Índice - Pokémon No More
#1
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- Índice de Capítulos -

1. Desilusión
2. Turista
3. Chico
4. Rendezvous


- Fichas de Personajes -

Mostrar Yukihiro
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No tiene buena visión, pero intenta usar lo menos posible sus lentes porque se ve ridículo con ellos

Nombre: Yukihiro (¡No le digas Yuki!)
Edad: 21
Región natal: Johto (Pueblo Azalea)
Vive en: Kalos (Ciudad Lumiose)
Personalidad: Odiosa
Equipo Pokémon:

Un cínico desenamorado del mundo. Yuu consiguió una beca para cursar sus estudios universitarios en Kalos, pero los exámenes de ingreso fueron tan desmoralizantes para él que tiró la toalla cuando se acomodó en un departamento de la bonita Ciudad Lumiose... con todos los gastos cubiertos por su padre desde Johto. Reniega de muchas cosas, pero nada detesta más que la reputación que se ganan los que deciden invertir sus vidas en el entrenamiento de los pokémon. Para él, los entrenadores pokémon no son más héroes que explotadores de animales. Con el corazón roto y la situación financiera pendiendo de un hilo, a Yuu no parece quedarle otra alternativa más que seguir el plan anarquista de Franz para poner patas para arriba la sociedad como la conocen.

Mostrar Franz
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Ve perfectamente sin las gafas, pero la gente lo respeta un poco más cuando las lleva puestas

Nombre: Franz
Edad: 22
Región natal: Kalos
Vive en: Kalos (Pueblo Aquacorde)
Personalidad: Encantadora
Equipo Pokémon:
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Un dandy especializado en endulzar ojos y oídos. Franz muestra permanentemente una actitud amigable y despreocupada, pero no parece decir ni hacer nada sin un propósito específico detrás de sus buenos modales. Trabaja en una modesta pero bonita cafetería de Aquacorde, donde conoció a Yuu cuando éste tuvo una crisis nerviosa luego de rendir los exámenes en la Universidad de Kalos. Tiene facilidad para atraer a mujeres de todas las edades, y lo acompaña un Pikachu cuyo único propósito aparente es el de ganarse los corazones de la gente que lo mira sobre su hombro. Oculta un anhelo revolucionario para desbaratar el funcionamiento de la Liga Pokémon en Kalos, pues considera que está podrida desde sus entrañas.

Mostrar Leilani
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A diferencia de Yukihiro, su cabello rosa es completamente natural... ¡Y también sus habilidades!

Nombre: Leilani
Edad: 19
Región natal: Alola (algún lugar de Akala)
Vive en: Kalos (está de paso)
Personalidad: Ingenua
Equipo Pokémon:
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Una entrenadora apasionada con un talento sin igual. Leilani culminó su viaje de Alola con mucho éxito, pero acabó sintiéndose recluida entre las cuatro grandes islas que dan forma a su región, por lo que se embarcó en una aventura por el mundo, dispuesta a volverse la mejor en el resto de las regiones. Fatigada por la burocracia en otras ligas como la de Galar, decide incursionar en los gimnasios de Kalos para reunir así las ocho medallas de dicha región. Pero no tardará en cruzar caminos con Franz y Yuu, quienes tendrán otros planes para ella luego de ver el asombroso poder de sus pokémon. Contrario a su personalidad alegre y un poco despistada, Leilani resulta ser una entrenadora sumamente experimentada, con un equipo compuesto por pokémon feroces y despiadados en combate. Posiblemente todo eso, sumado a su hermoso cabello rosado, se vuelvan la máxima pesadilla de Yukihiro.

Mostrar Vincent
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Piensa que Yukihiro y Franz se ven igual de idiotas con anteojos. ¿Podrá morder el cabello de Leilani?

Nombre: Vincent
Edad: 10
Región natal: Kalos
Vive en: Kalos (Afueras de Pueblo Aquacorde)
Personalidad: Delincuente Jr.
Equipo Pokémon:
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Creyendo que ayudarían a un joven prodigio de los pokémon, Franz lleva a Yukihiro y Leilani a reclutar al pequeño y enfermizo Claude... ¡Que, por confusión de Leilani, resulta ser el pequeño y enfermante Vincent! El desapego con sus padres parece ser recíproco; conocido en su escuela por ser un vándalo que aterroriza a las niñas y enciende en cólera a sus profesores. Vincent no disfruta estudiando, como casi cualquier niño, y parece tener un destino incierto... como casi cualquier adulto en crisis de mediana edad. Gritón, hiperactivo y grosero, su máxima diversión es frustrar a cualquiera que intente razonar con él. Tal vez alguien tan enfrentado con la vida como él pueda ser el único capaz de cerrarle la boca, o quizás acabe llevándose un terrible mordisco. ¡Vincent es el flamante entrenador novato de diez años que iniciará un viaje por Kalos gracias a un examen que jamás realizó!

- Notas del Autor -

Este será mi próximo proyecto cuando finalice Crowned. No tengo intenciones de publicar algo más hasta entonces, pero tampoco las tenía de escribir una sola palabra de esto hasta haber terminado mi fic principal. Supongo que algo en mi estómago me pedía a gritos que lo hiciera, así que al final lo hice caprichosamente. Tal vez eran solo gases.

Es desprolijo y hasta inmoral embarcarme en el primer capítulo de esta historia cuando estoy dando las últimas pinceladas a algo a lo que le dediqué más de un año de mi vida. Pero si Crowned es un relato hecho con todo el amor que tengo por Pokémon, esto podría ser perfectamente todo lo contrario. Porque también es un mundo absurdo, injusto y despersonalizado. Porque las personas se esconden atrás de sus pokémon, y esperan que un poco de acción bombástica arregle todos sus problemas. Acá no hay amigos, ni compañeros. Son personas a la deriva, haciendo lo mejor que pueden hacer para obtener lo que quieren. ¿Y qué quieren en realidad? Voy a tener que descubrirlo junto a ellos.

Transcurre en Kalos, de momento, y sucede cinco años después de que finalicen los hechos de las ediciones XY.
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Longfic- Pokémon No More

Extension largaLongfic
FranquiciaCoregames
GéneroComediaDrama
Resumen

El desencanto con el mundo en el que viven los acerca poco a poco a la desesperación. Un viaje sin descanso por la libertad; un grito de impotencia por aquello que no son. Un grupo de rebeldes decide ponerle fin a las mentiras del Mundo Pokémon.

AdvertenciaDrogasViolenciaMutilacionesTrastornos mentalesContenido sexual
#16
[font]En realidad, tengo muchas cosas que comentar y a la vez ninguna. Me gusta que no dejes de poner el dedo en el reglón sobre el tipo de persona que es Yukihiro, que además de ser un fracasado, se ve que no tiene voluntad para alejarse de Franz. Él sabe que sin el rubio no puede seguir engañando a sus padres y por eso lo tienen agarrado de los huevos y no encuentra otro modo de salir de esa situación que colaborando en un plan en el que ni siquiera cree. Entiendo que Yuki se proyectó en su conversación con el niño psicópata, con eso de ser entrenador y tal. Bueno, hasta ahora no he parado de decir cosas que ya te he dicho así que hablemos del capítulo y es que es de esos que esta bueno, pero no tienes mucho que decir sobre él. Aun así, vas por buen camino y sé que apenas estás poniendo las piezas en el tablero y todavía no se pueden mover del todo. Lo de Ciprés (me gusta más Ciprés porque suena más como una persona mamona) te puede causar problemas si hay un fan del personaje por ahí, pero afortunadamente no soy uno de ellos. De hecho, considerando que el Rotom Dex tiene imágenes de Leilani desde que comenzó su viaje en Alola (que por cierto, pedazo de memoria tiene ese celular) y que lo hayas especificado, me hace pensar que no ha visto una foto reciente precisamente, lo que en cierta parte es más turbio, pero también será divertido cuando se encuentre con... oh cierto.

Alguien tiene que huir de ahí lo más rápido posible (?).



Saludos.[/font]
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Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#17
Qué turbio... la verdad es que agradezco haber pasado de la primera parte del primer episodio, porque me encantan los relatos con intrigas y la trama que estás construyendo. Y ya es mucho, considerando que Yuu y Franz no me resultan nada simpáticos (a pesar de que son personajes interesantes). No, en serio, hace mucho que no congenio con personajes así de... ¿amorales? El caso es que es una interpretación tan válida como cualquier otra, y me resulta interesante como contrapunto a lo que deseo escribir, así que me tendrás dando lata por aquí cuando vayan saliendo episodios nuevos (eso y que me has despertado el bicho de la curiosidad de cómo va a acabar este entramado de miserias, aunque no sea mi plato predilecto)

Ahora, en serio, Franz me parece (por ahora) Johan Liebert de Monster transportado al mundo Pokémon, pero con un toque más propio que lo convierte en su propio personaje (no sabemos realmente qué es verdad de lo que supuestamente deja ver, esto lo hace muy peligroso como enemigo). Leliani es amor, y aunque se ha dejado envolver, no creo que sea precisamente tonta... dentro de lo que me ha parecido notar de su forma de ser, veo un punto de acuerdo en su forma de pensar con la ideología de Franz (a la que Yuu se ve sometido por ser tan pusilánime)... ¿las dos caras de una moneda? Uno que busca romper el sistema que le parece repugnante y la otra que ve a los Pokémon con respeto y no como medios para un fin... hay muchas más coincidencias en esto de lo que podría parecer en un principio... así que la reacción de la chica de Alola cuando descubra lo que realmente planea Franz será un punto MUY interesante de ver (porque tendrá que ocurrir tarde o temprano, creo). Vincent (y no Claude... esto será un punto interesante para ver las reacciones de Leliani) es todo un elemento caótico, que podría llevar las cosas a buen puerto o no para Franz... quien sabe muy bien a quién se ha llevado, así que hay algo que no ha dicho aún...

Y Yuu... a ver en qué momento empieza a tener más valor y deja de ser arrastrado por lo que ocurre a su alrededor... quizá tarde mucho o no llegue, pero como el optimista empedernido que soy, como dicen "mejor tarde que nunca". Vamos a ver...

En fin, no voy a alargar esto innecesariamente, salvo para dejar una preguntar que no deja de rondarme la cabeza. ¿Podrías ser el Tommy que conocí hace años, cuando los foros aún estaban en auge? Podría ser simplemente una coincidencia, pero mi curiosidad siempre puede más (y si no lo eres, igualmente, encantado de leerte :3)
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#18
Mostrar DANDO LA CARA
Ya le bajé la espuma a mi chocolate, y esto voy a actualizarlo una vez por mes. Si cumplo con el cronograma estipulado (?), podré subir tres de Crowned por mes, así que para Septiembre ya habrá terminado, pudiendo dedicarle mi 100% a esta cosa. ¿Voy a cumplir algo de todo lo que dije? Dudo.

@"Lunarium" Las maldades de Franz irán escalando con el correr de los capítulos. Espero que pueda notarse esa pendiente, porque es un personaje bien jodido de desarrollar.

En realidad, toda esa discusión entre los chicos en el café no fue escrita con alguna intencionalidad o punto de vista sociopolítico en particular. Nunca escribí intentando dar un mensaje sobre nada, porque no creo saber lo suficiente sobre nada como para ponerlo en boca de mis personajes, pero es el tipo de charlas de borrachines que suelo tener con mis amigos incluso si no estamos en pedo realmente, y que van escalando progresivamente cuando capaz habíamos partido conversando sobre las puntas de un tenedor. En definitiva, las conversaciones en el fic tienen que ser tomadas con pinzas, tomándolas como de quienes vienen. Franz es un tipo pillo, pero sabemos que siempre que abre la boca es con doble o triple intención. Yukihiro no puede dejar el sesgo de su propio resentimiento social, y Leilani es... bueno, todo lo contrario. Ella espera demasiado de todo el mundo, porque creció en un lugar casi paradisíaco (incluso cuando Alola es de las regiones más apocalípticas y caóticas en general xD!).

Habrá tiempo para ver más de Sycamore... ¡En el capítulo de hoy! Pero no te aventures tanto con sus gustos que, como verás luego, tienen un patrón más específico y marcado.

@nakun92 No sabés lo que me sorprendió encontrarme con un comentario como el tuyo. ¡Me encantó el análisis pormenorizado que le hiciste a los protagonistas! Coincido en tu visión general, pero realmente me frustra que todo el mundo deteste tanto a Yukihiro. En realidad nunca quise hacerlo así de odioso, pero a veces los personajes se te escapan un poco de las manos y simplemente se comportan como tienen que comportarse, sin rendirle cuentas a los lectores.

Me resultó interesante la mención al fic sobre Brendan y Hoenn, y cuando lo busqué me encontré con que tenía... ¿Puede ser que más de ciento veinte capítulos? Una locura. Pero suena piola, así que posiblemente le pegue una leída aunque sea por encima a ver si me engancha. Lo lindo de personajes así son sus ideales, pero más interesante aún es ver cómo los exponen de manera ambigua y engañosa, muchas veces ocultando verdaderos propósitos de fondo. A veces no sabés por qué hacés lo que hacés, pero aprovechás un impulso primitivo que te lleva lo suficientemente lejos (moralmente) como para tener punto de retorno. Es un poco lo que le sucede a Yukihiro acá, pero te aseguro que Franz tiene bien claro qué quiere hacer y cómo quiere hacerlo. Al menos un... 99%.

@Gold Leilani es la figura arquetípica del entrenador modélico de los juegos: siempre sonriente, siempre espléndida, ayudando casi sin despeinarse... Pero, en acción, sus pokémon no pueden pedir permiso ni por favor. Van a lo que van, y si un Pangoro intenta partirle el hocico a su dragón, su dragón va a quebrarle dos partes más del cuerpo para reducirlo. Igual, traté de mantener la violencia del combate contenida, precisamente porque Leilani guiaba hasta dónde podía llegar su Kommo-o. Por esto no hace nada muy espectacular cuando el panda le va a tirar la pedrada, y en cambio pulveriza las rocas con el sonido de las escamas para después soplarle el polvo a los ojos y cegarlo el tiempo suficiente para poder reducirlo. Quise que se viera pro sin llegar a ser excesivamente despiadada, y más allá de eso, los pokémon son criaturas con sus propias personalidades y estilos de pelea independientes de las órdenes de sus entrenadores. Es decir, Leilani sabe marcar el ritmo de la batalla a Kaleo, pero Kaleo pelea con sus propios puños y solo él regula qué tan fuerte va a golpear con ellos al adversario.

