Índice - Viaje por Compromiso
#1
Viaje por Compromiso

Bueno, después de semanas, he finalmente comenzado la secuela de Antes de Ponerse la Capa. Mi recomendación sería que por favor le den una leída a esa historia antes de empezar con esta, para el mayor disfrute. Pueden leerla aquí.

Para los nuevos lectores, si por alguna razón, esta región original les recuerda a Galar, quiero explicar rápidamente que la precuela fue originalmente publicada una semana antes de que Pokémon Sword and Shield fueran anunciados, si necesitan tener una prueba clara de que lo hice, dejen les proveo de una evidencia. Afortunadamente, mis ideas no entran directamente en conflicto con las de la octava generación, así que la historia no se verá afectada.

Dicho esto, espero y disfruten la lectura.

PD: Feliz cumpleaños a mí mismo, ahora tengo veinte más uno.


Índice:
ARCO I: Entrenador, Héroe, Fantasma...
Mostrar Opening y Ending


Capítulo 1: Demasiado fuerte para principiantes
Capítulo 2: Terminando la Práctica
Capítulo 3: El Primer Gimnasio
Capítulo 4: Lo que Damian no puede hacer, Blankface lo logra
Capítulo 5: La Jefa
Capítulo 6: Un Día por Lonhart
Capítulo 7: Salvando un Castillo
Capítulo 8: Pésimas Ocurrencias llevan a lo Peor
Capítulo 9: Decisiones de un Alto Precio
Capítulo 10: De Telarañas y Secretos
Capítulo 11: El Misterioso Ser con la Capa
Capítulo 12: Año Nuevo
Capítulo 13: Aquel Extraño Pokémon
Capítulo 14: La Maldición en el Gran Bosque
Capítulo 15: Pasando el Tiempo en Lover's Pool (Parte 1, Parte 2)
Capítulo 16: Dos Caras del Amor Fallido
Capítulo 17: La Danse Macabre
Capítulo 18: Reflexionando


ARCO II: No Más Señor Inferior
Mostrar Opening y Ending


Capítulo 19: Laura
Capítulo 20: Fuego Implacable
Capítulo 21: La Prueba de Arthur
Capítulo 22: Un Último Asunto antes de lo Importante
 
Capítulo 23: Confrontaciones Tras la Fama
Capítulo 24: Conociendo a Edward
Capítulo 25: El Laberinto
Capítulo 26: Reuniendo a Todos
Capítulo 27: Enterrando Hachas
Capítulo 28: La Última en Salvar
Capítulo 29: Enemigos No Más
Capítulo 30: A Mi Hijo
Capítulo 31: Cuidado con el Lycanroc Feroz
Capítulo 32: Dominando Todos los Climas
Capítulo 33: La Fiesta
Capítulo 34: Revelaciones: Luz
Capítulo 35: Revelaciones: Oscuridad
Capítulo 36: Lo Que Te Vuelve Especial
Capítulo 37: Persiguiendo Imitadores
Capítulo 38: La Tercera Medalla de las Últimas
Capítulo 39: Fin del Juego
Capítulo 40: Los Carroll Han Vuelto


Mostrar Bios de Personajes
Damian Kaine aka Blankface
[Imagen: Y49kW32.png][Imagen: ugn6Upm.png]
"¿Crees que esto duele? No tienes idea de lo que es el verdadero dolor."
Damian es el héroe principal de la historia. Después de haber caído en un sentimiento de inferioridad continua como entrenador, recuperó la confianza gracias a su entonces amiga y novia, Danielle. Sin embargo, después de un fuerte altercado en la Montaña de los Caídos, ambos se separaron. En lugar de volver a caer, Damian ha decidido demostrarle a ella y al resto de sus seres queridos que es fuerte. Su alter-ego Blankface combate contra el mal en Bristar.
Edad: 16 años.
Cumpleaños: 21 de Julio
Comida favorita: Hamburguesas
Pokémon:

[Imagen: O6iRpfl.png]
Movimientos:
Carga Dragón -> Pulso Dragón
Colmillo de Fuego
Pulso Umbrío
Foco Resplandor

[Imagen: Scizor_HGSS.png]
Movimientos:
Puño Bala
Tijera X
Superpoder
Danza Espada

[Imagen: Gardevoir_HGSS.png]
Movimientos:
Fuerza Psíquica
Fuerza Lunar
Onda Certera->Esfera Aural
Paz Mental

[Imagen: Roserade_DP.png]
Movimientos:
Tormenta de Hojas -> Hierba Lazo
Carga Tóxica
Poder Oculto (Roca) -> Bola Sombra
Púas Tóxicas

[Imagen: Gliscor_HGSS.png]
Movimientos:
Acróbata
Terremoto
Cuchillada Nocturna
Roca Afilada

Movimientos:

[Imagen: Growlithe_HGSS.png]------->[Imagen: Arcanine_DP.png]
Rueda de Fuego -> Velocidad Extrema
Mordisco -> Colmillo de Trueno
Rastreo -> Lanzallamas
Doble Patada -> Combate Cercano

[Imagen: cafBI0V.png]
*Sprite por Crocovyle y LeParagon
Movimientos:
Demolición
Cabezazo
Foco de Energía
Puño de Trueno

[Imagen: SCOCo9F.png]
*Sprite por Branflakes325 y Legitimate Username
Movimientos:
Giro Bola
Garra Sombra
Psico-Corte
Escudo del Rey


Danielle "Dani" Miranda Abbeystead
[Imagen: tifkByk.png]
"No me hace falta decir ese nombre “maldito” para decir que estás apegándote a lo que ya fue. Ahora las cosas son diferentes."
Hija de una familia muy adinerada. Antes novia de Damian Kaine. Le ayudó en su momento como una forma de devolverle el favor por haberla salvado muchos antes. Sin embargo, aquel altercado que les separó la cambió de manera radical. Toda la esperanza y alegría que emanaba ya no está con ella. Se puede creer que es incluso algo siniestra.
Edad: 16 años
Cumpleaños: 3 de Agosto
Comida Favorita: Spaghetti Nero
Pokémon:
[Imagen: Togekiss_HGSS.png]
Movimientos:
Aire Afilado
As Aéreo

[Imagen: EeveeRFVH_variocolor.png]
Ron Johann Abbeystead
[Imagen: u9KSf6y.png]
"Simplemente estoy harto de tener qué ver ese circo que hacen mi papá y mi hermana cada cuando."
Hermano mayor de Danielle. Siempre fue muy protector de ella, por ende su relación con Damian fue mayoritariamente de enemistad. Sin embargo, terminó ganándole respeto. Ahora se preocupa por ser el siguiente magnate en su familia.
Edad: 17 años
Cumpleaños: 8 de Marzo
Comida Favorita: Nigiri de Octillery
Pokémon:
[Imagen: Rhyperior_HGSS_2.png]
Movimientos:
Taladradora
Romperrocas
Machada
Giro Brutal
[Imagen: Salamence_HGSS.png]
Movimientos:
Pulso Dragón

Charlotte Merlina Carroll
[Imagen: J55IrVA.png]
"Descuida. Tú no me vas a defraudar."
Hija de la Familia Real de Bristar. Vivía una vida normal hasta un reciente altercado con el Equipo Anarquía, grupo de oposición creado por Edward Carroll. Debido a lo ocurrido, y a otro incidente que le impidió salir de la región, ahora queda al cuidado de Damian y los Abbeystead, incluso si puede defenderse por sí sola.
Edad: 16 años
Cumpleaños: 28 de septiembre
Comida Favorita: Shepherd's Pie
Pokémon:
[Imagen: Milotic_DP.png]
Apodo: Cleo
Movimientos:
Escaldar
Viento de Hielo
Cola de Hierro
Gota Vital


Laura Helia Blaise
[Imagen: QLrpv1F.png]
"¿Quieres entregarme? Tendrás que someterme primero."
Una misteriosa ladrona. Junto con su fiel Houndoom, Helga, comanda a un grupo pequeño de ladrones llamado "Los Houndoom Furiosos." ¿Por qué vive una vida tan lamentable? Se debe a un pasado muy fuerte para ella. Incluso Blankface entiende cómo se siente.
Edad: 16 años
Cumpleaños: 1 de Octubre
Comida Favorita: Beef Stroganoff
[Imagen: Houndoom_HGSS_hembra_2.png]
Apodo: Helga
Movimientos
Llamarada
Pantalla de Humo
Triturar


Michael "Mike" Stewart Gardner
[Imagen: wTHj6a9.png]
"Si es mi oportunidad para demostrar la clase de protector que soy, mejor aprovecharla"
Hijo de otra familia adinerada. El nuevo pretendiente de Danielle. Fue traído hacia los Abbeystead como un medio para sanar las heridas emocionales de Dani, y en sus intentos entabló una fuerte amistad con los Abbeystead. Su mayor propósito es ser el novio ideal para que ella pueda volver a ser feliz.
Edad: 17 años
Cumpleaños: 22 de Noviembre
Comida Favorita: Currywurst
[Imagen: Pidgeot_HGSS.png]
Movimientos:
Ciclón
Ataque de Ala
Ave Brava
[Imagen: l1Mexwv.png]
Best Friends
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Longfic- Viaje por Compromiso

Extension largaLongfic
FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

Damian eligió regresar de su retiro como entrenador. Sin embargo, incluso con sus viejos pokémon, el viaje no será fácil. Secuela de Antes de Ponerse la Capa

AdvertenciaViolenciaMutilacionesContenido sexual
#91
Capítulo 35: Revelaciones: Oscuridad

La luna había perdido su poder en el cielo. Su brillo debía ser el más fuerte, pero algo más poderoso había aparecido para iluminar la noche. Aunque no duró mucho, aquella luz rojiza había logrado intimidar al campo abierto, aunque éste ya estuviera acostumbrado. Fue un simple evento menor.

El ser que había provocado dicho momento estaba muy cansado de provocar la luz. Era necesario descansar.

—Señor, ¿cómo le fue en su práctica?

—Bien, Goodman. El experimento está mostrando mejorías. Es muy difícil forzar al cuerpo de un pokémon a que aumente su tamaño de forma legítima, Tyranitar es afortunado de ser quién es.

—¿A qué se refiere?

—Es una especie fuerte por naturaleza. Tiene la capacidad de aguantar el cambio físico.

—Duró poco.

—Lo sé, pero el señor Vivet está llevando el experimento por el camino correcto. Dice que no le deberá tomar mucho tiempo encontrar la forma de que se quede así por media hora.

—¿Media hora, señor?

—No puede durar más de eso, pero me basta. Media hora es suficiente tiempo para meramente arrasar con Lonhart. Eso y que además, él tiene la forma de crear varios rayos para que use la transformación más veces.

Después de ello, el líder tomó una taza de café. Le había quemado la lengua un poco, pero prefería esa sensación a tener la boca seca.

—Espero que el Lycanroc y los otros dos idiotas sepan cumplir con sus labores.

—Ya no he recibido noticias de ese monstruo, pero Roger y Ezekiel han logrado proteger el proyecto secreto hasta ahora.

—Meh, un sicario profesional y un ilusionista. Van a morder el polvo en algún momento. Además, esa bomba no llevará a ningún lado, incluso si detona.

—Para todo lo que ha hecho, no parece tener muchas ganas de destruir.

El líder del Equipo Anarquía dio otro sorbo a su café. Le molestaba admitir.

—Por supuesto que no. Mi idea es que este último ataque arrase con la capital. Si tumbo Lonhart, el resto de Bristar caerá como piezas de dómino. Además, tú sabes bien porque no quiero simplemente destruir toda la región.

—Es por lo que hizo el miserable de Jack, ¿verdad?

—A medias. Jack solo me demostró que no puedes encargarle la destrucción de un lugar a un lunático. No… la realidad es que destruir no me sirve si no controlo mis acciones. Acabar una ciudad no me servirá si lo único que hago es destruir vidas y edificios. Cuando mandé los bombardeos de Lover’s Pool, esperaba a que de ganar, la zona se volviera nuestra, como una base más grande, que fácilmente podía asustar a Jacob.

—Ya veo. Un pedazo de tierra no le sirve a nadie si no hay gente que viva en ella.

—Exacto. No quiero una tierra solo para mí y para mi gente, quiero que otros vean lo que quiero. Jamás voy a tener eso si solo destruyo y mato.

Luego de ello, el líder del Equipo Anarquía apretó su sillón. Algo le había molestado.

—Los aspirantes fraudulentos son tremendos casos, ¿sabes? —luego suspiró—. Ellos me han mostrado cómo no hacer las cosas.

—Jack no era ningún aspirante. —el mayordomo le reprochó.

—Por supuesto que no hablo de él. Sabes que conocí a un par de reyes en otros años. ¿Ya lo olvidaste?

—Quizás mi memoria me está fallando.

—Te lo puedo recordar. Hace tiempo que no hablo de ello.

—No se esfuerce de más, señor.

—Para nada. Hacía ya algo de tiempo que no hablaba de ellos con nadie.

El hijo ilegítimo de los Carroll dio un último sorbo a su taza antes de empezar a hablar.


