Índice - Deseos de Cosas Imposibles
#1
 
Bienvenidos a lo que va ser (si las cosas salen bien) el fanfic más largo que he hecho en lo que llevo escribiendo sobre estas cosas. Es una historia que por ahora esta siendo una montaña rusa de emociones... escribirla, digo, leerla no lo sé xd. Es probable que les guste o puede que no, pero al menos esta bien hacer el intento. En un principio, trataré que la publicación sea semanal, pero si me surge algún imprevisto, no alcanzo a corregir el cap o simplemente no alcanzo a mantener el ritmo (llevo escrito hasta el cap 30, pero ahorita estoy yendo lentito), supongo que tendré que romper con eso.

Agradecimientos al Kiwi  por su beteo de los primeros caps.  Bueno, vamos con el indicé. Esta historia va estar dividida por arco como buen chonen.


Indicé
Primera Parte: Nos Veremos en La Isla Bonita
Primer Arco: Vida Diaria...Más O Menos
Capítulo 1: Se Deben Respetar Todas las Tradiciones... Más o menos
Capítulo 2: No Hay Muchas Reglas en el Club de la Lucha
Capítulo 3: Las Escaleras al Cielo No Están a la Venta
Segundo Arco: Antara
Capítulo 4: Ojala Pudieras Regresar en el Tiempo
Capítulo 5: Los Muertos no Ocupan Terapia… o Al Menos No Merece la Pena Dársela
Tercer Arco: Los Sobrevivientes
Capítulo 6: Los Poetas que Se Pierden en Islas Bonitas
Capítulo 7: El Recorrido de Alfred es Más Infructuoso que la Investigación
Capitulo 8: Los Corazones No Pueden Quemarse
Capitulo 9: Bienvenidos a Laboratorios Valt
Capítulo 10: A Veces Se Te Escapa el Aire
Capitulo 11: Un Mal Ofrecimiento
​​​​Capítulo 12: Charlie No Nombra los Capítulos, los Capítulos Nombran a Charlie
Capítulo 13: A Veces es Bueno Detenerse por Unos Segundos
Cuarto Arco: Las Sombras de La Isla Bonita
Capítulo 14: Déjate Arrastrar por el Río Babel
Capítulo 15: Es Imposible Atrapar una Sombra
Capítulo 16: Regreso de Soñar (Los Primeros Tres Minutos)

Segunda Parte: Las Sombras de la Noche Que Vagan sin Destino
Primer Arco: Luces Antes que Sombras
Capítulo 17: Asuntos Familiares
Capítulo 18: Las Bebidas No Vienen del Paraíso
Capítulo 19: Las Justas de las Playas No Son Justas
Capítulo 20: La Sombra de La Sirvienta es Más Grande que la del Guardia
Capítulo 21: La Sombra de la Debilidad 
Capítulo 22: ¿Duelo de Caballeras?
Capítulo 23: ¿Es Malo Lamentarse?
Segundo Arco: Noveno Sicario
Capítulo 24: Mente Insana, Cuerpo Sano y Viceversa
Capítulo 25: Un Pequeño Exito No es Mejor que un Gran Fracaso
Tercer Arco: Octavo Sicario
Capítulo 26: El Gran Evento Benéfico de Laboratorios Valt
Parte 1
Parte 2
Capítulo 27: El Paraíso Perdido
Capítulo 28: ¿Qué Estás Haciendo?
Cuarto Arco: Séptimo Sicario
Capítulo 29: حلم ليلة الصيف (Un Sueño de una Noche de Verano)
Capítulo 30: ليلة صيف بلا نوم (Una Noche de Verano Sin Dormir)
Parte 1
Parte 2
Parte 3
Quinto Arco: Sexto y Quinto Sicario
Capítulo 31: Una Gran Siesta
Capítulo 32: Sé que te Cuesta Dormir
Capítulo 33: Siempre Fuiste Tú

 
Indice de personajes (Posibles Spoilers)
Mostrar Protagonistas (Candelor)
Denisse Flower: Una eevee inventora y con poca moralidad. Líder.



As: Earth, Wind And Fire Puede cambiar de eeveelución por dos-tres segundos para resistir ataques o aprovecharse de su morfología. Además, puede cambiar al Flareon Mode y al Jolteon Mode, que le permite usar ataques de esas eeveeluciones hasta cierto punto. 

Laura Miller: Una glameow de barrio que prefiere el combate agresivo. 


As: ???-Hace girar las cosas con su cola. 

Michelle Granat: Una brionne amable con aspiraciones de exploradora.



As: Famous Blue Raincoat - Congela cualquier líquido que moje su cuerpo. Sudor, agua o cualquier fluido.

Zaira Flower (anteriormente Moad): Una meowstic originaria de Silem. Fue adoptada por la Familia Flower, haciéndose hermana de Denisse y de Leandro.



As: Time Out - Detiene partes del cuerpo de una persona o cualquier otro objeto con solo chasquear los dedos. La parálisis dura por cuatro segundos. Solo puede detener un objeto a la vez. Mientras un objeto es detenido, sigue acumulando energía cinética al ser golpeado o movido, la cual explota de golpe cuando se acaba la parálisis y puede causar un impacto mayor. 

Mostrar Made In Heaven
 
Melina De la Rosa: Una steenee que busca muchos beneficios. Líder de Made In Heaven, un grupo revolucionario.

As: ???

Asunción De la Cruz: Una sylveon vieja y melancólica. Antigua madre adoptiva de Zaira.



Remedios De la Estrella: Una lopunny shiny que siempre habla de tú. Lleva una chaqueta muy impráctica para hacerse la atractiva.




Mostrar Excalibur
Señor Excalibur: Sawk. Paralitico por un hecho desconocido y a pesar de eso, tiene mucho poder espiritual. Padre de Danielle y Director de la secundaria Excalibur

Danielle Excalibur: Una honedge que tiene la caballerosidad, ante todo. Líder del club de pelea de la secundaria Excalibur e hija del director.

As: Buen Caballero - Durante un combate, puede declarar una predicción de lo que puede pasar y una mejora que quiere recibir en sí misma. Si se acierta, se obtiene lo que se pidió. Si se falla, se obtiene lo contrario. Las cosas que se pueden pedir son mejores dependiendo de la exactitud de la predicción. 

Elizabeth Seagull: Una vulpix de hielo que tiene una doble vida. Una como una ojou-sama y otra como una combatiente eficaz. 

As: Winter in F Minor - Puede hacer copias de si misma o de otros objetos o pokémon con solo tocarlas. El daño que recibe la copia será el mismo que el que reciba el original, pero en una escala menor. Dependiendo de que tan meticulosa es la copia, ocupa más esfuerzo o menos.

June: Una pachirisu que solo quiere combatir. 

As: Beat It - Puede controlar la electricidad que produce y adquiere del entorno para recubrir sus músculos en una red de protección que absorbe los golpes.

Beatriz Folk: Una zizagoon iracunda. Antigua amiga de Laura y ex habitante de Villa Celebi así como hija adoptiva de Sir Valt.

As: Highway to Hell - Controla el aire que toca su cuerpo para impulsarse y alcanzar velocidades altas.

Mostrar Sombras de la Noche
Primer sicario/lider: Un Torracat taciturno. Sobreviviente de la Isla Bonita. 

Segundo Sicario: Carlos Santana. Un sandslash de hielo con una actitud fría.

Tercer Sicario: Ana Gabriel. Una gliscor adicta a las apuestas. 

Cuarto Sicario: ¿??

Quinto Sicario: ¿??

Sexto Sicario: ¿??

Séptimo Sicario: Ruzalia (Rosalía en Ibérico/español): Una medicham creyente de la religión del gran genio y proveniente de la región de Silem. Usa el burka si tiene que salir a cualquier lado donde machos puedan verla.

As: Bagdad - Le permite parasitar el aura de un pokémon para obtener siete serpientes espirituales (de las cuales pueden usar seis ya que la séptima es la que mantiene a la pokémon parasitada en un estado de coma) al tocar con una de sus manos a su victima durante unos segundos. Cada serpiente puede usarla para vigilar desde un punto especifico o que se enrosquen alrededor de objetos o del cuerpo de los demás o incluso el suyo propio, como cuando aprieta sus músculos de sus brazos o de sus piernas con ellas para dar golpes certeros. Cada serpiente desaparece cuando ha cumplido su cometido.

Octavo Sicario: Alejandra Guzmán. Una Aromatisse expresidiaria bastante preocupante y digna para tener más de treinta.

As: Reina de Corazones - Un ángel que acompaña a su usuaria a todas partes, pero que se hace débil con el tiempo. Para remediarlo, puede separarse de él y luego volver a unirse, lo que le devuelve la fuerza original. Puede invocar fuertes vientos con sus alas Al unirse, se vuelven uno solo y todas sus habilidades pasan a la usuaria.

Noveno Sicario: Alfred. Un Mewtwo creado por el doctor Misaka e inventor. Se obsesiona bastante fácil. Sus invenciones más famosas son los genesect elementales.

As: The Model - Su consciencia se mueve de aparato electrónico a aparato electrónico, pudiendo controlarlo desde dentro. Lo que podrá hacer depende del aparato. Por ejemplo, puede ver a través de aparatos que tengan una cámara y puede mostrarse a si mismo con aparatos que tengan una pantalla. También puede mover a otras personas. El problema es que su cuerpo físico estará vulnerable mientras use la habilidad.

Decimo Sicario: Jorge Drexler. Un dhelmise viajero.

As: Movimiento – Puede moverse entre cuerpos de agua cercanos uno del otro. Sirven piscinas o cualquier contenedor que tenga suficiente agua con profundidad para sumergirse parcial

Onceavo Sicario: Soda Stereo. Un mimikyu tramposo.

As: Persiana Americana – Es capaz de crear persianas ocultas para atacar a través de ellas y desplazarse.


Mostrar North Marine Star - Dignos de Mención
Lady Valt: Sylveon shiny. Delegada de 1-A en Candelor. Un poco huraña por la evolución prematura.

Leandro Flower: Umbreon. Estudiante aniversario. Hermano mayor de Denisse Flower.

María: Lopunny. Sirvienta de los Flower.

Elektra Smith: Pikachu. Estudiante de Candelor y miembro del club de la lucha. 
As: High Voltage - En vez de generar electricidad, genera plasma.

Sansa Stark: Charmeleon. Estudiante de Candelor y iembro del club de la lucha
As: ¿?

Claudia Granat: Gothitelle. Tutora de segundo año de Candelor. Esposa de Larissa Granat y madre de Michelle Granat. Responsable y diligente.

Larissa Granat: Una primarina que actualmente es modelo. Antigua exploradora. Esposa de Claudia Granat y madre de Michelle Granat.

Sir Valt: Vaporeon shiny. Padre de Lady, de Beatriz y otros hijos adoptivos. Químico y dueño de Industrias Flower. Sobreviviente de la Isla Bonita.

Leonard Flower: Flareon. Padre de Denisse, Zaira (adoptivo) y Leandro. Inventor y dueño de Industrias Flower

Iris Flower: Espeon. Esposa de Leonard y madre de Denisse, Zaira y Leandro. Ama de casa… más o menos.

Miss Valt: Delcatty. Madre de Lady y antigua esposa de Sir. Falleció de pokérus de pulmón cuando Lady era una niña.

Hijos adoptivos de Señor Valt: Zizagoon monocromáticos. Hijos adoptivos de Sir Valt y hermanos menores de Beatriz y Lady.
Unos estudiantes de primaria irascibles.

Harry Seagull: Spheal. Hijo del alcalde y estudiante de primaria. Hermano menor de Elizabeth Seagull.

Lisa o Elisa Valt (anteriormente Folk): Linoone. Esposa actual de Sir. Antigua habitante de Villa Celebi y Ex esposa de Ramon Folk. Madre de Beatriz, los mapaches y madrastra de Lady. Muda debido a un incidente desconocido, pero se sospecha.

Berenice Scarlet: Una jynx. Esposa del señor Scarlet.

Señor Scarlet: Glalie. Dueño de chocolates Scarlet.

King: Un Kingler que es mala gente.

Señor Spinda: Dueño de la cafetería Spinda. 

Comandante Gonda: Golem. Capitán de Policía de North Marine Star.

Alcalde Seagull: Walrein. Alcalde actual de Puerto Lugia en su antiguo mandato. Un poco anticuado.

Señora Seagull: Esposa del alcade. Una ninetales de hielo con muchas ocupaciones.

Anastasia Whirlpool: Machoke. Líder del club de pelea. 
As: ¿??

Mostrar Dignos de mención en Villa Celebi
Nicole: Sentret. La chismosa profesional del Barrio Gris.

Comandante Smoke: Un anciano Torkoal que fue de los sobrevivientes de la Isla Bonita. Antiguo comandante. 

Reina Gray: Una minccino. Estudiante de sexto de primaria. Cohibida.

Roy Gray: Un ambipom ex líder de los Dynamic Punch. Muerto en una pelea de pandillas. Hermano de Reina y Ray.

Ray Gray: Un aipom adicto a las bebidas hasta tal punto que su mente esta echada a perder. Hermano de Reina y Roy.

Samanta Fox: Una nickit estudiante de secundaria. Hermana menor de Diego Fox. Bastante vaga.

Diego Fox: Un thievul. Lider de los Dark Thieves. Hermano mayor de Samanta. Un caballero embustero.

Adrián: Un zorua enamorado de Laura. 

Keira: Una eevee con flequillo. Le gusta pedir favores

Jayden: Un sneasel con hoces de hielo, supongo. Lleva su Walkmon a todos lados.
As: Mirage - Crea copias fantasmas de sí mismo con pisar el suelo.

Señor Appeston: Un slaking. Buen tendero, mejor persona.

Ramón Folk: Obstagoon. Un sujeto violento. Ex marido de Lisa Folk.
As: Every Breath You Take – Al tomar aire, crea una armadura alrededor de sus músculos. Puede mantenerla para defenderse y soltarla para atacar.

Reyes Gray: Una cinccino. Madre de Ray, Roy y Reina. Secuestrada.

Lucía Miller: Una purugly. Madre de Laura. Trabaja en una tienda. 

Lider del Barrio Gris: Un stoutland capitán de policía. Se sospecha que tiene un as.

Hijo del lider del Barrio Gris: Un Herdier pervertido que también es policía. Se sospecha que tiene un as.

Mostrar Otros
Akram/Antara Moad: Un meowstic. Imitador de terrorista y tío de Zaira.
As: Rewind - Rebobina un objeto a su estado anterior. No funciona con pokémon al menos que se chasquee los dedos en el mismo instante en que fueron explotados.

Dr. Misaka: Un drowzee. Creador de Arthur y Alfred.

Arthur Rembad: Un Mewtwo creado por el doctor Misaka. Miembro de los poetas perdidos.
[Imagen: g325fpf.png]
Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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Longfic- Deseos de Cosas Imposibles

Extension largaLongfic
FranquiciaMystery Dungeon
GéneroAcciónComedia
Resumen

Una joven eevee planea convertirse en líder mundial, pero los sueños no son fáciles y menos uno así

AdvertenciaDrogasViolencia
#16
Capítulo 5: Los Muertos no Ocupan Terapia… o Al Menos No Merece la Pena Dárselas
 
I
 
No había nadie que pudiese creerse (o al menos quisiera hacerlo) que una estudiante de secundaria fuese capaz de acabar con un infame terrorista, que en realidad era un imitador, pero aun así hubiera tenido merito si los pokémon quisiesen saberlo. En el lado de Denisse, se sentía orgullosa, igual que su madre que la fue a ver a esa obra del kínder donde hacía el papel de una flor que fue arrancada por el viento. Hablando de la espeon, se entretenía preguntándose a si misma cual sería la reacción de su madre a todo eso, pensando en diferentes situaciones las cuales ninguna salía bien, salvo una posibilidad con patos que quería borrar de su mente. En cuanto fueron a la policía, después de que Michelle viniera con Laura a cuestas, estos las llevaron hasta aquí con la condición de que se mantuvieran calladas mientras estaban trabajando.  El hospital privado Saint Lugia Medical Center era bastante completo, para los que pudiesen pagarlo, porque para los demás solo era un edificio cómodo con aire acondicionado. Si alguien quisiese meter una sugerencia en el buzón de al lado, podría comentar el hecho de que faltaban psiquiatras para que vieran a la brionne que no dejaba de temblar en su asiento. Las dos estudiantes de Candelor estaban sentadas en la sala de espera de urgencias. Apenas eran acompañadas por unos cuantos extranjeros que esperaban noticias sobre un familiar o sobre su cadáver en el peor de los casos, lo que no confortaba demasiado. Un asiento al lado de ellas lo ocuba una canasta de recuerdo de Puerto Lugia un tanto chamuscada.
 
—Denisse…
 
—¿Qué pasa? —preguntó la eevee volviendo a la realidad.
 
—Laura se dio un fuerte golpe ¿Qué pasa si no se recupera?
 
—Ya nos dijeron los doctores que esta bien. Solo necesita un poco descanso… creo.
 
El reloj había dado las diez de la noche.
 
—Ya es tarde. Deberías ir a casa. La pobre de tu madre debe estar muerta de la preocupación.
 
Una parte de ella le hubiera gustado rechazarlo, pero la verdad era que no quería seguir ahí, Odiaba la atmósfera tan pesada que parecía que un montón de yunques estuvieran sobre su lomo. Denisse bajó de un salto de su asiento. Antes de poder irse, Michelle le detuvo.
 
—¿Ahora qué? —dijo Denisse mordiéndose la lengua.
 
—Dile a Mamá Larissa que no tardaré. Por favor.
 
Denisse asintió.
 
Al salir a la calle, se sorprendió de lo oscura que estaba la noche, con las estrellas sobre el cielo. Bueno, tampoco estaba tan negro, porque el alumbrado de las farolas reconfortaba más que la presencia de los extranjeros. La eevee miró hacia la puerta, luego de asegurarse de que no había nadie, dejo salir una lagrima. Al principio tenía la intención de solo dejar salir una, pero salieron tres, lo que solo le hizo soltar unas cuantas más de la frustración. El único consuelo era que ninguna de las dos estaba ahí para verla. Aunque no lo iba a expresar en palabras, Denisse estaba más que preocupada por el estado mental de Michelle, después de todo ella tuvo que cargar con todo el esfuerzo de esa batalla. No se preocupaba de Laura, porque sabía que iba a volver más fuerte, aun así…
 
—Eh, señorita Flower, sigo aquí ¿Qué ibas a decirme?
 
Sin haberse dado cuenta, tocó la puerta de la casa de Michelle, siendo recibida por una gothitelle con ojeras marcadas en su rostro. Era maravilloso el hecho de que la generación espontánea que tenían esas marcas cuando estabas lo suficientemente preocupado.
 
—Michelle volverá pronto —dijo Denisse tratando de sonreír.
 
—¡Ya van a dar las diez y media y esa niña no ha llegado!
 
—Volverá pronto. Da igual, quiero preguntarte algo.
 
—¿Qué es? —preguntó Claudia rindiéndose.
 
—¿Cómo ayudaría a alguien a que acepte la muerte?
 
La psíquica lo único que hizo fue darle una respuesta lo más cliché posible.
 
—Le diría que nuestros seres queridos siempre están con nosotros… de alguna forma. Si no me vas a ayudar, voy a
buscarla yo misma.
 
A pesar de ser una señora de alta estatura con falda larga, salió corriendo con una velocidad impresionante, dejando pensativa a la aspirante a líder mundial, masticando las palabras que la señora Granat (una de ellas) le dio, como si fueran trozos de una comida exótica a la que le intentaba captar el sabor o trataba de que le guste a fuerzas. Separó el ruido blanco de lo demás, hasta quedarse con una frase más interesante.
 
«Están con nosotros…»
 
Un poco más…
 
«Estar con nosotros»
 
¡Ya está!
 
Si los propios muertos aparecían para decirle a Michelle que estar muerto tampoco era para tanto, quizás podría tranquilizarse. Ya estaba preparando su discurso donde convencía a Laura de que su maravilloso plan funcionaría, entonces se le ocurrió mirar al otro lado, viendo dos figuras. Una de ellas se abalanzó contra la eevee, en lo que tardó en captar, era un abrazo.
 
—¡Menos mal que te encuentro, corazón! —exclamaba la espeon con lágrimas en los ojos—. ¡Por favor, no vuelvas a asustarme así!
 
—¡Ya, mamá!
 
—¿Te pareció divertido preocupar tanto a nuestra madre? —preguntó Leandro en su característico estoicismo.
 
Obviamente, no podía decirles la verdad, así que tuvo que aceptar su castigo sin rechistar.  Tres semanas sin jugar a la Yupi U. Podría haber sido peor.
 
II
 
Después de unos días en tiempo muerto, las dos estudiantes se encontraban en dentro de la habitación de Laura. Michelle tenía los ojos rojos, tanto por llorar como por el sueño que había perdido. Al no haber tenido tiempo de encontrar otra cosa, la brionne solo pudo llevarle la canasta de recuerdo de Puerto Lugia que había limpiado un poco de los escombros. Antes de venir, Denisse había comprado una tarjeta que contaba con un dibujo de un pichu alzando una pata rota y una madre pikachu dándole besitos que decía “mejórate pronto”. La glameow llevaba la cabeza vendada mientras miraba a la ventana de forma más melancólica que solo faltaba que estuviera lloviendo. Arriba de ella, había una televisión que mostraba caricaturas en alta definición. A la eevee le incomodaba la situación. Nunca había estado en una situación así, al menos con alguien quien le importaba y no sabía cómo comportarse. Nadie abrió el hocico hasta que Michelle soltó un sollozo que hizo que todas se sobresaltaran.
 
