Índice - Endless Waltz.
#1

Intro


Hace mucho que no escribo algo que tenga más de un capítulo, así que esto es mi regreso a las andadas para tratar de hacer fics largos. Espero que disfruten este escrito; como estoy medio oxidado, puede que se noten las asperezas   en los capítulos.

Eso sí, esto se despega un poco de mi tópico usual, dígase, no esperen ver lesbianas aquí. No de protagónico al menos(?). Y también en teoría sería el primer fin con un protagonista masculino no-emo(?). 

Anyways, ya saben que cualquier crítica u observación denle con confianza. 

Vamos a empezar. 

Arco Introductorio: Silver Snow.

Capítulo Zero: Danza con el Diablo
Capítulo Uno: Hay sangre en el agua.
Capítulo Dos: Abrumado.
Capítulo Tres: Tango

Región


..


Liga


[Imagen: FWcej5U.png]Nombre:  Dante Bradford
                                                                             Edad: 46 años
                                                                             Ocupación: Entrenador Pokémon || Campeón de la Liga || Boxeador Profesional.
                                                                          Equipo Pokémon: [Imagen: garchomp.png]

 
[Imagen: rWZiIJC.png] Nombre:  Daiki Tetsuya.
                                                                             Edad: 29 años
                                                                             Ocupación: Entrenador Pokémon || Sustituto de E4 (O conocido vulgarmente como E5).
                                                                               Equipo Pokémon: [Imagen: mimikyu.png] (Mimi)

[Imagen: kEplauu.png]Nombre:  Seijuro Koganei "Koga".
                                                                             Edad: 28 años
                                                                             Ocupación: Entrenador Pokémon ||Miembro de la Elite 4. E4.
                                                                           Equipo Pokémon: [Imagen: darmanitan-galarian-standard.png]


[Imagen: PRh1CDi.png]Nombre:  Samuel "Sam" Clover.
                                                                             Edad: 35 años
                                                                             Ocupación: Entrenador Pokémon ||Miembro de la Elite 4. E3.
                                                                               Equipo Pokémon: [Imagen: magmar.png](Levi)


[Imagen: rqndfZI.png]Nombre:  Alana "Lena" Rhodes.
                                                                          Edad: 26 años
                                                                          Ocupación: Entrenador Pokémon ||Miembro de la Elite 4. E2 || Actriz || Modelo.
                                                                           Equipo Pokémon: [Imagen: tauros.png]

[Imagen: 40WqoFe.png]Nombre:  Akashi.
                                                                             Edad: 21 años
                                                                            Ocupación: Entrenador Pokémon ||Miembro de la Elite 4. E1 || Chef.
                                                                          Equipo Pokémon: [Imagen: togekiss.png]

Otros.


[Imagen: ZjoqW11.png]  Nombre: Richard Lambert.
                                                                                Edad: 47 años. 
                                                                                Ocupación: Primer Ministro de la Región de Yohsen.

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Longfic- Endless Waltz.

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónRomance
Resumen

Uno, dos tres... uno, dos tres... qué comience la danza del caos.

AdvertenciaDrogasViolencia
#16
Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee me esperaba otra cosa. Y digo que me esperaba otra cosa viendo que el capítulo está pues como que muy largo. Mas no temáis, que el buen Tom me ha entrenado para leer y asimilar capítulos largos. Vamos a ver mis notitas...

Para empezar, no plagies el escudo nacional :perrito:

Segundo: me hizo gracia que Daiki dejara su teléfono en la mesa así de simple como si se le olvidara que está en México Májico y que en cualquier momento se lo pueden robar... y es justo lo que pasa!

Tercera notita: ¿Qué clase de bar se llama "Rosas de Otoño"? Suena como esos sitios en los que les ponen popotes a tus bebidas. Los bares deben tener nombres normales como, no sé, La Castañeda, el Bacos Bar, el Perros y Burros, La Catrina, El Morrison, el Diez Estrellas, el Ay nos Vemos... no, espera, ese es un congal. El Aki te espero es el bar. Bueno entiendes mi punto.

Última notita: me hace mucha gracia que el hermano le mande cartas y no se hayan hablado en años... cuando Daiki tiene un puto celular. Un celular al que le llaman en esa misma escena XD. O el hermano es un poco boludo o será que hay algo más serio ahí.

Una más: re gracioso que manden a Bastian a agarrarse a piñas con Koga como reemplazo. Y lo más gracioso es el hecho de que, si pudo vencerlo así de fácil, fue porque Albert le puso TERREMOTO a todo su equipo.

Me sentí un poco identificado con Daichi en la relación con su mamá. Más que nada por la situación porque es algo que supongo la mayoría pasamos en algún momento. Cuando luego de una vida de privaciones empiezas a ganar dinero y tu primer impulso es derrocharlo con tu familia, en cosas que tal vez no necesiten pero de las que no quieres privarlos porque si trabajas es por algo. Fue bastante lindo y humano, y la forma en que dicha conversación sigue, con una señora mamá de Daiki que, pese a una aparente frialdad, sigue los pasos de su hijo y las noticias con la suficiente atención para comprender el hilo de la trama a través de pura observación. Para saber con qué clase de personas trabaja su hijo. Y entonces te das cuenta de que la aparente austeridad y desdén hacia los empleados no es tal, sino que está AHORRANDO. Ahorrando para que Daiki pueda dejar ese trabajo donde lo tratan como basura. Y esto es estúpidamente hermoso porque cada uno, a su manera, está tratando de cuidar al otro. ESO es una familia. Eso es bonito.

La presentación de Scylla está espectacular... aunque te soy sincero en decir que se siente como fanservice. Y me siento mal en decir que es fanservice porque se nota de lejos el esfuerzo que le pusiste ideando todas esas combinaciones y tratando de dar una narrativa dentro de la misma, pero siento que no va a afectar a la trama. Y no tiene por qué hacerlo porque su propósito es ser un espectáculo. Igual no se me quita de la cabeza lo cruel que es que luego de partirles el culo en batallas a Yohsen ahora Lex traiga a su waifu para patearlos en los concursos que se supone son su punto fuerte. Igual fue un lindo cameo ver a Lexa feliz para variar... para una asumida definición de "feliz".

Siento que eventualmente veremos más de Daichi y su padre, tomando en cuenta que el hermano anda allá en Johto y que parece haber un motivo importante para que se haya cambiado el nombre. Asumo que relacionado a su padre, del que no nos dices nombre tampoco.

Pero ahora estamos en el bar. Y mientras Koganel se llena las narinas de coca cola hervida, nuestro amigo el Tetsu tiene que bailar con Estrella la Prieta. (¿Seguro que esto no es un burdel?). Podría ponerme a sospechar de las intenciones de Koganei, o del papel que va a tener acá la amiga periodista (que yo me sé ese truco también de "ajá, te puedo hacer una entrevista tú nomás dime cuándo nos vemos"). Me cuesta creer que una cita arreglada que conoce a Koganei no sepa que él, y por consiguiente, Daiki, no es parte del Alto Mando, especialmente cuando acaba de ser humillado en televisión nacional y se hace énfasis en que todo el mundo lo mira con desdén por perdedor. Salvo los niños. Lindos niños.

Eso sonó peor de lo que debería.

Ahora debería seguir haciendo combinaciones. Como dijo Lemus...
[Imagen: 6zFZgO5.png]
Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#17
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@SoujiFujimura : Qué bueno que te gustó el capítulo anterior. Supuse que debía tener un cap un poco más tranquilo después de todo lo que ha pasado y ahondar un poco en el pasado del protagonista principal; alguien mucho más humano y no tan lleno de angst. Lo de Scylla y Alexa fue hecho a posta la verdad xD, quería meter a Scylla y se me ocurrió que lo mejor era en un concurso y dado que son épocas por las que se están llevando a cabo las eliminatorias para el Torneo Mundial, se me figuró que El Gran Festival también estaría llevándose a cabo a la par.

La verdad es que Johto fue una elección más inconsciente que consciente, la verdad. Tengo varias cosas que hacer con esa región, pero al momento de escribirlo aún estaba sorteando todo el pasado de Daiki y puse Johto; elaborando más mis notas, me di cuenta que de hecho, Johto tenía mucho sentido. Pero aún es muy pronto para escarbar más(?).

En este cap no hay tanto Daiki, pero si hay más Stella y se ponen en marcha varias cosas.

@MrKiwi : No fue mi intención plagiarme el escudo nacional(?). Quizás debí ver ese detalle mejor, y posiblemente edite el cap para cambiarlo porque a mi tampoco me convence mucho, pero en un principio pareció buena idea para demostrar poder y perseverancia(?).