Curtis me cayó tan bien como a vos y los demás, y estoy impaciente por volver a escribirlo, pero temo que se tomará un buen tiempo en volver a aparecer. De momento, no es necesario para la historia. Ah, y Kukui no tengo pensado que salga en el fic, pero quién te dice si no se cuela más adelante. Ponele que algo malo tendrá... Pero me parece tan tipazo que difícilmente pueda convertirse en un pseudo villano como Sycamore. Sycamore sí que tiene potencial, fijate siempre se lo relacionó bastante con el propio Lysandre... ¿O me estoy tragando demasiado fanart yaoi de Danbooru?

Los caps introductorios se terminaron en el tercero, casi completamente. Acá pasamos a los hechos, y la rueda empieza a tomar velocidad mientras sigue girando. ¡Paciencia, que ya planeé muchas cosas locas para la historia! No necesariamente serán buenas, pero sí locas. (?)

@Velvet Pará, ¿por qué te agarra cringe con esos términos? Ya sé que no se usan nunca en los juegos ni en medios que yo conozca, pero... ¿No tienen su lógica? Es que soy pésimo para los sustantivos, adjetivos, pronombres, apodos y pretéritos pluscuamperfectos en general, de verdad. Y me vienen al re pelo para citar a los fulanitos protagonistas, que precisamente destacan por ser todos de diferentes regiones... Menos Franz y Vincent, que les den a ellos.

Y no me compares al papucho de Sycamore con los Kingler del Caribe que secuestran y violan ninfas a diestra y siniestra mientras tiran espuma por la boca. Sycamore podrá ser un pajero, dandy, berreta y bonvivant de cuarta... ¡Pero nunca una estrella de fic de Doc! Nah mentira, si yo fui de los pocos que se cagaron de risa y aplaudieron el primer capítulo de Deseos, ¿qué hablás? xD!
No sé por qué esperabas tanto de Sycamore, pero te puedo asegurar que va a aparecer pronto un personaje peor y totalmente inesperado por todos.

Me halaga que hayas destacado la charlita del café, porque fue bastante improvisada en realidad... y me alargó estúpidamente el resto del capítulo. Por eso estos primeros dan mucho la sensación de que no pasa tanto y el arranque es lento, pero ya iré puliendo el balance entre las conversaciones y la acción. Ojalá que te guste el de ahora, aunque es muy posible que me cagues a puteadas (y me lo merezca).

@DoctorSpring En el comentario del capítulo pasado arrancaste exactamente igual, y eso es un claro problema en el arranque de esta historia por el que me hago completamente cargo. Como dije más arriba, capaz me esté costando más de lo esperado encontrar el equilibrio entre lo que dicen los personajes y lo que hacen, pero es que muchas de sus interacciones acá son claves para que suene coherente que terminen siguiendo los pasos de alguien como Franz sin mandarlo a la mierda fácilmente a la primera de cambio. Más allá de eso, te dije que el capítulo de hoy iba a dejar un puñado más de cosas para comentar y opinar... Y aunque no estoy seguro de que sea lo que esperan leer o lo que más los atrape como lectores, realmente es el tono que quiero para mi historia de ahora en más. Así que, más que buscar balance entre el diálogo y la acción, voy a tratar de buscarle el puntito justo al equilibrio entre lo cómico/random y lo dramático/oscuro, que fue la intención con la que empecé todo esto.

@SoujiFujimura ¡¡DANOOOT!! Cuando leí esto vomité arcoiris (no homo). Realmente me transportó a nada menos que el FUCKING-DOS-MIL-SIETE, y me sentí atrapado en PKS una vez más. Extraño a la muchachada de ahí, pero los de acá no están tan mal... Aunque tienen más pelos en el cuerpo. Como sea, yo también estoy baqueteado, y de todos modos me sigo sintiendo honrado por tenerte de lector una vez más. Ahora mi nivel de presión a la hora de escribir se triplica, pero creo que esto puede acabar gustándote...ish.

Antes compararon a Franz con Kira, y me pareció que ponele que sí. Pero ya ponerlo a la par de Johan es demasiado, y ahí sí que no me puedo calzar el zapato porque me queda enooorme. Johan es un personajazo increíble, y realmente jamás se me cruzó por la mente escribir un villano a su nivel, ni nada parecido. Es más: a Franz no lo pensé originalmente como villano de nada, sino más bien como un pícaro y un dandy que guíe a Yukihiro y lo haga bailar a su compás. Claro, eso mismo puede ser tomado como una personalidad villanesca, pero te aseguro que sus ideales son más una consecuencia que una semilla diabólica plantada en su corazón. Y espero poder arrojar un poco de luz sobre su personaje en cualquier momento. Tal vez en los próximos capítulos puedan relajarse un poco y vivir aventuras convencionales... ¿Maybe? xD!

Me encanta esa comparación entre Leilani y Franz, por otra parte, porque realmente los escribí como arquetipos opuestos que miran el mundo espalda con espalda. Claro, tienen visiones opuestas en muchas cosas, pero hay demasiados puntos de contacto como para que no tengan que juntarse de alguna forma. Eso sí: Leilani es con diferencia el personaje menos ingenuo de entre el grupo de protagonistas (¡y eso que su ficha dice todo lo contrario!), y en cada capítulo que pase se irá dando cuenta de más cosas. ¿Hasta qué punto escalará todo eso? Todavía no estoy seguro, pero es un clarito work in progress sobre el que voy avanzando poco a poco.

¡Gracias a todos por comentar y leer esta cosa! Nos volvemos a ver por acá en un mes o algo así, pero pueden putearme las veces que quieran luego de leer el de hoy. (?)

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4. Rendezvous

El este de Couriway siempre había resultado misterioso y tentador para todo entrenador que visitara el pueblito durante su recorrido por Kalos. La estación de tren abandonada, situada sobre las colinas tapadas por feroces cascadas desde las que podían advertirse, de vez en cuando, siluetas de Gyarados desfilando contra la corriente, era un punto obligado para curiosos que solían pararse en puntas de pie o sobre los lomos de sus pokémon más grandes intentando ver más allá del túnel tapeado por carteles que cortaban el paso a las vías. Los rieles se perdían bajo sendos estandartes que comunicaban al público que el paso más allá de las colinas estaba prohibido, pues allí tenía lugar la reserva natural de la región, cuyo acceso únicamente se permitía a las máximas autoridades para preservar especies raras; demasiado peligrosas para los débiles, pero vulnerables ante los peligros que suponían los más ambiciosos cazadores.

La figura más interesada en la preservación de los espacios naturales e inalterados por intromisión humana era, por supuesto, el profesor regional Sycamore, que solía invertir largas jornadas de investigación entre dichas especies, escoltado por asistentes calificados para cuidar su espalda de las feroces bestias que allí podrían habitar. Muchos rumores se formaban en torno a la identidad de esas bestias, y aunque los más optimistas aseguraban que más allá de las montañas podrían avistarse toda clase de pokémon míticos y legendarios, lo cierto era que Sycamore se aventuraba en esas tierras con la esperanza de obtener valiosos pokémon para la Liga. Después de todo, los niños de todo el mundo veían con ilusión a esas especies que los vincularían de por vida al mundo que los rodeaba, y a los destinos que sellarían a su lado.

Aquella mañana Sycamore se comunicó con sus dos asistentes más leales para encomendarles la tarea de escolta, como de costumbre, aunque su jubiloso tono de voz les hizo notar que esta vez no deberían cuidar de su espalda, sino de la de alguien más.

—Estuve tapado de trabajo desde ayer —rio el profesor al otro lado del holomisor, encogiéndose de hombros—. ¿Podrán disculpar que mande un reemplazo por hoy? No es tan agradable como yo, pero les aseguro que les dará menos trabajo.
—Déjelo en nuestras manos, profesor —dijo un chico de cabello cenizo y actitud relajada.
—Entonces, ¿hoy tocan las montañas? —preguntó una chica morena con gafas de Sol muy grandes y rosadas. Sycamore asintió.
—Tocan las montañas —confirmó con un suspiro—. Ya le encargué a alguien más el bosque y el lago, no se preocupen por eso. Ah, y chicos…
—¿Sí? —se pararon firmes los dos.
—No lo provoquen innecesariamente; necesito que se disperse un poco.

Sina y Dexio cruzaron miradas de incertidumbre, pero no tardaron en responder afirmativamente al profesor.

El helicóptero no tardó en pasar por donde se hospedaban. Era temporada de verano, lo que significaba que muchos entrenadores novatos emprenderían sus viajes por la región; así que ellos debían mantenerse cerca de la reserva natural por cualquier encargo que tuviera Sycamore, por lo que optaron por alquilar una habitación espaciosa en el piso más alto del Hotel Couriway. Dexio portaba una cápsula de vidrio reforzado con un par de arneses en la espalda, repleta de pokébolas, mientras que Sina llevaba una mochila cargada de repelentes y protectores solares, así como un estuche largo sujeto por una correa al hombro. Se le notaba cierto hastío en la cara, pero era un trabajo que debía hacerse.

—Buenos días, señorita Sina, señor Dexio —los saludó cordialmente el piloto del helicóptero mientras les abría la puerta. Ellos saludaron con un imperceptible movimiento de cabeza, y se acomodaron en su interior—. Se durmió cuando volábamos sobre Snowbelle, así que intenten no hacer mucho ruido ahí dentro.
—¿Hacer ruido… dentro de un helicóptero? —arqueó una ceja Sina.

El hombre que dormitaba cruzado de brazos en el interior de la cabina era todo lo que no se imaginaban encontrar ahí: alto y robusto, de largo y enmarañado cabello gris con un flequillo rubio con aspecto de estrella. Tenía la nariz respingada y las pestañas bien marcadas, pero su aspecto distaba de ser femenino, pues la mueca en su boca y las cejas siempre curvadas hacia abajo le conferían una imagen permanentemente hostil. Y eso si no se tenía en cuenta la pesada armadura de acero que revestía su cuerpo, o el mandoble con hoja dorada que reposaba sobre su regazo. ¿Por qué diablos habría decidido llevar algo así a una incursión para Sycamore?

Los jóvenes ayudantes del profesor no le sacaron los ojos de encima durante el trayecto por las montañas. No podían estar seguros de que el sujeto estuviese realmente dormido, al menos no considerando que portaba una armadura ridículamente pesada como para poder relajar del todo sus músculos, o por el hecho de tener sobre sus cabezas un par de hélices girando violentamente y sacudiendo sus asientos mientras el vehículo aéreo eludía los riscos y doblaba entre las nubes buscando dar con su destino.

—¿En qué estaba pensando el profesor? —se lamentó Sina, encogiéndose en su asiento. Dexio esbozó una sonrisa juguetona, y la rodeó por los hombros con discreción.
—Tal vez haya llegado el momento de ponernos verdaderamente a prueba —propuso—: lucirnos ante un Elite.
—Todo lo que quieras —gruñó ella, sacándose de encima con dos dedos el pesado brazo de su compañero—, pero que justo haya optado por él es… ridículo. ¿Por qué no Siebold o Malva? ¡Incluso la vieja Drasna habría sido de mucha más ayuda!
—Oye, no levantes tanto la voz —le pidió Dexio, mirando de reojo el mandoble sobre las piernas del caballero. Por un segundo le pareció ver que se había agitado un poco, produciendo un suave tintineo metálico—. Con respecto a tu pregunta, imagino que habrá querido a Siebold para encargarse del lago, mientras que Malva nunca responde a las peticiones del profesor; ya sabes que esa mujer siempre hace lo que quiere.
—Ajá, ¿y qué hay de Drasna? Por su especialidad, ella podría haberse encargado sola de todo el trabajo.
—Probablemente —reconoció él, llevándose una mano al mentón—. Pero por eso mismo me parece que no habría sido oportuno alejarla de la Liga. Es la única en la que Sycamore puede confiar para entretener el tiempo suficiente a todos los retadores que lleguen, sin arriesgarse a que molesten a la campeona —Sina soltó un silbido, alzando las cejas.
—Esa chica debe estar harta de no tener desafíos aquí.
—La Elite Cuatro se volvió muy despiadada —sonrió Dexio—, y no parece que vaya a aparecer nadie capaz de vencer siquiera a uno de ellos en mucho tiempo. Bueno, tal vez el único accesible sea ést--
—¡Sh! ¡Harás que nos mate aquí mismo!

El helicóptero se detuvo en el aire sobre un inmenso volcán que asomaba gris entre las montañas de punta nevada del ala este de la región, y descendió a través del cráter sobre una plataforma de hierro construida en la garganta del mismo. El olor a ceniza y el calor insoportable despertaron al caballero, que bajó del transporte sin preocuparse por formalidades como saludar o mirar siquiera a sus escoltas. Un túnel creado a través de una fisura en el interior de la calurosa formación geológica los condujo hacia abajo con relativa seguridad, pues los repelentes de Sina bastaron para ahuyentar a los pocos Golbat que se atrevían a ocupar su oscuridad.

—No lo soporto —gruñó ella mientras rociaba el aire con su spray—. Ni siquiera parece dispuesto a seguirnos el ritmo.
—Agradece que por una vez alguien parece cuidarnos la espalda a nosotros.
—¿La espalda? —arqueó una ceja la chica, mirándolo por encima del hombro—. Todo lo que debe preocuparnos está en la base de este volcán, no esperes encontrar Sneasel aquí.

La temperatura ascendía gradualmente a medida que bajaban, e irónicamente el único de ellos que no se mostraba consternado por el calor era el que cargaba con la robusta armadura de acero, moviéndose lenta y pesadamente con la misma expresión inescrutable en el rostro. Cuando ya estaban a punto de llegar a la base del volcán, a Sina no le quedó más remedio que liberar a su pokémon para soportar el clima. Una criatura cuadrúpeda de pelaje celeste hacía contraste con la roca ennegrecida y bañada por la luz rojiza de la lava ardiente bajo el suelo. Llevaba una especie de diadema de tres piezas romboides de un azul más oscuro en la frente, y de ella colgaban dos mechones largos que se elevaron suavemente mientras emitían un brillo blanquecino que rápidamente enfrió el aire a su alrededor.

—¿Qué haríamos sin ti, Glaceon? —le sonrió la chica, acariciándole el lomo a su pokémon.
Arder —respondió una voz seca más atrás. Era la primera vez que le escuchaban decir algo, y un escalofrío más gélido que el aire helado de Glaceon arañó sus espaldas al oírlo. Dexio soltó una risa boba que se apagó junto al murmullo burbujeante de la roca fundida cuando un rugido en la distancia capturó completamente su atención.
—Debe ser el macho —especuló, mirando a su alrededor. Todo lo que se veía era la cámara subterránea y la rampa por la que se abrían paso, pero estaba seguro de que no muy lejos de allí había una criatura en estado de alerta, tal vez esperándolos a ellos—. Yo me encargo. Sina, ¿podrías esperarme abajo con el señor Wikstrom?
—No te preocupes —suspiró ella, descolgándose el estuche alargado del hombro—. Solo asegúrate de que tenga dulces sueños.

