Spider-Man: Historias del Guerrero Arácnido
Enviado por: Lunarium - 24 Oct 2021
02:27 PM - Foro: Fanfics y Originales - Sin respuestas

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¡Hola! No pude evitar verte ahí mirándome embobado por cómo cuelgo. Bastante impresionante, ¿no crees?

Deberías resguardarte, o te resfriarás con esta lluvia. ¿Cómo? ¿Que quién soy? Bueno, la historia de mi vida no es para cualquiera. Es una historia llena de pérdidas, tragedias y sacrificios. Una historia que demuestra que con un gran poder viene también una gran responsabilidad.

¿Todavía estás interesado? En ese caso supongo que no hay otro remedio. Como alguien alguna vez dijo, aquí vamos.
 

 
I

“Tendremos que salir de la ciudad por un par de meses, y a donde vamos no puedes venir. Hasta que volvamos te quedarás con tu tío Ben y tu tía May.”

No lo sabía en aquel entonces. Pero esas palabras cambiaron mi vida para siempre a mis cuatro años. Sería la última vez que vería a mis padres con vida, saliendo por la puerta de la casa de mis tíos y metiéndose en el auto familiar. Hay días en los que me pregunto si hubiera podido convencerles de que no se fueran, de que se quedasen conmigo. Tal vez las cosas hubiesen sido muy distintas de haber sido el caso. Tal vez ni siquiera estaría aquí contándote esto ahora mismo.

Se dice que a veces tu mundo puede cambiar drásticamente de la noche a la mañana. Quienquiera que lo haya descubierto por vez primera no bromeaba.

Era una mañana muy lluviosa, exactamente igual a esta. Había dormido junto a mis tíos porque le temía a la oscuridad. Tía May me despertó a las ocho de la mañana para llevarme a la sala del comedor y prepararme el desayuno. Y fue cuando el tío Ben encendió el televisor desde la sala de estar que la primera de muchas desgracias que ocurrirían en mi vida me abatieron.

“AVIÓN SE HUNDE EN EL OCÉANO ATLÁNTICO. CIENTÍFICOS RECONOCIDOS RICHARD PARKER Y EDWARD BROCK Y SUS ESPOSAS MUERTOS EN EL CHOQUE.”

Ningún niño debería perder a sus padres a tan temprana edad. Recuerdo haber salido corriendo de la casa, rehusándome al abrazo de May y negándome a creer que había quedado huérfano.

“¡Peter, por favor espera! ¡Regresa!”

Corrí en la tormenta, sin importarme lo que pudiese llegar a pillarme. Recorrí al menos cuatro veredas hasta que, al dar la vuelta en una esquina, me resbalé por pisar un charco que no había visto.

“¡Ey! ¿Te encuentras bien?”

Aquella voz desconocida pero angelical me ayudó a incorporarme. Estaba empapado, cubierto de agua sucia y de lodo. Mis lentes se habían roto y me había entrado barro en los ojos, por lo que tuve que frotármelos con insistencia para que mi visión se aclarase.

Y entonces la vi. Cabello rubio y dorado como el sol, ojos azules como el grande y ancho mar. Vestía un impermeable y botas negras para la lluvia, y portaba un paraguas en la mano izquierda que hacía juego con su ropa. Me miraba triste, notablemente preocupada.

“¿Estás bien? ¿Te lastimaste? ¿Por qué venías corriendo?”

“Yo...estaba huyendo.”

“¿Qué? ¿Pero por qué?”

“Ha...ha habido un accidente. Mis padres...están muertos.”


Se llevó la mano a la boca, impresionada y horrorizada por lo que le había dicho. Acababa de conocerla, pero por alguna extraña razón no podía soportar verla así.

“¡Oh dios mío! Yo...lo siento mucho.”

“Está bien, no es culpa tuya. Gracias por ayudarme.”

“¿Eres de por aquí? Porque nunca te había visto en la zona.”


