Soy Ren
Enviado por: Topacio - Ayer
10:03 AM - Foro: Pokéfics en Progreso - Respuestas (1)

1. El prólogo.

En el universo pokémon, tener un apellido es sinónimo de prestigio y los Chiha no eran menos. La pareja de Joaquín y Sarah Chiha tuvo muchos hijos, que compartirán la herencia familiar y su negocio de centros pokémon ulteamodernos, centros comerciales y de servicios de reparto de huevos pokémon.

Sin embargo, había una excepción. Un chico de pelo rapado y rojo, con jersey rosa y pantalón negro llamado Ren, que era torturado psicológicamente y tratado como basura por sus padres y los niñeros que los cuidaban cuando ellos trabajaban.

Él vivía en una alacena sin ninguna posesión. Bueno, casi ninguna, puesto que recientemente encontró el diario de un entrenador, cuya lectura le absorbió y deseó tener su primer pokémon, por lo que, tras un abuso fraterno más, cogió un huevo y lo cuidó en el sótano hasta que de él salió un meowth, cogió a su amigo, robó dinero de la caja su padre y se fue de casa. En eso pasó por la ruta 1 por la mañana. Había leído en el diario sobre centros pokémon, así que sabía lo que eran y se puso a descansar en uno de ellos. De repente, empezaron a llamar a la puerta.

-¡Ren, soy Chad!- Exclamó su hermano golpeando la puerta cada vez más fuerte-¡Sal!-

-¡Nunca!- Exclamó Ren y se fue por la ventana junto con su gato y, perseguidos por el corpulento, barrigudo y con jersey y pantalón gris y pelirrojo, pasaron por un denso jardín y pasaron por la ruta 2, hasta que Chad le cortó el paso y empezaron una batalla pokémon. Chad sacó a un machop y Ren a su amigo felino.

-¡Golpe kárate!- Exclamó Chad.

-¡Esquiva y arañazo!- Exclamó Drex y su gato esquivó el ataque.

-¡Ahora, patada baja!- Meowth cayó al suelo, pero no se rindió y atacó con golpes furia, esquivó las demàs patadas del luchador, le arañó en los ojos y lo venció con otro zarpazo.

-¡Imposible! ¡Pero te detendrán mis músculos!- Meowth bufó y arañó al humano, haciéndole huir. Sabía que debía irse, por lo que compró un par de pokéballs y se subió al tren.


  Las batallas perdidas
Enviado por: Poisonbird - 18 Jan 2021
04:13 PM - Foro: Pokéfics en Progreso - Respuestas (1)

[Imagen: 0bsCwYw.png]
 

LAS BATALLAS PERDIDAS
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ÍNDICE

Parte 1
El ocaso de Isla Espejismo


-0- I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII XII XIV


  Pensamientos
Enviado por: mew1997 - 18 Jan 2021
07:20 AM - Foro: Pokéfics Terminados - Sin respuestas

Pensamientos:
 
Una vez más, el sol salió en la región de Sinnoh, y la paz volvió a reinar, al fin, ahora que el Equipo Galaxia había sido disuelto gracias a que, de nuevo Maya había logrado frustrar una vez más, y de forma definitiva al equipo Galaxia, impidiendo que Plutón se hiciera con la piedra magma junto con Venus y Ceres.
La nueva campeona lograba alcanzar casi el título de imbatible y aparentemente el miedo había desaparecido y la prosperidad había llegado a la región.
Sin embargo, en el mundo distorsión, las cosas eran distintas… Un hombre, de pelo azul, lacio y largo, y una descuidada barba caminaba y, con delgadez extrema, cabizbajo y cansado por la zona, murmurando de forma casi ininteligible.
¿Cómo es posible? ¿Acaso es esto lo que realmente quería crear?
Era Helio, más envejecido, se apoyó contra la pared, mirando al frente, solo para ver el mismo paisaje, frío y muerto, mirando como la figura de Giratina se movilizaba como una sombra a lo lejos…
Lo sabía, había estando dándole vueltas desde su encierro, la cantidad de veces que le advirtieron, la cantidad de barbaridades que hizo para llegar a ese mismo punto, pero, nada… Tenía que obcecarse y, tenía claro que ya nadie iba a ir a por él.
Sentándose en el suelo, empezó a recordar, toda su vida, como repudiaba la imperfección del espíritu, como repudiaba a aquellos que se oponían a él, empezando, a llorar en silenicio, sabiendo que, no iba a poder salir de ahí, estaba solo, hambriento, y desarrapado, sabiendo, que su único desenlace… Iba a ser la muerte, que tarde o temprano, iba a ir a por él, y, la recibiría con los brazos abiertos, pues no le quedaba nada por lo que vivir, o por lo que luchar… Ni siquiera, si por azares del destino, saliera de allí, ni siquiera recibiría perdón, esperando su desenlace…





PD: Mi segundo OS, este es cortito, espero os guste :D


  Pokémon: La Leyenda de Ash Ketchum
Enviado por: Lunarium - 15 Jan 2021
10:07 PM - Foro: Pokéfics en Progreso - Respuestas (1)

[Imagen: Pokemon_La_Leyenda_de_Ash_Ketchum.png]
                       
                             Capítulo 1: Pueblo Paleta




“¡Yyyy muy buenas noches, damas y caballeros!” comenzó anunciando con una sonrisa en los labios la alegre reportera de cabello rubio, blusa verde agua, falda azul marino y zapatos negros de tacón alto. Sus bellos ojos morados brillaban tanto a causa de la emoción que era imposible discernir si era una actuación o si de verdad estaba feliz de estar allí “¡Bienvenidos a una nueva edición de Poké-Celebridades! ¡Soy su querida anfitriona, la despampanante Darla! ¡La noche de hoy nos encontramos trasmitiendo en vivo desde el laboratorio del más influyente científico en Pueblo Paleta y en toda la región de Kanto! ¡Démosle una cálida bienvenida al único e inigualable profesor pokémon Samuel Oak!”
 
La cámara fue movida lentamente hacia la izquierda, acompañada de un aplauso pre-grabado revelando al ya mencionado Oak. El viejo, canoso y respetado científico miraba hacia el frente con una sonrisa afable, vistiendo su bata blanca de laboratorio, una camisa roja y unos largos pantalones color caqui.
 
“Muchas gracias por la presentación, Darla” dijo Oak mientras desviaba la mirada hacia la izquierda, donde se hallaba la reportera “Me da gusto tenerla a usted y a su equipo el día de hoy.”
 
“Profesor, como usted y todos nuestros televidentes bien saben, mañana es un día muy especial” comentó Darla acercando levemente el micrófono que llevaba en su mano izquierda a la boca de Oak “El día de mañana, aquellos niños de Pueblo Paleta que cumplan diez años de edad comenzarán su viaje como entrenadores pokémon. ¿Estoy en lo correcto?”
 
“Así es, Darla” respondió el profesor con la misma sonrisa de antes, asintiendo con la cabeza “Este año solo cuatro niños han sido seleccionados para iniciar dicho viaje, y recibirán su primer pokémon de parte mía.”
 
El programa se alejó de Darla de Oak, presentando la imagen de una criatura cuadrúpeda, de piel verde y ojos rojos, similar en fisonomía a un sapo. Un gran bulbo también verde con aspecto de repollo asomaba por encima de su cabeza, aparentemente pegado en su espalda. La voz de Samuel se oyó en off.
 
“Bulbasaur, el pokémon de planta.”
 
La imagen cambió, mostrando en lugar del Bulbasaur a una criatura completamente distinta. Se trataba de lo que podía describirse como una especie de reptil bípedo de piel naranja, ojos verdes y torso y barriga amarillas, parecido a una salamandra. Una gran llama de fuego roja ardía sobre la punta de su cola con viveza.
 
“Charmander, el pokémon de fuego.”
 
La imagen cambió por segunda vez. El ser que ahora aparecía era una pequeña tortuga de escamas azul claro, con un gran caparazón amarillo en las placas del pecho y naranja en las de la zona de la espalda, con una pequeña cola enrollada que recordaba a la de una ardilla. Sus ojos eran rojos, más no tanto como los de Bulbasaur.
 
“Y por último, pero no menos importante, el pokémon de agua, ¡Squirtle!”
 
La imagen de Squirtle desapareció, y el programa regresó de inmediato con Darla y con Oak. La reportera y el científico seguían allí parados y sonriendo a la cámara, como si se hubiesen quedado congelados todo el corto tiempo en el que duró la presentación de los tres pokémon.
 
“¡Vaya, pero qué pokémon más adorables!” suspiró genuinamente Darla, volteándose a ver a Oak “¡Tal vez me lleve a alguno un día de estos! ¡Oh, casi se me olvida! Ya se nos está acabando el tiempo. Dígame, profesor, ¿Hay algún último mensaje que quiera darle a nuestra audiencia?”
 
“¡Por supuesto!” afirmó Oak para luego mirar nuevamente hacia la pantalla, esta vez con una mirada seria en su rostro “¡Jóvenes entrenadores! Recuerden que no solo su elección es crucial, sino también la puntualidad. Les espero mañana en mi laboratorio a las ocho en punto, y por favor estén allí presentes cuando se haga la hora. ¡Los estaré esperando!”
 
                                         



“¡Por fin!” gritó alegre el niño de nueve años y de cabello y ojos oscuros, apagando el televisor con el control remoto y brincando de la emoción sobre la frazada, vistiendo su pijama verde con botones y solapas amarillas “¡Mañana cumplo diez años! Al fin ha llegado el momento que he esperado toda mi vida. ¡Me convertiré en un entrenador certificado! Capturaré a los pokémon más fuertes y poderosos que existan. Completaré el desafío de los gimnasios. ¡Llegaré a la Conferencia Plateada!”
 
Hizo una pausa para recobrar el aliento. Acto seguido apoyó su pie derecho sobre el cabezal de madera de su cama, frunció el ceño y levantó su mano izquierda hacia el techo, simulando que tenía una poké ball en ella.
 
“¡Y entonces me convertiré EN UN MAESTRO POKÉMON!” anunció triunfalmente.
 
“¡ATAQUE SORPRESA DE POKÉMON SALVAJE!” gritó con júbilo una voz familiar detrás de él, antes de que una figura de aproximadamente su misma estatura se abalanzase sobre él, haciéndole perder el equilibrio y logrando que ambos cayesen de la cama. Por fortuna, el gran colchón con funda rosada que se hallaba en el suelo amortiguó y suavizó su caída, evitando que sufriesen alguna lesión seria o algo peor.
 
“¡MOLLY!” protestó frustrado el niño mientras apartaba con su mano derecha a su amiga, haciendo que se desplomase de espaldas sobre el otro extremo del colchón. La niña era de largo cabello castaño y de ojos cían, y vestía un pequeño pijama que hacía juego con dichos ojos “¡Arruinaste mi momento de gloria!”
 
“Aaaww, Ash” consiguió decir Molly entre carcajadas “Relájate, solo estaba jugando contigo. Ya sabes cómo soy.”
 
“¡Como sea!” refunfuñó Ash cruzándose de brazos y mirando para otro lado enojado “No debiste quitarme la inspiración. ¿Sabes cuánto tiempo estuve practicando para que me saliese bien ese discurso?”
 
“Dos semanas y dos días extra” contestó Molly, soltando una pequeña risita “Las conté. Y sí, sé que lo estropeé, pero valió la pena. ¡Debiste haber visto tu cara! ¡Oh no, el gran maestro pokémon Ash Ketchum ha sido derrotado por un Rattata! ¡AAAAAH! ¡JA, JA, JA! Ay, fue grandioso.”
 
Ash no dijo nada y mantuvo tanto los brazos cruzados como los ojos clavados en la pared. Por un lado seguía indignado por lo que Molly había hecho. Por el otro lado, la parte más sensible de su mente le decía que debía llorar a causa de la frustración.
 
No. Llorar era para niñas. No le daría a ella el privilegio de verle derramar aunque fuese una lágrima.
 
“Bueno” dijo Molly tomando el control remoto de la cama de Ash con su mano derecha, dándose la vuelta e ignorándolo. Estaba tan acostumbrada a los berrinches de su amigo que sabía que pronto cambiaría de actitud por lo que diría a continuación “¿Quieres ver el canal que da batallas pokémon las veinticuatro horas? Oí que hoy luchan campeones de otras regiones.”
 
El rostro de Ash se iluminó por completo. Sus músculos se distendieron al mismo tiempo que la alegría regresaba a su ser.
 
“¡¿Lo dices en serio?!” preguntó emocionado, volteándose a ver a su amiga y sin poder contener la felicidad que se había apoderado de él.
 
Molly cerró los ojos y sonrió bajando y subiendo la cabeza mientras sostenía el control remoto, dejando salir un pequeño pero más que audible “Mjm”.
 
“¡¿Pues qué estás esperando?!” le dijo desbordando anticipación y con grandes expectativas “¡Enciende el televisor, enciéndelo!”
 
Su amiga apretó el botón rojo en la punta de la cajita rectangular gris oscura, encendiendo nuevamente el aparato idiotiza-masas para luego comenzar a zapear de canal en canal, hasta que se detuvo en el que tanto ella como él estaban buscando, que era el 96. En él, una bella y alta mujer de tez blanca y cabello rubio y un joven de cabello plateado y ojos grisáceos se hallaban enfrentados en las dos puntas de la polvorienta arena de un gran estadio, cuyo centro presentaba dibujado dos círculos y una gran línea que los dividía en el centro y que juntos recordaban a una poké ball. Ambos entrenadores estaban en la fase final del combate, y habían sacado su último pokémon en lo que sería la ronda decisiva.
 
“¡Garchomp, usa Carga Dragón!” ordenó la mujer.
 
“¡Metagross, Puño Meteoro!” dijo el muchacho.
 
Dos fabulosos e impresionantes pokémon que Ash y Molly jamás habían visto en sus vidas, uno siendo un lagarto antropomórfico bípedo con rasgos de tiburón martillo y el otro una especie de gran araña de cuatro patas y cubierta metálica aguamarina con una gran X plateada en su frente que separaba sus grandes cuencas negras con dos pequeños ojos rojos, corrieron a encontrarse en medio del campo para descargar sus respectivos ataques el uno sobre el otro, produciendo un épico choque de movimientos que liberó una gran explosión, seguida de una onda expansiva que sacudió todo el estadio ante los gritos y aplausos de todos los espectadores que presenciaban el épico duelo desde las gradas.
 
“¡Wow!” exclamó Ash asombrado mientras se daba a la vuelta para ver a los ojos a Molly “¡Qué pokémon más raros! ¿Dónde los habrán sacado?”
 
“No lo sé” contestó Molly con la vista aún pegada al televisor “Aunque creo que la señora del cabello rubio es Cynthia, la campeona de la región de Sinnoh. Escuché que tiene pokémon tan tremendos que nadie dura ni dos minutos contra ella a la hora de desafiarla. Lo leí hace un tiempo en una revista.”
 
“¡ASH KETCHUM Y MOLLY HALE!” vociferó una mujer de cabello color marrón chocolate y ojos color miel mientras abría la puerta e ingresaba al dormitorio en el que se hallaban los dos niños. La señora vestía una blusa rosa, camisa amarilla pálida, una falda azul morado y zapatos verde lima “¡Son las once y media de la noche! Ya es hora de dormir para ambos, especialmente para ti, Ash.”
 
“Ay, mamá” suplicó Ash con cara de corderito degollado, juntando ambas manos como si estuviese rezando “¿No podemos quedarnos un rato más viendo la batalla?”
 
“¡Por supuesto que no!” negó su madre con un tono autoritario, apoyando sus manos sobre sus caderas, adoptando la posición de jarrón que siempre usaba cada vez que debía ser estricta “¡Mañana tienes que estar allí muy temprano, y no puedes darte el lujo de presentarte tarde!”
 
“No seas tan dura con ellos, Delia. Recuerda que a partir de mañana no se verán en mucho tiempo” dijo un hombre más alto que la madre de Ash, también un poco más grande que ella por unos pocos años de diferencia. Además de un largo cabello oscuro y unos acuosos ojos y una afable sonrisa en el rostro, el hombre llevaba puestos un pañuelo azul eléctrico, una camisa verde, pantalones grises y zapatos marrón claro “Debes ser un poco más cariñosa. Niños, por favor háganle caso y acuéstense. Recuerda que mañana debes presentarte a primera hora si quieres tu primer pokémon, Ash.”
 
“Tiene razón, señor Hale” rezongó Ash derrotado mientras le arrebataba el control remoto a Molly y apagaba la televisión por segunda vez, para luego dejar el control remoto sobre la mesa y meterse en su cama “Lamento haberte hecho enojar, mamá.”
 
“Así está mucho mejor” dijo Delia mientras procedía a esbozar una sonrisa llena de ternura que reflejaba el amor que le tenía a su hijo, al mismo tiempo que bajaba el interruptor de la pared izquierda con su dedo pulgar para apagar la luz del cuarto y cerraba la puerta detrás de ella y del padre de Molly “Que tengan dulces sueños. ¡Los amamos!”
 
“Buenas noches” dijeron ambos niños mientras se metían en sus respectivas camas a descansar, siendo rodeados por la oscuridad que había invadido la pieza. Ninguno de los dos tardó mucho en bostezar y bajar los párpados, quedándose profundamente dormidos.
 
              


“Ash. Psst. ¡ASH! ¡Despierta, despierta!”

“Hmmm, ¿Qué?” preguntó Ash somnoliento y desconcertado, solo para hallarse cara a cara con el rostro de Molly, quien esbozaba una sonrisa tan radiante como los rayos del sol que se habían filtrado en su cuarto, traspasando la ventana que se hallaba justo frente a sus camas. La mañana había llegado “Molly, ¿Qué sucede?”

“No me lo vas a creer, pero acaba de ocurrir algo sensacional” rió entusiasmada la pequeña “Me levanté hace unos minutos y bajé las escaleras para ver si papá y tu mamá ya se habían levantado para hacernos el desayuno y...”

“Al grano, por favor” pidió el niño mientras se cubría aún más con las sábanas de su cama, dejando únicamente al descubierto su cabello y sus ojos. Molly estaba hablándole tan fuerte y tan rápido que ya estaba comenzando a producirle jaqueca “Tengo mucho sueño.”

“¡Mira lo que encontré!” dijo Molly ilusionada mientras enseñaba lo que llevaba entre sus manos: era un regordete y considerablemente grande ratón de largas orejas, pelaje amarillo, cachetes circulares color rojo y una gran cola cuyo aspecto recordaba al dibujo de un rayo.

“Pika pi” chilló alegremente el pequeño roedor con una sonrisa.

“¡AAAAAAAAAH!” gritó aterrado Ash, saltando afuera de su cama y con los ojos abiertos como platos, asustando al pokémon en el proceso “¡¿De dónde sacaste a ese Pikachu?!”

“Estaba en la cocina, tratando de comerse los cables esos que asoman detrás del enchufe” explicó ella contenta mientras el Pikachu frotaba su frente contra su barbilla, produciéndole cosquillas “Parece que le caigo bien.”

“¡Increíble!” exclamó él impresionado para luego sonreír y extender su mano izquierda hacia el Pikachu en señal de amistad “Hola, Pikachu, ¿Cómo estás? Me llamo Ash.”

El Pikachu le miró enojado y le lanzó una inofensiva pero evidentemente hostil descarga eléctrica desde sus mejillas que le hizo estremecerse y retroceder.

“¡OYE!” gimió enojado y cerrando su puño izquierdo “¡¿Por qué hizo eso?!”

“Creo que no le agradas por el susto que le diste” dedujo Molly con una risita nerviosa “Pero no te preocupes, estoy segura de que con el tiempo se harán amigos.”

Un Dodrio graznó a la distancia para sorpresa de los tres, haciendo que Ash sintiese un escalofrío recorriéndole la espalda.

“Molly, ¿Qué hora es?” se atrevió a preguntar.

“No estoy muy segura” admitió ella mientras miraba el reloj despertador con forma de Voltorb que había encima del sifonier, ubicado justo a la derecha del televisor y del control remoto. Al ver por unos cuantos segundos que los números en el reloj no cambiaban, trató de encender la televisión, solo para descubrir que el apretar el control remoto no surtía efecto “Parece que el reloj y el televisor se descompusieron. Qué extraño.”

“¡OH, NO! ¡¿Y SI ES TARDE?!” gritó Ash mientras se colocaba sus pantuflas y abandonaba el cuarto a la velocidad de un relámpago, levantando una gran ráfaga de aire que sacudió tanto el cabello de Molly como las orejas de Pikachu, dejándolos a ambos en estado de shock “¡TENGO QUE IR POR MI POKÉMON!”

“¡ASH!” alcanzó a gritar Molly mientras bajaba las escaleras y le veía saliendo por la puerta de calle, abandonando la casa “¡Espera! ¡Tenemos que despertar a nuestros padres! ¡Y todavía no te has vestido!”

Pero no la escuchó. Corriendo con todas sus fuerzas y tropezando en ocasiones a causa de sus pantuflas azules, el joven Ketchum ya se hallaba en plena carretera, con su corazón trabajando a mil por hora y sus pulmones quedándose sin aire. No tenía tiempo para vestirse y desayunar, ni siquiera para detenerse a admirar la bella mañana con cielo despejado y el canto de los Pidgey y Pidgeotto que canturreaban felices entre las copas de los árboles cercanos. Estaba demasiado atrasado, y si no se apresuraba ni recibiría su primer pokémon ni podría convertirse finalmente en entrenador como tanto anhelaba.      

Debido a la velocidad a la que iba, no le tomó mucho tiempo el llegar. Apenas había recorrido unas cuantas cuadras cuando divisó a lo lejos el laboratorio del profesor Oak. El científico se hallaba afuera, despidiendo a un muchacho de cabello castaño y alocado sobre las escaleras de la entrada. Uno al que reconoció apenas lo vio.

“¡Pero miren quién llegó tarde!” dijo el joven de forma sarcástica y despreciativa en cuanto le vio detenerse frente a ellos para aferrarse a sus rodillas y recobrar el aliento perdido “¡El señor maestro pokémon en persona! No es que me extrañe mucho.”

“¡Gary!” consiguió decir por fin Ash con rabia. Aquel a quien consideraba su rival desde que eran bebés vestía aquel día una camiseta púrpura, pantalones azul oscuro y zapatos cuyo color coincidía con el de su pelo “Asumo que ya has escogido a tu pokémon.”

“Asumes bien, Ash” sonrió Gary con el mismo tono sarcástico que había empleado anteriormente, a la vez que soltaba y atrapaba constantemente en el aire una poké ball que sostenía en la palma de su mano derecha “¡Y te puedo asegurar que es el más fuerte de todos! Arrollará a cualquier pokémon enclenque que vayas a elegir. Bueno, será mejor que me vaya. Tengo cosas mucho más importantes que hacer que quedarme a verte en pijama y haciendo el ridículo frente a mí, como iniciar mi viaje pokémon, por ejemplo. ¡Adiós, abuelo! ¡Prometo hacer que te sientas orgulloso de mí!”

“¡Mucha suerte, Gary! ¡Espero grandes cosas!” le despidió Oak mientras veía feliz de la vida a su nieto alejándose, tomando el camino que conducía hacia la ruta 1. En cuanto le vio perderse de vista se dio la vuelta para hablar con el recién llegado. Su lenguaje corporal y el tono de su voz cambiaron radicalmente “¡Ash! ¿Por qué has llegado tan tarde? ¿Y por qué estás vestido así?”

“¡Lo siento mucho, profesor!” se lamentó el muchacho cabizbajo y avergonzado, esperando un inminente escarmiento. El científico siempre había sido igual de estricto que su madre con él “Mi despertador no sonó y dormí más de la cuenta, pero ya estoy aquí para recibir mi primer pokémon.”

“Ash, yo...” comenzó el profesor, pero Ash fue más rápido que él y habló primero, claramente dominado por los restos de adrenalina de los que aún rebosaba su cuerpo.

“Me tomó mucho tiempo pensarlo, pero ya he tomado una decisión” retrucó enérgicamente “¡Me llevaré a Squirtle!”

“Ash, Gary ya acaba de llevarse a Squirtle” empezó Samuel apenado “Y además...”
 
“¡E-está bien, no importa!” se apresuró a contestar el chico, poniendo a prueba la paciencia del viejo científico “¡Escogeré a Char...!”
 
 “¡ASH, YA NO ME QUEDAN MÁS POKÉMON!” logró gritar por fin Oak, para luego suspirar apesadumbrado “Ya se los han llevado todos. Eso era lo que estaba tratando de decirte.”
 
“P-p-pero” inició Ash, tartamudeando y habiendo perdido su convicción “Ch-Charmander....B-Bulbasaur...”
 
“Charmander fue el primero en ser entregado” le detuvo Oak, llevándose la mano derecha a la barbilla para rascársela “Se lo llevó ese niño rico Damian, a eso de las ocho y diez. Y Bulbasaur terminó en manos de una niña que vive por aquí cerca. No recuerdo ahora mismo su nombre, pero estoy casi seguro de que se llamaba Mara, o algo por el estilo.”       
  

“¿Está seguro de que no le ha quedado alguno de reserva?” preguntó Ash desesperado. No se iría de allí sin su pokémon “¿Por qué no uno de esos que siempre le veo analizando en su laboratorio?”
 
“Ash, no puedo darte esos” respondió Oak cubriendo su rostro con la mano, decepcionado “Me los han prestado varios de mis compañeros y socios de otras regiones para estudiarlos y tomar notas. Me matarían si descubren que se los he dado a alguien más. Me temo que tendrás que esperar hasta el año próximo para recibir un pokémon. Lo siento mucho.”
 
Ash comenzó a sollozar apenado, haciendo un débil esfuerzo por contener las lágrimas. Sabía que llorar no resolvería nada, pero el dolor que sentía en ese momento era como si le hubiesen arrancado el corazón del pecho. Ahora estaría un año atrasado en comparación con todos los demás niños, y sería el hazmerreír de todo Pueblo Paleta. Gary no pararía de reírse y de darle nombres por el resto del mes.
 
“¡Ash!” gritó de pronto una voz que ambos reconocerían en cualquier parte. El niño se volteó justo para ver a su madre bajando del jeep familiar color marrón oscuro, corriendo y subiendo las escaleras de piedra hasta reunirse con él, indignada “¡¿Por qué no nos esperaste?!”
 
“Oh, hola Delia” exclamó Oak sorprendido “Hola, Spencer. Ha pasado mucho tiempo.”
 
“En verdad ha pasado mucho tiempo, Samuel” reconoció Spencer a la vez que se aseguraba de que el jeep quedase bien estacionado.
 
“Lo lamento, mamá” contestó Ash todavía alicaído y limpiándose las lágrimas, mientras veía como el profesor Hale y Molly se dirigían hacia ellos, la segunda ya vestida con su moño y peto azul favoritos y cargando a Pikachu en su espalda “Llegué demasiado tarde. No podré iniciar mi viaje este año. Le...le fallé a papá.”
 
“Oh tesoro, no fue tu culpa” dijo Delia apenada intentando consolarlo, al mismo tiempo que se volteaba a ver con disgusto al Pikachu “Al parecer alguien estuvo masticando todos los cables de la casa, y por eso no pudimos escuchar nuestros despertadores.”
 
Pikachu soltó un pequeño eructo, sintiéndose satisfecho con todo el cableado que había ingerido dentro de la casa de los Ketchum. En cuanto se percató de la mirada de Delia, el pokémon ratón hizo lo posible por ocultarse detrás de Molly aterrado, deseando que se lo tragase la tierra.
 
“¿En serio se han acabado tan pronto todos los pokémon, Samuel?” preguntó desconcertado Spencer, pensativo “Qué curioso. Estoy seguro de que te he visto entregar por lo menos más de cinco pokémon iniciales por año.”
 
“Así es, pero por desgracia este año me han cortado los fondos” explicó Oak “Como resultado, solo he podido reunir a un solo Bulbasaur, Charmander y Squirtle. Y ya los he entregado a los tres.”
 
Se hizo un silencio sepulcral e incómodo en el que nadie sabía qué decir a continuación. De pronto, y sin previo aviso, Molly empezó a gritar.
 
“¡TENGO UNA IDEA, TENGO UNA IDEA!” vociferaba la niña alegremente mientras se quitaba a Pikachu de la espalda para enseñárselo a todos los allí presentes “¡Ash! ¿Por qué no tomas a Pikachu como tu primer pokémon? ¡Así podrán conocerse mejor mientras viajes junto a él!”
 
Ash y Pikachu se miraron el uno al otro tanto con desconfianza como con enojo. Ninguno quería tener nada que ver con el otro.
 
“¿Un Pikachu como primer pokémon?” preguntó Oak perplejo “Peculiar. Hmmm...Discúlpenme un minuto. Volveré enseguida.”
 
Con una impresionante velocidad para alguien de su edad, Samuel subió los escalones restantes y atravesó la puerta abierta de su laboratorio. Menos de quince minutos después regresó trayendo en sus manos seis poké balls y un pequeño dispositivo rectangular y aparentemente electrónico de color rojo.
 
“¡Muy bien, Ash!” explicó mientras le entregaba al chico los objetos “Aquí tienes la pokédex reglamentaria para todo entrenador, y por supuesto seis poké balls para capturar a todos los pokémon salvajes que llegues a avistar y que te interese capturar. Tan solo debes usar una de ellas con Pikachu y pasará a ser automáticamente tu pokémon.”
 
“Estupendo. ¡No perderé tiempo y se la lanzaré ahora mismo!” dijo Ash mientras le daba la pokédex y cinco de las poké balls a su madre para que las sostuviese. Acto seguido arrojó la ball en su mano izquierda hacia Pikachu, pero para su infortunio el pokémon eléctrico la bloqueó inmediatamente con su cola, haciendo que esta regresase hacia él y le golpease fuertemente.
 
“Oh, claro, debí haberlo recordado” mencionó Oak mientras sentía que una pieza vital de información llegaba a su mente, proviniendo de lo más recóndito del banco de su memoria “Los Pikachu suelen ser muy reacios a entrar a sus poké balls. No es hasta que evolucionan en Raichu que se sienten cómodos dentro de ellas. Pero como intentaste lanzársela y entró en contacto con su cola, supongo que en cierta forma ya te pertenece. ¡Felicidades Ash, ya tienes un pokémon!”
 
“Le agradecemos mucho su ayuda, profesor” sonrió Delia contenta, mientras tomaba la bolsa blanca que Spencer le estaba dando con su mano libre para luego dársela a Ash “¡Y yo también te tengo una sorpresa! Aquí tienes tu ropa, tu mochila y algo de dinero por si necesitas comprar algo de vital importancia en el camino. ¡Incluso te trajimos tu gorra favorita!”
 
“¡Muchas gracias, mamá!” dijo Ash, tomando a su madre de la cintura y abrazándola con fuerza. Tras un rápido cambio de prendas se ajustó su gorra y, valiéndose de una correa y guantes de goma de goma que encontró en la mochila para sujetar a Pikachu y evitar que huyera, se despidió del profesor y de su familia tomando el mismo sendero por el que había visto irse a Gary un rato antes.
 
“¡Adiós, Ash!” saludó contenta y emocionada Delia, feliz de ver que su hijo ya se había vuelto un hombre en toda regla “¡No olvides llamarnos una vez hayas llegado a Ciudad Verde!”
 
“¡Pórtate bien con Ash, Pikachu!” saludó Molly con una sonrisa mientras veía como Pikachu le chillaba entre regañadientes, que era su forma de decirle que sí. Apenas se habían alejado cuando su rostro se ensombreció. Luego de ello suspiró con un dejo de melancolía “Ya empiezo a extrañarlo, papá. Desearía poder ir con él pero...recién cumpliré diez el año que viene.”
 
“No te sientas mal, Molly” le dijo su padre apoyando su mano izquierda sobre el hombro de su hija, buscando reconfortarla “Volverás a ver a Ash antes de que puedas decir Lapras.”
 
“Todavía me preocupa que se vaya con ese Pikachu” admitió Delia consternada “¿No hubiera sido mejor esperar hasta el año que viene para darle el Squirtle que tanto quería?”
 
“Ash es un niño muy capaz, Delia” aseguró Spencer “No me cabe la menor duda de que ese Pikachu eventualmente le tomará cariño. Y de todos modos era ahora o nunca. Todos los niños deben abandonar su casa alguna vez. Estará bien, te lo prometo. Ya lo verás.”
 
Delia sonrió y abrazó a su viejo amigo, quien le devolvió el gesto con mucho gusto. Acto seguido se separaron el uno del otro y se subieron al jeep para emprender el viaje de regreso a casa.
 
“...Lapras” dijo apenada Molly mientras veía como Ash y Pikachu se convertían en dos pequeños puntos negros en el horizonte.

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¿Qué es esto, Luna? Un fanfic sobre Ash (duh).

¿Cómo se te ocurrió esta idea y cuál es el objetivo acá? Por una conversación que tuve con @Lawl. en el chat de Discord. La idea es hacer un universo alterno que reimagine el viaje de Ash y creando una aventura completamente nueva.

¿Comparte continuidad con el Moonverse o con alguno de tus otros one-shots? No, es su propia realidad, y como habrán podido notar con tan solo leer este primer capítulo, me tomaré unas cuantas libertades creativas con respecto al canon del anime. Además me sirve como un experimento para alejarme un rato del Moonverse mientras preparo el segundo capítulo de "Pokémon: Ragnarok".

¿Ash capturará a los pokémon que le hemos visto capturar en el anime? ¿Aparecerán Misty, Brock, May, etc.? Como ya he dicho anteriormente, el fic está basado en el anime, por lo que tomaré inspiración tanto de la serie original (las cinco primeras temporadas para ser exactos) como de las posteriores sagas (Generación Avanzada, Diamante y Perla, etc.), PERO nada será exactamente igual a lo visto en el show, por lo que esperen tanto caras conocidas como también sorpresas.

¿Pikachu evolucionará? ¿Ash ganará una liga que de verdad importe? Tal vez. Tal vez no. Supongo que tendrán que leer para averigüarlo.

¿Por qué no nos cuentas más? Si les contase todo lo que tengo planeado ya no habría sentido en continuar la historia, así que pa k kieren saver eso jaja salu2 (?)

¿Cuántos capítulos tendrá? No lo he pensado todavía. Supongo que tendrá los que hagan falta para llegar hasta el final que ya tengo pensado (y que obviamente no revelaré para no dar spoiler y hacer inútil el punto de empezar a escribir este longfic).

Se me cuidan ;)
 


  Pokémon: Ragnarok
Enviado por: Lunarium - 14 Jan 2021
02:15 PM - Foro: Pokéfics en Progreso - Sin respuestas

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Mostrar (IMPORTANTE) Acerca de este longfic
"Pokémon Ragnarok" es la culminación de meses y meses de planeación por parte de esta autora. Su concepción como proyecto dio inicio por dos motivos en concreto: 1) La creación y concepción de mi segundo fanfic, "Las Corrientes de la Vida", que no solo sirvió como semi-secuela de mi primer fic, "La Soledad de un Campeón", sino que además abrió la posibilidad de construir un universo compartido de fanfics de Pokémon que tomasen lugar en la misma realidad y en la misma continuidad; y 2) Mi amor hacia la tercera generación de Pokémon y el lore de los juegos de Hoenn en general.

Si este es el primer fanfic mío que estás leyendo y no tienes ningún conocimiento previo sobre mis anteriores one-shots, te sugiero con toda la amabilidad del mundo que abandones este fic inmediatamente y no regreses hasta que hayas leído todas las historias previas (sí, esto incluye los especiales que escribí para las actividades de Halloween y de Navidad en el pasado año 2020), puesto que arrojan un montón de luz y de contexto a todo lo que ocurre y ocurrirá a lo largo de este relato que constará únicamente de 5 capítulos, los cuales espero contendrán todo lo que a un lector o a un fan promedio de Pokémon espera encontrar: drama, aventura, acción, romance, lore y momentos épicos por doquier.

No puedo dar inicio a todo esto sin mencionar antes a los usuarios @Maze @Sakura @Lawl. @Velvet @ y @Gold , tanto por haber leído mis historias como por, en algunos/otros casos, alentarme para llevar a cabo este gran proyecto, con excelentes fanfics como "Oscilaciones", "Gen Bersérk", "Alma de Plata" y "Pokémon: Connection" que sirvieron como gran fuente de inspiración a la hora de comenzar escribir a este longfic, con comentarios positivos y con críticas constructivas que me ayudaron a percatarme de mis flaquezas como escritora y a intentar corregirlas en posteriores relatos. Les agradezco mucho a todos ustedes su apoyo y el haberme hecho sentir en el poco tiempo que llevo aquí parte de esta pequeña pero bella comunidad, y espero que disfruten leer y seguir esta historia tanto como yo disfruto el escribirla.

Como comentario final, y ya para no hacer más preámbulo, sugiero encarecidamente que, además de leer todos mis fics anteriores para entender mejor este, remiren la trama del Episodio Delta de Rubí Omega y Zafiro Alfa y de los juegos de Pokémon X e Y, ya que esta historia hace mucho énfasis en ella, tratando de atar cabos que dichas historias dejaron sueltos. Cualquier discrepancia o contradicción al lore que se vea en la historia contada en estos capítulo deberá ser tomada como parte de un universo alterno, o simplemente como una libertad creativa por parte de la escritora. La crítica y las observaciones con respecto a faltas de ortografía o mala separación de párrafos también serán tomadas en cuenta en pos de arreglar dichos problemas a posteriori mediante la edición, así como también los comentarios serán respondidos cada vez que un nuevo capítulo sea posteado.  


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Capítulo 1: Allegro
           


                                                                   Capítulo 1: Allegro

                                                                             “La calma es el preludio a la tormenta”
 
Comenzará con un destello. Con el rugido del viento, la subida de la marea  y el estremecimiento del suelo.

Dos entidades que nunca debieron ser despertadas de su eterno sueño volverán a encontrarse por última vez.