Apenas ahora estoy recordando que no estuviste para ver gran parte de lo que hice cuando conocí a ese par. Siempre te dejo a cargo de mi base cuando salgo a otras partes. Mala mía.

Empezaré con Natural Harmonia Gropius. ¿Te suena el nombre?

Imaginaba que sí. Me recuerda a mí mismo hasta cierto punto, pero no estábamos hechos para colaborar.


Aún recuerdo cuando lo había encontrado mientras caminaba por el desierto de Unova. Estaba tratando de entender qué rayos ocultaban esas ruinas. Tomaría cualquier tesoro que me pudiera beneficiar para mis propias metas. Necesitaba el dinero.

Esas ruinas son uno de los lugares más aterradores que he visto. Incluso después de tantos años, aún siento terror al admirarlas. Sus imágenes me recordaban un poco a la tribu donde nací, pero me daban un aire de repudio. Toda la gente que alimentaron al Volcarona que tenían por dios, la forma en que los descuartizaban, los tributos de órganos. Fue horroroso. Temía porque su legado fuera más allá de esas imágenes, de ese ambiente enterrado en la arena, pero lo peor estaba abajo.

Todavía, en profundidades más allá de lo que la poca luz me permitía ver, algo cantaba.

Tenía sentimientos conflictivos. Era un rey, debía ser valiente para soportar hasta el escenario más aterrador, pero ese sitio me daba una imagen que nunca debía haber visto. Había entretenido bien mis opciones, y quizás por instinto, decidí que no valía la pena. Bien dicen que no hay un solo hombre o pokémon en este mundo que no tenga un límite, y lo que sea que iba a encontrar ahí me llevaría a ello. Todavía no era hora de descubrirlo.

Todavía no…

Pero como si fuera obra del destino, terminó pisando un agujero que me llevó hacia esa profundidad. Una fuerza más poderosa que yo quería que conociera mi límite, o quizás solo quería que pareciera un idiota frente al secreto.

Fui afortunado de que no encontré mi límite, pero sí di con el principio de otra experiencia.

Frente a mí habían muchas personas con capuchas plateadas. Todos me miraban con miedo. Detrás de ellos estaban ocho hombres con atuendos parecidos a sacerdotes, después tres ninjas, luego un par de musas, y en el trono, estaba el rey…

Un niño de cabello verde, con una enorme manta blanca, y una corona brillante en la cabeza.

—¡Alto ahí! —uno de los tantos soldados gritó—. ¿Quién osa invadir la morada del rey N?

Todos estaban listos para atacarme. Pude simplemente luchado, pero preferí conocer a aquel jovencito.

—Mi nombre es Edward Nero Carroll —me incliné—, hijo ilegítimo de Jacob Carroll, criado en Bristar, nacido en Unova. No vine aquí con intenciones destructivas. El destino me ha llevado a entrar en el desierto, y por mera casualidad en llegado hacia ustedes.

Mi comentario no sorprendió a nadie. Ellos querían aún matarme, pero uno se atrevió a detenerlos.

—¡Alto! —luego se acercó a mí—. Un honor conocerlo, señor Carroll. Mi nombre es Ghetsis. Bienvenido sea a nuestra guarida.

Ese viejo tenía una voz dulce, aunque un instinto en mi interior me decía que tuviera cuidado con él.

—Nosotros somos el Equipo Plasma. Junto a mis compañeros formamos a los siete sabios, el trío sombrío y su comandante, las musas de la paz y el amor, y sobre todos nosotros, nuestro rey: Natural Harmonia Gropius, mi hijo.

Luego de ser presentado, el chico me miró fijamente. Algo había notado, y yo también lo vi.

—Llámame N. Me recuerdas un poco a mí… —el joven pronunció—. Dime, ¿eres como yo?

—Define “como tú”.

—Que tenemos alguna relación. Algo nos debe conectar.

—Bueno, ambos somos de Unova, tenemos un cabello similar, y ciertamente somos de realeza.

—Algo debe conectarnos más allá. Déjame conocerte.

No mentiré, el muchacho era un tanto incómodo de observar. Sin embargo, él era lo más parecido que había visto a mi vieja tribu en mucho tiempo. No había encontrado a una sola persona parecida a ellos en mi vida. No sabía si valdría la pena asociarse con él, pero al menos había una razón para intentarlo.

Luego del encuentro, el Equipo Plasma me llevó a unos cuarteles menos humildes, un poco más adecuados a lo que otras organizaciones tienen.

Ese castillo bajo tierra era una maravilla única. Poseía una capa de musgo que le protegía del poder de la arena, tenía un sistema de drenaje efectivo, y usaba un puente hecho a la medida para salir. Si hay una sola cosa que lamento de mi eventual desligue del Equipo Plasma, fue perder rastro de ese hermoso castillo.

Me dieron hospedaje por el resto del día. Luego de eso, se hizo tiempo para explicaciones.

—Díganme —le pregunté a los sabios—, ¿cuál es la intención de su organización?

—Ah, es bueno que lo preguntara —Ghetsis me sonrió—. Nosotros hemos hecho de nuestra misión el liberar a todos los pokémon de las garras del ser humano.

—¿A qué se refiere?

—¿No lo ve? Los entrenadores pokémon no han traído más que sufrimiento a estas pobres criaturas. Las poké bolas, las pokédex, son herramientas que censuran los verdaderos pensamientos de los pokémon. Nuestra organización tiene como propósito el hacerle entender al mundo su fracaso en entenderlo, y para ello, queremos liberarlos del ser humano.

—Tengo mis dudas al respecto.

—Todo mundo las tiene cuando se les introduce a la idea. Dese un tiempo con nosotros y lo comprenderá.

—Llévenme con su rey…

—Como guste, señor Edward.

Ese hombre mandó a las musas para que me guiaran. Terminé en una habitación un tanto incómoda. Natural todavía era un joven, pero tenía tantos peluches, rompecabezas, una cancha de fútbol… según ellas, es solo un cuarto fuera de dos así de curioso. Cuando vi a N, él no me dio la impresión de divertirse ahí, e interactuar con él tampoco ayudó.

—Hola, Edward.

—N, me hablaron de los ideales del Equipo Plasma.

—¿Entonces entiendes nuestro plan?

—Me sería más fácil que me lo explicaras tú. Dime, ¿de verdad crees en liberar a todos los pokémon?

—Mis opiniones son genuinas —para su edad, tenía un manejo del lenguaje bastante avanzado—. Escucho siempre a ellos, y nunca me dicen nada bueno de los entrenadores.

—¿Y cómo los escuchas?

—Permíteme enseñarte.

N salió de su habitación. Me trajo a un sitio muy escondido en el castillo: un jardín. Yo no sé cómo es que la estructura permitía semejante cosa, pero ahí estaba. Con la presencia del rey, surgieron varios pokémon, de aspecto joven, aunque claramente cargaban con malos recuerdos.

—Son mis amigos —N los introdujo—. Ellos me han enseñado mucho de lo que sé. Ellos mejor que nadie, entienden lo que es ser torturado por un ser humano. Míralo a él —me mostró a Darmanitan—, nunca quiso luchar, pero un entrenador lo obligó a cambiar.

—¿Cambiar de qué forma?

—Siempre ha sido pacifista.

—Interesante. Lo siento tanto por él.

—Deberías escuchar sus voces. Eres como yo a fin de cuentas.

—Nosotros los humanos no somos iguales.

—Y de igual forma, pienso que no eres uno normal.

Nunca tuve la certeza de tener una habilidad para escuchar pokémon, debía ser una tontería. Sin embargo, decidí poner mi mano derecha sobre la cabeza de Darmanitan para analizar. Pronto empecé a escuchar cosas en mi cabeza.

“Por favor no seas otro monstruo.”

“No quiero volver a pelear.”

“Escucha a N.”

—Lo escucho. Perdóname, Darmanitan. Espero que puedas ver mi pésame —después le hablé al rey—. Lo escucho. Carga un trauma consigo.

—¿Entiendes ahora? Necesito que la gente vea lo que nosotros. Los humanos se rehúsan a escuchar a los pokémon; no se preocupan por ellos, transforman su forma de pensar. Por eso necesito liberarlos.

—Déjame ver a los demás, por favor.

Él me lo permitió. Ahí fue que noté exactamente el problema con estos pokémon: eran jóvenes, manipulables, fáciles de engañar. Algo no cuadraba con la actitud de estos seres, parecía que algo les nublaba los pensamientos.

—Entiendo…

Mentí. ¿Por qué iba a estar de acuerdo? Nuestro mundo es uno en el que estamos destinados a coexistir como seres vivos. ¿Te imaginas la clase de problemas que representará no contar con los pokémon, o que ellos no cuenten con nosotros? Yo sí, y son bastante terribles.

—Mira, N, estoy dispuesto a ayudarte, pero también quiero que me ayudes. Te propongo esto: dile a tu padre que me otorgue apoyo monetario, necesito equipo para mis propios súbditos; a cambio, mi organización liberará a sus pokémon. ¿Te parece bien?

—Es un trato muy razonable. Aunque me gustaría saber algo antes, ¿tienes pokémon?

—¿Por qué querrías saberlo?

—Sencillo. Tú has vivido en ese mundo que tanto odio, seguramente has conocido a algún pokémon. Quiero saber si los has lastimado, si cometiste ese pecado.

Ahí fue que el lado incómodo de N volvió hacer su presencia. Demasiado controlador. Quería que yo fuera como los demás en esa percepción. Quería darse la razón.

—Los tengo, pero preferiría si primero me dejaras hablar con ellos. No son muy sociales, y cuentan conmigo para cualquier clase de petición.

—Déjame hacerlo, por favor. Estoy listo para perdonarte si cometiste ese pecado.

—Aprecio que estés dispuesto a otorgarle tu perdón a alguien como yo. Sin embargo, no es muy prudente invadir el espacio personal de un pokémon que no conoces, ¿sabes? Menos para un rey.

Al decir eso, noté que N guardaba cierta molestia. Le había tocado un nervio. Se le había educado para no tolerar desacuerdos. Sin embargo, no podía permitir animosidad sabiendo que tenía una oportunidad grande para obtener recursos. Así que le dije una pequeña “compensación.”

—No te preocupes, estoy seguro de que Tyranitar y sus amigos estarán listos para dialogar contigo. No voy a tardar con ello.

—Por favor, hazlo pronto.

—Así será. Y para demostrártelo, ¿qué tal si grabo a todo mi equipo liberando a sus pokémon?

—Lo apreciaría. Me mostraría que eres justo como yo.

Ahora ya sabes por qué mandé esa rara orden donde mandé a destruir todas las poké bolas, junto a ese vídeo raro donde “se despedían” de sus pokémon.

Fue una bendición que Natural estuviera con la necesidad de conocer a alguien como él. Si no fuera por eso, quizás él habría desarrollado el escepticismo para detenerme.

Así que usé mi tiempo lejos del rey para hacer lo más apropiado. Hablé con mis pokémon justo como le dije, pero con su debido giro. Les dije que N era un ser invasivo, que los intentaría obligar a pensar como él, y que por mucho que su deseo fuera “liberarlos”, no se iba a preocupar por ellos. Quizás era algo deshonesto, pero las mentiras que dije se hicieron realidad por sí solas.

Cuando Natural los conoció, se topó con la cómica sorpresa del engaño.

—Ya veo. Tus pokémon entienden lo que es sufrir, pero te quieren porque eres como un padre para ellos. Es más importante que tengan una figura que les quiera a que salgan al mundo. Prefieren apegarse a ti…

Admitiré que su reacción no era la que esperaba. Creí que funcionaría para que se tragara mi falsa inocencia, pero su sensibilidad era mejor.

—¿Por qué? ¿Cómo es que ellos no le dan importancia a algo tan valioso como la libertad?

—Habrá sido mi error. Quizás cambié su forma de ver de una manera demasiado cruel.

—Algo no cuadra. Obviamente tienes influencia, pero sus sentimientos son genuinos. ¿Qué es esto?

—Nada que importe. Deja me hago cargo de esto, puedo hacerlos entender.

Obviamente no los hice cambiar, solo los ayudé a mentir. Más me sirvió cuando mandé esa orden de liberación. El Equipo Plasma fue de verdad tan crédulo para pensar que de verdad me desharía de tantos pokémon que ayudan al Equipo Anarquía, o eso pensé por un tiempo.

Ahora que ya tenía la confianza, usé mi tiempo para tomar nota de la filosofía de sus líderes. Mi modus operandi fue que nunca me acercaría a Ghetsis y sus demás altos mandos sin Tyranitar, mientras que a N me le acercaría solo. Una forma de lidiar con ambos debidamente.

Para empezar, conseguí una chance de hablar con los pokémon del jardín en privado.

—Dime, ¿quién te lastimó? —le pregunté a un Timburr.

Pero el pequeño no quería decírmelo directamente, ninguno se atrevía. Tuve qué usar una pregunta capciosa.

—¿El que los lastimó vive aquí?

Algunos decían que sí, otros que no.

—¿Ustedes creen que todos son iguales a él?

Y ellos pensaron como si fueran Durant. Todos deben ser iguales. A lo cual, pregunté.

—¿No creen que el Equipo Plasma es una contradicción?

