Buenas buenas ~ Recién llegada por aquí
Enviado por: Tardigrade - 15 Nov 2022
06:55 PM - Foro: Cueva Unión - Respuestas (6)

¡Buenas! <3 Con tremendo cuestionario, creo que no me enrollaré mucho por aquí... Solo decir que me gusta dibujar y planear fics -aunque me cueste horrores ponerme a escribir-. Soy bastante tímida, así que sorry si de buenas a primeras no me paso por el discord :'0 Comento porque es gratis (?) que he visto que hay un apartado de rol, pero que parece abandonado y me da penita :(

Anyways -reparte bizcocho a quien se pase a leer-, vamos a responder preguntas ~

  • ¿Tu nick?
Tardigrade, Tardis, Dee (?) Como os apetezca acortarlo.
  • ¿De qué país eres?
(S)pain.
  • ¿Cómo llegaste a este oscuro lugar?
Lo conozco desde hace un par de añitos, creo que de algún Tumblr. Y pues me animé a registrarme hoy (?)
  • ¿Alguna vez has estado en un grupo, foro o comunidad pokémon?
Nones.
  • ¿Cuál es tu Pokémon favorito?
UF. Varía, según la época. Creo que no puedo elegir uno. Me gustan mucho los pokémon más "animales", por así decirlo. Por mencionar a mis actuales favoritos, sylveon, luxray y arcanine.
  • ¿Cuál es tu starter favorito?
Oshawott y toda su línea evolutiva tiene mi corazon ganado por goleada <3
  • ¿Cuál es tu Pokémon singular/legendario favorito?
Dialga e ylvetal, porque me encantan los conceptos del tiempo y la muerte idk
  • ¿Cuál es tu tipo de Pokémon favorito?
Tipo hada sin dudas. Eléctrico es un segundo favorito.
  • ¿Has jugado algún juego principal de pokémon? ¿Cuál es tu favorito?
Todos menos los de la switch (cries in pobre). Le tengo muchísimo cariño a perla por ser el primer juego que tuve, pero también me gusta mucho el XY (los nuevos pokes y la banda sonora 10/10) y el blanco/negro.
  • ¿Has jugado algún spin off de pokémon? ¿Cuál es tu favorito?
Todos los de Mundo Misterioso <333333
  • ¿Has visto el anime? ¿Cuál es tu saga favorita?
Nones.
  • ¿Has leído el manga? ¿Cuál es tu arco favorito?
Hace años lo leí y me quedé creo que al principio de blanco/negro. Sin duda mi favorito fue diamante/perla; los diseños de los pjs equipo galaxia es top y la historia me enamoraron ~
  • ¿Cuál es tu melodía/canción favorita de pokémon?
Uhhh..... No sé responder a esto sorryfdkls
  • ¿Quién es tu personaje favorito de todo el mundo Pokémon? ¿Qué le dirías si fuese real?
Hablando de videojuegos porque anime 0 idea Me gusta mucho Barry tbh, su hiperactividad me recuerda a un amigo de la infancia. Me encanta lo andrajoso y chill que es Morty. Idk hay como muchos (?) profesor sycamore
  • ¿En qué ciudad del Mundo Pokémon te gustaría vivir y por qué?
Ciudad Canal, de Sinnoh, sin duda. Mar (?) Estéticamente me parece bomnita.
  • ¿Si pudieras tener una profesión pokémon cuál sería?
Entrenadora sin duda alguna. Cliché but (?) Si no fuera tan vaga, no me importaría dedicarme a la investigación, biología en concreto. ¿Por qué los pokémon evolucionan y nosotros no? ¿Por qué tienen cambios tan drásticos? ¿Cómo se adaptan a sus nuevos cuerpos? ¿De dónde venimos si no somos pokémon?(???)
  • ¿Cuál sería tu dream team? (6 pokes)
HMMMMM vamos a veh... Mi dream team es puramente estético de pokes que me gustan, no me juzguéis si no es balanceado plz, nunca se me dio bien la parte estratégica de los juegos. Yo voy a bicho que me gusta, bicho que meto en el equipo. Dicho esto...
Samurott - Arcanine - Luxray - Sylveon - Torterra - Noivern
  • ¿Has jugado algún juego fanmade?
Estoy en ello (?) Inclement Emerald, Rocket Edition, y creo que ya. He jugado a bastantes más, pero fue hace años y no recuerdo los nombres ª Tengo memoria de pez.
  • ¿Has jugado showdown? ¿Te consideras bueno?
Nones.
  • ¿Has escrito o te gustaría escribir cosas sobre pokémon?
Yess. Tengo un fic de mundo misterioso en el horno, que en algún momento terminaré de planear y me pondré a escribir.
  • ¿Has dibujado o te gustaría dibujar cosas sobre pokémon?
Yesss. Me gusta dibujar, y creo que no se me da tan mal. Seguramente vaya subiendo cositas por aquí ~
  • ¿Tienes algún pokétuber favorito?
Non.
  • ¿Tienes algún artista pokémon favorito?
Non.
  • ¿Tienes peluches, figuras, etc?
Tengo un peluche de arcanine, y dos pequeñitos de snorlax e eevee.
  • ¿Qué es lo que más te gusta de pokémon como franquicia?
Los pokémon en sí y cómo las personas viven su día a día en ese mundo cohabitado por esas criaturitas destructoras. También me gusta mucho la sensación de libertad que me da la idea de ser entrenador. Vete por ahí con tus animalejos y búscate la vida. Suena como una vida muy liberadora y terapéutica tbh


  Pokémon Lapse
Enviado por: Tommy - 11 Nov 2022
08:16 PM - Foro: Explícitos en progreso - Respuestas (2)

[Imagen: oyAGP7k.png]
Índice de Capítulos

Arco I - Aquello para lo que no somos buenos
Capítulo 1 – Tiempos de cambio
Capítulo 2 – Examen sorpresa para instruir holgazanes o pretenciosas (Próximamente)

Fichas de Personajes
(pueden contener spoilers de la trama)

Mostrar Juliana
[Imagen: sE2YC5F.png]

Nombre: Juliana
Edad: 13 años
Hogar: ¿?
Le gusta: ¿?
No le gusta: ¿?

Equipo:
[Imagen: ZeKaiCb.png]

Mostrar Florian
[Imagen: 992QuNn.png]

Nombre: Florian
Edad: 14 años
Hogar: ¿?
Le gusta: ¿?
No le gusta: ¿?

Equipo:
[Imagen: ZeKaiCb.png]

Endings

Mostrar Pokémon Lapse Ending 01
Leé el capítulo primero.

Comentarios del Autor

¿Puedo decir que esto se siente nostálgico? Supongo que sí. Al momento de publicar este fanfic suceden tres cosas fundamentales:

1) Ash Ketchum se vuelve campeón mundial, coronado como el mejor de todos por primera vez en más de veinte años de carrera.
2) Salen a la venta los videojuegos Pokémon Scarlet / Violet, dando inicio a la novena generación.
3) Se cumplen tres años del inicio de Pokémon Crowned, fanfic inspirado directamente en las ediciones previas de la línea principal: Pokémon Sword / Shield.

Capaz lo de Ash suene a humo para rellenar, pero me pareció importante enmarcarlo acá porque claramente Crowned le dio suerte a Ash... de algún modo cósmico e incomprobable. Yo sé que sí, ustedes también.

¿Qué es esto, entonces? Bueno, si se lo preguntan no están muy ubicados en tiempo y espacio. Vamos a hacerla corta: es un fic nacido de la manija por la llegada de una nueva generación. No es que sea una persona muy difícil de entusiasmar con pokecosas –más bien todo lo contrario–, pero la mezcla de sentimientos por el Ash coronado, el Crowned cumpliendo aniversario (y ya a medio año de publicar su último capítulo) y el cebamiento por la llegada de Paldea y sus palditos parecen conformar una fórmula explosiva para que me ponga a escribir como enfermo.

Esto puede desinflarse bruscamente si el juego me parece una bosta, o puede salirse de control si el juego me gusta demasiado... al punto de abandonarlo solo para poder jugar más al juego, durante semanas, meses y años hasta que me quede completamente solo en el mundo. ¡Espero que no pase! Pero también que el juego esté bonito. Y, especialmente, espero poder lograr con esta historia aunque sea una parte de lo que logré con Crowned. Y no hablo de tener varios lectores que se diviertan siguiendo estas nuevas aventuras, que ojalá, sino de sentir que puedo darle mi toque a una porción del universo que amo.

Espero no irme al carajo con los desmembramientos y las amputaciones. Por si acaso, le voy a dejar el tag de "Violencia" y a publicarlo directamente en Explícitos, aunque de momento nada parece indicar que vaya a necesitar introducir a personajes tan enfermizos como en el fic anterior. ¿O el enfermo seré yo, que me regodeo en el gore injustificado? Puede ser. En cualquier caso, si no les gusta someterse a acción agresiva y a pokémon lastimándose seriamente, es posible que se lleven alguna que otra frustración leyendo esto.

¿Qué más voy a meter acá? Bueno, la idea es adaptar con la mayor fidelidad posible los juegos. Va a ser una experiencia distinta a Crowned porque, aparentemente, acá las historias no serán lineales y podré abordar la progresión de los personajes de manera más libre y propia. No tengo idea cómo vaya a quedarme, pero ganas no faltan. Aventuras, amistad, acción, amor y muchas otras tiernas palabras con "A" van a marcar una historia con rumbo incierto y destino improbable. ¿O podré lograr la hazaña una vez más, con los poderes shonen de Ash, Pikachu y Messi? Espero poder.

Ah, y no soy de España, así que no se preocupen que todos los Tauros van a salir ilesos de acá.

Advertencia (11/11/2022): Los juegos no salieron oficialmente a la venta, pero se encuentran circulando en Internet hace unos días, por lo que mucha información al respecto se filtró. Me aseguré de no arruinarme las grandes sorpresas de la historia hasta poder tener el juego en mis manos la semana que viene, así que pueden estar tranquilos de que no voy a incluir spoilers de la historia en este primer capítulo, publicado a modo de adelanto. ESO SÍ: hay menciones puntuales a dos pokémon que no fueron revelados de forma oficial, pero no tienen una participación relevante en el capítulo ni hago una descripción de su aspecto o habilidades particulares. Si no vieron ningún leak, leer esto no les va a arruinar la experiencia de descubrir el juego por su cuenta cuando esté a la venta en unos días.


  Narraciones de los condenados.
Enviado por: Heartless - 09 Nov 2022
01:08 PM - Foro: Explícitos terminados - Respuestas (4)

Narraciones de los condenados:

Disclaimmer: Pokémon y todo lo relacionado a esta franquicia es propiedad de Satoshi Tajiri, OLM (que desconocemos si seguirá animando la serie.) Y TPC tanto en Japón como fuera del mismo, yo solo uso todo su universo para fines de entretenimiento, no me demanden.

Mostrar Notas de autor.

Al final fue una mezcla en donde por lo que leí de los jueces, la comedia fue lo que predomino más. Ni modo que más da, gracias a ellos por leer mi trabajo y nos veremos en otra actividad. Chao.


Bienvenidos espectros del infierno, almas en pena y psicópatas desatados al otro fic de su servidor de al menos 15 metros de alto, Heartless. Una vez más llegamos a octubre mes de los espantos, demonios y tradiciones de este mes. Y cómo es tradición en la Pokécueva entramos a una nueva actividad del mes de Halloween.

Ahora escribiremos fics desde el punto de vista de los monstruos de lo que escríbanos, sus motivaciones, deseos y demás. Y cómo no podía ser de otra forma serán zombis, y bueno usaré como guía el fic que publique a finales de octubre del 2018. Recuerdos. Pero bueno, sin más dudas, comencemos el baño de sangre.

El mundo pokémon, un lugar bello y hermoso en donde los humanos y pokémon conviven en paz, o lo era hasta hace casi 6 años.
Debido a que en ciudad Viridian se creó lo impensable y el mayor error de la humanidad en ese mundo, crearon un virus el cual tenía como propósito recuperar el estado de un pokémon, su nombre. El virus Giratina.

En cuestión de meses Kanto y Jotho cayeron, en menos de 3 años todo Hoenn, Sinnoh y Unova cayeron. Y el resto de regiones salvo Galar, las islas decolora, el archipiélago naranja y regiones aún desconocidas, cayeron. Alola fue la última región en caer hace tan solo 3 meses.

Los que aún están vivos están en esas áreas, con miedo, temor y una constante que los persigue hasta hoy en día. Que sus amigos más cercanos, los pokémon que tienen como amigos y compañeros se infecten y sean ellos quienes los asesinen de las formas más sangrientas posibles.

¿Cómo fue que todo se arruinó? Incluyendo a los científicos responsables de crearlo. Hay 3 individuos que.

Voy a continuar desde aquí. Dijo una voz interrumpiendo al narrador.

¿Quién eres? Y porque me interrumpirte.

Soy uno de los causantes inconscientes de este horror. Dijo la voz.

Eh, pues debo continuar con mi narración.

Por favor te pido que me permitas hablar. Dijo la voz de nuevo.

Esta bien, pero debo intervenir cuando la situación lo requiera.

Muchas gracias, bueno. Cómo ya mencione fui uno de los causantes inconscientes o indirectos de este horror. Dijo la voz.

Al salir del un río cercano.

¿¡PERO QUE MIERDA ESTOY VIENDO!?

Soy o bueno, era un Feebas que ahora es un mero zombi como gran parte del mundo ahora sumido en el caos. Dijo él.

Su aspecto era de pesadilla, su piel antes de color café es blanca cuál fantasma, sus ojos son orbes blancos sin alma y encima. Partes de su cuerpo son negras cual carbón.

Con, continúa.

Bueno, todo se remonta hace casi 6 años. Era un Feebas que vivía tranquilo en una venta de pokémon en ciudad Slateport en la región Hoenn. Lo único que hacía era nadar en la gran pecera que había en ese lugar, comía y jugaba con otros pokémon de la pecera. Dijo Feebas.

El pequeño era feliz, no sabía que pronto. Desataría el caos.

Así es, un día alguien me compro y me empacaron en una caja con ventilación rumbo a la región Kanto, llegue sin problemas pero un hombre de bata blanca me recibió y una vez que estaba en ese lugar, me dieron una baya Oran pero en ese momento mi cuerpo empezó a fallar, sentí fuertes mareos, vomité sangre y luego grite de una manera tétrica y morí. Dijo Feebas.

Así dijo el pokémon pero. ¿Hay alguien más involucrado?

Nosotros. Dijeron un par de voces.

Y salieron de un arbusto un par de pokémon, un Eevee y un Pidgey pero al igual que Feebas.

Por Arceus ustedes también.

Así es, yo era un Eevee tranquilo en el bosque, hasta que caí en una trampa y termine en ese laboratorio, comimos esa baya Oran y al igual que Feebas, morí. Dijo Eevee.

Lo mío fue más directo, siempre venía a comer al laboratorio y bueno. Ya saben el resto. Dijo Pidgey.

Ustedes fueron los pacientes cero y con esto, el caos inicio. ¿Y esos científicos?

Después de que morimos y nuestras almas fueron a parar al paraíso, no supimos que paso con ellos. Dijo Eevee.

Espero que esos hijos de puta ardan en el Hades.

Pero lo que no sabía.

Cerca de su ubicación, una especie de grieta sale y de ahí. Vemos a un hombre como de unos 25 o 30 años, pelo castaño claro, ojos verdes brillantes y con una bata de laboratorio puesta. Y cómo curiosidad, en donde está su esternón hay una gran abertura y su corazón no está.
El nombre de este individuo es, Mack.

Yo puedo responder a esa pregunta. Dijo él.

Perfecto más metiches.

Escuché señor narrador, antes era un ser que apreciaba la vida e hice todo lo posible por hallar una cura, pero morí y ahora sí no quiere que rompa la barrera de la realidad y le parta su cara. ¡DEJAME CONTAR MI HISTORIA! Grito Mack con los ojos en llamas.

Es, está bien.

Gracias, mi vida fue sencilla. Pero para resumir, nací en ciudad Celeste y mis padres fueron amoroso conmigo y mis hermanos. Padre oficinista y madre dentista vaya combinación bueno la ciencia me llamó la atención desde los 8 años. Dijo Mack.

Entonces cómo fue que todo se volvió una reverenda plasta de porquería.

Aún estamos lejos, mi vida académica fue calmada. Salvo el infierno que fue la universidad pero pude graduarme en genética y comencé a trabajar en los mejores laboratorios de Kanto, hasta que por recortes me despidieron y entonces lo vi. El laboratorio Viridian Foods. Al parecer necesitaban personal y no tuve de otra que trabajar ahí. Dijo Mack.

Ahí fue donde todo se arruinó, ¿Verdad?

Falta poco, el doctor a cargo del lugar era el Doctor Emmet McRiley y su asistente Mary. Los primeros meses fueron tranquilos salvo los experimentos con bayas para fortalecer y recuperar la fuerza y salud de los pokémon más rápido, no sabía el horror que pronto se liberaría. Dijo él.

Entonces Mack se le ensombrecieron sus ojos y comenzó a llorar.

No debí haberlo hecho. Sigamos, luego de 59 intentos fallidos Riley se enojó y en una acción desesperada uso los virus que guardábamos en una bóveda especial. El laboratorio ya había sido cerrado muchas veces pero siempre evadimos eso por medio de huecos legales y sobornos al estado. Dijo Mack.

Una mirada de terror puro se veía en su rostro y sus pupilas se dilataron.

Y créeme estarías como yo en ese momento, yo le dije que no usáramos esos virus pero dijo que no importaba si desatamos el fin del mundo. Y amenazó con despedirme si no seguía sus órdenes y sin más remedio acepte, mezclamos diferentes patógenos especialmente una variante letal del pokerus, el resultado de esa mezcla fue. El virus Giratina. Lo bautizamos así en honor al gobernante del mundo inverso. Dijo él.

¿Cómo fue que se percataron de lo que habían hecho?

Una vez que les dimos las bayas, paso lo que Feebas describió y murieron así que fuimos a almorzar y luego de una hora fuimos a deshacernos de los cuerpos pero no estaban y vimos manchas de sangre que seguimos hasta la salida de emergencia del laboratorio y fuimos al cuarto de seguridad y vimos las cámaras y ahí. Supimos el mal que habíamos creado. Los cuerpos se levantaron y se veían como los que el ya mencionado dijo y se fueron. Dijo Mack.

Entonces gracias a ustedes el mundo se fue a la mismísima mierda, pero cuando fue que notaron todo el caos.

Luego de 3 meses mientras buscábamos un antídoto, en la ciudad el caos inicio. Desde las ciudades del norte tanto pokémon salvajes como de entrenadores fueron mordidos por pokémon o personas ya zombificadas y esto solo propagó el virus más rápido. Antes de haber pasado un año Kanto fue la primera región en caer. Dijo Mack.

Asumo que escaparon ustedes a otra región luego de la caída de Kanto.

Fuimos a Hoenn pero, desafortunadamente comenzaron una cacería de brujas a todos los científicos y Mary no pudo soportar la presión y se clavo un bisturí en el corazón y encima se disparó en la cien derecha en ciudad Rustboro. Fue horrible. Dijo él.

Debió ser espantoso verla así, y que paso con Riley y tú.

Se investigo sobre las causas del origen del virus y por desgracia todo apunto hacia el laboratorio una vez que comprobaron que fuimos nosotros, bueno. Dijo Mack.

Y que le hicieron.

En un barco rumbo a Sinnoh, estábamos aún investigando las formas de revertir el virus pero como el destino le encanta el sufrimiento. Nos descubrieron, corrimos por todo el barco hasta que nos escondimos en la zona de carga, estuvimos ahí por 5 días hasta que. Dijo Mack.

Entonces sintió un sudor frío recorriendo su piel ya marchita por el tiempo.

Bueno, encontraron a Riley en una de las cajas de materiales de construcción, lo apresaron y le obligaron a confesar que fue el responsable de todo pero no dijo nada de mí y lo atravesaron con varios arpones antes de arrojarlo al mar ahora infestado de zombis. Oír sus gritos mientras era devorado por los pokézombis, una vez en Sinnoh escape a ciudad Snowpoint dónde hice todo lo posible para encontrar la cura, hasta que un grupo de psicópatas dieron con mi ubicación. Di una buena pelea y entonces, un escopetazo justo en el corazón acabo con mi vida y así. Termine hasta el día de hoy. Termino de hablar Mack.

Lo, lo lamento mucho. Y dónde está tu compañera.

Cuando me fijé la última vez que estaba en el purgatorio supe que ella ascendió al cielo luego de expiar su suicidio. Dijo él.

Y desde arriba, una luz segadora cubrió el área donde estaban ellos y bajo una mujer de pelo negro, ojos azules como el mar antes de volverse una zona hostil, piel algo oscura y como peculiaridad. Un orificio de entrada y salida en ambas cienes y una herida en donde está su corazón, su nombre. Mary.

¿Mary? Veo que era cierto lo que oí. Dijo Mack.

Exacto, fue lo mejor que hice o la última estupidez que cometí en vida. Dijo ella.

La mujer se volteo y, ¿Me vio a mí?

Con que tú eres quien narra esto, bueno déjame contarte mi vida antes de todo esto. Dijo Mary.

Está bien.

Comencemos desde abajo, nací en pueblo Lavanda. Mi padre era un militar retirado y se volvió botánico y mi madre era maestra de secundaria pero vayamos directo al grano, una vez me gradué de bioquímica en la universidad de ciudad Carmín estuve buscando trabajo y luego él me contacto. Dijo ella.

Riley, y cómo fue que te convenció de trabajar en su laboratorio.

Fue directo, debido a mis estudios necesitaba a una persona experta en manejo de diversos virus y al inicio tuve mis dudas pero acepté y me llevo a su lugar de trabajo, ahí fue donde conocí a Mack. Dijo Mary.

No hubo nada más allá de lo laboral, ¿Cierto?

Hubo algunas pláticas y salimos varias veces pero no paso a más. Dijo ella.

Eso me dolió y si tuviera mi corazón ya estaría roto. Dijo Mack.

¡A LA FRIENDZONE! Jajajajaja. Perdón soy muy sádico. Continúa.

Si llego a atraparte usaré tus cuerdas vocales como hilo dental y tú piel como abrigo. Dijo Mack con un aura negra a su alrededor.

Dónde me quedé, ya recuerdo. Trabajé en el área de desarrollo biológico y hacía pruebas de muchos virus y buscaba las posibles curas y claro supe que ya habían cerrado el lugar muchas veces pero la paga era grandiosa. Dijo Mary.

Y que paso al momento de saber que haría esa locura.

Trate de persuadirlo que no lo hiciera porque terminaría de clausurar el laboratorio pero ni me hizo caso. Y sin más proseguimos. Y luego de crear el virus Giratina e introducirlo en esas bayas Oran presentí algo horrible y sucedió. Dijo ella.

Sus ojos se ensombrecieron y un aura oscura cubría su ser.

Así es, morimos y ya saben el resto. Dijo Feebas.

Aún lo recuerdo, ese horrible grito me persigue hasta hoy en día a pesar de haber expiado mis culpas. Bueno al igual que Mack y Riley fuimos a almorzar y ya saben lo que pasó después. Dijo Mary.

Y como fue que terminaste, con tu vida.

Mack ya te dijo pero, lo explicaré más a fondo. Llegamos a Ciudad Slateport fuimos a una ubicación a las afueras de la ciudad y continuamos buscando una cura por desgracia la paranoilla y la locura ya estaban fuera de control y las cacería de brujas inicio. Muchos de nuestros colegas fueron apresados, torturados y finalmente a la mayoría los mataron. Dijo Mary.

