Índice - Minna no Tabi: Advance Tournament
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Minna no Tabi: Advance Tournament
 
[Imagen: 9CBGKGo.jpg]
[Agradecimientos a Lunarium por la nueva portada]

Y aquí vamos de nuevo, tras años sin publicar esto en foros. ¿Cuántos han sido ya? Tantos que he perdido la cuenta. Divagaciones aparte, AT es la primera historia que me propuse a escribir en serio y por mi propia voluntad, así que le tengo mucho cariño y quiero verla acabada. ¿Qué es MinT, entonces? El universo creativo que nació tras años y años de dar vueltas a qué hacer con AT, tras escribirla y reescribirla, hasta llegar a la versión 8.0 (la definitiva, para bien o para mal). En principio, esta historia coge mucha inspiración del anime, pero tal y como está planteada, es en la práctica un universo paralelo, con diferencias bastante marcadas; por ello, está catalogada como "Otros".

En principio, la única advertencia que tiene esta historia es la violencia (no soy aficionado a lo gráfico, pero parte de la trama lo requiere); si considero añadir alguna más, por lo que sea, ya avisaré por aquí (de nuevo, mi intención es hacer una historia que yo mismo disfrutaría leer, así que no esperéis nada que raye con el mal gusto). Con esto dicho, vamos al contenido importante de este mensaje (el cual será actualizado tras cada episodio después del segundo, así que recomiendo mirarlo tras cada lectura)
 
Índice de Capítulos
 
 
Cronología
 
Mostrar Recuento de hechos significativos en este universo creativo
000 W: El uso de dos bombas potentísimas que arrasan dos regiones enteras de Nihon da inicio a una cruenta guerra entre dos facciones con ideologías irreconciliables. Aunque no es el primer conflicto de este tipo, la tecnología necesaria para semejante destrucción la convierte en un punto crucial en la historia de este mundo.

075 AW: Nace Yamen (febrero)

076 AW: Nace Ibuki (junio)

077 AW: Nace Wataru (octubre)

080 AW: Nace Tetsurou (junio)

081 AW: Nace Keisuke (noviembre)

082 AW: Nacen Danot (octubre) y Shiori (diciembre)

083 AW: Nacen Kenji (febrero), Seiko (mayo) y Yofuu (julio)

084 AW: Nacen Akari, Lynn (agosto) y Tsurio (diciembre)

086 AW: Nace Mina.

091 AW: Se inicia el conflicto armado en el que Sven participaría, para luego ser dado de baja del ejército el año siguiente.

092 AW: Wataru e Ibuki realizan la ruta de las medallas en Johto, como parte del reto que su abuelo les propone para sucederle como Líder de Gimnasio de Fusube. En noviembre, tras huir de casa, Wataru gana el torneo regional, con miras al Torneo de Campeones que se realizará el año siguiente.

098 AW: Akari, Kai y Kururi inician la ruta de las medallas en Hoenn (julio)

100 AW: Danot inicia la ruta de las medallas en Johto (junio). Lynn sigue sus pasos unos meses después.
 
Personajes principales

Mostrar Danot
Danot Bisel

[Imagen: 7VUvVDa.png]

Datos generales


Edad: 18
Cumpleaños: 10 de octubre
Procedencia: Yoshino
Debut: AT001

Apariencia: Cabello negro, ojos café, piel trigueña. Mide 1,76 m y suele llevar lentes deportivos de color celeste. El resto de su vestuario varía según le apetezca, pero suele preferir un estilo casual y cómodo, sobre todo para viajar.

Personalidad: Curioso, deseoso de aprender, aventurero por naturaleza y perseverante al punto de la obstinación. Le cuesta un poco abrirse hacia los demás, dando la impresión de ser una persona demasiado seria, pero que siempre sabrá escuchar a propios y extraños. Lo que sí se toma con completa seriedad son el entrenamiento y las batallas Pokémon, siempre con la mentalidad de “voy a luchar como si ésta fuese la última vez”, sin importarle demasiado quien sea su oponente; lo que le motiva es la emoción que le producen los combates. Su principal defecto es que siempre procura hacer todo por su cuenta o cargarse el peso de su responsabilidad sin recurrir a nadie hasta que comprueba que no puede lograrlo solo.

Habilidades: Tiene un gran capacidad y paciencia para la recolección de datos y formulación de estrategias a partir de ellos (cultivados con su afición a los videojuegos de estrategia), tanto para luchar como para entrenar. También es bueno con las matemáticas y la física, que muchas veces le ayudan cuando tiene que improvisar en batalla.

Trasfondo


Nació en 82 AW, segundo hijo de Sven Bisel y Fumie Fujimura. Quizá influenciado por su ambiente (empezó su vida en los condominios anexos a la base militar de Yoshino), Danot siempre pareció ser un niño muy serio, pero resultaba ser muy hablador con quienes tenía confianza aparte de su familia, especialmente con Lynn, su mejor amiga desde que tenía memoria (debido a que los padres de ambos eran amigos del ejército, desde sus días en Unova)

Su primer contacto cercano con los Pokémon (fuera de la escuela) fue cuando Yamen recibió a Lila, encantado de cómo la Gligar podía volar a pesar de ser tan diferente de las aves que conocía. Cuando éste acabó la secundaria, él y Lynn no dudaron en acompañarle a buscar y atrapar Pokémon, generando en ambos las semillas de su gran aprecio por esas criaturas.

De toda su familia, fue a quien más le chocó el retiro de sus padres del ejército y la posterior mudanza al norte de Yoshino a mediados de 92 AW, al tener que decir adiós a sus amigos de la escuela y todo lo que conocía (esto fue aliviado en parte porque Lynn aún viviría relativamente cerca de él); queriendo reconfortarle, su hermano le llevó a un último paseo por la playa dentro de la base para atrapar un Pokémon que le daría cuando cumpliese 10 años. Fue así que Yamen atrapó a Alfa, la que se convertiría en la primera Pokémon de su hermano menor.

Tras habituarse a su nuevo hogar, empezó la secundaria en su nueva escuela, donde conoció a quienes serían sus amigos durante ese tiempo: Hiroshi, Mayumi y Masaru. Con éste último tendría su primera batalla después de su décimo cumpleaños, en la que perdió estrepitosamente por su propia inexperiencia. A pesar de ello, había sentido una emoción como nunca antes al tener ese combate, su primer deseo de ser  Entrenador Pokémon. Sin embargo, ante un comentario sobre que la vida de los Entrenadores parecía emocionante (tras observar cómo Wataru se coronaba campeón de la liga regional), su madre remarcó que era mejor que acabase sus estudios obligatorios y luego ya podría viajar, aunque se requería mucho talento y preparación para poder ser un Entrenador profesional, y era mejor tener una seguridad. Su padre sencillamente le dijo que decidiese lo que considerase mejor, pero que él mismo debía ser responsable de lo que decidiese. Con esto, Danot decidió acabar sus estudios para al menos poder viajar y experimentar lo que era esa vida (menos entusiasmado que al inicio), aunque decidió pedir a su padre que le enseñase a pelear y otras nociones de supervivencia, en previsión al viaje que deseaba hacer cuando acabase sus estudios.


Estilo de batalla: El estilo de Danot empezó enfocado en Pokémon veloces o capaces de serlo con técnicas auxiliares, pero fue cambiando a aprovechar sus habilidades naturales al atrapar otros que no se ajustaban a ese perfil original. Más recientemente, ha incorporado técnicas de aumento y decremento para aprovechar esa velocidad y hacer el mayor daño posible con relativamente pocos ataques. Por lo general, prefiere tantear a oponentes desconocidos con ataques de ejecución rápida de los tipos de sus Pokémon que le permitan mantener una distancia segura, para poder reaccionar con rapidez a cualquier posible contraofensiva.

Pokémon:

Pyro


[Imagen: charizard.png]

Personalidad: Empezó como un Pokémon tímido tras su nacimiento, quien fue ganando confianza en sí mismo gracias al tiempo con su nuevo humano y compañeros, dejando ver un gran potencial para las batallas. Se volvió mucho más fiero tras su primera evolución, deseando cada vez más la emoción de luchar contra enemigos poderosos física y estratégicamente, pero sin olvidar cómo había empezado y dónde estaba su lealtad. Es también uno de los Pokémon más golosos de Danot, justificado en parte por el enorme desgaste que suele hacer al luchar.

Historia: Desde pequeño mostró una habilidad innata para aprender ataques en menos tiempo que cualquiera de sus compañeros de equipo; se lleva muy bien con Sparkle, a quien respeta como una hermana mayor.

Datos de batalla: Pyro es uno de los Pokémon más rápidos y contundentes con los que Danot cuenta, gracias a su Danza Dragón, pero no fue hasta su evolución final que no se convirtió en su Pokémon más usado, a pesar de no ser tan versátil como Alfa.

Habilidad: Mar Llamas

Ataques:
  • Afilagarras (AT009)
  • Ala de Acero (AT007)
  • Ataque Ala (AT005)
  • Carga Dragón (AT004)
  • Colmillo Ígneo (AT007)
  • Cuchillada (AT002)
  • Danza Dragón (AT002)
  • Envite Ígneo (AT008)
  • Excavar (AT002)
  • Garra Dragón (AT004)
  • Giro Fuego (AT005)
  • Lanzallamas (AT002)
  • Puño Trueno (AT007)
  • Sofoco (AT009)
  • Terremoto (AT009)
  • Triturar (AT004)

Alfa


[Imagen: starmie.png]

Personalidad: Alfa es generalmente inexpresiva (de hecho, la primera cosa que hizo saber a su Entrenador a través de su telepatía tras evolucionar fue que era una “ella”, a pesar de ser una especie sin diferencias de género aparentes), pero demuestra su aprecio con su dedicación al combate y a la protección de su humano.

Historia: Fue la primera Pokémon de Danot, entregada por Yamen en su décimo cumpleaños. Gracias al tiempo que han pasado juntos y a su propio poder psíquico, es quien mejor le conoce de sus Pokémon, lo que le motiva a luchar con todo de sí.

Datos de batalla: Alfa siempre ha sido el comodín de Danot, y su Pokémon más fuerte antes de la evolución final de Pyro. Su versatilidad es muy apreciada en las situaciones inesperadas o difíciles en las que se puedan encontrar, y aunque con el paso del tiempo tenga compañeros que le superen en potencia física o especial, su papel de soporte al equipo es imprescindible.

Habilidad: Cura Natural

Ataques:

  • Escaldar (AT009)
  • Giro Rápido (AT008)
  • Pantalla de Luz (AT006)
  • Psíquico (AT002)
  • Rayo (AT001)
  • Rayo Burbuja (AT002)
  • Rayo de Hielo (AT004)
  • Recuperación (AT002)
  • Reflejo (AT008)

Ray


[Imagen: jolteon.png]

Personalidad: Es un Pokémon que preferiría pasarse el día descansando y jugando que entrenando y luchando, sobre todo contra oponentes contra los que cree que no tendrá ninguna oportunidad; sin embargo, es muy efectivo cuando decide tomarse las cosas en serio (sea porque la situación lo requiere o porque algo le haya enojado)

Historia: Danot recibió a Ray como un regalo de Akane en su primera visita a ciudad Kogane, como agradecimiento por ayudarle en su entrenamiento para la prueba de líder de gimnasio.

Datos de batalla: Es el Pokémon con más velocidad natural del equipo inicial de Danot, además de ataques contundentes; sólo está limitado por su propio desgano por luchar.

Habilidad: Absorbe Electricidad

Ataques:

  • Ataque Rápido (AT001)
  • Deseo (AT001)
  • Doble Rayo (AT001)
  • Doble Patada (AT001)
  • Rayo (AT001)
  • Rugido (AT001)

Hellga


[Imagen: houndoom-f.png]

Personalidad: Hellga es una Pokémon muy tozuda y protectora de su Entrenador y sus compañeros, a quienes aprecia pero también ve como su responsabilidad. A pesar de esto, sabe relajarse y pasarlo bien, al punto de que incluso confía lo suficiente en Danot para dejarle ir sin su compañía si sabe que estará cerca.

Historia: Fue adiestrada por Sven y Yamen como guardaespaldas junto a Tsurugi y Mizuho, como parte del inicio del nuevo trabajo del primero para protección de su familia. Es la líder de ese trío y quien tiene más experiencia de combate junto a Danot.

Datos de batalla: Era la Pokémon con más experiencia de combate al inicio del viaje de Danot, por lo que muchas veces prefirió seguir su propio criterio en lugar del del chico, lo que le hizo aceptar con más facilidad dejar que sus Pokémon decidiesen por sí mismos en batalla. Es muy ágil y lista, y su sorpresivo uso del Contraataque y la Inversión la hacen una oponente a quien no se debe subestimar.

Habilidad: Absorbe Fuego

Ataques:

  • Colmillo Rayo (AT003)
  • Contraataque (AT001)
  • Inversión (AT003)
  • Lanzallamas (AT001)
  • Mofa (AT003)
  • Triturar (AT001)

Sparkle


[Imagen: raichu-f.png]

Personalidad: La consentida del equipo. Es muy enérgica y siempre busca complacer a Danot, para que éste la mime; le gustan las batallas, pero le gusta mucho más ser apapachada.

Historia: Sparkle fue la primera Pokémon que Danot atrapó durante su primer viaje, cerca de ciudad Kikyou; nunca estuvo seguro de si escapó de alguna casa o qué, dada la soltura que mostraba alrededor de los humanos, pero decidió añadirla a su equipo al caerle bien. Fue además la primera compañera de entrenamiento de Pyro, con quien se lleva muy bien.

Datos de batalla: Sus habilidades en batalla están apenas por encima del promedio, pero su afán por ser mimada por su Entrenador le hace llevarse al límite, tomando por sorpresa a más de un oponente y permitiéndole tener victorias sorpresivas.

Habilidad: Electricidad Estática

Ataques:

  • Ataque Rápido (AT004)
  • Avivar (AT009)
  • Cola Férrea (AT008)
  • Demolición (AT008)
  • Excavar (AT002)
  • Rayo (AT002)

Tsurugi


[Imagen: skarmory.png]

Personalidad: Tsurugi se enfoca mucho más en la defensa de su Entrenador, al saber que su misión principal es servirle como medio de escape rápido en una situación complicada. Fuera de las batallas y entrenamientos, le agrada tomar siestas largas y acicalarse, por lo que difícilmente toma parte en actividades con sus compañeros de equipo. Es especialmente reticente a enfrentar a Pokémon de tipo fuego y eléctrico, salvo que la situación lo requiera.

Historia: Fue adiestrada por Sven y Yamen como guardaespaldas junto a Hellga y Mizuho, como parte del inicio del nuevo trabajo del primero para protección de su familia. Es quizá la menos experimentada de las tres, pero también la más resistente.

Datos de batalla: Danot empezó a depender mucho más de ella cuando empezó a hacer la ruta de las medallas, al servirle como freno para Pokémon muy enfocados en la ofensiva (aunque le cuesta mucho ganar batallas por sí misma)

Habilidad: Robustez

Ataques:

  • Aire Afilado (AT004)
  • Ala de Acero (AT002)
  • Foco Resplandor (AT011)
  • Pico Taladro (AT011)
  • Viento Afín (AT011)

Geist


[Imagen: haunter.png]

Personalidad: Un Pokémon bromista al que también le encanta luchar, sobre todo cuando se le provoca. Suele hacer caso a Danot porque no le obliga a entrenar, pero esto le hace también el Pokémon más débil de su equipo, en términos de preparación.

Historia: Danot capturó a Geist en la Torre Quemada durante su primera visita a Enju, ganándose un buen sermón de Matsuba. Desde entonces, es quizá el Pokémon con quien menos ha luchado, dado su carácter tan particular.

Datos de batalla: A pesar de su renuencia a entrenar, Geist es un buen luchador, lo cual representa un problema por su exceso de confianza y el poco respeto que tiene hacia sus oponentes, viéndoles como blancos para sus bromas. Por esto Danot no suele usarlo en batalla, salvo que no tenga otra opción.

Habilidad: Levitación

Ataques:

  • Tinieblas (AT002)

Salma


[Imagen: quagsire-f.png]

Personalidad: Alegre y despreocupada, adora comer, nadar y tomar el sol. Sólo lucha porque Danot le cae bien y le permite ir a su ritmo, pero preferiría poder tener una vida mucho más relajada.

Historia: Salma fue capturada poco después de que Danot dejase Hiwada, cerca de la guardería de la ruta 34. No fue una captura fácil, pues ninguno de los Pokémon del chico tenía una ventaja o estaba directamente en desventaja contra una oponente que sabía defenderse bien.

Datos de batalla: Sobresale su potencial defensivo, formando un buen dúo con Tsurugi para detener a la gran mayoría de atacantes físicos, sobre todo en situaciones comprometidas. Su poder de ataque no es demasiado alto, pero le sirve para rematar a oponentes que por lo general no podría vencer sin ayuda.

Habilidad: Absorbe Agua

Ataques:

  • Agua Lodosa (AT003)
  • Atizar (AT0003)
  • Bostezo (AT003)
  • Disparo Lodo (AT003)
  • Golpe de Cuerpo (AT003)
  • Rayo de Hielo (AT003)
  • Terremoto (AT003)

Mizuho


[Imagen: wartortle.png]

Personalidad: Mizuho es una Pokémon muy seria, como si hubiese nacido para formar parte del más disciplinado de los ejércitos. Su rol como medio de escape por agua no hace sino acrecentar esta seriedad, como demuestra al no separarse en lo posible de Danot cuando no están en una batalla amistosa.

Historia: Fue adiestrada por Sven y Yamen como guardaespaldas junto a Hellga y Tsurugi, como parte del inicio del nuevo trabajo del primero para protección de su familia. Es la más seria del trío y también la mayor.

Datos de batalla: Es una Pokémon de pensamientos y reacciones muy rápidas en batalla, lo que le permite actuar incluso contra oponentes más veloces. Tiene defensas bastante decentes para una Pokémon con su movilidad, lo cual le permite emplear el Manto Espejo y luego rematar a sus oponentes, aunque este combo sea más contundente en el caso de Hellga.

Habilidad: Torrente

Ataques:

  • Hidropulso (AT003)
  • Mordisco (AT004)
  • Protección (AT003)
  • Rayo de Hielo (AT004)

Shady


[Imagen: sneasel-f.png]

Personalidad: Traviesa, oportunista y algo distante, aun así disfruta la presencia de sus compañeros de equipo. Le encanta luchar, provocando a sus oponentes para que cometan errores y le den más oportunidades de ganar.

Historia: Shady era la líder de una manada de Sneasel que vivía cerca de Chouji y que decidió ir a causar problemas en el pueblo durante el primer festival que Danot pasó ahí. Fueron detenidos finalmente cuando Danot se dio cuenta de que ella era quien comandaba el grupo y la atacó directamente con Hellga y Pyro, superándola en fuerza y velocidad con esa combinación y capturándola, lo que causó que ese grupo se dispersase.

Datos de batalla: Shady compensa su relativa falta de fuerza con velocidad, astucia y oportunismo; dado el respeto que tiene por Danot, no dudará mucho en seguir sus indicaciones, por más arriesgadas que sean.

Habilidad: Vista Aguda

Ataques:

  • Ataque Rápido (AT005)
  • Canto Helado (AT004)
  • Chirrido (AT005)
  • Demolición (AT008)
  • Excavar (AT008)
  • Mofa (AT005)
  • Puño Hielo (AT005)

Shizuru


[Imagen: kingdra.png]

Personalidad: Seria y enfocada en sus objetivos presentes, al punto de ser obcecada en lograr los mismos.

Historia: Su vida cambió el día en que apareció aquel misterioso atacante humano en la Guarida Dragón, quien desafió Dratini y masacró Magikarp por igual; aunque tuvo suerte de pillarlo desprevenido y alejarlo sin quedar demasiado lastimada en el proceso, las heridas psicológicas que le dejó ver la muerte de varios conocidos y amigos fueron profundas.

Datos de batalla: Tiene una puntería excepcional y una movilidad considerable en el agua, lo que aunado a su variedad de ataques la convierten en una oponente temible a distancia; sin embargo, es muy vulnerable en el combate cuerpo a cuerpo, por lo que intenta seguir los pasos de su padre para poder al menos defenderse en una situación comprometida.

Habilidad: Francotirador

Ataques:

  • Agilidad (AT007)
  • Anulación (AT006)
  • Bote (AT007)
  • Dragoaliento (AT006)
  • Escaldar (AT011)
  • Foco Resplandor (AT008)
  • Niebla Clara (AT007)
  • Pistola de Agua (AT004)
  • Rayo Burbuja (AT007)


Mostrar Ibuki
Ibuki Ryuuzaki

[Imagen: tA284TR.png]

Datos generales


Edad: 24
Cumpleaños: 6 de junio
Procedencia: Fusube
Debut: AT004

Apariencia: Cabello celeste, ojos azules, piel clara. Mide 1,75 m y tiene más fuerza de lo que su apariencia sugiere.

Personalidad: Apasionada, llena de autoconfianza, un tanto impulsiva y obstinada cuando se propone algo, le cuesta expresar sus sentimientos y comunicarse con otros fuera de combates. Sus Pokémon son una parte importante de su familia, y aunque les lleva hasta sus límites en batalla, es porque ellos desean luchar de esa manera junto a ella. Hará lo que sea para proteger a cualquier Pokémon que no pueda defenderse y ajusticiar a quienes se aprovechen de ellos, en especial si se trata de los Rockets.

Habilidades: Está en excelente forma física gracias a todos sus años de entrenamiento con Haku, lo que le ha permitido entrenar a sus Pokémon de manera que sean capaces de atacar sin dar respiro a sus oponentes y cansándoles con ataques contundentes, además de la habilidad para aprovechar estas situaciones y tornarlas a su favor, incluso sin que ella tenga que decirlo.

Trasfondo


Nacida en 76 AW, hija de Tatsuya Ryuuzaki y Sayaka Hotsu, nieta de Haku Ryuuzaki. Su vida cambió mucho a los 5 años, cuando sus padres y tíos dejaron la ciudad para mudarse a Kogane a administrar la empresa textil que acababan de fundar; con sus padres lejos, Ibuki se apegó mucho a su abuelo Haku y primo Wataru, a pesar de no admitirlo abiertamente al ser una niña muy orgullosa a quien le costaba expresar sus sentimientos.

Desde ese entonces, tuvo que ayudar con el día al día del gimnasio, siéndole permitido jugar con los Pokémon de ahí en sus ratos libres, lo que fue la semilla de su amor por ellos y su sueño de ser Líder de Gimnasio. Cuando cumplió 6 años, empezó a entrenarse físicamente por instrucción de su abuelo, como preparación para entrenar a sus Pokémon al estilo Ryuuzaki.

Su vida volvió a cambiar poco antes de cumplir 8 años, cuando sus padres fueron a verla para excusarse de que no podrían pasarlo con ella por una importante reunión de negocios que podría llevarles a la cima del mercado textil. Le pidieron que fuese fuerte, lo que ella aceptó de no muy buen grado y prometieron celebrarlo con ella cuando eso estuviese hecho... cosa que no pudieron cumplir al darse el accidente de coche que les costó la vida.

Durante el velorio, a pesar de ser los más afectados, Ibuki y Wataru intentaban reconfortarse mutuamente, mientras Haku lamentaba que la avaricia de su hijo le hubiese costado tan caro. Sin estar al tanto de las intenciones de su abuelo, éste pidió a sus nietos que escogiesen al Dratini con el que se llevasen mejor, pues a partir de ese día se harían cargo de sus cuidados, aunque oficialmente aún no pudiesen entrenar Pokémon. Fue entonces que empezó a formarse el profundo vínculo entre Ibuki y Tenryuu.


Estilo de batalla: Ibuki se especializa en Pokémon de tipo dragón para sus batallas de Gimnasio, aunque tiene otros de diferentes tipos que atrapó y entrenó cuando hizo la ruta de las medallas de Johto. Su estrategia consiste en acosar a sus oponentes con ataques contundentes y no darles ni un respiro en la medida de lo posible; apoya esto con técnicas de incremento, auxiliares o disruptivas dependiendo de su Pokémon, lo que le permite lidiar con la mayoría de Pokémon. Este estilo de combate tan agresivo y completo le ha valido ser reconocida como la Líder de Gimnasio más fuerte de Johto.

Pokémon:

Gouryuu


[Imagen: charizard.png]

Personalidad: Competitivo, algo orgulloso y un luchador nato desde pequeño, le gusta también darse baños calientes (lo que hace sospechar a Ibuki que su padre sea un Pokémon de agua). Sin embargo, deja ver un lado más cariñoso cuando se trata de su familia, sea Ibuki o Pyro.

Historia: Hijo de la Charizard de Yosaku y un Pokémon desconocido, hacía lo posible para ayudar a su madre en el trabajo que tenía, pero se notaba que lo suyo era combatir, pues no perdía la oportunidad de retar a cuantos entrenadores se cruzasen en su camino. Fue en esa época que Ibuki llegó a Hiwada en su ruta de las medallas y fue retada también por ese Charmander, pero al verse derrotado fácilmente, hizo saber al leñador que quería que ella fuese su Entrenadora. Por su parte, Ibuki, impresionada, no dudó en aceptarlo en su equipo, quitando a Yosaku un gran peso de encima. Así siguieron la ruta de las medallas, y fue uno de los Pokémon que más contribuyó en las victorias de Ibuki, en particular contra Yanagi y Haku. Durante el viaje, desarrolló una gran rivalidad hacia Gekiryuu, pues desde el principio le había tenido por un Pokémon que jamás le superaría, pero tras su evolución a Gyarados su opinión de él cambió radicalmente, considerándole un gran compañero y su mayor rival.

Datos de batalla: Empezó siendo un Pokémon enfocado sólo en atacar, y le costó un poco adaptarse a lo que Ibuki tenía planeado para él. Primero empezó a trabajar en mejorar el aspecto ofensivo con técnicas de incremento de ataque y precisión, dada su predilección por emplear ataques contundentes; contento con los resultados, Gouryuu se hizo más llevadero y confió mucho más en el criterio de su Entrenadora. Sus otras limitaciones eran su falta de velocidad y variedad contra oponentes más fuertes y veloces, las que palió al enseñarle el Viento Afín y Fuego Fatuo.

Habilidad: Mar Llamas

Ataques:

  • Afilagarras (AT009)
  • Ala de Acero (AT004)
  • Carga Dragón (AT004)
  • Envite Ígneo (AT004)
  • Fuego Fatuo (AT009)
  • Garra Metal (AT009)
  • Onda Ígnea (AT004)
  • Puño Trueno (AT004)
  • Viento Afín (AT009)

Gekiryuu


[Imagen: gyarados.png]

Personalidad: A pesar de su apariencia feroz, es por lo general un Pokémon muy dócil, pero que se toma las batallas muy en serio. Siempre fue consciente de sus limitaciones y agradeció el amor y la paciencia que Ibuki tuvo con él, viéndose sus esfuerzos recompensados tras su evolución. Considera que cada oponente merece su respeto y su forma de luchar refleja esto.

Historia: ???

Datos de batalla: Es un luchador formidable en el agua, y a pesar de su reducida movilidad en tierra, no puede ni debe ser subestimado, dada su gran versatilidad de ataques que le permiten atacar y defenderse efectivamente.

Habilidad: Intimidación

Ataques:

  • Acua Cola (AT004)
  • Danza Dragón (AT009)
  • Hidrobomba (AT004)
  • Mordisco (AT004)
  • Onda Trueno (AT009)
  • Roca Afilada (AT004)

Tenryuu


[Imagen: dragonair.png]

Personalidad: Es amable, cariñosa y altamente empática, por lo que no tardó en hacer buenas migas cuando fue escogida por Ibuki (aunque ella había hecho lo propio, ya desde que empezaron a jugar cuando era más joven). Esa empatía produjo que adoptase la actitud orgullosa de su Entrenadora, sobre todo cuando empezó a entrenarse y vencer con facilidad a Gai, su hermano menor, aunque dejó dicho comportamiento tras su primera derrota contra él. Dadas sus características,y saber lo mucho que a Ibuki le cuesta expresarse con otros humanos, no dudará en hacerlo por ella, siempre que éstos le agraden.

Historia: Una de las hijas del Dragonite de Haku, fue la primera compañera de Ibuki. Ha estado con ella en las buenas y en las malas. A diferencia de su Entrenadora, la derrota contra Wataru y Gai causó un cambio de actitud positivo, al hacerle entender que aún podía ser mucho más fuerte de lo que creía que era; sin embargo, era algo que Ibuki misma tenía que ver, por lo que no dudó en esforzarse y hacer lo que ella le pedía, deseando poder expresar todo esto como hacían los humanos, dificultad que ambas compartían.

Datos de batalla: Hasta antes de la evolución de Kiryuu, era la Pokémon con más soltura aérea de los que Ibuki usa en sus desafíos. Aun así, su cuerpo le permite esquivar ataques con mayor facilidad y sigue siendo muy versátil, al poder ser contundente, incapacitar oponentes o proteger al equipo de los cambios de estado.

Habilidad: Mudar

Ataques:

  • Acua Cola (AT008)
  • Carga Dragón (AT005)
  • Cola Férrea (AT004)
  • Ciclón (AT010)
  • Constricción (AT004)
  • Danza Dragón (AT004)
  • Dragoaliento (AT010)
  • Lanzallamas (AT004)
  • Onda Trueno (AT004)
  • Velo Sagrado (AT008)

Rairyuu


[Imagen: ampharos.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Electricidad Estática

Ataques:

  • Agilidad (AT009)
  • Campo Eléctrico (AT009)
  • Cola Férrea (AT009)
  • Onda Trueno (AT009)
  • Rayo (AT009)

Hyoryuu


[Imagen: lapras.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Hidratación

Ataques:

  • Alud (AT009)
  • Danza Dragón (AT009)
  • Remolino (AT009)
  • Velo Sagrado (AT009)

Shouryuu


[Imagen: garchomp.png]

Personalidad: Siempre listo para tener una buena batalla, confía en su propia fuerza y no dudará en demostrarla a cualquier oponente que se le ponga delante. Sin embargo, puede perder mucho la paciencia con un oponente que no le enfrente directamente.

Historia: Otro de los Pokémon que Ibuki atrapó durante su primera visita a la Guarida Dragón, fue el primer reto complicado que tuvo como Entrenadora, al ser una especie tan propensa a morder y rasguñar, y mucho más con un Pokémon tan entusiasta por luchar. No fueron pocos las mordidas y arañazos que su Entrenadora recibió mientras lo adiestraba a pesar de no haber ninguna mala intención, sino falta de control de sus propias habilidades. Fue un camino un tanto tortuoso para ambos, pero tras años de entrenamiento y entendimiento, ambos ahora son una dupla difícil de doblegar.

Datos de batalla: Es el especialista en combate cuerpo a cuerpo de Ibuki, y en general un escollo tan complicado de superar que prefiere guardarlo para las revanchas y poner a prueba la capacidad de adaptación de sus retadores. Sin embargo, también es capaz de atacar a distancia y entablar combate acuático, aunque no es tan efectivo como como Suiryuu o Tenryuu en este aspecto.

Habilidad: Piel Tosca

Ataques:

  • Bucle Arena (AT010)
  • Ciclón (AT010)
  • Danza Espada (AT010)
  • Disparo Lodo (AT010)
  • Dragoaliento (AT010)
  • Garra Dragón (AT010)
  • Garra Metal (AT008)
  • Lanzallamas (AT004)
  • Surf (AT004)

Kouryuu


[Imagen: altaria.png]

Personalidad: A pesar de tener un carácter muy tranquilo, le gusta actuar ruda en batalla, pues no le gusta ser subestimada al verse superada en potencia por sus compañeros de equipo.

Historia: Nació de un huevo que Ibuki recibió de su primera aprendiz, como una muestra de respeto y de buena voluntad.

Datos de batalla: Al ser su Pokémon con menor potencial ofensivo (sin considerar incrementos), suele ser la primera Pokémon de Ibuki en luchar en sus batallas oficiales, para probar la capacidad de sus retadores. Consciente de esto, Kouryuu lo compensa con una destreza aérea sobresaliente y una actitud feroz que toma desprevenido a más de uno.

Habilidad: Aclimatación

Ataques:

  • Afilagarras (AT005)
  • Ala de Acero (AT008)
  • Ataque Aéreo (AT005)
  • Canto (AT005)
  • Carga Dragón (AT005)
  • Danza Dragón (AT010)
  • Dragoaliento (AT008)
  • Onda Ígnea (AT005)
  • Respiro (AT005)
  • Velo Sagrado (AT005)

Suiryuu


[Imagen: kingdra.png]

Personalidad: Se muestra calmado, como si calculase cada movimiento de sus oponentes donde más les pueda doler, pero bajo esta careta disfruta enormemente de cada combate junto a Ibuki. Está orgulloso de su poder, uno que fue la combinación de su propio esfuerzo y la dedicación que ésta le brindó para sacar a flote todo su potencial.

Historia: Fue el primero de los Pokémon que Ibuki capturó en la Guarida Dragón cuando Haku la llevó junto con Wataru a su primer ritual de purificación del tesoro familiar, un colmillo de dragón de más de doscientos años. Aunque su dominio del agua era incuestionable, Ibuki quiso llevarle un paso más allá al enseñarle a dominar el Bote y poder defenderse en tierra, motivo por el que su abuelo rara vez usaba a su propio Kingdra en el Gimnasio. Toda esta dedicación hizo a Suiryuu muy fiel a su Entrenadora, por lo que no cuestionó ninguna de sus órdenes, incluso en sus peores momentos; esa fuerza no era sólo suya, era la que habían conseguido con el esfuerzo de ambos.

Datos de batalla: Es el dragón más adepto al combate acuático del equipo oficial de Ibuki y quien hace mejor uso de la piscina en el centro del campo de batalla para mantener su distancia de sus oponentes. Aunque no es tan bueno en el combate cuerpo a cuerpo como sus compañeros de equipo, no se le debe subestimar, incluso si por algún motivo acaba fuera del agua.

Habilidad: Francotirador

Ataques:

  • Agilidad (AT005)
  • Bote (AT005)
  • Ciclón (AT005)
  • Dragoaliento (AT005)
  • Foco Energía (AT005)
  • Foco Resplandor (AT008)
  • Hidrobomba (AT005)
  • Hiperrayo (AT005)
  • Pulso Dragón (AT005)
  • Torbellino (AT005)

Kiryuu


[Imagen: salamence.png]

Personalidad: Obsesionada con el cielo desde que nació, nunca dudó en poner todo de sí en los entrenamientos para poder alcanzar su evolución final y poder surcarlo a sus anchas. Esto le quitó el temor de lastimarse en batalla y luchar para hacerse más fuerte junto a Ibuki.

Historia: Nacida del huevo que Seiko entregó a Ibuki, para ésta fue un reto tan grande como el de empezar a entrenar a Shouryuu, pero que pudo llevar mucho mejor (incluso con algunos cabezazos de por medio) gracias a su mayor experiencia. Era un entusiasmo que Ibuki comprendió y alimentó en sus momentos libres junto a ella, observando el cielo, al saber de primera mano lo liberador que era surcarlo. Con su evolución en Shelgon, su carácter se templó mucho al ser capaz de controlarse mejor, mas no su pasión, hasta que finalmente pudo llegar a su etapa final.

Datos de batalla: Tras su evolución en Shelgon, Ibuki no dudó en incluirla en su equipo en caso de que alguno de sus Pokémon usuales no estuviese disponible, y aunque esto les costó perder algunas batallas por la falta de costumbre de Ibuki de luchar con una Pokémon tan lenta y pesada, resultó ser una valiosa experiencia para ambas. Tras su evolución final, Kiryuu pasó a ser una combatiente aérea mucho más contundente que Tenryuu y Kouryuu, si bien su destreza y evasión no se comparan a las de ambas en espacios cerrados, a causa de su mayor tamaño y constitución anatómica.

Habilidad: Intimidación

Ataques:

  • Ala de Acero (AT010)
  • Danza Dragón (AT010)
  • Demolición (AT008)
  • Lanzallamas (AT010)
  • Respiro (AT010)
  • Terratemblor (AT010)

Seiryuu


[Imagen: dragalge.png]

Personalidad: Taciturno, prefiere escuchar lo que otros tienen que decir antes de expresar cualquier cosa; esto le hace parecer indiferente delante de sus oponentes, cosa que no duda en aprovechar para provocar a los más impacientes, aunque él mismo desee tener una buena batalla.

Historia: Nacido del huevo que Tsurio entregó a Ibuki poco tiempo después de convertirse en su aprendiz, fue una gran sorpresa que naciese shiny. Dado que en su primera fase no era de tipo dragón, Ibuki se dio el tiempo posible para dedicarle y la paciencia para instruirle a pesar de no resultarle de utilidad inmediata. No pudo evitar sentir algo de envidia y frustración cuando nació Kiryuu, quien por su tipo dragón podía luchar oficialmente cuando hiciese falta, aunque esto se vio aplacado en buena parte por la atención que su Entrenadora que daba a todos ellos era exactamente la misma, incluso a quienes no podían luchar en sus retos oficiales. Esto le motivó a hacerse fuerte lo antes posible, queriendo vivir lo mismo que sus compañeros.

Datos de batalla: Junto a Kouryuu, es uno de los Pokémon más resistentes de Ibuki, aunque también el más lento de todos ellos (cosa a la que ella se acostumbró por el tiempo de Kiryuu como Shelgon); sin embargo, su arsenal de técnicas disruptivas lo hacen un oponente temible si se le subestima. Dada su reciente evolución y menor experiencia, Ibuki prefiere emplearlo como uno de sus posibles Pokémon de apertura, procurando que su veneno no afecte de ningún modo a sus compañeros de equipo.

Habilidad: Adaptable

Ataques:

  • Bote (AT007)
  • Carga Tóxica (AT010)
  • Escaldar (AT010)
  • Púas Tóxicas (AT010)
  • Pulso Dragón (AT010)
  • Rayo (AT010)
  • Viento Hielo (AT010)


Mostrar Akari
 
Akari Nukutani

[Imagen: gE2L1Os.png]

Datos generales


Edad: 16
Cumpleaños: 8 de agosto
Procedencia: Fuen
Debut: AT006

Apariencia: Cabello rojo muy largo (casi le llega a las rodillas desatado, al llevarlo siempre en una trenza que llega hasta su cintura) y ojos color caoba, casi rojos, y piel muy ligeramente bronceada. Mide 1,50 m, pero esto no le impide ser atlética y una excelente saltadora. Dado que suele llevar mangas largas fuera de Hoenn, es difícil ver las cicatrices y marcas que tiene en ambos brazos.

Personalidad: Directa, honesta, energética y apasionada, sus pasiones son las batallas Pokémon y todo lo que tenga que ver con el género SR (afición que descubrió gracias al novio de su hermana, Asuna); varios de sus Pokémon tienen nombres que hacen alusión a esto, e incluso durante las batallas se emociona tanto que grita técnicas de dichas series, cosa a la que sus Pokémon ya se han acostumbrado y entienden.

Habilidades: ???

Trasfondo


Nacida en 84 AW, es la hermana menor de Asuna por 4 años. Desde pequeña mostró un gran amor por los Pokémon, jugando siempre que podía con los de su abuelo y hermana, y aprendiendo de ellos a defenderse, en particular del Combusken (luego Blaziken) de Asuna. Aunque tenía envidia de que ésta ya pudiese luchar, agradecía ser la segunda, pues no le agradaba nada la idea de tener que heredar el gimnasio, al ser su sueño viajar y participar en cuantas ligas pudiese.

En 93 AW conoció al que poco después se convertiría en el novio de su hermana, un reconocido chef quien compartió con ella la que se convertiría en su segunda pasión: el género SR, cuya honestidad y ardiente pasión resonaron inmediatamente con ella.

Con el retiro de su abuelo a mediados de 97 AW, ayudó con lo que pudo a Asuna a asentarse en su nueva posición. Sabiendo que no podía enseñar a su hermana más de lo que su abuelo ya había hecho, le comentó que en Kanto había un Líder de Gimnasio de tipo fuego de quien podría aprender mucho, cuando hubiese acabado la escuela. En preparación a esto, Akari decidió aprovechar las vacaciones de su penúltimo año de secundaria para recorrer Hoenn antes de viajar a Kanto.

Fue a inicios de julio de 98 AW en Mishiro que conoció a Kai y Kururi, quienes también habían ido a recoger una Pokédex para iniciar su viaje ese día. A pesar de sus caracteres tan diferentes, no tardaron en hacerse amigas y decidieron recorrer juntas las región en los tres meses que tenían de vacaciones (deberes mediante durante sus estancias en ciudades). Dicho viaje no tuvo mayores incidencias hasta después de visitar su hogar para desafiar a Asuna.

Mientras dejaban descansar sus Pokémon tras la última batalla contra Asuna, recibieron una sorpresiva visita de parte de Daigo Tsuwabuki. Yendo al grano, éste explicó que tenían una situación peligrosa en la montaña Entotsu y necesitaba la ayuda de Asuna, al conocer el terreno mejor que nadie y ser la Líder más cercana; conociendo también el terreno y no queriendo dejar sola a su hermana, Akari no tardó en ofrecerse a ir con ellos, y con ella Kai y Kururi. Daigo parecía dubitativo de dejar que unas niñas se expusiesen a semejante peligro, pero aceptó al creer que lo estarían igualmente si no detenían a tiempo esa amenaza. Sin embargo, les pidió que le mostrasen rápidamente los Pokémon en sus equipos, mientras abría un maletín que llevaba consigo; viendo a Blaziken, Houndoom, Gyarados y Altaria, les dio Piedras Activadoras encastadas en Megapulseras y sus correspondientes Mega Piedras, además de intercambiar números, en caso de necesitar comunicarse.


Estilo de batalla: Es tan directo y honesto como ella, usando principalmente ataques del tipo de sus Pokémon (Reidam lleva tanto de su tipo como los de su Mega X) y técnicas de incremento de ataque o ataque especial o velocidad (de nuevo, Reidam), y al menos una técnica con cada parte de sus cuerpos, para poder reaccionar en la mayor cantidad posible de situaciones. No es inusual que aproveche el terreno para su ventaja cuando tiene que improvisar. Tras su tiempo con Kururi, también incorporó técnicas recuperativas a su repertorio, usándolas para compensar la relativa fragilidad de sus Pokémon.

Pokémon:

Yami


[Imagen: houndoom-f.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Absorbe Fuego

Ataques:

  • Pulso Umbrío (AT006)


Reidam


[Imagen: charizard.png] >>> [Imagen: charizard-mega-x.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Poder Solar

Ataques:

  • Avivar (AT006)
  • Envite Ígneo (AT006)
  • Garra Dragón (AT006)
  • Viento Afín (AT006)

Hikari


[Imagen: arcanine.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Absorbe Fuego

Ataques:

  • Voltio Cruel (AT007)

Goudan


[Imagen: infernape.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Puño Férreo

Ataques:

  • Danza Espada (AT007)
  • Garra Umbría (AT007)
  • Hierba Lazo (AT013)
  • Lanzallamas (AT007)
  • Maquinación (AT013)
  • Patada Ígnea [Fire Soul Breaker] (AT007)
  • Puño Trueno [Heart Breaker] (AT007)
  • Roca Afilada (AT007)
  • Ultrapuño (AT011)

Solvion


[Imagen: solrock.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Levitación

Ataques:

  • Danza Espada (AT009)
  • Día Soleado (AT011)
  • Lanzarrocas (AT009)
  • Pulimento (AT009)
  • Rayo Solar (AT011)

Soottgale


[Imagen: rapidash.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Absorbe Fuego

Ataques:


Mostrar Kurenai
 
Kurenai Kiko

[Imagen: WqH8Uoh.png]

Datos generales


Edad: 20
Cumpleaños: 4 de septiembre
Procedencia: Kissaki
Debut: AT010

Apariencia: Cabello carmesí, ojos celestes, piel muy clara. Mide 1,69 m y suele llevar gafas de sol para proteger sus ojos de la luz intensa, además de protección solar de alto grado.

Personalidad: ???

Habilidades: ???

Trasfondo


???


Estilo de batalla: ???

Pokémon: ???

Mostrar Lynn
 
Lynn Aoi Tracey

[Imagen: a0RcFpH.png]

Datos generales


Edad: 16
Cumpleaños: 15 de agosto
Procedencia: Yoshino
Debut: AT010

Apariencia: Ojos café, cabello verde (luego con mechas azules), mide 1,60 m. Por lo general le gusta vestir tejanos y camisetas ceñidas, y gafas.

Personalidad: ???

Habilidades: ???

Trasfondo


Nació en el año 84 AW, hija de Bradley y Marianne Tracey, ambos de Unova. Lynn siempre fue una niña vivaz y activa (cosa que alegraba mucho la vida a más de uno en la base de Yoshino), en claro contraste con el mucho más serio Danot, quien junto a Mina fueron sus mejores amigos desde que tenía memoria (debido a que los padres de ambos eran amigos del ejército, desde sus días en Unova)

Yamen le resultaba más una figura de respeto que un amigo, pero agradeció mucho los paseos que éste les llevaba a hacer para observar y capturar Pokémon, con lo que empezó su aprecio y admiración por los Pokémon de tipo planta; se podría decir que Yamen fue su primer mentor en ese campo.

Dado su carácter, no fue extraño que no le afectase demasiado dejar la base y mudarse a otra zona de Yoshino (sobre todo al poder seguir cerca de sus mejores amigos). De hecho, este cambio le ayudó a estar en contacto más cercano con los Pokémon; así, se entusiasmó mucho cuando Danot recibió a Alfa y pudo ver también los Pokémon que tenían sus amigos de la escuela, expresando a sus padres su deseo de poder tener uno con quién compartir sus días. Éstos le prometieron uno cuando cumpliese 10 años (motivo por el que Danot lo había recibido) si demostraba ser lo suficientemente responsable. Lynn entendió esto como cumplir sus obligaciones en casa y la escuela, con lo que empezó a mejorar sus ya de por sí aceptables calificaciones. Así, cuando cumplió esa edad, sus padres le llevaron al laboratorio de Utsugi y Lynn recibió su Chikorita y una Pokédex. Lamentablemente, poco después supo que tendría que marcharse a otra ciudad (Kogane) porque sus padres habían recibido muy buenas ofertas de trabajo ahí.

Al saber que tendría que despedirse de Danot y Mina, sobre todo del primero, se dio cuenta de que estaba enamorada de él y que no quería apartarse de su lado; sin embargo, siendo quien le conocía mejor, sabía que tarde o temprano querría convertirse en Entrenador y que ella no podía ayudarle en ese sueño, no con lo que deseaba para sí misma en el futuro. Esto pareció confirmarse cuando Danot le propuso tener su primera batalla con él, la que acabó en empate, tras lo cual los tres prometieron mantenerse en contacto a pesar de la distancia. Agradecida por todo ello, Lynn pudo continuar, deseando que ambos pudiesen ser felices incluso si ella estaba lejos.

A pesar de mantenerse en contacto, ese sentimiento se fue apagando y Lynn fue haciendo su vida y centrándose en seguir su sueño de convertirse en bióloga molecular y desarrollar mejores medicinas junto con Diplo, que ya había evolucionado en Bayleef. Queriendo adaptarse a la vida en la gran ciudad y dejándose llevar un poco por la moda, se tiñó varias mechas de color azul y empezó a vestir mucho más atrevida. Nada de esto afectó su excelente rendimiento en la escuela, convirtiéndose en una chica muy popular, aunque nada de ello le interesaba, pues eran distracciones de lo que realmente deseaba.


Estilo de batalla: ???

Pokémon:

Megs


[Imagen: metang.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Cuerpo Claro

Ataques:

  • Cabezazo Zen (AT013)
  • Pantalla de Luz (AT013)


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Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:
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Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

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Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:
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Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:
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Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:
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Otros personajes importantes
 
Mostrar Keisuke
 
Keisuke Kaito

Datos generales


Edad: 18
Cumpleaños: 30 de noviembre
Procedencia: Asagi
Debut: AT004

Apariencia: Cabello castaño y ojos café, piel ligeramente bronceada. Mide 1,78 m y tiene una complexión algo más fuerte que el promedio, dada su experiencia como marinero.

Personalidad: Apasionado, vivaz, es alguien de quien te puedes hacer fácilmente amigo. No dudará en celebrar tus victorias y querer animarte en tus derrotas; esto no quita que sea muy competitivo.

Habilidades: Tiene entrenamiento como marinero al haber trabajado para su padre con el objetivo de ahorrar dinero para su viaje. Es capaz de llevar cualquier embarcación si cuenta con ayuda de otros, además de dotes de mando en general.

Trasfondo


Nacido en 81 AW. Hijo del capitán de uno de los barcos que recorren la ruta entre Asagi y Tanba, su sueño desde pequeño fue hacerse un reconocido Entrenador de Pokémon de agua. A pesar de su amor por el mar, pescar nunca fue su fuerte, por lo que debió valerse de atrapar Pokémon que saliesen a la playa, siendo así como capturó a su Krabby y Octillery. Obtuvo a su Squirtle y Mudkip de intercambios, y a su Piplup de un huevo que su prima Mikan le regaló después de su viaje de vacaciones a Sinnoh, donde se hizo con un Empoleon.

Aunque su padre quería que le ayudase con el negocio, decidió apoyar a su hijo de la mejor manera posible... lo cual incluyó enseñarle a ser responsable y ganar su propio dinero trabajando para él tras acabar la escuela. Fue durante el verano de 99 AW, en uno de sus viajes con su padre a Tanba, que conoció a Tsurio, y su aprecio compartido por los Pokémon de agua les convirtió rápidamente en amigos, siendo Tsurio su opuesto diametral en cuanto a habilidades.

Teniendo ya dinero suficiente, Keisuke emprendió su viaje a inicios de 100 AW, siendo su primera parada el laboratorio de Utsugi, donde recibió su Pokédex y un Totodile con el que completaría su equipo, teniendo ya los cuatro Pokémon iniciales de agua de su país. Gracias a su determinación, trabajo duro y relativa falta de desventaja por su tipo dominante, pudo obtener las cuatro primeras medallas sin demasiada dificultad (siendo técnicamente un novato). Sin embargo, su batalla contra su prima fue muy reñida, al conocer muy bien su estilo y ser capaz de parar sus ataques constantes, venciéndolo. Ante ese escollo, decidió probar suerte en Tanba, sorprendiéndose de que Tsurio hubiese salido de viaje; tras vencer a Shijima, pensó que sería divertido reencontrarse con su amigo, por lo que decidió no llamarle hasta encontrarlo u obtener su última medalla, lo que pasase primero.

Con su equipo fortalecido y algo de suerte, pudo derrotar a Mikan en la revancha y luego a Yanagi tras la oportuna evolución de su Prinplup antes de llegar a Chouji. Grande fue su sorpresa al hallar que su amigo se había convertido en aprendiz de la última Líder, casi tanta como su derrota a sus manos en mayo de 100 AW.

Aconsejado por Tsurio, volvió a intentarlo, pero con el mismo resultado. Sabiendo que debía mejorar mucho y que su amigo parecía considerar a Ibuki una excelente maestra, decidió pedir ser también su aprendiz, al menos hasta que pudiese mejorar lo suficiente para ganar su medalla y tener una oportunidad real en la Conferencia Plateada. Conforme con la ambición de Keisuke, ella aceptó y le instó a hacer la misma prueba, en la que atrapó a su Dratini.


Estilo de batalla: Keisuke considera que atacar es la mejor defensa, por lo que no dudará en tomar la iniciativa durante los combates y atosigar a sus oponentes con una retahíla de ataques hasta vencerlos, al punto de ser muy arriesgado. Desde que empezó a entrenar con Ibuki, ha incorporado ataques elegidos específicamente para contrarrestar a los counters típicos de los Pokémon de agua, además de técnicas de incremento.

Pokémon:

Feraligatr


[Imagen: feraligatr.png]

Personalidad: Un Pokémon alegre, incluso en su fase final, que adora pelear y mejorar junto a su Entrenador. Se podría decir que son tal para cual.

Historia: Uno de los Pokémon del profesor Utsugi disponibles el día que Keisuke fue a recoger su Pokédex, fue una amistad a primera vista, para curiosidad del buen profesor, quien a partir de entonces empezó a contar la anécdota de aquel Entrenador y Pokémon que se escogieron entre sí. Desde entonces, ha sido una de las principales bazas de Keisuke en combate.

Datos de batalla: Gracias a su habilidad, es el Pokémon más contundente en el equipo de Keisuke, aunque esto le impida aprovechar los efectos secundarios de sus ataques. Dado esto, prefiere guardarlo para la mitad o el final de sus batallas, salvo que se encuentre con un oponente que sepa que sólo podrá derrotar a base de fuerza bruta.

Habilidad: Potencia Bruta

Ataques:

  • Acua Jet
  • Avivar
  • Cascada
  • Cola Férrea
  • Danza Espada
  • Hidropulso
  • Puño Hielo
  • Triturar
  • Ventisca


Empoleon


[Imagen: empoleon.png]

Personalidad: Muy orgulloso de su propia fuerza y resistencia, le encanta que la forma de luchar de Keisuke le permita sacar a relucir tales características. Aunque esto produce roces con otros Pokémon igual de orgullosos, no dudará en respetar la fuerza de un rival digno.

Historia: Hijo de la Empoleon de Mikan y el último Pokémon que Keisuke recibió antes de salir oficialmente de viaje, tuvo más de un roce con Swampert y Kingler hasta que por fin fue capaz de reconocer la fuerza y dedicación de ambos a su equipo.

Datos de batalla: El tanque más rápido del equipo de Keisuke, puede hacer más daño del que recibe gracias a su uso del Acua Jet, y tras su entrenamiento con Ibuki, de la Agilidad.

Habilidad: Competitivo

Ataques:

  • Acua Jet
  • Agilidad
  • Ala de Acero
  • Avivar
  • Cascada
  • Chulería
  • Foco Resplandor
  • Hidrobomba
  • Ventisca

Dragonair


[Imagen: dragonair.png]

Personalidad: Dada su juventud, aún le cuesta confiar en sus propias habilidades, sobre todo al saberse diferente de sus compañeros de equipo y la mano que su Entrenador tiene con ellos. A pesar de ello, es muy intrépido cuando se lo propone. La batalla de Gimnasio contra Ibuki marcó un antes y un después en el hacer de ambos.

Historia: Curioso por las historias que había escuchado sobre los humanos, se aventuró por uno de los muchos conductos acuáticos subterráneos que conectan el lago al norte de Fusube con el interior de la Guarida Dragón, justo cuando Keisuke estaba realizando su prueba. A pesar de verse en gran desventaja, dio todo de sí para vencer al Empoleon del chico, pero acabó siendo atrapado. Era una posibilidad que ya había aceptado, por lo que sencillamente decidió dejarse en sus manos y poder conocer el mundo junto a él.

Datos de batalla: Es el Pokémon más rápido de su equipo (sin contar técnicas de incremento), aunque también el que menos golpes resiste, en parte porque Keisuke no acababa de sentirse en confianza de saber sacar a relucir todo su potencial. Esto cambió cuando éste se dio cuenta de que no era demasiado diferente de los Pokémon a los que estaba acostumbrado, al ser también un morador acuático. Atrapado con una Honor Ball.

Habilidad: Mudar

Ataques:

  • Carga Dragón
  • Cola Férrea
  • Danza Dragón
  • Enfado
  • Pulso Dragón
  • Rayo de Hielo
  • Rayo

Blastoise


[Imagen: blastoise.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:

Swampert


[Imagen: swampert.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:

Seaking


[Imagen: seaking.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:


Mostrar Shiori
 
Shiori Fujita

Datos generales


Edad: 17
Cumpleaños: 4 de diciembre
Procedencia: Yamabuki
Debut: AT004

Apariencia: Cabello castaño corto y ojos azules; de piel clara y delgada, mide 1,64 m.

Personalidad: Muy curiosa, siempre quiere saber todo lo que ocurre a su alrededor. Odia las convenciones sociales innecesarias y adora la sinceridad y espontaneidad, aunque ella misma no sea especialmente efusiva. No dudará en hacer algo que incomode o avergüence a alguien que le caiga mal.

Habilidades: Siendo lo curiosa que es, desde pequeña aprendió a abrir cerraduras y mecanismos similares que ocultasen secretos o cosas que quisiese saber. Y llevó más allá esa curiosidad estudiando los libros de psicología de su madre, entendiendo formas de leer a la gente a su alrededor para su entretenimiento.

Trasfondo


Nacida en 82 AW. Hija de una psicóloga y un cerrajero, creció queriendo saciar su gran curiosidad por todo lo que le rodeaba, le fuese permitido o no. Quizá fue esto lo que la motivó a convertirse en una Entrenadora que dependiese de su inteligencia y superar a sus oponentes con ésta en lugar de la fuerza bruta de sus Pokémon; no es de extrañar que sus referentes sean Kyou y Kikuko. Como la mayoría de niños, recibió su primer Pokémon a los 10 años, en su caso un Vulpix.

Tras ahorrar lo suficiente, salió de viaje en noviembre de 99 AW. Tras recibir la Pokédex de manos de Ookido, decidió ir al sur a ver el mar, pues era la primera vez que tenía la oportunidad de hacerlo. Para su buena fortuna, cerca de ahí pudo capturar a una Tangela y Poliwag que le ayudaron mucho con los dos primeros Gimnasios. En las inmediaciones del norte de Hanada capturó un Psyduck, y al explorar la zona este, relativamente cerca al Túnel Roca, tuvo la suerte de atrapar un Golbat desorientado por la luz solar*. Al dirigirse hacia Kuchiba, recibió un huevo en la guardería del que nació su Smoochum. Su batalla contra su ídolo Kyou fue memorable, aprendiendo mucho más de cómo amoldar su estilo al luchar contra alguien que usaba los mismos principios básicos que ella.

Fue al volver a Yamabuki por su sexta medalla que conoció a Sadamitsu, quien acababa de ganarla. A pesar de tener la opinión contraria a éste respecto al estilo de combate, decidió viajar con él para ganar las medallas que le faltaban al ser precisamente el tipo de Entrenador que debía estudiar para superar con astucia. Con el tiempo, empezaron a congeniar, y para cuando ya estaban compitiendo en la Conferencia Índigo, empezaron una relación romántica. Shiori acabó entre los 8 mejores y Sadamitsu cuarto, pero era suficientemente bueno para dos novatos. Sin embargo, no olvidaron a Max y Kenji, quienes disputaron la memorable final y tendrían como rivales a vencer la próxima vez que se encontrasen.

Su viaje por Johto estuvo marcado por sus discusiones de estrategia y momentos románticos (atrapando a su Giragarig y Smeargle por el camino), hasta que llegaron a Fusube. Ambos fallaron en su primer intento contra Ibuki, cosa que rompió un poco la vanidad que Sadamitsu había ido acumulando desde el último torneo, mientras que a Shiori le hizo darse cuenta de que aún tenía mucho que aprender. Sin embargo, al segundo intento, Sadamitsu tuvo un mejor matchup contra Shouryuu (además de usar combinaciones con ataques de hielo) y logró ganar, pero a Shiori esto le fue igual o peor. Con su vanidad reafirmada, Sadamitsu no dudó en afirmar que lo ocurrido demostraba que su estilo era superior al suyo; esto devino en una discusión en la que soltaron cosas que no esperaban del otro, acabando finalmente por cortar y marcharse cada uno por su lado. Dejando esa decepción detrás, Shiori se centró en lo más importante en ese momento: Ibuki tenía un estilo que debía superar, por lo que decidió no ser orgullosa y pedirle que le aceptase como aprendiz, explicando sus intenciones sin ninguna clase de secretismo o reparo. Admirada por esa sinceridad y actitud, Ibuki aceptó sus términos.


Estilo de batalla: Su táctica principal es debilitar a sus oponentes poco a poco con cambios de estado e ir limitando sus opciones conforme se desarrolla el combate, mientras intenta explotar sus debilidades más visibles; para ello se vale de la resistencia o capacidad de evasión de sus Pokémon.

Pokémon:

Ninetales


[Imagen: ninetales.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:


Golduck


[Imagen: golduck.png]

Personalidad: No siempre fue el Pokémon lleno de confianza que es hoy en día. Cuando Shiori le atrapó fue en buena parte por su propia torpeza, muy pronunciada incluso para un Psyduck, lo que le llevó a separarse de su parvada. Para su sorpresa, esa humana fue mucho más paciente que cualquiera de sus congéneres, lo cual le ayudó a mejorar mucho y tener mucha más seguridad en sí mismo.

Historia: Sabiendo que Kasumi sería un reto muy difícil si llevaba a su Vulpix, Shiori decidió viajar al norte de la ciudad para atrapar a algún Pokémon de agua o planta que pudiese soportar la ofensiva total de ésta, con lo que se encontró con el en ese entonces torpe Psyduck al que capturó sin problema. Aunque le costó un poco adaptarse a esa patosa naturaleza suya, no dudó en darle todo su apoyo, queriendo demostrarle que la fuerza no era la única forma de ganar una batalla.

Datos de batalla: Un experto en combate acuático y el mejor nadador del equipo de Shiori, es también de los pocos en su equipo que puede redireccionar o reaprovechar el Tóxico con una técnica telequinética.

Habilidad: Humedad

Ataques:

  • Anegar
  • Anulación
  • Bostezo
  • Escaldar
  • Niebla Clara
  • Otra Vez
  • Psíquico
  • Rayo de Confusión
  • Remolino
  • Tóxico

Jynx


[Imagen: jynx.png]

Personalidad: A causa de haber sido rechazada apenas fue gestada por sus padres, tras nacer hizo todo lo posible para agradar a quienes le rodeaban, sin importar lo complicado que fuera. Sin embargo, con el tiempo, empezó a notar que por más dificultades que tuviese para luchar, su Entrenadora siempre estaba ahí para ella. Poco a poco fue dejando esos miedos y disfrutando realmente de hacer junto a sus compañeros de equipo.

Historia: Shiori recibió su huevo al visitar la guardería al sur de Hanada cuando iba de camino a Kuchiba. La dueña del lugar le hizo saber que el Entrenador de sus padres no había querido hacerse cargo de su cría, pero que ella misma estaba con las manos llenas en ese momento. Decidió aceptarlo al saber que se trataba de una Smoochum, a la cual se esforzó en dar todo el amor que quien habría sido su Entrenador no quiso darle.

Datos de batalla: Aprovecha su gran velocidad para sorprender a sus oponentes antes de que puedan golpearla, dada su poca resistencia, o usar alguna técnica auxiliar que sus compañeros puedan aprovechar en el momento adecuado.

Habilidad: Piel Seca

Ataques:

  • Beso Amoroso
  • Beso Drenaje
  • Comesueños
  • Deseo
  • Psíquico
  • Rayo de Hielo
  • Reflejo
  • Sorpresa
  • Tóxico

Dragonair


[Imagen: dragonair.png]

Personalidad: Igual de traviesa que Shiori, le gusta superar a sus oponentes con inteligencia y no con la enorme potencia física propia de su línea evolutiva, aunque no dudará en usarla si es la única forma de ganar.

Historia: Estaba en las inmediaciones de la orilla del lago del norte de Fusube el día que Shiori realizaba su prueba; queriendo darle un buen susto, esperó que se acercase para cogerla de un tobillo y hacerla hundirse con ella; sin embargo, no contó con la rápida intervención de Golduck, quien los sacó del agua y evitó que la dragona huyese gracias a su Remolino. Sabiendo que había sido su culpa, no dudó en aceptar quedarse con esa humana, sobre todo al notar que congeniaban de maravilla.

Datos de batalla: Es uno de los Pokémon más flexibles de Shiori en cuanto emplear cambios de estado y evitar que sus oponentes huyan, además de la única capaz de aprovechar adecuadamente el Descanso, gracias a su habilidad. Atrapada con una Honor Ball.

Habilidad:

Ataques:

  • Ciclón
  • Cola Dragón
  • Constricción
  • Descanso
  • Niebla
  • Onda Trueno
  • Sonámbulo
  • Supersónico
  • Tóxico

Golbat


[Imagen: golbat.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Allanamiento

Ataques:

  • Supersónico

Girafarig


[Imagen: girafarig.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad:

Ataques:

 
Referencias

Mostrar Listado de alusiones por episodio

Round 001


  • El calendario está basado en el empleado en After War (AW) Gundam X, serie que vi cuando empecé a escribir la versión 8.0 del fic.
  • Las cápsulas son una referencia a Dragon Ball (además de un mecanismo muy conveniente de explicar la "mochila infinita", considerando que ya existen las Poké Balls.
  • Fuyutsuki, el apellido de Yanagi, es una referencia al subcomandante del mismo apellido en Evangelion. Curiosamente, ambos personajes tienen mismo actor de voz en japonés (cosa que ignoraba cuando elegí su apellido)

Round 002


  • Hayabusa Hiten, el nombre falso que Obsidian adoptan, hace referencia a cohetes y similares de la agencia espacial japonesa. Considerando su afiliación, era una pista muy rebuscada.

Round 003


  • La línea "recuperar su futuro" en la narración del diálogo de Danot antes del combate contra Obsidian hace alusión a la letra de GONG, canción de JAM Project.

Round 004


  • Los motes de todos los Pokémon de Ibuki que salen en el episodio (Gouryuu, Gekiryuu, Tenryuu, Rairyuu, Hyoryuu y Shouryuu) son alusiones a personajes de YuushaOh Gaogaigar, incluyendo materiales suplementarias (la OVA FINAL, la novelización HakaiOh, etc.)
  • Jin'ya está basado en un personaje secundario de un fic de la cueva que llevo años leyendo: Jean de Path to Glory.

Round 005


  • El título es una alusión al quinto libro de Canción de Hielo y Fuego: Danza de Dragones.
  • Kouryuu es también una alusión a otro personaje de Gaogaigar, mientras que Suiryuu es una alusión a un personaje de One Punch Man que se mantiene en la tónica con los nombres de sus compañeros de equipo.
  • La mención de "menos del 1% de posibilidades de victoria" y ganar a pesar de ello también es una referencia a Gaogaigar.
  • La coloración grisácea que adquiere Pyro en su escenario mental previo a su evolución es una referencia a Transformers, en especial a la primera instancia de esto con la muerte de Optimus Prime en la película de 1986.

Round 006


  • Kenji de ciudad Tokiwa evidentemente es una alusión descarada a Ken de ciudad Verde (aunque esto es un hecho más conocido para quienes conozcan de prehistoria de fics)
  • Akari está basada en Hikaru Shidou, una de las protagonistas de Magic Knight Rayearth, pero con algunas adaptaciones al mundo Pokémon (así que ya pueden imaginar quiénes son sus queridas amigas, si conocen este anime)
  • Shizuru recibe su nombre de mi personaje favorito de Shinkon Gattai Godannar, quien es una experta francotiradora que suele vestir de azul/morado (su robot tiene este segundo color)

Round 007


Quizá el episodio con más referencias hasta el momento.

  • El título es una referencia al episodio 7 de Godannar, "Muerte por Reminiscencia".
  • Seiryuu y Kiryuu sólo siguen el patrón de nombres, no son una referencia en particular... por ahora.
  • El mote del Infernape de Akari, Goudan, es derivado del robot principal de Godannar (de donde sale el nombre). Por esto es que algunos de los ataques que emplea son alusiones a las técnicas del mismo: "Heart Breaker" para Puño Trueno y "Fire Soul Breaker" para Patada Ígnea.
  • Evidentemente, el anime del que Danot y Akari hablan es este mismo.
  • Y el juego que ambos compran es el Super Robot Wars T, donde Magic Knight Rayearth hizo su debut en la saga.
  • La frase en la portada del mismo es una alusión al primer opening de dicha serie.

Round 008


  • Gai Shishiou, el protagonista mayor de Gaogaigar, recibe dos referencias: comparte nombre con el Dragonite de Wataru, y apellido con Yofuu, el aprendiz más reciente de Ibuki.
  • ¡Sorpresa! Por fin encontré una forma reconciliar el carácter de Ibuki de los juegos y el anime de manera que me resultara satisfactoria como personaje (ergo, referencias a Pokémon Crystal en particular)

Round 009


TODO el episodio. Para ser más concretos:

  • El título es una alusión a parte de la letra de todos los openings de Gaogaigar, en la que se exclaman cuatro características que se exaltan en esa parte de la canción.
  • La película que los tres protagonistas van a ver está basada en el cierre del universo compartido de Gaogaigar y Betterman, la cual es parte de la trama de SRW30, la entrega más reciente de la saga.
  • La pizzería que visitan antes de la película y el camarero que los atiende son referencias a Soldato J-002, uno de los muchos personajes de Gaogaigar, quien durante mucho tiempo operó bajo el pseudónimo "Pizza" tras su zonderzación.
  • Solvion, el Solrock de Akari, es una referencia a la forma definitiva del mecha principal de Choujuushin Gravion: Sol Gravion.


 
Tablas de equivalencias
 
Mostrar Nombres de personajes importantes en distintos idiomas

Akane


EN: Whitney
ES: Blanca

Asuna


EN: Flannery
ES: Candela

Daigo Tsuwabuki


EN: Steven Stone
ES: Máximo Peñas

Dracéna


EN: Drasna
ES: Drácena

Genji


EN: Drake
ES: Dracón

Ibuki


EN: Clair
ES: Débora

Katsura


EN: Blaine
ES: Blaine

Matsuba


EN: Morty
ES: Morti

Mikan


EN: Jasmine
ES: Yasmina

Ookido


EN: Oak
ES: Oak

Sakaki


EN: Giovanni
ES: Giovanni

Tamaranze


EN: Charles Goodshow
ES: Charles Goodshow

Tatsu


EN: Wilma
ES: Ela

Utsugi


EN: Elm
ES: Elm

Wataru


EN: Lance
ES: Lance

Yanagi


EN: Pryce
ES: Fredo


Mostrar Nombres de lugares importantes en distintos idiomas

Asagi


EN: Olivine
ES: Olivo

Chouji


EN: Mahogany
ES: Caoba

Enju


EN: Ecruteak
ES: Iris

Entotsu


EN: Mt. Chimney
ES: Monte Cenizo

Fuen


EN: Lavaridge
ES: Lavacalda

Fusube


EN: Blackthorn
ES: Endrino

Hiwada


EN: Azalea
ES: Azalea

Kanazumi


EN: Rustboro
ES: Férrica

Kogane


EN: Goldenrod
ES: Trigal

Shirogane


EN: Silver
ES: Plata

Tanba


EN: Cianwood
ES: Orquídea

Tokusane


EN: Mossdeep
ES: Calagua

Wakaba


EN: New Bark
ES: Primavera

Yamabuki


EN: Saffron
ES: Azafrán

Yoshino


EN: Cherrygrove
ES: Cerezo

 
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Longfic- Minna no Tabi: Advance Tournament

Extension largaLongfic
FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

¿Qué es lo más importante de un viaje? ¿Es la meta a la que quieres llegar? ¿O son las personas con quienes formas vínculos irreemplazables durante éste? ¿Por qué no ambos? La respuesta a esto depende de cada uno de nosotros...

AdvertenciaViolencia
#31
No sé qué me da más cringe. Los forzados juegos de palabras en japonés con el Jumpluff o el hecho de que los entiendo.

Is kinda weird leer un capítulo luego de leer siete. Se siente bien, se siente del largo adecuado... e igual me sabe a poco. Kek. No es culpa del capítulo que me ha gustado bastante. Es una apreciación personal luego del abrupto cambio en contenido.

Una parte de mí empieza a shippear muy fuerte a Ibuki y a Dansuke a pesar de que trato de convencerme que es nada más una bonita amistad. Qué quieres, así funciona mi cerebro. Me ha gustado entrar algo más en la psique de ambos, sus sueños y sus convicciones. Ver que el encuentro con Obsidian dejó una marca importante en Dansuke, impulsandolo a perseguir sus sueños. Me mola que acá Ibuki sea bastante más abierta en sus sentimientos e inseguridades, y que tenga la cabeza ordenada respecto a cómo ser la clase de entrenadora que quiere ser. Se agradecen las referencias a la Ibuki toa loca de los juegos que te pone a hacer estupideces en LUGAR DE DARME MI MALDITA MEDALLA POR QUÉ TODAS EN JOTO TIENEN QUE SER ASÍ.

Youfuu me pareció simpático más allá de su gimmick de no ser Lance, y acabó siendo un pj competente que se integra bien con el resto de los aprendices, hinteando una cierta rivalidad con Dansuke. La verdad me agrada cuando por ratos la cámara abandona el hombro del protagonista y empieza a narrar desde la perspectiva de alguien más, dando algo de frescura. Los entrenamientos esta vez estuvieron más interesantes... o me estoy acostumbrando al ritmo del fanfic. Cualquiera puede ser.

Algo me dice que no es nula la posibilidad de que Danot acabe aprendiendo el Cometa Draco también, más precisamente con la poni nalgona.

Qué más, qué más... eh, me alegra que seas consciente de eso de Obsy. He visto bastantes fanfics irse a la mierda por sobreexponer al personaje cool que era cool en primer lugar por salir eventualmente.

Nos vemos en el próximo!
[Imagen: 6zFZgO5.png]
Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#32
¡¡ALERTA DE JUMPLUFF, ALERTA DE JUMPLUFF, ALERTA DE JUMPLUFF!!

Sí, este capítulo arranca con una espectacular pelea algodonosa entre la no-tan-impresionante Altaria y el pokémon más poderoso que un fic haya conocido. ¿Cómo podría esa dragoncita tener acaso una mínima chance contra--? Momento... ¡¿Cómo que me noqueaste a Jumpy así de fácil?! Bueno, todo sea para dejar activas las... esporaLgodones (¿en el juego se llama esporagodón por límite de caracteres? xD) que pesan tanto como acero. Nunca interpreté ese ataque como algo que se ve soft y es re denso, sino como algo re molesto que se te mete en los ojos y hasta en el culo y no te deja mover cómodamente. Como sea, el punto es que voy a darle la victoria de Manectric a Jumpy porque sin él, no habría sido posible. Te queremos, Jump-chan.