Los nombres mamadores de bares es justamente porque son bares para gente mamadora, aka, coordinadores de alto renombre y criadores ricos que creen que elevan más su status si beben de un vaso de plástico que cuesta 10 veces más que uno normal(?.

Lo del hermano hay algo más ahí, pero no sale en este cap, igual es un detallito que está ahí.

La relación de la mamá de Dai y él me gustó mucho escribirla, después de que todos mis protas tuvieran familias disfuncionales (sí, eso incluye a Kou), tener a uno donde haya amor y cariño familiar es una bocanada de aire fresco.

Y yup lo de Scylla fue un poquito de fanservice. Más que nada porque quería que apareciera y no me iba a esperar otros 5 capítulos en los que apareciera semi presencialmente(?) para ello. Así que fue mi capricho de incluirla y de paso que impusiera su autoridad sobre los coordinadores de Yohsen que se creían a salvo de la amenaza extranjera.

Lo de Stella se resuelve en este cap, y de aquí en adelante el plot va con fuerza.

 
Capítulo 3: Tango
 
No supo cuánto tiempo había pasado desde su llegada al bar ni su improvisada presentación hasta tener una conversación civilizada, pero a Stella le parecieron meros minutos. Las bebidas iban y venían, hasta que pararon de forma abrupta a su petición dado que el chico enfrente suyo estaba teniendo algunos problemas con la ingesta de alcohol.

No le sacó nada más que su nombre, pero debía admitir que se esperaba algo completamente diferente cuándo su amiga Madison le mandó aquel mensaje, emparéjandola de forma improvisada con un desconocido y jurándole que sería la mejor cita de su vida; además de que podría obtener jugosas historias que la mantendrían relevante por varios años dentro de la escena periodística. Sin embargo, no entendía el por qué de tanto revuelo; aquel bar sólo era uno de muchos de alto renombre y si bien el muchacho no le pareció un coordinador destacado, tampoco un criador de alto perfil.

Dudaba que fuera un entrenador, considerando el estigma que Yohsen tenía contra ellos y aunque sabía que recientemente estaban tomando relevancia gracias a la Liga, no podía asegurar nada; después de todo, años de desprecio no desaparecían con tan solo pocos momentos de brillantez.

¿Quizás un rico heredero cuya vida ya estaba resulta? Poco probable, aunque no lo descartaba del todo.

Lanzó un suspiro lleno de hastío y se llevó una mano hacia la cabeza para masajear su sien, tratando de apaciguar el creciente dolor de cabeza que le provocaba pensar en las diversas posibilidades e historias escondidas que podía tener su cita.

Pidió un taxi hacia su casa, dispuesta a ir a dormir después de una velada tan regular y acallar sus pensamientos que no la llevaban hacia ningún lado. Hacía poco había vuelto de Hoenn después de más de diez años fuera del país y aún tenía varios pendientes de los cuales encargarse antes de volver a su trabajo como periodista en uno de los diarios más importantes de Yohsen.

Cuando Stella bajó del vehículo y pagó el excesivo monto que le cobraban por llevarla hasta el edificio donde residía, se adentró con desgano hacia la oscuridad de su pequeño apartamento, aún con cajas a medio desempacar y una cama sin sábanas. Apenas y tuvo fuerzas de escribir entre la penumbra el nombre del muchacho, prometiéndose investigarlo una vez tuviera el tiempo suficiente para ello.

Y quizás podría quitarse la inquietud que la venía atormentando desde hacía varias horas: de por qué alguien que no parecía pertenecer a las altas esferas de la sociedad se le permitía moverse con tanta facilidad entre ellas.

 



Stella llegó a primera hora de la mañana a la oficina, saludó a los pocos colegas que vio ya apostados en sus asientos escribiendo las noticias de la siguiente semana y se acercó a su cubículo, aún lleno de cables de su computadora sin armar, libretas y grabadoras.

Dio un sorbo a su café y se sentó; dio una ojeada rápida a todas sus notas y comenzó a acomodar su espacio. Había llegado apenas hace unos días desde Hoenn y lo que más quería era empezar a trabajar de nuevo en alguna noticia jugosa que la hiciera salir de la oficina y recorrer la región; sin embargo su jefe se había negado y en lugar de darle trabajo pesado decidió delegarla a tareas aburridas e intrascendentales; como pasear por la oficina, organizar sus artículos anteriores y capacitar rápidamente a algunos nuevos periodistas que apenas iniciaban su carrera en la editorial.

«Si me van a tener de florero. ¿Para qué me hicieron tomar un vuelo urgente? Me dijeron que podría regresar de mi exilio en Hoenn dado que ya no había peligro y que todo sería como antes» Pensó, mientras releía sus antiguos trabajos entre los pequeños descansos que se daba al organizar sus cosas.

Para cuando su jefe la llamó, su escritorio se encontraba limpio y su ordenador encendido, por lo que pensó que finalmente ése sería el día en que le darían una nueva noticia sobre la cual trabajar. Pero al entrar a la oficina, su esperanza se esfumó en cuanto vio los papeles que su superior tenía desplegados sobre su escritorio, cada uno peor que el anterior.

— ¿Esto es… en serio?

Él asintió.

— Stella, sé que esperas tener una gran exclusiva como las que solías cubrir, pero no puedo darme el lujo que pase lo de la última vez. Si recuerdas por qué estabas en Hoenn, ¿verdad?

— ¿Acaso me mintieron cuando dijeron que podría regresar y no correría ningún peligro?

— No, Stella. No corres ningún peligro ya y no tienes que volver a ponerte en peligro nunca más. Sé que estas noticias que te estoy mostrando no serán las más glamorosas o interesantes, pero son seguras y te pagaremos bien por ellas.

— ¡Son una burla! Mira esta, ¿qué se supone que deba escribir acerca de la carrera de Yamper?; o esta otra, sobre la creciente popularidad de Jigglypuff en las performer amateur. ¡Yo no estudié para esto!

Su jefe cubrió su rostro con ambas manos, cansado. Stella suspiró y tomó uno de los papeles desperdigados, tratando de sonreír y fallando en el intento.

— Yo sé que no estudiaste para esto, Stella. —Habló su jefe por fin, bajando sus palmas y viéndola directamente a los ojos. — Eres una de nuestras mejores periodistas y no sabes lo que nos afectó tener que trasladarte a Hoenn cuando pasó lo que pasó; por eso debes entender que ahora…

— No tienen los medios para protección. —Completó ella con pesar.

A pesar de ser una de las editoriales más famosas y grandes de la región, sus recursos seguían siendo bastante limitados, sobre todo porque estos podían cesar en cualquier momento; una mala nota, o algún reportero que escarbó más de lo que debería; o algo tan simple como que los inversionistas se despertaran de mal humor era suficiente para acabar con sus fondos.

Stella sabía que las medidas que tomaron con ella cuando explotó aquel gran caso mediático había sido la excepción y no la norma. Que fue un movimiento desesperado para evitar que terminara muerta y escondida en algún pozo de mala muerte. Ya no quería volver a recordar nada de aquel incidente, pero las marcas parecían seguir persistiendo a través del tiempo; llenas de amargura y dolor.

No dudaba que después de su escape los fondos de la editorial se vieran reducidos para evitar más acciones como las de ese día.

No quería resignarse, pero tratar de alegar algo más a esas alturas sería inútil; antes de salir de la oficina revisó el papel que tenía entre sus manos, anotando mentalmente la fecha y el lugar donde se llevaría a cabo la carrera de Yamper. Sin embargo, su jefe la detuvo antes de que pudiera tomar la manija de la puerta.

— Si consigues los fondos por tu propia cuenta. —Dijo, casi en un susurro. — Podríamos considerar volver a darte las noticias importantes.

Ella salió de su despacho y se sentó en su cubículo, aturdida. ¿De dónde diablos iba a conseguir esos dichos fondos? No conocía nadie lo suficientemente influyente dentro de la región como para convertirse en su periodista personal a tiempo parcial ni tampoco quería abusar de la generosidad de sus pocos contactos fuera de Yohsen.

Escuchó su celular timbrar y vio de reojo que se trataba de un mensaje de Madison; y a ese le siguieron muchos más. Hastiada, desbloqueó el aparato para leer con mejor detenimiento qué era lo que tenía tan alterada a su amiga, llevándose una desagradable sorpresa cuando leyó los primeros textos.

«¡¿Cómo que te deje de insistir?! Stella, hazme caso y ve tras ese hombre. ¡Tendrás tu vida resuelta!»