Afortunadamente para ellos, tan solo dos adultos se hacían cargo de sus crías. El macho no solía dejar nunca el interior de la caverna donde habitaban, en algún rincón sobre la base del volcán, por lo que la hembra se desplazaba fuera con sus poderosas alas para cazar y llevarles alimento. Salían junto con el Sol matinal y regresaban al cabo de una hora con algo de carne para que los pequeños se repartieran alegres y juguetones. Sus agudos chillidos eran audibles mientras las flamas en sus colas se mecían, y sus colmillos pequeños comenzaban a tomar forma y filo gracias a los huesos que rasgaban tras llenar sus estómagos calientes con los restos de algún Tauros desafortunado.

No muchos pokémon podían hacer frente a los adultos, pero Sina estaba más tranquila cerca de esas bestias que de alguien como Wikstrom. El hombre no había dejado de frotar un pedazo de carbón caliente contra el filo de su mandoble, concentrándose más en ello que en la enorme Charizard y sus crías a tan solo unos diez metros de su posición actual.

La chica comenzaba a desesperarse cuando Dexio apareció finalmente por la rampa, empapado de sudor.

—Todo listo —le dijo con el pulgar arriba—. Pero Mr. Mime tuvo que quedarse con el macho para que no se rompa la Hipnosis. ¿Crees que podrás manejar el resto?
—Dexio, ¿hace cuánto nos conocemos?
—Uhm, no lo sé… ¿quince años?
—No lo suficiente, parece —chasqueó la lengua Sina, y se cargó al hombro la cola del rifle mientras acercaba su ojo a la mirilla telescópica—. Ve soltando a Espeon, que no quiero dejarlos sufrir mucho.
—Sí que te pone de mal humor venir aquí… —murmuró Dexio, inflando una ultra ball.
—Prefiero a los Venusaur, son más… civilizados.

Y, tras subrayar esa palabra, Sina disparó un dardo que silbó por el aire hasta inyectarse directamente en la garganta del Charizard hembra, justo cuando acercaba un trozo de carne a la boca de sus crías. Sus alas se contrajeron y desplegaron instintivamente, y sus pupilas se agrandaron y encogieron mientras alzaba la cabeza en dirección a ellos, amenazando con reverberar un rugido furioso que habría agitado la lava a sus espaldas. Pero el sedante hizo un efecto inmediato e implacable, tumbando al lagarto alado con una sacudida del suelo bajo su pesado cuerpo, mientras los pequeñines chillaban de horror y se acercaban a su madre con la preocupación estampada en sus rostros. Eran al menos unos treinta Charmander, y la Glaceon de Sina saltó sobre una piedra mientras la diadema en su frente brillaba. Otra criatura corrió agazapada entre las sombras, y una luz rojiza refulgió en la joya de su frente al tiempo que sus largas y finas orejas de pelaje lila asomaban alertas para detectar a sus objetivos.

—¡Glaceon, congélalos de inmediato! —ordenó Sina, apuntando a las patas de los pequeñines que sacudían impotentes el cuerpo de su madre intentando despertarla.
—¡Espeon, usa Psíquico en las pokébolas! —mandó Dexio, corriendo la tapa de la cápsula que había descolgado de su espalda.

Glaceon se levantó sobre sus patas traseras y descendió como una seda apoyando las delanteras en dirección a los pokémon de fuego. El suelo se congeló al instante, y el frío ártico se expandió dibujando un camino de hielo que bañó completamente a los Charmander que se resistían a abandonar a la Charizard dormida. Glaceon se encargó de regular su ataque para dejar libres las colas de los reptiles, así su flama podía seguir ardiendo y mantenerlos a salvo. El cuerpo de Charizard se cristalizó débilmente, pero el calor que manaba de su interior era tan grande que necesitaría un ataque más fuerte para detenerlo. Nada que el sedante no pudiera solventar por su cuenta.

Por otra parte, Espeon tomó control a distancia de las pokébolas que cargaba Dexio, elevándolas desde la cápsula y dispersándolas como directora de orquesta por los aires, haciéndolas danzar en círculos sobre los aterrados Charmander que veían dentro de sus prisiones de hielo cómo los rayos de luz rojos eran disparados hacia ellos, adormeciéndolos plácidamente en un estado de suspensión hasta desmaterializarlos y absorberlos nuevamente al interior de los receptáculos. En apenas un minuto, los chillidos se habían extinguido, y frente a sus ojos apenas restaba una Charizard que dormía sin paz, apretando los ojos sin poder hacer nada por proteger a sus bebés.

—¡Pan comido! —sonrió Dexio mientras las pokébolas regresaban cargadas al cilindro contenedor—. Volvamos al helicóptero; yo pasaré por Mr. Mime en la cámara de arriba, debe estar harto de arrullar al otro Charizard.
—Buen trabajo, linda —felicitó Sina a su Glaceon, rascándole la barbilla. Dexio no sabía si la pokémon de hielo estaba más contenta por la caricia o por haberse despachado a una treintena de pokémon de fuego frente a un Charizard que, en condiciones normales, posiblemente habría barrido el suelo con ella—. Señor Wikstrom, ¿vamos?
—Adelántense —dijo el caballero al cabo de unos segundos, sin siquiera mirarlos—. Enseguida los alcanzo.
—Tenga cuidado —le advirtió Dexio—; el sedante es poderoso, pero la combustión interna de Charizard puede dispersar rápidamente su efecto tranquilizante. Y le aseguro que no estará nada tranquila cuando se despierte.
—Joven —le dijo Wikstrom a Dexio, clavándole por fin la mirada mientras recostaba el mandoble sobre su hombro. El chico retrocedió un paso instintivamente, pero el hombre se limitó a sonreír—, agradezco tu preocupación, pero estaré bien.

Los ayudantes de Sycamore regresaron por donde vinieron, ansiosos por alejarse lo más posible tanto del calor infernal de abajo como de la presencia del caballero. Su figura imponía aun cierta nobleza y gallardía, pero ambos sabían bien que su actitud dentro de la Elite Cuatro había cambiado rotundamente desde que Serena había destronado a Diantha del puesto de campeona.

A diferencia de la famosa actriz, Serena era una campeona inquieta que no pasaba casi nada de tiempo en la Liga, y que había decidido aventurarse por otras regiones para mejorar su nivel como entrenadora, inconforme con los logros obtenidos en Kalos. Esto a Wikstrom le había resultado especialmente insultante, más aún cuando Siebold decidió que lo mejor que podían hacer desde su posición era plantarse allí dentro para recibir retadores en las cuatro grandes salas, utilizando a sus pokémon más fuertes sin miramientos para asegurarse de que no llegarían aspirantes al título a la gran Sala de la Luz.

Con el correr de los años, las asperezas se hicieron más evidentes a medida que Malva se distanciaba de su tarea como Elite, dedicándose a su carrera en los medios de comunicación; mientras que el propio Siebold traicionaba a su palabra ausentándose durante largos períodos para atender sus responsabilidades como chef y crítico culinario. Al final, los únicos que permanecían estoicamente en sus instalaciones fueron él y Drasna, que siempre se mostraba cálida y amable con los retadores.

—El profesor me envió un mensaje de texto hace un rato —comentó Dexio mientras regresaban al helicóptero—, hizo énfasis en que le evitemos el estrés a Wikstrom. Lo vio demasiado tenso en la Sala del Metal, parece que está furioso con Serena y con el resto de sus compañeros. Piensa que se bastardeó la institución y la figura de la Elite Cuatro, así que el profesor decidió que necesitaba tomarse un respiro y salir un poco al exterior para distenderse.
—Y lo metió en un volcán con Charizard salvajes —analizó Sina con una mueca—. Suena lógico.

El caballero se había sentado sobre una piedra que bordeaba el nido donde instantes atrás se encontraban comiendo felizmente los Charmander. A su lado, el cuerpo tendido del Charizard dormido contra su voluntad envolvía el círculo donde cuidaba de ellos. El fuego en la punta de su cola ardía tanto que la llama sobrepasaba la altura de un adulto promedio. Wikstrom, por supuesto, no era un adulto promedio, sino que debía medir casi dos metros, y el mandoble que descansaba sobre su hombro posiblemente midiera casi lo mismo. El azul en sus ojos era frío, pero algo en su mirada parecía acariciar al lagarto durmiente al recorrer su cuerpo de escamas anaranjadas y curtidas por los años.

Cuántas batallas habría tenido, incluso siendo salvaje. A cuántos pokémon habría matado sin dudar para alimentarse. Tal vez incluso a algún humano entrometido que se haya aventurado en su guarida para hacerse con ella, o con sus crías. En cualquier otra caverna habría visto huesos desperdigados, pero sabía bien que un Charizard no dejaría rastro alguno de sus víctimas, pues las habrían reducido a cenizas con su Lanzallamas.

Un impulso en su brazo izquierdo le hizo acercar la mano al rostro de la bestia durmiente, acariciándola entre los cuernos mientras esbozaba una triste sonrisa.

—¿Qué clase de vida es esta para ti? —murmuró, arrojando la pregunta al aire para que se mezcle con el humo—. Atrapada en esta caverna, obligada a renunciar a la acción por tener que cuidar de esos pequeños… Y ahora no tienes ni siquiera a ellos a tu lado. No volverás a verlos junto a ti, porque tomarán un camino diferente. Pero, no te preocupes, no es peor por eso. No peor que tu propio destino. Y ahora, ¿qué harás? ¿Tener otros para obsequiarle a los humanos? ¿Salir de aquí para buscarlos desde el cielo, y derribar el helicóptero con tu fuego? Vaya, eso sería emocionante…

Wikstrom sonrió, y apartó su mano de la cabeza tibia de la Charizard, cuyos párpados cerrados temblaban, como forcejeando en contra del sueño al que estaba sometida. El caballero se puso de pie, pero sus ojos no se alejaron de la figura del lagarto de fuego.

—Pero sé que no lo harás —dijo finalmente, y empuñó por el mango su mandoble con las dos manos, descargándolo de su hombro con pesadez y levantándolo por encima de su cabeza—. Y yo no dejaré que te condenes a una vida insulsa. Por favor, acepta el filo de mi espada.

Tal vez despierta lo habría aceptado con gentileza, pensó él. La hoja seca del mandoble se hundió en la carne fresca de su cuello, perdiéndose entre la roja sangre hasta que los párpados de Charizard se aflojaron completamente, entregándose a los brazos de la muerte.

Un rugido roto hizo vibrar las paredes de la caverna, y Wikstrom se giró para comprobar que desde lo alto descendía volando hacia él otro Charizard con los ojos inyectados en sangre y los colmillos enrojecidos por las llamas que estaba dispuesto a vomitar sobre él. El macho había despertado, y el caballero esbozó una sonrisa de entusiasmo al ver su sombra encogerse bajo la del pokémon de fuego.

—Te daré lo que quieres —le dijo al Charizard, preparando nuevamente su mandoble para una estocada horizontal—: ¡Un poco de emoción!


 



Vincent dejó salir un largo bostezo frente al rostro de Leilani, que fruncía el entrecejo escrutándolo con la mirada.

—Chicos —les dijo a Yukihiro y Franz, que fumaban copiosamente en una de las mesas al aire libre del Café Rubor—, creo que Claude necesita dormir.
—Yo diría que necesita algo más profundo que solo dormir —opinó el chico de Johto, viendo cómo el mocoso soltaba reiterados bostezos exagerados frente al rostro de Leilani, que aguantaba estoicamente su mal aliento—. Tal vez algo permanente.
—¿Por qué me sigues diciendo así, estúpida? —le preguntó Vincent a ella con una sonrisa—. Te diré “Estúpida” mientras me digas Claude.
—Vaya, así que quieres elegir un nombre de fantasía —rio Franz, apagando su fino cigarro sobre el cenicero y acercándose al oído del chico—. ¿Qué te parece “Vincent”?
—¡Ya dejen de tomarme por estúpida! —rugió la chica de Alola, poniéndose de pie repentinamente mientras le daba un golpe a la mesa. Los tres enmudecieron inmediatamente, y el rostro de Yukihiro se puso diez veces más pálido mientras que Vincent borraba la sonrisa de colmillos afilados en su rostro—. ¡Y no, no puedes llamarme así! —Franz exhaló con un suspiro de costado el poco humo que le quedaba en la boca.
—Leilani, por favor, escucha--
—¡No necesito que me lo digas, Franz! —le dijo ella, consternada—. Ya sé, ya sé que me equivoqué… ¡Este niño no es Claude! ¡No es ningún genio, posiblemente! Pero… Ay, no, pequeño, no me mires así, no lo digo como un insulto, de verdad, pero… ¡Vamos! Es idéntico al de la fotografía. ¿Saben cuántos chicos con cabello negro había en ese salón? ¡Uno solo! Y todos sus compañeros se apartaban de él, así que pensé… ¡Bueno! Los genios son así, ¿no? Es difícil que sean aceptados en grupos cerrados, suelen ser incomprendidos.

Hubo un silencio sepulcral que se extendió por medio minuto.