—¡Lo siento, fui bastante egoísta! —exclamó la brionne—. ¡Nunca debí haberlas metido en este problema!
 
—No pasa nada —murmuró Laura sin mirarla—. Yo también te fallé.
 
Los ojos de Michelle se llenaron de más lágrimas. Denisse estaba cada vez más incómoda.
 
—Debí haber insistido más cuando dije que se mantuvieran al margen.
 
Miller volteó la mirada. La gata usó su cola para estrechar la aleta de la brionne.
 
—Debemos mejorar nuestros ases y protegernos entre nosotras.
 
Vaya, te están dejando atrás
 
»¿Quién eres?» pensó Denisse.
 
Soy tu consciencia.
 
«¿Cómo sé que no es una especie de ataque psíquico?»
 
Te puedo decir algo que solo tú sepas.
 
«¡Podrías estar leyendo mi mente!»
 
Tendrás que fiarte de mí, ¿o quieres que revele a todos que sigues durmiendo con esa mareep? Ya estás en secundaria y
aun duermes con un peluche.
 
«¡Deja fuera de esto a la señora Oveja!»
 
¿No ves que ellas solas ya se llevan bastante bien? Aparte de que las dos van en el mismo club, seguro aprovechan para hablar de lo molesta que eres.
 
«¡Eso no es cierto!»
 
—Eh, Laura —dijo la señorita Flower como si quisiera demostrarle a su mente que estaba equivocada—. ¿Ya te dijeron cuando te van a dar el alta?
 
—Me hacen unos estudios y me puedo ir, ¿por?
 
—¿Podemos ir al cementerio? A las afueras de Plaza Celebi.
 
—No creo que Laura se siente lo suficientemente bien —dijo la brionne.
 
—No va a pasar nada —insistió Denisse—. Es una terapia de shock. A las tres de la mañana, por cierto.
 
—¿No podemos ir al de este este lado? —volvió a preguntar Michelle.
 
—En este hay demasiada seguridad.
 
Laura suspiró.
 
—¿No puede ser mañana?
 
—Técnicamente va ser mañana.
 
—Pasado mañana.
 
Denisse volvió a sonreír.
 
—¡Nop!
 
III
 
En el camino del hospital a su casa, Laura agarró una bolsa de papel que encontró tirada por ahí y la usó para esconder las medicinas que le habían recetado; se llamaban antiboticos o algo así. Aun sentía de vez en cuando ligeras punzadas en la cabeza, pero según ellos, un poco de descanso (iba a tener que medio ignorar esa recomendación por ese día) y las pastillas que colgaban de su cola deberían ponerla bien o al menos hacer que no se muera. Atravesó la puerta, encontrándose con una purugyl que acababa de comer. Aunque fuera un hospital para ricos, seguía siendo un hospital, y la comida era horrible, así que se sintió complacida porque por fin comería cosas normales.
 
—Ah, hasta que por fin llegas —dijo la señora Miller levantándose después de un esfuerzo considerable—. ¿Dónde demonios estabas?
 
—Me quedé a dormir en casa de una amiga.
 
—¿Beatriz?
 
—Beatriz ya no es mi amiga —aclaró Laura, aunque sabía que tenía que decírselo de nuevo tarde o temprano, porque a esa
cabeza hueca no se le quedaba nada grabado.
 
—Pensé que ibas a tardar más y no hice comida para ti. Si quieres comer, hazte algo tú. No soy tu sirvienta.
 
La glameow volvió a levantarse con un suspiro. Después de comerse los huevos de torchic revueltos se iría a dormir. Necesitaba irse a dormir para tener energía esa noche donde no sabía que demonios iban a hacer. Esperaba que no tuvieran que profanar tumbas, al menos.
 
IV
 
La suposición de Denisse, por más triste que fuera, no era nada equivocada; lo único que intentaba cerrarles el paso al cementerio de Villa Celebi era un portón descarapelado con un candado bastante oxidado. Al asomarse entre los barrotes, Laura miró a un lycanrock viejo y delgaducho de pelaje carmesí, acabando de tapar un agujero que había hecho antes, quien sabe por qué razón, motivo o circunstancia. Antes de irse a la pequeña cabaña donde dormía, miró su trabajo de toda una vida y entró por la desvencijada puerta de madera.
 
—¿Por qué estaba haciendo un agujero a las tres de la mañana? —preguntó Laura conteniendo un bostezo.
 
—Nunca lo sabremos —susurró Denisse como si estuviera en un sueño—. Dale un puñetazo al candado, Michelle.
 
—¡Eso no sería allanamiento de morada?
 
La eevee entornó los ojos.
 
—¿Morada de quién?
 
 La brionne vaciló.
 
—De los muertos…
 
—Los muertos están muertos —espetó la glameow—. Si fueron a buenas escuelas, deberían saber eso.
 
—¿No crees en los fantasmas, Laura?
 
Si tuviéramos que describir la reacción de la gata gris, sería la misma que tendrías si alguien te preguntara cuales eran las
probabilidades de no morir si fueras asesinado.
 
—Claro que no.
 
—¿¡Eso significa que la directora no existe!? —preguntó Granat a punto de desmayarse de la sorpresa.
 
—Una cosa es el tipo fantasma y otra son los fantasmas. Uno existe, el otro no. ¡Puta madre, hasta yo lo sé y mi maestra de primaria me reprobaba si escribía Arceus con minúscula! ¡Y si llevaba mochila roja los lunes!
 
—¿Qué pasa si llevas mochila roja los lunes? —preguntó Michelle con curiosidad.
 
—Ni siquiera se molestó en decírmelo. Ese es el punto.
 
Denisse lanzó un exagerado bostezo.
 
—No vale la pena discutir con esclavos del sistema. Rompe el candado.
 
Al simplemente caer el candado café en el pasto, el portón se abrió con un chirrido aterrador. Antes de entrar, había unos puestos vacíos con algunas coronas de flores colocadas en las esquinas de manera más que de descuidada. Ahí vendían las cosas necesarias para los entierros e incluso en otra esquina podían ver algunos ataúdes de madera. Nadie en Villa Celebi desconocía que cuando un pokémon no tenía para pagar el espacio en el cementerio, el cadáver acababa convirtiéndose en polvo dentro de su caja, la cual compartía bodega con las palas y las estatuas rotas de yeso. A Laura no le importaba; para ella era más importante estar cómoda viva que muerta.
 
—Está muy oscuro —susurró Michelle.
 
—¿La hija de una exploradora no puede con un poco de oscuridad? —inquirió Denisse.
 
—No es eso —corrigió la brionne lo más rápido que pudo—. Es que siento que le estoy faltando el respeto a los que están enterrados aquí.
 
—No puedes faltarle el respeto a alguien que ni esta consciente de lo que ocurre —insistió Laura.
 
El panteón, como era de esperar, era de pura terracería con basura por doquier, apenas teniendo una que otra mancha de pasto amarillento perdida en un mar de tierra seca. Aquel sitio se convertía en un verdadero horno pasadas las doce del mediodía. Las tumbas eran simples lapidas de roca. Algunas, las más recientes, estaban enteras, mientras que otras tenían sus inscripciones ilegibles y eran casi inexistentes. Varias contaban con una flor o una estatuilla de yeso de cualquier legendario al mismo tiempo que otras estaban abandonadas. En medio de un cuadrado de tumbas, las más viejas, Denisse colocó una sábana que llevaba a cuestas. Las tres estudiantes de la secundaria Candelor se sentaron en ella.
 
—¿Ahora qué? —preguntó Laura.
 
—Esperamos a que vengan los fantasmas.
 
Michelle tembló, fingiendo que era por el frío.
 
—¡Ya dije que los fantasmas no existen!
 
—Eso mismo pensé yo, mija, pero está bien raro el asunto.
 
Laura parpadeó.
 
—Ese acento iztlaleño fue horrible, Denisse. Luego dices que la xenófoba soy yo.
 
—Yo no fui.
 
—Yo tampoco.
 
—Es de mal gusto hacerme una broma cuando…
 
Una mano, con un tacto parecido al que haría una sábana cayendo sobre su cabeza, le hizo voltearse poco a poco como si fuera una muñeca. En aquel momento, vio a una extraña pareja que estaba detrás de ella. La hembra parecía ser una especie de manta oscura con un rebozo rojo tinto alrededor del cuello y unos mechones con puntas rosadas. El macho era una especie de lampara de gas con unos ojos amarillos y un sombrero de ala ancha en la punta.
 
—De-deben ser pokémon comunes y corrientes.
 
—¡Comunes y corrientes mis exeggcute, escuincla! —exclamó el tipo fuego exaltado—. ¿Tú que sabes si estiramos la pata o no?
 
—No esas tan duro con la muchacha, José Luis…
 
El farol gruñó o algo parecido a eso.
 
—Ni muerta dejas de estar chingando, Josefina.
 
La misdreavus bajó la mirada.
 
—Lo siento, viejo. Es que esto de andar difuntiada afecta a la mente.
 
—¿Cómo llegaron aquí? —preguntó Denisse.
 
—La revolución nos cayó allá en el rancho —comenzó a explicar José Luis—. Y como tenía un tío, que tenía un primo, que
tenía un amigo, que tenía un hijo que tenía una panga donde traía algas pa’ este rumbo, agarramos nuestras gorgoat y nos venimos pá’aca, pero la pendeja acá presente dejo el pinche gas prendido y un día íbamos volviendo de la leche y como a mí me gusta caliente, prendió la estufa y acabamos hechos pura moronga.
 
—Pero viejo, creo que el que dejaste abierta la llave fuiste tú.
 
—¡No andes diciendo pendejadas, Josefina! ¡Tú nomas eras la que cocinabas!!
 
—Es que tienes una llamita en la chota…
 
De pronto, José Luis le dio una bofetada espectral a la fantasma.
 
—¡Eso fue muy eficaz, viejo!
 
—¡La violencia es mala! —exclamó Michelle encogida en posición fetal.
 
—¿Ustedes son los únicos que se aparecen a estas horas? —preguntó Denisse tan adorable como siempre.
 
—El Joaquín nomas se aparece los domingos.
 
—Vaya —admiró la eevee—. ¿Qué se siente estar muerto?
 
—Oye viejo, ¿sabes dónde está la niña?
 
Los dos se quedaron callados por un momento.
 
—¡Es horrible! ¡Hace mucho frío! ¡Quiero descansar de una vez! —exclamó Joséfina con los ojos saltones—. ¡Ser una fantasma es como estar con mucho sueño, pero nunca puedes dormir!
 
—¡Eso no es lo que tenían que decir!
 
—Pero, hay una cosa buena —volvió a la tranquilidad—. Al menos nuestra Pancha nos viene a visitar de vez en cuando.
 
—¿Pancha?
 
La misdreavus asintió alegre.
 
—¡Es la luz de nuestros meros ojos! Le cayó un ladrillo en su cabecita cuando explotó nuestra casa. Anda paseando por allá. Pero… estoy un poco preocupada…
 
—No es como si se fuera a morir otra vez —dijo José Luis.
 
Los ojos carmesíes de la fantasma señalaron un pequeño sendero de piedra labrada que recorría casi todo el cementerio hasta dentro de una inmensa oscuridad. Las tres se levantaron con la intención de ayudar a esas almas perdidas… literalmente. Decidieron (bueno, Denisse lo decidió) ayudar a buscar a Pancha. Comenzaron a caminar hasta que se dieron cuenta de algo. No habían visto este camino de piedra desde la entrada.
 
—Es una ilusión —murmuró Denisse—. Las misdreavus pueden crear ilusiones para engañar a los pokémon que pasean por las noches y chuparles el alma.
 
De repente, José Luis se materializó. Por mero instinto, Michelle le lanzó un chorro de agua hirviendo que lo estampó contra el suelo malherido. Josefina salió de detrás de una de las tumbas para atender a su marido quien había quedado inconsciente, si es que eso tenía sentido.
 
—¿¡Que chingados hicieron!? ¡Yo solo les hice un caminito para que pudieran hallar el sitio!
 
—¡No era mi intención! —exclamó Michelle.
 
—Oh, parece que me equivoque.
 
Antes de que pudieran seguir hablando, un horrible canto resonó en sus tímpanos. Desde la sombra, una figura espectral con un sombrero puntiagudo tarareaba una canción que podría ser la que destruya sus almas.
 
—¡A lo mejor, te daré! ¡Uh, uh! ¡Un poco más! ¡A lo mejor ni soy yo, lo que tú necesitas!
 
Era la directora de la secundaria Candelor quien se quitó los audífonos poco a poco al verlas.
 
—¿Qué están haciendo aquí, señoritas? —preguntó la mismagius.
 
—¡Pancha! ¡Mira lo que le hicieron a tu papá! —exclamó Josefina.
 
—No me llames así frente a mis… ¿¡Qué hicieron!?
 
—¿¡Eres iztlaleña, directora!? —preguntaron las tres al unísono.
 
—¡Yo soy la que hace las preguntas!
 
—¿¡Que está pasando!?
 
Esa cascada voz pertenecía a otra aparición. Era una especie de gotita de petróleo con una mascara de un incineroar en la cola.
 
—No es nada, Sabina —aclaró la mismagiuis con una sonrisa nerviosa.
 
—Ya saben que yo solo me despierto los domingos.
 
Otros pasos llamaron la atención de los presentes. Un lycanrock nocturno, el enterrador del cementerio, miró la escena con los bien abiertos hasta que se llevó las zarpas al pecho y cayó como una estatua. No pudieron lamentarse de la muerte de alguien que no conocían, una bolita de gas ascendió del cadáver.
 
—Menos mal. Ya era hora de jubilarme.
 
La señora Candelor suspiró.
 
—Creo que es mejor para todas olvidar que todo esto pasó. Váyanse a su casa y no cuenten nada de lo que vieron. Sobre todo, la parte de que soy iztlaleña.
 
Las tres, incluso Denisse, asintieron pavorosas y se fueron. La mismagius exhaló del alivio. Ya era el cuarto grupo de jóvenes que se dieron cuenta de que los fantasmas existían. Al menos tenía el consuelo de que nunca podrían saber una cosa; una se convierte en fantasma cuando nadie recuerda como eras en vida. Después de suspirar de nuevo, volvió a perderse entre las tumbas, como lo ha hecho por mil años. Ah, por cierto, si preguntan si la terapia funcionó, al menos sirvió para que Michelle se diera cuenta de que había pokémon más miserables que ella, lo que su subconsciente, aunque no quisiera, no dejaba de agradecer en verdad

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Bien, aquí estamos a tiempo. A decir verdad, este capítulo sería un poco de alivio cómico por lo dramático que se puso el otro, al siguiente volvemos al drama.

@"PKMNfanSakura" Muchas gracias por seguir aquí, en serio. Pronto sabremos quienes son "los otros tipos" y espero que no te decepciones  Snivylove 

Con lo del objeto, Antara se refería al moni que le iba a pagar el gobierno, pero eso no ya va poder ser.

@Franeer Gracias por leer. 

La verdad es que me he estado ablandando, pero sigo poniendo cosas así. Me alegro que te guste.

@Nemuresu Gracias por seguir comentando. Me alegra que te este gustando.

Bueno, eso sería todo por ahora. Estoy en época de trabajos finales (en lineaaaaa) así que puede que tal vez no alcance a revisar el cap para el miércoles y tenga una publicación más irregular por estos días. No se preocupen, al menos pueden estar seguros que tratare de no dejarles por dos semanas sin cap. Lo prometo con la garrita rápidita. Muy agradecido con todos ustedes.

Saludos.



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#17
Estos fantasmas, a pesar de su lenguaje tan pintorezco, me hicieron recordar a Pedro Páramo, con esa forma de que medio recuerdan un poco de sus vidas y luego no. Y MewtwoLUL con ese final, de las cosas más vergonzosas que le pudieron encontrar a la directora, fue su nacionalidad, vaya gente que no abraza su origen.
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#18
Pobre Denisse, aunque tengo que decir que este cap me gustó bastante porque nos sirvió para ver que sí se preocupa por sus amigas y que no es de acero, por así decirlo, sino que también tiene su corazoncito. La verdad es que me dio un poco de pena cuando su conciencia empezó a decirle que sus amigas no la necesitaban y que estaban bien sin ellas, esos pensamientos nunca llevan a nada bueno. Esperemos que tenga la suficiente confianza como para saber que no es cierto.

Van de visita al cementerio para realizar su terapia y se acaban encontrando con dos fantasmas, que resultan ser familiares de la directora, y nuestras amadas protagonistas acaban descubriendo su oscuro secreto: su verdadera nacionalidad.
 
Cita:Al menos tenía el consuelo de que nunca podrían saber una cosa; una se convierte en fantasma cuando nadie recuerda como eras en vida.

Esto también me pareció un poco sad :( pero tiene su sentido. Bueno, me alegra que la "terapia" funcionara de alguna manera para Michelle, ahora que Laura está mejor esperemos que el trío recupere su alegría y vuelva a embarcarse en todo tipo de aventuras peligrosas de las cuales consiguen salir ilesas (bueno, menos Laura. Creo que a la pobre le vendría bien dejar las aventuras durante un tiempo).
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Érase una vez un grupo de extraños destinado a salvar el mundo.
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#19
Capítulo 6: Los Poetas que Se Pierden en islas Bonitas
I
 
Unos años antes de nuestra historia y que nuestras chicas siquiera existan, varios científicos estaban congregados en un laboratorio genérico que era un lugar bastante genérico con artefactos genéricos y empleados genéricos vestidos con batas genéricas. En medio de un tubo de ensayo genérico, flotaba una criatura con aspecto de gato que ya no era tan generico. Los ojos cerrados junto a una cola con el porte de una maza. Recubierto de pelos finos tanto morados como blancos. Un drowzee llevaba los brazos cruzados detrás de su espalda.
 
—El sujeto 19 ha reaccionado bien los estímulos —dijo una joven scyther sujetando la bitácora.
 
—Pero si no se ha movido… —murmuro el Dr. Misaka.
 
—¡Exacto! —exclamó la insecto—. ¿¡Es que no ha visto películas cuando era niño!? ¡Todos sabemos cómo acaban los científicos cuando crean seres vivos!
 
No era capaz decirle a ninguno de sus asistentes que la única razón por la que insistía tanto en hacer una cosa así era que quería que subvencionaran su sueño de hacer un microondas portátil completamente funcional. Lo único que le habían pedido en el contrato era crear una criatura de alto poder psíquico partiendo de un poco de ADN que encontraron en una galleta de chocolate. Todo sea por el microondas portátil.
 
—¿Ya probaron los estímulos eléctricos?
 
—Sí
 
—¿Los mentales?
 
—Sí.
 
—¿El fuego?
 
—Sí.
 
—¡Demonios!
 
—Señor —dijo un joltik becario en una mesa detrás de él—. ¿Ha probado con romper el tubo de ensayo? El liquido anestésico podría tener algo que ver.
 
La scyther fulminó con la mirada a la pulga.
 
—Buena idea. Pasame el martillo.
 
La tipo bicho obedeció mientras que en su mente imploraba a Arceus para que le perdonara.
 
—¿No quiere usar sus poderes psíquicos?
 
—Es muy cansado.
 
El Dr. Misaka retrocedió unos pasos para lanzar la herramienta con toda la fuerza que pudo, Aquel vidrio terminó quebrado en miles de pedazos, el liquido mojó el laboratorio y ese humanoide abrió unos intensos ojos purpura. Observó su alrededor como si fuera un niño recién salido de la panza de su madre o que acababa de romper el cascarón. Lo primero que pensó Sujeto 19 era sobre la imperiosa necesidad que sentía de matar a sus creadores, porque los dilemas existenciales siempre eran complicados, pero lo segundo que pensó fue el fuerte golpe que se dio contra el suelo por no fijarse bien por donde caminaba.
 
—¿Esta muerto? —preguntó la asistente.
 
El mundo no se merecía tanta suerte. El pokémon artificial volvió a despertar.
 
—¿Quién soy yo? No soy más que una mota de polvo en el universo navegando en los mares de la consciencia. Mi vida no es más que una serie de desgracias sucedidas una tras otra, unidas por una relación causa efecto que solo puede ser causa de un creador inconsciente. Ese creador nos dejó a todos en un mundo desolado sin más esperanza que vivir como vagabundos que caminan en busca de la sopa de su vida.
Los científicos se miraron entre sí.
 
—¿Eh?
 
Después de robar unas cuantas cosas aleatorias, el mewtwo salió volando hacia el firmamento, cosa que le hubiera servido para no tropezarse nomas nacer. Los miembros del equipo del laboratorio miraron hacia el horizonte nocturno hasta que el tipo psíquico desapareció de la vista de todos. Todos soltaron un suspiro colectivo mientras Sujeto 19 desaparecía en el firmamento. Lo único en lo que podía pensar Misaka era en que su sueño de poder hacerse sus palomitas en la calle desapareció junto a él.
 
A no ser…
 
—¿Nos sobró ADN, verdad? Hagamos otro que nos ayude a capturar a ese.
 
—¿Y si ese nos mata?
 
 —Le golpeamos hasta que cambié de opinión. Va ser pan comido.
 