— Por dios… — Suspiró la mujer, todos los mensajes insistían en el mismo tema; algunos de forma más agresiva que otros y Stella sintió que la cabeza le iba a explotar si seguía leyendo.

Apagó su teléfono y aunque sabía que se había prometido investigar a Daiki, no se sentía con los ánimos adecuados para ello; sin embargo tampoco tenía nada más provechoso que hacer en esos momentos. Estaba aburrida y su siguiente noticia era tan estúpida que le daban ganas de llorar.

En cualquier otra ocasión hubiera esperado hasta el fin de semana para hacer su propia investigación personal, pero sin nada más en lo que distraerse, tecleó el nombre del chico esperando por lo menos encontrar algo interesante.

— Oh…

 



—Señorita Lena, ¿podría…? ¡Espere, quédese ahí! ¡Está perfecto!

Escuchó el disparo de varias cámaras al unísono; apenas y pudo parpadear cuando los fotógrafos observaron la tanda de fotos recién tomadas.

—¡Señorita Lena! El diseñador Jean-Luke Yves requiere que le confirme si estará disponible para su tour en Galar.

—¡Señorita Lena! Habló el criador Markus Rothendale y exigió saber si podrá aparecer en su show de la tarde con alguno de sus pokémon.

La cabeza le daba vueltas y entre las voces de sus asistentes y el ruido del set no distinguía los pedidos entre sí. El tono de su celular por poco y también se perdía entre el mar de sonidos indistinguibles si no fuera porque una de las chicas que la acompañaba le señaló que tenía varias llamadas perdidas, y de no haberlo hecho lo hubiera seguido ignorando.

Se disculpó con la multitud a su alrededor y prometió contestar todas sus peticiones y seguir con la sesión de fotos tan pronto viera que era aquello tan importante por el que le estaban llamando.

Cuando estuvo lo suficientemente lejos de ellos y sintió que su dolor de cabeza ya no era tan punzante, vio el remitente de la llamada. Se sorprendió al ver seis llamadas perdidas de Daiki, por lo que no dudó en regresarle la llamada de forma casi inmediata.

— ¿Daiki?

— ¡Lena! Disculpa por llamarte a estas horas, sé que debes estar con muchísimo trabajo.

Ella sonrió ante la disculpa, sin saberlo su compañero la había salvado de una jaqueca todavía mayor; sin embargo decidió no interrumpirlo, curiosa por el motivo de su llamada.

— No es una emergencia, si eso te parece, pero no sé a quién más recurrir. Hubo un… percance en mi apartamento; digamos que el generador explotó y no tengo electricidad… ¿podrías…?

— Claro. — No tuvo que decir más ni tratar de convencerla. Sí, no era una emergencia, tampoco algo sumamente importante, pero necesitaba un descanso. ¿Y qué mejor que excusarse para ayudar a un amigo?

— Lamento las molestias, Lena. Ayer fue un lío y…

— No tienes que disculparte, Daiki, realmente está bien. Dejámelo a mí.

Escuchó del otro lado varios sonidos ininteligibles, posiblemente Tetsuya tratando de encontrar las palabras para aminorar un poco la culpa que seguramente sentía al haberla interrumpido. Ella dejó que rumiara por unos minutos, dejando a la línea en un silencio parcial hasta que Daiki decidiera volver a hablar; sin embargo, la mujer notó que ese momento bastó para que el conjunto de voces que la venían acompañado volvieran a hacer eco dentro del set, posiblemente impacientes al ver que su llamada tomaba muchos más minutos de lo que habían previsto.

Suspiró y decidió que lo mejor era volver antes de que le reclamaran por su pequeño descanso.

— Tengo que colgar, Daiki. Pero antes de irme tengo una pregunta.

— ¿Qué sucede, Lena?

— ¿Te dieron alguna lista para ver los próximos combates de nuestro grupo? —La pregunta salió de la nada y realmente no tenía ningún fundamento, pero de repente le atacó la curiosidad al verse de pronto llena de responsabilidades y ninguna en relación a las siguientes eliminatorias.

— No, Lena. Sé lo mismo que tú, probablemente menos.

Ella asintió, aún si su compañero no podía verla y se despidió amablemente de Tetsu antes de volver ante las cámaras y escuchar los chillidos de sus asistentes, aunque su atención parecía concentrarse en otro punto lejano de su consciencia. Se dijo que se tomaría el resto del día libre para ir al cuartel de los Elites y sus responsabilidades como modelo y criadora profesional podrían esperar.

 



La cocina siempre era un caos, un entorno por demás intimidante capaz de romper a cualquiera que se dejara aplastar por sus garras. La cocina era celosa, exigente e imparcial; no perdonaba errores y no le importaba la experiencia. Akeshi la conocía demasiado bien, habiendo interactuado con ella desde que era un crío trabajando en locales de comida casera.

De pequeño siempre supo a lo que se dedicaría de mayor; la comida era su pasión y prepararla era lo que más lo hacía feliz en el mundo, así que no escatimó en su tiempo ni en su educación.

Lamentablemente, también sabía que no podía lograr su sueño de tener su propio restaurante sin hacer unas cuantas concesiones en el camino, dado que su sueldo de aprendiz apenas y podía mantenerlo a él a flote, mucho menos darle la flexibilidad de ahorrar.

Combatir para vivir fue entonces una transición natural, un paso en la dirección adecuada para lograr sus metas principales; la gente lo llamó un prodigio, un entrenador de talento sin igual y como en la cocina, escaló con igual avidez en los rangos de su región. Para nadie fue sorpresa su nombramiento como Elite y sabía que muchos deseaban verlo campeón.

La fama le trajo dinero y reconocimiento, lo suficiente para hacer su sueño realidad y atraer comensales a su local para ver sus habilidades como Chef eran comparables a sus habilidades en el campo. Algunos pocos, los que más detestaba, eran turistas extranjeros que pensaban que su local era una forma de retarlo a él directamente y a los cuáles usualmente tenía que atender fuera de su verdadero horario laboral.

Pero detestaba los combates, sólo eran un mero trámite momentáneo; le estorbaban ahora más que nunca y tan sólo esperaba el momento en que su fama como cocinero se alzara un poco más para dejar esa insulsa vida y dedicarse a lo que realmente le apasionaba.

Y ese día quizás podría ser hoy.

— Chef, los comensales de la mesa doce quieren verlo.

— Chef, los críticos de la revista Eternelle de Kalos están aquí en la mesa quince.

— Chef, el Clawitzer rojo con salsa de bonguri azul y bayas pecha está casi listo.

— Chef…

Akeshi había dejado de escuchar a sus ayudantes desde el momento en que encendió el fuego para cocinar un corte de Wooloo con costra de bonguri rojo sazonado con vino de baya razz.

Aquel día era bastante importante para su restaurante y tenía que lucirse en todos y cada uno de los platillos que le tocaran preparar; no solo por los críticos de comida de Kalos, sino también porque los homólogos del primer ministro había decidido tener sus reuniones de negocios en su establecimiento de forma inesperada.

Cuando terminó de cocinar preliminarmente el corte y luego de ponerlo en el horno para terminar su cocción, pasó a cortar unas cuantas verduras; después preparó con rapidez un puré de papas dulces antes de pasarle su plato a uno de sus asistentes más cercanos y correr hacia la siguiente estación donde el Clawitzer rojo ya casi se encontraba en los últimos minutos de su preparación.

Examinó a la langosta con cuidado y con un fino tenedor se aseguró de la ternura de la carne, sonriendo para sí cuando el utensilio traspasó al crustáceo como mantequilla y no dejó marca de su uso. Como última medida probó las salsas que lo bañaban, asintiendo efusivamente en cuanto el sabor convenció a su exquisito paladar.

Otro de sus asistentes tomó el plato y dio el timbre de aviso para que el mesero viniera por él mientras Akeshi pasaba a la siguiente tarea; salió del fuego de la cocina para escoltar personalmente a los críticos hacia su mesa correspondiente. Una vez estuvieron asentados, Akeshi se acercó hacia los exigentes políticos de la mesa doce, quiénes sonrieron al verlo llegar.

— ¡Mi buen muchacho! La comida y el vino están excelentes. Sin duda venir a comer aquí ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi carrera. —Le alabó uno, un hombre fornido de traje color gris y cabello blanco engominado hacia atrás.

— Gracias, señor Louis. Es sin duda un placer que haya encontrado la comida de su agrado. —Respondió de forma seca pero cortés; Akeshi no tenía especial aprensión hacia el ministro de economía y entre todos los políticos ahí reunidos se le hacía el más genuino y amable, pero no podía evitar tensarse ante su sola presencia.