Todos permanecieron callados. Ellos eran ciertamente, más impresionables de lo que esperaba, excepto Zorua. Era demasiado leal, aunque eso hablaba mejor de él que de su amo. Me anduve con cuidado con ese zorro.

—¿No querrían conocer a más humanos nobles como N?

La curiosidad estaba en la mayoría. Como dije, muy fáciles eran de impresionar. Todavía eran jóvenes, y en esos tiempos es más fácil cambiar sus concepciones.

—Entonces hagan lo siguiente. No hablen de esto con nadie. Un día tendrán la chance de salir de este castillo para conocer el resto de Unova. Cuando ese día llegue, verán algo muy diferente de lo que creen.

Ellos accedieron a mi petición. Iban a serme de mucha ayuda en un futuro.

Debería hablar de mi tiempo con Ghetsis, pero no importa tanto. El que pasé con Natural, en cambio, me dejó con ciertas percepciones.

Aún recuerdo la vez que lo acompañé a Ciudad Striaton. Lo admiré asaltar a una madre en posesión de tres poké bolas, luego las rompió para que tres pokémon salieran corriendo al bosque más cercano. Dejó a esa pobre mujer llorando. Fue una escena desgarradora.

—¿Cómo te fue?

—Bien. Esa mujer cayó fácilmente. Panpour, Pansear, y Pansage, ahora están mejor.

—¿Pudiste ver lo que pensaban ellos?

—¿A qué te refieres?

—Las voces de los pokémon. ¿Las escuchaste?

—No necesito escucharlas cada que hago algo, ¿sabes? A mí me basta con saber que a esa mujer no le preocupaba lo que ellos pensaran.

—Está bien. Tampoco es que sea una obligación.

Sabía que volví a tocarle un nervio, porque me miró con cierto desdén. No negaré que fue un error de mi parte, pero tarde o temprano, tendría qué encararlo, y necesitaba debilitar sus bases pronto. Cambié de tema pronto para evitar un conflicto.

—Es… solo que siempre sacas algo interesante cada que los escuchas.

—En eso tienes razón. Los pokémon tienen pensamientos muy interesantes. Todos tienen historias qué contar.

—¿Te has preguntado si alguna vez dirán algo de ti luego de liberarlos? Juegas un papel importante en ello.

—Ah… nunca lo había pensado, ¿sabes? Me importa ser un héroe para ellos, pero nunca me he preguntado cuáles serán sus pensamientos. Seguramente serán buenos.

—Oh, ya puedo imaginar los cánticos que te dedicarían. ¿Lo imaginas?

—No suenan, se VEN geniales. Los puedo ya observar.

—¿Cómo lo sabes?

—Veo el futuro. Es otra de mis habilidades. Solo necesito cerrar los ojos por un mero instante, y pedir en mi cabeza porque aparezca lo que el destino predica. Deberías intentarlo.

Le hice caso. Diré que por el momento, lo que observé me dejó con un gran alivio. Ya entenderás pronto.

—Se ve interesante.

—Seré un héroe. El dragón estará ahí para ayudarme

—¿El dragón?

—Cierto, no te había contado un plan. Vamos a arrasar con el Museo de Ciudad Nacrene. Sabemos dónde resguardan los orbes claro y oscuro. De ellos saldrán dos dragones, héroes de la verdad y los ideales. Uno de ellos saldrá pronto, y necesitará un héroe. Ese soy yo.

Este chico tenía un sentimiento de grandeza subido hasta las nubes. Consecuencia de que fuera un niño, soñaba demasiado, sin pensar de formas muy estratégicas. Incluso con el tremendo intelecto que tenía para romper las emociones de alguien, aún estaba sujeto a las limitaciones de su edad.

—Ya veo. ¿necesitas mi ayuda?

—Trae a tus mejores soldados. Necesitaremos toda la ayuda posible.

—Te daré algo mucho más útil: solo dos me hacen falta para hacer este trabajo. Verás que son muy útiles.

Así que entonces mandé a dos buenos soldados para lidiar con esto. Siempre he sido bueno encontrando gente que actúe encubierto. Conseguí que robaran ambos orbes para mí. Logré deshacerme del claro, pero el oscuro fue avistado por un par de lacayos de N antes de que pudieran esconderlo. No pude evitar el destino.

Ahora que Natural poseía el poder de Zekrom de su lado, necesitaba preparar las últimas partes de su plan. Él quería un ejército, así que reunió a cuanta gente y pokémon dispuestos a seguirlo.

Lo seguí acompañando. De esas ocasiones, destacó una en Ciudad Nimbasa.

Lo esperaba en un edificio, mientras él hacía su trabajo. Pronto volvió, aunque estaba acompañado por un peculiar Cubchoo.

—¿Y ese pokémon? —le pregunté.

—Se lo arrebaté a una mujer con ideas abusivas. Ella tiene poder sobre el teatro de Nimbasa, y quería obligar a estos pobres a dedicarse a la actuación. Yo entré en escena, y le pregunté a este Cubchoo si quería mejor luchar. Accedió.

Su moral me preocupaba. Él decía que le importaban las voces de los pokémon, pero claramente, no los escuchaba antes de actuar.

—Genial. Otro humano idiota que sufre por sus pecados.

—Bien dicho, Edward. ¿No te encanta?

—Sí… dime algo, N: ¿qué entiendes tú por “compromiso”?

—Es una pregunta rara: lo veo como un sacrificio que no sirve para nadie. Es destruir tus ideales por algo que quizás no vale la pena.

—Entiendo.

—¿Por qué preguntas semejante cosa?

—Pensando en un acto del pasado que me obligó a comprometerme. Siento que un rey debe acceder a ello cada cuando.

—Tonterías. Un rey no permite que sus ideales se contradigan, ¿o sí? Solo actúa en respuesta a lo que el enemigo hace.

La ironía de ese comentario era tan grande, que estaba a nada de reprocharle semejante acto.

—Lo supongo. Pero simplemente hablo de un acto del pasado. Acto del que siento arrepentimiento hasta ahora.

—Cuéntamelo.

—Perdón, pero eso tendrá qué esperar. No te gustaría saberlo.

—Después de lo que me has contado sobre tu padre, dudo que pueda ser peor.

—Algún día lo entenderás. Lo mejor es que ahora te enfoques en tu ataque final. ¿Tienes ya el plan?

—Lo tengo. En un mes, ya arrasaremos sobre la Liga Pokémon de Unova. Humillaré a Alder frente a todos, y luego le haré saber al mundo de mi sueño.

Un mes. No necesitaba más que un mes para hacer el acto más justo. Ya el ejército del Equipo Plasma necesitaba movilizarse. En ese período conseguí sacar a los pokémon del jardín para que conocieran a otro tipo de gente. Nadie le dio importancia. Yo pude hacerlo ver como un simple acto de humildad frente al “nuevo orden mundial”.

Pronto, el gran día llegó.

En medio de la final de la conferencia de aquel año, un segundo castillo bajo tierra surgió. Destrozó ese mísero estadio como si fuera un titán. Pronto, muchos agentes del Equipo Plasma aparecieron para capturar a los espectadores. Ahí fue que Ghetsis salió para un discurso:

—¡Ciudadanos de Unova! Nosotros somos el Equipo Plasma. Por años, hemos admirado su abuso hacia los pokémon. Ustedes con sus poké bolas, pokédex, medallas, y demás artilugios, han buscado la excusa para abusar de estos seres que deberían vivir en paz. Su tiempo de atrocidades ha terminado, y el héroe de Unova ha venido para acabarlo. ¡VEN HACIA NOSOTROS!

Natural surgió de los cielos como si fuera un dios. Por sí mismo, no intimidaba, pero con Zekrom, logró imponer su miedo en todos.

—¡Campeón de Unova! —N lo llamó—. ¡Ven aquí, y conoce la realidad que esta región ha ignorado!

Pronto, Alder salió.

—No sé qué te trajo aquí, pero en este lugar, los entrenadores luchan por alcanzar sus sueños, junto a sus pokémon. Si quieres decirles que están mal, tendrás qué pasar por nosotros primero.

Junto a él, llegó la élite, así como todos los líderes de gimnasio de la región. Estallaron una enorme guerra con tal de luchar por la unión entre humanos y pokémon.

Había sido una pelea muy ardua, pero la que importaba era Natural contra Alder. Si algo le puedo dar a ese chico, es que tuvo el valor de no pelear con Zekrom directamente. Usó a esos Pokémon que convenció con su palabrería para ganar.

Cuando el campeón perdió, el resto cayó en cadena. Es como esa vieja analogía de cortarle la cabeza a un Seviper, porque el resto del cuerpo lo puede recuperar.

Natural había destruido la moral de toda una región en su guerra. Le había restregado al mundo que sus ideales eran los correctos.

—¡Admiren! —se jactó—. ¡Su campeón ha fracasado! ¡Los ideales del entrenador son un chiste! ¡Por favor, sigan mis palabras, y liberen a todos sus pokémon! A no ser, que alguien tenga una objeción.

—Yo…

Alcé una mano. Al poco rato, aparecieron mis fieles sirvientes a ayudarme con este operativo: “La Verdad”. Estaba listo para ponerle fin a esta farsa. N me vio con una decepción notoria.

—Debí suponer que me cuestionabas por una buena razón.

—Exacto. Para ser sincero, jamás estuve de acuerdo con tus posiciones. No entiendes a los pokémon. Jamás lo hiciste.

La cara de Natural mostró una decepción enorme, la cual solo creció cuando alzó la voz.

—Qué lástima…

Zekrom lanzó un enorme rugido al cielo. Yo solo le miré con seriedad porque ya sabía el resultado.

—Natural, si tienes la madera de rey, lo mejor es que tú mismo me encares.

—¿Por qué habría de hacerte caso?

—Porque si fueras fiel a tus ideales, sabrías que no usarías a los pokémon para tus fines.

Eso me bastó para obligar al muchacho a que me encarara uno a uno.

—Eres un idiota al querer desafiarme después de esto.

—Tal vez lo soy, pero sé bien que no puedo ganarte en una batalla estándar.

—¿Entonces esperas ganarme con palabras?

—¿No es eso mismo lo que tú hacías antes de esto?

Natural se quedó callado. Estaba dándome la razón con su silencio.

—Había sido bastante sincero contigo cuando te dije que no respetas el espacio personal.

—¿Por qué aún me lo reprochas?

—Porque eres muy bueno chantajeando.

—Lo que tú llamas “chantaje”, yo lo llamo “la verdad”.

—¿Lo es? Eres invasivo. Necesitas que otros crean lo mismo que tú, y en tu manía de querer compañeros, haces todo porque te sigan. No entiendes algo tan simple como lo es dejarlos decidir.

—¿Y qué si los quería convencer? Los pokémon no entienden lo que les ocurre.

—Ah, al parecer no entienden lo que les ocurre, pero tú, un humano, sabes mejor que ellos. Mentalidad de un entrenador.

—Solo actúo en respuesta a lo que los pecadores hacen.

—Y para ello, insultas la inteligencia y libertad de los seres que tanto “proteges”.

Él se calló. Justo le había dado el golpe necesario para detenerlo.

—¿Sabes por qué te pregunté sobre tu concepto del compromiso?

—Por supuesto… —me gruñó, señal de debilidad—, porque eres débil para recurrir al mismo.

—Te equivocas, te lo pregunté porque eso cometiste. Contradijiste tus ideales, y te rehúsas a reconocerlo.

—¿Por tomar a un Cubchoo? Yo solo le di a este mundo una cucharada de su propia medicina. Un castigo a sus pecados.

—Muy fácil predicar de pecados, pero dime, ¿por qué le preguntaste si quería luchar? ¿Por qué específicamente le preguntaste eso?

—Porque necesitaba pokémon dispuestos a ayudarme.

—Ah, y ahora debo preguntar: ¿le preguntaste si sabía lo que deseaba ser en la vida? ¿Le dijiste que era libre de ser lo que quisiera?

Lo atrapé justo donde deseaba. No podía argumentar contra mis preguntas.

—Obviamente, no le preguntaste eso, porque no te interesaba. Tú no querías que ese Cubchoo fuera libre, querías que fuera un soldado en tus filas. Fuiste completamente egoísta, como un entrenador.

—¡CÁLLATE!

Zekrom volvió a hacer de las suyas. Estaba listo para dispararme un trueno y silenciarme, pero ahí fue que di un silbido.

De las gradas, salieron los pokémon del jardín. Vinieron para encarar a esa persona que querían. N se detuvo al verlos.

—Si de verdad escuchas sus voces, entonces no tendrás problema en entenderlos ahora, ¿o sí?

Ambos decidimos escuchar lo que ellos tenían qué decir.

“Los humanos no son todos crueles.”

“¡Detente, N!”

“Los pokémon viven en harmonía con los humanos.”

“¿Por qué lastimar a tantos inocentes?”

“¿Te importamos, o solo te importan tus sueños?”

Natural ya no tenía tantas fuerzas. Como dije antes, él tenía su ego por las nubes. Jamás se le había preparado para enfrentar a gente distinta a él. Solo se le enseñó a creer que su visión es la única verdad, sin método de defenderla…

—¿Y bien?