Y de ahí, paso eso. ¿Verdad?

Luego de viajar de ciudad en ciudad finalmente terminamos en Rustboro. Logramos descifrar el genoma del virus pero, esas personas nos encontraron  y mis nervios ya estaban al límite de tanta persecución y no podía dormir por eso y al final. Ya saben lo que hice. Dijo ella.

Ella fue a terminar en el infierno pero en una sección especial. Luego fue al purgatorio y ahí nos encontramos. Dijo Mack.

Y luego de una larga espera, fuiste al cielo.

Así es, ahora solo quiero vivir el resto de la eternidad en paz y pude hablar con Arceus y aparte de que está viendo como revierte todo esto. Dice que puedes venir conmigo allá arriba. Dijo Mary.

¿De verdad? Literalmente he esperado una respuesta de Yveltal pero nada por lo visto. Dijo Mack.

Pero una voz estremecedora los interrumpe.

¡TODOS VAN AL CIELO MENOS YO! Grito esa voz.

Reconozco esa voz. Dijo Pidgey.

También yo, es de la misma persona que me compro. Dijo Feebas.

Fue quien nos convirtió en, monstruos. Dijo Eevee.

La única persona que conozco con esa voz es, o no puede ser. Dijo Mack.

Así es Mack, Mary. Soy yo. Dijo.

Doctor Emmet McRiley. Termino de decir Mary.

Y de pronto la tierra comenzó a temblar, una gigantesca grieta se abrió del suelo. Se apartaron para no caer en ella y una mano monstruosa sale de esa misma grieta.

Porque presiento que se volvió algo peor que ustedes. Dijo Feebas.

El por todo lo que hizo, incluso antes de crear el virus Giratina ya arrastraba una gran cantidad de crímenes. Dijo Mary.

Y cuando murió por esa horda voraz de pokézombis. Fue el último clavo en su vida. Dijo Mack.

Entonces comenzó a subir y, espera. Porque siento que estoy cayendo. ¡O MIERDA!

Unos momentos después.

Auch, mi cabeza. No puede ser acabo de adquirir una forma física.

Eres, un joven que no pasa de los 25 años. Dijo Mary.

Ahora, sobre lo que me dijiste de la friendzone. Dijo Mack tronando sus nudillos.

Odio mi vida.

Pero no hubo tiempo dado que.

Toc, toc. Dijo Riley una vez en la superficie.

Dejen su discusión para después. Dijo Pidgey.

Bueno, continuemos. Ante nosotros estaba el doctor ya mencionado y su aspecto es de pesadilla.

Gracias por el cumplido, aunque eso no quita el dolor que siento. Dijo Riley.

La cosa en que se volvió, era una especie de Relicant humanoide, con horribles protuberancias que sangran de todos lados, en donde estaban sus ojos, ahora son cuencas vacías y su boca era un desastre, brazos como un par de masas amorfas cómo ver un pan sin amasar, piernas hechas girones y muy gordas, su piel es prácticamente del mismo color de los infectados, su cuerpo con varios huecos por los arponazos y para acabar. En donde esta su cabeza está un enorme orificio en donde se ve su cerebro.

Y yo que creía que los monstruos de Magic son feos.

Veo que estaba en lo cierto. Dijo Mack.

Si, me convertí en uno de los infectados al llegar al infierno y por todo lo que hice en vida quede así. Dijo Riley.

Bien, porque estás aquí. Dijo Mary.

Les contaré todo lo que me llevo a esto. Si es permitido claro. Dijo Riley.

De acuerdo, ahora sí me disculpan. ¡CORRERÉ POR MI VIDA!

Aquí te quedarás. Dijo Mack.

Y lo toma del cuello de su camisa y procede a golpearlo.

20 minutos después.

Odio mi, mi vida.

Pasando a otro asunto, ¿Cómo fue que escapó de su encierro? Pregunto Mary.

Llegaremos a eso pero antes permítanme contar mi historia. Respondió Riley.

Y como fue que ahora tengo un cuerpo físico, ¡MI ESPALDA!

Creo que te pasaste mucho en la paliza. Dijo Eevee.

Ya llegaremos a eso, comencemos desde abajo. Dijo él.

Y el ambiente si convirtió en una vista de ciudad Viridian pero.

Es la misma ciudad pero hace al menos, 50 años en el pasado. Dijo Mack.

Así es, aquí fue donde nací. Mis padres siempre me quisieron a mi y a mis 5 hermanos, sus oficios eran sencillos mi padre era policía y mi madre era acupunturista y desde muy joven me llamo la atención la ciencia, más debido a los folletos que mi madre solía traerme. Dijo Riley.

Sus cuencas vacías se iluminaron con un brillo que creyó olvidado, mi cadera.

Entonces decidí estudiar botánica y herbolaria, mi padre quiso que estudiara telecomunicaciones pero mi madre dijo que estudiara lo que más deseaba y así pude seguir y luego de 5 años. Me gradué y obtuve trabajo en el centro herbolario de ciudad Celeste, ahí conocí a mi querida esposa, Matilda. Dijo él.

Y el ambiente cambio a ciudad Celeste, pero 35 años atrás.

Su voz en ese momento refleja nostalgia y tiempos mejores.

Recuerdo la primera vez que me contó esa historia. Llore a mares. Dijo Mary.

Aún recuerdo eso. Antes de su descenso a la locura. Dijo Mack.

Sigamos, ella era una mujer muy bella. Ojos verde brillantes, pelo castaño muy oscuro cuál chocolate fino de Unova, piel blanca como la más fina pintura del museo Castelia. Era un sueño hecho realidad, cada vez que estaba junto a ella me sentía muy nervioso pero le dejaba notas cuando no miraba. Mis compañeros se pusieron celosos al ver que podía estar cerca de su presencia. Dijo Riley.

Debió ser una batalla campal por estar con ella.

Exacto, más dado que algunos trataron de sabotearme e incluso pusieron polvo pica, pica en mi café en vez de cremora. Y de no ser porque otra persona llegó a agarrar. Ya estaría muerto pero luego de miles de intentos fallidos y 3 años de trabajar juntos, pude decirle que la amo. Dijo él.

Si hay algún rastro de humanidad debajo de esa piel con grandes bolsas llenas de porquería es muy poco probable pero, se nota un muy tenue sonrojo.

Fue muy bonita esa confesión. Dijo Mack.

Antes de, perderla. Dijo Mary.

Ya falta poco para llegar a ese punto, luego comenzamos a salir y fueron los mejores 6 años de mi vida y entonces ya con el laboratorio Viridian Foods casi listo para iniciar operaciones, le propuse matrimonio y acepto. Fuimos a ciudad Slateport para la luna de miel y luego de ya saben que acto. Nuestro primer hijo nació y se llamaba Víctor, luego vino Rebeca. Al final fueron 5 hijos los que tuvimos y luego de 25 años de casados. Vino el desastre. Dijo Riley.

Entonces el ambiente cambio y vemos su lugar de trabajo, hace 30 años.

Yo continuaré desde aquí, si no hay molestia claro. Dijo Riley.

Esta bien, además debo curarme de la paliza que él me dio.

¿Quieres otra? Tengo mucha ira acumulada. Dijo Mack.

Creo que ya es suficiente. Dijo Mary.

Sigamos, desearía poder regresar el tiempo y no ser un completo imbécil y no haberme dejado consumir por mi propia arrogancia y codicia. Un día nuestros rivales más específicamente la planta alimenticia Snorlax habían creado una baya capaz de curar a los pokémon de una manera rápida y sin efectos secundarios que no ponen en riesgo sus vidas, evidentemente todos los laboratorios incluyendo el mío nos pusimos manos a la obra para hacer nuestra versión. Dijo Riley.

Y como fue esa competencia.

Encarnizada, muchos hasta sabotearon a la competencia y mi esposa casi La secuestran por saber una fórmula de crecimiento acelerado y a David mi hijo menor se peleó con unos matones que deseaban obtener información de mi laboratorio. Fue una locura pero al final la mayoría fallaron y solo quedamos yo y la sede en Kanto de los laboratorios Tailow de la región Hoenn. Dijo Riley.

¿Cómo fue que terminó todo? Pregunto Feebas.

Bueno, estaba cerca de perfeccionar la fórmula ya hecha un suero implementarla en unas bayas Sidra por desgracia alguien vino y trato de llevarse el suero. Pudimos evitar el robo pero no el daño. La corregimos por desgracia, salió horrible y los pokémon qué la comían vomitaban y eso, fue el punto de no retorno. Dijo Riley.

El ambiente se volvió, pesado y nebuloso.

Desde que fracasamos, me volví obsesivo con recrear la fórmula, no se me ocurrió anotarla pero bueno, pasaban días enteros en el laboratorio y descuidé todo. Mi esposa, mis hijos e incluso mi propia salud y casi muero por beber 80 tazas de café, mi esposa trato de persuadirme para que dejara todo eso pero. En un ataque de cólera y de un puñetazo, le destruí la nariz y eso. Fue el colmo, luego de la cirugía de reconstrucción me pidió el divorcio y se fue. También mis hijos y sus nietos, fue ahí que comencé a hacer cosas ilegales. Dijo Riley.

Ahora el entorno volvió a cambiar, ahora vemos el mismo laboratorio pero hace tan solo 20 años.

Oigan quien encendió el aire acondicionado. Dijo Pidgey.

Es porque entramos a la etapa más oscura de mi vida. Dijo Riley.

Por suerte traje mi abrigo.

Continuemos, ahora sin nadie que me controlara comencé a experimentar con diversos virus y patógenos y la reputación de mi laboratorio se fue poco a poco y también mi dignidad y mis principales morales hasta que era un laboratorio clandestino e ilegal. Dijo Riley.

¿Cómo fue que seguiste en el negocio a pesar de muchos cierres? Yo me hubiera rendido luego de 3 intentos.

Sobornos, muchos sobornos y evadir las leyes de control de aduanas. En esos años muchos asistentes llegaron y se fueron desesperados por dinero hasta que hace 10 años cuando ellos llegaron. Dijo Riley.

Si, nosotros fuimos esos asistentes. Yo llegue primero y Mack a los 3 años. Dijo Mary.

Ellos soportaron todo los malos tratos que les daba e incluso ayudaron a ocultar todo hasta ese día fatal. Dijo Riley.

Ahora el ambiente cambia al mismo laboratorio ahora casi 6 años atrás, cuando todo el caos inicio.

Ya saben cómo fue la historia así que pasemos a lo siguiente, cómo ellos ya dijeron Escapamos una vez Kanto cayese y fuimos de región en región hasta que cada una fue cayendo. Algo que no conté fue que me dispare en el lado izquierdo de la cabeza mientras era devorado. Dijo Riley.

Eso explica el hueco en ese lado del cráneo. Dijo Mack.

Ahora una vez en el infierno fui juzgado por mis crímenes y malos actos, por golpear a mi esposa Matilda, me arrancaron los testículos y me dejaron con el aspecto de los pokézombis, por mi arrogancia las enormes pústulas llenas de porquería, mi irá ciega me arrebato los ojos, mi corrupción impidió que mi cerebro quedase protegido y el hecho de causar mi propia muerte, fui condenado a pasar en la zona de los monstruos junto con otros como yo. Dijo Riley.

¿Y como fue que yo terminé obteniendo una forma física y como es que escapaste de tu encierro?

Sobre eso, estaba sentado en medio del mar de lava en donde estoy por mis crímenes y demás actos que cometí pero, note que los carceleros estaban discutiendo y Yveltal trato de calmarlos pero se armó una pelea y fue tan fuerte que se rompió la tela de la realidad y así pude venir aquí. Sobre lo que te paso, creo que la pelea fue tan pesada que debió romper la zona donde estabas y así fue como terminaste aquí. Dijo Riley.

Y entonces, ahora que hacemos. No hay nada sobre una cura, si Galar cae será el fin de todo, Arceus nos abandonó, he oído que el virus Giratina ha mutado de forma descontrolada, si el virus sale de esta dimensión será una catástrofe y así podría seguir. Dijo Mary.

Solo que esperar por un milagro o nuestra completa aniquilación. Dijo Mack.

Creo que ya es momento de volver por dónde vine. Dijo Riley.

Entonces se encamina a la grieta de dónde salió, pero.

Con que me faltabas tú. Dijo Yveltal.

O cielos es el pokémon más temido, para algunos. Dijo Mary.

Bueno tengo un mensaje, hasta ahora me dieron el permiso, y como ya dijiste. Puedes ir al cielo. Dijo Yveltal a Mack.

Claro el no contuvo sus lágrimas. Por fin estará con su familia.

Aunque para Riley.

Debí suponer que usted escapó o fue traído por alguien más, así que vámonos antes que otra cosa se desate. Dijo Yveltal.

Solo quisiera una última cosa antes de volver a mi castigo eterno. Dijo Riley.

Adelante. Dijo el pokémon que trae la muerte.

Quiero ver a mi esposa Matilda una vez más, aunque sea de lejos para disculparme por todo el daño que cause, se que no devolverá todo a la normalidad pero al menos deseo hacer las paces con ella. Dijo Riley.

¿Acaso será posible esto?

Bueno.

Desde las nubes negras debido a los incendios causados por las ciudades destruidas, un gran brillo apareció y cegó a los presentes y de ahí bajo una mujer que Riley conoce bastante bien.

Eso no me lo esperaba. Dijo Mack.

Yo tampoco. Dijo Mary.

¿Es acaso un truco tuyo? Pregunto él.

No he hecho nada, en serio. Respondió Yveltal.

Así es, soy yo. Dijo Matilda.

Las cuencas vacías de sus ojos volvieron a brillar.

Si eres tú pero, estás aquí para castigarme. No me opondré. Dijo Riley.

Creo que lo que has vivido en el infierno es más que suficiente. Aunque solo tengo una cosa que decirte. Dijo Matilda.

Entonces lo toma del cuello y cuál Mike Tyson lo agarra a golpes. Más en las bolsas llenas de porquería.

Esto se verá hermoso una vez lo edite.

Debiste ser director de cine en una vida pasada. Dijo Mack.

Yo creo que se lo merece. Dijo Mary.

Luego de 1 hora de paliza.

Creo que es suficiente.  Dijo Matilda.

Y lo vemos en un estado prácticamente, hecho girones.

Me lo, merecía. Dijo Riley.

Aunque, si algún día llegas a expiar tus culpas. Te esperaré allá arriba. Dijo Matilda.

Y lo besa, en la frente antes de irse.

Ok amigo, vamos llevar tu resquebrajado cuerpo allá abajo y en cuanto a ti. Dijo Yveltal señalando al primer narrador.

Lo levita y lo manda lejos directo al cielo.

¡COOOOOÑOOOOOO!

Una vez hecho eso.

Bueno amigos, esperemos que todo esto se resuelva o simplemente todo se termine de hundir. Dijo Yveltal.

Y se fue.

Hmmm, he vuelto a mi lugar. Vemos que ahora todos van por caminos separados. Los pokémon pacientes cero vuelvsn a vagar por todos lados en lo que fue alguna vez un mundo lleno de vida.

Mack se fue con Mary al cielo como dijo Yveltal.

Riley como se vio fue de regreso al infierno.

Y en cuanto a mi.

Se levantó y ve a los lectores.

Arceus, de nuevo estás como un narrador. Debemos encontrar una cura para este virus. Dijo Jirachi.

Literalmente hemos hecho hasta lo imposible por revertir esto. Y como no hay nada que hacer bueno me puse a narrar el origen de todo esto.

Cómo sea, Mewtwo nos está llamando. Dijo Jirachi.

Esta bien solo déjame terminar, y así termina esta historia. ¿Podremos revertir está horrible situación? O estamos condenados a lidiar con un mundo lleno de muertos vivos. Eso lo sabremos otro día. Listo ya podemos irnos.

Y se retira y van a la sala del origen.

Ahora, hasta la vista amigos.

¡FIN!

4734 palabras, salvo la introducción y estás palabras de cierre, gracias a los jueces que evaluaron mi trabajo para estás fechas. Y nos veremos el próximo año.

Si no pasa algo catastrófico en lo que resta de este año. Nos veremos en navidad para mí fic de estas fechas. Chao.

PikaSwag PikaSwag


  ¡Libre de preocupaciones!
Enviado por: Katsu - 08 Nov 2022
09:58 PM - Foro: Explícitos terminados - Respuestas (2)

Al igual que el año pasado el relato está subido tal cual fue enviado a los jueces, así que esperen encontrar horrores y demás atrocidades ortrográficas por su camino LetalQQ Sin más que decir disfruten del relato que quedo de ¿5to o 6to lugar? ¡Te gane Pyro!

¡Libre de preocupaciones!


La noche ya había caído sobre el campo y la suave brisa nocturna mecía la maleza, cuando una silueta translucida comenzó a dibujarse en mitad de la vereda. Lentamente la forma de un hombre delgado y huesudo se hizo visible por el sendero polvoriento, mientras arrastraba sus pies desnudos por la tierra y ajustaba harapiento saco de yute a su espalda.

Los huesos crujieron por el movimiento y sus pies trastabillaron por el peso, pero no cedieron y, en cambio, aquellas larguiruchas extremidades, continuaron con su movimiento. Así el hombre prosiguió con su lento avance, mientras apretaba el agarre de sus huesudos dedos sobre la cuerda de mimbre, que ataba la boca de su preciada carga.

Mantuvo la cabeza baja y dejó que sus piernas lo guiaran por la oscuridad, así fue durante varios minutos, hasta que un aroma agradable fue traído por la brisa nocturna. Solo en ese momento detuvo su andar y levantó la vista.

Fijó sus ojos hundidos en el denso bosque de copas amarillas, al tiempo que el olor a azufre y ceniza se asentaba en el aire. Extendió una mano y pasó los dedos por la fina capa de polvo en las hojas de un arbusto cercano, hasta limpiar el residuo y manchar la piel pálida de sus manos.

Observó fascinado la suciedad, al tiempo que frotaba sus dedos entre sí, pero los huesos rechinaron y sus pies tropezaron, por lo que el hombre dejó lo que hacía y centró su vista en la vereda polvorienta. En silencio reafirmó el agarre de sus dedos en el mimbre, antes de retomar su caminata discreta, mientras tomaba distancia con aquel bosque y avanzaba sin rumbo por la noche.

Se mantuvo en movimiento por varios minutos o quizás horas, hasta que a un lado del camino se dibujó algo difuso. Rápidamente levantó la mirada y enfocó sus ojos en aquel lugar, solo para visualizar un tocón solitario a un lado del sendero.

Sus pasos vacilaron por un par de segundos, antes de que tomar un nuevo rumbo y avanzar sin prisa hacia el muñón de madera. Tomó asiento con silenciosa brusquedad y soltó un silbido pronunciado, mientras relajaba sus hombros y dejaba que la carga se deslizara.

El saco de yute golpeó con fuerza el suelo y la amarra de mimbre serpenteó por la tierra, mientras dejaba a la vista el siniestro contenido oculto entre la tela harapienta. Huesos de diferentes tamaños y estados se amontonaron de forma semi-ordenada alrededor de un cráneo blanquecino.

La calavera se estremeció, las cuencas se iluminaron y un par de brazos emergieron de entre los restos, mientras el dueño soltaba un pronunciado bostezo. El Marowak impulsó su cuerpo fuera de la cobertura ósea y golpeó el suelo con sus patas, antes de sacudir su cuerpo oscuro y frotar la frente de su cráneo.

El Pokémon observó receloso su entorno, solo para soltar un resoplido y buscar al desgarbado hombre junto a él. Los ojos hundidos se encontraron con los verdosos, antes de que el hombre frunciera los labios y soplara aire entre ellos.

Un silbido peculiar y extraño resonó por la silenciosa noche, tres notas musicales zumbaron por el aire y encantaron al Marowak, que palmeó sus patas entre sí. De un momento a otro el eco de una risa se escuchó a la lejanía y la pareja detuvo su intercambio, al tiempo que prestaban atención a la distancia.

El Marowak fijó su atención en el saco, tomó uno de los huesos más robustos y lo balanceó en el aire con gracia, antes de ir a esconderse en el bosque cercano. Mientras tanto el hombre permaneció indiferente en su lugar, al tiempo encorvaba su cuerpo hacia adelante y apoyaba sus huesudos codos en sus muslos flacos para cruzar los brazos entre las piernas abiertas.

Los ojos hundidos se enfocaron en las dos siluetas que se acercaban por el camino, un par de mujeres que se hicieron visibles en el horizonte. Se fijó en sus rostros, en sus expresiones, en las sonrisas, en las risas, en su andar, antes de entrecerrar los ojos y fruncir los labios.

Aquel peculiar silbido volvió a zumbar por la noche, la primera nota apenas tuvo reacción entre las dos féminas, pero la segunda silenció las voces y borró los gestos alegres. El tercero no había terminado de zumbar, cuando perdieron el color de sus rostros y detuvieron su andar.

Una de las integrantes observó nerviosa los alrededores, mientras que la otra lanzaba una Pokéball a sus pies. El hombre dejó de soplar y en cambio, miró receloso al Pokémon liberado, un canino de pelaje marrón, que emergió de la luz rojiza a solo unos de metros por delante de él

Apenas el pequeño Lillipup fue liberado, todo su puntiagudo pelaje se erizó y soltó un ladrido estrangulado, antes de que sus grandes ojos se encontraran con los hundidos. El hombre dejó que las comisuras de sus labios se alzaran, cuando el frágil Pokémon empezó a ladrar con nerviosismo en su dirección.

Sus ojos se curvaron al ver las expresiones confundidas de las entrenadoras, que intercalaban la mirada entre el canino y el sendero desierto, mientras lo miraban sin mirarlo.

― ¿Coffe, qué pasa? ― La dueña llamó al Pokémon con inquietud, al tiempo que daba un paso más cerca de él para agacharse ― Allí no hay…

El hombre frunció los labios y sopló una cuarta nota, que hizo que la mujer contara su frase y se paralizara en su posición agachada. Dientes amarillentos y torcidos se hicieron visibles, al ver los ojos castaños templar aterrados.

De un momento a otro la criadora se arrastró por el suelo y tomó en sus brazos al Lillipup aterrado, antes de retroceder y llevarse a su temblorosa amiga con ella. El hombre observó a la pareja correr de regreso por el sendero, antes de que su larguirucha forma se encorvara sobre sí misma.

Un ligero temblor sacudió el cuerpo esquelético, al tiempo que dejaba salir silbidos cortos y vacíos. No se detuvo, hasta que un golpe seco y un resoplido áspero resonaron de las sombras del bosque cercano.

El hombre paró cualquier acción de forma brusca y buscó en la oscuridad a su compañero, solo para notar cómo la atención de este se encontraba en el camino opuesto de la vereda. Volvió a acomodar su forma y siguió la vista del Marowak, hasta que sus ojos captaron otra silueta que se acercaba por el sendero.

Un granjero apareció pateando el camino, mientras tomaba de una pequeña botella y tarareaba una extraña melodía. El hombre examinó en silencio al recién llegado, antes de fruncir los labios y soplar al viento.

La primera nota zumbó por el aire, pero apenas fue notada por el individuo, que continuó cómo si nada con su tranquilo andar. La segunda nota retumbó y, al igual que la primera, se ignoró.

La tercera nota estaba sonando, cuando el granjero parpadeó. Miró lentamente a su alrededor, antes de encogerse de hombros y tomar otro trago de la botella en sus manos.