“N-no. P-pero mis tíos sí, a un par de cuadras de aquí. ¿Puedo pedirte si me ayudas a encontrar el camino de vuelta? Sin mis lentes no puedo ver muy bien.”

Me contestó con una sonrisa cálida mientras me quitaba el lodo en los hombros, con sus mejillas adquiriendo un color rosado. Parecía estar deseosa de ayudarme.

“¡Claro! Toma mi mano mientras me indicas por dónde es. Te prometo que no te soltaré hasta que lleguemos.”

Sentí algo cercano a estática cuando nuestras manos se juntaron, como si de una reacción química se tratase. Caminamos un largo trecho juntos y en silencio, mientras trataba de orientarme lo mejor que podía. Finalmente a ella se le dio por sacar un tema de conversación.

“Sabes, mi mamá también murió hace un año. Estaba muy enferma.”

“¿Lo dices en serio? ¿Y qué hay de tu papá?”

“Mi papá trabaja en el departamento de policía. Como le he demostrado que soy muy seria para mi edad, me permite salir a jugar sola por aquí, siempre y cuando no me aleje del barrio. Nos tenemos el uno al otro.”

“Eres muy simpática. Por cierto, me llamo Peter. Peter Parker. Ya sabes, como la lapicera. Y antes de que lo preguntes no, no hay relación.”


La escuché desternillarse de la risa. Era la primera vez que alguien se reía de uno de mis chistes, lo que hizo que me sonrojase involuntariamente.

“Eres muy gracioso, Peter Parker. Podríamos llevarnos muy bien. Soy Gwen. Gwen Stacy.”
 

 
II
La preparatoria Midtown, de Forest Hills. Allí fue donde yo-bueno, Gwen y yo-completamos nuestros estudios universitarios. Juntos éramos los mejores estudiantes en la clase de química del profesor Miles Warren.

“¡A mí no me engañas, Peter! Sé que te haces el dormido. Tienes que levantarte, es hora de ir a la escuela. Gwen ya está abajo esperándote para ir a tomar el autobús!”

“¡Cielos, tío Ben! ¡Eres peor que un cuarto lleno de despertadores!”


Desearía poder decir que extraño aquellos tiempos de mi juventud, pero estaría mintiendo.

“¡Vaya, vaya! ¡Escuchen nomás la verborragia que sale de la boca del mequetrefe Peter Parker, el diablo científico!”

“¡Déjalo en paz, Flash! Ya fue suficiente.”

“¿O qué, rubiecita? ¿Acaso tu papá me arrestará por pegarle a tu novio?”

“Tiene razón, Flash. La gracia ya ha pasado. Además, el director dijo que si te pillaba otra vez te suspendería por una semana.”

“Como sea. Ya me aburrí. Ven Liz, vayamos a ver la matiné de hoy de películas de terror.”


Eugene “Flash” Thompson. Alguna vez el abusivo por autonomasia de mi curso, y el motivo por el cual me daba miedo ir a clases. Ni en un millón de años hubiera pensado que en el futuro se volvería uno de mis mejores amigos.

“Aquí tienes tus gafas, Petey.”

“Gracias, Gwendy. A veces no sé qué haría sin ti.”

“Oye, que tampoco es para tanto. Sabes que jamás dejaría que algo malo te pasara. Solo recuerda pedirme ayuda cuando sientas que te molesta, que me aseguraré de darle de lo lindo. Entonces, ¿nos vamos?”

“¡Por supuesto!”


Oscorp. En aquel entonces una de las empresas más influyentes en Norteamérica, habiendo sido fundada por el reconocido magnate y empresario Norman Osborn. Aquel día uno de sus más respetados científicos, Farley Stillwell, estaba dando una exposición gratuita sobre la ciencia atómica y los experimentos con la radiactividad para alumnos de nivel secundario. Estaba emocionado, pues eventos como ese solo se daban una vez en la vida.