—Pero… ¿qué…?

Debía continuar, pero repentinamente, el Zorua de N apareció para tratar de silenciarme con sus poderes. Yo respondí debidamente.

—Dime, N, ¿ese Zorua tuyo sabe cómo es un humano, o solo piensa como tú porque le inculcaste tus ideas?

Él solo se quedó callado.

—Eso pensé. N, tus visiones son más que erradas, pecan de contradicciones. Ahora, terminaré esto de la forma más acertada que pueda: mira hacia el futuro, dime qué ves.

Él cerró los ojos para ver. Después, no hizo nada más que inclinarse, y ver cómo Zekrom volvía a ser una canica gigante. Ya no era más un héroe.

Pronto, el orbe oscuro voló lejos de todos. El día se esclareció, y con ello, una alegría enorme llenó al público. Acababa de humillar al rey del Equipo Plasma para recordarle a la gente que todos somos distintos.

Ahora que lo pienso, esa debió ser la experiencia más grata que haya sentido en mi vida. Siempre fui un villano en Bristar, pero en Unova, era un héroe. Nunca había sentido esto fuera de mi grupo. Desgraciadamente, el gusto no me duró.

Repentinamente, una Llamarada casi nos disparan, pero los pokémon decidieron salvarnos.

—¿Quién lo hubiera dicho? —Ghetsis dijo, con una voz que ya no era suave—. Un heredero fallido con deseos de venganza destruyó a un verdadero rey. Debería decir que no me sorprende, pero esa ironía es ofensiva.

—No más ofensiva que manipular a un niño con aspiraciones falsas. Sin contar la violencia que impusiste sobre los pokémon de tu jardín.

—Dame algo de aprecio. Construir a alguien como mi hijo para poder hacerlo digno del dragón de los ideales fue un proyecto agotador. Lástima, que simplemente usar las emociones no me basta para controlar.

Me sorprendí, honestamente. No porque Ghetsis fuera un manipulador, sino por el grado de malicia que tenía para eso. Adiestrar a un niño, venderle ilusiones de algo que jamás será… más furioso no podía estar.

—Creí que podría despojar a Unova de ese escudo que son los lazos entre humanos y pokémon. Pero al parecer, reconocer que la gente es cruel no es suficiente para romperlos. Tampoco si se lo inserto en la cabeza a la persona indicada.

Ahí, aparecieron varios miembros del Equipo Plasma para acompañarlo.

—Supongo que si quiero algo, debo hacerlo yo mismo.

—Yo soy un gran partidario de esa idea. Lástima que eres un obstáculo para mis planes.

Y para terminar esta guerra, los servidores míos vinieron para luchar a mi lado.

Ahí comenzó una última lucha. Para ese punto, los entrenadores y espectadores habían abandonado el lugar. Éramos solo estas dos organizaciones. Ambas queríamos dominio, pero no nos tolerábamos en lo absoluto.

Luego de dispararle a la mitad de su cuerpo con un Hiperrayo de Tyranitar, estuve listo para ponerle un fin con otro disparo.

Sin embargo, los ninjas de Ghetsis llegaron para protegerlo. El enmascarado había recibido el ataque, y reveló la cara de un rubio con los lentes más grandes que he visto. Ese tipo logró teletransportar a su amo lejos de aquí.

Ahora solo estaba yo, cansado, contra tres asesinos profesionales.

Una lástima, que ellos no supieran con quién se metían.

Antes de que un Bisharp pudiera cortarme la cabeza, algo me movió de un lugar a otro. Pronto noté quién fue.

—Ah… llegué tarde para la diversión. Eso pasa cuando me tiran mil y una excusas para negarme el paso.

Los ninjas se rieron de Jack. Craso error.

—Esto debe ser una broma. ¿Un pestilente criminal es su mejor defensa?

Yo les hubiera dado la razón si hubiera sido alguien más.

—Creía que el escudo de ese ancianito canas verdes iba a ser mucho más impresionante, ¿saben? Cuando los vi de lejos, pensé que eran bailarinas exóticas; lástima que no lo son. Sus muertes no van a ser satisfactorias.

—Puedes decir eso de nuevo, bellaco. Aquí, los que morirán son tu líder y tú.

—Bueno, lo intenté.

Jack se encogió de hombros con una sonrisa burlona. Luego me hizo un gesto muy claro. Apenas vi cómo agarraba el disfraz de su Mimikyu antes de jalarlo. Después de ello, cerré los ojos.

Escuché los gritos de dolor de esos tres. También sentí el terror con las risas de Jack. Estaba divirtiéndose con el sufrimiento de los lacayos. Sus pokémon también gritaron de dolor. Oí incluso lamentos, los cuales me decían que no podían cubrirse las espaldas. Pronto, mis oídos ya no captaron más dolor. Ahí fue que abrí los ojos.

El lugar estaba hecho una masacre. Los ninjas… por todo lo que es bueno… ¡Ya no los podía reconocer! Jack era un monstruo. Lo tenía bajo mis filas solo porque sentí que podría contenerlo con mi mando, pero me había arrepentido. Ese hombre era inhumano, y aunque aprecié que me sirviera para salvarme la vida, reconocí que no valía lo que le hizo a ese trío.

Ahora estaba él, listo para atacar a Natural, y a sus musas, quienes vinieron para llevárselo.

—¿Te gustan las voces de Mary Jane y Mary Ann? Quiero pensar que suenan como las mejores cantantes del mundo. Seguramente estás impresionado, viendo tu cara.

Ese tipo había logrado agarrarlo. Tenía su cuchillo listo para acabar con su vida.

—Haré esto rápido. Tú, chulo, solo eres una entrada, las putas son el aperitivo.

—¡Basta, Jack! —lo detuve—. Se acabó.

Ya estaba harto de la violencia. Esto necesitaba un alto.

—Bueno, como usted diga, jefe.

—Vuelve con el resto del equipo.

—A sus órdenes.

Ahora que ese ser repugnante se había ido, me dirigí a Natural, arrepentido.

—Viste eso, hice lo mismo que tú, pero claramente no lo ignoré. Me comprometí. La presencia de mi súbdito es un compromiso, ponerlo en mis filas solo para que actúe cuando más necesario sea.

—Al precio de tu dignidad.

—Y lo reconozco. Tú deberías hacerlo también. No te lo digo en mal plan. Realmente creo que ambos podemos aprender el uno del otro.

El joven había cerrado su puño con rabia. Una consecuencia de su crianza: testarudez infinita.

—Qué decepción… creía que eras como yo, pero resultaste ser completamente diferente de mí. —eso me hizo sentir humillado.

—Podemos ser iguales, si te dispones a escucharme.

—No tengo razón para escucharte en lo absoluto. Eres un completo hipócrita. Permites a monstruos como es hombre sin importarte el precio que pagas por ello. No puedo permitir que los pokémon vivan con gente como él. Nubló el juicio de Chandelure y Mimikyu. Voy a luchar contra ello, sin importar qué.

—¿Aunque te vuelvas a contradecir?

—No volveré a hacer eso. Es lo único que aprenderé de tus actos.

Luego, las musas se lo llevaron para sanar sus heridas.

Esa fue la última vez que vi a Natural.

Me sentí mal, ¿sabes? Independientemente de si compartía sus creencias o no, ver a alguien siendo engañado de la misma forma que yo era simplemente espantoso. Estaba dispuesto a ajustar su camino, pero ahí ves, que él era tan fiel a sus ideales para no permitirse un cambio.

Una lástima realmente.

A veces me pregunto cómo le irá. Quizás haya reflexionado, quizás haya llegado más lejos, o es posible que hasta haya cambiado de ideales. No sé si volveré a visitar Unova en un tiempo, pero en el caso de hacerlo, me interesaría saber qué fue de él.

Ciertamente, Natural Harmonia Gropius fue tremendo individuo. Diría yo, de una mejor forma que el segundo heredero que conocí.


Recordarás que alguna vez fui a Kalos de vacaciones. Necesitaba descansar, luego de que fallara nuestro operativo robando tesoros de un ferry.

Había parado en Pueblo Geosenge. Admiré las enormes piedras a las que la gente tanto idolatraba. Un asco total. Esas cosas jugaron un papel en la destrucción de Bristar, y me daba que recibiera un tributo. Aproveché un momento donde nadie me veía, y escupí en una de ellas.

Lastimosamente, alguien me había visto.

—¿Qué razón tienes para faltarle al respeto a un patrimonio?

Miré a la persona que me atrapó. Un hombre barbudo, con el corte de cabello más raro del mundo. No me importaba si lo había diseñado en base a un Pyroar, era el peinado más absurdo que haya visto.

—Digamos que… vengo de un lugar donde esta clase de actos son repudiables.

—¿Es malo rendir tributos a un patrimonio?

—Es malo que el patrimonio en cuestión sea este.

—Ya veo, sabes que son la batería de un arma.

No le había dado una pista sobre lo que esas piedras eran, y de alguna forma, este hombre adivinó mi pensamiento.

—Entiendo que te moleste, pero tenles algo de piedad. Solo son pokémon que fueron usados para un propósito mayor.

—¿Cómo sabes eso?

—¿TÚ cómo sabes que son parte de un arma?

—Supongo que entonces puedo decir que ambos conocemos bien a los responsables.

—Y vaya que sí. Mi nombre es Lysandre de Némélios, el último descendiente de AZ. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?

—Edward Nero Carroll. Descendiente adoptivo de ΑΩ.

—¿Quién lo hubiera dicho? Hijos de familias con esqueletos. Kalos y Bristar, naciones enemigas. Coincidencias sorprendentes.

—Digo lo mismo. Nunca hubiera creído que vería a otro hijo de un rey.

—¿“Otro”?

—Larga historia. Irrelevante incluso. ¿Por qué no mejor hablamos de algo más?

—Me parece lo más correcto.

Así fue que empecé otra alianza.

Conocí a este heredero perdido por el tiempo.

Ciertamente, su impresión estaba muy lejos de mis expectativas. Yo esperaba a que se tratara de un orgulloso patriota kalosiano, pero resultaba ser lo contrario a ello.

—Kalos es fea, este mundo es feo —me dijo mientras tomábamos café—. Creo que ambos podemos reconocerlo.

—Puedo reconocer lo de Kalos al menos.

—Tu rencor es tan personal como el mío. Tampoco es que pueda culparte por llamar fea a mi región. Olvida lo que pasó hace tres mil años, aquí hay algo más importante: el mundo ha perdido su belleza. Nosotros, tanto humanos como pokémon, hemos usado la tierra para poder vivir, pero nunca nos preocupamos por si la lastimamos.

—¿Crees que nos hemos pasado de listos con el planeta?

—Más veces de las que me gustaría admitir.

—Entiendo que los ancestros de Bristar modificaron ese desastre que quedó en su región para seguir viviendo. ¿Dirías que son iguales?

—Hasta cierto punto, pero también entiendo que en ese entonces, ya no tenían a dónde ir. Prefirieron mejor volver a crecer con la tierra de esa región. Lástima que la marca ahí sigue.

—Sí… Kalos tiene una mascarilla fea.

—¿Una mascarilla?

—De sangre. Toda la fealdad, se la cubrió con la sangre de mi gente.

—¡Me encanta tu analogía! Es justo una forma de ver la situación. Dale un sombrero de concreto y verás lo mismo que yo.

—Lo entiendo. Las regiones disfrazan sus errores con estética.

—Y bastante… —se quedó mirando a la gente del café—. Esta gente me repugna. Míralos.

Los admiré, pero no reflejaban nada en mí. Al menos, no hasta que él dijo algo.

—Toda esa fealdad. Todos están muy ocupados, perdidos en sus mensajes, no piensan nunca en la tierra que pisan.

—Veo su estupidez, y lo horribles que son.

Fue una media verdad. Sí, pegarte al celular puede mostrar tu ignorancia, más no necesariamente la fealdad que ese hombre apuntaba.

—Bien pensado.

Ese repudio a la gente era algo exagerado a mi parecer, pero quería comprenderlo.

—Dime, Lysandre. ¿Podrías enseñarme lo que es la belleza?

Él me sonrió.

—¿Tienes un día libre?

—De momento, tengo al menos otros tres días libres.

—Entonces veme aquí mañana. Te enseñaré algo realmente bello.

Le hice caso.

Solo lo vi en el café porque ese era un punto de reunión. Él me guio por un largo tramo desde Geosenge. Terminamos en una zona muy recóndita, que no llevaba a ningún lado. Ahí, se ubicaban unos laboratorios bien cuidados.

Logré admirar a algunos de sus lacayos, y sí que eran tan raros como él en apariencia. Trajes anaranjados, gafas de sol brillantes, cortes de cabello exagerados. Gente rara.

Afortunadamente, me ahorró la molestia visual una vez que llegamos a su oficina.

De un librero, sacó un enorme libro antiguo, el cual puso en su mesa.

Dentro de aquel documento, había algunas de las pinturas más hermosas que había visto. Eran de paisajes que no ubicaba, con flores de colores que ya no existen hoy en día, pokémon que ya no existen hoy, incluso la gente se vestía de formas extintas para hoy.