— ¡Sin duda cocinas mejor de lo que peleas! —Se burló otro, un hombre rechoncho de cabello castaño y un grueso bigote sobre su sonrisa altanera. Su traje militar lleno de condecoraciones —que Akeshi presumía falsas— lo hacían resaltar entre todas las figuras en la mesa.

— ¿Pero qué dices, Roman? Si la Liga es mucho más útil que tu puesto, sin duda. — Rió el más joven de los tres; unas canas apenas y se alcanzaban a ver entre su largo cabello negro, amarrado elegantemente en una coleta baja que llevaba sobre el hombro; llevaba una sencilla camisa color vino y unos pantalones de vestir negros.

El ministro de economía soltó una risotada al ver el rostro de su homólogo arder en lo que parecía una extraña mezcla de rabia y vergüenza. Akeshi lo acompañó de forma forzada, bastante incómodo por la situación.

Aún con la cara roja, Roman se volteó hacia él y Akeshi estaba estaba seguro que lo atacaría por reírse de su desgracia. Sin embargo, antes de que el ministro de defensa pudiera escupir su veneno, el otro hombre volvió a hablar.

— Es decir, Roman, realmente no haces mucho. Comes, ves vídeos y delegas tu trabajo al resto de tus subordinados; me sorprende que tengamos tan buena policía contigo al mando; aunque eso es más mérito de Ludwig que tuyo.

— ¡Ah! Basta, Hiroshi, que este es un establecimiento respetable y no se vería bien que nos riamos a carcajada limpia de nuestro amigo Roman, ¿verdad? —Soltó entre risas el ministro de economía y el hombre de coleta simplemente se encogió de hombros.

— Ah, no nos hagas caso, muchacho. Seguro que te ves incómodo ahí, aguantando la charla de unos viejos. — Hiroshi sonrió, pero a Akeshi le pareció un gesto de mal gusto.

— Puede retirarse, chef. Sólo queríamos agradecerte personalmente por la comida y decirte que tu restaurante es una maravilla. Prosperará mientras sigas aquí. —Alegó Louis, y Akeshi hizo una reverencia cortés lo más rápido que pudo antes de volver a la cocina.

Aquello le pareció más una amenaza que una felicitación.

El resto de la jornada pasó en un santiamén y una vez se fueron los ministros, la tensión en sus hombros desapareció por arte de magia. Los críticos de Kalos loaron su comida y le prometieron una buena reseña mientras el resto de los comensales de su restaurante parecían ensimismados en sus propios asuntos.

Sin embargo, a pesar de haber sido un día bastante exitoso, no podía quitarse de encima la constante sensación de fastidio.

«Odio las batallas» Se dijo, tratando de apaciguar su creciente disconformidad. Le encargó a sus asistentes el resto del cierre y platos sucios y salió de su local tan rápido como pudo, antes de que el ambiente lo comenzara a asfixiar.

Sabía a qué se debía esa sensación y lo que tenía que hacer para arreglarlo.

Sus pies lo llevaron de vuelta a la isla Makuzu, conocida por ser la sede privada del campeón y los Elites; entró sin siquiera pensarlo dos veces al edificio principal, encontrando el despacho de Dante vacío y a su secretaría tecleando desesperadamente en su computador.

No supo si sentir alivio al verse completamente solo para hacer lo que tenía pensando o fastidio al darse cuenta que, de nuevo, Dante no se encontraba en ningún lado; optó por sentirse aliviado, dado que Dante seguro frenaría sus esfuerzos de haberse encontrado cerca.

— Diana, ¿tienes los resultados de los grupos de las preliminares? —preguntó sin más. Era un cuestionamiento bastante sencillo, pero que por alguna razón no cruzó su mente hasta hacía unas cuantas horas atrás.

La mujer dejó de teclear y lo vio como si hubiera dicho la estupidez más grande de la tierra. Parpadeó un par de veces y se acercó a la barra, incrédula, lo que mosqueó todavía más al joven prodigio.

— ¿Cómo dices?

— Quiero el papel donde vienen los emparejamientos para las preliminares.

— Tengo entendido que el campeón ya les comunicó los enfrentamientos. ¿Para qué quieres volver a verlos?

Akashi torció los labios, molesto. Su paciencia poco a poco se iba evaporando con cada palabra que salía de la boca de Diana, como si él fuera un desconocido que había pedido ver los papeles secretos del Estado. Podría ver los resultados en internet, claro está, pero quería comprobar una teoría que venía manejando desde que salió de su restaurante.

Y no le gustaba las respuestas que estaba obteniendo.

— Diana. —Volvió a repetir su nombre de forma más hosca y con una ligera ira permeando su voz. — No te estoy pidiendo nada extraordinario; solo unas copias en papel y ya está. Quiero volver a ver los grupos, es todo.

— El campeón fue bastante claro; me dijo que ya les había dicho los grupos y que cualquier intento por obtenerlos de forma impresa fuera denegada. ¿Quiere que hable con él para ver si accede a su petición?

Con una mirada altanera, la mujer tomó el teléfono y lo puso en altavoz, desafiandolo a darle una respuesta. Akeshi chistó por lo bajo, y se dio media vuelta antes de salir. Estaba claro que Diana le diría de sus andadas a Dante y seguro más tarde lo llamaría para darle una reprimenda a pesar de no haber hecho nada malo.

Pero el asunto no dejaba de darle vueltas. ¿Para qué ocultar información de los siguientes enfrentamientos? Si Dante quería que su entrenamiento fuera efectivo, Akeshi sabía que no sólo debían prepararse para su encuentro contra Alola, sino para todos los contrincantes venideros.

— ¿Buscas esto?

Al alzar la vista, se encontró con la sonrisa de Lena; luego, al bajarla, se encontró con su mano extendida que sostenía una hoja con letra grandes y de color rojo que rezaban “Preliminares”. Sin dudarlo tomó la hoja que su compañera le ofreció y ella rió al ver su incredulidad pintada en su rostro.

— Le dije a Diana que se me había olvidado; también le di un autógrafo para su hermanito y unos boletos de cortesía para mi próximo desfile de modas. — Dijo con simpleza.

— ¿Cómo sabías que yo…?

— No lo sabía, tuve un presentimiento antes de venir aquí. Yo también tenía curiosidad por ver el resto de contrincantes antes de enfrentarnos a Alola y decidí fotocopiar la lista por si acaso.

Akeshi asintió,apenas convencido ante la precaria explicación; una parte de él quiso preguntarle cómo es que consiguió que Diana le diera la información sin armarle un teatro, pues la secretaría de Dante parecía bastante altiva en su puesto como para ignorar la voluntad del resto de los Elites y no se creía que unos regalos caros fueran lo único que le ayudó a suavizar el ego y sentido del “deber” de esa mujer.

Sin embargo decidió no darle más vueltas, Lena ya se había marchado hacia su apartamento y Akeshi decidió imitarla; no estaba del todo satisfecho, pero al menos había conseguido la información que necesitaba, aunque el fastidio que sentía apenas y se había diluido.

Y mientras caminaba, sus ojos no dejaban de releer la hoja tan simple que se encontraba entre sus manos, tratando de encontrar entre sus letras la respuesta a la única pregunta que le rondaba su mente en esos instantes: ¿Por qué?

 



Lambert dio otro sorbo hacia su copa, ya medio vacía, antes de volver a ver el reloj. Dante, como siempre, iba a llegar elegantemente tarde a su reunión sin explicación alguna y Richard sentía que su usual paciencia se iba evaporando con cada segundo desperdiciado.

Porque el tiempo era algo que no poseían en esos momentos tan inestables. Cada día que pasaba era un día más cerca de su encuentro contra Alola, y las cosas no parecían calmarse. Dante seguía rehusándose a salir en público o tratar de calmar las ánimos de creciente desconcierto entre los ciudadanos, escogiendo aislarse a sí mismo en un supuesto entrenamiento exhaustivo para prepararse antes del gran enfrentamiento.

Pero también veía poca cooperación por parte de sus Elites, lo cuál era bastante preocupante; podía tolerar la actitud evasiva de Dante, pero Richard tenía la impresión de que los miembros de la Liga estaban nadando a ciegas contra una oleada mediática que buscaba destruirlos. Y aunque estaba seguro de que Dante les había comunicado su mensaje y sus intenciones sobre cerrar la Liga, no podía asegurar con la misma veracidad que el campeón les hubiera dado herramientas para mejorar su situación.