—Creo que te diré “Estúpida”, me digas como me digas —resolvió Vincent, encogiéndose de hombros. Franz se llevó una mano a la cabeza, y Yukihiro estuvo a punto de llevar sus dos manos al cuello del mocoso. Leilani soltó lágrimas de angustia, dando vueltas alrededor de la mesa.
—¡Cometimos un terrible error!
—Acabas de decir que fue tu equivocación… —acotó Yuu haciendo rodar las pupilas. Una mirada fugaz de la chica bastó para doblegarlo. Franz esbozó una animada sonrisa y palmeó las manos delante de su rostro.
—Cometemos errores para probar nuestra humanidad —declaró, y la chica desvió los ojos hacia él con curiosidad—. Desde que llegaste a nuestra región, solo has demostrado una y otra vez lo excepcional que eras como entrenadora, y lo bondadoso que es tu corazón. Habríamos sospechado de ti si no cometías alguna equivocación, y… ¡Mira a este chico! Es completamente natural que cualquiera los confunda. Además, a mí me parece que la astucia es una valiosa clase de inteligencia.
—¿Qué es astucia? —preguntó Vincent, arqueando una ceja.
—Es inaceptable —suspiró la chica de Alola, acongojada—. Tenemos que llevar a Vincent de vuelta con sus padres, si llegan a descubrir que todo fue un--
—¡¡No se te ocurra, estúpida!! —rugió el pequeño, saltando al cuello de la chica y colgándose de sus hombros. Leilani quiso sacárselo de encima, pero Vincent era ágil y rodó detrás de ella parándose sobre su espalda encorvada y atrapándola por el cabello con los dientes, tironeando como si tomase las riendas de un Rapidash. Los transeúntes del Bulevar Sur y los clientes del Café torcieron las miradas hacia el escandaloso muchacho que domaba a la chica con notable destreza. Incluso un anciano que cabalgaba sobre un Gogoat aplaudió su pericia—. ¡¡Quiero ser entrenador!! ¡¡Quiero ser el mejor de todos!!
—¡Vincent, ya basta! —exclamó ella, consiguiendo tomarlo por debajo de los brazos y sacárselo de encima. Vincent respiraba agitado con los ojos bien abiertos y las pupilas encogidas y desorbitadas, así que Leilani se arrodilló frente a él para quedar a su altura, dedicándole una dulce sonrisa y acariciándole el cabello oscuro—. Escúchame bien, yo no quiero cargar con la culpa de haber arrancado a un niño de diez años del cuidado de sus padres. No puedo saber si será seguro para ti embarcarte en una aventura así sin tener los conocimientos necesarios. ¡Ser un entrenador no es fácil!
—Pero si es juego de niños —suspiró Yukihiro.
—No lo es, Yukihiro —lo corrigió Franz, que se puso de cuclillas entre Leilani y Vincent—. Miren, sé que esto fue un malentendido, y posiblemente sus padres puedan entenderlo. No somos criminales, ni estamos secuestrando a Vincent contra su voluntad. ¿Por qué no escuchamos lo que él quiera decirnos? Tal vez sea más difícil para nosotros cargar con la culpa de haberlo ilusionado en vano, si su sueño realmente era convertirse en un entrenador.
—¡Por favor, por favor! ¡No me lleven de vuelta a casa! —pedía el niño a los gritos, pataleando nerviosamente en el lugar—. ¡Claro que quiero ser un entrenador! ¡Amo a los pokémon, y quiero poder ser su amigo! ¡Mira, un Growlithe!
—Es un Furfrou —aclaró Leilani, pero no pudo disimular la sonrisa que se le formó en los labios al escuchar la pasión con la que Vincent hablaba de su sueño.
—¡Puedo ser el más fuerte de todos! —proclamó Vincent, parándose sobre la mesa donde Yukihiro intentaba terminarse el cigarrillo, ajeno a la absurda discusión—. ¡Además, no necesito tener conocimientos si viajo a tu lado! ¡Tú ya sabes todo lo que hay que saber, hermana mayor!
—¿”Hermana mayor”?
—¡Sé mi hermana mayor, estúpida, por favor! ¡Enséñame a ser tan bueno como tú!
—No le pidas algo llamándola de esa forma —gruñó Yukihiro apartando la mirada y girándose en el asiento para que no parezca que formaba parte de ese excéntrico grupo.
—Bueno, tal parece que Vincent ya tiene una decisión tomada —sonrió Franz, suspirando con alivio—. ¿Qué opinas, Leilani? ¿No crees que su sueño sea tan valioso como cualquier otro?

Ella se detuvo unos momentos en los ojos de Vincent, que ardían con una pasión que difícilmente podría impostar un niño de su edad para engañarla. Yukihiro, al otro lado de la mesa, veía de reojo al pequeño diablillo, plenamente consciente de que la única sinceridad en él era querer alejarse lo más posible de esa familia nefasta que le había tocado. Definitivamente tenía ardientes deseos por ser cualquier cosa que lo mantuviera apartado de papá y mamá. Y, de algún modo, algo en la figura de Leilani le resultaba más confortable a él que la mirada ausente de progenitores que sabían que no tendrían ninguna esperanza de prosperidad con un hijo como ese. Leilani no lo veía buscando valor ni rédito, su mirada no iba más allá de la del propio Vincent. La chica volteó hacia Franz una última vez antes de devolverle al niño la sonrisa que tanto esperaba.

—Está bien, Vin —suspiró—. Podemos ayudarte a hacer tu sueño realidad.
—¡¡Síiii!! —festejó el mocoso, saltando nuevamente sobre su cabeza para jalarle del pelo—. ¡¡Eres la mejor hermana mayor estúpida del mundo!!
—¡¡No me llames así!!


Se hicieron finalmente las seis de la tarde, hora pautada entre Leilani y Sycamore de su encuentro en el laboratorio para recibir finalmente su RotomDex y su pokémon inicial. Tal vez la idea de recibir tanto en una sola jornada había ablandado lo suficiente a la chica, no solo para aceptar la idea de guiar a Vincent por un viaje como entrenador, sino incluso para detenerse rápidamente en la boutique camino al laboratorio y así comprarle al chico una campera roja y negra y una gorra a juego para que estrenase su primer outfit como entrenador. Ella, sin embargo, parecía ya habituada a andar por ahí con su vestido blanco, y Yukihiro no dejaba de preguntarse si sería capaz de usar algo más abrigado cuando el frío azotase a la región.

Llegaron al laboratorio y Franz tuvo que disculparse con ellos haciendo como que atendía su teléfono celular. Se apartó unos pasos hacia la esquina y llamó a Yukihiro con el brazo. El johtonés arqueó una ceja y miró a Leilani y Vincent, pero la chica sonrió radiante.

—Ve, debe ser algo importante —lo animó—. Además, ya conozco el camino de entrada: ¡Hacia adelante! —Proclamó, tomando a Vincent de la mano y corriendo hacia el interior del edificio.
—«Si tan solo supieras» —pensó Yuu, encorvándose y apartándose de ahí mientras los veía tocar el timbre y ser atendidos por la misma recepcionista idiota de la otra vez—. ¿Y bien? ¿Ahora qué? —Le preguntó a Franz, una vez estuvo a solas con el rubio.
—Leilani ya tiene el certificado de aptitud de Claude en su poder, así que Vincent recibirá su pokémon inicial sin problemas.
—Genial, seguro que ese Gengar enano puede comportarse el tiempo suficiente para que Sycamore no se de cuenta al instante de que todo esto es una terrible farsa.
—¿Bromeas? —rio Franz—. Sycamore jamás revisa esas cosas por su cuenta, no hace varios años. Él simplemente sonríe amigablemente y le da palmaditas en la cabeza a los ingenuos que van buscando su primer pokémon.
—Pareces conocer mucho al respecto… ¿Cómo puedes estar tan seguro de todo eso? —arqueó la ceja Yukihiro. Franz sonrió.
—Porque soy de Kalos, ¿recuerdas? Aquí todo es apariencia, pero la gente sabe qué se esconde bajo el halo del encanto. Es solo que… Decidimos aceptar los engaños, siempre que sean más atractivos para nosotros que la realidad.
—Y tú solo quieres apagar las luces para que no se encandilen demasiado, ¿no es así?
—Puedes decirlo así —rio el kalés, dejando pasar a una pareja de ancianos que avanzaban lentamente por la vereda—. Pero no quisiera sumirlos en ningún tipo de oscuridad. Al contrario: quiero que vean lo que realmente son. Y que elijan por fin tener vidas honestas y dignas.
—Está bien, rubio —dijo Yukihiro, un tanto inquieto—. Entonces… ¿Qué vas a hacer con los dos iniciales luego de robártelos?
—No robaremos nada, Yukihiro —lo corrigió Franz—. Leilani y Vincent escogerán a los suyos como corresponde--
—Como correspondería si Vincent fuera Claude, claro. Sigue.
—Y con respecto al tercero…
—¡Detente ahí! —le apuntó con el dedo acusador—. ¡No lo digas, Franz! ¡Te lo advierto!
—… pensaba que tal vez tú serías un estupendo candidato.
—¡Agh! ¡Eres un maldito embustero, hijo de…!
—¡Está bien, está bien! —aceptó Franz, tapándole la boca a su amigo antes de que armara otro escándalo como los de Vincent—. Tal vez no seas estupendo, pero no podemos dejar que otro pokémon inocente pase de las manos manchadas de Sycamore a las de chicos ingenuos que no saben hacia dónde irán a parar sus vidas.
—Nadie sabe eso —gruñó el johtonés, amenazando con morderle la mano al rubio si seguía tapándole la boca—. ¿Crees que me importa un carajo lo que sea de las vidas de esos pokémon y esos chicos imbéciles con gorra? Por mí que se vayan lejos y no vuelvan. Cuanto más rápido dejen Lumiose, mejor, así no me los tengo que cruzar a cada rato.
—Mientras no hagamos nada para cambiar esto, seguirás viéndolos por doquier —aclaró Franz, apartándose finalmente con la mirada perdida más allá de Yukihiro—. ¿Dejarás acaso que ella caiga en la trampa también?
—¿A qué te re--?

De pie frente al laboratorio, una joven de largo cabello lavanda recogido en una coleta, con shorts de jean, camiseta azul oscura y chaqueta de cuero anaranjada apretaba los puños y afirmaba las piernas. Un bolso pequeño de correas largas colgaba detrás de su espalda, y de éste a su vez colgaban una serie de diversas pokébolas vacías que esperaba pronto poder llenar. Desde allí podía verse cómo le temblaban los labios por los nervios y la ansiedad que le producía ese momento, pues estaba a punto de convertirse por fin en una entrenadora pokémon.

—¿Bridgette? —balbuceó Yukihiro, pero la impresión de verla de nuevo le ahogó la voz en la garganta.

Un brazo lo rodeó instintivamente por el cuello cuando su cuerpo intentó correr hacia ella, y Franz se lo llevó al otro lado del edificio a tiempo para que la chica no consiguiera verlos. Ahora sí pudo notar la enorme fuerza del rubio, que apretaba su mano contra su boca para que no hiciera un solo ruido, mientras lo inmovilizaba cruzando el brazo libre delante de su pecho para acorralarlo contra la pared.

—No se te ocurra hacer nada estúpido justo ahora, Yukihiro —le dijo, borrando todo rastro de calma en su rostro, aunque pronunciando las palabras con su habitual mesura y suavidad—. Escúchame por una vez: ella ya tomó su decisión, ¿lo entiendes? No hay nada que puedas decirle ahora para que abandone sus sueños y vuelva a tus brazos. El mundo no funciona así. Y por eso mismo estamos aquí ahora, porque vamos a dar el primer golpe para que el mundo cambie de una buena vez. ¿Quieres hacer lo correcto por ella? —Aterrado, Yukihiro asintió como pudo mientras los labios se le entumecían contra los dientes por la presión que la mano de Franz ejercía sobre ellos—. Entonces sígueme, y la pondremos a salvo a mi manera.

Ni bien se anunciaron en la recepción, Leilani y Vincent fueron invitados al tercer piso del laboratorio, donde serían recibidos nada menos que por el profesor Sycamore en persona. La pelirrosa miraba hacia todas las direcciones buscando rastros de Franz o Yukihiro, pero la mano del niño se aferró a su muñeca y la arrastró raudamente hacia el interior del elevador. Ambos cruzaron miradas de plenitud al saber que por fin recibirían su primer pokémon.

El despacho de Sycamore era tan distinguido como Leilani había imaginado para un hombre como él: suelo alfombrado de terciopelo rojo, paredes con molduras en un tono azul noche adornado por sendas bibliotecas de madera oscura atiborradas de libros y enciclopedias, e incluso cuadros con marcos de estilo victoriano que confundían a sus ojos, pues no sabía si la auténtica obra de arte eran las pinturas o los marcos en sí mismos. Nada de ello cautivó la mirada de Vincent particularmente, que parecía más encandilado por la larga cabellera rosa de la chica. Afortunadamente para ella no tuvo tiempo de saltarle encima, pues el hombre al otro lado del escritorio se puso de pie con una sonrisa de oreja a oreja, acercándoseles con la mano tendida de modo afable.

—¡Miren a quiénes tenemos aquí! —celebró Sycamore, dándole un apretón de manos a la chica de Alola, para luego inclinarse en cortés reverencia y depositar un suave beso sobre su dorsal—. Nada menos que la señorita Leilani, es un placer conocerla.
—Mucho gusto, profesor —asintió ella, encantada con los típicos modales de la gente de Kalos. Vincent, por otro lado, se ocultó detrás de ella dedicándole una mirada inquisidora al adulto.
—Y tú debes ser Claude, ¿cierto? He leído grandes cosas sobre ti. La verdad es que hoy no te esperábamos por aquí, y tenía todo apartado para otro chico… ¡Pero, qué demonios, fue una grata sorpresa que tus padres te hayan concedido el permiso finalmente! No podemos desaprovechar la oportunidad —se agachó el alto y delgado hombre para mirar a los ojos a Vincent, que entornó los ojos ocultándose todavía más tras el vestido claro de la chica. Leilani rio incómodamente.
—Discúlpelo, es muy tímido —mintió ella con una culpa que le ardía en el estómago. Sycamore retiró la mano que el chico no había querido apretarle y le dedicó una afable sonrisa.
—No te preocupes por eso, Claude. No serás el primero ni el último en sentirse intimidado en este laboratorio —le guiñó un ojo el profesor—. Después de todo, hoy es un día muy importante para ti. La señorita Leilani fue muy amable en acompañarte, pero te garantizo que tienes una escolta de lujo si quieres aprender todo lo necesario allá afuera para ser un excelente entrenador como ella.
—Me halaga, profesor —asintió Leilani un tanto apenada. Vincent soltó algo así como un gruñido carroñero, revelándose finalmente desde atrás.
—Mi nombre es Claude, soy el mejor en mi clase y lo sé todo sobre los pokémon. ¡Quiero el mío ahora! —exigió, caprichoso, y Leilani casi se cae al suelo de la vergüenza. El profesor, en cambio, soltó una risa mientras se llevaba una mano a la frente y peinaba su desordenado cabello oscuro hacia atrás.
—Es una gran presentación, chico. Estoy seguro de que intimidarás a los líderes de gimnasio cuando les plantes desafío —asintió él, dándoles la espalda y dirigiéndose nuevamente a su escritorio. El cajón se abrió, y de su interior sacó cierto aparato que encendió los ojos de Leilani—. Esto es tuyo, funcionando de maravilla. Tranquila: no sufrió ninguna pérdida de datos.
—¡Muchísimas gracias, profesor Sycamore! —exclamó emocionada, saltando con su RotomDex en mano y dándole besitos a la pantalla. Sycamore no le sacó los ojos de encima.
—Por favor, no podía permitir que un objeto tan valioso como ese se perdiera para siempre —respondió él, encogiéndose de hombros—. Después de todo, es una de las obras maestras de Kukui, y no solo eso, sino que además contiene información muy valiosa que gracias a ti ha sido almacenada.
—Bueno, solo es el registro de Alola, así que me falta conocer a muchas especies aquí —admitió Leilani con modestia, ignorando a qué se refería verdaderamente el profesor. Sycamore, complacido con su inocencia y determinación, sacudió una mano en el aire chasqueando los dedos y encendiendo con el sonido una máquina junto al escritorio.