—Esto era Kalos hace más de tres mil años. No te preocupes por dañar el libro, ya lo digitalicé todo.

Me les quedé mirando por un tiempo.

Había visto varios tipos de Floette que ya se extinguieron, una clase de Magcargo que no se componía de lava. Lumiose tenía castillos, Shalour era mucho más grande de lo que ahora es, Laverre era demasiado humilde, rodeada de los pantanos.

Era un mundo ciertamente distinto. Más… natural, diría yo…

—Asumo que tienes algo de nostalgia.

—Me recuerdan a mis propios documentos. Seguramente querrías verlos.

—Oh, me interesaría conocer esa Bristar del mismo tiempo.

Un tiempo después, conseguí mostrarle fotos de los libros en el Castillo Real. Fue un trabajo fácil infiltrar a alguien allá.

—Bueno, esto es una tragedia —reaccionó con lágrimas en los ojos—. Tantas cosas hermosas, ya no están ahí.

—Nuestros hogares son iguales.

—Por supuesto… Mira, Edward, mi organización se interesa por restaurar la belleza del mundo. ¿Tú qué buscas?

—El dominio de Bristar. Quiero que vuelva a ser la potencia que alguna vez fue. Que regrese a su gloria, a su espíritu.

—Quieres que vuelva a ser bella, ¿no?

—Sí. Que sea como su antiguo yo.

—Entonces, ¿qué tal si hacemos un trato? Trabajamos juntos, devolvemos la hermosura de nuestras tierras, castigamos los errores del pasado, y hacemos que nuestras regiones entierren el hacha. ¿Vale?

—Vale…

Estaba orgulloso de esa asociación. Había encontrado a alguien con ideas parecidas a las mías. Éramos dos herederos, listos para ponerle fin a este rencor de más de tres mil años.

Nuestra alianza había sido formal por la mayor parte del tiempo. Intercambiábamos materiales y planes. Nada demasiado exigente.

Yo no tenía problema en robar planos de Bigbridge para que los científicos del Equipo Flare los tomaran. Tampoco con tomar materiales que enviaban los Abbeystead a otras partes del mundo. Era una relación mundana. Al menos así lo fue por un tiempo.

Empecé a recibir peticiones raras. Quería que enviara a algunos soldados a sitios irrelevantes. Nunca entendí por qué lo hizo. Visitaba los cuarteles de Lysandre cada mes, y no encontraba nada raro.

Algo estaba mal, pero era incapaz de entenderlo. Lo único que recibía, es que las misiones habían sido exitosas, pero que mis soldados necesitaban quedarse allá en Kalos.

No sería un líder de verdad si no me preocupara por mis hombres. Necesitaba saber lo que Lysandre hacía con ellos, pero él supo calmarme, al enviar en compensación, a varios de los suyos.

Dejé que el tiempo pasara. Pronto recibí la petición de esperar a la pelea entre Diantha Bardot y Oswald Branwen. Suponía que entonces tendría una respuesta de lo que iba a hacer.

Había sido invitado a Pueblo Geosenge para ver el evento, pero algo no me cuadraba. Una cosa le daba mucha risa a Lysandre, y me inquietaba.

—¿Qué te ha dejado tan feliz?

—El futuro. Es hermoso de imaginar…

—¿Qué hiciste? —quise encararlo.

—Nada, todavía. ¿Por qué no aguardas a la lucha final? Seguro te decantarás.

Él no estaba dispuesto a decirme más. Quise relajarme y pensar que era poco importante, pero un instinto me llevaba a la preocupación.

Fui a las piedras patrimoniales del lugar. Ahí fue que tuve una idea que fácilmente me hizo ver la realidad. Usé mis poderes para escuchar las voces de los pokémon. Sentí el horror.

—“Hambre… necesito más… almas…”

No necesité pensarlo dos veces para saber quién podría pensar semejante cosa. El problema era, ¿cómo iba a llegar hacia Yveltal? Estaba enterrado bajo tierra, pero claramente, había sido invitado a este pueblo por algo.

Busqué las mejores formas de encontrar una entrada subterránea, hasta que por mera casualidad, destruí una piedra sospechosa. Ahí que llegué a unos cuarteles secretos del Equipo Flare, pero ellos ya me esperaban.

Apenas gasté un solo segundo para luego atacar sin piedad a todos los individuos que se encontraban adentro. Necesitaba dar con ese pájaro antes de que pudiera despertar. Conseguí que un científico gordo me dijera donde estaba. Así que me monté en Copperajah y fui lo más rápido posible.

Logré llegar al cuarto donde estaba ese monstruo en estado vegetativo. Encontré dos sorpresas feas ahí: una era el Arma Definitiva, la otra era el último heredero de la original realeza kalosiana.

—¡Bienvenido, Edward! Creí que iría por ti luego, pero me ahorraste la molestia.

—Usaste a mis soldados para interceptar la Crisálida de la Destrucción, ¿verdad?

—Oh… —fingió lamentarse por algo que le enorgullecía—. Mira, toda visión requiere sacrificios. Es un precio a pagar por el daño que Kalos sufrirá. Pero ve el lado positivo: ambos podremos ser monarcas sobre lo bello.

—Me usaste todo este tiempo. ¿Cómo pudiste engañarme?

—Pero si fui mayormente sincero. Quería que ambos nos uniéramos por el bien de nuestras regiones, y es hora de dar el primer paso. Sabía que no me ayudarías si te decía que iba a reactivar esa arma, así que tuve qué comprometerme.

Con mis pokémon de mi lado, no gasté ni un solo segundo en apuntar hacia él.

—¡Ah, ah, ah! No te atrevas a atacarme, a no ser, claro, que quieras que dispare. —dijo con el detonante en las manos.

Me había acorralado. Él era lo suficientemente listo para saber cuándo confesar un plan, y ciertamente, yo ya había llegado tarde. Mis opciones eran pocas, pero aún me rehusaba a dejarle la última risa.

—¡Al arma!

Lysandre presionó el botón, pero eso no impidió que mis pokémon destruyeran el arma primero. Creí que había detenido el plan, pero cuando la luz se elevó al cielo, vi lo equivocado que estaba.

Yveltal logró despertar, y estaba listo para matarnos a todos. El príncipe idiota se rio al ver su presencia.

—Siempre tengo un plan B… ¡Yveltal, ve y destruye esta fétida región!

Y el pájaro ciertamente le hizo caso, apuntando a todos adentro indiscriminadamente. Fuimos afortunados de haberlo esquivado a tiempo.

Aproveché la chance, y usé a Reuniclus para lanzar a Lysandre directo al monstruo que despertó. Creí que eso me serviría, pero todo lo que vi fue a ese imbécil, acompañado por la enorme estatua de un Mienshao.

—¡MONSTRUO! —me miró con lágrimas en los ojos—. ¡Acabas de matar a unos de mis bellos compañeros! ¡¿Te ayudo a tomar tus tierras y así es cómo me pagas?!

—Y yo quiero que mis tierras sigan siendo mías. Te lo pondré en términos que entiendas: si le haces cosas a una cara, eventualmente saldrá algo bello; si la arrancas, nada bello crecerá en su lugar.

Ya estaba harto de escucharlo, así que me teletransporté con Reuniclus y mis compañeros para salir de ahí. Luego de que volviera a Geosenge, me escondí. Ya era noticia que Yveltal salió, y no tenía forma de ayudar a las élites sin que me arrestaran. Había permitido que ese lunático liberara la muerte en el mundo, y era mi culpa…

Una vez que ya pude esconderme, terminé viendo las noticias de que nuestro campeón había muerto.

Luego su mujer y su pequeño hijo desaparecieron, y toda Bristar quedó en luto.

Destruir la moral de mi región no era el problema. Pero la forma en que lo hice…

Podré haber cometido mil y un pecados. Engañar, robar, matar… admito que soy culpable de todo, pero lo último que necesitaba era devolver a mi región a ese mismo horrible estado de hace tres mil años.

Por eso es que no arrasé en un momento donde pude ganar. Por eso es que preferí mejor volver al área cero, para así ayudar a movilizar los cuerpos petrificados de Oswald y todos los demás muertos. Por eso incluso asistí a su funeral en incógnito.

Traicioné mis ideales de una forma que nunca debí. Imaginaba ya incluso a Natural reprochándomelos en la cara.

No tengo ni idea de dónde está Lysandre ni me interesa saberlo. Su cuerpo estaba ausente en el área cero, y tampoco logré encontrar un solo rastro del Equipo Flare. Si sigue vivo en alguna parte, voy a hacerlo sufrir, que ese golpe solo fue el principio; si está muerto, solo puedo esperar porque sufra, si es que hay otra vida.

Esa experiencia junto a la de N me dan un golpe de ironía. Creía haber encontrado a gente como yo, pero resulta que solo vi gente muy distinta a mí.

Seré absoluto, pero lo soy en mis propias formas. Otros reyes son diferentes de mí.


—Ya veo… —Goodman tenía dificultad para procesar todo—, usted se metió en aventuras tan raras.

—Demasiado raras. No hubiera creído que tendría esta clase de experiencias, pero de alguien debía aprender lo que funcionaba y lo que no. Ellos también querían ser reyes, pero tuvieron fallas mayores. Es justo que yo tome nota de sus ellas para poder superarlos.

—¿Cree que lo ha logrado?

—Lo supongo.

—Creí que tendría más confianza en sus actos.

—Y la tengo, pero…

Edward tuvo problemas para admitir las cosas. Ya era de noche, y hacía falta dormir.

—Mira, Goodman, dije que puedo ver el futuro, aún lo hago.

—¿Y qué hay con eso?

—Que no importa cuántas acciones haga o evite hacer, siempre me llevan al mismo punto.

Ahí fue que el hombre cerró los ojos solo para ver de nuevo esa visión. Se vio a sí mismo, y frente a él, estaba un ser negruzco con una cara de lo más blanca, que revelaba sus ojos rojos.

—Ahí sigue, y no quiero saber qué pasará después.
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#92
Capítulo 36: Lo Que Te Vuelve Especial

Tres jóvenes de la alta sociedad acababan de desayunar. Fue un momento frío, cuando la primera comida del día debía ser alegre. No mucho tiempo después, ellas salieron de su mansión.

—¿Y dices que Damian anda entre Pueblo Knight y Ciudad Brokenglass? —Laura preguntó.

—Sí. Ya sé bien que está ahí. No hay qué preocuparnos por su paradero. —Charlotte contestó.

—No lo sé. Digo, es tu novio, pero, no creo que sea posible el simplemente saber dónde está sin interactuar con él.

—Tengo mis métodos. Algún día se los contaré, porque estoy segura de que me meteré en problemas cuando mis padres se enteren.

—¿Por qué sabrían algo secreto?

—Solo digamos que nosotros los Carroll, tenemos el talento para invadir la privacidad de otros —ese comentario hizo que sus amigas reaccionaran con molestia—. Sí, no es algo de qué enorgullecerse. Pueden confiar en que nunca las espiaré.

—Ah, claro que no nos espiarás, pero a tu propio novio sí. —Dani le regañó.

—Puedo abandonar eso cuando quiera. Lo voy a hacer luego de esta cosa.

Repentinamente, el celular de la joven de realeza sonó.

Oye Charlotte

Sé que no debería pedirles nada

Pero

Quisiera que checaran a mamá

 
¿Para qué?

Exploté

Dije un par de cosas que no debía

Medio intenté cortar nuestra relación

 
¿No sería más fácil que lo hicieras tú?

Lo sé

Pero…

Tengo miedo

Le dije que se hiciera digna de mis disculpas

Le dije que la humillaría siendo mejor padre

Seguro me gané el premio al peor hijo del año

O de la década

O del siglo

No sé

Me siento un desastre

 
Ya
Vamos a ir a verla

Tú no te preocupes por ello

Gracias

Las estaré esperando

La princesa suspiró.

—Bueno, cambio de planes. Primero vamos a pasar por casa de Lady Branwen.

—Miss Kaine —Dani comentó, pues dudaba que Elizabeth aún quisiera asociarse con el nombre de marido muerto—. Creo aún saber dónde está. Ella es florera.

Ahí fue que la joven de pelo blanco invocó a Togekiss. Todas se montaron en el pájaro.

—Esto va a ser pan comido. Sujétense bien.

La gran paloma se llevó a las tres de camino a Pueblo Knight. Fue un recorrido demasiado rápido, de apenas tres minutos. Llegar a la casa también fue fácil, pues no había cambiado desde la última vez que Danielle estuvo allí.

—¡Bueno, aquí va nada!

La hija de los Abbeystead tocó el timbre.

—¿Quién habla? —preguntó una voz triste.

—Danielle Abbeystead. Espero que aún me puedas recordar, Eliza.

Inmediatamente, la puerta fue abierta para las tres. Ellas vieron a una Elizabeth deprimida, que daba la impresión de haber llorado mucho.

—Es muy extraño verte aquí de nuevo. Viniste junto a… —logró descifrar el disfraz de una—… Lady Charlotte, y… —miró a la muchacha de pelo magenta—, tú debes ser Laura Blaise, ¿cierto?

—Así es. —ella respondió.