El hombre levantó los codos y, en cambio, apretó las manos huesudas en sus muslos, mientras observaba al sujeto acercarse cada vez más. La cuarta nota zumbó con fuerza, en el momento que el granjero pasaba junto frente al hombre, solo para recibir el mismo trato que el resto.

El hombre tomó su saco y se incorporó, mientras sonaba la quinta nota y arrastraba sus pies por la tierra. En un parpadeo se encontraba en la espalda de aquel granjero, al tiempo que su esquelética forma se imponía al menos dos cabezas por encima y sus brazos se extendían.

La sexta nota retumbó con fuerza, por lo que el granjero soltó un jadeo y volvió a detenerse. El hombre observó en silencio al individuo rebuscar algo en su cintura, antes de que una Pokéball se estrellara contra la tierra.

Un canino de pelaje rojo y amarillo emergió de la luz, solo para ladrar en saludo a su dueño, antes de que sus ojos negros se encontraran con los hundidos. El Growlithe se hincó y soltó un gruñido agresivo en dirección al hombre, pero este soltó su último silbido.

La séptima nota zumbó débilmente en la lejanía para desconcierto del granjero, que rápidamente buscó la fuente de incomodidad de su Pokémon, solo para ser recibido por una vista muy peculiar. Un ser similar a un hombre alto y demacrado para ser humana, cuya piel y huesos parecían uno, mientras parecía mirarlo con sus cuencas vacías.

El granjero abrió la boca e intentó gritar, pero ningún sonido salió y solo descubrió que su cuerpo se había entumecido. La séptima nota continuó sonando a la distancia, mientras la melodía parecía distorsionarse y el entorno nublarse.

Fue en ese momento que el Growlithe decidió ayudar a su entrenador y saltó con las fauces abiertas, dispuesto a morder a aquel ser, pero antes de que sus dientes pudieran tocar piel o hueso, recibió un golpe seco. El Marowak salió de la oscuridad y golpeó el hueso, que llevaba en su mano, repetidas veces y sin piedad contra la cabeza del canino.

El Growlithe se tambaleó aturdido y ni siquiera tuvo tiempo de recuperarse, cuando otro duro golpe lo sacó del camino. El Marowak soltó un resoplido y golpeó el hueso contra el hueso negro de su cráneo, hasta que la chispa verdosa se hizo presente e ilumino el cuerpo caído de su oponente.

El hombre dejó a su compañero divertirse con el atroz perro, mientras fijaba sus cuencas vacías en la expresión de terror petrificada del granjero. Agarró la botella de los dedos tiesos y vertió el contenido en la tierra, antes de tirar el objeto y clavar sus dedos en el pescuezo del humano.

Cargó el cuerpo pasmado en su hombro libre y silbó las tres primeras notas, mientras la séptima dejaba de retumbar. El Marowak intercaló la mirada entre el Growlithe moribundo y su compañero, antes de apagar el fuego de su arma y correr junto al hombre que se alejaba.

El hombre no detuvo su avance, pero una vez su acompañante lo alcanzó, silbó de nuevo la quinta nota y el entorno se difuminó. Solo necesito un par de segundos regresar al punto de partida, mientras arrastraba los pies por la vereda de regreso a la oscuridad.

Ambos caminaron en silencio por aquel pasaje borroso, al tiempo que sus formas perdían consistencia, hasta reaparecer al pie de la ladera volcánica. El hombre colocó el saco con cuidado junto a la ladera y permitió el Marowak se acomodara en el interior, mientras esperaba ansioso por su siguiente acción.

Dejó caer al granjero sin cuidado en el suelo, antes de doblar sus larguiruchas y huesudas extremidades, hasta quedar arrodillado sobre la hierba. Dedos y fríos se clavaron en la piel cálida, antes de que jalar con fuerza en direcciones opuestas.

Lágrimas brotaron de los ojos estáticos del granjero, mientras la carne, los músculos y articulaciones eran desgarradas, pero ni siquiera aquel sonido desagradable perturbó al hombre o al Pokémon. En cambio agarró la parte arrancada y tiró con sus dedos desnudos de la carne para separarla del hueso, apenas consciente de la sangre que desparramaba en su labor.

Una vez limpió el huso de cualquier residuo, examinó en silencio su trabajo, antes de colocarlos a un lado apartado y regresar al granjero para repetir su acción. Continuó despedazando al humano y sacándole los huesos, hasta que el calor desapareció y el brillo en sus ojos se perdió.

El Marowak abandonó el saco de yute y tomó el hueso robusto, antes de golpearse la frente con él. La llama reapareció y el portador la esparció sobre la carne desechada, mientras el hombre acomodaba cuidadosamente los huesos, todavía húmedos, junto los otros en su saco.

El hombre observó cómo su compañero vigilaba el fuego, antes de silbar la primera y segunda nota con suavidad. El Marowak respondió con un chasquido, pateó tierra en las llamas moribundas y apartó la mirada para fijarse en el saco reacomodado.

El Pokémon corrió a la bolsa y volvió a acurrucarse en su interior, cerró los ojos y su apariencia cambio gradualmente, hasta que su cráneo pareció volver a estar vacío sobre aquella pila de restos. El hombre acarició la calavera blanca y dejó una mancha roja por su superficie, antes de agarrar la cuerda de mimbre y asegurar la boca del saco de yute.

Enderezó su forma y volvió a acomodar la carga en su espalda, mientras silbaba la quinta nota. El claro se distorsionó y la oscuridad lo envolvió, casi al mismo que el sueño lo supero.

El hombre desapareció junto con la oscuridad, aunque su silbido perduro por unos segundos más, hasta que la brisa dispersó las cenizas y la claridad iluminó el lugar.

 
Fin

Mostrar  Aclaraciones sobre el relato - No leer hasta haber leido el relato primero...

Como bien han dicho los jueces, este relato está basado en un mito, uno que bien podría haber cambiado, pero que fui lo suficientemente cabezota y necia para continuarlo, a pesar de la catástrofe con la que me tope.

El señor misterioso en cuestión es el "silbón" un mito común de los llanos de Venezuela y Colombia, ahora... después de investigarlo descubrí que no tiene consistencia y que muchas cosas no concordaban... en pocas palabras era como leer el chisme de una señora, que se iba deformando a medida que iba encontrando otra versión, hasta el punto que el susodicho no parece tener un motivo real por el cual existir y simplemente estaba allí para "zamparse" a cualquiera.

El mito sería algo así... Es un joven que por algún arrebato inexplicable asesino a su padre (Por no cumplirle un capricho, por borracho, por abusador, por violar, por vago, por se volvió loco, etc...) y su abuelo al descubrirlo, lo torturó con latigazos en la espalda, le echo ají o agua caliente en las heridas y lo tiró a unos perros rabiosos, para después condenarlo a vagar por la eternidad en el campo cargando con los huesos de su padre. Desde entonces deambula por los llanos silbando, mientras acecha a los hombres mujeriegos, borrachos o vagos.

Es un hombre muy alto y extremadamente delgado, que parece más un cadáver que un ser vivo, aunque en algunas versiones aseguran que es tan alto como los árboles. Se dice que si escuchas su silbido cerca estás a salvo, pero si por el contrario lo escuchas lejos estás en peligro y solo podría salvarte el ladrido de un perro o llevar ají en los bolsillos. Si no llevas ninguna de esas cosas el silbido te paralizara y el silbón te destazara para sacarte los huesos, y meterlos en el saco junto a los de su padre. (Esto último lo refutan en muchas versiones, ya que dicen que da igual si tienes un perro, ají o un látigo)

Ese sería más o menos el mito resumido, tomando solo lo necesario y lo que más se repetía entre todo...

Si bien podría haber construido el origen del señor en mi historia, quería hacer algo sencillo con una temática más tétrica y cruda... Por lo que tome cosas puntuales y algunas cosas peculiares de las muchas versiones que encontré para darle vida, así como algo más de... ¿chispa? No lo sé la verdad... estas cosas son...

El característico silbido (que se escucha cerca, si el silbón está lejos, y distante, si está por atacar) lo combine con una variante del mismo, que asegura que este sonido es tan especial que se asemeja a las notas musicales, por eso el silbido consta de 7 notas. Cada nota tiene un significado o propósito, las primeras tres son una señal... la 4ta es un aviso, la 5ta es como entrar en modo  "acecho", 6ta es como un periodo de calma y la 7ma su habilidad de paralizar. Si quieren rebuscar un poco las últimas tres notas me base en el ataque "canto mortal" y los tres turnos que requiere para hacer efecto.

El saco de huesos es más un lugar para guardar su colección y la de su compañero, el Marowak de Alola. Esto es lo que use de este Pokémon su fascicación por coleccionar huesos, algo que parece compartir con este ente. Debo decir que el acompañante Pokémon fue una salida para no hacer al silbón uno y por lo mismo hubieron muchos candidatos, que incluso alteraban la trama del relato, pero al final me termino agradando más el Marowak de tipo fantasma y porque necesitaba alguien que pudiera hacer frente a los caninos Pokémon para contrarrestar su supuesto miedo.

La preferencia para atacar hombres de vida ligera (despreocupada), por eso solo jugó con las chicas y se fijó más en el granjero.

La peculiaridad de que supuestamente le gusta la sensación de la ceniza en sus dedos y que tiende a sentarse en los troncos caídos que se encuentren en los bordes de los caminos.

Dicho esto... abordare otro problema que sabía que tenía, pero que ya no haya forma de solucionarlo... El relato inicialmente estaba narrado de forma impropia desde la entera vista del silbón, lo cual hacía todo aún más confuso y en algunos momentos limitaban la visibilidad del entorno, porque literalmente él solo se fijaba en determinadas cosas y eso dejaba muchos espacios en blanco... Decidí pasar a la tercera persona, pero manteniendo lo mejor que pude lo que debía ser la vista del silbón por intentar rescatar lo que es solo su perspectiva, mientras daba algo de información de lo que ocurría alrededor... Supongo que no funcionó muy bien, pero es lo que pude hacer

Desde un inicio no tenía muchas expectativas, porque quise agregar cosas, incluso quería detallar mucho mejor el lugar donde se desarrolla todo, el rancho Ohana, pero simplemente no podía hacerlo... porque si era un POV de un ente... él no se iba a poner a ver a los Miltank ni Tauros ni nada de eso, él iba a ir a lo que iba y poco más...

Por lo menos espero haber logrado lo que queria con el ambiente tétrico y crudo...


  El final de Pokémon
Enviado por: MrKiwi - 08 Nov 2022
09:42 PM - Foro: PokéVerso - Respuestas (3)

Un tema que llevo pensando desde hace tiempo. Últimamente nos comemos mucho la cabeza sobre si Ash va a vencer o no a Leon, el significado de los títulos, lo que pasaría si pierde o lo que pasaría si gana. Y aunque todo eso es divertido, hay algo que también me gustaría preguntarles.

¿Cómo sería si ustedes eligieran?

No me refiero a lo que creen que va a pasar, sino a la clase de final que les gustaría para el viaje de Ash, saber si quisieran una continuación y de qué forma sería. Qué clase de cosas les gustaría ver a partir de ahora en el anime, o los animes, de Pokémon.

Personalmente, me gustaría verlo ganar. Aunque no me molesta si pierde, me gustaría ver a Ash ganar el título... y que nada pase. Que lo siguiente que ocurra sea que lo inviten a otra región o a investigar otra cosa, y que se ponga una gorra nueva, Pikachu salte a su hombro y salga en busca de una nueva aventura. Entonces podría quedarse ahí... o hacer un salto temporal, de diez, veinte o treinta años, para ver a un Ash mayor con el mismo espíritu de siempre y Pikachu sobre su hombro, haciendo tonterías, viajando por ahí, tal vez teniendo un combate o cruzándose con un nuevo héroe de una nueva historia. Aún enfocado en su meta de ser un maestro pokémon. Que al final Ash siga viviendo su sueño como lo ha hecho todos estos años.

Pero eso es lo que a mí me gustaría. Y también me gustaría conocer sus versiones.


  Dios y Monstruo
Enviado por: Pyro - 08 Nov 2022
08:01 PM - Foro: Explícitos terminados - Respuestas (3)

Silencio, paz y quietud. Era todo lo que quería en ese momento, nada más ni nada menos.

— Abre los ojos —

Me sentía cómodo y a salvo, atrapado en esa pequeña habitación de paredes blancas, aunque en mi mente todo era negro. Un negro envolvente que me libraba de todo lo exterior.

— ¡Abre los ojos! —

No quería perder esa paz y tranquilidad, pero sabía que pronto lo arruinarían y me harían salir.

Todo se trataba de un gran malentendido. Era imposible que yo estuviera siendo tratado de la misma forma que las escorias humanas que subsistían en el planeta a base del sufrimiento ajeno.

No soy un criminal.

Todo esto no era más que un error.

— ¡Sal! — ordenó un guardia ingresando a la habitación e irrumpiendo mis pensamientos.

— Soy inocente — pensé mientras me llevaban a la sala de interrogatorios, motivado a corregir todo lo que estaba pasando.

Por los pasillos de la Penitenciaría General de la Policía Internacional sentía las miradas de los guardias y prisioneros que se encontraban por ahí, juzgándome y burlándose de mí al llevar puesta la misma ropa blanca que llevaban ellos, junto a unas esposas alrededor de mis manos.

— Mátalos

Agité mi cabeza un poco al sentir un escalofrío recorrer mi espalda. Aunque me estaban encasillando con toda esa basura que me rodeaba y que tiraban aquí para que se pudriera, yo no era como ellos.

Yo era mejor que ellos, no tenía por qué estar en un lugar rodeado por asesinos, terroristas y genocidas, simple escoria humana.

Y aun así era visto como una, desde que desperté en aquel barco y fui trasladado a la habitación blanca, para todas las personas aquí presentes no era más que un criminal.

Estando ya frente a la habitación, ingresé y me encontré con la Agente Anabel. La cara más reconocible de la P.I., y con quién había interactuado en el pasado compartiendo tecnología y recursos en pos de beneficiar una causa que teníamos en común, proteger y servir al mundo, a las personas y a los pokémon.

Me miraba con una expresión seria, ya no habiendo familiaridad alguna como en el pasado, sólo desprecio y decepción.

— Señor Lysandre — comenzó a hablar — Espero que esté disfrutando de su estadía aquí.

Una broma sin gracia sobre mi situación. Un error, un gran malentendido.

— Búrlese todo lo que quiera — mientras el guardia me empujaba dentro de la sala, dejándome a solas con la agente — Sacaré la verdad a la luz, y estaré esperando como mínimo una disculpa por parte de la Policía Internacional por este error.

Me senté, apoyando mis nudillos sobre la fría mesa de metal que me separaba de la agente, viendo como la mujer mantenía el semblante serio.

— Lamento mucho que eso no se pueda cumplir — sacando una carpeta llena de papeles — Porque toda la evidencia ha revelado que usted, Lysandre Crown, es culpable de atentar contra Kalos y sus habitantes.

Me tuve que tragar el coraje ante tal acusación. Presione mis nudillos con fuerza, haciéndolos crujir.

— Esa descripción de los hechos es muy ambigua — cite con calma, debía mantener la compostura.

¿Qué clase de acusación banal era esa?

— Veo que su memoria no está funcionando bien — con tono de burla, sacando un celular de su bolsillo — Primero que todo, haber ingresado ilícitamente a la Central de Energía de Kalos, causar una sobrecarga en el generador y dejar sin electricidad a toda la región, sin mencionar las vidas que se perdieron durante el derrumbe del lugar — haciendo una pausa — ¿No se acuerda de eso? —  deslizando el dispositivo hacia mí — tenemos registro de las cámaras de seguridad de la parte externa de la ruta 13.

Un vídeo se estaba reproduciendo, y me mostraba ingresando a la central junto a otros trabajadores, entre ellos a Xerosic y Malva.

Un momento.

— ¿Dónde están? — pregunté preocupado — ¿Qué pasó con ellos?

¿Cómo pude haberme olvidado de ellos?, ¿En qué estaba pensando?

— ¿Qué hacía en la central exactamente? — preguntó la agente, ignorando mis preguntas.

Agaché la cabeza mientras presionaba más mis puños.

— ¡Mátala! —

Me retorcí, sentí ese escalofrío otra vez.

— Se qué el profesor Sycamore y el campeón Calem también estaban involucrados de cierta forma — levantándose para ir por el celular — Se de su relación cercana con todos ellos, si quiere saber si se encuentran bien o no, será mejor que hable.

— ¡Mátala! —

Mi respiración se estaba descontrolando, sentía un cosquilleo en los brazos, pero debía calmarme, debía meditar las cosas y tener compostura.

Debía colaborar para saber sobre el bienestar de mis seres queridos.

Tomé una gran bocanada de aire.

— No tuve malas intenciones, eso quiero decir antes que nada — me recosté sobre la silla — Sí amar a mi región, y querer preservar su belleza fuera un delito, me declaró culpable de inmediato.

La agente no respondió, queriendo que contará mi versión concreta de los hechos.

— Todo lo que he estado haciendo, lo hacía por Kalos, por sus paisajes, sus tradiciones, su arte, sus pokémon, todo — di un suspiró — pero, con cada paso que damos hacía el futuro, nos acercamos más a un escenario donde todo empeora.

Fue una revelación decepcionante, que sin importar cuánto tiempo le había dedicado a mejorar mi región a partir de nuevas tecnologías y energías respetuosas con el medioambiente, de promover un estilo de vida mejor para toda la gente de Kalos, para que vivieran en armonía con los pokémon, todo ese tiempo invertido en retrospectiva no significó nada.

Todo acabaría en ruina y destrucción, muerte y desesperación.

Sin importar cuánto me esfuerce, el mundo cambiaba, y no había nada que un simple humano pudiese hacer para detener el cambio.

Ni el hombre más grande puede competir contra el tiempo, y la muerte.

— Si fuera por mí, la belleza de mi región se mantendría inmaculada a como dé lugar — cerré los ojos un momento — No se convertiría en un agujero de caos y degradación como Kanto, Unova o Galar. Por eso tuve que recurrir a métodos extremos para conseguir dicho objetivo, una región de belleza eterna.

— El Arma Definitiva — comentó Anabel — por eso requería del Profesor Sycamore, para que fuera su intermediario entre usted y el campeón. Necesitaba de su ayuda para poder atrapar a Xerneas, ¿me equivoco?

Ella ya lo sabía todo, no me sorprendía viniendo de la mejor agente de la P.I. Sólo quería escuchar la confesión de mi propia boca, quería esa satisfacción.

— No, todo es cierto — apreté los nudillos — Pero, no iba a cometer los mismos errores del Rey de Kalos, por eso Xero y yo hicimos unas modificaciones, para no tener que recurrir a las vidas inocentes de humanos y pokémon.

Sabía la historia detrás de ese aparato, y todo lo que mi ancestro había hecho con él.

— No cometió los mismos errores, sino nuevos — recostándose sobre la pared — Aun así le quitó la vida a varias personas inocentes que sólo seguían sus ideales de prosperidad.

Un nudo se había generado en mi garganta por sus palabras, junto a un fuerte dolor en el pecho.

¿En qué había fallado?

Todos los cálculos estaban en orden, todo estaba en posición. Una parte de la energía vital de Xerneas, estabilizada por la corriente de la central, iba a generar una onda que iba a irradiar toda Kalos con el poder de la vida y la creación.

¿Qué fue lo que había pasado?, no podía recordarlo.

Lo último que recordaba era que la máquina estaba en funcionamiento, cuando de repente, ¿Qué sucedió después?

La agente se aproximó a su carpeta para sacar unas cuantas fotografías y ponerlas frente a mí.

Otro escalofrío recorrió mi espalda.

— ¡Muerte! —

— ¡¡NO!! — grité mientras me levantaba, cayendo al suelo.

No podía ser, era imposible. Tenía que ser un error, no podía estar pasando esto.

— Xerosic Goldfarb y Malva Crown, sus cuerpos fueron encontrados entre los escombros de la central — poniendo más fotografías sobre la mesa — Al igual que varios de tus trabajadores, quien diría que usted es el monstruo en esta trágica historia.

No paraba de temblar, mis manos, mis brazos, lágrimas comenzaron a salir de mis ojos. No podía quitarme esas imágenes de mi mente.

Toda esa sangre derramada, todos esos huesos fracturados y piel podrida que estaban siendo cubiertas por sus ropas.

— ¡Los mataste! —

— La Dra. Moonstar, forense de la P.I., ha confirmado que sus muertes sucedieron a la par con el derrumbe ocurrido 3 meses atrás — guardando las fotografías en su carpeta.

— ¡Los mataste! —

— No puede ser — trate de levantarme — ¡No puede ser, no puede ser verdad! — yendo hacía la agente para pedir una explicación más clara — ¡¡AHH!!

Sentí una gran presión por todo mi cuerpo que me separó bruscamente de Anabel, haciéndome chocar con la pared.

Un Mismagius se manifestó en la sombra de la agente, haciendo uso de su psíquica contra mí.

— La verdad duele, Señor Lysandre — mirándome fijamente con su cara seria — En especial cuando nosotros somos los culpables de las desgracias que nos rodean — con cierta nostalgia en su voz.

El pokémon fantasma estaba generando más presión contra mi cuerpo, haciendo que comenzara a perder el conocimiento, cerrando poco a poco los ojos.

— Pero no se preocupe, tendrá de compañero a alguien muy parecido a usted — chasqueando los dedos.

De un momento a otro, todo se tornó oscuro.

Mi cuerpo ya no se sentía pesado, sino ligero, como si estuviera flotando en el vacío.

Silencio, paz y quietud. Esa comodidad la había vuelto a recuperar, otra vez me encontraba lejos de mis preocupaciones y mis miedos del mundo exterior.

Nada me podía arrebatar esto, no podían, ya que no tenía la fuerza suficiente para afrontar lo que había sucedido por mi culpa, mi gran culpa.

— Abre los ojos —

Ese escalofrío, lo volví a sentir, sólo que también escuché una voz, una profunda y fuerte voz detrás de mí.

— ¿Quién eres? — pregunté sin poder mover mi cuerpo, al estar en suspensión en el oscuro vacío.

De pronto, toda la oscuridad se esfumó de golpe. Todo mi alrededor se volvió el lugar de mis lamentos y miedos.

Mi mayor fracaso, La Central de Energía de Kalos.

— No, no puede ser — temblé al ver todo el lugar destruido, en ruinas.

Varios cuerpos tirados, escombros y sangre por todos lados, desesperación y caos.

Quería escapar, pero no encontraba la salida, no estaba por ninguna parte.

— Asesino —

— Mentiroso —

Comencé a escuchar murmullos por los alrededores, todos dirigidos a mí repitiendo una y otra vez sin descanso las mismas palabras.

Por más que intentará silenciarlos, no podía, no se detenían.

— Asesino —

— Mentiroso —

— ¡Monstruo! —

Fue entonces qué a la distancia divisé algo, no, a alguien.

Por instinto fui corriendo hacía allá, logrando que los murmullos cesaran.

— Malva — me agaché mientras mencionaba su nombre, tocando gentilmente su cabello.

No cabía duda, era ella, aún si no podía ver su rostro, sabía que se trataba de ella.

Tan frágil, tan fría, tan muerta. No pude contener mis lágrimas.

Yo era el causante de toda esta destrucción y pérdida. La escoria humana que le quitó la vida.

El monstruo de la historia.