La gran estrella emitirá un fuerte brillo, anunciando con él el fin de los tiempos.

El señor de la tierra incendiará el cielo, invocando al fénix portador de la muerte. La nieve y los rayos destruirán todo a su paso.

Y los continentes se perderán en lo más profundo del océano.

El planeta se cubrirá de agua, en el despertar de una nueva era.

Humanos, pokémon. El tiempo de ambos llegará a su fin.

A menos...
     

 


“Era más impresionante la última vez que estuve aquí.”

Parada sobre la azotea del Pilar Celeste, Zinnia observaba en silencio el precioso cielo  azul marino, con su larga y roída capa ondeando por la brisa que el aire nocturno había traído consigo. Sus ojos observaban preocupados y con precisión el firmamento, en busca de y listos para detectar aunque fuera una sola señal entre las estrellas que le indicase que él estaba por allí. Que podrían contar con él cuando el momento llegase.

“Rayquaza, por favor” gemía inconscientemente en voz alta “Si puedes escucharme, di algo. Dime que estarás allí para nosotros.”

No obtuvo respuesta más que el silencio de la noche, seguido del viento soplando con mayor potencia para luego detenerse. Sus nervios y su desesperación crecieron exponencialmente mientras su mirada se posaba en aquella gran estrella que brillaba más fuerte que el resto.

“Sé que estás allí arriba” empezó a murmurar, sollozando a la vez que se dejaba caer de rodillas al suelo, buscando misericordia y comprensión “¿Por qué me ignoras? ¿Crees que te importuno? ¿Que lo que he venido a pedirte no importa? Después de tantos siglos, después de habernos dado esperanza y la posibilidad de evitar que nuestro mundo se destruya, ¿Ahora nos das la espalda y haces oídos sordos a mis súplicas? Tan solo contéstame. Es todo lo que te pido.”

Pero ni Rayquaza ni nadie le contestó. El viento sopló una vez más, esta vez de manera más suave. Mientras bajaba la cabeza y contemplaba el sucio y polvoriento suelo sintiéndose defraudada, sintió que algo golpeaba su espalda con cierto dejo de timidez. Al darse la vuelta se dio cuenta de que se trataba de Salamence. El colosal pokémon dragón intentaba animarla dándole pequeños mimos con el hocico, buscando tranquilizarla. Al igual que el de su ama, su rostro denotaba tristeza, abatimiento. Como si la llama de la vida se hubiese extinguido en sus ojos.

“Oh, Salamence” dijo ella apenada, empatizando con su pokémon y acariciando su hocico con sus ya fríos y descuidados dedos. Acto seguido le abrazó, trayendo su cabeza hasta su pecho “He buscado todas las formas que conozco de contactarle, pero ninguna ha funcionado. ¿Acaso el sufrimiento jamás acabará? ¿Acaso todo ha sido en vano y esta vez no nos salvaremos?”

“Todo ha terminado por fin. Te estoy muy agradecida. Voy a tomarme un tiempo para reflexionar si es posible un nuevo comienzo cuando todo se ha perdido. Hasta nuestro próximo encuentro, Zinnia.”

La carta que le había entregado a Brendan con ayuda de su fallecido Whismur el día en el que el joven y Rayquaza consiguieron destruir el meteorito que amenazaba con impactar sobre la región de Hoenn y hacerla desaparecer en la explosión. Todavía recordaba claramente cada palabra que había escrito en ella con la poca tinta que le quedaba, pero feliz sabiendo que todo lo que había hecho, todo lo que había trabajado para invocar al pokémon legendario y conseguir que ascendiese a aquel estado con el cual podría hacer añicos aquella apocalíptica bola de fuego y de muerte que sus antepasados habían vaticinado sería el fin de los tiempos había valido la pena, que por fin había cumplido la promesa que se había hecho. La promesa que le había hecho.  

“Aster...”

Oh, pero qué bella mentira era ahora la que estaba escrita en aquel arrugado e inservible trozo de papel manchado con tinta. Si tan solo las mentiras pudiesen salvarlos de la calamidad que se avecinaba...

“No debes perder tan pronto la fe” dijo de pronto una voz seca y rasposa, pero que desbordaba templanza y sabiduría en el tono que había empleado “Aster hubiese querido que la mantuvieses.”

“¿Qué es lo que haces aquí?” preguntó Zinnia sin siquiera abrir los ojos, aún abrazada a Salamence y dejando salir las lágrimas repletas de dolor y de angustia.

La misteriosa y enigmática figura salió de entre las sombras para retirar la capucha del largo manto negro que cubría su cabeza y cuerpo: era Spenser, el viejo as del Frente Batalla a cargo del Palacio Batalla. El calvo, barbudo y experimentado entrenador avanzó hacia Zinnia lentamente, cojeando y sosteniéndose con ayuda del báculo azul que llevaba en su mano izquierda, produciendo golpes secos con él sobre el suelo.

“Me preocupas, al igual que has preocupado al resto del Clan Meteoro desde que decidiste darle la espalda” contestó una vez estuvo parado frente a ella “Si has venido hasta aquí con el plan que te he visto tratar de ejecutar, me rompe el corazón decirte que no funcionará. Rayquaza no es y jamás ha sido de tener audiencias con cualquier mortal tras unas simples plegarias, sea quien sea. Solo se hará presente ante los elegidos, y lo sabes.”

“Y tú sabes más que bien que esa no fue la única razón por la que vine hasta aquí” retrucó Zinnia de forma hostil y casi ladrándole, finalmente viéndole a los ojos.

“Ya lo creo que sí” aseguró Spenser con una mezcla de sarcasmo y de melancolía en sus palabras “Piensas que si te tiras desde lo más alto del Pilar Celeste te reunirás con ella. Y es por eso que he venido para detenerte antes de que cometas una tontería. Suicidarte no te devolverá a Aster, y tampoco a Whismur. Además, todavía te queda una tarea más por cumplir en este mundo, y es asistir a los elegidos en cuanto la hora llegue. Guiarlos y asegurarte de que hagan lo que deben de hacer.”

“¡No te atrevas a decirme cuál es y cuál no es mi tarea, Spenser!” gritó la cronista enfurecida. Sus rojos ojos brillaban con una ira primitiva, casi asesina “¡Tú no eres quien para darme órdenes! ¿O es que ya te has olvidado de tu traición a nuestro clan? ¿El cómo intentaste miles de años atrás controlar a Kyogre con el prisma azul para adueñarte de la energía natural antes que Groudon en tu afán por convertirte en un dios?”

“Mi traición fue monstruosa e imperdonable, y el prisma azul reprendió mi osadía conectándome por siempre a la mente de Kyogre, dándome la vida eterna y forzándome a ver a mis hijos, nietos y bisnietos envejecer y morir uno tras otro, teniendo que sobrevivirles a todos ellos” reconoció el viejo as del Frente Batalla con gran pesar, haciendo a un lado su manto para dejar expuestos las espantosas parodias de tatuajes en sus hombros en las que se habían convertido sus venas, emulando las marcas rojas de la letra Alfa representativas de Kyogre, el pokémon legendario señor de los mares “Sin embargo, el clan ha sabido perdonarme con el pasar de los milenios, y aceptarme nuevamente como parte de ellos. El por qué tú no lo has hecho todavía escapa a mi comprensión, considerando que he sido amable contigo desde el día en el que naciste. Incluso llegué a cambiarte los pañales cuando tus padres no podían hacerlo. Te conozco mejor que lo que crees, y sé que sabes que esto está mal. No te digo que me perdones o que pienses de forma distinta sobre mí. Solo quiero que te des cuenta de la mala decisión que estás tomando.”

“Tu amabilidad hacia mí no cambia nada” respondió Zinnia entrecerrando los ojos, bufando “Tal vez les hayas convencido de que has querido cambiar, reinsertándote en la sociedad como parte de ese circo de feria llamado Frente Batalla que montó ese tal Scott, pero a mí no me engañarás. En el fondo sigues siendo el mismo anciano avaro y con sed de poder que fuiste aquel día. Nada de lo que digas me convencerá de lo que quiero hacer. Lo que debo hacer.”

“Pues adelante entonces” contestó de inmediato Spenser, señalando con el báculo hacia un costado de la azotea, a modo de invitación “Ve hasta la punta y salta. Más antes de hacerlo recuerda lo que te digo en este preciso instante: sin ti, los elegidos perecerán, y el mundo entero, nuestra civilización entera, todo el esfuerzo que hemos realizado por convivir pacíficamente con los pokémon a través de las incontables generaciones de este planeta...todo eso se perderá para siempre. Así que hazte la siguiente pregunta, y quiero que pienses bien en tu respuesta: ¿Estás dispuesta a destruir la tierra a pesar de las consecuencias que aquello conlleva? ¿A condenarnos a todos solo para estar  con las personas a la que más amas en toda la existencia? ¿Sacrificar millones de vidas solo para ver de nuevo a otras dos?”

Zinnia tragó saliva y desvió la mirada. Ya no podía seguir manteniéndole la mirada al sabio. Ya no sin avergonzarse. Lo odiaba implacablemente, más le había dado donde más le dolía, y no había forma alguna de objetar a lo que acababa de decirle.

Oyó como Salamence resoplaba furioso y enseñando sus colmillos, viendo a Spenser con el mismo desprecio que ella misma le tenía. El pokémon dragón parecía disgustado al ver que aquel viejo decrépito había empeorado el estado de ánimo de su entrenadora y mejor amiga, y estuvo a punto de arremeter contra él de no ser que sintió la mano derecha de Zinnia apoyándose y dando cariñosas palmadas sobre su largo cuello, haciendo que frenase su ataque y relajase los músculos de su cuerpo.

“Tienes razón” admitió finalmente, suspirando “Te detesto con cada parte de mi ser pero...no puedo hacer esto. No puedo morir sabiendo que defraudé a mi clan, o a Hoenn para el caso. Estaría haciendo exactamente lo mismo que te he reprochado. Pero...¿Realmente soy yo la llave a Rayquaza? ¿No existe aunque sea la más mínima probabilidad de que el Oráculo se haya equivocado?”

“Las visiones y predicciones del Oráculo siempre se han cumplido tal y como son descritas” refutó Spenser negando con la cabeza, cruzándose de brazos y apoyándose sobre su bastón “Si alguien tiene que servir como la llave a Rayquaza, esa debes de ser tú, la actual y única cronista del Clan Meteoro. Así como en su momento guiaste al joven Brendan para que despertase la mega-evolución de Rayquaza y destruyese el meteorito para capturar a ese aborrecible ser del espacio exterior, deberás guiarlo nuevamente y junto al otro elegido para que Rayquaza pueda poner fin al inminente cataclismo. Es tu deber no solo como cronista, sino también como guardiana de Hoenn y gran maestra y domadora de los pokémon de tipo dragón.”

La verdad en las palabras del viejo produjo que Zinnia volviese a desplomarse arrodillada sobre el piso, rompiendo en llanto y ocultando su rostro con ambas manos, desconsolada. No quería seguir sirviendo como cronista, y mucho menos como la emisaria de una deidad que parecía estar menos que interesado en ella o en lo que le pudiese ocurrir. Pero a su vez sabía que todo lo que Spenser había dicho era cierto. Y además el momento se estaba acercando. Podía sentirlo en el aire que les rodeaba, en el crujir de la tierra debajo de los cimientos del Pilar Celeste. En el resonar acústico del bravío e indómito oleaje. Su mente divagó en busca de un lugar feliz y apartado del resto, hasta que de pronto recordó y comenzó a cantar en voz baja una vieja canción. Una vieja canción de cuna que su madre y su abuela le habían enseñado desde que tenía uso de razón, y que era más vieja que el tiempo mismo.

Hijos de la Noche
Mi plegaria oíd
Hijos de la Luna
Ya no hay que llorar
Regocíjense
Hijos de la Noche
Sobre el firmamento
Dormid en paz ♪

Apenas había terminado su solitario canto en forma de rezo cuando Spenser se le arrimó para apoyar su mano izquierda sobre su hombro derecho.

“Es el momento de partir” dijo el anciano con solemnidad “El Clan Meteoro y el Clan Endrino se unirán en unos minutos en Arrecípolis para discutir todo este asunto, y deberás estar allí para hacerles entrar en razón.”

“Entonces no debemos perder tiempo” respondió ella decidida, incorporándose para luego subir al lomo de Salamence y extendiéndole la mano derecha a Spenser para indicarle que debía hacer lo mismo, ofreciéndose a ayudarle “Vayamos ya mismo.”

Spenser tomó su mano y subió de inmediato, sujetándose a la cintura de Zinnia y atando el báculo a su espalda con tal de no perderlo en cuanto abandonasen el suelo. Salamence rugió y, cobrando impulso, abrió de par en par sus enormes alas rojas para emprender el vuelo, dejando detrás el Pilar Celeste en cuestión de segundos con una velocidad sorprendente. Mientras se alejaban de allí, la joven cronista vio por última vez hacia atrás aquella gran estrella, y una sonrisa repleta de tristeza se dibujó en sus labios.

“Algún día, Aster” musitó débilmente “Algún día.”

 
                                              



“¡Les digo que debemos hacer algo!” reclamaba fastidiado uno de los más jóvenes doma-dragones dentro de la sala “¿Es mucho pedir?”

Los clanes Endrino y Meteoro se hallaban reunidos y discutiendo dentro de una sala oscura, iluminada únicamente con una pequeña lámpara colgada del techo, cuya luz revelaba una gran mesa oblonga sobre la cual los más importantes y representativos miembros de ambas facciones  deliberaban acaloradamente su situación. Los discípulos y demás domadores de dragones de menor rango permanecían allí parados, rodeando la mesa y escuchando atentamente la discusión, en ocasiones pidiendo permiso para hablar en un mar de voces y gritos. El desbande era general.

“¡ORDEN, ORDEN!” gritó desde su asiento la Gran Matriarca del Clan Meteoro, golpeando fuertemente la mesa con su puño izquierdo, indignada ante aquella ensalada de opiniones en guerra, logrando que la sala quedase en completo silencio “¡Damas y caballeros, no permitiré este tipo de actitudes en este monasterio! ¡Somos personas civilizadas, debemos discutir esto lógicamente! Por ende, y por cortesía, comenzaré cediéndole la palabra al más honorable de nuestros invitados, el Maestro Dragón. ¡Líder del Clan Endrino!”

“Muchas gracias por su gentileza, Gran Matriarca” agradeció el Maestro Dragón, al mismo tiempo que masajeaba su larga y arrugada frente con los dedos de su mano derecha “Miembros del Clan Meteoro. Estoy más que consciente de que desde tiempos inmemoriales nuestros clanes han tenido sus respectivas diferencias, demasiadas para enumerar en una sola noche, y es por eso que considero que, en esta hora oscura, debemos dejarlas definitivamente de lado si queremos evitar el inminente apocalipsis. Separados caeremos individualmente, pero estoy seguro de que juntos podremos poner fin a este conflicto antes de que siquiera comience. Con eso ya dicho, y con el permiso de este comité de emergencia, le doy permiso para hablar a el mayor orgullo de mi familia. Mi querido nieto, Lance.”

“Sí, claro” le susurraba una aprendiz del Clan Meteoro a su compañero con un tono sarcástico y burlón “Dicen que nos unamos, pero te apuesto doble contra sencillo a que en cuanto surjan los problemas serán los primeros en huir con el rabo entre las patas.”

Lance se levantó lentamente de su asiento para acentuar y dejar clara su presencia ante el resto de la gente reunida allí, retirando su capa con su brazo derecho para que no se le dificultase mover el izquierdo. El más poderoso doma-dragón del Clan Endrino y miembro más fuerte del Alto Mando de Kanto y de Johto imponía tanto con su figura como con su penetrante mirada. Incluso aquellos que nunca le habían visto a él y a sus pokémon en acción o que no estaban al tanto de su poder sabían que era alguien a quien era mejor tener como aliado y compañero que como oponente.

“Estimados miembros de este comité” dijo con serenidad y dureza a la vez “Como nuestro maestro bien ha dicho antes que yo, nos hallamos ante un gran predicamento, y posiblemente en nuestro peor momento. El oráculo nos ha advertido sobre una gran amenaza que arrasará no solo con Hoenn, sino con todo el mundo en cuestión de horas. Los demás miembros del Alto Mando al que represento están bien informados con respecto a todo esto, y es por eso que ya han comenzado con los planes de evacuación para ponerlos en marcha una vez las cosas se salgan de control. Personalmente considero que deberíamos hacer lo mismo con vuestro Alto Mando y campeón, puesto que nos han probado en el pasado que son merecedores de nuestra confianza, especialmente después de aquel desastre de hace un año con la ASNH y el proyecto IFVA. Sus pokémon son igual o quizás mucho más fuertes que los nuestros, y serán de gran ayuda para contener a los legendarios el tiempo suficiente para que la gente de las tres regiones pueda escapar y refugiarse en el gran búnker que hemos conseguido construir con los inestimables aportes de Devon y Silph S.A.”

“¿Qué hay de vuestro campeón, Lance?” se atrevió a preguntar el Primer Sacerdote, miembro más destacado del Clan Meteoro siendo superado únicamente en nivel de importancia por la Gran Matriarca “¿Él también está enterado acerca de esto? Sabemos de buena fuente que él y sus pokémon son titánicamente poderosos.”

“El joven Ethan y sus compañeros serán informados de esto a la brevedad” explicó Lance sin perder la compostura “En base a lo que el Oráculo nos ha dicho, tenemos razones para creer que él también jugará un papel importante en todo esto. Por ahora, y en mi más humilde opinión, considero que debemos contactar con el joven Brendan y hallar al segundo elegido, asumiendo que este exista en primer lugar.”

“Y ya lo creo que existe” respondió desafiante Zinnia, ingresando al salón acompañada de Spenser y sin quitarle los ojos de encima a Lance. Todos los allí presentes comenzaron a murmurar y a decirse cosas los unos a los otros en cuanto la vieron entrar.

“¡¿Qué ha venido a hacer ella aquí?!” inquirió Clair con el ceño fruncido, levantándose ipso facto para luego dirigirse hacia Spenser, quien se limitó a devolverme la mirada repleta de odio “¡Y tú tienes mucha suerte o descaro de presentarte sin que te echemos a patadas!”

“Por favor, Clair” dijo el Maestro Dragón con un tono calmo y con un dejo de fastidio en su voz. Afortunadamente solo bastó para que su nieta volviese a sentarse enojada y de brazos cruzados, antes de que la situación pasase a mayores “Me alegra mucho que hayas reconsiderado tu posición, Zinnia. Dinos, ¿Qué tienes para decirnos?”

“Y a mí también, Gran Maestro Dragón” dijo Zinnia mientras lo saludaba con la mano izquierda tanto a él como a la Gran Matriarca y al Primer Sacerdote. La cronista del Clan Meteoro procedió a sentarse sobre la única silla que quedaba vacía y colocó sobre la gran mesa un pesado y voluminoso libro hecho con piel de Tyrantrum, el cual abrió para revelar y enseñar la página que necesitaba “Estoy más que segura y sin lugar a dudas de que la segunda elegida no es nada más ni nada menos que May Birch, la hija del profesor Birch. De acuerdo con nuestras fuentes, sabemos que la muchacha se ha hecho no hace mucho con el poder de un pokémon legendario, más específicamente el de Latias, la pokémon dragona guardiana de la Fuerza Dragón y del secreto de la Mega-evolución. Su pareja, como ya bien sabemos, tiene de su lado a su contraparte, Latios, quien como hemos descubierto no hace mucho tiempo y con ayuda de los últimos descubrimientos en la Cueva Granito, fue alguna vez el cronista descubridor de la Fuerza Dragón y aquel que, convirtiéndose en un pokémon y mediante sus plegarias, logró que la energía de la Fuerza Dragón y la de la Piedra Arcoiris despertasen y permitiesen al gran Rayquaza acceder al estado en el pokémon  que hemos denominado y que conocemos como Mega-Rayquaza. Si todo lo que el Oráculo ha dicho resulta ser cierto, y sabemos bien que así será, Latios y Latias jugarán un papel fundamental asistiendo a los elegidos en la lucha que se desatará una vez el Ragnarok dé comienzo. Nuestro objetivo será proteger a los elegidos y a los dos dragones para evitar que mueran, hasta que hayamos logrado invocar a Rayquaza.”

“¿Qué hay de los Regis?” preguntó Lance llevándose la mano izquierda a la barbilla “¿Sabemos si ellos podrán ayudarnos?”

“Los Regis siempre despiertan cada vez que Hoenn se halla en riesgo de desaparecer y la fuerza de Rayquaza no es suficiente para detener la amenaza” contestó Zinnia “La única posibilidad que tenemos de que ayuden desde el principio es si Regigigas decide intervenir, cosa que dudo considerando su actual estado.”

“Tal vez podríamos valernos de los Regis que posee Brandon” sugirió Clair “Podrán haber venido de otro mundo, pero cuantos más legendarios ayuden a la causa, más oportunidades tendremos de evitar la catástrofe.”

“Los Regis de Brandon son mucho más débiles que los de nuestro mundo” objetó Spenser apenado “Provienen de una realidad en la cual ni la guerra de hace tres mil años, ni la regresión primigenia ni el fenómeno de la mega-evolución tuvieron lugar, por lo que los pokémon de allí jamás alcanzaron el máximo potencial de su poder evolutivo. Además ya nos han dejado claro más de una vez que para ellos nuestros problemas no son de su incumbencia. Aún si de pronto quisiesen ayudarnos, no serían de mucha ayuda. Ni sus fuerzas combinadas serían suficientes para retener a las aves legendarias, o para detener a Groudon y a Kyogre antes de que se hagan con la energía natural.”

“Y hablando de Kyogre” dijo Clair volviendo a ver a Spenser con desdén. Al igual que Zinnia, la prima de Lance seguía sin poder creer que el Clan Meteoro fuese capaz de permitirle a un traidor de su calibre asistir a sus reuniones como si fuese de fiar “¿Qué hay de él? ¿Se ha puesto en contacto contigo? Y si es así, ¿Qué es lo que te ha dicho?”

“Todavía continúa dormido” aseguró el sabio apoyando ambas manos sobre su báculo y con un tono de voz que reflejaba agotamiento y dolor “La conexión psíquica que tengo con él cada vez se hace más y más débil por algún motivo, pero parece tener interés por la elegida. Supongo que trata de decirme que debo encargarme de buscarla, o por lo menos de guiarla hasta su destino. Si lo que el Oráculo ha dicho que ocurrirá con él ya ha ocurrido y mi conexión con él se debilita por la razón que creo, entonces el enemigo ya le tiene en su poder.”

“Entonces creo que es más que evidente lo que debemos hacer” afirmó resuelto Wallace, poniéndose de pie. El elegante y refinado líder de gimnasio de Arrecípolis había permanecido callado desde que la reunión había comenzado, esperando el momento perfecto para hablar “Mientras el Clan Meteoro se encarga de preparar a sus dragones para la batalla, el Clan Endrino deberá asegurarse de hallar la conexión entre la profecía del Oráculo y el campeón de Johto y Kanto cuanto antes. Zinnia y Spenser vigilarán a los elegidos en cuanto lleguen desde Sinnoh a Hoenn, y se asegurarán de que nada les ocurra hasta que hayan cumplido su propósito. Yo y el resto del Clan Arrecípolis seguiremos custodiando la energía natural de la Cueva Ancestral y el Pilar Celeste, e informaremos si detectamos actividad inusual o anormal de algún tipo.”

“¿Todos a favor?” preguntó la Gran Matriarca, volteándose a ver a los demás.

“Yo estoy a favor, y estoy seguro de que mis nietos también lo estarán” dijo el Maestro Dragón.

“Y así es, abuelo” contestó Lance, asintiendo con la cabeza y reafirmando las palabras de su abuelo.

“Temo que es la única opción que nos queda de momento” suspiró exhausta Clair. Llevaba horas sin dormir a causa del estrés que las palabras del Oráculo le habían provocado, y la falta de sueño estaba empezando a afectarla “Así que yo estoy a favor.”  
                      

“Y yo”  añadió Zinnia.

“Yo también” aseguró Spencer.

“Algo me dice que no podremos detener el Ragnarok” dijo el Primer Sacerdote con cierto aire de pesimismo en el tono de su voz. Clair, Zinnia y Spenser le miraron fijamente y con desconfianza “Pero si todo este comité está a favor de la proposición de Wallace, no me queda otra alternativa más que apoyar la moción.”

“Entonces está decidido” anunció la Gran Matriarca, incorporándose con ayuda del Primer Sacerdote. Sus viejos y gastados emitieron un leve crujido al hacerlo “Ya todos saben qué hacer. Ahora id a cumplir cada uno con su papel. Se levanta la sesión.”

                                   



“¡Esto es inaudito! ¡Un escándalo!”

Levitando justo en el centro de su caótico y distorsionado reino, donde el tiempo no avanzaba y el espacio era completamente inestable, Giratina discutía iracundo con sus dos hermanos mediante el enlace psíquico proporcionado por Uxie, Mesprit y Azelf, que unía tanto sus mentes como sus dimensiones para que pudiesen conversar sin inconvenientes. Cyrus, callado y serio, escuchaba atentamente las palabras del pokémon de las sombras y las del Trío del Lago mantenían con los otros dos dragones. Sus voces resonaban en el común y escalofriante silencio que el Mundo Distorsión era conocido por tener.

“Todos los seres vivos eventualmente mueren, Giratina” decía Dialga con severidad. El pokémon dragón del Tiempo no estaba muy sorprendido con la terquedad que su hermano mostraba “Y tanto a los humanos como a los pokémon terrestres y alados les ha llegado la hora. No podemos interferir. El Ragnarok es inevitable.”

“¡No podemos permitir eso!” rugía Giratina todavía enfurecido.  El gobernante del Mundo Distorsión estaba tan encolerizado que parecía que se volvería en una bestia salvaje e irracional en cualquier instante “¡Estamos hablando de dejar sacrificar a millones de vidas con tal de dejar que la naturaleza siga su curso! Nuestro padre estaría avergonzado de que siquiera estemos discutiendo esto, cuando es más que claro que debemos hacer algo. ¡Palkia, por favor dime que tú sí comprendes la magnitud de este problema!”

“Temo que tengo que estar de acuerdo con Dialga en este caso” respondió Palkia apenada. La dragona representante del Espacio sonaba como una madre que estaba lista para dejar salir a su hijo al mundo exterior “Ya le hemos dado a la humanidad más de una oportunidad en el pasado, y nos lo han pagado con ofensas, con ataques y con las peores atrocidades que nos podamos imaginar. Si los elegidos no logran su cometido, el Ragnarok debe acabar con ellos para dar comienzo a una tierra más pacífica y bella.  Además, no es la primera vez que no tomamos partido en eventos de esta clase. ¿O es que necesito recordarte lo ocurrido tres mil años atrás con el Rey AZ, Giratina?”

“¡¿Pero es que acaso no se dan cuenta de lo que dicen?!” exclamó Giratina con rabia en su voz. Se sentía rodeado “Los humanos pueden ser violentos y en ocasiones destructivos, pero son tan importantes para este mundo como lo son los pokémon. Si nos guiásemos por esa lógica, nuestro padre debió haberme borrado de la existencia en cuanto vio mi agresiva naturaleza, y en su lugar me dio la noble obligación de mantener la anti-materia en este lugar, para evitar que destruya el resto del universo.”

“Condenar es la palabra que buscas” señaló Dialga “Te condenó a estar aquí atrapado debido a tus crímenes, y lo único que le detuvo de acabar contigo fue el cariño que te tenía. Siempre fuiste su favorito, y no podía erradicarte sin sentirse un monstruo. La diferencia radica en que la humanidad no cumple ningún papel fundamental en el gran plan de las cosas, como tú sí lo haces. Desde que se separaron de nosotros solo han traído la muerte y sufrimiento al mundo terrenal. Sostienen la creencia de que existen por y para un plan mayor, pero la realidad es que son parásitos, y los parásitos deben ser arrancados de raíz si queremos mantener este mundo en perfecto balance, tal y como nuestro padre querría que hiciésemos con lo que ha creado.”

“¡Oh, brillante idea!” rió Giratina con genuino sarcasmo, descolocando a todos los demás. Luego se volteó a ver a Cyrus, todavía hablándole a Dialga “Dime una cosa, hermano. ¿Qué harás con la muchacha que nos ayudó a salvarlos a ti y a Palkia, detener a este demente para que no destruyese todo nuestro universo? ¿Qué le dirás una vez ella haya muerto? ¿Que ella también era un parásito? ¿Que merecía ser arrancada de raíz junto con los parásitos que son su familia, sus amigos y sus conocidos?”

“Nunca dejaré de estar agradecido con aquella humana” reconoció el dragón del Tiempo “Pero ella es solo la excepción a la regla. Ningún otro humano hubiese hecho lo que ella hizo, y en su lugar hubiese permitido que este universo se destruyese.”

“Te equivocas, y ambos sabemos que mientes”  objetó la gran serpiente ciempiés “Los humanos siempre buscan hacer lo posible por convivir en paz con nosotros a pesar de nuestras diferencias e imperfecciones. Algunos de ellos, como nuestro prisionero aquí presente, han intentado alterar esa convivencia, algo que no negaré, ¿Pero acaso vamos a actuar como si algunos de los nuestros nunca hubiesen hecho lo mismo? ¿Por qué nuestros hermanos y hermanas merecen una segunda oportunidad y los humanos no?”

“Si me permiten un comentario, y creo que hablo tanto por Azelf como por Mesprit, yo diría que Giratina se encuentra en lo cierto” añadió Uxie consternado “Si nuestro padre hubiese querido que los humanos fuesen destruidos, no nos hubiese dado la tarea de otorgarles los dones de la emoción, la voluntad y la sabiduría.”

Azelf y Mesprit asintieron con la cabeza, aprobando las palabras de su hermano. Las seis deidades permanecieron callados por unos segundos, evidentemente pensando en quién tenía la razón.

“¿Sabemos qué piensan los demás acerca de esto?” preguntó Palkia rompiendo el hielo.

“Lugia, Ho-Oh, Celebi, Jirachi, Reshiram y Zekrom  ya nos han comunicado que piensan asistir a los elegidos” dijo Azelf “Xerneas, Yveltal y Zygarde también. Mew, Kyurem y los Tapus han escogido mantenerse neutrales ante esta situación, y han dicho que se asegurarán de actuar una vez que el bando ganador sea claro. Todavía no hemos recibido señal de los Regis, más su decisión final dependerá de si Regigigas decide unirse a la lucha o no.”

“Y Rayquaza está más que dispuesto a cumplir con su rol en todo esto” agregó Mesprit.

“En ese caso les propongo hacer un trato, más bien una simple apuesta” comentó Giratina para sorpresa de todos “Haremos lo que ha dicho Dialga y dejaremos que todo siga su curso. Si el Ragnarok resulta exitoso, veremos qué hacer con el nuevo mundo que Groudon y Kyogre dejarán tras de sí. Pero si se da el caso contrario, si los elegidos demuestran que la humanidad y los pokémon pueden seguir viviendo en paz y armonía, entonces deberemos a partir de ese punto regresar con los humanos. El tiempo de ocultarnos de ellos y de temerles se acabará. ¿Están todos de acuerdo? ¿Les parece razonable?”

Los legendarios dijeron que sí al cabo de unos segundos, y la reunión llegó a su fin. Mientras Uxie, Mesprit y Azelf se tele trasportaban afuera del Mundo Distorsión y Giratina retornaba a su tarea de vigilar las dimensiones conectadas a su vacío y espeluznante reino, Cyrus se quedó allí sentado, reflexionando en todo lo que acababa de escuchar. Si el Ragnarok surtía efecto, su ideal de un mundo sin espíritu llegaría a cumplirse parcialmente. Seguro, aún quedarían formas con alma y vida en el océano, pero el universo que él deseaba crear estaría un paso más cerca de volverse realidad. Solo le bastaría con convencer a Dialga y a Palkia de que el fin del mundo había probado su punto, y una vez que estos le apoyasen, su único obstáculo sería el Ser Original.

Una sonrisa perversa y sádica se dibujó en su rostro.

“Esto será interesante de ver” se dijo a sí mismo.

El reloj que indicaba la llegada del apocalipsis había comenzado a andar. Ya no había vuelta atrás.  

            


  Ash vs Paul: Revancha en el Lago Acuity
Enviado por: FoxBluereaver - 13 Jan 2021
08:54 AM - Foro: Pokéfics Terminados - Sin respuestas

Summary: En preparación para el que será el torneo más importante de toda su vida, Ash Ketchum visita el Lago Acuity en la región Sinnoh para tormarse algo de tiempo para entrenar. Pero sorprendentemente, no es el único que eligió ese mismo día para visitar la locación, y un encuentro fatídico encenderá una vieja llama y recuerdos de una gran rivalidad.
 

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 Región de Sinnoh…

En el extremo norte de la región Sinnoh, al oeste de Ciudad Snowpoint, se encuentra el Lago Acuity, uno de los tres lagos más grandes de toda la región, y también por ser el lugar donde se rumora que reside el Pokémon Legendario Uxie. Sin embargo, para Ash Ketchum, esta locación representaba mucho más que eso.

La base móvil del Cerebro de la Frontera Brandon, la Pirámide de Batallas, aquel día sobrevolaba los alrededores del lago, propulsada por sus turbinas y aterrizando a poca distancia de él para evitar llamar demasiado la atención de los curiosos. De todas maneras no iba a quedarse demasiado, pues solo venían de paso para dejar a uno de sus ocupantes.

- Uff, qué forma de viajar. – dijo Ash al poner un pie fuera de ella. – Mejor que cualquier avión.

- Nosotros continuaremos hacia las ruinas de Snowpoint. – le dijo Brandon, el Rey de la Pirámide y líder entre los Cerebros de la Frontera. – ¿Seguro que estarás bien tú solo?

- No se preocupen por mí. – aseguró Ash. – Puedo arreglármelas, y además, hace tiempo que no salgo a campo abierto. Me vendrá bien estirar un poco las piernas.

- De acuerdo. – asintió Brandon. – Regresaremos por ti en diez días, hasta entonces, ten cuidado allá afuera.

Y dicho esto, Ash se alejó a distancia segura mientras Brandon retornaba al interior de su base. Unos minutos después, esta volvió a despegar y se alejó en dirección este hacia Snowpoint. Brandon quería hacer su visita anual al Templo de Regigigas para presentar sus respetos, así que aprovechó de darle a Ash el aventón para que pudiese tener algo de entrenamiento.

Después de todo, se estaban preparando para el Torneo Intercontinental de Campeones, y como solo habría una plaza, decidirían quién la ocuparía con un torneo interno entre los ocho miembros de la Frontera de Batalla de Kanto. Cada uno de ellos quería hacer su entrenamiento en privado, y a su propia manera.

Después de pasar por el Centro Pokémon para dejar sus pertenencias, Ash y Pikachu se dirigieron hacia el borde del lago a echar un vistazo. La nostalgia invadió al entrenador al mirar la superficie y recordar todos los eventos que vivió en ese lugar.

Para Brock, el más importante fue haber visto a Uxie, pero para Ash, el evento más importante, y el más vívido entre sus recuerdos, fue aquella fatídica batalla total que tuvo contra el que fue uno de uno de sus mayores rivales como entrenador. Esa batalla fue quizás una de sus más humillantes y desastrosas derrotas en todo su viaje por Sinnoh. No solo por haber perdido en un 6-2, sino por quien fue su oponente. Paul, un entrenador que era todo lo opuesto a Ash en lo que a personalidad, e ideas sobre el entrenamiento de los Pokémon se refería. Durante la mayor parte de su viaje por Sinnoh, Paul menospreciaba a Ash por su ideología de hacerse amigo de sus Pokémon y esforzarse para entrenar con ellos y sacar su verdadero poder, llamándolo un entrenador débil, y Ash desesperadamente buscaba derrotarlo para probarle que estaba equivocado.

Sin embargo, dos cosas buenas salieron de esa pelea: una fue que Chimchar, el mismo Pokémon que Paul había desechado por no cumplir sus expectativas, evolucionó a Monferno. Y la otra, que Ash se dio cuenta de lo que realmente tenía que hacer para poder superar a Paul. Estaba tan concentrado en derrotarlo, en tratar de ser tan fuerte como él, que no se dio cuenta de que en realidad estaba haciéndolo todo mal. Los métodos de Paul nunca servirían con él, porque él no era Paul. Él era Ash, y al recordar eso fue que finalmente entendió lo que necesitaba. Algo que siempre tuvo, y que perdió de vista por intentar ser algo que no era, solo por intentar ganarse el respeto de su rival.

- Vaya, vaya, miren a quién tenemos aquí. – dijo una voz familiar. Ash se volteó para ver de quién se trataba, y vio dos caras muy familiares aproximándose a él.

Los hermanos de Veilstone, ambos de pelo morado, pero en actitudes, vestimentas y hasta profesiones totalmente diferentes. El mayor de ambos, Reggie, llevaba su usual atuendo de criador, completo con el delantal verde que Ash le había visto usar cuando se conocieron por primera vez. Por su parte, Paul ahora se veía igual de alto que su hermano, pero más allá de eso no había cambiado mucho, salvo quizás que su expresión ya no era tan dura como la recordaba.

- Paul, Reggie, qué sorpresa encontrarlos aquí. – los saludó el entrenador.

- Pues qué bien por ti. Tú no eres exactamente a quien esperaba ver. – dijo Paul.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó Ash.

- Vimos la Pirámide de Batallas volando por aquí cerca, y pensé que tal vez tendría oportunidad de ver a Brandon y retarlo a una batalla. – explicó Paul.

- Ah, ya veo. – dijo Ash. – Siento decepcionarte, solo vinieron para dejarme aquí, y siguieron hacia Snowpoint.

- Qué lástima, hermanito. – dijo Reggie. – Pero no es tan malo después de todo, y es apropiado que encontráramos a Ash aquí el día de hoy.