El dispositivo circular hizo un ruido mecánico y se oyó algo así como una aspiradora a través de tres tubos que la conectaban al otro lado de la habitación, detrás de una puerta cerrada con llave con un letrero que advertía el acceso restringido. Tres orificios en el interior de la máquina se abrieron, y tras algo de vapor expulsado en su interior emergieron tres perfectas esferas de reluciente carcasa roja lustrada para la ocasión. Las pokébolas de los iniciales de Kalos aparecían ante ellos, y Leilani se apresuró a pellizcar a Vincent en la nuca antes de que el chico pudiera preguntar qué rayos eran esas cosas, pues seguramente no tendría ni idea.

—Normalmente recito unas palabras introductorias para los entrenadores novatos que recién den sus primeros pasos en el Mundo Pokémon, pero estoy convencido de que ambos exceden y por mucho el estatus de “novatos”, incluso cuando Claude recién vaya a emprender ahora su anhelado viaje. De hecho, por las respuestas en sus exámenes es muy probable que algún día pueda ocupar mi lugar aquí… ¡Si es que le interesa, claro está! —bromeó Sycamore ni bien vio cómo el rostro de Vincent hacía una mueca de disgusto al imaginarse encerrado en una oficina tan aburrida como esa—. Así que… Claude, Leilani, les pido por favor que escojan con cuidado a su compañero pokémon —dijo Sycamore, ahorrándose el preámbulo y las fanfarrias.
—Ve primero, anda —lo animó Leilani, dándole una palmadita en la espalda—. Yo ya pasé por esto en mi región, así que puedes escoger al que más te guste.
—Yo los veo iguales a los tres —murmuró el niño, asomándose por encima de la máquina que contenía las pokébolas—. Se ven muy aburridos para ser pokémon, ¿no irán a explotar?
—¡Jajajaja! —rio Leilani exageradamente antes de que el chico pudiera continuar. Sycamore parpadeó un par de veces, intrigado—. ¡Qué buena broma! Claro que habría sido divertido que nos ofrecieran un Voltorb para iniciar nuestra aventura por aquí, ¿no le parece, profesor?
—Es cierto, pero un Voltorb sería difícil de manejar para un principiante —concedió Sycamore, guiñándoles un ojo de complicidad. Vincent arqueó más la ceja.
—No trates de anticiparte a mi elección, Claude —le dijo Leilani desde atrás, casi en un susurro amenazante—. Ya sabes que no puedo permitirme perder contra ti en la primera batalla, así que escogeré al que sea más fuerte contra el tuyo.
—El más fuerte… El más fuerte… —repitió Vincent, pasando su dedo índice por encima de las tres pokébolas. Delante de ellas había pequeñas inscripciones con los nombres de las especies que contenían: Chespin, Fennekin y Froakie. Tras debatírselo un momento, terminó señalando la pokébola de la izquierda—. ¡Tú eres el más fuerte! —Proclamó, levantándola en el aire con decisión, y se giró dispuesto a arrojársela a Leilani sobre la cabeza. Estaba convencido de que, haciendo la fuerza suficiente, su esfera conseguiría dejarle un chichón bien grande a cualquiera que le hiciera frente. Leilani se cubrió el rostro con las manos y retrocedió varios pasos.
—¡No! ¡No podemos tener un combate aquí mismo!
—Vaya, así que Chespin, ¿eh? —sonrió Sycamore, aunque algo en su mirada parecía más apagado que antes—. «Curiosa elección para un genio, Claude. Pero imagino que guardas algún truco bajo la manga si decidiste escoger al más inútil de los iniciales. Así es, de seguro eres de esos sabelotodo pretenciosos que creen poder desactivar una bomba con un clip» Es una excelente decisión. ¡Estoy seguro de que tú y Chespin se llevarán muy bien!
—Muy bien, mi turno —anunció Leilani mientras bajaba la mano de Vincent para que deje de apuntarle a la cara con el objeto.
—¡Luchemos, luchemos! —exclamó Vincent, dibujando círculos al girar su brazo rápidamente.
—Lo haremos fuera del edificio, ahora déjame pensar —lo regañó ella, sacándole la lengua—. «Muy bien, así que quedan Fennekin, de tipo fuego, y Froakie, de tipo agua. Lo cierto es que Greninja es un pokémon sublime, en especial si uso con él el parche habilidad que obtuve en Estadio Royale; pero Delphox, por otro lado, es mucho más versátil ofensiva y defensivamente, y no tan predecible en batalla…»
—Me duermo —refunfuñó Vincent, y Leilani suspiró. Finalmente, posó su dedo sobre la pokébola del medio.
—Muy bien, me quedaré con Fennekin —resolvió finalmente, girándose hacia el niño—. Te dije que escogería al más fuerte contra Chespin, ¿no?
—¡Estupendo! —celebró Sycamore, sacando del bolsillo de su bata de laboratorio un pequeño dispositivo rojo que se expandía de abajo hacia arriba formando una especie de pantalla holográfica azulada en el centro—. Leilani, ya me tomé la molestia de incorporar la información de la Pokédex de Kalos en tu RotomDex. Claude, a ti te hago entrega ahora mismo de tu Pokédex, ¡estoy seguro de que recabarás información muy valiosa para mí! Puedes realizar las anotaciones que desees en las entradas de las distintas especies que te cruces en el camino.
—¿Puedo jugar videojuegos en esta cosa? —preguntó Vincent con gesto aburrido, mirando la Pokédex por adelante y por atrás, y viendo la figura distorsionada de Leilani llevándose una mano a la cara al otro lado de la pantalla cristalina.
—¡Me muero por tener una batalla contigo ahora mismo! —chilló ella dando vueltas por la oficina y cazándolo por el brazo—. ¡Muchas gracias por todo, profesor! ¡Lo tendremos al tanto de nuestro progreso!
—Eso espero, y buena suerte a los dos —suspiró Sycamore, viendo cómo los entrenadores desaparecían detrás de unos estantes para abordar el elevador—. Te estaré esperando cuando quieras regresar, Leilani…

Sintiéndose de nuevo solo en su despacho, Sycamore se giró y le arrojó una violenta patada a un papelero a los pies del escritorio, mandándolo a volar por los aires hasta estrellarse contra un cuadro, que se cayó y quebró el vidrio protector. Histérico, el profesor se sacó la profesional bata blanca y la arrojó hecha un bollo sobre un sillón de un solo cuerpo, desplazándose nerviosamente sobre su oficina mientras se llevaba los dedos a la boca y se daba golpecitos rápidos en los labios.

—Ese mocoso, ese estúpido mocoso… —repetía insistentemente, en voz cada vez más alta, mientras dos pares de oídos lo escuchaban todo con los ojos bien abiertos del otro lado de la recámara—. ¡Siempre tiene que haber algún imbécil a su lado, ¿no es así?! No pueden hacer nada por ustedes mismas, ¡nada! ¡Niños imbéciles, garrapatas adherentes, repulsivas…! ¡¡Y todo por un Chespin de mierda!!

Una pequeña ventana pasaba casi desapercibida entre el grupo de cuadros en la pared que enfrentaba el despacho personal del profesor Sycamore. También con un marco de bordes dorados y vistosos relieves y molduras, su vidro apenas levantado para que pueda pasar algo de aire revelaba normalmente el paisaje de la gran ciudad adornada por las hojas de los árboles que crecían junto al laboratorio, pero ahora además se añadían las siluetas de dos cabezas asomando desde sus ramas, agazapadas entre el follaje.

—Te lo dije —le dijo Franz a Yuu con una sonrisa intrépida. El chico de Johto no podía disimular la sorpresa estampada en su rostro como un puñetazo seco de Hitmonchan, y su boca entreabierta dejaba escapar un agudo chillido que, afortunadamente para ellos, Sycamore jamás podría escuchar en medio de su propia pataleta.
—Este tipo es… ¿Patético?
—Ojalá fuera solo eso —suspiró el rubio—. Es un depredador, Yukihiro. Es tan peligroso como el peor de los Hypno, y no necesita de ningún objeto ni poder telequinético para llevarse a las que quiera con él. ¿No me crees? Fíjate bien en esa puerta del costado, la que está celosamente cerrada con llave. ¿Qué crees que guarde ahí?
—Imaginaba que un depósito de pokébolas con pokémon iniciales, ¿no? —observó Yuu entornando mucho la mirada, pues su pésima visión le impedía decodificar el letrero en la puerta—. ¡Espera! ¿Dices que ahí esconde los cuerpos de sus víctimas?
—¡No es un asesino, Yuu! —exclamó Franz, muy divertido por la truculenta ocurrencia de su amigo—. Y sí, efectivamente es el depósito, pero no es por eso que cierra con llave esa puerta. ¿Sabes qué más tiene ahí dentro, aparte de estanterías repletas de pokébolas clasificadas y ordenadas por especie?
—No sé si quiera saberlo.
—Una cama.
—Una… ¿Qué? ¿Por qué?
—Sabes lo que se hace en las camas, ¿no?
—Sé lo que yo hago en una cama —murmuró Yukihiro, deseando poder dormir profundamente sobre una—, e intuyo lo que tú harás en otra con viejas influyentes que puedan conseguirte lo que te interese obtener. Pero… No, espera, no puedes insinuar algo así tampoco. El tipo es un asco, pero… ¡Vamos! Vienen niñas de diez o doce años todos los días a recibir su pokémon inicial. No puedes pretender que crea que--
—No solo vienen niños aquí, idiota —gruñó Franz, desviando nuevamente su aguda mirada al profesor en su despacho, que se desplomaba sobre su silla con rueditas y marcaba el interno de su secretaria, gritándole que no permita pasar de nuevo a más de un aspirante por vez.
—¡El aire está viciado, estos chicos tosen y estornudan por todos lados, y sabes que es muy peligroso para mi salud y la de los pokémon que aquí guardo para ellos! ¡Solo entrarán de a uno y ordenados, no más grupos de dos ni de tres!
—Entendido, profesor, discúlpeme —titubeaba la joven administrativa al otro lado del comunicador—. ¿Quiere que haga pasar al próximo aspirante?
—¡¿Otro más?! —gritó Sycamore, para luego calmarse súbitamente antes de revelar demasiado de su histérica personalidad a su empleada. Después de todo, ella apenas había sido contratada hacía un par de semanas—. Dime su nombre, querida.
—Bridgette, profesor. Tenía una cita para las seis, pero dice que estaba muy nerviosa para pasar, así que se retrasó un poco. Puedo reprogramarla de inmediato, si lo desea.
—¿Bridgette? —murmuró el hombre mientras revisaba los archivos desperdigados sobre su escritorio. Una sonrisa se formó en sus labios, lo suficientemente ancha y lo suficientemente libidinosa como para que Yukihiro pudiera notarla con claridad al otro lado de la ventana—. No será necesario, dile que suba de inmediato.

El chico de Johto hizo un amague por saltar al interior de la oficina, pero Franz lo detuvo por los hombros y lo devolvió a la rama del árbol donde habían trepado para que no cometiera una locura sin pensarlo bien antes.

—¡Yukihiro, tienes que controlarte! —le espetó Franz—. Esta es mi oportunidad para que veas con tus propios ojos todo lo que intenté decirte desde la otra noche en tu departamento. ¡Esta región está podrida desde sus cimientos, Yukihiro! Y tienes que ver la realidad para entender por qué debemos hacer lo que vamos a hacer.
—No necesito ver más —le gruñó Yuu a su amigo, sacándoselo de encima con un arranque de fuerzas que superaron y por mucho a las del propio Franz—. ¡No voy a dejar que ese imbécil le ponga un dedo encima a Bridgette!
—Si no te detienes ahora, Pikachu te paralizará.

Yuu se quedó paralizado solo con escuchar esa posibilidad. Tan reales eran las palabras de Franz que sus ojos instintivamente se deslizaron hacia arriba hasta encontrarse con la cola zigzagueante del roedor eléctrico asomando por encima del alféizar de la ventana. Miró a los ojos al rubio, y entendió que se había vuelto un rehén suyo desde ese preciso instante. ¿Acaso eso importaba, cuando escuchaba el elevador ascendiendo desde la planta baja del edificio hasta detenerse con un alegre tintineo en el despacho de ese funesto profesor?

—No, Yukihiro, no solté a Pikachu para amenazarte —suspiró Franz, sabiendo que tenía los segundos contados—. Como te dije, es parte fundamental de mi plan, pues él se encargará de apagar las luces cuando ya no puedas soportar lo que ven tus ojos.
—Ya no puedo soportarlo. No puedo verla ahí dentro.
—¡No podremos hacer nada si ella toma esa pokébola!
—¡Entonces apaga ya la maldita luz!
—¡Pikachu! —llamó Franz a su pokémon, que le devolvió una alegre sonrisita—. Ya sabes qué hacer.
—¡Chu!

Con una velocidad de vértigo, Pikachu desapareció hasta dejar chispas en su lugar, volviéndose un manchón amarillento que cruzó como relámpago el edificio cuesta abajo mientras daba un rodeo hasta el patio trasero, donde se ubicaba el generador eléctrico y la fuente de energía principal para todo el laboratorio. Atravesando con un envite la trampilla que conducía a la sala de cables subterránea, al pokémon de Franz le bastó con un certero chispazo para generar un corte total en las instalaciones, sumiendo al edificio en penumbras.

—Ahora, Yuu —la susurró Franz, estirando el brazo y subiendo la ventana completamente—. Tienes que entrar y salir, Bridgette debe haber quedado encerrada en el elevador.
—¡S-sí! —asintió el johtonés muerto de nervios, impulsándose instintivamente con los pies desde la rama del árbol.