— Lo siento — mientras sentía un fuerte dolor en el pecho — Lo siento mucho.

Mis manos estaban manchadas con la sangre de los inocentes, de gente que confiaba en mí y de mi idea de crear un Kalos mejor para todos, humanos y pokémon por igual, un mundo de belleza eterna. No obstante, no había forma en que mis pecados pudieran ser perdonados.

De repente, sentí una brisa helada golpear mi espalda, casi como un empujón.

Algo estaba detrás de mí.

— Abre los ojos —

Volví a escuchar esa voz grave, y otra vez era incapaz de mirar, mi cuerpo no podía reaccionar, no se podía mover.

— ¡Abre los ojos! —

Un fuerte temblor azotó el suelo, pero aun así no me podía mover.

Mantenía la cabeza agachada contemplando el cadáver de mi amada en el suelo, sin embargo, sentí un fuerte agarré en mi pierna. Un tacto frío, bastante helado.

— Monstruo —

La voz ahora provenía del cuerpo de Malva.

Su cabeza comenzó a retorcerse levemente, crujiendo un poco su cuello para girar y mostrarme su rostro.

— ¡Monstruo! —

— ¡AHHH! — grité, levantándome de golpe.

Mis manos no dejaban de temblar, mi cabeza me dolía mucho y mi corazón estaba muy acelerado.

¿Qué había sido todo eso?

¿Un sueño?, pero se sintió bastante real. La sensación gélida de la piel de Malva, aún podía sentirla. Su olor a podrido y su rostro carcomido por el paso del tiempo.

— Veo que por fin despertaste — dijo una voz al lado mío.

No me había percatado que estaba en otra habitación, una celda de prisión en la que estaba otro recluso, con una gran puerta de acero blindada al fondo.

— Tienes el sueño pesado, compañero — mientras me sonreía — Dormiste por un día entero.

No me costó nada reconocer al individuo, siendo el mayor villano que había conocido el mundo pokémon, al haber realizado experimentos bastante amorales con humanos y pokémon, sin alguna muestra de arrepentimiento en su rostro.

— Giovanni — dije mientras intentaba levantarme del catre, teniendo las piernas un poco dormidas.

— Qué honor que el gran Lysandre Crown sepa de mí — manteniendo una sonrisa siniestra en su rostro — La Agente Anabel me dijo que nos íbamos a llevar bien.

“…tendrá de compañero a alguien muy parecido a usted.”

— Veo que al fin se cansó de toda esa fachada de ser un filántropo y toda la cosa — con una carcajada profunda — He leído mucho sobre usted, y la verdad es que nadie puede ser tan bueno, sabía que tarde o temprano sacaría a relucir sus verdaderos colores.

Decidí ignorarlo, aunque a fin de cuentas iba a ser inútil.

Estaba atrapado aquí, era mi castigo por los crímenes que cometí, de las personas que maté, todo ese peso que tenía que cargar y del cual no me iba a librar.

Era basura, y tenía que estar con la basura.

— Pero cuénteme — sentándose al lado mío, con una actitud bastante amigable — ¿Qué fue lo que hizo realmente?, la agente no me contó los detalles.

Di un largo respiro, en verdad que ignorarlo iba a ser inútil.

— Mátalo —

Ese escalofrío otra vez, solo que esta vez vino acompañado por un pequeño cosquilleo en mis brazos, similar a una picazón leve que se detuvo al rascar un poco sobre las mangas largas de mi ropa de prisionero.

— Varios por aquí comentan que intentó destruir a toda la humanidad con un poderoso rayo destructor — jugando con sus manos — otros que hizo una masacre tan grande como la que ocurrió en Ciudad Eterna hace un par de años.

— Muerte —

— Sólo quería hacer lo mejor por mi región —dije con sinceridad y culpa al mismo tiempo, tratando de ignorar esa última sensación.

— No te preocupes por decir eso, compañero, yo también — colocando su mano en mi hombro — también Maxie, Archie e incluso Ghetsis, todos somos el villano en una historia mal contada, ¿no te parece?, tú y yo no somos tan diferentes.

— ¡Mátalo! —

No podía tomar en serio todo lo que estaba diciendo, ya que no me estaba diciendo la verdad. Ninguno de ellos hizo lo que hizo para beneficiar a su región, sino más bien para crear un mundo mejor para ellos mismos, a su propio capricho.

Eran el tipo de personas que más odiaba, el ejemplo perfecto de seres con una conciencia contaminada y cuyos acciones traían ruina y destrucción al mundo, y que en el fondo me motivaron a tomar medidas drásticas.

Era diferente a ellos, ¿Verdad?

Yo en el fondo y de todo corazón quería hacer de mi región un lugar mejor para humanos y pokémon por igual, un mundo repleto de vida que iba a dejar atrás el miedo a la muerte y al paso del tiempo.

Era diferente a ellos en la motivación, pero en las acciones era tal cual un villano. No era mejor que ellos.

— Monstruo —

— Todos jugamos a ser Dioses — agachando la cabeza — simples mortales intentando controlar un poder divino que iba más allá de nuestra comprensión.

— Es natural que las personas excepcionales como tú y yo, a la larga comprendamos que estamos destinados a controlar el mundo — apretando su puño — a tenerlo en nuestras manos, y hacer con él nuestra voluntad, como los Dioses que somos — volvió a sonreír — mientras que los que temen a nuestro poder, nos llaman monstruos.

Todo lo que decía estaba mal, cada palabra y cada pensamiento.

Viniendo del hombre que usó a su esposa e hijo en sus experimentos, fusionando sus cuerpos con distintos pokémon una y otra vez hasta volverlos masas de carne no pensantes, que sólo respondían a estímulos básicos, no me sorprendía.

Todo este lugar estaba lleno de personas cómo él, viéndose en la posición de hacer lo que se les dé la gana sin preocuparse por los demás.

— Mátalo —

¿Me preocupé por los demás?

No lo había hecho, por más que quisiera pensar lo contrario, en el fondo no lo había hecho.

— ¿Estás bien? — preguntó Giovanni.

No me había percatado de que mis manos estaban temblando y que estaba sudando frío.

Un fuerte golpe nos hizo mirar a la puerta de acero, la cual se abrió pesadamente e ingresaron dos guardias dentro de la celda.

No estaban armados, pero sí equipados con trajes protectores.

— Lysandre Crown, la Agente Anabel quiere hablar contigo — dijo uno de ellos acercándose bruscamente para tomarme del brazo y sacarme de la celda.

— Qué lástima, espero que no te cambien de celda — dijo Giovanni viendo cómo me llevaban — En verdad me agradas como compañero, deberíamos seguir en contacto, tal vez hacer algún equipo.

Estaba confundido, no sabía que quería Anabel conmigo ahora. Ya había probado que era culpable de atentar contra Kalos y sus habitantes.

— Mátalos —

Los dos guardias me arrastraron por los pasillos de la prisión hasta la sala de interrogatorios otra vez. Sin embargo, al ingresar no sólo estaba la agente, sino otra persona, una que yo conocía bastante bien.

— Augus —

Fui corriendo a abrazarlo, ignorando a Anabel que se encontraba parada al otro lado de Augustine.

Lo abrace con fuerza, teniendo miedo de que no fuera real o de que todo fuese una cruel ilusión.

Estaba vivo, su cuerpo emanaba calor y podía sentir su pulso. Externamente lo estaba, pero al alejarme para contemplar su rostro, estaba decaído, se veía desnutrido, sus ojos se encontraban vacíos y tenía los labios secos.

— ¿Qué le pasó? — pregunté preocupado.

— Él y un pequeño grupo de personas lograron salir de la central con la ayuda de Calem — comentó Anabel — justo antes de que colapsará todo el lugar.

Se encontraba inclinado en la silla con la mirada baja, parecía que no sabía dónde estaba, ni se había dado cuenta de mi presencia.

— Los que sobrevivieron fueron llevados al Hospital de Kalos — apoyándose en la pared — algunos están bien, sus mentes bloquearon lo que sea que pasó allí, como Calem — colocó su mano sobre el hombro de Augus — mientras que otros no pudieron, el shock se apoderó de sus mentes.

Algo había sucedido en la central, algo que no podía recordar, pero que Augus presenció y terminó estando muerto por dentro.

¿Cuántos más tienen que resultar heridos por mi culpa?

— Augus — me agache, tomando su mano — ¿Por qué lo trajeron aquí?

— El Hospital de Kalos nos informó que había murmuró tu nombre un par de veces hace un par de días — comenzó a caminar por la sala — Justo cuando te encontramos en medio del desierto de la ruta 13.

¿Me habían encontrado ahí?

Lo último que recordaba era que el Arma Definitiva estaba funcionando, y lo siguiente que estaba en un barco rumbó a la Penitenciaría General de la P.I.

Había un lapso de 3 meses que desconocía, en el cual había estado desaparecido, pero no me había pasado nada malo.

— Pensamos que si está en contacto contigo, tal vez pueda volver a reaccionar algo de su conciencia —

— Lysandre — murmuró Augus.

— ¡Augus! — reaccioné.

Su respiración era lenta, pero nada grave, meneó su cabeza un poco para levantarla y poder mirarme.

— Augus, estoy aquí — apretando un poco más su mano para que me sintiera.

Me quedó mirando, sin que en sus ojos estuviera alguna chispa de vida.

— Lysandre — volvió a decir.

Quería preguntarle bastantes cosas, pero en su condición no podía hacerlo, sólo empeoraría su situación. Era el único ser querido que me quedaba, no podía perderlo a él también.

— Lysandre —

Quería decirme algo, pero le costaba, las palabras no salían con facilidad de su boca.

— ¿Qué sucede Augus? — pregunté con calma.

— Lysandre… —

Volví a sentir el cosquilleo en mis brazos, sólo que ahora se sentían como picaduras más fuertes, como si algo quisiera salir de mi piel.

— Lysandre, la…  —

Me aleje un poco de Augus para rascarme, pero no se detenía, cada vez dolía más, como un gran ardor insoportable en mi piel que no se detenía.

— Lysandre —

— Lysandre, ¿qué ocurre? — preguntó Anabel, extrañada por mi situación.

No lo soportaba más, me dolía, dolía mucho. Por desesperación me arranqué la manga de mi ropa, pero lo que encontré me dejó bastante impactado.

Plumas negras.

Plumas negras y rojas estaban saliendo de mis brazos, bastante afiladas que causaban que mis brazos no dejarán de sangrar, manchando el piso de la sala.

— Lysandre, la — murmuró Augus, levantando un poco la cabeza.

Estaba asombrado, mi cuerpo no podía moverse, la Agente Anabel estaba en las mismas, sacando a su Mismagius y a su Meowstic hembra por precaución, a la espera de algún movimiento mío.

La sala estaba en silencio, con mi respiración comenzando a descontrolarse y a sudar frío. Mi sangre seguía goteando por el piso.

— La muerte…— comenzó a decir Augus, haciendo que lo mirará — está en ti.

— ¡AAAAAHHHHHHHHH!!!! — grité, sintiendo un fuerte dolor en la cabeza.

Los pokémon de Anabel intentaron usar psíquica, pero no les resultó, ya no me afectaba.

— La muerte — murmuró Augus.

Anabel se precipitó y me tomó del cuello, colocando su otra mano sobre su cabeza.

— ¡AAAAAHHHHHHHHH!!!! —

Sentía una presión diferente, otro tipo de energía salía de ella, trataba de noquearme otra vez.

— Está en ti —

Dejé de escuchar a Augus, mi alrededor se estaba volviendo oscuro nuevamente, todo estaba desapareciendo, los objetos, las personas y el dolor.

Sólo quedó oscuridad.

Otro cambio de escenario, otra vez la Central de Energía, sólo que esta vez era diferente. No estaba destruida, estaba intacta.

— ¿Qué es esto? — miré mis brazos, sin la presencia de las plumas — ¿Qué está pasando?

Comencé a caminar por el lugar, todo estaba igual que aquel día, sólo que sin la presencia de algún humano o pokémon.

Presencie el antes y el después, pero lo que necesitaba saber era qué había pasado durante.

— Estoy alucinando — tocando mí cabeza, no podía distinguir la realidad de la ficción.

— La muerte —

Un susurró se escuchó detrás mío. Ahora tenía más control, ahora podía mover mi cuerpo.

Al voltearme me encontré con una silueta negra parada detrás de mí. Su forma era la de un humano, sólo que sin un rostro definido, era sólo oscuridad.

— ¿Quién eres? — pregunté.

La entidad comenzó a moverse, pasando a un lado mío, ignorándome y acercándose al lugar donde la divinidad representante de la vida iba a ser colocada para la extracción de energía.

Me acerqué a él quedando parado detrás suyo.

— ¿Quién eres? — volví a preguntar, ahora con un tono más grave.

— Ahora soy una parte de ti, lo quieras o no — dijo desapareciendo — Me alimentó de tu odio, me alimento de tu rabia y alimento de tu deseo — apareciendo al lado mío.

Me exalte por su repentino cambio de lugar.

— ¿De qué estás hablando? —

— Quisiste controlar la vida, pero atrajiste a la muerte — volviendo a desaparecer y aparecer frente a mí — Y ahora la muerte, es parte de ti.

Le salieron un par de ojos, unos profundos ojos azules que resaltaban de su negra figura.

— Ahora somos un sólo ser — acercándose a mí — Eres mí puño de destrucción, eres mí puño de muerte.

Todo se volvió a oscurecer, siendo lo único que podía distinguir eran los ojos azules que no dejaban de mirarme.

— Tienes mucho odio y caos dentro de ti, confusión — acercándose más hasta desaparecer — Úsalo, acepta el caos, acepta el odio.

— ¡AAAAAHHHHHHHHH!!!! —

Un pestañeo volví a la realidad, o eso creía.

Estaba en la sala de interrogatorios, no estaban ni Anabel ni Augus, estaba completamente solo.

Mis brazos estaban cubiertos por plumas negras y rojas, ahora tenía garras negras saliendo de mis dedos, pero ya no había dolor, ahora eran parte de mí.

Acepta el odio.

Un grupo de cuatro guardias armados y dos Growlithe aparecieron, apuntándome con sus armas listos para atacar.

Mi cuerpo estaba tensó, quería escapar, no quería estar ahí. No obstante, no tenía el control de mi cuerpo en ese momento.

— ¡Mátalos! —

— ¡Lanzallamas! —

De inmediato me lancé a atacar, esquivando el ataque de fuego, enterré mis garras en los pechos de dos guardias, atravesándolos para hacerlos a un lado.

— ¡¡Alto!! — grité.

Los Growlithe comenzaron a morderme las piernas, pero los atrapé para comenzar a golpearlos repetidas veces contra la pared.

— ¡¡BASTA!! —

Ignoraba sus quejidos de dolor, mi cuerpo se dejaba llevar por un impulso de éxtasis. Los seguí estampando contra la pared a pesar de ya estar muertos.

Los otros dos guardias habían huido, aprovechando que me estaba entreteniendo, desmembrando a sus pokémon, dejando un desastre rojo en la pared.

Quería detenerme, quería parar, pero no podía. La otra parte de mí tenía el control.

Una fuerte alarma comenzó a sonar, que se escuchaba por toda la penitenciaría.

Salí de la sala, mentalizado a salir del lugar y no encontrarme con más personas ni pokémon, no quería hacerles daño, no quería más muerte.

Para mi desgracia un grupo de ocho guardias con cuatro Growlithe aparecieron por los pasillos, listos para retenerme o matarme dependiendo de la situación.

— Por favor, no quiero —

Corrí hacía ellos. Mi fuerza era excepcional, con facilidad podía romper sus huesos y aplastar su carne. Se sentía desagradable la sensación de sangre y órganos en mis manos.

Había acabado con todos ellos, todo el pasillo se había vuelto una carnicería. Tripas por todos lados, huesos y sangre por doquier.

Escuché el quejido de una de mis víctimas que no acabé de matar, a uno de los Growlithe que sólo le alcancé a romper una de sus patas.

Se retorcía de dolor en el charco de sangre y vísceras de sus compañeros, intentando escapar de mí.

— No — dije mientras lo tomaba del cuello, listo para terminar con su sufrimiento — ¡¡NO!! — Cerré los ojos.

— Lysandre —

Fue muy despacio, pero logré escuchar ese murmullo. Al fondo del pasillo estaba la Agente Anabel, teniendo delante suyo a Augus en silla de ruedas.

— ¡Mátalos! —

Solté al Growlithe, la otra parte de mí que tenía el control de mi cuerpo quería ir corriendo hacía ellos y arrancarles la cara, partir sus columnas y triturar sus cabezas.

— Lysandre —

Pero, la parte verdadera de mí no quería hacerlo, no quería hacerles daño, no quería matar.

Lysandre Crown no quería hacer daño.

— Lysandre —

Logre mover mi cuerpo por mi propia cuenta, mirando mis manos, llenas de sangre, con más muerte que nunca.

¿Qué pensarían Xero y Malva si me vieran en ese momento?

Ahora sí era un auténtico criminal, un auténtico monstruo.

— ¡Mátalos! —

— ¡¡CÁLLATE!! —

Golpeé con fuerza una pared, el odio que sentía no iba dirigido a alguien externo, sino a mí mismo. Sentía rabia y sentía odio, pero a la otra parte de mí, la que quería dañar a los demás.

— Lysandre —

El golpe había provocado un enorme agujero en la pared, mostrando el exterior de la penitenciaría, el mar y el cielo se hicieron presentes.

— Lysandre —

La brisa golpeó mi rostro, di un fuerte y profundo respiró, ya que sabía lo que tenía que hacer.

— ¡¡MÁTALOS!! —

— Lo siento — dije mientras saltaba, cayendo al mar.

Era un peligro, una parte de mi lo era, lo mejor que podía hacer era estar sólo. Estaba dispuesto a alejarme lo más que podía, desaparecer del planeta y de esa forma pagar por mis pecados.

Lo mejor que podía hacer por el mundo, era ocultar al monstruo que ahora era parte de mí.


  El demonio de Brirdus
Enviado por: MuerteRigurosa - 08 Nov 2022
05:09 PM - Foro: Explícitos terminados - Respuestas (5)

[Imagen: jDKZ0LJ.png]

Esta es otra de esas aburridas mañanas de otoño, cuando tengo el día libre en el trabajo. Soy de los que disfrutan eso que eligió hacer. Como dicen, es como si no tuviese días de trabajo en primer lugar, así que en un principio encontraba éstos lapsos de tiempo un tanto innecesarios. Hasta que opté por usarlos para mejorar mis habilidades.

Eso explica por qué estoy parado contra un árbol, al lado de un camino de la ciudad, leyendo. Quizá no se trate de la obra literaria más compleja, ni de los textos más avanzados sobre magia negra, pero más allá de su aparente simpleza esconde otro tipo de claves: La posibilidad de encantar los paladares. Pon un poco más o menos de sazón, y arruinarás la experiencia, cocina más o menos la preparación y podrías incluso acabar con un veneno, pon un ingrediente de más o de menos, o incluso olvídate de uno y podrías acabar con un revuelto que parece más un vómito que lo que tenías originalmente en mente. Son muchas variables que manejar.
Pienso cocinar para la cena algo más elaborado, al menos en cuanto el esfuerzo previo que tendré que hacer, ese es uno de mis hobbies, por eso estoy leyendo “Cocina de Kurayami y sus variantes”, tratando de decidir qué haré de su recetario. Usualmente suelo cambiar alguno de los ingredientes ya sea por disponibilidad, conocimientos previos sobre variantes o experimentar.

Ahora estoy viendo una receta que es un giro de un clásico aplicando algunos elementos regionales. El hecho que no lleve tanto tiempo de preparado está bien ya que insumiré unas horas en otro toque que sé que mejorará el total, o al menos la textura.

Si quiero que salga bien, deberé ponerme en marcha en este instante, ya que no tengo todo lo que necesito. De preferencia los ingredientes deben estar frescos, y no acostumbro a conseguirlos todos en el mismo lugar, ya que ese toque de incertidumbre vuelve más interesante el desafío y me ayuda a perfeccionarme.

Por eso veré qué traerá hoy el azar.
 
«Esa misma tarde cuando caía el sol»

Al amparo de un pequeño bosque espero al acecho, en uno de los márgenes, junto a un camino de la ciudad perfectamente asfaltado. Estoy en donde debo buscar el ingrediente principal de mi receta. A pesar que espero algo aleatorio, no es casual que haya elegido este lugar. Tengo ciertas certezas con respecto al entorno, en caso de que personas indeseables quisieran intervenir.

He tenido la delicadeza de avisar de lo que vine a hacer aquí, para evitar que tenga que hacer una verdadera matanza. Es que hay un grupo dentro de mi trabajo que puede ocuparse de que la policía no se entere de lo que está por pasar, al menos al instante. También si por esas casualidades lograran atraparme, pueden ayudarme a salir, ¡es tan conveniente! , pero la idea es no acabar con un montón de cadáveres policíacos. Son las directivas que me han dado los de arriba, hacer que parezca que hacen algo, aunque les sea difícil de hacer, en vez de aniquilarlos todos de una vez. Dar la sensación de seguridad a los demás, aunque no lo estén. Si, estoy hablando de actos ilegales, es parte de a lo que me dedico y supongo que por ello en el trabajo me he ganado el apodo de “El carnicero”. No es mi especialidad, pero me gusta cómo suena...”Ubel: El carnicero”.

Provengo de un submundo a parte del delito, y de lo que el común de las personas conoce, la información está ahí, pero prefieren creer que solo son leyendas o historias de miedo. Erdelun es mi apellido, llevo el orgullo familiar en mi sangre, y una tradición ancestral en magia negra que ha pasado de generación en generación, que hace que seamos temidos por muchos, repudiados por otros, pero aun así desconocidos para la mayoría, quienes no tiene idea de nuestra historia familiar. Mejor, así no molestan...

¡Veo a alguien!, es una mujer y un hombre que vienen a la distancia. Tengo tiempo de evaluar qué hacer... Consigo también van dos pequeños Pokemon ¿Por qué todo el mundo está obsesionado con tener uno vivo?
Alguna vez me contaron que una de mis bisabuelas tenía un Mamoswine embalsamado como su Necrotelum y le permitía pasar desapercibida la mayor parte del tiempo. Es más, solía llevar sus compras en el interior del cadáver cuando salía. Era práctico y con poco gasto de mantenimiento. Algún día debería pensar en replicar algo igual...

Yo uso un Necrotelum un tanto diferente, formado por los huesos de muchos pokemon, lo que es útil porque puedo tomar una parte que me sea de utilidad y agregarla al resto.
No olvido de dónde conseguí cada parte y las circunstancias, por ejemplo, la barbacoa que hice aquel día, aprovechando el fuego que tenía para obtener esas pinzas de Scizor. O la misión en un museo en donde aproveché para robarme las cuchillas de un fósil de Kabutops, que probé ese mismo día con quién intentó impedirnos escapar. O la vez que como una prueba de mis habilidades la abuela me hizo matar un Gyarados. Sin dudas sus mandíbulas son muy especiales para mí...con su obtención no solo conseguí la primera herramienta útil de esta criatura, la que ha visto la carne de muchos enemigos a lo largo de estos años, sino que fue el momento en que dejé de ser un aprendiz para pasar a valerme por mi cuenta.
Pero no es necesario que sean solo partes de pokemon, de hecho, también tengo algunas osamentas humanas que conforman mi Necrotelum...quizá esos cráneos que tiene a ambos lados de las fauces sean inútiles en batalla, pero me gusta el toque que dan al total...además que por una vez sirven de algo...sus anteriores dueños fueron unos conspiradores... ¿Qué mejor que sigan al servicio de quien en vida trataron de traicionar?