Al parecer, a Misaka no le gustaba el pan, tanto que en trece años aun no le ha dado un mordisco. Hasta aquel momento…
 
II
 
Aunque existían acertijos bastante difíciles, el resolver por qué Laura no estaba de buen humor mientras las tres estudiantes de Candelor paseaban por la Zona Turística después de clases, no era uno de ellos. La desvelada del día anterior provocó un día entero de migraña donde estuvo más cansada que un ralts levitando la distancia de un maratón profesional. Si sumamos que su madre le estuvo gritando por cabecear en vez de ayudarle con la limpieza, la respuesta queda más que clara. A pesar de que las punzadas causadas por el golpe de la bomba hubieran desaparecido, aun sentía cierta tensión en el aire. Aun así, los pokémon estaban como si no hubiera pasado nada. El ruido de las olas llegaba hasta el local donde estaban sentadas mientras que pensaba que ni en su propio barrio hubo gran sensación.
 
—Veo que ya han superado “eso que tú sabes” —comentó la glameow a sus amigas.
 
“Eso que tú sabes” era un código entre ellas tres para no mencionar la palabra que empezaba con B ni ningún nombre que comenzara con A. Michelle miró a Denisse un tanto incomoda quien respondió con el equivalente de alzar los hombros para una cuadrúpeda. La tipo normal frunció el sueño mientras una audino dejaba unas malteadas frente a ellas.
 
—¿Qué pasa?
 
La brionne sacó de su mochila un celular mucho más moderno del que tenía Denisse. Un rectángulo negro raro que nunca podría comprender como demonios funcionaba. En la pequeña pantalla apareció una gran morsa con colosales colmillos de pelaje azul oscuro detrás de un escritorio. Los alcaldes en la región de Insel duraban cuatro años en el cargo, dos menos que el presidente de la región. Los primeros contaban con la capacidad de reelegirse dos veces que fue lo que hizo el señor Seall quien estaba casi al final de su segundo mandato. Recordaba haberlo visto en varios eventos de caridad, siempre con esa pajarita negra al lado de la primera dama.
 
—Buenas tardes, Puerto Lugia. Sé que un grupo de periodistas ha declarado que aconteció un supuesto ataque terrorista en nuestra preciosa Villa Celebi. Eso no es más que un malicioso bulo. El desgraciado accidente en la plaza que destruyó algunos locales no fue más que una tragedia provocada por el mal uso de la pirotecnia.
 
 —Tiene que ser una puta broma.
 
—Es por eso que recomendamos a la población en general tener cuidado con estos artefactos durante las fiestas.
 
—¿Y la GDR? —preguntó Laura en un tono más audible.
 
—En cuanto la visita de la Lagrima de Latias, hubo un inconveniente y tuvimos que evacuar a los miembros de la Guardia del Diamante Rojo desde Villa Celebi. Eso es todo, que usted tenga un buen día.
 
Si no fuera porque ese celular debía valer lo suyo, ya estaría al otro lado de la calle. Quiso seguir sacando improperios, pero tuvo que aguantarse al darse cuenta de que muchos pokémon, incluyendo niños, estaban en disposición de oír su arrebato. La cafetería donde se encontraban era una pasada de generación a generación, propiedad de una familia de spinda. Esos conejos que caminaban tambaleantes por doquier. El suelo era ajedrezado, los sencillos sillones acolchados de rojo donde las tres se habían sentado en el mismo lado.
 
—No me puedo creer que sean tan estúpidos para creerse eso —dijo Laura dándole unos cuantos sorbos a su malteada—. No me sorprende mucho tampoco, pero…
 
—No es que lo crean —dijo Denisse mordisqueando una galleta—. Es que es mejor creer eso que un terrorista ataque al pueblo sin razón aparente.
 
Michelle cubrió en su semiabrazo a la gata cuando una nueva figura de ese mismo aspecto entró a través de la puerta de cristal mientras vestía una gabardina capuchina junto a un sombrero del mismo color. La enorme cola flotaba detrás de él al mismo tiempo que caminaba. Unos ojos morados miraban el negocio con el mismo desdén que tendría alguien con más cosas que hacer que pisar una cafetería de ese estilo. La mesera fue a recibirlo, ajustándose el traje de sirvienta que ya llevaba puesto.
 
—Ese traje señala una de las obsesiones que tienen los seres pokémon de tener el control de otro ser pokémon. Nos han enseñado a ver el mundo debajo de un lente egoísta que contempla a los demás como meras ilusiones que solo completan a las nuestras, las que persiguen sin motivo.
 
Lo máximo que pudo hacer la audino ante ese despliegue fue maldecirse a si misma por no haber terminado la preparatoria El gato mutante se sentó frente a las chicas sin ninguna pena. Ante ellas, el mewtwo sacó una libreta que llevaba en las profundidades de la prenda que debía tener sus años a juzgar por su aspecto raído y algunas manchas o pegotes de barro seco en la tela. De cerca, se le podían ver unas marcadas ojeras del color de unas uvas pasa. Las estudiantes se pasaron la responsabilidad de decirle algo a ese señor en forma de golpecitos.
 
No se necesitaba ser muy inteligente para saber quien perdió.
 
—Eh, señor… —murmuró Michelle.
 
—La interrupción es el veneno del alma.
 
—¿No era la venganza? —preguntó la brionne un poco angustiada.
 
—Hay muchos venenos para algo que no sabemos si existe. Yo creo que el veneno solo debe ser para las cosas orgánicas, ¿no cree?
 
—Pues…
 
—¿No sabe que sentarse en una mesa ocupada sin pedir permiso es de mala educación? —preguntó Laura al perder la paciencia.
 
El señor pareció considerarlo por un momento más corto que un parpadeo.
 
—Me gusta este asiento cerca de la ventana. Soy capaz de ver como los pokémon pasan por este carrusel maldito que se llama vida. —después de revisar unos cuantos apuntes, el extraño comenzó a escribir—. Además, debe ser una señal de eso que llaman destino si es que las chicas que estaba buscando se sentaron en mi asiento favorito. No considero que me conozcan porque no soy famoso entre la juventud descarriada de hoy en día, por lo que me llamo Arthur Rembad, aunque me pueden llamar simplemente Rembad. Me conocen mejor como el escritor somnoliento.
 
—¿¡Arthur Rembad!? —exclamó la eevee—. ¡Tengo todos tus libros!
 
—¿Es que no hay restricciones de edad en las librerías?
 
Denisse infló sus mejillas.
 
—Se dice, “gracias señorita, siempre es bueno conocer a una lectora”.
 
Rembad lo consideró, pero no durante un parpadeo, sino durante el tiempo en que el cuerpo de un decapitado se daba cuenta de que estaba muerto.
 
—Supongo que querrás algo banal como un autógrafo o algo así. Es una lastima que no tenga ninguna pluma.
 
—¡Estás escribiendo!
 
En un segundo, la pluma salió volando de su mano.
 
—No, no lo hago.
 
—¡Eres odioso!
 
—¿¡Qué quieres!? —interrumpió Laura.
 
—¿Debería llamar a la policía? —terció Michelle.
 
—Estaba buscando información sobre los ases —respondió Rembad—, Tuve menuda suerte ese jueves…
 
III
Arthur Rembad estuvo volando por un buen rato hasta que llegó al amigable Puerto Lugia y miró desde arriba las vulgares edificaciones de Plaza Celebi, decidiendo que para los textos que quería parir, ese lugar sería un útero más que perfecto. No necesitó mendigar refugio porque encontró un negocio abandonado que alguien había rayado con un pedazo de carbón. Al entrar se dio cuenta de que el adjetivo abandonado no encajaba para nada en un sitio donde aun dormía un viejo torkoal. Al pasar los días, pensó que podría haber caído en un sueño eterno porque nunca lo veía estar despierto, pero a lo mejor podía tener que ver con que Rembad solo salía de uno de los muchos cuartos del edificio para agarrar una cerveza que de alguna forma, aparecían mágicamente en el refrigerador. Así pasaron varios años hasta que, en una de esas refriegas con el objetivo de conseguir el alcohol que alimentaría su alma enferma, una serie de explosiones seguidas retumbó las paredes. La vieja tortuga abrió sus ojos, o lo más parecido a lo que podría llegar.
 
—¿¡Quién eres tú!? —exclamó el abuelo.
 
—¿Quién soy yo? No soy más que una llama que un día se prendió sin querer en el abismo de…
 
—¿¡Que estas haciendo en mi casa!?
 
—No creo que sea una casa como tal, sino…
 
—Ah, ya recuerdo. Es un negocio —el anciano suspiró humo negro—. Ni recuerdo que negocio era.
Eso era un buen reto para las redes neuronales de Arthur, así que, aceptándolo, miró los alrededores en busca de la respuesta. Era un edificio de algunas cuantas plantas que eran todas iguales con la excepción de la de la tortuga que tenía un refrigerador mucho más grande. Los muebles, tanto afuera como dentro de los cuartos eran del color de un pino, desgarrados de la tela.
 
—Mi respuesta ante esa tesitura es que este lugar es un hotel.
 
—Oh, sí, un hotel. Se me debe de haber olvidado porque no funcionó bien. Voy a dormir de nuevo para ver si cuando despierte ya te fuiste.
 
El anciano volvió a dormirse como si le hubieran pulsado un interruptor. Rembad dio un suspiro y usando un sigilo maestro, agarró su cerveza para volver a su cuarto a seguir escribiendo esa novela en la que estaba trabajando en base a los Ases. La manera en como los descubrió fue al ver unos cuantos documentos históricos que relataban la existencia de pokémon con habilidades inusuales. Al principio pensaba que era el típico caso de la historia interpretada por ignorantes, pero supuso que era un concepto insulso para un relato de ficción. En eso andaba metido hasta ese aciago día en el que sucedieron los acontecimientos que narrábamos el otro día. Acababa de poner el punto final a una frase que le quedó de maravilla cuando otra explosión retumbó las paredes. El anciano dio tremendo grito antes de que sus ronquidos pudieran escucharse de nuevo. Volvió a escribir, maldiciendo al quien inventó la pirotecnia, pero el fuerte sonido de la pólvora activándose para darle paso a la bala hizo que sus orejas se alzaran. Aunque era escritor, no conocía el refrán que vaticinaba su muerte, así que salió por plena curiosidad después de colocarse la gabardina. Los escombros adornaban los grupos de los cadáveres y un gato se metía debajo de una trampilla. Levitó un poco encima del suelo para observar bien aquella escena, disfrutando cada detalle de la pelea entre los dos pokémon; una foca con ese felino de antes. Sí consideró intentar ayudar a la muchacha, obviamente, pero lo hizo durante un tiempo tan pequeño que tendríamos que inventar una nueva medida de tiempo para él.  

El resto de la batalla se dedicó a tomar fotos sin piedad, una tras otra.
 
IV
 
Los cuatro pokémon en la mesa quedaron en silencio, Michelle y Laura estaban sudando sin parar mientras que Denisse se mantenía callada con expectación a que diría su escritor favorito después de haberles contado todo eso. Al no decir nada, la eevee supuso que ella tendría que adivinar las intenciones de ese extraño sujeto.
 
—Ya entiendo, ¿nos estás chantajeando? ¿Vas a revelar esas fotos si no hacemos algo por ti?
 
—Eres demasiado inteligente para ser una niña —asintió Rembad.
—Lo siento… —tembló Michelle—. No quiero que esa foto la vea nadie…  no sería capaz de ver a mi Mamá Larissa.
 
«¡Le diste justo lo que quería, tonta!» pensó Denisse chasqueando la lengua.
 
—Si cumples mis terrenales deseos, esa foto no la va a ver nadie más.
 
—¿Qué quieres que hagamos? —preguntó la señorita Mller sin dejar de consolar a la brionne con su cola.
 
—Por ahora, síganme. Los llevaré a nuestro pequeño refugio, donde viven los escritores perdidos
 
Después de pagar sus bebidas, los cuatro salieron de la cafetería apenas pudiendo ver por un segundo el bucólico escenario que era el centro del pueblo cuando al otro momento ya estaban en una sala de estar que era iluminada de forma tenue por un foco rojo lo que le daba un ambiente misterioso a la habitación poco iluminada. Era digno de fascinación que Arthur tuviera tanta energía psíquica para teletransportar a las tres con él. Las chicas trataban de mirar alrededor mientras intentaban contener las consecuencias que tenía el viaje subatómico para no desperdiciar el dinero que gastaron en las malteadas. Unas cortinas oscuras impedían que entrara la luz blanca de afuera. Los muebles eran de madera tan vieja que podrían pertenecer a la cuna de su bisabuelo. Alrededor de ellas, había varios pokémon sentados en unas sillas que casi casi podían mantener su peso.
 
—¿Estás son las señoritas? —preguntó un lycanrock anaranjado ajustándose una corbata azul rey.
 
—Son muy bonitas —dijo una florges un poco marchita.
 
—Sí, sí, sí, ¿pero como es que unas mocosas ricas nos pueden ayudar? —dijo un pawniard con navajas oxidadas,
 
—Cuida tus palabras, anciano —espetó la glameow.
 
—¿Has siquiera prestado atención a las minucias que estábamos platicando, Paul? —dijo Rembad.
 
—Ya sabes que todos aquí estamos perdidos, excepto Marceline.
 
La tipo hada refunfuñó.
 
—Yo estoy más perdida que cualquiera.
 
—¡No puedo creerlo! —exclamó Denisse sacudiendo la cola con total felicidad—. ¡Paul Lane! ¡Marceline Badsmore! ¡Tristan Corbier! ¡Son los escritores perdidos!
 
Laura puso los ojos en blanco.
 
—No tenemos todo el día, ¿qué quieren de nosotras?
 
Los poetas perdidos se miraron entre sí. Marceline tosió mientras que Lane chocó sus navajas.
 
—Creo que no lo habíamos pensado… —murmulló Paul.
 
—Es bastante sencillo, nos van a decir lo que saben de los Ases. La que parece más inteligente es la niña café así que de un paso al centro.
 
En una velocidad exagerada, el caballeroso Corbier trajo dos sillas más y casi obligó a las subordinadas a sentarse. La aspirante a líder mundial tragó saliva, luego aclaró su garganta. Ese discurso debía ser una de las pruebas que alguien como ella debía aprovechar. Si lo hacía bien, no solo sería capaz de sorprender a los pokémon sino que también podría conseguir un autógrafo de uno de los poetas perdidos o incluso de los cuatro.
 
—Los Ases son habilidades especiales que se pueden obtener de dos formas; heredándolos o consiguiéndolos por ti mismo.
 
Denisse iba a continuar con su dialogo, pero se dio cuenta de que no tenía nada más que decir.
 
—¿Y?
 
—Y ya.
 
El siguiente silencio cambió de expectante a incómodo.
 
—No debí haber esperado demasiado —dijo Arthur—. No eres más que otra tonta mocosa después de todo
 
—Investigué todo lo que pude. Es una información muy difícil de conseguir. No halle más…
 
Denisse vaciló. Sus ojos fueron decorados con pequeñas lagrimas de esas que si tuvieran vida te insultarían a la cara. Laura y Michelle se miraron preocupadas mientras los escritores perdidos estallaban en carcajadas cada vez más fuertes que seguían destrozando la autoestima de la eevee. De pronto, la brionne trató de intervenir.
 
—¡Podemos mostrarles nuestros Ases!
 
—Ya hay muchos ases registrados —dijo Marceline—. Lo que nosotros estamos buscando es la propia esencia de los Ases, que es lo que hace que existan, es en ello en lo que enfocamos nuestro esfuerzo. Bueno, en eso y en cierta guerra que pasó hace tiempo…
 
—La guerra de la Isla Bonita —murmuró Tristan—. Ocurrió hace tiempo.
 
—Lo contaré yo —interrumpió Rembad.
 
«En medio del inmenso mar de la región de Insel, hay dos islas que son vecinas entre sí llamadas Puerto Lugia y Puerto Manaphy que se comparten mercancía con ellos. Aquella relación no siempre fue bucólica. En medio de ellas existió otra isla llamada Isla Bonita. Ahora mismo conocida como ese pedazo de tierra seco en el océano; un verdadero paraíso tropical lleno de bananos altos, bosques frondosos y demás recursos abundantes. Una mina de oro llena de recursos para minar. Todo comenzó cuando cada pueblo mandó un grupo de obreros los que de una forma o otra estallaron en una horrible refriega. Desde ahí, los dos pueblos hicieron que grupos de jóvenes soldados lucharan para pelearse el control de la zona. La batalla fue tan cruenta y tan cruel que acabó con el ecosistema de la isla, dejándola muerta para siempre»
 
—Eso no es ningún misterio —dijo Denisse secándose las lagrimas con disimulo—. Muchos pokémon saben que pasó eso.
 
Los poetas perdidos se miraron. Paul aclaró su garganta.
 
—La lucha por nuestra roselia gigante en medio del océano fue tan carnal que en el campo de batalla no hubo más que unos cinco sobrevivientes en nuestro lado. Se sabe de buena fuente que esos cinco sobrevivientes siguen habitando Puerto Lugia. Están entre nosotros, fingiendo ser normales. Espero que la mocosa sepa que queremos que haga.
 
Denisse volvió a sonreír o algo parecido a eso.
 
—Lo haré. Nosotras tres encontraremos a esos tipos ¡Una líder mundial nunca niega un desafío!
 
—Bueno, suponemos que tenemos un trato. Si consigues ubicar a los sobrevivientes en un mes, no publicaremos la foto de tu amiga.
 
Denisse asintió.
 
—¡Está bien! ¡Me va sobrar tiempo!
 
Las otras dos no pudieron dar su opinión antes de que volvieran a aparecer en el centro del pueblo. Al parecer, nadie se había fijado en unas estudiantes apareciendo de la nada. Las tres emprendieron su camino a casa hasta que Michelle rompió el silencio.
 
—¿Estás segura que vamos a poder hacerlo en un mes?
 
—¡Claro que sí! Creo…
 
—¡Eso es contradictorio!
 
—Da igual —dijo Laura con los ojos en blanco—. Tendremos que hacerlo queramos o no.
 
—¡Laura tiene razón! ¡No vale la pena lamentarse!
 
Michelle apretó sus aletas.
 
—¡Tenemos que conseguirlo! —exclamó la señorita Granat.
 
—¡Sí!
 
—¿Pero donde empezamos? —preguntó Laura arruinando el momento.
—Supongo que tendré que revisar la biblioteca de mi padre, pero tarde o temprano encontraré una pista.
 
Después de hablar por unos momentos más, las estudiantes de la secundaria de Candelor se separaron, siendo lo primero que hizo Denisse al llegar a casa meterse en la biblioteca. La foto de Michelle no era lo único que estaba en juego, sino también su orgullo. Esa podría ser su primera misión oficial como aspirante a líder mundial, bueno, la más importante.

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Bueno, podríamos decir que este es el cap donde verdaderamente se sigue una trama en especifico, aunque van a seguir habiendo caps episodicos. Lamento la tardanza, pero solo fueron dos días, así que se me perdona, ¿no?  Flet

@Nemuresu Gracias por leer. 

Sí, los fantasmas malinchistes son bastante comunes en los Estados Unidos (?)

@"PKMNfanSakura" Gracias por leer.

Eso lo agregue más que nada para no matar la sensación de peligro, porque como da medio igual que se muera alguien si de todas maneras vas a poder seguir hablando con él yendo al cementerio. 

Bueno, eso sería todo. Saludos.



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#20
Si hay algo que tienen en común las pobres chicas es que viven cayendo bajo los chantajes de otras criaturas, a mi parecer. Por cierto, me pareció muy gracioso el personaje de Mewtwo, bastante único a decir verdad -y debo decir que me reí bastante en su introducción-. 

Como siempre, me gustó bastante, espero el siguiente capítulo c:
[Imagen: TYJl8zk.png]
(Cortesía de Luna)
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#21
No me esperaba yo que un gato salvaje apareciera por aquí, pero oye, que bienvenido es igualmente. Pobre doctor Misaka, yo le habría comprado ese microondas (?) La vida no siempre te lo pone fácil para conseguir lo que quieres, es una pena.

Nuestras protagonistas van a tomar algo para relajarse y parece que ni eso pueden hacer tranquilas, siempre tiene que pasar algo que les acabe involucrando en una misión. Mejor, porque entonces no habría historia. Resulta que el mewtwo es escritor, y no uno cualquiera, pertenece al grupo de los escritores perdidos y se ve que Denisse es una gran fan de ellos. Pobres, las ha acabado chantajeando para que accedan a hacer lo que quiere, y este capítulo me volvió a gustar por la misma razón que el anterior. No vemos a una Denisse decidida y de acero, vemos que su autoestima también sufre, y permíteme decirte que la escena en la que se le salen las lágrimas hizo que me entraran ganas de ir a abrazarla. Menos mal que tiene unas buenas amigas que intentan ayudarle en la medida de lo posible.

Después de recibir una lección interesante de historia (sí que tuvo que ser cruenta la guerra para que destruyera el ecosistema de la isla) ahora sí que sí empieza la primera misión oficial de las chicas. Parece que a partir de ahora los capítulos estarán más relacionados entre sí, ya que tienen un objetivo claro que seguir que, imagino, les costará un poco cumplir, si es que lo cumplen. En fin, ya veremos si la investigación que lleva a cabo Denisse da sus frutos, esperemos que sí  [Imagen: toto.jpg]
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[Imagen: vS2axv2.png]
 
Érase una vez un grupo de extraños destinado a salvar el mundo.
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#22
Noooo! Todo menos el microondas! Esto no puede quedar así ¡VOY A DEMANDAR A ARTHUR!