Ahora en serio: Yofuu es un personaje muy misterioso. No porque sea realmente misterioso (en todo caso, Ibuki y el propio Danot me siguen pareciendo más intrigantes incluso luego de abrirse mucho en este cap), sino más bien porque cerró el capítulo anterior pareciendo un bufón y arrancó éste confirmándolo con su tiradísimo de los pelos equipo temático de Watarucosas... Aunque después durante su entrenamiento se lo ve usando cosas como Magcargo, Blaziken o Umbreon que no son muy Wataruescas. ¿O me estoy perdiendo referencias rebuscadas con sus nombres japoneses y los kanjis que los conforman?
Y no solo eso, sino que la actitud del tipo es mucho más contenida y menos rimbombante o rocambolesca de lo que daba la impresión en su presentación oficial al final del capítulo anterior. Como que es un tipo serio y enfocado, un tanto excéntrico por su fanatismo pero que en definitiva se preocupa más por ser un entrenador competente que por ser EL PROXIMO WATARU QUE ENAMORARA A SAKU. Y tomá nota de que me esfuerzo un montón en los comentarios para no referirme a ninguno de estos personajes no originales por su nombre occidental, porque posta me cuesta horrores no decirle Lance a Lance o Clair a Clair. Pero eso ya lo comenté alguna vez atrás. xD

¡Interrumpimos el comentario para marcar un minúsculo error!
 
Cita:Cuando llegó la hora (de) las batallas de práctica (...)

Ahora sí, seguimos:

MAS ARCO DE ENTRENAMIENTO LA PUTA MADRE. A veces disfruto las prácticas, y otras me resultan soporíferas.

¿Para qué voy a engañarte, querido Danot? Sabés que mi parte favorita de tus capítulos es cuando arrancan así de plomo a pura pelea breve para abordar aprendizajes de técnicas y terminan con momentos más humanistas o íntimos entre personajes que se van conociendo mejor... ¡Y acá por supuesto que lo tenemos! Aunque el diálogo entre Danot e Ibuki fue muchísimo más breve de lo que habría apostado, la verdad es que la charla se sintió bien natural y sincera. Tal vez Danot sacó el tema un poco de la nada, teniendo en cuenta de dónde venía y que en realidad se la estaba chamuyando para pedirle que su abuelo le enseñe el ataque definitivo a su dragón (?), pero rápidamente le agarré la ondita a su narración y al conflicto tan natural del designio familiar y el ser un adulto de bien (bien aburrido) que trabaje y contribuya a la sociedad con algo más que peleas clandestinas de gallos.

¡Ah pero pará! Que te mandaste un tremeeendo callback a los juegos y a prácticamente toda adaptación de GSC con la Clair forrita y caprichosa después de perder. No te puedo creer que posta esa versión suya sea canónica en tu fic después de todo, y que la que conozcamos ahora sea una versión lógicamente crecida y madurada de ésta. Muy buen detalle y muy divertido el modo en que lo abordaste a través precisamente de Yofuu, que me va a terminar cayendo bien por más razones que su Jumpluff.

Interrumpimos el comentario para quotear el puñal por la espalda que nos clavaste a todos en esta parte:
 
Cita:habían tenido suerte de que el material aislante de éstas hubiese evitado que sus camisetas y lo demás se mojasen demasiado.

Jodeme que nos perdimos de una clásica estratagema de fanservice. Definitivamente ese gimnasio es el más despiadado de todos. D:!!

Me siento un lector súper atento por haber cazado al vuelo los ataques que los pokes de Ibuki le enseñaban a los de Danot, aunque tampoco es que los disimulaste mucho a través de las descripciones. No me acordaba que Kingdra podía aprender Foco Resplandor pero es una detallazo, teniendo en cuenta que eventualmente Shizuru deberá enfrentarse a algunas hadas molestosas... o a pokes de hielo molestosos. Bah, esos no molestan mucho; casi que se matan solos.

Y hablando de ser de hielo y matar, Shady fue bastante badass en su encuentro con Blaziken... principalmente porque no murió solamente por estar cerca del gallo fuego/lucha; es todo un mérito para ella, incluso aunque terminara perdiendo de todos modos. xD!

El final con la promesa de un entrenamiento intensivo con Akari me resultó esperanzador por Akari y embolante por... entrenamiento. ¡¡Basta de entrenar Danot, la puta madre, andá a la Conferencia Plateada de una vez!! ¡¿Cuánto falta?! Perdón pero soy culo inquieto y me desespera atascarme tanto tiempo en una cosa, y el gimnasio de Ibuki estará lleno de waifus con látigos pero no es suficiente para este ingenuo lector que vino a ver explosiones.

Ah, el traumita con Obsidian continúa desarrollándose acá... A ver cuándo volvés a torturar un poco más a Danot con estos tipos bien turbios. e.e
[Imagen: Cn0vsbG.png]
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#33
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Qué corto se me ha hecho febrero, sobre todo por haber tenido que volver a trabajar tan pronto uwu

Primero que nada, un agradecimiento especial a @Dr.Kaos por haber fanboyeado conmigo por todas las referencias de este episodio y por su sugerencia en cuanto al título y algunas cosillas más. No habría sido lo mismo sin su valiosa aportación.

Ahora bien, antes de responder comentarios, tengo que informaros de algunas cosas. Las buenas noticias: muchas actualizaciones en las fichas de personajes, incluyendo ilustraciones hechas por el bueno de @MuerteRigurosa . Las malas noticias: éste es el último episodio acabado que tengo antes de un día de publicación, así que a partir de ahora no garantizo su publicación mensual (seguiré poniéndolos los días 3, para permitirme un margen de seguridad y avanzar lo más posible)

Vamos a ponernos manos a la obra owo
 
Cita:No sé qué me da más cringe. Los forzados juegos de palabras en japonés con el Jumpluff o el hecho de que los entiendo.
Me doy por satisfecho en haber logrado uno de mis objetivos secundarios con esto xD
 
Cita:Is kinda weird leer un capítulo luego de leer siete. Se siente bien, se siente del largo adecuado... e igual me sabe a poco. Kek. No es culpa del capítulo que me ha gustado bastante. Es una apreciación personal luego del abrupto cambio en contenido.
Y es por esto por lo que decidí empezar el fic en ese punto, fuera del hecho de que a mí mismo me aburría tener que contar otra historia más que recién se pondría interesante en este punto. Todo lo ocurrido previamente será abordado de un modo u otro, porque igual hay varios detalles interesantes de por medio que considero que es mejor mostrar poco a poco o usarlo como marco para desarrollar algo que ocurra en el presente de la historia :o
 
Cita:Una parte de mí empieza a shippear muy fuerte a Ibuki y a Dansuke a pesar de que trato de convencerme que es nada más una bonita amistad. Qué quieres, así funciona mi cerebro.
Y esto me deja conforme, porque pienso que las relaciones románticas más duraderas y satisfactorias empiezan con una buena amistad. ¿Acabarán así? Aún hay mucha historia por contar y el romance no es una prioridad de la misma (aunque, las cosas a veces pasan porque sí owo)
 
Cita:Ver que el encuentro con Obsidian dejó una marca importante en Dansuke, impulsandolo a perseguir sus sueños.
Una experiencia así tiende a hacer que te sinceres contigo mismo, o esto me parece xD
 
Cita:Me mola que acá Ibuki sea bastante más abierta en sus sentimientos e inseguridades, y que tenga la cabeza ordenada respecto a cómo ser la clase de entrenadora que quiere ser.
Y esto es algo en lo que quiero abordar en algún momento, porque me encanta la transición entre dos etapas muy distintas de su vida... ya será, a su debido momento owo
 
Cita:Se agradecen las referencias a la Ibuki toa loca de los juegos que te pone a hacer estupideces en LUGAR DE DARME MI MALDITA MEDALLA POR QUÉ TODAS EN JOTO TIENEN QUE SER ASÍ.
Esos traumas de segunda generación... xD
Pero era un pequeño plot twist que quería guardarme para este punto, quizá porque ayuda a resaltar lo que ocurre en el episodio actual o.o
 
Cita:Youfuu me pareció simpático más allá de su gimmick de no ser Lance, y acabó siendo un pj competente que se integra bien con el resto de los aprendices, hinteando una cierta rivalidad con Dansuke.
Con Yofuu aún hay mucha tela por cortar, aunque podría decir lo mismo de los otros aprendices o.o
 
Cita:La verdad me agrada cuando por ratos la cámara abandona el hombro del protagonista y empieza a narrar desde la perspectiva de alguien más, dando algo de frescura.
Es un recurso que me gusta emplear para intentar hacer las situaciones un poco más dinámicas, y que incluso el personaje menos pensado pueda poner su granito de arena en dichas situaciones :o
 
Cita:Algo me dice que no es nula la posibilidad de que Danot acabe aprendiendo el Cometa Draco también, más precisamente con la poni nalgona.
Vayan haciendo sus apuestas, señores owo
 
Cita:Qué más, qué más... eh, me alegra que seas consciente de eso de Obsy. He visto bastantes fanfics irse a la mierda por sobreexponer al personaje cool que era cool en primer lugar por salir eventualmente.
También lo he visto y sé lo terrible que puede ser, así que no, todo en su justa medida (aunque a Katsu le duela xD)
 
Cita:
¡¡ALERTA DE JUMPLUFF, ALERTA DE JUMPLUFF, ALERTA DE JUMPLUFF!!
Justo la reacción que estaba esperando xDDD
 
Cita:Momento... ¡¿Cómo que me noqueaste a Jumpy así de fácil?! Bueno, todo sea para dejar activas las... esporaLgodones (¿en el juego se llama esporagodón por límite de caracteres? xD) que pesan tanto como acero. Nunca interpreté ese ataque como algo que se ve soft y es re denso, sino como algo re molesto que se te mete en los ojos y hasta en el culo y no te deja mover cómodamente. Como sea, el punto es que voy a darle la victoria de Manectric a Jumpy porque sin él, no habría sido posible. Te queremos, Jump-chan.
Ni idea del motivo, porque el límite era de 12 caracteres (por eso teníamos Dragonbreath antes de que luego pasara a ser Dragon Breath, por ejemplo) y eso tiene 11... igual, lo puse como lo puse porque me parece un error que le falte esa "l". En cuanto a la interpretación de esa técnica, sí, seguramente es más como dices tú, pero quería lograr un efecto mucho más limitante en Kouryuu, aunque no fuese inmediato, más que nada porque si pierdes velocidad durante el vuelo caes sí o sí a tierra, a menos que te lo quites de encima de algún modo (y echarse al agua no era una opción xD). Igualmente sí, esa victoria no se podría haber dado sin la intervención de tu algodón favorito xD
 
Cita:Ahora en serio: Yofuu es un personaje muy misterioso. No porque sea realmente misterioso (en todo caso, Ibuki y el propio Danot me siguen pareciendo más intrigantes incluso luego de abrirse mucho en este cap), sino más bien porque cerró el capítulo anterior pareciendo un bufón y arrancó éste confirmándolo con su tiradísimo de los pelos equipo temático de Watarucosas... Aunque después durante su entrenamiento se lo ve usando cosas como Magcargo, Blaziken o Umbreon que no son muy Wataruescas. ¿O me estoy perdiendo referencias rebuscadas con sus nombres japoneses y los kanjis que los conforman?
No, realmente no hay referencias de esos últimos tres, en lo absoluto. Aunque todo esto tiene su motivo de ser, pero es algo que ya se irá viendo conforme desarrolle al personaje... no puedo decir más por ahora owo
 
Cita:en definitiva se preocupa más por ser un entrenador competente que por ser EL PROXIMO WATARU QUE ENAMORARA A SAKU. Y tomá nota de que me esfuerzo un montón en los comentarios para no referirme a ninguno de estos personajes no originales por su nombre occidental, porque posta me cuesta horrores no decirle Lance a Lance o Clair a Clair. Pero eso ya lo comenté alguna vez atrás. xD
AY POR FAVOR XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
Bueno, igualmente, si te cuesta tanto, puedes usar los nombres occidentales, nadie te dice que no owo
 
Cita:Aunque el diálogo entre Danot e Ibuki fue muchísimo más breve de lo que habría apostado, la verdad es que la charla se sintió bien natural y sincera. Tal vez Danot sacó el tema un poco de la nada, teniendo en cuenta de dónde venía y que en realidad se la estaba chamuyando para pedirle que su abuelo le enseñe el ataque definitivo a su dragón (?), pero rápidamente le agarré la ondita a su narración y al conflicto tan natural del designio familiar y el ser un adulto de bien (bien aburrido) que trabaje y contribuya a la sociedad con algo más que peleas clandestinas de gallos.
Me gustó mostrar cosas que cada uno tiene que superar o ya lo ha hecho, pero que llevan a algo más. Y lo que aún les viene encima... paciencia, paciencia owó
 
Cita:¡Ah pero pará! Que te mandaste un tremeeendo callback a los juegos y a prácticamente toda adaptación de GSC con la Clair forrita y caprichosa después de perder. No te puedo creer que posta esa versión suya sea canónica en tu fic después de todo, y que la que conozcamos ahora sea una versión lógicamente crecida y madurada de ésta. Muy buen detalle y muy divertido el modo en que lo abordaste a través precisamente de Yofuu, que me va a terminar cayendo bien por más razones que su Jumpluff.
¡Sorpresa! :D
Finalmente encontré una mejor forma que la del fic anterior de reconciliar ambas caracterizaciones, y es una cosa en la que aún tengo que ahondar, como le he dicho antes a Kiwi. Porque de esto se desprenden otros desarrollos que todavía no he expuesto y son de importancia :o
 
Cita:No me acordaba que Kingdra podía aprender Foco Resplandor pero es una detallazo, teniendo en cuenta que eventualmente Shizuru deberá enfrentarse a algunas hadas molestosas... o a pokes de hielo molestosos. Bah, esos no molestan mucho; casi que se matan solos.
Lira pensaba esto antes de enfrentarse a Fredo por primera vez y mira cómo acabó owo (?)
Ahora en serio, te reirás de su fragilidad defensiva, pero cómo pegan en el aspecto ofensivo... y los Kingdra, así como los Swampert y Gyarados temen mucho cierto ataque llamado Liofilización... así que la precaución no está de más. Por otra parte, hay quienes pueden decirte lo jodidos que son Pokémon capaces de controlar la temperatura al punto de hacerla mortal para otros que no sean de su tipo; en cuanto a esto, el tipo hielo es ciertamente MUY peligroso de tomar a la ligera :o
 
Cita:Y hablando de ser de hielo y matar, Shady fue bastante badass en su encuentro con Blaziken... principalmente porque no murió solamente por estar cerca del gallo fuego/lucha; es todo un mérito para ella, incluso aunque terminara perdiendo de todos modos. xD!
Y lo que me encanta escribir a Shady, quien aún va a tener muchos momentos para brillar owo
 
Cita:El final con la promesa de un entrenamiento intensivo con Akari me resultó esperanzador por Akari y embolante por... entrenamiento. ¡¡Basta de entrenar Danot, la puta madre, andá a la Conferencia Plateada de una vez!! ¡¿Cuánto falta?! Perdón pero soy culo inquieto y me desespera atascarme tanto tiempo en una cosa, y el gimnasio de Ibuki estará lleno de waifus con látigos pero no es suficiente para este ingenuo lector que vino a ver explosiones.
Como te dije por Discord, aún queda un poco, aunque este episodio en particular... bueno, ya verás owo
 
Cita:Ah, el traumita con Obsidian continúa desarrollándose acá... A ver cuándo volvés a torturar un poco más a Danot con estos tipos bien turbios. e.e
Si esto fuera tu típico fic de Pokémon, a estas alturas el conflicto con los Rockets ya estaría resuelto o lo haría tras la liga... pero el centro de esta historia no es este conflicto (¿o sí? owo); honestamente, no puedo decir cuándo saldrán de nuevo porque ni yo mismo lo sé, pero lo que puedo asegurar es que será cuando realmente tengan que hacerlo. A fin de cuentas, ahí están, como una amenaza latente que podría surgir en el momento menos oportuno owo
 

 
Round 009 — Yume! Yuujyou! Yuuki! Shouri!
(¡Sueños! ¡Amistad! ¡Valor! ¡Victoria!)
 
Ciudad Fusube, jueves 12 de Octubre, Año 100 AW, 4:02 PM
 
Como Yofuu había predicho, Ibuki sólo les dedicó el tiempo necesario para la práctica de la mañana y aprovechó que no tuvo retadores a primera hora para dedicarse a su entrenamiento especial con Haku. Respetando su dedicación, los chicos hicieron todo lo posible para continuar su rutina con normalidad y ayudarse entre sí para lo que hiciese falta durante el día. Habiendo acabado la práctica con Seiko, Danot no tardó en dirigirse al Centro Pokémon a lomos de Pyro, disfrutando cada vez más de esa nueva forma de viajar; una risueña Akari, ataviada con unos tejanos azules y una camiseta blanca de manga larga, ya les esperaba en la entrada y no dudó en lanzarse a abrazarlos apenas aterrizaron.
 
Fueron a tomar algo antes de ir a entrenar por sugerencia de Danot, quien quería explicar con detalle sus dudas sobre el Envite Ígneo, las posibles alternativas y la única solución viable que había hallado, además de su inquietud por su uso contra Pokémon resistentes. Akari bebió por lo menos un par de batidos de baya Pecha antes de que su amigo por fin terminase con su disertación.
 
—Entiendo —dijo ella con una gran sonrisa, tras lo cual dio el sorbo final a su tercer batido, mientras Danot recién empezaba el suyo—; no soy la persona más adecuada para aconsejarte sobre cosas complicadas, pero sí puedo asegurar que el Respiro de Reidam nos ha salvado más de una vez —explicó, agradecida por el consejo que su amiga Kururi le había brindado cuando empezó a entrenar a la que en esa época era una pequeña Charmander—; y sobre los Pokémon duros de pelar… —hizo una pausa más o menos larga, dejando ir un suspiro— si realmente no me basta con el Avivar de Reidam, ella tiene otra técnica que no sé si Pyro pueda aprender —expresó con pesar, sabiéndole mal no poder ayudarles con esto.
 
Danot supuso que debía tratarse de un movimiento huevo. Alguna vez había escuchado de Yamen que los casos en que un Pokémon podía aprender esta clase de ataques de otros de su propia especie eran raros y dependían mucho de la genética del receptor. No era imposible, pero considerando el poco tiempo que tenían para que comenzase la Conferencia Plateada, no era una opción factible.
 
—Entonces tendré que trabajar con lo que tengo —decidió finalmente Danot, levantándose de su asiento tras acabar su bebida—; ¿vamos a entrenar? —propuso tras recoger todo lo que habían consumido para echarlo en la papelera más cercana.
 
Con dicha intención, buscaron el parque más cercano y se dedicaron a entrenar hasta que cayó la noche. Aquello resultó ser más provechoso de lo que Danot había esperado tras su leve decepción en la cafetería, pues ver al equipo de su amiga le dio varias ideas para sus propios Pokémon, sobre todo para los que todavía no tenía a mano. Además, Reidam había enseñado a Sparkle cómo usar Avivar, después de que esta última quedase impresionada al verla potenciar todos sus ataques y decidiese hacérselo saber al chico. Dados los excelentes resultados que tuvieron, Akari y Danot acordaron hacer lo mismo al día siguiente.
 
El viernes fue prácticamente una repetición del día anterior, excepto por que Ibuki tuvo el tino de dejar libre al grupo de Gouryuu, con lo que Pyro pudo por fin comenzar su aprendizaje del Afilagarras. Poco después de concluir su entrenamiento con Seiko, Danot pudo observar a Yofuu haciendo lo mismo con Shiori, al igual que Keisuke y Tsurio, antes de marcharse hacia la ciudad junto a su Charizard. Sin embargo, fue el sábado cuando pudo notar la diferencia con la rutina a la que ya se había acostumbrado durante la semana: aparte de la Líder y él, sólo Shiori y Keisuke habían decidido realizar los ejercicios de calentamiento usuales, esta vez cerca del campo con piscina.
 
—Ya que están aquí, vamos a hacer un entrenamiento especial —dijo Ibuki con confianza cuando acabaron, para sorpresa de sus aprendices, quienes esperaban que se marchase a la Guarida Dragón para entrenar con los Pokémon que no podía emplear en sus desafíos oficiales.
 
Sin darles tiempo a replicar, liberó prestamente a Gouryuu, Rairyuu, Gekiryuu y Hyoryuu, este último en la piscina; el segundo se mostraba extremadamente contento de haber vuelto tras el tedioso período de vigilar la entrada de la Guarida Dragón.
 
—Intenten vencer a alguno de mis Pokémon usando uno con desventaja de tipo —propuso Ibuki con expresión mucho más seria, queriendo prepararles para una de las situaciones más complicadas que podrían encontrarse durante el torneo en el que iban a participar.
 
Keisuke y Shiori no tardaron en asentir, entusiasmados por la oportunidad que su maestra les estaba ofreciendo. Sin demora, el primero liberó a su Croconaw para luchar contra Rairyuu, mientras la segunda hizo lo mismo con su Ninetales para enfrentar a Hyoryuu.
 
—¿Realmente es adecuado que ellos estén aquí? —preguntó Danot al acercarse a Ibuki, refiriéndose a los Pokémon contra los que sus compañeros estaban combatiendo.
—Sí, no te preocupes por esto; expliqué lo ocurrido a mi abuelo y ahora sus Pokémon están cuidando la entrada… él también cree que no podemos hacer más que prevenir que algo así se repita —aclaró la Líder para tranquilizarle, agradecida por su deferencia por lo ocurrido—; así que aprovecha la oportunidad que tienes —le instó, sabiendo que a él también le hacía falta.
 
Danot asintió y no tardó en liberar a Pyro y Shady para confrontar a los dos Pokémon libres de Ibuki. Mientras tanto, Croconaw se empleaba a fondo para eludir los Rayos y Ondas Trueno de Rairyuu gracias al movimiento errático de su Danza Espada, aprovechando que era un poco más rápido que éste; cuando por fin sintió consolidado su incremento de fuerza física, no tardó en excavar un agujero para sorprender al Pokémon eléctrico con un golpe subterráneo, pero no se esperó que éste comenzase a correr por el campo en un patrón aleatorio con su Agilidad, evitando esa arremetida por amplio margen y propinándole un fuerte golpe con su Cola Férrea. Por su parte, Ninetales expectoraba masas viscosas de color púrpura hacia Hyoryuu mientras mantenía su distancia del agua, pero éste las esquivaba con soltura gracias a dicha precaución y su Danza Dragón, a pesar de su gran tamaño; aunque el zorro no acertaba con ello, Shiori se mantenía tranquila, cosa que Ibuki no pasó por alto al notar que nada del veneno había caído fuera de la piscina.
 
—¡Velo Sagrado! —indicó prestamente, queriendo poner aún más a prueba la paciencia de su aprendiz.
 
Hyoryuu se detuvo apenas un momento para cerrar los ojos y conjurar un aura blanca para protegerse del agua de la superficie, que empezaba a tomar una coloración púrpura, con lo que Shiori se mordió el labio inferior. Sabía que esa égida no duraría para siempre, por lo que debía hacer tiempo para que se desvaneciese y el veneno afectase a su blanco, aunque empezaba a dudar de que Ninetales pudiese aguantar lo suficiente para lograrlo.
 
—¡Giro Fuego! —ordenó igualmente, sabiendo que no podía darse el lujo de dudar en esos instantes.
 
Sin embargo, el reptil marino respondió por su cuenta con una espiral de agua que anuló el dicho ataque. Shiori no pudo evitar cuestionarse si la Líder se había preparado específicamente para aquel entrenamiento o si en realidad estaba más que preparada para lidiar con oponentes como ella. Fuese como fuese, era un entrenamiento magnífico, por lo que procuró concentrarse para hallar una solución con los recursos que tenía, una sensación parecida a cuando resolvía todo rompecabezas que había llegado a sus manos durante su niñez.
 
Mientras tanto, como hizo en su batalla contra el Blaziken de Yofuu, Shady logró mermar la defensa de Gouryuu con su Chirrido, pero se vio súbitamente superada en rapidez cuando éste empleó su Viento Afín, obligándola a ponerse a la defensiva para evitar sus zarpazos y golpes de ala metalizados; ni siquiera podía mantenerse segura a la distancia por culpa de su molesta Onda Ígnea, y Excavar no iba a servir de nada contra un oponente que podía alzar fácilmente el vuelo. En cuanto a Pyro, esta misma característica y su Danza Dragón le permitían eludir con cierta soltura los potentes ataques de Gekiryuu, pero le costaba hallar aperturas en su postura defensiva incluso con su incremento de velocidad, al menos hasta que Danot reparó en lo que podía hacer en esa situación; siguiendo el ejemplo de Shiori, indicó un Giro Fuego para mermar poco a poco la energía de la serpiente marina, mas ésta usó su propia técnica de aumento para evitar ese ataque a pesar de haber tenido que salir de su elemento. Sin dejarse abatir por ese fracaso inicial, Pyro insistió con ese ataque, queriendo aprovechar que todavía era más rápido, pero al notar cómo su oponente los evadía con más soltura, decidió hacer lo mismo y se forzó a aumentar aún más su fuerza y velocidad; así, consolidó el nivel dos de su Danza Dragón y fue capaz de propinarle algunos golpes de ala con la suficiente destreza para evitar sus coletazos llenos de agua y chorros de alta presión. Esto pareció darle una apertura, por lo que se lanzó en pos de Gekiryuu mientras sus garras se llenaban de chispas… sólo para darse de cara con un sorpresivo pulso eléctrico que entumeció sus alas en el acto, haciéndole presa fácil de una contundente Acua Cola que lo mandó al suelo.
 
—¡Pyro! —le llamó un preocupado Danot, a quien le costaba prestar atención a esos dos combates paralelos, a diferencia de Ibuki, quien parecía mantenerse serena a pesar de tener que estar pendiente de cuatro de ellos.
 
Gouryuu dirigió la mirada hacia su hermano caído, quien intentó levantarse enseguida a pesar del daño recibido; sonrió satisfecho, sabiendo que esto sólo le incitaría a intentar vencer a su rival, pues él había pasado exactamente por lo mismo. Consideraba que, con algo más de experiencia, Pyro incluso podría tener una mejor oportunidad de lograrlo; esta leve distracción fue aprovechada por Shady para acercarse por detrás e intentar anular su habilidad de volar con un Puño Hielo en la base de las alas. No obstante, Gouryuu se tiró boca abajo con la cola en alto, la cual agitó para producir un sinfín de esferas de fuego espectral que quemaron a la comadreja al contacto, dejándola vulnerable a una exhalación de aire caliente que éste emitió mientras se reincorporaba, creyendo que no tendría otra oportunidad así contra una oponente tan astuta y escurridiza, a quien dedicó una mirada de respeto. A pesar de tal reconocimiento, Shady hizo lo indecible para ponerse de pie, pero sus quemaduras se encargaron de volver a postrarla.
 
—Gracias, Shady, ya has hecho suficiente; descansa —dijo Danot al devolverla a su Poké Ball, tras lo cual enfocó su atención en Pyro, quien se había reincorporado con mucha dificultad a causa de la parálisis—; ¡intenta volar e insiste con Lanzallamas y Giro Fuego! —ordenó en el acto, queriendo evitar que fuese un blanco fácil mientras empleaba esos ataques inefectivos.
 
Pyro batió sus alas con esfuerzo para elevarse un par de metros y exhalar una columna de fuego que Gekiryuu se limitó a bloquear con su cola envuelta en agua, para después moverse y eludir la espiral ígnea por indicación de Ibuki, quien intentaba ponérselo lo más difícil posible, mientras Gouryuu se posaba en tierra para usar su Afilagarras sin ninguna orden de por medio. Fue con esto que los chicos entendieron por fin que no era sólo por la desventaja de tipo que todos ellos estaban teniendo tantas dificultades: era la manera de combatir de los Pokémon de Ibuki, quien realmente no había estado al tanto de las cuatro batallas al mismo tiempo. Esa era la base del estilo Ryuuzaki, con el que los Pokémon eran entrenados para ser contundentes y capaces de tomar decisiones difíciles cuando hiciese falta, como si sus propios Entrenadores les estuviesen dando tales indicaciones; tras casi una década de luchar juntos, se notaban los resultados en su firmeza ofensiva y defensiva. A Danot no le cabía ninguna duda de que, de desearlo, Ibuki podría ganar con holgura la Conferencia Plateada, aunque no se podía atrever a asegurar una victoria suya contra el Alto Mando o el mismo Wataru, al no conocer de primera mano la fuerza de esos Entrenadores de élite. Se trataba de un nivel aún muy por encima del suyo propio, por lo que ese ejercicio era uno de los tantos pasos que debía dar para acortar la distancia con aquellos a quienes aspiraba enfrentar y derrotar, una vez que fuese capaz de al menos hacerse con la victoria en el campeonato regional.
 
Enfocado en esa meta, Danot siguió dando indicaciones a Pyro, quien finalmente consiguió acertar un Giro Fuego que comenzó a mermar la vitalidad de Gekiryuu. Sin embargo, cuando intentó propinarle un Puño Trueno, un inoportuno entumecimiento en la mitad izquierda de su cuerpo detuvo su ataque y ocasionó que se precipitase contra el suelo, con lo que recibió una potente Hidrobomba que lo arrastró varios metros antes de debilitarlo.
 
—Gracias, amigo; bien hecho —le agradeció Danot tras acercarse y acariciar su cuello, tras lo cual lo guardó y se alejó un poco del área de batalla; debía aguardar a que Rairyuu estuviese disponible, ya que Sparkle y Shizuru no cumplían el requisito impuesto por la Líder.
 
Mientras esperaba, pudo ver cómo el cansado Ninetales de Shiori caía debilitado por varios pedriscos provenientes de una nube muy oscura por encima Hyoryuu, su ataque Alud. Vio una expresión mezcla de molestia en la chica, quien no tardó en reemplazarlo por su Dragonair, la cual había atrapado durante su prueba y evolucionado una semana antes de que Danot llegase a Fusube.
 
Tuvieron que pasar unos cuantos minutos más para que el Blastoise de Keisuke finalmente cayese vencido, por lo que no tardó en tomar su lugar y liberar a Alfa, mientras su compañero se disponía a enfrentar a Gekiryuu con su Swampert. La estrella de mar desplegó su Pantalla de Luz mientras evitaba por los pelos el primer Rayo de Rairyuu, quien aprovechó su ya ganada velocidad para reducir a nada la distancia entre ambos y atacar a quemarropa; sin embargo, su oponente se valió de su Giro Rápido para equiparar su velocidad y mermar su vitalidad poco a poco con su Rayo Burbuja. Siguieron así por un rato, en el que Alfa pareció ganar un poco de ventaja gracias a su Recuperación, hasta que Ibuki llamó la atención de su Pokémon y le pidió que se lo tomase más en serio, con lo que éste volvió a acortar la distancia entre ambos para emitir un veloz pulso eléctrico y paralizar a su oponente.
 
—¡Alfa, Escaldar! —ordenó Danot, sabiendo que tendría que arriesgarse a emplear ataques más potentes tras la considerable disminución de velocidad de la nombrada.
—Campo Eléctrico —indicó Ibuki con tranquilidad, sabiendo que su Pokémon podría resistir aquello, tras lo cual fijó su atención en lo que hacían sus otros Pokémon.
 
Rairyuu no tardó en agazaparse mientras reunía toda su electricidad, por lo que recibió de lleno ese chorro de agua hirviente, pero esto no le detuvo de proferir un atronador gruñido al reincorporarse y generar así un área rectangular rebosante de electricidad, lo suficientemente extensa para que la paralizada Alfa no pudiese escapar de ella. Queriendo devolverle el favor por esa desagradable ducha caliente, el Ampharos liberó un Rayo tan exageradamente potente que ni la Pantalla de Luz evitó que su inmovilizada contrincante acabase noqueada en el acto. Danot no tardó en guardarla, reconociendo que, incluso sin esa inoportuna parálisis, Alfa habría sido incapaz de esquivar semejante ataque.
 
Finalmente, cada Pokémon de Ibuki fue capaz de enfrentarse a tres o cuatro contendientes antes de requerir descansar. Danot, Shiori y Keisuke se observaban entre sí, reconociendo lo complicado que había sido luchar en esas condiciones, pero aprender a sobrellevar este tipo de situaciones podría ser un factor determinante en cualquier combate del torneo que tenían por delante. Ambos aprendices se retiraron para entrenar juntos tras agradecer esa agotadora pero útil sesión, sabiendo que podían continuar sin problema al saber que los demás debían estar ocupándose de la comida, dado que habían decidido no practicar por la mañana. Por su parte, tras dejar a sus Pokémon debilitados en la máquina restauradora, Danot siguió entrenando con Ibuki, haciendo que Seiryuu intentase evadir o, en el peor de los casos, bloquear los ataques de Sparkle para mejorar su escasa velocidad; en paralelo, Kiryuu se empleaba a fondo para eludir con su Danza Dragón los precisos Dragoalientos de Shizuru. Cuando todos ellos necesitaron una pausa, el chico fue a buscar a sus otros Pokémon mientras la Líder aplicaba pociones a los suyos, dejándoles observar el entrenamiento de los demás mientras reposaban; así, se fueron alternando entre ejercicios y descansos hasta la hora de comer. Tras esto, Danot se apresuró en volar hacia la ciudad para su sesión intensiva de entrenamiento con Akari, ya que quería dejar a sus Pokémon descansar todo lo que quisiesen al día siguiente. Por su parte, Ibuki dejó libres a los Pokémon que no iba a usar en sus batallas de Gimnasio para que pudiesen relajarse tras el duro entrenamiento que todos habían tenido.
 
El domingo por la mañana, sólo Ibuki y Danot decidieron hacer ejercicios tras desayunar, pues los otros habían decidido pasar el día fuera, cada quien con una idea clara de cómo sacar provecho al día. Dado que hacía muy buen tiempo, ambos se dirigieron al lago con la intención de dejar libres a sus Pokémon para que pudiesen jugar entre ellos o hacer lo que les apeteciese más. Así, no tardaron a ver a Haku cerca de la orilla, pescando con toda tranquilidad mientras mantenía los ojos cerrados, esperando al más mínimo movimiento en su caña; que Alfa y los otros Pokémon acuáticos se sumergiesen en el lago no pareció perturbar su estado de paz. Los Pokémon capaces de volar hicieron esto mismo, en tanto la Sneasel subió al árbol más cercano a echar una siesta, y Sparkle y Rairyuu empezaron a perseguirse mutuamente. Por lo que sólo se quedaron con los humanos Kiryuu y Shouryuu, quienes se recostaron cerca de la orilla para tomar el sol. Danot se sentó al abrigo del árbol elegido por Shady, con su libreta de apuntes a mano para repasar lo hecho con sus Pokémon durante la semana y organizar lo que haría con los otros, pues por fin podría recibirlos de Yamen al día siguiente. Estuvo un rato así, hasta que se le cansó la mano de escribir; fue entonces que fijó su atención en Ibuki, quien palpaba la coraza de Kiryuu con firmeza. Ésta seguía echada de panza al suelo, profiriendo algún gruñido de incomodidad dependiendo del lugar que su Entrenadora tocase.
 
—Con más pausa, Ibuki; entiendo que quieras aprenderlo lo antes posible, pero las quejas de tu Pokémon son una señal clara de que estás perturbando sus canales energéticos —adujo súbitamente Haku, con marcada autoridad a pesar de su tono suave, uno muy distinto del que habría empleado al inicio del entrenamiento de sus nietos.
—Sí, abuelo; gracias —contestó ella con respeto, sabiendo que tenía toda la razón; supuso que había adivinado sus intenciones, pero había tenido el decoro de no revelarlas delante de su amigo.
 
Habiendo oído esto, Danot volvió a sumirse en sus apuntes, no queriendo importunar su privacidad, aunque con ello pudo deducir que el Cometa Draco requería abrir algunos canales energéticos de los Pokémon de tipo dragón, para generar algo tan impresionante como aquel ataque que había dado más de una victoria al Dragonite de Wataru. Pero volvió a centrarse en sus propias cosas, queriendo aprovechar el tiempo que tenía. Sacó su Pokédex, sabiendo que sería el último día que podría mantenerla encendida antes de partir hacia Wakaba, para revisar los detalles de varios ataques y pensar en posibles variaciones. En su lista de éstas figuraban Terremoto y Pulso Umbrío (registrado gracias a Yami), pero no podía quedarse sólo con esto; sin embargo, no tardó mucho en desistir de ese empeño, al darse cuenta de que sería mucho más fácil hallarse primero en la situación que intentar imaginársela, lo cual significaba tener más batallas. Así, se centró en terminar de definir las estrategias para el resto de sus Pokémon, aun cuando una cansada Sparkle fue a recostarse a su lado, por lo que le dedicó alguna caricia de tanto en tanto mientras hacía sus anotaciones. No pasó mucho para que sintiese una vibración en el suelo y una calidez muy pronunciada: Pyro había aterrizado y se había recostado al otro lado de la Raichu para darle un poco de calor, lo que ésta aceptó de buen grado. Danot no dudó en mimar también al lagarto, sintiendo un contraste marcado entre sus duras escamas y el afelpado pelaje de la ratona, gesto que ambos disfrutaron mucho, como evidenciaban los suaves gruñidos que emitían cada vez que los acariciaba. Se quedaron así hasta bien pasado el mediodía, cuando Danot empezó a sentir apetito, por lo que se levantó y llamó a sus Pokémon. En ese momento, Ibuki estaba palpando la espalda de Shouryuu, con cuidado de no lastimarse con sus ásperas escamas, a pesar de que el Garchomp estaba muy relajado.
 
—Ibuki, voy a comer; ¿quieres que caliente algo para ti? —preguntó tras guardar a todos sus Pokémon menos Pyro y Sparkle, quienes querían acompañarle un rato más.
—No, tranquilo, quiero seguir un rato más con esto —contestó ella, mientras palpaba con suavidad el contorno de la espalda de su Pokémon.
 
Danot no insistió al verla tan empeñada en ello… cosa que lamentaría luego. Así, antes de encargarse de sí mismo, alimentó a sus Pokémon en las inmediaciones de la piscina y les hizo compañía hasta que quedaron satisfechos. Tras guardarlos y comer también, decidió tomar un breve descanso… que se prolongó por horas, al no ser consciente del cansancio que llevaba acumulado por todo lo hecho durante la semana. Despertó al percibir actividad a su alrededor, cuando los primeros de sus compañeros en regresar entraron a la sala de estar. Estos no pudieron evitar reír un poco al encontrarle soñoliento y con un hilillo de baba escapando por la comisura de sus labios, mas le dieron tiempo de acabar de despertarse para que les ayudase con los preparativos de la cena y el desayuno del día siguiente. Durante la cena, no pudo evitar preguntarse si acaso Ibuki se había saltado la comida anterior, dado el apetito que mostraba, pero no quiso sacar el tema delante de los demás. Asimismo, ella misma debía saber cómo llevar su propio itinerario, por lo que prefirió no entrometerse en ello.
 
Ya por la tarde del día siguiente, se dirigió al videoteléfono situado en una esquina de la sala de estar para llamar a su hermano y, por fin, recibir al grupo de Hellga para comenzar su entrenamiento de cara a la Conferencia Plateada, al quedar tres semanas para su inicio. Apagó su Pokédex y esperó tan pacientemente como pudo a que se estableciese la comunicación con el laboratorio, sintiendo que no iba a quedarse tranquilo del todo hasta que pudiese comprobar con sus propios ojos que todos ellos ya estaban recuperados.
 
Ya con todas sus Poké Balls a mano, Danot se dirigió al campo de práctica con piscina para empezar con lo que quería hacer. Fue liberando uno a uno a quienes le habían acompañado en el Camino de Hielo, los que habían hecho posible que saliese indemne de su encuentro con los Rockets. Salma le dedicó un saludo despreocupado al verse libre, poco antes de que Hellga y Ray le saltasen encima para llenar su rostro de cariñosos lametones, mientras Tsurugi y Mizuho le dedicaban sonrisas confiadas desde la distancia y Geist soltaba una buena risotada al ver así al muchacho, antes de darse cuenta de dónde estaba, por lo que frunció cómicamente el ceño. Sabía que si Danot no lo había liberado para combatir, seguramente querría que se sometiese a otro de esos tediosos entrenamientos que detestaba con toda su alma; para su buena suerte, éste se tomó su tiempo para ir hablando con cada uno de ellos y verificar su estado. Así, dedicó unas afectuosas caricias a Hellga y Ray antes de hacer lo mismo con Tsurugi, quien gorjeó con suavidad al sentir ese cálido contacto. Se puso de cuclillas para comprobar el estado de la piel de Salma, quien le dedicó una mirada curiosa y una gran sonrisa para luego zambullirse en la piscina; Mizuho fue un poco más paciente y recibió varios mimos en sus afelpadas orejas antes de hacer lo mismo, dejando al chico mucho más tranquilo. Por fin, se dirigió hacia el fantasma, quien lo observó con cierto recelo, esperando esas fatídicas palabras que no quería oír. Sin embargo, no fue esto lo que su Danot tenía por decir.
 
—Me alegra verlos bien, a todos —expresó mientras se le humedecían los ojos, habiéndose quitado por fin un gran peso de encima, a lo que sus Pokémon asintieron; se los enjugó antes de liberar a los otros, siendo la primera vez que tenía a todos sus Pokémon juntos desde que había iniciado la ruta de las medallas.
 
Grande fue la sorpresa del grupo de Hellga al encontrarse con un enorme lagarto alado de escamas negras y a una imponente hipocampo de piel púrpura; tardaron un poco en reconocer al primero como Pyro, su compañero desde que había sido un pequeño Charmander dorado, pero la Kingdra no les sonaba de nada; ésta les dedicó un leve gesto con la cabeza, ganándose sobre todo la atención de Hellga, Mizuho y Tsurugi.
 
—Chicos, ella es Shizuru; Shizuru, ellos son Hellga, Ray, Tsurugi, Salma, Mizuho y Geist —Danot hizo las presentaciones entre sus Pokémon, esperando que pudiesen llevarse bien, o al menos, que no tuviesen conflictos entre sí.
 
Los aludidos compartieron una breve conversación, tras lo cual la sempiterna Kingdra se aproximó a Danot, mostrándose más interesada entrenar que en socializar. Éste le dedicó una mirada que le pedía algo de paciencia, a pesar de haberse cerciorado ya del estado de todos, en particular cuando el fantasma empezó a levitar a su alrededor, queriendo sacarle una risa con sus exagerados gestos; lo único que consiguió fue un resoplido de la dragona.
 
—¡Bien, chicos, hora de entrenar! —por fin habían llegado las palabras que Geist no quería escuchar y Shizuru aguardaba, por lo que el primero no tardó en intentar volver a su Poké Ball, cosa que Danot impidió al cubrir el botón central de ésta—. Sí, Geist, eso también iba para ti —añadió con expresión seria, recordando cómo había sido incapaz de reaccionar al sorpresivo ataque del Drifblim de Ruby.
 
El fantasma también recordaba esto con claridad, a pesar de creer que en una pelea cara a cara habría tenido mejor suerte, aunque quizá esto era una excusa muy conveniente para no entrenar; sin duda le gustaba combatir, pero tener que entrenar se le hacía muy cuesta arriba. Viendo que si seguían así iban a perder más tiempo, Danot indicó a sus otros Pokémon que se juntasen en pares como les apeteciese e intercambiasen ataques como calentamiento; por su parte, Geist había adoptado una postura que le hacía parecer cruzado de brazos.
 
—Sé que detestas entrenar —expresó Danot, mientras pensaba mil y un argumentos para convencerlo de que accediese a ello—; ¿ni siquiera querrías intentar aprender algún ataque nuevo, para que no ocurra lo de la última vez? —inquirió, intentando apelar a su orgullo.
 
Sabía lo mucho que Geist aborrecía perder, aunque cada vez era más difícil motivarlo para que no se quedase atrás; todavía recordaba cuando, como un Gastly, dio a un pequeño Pyro muchas dificultades para derrotarlo y capturarlo, pero en ese momento el Pokémon flamígero sin duda le llevaba una ventaja significativa.
 
Geist le miró con recelo. Era cierto que le gustaba luchar, y viajar no se le hacía realmente desagradable, pero entrenar era otro asunto… igualmente, su Entrenador había metido el dedo en la llaga, y aunque sabía que tenía razón, le daba pereza. Acabó mascullando alguna grosería antes de dirigirse hacia los demás con las manos como si le colgasen del cuerpo, ya resignado. A pesar de esa victoria momentánea, Danot suspiró, sabiendo que no harían progresos a largo plazo si aquello se mantenía así. Otro de los motivos por el que había querido tener a todos sus Pokémon juntos era para poder dilucidar quiénes de ellos estarían completamente dispuestos a mantener e incluso incrementar la rutina de entrenamiento que tenía planeada para las dos semanas que tendrían para prepararse. Aunque apreciaba a todos, tras haber empezado aquel régimen y presenciado la profesionalidad con la que Ibuki adiestraba a sus propios Pokémon, había comenzado a considerar que quizá no todos ellos querrían seguir el arduo camino que había escogido. Era algo de lo que necesitaba estar seguro antes de continuar, por el bien de todos ellos y el de su propio sueño, por lo que se tomó el resto del día para evaluar esto y en base a lo que observase, decidir cómo llevar acabo las prácticas de los días siguientes. Decidió además emplear a los seis recién llegados en sus batallas de la mañana siguiente, queriendo ver su desempeño en una batalla real tras su tiempo de recuperación.
 
Y así pasaron algunos días más, en los que alternó entrenar con sus compañeros y Akari (dando a Hellga por fin una reunión grata con una congénere tras lo ocurrido con los Rockets), dado que Ibuki sólo les podía dedicar el tiempo justo para la práctica matutina. Aunque por las mañanas parecía tener algo de paz para dedicarse a su propio entrenamiento y dejar libres a los Pokémon que no empleaba en los desafíos oficiales para que ayudasen a sus aprendices si hacía falta, las tardes las tenía muy ocupadas por la gran cantidad de retadores que venían a enfrentarla. Tal fue ese volumen que tuvo que depender de Kiryuu para completar más de una batalla, y tal su intensidad que la afanosa Shelgon terminó evolucionando en medio de uno de esos combates para luego dominarlo con su nueva forma alada. Aun con esto, a Ibuki cada día se le veía más cansada y silenciosa durante las comidas, pero nadie se atrevió a sugerirle que reposase, al notarse cierta irascibilidad que ella intentaba reprimir a toda costa desde que Kenji finalmente pudo vencerla por escaso margen y hacerse con su medalla. Por esa combinación de respeto por su esmero y tenacidad y temor a causar que tuviese un arrebato como en sus inicios como Líder, nadie pareció hallar el modo de abordar el tema, queriendo creer que ella misma sabía cuál era su límite y cuándo debería descansar.
 
Durante la tarde del viernes de dicha semana, día en que Danot se quedó en el Gimnasio (Akari aludió que necesitaba descansar y dejar que sus Pokémon hiciesen lo mismo, además de estar ya en el arco final del juego que habían comprado juntos) y que la piscina estaba siendo ocupada por Tsurio y Keisuke, decidió liberar a Pyro y acercarse a Yofuu para pedirle ayuda para entrenar, cosa que éste estaba haciendo con su Blaziken y Manectric.
 
—¿Así que quieres que enseñe Sofoco a tu Charizard? —preguntó éste, pensativo, ya que Seiko le había pedido lo mismo días atrás para su Combusken—. De acuerdo, pero tendrás que vencer primero a mi Magcargo… con él —expresó con una sonrisa sardónica al señalar a Pyro, queriendo obligarle a luchar en desventaja.
 
Tras esa primera batalla que había ganado a pesar de haber sido avasallado por Shady y Danot, las siguientes habían sido mucho más igualadas en cuanto a dominio, siendo sus peores resultados un par de empates por límite de tiempo. Quería seguir disfrutando de la satisfacción que le brindaba derrotarlo, buscando borrarle al menos una vez esa expresión optimista que se le empezaba a hacer molesta.
 
—¡De acuerdo! ¡Hagámoslo así! —respondió Danot con entusiasmo ante tal reto, cosa con la que Yofuu no había contado, al haberse concentrado más en observar su desempeño que a la persona en sí, por lo que todavía no era capaz de comprender su manera de afrontar tales situaciones.
 
Danot y Pyro no tardaron en situarse en un extremo del campo, mientras Yofuu mantuvo a sus dos Pokémon cerca de su propia zona técnica para que viesen la paliza que pensaba dar a su oponente, con lo que dejó salir a su caracol volcánico.
 
—¡Magcargo, esos dos quieren que les enseñes tu Sofoco! ¡Así que vamos a mostrárselos con una batalla! —exclamó teatralmente, intentando hacer su mejor impresión de Wataru en sus batallas de campeonato.
—Pyro, ¿listo? —preguntó Danot con confianza, presto para mostrar lo mucho que ambos habían mejorado desde su llegada a Fusube—. ¡Danza Dragón! —indicó enseguida, sabiendo ya lo dura que podía ser la defensa física del caracol.
—¡Zaar! —asintió el Charizard, alzando de inmediato el vuelo al saberse muy vulnerable a los ataques de roca de su oponente.
—¡Rompecoraza y Lanzarrocas! —ordenó Yofuu con un aparatoso gesto de mano, con toda la intención de eliminar la posible ventaja de velocidad de sus oponentes y golpearlos de modo contundente, teniendo muy en cuenta el consejo de Ibuki de ser mucho más proactivo.
 
Magcargo dedicó una mirada molesta a su oponente mientras un suave brillo rojo y blanco asomaba por las fracturas que empezaron a llenar su concha pétrea; aprovechando esto, giró sobre su masivo pie para arrojar las partes flojas a gran velocidad contra el Charizard, mas éste las esquivó por un pelo gracias a una hábil pirueta con la que afianzó el nivel uno de su Danza Dragón. Sintiéndose más ligero, el caracol escupió varias esferas de lava que no tardaron en enfriarse y convertirse en pedruscos dirigidos hacia su par de fuego, quien los eludió mientras endurecía sus alas y se lanzaba en pos de él tras la indicación de Danot. Yofuu sonrió confiado e instó a su Pokémon a mantener ese ataque, pero Pyro lo sorprendió moviéndose lo justo para proteger su cabeza y alas, sin importarte recibir algún pequeño corte en el torso y piernas.
 
—¿Pero qué…? —masculló un frustrado Yofuu, sin tanta confianza como al principio.
 
Danot sonrió satisfecho. Su contrincante les había subestimado, pero para ser justos, él no podía estar al corriente de todo lo que habían mejorado con sus prácticas fuera del Gimnasio, irónicamente gracias a su consejo.
 
Un par de días atrás…
 
Lo he estado pensando, y con lo que sí puedo ayudar a Pyro es enseñándoles a lidiar con situaciones de desventaja —expresó Akari cuando llegaron a la sección del parque que ya se había convertido en su lugar usual de prácticas.
 
Danot asintió. Era normal que una Entrenadora especialista se encontrase mucho en tales circunstancias, sobre todo de un tipo con debilidades relativamente comunes. Sin tardar más, liberó a Pyro, listo para seguir las indicaciones de su amiga, quien no tardó en dejar salir a un Pokémon flotante que parecía una representación tallada en roca del sol del atardecer, dado su tono rojizo.
 
Pensaba que sólo entrenabas Pokémon de fuego —expresó un sorprendido Danot, lamentando no poder contar con su Pokédex en ese momento para consultar su información.
Creía que lo era antes de atraparlo —admitió Akari, claramente avergonzada al recordar el día que aquello ocurrió—; aun así, es un compañero preciado y nos ha ayudado mucho a prepararnos para enfrentar una de nuestras debilidades típicas —proclamó con orgullo y afecto—; Kai nos ayudó con la otra —agregó del mismo modo, incapaz de olvidar la risotada de ésta por tal confusión, si bien no pudo culparla del todo, dado el color de ese Pokémon y su repertorio de ataques de fuego.
¿Es Entrenadora de Pokémon de agua? —preguntó con curiosidad, pareciéndole lo más probable.
¡La mejor que he conocido! —exclamó con entusiasmo—. O eso querría decir, pero está Mikuri… aunque no se lo menciones o se enfadará —advirtió, medio en serio, medio en broma, teniendo en cuenta el carácter de su amiga y la historia que tenía con su primo—; pero basta de charla… ¡vamos, Solvion! ¡Lanzarrocas! —ordenó prestamente, para aprovechar el tiempo que tenían.
 
El Pokémon meteorito no tardó en girar como una peonza y generar varios proyectiles de roca desde las protuberancias que simulaban rayos de luz. Danot no necesitó indicar a Pyro que levantase el vuelo y esquivase ese ataque, lográndolo con relativa facilidad.
 
¡Danza Espada y más Lanzarrocas! —insistió Akari, con lo que Solvion, aparentemente inafectado por su moción giratoria, la hizo aún más intensa mientras liberaba más y más calor; con ello, los subsiguientes peñascos incrementaron su número y tamaño, por lo que Pyro tuvo que valerse de su Danza Dragón para eludirlas, aunque con menos soltura que al principio—. ¡Pulimento y más Lanzarrocas! —continuó, queriendo medir la capacidad evasiva del Charizard para calibrar ese entrenamiento.
 
Solvion dejó de rotar sagitalmente para hacerlo axialmente mientras frotaba la punta de sus apéndices contra el suelo, generando chispas mientras éstos parecían hacerse más lisos. A velocidad inusitada, empezó a levitar por el campo mientras volvía a girar sobre su eje sagital para liberar sus proyectiles de roca a toda velocidad, siendo tantos y tan veloces que Pyro tuvo que forzarse tanto como en su batalla con Suiryuu para evadirlos todos.
 
No está mal, ¿pero podrán ganar sólo esquivando nuestros ataques? —les retó Akari, no sin razón, mientras Solvion descansaba de esa retahíla de ataques.
 
Danot y Pyro se miraron mutuamente. Sabían que la chica tenía toda la razón y que con lo que estaban haciendo sólo habían ganado tiempo, pero no la batalla.
 
¡Ala de Acero! —ordenó el muchacho, justo como su Pokémon había esperado.
¡Lanzarrocas! —contraatacó Akari, queriendo ver qué eran capaces de hacer en tales condiciones.
 
Pyro se lanzó en pos de su oponente con las alas extendidas y brillando de color metálico, pero éste no tardó en desplazarse de su posición original mientras giraba y expelía proyectiles de roca. El lagarto tuvo que forzarse a eludirlos con toneles volados y otras piruetas dignas de un acróbata olímpico, pero no pudo evitar que algunos rozasen sus piernas y torso, a pesar de haber aprovechado la consistencia de sus alas para bloquear o reducir a grava otros.
 
¡No dejen que esto los detenga! ¡No siempre podrán evitar los ataques! ¡Para Pokémon voladores como Reidam y Pyro, lo más importante es proteger su vista y alas de los ataques de roca! —exclamó Akari, queriendo animarles a continuar.
¡Ya la has oído, Pyro! ¡Tú puedes! —el chico hizo lo mismo, agradecido por ese consejo.
 
—¡Ala de Acero! —ordenó Danot, teniendo claro cómo lidiar con ese Magcargo.
—¡Sigue con tu Lanzarrocas! —insistió Yofuu, creyendo que ese ataque neutral poco podría hacer, incluso con la disminución de defensas del caracol; y aunque fuese el caso, también les tenía guardadas algunas sorpresas.
 
Pyro siguió ejecutando vistosas piruetas mientras eludía o pulverizaba las rocas que podía, procurando usar lo menos posible sus brazos como escudos en caso de que alguna fuese a su rostro para no perder de vista a su oponente, quien también se estaba moviendo por el campo a una velocidad considerable para su especie. Pero sabía que él era más rápido, y lo demostró al acercársele lo suficiente como para propinarle un tajo en un costado con su ala derecha, con lo que pudo percibir por primera vez algo más caliente que su propio cuerpo, una experiencia inusual para un Pokémon de fuego. También sintió cómo sus propias escamas se endurecían, el efecto secundario del ataque que había empleado, por lo que no dudó en volver a lanzarse en pos del caracol tras volver a esquivar otra andanada de filosas rocas. Justo lo que Yofuu había estado esperando.
 
—¡Ahora, Rodar! —instruyó abruptamente a su Pokémon, quien no tardó en aprovechar su anatomía para desplazarse como una veloz rueda de roca que impactó violentamente a Pyro; éste cayó al suelo con dureza, pero tuvo que apresurarse en volver a alzar el vuelo para no ser arrollado por el caracol.
—¡Mantén tu distancia y Danza Dragón! —indicó Danot al notar la merma en el aura que rodeaba a Pyro, creyendo que Magcargo no podría separarse demasiado del suelo.
 
No tardó en darse cuenta de lo errado que estaba. Con su aumento de velocidad y fuerza, además del efecto acumulativo de su ataque, el caracol pudo amenazar a su oponente con un impacto si se le ocurría volar demasiado bajo. Esta situación hizo a Danot recordar la batalla de Tsurugi contra Mirutan (la Miltank de Akane), salvando las diferencias en cuanto a efectividades y fuerza física. Quizá era el momento para volver a probar aquello.
 
—¡Carga Dragón! —ordenó Danot con determinación, queriendo probar si sería suficiente para detener a ese oponente.
—¡Ve por él, Magcargo! —le arengó Yofuu, completamente seguro de que no perderían en una confrontación directa.
 
Era la primera vez que utilizaría ese ataque en un combate real desde su derrota contra el Croconaw de Jin’ya y no podía evitar sentir algo de temor por volver a fallar, pero Danot estaba confiando en él. Lo había practicado hasta la saciedad desde su evolución, su hermano le había enseñado todo lo posible al respecto… era un esfuerzo que no podía irrespetar por su miedo a fallar, no. Se rodeó prestamente de una estela de energía azul, un feroz dragón que impactó de lleno contra Magcargo, quien rodaba con vehemencia para intentar superar la presión de dicha emanación mística. Aunque ese pulseo duró sólo unos segundos, éstos se hicieron eternos para ambos Entrenadores, quienes sólo podían observar cómo sus criaturas ponían todo de sí para imponerse sobre la otra. Finalmente, el caracol salió expelido hasta caer de lado a unos metros delante de Yofuu mientras Pyro ascendía al realizar un bucle interior, anticipándose a la orden que estaba por venir.
 
—¡Lanzarrocas! —indicó Yofuu, al ser el ataque que su Pokémon podría ejecutar con más rapidez en esa posición… de no haber sido por el pequeño gran detalle de que había quedado amedrentado, por lo que no pudo reaccionar a esa orden de inmediato.
—¡Terremoto! —prorrumpió Danot, al dejarse llevar por la emoción del combate.
 
Esa sola palabra bastó para producir escalofríos en la columna de Yofuu, y muchos más al ver al Charizard shiny descender y girarse en el último momento para golpear el suelo con sus extremidades inferiores con suficiente fuerza para causar una onda expansiva que pilló de lleno a Magcargo. Danot se había contenido de mostrar ese recurso hasta el momento en que Yofuu no tuviese ninguna oportunidad de contrarrestarlo; había usado su exceso de confianza en su contra, como éste tuvo que admitir para sí mismo mientras chirriaba los dientes con la cabeza gacha. No sólo había perdido por presumido, sino que también lo había hecho a pesar de tener una considerable ventaja de tipo, algo que le frustraba muchísimo.
 
Tragándose su orgullo a pesar de lo mucho que le escocía esa primera derrota, aceptó el apretón de manos de Danot y aplicó algo de medicina a su Pokémon para poder cumplir con su parte del trato. Era lo debido, en un mundo en el que el fuerte se imponía sobre el débil, y tras esa batalla, quedaba claro que él había sido esto último. Marcó a fuego esa amarga sensación en lo más hondo de su ser mientras Magcargo ejecutaba el Sofoco delante de un atento Pyro, para que esto fuese la llama que alimentase su deseo de superar por completo a quien le había humillado de ese modo.
 
—A todo esto, ¿cómo te va con tu Dragonair? —preguntó Danot con curiosidad, pues no lo había visto en las ocasiones que había luchado contra Yofuu.
 
¿Le estaba echando en cara su debilidad, aprovechándose de su victoria? Aunque su rival parecía preguntarlo con interés genuino, no podía decir con seguridad cuál era su intención.
 
—De maravilla; Keisuke y Shiori me han ayudado mucho con él —respondió al señalar a los nombrados, quienes practicaban el vuelo con sus respectivos Dragonair; según ambos tenían entendido, dichos Pokémon habían evolucionado a inicios de mes.
 
Danot asintió, a pesar de no estar del todo satisfecho con esa respuesta. Reconocía que Yofuu era un gran Entrenador, pero por alguna razón nunca había usado a su dragón contra él; no tardó en quitárselo de la cabeza, atribuyéndolo a que quizá él todavía no le consideraba lo suficientemente experimentado con dragones como para que su Pokémon pudiese aprender algo de ello. Sus razones tendría, y aunque rompía un poco con la armonía que había sentido en el Gimnasio hasta antes de su llegada, ya tenía otras cosas de qué preocuparse. Quedaban apenas dos semanas para el inicio de la Conferencia Plateada, lo cual le daba algo más de una de entrenamiento efectivo, al requerir entre cuatro y siete días para viajar de pueblo Wakaba a pueblo Shirogane siguiendo la ruta determinada por la Federación para todos los debutantes de dicha competencia. Además, debía mantenerse al tanto del efecto del ritmo de entrenamiento que estaba imponiendo a sus Pokémon; aunque Geist era el único que se negaba a hacerlo de forma activa (ya había sido un logro que aceptase aprender ataques nuevos), a otros parecía costarles por más empeño que le pusiesen, por lo que era su responsabilidad animarles a ello o hallar una alternativa para que no se quedasen atrás, si realmente querían seguir ese camino. Pero, ¿era lo que desearían para sí mismos, en caso de poder escoger con libertad? Lo habían hecho hasta ese momento, pero salvo Pyro y Shizuru, incluso Alfa y Shady, no tenía esa seguridad con los otros que había atrapado, pues hasta hacía poco, todos ellos seguramente habían asumido que ese viaje sería el último, si era cierto que los Pokémon podían comprender los gestos subconscientes de sus Entrenadores. Debía ser por esto que más de uno intentaba esforzarse lo más posible… al igual que Ibuki, a quien cada día veía más cansada, a pesar de su empeño en seguir adelante. Quizá realmente había perdido la noción de dónde estaban sus límites y esto empezaba a notarse en su desempeño en sus desafíos de Gimnasio, según había escuchado de Tsurio y Shiori. Entendía que tuviese toda esa presión encima, mas no se sentía en la potestad de pedirle que parase… aunque quizá su abuelo podría ser la voz de la razón en cuanto a esto, por lo que decidió ir a visitarlo tras terminar con su propio entrenamiento.
 
Algo de media hora antes del atardecer, Danot se dirigió hacia la cabaña cercana a la orilla del lago, donde pudo divisar a Haku con una antigua pero maciza caña de pescar; supuso que tenía los ojos cerrados y estaba completamente concentrado en ello.
 
—¿En qué puedo ayudarte, joven Danot? —preguntó serenamente al dejar la caña de lado, momentos antes de girarse hacia su dirección.
 
¿¡Cómo había sabido que era él!? Se había acercado por detrás del anciano, por lo que su reflejo no podía haber aparecido en la superficie del lago, y aunque no se había fijado mucho en ello, tampoco creía haber hecho demasiado ruido… supuso que no por nada era el líder del Clan Dragón de Fusube. Pero no había había venido a asombrarse ante sus proezas, como se amonestó mentalmente.
 
—Buenas tardes, señor Haku —le saludó con educación antes que nada, por respeto a la hospitalidad y entrenamiento que estaban brindándole—; sí, hay algo que quisiera consultarle, si no le resulta inconveniente —añadió, intentando ganar algo de tiempo para hilvanar lo que quería decir; su interlocutor asintió, con curiosidad, al notar el ligero nerviosismo del chico.
—Dime, tienes toda mi atención —le indicó con paciencia, para que supiese que no tenía ninguna prisa en volver a pescar.
 
Danot se aclaró la garganta, todavía nervioso pero decidido a explicar aquello que le había llevado ahí.
 
—Se trata de Ibuki, señor —empezó, mientras sentía que la garganta se le hacía un nudo.
—Hijo, si quieres pedir su mano en matrimonio, tendrías que hablar con ella y no conmigo —replicó éste con tono solemne… para después soltar una buena risotada ante la expresión de asombro y extrañeza del chico.
 
Danot no entendió a qué venía esto, pero no pudo evitar acabar riendo junto a él, y antes de que se diese cuenta, todo su nerviosismo ya se había marchado. Vio la sonrisa satisfecha de Haku, quien le instó a continuar con un suave gesto de cabeza.
 
—Ella lleva varios días de mucha tensión y creo que no se está dando el tiempo necesario para descansar y recuperarse —expuso por fin, siendo palpable su preocupación al respecto.
—¿Y nadie se lo ha hecho notar? —inquirió Haku con tono neutral, sabiendo lo obstinada que podía ser su nieta.
 
Danot se limitó a negar. Nadie había tenido el valor de decirle esto, sobre todo al notar su estado de ánimo durante esos días y el gran respeto que tenían hacia su disciplina y esmero, a pesar de sentir que se estaba esforzando más allá de lo que era sano.
 
—Esto explica la preocupación que noté en algunos de tus compañeros cuando vinieron a pedirme consejo sobre otras cosas —expresó Haku, complacido por la deferencia que tenían hacia su nieta, pero temiendo el extremo lógico de la misma—; y sobre este tema, joven Danot, sólo puedo darte consejo, ya que no puedo intervenir directamente en él, así que es algo que tendrás que resolver por tu cuenta —añadió con tono serio, incluso un tanto severo, aunque el chico no supo si iba dirigido hacia él, Ibuki o el mismísimo anciano.
—¿¡Cómo que no puede intervenir!? ¡Estamos hablando de su propia nieta! —prorrumpió un exaltado Danot, indignado por la aparente desaprensión de Haku; no se había esperado tal respuesta de quien sabía que era el familiar más cercano que Ibuki todavía tenía.
 
El anciano no se inmutó ante dicho arrebato, incluso esbozó una sonrisa que se perdió en medio de sus espesos bigotes y barba.
 
—Y es precisamente por su bien que no puedo intervenir, muchacho —respondió Haku con tono sereno, pero igualmente imponente—; tengo demasiado poder sobre ella y decirle que se detenga podría hacerle más daño que bien a largo plazo —añadió con la misma compostura, si bien el chico pudo notar un atisbo de contrición en sus palabras; al parecer, había mucho que aún ignoraba sobre la familia de Ibuki.
—No acabo de entender su punto, pero dudo que ella se detenga si se lo digo yo —expresó Danot con respeto, a pesar de lo bien que se llevaban, quizá por temor a confrontarla al haber visto lo obstinada que podía ser.
—Entonces tendrás que ser valiente y plantarle cara, muchacho; conozco sus límites y sé lo tozuda que puede ser, pero si realmente crees que tiene que detenerse, es mejor que se lo diga un igual, un amigo, no una figura de autoridad para ella —sentenció Haku, agradeciendo esa preocupación por su nieta, pero sabiendo que no bastaría con esto; el chico debía hallar su propia fuerza para resolver aquello.
 
«Un amigo», pensó Danot, al entender por fin la razón de Ibuki para invitarle a entrenar en su Gimnasio, aparte de la ayuda que podía dar a sus aprendices. Y era que, aunque todos ellos habían sido muy amigables desde que llegó, siempre habían mantenido cierta distancia de la Líder, y ella misma no había intentado aminorarla, con tal de ser una instructora que cumpliese con todas sus expectativas. Sin embargo, todas esas intensas emociones que había sentido en su batalla contra ella, todo lo que habían compartido durante esos días… a pesar de sus dudas, en ese momento se dio cuenta de que era el único ahí que podía conseguir que se detuviese y reparase en que estaba forzándose más de lo debido.
 
—Eso haré entonces, señor Haku; gracias por su consejo —convino Danot al inclinarse con respeto; a fin de cuentas, era su responsabilidad afrontar algo nacido de su propio desasosiego.
—Gracias a ti por ser su amigo —contestó el anciano con suavidad, sintiéndose algo más tranquilo al ver que había alguien aparte de él y Wataru que se preocupaba por el bienestar de su nieta.
 
Reconoció con pesar que era algo que le había faltado mucho cuando era más joven, sobre todo tras la súbita partida de Wataru para competir en la Conferencia Plateada, momento en el que reveló que no deseaba convertirse en su sucesor. A pesar de que los tres habían hecho las paces sobre esto y todo lo ocurrido previamente, sabía que ambos todavía tenían heridas que el tiempo no iba a curar… tiempo que sentía que no tenía, a pesar de la vitalidad que exhibía.
 
—No podía ser de otro modo… Ibuki es alguien a quien me honra poder tener como amiga —expresó Danot con convicción, para dejarle tranquilo pero también para darse valor para lo que tenía que hacer; al fin y al cabo, los amigos a veces tenían que chocar para entenderse…
 
Haku asintió, agradecido, y le despidió con su porte usual; sin embargo, cuando sintió que el muchacho ya estaba lo suficientemente lejos, dejó escapar una sonora tos mientras caía de rodillas al suelo. Tsubasa, quien estaba ocupándose de los quehaceres en la cabaña, no tardó en salir a auxiliarle, mientras el anciano deseaba poder tener tiempo de ver al menos el inicio de todo lo que esos jóvenes podían lograr…
 
En el camino de vuelta a los dormitorios, mientras aún pensaba en cómo abordar el tema con Ibuki, cogió su Pokégear para saber si había alguna novedad. Grande fue su sorpresa al ver que tenía casi quince mensajes de Akari, siendo los diez primeros exclamaciones de jolgorio previas a lo que realmente quería decirle. Danot sonrió ante la idea de Akari y le respondió de inmediato, creyendo que esto podría ayudarle con su predicamento; ya sólo le faltaba hallar el momento ideal para hablar con Ibuki…
 
Dicha oportunidad llegó el domingo por la mañana, tras haber dedicado el día anterior a poner a punto al grupo de Hellga al luchar contra los Pokémon de Ibuki y a los otros con Seiko y los demás para no dejar nada pendiente para ese día; no quería dar a Ibuki ninguna apertura para negarse a lo que planeaba. Como hacía una semana, fueron los únicos en ir a ejercitarse tras el desayuno; para Danot fue algo chocante verla dar todo de sí a pesar de sus leves ojeras y labios resecos, una estampa muy contrastante con su imagen usual. Fue por eso que, cuando terminaron, tuvo el buen tino de ofrecerle un zumo revitalizador que había comprado durante su última salida a la ciudad; él también tomó uno de la nevera portátil que había preparado con ese fin antes de desayunar.
 
—¿Y qué planes tienes para hoy? —preguntó Ibuki tras terminar su bebida, procurando mostrarse animada y creyendo que su compañía podría hacer su propio entrenamiento mucho más llevadero.
 
Danot pareció pensarlo por un instante, aunque en realidad estaba decidiendo las palabras para aprovechar la gran oportunidad que la Líder le había brindado.
 
—Quiero tomármelo con algo de tranquilidad tras todo el entrenamiento de esta semana… ya sabes, dejar a los chicos tomar el aire y que se relajen un poco, comer sin prisas, ir al cine en la ciudad —enumeró con expresión serena, esperando que Ibuki pillase la indirecta.
—¿Estás seguro de esto? ¿Con el poco tiempo que te queda para entrenar aquí? —pero ella no la captó, sintiéndose algo preocupada por esa actitud a apenas una semana del final de su tiempo de entrenamiento en Fusube.
 
Danot se abstuvo de dejar salir un suspiro de leve frustración por esto; a fin de cuentas, se había preparado para esta eventualidad, aunque, con una contendiente como Ibuki, nunca se podía estar lo suficientemente listo.
 
—Completamente seguro —replicó, procurando mostrarse de ese modo; no podía ceder en ese instante, no si quería tener éxito en lo que se había propuesto—; no exigirme más allá de lo razonable fue una de las primeras cosas que me enseñaste al llegar aquí —agregó, con una genuina expresión de agradecimiento, aquello por lo que quería que ella misma se percatase de que se estaba extralimitando.
—¿En verdad lo hice? —inquirió, extrañada, al no tener la mente del todo clara a causa de su cansancio mental, como demostró al llevarse la mano derecha a la sien correspondiente.
—Sí, lo hiciste —afirmó Danot, habiendo encontrado por fin la apertura que necesitaba—; y dado tu estado, creo que a ti también te haría falta un buen descanso; llevas días sin verte del todo bien —manifestó con marcada preocupación.
 
¡Por fin había dicho lo que nadie se había atrevido a expresar abiertamente durante toda esa semana! Ibuki abrió mucho los ojos de la sorpresa y dudó un poco antes de responder.
 
—¿D-de qué hablas? Si estoy perfectamente… —refutó, a pesar de que claramente no era el caso.
—Entonces mírame a los ojos y dímelo con la confianza que normalmente exhibes —exigió Danot, procurando mostrarse lo más firme posible; ya no había marcha atrás para él, debía llevar aquello a buen puerto.
 
Ibuki no tardó en sentirse invadida por una extraña mezcla de sensaciones. Era la primera vez que veía a Danot así de imperturbable fuera de un entrenamiento o batalla, y eso en cierto modo chocaba con su propio orgullo. Sí, era cierto. Sabía que se estaba llevando más allá de su límite, pero tenía una buena razón para ello, algo que no podía compartir hasta que fuese el momento idóneo.
 
—¿¡Quién te crees que eres para pedirme las cosas así!? ¡Sé muy bien cuándo tengo que parar! —replicó con un tono más áspero del que quería usar, al haber acopiado todo su orgullo con tal de darle una réplica contundente a pesar de no tener la seguridad de lo que afirmaba… como habría hecho cuando empezó su carrera como Líder de Gimnasio.
—¡Soy tu amigo, Ibuki! ¡Honestamente no sé qué pretendes lograr con todo esto, pero no puedo dejar que te consumas así! ¡Necesitas descansar, al menos por hoy! —prorrumpió Danot con el corazón en la mano, preguntándose por qué tenía que ser tan obstinada.
 
Y con estas palabras, Ibuki sintió que algo dentro de ella se derrumbaba, como ella misma, cuando sus piernas perdieron fuerza y estuvo a punto de caer al suelo, de no ser por la rápida reacción de Danot, quien la había atrapado justo a tiempo. Teniéndole así de cerca, no tardó en hundir el rostro en su hombro izquierdo y empezar a llorar a moco tendido, dejando salir así la frustración de años de soledad y aislamiento emocional. Por su parte, el chico no se esperaba algo así, por lo que sólo atinó a abrazarla, mientras agradecía que no hubiese nadie más ahí para verla en ese estado.
 