Para invocar al Necrotelum, además de los huesos reducidos que tengo en una cadena, se usa una “piedra muerta”, que no es ni más, ni menos, que una roca que encierra un alma. Son muy útiles para diversos propósitos. No solo pueden conseguirse mediante asesinato, también en cementerios y otros lugares relacionados con la muerte. Puedes incluso optar por darle el mismo destino a un pokemon fantasma que usualmente abundan ahí. En mi caso, parte de la prueba con Gyarados estaba en crear una, así que fue doblemente útil. Literalmente fue la “piedra fundamental”.

Los Necrotelum responden exactamente a la voluntad de su amo. Si quieres que ataquen, atacan, si quieres que busquen algo específico, lo buscan. Si quieres que queden estáticos, se quedan estáticos. No hay segundas opiniones. Tampoco insumen mucho tiempo o recursos, o hacen “travesuras”, ni se guían por desventajas de tipo, y aun así pueden usar técnicas...por eso no tengo pokemon. Lo más cercano fue un Torchic en mi infancia, que acabó sacrificado en la puerta de una vecina de mi abuela con la que se llevaba mal. ¿Que si fue duro? ...supongo que en ese entonces lo habrá sido. De una manera u otra me quitaron algo que era mio. Si no hubiese pasado, a lo mejor lo hubiese conservado, ahora sería un Blaziken, lo que significa que podría haber servido de asistente, pero mejor no depender de quienes pueden traicionarte, a menos que asumas el riesgo o no tengas otra opción.

Lanzo la piedra muerta tal y como si se tratase de una pokeball, y la magia ocurre. Los huesos en miniatura se desvanecen de la cadena en que los llevo. La roca se ilumina y toma la forma del Necrotelum. La invocación está terminada.
Mi bella aberración se esconde tras un árbol tupido que da hacia el camino, y amparado por la oscuridad permanece inmóvil, tal como es mi voluntad.

¿Ahora qué haré con todos ustedes? ...definitivamente es más de lo que he venido a buscar. Veo que los dos pequeños pokemon que son un Pikachu y un Eevee van detrás de la pareja, distraídos, correteándose entre sí. Tengo una idea. Esos bicharracos no tienen nada que me interese para mi Necrotelum, pero como me gusta mucho mezclar sabores de las diferentes carnes, de seguro pueden ser una adición.

Guardo silencio y observo, solo queda esperar a que se acerquen y seguir juzgando la situación. Definitivamente esa dama de cabellos castaños es lo que capta más mi atención. De los pokemon no puedo sacar una comida abundante, y ese sujeto es lo suficientemente robusto como para suponer que sería como trocear suelas de zapato y pretender que fueran el ingrediente estelar, pero en cambio esa mujer tiene el equilibrio de cubrir lo que los otros no. También por lo que veo no es carne vieja, pero tampoco demasiado joven, y aparenta estar en buen estado. Esta vez el azar me benefició con más de lo que podría esperar.

Aprovecho a observar a la pareja con lujo de detalles cuando pasan cerca de mí. Gracias al follaje, la oscuridad y mi sigilo es como si fuese parte del paisaje, en ningún momento se dan cuenta que estoy ahí.
Los miro, los miro fijamente hasta que... ¡zas!, siguen avanzando sin haberse percatado de lo que acabó de ocurrir. Tras un ataque relámpago el pikachu y el Eevee penden cada uno en una guadaña de mi Necrotelum, habiendo sido atravesados por las mismas en un movimiento explosivo. Debido a la inmediatez con la que fueron quitados de la acera, apenas unas pequeñas manchas de sangre que quedaron sobre su superficie son testigos que alguna vez estuvieron ahí. Probablemente no supieron qué los mató. Ahora hay que ir por el plato fuerte.

¿Cuánto tardarán en darse cuenta que los pokemon no los siguen?
Espero ver qué harán. Si se alejan demasiado los seguiremos desde lejos procurando no llamar la atención, guarecidos por la oscuridad. Si vuelven, esperaremos cuándo actuar. Si toman otro camino, lejos de mi alcance, deberé decidir si me quedo solo con lo que acabo de cazar u opto por dejar al Necrotelum a la espera entre los árboles, e ir a traer a la pareja yo mismo, con más violencia quizá.

Al parecer ya lo notaron, miran a su alrededor, ¿qué van a hacer? ...Perfecto, están volviendo sobre sus pasos, solo resta esperar el momento justo para ver cuál será el siguiente en ser capturado, ¿Quién se dará cuenta primero del detalle de las gotas de sangre en la acera?

Vienen más rápido de lo que esperaba, desde aquí se los oye llamar a los pokemon. Lo único que reciben como respuesta es la presencia de un Zubat salvaje, que sale del bosque con vuelo a un destino incierto en la ciudad, el resto es solo silencio, el preludio a otro trámite del que se enterarán en breve.
Así los vuelvo a ver pasar cerca de donde me encuentro, esta vez alerta, más con una premura que hace que nuevamente pase totalmente desapercibido.

La mujer de repente para en seco, mirando hacia el suelo...se percató de lo que estaba esperando, así que toca atraparte.
Un suave sonido viscoso a entrañas siendo mecidas hace que está mire hacia su izquierda, a unos arbustos. Por una milésima de segundo ella contempla la cabeza del Necrotelum que se asoma hasta que la luz que llega de uno de los focos de la calle lo alumbra recortando sus facciones de manera angulosa. Los cráneos humanos que tiene a ambos lados de las fauces, las guadañas, los dos pokemon muertos en éstas, la sangre que se escurre en gotas, todo capta su atención. Con un grito ésta es traída a la oscuridad, tomada por el par de brazos que el Necrotelum tiene después de las guadañas. A ti te dejaré para el final. ¿Ahora cómo reaccionará tu “parejita”?

Ah, ya viene, alertado por ti. Me gusta cómo están sirviendo de carnada entre sí. No necesité más que esperar y ahora están todos a mi alcance.
Ese sujeto sobra, tengo más ingredientes de los que vine a buscar, así que de ti me llevaré solo un brazo, pero primero te inmovilizaré, porque tampoco quiero que nos sigas.
Corre hasta el borde del bosque de una manera que me basta con invocar unas manos cadavéricas que salen de la tierra de imprevisto, y agarran primero sus pies, para desestabilizarlo, y hacerlo caer de frente en el suelo, producto del impulso con que venía. Ya está, otras huesudas manos emergen para aprisionarlo, e incluso no permitirle hablar. Algunas tiran de su pelo castaño al ras o de su cabeza para que solo pueda mirar hacia el suelo. Si sobrevive a lo que viene, prefiero que no me haya visto.

La mujer sigue armando un escándalo. Tú, deja de gritar...Necrotelum, no la dejes ir…
No es necesario que especifique más, ya que actúa según mi voluntad y no mis palabras. Una esquelética mano humana la presiona contra las costillas de la bestia, mientras otra la amordaza.
De nada te servirá gritar...ahora con eso resuelto, puedo volver al otro tema con que estaba…

Observo en silencio al tipo que como puede se contorsiona tratando de salir de ahí. A pesar de la poca luz se lo ve muy pálido, confuso por lo que le acaba de pasar. Se ve que nunca has lidiado con algo así...
Espero que hayas saludado a las cámaras de seguridad cuando te alejaste de su alcance, ya que estoy seguro que habrá alguna vigilando esta calle. Si verán este video en vivo o en diferido ya lo comprobaremos.
Si vienen ya, y el enfrentamiento es inevitable, estaba pensando llevar una caja con pulgares de policías como pedido de disculpa al jefe por tener que hacer una masacre...no creo que le importe, pero hay que guardar las formas.
Siendo una posibilidad real, lamento que solo traje una bolsa para todo...tendré que improvisar...quizá tomar una gorra de policía como recipiente remarcaría el mensaje...

En fin, mientras no llegan esas visitas inoportunas, va siendo hora de redondear mis asuntos con ustedes.
El Necrotelum se acerca y queda como petrificado al lado del hombre caído mientras brinda una vista privilegiada de la escena a la mujer, que con aparente impresión por lo que ve o intuye que va a pasar, intenta forcejear para escapar de los brazos esqueléticos. Sigue intentando, no es molestia, esta bestia puede aguantar tus esfuerzos sin problemas...
Así ignorando a quien está apresando, el esqueleto lo único que mueve es uno de los desvaídos brazos de Scizor hasta dejarlo en posición. Quizá se vean gastados debido al uso, pero no hay que dejarse engañar, su fuerza sigue intacta, y eso está por verse.
En un movimiento perezoso la pinza se cierra sobre el antebrazo, cercenándolo de manera limpia. El corte es acompañado por un agradable sonido de sus huesos al quebrarse, y lo que puede adivinarse como un grito, ahogado por una de las cadavéricas manos sobre la boca del sujeto. Bien, supongo que ya puedo tomar ese otro ingrediente...

De manera sincronizada, la mujer también solloza. “Espera, ya será tu momento”, le remarco, señalándola con el antebrazo que acabo de amputar y que estaba por dejar en el saco.
Llevo cierto apuro porque ya quisiera ponerme a preparar todo para cocinar, pero es mejor ser paciente.
Solo me faltas tu “preciosura”.

El Necrotelum se interna varios metros en el bosque llevando consigo a la chica, mejor alejarnos un poco de la calle.
Pretendo ir yo también, sin embargo, algo hace que me detenga por unos segundos. Se escuchan los gimoteos del hombre, y el sonido de sus chapoteos en el creciente charco de sangre, en un vano intento de levantarse. Estaba pensando dejarte a tu suerte, pero quizá podría ser un poco más considerado contigo, y acabar con tu sufrimiento. “Bien, te liberaré”, le digo, haciendo que todas las manos cadavéricas que lo agarraban vuelvan a sumergirse en la tierra, todas menos una que emerge y se cierra atrapando su cuello. Por primera vez me vio e intercambiamos miradas, sin embargo, también será la última, mientras continúa siendo ahorcado por el agarre de aquellos huesos e intenta desesperadamente liberarse.

Ya dando por terminado ese asunto, volteo y me retiro sin mirar atrás, siguiendo el camino que tomó el Necrotelum. No tengo razón para quedarme donde estaba, si van a pretender atraparme, que se tomen el trabajo de buscarme.
En el camino escucho ya los lamentos de la mujer que había visto de lejos lo que acabo de hacer. Ordené a la bestia que dejara de tapar su boca, para dar otro condimento a esta velada, te estoy dando una última esperanza vana ¿es que alguien escuchará y se unirá al menú?

Cuando llego, la observo. Los dos brazos esqueléticos que el Necrotelum tiene, la están presionando contra sus costillas, ¿o debería llamarles vértebras?, de Gyarados, haciendo que quede suspendida en el aire. Al igual que el pokemon con que lo comencé, mi Necrotelum también tiene la capacidad de flotar, lo que en muchas oportunidades ha sido útil.

Comienzo a emocionarme ante esa imagen que observo, y a los sonidos que percibo...
Ese llanto, esos gritos hacen que se me dibuje una sonrisa. De nada sirve este espectáculo más que para que aumente mi entusiasmo. Estás avivando las llamas de mi interior y van a cocinarte... ¿Es que no ves que eres mi presa?
Tres muertos de cuatro, faltas tu…

Le ordeno al Necrotelum que descienda un poco más para que mi plato principal pueda quedar de pie en el suelo. No grita nada a pesar de que tiene la oportunidad, solo solloza ante su resignación.
Me detengo a contemplar su figura esbelta en la penumbra, totalmente indefensa. La aparente suavidad y tersura de su piel, el brillo de sus ojos, hacen que inconscientemente se me haga agua la boca... ¡realmente quiero comerte toda!

No tiene sentido que siga esperando…
Esta vez el Necrotelum no será el encargado de matarte, eso vendrá de mi, pero será rápido: siempre traigo mi cuchillo de carnicero conmigo.
Solo quería verte de más cerca...y poder acariciar tu mejilla cuando aún está caliente. Si, es muy suave… también palpo tu brazo para darme otra idea de lo que encontraré bajo esa piel. Juzgué bien...vas a estar sabrosa…
La miro, la miro, y la sigo mirando, mientras vuelvo a tocar su mejilla, ¡qué estupendo ingrediente!

Con el impulso del entusiasmo, paso el cuchillo por su cuello en un solo movimiento, cortando su garganta. La sangre comienza a emerger y se derrama. Yo solo observo a quien acabo de atacar, y sus últimos atisbos de vida con la impaciencia de un niño que espera un regalo. Te lo dije “preciosa”, sería rápido.

Limpio el arma contra el árbol más próximo, y lo guardo en su vaina, que llevo en el cinturón, cuando de repente, se me ocurre algo, pero ya es tarde. Me habría gustado saber tu nombre, para darle un nombre propio al banquete que prepararé.

La caza ha llegado a su fin, así que con una sacudida de sus cuchillas, el Necrotelum hace que los dos pokemon que aun pendían de éstas, cayeran al lado de la mujer. Realmente es más carne que la que vine a buscar, pero servirá.
Meto los cadáveres en el saco que traje, junto al brazo amputado y lo cargo al hombro. Podría haber ordenado al Necrotelum llevarlo, pero prefiero que vigile el área por el que me iré moviendo. Al parecer mis compañeros infiltrados cumplieron su parte, pero si no lograron sacar más tiempo, me restará otra batalla y llegaré a cenar tarde. Tampoco tengo problemas con eso, somos una familia un tanto particular...no habrá problemas con cenar a las tres de la madrugada. Solo me molestaré con esos policías por quitarme tiempo como para los pasos previos que debo seguir antes de comenzar a cocinar, porque la receta en si es sencilla.

Con todo listo, comienzo con tranquilidad mi recorrido de regreso a través del bosque. No me había percatado de que el cielo estaba totalmente despejado...que agradable noche…

 
«Varias horas después»

El camino de regreso estuvo libre de inconvenientes, fue una caminata tranquila a través del bosque, donde incluso pude darme el lujo de no apurarme y disfrutar la temperatura, y el paisaje. Estaba mentalizado que me toparía con alguien que pretendería detenerme y que tendría que matarlo, así que no tenía preocupaciones más allá del tiempo que me insumiría. Pero en vez de eso llegué incluso antes de lo que esperaba en un escenario favorable.
Desde la perspectiva de las cámaras en la calle, “algo” se llevó a los pokemon entre los árboles, después a la mujer, y finalmente el hombre que se internó al bosque no volvió a salir. Me pregunto qué habrán pensado esos policías que les tocó ver la cámara cuando ya era tarde...

En este momento tengo todos los ingredientes para preparar la receta, ya desollé los cadáveres, separé las carnes que estoy por usar, dejándolas en remojo en leche para tiernizarlas, y guardé las sobrantes. Me queda definir si las usaré después o simplemente las llevo al trabajo para procesarlas y venderlas. Debo ver también cuánto puedo recibir de los cueros de los pokemon, y más por el hecho que están dañados por las guadañas de mi Necrotelum. Pero siempre y cuando la cena valga la pena, no me importa cuánto pueda sacar de la incursión de hoy.

Está por llegar la medianoche, por lo pronto debo terminar de cortar en cubos las carnes que ya escurrí. Ya tengo listos los demás ingredientes sobre la mesada, lo que se le suele llamar “mise en place”. La receta en si es de preparación rápida, así que cocinaré, apagando unos minutos antes de lo que dice la receta y cuando llegue mi comensal seguiré la cocción lo que haga falta. Es una flexibilidad que me permite el Strogonoff de Carne a la Kerésnat.

Primero voy a enharinar la carne, y después en una sartén procederé a rehogar en manteca la cebolla, cocinar los hongos y de ahí comenzar a incorporar la parte líquida, con un caldo (que ya hice usando algunos huesos), extracto de tomate, y Ticohsana de Tílipe (una bebida alcohólica típica de donde supuestamente viene ésta variante de la receta).

Mientras avanzo con éstos pasos se me ocurre que podría echar un poco más de luz en mi apodo.
Según la necesidad del grupo me suelen trasladar de un sector a otro, actualmente me encuentro entre ventas y distribución. En la Feria Unión en Akari me dedico a la venta clandestina de carne, pero a veces me encargo de traficarla e incluso de conseguirla por mi cuenta.
Hay personas que les gusta ese sabor prohibido y nos hacen pedidos muy específicos. Entregamos los cadáveres reconocibles, porque nos jactamos de nuestra fiabilidad. No tenemos necesidad de engañar sobre el origen de nuestros productos, incluso cuando se trate de las hamburguesas, reconocemos que son una mezcla indefinida, y aún así es algo con mucha demanda.

Como ejemplo de esos encargos especiales, recuerdo aquella anécdota divertida de una cliente que pagó para que asesináramos a su ex y que le lleváramos de regalo a su actual pareja un encargo de hamburguesas al pan. Naturalmente me eligieron para la tarea, donde me dediqué a todas las fases del plan.
Así que acabé disfrazado de repartidor, dejando el pedido ya pago...¿Quién lo imaginaría? Ubel, aquel al que sus compañeros temen, dando aquella imágen simpática. Quién sabe si alguna vez se habrán enterado a quién se estaban comiendo. Hasta ahí llegó mi actuación, lo demás son asuntos del consumidor, pero debo admitir que me dejó intrigado en qué terminó ese drama.

Por cosas como ésas me comenzaron a llamar “El Carnicero”, pero no es mi único apodo, los ajenos al mundo de la delincuencia me conocen como el “Demonio de Brirdus”, aunque no lo asocien a mi rostro. Brirdus es el nombre del bosque de donde llegaron los primeros reportes de mis andanzas. Los testigos oculares que presenciaron los hechos a la distancia, solo alcanzaron a ver parte de mi Necrotelum que salía de entre las sombras para atacar a algún desprevenido y arrastrar su cuerpo nuevamente a la oscuridad. No es muy conocida la existencia de estas criaturas, algunos solo los consideran como meros personajes de cuentos de terror, por lo cual no los culpo de crearse esa clase de críptidos. Quizá se refieran al Necrotelum pero indirectamente también hablan de quién lo maneja. Debo admitir que me agrada ese aire de misterio que tomaron mis andanzas, por lo que procuro mantenerlo en secreto el mayor tiempo que pueda, hasta que algún día inevitablemente conozcan lo que los está asechando. Algunas veces leo o me comentan la clase de historias que se crean al respecto para intentar llenar esos huecos que el desconocimiento les deja...cuánta creatividad. Me tienta a leer las noticias de mañana como para ver si se aproximan más a lo que realmente sucedió.

Muy bien, ahora debo esperar que se reduzca el alcohol de ésta mezcla para agregar la carne...
esperaré un poco...

El olor que se siente tiene reminiscencias a algunas hiervas, me recuerda levemente a un claro de un bosque que recorrí hace unos días...además del alcohol que se evapora.

Bien, mientras incorporo la carne y espero que se cocine, debo de hablar de quién viene a la comer hoy. Para empezar es raro que alguno de mis compañeros de trabajo acepte alguna invitación de venir a cenar. Seguramente subestiman mis capacidades culinarias o son demasiado sensibles, lo cual no es raro en los sectores que estoy trabajando actualmente. Estuve un tiempo en el de asesinos y ahí solían tener más curiosidad por lo que cocinaba. Las reuniones eran animadas y en alguna ocasión se descontroló tanto que alguno acabó siendo arrojado dentro de una olla. Pero estaban tan borrachos que no se dieron cuenta que en verdad lo habían tirado de cabeza en un bote de basura. Qué suerte...no quería estar implicado y haciendo tanto papeleo por una muerte tan estúpida de uno de mis compañeros como hubiese sido caer en una olla con su contenido humeante...podría haber sido un final delicioso, pero igual muy estúpido.

Por eso mi abuela suele ser quien viene cada tanto a cenar. Ella es quien me crió y me inició en la magia.
Quizá en un principio no le agradó la idea que un Erdelun como yo se uniera a una organización criminal solo para ser un soldado más, pero viendo las ventajas, ya la convencí. Quizá no soy un trabajador independiente como lo eran mi abuelo o mi padre, pero tengo las ventajas de un grupo y aún así tengo la libertad de ir a donde quiero. Todo depende de lo que acuerde con mis jefes, y como soy muy eficiente en el trabajo, solemos llegar a buenos beneficios para ambas partes, además lo hago por conveniencia porque sé muy bien que igual podría valerme bien solo. Pero si hay facilidades ¿para qué rechazarlas?

Probaré cómo está quedando la receta...perfecto...remojar la carne en leche fue un acierto. Ahora solo me queda poner la crema de leche, condimentar con sal y polvo de baya Tamate, cocinar hasta que quede una salsa, apagar y esperar a que llegue la abuela. Todo indica que será una buena cena…

Mmm, estás tan sabrosa como te veías…



 


 
Comentarios propios

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Después de eones vuelvo a participar de un concurso de escritura, el primero y el último al que había participado fue justamente de halloween pero en Pokemon Safari hace muchos años cuando recién estaba empezando a escribir...pero al menos ya estaba escribiendo en narrativo y no en un script feo.

Al igual que esta vez aproveché a desarrollar lore para mis regiones. La historia en si le guardo mucho cariño y probablemente algún día vuelva a publicarla en una versión renovada porque hasta su secuela inédita tiene jaja. Admito que no sé escribir terror, y en aquella época fue peor, tanto que a lo máximo que llegué fue a escribir un relato de segregación con “caza de brujas”, y que terminaba con una batalla bastante sádica y con gore incluido en donde quedaba una niña huérfana.
También me quedó el recuerdo del fail gigantesco que me mandé, porque en el apuro de mandar el OS, me faltó pegar una revisadita al texto y me quedaron unos tags que suelo usar para recordar cosas que debo inventar o describir, estilo “[descripción de fulanito]” o “[Nombre de menganito]”...la cosa es que hay cosas que el jurado no pudo enterarse cómo se veían o llamaban porque no las incluí(?)

Pero a lo que vamos, viendo en retrospectiva a aquella primera experiencia con un concurso de halloween: 

• En cuanto a la trama, puedo decir que ésta vez si bien no sé si alcanza aún los cánones del terror, al menos se aproximó un poco más al tema que el OS de aquellos días. A diferencia con aquel, no apliqué mucho gore a la fórmula. Estuve considerando agregar una escena con los desollamientos, pero por un tema de tiempo, que no aportaría nada más a la trama, por sus implicancias cofcofdesnudarcadavercofcof, y que juzgué que con los asesinatos, y lo que pasó después, era ya más que suficiente para el lector (o quizá excesivo para algunos), solo nombré que había pasado eso, y que corra por cuenta del lector imaginarse la escena sin poner más datos. Hubiese sido un desfile innecesario de cuerpos, sangre y vísceras.
 