“¡Con este rifle de alta tecnología podemos purificar la energía radiactiva y volverla inofensiva para todo ser vivo! Para probarlo necesitaremos la asistencia de nuestra querida conejilla de indias, Charlotte, la viuda negra. ¡Observen!”

Una araña alcanzada por un rayo cargado de radiactividad. Fuera cual fuera el motivo, la radiación la volvió loca, haciendo que perdiera el control y huyese de su contenedor hasta trepar hasta mi mano y morderme, solo para luego caer muerta sobre mi palma. Hasta día de hoy sigo preguntándome por qué me escogió a mí de entre todos los presentes para descargar su ira. Supongo que de todas las personas en aquel cuarto era el más cercano a ella sin contar al doctor Stillwell.

“No me siento muy bien..”

“¿Peter? ¡PETER!”


Comencé a sentir náuseas, hasta que eventualmente perdí el equilibrio y caí al suelo. Tuvieron que hospitalizarme, y tanto la tía May como Gwen permanecieron cerca de mí, hasta que al día siguiente me dieron el alta, diciéndome que milagrosamente no habían detectado ni un solo rastro de veneno en mi torrente sanguíneo y que estaba a salvo. Parecía que alguien ahí arriba me quería mucho.

Pero ese fue solo el principio. La mordida de aquella araña pronto produjo que mi ADN sufriese una extraordinaria transformación. Una serie de accidentes domésticos me hicieron darme cuenta de que no solo mi astigmatismo había desaparecido, sino que también mi fuerza, mi agilidad y mis reflejos habían mejorado increíblemente. Ahora podía adherirme a las paredes y treparlas sin ningún esfuerzo. Lo que en cualquier otro caso me habría dado cáncer o una muerte inmediata...¡me había otorgado súper poderes!

Decidí ocultar el descubrimiento de mis tíos y de mis amigos hasta que estuviese listo para compartírselos, y me enfoqué en sacar provecho a mis nuevas habilidades. Había escuchado que cerca de mi casa estaban ofreciendo una suma generosa de dinero a aquel que venciese a uno de los por entonces más famosos pesos pesados en la industria de la lucha libre. El único requerimiento era ir disfrazado y con un alias, así que usando una vieja campera con capucha roja y pantalones azules de mi padre, algo de tela para fabricar una máscara para tapar mi rostro y un par de tijeras me puse manos a la obra.

“¡Y recuerden! ¡Si resisten tres minutos dentro de la jaula con el Aplastador Hogan, la suma de diez mil dólares será toda suya! ¡Y ahora recibamos al último contendiente de la noche! ¡Demos un fuerte aplauso para presentar al aterrador, al sanguinario! ¡AL SORPRENDENTE SPIDER-MAN!”

“No te preocupes, pequeñín. Prometo no lastimarte...¡Mucho! Ja, ja, ja.”

“Lo mismo te digo, amasijo de testosterona que habla.”


Decir que vencer a aquel sujeto con mis nuevos poderes fue pan comido sería quedarme corto. De la noche a la mañana Spider-Man se convirtió en una sensación, en una estrella más de la farándula. Incluso llegué a aparecer como invitado especial en el programa de Ed Sullivan, el cual sabía que la tía May veía seguido. Salía invicto con cada oponente que me ponían enfrente al subir al ring, y mientras ganaba una y otra vez solo podía pensar en la cara de tonto que pondría Flash cuando se enterase de que el nerd del cual siempre se había burlado se había vuelto la única cosa de la que hablaban los medios.

“Cuéntanos, Spider-Man. Algunos rumores dicen que tu telaraña es orgánica. ¿Es eso cierto?”

“Te confesaré un secreto, Ed. Son en realidad unos dispositivos que fabriqué yo mismo para mis muñecas. Al hacer presión sobre mi palma con el dedo del medio y con el anular libero una tela casera bio-degradable que se disuelve en una hora. Mira.”

Pero pronto comprendí que la industria del entretenimiento no era tan glamorosa como creí en un principio.