La sensación de seguridad y calidez que le transmitió ese abrazo no hizo sino alentar a la Líder a dejar ir todo aquello que se había guardado para sí misma; cada lágrima que dejaba ir era como un fragmento menos del irónico muro de hielo que había construido en torno de sí misma desde que tenía uso de razón. No sólo habían sido las palabras utilizadas por su amigo, sino también los sentimientos que venían con ellas. Era algo que llevaba muchísimo tiempo anhelando, por lo que también se aferró a él y no lo dejó ir hasta que sus ojos quedaron secos como un Sandshrew; era la primera vez en años que lloraba por y para sí misma. Danot la dejó hacer y no se atrevió a decir nada hasta que ella lo hiciese primero.
 
—¿Y bien? ¿Cómo planeas que descanse y me recupere? Porque si pretendes que me pase el día en la cama, lo llevas claro —refunfuñó Ibuki, esperando que su amigo hubiese ido más allá de sólo querer expresar su preocupación; y, aunque no quiso admitirlo, no quería tener que pasar ese rato a solas.
—Tenemos una cita con Akari dentro de unas horas, pero antes tenemos que ocuparnos de que nuestros Pokémon también puedan pasar un rato agradable —contestó él, sintiendo que se quitaba un peso enorme de encima ante la respuesta positiva de Ibuki; así, cogió su Pokégear y le mostró los últimos mensajes con la aludida.
 
Para Ibuki fue muy significativo que su amigo le dejase ver algo tan privado como era su conversación con alguien más, tanto que retrasó un poco su reacción al ver la imagen con el afiche de una película de estreno reciente.
 
—¿Cómo han sabido que…? —comenzó a formular su duda, cuando por fin encontró las palabras para ello.
—Por los motes de tus Pokémon —le interrumpió Danot, con una sonrisa confiada, a lo que ésta asintió; junto a Akari, era la primera persona aparte de su primo en ser consciente del origen de la mayoría de esos nombres, cosa que le hizo sentirse especialmente cálida.
—Menudo par —expresó, sintiéndose derrotada, pero igualmente feliz por ello—; ahora tengo curiosidad por qué habrías hecho de no haber podido convencerme —añadió con guasa, queriendo picarle un poco.
—Supongo que me habría quedado discutiendo contigo hasta que hubieras caído rendida del cansancio, con lo que sí te habrías pasado el resto del día en la cama —respondió Danot al encogerse de hombros para dar el tema por concluido, al no querer enfrentarse a los límites de su tozudez.
 
Ibuki rió agradecida, tras lo cual se dispuso, por fin, a descansar un poco antes de hacerse cargo de sus Pokémon y, luego, asistir a su “cita” con Akari, como Danot la había llamado. Al llegar a su habitación y ponerse delante del espejo, pudo ver por fin qué tan mal aspecto tenía. Si bien había algo que había querido lograr antes de que acabase la temporada de desafíos de Gimnasio, no podía descuidarse así, no con amigos que se estaban preocupando así por ella. Sonrió y decidió tomárselo con un poco más de calma.
 
Un par de horas luego, con algunos de sus Pokémon a mano en caso de requerirlos, Ibuki y Danot llegaron a la entrada principal del centro comercial más grande y concurrido de Fusube, donde estaba situado el cine al que acudirían. Habían decidido ir a pie para no interrumpir el descanso de sus criaturas, por lo que no pudieron evitar llamar la atención de algún ciudadano o Entrenador que reconoció a la Líder, pues era todo un suceso verla llevar ropa casual, dado lo raro que era que saliese del Gimnasio vistiendo algo distinto a su uniforme para los desafíos. Así, fiel a su costumbre de llevar ropa cómoda para viajar, Danot iba con uno de sus conjuntos usuales, mientras que Ibuki se había decantado por unos tejanos oscuros y una chaqueta muy abrigadora que no dejaba adivinar lo que llevaba debajo, pues el día se había tornado bastante frío, como invitándoles a quedarse en casa; se notaba que el invierno estaba a la vuelta de la esquina.
 
Habiéndose comprometido del todo a descansar y no dar ningún motivo a Ibuki para hacer lo contrario, Danot procuró no pensar en nada relacionado a entrenar y dejar reposar su mente, cosa complicada por lo mucho que ambos se implicaban con su progreso como Entrenadores. Al menos, esto les dio la oportunidad de hablar de cosas más triviales pero que desconocían del otro. Fue recién con su principal meta fuera de sus pensamientos que se permitió apreciar lo atractiva que era Ibuki a pesar de que todavía se notaban un poco los efectos de su falta de descanso; tenía una buena figura y…
 
—¡Ibuki, Danot! —el grito de Akari interrumpió sus pensamientos, por lo que no tardó en girarse hacia ella.
 
Ambos se sorprendieron al verla llegar, por lo distinta que se veía respecto a su apariencia usual: llevaba un bonito conjunto de falda negra y roja a cuadros, blusa rosa y un cárdigan de color cereza, además de una boina del mismo color y botas altas negras. Todo ese atuendo de estilo occidental, posiblemente con influencia de la moda de Kalos, le hacía parecer cualquier chica de su edad en lugar de una Entrenadora capaz de plantar cara hasta al más pintado. Sin duda, era quien había elegido la ropa más adecuada para una ocasión especial y que no podría pasar por ropa de viaje. Sin embargo, Akari seguía siendo Akari, como demostró al no dudar en lanzarse a abrazar a ambos, sabiendo que tendrían la fuerza para contenerla.
 
—Un día de estos vas a hacerte mucho daño si te equivocas de persona —expresó Danot con una sonrisa nerviosa al imaginarse a alguien como Obsidian o Kenji, aún sorprendido por toda la fuerza y energía que Akari desprendía.
—No creo que esto vaya a detenerla, igualmente —acotó Ibuki con tono irónico, si bien le estaba muy agradecida por su idea de salir juntos.
—La verdad es que no —admitió Akari al reír cándidamente, tras lo cual sus tripas dejaron escapar un sonoro gruñido.
 
Antes de que alguien pudiese decir algo al respecto, el clamor de sus intestinos habló por ellos; no habían comido nada desde el desayuno.
 
—¿Tenemos tiempo suficiente para comer algo antes de la película? —inquirió Ibuki, igual de hambrienta que sus acompañantes.
—Hora y media —respondió Danot, agradeciendo haber pedido a Akari reunirse bastante antes de hora, por si ocurría algo así.
—¿Hay algo que les apetezca en particular? —preguntó la Líder con curiosidad, al no ser usual para ella comer fuera; las muy pocas veces que lo había hecho fueron tras las reuniones anuales de Líderes de Gimnasio.
—¡Pizza! —contestaron Akari y Danot al unísono, para luego mirarse entre sí y reír por ello.
—¿Eh? —fue la azorada reacción de Ibuki, hasta que entendió que se referían a la comida y no al personaje que se había hecho llamar así en los eventos previos a la película que iban a ver, cosa que los otros dos supieron enseguida al ver su expresión.
—¿No la has probado nunca? —inquirió una curiosa Akari, si bien comprendía que fuese el caso; en su hogar en el Gimnasio de ciudad Fuen habían sido igual de castizos con la comida hasta que su hermana mayor empezó a salir con un reconocido chef de fama internacional.
 
Danot sólo vio cómo Ibuki negaba suavemente, al saber ser más discreto, aunque también le resultaba curioso. Supuso que era normal para alguien con un contexto familiar mucho más tradicional, a diferencia del suyo, mezcla de culturas entre Johto, Unova y aquel país donde sus abuelos paternos habían vivido antes de emigrar. Comida de este tipo no había sido inusual en su hogar, aunque su madre insistiese en que fuese algo ocasional para mantener una nutrición adecuada.
 
—Pues vamos a ver qué tiene para ofrecernos este lugar —planteó Ibuki con su seguridad usual, disfrutando de la emoción ante esa experiencia novedosa para ella y la compañía de ese par.
 
Decidieron comer en la pizzería más cercana al cine donde iban a ver la película escogida por Akari, “El Rey de la Destrucción”. Se trataba de un local de fachada verde y naranja, cuyo nombre estaba escrito en caracteres occidentales, “Il Soldato”, cosa que pareció hacerles algo de gracia por la coincidencia. No tardaron en entrar y pillar una mesa; una curiosa Ibuki cogió el menú y empezó a leerlo con curiosidad, al no saber qué se encontraría. Para su tranquilidad, la enorme mayoría de ingredientes eran lo que tendría normalmente cualquier comida en el Gimnasio. Tras deliberar un poco, un camarero pelirrojo y algo narigón tomó su orden de pizzas caprese, funghi y fugazza, esta última por recomendación de Akari.
 
Así, mientras esperaban, siguieron conversando como lo haría cualquier grupo de jóvenes, aunque la mención de las batallas Pokémon fue inevitable con Akari presente, por lo que Ibuki y Danot intentaron seguir la conversación intentando no pensar en entrenar; en ese momento ambos reconocían, en diferente medida y por motivos distintos, que necesitaban desconectar del entrenamiento, envidiando un poco la capacidad de Akari para ello. No tardaron en darse cuenta de que quizá no era que debiesen dejar de pensar en esto, sino evitar obsesionarse con realizarlo como si fuesen máquinas y no seres humanos. Danot fue el primero en soltarse, tras reconocer que, en su esfuerzo por ayudar a Ibuki, había dejado de comportarse naturalmente tras la conversación que habían tenido por la mañana, mientras que ella por fin pudo dejar de sentir como una presión el hecho de que tenía que descansar. Sin saberlo, Akari les había dado la clave para un equilibrio que a ambos les hacía falta, lo que les permitió disfrutar mucho más de toda esa experiencia.
 
Cuando llegaron las pizzas, pudieron ver que estaban cortadas con precisión quirúrgica en ocho trozos iguales. Ibuki no tardó en tomar un trozo de la caprese, la más sencilla de todas, para comenzar, mientras que sus amigos hacían lo propio con las otras pizzas. Notó con agrado el calor de la masa en su mano y vio con curiosidad cómo la punta se inclinaba hacia abajo por efecto de la gravedad; así, le dio un buen bocado, sintiendo cómo esa fina masa de pan, queso y salsa de tomate parecía fundirse en su lengua, llenándola de una sensación cálida y muy agradable.
 
—¿Qué tal? —inquirió Danot, al notar la expresión de gusto de la Líder, mientras Akari la observaba también con interés.
—Muy buena —contestó Ibuki tras tragar aquello, encantada con ese sabor y esa textura; no pudo evitar preguntarse cómo había podido vivir tanto tiempo sin conocer aquella maravilla.
—¡Y las que te quedan por probar! ¡Si esto es la esencia divina de los cielos! —exclamó Akari, quien ya iba por la segunda tajada, con tono exageradamente dramático.
 
Los otros dos sólo pudieron reír ante tal comentario, por lo que se aprestaron a continuar disfrutando de la comida. Tanto se había contagiado Ibuki de ese entusiasmo que dio otro buen mordisco a su tajada, la cual contenía un gran trozo de tomate, cosa en la que Akari y Danot no repararon antes de que su amiga lo mordiese con fuerza. Su expresión de dolor al sentir cómo el jugo ardiente de ese fruto le quemaba la lengua les hizo saber que habían llegado tarde para advertirle sobre ese pequeño peligro que los novatos de la pizza solían descubrir de este modo.
 
—¿Estás bien? —preguntaron Akari y Danot con preocupación, quizá un poco más de la debida en su afán de que Ibuki pudiese relajarse y pasarlo bien.
—Sí, debí haber ido con un poco más de cuidado —respondió ella apenas se lo permitió su lengua, aún sensible por la quemadura—; si esto es como entrenar dragones, muy satisfactorio pero no puedes distraerte ni por un instante —bromeó, queriendo demostrarles que no pasaba nada; no por esa tontería iba a dejar de disfrutar aquel descubrimiento.
—Si me hubiera pasado, lo habría comparado con entrenar Pokémon de fuego —intervino Akari con una sonrisa, al alzarse las mangas y dejar expuestas varias cicatrices cruzadas con marcas de quemaduras; sus interlocutores sólo asintieron, sorprendidos por su naturalidad al mostrarles aquello.
 
Era la primera vez que Danot las veía, pues Akari siempre llevaba mangas largas; lo había atribuido al frío de Fusube en esa época del año en comparación a Hoenn, pero no pudo evitar preguntarse si a su amiga le daba vergüenza tener esas marcas, a pesar de la confianza que les había tenido para mostrarlas. Esto le hizo recordar la fama que solían tener los dragones de agresivos, lo cual le hizo cuestionarse si acaso Ibuki tenía alguna, ya que durante las prácticas con ella no había visto ninguna… y esto provocó que se sonrojase de inmediato, al pensar que podrían estar en las zonas que normalmente llevaba cubiertas. Trató de no darle más vueltas al asunto y centrarse en comer, aunque tuvo que reconocer que había tenido mucha suerte con todos sus Pokémon hasta ese momento, al no haberse lastimado de ningún modo durante sus propios entrenamientos.
 
Así, siguieron intercambiando anécdotas y disfrutando de la comida, tanto que pidieron dos pizzas más que terminaron con suficiente tiempo para llegar sin apuros al cine; habían comido tan bien que sólo pidieron bebidas frías para la función. Al menos esto le resultaba más conocido a Ibuki, quien recordó la primera vez que había estado en un lugar así, por curiosidad, cuando visitó Kogane durante su viaje por las medallas. No recordaba nada de la película que había visto ese día, pero sí la experiencia, al haber sido la primera vez rodeada de tanta gente fuera de su tiempo en la escuela.
 
La sala a la que entraron seguía iluminada, al quedar aún cinco minutos para el inicio de la función, si bien estaba prácticamente llena; se notaba que, a pesar de los años tras su última emisión en televisión, la franquicia seguía siendo muy popular. Para sorpresa de Danot e Ibuki, Akari había conseguido muy buenos asientos, mientras ésta reía cantarina al recordar cómo tuvo que pasar la madrugada del sábado esperando delante de la boletería para obtener esas entradas, jugando aquel juego y con Goudan y Reidam turnándose para evitar que pasase frío. No le había molestado en lo absoluto tener que hacerlo, pues era algo que ella había querido hacer para sí misma, aunque saber lo ocurrido con la Líder terminó siendo otro gran aliciente para ello.
 
Al estar delante de los asientos, sin embargo, Ibuki los observó sin saber cómo repartirlos, pues aunque deseaba estar al lado de Akari y Danot, no quería impedirles aquello si acaso lo preferían así. Pero ellos ya lo tenían más que claro, por lo que la tomaron sorpresivamente de ambos brazos y la hicieron sentarse en la butaca del medio, haciendo Danot lo mismo a su derecha y Akari a su izquierda.
 
—T-tampoco hace falta que me traten como a una niña —expresó Ibuki, algo avergonzada al haber tanta gente que podía observarlos, aunque no podía negar que estaba contenta por el gesto que ambos habían tenido con ella.
—¿Y dejar que huyas antes de que empiece la película para irte a entrenar? —se atrevió a picarle Danot, tras lo cual situó su mano izquierda sobre la derecha de Ibuki; Akari sonrió e hizo lo correspondiente por el otro lado.
—Después de todo lo que han hecho hoy, no me perdería esto por nada —replicó con su confianza usual, sintiéndose muy cálida con ambos, por lo que les permitió hacer, dejándose llevar.
 
Y la función no tardó mucho más en comenzar, con la profunda y emotiva voz del narrador de la serie original abriendo la película con «Éste era el final de la historia del valiente rey que trasciende el destino... pero todo final es un inicio, y un peligro inminente marcará el regreso de nuestro rey de los valientes», causando algarabía en quienes estaban sentados en las filas posteriores. Ibuki no pudo evitar volver a sentirse como una niña pequeña delante del televisor en el salón de la cabaña de Haku, una de las pocas distracciones distinta a los Pokémon que éste permitió a sus nietos tras empezar el entrenamiento físico de ambos. Pero ahora estaba acompañada por sus amigos, a quienes dedicó miradas de sincero aprecio; no sólo disfrutó de la película, sino que pudo sentir muy bien cómo ambos reaccionaban a ésta por la manera en que el agarre que ejercían en sus manos variaba, sobre todo en las escenas más significativas.
 
Salieron eufóricos del cine, deseosos de ver ya la continuación, que estaba anunciada para exactamente dentro de un año. Akari no dudó en acompañarlos hasta el Gimnasio, con tal de poder pasar más tiempo con ambos, contenta de que la “cita” hubiese sido todo un éxito; por esto, tampoco dudó en aceptar la espontánea invitación de Ibuki a quedarse a cenar con ellos, por lo que se dispusieron a preparar algo agradable para comer antes de que los aprendices de esta última volviesen. Para todos ellos fue una gran sorpresa ver ahí a Akari, en particular para Yofuu, quien no la conocía de nada.
 
Ya durante la cena, Danot les explicó que era ella con quien había estado entrenando en la ciudad, mas dejó que fuese Akari quien contestase las preguntas respecto a lo que habían visto en su batalla de Gimnasio, dadas las circunstancias de lo que le había narrado; Ibuki hizo lo propio, aunque se mostró de muchísimo mejor humor de lo que sus aprendices la habían visto durante la semana, cosa que les tranquilizó y les hizo disfrutar mucho más de la comida. Dado que ya se habían encontrado con ésta lista, tuvieron que compensarlo dedicándose a preparar todo lo necesario para el desayuno del día siguiente, mientras Ibuki y Danot se despedían de su invitada.
 
—¡Tenemos que repetir esto! —exclamó una entusiasmada Akari, mientras daba saltitos de alegría.
—Me temo que no podrá ser pronto, pero menos mal que pudimos hacerlo hoy —expresó Danot con alivio, sabiendo que a ambos apenas les quedaban unos días más en la ciudad.
 
Con esto, Ibuki entendió finalmente por qué Danot había sido tan insistente; era cierto, era el día idóneo para que descansase sin romper su rutina, para que pudiese afrontar de la mejor manera posible la semana más dura de la temporada de Gimnasios. Estaba tan agradecida y sobrecogida por ello que, antes de darse cuenta, ya estaba abrazando fuertemente a ambos, tomándolos por sorpresa. Sólo atinaron a devolverle el gesto, reconfortados por verla capaz de expresarse un poco más abiertamente, aunque no fuese con palabras.
 
—Lo haremos cuando ambos vuelvan de la Conferencia Plateada —sentenció finalmente, a los que Akari y Danot asintieron, deseándolo también.
 
Mantuvieron ese abrazo por un rato más, quizá por el frío, quizá porque se sentía muy bien estar así de cerca, disfrutando de ese silencio en el que sentían tan arropados. Había sido una promesa que fortalecía los lazos que habían forjado ese día, lazos que les ayudarían a superar todo lo que el futuro les deparaba.
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#34
Supongamos que has vivido toda tu vida creyendo que eres algo. Todo el que conoces asume que lo eres, e incluso entre los que te aprecian, te miran con condescendencia. Como si tu nombre fuera sinónimo de algo negativo. Como si encarnaras un concepto nocivo. Tal vez sería inevitable que te lo creyeras. Tal vez crees que está bien serlo, hasta que conoces a alguien a quien haces daño por ser lo que te han dicho que eres. Tal vez ya no quieres serlo, pero, ¿cómo dejar de serlo? El mundo no va a creer en ti, y tal vez tú tampoco. Tal vez eventualmente descubras que cambiar es más difícil de lo que parece. Y tal vez dejes una estela de destrucción a tu paso. Pero aún así, quieres ser más. Aún así, quieres cambiar. Y tal vez, después de todo, no eres el único que cree que puedes hacerlo. Tal vez esas personas que lastimaste estén dispuestas a darte una mano.

Me encantaría escribir algo así... Pero supongo que no es momento de hablar de eso. Se supone que estamos aquí para hablar de Minnabi. Para empezar... tengo que ser sincero y decir que el inicio es aburridillo. Y no tanto porque sea malo, que no lo es, sino porque sigue siendo entrenamiento. Entrenamiento que lleva al menos tres capítulos y batallas de práctica entre personajes que ya conocemos, que ya sabemos que Youfu es medio mezquino, que Akari es buena como el pan con jamón. Que me hace pensar que, si bien este arco de entrenamiento ha sido muy satisfactorio tanto para conocer al personaje principal, a sus próximos rivales, a personajes interesantes como a construir más el contexto de la historia, queda la sensación de que el arco se está prolongando demasiado y la historia ha dejado de avanzar.

Luego me pongo a pensar que, bajo la premisa de escribir un capítulo por mes, es perfectamente lógico que un autor se sienta en la necesidad de escribir al menos un combate, avanzar con los pokémon y sus entrenamientos y hacer lo que pueda por avanzar la trama de los personajes. Realmente no lo sé. No estoy en tu cabeza pero de cuando en cuando me dan ganas de escribir peleas aunque no tengan ninguna relación con la trama que avanza. Realmente desconozco tu proceso creativo y sería inapropiado de mi parte pretender que sé cómo piensas. Que lo hago todo el tiempo. Pero al menos, cuando volvimos a Ibuki, caí en cuenta de que este capítulo no era una prolongación inútil porque te gusta demasiado escribir de los chicos entrenando. Es que esto va sobre Ibuki.

Y acá me quedo sin más qué decir. Fue lindo, sí. Me encantó la idea de hacer evidente que, efectivamente Dansuke se ha acercado más a Ibuki que cualquier otro y que él sí puede romper la coraza y hacerla entrar en razón. Me gusta la actitud de Haku de tener miedo de hablar porque es conciente que ejerce demasiada influencia sobre Ibuki. Me gusta que se den cuenta que pensar en descansar los está estresando demasiado como descansar de verdad y tanto la escena del cine agarrados de las manos como el abrazo grupal fueron lo más lindo del mundo después de los conejitos que ví esta mañana... me da tristeza pensar que esos conejitos van a morir de forma horrible dentro de poco. Pero qué se puede hacer.

Cuando te das cuenta a lo mejor en el capítulo pasa poco... pero ese poco necesitaba su propio capítulo. Y más allá de conocer más al equipo, como al Haunter que no le gusta trabajar, autistear con estrategias o plantear que algunos de ellos podrían no querer entrenar tanto como los otros, lo que me agrada porque hace ver a los pokes como más que herramientas, en general, todo sirve para adornar más el foco del capítulo y que no se sienta demasiado directo, por lo que, de un modo u otro, acaba sumando más de lo que resta.

Ojalá pudiera decir algo más profundo o que te sirva de feedback, pero a autores como vos es difícil darles feedback. Solo queda acostumbrarse a tu ritmo, a respirar con este fanfic y a dejarse envolver con esta historia.

... ahí nos vemus.
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Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#35
Mostrar Sabía que la Claire que conocemos estaba escondida en algún lugar

Buen día/tarde/noche totodile

Vengo a comentar MincinnoKnife

Pero primero que nada...
 
Cita:—Aunque nací en Fusube, tuve que mudarme a Hoenn por motivos familiares hace algo de ocho años —empezó Yofuu, lo que hizo entender a Ibuki por qué no lo había visto en la ciudad a pesar de sonarle de algo, aunque ese tiempo en particular...—; la última noticia que tenía sobre ti es que eras una Líder difícil de tratar, tanto si ganabas como si perdías —añadió, midiendo sus palabras en un intento de no ofenderla por lo que iba a explicar.
 
Ibuki se puso roja de la vergüenza enseguida, al recordar su nada auspicioso inicio como Líder de Gimnasio, el cual los demás debían ignorar o, si sabían de ello, habían tenido el decoro de no sacarlo a colación. Por las reacciones de sorpresa de los demás, debía ser lo primero. No iba a serle nada cómodo tener que dar explicaciones al respecto.

[Imagen: m4AqdtY.jpg]

Eso fue lo primero que me vino a la mente al leer esa parte Chespin  lo siento, pero creo que parte de lo que hace querible a esa mujer es lo berrinchuda que puede llegar a ser.

Bueno ahora si con los dos capítulos...

Comenzare diciendo que comparto la decepción de Ibuki con Yofuu y su equipo no tan dragonezco, aunque para ser justos Wataru tampoco tiene puros dragones en su equipo o por lo menos no en primeras instancias (no habían tantos en sus inicios jajaja) Incluso ella misma, pero ambos lo compensan con Pokémon que pueden aprender ataques de dicho tipo y eso supongo que es la esencia real de ser líder de gimnasio.

Por otro lado... entiendo que quiera tener un enfrentamiento con otros entrenadores que tengan la misma especialización que ella, ya que como bien insinuan/dijeron es una forma de poner a prueba sus habilidades en dicho campo, pero también debe tener presente que no todo el mundo esta dispuesto a entrenar a un dragón o tiene la "facilidad" de hacerse con ataques de dicho tipo. Además si fuera tan "fácil/común" que los entrenadores tuvieran Pokémon de ese elemento, creo que la "esencia" de los domadragones se perdería un poco... Malicious

Ahora vamos con el fan de Lance, el srito Yofuu, que en mi mente llamo tofu... Supongo que su recorrido no fue el más sano o no estuvo en el mejor de los ambientes como entrenador/persona, ya que no veo su personalidad como altiva/presumida.

Parece más alguien receloso y desconfiado, que es incapaz de ver las buenas intenciones de los demás y que siempre esta pensando de forma ligeramente "paranoica". Puede ser que en algún momento hayan traicionado su confianza o por las mismas circunstancias de su vida le toco experimentar lo peor de las personas y esto tuvo serias repercusiones en él...

Sea cual sea el caso... si no cambia esa actitud no podra vencer a Ibuki a tiempo para la conferencia plateada, así como tampoco podrá alcanzar su sueño de ser el doble de Wataru Chespin

Ahora con Ibuki y su entrenamiento desmedido... en un inicio pense en que posiblemente estaba ligado a esa personalidad ostinada de la Claire que todos conocemos. Aparte de la rivalidad con su primo "perfecto" y sus dificultades para ser reconocida por su abuelo, algo que supongo motiva el hecho de que Haku no quiera ser el que le aconseje descansar.

Pero siento que eso es solo una parte y que lo que realmente la empuja es la sensación de que "no tiene mucho tiempo para ello". Ibuki debe ser "consciente" de que su abuelo no está bien y que solo aparenta sentirse mejor. Por esto y su personalidad se sobresfuerza para demostrarle a su abuelo que ella ya no es la misma chiquilla que tanto le costo madurar, aunque en el proceso deje ver que aún existe dicha mocosa necia.

Así que es bueno que Danot se haya animado a ponerle un parón, junto con Akari, para que la mujer tomara un descanso, ya que era solo cuestión de tiempo para que la líder tuviera un accidente por culpa del cansancio, algo que solo hubiera supuesto un problema en las últimas semanas de la competición.

Bueno creo que esto es todo... Flet 

Será hasta otro comentario Mewwave

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#36
Este capítulo es otro ejemplo en la exquisita bibliografía minnanotabística de cómo arrancarlo pesaaado para que el lector se arrastre con los personajes a lo largo de las interminables sesiones de entrenamiento, y cómo ir sorprendendo con fragmentos llenos de frescura por acá (Magcargo) y por allá (Solrock) -curiosamente, dos pokémon que nadie asociaría con algo fresco-, hasta llevarnos de la manito a uno de los momentos más adorables y divertidos de tu historia hasta ahora.

En todos mis últimos comentarios dediqué párrafos a opinar de los entrenamientos, de las cosas que me gustaban y las que no... Y la verdad es que sos un autor muy riguroso y meticuloso como para suponer que alguna vez va a ser diferente. No lo es. Acá te tomás todo el tiempo del mundo para profundizar en los entrenamientos no solo de Danot, sino de cuarenta y ocho aprendices más en el gimnasio a los que no tengo idea cómo vamos a seguirles el rastro conforme avance el fanfic, pero que dispersan quizás un poco el foco puesto en el protagonista, y no solo en él, sino que, como bien comentó Kiwi, pareciera que por momentos hasta desvía el rumbo de la trama. Quizás el mayor problema sea que el arranque de la historia, con un protagonista ya experimentado y con un surtido equipo de pokes evolucionados a su disposición, te da la sensación de que el viaje está tan avanzado porque a vos te interesaba contarnos la parte más crítica y bombástica del mismo... Pero no es así. O tal vez sí sea tu intención definitiva, pero también sé lo MUCHO que te importa que conozcamos la meticulosidad obsesiva de Danot, el estilo tradicional de dojo del gimnasio dragón y a la Ibuki más entrañable de la historia QUE SIGUE TARTAMUDEANDO ACA TAMBIEN NAAAH ME MUERO, LA AMO.

Pero volviendo al punto que quería tocar: al lector le da como una sensación de urgencia al principio, porque el propio autor consideró propicio saltarse toooodo el inicio del viaje (y casi que la parte media también, si lo fragmentamos por la cantidad de medallas xD), y porque de entrada ya tenemos zarpada batalla de gimnasio contra un mamut no-muy-chiquitito y después una escena súper tensa y bien armada con el prota siendo emboscado en la gruta helada, a punta de pistola y todo. ¡Y con pelea salvaje de perros infernales! Y después de toda esa adrenalina, y de otra PODEROSÍSIMA batalla en el gimnasio final... El merecido descanso. ¡Por fin podremos ver a Danot más tranquilo haciendo sus quehaceres del día a día! ¡Miralo qué lindo cómo cocina! ¡Epa, qué interesante cómo organiza el entrenamiento de cada poke según sus características individuales a pulir! ¡Uya, mirá estos personajes nuevos todos con nombres imposibles de recordar pero que tienen pokes re pintones! ¡Y se ponen a luchar! ¡Y siguen luchando! ¡Y ahora contra Ibuki! ¡Y ahora la shonencolorada ready-to-go que rompe todo con su Zard X! ¡¡Y más pelea!! ¡¡¿Y ESO ES OTRO SHINY?!! ¡¡¿Y OTRO SHINY??!! ¡¡¿¿Y OTRO?!!! *mira las fichas, ahora más detalladas y pormenorizadas que nunca* ¡¡¡¿¿Y EL SOLROCK TAMBIEN ERA SHINY?!?!?!?! HDKSADHSAKDHA. Bueno basta de sufrir accidentes cerebrovasculares mientras comento tu fic.

Ya me perdí.

...

¡Ah! ¡Sí! Hay un recurso muy efectivo que mechás en medio de estos últimos... tres o cuatro capítulos de entrenamiento, y es el de mechar las largas sesiones de entrenamiento con pokes re pintorescos y momentos de genuino ingenio por parte de Danot o alguno de sus oponentes. Y casi siempre rematás esos capítulos con momentos más intimistas, desnudando un poco el alma (y ahora hasta las cicatrices, grrrawr) (no me dejen volver a escribir "grrrawr" nunca más en la vida, por favor) y aquello que humaniza a tus personajes. Digamos que la ardua preparación física que demandan estos capítulos conceden frutos al final, o una especie de recompensa para el lector que, sabrás bien, necesita desconectar un poco de tanta estrategia y ejercicio. Porque es importante saber cómo se las va a ingeniar nuestro prota para ganar, y qué es eso que lo hace tan fuerte junto a sus pokémon, y cómo llega a volverse así de buen entrenador... Pero nada de eso importa si no estás interesado genuinamente en verlo ganar, y conseguir todas esas metas que tan bien definidas parece tener desde el comienzo de la historia.

Entonces un personaje tan maravilloso como Akari, que mecha mejor que cualquiera de los otros dos ese encanto por su parte humana así como esa salvaje y ardiente personalidad como entrenadora en combate, sirve como pegamento definitivo para enganchar no solo a los personajes de tu universo (y no es casual que sea ella la que parezca ablandar finalmente a Danot e Ibuki en su... ¡¿CITA TRIPLE?! WOOHOOOO ok basta), sino al lector que obviamente va a deleitarse con los momentitos de Dansuke siendo otaku por robotitos con ella, o de Ibuki correspondiéndole un abrazo a la hermana de Flannery (perdón pero ME ACABO DE ENTERAR QUE ES LA HERMANA MENOR QUE ONDA CUANDO DIJISTE ESO EN EL FIC QUE NO PRESTE ATENCION PERO SI AL DETALLE DE STEVEN Y PERDON NO ME ACUERDO LOS NOMBRES PONJAS), y haciendo a través de ese abrazo que más adelante sea la propia líder dracónica la que reparta abrazos a diestra y siniestra, mucho menos reacia a mostrar sus emociones.

Por ahí Kiwi también mencionó algo de Ibuki rompiendo su coraza (e incluso el propio Danot, tras esa charla maravillosa con el vejete Haku que lo anima a decirle las cosas de frente a la emo workaholic de su nieta), y me parece un detalle fantástico que justo acá veamos una batalla ESTELAR con un Magcargo que justamente usa ROMPECORAZA para pwnearse al Chorizord. Aunque bueno... al final Chorizord gana, porque es el más mejor, pero Magcargo estuvo RE CERCA y la rompió toda (la coraza). La verdad es que el Wataru-Wanna-Be puede ser detestable por muchos, pero a mí me sigue encantando como personaje y creo que, aunque en menor medida, también aporta frescura al híper homogéneo repertorio de aprendices en el gimnasio de Fusabe, incluso aunque deba hacerlo a costa de la empatía o el amiguismo que sí aportan los demás. Me parece más auténtico, más genuino, más... él. Y es irónico porque lo presentaste como un freak imitador de Elvis (digo, de Wataru), cuando al final destacó mucho más que los otros a base de ser medio cabrón y de usar pokes y estrategias bieeen propias de él y que, al menos a mí, no me recordaron casi nada al Lanzado. Ah, y no olvidemos que tiene a JUMPLUFF. Besto chabón.

Otra pelea buenísima se da contra un Solrock, que resultó ser shiny. ¿Sabías que me leí tooodo lo que actualizaste al post principal de tu fic? Me hablaste un montón de las kilométricas anotaciones que estabas haciendo sobre el lore de tu historia, sus personajes y sus pokémon... Pero la CANTIDAD de información que me encontré fue casi abrumadora. ¡Y eso que todavía te falta agregar data de varios pokes! Pero, por ejemplo, leí que ponés que Mizhuo destaca por sus defensas para emplear luego Manto Espejo con bastante efectividad... Aunque después no está señalado en su lista de movimientos porque todavía no lo usó en la historia. ¿Es solo por eso o ya no sabe Manto Espejo? Nah en este fic los pokes no olvidan los ataques, salvo que se den un golpe en la cabeza o los hipnoticen o... no sé, otras razones más realistas que mover un chip detrás de sus nucas. ¿En dónde me había quedado...? ¡Ah sí! ¡Dale momentos de gloria a los outsiders del protagonista!

Me enamoré de ese Haunter bardero y holgazán que solo quiere divertirse y trollear a sus oponentes en combate hasta volverlos locos de rabia. Entre lo que leí en este capítulo y lo que leí en su pokefichita, me quedé re manija por verlo combatir... Pero por cómo van las cosas no pinta que Danot lo vaya a usar demasiado, salvo que de el batacazo durante la Conferencia Plateada. Lo mismo con Skarmory, que no es la primera vez que comento que la quiero ver pelear más... Pero ya le va a llegar su momento, incluso aunque digas que sea de las más débiles en el equipo del prota. ES UN FUCKING SKARMORY. Tiene que romperla toda (la coraza).

Y divago mucho porque tengo la cabeza re quemada, pero tengo que cerrar el comentario agradeciéndote nuevamente por el buen rato que me hiciste pasar EN ESPECIAL con los párrafos finales de la historia. La confrontación de Danot a Ibuki y su reacción desmedida (y absolutamente mal calculada, pues ella no quiso ser agresiva con él porque sí), y la forma tan adulta y sosegada en que encaraste esa breve discusión que no llegó a ser tal cosa, y que termina llevándolos de la manito (aaw) a un paseo inolvidable por la ciudad, que se volvió más ciudad promedio del mundo real que en cualquier otro momento de la historia porque fueron a ver una peli otaku Y A COMER PIZZA. Y EL NOMBRE DEL LUGAR ES IMPRESIONANTE. Y ENCIMA ES OTRA REFERENCIA DE ESAS QUE TANTO AMAS METER. Queda todo tan redondo como una pizza... o como un Solrock... o como el caparazón de Magcargo... roto (en ocho porciones). Ah, y la forma en la que describiste esas pizzas y cuando Ibuki prueba su primera porción... Me saco el sombrero. Debe ser la mejor descripción de un momento culinario que leí en mi vida, y lo sentí el equivalente perfecto a cuando en Shokugeki no Soma (o como se llame, no la vi) tienen todos orgasmos con esos platazos de comida tan bien dibujados.

En definitiva, un capítulo tedioso que rápidamente se vuelve glorioso. Bueno, no tan rápidamente... ¡Pero llega! Igual que va a llegar por fin la Conferencia Plateada, que vas a esmerarte MUCHISIMO por retrasar algún capítulo más pero que sabés que a esta altura ya es recontra inevitable y que necesito ver cómo la encarás. Estoy muy entusiasmado por ver cómo sigue esto... aunque después tarde un mes entero en leer y comentar el cap nuevo. Perdón, la próxima voy a ser mejor lector.  LetalQQ

Gracias por tanto y perdón por tan poco.  CindaBlush
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#37
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Wow, dos meses desde la última publicación... se nota que el trabajo me ha golpeado fuerte owó

@MrKiwi 
 
Cita:Supongamos que has vivido toda tu vida creyendo que eres algo. Todo el que conoces asume que lo eres, e incluso entre los que te aprecian, te miran con condescendencia. Como si tu nombre fuera sinónimo de algo negativo. Como si encarnaras un concepto nocivo. Tal vez sería inevitable que te lo creyeras. Tal vez crees que está bien serlo, hasta que conoces a alguien a quien haces daño por ser lo que te han dicho que eres. Tal vez ya no quieres serlo, pero, ¿cómo dejar de serlo? El mundo no va a creer en ti, y tal vez tú tampoco. Tal vez eventualmente descubras que cambiar es más difícil de lo que parece. Y tal vez dejes una estela de destrucción a tu paso. Pero aún así, quieres ser más. Aún así, quieres cambiar. Y tal vez, después de todo, no eres el único que cree que puedes hacerlo. Tal vez esas personas que lastimaste estén dispuestas a darte una mano.

Me encantaría escribir algo así... Pero supongo que no es momento de hablar de eso.
... ¿no es éste el arco de personaje de Yveltal en Osci? No, aún tengo pendiente pasar de la mitad del primer capítulo, pero todo este planteamiento me ha evocado completamente al Pokémon de la Destrucción owo
 
Cita:No estoy en tu cabeza pero de cuando en cuando me dan ganas de escribir peleas aunque no tengan ninguna relación con la trama que avanza. Realmente desconozco tu proceso creativo y sería inapropiado de mi parte pretender que sé cómo piensas. Que lo hago todo el tiempo.
Cuando lo hagas, avísame, que yo mismo necesito entenderme mejor (?)
Ahora en serio, mi proceso creativo... es ir anotando cosas, darles forma, anotar más cosas, redactar borradores, dejar espacios para alguna improvisación, anotar más cosas, improvisar algo genial en medio, pasar a limpio, publicar... o algo así. Oh, y escribir peleas fuera de la trama... antes abusaba de ello, para rellenar. Ahora, si no son para algo de la trama, sirven para escribir algo que me resulte entretenido y un vehículo de caracterización para humanos y Pokémon; como la vida misma, no todo puede ser utilitario, y no todos los vínculos se gestan a través de eventos significativos... al menos, esta es mi idea al escribir o.o
 
Cita:Pero al menos, cuando volvimos a Ibuki, caí en cuenta de que este capítulo no era una prolongación inútil porque te gusta demasiado escribir de los chicos entrenando. Es que esto va sobre Ibuki.
DUN DUN DUN
Por algo digo que esta historia tiene 5 protagonistas; no garantizo que el peso del argumento esté distribuido equitativamente entre ellos, pero sí que todos ellos van a tener su debida relevancia en la historia o.ó
 
Cita:Me encantó la idea de hacer evidente que, efectivamente Dansuke se ha acercado más a Ibuki que cualquier otro y que él sí puede romper la coraza y hacerla entrar en razón. Me gusta la actitud de Haku de tener miedo de hablar porque es conciente que ejerce demasiada influencia sobre Ibuki. Me gusta que se den cuenta que pensar en descansar los está estresando demasiado como descansar de verdad y tanto la escena del cine agarrados de las manos como el abrazo grupal fueron lo más lindo del mundo después de los conejitos que ví esta mañana...
Si te encantó, imagínate lo que fue para mí... hacía mucho que quería escribir algo así, desde que empecé a reescribir todo esto, quizá. Las interacciones que tienen ahora mismo me resultan adorables y quería... no, necesitaba que tengan unos cimientos sólidos para lo que les viene encima.
 
Cita:Cuando te das cuenta a lo mejor en el capítulo pasa poco... pero ese poco necesitaba su propio capítulo.
Y aquí es cuando debo confesar que originalmente el 9 y el 10 eran parte del mismo capítulo, hasta que surgió esta idea que me tuvo de cabeza por semanas, una de esas improvisaciones que menciono a veces. Era un desarrollo muy importante que no había previsto, pero que en cierta forma los personajes decidieron llevar por su cuenta, y éste es el resultado. Sí, como bien dices, todo esto requería su propio capítulo o.o
 
Cita:Ojalá pudiera decir algo más profundo o que te sirva de feedback, pero a autores como vos es difícil darles feedback. Solo queda acostumbrarse a tu ritmo, a respirar con este fanfic y a dejarse envolver con esta historia.
En realidad, tu opinión sincera, sea cual sea, es el mejor feedback que puedes darme. Me has confirmado que buena parte de lo que quería transmitir te ha llegado, así que puedo darme por satisfecho :'3

@"Katsurane" 
 
Cita:lo siento, pero creo que parte de lo que hace querible a esa mujer es lo berrinchuda que puede llegar a ser.
... Katsu, siempre me sorprendes con tus motivos para querer a la gente, en serio... en fin, cada quien con sus filias PikachuFacePalm
 
Cita:Incluso ella misma, pero ambos lo compensan con Pokémon que pueden aprender ataques de dicho tipo y eso supongo que es la esencia real de ser líder de gimnasio.
No estoy de acuerdo con esto... quiero decir, un líder de gimnasio como tal debería adherirse al tipo de su elección para sus desafíos oficiales, no sólo a emplear esos ataques. Que sí, que en los inicios del juego era un tema jodido por la escasez de Pokémon de ciertos tipos (graciosamente, hago una alusión a esto cerca del inicio del presente capítulo), pero ya han pasado muchos años y generaciones, por lo que la excusa de "no hay suficientes Pokémon" ya no es válida :s
 
Cita:Por otro lado... entiendo que quiera tener un enfrentamiento con otros entrenadores que tengan la misma especialización que ella, ya que como bien insinuan/dijeron es una forma de poner a prueba sus habilidades en dicho campo, pero también debe tener presente que no todo el mundo esta dispuesto a entrenar a un dragón o tiene la "facilidad" de hacerse con ataques de dicho tipo. Además si fuera tan "fácil/común" que los entrenadores tuvieran Pokémon de ese elemento, creo que la "esencia" de los domadragones se perdería un poco... Malicious
Katsu, Katsu, te estás olvidando del punto principal aquí: es un tipo que ha declarado "querer ser el mejor domador de dragones del mundo"; obviamente, es complicado, como bien dices, pero si alguien así se presenta con aires y luego no tiene aquello que esperas de él es normal que te sientas decepcionado. Es como que seas una espadachina y alguien se las dé como aspirante al mejor espadachín del mundo y te rete con un cuchillo de cocina... GlaceonShush
 
Cita: 
Parece más alguien receloso y desconfiado, que es incapaz de ver las buenas intenciones de los demás y que siempre esta pensando de forma ligeramente "paranoica". Puede ser que en algún momento hayan traicionado su confianza o por las mismas circunstancias de su vida le toco experimentar lo peor de las personas y esto tuvo serias repercusiones en él...
Oh, si supieras Katsu, si supieras... [Imagen: mewtwoLUL.png]
 
Cita: 
Sea cual sea el caso... si no cambia esa actitud no podra vencer a Ibuki a tiempo para la conferencia plateada, así como tampoco podrá alcanzar su sueño de ser el doble de Wataru Chespin
Considerando la forma en que perdió, ese sueño aún está un poco lejos para él, me temo... ¿o no? Posibles respuestas a continuación (?)
 
Cita:Pero siento que eso es solo una parte y que lo que realmente la empuja es la sensación de que "no tiene mucho tiempo para ello". Ibuki debe ser "consciente" de que su abuelo no está bien y que solo aparenta sentirse mejor. Por esto y su personalidad se sobresfuerza para demostrarle a su abuelo que ella ya no es la misma chiquilla que tanto le costo madurar, aunque en el proceso deje ver que aún existe dicha mocosa necia.
Es una buena teoría, PERO... si realmente fuera esto, dudo que hubiera dado su brazo a torcer tan fácilmente. Durante el conato de discusión con Danot, se menciona que hay un "motivo que no puede revelar aún", y algo como lo que mencionas no es algo que querrías mantener oculto si aquello es tan importante. Lo que quiero decir, sí, Ibuki tenía una razón importante para ella, pero en términos absolutos no llega al nivel de esto que mencionas. Aunque sí que es cierto que, aunque ha crecido, hay rasgos que sigue conservando y en los que aún tendría que trabajar o.ó
 
Cita:Así que es bueno que Danot se haya animado a ponerle un parón, junto con Akari, para que la mujer tomara un descanso, ya que era solo cuestión de tiempo para que la líder tuviera un accidente por culpa del cansancio, algo que solo hubiera supuesto un problema en las últimas semanas de la competición.
Completamente de acuerdo con esto. Habría sido muy contraproducente que no se hubiera detenido en ese momento...

@Tommy 
 
Cita:Acá te tomás todo el tiempo del mundo para profundizar en los entrenamientos no solo de Danot, sino de cuarenta y ocho aprendices más en el gimnasio a los que no tengo idea cómo vamos a seguirles el rastro conforme avance el fanfic, pero que dispersan quizás un poco el foco puesto en el protagonista, y no solo en él, sino que, como bien comentó Kiwi, pareciera que por momentos hasta desvía el rumbo de la trama.
Me remito al nombre del universo y a la enorme libertad que me supone dejar a Dansuke de lado por momentos para centrarme en otros personajes o desarrollos... pero como señaló Kiwi, realmente Ibuki fue el centro del episodio anterior (y del actual, en cierta medida). Porque...
 
Cita:Quizás el mayor problema sea que el arranque de la historia, con un protagonista ya experimentado y con un surtido equipo de pokes evolucionados a su disposición, te da la sensación de que el viaje está tan avanzado porque a vos te interesaba contarnos la parte más crítica y bombástica del mismo... Pero no es así. O tal vez sí sea tu intención definitiva, pero también sé lo MUCHO que te importa que conozcamos la meticulosidad obsesiva de Danot, el estilo tradicional de dojo del gimnasio dragón y a la Ibuki más entrañable de la historia QUE SIGUE TARTAMUDEANDO ACA TAMBIEN NAAAH ME MUERO, LA AMO.
Es en estas instancias que vas a notar la diferencia de enfoque en comparación a otros fics de viaje de la cueva, como Alma o Crowned. Me mantengo firme en mi posición de que un sólo viaje no basta para la mayoría de entrenadores para llegar a alturas épicas, y bueno, decidí empezar así porque a mí mismo me aburría la idea de escribir un viaje que había tenido unos cuantos highlights pero por lo demás había sido de lo más normal. No me agrada escribir relleno ni forzar una trama, sino más bien tomarme mi tiempo para explorar personajes... como mencionas luego, un balance entre su humanidad y lo que hacen para llegar gradualmente a sus metas, o algo así o.ó
 
Cita:Pero volviendo al punto que quería tocar: al lector le da como una sensación de urgencia al principio, porque el propio autor consideró propicio saltarse toooodo el inicio del viaje (y casi que la parte media también, si lo fragmentamos por la cantidad de medallas xD), y porque de entrada ya tenemos zarpada batalla de gimnasio contra un mamut no-muy-chiquitito y después una escena súper tensa y bien armada con el prota siendo emboscado en la gruta helada, a punta de pistola y todo. ¡Y con pelea salvaje de perros infernales! Y después de toda esa adrenalina, y de otra PODEROSÍSIMA batalla en el gimnasio final... El merecido descanso. ¡Por fin podremos ver a Danot más tranquilo haciendo sus quehaceres del día a día! ¡Miralo qué lindo cómo cocina! ¡Epa, qué interesante cómo organiza el entrenamiento de cada poke según sus características individuales a pulir! ¡Uya, mirá estos personajes nuevos todos con nombres imposibles de recordar pero que tienen pokes re pintones! ¡Y se ponen a luchar! ¡Y siguen luchando! ¡Y ahora contra Ibuki! ¡Y ahora la shonencolorada ready-to-go que rompe todo con su Zard X! ¡¡Y más pelea!!
¿Y qué tiene todo esto en común, aparte del hecho de que me encanta escribir batallas? Todos son, en mayor o menor medida, vehículos de caracterización de personajes. Por supuesto que las batallas van a ser así de reñidas porque cierto señor quiso hacerlo del modo difícil, como mencioné en el primer capítulo (sí, aún tengo pendiente hacer más alusiones a esas 6 batallas perdidas, que sólo hice menciones a las de Hayato/Falkner y Akane/Whitney en medio de otras). Pero sí, has notado ese bajón de ritmo precisamente porque lo que más me interesaba desde el episodio 4 hasta el actual era construir vínculos entre personajes en medio del arco de entrenamiento... porque sentía que sería mucho más provechoso que sólo entrenar.
 
Cita:Y casi siempre rematás esos capítulos con momentos más intimistas, desnudando un poco el alma (y ahora hasta las cicatrices, grrrawr) [...] y aquello que humaniza a tus personajes. Digamos que la ardua preparación física que demandan estos capítulos conceden frutos al final, o una especie de recompensa para el lector que, sabrás bien, necesita desconectar un poco de tanta estrategia y ejercicio. Porque es importante saber cómo se las va a ingeniar nuestro prota para ganar, y qué es eso que lo hace tan fuerte junto a sus pokémon, y cómo llega a volverse así de buen entrenador... Pero nada de eso importa si no estás interesado genuinamente en verlo ganar, y conseguir todas esas metas que tan bien definidas parece tener desde el comienzo de la historia.
Precisamente a lo que me refería antes, aunque tengo un matiz por hacer: no es lo que "hace tan fuerte a nuestro prota", sino lo que considero que hace fuerte a cualquiera que se dedique seriamente a cualquier actividad. El talento es una ventaja importante, pero sirve de muy poco si no se cultiva con práctica y disciplina, al ser un potencial y no una cualidad cultivada. Pero como bien dices, de nada sirve plantear todo esto si al lector no le hace ni fu ni fa (que a veces es inevitable, hay gustos para todos)
 
Cita:Entonces un personaje tan maravilloso como Akari, que mecha mejor que cualquiera de los otros dos ese encanto por su parte humana así como esa salvaje y ardiente personalidad como entrenadora en combate, sirve como pegamento definitivo para enganchar no solo a los personajes de tu universo (y no es casual que sea ella la que parezca ablandar finalmente a Danot e Ibuki en su... ¡¿CITA TRIPLE?! WOOHOOOO ok basta), sino al lector que obviamente va a deleitarse con los momentitos de Dansuke siendo otaku por robotitos con ella, o de Ibuki correspondiéndole un abrazo a la hermana de Flannery (perdón pero ME ACABO DE ENTERAR QUE ES LA HERMANA MENOR QUE ONDA CUANDO DIJISTE ESO EN EL FIC QUE NO PRESTE ATENCION PERO SI AL DETALLE DE STEVEN Y PERDON NO ME ACUERDO LOS NOMBRES PONJAS), y haciendo a través de ese abrazo que más adelante sea la propia líder dracónica la que reparta abrazos a diestra y siniestra, mucho menos reacia a mostrar sus emociones.
Nunca me cansaré de expresar lo que me encanta escribir a Akari, es un amor de personaje, tanto que mucho de lo que hace en este episodio fue una inspiración por su propio carácter :o
OH... es que en el fic en sí aún no he mencionado explícitamente que sea su hermana, sino que lo aludí indirectamente con esto:
 
Cita:—¿No la has probado nunca? —inquirió una curiosa Akari, si bien comprendía que fuese el caso; en su hogar en el Gimnasio de ciudad Fuen habían sido igual de castizos con la comida hasta que su hermana mayor empezó a salir con un reconocido chef de fama internacional.
Puntos extra para quienes hicieron la conexión sin revisar las notas de autor... porque a ver: color de pelo, especialidad, mención de un gimnasio... owo
 
Cita:Por ahí Kiwi también mencionó algo de Ibuki rompiendo su coraza (e incluso el propio Danot, tras esa charla maravillosa con el vejete Haku que lo anima a decirle las cosas de frente a la emo workaholic de su nieta), y me parece un detalle fantástico que justo acá veamos una batalla ESTELAR con un Magcargo que justamente usa ROMPECORAZA para pwnearse al Chorizord.
Aquí me toca ser humilde y admitir que no lo había planeado, y si salió así fue de manera completamente subconsciente :3U
 
Cita:La verdad es que el Wataru-Wanna-Be puede ser detestable por muchos, pero a mí me sigue encantando como personaje y creo que, aunque en menor medida, también aporta frescura al híper homogéneo repertorio de aprendices en el gimnasio de Fusabe, incluso aunque deba hacerlo a costa de la empatía o el amiguismo que sí aportan los demás. Me parece más auténtico, más genuino, más... él. Y es irónico porque lo presentaste como un freak imitador de Elvis (digo, de Wataru), cuando al final destacó mucho más que los otros a base de ser medio cabrón y de usar pokes y estrategias bieeen propias de él y que, al menos a mí, no me recordaron casi nada al Lanzado. Ah, y no olvidemos que tiene a JUMPLUFF. Besto chabón.
Yofuu es otro personaje que me encanta escribir, precisamente por lo que mencionas y por ese contraste que tiene un motivo relevante para el personaje. Aunque aún no has visto combatir al Lanzado (xD) de esta historia, si bien es algo que ya tengo anotado y sacramentado en su ficha de personaje, así que a partir de eso podremos hacer las comparaciones (que a este pasado, va a luchar el de MinT antes que el de AdP Malicious )
 
Cita:Pero, por ejemplo, leí que ponés que Mizhuo destaca por sus defensas para emplear luego Manto Espejo con bastante efectividad... Aunque después no está señalado en su lista de movimientos porque todavía no lo usó en la historia. ¿Es solo por eso o ya no sabe Manto Espejo? Nah en este fic los pokes no olvidan los ataques, salvo que se den un golpe en la cabeza o los hipnoticen o... no sé, otras razones más realistas que mover un chip detrás de sus nucas. ¿En dónde me había quedado...? ¡Ah sí! ¡Dale momentos de gloria a los outsiders del protagonista!
Es porque no lo ha usado en el presente. Considera que todo lo escrito en fichas está sujeto a información que tengo de hechos que han ocurrido ya, pero que no he mostrado en el texto aún (que ya lo haré a modo de flashbacks o publicaciones complementarias al fic). En cuanto a dar momento de gloria a los outsiders... fuera de lo que ocurra en lo mencionado previamente, ya veremos; no es algo que quiera meter con calzador, como pasa en la vida misma: no siempre todos van a poder brillar, aunque hagan un trabajo encomiable o fundamental para el equipo :s (no lo sabré bien, que me pasa en el trabajo xD)
 
Cita:Me enamoré de ese Haunter bardero y holgazán que solo quiere divertirse y trollear a sus oponentes en combate hasta volverlos locos de rabia. Entre lo que leí en este capítulo y lo que leí en su pokefichita, me quedé re manija por verlo combatir... Pero por cómo van las cosas no pinta que Danot lo vaya a usar demasiado, salvo que de el batacazo durante la Conferencia Plateada. Lo mismo con Skarmory, que no es la primera vez que comento que la quiero ver pelear más... Pero ya le va a llegar su momento, incluso aunque digas que sea de las más débiles en el equipo del prota. ES UN FUCKING SKARMORY. Tiene que romperla toda (la coraza).
Ya veremos qué pasa... alguna cosa tenía planeada a medias, pero queda supeditada a los cambios que han surgido con el contenido del 9 y cómo ha afectado el final del 10. Aunque tengo que aclarar, no es que Hagane sea de las más débiles del equipo de Danot, sino del trío de guardaespaldas que conforma con Hellga y Mizuho; objetivamente, es más fuerte que Salma, Geist y Sparkle... con Shady están por ahí, diría owo
 
Cita:Queda todo tan redondo como una pizza... o como un Solrock... o como el caparazón de Magcargo... roto (en ocho porciones).
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA [Imagen: mewtwoLUL.png]
 
Cita:Ah, y la forma en la que describiste esas pizzas y cuando Ibuki prueba su primera porción... Me saco el sombrero. Debe ser la mejor descripción de un momento culinario que leí en mi vida, y lo sentí el equivalente perfecto a cuando en Shokugeki no Soma (o como se llame, no la vi) tienen todos orgasmos con esos platazos de comida tan bien dibujados.
Sí, diría que se llama así (la tengo pendiente de ver)... pero wow, gracias, menuda comparación :'3
 
Cita:Igual que va a llegar por fin la Conferencia Plateada, que vas a esmerarte MUCHISIMO por retrasar algún capítulo más pero que sabés que a esta altura ya es recontra inevitable y que necesito ver cómo la encarás. Estoy muy entusiasmado por ver cómo sigue esto...
Nah, está ya a la vuelta de la esquina, y con ello, el final de este arco y el inicio del siguiente. Yo también tengo ganas de que llegue, aunque aún me queda cierto temor de que el desafío me vaya un poco grande xD
 

 
Round 010 — Graduación 

Ciudad Fusube, lunes 23 de Octubre, Año 100 AW, 4:02 PM
 
El breve pero significativo descanso del día anterior había hecho maravillas para Ibuki. No sólo se notaba más fresca, sino que por fin se había quitado de encima la horrible sensación de que su entrenamiento no progresaba, con lo que pudo transmitir esa tranquilidad tanto a sus aprendices como a sus Pokémon.
 
El turno matutino de aquel lunes fue trepidante, al haber ya una extensa fila de retadores esperando delante de la entrada del Gimnasio cuando Tetsurou fue a cubrir su puesto. Perdió la cuenta de todas las batallas que debió librar hasta la hora de comer, así como de las medallas que tuvo que otorgar en ese ínterin, pero al menos pudo disfrutarlas a pesar del gran desgaste físico y mental que esto le supuso. Por esto le costó reaccionar cuando Danot la llamó a voces desde el campo con piscina, pero lo que vio le hizo recobrar sus energías de sopetón: Shizuru estaba luchando contra un hipocampo casi tan alto como ella, protegido por escamas azules en su rostro y moradas en el resto de su encorvada anatomía; sus aletas, apéndices y la cresta verde que coronaba su cabeza le daban una apariencia mórbida, ideal para hacerse pasar por una aglomeración de algas podridas en las profundidades del mar. Al notar la presencia de su humana, el recién evolucionado Dragalge dedicó una mirada deferente a su oponente antes de girarse y dirigirse hacia la orilla para encontrarse con ella.
 
—Felicidades por tu evolución, Seiryuu —expresó Ibuki con una sonrisa llena de orgullo por su metamorfosis, mientras se quitaba los guantes.
 
Por apenas un instante Danot pudo atisbar las manos desnudas de su amiga, surcadas por cicatrices, marcas de mordidas y callos, con lo que recordó sus dudas de la noche anterior. Sin estar al tanto de esto, Ibuki acarició el lomo de su Pokémon con delicadeza, acostumbrándose al tacto de esa piel mientras tenía el debido cuidado de no activar sus glándulas ponzoñosas, consejo que había recibido cuando Genji y Dracéna le mostraron sus propios Dragalge, un par de horas antes del incidente con los Rockets en la Guarida Dragón.
 
El hipocampo bramó con entusiasmo, tan satisfecho como su humana, pues por fin podría unirse a sus combates oficiales, con lo que ambos intercambiaron miradas decididas. La Líder sabía lo mucho que Seiryuu había deseado poder participar en ellos, sobre todo tras la primera evolución de Kiryuu, tras lo cual lo guardó para que pudiese reposar y afrontar la ardua tarde que tendrían por delante. Danot hizo lo mismo con Shizuru, necesitado también de comer algo.
 
—¿Cómo ha ido el entrenamiento? —preguntó Ibuki con interés mientras ambos se dirigían hacia los dormitorios; se le notaba cansada, pero de mucho mejor humor que hacía unos días.
—Shizuru ya ha dominado todos los ataques que nos habíamos propuesto —expuso Danot, aliviado de que su entrenamiento aún estuviese yendo de acuerdo a lo previsto, dado el poco tiempo que les quedaba de cara a la Conferencia Plateada—; ah, sí, te mandé un vídeo de la evolución de Seiryuu por Reshigram —añadió, agradeciendo haber tenido consigo su Pokégear cuando aquello ocurrió.
—Vaya, gracias —contestó ésta, sorprendida y agradecida, pues realmente deseaba poder haber visto aquello en vivo; admitió para sí misma que debería haberse esperado esto, dado el aumento del ritmo de trabajo físico de quienes participarían en ese certamen.
 
Como si esa reflexión necesitase una confirmación, avistó a Gouryuu y Rairyuu reposando cerca de la puerta de los dormitorios tras haber ayudado a Keisuke y Shiori con sus respectivos entrenamientos, tan o más intensos que el de Danot tras la pausa que habían hecho durante el último fin de semana. Ibuki acarició a sus Pokémon antes de guardarlos, para poder curarlos y volver a dejarlos libres luego de comer. Fue curioso para sus aprendices verla hablar algo más de lo usual, pues finalmente había entendido y aceptado que buena parte de su sensación de soledad venía de su dificultad de abrirse hacia otros. A su vez, esta soltura animó a los demás, quienes también se aprestaron a aprovechar al máximo el resto del día.
 
Y así, entre entrenamientos, batallas y más entrenamiento, llegó el penúltimo día de retos de Gimnasio. Todo aconteció con normalidad hasta la hora de los combates de práctica, cuando unos serios Keisuke y Shiori se acercaron a Ibuki en lugar de dirigirse a la arena, para sorpresa de todos menos Tsurio y Danot. Éste último se limitó a sonreír, recordando la conversación que habían tenido junto a Akari hacía un par de días.
 
—¿Qué ocurre, Shiori, Keisuke? —inquirió Ibuki, también azorada, dada la expresión adusta que ambos portaban.
—Finalmente me siento listo para volver a desafiarla, maestra —contestó Keisuke, con una formalidad que sólo mostraba ante ella y Haku, dado el enorme respeto que les profesaba.
—Igual que yo, y no queremos aguardar al último día, porque ambos sabemos que no será fácil vencerla —añadió Shiori del mismo modo, sabiendo tan bien como su compañero el gran reto que tenían por delante.
—Por supuesto, siempre has sido así de precavida, Shiori —expresó Ibuki con una sonrisa confiada, si bien su mirada dejaba entrever algo de nostalgia; a veces olvidaba que la prioridad de ambos antes de convertirse en sus aprendices había sido competir en la liga regional—; bien, serán mis primeros retadores de hoy, así que vayan, hagan todos los preparativos necesarios y volveremos a vernos cuando estén listos —les instó, sabiendo que les haría falta, dado lo que tenía planeado desde que decidió volver a tener aprendices.
 
Ambos asintieron y se marcharon prestamente, dejando a algunos de sus compañeros con ganas de interrogarles a pesar de haber entendido la situación. Sin embargo, tardaron poco en ser conscientes de que ese también sería su último día de entrenamiento con Danot, dada la cercanía de la Conferencia Plateada. Quizá por esto, quizá por ser la última oportunidad que tendrían en mucho tiempo para enfrentar a un oponente que apuntaba tan alto como Keisuke y Shiori, fue que cada uno de ellos usó sus mejores Pokémon y estrategias contra él. Danot atinó a hacer lo mismo, agradeciendo enormemente esa despedida, la mejor que podían brindarle.
 
Cuando terminaron, todos menos Tetsurou se dirigieron hacia el campo principal con tal de darle los retoques necesarios para las batallas que sus compañeros tendrían, pero para su gran sorpresa, esos dos ya habían avanzado buena parte del trabajo, pues querían empezar cuanto antes y les había resultado una gran forma de matar los nervios. Así, cuando Ibuki llegó al lugar tras cambiarse de ropa, no pudo evitar dedicarles una sonrisa enternecida al verles preparar juntos el área de combate, posiblemente por última vez.
 
Acabaron con los preparativos mucho antes de lo usual, con lo que no harían esperar más de la cuenta a los retadores externos que acudiesen ese día al Gimnasio. Sólo faltaba esperar a que llegase el réferi, a quien Ibuki ya había avisado de que comenzarían antes de lo usual.
 
—Shiori, Keisuke, espero que su tiempo aquí les haya resultado provechoso y hayan podido lograr aquello que se propusieron cuando empezaron a ser mis aprendices —expresó Ibuki, habiendo decidido usar el tiempo de espera para exponer lo que tenía planeado para sus retos.
 
Ambos asintieron con humildad, sabiendo bien que aunque su progreso era consecuencia de su propio esfuerzo, difícilmente podrían haberlo conseguido sin la guía de su instructora.
 
—Aun así, no quiero que se marchen de aquí sólo con mi medalla, sino con la seguridad de que reconozco lo mucho que han aprendido y mejorado en este tiempo… porque ustedes serán los primeros aprendices que tendré el honor de declarar graduados, aunque yo misma aún sea incapaz de adiestrar a domadores de dragones como mi abuelo haría —admitió con un cariz de nostalgia, pues era una espina que aún tenía clavada tras lo ocurrido con su primera discípula; sin embargo, también sentía un gran alivio por el carácter que ambos habían mostrado durante su tiempo con ella—; en cualquier caso, éstos no sólo serán combates por sus medallas, sino también su prueba final como mis aprendices —anunció con seriedad, severidad incluso.
 
Los bisbiseos entre los demás no se hicieron esperar, mientras Keisuke y Shiori sopesaban lo que acababan de escuchar. ¿La batalla iba a ser la prueba o deberían hacer algo más para superarla?
 
—¿Y qué debemos hacer para superarla, maestra? —inquirió Keisuke, mostrándose muy entusiasmado a pesar de la incerteza que sentía; sabía que Shiori también lo estaba, aunque no lo dejase ver tan abiertamente.
—Quiero comprobar por mí misma su progreso con los dragones que les pedí entrenar, así que tienen que luchar junto a ellos y ganar; no importa si no son sus últimos Pokémon en pie, pero deben participar en sus combates si realmente desean considerarse graduados —planteó, dejando claro que esto último era opcional; quería evitarles una presión que pudiese interferir con sus propios objetivos.
—¡Acepto! —prorrumpió Shiori, sorprendiendo a todos con ese arrebato, pues había tenido claro desde el principio que iba a contar con su Dragonair para dicho combate.
—¡Yo también, maestra! —exclamó algo tardíamente Keisuke, intentando mostrarse seguro a pesar de que esto le suponía cambiar buena parte de su plan de batalla.
 
Esa condición extra le había sacado por completo de su zona de confort al obligarle a tener una batalla tan trascendente con un Pokémon que no era de tipo agua. Sin embargo, no podía echarse atrás cuando su rival la había aceptado de tan buen grado.
 
—Eso es lo que quería escuchar —expresó Ibuki, empezando a sentirse emocionada por las batallas que estaban a punto de tener—; para hacerlo más rápido, emplearé un equipo distinto contra cada uno de ustedes —añadió con confianza, pues aquella había sido la primera semana en toda su carrera como Líder en que había podido contar con un equipo completo de Pokémon de su especialidad.
 
Entre exclamaciones de sorpresa, el réferi por fin hizo acto de presencia en la arena. Se le notaba agitado tras haber tenido que apresurarse para llegar ahí lo antes posible, pero lo había hecho de buen grado; a fin y al cabo, se había encariñado de los aprendices de Ibuki y aquello era una ocasión especial… siempre y cuando Keisuke y Shiori pudiesen vencerla, claro. Tras los saludos de rigor, la Líder volvió a fijar su atención en ambos retadores.
 
—Entonces, ¿quién será el primero? —preguntó con mirada acuciosa, evaluándolos desde ya.
 
Keisuke y Shiori se vieron entre sí, pues no habían acordado un orden en particular. Antes de saber la condición de graduación, el chico había deseado ser el primero en combatir, pero empezaba a tener dudas de poder ganar apegándose a la misma. Su amiga lo notó en sus ojos, una inseguridad que él rara vez dejaba ver.
 
—¡Yo, maestra! —exclamó sin hesitar, dando un suave toque en el hombro de su amigo y guiñándole un ojo antes de dirigirse hacia su zona técnica, tal y como hizo Ibuki tras oírla.
 
Habría preferido que Keisuke fuese el primero en luchar y así saber de antemano el equipo que Ibuki usaría contra ella, pero viéndole así, no quería que se arriesgase a luchar sin tener la seguridad de lo que hacía. Dejó escapar un leve suspiro al llegar a su puesto, preguntándose en qué momento su autodenominado rival se había hecho tan importante para ella. Dirigió la mirada hacia donde estaban sus compañeros y pudo ver que éste alzaba su pulgar como forma de apoyo. No tenía duda alguna, iba a ganar esa batalla por ella misma, pero si podía ayudarle a quitarse las vacilaciones de encima, mejor todavía. Tras la introducción de rigor de parte del réferi, espero a ver cuál sería el primer Pokémon de su maestra.
 
—¡Ve, Kouryuu! —exclamó Ibuki al liberar a su Altaria, quien se sorprendió un poco al tener a Shiori como su oponente antes de exhibir su atípica ferocidad.
 
La retadora esbozó una leve sonrisa irónica, al haber tenido la certeza de que su maestra reservaría a la dragona emplumada para esa batalla, pero aquello no cambiaba nada. Se había preparado muy a conciencia para ello y no se iba a echar atrás.
 
—¡Adelante, Jynx! —llamó a su primera Pokémon, la misma con la que había comenzado sus dos batallas anteriores contra Ibuki.
 
Ésta le dedicó una sonrisa confiada, preguntándose cuál sería su plan de batalla esta vez. En la primera batalla, Jynx había intentado dormir a Kouryuu, pero su Velo Sagrado anuló esto y su Tóxico, mientras que en la segunda fue más directa al enfrentar a Shouryuu, terminando muy malparada al ser éste mucho más rápido y capaz de explotar su escasa resistencia física. Con la venia del réferi, finalmente se aprestaron a empezar el combate.
 
—¡Jynx, lo que practicamos! —indicó Shiori a toda prisa, sabiendo que no podría dejar a su maestra tomar la iniciativa.
—¡Vuela y Velo Sagrado! —ordenó prestamente ésta, queriendo mantener su distancia de una Pokémon muy amenazadora para Kouryuu a la vez que se protegía de la manera usual de combatir de su aprendiz, sobre todo al ignorar a qué planeaba hacer.
 
Pero esa precaución no le sirvió de nada, como comprobó al ver a Jynx desplazarse a una velocidad de vértigo antes de que la Altaria alzase el vuelo, para propinarle una bofetada doble que la obligó a retroceder en el acto y cubrirse el rostro con las alas. Teniéndola a su merced, disparó un rayo gélido que la empujó hasta un borde del campo, dañándole considerablemente y empezando a congelar sus alas. Los compañeros de Shiori estaban pasmados por semejante combinación de Sorpresa y un ataque ofensivo y la gran rapidez con la que Jynx había podido ejecutarla; no la habían visto usarla en las batallas de práctica, por obvias razones.
 
—¡Velo Sagrado y Ala de Acero! —indicó Ibuki en el acto, al notar cómo las alas de Kouryuu empezaban a dar señales de congelamiento; sonrió ampliamente, hacía mucho que nadie le tomaba por sorpresa ya desde el inicio de un combate.
—¡Insiste con Rayo de Hielo, Jynx! —le arengó Shiori, a pesar de que detestaba luchar así; sin embargo, tuvo que recordarse a sí misma que no podía ser inflexible ni conformarse con lo que ya había obtenido si realmente quería llegar lejos en su carrera como Entrenadora.
 
Jynx llevó sus manos al frente y, tras darse un breve respiro, volvió a expeler varios rayos gélidos hacia Kouryuu, quien aprovechó esa pausa para generar prestamente una cálida égida de luz blanca que alivió el escozor de sus alas; así, éstas no tardaron en endurecerse y resistir algo mejor ese asedio, mientras dedicaba a la diva una mirada feroz. Detestaba esa sensación de impotencia, sobre todo tras haber sido tomada por sorpresa, por lo que no tardó en emplear esos apéndices como espadas para protegerse y generar calor, comenzando a tener un mejor entendimiento de lo que Ibuki ordenaría a continuación, aquella complicidad que ya compartía con sus Pokémon previos.
 
—¡Onda Ígnea! —ordenó justo cuando Jynx se vio obligada a hacer otra pausa, momento en el que Kouryuu agitó con fuerza sus alas endurecidas para producir un tórrido viento dirigido hacia ésta.
—¡Cuidado! —le advirtió a tiempo Shiori, con lo que la diva saltó hacia un lado y rodó para evitar ese ataque.
 
En lugar de insistir con ello, Kouryuu alzó el vuelo enseguida para alejarse de su oponente y frotar entre sí sus garras por indicación de Ibuki. Aunque se sentía tentada de usar el Respiro para restaurar todo el daño que había causado ese primer Rayo de Hielo, sabía que no era una opción hasta que hubiese vencido o al menos inhabilitado a Jynx, no con esos ataques gélidos tan potentes o esa habilidad telequinética capaz de detener a la Altaria en el peor momento posible para hacerla presa de los primeros.
 
—La maestra está recuperando el control del combate —comentó Seiko con algo de pesar, deseando que su amiga pudiese ganar la batalla y dar otro paso para cumplir sus objetivos.
—Porque está manteniendo su distancia para cansar a Jynx al obligarla a atacar desde tan lejos… aunque Shiori ha sido lo suficientemente lista para no caer en su juego —comentó Yofuu con leve dejo de ironía, viendo cómo la Pokémon de hielo disparaba rayos gélidos a intervalos, intentando conservar sus energías para cuando Kouryuu decidiese atacar de frente.
 
Efectivamente, la retadora estaba hilando fino; si bien había algo que habría querido tratar en ese momento, no quería prevenir a su maestra de sus posibles estrategias hasta que ésta no pudiese hacer nada para contrarrestarlas. Aun así, prefería los juegos de ingenio a los de paciencia… a menos que pudiese convertir el presente en uno.
 