—Eliza, vinimos porque Damian nos pidió que fuéramos a verla y-

Dani no pudo terminar la frase, pues Elizabeth les azotó la fuerza. La joven suspiró.

—No me sorprende.

Ahí, empezó a contar con las manos.

—¿Qué estás haciendo? —la princesa le preguntó.

—Ya verás.

Ella siguió contando. Había llegado hacia veinte, hasta que la puerta se abrió.

—Díganme, ¿para qué las envió aquí? —preguntó en referencia a Damian.

—Él reconoce que cometió un error, y quería que viéramos cómo está.

—No sé si indignarme o sorprenderme. Que mi hijo mande a sus novias a hacer el trabajo sucio por él…

—Despacio, lady. Tengo demasiada dignidad para salir con ese chico —Laura se ofendió con esa insinuación, luego se aclaró—. Sin ofender.

—No nos ofende. —Dani y Charlotte contestaron al unísono.

—Mejor así. Lo último que hace falta es que Damian se vuelva mujeriego. En fin… entren. Voy a servirles algo de té.

Las jóvenes entraron para tener una plática. Todas estaban esperando.

—Lady Kaine- —Charlotte quiso hablar.

—Pueden llamarme “Eliza”. No se preocupen por eso.

—Bueno, Eliza, la cosa está en que Damian nos dijo lo que hizo hace rato.

—¿Entonces saben que quiere vengarse de mí?

—Lo sabemos, y nos consta que está mal.

—Creí que estarían de acuerdo.

—¿Por qué lo estaríamos? Ya sabemos que Damian no es perfecto, y creo que hablo por todas cuando decimos que él nos ha hecho enojar.

—Yo lo quemé vivo una vez. —Laura admitió.

Eso causó que todas la miraran con molestia.

—¡Hey, tenía que confesarlo en algún momento! Además, sirve como forma de demostrar que no siempre fuimos amigos. Si estoy aquí, es porque quiero apoyarlo.

—Bueno —Elizabeth decidió ignorar la confesión—, la cosa es que se siente extraño. Yo nunca fui cercana con los ricos de aquí, por mucho que Oswald sí lo hacía. Es raro volver a ver tanta gente con dinero en mi vida. Y… está el hecho de que esto me lo busqué yo.

Ahí fue que Elizabeth empezó a llorar.

—¡Todo es mi culpa! Creí que podría evitar el mismo destino de su padre, pero solo lo rompí. Destruí su espíritu creyendo que podría protegerlo, pero resulta que le negué el amor que merecía. Dejé que mi rencor tomara lo mejor de mí.

Las muchachas le dieron consuelo a la mujer.

—Ya, Eliza —Danielle la apoyó—. Conozco lo que es dejarse llevar por la rabia. Entiendo que no debe ser fácil para una madre poder superar el pasado.

—¿Ustedes me perdonarían?

—Por supuesto que sí. Además, seré sincera: mi padre también actuó de formas parecidas a ti cuando fui separada de Damian. Sé que él solo quería cuidarme, y sé que tu hiciste eso por tu hijo.

—Mi abuelo y mi papá tomaron decisiones algo torpes para cuidarme. —Charlotte añadió.

—Y fui protegida por tres ladrones de mi edad, que tampoco fueron los más prudentes —Laura finalizó—. Entendimos tus intenciones, Eliza.

Ahí fue que la pelirroja se tranquilizó.

—Gracias. Ustedes son geniales. —la madre felicitó al trío.

—De nada, Eliza. —Dani habló.

—Haré todo por ser digna del perdón de mi hijo.

—No necesita hacerlo —Charlotte puso objeción—. De hecho, por eso vinimos. Damian se siente mal por lo que dijo, y nos habló para que viéramos cómo estabas antes de ir por él.

—¿Cómo está? —la madre se preocupó por su heredero.

—No muy bien, o eso asumimos. No lo hemos visto en todo el día.

—Oh… entonces no gastaré más su tiempo. Vayan con él y díganle que estoy bien.

Las muchachas accedieron. Rápidamente salieron de la casa, y se asustaron al ver a un Arcanine brincar frente a ellas.

—¿Damian te envió? —Laura le preguntó.

El enorme perro asintió con la cabeza. Miró a su lomo, invitándolas a subir.

—Ah —Dani sintió cierta gracia al verlo—, veo que él supo anticiparse bien a nuestra visita.

Las tres se subieron. A una velocidad comparable, el canino se las llevó lejos de Pueblo Knight. Las movió justo al norte, en la ruta que separa al sitio de Ciudad Brokenglass, justo como Charlotte había anunciado antes. Luego se desvió. Las movió entre los árboles, hasta que llegó a una cueva.

Una vez en el destino, las jóvenes vieron que todo el equipo del entrenador estaba ahí. Después de ello, el adolescente mismo salió de la cavidad.

—¡¿Qué te pasó?! —Laura interrogó al notar el estado miserable del joven.

—Golpeé unas cuantas cosas. Asusté a algunos pokémon y enfurecí a otros, recibí unos cuantos ataques… Honestamente, era mi mejor opción para estar solo un rato.

—¿Y cómo te sientes? —Danielle quiso saber.

—¿Quieres la verdad? Me siento como mierda. No, mierda no. Debe haber algo peor que la mierda.

—Vuelve a decir “mierda” y me harás vomitar.

—Perdón. De verdad me siento horrible. Creo que nunca me había sentido tan mal. Mi existencia está maldita.

—No lo está. —Charlotte respondió fríamente.

—Yo lo veo así. Por mi existencia es que mi padre se volvió idiota, mi madre furiosa, los locos quieren chantajearme, no puedo ganar ni por mi propio deseo, y parece que solo lastimo a todos los que me quieren… —suspiró—. Ustedes creen que soy digno de ayudar. ¿Por qué creen que lo soy?

Ahí fue que las tres chicas se turnaron para reanimar al muchacho debidamente.

—Mira —Laura empezó—, sé que llevamos siendo amigos poco tiempo, técnicamente. Pero piénsalo, por ti es que ya no estoy en las calles. Habremos empezado como enemigos. Quizás no fue el mejor comienzo, pero en un momento te preocupaste por mí. Querías que estuviera bien. Por ti es que ahora tengo un nuevo hogar. No puedo realmente decir que una mala persona es así con los demás. Por eso sé que eres digno de mi apoyo, y que eres fuerte.

—Te lo dije antes, y te lo volveré a decir —Charlotte siguió—: no importa de dónde vienes, eso te llevó a donde estás ahora. No me molestaría si hubieras vivido como una celebridad, o si hubieras sido un vagabundo, lo que me importa es que llegaste hasta mí. Eres un chico noble, eres divertido, fuerte, a veces llorón, a veces torpe, pero eres bueno. Tu corazón siempre ha estado en el lugar correcto, y no te cambiaría por nada.

—¿Recuerdas lo que hablamos en el subterráneo? —Dani finalizó—. Lo mencioné por algo. Créeme nunca la pasé tan mal como en el tiempo en el que te fuiste. No dejes que ese error tuyo en la Montaña de los Caídos te engañe, para mí seguías siendo una gran persona. Por ti es que sigo aquí con ustedes. Ese tiempo en que abriste tu corazón a mí, sigue siendo uno de los mejores de mi vida. Aunque ya no estemos juntos, no siento ni un solo arrepentimiento por haberte conocido. Eso es lo que te vuelve especial, que siendo tú mismo, nos has dado felicidad.

Habiendo entendido lo que ellas dijeron, Damian se puso a llorar.

—Gracias, a las tres… —las abrazó con fuerza—. No saben cuánto las aprecio.

—Sabes que nosotras también te queremos. —Charlotte le comentó, y usó esa chance para remover su presencia en la cabeza de su novio.

—Y yo las quiero a ustedes —luego bostezó—. Necesito dormir.

Ellas dejaron que el muchacho se fuera a descansar un rato. Ya estaba demasiado harto de todo. Era necesario que se recuperara físicamente antes de tomar acción. Los pokémon se asegurar de proteger a las chicas mientras su dueño descansaba.

—Bueno… —el entrenador se estiró tras levantarse—. Necesito ver a mamá. ¿No le pasó nada?

—Ella está bien —Laura contestó—. Rota por lo que dijiste, pero bien.

—Era de imaginar… ¿Importa si vienen conmigo? Necesito apoyo por si intenta matarme.

—Meh, ella va a aceptar tus disculpas.

—Lo hace más fácil. Además, creo que ya deben estar hambrientas.

Ahí, un enorme rugido rompió el silencio en todo el bosque. Había incluso espantado a los pokémon más pequeños, creyendo que algo los iba a matar.

—Sí —el muchacho dijo conteniendo la risa—. Espero que les guste la comida de mamá.

Hydreigon y Arcanine se aseguraron de llevar al grupo de vuelta a Pueblo Knight. Damian luego tocó la puerta. Elizabeth abrió la puerta con un cuchillo en mano.

—¡WOAH! —el joven retrocedió de miedo—. ¡¿Qué te pasa, mamá?!

—¡AY! —ella se arrepintió al verlo—. ¡Perdón, hijo! ¿No escuchaste ese rugido en las afueras?

—Sí, es el resultado de doce estómagos que no han digerido nada en horas. Tenemos hambre.

—¡OH! Entonces creo que les iré preparando algo. ¿No les molesta si ordeno unas pizzas? Haré curry, pero no creo que sea suficiente para llenar eso.

—¡Por favor! —todos pidieron.

—Entonces vengan. No me tomará más de dos minut-

Repentinamente, Elizabeth fue abrazada por su hijo.

—Perdóname, mamá —él dijo—. Lamento haber dicho que debías ser digna de mi perdón. Hice demasiado mal.

—Está bien. También perdóname a mí.

Ambos terminaron haciendo las paces. Ya habían terminado los rencores.

Desde ese momento, el día fue completamente tranquilo. Todos tuvieron un almuerzo satisfactorio para sus tripas, luego hablaron un tiempo de temas azarosos. Al final, fue tiempo de partir.

—Bueno, mi camino todavía tiene un tramo más por completar. Esto debería ser rápido…

—No vayas a hospitalizarte antes de llegar. —Laura bromeó.

—¡Ugh! —Damian hizo un gesto de molestia, pero no enojado—. Aún tengo pesadillas con la cama de ese lugar. Eso no lo permitiré.

—Recuerda hablar con nosotras cada cuando. Si necesitas ayuda en algo, pídela. —Charlotte le aconsejó.

—La Liga ya comienza en un par de meses. Así que yo te tú, me iría como un rayo. —Dani le motivó a ser rápido con las últimas luchas.

—Por cierto… —la acróbata sacó algo de un bolsillo—. Quizás esto te haga falta.

La muchacha le mostró la piedra activadora que Oswald le iba a dar.

—Ah, quédatela de momento. Los líderes de gimnasio no van a usar la Mega Evolución conmigo, así que no vendrá al caso tenerla. Quizás luego la vaya a necesitar —después lo pensó un poco más—. Bueno, tal vez ya sea hora de volver a practicar con esto ahora.

El joven tomó la piedra al final. Conocía ya las consecuencias de esa forma, así que decidió anticiparse a cualquier problema.

—Gracias por todo. No dejaré de pensar en ustedes en estos días.

Estaba por darles la espalda, pero antes, su madre le interrumpió.

—Hijo —le sonrió—, aplástalos a todos.

—¡Tsk! —rio de confianza—. Voy a hacer algo más genial que aplastarlos. ¡Ya verán!

Damian se separó del grupo. Estaba listo para ponerle un fin a su viaje. Tenía de su lado a su madre, a sus tíos, a sus amigos, y a su novia, todos listos para verlo llegar lejos. Debía ya mostrarle al mundo quién era.


En la noche, un grupo de personas preparaba algo importante.

—Okay… —Newton logró sacar a un Morpeko hambriento de su jaula sin que atacara—. Este chico no va a tenernos mucha paciencia, así que será mejor hacer esto rápido.

—Ya casi —Dean Blackthorn le hacía ajustes a un arma—. Solo necesitamos poner los parámetros correctos y… ¡listo! —luego le dio el dispositivo a su compañera—. Mathilda, es toda tuya.

—¡Espera! ¿Vas a hacerme disparar? —la mujer tenía miedo.

—¿Por qué preguntas ahora? El chiste es ponerle una prueba. ¡Dispara!

—¡No voy a dispararle a un Morpeko!

—Es el mismo pokémon que Matthews usó. Si no sirve con él, no va a funcionar con nadie.

—¿Qué tal si corre o brinca?

—Chicos —Newton les pidió enfoque—, este pequeño va a freírnos si no actúan ya.

Todos admiraron que el cerdo de guinea estaba cargando electricidad. Si dejaban un solo segundo pasar, seguramente iban a ser electrocutados. Por impulso, Mathilda le disparó.

El rayo logró darle a pequeño monstruo. El pokémon glotón cayó al suelo. Se preocuparon porque el efecto no funcionara, pero vieron que pasó de su forma hambrienta a su forma calmada. Pronto se levantó, alegre, y el líder de Bigbridge le recompensó con algo de comida.

—¡Funcionó! —Blackthorn celebró.