Evasivos, todos ellos, incapaces de ver frente a frente a la gente y decirles que todo estaría bien o al menos mostrarles con acciones la posibilidad de un cambio mejor. Tampoco veía ningún entrenamiento de su parte o algo que le diera una garantía que la derrota no tocaría de nuevo sus puertas; una incertidumbre que lo llenaba de ansiedad y pesadumbre, pues ya no quería ser él quién tuviera que limpiar todos los desastres de su viejo amigo de la infancia.



Pero era un hombre de palabra y no se iba a retractar al haberles dado una oportunidad. Después de todo, aquello era lo más valioso que tenía y podía ofrecer como político. ¿Qué sería de él si sus promesas fueran tan endebles como las de su campeón? Yohsen ya tenía suficiente con un soñador, la nación no necesitaba cimientos endebles también dentro de su gobierno.

Quizás estaba siendo demasiado paranoico, pues en realidad sólo habían pasado unos días desde el anuncio oficial de su primer enfrentamiento de las eliminatorias para el Torneo Mundial; sin embargo no podía ignorar que era una situación que poco a poco se estaba saliendo de su control.

Él era el Primer Ministro, él sabía de concursos, de crianza, de economía y política; su deber no era encargarse de la publicidad de las batallas o mejorar la imagen de su Elite para los habitantes de Yohsen y sin embargo lo había hecho; había tomado sin querer esa tarea que no le pertenecía con tal de que los Elites no se vieran arrastrados por la presión de la prensa y por que sabía que no podía simplemente desmantelarlos como si fuera un capricho; había invertido mucho en la remodelación de gimnasios y en la publicidad del recorrido de las medallas como para arrancar todo de un tajo, a pesar de esa derrota tan humillante.

Por eso mismo debía también dar una oportunidad, una esperanza para que se demostrara que todo ese trabajo no había sido en vano, que podía haber algo salvable; ya no veía las esperanzas de un futuro donde fueran una potencia en combates, sino algo lo suficientemente redituable para que más personas pudieran tener la oportunidad de una vivienda digna dedicándose a otra profesión

Porque a pesar de todo, quería creer en esas oportunidades, aunque su lado más conservador y lógico le decía que se quedaran con lo que conocían y dominaban, en vez de tentar las aguas en terrenos desconocidos.

Suspiró con cansancio y volvió a ver el reloj: marcaba las cuatro y media de la tarde. Se resignó finalmente a que el campeón vendría cuando le diera la gana y en contraposición a su poca seriedad, Richard optó por tomar aquella decisión que le venía rondando en la mente desde hacía tiempo por su propia cuenta.

Se levantó de su escritorio y pulsó el botón de su transmisor, tratando de contener el cansancio en su voz.

— Ayane, avisame si viene el campeón. Estaré ocupado durante unas horas, no quiero interrupciones. No me importa qué tan necio se ponga Dante. — Dijo, sin darle oportunidad de réplica a la mujer del otro lado.

Tecleó un código bajo su escritorio y dejó que la puerta secreta de su oficina se abriera de par en par. Con cuidado, se acercó hacia el marco de la misma, viendo con recelo el aparato que yacía en su interior; pinchó el puente de su nariz con fastidio, tratando de darse valor y se adentró a la penumbra sin pensar mucho más.

 



— ¡Otra vez! — Rugió Dante, con los ojos escociéndole por el sudor que recorría su frente.

Su Nidoking no estaba en mejores condiciones que él, pero Dante podía ver en su compañero las ganas de seguir luchando. El cuarto de simulación volvió a tomar forma; los cables que rodeaban tanto su cuerpo como el de su pokémon desaparecieron de forma momentánea y el cuarto gris se convirtió en un estadio.

Aunque nada de lo que hubiera ahí fuera real, cada golpe y cada ataque se sentían como si lo fueran. A pesar de ser meros espejismos, el simulador estaba calibrado para ofrecer los mejores servicios de combate a base de vídeos y repeticiones alojados en su sistema, proporcionando así una experiencia fidedigna para todo aquel que decidiera usarlo como medio de entrenamiento.

Era la única manera en que Dante podía prepararse para los enfrentamientos que vería a lo largo del torneo; y aunque sabía que todo podría cambiar una vez pisara la arena, enfrentarse contra grabaciones de las cuales había memorizado sus movimientos y patrones le daba una extraña sensación de seguridad; más confianza en sí mismo y lo ayudaba a identificar posibles puntos débiles de sus contrincantes.

Con la única excepción siendo aquel desgraciado.

Al otro lado de la arena ficticia se encontraba Mathos, con el rostro inexpresivo de aquella vez, mirándolo con ojos vacíos y con lo que él sentía era ese deje de superioridad. A su lado se encontraba su Hawlucha, listo para tomar a cualquiera de sus Pokémon y lanzarlos por los aires para destrozarlos con una patada mientras se veían imposibilitados a defenderse.

Dante dio la orden, y la escena que ya conocía de memoria volvió a mostrarse frente a sus ojos. Hawlucha se abalanzó sobre su Nidoking, pero a pesar de la velocidad, su pokémon conocía tan bien esa secuencia como él, así que pudo contraatacar creando varias estacas de roca que se abalanzaron sobre el cuerpo de su oponente.

La máquina también poseía una especie de inteligencia artificial, por lo que podía tratar de evitar los ataques para crear un combate más realista. El falso Hawlucha dio un salto para evitar los picos, tomando la altura suficiente como para que la inercia sumada a sus destellantes alas plateadas terminaran con aquel enfrentamiento de un solo golpe.

Dante se relamió los labios, esperando el momento justo para contraatacar. La velocidad de aquel Hawlucha le jugaba en contra y una orden fuera de tiempo significaba el fin de la simulación. Así que cuando faltaban apenas unos pocos segundos para el impacto crucial, Bradford decidió arriesgarse con la orden.

— ¡Antiaéreo!

Nidoking tomó de las alas al pokémon lucha y usando su propia fuerza lo estampó contra el suelo, creando un hoyo en la arena simulada mientras una gran capa de polvo se alzaba en medio del estadio. Virutas de tierra y roca se incrustaron dentro del plumaje de Hawlucha, impidiéndole recuperar su movilidad de forma inmediata.

— ¡Hiperrayo! — Fue lo siguiente que ordenó, aprovechando aquel pequeño momento para acabar con su contrincante.

Sin embargo el tiempo que tardó en cargar el ataque de su Nidoking fue suficiente para que Hawlucha le diera un gancho directo en la mandíbula, desviando el rayo lejos de sí para después usar una de sus alas para golpear el pecho de su contrincante.

Nidoking trastabilló hacia atrás, completamente vulnerable gracias a la súbita pérdida de aire y al gastar inútilmente su energía en un ataque devastador. Dante vio como Hawlucha se acercaba hacia ellos, acortando la distancia en cuestión de meros segundos. El campeón gruñó por lo bajo y apretó los puños de impotencia.

— ¡Alto!

La imagen se congeló antes de que Lucho pudiera conectar otra serie de golpes sobre el cuerpo maltrecho de su Nidoking. Dante alzó el pecho y dejó que su pokémon se recuperara lo suficiente para atacar a la imagen estática que tenía frente suyo. Estaba cansado, estaba harto y lo único quería en ese maldito día era una sola victoria; aunque eso significara poner las condiciones a su favor para obtenerla.

— Diviértete, Nidoking. — Fue todo lo que dijo antes de dejar su lugar correspondiente y acercarse a falso Mathos que lo seguía mirando con aburrimiento desde su lugar, incapaz de moverse.

Dante vio por el rabillo del ojo como su pokémon golpeaba de forma incesante la imagen del que hasta hace poco fue su contrincante y sonrió al ver cómo la imagen de aquel Hawlucha se iba distorsionando con cada daño recibido; como su pulcra apariencia pronto se iba llenando de sangre y moretones.

Bradford sonrió cuando estuvo frente a frente del falso Mathos, tronándose los nudillos en una breve señal de antelación antes de que su puño derecho se estrellara en la cara del campeón extranjero. La imagen en ese momento cambió; Mathos se encontraba con el cuerpo volteado gracias a la fuerza del golpe, con la mejilla inflamada, pero con la misma mirada inexpresiva de siempre.

— ¿Te crees muy rudo, Mathos? — Rugió Dante antes de asestarle otro golpe en el mentón; no dejó el suficiente tiempo antes de que la siguiente imagen se procesara cuando le dio un rodillazo en el estómago, esperando solo los segundos necesarios para ver a ese reflejo retorcerse bajo una máscara de simulada agonía.


— ¡¿Te crees muy rudo?! ¡Pues dejarás de serlo cuando yo acabe contigo y tu Elite!