- ¿El día de hoy? – Ash ladeó la cabeza, confundido.

- ¿Qué, no sabes qué día es hoy? – preguntó Paul con ligera irritación.

- Eh… ¿miércoles?

Paul se llevó una mano a la cara, como si no pudiera creer lo que acababa de oír, y Ash por su parte se quedó totalmente fuera de onda. ¿Era una fecha importante acaso?

Por fortuna, Reggie intervino para resolver su duda. – Me sorprende que no lo recuerdes. Hoy es el aniversario de esa batalla total que tuvieron ustedes dos en este lugar.

- ¿Lo es, de verdad? – preguntó Ash.

- Sí. De hecho, Paul viene aquí todos los años este mismo día. – dijo Reggie. – ¿No es así, hermanito?

- No era necesario entrar en tanto detalle. – dijo Paul, y luego se volteó a ver a Ash. – Pero en serio, ¿cómo puedes olvidarte de algo así?

- Hey, en mi defensa, cuando estoy fuera de casa no presto mucha atención al tiempo o las fechas. – replicó Ash. – Aunque… no niego que sí vine aquí un poco por la nostalgia. Esa batalla jamás se me olvidaría.

- Claro, después de que te apalee como lo hice. – le recordó Paul, haciendo que Ash se enfurruñara un poco. – De nuevo… en ese momento no estabas a tu máximo, y yo estaba preparado para ti después de todo.

- Eso ya es agua pasada, chicos. – dijo Reggie, antes de volverse hacia Ash. – En fin, ¿cómo has estado? Hemos escuchado cosas muy buenas de ti en los últimos años.

- Los rumores dicen que la Frontera de Batalla de Kanto tiene un octavo cerebro. – dijo Paul secamente. – Eres tú, ¿no es así?

- Sí, abrí un Coliseo de Batalla en Pueblo Paleta, que también funge como Gimnasio oficial de la Liga Kanto. – dijo Ash. – ¿Te interesaría desafiarlo?

- Tal vez… – admitió el hermano menor. – Aunque eso no explica qué haces aquí, tan lejos de casa.

- Para ser honesto, vine para entrenar un poco. – dijo Ash. – ¿Saben sobre el Torneo Intercontinental de Campeones Pokémon?

- ¿Qué pregunta es esa? Es el torneo Pokémon más importante, donde solo participan los mejores entrenadores del mundo. – dijo Paul. – No me digas que vas a participar en él.

- No es oficial todavía. – dijo Ash encogiéndose de hombros. – Solo hay una plaza disponible, y los cerebros haremos un torneo interno para decidir quién de nosotros entrará.

Paul se quedó viendo a Ash, con una mirada que el entrenador de Pueblo Paleta conocía bastante bien. Era similar, aunque a la vez diferente, a las que le daba cuando eran rivales, excepto que más que menosprecio o desdén, parecía contener más respeto. Sin embargo, en los ojos del entrenador de Veilstone se veía ese claro deseo de retarlo. Y Reggie no tardó en darse cuenta de ello.

- Bueno, ya que estamos aquí, ¿por qué no tienen una batalla ustedes dos? – dijo el hermano mayor. – Parece apropiado, y si Ash dijo que vino a entrenar, ¿por qué no empezar ahora mismo? Esta vez el campo de batallas del Centro Pokémon sí estará disponible para ustedes dos.

Los dos entrenadores lo miraron, y luego se vieron entre ellos. Ash no tenía ningún problema, y su equipo estaba bastante descansado y listo para pelear si era necesario. Mirando a Pikachu en su hombro, su roedor le dio un gesto afirmativo que daba a entender que estaba listo cuando él quisiera.

- ¿Tienes a tu mejor equipo contigo? – preguntó Paul.

- Cualquier equipo para mí es el mejor. – replicó Ash.

- Bien, si estás tan confiado, hagámoslo.

- Será mejor pedir permiso a la Enfermera Joy. – dijo Reggie. – Yo seré el réferi, si no les molesta.

Los dos entrenadores asintieron. La flama de la rivalidad entre ambos había vuelto a encenderse. Quizás ya no fuese antagónica, pero definitivamente seguía allí, y el reencuentro en ese lugar la había avivado exponencialmente.
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Un par de horas más tarde, en el campo de batalla…
 
Hechos ya los arreglos para la batalla, los dos entrenadores se encontraron frente a frente, cada uno en su lugar asignado. En el medio de ambos se encontraba Reggie, con las banderas de réferi en la mano, preparado para dirigir el encuentro, y claramente emocionado de ver qué clase de batalla tendrían su hermano y Ash.
El entrenador de Pueblo Paleta sonreía emocionado y a la vez con expectación. Siempre le agradaba encontrarse de nuevo con viejos rivales, comprobar qué tan fuertes se habían vuelto. Pese a sus desavenencias con Paul, lo respetaba como a un entrenador fuerte, y en su último encuentro se separaron, si bien no como amigos, sí con un gran respeto por las habilidades del otro, y dejando claro quién de los dos era el mejor entrenador en la Liga Sinnoh. Después de tanto tiempo, Ash estaba ansioso por demostrarle a Paul lo que podía hacer, y todo lo que había progresado desde la última vez que se enfrentaron.
Por su parte, los pensamientos de Paul eran otros. Para él, la prioridad seguía siendo demostrar que era el más fuerte, y el saber que ahora Ash ocupaba un puesto en igual rango que Brandon, el entrenador que su hermano no pudo derrotar y que él se había fijado como valla para superar, hacía que estuviese decidido a ganar este combate. La última vez, tuvo la ventaja de saber exactamente lo que haría Ash, los Pokémon que usaría y cómo contrarrestar a cada uno de ellos. Pero esa ventaja ahora era inexistente. No tenía manera de saber qué tanto había mejorado Ash desde su último enfrentamiento, ni de qué sería capaz.
- Esta será una batalla total. – declaró Reggie. – Cada uno de los dos podrá utilizar seis Pokémon, y podrá sustituir cuando lo desee. La batalla terminará cuando los seis Pokémon de uno de los dos ya no sean capaces de seguir peleando. ¿Están listos?

- Listo. – dijo Paul.

- Empecemos de una vez. – dijo Ash, tomando su primera Pokébola. – ¡Swellow, yo te elijo!

- ¡Swellow! – El ave tijera de Hoenn apareció en el aire y extendiendo las alas flotó sobre el campo.

Paul se quedó viéndolo, y tras meditarlo un momento decidió responder de igual forma. – ¡Honchkrow, prepárate para la batalla!

- ¡Krow! – El cuervo evolucionado hizo lo propio, y se encaró con su contraparte elevándose a la misma altura.

- ¡Comiencen! – declaró Reggie.

- ¡Swellow, inicia con Ataque Rápido! – exclamó Ash, decidido a conectar el primer golpe.

- ¡Swellow! – El pájaro de Hoenn salió disparado dejando una estela blanca detrás de sí, directo hacia su oponente. Paul movió ligeramente la comisura de la boca, denotando que estaba ligeramente impresionado, tal vez por la velocidad del ataque.

- ¡Honchkrow, esquiva y usa Cuchilla Nocturna!

- ¡Honchkrow!

El cuervo viró hacia un lado evitando el roce de Swellow, y haciendo una vuelta en U, se lanzó con una de sus alas envuelta en energía púrpura-negra, dispuesto para darle a su oponente un buen aletazo.

- ¡Doble Equipo, ahora! – exclamó Ash.

Justo antes que el ala de Honchkrow lo golpeara, Swellow hizo aparecer imágenes suyas, y en cuanto la Cuchilla Nocturna hizo contacto con su objetivo, este se disipó: era solo una ilusión. El pájaro de Hoenn comenzó a multiplicarse por todo el campo, dispersando sus clones a tal velocidad que era imposible distinguir cuál sería el verdadero.

- Nada mal, lo admito. – dijo Paul en tono monocorde. – ¡Honchkrow, As Aéreo!

Honchkrow se envolvió en energía voladora y salió disparado hacia el verdadero Swellow. Por muy bueno que fuese el Doble Equipo, el As Aéreo era un ataque que siempre ubicaba al objetivo, dondequiera que estuviese. Casi imposible de esquivar, decían algunos.

- ¡Swellow, As Aéreo tú también!

Desde la misma dirección en la que iba Honchkrow, el verdadero Swellow abandonó su cobertura entre los clones y fue al encuentro de su oponente con el mismo ataque. Los dos pájaros chocaron en el aire uno contra el otro y salieron despedidos hacia atrás, mostrándose bastante igualados en la fuerza de sus ataques.

- ¡Honchkrow, Pulso Oscuro! – ordenó Paul. El cuervo disparó desde su pico un rayo de ondas umbrías hacia su oponente.

- ¡Swellow, desvíalo con Ala de Acero! – exclamó Ash.

Ambas alas de Swellow adoptaron un revestimiento metálico mientras volaba en la dirección hacia Honchkrow. En vez de lanzarse a atacarlo de inmediato, sin embargo, Swellow dio un aletazo justo cuando los rayos del Pulso Oscuro estaban por alcanzarlo. Para sorpresa tanto de Paul como de Honchkrow, los rayos salieron desviados como reflectados por un espejo, y Honchkrow apenas alcanzó a virar para evitar que estos lo golpearan, pero al hacerlo Swellow tuvo su abertura para acercarse y le dio un aletazo metálico en toda la cabeza. El cuervo apenas evitó estamparse contra el suelo justo a tiempo, volviendo a elevarse antes de chocar.

Sin decir una palabra, Paul levantó su Pokébola y regresó a Honchkrow, sorprendiendo tanto a Ash como a Reggie. El pelimorado se puso a pensar un poco. De sus experiencias pasadas, no creía poder derrotarlo en una batalla aérea con facilidad, y ese Swellow parecía aventajar un poco a Honchkrow en velocidad. Mejor intentar otro enfoque.

- ¡Ursaring, prepárate para la batalla! – declaró finalmente.

- ¡RRAAAAHHH! – El oso rabioso apareció rugiendo y sacando sus afiladas zarpas.

Reggie por su parte se quedó viendo al entrenador de Kanto. – "¿Qué harás ahora, Ash? ¿Intentarás derrotar a Ursaring con tu Swellow?"

Para su sorpresa, Ash también decidió hacer un cambio de Pokémon. El entrenador de Pueblo Paleta se quedó viendo a Ursaring, y también estuvo tratando de determinar quién sería el mejor oponente para hacerle frente. Finalmente se decidió y arrojó su siguiente Pokébola.

- ¡Snorlax, yo te elijo! – exclamó.

- Snorlax…

Tanto Paul como Reggie levantaron una ceja. Una extraña decisión para ellos, pero Ash sabía lo que estaba haciendo. Sabía perfectamente que Ursaring era mayormente un combatiente físico capaz de infligir bastante daño, y ahí era donde Snorlax era el oponente perfecto para él. No solo podía aguantar mucho castigo, sino que tenía algunos trucos que podrían sorprender a Paul, además de que su fuerza tampoco era nada desdeñable.

- ¡Ursaring, usa Onda Certera! – ordenó Paul. El oso rugió y disparó de entre sus zarpas una gran esfera de energía azul contra su oponente.

- ¡Protección, Snorlax! – exclamó Ash.

- Snor… – Snorlax bajó los brazos mientras un domo de energía verde se formaba a su alrededor. La Onda Certera impactó contra la barrera impenetrable, sin causarle ningún daño.

- ¡Híperrayo! – ordenó Paul, sin dejarse amilanar por el ataque fallido. Solo estaban probando a su oponente después de todo.

El entrenador de Veilstone se sentía bastante confiado. Ursaring era uno de sus combatientes principales, y había podido derrotar personalmente a la mitad del equipo de Ash durante la primera batalla que tuvieron en ese lugar. Además, esa Protección difícilmente le podría ser de utilidad con ataques consecutivos, y no podría escudarse detrás de ella todo el tiempo.

Sin embargo, nada podría haberlo preparado para la siguiente orden que dio su oponente.

- ¡Salta y usa Golpe de Cuerpo! – exclamó Ash.

Los ojos de Paul se ensancharon ligeramente un segundo al oír el grito de su oponente, creyendo que oyó mal. Pero no: Snorlax realmente pegó un enorme salto, no solo esquivando el Híperrayo literalmente en el último instante, sino que se le fue encima a Ursaring con todo el peso de su cuerpo, recorriendo una distancia que por estimación de Paul tenía que ser mínimo la mitad de la longitud del campo de batalla.

Ursaring apenas pudo dar un paso atrás antes que la enorme mole de peso le cayera encima, haciendo retumbar el campo de batalla al caer. El oso quedó tan aturdido que olvidó por un momento tratar de quitarse de encima a su oponente, y aunque lo logró, lo hizo con dificultad. Los dos Pokémon volvieron a incorporarse, viéndose frente a frente.

Paul, por su parte, decidió que era hora de cambiar su enfoque. – ¡Ursaring, usa Cuchillada!

El oso rugió y extendió sus garras, haciéndolas brillar con luz blanca mientras cargaba contra Snorlax.

- ¡Esquívalo! – dijo Ash.

Paul de nuevo se sorprendió al escuchar la orden de Ash. Ese salto que dio Snorlax lo tomó con la guardia baja, pero no había forma de que fuese a esquivar un ataque veloz a corta distancia si no lo dejaba saltar. Seguro intentaría soportar el ataque, o eso creyó Paul.

Para su shock, Snorlax comenzó a evadir las Cuchilladas de Ursaring simplemente moviéndose de lado a lado y retrocediendo ligeramente. Algunas lograron hacerle mella, pero fuera de cortes pequeños, ninguna logró acertar de manera significativa.

- ¿Cómo puede un Snorlax moverse así de rápido? – preguntó Paul.

- No lo subestimes, Snorlax puede ser grande, pero se mantiene en forma. – replicó Ash.

Era decir mucho que un Pokémon como Snorlax, cuyos hábitos favoritos eran desde luego comer y dormir, pudiese ser un combatiente tan efectivo en batalla. Desde luego, siempre le dejaba la billetera vacía para recompensarlo con un buen bocadillo por cada batalla, pero cuando era importante, valdría cada centavo.

- ¡Brazo Martillo! – ordenó Paul.

Ursaring levantó sus brazos, que empezaron a brillar con energía dorada, y le asestó un violento golpe en la cabeza a Snorlax. El Pokémon de Ash se tambaleó aturdido, y Paul decidió liquidar el asalto con un ataque a quemarropa.

- ¡Híperrayo! – ordenó.

- ¡RRAAAAHHH!

Aspirando profundamente, la energía naranja se comenzó a acumular en las mandíbulas de Ursaring, y un segundo después disparó su ataque. Estando aturdido, Snorlax no pudo esquivarlo y cayó pesadamente hacia atrás. Paul sonrió con satisfacción, mientras Reggie se acercaba a verlo.

- ¡Snorlax ya no puede…! – estuvo a punto de declarar, hasta que se dio cuenta que empezaba a incorporarse, apoyándose con las manos.

- Snor… lax… – dijo mientras se ponía de pie de nuevo. Y no se veía nada contento.

- Snorlax, usa Descanso para reponer tus energías. – dijo Ash.

Snorlax se colocó en posición relajada, roncando sonoramente, mientras las heridas que sufrió por los últimos ataques comenzaban a desvanecerse. Paul por su parte estaba estupefacto. Que ese Snorlax hubiera aguantado esos ataques y levantarse de nuevo ya de por sí era una sorpresa, pero sumado además a ese despliegue de agilidad y velocidad, eso era totalmente de otro mundo.

- "Detesto admitirlo, pero parece que sabe lo que hace." – pensó Paul. – "¿Debería cambiar ahora?"

Era un dilema. Paul no quería revelar a su equipo tan rápido, no sin haber descifrado primero la estrategia de Ash. Pero empezaba a dudar si Ursaring tendría una oportunidad de ganar. No era el único que tenía para infligir daño, pero ciertamente era uno de los principales, y perderlo podría ponerlo en desventaja.

Por otra parte, Snorlax aún seguía dormido. Podría aprovechar de recuperar algo del daño infligido mientras despertaba, aunque el uso del Híperrayo dejó a Ursaring sin aire por unos momentos, así que tenía que empezar en cuanto tuviese la oportunidad para golpear fuerte, y rápido. Apenas Ursaring levantó los brazos y apretó los puños, indicando que podía volver a moverse, Paul hizo su movida.

- ¡Corpulencia, ahora! – ordenó.

- ¡RAAAAAHHH! – Con ese rugido, Ursaring flexionó los brazos y empezó a potenciar sus músculos, brillando con un aura de poder roja. Snorlax permaneció dormido y Paul supo que no podía perder esa oportunidad.

- ¡Brazo Martillo, ahora! – exclamó.

Ursaring corrió hacia Snorlax, alzando su brazo en alto de nuevo envuelto en energía dorada, listo para asestar un golpe decisivo. Antes de que despertara, tenía que hacer que este ataque contara, no podía fallarlo.

- ¡Sonámbulo! – exclamó Ash.

Justo cuando Ursaring estaba a punto de conectarle el golpe en la cabeza, Snorlax, todavía sentado, se movió ligeramente, llevando atrás el brazo derecho como si fuese a dar un puñetazo. A la distancia y cubierto por Ursaring, Paul no alcanzó a ver cuál fue el ataque, pero el efecto posterior lo hizo evidente.

Ursaring retrocedió después de ser golpeado por el hombro, y todo su brazo desde ahí hasta el codo había quedado congelado, impidiéndole dar el golpe con Brazo Martillo.

- Puño Hielo… – dedujo Paul, haciendo un esfuerzo por ocultar su sorpresa.

- ¡Ahora, Sonámbulo de nuevo! – gritó Ash.

Dicho y hecho, Snorlax volvió a moverse mientras estaba dormido, y agarrando a Ursaring por los hombros, le asestó un violento Cabezazo que dejó al oso tambaleándose hacia atrás, con los ojos dando vueltas y teniendo que frotarse la cabeza, gruñendo por la jaqueca.

Paul habría querido achacarlo a la suerte, pero el que ese Snorlax tuviese un arsenal de movimientos tan variado, sumado a sus inusuales capacidades no solo para atacar y soportar el daño, sino para moverse, no era cosa despreciable. Si quería tener una oportunidad de ganar, tenía que actuar rápido.

- ¡Usa Onda Certera! – ordenó.

Usando el otro brazo, Ursaring comenzó a formar la esfera de energía, preparándose para lanzarla justo cuando Snorlax comenzaba a despertar de nuevo. El oso arrojó su ataque, pero al no poder usar ambos brazos no pudo controlarlo bien para apuntar y salió desviado hacia un lado, sin dar en el blanco.

- ¡Snorlax, termínalo con un Híperrayo! – ordenó Ash.

Snorlax comenzó a cargar su ataque. En aquel momento Paul no pudo pensar en otra cosa más que usar uno propio y esperar que fuese suficiente, aunque tenía sus dudas. Independientemente del resultado, sin embargo, ya había podido ver el estilo de batalla de ese Snorlax, y estaba empezando a planear cómo derrotarlo.

- ¡Ursaring, usa Híperrayo también!

El oso obedeció la orden, y también comenzó a cargar energía en sus mandíbulas. Los dos Híperrayos salieron disparados al mismo tiempo, colisionando uno contra el otro. Sin embargo, el de Snorlax alcanzó a ganar un poco más de terreno, y aunque la explosión resultante alcanzó a ambos, el punto de colisión quedó más cerca de Ursaring, haciendo que a él le tocara la peor parte, y sin mencionar que a diferencia de Snorlax, el daño que tenía por los ataques anteriores todavía permanecía.

Los dos Pokémon volvieron a hacer un esfuerzo por incorporarse, Ursaring con un poco más de dificultad, pero finalmente sucumbió y se desplomó sobre su espalda.

- ¡Ursaring ya no puede pelear, Snorlax es el ganador! – declaró Reggie.

- ¡Sí, primer punto para nosotros! – celebró Ash.

- ¡Pi-pikachu! – exclamó a su vez el roedor eléctrico haciendo una V de la victoria.

Paul retiró a su Pokémon caído sin mediar palabras. Aunque no lo dijera de dientes para afuera, tuvo que reconocer que ese Snorlax era un oponente formidable. Ash no lo envió contra Ursaring porque sí: tenía fuerza, resistencia, un arsenal de movimientos variados y una inusual velocidad para su especie. Lo que significaba que no era el tipo de oponente al que se podía derrotar a pura fuerza bruta. Tenía que ser más inteligente, y ya sabía perfectamente cómo hacerlo.

- ¡Magmortar, prepárate para la batalla! – dijo arrojando su siguiente Pokébola.

Tanto Paul como Reggie aguardaron, y ya que Ash decidió no cambiar a Snorlax, el mayor de los hermanos de Veilstone alzó sus banderas y les ordenó continuar la batalla. El Descanso que usó Snorlax iba a ser un hueso duro de roer, sumado a sus evidentes defensas y fuerza. La clave para derrotarlo sería causar daño más rápido del que pudiese recuperar.

- ¡Magmortar, Giro Fuego! – ordenó Paul.

- ¡Magmortar!

Apuntando con uno de sus brazos de cañón, Magmortar disparó un chorro en espiral de fuego que rodeó a Snorlax rápidamente y lo atrapó en una columna ardiente.

A Paul no se le escapó, sin embargo, que Snorlax no se veía tan afectado por el ataque como normalmente lo hacían los oponentes de Magmar, de modo que no tardó en deducir que probablemente tuviese la habilidad Grasa Espesa. Grandioso, eso le dificultaría aún más las cosas.

Pero tal vez había otra forma.

- ¡Snorlax, usa Golpe de Cuerpo!

- ¡Snor! – Igual que con Ursaring, Snorlax pegó un enorme salto para dejarse caer encima de Magmortar con todo su peso. A Paul seguía sorprendiéndole que fuese capaz de saltar así con ese tamaño y peso. ¿De qué le daría Ash de comer?

- ¡Esquiva y deja Tumba de Rocas encima del terreno! – replicó Paul.

Saltando fuera del camino donde venía la sombra de Snorlax, Magmortar disparó unos bultos de roca que se materializaron en el lugar donde fue a caer. El plan de Paul era que estas al menos lo lastimaran un poco al caer, pero se llevó una sorpresa cuando Snorlax las aplastó reduciéndolas a grava, como pudo comprobar cuando se levantó. Agregando además una enorme grieta con forma de telaraña en el campo.

- ¡Ataque de Smog, directo a la cara! – exclamó Paul.

Magmortar juntó ambos brazos y disparó un chorro de humo venenoso contra Snorlax, apuntándole directo a la cara para que lo respirara todo. Paul era astuto: este ataque podía ser lento y poco preciso, pero él había entrenado a Magmortar para que lo disparara con la fuerza y velocidad de una manguera contra incendios, así que Snorlax, por inusualmente rápido que fuera, no tendría manera de evadirlo.

Mientras Snorlax empezaba a toser, Paul alcanzó a ver que Ash se empezaba a desorientarse. Una de sus debilidades cuando lo conoció era su tendencia a desenfocarse cuando un oponente lo superaba en fuerza, o lo abrumaba con sus ataques antes de darle tiempo de responder. Era bueno saber que eso no había cambiado, así que continuó presionando de la misma forma, usando el Smog hacia la cara de Snorlax hasta que este adoptó un tinte morado, evidenciando el envenenamiento.

- ¡Oh no! – gritó Ash.

- ¡Magmortar, usa Llamarada! – ordenó Paul.

- ¡Snorlax, Protección! – exclamó Ash finalmente.

Magmortar disparó la gran estrella de fuego contra su oponente, estallando contra la barrera protectora. Sin embargo, aunque se salvó del ataque, el veneno hizo lo suyo, haciendo que Snorlax se resintiera, y si bien todavía se veía lejos de caer, le sirvió a Paul para hacer un análisis rápido de su adversario. Siete movimientos en su arsenal: Protección, Híperrayo, Golpe de Cuerpo, Sonámbulo, Cabezazo, Puño de Hielo y Descanso. Cuatro ofensivos, dos de soporte, y uno para usar sus ataques cuando estaba dormido.

La pelea con Ursaring le hizo darse cuenta de algo: enfrentarlo en combate cuerpo a cuerpo era un error, pero su punto débil era que, fuera del Híperrayo, carecía de ataques de largo alcance. Magmortar, por otro lado, no tenía problemas con eso.

- ¡Ataque de Smog de nuevo!

Otra vez, un chorro de gas venenoso a alta presión salió disparado hacia la cara de Snorlax. El ataque en sí mismo no era tan fuerte, pero era útil para mantenerlo desorientado mientras el veneno en su sistema hacía su trabajo.

- ¡Tumba de Rocas! – exclamó Paul, y Magmortar se dispuso a disparar los bultos de roca, pero esta vez para que le cayeran encima a Snorlax.

- ¡Protección! – exclamó Ash. Eso era todo, lo había forzado a la defensiva y ahora tenía que seguir presionando su ataque.

Parte del entrenamiento de Paul era que sus Pokémon no cesaran de hacer un ataque a menos que él se los ordenara, o fuesen interrumpidos. Así, Magmortar continuó haciéndole caer rocas encima a Snorlax, y poco a poco el domo protector empezaba a parpadear. Por impresionante que fuera, la Protección tarde o temprano caería.

- Solo un poco más… – murmuró Paul.

Cinco segundos más tarde, la barrera finalmente terminó de desplomarse, y las rocas llovieron sobre Snorlax, que solo atinó a encogerse sobre sí mismo y a cubrirse la cabeza con sus manos para evitar una posible jaqueca.

- ¡Giro de Fuego! – ordenó Paul.

Magmortar juntó sus brazos de cañón y volvió a disparar dos ráfagas de fuego en espiral. Esta vez el tornado de fuego fue muchísimo más intenso que antes, tanto que Ash no podía ver a Snorlax a través de las llamas. Magmortar mantuvo el calor durante no menos de un minuto y medio sin interrupciones, y cuando finalmente cesó, Snorlax estaba bastante quemado, y todavía resintiéndose con el veneno del Smog.

- ¡Snorlax, usa Descanso! – ordenó Ash.

- No lo harás. – dijo Paul. – ¡Magmortar, Atactrueno!

Si Snorlax se iba a dormir, todo el esfuerzo habría sido en vano. Paul había hecho que Magmortar aprendiera Atactrueno con su Electivire como una forma de contrarrestar su debilidad primaria, pero si le daba una sacudida con él a Snorlax, eso ayudaría a también a mantenerlo despierto.

Magmortar alzó los brazos de cañón, y disparó una poderosa descarga eléctrica de ellos. Igual que con el Giro Fuego, la mantuvo a más no poder, y únicamente se detuvo cuando se le "agotaron las baterías", por decirlo así. Pero había logrado su cometido.

- ¡Snorlax, no! – exclamó Ash

- ¡Termina con esto! ¡Magmortar, Llamarada a quemarropa!

- ¡Mag! – Magmortar corrió y puso sus brazos de cañón en la panza de Snorlax. Un segundo después, una gran estrella de fuego explotó de ella, y Snorlax salió volando por los aires, cayendo pesadamente a los pies de Ash y sacudiendo el suelo.

- Laaax… – fue todo lo que alcanzó a decir, exhalando una bocanada de humo.

- ¡Snorlax ya no puede pelear! ¡Magmortar gana! – declaró Reggie.

- Snorlax, regresa. – dijo Ash recuperando a su amigo. – Excelente trabajo, amigo, te mereces un buen descanso y un buen banquete después.

Ash se quedó mirando fijamente a Paul. Usando solo la pelea con Ursaring pudo descifrar el estilo de pelea de Snorlax y contrarrestarlo de manera efectiva sin que Magmortar recibiera un solo golpe en todo el asalto. No esperaría menos de él, por supuesto.

Sin embargo, en ese momento Ash estaba tratando de tomar una página del libro de Paul y no mostrar todas sus cartas tan pronto. Swellow tenía todavía algunos trucos que no había utilizado, y si Magmortar tenía un ataque Eléctrico, había uno que podía explotar.

- ¡Swellow, de vuelta a la acción! – dijo Ash arrojando la Pokébola.

En el breve instante antes de que Reggie les diera la señal para reanudar el combate, Paul se quedó mirando al pájaro. Haber utilizado a Honchkrow era porque era más fácil analizar a un oponente con un Pokémon similar, pero tenía el presentimiento de que no había podido verle todo lo que era capaz de hacer. Tendría que seguir haciéndolo sobre la marcha con Magmortar.

Apenas Reggie levantó las banderas para continuar, Paul dio su orden sin dudarlo. – ¡Tumba de Rocas al aire!

Magmortar apuntó sus brazos de cañón disparando unas esferas de energía blanca encima de Swellow, para que estas se materializaran en unas enormes rocas para aplastarlo.

- ¡Esquiva y usa Viento Afín! – ordenó Ash.

Swellow extendió las alas y se puso en marcha creando una corriente de viento que aceleró su vuelo, permitiéndole esquivar sin mucha dificultad las rocas. Paul involuntariamente apretó un puño: ese Swellow de por sí era bastante veloz, y ahora se movería más rápido. Tenía que pararlo de alguna forma.

- ¡Usa Smog! – ordenó Paul.

Ash de inmediato replicó con un ataque propio. – ¡Contraataca con Tajo Aéreo!

Magmortar de nuevo juntó sus brazos de cañón para disparar el humo tóxico contra su oponente. Swellow inmediatamente replicó comenzando a aletear para enviar una cuchilla de aire que lo dispersó, además de atravesar todo el camino y golpear a Magmortar, aunque no hizo más que sacudirlo un poco. Paul le ordenó insistir de nuevo, y Ash y Swellow replicaron usando Doble Equipo, de nuevo esparciéndose por todos lados.

- Magmortar, sigue usando Smog por todo el campo.

Magmortar comenzó a girar mientras continuaba dispersando el humo tratando de abarcar toda el área posible. Llegó un punto en que todos los clones de Swellow terminaron cubiertos por la nube tóxica, y Ash no podía ver lo que estaba sucediendo. Sin embargo, la respuesta llegó a los pocos segundos.

- Giro Fuego. – dijo Paul chasqueando los dedos.

Apenas se encendió la chispa, todo el humo detonó en una gran explosión que sacó volando a Swellow. Ahora estaba presto para atacarlo en el aire, y Paul no desaprovecharía la oportunidad.

- ¡Usa Atactrueno! – le ordenó.

Magmortar disparó la descarga eléctrica contra el aturdido Swellow. Si tenía oportunidad de liquidarlo de un solo golpe, era ahora o nunca. Swellow no pudo reaccionar a tiempo para esquivar el ataque, que le dio de lleno mientras seguía en el aire.

- ¡Swellow, resiste! – exclamó Ash.

- Sweeee… – El pájaro recibió todo el ataque hasta que Magmortar cesó de disparar, pero al terminar, extendió sus alas y se sacudió las chispas como si nada. – ¡SWELLOW!

- ¿Cómo rayos…? – De nuevo, Paul tuvo que hacer un esfuerzo por contener su sorpresa. Ese ataque tenía que haberlo acabado, y aun así, se veía como si no hubiera sido nada.

- Mi Swellow está acostumbrado a recibir ataques Eléctricos. – declaró Ash. – Necesitarás más que eso para derribarlo.

Paul frunció la boca ligeramente. Su estilo de batalla siempre se basaba en atacar con tanta fuerza como fuera posible, y derrotar al oponente con la menor cantidad de golpes. De uno solo si era posible. Nunca había visto a un Pokémon Volador resistiendo un ataque Eléctrico de esa magnitud como si fuera nada.

- Hasta esa tolerancia tiene que tener un límite. – dijo Paul. – ¡Magmortar, usa Atactrueno, a todo poder!

No importaba qué tan resistente fuera, un ataque superefectivo tenía que ser suficiente para hacerlo caer. Ni siquiera Ash sería tan tonto para intentar recibirlo de frente.

O al menos eso creía. Ash no dio ninguna orden, y Swellow tampoco hizo ningún movimiento para esquivar el ataque. Más todavía: lo recibió de lleno en su totalidad, casi como si se quisieran dejar atacar de manera intencional. Eso no tenía ningún sentido.

Y tendría aún menos sentido cuando de repente, una especie de capa dorada comenzó a rodear a Swellow, empezando desde su pecho y expandiéndose a sus alas, cabeza, cola y patas. Magmortar cesó el ataque, pero de pronto, frente a ellos se encontraba un Swellow con un recubrimiento dorado por todo el cuerpo, casi como si fuese de oro sólido. Ambos hermanos de Veilstone se quedaron boquiabiertos.

- ¡SWELLOW! – exclamó el pájaro, echando chispas a su alrededor.

- ¡Ataque Rápido! – exclamó Ash.

Llamarlo "Ataque Rápido" fue quedarse corto: en menos de un parpadeo, Swellow se disparó con la literal velocidad de un relámpago, y tanto Paul como Magmortar no se dieron cuenta de lo que pasó sino hasta el que el pájaro golpeó de lleno al Pokémon de Fuego en todo el pecho. Pero eso no fue lo más sorprendente, sino el hecho de que Magmortar echó chispas al recibir el golpe, como si acabara de recibir daño eléctrico.

Al pasar del otro lado, Swellow se dio la vuelta y se preparó para lanzarse a la carga de nuevo.

- ¡Magmortar, Llamarada! – exclamó Paul. Magmortar disparó el kanji de fuego contra su oponente cuando este venía de frente otra vez.

- ¡As Aéreo! – ordenó Ash.

- ¡Swellow!

El pájaro atravesó la Llamarada sin problemas haciendo que explotara, y asestó otro golpe certero en el estómago de Magmortar. Por un momento alcanzó a ver el resplandor de la habilidad Cuerpo en Llamas, pero al hacer contacto con Swellow se disipó sin hacer efecto. Igual que antes, el daño que causó fue eléctrico, y eso sumado a la velocidad del impacto, significaba malas noticias para él y su entrenador.

- Ese Atactrueno fue un error. – murmuró Paul por lo bajo, para que Ash no lo oyera.

- "Apuesto a que Paul no esperaba esto." – dijo Reggie. – "Y yo tampoco. ¿De dónde sacaría Ash a ese Swellow?"

Por su parte, Ash se mantenía sonriendo, ya que incluso a la distancia podía ver la cara sorprendida de Paul. El Profesor Oak había investigado, y se dieron cuenta que había algo más detrás de la inusual tolerancia de Swellow a los ataques Eléctricos, y de aquella ocasión que él y Pikachu usaron esa "Armadura Trueno". Resultaba que si Swellow lograba soportar la electricidad lo suficiente, podía acumular algo de la energía, y con eso se activaba esa habilidad que además de darle poder eléctrico aumentaba su fuerza y velocidad, esta última potenciada todavía más por el Viento Afín.

- Ya veo que no lo mandó solo porque sí. – dijo Paul. Tenía que darle crédito, Ash estaba usando la cabeza. – ¡Magmortar, atrápalo con Giro Fuego!

Magmortar lanzó una doble espiral de fuego para intentar atrapar a Swellow, pero el ave fue demasiado rápida para él, asestándole otro As Aéreo por la espalda y haciéndolo caer de cara en el suelo.

- ¡Llamarada, máximo poder! – exclamó Paul.

- ¡Ave Brava, Swellow! – exclamó Ash.

- ¡Swellow!

Swellow tomó impulso, y se disparó tomando un aura de poder azul que se mezcló con la electricidad, al tiempo que Magmortar le apuntaba con sus brazos de cañón para disparar un enorme kanji de fuego. Pero igual que sus intentos previos, la Armadura Trueno le permitió atravesar la explosión casi limpiamente, y esta vez golpeó a Magmortar con tanta fuerza que se lo llevó por toda su mitad del campo, cayendo a los pies de Paul. Luego de alejarse lo suficiente, en el aire se resintió ligeramente por el daño de retroceso del ataque, pero el asalto había terminado.

- ¡Magmortar ya no puede continuar, Swellow es el ganador! – declaró Reggie.

- ¡Muy bien, Swellow! – exclamó Ash. – ¡Ahora vamos a la cabeza!

Igual que antes, Paul retornó a su Pokémon caído sin decir ni una palabra, y deliberó mentalmente por un momento antes de decidir. Pocas veces se topaba con factores inesperados, y este Swellow electrificado era una de esas veces donde mantener su semblante frío le había resultado difícil. Aun no se sentía con ganas de revelar a los otros Pokémon de su equipo, así que por ahora, se mantendría a la defensiva.

Después de todo, él también tenía un par de ases bajo la manga que todavía no había usado, y ese poder tenía que tener algún límite.

- ¡Honchkrow, de vuelta a la batalla, ahora!

- ¡Krow! – El cuervo volvió a aparecer, aleteando mientras encaraba a su contrincante.

- ¡Que continúe la batalla! – declaró Reggie.

- ¡Swellow, Ataque Rápido! – exclamó Ash.

- Honchkrow, ocúltate en Niebla. – dijo Paul.

Como Paul pudo comprobar, el ataque de Swellow, si bien seguía siendo muy veloz, fue notablemente más lento que el anterior, evidenciando que el efecto del Viento Afín había cesado. Eso era un alivio, al menos ahora podría ver a su adversario cuando atacara, ya que Honchkrow no podría competir con semejante velocidad.

- ¡Swellow, dispersa la Niebla con Tajo Aéreo! – ordenó Ash.

Swellow comenzó a aletear con furia disparando las cuchillas de viento, tratando de dispersar las nubes negras para ubicar a Honchkrow, pero este salió de ellas elevándose por encima de él a gran altura, tomando posición a distancia segura para atacar.

- ¡Ataque Celestial! – ordenó Paul. Mientras Honchkrow extendía sus alas para empezar a cargar el ataque, desde abajo Ash y Swellow solamente observaban.

- ¡Ave Brava, Swellow! – exclamó el entrenador de Pueblo Paleta.