“Solo necesito que te dejes vencer en el próximo combate, y si lo haces te pagaré el doble de lo que suelo darte.”

“¿Qué? Olvídelo. Ni por todo el dinero del mundo haría el ridículo en televisión nacional.”

“Bueno, entonces supongo que nuestra sociedad se terminó. Ya no eres mi problema.”


Salí decepcionado de la oficina del presidente de la cadena, sabiendo que mis días como estrella estaban contados. Pero no me importaba. Ya tenía el suficiente dinero para comprar aquel microscopio que tanto quería, y el resto lo usaría para ayudar a mis tíos con la cuenta de la luz. Hasta me quedaba un poco más para invitar a Gwendy a ir al cine.

Y entonces él apareció.

“¡Oigan! ¡Detengan a ese hombre! ¡Se ha metido a mi oficina y me ha robado!”

Aquel hombre de piel caucásica, cabello oscuro y mirada penetrante pasó corriendo justo a mi lado, siendo perseguido por el presidente y por un policía. En un impulso producto del enojo le dejé escapar, permitiéndole llegar al ascensor y huir.

“¡¿Por qué no lo detuviste?! ¡Ahora se quedará con mi dinero!”

“Lo siento. Usted ya no es mi problema.”


Sonreí orgulloso al ver cómo el sujeto me miraba enfadado mientras él y el guardia me dejaban solo. Contento, volví caminando a casa, solo para hallar mi hogar rodeado de patrullas de la policía.

“¿Gwen? ¿Qué pasa? ¿Por qué está aquí el escuadrón de tu padre? ¿Y por qué tía May está llorando?”

“Oh, Peter, ¿en dónde has estado? Un hombre se metió a robar a tu casa. Y tu tío Ben...Dios mío, Peter, él...¡Ha muerto!”


Y así la vida volvió a castigarnos. El hombre que había sido como un segundo padre para mí, aquel a quien consideraba la persona más recta y justa que conocía, había sido asesinado por un vulgar criminal. Lágrimas amargas se deslizaron por mis mejillas mientras la ira me dominaba.

“¡¿A dónde se ha ido?!”

“N-no lo sé, él…”

“¡¿A DÓNDE SE HA IDO, GWEN?! ¡DÍMELO!”

“Mi padre nos dijo que robó el auto después de dispararle. Lo han rastreado hasta el viejo almacén de los muelles. Está rodeado.”

“Solo eso necesitaba saber.”

“¡Peter! ¿A dónde vas? ¡Vuelve!”


Por primera vez en toda mi vida usé mis lanza-redes para balancearme entre los techos de las casas del barrio, lo que me permitió llegar al almacén y colarme dentro con mi adherencia arácnida sin que la policía me detectase. Mi cuerpo rebosaba de adrenalina, y mi mente solo pensaba en una cosa: matar.

“Solo debo esperar a que se distraigan y entonces podré salir por la parte de atrás.”

“No irás a ninguna parte, asesino.”


Aquel hombre disparó aterrado al aire al ver mi figura descendiendo boca abajo desde el techo. Gritó todavía más fuerte cuando le rompí el brazo.

“No eres tan rudo sin tu arma, ¿no? No soy un objetivo tan sencillo como un viejo indefenso, ¿verdad?”

No contuve ni uno solo de mis golpes. Ni siquiera cuando pidió clemencia. Y cuando estaba a punto de darle el golpe de gracia, la luz de la luna traspasó la ventana, revelando su hasta aquel entonces oscurecido rostro.

Era el delincuente del estudio de televisión. Aquel al que había dejado escapar esa misma tarde. Y fue entonces cuando comprendí que el tío Ben había muerto por mi culpa.

“Debería quitarte la vida, igual que como tú se la quitaste a él. Pero mi tío no querría eso. Querría que fuese mejor que tú. Porque con un gran poder viene también una gran responsabilidad.”