—¡Rayo de Hielo a la piscina! —ordenó prestamente Shiori, para sorpresa de todos; pronto, los más avispados entendieron su idea, justo cuando la superficie del agua quedó congelada.
—No estará pensando en… —pensó con preocupación Ibuki al ver aquello, y sus sospechas se confirmaron al notar el brillo azul en los ojos de Jynx—; ¡Kouryuu, cuidado! —exclamó para prevenirla.
 
El reluciente bloque de unos quince centímetros de grosor y más de cien metros cuadrados de superficie levitó a varios palmos por encima del nivel del agua antes de ser convertido en una miríada de láminas de hielo por el efecto combinado de la gravedad y el poder psíquico de Jynx, quien los arrojó hacia su oponente con gran precisión. Así, esos improvisados proyectiles silbaron por la sala, haciéndose añicos al chocar contra sus macizas paredes, logrando llevarse consigo algunas plumas de la acuciada Altaria, quien había conseguido por fin hacer brillar sus garras de negro. Sin embargo, parecía ser sólo cuestión de tiempo para que alguno le diese de lleno…
 
—¡Danza Dragón! —ordenó Ibuki con una sonrisa confiada, sintiéndose conforme de que Shiori fuese la primera en enfrentarse a todo el potencial de Kouryuu.
 
Haciendo gala de su notable destreza aérea, Kouryuu eludió el enésimo fragmento de hielo con una pirueta que la hizo volar en espiral mientras empezaba a rodearse de un aura azulada, de una energía mucho más familiar. No era la primera vez que utilizaba esa técnica, pero Ibuki había insistido en que aprendiese a luchar sin valerse de ella y usarla recién cuando hubiese obtenido su capacidad máxima para ejecutar movimientos, algo que todo Pokémon podía hacer tras superar el nivel sesenta de las cuantificaciones inventadas por los humanos para medir su intrigante poder. Ser capaz de usar ese ataque con libertad y luchar como Ibuki había planeado desde el principio de su tiempo juntas ocasionó que Kouryuu pudiese quitarse por fin la hórrida sensación de haberse quedado atrás con respecto a sus predecesores; para ella, era la prueba definitiva e irrefutable de la confianza que su humana le había brindado.
 
Así, Jynx agotó su improvisada munición poco después de que la Pokémon cantora llegase al nivel dos de su Danza Dragón, gozando en ese momento de mayores fuerza física, velocidad y precisión, que unidas a sus ataques contundentes y potentes la hacían una amenaza temible a pesar de su desventaja de tipo. Aunque esto significase un gran revés para Jynx y Shiori, Danot no pudo evitar sentirse emocionado al poder presenciar tal combo en acción, al ser una buena indicación de lo que Pyro podría ser capaz de hacer en un futuro cercano; lo único que evitaba que se sintiese culpable por tales pensamientos era que su amiga no se había dejado intimidar en lo absoluto.
 
—¡Ala de Acero! —ordenó Ibuki al ver que su aprendiz no tomaba la iniciativa; no dudaba de que planeaba algo, pero no podía caer en su juego y quedarse sin hacer nada.
 
Ya había perdido dos veces contra su maestra, no iba a angustiarse por algo así. Notó que, aprovechando su ganada velocidad, Kouryuu rondaba a Jynx, esperando atacarla por un ángulo ciego que le evitase reaccionar a tiempo. Costaba mucho avistarla, por lo que debía esperar a una señal más fiable… como la leve variación del silbido del aire al ser cortado por las alas de Kouryuu.
 
—¡Reflejo y Rayo de Hielo! —indicó en el acto Shiori, sabiendo que se estaba arriesgando mucho con ello.
 
Esta orden tomó por sorpresa a todos los presentes, pues no tenían constancia de cuándo Jynx había aprendido esa técnica; sin duda, su amiga había sido muy precavida en cuanto a no dejar que su maestra pudiese enterarse de sus tácticas para esa revancha. Así, Kouryuu cargó por la derecha de su oponente, sólo para estrellarse contra un muro de luz que evitó que su ala izquierda le diese de lleno; incluso con ese amparo, Jynx no pudo evitar sentir cómo su hombro crujía, como si hubiese estado a punto de dislocarse, pero esto no evitó que girase y disparase a quemarropa un Rayo de Hielo que empujó a la dragona hasta uno de los bordes del campo.
 
A pesar de no poder congelarla, aquello la dañó considerablemente; este primer hecho fue aprovechado por Kouryuu para agitar sus alas y generar una onda de aire caliente que disipó el ataque gélido y dañó masivamente a la Pokémon humanoide a causa de su propia habilidad, la cual le permitía aprovechar el agua para recuperar su vitalidad pero acrecentaba su debilidad a los ataques de fuego.
 
—¡Respiro! —ordenó prestamente Ibuki, habiendo encontrado por fin el instante ideal para que su Pokémon recuperase su vitalidad; su aprendiz le había mostrado una de las debilidades evidentes del estilo de lucha de Kouryuu, pero era algo en lo que tendría que pensar luego del combate.
—¡Beso Drenaje! —indicó Shiori, reconociendo con cierta reticencia que una Mofa le habría servido mucho a Jynx en ese momento; le tenía tirria por ser una técnica que perjudicaba su propio estilo de combate, pero tuvo que repetirse a sí misma que debía ser mucho más flexible como Entrenadora si quería llegar a la cima de aquel mundo.
 
Kouryuu no tardó en agazaparse y recuperar energía con su técnica curativa, aun cuando sintió los húmedos y fríos labios de Jynx pegados a su coronilla. Se sintió tentada de endurecer sus alas y asestarle un golpe con ellas, mas estaba tan lastimada que temía caer vencida antes de poder intentar usar cualquier otro ataque que rompiese el ciclo curativo de Respiro… o que su oponente decidiese usar un Rayo de Hielo a quemarropa. Estaba en una encrucijada, pero mientras más tiempo tardase en decidir, más energía recuperaría Jynx, mientras que la suya se mantendría exactamente igual. Dado el caso…
 
—¡Ala de Acero! —ordenó Ibuki, al haber llegado a la misma conclusión que su Pokémon; aunque le frustraba no haber podido dominar esa ronda, le aliviaba el hecho de que había sido por la considerable mejoría de su aprendiz.
—¡Aléjate y Rayo de Hielo! —indicó prestamente Shiori, considerando que su Pokémon ya se había recuperado lo suficiente.
 
Kouryuu endureció sus alas en el acto y desplegó dos súbitos azotes que, dada su mayor velocidad, Jynx fue incapaz de evadir por completo y la lanzaron a varios metros de su posición original. Adolorida, pero habiendo resistido aquello gracias a su Reflejo y la vitalidad repuesta, se giró en el aire para disparar un certero rayo helado antes de tocar el suelo, alcanzando a su rival en el pecho y congelándola, al no contar ya con el amparo de su Velo Sagrado. Así, cayó debilitada con su torso cubierto de hielo, con lo que el réferi no tardó en decretar la victoria de esa ronda para Jynx y Shiori.
 
—Gracias, Kouryuu; diste una gran batalla, así que no lamentes la derrota —susurró a su Poké Ball, al recordar el fatídico día en que el mundo de su Pokémon se quebró por completo; era inevitable, dado lo que estaban haciendo en ese momento.
—¡Jynx, al agua! —indicó abruptamente Shiori, para sorpresa de todos.
 
La Pokémon de hielo se lanzó a la piscina sin dudar y empezó a brillar de color azul pálido, con lo que recuperó algo de su vitalidad, tras lo cual se acercó a la orilla y esperó al siguiente Pokémon de Ibuki. A pesar de lo inesperado de esto, el réferi lo permitió, ya que aprovechar el terreno para recuperar vitalidad en la remisión de sustitución de los Líderes no se consideraba una infracción. Ibuki tampoco alegó nada, agradecida de que Shiori se lo tomase tan en serio como para aprovechar cualquier pequeña oportunidad que le diese ventaja… porque ella iba a hacer exactamente lo mismo.
 
—¡Seiryuu, te lo encargo! —exclamó Ibuki al liberar a su Dragalge en el piscina, quien se mostró indiferente a pesar de ver a su próxima oponente en un elemento que claramente no era el más cómodo para ella.
 
Shiori chasqueó la lengua, sabiendo lo que Ibuki pretendía. Nada era más desmoralizador para un Entrenador que ver vencidos a sus Pokémon a pesar de la apabullante ventaja de tipo, aunque fuese lógico que uno cansado y lastimado estuviese a la merced de uno bastante más fresco. Reconoció que para muchos podía ser complicado mantener la cabeza fría en medio del calor del combate, pero era algo que debía hacer si quería sobresalir y triunfar como Entrenadora.
 
—¡Rayo de Hielo! —indicó con premura, habiendo decidido procurar acertar al menos un golpe con Jynx antes de sustituirla.
—¡Escaldar! —contraatacó Ibuki, queriendo poner a prueba el criterio de su aprendiz.
 
Un veloz rayo gélido atravesó la piscina en un parpadeo, pero fue detenido abruptamente por un chorro de agua hirviente que no tardó en ganar terreno y descongelar buena parte de la superficie que se había solidificado instantes antes. Una resignada Shiori no tardó en retirar a su Pokémon, reconociendo que si bien ese ataque podría hacer que ésta recuperase parte de su vitalidad, era arriesgado someterla a un choque térmico; por algo era que los Pokémon de agua y hielo o sus preevoluciones no podían emplear ese ataque. El Dragalge shiny le dedicó una mirada aburrida, queriendo provocarla, pero Shiori le restó importancia; podía equivocarse, pero no iba a caer presa de un engaño por algo así.
 
—¡Es tu turno, Dragonair! —exclamó al coger la Honor Ball en su cinturón y liberar a su propia dragona, sabiendo que en ese momento le convenía contar con su mayor movilidad y capacidad de luchar cómodamente en tierra, aire o agua.
 
La serpiente dedicó una mirada curiosa a su oponente y tardó poco en reconocerlo como aquel pequeño hipocampo que había visto a veces durante sus prácticas con Shiori. Sonrió con suficiencia, queriendo medirse contra él y vencerlo con astucia. Al notar esto, Ibuki le dedicó una mirada confiada, invitándola a intentarlo.
 
—¡Onda Trueno! —ordenó Shiori, sabiéndose por fin libre del impedimento que era el Velo Sagrado de los otros Pokémon de la Líder.
—¡Viento Hielo! —contraatacó ésta sin inmutarse, también con la intención de reducir la velocidad de la Pokémon contraria.
 
Dragonair emitió enseguida un veloz pulso eléctrico desde su cuerno, el cual chocó con la emanación de viento frío expelida desde la pequeña boca de Seiryuu; nada impresionada, alzó rápidamente el vuelo para eludir aquello y volver a usar su técnica paralizante, pero su rival, a pesar de ser más lento, aprovechaba cada movimiento para obstruir por completo sus intentos y amenazar con disminuir su velocidad.
 
—¡Ciclón! —ordenó Shiori, queriendo probar un enfoque distinto.
 
La dragona gruñó briosamente para generar una tromba de viento esmeralda que absorbió el aire frío emitido por Seiryuu justo antes de adentrarse en la piscina y empezar a perturbar el flujo del agua, amenazando con tragarse al hipocampo.
 
—¡Pulso Dragón! —pidió Ibuki, con la misma intención que su aprendiz.
 
La esfera de energía que Seiryuu produjo en la punta de su boca fue enorme, mucho más grande que cualquiera que sus compañeros de equipo pudiese generar; semejante ataque impactó de frente al Ciclón y lo disipó con violencia.
 
—La maestra está demostrando quién maneja mejor a su dragón —manifestó Keisuke con una seriedad nada característica, buscando de alguna forma lidiar con su propia inseguridad al tener que emplear al suyo en la siguiente batalla.
—Quizá, pero Shiori es muy lista; sabrá cómo superar esto —alegó Tsurio para animarle, al ser quien le conocía mejor y entender sus dudas al respecto.
 
De vuelta a la arena, Dragonair insistía en intentar paralizar al hipocampo, pero los Vientos Hielo de éste no le daban tregua. Enfrentar a un oponente que no podían envenenar, ya fuese por sus protecciones o inmunidad, se estaba convirtiendo en todo un desafío para la serpiente. Sin embargo, Shiori aún quería guardar a su as para ese combate hasta que realmente hiciese falta emplearlo.
 
—¡Bajo el agua! —ordenó prestamente, con una nueva idea en mente.
—¿Qué planeas ahora, Shiori? —se cuestionó Ibuki, conociendo muy bien esa mirada suya, llena de un cariz travieso; posiblemente, había reparado en algo que podría darle la ventaja que necesitaba—. ¡Pulso Dragón! —indicó, considerando peligroso dejar que esa Pokémon se acercase demasiado.
 
Con gran garbo, la Dragonair se sumergió en el agua y demostró lo buena nadadora que era al eludir los orbes de energía emitidos por su oponente, sin que la perturbación del agua le afectase mucho. Keisuke no pudo sino quedar maravillado ante semejante espectáculo, pues la dragona estaba completamente en su elemento, como si fuese otra Pokémon de agua más; al dirigir la mirada hacia Shiori, ésta no tardó en dirigirle un leve gesto afirmativo antes de volver a centrar su atención en el combate.
 
Aunque sus ataques de tipo dragón y veneno eran muy potentes gracias a su habilidad, el hipocampo era vulnerable contra oponentes más rápidos adeptos al combate acuático, sobre todo aquellos capaces de luchar mano a mano, por lo que no tenía escapatoria del asedio de Dragonair. Así, antes de que pudiese siquiera intentar esquivarla, ésta emergió y lo constriñó con fuerza, tras lo cual empezó a elevarse para alejarlo del agua.
 
—¿Lo arrojará fuera de la piscina? —preguntó en voz alta un sorprendido Yofuu, creyendo que era la opción más lógica.
—Quizá sería en vano, si tienes en cuenta lo que puede hacer el Kingdra de la maestra —terció Tsurio, dado que él aún estaba intentando lograr ese resultado con el suyo y su Skrelp.
—Considerando el poco tiempo que tiene de haber evolucionado, parecería plausible que no fuera capaz… pero estamos hablando de Ibuki —matizó Danot, sin dejar de prestar atención a ambos Pokémon.
 
Por su parte, la nombrada observaba la escena con tranquilidad. Sabía que ese ataque no estaba lastimando demasiado a Seiryuu, quien intentaba responder con sus ataques de largo alcance como Viento Hielo o Pulso Dragón, sin éxito. Había dejado completamente su careta de indiferencia y estaba disfrutando del combate a pesar de esa situación complicada, como había deseado desde que conoció a Ibuki y supo de su trabajo y dedicación. Esperaba una orden que le ayudase a salir de ese aprieto, pero ésta no llegaba, por lo que intentó girar la cabeza hacia su dirección; al cruzarse sus miradas, entendió que ella le estaba instando a resolverlo por sí mismo, que estaba teniendo confianza en que pudiese determinar lo más propicio, como si ella misma se lo estuviese indicando. Pronto, su cola empezó a brillar de blanco mientras acopiaba energía potencial elástica en la misma, pero su oponente aumentó la presión de su agarre al notar esto, sometiéndole gracias a su mayor fuerza física.
 
Dándose cuenta de que debía ser más listo y flexible, intentó emplear un ataque eléctrico, pero éste apenas dañó a la dragona y no la paralizó como esperaba, por lo que debía pensar en algo más. Los ataques de sus propios tipos eran mucho más fuertes que los de sus compañeros de equipo… incluyendo al tipo que le hacía distinto a ellos, ese por el que Ibuki tenía especial cuidado cuando le acariciaba. No podía culparla, él mismo aún desconocía la potencial real de su propio veneno, así que quizá era el momento de descubrirlo. Disimuló su intención al emitir un hálito helado, ocasionando que Dragonair se retorciese para evitar que éste le rozase y mermase su velocidad, con lo que Seiryuu quedó mirando hacia el techo; aprovechó ese breve instante para expectorar una gran cantidad de pinchos violáceos que no tardaron en caer sobre el suelo y la piel de la perpleja dragona, envenenándola en el acto, con lo que la presión de su Constricción empezó a disminuir. A pesar de tal revés, el brillo de seguridad en los ojos de Shiori no pareció desvanecerse.
 
—¡Pulso Dragón! —indicó Ibuki con presteza, no queriendo dar a su aprendiz la ocasión de conseguir aquello que se hubiese propuesto.
—¡Cola Dragón! —ordenó ésta de pronto, con una sonrisa de oreja a oreja; en realidad, ya había logrado su cometido.
 
Dragonair fue rápida en soltar su oponente para dejarlo caer y aprovechar su capacidad de vuelo para eludir esa gran esfera de energía, tras lo cual lo estrelló contra el suelo con un azote de su cola cubierta de una escamosa estela azul en pleno vientre. El efecto secundario de ese ataque obligó a Seiryuu a volver a su Poké Ball, mientras las manchas violáceas sobre la piel de la dragona se extendían cada vez más.
 
La presión se había trasladado a Ibuki, quien estaba forzada a revelar a su tercer Pokémon para ese combate; no cabía duda de que su aprendiz estaba siendo un hueso muy duro de roer. No tardó mucho en decidirse por Tenryuu, por su capacidad de luchar en cualquier terreno y su Velo Sagrado; así, la liberó con un ágil movimiento de mano, mientras su congénere serpeaba en el aire, analizándola con recelo. Era evidente que tenía más alcance y fuerza física, pero no por ello iba a dejarse amilanar… iba a derrotarla con su mayor astucia.
 
Tras el anuncio de reanudación de la batalla, la Dragonair de Shiori no tardó en expectorar masas viscosas de color púrpura que la otra evitó mientras volaba a toda velocidad y se cubría de su Velo Sagrado, como todo el mundo esperaba. Sin embargo, la dragona más joven no dejó de expelerlas, sólo para que éstas acabasen manchando el suelo alrededor de la piscina de ese color tan pútrido y desagradable. Shiori no la detuvo, lo cual hizo recelar a Ibuki, en particular porque el veneno hacía cada vez más mella en su propia Pokémon.
 
—¡Danza Dragón! —indicó Ibuki, siendo cauta y preparándose para los otros Pokémon que Shiori aún tenía disponibles una vez que derrotase a su Dragonair; en particular, le preocupaba Jynx, pues a pesar de su cansancio era naturalmente más rápida que Tenryuu y podría darle los mismos problemas que a Kouryuu.
—¡Ciclón! —ordenó prestamente la retadora, no queriendo traer de vuelta a Seiryuu con una Cola Dragón.
 
Tenryuu hizo alarde de su destreza aérea al utilizar su danza mística para eludir la enorme tromba esmeralda que su congénere había generado con un potente gruñido. Sin embargo, no tardó en verse sorprendida por otras más delgadas perpendiculares a la primera, las cuales la otra dragona iba liberando desde su boca con mucha más rapidez, aunque esto le supusiese un denuedo mayor. Más de uno no pudo evitar preguntarse cuándo la Dragonair de Shiori había aprendido a hacer una variación de ese ataque mientras ese caótico cruce de corrientes de aire dañaba moderadamente a Tenryuu. A pesar de ello, ésta consiguió consolidar su incremento de ataque y velocidad cuando su oponente se vio forzada a detener su ofensiva por una tos seca y profusa, aparentemente habiendo llegado a su límite por culpa del veneno.
 
—¡Acábala con Cola Férrea! —indicó Ibuki, sabiendo que no podía fiarse de Shiori, incluso en esa situación.
—¡Niebla y Descanso! —mandó prestamente la retadora, habiendo esperado que Tenryuu se lanzase directamente al ataque.
 
Junto con la tos, la intoxicada dragona expelió una espesa niebla negra que interceptó a su congénere y anuló sus incrementos; aun así, esta última se forzó a volar a toda velocidad para asestarle un fuerte coletazo antes de que pudiese sumirse en un sueño reparador. Para su gran sorpresa, al golpear un costado de la otra Dragonair sintió cómo su propia cola se entumecía, como si hubiese atizado una densa plancha de acero, mientras un muro invisible se acababa de romper con algunos chispazos azules, el Reflejo que Jynx había empleado minutos atrás. Shiori sonrió al ver a su Pokémon resistir ese ataque y dejarse caer suavemente al suelo tras haberse quedado dormida, con lo que recuperó toda su energía y curó su envenenamiento.
 
Ibuki habría hecho un comentario irónico de no ser porque intentaba buscar una forma de superar el considerable aumento de defensa que la Escama Especial de su oponente le daba, incluso ya sin el Reflejo. Sonrió, sabiendo que si Shiori había esperado tanto para ello era para devolverle el golpe anímico que había intentado asestarle previamente; no dudaba de que aún tuviese más sorpresas para ella, y aun así decidió probar su suerte.
 
—¡Danza Dragón! —indicó prestamente.
 
Pero Shiori no respondió, si bien toda su atención seguía puesta en su propia Dragonair. La otra levantó el vuelo y volvió a ejecutar una serie de gráciles piruetas, pero tuvo que forzarse a evadir un súbito Ciclón escupido por su par, quien había alzado la cabeza a pesar de tener los ojos cerrados. Danot no tardó en reconocer esto como el ataque que el Lapras de Yanagi había empleado durante su batalla en Chouji, aquel que permitía a un Pokémon usar aleatoriamente sus otras técnicas mientras estaba dormido. A esto siguió un torrente de llamas que Tenryuu sorteó con facilidad, al haber alcanzado ya el nivel uno de su técnica de aumento, por lo que se abalanzó sobre su rival con su Cola Férrea mientras seguía evitando adeptamente sus ataques. No obstante, su esfuerzo fue en vano, pues su oponente volvió a dormirse para reparar el daño recibido y asegurar la activación de su habilidad, tras lo cual circundó a Tenryuu con su Niebla, anulando nuevamente sus incrementos.
 
—¡Dragoaliento! —optó Ibuki por la vía especial, mientras Tenryuu eludía una abrupta Cola Dragón.
 
La dragona mayor exhaló una potente ráfaga de aliento que golpeó de lleno a su par, pero no le hizo tanto daño como esperaba; aunque decente, su ofensiva especial no se comparaba a su desempeño físico. Para más inri, su némesis expelió Ciclones que bloquearon sus siguientes Dragoalientos, para gran alivio de Shiori, quien agradecía no estar enfrentando a una Pokémon de ofensivas más equilibradas, como Kiryuu. A pesar de la presión, Ibuki mantuvo su expresión serena, lo que acabó de confirmar a su retadora que no podría quebrarla como solía hacer con contrincantes más impacientes; sin embargo, todavía podía sorprenderla antes de que pudiese recuperar el dominio del combate.
 
—¡Insiste con Cola Férrea! —indicó Ibuki con firmeza, dejando ver que a pesar de todo aún estaba en control de la situación.
 
Más de uno supuso que quería intentar disminuir la defensa de Dragonair con una retahíla de esos ataques, aunque una inoportuna Niebla haría todo ese esfuerzo inútil. Aun así, Tenryuu empezó a dar estoques con su cola endurecida mientras hacía lo posible para eludir Ciclones y Lanzallamas prácticamente a quemarropa; en cambio, las técnicas disruptivas de su par eran oportunidades de oro para desgastarla sin demasiado riesgo.
 
No pasó mucho rato para que la Pokémon de Shiori despertase y se alejase prestamente, volviendo a usar su Descanso al no recibir nuevas indicaciones. Deteniéndose un instante para recuperar el aliento, Tenryuu se giró para ver a Ibuki a los ojos, quien sólo asintió; así, se lanzó en pos de su congénere, esquivando un Lanzallamas, para asestarle un coletazo en plena cara. Fue entonces que la cola de la Dragonair más joven empezó a brillar de color azul, justo lo que la Líder estaba esperando.
 
—¡Tenryuu, recíbela! —indicó abruptamente, para sorpresa de los espectadores y horror de Shiori, quien adivinó de inmediato sus intenciones.
 
Entendiendo que no era la Pokémon adecuada para esa situación, Tenryuu se dejó golpear por la cola de su par para ser devuelta en el acto a su Poké Ball por el efecto secundario de ese ataque. Ibuki agradeció en pensamientos su fe en ella a pesar del daño recibido y, sin dilación, liberó a Seiryuu, justo cuando el Velo Sagrado se desvanecía.
 
—¡Dragonair, despierta! —le imploró Shiori, sabiendo que ella misma había propiciado esa situación al depender completamente de la aleatoriedad del Sonámbulo; aunque al inicio había sorprendido a su maestra, ésta había podido revertir la situación al poner sus propias tácticas en su contra.
—¡Pulso Dragón! —ordenó ésta, dedicando a su aprendiz una mirada llena de respeto; la batalla aún no había acabado, pero sí la excelente participación de su dragona en la misma.
 
El hipocampo dejó ir un gran orbe de energía mística que su oponente ni siquiera notó en su estado. Tras un atronador estallido, ésta cayó al suelo con la piel ligeramente chamuscada, aunque era difícil decir a con certeza la diferencia entre un Pokémon dormido y uno debilitado, cosa para lo que los árbitros estudiaban concienzudamente. El encargado de esa batalla dedicó una mirada acuciosa hacia la caída, mientras Seiryuu se mantenía alerta, por si acaso estuviese fingiendo.
 
—¡Dragonair es incapaz de continuar! ¡La ronda es para la Líder y su Dragalge! —decretó finalmente, ondeando su banderín verde hacia el área técnica de los nombrados.
 
Keisuke vio cómo Shiori retiraba a su derrotada dragona y tragó saliva, sintiendo aún algo de inseguridad; ella lo notó y trabó miradas con él, dedicándole un travieso guiño. Aunque era cierto que le habría gustado derrotar a Tenryuu con su propia Dragonair, ésta y Jynx ya habían hecho lo que necesitaba. Era el momento de que su as para ese combate demostrase todo lo que podían hacer.
 
—¡Acabemos con esto, Golduck! —exclamó con confianza al liberar a su tercer Pokémon.
 
Un pato antropomorfo de fino plumaje azul hizo su aparición delante de Shiori, dedicando una confiada mirada a Seiryuu, quien le devolvió una aburrida, intentando provocarlo. La única reacción que consiguió fue que éste negase con una de sus agudas garras mientras torcía su pico de color crema en una mueca burlesca, incluso cuando varias finas púas moradas volaron hacia él a toda velocidad para envenenarlo.
 
Para más de uno se hizo increíble ver a un Pokémon tan confiado delante de la Líder más fuerte de Johto, pero Ibuki sonrió sin más. Sabía de primera mano lo fuerte que era ese Golduck y quería experimentar qué tanto había mejorado desde la última vez que lo enfrentó.
 
—¡Carga Tóxica! —indicó, dando a su aprendiz una cucharada de su propia medicina.
—¡Anegar! —respondió Shiori, resignándose a que Golduck tuviese ya un límite de tiempo en esa batalla.
 
El hipocampo escupió un chorro de una sustancia pegajosa e insalubre de color verde limo, pero su rival demostró que sus extremidades palmeadas no eran un impedimento para correr en tierra y eludirlo con facilidad gracias a su mayor velocidad, tras lo cual escupió un amplio chorro de agua de tono zafirino. Seiryuu fue incapaz de esquivarlo y empezó a brillar del mismo color, pero esto no le impidió volver a expectorar aquella desagradable sustancia; sin embargo, ese segundo ataque fue considerablemente más débil que el anterior, a causa de su cambio de tipo y lo dependiente que su habilidad era de esto.
 
—¡Ahora, Tóxico! —ordenó Shiori, quitándose por fin el clavo de todos los problemas que ese Dragalge le había dado previamente.
—¡Escaldar! —contraatacó Ibuki, aprovechando la táctica de su aprendiz para darle nuevas preocupaciones.
 
Golduck escupió una masa viscosa violeta, mas su oponente respondió con un disparo de agua hirviente mucho más potente que el empleado en su batalla contra Jynx, el cual disolvió el veneno y amenazó con dañar al pato, quien lo sorteó por poco y retrocedió. Seiryuu no tenía problemas en manipular el agua, había sido uno de sus elementos antes de evolucionar, por lo que se aprestó a disparar de nuevo a pesar de la distancia.
 
—¡Psíquico, como lo practicamos! —ordenó Shiori con tono misterioso, con lo que los ojos rojos del pato se cubrieron de un brillo cerúleo.
 
Más de uno no pudo evitar preguntarse por qué no había ordenado dicho ataque antes del cambio de tipo, cuando habría sido más efectivo. Por su parte, Ibuki esperaba que su aprendiz intentase devolver ese Escaldar, pero para gran sorpresa de todos, varios proyectiles viscosos confluyeron en la posición de Seiryuu y lo intoxicaron con la mitad de los Tóxicos que Dragonair había desplegado a los alrededores de la alberca. Shiori sonrió conforme, habiendo esperado usar todo aquello contra Tenryuu, pero no habían tenido más opción que revelar ese as bajo la manga.
 
—No puedo descuidarme con ella ni por un instante —admitió Ibuki para sí misma, con una sonrisa de resignación—; ¡Viento Hielo! —ordenó, queriendo disminuir esa movilidad que tanta ventaja daba a Golduck; a fin de cuentas, ambos ya estaban afectados por el veneno.
—¡Rayo de Confusión! —indicó prestamente Shiori, sintiéndose por fin libre de utilizar todo el potencial de sus Pokémon.
 
Seiryuu volvió a expeler una gélida brisa hacia su contendiente, quien saltó para intentar esquivarla, pero ésta igualmente alcanzó sus pies mientras sus ojos se llenaban de un tétrico fulgor púrpura que salió disparado hacia los de su rival. Éste lo recibió de lleno, con lo que su juicio empezó a nublarse y comenzó a ver múltiples imágenes de su rival, las cuales sufrieron transformaciones sumamente grotescas: filosos colmillos que sobresalían de sus picos llenos de una espesa y ácida saliva, enormes cuernos llenos de pinchos, ojos negros inyectados de sangre que parecían clamar su alma y aguzadas garras de dos palmos que harían lo mismo con su carne. Sintiéndose en un pánico como nunca había sentido, el dragón empezó a desplegar ataques al tuntún, mientras esas ilusiones seguían acercándose, inafectadas por los mismos. Uno de esos patos demoníacos no tardó en asirlo por detrás y ejercer una gran presión que no le dejaba moverse. En realidad, Golduck había aprovechado su desorientación para emplear su Psíquico para alzarlo en el aire y aprestarse a lanzarlo fuera de la piscina, mas fue interrumpido por un rayo carmesí; Ibuki había decidido retirarlo, sabiendo que esa era una batalla perdida y sin intención de dejarlo sufrir más, incluso si eso significaba dar menos tiempo a que el veneno afectase a Golduck.
 
—¡La Líder retira a Dragalge! ¡La victoria de esta ronda es para la retadora y su Golduck! —anunció el réferi, ondeando su banderín rojo hacia el área técnica de Shiori.
 
Ésta dejó ir un suspiro de alivio. Por fin se había librado de ese molesto Pokémon y sólo quedaba una Tenryuu bastante tocada por el daño recibido previamente. Vio a sus compañeros comentar lo ocurrido con diversos grados de emoción, pero a quien buscó con la mirada fue a Keisuke, quien parecía algo más distendido que antes. Sintió que el corazón se le aceleraba un poco, por lo que volvió a centrarse en ganar la batalla, para intentar arrancar de cuajo la duda que había notado en él. No podía dejar que su rival se dejase amilanar por una situación así, pero para esto, primero debía hacerse con la victoria.
 
—¡Velo Sagrado! —ordenó Ibuki tras la reanudación del combate, queriendo mantener la única ventaja que aún tenía.
—¡Anegar! —respondió su aprendiz, habiendo previsto esto.
 
A pesar de sentir cómo el veneno le quemaba las entrañas, Golduck se dio maña para acercarse lo suficiente y disparar su peculiar chorro de agua zafirina que cayó como una fuerte lluvia sobre Tenryuu, cuyo efecto no podía ser evitado por su recién conjurado Velo Sagrado.
 
—¡Torbellino! —indicó Shiori, queriendo limitar por completo la movilidad de la dragona.
—¡Ciclón! —ordenó Ibuki, con un marcado énfasis que Tenryuu comprendió enseguida.
 
Golduck alzó altivamente una garra mientras su cuerpo brillaba de azul, con lo que generó una espiral de agua que no tardó en lanzar hacia su oponente, quien respondió generando una tromba de viento verdemar que bloqueó su ataque. Para su sorpresa y la de Shiori, ese choque de ataques les obstaculizó ver las otras de desplazamiento horizontal que una cansada Tenryuu generó, imitando lo que su congénere había hecho varios minutos antes.
 
La sorpresa al ver la facilidad con la que la dragona había copiado esa variación de ataque fue general, si bien era algo factible, considerando su mayor experiencia. El pato hizo lo posible para eludir esos feroces vientos mientras procuraba mantener su movilidad y concentración a pesar del veneno, y cuando tuvo la oportunidad, dirigió una garra hacia su oponente mientras sus ojos brillaban de color azul, con lo que todos esos Ciclones desaparecieron de inmediato. La Anulación había probado una vez más ser una técnica providencial para quien contase con ella.
 
—¡Dragoaliento! —insistió Ibuki en emplear ataques especiales, procurando que Tenryuu mantuviese su distancia de ese sagaz Golduck.
—¡Psíquico! —contraatacó Shiori, aplicándose por completo a ganar.
 
La potente ráfaga de aliento fue detenida a pocos centímetros del concentrado pato, quien no tardó en devolverla con un súbito movimiento de sus manos palmípedas. Éste sonrió con confianza, recordando que en su primer encuentro había sido incapaz de contener tal ataque. Sin duda había mejorado mucho desde entonces, y muchísimo más desde que conoció a Shiori, la única que había confiado en él para convertirlo en el gran luchador que era ya, uno capaz de restringir en gran medida los ataques de sus contrincantes.
 
—¡Carga Dragón! —indicó finalmente Ibuki, decidida a que Tenryuu no volviese a quedar limitada a usar su Danza Dragón por efecto del molesto Otra Vez de Golduck, una equivocación de su primera batalla contra éste que no pensaba volver a cometer.
—¡Torbellino! —indicó Shiori, intentando dañar lo más posible a la dragona antes de que el veneno debilitase a su propio Pokémon.
 
Sin el incremento típico de la Danza Dragón y el cambio de tipo por el Anegar, ese embate se hizo mucho más manejable para el pato, quien lo encajó como pudo mientras generaba un vórtice de agua en torno a su contendiente. Así, empleó sus últimas fuerzas para golpearla con sus ondas telequinéticas, arrojándola con violencia al suelo cercano al borde de la piscina, tras lo cual hincó una rodilla en el suelo y tosió con expresión de dolor mientras intentaba mantener ese ataque. Sin embargo, esto no impidió a Tenryuu expeler una fuerte ráfaga de aliento que golpeó del lleno el pecho del palmípedo y lo hizo caer finalmente derrotado.
 
—Sólo le queda Jynx, y ahora no tiene ataques efectivos contra la Dragonair de la maestra —comentó un preocupado Keisuke, mientras el réferi decretaba la victoria de Tenryuu.
—No es como esto fuera a detenerla; tranquilo, no creo que vaya a perder por esto —trató de animarle Danot, entendiendo su temor; él también quería que sus amigos le acompañasen a la Conferencia Plateada.
—Es ahora cuando Shiori debe demostrar que no es una más del montón —intervino Yofuu, curioso ante cómo se desarrollaría aquello.
 
La retadora no tardó en liberar a Jynx, sabiendo que estaban cerca de su objetivo, tras lo cual las Púas Tóxicas que Seiryuu había dejado hicieron efecto. Dirigió una mirada respetuosa y llena de confianza hacia su maestra; estaba muy agradecida por todo lo que había aprendido con ella y los demás, pero éste debía ser el adiós si acaso quería crecer como Entrenadora.
 
—¡Sorpresa y Beso Drenaje! —indicó ipso facto tras la reanudación del combate, queriendo ganar algo de tiempo.
—¡Bloquéalo con Cola Férrea! —contraatacó Ibuki, esperando que Tenryuu pudiese tener la suficiente velocidad de reacción para lograrlo.
 
Sin embargo, no le sirvió de nada. A pesar de estar tan maltrecha como Tenryuu, Jynx fue capaz de atravesar en un parpadeo la distancia entre ambas y darle una bofetada doble que la dejó amedrentada, tras lo cual le plantó un húmedo beso en el vientre para robar buena parte de su vitalidad, a pesar de ocasionar daño neutral. Esto le permitió tener el suficiente margen para eludir un azote de la endurecida cola de su oponente.
 
—¡Reflejo y al agua! —indicó prestamente Shiori, queriendo atenuar el daño recibido para que Jynx pudiese alargar su tiempo en el campo; sonrió satisfecha, pues su maestra la estaba llevando a nuevas alturas al forzarla a superar su propio estilo de batalla.
—¡No lo permitas! ¡Lanzallamas! —replicó ésta, intentando pillarla al vuelo antes de que se alejase demasiado.
 
Jynx llevó sus manos al frente para generar su égida y saltó a tiempo al agua para sortear ese torrente de fuego; ese húmedo contacto alivió algo más su menguante vitalidad, al sentir que el veneno comenzaba a nublar sus sentidos. Se sumergió para esquivar otro Lanzallamas, pero éste sólo fue una distracción que permitió a Tenryuu alejarse y emplear su Danza Dragón, preparándose para un ataque que podría ser definitivo.
 
—¡Usa Psíquico en lo que queda del Tóxico! —ordenó prestamente Shiori.
 
Y con esto, las manchas violáceas que aún quedaban en torno de la alberca se alzaron con la voluntad de Jynx, tomando la forma de afiladas lanzas que ésta no tardó en aventar hacia su oponente. A pesar de saber que no podrían envenenarla, ésta las evitó con gráciles piruetas, queriendo evitar el daño físico que podrían ocasionarle en esa forma… pero fue entonces que su Velo Sagrado se desvaneció. Ibuki se planteó por un instante volver a ordenarlo, pero creyó que esto sólo daría a su retadora tiempo para contraatacar; debía acabar esa batalla ya.
 
—¡Carga Dragón! —ordenó finalmente, pues Jynx difícilmente podría esquivarlo en el agua, además del posible amedrentamiento en caso de que lo resistiese.
—¡Protégete con el veneno! —indicó Shiori, siendo también consciente de que el final del combate se acercaba.
 
La Pokémon de hielo no tardó en situar toda esa masa viscosa delante de sí, a modo de un muro violeta que bloqueó el paso de Tenryuu gracias al poder añadido del Psíquico. La dragona pudo sentir cómo esa sustancia se filtraba por sus poros y la envenenaba mientras porfiaba para avanzar; era como intentar atravesar una tela lo suficientemente elástica para contener su acometida, y aunque su habilidad se activaba para librarla de esas toxinas, de poco le servía al estar rodeada de las mismas. A pesar del cansancio, finalmente pudo abrirse paso mientras sus aumentos se esfumaban junto a una capa de piel que se llevó lo último del veneno… sólo para chocar contra el Reflejo de Jynx, instante que ésta aprovechó para usar su Beso Amoroso y dormirla enseguida, mientras ella misma procuraba mantener la conciencia. Así, la Dragonair cayó rendida sobre la superficie del agua, dando a la retadora la apertura que buscaba.
 
—¡Tenryuu, despierta! —la llamó Ibuki, sabiendo muy bien qué vendría a continuación.
—¡Comesueños! —ordenó Shiori, aprovechando al máximo esa oportunidad de oro.
 
Jynx llevó una mano al frente mientras se rodeaba de un aura rosácea, con lo que emitió una proyección traslúcida de sí misma hacia la durmiente dragona. Al contacto con ésta, la hizo brillar del mismo color y drenó rápidamente su energía, con lo que su usuaria comenzó a verse bastante más lozana. Sin embargo, esos hilos de energía se cortaron súbitamente cuando los clamores de Ibuki por fin alcanzaron a Tenryuu, si bien ésta ya se encontraba al borde del desfallecimiento.
 
—¡Ya casi las tenemos, Jynx! ¡Rayo de Hielo! —exclamó Shiori a viva voz, queriendo darle ese empuje extra que podría darles por fin la victoria.
—¡Lanzallamas! —respondió Ibuki, más que satisfecha con ese combate; aunque una parte de sí misma quería ganarlo a como diese lugar, la otra deseaba que fuese su aprendiz quien se alzase con la victoria.
 
Hielo y fuego colisionaron en medio de la alberca, con ambas Pokémon al límite de sus fuerzas y siendo el aliento de sus respectivas Entrenadoras lo único que les permitía mantener la conciencia. Y por uno de esos inesperados giros del destino, una súbita tos propiciada por el veneno hizo que Jynx se hundiese en el agua, quedando su cabello chamuscado por el fuego, pero propiciando que el líquido entre ella y su rival se congelase antes de golpearla a la altura de la quijada, con lo que finalmente cayó rendida. La Pokémon humanoide trepó como pudo sobre esa capa de hielo mientras sentía que el veneno se llevaba ya lo último de sus fuerzas.
 
—¡Dragonair no puede continuar! ¡La victoria del combate es para la retadora y su Jynx! —decretó firmemente el réferi, intentando disimular una sonrisa de satisfacción con tal resultado.
 
Habiendo escuchado estas palabras, esta última se giró hacia su Entrenadora con una gran sonrisa de satisfacción; tras tantas dificultades y trabajo duro, finalmente habían superado ese escollo tan duro… por fin sentía que había logrado hacer algo distinto a decepcionar a quienes le rodeaban, con lo que se permitió caer en los brazos de la inconsciencia, contenta de haber correspondido de algún modo el amor y la confianza que su humana le había brindado desde que el día que se conocieron.
 
El anuncio causó que Keisuke y Seiko se abrazasen y diesen saltitos de felicidad, mientras que los demás fueron algo más comedidos en mostrar su alegría por la vencedora. Tanto ésta como la Líder guardaron a sus Pokémon tras agradecerles su encomiable esfuerzo, tras lo cual se acercaron al réferi para el apretón de manos de rigor. Shiori prácticamente no cabía en sí misma, ¡por fin había derrotado al mayor obstáculo que había tenido en toda su carrera como Entrenadora!
 
—Felicidades, por fin lo has logrado —la elogió Ibuki con una sonrisa sincera, recordando claramente cómo Shiori le había pedido ser su estudiante: declarando que quería hacerse más fuerte para derrotarla, sin ningún reparo o secretismo en cuanto a sus intenciones.
—No podría haberlo conseguido sin mis Pokémon ni lo que aprendí aquí de todos ustedes —reconoció ésta con humildad y profundo agradecimiento, dirigiendo una mirada de soslayo a sus compañeros.
—Además de tu propio esfuerzo, así que porta esto con orgullo —expresó solemnemente, tras lo cual le otorgó su medalla Rising.
 
Tras registrarla en el sistema del domo negro y recuperar su Pokédex, Shiori volvió con los demás para regocijarse de su triunfo mientras Ibuki iba a dejar a sus Pokémon en la máquina restauradora, sabiendo que su día de batallas apenas empezaba. Sonrió al volver y ver a todos ellos platicar animadamente; cosas así hacían que su trabajo realmente valiese el esfuerzo. Fue entonces que cayó en que, con lo ocurrido, Shiori había dejado de ser su aprendiz… ya no tenía que existir esa barrera de respeto; aquello podría ser una gran oportunidad para algo más.
 
Al ver a su maestra volver, Keisuke se dispuso a dirigirse al campo de batalla, a pesar de tener aún algunas dudas respecto a usar a su Dragonair en esa batalla. Sin embargo, antes de que pudiese dar un paso más, Shiori se interpuso en su camino.
 
—¡Ve a darlo todo! ¡No te perdonaré si no vas a la Conferencia Plateada conmigo! —clamó con tono autoritario—. ¡… y los demás, claro! —se apresuró a añadir tras percatarse de lo que había dado a entender, intentando ocultar el rubor que había llenado sus mejillas; así, se apuró en volver con sus compañeros, quienes los veían con una mezcla de curiosidad y diversión por parte de los más avispados.
 
Keisuke sólo pudo atinar a sonreír mientras negaba, pues esa sinceridad y espontaneidad de Shiori la habían dejado en evidencia a pesar de sus mejores esfuerzos para disimular lo que sentía. Pero era justo lo que necesitaba para quitarse sus últimas hesitaciones, sobre todo tras lo que ya había hecho. Le había dejado claro lo mucho que podía hacer con su propio dragón, su magnífico desempeño en el agua, además de hacerle saber por adelantado a qué Pokémon se enfrentaría. Aun así, no iba a ser sencillo, pero no lo habría querido de otra manera. No sólo iba a conseguir lo mismo que Danot, Akari y Shiori, sino que iba a ganar a su manera, con los Pokémon que había entrenado con todo su esfuerzo.
 
Mientras el réferi hacía el discurso inicial de cada batalla oficial, Danot vio en su Pokégear que eran casi las diez y cuarto; la batalla de Shiori se había extendido mucho, dado su estilo de combate. Suspiró, suponiendo que la de Keisuke sería más corta y no habría quejas de parte de ningún retador ese día. A diferencia de las ligas regionales, los desafíos de Gimnasio no tenían más límite de tiempo que el que el Líder determinase; pero ya se preocuparían por tiempos de batalla restringidos cuando Keisuke hubiese ganado su medalla.
 
Tras el anuncio del inicio del combate, Ibuki se aprestó a liberar a Kiryuu. La gran dragona cuadrúpeda de macizas escamas azules azotó el suelo con su larga cola un par de veces y fijó sus pequeños ojos en el retador, sorprendiéndose de encontrar una cara conocida. Le sonrió con confianza, dejando ver parte de sus afilados colmillos, instándole a mandar lo mejor que tuviese contra ella mientras batía sus alas, preparándose para levantar el vuelo en cualquier momento; sin duda, su aplomo había crecido considerablemente tras su evolución. No era para menos, dados su potencial ofensivo en ambos espectros y su habilidad, la cual aminoraba la potencia física de sus oponentes al ser liberada. Todos estaban inquietos por esto, pues Ibuki había reservado a aquella Pokémon especialmente problemática para Keisuke… todos menos Tsurio, quien sonreía tranquilamente, recordando todos los repasos de estrategia que había tenido con su amigo desde su primera derrota a manos de la Líder.
 
—Tranquilos, estará bien… confío en él —expresó con seguridad, a lo cual todos asintieron.
 
Shiori apretó los puños, clavándose las uñas en las palmas, sabiendo que no podía hacer mucho más por Keisuke. Que cumpliese con su promesa de ir juntos a la Conferencia Plateada dependía exclusivamente de su esfuerzo y habilidad con los Pokémon.
 
—¡Adelante, Empoleon! —el retador liberó a su primera elección con un lanzamiento largo, cerca de la piscina.
 
El gran pingüino emperador hizo su aparición en el campo, gorjeado con fuerza mientras extendía sus amplias y fuertes alas, exhibiendo tres aguzadas garras en cada una, si bien el filo de esas extremidades era tan o más cortante. Al cruzar miradas con su oponente, la habilidad especial de esta última se activó, intimidándolo y haciéndole retroceder un poco… sólo para que Empoleon avanzase con decisión mientras sus músculos se fortalecían y su mirada dejaba ver un brillo de evidente orgullo.
 
—Bien jugado, Keisuke —pensó Ibuki al esbozar una sonrisa de satisfacción, suponiendo que Tsurio había jugado un rol fundamental en la elección de su equipo para esa revancha; esa habilidad, Competitivo, había aprovechando la Intimidación de Kiryuu para darle en bandeja de plata un incremento de ataque.
 
La sorpresa fue general, mientras Tsurio se hinchaba de orgullo por su acertada sugerencia de hacía unos días, justo cuando el réferi indicó el inicio del combate. Empoleon se lanzó como un misil hacia su oponente al cubrirse de agua, pero ésta lo eludió al alzar el vuelo y comenzar su Danza Dragón por indicación de Ibuki. Sabiéndose más lento, se valió de su Agilidad para correr por el campo cada vez con mayor velocidad, disparando de tanto en tanto haces de luz plateada que Kiryuu esquivó por escaso margen, dada su masiva forma. No obstante, ésta era engañosamente aerodinámica, como confirmaron las elegantes piruetas con las que sorteó los siguientes ataques, cada vez con más soltura.
 
—¡Avivar! —ordenó Keisuke, al haber consolidado ya la velocidad de su Pokémon, aunque no poder despegarse del suelo por demasiado tiempo les suponía un problema importante; aun así, se dispuso en dar al menos un buen golpe a esa Salamence antes de considerar siquiera en hacer una sustitución.
 
Empoleon se detuvo a dar un fuerte aplauso con sus imponentes alas, ocasionando que su potencia física y especial aumentasen en simultáneo mientras era rodeado por una tenue aura rojiza, mientras su oponente consolidaba ya el nivel dos de su Danza Dragón, con pequeños dragones de energía recorriendo la estela azul que la rodeaba. Ambos Pokémon intercambiaron miradas desafiantes; estaban listos para comparar sus fuerzas.
 
—¡Demolición! —indicó Ibuki, habiendo deseado contar con tal ataque en su batalla contra Shiori; tendría que buscar opciones para sus otros Pokémon, pero ya tendría tiempo para esto después del combate.
—¡Ala de Acero! —exclamó Keisuke, sin dejarse avasallar por la presión.
 
Kiryuu descendió a toda velocidad con una garra en alto, valiéndose de la gravedad para acrecentar la potencia de su ataque, pero se topó con la sólida ala del pingüino, quien resistió el golpe mientras sentía sus patas palmípedas hundirse en el suelo; así, se dispuso a asestarle un aletazo en la cabeza por el flanco contrario, sólo para ser bloqueado por la garra libre de la dragona. Ésta no tardó, por indicación de su humana, en emitir una tórrida exhalación en la faz de su contrincante, quien no tardó en neutralizarla con un disparo de agua a presión que echó varios metros atrás a Kiryuu, dándole el espacio necesario para propinarle un par de tajos en el vientre, dejándole un par de cortes poco profundos gracias a lo gruesas que eran las escamas que lo protegían. Sin embargo, esto no aplacó el enojo de la Salamence, quien le largó un azote de su prominente cola, una variación del ataque Demolición que llevaba practicando desde su evolución.
 
—¡Danza Dragón! —indicó Ibuki, sabiendo ya lo dura que era la defensa de ese Empoleon, uno de los Pokémon más resistentes de su aprendiz.
—¡No la dejes! ¡Ventisca! —ordenó éste enseguida, mientras su Pokémon hacía lo posible para mantener sus incrementos.
 
Y Kiryuu sintió miedo por primera vez durante el combate, cuando percibió cómo el borde de su ala izquierda era rodeaba por una capa de hielo tras el potente gruñido del pingüino que precedió a una gélida corriente de aire y nieve. Atiesó sus alas como Ibuki le había enseñado a hacer en esos casos, con lo que éstas adquirieron la consistencia del acero, y reanudó su danza mística tras alejarse lo suficiente.
 
—¿Por qué no ha usado eso antes? —cuestionó Yofuu, refiriéndose al instante en que esos dos habían trabado extremidades.
—Probablemente porque no habría podido bloquear el fuego —conjeturó Seiko, a pesar de no estar del todo segura.
—O quizá está intentando amedrentarlas para que no ataquen de cerca —intervino un muy seguro Tsurio, si podía fiarse de lo que había observado del carácter del Empoleon de su amigo.
—No parece algo que Keisuke haría… pero podrías tener razón —terció Shiori, un poco más tranquila al ver que el aludido se estaba manteniendo tranquilo a pesar de la presión.
 
Danot se mantuvo en silencio, pensativo. Sospechaba que Ibuki se estaba preparando para un ataque contundente, pero cuál podría permitirle atacar efectivamente sin caer presa de una Ventisca a quemarropa… ahogó un grito al recordar qué ataque le parecía haber visto practicar a Kiryuu tras su evolución, cosa que explicaría por qué estaba enfocándose en los incrementos.
 
Mientras tanto, Empoleon volvía a valerse de su Agilidad para mantenerse a la par de su contrincante y acosarla con rayos luminosos que disparaba desde su pico, pero ésta los eludía cada vez con más facilidad y elegancia.
 
—¡Avivar! —ordenó Keisuke tras notar cómo el aura rojiza en torno al pingüino empezaba a menguar; al menos tenía la tranquilidad de saber que el incremento por Competitivo duraría un poco más, al ser uno conferido por su habilidad.
 
Empoleon volvió a dar otro aplauso y vivificó el halo que le rodeaba, precisamente en el instante en que Kiryuu se lanzó como un misil hacia él. Creyendo que no había hecho caso a su advertencia previa, dejó escapar un gran gruñido mientras generaba un viento helado cargado de nieve que la dragona eludió con un bucle interior para dirigirse hacia el suelo con sus patas listas para impactarlo.
 
—¡Terratemblor! —ordenó Ibuki, esperando que con su potencia amplificada bastase para noquear a su blanco.
 
No esperarse ese ataque costó a Empoleon y Keisuke que el primero recibiese de lleno el impacto de la onda expansiva y, por tanto, un daño considerable, si no definitivo.
 
—¡Vamos, Empoleon! ¡Puedes soportar eso y más! —le arengó el retador, a quien también le costaba mantenerse en pie por culpa de esas intensas vibraciones.
 
Arreado por esas palabras, el pingüino dio un gran gorjeo al haber resistido por poco dicho ataque gracias al muy oportuno aumento de defensa que le había brindado el uso previo de su Ala de Acero, mientras sentía que su fuerza aumentaba apreciablemente, aún en desmedro de su velocidad. Esto no le impidió lanzarse con un rápido y furioso Acua Jet que impactó a Kiryuu donde nacía su cuello, dejándola sin aire por un instante, el cual aprovechó para generar una Ventisca a quemarropa que congeló sus alas, impidiéndole así el vuelo. Con una expresión de suficiencia, Empoleon comenzó a atacar impetuosamente con sus filosas alas, contra las que la dragona se defendió con coletazos y torrentes de fuego, mientras intentaba sacudir las suyas para descongelarlas. Keisuke dejó a su Pokémon hacer, sabiendo que quería ganar con su poderío físico, estando muy orgulloso del mismo, pero habiendo reconocido el mejor momento para anular la ventaja aérea de su rival.
 
—Si tanto insisten en que no volemos… ¡Terratemblor! —indicó Ibuki en el acto.
 
Era muy consciente del deseo de ambos y lo respetaba, mas si querían ganar a su manera, tendrían que ser lo suficientemente fuertes para al menos poder derrotarla estando en ventaja. No dudó en dedicarles una sonrisa irónica, pues sin saberlo, Keisuke había anulado la habilidad de Kiryuu para recuperarse con su Respiro al haber congelado sus alas, partes imprescindibles para la ejecución de esa técnica. Sin duda, lo suyo era luchar por instinto más que preocuparse de los detalles más técnicos, como hacía Shiori.
 
—¡Chulería! —ordenó Keisuke, queriendo aprovechar todos los incrementos que tenían en su haber para emplear el ataque preferido de su Pokémon.
 
Kiryuu no tardó en producir una onda de choque al golpear el suelo con sus patas, pero su contendiente fue más rápido y dio un gran salto mientras se rodeaba de un aura oscura cuya característica más vistosa eran las largas púas que sobresalían por encima de su espalda, una por cada nivel de incremento que mantenía en ese instante. Estampó su ala derecha en la cara y hombro de Kiryuu con suficiente fuerza para derribarla y romper parte del hielo que apresaba sus alas; sorprendida y adolorida, respondió con un feroz Lanzallamas que no detuvo al ave de asestarle más golpes de esa técnica acumulativa, aun con las quemaduras que éste le produjo. Dos, tres, cuatro golpes más bastaron para que la dragona por fin mordiese el polvo, incapaz de volar o recuperar su energía. El orgulloso Empoleon se irguió cuán alto era, dedicando una sonrisa petulante a su rival… sólo para acabar colapsando por el daño de las quemaduras, al haber estado él mismo demasiado cerca de su límite.
 
—¡Salamence y Empoleon son incapaces de continuar! —decretó el réferi al extender sus banderines hacia ambas áreas técnicas.
 
Sus respectivos humanos los guardaron con presteza y agradecieron a su manera la gran batalla que habían tenido, aun cuando había sido bastante más violenta de lo que esperaban. Y era en estos casos en que el rol del Entrenador se hacía fundamental, para evitar que hubiese mala sangre en lugar del deseo de ganar sin dejar de respetar al oponente.
 
Ibuki no tardó en liberar a su siguiente Pokémon, Shouryuu, quien bufó con fiereza al verse en el campo de batalla. No era la primera vez que Danot lo veía, pero no podía evitar sentirse emocionado cada vez que presenciaba sus combates; por su parte, un más que entusiasmado Keisuke dejó salir a un formidable cocodrilo de escamas azules, las que contrastaban con las crestas rojas en su cabeza, espalda y cola, y fauces tan intimidantes como las del que sería su oponente. Era bastante más alto que éste a pesar de estar levemente encorvado, como si no le fuese del todo sencillo mantenerse erguido sólo con sus poderosas patas traseras; sus fornidos brazos y cola también eran de temer, si bien su expresión era mucho más alegre que feroz, a diferencia del expectante Garchomp.
 
—¿¡Cuándo fue que Croconaw evolucionó!? —inquirió a voces una muy sorprendida Shiori; aunque no dijeron nada, Danot, Seiko y Yofuu parecieron preguntar lo mismo con sus miradas fijas en el único que podría saberlo.
—Ayer, al final de la última práctica que tuvimos —respondió Tsurio con sus aires usuales, mientras se ajustaba las gafas.
 
Antes de que alguien pudiese decir o increparle algo (como quiso hacer Shiori), el anuncio del reinicio del combate llamó toda su atención.
 
—¡Avivar! —indicó prestamente Keisuke, sabiendo lo duro de pelar que sería ese oponente.
—¡Disparo Lodo! —ordenó Ibuki, al desconocer las nuevas capacidades del evolucionado Pokémon de su aprendiz.
 
Sintiéndose extasiado de enfrentarse a un oponente más masivo que él, Shouryuu escupió una serie de chorros de lodo mientras se aprestaba a acortar distancias con éste, quien dio una serie de aplausos que generaron una estela rojiza a su alrededor, abultándose así sus músculos y aumentando su concentración, tras lo cual se preparó para recibir al tiburón mientras evadía esos ataques y también acortaba distancias.
 
—¡Al agua! —mandó súbitamente Keisuke, con que Feraligatr eludió otro de esos viscosos disparos con un clavado digno de un nadador olímpico.
 
Shouryuu escupió algo de lodo, disgustado al ver que su contrincante rehuía de él. Miró de soslayo a Ibuki, quien negó con la cabeza, por lo que siguió disparando chorros de lodo que el saurio evitó al sumergirse o anuló con disparos de agua caliente que el tiburón sorteó también, intentando mantener la compostura.
 
Ibuki se mostró impertérrita, aunque en realidad estaba inquieta. Sabía que sus oponentes estaban provocando a Shouryuu, pues la urgencia de ganar no era suya… pero un combate en esas condiciones no era divertido, y sabía que el tiburón tenía poca paciencia contra rivales así. Por esto había preferido no enfrentarlo contra Shiori, pero no se había esperando que su otro aprendiz fuese a optar por un enfoque similar. No obstante, tenía opciones para obligarlo a salir del agua.
 
—¡Ciclón! —ordenó con presteza.
 
Medianamente satisfecho con ese comando, el tiburón dejó ir un gran gruñido para invocar una tromba de viento verdemar en medio de la piscina para arrastrar al cocodrilo fuera de ella. Feraligatr intentó dispararle más chorros de agua caliente, pero la corriente le hizo fallar por un margen considerable; intentó detener ese ataque con una gélida exhalación de viento, con el mismo resultado. Lo último que todos los demás pudieron ver fue cómo cruzaba los brazos y se preparaba para soportar esa correntada. Ibuki esperó con paciencia, sabiendo que un Pokémon tan pesado y con tanta fuerza física no sería tan fácil de someter; Shouryuu no era su atacante especial más fuerte, por lo que necesitaría tiempo para lograr su cometido.
 
La tensión creció conforme pasaban los segundos. Nadie esperaba que Feraligatr fuese a ahogarse, pero ciertamente no debía ser fácil nadar en esas aguas tan turbulentas… hasta que un misil de agua salió expelido de la misma, siendo bloqueado a tiempo por las garras y aletas cruzadas del tiburón, aunque ambos resintieron el impacto; los músculos de su contrincante se veían mucho más abultados que antes y sus colmillos, mucho más filosos. Sin dejarse asustar, Shouryuu lo empujó y se dispuso a hacerle sentir todo el poder de su Garra Dragón, sólo para ser detenido en frío por los puños llenos de cristales de hielo del saurio, con quien intercambió una serie de rápidos golpes hasta que un furibundo gancho por su flanco izquierdo lo mandó a volar hasta el otro extremo del campo. Se levantó con cierta dificultad, escupiendo un par de dientes ensangrentados que se le habían zafado tras semejante porrazo; estaba adolorido pero satisfecho por el desempeño de su rival, quien generó una Ventisca mientras se iba acercando poco a poco.
 
—¡Danza Espada! —ordenó en el acto Ibuki, suponiendo que Feraligatr debía haber hecho lo mismo mientras vadeaba el Ciclón.
 
Shouryuu apretó los dientes mientras cruzaba sus afiladas zarpas blancas, con lo que dio inicio a un brioso giro respecto a su eje sagital mientras se movía erráticamente por el campo, evitando por poco el viento y nieve que Feraligatr emitía.
 
—¡Acua Jet! —indicó Keisuke, sabiendo a qué se exponía, mas no podía dejar que el dragón equiparase la fuerza que había adquirido su propio Pokémon.
 
El cocodrilo se cubrió de una tenue capa de agua con la que rápidamente se lanzó del pos del tiburón, embistiéndolo con un salvaje cabezazo; no obstante, el giro de éste fue lo bastante fuerte y veloz para repelerlo, dañándole gracias a lo rugosas y duras que eran sus escamas. A pesar de ello, Feraligatr se reincorporó con una sonrisa confiada, habiendo conseguido lo que él y Keisuke querían.
 
—¡Puño Hielo! —ordenó este último, sabiendo que uno o dos golpes bien dados podrían tumbar a su oponente.
 
Ibuki se abstuvo de dar indicaciones y confió en el criterio de su Pokémon, quien seguía rotando para aumentar su poder de ataque, sabiendo que no corría el riesgo de ser congelado a causa de la habilidad del cocodrilo. Evitó el primer golpe de esos puños llenos de hielo con un rápido movimiento hacia su derecha, y luego con otro hacia su izquierda, inclusive una barrida de la cola endurecida de su oponente, hasta que al fin éste fue capaz de encajar un buen golpe a la altura de su pecho… o eso creyó, porque en realidad su puño había sido atajado por las garras y aletas cruzadas del tiburón, cuyos músculos lucían igual de tensos, mientras esos apéndices fulguraban de color metálico.
 
—¡No le des tregua! ¡Garra Metal! —indicó por fin Ibuki, sabiendo que un uso consecutivo de tal ataque podría darles una ventaja importante en caso de activarse su efecto secundario.
—¡Sigue con Puño Hielo! —le arengó Keisuke, confiando en que fuese capaz de romper ese bloqueo y asestar otro buen par de golpes a su contrincante.
 
Feraligatr ejecutó una serie de puñetazos helados que su oponente, equiparando su fuerza ya, bloqueó con certeros movimientos de sus garras y aletas endurecidos y fulgurando de color metálico. Pronto, los golpes del cocodrilo empezaron a perder fuelle, y sin manera de reavivar sus incrementos sin quedar a la merced del dragón, se aprestó a compensarlo del único modo que se le ocurrió: se lanzó a morder uno de sus brazos, haciéndose daño en el proceso por su piel rasposa y quedando al alcance de su otra garra. Shouryuu intentó forcejear y soltarse, mientras preparaba su otra extremidad para atacar y procuraba mantener la distancia de las de su oponente.
 
—¡Garra Dragón! —ordenó Ibuki, creyendo que ese sería el modo más efectivo de obligar a Feraligatr a aflojar su agarre; sospechaba lo que éste había querido propiciar con esa maniobra tan arriesgada.
—¡No lo sueltes! ¡Puño Hielo a discreción! —mandó Keisuke, agradecido por la valentía y capacidad de improvisación de su Pokémon.
 
Shouryuu encendió su garra derecha de un halo azul con la que laceró a su rival mientras procuraba eludir sus puñetazos gélidos, valiéndose de un ágil juego de pies para compensar la nula distancia entre ambos. Sin embargo, el cocodrilo lo sorprendió al lograr bloquear su zarpa con un brazo, y aunque fue incapaz de congelarlo, esa sensación de aterimiento era molesta a más no poder. Y fue con esa distracción que Feraligatr pudo propinarle un gancho al vientre, y otro, y otro, por más que cada golpe le hacía daño también. Desesperado, el dragón sólo atinó a dispararle una ráfaga de aliento sulfuroso a la cara, pero ni esto le instó a soltarlo; lo cambió por disparos de lodo, mas incluso con los ojos cerrados, el cocodrilo apretó más sus mandíbulas mientras seguía arreándole golpe tras golpe con su brazo libre. El último recurso del Garchomp fue un chorro de gravilla que envolvió a ambos y los laceró con su movimiento giratorio, pero esto no cambió nada; el Bucle Arena no tardó en desaparecer cuando su usuario cayó rendido, momento en el que un magullado Feraligatr por fin lo dejó libre.
 
—¡Garchomp es incapaz de continuar! ¡La victoria de esta ronda es para Feraligatr! —fue el dictamen del réferi, mientras ondeaba su banderín rojo hacia el área técnica de Keisuke.
—Al menos tuviste una lucha en condiciones, como querías —musitó Ibuki, con una sonrisa que mezclaba resignación y satisfacción, sabiendo que Shouryuu quizá requeriría algo más de descanso que sus compañeros; así, se dispuso a liberar a su último Pokémon.
 
—Sólo queda uno —expresó Shiori con el corazón en la mano, preguntándose si Keisuke se había sentido así justo después de ella venciese a Seiryuu.
 
Y aunque hasta ese momento el chico se había mantenido bastante tranquilo, quedaba ver cómo estaría cuando tuviese que combatir junto a Dragonair. Dudaba de que Feraligatr, en su estado, pudiese vencer al Kingdra de su maestra, pero incluso haciendo esto, no cumpliría con la condición de ésta para graduarse.
 
Suiryuu no tardó en hacer su aparición en la piscina, mientras Ibuki dedicaba una mirada confiada a su aprendiz. Danot pudo sentirse identificado con éste, pues era prácticamente la misma situación que había enfrentado durante su propia batalla contra la Líder, una que había analizado hasta el cansancio tras el consejo de ésta. Contrastar aquello con lo que había visto ese día le estaba permitiendo aprender mucho más de lo que esperaba.
 
—Regresa, Feraligatr —ordenó Keisuke al apuntarle con su Poké Ball, mientras le pedía un poco de paciencia con la mirada; el aludido asintió, reconociendo que le vendría bien algo de reposo antes de enfrentarse a ese rudo Kingdra.
 
Aparte de esta razón, deseaba cumplir la condición de su maestra. Se dio un instante para acariciar las Poké Balls de Swampert y Blastoise, quienes habían perdido contra el hipocampo en sus dos desafíos previos, pidiéndoles disculpas por privarles de su esperada revancha. No se trataba de un tema táctico, ni tenía el apremio por ser reconocido; sólo quería honrar el deseo de quien le había ayudado tanto a mejorar durante su tiempo ahí. Dio un gran suspiro para aliviar la tensión que sentía antes de tomar la Honor Ball de Dragonair y liberarlo; no debía transmitirle su desasosiego si iban a dar su mejor batalla y ganar por fin esa medalla, para cumplir la promesa que había hecho a Shiori. Con la aprobación del réferi, se dispusieron a seguir mientras intercambiaban miradas confiadas, dispuestos a darlo todo de sí para vencer.
 
—¡Dragoaliento! —tomó la iniciativa Ibuki, queriendo presionarlos desde el principio.
—¡Danza Dragón! —fue la respuesta de Keisuke, queriendo compensar la gran desventaja de nivel y poder de su dragón con ese incremento.
 
Dragonair no tardó en extender sus alas y volar para empezar su danza mística, al ser más que consciente de la mayor fuerza y experiencia de su oponente, con lo que eludió esa ráfaga de aliento y las que siguieron mientras recorría el contorno de la piscina, sin perderlo de vista. Sabiendo ya qué hacer en estos casos, Suiryuu se concentró mientras emitía pequeñas nubes de vapor y fulguraba de rojo, tras lo cual empezó a usar su Pulso Dragón a mansalva, causando así explosiones que asustaron al ofidio y lo obligaron a emplearse a fondo para no ser víctima de las mismas. Lo único que le permitió salir airoso de esto fue el aliento que le brindó Keisuke, con lo que poco a poco comenzó a sentir que quizá ganar no estaba tan fuera de su alcance como había temido al principio.
 
—¡Cola Férrea! —ordenó Keisuke cuando su Pokémon afianzó el nivel uno de su técnica de aumento, sabiendo que no podían esperar más.
 
Usando su cola como una katana, el ofidio dio veloces tajos que hicieron explotar antes de tiempo las esferas de energía mística emitidas por su contrincante, saliendo apenas lastimado de ello; esto le hizo reforzar cada vez más su autoconfianza, entendiendo que Keisuke estaba contando con él a pesar de su juventud e inexperiencia.
 
Tras semejante despliegue, Suiryuu tuvo que detenerse para recuperar el aliento, lo que el otro dragón aprovechó para abalanzarse sobre él mientras se rodeaba de una estela de energía mística, su Carga Dragón. Viéndose en peligro, el hipocampo se alejó tras bostezar con fuerza y dejar una burbuja rosa en su lugar, la cual estalló en la cara de su ponente, dejándole bastante soñoliento luego de que se disipase la energía de su ataque.
 
—¡Dragoaliento! —ordenó Ibuki, teniéndolo justo donde quería.
—¡Vamos a todo o nada, Dragonair! ¡Enfado! —contraatacó Keisuke, jugándose su ventaja numérica en ese ataque tan riesgoso.
 
Dragonair no pudo evitar tensarse ante esto; aunque se trababa de su ataque más fuerte, también era uno que podría hacerle perder el control. Keisuke lo sabía, y aun así se lo estaba pidiendo, arriesgándose a pesar de que aquello podría salir muy mal. Una gran dicha le llenó por completo… era el último empujón que requería para superar su temor por ser el más joven del equipo, el que menos podía aportar. Debía intentarlo, pasase lo que pasase, porque Keisuke estaba confiando en él.
 
Más de uno se alertó al ver al dragón alargado rodearse de una muy intensa aura rojiza y lanzarse en pos del otro, por lo que decidieron alejarse a una distancia prudente de la arena de combate, mientras Ibuki se mantenía en alerta. Sabía lo peligroso que podía ser un dragón bajo la influencia de ese ataque, y mucho más uno con incrementos activos, mas Keisuke no parecía amilanado; ciertamente no se había lanzado a ciegas a ello, a pesar del gran riesgo inherente.
 
Suiryuu se empleó a fondo para eludir esos salvajes embates con un veloz movimiento de nado, justo a tiempo para dejar que el efecto de su Bostezo por fin durmiese a su brioso rival. Sin embargo, volvió a ponerse en alerta cuando la piel de éste brilló tenuemente para después caerse a pedazos, con lo que el ofidio despertó y encendió nuevamente su aura bermeja, más que decidido a ganar.
 
—¡Bajo el agua! —indicó Ibuki, habiendo decidido limitar el riesgo para sus espectadores y dejar el resto a criterio de Suiryuu.
—¡No lo dejes escapar, Dragonair! —le arengó Keisuke, queriendo creer que su Pokémon aún le estaba escuchando.
 
Cuando vieron a ambos Pokémon sumergirse, Danot y los demás se aventuraron a volver a sus posiciones anteriores, pero sólo pudieron ver el agua sacudirse por las rápidas arremetidas de Dragonair y posiblemente las explosiones de los Pulsos Dragón de su oponente. Finalmente, una tromba esmeralda emergió del centro de la piscina, de la cual salieron expulsados ambos Pokémon. Suiryuu acabó golpeándose fuertemente contra el borde la piscina más próximo a su humana, visiblemente magullado tras esa pugna subacuática, mientras que Dragonair colisionó aparatosamente contra el agua, aferrándose a la conciencia con los dientes apretados mientras intentaba recuperar sus fuerzas y seguir atacando, ante la atenta mirada del réferi.
 
—¡Dragonair, lo has hecho de maravilla! —expresó prestamente Keisuke, sintiendo que era lo menos que le debía tras todas las dudas que había tenido previamente—. Puedes reposar ya, amigo —le instó con suavidad al apuntarle con su Honor Ball.
 
Esas palabras fueron música para sus oídos… saber de boca de su propio humano que no había defraudado su confianza a pesar de no haber podido vencer a su oponente. Fue entonces que por fin se dejó abrazar por la inconsciencia, agotado tras ese titánico esfuerzo.
 
Otra vez uno contra uno, aunque ese segundo encuentro se había desarrollado con mayor velocidad que el anterior. Esperando que Feraligatr hubiese reposado lo suficiente, Keisuke no tardó en liberarlo; al volver a encontrarse con el vapuleado Suiryuu, dejó ir un atronador rugido para demostrar que estaba listo para vencerlo. Éste no se dejó amilanar, a pesar de reconocer que no estaba en la mejor de las condiciones. Tras la orden del réferi, se aprestaron a proseguir con el combate.
 
—¡Dragoaliento! —indicó Ibuki en el acto, procurando mantener la distancia entre ambos.
—¡Acua Jet! —respondió Keisuke, buscando lo contrario.
 
Feraligatr no tardó en cubrirse de un velo de agua e impulsarse a toda velocidad hacia su némesis, mientras hacía lo posible para eludir sus ráfagas de aliento; algunas le golpearon en la cola y patas, pero el dolor no detuvo su arremetida, cerrando la distancia entre ambos en un parpadeo. Ibuki respondió ordenando una Agilidad y más de esos ataques, con lo que Suiryuu se desplazó erráticamente por la piscina mientras seguía disparando sus hálitos sulfurosos, con lo que el cocodrilo viró conforme hizo falta para alcanzarlo. Aquella persecución duró poco más de un minuto, cuando el dragón tuvo que detenerse a recobrar el aire, con lo que su oponente finalmente le impactó en el pecho; si bien el daño fue ínfimo, ya había logrado lo que quería.
 
—¡Triturar! —ordenó Keisuke con premura, sabiendo que no tendría otra oportunidad así para pillarlo.
 