Los dos pájaros se lanzaron en un curso diagonal en línea recta, chocando de frente uno contra el otro. Honchkrow evidentemente intentó usar la gravedad para aumentar su velocidad de descenso e igualarse con la que le otorgaba el poder eléctrico a Swellow. La colisión los hizo salir despedidos a ambos hacia atrás, aunque claramente la armadura eléctrica de Swellow hizo que Honchkrow recibiera la peor parte del impacto.

- ¡Pulso Oscuro! – ordenó Paul.

De nuevo, Honchkrow lanzó el rayo de ondas oscuras desde su pico, esta vez más concentrado para intentar hacerle más daño. Ash y Swellow replicaron con un As Aéreo logrando conectar otro golpe certero, pero en ese instante, la electricidad que lo rodeaba se dispersó, y Swellow volvió a su estado normal.

- Ay no. – dijo Ash.

- Como sospeché. – murmuró Paul. – ¡Honchkrow, Cuchilla Nocturna!

- ¡Krow!

- ¡Swellow, contraataca con Ala de Acero! – replicó Ash.

- ¡Swellow!

Los dos pájaros se trabaron en un duelo aéreo, intercambiando aletazos de energía metálica y oscura, haciendo volar chispas púrpuras y plateadas con cada impacto. Parecían estar muy equilibrados, pero desde abajo Paul podía ver que, lento pero seguro, Honchkrow iba ganando terreno poco a poco. Esa armadura eléctrica del Swellow de Ash lo tomó por sorpresa cuando peleó con Magmortar, pero tal como sospechaba, ese poder tenía un precio.

Entretanto, los pensamientos de Ash eran similares. La Armadura Trueno, como había llamado ese poder, si bien daba una ventaja durante las batallas, tenía sus hándicaps: duraba relativamente poco y una vez que se disipaba, el agotamiento entraría en efecto. En aquel momento Swellow estaba moviéndose a pura fuerza de voluntad, pero estaba llegando a su límite.

Finalmente, cuando Swellow falló un aletazo, Honchkrow le asestó dos, primero en la cabeza, y después por la espalda, haciéndolo estamparse contra el suelo. El ave tijera de Hoenn comenzó a luchar por volverse a levantar, antes de que Paul volviera a atacar. Pero sorprendentemente, el pelimorado no presionó con el ataque.

- Honchkrow, usa Respiro.

- Krow. – Mientras Swellow seguía en el suelo luchando por volver a levantarse, Honchkrow aterrizó frente a él, posándose sobre sus patas y plegando las alas mientras aspiraba profundamente. Poco a poco, comenzó a recuperar algo de su energía perdida, y algunas de sus heridas anteriores comenzaron a desaparecer.

- ¡Swellow, tú puedes, no te rindas! – lo animó Ash.

- Swe… ¡swellow! – El ave tijera de Hoenn finalmente se incorporó y volvió a elevarse, rehusándose a caer sin dar pelea.

- ¡Usa Ave Brava, ahora! – ordenó Ash.

- ¡Ataque Celestial! – replicó Paul.

Swellow se elevó tan rápido como pudo, preparándose para dar su último golpe. Honchkrow terminó de reponerse y volvió a elevarse también. El agotamiento de Swellow le permitió a Honchkrow cargar el poder para su propio ataque. Una vez más, los dos pájaros colisionaron a toda velocidad, pero el resultado fue distinto: Swellow fue quien recibió la peor parte del impacto. Inmediatamente después de salir despedido, Honchkrow aterrizó para utilizar Respiro nuevamente, mientras que Swellow se desplomaba sobre su espalda, y quedaba tendido patas arriba.

- ¡Swellow ya no puede continuar! ¡Honchkrow es el ganador! – declaró Reggie.

- Regresa, Swellow. – dijo Ash, retornando al pájaro caído. – Buen trabajo, ahora descansa.

El entrenador de Pueblo Paleta se quedó viendo al cuervo, y luego a su entrenador. Tenía que elegir rápido a su siguiente Pokémon, ya que convenientemente Honchkrow había usado el movimiento de Respiro para reponer sus energías justo al final del asalto, y el efecto seguiría durante la pausa. Técnicamente no era contra las reglas, pero eso le dificultaría un poco más las cosas.

Bien, por fortuna tenía a alguien en mente para hacerle frente.

- ¡Lycanroc, yo te elijo! – dijo arrojando su siguiente Pokébola.

- ¡Aroooo! – aulló el lobo al aparecer en el campo de batalla.

Igual que antes, tanto Reggie como Paul se sorprendieron al ver al Pokémon de Ash. Evidentemente ninguno había visto uno de esos antes. Y Paul se sorprendió aún más cuando se sacó su Pokédex del bolsillo para escanearlo, y la imagen que apareció no coincidía con el que el entrenador de Pueblo Paleta acababa de sacar. De hecho, eran dos muy similares, uno cuadrúpedo, con semblante tranquilo, ojos azules y el pelaje marrón claro, y el otro bípedo con pelaje y ojos rojos, de un aspecto mucho más feroz y una melena que le sobresalía por detrás de la cabeza.

- Lycanroc, el Pokémon lobo, un tipo Roca nativo de la región de Alola. la pre-evolución de este Pokémon, Rockruff, adopta una forma distinta dependiendo de si evoluciona durante el día o la noche, convirtiéndose a las denominadas formas de Lycanroc Diurno y Lycanroc Nocturno. Sin embargo, se tiene un único caso documentado de una evolución ocurrida al atardecer durante un destello verde, dando origen a un espécimen denominado como Lycanroc Crepuscular.

En la última línea fue que apareció la forma en cuestión. Esta combinaba aspectos de las otras dos: en forma general era casi idéntico al Lycanroc Diurno al ser cuadrúpedo, salvo por el pelaje naranja y ojos verdes, pero tenía sobresaliéndole detrás de la cabeza la misma melena que el Lycanroc Nocturno. Sin embargo, nada de eso fue lo que más llamó la atención de Paul.

- Único caso documentado… ¿estás diciéndome que es este mismo Lycanroc? – preguntó Paul.

- No es que quiera presumir, pero sí. Y yo estuve ahí cuando ocurrió. – sonrió Ash.

Reggie también sonrió. Sabía que Ash tenía algo especial como entrenador, pero el poseer al único ejemplar de cierta variante de un Pokémon definitivamente era algo más. Y de no ser porque en ese momento el aleteo y los graznidos de Honchkrow, que terminó de darse su Respiro, lo alertaron, se habría olvidado por un momento de su rol como réferi de la batalla.

- Bien, si ya terminaron de hablar, continuemos con la batalla. ¡Adelante! – les dijo alzando las banderas.

- ¡Honchkrow, Cuchilla Nocturna! – ordenó Paul.

- ¡Lycanroc, Acelerroca! – ordenó Ash.

Honchkrow apenas estaba comenzando a cargar su ataque cuando Lycanroc salió disparado y lo atravesó antes de aterrizar del otro lado. Si no se hubiera sanado después de pelear contra Swellow, ese golpe tal vez podría haber acabado con él.

Lo otro también, el Pokédex de Paul le acababa de decir que era un Pokémon de tipo Roca, que se caracterizaban por ser fuertes y resistentes, pero lentos y pesados. Este lobo, sin embargo, se acababa de mover con una gran velocidad, algo inusual para dicho tipo.

- ¡Bola de Sombra! – ordenó.

- ¡Krow! – El cuervo abrió el pico para empezar a cargar una esfera de energía fantasmal, disparándosela a Lycanroc.

- ¡Contrarresta con Híper Voz! – contraatacó Ash.

- ¡AROOOOOOO!

El lobo abrió su hocico y dejó salir un poderoso aullido que se materializó en un túnel de ondas sonoras azules, las cuales atraparon la esfera espectral y la mandaron de regreso. El cuervo tuvo que virar a un lado para eludirla, pero aunque evitó el impacto directo, el eco del ataque todavía se le metió entre los oídos. Inclusive Paul tuvo que resistir el impulso de taparse las orejas ante el taladrante sonido.

- ¡Ahora, usa Cola de Hierro! – exclamó Ash.

El lobo levantó la cola y esta empezó a resplandecer con energía metálica. Corriendo un poco para tomar impulso, saltó hacia Honchkrow para golpearlo. Paul sabía que no tenía caso evadir, pero al menos, ahora tenía algo que podía utilizar a su favor.

- ¡Movimiento Espejo! – ordenó.

Justo después de recibir el golpe, por espacio de un milisegundo, los ojos de Honchkrow resplandecieron, y entonces una imagen fantasmal de Lycanroc apareció frente a él por un instante. Acto seguido, las plumas de la cola de Honchkrow se enderezaron y se recubrieron de energía metálica, adoptando una forma de cuchilla, y apenas se repuso del impacto, hizo un giro en U y se lanzó a contraatacar, dándole un coletazo al tiempo que se volvía a elevar. Lycanroc salió despedido hacia atrás, y después de rodar dos vueltas aterrizó de pie, afianzándose con las garras para evitar retroceder más. Paul sonrió con satisfacción, ese había sido un golpe bastante certero.

- ¿Lycanroc, estás bien? – exclamó Ash.

- Grrrr… ¡aroooo! – El lobo volvió a erguirse, como si ese golpe no hubiera sido nada para él.

- ¡Honchkrow, elévate y usa Pulso Oscuro! – ordenó Paul. El cuervo extendió sus alas y empezó a disparar chorros de energía oscura desde su pico, bombardeando al lobo desde el cielo.

- ¡Híper Voz! – exclamó Ash.

Con el bombardeo de energía oscura, Lycanroc tuvo que retroceder y tomar distancia para poder abrir su hocico y empezar a aullar para lanzar su ataque. Paul sin embargo, replicó con algo que a Ash le pareció que sonaba como "haz lo mismo", y volviendo a usar Movimiento Espejo, Honchkrow volvió a invocar una aparición fantasmal de Lycanroc, para luego abrir el pico y contrarrestar la onda sonora de su adversario con una propia.

Al chocar, ambas se neutralizaron una a la otra hasta que los dos Pokémon cesaron de emitirlas, sin poderse dominar.

- ¡Bola de Sombra, una y otra vez!

Igual que con el Pulso Oscuro, Honchkrow comenzó a bombardear a Lycanroc disparando las esferas espectrales, forzándolo a saltar de lado a lado para tratar de esquivarlas, mientras el cuervo permanecía fuera de su alcance, solo descendiendo lo suficiente para ponerse al alcance y disparar sus ataques. Paul estaba actuando de manera inteligente: Lycanroc era un buen combatiente en tierra, pero al parecer tenía dificultades contra un oponente que lo atacaba a distancia desde el aire. Incluso logrando resistir los ataques, no serviría de nada si no podía conectar sus propios golpes.

- Hay que derribar a Honchkrow primero. – se dijo Ash. – ¡Lycanroc, Lanzarrocas!

El lobo levantó su cola, que empezó a resplandecer, y de esta comenzaron a brotar trozos de roca que salieron disparados como dardos hacia Honchkrow. Honchkrow comenzó a virar de lado a lado para evitarlas, pero eventualmente se acercó demasiado y una de ellas le pegó en el ala sacándolo de balance.

- ¡Acelerroca! – gritó Ash.

- ¡Arooo!

Lycanroc se disparó hacia Honchkrow antes que se repusiera, para tratar de derribarlo del aire. Casi lo alcanzó, pero el resplandor en los ojos del cuervo, y la aparición fantasmal delataron de nuevo lo que intentaba hacer. Luego de recibir el golpe, Honchkrow se echó atrás y dando una vuelta de 270°, se disparó desde arriba para golpearlo en la espalda.

Aunque el ataque no fuese superefectivo en sí mismo, estrellarse contra el suelo ayudó a compensar por eso. Acto seguido, el cuervo volvió a alzar el vuelo y siguiendo las órdenes de Paul, siguió bombardeando a Lycanroc alternando Bola de Sombra y Pulso Oscuro, manteniéndose a distancia segura fuera del alcance de la mayor parte de sus ataques y volando más alto que antes.

- Rayos… – Ash apretó el puño.

¿Cómo iba a acercarse a su oponente lo suficiente para asestar un golpe si este se mantenía lejos y no le dejaba acercarse? Más todavía, el Movimiento Espejo le daba la posibilidad de utilizar sus propios ataques en su contra una vez que los viera. Lycanroc podía saltar alto, pero no tan alto como para alcanzar a Honchkrow donde estaba… a menos que…

- Eso es… ¡Lycanroc, usa Filo de Roca para alcanzar a Honchkrow! – ordenó Ash.

Filo de Roca era un ataque que podía manifestarse en dos formas: crear rocas filosas que orbitaban alrededor del usuario, o invocando grandes pilares de roca en el suelo. Esta versión no era muy útil para atacar a oponentes en el aire, pero podía usarla de otra manera. Específicamente, creando con ellos una escalera para subirse y alcanzar una mayor altura. Lycanroc se trepó en ellos saltando y al alcanzar el más alto, logró ponerse a la misma altura que Honchkrow.

- ¡Pulso Oscuro! – ordenó Paul. Honchkrow empezó a cargar el ataque para disparar el rayo de ondas oscuras a quemarropa, pero eso no le serviría de nada.

- ¡Taladrador! – exclamó Ash.

- ¡AROOOOOO! – Justo cuando Honchkrow disparó su ataque, Lycanroc comenzó a girar sobre sí mismo como taladro, desviando el ataque hacia los lados e impactándolo de lleno en el pecho. Al dejar de girar aterrizó del otro lado y aprovechando que lo hizo perder altitud, Ash supo que tenía oportunidad de lanzar otro ataque.

- ¡Acelerroca!

- ¡Movimiento Espejo!

Por lo que Ash alcanzó a oír, ese era más un esfuerzo por impedir que Lycanroc se fuese limpio. Habiendo ya usado ese ataque previamente y sabiendo cómo se hacía, lo reprodujo antes que Lycanroc ejecutara el suyo y los dos chocaron entre sí. Desafortunadamente, Lycanroc le ganó en esfuerzo físico y tras dos segundos lo dominó totalmente. Al aterrizar de vuelta en el suelo, se le echó encima con las garras.

- ¡AROOOOOOO! – aulló triunfante el lobo ante su oponente caído.

- ¡Honchkrow ya no puede pelear, Lycanroc es el ganador! – declaró Reggie.

- ¡Buen trabajo, Lycanroc! – celebró Ash. – Ya puedes quitártele de encima.

Lycanroc obedeció y se alejó de Honchkrow para que Paul pudiese retornarlo a su Pokébola. El pelimorado se quedó observando al lobo de tipo Roca. Por lo visto no era especial solo por ser un espécimen único, también tenía su mérito en combate.

Pero por lo que acababa de presenciar, sabía perfectamente cómo liquidarlo de un solo golpe.

- ¡Aggron, prepárate para la batalla! – ordenó, mientras arrojaba su cuarta Pokébola.

- ¡AGGRON!

El Pokémon tipo Acero y Roca apareció en el campo y observó a su oponente más pequeño. Paul se estaba anticipando a que Ash lanzara un ataque directo, y él no necesitaría decirle a Aggron lo que tenía que hacer. Desde hacía tiempo, lo había condicionado a una estrategia de inicio de dejar que el oponente atacara primero, y sorprenderlo después con un contraataque brutal.

Solo contaba con que Ash mordiera la carnada… y así fue, mordió la carnada, el anzuelo, el hilo y la caña.

- ¡Lycanroc, Taladrador!

El lobo se disparó contra su oponente, girando a toda velocidad como taladro otra vez. Un ataque como ese parecía la opción más obvia contra un Pokémon tipo Acero y Roca, pero él había aprendido a utilizar la fuerza del oponente a su favor. Así, después de haber impactado, y soportando el dolor del ataque, Ash y Lycanroc vieron con horror que Aggron resplandecía con energía metálica, y una gran esfera de poder plateado se materializaba en su boca.

- ¡Oh no! – exclamó Ash.

- ¡Explosión de Metal!

Ash no pudo más que observar como la esfera golpeaba a Lycanroc a quemarropa. Por haber atacado de ese modo selló el asalto con un solo golpe: Taladrador tenía doble efectividad contra Aggron, pero al haberlo soportado, le envió a su vez un ataque tipo Acero con un incremento de fuerza de 50% adicional por el daño original al haberlo soportado.

En resumen, Lycanroc no tenía forma de sobrevivir a eso, y salió volando hasta caer del lado de Ash, quedando tendido en el suelo.

- ¡Lycanroc ya no puede pelear! – declaró Reggie.

- ¡Regresa, Lycanroc! – dijo Ash, retornando a su Pokémon. – Buen trabajo, te ganaste un buen descanso.

Guardando su Pokébola, Ash sopesó sus opciones actuales. La situación estaba igualada: cada uno había perdido a tres Pokémon, Paul sabría que uno de los restantes de él sería Pikachu, y con Aggron afuera en el campo a Ash solo le quedaban dos que desconocía. Mirando sus dos Pokébolas restantes, y luego a Pikachu, a quien descartó casi de inmediato después de ese último ataque. Finalmente decidió que era un buen momento para que Paul saludase a un viejo amigo.

- ¡Infernape, yo te elijo! – exclamó Ash.

- ¡Infer! – El mono de fuego apareció en el campo, listo para pelear.

Paul levantó una ceja al verlo, y luego movió ligeramente la boca tratando de disimular un atisbo de sonrisa que se le escapó. Parecía apropiado que Ash lo hubiera traído a él, y de hecho casi se lo había esperado. Sin embargo, recordando cómo Aggron fue vencido en su encuentro de la Liga Sinnoh, decidió que no iba a arriesgarse, y elegir a un oponente mucho más apropiado para él. Levantó la Pokébola de Aggron y lo regresó, tomando la siguiente.

- ¡Torterra, prepárate para la batalla! – exclamó, para sorpresa tanto de Ash como de Reggie.

- ¡TERRA! – gritó la gran tortuga al aparecer en el campo.

Reggie le echó una mirada al ver la decisión de Paul. Eso ya era evidencia de que no quería andarse con rodeos, ya que normalmente se lo reservaba a él para el final, al ser su Pokémon más fuerte y todo. Sacarlo de manera temprana ya era un signo de que las cosas no habían resultado del todo como esperaba. Esto sería muy interesante.

- ¡Infernape, Lanzallamas! – ordenó Ash.

- ¡Infernape! – El mono de fuego aspiró profundamente y disparó un torrente de llamas contra su adversario, que ni siquiera se inmutó.

- ¡Híperrayo! – ordenó a su vez Paul.

Torterra abrió su boca y disparó un rayo de energía de color naranja en dirección opuesta. Aunque el Lanzallamas de Infernape era potente, el Híperrayo lo consumió por completo y siguió indetenible, impactando al primate en llamas con fuerza y haciéndolo salir despedido hacia atrás. Infernape dio una voltereta en el aire, pero alcanzó a enderezarse para aterrizar en tres puntos, y se puso de pie rápidamente.

- ¡Rueda de Fuego! – ordenó Ash.

Infernape saltó y se echó a rodar sobre el campo hecho una bola de fuego viviente a toda velocidad. Usar el Híperrayo tenía su precio: Torterra no podría moverse por un momento y si Infernape llegaba lo bastante rápido podría conectar un buen golpe. Efectivamente lo consiguió, sorprendiendo a Paul ante el hecho de haber podido pasarle por encima y seguir rodando, pero al dar la vuelta y regresar para dar otro golpe, Torterra recuperó su movimiento.

- Cola de Hierro. – dijo Paul con un tono seco.

- ¡TERRA! – declaró la tortuga, mientras su cola adoptaba un revestimiento metálico, y girándose justo cuando Infernape venía rodando en su dirección, atravesó la cola en su camino.

El resultado fue inmediato: Infernape tropezó y perdió el control, cesando el ataque y cayéndose de cara en el suelo, revolcándose sobre su quijada. No bien había terminado de levantarse cuando Paul dio su siguiente orden.

- ¡Poder de la Tierra!

- ¡TERRA!

Torterra levantó sus patas delanteras y las azotó con fuerza en el suelo. La tierra tembló y unos pilares de luz emergieron debajo de Infernape, estallando en una erupción que hizo volar al mono por los aires. Mientras todavía tenía oportunidad, Paul sabía que tenía que seguir atacando, al saber de primera mano lo que Infernape era capaz de hacer.

- ¡Filo de Roca! – ordenó.

A diferencia de Lycanroc, Torterra hacía el Filo de Roca disparando los fragmentos al aire. Los pilares hacían más daño, pero eran poco efectivos contra oponentes en el aire.

Pero Ash e Infernape todavía no estaban derrotados. – ¡Infernape, Contraescudo aéreo!

Al oír la orden de su entrenador, Infernape reaccionó disparando un Lanzallamas al tiempo que comenzaba a girar en el aire. Envuelto en la bola de fuego empezó a crear varios látigos con el Lanzallamas que le permitieron desviar las rocas filosas, y al aterrizar en el suelo empezó a rodar hacia donde estaba Torterra, que todavía estaba arrojándole rocas filosas, pero su avance continuó indetenible y volvió a golpearlo con fuerza. Después de que lo pasó de largo, un estallido de fuego rodeó a Torterra, evidenciando que acababa de infligirle quemaduras.

Paul involuntariamente se mordió el labio, pero no iba a permitir que eso lo descontrolara. Solo tenía que aprovechar las oportunidades en cuanto vinieran. Y una se presentó en cuanto Infernape dejó de rodar.

- ¡Puño Veloz! – exclamó Ash.

- ¡Ape! – Infernape envolvió su puño en energía blanca y se lanzó para darle un golpe a Torterra en toda la cara.

- ¡Triturar! – ordenó Paul.

Torterra abrió la boca y detuvo el puñetazo de Infernape con una mordida. El mono de fuego gritó de dolor e inmediatamente empezó a jalar tratando de liberarse, pero ahora Paul y Torterra lo tenían justo donde lo querían.

- ¡Giga Drenado! – exclamó el pelimorado.

Todavía sin soltar a Infernape, unos hilos de energía verde salieron del árbol de Torterra y agarraron a Infernape, succionándole la energía y empezando a sanar algunas de las heridas del inicial tipo Hierba. A pesar de la poca efectividad, el poder en bruto de Torterra era tal que incluso así el daño era bastante notable.

Paul a pesar de todo, sabía que eso era solo una solución temporal. Aunque el Giga Drenado le recuperase algo de su energía, no eliminaría la quemadura, y eso podría representar un problema. Tenía que darse prisa para derrotar a Infernape.

- ¡Resiste ahí, Infernape, Lanzallamas! – gritó Ash.

Haciendo un esfuerzo por aguantar el dolor en su mano y la energía que le drenaban, Infernape abrió la boca y disparó un torrente de llamas, aprovechando de estar cerca para hacerle buen daño. Finalmente logró que Torterra lo soltara, y mantuvo el Lanzallamas todo lo que pudo hasta que se le fue el aliento.

Pero Paul no dejaría que se le escapara tan fácilmente. – ¡Híperrayo!

Ash se puso en alerta de inmediato: si a distancia fue tan devastador, a quemarropa sería fatal.

- ¡Ve bajo tierra, Infernape, Excavar! – exclamó.

Justo cuando Torterra disparaba el rayo, Infernape saltó y se zambulló en la tierra. El Híperrayo pasó de largo por encima de él, y en el tiempo que tardó Torterra en recuperar su movimiento, Infernape le salió por debajo dándole un golpe que lo volteó de espaldas. Los ojos de Paul se ensancharon un poco más de lo normal.

- ¡Enderézate con Poder de la Tierra!

- ¡TERRA! – Como pudo, Torterra azotó con la cola para generar el ataque, debajo de sí mismo como le dijo Paul.

Parecía una locura, pero el caso fue que funcionó. Para Paul, Torterra siempre había sido prácticamente inamovible; verlo así patas arriba en esa posición tan vergonzosa era simplemente inaceptable. Así que desarrolló eso como una contramedida para cuando eso sucediera, y tuvo además la ventaja de que el ataque también golpeó a Infernape por estar todavía por ahí cerca cuando lo ejecutó.

- ¡Filo de Roca de nuevo! – ordenó Paul. Torterra se preparó para lanzar los fragmentos de roca afilada antes de que Infernape llegara hasta él.

- ¡Ábrete paso con Combate Cercano! – exclamó Ash.

El primate de fuego se golpeó el pecho con sus puños, y cuando Torterra disparó su ataque, se echó a correr echando puñetazos para desviar las piedras antes de que le llegaron, acortando la distancia entre él y su oponente, sin importarle que unas cuantas lograban hacerle mella. Finalmente, cuando llegó con él, lo atrapó en una lluvia de puñetazos, manteniéndose así hasta que Torterra se hartó y se dio la vuelta para darle un coletazo metálico y quitárselo de encima.

Infernape salió despedido a buena distancia de Torterra, pero igual que antes se enderezó para aterrizar en tres puntos. Justo en ese instante, los dos Pokémon empezaron a resplandecer con un aura de su color respectivo, roja para Infernape y verde para Torterra. Ambos provocaron una erupción de energía que levantó trozos de piedra a su alrededor. Ya ambos estaban en sus últimas, y ahora lo único que les quedaba era jugárselo todo con el último ataque que les quedaba. Con sus habilidades respectivas activadas, ese último ataque decidiría al vencedor de este asalto.

- ¡Planta Feroz!

- ¡Envite Ígneo!

Infernape se cubrió en un aura llameante, que se potenció tanto con el poder de su Mar en Llamas que estas se tornaron de rojas a azules. A su vez, Torterra golpeó el suelo e hizo retumbar la tierra, haciendo aparecer unas enormes raíces, formando una especie de pasillo entre él e Infernape. Su Espesura también estaba dándole un gran incremento de energía, lo que le permitió hacerlas mucho más grandes de lo normal. Las raíces se curvaron enfrente de Infernape para detenerlo, pero este las atravesó en una explosión de fuego. Las siguientes hicieron lo mismo, pero tampoco pudieron frenarlo, y así siguió hasta que llegó con Torterra, impactándolo de frente.

El daño recibido por ese ataque explosivo, sumado a resentirse por la quemadura que le infligió antes, fue el punto de quiebre para Torterra. Cierto que podía soportar e infligir castigo, pero había llegado a su límite.

Entretanto, Infernape tampoco pudo más: consiguió conectar el golpe decisivo, pero las raíces, sumado al daño de retroceso por usar su ataque más fuerte también fue demasiado, después de todo el daño que había recibido. Su único consuelo fue que pudo ver caer a Torterra cinco segundos antes de desplomarse allí mismo. No había ganado la pelea, pero al menos tampoco perdió.

- ¡Doble nocaut, ambos, Torterra e Infernape no pueden continuar! – declaró Reggie alzando ambas banderas.

Los dos entrenadores retornaron a sus Pokémon. Nuevamente la situación quedaba igualada. Cuatro Pokémon fuera para cada uno, y solo les quedaban dos.

Para Paul, el dilema estaba en si revelar ya a su último Pokémon, o volver a sacar a Aggron. Por un lado, ya en cualquier momento Ash tendría que utilizar a Pikachu, y su segundo as era el oponente más apropiado para enfrentarlo. Por el otro lado, Aggron no había resultado demasiado dañado en su breve asalto contra Lycanroc, y todavía tenía para dar mucho más.

Y mientras él pensaba, Ash finalmente tomó su decisión. – Tu turno, compañero, ¿estás listo?

- ¡Pikapika! – asintió el ratón eléctrico apretando los puños, y corriendo hacia la arena.

Después de sopesar sus opciones unos segundos más, Paul también tomó su decisión. Por segunda vez, Aggron apareció en el campo de batalla.

- ¡Adelante! – declaró Reggie.

- ¡Aggron, usa Doble Filo! – ordenó Paul.

- ¡Aggron! – Aggron comenzó a brillar con un aura de poder dorado, y se lanzó hacia Pikachu para embestirlo con el cuerno.

- ¡Esquiva y usa Atactrueno! – ordenó Ash.

- ¡Pika! – exclamó Pikachu saltando en el aire y dando una voltereta por encima de Aggron mientras cargaba su electricidad. – ¡Pika-CHUUUUUUUUUUUUUUU!

Pikachu soltó su descarga, y Aggron se mantuvo resistiéndola hasta que finalmente terminó. Sin que Paul le dijera nada, el Pokémon acorazado volvió a resplandecer con el aura de Explosión de Metal, preparando su contraataque, pero Pikachu logró anticiparse y saltar fuera del camino evitando la explosión. Ash decidió que era mejor mantener la distancia por el momento.

- ¡Electrotelaraña! – exclamó.

- ¡Pikapikapikapika, CHUPI! – Pikachu volvió a saltar en el aire cargando una esfera eléctrica, y se giró para arrojarla haciendo que se dispersara en una red que se expandía sobre Aggron.

- ¡Rómpela con Garra de Metal! – exclamó Paul.

- ¡GRON! – Aggron extendió sus enormes garras, y dando un tajo doble cruzado, rasgó la Electrotelaraña, haciendo que los restos cayeran hechos jirones y echando chispas sobre el campo.

El Pokémon de Acero y Roca volvió a rugir desafiante, tratando de incitar a Pikachu a venir por él. El roedor eléctrico sintió que le brotaba una pequeña vena en la sien, pero no mordió el anzuelo. No iba a caer en provocaciones.

- ¡Atactrueno otra vez! – ordenó Ash.

- ¡Defensa de Hierro! – replicó Paul.

Pikachu volvió a soltar su ataque eléctrico, y Aggron se mantuvo firme donde estaba, encogiéndose para adoptar una postura defensiva mientras un brillo metálico se apoderaba de él. Igual que antes aguantó el ataque, y esta vez con mucha mayor facilidad; el daño recibido se redujo notablemente.

Paul sonrió ligeramente mientras Ash apretaba los dientes. ¿Debería intentar acercarse para dar un golpe directo? Los ataques de largo alcance no estaban resultando muy efectivos.

- ¡Poder de la Tierra! – ordenó Paul, interrumpiendo los pensamientos de Ash.

Aggron levantó una pata y dio un fuerte pisotón, mandando el mismo ataque que le vio usar a Torterra en el asalto anterior. A medida que las grietas avanzaban por el suelo, Ash se dio cuenta de algo: este no era tan poderoso como el de Torterra, pero iba mucho más rápido, y Pikachu no logró esquivarlo. La erupción que se generó bajo sus pies lo hizo volar por los aires.

Alentado por tener el primer golpe sólido, Paul siguió presionando. – ¡Doble Filo!

- ¡Aggron! – Aggron volvió a envolverse en un aura dorada, cargando para embestir a Pikachu mientras venía descendiendo.

- ¡Pikachu, lánzate con Ataque Rápido y usa Cola de Hierro!

El ratón eléctrico se giró en el aire y se disparó hacia su oponente dejando una estela blanca detrás de sí, mientras su cola empezaba a recubrirse de metal. Dando un coletazo directo en la cabeza de Aggron, aterrizó del otro lado. Sin embargo, fuera de aturdirlo un poco y esquivar el Doble Filo, no le hizo gran cosa. Aggron rápidamente se repuso y lo miró desafiante, mientras Pikachu volvía a lanzarse a la carga a darle coletazos metálicos.

- ¡Garra de Metal! – ordenó Paul.

Estirando sus garras, Aggron desvió los coletazos de Pikachu uno tras otro sin muchas dificultades, pero el roedor empezó a aumentar la velocidad de sus ataques y a tratar de flanquearlo para ponerse por sus puntos ciegos antes de que pudiera girarse. En una ocasión alcanzó a darle un coletazo por debajo de la quijada que lo hizo tambalearse hacia atrás, pero cuando se lanzó para dar otro, le dio un manotón de revés y lo mandó a volar. Pikachu aterrizó sobre su cola, justo a tiempo para que Paul diera su siguiente orden.

- ¡Poder de la Tierra! – gritó.

- ¡Esquívalo! – exclamó a su vez Ash.

Mientras Aggron pisoteaba en el suelo y volvía a abrir la tierra, Pikachu esta vez se salvó de la erupción subterránea usando su cola como resorte para saltar tan alto como pudo. Mientras seguía en el aire, Ash decidió aprovechar el impulso de la gravedad para lanzar un contraataque propio.

- ¡Pikachu, usa Cola de Voltios!

- ¡Pika! – El ratón amarillo se envolvió en energía eléctrica mientras iba descendiendo, al tiempo que también revestía su cola de metal.

Paul reconoció este como el movimiento que le permitió a Pikachu empatar contra un Latios en la Conferencia de la Liga Sinnoh tantos años antes. Había mérito en ese ataque, ya que la idea de usar la Tacleada de Voltios para incrementar el poder cortante de la Cola de Hierro era inteligente. Pero el entrenador de Veilstone se había asegurado que las defensas de Aggron fuesen virtualmente impenetrables. Necesitaría algo más que eso para hacerlo caer.

Efectivamente, cuando Pikachu aterrizó encima de Aggron para darle el coletazo, este ya había activado Explosión de Metal para usar su contraataque. Excepto que esta vez, por ser un ataque físico, lo concentró en una de sus manos para dar un puñetazo hacia el suelo. Pikachu apenas alcanzó a saltar fuera del camino y colársele por entre las piernas para escapar con un Ataque Rápido, e hizo bien, pues al ver el cráter que dejó después de eso, se dio cuenta que no había forma de que hubiera sobrevivido a eso.

Llegados a ese punto, Aggron había soportado el daño de casi todos los ataques de Pikachu. Por dentro, Paul estaba dispuesto a darle crédito por dar tan buena pelea, pero ya estaba por llegar a su límite, y la resistencia de Aggron le ganaría esta ronda una vez que Pikachu sucumbiera a su agotamiento.

- No tenemos más alternativa. – dijo Ash, agarrándose su guante izquierdo y revelando debajo de este un brazalete con un cristal dorado. – Esto es todo lo que nos queda, ¿estás listo?

- ¡PIKA! – asintió el roedor, poniéndose de pie en dos patas mientras imitaba la postura de su entrenador.

Los dos hermanos de Veilstone se quedaron viéndolos fijamente, ambos con la misma idea. ¿Qué estaba planeando Ash, y por qué él y Pikachu posaban de ese modo al unísono?

Su respuesta les llegó rápidamente, pues en medio de las poses, el cristal en el brazalete de Ash comenzó a resplandecer emitiendo una gran cantidad de poder eléctrico, que se pasaba desde Ash hacia Pikachu. Evidentemente ni Paul ni Reggie tenían idea de lo que era, y por primera vez en todo el encuentro a Paul se le ensancharon los ojos totalmente, apenas evitando que se le cayera la quijada del shock.

- ¡Llegó la hora, Pikachu, vamos a mostrarle nuestro verdadero poder! – exclamó Ash alzando su muñeca izquierda. – ¡DIEZ MILLONES DE VOLTIOS, GIGARRAYO FULMINANTE!

- ¡PIKA-CHUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!

Si la energía que comenzó a emitir el brazalete que Ash llevaba no distrajo a Paul de las poses que ejecutaban al unísono, lo que siguió después definitivamente sí lo hizo. El ataque empezó a cargarse como un Atactrueno ordinario, pero Paul y Reggie alcanzaron a ver que, sin explicación aparente, el cielo encima de ellos comenzó a nublarse, como si se avecinara una tormenta. Las nubes hicieron caer sobre Pikachu un gran rayo, cargando al ratón con un gran poder, y acto seguido este disparó siete rayos con los colores del arcoíris que al principio fueron separados, para luego juntarse de nuevo en uno solo. Paul y Aggron estaban tan estupefactos que no pudieron reaccionar hasta que ya era demasiado tarde.

- ¡AAGGRROOOOOOOOOOOOOOOONNN!

El impacto fue devastador. El relámpago arcoíris, por ridículo que sonara o se viera, golpeó a Aggron con una potencia eléctrica mucho mayor que cualquiera que hubiese experimentado jamás. Eso de diez millones de voltios no era solo por presumir.

Unos diez segundos después, se disipó el polvo, y las nubes de tormenta desaparecieron tan rápido como habían llegado. Pikachu estaba allí, respirando a grandes bocanadas, mientras Aggron yacía en el suelo, echando chispas y totalmente derrotado. Tanto Paul como Reggie se encontraban tan estupefactos que el segundo olvidó su deber como réferi por un momento.

- ¿Eh? Ah, es cierto. – dijo al salir de su estupor. – ¡Aggron ya no puede continuar, Pikachu es el ganador!

- ¡Eso es, bien hecho, Pikachu! – festejó Ash.

- Regresa. – dijo Paul, retornando a su Aggron. – No puedo creer que diga esto pero… estoy impresionado. ¿Dónde aprendió tu Pikachu a usar esa clase de poder?

- En la región de Alola. – dijo Ash. – Eso fue un Movimiento-Z, un ataque de alto poder como ninguno.

- Bien, reconozco que te has vuelto más fuerte, Ash. – dijo Paul. – Pero esta batalla todavía no termina. ¡Electivire, es tu turno!

Arrojando su última Pokébola, apareció el último Pokémon de Paul. Ash casi se lo esperaba: habiendo perdido a Torterra, su otro as era Electivire. Un Pokémon cuyo tipo y habilidad le daba una ventaja total sobre Pikachu. Aunque el roedor todavía técnicamente tenía fuerzas para seguir peleando, Ash decidió que no tenía sentido dejar que se lastimara más, especialmente luego de usar todo ese poder para el Movimiento-Z.

- Pikachu, regresa ahora. – dijo Ash. El roedor inmediatamente regresó al lado de su entrenador y se sentó a sus pies para descansar. Al ver que Paul arqueaba una ceja, rápidamente agregó. – Los Movimientos-Z son muy poderosos, pero solo pueden usarse una vez por batalla, y utilizarlos consume mucha energía. Pikachu no está para pelear con tu Electivire en esas condiciones.

Paul medio sonrió de lado. Le daba crédito por pensar de manera sensata en vez de arriesgarse como lo hacía cuando se conocieron. Bien, lo único que le quedaba ahora era superar al sexto Pokémon de Ash con Electivire, y luego podría rematar a Pikachu.