Siguió golpeándolo, descargando su frustración y rabia sobre un simple holograma que no podía sentir dolor, y cuya única gratificación en aquel arrebato violento al apalearlo se generaba gracias a que sus sensores simulaban el peso de sus puños y la sensación de su piel magullada. Ahogando sus gritos en un cuarto vacío, tratando de no sentirse más inferior de lo que ya era y nunca admitiría.

«Campeón» escuchó entonces por el auricular la voz tímida de su secretaria que parecía más alterada de lo usual. «El primer ministro quiere verlo urgentemente, dice que ha tomado cartas en el asunto dado su ausencia en la reunión de hoy».

Dante paró en seco en cuanto escuchó las palabras de su asistente y deshizo la simulación, dejando el cuarto como realmente era: cuatro paredes grises llenas de cables que terminaban conectándose a sus cuerpos. Volteó a ver el pequeño reloj que adornaba uno de los muros y maldijo por lo bajo al darse cuenta que ya faltaban quince minutos para las siete de la tarde.

— ¡¿Por qué no me avisas antes, carajo?! —Bramó, inconsciente si su asistente lo seguía escuchando o no. Se arrancó los alambres del cuerpo de un tirón, sin importarle siquiera si su exceso de fuerza fuera a dañar a un equipo tan delicado y después hizo lo mismo con los que rodeaban a su pokémon antes de regresarlo a su pokébola.

Si se jodía la máquina siempre podía comprar otra, por algo era el campeón.

 



«El señor Bradford ya está aquí» Fue lo que escuchó Richard a las nueve de la noche al terminar de firmar unos papeles urgentes para la reunión de mañana.

Se pinchó el puente de la nariz, divagando entre darle sí darle otra oportunidad para explicarse o sólo comunicarle sus decisiones con respecto a cómo se manejaría de ahora en adelante toda la fase preliminar antes del encuentro con Alola; sin embargo, no le tomó mucho tiempo llegar a la evidente resolución, aunque eso no evitó que dejara pasar a Dante a su despacho.

Lambert pensó que lo primero que oiría serían excusas de parte del campeón, pero se sorprendió en cuánto la entrada de Bradford fue silenciosa y tranquila; Dante ni siquiera lo miró a los ojos cuando tomó asiento en uno de los sillones de su oficina para sorpresa del ministro.

— El entrenamiento fue más pesado de lo usual. — Fue todo lo que dijo. Richard suspiró al ver una excusa tan patética salir de sus labios cuando ya no tenía caso.

— No me interesa tu entrenamiento especial, Dante; me interesa más que vengas a nuestras reuniones en tiempo y forma dado que la Liga es un tema que te concierne más a ti que a mí. ¿Sabías que detuvieron de nuevo a Koga esta mañana, eh?

— Bajo cargos sin fundamento, claro está. Lo acabo de ver esta mañana en su apartamento. —Sonrió Bradford con suficiencia y Richard no supo si su incipiente migraña se debía a su trabajo o si era gracias a las insensateces que decía su campeón.

— No lo entiendes, ¿no es así, Dante? — Lambert giró su silla, negándose a seguir encarando al campeón. — No fueron cargos sin fundamento, lo arrestaron por posesión de cocaína. No es como si fuera muy discreto, paseándose por las calles en un estado deplorable.

»¿Sabes qué fue lo peor? Que me llamaron a mí en la madrugada para decidir qué hacer con él. A mí, cuando ese debería ser tu maldito trabajo; tuve que incerteder por él y ordenar que los archivos de su infracción fueran destruidos. ¿Sabes lo que haría la prensa con él, con ustedes, en caso de que esto hubiera salido a la luz? ¡Todo porque estás más ocupado lamiéndote tus patéticas heridas en vez de aceptar tus responsabilidades!

El insulto pareció provocar efecto, Richard escuchó como Dante se alzaba de su silla como un resorte y sus pasos resonaban por toda la estancia, acercándose de forma lenta y pausada hacia él, tratando de amedrentarlo.

Pero él ya conocía ese juego, así que dejó que el campeón siguiera con su táctica de intimidación, sin siquiera prestarle atención.

— ¿Qué vas a hacer, Dante? ¿Un berrinche? ¿Acaso tienes alguna excusa? Por que dado que tú no quieres manejar tus responsabilidades y yo estoy demasiado ocupado como para manejar a la Liga y a la región por separado, he decidido relevarte de ella. Ya no respondes ante mí, Dante.

— ¡¿Qué carajo, Lambert?! — Rugió Bradford. Tomó el respaldo de la silla del primer ministro y la hizo girar bruscamente para ver la cara de Richard, quién lo veía con frialdad y desapego.

— No te preocupes, seguirás siendo el campeón. Pero, si no quieres responder ante mí, responderás ante ella.

¡¿Ella?! Ya veo que has perdido la cabeza. — Rió Dante, apenas conteniendo su ira; era un sonido extraño, como el que hacen los hombres en sus momentos más desesperados. —¿Cómo es que reuniste el valor para hablarle? Si ella te aterra hasta lo más profundo de los huesos.

Lambert asintió, pero no se dejó atormentar por las palabras de su subordinado. El Lugia negro a veces aún venía a plagar sus pesadillas y sentía un profundo terror al recordar el poder destructivo de Orre y su fuerza militar; pero también eran su última esperanza.

Si Dante no quería entender, si no quería ver el panorama que cada vez se veía más negro, entonces él lo haría entender, dejaría que lo engulleran las fauces del lobo y que Orre hiciera con su Liga lo que mejor le conviniera.

Desde su supuesta independencia hacía ya veintitrés años, Richard sabía que en algún punto Orre y Yohsen se volverían a encontrar, aunque no esperó que fuera tan pronto. Y aunque se sentía mal por sucumbir ante la tentación de pedir ayuda a su nación madre, una pequeña parte de él también sentía algo parecido al orgullo.

Había crecido escuchando historias sobre la Gran Conquistadora, la emperatriz que fundó Yohsen después de una conquista pacífica por todo el territorio; había estado presente cuando el rey declaró la soberanía de Yohsen ante los ojos del mundo; formando unos estrechos lazos con el gobierno a partir de ese entonces, anunciando que siempre que Yohsen necesitará ayuda, Orre se la concedería. Había oído de su grandeza y atestiguado su poder.

Y si Orre se había logrado sobreponer a la tragedia de Cipher, a la muerte de su actual rey y a la guerra contra las regiones vecinas, Lambert estaba seguro que podrían encaminar el futuro de Yohsen en la dirección correcta.

— A partir de este momento Dante, tú y tu Elite ya no estarán operando bajo el gobierno de Yohsen. Esto será lo último que oirás de mí como tú primer ministro. Puedes retirarte.

 
De ahora en adelante su destino quedaba en las manos de su majestad.
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#18
Vaya vaya vaya, cuántos PoVs tan interesantes owo

Me ha gustado, mucho. Cada parte del capítulo ha hecho un aporte interesante a construir la atmósfera actual en Yohsen y contribuir al gran worldbuilding que tiene esta historia, mientas podemos deleitarnos con su personajes u odiarlos (bueno, esto último va realmente para Dante xD)

Y es que tenemos una situación de turbulencia mediática con respecto al Alto Mando que Madison quiere que Stella aproveche... si bien me intriga en qué cosa turbia se metió ésta como para tener que exiliarse diez años en Hoenn (que sospecho que no sea un hecho aislado de la trama principal); las inquietudes de Lena y Akeshi y lo receloso que parece ser Dante con respecto a lo que tienen por delante (cuando él mismo lo está dando todo para proteger su propio orgullo). ¿Sabes? Veo un paralelo entre Lambert y Kamado del colectivo. Figuras en posiciones de poder que tienen que hacer lo necesario para llevar adelante el conjunto que dirigen, haciendo los sacrificios necesarios para ello (en este caso, Lambert se ha visto obligado a pedir ayuda a alguien a quien teme y respeta a partes iguales, además de posiblemente fracturar su amistad con Dante). Y ahora tenemos a la figura de Su Majestad y Orre metidas en el meollo del asunto. No sabes el hype que me produce todo esto, pues me ha tomado completamente por sorpresa y me ha dado ganas de más :o

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Cita:— Si consigues los fondos por tu propia cuenta. —Dijo, casi en un susurro. — Podríamos considerar volver a darte las noticias importantes.
Money, dear, money owo
 
Cita:En cualquier otra ocasión hubiera esperado hasta el fin de semana para hacer su propia investigación personal, pero sin nada más en lo que distraerse, tecleó el nombre del chico esperando por lo menos encontrar algo interesante.