• También me fui directamente a la acción, en vez de irlo desarrollando linealmente pero lentamente como fue la vez anterior. Es decir, la vez anterior fue una historia que no sabías hasta dónde llegaría...de hecho tenía planeado incluir lo que al final quedó como una secuela inédita en el texto, pero por temas de tiempo se quedó a la mitad en lo que les resumí arriba que fue (y que era aún más turbia que lo que terminé mandando), ésta vez ya tenía más definido desde qué punto partía y hasta dónde quería llegar, sin pretender abarcar tanto y quedarme a la mitad (y todavía con tags sin arreglar jaja) como había hecho la vez anterior. Simplemente tenía el problema (hacer la cena), la solución (buscar ingredientes) y el final infeliz (cocinar) xD

• La vez anterior como había usado narrativo, que era lo único que sabía usar...más o menos,pero bueno(?), como que te da más libertad para moverte entre escenas, acá experimenté usando la primera persona de manera íntegra en un OS por primera vez, así que investigué un poco para ver ese tema y vi que podía conectarse las escenas como las conecté, y bueno...fue nuevo para mi usar ese formato, pero en lo personal me gustó en tanto cumplió su propósito.
Me agradó experimentar al grado que se me ocurrió otro OS de “terror” que haría en primera persona, pero será para un futuro concurso de terror, si es que lo hay, y si las reglas lo permiten xD

Yendo íntegramente a lo que es el OS, desde el principio consideré ésta oportunidad como un win-win, ya que Ubel era uno de esos personajes que tenía pendientes de darle un poco más de desarrollo. Además la instancia me obligó a buscarle un apellido que por cosas de la trama de fic tenía que ser inventado (en éste relato eso no influye, pero lo dejo como curiosidad xD), me llevó a inventar qué nombre les pondría a los Necrotelum...hasta el último día sus apariciones las había anotado como “[esqueleto]” xD (si, con un tag como en los viejos tiempos fail xD ), y así otro grupo de cosas que fueron surgiendo naturalmente , como el cambio del nombre del OS, que al principio se iba a llamar “El carnicero”, pero me surgió la idea de “El demonio de Brirdus” y ahí me inventé hasta el nombre del bosque xD También recordé cosas de misterio en que usan nombres así para calificar a críptidos y otras apariciones, entonces me encantó la idea de adosarselo a este personaje.
Desde que lo inventé hace unos años, en una escala de crueldad tenía a Ubel en un punto muy alto entre mis personajes villanos, pero nunca creí que llegaría a tener una instancia para llevarlo a tanto xD
En fin, desde un principio tenía pensado que ganara o “perdiera” por barrida en cuanto al puntaje en este concurso, igual ganaría desarrollo para el lore del fic, y es lo que acabó pasando (lo segundo, quiero decir, y lo otro no fue barrida sino mitad de tabla Chespin ).

Escribir ésta historia a pesar que me trajo de a ratos esa sensación en el estómago como de ansiedad, y me preguntaba “¿realmente estoy escribiendo/pensando escribir ésto?”, me divirtió un montón y disfruté tanto el proceso como el resultado. Sé que las víctimas no lo disfrutaron tanto, pero bueno...saben a lo que me refiero, me encantó la experiencia de volver a intentar escribir algo que se pudiese acercar un poquito más al miedo (e inevitablemente tenía que poner alguna víctima(?)), y poder desarrollar más a un personaje villano en el proceso. Pobres de mis personajes protas, les cree un personaje que les va a dar muchos problemas xD

Sobre el tema receta, aunque fuese un plato sencillo, tuve que tomarme un poco de tiempo para investigar, lo mismo confirmar algún otro dato culinario que tenía, pero no sabía si habría otro método mejor  GrowThink  
También una curiosidad aquí es que no sé qué hago escribiendo sobre Estrogonoff...si ni si quiera como carne como para tener un poco más de experiencia(?) Solo sé que es un plato que alguna vez preparó mi madre en navidad o año nuevo cuando vino la familia de mi cuñado xD

Siendo la temática del concurso “Terror”, no sé si sería adecuado decirlo, pero espero que haya sido de su agrado...sino al menos espero que les haya resultado entretenido y no soporífero xD

Y gracias por llegar hasta acá. totodile

 

 
 
Extras

Cosas accesorias que no participaron en el concurso (o sea, no se las envié a los jueces), pero debido al universo en que se maneja, por curiosidad que pudiere llegar a tener quien lea y por simple gusto propio, quise anexar.
 

 
 
Ficha del personaje
 

1


[Imagen: zPQFxnI.png]

2


[Imagen: DR0uMWG.png]

Ubel Erdelun
“El carnicero” | “El demonio de Brirdus”

Edad:
26
Lugar de nacimiento:
Pueblo Calma Blanca, Kurayami
Lugar de residencia:
Ciudad Unión, Akari
Ocupación:
-Sector ventas (Equipo Thanatos)
-Sector distribución (Equipo Thanatos)
Parentescos:
-??? Abuela (no se aclara otro dato)
 
Pokemon
No tiene, maneja Necrotelums.
 

 
 
Inspiración musical
Acá incluyo este apartado, porque me pasó una anécdota muy curiosa al respecto.
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Me acuerdo que cuando definimos la temática de los OS, y que yo ya había elegido al personaje de mi fic que sería protagonista de ésta historia, me faltaba una cosa y era pensar qué escucharía para inspirarme en ese personaje, porque digamos que con ese tema soy bastante particular en el hecho que soy de quienes tienen su basecita de música que suele escuchar mucho, y cada tanto me voy actualizando y viendo qué incluyo a eso que escucho...y naturalmente por eso, las canciones que ya tengo, las voy asociando consciente e inconscientemente a distintos personajes. Eso hacía que para Ubel no tuviese nada en mi repertorio.

Entonces de ahí surge el tema más curioso...de la nada una vocecita en mi mente me dice “Escucho Behemoth y listo”...¿y qué es lo curioso?...que creo que nunca había escuchado esa banda...o que si alguna vez la había oído, en ésa época no me habría llamado la atención...supongo por tabús con su temática. Solo diré que es una banda como para ir y prender fuego una iglesia(?)

Así que cuando escribía tenía de fondo ésta lista de reproducción de Behemoth ( https://www.youtube.com/watch?v=pdNURy9K...yT&index=1 ) y además el dibujo con lentes de Ubel...¿porqué?, porque también de esa manera trato de ponerme en el personaje, es como que en mi mente voy armando al personaje en base a todo eso, la música que oigo, el diseño del personaje y la historia que le estoy escribiendo. Y de ahí salió éste OS que debo admitir que de a ratos me generaba cierto malestar en el estómago cuando lo escribía...no sé si decirlo ansiedad o qué, pero bueno, seguí adelante, y este es el resultado. Lo leí unos días después en la entrega, y creo que podría aún arreglar alguna cosas en cuanto a la redacción, pero bueno...terminó siendo mucho mejor que los tags inconclusos de mi primera participación en un concurso de OS de halloween jaja.

Acá una canción que me gustó un montón como para cerrar este segmento. Me encanta la potencia de las baterías, la música de la guitarra y bajo, y la frustración/furia que transmite la voz Chand . No he visto la letra, seguramente tendrá que ver con quemar iglesias(?), pero en este caso lo que me importaba era lo otro...lo que me transmite se tradujo en éste OS macabro.
 

 

 
 
Mapa
Mapa para ubicarnos más en los lugares que nombré, al ser Kurayami y Akari, dos regiones totalmente ficticias (las hice antes de enterarme que para las regiones usaban equivalentes).
 
[Imagen: 53ZYtbw.png]


  GAS
Enviado por: Tommy - 08 Nov 2022
04:58 PM - Foro: Explícitos terminados - Respuestas (4)

GAS

Nació atraído por una melodía. Filtrándose a través del humo de las chimeneas industriales y elevándose por las rendijas de ventilación del subterráneo, su cuerpo espectral tomó forma mientras el gruñido de una guitarra lo estimulaba. Apestaba a muerte y cloacas, y tenía la sensación de haber escapado de un cuerpo a punto de iniciar el proceso de descomposición. Apenas y recordaba nada sobre su vida pasada, pero pensó que debía haber amado mucho el sonido de las cuerdas como para tomar la decisión de regresar una vez más solo para volver a escucharlo.

Envuelto en sombras, se deslizó con suavidad entre los cestos de la basura a lo largo de un callejón que terminaba en la ventana de un modesto apartamento. A sus espaldas, ignoraba la presencia de un vagabundo adormecido por efecto del alcohol y de un perro y unas ratas que escarbaban entre las bolsas de residuos para alimentarse como podían. No le conmovían las vidas erráticas de aquellos que aún no habían conocido a la muerte en persona. ¿Qué piedad podía sentir por ellos, si malgastaban su corto tiempo en menesteres tan banales como el sueño, los vicios o el alimento? Si él, modesto como era, había conseguido volver a la vida una vez más solo para deleitarse con el hipnótico sonido que producían aquellos dedos misteriosos.

Incluso teniendo la ventana a un metro de sus ojos, decidió que sería más fácil seguir hacia adelante para atravesar el muro de hormigón que lo separaba de su amada canción. Su cuerpo penetró la dureza como si no coexistieran en un mismo plano, y sus oídos se llenaron de notas que lo transportaron a otros tiempos. Sus ojos, bien abiertos, contemplaron a la jovencita que acariciaba las cuerdas con sus uñas largas como púas para producir toda clase de melodías. No debía tener más de doce años, pero su rostro se mostraba serio y maduro al componer. Se movía histéricamente por su desordenada habitación, tan encimada en su composición que ignoraba la presencia fantasmal contemplándola desde un rincón oscuro bajo el marco de la ventana.

Procuró guardar silencio; no porque intentara ocultarse de ella, sino para no perderse una sola nota de aquella canción. Empezaba lenta, casi triste, pero rápidamente escalaba en un rabioso crescendo. La niña parecía expresar todo aquello que contenía en su alma a través del bajo en sus manos. Sus dedos se movían como las patas de una Galvantula tejiendo su telaraña a toda velocidad. Casi podía ver cómo las chispas salpicaban de esas cuerdas de metal que desaparecían de su vista por el frenetismo con el que vibraban.

Tan extasiado estaba por su pequeño concierto privado que no notó que su cuerpo había empezado a moverse tan rápido como el de la joven compositora, agitándose el gas violáceo que envolvía su cuerpecillo ennegrecido y regordete. Dejando que el aroma de la muerte se esparciera rápidamente por la estrecha habitación, hasta alcanzar las fosas nasales de la música.

Entonces lo vio.

—¡Waaah! —gritó ella de pronto, levantando el bajo sobre su cabeza, lista para estamparlo contra el espectro que la acechaba. Él seguía subiendo y bajando, tan nervioso como eufórico, hasta que encontró por primera vez el horror plasmado en el rostro de la joven. Era cierto: no había forma en la que un ente del más allá pudiera convivir en un mismo plano con un alma tan llena de vida como ella. Le había pasado la hora hace tiempo, y debía aceptar su destino con honor.

Antes de arriesgarse a matar del susto a la muchacha o, peor aún, de hacer que destroce su bajo contra el suelo en un absurdo intento por golpearlo, el espectro se escabulló a través de la pared y se sumergió en la oscuridad del callejón. La chica abrió la ventana y pegó un grito que ahuyentó al vagabundo que dormitaba a metros de allí.

—¡¡Si vuelves a arruinar mi canción, te las verás conmigo!! —rabió ella, su cabello tan claro como la luna llena en el cielo. El rostro salpicado por pecas como estrellas y los ojos azules como el manto infinito que envolvía a la Tierra en un cálido abrazo.

Estaba dispuesto a marcharse para siempre, pero al ver la imagen de la chica todavía impresa en su retina cuando pegó la vuelta para alejarse, supo que ya no podría sacársela de la cabeza.

Descubrió el susto en el rostro de los Rattata agazapados en los recovecos del largo callejón, aparentemente sobresaltados por el grito de la aguerrida jovencita. Notó que no era el único en infundir miedo en los demás con su mera presencia, y que aquello podía ser una señal del destino para ellos: quizás un ser vivo podía ser tan aterrador como él. Al sentir el peso de sus sentimientos llenando cada espacio de la mancha negra en que se había convertido su cuerpo, entendió que él mismo estaba aterrado. ¿Así se sentía el amor? No podía recordar haber experimentado algo semejante durante sus años vivo.

Testarudo como era, no iba a darse por vencido tan fácil; y no tardó en encontrar un blanco perfecto para su segundo intento por volverse el primer admirador de su maravillosa música: aquel perro sarnoso pero lo suficientemente bonito como para no causar una reacción negativa en la muchacha. No estaba seguro de cómo lo sabía, pero supo que solo debía atravesar su piel como lo había hecho con el muro de hormigón. Así de fácil como le había resultado colarse en el cuarto de su amada, la carne y los huesos de ese pequeño Lillipup no le opusieron resistencia alguna. Adueñarse de su alma por un rato debía ser cosa de todos los días para un hijo de la noche como él.

Empezó moviendo la colita de un lado al otro. Estaba seguro de que había visto un sinfín de veces a otras personas derritiéndose de amor y ternura por esos cachorritos cada vez que lo hacían. Sacudió la mugre de su pelaje y se lavó con la lengua para no repelerla con su pestilencia. Arrastró una caja magullada con los colmillos y se paró sobre ella para ganar altura, alzándose sobre sus patas traseras y apoyando las delanteras contra el frío cristal de la ventana.

Ella había retomado su canción, empezando desde cero con cara de pocos amigos. Aunque se enfocó en mover juguetonamente su cola tanto como pudo, pegando brincos con sus débiles patitas y experimentando la hambruna del can en carne propia, los ojos de la chica solo dedicaron atención al instrumento que arañaba con cinco dedos. Tan encendida por su música que hasta pudo ver dos amagos suyos por acercarse el bajo a la boca para tocar las cuerdas con sus propios dientes. Afortunadamente, la joven no fue tan imbécil como para intentarlo. Sintió alivio: a él no le habría gustado verla desangrándose por la lengua tratando semejante estupidez.

Era pronto para reunirse, pensó.

Las ratas regresaron para llamar a su compañero de carroña nocturna, pero el Lillipup ya no las reconocía como tales. Ofendidas por su irrespeto, comenzaron a gruñir y a chillar, arañando el suelo con sus cortas garras en un vano intento de amenaza.

—¡Suéltalo! —acusó una de ellas súbitamente, tan ofendida por el viejo amigo que le daba la espalda como por su insoportable colita agitándose al compás de la insoportable canción que rebalsaba el cristal de la ventana que admiraba hipnotizado—. ¡Déjalo libre, demonio!

—¡Escucha la estúpida canción con tus propios oídos, maldito! —exigió la otra rata, y las orejas del can se movieron levemente en dirección a ella.

¿Creían que no lo había intentado? Tras haber pasado una vida entera, o quizás cientos de ellas, condenando sus decisiones al olvido… ¿Realmente pensaban que ahora se conformaría con ser un mero espectador? ¿Un sujeto tácito espiando sus máximos sueños desde un rincón oscuro? ¿Creían que por ser capaz de fundirse con las sombras debería limitarse a su cobijo, alejado de la luz? ¿Alejado de la vida que esa chica inyectaba en su sangre?

Mi sangre —balbuceó el ente a través de la voz del Lillipup, girándose débilmente hacia los amigos de la carne que ocupaba. Los movimientos del animal parecían antinaturales, impredecibles, pesados y débiles al mismo tiempo—. Su melodía… fluye en mis venas ahora como la sangre que alguna vez corrió por ellas. Mi hambre no se sacia con las sobras podridas que los humanos arrojan aquí para ustedes, ratas.

—¿Hablas de sangre y de venas? —rio un Rattata, con un chillido tan agudo que se superpuso por un instante al juego de cuerdas en la habitación de la niña—. ¡No quieras engañarnos, impostor! ¡Esas venas no son tuyas! ¡Tú no tienes nada más que veneno y oscuridad en tu interior!

¿Y qué era ese veneno sino el perfecto elixir de la muerte?

Enseñó los colmillos del can para amedrentarlas, pues no tenía ningún ánimo de ensuciar el recién lavado pelaje con sangre de sus detractores, pero la pareja de roedores parecía tener otras intenciones, adoptando rápidamente posición de combate. Estaban listos para arrojarse sobre él con sus mejores placajes. No podía permitir que una embestida directa dañe el vidrio de la ventana que custodiaba receloso. No podía dejar que una trifulca irrumpiera el concierto privado de su amada. Inflando el pecho y dejando que la bestia salvaje crezca en su interior, arrojó un feroz ladrido para ahuyentar a sus enemigos… Justo cuando el bajo dejó de sonar.

Los Rattata sonrieron maliciosamente antes de pegar media vuelta y desaparecer a toda prisa. Él saltó desde la caja de cartón justo a tiempo para evitar un golpe de la ventana que se abrió violentamente. El joven rostro de la niña emergió de entre las cortinas, así como su mano inflando un objeto brillante que no dudó en arrojar por los aires.

—¡¡Les dije que no molesten mientras compongo!! —chilló ella apoyando un pie en el marco de la ventana mientras se materializaba una criatura con aspecto de globo púrpura lleno de protuberancias de las que manaban gases tóxicos. Tenía una especie de esqueleto blanco grabada al frente y una sonrisa bobalicona. ¿Realmente era capaz de atacar a un inocente cachorrito solo por atreverse a ladrar por encima de su música? Si antes había tenido dudas, ahora estaba convencido: esa persona le fascinaba—. ¡¡Koffing, ahuyéntalo con Gas Venenoso!!

El cuerpo de Lillipup se agitó junto con la directriz de la chica. Una sombra atravesó el aire que lo separaba de su oponente en una fracción de segundo, y el Koffing que estaba listo para responder obedientemente y ejecutar su técnica venenosa se vio detenido por una súbita reflexión.

—¿Me estás escuchando, Koffing? ¡Ataca!

Claro que la escuchaba, y ahora más que nunca. Lillipup parecía confundido, y parpadeó unas cuantas veces antes de notar que la sonrisa boba y afable del venenoso se convirtió en una mueca macabra. Su cuerpo se infló mientras cerraba la boca un segundo, solo para luego escupir sobre él una bola pestilente de mugre putrefacta con la que se dispuso a darle un baño. Lillipup corrió con todas sus fuerzas escapando de dos y hasta tres técnicas de Residuos, en tanto los brazos de la chica rodeen el cuerpo esférico de su pokémon y se lo lleven al interior de su cuarto, cayendo de espaldas sobre la alfombra.

Ella rodó lejos de su pokémon, tosiendo por el gas que desprendían sus cráteres como los de una luna en miniatura a punto de estallar. Él levitó involuntariamente y se apartó hacia la ventana, esquivando a tiempo la luz rojiza de la Pokéball con la que intentó encerrarlo. De repente, sintió pánico por la idea de verse atrapado en uno de esos receptáculos con los que solían domesticar a los pokémon.

Cierto: ahora él mismo se había convertido en uno. Y, sin conformarse con ello, había tomado posesión de dos especies diferentes en apenas minutos. Incluso estando muerto no sabía demasiado sobre la muerte, pero estaba convencido de que no debía estar respetando cabalmente aquello de “descansar en paz”. Sin embargo, la sonrisa bobalicona afloró espontáneamente en él cuando se descubrió en el interior de su cuarto.

—Koffing, te pedí que usaras Gas Venenoso contra ese Lillipup —lo regañó tras un suspiro, asegurándose de abrir bien la otra ventana para ventilar—, ¡pero lo atacaste con Residuos! ¡Ese ataque es muy peligroso! Así como que no quieras entrar en tu Pokéball. ¿Qué pasa contigo?

Quiero escucharte tocar —pidió él, aunque de su boca solo salió un ruido espantoso e irregular que ella no pareció comprender.

—Papá me va a matar si te ve en mi cuarto fuera de la Pokéball; ya bastante me costó convencerlo de que puedas quedarte conmigo —gruñó ella, cruzándose de brazos. ¿Cómo podía una niña de su tamaño tratar a una criatura capaz de volar su casa en mil pedazos como a una vulgar mascota? Cada vez la adoraba más.

Sabiendo que no podrían comunicarse de manera convencional, se limitó a sonreír lo más tontamente que pudo y levitó cerca del bajo que había apoyado sobre su cama deshecha, mirándolo de reojo con suspicacia. Fue así como consiguió arrancarle una sonrisa.

—No sabía que podías escucharme tocar desde la Pokéball —comentó la chica con enternecida resignación, desplomándose sobre la cama junto a él y apoyando el instrumento sobre su estómago. Cuando empezó a rasgar las cuerdas aleatoriamente, él sintió que le hacía cosquillas a su alma.

No lo hago, por eso necesito estar libre. Para ser prisionero de tu música… —se lamentó, sabiendo que ninguna de sus bellas palabras llegaría a ella. Una fresca brisa otoñal revolvió los gases que manaban sin control de su cuerpo y los arrastró fuera de la habitación.

—Nunca hablaste tanto como hoy —observó ella dándole un suave golpecito. Pudo sentir sus delicados nudillos impactando contra la endeble corteza que recubría su cuerpo nebuloso, aunque cierta distancia los seguía separando. Incluso si entre ellos solo hubiera gas, parecía difícil imaginar que realmente pudieran entrar en contacto alguna vez—. Oye, compuse esta para ti.

Un conjunto de letras aleatorias salieron de los labios de la chica mientras las cuerdas vibraban al son de sus dedos. Con una mano le daba golpecitos, haciéndolo rebotar como un globo que volvía siempre a su posición original cerca de ella, mientras que con la otra le arrancaba una entrañable melodía a su bajo. No recordaba haber experimentado calidez semejante en toda su vida. Sentía que, si seguía recibiendo todos esos estímulos en simultáneo justo después de resucitar, volvería a morir tras una explosión espectacular. De pronto, se sintió aterrado por la idea, y agradeció el sonido de la puerta abriéndose y cerrándose al otro lado del departamento, interrumpiendo la canción.

—¡Mierda, papá volvió temprano del puerto hoy! —maldijo ella, tanteando la Pokéball de su Koffing en la mesita de luz y apuntándosela. Pero el germen dentro del pokémon venenoso se apartó una vez más, saliendo por la ventana con espanto. Ella tomó las sábanas y lo cazó en el aire, envolviéndolo antes de que pudiera escapar, y lo metió con un talonazo bajo su cama justo a tiempo para que un hombre cansado ingrese a la habitación sin descubrirlos.

—¿Sigues despierta a esta hora? —dijo el hombre apesadumbrado—. Me crucé a la señora Prost en la entrada; se quejó del ruido que estaba saliendo del departamento. Pensó que habían montado una fiesta aquí.

—Pff, tú siempre te pierdes las fiestas… —renegó ella desplomándose nuevamente sobre la cama, cruzando una pierna sobre la otra y las manos detrás de su cabeza. Al mismo tiempo, la criatura dentro de la criatura contenía la respiración envuelta en sábanas impregnadas con su olor, ahogándose lentamente en su propio veneno. Solo podía ver los zapatos del sujeto, así como un tenue manto gaseoso meciéndose como la marea sobre el suelo—. Y esa anciana tal vez sería menos gruñona si estuviera invitada a mis shows.

—¿Shows? —rio el tipo, resignado al carácter de su hija—. Roxie, normalmente la gente acostumbra ir a los shows por voluntad propia; no a que alguien más los traslade hasta su casa intempestivamente.

—Como sea, no sé ni qué significa “intempestivamente” —se encogió de hombros la joven artista—. Además, ¿tú no deberías estar en el puerto haciendo guardia?

—¿Y tú no deberías estar durmiendo? —sonrió el hombre—. Son casi las dos de la mañana, y tienes que prepararte para-- ¡Cof, cof, cof!

Un ataque de tos repentino lo empujó hacia atrás instintivamente, justo cuando el gas venenoso arañó la punta de sus zapatos y se elevó hasta su cabeza.

—¡¿Pero qué es esto?! ¡Roxie!

—Ehrmm… ¿Estuve fumando?

—¡Sí, claro! ¡Sé bien a lo que huele el cigarrillo, niña!