Pasó a través de la ventana sintiendo como si cruzara un portal a una dimensión desconocida y ajena para él. La oficina de Sycamore era mucho más fría que el exterior, tal vez por haber estado encendido el sistema de aire acondicionado antes del corte inesperado. Sintió que chocó con un par de piernas, tumbando a alguien en el suelo. Si ya veía mal sin los anteojos, era prácticamente imposible que pudiera orientarse adecuadamente en un espacio tan cerrado como ese, pero ignoró el brazo de la persona derribada estirándose para agarrarlo por el tobillo y saltó sobre él avanzando hasta la máquina que portaba la última pokébola del profesor. Bridgette no caería en su telaraña. No llegaría nunca a estrecharle la mano fina, delicada y potencialmente pegajosa de ese asqueroso profesor. Él ni siquiera podría darse el gusto de verla a los ojos en medio de la oscuridad. A decir verdad, el plan de Franz había sido perfecto para ponerla a salvo de una situación así, y su corazón palpitante le hizo sentir una emoción que jamás había experimentado mientras le daba un puñetazo a la cúpula de cristal que protegía las pokébolas y sacaba de su interior la pequeña esfera.

—¡¿Qué es eso?! —gritó Sycamore—. ¡¿Quién anda ahí?! ¡Bridgette, ¿eres tú?!
—N-no, profesor… Algo entró y chocó conmigo, pero estoy bien. ¡Tenga cuidado, por favor!
—¡Quédate donde estás! —le advirtió al aire el profesor, como si sus palabras sirvieran tanto para ella como para el propio intruso.

Se detuvo justo frente a la figura que se acababa de reincorporar delante de la ventana, justo mientras Franz ocultaba su cabeza del otro lado para no ser detectado, pues su rubia cabellera podía destacar bastante en medio de las sombras. Su corazón cada vez se aceleraba más, y el sonido de sus latidos era tan audible como los nerviosos balbuceos de la chica que se paraba frente a él con los brazos extendidos para impedirle escapar.

—No des un paso más, ladrón —dijo ella con sorprendente convicción, incluso cuando Yuu sabía perfectamente que sus piernas deberían estar temblando mientras lo trataba de intimidar. ¿Cómo mierda había pasado todo esto? ¡Se suponía que ella debía estar atrapada, a salvo, dentro de ese maldito elevador!
—¡Suelta esa pokébola! —ordenó Sycamore, abriendo atolondradamente los cajones de su escritorio mientras parecía revolver desesperadamente su interior—. ¡Te lo advierto, no busques problemas aquí! ¡Y no te atrevas a lastimar a la chica!
—«Hipócrita, hijo de puta…» —maldijo Yukihiro en su mente a Sycamore, sabiendo que no podía decir una sola palabra si no quería ser reconocido por Bridgette. ¿Cómo hacían todos esos superhéroes de las películas para no ser reconocidos cuando hablaban? Si intentaba forzar su voz para hacerla sonar más grave, posiblemente se ahogaría o soltaría un agudo y ridículo chillido que embarraría todavía más la situación.
—¡Bridgette! ¡¿Puedes escucharme?! —dijo Sycamore ocultando un tintineo de llaves con su voz—. ¡Cuando yo te lo diga, te moverás hacia la izquierda!
—¿E-está seguro, profesor? —balbuceó ella, con la adrenalina a flor de piel. Yukihiro solo podía quedarse quieto entre los dos, muerto de impotencia, sin saber qué mierda esperaba su amigo para sacarlos de ahí de una vez.
—¡Quédate tranquila y todo saldrá bien! —insistió Sycamore—. ¡Vi lo buena que eres en actividad física, así que estoy seguro de que te moverás más rápido que este ladrón de pacotilla!
—¡De acuerdo, profesor Sycamore!
—«No le hagas caso, Bri, por favor, no lo hagas…»
—¡Uno…! ¡Dos…! ¡Ahora!

El ruido de una puerta abriéndose violentamente encendió todas las alarmas de Yukihiro, que se arrojó instintivamente hacia la derecha para bloquear lo que sea que intentase hacer Sycamore con Bridgette. Ella, sin embargo, había intuido la auténtica intención del profesor para disuadirlo, corriéndose hacia su derecha para que el camino quede descubierto, y apoyando su espalda contra la pared lejos de Yuu. El profesor le arrojó algo que brilló un segundo en el aire, reflejando la tenue luz del atardecer que pasaba a través de la ventana ya desobstruida. Bridgette estiró las dos manos en el aire, y atrapó a ciegas y con envidiable agilidad lo que él le había arrojado: nada menos que una reluciente pokébola sacada del depósito privado de su oficina.

—¡Es nuestra oportunidad, Bridgette! —la animó Sycamore con una sonrisa de oreja a oreja, pero un puñetazo voló por el aire frente a su rostro y se hundió en esa repulsiva sonrisa de galante que tanto disfrutaba presumir.
—«¡Ni siquiera intentes ganártela con eso, maldito! ¡Ella no puede verte ahora!» —rugió Yukihiro con todas sus fuerzas sin poder abrir la boca, y su derechazo mandó a volar al delgado profesor sobre su escritorio, rodando del otro lado como si estuviera hecho de papel. Un estallido sonó a sus espaldas, y el agudo chillido de una criatura encendió todas sus alarmas, mientras la propia llama en la punta de su cola revelaba su aspecto en la oscuridad.
—¡Eres un Charmander! —exclamó Bridgette con emoción, y las piernas que temblaban de horror lo hicieron ahora por la excitación de descubrir quién era su nuevo compañero de aventuras. Pero no era momento de alegrarse, pues todavía quedaba algo importante por hacer—. ¡¡Charmander, ataca al ladrón con Ascuas!!
—¡Char! —exclamó el inicial, abriendo sus fauces y exhalando una bola de fuego que rozó una oreja de Yuu, quien pudo esquivarla por muy poco y se mordió la lengua para ahogar un grito de dolor por la quemadura.

Yukihiro se arrojó contra una estantería, y un montón de libros cayeron desparramados por el suelo, pero él se mantuvo en pie. Charmander volvió a cargar otra bola de fuego de pequeño tamaño delante de sus colmillos blancos, pero la voz de la chica lo detuvo justo a tiempo.

—¡Espera, Charmander, por favor! —le pidió, quebrada y atónita—. ¿Yu…? ¿Yukihiro?

Pudo sentir cómo los labios de la chica temblaban sin control al pronunciar su nombre. Incluso en la oscuridad, no podía escaparse de la luz producida por el fuego delator de ese Charmander. Apenas fue un segundo, pero le alcanzó a Bridgette para distinguir el mechón de cabello teñido y las facciones de su rostro, más propias de Johto que de Kalos.

—¿Qué estás haciendo, Yuki?
—«Tengo que guardar silencio. Puede haberse confundido, pudo haberme imaginado. Yo no estoy aquí…»
—¿Por qué intentas robarte a ese pokémon? ¡Contéstame, Yuki!
—«Ignórala, idiota. Vamos, no lo hagas, no te atrevas a darle el gusto…»
—¡Bridgette, mucho cuidado! ¡Es violento y peligroso! —le advirtió Sycamore, mientras la sangre chorreaba desde su nariz hasta su boca, ahogando sus palabras.
—Eres tú, ¿verdad? —insistió Bridgette, con las pupilas encogidas de la impresión dentro de sus ojos, y las lágrimas escurriéndosele entre los párpados mientras Charmander la veía con curiosidad, meciendo suavemente su larga cola como una antorcha en la oscuridad, sin que el fuego consiguiera acercarse lo suficiente a él para revelar nuevamente su rostro—. Esto… Esto eres tú realmente. Siempre fuiste así, ¿no es cierto? Pero yo no pude verlo con mis propios ojos hasta ahora. Maldición, ni siquiera podría verlo con mis ojos si fuera por ti, Yuki. Eres un cobarde, eres de lo peor… Y yo fui tan ciega… ¡Pero ya no volveré a dejarme cegar por mis sentimientos, nunca más!
—¡Ya basta! —soltó él finalmente, extendiendo un brazo delante de su rostro mientras le apuntaba a ella con la pokébola que había robado. Sus nudillos todavía sangraban luego de haber roto el vidrio que la resguardaba—. Te lo pediré una sola vez más…

Tal vez se arrepentiría por lo que iba a decir, pero su cerebro parecía haber abandonado su cuerpo un tiempo atrás, tal vez guiado por su propia alma. Ya nada de eso le quedaba.

No vuelvas a llamarme “Yuki”.

Fue como si sus palabras lo hubieran invocado, porque un rayo de luz cruzó el despacho de Sycamore tan rápido como una ráfaga de viento, y tan intenso que, en lugar de revelar, solo cegó a las tres personas en el interior. Girándose sobre los talones de las patas traseras, el Pikachu de Franz le arrojó un fortísimo coletazo al Charmander de bajo nivel, mandándolo a volar sobre Bridgette y derribándolos a ambos a los pies de la ventana. Antes de poder reaccionar, la mano firme de Franz se extendió entre las sombras hacia él, jalándolo por el cuello de la camiseta hasta sacarlo de ahí.

—La energía volverá en cualquier momento, ya activaron el resto de generadores —le advirtió mientras se agazapaban fuera de la ventana—. ¿Tienes la pokébola? Entonces, nos vamos.
—Espera, Franz--
—¡Yuu, no hay tiempo! ¡Ya perdimos demasiado!

La luz en el interior se encendió, justo cuando el rubio saltó ágilmente desde la rama del árbol, deslizándose por el tronco para impulsarse nuevamente hasta tierra firme. Pikachu brincó sobre su hombro, y Franz se volvió una última vez hacia su amigo antes de salir corriendo lejos del laboratorio.

—¡Yuu! ¡¿Qué esperas?!

Sycamore pateó algunos libros, tambaleándose, e hizo el amague de acercarse a la ventana para ver qué había sucedido, pero se detuvo al ver los cuerpos inconscientes de la chica y el pokémon derribados en el suelo. Cuando corrió hacia ella, intentando ponerse de rodillas a su lado, algo se interpuso nuevamente entre los dos: un brazo emergiendo desde el exterior a través de la ventana abierta, apretando su cuello mientras el rostro furibundo de Yukihiro asomaba dentro del recinto iluminado plenamente.

—Si te atreves a ponerle un dedo encima, voy a matarte —le advirtió apretando mucho los dientes, con las cejas crispadas y los ojos desencajados intentando focalizarse sobre los del pálido profesor—. Te haré mierda, Sycamore. A ti y a todo tu maldito laboratorio. ¡¿Me entend--?!

Crack.

La rama sobre la que se paraba se quebró finalmente, arrojándolo en un caída libre de casi diez metros de altura. Tan rápido como había aparecido ante los ojos incrédulos de Sycamore, Yukihiro había desaparecido en un barrido hacia abajo que lo puso a salvo de ser identificado totalmente. Todo lo que el profesor pudo notar con claridad fue ese cabello oscuro y rosado, revuelto sobre su frente, y sus endiablados ojos rasgados.

Ignorando el impulso de asomarse por la ventana para dar con el cuerpo del delincuente, Sycamore decidió agacharse junto a Bridgette, que tosía ahogada por la pérdida de aire debido al violento impacto de su Charmander contra ella. Asimismo, en su brazo había quedado una marca negra por la quemadura provocada por el roce con las flamas en la cola del pokémon. Sin embargo, fue la salamandra bípeda la que se llevó la peor parte, quedando fuera de combate tras un solo golpe recibido. Ese tal “Yuki” debía ser muy fuerte para conseguir algo así, incluso cuando el pokémon estuviera a muy bajo nivel. O tal vez contaba con un pokémon de apoyo lo suficientemente fuerte para salirse con la suya… Y dejar sin energía eléctrica todo el edificio.


Fuera del laboratorio, y momentos antes del apagón, Leila y Vincent se enfrentaban sobre el ancho y largo Bulevar Sur ante las divertidas miradas de los transeúntes que paseaban por allí. La Fennekin de la pelirrosa parecía estar complicándole las cosas al Chespin de Vincent, pese a que Leilani hacía todo lo posible por contener a su fénec para que no expulsase un fuego que sería crítico contra el pequeño erizo.

—¡¡Deja en paz a mi Chespin, estúpida hermana mayor!! —gritaba Vincent, rabioso, preocupado más por darle órdenes a su oponente que por comandar ataques para el desorientado Chespin, que no paraba de voltearse a verlo sin comprender qué demonios debía hacer.
—¡Pero si tú quisiste una batalla! —replicaba Leilani con impotencia—. ¡Fennekin, no abras la boca todavía! ¡Continúa con Látigo!

La inicial de fuego se giró con hastío y meció de un lado al otro su abultada cola para despistar al de planta, justo cuando una sombra cruzó los aires y aterrizó entre los dos, encorvada y amenazante. Los pequeños pokémon soltaron un chillido de espanto y corrieron rápidamente entre las piernas de sus entrenadores, pero Vincent pegó otro salto y se agazapó en el suelo detrás del propio Chespin, que se refugió bajo la capucha verde que cubría su cabeza, erizando las espinas como rudimentario método de defensa.

Poco podrían hacer ante la bestia que se alzaba entre los dos, en medio de la avenida, alarmando a las personas que hasta se habían dispuesto a filmar en sus teléfonos el enfrentamiento. Era más negra que una sombra, y tan aterradora que un grupo de Skiddo guiados por un Gogoat salieron corriendo ahuyentados por si endiablada figura. Sus colmillos ganchudos se curvaban entre fauces que gruñían, y un par de cuernos se doblaban sobre su cabeza canina. Una especie de calavera se formaba entre su pecho y su garganta, dándole el toque final a esa criatura del infierno.

—¿Qué creen que hacen? —dijo una voz calmada que se abrió paso entre la multitud, acercándose hasta el Houndoom que había obligado a Leilani a inflar una nueva pokébola junto a sus caderas, lista para soltar un oponente digno para él.

Junto al Houndoom, un muchacho con camiseta azul desteñida y pantalones negros posaba una mano sobre el lomo con huesos grises que sobresalían del can. Tenía la mirada apagada, pero había algo hostil en ella al dirigirse hacia Vincent, y sus ojos de un azul sombrío asomaban entre los mechones de cabello que caía como lluvia sobre su rostro inexpresivo. El perro de fuego y mal le gruñía a Leilani con una sonrisa desafiante retorciéndose en su hocico anaranjado.