Recuerdo haberlo dejado inconsciente y envuelto en un capullo hecho de telaraña para que la policía se hiciera cargo de él. Regresé columpiándome a casa, y tras guardar mi traje y disponerme a entrar por la puerta de calle hallé a Gwen parada sobre el rellano de la puerta, a punto de romper en llanto. En cuanto me vio, me abofeteó con su mano izquierda.

“¡¿Por qué te fuiste?! ¡¿A dónde fuiste?! May estaba muerta de miedo y preocupada por ti. ¡Yo estaba muerta de miedo y preocupada!”

Y antes de que pudiese contestarle me abrazó con toda su fuerza, descargando sus lágrimas sobre mi hombro derecho. Abatido, le devolví el abrazo. Ninguno de nosotros pudo dormir bien aquella noche.
 

 
III

Albert Einstein proponía en su teoría de la relatividad que el tiempo no estaba separado ni de la altura ni de la anchura y la profundidad. Que dependía del estado de movimiento del observador.

Cuando era pequeño y leí aquello por primera vez, creí que era una tontería, una mera exageración. Pero desde el día en el que aquella araña me mordió cada día, semana, mes y año de mi vida empezó a pasarse en un suspiro. Cuando quise darme cuenta ya habían pasado cuatro años desde que había perdido al tío Ben. Cuatro años en los que Spider-Man pasó de ser una olvidada celebridad de la pantalla chica a uno de los muchos héroes que ya atestaban Nueva York.

“¡Spider-Man! ¡Sal y enfréntame, insecto cobarde! ¡Así finalmente todos verán cómo sucumbes ante la ira y el genio del Doctor Octopus!”

“¡Arácnido, Ock! ¡A-rác-ni-do! ¡No desinformes a nuestros televidentes en casa solo porque me tienes tirria! ¡Piensa en el futuro académico de los niños!”

“¡Maldigo tu incesante parloteo! ¡Quédate quieto para que pueda aplastarte!”


Otto Octavius, también conocido como el Doctor Octopus. Un científico que a causa de un accidente de laboratorio había terminado como un loco con cuatro brazos mecánicos soldados a su espalda y cintura. Perdí la cuenta de las veces que escapó de prisión con intención de vengarse de mí, solo para que terminase entregándolo a las autoridades y que el ciclo se repitiese nuevamente.

Y él fue solo el primero de muchos dementes y mutantes en mallas apretadas que empezaron a aparecer y a querer mi cabeza en bandeja de plata por diversos motivos: Adrian Toomes, mejor conocido como el Buitre; Max Dillon, apodado Electro por los medios; Quentin Beck, auto-proclamado Mysterio el Maestro de las Ilusiones; Sergei Kravinoff, o Kraven el Cazador como lo conocían las cadenas televisivas; William Baker, también llamado Sandman. Todos y cada uno de ellos terminaron tras las rejas, jurando que algún día se las pagaría. Parecía que se multiplicaban cada vez que recobraba el aliento.

Estuve asustado y muerto del miedo cada vez que me enfrentaba a cada uno de ellos. Mi sentido del humor y mi famosa punzada, aquella que junto con el resto de mis poderes me advertía de todo peligro cercano para esquivarlo antes de que fuese tarde, fueron mis dos únicos aliados.

“¡Esta vez desearás no haberte metido en mis asuntos, Spider-Man!”

“¡Vamos, Shocker! ¿Cuántas veces has dicho eso los últimos tres meses? Deberías innovar con tus amenazas de supervillano. ¡No me ves a mí combatiéndote nuevamente sin antes ampliar primero mi repertorio de chistes! ¡Nuestros fans esperan una buena dosis de humor y de sarcasmo en cada lucha!”

“¡NO ERES GRACIOSO!”


El día de nuestra graduación del secundario llegó. La tía May estaba tanto feliz por mí como profundamente apenada por el hecho de que el tío Ben no estaba allí para verme. Pero yo sabía que dondequiera que estuviera estaría viéndome con nada más que felicidad.