Ahora fuera de bromas, me gustó como nos salió este Mewtwo, es que me lo imagino como un escritos típico, ya sabes, usando un cuello de tortuga negro, con una chaqueta marrón con codos de cuero, un acento inglés y unos lentes de reducido tamaño pero que misteriosamente si dan para la vista.

Igual es interesante el hecho de que quieran usar a tres niñas inocen...bueno lo ultimo no, para sus planes la verdad me intriga que quieren hacer con los cinco misteriosos que porque no me sorprendería fuera algo similar y de hecho me suena bastante similar (Quizás ni es lo que pienso pero igual) a como después de la segunda guerra se hizo una cacería a por oficiales Nazis que escaparon a otros países para hacerse pasar por civiles comunes y corrientes

Bien, al menos ya las chicas tienen un objetivo que cumplir y me gustaría ver como se sigue desarrollando.
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#23
Capítulo 7: El Recorrido de Alfred Es Igual de Infructuoso que La Investigación

I
Al día siguiente de la apuesta y que Denisse se quedara el resto de la tarde, así como gran parte de la noche, luego de rebuscar en los libros de papá párrafo a párrafo hasta que algo le interesó lo suficiente, estaba caminando por North Marine Star mientras leía un pesado tomo. Si no fuera por un gancho que integró a su pajarita, sería imposible hacer las dos cosas a la vez por culpa de su condición de cuadrúpeda. Lo que encontró era un libro de fotografías de eventos importantes que sucedieron en Puerto Lugia y sus alrededores. Unas cuantas pocas eran verdaderamente relevantes para ella; mostraban soldados marchando con cascos que les quedaban grandes, escondiéndose en trincheras y comiendo a las orillas del mismo río donde bañaban sus cuerpos tan delgados que parecía que iban a romperse como palos de un momento a otro e incluso había una que otra que reflejaba un panorama feliz de esos que no debían ser bastante frecuentes, por ejemplo, los escuadrones jugando entre la abundante vegetación. Aunque muchos se pondrían a llorar por esa triste tragedia de nuestra generación, a la eevee le encantaba la idea de que un lugar tan bonito hubiera acabado en piedras mohosas. Esos pensamientos impuros fueron interrumpidos al chocar contra otro pokémon.

—¿Qué es esto? —preguntó Lady viendo la portada café rugosa del libro para luego dejarlo caer—, Ah, cosas de raritas.

—¿¡Qué te importa!? —exclamó Denisse arrebatándoselo —. ¿Por qué estás siguiéndome?

—¡Estas caminando en frente de mi casa!

Antes de decir que eso era mentira, su instinto le hizo voltearse, comprobando que esa odiosa malformación de la naturaleza tenía razón. Sin querer, se metió a la zona más cara de North Marine Star, lo que era decir demasiado. No tenía ni un nombre en especial porque seguía siendo parte del mismo barrio residencial de clase alta, pero de manera coloquial era conocida como el Valle de los Archimillonarios que tampoco era tanta exageración como uno podría pensar. Las gigantescas parcelas guardaban mansiones colosales de muchos pisos que podrán albergar cuatro familias enteras de diez integrantes cada una si se sabían acomodar. Un requisito fundamental era que mínimo tuvieran un campo de tenis o uno de minigolf o incluso los dos, como era el caso de la familia Valt, que se sumaba a una fachada de mármol que hasta daba miedo de que los pokémon pudieran gastar tanto en algo así. Después de dejar de admirar esa obra poco austera de la arquitectura, Denisse intentó disimular.

—Sí, venía a visitarte.

La delegada sonrió.

—Ah claro, ¿quiere una tacita de… ¡No! ¡Vete de aquí!

—¡Eres mala!

En esa platica estaban cuando alguien desconocido saltó desde las profundidades de los arbustos de rosas. Vestía una chaqueta amarilla con negro que era el uniforme de la secundaria Zapdos. Su pelaje era gris, caminaba en dos patas pese a ser un felino, llevaba una moneda de oro en la frente y una mirada siniestra, lo que era gracioso si considerabas cual era su tipo. En una de sus garras sostenía un ramo de rosas maltrecho. Una de ellas veía aplastado su tallo por los colmillos del meowth.

—Ah, Philip, eres tú —dijo Lady como quien dice el que olvidó las llaves.

—Sí, mi bella dama.

—De acuerdo. 

Ocurrió un silencio incomodo donde los tres se miraron en turnos hasta que la sylveon volvió a hablar.

—¿Vete?

—Adiós.

El gato salió de ahí de la misma manera en la entró… literalmente.

—¿Quién era ese?

—Un mediocre. Iba conmigo en la primaria y no me lo he quitado de encima. No puedo creer que no recuerdes lo patético que era.

—No iba en tu salón. Me salté sexto de primaria para entrar a la secundaria —dijo la zorra levantando la barbilla.

—¿Ah sí? No me importa. Adiós.

La tipo hada entró a la mansión con cuidado de azotar la puerta para que se entendiera el mensaje. Guardó el libro con un ágil movimiento, su gancho se replegó para desaparecer dentro de la pajarita, vio la hora en el celular y vio que era el momento exacto en que las reuniones de club se acababan en la secundaria Candelor. Se fue al tercer piso de la institución para sentarse en el banco afuera del aula hasta que salieron Michelle y Laura.

—¿Cómo vas Denisse? —preguntó la brionne empapada de sudor. 

—En proceso.

—Eran cinco, ¿no? —dijo la glameow más o menos en el mismo estado.

—Síp. De hecho, quiero que me acompañen a casa para que me ayuden. No piensen que voy a hacer todo el trabajo sola… solo lo más importante.

—Claro, solo deja que nos demos una ducha —respondió Michelle antes de que las dos se fueran a las regaderas.

—Sí, tómense su tiempo…

Aprovechando esos momentos, volvió a revisar el libro de fotografías; ya las había visto una y otra vez sin que pudiera encontrar otra pista, Era capaz de ver especies que conocía como eevee, pero hasta ella sabía que no era la única eevee del universo. Esperaba avanzar un poco ese día. No tanto porque las consecuencias fueran muy graves sino porque se sentiría de lo peor si no pudiera cumplir con su palabra.

—Bueno, ya vámonos —dijo la gata gris.

—Sí, claro. 

Y se fueron

II

Algunos días pasaron donde no hubo muchos avances, aunque eso es decirlo de forma amable, porque no había ninguno en lo absoluto. Al segundo día, las tres comenzaban a preocuparse. Apilaban los libros que ya habían leído a un lado, lo que convirtió en la biblioteca del señor Flower en una tierra árida con altas torres de cuero y papel. Después de que Laura y Michelle tuvieran que irse por la falta de sol, Denisse se quedaba unas cuantas horas más investigando; las acciones cotidianas como bañarse o dormir se convertían en futilidades, tanto que comenzó a expeler un olor nauseabundo que ni el mayor poeta podría describirlo por morir del asco en cuanto se acercara. Antes de darse cuenta, no tuvo la oportunidad de investigar, lo que aumentaba el mal humor que de por si tenía por dormir pocas horas encima de la incomoda mesa de madera de esa habitación. La razón era que estaba acompañando a su madre a hacer unas compras al centro del pueblo. Algunos pidove se encontraban en peligro de estrellarse por ese horrible aroma en sus picos. Las dos hembras, luego de un rato de caminar de un lado a otro, fueron a sentarse frente a la barra de la cafetería spinda. La espeon pensaba en una manera amable de hacerle entender a su hija que olía peor que un excremento de muk fermentado al sol.

—Amor, ¿pasa algo con el calentador de agua? ¿No funciona?

Denisse no respondió. Tenía la mirada perdida al frente mientras pensaba en sus cosas.

—Mi vida, tu tutora me ha dicho que no has seguido las reglas de higiene de la escuela. Eres una niña muy lista. Sé que no quieres que te levanten un reporte, ¿verdad?

—Su hija ha crecido bastante —comentó un viejo spinda quien era dueño del local.

—Estoy muy orgullosa de ella.

—¿Ya sabe a qué va evolucionar?

La espeon le dio un sorbo a su café

—Siempre he querido tener una sylveon, pero lo único importante es lo que ella decida.

Las neuronas de Denisse tuvieron que hacer una sinapsis retardada para responder la pregunta de hace unos minutos de su madre. La respuesta no estuvo mal, pero cuando fuera líder mundial, no creía que fuera una de sus frases más imponentes.

—¿Eh?

Antes de que se enterase del todo en qué lugar andaba, el conejo de manchas rojas le revolvió el pelaje entre las orejas. De paso, recordó porque estaba enojada, así que se apartó de la incomoda acaricia del tipo ese para seguir bebiendo de su malteada. Ni siquiera el popote en forma de espiral por donde viajaba ese líquido rosa claro, que muchas otras veces la divertía, le podía poner de mejor humor.

—Te pareces a tu padre cuando tenía tu edad. La malteada de fresa era su favorita. Siempre venía con un eevee de color raro, pero de repente, una vez no llegó.  Desde ese momento nunca volvió a venir. Al parecer le afectó eso de que lo hayan dejado plantado.

—¿En serio? ¿Por qué no habrá venido?

—Pues, he escuchado varias cosas por ahí…

—Bueno, tesoro, tenemos que irnos. Aun hay muchas cosas que hacer.

Denisse infló sus mejillas con menor energía que antes.

—¡Aun no he terminado mi malteada!

La tipo psíquico sonrió, ocultando su nerviosismo.

—Pediremos las bebidas para llevar, corazón.

—Pero…

—Obedece a tu madre —intervino el anciano.

Antes de que siguiera protestando, las dos volvían a estar en la calle, la pequeña con peor humor que antes. Si mamá interrumpió las palabras del spinda, era motivo de sospecha. De manera sincera, aunque prefería que la torturaran por mil años antes de reconocerlo, estaba desesperada. A cualquier cosa sospechosa le seguiría el rastro pese a que la termine llevando al acantilado más hondo del mundo. La voz de la amable gata (todo lo contrario a como quería ser con ella en ese momento) la sacó de sus pensamientos.

—¿Qué quieres?

La señora Flower dio un respingo.

—Mi cielo, ¿estás enojada?

—Sí —respondió la eevee con toda la sinceridad del mundo.

—Ya, amor. Tenemos más cosas de las que ocuparnos, por ejemplo, la reunión que vamos a tener la semana que viene.

—¿Una reunión?

La espeon asintió.

—Papá va cerrar un negocio con una fábrica de papel en Astrelia y va a hacer una cena de gala. Necesitamos ir bien vestidas para la ocasión.

Denisse inclinó su cabeza.

—Por supuesto, vamos a invitar a la alta sociedad. 

Madre e hija se pararon frente a un local cerca del muelle donde hace unos días la difunta GDR desembarcó. No podía decir que no le daba curiosidad la idea de una fiesta de gala, de hecho, sería entretenido ver a Laura enfundada en un vestido.

—¿Mis amigas también pueden venir?

—No lo sé, amor…

—¡Si no las invitas, no respiro!

—¡Esta bien, mi amor! Como quieras.

Lo siguiente que escucharon fue el repiqueteo de una maquina de coser que agujereaba sin piedad un pedazo de seda de un rojo brillante. Era un lugar que tenía el inconfundible olor de la tela impregnado en la madera con el que estaba hecho. Se veían cajas por todos lados y maniquís de diferentes morfologías vestidos con diferentes prendas, entre ellos, uno antiguo de falda ancha inacabada por unos centímetros en una figura semi humanoide con un bulbo hecho de unicel en la cadera. Un escritorio al fondo de la habitación mostraba varias herramientas de costura como cintas de medir, tijeras y hilos de distintos colores. Sin apenas ningún saludo, las dos adultas comenzaron una conversación de la más sublime importancia.

—¿Estás segura de que el rosa le queda bien? —preguntó una modista tan pequeña que se ocultaba detrás del escritorio

—¡Le va quedar hermoso! —insistió la señora Flower —. ¡Quiero que mi hija destaque!

—Me gustaría más el negro, pero lo que la clienta decida…

—Reina, ve con la señora Gall para que tome tus medidas…

III

Unos momentos después de que las dos hembras de la familia Flower se hayan ido, un peculiar ser apareció de pronto en medio de la cafetería Spinda, de la misma especie que Arthur Rembad, con la diferencia de que había visto demasiadas caricaturas para niños en sus escasos años de vida. Vestía una especie de gabardina morada de cuello alto que escondía un montón de bolsillos que a su vez ocultaban numerosos artefactos maléficos. No le importó notar las miradas de los asistentes del lugar mientras comenzaba a olisquear la barra y los taburetes hasta que encontró el olor que anduvo buscando todo este tiempo, a base de separar otros que no le interesaban como el de una joven recién iniciando la pubertad y el del perfume de una señora de mediana edad que estaba a punto de llegar a los cuarenta. En el brazo tenía una especie de teclado con una pantalla LCD del tamaño de una pequeña barra que siempre mostraba números en color verde porque era un color de lo más informático. Al acabar de absorber los rastros del líder de los escritores perdidos, aporreó las teclas de su extraño brazalete. Unos cuantos pitidos más tarde, los números verdes se deformaron como plastilina digital hasta formar las mismas letras que pulsaban sus dedos blancos para luego pulsar “enter” lo que hizo que los dígitos recuperaran su forma, que casi de inmediato, volvió a cambiar para mostrar un simple “ok”. Aparte de las teclas normarles de un ordenador, había que mencionar que, en el comunicador del hermano del poeta, existían cuatro teclas adicionales, presionó una de ellas y el aparato lanzó una señal al cielo que luego rebotó en un satélite el cual liberó una pieza de metal que bajó a la tierra.

Cryo no tardaría en llegar.

IV

La siguiente parada era una fina tienda de perfumes donde la señora líder podría pasar una buena cantidad de tiempo, en la que, irónicamente, no le compraría nada porque consideraba que era bastante pequeña para usar esas cosas de hembras adultas.Hablando de hembras, el legendario de las coincidencias decidió que una de las señoras Granat saliera de ese local acompañada de su hija.

—Ah, señora Flower, que casualidad —saludó la primarina 

—Buenas tardes —respondió la madre estirándose para darle un beso en la mejilla.

Al ver a Denisse, Michelle no tardó en ir con ella. Si no se saludaron tan efusivamente, es porque últimamente pasaban gran parte del día juntas.

—¿Qué está haciendo, señora Granat? Si puede saberse.

—Arreglando unos asuntos para la reunión, ¿tiene tiempo para una taza de café?

—Acabo de tomar uno, pero un té frío no vendría mal con este calor.

La señora Flower volteó a ver a su hija. Usando sus poderes psíquicos, colocó un billete detrás de su oreja.

—Vete con tu amiguita a hacer algo que les guste. No le vamos a decir a tu hermano.

Las dos madres dejaron a sus hijas en el centro del pueblo para tomar camino hacia el StarmieBucks más cercano.  La zorra esperó unos segundos hasta que fuera seguro moverse, luego jaló a Michelle hacia la Cafetería Spinda. No había otra alternativa. Necesitaba saber eso que le quería decir ese viejo, aunque ya no se lo quiera decir por culpa de su madre.

V

Siguiendo con el recorrido de Alfred, entró al negocio de la señorita Gall al notar el olor a gato mojado en alcohol, el cual era de lo más característico. La modista, quien apenas asomaba su cara por si acaso alguien tenía mala fe en contra de las pykumuku debido a malas experiencias en su niñez, no se dio cuenta de que alguien olisqueaba sus maniquís hasta que el mewtwo dio unos golpecitos en su escritorio. Necesitó una buena dosis de valor para asomarse, sonando su tímida voz.

—¿Qué necesita, señor?

—¿Cree que el morado me queda bien?

—Sí…, le queda perfecto.

El gato sonrió mientras comenzaba a aporrear su comunicador. Pulsó otra tecla especial al mismo tiempo que seguía hablando.

—Mi creador me dice que el amarillo me daría un aspecto más amigable, pero me gusta este, es como más genial, es como que mis intenciones están ahí al ver los colores oscuros…

Lo único que podía hacer la pepina de mar era asentir ante tales reflexiones sobre su outfit, más profundas que miles de tratados filosóficos echados a un foso. No estuvo satisfecho hasta después de treinta asentimientos, luego de eso, el pokémon artificial abandonó el local mientras la respuesta a su mensaje se mostraba en la pequeña pantalla del comunicador. Una respuesta que contaba con la presencia de Flamer dentro de unos días o algo así.

VI

Las estudiantes de Candelor esperaban a que el dueño del local se desocupase, sentadas en la misma barra donde Alfred pasó su nariz, aunque eso era algo que no conocían ni querían conocer. A lo mejor debía usar ese tiempo extra para poner al corriente a Michelle, pero estaba ocupada pensando en las múltiples posibilidades de como podría ir esa conversación.

—Ah, es la pequeña de Iris ¿Quieres algo, pequeña? No te puedo dar otra malteada. Es demasiada azúcar para ti.

—¡Ya sabes qué es lo que quiero y si no me lo dices no respiro!

—No me vas a manipular con eso.

Al escuchar esas palabras, tomó una gran bocanada de aire, conteniéndola dentro de su boca mientras se tapaba la nariz con una de sus patas. En un principio, el conejo con aspecto de borracho actuó con gran tranquilidad. Michelle desde el principio estaba angustiada, mirando alternativamente al cafetero y a su amiga, cuyo color de piel comenzaba a cambiar, pese a su pelaje. El primero notó cierto tambaleo en la segunda, lo que le hizo rendirse.

—Bien, bien, te lo voy a decir.

Denisse volvió a respirar aliviada. Era un riesgo considerable el dejar de respirar, pero valió la pena.

—El amigo de tu padre es el señor Valt. Es un secreto a voces., pero nadie se atreve a decir que lo sabe. Todos lo veían cruzando el otro lado desde el lugar donde vivía en la iglesia para reunirse con el pequeño Flower.

—¿Qué le pasó? —preguntó Michelle.

—Dicen por ahí que lo desaparecieron. Nadie sabe cómo volvió a este pueblo. Aun así, no me hagan mucho caso. Son divagaciones de un viejo.

—¿No tiene alguna prueba?

—No y dudo que la consigas. Los pokémon no quieren hablar de eso. De manera indirecta, los dos han prohibido sin decirlo que hablen de su pasado.

—Ha dicho que vivía en la iglesia, ¿no? —preguntó la señorita Flower.

—Sí, la única que hay en Plaza Celebi. En esa época no existía el orfanato.

La mente de la aspirante a líder mundial se iluminó por fin con algo de esperanza después de una investigación infructuosa. Una vez alguien le dijo, bueno, más bien lo escuchó en la tele, que la respuesta acababa estando en donde menos te lo imaginabas. Ese “donde” resultó ser la iglesia del Corazón Sagrado de Meloetta. Si Laura le ayudaba a ir al otro lado sin causar un desastre en el intento, el resto sería pan comido, y a ella sí le gustaba el pan.

VII

El hermano de Arthur Rembad continuó y acabó frente a la perfumería Echant donde tuvo que hacer un gran esfuerzo para apartar los múltiples perfumes que entraban en sus fosas nasales. El olor del mewtwo desapareció acercándose a la puerta del local por lo que giró sobre sus talones, intentando volver a agarrar el rastro. Sus ojos se abrieron hasta su límite al darse cuenta de que la maldita mocosa que llevaba la esencia del Sujeto 19 en su piel había vuelto a su punto de origen.

—¿Ah que sí? ¿A qué te estas burlando de mí? ¡Pues ya lo verás!

En esa ocasión ni se molestó en mandarle un mensaje a sus superiores y pulsó los dos botones especiales que le quedaban al mismo tiempo, lo que era solo para casos bastantes graves. Shock llegaría pronto, pero Clean también. Los viajes espaciales duraban un buen rato, así que tendría que esperar, pero solo por un rato.


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Al parecer el día oficial va terminar siendo el viernes (?)

En fin, podemos decir que este capítulo comienza oficialmente con la trama donde los caps son más continuistas. Este capítulo no es la gran cosa, pero era necesario para empezar. 

Soy bien lento. 
[Imagen: ksad.png]

Bueno, ahora a los comentarios.

@Franeer Muchas gracias por seguir leyendo.

@"PKMNfanSakura" Gracias a usted también. Aunque suene un poco sadico, podría decirse que mis escenas favoritas son cuando los personajes muestran vulnerabilidad, porque eso demuestra que los hice bien.

@Bancho Ramen Es una lastima que el microondas portatil ya no se vaya a hacer. Era un invento muy necesario.

Ahora, sobre Arthur, ya que los tres comentarios se dirigen a él. Pensé al personaje como una burla al típico wey pedante  que veías de vez en cuando en una novela o serie y que en cada dialogo trataba de dar un tratado filosofico y te terminaba hartando porque te dabas cuenta de que nomas era el autor tratando de hacerse el profundo, pero mal (?). A su vez, es una subversión sobre los legendarios en los fics de poké, que siempre que los ves salir sabes que van a ser personajes bien importantes porque un leyendario aparece porque sí. Es un poco gracioso darle un papel secundario y mundano a un pokémon tan imponente.

Saludos

[Imagen: g325fpf.png]
Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#24
Bueno, a decir verdad, capítulo tranquilito. Me gusta esa manera caprichosa que tiene Eevee para conseguir los suyo; amenazar con quitarse la vida. Y el hermano de Arthur si se ve bastante curioso, ¿cuáles son sus intenciones? 