—Me acaban de informar en el laboratorio que no recibirán más entrenadores por hoy —comentó al aire, arrastrando las palabras—. Supongo que ya no hay más pokémon iniciales… Lo cual es raro, teniendo en cuenta que había una cita apartada hoy para mí y otras dos chicas. Imagino que tú eres una de ellas —Añadió, mirando a Leilani por encima de su hombro, antes de retornar su mirada cadavérica al espantado Vincent, que jamás había visto un pokémon tan aterrador como ese, ni conocido a un ser humano más peligroso que él mismo—, y sé que la otra es la nerviosita que no para de balbucear en la entrada. Entonces, mocoso… ¿quién eres tú y qué haces con ese Chespin?
—No me parece que tú seas muy novato —lo cortó Leilani de golpe, respondiendo en lugar del niño al borde de las lágrimas y avanzando con la frente en alto hacia el desconocido—. ¿Puedes esperar a mañana, o estás muy ansioso por reemplazar a ese Houndoom entrenado por un inocente Chespin de nivel cinco?
—Mi interés no es de tu incumbencia —respondió el muchacho con un hilo de voz. Apenas movía un músculo incluso cuando la chica se acercaba desafiante con una pokébola inflada en la mano.
—¿Y sí lo es de la tuya el nombre de un niño inocente?
—No le veo nada inocente a esa criatura. Y créeme, estoy acostumbrado a tratar con Houndoom; sé reconocer la maldad cuando la veo.
—Pues vete mirando en un espejo, y vuelve por donde viniste con tu pokémon. No buscamos problemas aquí, pero te aseguro que puedes encontrarte con uno grande si insistes.
—¡¡Ya mátalo, Leilani!! —chilló Vincent, dándole puñetazos al suelo mientras su Chespin lo imitaba enérgicamente.
—¡Cállate, Vincent! —le rugió ella, para quedar en blanco inmediatamente después—. «Maldición… ¿Justo ahora ibas a dejar de llamarme “Estúpida”?»


Bridgette entornó los ojos tras escuchar su cálido susurro al oído, pero la fuerte luz la encandiló y las manos acariciando sus hombros aflojaron sus párpados nuevamente. Creyó sentir la voz de Yukihiro, reconfortándola y pidiéndole perdón mientras sus brazos la envolvían. Luego, hundirse en la delicadeza de sus labios que se reconciliaban tras la confusión. Todo había pasado ya. Todo podía arreglarse si lo conversaba; él todavía se preocupaba por ella. Quizás intentaba llamar su atención. Tal vez imaginaba que con esa actitud repentina de chico malo podría volver a atraerla. Pero descubrió que solo tenía que ser suave una vez más para derretir su corazón. Quiso esbozar una sonrisa al recibir ese beso tan anhelado, pero la presión que Yukihiro hizo sobre ella se lo impidió. Sintió la fría y dura pared contra su espalda. Sintió las manos que dejaban la caricia y pasaban al apriete, como si fuera necesario inmovilizar a alguien que estaba inconsciente. Abrió sus ojos finalmente al sentir una incipiente barba rozándole la piel. Yukihiro no tenía ni la sombra de una barba.

—¿Profesor? —dijo cuando el hombre se apartó unos centímetros de su rostro.
—¡Bridgette! —se sobresaltó el sujeto, alejándose sobre sus rodillas—. ¡Qué alivio ver que te despertaste! Quedaste inconsciente, ese maldito--
—¿Qué estaba haciendo? —inquirió la chica, mirando instintivamente el resto de su cuerpo para asegurarse de que todavía estaba en una pieza. Su estómago le dolía, pero debía ser por el fuerte golpe recibido, y tenía un raspón en la rodilla por la caída, además de una leve quemadura en su brazo diestro—. ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?
—Apenas unos minutos —le sonrió el profesor, poniéndose de pie y estirando una mano hacia ella—. Tu Charmander es todo un héroe, pero necesita descansar en su pokébola y que lo lleves al Centro Pokémon.
—Mi… Charmander… —repitió la chica, todavía muy confundida. ¿Acaso le había respondido él su primera pregunta? Se arrepintió inmediatamente de haber formulado la segunda, dándole la oportunidad de cambiar el tema rápidamente. Tal vez por ello se resistía a tomar la mano de Sycamore, pero las dudas hacían efervescencia en su cabeza—. ¿Qué pasó?
—Ah, querida, ¡fue algo terrible! Pero ya no te preocupes por eso, tienes que descansar y reponer energías. Puedo llevarte al Centro Pokémon más cercano para que se ocupen de tu Charmander, y conseguirte una habitación. Y ni pienses en los gastos, ¡ya eres toda una entrenad--!
—¡Por favor, deje de intentar endulzar mis oídos con toda esa perorata! —pidió ella finalmente, poniéndose de pie con la espalda pegada a la pared. Al sentir el vidrio contra su cuerpo, se giró inmediatamente y asomó la cabeza fuera de la ventana, pero no había rastro de nadie en el jardín, aparte de una rama partida en la hierba y algunas hojas desperdigadas alrededor—. Necesito irme. ¿Le molesta si uso las escaleras?
—Recibiste un golpe muy duro, Bridgette; es peligroso que vayas sola —la detuvo Sycamore, tomándola intempestivamente por la muñeca, pero la joven sacudió violentamente el brazo y se lo sacó de encima de un tirón.
—¡No me toque!

Un portazo fuera de la oficina en dirección a la salida de emergencias por escalera fue lo último que escuchó Sycamore. El hombre, todavía atónito por lo sucedido, caminó lentamente hacia la puerta entreabierta del depósito, y la empujó con la punta del zapato espiando su interior. En la repisa más cercana, hileras de pokébolas marcadas con los nombres de especies como Bulbasaur y Squirtle reposaban en penumbras. Al otro lado de la sala, una cama de dos plazas, impoluta y con sábanas nuevas, aguardaba paciente por ocupantes. El musical tintineo del elevador abriéndose a sus espaldas lo hizo voltear con vaga ilusión: se trataba de su secretaria.

—Profesor, ¿se encuentra todo bien? Los del departamento de química escucharon un griterío durante el apagón.

Aparentemente, los libros desparramados en la alfombra, la máquina con cristal roto, el papelero derribado y la pared chamuscada eran una fotografía común de la oficina de Sycamore. Y eso que sus ojos no alcanzaron a ver el cuadro destrozado al otro lado de su escritorio. Sycamore le dedicó una espléndida sonrisa antes de borrarla súbitamente de su faz.

—¿Ubicas la agencia de detectives cerca de la Plaza Roja? —fue lo primero que se le ocurrió pedirle, mientras barajaba una serie de teléfonos alternativos en su cabeza—. Necesito que los llames de inmediato, y ni se te ocurra hablar con la policía, ¿queda claro?
—Por supuesto profesor, enseguida me comunico.
—Cindy, una cosa más —la detuvo antes de regresar sobre sus pasos. La chica se mordía la lengua para evitar hacerle más preguntas al respecto—: Pídeles a Sina y Dexio que se den prisa; se nos terminaron los Charmander.
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#19
Primeramente debo decir que este es el capítulo más distinto de los que has hecho (bueno, aquí ya te has dejado de introducciones de los OC, así que desde allí ya es diferente). La actitud idiota y berrinchuda de Vincent me hizo reír. Ese monstruo en miniatura sí que se luce para poner la cómica cuando da sus primeros pasos como entrenador. Menos mal que, como ya lo había pronosticado, Leilani es quien se está encargando de guiarlo por el camino del bien, al menos en la medida de sus posibilidades. Sólo necesita de una paciencia de nivel Arceus para lograrlo.

Otra cosa que me hizo reír fue lo de Franz. Sigo creyendo que es un desgraciado del tipo Light Yagami, pero su frase quedó para la posteridad:
Cita:—Sabes lo que se hace en las camas, ¿no?
Yukihiro, pobrecito, quedó como un nene que apenas recibe sus primeras clases de educación sexual xD.

Pero si hay algo que verdaderamente me impactó, ha sido el propio Yuki (que se encabrone conmigo ¡Yuki, Yuki, Yuki, Yuki!). Por primera vez hace algo verdaderamente por interés del bien de alguien más, y aunque lo que hizo visualmente no le ayuda en absoluto a arreglar su asunto con Bridgette, ahora sí que demuestra que en el fondo le importa. Nada le costaba mostrar un poquito de ese interés cuando estaban en las buenas...

Y finalmente, Wikstrom es bastante psicópata ¿De verdad se creía que le hacía un favor a los Charizard asesinándolos después de que los asistentes de Sycamore saquearan su nido? No sé si es que ya era así desde antes o la ausencia de la campeona lo está estresando demasiado, pero lo que hizo es maldad pura. Si hay más personas como él dentro de la liga, y de paso sumando al pervertido de Sycamore, pues no sería de extrañar que Serena se quisiera ir a la mierda después de desbancar a Diantha. Habría que ver si la propia Diantha era consciente de esto o qué, aunque supongo que será en su debido momento, ¿no?
nadaoriginal: La historia de un escritor de fanfics que te liga todo lo que se mueve mientras se burla
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Responder
#20
La verdad es que no iba a leerlo y comentarlo hasta dentro de unos días, pero es lo que hace conmigo la falta de inspiración... así que vamos a ello owo

Veo que me equivoqué y llevarse al niño equivocado no había sido el plan original de Franz, quien igualmente ha decidido aprovecharlo (para más inri de Leilani, quien tiene que aguantar al pequeño demonio). Quien más exposición como personaje ha tenido ha sido Yuu, y aunque no creo que sus intenciones hayan sido completamente desinteresadas, al menos ha querido ayudar a su ex (lo cual lo devuelve a la zona gris, cosa muy humana). En cuanto a esto, la trama se va moviendo y se va haciendo más interesante (also, por un momento pensé que Leilani había tenido su primera revelación, pero no, sólo fue darse cuenta de su error, confundiendo un estereotipo de chico solitario con otro xD)... Y Brid, Brid, parece que vas a empezar a entender todo lo que Yuu ve de feo en el mundo (a ver si lo contrario se da, ahora que ambos han obtenido un Pokémon, con reacciones distintas)

Ahora, a hablar de las verdaderas estrellas del episodio (?)

Sycamore, srsly, realmente has cumplido con mostrarnos lo pérfido que es, tanto directa como indirectamente (sospecho que Serena se fue de la liga por él... o también puedes decir que la personaje jugadora se fue a la siguiente generación tras aburrirse xD). Sino y Dexio haciendo de completos cazadores Pokémon, con una profesionalidad tal que ha sido escalofriante de leer, de lo detallado que ha estado a nivel físico y mental. Wikstrom... Wikstrom... esa mentalidad realmente es la de un caballero honorable que ha quebrado, así que no puedo asegurar que esté en sus cabales (y esa ambigüedad ha sido agradable de leer, siendo tan coherente con el tema de esta historia)

En fin, creo que el comentario me ha salido mejor de lo que esperaba al principio, así que debes entender que el recuerdo del episodio me ha inspirado, esto es un gran qué. Espero con ganas el siguiente (ya iré leyendo Crowned, para pasar el tiempo xD)
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#21
AAAAAAAAAAAAAAAH por fin me he puesto al día con No More QUÉ GANAS TENÍA. Ya te puedo dejar un comentario extenso de lo que pienso hasta ahora, bueno, no sé si será extenso, pero que me voy a quedar agusto te lo puedo asegurar.

¡Empezamos con los personajes, por supuesto! Ah, los adorados personajes, uno de los elementos más importantes de la historia. Supongo que lo suyo sería seguir un orden pero me pasa algo… ¿Sabes? Al principio el que mejor me caía era Franz, en el primer capítulo. Sí, ya te habrán dicho lo miserable que es Yukihiro y bla bla, y como digo al principio me había quedado con la figura brillante del rubio por su encanto a pesar de que nos dejabas entrever su faceta manipuladora peeero… Hubo un cambio, en el tercer capítulo para ser exactos. Yukihiro será todo lo horrible que quieras pero lo ves venir, es más transparente que Franz y aunque sea cómplice de su plan (aunque no conoce todos los detalles) y de cierta forma igual de culpable por seguirle la corriente él sí muestra arrepentimiento o ciertos signos de culpa por lo que le hacen a Lei. Franz no, Franz mantiene una sonrisa encantadora mientras planea el secuestro de niños y la manipulación de entrenadores inocentes y la verdad es que eso me pareció muy inquietante, que casi me da un escalofrío y todo. Yuu se pregunta qué demonios hace su amigo y no está de acuerdo con ciertas cosas, y fueron esa transparencia y signos de humanidad los que le dieron la vuelta a la tortilla e hicieron que me empezara a gustar en detrimento de Franz, a quien no puedo dejar de ver como alguien carente de empatía hasta cierto punto y bastante peligroso. No veas la rabia que me dio verle hablar con los padres de Vincent, ugh, solo pensar en todas las sonrisas encantadoras que me quedan por soportar en esta historia me da algo, menos mal que eres mi escritor favorito y tengo el sarcasmo de Yukihiro para aguantarlo. Sí, lo admito, me ganó con el sarcasmo que mostró con la ayudante de Sycamore, qué le voy a hacer me gustan los personajes así, me cae simpático el chaval. No sé qué tendrás planeado para él pero de momento me cae bien y me gusta por lo que he dicho, por muy miserable que sea lo veo más honesto, transparente, seguro y humano que Franz: Yuu me pondrá un vídeo de tres campanadas en PokéTube para enviarme a la mierda después de contarle un chiste malo pero Franz se reirá mientras me rodea los hombros y me susurra cosas bonitas en francés mientras planea mi muerte. Sí, prefiero a Yukihiro.

Recuerdo decirte en un comentario de Crowned, hace tiempo, que me gustaría ver algo de variedad en las chicas en el sentido de que no hace falta ser ruda para ser fuerte. Lei cumple a la perfección eso y debo decir que me cae bien desde el primer minuto, por su alegría y ese carácter easy going y altruista, con su vestidito sencillo y supermono acorde con su personalidad. Sin embargo, mentiría si dijera que no me ha preocupado un poco en algunos momentos y he leído sus escenas con las cejas alzadas, no por nada, sino porque temía que cayeras en el estereotipo de chica mona y tonta (no porque esté mal, que esta es tu historia y haces lo que quieres, sino porque personalmente es un tipo de personaje que odio, no tanto por el personaje en sí sino por las razones por las que se usan que son principalmente para dar un fanservice descarado y abusar de ella en más de un sentido). Ya estaba esperando que en algún momento la mostraras como una cabezahueca pero no, Lei no es tonta, es mona y fuerte y alegre y buena pero no tonta, como mucho un poco ingenua por confiar tanto en dos desconocidos (aunque no la culpo porque creo que habría hecho lo mismo, la verdad es que me veo un poco reflejada en ella). Y por eso querido Tommy tengo que ponerme de pie y aplaudirte porque creo que estás manejando esa delgada línea entre ser buena persona y tonta bastante bien, más diez puntos por eso. De momento estoy muy contenta con ella, a ver qué nos depara.