— Oh…
Eureka (?)
 
Cita:Algunos pocos, los que más detestaba, eran turistas extranjeros que pensaban que su local era una forma de retarlo a él directamente y a los cuáles usualmente tenía que atender fuera de su verdadero horario laboral.
Ejem, Siebold, ejem xDD
Es gracioso porque tengo un E4 extranjero cuyo trasfondo es ser rival de Siebold tanto en las batallas como en la cocina xD
 
Cita:— Chef, el Clawitzer rojo con salsa de bonguri azul y bayas pecha está casi listo.
Un plato de shiny... debe ser carísimo xD
 
Cita:— No lo sabía, tuve un presentimiento antes de venir aquí. Yo también tenía curiosidad por ver el resto de contrincantes antes de enfrentarnos a Alola y decidí fotocopiar la lista por si acaso.
A ver si las sospechas de Akeshi se confirman... owo
 
Cita:La imagen se congeló antes de que Lucho pudiera conectar otra serie de golpes sobre el cuerpo maltrecho de su Nidoking.
Lucho el Hawlucha... dichoso autocorrector xD
 
Cita:— A partir de este momento Dante, tú y tu Elite ya no estarán operando bajo el gobierno de Yohsen. Esto será lo último que oirás de mí como tú primer ministro. Puedes retirarte.
 
De ahora en adelante su destino quedaba en las manos de su majestad.
DUN DUN DUN

Ha sido una lectura de lo más interesante, pero quiero acabar con una nota diferente. Lo he disfrutado muchísimo, sí, pero no te fuerces a escribir si realmente necesitas algo más. No te exprimas demasiado, Gold, tómate las cosas con tranquilidad y procura disfrutarlas, ¿vale? :)
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#19
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Mira, hay que ser sinceros cuando digo que eres un H I J O  D E  P U T A, ¿Sabes que palabra forman esas letras al unirse? PAPANATAS, sí, esa forman. Ahora regresando al tema; cuando creí que ya no se le podía sacar más jugo a un proyecto como Aiwass por todo lo vivido: gimnasios, guerras, legendarios raros, y mercenarios gestando como figuras públicas... Vienes tú con un nuevo enfoque, un giro de 360° y unos papeles invertidos donde YA NO endiosamos a Aiwass como la región que pudo levantarse a pesar de las dificultades (Y que media población escapó de ese lugar), sino como los malditos que humillaron frente a todo el mundo a los nuevos protagonistas. Soy fan de cada escena donde Alexa se muestra como la desgraciada que es, la personalidad tan "recompuesta" de Mathos, el ENVIPIIIIIIII, para poder tomar el puesto de Heru y decirle al mundo: "Que les den, aquí yo soy el bueno(?)"; lamentablemente no puedo hablar mucho de Keynan o Darent por su poco tiempo dentro del fic, pero no importa, porque esa mínima escena en el prólogo cuando hacen mención a su discusión sirve perfectamente para comprender la esencia de los nuevos E4. Y para el que no sepa bien la onda de Aiwass ahí les va un fun fact, todo pokémon nacido, crecido o entrenado en Aiwass es potencialmente una máquina de guerra capaz de acabar una guerra, y si no me creen solo miren al Houndoom de Alexa, esa cosa da pesadillas con solo verla. 

Ahora ya dejando de cromársela un poco a Aiwass por la nostalgia, debo decir que la nueva región -o más bien sus personajes- me gustan mucho por sus desempeños individuales, es claro que como equipo no servirían para una mierda, si hasta tienen un suplente para echarle el muerto cada que uno tiene pereza, y eso es algo taaaaaan real que me da hasta gracia...  Y pena por el pobre Daiki, no me imagino lo mal que debe sentirse en ese extraño limbo donde no es parte de la liga en sus momentos de gloria o equipo -véase la ovación del prólogo y como hablaban de su presentación-, pero sí cuando es la hora de echar culpas -véase la reunión tras la paliza-, para mi indudablemente él es el protagonista de esta historia, o al menos de este arco... Junto al resto de los miembros de la E4, sí, claro, pero con un cargo mayor a mi gusto. 

Dante es un dolor de huevos, cada escena está golpeando o gritándole a alguien... Y aún siendo un dolor de huevos no es alguien que llegue a odiar, se llega a entender su aspiración a que Yohsen por fin sea respetada, que todo el mundo lo vea en la cúspide de lo más alto, y el como se frustra al ver que son humillados y denigrados a una simple de región de coordinadores -que ojito, no sé bien porqué pero me de la impresión de que Dante aborrece esta disciplina, allá tú si lo que digo es real o solo un invento mío(?)-. Lena, Koga y Akashi no han tenido tanto trasfondo o trabajo como Dante o Daiki a pesar de tener sus escenas por allí, y no me parece mal, al contrario, lo agradezco para no hacerme nudos tratando de entender cada backstory de esa Liga. Es muy bueno el como logras transmitir esa atmosfera de presión sobre estos personajes, es casi palpable ese sentimiento de que un paso en falso puede ser la desaparición total de la liga, lo que tanto los aterra, y que una vez más, solo siento que sucede con Daiki y Dante, el chef sencillamente odia las batallas, Lena está en contra del método de dopaje que, por lo que entiendo, propuso Dante, y de Koga ni siquiera sé que carajo pasa, solo sé que se puso harinita en la nariz, y creo que hay otro E4 del que ni siquiera me acuerdo ahorita... ¿De verdad está gente está dispuesta a salvar su liga en contra de todo pronóstico? No lo sé, tú eres el que escribe la historia... Pero a mi me quedan dudas. 

Me gustaría hacerte una review de cada uno de los capítulos, pero siento que lloraría al escribirla, así que te dejo una versión resumida de mis impresiones cuando los leí. 

El capítulo Zero fue un deleite, me encantó la narración de la batalla entre Golduck y Mimikyu, muy bonita y apegada al estilo ofensivo y letal que debe tener una exmercenaria como Weiss; la confianza de Dante siendo despedazada en presencia de Mathos fue algo que me mató, como el ENVIPI se lo tomaba todo de chill y el otro se estaba comiendo las uñas mientras rogaba que al menos uno de sus altos mandos hiciera algo decente. Viva Aiwass, Yohsen es un pendejo. 

El capítulo Uno fue algo calmado, pero aunque ya no tenga un ritmo tan dinámico o frenético como el anterior... Es bastante disfrutable, la escena donde recién se dan el tiempo de revisar la información sobre sus rivales me parece buenísima, otro reflejo de que Dante es un arrogante que subestimó a Aiwass y se comió la peor de sus humillaciones, sin contar que culpó a Aiwass de algo que ellos mismos habían hecho, el dopaje de potenciadores a los Pokémon. Aquí lo entendemos, literalmente desde el capítulo uno, Daiki no tiene ni pizca de culpa, él solo se subió a ese campo de batalla por órdenes, sin información, sin estrategias, a ciegas y con un demonio al frente... ¿Quién habría hecho algo más de perder estrepitosamente? Nadie. Y eso era culpa de Dante, todo es culpa de Dante. 

El capítulo Dos no fue lo que esperaba, en mi cabeza pensaba que habría más confrontaciones, más insultos y golpes entre internos de la liga... Pero me das un capítulo donde profundizas en la historia del suplente, la falta de figura paterna, el misterio que rodea a su hermano ya que nunca se sabe a ciencia cierta que llevan las cartas y la situación con su madre, como lo dije en discord, el objetivo que tiene Daiki me recordó mucho al de Keynan cuando escribí su ficha, un entrenador buena gente que sale de viaje por dinero, por acomodarle la vida a su mamacita y que de una forma u otra terminan formando parte de la liga Pokémon de la región en cuestión, nah, que buenos muchachos, es un paralelismo que me gusta un montón; sé que para muchos no es así, y posiblemente nunca lo sea, pero con esta ligera explicación espero y anhelo que algún día Daiki y Keynan se enfrenten, no me importa el resultado, solo espero eso... Cúmpleme el fanservice, Goldcito... Y ya que hablamos de fanservice... La presentación de Scylla estuvo bonita, y la presentación del Hellfire también, pero es una pena que la presencia de Scylla se limitara a solamente justificar la ausencia de Alexa en los combates de Johto, claro, iba a acompañar y apoyar a su waifu, y me gusta esa faceta de Alexa donde tiene su corazoncito, pero al final solo siento que Scylla aparece por Alexa, no porque verdaderamente fuera necesaria su presencia. 