- ¡Esto es todo, Sceptile, yo te elijo! – exclamó Ash lanzando su última Pokébola sin utilizar.

- ¡Sceptile! – declaró el Pokémon tipo Hierba aterrizando sobre el campo, colocándose una especie de pipa en la boca, reemplazando su habitual ramita.

- ¡Comiencen! – declaró Reggie.

- ¡Sceptile, Bala Semilla! – ordenó Ash.

- ¡Sceptile! – El Pokémon tipo Hierba abrió la boca y empezó a disparar una ráfaga de semillas verdes. Paul y Electivire ni se inmutaron.

- Pantalla de Luz. – dijo el pelimorado.

- ¡Vire! – Electivire hizo aparecer un cubo de energía translúcida amarilla, que redujo el impacto de las semillas al punto que solo le hicieron cosquillas una vez que estas lo atravesaron.

- ¡Hoja Afilada!

Sceptile extendió las hojas de sus brazos, recubriéndolas de energía verde y tornándolas en cuchillas, antes de lanzarse de frente contra Electivire, pero igual que con el ataque inicial, Paul y Electivire permanecieron impasibles cuando Sceptile llegaba para dar un tajo doble cruzado.

- ¡Demolición! – ordenó Paul.

Electivire apretó sus dos puños mientras estos se envolvían en energía naranja, y los colocó de frente para interceptar los tajos de Sceptile. Los dos se trabaron en un combate cercano intercambiando puñetazos y tajos al tiempo que bloqueaban los golpes de su oponente con los suyos propios. Por un momento se vieron igualados, hasta que Electivire esquivó un tajo a la cabeza y le dio un uppercut en toda la quijada a Sceptile haciéndolo caer hacia atrás.

- ¡Usa Trueno! – ordenó Paul.

- ¡VIRE! – Mientras Sceptile seguía en el suelo, Electivire hizo caer un gran rayo encima de él. El Pokémon tipo Hierba gritó de dolor al ser electrocutado, pero aguantó hasta que el ataque por fin cesó y se volvió a levantar.

- ¡Tormenta de Hojas! – ordenó Ash.

Sceptile se dio la vuelta y mientras las semillas en su espalda comenzaban a resplandecer, apuntó con su cola contra Electivire. Un remolino de hojas salió disparado de ella en dirección hacia su enemigo, cuya Pantalla de Luz se materializó para mitigar el impacto. Con todo y a pesar de reducir el daño, a Paul no se le escapó que Electivire tuvo que afianzarse del suelo con una mano para evitar ser arrastrado por el remolino, y no se puso de pie sino hasta que el ataque había cesado. Sobreviviendo al primero de esos ya habría pasado lo peor, con el efecto de reducción de poder.

- ¡Giga Impacto! – exclamó Paul.

Electivire se envolvió en energía naranja y púrpura y salió disparado como un misil contra Sceptile, recién salido de la Tormenta de Hojas, pero este alcanzó a verlo por encima del hombro mientras se dirigía.

- ¡Esquívalo, usa Agilidad! – le advirtió Ash.

Al instante, justo antes que el Giga Impacto de Electivire lo golpeara, Sceptile hizo un paso rápido y desapareció al instante, reapareciendo por el flanco izquierdo, para luego volver a hacer lo mismo por detrás y luego por el flanco derecho, alejándose de Electivire y tratando de rodearlo para confundirlo. Paul rápidamente se dio cuenta de lo que Ash pretendía y sin perder tiempo levantó su defensa.

- ¡Usa Trueno en toda el área!

- ¡Electivire!

Electivire de nuevo invocó una gran descarga eléctrica, pero en vez de lanzarla, lo que hizo fue crear una especie de jaula eléctrica a su alrededor, formando un domo protector para cubrir todos los posibles ángulos por donde intentara atacarlo. Más todavía, cuando intentaba acercarse a alguna posible abertura, Electivire redirigía los rayos para cerrarla y mantenerlo a raya. Ash estaba empezando a impacientarse, y al no encontrar por donde entrar, decidió abrirse paso a la fuerza.

- ¡Sceptile, atraviesa con Ataque Rápido y usa Hoja Afilada! – exclamó Ash.

Sceptile finalmente se detuvo a distancia para tomar impulso, y se disparó hacia Electivire apenas vio una abertura en el domo eléctrico. Electivire se anticipó y redirigió el rayo para cerrarla, pero aunque consiguió golpear a Sceptile, este siguió sin detenerse, con las hojas filosas de sus brazos listas para golpear a su oponente. El Pokémon Eléctrico apenas se mostró ligeramente sorprendido al recibir los golpes.

- ¡Atrapa a Sceptile! – ordenó Paul.

Incluso mientras estaba en el aire, Electivire estiró sus cordones eléctricos y atrapó a Sceptile por las patas con ellos, arrastrándolo con él y usando el impulso del golpe que recibió para estamparlo de cara contra el suelo. Apenas pudo pararse, Paul le ordenó a Electivire seguir con un Trueno antes de que se repusiera del azote, aprovechando que al hacer contacto el daño del ataque aumentaba incluso aunque fuese poco efectivo. Sceptile hizo un esfuerzo por aguantarlo, y trató de forcejear para soltarse, pero no pudo más que aguantarlo y mirar desafiante a su adversario.

- ¡Sceptile, Bala Semilla! – gritó Ash.

- ¡Sceptile!

Aunque la Pantalla de Luz seguía en efecto, Sceptile apuntó su ataque directo hacia la cara de Electivire para hacerlo perder la concentración, solo lo suficiente para que cesara el ataque y aflojara el agarre de sus cordones eléctricos. Al hacerlo pudo zafarse y tomar distancia para volver a atacar, pero Paul hizo que Electivire inmediatamente lo persiguiera usando Giga Impacto, y se disparó tan rápido que Sceptile no logró esquivarlo, recibiéndolo de lleno. Sceptile voló por los aires y quedó aturdido durante el tiempo que Electivire se recuperaba para volver a moverse, lo cual, como Ash se percató, fue un par de segundos más rápido que con Torterra.

- Vamos a terminar con esto. – dijo Paul. – ¡Puño Fuego!

- ¡VIRE!

Para el shock de Ash, Electivire alzó sus dos puños, envolviéndolos en llamas, y cuando Sceptile aterrizó en el suelo, el Pokémon de Paul se le fue encima, comenzando a propinarle una golpiza. Sceptile a puro instinto trató de usar Hoja Afilada para protegerse como pudo, pero los puñetazos llameantes de Electivire iban haciendo mella en él. Lento pero seguro, Electivire le hacía retroceder un paso con cada golpe que daba, forzándolo más y más a la defensiva hasta que finalmente le asestó un gancho de izquierda al hígado que le sacó el aire, seguido de un golpe cruzado de derecha a la cara que lo derribó. Por un momento casi se le cae la pipa, pero apretando los dientes la mantuvo en su lugar.

Después de caer, Sceptile tardó un poco en volver a levantarse. Le sorprendía que aguantara tanto castigo; ya otros oponentes habrían caído contra Electivire en un combate directo. De nuevo, recordaba que este Sceptile había podido derrotar a un Darkrai de todas las cosas, y si había seguido entrenando desde entonces, su fuerza y resistencia no eran cosa de suerte.

A su vez, Reggie también veía la pelea con atención. Por ahora, Electivire se mantenía dominando la pelea sin demasiadas dificultades, y a pesar de la resistencia de Sceptile, hasta ahora no había podido acercar muchos golpes decisivos. Y aunque Pikachu descansara lo suficiente, pelear contra Electivire lo dejaría en seria desventaja gracias a su habilidad de Motor Fuerte, para absorberle sus ataques eléctricos.

- "¿Qué harás ahora, Ash?" – se preguntó mentalmente.

- ¡Sceptile! – dijo de pronto el Pokémon de tipo Hierba, volteando a ver a su entrenador, señalando su pipa.

- ¿Quieres hacer eso? – preguntó Ash. – ¿Estás seguro?

- ¡Tile! – asintió Sceptile con firmeza, apretando ambos puños.

- Tienes razón. – dijo Ash, agarrándose el guante derecho.

En ese momento fue que Paul se percató de que dicho guante, a diferencia del izquierdo tenía una especie de placa metálica en el dorso, en el centro de la cual había incrustada una especie de joya de color púrpura. ¿Qué planeaba hacer con ella?

- Paul, este ha sido un buen combate, pero si queremos ganar, tendremos que ir con todo lo que tenemos. – dijo mientras palpaba la joya con dos dedos. – ¡Es hora de mostrarte nuestro verdadero poder!

Ante los ojos atónitos de Paul y Reggie, la joya en el guante de Ash comenzó a resplandecer, proyectando un símbolo que emitía los colores del arcoíris y enviaba unos hilos de energía multicolor que comenzaron a rodear a Sceptile, envolviéndolo en un aura de energía púrpura.

Paul pudo ver que su silueta empezaba a cambiar, haciéndose un poco más grande, alargando su cola y haciendo brotar de su espalda lo que parecían unas espinas.

- ¡ROMPE EL LÍMITE, MEGA EVOLUCIONA! – exclamó Ash.

- ¡SCEPTILE! – gritó con fuerza el Pokémon de Ash, disipando la energía y revelando su nueva forma. Básicamente seguía igual, a excepción de las franjas rojas que tenía por todo el cuerpo, como en los ojos, la quijada inferior y unos anillos en la cola. Y hablando de la cola, la forma de esta se había puesto como una especie de árbol de pino.

- ¿Mega Evolución? – preguntó Paul. – Había escuchado que para lograrla eran necesarias unas piedras especiales, pero no veo que tu Sceptile tenga una de esas por ningún lado.

- Gracias a un regalo de un amigo, podemos saltarnos esa pequeña restricción. – dijo Ash con una gran sonrisa y palpando el guante.

Por supuesto, saltarse dicha restricción implicaba otras, como por ejemplo que solo podría usarla alrededor de cinco minutos antes que terminara el efecto, y que solo podría usarla una vez al día. Pero Paul no necesitaba saber eso, o al menos no todavía.

- Esto será interesante. Veamos de qué son capaces. ¡Usa Trueno!

Electivire disparó su ataque eléctrico con toda la fuerza que pudo. Paul creía que la reacción natural de Ash sería tratar de esquivarlo o abrirse paso a través de él a pura fuerza de voluntad. Pero no hizo ninguna de las dos cosas; simplemente se quedó dónde estaba y se dejó golpear por el Trueno en su totalidad.

Esta vez, sin embargo, no le hizo ningún daño, y de hecho, parecía que Sceptile estuviera… ¿disfrutándolo?

- ¡Sceptile! – exclamó el Mega Pokémon, gritando como si se sintiera revigorizado.

- ¿Qué rayos pasa? – preguntó Paul. Aun con la resistencia al tipo, ese ataque tenía que haberle hecho un daño decente.

- Cuando Sceptile Mega Evoluciona gana la habilidad Pararrayos. – explicó Ash. – Los ataques eléctricos no te servirán contra él. ¡Ahora, usa Tajo Dual!

Sceptile estiró las cuchillas de sus brazos, solo que estas adoptaron un tono un verde un poco más claro de lo usual. Ese era un ataque tipo Dragón, y al lanzarse contra Electivire, todos notaron que se movió un poco más rápido para recorrer la distancia en el campo antes de asestarle un golpe doble cruzado en el pecho. Sin embargo, Paul no se dejó intimidar por esa sorpresa. Después de todo, tenía mucho más que ataques eléctricos en su arsenal.

- ¡Puño Fuego!

Aunque no pudiera usar los ataques de tipo Eléctrico, aún podía aprovechar la efectividad de un ataque tipo Fuego. Fue una suerte ponerlo a entrenar contra Magmortar. Igual que antes, los dos se trabaron en un duelo a corta distancia de puñetazos contra tajos en busca de una abertura para conectar un buen golpe. Apenas la vio, le dio un uppercut a la quijada, pero solo tuvo un par de segundos para sentir triunfo, luego de darse cuenta de que Sceptile se resintió menos con el ataque que cuando lo utilizaron antes, y no entendió por qué.

- ¡Pulso Dragón! – ordenó Ash.

Sceptile abrió la boca y empezó a formar una esfera de energía verde claro. De nuevo, la Pantalla de Luz mitigó el ataque, pero Paul se percató de que en ese instante cesaba el efecto, y las defensas de Electivire retornaban a la normalidad otra vez. Además, a corta distancia, comprobó también que ese ataque era bastante poderoso.

- "Dos ataques tipo Dragón… y el Puño Fuego no fue tan efectivo la segunda vez." – pensó Paul. – "¿Será acaso que…?"

Paul había escuchado que muchos Pokémon cambiaban de tipo al Mega Evolucionar, frecuentemente ganando un tipo adicional. ¿Sería posible que además de ganar la habilidad de Pararrayos, Mega Sceptile también fuese un tipo Dragón?

Parecía lo más lógico. Eso complicaba las cosas. Hizo una nota mental de enseñarle a Electivire a utilizar Puño Hielo más adelante.

- ¡Tormenta de Hojas! – ordenó Ash.

Ahora sin la Pantalla de Luz para mitigar el efecto, Electivire recibió la fuerza del ataque en su totalidad y salió despedido varios metros. Paul pudo notar que el ataque, si bien no fue tan fuerte como el primero, todavía tenía bastante potencia, y se imaginó que haber absorbido el Trueno hizo compensar un poco la reducción de poder inicial. Electivire rodó un par de veces y aterrizó en cuclillas, mientras Paul trataba de pensar en algo rápido mientras Sceptile se le venía encima para darle otro Tajo Dual. Recordando su batalla contra Ash en la Liga Sinnoh, se acordó que aunque no pudiera usar los ataques eléctricos directamente, todavía podía aprovecharlos de otras formas.

- ¡Usa Trueno en el suelo! – gritó.

Electivire clavó sus cordones eléctricos en el terreno y comenzó a canalizar electricidad por ellos. Esta maniobra en la Liga Sinnoh fue, admitiéndolo, un poco cruda y hecha en el calor del momento, pero desde entonces la había perfeccionado para usarla de manera más efectiva. En vez de soltar toda la electricidad de un solo golpe para hacer saltar trozos del campo y que le cayeran encima al oponente, Electivire podía soltar su ataque en estallidos pequeños y cortos, e incluso dirigir la electricidad para que saliera cuándo y por dónde él quería. Lo que hizo fue entorpecerle el avance a Sceptile de modo que cuando lo alcanzó, ya tenía para preparar su defensa.

- ¡Demolición!

Cuando Sceptile finalmente le llegó para darle un tajo encima, Electivire ya había cargado sus puños para interceptar el ataque con una mano, y rápidamente usó la otra para darle un gancho a la cara para empezar su contraataque. Paul inmediatamente ordenó un Giga Impacto, y a esa distancia tan corta Sceptile no logró evadir a tiempo. Ash por su parte le ordenó usar Agilidad para seguir incrementando su velocidad, rodeando a Electivire en busca de un ángulo para continuar su asalto.

Paul apenas lograba seguir a Sceptile con la mirada. Por un momento consideró volver a utilizar Trueno en el suelo para entorpecerlo, pero se puso a pensar luego. Su plan original había sido utilizar la habilidad de Electivire contra Pikachu para tomar ventaja. Contra Mega Sceptile no serviría de nada excepto dificultarle más las cosas. Pero tal vez…

- "Ash hace este tipo de locuras y le dan resultado." – pensó. – "En este punto me estoy quedando sin opciones, no tengo nada que perder."

Aunque Paul fuese del tipo que prefería planear con anticipación, en este momento eso no le serviría de nada. Él no era Ash, pero no era la primera vez que tomaba una página del libro del entrenador de Kanto y la hacía suya, aunque a su propia manera.

- ¡Electivire, usa Trueno sobre ti mismo! – gritó.

- ¡VIRE!

Para sorpresa de Ash y Reggie, Electivire hizo caer su ataque sobre sí mismo, cuidando de mantenerse fuera del radio de atracción de Sceptile y su Pararrayos. Comenzó después a girar los brazos cada vez más rápido, como un motor bien aceitado, echando chispas mientras convertía toda esa energía en velocidad. Paul asintió con satisfacción, ahora solo necesitaba probar a ver si funcionaba.

- ¡Puño Fuego y Demolición!

Dicho y hecho, Electivire se lanzó a la carga con un puño envuelto en llamas y el otro en energía demoledora. Se desplazó tan rápido que Mega Sceptile apenas alcanzó a cubrirse antes de que el Pokémon Eléctrico empezara a bombardearlo con una lluvia de puñetazos implacables. El repentino incremento de velocidad los tomó por sorpresa, y tanto Paul como Electivire decidieron capitalizar en ello para darle la vuelta a la situación. Ahora solo tenían que mantener el asalto para evitar darle tiempo para responder.

Después de una buena ronda de golpes en la cual Electivire consiguió dominar brevemente, la suerte se puso del lado de Paul por un momento y al conectar el Puño Fuego, Sceptile fue rodeado por un estallido de llamas, evidenciando que acababa de sufrir una quemadura. Esa era la señal para Ash de que tenía que terminar el encuentro lo más rápido posible. Estando casi igualados en velocidad, Paul y Electivire aprovechaban cada vez que Sceptile se resentía por la quemadura para presionar el asalto, y finalmente concluyeron con un devastador uppercut de fuego que tiró a Sceptile hasta el otro lado del campo. Un golpe certero y habría terminado todo.

- ¡Giga Impacto! – ordenó Paul.

Electivire se lanzó a la carga, poniendo toda su energía en ese golpe decisivo. Mega Evolución o no, no iba a dejarse perder de ninguna manera.

- ¡Sceptile, Tormenta de Hojas hacia el suelo! – exclamó Ash.

- ¡Tile!

Como de costumbre, Ash no dejaba de sacarse trucos de la manga en el calor del momento. Sceptile saltó y disparó su Tormenta de Hojas hacia el suelo, impulsándose hacia arriba justo cuando Electivire estaba a punto de chocar contra él.

- ¡Sceptile, Ataque Rápido y Tajo Dual! – gritó Ash.

- ¡SCEP… TILE!

Sin esperar a que la gravedad hiciera su trabajo, Sceptile se giró en el aire y se lanzó de cabeza encima de Electivire, que todavía estaba inmovilizado por el Giga Impacto. Extendiendo sus cuchillas tanto como pudo y usando la velocidad del Ataque Rápido, le asestó un violento golpe doble cruzado en la espalda antes de que tuviera tiempo de voltearse. El ataque claramente le dolió, pero no fue suficiente para ponerlo fuera de combate, y al voltearse se veía realmente furioso.

- ¡Tajo Dual! – exclamó Ash.

- ¡Puño Fuego! – gritó Paul al mismo tiempo.

Los dos Pokémon se lanzaron de frente uno contra el otro. El puño en llamas chocó contra la hoja de energía draconiana, manteniéndose igualados uno por unos segundos. Finalmente la hoja prevaleció y fue Electivire el que cedió. En un último esfuerzo desesperado, intentó alargar los cordones eléctricos, pero Sceptile se anticipó y antes de que lo jalaran, se afianzó en el suelo con su cola y una de sus hojas para evitar que lo jalaran de nuevo. Ash supo que era ahora o nunca para terminar la batalla.

- ¡Sceptile, arrójalo al aire!

- ¡Tile! – Sceptile agarró los cordones de Electivire y comenzó a dar vueltas y vueltas para ganar impulso, hasta que finalmente lo lanzó hacia arriba.

- ¡Hoja Afilada y termínalo! – exclamó Ash.

Mientras Electivire iba cayendo, Sceptile se lanzó, dándole otro corte con sus cuchillas en los brazos, y aguantándose cuando se resintió por la quemadura otra vez. Electivire estaba tan mareado por las vueltas que no pudo hacer nada para responderle. Sceptile aterrizó, y Electivire cayó desparramado en el suelo, incapaz de moverse.

El combate había llegado a su final, en ese lugar y momento.

- ¡Electivire ya no puede pelear, Sceptile es el ganador! ¡La batalla la gana Ash!

- ¡Sí, lo hicimos, lo hicimos! – celebró el entrenador de Kanto.

- ¡Pi-pikachu! – gritó a su vez Pikachu haciendo una V de la victoria.

- Sceptile… – Sceptile sonrió con satisfacción, y justo en ese instante su Mega Evolución se deshacía, haciendo que se sentara agotado. Habían ganado justo a tiempo, y Ash rápidamente lo regresó a su Pokébola para evitar que sufriera más daños por las quemaduras.

Paul hizo lo propio con Electivire. Mentalmente, lo felicitó por el esfuerzo que hizo, y después de guardar la Pokébola se quedó viendo a Ash. Los dos habían tenido sus desavenencias en el pasado, y aunque realmente no era que lo considerase un "amigo", tuvo que admitir que respetaba sus habilidades. Evidentemente en los últimos años no se había dormido en sus laureles, y se había esforzado por volverse más fuerte. Tal vez él no fuese la persona más sociable del mundo, pero sabía reconocer cuando alguien lo superaba. Lo menos que podía hacer era mostrarle el respeto apropiado.

Así, Paul caminó hasta el otro lado del campo sin prisa. Todavía creía que le haría bien a Ash dejar ese hábito de estar celebrando sus victorias como niño, y adoptar una imagen un poco más seria, apropiada para un entrenador de su nivel. Tuvo que aclararse la garganta para llamar su atención. Los dos se quedaron viéndose fijamente por unos segundos, hasta que Paul finalmente extendió su mano.

- Buena batalla. – le dijo. Ash sonrió y le estrechó la mano.

- Claro que lo fue. Puedo ver que te has vuelto mucho más fuerte. Esta fue una gran forma de iniciar mi entrenamiento.

El mayor de los hermanos de Veilstone se quedó observándolos a ambos, y también sonrió. Durante la batalla pudo percatarse de muchas cosas. No solo de las habilidades de ambos, especialmente las de Ash, sino que durante todo el combate, Paul parecía estar disfrutándolo. Años atrás, a Paul solo le importaba la fuerza y ganar, pero si bien todavía quedaba algo de eso, ahora igual que Ash era capaz de disfrutar del desafío en sí mismo y sentir la emoción de luchar contra un oponente fuerte.

- Estuvieron increíbles, los dos. – dijo Reggie. – Bien, ahora que ya terminó, ¿qué tal si vamos a comer algo? Yo invito.

- Ah, eso estaría grandioso, me muero de hambre. – dijo Ash. Paul solo se encogió de hombros, aunque por dentro no le parecía mala la idea.

Pikachu saltó de vuelta al hombro de Ash y los tres se fueron de vuelta al Centro Pokémon. Luego de una batalla como esa, tanto ellos como sus equipos necesitaban un buen descanso, y una buena comida para reponer las energías.
(--0--)
Al atardecer…

Después de comer hasta saciarse, Ash y los hermanos de Veilstone salieron al sentarse en la colina cerca del lago a observar la puesta del sol mientras comentaban sobre la batalla. Eventualmente, la conversación se desvió hacia las "armas secretas" que Ash había utilizado durante el combate, el Anillo-Z y el Guantelete de Mega Onda, que le dieron acceso esos increíbles poderes.

- ¿Es decir que los Movimientos-Z y la Mega Evolución son impulsados por los lazos entre entrenador y Pokémon? – preguntó Reggie. – Increíble, con esa clase de poder, definitivamente sus lazos deben ser muy fuertes.

- Espero que así sea. – dijo Ash. – Necesitaré eso y mucho más si quiero ganar nuestro torneo interno.

- Casi me cuesta creerlo. – dijo Paul. – Tú, un Cerebro de la Frontera, y pronto vas a competir por un puesto en el torneo más importante del mundo. Hace años, habría creído que solo eras un idiota alegre y patético que no sabía nada sobre cómo entrenar Pokémon.

- ¿En serio? – dijo Ash. – ¿Y ya no piensas eso de mí?

- No. Ahora pienso que eres un idiota alegre, pero que tiene sus méritos y saca su propia fuerza, a su manera.

Ash en respuesta resopló ligeramente y rodó los ojos. – Vaya, qué halago. Bueno, para que conste, ya sé por qué perdí tantas veces contra ti.

- No me digas. – replicó Paul. A pesar de su elección de palabras, Ash pudo notar que en su tono había cierto deje de interés por lo que tenía que decirle, así que procedió a elaborar en ello.

- Cuando nos conocimos, siempre que nos encontrábamos, lo único que quería era vencerte para que me respetaras. Por eso, a pesar de que odiaba tus métodos y tus decisiones, intenté hacerme fuerte de la misma manera que tú lo hacías. Hasta que me di cuenta de que eso no iba a funcionar, porque yo no soy tú.

Los dos hermanos miraron inquisitivamente a Ash. Al ver que tenía la atención de ambos, Ash prosiguió.

- Tal vez tú tengas tu manera de entrenar, y tal vez seas capaz de volverte fuerte tú solo, pero como dije, yo hago las cosas a mi manera. Yo trabajo mejor cuando entreno con mis amigos, aprendiendo de ellos, y tomando un poco de sus experiencias para mí. De cierta manera, a cada uno de ellos le debo el haber llegado hasta donde estoy ahora, al menos un poco.

- El poder de la amistad en acción. – asintió Reggie. – Podrías aprender algo de eso, Paul.

- Bah, ¿quién lo necesita? – replicó Paul.

- No te creas. Creo que Ash sabe mejor que tú que todos tenemos un límite de lo que podemos lograr nosotros solos. – dijo Reggie sabiamente. – Y la única forma de superarlo es con ayuda de otros. Algunos se dan cuenta antes que otros, pero tarde o temprano todos lo hacen.

Paul no dijo más nada, pero podía ver algo de verdad en lo que Reggie decía. Él quizás no buscaba "amigos" para que le ayudaran, sino que prefería mejorar enfrentando a oponentes fuertes. Él aprendía mucho más de esa forma. Si Ash quería hacerlo con sus amigos, era su decisión.

- En todo caso, más te vale que aproveches la experiencia de esta batalla y ganes en ese torneo. – le dijo Paul a Ash. – O de lo contrario me sentiré muy decepcionado de ti.

- ¿Y eso por qué? – preguntó el entrenador de Pueblo Paleta.

- ¿Qué no es obvio? – dijo Paul. – Si ganas en ese torneo, significa que tendrás el título del entrenador más fuerte del mundo. Así, cuando te venza, podré reclamarlo para mí.

- ¿Oh, es eso un reto? – sonrió Ash con confianza.

- No es un reto, es un hecho. – replicó Paul de la misma forma. – Así que es mejor que no te atrevas a perder, hasta que te enfrentes a mí otra vez, ¿te quedó claro?

- Paul, no creo que así sea como funcionen las cosas. – se rio Reggie.

- Eso no importa. – dijo Ash. – Está bien, ya que lo pones de esa manera. Estaré esperando por el día que nos volvamos a enfrentar. Y seré mucho más fuerte entonces.

- Más te vale.

- Jaja, las rivalidades nunca mueren, ¿no es así? – dijo Reggie.

A pesar de lo que decía de dientes para afuera, el mayor de los hermanos era bastante bueno para leer al menor. Durante toda la batalla, Reggie había notado que Paul se veía, aunque fuese de manera sutil, más emocionado de lo que lo había visto en mucho tiempo. Habría disfrutado de ese encuentro, como lo hacía cuando peleaba contra un oponente particularmente fuerte. Y esto era particularmente inusual tratándose de Ash, a quién hacía tantos años había descartado como un entrenador débil y patético, y no comprendía cómo alguien así había podido derrotar a Brandon, al entrenador que él (Reggie) nunca logró superar.

Le llevó tiempo comprenderlo, de donde sacaba Ash esa fuerza para no darse por vencido hasta el final, de levantarse sin importar cuantas veces cayera, y eventualmente consiguió derrotarlo. Paul lo respetaba por encontrar su manera de sacar su verdadera fuerza, pero él también tenía la suya y eso no iba a cambiar.

- No hay duda en mi decisión, hoy sé cuál es mi dirección… – empezó a sonar de pronto el teléfono de Ash. El chico lo sacó del bolsillo y verificó, poniendo la llamada en espera por un momento.

- Disculpen, tengo que contestar. – se excusó mientras se ponía de pie.

- ¿Te llama tu novia? – preguntó Paul con algo de sarcasmo. Ash no respondió, aunque no estaba tan lejos de la realidad.

- Regreso en un minuto. – dijo Ash, alejándose un poco para contestar.

Mientras se retiraba un poco para mantener su conversación en privado, Ash miró por encima del hombro a los hermanos de Veilstone. Haber venido aquí fue una mejor idea de lo que había creído. Esa batalla con Paul fue una excelente forma de comenzar su entrenamiento. Igual que su viejo rival, Ash también tenía muy claro cuál era el camino que quería seguir, y el destino al cual quería llegar. Para eso estaba aquí en primer lugar, y si quería pulir sus habilidades, nada mejor que luchar contra oponentes verdaderamente fuertes.

FIN
(--0--)

Notas del autor:

Uff, por fin que terminé. Este oneshot me salió una ocasión que estuve rewatcheando la saga de Diamante y Perla, especialmente luego de esa humillante derrota en el Lago Acuity. Qué extraño, se me hizo fácil escribir la batalla, a pesar de haberme alargado, pero tuve dificultades con la escena final, pues no estaba del todo seguro cómo cerrarlo.

Algo que me gustaría dejar algo en claro: si hay un personaje de Pokémon al que puedo decir que odio sin lugar a dudas, ese es Paul. Mis razones: detesto su actitud antipática, arrogante y de superioridad con los demás, y que no demostrase aprecio por nada ni por nadie. No ayudaba tampoco que durante toda la saga de Sinnoh los escritores siempre se ponían de su lado para restregarnos su superioridad, empezando por no dejarle a Ash anotarse victorias contra él, así fueran pequeñas. También que muy rara vez le llamaban la atención por sus actitudes, y en caso de que alguien lo hiciera no escuchaba (lo de Chimchar en el Torneo de Hearthome, por ejemplo), y las derrotas que sufrió contra Cynthia y Brandon no sirvieron de mucho para bajarle el ego. Dicho eso, reconozco que es un entrenador fuerte y que sus métodos (para los Pokémon que son capaces de soportarlos) le dan resultados, así que por lo mismo no hice que Ash le diera una paliza aquí, pero me aseguré de equipar a Ash con varios factores sorpresa que le dieran una ventaja (Swellow con la Armadura Trueno, Lycanroc, Pikachu con el Movimiento-Z y Sceptile con Mega), y aun así pueden ver que la tuvo difícil. Aunque en este punto, al menos para mí, si Ash le hiciera frente con sus otros ases, como Charizard y Greninja, podría haber ganado más fácilmente todavía.

Ahora, algunas notas sobre la historia en sí. Para empezar, ocasionalmente cambié el orden de los rounds durante el encuentro, a veces mientras iba en curso, y también de los Pokémon que iban a utilizar ambos. Inicialmente había planeado que el duelo terminara con Ash-Greninja, pero después de pensarlo, viendo que ya le di a él y a Mega Charizard su oportunidad de brillar un poco en otras de mis historias, decidí que Sceptile también merecía la suya. Y la idea de ocultarle la Mega Piedra en la pipa, viendo que muy rara vez se le cae la ramita de la boca, me puse a pensar, ¿por qué no? También entre otros Pokémon que consideré utilizar en algún momento estuvieron Krookodile y Goodra, pero intenté hacer un equipo más o menos variado, con no más de dos Pokémon por región, desde luego sin quitar a Infernape. Y el orden de los últimos dos asaltos iba a ser Pikachu vs Electivire (sobrecargándolo con el Movimiento-Z) y Aggron vs Mega Sceptile, pero después pensé que la habilidad Pararrayos de este último sería más útil contra un tipo Eléctrico y por eso cambié los oponentes. Por el lado de Paul, si bien elegí los primeros cuatro slots rápidamente (Torterra, Ursaring, Magmortar y Electivire), los últimos dos los tuve difíciles. Por un lado quería una batalla aérea y para eso necesitaba a Honchkrow o a Ninjask, pero otros Pokémon que consideré fueron el Nidoking que usó con Brandon, el Gliscor líder de la bandada a la que pertenecía el de Ash (que pareciera que se olvidaron de él), o el Drapion que usó en la Liga Sinnoh. Al final me quedé con Aggron. Por último, la Armadura Trueno del Swellow de Ash, decidí ponerla en uso usando como base lo que le vimos a Swellow en canon, específicamente su tolerancia inusual a los ataques eléctricos y cómo la utilizaron él y Pikachu en la batalla contra Liza y Tate, así que mi lógica detrás de ella es que se trata de algún tipo de habilidad única que se activa cuando Swellow logra soportar los ataques eléctricos lo suficiente y se carga de poder con ellos. Curiosamente, resulta muy similar a como me imagino que funciona la Evolución BREAK del juego de cartas, así que tomé un poco de inspiración de allí también.
Bien, creo que con eso ya terminé. Espero que hayan disfrutado este shot, y si les interesa, estoy considerando abrirme a escribir otros de batallas o tal vez parejas, si prefieren el romance. Nos veremos en otra ocasión.
 


  Reconexión
Enviado por: Lunarium - 12 Jan 2021
01:32 AM - Foro: Pokéfics Terminados - Sin respuestas

Miles y miles de años atrás, cuando el destino de la región de Hoenn pendía de un hilo debido a la incesante e interminable guerra sin cuartel entre Groudon, señor de los continentes, y Kyogre, señor de los mares, quienes en su contienda sacudían la tierra con terremotos devastadores y lluvias torrenciales, sumiendo a todo el planeta en un caos que parecía no tener final.

Dos jóvenes hermanos con excepcionales poderes psíquicos, uno hombre y la otra mujer, viendo que la humanidad probablemente no sobreviviría un día más a causa de la apocalíptica batalla entre los dos pokémon primigenios, decidieron resolver el conflicto plantándole cara a ambos oponentes.

Habiendo sido instruido en las artes del Clan Meteoro, el hermano mayor pudo construir un arma que les permitiría poner fin a la contienda: una energía natural pura y abismalmente poderosa que sería llamada por ellos mismos como la Fuerza Dragón. Con ella, sus genes más primitivos se activaron, convirtiéndoles en dos seres de luz que, mediante sus plegarias y sus ondas cerebrales, consiguieron influenciar la energía durmiente de la gran roca que permitió a Rayquaza, señor y guardián de los cielos, ascender a una forma mucho más poderosa con la cual apaciguaría a Groudon y a Kyogre, despojándolos de su regresión primigenia y haciendo que se sumiesen en un profundo sueño.

Pese a que el mundo entero había sido salvado, el precio para ambos jóvenes había sido demasiado caro. Rayquaza, apenado al ver que aquellos valerosos hermanos habían sacrificado su humanidad con tal de ayudarle a acceder a aquel divino estado que siglos más tarde pasaría a ser conocido como la mega-evolución, decidió encerrar la fuerza dragón dentro de una gran perla, dándoles la más que noble tarea de mantener aquella misteriosa energía lejos de las manos equivocadas. Y antes de partir, vaticinó que su labor terminaría el día en que dos humanos iguales a ellos probasen ser dignos de dominar tanto el poder de la mega-evolución como el de la fuerza dragón.

Y así, los hermanos aguardaron, guardando el sueño del cumplimiento de la promesa de su padre en sus corazones para no olvidarlo.

       

 



“¡Ya solo faltan unos minutos, debemos apresurarnos!” gritaba Norman desesperado mientras ayudaba a su esposa y al resto a colocar los platos y cubiertos de forma prolija y ordenada sobre la larga y rectangular mesa del living, que ya había sido cubierta por un gran mantel blanco con bordes y dibujos dorados, y decorada en el centro con un florero repleto de agua y de unas bellas amapolas, las cuales eran tan rojas como la lava que en ocasiones podía ser avistada en el Monte Cenizo. El cuarentón líder de Ciudad Petalia se movía frenéticamente de un lado al otro, como si fuese a morirse si se detenía en aquel preciso instante.

“Cariño, ¿No crees que estás exagerando un poco?” preguntó Caroline preocupada al mismo tiempo que terminaba de acomodar las sillas. Era la primera vez en todos sus años de matrimonio que veía a su marido así de alterado “Los chicos ya nos dijeron que probablemente tarden bastante en llegar. Después de todo viajar desde Sinnoh hasta aquí lleva un poco más de dos horas, aun volando en un pokémon. Recuerda lo que sucedió en navidad.”

“¡Lo sé, lo sé, pero todo tiene que lucir presentable de todos modos!” retrucó su esposo nervioso, sin desacelerar ni un poco su velocidad y viendo como el reloj marcaba las siete y cincuenta y cinco “¿Qué clase de padres seríamos si no diésemos a nuestros hijos el ejemplo?”

“Relájate, Norman” rió Birch al ver la peculiar e hilarante forma en la que su viejo amigo se desplazaba alrededor y a los costados de la mesa. El profesor pokémon nunca se habría imaginado que vería el día en el que su vecino estaría igual de inquieto que un Zigzagoon corriendo en zigzag cuando ha sido pillado robándole algo a un humano o a un pokémon rival “Estoy seguro de que May y Brendan no se horrorizarán si ven aunque sea una pequeña partícula de polvo en el suelo.”

La conversación fue interrumpida por el sonido de dos suaves golpes que provenían del otro lado de la puerta de calle.

“¡Oh, ya están aquí!” exclamó Alison tanto sorprendida como llena de felicidad. La mujer de Birch corrió con prisa a tomar con su mano izquierda el picaporte dorado de la puerta de madera, muerta de ganas de reunirse con su hija “¡Yo abriré!”

“¡Parece que hemos llegado justo a tiempo! “¡Hola, mamá! ¿Cómo has estado?” observó contenta May mientras la puerta se abría ante ella y su madre se abalanzaba sobre ella para abrazarla fuertemente y llenarla de besos y mimos “¡Au! ¡No tan fuerte, que me deshago!”