A ver que sucede en el próximo
[Imagen: TYJl8zk.png]
(Cortesía de Luna)
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#25
Hm, con que los Ases tienen un mayor misterio del que aparentan, eso sin mencionar la rara relación del Sujeto 19 con dicho tema y la pequeña liga de investigadores del señor Rembad. Por mucho que las chicas quieran sacar provecho para alcanzar su dictadura, siento que algo les morderá en el culo por meterse con esos manes.
[Imagen: l1Mexwv.png]
Best Friends
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#26
Parece que al final del capítulo sí consiguen algo de información, aunque les costó algo de tiempo. Pero es normal, no es que estén investigando sobre un tema fácil. Me gustó la forma que tiene Denisse de obtener lo que quiere, y por lo visto de verdad está dispuesta a correr el riesgo de desmayarse (o, peor, ¡de morir!) con tal de que se cumpla su voluntad. Ya lo has dicho tú, pero me gusta que se use a un pokémon tan poderoso como Mewtwo de forma más banal, le da originalidad al fic, y nos ahorra el tener que ver a otro gran gato chetado por millonésima vez. Also, tengo mucha curiosidad por su hermano, y por las personas que ha llamado, tengo una teoría pero no voy a decirla porque temo hacer un fail de primera (bueno, sí, que son las cinco personas que están buscando). También quiero ver qué ocurre con la pista que han obtenido, imagino que nos esperan capítulos interesantes.
 
Cita:—¿Ya sabe a qué va evolucionar?

Esto me hizo gracia. No sé, el pensar que una pregunta que se suele hacer tan a menudo como ¿ya sabes qué vas a estudiar? se pueda aplicar a un Eevee de esa forma me resultó cómico y original (y que la madre quiera una Sylveon lol, como Lady).

Y otra cosita, me gustó muy mucho cómo describiste las fotografías, me las pude imaginar a la perfección y era como si yo misma las estuviera viendo.
[Imagen: rrYl76h.jpg]
 
 
[Imagen: vS2axv2.png]
 
Érase una vez un grupo de extraños destinado a salvar el mundo.
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#27
Capítulo 8: Los Corazones No Pueden Quemarse
 
I
 
En la noche anterior a la visita de las cuatro estudiantes a la iglesia de Plaza Celebi, un pequeño barco que no llamaba particularmente la atención, desembarcaba en el muelle Kyogre para volverse a ir con la misma sutileza que con la que llegó, dejando a alguien que apuró el paso en cuanto pisó el concreto porque no quería que muchos pokémon lo vieran. Era la mezcla de un zorro con una sirena, luciendo una membrana alrededor de su cuello. Sus escamas eran de color morado, lo que era inusual entre los miembros de su especie. Aunque no esperaba que nadie lo recibiera y no lo quería, aun así lo hicieron. Era una especie de zorro de pelaje naranja con color crema en ciertas partes de su cuerpo. Vestía unas gafas transparentes de protección que casi nunca se quitaba por algún motivo. Sus ojos azul oscuro miraban al vaporeon mientras caminaba por el muelle sin ninguna protección. Cuando se acercó lo suficiente, vio su pequeña sonrisa asomando por su hocico. Una de esas expresiones inconfundibles que significaban que venían a joderte.
 
—Buenas noches, Valt, ¿Cómo fue la reunión?
 
—No sé porque te preocupas tanto por mis negocios, Flower —espetó el pokémon morado.
 
—Recuerda que me llevo el quince por ciento de tus ganancias.
 
—¿Un 0.5% de todo tu dinero? Podrías tener una mansión más grande que la del alcalde, pero prefieres conformarte con una simple casa bonita.
 
El flareon acentuó su sonrisa.
 
—Ya sabes que no me gustan los lujos innecesarios. Dejemos de hacernos los imbéciles, sé que estuviste en Villa Celebi. Eso o debes tener más cuidado con quien hace tus barcos, porque alguien debió haber logrado hacer una replica perfecta del barco de tu empresa y lo aparcó en el muelle Mananphy, que como tú sabrás, es el muelle que esta en el otro lado.
 
El tipo agua sudó.
 
—¿Cómo sabes eso?
 
—Mi empresa inventó el sistema de registro —sonrió Leonard—, Solo hago una llamada y sé todos los barcos que llegan y se van de este pueblo. Oh, Sir, ya has tenido otra aventura con esposas humildes, que decepcionado estoy. ¿Qué pensará Miss?
 
—¡Mi esposa ya falleció hace varios años y lo sabes! ¡Te agradecería que no la mencionaras más!
 
—Miss, Miss, Miss
 
—¡Basta!
 
El señor Flower explotó en una sonora carcajada.
 
—Lo que tú hagas me da lo mismo. Solo cuida que no te contagien algo.
 
—¿No quieres ir a tomar algo?
 
—Me encantaría, pero creo que mi esposa me hizo prometerle que cenaría en casa. Suerte con tus amoríos.
 
Leonard se alejó del lugar mientras estallaba en carcajadas cada vez más ruidosas.
 
II
 
La gran mayoría de los creyentes en Puerto Lugia (y en toda la región, en general) pertenecían a la religión Legendarista, o lo que era lo mismo, a diferencia de los Arzuristas que solo creían en Arceus, ellos además les rezaban a otros legendarios aparte de a la llama que, según ellos, ponían de su parte para hacer que el mundo funcione. Aunque uno pensaría que la legendaria más querida de Insel era Celebi, en realidad se trataba de Meloetta, por lo que no extrañaba que el templó más grande de la plaza del otro lado fuera nombrada en su honor. Si bien los demás edificios podrían estar despintados y esperando al soplido de un lycanrock para caerse, la Iglesia del Sagrado Corazón de Meloetta era uno de los edificios más conservados del lugar, aunque no dejaba de tener ese tono negruzco impregnado en la roca con la que fue hecha. El templo tenía tres grandes puertas con antiguas cerraduras cuya llave seguía conservándose con celo. En el techo había tres torres; una colosal con una campana plateada y otras dos a los lados con campanas más pequeñas. Desde la fachada, les observaban varias figuras de distintos legendarios, incluyendo dos figuras de la diosa en sus dos formas arriba de la entrada principal del templo. A pesar de haber tenido que venir varias veces durante su vida, de manera obligada a partir de los ocho años, Laura nunca fue religiosa. Después de todo, ninguno de esos dichosos pokémon de aspecto ridículo habían aparecido nunca para tenderle la pata. Era un domingo por la mañana donde la misa acababa de terminar hace dos horas. Antes de que dijese nada, Denisse estaba paseándose por las jardineras de enfrente de la iglesia, donde algunos niños jugaban a la pelota.

 
—¡Laura, esos niños me miran raro! —reclamó la eevee.
 
—No están acostumbrados a los extraños —explicó la glameow mientras los niños huían a la otra punta de la plaza.
 
—Yo no soy extraña… soy normal.
 
En ese preciso momento, el baterista del coro practicaba su habilidad con los platillos. Michelle retuvo una risilla.
 
—No me refiero a eso —dijo Laura sin poder evitar soltar una sonrisa tonta.
 
—¡Niños, tengan cuidado, van a dañar las plantas! ¡La hermana Alicia me va a matar!
 
[font]Esa voz era reconocible hasta en el mismísimo infierno. Una especie de murciélago mezclada con una escorpión andaba por ahí en un hábito nuevo de color negro el cual contaba con una capucha que le cubría las orejas. Interrumpió el monótono ritual de cortar hojas de los arbustos para regañar a esos chicos que se iban más lejos todavía a jugar a un lado donde señoritas impertinentes dejasen de molestarlos. Una pensaría que dejarle a alguien capaz de segregar veneno el cuidado de las plantas era lo mismo que dejar a un charizard arreglando una fuga de gas, pero si era alguien como Verónica, se podía hacer una excepción sin problema. No parecía haber cambiado mucho desde la primaria, aparte de lo obvio. La vergüenza le invadió y antes de que fuese capaz de tratar de esconderse, Vero se abalanzó hacia ella para darle un fuerte abrazo o al menos eso hubiera pasado si su cola no se hubiera enganchado en uno de los arbustos que cuidaba con tanto esmero. La fuerza provocó que se estampara contra el suelo. Al levantarse de nuevo, se sacudió el polvo de la prenda al mismo tiempo que de su boca comenzaban a salir palabras que se daban entre sí como una ametralladora defectuosa.[/font]
 
—¡Oh, por Arceus! ¡Me he ensuciado la túnica de nuevo! ¡Las hermanas van a volver a regañarme! ¡Pero me alegro mucho de verte, Laura, en serio! ¡Desde que nos graduamos de la primaria no te he visto y… y… en verdad lo lamentó mucho por haberte saludo de forma tan…
 
—¡Tranquilízate, por favor!
 
El arma que era la boca de la gligar se quedó sin munición. Aun tenía unas pequeñas gotas luchando por desprenderse de sus ojos. Al final, terminó de tranquilizarse cuando la aleta de Michelle le acarició la cabeza con delicadeza, sumado a la sonrisa sincera de la brionne.
 
—Ya, tranquila, todo está bien.
 
—¿La conoces, Laura? —preguntó la eevee.
 
—Es Verónica, una amiga de la primaria. No la he visto en mucho tiempo, pensé que se había mudado.
 
—Desde hace tiempo quería buscarte, pero no tengo tiempo para esas cosas desde que entregué mi vida a Arceus y a los demás legendarios. Tampoco he podido ver a Beatriz ni a… ¡Oh por Arceus, que tengo que seguir cortando los arbustos! —la chica fue a continuar con su tarea, pero no dejó de hablar —. Tal vez debería decirte por qué empecé mi misión divina. Ya sabes que siempre he sido muy torpe, Laura. Un día estaba barriendo la entrada de mi casa cuando se me partió la escoba. La parte de arriba salió volando hasta pegar a una figura de Latias que un vecino tenía en el patio de su casa y cuando tuve mucho miedo de lo que pasaría cuando mi vecino llegara (y te lo juro por mi madre que está en el cielo) la estatua se salvó a sí misma.
 
Las historias de Verónica eran como recibir una paliza. Lo único que podías hacer era aguantar con la esperanza de que te deje algo bueno.
 
—¿Cómo qué es eso de que se salvó a sí misma? —preguntó Denisse curiosa.
 
—Sí, yo también quiero saber —comentó Laura esforzándose por seguirle la corriente.
 
—¡Viento! ¡Un viento milagroso volvió a ponerla en su lugar! ¡De manera literal, quiero decir! ¡Desde ese momento supe que los legendarios están conscientes de mi torpeza y lo mejor que puedo hacer por ayudarme es entregarles mi vida entera!
 
«No, no lo pienses, déjalo ir» suspiró la glameow.
 
—He escuchado que lograste entrar a una buena escuela, ¡me alegro por ti! ¡Los pokémon no deberían huir de su destino!
 
No creía mucho en esas cosas, pero, aun así, estaba aliviada de que Vero no le guardara rencor.
 
 —¿Qué hacen aquí? No creo que hayan venido a visitarme.
 
—Eso es más complicado —dijo Laura—. Bueno, estas son unas compañeras de la secundaria; Denisse y Michelle.
 
—Acogían huérfanos antes, ¿cierto? —preguntó Denisse de pronto.
 
Verónica miró al cielo mientras seguía podando.
 
—Sí, al menos eso creo.
 
—¿Me dejarías ver los documentos de la iglesia?
 
—¡Denisse! ¡Que descaro!
 
—¡No tengo autoridad para eso! ¡Lo siento mucho! Espero que no les moleste que tengan que preguntarle a la madre. Los llevaré con ella para compensarlas.
 
El suelo de la iglesia era de una vieja madera que aguantó bastante bien el peso de las cinco y de otros pokémon mucho más pesados que ella que lo han pisado durante todo el tiempo desde que fue instalado. Lo primero que vieron al entrar fueron las largas bancas de madera donde se sentaban los feligreses. Las ventanas eran coloridos vitrales, que, aunque imprácticas si querías ver hacia afuera, mostraban hermosas escenas sacadas de los libros legendarios; entre estas estaba la vez donde Shaymin murió ahogado por no sacar las alas a tiempo o el momento donde Keldeo completó su entrenamiento cortando un millón de troncos a la vez. Arriba del presbiterio, estaba el ambón de roblo con apenas unas melladuras casi invisibles donde descansaba el libro singular, que recopilaba absolutamente todos otros libros existentes relacionados a esa religión; era considerado la divina palabra del mismísimo Arceus. Un pequeño altar detrás del mueble antes mencionado y entre estos había un trono recubierto de una tela blanca con bordes dorados. Además de las épicas de los vitrales, las paredes estaban repletas de bellos murales. El primero de ellos se encontraba debajo del pequeño balcón donde el coro tocaba. Alguien había pintado a la propia Meloetta en un vestido corto enfrentándose a la maldad de Giratina (aunque algunos teólogos, considerados blasfemos por muchas vertientes del Legendarismo, proclamaban que los niveles de poder eran muy dispares). El segundo era la imagen del dios pokémon observándoles desde encima del presbiterio junto con su hijo Mew debajo él. Aun más abajo, la diosa del canto y el baile lucía su vestido largo mientras bailaba demasiado contenta en una ciudad en llamas.  
 
—¡Ese es el más viejo de todos! —exclamó Vero notando las miradas estupefactas de las estudiantes —. Si no me equivoco (lo hago mucho, perdón), trata sobre la promesa que el fundador de esta iglesia le hizo a nuestra querida Meloetta.
 
—¿Promesa? —preguntó Laura arqueando la ceja.
 
—No es la gran cosa. Quemar la iglesia si alguien toca la campana de la torre central cinco veces seguidas durante el festival.
 
—¿¡Quemarla!? —exclamaron las tres al mismo tiempo sin necesariamente tener la misma emoción.
 
—¡No hay nada de que preocuparse! ¡Es un metal como la plata, pero mucho más pesado! ¡Solo alguien como Yvetal o Giratina podría tocarla así!
 
—Te debes referir al iridio —puntualizó Denisse entusiasmada—. Es uno de los metales más pesados del mundo.
 
—Creo que sí. Un machamp, nuestro querido Martínsito, nos ayuda a tocarla en los días especiales y al pobre le cuesta.
 
—Lo bueno es que no puede cumplir su promesa —continuo la eevee con una sonrisita —. Más que nada porque ya está muerto.
 
Verónica comenzó a sudar.
 
—¡Denisse! —regañó Michelle.
 
—¡Es la verdad, pesada!
 
—¡Me expresé muy mal! ¡Debí de haber dicho que el que debe quemar la iglesia es el padre en funciones! ¡Lo siento, lo siento!
 
La brionne hizo ademán de volver a tranquilizarla cuando un raudo libro de color azul le dio en la cabeza a la voladora. Al querer conocer al portador de semejante capacidad de lanzamiento, vieron a un dragón con escamas de un dorado sucio que parecía del todo sucio. Vestía una sotana sobre la armadura que le había dado la naturaleza. Arriba del hábito, llevaba una larga chaqueta gris que varios dudaban que fuera adecuada. Un riolu cubierto en una túnica blanca estaba a su lado, sosteniendo una copa de plata con manchas blancas de la que salía humo blanco.
 
—No hagas ruido en la iglesia, hermana Verónica —dijo el hakamo-o. de manera apacible para no romper sus propias reglas.
 
—Lo siento, padre —sollozó Vero sobándose la cabeza—. ¿Sabe dónde está la madre?
 
—A estas horas estará en su habitación —dijo el sacerdote recogiendo el pequeño libro del suelo para guardarlo en su chaqueta.
 
—Necesitamos hablar con ella —dijo la eevee.
 
—Si no es mucha molestia —agregó Michelle.
 
El padre Miguel analizó a las chicas lo mejor que pudo, luego volvió a ver a Verónica.
 
—¿Es tiempo para que reciba visitas, hermana? ¡En la noche tenemos el festival de La Purificación Aria!
 
—¡La Purificación Aria!
 
—Ah sí, hoy era el día de La Purificación Aria —comentó Laura—. Se me olvidó.
 
—¿Pueden dejar de decir purificación aria? —susurró Michelle llevándose otro librazo.
 
—¡La Purificación Aria es de máxima importancia! —insistió Miguel olvidándose de su regaño—. ¡Es el día donde nuestra Meloetta usa su forma aria para derrotar a Yvetal!
 
—¿¡Podemos verla o no!? —exclamó Denisse perdiendo un poco la paciencia.
 
Miguel abrió los ojos impactado ante semejante muestra de descaro.
 
—¡Las niñas de hoy ya no tienen respeto por los servidores de Arceus! —exclamó el dragón, luego suspiró —. Pueden pasar un rato si quieres, pero solo para que dejen de molestar.
 
Dicho eso, la congregación formada por los cinco pokémon pasó a través de una puerta de madera podrida donde el olor a humedad asaltó las narices de las tres muchachas. Detrás de aquella entrada, unas escaleras llevaban a las profundidades del templo. Al bajar los escalones, uno a uno, se encontraron con un largo pasillo de puertas de metal con manchas cafés en su superficie. Algunas viejas antorchas iluminaban el área por la que estaban caminando. Todos notaron más escaleras todavía, pero cuando quisieron ir por ahí, el padre Miguel las desvió hacia otro camino que estaba a la izquierda, llegando al fondo, donde encontraron una puerta adornada con la ornamenta de Arceus.
 
—Huele un poco mal aquí —comentó la glameow arrugando la nariz.
 
—No seas exagerada —murmuró Denisse olisqueando el ambiente—. Creo que es orina.
 
—Estos son túneles de hace mucho tiempo —terció Verónica—. He leído que hasta hay cadáveres enterrados.
 
—¿¡Donde!?
 
—Guarden silencio —espetó el padre.
 
El dragón usó sus nudillos para tocar la puerta. Una voz femenina sonó detrás de ella.
 
—¿Quién es?
 
—Respetada madre, unas niñas quieren verla —explicó el hakamo-o—. Son amigas de la hermana Verónica.
 
—Esta niña… que pasen.
 
Después de que la pesada puerta se hubiera abierto con un rechinido que podría pasar por el gemido de dolor de un anciano, lo que ocultaba detrás sorprendió a más de una. Si le tomaras una foto a la habitación de la madre y le dijeras a alguien que está en medio de unos túneles mohosos, lo más probable sería que no tuvieras oportunidad de volver a hablar con él, porque lo mejor era alejarse de los mitómanos. Las paredes estaban pintadas de un verde claro que daba tranquilidad a la habitación; había estanterías con diferentes tomos que podrían usarse como arma de defensa personal, un incienso sobre la mesa llenaba la atmósfera de un olor a lavanda y varias figuras de legendarios lucían en la repisa. Una temblorosa y marchita planta carnívora por el paso de los años con una hoja sobre su grande boca los miró. Sostenía una bolsa de mandado llena de cosas, haciendo uso de sus lianas como si fueran extremidades. Lo que se consideraba como su cuerpo en el caso de su especie, estaba cubierto del mismo hábito de Verónica. La diferencia era que tenía varios pequeños ornamentos de Arceus tejidos sobre la tela. Ayudándose de esa especie de cola que le salía de la parte inferior, dio unos saltitos hasta estar en frente de ellas.
 
—Arceus las bendiga, niñas ¿Necesitan algo? Les ruego que sea breve.
 
—Estamos haciendo una investigación y necesitamos su ayuda —dijo Denisse—. Necesitamos que nos deje ver los documentos de la iglesia.
 
—Me temo que no puedo enseñárselos, así como así. Son archivos bastante delicados que no pueden estar en las patas de cualquiera. Yo tengo que abrir y cerrar la puerta porque tengo la bendición de la madre. No tengo tiempo ahora mismo.
 
—Si le ayudamos en el festival, ¿nos dejaría leerlos?
 
—No lo…
 
—¡Bien! ¡Entonces lo haremos!
 
Antes de que la madre del sagrado corazón contradijera a la zorra, unos cascos comenzaron a retumbar en el pasillo hasta llegar a la puerta. Esos mismos la tocaron con insistencia hasta que Miguel les hizo el favor de abrirla. Una cervatilla, cuya preocupación crónica le hacía parecer más vieja de lo que era realmente, entró en la habitación al igual que un ponyta desbocado en pleno día de lluvia. El olor a lavanda no ayudaba a tranquilizarla ni un poco. Era otra de las monjas del templo.
 
—¡Madre! ¡Tiene que ver esto!
 
Debido a que el criterio de los cervatillos rosas no tiene mala fama, los seis no dudaron en acompañarla a la superficie. No había duda de que no se equivocaron en lo absoluto. Un mono con cola de brocha y una mirada de esas que es la misma que le dirigirías a tu abuelo en su lecho de muerte mientras planeas quedarte con toda la herenciam sostenía un sujetapapeles cuyo broche estaba a punto de reventar. Usaba una hortera corbata amarilla con patrones negros de rattata y gogoat.
 
—Buenos días, madre, vengo de parte del ayuntamiento de Puerto Lugia. Soy el inspector Roberto Musso.
 
—¿Qué es lo que desea? —preguntó la madre con un semblante tranquilo.
 
Ante esa pregunta que el smeargle sabía que ella sabía la respuesta, dio unos golpecitos con su bolígrafo en su sujetapapeles que estaba lleno de tantos documentos que uno se preguntaría si de verdad se ha dado el tiempo de leerlos con atención.
 
—Vengo a desalojar esta iglesia y prepararla para su demolición. Tenemos los permisos para construir un supermercado.
 