Vincent… eh, después del tercer capítulo me mantuve un poco neutra con él porque sentía que necesitaba leer más de él antes de tener una opinión. Por lo que nos has mostrado el desapego que muestra con sus padres es mutuo, así que si no ha recibido afecto por parte de sus padres puedo entender su conducta y que no sepa relacionarse adecuadamente con los demás. Sí se me llegó a hacer un poco molesto que atacara a Lei y la llamara estúpida a cada rato pero entendía más o menos de donde venía la cosa así que lo perdonaba. Después de leer el cuarto capítulo te puedo decir que en cierto modo me parece adorable hacia adonde apunta la relación entre estos dos, con el pequeño llamándola abiertamente hermana mayor y mostrando cierto interés y ¿seguridad? a su alrededor, pues se esconde detrás de ella cuando está con Sycamore. Claramente este niño ha tenido muchas carencias y me pregunto como le irá, pues tú mismo dices al principio que en esta historia van todos a la deriva y no se trata de un cuento de hadas superfeliz, así que veremos qué les espera.

Te reaccioné con un Rowlet en el tercer capítulo porque SYCAMORE QUÉ HACES SE ME CAYÓ UN ÍDOLO. Sabes lo que adoraba a este profe SABES LO QUE ME GUSTABA QUE AL PRINCIPIO DEL CAPÍTULO ME PUSE SU TEMA PARA TENER UNA MAYOR INMERSIÓN Y PORQUE ES ALTO TEMAZO PÓNTELO AHORA MISMO Y ME DAS LAS GRACIAS LUEGO. Y cuál es mi sorpresa al acabar el capítulo, cuál es mi sorpresa al ver que es un maldito PERVERTIDO QUE LE HACE ZOOM A LAS FOTOS DE LEI EN BIKINI POR FAVOR SEÑOR USTED LE DA POKÉMON A NIÑAS NO VAYA ACECHANDO A JÓVENES por favor qué mal rollo me dio, encima a mi Lei, mi niña preciosa, qué ganas de que el Rotom le hubiera dado un chispazo o llamara a la policía o algo. Sí, estoy enfadada y molesta pero también dolida y un poco triste, porque le tenía mucha estima y aquí es un maldito pervertido degenerado QUÉ HACE DANDO UNA PATALETA PORQUE LEI VA CON VINCENT PERO VAMOS A VER QUE ES UN ADULTO RESPETADO EN SU CAMPO ¿qué hace reaccionando de una forma tan infantil? ¿Qué hace con una cama en su despacho? ¿QUÉ HACE ABUSANDO DE BRIDGETTE AL FINAL PERO QUÉ CLASE DE DEGENERADO ES? Ay no no no qué mal rollo de verdad, ya lo empecé a ver con las fotos de Lei pero con esto y la escena del asesinato de Charizard (por alguna razón te imaginé muy satisfecho describiéndola, así con una sonrisa sádica, aunque debo decir que no fue tan sangrienta y gráfica como esperaba) ya veo la forma del mundo que tienes intención de crear. Lo mejor es que he visto en una de tus respuestas que dices que va a venir un personaje peor que él, peor. Madre mía agárrate Willy compañero que vienen curvas.

Sobre el resto… qué puedo decir. No sé analizar obras pero en ciertos puntos he podido ver una similitud de estilo con Crowned y eso me ha provocado una sensación de ternura. Charlando con el AJ sacamos la conclusión de que escribes bien y de forma cercana, creo que por eso me gusta tanto la forma en la que escribes y ha hecho que disfrute tanto estos capítulos, de verdad hacía mucho que no me lo pasaba tan bien con una obra en general y aquí englobo fanfics y no fanfics. Estaré atenta a la progresión de esta historia, te deseo mucho éxito con No More y Crowned Tommy  totodile

(No sé si a alguien le importará pero el título de este comentario es la unión de las dos palabras más complicadas que he leído hasta ahora en esta historia, Bridgette y Rendezvous).
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Érase una vez un grupo de extraños destinado a salvar el mundo.
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#22
Well… vamos a ver.

La verdad, la verdad, no sabía qué iba a decir. Vengo de una racha de leer fics que, por una u otra razón, acabé puteando aún si me gustaron. Tenía leídos dos capítulos de este y aún tenía dudas. Y el tercero me hizo sentir que lo odiaría y que me odiarías porque te voy a putear. Y en retrospectiva, te voy a putear un poco pero no tanto.

Vamos a ver.

¿Sabés? Una sensación que nunca me dejó del todo durante los capítulos anteriores fue el no tener idea de nada. Primer capítulo: presenta a Yuki, Franz y la Francia fea. Segundo capítulo: presenta a Leilani. Tercer capítulo: presenta al argumento a favor del aborto. A quien llamaré AFA a partir de ahora. Cuarto capítulo presentamos al Sickamour y pasan un par de cosas, pero el problema persiste. ¿Qué diablos estoy viendo? ¿De qué se supone que va esto? ¿Qué clase de historia trata de contar este pibe? Supongo que a lo mejor les hice sentir eso con Osci. Supongo que más de uno se siente así con Gen Berserk. Supongo que así se siente lo que vos escribís cuando no tenemos una guía precisa de lo que va a pasar. Lo cierto es que no sabía si vos sabés lo que hacés o improvisas sobre la marcha. Y es una sensación que no se me iba del todo.

Llegamos al cap 3. Muy lento. Muchas vueltas. Muchas conversaciones. Va a sonar hipócrita de mi parte, ya que es lo que más escribo, pero no suelen gustarme demasiado las conversaciones, especialmente cuando claramente no transmiten información, cuando alguien está engañando a alguien y como lector lo sabés pero no sabés cuál es el plan porque el autor te lo va a revelar después. Ya, luego me pegas por la hipocresía, pero aunque los diálogos están muy bien armados seguía sintiendo esa inquietud de noséquémierdapasaacá. ¿El AFA? Detestable. ¿Sus padres? Peores. Sospecho que la idea es que el niño sea así de mierda porque vive en un entorno de mierda y que su mecanismo de defensa va a caer cuando tenga desarrollo de personaje. Pero por el momento es odioso. Me gusta, sin embargo, que justo las tres personas con las que viaja lo ven de forma distinta a los demás. Leilani tiene la paciencia de la madre Teresa y trata de ser buena con él. Franz deja que los otros dos lidien con la pequeña abominación, pero Yuki parece verlo con otros ojos. Como si viera algo de él en el chico; como si pudiera tratar con él de otra forma. Promete. Seguro acabo amando la relación entre estos personajes. Estoy seguro de que se pondrá bueno, pero sé que por ahora lo detesto.

No sé si fue por llevarle la contra a Meri, o si simplemente la clavó con el Sickamour, pero te las arreglaste para hacer que un personaje que me caía mal fuera completamente despreciable. No diría que está mal escrito porque… coño, conozco gente así que las más de las veces se sale con la suya. Pero coño. Que es repugnante por donde lo veas. Por ahí Danup dice que sospecha que a lo mejor pasó algo con Serena… no estoy seguro porque según recuerdo era todavía niña o muy joven cuando se hizo entrenadora. El caso es que fue un 10/10 que Puente-chan activara el sentido arácnido y lo mandara a la mierda.

Por cierto, me sacó una carcajada legítima lo del Growlithe y el Furfrou. No sé por qué. Muy random. Muy eficaz por ser tan random. Muy gracioso lo del niño equivocado. Me gustó lo del niño equivocado porque significa dos cosas: que el probre Claude a lo mejor aparece y que fue una fisura en el plan de Franz.

Otra cosa, el rival edgy. Primero Yoyos y luego vos. No, no, otro niño edgy no. Y no sé. Me hubiera gustado ver al edgylord ponerse en ese plan con Yuki o con Franz que lo mandan a la mierda y le tiran un par de dientes. Como que en un fanfic tan cínico desentona un poco pero qué se yo.

Mi parte favorita de estos capítulos es Franz. No, no tengo idea de lo que planea, pero hay algo en él que destaca, y se nota especialmente ahora que tenemos a alguien igual que él en pantalla: Sickamour. Ambos son depredadores. Ambos manipulan con mentiras, haciéndote creer que están de tu lado. Ambos engatusan, y ambos improvisan cuando algo se sale de su control. Vamos a ver: Yuki termina con su novia y medio ebrio le cuenta las penas a su amigo. Casualmente esa misma noche este le revela su plan para desenmascarar el mundo. Busca un "entrenador" particular, y un niño con una historia trágica. Agencia una cita con Sickamour, destruyen la Rotomdex de la chica. Recogen al AFA y van a sacar a su pokémon. ¿Verdad?

Vamos a verlo de otro modo: Yuki le cuenta que la retrasada de su novia va a hacerse entrenadora (lo que implica que tendrá que recoger un inicial). El entrenador que buscan es una extranjera bonita e inocente, alguien que, por un lado, se prestaría a su plan para ayudar a un niño a cumplir sus sueños y que por el otro sería una potencial víctima de interés para Sickamour. Claro que va a aceptar arreglar la Pokedex si eso le da una oportunidad de anotar con la chica el hijo de puta. Franz los tiene en la palma de su mano, manda a Vincent con Leilani por dos razones: para frustrarle los planes a Sickamour y para predisponer a Yuki, para que vea la clase de persona que es el galeno y salte a la acción de inmediato. Claro, claro, trata de detenerlo, no, no, lo tiene en la palma de su mano. Ahora Yuki es, como mínimo, responsable de asalto y agresión, su relación con Puente-chan es irreparable (al parecer) y lo tendrá a su merced para que siga sus planes. Todo fue su puto plan. Todo deriva en su beneficio. Es un puto depredador, pero la víctima es el propio Yuki. Y es genial que Yuki vaya de un lado a otro con cara de "jaja, todos son tan idiotas y no ven cómo los manipulas", cuando a él lo ha tenido comiendo de su mano.

Lo otro es lo de Kiwstrom. No sé… entiendo la postura de Malva y Siebold de tomar sus caminos en lugar de guardar el lugar de Serena. Y si el caballero lo fuera de verdad, sería mi personaje favorito, pero su escena es la más despreciable. Sigue siendo cómplice de todo lo que está pasando, pero se comporta como si tuviera honor. Como si matar a los padres fuera más honorable que, no sé, protegerlos. Es un cínico en un mundo de cinismo, y es un hipócrita en una historia donde la hipocresía es moneda corriente. Alguien que se indulge en la fantasía del caballero que ofrece una muerte con honor en lugar de tener el valor de hacer lo correcto. Muy adecuado. Pero detestable.

Definitivamente puedo confiar en esta historia. Definitivamente puedo creer que se pondrá bueno.

Umu, umu, así que Rotom ya no puede hablar…
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Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#23
Oh, esto se esta poniendo interesante.

Uno de los puntos fuertes de este fic son los personajes y como interactuan entre sí dentro del mundo en el que viven.Las conversaciones, por ejemplo, entre Leilani y Vicent son bastante divertidas, pero eso ya lo sabes. Así que voy a decirte que lo que más me gustó este capítulo es la parte del inicio.Nos comienzas a dar motivos para odiar o al menos encontrar unos cuantos peros a la manera en la se maneja el sistema en Kalos. La manera tan natural en la que Dexio y Sina hacen lo que hacen da entender que lo han hecho numerosas veces y que es algo común. El punto de giro es el caballero que los acompaña en lugar de Ciprés, que lo único que se le ocurre hacer es picadillo de charizard en vez de tratar esa situación de otra manera, en aras de cierta honorabilidad. Después de todo, el tipo le toma demasiada importancia al honor y a las tradiciones, por lo que vemos con sus problemas con la campeona, que eso sería un conflicto interesante para más adelante. Como te dijeron los demás usuarios que comentaron el fic, me encanta que Franz tenga en la palma de su mano a Yuki. Después de todo, aunque nosotros ya sabemos del capítulo anterior que Ciprés se echa sus buenos maratones de Cuties, Yuki cree en la palabra de Franz porque confirma sus sesgos contra los entrenadores y porque su muñeca inflable estaba en peligro, usándola como una especie de rehen indirecto.

En definitiva, este fanfic tiene potencial. Sigue manteniendo la calidad en los diálogos y en la caracterización y con eso tienes la mitad del camino hecho.

Saludos.
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Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#24
Lo primero que hago en mis vacaciones es ponerme al corriente con Nomorie, osiosi. El principio me costó un poco, pero esto se debe más que nada a mi cansancio mental que otra cosa, una vez agarré el ritmo, las 14k ni se sintieron (¿si eran l14k?) Y todo se va volviendo más turbio(?).

Boi... la verdad el rumbo que va tomando me está agradando bastante. Primero tenemos a un Serena despreocupada, pues lo primero que hace nada más se corona como campeona es desaparecer, me imagino que por sus propias dudas de "¿seré lo bastante buena?" porque claro, cualquiera se puede coronar campeón si tiene a un mega ultra pollo de la muerte como Poké más que por mérito propio. Y el resto de los Elites le siguió la pelota, a excepción de Drasna y Wikstrom; aunque no me agrada que la forma de "relajarse" de Wikstrom sea matando Charizard porque se hizo el cuento mental de que los libra de su miseria, comparando su infeliz vida con la suya para justificar degollarlos, toda esa escena me dio mal rollo, porque me daba la espina que iba a terminar mal para los lagartos sobrevalorados. 

Y luego se vuelve re turbio todo con Sycamore. No sólo es un depredador, sino que también es propenso a los ataques de ira/nerviosos cuando no se puede encamar con la muchacha que quiere y lo que lo vuelve peor es, no se como carajos convence a las chicas de que se acuesten con él. Probablemente se aproveche de su admiración por él o su inocencia, pero la parte más cínica mía me dice que seguro les hace algo para violarlas y eso toma fuerza una vez veo que se aprovechó de una inconsciente Bri y se ve que es un maestro para cambiar tema/manipular la conversación y así confundirlas más, sobre todo después de ese suceso tan "traumático" (por decirlo así). 

Me pregunto como sabe Franz lo del déposito, aunque es probable que alguno de sus contactos se lo haya dicho (alguna chica que haya trabajado en el laboratorio o así) dado que tiene los medios. 

Y me da curiosidad quien es el nuevo Sasuke/Emo Kid con el Houndoom que acaba de aparecer, aunque una parte de mi quería que Leilani le partiera la boca (?). Pero siento que ese chico podría ser mucho más "bueno" que nuestro trío de protagonistas o el propio profesor (que no es muy difícil). 

Espero el siguiente Tom y una disculpa por la demora de este comentario. 
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