El capítulo Treh, ya hasta me olvidé de lo que te iba a decir aqu- AH SÍ, YA ME ACORDÉ. A diferencia de los anteriores capítulos aquí SÍ me das información relevante del resto de gente, la situación de Stella -que puta madre, nada te costaba darme un adelantito-, la situación del chef y su posición con respecto a las batallas, el tema de Lena para no sentirse aturdida... Y la conversación con Lambert, honestamente en su primera aparición me pareció que él solamente quería desmantelar la liga porque sí, pero a diferencia de esa vez, aquí ya conozco un poco mejor a los personajes, sé más o menos de que pata cojean... Y siendo honestos, ninguno da la suficiente confianza para poder darle un puesto tan mediático como el de un alto mando, se entiende porque trata de buscar la salida más fácil, claramente no le ve futuro a un proyecto como ese, no desde la perspectiva de un coordinador y criador, polo totalmente contrario al de Dante, por esto adoro cada interacción que estos comparten, son puntos tan contrapuestos que hasta te cuesta tomar partido por uno. Eso sí, yo no estoy muy enterado del lore de Orre, pero sé que tiene que ver con los pokes oscuros y tal... Me da curiosidad, y lo admito, tengo hype. 

Ahora ya con todo esto creo que terminé, obviamente no es una super crítica porque no puedo darla, no soy así (?), pero es trabajo es humilde, aprécialo. Voy a darle seguimiento a la historia, te ganaste un lector más. 




... Por cierto, tremendo karma, Yohsen quería aprovecharse de Aiwass y les trancaron semejante cogida. Viva Aiwass, Yohsen es un pendejo 2.0
[Imagen: ikuZYJy.png]
Sí, tampoco está tan bonita(?)

¿Ah? Sí, cierto cierto. Por si quieres echarte una leída a un fic echále un ojo a esto, a lo mejor te gusta: 

Vestigios.
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#20
¿Has oído aquel cuento de los zapatos del novio? Trata de un tipo que va hacia su boda y se ensucia los zapatos; le pide al pasto que los limpie y, cuando el pasto se niega, empieza a pedir a otros personajes como una vaca, un palo y algo de fuego que se venguen de otros que no lo quisieron ayudar. Al final logra su cometido cuando alguien decide ayudarlo a emplear la fuerza para coaccionar a otros. Ni estoy seguro si la moral de la historia es que necesitas ser un cabrón con conexiones y sin escrúpulos para salirte con la tuya, o que si no ayudas a alguien cuando te pide hacer daño a otros, puede volver para vengarse de ti. En cualquier caso, es una historia terrible. Yo cambiaría el final de modo que llegue tarde a su boda por andar jugando al mafioso con objetos inanimados, pero nadie me pidió opinión al respecto.

Me gustaría decirte que el capítulo me encantó. Me gustaría dejarles reviews lindas a todos ustedes. Siento que al criticarlos no los motivo a seguir, sino lo contrario. Traté de contenerme con Nemu hace unos meses, con Doc y Muerte hace poco, y casi lo hago otra vez contigo. Pero si ustedes me hicieran lo mismo, me sentiría insultado. Me sentiría incapaz de distinguir un halago sincero de uno misericordioso.

Tal vez me hago viejo. Tal vez las palabras me impresionan menos. Tal vez voy más al punto. Pero Danot es más viejo que yo y dijo que le encantó. Quiero creer que cada relato que leo me enseña algo que necesito saber.

Durante la lectura se mantuvo una sensación en mi cabeza: ¿Para qué estoy leyendo esto? No me refiero a para qué te leo a ti, lo hago porque me gusta y ya. Sino para qué leo, para qué nos presentas esto para leer.

¿Recuerdas que hace unos días comenté el fanfic de Doc y el tema de conversación es que todo el mundo era demasiado miserable? Endless Waltz, pese a la belleza de su título, me produce una sensación similar: la de que todo el mundo es demasiado negligente. Es una miseria distinta. A diferencia de la miseria que surge de la carencia, el hambre, la enfermedad, el frío y la incertidumbre del que no tiene; la tuya surge de la complacencia, de la vanidad, la hipocresía, el tedio y la presión social. Resulta curioso que ni Doc es un chico de barrio marginal ni tú uno de alcurnia, por lo que sus interpretaciones de ambos infiernos resultan demasiado intensas. En este capítulo no hay una sola interacción entre dos personajes que no sea una lucha de egos y beneficios. Sea entre Dante y Dick al final, entre Stella y su editor, entre Akeshi y los ministros o entre Akeshi y la secretaria. Una sociedad de cangrejos que tiran unos de otros para mantenerse en un relativo estado de miseria aceptable. Todos siguiendo sus propias agendas solo en la justa medida en que no los interrumpa de sabotear las de otros. Igual que la de Doc, es una lectura depresiva. Igual que la de Doc, te hace buscar, casi con ansiedad, algún personaje al cuál aferrarte que sientas valga la pena apoyar. Un caballo que no esté ni rabioso ni moribundo. Porque el tema me gusta. Porque tu prosa está muy bien. Porque la ambientación opresiva funcionaría como ambientación... si hubiera un poco de luz para ejercer de contraste: algo que no suene tan condenado a la falsedad y el cinismo. Musica, si así lo prefieres. Que suene la música para que se anime un poco este vals.

Lo que siento al leer este capítulo es que sufrió unos cuantos cambios en el proceso que te hicieron cambiar lo que ibas a hacer al menos un par de veces. Me cuesta trabajo creer que hayas terminado el último capítulo con la promesa de una cita solo para saltarte eso y hacer que pase fuera de cámara, resumida como una nota al pie del fragmento de Stella. No sé si te bloqueaste en esa escena y decidiste omitirla o simplemente se te quitaron las ganas, pero se nota cierta ausencia ahí. Y en general es lo único que no me gusta del capítulo. Ese... desorden.

También tuve una etapa en la que creía que narrar desde varias perspectivas es lo más. Culpo un poco de ello a GRRM y un mucho a Paul Auster. La diferencia es que tanto Martin como Auster lo hacen por capítulos a lo largo de novelas y en verdad se siente que la historia avanza. Realmente no puedo decir que funcione del todo bien cuando lo haces en un solo capítulo constantemente. Usando de ejemplo a Meri, si te fijas suele concentrarse a lo sumo en dos puntos de vista y los va intercambiando al principio y al final o los tiene juntos siguiendo una trama en conjunto. Funciona. A su manera. Acá siento que no funciona tanto por tanto cambio. Cuando te dije al principio que me preguntaba para qué leía esto me refería precisamente a cuál es el propósito de contar esto, en este momento, desde una perspectiva narrativa. Se siente disperso y un poco desconectado. Como si trataras de aprovechar el espacio para contarnos un poquito de aquí y de allá porque sabes que te va a quedar muy corto si solo te quedas con la idea principal del capítulo. Vimos un poco más de Akeshi pero siento que lo perdimos de vista muy pronto y no aporta mucho. Tuvimos unos vistazos de Lena pero solo sirvió para conectar el final del capítulo que a estas alturas resultó ser trivial para lo sucedido (queda claro que las constantes chapuzas de Dante traerían las mismas consecuencias, independientemente de lo de las eliminatorias, y a este punto ya nos quedó claro que es un imbécil), y la parte de Stella hubiera sido mucho más interesante... de haberle dado algo de seguimiento en este mismo capítulo en lugar de saltar a la trama del Alto Mando otra vez. En lugar de asombrar y maravillar con los cambios de perspectiva, los distintos puntos de vista compiten entre sí por mantenerse en la memoria del lector y acaban perdiendo impacto cuando llega el final del capítulo. De verdad te recomendaría, si es que disfrutas de emplear este recurso, que te limites a uno o dos por capítulos y profundices en sus vidas y puntos de vista sin desperdiciar la munición de otros donde va a perderse entre una multitud.

Sobre Orre no puedo opinar mucho hasta que no vea lo que va a suceder. La reina parece ser op y con mala leche suficiente para infundir miedo aún en alguien tan primitivo como Dante. Y está ese asunto de que Daiki parece ser más importante de lo que aparenta. (Me va a hacer mucha gracia si la reina es alguien toda chillax como Skadi que avergüenza a todos y por eso le tienen miedo pero ese es mi lado parodico hablando). Que no parezca que vine a destrozar este fanfic. Tanto la premisa como los personajes (incluido el gymcel de Dante) me interesan bastante. Es la forma en que se ha dado la exposición la que no termina de convencerme.

Feliz año nuevo, Dora. Gerónimo anda algo loco... de nuevo.
[Imagen: 6zFZgO5.png]
Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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