“Tu tío y tus padres estarían orgullosos, hijo. No puedo imaginarme lo mucho que debes de extrañarlos, pero trata de disfrutar este día lo mejor que puedas. Hoy es el momento perfecto para celebrar y disfrutar lo vivos que todos estamos.”

“Muchas gracias, señor Stacy. Viniendo de usted...es todo un honor.”


“¡Ey, Peter! ¡Tengo excelentes noticias! Mi padre me ha dejado un viejo apartamento que ya no usa. Sé que también vas a ir a la universidad Empire State, así que estaba pensando que podrías mudarte conmigo. ¡Así ambos estaremos cerca del campus!”

Harry Osborn. Hijo del famoso Norman Osborn. Se había unido a mi curso hacía dos años, y con el tiempo se había vuelto mi mejor amigo. A pesar de todo su dinero y la diferencia de clases sociales que había entre ambos siempre había sido hasta aquel punto amable y simpático conmigo, por lo que no podía decirle que no a su oferta. Sin embargo la idea de estar lejos de May y de Gwen me aterraba más de lo debido.

“Bueno, es una nueva etapa. Solo espero que no te olvides de nosotras mientras estés estudiando junto al señor billetes.”

“¡Claro que no! Jamás haría eso, Gwendy. Ustedes y tu padre son las personas más importantes para mí.”

“¡Oh, Peter! Casi lo olvido. Ella es Mary Jane Watson, la sobrina de Anna Watson que tanto quería presentarte.”

“Wow. ¿Tú eres…?”

“¡Acéptalo, tigre! Te sacaste la lotería.”


Hermosa. Directa. Salvaje. Tenaz y sin un pelo en la lengua. Así era la mejor forma de describir a Mary Jane Watson, o como a mí me gustaba llamarla por aquel entonces, la pelirroja rebelde. Ella y Flash pronto empezarían a salir románticamente, mas desde el primer momento supe que había chispa entre nosotros. Desgraciadamente no tenía tiempo en aquel entonces para las chicas. Mi mente estaba demasiado enfocada en los estudios y en mis responsabilidades como superhéroe.

Recuerdo perfectamente haberme apartado del resto del grupo para tener un tiempo a solas y pensar detenidamente en el nuevo capítulo de mi vida que estaba a punto de comenzar. Si de verdad me iba a vivir con Harry ya no sería tan fácil concentrarme en mi carrera paralela contra el crimen, y mucho menos el ocultar mi doble vida. La universidad no era nada igual a la preparatoria. ¿Acaso debía sacrificar el tiempo que pasaba columpiándome por la ciudad mientras le pateaba el trasero al Escarabajo y a Hidro-Man? Amaba ser Spider-Man, pero si eso entorpecía mi futuro académico entonces ya no había punto en seguir usando mi nuevo y mejorado traje.

Los Cuatro Fantásticos. El Capitán América. Iron Man. La Viuda Negra. Thor. Ant-Man y Avispa. Daredevil. Habían infinidad de superhéroes mucho más capaces y experimentados allí afuera que podían encargarse de todos los Rhinos y Demonios Veloces del mundo. Y no podía vivir de solo vender fotos de mí mismo al Daily Bugle por el resto de mis días. Podía usar mi ingenio y mis poderes para hacer algo realmente importante. Podía ser importante. Pero entonces, ¿qué había de la promesa que había hecho?

“¿Mudándote tan pronto? Tierra llamando a Peter Benjamin Parker. El Stacy 11 te extraña.”

“Ja, ja, muy graciosa. Estoy bien, solo estaba...pensando un poco.”


“¿De nuevo? Te he notado muy pensativo y melancólico últimamente. ¿Qué te preocupa tanto que pareces andar siempre de capa caída? Ya escuchaste a mi papá. ¡Si hay un momento ideal para festejar y sonreír, es ahora!”