“¡Ay, mi pequeña! ¡Pensé que no nos volveríamos a ver este año con lo ocupada que sueles estar!” dijo su madre, finalmente soltándola para que pudiese reponerse de la impresión inicial y saludar a su novio, que se hallaba a su derecha “¡Y Brendan, querido! ¡Veo que ya te has vuelto todo un hombre ahora! Aunque me extraña que todavía no tengas bigote, querido.”

“Un gusto volver a verla, señora” sonrió Brendan sonrojado mientras miraba para otra parte, avergonzado por los halagos de la madre de May, quien ya estaba dándole la bienvenida a su otra acompañante.

“¡Lisia!” decía la mujer estrechando manos con la reconocida sobrina de Wallace. La ahora mentora y manager de May en el mundo de los concursos vestía una camiseta casual de verano blanca sin cuello ni hombros, jeans azules ajustados y sandalias que hacían juego con su bien cuidado cabello azul turquesa. Sus ojos verde claro portaban unas elegantes gafas de sol circulares “¡Es un placer volver a verte otra vez!”

“El placer es todo mío, señora Birch” contestó Lisia con una sonrisa encantadora, una que sin duda solía usar más que seguido cuando ella y su Altaria participaban de un concurso “Me apena mucho que mi tío Wall tampoco pueda esta vez estar con nosotros, pero siempre es bueno saber que nos consideren parte de su familia.”

“¿Cómo no podríamos considerar parte de nuestra familia a la mujer que ha hecho posible el éxito de nuestra hija?” pidió Alison mientras se apartaba para que los tres recién llegados pudiesen entrar “¡Pasen, pasen! No queremos que se congelen con el viento que sopla esta noche.”

“¡¿Qué tal has estado, campeón?!” preguntó con energía Norman mientras propinaba un fuerte abrazo a su hijo, de forma tal que no pudiese huir de su potente apretón, producto de haber entrenado por años junto a sus poderosos pokémon de tipo normal “¡Llevábamos tiempo sin verlos!”

“¡AY!” gritó Brendan al sentir como todas las vértebras de su columna crujían. No le cabía duda de que la fuerza de su padre seguía siendo igual de demoledora que la de sus dos Slaking “A mí también me alegra mucho verte, papá. Solo no me dejes sin espalda, por favor.”

“Debes tener más cuidado con él, Norman” aconsejó Caroline mientras tironeaba la mejilla derecha de Brendan con su mano izquierda como un gesto de cariño “Recuerda que nuestro hijo no está hecho de goma. Y hablando de eso, ¿Cómo está mi querido entrenador pokémon?”

“Hola, mamá” rió el muchacho abrazándola “Me da tanto gusto estar de regreso.”

“¡PAPÁ!” vociferó May eufórica, abrazando a Birch con intención de recibir todo el cariño que su padre solía darle “¡Te extrañé tanto en estos meses!”

“Nosotros también te hemos echado mucho de menos, May” admitió el científico con orgullo mientras le devolvía el abrazo, feliz de volver a tener a su hija en casa “Te hemos visto en la televisión. ¡El espectáculo que montaste en Kalos fue alucinante!”

“¡Y lo fue aún más en vivo!” comentó Lisia “Debieron haber estado allí. Toda la gente de Ciudad Luminalia quedó embobada con el despampanante show de luces que Sceptile, Magcargo y Raichu produjeron. ¡Incluso Ali y yo quedamos estupefactas al ver esa maravillosa estela de verde, rojo y amarillo!”

“Oh, eso me recuerda que tu madre y yo no somos los únicos que deseamos felicitarte” reconoció Birch mientras se daba la vuelta, dándole la espalda a una confundida May “¡Swellow, ven! ¡May ya ha llegado!”

Swellow bajó volando del piso de arriba a gran velocidad en cuanto oyó el nombre de su entrenadora, deteniéndose en el aire, justo enfrente de ella, y aplicando suaves picotazos sobre el cabello de May, trisando animadamente y buscando demostrarle todo el amor que sentía por ella.

“¡Ja, ja, ja!” carcajeó la joven coordinadora, sintiendo cosquillas y cubriendo involuntariamente su cabeza con ambos brazos “¿Qué tal has estado, Swellow? ¿Has procurado que papá no siga siendo atacado por los Poochyena, Zigzagoon y Shroomish?”

“¡Y tanto!” contestó Alison, rodeando a su hija con sus manos por detrás “Gracias a él, tu padre ha podido enviar cartas y paquetes por toda Hoenn en menor tiempo que el si se los hubiese dado a uno de esos Pelipper mensajeros. ¡Ha sido muy servicial!”

“Nada me alegra más que escuchar eso” dijo May, agachándose y acariciando con su mano izquierda la cabeza de Swellow, quien ya se encontraba en el suelo “Espero que no te hayan hecho trabajar de más, pequeño.”

Swellow le dedicó a su dueña una sonrisa llena de orgullo, abriendo sus alas de par en par para presumir de su fuerza y de su durabilidad. May, enternecida, le abrazó rodeando su cuello con sus brazos, a lo que su pokémon respondió cerrando su ala derecha sobre su espalda para demostrarle que el sentimiento era recíproco.

Una nueva serie de golpes a la puerta captó la atención de todos los presentes, que sabían que no estaban esperando a nadie más.

“¿Quién podrá ser? Esta vez atenderé yo” preguntó Norman alerta mientras se acercaba a la puerta para hacer girar el picaporte con su mano izquierda, preparando la poké ball que contenía a uno de sus Slaking en la derecha. Apenas había terminado de mover el portón cuando su desconfianza y su ceño fruncido fueron sustituidos por una sonrisa llena de júbilo, producto de la grata sorpresa que se llevó al ver quién se hallaba frente a él.

“¡Buenas noches, Norman!” saludó la inesperada visita con cordialidad, alzando y moviendo para ambos lados su mano derecha “Espero no haber llegado demasiado tarde.”

“¡Flannery!” exclamó contento él mientras la invitaba a pasar con un gesto de su mano izquierda, mientras guardaba la poké ball con la otra en el bolsillo derecho de su pantalón gris “¿Qué haces aquí?”

“Escuché que Brendan y May estarían aquí hoy, así que aproveché para cerrar más temprano el gimnasio y pasar a saludarlos” explicó Flannery con una expresión simpática en su rostro. La joven y pelirroja líder de gimnasio de Pueblo Lavacalda llevaba puesta una remera negra de manga corta con el dibujo de una gran llama roja, la cual cubría su usualmente descubierta cintura. El resto de su vestimenta no distaba mucho de la que solía usar en su gimnasio, con vaqueros azules y zapatos negros con suelas rojas “Vine tan pronto como pude.”

“¡Me alegra que hayas venido, Flannery!” dijo Brendan parándose delante de ella para chocar puños “¿Vienes a cenar con nosotros? ¡La comida de mamá te encantará!”

“¡Y a mí me alegra verte de nuevo, mequetrefe!” dijo ella con una sonrisa socarrona mientras terminaban de conectar sus puños con un golpe seco que hizo que los nudillos de ambos sonasen “Por desgracia no puedo quedarme por mucho tiempo. Debo volver a Lavacalda para atender unos asuntos urgentes. Además, mi abuelo no querrá que deje el gimnasio desprotegido por tanto tiempo.”

“¡Oh, por favor, Flannery!” gimió May, decepcionada “¡Pero si acabas de llegar! Apenas te vemos, y me gustaría conocerte mejor. De hecho, ahora que lo pienso, ¡No hemos hablado en años desde que te desafié a una batalla por la Medalla Calor!”

“Bueno, yo...” empezó la pelirroja, pero Norman la detuvo.

“Nos sentiríamos muy honrados si te quedas a cenar y a dormir esta noche” aseguró el líder de gimnasio “Prácticamente eres una miembro más de nuestra familia. Y no te preocupes por tu abuelo. Le conozco bien, y sé que es bastante estricto. Por eso me haré responsable en tu lugar si después llega a decir algo.”

Flannery no pudo evitar sonrojarse. Si bien siempre había visto a Norman como un segundo padre y a Brendan como su hermano menor putativo, lo cierto era que jamás había pasado tiempo de caridad con ellos, y mucho menos mediante una cena en familia. Su abuelo y ella nunca comían juntos; por lo general, ella siempre llegaba agotada a su casa después de un largo día de firmar papeleo y atender a los nuevos aspirantes a campeones que venían a desafiarla para ganar su medalla, desplomándose sobre su cama para quedarse totalmente dormida, levantándose posteriormente a la mitad de la noche para buscar algún bocadillo en la nevera, cuando su abuelo ya estaba acostado y en sueño profundo. Habían pasado tantos años desde la última vez que había compartido una de las tres comidas básicas con sus fallecidos padres que ya ni recordaba con exactitud lo que era cenar en familia.

“Bah, qué rayos” dijo tratando de parecer ruda y ocultando las lágrimas. Aquella invitación significaba más para ella que lo que podía hacerles saber “Supongo que por una vez no habrá problemas. Siempre y cuando no sea una molestia...”

“¡Flann!” voceó Lisia entusiasmada al ver a la pelirroja “¡Qué gusto tenerte aquí! Dime por favor que el tío Wall no está sobre-exigiéndose como imagino que debe de estar haciendo.”

“¡Lisie!” respondió Flannery alegremente, estrechando manos con la estrella número uno en los concursos de Hoenn “¿Cómo has estado? Wallace está bien, solo un poco cansado. Atender todas las obligaciones de campeón de la Liga Pokémon y cuidar el Pilar Celeste con algo de ayuda del resto del Clan Arrecípolis al mismo tiempo puede estresar a cualquiera. Wattson, Roxanne, el Alto Mando y yo le damos una mano cada vez que podemos para que no enloquezca. Es...difícil de explicar.”

“¡Pues ven, siéntate a mi lado y cuéntamelo todo!” insistió cordialmente la estrella mientras despejaba la silla a su izquierda para que la líder de gimnasio pudiese sentarse “Y no dejes afuera ni un solo detalle.”

“Espero que les guste” dijo Caroline una vez estuvieron todos sentados a la mesa, repartiendo las porciones de Feebas por plato con la punta de su cuchillo “El pescadero de Ciudad Portual me dijo que era el más fresco.”

                                                       



Eran las doce de la noche cuando Norman, metido en su cama y acompañado de su esposa, se halló incapaz de poder dormir. Los temores y preocupaciones que acechaban su mente como un Zangoose agazapándose para saltar sobre un desprevenido e indefenso Surskit impedían que sus ojos se cerrasen.

“Norman, ¿Sucede algo?” preguntó Caroline atónita, acariciando el vello en el pecho de su marido “Siento que estás transpirando mucho. ¿Acaso sufres indigestión? Sabía que ese pescador me había engañado.”

“No, querida, estoy bien” aseguró él, sintiéndose terrible por haberla preocupado “Es que...me he quedado pensando en Brendan.”
“¿En qué sentido?” inquirió ella con una mescolanza de curiosidad y de temor en el tono de su voz.

“Está creciendo demasiado rápido”  explicó Norman con un dejo de tristeza en su rostro “No había mantenido una conversación tan larga con él desde aquella cena de hace unos años atrás, un día antes de que May partiese con Lisia hacia Sinnoh. Cuando ella se fue se volvió muy distante. Se mantenía ocupado entrenando para participar en el Frente Batalla, y cuando nos veíamos solo podía hablar sobre May. Tú lo viste.”

“Bueno, sabes que nunca dejó de amarla” rió Caroline, recordando con cariño el día en que ella y Norman se conocieron siendo muy jóvenes “Brendan siempre se ha exigido mucho, y ha hecho todo lo posible con tal de que estemos orgullosos de él. Después de todo sacó esa perseverancia de ti.”

“¿Piensas que fui un mal padre?” preguntó su esposo de pronto, decidiendo ir al grano.

“¿A qué te refieres con eso?” preguntó ella, genuinamente sorprendida y asustada.

“Desde que nació siempre fui demasiado...duro con él” dijo él mientras miraba hacia el techo, afligido “Siempre le forcé a entrenar con mis pokémon para que aprendiese las reglas básicas de los combates en el poco tiempo libre que tenía, y no fue hasta que vinieron a mudarse aquí a Hoenn que reunió el valor para convertirse en entrenador por cuenta propia. El trabajo en el gimnasio siempre era demasiado, y cada vez que volvía a casa no tenía ni tiempo ni energía para jugar con él o ver lo que tenía para enseñarme. Es por ello que a veces pienso que todo lo bueno lo ha sacado de ti.”

“Norman, mírame” suplicó Caroline, tomándole de la barbilla con su mano izquierda para tener contacto visual el uno con el otro “Eres el hombre más humilde, afable y trabajador que he conocido, y un excelente padre. Los errores que hayas o no cometido son cosa del pasado. Tu hijo está más que consciente de todo lo que has hecho para mantenernos a él y a mí, y por eso te adora. Eres su modelo a seguir, y él mismo sabe que no podría haberle tocado un mejor padre.”

La pareja guardó silencio por unos segundos, hasta que el ya cansado líder de gimnasio decidió volver a hablar.

“Sabes” dijo, volviendo a dejar la vista clavada en el techo “Hubo una vez en la que le prometí que algún día iríamos a pescar juntos. Recuerdo lo mucho que se le iluminaron los ojos cuando escuchó aquello, y me dijo que estaba seguro de que juntos pescaríamos a uno de esos grandes Gyarados rojos que solían aparecer de vez en cuando en el Lago de la Furia, como el que posee ese muchacho amigo suyo, ¿Ethan? Debió sentirse defraudado cuando se enteró de que dejarían atrás Ciudad Olivo y que jamás podría llevarlo. Desearía haber podido hacerlo.”

“¿Y por qué no aprovechas y le llevas a pescar mañana?” sugirió Caroline de improviso “Hay muchas buenas rutas marítimas aquí en Hoenn donde se puede pescar Magikarp y Gyarados a mansalva. Son mucho más comunes aquí que en Johto. ¡Aprovecha que se quedarán toda esta semana y la que sigue y hazlo! ¡Incluso puedes invitar a May! Birch siempre nos ha hablado de lo mucho que le gusta pescar.”

Norman quedó enmudecido. La idea de su esposa era más que estupenda.

“Es verdad” exclamó, dándose la vuelta para ver a su esposa con una sonrisa de oreja a oreja “¡No lo había pensado, pero tienes razón! ¿Y sabes qué más? Invitaré también a Flannery. Estoy de seguro de que le encantará la idea.”

“¿No crees que tal vez sea una mala idea invitar a Flannery?” objetó ella no muy convencida ante las palabras de su marido “No es que sea una mala chica, y de hecho la estimo mucho por ser colega tuya, pero de lo poco que hemos interactuado he notado que es demasiado dependiente de su abuelo. Después de todo es la única familia que le queda, según tengo entendido.”

“Servirá para que despeje su mente junto con nosotros” aseguró él entusiasmado “Ahora ya no puedo esperar a que se haga de mañana. ¡Será un día excelente!”

                                                   




“No estoy seguro de esto, papá” ponderó Brendan llevándose la mano izquierda al mentón “Sé que te lo pedí cuando era niño pero, ¿De veras te divierte pescar? Siempre pensé que te aburría.”

“¡Tonterías!” rió Norman propinándole un fuerte pero amistoso golpe en la espalda con su mano derecha. El padre de familia ya había reunido varias cañas de pescar y dos loncheras, una roja y otra azul, en las que llevaba tanto cebos como bocadillos y bebidas para pasar la tarde “¡No hay nada más divertido en este mundo que pescar al aire libre!”

“¿Y no sería más prudente ir a pescar a la zona safari cerca de Ciudad Calagua, cuya entrada es gratuita desde hace años?” inquirió May, dubitativa “Brendan y yo hemos surfeado varias veces por el océano gracias a Swampert y a Wailord, y tanto las olas como las corrientes marinas pueden resultar muy traicioneras.”

“¡Oh, vamos, no tienen de qué asustarse!” negó Norman, empujándolos hacia afuera siendo presa de la emoción y el orgullo que sentía, forzándolos a salir de la casa “Nada malo pasará, son solo un par de aguas bravías. Además, contarán con la presencia del más valiente y apuesto líder de gimnasio en toda Hoenn, que los mantendrá a salvo.”

Ambos jóvenes intercambiaron una mirada cómplice que denotaba inseguridad. Ninguno de los dos se sentía cómodo en lo absoluto con lo que acababan de escuchar. Con la mayor naturalidad posible, se voltearon a ver a Flannery, quien se encontraba no muy lejos de ellos y dándoles la espalda, hablando con el profesor Birch y con Alison de un asunto que parecía importante. El científico sostenía en su mano derecha una poké ball que, a juzgar por lo sucia y descolorida que estaba, debía de haber estado mucho tiempo juntando polvo en alguna mesa o estantería.

“¿En serio lo ve así, profe?” preguntaba Flannery rascando su nuca con su mano izquierda “Yo diría que debería pensarlo un poco mejor. Tal vez no sea la indicada para cuidar del pequeñín.”

“No se me ocurre nadie mejor que tú” comentó Birch algo avergonzado “Anoche nos comentaste que has estado ampliando tu equipo con la intención de mejorar como entrenadora. Este pequeño lleva ya varios años metido en mi laboratorio, y preferiría que saliese a explorar el mundo y a fortalecerse con alguien que saque todo su potencial. ¿Y quién mejor para ello que la especialista número uno en pokémon de fuego de Hoenn?”

“¿Sabe qué? Me ha convencido” admitió ella riendo “Lo aceptaré entonces. Prometo cuidarlo lo mejor que pueda.”

“¡Maravilloso!” dijo él agradecido, extendiendo su mano con la ball “Aunque debo advertirte que es muy...”
Pero no pudo terminar la oración. La ball se abrió de pronto y sin previo aviso, liberando un haz de luz blanca del que emergió un pequeño Torchic brincando de la alegría. El pokémon polluelo aterrizó sobre el cabello de Flannery, donde se acurrucó moviéndose de un lado al otro hasta que se sintió cómodo, como si hubiese hallado un nuevo nido.

“¡Aaaww!” suspiró la pelirroja enamorada de su nuevo compañero, llevándose la mano izquierda al pecho. Torchic había tocado las fibras de su corazón “¡Ya hasta me ha tomado cariño!”

“Sí, olvidé mencionarlo” rió Birch sintiéndose como un completo mentiroso “Suele ser muy mimoso, y por alguna razón no le gusta viajar dentro de su poké ball, por lo que intentar convencerle de que se quede en ella puede llegar a dar un soponcio.”

“No es nada que no pueda manejar” aseguró ella confiada y despreocupadamente “Además, algo me dice que el chiquitín y yo nos entenderemos más que bien.”

May no pudo evitar sonreír al ver la escena. Hacía un tiempo que venía preguntándose qué había sido del Torchic que Birch cuidaba con tanto afecto. Llevaba tantos años sin visitar el laboratorio de su padre que ni siquiera sabía si seguía allí metido en su poké ball.

“¿Y dices que el señor Briney te ha prestado su yate?” dijo de pronto Brendan, volviéndose hacia su padre, quien estaba haciendo una última inspección para asegurarse de que no se olvidaba de nada importante “¿Exactamente cómo fue que lo convenciste de dejártelo? Es tan valioso para él como lo es Peeko.”

“Solo tuve que recordarle que soy tu padre” contestó Norman risueño mientras ponía sobre su cabeza un viejo y gastado gorro de pescador color caqui y volvía a empujar tanto a su hijo como a su novia, alejándoles de la casa “Se nota que te tiene mucho aprecio desde que rescataste a Peeko de ese recluta del Equipo Magma. Bueno, ¿Qué están esperando? ¡Será mejor que partamos cuanto antes, mientras aún tengamos la luz del sol!”

“Por favor prométeme que sabes lo que estás haciendo” susurró Caroline al oído de su marido, intentando disimular el estado de pánico el que se hallaba. La voz en su cabeza no dejaba de insistir en que aquella salida era un desastre esperando a suceder.

“Despreocúpate, lo tengo todo bajo control” replicó su marido para luego voltearse hacia Brendan y May y anunciar su siguiente destino “Volveremos antes de las siete de la tarde. En fin, ¡Marchando hacia Ciudad Petalia!”
                                                        

 


“Latias...”

Latias despertó asustada y abruptamente de su bello sueño. La legendaria y deprimida pokémon dragón de plumaje rojo y blanco, ojos amarillos y alas traseras similares a las de un avión jet llevaba tanto tiempo sin oír aquella voz masculina y serena que ya había llegado a la conclusión de que nunca más volvería a dar acto de presencia en su cabeza. ¿Realmente era él, o la soledad le había afectado tanto que ya estaba empezando a imaginar cosas?

“¿La-Latios?”

Sin dejar de levitar, movió la cabeza hacia todos los rincones que se le pudiesen ocurrir, intentando hallar con sus poderes psíquicos alguna figura entre las copas de los árboles que refractase la luz del sol: estaba completamente sola, y solo tenía como compañía el murmullo del viento del norte y el reflejo acústico de las olas cada vez que impactaban y resonaban contra las rocas que rodeaban aquella pequeño y solitario trozo de tierra al que todos en la región de Hoenn conocían como la Isla del Sur.

“Hola, hermana. Hacía tiempo que no hablábamos.”

Su sorpresa desapareció, y la ira producto de años de abandono se alzó en su lugar.

“¿Cómo puedes tener siquiera la audacia de hablar conmigo después de lo que me hiciste? Me dejaste aquí sola, llorando por ti y custodiando la energía de la fuerza dragón. ¡Jamás debí haberle pedido ayuda a esos humanos para salvarte de esos...esos...granujas!”

La voz de Latios resonó nuevamente en su cabeza, usando el mismo tono de voz tranquilo de antes y sin alterarse en lo más mínimo.

“Sabes que me fui con el humano por voluntad propia. Tenía que.”

Los lagrimales en sus ojos comenzaron a expulsar lágrimas espesas y amargas mientras la rabia se apoderaba de ella.

“Y lo hiciste sin pensar en cómo me sentiría, ¿No es así? ¿Crees que no hubiese querido salir a explorar el mundo contigo si me hubieses dado la posibilidad de elegir? ¿Si no me hubieses dejado aquí, condenada a proteger eternamente la piedra rocío y el enorme poder que esta contiene?”

La imagen de Latios negando decepcionado con la cabeza llegó a su mente a través de la visión compartida de su hermano.

“Te dejé allí con el rocío del alma porque era lo correcto. En aquel entonces eras demasiado joven, demasiado impaciente. Más sabía que estabas preparada para tomar mi lugar y convertirte en la guardiana del regalo que nuestro padre nos dio. Los humanos no podían descubrir el secreto de la fuerza dragón y de la mega-evolución. Solo el Ser Original sabe el terrible mal que podrían haber llegado a causar con él en su poder.”

Latias intentó suprimir sus lágrimas, pero no dio resultado. El dolor que sentía era tal que ya ni podía seguir discutiendo con su consanguíneo.

“Pero ahora el momento ha llegado. Debes dejar atrás aquel horrible lugar y reunirte conmigo.”

Una salvaje duda asaltó sus pensamientos en cuanto oyó aquellas palabras.

“¿P-por qué?”

La respuesta a su pregunta llegó casi al instante.

“Ya no hay nada para ti allí. Para ninguno de los dos. Además, nos necesitaremos el uno al otro. He sentido una perturbación en nuestro porvenir. Y si no estamos juntos para cuando el peligro dé la cara, tiempos oscuros vendrán.”

Intentando recomponerse, Latias secó sus lágrimas lo mejor que pudo. Acto seguido sonrío débilmente.

“Voy en camino.”

Sabía exactamente lo que tenía que hacer. Con temor y con premura, tomó del rocoso y modesto altar con sus garras la piedra rocío. La esférica y pesada perla rosada emitía un brillo purpúreo, con una M azulada grabada en su superficie.

“No debo vacilar.”

Reuniendo valor, absorbió la piedra con su cuerpo, haciendo que traspasase el hueco del triángulo azul que marcaba en su plumaje el centro de su pecho y fusionándose con la piedra activadora que ya había dentro de su ser. La fuerza dragón, tan caótica y tan impredecible como la recordaba y como Latios le había dicho una vez que era, empezó a fluir por todo su torrente sanguíneo, llenándola de vitalidad. Se sentía más fuerte que nunca, capaz de hacer cualquier cosa. Los cielos eran suyos para surcarlos hasta quedarse ciega, perdiéndose en su hipnótico y brillante color azul marino, llevando en su lomo a aquel o aquella que según la profecía estaba destinada a ser su jinete.

“Estoy lista.”

Y mediante el uso de sus poderes mentales, su aspecto comenzó a cambiar.

                                         




“Tal vez Caroline tenía razón” se castigaba Norman para sí mismo en su mente “Tal vez actué sin pensar.”

Y no estaba del todo errado. Llevaban como más de dos horas allí varados, esperando que algo picara. Nunca había tenido paciencia para la pesca. Le resultaba lenta, demasiado extenuante como para poder soportarla sin morirse del aburrimiento. Estaba seguro de que el trozo de carne de Feebas que había sobrado de la noche anterior era carnada más que suficiente para atraer a todos los Gyarados cercanos, y la suerte estaba jugándole una mala pasada. Pero no debía presentar indicios de estrés en su expresión o en su cuerpo que le delatasen. Estaba haciendo esto con tal de tener a su hijo a su lado y hacerle feliz. Estaba haciendo esto por su hijo.

Debido a la competitividad que había entre Brendan y May, se habían dividido en dos equipos para ver cuál era capaz de pescar más pokémon en menor tiempo, uno formado por los hombres, que pescarían desde babor, y otro formado por las chicas, que tratarían de pillar algo desde estribor. Ninguno de las dos duplas había conseguido pillar alguna pieza, y aunque los demás parecían estar divirtiéndose, lo cierto era que Norman estaba así de cerca de perder los estribos.

“Sabes, Flannery” comentaba May mientras miraba a Sceptile. Su pokémon inicial había salido de su ball para acostarse sobre la cubierta del yate, realizando de forma placentera la fotosíntesis con ayuda de los fuertes rayos del sol “Realmente me reconforta conocer a alguien más aparte de Brendan a quien le guste pescar tanto como a mí. Creí que esto no era lo tuyo.”

“¿Bromeas?” dijo Flannery soltando una risotada “Siempre me ha gustado pescar. Hace mucho tiempo atrás, cuando tenía más o menos tu edad, Roxanne y yo pescamos juntas un Whiscash gigantesco. ¡Fuimos la envidia de todos en la escuela de entrenadores por un mes!”

“¿Roxanne, la líder de gimnasio de Ciudad Férrica?” indagó la joven coordinadora sorprendida.

“¡Así es!” afirmó la pelirroja orgullosa “Roxie y yo somos amigas desde pequeñas. Hacíamos todo juntas, e incluso nos ayudábamos mutuamente cada vez que surgía un trabajo grupal o un examen a libro abierto. Todavía seguimos en contacto, y cuando ambas estamos alejadas de los gimnasios solemos subir hasta el Monte Cenizo para charlar, admirar el océano y hasta entablar combates amistosos.”

“¡Suena muy divertido!” comentó May sonriendo “Quizás un día de estos podría acompañarlas y retarlas allí a una batalla.”

“¡Y serás más que bienvenida!” aseguró Flannery mientras observaba como Torchic correteaba feliz de la vida alrededor de un adormilado pero contento Swampert. Parecía que el pequeño pollito de fuego ya admiraba al pez de fango cuadrúpedo como si fuese su hermano mayor “No sé tú, pero al menos para mí, aun siendo líder de gimnasio, me sigue resultando increíble lo mucho que cosas como las batallas, o los concursos en tu caso, nos ayudan a conectarnos con nuestros pokémon, ¿No crees? No solo nos permiten entenderlos mejor, sino que además nos vuelven más que unidos.”

“Y tienes mucha razón” reconoció la muchacha “De hecho, no podría estar más de acuerdo.”

“Dime, ¿Qué tal es el estado de la mega-evolución?” inquirió la pelirroja con curiosidad “Sé que Brendan y tú pueden acceder a ella a través de esas pulseras y esas piedras activadoras  que siempre les ponen como collares a Swampert y a Sceptile, e incluso Steven Stone y el Alto Mando pueden dominarla con sus pokémon, pero ni yo ni mis compañeros hemos podido jamás experimentarla. ¿Cómo se siente?”

“Es...difícil de describir”  explicó May, desviando la mirada y concentrándose en el sedal de su caña, esperando pacientemente a que los peces picaran “Cuando el poder de la pulsera y de la piedra se activan, sientes un cosquilleo en todo tu cuerpo mientras tu pokémon se transforma, y cuando te quieres dar cuenta de lo que está pasando...te encuentras en la mente de tu propio pokémon. Sientes sus pensamientos, su estado de ánimo, y él siente los tuyos. Con cada golpe que da y recibe, es como si tú mismo estuvieses golpeando y siendo golpeado al mismo tiempo. La energía de la que rebosa la mega-evolución no es como nada que haya visto o sentido jamás. A veces hasta puede resultar difícil de controlar, y si se está distraída al usarla, tu pokémon puede llegar a perder el control y a desobedecerte, volviéndose salvaje y violento. Tanto a Brendan como a mí nos llevó un largo tiempo dominarla, y cuando finalmente lo hicimos nos terminamos acostumbrando tanto a ella que ahora la sentimos como una extensión más de nuestros cuerpos. Una especie de fuerza espiritual que llevamos dentro y que solo debe ser utilizada en momentos de gran urgencia.”

“Vaya” suspiró Flannery asombrada ante la explicación de la joven “Suena peligroso, pero apasionante. Ojalá algún día pueda experimentarla. Nada me gustaría más que llevar la llama en los corazones de mí y de mis pokémon al siguiente nivel.”

Durante unos minutos permanecieron ambas en silencio, disfrutando del aire marítimo y de los graznidos que en ocasiones emitían las bandadas de Wingull y Pelipper que pasaban volando por allí. No importaba cuántas décadas o siglos pasasen, los mares de Hoenn seguían siendo igual de cautivantes que el primer día, cuando el Ser Original dio origen al universo y a la Tierra.

“Oye” dijo May de pronto “Hay algo que quiero que me expliques.”

“¡Claro!” respondió la pelirroja levemente sorprendida, pero intentando ser cortés “¡Lo que tú quieras!”

“¿Cuál es exactamente tu relación con mi novio?” preguntó ella de forma directa, dejando caer finalmente la bomba.

Flannery se congeló y quedó tiesa como una estatua. ¿Acaso había dicho “relación”?

“¿R-relación?” contestó tartamudeando al cabo de unos segundos, reponiéndose del susto “¿A-a qué te refieres con relación?”

“Brendan me explicó una vez que le gustabas” dijo May, con la mirada aún fija en la punta del sedal “Y nunca le he visto teniendo una amistad tan cercana con otros líderes de gimnasio o miembros del Alto Mando como la que tiene contigo, al menos sin contar a Steven o a Wallace. No es por ser entrometida, pero me gustaría saber si hay alguna parte de la historia sobre la que no estoy enterada. ¿Acaso solían salir juntos? ¿O es que te gusta?”

“A veces me cuesta creer el cómo te tomas todo en lo que te metes a la ligera. ¿Es que nunca piensas en las consecuencias?"

Las palabras de May en aquel momento y las de Roxanne revoloteando por su mente hicieron que Flannery tragase saliva. Haciendo a un lado las gotas de sudor que se escurrían por su frente, tomó aire y respondió lentamente a la pregunta que la chica le había hecho.

“No, nunca llegamos a salir” contestó avergonzada “No me gusta, y tampoco estoy enamorada de él. Pero...sí le tengo mucho cariño a tu novio. El día que me venció en mi gimnasio me hizo darme cuenta de que estaba esforzándome demasiado en ser alguien que nunca podría ser. Y cuando me enteré de que era hijo de alguien a quien admiraba...a quien admiro tanto como entrenador...sentí envidia de él, y me propuse como meta el vencerle en una revancha. Decidí seguir de cerca su progreso, al tiempo que continuaba entrenándome rigurosamente junto a mis pokémon. Estaba convencida de que podía ser más fuerte que él sin ayuda o apoyo por parte de una familia.”

La pelirroja veinteañera hizo una pausa para aclararse la garganta ante la mirada expectante y confusa de May. Luego prosiguió.

“Pero un día lo vi rondando cerca de Pueblo Lavacalda, deambulando solo y sin rumbo fijo. Parecía triste y perdido, por lo que decidí acercarme a él para preguntarle si se encontraba bien. Me contestó que se hallaba abatido porque su mejor amiga se había ido a una región lejana, y que no volvería a verla en cuatro años. Y fue entonces cuando mis celos se fueron. En su lugar ahora había consternación. Quería consolarlo, convencerle de que la...de que te volvería a ver. Y mi relación con él pasó de ser gratitud con algo de resentimiento a una amistad basada en el respeto mutuo. Ahora le veía como si fuese mi propio hermano, un amigo con el cual reír y compartir mi frustración. Nunca supe por qué, pero sentía que era mi obligación moral levantarle el ánimo y convencerle de que esos cuatro años se pasarían volando, que hasta entonces se distrajese entrenando o haciendo cosas que le entretuviesen.”

El silencio se cernió sobre ellas nuevamente, esta vez generando un ambiente de incomodidad insoportable. May estuvo a punto de abrir la boca cuando Flannery le interrumpió, ganándole de antemano. El rostro de la líder de gimnasio se había ensombrecido considerablemente.

“A veces...a veces sigo sintiendo envidia por la vida que tiene, aunque sea por unos instantes. Tiene a una familia que lo quiere, y también te tiene a ti. Nunca dejó de extrañarte, ¿Sabes? Siempre hablaba de ti en casi cualquier circunstancia, y se sonrojaba cada vez que me contaba lo mucho que le encantaba salir a explorar y a aprender sobre los pokémon a tu lado, o de aquella vez en la que fueron a ver la lluvia de meteoritos Litleo en el centro espacial de Algaria. No me hacía falta ser una experta para darme cuenta de lo mucho que significabas para él.  Yo nunca pude conocer bien a mis padres, no antes de que muriesen. Aún tengo a mi abuelo conmigo, pero jamás llegué a formar un vínculo tan fuerte como el que él tiene con Norman. Y tampoco me ha ido bien en el amor. Todos los chicos con los que salí parecían estar más interesados en mi título y en mi figura que en mí como persona. Pero el amor que hay entre ustedes es algo único. Algo que rara vez se ve. Por eso quiero que me prometas una cosa: pase lo que pase, y así como él fue detrás de ti, ve siempre detrás de él. Valora todo lo que me ha dicho que hace por ti, y trata de devolvérselo para que siempre tenga presente lo mucho que lo amas.”

“Wow” consiguió decir May, involuntariamente acariciando una de sus largas coletas con su mano derecha, mientras seguía sosteniendo la caña con la izquierda “Yo...lo siento mucho. Creo...creo que te juzgué mal. Mis más sinceras disculpas.”

“No pasa nada, pequeña” rió Flannery relajando finalmente las facciones de su cara “Estoy más segura de que no pretendías ofenderme. Tan solo te pido que mantengas esto entre nosotras.”

“Lo haré” dijo la muchacha esbozando una sonrisa tierna y amable “Mis labios están sellados.”

“Entonces, ¿Ya tienes alguna idea sobre lo que te gustaría pescar?” preguntó la líder de gimnasio entusiasmada y nerviosa a la vez. Le urgía cambiar el tema de conversación.
                              
“¡Oh! bueno, pues...dirás que es algo cursi” rió May sonrojándose nuevamente “Y sé que es poco probable que llegue a pillar uno, ¡Pero me gustaría mucho pescar un Luvdisc! Siempre he oído que las parejas que avistan o capturan a ese pokémon mantienen su relación por el resto de sus vidas, y quiero atraparlo para demostrarle a Brendan lo que me importa. ¡Así podremos después tenerle como mascota!”

“Hmmm” pensó Flannery llevándose su mano derecha a la barbilla “Sí, es muy poco probable que llegues a capturarlo. Por lo que tengo entendido los Luvdisc salvajes suelen avistarse más seguido en la ruta 128, o cerca de Ciudad Colosalia, y estamos pescando en la ruta 104. Aunque...quizás podamos cambiar eso. Dime, ¿Qué estás usando como carnada ahora mismo?”

“Creo que una baya higog” respondió la chica haciendo memoria “Sé que son picantes, pero a muchos pokémon les encantan. ¿Eso es malo?”

“¡Es más que malo!” exclamó la pelirroja, poniéndose de pie y abriendo la lonchera azul que tenían a su lado para revisar su interior, hasta que sacó de ella una baya con una coloración verde clara “¡Son demasiado blandas y picantes para un Luvdisc! Mejor usa esta baya ziuela. Son mucho más dulces, y atraerán a cualquier Luvdisc en veinte kilómetros a la redonda.”

“¿Cómo sabes eso?” inquirió May sorprendida.

“Me lo enseñó Winona, la líder de gimnasio de Ciudad Arborada”  contestó Flannery “Siempre suele escoger las bayas cuidadosamente cuando sale a pescar peces para sus pokémon pájaro. Pásame tu sedal, la cambiaré ahora mismo.”

“Nota mental: aprender más de pesca con las líderes de gimnasio en cuanto haya tiempo” pensó la joven coordinadora para sí.

Y fue justo cuando estaban removiendo la baya higog del anzuelo y poniendo la baya ziuela en su lugar cuando escucharon a alguien gritar fuertemente desde babor. Era Norman.

“¡TALONFLAME A LA VISTA!”

Las dos corrieron de inmediato a reunirse con sus compañeros para ver de qué se trataba, y lo que vieron les dejó perplejas: un Talonflame, pokémon que no era muy común por aquellas aguas, venía volando hacia ellos, trasportando a dos personas sobre su lomo y con intenciones de aterrizar sobre el yate. La persona que iba sentada adelante era un muchacho de cabello verde y ojos grises azulados al que Brendan reconoció casi automáticamente.