Suiryuu intentó eludir esa acometida con su Agilidad, pero el saurio fue apenas más rápido y consiguió clavarle sus dientes en el cuello, la zona más accesible de su anatomía, con lo que también le dificultaría ejecutar la gran mayoría de sus ataques.
 
—¡Ciclón! —contraatacó una resignada Ibuki, no queriendo una repetición de lo acontecido con Shouryuu.
 
Sabiendo bien qué le estaba pidiendo, el hipocampo bufó con fuerza antes de generar un enorme Ciclón justo detrás de Feraligatr, ataque que lastimó a ambos. Sabiendo que no debía dejarlo ir, éste aumentó la presión de sus mandíbulas mientras intentaba asestarle puñetazos helados, pero su contrincante se retorció de modo que pudo esquivar muchos golpes directos. Finalmente, la masiva tromba los golpeó de lleno, mandándolos a volar hasta el borde opuesto de la piscina y dejándolos al borde del desfallecimiento; tras unos momentos de incerteza, el cocodrilo por fin soltó a su antagonista y apoyó sus zarpas en el borde más cercano, intentando recuperar el aliento. Por su parte, el hipocampo flotaba boca arriba, ya debilitado, con apenas unas marcas en el cuello gracias a sus recias escamas.
 
—¡Kingdra es incapaz de continuar! ¡Feraligatr gana esta ronda y la batalla! —anunció el árbitro al extender su banderín rojo hacia el área técnica de Keisuke, quien dedicó una efusiva felicitación a su agotado Pokémon antes de guardarlo; ya celebrarían como era debido cuando él y los demás hubiesen descansado debidamente.
 
—Lo logró, ¡lo logró! —exclamó una eufórica Shiori, casi sin poder creérselo; ambos habían ganado, por lo que ya no había nada que les impidiese ir juntos a la Conferencia Plateada.
 
Y para sorpresa de esos dos, sus compañeros de entrenamiento, Ibuki e incluso el árbitro empezaron a aplaudirlos a rabiar, pudiendo por fin expresar abiertamente sus felicitaciones por semejante logro y lo complacidos que habían quedado al presenciar esas fenomenales batallas. Keisuke y Shiori no pudieron evitar sonrojarse un poco por tal demostración de aprecio, muy agradecidos por todo lo que habían vivido y aprendido ahí.
 
Cumplido el protocolo posterior al combate, Ibuki se dio un momento para hablar a solas con los dos chicos tras encargarse de sus propios Pokémon, por lo que Yofuu se ofreció a avisar a Tetsurou que en breve podría dejar entrar al primer retador externo. Así, se situaron al lado del domo negro.
 
—Tengo tantas cosas por decir que no sé por dónde comenzar —admitió Ibuki, viéndoles con orgullo, tan o más feliz que ellos por sus victorias—; espero que su tiempo aquí les haya ayudado no sólo a reforzar sus habilidades y vínculos con sus Pokémon, sino también con otras personas —expresó con sinceridad, sintiendo que no habría podido tener mejores estudiantes—. A partir de este instante, dejamos de ser maestra y aprendices —pronunció al presionar los botones virtuales que aparecieron en la pantalla del domo tras dejarle escanear su mano derecha; con esta acción, pudieron leer «Entrenadores certificados por Ibuki Ryuuzaki» y sus propios nombres—, pero me gustaría que pudiéramos ser buenos amigos —ofreció, abriéndose por primera vez a ellos mientras les tendía esa mano y les brindaba una sonrisa radiante, cosa que veían por primera vez desde su llegada a Fusube.
 
Ambos quedaron sorprendidos por tan inesperada petición, pero no tardaron en responder al acercar sus manos a la de Ibuki y aferrarla con firmeza, sintiendo que la distancia que habían mantenido con ella empezaba a desvanecerse.
 
—¡Claro que sí, maestra… digo, Ibuki! —expresó Keisuke, admitiendo para sí mismo que algunos hábitos serían difíciles de dejar.
 
Ibuki y Shiori rieron con ese lapsus, pero al menos la intención estaba.
 
—En fin, seguramente tengo ya una fila enorme de retadores esperando, así que vayan, que deben tener muchas cosas por preparar para su viaje; ¿cuándo tienen pensado partir? —preguntó la primera, ya para cerrar esa conversación.
—Mañana por la mañana, ya que pudimos ganar hoy —contestó una aliviada Shiori, ya que quería adelantarse ni que fuese por un día a los últimos retadores que pudiesen hacerse con la medalla Rising.
—Eso acordamos con Danot y Akari, para hacer más seguro nuestro viaje hacia Shirogane —añadió Keisuke, muy agradecido con esos dos por su gesto de ofrecerse a esperar al domingo en caso de cualquier contratiempo.
—Ya veo; bien, entonces vayan, que todos tenemos mucho por hacer —les despidió por fin, con lo que se dirigió hacia el campo para comprobar su estado luego de que sus aprendices le diesen una repasada previa a la llegada del primer retador externo.
 
Keisuke y Shiori asintieron, tras lo cual abandonaron el recinto, aún asimilando el hecho de que por fin iban a poder participar en la Conferencia Plateada. Apenas salieron, no dudaron en chocar palmas, muy conformes con lo logrado. Sin embargo, con toda la tensión fuera, Shiori no tardó en darse cuenta de que estaban solos, por lo que por un momento se quedó sin saber qué decir.
 
—B-bueno, ¡voy a curar a mis Pokémon y hacer mi equipaje! —balbuceó en voz alta antes de correr hacia los dormitorios como alma que lleva el diablo, dejando a Keisuke con la palabra en la boca.
 
El chico se limitó a encogerse de hombros a pesar de haberse quedado con curiosidad por lo que había dicho antes de su batalla, tras lo cual la siguió a paso más relajado, sabiendo que tendría varios días por delante para sacar el tema.
 
Por su parte, Danot acababa de retirar a sus Pokémon de la máquina restauradora, justo cuando una apresurada y algo sonrojada Shiori entró, y tras darle una breve felicitación, subió a su propia habitación con tal de preparar el equipaje necesario para el día siguiente. Aunque había pasado poco tiempo ahí, sentía que habían sido los días más significativos de su vida, al haberse decidido firmemente a qué hacer con ella. Mientras recogía sus cosas, dejando fuera sólo lo que necesitaría hasta antes de su partida, no pudo evitar preguntarse cómo se estarían sintiendo Keisuke y Shiori, quienes habían pasado más tiempo ahí y además habían tenido sus metas claras desde hacía mucho más tiempo que él; le emocionaba poder compartir el trecho final de ese viaje con ellos y Akari, a quien envió un mensaje para saber cómo llevaba sus propios preparativos. Así, tuvo todo arreglado unos minutos antes de que le llamasen a comer, si bien aún restaba la decisión más relevante de todas: a quiénes llevaría consigo para recorrer la zona más agreste de Johto.
 
Durante la comida, surgió el tema por parte de Seiko de que deberían hacer una fiesta de despedida para quienes iban a participar en la Conferencia Plateada, incluyendo a Akari. Yofuu iba a replicar al respecto, pero una intensa lluvia acalló cualquier posible queja suya, dado que sería sumamente molesto tener que entrenar bajo tales condiciones.
 
—Pueden hacerlo, pero recuerden que mañana tendremos que abrir el Gimnasio como en un día normal, al ser el último para los desafíos —estableció Ibuki mientras veía el panorama, lamentándolo por los retadores que no pudiesen guarecerse de la lluvia.
 
Con ese sí, Seiko, Tsurio y un reticente Yofuu se dispusieron a preparar todo lo necesario tras asegurarse de que el campo estuviese en buenas condiciones para el resto de la jornada, e instaron a los otros tres a dedicar su atención a los preparativos de su viaje o reposar. Tetsurou no dudó en coger un paraguas, al tener que estar fuera todo el día, mientras que a Ibuki no le molestó correr bajo la lluvia, esperando con ganas esa celebración, la forma perfecta de terminar ese día tan ocupado e igualmente satisfactorio. La única responsabilidad adicional que Danot tuvo fue la de avisar a Akari y que ella supiese que podría pasar la noche con ellos.
 
El resto de la tarde vio una serie de lluvias intermitentes mientras Danot, Keisuke y Shiori reposaban o daban los toques finales a sus preparativos de viaje. Con su equipo ya decidido, el primero acercó esas seis esferas a su Pokédex antes de encenderla, con lo que las otras fueron teletransportadas en el acto por el mecanismo que conectaba ese artefacto con el sistema de almacenamiento de Yamen, tras lo cual bajó a la entrada del edificio para esperar a Akari. Por su parte, Keisuke y Shiori salieron de sus respectivas habitaciones, habiendo acabado ya con lo necesario para el día siguiente, ambos con marcadas expresiones de nostalgia.
 
—Voy a extrañar este lugar —comentó el chico, quien había pasado más tiempo ahí.
—Y yo… nunca pensé que fuera a encariñarme tanto de él —admitió ella, aunque se sentía aliviada de que aún podría continuar pasando tiempo con Keisuke.
—Shiori… —la llamó éste, queriendo preguntar por lo ocurrido hacía unas horas, con lo que la aludida dio un respingo.
—¡Sí, habría que ver si hay algo en lo que podamos ayudar a los demás, ahora que hemos acabado! —exclamó abruptamente, con lo que se apresuró en bajar por las escaleras.
 
Keisuke suspiró, resignado, tras lo cual se dispuso a seguirla. Al fin y al cabo, era el último día completo que podrían pasar con sus amigos, al menos hasta que terminase la Conferencia Plateada. Cuando bajaron, vieron que todo ya estaba preparado para la celebración y que los demás se aprestaban a dirigirse al campo principal para ver las últimas batallas del día de Ibuki y dejarlo listo para el día siguiente, con lo que podrían festejar sin tener que pensar en trabajar después.
 
Por su parte, mientras seguía esperando a Akari, Danot oteaba los mensajes más recientes de su conversación de Reshigram con Lynn. La última vez que supo de ella había sido al inicio de la tarde del día anterior, cuando ésta le mandó fotos de la interesante (para ella) flora en los alrededores de la entrada del Camino de Hielo. En una de ellas podía verse a un equino inusual en Nihon galopando a toda velocidad; dado lo borrosa que era esa captura, los únicos rasgos reconocibles de su amazona eran su cabello carmesí y piel extremadamente clara. Aunque era una curiosidad interesante, a Danot le preocupaba mucho más que su amiga de la infancia no fuese a llegar antes de que acabase el plazo para ganar la medalla de Ibuki y se perdiese de la Conferencia Plateada, en la que había prometido participar durante su penúltima estancia en Kogane; y aun si llegaba a tiempo, era muy arriesgado retar a Ibuki con tan poco margen. Leyó de nuevo las notas que había compartido sobre ésta, esperando que le pudiesen servir de algo, y le envió un «Espero que estés teniendo un buen viaje. Avísame cuando llegues a Fusube, que yo saldré hacia Shirogane mañana por la mañana». Estaba tan enfocado en ello que no notó la llegada de Akari ni cómo ésta se le echó encima con un enérgico abrazo, con lo que terminó cayendo de culo al suelo; la pelirroja sólo pudo reír ante su propio desliz mientras le ayudaba a levantarse.
 
Ya con todos presentes, comenzó una animada celebración en la que la tónica general fue de recordar todo lo acontecido desde la llegada de cada uno al Gimnasio, por lo que abundaron las risas y alguna reflexión seria en medio. Akari no ocultó su entusiasmo al ver que Ibuki no se mostraba tan reservada como cuando la había conocido, por lo que se permitió disfrutar de la fiesta sin ninguna inquietud. Por su parte, a pesar de haberse soltado mucho, llegó un instante en que la Líder necesitó un respiro, por lo que se excusó y salió a tomar el aire; aunque el cielo estaba nublado, la luz de la Luna todavía se podía entrever en medio de ese manto esponjoso. Aunque lo estaba pasando de maravilla junto a todos ellos, lo ocurrido durante el día le había hecho rememorar el pasado, por lo que había preferido alejarse por un momento ese ambiente tan animado.
 
—¿Hay algo que te preocupe? —la pregunta de Danot la sacó de su ensimismamiento, por lo que tardó un poco en negar.
—Estaba recordando, es todo —respondió, encontrando curioso que los colores del cielo evocasen los rasgos de quien llenaba sus pensamientos en ese instante—; a Kirara, mi primera aprendiz —enunció con un marcado cariz de nostalgia.
 
Tal alusión hizo recordar a Danot que Ibuki había mencionado a dicha persona durante su segundo día de entrenamiento en el Gimnasio. Luego de ello, no se había dado la ocasión para preguntar más sobre el tema.
 
—La persona que te dio el huevo de Kouryuu hace dos años —comentó tras hacer algo de memoria, con lo que Ibuki le dedicó una sonrisa agradecida por haberlo recordado.
—Así es —confirmó ella, a pesar de sentir como si hubiese pasado mucho más tiempo de esto—; pero es una historia larga y amarga, y no quiero arruinar las ganas de celebrar de nadie —expresó, deseando sacarse de dentro varias cosas al respecto, pero considerando que ese no era el momento idóneo—; lo importante es que sepas que hoy he podido quitarme una espina que había tenido clavada por mucho tiempo —añadió con tranquilidad, antes de que su amigo pudiese alegar al respecto.
—Pues cuando quieras hablar de ello, dímelo… —respondió sentidamente, sin pensarlo del todo—; aunque creo que tendrá que esperar a que acabe la liga —agregó, al haberse percatado de la mala situación en la que se había puesto a sí mismo.
—Oh, respecto a eso… —ella se giró y volvió hacia los dormitorios, con expresión resuelta.
 
Un expectante Danot no tardó en seguirla, preguntándose qué estaba planeando. Al entrar al salón, todos centraron su atención en ella, por lo que simplemente se aclaró la garganta.
 
—No soy buena con los discursos, así que seré breve —empezó, ganándose alguna risilla disimulada de parte de alguno—; éste ha sido un año inusual para mí: tener aprendices, aparte de un par de retadores que se quedaron en la ciudad a pesar de ganar mi medalla —dirigió una mirada de aprecio a todos los presentes, en el mismo orden en que los había conocido—. Por esto, Danot, Akari, Shiori y Keisuke… apenas acabe con mis obligaciones aquí, no duden de que iré a verlos competir, por lo que contaré con los demás para que cuiden el Gimnasio durante mi ausencia —anunció finalmente con una media sonrisa, muy atenta a sus reacciones.
 
Tan sorpresivas fueron estas palabras que a todos les tomó un poco de tiempo asimilarlas, tras lo cual empezaron las expresiones de algarabía por el honor que les estaba brindado. Por esto no extrañó a nadie que Akari se lanzase a abrazar a Ibuki, quien agradecida por su gran entusiasmo no dudó en corresponder el gesto, disfrutando mucho de esa cercanía. Así, los que permanecerían ahí no tardaron en felicitar a los otros y desearles lo mejor para ese certamen, poco antes de que diesen la celebración por terminada y se aprestasen a dejar todo listo para el día siguiente; tras esto, Shiori y Seiko se llevaron a Akari a la habitación de la segunda, para pasar una “noche de chicas” (invitación que Ibuki declinó, pues necesitaba descansar lo mejor posible para el día siguiente). Los demás se dispusieron a descansar, preguntándose de dónde sacaban las chicas tanta energía. Fue antes de acostarse que Danot recibió un mensaje de Lynn, confirmando que por fin había llegado a Fusube, lo cual le tranquilizó lo suficiente como para tener una buena noche de descanso; también le instó a tener un viaje seguro y prometió alcanzarle a más tardar en Shirogane.
 
A pesar de haber dormido presumiblemente menos que Danot y Keisuke, Akari y Shiori se habían levantado frescas como una rosa, y tras compartir el desayuno con todos por última vez en al menos un mes, se dispusieron a hacer los preparativos finales para su partida, mientras los demás se disponían a comprobar el estado del campo principal tras despedirse de ellos. La Líder se dio un momento antes de afrontar su último y más arduo día de trabajo para hacer lo propio con todos ellos.
 
—El camino será duro, pero espero que aun así tengan un viaje seguro y agradable —les deseó, a pesar de no haberlo recorrido nunca; la única referencia que tenía era lo que Wataru le había contado años después de realizarlo, cuando ya se habían reconciliado.
—Si pudimos con el entrenamiento aquí, podremos con cualquier cosa —respondió Keisuke con confianza, alzando ambos pulgares.
—Espero que sigas trabajando con tu Dragonair y puedas confiar en él como haces con tus otros Pokémon —expresó ella, reconociendo el potencial del chico, quien asintió.
—Yo también lo haré; aprendí muchísimo aquí, Ibuki, de ti y los demás, y quiero llevar a Dragonair y los demás a alturas aún mayores —manifestó una solemne Shiori.
—Ambas sabemos muy bien que lo conseguirás —contestó al tomar sus manos y dirigirle una mirada llena de confianza y aprecio.
 
Al acabar y girarse hacia Akari, ésta se lanzó a darle un fuerte abrazo, al no encontrar las palabras adecuadas para despedirse de ella.
 
—Gracias por tu calidez, Akari, incluso antes de abrirme a ti —expresó al corresponder su gesto y luego acariciar su cabello con suavidad.
—Entonces haremos todo lo posible para seguir en carrera cuando llegues a Shirogane —terció Danot, con una sonrisa que buscaba transmitir confianza en esas palabras y ofreciéndole su puño en alto.
—Confío en que será el caso, porque sé muy bien lo capaces que son como Entrenadores —contestó Ibuki, correspondiendo ese gesto y dedicándole una sonrisa de oreja a oreja.
 
Sabiendo que no podían alargar más aquello, sobre todo por el bien de la jornada laboral de Ibuki, los futuros competidores dejaron salir a los Pokémon que los llevarían hasta su primer destino: Pyro, Reidam y los Dragonair de Keisuke y Shiori. Con sus Entrenadores montados, no tardaron en alzar el vuelo ante la solemne mirada de la Líder, quien les dedicó un último adiós.
 
Semejante grupo de Pokémon no pasó desapercibido para la primera persona en llegar a la entrada del Gimnasio, cuyos ojos fríos como el hielo observaron con curiosidad a tal comparsa; supuso que debían ser aprendices de la Líder que tenían pensado participar en la Conferencia Plateada. También fueron avistados por una menuda muchacha de cabello verde y llamativas mechas azules, cuyo corazón dio un vuelco cuando sus vivaces ojos café divisaron al Charizard negro; no tardó en sacar su SmartRotom para tomarles algunas fotos antes de agitar las manos y desearles a voces un buen viaje, a pesar de que no la verían ni oirían a esa distancia. La otra retadora tan sólo arqueó una ceja, entre extrañada y curiosa por tan enérgica demostración.
 
Ajenos a todo ello, el cuartero de amigos se dirigió prestamente hacia el sur, sabiendo que la última etapa de su viaje empezaba en ese instante. Con la seguridad que les brindaba contar con sus compañeros que los llevaban a lomos y la compañía de los otros, asintieron antes de instarles a acelerar, queriendo llegar cuanto antes a donde podrían al fin poner sus habilidades a prueba.
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#38
Round 011 — El camino hacia la cima no es un lecho de rosas


Pueblo Wakaba, sábado 28 de Octubre, Año 100 AW, 1:01 PM
 
Era la primera vez que realizaba un vuelo así de largo con Pyro, cuyo cuello acarició para tranquilizarse a sí mismo. Supo que aquello también era una novedad para Shiori y Keisuke al verlos igual de tensos que él, mientras que Akari parecía muy acostumbrada a viajar sobre el lomo de Reidam. Pero no sólo se trataba de la distancia, sino de los peligros que podía tener el espacio aéreo fuera de las ciudades. Para su alivio, llegaron a su destino sin mayor novedad; si bien terminaron cruzándose con algunos Pokémon salvajes en su trayecto, la mayoría de ellos había preferido evitarlos, y los que intentaron atacarlos fueron rápidamente persuadidos de lo contrario gracias al Ciclón de la Dragonair de Shiori o el Pulso Dragón del de Keisuke.
 
Al llegar al Centro Pokémon, vieron a algunos Entrenadores hacer los últimos preparativos antes de aventurarse hacia el parte más peligrosa de la ruta de las medallas; como ellos, la gran mayoría había formado grupos o intentaban unirse a alguno, siendo los más orgullosos o confiados quienes se resistían a la idea de viajar acompañados. Al fin y al cabo, todavía tenían tiempo, pues la última semana de desafíos era también la primera en que quienes tuviesen las ocho medallas podían registrarse ahí para dirigirse hacia Shirogane.
 
—Bienvenidos; ¿en qué puedo ayudarlos hoy? —preguntó amablemente la enfermera en el mostrador, a pesar de saber bien para qué acudían ahí la mayoría de Entrenadores durante esa época del año.
 
Los chicos no tardaron en entregarle las Poké Balls de Pyro y los otros para un tratamiento rápido; debían aprovechar que ese sería el último Centro Pokémon que verían antes de llegar a la sede del torneo.
 
—Muéstrenme sus identificaciones y medallas, por favor —pidió al regresar con ellos, tras lo cual sacó de debajo del mostrador cuatro pulseras plateadas; éstas llamaron la atención de todos menos Shiori, quien ya conocía ese proceso tras su participación en la Conferencia Añil.
 
Así, fueron presentando uno a uno lo solicitado, con lo que la encargada fue entregándoles dichos accesorios.
 
—Ésta será su llave e identificación para todo en Shirogane, además de un localizador en caso de cualquier emergencia durante su camino hacia ahí; sin embargo, tengan presente que activar la señal de alerta hará que sean descalificados —les informó, al ser el propósito de ese último tramo medir su capacidad de enfrentarse a lo inesperado antes de la gran competencia—; no se preocupen, no se activarán por accidente, aunque tampoco se las podrán quitar hasta que acabe el torneo —añadió al notar las expresiones de inquietud de los neófitos en torneos, tras lo cual procedió a explicarles cómo funcionaba ese artilugio.
 
Con esto hecho, se dispusieron a almorzar mientras esperaban que les devolviesen a sus Pokémon.
 
—¡Espera! ¿En serio eres hermana de una Líder? —preguntó un sorprendido Keisuke, quien había estado a punto de escupir el agua que estaba bebiendo; Akari asintió con una sonrisa, para luego sacar su SmartRotom.
—No sé por qué te admiras tanto, si tienes a una como prima —le reprochó Shiori en voz baja mientras inflaba los carrillos; aún estaba intentando entender todas las sensaciones que le producía estar cerca de él.
—¡Sí, miren! —Akari les enseñó la foto de una joven pelirroja ataviada con una camiseta negra ceñida y unos tejanos azules, quien posaba junto a un Blaziken y una tortuga anaranjada de caparazón negro.
—¿Qué app es esa? —preguntó Danot tras dar una buena mirada a esa imagen, al reparar en la interfaz de la misma.
—¿¡No conoces Chatter!? —inquirieron a la vez sus amigos, sin ser conscientes de que no estaba demasiado al tanto de las tendencias de la gente de su edad.
 
Danot negó suavemente, mientras veía con aprecio su Pokégear. Los otros entendieron ese gesto, pues éste había sido un artefacto popular y muy útil durante su época, la cual acabó con la aparición de teléfonos móviles más potentes y versátiles.
 
—Lo probaré cuando realmente tenga que cambiar de teléfono —prometió, esperando que aquello tardase en llegar; tenía demasiadas buenas memorias con el suyo como para siquiera pensar en reemplazarlo.
 
Tras acabar de comer y recoger a sus Pokémon, decidieron darse un tiempo para caminar por las tranquilas calles del pueblo mientras acababan de hacer la digestión; así, encontraron un paseo fluvial lleno de guijarros, donde algunos pescadores esperaban pacientemente a que algo picase. Mientras Keisuke hacía una foto al paisaje para enviársela a Tsurio, los otros dieron una buena mirada al cielo; no parecía que fuese a llover pronto, por que lo que tendrían tiempo para encontrar un buen lugar para acampar. Continuaron caminando hasta llegar a donde el río empezaba a alejarse de la urbe, en su tramo final para desembocar en el mar.
 
—¿Listos para esto? —preguntó Keisuke mientras asía una de sus Poké Balls, deseoso por lanzarse hacia la aventura.
 
Sus amigos asintieron mientras liberaban a los mismos Pokémon que los habían llevado hasta Wakaba; por su parte, él no tardó en liberar a una enorme tortuga de piel azul y sólido caparazón marrón, del cual sobresalían dos relucientes cañones de agua.
 
—¡Blas! —gruñó el quelonio a modo de saludo, para luego entrar al agua y agacharse para que el chico pudiese montar sobre su caparazón.
 
Viendo a semejante Pokémon, Danot se sintió tentado a liberar a Mizuho para que también los acompañase, mas tuvo que recordarse que esa sería la parte más dura y peligrosa del viaje. No tardó en subirse a lomos de Pyro mientras Akari y Shiori hacían lo mismo sobre sus propias Pokémon, con lo que empezaron su periplo hacia el oeste, siguiendo la dirección del río.
 
Pasó algo más de media hora de trayecto para que les llegase el olor a sal proveniente del mar, mientras el Sol se reflejaba en las cristalinas aguas que recorrían. Esto trajo agradables recuerdos a Akari, cuando junto a Kururi y Kai había atravesado a lomos del Lapras de la última el ancho y caudaloso río que dividía en dos la porción principal de Hoenn. Había vivido mucho desde la última vez que había visto a ambas, cuando fueron a despedirla antes de partir hacia Kanto; también había hecho buenos amigos tanto en el Gimnasio de isla Guren como en el de ciudad Fusube. Sonriendo, dio una palmadita a Reidam, con lo que ésta se acercó prestamente a Pyro, mientras un igualmente admirado Danot apreciaba el panorama que tenían delante.
 
—¡Hay un sitio parecido en Hoenn que querría mostrarte algún día! —exclamó a toda voz para que la pudiese escuchar, con una evidente expresión de ilusión.
—¡Me encantará verlo contigo! —contestó de la misma manera, mientras ambos Charizard también entablaban una animada conversación.
 
Una hora después, avistaron por fin la primera parada de su recorrido: justo donde el río se torcía dirigirse hacia el mar se alzaba un acantilado, en cuya base se podía avistar una enorme oquedad que servía como entrada a la caverna que albergaba las cataratas Tohjo, la frontera natural más meridional entre Kanto y Johto. Antes de aterrizar, quienes volaban pudieron notar la que parecía la salida en la parte superior del risco, además de las fuertes corrientes de aire en sus proximidades, cosa que les dificultó un poco el descenso. Por su parte, Keisuke dio un gran salto desde el caparazón de Blastoise para tocar tierra firme, y lo guardó tras agradecerle por el agradable viaje.
 
—¿Lo vieron también? —preguntó Shiori al poder bajar por fin de su Dragonair, a quien dio palmaditas en el lomo antes de retornarla a su Poké Ball.
—Esa debe ser la salida de las cataratas, sí —especuló Danot, mientras acariciaba a Pyro; Akari asintió, haciendo lo mismo con Reidam.
—¿Entonces no hace falta atravesarlas? ¡Mejor! —exclamó Keisuke, y sin decir más, sacó a su dragón para montar sobre él y dirigirse hacia ese lugar.
—¡Espera, no! —gritó Shiori, intentando advertirle de la peligrosa correntada que no había percibido al viajar al ras del río.
 
Los confiados Entrenador y Pokémon volaron a toda velocidad hacia la cima del acantilado, con lo que pudieron ver la salida mencionada por los demás… antes de que las vertiginosas corrientes de viento comenzasen a jugar con ellos como si fuesen hojas secas en pleno otoño. Inexperto como era, Dragonair no pudo mantenerse estable y terminó cayendo en picada junto a un aturdido Keisuke; afortunadamente para ambos, Pyro y Reidam reaccionaron de inmediato y los atraparon a unos metros del río, ayudándolos a descender con suavidad.
 
—¿¡En qué diablos estabas pensando!? —le reprochó Shiori al recostar su cabeza sobre su chaqueta plegada y arrodillarse a su lado, con el rostro enrojecido por la preocupación; aun así, no dudó en darle un poco de aire con una mano, mientras intentaba calmarse del susto que se había llevado.
 
Por su parte, Akari y Danot se cercioraban de que el Dragonair de su amigo no se hubiese lastimado de alguna manera, aunque también era una forma de dejar a esos dos solos. Era lo que habían acordado cerca del final de la fiesta, desde lo visto en sus batallas del día anterior y esa celebración.
 
Pasaron unos minutos más para que Keisuke volviese en sí, aunque seguía algo aturdido. Lo primero que vio fue el preocupado y serio rostro de Shiori, quien suspiró de alivio al verle abrir los ojos, por lo que le puso la mano en la frente.
 
—No vuelvas a hacernos esto, por favor —atinó a decir sentidamente, incapaz de esconder todo el desasosiego que había sentido.
—Haré lo posible —prometió al sonrojarse un poco, dada la cercanía entre ambos—; Shiori, yo… —quiso empezar a decir, pero un beso en la frente lo calló de golpe.
—Me tendré que conformar con esto… por ahora —respondió, con un tono que no dejaba claro si se refería a la promesa o al beso; disimuladamente, Akari y Danot chocaron palmas, satisfechos por ello.
 
Después de que Keisuke estuviese completamente repuesto, se aprestaron a proseguir con su recorrido. Al atravesar la entrada a la caverna, fueron recibidos por el rugido que la enorme cascada central hacía al partirse en dos más pequeñas; con linternas en mano, se acercaron al borde de la laguna que la más cercana alimentaba, teniendo cuidado de apuntar bajo para no despertar a los Zubat y Golbat que dormían colgados del techo. Aunque era increíble que aquel estruendo no les molestase, no querían arriesgarse a hacer más ruido del necesario, temiendo que fuesen capaces de detectarlo igualmente.
 
Al notar lo relativamente estrecha que era esa cueva, se hicieron señas entre sí para que Keisuke y Shiori sacasen a sus Dragonair y ascender con ellos, en lugar de intentar subir por la cascada con algún Pokémon que conociese el ataque del mismo nombre. Así, Akari montó junto a Shiori en la Dragonair de ésta, mientras Danot y Keisuke hicieron lo mismo sobre el otro, con lo que ambos se acercaron a la pared de roca antes de disponerse a ascender. Sin embargo, no pasó mucho tiempo para que tuviesen que retorcerse para evitar varios Hidropulsos disparados desde el agua bajo ellos, a las cuales siguieron las arremetidas con cuernos al frente de peces de vívidos colores. Al parecer, los Zubat y Golbat no eran los únicos Pokémon de los que debían preocuparse.
 
—¡Rápido, asciendan! —exclamó Akari, aunque sólo Shiori pudo escucharle; no obstante, sus gestos fueron lo suficientemente claros para que Danot y Keisuke hiciesen lo mismo.
 
Aunque ambos dragones tenían mucha fuerza, se notaba que no estaban acostumbrados a llevar de forma segura a dos humanos a cuestas. Aun así, hicieron su mejor esfuerzo para subir mientras eludían más de esos Hidropulsos y Cornadas, hasta que por fin llegaron a una altura en la que empezaron a sentirse seguros… hasta que vieron a varios de esos territoriales peces ascender contra la corriente para darles alcance; los más rápidos no tardaron en llegar hasta lo más alto y lanzar desde ahí sus esferas de agua, las que se hicieron más peligrosas por efecto de la gravedad. Para hacer las cosas peores, todo ese alboroto había despertado a varios Zubat y Golbat, que no tardaron en aunarse en atosigar a los Entrenadores cuando superaron el nivel de la cascada; al parecer, no podrían salir de ahí sin pelear.
 
—¡Keisuke, aterriza ahí! —exclamó Shiori apenas tuvo una oportunidad de hacerse notar entre esa muralla de cuerpos azules y morados, al señalar un saliente de roca a varios metros de donde la cascada mayor se partía en dos; sería más fácil defenderse y contraatacar si no tenían que preocuparse por caer.
 
Así, aterrizaron como pudieron y se situaron espalda contra espalda; ambos dragones se ocuparon de mantener a raya a los murciélagos mientras intentaban desviar los ya ocasionales Hidropulsos de los Goldeen y Seaking, quienes esperaban que volviesen a acercarse al agua para atacarlos más contundentemente.
 
—¿¡Tienes algún plan, Shiori!? —preguntó Danot, casi gritando para hacerse oír, mientras evaluaba a quién liberar.
—¡Sí, pero necesito que cubran a los míos de los voladores! ¡Luego nos encargaremos de los otros! —afirmó, mientras preparaba una Poké Ball en concreto.
 
Los demás asintieron, con lo que pronto fueron rodeados por Blastoise, Empoleon, Solvion, Alfa y Tsurugi; por su parte, Shiori liberó a su propio Golbat, quien se mantuvo a su lado. Así, la Starmie empleó su Giro Rápido para circundar a los humanos y alejar a los murciélagos que intentasen aproximarse; las aves de acero aprovecharon su inmunidad al veneno para servir como el siguiente muro, golpeando con sus alas endurecidas a quienes esquivasen los embates de Alfa. Con ese resguardo, Solvion, Blastoise y el Dragonair de Keisuke utilizaban ataques de largo alcance para aliviar la carga de quienes estaban en las primeras líneas. Sin embargo, por cada murciélago que ahuyentaban o derribaban, dos o tres los reemplazaban en esa ofensiva; aunque estaban manteniéndolos a raya con relativo éxito, apenas empezasen a flaquear…
 
—¡Golbat, asciende y usa Supersónico como practicamos! ¡Dragonair, ve con él e imita su frecuencia! —ordenó súbitamente Shiori, confiando en que ambos pudiesen ejecutar su plan a la perfección.
 
Golbat aleteó para situarse en el centro del espacio vacío dejado por sus congéneres y generó una onda supersónica muy molesta para éstos, pero imperceptible para los humanos y los demás Pokémon. Dragonair, algo más abajo, se concentró en tal emanación e hizo su mejor esfuerzo para replicarla, amplificándola y haciéndola insoportable para sus víctimas, quienes no tuvieron más opción que alejarse a una distancia segura.
 
—¡Vamos, ya! —indicó Shiori al tener la vía libre, con lo que corrió hacia la cascada que los llevaría a la salida; sus Pokémon no tardaron en seguirla, sin dejar de utilizar sus Supersónicos.
—¡Blastoise, regresa! ¡Empoleon, al agua! —ordenó prestamente Keisuke al guardar a la tortuga, priorizando escapar de ahí.
—¡Alfa, Rayo! ¡Aire Afilado, Tsurugi! —mandó Danot al ver el muro de Goldeen y Seaking que les cortaba el paso.
—¡Lanzarrocas! —acompañó Akari, sabiendo que había demasiados oponentes como para escatimar ataques.
 
El Pokémon meteorito giró como una peonza para generar y expeler varios proyectiles de roca que obligaron a los peces a sumergirse y disparar sus Hidropulsos desde debajo del agua. Por otra parte, Empoleon cortó el paso de los refuerzos enemigos y se enzarzó con ellos en un duelo físico, soportando sus Cornadas, Picotazos y Ataques Furia, alejándolos de los demás en tanto ganaba velocidad con su Agilidad; así, acabó concentrándolos en un solo sitio, tal y como quería Keisuke.
 
—¡Salta y Ventisca! ¡Dragonair, ayúdalo con Rayo de Hielo! —ordenó éste de pronto.
—¡Tú también, Alfa! —no tardó en apoyarle Danot, captando de inmediato su intención.
 
El pingüino dio un gran salto para aterrizar en la orilla y exhalar una potente Ventisca que, junto a los rayos gélidos de los otros dos, congeló en el acto el agua delante de él e inmovilizó a los treinta o cuarenta peces que se dirigían hacia ellos. Sin embargo, cuando se disponían a huir por fin, vieron con horror cómo parte del hielo se resquebrajaba, surgiendo así un enorme Seaking que les plantó cara, dando tiempo a los otros peces para intentar liberarse del hielo con sus cuernos. Suponiendo que debía ser el líder de ese cardumen, Danot y Keisuke se vieron de soslayo y asintieron.
 
—¡Rayo! —ordenaron al unísono, mientras Solvion y Empoleon protegían el otro flanco de los peces que intentaban liberarse, envalentonados por la aparición de su jefe.
 
Alfa dio un veloz giro y Dragonair se encorvó antes de desplegar dos furibundas centellas dirigidas hacia Seaking, quien a su vez disparó un rayo bicolor desde su boca, alcanzando a la primera poco antes de que éstas impactasen su cuerno. Para sorpresa de todos, esos ataques no sólo no le dañaron en lo absoluto, sino que parecieron fortalecerlo, pues su siguiente Doble Rayo fue el doble del grueso; Dragonair lo eludió de milagro gracias a su anatomía serpentina.
 
—¿Pararrayos? —Danot dejó salir apenas un hilo de voz, sabiendo que habían cometido un gran error—- ¡Pantalla de Luz y Recuperación! —ordenó prestamente para proteger a Alfa y sus aliados.
—¡Empoleon, cambia de lugar con Dragonair! —indicó Keisuke, queriendo aprovechar sus muchas resistencias para luchar cuerpo a cuerpo contra ese Seaking de manera efectiva.
 
Alfa generó en el acto cubos de luz dorada que escudaron también a sus aliados, mientras Dragonair retrocedía para mantener a raya a los otros peces con su Rayo de Hielo y cubrir a Solvion, quien acopiaba su propia energía para usar un Rayo Solar. Por consejo de Shiori, Akari no le había ordenado usar su Día Soleado, pues aunque hubiese acelerado el proceso de carga, también habría acelerado el derretimiento del bloque de hielo.
 
Por su parte, los recelosos Zubat y Golbat se mantenían expectantes a pesar de no poder acercarse; esto preocupó a Shiori, sobre todo al notar que sus propios Pokémon comenzaban a dar señales de flaqueo mientras intentaban mantener esa emisión sónica. Pronto vio a Tsurugi ascender para cubrirlos, mientras Alfa también ayudó a mantener el hielo estable y resguardar al Solrock; Danot había decidido dejar al Seaking en manos de su amigo y ayudar a las otras.
 
—¡Pico Taladro! —ordenó Keisuke, queriendo acortar el rango de ese combate.
 
Empoleon nadó a toda velocidad y empezó a girar como una taladradora mientras su pico se llenaba de una energía celeste que lo hizo crecer en longitud, con lo que laceró los costados de su contrincante. Viéndose superado, éste apeló a su propia Agilidad e intentó vulnerar esa armadura de plumas de acero con la moción giratoria de propio cuerno; sin embargo, quizá por tener un menor nivel, ese ataque fue completamente inefectivo. Lo intentó con puntazos llenos de energía verde oscura, pero éstos apenas lastimaron al pingüino. Frustrado, Seaking empleó un ataque que detestaba por ser inútil debajo del agua; así, expelió proyectiles de lodo cuando su oponente volvió a arremeter contra él, dañándole notablemente y mermando su velocidad… sólo para que sus músculos se tensasen de sopetón y lo embistiese con tal fuerza que le habría lastimado gravemente de no haberse contenido. Los demás peces, al ver esto y el Rayo Solar que se les venía encima, utilizaron sus Hidropulsos al unísono para liberarse a pesar de hacerse daño en el proceso y escapar, para alivio de Akari, Danot y Shiori, con lo que la primera ordenó a su Pokémon detener el ataque y el segundo guardó a Alfa.
 
Se giraron al escuchar un ruido familiar a pesar del estruendo del agua al caer, con lo que vieron al derrotado Seaking ser engullido por una Poké Ball que Empoleon no tardó en llevar a su Entrenador, quien consideraba una crueldad dejarlo a su suerte tras haberle lastimado así, además de ser un Pokémon muy fuerte. Salió de su cogitación al sentir un par de manos en sus hombros, tras lo cual vio a Akari y Danot señalar hacia el techo, sólo para observar cómo Shiori guardaba a sus extenuados Pokémon; sin tiempo para pensarlo, hizo lo mismo con Empoleon, montó sobre Dragonair y la tomó de la mano ayudarla a subir, mientras los otros dos hacían lo mismo con sus respectivos Pokémon.
 
Como temían, los murciélagos no dudaron perseguirlos de nuevo apenas cesó esa molesta emanación sónica, por lo que volaron con apremio hacia la salida. El dragón fue el más rápido en llegar, a pesar de llevar dos pasajeros, seguido de Tsurugi; sin embargo, cuando Danot notó que Solvion, que llevaba a Akari colgada de él, se había quedado atrás, no dudó en volver por ella.
 
—¡Akari! —gritó al extenderle la mano.
 
Demostrando una agilidad y reflejos excepcionales, la chica empleó las protuberancias de Solvion como un improvisado trapecio para lanzarse hacia el lomo de Tsurugi; así, éste por fin tuvo la libertad para contraatacar.
 
—¡Día Soleado! —exclamó prestamente, sujetándose como podía a su amigo.
 
El Pokémon meteorito generó una pequeña esfera de luz que creció ipso facto al absorber oxígeno, manteniéndola cerca de sí mismo, mientras los humanos y sus monturas tuvieron el buen tino de no mirar hacia atrás. Semejante fulgor perturbó de tal forma a los quirópteros que se olvidaron por completo de la persecución, prefiriendo ir a buscar refugio en los rincones más recónditos de la cueva; esto dio tiempo a Tsurugi, sus pasajeros y Solvion de escapar también hacia la seguridad del exterior.
 
Se dejaron caer sentados a varios metros de la salida, intentando recobrar el aliento y que la adrenalina bajase poco a poco, ínterin en el que la Poké Ball del recién capturado Seaking se desvaneció, al haber ya cobertura para el sistema de almacenamiento. Akari y Danot revisaron el estado de sus Pokémon y los mimaron un poco antes de guardarlos, mientras Shiori liberó a Dragonair y Golbat para dejarlos descansar fuera de sus contenedores hasta que decidiesen retomar la marcha. Por su parte, Keisuke hizo lo propio con Empoleon para aplicarle algo de medicina y felicitarle por su gran trabajo, tras lo cual lo guardó.
 
Y sin saber quién fue el primero, comenzaron a reír, aliviados de haber salido indemnes de esa emboscada. A pesar de su primer impulso por levantarse y continuar su camino, se dieron un rato para contemplar el inmenso mar delante de ellos y disfrutar de la brisa salada.
 
—Por cierto, como mera curiosidad, acabamos de cruzar la frontera con Kanto —dijo Shiori al sacar su SmartRotom y mostrarles un mapa que indicaba que, en efecto, estaban en dicha región.
 
Aunque para ella y Akari, quien había recorrido previamente parte de la misma, era sólo una anécdota, para Danot y Keisuke esto resultó muy significativo, pues era la primera vez que ambos salían de su natal Johto; aunque su destino estaba dentro de ésta, sentían que de algún modo estaban expandiendo sus horizontes.
 
—Cierto, nuestra ruta se adentra un poco en Kanto para luego regresar a Johto —comentó Danot al seguir con el dedo el recorrido que tendrían que hacer para llegar a Shirogane, unos kilómetros al este, luego varios más hacia el norte y otros tantos hacia el oeste; Keisuke y Akari asintieron, si bien la segunda se habría sentido perdida sin esa ayuda.
—Otra curiosidad: si nos desviamos del camino aquí, acabaríamos llegando a la meseta Sekiei, donde se realiza la Conferencia Añil —explicó Shiori al trazar una ruta imaginaria con su dedo; había notado esto cuando revisaba la recorrido que deberían realizar, al haber estado ya en dicho lugar.
—No puede ser coincidencia que las Conferencias de ambas regiones estén tan cerca, ¿o sí? —cuestionó un dubitativo Keisuke.
—Tiene sentido… ésta es la zona más recóndita que marca el límite entre ambas regiones —respondió Danot, al parecer lo más plausible.
—¡Por eso es una gran prueba para medir la perseverancia de quienes queremos alcanzar la cima! —exclamó Akari con determinación, dejando ver la indomable flama de su voluntad.
 
Considerando que ya habían descansado suficiente, retomaron su camino por la curva del acantilado que conducía tierra adentro, con lo que se toparon con el caudaloso río que nutría la cascada de la caverna que habían atravesado. Pronto, la ruta empezó a alejarse de éste para adentrarse en zonas de hierba y vegetación abundantes, las cuales diferían de las presentes en la zona más habitadas de Johto.
 
—A partir de ahora, deberíamos tener al menos un Pokémon delante y otro detrás nuestro —comentó Akari en voz baja, para no alertar a sus contrapartes salvajes.
—¿Tú crees? —cuestionó Keisuke, sabiendo que muchos Pokémon salvajes reaccionaban hostilmente hacia los entrenados por temor a ser atacados o capturados; Danot sólo escuchó, a pesar de preguntarse lo mismo.
—Ella tiene razón —intervino Shiori, con más experiencia en aquellos menesteres—; lo que dices se aplica a Pokémon salvajes con un contacto relativamente habitual con humanos, pero los de esta zona los ven muy rara vez… como mucho, una vez al año, precisamente cuando los debutantes como nosotros nos dirigimos hacia Shirogane; van a atacarnos a menos que tengan un escollo delante… y aun así, no hay garantía de que no lo hagan —explicó con seguridad, recordando claramente cuando ella y Sadamitsu se encontraron con esa situación al recorrer las rutas 22 y 23 para llegar a Sekiei; sus compañeros asintieron, más que convencidos.
 
Y sin decir más, liberó a una jirafa de cuello corto y pelaje amarillo y marrón, en cuya cola tenía una pequeña cabeza con dientes mucho más afilados que los de la principal; siguiendo su propio consejo, Akari liberó a Yami para que cubriese la retaguardia del grupo. Sólo con hacer esto, un grupo de Raticate que había estado acechándoles desde unos matorrales cercanos no tardaron en huir, al ver que sus potenciales víctimas no estaban tan indefensas como creían. Ver esto les dio una leve sensación de alivio, por lo que se aprestaron a continuar su camino, mientras Shiori les explicaba que los Pokémon salvajes no eran el único escollo al que deberían enfrentarse.
 
Fueron cambiando de Pokémon cada hora conforme ascendían por un camino de montaña cuya vegetación se hizo cada vez más rala, dejando muy a la vista a los Pokémon salvajes que vivían ahí. Los Wooper y Quagsire fueron los únicos en no darles problemas, despreocupados por su presencia mientras entraban o salían del río que surcaba esa zona. Los Raticate, Doduo, Ponyta y Sandslash se mostraban más huraños de lo usual, sintiéndose seguros de atacar sólo si estaban en un grupo lo bastante grande. Sin embargo, los más peligrosos individualmente fueron quienes intentaron atacarlos más veces: escurridizos Arbok que saltaban como resortes desde los flancos y tenían que ser repelidos por sus escoltas o incluso alguno de sus Pokémon liberados en el momento, sobre todo cuando tenían que atravesar algún pastizal; por su parte, los enfurecidos Dodrio no dudaban en atacar frontalmente apenas los localizaban.
 
Decidieron parar cerca del río cuando el cielo se tiñó de naranja y rojo, habiendo llegado a la mitad de la ruta 26. Dados la fiereza de los Pokémon salvajes y todo el tiempo a oscuras que tendrían, habían decidido sólo desayunar y cenar para avanzar lo más posible y no llamar más todavía su atención a plena luz del día, cuando la mayoría no tendría reparo en dejar sus nidos o madrigueras. Así, Danot se encargó de preparar la cena mientras Keisuke armaba las tiendas en las que dormirían y las chicas recolectaban suficiente leña como para mantener encendida la fogata durante toda la noche, como medida de protección adicional.
 
Cuando tuvieron todo listo, liberaron a todos sus Pokémon para que comiesen y pudiesen descansar un poco fuera de sus esferas, dado el gran denuedo que habían hecho ese día. Con su frugal cena acabada, decidieron los turnos para dormir y hacer guardia, teniendo cada uno siete y tres horas para ello, correspondientemente, con intersecciones de cuarenta minutos por lo que pudiese pasar.
 
A Akari le tocó el primer turno, por lo que mantuvo afuera sólo a Hikari y Yami para que le hiciesen compañía; ambos danzaron al son del fuego de la fogata mientras ella les observaba. Aunque técnicamente el Arcanine era su inicial, la Houndoom había llegado muy poco después a su vida; si él era la “luz de su vida”, como solía llamarlo, ella era la calma de la noche hecha Pokémon, quien apaciguaba y conducía la energía de su compañero cuando hacía falta. A pesar de lo que pudiese parecer, en realidad ambos estaban atentos a su entorno, lo que permitió a la chica perderse en pensamientos, preguntándose qué estarían haciendo Kai y Kururi en ese momento; si bien se mantenían en contacto por Reshigram, no era lo mismo que el tiempo que habían compartido viajando por Hoenn.
 
Akari suspiró, tras lo cual se dio un par de palmadas en las mejillas. Aunque tenía muchas ganas de volver a verlas, faltaba poco para el torneo de ciudad Saiyu, donde habían prometido reencontrarse antes de su partida a Kanto para entrenar con Katsura. Aunque habían luchado muchas veces durante su viaje, nunca había podido vencerlas, ya fuese por la gran ventaja de tipo de los reptiles acuáticos de Kai o las astutas estrategias de Kururi y sus fastuosas aves. Quería demostrarles lo muchísimo que había mejorado junto a sus Pokémon, pero por encima de todo, quería disfrutar junto a ellas de batallas que fuesen a recordar con emoción por años y años.
 
Volvió en sí cuando escuchó a Hikari gruñir y correr hacia las tiendas para ahuyentar a un par de Raticate que intentaban colarse en ellas al haber olido la comida que llevaban. Éste no tardó en volver y se situó a los pies de su humana, quien le acarició el lomo con suavidad, en tanto Yami volvía a relajar su postura.
 
—Sí que son persistentes —escuchó Akari detrás suyo mientras una mano se posaba en su hombro; se trataba de Danot, quien acababa de despertar para hacer su turno.
—Deben pensar que es comida gourmet —bromeó con una sonrisa, entendiéndolos, dado lo agreste del terreno en el que vivían.
 
Su amigo sólo rió y se sentó al otro lado de la fogata, lanzando un manojo de ramas para mantenerla encendida.
 
—¿Qué te está pareciendo viajar con… Entrenadores? —Akari iba a decir “compañía”, pero se corrigió a último momento, sabiendo que sus propios Pokémon ya le brindaban mucha.
—Por ahora está siendo divertido —admitió Danot, habiéndose esperado alguna discusión durante ese primer día, fuera de lo ocurrido con Keisuke en la entrada de las Cataratas Tohjo.
 
A diferencia de sus días en el Gimnasio de Fusube, se encontraban en una situación en la que cualquier error o choque de opiniones podía ser muy contraproducente para todos ellos; se consideró afortunado de tener amigos así de afables. No quería imaginarse cómo habría sido tener como compañero de viaje a alguien como Kenji o Sadamitsu, el ex de Shiori… si bien esos dos seguramente habrían preferido viajar solos; se permitió reír un poco, pareciéndole gracioso por no tener que vivirlo en sus carnes.
 
—¿En qué piensas? —preguntó Akari con curiosidad de qué le había producido esa risilla.
—En lo mucho que me alegra tener buenos compañeros de viaje, en lugar de gente como Kenji —confesó con una mirada cómplice, tras lo cual liberó a Mizuho, para que también hiciese guardia.
—O Yofuu —sentenció Akari con una severidad poco característica en ella, tanto que cortó de golpe cualquier atisbo de risa que pudiese quedarle a su amigo.
—Supongo que tienes razón —concedió, al no hallar forma de refutarlo—; a ver si Ibuki y los demás pueden hacerlo un poco más tratable —añadió, queriendo quitar hierro al asunto.
—Esperemos —respondió Akari con una sonrisa sincera, a pesar de parecerle improbable; sus corazonadas sobre la gente solían ser muy certeras, y no se había equivocado con la Líder ni con su interlocutor.
 
No tardaron en cambiar de tema y fantasear sobre todo lo que harían cuando estuviesen en Shirogane hasta que llegó la hora de dormir de Akari, con lo que Danot siguió alimentando la fogata. Dado que Mizuho casi no hacía ruido, prácticamente se quedó a solas con sus propios pensamientos, lo que inevitablemente le llevó a dar vueltas a la primera pregunta de su amiga. Sin duda, viajar con ellos no sólo le daba una gran sensación de seguridad, sino también una compañía muy agradable; pero, ¿lo era de por sí o era más bien por quienes lo acompañaban? Suponiendo que la respuesta estaba ahí en medio, dirigió la mirada al cielo estrellado y sonrió; curioso como era, no estaría satisfecho hasta descubrirlo por sí mismo.
 
Queriendo distraerse un poco, sacó su Pokégear para ver si tenía alguna noticia de Ibuki o Lynn, pero se dio con la desagradable sorpresa de que no tenía cobertura; suspiró resignado, sabiendo que la antena de ese modelo tan antiguo no se comparaba a la de los teléfonos más modernos, por lo que lo dejó estar. Si su amiga de la infancia había podido ganar, ya se verían en Shirogane. Considerando que se estaba distrayendo demasiado, sacó a Hellga para reforzar la seguridad, reconociendo que no se le daba nada bien el trabajo de guardia, a diferencia de sus Pokémon.
 
Intentó concentrarse en la labor, pero fue un esfuerzo fútil. Dedicó una caricia a quienes le acompañaban, pensando lo agradable que sería viajar y vivir aventuras con Lynn, como cuando eran niños y acompañaban a Yamen a explorar los alrededores de Yoshino. Sin embargo, ella ya tenía sus planes definidos desde hacía mucho: convertirse en bióloga molecular. No pudo evitar sentir algo de envidia, preguntándose qué habría ocurrido con su propia vida de haber tenido la misma seguridad en sus sueños, sin intentar cumplir las expectativas de otros. Sin embargo, le tranquilizó darse cuenta de que no cambiaría nada de la misma, no después de haber conocido a quienes eran parte de ella en ese momento y de lo que había descubierto y experimentado durante su viaje. Todo aquello era invaluable para él, y muchas de esas memorias estaban en el Pokégear que llevaba consigo; lo aferró con fuerza, como si temiese que fuese a desaparecer en cualquier momento.
 
Un ruido proveniente de unos matorrales cercanos le sacó de sus pensamientos, por lo que pudo ver cómo Hellga corría hacia éstos para espantar a un Ponyta que había sido atraído por por la fogata. Con todo, los Pokémon con los que se habían topado hasta el momento eran muy manejables, incluso los Arbok y Dodrio. Más adelante tendrían que lidiar con otros todavía más agresivos y territoriales, como Ursaring o Donphan; incluso los Tangela y su molesta capacidad de causar varios cambios de estado eran considerablemente peligrosos en esas condiciones. Esto último era algo contra lo que su equipo aún era muy vulnerable, y no dudaba de que se encontraría con situaciones así durante la competencia, no sólo de parte de Shiori; decidió que sería mejor dejarlo para el día siguiente, al empezar a sentir sueño, justo cuando un aletargado Keisuke salió de la tienda en la que había ocupado.
 
—¿Estás seguro de que podrás mantenerte despierto? —preguntó Danot, a sabiendas de que a su amigo le había tocado el turno más pesado.
—Cuando acabe de despertarme —contestó éste, medio en broma, antes de acercarse al río para lavarse la cara y poder despejarse un poco.
 
Danot sólo rió, tras lo cual echó algunas ramas más al fuego y guardó a Mizuho, para dejar espacio al Pokémon que Keisuke quisiese liberar para acompañarle. Éste fue un enorme ajolote de piel azul cobalto y llamativas agallas anaranjadas, quien optó por recostarse a una distancia prudencial de la fogata, no queriendo que su piel se secase con el calor. Su Entrenador lo había elegido por su excelente vista, la cual sería bien aprovechada durante esas horas tan oscuras.
 
—Suerte que la mayoría de tus Pokémon son anfibios —dijo Danot al ver a ese Pokémon arrellanado en el suelo, si bien alerta a sus alrededores.
—Más bien lo son por mala suerte, porque pescar todavía se me da fatal —confesó Keisuke con una risilla nerviosa, a pesar de ser algo que muchos darían por sentado para un Entrenador de Pokémon acuáticos.
—¿Entonces cómo es que Tsurio y tú se hicieron tan buenos amigos? —inquirió con mucha curiosidad, al tener presente lo hábil que era el aludido en esos menesteres.
—Quizá fue por esto, porque cada uno era bueno en lo que el otro era una patata cuando nos conocimos —explicó con añoranza, recordando como si fuese ayer la discusión que habían tenido el día que se conocieron, así como la batalla que ganó con facilidad a pesar del mayor conocimiento teórico del otro; al final, habían logrado congeniar por su pasión compartida por los Pokémon de agua.
 
Esto llevó a que compartiesen experiencias sobre gente que habían conocido durante sus respectivos viajes, preguntándose a quiénes se volverían a encontrar durante el torneo. Antes de que se diesen cuenta, llegó la hora de dormir de Danot.
 
—Buenas noches, avísanos si surge algo —se despidió con suavidad, tras lo cual guardó a Hellga—; a menos que quieras hablar a solas con Shiori —agregó con un ligero toque travieso, metiéndose de inmediato en la tienda para no darle tiempo a contestar.
 
Keisuke se puso rojo como un tomate al oír esto, pero fue incapaz de replicar. No pudo evitar preguntarse si acaso sus amigos habían repartido así los turnos de vigilancia para darles una oportunidad de estar a solas sin ser demasiado obvios. Aún ignoraba cuántos días de viaje les quedaban, pero era algo que necesitaba saber cada vez con más intensidad. Así, mientras Swampert vigilaba, pasó las horas siguientes cavilando cómo plantear el tema sin que Shiori lo evitase, como llevaba haciendo desde el día anterior. Tan absorto estaba que no se percató de cómo su Pokémon espantaba a otro par de Raticate con su Disparo Lodo; lo único que lo sacó de sus elucubraciones fue una mano en su hombro, y al girarse se encontró precisamente con Shiori.
 
—¿En qué piensas tanto, que dejas que el Swampert sea el único que vigile? —inquirió ella con un leve tono de reproche.
—Pues… yo… —a pesar de haber pensado un sinfín de formas de expresar lo que sentía, en ese momento crucial se le enredó la lengua, por lo que bajó la mirada, avergonzado.
—¿Es que te gusto o algo? —preguntó medio en broma tras sentarse cerca de él y darle un toque con el hombro, aunque no tardó en arrepentirse y sonrojarse por haberlo dicho de esa manera.
 
Se hizo un silencio incómodo entre ambos que no supieron cómo interpretar. Pasaron unos cuantos segundos para que uno de ellos juntase el valor para decidirse a romperlo de una vez.
 
—Porque tú sí me gustas —confesó por fin Shiori, a pesar de haber rehuido del tema desde el día anterior; sin embargo, tras lo ocurrido a mediodía, había decidido dejarse de tonterías y sincerarse apenas tuviese la oportunidad.
 
Las llamas se agitaron tras tal revelación, mientras Swampert los miraba de reojo sin decir nada, pareciéndole una tontería que a los humanos les costase tanto expresar sus verdaderos sentimientos. Supuso que necesitaban tiempo y tranquilidad, por lo que no dudó en espantar a un Arbok escondido entre los matorrales cercanos con un certero Disparo Lodo en plena cara. ¿De verdad era tan difícil para Keisuke admitir que sentía exactamente lo mismo?
 
—Tú… también me gustas, Shiori —confesó por fin, atreviéndose a tomar su mano.
 
Ella se sobresaltó un poco al sentir ese contacto, pero no hizo el ademán de zafarse de ese agarre. Se quedaron en silencio por un rato más, tragando saliva o respirando algo agitados, sin saber que eran observados discretamente por sus amigos, quienes satisfechos se dedicaron entre sí pulgares arriba antes de volver a dormir.
 
Cuando finalmente amaneció, no supieron si Keisuke había ido a dormir también o se había quedado a acompañar a Shiori por lo que quedaba de noche, aunque sus leves ojeras parecían indicar lo segundo. Aunque fue sutil, notaron un cambio de actitud en ellos mientras hacían el desayuno, sobre todo cuando hablaban entre sí, como si les diese vergüenza revelar que eran pareja.
 
—Felicidades, chicos; temía que tardaran mucho más en sincerarse —expresó súbitamente Danot, como si fuese lo más evidente del mundo; si ya habían sido lo suficientemente valientes para expresar esos sentimientos, también podían serlo para mostrarlos delante de otros.
—¡Yo también espero que sean muy felices juntos! —exclamó una animada Akari, quien se había contenido de hacerlo antes al notarlos tan cohibidos.
 
Sorprendidos, sus amigos se pusieron rojos de la vergüenza y sonrieron nerviosamente, ya que recién se daban cuenta de lo obvios que habían sido en cuanto a sus sentimientos.
 
—Eh… gracias… —fue lo único que pudo responder Shiori, jugando con las puntas de sus índices.
 
Keisuke asintió e intentó expresar lo mismo, sólo para trabarse cada vez que lo intentaba. Se notaba que era su primera relación de ese tipo y todavía le costaba adaptarse a todo lo que ello conllevaba. Con eso resuelto, tuvieron un desayuno rápido y se dispusieron a seguir con su camino, mientras Danot los observaba con alivio; si había decidido ser tan directo era porque no podían arriesgarse a estar distraídos con una tontería como esa, sobre todo cuando todavía tenían que enfrentarse a los tramos más complicados de su recorrido hacia Shirogane.
 
Salieron de la ruta 27 poco antes de mediodía y decidieron hacer una pausa para beber y llenar sus cantimploras mientras revisaban el mapa. Según éste, la ruta 26 era más empinada y zigzagueante que la anterior, por lo que les tomaría mucho más tiempo y esfuerzo recorrerla. Efectivamente, a los pocos minutos de volver a emprender la marcha, notaron lo escarpado del camino, el cual se alejaba del río con el que hasta entonces se había intersecado en numerosos puntos. Así, los Wooper y Quagsire se hicieron una vista muy rara, a diferencia de los Dodrio y Sandslash, quienes dudaron mucho menos en atacar que sus pares de la senda previa. En más de un momento se vieron obligados a sacar dos Pokémon cada uno para poder defenderse más efectivamente.
 
El tiempo también decidió ponerse en su contra, y a media tarde una fuerte lluvia empezó a asolar la ruta; a pesar del cansancio, corrieron hasta encontrar un refugio, siendo éste una cueva en la falda de la montaña que había flanqueaba buena parte de esa ruta. Ahí pudieron descansar por fin del trajín que habían tenido hasta ese momento.
 
—¿Creen que dure mucho? —preguntó Danot tras quitarse la chaqueta mojada y dejarla en un rincón, cosa que los además imitaron, mientras Hikari se dirigía al fondo de la cueva para sacudirse el pelaje mojado.
—Es posible; el tiempo en esta zona tiende a variar mucho —respondió Shiori, recordando su viaje hacia la meseta Sekiei, e inevitablemente, a Sadamitsu; decidió pensar en cosas más productivas, intentando convencerse de que era algo que ya había superado.
—Si hace falta, puedo enviar a mis Pokémon por leña —intervino Keisuke, sabiendo que un paseo bajo la lluvia les sentaría muy bien.
 
Decidieron esperar un poco, mientras Golduck vigilaba la entrada. En ese ínterin, Akari se desató el cabello para escurrirlo, lo que a sus amigos le pareció una cascada de fuego que fluía hasta prácticamente llegar a sus rodillas.
 
—¡Aaaah, me encanta tu cabello! —pronto tuvo a la normalmente discreta Shiori a su lado, observando con ilusión cómo caía ese cabello mojado; era lo suficientemente encrespado para tener un buen volumen, pero no tanto como para arrebujarse cuando crecía demasiado, como pasaba con el suyo.
—¿Me ayudas a secarlo, entonces? —preguntó con una sonrisa cálida, mientras tomaba algunos mechones para escurrirlos.
 
Mientras las chicas se dedicaban a aquello, los otros dos se planteaban qué hacer.
 
—Cuando el cielo se pone así en el mar, puede llover por horas y horas —comentó Keisuke, al recordar sus viajes en barco por el mar entre Asagi y Tanba; era cierto que estaban en tierra firme, pero aún lo bastante cerca del océano.
—Quizá sea mejor pasar la noche aquí; no sé si las tiendas aguantarían una lluvia así por tantas horas, además de que no podríamos hacer una fogata ni cocinar —expuso Danot, tras pensarlo un poco; aunque tenía deseos de llegar lo antes posible a Shirogane, tenían tiempo y no quería arriesgarlos a incurrir en algo que sí podría retrasarlos indefinidamente.
 
Un leve estornudo interrumpió sus ponderaciones, seguido por una apenada disculpa de Akari. Con esto, quedó claro para todos que lo mejor sería quedarse ahí hasta el día siguiente.
 
—Blastoise, trae toda la leña que puedas encontrar —le pidió Keisuke tras liberarlo; éste asintió, encantado de verse libre en medio de esa refrescante lluvia.
—Pyro, ve y ayúdale —solicitó Danot al hacer lo propio con su Charizard.
—¿Estás seguro de esto? Ya sabes, la lluvia… —arguyó, confuso, al ver la flama de su cola.
—Lo de que su cola se apaga con el agua es un mito —afirmó Danot, comprendiendo su preocupación—; además, le será un buen ejercicio y la leña que traiga no llegará tan húmeda —añadió, queriendo aprovechar lo más posible esa circunstancia.
 
Pyro dedicó una mirada poco amigable a la lluvia, pero agradeció la intención de Danot; si quería hacerse más fuerte, debía servirse de cualquier oportunidad disponible. Para su agrado, pronto tuvo la compañía de Reidam, mientras Akari le guiñaba un ojo y se acurrucaba junto a Hikari, con lo que Shiori siguió escurriendo su largo cabello. Así, esos tres fueron a buscar leña mientras los dos muchachos preparaban lo demás para cuando volviesen.
 
Cuando acopiaron suficiente leña para mantener la fogata prendida hasta el día siguiente, ambos Charizard se arrellanaron juntos y delante del fuego que habían encendido para secarse del todo, mientras la gran tortuga siguió disfrutando un poco más de la lluvia. En cuanto a los Entrenadores, Akari insistió en preparar una de sus especialidades, en caso de que alguien más hubiese cogido frío con la lluvia… que fue un potaje muy picante.
 
—¿Qué tal? ¿Te gusta? —preguntó con expectación luego de que Danot probase la primera cucharada.
—Está… muy rico —respondió con veracidad, a pesar de sentir que su garganta se derretía conforme el potaje iba descendiendo por ésta; lo suyo eran los sabores dulces, aunque tuvo que admitir que aquello estaba despejando del todo sus vías respiratorias.
 
Dado que no tenían suficiente espacio en la cueva para liberar a todos sus Pokémon a la vez, fueron alimentándolos por turnos, sin que la lluvia diese señales de amainar. Considerando el resguardo que les brindaba ese lugar, Akari y Danot aceptaron la petición de los otros dos de compartir tienda y hacer el último turno de vigilancia juntos; a fin de cuentas, era natural que requiriesen también un tiempo a solas.
 
Habiéndole tocado nuevamente el primer turno, Akari aprovechó el tiempo para trenzarse de nuevo el cabello, apoyada en el lomo de un magnífico corcel con crines de fuego. Aunque le habría gustado más dormir de otro modo, no quería retrasar a los demás más de lo debido.
 
Cuando Danot despertó, la encontró jugando con la punta de su trenza, en un vano intento de no dormirse junto al cálido cuerpo de su Pokémon, quien miraba la lluvia con mala cara.
 
—Vamos, que te estás quedando dormida —Danot la apoyó en su hombro para llevarla a dormir, pero el Rapidash le dio un toque con el morro en su mano libre antes de que se alejase más—; ¿tú también quieres descansar, Soottgale? —preguntó, al girarse hacia él.
 
El aludido relinchó a modo de afirmación, agradeciendo que el humano hubiese entendido su intención; esto sólo reforzó la confianza que ya le tenía, la suficiente como para permitirle estar así de cerca de su Entrenadora. Danot le pidió un poco de paciencia, para luego llevarla a la tienda que les correspondía y recostarla de modo que estuviese cómoda; con esto hecho, se dispuso a buscar la Poké Ball del Rapidash de la forma más rápida que conocía: haciendo un clic en su botón central para hacerlas crecer y luego un doble clic. Con las dos primeras, éste brilló de color rojo, indicando que contenían a un Pokémon, mas la tercera titiló levemente, lo que significaba que estaba asignada a una criatura pero ésta estaba libre. Así, la tomó para guardar a Soottgale después de liberar a Hellga, por si las dudas. Tras volver a situar esa Poké Ball en el cinturón de Akari, le deseó dulces sueños y buscó algo en su propia mochila.
 
Dado que la lluvia seguía castigando la ruta 26 y que tenía la compañía de Hellga, Danot dedicó el tiempo a hacer anotaciones en la nueva libreta que había comprado unos días antes de partir de Fusube, para complementar la original, donde había empezado a anotar todo sobre el entrenamiento de sus Pokémon y las posibles estrategias con ellos y los que quería atrapar a futuro. La que tenía en las manos en ese momento estaba dividida en dos secciones; había decidido dedicar la primera a Entrenadores que hubiesen captado su interés, incluyendo a sus amigos, como material de consulta para sus batallas o para idear nuevas tácticas.
 
—Oh, ¿estás escribiendo sobre nosotros? —preguntó Shiori con tono travieso, con lo que Danot dio un respingo; ¿en qué momento se había distanciado por completo de la realidad?
—Eso o te has dormido con los ojos abiertos —bromeó Keisuke, mucho más suelto que por la mañana.
—No, aún estoy despierto —contestó Danot con su usual tono serio con tal de esconder la leve vergüenza que aquello le había producido; así, se levantó para guardar a Hellga y dio las buenas noches a ambos.
 
Ya dentro de la tienda, se quitó la chaqueta y la dejó bien doblada junto a su mochila, con lo que se dispuso a volver a dormir. Sin embargo, no pudo distraer su atención de la animada charla de esos dos fuera; no era por lo que se decían, sino por cómo lo decían. Era increíble lo mucho que su tono había cambiado en una noche, sobre todo cuando creían que nadie los oía. No le molestaba en lo absoluto, pero le resultaba curioso, pues no se veía a sí mismo capaz de ponerse en ese plan con alguien, dado lo usualmente serio y reservado que era. Luego recordó que hubo una época y alguien con quien esto podría haber ocurrido, pero ambos deseaban tan fervientemente realizar sus propias y tan diferentes metas que lo suyo no habría funcionado. Después de todo, era la persona más dedicada a sus sueños que había conocido antes de salir de viaje, antes de relacionarse con Ibuki y Akari; esto último le causó un vuelco en el corazón.
 
Fue la primera vez que odió lo rápido y eficiente que era para asociar ideas, viendo a qué le habían llevado sus cavilaciones. Había entablado vínculos con ambas, cuyas metas eran más compatibles con la suya que las de su primer amor, o al menos eso creía. Había pasado años sin querer pensar en el tema, al ser incapaz de estar en paz con las suyas propias como para preocuparse por las de alguien más; sin embargo, con el giro que había dado su vida hacía tan poco, aquella sensación de querer compartir sus metas y sueños había vuelto con muchísima fuerza.
 
Como si esos pensamientos no fuesen ya suficiente problema, fue envuelto en un vigoroso abrazo desde la espalda: Akari se había pegado a él mientras dormía, aferrándose a su torso como si su vida dependiese de ello. Aunque no le dificultaba la respiración, su ritmo cardíaco aumentó notablemente; era la primera vez que tenía a alguien así de cerca, tanto como para sentir la calidez de su piel en la suya propia a pesar de las capas de tela que los separaban.
 
—Eh… ¿Akari? —preguntó con tono quedo, para que sólo ella pudiese escucharle.
 
No recibió más contestación que los balbuceos en sueños de su amiga, quien debilitaba o reforzaba ese agarre en intervalos irregulares. Suspiró derrotado e intentó dormir igualmente, acostumbrándose poco a poco a esa sensación que le resultaba muy agradable. Lo que tuviese que ser, sería; de lo que realmente debía preocuparse era de llevar a cabo sus propias metas.
 
Akari despertó antes del amanecer, encontrándose con una sensación cálida que durante sus sueños creyó que era Yami. Pronto se percató de que estaba aferrada a Danot, por lo que no tardó en dejarlo ir, sonrojada.
 
—Ay, lo he vuelto a hacer… —pensó avergonzada, recordando todas las veces en que esto había pasado mientras viajaba con sus amigas de Hoenn; la noche anterior había sido una rara excepción, por lo que decidió disculparse con él apenas despertase.
 
Danot abrió los ojos al percibir el olor del desayuno que sus amigos estaban preparando. Le había costado un poco conciliar el sueño, pero con todo, había podido reposar lo suficiente como para continuar caminando ese día, si el tiempo lo permitía. Al girarse, se encontró a Akari arrodillada, quien no tardó en inclinarse en un gesto de disculpa, al punto de pegar la cabeza al suelo.
 
—¡Siento mucho lo de esta noche! —se disculpó en el acto, quizá en voz demasiado alta como para que sólo ellos dos supiesen lo que estaba pasando.
—Eh, levanta la cabeza, que no pasa nada, de verdad —le instó Danot, suponiendo que no era la primera que a su amiga le ocurría algo así.
 
Tuvo que insistir cerca de un minuto para que su ruborizada amiga por fin diese su brazo a torcer y aceptase sus palabras, con lo que volvió a su habitual comportamiento enérgico. Sin embargo, al salir de la tienda, tuvieron que apresurarse en aclarar cualquier malentendido con Shiori y Keisuke, quienes les dedicaron miradas de leve sorna como pago por lo ocurrido el día anterior.
 
Para su buena fortuna, ya no quedaban rastros de los nubarrones del día anterior, aunque sí muchos charcos que algunos Pokémon salvajes aprovechaban para beber. De algún modo, la lluvia parecía haber apaciguado sus ánimos, por lo que durante la mañana no tuvieron muchos problemas para avanzar por esa ruta de montaña. Fue bien pasado mediodía que empezaron a estar más activos e interponerse en su camino, pero gracias al descanso que habían tenido, no les costó demasiado espantarlos, al no tener interés en entrenar ninguna de esas especies.
 
Cerca del atardecer, arribaron a una garita construida en medio de un paso de montaña, donde estaba apostado el escuadrón de rescate encargado de socorrer a los Entrenadores que activasen la alarma de sus pulseras o de transportar a quienes quisiesen abandonar el desafío. Sabiendo que no podrían pasar la noche ahí, al estar prohibido para los viajeros, la atravesaron mientras los guardias les deseaban un buen viaje; una vez fuera, vieron que el camino se bifurcaba, estando la vía hacia el noroeste despejada y la del noreste bloqueada y fuertemente custodiada, como para dejar claro a los Entrenadores cuál era la ruta correcta. Ver todos esos uniformes militares devolvió a Danot a los años de su niñez que pasó en la base de Yoshino, y le hizo preguntarse si alguno de aquellos soldados era conocido de su padre. «Ya será para otra ocasión», se dijo a sí mismo mientras daba sus primeros pasos en la ruta 28, la que conectaba directamente con Shirogane.
 