—¡Usted no puede hacer eso! —exclamó Michelle—. ¡Esta iglesia es muy importante para los pokémon de esta zona!
 
—¿Un supermercado no sería más importante? —preguntó la zorra.
 
—¡Denisse!
 
—¡Ya es como la tercera vez que me regañas! ¡No es justo!
 
—No le grites a la pobre niña. Al menos es más inteligente que las demás que viven en esta pocilga.
 
—A ver imbécil, tenemos un festival que organizar —dijo Laura sin evitar intervenir —. O te largas de aquí o te largo.
 
Musso sonrió antes que asustarse.
 
—Volveré luego, no se preocupen. Yo soy el karma. Siempre vuelvo.
 
El tipo normal se largó. Ninguno vio como apuró el paso cuando estaba a una distancia segura.
 
—Gracias niñas —suspiró la madre.
 
—¡No tenemos tiempo de seguir platicando! —gritó Alicia—. ¡Tenemos que ir por las bayas para cocinar el estofado!
 
—Yo les ayudó a cocinar —dijo Michelle.
 
—Yo puedo acompañarlos a comprar —dijo Laura.
 
—¡Y yo puedo ir por los huérfanos! —concluyó Denisse.
 
Así comenzaron los preparativos para El Festival de la Purificación Aria.
 
III
 
A las tres de la tarde, Denisse había vuelto con la última tanda de huérfanos hasta el frente de la iglesia, donde los miembros del templo, con ayuda de sus subordinadas, habían instalado todo lo necesario para servirles de comer a los niños. En toda la superficie comenzaban a prepararse los puestos de feria y las mesas. Lo único que faltaba era el estofado que estaba terminando de cocerse en una pequeña cocina al lado del templo. No fue difícil encontrar a los pokémon del orfanato por su olor, más que nada porque lo conocía en sus propias carnes, literalmente. Después de dejarlos en sus asientos, el riolu monaguillo cargaba una olla en compañía del padre Miguel.
 
—¿No te hace feliz ayudar a los pokémon, Denisse? —preguntó Michelle detrás de la barra.
 
—Sí, claro...
 
La señorita Flower planeaba sentarse en una esquina a esperar a que el evento terminara cuando un aroma desagradable, indescriptible salvo ese adjetivo de antes y tal vez el de horrible, llegó a sus narices, para, luego de darse cuenta que era el suyo propio, notó que otro que no se quedaba atrás entraba por su morro. La eevee comenzó a olisquearlo como una rockruff policial, hasta llegar a parar al mismo sitio donde estaba hace unos segundos con la chica de agua, preparándose para empezar a servir. La sospecha se hacía cada vez más grande, pero tuvo que acercar la cara a la olla para estar segura. No había duda de que algo iba mal. Laura, quien había llegado apenas, agarró un poco con el cucharon para tocarlo con la lengua, lo que le provocó grandes arcadas que no se convirtieron en vomito porque la ira era mucho más fuerte.

 —¡Esto está podrido!
 
—¡¿Qué!? —exclamó Alicia —. ¿¡Qué hiciste Verónica!?
 
—¡Yo no hice nada! ¡Perdón por hacerte sospechar de mí!
 
—¡Voy a conseguir comida, vuelvo enseguida! —exclamó la brionne echándose a correr.
 
Los demás se quedaron en el mismo sitio hasta que alguien conocido rompió el silencio, observando el panorama al llegar al festival.
 
—¡Menudo hijo de puta! —exclamó Laura 
 
El smeargle abrió los ojos de par en par.
 
—¿¡Perdona!?
 
—Fuiste tú, ¿verdad? Querías provocar un escándalo para que tuvieran una excusa y cerrar la iglesia ¡Eres un miserable!
 
Roberto frunció el ceño.
 
—No sé de que me hablas, pero soy como el kar…
 
—¡No te atrevas a aparecerte por aquí!
 
El trabajador del ayuntamiento abandonó el lugar de la misma forma en la que lo hizo hace unas cuantas horas. Si Denisse tenía que ser sincera, mucho más de lo que lo estaba siendo por no ocultar mucho su desinterés por ese evento de caridad, no estaba convencido de la culpabilidad de ese tipo,porque después de todo era demasiado patético para fungir un plan de semejantes magnitudes. Es más, dudaba que pudiera hacer algo por voluntad propia. Aunque había una oportunidad de escabullirse para cambiar las ollas, no parecía que ese fuera el caso. Una idea le vino a su mente, pero tendría que esperar hasta el momento adecuado para confirmar sus sospechas.
 
IV
 
El festival dio inicio oficialmente cuando los niños se acabaron las hamburguesas del PokéDonalds y los puestos de atracciones se pusieron en funcionamiento en un instante. Aparte de los huérfanos, los pokémon de todos los barrios de Villa Celebi e incluso uno que otro curioso de North Marine Star, habían llegado para disfrutar de la pequeña feria. Un carrito en forma de caterpie paseaba a través de unos rieles de metal, un pequeño magikarp trataba de atrapar a sus hermanos de goma en un juego de pesca, un carrusel de ponyta con un pelaje de fibra de vidrio rayado giraba mientras una música distorsionada parecía salir del infierno cuando en realidad salía de un altavoz dañado y múltiples puestos vendían su comida basura. Ayudándose de su extremidad mecánica, Denisse reventó el único globo que quedaba en el tablero. El magmortar, humillado, así como fastidiado, le tuvo que otorgar el premio estrella; una flaffy de peluche que tenía un vestidito verde y un sombrerito. La chica sonrió con orgullo al aceptar la prueba de su victoria, aunque por dentro moría de ternura y le prometió entre susurros que la achucharía cuando estuviera sola en su habitación. Un sol que había pegado fuerte durante todo el día se ocultaba poco a poco, dándole un tono naranja a las nubes. En poco tiempo sucederá la atracción principal; un espectáculo de fuegos artificiales que simbolizaría la épica batalla entre los dos legendarios, siendo acompañados en su lucha por el ding dong de la campana.
 
—Si es verdad que el señor Musso hizo eso, no puedo perdonarlo —murmuró Michelle apretando sus aletas.
 
—Es probable que vuelva a aparecerse ese cabrón —dijo Laura sacando sus garras.
 
—Se tiene que llevar un castigo por lo que hizo.
 
—¿Y si no fuera él?
 
Laura dio una vuelta de ciento ochenta grados para mirar a Denisse. No estaba de humor para eso.
 
 —¿Quién va ser si no? El gobierno es capaz de hacer eso y más. Las tres somos testigos. Deja de decir estupideces y ponte atenta.
 
Denisse infló sus mejillas.
 
—¡La que da las ordenes soy…
 
—¡Ahí está!
 
En efecto; Roberto Musso estaba comiéndose una mazorca de color verduzco con singular alegría mientras platicaba con la ribombee que atendía el puesto de una manera demasiado feliz como para ser alguien que entró en una ruleta rusa. La glameow fue tras de él. Michelle le siguió. Denisse no tenía tiempo que perder si no quería que las pruebas de que el señor Valt fue llevado a sea guerra se perdieran en el fuego. El cielo comenzó a teñirse de negro así que empezó su camino hacia la iglesia. Ya en el interior, buscó en todas las puertas hasta que encontró unas escaleras de caracol que tuvo que subir para llegar a la torre central en cuanto el ultimo rayo de sol desapareció. El monaguillo del padre Miguel animaba a tocar la campana a un machamp con menos luches que las que veía un zubat.
 
—¡Martín! ¡Tú puedes!
 
—¡Tú pudriste la comida alterando su aura! ¡Eres el culpable!
 
—¡Esta bien! ¡Tengo escapes de aura!
 
Denisse parpadeó.
 
—¿Qué?
 
—Pudrí la comida por accidente.
 
—Oh, entiendo ¡Pero aun así quieres tocar la campana!
 
[font]Mientras sucedía esta conversación, Martín no dejaba de sollozar por semejante muestra de violencia que veía ante sus ojos. Al caminar hacia atrás, se tropezó, tocando la campana con su cuerpo. Adentro de la estructura de iridio, alguien había puesto un aparato que era una especie de grabadora inmediata con altavoz, que grababa el sonido para reproducirlo tres veces más, dando la impresión que la tocaron tres veces seguidas. Unos instantes después, unas verjas de madera taparon los huecos por donde cualquiera de los dos podía huir de ahí.[/font]
 
—¡Lo siento, fue mi culpa! —exclamó el tipo lucha abrazándose a sí mismo.
 
—¿Por qué hay verjas? —preguntó la eevee.
 
—El padre Miguel dice que es para retener a Yvetal —dijo el monaguillo.
 
—¿Un demonio de fuego va dejarse atrapar por unas verjas de madera?
 
—¿¡Yo que sé!? ¡Mis padres me obligaron a ser monaguillo! ¡Ese padre de mierda me dijo que me iba a despedir si le ayudaba a tocar la campana durante la noche del festival!
 
—Da igual. Rompe las verjas. Tengo que bajar.
 
—Me gustaría, pero el único que puede hacerlo está… indispuesto
 
—Lo siento, lo siento…
 
Denisse suspiró.
 
—Ni hablar. Tendré que confiar en mis subordinadas.
 
—¿Por qué no me ayudas a convencer a Martín?
 
También era una posibilidad. Era decepcionante. Esperaba una batalla épica, pero ya que.
 
V
 
Al mismo tiempo que Denisse compartía cautiverio con un riolu indispuesto para vivir en el mundo, las otras dos estudiantes seguían de cerca al señor Roberto Musso por todo el festival y casi delataron su posición cuando la campana retumbó tres veces seguidas, poco después de que comenzaran los fuegos artificiales. Los asistentes observaban maravillados los estallidos de colores mientras Laura y Michelle vigilaban al inspector del ayuntamiento. La glameow sintió un escalofrío. Los niños continuaban jugando sin darse cuenta de lo que estaba a punto de pasar.
 
—Michelle, ¿dónde está Denisse?
 
—No lo sé, se debe de haber separado.
 
«Oh mierda, ¿qué hizo esa zorra esta vez?» pensó la gata mirando los alrededores.
 
A unos metros de donde estaban, detrás de la barra donde servían la comida, la madre le pasaba al padre Miguel un bidón de gasolina junto con un paquete de cerillos. Una especie de instinto primitivo, que solía activarse cuando mirabas a alguien queriendo quemar cosas, recorrió el lomo de Laura como la electricidad pasando a través del alambrado. Después de murmurarle unas cuantas palabras a Michelle, corrió lo más rápido que pudo hasta donde estaban los dos religiosos.
 
—¡Esperen! ¿¡Qué están haciendo!?
 
En realidad, esa era una pregunta de cortesía para ganar un poco de tiempo, demostrado en que ambos le miraron como si hubiera preguntado porque demonios tenían que respirar.
 
—¡La campana sonó tres veces seguidas! ¡El padre Miguel debe cumplir el cometido que le dejo el fundador de la iglesia hace muchas generaciones!
 
—¿¡Van a quemar un edificio entero por algo que pasó hace mucho tiempo! ¿¡No se dan cuenta de que el incendio puede afectar a los demás locales? ¡Se puede incendiar la plaza entera!
 
Eso era una verdadera mentira. Ningún edificio alrededor estaba hecho de madera, no hacía viento en esa época de año y el piso era de simple tierra, pero si quemaban la iglesia, no habría otra oportunidad de conseguir las pruebas que Denisse necesitaba. Si no las conseguía, esos escritores estúpidos revelarían la foto de Michelle. Aparte, existía la posibilidad de que la zorra estuviese ahí arriba.
 
La victrebell frunció el ceño.
 
—¿Quién te crees tú que eres para cuestionar nuestras creencias? ¡Las ordenes de los legendarios tienen que ser espetadas!
 
Un latigazo le dio una bofetada. Laura sacó las garras..

—No puedo dejar que hagan esa estupidez y tampoco quiero lastimarlos, así que dile al padrecito que deje ese bidón ahí.
 
El padre Miguel retrocedió asustado.
 
—¡Por favor, Laura, no intervengas!
 
La voz pertenecía a Verónica quien le agarraba de detrás con sus pinzas de manera gentil. El dragón aprovechó ese momento donde ella vaciló para correr hacia el templo ¿Acaso sería tan malo que Denisse perdiera la apuesta? Ella misma fue quien se metió en ese problema después de todo y como pensó en aquel entonces, no tenía por qué arreglar los problemas de una escuincla mimada. A lo mejor sería para mejor que su rara incursión en la vida de la otra mitad se acabara. No la estaba pasando muy bien de todos modos. Era algo que podría hacer, pero…
 
—Ven, Laura. Deja que el padre cumpla la voluntad de Meloetta.
 
—Vero…
 
—¿Sí?
 
—… Lo siento mucho.
 
Una patada derribó a gligar en el suelo, después, usando su cola, ató desde atrás al hakamo-o para lanzarlo fuera de la iglesia. El bidón voló por los aires hasta llegar al patio de una casa que tendría gasolina gratis. Ante ese movimiento, el padre hizo muestra de una exagerada habilidad para aterrizar junto a Verónica, Alicia y la madre y entrar al templo. A continuación, después de que Laura le siguió adentro, sacó uno de sus libros, solo que este se veía diferente por el brillo anaranjado que emanaba de la cubierta del mismo color.
 
—En el seminario al que fui me prepararon para esto. Un día donde alguien enviado por Yvetal me impediría cumplir la voluntad de los legendarios. Es por eso que aprendí una habilidad especial para mantener a sus súbditos a raya. Este es el libro de Heatran. Tengo los veintiséis libros que conforman la palabra de Arceus. Ese es el don que me dio el señor; Treaty.
 
El dragón lanzó el pequeño objeto al suelo y en cuanto entró en contacto con la madera, salió un estallido de magma que apenas pudo esquivar valiéndose de sus reflejos. Las gotas del liquido caliente salpicaron la tierra, dejando marcas negras en el piso. El sacerdote sacó otro libro de tonos azules y naranjas, que acabaron convertidos en un escudo y una espada mientras aplacaba contra la joven. La glameow logró esquivar el tajo, pero no pudo hacer nada contra el escudo que la golpeó con fuerza hacia la pared. Se despegó en el preciso momento en el que la espada la iba a empalar.Sin ningún momento de descanso, siguió lanzando tajos sin parar hasta que Laura se vio orillada a saltar al presbiterio. Usando su as, lanzó el pesado tomo que descansaba sobre el ampón, que el padre no tuvo problema en partir por la mitad pese a su profesión. La señorita Miller comenzaba a sospechar que Miguel tenía otros motivos aparte de los religiosos para quemar ese lugar. Siguió lanzando velas, candelabros, más figuras de yeso, pero todas acababan hechos pedazos a los pies del hakamo-o.

Laura jadeó.

 
—Da igual cuanto destruya. Acabaré contigo.
 
Sacó otro libro amarillo con naranja.
 
—¡Quemaré este lugar contigo dentro! —exclamó el padre Miguel lanzándoselo.
 
La gata saltó con un fuerte maullido y el lugar donde estaba se convirtió en un agujero prendido en llamas. Volvió a aplacar contra ella mientras sostenía las dos armas. Uno de los múltiples tajos le rasguñó la mejilla, dándose cuenta de que el cansancio comenzaba a pasarle factura. Si no encontraba una apertura en la defensa de ese lunático, pronto acabaría con el cuello rebanado. Miller saltó fingiendo que le rasguñaría la cara, pese a que estuviera apuntando el vientre, pero Miguel usó el escudo para protegerse el rostro y cuando se dio cuenta en la situación vulnerable en la que estaba, ya era muy tarde. Si no acabó con la cara en dos mitades fue porque apenas logró repeler el ataque de una Cuchillada, o más bien lo amortiguo, porque aun así recibió un corte debajo del ojo. La estudiante aterrizó en el suelo de madera mientras el sudor y la sangre hacían un cuadro horrible en su cuerpo. Se dio cuenta de que sus garras no iban a funcionar para nada ni lanzar ninguna de las cosas. El recuerdo de una de las clases del club de la lucha llegó, en un momento bastante inconveniente, a decir verdad.
 
—¿Qué crees que pasaría si hicieras girar un palo pegado al suelo?
 
—Primero se rompe antes de que lo despegue.
 
—Exacto. No es una técnica que puedas practicar en mi clase por razones obvias, pero te puede servir de ayuda.
 
En aquel momento, Laura no entendió mucho, aun así, supo que era lo que tenía que hacer. Los dos estaban sobre el presbiterio. El mural de Arceus con Mew y el de Meloetta en una ciudad de llamas estaba encima de ellos. Detrás de ella, estaba el trono, también conocida como la sede, donde se sentaba el padre muchas veces durante la misa. La gata decidió que tenía que arriesgarse si quería conseguir algo. Al igual que si la cabeza del dragón fuera un rattata, la chica saltó hacia ella. Dentro de una gran confianza, Miguel lanzó un corte hacia su estómago. Aun así, no se detuvo y Laura enrolló la muñeca, haciéndola girar en el aire. Esa era su nueva técnica; Bone Twist. El sonido que haría una pata al pisar una papita fue acompañado de un grito de dolor del padre Miguel. El hakamo-o dejó caer la espada que desapareció en el aire. La señorita Miller apuntó una Cuchillada a su vientre, pero el dracónido interpuso su escudo en el acto. Aun así, la joven estudiante sonrió, porque ese era parte de su plan. No supo de donde vino un rasguño imbuido en oscuridad que impactó su cara al mismo tiempo que caía del presbiterio. De pronto, una de las puertas salió volando de un puñetazo, dejando pasar a un machamp sobre el que estaba tanto el riolu como Denisse.
 
—¡Sí se pudo! —exclamaron los dos chicos.
 
—¡Sí! —gritó Martín a los cuatro vientos.
 
—¡Laura! ¡Menos mal que le diste una paliza por mí!
 
—Sí, solo llama a alguien que me cure esto, ¿quieres?
 
—¡No estoy acabado!
 
El padre Miguel logró levantarse, pero el monaguillo se acercó a darle un puñetazo en el estómago.
 
—Sí, sí lo estas —dijo el riolu.
 
Sus días de cargar copas de humo habían acabado.

VI

La brionne continuaba siguiendo a Roberto Musso por todo el festival. Después de comer en todos los puestos que pudo sin agarrar una indigestión (o al menos reducir las posibilidades al día siguiente), el inspector del ayuntamiento comenzó a dirigirse al camino que llevaba al otro lado. Michelle apretó las aletas. No iba a dejar que alguien que fue capaz de dejar sin comer a los niños se fuera sin dar ninguna explicación.
 
—¡Eh, detente!
 
El smeargle se detuvo un poco confuso.
 
—Ah, eres una de las niñas de la iglesia —comentó Roberto.
 
—¡Sí, lo soy!
 
—Oh no, ¿van a seguir con que fui yo quien pudrió la comida? ¡No soy un desalmado!
 
—¿No sería muy conveniente que unos huérfanos cayeran enfermos después de la comida de la iglesia? ¡Tipos como tú me dan asco!
 
Desde que vio la cara de esa meowstic, decidió no volver a dejar que nadie como él se saliese con la suya. Roberto comenzó a retroceder y un karma que había acumulado por esos años, se hizo efectivo. Unos días atrás, un pokémon que acababa de volver de su trabajo de pintor de edificios en North Marine Star, tiró la cascara de un plátano que estaba comiéndose durante el almuerzo, justo unos metros en frente de la escultura de nidorino del Camino del Bienaventurado. Roberto resbaló. Se dio en la cabeza con la estatua y cayó inconsciente sobre un charco seco. Antes de que Michelle pudiese preocuparse, el smeargle se levantó con un grito. Se vio la mano izquierda que a ojos de los demás estaba intacta, pero desde su punto de vista nomas había un muñón.
 
—¡AHHHHHHHHHHH! ¡Mi mano izquierda! ¡La perdí!

—Pero aun la tiene…
 
—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
 
Musso salió corriendo en dirección contraria a donde se dirigía. Michelle se quedó mirando. Supuso que podría dejarlo pasar.
 
 VII
 
Una hora después, el festival había acabado y los puesteros ya estaban quitándose de la plaza mientras que la congregación que sobrevivió a la Purificación Aria, junto con las tres estudiantes, bajaba hasta lo más profundo del subsuelo. Antes de eso, la madre usó sus conocimientos en herbolaria para curar las heridas de Laura, después entraron a la cámara en la que se encontraban los documentos. En el instante en que llegaron a la biblioteca, Denisse no perdió el tiempo y comenzó a rebuscar.
 
—¿Por qué nos dejo entrar después de lo que hizo Laura? —preguntó Michelle.
 
Las tres religiosas se miraron entre sí.
 
—Hemos fallado —suspiró la madre—. El festival de la purificación acabó. No hemos podido con la voluntad de Meloetta. Ya hemos hablado con el Grupo Legendarista de Insel, ellos decidirán lo que pasará con nosotras. Lo más probable es que nos manden de misioneras a diferentes lugares del mundo.
 
—¡Ya acabé! —exclamó la eevee llevándose unos papeles en la mochila—. ¡Menos mal que estaban separados por abecedario!
 
Cuando las demás habían subido las escaleras, Verónica y Laura se quedaron un momento atrás.
 
—Vero yo…
 
—No te preocupes, Laura —dijo Verónica tratando de quitarse todas las lágrimas de sus ojos cuando recién se asomaban—. Ya te lo dije. Todos los pokémon deben acepar su destino y siempre he apreciado tu lealtad. Aunque, en este caso, Arceus quiera que nuestros caminos se separen.
 