—Ahora tenemos qué checar algo…

Mathilda se quedó observando una pieza de cristal pegada a la pistola. En su interior, había una enorme masa negra flotando. Luego, ella giró una palanca en el mango. El arma empezó a eliminar la masa.

—Va a tomar un tiempo, pero ya podemos limpiar el estrés.

—Quizás todavía le falten mejoras —Dean sugirió—. Voy a ver si puedo hacer la limpieza de estrés más rápida. También si puedo hacer que la recarga no tome tanto tiempo.

—Lo bueno es que ya tenemos una forma de salvar a Robert. —Newton le vio el lado positivo a la situación.

—Hablando de, ¿han sabido algo de él en estos días?

—No realmente. Mathilda y yo decidimos que es mejor no tratar de dar con él por el momento. Nos consta que Robert volverá porque trabaja con el Equipo Anarquía, pero lo más justo es que primero terminemos el plan.

—Si descubrimos que Rober anda por aquí —la mujer añadió—, quizás tratemos de apresurarnos. Lo mejor es tomar la situación con calma. Tener el arma lista es más importante que buscarlo.

—¿Tienen algún plan si no lo encuentran? —Blackthorn cuestionó.

—No realmente. Iba a decir que reveláramos nuestros estudios a los mejores maestros de Bristar, pero eso lo vamos a hacer, con o sin Robert.

—Ah, bien pensado —el profesor se sentía escéptico—. No sé si volvamos a ver a ese hombre, por eso creo que es necesario un plan B.

El trío de científicos reflexionó sobre la situación. Hacía ya tiempo que el Robert no aparecía, pero de una forma, era entendible pensar que todavía podría volver. Después de todo, ¿qué tan probable era que su desaparición fuera permanente?
[Imagen: l1Mexwv.png]
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#93
Capítulo 37: Persiguiendo Imitadores

—¡Muy bien!

Damian agarró su piedra activadora. Gardevoir tenía su megapiedra en una tiara improvisada. Pronto, la ninfa se rodeó de poder, el cual cambió su vestido a uno más grande.

—Gardevoir, dime que tienes el control.

Hacía ya tiempo que el muchacho no experimentaba con la Mega Evolución.

Cuando viajó por Kalos, él encontró otra Gardevoirita. Creía que sería fácil, pero cuando la probó por primera vez, vio que el hada se había vuelto inestable, ya que escuchaba los pensamientos de otras personas sin desearlo. Cada voz atormentaba su mente, y la volvía sensible, al punto de que atacaba solo por escuchar a su entrenador.

La guardiana cerró los ojos. Escuchaba pensamientos ajenos, pero rápidamente, logró identificar la voz de su entrenador. Después abrió los ojos.

—Lo controlo, maestro.

—Entonces muéstramelo. ¡Híper Voz!

Gardevoir obedeció. Gritó justo en frente de Aegislash, quien rápidamente bloqueó con Escudo del Rey. El resto del equipo sintió la fuerza del ataque, incluso si no lo recibieron. Hydreigon temía porque ese podía tumbarlo.

—¡Impresionante! —Damian se sintió satisfecho con el ataque—. ¡Aún tenemos esta cosa dominada!

—¿Usted diría que la controlamos? —Gardevoir dudó de su habilidad.

—Hasta cierto punto. La Liga ya será en junio, así que debemos hacer esto rápido. Si hay al­­­gún problema, lo solucionamos rápido, y de no ser así, pensaremos en otra cosa.

Kubfu se mostró molesto. Le parecía mal que Damian subestimara el tema de la Mega Evolución.

—“¿No crees que estás siendo imprudente?” —la ninfa tradujo al osito.

—En otras ocasiones, estaría de acuerdo. Sin embargo, este proceso ya lo dominé hace un año. Nada que no pueda retomar sin problema. Si estuviera usando a Scizor, te daría la razón.

Ahí fue que la mantis le miró con molestia.

—Llegaremos a ti si es posible. No andamos con mucho tiempo, y quizás lo mejor sea bailar alrededor de esa flaqueza. Quizás no pueda conseguir que domines la Mega Evolución, pero podré ayudarte a vencer a una.

Scizor solo estuvo de acuerdo. Habiendo sido testigo de la pérdida de control de Helga, entendió lo arriesgado que era tomar esa forma.

Debían seguir entrenando, más algo les hizo cambiar su enfoque.

Damian y Gardevoir siguieron los pasos misteriosos. Se pusieron a seguir ruidos, hasta que finalmente, dieron con algo. Un grupo de imitadores de Blankface estaban reunidos en un bosque: una chica, tres chicos, y un niño.

“Miren qué trajo el Meowth…”

—Maestro —la ninfa transmitió a su entrenador—, ¿qué no uno de estos lo estuvo espiando?

—Quién creería que los volvería a ver… —dijo en voz baja.

El entrenador decidió escuchar lo que sus imitadores decían.

—Muy bien —la muchacha del grupo dijo—, el camión va a estar aquí dentro de poco. El plan es interceptarlo mientras se mueve. Vamos a destruir esa porquería de una vez.

—Luego de esto, nos vamos a casa… —el más joven del grupo suspiró.

—Hoy podríamos cantar victoria, pero para eso, vamos a necesitar concentrarnos debidamente.

El joven de cabello azabache no entendía de qué hablaban. Sabiendo su experiencia anterior, no quiso acercarse a ellos en paz.

—Vámonos, Gardevoir… —se llevó a su pokémon para prepararse.

—¿Piensa atacar?

—Voy a sacarles unas cuantas cosas…

Después de un tiempo, un camión apareció por la ruta. Se movía a una velocidad muy alta, y un par de camionetas le acompañaban. Lo que sea que llevaba, era muy importante.

Pronto, el vehículo fue interceptado por cinco seres que cayeron del cielo.

—Esto debería ser rápido.

La reina de diamantes sacó a su Gourgeist para quemar un agujero dentro del camión. Sin embargo, antes de poder hacerlo, un sexto ser apareció repentinamente, acompañado de un Hydreigon.

—¿Importa si les acompaño?

—¡Cielo santo, es el Blankface original! —el as de tréboles gritó.

—Justo lo que nos hacía falta… —el rey de espadas se quejó—, más problemas.

—Hagan esto rápido: tienen un minuto para explicarse o recibirán una paliza.

—¿Qué tal si ves lo que hay dentro por ti mismo? —la reina le provocó—. Te sería más fácil que tratar de provocarnos.

Damian no pensó mucho en la propuesta que le ofrecieron.

—Dime los contenidos y lo haré con gusto.

—Tu muerte… —ella dijo fríamente, nadie parecía responder a lo ocurrido, así que ella añadió algo más—. Tómalo o déjalo. No voy a decirte más.

El vigilante estaba confundido por el asunto. De la situación anterior, pensó que no deseaban lastimarlo, pero entonces, ¿por qué quemaron aquel almacén? Algo que aún faltaba explicar. Cuestionaba su siguiente acción, pero las palabras de la reina le hicieron tomar una decisión.

—Bueno, si se las tengo qué sacar a la fuerza, que así sea.

—Ay… —la chica del grupo cubrió su máscara con una mano—. Vas a arrepentirte. Será tu culpa. No nuestra.

El grupo de imitadores se puso en posición de combate. El héroe original también lo hizo, además de que Hydreigon hizo un rugido.

El rey, el as, y la sota, todos corrieron hacia su nuevo blanco, con tal de darle a la reina una chance de abrir el camión. Blankface había sido agarrado sin mucho problema. Recibió tres golpes, pero la hidra mandó a volar a esos matones con un solo Pulso Dragón.

Queen Blankface todavía no había abierto un hoyo en el vehículo. Ella fue tacleada repentinamente, aunque logró agarrar las manos de su oponente para levantarse, después se dieron un cabezazo de acero. Ambos se vieron directamente, admiraban el mismo color escarlata lleno de ira. Al final, la mujer consiguió la ventaja con una patada al estómago.

Desgraciadamente, eso no bastó para que el vigilante original retrocediera. Éste respondió con unos golpes a la máscara. No le importaba que doliera, mientras pudiera noquearla. Estaba por darle una patada, pero desapareció como si nada. No se anticipó a que ella apareciera a su espalda junto a Gourgeist para darle un rodillazo.

Hydreigon trató de atacarlas con una mordida flameante, pero desaparecieron otra vez. Reaparecieron justo en su lomo con tal de eliminarlo del escenario, pero el enmascarado logró atacarlas a tiempo. Éste tacleó a la reina para que dejara en paz a la hidra. Ambos cayeron fuera del camión, pero el dragón consiguió salvar a su entrenador, mientras que la calabaza con las justas sacó a su compañera del peligro.

Una vez que el joven regresó al vehículo, ya solo quedaba un solo blanco: el comodín. Era aparentemente más joven que los demás, y sus ojos ilustraban miedo.

—No necesito hacerte daño… —el original suspiró—. Revélate y no pasará nada.

Joker Blankface estaba dispuesto a hacerle caso. Sus compañeros fueron incapaces de detenerlo, además de que él temía por cometer errores. Estaba listo para quitarse la máscara, pero los demás hombres aparecieron.

—Eres imprudente. —la sota de corazones le reprochó.

—¿Así es como manejas tus leyes de copyright? —Ace Blankface preguntó con sarcasmo—. Preferiría una demanda por dinero.

—No tendría qué recurrir a la violencia si fueran siquiera honestos.

—Entendemos lo que dices —el rey de espadas admitió—. Créeme que nos gustaría ser más sinceros, pero tenemos una buena razón para mentir. Una que quizás nunca entiendas.

Cada uno sacó a un pokémon distinto. El rey con Gallade, la sota con Empoleon, y el as con Hawlucha. Para balancear la desventaja, Damian sacó a Gardevoir y Scizor.

La ninfa fue hacia el halcón enmascarado, el demonio rojo hacia el pingüino, y Hydreigon decidió hacerse cargo del caballero psíquico.

Blankface contuvo a sus tres imitadores. Ace quiso darle una patada, pero fue bloqueada. Jack trató de usar un desliz, pero falló de igual forma por un brinco. King fue el que mejor chance tuvo, pues consiguió pegarle a la costilla de su rival. El original, sin embargo, resultó ser demasiado duro, pues fácilmente contraatacó con una puya al hombro derecho de su enemigo.

—Sí, me adapté bien a la última vez. Espero que sepas hacer lo mismo.

—Solo haces las cosas más difíciles para ti.

King Blankface consiguió recuperar la ventaja. Había golpeado los brazos del original con eficacia, luego se apartó para que el as le diera una patada al rostro, y la sota terminó con una tacleada. Una vez que lo detuvieron, el trío le volvió a agarrar.

—Esto no te dolerá. —el rey estaba listo para noquearlo, pero algo pasó.

De la nada, el sonido de una bala se emitió. Tras ello, el rey se cayó de dolor. Ahí fue que todos los demás dejaron de luchar para mirar a los causantes de ello.

Unos tres vehículos se habían unido al camión. Sobre ellos estaban montados varios miembros del Equipo Anarquía, y dos de ellos destacaban. Uno se trataba de un tipo viejo con gafas negras, canoso, con algo de músculo en los brazos, armado con pistolas, junto a un Intelleon. Otro era un tipo de apariencia excéntrica, parecía un mago de circo, aunque su ropaje era demasiado blanco, tenía vendas que cubrían sus ojos, y estaba acompañado por una Meowstic.

—Ese fue solo un disparo de advertencia —el viejo sonrió, luego todos notaron que aquel ataque vino de la lagartija—. Los que siguen ya son en serio.

Ahí fue que ese hombre usó sus pistolas para disparar. La acción inmediata de todos fue evitar los balazos lo mejor posible. Ese tipo era ciertamente bueno con los disparos, siendo capaz de perseguir a cinco blancos a la vez.

Gardevoir fue lo suficientemente sensata para saber que necesitaba enfocarse en el pistolero. Sin pensarlo dos veces, usó sus poderes psíquicos para desarmar a ese hombre, cosa que había considerado sencilla. Desgraciadamente, cuando las armas salieron volando, dos más surgieron en sus muñecas, como por arte de magia.

Eso hizo que todos los pokémon entraran en pánico, pues ahora su prioridad era proteger a sus respectivos dueños. Scizor fue el primero en poner enfocarse en Blankface, pues gracias a su piel de acero, las balas causaban un daño muy mínimo que podía resistirse.

Aquella táctica debió bastar, pero pronto, el cuerpo de la mantis fue manipulado por una fuerza externa. Meowstic estaba tratando de apartar al insecto lejos. La ninfa intentó atacar, pero un oponente invisible la agarró con alguna clase de látigo viscoso.

Gallade, contra los prejuicios de los héroes, decidió ayudar a Gardevoir, atacando lo que sea que estuviera ahí. Intentaba golpear si éxito, pero uno de sus brazos se vio sujetado por ese látigo invisible. Sin embargo, en vez de quitárselo, decidió mejor jalarlo con la fuerza que tenía, hasta que logró sentir un cuerpo junto a sí mismo.

—¡Dispara!