Establecieron el campamento cerca de una laguna, y tras cenar, Danot hizo el primer turno de vigilancia junto a Shizuru y Hellga, aprovechando la luz de la fogata para continuar con sus anotaciones. La dragona oteaba el entorno con recelo, nada acostumbrada a viajar, mientras la canina le instaba a relajarse un poco; aunque era bueno estar en alerta, toda esa tensión iba a acabar perjudicando sus esfuerzos y su salud. Siendo evidente que ahí no iba a encontrar a su némesis, Shizuru intentó seguir ese consejo, con lo que dirigió la vista hacia lo más alto. Era la primera vez que se permitía una pausa para observar el cielo nocturno, uno que se le hacía tan profundo como el mar que no conocía, pero que estaba arraigado en su memoria genética.
 
Suspiró, resignada. Por momentos olvidaba que tenía una vida más allá de hacer pagar al artífice de la masacre en su hogar… que aquello no era un fin, sino un paso necesario para alcanzar su propia paz y honrar a quienes murieron ese día. No quería imaginarse a sí misma esperando ahí todos los días, cada día de su larga vida, a que ese infeliz volviese, sin nada más en mente; aquello no era la vida que quería… si acaso se podía llamar así a semejante miseria. Quizá haber sido capturada por Danot era lo mejor que podía haberle pasado, aunque no fuese a admitirlo abiertamente.
 
Se había concentrado tanto en la transcripción y organización de los datos que tenía que volvió a la realidad de sopetón cuando Akari le tocó el hombro, para luego instarle a descansar. Una vez que Danot entró en la tienda, habiendo guardado ya a sus Pokémon, dejó libres a Yami y Hikari para que la acompañasen, prometiéndose a sí misma que aquella noche no perturbaría el descanso de su amigo.
 
Sin embargo, cuando amaneció, Akari volvió a despertar abrazada a él, lo que llevó a otra ronda de disculpas. Había pasado lo mismo con Kai y Kururi, quienes tras la tercera noche ya parecían haberlo asumido como algo normal en ella.
 
—¡De verdad, de verdad lo siento! —clamó Akari, al menos ya no con la cabeza baja; para Danot, ese era un gran progreso.
—Debe ser algo muy tuyo si realmente no puedes evitarlo, así que no te preocupes —dijo con tono suave para tranquilizarla—; tampoco es que me moleste —admitió a continuación, un poco sonrojado; era una experiencia nueva para él, y aunque había sido sorpresivo encontrarse así con ella al despertar, tenía que reconocer que esa noche había dormido mejor que nunca.
—¿¡De verdad!? —preguntó con entusiasmo; aunque no dudaba de su honestidad, quería estar completamente segura de ello.
 
Danot asintió con una de esas sonrisas que cada vez se hacían más comunes en él, sobre todo cuando interactuaba con quienes más apreciaba. Esto eliminó cualquier atisbo de duda en Akari, quien no dudó en abrazarlo con fuerza, pues el sentimiento era mutuo.
 
Cuando salieron de la tienda, Keisuke y Shiori ya les esperaban con el desayuno listo. A diferencia del día anterior, ambos no parecían tener ganas de chincharlos, quizá al sentirse ya más cómodos de mostrarse abiertamente cariñosos el uno con el otro. El cielo estaba salpicado de nubes blancas y esponjosas como el plumaje de un Altaria, mas ninguna prometía lluvia, por lo que podrían avanzar a buen ritmo; según el mapa del SmartRotom de Shiori, podrían llegan a Shirogane antes del anochecer si se daban un poco de prisa.
 
La ruta 28 no era tan escarpada como la anterior, aunque seguía teniendo tramos que se habrían paso entre acantilados, pero en su mayoría era un llano donde la vegetación volvía a hacerse notar, quizá gracias a los riachuelos y lagunas que lo recorrían. Sin embargo, era hogar de Pokémon más territoriales que los que se habían encontrado hasta entonces, como Ursaring o Donphan; otros, más pequeños pero conocidos por atacar en grupo, como Sneasel o Tangela, también eran un peligro notable. Por lo demás, les llamó mucho la atención ver algún Pidgeotto o Fearow sobrevolando el área, a pesar de no ser nativos del área.
 
Con todo, fue la mañana más dura que tuvieron durante su viaje, y agradecieron haberse equipado adecuadamente de objetos curativos. Todos los Ursaring y Donphan que se cruzaron en su camino atacaron sin dudar, sólo para ser ahuyentados por los técnicas conjuntas de tres o cuatro de sus Pokémon; era una de las mayores ventajas de viajar en grupo, ser capaces de defenderse de manera efectiva y con recambios constantes. Sin embargo, había un obstáculo exclusivo de la ruta final para el que esta previsión podría jugarles muy en contra, cosa de la que eran conscientes gracias a la experiencia previa de Shiori.
 
Fue bien pasado el mediodía que se encontraron el primero de esos escollos: competidores de ediciones previas de la Conferencia Plateada, quienes se apostaban en ese último tramo del recorrido para “dar la bienvenida” a los debutantes, y esto significaba retarlos a combates para comprobar sus habilidades, y en los casos más extremos, hacerlos desistir de competir, a pesar de haber logrado algo tan difícil como obtener todas las medallas de Johto y recorrer casi toda esa ruta tan poco acogedora. No ayudaba para nada la actitud que muchos de éstos tenían, exigiendo batallas si se negaban tras la primera petición falsamente amable. Fue así que todos menos Shiori decidieron afrontar esos retos, deseosos de probarse de antemano contra otros posibles competidores; ella prefirió mantener frescos a sus Pokémon para el resto del camino y estudiar a quienes enfrentasen a sus amigos, fiel a su naturaleza cautelosa.
 
Conforme fueron luchando contra esos Entrenadores, notaron cosas que habían pasado por alto. Lo primero fue que todos llevaban pulseras similares a las suyas, sólo que doradas, las cuales seguramente habían recibido en Shirogane. Lo segundo, que siempre que empezaba un combate, una o dos de esas aves que habían avistado horas antes se posaban en las cercanías, y todas llevaban vistosos collares con cámaras incorporadas. Según les explicó Shiori, estaban entrenados para detectar los colores tan llamativos de esas pulseras y descender cuando dos colores distintos se acercaban, además de atacar a quienes no las portasen, todo para evitar cualquier acto ilícito en ese último tramo.
 
—Me parece injusto que los veteranos intenten intimidar así a los novatos, más si tienen la facilidad de volver a Shirogane para curar a sus Pokémon e intentarlo de nuevo —expresó un indignado Keisuke mientras llenaba su cantimplora en un riachuelo, mientras Feraligatr cubría uno de los flancos del grupo.
—Lo es, pero míralo desde el punto de vista de la liga —le instó Shiori, haciendo lo mismo—; es una buena forma de saber si los novatos pueden soportar la presión de un torneo antes de su inicio; por más hábil que seas, también requieres de mucha fortaleza mental para ser un gran Entrenador —adujo, sabiéndolo por experiencia.
—Podrías decir que es una forma de explotar las debilidades de tus contrincantes —opinó Danot, si bien aquello tampoco le gustaba—; aunque me resultaría más provechoso emplear mi tiempo en entrenar o pensar nuevas estrategias —sentenció, tras lo cual dedicó una caricia a Hellga.
—O de cubrir las propias de quienes intentan intimidar a otros —aseveró Shiori, sabiendo lo frágil que podía ser el orgullo de muchos.
—Sea como sea, ¡es una gran oportunidad de divertirnos y fortalecernos en el camino! —exclamó Akari con bríos, ante lo que su amiga sólo sonrió; su voluntad era tan ardiente como un volcán… sería una rival muy complicada si le tocaba demasiado pronto en el torneo.
 
Y lo demostró con creces al vencer categóricamente a todos quienes la desafiaron durante su recorrido; Keisuke no se quedó atrás, arrollando también a sus contrincantes con su potente ofensiva. Danot fue algo más comedido y aprovechó la oportunidad afinar su estilo para lidiar contra oponentes desconocidos, manteniendo la distancia y usando aumentos para acabar las batallas con un ataque certero. Incluso Shizuru tuvo la oportunidad de luchar y lucirse cuando un Entrenador los desafió cerca de una laguna; a pesar de no estar limitado por el terreno, su Magneton no tardó en ser quemado por un preciso Escaldar de la dragona, quedando desvalido contra su mayor velocidad.
 
Con todo esto, también comprobaron que la mayoría de esos Entrenadores, sobre todo los más belicosos, eran los más débiles o con menor confianza en sus habilidades. Era de esperar, dado que el sistema de calificación de la Conferencia Plateada para los veteranos priorizaba a quienes tuviesen un mejor ránking en sus participaciones previas, por lo que propiciar que los novatos desistiesen de competir les daba una pequeña oportunidad de calificar.
 
Y el atardecer llegó cuando aún estaban a medio camino de Shirogane. Habían quedado agotados tras lidiar tanto con los Pokémon salvajes como con los otros Entrenadores, por lo que decidieron detenerse ahí y acampar, suponiendo que a esa hora estos últimos habrían decidido volver a Shirogane. Fue entonces cuando esos dos llegaron.
 
—Mira a estos pobres novatos, no saben lo que les espera —comentó el más bajo de ellos, pelón y regordete, con expresión muy burlona.
 
Su compañero, enjuto y de ojos negros como un pozo de oscuridad, rió cómplicemente. Sin embargo, los chicos decidieron ignorarlos, mientras un Pidgeotto se posaba en las cercanías; su cámara estaba registrando todo lo que ocurría, por lo que no podrían obligarlos tan fácilmente a tener una batalla que no deseaban.
 
Ante tal panorama, los bravucones se vieron entre sí, frustrados; no habían podido disuadir de competir a tantos debutantes como el año anterior, en gran parte porque su nivel superaba a los de ediciones previas. Si aquello seguía así, sus oportunidades de acceder a las rondas que daban premios en efectivo serían cada vez menores. Tenían que hacer que al menos ese grupo se diese por vencido, ya más por su propio orgullo que por conveniencia.
 
—Bah, seguro que son tan débiles que tienen miedo hasta de decir hola —exclamó a voces Gorou, el más bajo, queriendo provocarlos.
—¡Hola y adiós! —exclamó Keisuke, harto—. ¿No ves que estamos cansados y queremos reposar tranquilamente, Qwilfish? —le retó con tono familiar y expresión irónica.
 
El aludido palideció. Ese había sido el apodo que se había ganado durante su época como estudiante de Mikan, en su natal Asagi, uno que sólo conocían ésta y sus antiguos compañeros. No tardó mucho en reconocer al chico como el entrometido primo de su ex-maestra, quien rió junto a sus amigos al ver cómo su expresión ofuscada le hacía parecerse a un Qwilfish. Furioso, no lo pensó mucho y aprovechó su cercanía a Danot para arrebatarle su Pokégear al tirar de su cordón, rompiéndolo en el proceso y alejándose con una agilidad inusitada para alguien de su complexión.
 
—¡Oye, devuelve eso! —Akari saltó como un resorte para intentar recuperarlo, pero Yoshi, el otro bravucón, se interpuso en su camino.
—Sólo si tu amigo acepta tener una batalla conmigo —dijo éste, con tono mordaz.
 
Si no lo había entendido mal, el otro chico conocía a su compinche, por lo que era posible que estuviese al tanto de su estrategia para espantar novatos; con aquel grupo, quizá fuese más conveniente que él mismo tomase las riendas, lo que el gordo agradeció.
 
—Si no lo hace, veremos qué cosas tan interesantes tiene aquí —Gorou lamió el Pokégear, como si fuese lo más normal del mundo, mientras les dirigía una mirada de marcado desprecio.
 
Lo detestaba. Detestaba a la gente que abusaba así de los demás, sobre todo si se trataba de quienes apreciaba. Enfurecida, Akari estuvo a punto de largar una trompada a Yoshi e ir por Gorou a continuación, pero una mano detuvo su puño en alto; ante esto, el enjuto chico decidió alejarse un poco, por si acaso.
 
—De acuerdo, tendré esa batalla que tanto desean —expresó Danot con una sonrisa para tranquilizar a su amiga, quien había estado a punto de caer en una treta de la que Shiori ya les había advertido.
—Pero… —intentó refutar Akari, aún muy indignada por el comportamiento de esos dos.
 
Y sin que nadie lo esperase, Danot la trajo hacia él con un súbito abrazo, tanto que Akari no pudo evitar sonrojarse un poco.
 
—Intenta recuperar mi Pokégear con Goudan mientras los distraigo —le susurró al tenerla así, pues no confiaba para nada en esos dos.
—D-de acuerdo —apenas atinó a responder, en tono más alto, como su amigo esperaba.
—¡Dales duro! ¡Ese tipo no debe ser mucho más fuerte que el Qwilfish! —le animó Keisuke a la distancia.
—¡Ya nos encargaremos de preparar un festín para celebrar tu victoria! —exclamó Shiori, queriendo minar lo más posible la moral de los bravucones.
 
Estos les vieron con desdén, creyendo que los subestimaban más de la cuenta. Se alejaron unos cien metros del campamento, eligiendo una zona rocosa y libre de vegetación, y como esperaban, el Pidgeotto no tardó en seguirlos. Gorou se situó detrás de Yoshi, mientras Akari se mantuvo al lado de Danot, sin sacarle la vista a su Pokégear. Antes de que nadie hiciese nada, liberó a Goudan.
 
—¿Qué crees que haces? —cuestionó Yoshi con tono amenazante, mientras Gorou hacía malabares con el Pokégear de Danot.
—Es por si aparece algún Pokémon salvaje —respondió una airada Akari, procurando usar su enojo para ocultar sus intenciones.
 
Sin embargo, Goudan no pasó por alto la mirada de su Entrenadora, por lo que supuso qué quería; la notó tensa, como si esperase el momento adecuado, por lo que fue hacia donde ésta le indicó, sin perder de vista a Gorou.
 
—¡Será uno contra uno y los liberaremos a la vez! —estableció Yoshi con firmeza, sabiendo que sus tácticas serían más efectivas para intimidarlos mientras más cortas fuesen las batallas.
—¡Me parece bien! —contestó su rival, teniendo claro a quién recurriría para hacer tiempo hasta que Akari encontrase la oportunidad para recuperar su teléfono.
 
Y sin demora, ambos liberaron a sus Pokémon. Delante de Danot apareció Tsurugi, una de sus Pokémon más resistentes; por su lado, Yoshi había elegido a un enorme rinoceronte bípedo de armadura pétrea y un imponente cuerno que hizo girar amenazadoramente.
 
—¡A ver si puedes derrotar a uno de mis Pokémon más débiles! —se jactó Yoshi, mientras su compinche les hacía gestos obscenos.
—¡Ala de Acero! —comenzó Danot, sin molestarse en guardar la distancia; no debía darles ningún indicio de que planeaban algo, y no se le ocurrió mejor forma que pretender que había caído en sus provocaciones.
—¡Entiérralos con tu Avalancha! —contraatacó Yoshi, con un objetivo muy claro en mente.
 
Aprovechando al máximo el terreno rocoso en el que estaban, Rhydon dio un puñetazo al suelo para hacer volar trozos de roca hacia su oponente, generándose varios más durante su trayecto, los cuales Tsurugi eludió como pudo, usando sus alas endurecidas para cortar los que no. No obstante, fueron tantos los que salieron expulsados hacia los alrededores que Pidgeotto sintió la necesidad de alejarse, pero sólo atinó a evadirlos y posarse en otro punto, por lo que Yoshi chasqueó la lengua. Sin embargo, esa distracción le costó que su Pokémon recibiese un tajo de ala en su costado izquierdo; aunque tenía mucha fuerza y defensa, era demasiado lento para defenderse sin las indicaciones de su Entrenador.
 
—¡Rayo! —ordenó éste, para sorpresa de Danot y Akari y satisfacción de Gorou.
—¡Viento Afín! —indicó su oponente, intentando generar por todos los medios la apertura necesaria para Goudan.
 
Inusual para un Pokémon de roca o tierra que no fuese también eléctrico, Rhydon tenía un órgano capaz de generar electricidad, por lo que disparó una centella desde su cuerno hacia el ave blindada, quien lo eludió con un fuerte aleteo que causó una corriente de aire que aumentó apreciablemente su velocidad. Así, amplió su rango de vuelo para eludir esos Rayos y evitar el riesgo de parálisis; sin embargo, uno de ellos alcanzó “por accidente” al Pidgeotto, y si bien no lo lastimó demasiado, sí que deshabilitó su cámara, la cual parpadeó de color rojo. Esos dos, sin lugar a dudas, habían encontrado una manera efectiva de lidiar con la seguridad de la liga, posiblemente para cuando querían ser más agresivos en su “convencimiento” a los novatos.
 
Sin embargo, no todo eran buenas noticias para Gorou y Yoshi. Ese chico estaba siendo un hueso muy duro de roer, como demostró Tsurugi al dar un segundo golpe con su ala endurecida en el otro costado de Rhydon. La mayor velocidad y ese filo le habían hecho un daño mayor, al punto de causarle una mueca de dolor, cuando esa especie solía ser insensible a los estímulos gracias a su gruesa armadura pétrea. Mientras tanto, Goudan se acercó un poco a esos dos con el pretexto de espantar con un Lanzallamas un Tangela que caminaba hacia ellos; se quedó ahí, como si otros fuesen a venir.
 
—¡Rhydon, ya sabes qué hacer! —exclamó Yoshi con una mueca desagradable, queriendo dar la impresión de que no se había tomado la batalla en serio hasta ese instante; ansiaba ver la desesperación en su oponente cuando se diese cuenta de que no podría ganar.
 
Danot no dijo nada, dejándolo al criterio de su Pokémon. Aunque había empezado como la menos ducha de las tres que Yamen le dejó para su protección, era una excelente luchadora y no necesitaba que le advirtiese de la mayoría de peligros; así, mantuvo su distancia, lista para atacar apenas encontrase un hueco en la defensa de su oponente. Éste siguió disparando sus Rayos, procurando disminuir su rango de vuelo con ataques cada vez más precisos, hasta que halló su oportunidad; sin aviso, expelió desde su boca un brillante proyectil pétreo que explotó en la cara de Tsurugi y la mandó al suelo. Aquello no le ocasionó demasiado daño, pero para su horror, fue incapaz de volver a alzar el vuelo; su aumento de velocidad seguía activo, pero casi no podía despegarse del suelo, por más que saltase y agitase sus alas.
 
—Antiaéreo… —pronunció apenas Danot, sabiendo que debería haberse esperado algo así; por más rastreros que fuesen, esos dos tenían el nivel como para competir en una liga regional—; ¡corre, Tsurugi, corre y Ala de Acero! —le instó, recordando cómo habían cruzado el Camino de Hielo; fue la primera vez que agradeció haber tenido ese leve temor a las alturas.
—¡Tumba de Roca! —ordenó su contrincante, queriendo acabar con ello antes de que otra de esas molestas aves viniese a reemplazar a la que se había marchado hacía unos segundos.
 
Más acostumbrada a volar que a correr, Tsurugi aprovechó su todavía activo incremento de velocidad para abalanzarse sobre su oponente con sus alas brillando, como si fuese uno de los muchos Dodrio que había enfrentado por el camino. Evitó como pudo los cúmulos de roca que el rinoceronte generó con sendos pisotones, buscando el espacio para asestarle un buen golpe. Sin embargo, al no estar habituada a esa forma de moverse, su recorrido se hizo mucho más previsible para su rival, quien conjuró varias rocas justo cuando Tsurugi extendió sus alas, lista para atacar. Así, un cúmulo de rocas pequeñas atraparon sus patas, mientras que otras mucho más grandes hicieron lo mismo con su cuerpo y alas, restringiéndola casi por completo. Utilizó sus Alas de Acero para intentar liberarse mientras Danot la animaba, pero a la que cortaba una roca, otras nuevas surgían al son de los pisotones de Rhydon, como si quisiese sepultarla viva. Cuando tuvo que tomar un respiro, sólo habían quedado visibles su cabeza y parte de su pecho, justo como Yoshi quería. Se deleitó al ver sus expresiones de desesperación, y casi no podía esperar acrecentarlas con su siguiente orden.
 
—¡Perforador! —ordenó con voz tétrica, como si estuviese indicando el final del combate.
—¡Foco Resplandor! —contraatacó un muy serio Danot.
 
Yoshi rió entre dientes, creyendo que estaba fingiendo mantener la compostura ante un ataque que usualmente asustaba a los novatos, mucho más al tener a sus Pokémon retenidos de esa manera; así, Rhydon arremetió con su cuerno al frente, el cual giraba frenéticamente y producía un ruido escalofriante. Viéndolo venir, Tsurugi abrió su pico por completo para acopiar energía lumínica en una esfera plateada, pero su merma de velocidad le impidió atacar antes de que el Perforador hiciese contacto con el acero de su pecho. Yoshi casi no podía esperar ver la fea herida que causaría esto, el consiguiente derrumbe emocional de su Entrenador y, al fin, su decisión de rendirse y regresar a casa. Sin embargo, lo único que vio fue cómo ese cuerno giratorio resbalaba por el acero, incapaz de penetrarlo por más que su Pokémon lo intentase, lo que dio tiempo a la Skarmory de disparar un chorro de energía plateada que lo hizo retroceder y caer de espalda; no tardó en aprovechar aquello para intentar liberarse de su prisión de roca.
 
—Mierda, mierda —Yoshi se mordió el labio, poniéndose nervioso como siempre que esto fallaba y suponiendo, muy tarde, que su oponente debía tener más nivel que su Rhydon o que contaba con la habilidad Robustez—; ¡Taladradora! —ordenó en el acto, queriendo aprovechar el efecto del Antiaéreo antes de que Tsurugi se liberase.
—¡Foco Resplandor! —indicó Danot, mientras dirigía una mirada disimulada hacia Goudan.
 
El rinoceronte volvió a cargar con toda su fuerza, mientras partículas de tierra se adherían a su cuerno giratorio, generando un taladro mucho más grande que enfiló contra su oponente; ésta, con algo más de libertad, acumuló energía lumínica en su pico y se la disparó. Rhydon no dudó en cargar de frente y atravesó el chorro plateado con su enorme cuerno de tierra; aunque éste perdió volumen en el proceso, pudo resistir hasta que ese ataque cesó, con lo que su rival quedó finalmente a su merced.
 
—¡Acaba con esto ya! —rugió Yoshi, intentando sonar lo más amenazador posible a pesar de la ansiedad que sentía.
—¡Defiéndete con Pico Taladro! —ordenó Danot, dado el inminente choque entre ambos.
 
Tsurugi hizo vibrar su pico con intensidad, interceptando justo a tiempo la punta del otro taladro. Aunque la fuerza de Rhydon era mayor, su ataque había perdido potencia al emplearlo como escudo; sumado a su mal matchup contra los ataques de tipo volador, ese taladro térreo fue perforado por el duro pico de Tsurugi, el cual chocó contra el ya desnudo cuerno de su rival.
 
—¡Llamarada! —bramó Yoshi, harto de que esos dos boicoteasen cada una de sus tácticas.
—¡Tsurugi! —le llamó Danot, dirigiendo una mirada fugaz hacia Akari, al notar que ningún Pokémon había llegado para reemplazar al Pidgeotto.
 
Rhydon no tardó en disparar una enorme bola de fuego que generó un fuerte estallido que rodeó a ambos. Akari aprovechó esa distracción para lanzarse en pos de Gorou gritando como una fiera, dejando salir todo el enfado que ese par producía; tomado por sorpresa, éste intentó lanzar una Poké Ball mientras sorteaba por poco una rápida patada a la cara, pero trastabilló y dejó caer el Pokégear de Danot.
 
Pletórica, Akari se aprestó a asirlo, pero una lengua larga y babosa se le adelantó y llevó el aparato hacia sí, habiendo visto que su humano lo había dejado caer. Se trataba de un reptil rechoncho de piel rosa y una expresión tan maliciosa como la de Gorou, la cual pronto cambió a una de dolor cuando recibió un veloz puñetazo en la zona occipital, cortesía de un oportuno Goudan. Comprobaron con repulsión lo corrosiva que era la saliva del Lickilicky al notar que la carcasa del Pokégear se estaba decolorando, por lo que Akari intentó por todos los medios hacerse con él, dando golpes y patadas a diestra y siniestra, completamente sincronizada con su Infernape. Gorou, aún en el suelo, no se atrevía a dar una orden a su Pokémon, quien usaba su cola endurecida para defenderse de esos dos mientras mantenía ese aparato enroscado con firmeza en su lengua.
 
Por su parte, Yoshi se giró hacia su compañero y se dio cuenta de la trifulca entre Lickilicky y los otros dos, por lo que no dudó en ordenar a su Rhydon que los atacase, creyendo que ya había ganado la batalla. Para su horror, cuando el humo de la Llamarada se despejó, las rocas que rodeaban a Tsurugi se desmoronaron, y aunque ésta se veía bastante lastimada, aún tuvo los suficientes bríos para atacar a su rival por la espalda mientras éste daba un fuerte pisotón, queriendo encerrar a la chica y el Infernape con su Tumba de Roca. Sin embargo, al perder el conocimiento, su técnica acabó errando, por lo que una roca surgida del suelo golpeó la lengua de su aliado y le hizo lanzar el Pokégear por los aires. Viendo su oportunidad, Akari y Goudan se lanzaron en pos de éste, mientras Danot y Tsurugi también se acercaban a toda velocidad… sólo para que fuese golpeado bruscamente por otra roca emergente, con lo que acabó cayendo a los pies de su dueño, con la carcasa hecha añicos y gran parte de sus componentes internos decolorados y a la vista.
 
Danot cayó de rodillas ante los restos de su Pokégear, asiéndolos con fuerza a pesar de la leve quemazón que le causó la saliva de Lickilicky. Notando la llegada de un Fearow y temiendo una represalia más que justificada, ambos bravucones no tardaron en guardar a sus Pokémon y liberar a un Smeargle que los teletransportó de vuelta a Shirogane, antes de que unos furiosos Akari y Goudan pudiesen detenerlos. Frustrados, se acercaron a su amigo, quien era consolado por Tsurugi, sin saber qué decir y sintiendo que podrían haber hecho mucho más.
 
—Gracias, Akari, Goudan, Tsurugi —dijo Danot con tono apagado antes de guardar a esta última, intentando mostrarse ecuánime a pesar de todo.
 
Viendo que no había nada por vigilar, el Fearow se retiró para seguir con su trabajo. Por su parte, Akari no supo qué contestar; notaba que su amigo se estaba tragando todo el malestar que todo aquello le causaba, sobre todo al verle guardar los restos de su Pokégear en el bolsillo frontal de su mochila. Regresaron al campamento en silencio, y sus caras largas fueron toda la indicación que Keisuke y Shiori necesitaron para saber que algo malo había ocurrido.
 
—No se preocupen, chicos; será una buena oportunidad para comprar un SmartRotom —les instó Danot tras contarles lo ocurrido, no queriendo preocuparlos de más.
 
Pero para todos fue evidente que lo estaba pasando mal, dada lo diametralmente opuesta que era su expresión a la de ilusión que tenía durante el primer día de viaje, cuando les explicó de sus buenos momentos con ese aparato. Aunque sus sonrisas eran una ocurrencia inusual, supieron que la que les dedicaba en ese instante era fingida, en un intento por tranquilizarlos.
 
Cenaron en medio de un ambiente muy incómodo. Keisuke y Shiori no sabía cómo abordar esa faceta hasta entonces desconocida de su amigo, mientras que Akari se sentía demasiado culpable como para intentarlo, mostrándose más apagada de lo usual. Al terminar de limpiar todo, Danot se ofreció a hacer el primer turno, sintiendo que si realmente llegaba a dormirse, no querría despertar hasta el día siguiente; así tendría tiempo para ordenar sus pensamientos, pues se daba cuenta de que a pesar de sus esfuerzos para no preocupar a sus amigos, estaba logrando todo lo contrario.
 
Así, cuando éstos se marcharon a dormir, sacó a Pyro y Hellga para que le acompañasen, más necesitado de calidez y confort de lo que había querido admitir hasta ese momento. Sólo los acarició y dejó que su presencia sosegase su corazón, evocando las memorias que habían hecho juntos. Lo que más le dolía era que su Pokégear estaba cargado de recuerdos, al haber sido un regalo de su familia cuando superó el período de prueba que Yamen le impuso como condición para ayudarle con su trabajo de campo y viajar por la región.
 
No podía perdonar a los infelices que habían dañado ese tesoro en su afán de obligarle a luchar, pero tampoco podía perdonarse a sí mismo por no haber podido protegerlo. Ya no tenía claro qué podría haber hecho y qué no para evitar que aquello sucediese. Estaba cansado y sus Pokémon se alternaban entre vigilar los alrededores y brindarle calidez, pero debía mantenerse despierto, al menos hasta que Akari tomase su lugar. De verdad quería sacarse todo aquello de dentro, pero su amiga ya había hecho más que suficiente por él y no quería cargarla aún más con ese tema.
 
Quizá fue por esto que cuando ésta despertó para relevarlo, no le dedicó más que un seco ”buenas noches” antes de irse a dormir. Sin embargo, esto no le sentó nada bien, haciéndole creer que Danot en realidad estaba enojado con ella por lo ocurrido, pero ocultándolo para no herir sus sentimientos. «¡No, no, él me lo diría sin dudar!», se repitió a sí misma mientras se dejaba arropar por Reidam, quien le dedicó una mirada preocupada. Dado el corto tiempo que llevaban juntas, nunca la había visto así; giró la vista hacia Yami, quien asintió para aplacar sus inquietudes. Solía ponerse así cuando tenía una discusión con alguien a quien apreciaba, como había pasado muchas veces en su viaje por Hoenn, pero sólo necesitaba compañía y algo de tiempo para encauzar sus ardientes sentimientos. Con esto, la Charizard reforzó su abrazo para brindarle toda su calidez, tiempo en el que Akari decidió aclarar toda esa situación, como había aprendido a hacer con sus apreciadas amigas. Si había podido tratar con el mal genio de Kai o los agudos pero acertados comentarios de Kururi, alguien del carácter de Danot debía ser más llevadero, o esto esperaba.
 
Así, cuando Keisuke y Shiori despertaron para tomar su lugar, no tardó en guardar a sus Pokémon y volver a la tienda tras darles animadamente las buenas noches, con tanta prisa que no pudieron evitar preguntarse qué se traía entre manos, aún preocupados por ambos. Aunque eran sus amigos, todavía no eran tan cercanos como esos dos, por lo que dejaron todo en sus manos, esperando que Akari pudiese encargarse de ello.
 
—Como desearía que la maestra estuviera aquí para… —dijeron al unísono, tras lo cual se miraron mutuamente antes de reír ante la sincronización de sus corazones, al punto de caer en ese hábito ya obsoleto de referirse así a Ibuki.
 
Por su parte, a Danot le había costado mucho conciliar el sueño a pesar del cansancio, y éste fue tan ligero que despertó al escuchar a Akari entrar en la tienda y quitarse la chaqueta. Volvió a sentir la necesidad de girarse hacia ella y dejar salir todo lo que le aquejaba, pero la resistió, sabiendo que era su propia responsabilidad lidiar con sus emociones. Para su sorpresa, a diferencia de las noches anteriores, ella se le acercó aún estando despierta y pegó la cara a su espalda.
 
—No sé si estás enfadado conmigo por lo que pasó, pero si es el caso, lo siento, de verdad lo siento; yo también habría querido ser más rápida y haber podido salvar tu precioso Pokégear —dejó ir en un hilo de voz, esperando que de ser el caso, se lo dijese con toda libertad.
 
Estas palabras causaron que a Danot se le encogiese el corazón. En su ensimismamiento, no había notado lo mal que su amiga también lo estaba pasando, culpándose tanto o más que él mismo por lo ocurrido. No dudó ni un instante en girarse y abrazarla con fuerza, tomándola por sorpresa.
 
—¡No hiciste nada mal, Akari! Por el contrario… fue mi idea aceptar esa batalla, así como lo fue que lo intentaras, y lo hiciste lo mejor posible; es mi culpa por haberme dejado arrebatar mi Pokégear —respondió con inusitada vehemencia, queriendo que supiese con toda seguridad que no estaba enojado con ella, sino por el contrario, que estaba muy agradecido por su gran esfuerzo en ello.
—¡Pero tampoco fue tu culpa! ¡Así que deja de sentir que debes castigarte por ello! —le pidió al separarse de él y mirarle al rostro, habiendo entendido al fin qué le tenía así; ambos se habían pasado la noche culpándose a sí mismos por lo ocurrido, cuando los responsables reales aún campaban a sus anchas en Shirogane—; y si hay algo que tengas que dejar salir, para esto estoy —le ofreció con una sonrisa enmarcada por sus ojos llorosos, al sentirse por fin capaz de aliviar la pena que llenaba a su amigo.
 
Y como para no dejarle escapar de tal ofrecimiento, fue rápida en arroparlo en su pecho, queriendo darle un espacio seguro para que dejase ir lo que hiciese falta. Más que agradecido por esto, Danot no dudó en expresar todo lo que se había estado guardando hasta entonces. Akari fue brindándole relajantes caricias mientras le escuchaba con atención, no queriendo interrumpirle ni molestándole las lágrimas que humedecieron su camiseta. Era comprensible que todo aquello le hubiese afectado tanto, al ser alguien que estaba empezando a disfrutar su vida sin las cadenas, reales o imaginarias, de las expectativas de otros. Aunque ese Pokégear era un mero objeto, atesoraba las memorias que le habían llevado finalmente a encontrar una libertad que recién comenzaba a descubrir, y esos infelices la habían pisoteado en su afán de someterlos a su propia voluntad.
 
—Sé que no puedo devolverte tu Pokégear tal y como era… pero lo que sí puedo ofrecerte es hacer muchas memorias juntos —le dijo con una sonrisa radiante, tan emocionada ante tal prospecto que su corazón dio un vuelco, como hacía mucho que no le ocurría—; y con Ibuki, y mis amigas cuando te las presente, y lo mismo con tus amigos, y Keisuke y Shiori —se apresuró en añadir, sonrojada, sin querer que su amigo pensase que quería acapararlo.
 
Esas palabras le dieron finalmente a Danot la paz que tanto requería. Sí, había perdido su Pokégear, pero sus memorias seguían intactas; las atesoró como nunca, junto a las que tendría más adelante, con la gente que apreciaba.
 
—Casi no puedo esperar para ello —le correspondió con una sonrisa que contrastó con sus ojos rojos de haber llorado, pero se le notaba mucho más sereno; aunque, como Akari, no tenía la menor duda en dar un buen escarmiento a esos dos infelices cuando llegasen a Shirogane.
 
Se durmieron antes de notarlo, abrazándose mutuamente para darse calidez, mientras sus amigos se preguntaban cómo estarían tras percibir el ruido de su conversación a la distancia. Aunque no se enteraron de qué habían hablado, supusieron que todo estaba bien si ninguno de los dos había abandonado la tienda. Sonrieron entre sí, esperando que realmente fuese el caso.
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#39
Y tras una breve (¿breve?) pausa, vuelvo a sumergirme de lleno en esta historia que para nada se dilató más de la cuenta con el intensivo entrenamiento para mostrarnos que Ibuki es mucho más que una waifu en esta historia. Y que, si bien estoy saturadísimo de ver dragones por acá y por allá, al menos se compensa con las apariciones estelares de Croconaw, Feraligatr, otro Croconaw y otro Feraligatr. O algo así.

Uf, estoy quemadísimo de la cabeza, y desde YA te vuelvo a insistir en que les dediques una fucking fichita a Shiori y a Keisuke que ahora son 100% personajes principales en la historia. Aunque no vayan a formar parte del harem de Danot (a menos que...), igual se merecen su espacio. Aparte empecé el cap 9 sin entender un carajo quiénes eran, aunque estaba segurísimo de que ya había leído sus nombres como mil veces desde que el prota se metió al gimnasio. Solo recordaba que ella tenía un Ninetales y que él tenía un Croconaw, así que ambos tenían mi inestimable cariño de entrada solo por usar todos pokes que me gustaban un montón. Todo esto se acrecentó leyendo el capítulo del entrenamiento final, mejor conocido como el capítulo que no es de entrenamiento, porque acá Ibuki va a recibir doble pwneada para largar de una vez la medalla (al final era más fácil que te suelte la medalla en los juegos que en este fic, donde te obliga a volverte su discípulo y a lavarle los platos y barrer y cambiar el agua ensangrentada del estanque en el campo de batalla), y para presentar de manera más apropiada a estos dos personajes que sin duda pueden cumplir un rol interesante en la futura Conferencia Plateada.

Las batallas estuvieron nice, pero, por mucho que te aprecie y que te admire como escritor, tengo que ser completamente honesto: en este punto ya estaba hartísimo de los fucking dragones de Ibuki, de los mil ciclones en el estanque, del Kingdra saltarín (por suerte esta vez se lo cargaron muy rápido) y de los Dragonair danzando dracónicamente una y otra vez retorciendo su serpenteante cuerpo de goma. Que sí, que Dragonair es hermoso bicho, que los dragones son re cool... PERO BASTA DE ELLOS. Por eso en parte me divertí tanto leyendo las mil y una formas en las que los pokes de Shiori y Keisuke se los iban cargando... aunque tuviera que fumarme que Ibuki los obligase a usar a los fucking Dragonair porque así hay tramos soporíferos de leer en la batalla. Oh well, al menos sos lo suficientemente creativo como para mantener el interés con estrategias genuinamente copadas y momentos muy cinamatográficos que me divierte ir reconstruyendo en mi cabeza a medida que leo.

Plus, esa Jynx se merece todos los aplausos, me gustó mucho todo el bardo que hizo de congelar el estanque y levantarlo con psíquico y explotarlo para tirarlo como proyectiles contra... creo que era Altaria en ese momento. Fuck, ya se me cruzan los dragones. Por eso creo que me quedo TODA LA VIDA con el combate posterior, donde abrís con un momento impresionante y lleno de tensión con Salamence apareciendo, el Keisuke este re cagado en las patas pero sacando pecho al final y mandando nada menos que un EMPOLEON CON DEFIANT. Muy, muy badass. Y le dio para que tenga al Salamence... aunque terminaron empatando porque Salamence está muy roto para perder sin cargarse a su oponente en el proceso. Por esto me asusté bastante cuando pusiste a GARCHOMP a pelear contra Feraligatr, poke al que amás vapulear en este fic (?), pero resultó ser que el cocodrilo se había vuelto una bestia impiadosa luego de evolucionar y que lo cagó bien a trompadas al tiburón de arena. Al final, se siente como que mandó a pelear a su Dragonair más por compromiso con Ibuki que por pensar que su Fera no podría haberse cargado al hilo al Kingdra... Pero tuvo un lindo momento ahí de confiar en él y mandarlo medio kamikaze a usar Enfado, asumiendo toda posible consecuencia del ataque. En todo caso, Kingdra mordió el polvo. ¡Como debe ser! (mentira, me encanta Kingdra) (y que rebote) (y que si se tumba de costado no se pueda levantar porque no tiene brazos ni piernas ni nada)

Todo esto da pie a la escena melancólica de Ibuki en el post-party, mirando las nubes (lo cual me recuerda que ME ENCANTO el momento previo con lluvias intermitentes... no sé por qué, pero tanto en este cap como en el que viene me fascinó el tratamiento que le diste al clima adverso y cómo esto le aportaba a los personajes para juntarse o separarse, e incluso para mostrar el impacto y la incidencia en el ambiente de esto, como cuando los pokes salvajes hostiles del camino al Mt. Silver se mostrasen más aplacados tras las fuertes tormentas... bueno, ya cierro el paréntesis que sino no termino más) y hinteándonos más lore de su famosa primera aprendiz con la que habrá pasado algo muy turbio. Y que no me suena de nada de la versión que conocía del fic... Aunque seguro sí estaba y yo me lo olvidé porque me olvido de todo. Acá ya nos abrís el camino otra vez hacia lorecito que va a desarrollarse quién sabe cuándo y quién sabe en qué fic alternativo, considerando que Minna no Tabi empieza a ramificarse hacia Alemania y tantos otros destinos turísticos pintorescos y nada turbios.

Y hablando de bifurcaciones... Pasamos a otro cap lleno de lluvias y de micro lores tirándose por la cabeza del lector, con más nombres japoneses, lugares en japonés y pasados que acongojan a nuestros personajes llenándolos de nostalgia y de recuerdos DE LOS QUE NO TENEMOS NI PUTA IDEA. Un lector más exigente te diría que se te va mucho la mano introduciendo taaaantos conceptos y taaaantos nombres de sopetón (¿sopetón?), pero yo solo soy un niño otaku que se contenta leyendo palabras japonesas random. Aunque definitivamente el 10 es un 10 no solo por estar décimo en el índice, sino porque realmente... es increíblemente bueno. Tal vez sea por lo diferente del planteo, o porque nada puede contrastar más con los últimos... seis que nos diste de gente encerrada en un dojo entrenando y entrenando y entrenando, que sacando a los personajes a una auténtica aventura con todas las letras, pasando por todas las vicisitudes que un grupo de personas pueda atravesar en un mundo como éste. Y fue todo un viaje también para el lector, te lo puedo confirmar.

Acá vemos tu metodismo como autor traspolado a la travesía de Danot y los tres mosqueteros, donde transmitís bien esa sensación de grandeza del recorrido que hacen y de los lugares por los que pasan, así como las adversidades a las que se enfrentan en el camino, pero al mismo tiempo lo ordenás de tal forma que es imposible perder el hilo a lo que va pasando. El cronograma del viaje, por así decirle, está planteado con mucha claridad, y quizás acá la contra (que para mí no es realmente tal, porque disfruté el capítulo de principio a fin, y cada vez más conforme avanzaba) sea que tuviste que recurrir a una repetición medio formulaica. Y sí, es lógico que van a tener que parar para acampar y dormir durante muchos tramos porque es un viaje zarpadamente largo, pero también te repetiste una booocha con eso de "personaje X está haciendo guardia ensimismado en sus pensamientos viendo a su poke durmiendo junto a la fogata o más lejos de la fogata hasta que PUM! se sobresalta porque personaje Y llega y le toca el hombro desde atrás". Creo que pasa como... cinco veces más o menos, ¿no deberían ya estar acostumbrados a la segunda vez que les pasa? Maldito Danot y su ensimismamiento. (?)

Ah, pero esta fórmula tiene su justificación, y es en lo BIEN que dividís estas noches de vigilia para potenciar increíblemente las relaciones entre ellos. Primero dando luz a una hermosísima relación llena de timidez y virginidad (?) con Shiori y Keisuke abriéndose el uno al otro, y obviamente con la minita siendo mucho más lanzada que el boludazo que jamás se iba a atrever a dar el primer paso. Bien ahí por Shiori, y bien ahí por el autor que retrató esa declaración de forma tan natural y hasta minimalista, sin irte por grandilocuencias narrativas ni pastelosidades excesivas (y totalmente injustificadas, porque son dos personajes medio random que recién en el cap pasado empezaron a ganar peso propio auténtico, lo suficiente como para ahora fangirlear cuando los veo haciéndose novios por fin aaaww).

En segundo lugar, las escenas repartidas de Danot apreciando su PokeGear del año del pedo lleno de recuerdos mientras los demás presumen sus SmartRotom y se establece ese vínculo emocional bien discreto, porque Danot es un personaje discreto y reservado, con el dispositivo que acabará perdiendo; así como las escenas donde Akari lo abraza dormida como acto reflejo y dan lugar a levantamientos de cejas pajeriles por parte del lector Tomás... Terminan desencadenando juntas en un MOMENTAZO con todo el asunto de los bullyies peteros del Victory Road y lo sorprendentemente fuerte que es el gordo petero Qwilfish este con su Rhydon electrizado y su Lickilicky lenguoso haciéndole pija el telefonito retro a Danot. Y éste furioso. Y Akari tirando patadas voladoras junto a Infernape. Y Danot quebrándose con ella y llorándole el pecho (grrr?) y los dos abrazándose YA DEMASIADO CARIÑOSAMENTE. Y lo dice alguien que tiene amigas con las que pudo dormir en una misma cama sin que pase nada... ¡Pero eso también incluia abrazos nocturnos tan prolongados! Igual, Akari es tan copada que no me extrañaría que Danot la vea casi como un amiguito más... Si no fuera porque explícitamente escribiste que el tipo se había sonrojado cuando sintió su abrazo la primera vez (y no precisamente por haber sentido sus brazos rodeándolo, estimo yo).

AGH, como sea. Termina en un punto muy álgido y me da bronca que quede ahí porque ahora sí toca esperar un mes para ver cómo sigue la travesía, cómo llegan a Shirogane (creo que hasta me aprendí de memoria el nombre ponja de... ¿Ciudad Plateada va a ser? ¿O a qué carajo se le dice Shirogane? ¿Al estadio nomás donde se va a celebrar la Conferencia Plateada, o es una ciudad como la del anime y la que sale en MCOO? ¿Vas a usar la MITICA fuente de los starters de Johto? Me desmayo si lo hacés) y cómo vuelven a cruzarse a los pelotuditos estos en las eliminatorias para hacerlos mierda frente a todo el mundo a base de puros pokeputazos y pokestrategias arrasadoras. Tengo muchísimas ganas de leer eso, casi tanto como de leer más ships y momentos chill de esos que mechás entre peleas bombásticas.

Ah, y ese Seaking estuvo roto.
Y ese Dragalge shiny me cae mal, no sé por qué sentí como que era medio agrandado al principio de su pelea... Como que se cree mucho por ser shiny. (?)
Y quiero ver más pelear a Tsurugi, que se nota que le cuesta ir al ritmo al que va un entrenador tan experimentado ya como Danot, pero que tiene un coraje y una forma de afrontar los momentos adversos (tal cual pasó en la cueva esa de hielo donde tuvo que volar como pudo) que me hacen sacar el sombrero. Plus, su momento de correr como Dodrio fue badass.
Y y y y necesito ver más de esta amiga de Danot que llega a Fusube justo cuando éste se va sobre Pyro con los otros. Me da mucha intriga qué va a pasar cuando se crucen.
Y me gustó el momento huir de los Golbat y Akari columpiándose sobre su Solrock de nombre badass y usando Día Soleado (CON UN SOLROCK) para ahuyentar a los Robert Pattinson bocones estos.

Y me estoy olvidando de mil millones de detalles porque no estuve tomando notas mientras leía, sino que lo hice de un tirón tratando de retener todo lo posible mis impresiones. Tengo muy buenas sensaciones de cara al eventazo que se viene en tu fic, porque quiero ver los resultados de todo ese arco de entrenamiento no solo en las batallas de los pokes, sino en lo rico de las interacciones que vaya a tener Danot con el resto de personajes a medida que se vayan cruzando en rondas, o que los tenga que ver perder o que celebren juntos sus victorias durante el torneo. No tengo idea cómo lo vayas a abordar, y seguro vas a aprovechar para introducir a mil quinientos personajes nuevos ahí con sus respectivas historias que andá a saber cuándo serán contadas de verdad, peeeero estoy listo para enfrentarme a eso si en el camino puedo tener más momentos de abrazos y tocadas de hombro durante la noche. (?)

Edit:

Repasando el primer post para ver lo que habías actualizado, recién me avivo por el índice de que estos últimos fueron el diez y el once... No sé por qué carajo los leí convencido de que eran el nueve y el diez. Da igual, el once sigue siendo un diez. (?)
[Imagen: Cn0vsbG.png]
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#40
Cita: desde YA te vuelvo a insistir en que les dediques una fucking fichita a Shiori y a Keisuke que ahora son 100% personajes principales en la historia.

[font]Apoyo al niño Coronas en esto al 100%[/font]


[font]Creo que no puedo decir mucho  que el no haya dicho...¡Más que nada porque lo ha dicho todo! Y es cierto que abruma un poco leer sobre el pasado sobre todo de Akari sin saber, excepto Flannery/Candela quien es nadie, me gustó el detalle de darle un Blaziken por cierto. Tengo que decir también que cuando leía lo de su larga coleta pensé...¿Ella no tenía el pelo corto? Y efectivamente en el dibujo se ve que tiene el pelo corto pero luego en la descripción si dice que lo tiene largo.  Que haríamos sin las pelirrojas ¿Verdad?. Shiori y Keisuke haciéndose novios fue tierno y creo que en su justa medida, nada demasiado bombástico pero tampoco muy simple,  lo de Akari abrandosé a Danot por acto reflejo más que levantamientos de ceja pajeriles me resultó gracioso la verdad xD[/font]

[font]Y este capitulo me ha recordado algo. Probablemente la Calle Victoria de Johto sea la "peor" pero es la más bonita (Si tomas en cuenta desde que sales de Pueblo Primavera hasta el oeste) he sonreído como un tonto recordando todos los Pokémon que aparecen en esas rutas y que tu mencionas...También los del Monte Plateado, incluso cuando más adelante mencionas lo de ex-participantes de la Liga he recordado específicamente a una con un Blastoise y un Pikachu y otro con un Victreebel, Flareon y Kingler, Todo en los maravillosos gráficos de OPC jugado en la Visualboy[/font]

[font]Pero creo que lo mejor de este capitulo: (Habiéndome sorprendido por como Danot se abre con Akari o sonreido y pensad:"Es Literally Me" con lo de no cambiar el Pokegear) creo que es, no solo el enfrentamiento contra los tipos horribles y despreciables que te dan ganas de que un Donphan los atropellara 15 veces, sino el sistema del Pidgeotto o  Fearow con una cámara de vigilancia y en sí todo lo de las pulseras, me ha parecido brillante. Y es que cuando ves algo así de forma repentina, que nunca habías pensado, pero terminas con la sensación de: Oye, tiene sentido. Es que algo esta bien hecho.[/font]

[font]Y creo que esto sería todo pero, hay una cosa que hace mucho que no hago comentando un Fic y no, no es un Postfic XD[/font]

KURODRAGONSHIPPING[font] (Danot x Akari)[/font]
DRAGONAPRENTICESHIPPING [font](Keisuke x Shiori) (Nombre provisional)[/font]

[font]Creo que eso es todo. Hasta la próxima.[/font]
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#41
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@Tommy 

Primero para decir que las fichas de Keisuke y Shiori están en construcción y que seguramente las actualizaré como es debido dentro de unos días, porque hay algo más que necesito hacer primero.
 
Cita:(al final era más fácil que te suelte la medalla en los juegos que en este fic, donde te obliga a volverte su discípulo y a lavarle los platos y barrer y cambiar el agua ensangrentada del estanque en el campo de batalla)
JAJAJAJAJA
 
Cita:Por eso en parte me divertí tanto leyendo las mil y una formas en las que los pokes de Shiori y Keisuke se los iban cargando...
Bueno, al menos hubo algo que sí te entretuvo xD
Pero tenía que darle ese cierre al miniarco, porque citando a Morde, "nunca hay suficientes dragones Malicious "
 
Cita:Al final, se siente como que mandó a pelear a su Dragonair más por compromiso con Ibuki que por pensar que su Fera no podría haberse cargado al hilo al Kingdra... Pero tuvo un lindo momento ahí de confiar en él y mandarlo medio kamikaze a usar Enfado, asumiendo toda posible consecuencia del ataque.
Ya te digo que no... y precisamente Keisuke hizo bien en dejar al Pokémon más confiable de los dos para el final; dado cómo se desarrolló ese Dragonair vs Kingdra, le convenía nada tenerlo para el final hmm
 
Cita:y hinteándonos más lore de su famosa primera aprendiz con la que habrá pasado algo muy turbio. Y que no me suena de nada de la versión que conocía del fic... Aunque seguro sí estaba y yo me lo olvidé porque me olvido de todo. Acá ya nos abrís el camino otra vez hacia lorecito que va a desarrollarse quién sabe cuándo y quién sabe en qué fic alternativo, considerando que Minna no Tabi empieza a ramificarse hacia Alemania y tantos otros destinos turísticos pintorescos y nada turbios.
No, es original de esta versión, así que no has olvidado nada. En cuanto al tema... ya veremos qué pasa, aunque adelanto que sí planeaba abordar este tema concreto en el fic (que no significa que no pueda hacer algo más, pero ya veremos)
 
Cita:pasados que acongojan a nuestros personajes llenándolos de nostalgia y de recuerdos DE LOS QUE NO TENEMOS NI PUTA IDEA. Un lector más exigente te diría que se te va mucho la mano introduciendo taaaantos conceptos y taaaantos nombres de sopetón (¿sopetón?), pero yo solo soy un niño otaku que se contenta leyendo palabras japonesas random.
Jajajaja, LOL
Pero si precisamente te los estoy presentando ahí (?)
Bueno, en realidad llevo todo el fic haciéndolo... dejando detallitos por ahí y por allá que en algún momento podría ahondar... o no (?)
 
Cita:Y fue todo un viaje también para el lector, te lo puedo confirmar.
Awwww, misión cumplida, entonces :'3
 
Cita:"personaje X está haciendo guardia ensimismado en sus pensamientos viendo a su poke durmiendo junto a la fogata o más lejos de la fogata hasta que PUM! se sobresalta porque personaje Y llega y le toca el hombro desde atrás
Eh, no, que los que pecaban de dormirse eran los personajes; los Pokémon cumplieron cabalmente su labor (?)
 
Cita:En segundo lugar, las escenas repartidas de Danot apreciando su PokeGear del año del pedo lleno de recuerdos mientras los demás presumen sus SmartRotom y se establece ese vínculo emocional bien discreto, porque Danot es un personaje discreto y reservado,
Éste es un punto que quería explorar, considerando que era difícil ver esto en toda su dimensión antes del seis, cuando empieza a interactuar de forma usual con otros, más allá de una relación de ser meros conocidos. Y me encanta el contraste que tiene con la forma de ser de Akari, mucho más abierta y enérgica, aunque ambos compartan una gran pasión por los combates hmm
 
Cita:y lo sorprendentemente fuerte que es el gordo petero Qwilfish este con su Rhydon electrizado y su Lickilicky lenguoso
Eh, que el Rhydon era del otro xD
 
Cita:Y Akari tirando patadas voladoras junto a Infernape.
Adoré escribir este momento, Akari cerca de su estado más salvaje xDD
 
Cita:Igual, Akari es tan copada que no me extrañaría que Danot la vea casi como un amiguito más... Si no fuera porque explícitamente escribiste que el tipo se había sonrojado cuando sintió su abrazo la primera vez (y no precisamente por haber sentido sus brazos rodeándolo, estimo yo).
Te voy a contar un pequeño secreto... dados los cambios sociales tras la guerra, este tipo de noción no se da en lo absoluto... así que medio has acertado; aunque también debo decir, es más la sensación de semejante cercanía más que un contacto en concreto (y Akari tira hacia plana)
 
Cita:(creo que hasta me aprendí de memoria el nombre ponja de... ¿Ciudad Plateada va a ser? ¿O a qué carajo se le dice Shirogane? ¿Al estadio nomás donde se va a celebrar la Conferencia Plateada, o es una ciudad como la del anime y la que sale en MCOO? ¿Vas a usar la MITICA fuente de los starters de Johto? Me desmayo si lo hacés)
Shirogane es ciudad Plateada, efectivamente.
En cuanto a la fuente... bueno, ya tienes medio spoiler xD
 
Cita:Y ese Dragalge shiny me cae mal, no sé por qué sentí como que era medio agrandado al principio de su pelea... Como que se cree mucho por ser shiny. (?)
Nah, quería un Pokémon que provocase a otros con esa actitud altiva
 
Cita:Y y y y necesito ver más de esta amiga de Danot que llega a Fusube justo cuando éste se va sobre Pyro con los otros. Me da mucha intriga qué va a pasar cuando se crucen.
Ya verás, ya verás owo...
 
Cita:y seguro vas a aprovechar para introducir a mil quinientos personajes nuevos ahí con sus respectivas historias que andá a saber cuándo serán contadas de verdad,
Sólo diré que tengo anotados... 32 personajes con nombre en el torneo, incluyendo al grupo de Danot; sin embargo, ya veremos cómo lo gestiono owo

@AJ Slifer 
 
Cita:excepto Flannery/Candela quien es nadie, me gustó el detalle de darle un Blaziken por cierto.
Es que su equipo de RS se me hacía muy pobre... y el de Esmeralda apenas mejor. Luego veré de poner el equipo completo que tiene hmm
 
Cita:Tengo que decir también que cuando leía lo de su larga coleta pensé...¿Ella no tenía el pelo corto? Y efectivamente en el dibujo se ve que tiene el pelo corto pero luego en la descripción si dice que lo tiene largo.
Mejor hacer caso a la descripción, aunque se nota un buen mechón de pelo a la altura del cuello, además de que ya viste la ilustración guía con la coleta :3
 
Cita:Que haríamos sin las pelirrojas ¿Verdad?
Aburrirnos, sin duda xD
 
Cita:Shiori y Keisuke haciéndose novios fue tierno y creo que en su justa medida, nada demasiado bombástico pero tampoco muy simple,
Fue una buena práctica para algo que considero que aún necesito mejorar owo
 
Cita:sino el sistema del Pidgeotto o  Fearow con una cámara de vigilancia y en sí todo lo de las pulseras, me ha parecido brillante. Y es que cuando ves algo así de forma repentina, que nunca habías pensado, pero terminas con la sensación de: Oye, tiene sentido. Es que algo esta bien hecho.
Jeje, gracias :'3
A ver, lo de las cámaras lo tomé prestado de la primera peli de Mewtwo, mientras que lo de las pulseras... no sé, me pareció la solución más práctica al predicamento que tenía sobre cómo controlar a gente como Gorou y Yoshi, aunque obviamente tiene sus limitaciones, es mejor que nada, al menos (aunque Akari y Danot sigan molestos por lo ocurrido, claro)
 
Cita:KURODRAGONSHIPPING (Danot x Akari)
DRAGONAPRENTICESHIPPING(Keisuke x Shiori) (Nombre provisional)
Te propongo... FLAMEDRAGONSHIPPING como opción a lo primero, si es que no está tomado ya (también pensé DORAGONCROSHIPPING, pero eso sonaría a Alain, así que no xD). Para lo segundo no se me ocurre un nombre mejor aún, salvo... SEAKEYSHIPPING (tiene sentido si piensas en los trasfondos de ambos, aunque quizá hay un mejor nombre por ahí)

En fin, muchas gracias por los comentarios. Sé que llevo un mes de retraso, pero bueno, ahora sí, vamos a concluir este arco y empezar el siguiente owo
 

 
Round 012 — Ciudad de plata, ambiciones de oro
 
Proximidades de pueblo Shirogane, miércoles 1 de Noviembre, Año 100 AW, 7:04 AM
 
Akari abrió los ojos lentamente, y al reparar en que estaba abrazando otra vez a Danot, su primer impulso fue separarse de él. Sin embargo, pronto recordó lo ocurrido la noche anterior y sonrió, agradecida por la confianza que éste le había tenido para explicarle con lujo de detalles todo lo que le apesadumbraba. No dudó en darle un beso en la frente y levantarse, lista para iniciar un nuevo día; todo ese vaivén ocasionó que su amigo despertarse y le diese los buenos días, habiendo dormido muchísimo mejor que antes de su conversación.
 
No tardaron mucho en unirse a sus amigos para desayunar, quienes quedaron algo más aliviados al verlos comportarse como siempre; aunque no estaban seguros de que ese malestar hubiese pasado del todo, sólo podían confiar en su fortaleza emocional. Y la mejor manera de hacerlo era actuar con completa normalidad.
 
—Akari, ¿me explicas eso de las batallas dobles? Parecen muy interesantes —pidió Keisuke de pronto, tras haber estado revisando por largo rato su SmartRotom.
—¿No es ese tipo de combate con dos Pokémon a la vez? —intervino Shiori con curiosidad, habiéndolo escuchado alguna vez durante sus viajes.
 
Una entusiasmada Akari no tardó en explicar de forma sencilla cómo se llevaba a cabo esa modalidad de lucha, lo que le arrancó a Danot una sonrisa. Aunque su recuerdo más inmediato fue su primer encuentro con Obsidian, esa derrota le había permitido aprender mucho de sus propias limitaciones; en ese instante, sin embargo, se dio cuenta de que había mucho más que podía mejorar, sobre todo si iba a visitar esa región en un futuro cercano.
 
—¿Y si tenemos batallas dobles contra quienes nos reten de camino a Shirogane? —sugirió Danot con una sonrisa astuta, queriendo aprovechar la poca humildad de muchos veteranos.
 
Sus amigos asintieron, suponiendo que no perderían nada por intentarlo. Efectivamente, casi todos sus retadores decidieron aceptar tal condición, ya fuese por la gran oportunidad de conocer a más de uno de uno de sus Pokémon o por salvaguardar su orgullo ante su ignorancia sobre esa forma de combate. Keisuke y Shiori se limitaron a observar y protegerlos de los cada vez más escasos Pokémon salvajes en el camino, para dejarles quitarse el clavo por lo ocurrido el día anterior. Hikari y Yami demostraron su gran coordinación para vencer a contrincantes con ventaja de tipo, mientras que Danot optó por Hellga y Mizuho, tanto por la familiaridad entre ambas como por la complementariedad de sus tipos y técnicas contraofensivas.
 
A pesar de todo el trajín que esto les supuso, pudieron llegar a una gran vía pavimentada cuando el Sol empezaba a descender de su cenit; al final de ésta se alzaba un imponente arco con detalles dorados y plateados que marcaba la entrada al pueblo. Desde ahí pudieron ver el impresionante estadio principal de Shirogane, enmarcado por la montaña del mismo nombre, en cuyas faldas se asentaba el resto de la urbe; aquel sería el escenario de las batallas de la fase final de la Conferencia Plateada. La sola idea de pisar ese reputado campo de batalla los revitalizó por completo, por lo que no dudaron en entrar a toda prisa a pesar del cansancio y el dolor de pies tras cinco días seguidos caminando, curiosos por todo lo que la Villa Deportiva de Shirogane tenía para ofrecer.
 
La calle contigua era apenas más angosta y estaba flanqueada por setos bien arreglados, por los que apenas se podía atisbar varias arenas de combate rodeadas por mallas metálicas. Con cada paso, se fueron acercando más y más a aquel imponente estadio, con lo que les pareció oír el aliento y las ovaciones de quienes irían a ver sus batallas; esto pareció ponerlos en un trance tan profundo que por poco no repararon en el final de esa vía, en forma de un estanque semicircular donde varios Pokémon acuáticos nadaban apaciblemente. Salvo esa sección, el resto estaba separado del pavimento por más setos y arbustos, con lo que tomaron la bifurcación de la derecha, pudiendo ver más de cerca los campos donde se llevaría a cabo la primera fase del torneo. No tardaron en llegar a uno de los dos accesos disponibles al estadio principal, y tras pasar de largo a pesar de su deseo de visitarlo, vieron otros dos más pequeños. No obstante, éstos palidecieron un poco en comparación al Centro Pokémon más grande que habían visto en sus vidas.
 
—Es… gigantesco… —apenas pudo pronunciar Keisuke, con los ojos abiertos como platos; los demás sólo pudieron asentir, igual de asombrados.
 
Pasada esa impresión inicial, ingresaron al recibidor y se encontraron con una mesa donde varias enfermeras esperaban para atenderles. No les extrañó ver aquel lugar tan vacío, al faltar todavía cuatro días para la ceremonia de apertura, programada para el domingo al atardecer; la competencia en sí empezaría oficialmente la mañana del día siguiente. Aliviadas por tener al fin un poco de trabajo, éstas no tardaron en escanear sus pulseras para acceder a los datos de inscripción que habían proporcionado en Wakaba, así como curar a todos sus Pokémon.
 
Algunos clics y tecleos después, pudieron ver sus números de registro como debutantes: del catorce al diecisiete, los mismos de las habitaciones que ocuparían durante el torneo, todas en el ala oeste de la planta baja. Fue entonces que supieron que todos los participantes se alojarían ahí; esto significaba también que había al menos otros trece Entrenadores debutantes que ya habían llegado al pueblo, habiendo superado los mismos obstáculos que todos ellos. En medio de esas consideraciones, Danot reparó en una pantalla por encima del mostrador en la que podían verse dos números en un fondo negro: un 17 en color plata y un 169 en dorado.
 
—Debe ser el número de debutantes y veteranos inscritos —comentó Shiori al acercársele, junto a Akari y Keisuke.
 
Supusieron que si todavía no habían superado la marca de los 256 era porque la prioridad del registro para estos últimos no era por orden de llegada, sino por su ránking en ediciones previas del torneo. Aun así, la presión que habían sentido durante el último trayecto del viaje les hizo lamentarlo por los neófitos que aún debían llegar a Shirogane, quienes seguramente sufrirían un asedio aun peor por parte de gente como Gorou y Yoshi.
 
—Disculpe, ¿hay algún lugar donde podamos entrenar? —preguntó Danot a la enfermera que le había atendido; aunque planeaba descansar ese día y el siguiente, quería informarse con la debida antelación para planificar sus actividades antes del torneo.
 
Por lo que había visto desde su llegada, la Villa Deportiva de Shirogane (también conocida como la “Villa Atlética” o “Villa Pokémon”) ocupaba por completo las zonas meridional y central del pueblo, mientras que la sección septentrional comprendía alojamientos que albergarían a los espectadores (incluyendo a los aspirantes que no alcanzasen cupo para la competencia, o los Líderes de Gimnasio o miembros del Alto Mando que quisiesen presenciar las batallas de ese año), tiendas, servicios y las viviendas de quienes habitaban el pueblo durante todo el año.
 
—Pueden pedir hora aquí para usar los campos de arcilla destinados a la primera fase —les informó sin demora, siendo ésta la pregunta más usual de los debutantes—; no obstante, están limitados a una hora por día y un solo Entrenador por campo, para evitar altercados —agregó, con mucha seriedad.
 
Esto les sentó como una bofetada, pues habrían preferido entrenar juntos. Sin embargo, entendían que los organizadores no quisiesen disputas en la sede del torneo, y era una buena forma de desalentar a otros a fustigar a los debutantes. No podían hacer mucho más, ya que la alternativa era salir del pueblo, lo cual también conllevaba sus propias desventajas y riesgos.
 
—Aunque sí pueden entrenar con alguien que no sea un participante, siempre que sean ustedes quienes lo pidan —acotó la enfermera, para dejarles claro que no estaban totalmente restringidos en sus preparaciones de cara al certamen—; además, conforme avance el torneo, será posible que puedan pedir más horas —añadió, dando a entender que esa limitación inicial de tiempo se debía a la cantidad de Entrenadores presentes.
 
Con esa leve tranquilidad, decidieron pedir hora para el viernes, de tal modo que las horas de entrenamiento de Shiori y Keisuke coincidieron por petición suya, pues querían disfrutar (por fin) de algo de tiempo a solas. Cuando finalmente les devolvieron sus Pokémon, decidieron ver sus habitaciones y buscar algo de comer antes de separarse por lo que quedaba de día.
 
Atravesaron la puerta que llevaba al ala oeste, donde hallaron un pasadizo delimitado por un elevador que debía llevar a las plantas superiores y otra puerta; esta última tenía un cerrojo electrónico, con lo que supusieron que sólo quienes ocupasen una habitación ahí podían entrar. Una impaciente Akari acercó su pulsera a éste, con lo que accedieron a un corredor más largo que, como Danot sospechaba, albergaba al menos 44 habitaciones; dos alas de tres plantas cada una daba un mínimo de 264 habitaciones, suficientes para alojar a todos los participantes y contar con algunas extra en caso de cualquier tipo de avería o desperfecto.
 
Todas las alcobas contaban con una litera en una esquina (según supieron después, cada participante tenía la potestad de traer a un acompañante) y una estantería con una variedad considerable de libros y revistas en la contigua; las otras dos eran ocupadas por un televisor de pantalla plana adosado a la pared por un soporte pivotante y un cómodo sofá para dos. En el centro estaba una mesa mediana con dos sillas, y en medio de la pared opuesta a la entrada había otra puerta, que debía conducir al cuarto de baño. Sin prestar demasiada atención a esos detalles, dejaron sus cosas y fueron a buscar algo para comer, tanto para ellos como para sus hambrientos Pokémon; con sus estómagos llenos, ya podrían pensar en qué hacer después.
 
Para Akari y Danot, esto fue ir a explorar tiendas de teléfonos para buscar uno que a este último le gustase de verdad, considerando el gran aprecio que había tenido por su Pokégear. En su recorrido por la zona norte del pueblo, comprobaron que éste era toda una meca para los Entrenadores, con bienes y servicios difíciles de hallar en otros lugares o épocas del año, así como vistas de lo más pintorescas, como una magnífica fuente de mármol que representaba a los tres Pokémon iniciales de Johto; era tal el nivel de detalle que hasta parecían vivos y listos para atacar.
 
—Dicen algunos que quienes se encuentren aquí en una noche de luna llena se convertirán en compañeros de por vida —escucharon de un grupo de Entrenadores que pasaba cerca.
—¡Sí, claro! ¡Seguro que lo leíste en algún fic de esos que piensas que lees en secreto! —contestó otro entre risas, encontrándolo ridículo.
—¡No, te juro que lo escuché aquí! —insistió el otro, si bien también rió, posiblemente para intentar esconder lo avergonzado que estaba.
 
—Se lo tendríamos que decir a Keisuke y Shiori —comentaron a la vez, riéndose al ver que habían pensado lo mismo.
 
Fue muy cerca de ahí que encontraron una tienda con diseños conmemorativos exclusivos de ese campeonato, una línea inspirada por los Pokémon insignia de los Líderes, Alto Mando y el Campeón, por lo que vieron SmartRotom de variadas carcasas y diseños, con una inscripción en letras áureas o plateadas (dependiendo del color predominante) que imitaba a las filigranas de antaño. A Akari no le habría molestado comprar otro móvil si acaso alguno de ellos hubiese tenido los motivos de algún Pokémon de fuego.
 
—¿Te gustan estos? —preguntó, risueña, al ver a Danot alternar la mirada entre dos modelos en concreto.
 
Uno era celeste con algunas franjas amarillas, y “Campeonato Regional de Johto de 100 AW” grabado en letras doradas, mientras el otro era naranja con acentos beis y las letras en color plata.
 
—No pienses, siente —le susurró Akari, para luego reír como solía hacer; aunque esa frase ya era todo un cliché, no dejaba de ser cierta para muchos contextos.
—De acuerdo, de acuerdo, maestra del kung-fu —bromeó Danot, con lo que se dispuso a seguir ese consejo.
 
Así, acabó cogiendo el primer móvil, sin poder evitar sentirse muy sereno al respecto. Supo que había tomado la decisión correcta, gracias al consejo de su amiga. Con esto hecho, volvieron al Centro Pokémon para ver qué podían salvar del Pokégear de Danot, dejándolo en la mesa de su habitación.
 
No pudieron evitar sentir que el corazón se les encogía al sacar esos restos y recordar lo ocurrido el día anterior. Aun así, se armaron de valor y se dispusieron a examinarlos. Dado lo chafado que estaba, les costó lo suyo extraer la tarjeta SIM y la de memoria; afortunadamente, la primera había quedado intacta a pesar de todo ese castigo, por lo que no tendría problema en mantener sus contactos. No podía decirse lo mismo de la segunda ni de la memoria interna del teléfono, que mayormente contenía fotos de su viaje; una buena parte de ellas quizá las podría recuperar, pues se las había enviado a su hermano como material para su investigación, sin contar las que habían quedado en la nube del Reshigram que había enviado a otros, como sus amigos y familiares. Aun así era una pérdida que lamentaba, por lo que tuvo cuidado de volver a guardar bien esos restos para llevarlos a casa una vez que acabase el torneo; no podía permitirse echar a la basura algo que había apreciado tanto.
 
Su siguiente reto fue aprender a emplear aquella interfaz tan diferente a la que estaba acostumbrado mientras descargaba las pocas aplicaciones que había tenido disponibles en su Pokégear. Su expresión se iluminó al acabar de instalar el Reshigram y ver el primero de los mensajes pendientes de Lynn: una foto del grupo el día que partieron de Fusube que no tardó en enseñar a Akari. Nunca creyó tener un recuerdo así de ese día, cosa que agradeció mucho; sin embargo, su expresión se apagó de repente cuando leyó los siguientes mensajes.
 
—¿Qué ocurre? —preguntó Akari al notar esto.
—Lynn… no pudo ganar la medalla Rising —respondió Danot, mientras volvía a leer esos últimos mensajes.
 
«Lo siento, me confié y perdí… dos veces»
«Me siento como una tonta… todo lo que te dije cuando estuviste en Kogane, y voy y lo estropeo; se nota que esto de entrenar Pokémon no es lo mío…»
«Igual, aunque no esté, quiero que puedas disfrutarla con todo de ti. Es tu sueño, ¿verdad? ¡Entonces, ve y vence a todo el que se te ponga delante!»
 
Estos últimos mensajes eran del sábado por la noche. No habían llegado por la poca capacidad del Pokégear para recibir señal en medio de ese camino montañoso. Danot no sabía cómo se habría tomado la noticia de haberla recibido a tiempo, así que quizá ese era el último favor que su teléfono le había hecho antes de ser destruido.
 
—Si quieres decir algo, aquí estoy —le ofreció prestamente Akari, recordando lo ocurrido el día anterior; no quería que volviese a guardarse esa clase de sentimientos, no mientras ella pudiese evitarlo.
—Tranquila, estoy bien; es cierto que me ha decepcionado que no vaya a participar, pero sabía que era probable con tan poco tiempo y lo fuerte que es Ibuki —explicó, con expresión seria—; ¿sabes? Mi primera reacción ha sido pensar que me habría gustado estar ahí para haberle ayudado de algún modo con esos combates, pero seguramente me habría mandado a tomar vientos; ya fue mucho que aceptara la información que le iba mandando de los Líderes, porque quería llegar aquí con la menor ayuda posible, como toda una Entrenadora —añadió sin siquiera sonreír como habría hecho antes, cosa que tranquilizó a Akari, pues significaba que no estaba mintiendo; sin embargo, sí que le preocupaba que los disgustos de Lynn solían durar mucho tiempo.
—La entiendo muy bien —respondió Akari, sonriéndole… sonriendo por los dos—; ¿hay algo que quieras hacer, entonces? —preguntó, queriendo ayudarle a pasar ese disgusto lo más pronto posible.
—Debería acabar de configurar esto, aunque primero… —no tardó en escribir un mensaje para su amiga de la infancia, agradeciéndole por la foto y sus palabras de aliento—; ¿me podrías enseñar qué apps tienes en tu teléfono? —inquirió, muy agradecido por tener su ayuda y compañía.
—¡Claro! —respondió Akari con una gran sonrisa, mientras sacaba su SmartRotom—. Luego, si quieres, tengo una buena idea para pasar el rato, sobre todo por eso de tener las horas de entrenamiento tan limitadas —añadió, habiendo pensado ya en una buena forma de ayudarle a animarse y descansar de cara al torneo; era también algo que quería y que hacía un tiempo no tenía oportunidad de hacer, algo a lo que llevaba dando vueltas desde que habían salido de Fusube.
 