La glameow se quedó a procesar sus palabras, luego fue tras ella.
 
VII
 
En un bar bastante decente como para estar en Plaza Celebi, cerca del susodicho templo del Sagrado Corazón de Meloetta, el vaporeon purpura estaba en frente de la barra, sorbiendo ese liquido ambarino del que estaba lleno el vaso de cristal. Una inkay enfundada en un vestido rojo cantaba cosas que el cerebro de Valt no se encontraba de humor para procesar. A Sir le gustaba este lugar pese a sus malos recuerdos. Era una burbuja llena de elegancia en medio de la miseria que llenaba ese lado. Una tenue luz iluminaba el interior del local, lo que lo tranquilizaba de sobre manera.
 
—Sí, este lugar también me gusta.
 
El tipo agua volteó la cabeza como un hoothoot para ver a un sonriente flareon.
 
—¿Qué haces aquí, Flower? ¿Hoy no vas a cenar en casa?
 
—Hoy no prometí nada —susurró Leonard—. Me siento en los viejos tiempos, solo que con algunos pokémon menos.
 
[font]Al señor Valt no le gustaban los viejos tiempos, que le recordaban a las reuniones con ese grupo de amigos antes de la Isla Bonita, que por extensión le recordaba su madre siendo incinerada frente a sus ojos. Era increíble como la mente relacionaba los recuerdos. A Sir siempre le ha fascinado el cerebro pokémon, aunque no fuera psicólogo ni psiquiatra, sino químico. Aun así, no parecía que una de las criaturas pertenecientes a los viejos tiempos se iba a dignar a aparecer, lo que le hacía sentir cierto alivio.[/font]
 
—Si te molesta, Leonard, estoy esperando a alguien.
 
El CEO de Industrias Flower acercó el rostro al de Laboratorios Valt.
 
—¿A quién?
 
Sir suspiró.
 
—Alguien robó los documentos de la iglesia.
 
El tipo fuego soltó una carcajada.
 
—Ya sabía que ese mono no te iba ayudar en nada y tampoco era confiable dejarle un secreto tan importante a un padre.
 
—¡Es por eso que quise quemar esa puta iglesia, pero al parecer alguien se entrometió!
 
—¿Un equipo explorador? Esos son expertos en meter sus hocicos en donde no les importa.
 
Ante la pregunta del señor Flower, alguien más entró dentro del edificio. Un hakamo-o sin su sotana con varios curitas en la cara. Una venda le cubría la mano izquierda. Su caminar era un poco entumido por su vientre magullado gracias a cierto riolu que ustedes ya conocen. Avanzó hasta que logró sentarse al lado del señor Valt. Alzó la garra para pedir una bebida más fuerte que los demás mientras soltaba un gruñido por el dolor que sentía en su cuerpo.
 
—No sabía que los padres podían beber alcohol —comentó Leonard.
 
 —Bebo alcohol puro a diario durante la misa. Un tequila no va ser nada para mí.
 
Sir frunció el ceño. Aunque no quisiera, conocía a Flower como él mismo. Sería inútil echarle y de todas maneras iba a enterarse tarde o temprano de esta conversación. Los tres pokémon se movieron a una habitación oculta donde otros días se solía jugar a las cartas u otras apuestas clandestinas.
 
—Bien, ¿qué pasó, Miguel? ¿Te das cuenta de la gravedad de esos documentos?
 
—¡Yo lo intenté! ¡Pero esas niñas tuvieron que entrometerse!
 
—¿Me estás diciendo que unas niñas pudieron derrotarte?
 
—Bueno, la que me dio una paliza fue una, pero en realidad las tres iban juntas. Creo que eran estudiantes de secundaria. Una de ellas parecía bastante interesada en revisar los archivos de la iglesia.
 
—Seguro vienen del club de la lucha de una de las escuelas —dijo el señor Flower.
 
—¿Quiénes eran?
 
—Nunca supe sus nombres, pero creo que una de ellas se llamaba Laura. Era amiga de la monja más joven.
 
Flower y Valt se miraron entre sí. Al final, Leonard soltó una risilla.
 
—No te lo comenté porque sabía que no te gustaba hablar del pasado, pero es la chica en la que estás pensando. La hija de Lucía Miller logró una beca en la Secundaria Candelor.
 
Sir asintió.
 
—¿Las otras dos?
 
—Una era un eevee y otra una brionne.
 
Sir fue quien se rió esta vez. A diferencia de lo que esperaba, Leonard esbozó una larga sonrisa.
 
—No hay que precipitarnos. Puede ser otra eevee.
 
—Tu hija es la única eevee que estudia en Candelor.
 
—¡Sería una inmensa conciencia que Laura y Denisse fueran amigas!
 
—¡Tú insististe en quedarte ese libro de fotografías! ¡Estoy segura de que tu hija consiguió la información por ahí! ¡Ahora lo arreglas!
 
La sonrisa del flareon se ensanchó aún más. Se dirigió a la salida del bar
 
—Supongo que puedo investigar un poco, solo te digo una cosa. Si le tocas un pelo a mi familia, te destruiré. Tú sabes más que nadie que conozco ciertas cosas que acabarían con tu empresa en un chasquido, así que piensa en si te arriesgas o no.
 
Leonard siguió carcajeándose mientras salía del bar y cuando esa carcajada pasó, soltó otra más fuerte.

Mostrar Notas de Autor[font
Hola, soy Doc, escribo fanfics de pokémon, por favor, no me olvides.

Ok, ciertas cosas hicieron que me tardara más de lo normal en publicar este capítulo. Antes de ir a los comentarios, aviso que oficialmente la publicación es irregular, así tengo más tiempo para corregir bacan los caps y ya no me aviento de un puente. En fin, que muchas gracias por su paciencia, ahora vamos a contestar.

@Franeer Gracias por leer. El dejar de respirar es uno de los mejores chantajes del mundo.

@Nemuresu En efecto, y vaya mordedura de culo, y más de una, pero eso se verá más adelante, gracias por leer

@"PKMNfanSakura" Muchas gracias por tu comentario. Me imagino que en esta clase de mundos, en que evolucionar es una decisión más importante. Su madre quiere que evolucione en Slyveon básicamente porque sería las más femenina y la más fina de las evoluciones, por así decirlo. Sobre tu teoría, ya veremos lo que pasa. Esos tipos que vienen desde el espacio van a ser importantes a su modo, pero ya se verá.

Saludos a todos
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Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#28
PRIMERA PARTE ESTRENANDO EN LA POKECUEVA UN 14 DE MAYO
SEGUNDA PARTE A LO MEJOR NUNCA PORQUE ESTOY QUE ME MUERO DE LA TOS QUE TENGO
 
Decidí darle una oportunidad a esta historia ahora que es chiquitita y tiene 8 capitulos nada mas y laputamadredocporquecadacapitulotienede5a6milpalabras. Teniendo en cuenta que la historia decía "accion y comedia" y estaba en la sección principal, así que pensé que iba a ser una buena lectura ligerita para pasar la tarde. Vamos con los primeros cuatro.
 
Cap. 1
 
Yo no sé que se te estaba cruzando por la cabeza cuando se te ocurrió hacer este primer capítulo, pero se nota de lejos la ilusión que tenás al empezarlo. Para empezar con lo positivo, tanto la introducción del lugar como de las dos protagonistas se siente super organica. Aparecen de a poquito, se les da su espacio y antes que te des cuenta ya parecen amigas de toda la vida. Las descripciones del lugar para ser un universo tuyo creado desde cero son super breves, lo cual es espectacular para un primer capitulo donde toooodo el mundo se pone a escribir con lujo de detalle su gran ciudad. Al principio te centras en el colegio, y mucho más adelante recién te abris un poco más a la ciudad, que si se separa en barrios dependiendo de la clase, una mención de pasada a los colegios y poco más.
 

Toda la ejecución del primer capitulo esta super bien. Pero en cuanto a cosas que me dejaron un lio en la cabeza y tuve que anotarlas para seguirle el ritmo, en primer lugar están los personajes. Dos que vendrían a entrar como secundarios que son el hermano edgy y la ñoña esa que parece medio antagonista pero no tanto. Pero después tenes una atropellada apenas empieza de que si la directora + la tutora + la profesora que arma un bollazo, sobre todo cuando a la vez estas introduciendo a los personajes principales.
 

A mi me encantan los originales y esto entra como original de cabeza, solamente que con detalles de pokemon porque si no la plushy te lo banea de la pokecueva. Así que para mantener la originalidad dentro de mi cabeza, humanice a todos los personajes y no sabes lo divertido que se volvió el fic de repente. Podes imaginarte a la protagonista, flaquita y de pelo lacio medio grisáceo, revoleando los ojos al ver las ocurrencias que tiene la amiga castaña, más bajita, con una sonrisa petulante y el brillito en los ojos de una minita que vive y muere para hacer cagadas.
 

Todo lo del apareamiento y el viejo violín y la comedia tirada por el lado sexual medio pedófilo ni siquiera te la voy a comentar porque el tema en sí me pareció malísimo para un primer capítulo. A lo mejor calzaba en un arco del fic dual que tenes con morde pero acá se sintió CUAL-QUIE-RA. Igual no te voy a negar que funcionó, principalmente porque la charla entre las dos protagonistas está tan bien hecha que eclipsó completamente lo malo del setting.
 

Cap. 2
 

Ya me parecía que el colegio iba a ser el foco central de este capítulo. La verdad la verdad, aunque de momentos este capítulo se me hizo medio denso, mantuvo un buen ritmo con el tema del misterio que rodea a las protagonistas de las que todavia no se sabe mucho, y la exposición de los ataques. El uso de los movimientos es magistral, por fin alguien que usa la cabeza para detallar la forma de moverse de los personajes.
 

Una vez más siento que se te fue la mano con la cantidad de personajes que agregaste en un capítulo, cuando los dos que menos enfoque tuvieron, (charmeleon + machamp) tenían nombres tan comunes que de vuelta tuve que anotarlos porque de otra forma nunca me los acordaría. Es un puntazo a favor que en personajes como el pikachu les hayas puesto un nombre eléctrico, y que BrioNNE se llame MicheLLE – es brillante como ayuda memoria, no te lo puedo negar.
 

Y de vuelta en mi canon donde todas las pibas son humanas con superpoderes, no sabes lo bien que queda cuando una PIkachu Gijinka usa los puños y crea plasma azul y mil cosas más. Inconscientemente le estas dando mecha a mi imaginación de muy buena manera. Sigue quedándome medio raro con las colas porque se me vuelve medio furro, pero con el tema de la cola férrea por ejemplo, con solamente imaginarte que esta usando una pierna para bloquearlo basta y sobra y queda hasta más copado que esa cola pompón que tiene un eevee.
 

Cap. 3
 

Dejando de lado las 24 millones de referencias a la cultura pop, juegos, consolas, teléfonos y muchas otras cosas de zoomer, que por muy bonitas que te parezcan ahora van a ser un festival de cringe de acá a unos años pensando en lo mal que envejeció el capítulo, también te apruebo este capítulo con creces.
 

Me gusta que te hayas tardado aproximadamente mil palabras de cháchara entre las dos para por fin sacarlas de la casa, sobre todo porque queda perfecto para ampliar el tema de como funciona la ciudad ahora que uno ya se acostumbró a los personajes. El fuerte de la historia sin duda lo tiene la dinámica entre las protagonistas, y la emoción la carrea la eevee mientras que la otra medio como que está de pasajera en las aventuras de la primera. Y no es que sea algo malo, cuando metes un personaje con tanta carisma como la niña rica, viene genial que no sea la MC de la historia porque sino se siente como que te estas esforzando demasiado para que le caiga bien a la gente. Pero al ponerla como la mano derecha te llevas la mejor de las dos partes.
 

Para que no quede tan chota esta parte del comentario te tengo que dar otro punto a favor con la creatividad de las pibas para salir de un apuro (otra vez), pero te lo cancelo con un punto negativo con los chistes de caca culo pedo pis que de vuelta se tendrían que quedar en el dual con morde.
 

Cap. 4
 

6000 palabras y lo primero que me encuentro es chistes de drogas. Maaae mia Willy. Yo pensé que esta historia te la estaban beteando. Pero después de encontrarme cosas como “Mama Claudio” y “Meowstick” escrito una y otra vez empiezo a pensar que no. Siento que hiciste una muy buena transición dejando a las protagonistas justo al frente de algo que no se sabe muy bien que es, y por lo tanto no se tiene una pista muy clara. Es como que en el momento en que tenes que empezar a construir lo que sigue, decidiste tomarte una pausa y enfocarte en algo más y el resultado quedo re bien.
 

Voy a ignorar el gore. El tema del “OHMAIGA JOYA CARA SUPER IMPORTANTE” me huele a plot de kiwific de aca a chile y me alegro que terminó rápido y vuelve a lo que realmente hace buena la historia: los personajes. Y me gusta que por fin le des enfoque al tema del viejo inventor… para hacer OTRO CHISTE DE PEDOFILIA. Te recuerdo que ya es el tercero. En 4 capítulos. El primero fue el del Kingler, después lo hiciste de vuelta con el Scyther y ahora lo estás haciendo otra vez.
 

Y HOLY SHIT la historia se va de 0 a 100 en un segundo. Que magnifica la forma de meter a las pibas estas que no tienen nada que ver se meten en el plot de terrorismo. Es una lastima que me spoileé con el hecho de que en este capítulo el numero de protagonistas pasa a ser 3, pero que se le va a hacer.
 

Voy a ignorar los nombres en inglés también en el flashback. Y boludo TE DIJE que la que más mueve las cosas aca es la eevee enana esa, con todo ese conocimiento de hija de inventora. El único problema es que esta dejando de lado a la protagonista que hasta ahora no tiene nada más de especial que “Puede mover la cola”.
 

También me llama la atención como a pesar de no explicarlo, le das una justificación a la niña pobre para ser tan boluda como para meterse en esos quilombos aunque no quiera. No me convenció para nada el superpoder gore. Parece sacada de una película de marvel simplemente para shockear a los lectores con violencia edgy. Sobre todo porque es tan bombástico que sabes que en ningun momento va a agarrar a una de las protagonistas y hacerla explotar. Por lo menos la facilidad con la que las sobrepasan se siente realista teniendo en cuenta que son terroristas vs niñas de primero de secundaria, que terminan salvándose por la suerte de habilidad que le diste.
 

Siento que los primeros tres capítulos me baitearon fuertísimo si el resto de la historia va a tener este tono, pero como siempre voy a darle una oportunidad a las historias que no son mi fuerte y que al final terminan siendo oro enterrado. Ah, y probablemente tenga que moverte el fic a explícitos por el gore.

iba a seguir con uno mas pero tengo las manos heladas de escribir en la pc. Espero que no haya una demora de 1 mes entre una parte y la otra y que cuando me decida a ponerme al dia esto tenga 15 capitulos.
[Imagen: iBRKG73.png]
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#29
Bien, hora de comentar Deseos de Cosa Explícitas :snivy:

Me gustó el capítulo, sí, hubo partes en las que lo sentí algo pesado (Más que nada al inicio) pero fuera de eso estuvo bastante bien.

Es interesante ver que en esta ocasión las más impulsivas fueron Laura y Michelle, una estrellita para la Eevee más tocapelotas de la historia[????] pobre Riolu, ya llegó a la adolescencia :snivy:

Espero ver que ocurrirá con el padre por haber fracasado, creeme que o no leí o que pero si no me dices que es un Hakamo-o me paso todo el capítulo pensando que era un Kommo-o porque ese Flareon algo muy turbio se trae entre manos
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#30
Capítulo 9: Bienvenidos a Laboratorios Valt
 

I
 
Después de haber comparado las fotos del libro con la foto del señor Valt de pequeño que venía anexada en el archivo de la iglesia, no había duda de que el padre de Lady había participado en la guerra de la Isla Bonita. Andaban quedando tres semanas para que el plazo que tenían para encontrar a los sobrevivientes se acabara. La eevee no se había bañado y tampoco había dormido por la tremenda emoción que ebullía de todas partes de su cuerpo, a veces en forma de sudor. Si María no cambiara las sábanas a diario, estarían hechas un asco. Denisse estaba desayunando tanto con mamá como con su hermano. Leandro olisqueaba el tufillo que flotaba por el aire, hasta darse cuenta que venía de esa pequeña zorra. El umbreon le dirigió una mirada severa a la espeon quien le respondió con una sonrisita nerviosa.
 
—¿Desde cuando no te bañas, Denisse?
 
—No me acuerdo —respondió sin mirarle.
 
—Te despertaste temprano. Vete a bañar.
 
—¡Tú no me das ordenes!
 
La señora Flower recibió varias llamadas de la tutora de primero de la secundaria Candelor, comunicándole, con toda la pena del mundo, que su queridísima hija no cumplía con las reglas de higiene de la institución. Si Denisse no había sido expulsada todavía, era porque sus calificaciones sobrepasaban lo normal y sería una pena perder a una alumna con tanta calidad académica por unos cuantos olores desagradables. Al final, la chica acabó y se fue, saliéndose con la suya una vez más.
 
—Mi hermana pronto va dejar de ser una niña. Si no le puedes decir que se bañe, ¿cómo la vas a disciplinar cuando se le antoje hacer otras cosas?
 
—Mi princesa esta ocupada. Ya se bañará cuando tenga tiempo.
 
A pesar de esa discusión tan importante, Denisse ni podía saber que estaban hablando de ella ni le interesaba. En el camino a la secundaria, se encontró con Michelle, que caminaba en la misma dirección como era obvio. Aun así, tardó un poco en darse cuenta de que la brionne estaba a su lado, porque fijaba todas sus atenciones en el mismo libro de siempre, sumado a que la muchacha no quería faltarle el respeto.
 
—Ah, hola —dijo la eevee cuando finalmente la notó.
 
—¡Buenos días! ¿Cómo te fue con los documentos?
 
—Ahora solo faltan cuatro.
 
La sonrisa de Michelle, con un atisbo de nervios, desapareció cuando olisqueó el mal olor. Aunque no tenía el fino olfato de la familia Flower, uno podía distinguir una montaña de excremento de una de oro sin importar que viera borroso. Denisse frunció el ceño ante la reacción negativa de su subordinada. No entendía porque unos días sin bañarse eran tan importantes para todo el mundo y los huérfanos de Villa Celebi llevaban meses así sin que nadie les dijera nada. Odiaba esa clase de favoritismo.
 
—¿Qué vas a hacer ahora?
 
—Voy a tener que hacer un poco de investigación de campo para encontrar la siguiente pista.
 
—¿Hiciste los problemas que dejo el maestro Square?
 
—¿Cuáles problemas?
 
La señorita Granat suspiró, luego cambió de tema.
 
—No paro de pensar en esa guerra. Fue horrible.
 
—Tienes razón. Nadie se quedó con nada.
 
Michelle decidió dejarlo ahí.
 
—Hoy saldremos temprano. Anastasia tiene un compromiso.
 
—¿Quién era Anastasia?
 
Su cerebro andaba demasiado atestado de cosas para seguir apartándole espacio a pokémon que ya no le importaban.
 
—La maestra del club de la lucha. Ya la conoces, es una machoke.
 
«Machoke»
 
—¿Tenía un gran abrigo verde?
 
—Sí, ¿por?
 
En un instante, Denisse paró en seco tan rápido que dejo pequeñas marcas en el pavimento. Sacó el libro para pasar las paginas hasta que encontró la fotografía que buscaba y en la que reconoció al señor Valt. Una imagen donde podía observarse un arroyo que pasaba por en medio de la Isla Bonita. Varios pokémon jóvenes pertenecientes a los escuadrones que lucharon en la batalla del lado de Puerto Lugia. En aquel río, donde el zorro pálido chapoteaba junto a un gato rojinegro, también se encontraba una machop.
 
—¿Qué sucede?
 
Lo cerró de golpe.
 
—¡Nada!
 
Si era verdadero lo que estaba pensando, la segunda sobreviviente estaría al alcance de su extremidad en poco tiempo. El problema era el poder encontrar una prueba mucho más fiable que su intuición. No confiaba en que Michelle tendría suficiente fortaleza para ser una espía que se acercara a esa maestra. Una líder mundial nunca se arrepentía de sus acciones, pero hubiera deseado no haber hecho eso de las bombas en su segundo día de clases, lo que era totalmente diferente. A estas alturas debería tener una de esas habilidades especiales bajo la tutela de ella y sacarle más información sería más fácil. 
 
Laura sabrá qué hacer.
 
—¿Estás segura? —preguntó la glameow alzando la ceja mientras Michelle esperaba su comida.
 
—Si estuviera segura, no preguntaría tu opinión.
 
—En mi barrio he visto a varios machop, machoke y machamp. Sin ir más lejos, estaba ese pobre macho que tocaba la campana de la iglesia.
 
—El aspecto de Anastasia parece muy militar.
 
—¿Solo por qué lleva verde? Además, las hembras de esa especie suelen ocultar su cuerpo por cosas.
 
—¿Te parece una pokémon que haría eso? Cuando he estado ahí, la he visto sudar y no se quitaba nada. Es maestra de un club de la lucha, no creo que su pudor sea más importante para ella que morirse de calor.
 
—¿Qué estas diciendo?
 
Una idea iluminó su mente.
 
—¿No tendrá algo debajo que no quiere mostrar? ¿La has visto sin su abrigo alguna vez_
 
—No, ¿y qué?
 
—Tengo una idea, pero necesito tu ayuda.
 