“¡Wally!” exclamó el joven, feliz de ver a su viejo amigo después de tanto tiempo “¿En serio eres tú?”

“Hola, Brendan” contestó Wally con una sonrisa tímida mientras su Talonflame les dejaba sobre la cubierta para que pudiese bajar de él y saludar a sus conocidos “¿Cómo has estado? Ha pasado mucho tiempo. También me da gusto verlo a usted, señor Norman. Y a ti también, May. Y usted debe de ser Flannery, la líder de pokémon de fuego de Ciudad Lavacalda. Es un placer.”
  
“¡WALLY!” vociferó May con júbilo, abrazando al muchacho y apretándole con una gran fuerza, como si fuese el peluche más suave y esponjoso que había sobre la faz de la tierra. Luego le dejó ir “¡Llevo AÑOS sin verte! ¿Dónde has estado? ¿Y de dónde has sacado ese Talonflame? ¿Qué pasó con tu Altaria?”

“Oh, mi Altaria está algo enfermo actualmente” explicó el joven un poco asustado mientras regresaba a Talonflame a su poké ball, sintiéndose asaltado ante las tres repentinas preguntas por parte de su amiga “Tiene un poco de fiebre, así que le he dejado con mis tíos y mi prima en Pueblo Verdegal por unos días para que se reponga con ayuda de la brisa que siempre sopla allí. Este Talonflame de aquí me lo obsequió un amigo que hice recientemente en el Resort Batalla. Justo estaba volviendo de allí para regresar a mi casa cuando vi su yate y decidí desviarme para saludarles.”

“Veo que has pegado un estirón desde la última vez que te vi, chico” dijo Norman apoyando su mano izquierda sobre el hombro derecho de Wally, felicitándole “De seguro ya debes de contar con pokémon más que poderosos en tu arsenal si es que posees un Talonflame. Me cuesta creer que hayan pasado ya cinco años desde el día en que viniste a mi gimnasio a pedirme un pokémon. ¿Y a ti, Brendan?”

Pero Brendan no había escuchado la pregunta de su padre. Al igual que Flannery, se había quedado viendo con interés a la persona que acompañaba a Wally: era una sonriente joven de aproximadamente su misma edad y de un cabello largo y castaño. Vestía una modesta camisa roja de manga corta y una pollera y zapatos blancos, y llevaba puestas dos pequeñas y redondas perlas en sus orejas como pendientes. Era tan idéntica en complexión física y en rasgos faciales a May que, si las hubiese visto a ambas paradas una junta a la otra, habría jurado por que se cayese muerto que eran mellizas. Lo más llamativo en ella eran sus ojos color ámbar, que por momentos emitían un brillo peculiar. Verla parada en cubierta frente a él, con su cabello siendo agitado por el viento y con una más que enigmática sonrisa mientras tenía el barandal del yate y al largo y ancho mar detrás de ella era como ver una más que deslumbrante imagen congelada en el tiempo, una antigua y atemporal fotografía en carne y hueso, en tiempo real.

“Oye Wally, ¿No vas a presentarnos a tu amiga?” consiguió preguntar, saliendo del trance.

“Oh, cierto, ¿Dónde están mis modales?” rió Wally llevándose la mano derecha a la nuca, sintiéndose terrible “Ella es Laura, y acabo de conocerla. La encontré mientras venía para aquí, pidiéndome aventón desde una balsa. Se mostró tan amable y simpática conmigo que decidí llevarla conmigo. No sé de dónde proviene, y de hecho solo sé su nombre gracias a que me lo escribió en una hoja de papel. No habla casi nada, y creo que es muda, así que sepan entender si no se muestra muy comunicativa.”

“Pues...es un placer tenerte a bordo, Laura” dijo Flannery, acercándose a la desconocida con la intención de extenderle su mano derecha en señal de amistad “Me llamo Flannery, y soy la líder de gimnasio de Pueblo Lavacalda. Me especializo en las técnicas ofensivas con los pokémon de fuego.”

Laura, como era de esperarse, no dijo ni pío. Se limitó a estrechar manos con Flannery, cerrando los ojos y dedicándole una sonrisa amigable. Acto seguido se acercó al resto de la tripulación, más en concreto a May, situándose justo enfrente de ella y mirándola de arriba a abajo. La joven coordinadora quedó tan confundida y extrañada ante su comportamiento que se imaginó que en cualquier momento procedería a olfatearla. Aquella joven era muy parecida a ella. Incluso su cabello era similar, con la única diferencia de que ella lo llevaba sujeto con coletas, mientras que Laura lo llevaba completamente suelto, haciendo que le llegase hasta los hombros.

“Ho-hola, Laura” alcanzó a decir, saludándole con cierto temblor en su voz “S-soy May. ¿T-tú c-cómo te llamas?”
             
Instintivamente se llevó la mano izquierda a la cara, sintiéndose como una completa bobalicona por la pregunta que acababa de hacer. Para su sorpresa, Laura no solo le retiró la mano del rostro soltando una pequeña risita, sino que después, y para sorpresa de todos, le abrazó por unos segundos para luego apartarse y dedicarle la misma sonrisa que le había dado a Brendan y a Flannery. Sceptile entrecerró los ojos mirando a la recién llegada con desconfianza, mientras que Swampert levantó la cabeza del suelo con los ojos abiertos como platos, como si hubiese detectado algo en aquella muchacha humana que le resultaba alienígeno. Torchic, por otra parte, yacía tomando una siesta entre las patas delanteras de Swampert. Había corrido tanto que se había quedado dormido a causa del cansancio.

El viento del sur sopló suavemente, acompañado de un momento de silencio en el cual ni Norman ni los demás supieron qué decir ante lo que acababan de presenciar. Wally hizo los honores y se encargó de romper el hielo.

“Entonces, ¿Qué es lo que hacen aquí, tan lejos de Ciudad Petalia?” preguntó dirigiéndose a Brendan con genuina curiosidad reflejada en su rostro.

“Estábamos pescando en equipos de a dos” explicó Brendan amistosamente “Estamos intentando ver cuál de ambos equipos logra pescar más pokémon en menor tiempo. ¿No es así, papá?”

“Así es” dijo Norman algo dubitativo “Aún no hemos pescado nada, pero la apuesta sigue en pie. ¿Quieres unirte?”

“Oh, se los agradezco mucho” respondió el muchacho halagado “Pero no creo que tenga madera de pescador. Una vez lo intenté, y mis manos no pudieron sujetar al pokémon que había picado. ¡Es más, casi me lleva con él de no ser porque mi tío estaba allí para sujetarme! Aunque con gusto me quedaré con gusto observándoles, haciéndoles compañía.”

Una luz se encendió en la cabeza de Wally. Como si fuese un acto reflejo, se volteó a ver a su compañera de viaje, dándoles la espalda a unos decepcionados Brendan y Norman.

“¿Tú qué dices, Laura?” preguntó mientras acercaba su mano derecha a su viejo y arrugado bolso de mano “¿Te gustaría pescar con May y con Flannery? Si quieres puedo prestarte mi vieja caña de pescar. La tengo aquí guardada en mi bolso.”

Laura sonrió y asintió con la cabeza. Wally, alegrándose, sacó su caña de pescar y se la entregó en la mano.

“¡Ey, eso no se vale!” protestó Brendan “¡Ahora seremos dos contra tres!”

“Supongo que la suerte no está de su lado hoy, chicos” contestó Flannery con una sonrisa socarrona “Será mejor que se esfuercen el doble si no quieren que les ganemos. ¡Ahora a continuar con la pesca se ha dicho!”

Y así volvieron a sus posiciones, esta vez con Laura yendo con las chicas hacia estribor. Durante los siguientes cuarenta minutos todos permanecieron callados, rezando para que uno de sus sedales fuese tironeado. Ya eran las dos de la tarde, y el sol ahora picaba con más fuerza que nunca. En medio del aburrimiento, y notando lo alterado que estaba su padre al ver que ningún pokémon picaba, Brendan comenzó a cantar en voz alta e inconscientemente una vieja y alegre canción que había escuchado una vez por parte de un viejo pescador muchos años atrás, durante sus primeros días como entrenador. May, reconociendo la letra casi de inmediato, se le unió, y Wally también hizo lo mismo una vez la memorizó. Flannery se contentó con simplemente tararearla animadamente, y Laura le imitó.

♪ El Mar, oh el Mar
¿Qué habrá en el fondo del Mar, matarile, rile, rile?
Oh matarile, rile, rile
Ya no te puedo ver
Oh matarile, rile, rile
La vida en el Mar más sabrosa es
Barboach y Feebas a reventar
Olas y misterios que explorar
Oh matarile, rile, rile
El amor se ve te ha flechado
Milotic un beso te ha dado
Más un Corphish te ha pellizcado
Y Huntail parece enfadado
¡A su pareja le has quitado!
Oh matarile, rile, rile
La vida en el Mar más movida es
Vente conmigo a celebrar
¡Pues de aquí no nos vamos jamás! ♪


“¡YA DEJEN DE CANTAR!” gritó iracundo Norman, matando el estado de ánimo de todos. La monotonía de la pesca finalmente le había afectado. Su tono de voz hizo que Torchic se despertara asustado y comenzase a llorar, con Swampert haciendo lo mejor posible por calmarlo. May y el resto le observaron como si no le conocieran, mientras que Laura permaneció callada junto con ellos.

“Qué extraño” pensó Flannery para sí misma “Es la primera vez que veo a Norman así de nervioso. ¿Qué es lo que le sucede?”

“Papá, ¿Te sientes bien?” preguntó Brendan preocupado “Te ves demasiado tenso.”

“Lamento haberles gritado” suspiró su padre en cuanto se dio cuenta de lo que había hecho “Solo...estoy demasiado ansioso por que pique, eso es todo.”

“Papá, si no te gusta pescar y te pone de esta manera solo dímelo” pidió el muchacho asustado, apoyando su mano derecha sobre los rígidos brazos de Norman “Podemos volver a tierra firme y hacer otra cosa. De todos modos ninguno de nosotros ha atrapado nada el día de hoy. Tal vez no sea la temporada para...”

Pero se detuvo en cuanto ambos escucharon un tintineo fuerte e insistente. La línea de Norman estaba siendo sacudida con violencia, haciendo vibrar la caña en las manos del líder de gimnasio.

“¡HA PICADO, HA PICADO!” anunció Norman volviendo a gritar, sosteniendo firmemente la vara y comenzando a retraer la línea con el carrete “¡AL FIN!”

Y entonces sucedió algo insólito: el sedal, en vez de retraerse, comenzó a alejarse, ignorando al carrete e intentando alejarse del barco lo más rápido posible. Fuera lo que fuera que había picado era enorme, y no pensaba ser pescado sin luchar.

“¡Oh no, no te escaparás, maldito!” vociferó Norman colérico, todavía haciendo girar el carrete y sosteniendo la vara con mayor firmeza que antes, sin percatarse de que su pieza estaba arrastrándolo hacia el barandal del yate, evidentemente con intenciones de llevárselo con él de ser necesario.

“¡Papá, déjalo ir!” gritó Brendan sujetando a su padre de la espalda. El joven entrenador podía sentir como el yate se estaba ladeando hacia un costado a causa de la fuerza que imprimían Norman y su objetivo “¡Es demasiado fuerte! ¡Si no lo sueltas, en cualquier momento saldrás disparado por la borda!”

“¡JAMÁS!” retrucó Norman, todavía enfocado en su presa “¡Debo capturarlo! ¡Será mío!”

“¡DETENTE O NOS HUNDIRÁS A TODOS!” exclamó enojado su primogénito mientras perdía agarre. May, percatándose de lo último, corrió a socorrer a su novio, sujetándole de la espalda con ambas manos “¡El yate no lo resistirá!”

“¡Norman, haz lo que él dice, cielo santo!” gritó Flannery, corriendo a sujetar a May, quien al igual que Brendan ya estaba justo a punto de soltarse “¡Tienes que dejarlo ir!”

“¡NO PUEDO DEJARLO IR!” replicó Norman, casi quedándose afónico. El pez y él estaban tan igualados en fuerza que parecía que se quedarían enfrascados en aquella contienda por toda la eternidad.

“¡¿Y por qué rayos no?!” preguntó Brendan tanto disgustado como aterrado.

“¡PORQUE DEBE DE SER UN GYARADOS!” gritó su padre en un ataque de ira “¡ES LO QUE SIEMPRE HAS QUERIDO!”

“Espera, ¿Qué dijiste?” inquirió el joven, sintiéndose totalmente perdido.

Pero no hubo tiempo para que Norman contestase su pregunta. El sedal dejó de ser tironeado, y rompiendo la quietud del mar, una descomunal y muy furiosa cabeza emergió de entre las antes tranquilas y silenciosas aguas levantando una gran ola que mojó a todos los horrorizados tripulantes en el proceso, enseñando sus grandes colmillos y una ira asesina reflejada en sus ojos. Era un Gyarados.

“¡LO SABÍA!” afirmó Norman sin temor “¡Ahora solo es cuestión de...!”

El Gyarados no esperó a que terminase de hablar. Con un simple forcejeo le quitó de las manos la caña de pescar cuyo anzuelo colgaba de su colmillo superior  y le producía un dolor atroz en la encía. Solo le bastó un veloz cierre de mandíbulas para hacerla trizas como si fuese papel. Furibundo, enrolló el resto de su cola alrededor del yate con una rapidez endiablada, y comenzó a hacer presión sobre este con los músculos de la misma, abollándolo severamente. La embarcación comenzó a estremecerse, como si estuviese en medio de un maremoto.

“Oh, no. ¿Pero qué es lo que he hecho?” se preguntó para sí el cuarentón líder de gimnasio, llevándose ambas manos a la cabeza.

“¡Está tratando de destruir el barco! ¡AAAY!” gritó May mientras perdía el equilibro y caía por la borda. Afortunadamente Flannery consiguió atraparla por el brazo derecho y traerla de vuelta a cubierta antes de que fuese demasiado tarde “¡No nos dejará huir!”

“¡Tenemos que hallar la forma de detenerle antes de que terminemos en el fondo del mar!” logró decir Wally tragándose el miedo. Nunca antes había visto un Gyarados de tan colosales dimensiones, y si no se apresuraban a hacer algo, sería el último.

Swampert, percatándose de la amenaza que suponía aquel Gyarados tanto para su entrenador como para todos ellos, se incorporó furioso y comenzó a cargar con la boca abierta una Agua Lodosa.

“¡No, Swampert!” exclamó Brendan, alzando su mano izquierda para indicarle que se detuviese “¡Debes proteger a Torchic!”
Swampert frenó su movimiento perplejo, para luego asentir y tomar entre sus fauces a un inconsolable Torchic, sacándole del campo de acción.

“¡Sceptile, cuida la retaguardia de Swampert!” gritó May mientras sacaba de su riñonera una lujo ball y veía al pokémon gecónido poniéndose manos a la obra “¡Yo me encargo de esto! ¡A combatir, Glalie!”

La joven coordinadora lanzó su honor ball al aire, y esta se abrió en el aire, revelando a su Glalie. El circular y cornudo pokémon de hielo con aspecto de máscara de hockey soltó un estridente y a la vez ronco chillido, encarando y enseñando sus dientes al oponente.

“¡Brendan! ¿Ese es...?” comenzó a preguntar Flannery.

“¿El mismo Snorunt que May capturó en Sinnoh?” respondió Brendan en forma de otra pregunta, completando la oración de la pelirroja “Sí, ese es.”

El Gyarados contestó a la provocación de Glalie con un rugido ensordecedor. La titánica serpiente marina estaba dispuesta a luchar hasta morir, y no pensaba ceder en su ataque al yate.

“¡Adelante Glalie, usa Rayo de Hielo!” ordenó May motivada, señalando al Gyarados con el dedo índice de su mano derecha.

Glalie obedeció y, reuniendo energía, disparó de entre sus cuernos un potente y deslumbrante rayo cían. El Gyarados bajó la cabeza para esquivar el movimiento y respondió liberando un ataque de Lanzallamas con su aliento incendiario. Glalie logró hacerse a un lado y evitar en el aire la onda de calor por poco, pero las llamas siguieron de largo, en dirección a su entrenadora.

“¡MAY, SAL DE AHÍ!” vociferó Brendan desesperado, viéndose incapaz de moverse. Los temblores producidos por el Gyarados apretando cada vez más el yate le forzaban a aferrarse al barandal, hallándose en una situación en la que si se soltaba para ir por ella se caería inmediatamente hacia abajo.

May sintió como el miedo la invadía. Su mente no podía pensar con claridad, y su cuerpo estaba completamente inmovilizado. Ya no había tiempo para  saltar o para escapar. El fuego se acercaba tan rápido que en menos de un segundo terminaría rostizada. Atemorizada, cubrió su rostro con ambos brazos y cerró los ojos.

Pero el fuego nunca llegó a alcanzarla. Al abrir los ojos nuevamente se encontró con un escenario la mar de singular: Laura se había interpuesto entre el ataque y ella, y había generado con su mano derecha un campo de fuerza de color verde que repelió las llamas, cancelándolas y extinguiéndolas. Estaba usando el movimiento de Protección. Pero eso solo podía ser posible si Laura fuese...

“¡Un pokémon!” exclamó en voz alta, involuntariamente.   

Laura hizo un simple ademán cerrando su mano derecha en un puño, y en respuesta su cuerpo empezó a brillar. La ilusión que había mantenido hasta aquel entonces fue levantada, y su forma real fue revelada ante todos los presentes. May quedó boquiabierta ante la criatura que ahora se hallaba frente a ella.

“¡Es Latias!” gritó Brendan, identificando a la pokémon eón al instante.

“¡¿Estuve llevando conmigo a un pokémon legendario todo este tiempo sin saberlo?!” exclamó Wally, notablemente estupefacto.

May seguía sin poder reponerse de la impresión inicial. Por tercera vez en su vida se encontraba en presencia de una deidad draconiana de su región natal, una que solo se hacía visible ante unos pocos humanos escogidos por ella misma. Y ahora aquella deidad estaba mirándole a los ojos, presentando una sonrisa que reflejaba tanto serenidad como comprensión.

“Sube.”

La voz de Latias resonó en su cabeza. Sonaba joven y sabia al mismo tiempo, como si su voz y la de su madre se hubiesen juntado en un mismo sitio. La pokémon se había agachado mientras le mantenía aquella mirada y sonrisa, como si estuviese invitándola a dar un paseo. Todo se sentía como un sueño fantasioso. Como si hubiese muerto y ahora se encontrase dentro de un extraño mundo aparte y onírico que había pasado a ser su nueva realidad.

Un nuevo rugido por parte del Gyarados gigante la hizo volver en sí inmediatamente. Sin pensárselo dos veces subió a la espalda de Latias y se aferró lo mejor posible a su plumaje. La pokémon dragón emprendió el vuelo al instante, justo a tiempo para esquivar un potente Hiperrayo.

“¿Por qué has venido aquí?” alcanzó a preguntar la joven coordinadora apenas se hallaron en el aire.

“Eres a quien debo proteger.”

Antes de que pudiese preguntarle el porqué, una serie de imágenes llegaron a su imagen una tras otra, como un Taillow lanzándose en picada. Recuerdos, pensamientos borrosos, pero bellos en su mayoría. Y no eran suyos.

“Alcánzame y conóceme.”

Con su cerebro abriéndose paso a través de tan repentina cantidad de información, May pudo distinguir una luz al final de aquella visión compartida. Corrió hacia ella lo más rápido que pudo, y cuando pudo tocarla con sus manos sintió como si una segunda mente ahora estuviese conectada a ella. De pronto lo sabía todo sobre Latias, y Latias todo sobre ella. Era como si ambas hubiesen nacido siendo la misma persona. ¿Acaso Brendan había sentido lo mismo la primera vez que se subió al lomo de Latios? No estaba del todo segura, más lo averiguaría más tarde. Ahora lo único que le importaba era proteger a sus amigos y seres queridos.

“Guíame.”

Y así lo hizo. Siguiendo las órdenes mentales de May, Latias empezó a volar en forma ascendente, repeliendo con su movimiento de Protección los ataques del Gyarados, quien ahora estaba distraído y empecinado en derribarlas a ambas.

“¡Papá!” dijo Brendan llamando a un todavía paralizado Norman, mientras tomaba de su mochila su ultra ball y la lanzaba hacia el cielo “¡Ayudaré a May a distraerlo! ¡Tú y Wally encárguense de Gyarados! ¡Latios, yo te elijo!”

Latios salió de su ball gruñendo de forma desafiante, listo para luchar. Valiéndose de su gran velocidad, tomó a Brendan con sus garras para permitirle subir a su lomo.

“¡Latios, debemos asistir a May y a Latias!” explicó su entrenador mientras se sujetaba a su cuello para no caerse. Latios no tardó en responderle telepáticamente mientras comenzaban su enlace psíquico.

“Y así será.”

El Gyarados volvió a rugir con mayor fuerza, viendo colérico cómo los dos pokémon legendarios y sus jinetes se reunían en el aire y esquivaban sus rayos con impecable sincronía, imitando las maniobras aéreas del otro. Era como ver a dos aviones jet aliadas realizando maniobras evasivas en medio de una guerra.

“¡Pulso Dragón!” ordenaron May y Brendan al mismo tiempo, apuntando al objetivo.

Los Latis no necesitaban que se les volviese a repetir la orden. Juntos, liberaron al mismo tiempo  de sus bocas un rayo magenta luminoso, y ambos impactaron contra el cuerpo de Gyarados, quien en consecuencia aflojó la presión que ejercía con su cuerpo sobre el yate. Sus fuerzas empezaron a menguar.

Viendo orgulloso la valentía que su hijo estaba exhibiendo, Norman logró por fin salir del estado de shock. El líder de gimnasio tomó del bolsillo izquierdo de su pantalón una de sus poké ball y la aventó hacia adelante.

“¡Slaking, solicito tu asistencia!” dijo mientras la ball se abría, liberando a Slaking. El colosal y voluminoso pokémon gorila cayó sobre la cubierta acostado, rascándose la barriga con su pata delantera derecha y con la cabeza apoyada sobre la izquierda “¡Usa Machada!”

Incorporándose lentamente y bostezando sin taparse la boca mientras se desperezaba, Slaking sujetó a Gyarados de su largo y extenso cuello con su mano izquierda, apretujándolo con una fuerza sobrehumana para así asegurarse de que la serpiente marina no tuviese ni la más remota chance de escapar. Mientras sentía como su rival luchaba con tal de soltarse de su agarre, reunió un aura de energía blanca en su otra mano y propinó un demoledor puñetazo en su abdomen, produciendo una contenida explosión en el proceso.

El Gyarados rugió y se retorció de dolor. Furioso, trató de atacar a su oponente comenzando a cargar un Hiperrayo, olvidándose inevitablemente de sus otros cuatro oponentes, quienes aprovecharon para atacar.

“¡Latios, usa Resplandor!” exclamó Brendan.

“¡Bola Neblina, Latias!” añadió May.

Latios canalizó toda la energía que había en su cuerpo para soltar un enceguecedor rayo rosado y blanquecino que estalló sobre la espalda del Gyarados, logrando que no pudiese terminar de cargar su Hiperrayo a tiempo. Latias, por otro lado, atacó formando con sus poderes psíquicos una luminosa esfera de energía eólica que impactó en el mismo sitio y con la misma potencia, dejando tras de sí una niebla espesa que rodeó a su enemigo, impidiéndole ver y saber localizar a sus oponentes con exactitud.

“¡Una vez más, Glalie!” dijo May “¡Rayo de Hielo!”

Glalie sonrió al escuchar nuevamente órdenes por parte de su entrenadora, y con otro chillido formó entre sus cuernos un rayo igual al primero que había lanzado. Esta vez, su ataque sí dio en el blanco, y en consecuencia la cabeza, cuello y abdomen de Gyarados quedaron atrapados dentro de un gran témpano de hielo que se formó al instante.

“Mi turno” dijo decidido Wally mientras sacaba de su bolso de mano la poké ball de su primer pokémon “¡Es hora de batallar, Gallade!”

Gallade se materializó a partir del haz luminoso de su ball adoptando una pose de pelea. Con su vista y sentidos mejorados, dedujo ipso facto contra quién tendría que combatir.

“¡Gallade, utiliza Psico-corte, por favor!” pidió su amo.

El pokémon gladiador se agachó en el piso y dio un salto magnífico. Todavía estando en el aire, y concentrando todo su poder, sacó de las largas hojas en sus brazos y codos una serie de ráfagas de energía verde con forma de hoz que destruyeron la fortaleza de hielo que había formado el Rayo de Hielo de Glalie, generando profundos cortes alrededor de todo el cuello de Gyarados. El pokémon acuático lanzó un rugido en forma de alarido mientras perdía sangre por todas sus numerosas heridas.

Swampert y Sceptile, que hasta entonces se habían quedado allí parados siguiendo las instrucciones de sus entrenadores, asistieron a Gallade lanzando de sus bocas un Escaldar y un Dragoaliento respectivamente, forzando al Gyarados a alejarse lo más posible del yate. Torchic, intentando emular la valentía de sus dos protectores, lanzó de su pico unas cuantas Ascuas con el objetivo de quemar al rival.

“¡Tú puedes, pequeñín!” le alentó Flannery “¡Dale con todo lo que tengas!”

Viendo que eso no funcionaba y sintiéndose un inútil, el pokémon polluelo realizó un esfuerzo en el cual fue más allá de sus fuerzas, y como resultado las brasas se intensificaron, finalmente logrando que el cuerpo del Gyarados se prendiese fuego.

“¡Bien hecho, Torchic!” exclamó su entrenadora, felicitándole “¡Ahora nuestro combate se le marcará en la memoria a fuego lento!”

Quemado, cegado y malherido, el Gyarados acabó por soltar el yate desenrollando su cuerpo del mismo, sacudiéndolo en el proceso con su cola. Rindiéndose ante el dolor y la fatiga, se desplomó moribundo sobre el agua, levantando en el proceso una fuerte ola que cayó sobre la embarcación, mojando a toda la tripulación y llenando la cubierta de Carvanha, Magikarp, Luvdisc y algas marinas. La niebla levantada por la Bola Neblina de Latias terminó de disiparse, y el silencio y la quietud regresaron al mar una vez más.

Torchic estaba exhausto, y respiraba con dificultad. De pronto, tanto para su asombro como para el de Sceptile y el de Swampert, su cuerpo fue envuelto por una luz blanca y brillante, y tanto su estatura como su fisonomía fueron modificadas drásticamente. Cuando el brillo desapareció y la luz se desvaneció, descubrió que su aspecto había cambiado bastante: Su cresta y pico ahora eran mucho más grandes que antes, habiendo adquirido una coloración igual de anaranjada que el  lanudo plumaje en su cintura y muslos; las plumas que cubrían su rostro, torso y extremidades superiores, amarillas. A sus alas les habían crecido tres largas garras, y sus escamosas patas eran grises, con garras igual de largas y afiladas.

“¡Torchic, has evolucionado en Combusken! ¡El vencer a aquel Gyarados debió de haberte dado mucha experiencia!” vociferó Flannery abrazando al pokémon pollo, quien le devolvió el abrazo con una sonrisa mientras se sonrojaba ante los gruñidos de felicitación por parte de Swampert y de Sceptile. Acto seguido la pelirroja pasó de feliz a entristecerse “Aaaww, pero eso significa que ya no voy a poder llevarte en mi cabello.”

Wally no pudo evitar reírse de la ternura que tanto la líder de gimnasio como el más reciente miembro de su equipo estaban exhibiendo, recordando el día en que su Ralts y él se vieron el uno al otro por primera vez.         

“¿Están todos bien?” preguntó May mientras ella y Brendan bajaban del dúo eón para cerciorarse de que sus amigos y pokémon se encontrasen a salvo. La joven coordinadora tenía el pulso tan acelerado a causa de la emoción y de la adrenalina que sentía que en cualquier momento su corazón estallaría de lo rápido que bombeaba sangre.

“Creo que lo estamos” dijo Norman inseguro mientras aplicaba palmadas sobre el hombro derecho de Slaking y analizaba con la mirada los daños que el Gyarados había ocasionado “Aunque el señor Briney me gritará en cuanto vea lo que le pasó al yate.”

“¡Y tendrá toda la razón en el mundo!” gritó Brendan enojado, encarando a su padre “¡Casi nos matas a todos por tu testarudez! ¿En qué estabas pensando? ¡¿Y de dónde sacaste que quería un Gyarados?!”

“Pero...creí que era lo que siempre quisiste desde niño” contestó su padre llevándose el brazo derecho a la parte trasera del cuello para rascárselo “¿No recuerdas lo ilusionado que estabas con que te llevase al Lago de la Furia a pescar Gyarados salvajes?”

“¡¿De eso era lo que se trataba toda esta salida?!” protestó el joven llevándose los dedos de la mano izquierda al puente de la nariz “¡Papá, eso fue hace como más de seis años! ¡No era por los Gyarados que quería ir a pescar al Lago de la Furia! Solo...solo quería pasar tiempo contigo, eso era todo.”

Con el silencio del mar abrumándoles, padre e hijo pasaron unos cuantos segundos mirando para otro lado y rascándose los brazos, sin ocurrírseles palabra alguna para decírsela al otro. May, Flannery, Wally y sus pokémon se limitaron a limpiar la cubierta sin hacer comentario alguno. Sabían que estaban teniendo un momento, y prefirieron no interrumpirlos.

“Nos hemos vuelto muy distantes desde hace años” comenzó finalmente Norman, apenado por su propia conducta “Quiero decir, solo mírate: te has vuelto más fuerte que yo, has salvado al mundo en por lo menos dos ocasiones, te has convertido en campeón y ahora ya vives separado de tu madre y de mí, con tu novia en Sinnoh. Ya nunca hablamos y no hacemos nada juntos, y a veces siento que me guardas algún tipo de rencor. Sé que no he sido precisamente un padre ejemplar, y que cuando eras pequeño te hice pasar por algunas...situaciones difíciles. Quería endurecerte desde el minuto uno para volverte un entrenador tan bueno como yo, y no me detuve a pensar en cómo podría afectarte eso, o el mudarte aquí a Hoenn cuando todavía eras tan joven. Siempre estuve demasiado ocupado para atenderte, y rara vez pasaba por casa. Y ahora estás creciendo, y no puedo hacer volver el tiempo atrás, pero...en serio quiero recuperar el tiempo perdido. Solo que no sé cómo.”

Brendan no dijo nada. Miró cabizbajo al Magikarp que chapoteaba y se retorcía frente a sus pies, suplicando que le devolviesen al mar lo más pronto posible. Inconscientemente cerró ambos puños con grima, mientras los recuerdos bullían en su mente.

“Hijo, por favor, tienes que enfocarte. Si no das una orden en el momento, tu pokémon siempre terminará perdiendo, y le costará cada vez más confiar en ti.”

“Pero papá, Zigzagoon claramente no quiere luchar a mi lado. Tal vez ser entrenador no sea mi vocación. A lo mejor debería probar estudiar crianza, o aprender más sobre concursos.”

“Ningún hijo mío se recibirá como coordinador. ¿Tienes idea de lo difícil que es hallar un patrocinador, o los contactos necesarios? ¡Te morirás de hambre! Hazme caso y continúa entrenando. Solo así dejarás de ser tan malo.”

“¡Quizás no sería tan malo si por lo menos te molestases en enseñarme, o en no hacerme sentir mal! Solo estás forzándome a luchar con tu Zigzagoon para no hacerte quedar mal en frente de los demás.”

“¡Bien! Haz lo que quieras. Pero recuerda mis palabras: ser entrenador pokémon es lo único que te dará un salario y una reputación estables. Así que si terminas en la calle, no vengas después a decirme que no te lo advertí.”

“¡No te preocupes, no lo haré!”

“Deberías ser un poco más suave con él. Recuerda que es apenas un niño.”

“Carol, tengo que asegurarme de que se curta. El mundo de allí afuera es muy duro. Estará solo y por su cuenta, y la gente no se preocupará por él como lo hacemos nosotros, sus padres. Mi padre fue exactamente así conmigo, y gracias a ello puedo mantener una casa y una familia como líder de gimnasio.”

“No recuerdo que tu padre fuese así de inflexible contigo.”

“Créeme, lo fue. Y le estaré eternamente agradecido por ello.”


El desviar la mirada para ver a May abrazando a Latias con alegría le distrajo momentáneamente, dibujándole inconscientemente una sonrisa en los labios. Regresando finalmente a la realidad, giró el cuello y la cabeza para ver a su padre a los ojos: Norman seguía allí parado, mirándole con la cara ensombrecida, esperando una respuesta de su parte. La melancolía en su expresión era tan palpable que dejaba ver el rostro de un hombre cansado, uno que había pasado toda su vida rompiéndose las muñecas, los nudillos y los dedos, asegurándose de que tanto él como su familia pudiesen vivir en un vecindario decente, con personas civilizadas y con pokémon salvajes que no estuviesen constantemente metiéndose en la casa para saquear el refrigerador en la oscuridad de la noche. Le rompía el corazón verle de esa forma, suplicándole que se sincerase con él como un pequeño Poochyena pidiendo comida de forma lastimera. Si había algo que tenía para sacarse del pecho, el momento de hablar era ahora o nunca. Y sabía mejor que nadie que tenía más de una cosa que sacarse del pecho.

“Admito que por mucho tiempo estuve enojado contigo por estar siempre ausente u ocupado” reconoció “Me decía a mí mismo una y otra vez que me alejaría lo mejor posible de la vida de entrenador para no terminar convirtiéndome en ti. Pero el día que salvé al profesor Birch de ese Poochyena salvaje con Mudkip y comencé mi viaje...comprendí que todo lo que habías hecho había sido con el fin de fortalecerme y darme una buena vida, y me sentí mal por haberte odiado. Por eso desde entonces me propuse siempre dar todo de mi parte para que te sintieses orgulloso. Muchos...de mis amigos tienen padres separados, desaparecidos o fallecidos, y gracias a eso me he dado cuenta de que tengo mucho que agradecer por la familia que tengo. Lo que trato de decir es...que no necesitas ganarte mi afecto para que te quiera. No importa en dónde esté o qué edad tenga, o si estoy creciendo demasiado a prisa. Tú siempre serás mi padre, y...siempre te querré. Tienes defectos, sí, pero yo no soy quien para hablar, y mucho menos para echártelos en cara, no después de todo lo que has hecho por mí. También he dicho y hecho cosas de las que no me siento orgulloso. Y reconozco que no debí haberme cerrado tanto cuando May se fue. En todo caso soy yo quien debe disculparse contigo, y no al revés.”

Norman permaneció callado, manteniéndole la mirada por un instante. Luego, y para sorpresa de su hijo, soltó una solitaria carcajada.

“Ven aquí, campeón” dijo con una sonrisa afable “Dale un abrazo a tu viejo.”

Brendan no dudó. Con lágrimas en los ojos corrió y abrazó fuertemente a su padre, quien lo rodeó con ambos brazos y le dio unas leves y afectuosas palmadas en la espalda.

“Te quiero, papá” dijo entre sollozos.

“También yo a ti, hijo” contestó el viejo líder de gimnasio, dejando salir lágrimas varoniles “También yo a ti.”

                                               



Mostrar Acompañamiento musical para el epílogo ;)


“Nunca dejaré de ver con nostalgia a este pequeño estanque” suspiró May mientras veía a un grupo de pequeños Lotad jugando dentro de la pequeña cavidad de agua dulce. Sus padres, dos Ludicolo mayores, les vigilaban no muy lejos de allí “Parece como si hubiese sido ayer cuando tuvimos juntos nuestra primera batalla, justo enfrente de este estanque. Mudkip y Treecko eran tan pequeños en aquel entonces...”

“Sin duda lo eran” dijo Brendan sonriendo, aceptando gustosamente las caricias de la suave brisa que el viento nocturno proporcionaba al soplar, como si fuese un viejo amigo al que no había desde hacía años. La pequeña y silenciosa ruta 103 era incluso más bella de noche, con el aleteo de los Beautifly y los chillidos de los Chatot, que juntos formaban una improvisada pero hermosa serenata.

“Todavía me cuesta procesar que ahora sea amiga de Latias” dijo su novia atónita, dándose la vuelta para verle a los ojos con una expresión que denotaba tanto felicidad como confusión a la vez “Supongo que estábamos destinadas a conocernos desde el día en que Latios se fijó en ti.”

“Seguramente” rió él “¿Y qué harás ahora que tienes en tus manos a un pokémon legendario?”

“Bueno, un gran poder conlleva una gran responsabilidad” dijo ella soltando una risita “Y en este caso quizás sea una responsabilidad demasiado grande. Pero si ella me ha elegido, debe ser porque ha notado algo en mí, así que haré lo posible por no decepcionarla, aún si todavía no conozco la razón. Todavía no quiere decírmela, pero puedo hacerme una idea en base a lo que sí me ha mostrado con su visión compartida. ¿Tú también tuviste que pasar por lo mismo cuando montaste sobre Latios?”

“Sí, y créeme, nunca te terminas de acostumbrar” aseguró su novio, quitándose momentáneamente su largo gorro blanco  para rascar su cabeza. Luego volvió a ponerla en su sitio “Latios también es muy reservado conmigo, y jamás me ha dicho por qué decidió acompañarme en mi viaje. En ocasiones me muestra cosas del pasado, o me aconseja lo que debería hacer en determinadas situaciones, pero nunca me dice el por qué debería hacerlo. Con el tiempo he aprendido a confiar en su juicio sin hacer muchas preguntas, a pesar de que a veces no esté del todo convencido con lo que me sugiere. Después de todo tanto él como Latias han vivido mucho más que nosotros, por lo que deben ser mucho más listos de lo que creemos. Su sabiduría nunca deja de sorprenderme, si te soy sincero.”

“Bueno, supongo que algún día nos lo revelarán” dijo May con una sonrisa despreocupada y encogiéndose de hombros “Tal vez...solo necesiten tiempo para llegar a conocernos aún mejor.”