Así, le mostró cada aplicación que tenía en su móvil para que eligiese lo que le resultase más útil o interesante, empezando por Chatter. Danot no pudo evitar sentirse entre curioso y admirado por lo intuitiva que era esa pantalla táctil, mientras que los íconos en ésta (siendo el de esa aplicación un Chatot muy estilizado) hacían todo mucho más accesible que la pequeña pantalla del Pokégear y los botones que debía usar para navegar por el menú. Supuso que, con todo, la transición no le costaría mucho trabajo. Mientras Danot aprendía a usar todo aquello, Akari se tomó el mando del televisor de pantalla plana y lo encendió para ver qué tenía para ofrecer, mientras se arrellanaba en sofá.
 
—¿Hay algo bueno en la tele? —preguntó Danot al acabar de configurar lo básico de su nuevo SmartRotom.
—¡Sí, todo lo que quería ver estos días! —a Akari casi parecían salirle corazoncitos mientras hablaba, al mostrarle la pantalla de inicio de un conocido servicio de streaming de series y películas.
—Esos son muchos animes SR que no conocía —comentó al acercarse; considerando el reposo que necesitaban y los horarios tan limitados para entrenar, al menos hasta el final de la primera fase del torneo, era una buena forma de animarse tras lo ocurrido y desconectarse de todo, por lo que agradeció a Akari con una palmadita en la cabeza; ésta sonrió, encantada de haber cumplido su objetivo.
 
Y así pasaron los siguientes días, entre largas sesiones de anime, entrenamientos ligeros y comidas con Keisuke y Shiori cuando éstos no tenían ganas de pasarlo a solas. Poco a poco, fueron enterándose de los pormenores del funcionamiento de la Villa Deportiva, así de cómo se llevaría a cabo el torneo. Fue por esto que, por sugerencia de Shiori y Danot, hicieron un grupo de Reshigram con Tsurio, para hacer consultas sobre sus oponentes conforme fuesen sabiendo de ellos (aunque Akari y Keisuke insistían en enfrentarlos de su forma usual). Conforme se acercaba el inicio del certamen, pudieron ver a más y más Entrenadores en los restaurantes y otros comercios, con lo que la escena local se hizo aún más bulliciosa.
 
El domingo llegó antes de que se diesen cuenta, y fue durante esa mañana que recibieron llamadas de buenos deseos de todos quienes sabían que participarían en el torneo. Parientes: la familia de Danot y Shiori, Asuna y Mikan; esta última se disculpó, ya que no podría viajar a Shirogane hasta dentro de una semana, por cosas que habían pasado en su Gimnasio). Amigos: una llamada grupal de Tsurio, Seiko, Tetsurou e incluso Yofuu; también fue la primera vez que Danot pudo escuchar las voces de Kai y Kururi cuando éstas llamaron a Akari (quienes le pidieron cuidarla, dado lo impulsiva que podía ser). Y otras personas importantes para ellos, como Katsura, el Líder de Gimnasio en Guren, quien llamó a la pelirroja para desearle la mejor de las suertes. Sin embargo, no supieron nada de Lynn (pues ya había deseado suerte a Danot por escrito, y muy posiblemente seguía deprimida por lo ocurrido) ni de Ibuki (los chicos les habían dicho que estaba totalmente concentrada en su entrenamiento). Aunque esto último les preocupó un poco, al ser ya la víspera del torneo, no quisieron llamarla y distraerla de cumplir con sus obligaciones; debían tener paciencia y esperar que cumpliese su promesa. Decidieron comer en una sucursal de la pizzería que habían conocido en Fusube durante su inolvidable salida al cine, para poner en común todo lo que habían aprendido de la realización del torneo.
 
—A ver, repítelo, que no me ha quedado claro; ¿de verdad no hace falta ganar los cinco combates de la primera fase para pasar? —preguntó Keisuke, sin poder acabar de creer lo que acababa de escuchar.
—No; dado su formato, basta con ganar cuatro batallas, con lo que los seis competidores con los mejores resultados en cada grupo pasarán a la siguiente fase —explicó Danot mientras revisaba las notas que había hecho en un apartado de su libreta de Entrenadores.
—Es un poco rebuscado; ¿no les parece? —comentó Akari, tras lo cual dio una buena mordida al trozo de pizza que había cogido segundos antes.
—Cada comité regional es libre de organizar sus torneos como considere mejor, así que supongo que el de Johto cree que es la mejor forma de probarnos y dar un buen espectáculo —especuló Shiori, mientras mezclaba bien la salsa de su pasta; aquello iba a ser una experiencia muy distinta a la que había tenido en la Conferencia Añil.
—En la segunda fase, tampoco quedas eliminado al perder una batalla, pero sí que puede ponerte en un aprieto, dado que el ganador de grupo se determina por puntos —terció Danot, quien junto a Shiori y Tsurio habían revisado las reglas de los torneos de las otras federaciones de Nihon, y sin duda, el torneo de Johto era el más enrevesado en cuanto a eliminaciones—; la tercera sí que es de eliminación directa, con batallas totales —añadió, queriendo dejarlo en términos simples.
—¡Nada de esto cambia que lo mejor será vencer a todos los que se nos pongan delante! —exclamaron Akari y Keisuke a la vez, y al darse cuenta de esto, chocaron las palmas en alto.
 
Sus amigos sólo asintieron, suponiendo que esa lógica simple era igualmente efectiva, aunque esperaban que no les tocasen los mismos grupos; aunque era tranquilizador que fuese posible para todos ellos pasar en caso de enfrentarse en la primera instancia, les sería mucho menos agobiante no tener que preocuparse por ello tan pronto. Ya habían hecho todo lo posible para prepararse física y mentalmente para el torneo, así que sólo podían confiar en hacer lo mejor posible en éste, pasase lo que pasase. Con esto en mente, decidieron regresar al Centro Pokémon para ver el contador, al quedar unas pocas horas para el cierre de las inscripciones; dos horas después, empezaría la ceremonia de apertura del certamen.
 
Al llegar, vieron que la pantalla marcaba 34 en plata y 266 en oro, con lo que al menos 44 de los participantes antiguos ya habían perdido su oportunidad de competir ese año, como pudieron comprobar cuando vieron a gente evidentemente frustrada marcharse de ahí. Otros seguían los números con atención, sin tener claro si podrían clasificar y quizá esperando que alguno de los novatos o incluso algún veterano con un buen ránking se retirase de improviso.
 
Dado que tendrían que esperar relativamente poco tiempo, decidieron pasar el rato juntos en un juego de naipes en la primera mesa que encontraron libre. Cada pocos minutos veían a Entrenadores llegar de forma accidentada para registrarse, con lo que ambos números fueron aumentando. El plateado se detuvo en cuarenta a diez minutos del cierre de las inscripciones, mientras que el dorado siguió subiendo hasta superar el 300.
 
Cuando un agudo timbre sonó a las 5 en punto, todos los módulos de inscripción quedaron cerrados, siendo el conteo final de 40 debutantes y 303 veteranos, de los cuales sólo los 216 con el mejor ránking participarían en el torneo de ese año. A su vez, la megafonía anunció que los grupos para la primera fase se harían públicos dentro de una hora, así que podrían verlos antes de dirigirse al estadio principal. Sin más que hacer ahí, decidieron volver a sus alcobas para prepararse para la ceremonia de apertura, mientras listas de nombres iban apareciendo en las pantallas empotradas en los muros para que los veteranos pudiesen confirmar si habían sido elegidos para tomar parte en la competencia. Varios se fueron frustrados al no hallar sus nombres, sabiendo que tendrían que esperar otro año para intentar volver a competir.
 
Se pusieron lo más presentable que tenían para asistir a la ceremonia; Danot, Keisuke y Shiori vieron cada uno con aprecio la ropa que habían empleado durante su entrenamiento en Fusube, habiendo decidido usarla para sus batallas del torneo, como un gesto de aprecio por la instrucción que Ibuki les había brindado, estuviese ahí o no. Al reunirse para bajar, hicieron lo posible para disimular su nerviosismo al no saber cómo quedarían repartidos en los grupos de la primera fase, deseando que no les tocase luchar entre sí antes de tiempo.
 
Llegaron a la recepción un par de minutos después de la hora indicada, con el corazón en un puño. Tuvieron que esperar a que un grupo de entusiasmados competidores pasase al siguiente panel para comprobar que ninguno de ellos estaba en el grupo A. Los nombres de los debutantes estaban escritos en color plata y los de los veteranos en dorado, todos sobre un fondo negro; en la pantalla contigua estaba la hora de las batallas del grupo (que comenzarían en simultáneo) y los emparejamientos para el mismo.
 
Al pasar al siguiente panel, Akari saltó como un resorte al ver que era la única en el grupo B y que lucharía contra un tal Eiji Sura en el campo seis a las 9 AM en punto. Sin embargo, su alegría duró poco al ver que tanto Danot como Keisuke estaban en el grupo C; por suerte para ambos, no tendrían que enfrentarse entre sí en la primera ronda. Lucharían a las 10 AM, Danot en el campo tres contra un tal Mani Aozora, y Keisuke en el catorce contra un tal Saburou Tsuki, que el otro reconoció como el chico que había ayudado a entrenar a Jin’ya para su revancha contra Ibuki. No había sabido nada de él tras ese día, al haber estado más concentrado en su propio entrenamiento que en las batallas de Ibuki.
 
—Intentemos pasar ambos —le dijo Danot al dejar ese pensamiento de lado, deseando que no tuviesen que encontrarse hasta la quinta ronda.
—¡Eso haremos! ¡Quiero enfrentarme a ti en el estadio principal! —respondió con bríos su amigo, esperando lo mismo.
 
Ya con esto, sabían que Shiori estaría en un grupo distinto, por lo que siguieron viendo los paneles hasta encontrar por fin su nombre, en el grupo F. Ésta esbozó una sonrisa mezcla de ironía y satisfacción por el nombre que vio cerca del suyo, mientras que Danot finalmente se quedó tranquilo al ver también el nombre de su conocido ahí, aunque sintió algo de pena por él al haberle tocado precisamente ese grupo.
 
—¿No es ese el nombre de tu ex? —preguntó discretamente a Shiori, al notar su reacción, a lo que ésta asintió.
—Y el de otro infeliz —respondió ella al señalar el nombre de Gorou, con quien tendría su primera batalla a la 1 PM, en el campo cinco.
 
Ver esto les dio el impulso de querer buscar el nombre de su compinche en los paneles, pero nunca llegaron a saberlo (ya había sido mucha suerte que Keisuke conociese al Qwilfish), con lo que decidieron dirigirse hacia el estadio; si se lo encontraban durante el torneo, ya se encargarían de hacerle escarmentar también por lo ocurrido.
 
Así, salieron del Centro Pokémon y caminaron hacia el sur, rodeando la barrera de arbustos y agua hasta llegar a uno de los dos pasos hacia el centro de la Villa Deportiva. La cantidad de gente que ya hacía fila para ingresar al estadio era impresionante, e iba creciendo conforme pasaban los minutos; a pesar de resultarles imponente, era muy pequeño en comparación a los megaestadios en regiones como Galar o Gerdasch, pero el entusiasmo de la afición no tenía nada que envidiar a éstos.
 
Cuando sobrepasaron el mar de gente esperando entrar, encontraron a dos miembros del staff de la liga que llevaban banderines plateados en una de las entradas de acceso al personal y competidores, y a otros cuatro con unos dorados en la siguiente, con lo que supusieron que debían seguir a alguno de los primeros. A partir de este punto, Akari, Danot y Keisuke fueron incapaces de ocultar la emoción que sentían; por su parte, Shiori intentaba mantenerse serena, preparándose mentalmente para cuando se reencontrase con Sadamitsu. No lo veía desde que habían cortado, y aunque ya tenía superada su ruptura, no quería que aquello deviniese en una guerra de insultos o reproches con él, dado lo jodidamente orgulloso que era.
 
Así, fueron conducidos por un pasillo tenuemente iluminado hasta una amplia sala donde otros debutantes esperaban también su turno para ser llamados al escenario. Kenji bufó al ver a Akari y apartó la mirada, mientras que una muchacha situada en una esquina les dedicó una mirada furtiva, reconociéndolos como los Entrenadores que vio partir del Gimnasio de Fusube antes de ganar su medalla Rising. Entre esa multitud de extraños, Danot no tardó en divisar a alguien conocido, a quien se apresuró en acercarse a saludar tras pedir un momento a sus amigos; al notar su presencia, éste también se dirigió hacia él.
 
—¡Danot, no te veía desde Fusube! —exclamó Jin’ya, quien había llegado a Shirogane el día anterior.
—Es una larga historia —respondió éste, suponiendo que su conocido no sabía nada del tiempo que había pasado practicando con su anatema—; vi tu nombre antes, cuando estaba revisando qué grupo me había tocado; me alegra que hayas podido ganar tu última medalla —expresó con sinceridad, sintiéndose un poco culpable por haberse olvidado de él tras haber sido invitado a entrenar por Ibuki; no le había prometido nada, pero tras la conversación que habían tenido, sentía que podría haber estado algo más atento.
—¡Por supuesto! ¿Por quién me tomas? —contestó con confianza fingida, no queriendo que los otros debutantes le viesen como al debilucho que sentía que era a veces.
 
Danot sólo rió, y para no dejarle en evidencia, cambió de tema de inmediato. Por su parte, sus amigos siguieron hablando animadamente entre ellos, al menos hasta que Shiori se tensó de pronto, al ver quién acababa de entrar en la sala.
 
—¡Vaya, Shiori! ¡Si al final conseguiste esa octava medalla! ¿Cuántos intentos te hicieron falta? ¿Cincuenta, cien? ¿O es que le diste pena a Ibuki y te regaló la medalla? —cuestionó ácidamente el recién llegado, espigado y de pelo negro atado en una coleta alta, mientras sus ojos café le veían con socarronería.
—Es la primera vez que nos vemos en meses y es lo primero que me dices, ¿Sadamitsu? Pensaba que tenías más nivel que esto, empezando porque los Líderes son todos profesionales que nunca regalarían una medalla, mentecato —replicó con desparpajo, agradeciendo haberse preparado para lo peor.
 
Más de uno a su alrededor rió ante tan categórica respuesta. Shiori lo conocía lo suficiente como para explotar sus puntos débiles, con lo que Akari y Keisuke supusieron que no hacía falta cantarle unas cuantas verdades al recién llegado.
 
—Ya verás cuando… —empezó a decir en tono amenazante al alzar un puño, haciéndoles ponerse en alerta… hasta que vieron dos manos situarse en sus hombros.
—Guárdate ese ímpetu para las batallas —le recomendó Danot con tono severo, ejerciendo una presión incómoda en su hombro derecho.
—¿¡Pero quién te crees que eres, intento de Entrenador!? — un molesto Sadamitsu se giró hacia él al intentar apartar su mano.
—Estás avergonzando a todos los que estamos aquí, así que mejor déjalo estar; ¿o quieres que te descalifiquen por ser violento contra otros competidores?—aunque la presión en su otro hombro era menor, esas palabras le resultaron tan o más intimidantes.
 
Curioso y enfadado, se giró hacia su otro costado para encontrarse con una muchacha de cabello carmesí, constitución aparentemente frágil y unas gafas de sol que se le hicieron un adorno innecesario en esa sala tenuemente iluminada. Movido por su orgullo, encaró a ésta aprovechando su mayor porte, pero se arrepintió en el acto de no haberle hecho caso cuando sus miradas se encontraron; sintió que ese par de ojos clarísimos atravesaban su alma como dos lanzas de hielo. Amilanado, trató de mantener la poca dignidad que le quedaba al zafarse de su agarre y retirarse hacia un rincón, no sin dirigir una mirada hostil hacia Shiori, queriendo hacerle saber que sería él quien la sacaría del torneo; ella respondió haciéndole una pedorreta.
 
—Gracias por la asistencia —dijo Danot a su inesperado apoyo, sin haberse percatado de qué había hecho desistir finalmente a Sadamitsu.
—Nada que agradecer; quería preguntarles algo, pero ese sujeto me estorbaba —contestó con frialdad, como si el susodicho no fuese más que una molestia.
 
Todos le vieron sorprendidos, ya fuese por su actitud o porque no la conocían de nada.
 
—¿Y qué podría ser eso? —preguntó Shiori, con mucha curiosidad.
—¿Son aprendices de Ibuki? —inquirió sin ceremonia, llamando la atención de varios de los presentes.
—Recién graduados, pero sí —declaró Keisuke con evidente orgullo al señalarse a sí mismo y a Shiori.
—¡Los cuatro somos sus amigos! —intervino de pronto Akari, abrazándose a todos ellos.
—Ya veo… —su interlocutora esbozó una sonrisa apenas perceptible, habiendo confirmado lo que quería—; entonces supongo que también conocen a una Entrenadora de pelo verde con mechas azules, de este porte —llevó una mano a la altura de su mentón.
 
Akari, Keisuke y Shiori la vieron extrañados, sin saber a quién se refería.
 
—Espera, ¿conoces a Lynn? —preguntó Danot, sorprendido por esto, pues su amiga no había mencionado nada al respecto; si bien, pronto recordó una foto que le había mandado, y se preguntó si acaso podría ser aquella misteriosa amazona que había fotografiado por error varios días atrás.
—Sí —había olvidado el nombre de esa enérgica chica a pesar de la breve conversación que habían tenido mientras esperaban su turno para luchar en el Gimnasio, mas ver a ese grupo le hizo recordarla—; pensé que estaría con ustedes —añadió, extrañada por su ausencia.
 
Danot suspiró con pesadez, para su sorpresa, si bien supo disimularla.
 
—No pudo vencer a Ibuki, a pesar de intentarlo dos veces el mismo día —respondió, dándose cuenta de que el hecho aún le pesaba un poco.
—Ya veo, lástima —expresó escueta pero sinceramente, pues habría querido luchar contra ella—; en todo caso, espero que nos podamos enfrentar en algún momento —agregó con algo más de sentimiento, con lo que procedió a retirarse.
—¡Espera! ¿Cómo te llamas? ¡Yo soy Akari! —intervino la otra pelirroja, tomándole de la mano.
 
Antes de poder reaccionar y zafarse de ese fuerte y cálido agarre, los demás también se presentaron. Sabiendo que sería descortés no hacer lo propio, se dispuso a responder.
 
—Kurenai, de ciudad Kissaki —dijo escuetamente cuando parecía que se mantendría en silencio, tras lo cual se soltó suavemente del agarre de Akari antes de marcharse hacia un rincón; de no ser porque una chica rubia y otra pelirroja más bajita se le acercaron, Akari le habría insistido para que pasase un rato más con ellos.
 
Parecían buena gente, pero sabía que con los días seguramente olvidaría sus nombres. No lo hacía adrede; sin embargo, no podía evitar que los nombres le resultasen palabras vacías si no podía asociarlos a sensaciones y emociones intensas, sobre todo las propias de las batallas Pokémon. Aun así, esa calidez en su mano parecía resistirse a dejar sus pensamientos. «Akari», al parecer este nombre se quedaría con ella más tiempo del que había creído en un principio.
 
Pronto oyeron un anuncio para dirigirse hacia el campo principal del estadio, poco después de que llegasen los últimos debutantes. Así, fueron conducidos por otro pasillo por los dos miembros del staff con los banderines plateados; ya a unos metros de la salida, empezaron a escuchar el estruendo de la música festiva y los vítores del público que vivía con exaltación esa ceremonia de apertura. En ese trayecto y conforme se unían a ellos los veteranos, pudieron ver otras caras conocidas mientras eran ordenados en 32 filas de 8 participantes; algunas eran agradables, como las de Saburou y Moe, mientras otras eran detestables, como las de Gorou y Yoshi, quienes les sonrieron burlonamente, listos para demostrar sus habilidades en una batalla oficial.
 
—¡Y aquí tenemos a los 256 participantes de la presente edición de la Conferencia Plateada, quienes sin duda nos darán batallas para recordar! —bramó uno de los anunciadores, con lo que el público volvió a estallar en ovaciones, deseando ver un gran espectáculo de parte de ellos—. ¡Por favor, brinden también un gran aplauso al Director del Comité Organizador, el señor… Maruo Kobayashi! —exclamó, para sorpresa de muchos.
 
Pronto, un hombre alto y fornido vestido con un elegante traje gris, gafas y pelo verde en un distintivo peinado tazón hizo su aparición al subir desde detrás de la tarima. No tardaron en escucharse cuchicheos por parte de los competidores y espectadores, sobre todo los más enterados en esos menesteres.
 
—¿Y el señor Tamaranze? —preguntó una sorprendida Shiori, al igual que varios de los Entrenadores veteranos a su alrededor.
 
Ese hombre menudo y de barba larguísima era una figura muy conocida en ese mundillo, sobre todo para quienes ya habían tenido la oportunidad de competir en algún torneo regional en Nihon. Se trataba de una reacción normal, una que Kobayashi había previsto; esperó unos pocos segundos, midiendo el instante ideal para dar un par de golpecitos en su micrófono. Esto bastó para que se hiciese el silencio en el estadio, con todas las miradas fijas en él; era el único que podía darles una respuesta clara, lo que hizo su ya de por sí imponente presencia todavía más notable.
 
—No me gusta ser el portador de malas noticias, pero como mano derecha del señor Tamaranze, he asumido todas sus responsabilidades tras un repentino problema de salud que le ha impedido estar con nosotros —empezó con semblante serio, sin siquiera intentar ocultar su inquietud al respecto—; aunque el equipo a su cargo asegura que ya está fuera de peligro, tiene prescrito descanso absoluto para evitar cualquier posible recaída —añadió para intentar calmar las preocupaciones que pudiesen tener quienes le escuchaban.
 
Aunque tuvo éxito en esto, sabía que no podía tomar el lugar de Tamaranze en los corazones del público y los Entrenadores delante de él. A fin de cuentas, su jefe y mentor era una figura muy querida en la comunidad, y si bien sabía de sobra que sus aportes a la liga eran muy valiosos, las relaciones públicas nunca habían sido su fuerte. «Sólo sé tú mismo, Maruo», le había dicho un sonriente Tamaranze a pesar de estar convaleciente, confiando en su visión para Nihon como su sucesor; y aparentemente, ese momento había llegado, mucho antes de lo que habría deseado.
 
—Aun así, el espectáculo debe continuar. Estoy tan emocionado como ustedes por todo lo que nuestros apreciados participantes nos brindarán a partir de mañana; ¡no dudo de que sus batallas nos harán permanecer al filo de nuestros asientos! —expresó con convicción, antes de empezar a aplaudir del mismo modo, con lo que el público finalmente empezó a conectar con él, uniéndose unánimemente a esa ovación.
 
Todo esto pareció calmar también la mayoría de las intranquilidades de los competidores, sobre todo si se trataba de alguien de la confianza de Tamaranze. Habiendo ganado el control del público, Maruo dio la señal para el inicio del espectáculo de fuegos artificiales, los cuales exhibieron las figuras de varios Pokémon representativos de Johto. Fue un espectáculo tan bonito e impresionante que una admirada Akari no bajó la mirada ni por un momento; tampoco le hizo falta para aferrar la mano de Danot, quien a pesar de la sorpresa no dudó en retribuir el gesto mientras también apreciaba aquello. Los espectáculos que había visto en Yoshino con su familia no se comparaban en lo absoluto con la escala y el nivel de detalle de aquello.
 
Como Kobayashi había deseado, la ceremonia se desarrolló exitosamente a pesar de la noticia sobre la salud de Tamaranze; era lo que éste había querido, sabiendo que el éxito de la competencia no debía depender sólo de él. Sonrió satisfecho, poco antes de decretar el final de la celebración. Aun así, la música animada siguió sonando por todo lo alto, para despedir a los participantes y espectadores por esa noche, prometiendo una tempestad de emociones a partir del día siguiente.
 
Sin más por hacer ahí, los cuatro decidieron disfrutar de la música mientras dejaban que los otros competidores se marchasen primero, con lo que volvieron por donde habían entrado al estadio. Fue entonces que se encontraron con una vista que aceleró sus corazones: al lado de la pileta meridional que circundaba el estadio se encontraba una imponente Salamence que rugió a modo de saludo; cuando la luz lunar pudo escurrirse entre las nubes sobre la ciudad, pudieron apreciar la sonrisa confiada que Ibuki les dedicó a la distancia, mientras acariciaba el cuello de su dragona. Akari no dudó en correr para lanzarse a abrazarla, mientras los demás fueron mucho más comedidos en sus reacciones, a pesar de sentir la misma alegría por volver a verla tras toda una semana sin saber nada de ella.
 
—Ibuki, Ibuki, ¿pudiste ver los fuegos artificiales? —preguntó una emocionada Akari, aún aferrada a ella.
—Sólo el final, pero al menos nos sirvieron como guía para llegar hasta aquí luego de que anocheciera —respondió mientras le acariciaba el cabello, dedicando una sonrisa a los demás.
 
Mientras se acercaba, Danot sintió que se había quitado un peso de encima. Después de todo, si Ibuki estaba ahí, significaba que por fin había logrado su cometido en cuanto al Cometa Draco. Al trabar miradas, ésta asintió levemente, habiendo adivinado a qué se debía su súbita expresión de alivio.
 
—Hay algo que quiero enseñarles, pero tendrá que ser fuera del pueblo —dijo en voz baja, a pesar de que aparentemente no había nadie cerca, con lo que los demás supusieron que debía ser algo que sólo ellos debían ver—; aunque antes de ello, hay otro asunto pendiente que debemos arreglar —añadió con aire misterioso y una sonrisa traviesa; con un chasquido de sus dedos, Kiryuu se apartó para dejarles ver que alguien había estado escondida tras ella todo ese tiempo.
 
Menuda, de cabello verde con mechas azules y gafas del mismo color, ojos café llenos de vivacidad; aquella chica les dedicó una gran sonrisa y un animado saludo de mano antes de lanzarse a abrazar a Danot con tanto entusiasmo como Akari había hecho con Ibuki momentos antes.
 
—¿Lynn…? —fue lo único que Danot atinó a decir, quizá el más sorprendido de todos los presentes, mientras su amiga de la infancia se aferraba a él con fuerza, dejando ir lágrimas de felicidad al poder estar finalmente ahí.
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#42
Round 013 — Anhelos del pasado, esperanzas a futuro 

Ciudad Fusube, sábado 28 de Octubre, Año 100 AW, 1:01 PM
 
No podía perder… no debía volver a perder. Despojada de la confianza que había tenido antes de ser vencida por primera vez ese mismo día, eran una promesa y el inconmensurable esfuerzo de sus Pokémon los que le permitían tener una oportunidad para ganar ese combate. Porque era ella quien había fallado. Quien no estaba a la altura de la situación. Quien no había sido lo suficientemente buena Entrenadora. Quien se había tomado con demasiada calma el tramo final de su viaje, en lugar de apresurarse y poder contar con un margen de maniobra aceptable. Aunque Kurenai también había retado a Ibuki recién ese mismo día, la había vencido sin novedad. Supuso que esa era la diferencia entre alguien completamente dedicado a ser un Entrenador profesional y ella, quien solamente había querido viajar antes de dedicarse a su propio sueño… una aventura para perseguir la espalda de quien había vuelto a despertar en ella sentimientos que había olvidado ya con el paso de los años.
 
¡Megs, Cabezazo Zen! —indicó a su Pokémon, quien replegó los brazos al tiempo que su cuerpo discoidal se rodeaba de energía psíquica; así, se lanzó como un misil en pos de su rival.
¡Hidrobomba! —ordenó Ibuki, consciente de que la parálisis de Suiryuu hacía arriesgado intentar esquivar ese ataque, incluso con su Agilidad.
 
El Metang se lanzó prestamente en pos de su oponente, esperando que la suerte volviese a sonreírle; gracias a la Onda Trueno de su compañera Xatu y el efecto de amedrentamiento de su propio ataque había logrado compensar el mayor nivel y experiencia del hipocampo. Éste le dedicó una mirada seria antes de desplegar un portentoso chorro de agua que su contrincante esquivó con un tonel volado; un segundo ataque le interceptó a poco menos de un metro de su objetivo, con lo que no tardó en manifestarse un cubo de luz que menguó el daño recibido por Megs.
 
¡No te rindas! ¡Ya casi lo tenemos! —le alentó Lynn a todo pulmón, sintiendo que era lo único efectivo que podía hacer por su Pokémon.
¡Suiryuu, no vamos a ser menos que ellos! —fue la arenga de Ibuki, totalmente inmersa en el combate.
 
Megs siguió abriéndose paso a través de la cada vez menos potente Hidrobomba. Siendo consciente de esto, el Kingdra tomó una decisión arriesgada y detuvo su disparo de improviso, sólo para expeler otro cuando su desconcertado contrincante se encontraba a milímetros de él. Fue tan portentoso que resquebrajó la Pantalla de Luz antes de llevarse por delante al Metang y empotrarlo en la pared detrás de una pasmada Lynn.
 
¡Metang no puede continuar! ¡Kingdra gana esta ronda y el combate! —decretó el réferi con firmeza, con lo que la retadora cayó de rodillas al suelo, empezando a asimilar lo ocurrido.
 
Cuando por fin lo hizo, se aprestó a guardar a su Pokémon y hacer de tripas corazón para cumplir con el saludo protocolar, más que nada para no quedar mal delante de esa amiga de la que Danot le había contado tantas cosas. Arrastró los pies hacia donde estaban ésta y el réferi, mientras musitaba «Slingshot, Shizuku, Norun, Megs, lo hicieron más que genial; fui yo quien falló»; sentía que era lo mínimo que debía a sus Pokémon tras el desastre que había propiciado con su propia dejadez.
 
No pudo evitar sentirse algo incómoda al acercarse y reparar en la buena figura de Ibuki, resaltada por el traje ajustado que llevaba; sus caderas anchas y ese busto más generoso que el suyo le recordaban demasiado a la dichosa Shizuru con la que Danot había tenido un súbito enamoramiento durante los últimos meses que pasaron juntos en Yoshino. El temor y los celos se apoderaron enseguida de sus pensamientos, pues si acaso él tenía un “tipo de chica”, Ibuki se acercaba mucho más a esto que ella.
 
Buen combate —le dijo ésta de pronto, procurando ser amable y no mostrar demasiado su satisfacción por haber ganado ese enfrentamiento tan reñido; a fin de cuentas, acababa de dejarla fuera de la Conferencia Plateada.
Lo mismo digo; Danot tenía toda la razón cuando me advirtió que eras una Entrenadora formidable —reconoció Lynn, intentando pasar ese trago amargo; a pesar de que sus Pokémon habían hecho hasta lo imposible para ganar, ella lo había estropeado todo con sus pésimas decisiones.
 
Tal respuesta causó una sonrisa perceptible en su seria interlocutora. Lynn tragó saliva al sentir que sus temores se hacían realidad. ¿Y si esos dos eran mucho más que amigos? ¿Acaso era ya demasiado tarde para ella y sus tiernos sentimientos? ¿Por qué demonios no había sido sincera y valiente cuando había tenido la oportunidad? Lo único que evitó que se derrumbase a llorar ahí mismo fue la confianza que Danot y ella se tenían, pues él le habría contado sin dudar algo tan importante… ¿o no?
 
Con esas dudas carcomiendo sus entrañas, no notó que el réferi ya se había retirado y que los aprendices de Ibuki habían comenzado a limpiar el campo; después de todo, era la última batalla de la jornada y temporada, por lo que era entendible que quisiesen dejar todo listo para disfrutar de un merecido descanso. Perdida en sus primeros pensamientos, prácticamente estuvo en piloto automático respondiendo lo que Ibuki le decía mientras la guiaba a la salida, al menos hasta que…
 
Lo que voy a decir es quizá muy egoísta de mi parte, pero… también me frustra que no hayas podido ganar —admitió, para su sorpresa.
 
¿¡Por qué le había dicho esto!? Su trabajo era ganar esas batallas y probar las habilidades de sus retadores; sin embargo, lo que le resultó más alarmante fue que pareciese saber cómo se sentía en ese preciso instante.
 
Danot me dijo lo mucho que quería poder competir contigo en la Conferencia Plateada; aun así, yo… —continuó sincerándose, pues era la primera vez que se hallaba en una situación así.
 
Lynn suspiró casi imperceptiblemente, aliviada.
 
Has cumplido tu labor a cabalidad; ¡rayos, ni él ni yo habríamos quedado contentos si no lo hubieras dado todo en esas batallas! —respondió con expresión seria, sintiendo por primera vez en el día simpatía por su interlocutora.
 
Aunque suponía que esa preocupación había nacido de la amistad que Ibuki compartía con Danot, no quiso descartar que quizá, sólo quizá, también la consideraba como tal precisamente por ser amiga de éste. Según tenía entendido, era alguien a quien le costaba abrirse con otros y comunicar sus propias necesidades emocionales, por más que proyectase un porte de gran seguridad en combate.
 
Ja ja, suena como algo que él habría dicho; se nota mucho que son amigos de la infancia —comentó Ibuki con un cariz de añoranza, deseando que su amistad con el aludido y los otros pudiese durar también muchísimos años.
 
Esto no pasó inadvertido para Lynn, quien le dedicó una leve sonrisa justo cuando llegaban al portón que daba a la calle. Aunque no terminaba de sentirse tranquila en su presencia, era alguien más agradable de lo que había esperado.
 
Nosotras también podemos serlo, si te parece bien —ofreció sin más, queriendo resolver sus dudas al respecto; si acaso sus celos resultaban ser infundados, al menos se habría hecho amiga de alguien a quien Danot apreciaba mucho.
¿Lo dices en serio? —preguntó una azorada Ibuki, quien había estado pensando en ello desde el inicio de la revancha; sin embargo, no se había atrevido a plantearlo tras lo ocurrido, por lo que que Lynn diese el primer paso le resultó un gran alivio.
¡Claro! ¡Eres la amiga de mi mejor amigo! ¿Cómo podría ser de otro modo? —aunque se sintió un poco mal por no decirle toda la verdad, necesitaba saber de primera mano qué clase de relación tenían esos dos.
 
Sin tener ningún motivo para desconfiar, Ibuki aceptó su apretón de manos, para después intercambiar números de teléfono para mantenerse en contacto. A fin y al cabo, Lynn no tenía prisa por volver a Kogane, por lo que podrían verse cuando Ibuki tuviese un momento libre.
 
Cuando estuvo de vuelta en su habitación del Centro Pokémon y tuvo la seguridad de que nadie la estaba viendo, Lynn se permitió por fin dejarse caer y llorar a moco tendido. La derrota seguía pesándole mucho, en particular por su propia negligencia.
 
No supo cuánto tiempo pasó así, pero cuando por fin acabó de desahogarse, Lynn cogió su SmartRotom, dándose un momento para observar con una tempestuosa mezcla de emociones el número más reciente en su directorio. Dio un largo suspiro cuando por fin se decidió a abrir el Reshigram y avisar a Danot que había perdido, aunque prefirió obviar lo ocurrido con Ibuki, por si acaso. Dejó ir otro suspiro tras comprobar que éste todavía no había leído sus mensajes, suponiendo que debía tener poca o nula cobertura ahí por donde estaba viajando. De lo único que estaba segura era de que esa noche le costaría muchísimo conciliar el sueño.
 

 
—¿Qué haces aquí, Lynn? —preguntó un sorprendido y feliz Danot, mientras ésta seguía aferrada a él.
—¿¡Acaso no estás contento de que esté aquí, Danot Souji Bisel!? —le increpó al separarse de él e inflar sus carrillos; sólo le llamaba por su nombre completo cuando quería mostrarle lo molesta que estaba.
—¡Claro que lo estoy, pero es que ha sido toda una sorpresa! —se apresuró a contestar, ya que no quería que pensase lo contrario.
—Esa era la idea —su expresión cambió casi de inmediato a una de picardía, mientras le sacaba la lengua.
—Lamento no haberles dicho nada en días; luego de proponerle traerla conmigo, me pidió que guardara el secreto hasta este momento —admitió Ibuki, un tanto apenada por haberlos al menos extrañado con su silencio durante esa última semana.
 
Danot suspiró, derrotado, sabiendo lo insistente que podía ser Lynn. Al menos, era bueno ver que esas dos se llevaban bien y que Ibuki era capaz de abrirse a otros sin necesidad de que Akari o él estuviesen con ella.
 
—¡Lo importante es que todos estamos aquí! —intervino de pronto la pelirroja, lanzándose a abrazar a Lynn.
—Y tú debes ser Akari; je je, eres tal y como Danot te describió —comentó ésta al notar su energía aparentemente infinita; aunque le había extrañado la forma en que esos dos se habían hecho amigos, tras verla en persona entendía mucho mejor que hubiese sido el caso.
 
Terminaron de hacer todas las presentaciones pertinentes antes de que Ibuki les instase a seguirla fuera del pueblo. Sacaron a los Pokémon que habían utilizado para viajar de Fusube a Wakaba, mientras que ésta cambió a Kiryuu por Tenryuu para tener una mejor iluminación. Así, volaron hacia el oeste, hasta que la Líder divisó una laguna, con lo que les hizo señales para que aterrizasen.
 
—Este lugar será perfecto, sí —pensó satisfecha, tras lo cual ayudó a Lynn a bajar del lomo de su Dragonair, mientras los demás también descendían.
 
Se trataba de la orilla de una laguna de aguas cristalinas en medio de ese espeso bosque, lo suficientemente iluminada por la luz lunar para lo que Ibuki pretendía hacer.
 
—Que sus dragones se acerquen a mí —pidió con solemnidad, sin querer ocupar mucho de su tiempo, no a vísperas del torneo.
 
Danot no tardó en liberar a Shizuru en el agua, sabiendo muy bien qué iba a ocurrir. Shiori y Keisuke, todavía extrañados pero confiando en Ibuki, instaron a sus dragones a aproximarse a ella. Por su parte, Pyro y Reidam observaban la escena con cierta reverencia, mientras Akari se situaba al lado de Lynn, queriendo hacerse también su amiga.
 
—¿Qué hace? —le preguntó al ver cómo Ibuki palpaba uno por uno a los tres dragones; era evidente que estaba comprobando su estado, pero su instinto le decía que había algo más.
—No estoy segura… mientras veníamos hacia aquí, mencionó algo de un “fuerte ataque de tipo dragón” —respondió Lynn, igualmente intrigada.
 
Tras cerciorarse de la condición de los tres dragones, Ibuki comenzó a palparlos con más fuerza tras haber localizado sus sendas energéticas. Éstos sintieron un cosquilleo sumamente agradable, tras lo cual fulguraron de un intenso color naranja en la totalidad de sus respectivos tractos respiratorios. Sentían que era un poder que siempre había estado ahí, inaccesible hasta ese momento, pero que por fin estaba listo para ser desplegado.
 
—Habría querido compartir esto con ustedes mucho antes; como su antigua maestra… no, como su amiga, es el último regalo que quiero hacerles antes de que emprendan sus propios caminos, uno que espero pueda ayudarles a cumplir todo lo que se propongan —expresó Ibuki con solemnidad, tras haber tenido toda esa semana para contemplar lo que esas separaciones significaban para ella.
 
Y sin requerir indicación alguna, Tenryuu se situó al centro de la laguna y alzó la mirada al cielo mientras su garganta brillaba de color naranja. Así, desplegó una enorme bola de energía que ascendió velozmente antes de dividirse en un sinfín de fragmentos que hizo explotar a una distancia segura de todos gracias al fino movimiento de sus orejas, sabiendo lo dañino lo podía ser. Era quien lo había dominado más rápidamente, habiéndolo sufrido en sus carnes cuando su hermano Gai la derrotó en la prueba final para determinar al sucesor de Haku; aunque aún se negaba a evolucionar, al menos hasta poder tener su revancha, se había tragado su orgullo para aprender el Cometa Draco al ver lo mucho que Ibuki se había esforzado para ser capaz de enseñárselo ella misma.
 
Cautivados por semejante demostración, los tres dragones que la observaban no tardaron en levantar la mirada al cielo y disparar cada uno una gran esfera de luz naranja. No obstante, todas ellas explotaron sin dispersarse al llegar sus respectivos cenits, demostrando el poco o nulo control que tenían sobre ese ataque.
 
—No se preocupen, el primer intento suele ser así —les instó Ibuki a ver las expresiones de circunstancias de dichos Pokémon y sus respectivos Entrenadores, quienes asintieron, algo más tranquilos—: a partir de ahora, tendrán que trabajar en su control y puntería, que por algo es el ataque de tipo dragón más poderoso que todos ellos pueden usar —añadió, queriendo que descubriesen por sí mismos lo que implicaba para sus Pokémon haberlo aprendido.
 
Danot se acercó a Shizuru para acariciar su cabeza, con lo que notó la calidez remanente tras el uso del Cometa Draco. Ésta le dedicó una mirada seria, queriendo darle a entender que lo dominaría lo antes posible, aún impresionada por el poder que había sido capaz de liberar.
 
Igualmente impresionada por semejante espectáculo, Akari se giró hacia Reidam y reparó en que ésta observaba encandilada a los dragones que acompañaban a sus amigos. Conocía muy bien esa mirada, lo cual le dio una idea.
 
—¡Increíble! ¿¡De verdad puedes enseñar ese ataque a cualquier dragón!? —preguntó con desbordante entusiasmo, mientras daba saltitos alrededor de Ibuki.
—Mientras sea un tipo dragón… —respondió ésta, tras lo cual empezó a sospechar hacia dónde iría aquello.
—Akari, Reidam no es de tipo dragón… —terció Danot, queriendo salvar a su otra amiga de un aprieto.
—¡Lo sé, pero se transforma en una, así que no perdemos nada por intentarlo! —contestó vivaz, sin echarse atrás ante el evidente escepticismo del chico.
 
«Tu tiempo», le habría respondido Shiori, pero al ver que Ibuki todavía no se pronunciaba, prefirió que fuese ella quien tuviese la última palabra.
 
—Lo podemos intentar, si eso es lo que realmente quieres —concedió finalmente; no tenía del todo claro que fuese a funcionar, mas era una oportunidad de aprendizaje y descubrimiento para ambas.
 
Durante todo ese ínterin, Lynn no dejó de observarlos con atención. Esos tres realmente se llevaban bien, a pesar de estar todavía descubriendo cosas que desconocían de los otros. Dejó ir un suspiro que se le hizo levemente amargo; esa era la vida que Danot hacía elegido para sí mismo y parecía estar completamente a gusto con ella.
 
Con ese nuevo ataque disponible, se dispusieron a volver al Centro Pokémon, pues todavía tenían que cumplir el último paso antes de su debut en el torneo: registrar en su perfil de la página web de la Conferencia Plateada de ese año a la terna de Pokémon disponibles para sus batallas del día siguiente. Aunque en teoría podían hacerlo hasta dos horas antes del tiempo señalado para éstas, preferían tenerlo hecho, sobre todo porque tenían la facultad de hacer las respectivas modificaciones en cualquier momento antes del límite reglamentario; no cumplir con esto implicaba perder por abandono. Dicho esto, los chicos aún tenían unos cuantos retos por delante. Danot y Shiori debatían por Reshigram con Tsurio sobre sus siguientes oponentes y observaban vídeos de sus batallas en competencias previas. Por su parte, Akari y Keisuke sólo habían hecho una consulta básica e intentaban decidir qué Pokémon escoger para no dar demasiada facilidad a sus rivales de elegir a un counter adecuado; ésta solía ser una gran desventaja para los especialistas en esa fase del torneo. Lynn se paseaba por el lobby mientras los observaba a ratos, esperando a que Ibuki volviese de registrarse en el hotel que la Liga le había asignado para alojarse durante el certamen.
 
—Te ayudaría incluir a Dragonair, ni que sea para despistar a tu oponente —opinó Shiori al hacer una pausa de ver vídeos, dada la diferencia de perfiles de debilidad entre el dragón y sus compañeros de equipo.
—Aunque también están sus propios roles en batalla; tienen Pokémon muy buenos en el combate cuerpo a cuerpo, otros que prefieren atacar a distancia, y… —Danot iba a continuar, pero una leve mirada de reproche de Lynn le hizo reconsiderarlo—; al final, tiene que ser con lo que sientan que irán mejor —acotó, queriendo ayudarles sin cambiar su forma de hacer las cosas.
 
Ambos asintieron, y tras unos minutos, finalmente decidieron su alineación, mientras los otros dos continuaban con lo suyo. Shiori tenía la tranquilidad de que Gorou no podría emplear su táctica usual de hacer explotar a sus Pokémon cuando estaban al borde de la derrota, por lo que intentó ensamblar una terna que contrarrestase lo que conocía de su equipo. Por otro lado, Danot supo por Tsurio que Mani tenía mayormente Pokémon lentos pero resistentes, además de una peculiaridad al combatir: hacía lo posible para tener enfrentamientos espejo, y por esto había usado a un Ditto en todas sus batallas de primera fase en las que los Pokémon de sus oponentes no coincidían con los suyos.
 
Así, Akari finalmente registró a Goudan, Reidam y Solvion, mientras Keisuke hizo lo propio con Dragonair, Empoleon y Swampert; Shiori se decantó por Ninetales, Golduck y Jynx, y Danot eligió a Pyro, Alfa y Shady, sus Pokémon más rápidos y con mejores posibilidades de superar a sus copias si acaso Mani se empecinaba en usar a Ditto. Fue recién entonces que Ibuki volvió al Centro Pokémon, más que satisfecha con la habitación que le habían preparado. Aunque habría preferido estar más cerca de ellos, también quería darles su espacio, sobre todo cuando fuesen avanzando en la competencia; en ese momento, todo era risas y buen humor, pero sabía que los momentos difíciles llegarían antes de lo que imaginaban.
 
—Veo que ya acabaron lo que tenían pendiente —comentó Ibuki al verles sentados en uno de los sofás del lobby, algo más distendidos que cuando los había dejado—; sólo pasaba para darles las buenas noches, porque necesito reposar —explicó mientras se frotaba los hombros, sintiendo el trajín de los últimos días y el prolongado viaje que había realizado desde Fusube—; ¿vienes, Lynn? —preguntó, al haberla registrado como su acompañante en el hotel.
—Si te parece bien, pasaré la noche aquí; hay mucho de lo que debo ponerme al corriente —contestó, habiéndose enterado de que los otros también podían colarla como acompañante; era la oportunidad ideal para pasar la noche con Danot y sonsacarle varias cosas.
—¡Esperen! —prorrumpió Akari, para pasmo de los demás—. ¡Vamos a tomarnos una foto, ahora que estamos todos juntos! —propuso con entusiasmo.
 
Fue entonces que repararon en que, con todas las emociones del día, no habían pensado en algo tan sencillo como conmemorar esa reunión. Por insistencia de Akari, fue Danot quien acabó tomando ese selfie grupal con su teléfono nuevo para acostumbrarse a usarlo.
 
Con esto hecho, se despidieron de Ibuki tras acordar encontrarse ahí para desayunar y se marcharon a descansar. Al llegar delante de las puertas de sus respectivas alcobas, Shiori tomó a Keisuke de la mano y lo llevó hacia la suya tras desearles buenas noches; Akari hizo lo mismo con una gran sonrisa para dejar tiempo a Danot y su nueva amiga para ponerse al día con sus vidas. Aunque agradeció mucho tal gesto, Lynn no pudo evitar sonrojarse un poco, sobre todo al recordar el evidente nerviosismo del otro chico cuando su novia casi le había arrastrado a su habitación.
 
—Aquí lo tienes —le dijo Danot al abrir la puerta y enseñarle donde pasarían la noche.
—No está nada mal —respondió Lynn con un leve dejo de suficiencia, tras lo cual se tiró al sofá y encendió el televisor—; incluso tiene baño propio —señaló, bastante aliviada.
—Se nota que no es un Centro Pokémon cualquiera —afirmó, quitándose la chaqueta que había llevado para salir—; ¿quieres la de arriba o la de abajo? —preguntó de pronto al mirar las literas—. Estaba ocupando la de abajo, pero te la puedo dejar si quieres —explicó, por si acaso tenía alguna urgencia durante la noche.
—Sí, por favor —Lynn agradeció que Danot se hubiese puesto de espaldas a ella, pues un notorio sonrojo había llenado su rostro al pensar en ocupar el mismo lecho que él había usado—; ¿irás a dormir ya? —preguntó mientras procuraba mantener su ecuanimidad, no queriendo perturbar demasiado su descanso.
—No, tranquila; quiero ver algunos vídeos más de mi contrincante antes de ir a dormir —respondió mientras se cambiaba de ropa, poniéndose un pijama bastante cómodo.
—Je je, aplicado como siempre —bromeó, si bien lamentó que incluso estando solos no le diese más atención de la que le había brindado cuando se habían reencontrado.
 
Mientras Lynn hacía zapping con expresión aburrida, Danot subió a su litera y se recostó para ver con comodidad los vídeos de las batallas de Mani; era una de las grandes ventajas de su teléfono nuevo, que fuese prácticamente como un ordenador en miniatura.
 
—Danot… ¿estás disfrutando de tu vida, ahora mismo? —preguntó súbitamente Lynn, sin mirar ya el artefacto; aunque era improbable, deseaba que su respuesta fuese negativa, que le dijese que le faltaba ella en su vida.
 
El aludido se dio unos segundos que se le hicieron eternos para sopesar su respuesta, pues quería hallar las palabras adecuadas para responder a aquella cuestión tan trascendental.
 
—Sí, aunque esta etapa de mi vida apenas está empezando; todavía me falta mucho por experimentar, la senda que yo mismo elegí —contestó finalmente, habiendo querido darle una respuesta como se merecía; después de todo, era ella quien le había inspirado con su enorme ahínco a seguir su propio sueño.
—Me lo imaginaba, luego de verte hoy —comentó, sintiéndose resignada pero no vencida—; sé que ya te lo dije hace días, pero de verdad, te deseo lo mejor en este torneo y todos los que vendrán —expresó con sinceridad, por más que desease estar tanto en sus pensamientos como esas metas y sueños—; ¡pero no creas que por no poder participar aquí me he rendido en cuanto a alcanzarte! —expresó al señalarle con el índice, tras lo cual se dispuso a apagar tanto el televisor como las luces, disponiéndose a recostarse también.
—Nunca me pasó por la mente que te hubieras rendido —expresó, sabiendo que a pesar de sus largos períodos de decepción tras fallar, solía regresar con más energía tras ellos—; eres una de las personas más dedicadas y tercas que conozco —añadió con un leve tono de sorna.
—¡Sigue así y nadie te va a querer como pareja, Danot Souji Bisel! —le riñó, agradeciendo que la oscuridad ocultase el rubor que llenaba sus mejillas.
—Sigue así y vas a ahuyentar a todos tus pretendientes, Lynn Aoi Tracey —respondió con tono jovial, sintiéndose capaz de tomarse tal confianza con alguien que prácticamente conocía de toda la vida.
 
Y como muestra de esto, ambos acabaron riendo antes de darse las buenas noches. Había sido magnífico poder reencontrase y comprobar que su relación aún seguía siendo la misma, si bien para Lynn esto le sabía a menos con cada instante que pasaba. Sin embargo, estaba cada vez más segura de que él no abandonaría la vida que había emprendido… su expresión volvía a brillar como el día de su primera batalla; siempre había sido un niño demasiado serio para su edad, pero aquella sonrisa mientras comandaba a Alfa, aquel entusiasmo propio de su edad le habían demostrado que en el fondo era como todos los demás, y a la vez, encendió la llama de sus sentimientos hacia él. Se aferró a las sábanas como hacía con esos recuerdos del pasado, deseando encontrar la manera de que sus propios sueños y una vida juntos fuesen posibles.
 
Por su parte, Danot no dejaba de dar vueltas a lo que conocía de su oponente, intentando hallar una estrategia que le diese la seguridad de poder vencerlo, pero se rindió al reparar en que no podría hacer mucho más hasta estar en el campo de batalla. Fue entonces que recordó la foto que se había tomado con los demás, por lo que accedió a Chatter para publicarla junto a un breve texto: “Mis amigos y yo, a puertas de la Conferencia Plateada”. Era el primer mensaje perfecto, un excelente aliciente para darlo todo en esa competencia, con lo que se dispuso por fin a dormir, dejando que el silencio le cobijase hacia un descanso reparador.
 
Hallar una mesa libre lo suficientemente grande para los seis al día siguiente fue toda una odisea, pues mucha gente se había levantado temprano, posiblemente por el entusiasmo o los nervios propios del primer día de torneo. Aun así, Shiori mantenía un porte tranquilo, mientras que Akari se mostraba más entusiasmada que de costumbre, impaciente por tener su primera batalla; por su parte, Danot y Keisuke hacían lo posible para que los nervios no los traicionasen, cada uno a su manera.
 
—Tranquilo, no es como si fueras a quedar eliminado si pierdes esta batalla —le dijo Lynn con expresión traviesa, para luego dar otro mordisco a su tostada con mermelada.
—Supongo que no —le respondió un mucho más relajado Danot; a fin de cuentas, ella ni siquiera había podido acceder al certamen, y se estaba valiendo de este hecho para ayudarle a serenarse.
—Tú sólo apunta a ganar como siempre, Keisuke —aconsejó Shiori, queriendo despejar su nerviosismo; éste asintió, dando un último sorbo a su café.
—¡Ese es el espíritu! ¡Avancemos juntos a la siguiente fase! —les arengó Akari, tras lo cual se dispuso a acabar su abundante desayuno.
—¿Tú no estás nerviosa? —le preguntó Danot en voz baja.
—Un poquito, ¡pero también tengo muchísimas ganas de empezar! —contestó con energía, lo que ayudó a sosegar a su amigo; era lo normal para quienes competían por primera vez, después de todo.
 
Si ya de por sí llamaban la atención por tener a una Líder de Gimnasio compartiendo mesa con ellos, este último intercambio los convirtió en el centro de atención de todos los presentes en el comedor. Y pronto vino un carraspeo de parte de Ibuki, quien ya había acabado de comer.
 
—Aunque esto ha sido agradable, quizá sería mejor mantener un perfil lo más bajo posible a partir de ahora —comentó al notar las miradas sobre ellos.
 
Tenía toda la razón. Como debutantes, mientras menos competidores se fijasen en ellos al inicio del torneo, más probabilidades tendrían de tomarlos por sorpresa al luchar; sin embargo, se habían dejado llevar por la alegría de contar con su presencia tras días sin verla.
 
—Igualmente, será inevitable llamar la atención conforme vayan ganando sus combates —acotó con una media sonrisa, confiando plenamente en que harían un gran papel en el torneo.
 
Los chicos asintieron, con lo que quienes aún no habían terminado de desayunar se dieron prisa. Dado que Danot y Keisuke tendrían su batalla una hora luego que Akari, habían intentado dejar todo listo para las suyas, incluyendo revisar a su terna elegida por enésima vez.
 
—Chicos, se han preparado como es debido, así que lo único de lo que deben preocuparse ahora es de darlo todo en el campo de batalla —expresó Shiori al percatarse de que volvían a ponerse nerviosos, al tener la confianza de quien ya había vivido y superado algo así; ambos asintieron y procuraron enfocarse en el desafío que tenían por delante.
 
Así, salieron del lugar veinticinco minutos antes de las nueve en dirección sur, al campo de batalla donde Akari lucharía. Como sospechaban, el ambiente en ese primer día de torneo era totalmente de fiesta, con artistas callejeros y sus Pokémon deleitando al público que se había levantado temprano para poder ver las primeras batallas de la jornada. Las pantallas externas del estadio principal indicaban la hora y lugar de las batallas que se realizarían a continuación, por si los aficionados de algún competidor querían ir a animarlo en su debut en el certamen.
 
A pesar de llevar una gorra, gafas de sol y el cabello suelto, algunos espectadores fueron capaces de reconocer a Ibuki, si bien tuvieron el decoro de no señalarla ni gritar su nombre por la calle. Sin embargo, supo que había cumplido su cometido cuando varios de ellos empezaron a hacer comentarios sobre sus compañeros; esa atención del público les ayudaría a conseguir simpatizantes, y con ello, ese aliento que podría ser determinante en futuras instancias de la competición. Algunos otros reconocieron a Shiori, dada su gran actuación en la Conferencia Añil de ese mismo año, por lo que ésta no dudó en devolver los saludos e incluso firmar autógrafos, al haber aprendido de su experiencia previa lo vital que era la relación entre los Entrenadores y sus aficionados. Por su parte, una silente Lynn prestaba toda su atención a las expresiones y reacciones de Danot ante lo que ocurría; quería acabar de conocer y entender la vida a la que se estaba encaminando y decidir qué hacer al respecto.
 
Llegaron a su destino unos cinco minutos antes de las nueve, justo cuando el réferi daba el visto bueno a la reparación del campo. Por la cantidad de gente reunida ahí, supusieron que el oponente de Akari debía ser alguien conocido; según oyeron, aunque apenas había debutado el año anterior en la Conferencia Plateada, había dejado una grata impresión en los presentes.
 
A dos minutos del inicio de los combates del grupo B, el réferi del campo seis llamó a los competidores. Akari dedicó una sonrisa a sus amigos antes de dirigirse a la arena de arcilla, separada de la calle por un enrejado de acero y una distancia mínima de seguridad. Así lo hizo también un chico de puntiagudo cabello negro, notándose claramente en sus ojos castaños las ganas de tener un gran combate con la pelirroja, quien vio al lado contrario de donde se había juntado el público un tablero electrónico que mostró sus fotos y Pokémon disponibles apenas cruzaron la entrada de la arena. Le había tocado la zona técnica roja, siendo la verde para su oponente.
 
—Venusaur, Kingler, Umbreon… —nombró Danot al ver la selección de Pokémon de éste.
—Al no saber nada de Akari, ha preferido tener variedad de tipos y roles —comentó Ibuki, recordando su combate con Eiji; en ese campo, no podía contar con su mejor recurso contra Pokémon de fuego, una Kingdra que le había impresionado por su flexibilidad ofensiva.
—Atacante especial, físico y tanque, aunque considerando a los Pokémon de Akari… —dijo Shiori, algo preocupada.
—Es más que probable que use a Kingler, sí —comentó Keisuke sin ocultar su entusiasmo por verlo luchar, al ser su primer Pokémon uno de la misma especie.
—¡Ánimos, Akari! —exclamó Lynn, desistiendo de entrar en esa discusión tan técnica.
 
—¡Tengamos una gran batalla! —exclamó la nombrada antes de separarse de su oponente, ofreciéndole su puño en alto a pesar de no conocerle de nada.
—¡Ja ja, con esa energía que tienes seguro que lo será! —Eiji correspondió tal gesto, pues deseaba exactamente lo mismo.
 
Y con esto, ambos se dirigieron a sus respectivas áreas técnicas, mientras la ruleta digital en medio del tablero empezaba a girar, con lo que se determinaría quién liberaría primero a su Pokémon. Dada la selección de Pokémon de ambos, algunos espectadores comentaban que Eiji tenía una elección bastante sencilla, dado que Akari contaba con Pokémon de fuego y roca. Entre esos cuchicheos, las secciones rojas y verdes de la ruleta titilaban de manera alternada, hasta que finalmente quedó iluminada una de las segundas.
 
—¡El participante Eiji de pueblo Masara será el primero en liberar a su Pokémon! —decretó el réferi al ondear su banderín verde en dirección del nombrado.
 
Éste se encogió de hombros al suponer que no debía ser su día de suerte, cosa que había empezado a sospechar cuando una de las tostadas de su desayuno cayó al suelo del lado de la mermelada. Aun así, tomó sin dudar la Poké Ball de su Kingler mientras dedicaba a su rival una mirada confiada; a esto siguió la aparición de un enorme cangrejo con una pinza bastante más grande que la otra, quien al verse libre generó una gran cantidad de su espuma en su boca.
 
—Se ve muy fuerte —pensó Akari mientras daba saltitos de la emoción, preguntándose a quién debería enviar entre Reidam y Goudan.
 
Pronto dejó de pensar en ello y confió en que su intuición la guiase. Asió con fuerza la Poké Ball escogida y liberó a quien llevaría adelante sus esperanzas de victoria; así, Goudan hizo su aparición en la arena, dedicando una mirada aviesa a su oponente, quien en respuesta generó más espuma y alzó su pinza más grande de forma amenazante.
 
—¡Kingler contra Infernape! ¡Pueden comenzar! —exclamó el réferi al extender ambos banderines.
—¡Disparo Lodo! —fue la apertura de Eiji, queriendo acortar la brecha de velocidad entre ambos Pokémon.
—¡Ultrapuño! —indicó Akari, con una intención que Goudan conocía a la perfección.
 
El cangrejo abrió su boca para disparar una andanada de chorros lodosos, pero recibió un veloz puñetazo en la quijada que le hizo inclinarse hacia atrás y expelerlos al aire, tras lo cual su contrincante se alejó. Su fuerza y defensa habían resultado mayores a lo esperado, pues su intención había sido tumbarlo con ese gancho.
 
—¡Garra Umbría! —ordenó enseguida Akari, intentando adueñarse del ritmo del combate.
—¡Lo que practicamos, Kingler! —instruyó Eiji, sin dejarse desanimar por ese primer golpe sorpresivo.
 
Las manos de Goudan se llenaron de energía espectral al lanzarse en pos de su oponente, pero éste demostró sus buenos reflejos al alejarse mientras disparaba chorros de lodo. El mono los esquivó con facilidad al principio, pero conforme fue cerrando la distancia entre ambos tuvo que apartarlos con feroces zarpazos, sabiendo lo perjudicial que podía ser ese ataque para su movilidad. Sin embargo, no contó con que éstos explotasen al contacto y embarrasen todo su rostro…
 
—¡Retrocede! —escuchó a una urgida Akari mientras intentaba quitarse el lodo de los ojos.
 
Sin cuestionarse aquello, dio una veloz voltereta que le permitió esquivar por los pelos un furibundo golpe de pinza cubierta de agua. La corriente de aire fría generada por ese Martillazo erizó por completo su cola; cegado como estaba, sólo podía confiar en las indicaciones de Akari para evitar ser noqueado posiblemente de un solo impacto.
 
—Así que también ha entrenado a su Kingler de ese modo… —comentó Ibuki con seriedad.
—¿A qué te refieres? —preguntó Keisuke, intrigado ante lo que había visto.
—El ataque que ha cegado a Goudan era una combinación de Disparo Lodo e Hidropulso —explicó Danot, conociendo bien las propiedades de ambos gracias a su experiencia con Salma y Mizuho.
 
Por su parte, Goudan hacía lo posible para quitarse ese lodo de los ojos mientras evitaba a ciegas esos furibundos Martillazos, pero éste se mantenía glutinoso a pesar de su temperatura corporal, un efecto residual de esa combinación de ataques. Aunque lo más conveniente en tal situación parecía seguir eludiendo ataques, Pokémon y humana se habían cansado de huir; no era su estilo ganar batallas así.
 
—¡Goudan, confíame tu vida! —exclamó Akari con aire dramático, quizá citando alguno de esos animes que tanto amaba, a lo que el aludido gruñó afirmativamente—. ¡HEART BREAKER! —ordenó con pasión desbocada, queriendo devolver el favor a Eiji.
 
Concentrado del todo en arengar a Kingler para arrinconar sus oponentes, éste sólo atinó a seguir atacando, creyendo que se trataba de una baladronada. Para su horror, Goudan empezó a bloquear los Martillazos con sendos puñetazos cargados de electricidad gracias a las precisas indicaciones de Akari, produciendo una gran nube de vapor alrededor de ambos; finalmente, el cangrejo tuvo que retroceder, adolorido por esos ataques efectivos, mientras que la humedad generada por este intercambio permitió al mono deshacerse del lodo que bloqueaba su visión.
 
—¡Vamos, Goudan, más, más! —exclamó una enérgica Akari, cada vez más inmersa en el ardor del combate.
 
Y con un impresionante brinco, el mono cerró la distancia con su oponente para asestarle una tanda de electrizantes puñetazos que éste intentó bloquear con sus pinzas llenas de agua, a pesar del dolor que esto le producía.
 
—¡Protección! —ordenó prestamente Eiji, necesitado de tiempo para idear una manera de recuperar su ventaja.
 
Pronto una barrera de energía esmeralda se interpuso entre el adolorido Kingler y los fieros puñetazos que estaba recibiendo, dándole ese respiro que tanto necesitaba.
 
—¡Corre a su alrededor y Ultrapuño! —indicó Akari, sin intención de cesar ese asedio.
 
—¿Por qué usa ese ataque tan débil? —inquirió una sorprendida Lynn, quien esperaba que el Infernape intentase romper ese escudo con su Puño Trueno.
—Para no extenuar a Goudan —contestó Danot, sin dejar de prestar atención al combate.
—Le conviene seguir moviéndose y aprovechar su mayor velocidad, dado que su oponente es algo más fuerte y mucho más resistente; además, lo que ella pretende ahora mismo… —fue explicando Ibuki, hasta que vio cómo la Protección de Kingler se rompía finalmente.
 
Y con esto, Goudan le asestó un veloz golpe por la derecha, aprovechando el gran peso de su pinza del lado contrario para desestabilizarlo y darle la apertura que necesitaba para volver a emplear su Puño Trueno.
 
—¡Danza Espada! —pidió Eiji en su apremio, confiando en que su Pokémon pudiese llevar a cabo lo que se le había ocurrido.
 
Con algo de torpeza al tener que coordinar sus cuatro patas tras ese empellón, el cangrejo empezó a girar frenéticamente sobre su eje sagital, apartando violentamente a su oponente de un fortuito golpe de pinza justo antes de que éste la asestase un puñetazo entre los ojos.
 
—¡Sigue girando, Kingler! —le animó Eiji, estimando que otro golpe así podría dejar fuera de combate a Goudan.
—¡Usa también…! —Akari iba a combatir fuego con fuego, pero su Pokémon se giró apenas por un momento hacia ella con una sonrisa astuta, por lo que sólo asintió.
 
El Infernape agradeció esa confianza y eludió los embates del cangrejo mientras enfocaba sus pensamientos en un sólo objetivo: derrotarlo de manera categórica. Pronto, un brillo oscuro llenó sus ojos, el cual no pasó desapercibido para su Entrenadora. El momento había llegado.
 
—¡Hierba Lazo! —ordenó intempestivamente Akari.
 
A pesar de tratarse de un campo yermo, a Goudan no le tomó demasiado tiempo generar varias briznas de hierba gracias al incremento de su Maquinación. Así, éstas se enredaron con firmeza en torno de las delgadas patas de Kingler y lo hicieron trastabillar, deteniendo de golpe su técnica de aumento.
 
—¡¡¡HEART BREAKER!!! —exclamó Akari a toda voz, alentándole a dar el golpe final.
—¡Libérate con tu Garra Metal! —ordenó un urgido Eiji, sabiendo de sobra lo que vendría a continuación.
 
La pinza derecha de Kingler brilló de color metálico antes de intentar segar la hierba que le apresaba, justo cuando empezó a sentir punzadas en la espalda, cortesía de los Puños Trueno que Goudan le estaba asestando. Apelando a lo último de sus fuerzas, cercenó todas las fibras alrededor de sus patas derechas, con lo que creyó que tendría suficiente margen de maniobra.
 
—¡Martillazo! —indicó Eiji de pronto, queriendo aprovechar la poca distancia entre ambos.
 
Ya con más voluntad que fuerza, Kingler se giró intempestivamente sobre su forzado punto de apoyo, procurando no romperse las patas mientras llenaba su pinza de agua para propinar a su contrincante un golpe definitivo. Sin embargo, éste fue mucho más rápido y usó su cabeza como trampolín para ejecutar un espectacular brinco, mientras su melena de fuego se alargaba visiblemente.
 
—¡¡¡FIRE SOUL BREAKER!!! —gritó Akari a viva voz, sabiendo perfectamente la intención de su Pokémon con semejante maniobra.
—¡Deténlo con Hidrolodo! —contraatacó Eiji, aferrándose a la esperanza de que la ventaja de tipo le ayudase a revertir esa situación.
 
Acopiando fuerzas de flaqueza, Kingler alzó la mirada para disparar una retahíla de chorros de lodo con núcleos acuosos, justo cuando Goudan descendía con su pierna derecha encendida en llamas. Pero ni siquiera el número de proyectiles o su efectividad fueron capaces de detener aquello, con lo que el crustáceo recibió una patada flamígera en plena cara, y después una tras otra y otra; cuando el Infernape por fin tocó el suelo, su rival ya yacía en el mismo, debilitado.
 
—¡Kingler es incapaz de continuar! ¡Infernape y Akari ganan este combate! —dictaminó el réferi al ondear su banderín rojo hacia el área técnica de los nombrados, quienes recibieron los aplausos de sus amigos y los espectadores a quienes habían logrado impresionar.
—¡Ganamos, Goudan, ganamos! —Akari se lanzó como un resorte a abrazar a su Pokémon, quien la dejó hacer; después de todo, era bueno volver a verla así de animada tras lo ocurrido poco antes de llegar a Shirogane.
—Bien hecho, Kingler —dijo un resignado Eiji al sostener su Poké Ball cerca del rostro—; no te preocupes, mañana será otro día —añadió, esperando que realmente fuese el caso.
 
Tras el apretón de manos protocolar, ambos competidores dejaron el campo; Eiji volvió con sus amigos, una chica de largo cabello negro que le riñó por ese resultado y un muchacho alto de cabello gris que intentó poner paz entre ambos. Por su parte, apenas dio un paso fuera de la arena de combate, Akari no dudó en lanzarse a abrazar a sus propios amigos, para espanto de Lynn, quien no se lo esperaba para nada.
 
—¡AAAAAAAAAAHHH, TENGO GANAS DE MÁS!—exclamó a todo pulmón, lamentando tener que esperar hasta el día siguiente para poder tener otra batalla.
—Si es el caso, entonces podrías probar el Camino de los Campeones —sugirió una de las espectadoras antes de que alguno de sus amigos pudiese responderle; su porte y seguridad al dirigirse hacia ellos les hizo suponer que se trataba de una competidora veterana.
—¿¡Camino de los Campeones!? —Shiori prácticamente le saltó encima de la curiosidad, al ser la primera vez que escuchaba de aquello.
—Es una nueva instalación que la Liga preparó tras las quejas de muchos Entrenadores de no poder luchar fuera del torneo y que se inaugurará hoy, cuando acaben las batallas del grupo H —respondió la interpelada sin inmutarse, tan sólo acicalándose un mechón de cabello rubio.
—No teníamos ninguna noticia de esto —comentó Keisuke, tan sorprendido como los otros; a fin de cuentas, todos eran debutantes en esa competencia.
—Ventajas de tener información privilegiada —contestó ella con un brillo de astucia en sus bonitos ojos violeta, tras lo cual les dejó una tarjeta de presentación—; por si les interesa hacer equipo conmigo para este reto —les dijo antes de marcharse a paso ligero.
 
Los chicos se miraron entre sí, sin saber qué pensar o decir tras ese encuentro tan fortuito.
 
—Momiji Date, mánager de la Casa del Entrenador de ciudad Tokiwa —leyó por fin Danot; con semejante cargo, no era descabellado pensar que se trataba de una contendiente fuerte y experimentada.
—Así que administra la Casa del Entrenador… con razón lo sabía —comentó Shiori al ver la tarjeta—; ah, sí, es una instalación donde puedes tener tantas batallas como te apetezca —se apresuró en explicar, pues alguien que no hubiese estado en Tokiwa o Kanto difícilmente sabría de su existencia.
 
Tras guardar esa tarjeta, Akari se despidió de ellos para ir a curar a Goudan. Viendo que el equipo de mantenimiento, compuesto por varios Pokémon de tierra, empezaba a hacerse cargo de la arena y que los otros espectadores ya se habían marchado, los demás decidieron recorrer los alrededores para ver si alguien seguía combatiendo, pero lo único que vieron fue a otros competidores practicando en los cuatro últimos campos. Al parecer, todos los enfrentamientos de ese grupo habían acabado relativamente rápido.
 
—Por cierto, ¿no tenías hora para entrenar por la mañana? —preguntó Keisuke a Shiori.
—Sí, pero aún a las once, así que podré ver tu batalla sin problema —respondió ella, muy agradecida por haber podido conseguir un campo a esa hora tan conveniente.
—Supongo que a partir de ahora no será tan fácil coordinar nuestros horarios de batallas y entrenamiento, si todos los competidores intentamos optimizar nuestro tiempo aquí —comentó Danot, resignado; aunque deseaba poder ver todas las batallas de sus amigos, sabía que esto a la larga podría perjudicar sus propios esfuerzos.
—Aunque hoy es un día especial, por ser el debut de todos, si de verdad quieren tener más posibilidades de ganar y avanzar, deberán gestionar su tiempo de forma adecuada —terció una seria Ibuki, cruzada de brazos.
 
Mientras Lynn se preguntaba de dónde sacaban fuerza y ánimos para luchar y entrenar de ese modo en medio de un torneo, los demás recordaron su estancia en el Gimnasio de Ibuki y cómo ésta les había instado a ser responsables con su propio tiempo y entrenamiento. Aunque el deseo de que sus amigos pudiesen avanzar era muy válido, si se descuidaban, serían ellos mismos quienes se quedarían atrás.
 
—Cada uno de nosotros debería ocuparse primero de ganar sus propias batallas y entrenar adecuadamente, y recién entonces darnos el tiempo para velar por los demás —expresó Shiori al recordar su experiencia en la Conferencia Añil, donde había estado demasiado al tanto de los combates de Sadamitsu.
—Deberíamos confiar un poco más en que los demás lo harán tan bien como nosotros —agregó Danot, dejando entrever una leve sonrisa.
—Nos hemos permitido esto por ser nuestro debut, pero debemos ser más responsables a partir de ahora —sentenció Keisuke, a lo que los otros dos asintieron.
 