La guardiana, sin pensarlo dos veces, usó Fuerza Lunar con el caballero. Eso consiguió revelar a un Kecleon, el cuál había logrado meterse en el campo de batalla. Con ese detalle, la ninfa aventó al camaleón lejos del camión, de forma que no pudiera volver a molestar.

Empoleon había puesto se enfoque en ser un escudo como Scizor, y afortunadamente para él, no tenía qué lidiar con ser levitado. Aprovechó que el enfoque no iba hacia él para agarrar a cada uno de los Blankface falsos. La sota le susurró algo, e hizo que el pingüino priorizara al comodín.

Luego de ello, más matones del Equipo Anarquía se subieron al camión, para hacer la pelea más dura.

Los vigilantes se sentían acorralados, pues ni siquiera habían logrado librarse del viejo armado. Estaban ahora lidiando con varios tipos en la misma arena de rango limitado.

King Blankface empezó dándole un manotazo a uno. Tenía dificultad para mover las piernas luego de ese balazo, pero aún era capaz de defenderse. Logró golpear unos puntos de presión en ese hombre y estuvo a nada de tirarlo con un puñetazo. Sin embargo, como acto de magia, todos cambiaron de lugar, y el ataque terminó lastimando a Ace Blankface.

—¡¿Qué diablos, viejo?! —le reprochó a su compañero.

—¡Iba por un malo, pero algo nos cambió de lugar!

Cegado por la ira, el as de tréboles quiso ir por el rey de espadas, pero un cambio repentino hizo que golpeara a la sota en cambio. Ahí fue qué notó el extraño efecto.

—Veo que ninguno de ustedes se tiene confianza. —el viejo se burló de los errores que los enmascarados cometían.

Gardevoir se hartó y trató de disparar Fuerza Lunar hacia el armado con tal de dejarlo fuera de combate. Pero de la nada, Hydreigon apareció justo frente a ella, y tomó el ataque de frente.

Luego de ello, el Intelleon del viejo se subió al camión para luchar por su propia cuenta. Empezó disparando a Hawlucha para que saliera del vehículo, pero resultó ser fútil debido a las obvias capacidades del halcón para volar. Gallade intentó pegarle, pero de un coletazo lo alejó. Gardevoir disparó, pero por una evasión, el ataque terminó golpeando al luchador, luego ella recibió una bala de acero que no le permitió pelear contra ese lagarto.

Los demás Blankface intentaron detenerlo por su propia cuenta, pero fueron tacleados con facilidad.

Ahora solo quedaban Empoleon y el comodín. No tenía forma de defenderse debidamente de ese camaleón, siendo que si se alejaban, el pistolero atacaría fácilmente a Joker Blankface. Estaban en una situación imposible de ganar.

Pero como un milagro del destino, la reina de diamantes y su Gourgeist aparecieron en el vehículo del viejo. La calabaza sacó varios fantasmas de su cuerpo, los cuales atacaron al pistolero como si insectos queriendo picar piel. Ese hombre sintió que su cuerpo se volvía intangible, un pánico enorme que al final hizo que él solito cayera de su vehículo.

Con ese pistolero fuera, ambas se teletransportaron al camión, y con ese mismo ataque, tiraron a todos los matones del vehículo. Ahora solo quedaba Intelleon.

El lagarto se volvió invisible. Usó esa habilidad para darle una golpiza a la muchacha. Ella no podía valerse contra un enemigo que no podía ver, y su fantasma tampoco podía hacer mucho para atacar. Por mera suerte, logró agarrar un objeto carnoso con ambas manos, y luego lo apretó. Dicho ataque causó que el camaleón gritara de dolor, sin dejar su invisibilidad.

A la reina, se unió el Blankface original, quien, sabiendo que el Equipo Anarquía era un problema, accedió a ayudar a sus imitadores. Con un desliz, imaginando una distancia entre el cuerpo y la cola, logró tumbar al oponente invisible. Después de ello, lo pisó siete veces con tal de evitar que contraatacara.

Una vez que terminó aquel acto, ambos enmascarados agarraron el cuerpo del enemigo y estuvieron a nada de tirarlo. Sintieron que el pokémon ya no estaba en sus manos, pero no por lanzarlo.

—Espero que les haya gustado el espectáculo —el mago apareció con una sonrisa maligna—. Todavía me queda un acto final.

Con un bastón, y ese raro poder que le permitía cambiar a otros de lugar, el hombre atacó a cada Blankface. Tumbó al original con un golpe a la cabeza. Al as le pegó en una costilla, y después en el pecho. A la sota lo detuvo con un ataque a la espalda. Al rey lo venció atacando ambos pies, para luego apuntar a la cabeza.

Ahora solo quedaban la reina y el comodín. La reina logró detener con éxito algunos ataques, pero el mago era rápido. Después de una tacleada, la muchacha fue ahorcada con el bastón.

Gardevoir aún veía lo que pasaba. Necesitaba una forma de neutralizar ese poder que tenía el ilusionista. Miró a sus alrededores para descubrir la fuente, ahí notó algo raro: el vehículo del que vino. La motocicleta en la que vino aún se movía, por lo que alguien la controlaba. Con el brazo que aún podía mover, ella disparó a la moto, cosa que debía revelar a algún usuario, pero éste al parecer escapó.

Afortunadamente, el poder del mago ya no estaba para protegerlo. Meowstic soltó a Scizor para atacar a la ninfa, pero el demonio rojo se levantó rápidamente, y agarró a la gata para tirar a ambos del camión. Desafortunadamente, esa psíquica logró jalar a Empoleon y Gardevoir con ellos.

El ilusionista aún trataba de matar a Queen Blankface. Solo una persona podía defenderla, esa siendo el comodín.

El joven imitador entró en pánico, pero necesitaba proteger a su compañera. Dio un suspiro, luego iluminó su cuerpo con un aura azul. Pronto, una onda de choques sacó volando a todos, y el vehículo terminó por explotar.

Tirado en el suelo, Blankface consiguió ver a sus imitadores huir con los poderes de Gourgeist. También logró notar a algunos miembros del Equipo Anarquía tratando de tomar el objeto dentro del camión.

Él ya estaba demasiado agotado para luchar, así que decidió escapar. Hydreigon se levantó para ayudarlo.

—Ve por Scizor y Gardevoir —después invocó a Arcanine—. No podemos pelear más.

Ambos monstruos ayudaron a sus compañeros. Se los llevaron a un pedazo de bosque lo suficientemente recóndito para que nadie intentara lastimarlos.

Damian decidió medicar a sus Pokémon tras lo ocurrido. Gardevoir le ayudó de igual forma.

—Bueno… al menos puedo decir que tenemos un enemigo en común. —el joven dijo tras analizar la situación.

—¿Eso le sirve de algo, maestro? —la guardiana dijo mientras removía una bala en el hombro, acto doloroso.

—No realmente, pero es mejor eso a que ambos grupos me caigan encima —luego gruñó de dolor cuando la bala fue removida—. Sé que algo guardan en ese camión. Necesito ver qué hay ahí.

—Espero que al menos descanse antes…

—Por supuesto que descansaré. Lo justo es que Scizor, Hydreigon, y tú descansen por ahora. Eso de recibir balas toma su tiempo, aunque ya tengo una forma de hacerlo más rápido.

Luego de ello, la ninfa usó alcohol en la herida, lo cual hizo que el joven gritara de dolor. Él quería zafarse de ese tratamiento, pero no podía hacerlo, solo morder sus labios para soportar. Luego de ello, su celular sonó.

“Un número desconocido…” notó en su pantalla. “Más vale que no sea spam.”

—¿Aló?

—Sir Damian Kaine.

—¿Lord Jacob? ¿Necesita algo?

—Primero debo saber si ya estás en Ciudad Brokenglass.

—No, mi lord.

—¡Pues llega ahí de inmediato! Para mañana a las nueve, debes estar justo en el gimnasio.

—¿Puedo preguntarle por qué?

—Tengo a alguien que necesita verte. Va a ponerte a prueba, porque esta guerra todavía no ha terminado.

—Entendido, mi lord.

—Además, dentro de poco, mi hijo Gerald y su familia volverán. Vete preparando, porque tienes mucho a qué responder.

—No le hice nada a Charlotte, su majestad.

—Lo dices con facilidad, pero yo ya sé lo que hicieron. Conoces nuestro secreto familiar.

—¿Charlotte le dijo lo del aura?

lo acabas de hacer.

Damian se sintió como un completo idiota al haber caído en esa trampa.

—Compartes algo que nadie debería. Más vale que sepas cómo defenderte.

En ese momento, el monarca colgó. El muchacho solo pudo suspirar ante ello.

—Hydreigon, ¿crees que puedas llevarme de aquí a la siguiente ciudad?

La hidra asintió. No le molestaba el dolor lo suficiente para impedirle cargar con su entrenador.

Lo que sea que aguardaba en Brokenglass seguramente iba a ser duro.

Mientras tanto, los imitadores de Blankface sanaban sus propias heridas, no sin regaños involucrados.

♦—¿En qué estabas pensando?

—Necesitaba protegerte. ¿Qué pasaría si te hubieran matado? —el comodín se excusó.

♦—Encontraría la manera de salir de eso. No te dejes engañar por lo que pasó en ese momento, soy tan buena como el original.

—Lo dices porque eres su-

♣— ¡Eyeyeyeyeyeyeyey! Nada de hablar abiertamente sobre nuestros datos. Seguimos varados en este lugar, no podemos hacer eso.

—Bueno, eso no cambia el hecho de que tienes una razón muy obvia para pensar que eres tan fuerte como el verdadero Blankface. No quita que aun así, somos un equipo, y debemos cuidarnos las espaldas.

♥—Le doy la razón. Solo quería ayudarnos. Estábamos llenos de balas, y si esos locos lograban matar a alguien, seguro que la misión fracasaría.

♠—Morir no es algo que nos podamos costear —luego miró a Joker Blankface—. Diría que fue un acto imprudente el haber usado tus poderes, pero eso lo podemos rectificar.

♣—Rectificar es lo más fácil. Solo tenemos qué emboscar el paquete más adelante, y por todo lo que es bueno, no darle ni una sola pizca de atención al original. Ya saben, le caemos encima a esa cosa.

♦—Eso es un acto de brutos. Lo que debemos hacer es una táctica silenciosa. Agarrarlos en un sitio donde no se puedan defender.

—¿Y eso dónde sería?

♥—Viendo la situación, vamos a tener qué atacarlos en ese almacén que tienen en Rivermouth. No hubiéramos querido que eso pasara, pero ya no hay más opción.

♣—Y desgraciadamente, eso implica que Damian puede ser un problema otra vez.

♠—A estas alturas no creo que sea necesario. Él va a priorizar al Equipo Anarquía sobre nosotros.

♦—No impedirá que nos ataque, solo nos volverá una prioridad menor.

♠—Si intenta algo, simplemente le vamos a mostrar con quién se mete, hermana.

Todos los imitadores de Blankface descansaron por el momento. Su misión aún no acababa, pero debía hacerlo pronto, o todos iban a pagar caro.

—¿Quién lo hubiera dicho? —el hombre dio un balazo al suelo en frustración—. Me habían dicho que solo era un lunático, no seis.

—Quizás hubo un malentendido. Lord Edward no puede verlo todo a fin de cuentas. —el ilusionista fue más calmado al respecto.

—¿Y? Eso no facilita nada. Se me prometió una isla privada y una identidad nueva. Estos niños solo van a hacer que ese objetivo sea más difícil.

—Asegúrate de invitarme cuando todo esto termine.

—Vete al carajo. Ya fue bastante malo que tuviera qué compartir una botella con Jack y contigo, Zeke.

—¡Fue una botella! —le gritó indignado—. ¿Por qué tratas siempre al alcohol como si fuera tu esposa?

—Porque eso es lo que ha sido por años. A las mujeres nunca les terminó por gustar los sicarios de calidad como yo, pero mis botellas jamás me han juzgado. Es triste, ¿sabes? No voy a tener a nadie con quién compartir mi isla, excepto al alcohol.

Al mago solo le molestó ver el grado al que había llegado con las adicciones. Era difícil pensar que Roger alguna vez fue un agente de la Interpol, siendo que su sentido de la responsabilidad no podía ser menor.

—¿No tienes una recompensa aguardando?

—Apropiarme del Gran Teatro de Lonhart, hacerme de mi propia empresa…

—¿Aún piensas vender esa crema rara a pesar de que mató gente?

—Ya encontré la solución a la parte asesina. El público amará cuando vean que se pueden parecerse a cualquier persona por solo siete mil poké cuartos. Una oferta irresistible.

A Roger no le pareció para nada interesante. Ezekiel era un luchador efectivo, pero sus propósitos eran demasiado ridículos, y pensaba que de no ser por un incidente, ese hombre ni siquiera estaría ahí.

—¡Roger, Ezekiel! —un soldado los llamó—. Conseguimos meter el paquete en otro camión. No pierdan más el tiempo y ayúdennos a protegerlo.

—¡Tsk! —el viejo se quejó.

—¿Ocurre algo? —al tipo le ofendió ese gesto.

—No mucho, pero le veo poco sentido a proteger algo que incluso matará a nuestro líder cuando no lo note.
[Imagen: l1Mexwv.png]
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