Guiándose por su olfato, el hombre metió un brazo debajo de la cama y sacó de un tirón la sábana blanca que se retorcía por el aire con la criatura venenosa pujando por salir. Sabía que si intentaba huir del cuerpo que había poseído, ellos podrían verlo bajo las luces encendidas de la habitación, así que se resignó a ser descubierto por el padre de su querida Roxie.

—¡Hija! ¡Ya habíamos hablado de tener fuera a Koffing! Devuélvelo a su Pokéball.

—¡¿Crees que no lo intenté?! ¡Hoy tiene ganas de escuchar una canción! ¿Desde cuándo eso es un crimen?

—Desde que los profesores de todas las regiones coincidieron en lo nocivo que es para la salud que un pokémon de estas características ande suelto en espacios cerrados y tan reducidos como tu cuarto.

—¡Por eso mismo abrí las dos ventanas! ¡Las dos! —remarcó ella caprichosamente, poniéndose de pie sobre la cama y apuntándole a su papá con dos dedos extendidos—. ¡Anda, solo una!

—Nada de eso —sentenció el hombre—. Además, por la cara y el tono de la señora Prost, parece que vienes tocando desde hace horas. Creo que ya tuvieron suficiente música por hoy.

—Estoy muy lejos de alcanzar el nivel que busco, por favor… ¡Déjame perfeccionar mi técnica un poco más!

—¡Deja de comportarte como una rebelde sin causa! ¡Que te haya obsequiado ese instrumento no te convierte en una estrella de rock que puede hacer lo que se le antoje!

Fue un instante fugaz, pero también el tiempo suficiente para que los ojos bobos y dispersos del Koffing miren al padre de la niña con un odio insalubre. El hombre apretó los dientes y los puños, y él se preparó para vomitar sobre su cuerpo una cascada de veneno. Podía deshacer hasta sus huesos si se esmeraba… Pero, claro, no era tan despiadado como para mortificar de esa forma a la encantadora Roxie.

Ella, harta de agachar la cabeza, bajó de la cama de un salto y dio largas zancadas hasta plantarse casi encima de los zapatos de su padre, levantando mucho la cabeza para mirarlo directamente. En una mano tenía la Pokéball de su Koffing; en la otra, su indispensable instrumento.

—Solo intentas cortarme las alas porque tú no tuviste el valor para encarar tu verdadero sueño. ¡No eres otra cosa que un artista frustrado!

El hombre levantó una mano, pero un hondo gorjeo en el interior del Koffing que no le sacaba los ojos de encima lo paralizó a tiempo. Esa criatura parecía dispuesta a atacarlo si se atrevía a ponerle un dedo encima a su propia hija. Roxie adivinó cierta humillación tiñendo el rostro de su padre, y sintió una culpa que le removió las entrañas.

—Papá, lo siento…

El hombre deslizó su vista sobre Koffing y, finalmente, sobre su propia hija. Sin embargo, el fantasma percibió cómo los ojos del hombre se perdían en lugar de hacer contacto directo con los de ella. Como si intentase escapar a su mirada. Como si pudiera temerle más a ella que a la criatura enfadada que contaba los segundos para derretirlo con su ácido, o para asfixiarlo con una cortina de gas.

—No, yo lo siento —suspiró tras algunos segundos de muda reflexión—. Pero, ¿sabes algo, hija? Jamás habría podido comprarte ese bajo si hubiera decidido perseguir mi sueño. Tuve que elegir aquello que aseguraría un mejor futuro para ti. Y no hay día en que no me sienta orgulloso de mi elección.

El Koffing viró su cuerpo hacia ella, notando cómo sus ojos claros se expandían y dilataban tras dos parpadeos. De golpe, dejó de verla como esa bestia capaz de invocar terroríficos y estridentes sonidos con su bajo. Ya no se veía admirable o imponente: simplemente parecía una niña más, a punto de ponerse a llorar tras recibir un sermón de su padre. Claro que una criatura de las tinieblas como él ya no podía descifrar los intrincados procesos emocionales que llevaban a Roxie a experimentar una honda culpa. Un doloroso arrepentimiento.

Tal era su vergüenza que la niña agachó la cabeza como un perro regañado, pero lejos de hacerse un ovillo en su cama para romper en llanto, echó a correr usándola como trampolín y escapó por la ventana abierta, dejando que el gas tóxico liberado por su pokémon se desdibuje en el aire. Su padre corrió detrás suyo, pero un golpe seco en su cabeza fue suficiente para dejarlo inconsciente sobre la cama. Una manta blanca cayó sobre su espalda cuando la sombra del pokémon pasó volando por encima, siguiendo a toda prisa a la herida muchacha que buscaba ser devorada por la gran ciudad.


(…)

El agua estaba calma en los diversos canales de Virbank, pero cada pisada de la chica parecía alertar a los peces que dormitaban en su interior, formando tenues olas tras su paso. Colándose entre diversos callejones, atravesando galpones industriales inhóspitos y plazoletas desatendidas por la alcaldía y custodiadas celosamente por los inquietos ojos mecánicos de los Magnemite y Magneton, Roxie y su instrumento acabaron inducidos por un magnetismo muy diferente al de aquellos pokémon, pues una tenue melodía en la distancia la condujo hacia su destino final. Casi mordiéndole la sombra, un silencioso Koffing tapaba la luna en la distancia con su propia silueta envuelta en tinieblas venenosas.

—“DOGARS CLUB” —leyó la jovencita en un cartel grafiteado junto al agujero en la pared que emulaba toscamente una puerta.

Atravesando el umbral del local entre edificios de aspecto abandonado, la chica descendió por hondas escaleras hacia la música y el murmullo que crepitaban en las profundidades. A pocos metros detrás suyo, los ojos atentos de la criatura vigilaban su descenso, casi como si aquella desafortunada circunstancia le hubiera abierto las puertas a un infierno muy personal.

Ten cuidado, niña. Parece el típico lugar en el que venden drogas… sin disimularlo demasiado bien —advirtió la voz desde el interior de Koffing mientras repasaba el letrero de reojo. Por supuesto, ni siquiera alcanzó los embelesados oídos de una Roxie cada vez más inquieta y fascinada por el agudo sonido de las cuerdas y las graves percusiones de batería en el subsuelo.

Nuevamente humo, solo que ahora sí parecía provenir del tabaco al que su padre había hecho referencia. Además del pestilente hedor a cigarro y licor, había cierto perfume encantador entre la clientela de lo que parecía ser un bar olvidado por la civilización. A la derecha, una barra regentada por un hombre lleno de piercings. A la izquierda, la mitad de las mesas vacías y la otra mitad ocupada por más botellas que personas. Al fondo, sin embargo, halló su Santo Grial: un escenario donde una chica de cabello oscuro con coleta y un hombre calvo con chaqueta de cuero daban rienda suelta a su imaginación improvisando toda clase de melodías frenéticas y rabiosas con una guitarra eléctrica y una batería abollada por los golpes de las baquetas.

—¡Oye, mocosa! —llamó el bartender a Roxie, haciéndole pegar un sobresalto tras distraerse con la música durante unos segundos—. ¿Te perdiste o qué? Aquí no tenemos cajitas felices.

La música cesó de repente, y al menos diez pares de ojos se voltearon hacia ella. La luz de uno de los reflectores en el techo se desvió en su dirección, revelándola tiritando con lágrimas en los ojos y casi abrazada a su bajo negro y púrpura.

—No seas grosero con ella, Stink —dijo la chica de la coleta desde el escenario—. ¿No ves que trae un instrumento? Tal vez quiera venir a tocar con nosotros.

Roxie oyó risas entre la gente. Koffing observaba atentamente desde los últimos peldaños de la escalera, esperando el momento justo para salir de su recipiente y atormentar a cualquiera que se atreva a faltar el respeto a su amada. El hombre calvo se puso de pie y dejó su batería atrás, parándose al borde de la tarima y doblando su cuerpo hacia adelante con cara de pocos amigos.

—Nos confundes, enana… —dijo, colocándose gafas oscuras como si así pudiera verlo todo con mayor claridad—. Porque vienes aquí, muerta de miedo, abrazada a ese Scolibass ‘70s… Mientras sostienes fuertemente una Pokéball entre tus dedos. ¿Sabes que es una provocación entrar a un lugar como éste con una de esas? ¿Quieres hacer música, o vienes aquí por un poco de acción?

Quizás no pudiera comprender del todo bien los mecanismos que hacían funcionar la mente y el corazón de una niña tan joven y viva como ella… Pero había algo en los fantasmas que les permitía masticar particularmente bien los sentimientos a su alrededor. El miedo era uno de sus favoritos, claro, pero él sintió especial predilección por la rabia que desbordaron los poros de Roxie en ese instante. La mezcla perfecta de terror y desasosiego tras el enfrentamiento con su padre. El rictus nervioso todavía vigente en sus articulaciones tras horas y horas de castigar las cuerdas de ese bajo con sus manos. El sudor y el mareo por el agotamiento tras correr por toda la ciudad buscando alejarse de la tristeza en los ojos que había lastimado con su crueldad infantil.

Y la imperiosa necesidad de estallar por fin, ahora que esos extraños en el escenario le daban la oportunidad.

—Vengo… ¡Por las dos cosas! —sentenció ella, y su garganta traicionera irrumpió su voz, dejándola muda cuando aventó su Pokéball al frente. La gente se corrió de sus asientos, y algunas espaldas chocaron contra el suelo por el sobresalto de ver tan peligroso objeto estallando en el centro del antro nocturno… Solo para constatar que de su interior nada emergió. Nuevamente, todo el mundo estalló en carcajadas.

La guitarrista en el escenario refunfuñó y se llevó el micrófono a los labios.


—¡¡Cierren la puta boca!! —ordenó—. ¡Y tú, nenita! ¡¿Quién te crees para venir a provocarnos así e interrumpir nuestro espectáculo sin siquiera contar con un pokémon para defenderte?!

El hombre calvo saltó del escenario finalmente, las manos hundidas en los bolsillos de su chaqueta. Avanzó resuelto y tomó entre sus dedos una pequeña esfera negra y verde que infló mientras la hacía girar con una destreza de la que solo un baterista experimentado podía presumir.

—¡Dale su merecido, Nicky! —lo animó un sujeto que ni podía mantenerse en pie de lo borracho que estaba.

—Si tuviste las agallas de arrojar esa Pokéball vacía al frente, desafiándonos, no te trataré como a una niña —una macabra sonrisa se extendió por su rostro. Aunque andaba con gracia, cierta oscilación en sus movimientos daba cuenta de las latas de cerveza que había estado tomando entre canciones—. Acepto tu desafío, pero no te prometo que ésta vaya a estar vacía.

El espectro empujó el cuerpo sometido del Koffing hacia el frente, profiriendo un desagradable rugido de guerra mientras expulsaba chorros de gas por cada orificio de su cuerpo.

—¡Koffing! —se sorprendió Roxie, mostrando por segunda vez una auténtica sonrisa al encontrar a su amigo junto a ella. El espíritu le sonrió a través del rostro maleable de la criatura que parasitaba—. ¡Viniste a ayudarme!

—¡Eso es un…! —oyeron el murmullo colectivo expandiéndose por todo el salón. La gente pareció aterrada en primera instancia, pero rápidamente chocó sus jarras espumosas y botellas de vidrio en el aire, compartiendo el sentimiento de jolgorio por encontrárselo ahí—. ¡¡DOGARS!!

—¿Qué…? ¡No vendemos de eso! —gruñó Roxie, empuñando su bajo eléctrico y comenzando a rasgar las cuerdas—. ¡Vamos, cobardes! ¡Koffing y yo podemos contra cualquiera de ustedes! ¡Tú, pelón! ¡Nicky! ¡Saca a tu pokémon!

—¡JAJAJA! —el calvo solo pudo cortar su carcajada cuando alguien le pasó una botella de cerveza que no dudó en llevarse a los labios—. Si realmente quieres tener una batalla, encantado la aceptaré. Pero debes saber que aquí recibimos como a hermanos a aquellos que van acompañados por Dogars. Muchos venimos de Kanto y Johto y tenemos especial cariño por esa especie.

—De ahí viene el nombre de este club —le guiñó un ojo la chica guitarrista, acercándose a su compañero de dupla—. Hey, no tocas nada mal para tu edad; tienes dedos rápidos. ¿Qué dices? ¿No te gustaría sumarte en el escenario?

—Ya se los dije antes —refunfuñó la niña de mala gana, sin bajar la guardia pese a la repentina jovialidad del resto—: estoy aquí para tocar y para luchar contra el que quiera vérselas con nosotros. ¡Díselo, Koffing!

Si se atreven a levantarle la voz a Roxie, me encargaré de asesinarlos uno por uno —advirtió el pokémon venenoso sin borrar la sonrisa de su rostro.

Cuando vio a todos aplaudiendo, riendo y brindando, supo que definitivamente nadie que no fuera un pokémon podría comprender su amenaza.

Para sorpresa de varios, la jovencita demostró ser un talento natural no solo para la música, tocando el bajo como si fuera lo más sencillo del mundo y cantando con una presencia poderosa y vibrante, sino también para las batallas pokémon, donde apalizó tanto a Nicky como a Billy Jo —tal era el nombre de la guitarrista—. Koffing había actuado por su cuenta, pudiendo ponerse a la altura de sus oponentes sin necesidad de seguir las órdenes de la niña en todo momento, realizando maniobras sorpresivas y ejecutando ataques mucho más poderosos de los que se le comandaban en primer lugar, lo que le creó fama de ser una entrenadora impredecible y habilidosa en perfecta sincronía con su pokémon.

El público se llevó un grato recuerdo de aquella noche, mientras que los músicos le suplicaron a Roxie regresar al día siguiente para otra sesión de rock y combates.

Al volver a casa, su padre simplemente la abrazó. Parecía confundido, como si no tuviera recuerdos del todo claros de lo que había sucedido anoche, pero le aliviaba ver que había vuelto sana y salva, y además sobria. Ella le dijo que había ido a tocar a una plazoleta cercana para no molestar a los vecinos, y que de paso estuvo entrenando con Koffing. Su padre le pidió que tuviera cuidado andando sola de noche, pero en un mundo en el que chicos de su edad o hasta más jóvenes ya emprendían viajes por el mundo acompañados por los pokémon, no tenía demasiados motivos para prohibírselo.

Acordando entonces que no renunciaría a lo que le quedaba de ciclo escolar, obtuvo finalmente el permiso para ir a practicar a la plaza. Aquella no era una mentira tan grande: realmente había una a pocas cuadras del Dogars Club. Cada noche desde entonces, la joven música y entrenadora se alistaba para hacer vibrar sus cuerdas vocales y las de su instrumento; así como al público cada vez mayor que concurría al establecimiento especialmente para ver a la marioneta del espíritu en que se había convertido su Koffing brindando combates de muestra en el escenario mientras su banda tocaba en simultáneo, improvisando nuevas melodías de acuerdo a los ataques ejecutados por los pokémon que se enfrentaban.

El Dogars se volvió además un punto de interés destacado para los entrenadores viajeros que pasaban por Virbank en su recorrido por las medallas; y un enviado del comité de la Liga Pokémon de Unova se hizo presente al cabo de algunos meses con una propuesta que trastocó a la joven. Era un hombre bien parecido y formal, con una sonrisa galante que levantó suspicacias en sus compañeros de banda, así como en el Koffing que lo observaba en silencio detrás de su propia cortina de humo tóxico.

—Creemos que cuenta con las aptitudes necesarias para ser designada Líder de Gimnasio —le dijo a Roxie extendiéndole una pluma y un sobre con un contrato a firmar.

—No gané una medalla en toda mi vida; nunca participé en un torneo contra otros entrenadores… ¿Y aún así quieren nombrarme “Líder” de algo? —parpadeó ella, desconcertada. Billy Jo le gruñía al sujeto como una Purrloin de cola erizada—. Disculpe, pero ya soy líder de algo más importante: ¡Mi propia banda: Los Dogars! —Proclamó Roxie extendiendo las manos hacia sus compañeros.

El hombre apenas levantó una ceja, pero acabó dedicándole otra amable sonrisa a la joven.

—Seré sincero contigo--

—Con todos nosotros —irrumpió Nicky—. Los tres formamos parte de una misma banda, y cualquier cosa que la Liga quiera hacer con Roxie, deberá hacerla también con nosotros.

—Muy bien —concedió el hombre—, seré sincero con ustedes tres: la Liga Pokémon no consiente las batallas clandestinas. La supervisión y organización de cualquier combate en espacios cerrados es una responsabilidad enorme para nosotros, y no podemos permitir que a raíz de ello puedan resultar heridas personas inocentes o incluso sus propios pokémon.

—¡De eso se tratan las batallas! ¡Los pokémon salen heridos! —reclamó Billy Jo apuntándole al Koffing que entornó los ojos entre su densa neblina. El hombre del comité se aclaró la garganta, y él pudo notar cómo algunos vellos en su nuca se erizaban ante la presencia del pokémon venenoso.

—Su actividad en este club no está contemplada por las leyes de la Liga Pokémon. Con la potestad que el gobierno de Unova nos confiere, tenemos todo el derecho de clausurar este establecimiento de manera inmediata. Por eso estoy aquí: para reconocer sus logros como entrenadora, señorita Roxie, y para ofrecerles a todos una oportunidad de seguir adelante haciendo lo que disfrutan. De manera controlada.

—¿Y qué clase de control quieren ponernos? ¡Estamos aquí para rockear, no para agachar la cabeza! —rabió Roxie, indignada. Pese a que el sujeto la trataba casi como a una eminencia, no dejaba de ser una niña a la que le llevaba al menos treinta años.

—Unova reconoce el talento de cada individuo, y desde la Liga Pokémon lo incentivamos fervientemente —asintió el hombre, complacido por el planteo de la chica—. Nuestros líderes destacan no solo por sus aptitudes con los pokémon, sino por su labor artística y humanitaria. La cultura es fundamental para nosotros, y por eso alentaremos que sigan tocando la música que les gusta. Podrán desempeñarse como banda todo lo que gusten, e incluso les garantizamos una mejora en las instalaciones de su club para ajustarse mejor a las condiciones que necesitarán para recibir más público, así como entrenadores que busquen un gimnasio donde combatir.

—El escenario se queda —puntualizó Nicky, categórico—. Y no pienso hacer a un lado mi batería para dejar que luchen. ¡Tampoco permitiremos Onix o Wailord aquí dentro!

—Podemos hacer las reformas edilicias necesarias —sonrió el sujeto fijando su mirada en Roxie, así como en el Koffing que se le había acercado sutilmente hasta cobijarse en su sombra—. Por otra parte, la alcaldía de Virbank recibió quejas de los vecinos.

—¿De los Drilbur? —cuestionó Roxie, irónica—. Porque estamos muy hondo como para que nuestra música moleste a otras personas.

El hombre levantó una mano y negó suavemente con la cabeza.

—El veneno, señorita Roxie —remarcó, apuntándole con su barbilla al Koffing tras su hombro—. Ese Koffing se hizo fama por ser un pokémon poderoso, pero nadie lo ha visto dentro de su Pokéball. Ya se recibieron reportes de clientes de este mismo club acudiendo al hospital por intoxicación, y los vecinos de calles contiguas insisten en que un gas muy fuerte está marchitando sus jardines lentamente.


Él lo sabía. Ya se había percatado hace tiempo de que la actividad en el interior de ese Koffing se había intensificado desde que tomó posesión de su cuerpo, casi como si pujase desesperadamente por expulsarlo. Pero él mismo estaba hecho en parte de veneno, y no tenía control de ese nuevo aire que había aprendido a respirar. Había escuchado numerosas veces a Roxie discutiendo con su padre por el asunto de su libertad. La había visto correr al baño en una crisis de tos. Había tenido que dejar a un Grimer y un Venipede custodiando de intrusos la ventana de su habitación mientras iba a tocar, para poder dejarla abierta y así ventilar ese humo que inundaba cada ambiente en el que se encontraban. El único lugar en el que nadie le decía nada por tener a Koffing fuera de su Pokéball era precisamente el Dogars Club, donde tenía como excusa su popularidad y talento para las batallas, siendo un favorito personal de la joven de cara a los combates estelares.

Era consciente de su toxicidad, pero no tanto como lo era del amor que sentía por ella. La sana admiración por su talento. El jolgorio de verla reír y gritar mientras azotaba las cuerdas de hierro de su bajo con la ferocidad de una Liepard descargando cuchilladas con sus garras. Y también era un cobarde, aterrado por la idea de quedar atrapado para siempre en ese receptáculo de misteriosa tecnología que ni en mil vidas podría terminar de comprender. ¿Acaso allí dentro encontraría el sueño eterno del que la música lo había alejado? ¿Qué tal si la propia Roxie, asustada por los efectos del veneno en su propia salud, tomaba la decisión de mantenerlo ahí por siempre? ¿Qué tal si comenzaba a tomar predilección por otros de sus pokémon para disputar los combates estelares en el escenario? No podía consentir una idea semejante, debía erradicarla por completo de su cabeza. Erradicar el miedo, la inseguridad… Incluso la desconfianza en la única persona a la que podía amar.

—De acuerdo —suspiró ella, resignada, tras un incómodo intercambio de miradas con sus compañeros de banda—. Si me vuelvo líder de gimnasio, dejaremos que hagan las reformas necesarias para mejorar la ventilación interna y que nuestro público no corra riesgos. Pero… ¡PERO! Koffing se quedará a mi lado.

—Koffing podrá estar a su lado, señorita… En espacios abiertos, y durante los combates con límite de tiempo. Existen plenitud de gimnasios con jardines y techos removibles para amoldarse a pokémon que necesiten mayor libertad de movimiento para volar, o para explotar sin poner en riesgo a los demás.

—¡¡Es mi compañero!! ¡¡Él tomó la decisión de permanecer fuera de su Pokéball, y yo voy a respetar eso!!

Es un pokémon —sentenció el hombre, retirando el sobre que le había extendido anteriormente—. Y uno muy peligroso, además. Con todo respeto, debe comprender que la seguridad de la gente es más importante que el lucimiento personal —Retirándose con diplomacia, el hombre se detuvo con un pie sobre la escalera que lo conducía al exterior—. Y, señorita Roxie, hablo también por usted. En las fotos y videos que me mostraron de sus combates… Su piel parecía menos pálida, su voz sonaba más nítida, y sus ojos se veían mucho más… vivaces que ahora. Piénselo bien: tiene un futuro brillante por delante.

Les habían concedido 48 horas para tomar una decisión y enviar su respuesta a la Liga Pokémon. De no firmar contrato para que Roxie se convierta en líder de gimnasio, y si Koffing no permanecía en su Pokéball excepto durante los combates, el Dogars Club sería clausurado indefinidamente. Incluso si ella declinaba su oferta, la única forma en la que él podría disfrutar de los conciertos sería luchando contra otros pokémon. No le desagradaba la idea de aterrar a sus adversarios mientras su amada ponía el riff apropiado para entrelazar su música con los gritos de dolor de sus rivales… Pero el terror del encierro no abandonaba su mente.

Roxie se despidió de sus compañeros y del bartender Stink, y tomó el camino largo de regreso a casa. La luna comenzaba a desvanecerse en la lejanía, y supuso que en cualquier momento su padre volvería para encontrarse con su cuarto vacío, pero no le preocupó. Detrás suyo, sumisamente, él avanzaba oscilante y dubitativo, casi temeroso de la chica a la que no podía dejar de admirar.