Ibuki asintió, conforme de que sus palabras hubiesen tenido el efecto deseado.
 
—Cuando Akari vuelva, decidiremos cómo repartirnos, dado que ambos tienen sus batallas al mismo tiempo —comentó al señalar a Danot y Keisuke, justo antes de encontrar un par de bancas libres para sentarse.
 
Era verdad. Con toda la emoción del primer combate de su amiga, habían olvidado que los suyos empezarían a la misma hora. Danot ya sabía que Shiori vería la de Keisuke y supuso que Lynn no querría perderse la suya, por lo que quedaba ver qué decidirían las otras dos.
 
—Mientras esperamos… ¿a-alguien puede enseñarme a usar Chatter? —pidió Ibuki con un leve sonrojo, pues había intentado hacerlo por su cuenta, sin demasiado éxito.
 
Esto pilló muy por sorpresa a Keisuke, Lynn y Shiori, quienes nunca la habían visto actuar así, por lo que Danot fue el único que reaccionó para situarse a su lado y sacar su SmartRotom.
 
—No creas que tengo mucha más experiencia con esto, pero algo podremos hacer —le dijo afablemente, consciente de que justamente por estar en esa fase de aprendizaje podría ir a un ritmo bastante menos frenético del que alguien más acostumbrado habría empleado.
 
Al ver esto, Lynn sintió que se le erizaban todos los vellos del cuerpo. No tardó en sentarse al otro lado de Ibuki y mostrar curiosidad por lo que hacían, ante las extrañadas miradas de Keisuke y Shiori, quienes también se dispusieron a revisar sus feeds de Chatter.
 
—Y con esto hecho, ya puedes interactuar con otros o buscar temas que te interesen —dijo Danot, tras haberle enseñado lo básico de la interfaz de esa aplicación.
—A ver… —habiendo creado su cuenta y personalizado su perfil, Ibuki se dispuso a probar lo segundo; para sorpresa de nadie, escribió “domadragones” en la casilla de búsqueda.
 
Los primeros resultados de aquello fueron los perfiles de varios destacados Entrenadores con cuentas en Chatter, entre ellos su primo Wataru.
 
—¿Quién es este tal… Raihan? —pronunció con cierta dificultad, poco acostumbrada a leer el alfabeto latino.
—Un Líder de Gimnasio muy popular en Galar, al parecer —comentó Danot cuando Ibuki clicó ese perfil y la pantalla mostró su descripción… que ella no entendió, al estar en inglés.
—Sí, es toda una estrella ahí —acotó Lynn tras leer aquello, poco antes de que Ibuki usase la opción de traducción sugerida por Chatter.
—No sabía que pudieran leer esto con tanta facilidad —expresó Ibuki, un poco cohibida; los idiomas extranjeros nunca habían sido su fuerte.
—Porque es nuestra segunda lengua materna —respondieron al unísono, y al darse cuenta de lo que habían hecho, no dudaron en chocar sus palmas.
—Pues tendrán que enseñarme, si le quiero sacar todo el jugo a esto —les pidió, mientras veía impresionada las espectaculares fotos de batalla de Raihan; el tipo era todo un showman.
 
Akari finalmente se unió a ellos cuando quedaban algo de quince minutos para el inicio de las batallas del grupo C, gracias al mensaje que Danot le había enviado.
 
—¿Todo bien con Goudan? —preguntó Lynn, nada acostumbrada a ese nivel de ferocidad en batalla.
—Tranquila, está perfecto —respondió Akari con una gran sonrisa; a pesar de lo que podría parecer, no había sido la batalla más reñida que había tenido junto a Goudan, cuyas heridas no habían sido de consideración.
—Bien, ahora que estamos reunidos, podemos decidir cómo nos repartiremos para ver las batallas de Danot y Keisuke —les llamó la atención Ibuki.
 
Apenas dijo esto, Shiori no dudó en situarse al lado de su novio, mientras que Lynn hizo lo propio al de su amigo de la infancia. Akari tardó algo más en decidirse, pero escogió finalmente al segundo, con lo que Ibuki decidió asistir a la batalla de su antiguo aprendiz.
 
—Yo también iré a ver la batalla de Keisuke, pero si acaso alguna acaba pronto, iremos de inmediato a ver la otra, ¿de acuerdo? —propuso como manera de solventar esa disyuntiva.
 
Ambos combatientes asintieron, agradecidos por esa idea; aun así, Danot tuvo que admitir para sí mismo que le habría gustado que Ibuki viese su batalla desde el inicio. Al percatarse de que estaba pensando en acapararla, intentó concentrarse por completo en su batalla mientras acariciaba las Poké Balls en el lado derecho de su cinturón. Lo que realmente debía importarle era dar lo mejor de sí contra Mani.
 
A diez minutos de la hora señalada, se separaron tras desearse suerte mutuamente, con lo que cada grupo marchó hacia su destino.
 
Keisuke no se esperaba el mar de rumores que su llegada al campo catorce junto a Ibuki y Shiori produjo. Cuchicheos como «así que esos son sus aprendices» o «a ver si son tan buenos» causaron que se sintiese presionado por dar una gran demostración delante de todos ellos.
 
—Lo eres, así que tranquilízate —le instó Shiori con un leve toque de codo y una sonrisa.
 
Keisuke asintió, agradecido por esa llamada de atención. Ibuki sólo asintió, sin mostrar su sorpresa ante el cambio de la relación entre ambos desde su partida de Fusube; apenas había pasado una semana de ello, pero sentía que se había perdido de mucho durante ese tiempo. Al llegar a la entrada del enrejado divisaron a Saburou, quien estaba acompañado de Jin’ya; éste les dedicó un saludo lleno de confianza a la distancia, como queriendo decirles que tenía plena confianza en la victoria de su amigo.
 
Por su lado, el otro grupo llegó al campo tres sin novedad, encontrándose con un grupo de entre quince y veinte personas. Entre ellas destacaba un trío de chicos… o mejor dicho, dos de ellos, dado lo exageradamente llamativo de sus ropas. El otro, un chico castaño de ojos verdes con ropa mucho más discreta de tonos azules y negros, era a quien Danot enfrentaría en su primera batalla.
 
—¡Me muero de ganas de ver un gran combate! —exclamó Akari, desprendiendo la misma energía con la que había acabado el suyo.
—Ya la escuchaste, esperamos un gran espectáculo —dijo Lynn con un leve tono de sorna, si bien ya le costaba un poco seguir a la entusiasta pelirroja.
—Sin presiones, ¿verdad? —bromeó Danot, procurando mantener su buen talante a pesar de la presión.
 
No pudo evitar dirigir la mirada hacia su contrincante, quien parecía nervioso… o quizá era por el hecho de sus amigos estaban discutiendo entre sí. Si podía fiarse de sus expresiones, el que iba de rojo tenía una personalidad dominante, cosa que parecía exasperar al de verde; y ahí en medio se hallaba Mani, quien intentaba poner paz entre ambos, lo que parecía distraerle de su propia inquietud.
 
Cuando por fin llegó la hora del combate, la réferi llamó a ambos participantes al campo. Akari y Lynn desearon la mejor de las suertes a su amigo, gesto que Mani también recibió de parte de los suyos. Así, se dirigieron hacia la entrada con todo el aplomo que pudieron juntar, instante en el que cruzaron miradas por primera vez. Danot pudo ver un atisbo de nerviosismo en sus ojos, pero también la intención de tener un combate divertido, por lo que le dedicó una sonrisa resoluta, mientras temblaba de la emoción. Fuese cual fuese el resultado, sus Pokémon y él iban a darlo todo de sí para ganar.
 
Tras acceder a la arena, intentó dar un vistazo a todo lo que le rodeaba. Además del panel electrónico situado al lado opuesto de la entrada, divisó un cartel que prohibía hacerse selfies durante el combate; tras haber visto las fotografías de Raihan en Chatter, tomadas en ángulos imposibles sin un Rotom habitando su teléfono, no era difícil imaginar el porqué de dicho veto. No le dio demasiada importancia, pues ya había decidido de antemano hacerse uno tras el final de su batalla.
 
La ruleta electrónica empezó a girar cuando ambos chicos se situaron en sus respectivas áreas técnicas, mostrándose los Pokémon elegidos por ambos. Fue en ese preciso instante que Danot vio una completa serenidad en los ojos de su contendiente, quien tenía en su alineación a Venusaur, Feraligatr y, cómo no, Ditto. Su sonrisa le dio a entender que iba a escoger a este último, sin importar dónde se detuviese la luz que titilaba traviesamente en el tablero. Como si fuese consciente de lo divertido que sería complicar todavía más tal situación, ésta se detuvo en uno de los paneles rojos, por lo que Danot tendría que liberar primero a su Pokémon.
 
Aquello era, sin lugar a dudas, un inicio complicado.
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#43
Ay Danot, no sabés lo que te compadezco después de haber leído estos dos capítulos (en especial el 12). Ya me habías adelantado lo mucho que te estabas quemando la cabeza para que la organización de la Conferencia Plateada quede prolija y bien explicada, porque la escala que estás manejando con este torneo no solo es grande, sino tremendamente precisa. Tantos números, tantas reglas, tantos subplotcitos que se van ramificando cuando apenas arranca la fase de eliminatorias... Y, como no podía ser de otra manera, tantísimos personajes nuevos que vas colando por acá y por allá. Incluso los que parecen meros extras de fondo me hacés pensar que pueden tener una relevancia mayor de cara al futuro, como esos dos que le hacen apoyo moral a Eiji y que visten de forma "llamativa" con colores rojo y verde (¿los hermanos Christ y Mas?), que probablemente veamos más adelante en octavos o cuartos o incluso semi finales enfrentándose a alguno de nuestros protagonistas. En fin, vamos parte por parte.

Los wachines practican batallas dobles, ¿es esto un hinteo de que alguna etapa del torneo va a tenerlas como modalidad? ¿O simplemente están aprendiendo de las costumbres de la pibita de Hoenn? En todo caso, tomás la sapísima decisión de no dedicarle medio capítulo al tramo final de su caminata detallando cómo fue cada una de esas batallas dobles de práctica que tuvieron con los que se cruzaban en el camino. Gracias, porque así ganaste muchísimo margen para introducirnos perfectamente lo que es la inmensa Shirogane y, sobre todo, cómo va a llevarse adelante la Conferencia Plateada que es lo que todos queremos ver.

Y por "Shirogane" y "Conferencia Plateada" que todos queremos ver, obviamente me estoy refiriendo a la fucking fuente del amor bajo la atenta mirada de Meganium, Thyplosion y Feraligod, los iniciales fetichistas que disfrutan ver cómo los jovencitos se andan besqueando por ahí (ahora que lo pienso, hasta yo terminé metiendo una fuente del amor en Wyndon xD!!). Me pregunto si lo vas a dejar en esa simple pero preciosa meta referencia a MCOO o si realmente pasará algo entre un morocho y una pelirroja más adelante DUN DUN DUUUUUN.

Pero después de ese golpecito de nostalgia tenemos un golpe más forro, y es que nos dejás afuera de la competición a Lynn. NOOOOOOOOO CHABON YO QUERIA VERLA PELEANDO CON AKARI POR EL HAMOR DE DANOT. O peleando con Danot por el amor de Danot. O con el gordo del Qwilfish por el amor de Danot. Encima apenas leí esa parte me sentí recontra seguro de que estabas haciéndolo para jugar con las espectativas, y que o ella le estaba jugando una broma a su amigo para darle la sorpresa al final de que sí había ganado y que participaría del torneo, o bien que algún mensaje de aliento del prota le daría la fuerza necesaria para desafiar a Ibuki una vez más hasta ganar. ¡Y encima el capítulo cierra con la aparición de la sadomaso con su Salamence y... LA PROPIA LYNN! En ese punto ya estaba convencidísimo de que tuve razón y que la chica de pelo raro (en serio, mezclar verde y azul para el pelo es raaaro) al final sí le ganó e iba a sumarse (aunque creo que para ese punto las inscripciones se habían terminado, con lo que no tendría sentido que lleguen tan sobre la hora xD!!!), pero no, resultó ser que le pintó ir a alentar a su crush y justo la sadomaso iba para allá. Qué groso debe ser vivir en el mundo Pokémon y que haciendo auto-stop te lleve CLAIR encima de un SALAMENCE. Muy badass todo.

Como nota adicional, me parece adorable lo "fácil" que es pedirle justo a la líder de Fusube que sea tu amiga. Supongo que es más fácil si sos una chica y no un pajero que le esté mirando lo ceñido del traje cada dos por tres, pero no deja de sorprenderme porque realmente casi no la conoció de nada a Lynn más allá de sus dos intentos fallidos de obtener la medalla. Supongo que son los beneficios de decir que venís "de parte de Danot". Lo voy a poner en práctica cuando pase por tu hotel algún día y vea a una recepcionista bonita. (?)

¡CELULARES NUEVOS, YEAH! Y encima Danot se queda con el modelo que hace referencia, supongo, al Kingdra de Ibuki jijiji. Sintió nomás el tortolito. Igual me pareció bonito el momento en que Danot se detiene a contemplar su PokeGear hecho pelota y decide que no va a tirarlo aunque sea irreparable, porque guarda un montón de recuerdos lindos de sus viajes junto a él, casi como si fuera otra parte más de su equipo. Capaz no sea un poke, pero definitivamente un elemento como ese se termina volviendo otra pieza fundamental de su aventura. Mis respetos para el mejor gadget jamás introducido en ningún juego de Pokémon.

Waaa y ya sabemos que el Kei se va a enfrentar al misterioso Saburou, que parece ser incluso más groso que Jin'ya (no me olvido de su Croconaw pwneando a Pyro, probablemente la última vez que veamos a un cocodrilito de agua haciendo algo loable en tu fic, maldito anti-cocodrilos de agua  GlaceonShush), mientras que Danot la tiene fácil porque le toca un npc que se llama Maní o algo así. Akari ya vimos que pudo pasarse al loquito del Kingler sin demasiaaadas complicaciones (se hace la que mandó a Infernape siguiendo los latidos de su corazón o yo qué sé qué chamuyo, pero mandó al chango superrápido que sabe PUÑO TRUENO, andáaa xD!!), mientras que Shiori va a tener el mejor combate de todos, porque me encanta su equipo y porque va a dársela nada menos que al forrazo de Gorou (y seguramente a su propio ex; el grupo F es de Forros, ¿será que Shiori está predestinada a romperle el corazón al bueno de Kei más adelante? Uhmmm).

Soy muy fan de estas instancias previas a que inicien los combates, donde todos los participantes se van cruzando en las inmediaciones a los estadios y hay reencuentros más y menos felices. Jin'ya es un tipazo, obvio, pero no vas a dejarnos solo con sonrisas y buenos recuerdos de batallas anteriores, sino que ya nos introducís al tipo que hizo llorar a Shiori como niña chiquita. Y no solo a él, sino a la misteriosisísima KURENAI, que ya tiene un nombre muy badass y encima una actitud badass y encima pelo rojo badass. ¿Por qué no me da para nada la impresión de ser la misma del banner en el post principal? Uhmmm. Y le quiere dar a Lynn, posiblemente tiene más ganas de encontrársela ahí que el forro de Danot que ya no tiene ojos para otra que Ibuki (por las dudas voy a avisarle a Dora que hay potencial girl love acá). Nah mentira, mirá si voy a ser tan básico como para ponerme a shippear minitas solo porque una tiene amor no correspondido y la otra pregunta por ella.

Y hablando de Ibuki, es re apropiado que su llegada a Shirogane vaya de la mano con su reconocimiento a sus aprendices y su premio fungiendo como tutora de movimientos para que incorporen Cometa Draco a su movepool. Lo que no entendí completamente es si ya estuvieron entrenando lo suficiente como para dominarlo, pero creo que no. Onda, Ibuki y Tenryuu le presentaron la técnica a los otros dragones (y Reidam e.e) pero ellos van a tener que entrenar por su cuenta para ejecutarlo a la perfección de ahora en más. Calculo que para que no lo tengan recontra masterizado de cara a los primeros enfrentamientos, porque supongo que facilitaría bastante las cosas.

Después pasamos al momento de los registros de equipos para las eliminatorias, y tenemos una mecánica súper interesante que es la de seleccionar un pool de tres pokémon que el oponente conocerá justo antes de decidir a cuál de los suyos enviará a luchar. Me recuerda mucho a ciertas instancias del Battle Frontier donde te prestaban equipos y tenías que armar lo mejorcito posible con lo que tenías, o las Battle Tower de últimas generaciones en los juegos o incluso al propio online competitivo de Poke donde el conocimiento del equipo rival es determinante para ver qué vas a usar para defenderte. Así que todo ese componente psicológico y estratégico puede dar lugar a momentos interesantes. Siento que empezamos chill con Akari (insertar chiste de que ROMPE EL HIELO ahreee) que no dejaba mucho lugar a dudas por el tipo de pokémon que emplea (aunque era obvvvio que el monito iba a saber mínimo dos ataques que contrarresten sus evidentes debilidades xD), pero hubiera estado divertido si Eiji mandaba al Umbreon que bulkea todo (es más, lo veo mejor parado ante un fucking Close Combat del mono que a ese Kingler frente una seguidilla de puños trueno y hierbas lazo, pero capaz era jugársela demasiado mandar al siniestro).

La batalla estuvo muy entretenida, fue dinámica y se siente cómo agilizás la narrativa en pos de remarcar la velocidad con la que suele pelear Goudan. Me encanta ver a los pokes dando piruetas hacia atrás y haciendo todo tipo de maniobras evasivas, aparte de los gritos desaforados de la loca otaku que flashea que la está animando Trigger. (?)

Y encima de todo lo que pasó hasta ahora, al final del combate conocemos a Momiji Cita y su modalidad alternativa de entrenamiento que veremos más adelante. Ahí dice que viene de la "Casa del Entrenador" en lo que sería Ciudad Verde... ¿Qué carajo es eso? Jugué todos los juegos que transcurren en Kanto y no recuerdo un lugar así en ese punto del mapa. ¿Es una especie de Torre de Batalla o una evolución de la escuelita de entrenadores? Ya veremos, me da curiosidad ver qué vas a hacer con eso, aunque al mismo tiempo parece como un anexo en la Conferencia Plateada para tener máaaas arcos de entrenamiento alternativos mientras se disputan las rondas oficiales en paralelo. xD!!

Y BASTA. Me saturé escribiendo, pero tengo que reiterarte mis congratulaciones por haber ordenado tan bien lo que será este mega torneo lleno de personajes y pokemones (repetidos cof cof), y que pinta que va a ocupar un arco entero de... ¿Doce capítulos también? Se viene acción de la buena. Y por "acción" me refiero a shippeos locos con las mil trescientas waifus que fuiste soltando por la ciudad con la fuente del amor. xD!! Si seguís así el pobre Danot no llega a octavos de final.

Edit:

Me olvidaba: hiciste un laburo fantástico con las fichas de personajes. Estuve un rato largo leyendo todo y hay detalles interesantísimos por acá y por allá, como te comenté por Discord ayer. Lo que sí... ¡Seguís sin agregar fun facts de los últimos capítulos! Dale que estoy seguro de que hay mil referencias ñoñas que no capté, aparte de la de la fuente. xD!

Edit 2:

Ahí me fijé y sí que existía la famosa Casa del Entrenador... A la que jamás le di pelota ni cuando jugué GSC ni cuando jugué HGSS. xD!!! Aunque la función de pelear de vuelta con los líderes de gimnasio me sonaba que la podías hacer en el dojo de karate y no ahí, pero eh, habré flasheado cualquiera.
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#44
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@Tommy 

Incluso los que parecen meros extras de fondo me hacés pensar que pueden tener una relevancia mayor de cara al futuro, como esos dos que le hacen apoyo moral a Eiji y que visten de forma "llamativa" con colores rojo y verde (¿los hermanos Christ y Mas?)
Has confundido a los amigos de Eiji (Sen y Umino) con los de Mani (Ruki y Maku, respectivamente), todos mobs hasta que se me ocurra algo genial con ellos (o quizá no owo)

Me pregunto si lo vas a dejar en esa simple pero preciosa meta referencia a MCOO o si realmente pasará algo entre un morocho y una pelirroja más adelante DUN DUN DUUUUUN.
Quién sabe, quién sabe owo

(aunque creo que para ese punto las inscripciones se habían terminado, con lo que no tendría sentido que lleguen tan sobre la hora xD!!!)
Tú mismo te has respondido owó

Supongo que son los beneficios de decir que venís "de parte de Danot".
Básicamente. Lo del final del episodio 9 no es gratuito en lo absoluto owó

(se hace la que mandó a Infernape siguiendo los latidos de su corazón o yo qué sé qué chamuyo, pero mandó al chango superrápido que sabe PUÑO TRUENO, andáaa xD!!)
Estás asumiendo erróneamente que sus otros Pokémon no tienen formas de contrarrestar a oponentes con ventaja de tipo contra los de fuego, algo que los especialistas tienen muy cuenta aquí o.o

¿Por qué no me da para nada la impresión de ser la misma del banner en el post principal?
Diferencia de caracterización de casi 10 años y los estilos diferentes de quienes la dibujaron en cada época, diría...

(es más, lo veo mejor parado ante un fucking Close Combat del mono que a ese Kingler frente una seguidilla de puños trueno y hierbas lazo, pero capaz era jugársela demasiado mandar al siniestro).
Contra un oponente tan pasivo como Umbreon, habría podido buffearse fácilmente, así que quizá habría durado menos. Quizá.

y que pinta que va a ocupar un arco entero de... ¿Doce capítulos también?
Realmente, no... seguramente serán más, ahora que los estoy haciendo más cortos (e igual, dudo que hubieran sido sólo doce)

¡Seguís sin agregar fun facts de los últimos capítulos! Dale que estoy seguro de que hay mil referencias ñoñas que no capté, aparte de la de la fuente. xD!
Ya intentaré agregarlas... owo
 

 
Round 014 — Primeros grandes pasos
 
 Ciudad Fusube, lunes 6 de Noviembre, Año 100 AW, 10:00 AM
 
Ante el imperativo de ser el primero en liberar a su Pokémon, Danot repasó sus opciones. Había escogido a Alfa, Pyro y Shady tras considerar su propia comodidad al emplear Pokémon veloces y la poca costumbre de Mani a los mismos, además de su viabilidad contra una posible copia. Sin embargo, si su rival era lo suficientemente astuto, sabría adaptarse a las técnicas auxiliares de Alfa y ponerle en una situación complicada. Y aunque confiaba en la inteligencia y fuerza de Pyro, todavía recordaba su reacción inicial al encontrarse con Gouryuu; enfrentarse a un duplicado era demasiado riesgoso, sobre todo contra contrincantes con mucha experiencia en ello. Suspiró largamente. Debía afrontar ese reto con toda la astucia posible, por lo que sus dedos se dirigieron hacia la Poké Ball más cercana a su cadera.
 
—¡Ve, Shady! —exclamó al liberarla, como forma de darse ánimos para ese combate.
 
Mani sonrió al ver a la Pokémon siniestra, por lo que se dispuso a hacer lo propio. Así, una masa rosa con una cara que parecía más un dibujo infantil hizo acto de presencia, estirándose para dar la impresión de ser más grande de lo que era. Shady no se dejó amilanar ni enervar, sospechando que la verdadera intención de su oponente era hacerle confiarse.
 
—¡Danot de ciudad Yoshino contra Mani de ciudad Hanada! ¡Pueden empezar! —decretó la réferi al apuntar a ambas áreas técnicas con sus banderines.
—¡Transformación! —ordenó el segundo de los nombrados con presteza.
—¡Canto Helado! —indicó su oponente, prefiriendo tomar la iniciativa a pesar de que esto significase revelar uno de los ataques de su Pokémon.
 
Shady esbozó una sonrisa pícara antes de escupir una andanada de esquirlas de hielo que su concentrado oponente no atinó a evadir, haciéndole retroceder varios palmos, justo cuando empezaba a brillar y cambiar de forma, convirtiéndose en un duplicado exacto de ella.
 
—¡Sigue con Canto Helado! —mandó Danot, queriendo presionar a su oponente sin revelar más de sus ataques; cada orden errada de su parte sería una apertura para contraatacar.
—¡Contrarréstalos con los tuyos! —respondió Mani con seguridad, confiando en su propia paciencia para causar que su contendiente se desesperase y revelase sus mejores ataques en un descuido.
 
Ambas comadrejas expelieron proyectiles de hielo que colisionaron en medio del campo, mientras intentaban acercarse mutuamente al evitar los que no podían bloquear.
 
—¡Ataque Rápido! —se arriesgó a ordenar Mani, dada la gran versatilidad de aquel ataque.
—¡Bloquéalo! —indicó Danot con presteza, sospechando de sus intenciones.
 
Ditto se lanzó en pos de su rival a toda velocidad, evitando gran parte de las esquirlas que ésta desplegó. Aunque habría preferido emplear su propio Ataque Rápido para sortear aquello, Shady confió en esa orden y cruzó sus garras por delante para interceptarlo. A Danot sólo se le ocurría un motivo por el que Mani habría querido propiciar tal acercamiento.
 
—¡Puño Hielo! —ordenaron al unísono.
 
Efectivamente, se trataba de uno de los pocos ataques de hielo de corto alcance de esa especie. A pesar de desconocer las técnicas específicas de Shady, Mani parecía contar con un conocimiento apreciable de muchas especies de Pokémon, lo cual debía darle la seguridad para luchar usualmente con ese Ditto. Éste no tardó en dar un fuerte puñetazo que su contrincante bloqueó con sus garras todavía cruzadas, las cuales también se habían llenado de hielo; de esa forma, comenzaron a intercambiar golpes que intercalaron con expectoraciones de ese mismo elemento. Aquel combate cuerpo a cuerpo tan igualado ocasionó que no sólo fuesen los amigos de los participantes quienes alentasen a ambos.
 
—¡Puntapié! —se aventuró a ordenar Mani, suponiendo que su oponente tendría una forma de reducir la velocidad de Pokémon más veloces; además, si éste sabía de antemano su hábito de usar a Ditto, seguramente tendría un ataque preparado para esa situación.
 
Sin embargo, la falsa comadreja no pudo más que estirar un poco una de sus patas en un vano intento de propinar un barrido a su contrincante, quien aprovechó esa oportunidad para estamparle un puñetazo en plena cara.
 
—¡Canto Helado! —ordenó Danot, jugando a lo seguro; quería que su contrincante supiese que no iba a caer en su juego.
—¡Ataque Rápido! —contraatacó Mani, queriendo evitar todo el daño posible a su Ditto, ya que cada error suyo implicaba que éste recibiese daño en vano.
 
Mientras tanto, en el campo catorce, el Furret de Saburou había rodeado al Swampert de Keisuke gracias a su Doble Equipo, pudiendo evadir así sus normalmente certeros Disparos de Lodo y contraatacar con sus Estrellas Veloces. Aunque no le hacían demasiado daño, se trataba de un ataque que no podía esquivar y que le estaba desgastando poco a poco.
 
—¡Bárrelos con Hidrobomba! —ordenó de pronto Keisuke, justo cuando Furret (y con él, sus copias) se detuvo para recobrar el aliento.
 
Swampert tomó una gran bocanada de aire antes de desplegar un potente chorro de agua a presión mientras giraba su cuello, con lo que eliminó en un instante a la mitad de duplicados.
 
—¡Día Soleado! —indicó Saburou, lo que hizo suponer a Keisuke que quería reducir el daño que producían sus ataques de agua.
—¡Busca su sombra! —indicó prestamente éste, aprovechando la gran oportunidad que su contrincante les estaba brindando.
 
Las cinco imágenes restantes de Furret alzaron sus pequeños brazos para formar minisoles que no tardaron en ascender mientras incrementaban su tamaño; tal y como Keisuke anticipó, sólo una de ellas tenía sombra, por lo que Swampert fue rápido en dispararle una andanada de proyectiles lodosos que, si bien no le lastimaron demasiado, sí que anularon a sus duplicados.
 
—¡Remolino! —continuó el de Asagi, queriendo una forma de reconocer al original en caso de que volviese a emplear su Doble Equipo; además, le haría daño incluso si sus otros ataques fallaban.
—Rayo Solar —pidió su oponente con la tranquilidad de quien había dominado el combate desde el principio.
 
Swampert desplegó una espiral de agua, pero ésta fue vaporizada por un veloz rayo de energía que eludió por muy poco. Ibuki y Shiori siguieron observando aquello sin inmutarse, en tanto los otros espectadores comentaban la gran jugada de Saburou, quien parecía haberse preparado a conciencia para ese combate.
 
—Esto es malo, muy malo —pensó Keisuke con una sonrisa que contradecía tales palabras—; ¡Bola Hielo! —ordenó de pronto, con una idea en mente.
—¡No lo dejes! ¡Rayo Solar! —indicó Saburou, habiéndose decidido por una ofensiva total.
 
Sabiendo que era más lento, Keisuke había optado por un ataque que con suerte le daría a su Swampert el suficiente impulso para que esquivase esos ataques hasta que pasase el efecto del Día Soleado. Así, el ajolote se encorvó mientras una capa de hielo le rodeaba por completo, con lo que evitó uno de esos portentosos disparos. Al ver esto, los espectadores primerizos no dudaron en tomar algo más de distancia, sólo para asombrarse cuando una barrera de energía se hizo visible en el lado interno del enrejado. Los demás presenciaron cómo Swampert arrolló a su oponente al menos un par de veces a su oponente antes de recibir un impacto directo.
 
—¡Acábalo con otro Rayo Solar! —exclamó Saburou, percibiendo ya el sabor de la victoria.
—¡Alud! —ordenó Keisuke de improviso, habiendo contado con esto.
 
El ajolote gruñó estentóreamente, con lo que generó una oscura nube que bloqueó el paso de la luz que alimentaba el ataque de Furret, retardando su realización; justo después, varios pedriscos descendieron a toda velocidad para impactar a Furret, potenciados por el daño previo que su usuario había sufrido.
 
—¡Bajo tierra! —indicó urgidamente Saburou, sin haberse esperado que su oponente fuese a revertir así su dominio del combate.
 
Keisuke fue incapaz de disimular su sonrisa al oír esto. Había intentado ser paciente como Tsurio le había aconsejado, al ser la estrategia usual de ese Furret enterrarse para confundir a sus oponentes e ir desgastándolos con Estrellas Veloces y Golpes Cabeza. No obstante, al tener a un tipo tierra como contrincante, Saburou había preferido ser cauteloso y no recurrir a ello… hasta que cayó presa de la desesperación.
 
—¡Terremoto! —ordenó Keisuke con tono triunfal, para horror de su oponente y sorpresa de todos menos Ibuki y Shiori.
—¡Sal de ahí, ya! —indicó el de Yoshino, al percatarse del gran error que había cometido.
 
A pesar de estar muy tocado, Swampert dio un potente pisotón que causó una fuerte onda sísmica que remeció toda la arena; Furret no fue lo suficientemente ágil para salir del subsuelo sin ser lastimado considerablemente por ese ataque, justo cuando el efecto de su Día Soleado acababa de desvanecerse.
 
—¡Golpe Cabeza! —mandó Saburou, tentando a la suerte con tal de ganar algo de tiempo y recuperar el dominio del combate.
—¡Cascada! —ordenó Keisuke, queriendo terminar la batalla antes de que su oponente le diese otra sorpresa.
 
Furret cargó a toda la velocidad que le fue posible, al tener aún restos del Disparo Lodo por todo el cuerpo, lo que le dio a Swampert el margen suficiente para rodearse de agua y lanzarse a su encuentro. Fue un aparatoso choque de cabezas, en el que ambos Pokémon pugnaron con todo de sí para superar al otro… hasta que la mayor fuerza y contextura del ajolote le ayudaron a superar a su contendiente y mandarlo a volar cerca del área técnica de Saburou. Viendo que no se levantaba, el réferi corrió hacia su posición para comprobar su estado.
 
—¡Furret es incapaz de continuar! ¡La victoria es para Swampert y Keisuke! —decretó al apuntar con su banderín rojo al área técnica de los aludidos.
—¡Lo hicimos! ¡Ganamos nuestra primera batalla! —el chico no dudó en lanzarse a abrazar a su Pokémon, aun con la fina capa viscosa que mantenía su cuerpo húmedo en tierra firme.
 
Saburou no tardó en guardar a su Pokémon, sabiendo que debería trabajar muy duro para poder seguir avanzando en el torneo. Al ver a Ibuki entre el público, no pudo evitar pensar que era prácticamente kármico haber sido derrotado por su aprendiz tras la ayuda que había dado a Jin’ya para ganar su última medalla… o quizá sólo era un pretexto para no sentirse tan mal al haber perdido una batalla que había dominado desde el principio.
 
Tras el saludo final de rigor, Keisuke fue recibido por un efusivo abrazo de Shiori, mientras Ibuki le dedicó una media sonrisa a modo de felicitación.
 
—¡Sabía que podías ganarle, lo sabía! —exclamó Shiori, quizá la más preocupada por ese combate.
—Casi parece que pensaras lo contrario —replicó Keisuke al notar esto.
—¡Los nervios pueden traicionar a cualquiera, más si eres un novato! —contestó exaltada, aunque luego dejó ir una risa de alivio; aquella había sido su única ansiedad desde que había despertado.
—Vamos a ver si la batalla de Danot ya ha acabado —sugirió Ibuki para cambiar de tema, sabiendo muy bien lo prolongadas que solían ser sus discusiones cuando tenían un desacuerdo.
 
Recordar esto calmó los ánimos de ambos, por lo que se apresuraron en dirigirse hacia el campo número tres. Grande fue su sorpresa al encontrarse un corro de gente alrededor de su destino, pues los espectadores de los combates que ya habían acabado se habían congregado ahí por curiosidad de que ese aún se estuviese desarrollando. Se abrieron paso como pudieron, siéndoles fácil encontrar a Akari y Lynn, pues eran las únicas que seguían animando a viva voz a su amigo; el resto del público sólo podía observar con expectativa lo que ocurría en el campo. Ahí vieron a Shady y su duplicado intercambiar golpes a pesar de estar extenuados y bastante magullados. Haciendo cálculos, Shiori determinó que habían pasado algo más de diez minutos así; a ambos competidores se veían tensos y completamente enfocados, intentando quebrar la paciencia del otro con la suya.
 
—¡Finta! —ordenó Danot.
—¡Bloquéala con la tuya! —indicó Mani, sin poder creer que alguien pudiese durar tanto en su típico juego de desgaste mental.
 
Ambas comadrejas parecieron desvanecerse a la vez, dándose así colisiones que el público sólo pudo oír; cuando volvieron a aparecer, ambas tenían algunas heridas más en sus brazos y rostros.
 
—¡Chirrido! —ordenaron al unísono, intentando desconcentrar al otro.
 
Pero las ondas sónicas se anularon entre sí; viendo lo ineficaz de ese intercambio, ambos Pokémon se detuvieron para recobrar el aliento.
 
—Canto Helado, Ataque Rápido, Puño Hielo, Finta, Chirrido… —Mani enumeró los ataques que conocía de Shady, mientras evaluaba sus opciones.
 
Considerando el nivel que solían tener los Pokémon de quienes llegaban a las conferencias regionales, ésta debía conocer al menos dos o tres ataques más, pero ya se había equivocado demasiadas veces durante el combate como para volver a arriesgarse así.
 
Por su parte, Shady miró a su Entrenador con el rabillo del ojo mientras jadeaba, queriendo transmitirle lo aburrida que estaba de contenerse y no usar todos sus ataques; Danot le dedicó una mirada con la que le pidió algo más de paciencia. Esperaba que la suya pudiese durar más que la de Mani.
 
—¡Ataque Rápido! —indicó éste de pronto, decidido a aprovechar a lo que sabía de Shady; era consciente de que uno de sus defectos como Entrenador era ser demasiado pasivo, por lo que procuró tomar la iniciativa.
—¡Finta! —contraatacó Danot, intentando hilar fino; Mani podría estar fingiendo haberse precipitado, pero de no ser el caso, era una oportunidad que no podía desaprovechar.
 
Shady pareció desvanecerse en el aire justo en el momento en que su oponente estuvo a punto de golpearla. A pesar de ello, Mani se mantuvo sereno; tras haberla observado ejecutar varias Fintas durante esa batalla, estaba seguro de poder adivinar desde dónde iba a atacar.
 
—¡Gira a tu derecha y Chirrido! —ordenó con convicción, queriendo tener la ventaja en la confrontación física que tendrían a continuación.
—¡Mofa! —reaccionó Danot, aprovechando el desliz que su oponente había cometido.
 
Ditto se dispuso a emitir una potente emanación sonora, pero en lugar de golpearlo, Shady se detuvo delante de él y le dedicó un gesto burlesco mientras sus ojos se llenaban de un brillo negruzco, atrapándolo en un trance en el que sólo sería capaz de atacar directamente.
 
—¡Chirrido! —ordenó inmediatamente Danot, aprovechando el desconcierto de sus rivales.
—¡Canto Helado! —indicó Mani, regañándose a sí mismo por ese descuido.
 
Sintiéndose por fin en su terreno, Shady chilló potentemente mientras su duplicado expelía con algo de esfuerzo un sinfín de esquirlas de hielo. Incapaz de esquivar ese ataque, procuró mermar la defensa de su oponente lo más posible.
 
—¡Puño Hielo! —ordenaron Danot y Mani a la vez, sabiendo que sus Pokémon no podrían resistir ese ritmo por mucho más tiempo.
 
Ambos Pokémon se lanzaron en pos del otro sin miramientos, con lo que cristales de hielo llenaron el aire mientras intentaban asestarse mutuamente furibundos puñetazos. A pesar de sentir mucho más dolor con cada golpe que su contrario, Ditto no se echó atrás; sabiéndose en desventaja, alternó trompadas con proyectiles de hielo, ganando algo de ventaja hasta Shady copió aquella estratagema. Estaban tan igualados que cualquiera de los dos podría caer ante el más mínimo error de parte de sus Entrenadores.
 
—¡Ataque Rápido! —ordenó abruptamente Mani, queriendo derribar a la Sneasel.
—¡Ahora! ¡Demolición! —indicó prestamente Danot, habiendo encontrado la apertura que necesitaba.
 
Mani quiso llevarse las manos a la cabeza por no haber pensado antes en aquello. Gritar también el recién revelado ataque fue su siguiente error, al distraer a Ditto cuando se acercaba a toda velocidad hacia su oponente… quien lo recibió con un tajo descendente en plena cara. Su propia inercia junto a la fuerza de Shady y la efectividad de esa Demolición lo dejaron fuera de combate antes de que siquiera pudiese pensar en ejecutar esa nueva orden, con lo que no tardó en volver a su forma original.
 
—¡Ditto es incapaz de continuar! ¡Sneasel y Danot ganan el combate! —declaró la réferi, agradecida de que éste por fin hubiese acabado.
 
—¡Sí, ganó, ganó! —exclamó enérgicamente Akari mientras se abrazaba a Lynn, con una sonrisa de oreja a oreja.
—¡Ah, menuda tensión, pero sí! —respondió la otra, no tan vivaz, pero igual de feliz por su amigo.
 
—Gran trabajo; lamento haber puesto tu paciencia al límite —dijo Danot a Shady al hincar una rodilla delante de ella, con su puño derecho al frente; ésta se encogió de hombros antes de corresponder tal gesto con la garra del mismo lado.
 
Por su parte, Mani guardó a Ditto y sonrió con resignación. Era su peor inicio de torneo, por lo que debería ganar todas las batallas que tenía por delante para pasar a la siguiente fase. Al menos, los pulgares arriba de sus amigos desde fuera del campo le tranquilizaron un poco; a fin de cuentas, habían sido un gran combate. No pudo evitar una risilla al ver a su contrincante tomándose tímidamente un selfie junto a su Sneasel, quien sonrió con picardía a pesar de lo magullada que estaba; tras una leve llamada de atención de la réferi, Danot guardó a Shady y se acercó al centro de la arena para el saludo protocolar.
 
—¡Gran batalla! —expresó Mani al estrechar su mano, satisfecho a pesar de haber perdido.
—¡Lo mismo digo! —respondió Danot, muy agradecido por ese primer vistazo del nivel de los competidores del torneo.
 
Tras aquello, se dirigieron hacia la salida, cada quien saludando a su respectivo grupo de amigos.
 
—Sácame de la duda… ¿sabías de antemano que elegiría a Ditto? —preguntó en voz baja, sospechando aquello desde que notó su intención de alargar la batalla lo más posible.
 
Danot sólo asintió, queriendo ser igual de discreto. Mani solamente sonrió, y antes de que pudiese alejarse, se abrazó a él y sacó su propio SmartRotom para tomarse un selfie juntos.
 
—Un recuerdo para ambos de esta batalla, si lo quieres —dijo con una sonrisa astuta, a lo que Danot sólo suspiró resignado y aceptó; a fin de cuentas, no era un Gorou o un Sadamitsu.
 
Tras intercambiar información de contacto, ambos regresaron con sus respectivos grupos. Mani se mostraba muy satisfecho, pues no pensaba que ya desde la primera batalla hallaría a un Entrenador interesante para añadir a la lista de desafíos que compartía con sus amigos. Por su parte, Danot quedó gratamente sorprendido al ver a Ibuki, Keisuke y Shiori ahí, justo antes de que Akari se lanzase a abrazarlo para felicitarle; Lynn se conformó con darle un golpecito en el hombro.
 
—Felicidades por tu victoria —le dijo Keisuke al estirar su brazo derecho con su puño por delante.
—Lo mismo te digo… ¿verdad? —respondió un dubitativo Danot al corresponder ese gesto; las demás rieron un poco, tras lo cual asintieron.
—En todo caso, sí que te tomaste tu tiempo para vencerlo —comentó Shiori, curiosa por el motivo de aquello.
—Si tenías ese ataque tan efectivo, deberías haberlo usando desde el principio —le increpó Lynn, a quien ya se le había pasado la euforia por la victoria de su amigo.
—Yo habría atacado directamente con ello hasta que Ditto hubiera caído; no habría tenido la paciencia que Danot mostró —admitió Akari mientras se dirigían hacia el Centro Pokémon, intentando defenderlo.
—¿Estabas poniendo a prueba tu propia paciencia, además de la de tu rival? —preguntó de pronto Ibuki, tras haber escuchado todo aquello.
—¿O tantas eran tus ganas de que todos te viéramos combatir? —inquirió Shiori con una sonrisa pícara, suponiendo que había sido el caso.
 
Danot no tardó en asentir a lo primero, pero se detuvo cuando llegó la pregunta trampa de la chica de Kanto. El rubor que llenó su rostro y que lo ladease para no verla directamente a los ojos indicó a los demás que no se equivocaba.
 
—Un poco, sí —admitió al fin, deseando que la tierra se lo tragase—; pero también fue una excelente oportunidad para probar mis límites… suerte que Mani se precipitó, porque estuve a poco de hacer lo mismo —agregó mientras intentaba mantener lo que le quedaba de dignidad; sabía que habría estado en problemas de haber revelado demasiado pronto esa Demolición.
—¡Serás…! —Keisuke no tardó en saltarle encima para despeinarlo, fingiendo indignación al escuchar esto, pues en realidad lo comprendía bien; con esto, todos se echaron unas buenas risas antes de llegar al Centro Pokémon.
 
Los dos chicos se dirigieron al mostrador para curar a Shady y Swampert, mientras que las demás fueron a buscar un lugar para sentarse tras todo el trajín que habían tenido. Sus amigos tardaron poco en unirse a ellas, dado que tendrían que esperar un rato largo para recibir a sus Pokémon de vuelta. Así, intercambiaron impresiones sobre el torneo, al menos hasta que Shiori reparó en la hora.
 
—Voy a entrenar; ¿quieren quedar en el lugar usual para almorzar luego de mi batalla? —preguntó mientras se levantaba; Ibuki hizo lo mismo, pues iba a ayudarle a dominar el Cometa Draco.
—¿Qué lugar es ese? —inquirió Lynn al adelantarse a la Líder.
—Je je, uno que a Ibuki le sonará mucho —respondió Akari con una gran sonrisa.
—Oh, así que se trata de eso —comentó la aludida con tono misterioso, sabiendo ya a qué se refería—; lo espero con ganas —añadió sentidamente antes de despedirse de los demás.
—No olviden revisar quiénes serán sus próximos oponentes —recomendó Shiori antes de marcharse.
 
Así, esas dos dejaron el Centro Pokémon mientras los demás decidían qué hacer.
 
—¿Cuándo tienen hora para entrenar? —preguntó Danot al arrellanarse en la butaca que ocupaba; tras la prolongada batalla que había tenido, le hacía falta un buen descanso.
—¡A las cuatro! —contestó efusivamente Akari.
—Cinco en punto —fue la respuesta de Keisuke.
—Y yo a las seis —acotó Danot, sintiéndolo por Ibuki, dado que se había comprometido a ayudar a todos a entrenar.
 
Se hizo un breve silencio, quizá porque los otros estaban pensando exactamente lo mismo.
 
—¿Ya estarán anunciados nuestros siguientes combates? —preguntó Keisuke al recordar lo dicho por su novia; esto pareció devolver las energías a su amigo, quien se levantó en el acto.
—¡Vamos a averiguarlo! —exclamó una briosa Akari.
—Ya me dirán, que necesito un descanso —pidió Lynn, obviamente la menos entusiasmada del grupo.
 
Sus amigos sólo asintieron y se marcharon, con lo que se dejó caer pesadamente sobre el sofá más cercano. Seguir el ritmo de Akari había sido más agotador de lo esperado, sobre todo cuando le resultaba tan fácil contagiar su entusiasmo a quienes compartían su pasión. Aun así, era algo que ella misma había decidido, por lo que debía aprovechar ese descanso al máximo, para seguir aprendiendo más y más de la vida que Danot había elegido y obtener la respuesta que tanto ansiaba.
 
Por su parte, los demás se dirigieron hacia uno de los paneles cercanos, el cual mostraba los resultados y listado de las batallas del día siguiente del grupo A. Siguieron avanzando hasta encontrar el del B, donde vieron la indicación de la victoria de Akari y los datos de su siguiente combate.
 
—Campo cinco a las diez, contra Yoshi Kuroi; ¿les suena de algo? —preguntó, sin sospechar que en realidad todos ellos lo conocían.
—Quizá Tsurio lo sepa, y si no, siempre está la página de la liga… —respondió Danot, a lo que su amiga asintió levemente.
—Veamos los nuestros —sugirió Keisuke, con lo que sus amigos no tardaron en seguirle.
 
En los paneles contiguos encontraron los detalles del grupo C.
 
—Kaguya Fujibayashi, campo quince —leyó Danot, para luego ver que le volvía a tocar una arena alejada de la de su amigo.
—Creo que esta vez sí pediré algo más de información a Tsurio; no quiero que la tal Ryouko me lo ponga tan difícil como Saburou —reconoció Keisuke, sabiendo que su victoria había sido demasiado ajustada por haberse confiado.
—Mientras sea lo que quieras hacer, estará bien —comentó el otro, apoyándole sin querer entrometerse en sus decisiones; a fin de cuentas, aunque tuvieran el apoyo de los demás, cada uno de ellos debía decidir cómo afrontar su propio camino.
 
Cuando volvieron a donde habían dejado a Lynn, la encontraron durmiendo apaciblemente, completamente ajena al bullicio causado por el tránsito y charlas de los demás competidores. Danot sonrió al verla así, recordando cómo acababan ambos tras sus paseos con Yamen por las inmediaciones de Yoshino, por lo que la dejó descansar mientras se buscaba información sobre su próxima oponente. Sus amigos hicieron lo propio y en la medida que les pareció necesaria.
 
Era un sueño muy apacible, una mezcla de buenos recuerdos y profundos deseos. Cuando se dio cuenta, Lynn vestía el seifuku que había empleado durante la secundaria… y a su lado estaba Danot, ataviado con el gakuran que solían llevar los chicos de su instituto. Sus mejillas se tiñeron de rojo al verle así, tan cerca, con una gran sonrisa sólo para ella, por lo que no dudó en cogerse a su brazo y hacer juntos el camino hacia la escuela. Hablaron de tantas cosas que podrían haber pasado así quince minutos o miles de millones de años, esto no habría cambiado en lo absoluto la enorme dicha que sintió al compartir ese tiempo juntos… al menos hasta que Akari apareció vestida con un ajustado traje blanco y rosado que dejaba muy poco espacio a la imaginación.
 
—¡Vamos Dan-chin! ¡El mundo nos necesita! —exclamó de pronto al extender su mano.
 
Para su horror, Danot no dudó en dársela, con lo que su atuendo pronto cambió a un traje de piloto mucho menos revelador que el de su compañera. Y así, ambos corrieron para abordar el robot gigante rojo con una gran flama en la cabeza que les esperaba al final de la calle…
 
—¡GAAAAAAAAH! —exclamó abruptamente Lynn al despertar, reincorporándose de golpe.
 
Se encontró con las sorprendidas miradas de Akari y Keisuke, y al girarse hacia la derecha, se percató de que tenía a Danot al lado. Aparentemente, se había quedado dormida, y éste se había situado junto a ella para servirle de apoyo mientras usaba su SmartRotom. Se puso roja como un Charmeleon por la caótica mezcla de sensaciones que todo aquello le había causado.
 
—¿Un mal sueño? —preguntó Danot con tranquilidad, sabiendo que su amiga era propensa a ellos.
—No te lo puedes ni imaginar —respondió Lynn con expresión levemente agria, mirando de soslayo a Akari; debía quitarse la duda de si ésta veía o no a Danot como un interés romántico, o sería incapaz de volver a dormir bien en lo que quedaba de Conferencia Plateada.
 
Viendo que Danot no preguntó nada más, los otros dejaron pasar el tema y se volvieron a concentrar en lo suyo… al menos, hasta que fue Akari quien puso cara de muy pocos amigos.
 
—¿Qué ocurre? —preguntó Danot con algo más de preocupación de la que había mostrado por Lynn, cosa que a ésta no le agradó demasiado.
—Hallé al otro infeliz —respondió Akari con marcado enojo, tras lo cual giró su móvil para mostrarles un vídeo de una batalla de la edición previa de la Conferencia Plateada donde podía verse a un sujeto enjuto que les resultó familiar, junto a un Rhydon—. Es mi próximo oponente —añadió, y para gran sorpresa de todos, no tardó en pedir a Tsurio por el grupo de Reshigram toda la información posible sobre éste.
 
Lynn quedó perpleja ante la expresión seria de los demás, sintiendo que se había perdido de algo relevante. Dándose cuenta de esto, Danot no tardó en narrar lo ocurrido poco antes de su llegada a Shirogane; con esto finalmente entendió el motivo del súbito cambio del Pokégear que tanto apreciaba.
 
—Akari, sólo voy a pedirte una cosa… no dejes de disfrutar del combate —pidió Danot, agradeciendo su intención pero no queriendo que perdiese de vista lo que ambos realmente amaban.
—De acuerdo —contestó ella con una leve sonrisa, pues aquellas palabras habían aplacado en buena parte el enojo que todavía sentía.
 
Lynn no pudo evitar dedicarles una sonrisa agridulce. Lo agradecía profundamente, pero le frustraba ser incapaz de hacer lo mismo que Akari se proponía en ese momento… sin duda, ese no era su mundo.
 
—¿Y tu oponente, Danot? —preguntó de pronto Keisuke, queriendo destensar el ambiente.
—Al parecer, es una aprendiz de un gimnasio ninja en Kanto —contestó, mientras buscaba más vídeos suyos—; según leí, no llegó a ganar a tiempo las medallas de ahí, por lo que decidió debutar aquí —explicó, recordando uno de los blogs que había hallado durante su búsqueda.
—¿Ninja? Seguro que a Shiori le encantaría verla en acción —comentó con una sonrisa, recordando que Kyou era uno de sus referentes.
 
Voltearon a ver si Akari decía algo al respecto, pero ésta estaba totalmente enfocada en su investigación sobre Yoshi, con el ceño ligeramente fruncido. Viendo esto, Lynn decidió aportar su granito de arena; además, le serviría como distracción de sus propias cavilaciones.
 
—Voy por una bebida. ¿Quieren algo? —preguntó afablemente.
—Lo de siempre —respondió enseguida Danot, agradecido por ello; los otros dos pidieron lo mismo, curiosos por qué podría ser aquello.
 
Al volver, Lynn los encontró completamente sumidos en lo suyo, con lo que no pudo evitar dedicarles una sonrisa al recordarle a su época de estudiante, de la cual se había graduado con honores con tal de seguir su sueño de convertirse en bióloga molecular en la universidad de su elección. Aunque no compartiese su pasión ni sus sueños, sí que respetaba profundamente su dedicación a éstos.
 
—Tres refrescos de baya Mago —dijo de pronto, sacando a todos de su ensimismamiento; ella había preferido una bebida ácida hecha de baya Iapapa.
 
Sus amigos agradecieron aquello y se dispusieron a probarlo. Sin que fuese una sorpresa para nadie, Danot bebió el contenido de la lata de una sentada, mientras que a Akari y Keisuke les costó un poco más consumir ese refresco tan dulce.
 
—¿Cómo pinta lo de tu oponente? —preguntó Lynn al sentarse al lado de Danot.
—Contrariamente a lo que esperaba, no es una especialista en tipo veneno, aunque sí en tácticas disruptivas; su selección de tipos es limitada, pero se cubren bien entre sí —explicó, preguntándose con quién debería contar para ese combate.
 
Así pasaron un rato más, hasta que Ibuki y Shiori volvieron de su entrenamiento. Dada la expresión satisfecha de ambas, los demás supusieron que aquello había ido a pedir de boca. Dado que aún tenían tiempo, decidieron dejar que las ideas madurasen solas y se aprestaron a reposar del todo antes de ir a ver la batalla de la segunda.
 
Los rayos del Sol se asomaban tímidamente entre el banco de nubes que cubría Shirogane cuando llegaron al campo número cinco; como en combates previos, la cantidad de público era rala para los que no tenían a competidores conocidos. Sin embargo, pudieron oír rumores sobre batallas que habían terminado en menos de medio minuto, así como una en el grupo C que se había prolongado por más de diez minutos. Al escuchar esto, Danot no pudo evitar ruborizarse e intentar mantener un perfil bajo, cosa complicada con un grupo así de grande e Ibuki como parte del mismo.
 
Gorou se encontraba cerca de la entrada, cómo no, en compañía de Yoshi, quien al divisar a Akari le dedicó un gesto burlón. Ésta apretó sus puños con enfado, pero hizo todo lo posible para contenerse de ir a darle su merecido.
 
—Dale una paliza a ese infeliz —dijo a Shiori, como forma de paliar su propio disgusto.
—Así como tú harás con el otro mañana —contestó una confiada Shiori, sabiendo ya qué enfrentamientos tendrían sus amigos al día siguiente.
 
Este intercambio y la actitud de Akari extrañaron a Ibuki, quien todavía no sabía nada de lo ocurrido, por lo que Danot no tardó en contárselo. Indignada, sólo podía esperar a que esos dos volviesen por su revalidación de la medalla Rising para hacerles escarmentar debidamente.
 
—Demuéstrale quién manda —le animó Keisuke.
 
Los demás se limitaron a mostrarle sus pulgares arriba para desearle éxito. Por su parte, Gorou desistió de acercarse a provocarla al percatarse de la airada mirada que Akari le estaba dedicando; ya podría hacerlo en el campo de batalla, donde nadie podría interferir.
 
A dos minutos del inicio del combate, el réferi los llamó al campo. Yoshi dedicó una sonrisa pérfida a su amigo, confiando en que haría morder el polvo a Shiori. Así, ambos se dirigieron prestamente hacia donde se enfrentarían.
 
—Aún estás a tiempo de evitar una humillación, pipiola —dijo por lo bajo Gorou cuando la tuvo lo suficientemente cerca.
—Sueña, Qwilfish —respondió con irreverencia, sin intención de aguantar más sandeces de su parte.
 
Éste torció su gesto con desprecio, y de no haber tenido público, le habría escupido en la cara. Deseando hacerle tragarse sus palabras, intentó apretar la mano de su rival con toda su fuerza cuando el réferi les instó a cumplir con el saludo protocolar, sólo para que Shiori hiciese lo propio, mientras agradecía la preparación física que Ibuki le había brindado en Fusube. Más humillado que antes, Gorou se dirigió hacia la zona roja mientras la maldecía en pensamientos, pero una sonrisa maliciosa pronto se apoderó de su poco agraciado rostro al ver su alineación en el tablero electrónico: tenía ventaja de tipo contra toda la terna de Shiori con su Electrode y Golem. Sin embargo, esa satisfacción se esfumó de golpe cuando la ruleta digital se detuvo en un sector rojo.
 
—Tch —Gorou apretó los dientes antes de mandar a Electrode; no quería arriesgarse con la enorme desventaja de tipo de Golem y Forretress contra Golduck y Ninetales, respectivamente.
—Así que ha ido por lo seguro… iluso —pensó Shiori antes de liberar a su compañero más confiable.
 
El zorro dorado dejó ir un feroz gruñido al avistar a sus maliciosos contrincantes, mientras recordaba las palabras de Shiori para él, Golduck y Jynx durante su entrenamiento matutino. «No sólo tenemos que ganar esta batalla; tenemos que hacerlo de tal forma que esos infelices deseen no volver a cruzarse en nuestro camino». Las intensas emociones de su Entrenadora al decir esto le habían calado hondo; por la dignidad de ambos, no podía permitirse perder contra esos dos.
 
—¡Comiencen! —indicó el árbitro.
—¡Rodar! —indicó prestamente Gorou, tomando la iniciativa.
—Ya sabes qué hacer —indicó una confiada y serena Shiori.
 
Demostrando su formidable velocidad, Electrode rodó briosamente hacia su oponente para arrollarlo, pero éste se limitó a saltar en el último momento para eludirlo. Frustrado, se lanzó de nuevo en pos de él, quien no dudó en emplear la misma maniobra; sin embargo, fue placado y mandado a volar a pesar del gran salto que dio, gracias a la acertada predicción del Pokémon bola. Gorou dedicó una sonrisa retorcida a su contrincante, quien sólo arrugó la nariz.
 
Sintiendo que su velocidad de rotación aumentaba tras ese primer impacto, Electrode se abalanzó sobre el zorro para golpearlo con mucha más fuerza. Éste alzó sus colas, mostrándose amenazante, pero esto no amedrentó a su contendiente, quien rodó a toda velocidad hacia él. Ninetales bajó la cabeza, y a pesar de ser más lento que el Pokémon esférico, se hizo a un lado a tiempo para evadir esa acometida.
 
Electrode habría intentado girar para tomarlo por sorpresa de no haber sido por la que su oponente le había dejado: un cúmulo de flamas espectrales que había ocultado al levantar sus colas, lo suficientemente extenso como para envolverlo en caso de haber saltado como en su embestida anterior. Fue entonces que Gorou supo que Ninetales había estado tanteando a su Pokémon y se había dejado golpear para hacerles confiarse.
 
—¡Esa zorra! —masculló con furia, empezando a temer que su contendiente fuese mejor Entrenadora de lo que había pensado en un principio—. ¡Onda Trueno! —ordenó para limitar la movilidad de Ninetales.
 
Al escuchar esto, Shiori tronó prestamente los dedos, con lo que su Pokémon generó un manto blancuzco en torno de sí mismo, contra el que el pulso eléctrico se desvaneció.
 
—¡Rayo, Rayo, Rayo! —bramó Gorou, cada vez más exasperado al ver que su contrincante estaba anulando cada uno de sus intentos para hacerse con una ventaja decisiva.
 
Sin embargo, Ninetales dejó patentes sus excelentes reflejos y los evitó con saltos y otras piruetas, mientras el efecto de la quemadura iba consumiendo la vitalidad de Electrode. Era el momento ideal para volver a dejar por el suelo las ínfulas de su contrincante.
 
—Anulación —pidió una serena Shiori tras la enésima centella desplegada por el Pokémon bola, para mayor frustración de su rival.
 
Tan empecinado estaba en cumplir las indicaciones de su humano que Electrode no intentó quitarse del campo visual del zorro, cuyos ojos se habían llenado de un intenso brillo azul. Así, sintió una súbita presión en sus entrañas que le impidió seguir empleando su ataque eléctrico.
 
—¡Giro Fuego! —indicó Shiori ipso facto, aprovechando esa apertura y la falta de reacción de su oponente para consolidar la ventaja ganada.
—¡Rueda, que no te alcance! —atinó a ordenar por fin, sin poder creer que le estuviesen dominando como a un novato; de haberse tratado de una batalla con más Pokémon, ya habría substituido a Electrode por Golem o le habría ordenado acercarse y explotar.
 
A pesar de que cada rotación le hacía daño por culpa de esas condenadas quemaduras, el Pokémon esférico hizo todo lo posible para esquivar esas espirales de fuego; en otra situación, Gorou no habría dudo en devolverlas con Manto Espejo, pero era demasiado arriesgado dejar que su Pokémon recibiese más daño todavía. Pasaron algo más de medio minuto así, eludiendo los ataques del otro mientras intentaban acertar con los suyos, hasta que Ninetales trastabilló y quedó a merced de su oponente, quien no dudó en embestirle por un costado sin que Gorou se lo indicase. Sin embargo, se arrepintió de ello cuando Ninetales aprovechó esa cercanía para rodearle con su cuerpo y dispararle un Giro Fuego a quemarropa, tal y como había planeado.
 
—¡No, qué haces! —rezongó Gorou, quien se habría tirado de los pelos de haberlos tenido.
—¡Sigue así, Ninetales! —le animó Shiori, sin querer atacar aún con un ataque más fuerte; tenía muy presente el Manto Espejo de ese Electrode, y un ataque descuidado podría echar por la borda todo el esfuerzo que habían hecho hasta ese momento.
 
Habiéndose convertido en una bola flameante, Electrode tuvo que detenerse, sintiéndose incapaz de rodar más sin hacerse daño en el proceso.
 
—¡Ah, demonios! ¡Estrellas Veloces! —indicó, resignado; debían derrotar al zorro antes de que el daño residual le diese la victoria a su molesta oponente.
—Bloquéalas con Giro Fuego —contraatacó ésta, dejando claro que no iba a darles ninguna oportunidad de ponerla en un aprieto.
 
Electrode dio un leve giro sobre su eje sagital para desplegar un sinfín de estrellas doradas que volaron raudamente hacia el zorro, quien las interceptó con disparos espirales de fuego. El incesante choque de ataques no tardó en generar una nube de humo que fue acercándose más y más hacia Ninetales. Aun con ello, Shiori se mostraba tranquila… hasta que dejó de ver la fea cara de su oponente, quien solía ser muy expresivo en cuanto a qué planeaba; todo aquello le dio muy mala espina, por lo que intentó mantenerse completamente alerta.
 
—¡Juego Sucio! —escuchó de pronto; por el tono e intensidad de la voz de Gorou, supo que había decidido ir a por todas, posiblemente sintiendo que la victoria se le escurría de la manos.
 
Electrode atravesó el humo como una veloz bala negra, impactando al zorro y haciéndole retroceder. Éste apretó los dientes para encajar el golpe e intentar volver a aprisionarlo con sus patas delanteras, esperando a que su humana determinase si ya era el momento para acabar con ello.
 
—Infortunio —indicó ésta, considerando que la bola ya había recibido suficiente daño como para resistir aquello.
 
Teniendo a Electrode a su merced, los ojos de Ninetales se iluminaron de un ominoso brillo entre rojo y púrpura, con lo que desplegó un par de rayos que al alcanzar a su blanco causaron que éste se retorciese de dolor, justo cuando el humo se despejaba. Aquello fue más de lo que Electrode podía soportar, por lo que terminó rodando hacia atrás ante la incrédula mirada de Gorou, ya derrotado.
 
—¡Electrode ha caído! ¡Ninetales es el vencedor! —decretó el réferi al ondear su banderín verde hacia el área técnica de Shiori.
 
Teniendo todavía presentes las palabras de ésta, Ninetales dirigió una mirada amenazante hacia sus contendientes antes de regresar con ella. Gorou, derrotado y humillado, guardó a su Pokémon mientras farfullaba maldiciones. Y lo peor todavía estaba por venir, la mayor afrenta posible. Shiori le dedicó una sonrisa burlona mientras acariciaba al zorro, para luego guardarlo y dirigirse también hacia el centro del campo.
 
—No tendrás tanta suerte la próxima vez —murmuró Gorou cuando se dieron el apretón de manos protocolar, dedicándole una mirada llena de odio.
—No es suerte; es habilidad —respondió ella con una sonrisa confiada.
 
Y sin que lo esperase en lo absoluto, ésta le rodeó con un brazo mientras sacaba su móvil para tomarse un selfie con él, el cual no tardó en publicar en Chatter.
 
—Así ambos recordaremos este día —añadió con mirada maliciosa, siendo ésta su forma de hacerle escarmentar por lo ocurrido el día que se conocieron.
 
Frustrado, Gorou intentó mantener la poca dignidad que le quedaba para marcharse con la frente en alto; su decepcionado amigo dedicó una mirada llena de resentimiento al grupo de la vencedora antes de alcanzarle y volver juntos al Centro Pokémon. Tendrían que planear mejor su batalla del día siguiente si no querían que volviese a ocurrir algo así. Por su parte, Akari y Danot recibieron a su amiga con los puños en alto, y ésta no dudó en corresponder el gesto con una sonrisa de suficiencia, que no se le borró incluso al ver por un instante el campo de batalla adyacente, donde Sadamitsu también había ganado su combate.
 
Realmente había sido un día redondo. Todos habían ganado sus primeras batallas, todo era sonrisas hasta ese momento. Pero el torneo apenas estaba empezando, y sus adversarios más complicados estaban al acecho, listos para darles más de un dolor de cabeza apenas pisasen el mismo campo de batalla. Sus desafíos más difíciles todavía estaban por llegar. 
 
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#45
Fah, este debe haber sido el capítulo más fugaz de Minotabi (¿le puedo decir Minotabi? e.e). Capaz sea una ilusión óptica ahora que el foro pedorro no revela la cantidad de palabras, o porque hubieron tres combates diferentes y todos ellos súper dinámicos, o porque se sintió un tono más ligero y descontracturado en general. Sea como sea, fue divertidísimo de leer.

Primero que nada, y aunque ya te lo dije por Discord, me encanta lo que hiciste con las reglas del torneo. Es clave que tengas bien craneado cómo será el marco en el que se desarrollará esta parte de la historia, así tenés completo dominio de todo lo que podés y no podés hacer con los combates. Incluso varias circunstancias que mencionás ahí como prohibidas o reguladas de alguna forma ya hacen que el lector manijero como yo se ponga a especular con qué situaciones así podrán toparse Danot y los demás en sus futuros combates. ¿Será que habrá alguno donde tenga todo para ganar, pero un descuido pelotudísimo los deje descalificados en el momento y deban perder esa ronda? No sé, siento que sería una situación interesante y bastante realista.

Peeero nada es más divertido que ver a los monos con cuchillos, y acá no habrán sido monos pero tuvimos al chicle con cuchillo, a la comadreja con cuchillo (y garfios), al lo-que-sea-que-sea-swampert con cuchillos embarrados y al bicho ese que al final hacía muchísimo más que solo caminar y verse cute como bufanda. Los combates iniciales fueron increíbles no tanto desde lo bombástico (que no sería necesario en una instancia tan temprana de la Conferencia Plateada), sino por lo bien que estuvieron planificados. Una vez más, se nota que todo el tiempo que le dedicaste a cranear esto da sus frutos, nada se siente librado al azar.

Desde detalles simples como mostrarnos a Danot especulando a full con qué bicho utilizará su oponente (aunque todavía no entiendo por qué era tan obvio que iba a ser Ditto, más allá de que metanarrativamente sepa que es el más divertido de usar en esa instancia xD), hasta cosas ultra narutescas como Keisuke aprovechando el Día Soleado de Furret para que Swampert detecte la sombra del real. Cuando Subaru ordenó eso grité "NOOO PELOTUDO LO RE VENDISTE AL FURROT", solo para que me cierre bien el orto instantes después cuando aprovecha ese mismo Día Soleado para que su caminante dispare un zarpado Rayo Solar que podría haberle costado la batalla entera al oponente. Posta, fue un excelente ejemplo de hacer una apuesta y estar preparado para sacrificar un poco de daño en pos de ejecutar el movimiento más efectivo contra tu adversario. Algo como lo que hizo en paralelo Danot con Shady vs el Ditto de Mani: limitar a su pokémon a una variación mínima de técnicas con tal de no regalarle valiosísima información al oponente que contaría con las mismas herramientas para liquidar el combate. Así, decidió ir leeento pero seguro, desgastando poco a poco a la burda copia hasta que lo tuvo en un rango más que asegurado para largarle la fucking Demolición. Y no puedo creer que Mani fue tan nub de no acordarse que Sneasel aprende ese ataque y pensó primero en PATADA BAJA lol, todo el que haya usado un Sneasel sabe que va con Demolición de cabeza (sobre todo para los tipo roca/acero pero también porque se ve fachero y es una MT re fácil de conseguir generalmente ahre).

Más allá del grave error del Maní quemado este, lo cierto es que habla muy bien de él que use a un poke tan jodido como Ditto, que le demanda lógicamente tener enormes conocimientos de movesets habituales de todas las especies contra las que pueda enfrentarse... Y en algo como la Conferencia Plateada, supongo que debía haberse estudiado al menos a doscientos bichos diferentes. Eso hace un poco más comprensible que justo haya pisado el palito con el Sneasel de Danot y su ataque decisivo. Igual estuve todo el encuentro especulando con un eventual momento shonenístico donde Ditto vuelva a su forma gomosa y aproveche eso de algún modo para sacarle ventaja a Shady. Pero eh, hubiera sido estirar demasiado el... chicle, cuack.

Btw el momentito selfie de Danot y Shady fue puro amor, me morí de ternura. Describís de forma re sencilla la actitud de la comadreja pero cada mínimo gesto suyo la pinta perfectamente bien, y te hace entender al toque su forma de ser. Es de mis favoritos en su equipo, sin lugar a dudas.

Pero hablando de momentazos icónicos del capítulo... Tengo que destacar a Lynn. Un personaje que llega silbando bajito pero dejando un enorme impacto en el lector por las implicaciones que tiene su mera presencia en la historia. Un personaje sumamente trágico (bue, capaz exagero un cacho), que tiene que sortear con estoicismo y muchísima dignidad algo tan desgarrador como quedar afuera del evento más importante de tu vida, mientras apoyás de cerca a tu amor platónico y lo ves ir hacia adelante junto a tu... ¿Rival amorosa? ES QUE SI BOLUDO. La forma en la que armás el triángulo amoroso en la cabeza de Lynn, a través de ese sueño hilarante y RE POCO COMUN EN TU FIC, con fanservice de Akari (y, por algún motivo, no de Danot, aunque supongo que en el anime parodiado los tipos no van tan ligeros de ropa xD) y con robots gigantes. Hermoso todo. Con esta chica hacés que pase de cagarme de risa y enternecerme por su enamoramiento con Danot... Para un par de oraciones después sentirme re mal por ella y querer que le salga todo bien en la vida, porque debe ser el personaje que peor la debe estar pasando y, al mismo tiempo, el que más debe sonreír y apoyar a su amigo para no distraerlo de su objetivo por algo tan "trivial" como sus propios sentimientos. Me interesa mucho ver hacia dónde vas a llevar ese conflicto, y si realmente hay chances de que una tipaza como Akari termine siendo mal vista por Lynn a raíz de sus primeros celos.

Y el único error que encontré, por si querés arreglarlo que es una pavada:

Cita:Electrode se abalanzó sobre el zorro para darle golpearlo con más fuerza

El error fue usar a un Ninetales macho, obviamente. TODOS LOS NINETALES DEBERIAN SER HEMBRAS Y NO SOY FURRO POR DECIRLO ahre.

¡Por cierto! Llegamos al momentazo de Shiori siendo una recontra badass y humillando al Qwilfish hediondo ese, pero para mi sorpresa... Estuvo bastante tranquila la muchachita, ¿no? ¿O te estás guardando la auténtica masacre para el próximo cap cuando le toque a Akari ajustar cuentas pendientes con el otro mamerto? Porque posta estuve esperando que Ninetales fuera mucho más devastadora con sus ataques, aunque, claro, eso hubiera sido correr riesgos innecesarios. Después de todo, el forrito este de Gorou será un bully y un salame pero está claro que no es tan n00b como para no sacar ventaja. Y aunque lo fuera, Electrode siempre es un bicho que se debe respetar. Lo bueno es que, por las mismas reglas y por ser un 1 vs 1, no hubiera tenido sentido ordenarle nunca que explote, más allá de llegar a una instancia donde sabe que va a perder y lo hace de forro solo para joder a su adversario... Coooosa que hubiera sido recontra apropiada para el forro este, por otra parte. Y ya dije muchas veces "forro".

Este combate lo sentí mucho menos interesante que los otros dos por el desarrollo que tuvo y las estrategias empleadas (y sí, se sintió en todo momento como un paseo que le pegó Ninetales a Electrode, Shiori no le dio casi nada de margen para lucirse a la pokebola en esteroides), pero definitivamente era el más esperado para ver qué pasaba con esa famosa humillación que tenía pendiente el tipo... Y me tomaste por sorpresa con esa selfie que se hizo la mina durante el apretón de manos con él. La verdad, se pasó. Después de esa escena me convencí de que NECESITAMOS un ending de Minotabi (en serio le voy a empezar a decir así kb) que sea tipo un repasito de fotos en una pizarra de corcho con tooodas las selfies que se fueron sacando en tu historia. Necesito ver dibujada esa sonrisita canchera de Shady cagada a trompadas mientras Danot la abraza y la sonrisa DIVINA que habrá puesto Shiori mientras rodea por el cuello al forrazo de Gorou con cara de odio eterno. Incluso me lo imagino medio ruborizado y todo al salame ese mientras la chica se pone tan """cariñosa""" para la foto. Uhm, capaz Keisuke no apruebe del todo esa venganza. xD

Ah y obviamente el tema del ending con las fotitos sería ESTE:



No podés desaprobar nada que tenga que ver con Bakuretsu Tenshi. (?)

En fin, que fue un gran capítulo y me divertí como enano leyéndolo. Espero ansioso el tres de diciembre para ver cómo sodomiza Akari al otro pantufla ese. Sí, ahora pantufla es un insulto porque me cansé de decirle forros a estos forros.
[Imagen: Cn0vsbG.png]
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