“Te lo juro, estoy bien. Es solo...que hay mucho en mi cabeza para procesar.”


El clima se puso tenso. Sentí cómo ella juntaba sus manos con las mías. Levanté la mirada sorprendido, solo para ver que tenía aquella misma mirada que cuando la había conocido tantos años atrás.

“Petey, escucha. Hay algo que debo decirte. Verás, yo…”

Pero nuestra conversación se vio interrumpida por una maníaca carcajada, seguida de una chillona y siniestra voz que hubiese reconocido en cualquier parte. La sangre se me heló y el corazón me dio un vuelco mientras volteaba a ver a la única persona que podía estar hablándome.

“¡Peter Parker! ¡Al fin nos conocemos en persona!”

“¡Oh, cielo santo! ¡Es ese demente del que hablan los diarios! ¡EL DUENDE VERDE! ¡¿Qué haces aquí?!”


El Duende Verde. Aquel psicópata enmascarado con un estrafalario disfraz de Halloween, cuyos planes de hacerse con el control del bajo mundo había frustrado más de una vez, estaba parado frente a mí, subido a su plateado y metálico planeador con forma de murciélago y mirándome a los ojos con una sonrisa cruel.

“¡Relájate, jovencita! No he venido por ti. Bueno sí, también por ti. Pero no tengo asuntos pendientes contigo, sino con tu amiguito, Peter. O, ¿prefieres que te llame Spider-Man?”

Nunca olvidaré el terror en los ojos de Gwendy mientras retrocedía unos pasos para luego mirarme de nuevo a los ojos con extrañeza, como si no me reconociera.

“¿Spider-Man? Peter, ¿de qué está hablando?”

“¡JA, JA, JA, JA, JA! ¡No se lo has contado! Bien, eso hará las cosas más divertidas. Y no pienses en utilizar tus telarañas conmigo, pequeño trepa-muros. He colocado unas cuantas de mis bombas calabaza en toda la zona. Si intentas resistirte o escapar, presionaré este botón y todos en por lo menos un kilómetro volarán en mil pedazos. Tú y yo sobreviviremos, ¿pero qué hay de tu amiguita y de los demás?”

“¡Déjalos en paz, Duende! ¡Es a mí a quien quieres! ¡Mátame, pero mantente alejado de ellos!”

“¡Mi querido lanza-redes! ¿Quién dijo algo sobre matarte?”


Antes de que siquiera pudiese reaccionar, el demente liberó un gas de sus muñecas que me puso a dormir al instante. Desperté atado a una silla de operaciones, en un lugar extraño que, a juzgar por la arquitectura futurista y poco convencional, debía de ser un laboratorio. Gwen estaba a mi lado, sujeta a una mesa similar y ligeramente aliviada de verme espabilado.

“Peter. Ellos quieren asesinarte.”

“¿Ellos?”

“¡Ah, al fin ambos están despiertos! Ya podemos empezar.”


El Duende estaba allí, disfrutando cada segundo de nuestro predicamento. Y no estaba solo.

“¡Es un buen día para la ciencia! ¡Y un mejor día para exterminar arañas!”

El Chacal. Otro de mis más peligrosos archienemigos. Un enfermo que buscaba la perfección genética y reemplazar a toda la humanidad con clones de su propia creación. Estaba incluso más chiflado que el Duende, y eso ya en sí era todo un logro digno de reconocimiento.

“Recuerda nuestro acuerdo, Duende. Con Parker muerto, luego tendré a Gwen para mí solo.”

Vi a Gwen adquirir una expresión tanto de asombro como de asco. Sabía que siempre hacía esa cara cuando percibía o detectaba algo desagradable.

“Un segundo. Esa voz...¿Profesor Warren?”

Miles Warren. Nuestro viejo profesor de química en la preparatoria Midtown. Nunca me había caído del todo bien, pero nunca me habría imaginado que terminaría convirtiéndose en un supervillano tras haber sido despedido. Necesitaba saber por qué estaba haciendo esto.