—A veces quisiera poder hablar contigo, y que podamos entendernos —dijo ella con una voz como nunca antes le había oído. Era cierto que sonaba más áspera y débil que otras veces, y tenía que parar cada cierto tiempo para tomar un poco de aire antes de seguir. Sus piernas estaban delgadas, y la camiseta a rayas azules y violetas le quedaba cada vez más grande, usándola prácticamente a modo de vestido.

Comprendo tus palabras, Roxie —le respondió él, echando una bola de humo por la boca sin poder evitarlo. Cada vez le hablaba menos, buscando así demorar el efecto adverso de su veneno.

Con todo, juntó confianza y se le arrimó en una esquina para frotarse cariñosamente contra su hombro. Creyó que algunas lágrimas saldrían de sus ojos, pero su cuerpo solo expulsaba ese maldito gas. Ella se apartó instintivamente al respirarlo, cubriéndose la boca y la nariz con las manos. Mirándolo con miedo, los ojos empapados, ya sin poder contener su angustia.

—Eres el primer amigo que tuve —confesó entonces, sabiendo que su gesto de rechazo había lastimado al pokémon—. Mi único amigo de verdad, Koffing. Te quiero mucho, y has inspirado lo mejor de mí. Por eso, estoy en deuda contigo… Perdóname, por favor. No volveré a rechazarte. Podemos ser libres, y hacer realidad nuestro sueño sin que nadie nos diga cómo lograrlo.

Rox… —la voz del espectro se deshacía más allá de su lengua y sus colmillos, manando de la boca entreabierta de la bola tóxica como un fantasma uniforme.

Ella pudo ver un par de brazos brotando de los orificios a los lados de Koffing. Extendiéndose en un gas oscuro y triste que se dobló en dirección ella, ofreciéndole así su afecto. Y se le acercó, ya sin miedo, rodeándolo con sus brazos de carne y hueso, sellando un sentido abrazo con su pokémon. Él sintió que se deshizo junto a ella, que podía finalmente descansar tranquilo, oyendo en su tímida despedida palabras que no le importó comprender. Entonces, Roxie presionó con suavidad la Pokéball sobre la espalda de Koffing, y todo se oscureció para él.


(…)

Atrapado en su jaula moderna, compacta y de bolsillo, se vio encerrado ahora dentro de una segunda esfera, privado de su propia materia. Diminuto e insignificante. Veía un cielo difuso teñido de rojo, y oía una voz quebrada y distante llorándole perdón. Casi no podía reconocer la voz de su Roxie al otro lado de la Pokéball, casi no podía reconocerse a sí mismo buscando en cualquier rincón algún reflejo. Estaba dentro de ese Koffing inerte, sin brazos ni piernas ni cola para mirarse. El cuerpo esférico le impedía verse siquiera su propio estómago. Intentó sacar la larga lengua roja para vérsela juntando los ojos, pero no parecía tener ya ningún cuerpo. No hasta que ella decidiera liberarlo algún día, si es que ese día llegaba.

Tan fugaz y traicionera fue su movida que no alcanzó a grabar en su cabeza la sensación de aquel abrazo. Había caído como un imbécil.

Sin nada más que hacer, sin ningún lugar a dónde ir, sin sueños por soñar, simplemente se quedó allí, esperando. Anhelando que el cariño de la niña fuese verdadero y que decidiera soltarlo para oír su próxima canción.

Con el paso de los días, resolvió que dejaría ese cuerpo tóxico y nocivo apenas tuviera la oportunidad. No se haría responsable por la muerte de su amada, envolviéndola en su propio veneno para sentir su abrazo. No le daría la oportunidad de encerrarlo. No dejaría abierta la puerta a la mirada juiciosa de los humanos que querían verlo lejos de ella. No tendría más piedad con sus adversarios, quienes le sonreían socarronamente a su amada cada vez que lo herían en combate. ¿Creían que no los había visto? Él todo lo veía, y todo lo sentía. Su miedo, su rabia, su dolor… Y su ambición.

Tras experimentar la impotencia y la desolación, halló una forma de consuelo. Aunque su música llegaba apenas como el zumbido de moscas al interior de la esfera, la vibración podía sentirse en el ambiente. Ella llevaba consigo su particular cárcel para su prisionero favorito, concediéndole agónicas presentaciones acompañadas siempre por los coros de su cada vez mayor grupo de fans. Y mientras el Dogars Club se llenaba de su música y su gracia, el alma retorcida que él se había vuelto para el Koffing poseído solo se vaciaba más y más. Desprendiéndose de todo, menos del amor por Roxie. No podía culparla: era una estrella, y debía perseguir su propia inmortalidad.

—¡Koffing, hora de ganar! —escuchó cierta vez.

Su prisión se sacudió, revoleada por los aires con un grito estridente y el rasgueo feroz de cuerdas que hablaban mejor por ella que su propia voz. Koffing emergió obnubilado por los reflectores brillantes que enfocaron su violácea figura. Apretó los ojos con fuerza; sentía que las córneas le estallarían. Oyó un feroz ladrido al otro lado del escenario, pero la batería que azotaba Nicky buscó rivalizar con el rugido del adversario.

—¡Triturar! —mandó un hombre de ropa harapienta a la bestia cuadrúpeda que se arrojó sobre él. Roxie dio un férreo pisotón hacia el frente, recargando el bajo sobre la rodilla para soltar un zarpazo a las cuerdas bien tensadas.

—¡Ocúltate con Pantalla de Humo! —comandó ella. La voz tan agrietada como el cuerpo que poseía.

Se sintió mareado y asqueado, pero las hileras de colmillos negros precipitándose sobre él no le dieron tiempo a reaccionar como su Roxie esperaba. En un acto reflejo, Koffing abrió la boca tan grande como le era posible, y profirió un grito desgarrador que aturdió al Herdier sarnoso en su lugar, ganando apenas unos segundos antes de que el animal salte nuevamente y cierre su mandíbula sobre el pokémon venenoso.

El público que saltaba y aplaudía se encogió como un grupo de niños tímidos y amedrentados. Roxie fue la última de la banda en suspender la canción, y él se giró para verla después de tanto tiempo, petrificándose ante la escena desde el aire: su amada resemblaba ahora a una niña anciana, libre de arrugas, pero con la piel completamente descolorida, los pómulos hundidos dibujando ángulos que nunca le había visto a su rostro rebelde y aguerrido. Estaba delgada, con el cabello fino y blanco como una luna desvaneciéndose junto a una lluvia torrencial. Desordenado, caótico. Los dedos huesudos y largos, demasiado para lo corto de sus piernas. Todavía era hermosa, pero algo en ella se había ido para siempre. No sabía ni cómo podía mantenerse de pie; mucho menos sostener ese enorme bajo en sus manos.

Los ojos claros de la niña enferma, hundidos en sus cuencas, observaban con resquemor al espectro que había escapado por la boca del Koffing. Debajo suyo, Herdier aflojó la mordida y retrocedió en estado de alerta. Apenas algo de polvo rojizo sopló desde los orificios creados por el ataque siniestro, pues ese Koffing ya no tenía nada de sangre por derramar, ni gases por expulsar de su interior. Al despojarse de él, le había arrebatado todo el veneno que le quedaba, dejándolo reducido a una bola desinflándose suavemente sobre el escenario.

No, Roxie, no tienes nada que temer —balbuceó el Gastly con desesperación, el aura violácea estremeciéndose de nervios alrededor de su cuerpo negruzco—. Solo debes seguir tocando… ¡Sigue tocando, y lucharé por ti con todas mis fuerzas! ¡Sigue rasgando esas cuerdas, y tu corazón seguirá latiendo! ¡Y si no puede hacerlo nunca más, me ocuparé de que el mío palpite en su lugar dentro de tu pecho! ¡Por favor, no te rindas ahora! ¡No defraudes a tu público!

Las palabras se agolpaban caóticamente en su boca, y salían disparadas en perfecto desorden. Pero las piernas de ella temblaban aún más, desplomándose sobre sus rodillas viendo cómo su pokémon moría lentamente sobre el escenario. Billy Jo corrió junto a su amiga y la rodeó con sus brazos, intentando protegerla, mientras Nicky saltaba por encima de la batería arrojando una patada al público, ordenándoles que se alejen a quienes intentaron invadir el escenario. Tal fue la brusquedad de sus movimientos que las baquetas se cayeron del asiento, rebotando contra el suelo y resonando en una agónica cuenta regresiva.

El adversario en harapos dibujó una sonrisa más allá de su barba espesa y gris. Casi no se había fijado en él en medio de la conmoción, pero comprendió rápidamente que debería haberlo hecho desde un principio.

—Rastreo —comandó con su voz repulsiva. Herdier pareció sonreírle. Había algo de revancha en esa sonrisa enseñando los colmillos.

El cuerpo de Koffing se encendió de un chispazo, como si el proceso de combustión hubiera iniciado justo al momento de abandonarlo, extinguiendo así cualquier resabio de vida que pudiera albergar en su interior. Se hinchó un poco y rodó en consecuencia hasta las rodillas huesudas de Roxie, cuyos ojos solo podían ver ahora al Gastly que se lanzaba contra ella en una medida desesperada.

Billy Jo pegó un grito cuando el estertor brotó de Koffing en forma de un estallido feroz. Los reflectores en el techo del gimnasio de Virbank envidiaron la luz que causó, justo antes de volar por los aires.

Gastly se zambulló sin titubeos en el pecho de su amada, fundiéndose con su corazón y expandiéndose como una segunda alma para ella. No podía dejar que se desvaneciera. No podía matarla, ni verla morir. Solo podía protegerla en ese momento, con un abrazo a su interior. Ella se sintió ahogada, y sus brazos se sacudieron sin control hasta encontrar el bajo más adelante. Sus dedos arañaron desesperadamente las cuerdas al sentir que el aire en sus pulmones se contaminaba a velocidad vertiginosa. Sus ojos desearon llorar lágrimas, pero éstas se secaban tan rápido como la música volvía a aflorar en su instrumento, pues Gastly no la despediría sin un show apropiado para la posteridad.

Resuelto a morir dentro de ella para darle una segunda vida, dibujó una ancha sonrisa en el rostro de su estrella mientras la ola de calor arrasó con todo alrededor. La explosión se llevaría la materia, pero no tocaría el alma. No tocaría al espíritu ardiendo en su interior. Y mientras él continuara amándola, ella seguiría haciendo su magia en forma de canción.

Los dedos ardían sobre el noble instrumento que castigaban. Las cuerdas desaparecían entre las flamas expulsadas del interior del Koffing que ya era cenizas expandiéndose por el Dogars Club. El propio antro se volvía escombros, sus paredes de hormigón reemplazadas por muros de fuego y un humo denso que se retorció por las calles de Virbank como tentáculos. La piel de la chica se deshizo de tanto tocar su canción, hasta que el metal se encontró con el hueso. Y aún así sonó.

La onda expansiva buscó arrastrarlo por fuera de su nuevo cuerpo, pero se aferró hasta con los dientes a sus vértebras, resistiéndose a dejarla. Su sonrisa ya no podía forzarse: estaba grabada para siempre en su rostro. Sin labios, solo dientes. Sin mirada, solo dos cráteres oscuros y profundos adornándola, como una luna perfecta. Roxie siguió tocando incluso cuando dejó de ser ella misma, resistiéndose al pequeño infierno subterráneo al que se había encomendado para perseguir su propia ambición.


(…)

Una hora después, entre agudas sirenas y luces rojas y azules, el pulido olfato del perro lo condujo hacia una montaña de escombros. Con sus patas excavó laboriosamente, rescatando por fin un instrumento carbonizado y envuelto en huesos que recelosos lo abrazaban.

Un hombre del mar se abrió paso entre la multitud que rodeaba la escena, cayendo de rodillas junto al Herdier mimado por un barbudo sin hogar. Con un trozo de tela deshaciéndose entre sus dedos, los ojos desesperanzados del hombre se encandilaron repentinamente por aquello sobre lo que sus lágrimas cayeron.

Una sola cuerda había sobrevivido, brillando preciosamente bajo el cielo salpicado de estrellas.


  Diamantes
Enviado por: Fafnir - 08 Nov 2022
04:44 PM - Foro: Pokéfics Terminados - Respuestas (5)

... Man, ¿cuánto hacía que no publicaba un coso de estos por aquí? Quicir, desde la última vez he conseguido hasta un suministro regular de dibujitos de dragones. ¿No es eso maravilloso?

Pero bueno. Cuarto puesto en el concurso de Halloween; nada mal si tenemos en cuenta que hubiera funcionado mucho mejor con 600 palabras que con 1.000 (sorry jueces, aquí no estoy de acuerdo con vosotros, debió haber sido más corto y no más largo (?)) y que ni siquiera da miedo actually (??). Enjoy.

 


 
Diamantes
Diamantes. Dulces y deliciosos diamantes. Son la razón de mi existencia. Necesito comer diamantes, y esta cueva está repleta de ellos. Es el lugar ideal porque, además, me permite ocultarme y acabar con quienes irrumpen para arrebatarme mis diamantes. A veces algún Gabite se pasa de listo y empieza a acumular diamantes en su guarida, pero eso, por otro lado, hace mi búsqueda mucho más fácil. Son una molestia cuando están cerca, pero bendita molestia. Son montones de diamantes en un mismo sitio que me dan para comer durante mucho tiempo.

Últimamente han empezado a pasar cosas extrañas en la cueva. Cada vez veo a menos Gabite molestando, aunque no puedo decir que eso sea un problema. Después, empezaron los ruidos. Los ignoré; no parecía que fueran a afectar a mis diamantes. De repente, el suelo empezó a cubrirse de líneas infinitas de metal y madera entrecruzadas, que llegaban hasta el exterior de la cueva. Supuse que algo estaba dando de comer a los Aron por alguna razón que no iba a intentar comprender, así que lo ignoré también. Mis diamantes seguían siendo mucho más importantes y no parecían estar en peligro.

Pero, entonces, los diamantes empezaron a escasear.

Y por el metal y la madera comenzaron a aparecer cubículos metálicos con seres provenientes del exterior de la cueva… ¡que se estaban llevando mis diamantes! ¡Era intolerable! Pero se iban a enterar de lo que ocurre por quitarme los diamantes. MIS diamantes.

Mi oportunidad llega cuando aparece de nuevo uno de estos cacharros. El ser que se encuentra dentro está solo. A veces llegan acompañados de algún Pokémon y resulta demasiado tedioso enfrentarse a ellos, pero este no llevaba a ninguno consigo. Serán todo lo grandes que Arceus haya querido, pero se les nota que son realmente frágiles cuando están solos. Este solo va armado con un palo de madera con punta metálica. Los he visto usar para excavar, encontrar mis diamantes y robarlos, pero en cuanto lo pierda se encontrará completamente indefenso. Me quedo oculto a su vista —tampoco creo que vea nada aquí dentro más allá de lo que le permita la pequeña luz que emite su cabeza— a la espera de la oportunidad para atacar. El ser hace ruidos agudos con la boca muy cerrada, como una especie de canción que no causa sueño. Está demasiado tranquilo para la lección que le espera, y se arrepentirá no solo de haber entrado aquí sino de haber bajado la guardia de esa manera.

Me río y proyecto mi risa por todo el lugar. El eco que causan las paredes de la cueva amplifica el sonido y dificulta aún más a cualquiera que no sea yo saber de dónde procede. La cancioncilla del ser se detiene de repente, pero no suelta su artilugio. Gira su cabeza sin saber muy bien qué acababa de ocurrir, se encoge de hombros y sigue con lo que estaba haciendo. Tengo claro, entonces, que necesitaré algo más para distraerle y desarmarle.

No quiero hacerlo, pero tengo que saltar y arrebatarle el palo. Me abalanzo y mis garras lo cortan por la mitad. La parte metálica cae al suelo, y ya no puede usarlo para defenderse de mí ni para robar nada. El ser quiere huir, pero he aprovechado el momento de confusión para colarme en el cacharro en el que ha venido. Si pretende usarlo para huir, su muerte será mucho más dolorosa que la que le tengo preparada, pues le haré sufrir con cada uno de mis ataques hasta que no quede nada de su cuerpo más que un charco de sangre. Si pretende volver a coger lo que queda de su artilugio, me volveré a adelantar y lo dejaré lejos de su alcance, por lo que le habrá resultado un esfuerzo en vano.

Fijo mi mirada en él. A pesar de la luz de su cabeza, probablemente solo ve una pequeña sombra —para su tamaño— y los diamantes que tengo por ojos. Si tiene suerte, quizás sepa distinguir con algo de claridad qué soy exactamente, aunque para cuando se dé cuenta ya será demasiado tarde. Noto cómo el temor recorre todo su cuerpo y le hace temblar. Los temblores son lo único que se mueve en su cuerpo; está paralizado por lo demás.

Sonrío de forma amplia: está a mi merced. Consigue reunir algo de valor y hace ademán de salir corriendo, pero ya es demasiado tarde para él. Ilumino mis ojos, incluso más que la luz de su cabeza. El alma de ese ser ya es mía, pero él no lo sabe aún. Tampoco le va a hacer mucha más falta. Disfruto cada segundo en el que le arrebato su alma, cada instante en el que las energías le abandonan, cada bocanada desesperada de aire que nunca conseguirá llegar a sus pulmones. Y disfrutaré aún más cada diamante que haya pretendido robarme, por pequeño que sea. Merece ese castigo y haré lo mismo con todos los que sigan pretendiendo llevarse mis diamantes.

El ser, finalmente, cae al suelo, inerte y sin alma. La luz se desprende de su cabeza y apunta hacia mí; probablemente, si aún tuviera conciencia, aquel infeliz podría haber visto mi cara de satisfacción y mi sonrisa aún amplia. Rebusco todos los diamantes que pudieran quedar junto al cadáver o dentro de la capa de algodón con la que se cubren para protegerse del frío —no ha sido un mal botín y quizás me sirva como cena—, me retiro de la luz y lo dejo donde se ha quedado. La luz es muy molesta y me siento mucho más cómodo en la oscuridad. Sobre el cuerpo sin vida… quizás a algún otro Pokémon le sirva como aperitivo, o quizás sirva como advertencia para quienes intentan robarme los diamantes. A mí no me sirve en absoluto.

Y tampoco me importa. Lo único que me importan son los diamantes. Dulces y deliciosos diamantes. Son la razón de mi existencia, y los defenderé mientras Arceus quiera. Porque son mis diamantes, y de nadie más.


  Hombre Lobo en blanco y negro
Enviado por: Pyro - 05 Nov 2022
01:16 AM - Foro: Pokéfics Terminados - Sin respuestas

El sol ya se estaba ocultando, siendo una señal para que los niños más pequeños volvieran a sus hogares luego de una larga jornada de pedir dulces y hacer travesuras.

Alice ya se encontraba en dirección a su hogar en Pueblo Arcilla junto a su mamá, tras haber conseguido un gran y dulce botín en Pueblo Terracota.

La niña de cabello castaño y ojos marrones vestía un pijama enterito de Reshiram, mientras que su mamá llevaba puesto un vestido rosa de princesa, con detalles de gemas que imitaban a un Diancie y un elegante sombrero rosa sobre su cabellera castaña.

Ambas estaban acompañadas por un Snivy vestido de Purrloin, qué sólo quería llegar a casa y dormir.

— ¡Llegamos! — dijo la niña con victoria al llegar a su casa, dirigiéndose de inmediato a la sala de estar.

Prendió el televisor a lo que iba a sentarse en el sofá, con su canasta en forma de Woobat repleto de dulces.

— No te los vayas a comer todos — advirtió la mamá, sentándose a su lado a la espera del papá.

— ¡Sí! — comiendo unos cuantos caramelos.

Cambiaron de canal hasta que encontraron una película de temática de noche de brujas apta para niños que podían mirar juntas.

Snivy también se subió al sofá a tomar un merecido descanso.

La película trataba sobre un grupo de niños que visitaban una mansión embrujada en lo profundo del Bosque Eterna en la región de Sinnoh.

— Interrumpimos esta película para traerles un informe especial — dijo el conductor del noticiero — Se reporta la aparición de un Houndoom rabioso rondando por Ciudad Gres, por favor manténganse en sus hogares, la P.I. se está encargando del asunto.

La película volvió a donde se había quedado, pero la atención de Alice ahora estaba puesta en otro asunto.

— ¿Papí estará bien? — preguntó la niña de 5 años, bastante preocupada.

Recordó que su progenitor estaba haciendo un trabajo por ese lugar, y aun no regresaba a casa.

— No te preocupes peque, a papá no le pasará nada — la mujer de ojos azules apagó el televisor — ¿Qué te parece si dibujas un poco?, mientras yo continúo con mi libro.

La niña asintió, yendo a buscar hojas y crayones mientras su mamá iba a buscar su laptop.

El libro que estaba escribiendo era de terror, sobre un entrenador pokémon que debía proteger a una niña de una secta que rendía tributo a pokémon provenientes de otra dimensión.

Se acomodaron para hacer sus respectivas actividades para matar el tiempo. Mientras la mamá tecleaba construyendo su historia, la hija daba rienda suelta a su imaginación en las hojas de papel, dibujando una especie de monstruo de color negro con unos grandes ojos, largas garras y afilados colmillos.

— Qué lindo, ¿Es un Ursaring? — dejando de escribir por un momento.

La niña negó con la cabeza.

— ¿Un Bibarel? —

Volvió a negar, con un puchero en el rostro.

— ¿Furret? —

— ¡Es papí! — tomando su dibujo — Papí después de ser mordido por ese pokémon — ocultándose detrás de su dibujo.

— Bueno, es algo parecido a él — pensó la escritora con gracia.

— Él vendrá aquí para comernos — continuando con los detalles de su dibujo, formulando una historia.

Para Alice ese dibujo era de un monstruo bastante temible y aterrador con un deseo profundo por devorar a su familia, mientras que la mamá veía el dibujo de su hija similar a un personaje de algún show infantil de carácter gruñón.

El reloj marcó las 23:00 horas y el padre de la niña todavía no había llegado. La pequeña estaba cansada y su madre preocupada, no por los cuentos que su hija imaginaba, sino de que algo le pudo haber pasado a su esposo, estando las dos sentadas en el sofá junto al Snivy dormilón.

De pronto, un fuerte sonido se escuchó afuera de la casa, alarmando a madre e hija que veían como la perilla de la puerta se movía, abriéndose y dejando pasar a lo que había afuera.

Una silueta negra se asomó, con unas largas orejas, unos brazos peludos y una larga cola.

— ¡¡AHHHH!! — gritaron al unísono, lanzándole cojines a la bestia.

— ¿Qué les pasa par de feas? — se quejó una voz que ellas reconocieron de inmediato.

— ¡Papá! — dijo Alice acercándose — ¿no eres un monstruo?

El hombre llevaba puesto un sombrero negro con orejas de Mightyena, una camisa gris, pantalón, unos largos guantes y bufanda todas de color negro.

— Es sólo un disfraz que Burgh me hizo a último momento para la fiesta de disfraces — quitándose el sombrero — Jamás pensé que les iba a dar tanto miedo.

— Digamos que me deje llevar por la imaginación de Alice — dijo la mamá mostrando el dibujo hecho por la niña — Contempla.

— Pues si es algo parecido a mí, supiste captar mi esencia — peinando su cabello café, viendo el dibujo de su hija — tenemos que pegarlo en el refrigerador.

Tras explicar el malentendido, la familia fue a la cocina a pegar el dibujo en blanco y negro de la pequeña, el cual todos decidieron nombrar “El Hombre Lobo, por Alice White”.


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