El plan de Denisse era, para decirlo de forma amable, un poco infantil y tonto, pero no tonto de tontorrón, como le lamas a un chico que se quiere hacer el gracioso, sino tonto de tonto. La hora para ejecutar semejante estratagema que solo podía salir de una mente privilegiada, que se ha leído todos los libros del Sherlock Holmes, llegó después de clases, cuando tanto Laura como Michelle llegaban al club de la Lucha. Sansa y Elektra preparaban la arena mientras la machoke leía una revista sentada en una de sus sillas. Alzó la mirada para ver llegar a sus estudiantes más jóvenes. Una de ellas sostenía un juguito sabor uva que compró en su barrio. De esos que lo que tiene de uva es lo mismo que lo que un snom tiene de corredor de elite.
 
—Buenas tardes, maestra —saludó Michelle.
 
—Buenas —dijo la lucha un tanto desanimada—. Hoy vamos a hacer unos cuantos ejercicios básicos. Recuerden que tengo que irme temprano.
 
Era el momento. Laura tropezó de una forma demasiado exagerada. Aunque en realidad no fue para nada así, pareciese que la glameow calculó todo con anterioridad. El liquido morado con colorante salió propulsado para quedarse impregnado en el abrigo color nopal en un angulo tan perfecto que encajaba en la proporción áurea. La mancha que quedó en la prenda era tan fea que se asemejaba a una apuñalada.
 
—¡Ah, lo siento maestra! ¿Quiere que le lleve a lavar su abrigo? —preguntó la gata    
 
—No pasa nada —dijo la machoke levantándose de su asiento.
 
«3, 2, 1»
 
—¡Por favor, acepte las disculpas de Laura! —exclamó Michelle—. ¡Yo misma lo lavaré llegando a casa!
 
—¡Las acepto, las acepto, pero no es necesario! —insistió Anastasia sudando a chorros—. ¡Basta de tonterías! ¡A entrenar!
 
Anastasia fue al centro de la arena, dejando confusas a las presentes, luego Laura le contó a la tipo agua sobre las sospechas de Denisse.
 
—Ya veo, ¿Cómo es que Denisse supuso que el machop de la foto era Anastasia? 
 
—Es una foto de espaldas, no creo que haya notado una mierda. Su sospecha ha de ser porque es la única machoke que conoce aparte del de la iglesia, pero… la he visto muy nerviosa cuando le dijimos de quitarse el abrigo.
 
—Anastasia es una hembra después de todo. Debe darle pena que la veamos así.
 
—Esa señora no tiene tanto pudor como para preocuparse por esas cosas. No es precisamente la pokémon más femenina que conocemos, y, además, nosotras somos hembras también.
 
—¿Qué es lo que piensa Denisse sobre lo que tiene debajo?
 
—¿¡Yo que sé!? Cicatrices de guerra o algo.
 
—¿¡Que tanto están parloteando!? —exclamó la machoke—. ¡A entrenar!
 
La clase del club de la lucha fue lo que les prometió la maestra para ese día; unos cuantos ejercicios básicos como estiramientos, lagartijas, y cualquier cosa que permitiera la morfología de las cuatro muchachas. Al terminar, media hora antes de lo usual, las chicas se retiraban cuando Anastasia llamó a las dos amigas de Denisse. Laura y Michelle fueron hacia la profesora quien cruzaba los brazos justo debajo de la mancha.
 
—¿Dónde está la señorita Flower?
 
—Esta en el club de volver a casa —respondió la brionne.
 
—Para investigar lo de la Isla Bonita, ¿no?
 
Las dos señoritas dieron un respingo.
 
—¿Cómo lo su…? —Michelle se tapó la boca al darse cuenta de lo que estaba diciendo, pero era demasiado tarde.
 
—Ya lo sabía. Mi hermano me dijo que una eevee y otras chicas fueron a por los documentos del señor Valt.
 
—Eso significa que esa zorra tenía razón —dijo Laura—. Eres también una sobreviviente, si no, no sabrías que tiene que ver el señor Valt en todo esto.
 
—Es inútil esconderlo —suspiró Anastasia quitándose el abrigo.
 
Ambas abrieron los ojos hasta su máxima capacidad al tiempo que el abrigo cayó al suelo haciendo un sonido mullido contra la madera. Unas largas cicatrices se extendían a través de su cuerpo gris demacrado, sobre todo en la espalda. SI tuvieran una navaja, hasta podrían jugar al gato con los cuadros que se formaban en ese desfile de rayones rosáceos que en otro tiempo eran tan rojos como la sangre. 
 
—¿Ven esto? Son latigazos. Hay unos cuantos pokémon a los que les conviene que esto se mantenga oculto. Esa loca no solo se esta poniendo en peligro a sí misma, sino también a ustedes y a todos los que tiene a su alrededor. Valt es el que menos me preocupa de la ecuación. Yo misma las he puesto en peligro. Dejen esta mierda de una vez por todas, no se arriesguen, no busquen a nadie.
 
La docente de la secundaria Candelor atravesó la puerta sin siquiera voltearse. A Michelle le tocaba cerrar esta semana así que no dijeron otra palabra hasta que ya estuvieron caminando fuera de la institución. Sus tiernas mentes, una más que la otra, procesaban lo que acababan de oír y ver. Si las dos concordaban en algo, era en que Denisse iba a continuar quieran o no, pero aun así valía la pena intentarlo. No tuvieron que comunicarse, al menos de forma explícita, hasta que llegaron a la casa de la eevee.
 
—¿No grabaron nada?
 
—No, ¿cómo lo íbamos a hacer? —preguntó Laura despectiva.
 
Denisse chasqueó la lengua.
 
—Muchas gracias por hacer lo que te pedí, supongo. Es hora del siguiente paso.
 
Las dos chicas se miraron entre sí.
 
—¿Siquiera escuchaste lo que te contamos?
 
—¡Síp! ¡Es emocionante!
 
Michelle titubeó.
 
—¿No tienes nada de miedo?
 
Denisse miró con una mirada de lastima a la brionne.
 
—Oh, una aspirante a líder mundial no puede permitirse tener miedo. Además, el señor Valt no nos hará nada; papá lo tiene bien vigilado.
 
—¿Y los demás?
 
—Veamos, ¿cual palabra usas para despedirte?
 
—¿Adiós?
 
—La otra.
 
—¿Nos vemos?
 
—La otra.
 
—¿Cuídate?
 
—Sí, eso.
 
—Eso es un poco egoísta…
 
—¡Es muy egoísta! —exclamó la glameow.
 
—Si me disculpan, tengo cosas que hacer. 
 
Después de esa tosca despedida, Denisse volvió a entrar a su casa y azotó la puerta como una adolescente berrinchuda. Las otras dos se quedaron calladas de nuevo y también se fueron sin mediar ni una palabra, aunque las dos compartían el mismo pensamiento. Lo mejor que podían hacer era cuidar que su amiga no hiciera ninguna estupidez, o más bien, saliera bien parada de las que haga.
 
II
 
Aunque lo que estaba pensando podría ser contradictorio con lo que dijo antes, el mostrarle su cuerpo demacrado a alguien más que a su espejo, le había quitado un ligero peso de encima pese a que aun llevaba varias toneladas sobre su espalda. La verdad que esperaba que las heridas desaparecieran al evolucionar, pero únicamente se adaptaron a su nuevo cuerpo como un sombrero poco a poco se adaptaba a su nueva cabeza. Al entrar al otro lado, se cubrió los ojos, luego sacó un celular de tapa que se había comprado con su primer sueldo, porque los de pantalla táctil eran demasiado incómodos para sus dedos grandes.
 
No sin complicaciones, Anastasia marcó a la chica que registró hace unos cuantos días. La dueña era una vieja amiga (muy a su pesar) que se encontró en el centro comercial de North Marine Star, donde andaba camuflada como una señorita normal, pero la trampa era que esa tipa era todo menos normal. Las dos compartían los mismos recuerdos pésimos y, aun así, aceptó intercambiar los números. Aun de forma más incomprensible todavía, aceptaron comer juntas en un pequeño restaurante en el centro de Plaza Celebi.
 
Era un local con varias mesas de madera al aire libre enfrente de una barra donde varias señoras de tipos diferentes trabajaban en la cocina. No había meseros, sino que los propios comensales se servían de unas cazuelas que nunca dejarían que se vaciaran. Era una especie de buffet salvo que en realidad no era tanto así porque una mandibuzz andaba ojo avizor para contar todos los platos que te comiste.  En cuanto llegó, esa hembra ya estaba sentada. La manera más precisa de describir a alguien así sería una frutita a la que le crecieron piernas y brazos, de piel blanca, ojos morados y que vestía una gorra de general negra con una capa del mismo color. Sobre la espalda, caía una capa de terciopelo del mismo color así como una chaqueta con detalles dorados que completaba el oscuro conjunto. Melina esbozó la sonrisa de una niña entusiasmada. La misma que tenía en la Isla Bonita e incluso miró con más atención a los alrededores para asegurarse de que no viajó en el tiempo de alguna manera inexplicable. Anastasia se sirvió su comida, tratando de retrasar el momento lo máximo posible, hasta que tuvo que sentarse.
 
—Menos mal que has decidido venir —dijo la steenee soplando su estofado—. Me temía que no vinieras, ¿cómo están esos latigazos? ¿Me dejas verlos? —se sonrojó sola—. Ah, perdón, mejor hagámoslo cuando estemos a solas. No sé si podré controlarme. 
 
—Eso solo fue cosa de una vez —respondió la machoke sonrojándose igualmente—. Ya sabes, tampoco es como si estuviera en condiciones de decidir otra cosa.
 
—En realidad fueron dos veces. Oh, este estofado de aranja esa muy rico.
 
—Mejor no nos andemos con rodeos. Me llamaste para algo, ¿no?
 
Melina se llevó una mano al pecho.
 
—¿No puedo simplemente querer reunirme con mi vieja amiga? Sigues siendo igual de brusca que antes. Machorra tenías que hacer.
 
—¿Cuándo fuimos amigas? —espetó Anastasia.
 
—¿¡Somos algo más que amigas!?
 
—¡Cierra la boca, tortillera!
 
Esa palabra causó una gran carcajada. Ambas dieron un considerable respingo cuando una mandibuzz llegó rauda y veloz a la mesa.
 
—¡Muchas gracias, de verdad, señorita Melina! ¡Nunca le podré agradecer suficiente lo que hace con nosotros!
 
—No es nada, señora. Ya sabía que Benito se iba poner bien con esas hojitas que le di.
 
La hembra volvió a la cocina.
 
—Si no tienes nada que decirme, yo sí tengo. Alguien esta investigando sobre la Isla Bonita. 
 
Melina colocó sus brazos debajo de la barbilla.
 
—Interesante… Avísame cuando termine, tenía pensado revelarlo tarde o temprano. Ayuda a mi causa, después de todo. 
 
—¿¡Estás consciente de lo que hay en juego!?
 
—Valt no me asusta ni Cerati tampoco. Muerta o no, mi lucha seguirá.
 
—¿No vas a detenerla?
 
—¿¡Es una chica!? ¡Si ese el caso, podría ayudarla!
 
—Es una niña, no te hagas ilusiones.
 
—Oh, que decepción.
 
El resto de la comida se la pasaron en silencio. Cada una puso parte de la cuenta cuando acabaron.
 
—¿No quieres venir a mi casa?
 
—No, gracias.
 
—¿Es que tienes miedo de caer en la tentación? —dijo Melina pasándose las manos por el cuerpo.
 
—Tengo miedo de que me obligues. Me voy.
 
—Ah, vale, que te diviertas. 
 
La steenee agitó su mano hasta que su antigua amiga desapareció en la lejanía, luego volvió a esbozar una gran sonrisa mientras se iba a su casa. La felicidad se le escapaba por todas sus raíces. Necesitaba algo de diversión esa noche. Decidió llamar a sus tres amigas para ver cual de ellas aceptaba venir con ella e incluso podría aprovechar para decirles que era tiempo que Made In Heaven se ponga a trabajar de inmediato. Mientras tanto, Anastasia marcó un número más, con dificultad añadida por lo temblorosa que andaba.
 
III
 
Después de las clases, Denisse se fue a la puerta para esperar a cierto pokémon al que tendría que vigilar de cerca y del cual sus subordinadas no consiguieron ni una prueba, lo que era bastante decepcionante. Detrás de unos arbustos que estaban al lado del portón, en una posición que le permitía ver a las que iban saliendo sin que sus amigas la vieran, vio como la machoke salía por aquella puerta. Esperó unos momentos más para comenzar a seguir a la maestra. La persecución transcurrió por el empedrado fino de la Zona Turistica. Ella pensaba que iban a irse hasta Villa Celebi cuando Anastasia giró.
 
Alejándose del centro, bifurcaron hacia un lado y se acercaron a la pequeña zona industrial del pueblo. Algunas oficinas cualesquiera, fábricas, y los más importantes que no se comparaban a los demás edificios del lugar; una ensambladora con un aspecto metálico cromado en las paredes y otro con una fachada blanca en forma de torre que se elevaba unos cuantos pisos. Anastasia se acercó a la segunda.
 
En la puerta, se encontraba parada uno de los inventos más avanzados de papá la cual escaneó el gafete que llevaba la tipo lucha. Era una mucama articulada hecha de un material ligero parecido al latón para que pudiera limpiar con facilidad. Alrededor de su cabeza tenía un engranaje haciendo las veces de cofia y unos ojos rojos que seguían a cualquiera que se acercara con la intención de pasar. Al final del torso, tenía una ancha falda de esas que llevaban las señoritas en los tiempos antiguos. No era un producto original; era una replica de otra pokémon ancestral de la cual se cuenta que fue creada con alquimia.
 
A mamá, que, aunque le quería era un poco aburrida, le daba pavor tener una de esas cosas en casas, por lo que convenció a papá que contratara una sirvienta orgánica. Industrias Flower siempre estuvo al pendiente de la posibilidad de que los robots dominasen el planeta. Era por eso que las IA poseían un código de desactivación en caso de emergencia. No tenía mucho que hacer cuando era niña y memorizó toditos todos.
 
—¿Asunto? —preguntó la magearna.
 
—¿De qué color es el pelaje blanco de Napoleon?
 
—En blanco…
 
En cuestión de segundos, sacó los tornillos que tenía en la espalda con los dientes, desveló los interruptores y la puso en modo manual, además activó una cosa más. La cabeza se abrió, dando el espacio suficiente para que una pokémon de ese tamaño pudiese meterse. Después de efectuar ese procedimiento, entró al edificio de Laboratorios Valt. Al pisar la moqueta enfrente de la puerta de cristal, captó el típico olor a medicina de los hospitales, que iba a todos los rincones por el aire acondicionado.
 
Una recepción, atendida por otra magearna, fue lo primero que vio, además de un ascensor al lado de unas escaleras. Unos cuantos sillones de cuero sintético estaban dispuestos a un lado, donde se encontraba sentada su objetivo. Una secretaria, que sorpresa, que igual era una maquina (si te sentías incomodo podías solicitar una orgánica en la campanilla del escritorio) salió del elevador, dándole una reverencia al machoke.
 
—El señor Valt le recibirá.
 
La machoke le siguió. Denisse dentro de la magearna se acercó a recepción.
 
—Buenas tardes, 01, ¿necesita un recambio de aceite?
 
—Solicito entrar a la oficina del señor Valt.
 
—Acceso denegado, 01. El nivel es insuficiente.
 
—Entendido.
 
Al parecer tendría que intentar otra cosa; se metió en el elevador que se abrió tan solo detectando su movimiento. Revisó los botones del ascensor. Si le hacía caso al diagrama colgado en la pared, la oficina debería estar en el cuarto piso. El problema era que donde debería estar el botón estaba un agujero para meter una llave. Denisse estuvo a punto de desarmar el panel cuando su consciencia le dijo que era probable que si lo manipulaba sin cuidado podría sonar la alarma. El legendario de las coincidencias, que tendría que ser castigado por beneficiar a los pokémon que no debían, hizo que entrara otra criatura.
 
Era un zorro de pelaje naranja que emanaba calidez desde su cuerpo, el cual, reconocería en cualquier lado. Llevaba esas gafas de protección que, conociéndolo, no tenía duda de que no las usaba cuando realmente las necesitaba. Además, tenía un pelazo color crema que siempre envidiaba. Era papá, quien silbaba mientras metía una llave en el hueco sin ningún problema, y al girarla, comenzó a subir. Le dirigió una mirada divertida a una de sus creaciones. Eso era un problema.
 
—Buenas tardes, 01.
 
—Buenas tardes, amo —respondió Denisse utilizando el sintetizador del robot.
 
—¿Cómo te ha tratado el señor Valt?
 
—De manera eficiente. 
 
El flareon asintió.
 
—Cuenta un chiste.
 
Se quedó callada. No conocía el humor de papá. Tendría que improvisar.
 
—Dos rockruff caminando por la calle. Uno dice guau y el otro no era un rockruff.
 
Leonard estalló a carcajadas.
 
—Muy bueno, ¿cuánto es 332 * 234?
 
—77688.
 
—Perfecto.
 
Las puertas del ascensor volvieron a abrirse, dejando ver una oficina de un blanco impoluto como el resto del edificio. El escritorio estaba decorado por la cuna de alguien cuyo nombre empezaba con “N” o algo así, papelería de la más fina calidad, vasos de precipitado, material de laboratorio y unas cuantas fotos; una mostraba a una galante delcatty con el mismísimo señor Valt, los dos con trajes de boda, mientras que otra ilustraba a los mismos pokémon solo que un poco más viejos y con una eevee grisácea que completaba el conjunto. Las otras dos eran esa zorra solo que en su graduación del preescolar y la de la primaria. Era necesario remarcar que sus poses mejoraban de una fotografía a la otra.
 
—Por fin llegas, Leonard —dijo el vaporeon.
 
—¿Qué hace aquí? —exclamó Anastasia.
 
—Es el señor Flower. Recuerda que es el padre de la eevee de quien me hablas. Además de que él conoce quien soy en verdad.
 
—Así es —asintió el flareon.
 
—Controle a su hija, entonces. Solo nos pone en peligro a todos.
 
—Me temo que es imposible. Mi hija es igual de terca que una mudbray. No importa lo que pase, no podrán detenerla.
 
—Salió igual a su padre —comentó Sir.
 
—Aww, gracias.
 
—¡Eso no era un cumplido!
 
—¿Y las otras dos? —recordó Anastasia.
 
Sir revisó unos papeles enfrente de él.
 
—Michelle Granat es la hija de una modelo que fue exploradora antes de eso. Es probable que pudiera haber heredado la habilidad de su madre. Laura Miller es una glameow cualquiera que vive en el Barrio Gris de Villa Celebi junto con su madre que fue amiga de las dos. Ella fue la única que aprobó el examen de la secundaria Candelor de este año para las becas al cien por ciento. No sé si tenga algo que ver, pero las dos están en el club de la lucha y parece que Denisse también intentó entrar antes de que las castigaran por amenazar explotar el salón.
 
Leonard trató de contener otra carcajada.
 
—No entiendo porque esas mocosas le ayudan —dijo Anastasia
 
—¿Y bien, Flower? ¿Qué piensas hacer?
 
—Se los diré. Absolutamente nada.
 
Todos, incluido Denisse, se sorprendieron.
 
—Y ustedes tampoco lo van a hacer. Esta es la oportunidad perfecta para que mi hija demuestre lo que vale, ¿no lo creen?
 
—En ese caso, espero que no te arrepientas cuando Cerati haga de las suyas —dijo la machoke con una sonrisa retorcida. 
 
—Si muere, será que falló. Es bastante practico si lo piensas. Ahora si me disculpas, me voy a ir con mi doncella, adiosito.
 
Al llegar a casa, tuvo la suerte de que papá la dejo en el taller. Después, solo tuvo que esperar unos minutos para salir sin que nadie se diera cuenta. En el jardín, la eevee comenzó a pisar la hierba con demasiado desprecio hasta que se cansó por fin. Su pelaje estaba empapado en sudor, más del que tenía ya acumulado y cuando terminó su berrinche, se encontraba tan furiosa que seguía teniendo ganas de golpearse la cabeza contra la pared. Aun así se contuvo. Odiaba hacer cosas para su padre, lo odiaba demasiado. Si no fuera por Michelle, en ese instante habría dejado todo, pero no tenía más opción que continuar si quería conservar a sus subordinadas. Era una suerte que ese imbécil no estuviese en casa cuando decidió entrar de nuevo.


Mostrar Comentarios y Spoilers
Bueno, aunque me tardé a propósito, al parecer el cap de la iglesia sí estuvo medio largo. Ya lo sé para los siguientes caps.

En este caso el cap es más sencillito y no hay tanto despapaye, así que sigamos.

@Velvet Muchas gracias por tus comentarios. Trataré de controlarme con los chistes de peditos a partir de ahora (aunque ya sea demasiado tarde( y espero que sigas leyendo para estar acá bien felices.

@Bancho Ramen Felicidades por haber sido el único que leyo este cap, por ahora, aparte de tal vez el kigui. El gfecito de Denisse es una persona muy ocupada, no pienses mal de el.  Snivylove

Eso sería todo. Nos vemos en una o dos semanas. Chaito.

Fe de errores: Perdón. Olvidé que Braviary solo es macho, pero ya lo cambié. El poder uuuuuuuuuuuuuuuuu.
[Imagen: g325fpf.png]
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