“Tal vez” repitió Brendan de forma involuntaria, casi susurrándolo. El joven entrenador volvió a sentir cómo el viento acariciaba su rostro de forma gentil su cara, como si fuese su madre dándole besos en las mejillas. Tras inhalar hondo y exhalar, decidió cambiar de tema “Me alegra mucho que nuestros padres vayan a poder acompañarnos a tu próxima función en Unova. No me cabe la menor duda de que será más que sensacional.”

“Sí, o al menos eso es lo que espero” admitió May mientras su mirada se posaba en la banda negra que sujetaba el gorro de Brendan con el dibujo de una poké ball roja en el centro “Sabes, hay algo que siempre he querido preguntarte. ¿Por qué llevas puesto siempre ese viejo gorro?”

“No lo sé” dijo él de forma burlona mientras fruncía el ceño y toqueteaba su propia barbilla con los dedos de su mano izquierda, imitando la expresión y tono de voz de un profesor anciano y malhumorado “¿Por qué siempre lleva puesta usted esa pañoleta, jovencita? Comienzo a pensar que no se ha lavado el cabello en años.”

“¡JA, JA, JA, JA!” carcajeó ella sonrojándose y sujetando su estómago con ambas manos, incapaz de controlar el repentino ataque de risa que Brendan le había producido “Eres todo un comediante. Pero ya en serio, ¿Puedo saber el por qué?"

“Bueno, de hecho la respuesta es bastante simple” afirmó Brendan contento “Es de la suerte.”

“No te entiendo” dijo ella, arqueando una ceja perpleja.

“Es una larga y algo graciosa historia” dijo él “Pero creo que puedo resumirla. Verás, mi madre me la compró en el gran centro comercial de Ciudad Trigal, cuando apenas tenía cuatro años. Ese mismo día me detuve a ver a un payaso y a su Aipom haciendo acrobacias y caras graciosas para que alguien les diese dinero, y cuando el show terminó me di cuenta de que mi madre ya no estaba allí conmigo, y estaba rodeado por una gran multitud que no me dejaba ubicarla. Asustado, lloré y la llamé mientras la buscaba, y cuando ella finalmente me encontró me dijo que había podido reconocerme por aquella gorra. Desde entonces pensé siempre que era de la suerte, y me he asegurado de jamás perderla. Siento que es parte de mí y de mi identidad. Que me define como persona.”

“Quién lo diría” rió May, imaginándose a un Brendan en miniatura como la cosa más adorable en la que pudiese pensar “Pues, en mi caso ya conoces la historia. Siempre me han gustado las pañoletas, y por eso nunca he dejado de usarlas. Ojalá tuviese una historia igual de interesante que la tuya para explicar mi fijación por ellas, o porqué son tan especiales para mí.”

“Y no creo que la necesites” añadió Brendan, dando su opinión al respecto “A veces solo se necesita creer que algo es especial para que ese algo se vuelva especial.”

“Tienes razón” contestó la joven coordinadora, dándole un beso en la mejilla izquierda para luego apartarse y admirar el pequeño collar que llevaba en su propio cuello “¿Te digo una cosa? Nunca dejaré de considerar especial este trozo de meteorito Litleo que me regalaste en navidad. A veces desearía poder volver atrás a aquel día para volver a presenciar esa lluvia de meteoritos contigo a mi lado. Probablemente ya habremos muerto para cuando vuelva a darse una lluvia similar, considerando que algunos dicen que solo se da cada mil años. Pero me gustaría volver a verla para revivir ese momento, aunque fuese una sola vez. Lo daría todo con tal de que así fuese. ¿Tú no?”

“Probablemente lo haría sin pensarlo demasiado” reconoció él “Aunque, al mismo tiempo, ¿Por qué regresar a viejos recuerdos cuando podemos hacer nuevos?”

Ella le sonrió para luego abrazarle, y él le devolvió el gesto. El silencio de la ruta les rodeó como una manta protectora invisible, dándoles privacidad y la posibilidad de escuchar cómo sus corazones latían al mismo ritmo, como si estuviesen conectados. De pronto, él le susurró algo al oído que hizo que sus ojos se abriesen de par en par.

“Tengo una nueva sorpresa para darte, si es que la aceptas.”

“¿De veras?” preguntó May sarcásticamente, apartándose y esbozando una sonrisa pícara “¿Y de qué se trata? ¿Otro collar? ¿Más peluches y cometas? ¿Un vuelo a medianoche?”

“Esa también sería una buena sorpresa si me gustase ser predecible” admitió Brendan “Pero no. Es...una sola petición. Más bien una pregunta muy sencilla.”

May se llevó ambas manos a la boca mientras veía como Brendan se arrodillaba en el suelo y sacaba del bolsillo derecho de su pantalón una minúscula y cuadrada cajita negra, para luego abrirla y revelar un hermoso y más que resplandeciente anillo bañado en oro en su interior, que llevaba grabado como inscripción la frase “Tuyo para siempre”. Lágrimas de felicidad y de emoción brotaron de sus llorosos ojos celestes, descendiendo por sus mejillas y mojando el fresco y verde pasto de primavera.

“May” dijo Brendan de forma solemne y resuelta “¿Quieres casarte conmigo?”

Su respuesta era más que clara. No había cabida para dudas o temores en su mente. Rápidamente colocó el anillo en el dedo anular de su mano izquierda y le besó apasionadamente en los labios. Una llana y solitaria palabra fue emitida por sus cuerdas vocales.

“Sí.”

         


  Siempre nos cuidamos
Enviado por: FoxBluereaver - 11 Jan 2021
09:06 AM - Foro: Pokéfics Terminados - Sin respuestas

Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, Nintendo y GAMEFREAK. Todos los derechos reservados.

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Región de Kanto, Pueblo Paleta…
Desde que obtuvo su licencia como entrenador Pokémon, Ash Ketchum se convirtió en un trotamundos, alguien que le encantaba viajar a todas partes y tener aventuras sin límites. Incluso cuando pasaba una temporada en Pueblo Paleta, prefería pasar su tiempo al aire libre, con sus Pokémon, entrenando, jugando, o cualquier cosa para utilizar esa energía que siempre tenía en su interior.

No haría falta decir que estar acostado en la cama de su habitación y con una pierna enyesada no le resultaba en absoluto divertido. Para un chico que había viajado por todas partes del mundo, tenido encuentros con Pokémon legendarios y organizaciones criminales, y salido ileso de todas ellas (o casi todas), resultaba un poco irónico que le pasara algo como eso. ¿Cuáles eran las probabilidades?

Ahora estaría muriéndose de aburrimiento si no fuera porque, afortunadamente, su madre se aseguró de traerle la mejor compañía que pudiese necesitar para pasar el tiempo. Jugar un videojuego en tu SmartRotom no parecía el tipo de actividad que alguien como Ash disfrutaría de hacer, pero al menos tenía de consuelo que no tenía que jugarlo él solo.

- ¡Jaja, volví a ganar! – exclamó Misty.

- Cielos, ¿por qué siempre pierdo en este juego? ¡En la vida real esto nunca me pasa!

- Pikapikachu. – dijo su confiable ratón eléctrico, mirándolo con los ojos en rendijas, como intentando decirle algo.

- ¿Qué? Está bien, me pasó una o dos veces cuando era principiante, pero…

El juego en cuestión era un simulador de capturas y batallas, con modo multijugador local y online. Muy útil para los que no podían permitirse viajar por cualquier motivo para recrear las aventuras del entrenador, o para los entrenadores con piernas rotas que no podían salir a campo abierto. Era entretenido, aunque Ash no era fan de las batallas con comandos por turnos. Las prefería a tiempo real, sobre todo porque al menos allí tendría una oportunidad de ganar.

Aquí, Misty siempre le dominaba, no importaba lo que intentara. Detenerse a pensar no era lo suyo: él era más un hombre de acción.

- ¿Quieres jugar otra partida? – sugirió Misty, pero Ash dejó el teléfono de lado.

- Nah, mejor hagamos alguna otra cosa, tal vez podríamos…

En eso sonó la puerta de su habitación y entró la madre de Ash con una mini-mesa de desayuno bien cargada: panqueques, sándwiches, un gran tazón de cereal y un enorme vaso de jugo.

- Con permiso. – dijo la mujer colocándola frente a su hijo. – ¡Buen provecho, Ash!

- ¡Gracias, mamá! Con esto seguro que me recupero todavía más rápido. – dijo empezando a engullirse los panqueques. – ¿Quieres un poco, Misty?

- Ya que insistes. – dijo la chica cogiendo uno de los sándwiches. – Hmm, su cocina está tan deliciosa como de costumbre, señora Ketchum.

- Gracias, linda. – dijo Delia sonriendo. – Por cierto, acaba de llamarme el Profesor Oak del laboratorio. Dice que olvidó un paquete en Viridian, pero ahora está muy ocupado para ir, y como Tracey no está quería saber si podías ir a buscarlo, pero le dije que ahora mismo estás algo… indispuesto.

- Aw, rayos. – dijo Ash. Una pena, le hubiera gustado salir, aunque fuese a tomar algo de aire.

Misty se rio ligeramente. El laboratorio se había quedado vigilado temporalmente por Gary mientras el Profesor Oak estaba fuera del pueblo. Entretanto, Tracey se había tomado unos días de asueto (Daisy lo arrastró a la premier de su última película y no se podía escapar).

- Si quieren podría ir a buscarlo yo. – ofreció la pelirroja. Alcanzó a notar que Ash dejaba de comer y le ponía una expresión enfurruñada. – ¿Qué, por qué me miras así?

- ¿No habías venido para hacerme compañía?

- Ah, vamos, no vas a estar solo, tú mamá está aquí. – dijo ella.

- Sí, pero es que… – Ash desvió la mirada ligeramente, rascándose la mejilla con un ligero rubor. Ella se rio: no necesitaba que le dijera nada para entender que estaba disfrutando de su compañía.

- Oye, no me tardaré demasiado. – le aseguró. – Incluso tomando la ruta escénica puedo ir a Viridian de ida y vuelta antes de la cena. Será solo por hoy, puedes sobrevivir sin mí.

- Más te vale. – dijo él. – Mamá hoy hará su estofado secreto para la cena, y no creo que quieras perdértelo.

- ¡Ash, eso era una sorpresa! – protestó Delia.

Los tres humanos y Pikachu se rieron sonoramente. Después de terminar de comer y compartir un poco con Misty, Ash se quedó a solas con Pikachu cuando su madre volvió a la cocina, y Misty se preparó para salir a buscar el paquete para Oak.

Por la ventana la vio salir y alejarse, y de pronto pensó en algo.

- Hmm… oye, Pikachu, ¿podrías hacerme un pequeño favor? – le dijo pidiéndole que se acercara.

- ¿Pika? – El roedor saltó hacia él sobre la cama.

- Sé que Misty sabe cuidarse sola, pero ¿podrías seguirla? Por si "ya sabes quién" decide molestarla.

El roedor asintió. Hacía años que no lo veían, pero aquel pajarraco de vez en cuando volvía para otro asalto en caso de que ellos pasaran por allí. ¿Por qué era tan rencoroso, y glotón por castigo?

Solo en caso de que apareciera, seguramente Misty apreciaría la asistencia.

(--0--)

Ruta 1, un poco más tarde…

Había muchas ventajas de tomar la ruta escénica entre Viridian y Pueblo Paleta. Para empezar, era un camino relajante y tranquilo, donde se podía tomar el aire fresco al caminar. Y también, para Misty era una calle de recuerdos.

- "Este lugar ha cambiado mucho." – pensó. – "Aun así, nunca podría olvidarlo."

Los años habían pasado, ahora había más árboles y la orilla del río estaba algo más erosionada por el paso de la corriente. Pero el recuerdo seguía tan vívido como el día que sucedió. Cuando estaba pescando en ese lugar y atrapó a ese niño tonto y a su Pikachu.

Ese niño que crecería para ser un gran entrenador. Pero más importante, su compañero de viaje, su mejor amigo, ocasionalmente un rival con quien competía… y eventualmente, algo mucho, mucho más especial.

No era fácil llevar una relación a distancia; entre él con sus constantes viajes y ella con sus deberes en el gimnasio, se les hacía difícil encontrar espacios para poder verse, pero cuando se enteró que él se había roto esa pierna, supo que tenía que venir para asegurarse que estuviera bien. Y más importante aún, que no fuera a morirse de aburrimiento.

La pelirroja estaba tan absorta en sus recuerdos, que no escuchó el aleteo que resonaba encima de ella. Y no fue sino hasta que oyó el graznido que se dio cuenta de ello.

- ¡FEAROW!

- ¿Eh? ¡AACK!

La chica tuvo que agacharse para evitar el Pico Taladro, y el feroz pájaro pasó volando de largo, pero dio la vuelta y se lanzó a la carga de nuevo para un segundo intento.

- ¿Pero qué rayos…? Ah, ya entiendo, debe ser ese Fearow de nuevo. – dijo al darse cuenta. – Ahora la agarras conmigo también, ¿verdad?

Sin duda, debía ser ese mismo Fearow que Ash hizo enojar en su primer día cuando era un Spearow. Pero ya que él no estaba allí, y como la vio a ella con él en su segundo viaje, claramente tampoco le tenía gran estima.

- Bueno, si lo que quieres era una pelea…

- ¡Pika-CHUUUUUUUUUUUUUU!

Misty ya se disponía a arrojar una de sus Pokébolas, pero un ataque eléctrico inesperado golpeó al Fearow cuando estaba por ir tras ella de nuevo. Segundos después, una pequeña figura amarilla aterrizó delante de ella a cuatro patas.

- ¿Pikachu?

- ¡Pika! ¡Pikachu, Pikachupi, pikapika! – exclamó el roedor, dirigiéndose al Fearow. Misty no entendía lenguaje Pokémon, pero por su tono claramente estaba diciendo "Lárgate o sino…"

El Fearow pareció tentado a no hacerle caso, pero en cuanto Pikachu lo amenazó de nuevo echando chispas, se lo pensó mejor y se fue, no sin antes dirigirle una mirada a Pikachu y Misty. El roedor y la pelirroja no se relajaron hasta que se perdió de vista en el cielo, y en ese momento Pikachu volteó y saltó hacia ella.

- ¡Pikachupi!

- Hey, gracias por la ayuda. – dijo abrazándolo. – Déjame adivinar, ¿Ash te envió para que me cuidaras las espaldas?

- Pika. – asintió el roedor.

- Bueno, supongo que no estará mal que me cubras mientras voy hasta Viridian y de regreso. – dijo Misty. – Por si vuelve con sus amigos más tarde, ¿verdad?

Pikachu saltó hacia el hombro de la pelirroja, sujetándose de ella como normalmente lo hacía con su entrenador. La pelirroja sonrió; ese era un privilegio que no muchos aparte de Ash podían disfrutar, y era una evidencia de cuánto confiaba el roedor en ellos.

Hizo una nota mental de llevarle a Ash algún regalito cuando regresara. Era su forma de darle las gracias, aunque en el fondo siempre estuvieran tratando de cuidarse mutuamente, de una forma u otra. Y eso ella siempre lo apreciaría con todo su corazón.

FIN

(--0--)

Notas del autor:

¿Cómo están, gente? Bien, como lo prometí, aquí el tema que elegí para el Día 4 de la Semana PokéShipping 2020. Como dije, los temas del año pasado no me dieron muchas ideas, así que decidí participar en solo dos días, y que para los demás que me cubrieran mis amigos, jejeje. No hay mucho que decir respecto a este, solo fue una idea que tenía archivada en el cajón y que pensé que podría rescatar. Decidí irme por algo sencillo aquí, sin hacer demasiado explícita la relación, pero aquí está. Otra faceta de la relación de ellos dos que me gusta es que, por todo lo que se suelen picar uno a la otra, siempre están allí cuando se necesitan. Y como Ash no puede acompañarla, por eso manda a Pikachu para que lo haga por él. ¿Qué les pareció?
Ya, creo que eso es todo lo que tenía que comentar. Si preguntan cuál es el juego que están jugando, solo imagínense que es una versión in-universe de los que nosotros conocemos. ¡Nos veremos mañana para otro shot!


  Propuesta de Campeonato Mundial
Enviado por: FoxBluereaver - 10 Jan 2021
06:11 PM - Foro: Pokéfics Terminados - Sin respuestas

Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, Nintendo y GAMEFREAK. Todos los derechos reservados.

Summary: Es la final del Campeonato Mundial Pokémon, entre Ash Ketchum y Misty Waterflower. No es la primera vez que se enfrentan entre sí, ni tampoco la primera vez en una competencia oficial. Pero algo es seguro: este día agregará otro preciado recuerdo a los muchos que ambos comparten, como amigos, rivales, y algo más. Escrito originalmente Día 7 de la Semana Pokéshipping 2020, tema: Ash vs Misty en el Campeonato Mundial Pokémon.
 

(--0--)
Islas Remolino, Estadio de Ciudad Inland…

El estadio acuático de Ciudad Inland, ubicado en la Isla Blue Point, usualmente era el escenario para el torneo de especialistas en Pokémon de tipo Agua más importante del mundo, la Copa Remolino. Ash Ketchum y Misty Waterflower ya se habían enfrentado una vez allí, hacía muchos años, y el día de hoy habían regresado para una revancha.

Pero no para la Copa Remolino; aquel año, el estadio era el escenario de la gran final de otro torneo, mucho más grande y más importante. La gran final del Campeonato Mundial Pokémon, el torneo para decidir al entrenador más fuerte del mundo entero. Los dos se habían abierto paso entre rivales formidables para ascender hasta la Clase Maestra, y tras superar los encuentros de los ocho mejores del mundo, ahora se estaban jugando el todo por el todo en la gran final.

El encuentro llegaba a su punto culminante; el Gyarados de Misty acababa de noquear al Dragonite de Ash, dejándolos a ambos con un solo Pokémon cada uno. El tablero mostraba del lado de Ash los iconos apagados de Charizard, Sceptile, Lucario y Lycanroc encima del de Dragonite. Del lado de Misty, los iconos apagados eran de Starmie, Golduck, Kingdra, Dewgong y Milotic, con solo el de Gyarados activo ahora.

- ¡Esto es todo, damas y caballeros! – dijo el comentarista. – ¡Ahora a ambos contendientes les queda un solo Pokémon en juego! ¡Este será el asalto decisivo!

- Llegó la hora, Pikachu, ¿estás listo? – preguntó Ash.

- ¡Pikapika! – exclamó el roedor eléctrico, saltando hacia el campo de batalla y aterrizando en una de las plataformas para encarar a Gyarados.

- ¡Gyarados, llegó la hora de la revancha! – exclamó Misty. – ¡Usa Hidrobomba!

La serpiente marina azul rugió con fuerza y disparó un torrente espiral de agua hacia el roedor eléctrico. Ni Ash ni Pikachu se inmutaron; ambos sabían perfectamente lo que debían hacer.

- ¡Esquiva con Ataque Rápido y usa Atactrueno!

Pikachu saltó hacia arriba, dejando tras de sí una estela blanca y evitando la Hidrobomba por los pelos. En la cúspide de su salto, lanzó su ataque eléctrico contra Gyarados que lo recibió de lleno, pero la serpiente resistió el dolor hasta que finalmente cesó, antes de lanzar otro rugido y mirar a su oponente de manera amenazante.

- ¡Pikachu, lanza Electrotelarañas por todo el campo!

- ¡Pikapikapika, PIKA!

Siguiendo la orden de Ash, Pikachu comenzó a lanzar desde su cola esferas eléctricas que luego estallaban formando redes, y estas se estiraban pegándose de los pilares y plataformas. Misty se preguntó qué estarían tramando esos dos, pero conociendo a Ash, seguro la sorprendería.

- ¡Gyarados, atrapa a Pikachu con Triturar y no lo dejes huir!

- ¡ROAAAAAAAAARRR!

Acto seguido, Gyarados se lanzó con los colmillos para morder a Pikachu, pero el ratón, siendo mucho más pequeño y veloz no se dejó atrapar, y continuó dejando redes estiradas alrededor de todo el campo, aparentemente encerrando a Gyarados.

- ¡Gyarados, quema esas telarañas usando Llamarada! – gritó Misty.

Gyarados abrió sus fauces de nuevo y disparó un kanji de fuego, con la clara intención de incendiar las redes que había dejado Pikachu. A pesar de la potencia del ataque, la explosión solo eliminó unas cuantas, pero le dejó suficiente espacio para moverse y volver a atacar, tratando de centrar su atención en el pequeño punto móvil amarillo.

- ¡Ya sabes qué hacer, Pikachu, esquiva con Ataque Rápido!

Gyarados comenzó a lanzar una explosión de fuego tras otra, pero a pesar del poder no lograba acertarle ningún golpe a Pikachu. El roedor era un blanco demasiado pequeño y rápido, y no se dejaría atrapar con facilidad. Al esquivar un ataque rebotó en una de las redes que había dejado como si fuera un trampolín, y luego en otra a la vez que eludía una segunda explosión de fuego.

Pikachu siguió esquivando los ataques de Gyarados, y con cada rebote en las redes eléctricas, su velocidad de incrementaba, hasta que se volvió un pequeño borrón amarillo casi imposible de seguir.

- ¡Ahora, empieza a girar y usa Tacleada de Voltios!

Dicho y hecho, al dar el último rebote hacia Gyarados, Pikachu empezó a girar mientras se cubría en una película eléctrica, convirtiéndose en un taladro relampagueante vivo. Impactó con fuerza en la sección media del cuerpo de Gyarados, y la serpiente marina lanzó un rugido estremecedor hacia el cielo mientras volaban los rayos por todo el campo.

- ¡Increíble, aficionados! ¡El Pikachu de Ash asesta otro golpe devastador al Gyarados de Misty! ¡La Tacleada de Voltios es un ataque de doble filo, pero aquí no cabe duda de quién se llevó la peor parte!

- Buena jugada, Ash. – dijo Misty. – Pero les tomará más que eso para vencernos.

- No querría que fuera de otro modo. ¡Dame todo lo que tengas, Sirena de Cerulean!

- ¡Como quieras, Gladiador del Coliseo! ¡Gyarados!

Gyarados se recuperó, y miró fijamente a Pikachu. El roedor eléctrico apenas tenía algo de daño, y había sido auto-infligido en el último ataque, pero nada que le hubieran causado ellos. Sabían que la durabilidad no era el fuerte de Pikachu, así que tenían que conectar un buen golpe que no pudiera esquivar ni soportarle el daño para poder vencerlos. Con eso en mente, la batalla se reanudó.

Los dos habían recorrido un largo camino hasta llegar hasta aquí. Después de su primera participación en el Campeonato Mundial Pokémon, Ash se retiró un tiempo de los viajes para aceptar la propuesta de Scott y convertirse en Cerebro de la Frontera, para mejorar sus habilidades. Fue así como se construyó el Coliseo de Batallas de Pueblo Paleta, que fungía a doble propósito como un gimnasio para retadores. Después de unos años, Ash volvió a participar en la Liga Índigo, y tras ganar el torneo desafió al Alto Mando de Kanto, y eventualmente a Lance por el título de Campeón Regional, que ostentaba actualmente.

En cuanto a Misty, había continuado en su puesto como líder del Gimnasio Cerulean, haciéndose de un gran prestigio y reputación por sus habilidades. Cuando tenía la oportunidad de viajar lo hacía, y después de ganar tres ediciones consecutivas de la Copa Remolino, atrajo la atención de la miembro del Alto Mando y su gran heroína, Lorelei, que ya estaba planeando retirarse y buscaba una sucesora, llevándosela para entrenar por un tiempo. Las dos se enfrentaron en un combate oficial unos meses atrás, y fue así como obtuvo su actual puesto.

Y tras haber llegado a las finales entre los mejores ocho de la Clase Maestra, los dos solicitaron este estadio como locación para su batalla final. Después de todo, fue allí mismo donde se enfrentaron por primera vez en un torneo oficial, y a ambos les parecía un escenario apropiado. Aunque claro, hubo que hacer arreglos, ya que normalmente solo se utilizaba para la Copa Remolino, y no para otros torneos donde había Pokémon variados en lugar de solo tipo Agua.

Los ataques fueron y vinieron uno tras otro. Claramente Pikachu y Ash conectaron más golpes numéricamente hablando, pero Gyarados y Misty devolvieron el castigo en igual proporción. Ninguno de los dos se había llevado equipamiento adicional para esa batalla (Anillo-Z, Mega Piedras, Banda Dinamax), queriendo luchar ambos únicamente con su poder base para probar sus límites, y ambos demostraron que no los necesitaban para dar un gran espectáculo. Y la audiencia parecía estar de acuerdo.
Los dos Pokémon estaban jadeando, exhaustos por el esfuerzo y claramente solo les quedaba un golpe a cada uno.

- ¡Pikachu, prepara Cola de Hierro!

- ¡Gyarados, carga tu Híperrayo al máximo!

Mientras Gyarados acumulaba energía naranja entre sus quijadas, Pikachu alzó la cola, adoptando esta un brillo metálico al tiempo que echaba chispas por sus mejillas. Los dos Pokémon se miraron fijamente, listos para lo que sería el choque final de fuerzas.

Solo estaban esperando la señal de sus entrenadores.

- ¡TACLEADA DE VOLTIOS!

- ¡DISPARA AHORA!

De nuevo, Pikachu se envolvió en la película eléctrica, transfiriendo toda la energía hacia la Cola de Hierro para potenciarla, antes de salir corriendo hacia Gyarados. De la misma manera, la serpiente disparó un rayo masivo de energía hacia el ratón, pegando este último un salto mientras giraba en el aire para poner su cola al frente.

La cola de Hierro cortó el Híperrayo, atravesándolo hasta llegar a la cara de Gyarados, donde se la asestó con toda su fuerza, pero esta reaccionó con la energía remanente del ataque, gracias a la potencia que le estaba imprimiendo el Pokémon de Agua. Hubo una enorme explosión de humo y un salpicón enorme de agua delatando que Gyarados había caído, pero durante varios segundos, el estadio entero se quedó en silencio, con todos a la expectativa de lo sucedido.

Al aclararse la vista, vieron el resultado. Aún quedaban algunas chispas remanentes traqueteando por el campo. De un lado, Gyarados yacía con la cabeza apoyada en una de las plataformas y el resto del cuerpo hundido en el agua. Del otro, flotaba Pikachu panza arriba. Una cosa era clara: ninguno de los dos se levantaría en un buen tiempo.

- ¡Pikachu y Gyarados, ambos son incapaces de continuar! – declaró el réferi. – ¡La batalla ha terminado en un empate!

- ¡Qué locura, damas y caballeros! – exclamó el comentarista. – ¡Estamos ante un suceso histórico! ¡Ambos entrenadores han agotado a sus equipos! ¿Qué significará esto?

Los murmullos de la gente no se hicieron esperar. No era para menos; un empate en la final del Campeonato Mundial Pokémon, donde se determinaba al entrenador número uno del mundo, era algo sin precedentes. Ash y Misty se miraban uno a la otra mientras los jueces y autoridades parecían deliberar.

Finalmente, al cabo de varios minutos que se les hicieron larguísimos a ambos entrenadores, el comentarista volvió a tomar la palabra:

- Atención, acaba de llegarme este comunicado. En vista de que es imposible determinar cuál de los dos Pokémon cayó primero, y que ninguno de los dos posee Pokémon extra para seguir combatiendo, el comité del Campeonato Mundial Pokémon ha tomado una decisión. Tanto Ash Ketchum como Misty Waterflower serán declarados como Monarcas y compartirán el título como campeones de esta edición.

- ¿Cómo dicen? – dijo Misty sorprendida.

- ¿Campeones, los dos? – exclamó Ash, igualmente.

- Sin embargo, el empate deberá romperse en un enfrentamiento a muerte súbita al inicio de la próxima edición, para determinar quién permanece en el puesto de monarca.

El estadio entero rugió en aplausos y vítores después de eso. Tanto Misty como Ash se quedaron perplejos del resultado, pero finalmente sonrieron. No era la primera vez que se enfrentaban, ni tampoco la primera vez donde no había un ganador claro entre los dos. Pero más que una molestia, les trajo muy buenos recuerdos a ambos.
No era una mala forma de concluir ese torneo.



La ceremonia de premiación se llevó a cabo como de costumbre. Los ocho mejores de la Clase Maestra también asistieron para ofrecer sus respetos y felicitaciones a los ganadores. Tanto para Ash como para Misty era una rareza verse allí, en medio de entrenadores que años atrás parecían estar años luz por encima de ellos en cuestiones de logros y habilidades. Entrenadores de la talla de Lance, Wallace, Cynthia, Diantha, Leon y Steven Stone ahora estaban alrededor de ellos, aplaudiéndolos como ganadores.

- Como campeona de la edición anterior del Campeonato Mundial Pokémon, es un honor para mí entregarles el trofeo del ganador. – declaró la Campeona Regional de Sinnoh. – Los dos han probado sus habilidades y merecen estar en la cima.

- Gracias, Cynthia. – dijo Ash.

- Fue un honor combatir con todos ustedes. – Misty asintió de igual manera, sosteniendo la copa junto con Ash.

- Y bien, ¿quieren los nuevos campeones decir algunas palabras? – les preguntó la rubia. – ¿Algo para todos quienes los observan ahora, y también por todo el mundo?

- De hecho… sí tengo algo importante que decir. – dijo Ash.

- También yo. – dijo Misty. – Pero si no les molesta, es algo que no tiene que ver con la competencia.

Hubo un murmullo colectivo alrededor de todo el estadio. Las miradas de los finalistas se volvieron de curiosidad; esto sonaba muy interesante para perdérselo. Cynthia les cedió su micrófono para que todos pudieran oírlo, y Ash dejó que Misty hablara primero.

- Quizás muchos ya sepan esto, pero en este mismo estadio tuve mi primera competencia oficial, hace ya más de una década. No gané, pero la experiencia me sirvió para ver cuán lejos había llegado y cuánto me faltaba por mejorar, si quería lograr mi sueño de ser una gran Maestra Pokémon de Agua. Y también, en ese entonces, nos enfrentamos Ash y yo. No fue nuestra primera batalla entre nosotros, pero sí la primera en un torneo oficial, ¿la recuerdas?

- Ja, nunca la olvidaría. – dijo Ash. – Quién podría borrar de su memoria una derrota tan vergonzosa, y por un error de novato como el que cometí yo.

Todo el estadio se carcajeó. Era una de esas anécdotas vergonzosas que les recordaba a todos que incluso los entrenadores más fuertes del mundo seguían siendo humanos, y no habían empezado siendo expertos. Pero aún a pesar de la vergüenza, tanto para Ash como para Misty eran buenos recuerdos, muy preciados para ambos.

- Mi punto es, fue por eso que acordamos enfrentarnos hoy en este mismo estadio. – continuó Misty, retomando un tono serio. – Este lugar es muy importante para ambos, está lleno de recuerdos de todo lo que hemos hecho, del largo camino que hemos recorrido, tanto juntos como por separado. Recuerdos que son muy preciados para nosotros.

Los dos se miraron fijamente a los ojos, y un brillo nostálgico cruzó por ellos. Ash asintió. Los dos habían pasado por muchas cosas juntos. Como compañeros de viaje, como mejores amigos, en ocasiones como rivales competitivos… y eventualmente también, como algo más.

- Esto también lo saben muchos de ustedes. Ash Ketchum y yo llevamos tiempo saliendo juntos. No siempre es fácil; a veces pasamos meses sin poder vernos, debido a nuestras obligaciones, pero nuestros corazones siempre están juntos. Mi mentora una vez me dijo que a veces, la distancia aviva el amor, y creo que tiene razón. Estar separados solo incrementaba mi deseo de volver a vernos, y hacía que nuestros encuentros y todos los momentos que pasáramos juntos fueran aún más especiales para mí.

»Por eso, Ash Ketchum, quiero decirlo, sin miedo delante de todo el mundo, que aunque estoy feliz de que hayamos sido los mejores amigos, de que nos hayamos enamorado… quiero que demos el paso definitivo en nuestra relación. No hay nadie más con quien quiera compartir el resto de mi vida.

El estadio soltó un grito de asombro colectivo, para quedarse inmediatamente en silencio. Ash por su parte, parecía haberse quedado totalmente paralizado, incapaz de responder a lo que acababan de decirle de manera tan directa. Quienes lo conocían mejor sabían que a veces podía ser muy despistado, especialmente en asuntos del corazón, y necesitaba que le dijeran las cosas de frente. Y eso Misty lo sabía mejor que nadie.

Para sorpresa de todos, la boca de Ash se torció en una sonrisa, y luego, como si fuese lo más gracioso del mundo, se llevó la mano a la cara y comenzó a reírse a carcajadas. Por supuesto, nadie estaba más sorprendida (y molesta) que Misty.

- Oye, ¡oye! ¿De qué te ríes? – gritó. – ¿Te parece una broma lo que acabo de decir? ¡Estaba hablando muy en serio!

- Jajajaja, perdón, no… no es por eso de lo que me estaba riendo. – le dijo él, sin perder su buen humor. – Es que… no puedo creer que me ganaras de mano.

- ¿Ganarte de mano? ¿A qué? – preguntó la pelirroja ladeando la cabeza.

Ash siguió riéndose un poco más, aunque ya no tan fuerte como antes. Cuando al fin se calmó, se metió la mano al bolsillo, y sacó un estuche con forma de Pokébola que extendió sobre la palma de la mano. Misty la miró con curiosidad por un momento, hasta que se acordó de algo que le contaron en su visita a Alola.

Específicamente, cómo le propuso matrimonio el Profesor Kukui a su esposa. ¿Acaso Ash iba a…?

- La verdad, quería esperar a después de la competencia, pero no me imaginaba que me ibas a dar tu respuesta sin haberte hecho la pregunta. – dijo él, presionando el botón para abrir la Pokébola. Y efectivamente, adentro había un anillo de compromiso. Todo el enojo repentino por su aparente burla se disipó en un instante.

- Ash… no puedo creerlo, ¿ya estabas preparado? – preguntó ella, ruborizada. – ¿Hace cuánto que compraste ese anillo?

- Varios meses, pero estábamos tan ocupados con el torneo que no había encontrado la oportunidad de decírtelo. – dijo él, sonriendo igual de ruborizado que ella. – Había pensado en hacerlo un poco más privado, pero… supongo que con esto ya nos ahorramos tener que darles la noticia a todos nuestros amigos.

El chico miró en dirección hacia las cámaras, como queriendo decirles a todos "Sip, acaban de verlo". Si bien no todos sus amigos cercanos habían podido venir en persona a ver su batalla, aquellos que no sin duda debían estar en alguna parte del mundo viéndola por televisión.

- Pero bueno, creo que no está mal de esta manera. – El chico se arrodilló, presentándole el anillo "apropiadamente". – Misty Waterflower… ¿quieres casarte conmigo?

Una vez más, la gente del estadio gritó asombrada, para luego contener la respiración a la expectativa de la respuesta. En cuanto a Misty, la pelirroja sintió que el corazón se le aceleraba de la emoción.

Tanto que no pudo decir su respuesta en palabras: simplemente se abalanzó sobre Ash para darle un gran beso, al cual todos los presentes aplaudieron estruendosamente.

- Tomaré eso como un sí. – dijo Ash, tomando el anillo para poder colocárselo. Misty alzó la mano y dejó que se lo deslizara en el dedo, tomándose un momento para admirarlo.

- No creas que por esto te la pondré fácil cuando tengamos el desempate. – le advirtió con una sonrisa desafiante.

- Me enojaría mucho si lo hicieras. – replicó Ash antes de abrazarla y saludar ambos juntos al público, que comenzó a ovacionarlos y felicitarlos por su compromiso.

La espera para el desempate en la próxima edición del Campeonato Mundial se les haría muy corta. Después de todo, ambos estarían más concentrados contando los días para su eventual boda. Pero como todo, este encuentro, y la propuesta de matrimonio, se sumaba a los preciados recuerdos que ambos compartían, y que seguirían compartiendo juntos por el resto de sus días.

FIN
(--0--)

Notas del autor:

¿Qué hay, gente? Bueno, decidí arrancar en este sitio con mi fic publicado más reciente. El pasado 2020 no participé en todos los días de la Semana PokéShipping, únicamente lo hice para los días 4 y el 7, en parte porque no se me ocurrieron muchas ideas con los temas ofrecidos. Espero que este año sea diferente.

Para dejar algunas cosas en claro, en varias de mis historias suelo hacer referencias o utilizar elementos comunes de algunas que he hecho anteriormente, (si me siguen en Fanfiction, verán que en algunas tengo  a Ash de Cerebro de la Frontera o a Misty en el Alto Mando tras sustituir a Lorelei), pero eso no implica que haya continuidad directa con ninguna de ellas. Hacer las historias más independientes me sirve mejor para evitar conflictos con cosas que no cuadren y no crear complicaciones. De hecho, podría decirse que hice algo de "trampa" al reutilizar un tema del 2019 al hacer que Ash le proponga matrimonio a Misty, pero como dije, las ideas me escaseaban.

Espero que lo hayan disfrutado, y para mañana les traeré el que hice para el día 4 y quizás algo más. Este año parece augurar buenas cosas y espero poder volver a hacer la semana completa. ¡Hasta la próxima!


  Recién llegando
Enviado por: FoxBluereaver - 09 Jan 2021
07:38 PM - Foro: Cueva Unión - Respuestas (5)

Muy bien, llegué aquí por invitación de alguien llamado Maze en Fanficslandia. Me presento, soy un humilde escritor que actualmente se encuentra activo en el fandom de Pokémon. Tengo muchas historias propias (mayormente PokéShipping), algunas traducidas al inglés, y de hecho estaba buscando sitio para hacerle prensa a un fic del que formo parte junto con un pequeño grupo de amigos angloparlantes.

Espero poder llevarme bien con todos, y que les gusten los trabajos que tengo para compartir, y también encontrar buenos relatos para leer aquí.


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