“El único y original. No te preocupes, Gwendy. Pronto estaremos juntos.”

“¡Maldito anciano loco! ¡Ya le dije hace tiempo que no estoy interesada en usted! ¡Déjenos ir!”


“Me temo que no puedo hacer eso, querida. Has descubierto mi secreto, y se lo has revelado a mi némesis. Pero en cuanto veas lo que tengo planeado para ti, aprenderás a amarme.”

El lunático sacó de uno de los bolsillos de su traje una jeringa que contenía un líquido verdoso y burbujeante en su interior.

“Veneno radiactivo de viuda negra. La misma viuda negra que le dio sus poderes en Oscorp a tu amigo, Gwendy. Solo hace falta una pequeña inyección, y tendrás los mismos poderes que Spider-Man. ¡Serás la primera persona en mi nuevo orden mundial en probar los efectos de ser el siguiente paso en la evolución humana! ¡Mi preciada reina araña!”

“¡ESTÁ LOCO! ¡Suélteme!”

“Loco no, Gwendy. Visionario. Se burlaron de mí por mis experimentos. Pero pronto la humanidad temblará ante el poder del Chacal. ¡JA, JA, JA, JA, JA, JA!”


Oí a Gwendy gritar en profunda agonía mientras Warren procedía a inyectarle el suero. Intenté forcejear para romper los grilletes en vano, al mismo tiempo que el Duende Verde se acercaba hacia mí con todo menos buenas intenciones. Nunca en mi vida me había sentido tan impotente.

“Bueno, supongo que ahora que el secreto del querido profesor se ha terminado supongo que también es momento de que conozcas el rostro real de aquel te ha vencido. ¡Contempla, Parker! ¡La verdadera identidad del Duende Verde hace su presentación!”

Un escalofrío como ningún otro que había sentido recorrió mi espina mientras el Duende se quitaba la máscara, infundiendo temor en lo más profundo de mi alma. Gwen gritó lo mismo que yo al reconocer aquella inconfundible cara.

“¡Señor Osborn!”

“No te hagas el inocente conmigo, Peter. Siempre lo has sabido. Por eso no pude estar presente en el día de tu graduación. Puede que pienses que busco matarte por todas las veces en que estropeaste mis negocios, pero la verdad es que no. ¡Quiero que seas mi heredero! Conozco bien a Harry, y es demasiado cobarde y estúpido para hacerse cargo del legado Osborn. Pero tú eres como yo. ¡Posees el poder y el intelecto! ¡Juntos crearemos un imperio criminal que rivalizará con el del Crime Master!”

Warren no se tomó la declaración de Norman a la ligera.

“¡Eso no era parte del trato, Duende! Me prometiste que nos desharíamos de Spider-Man para sustituirlo por otro más de mis clones.”

“Sí, bueno. Mentí.”


Lo próximo que aconteció fue bizarro. En un deleznable acto de traición, vi al Duende utilizando uno de sus famosos dedo-rayos para incapacitar a mi ex-maestro, haciéndolo caer al suelo aparentemente inconsciente. Luego se giró hacia mí, sonriéndome sardónicamente.

“¿Y bien, muchacho? ¿Qué opinas de mi humilde oferta? ¿Estás conmigo...o tengo que dejarte a ti y a ella fuera?”

“¡ERES TÚ EL QUE SE QUEDARÁ FUERA, DUENDE! ¡FUERA DE ESTE MUNDO!”


Había conseguido aflojar los grilletes lo suficiente para hacerlos trizas con mi súper fuerza. Norman retrocedió, procediendo a colocarse nuevamente su máscara y a subirse a su planeador con intención de eliminarme. Decidí ponerme mi máscara y deshacerme de mi maltrecho uniforme de graduado, revelando mi hasta entonces oculto traje de Spider-Man.

“¡Obtuviste tus poderes dentro de las instalaciones de mi compañía! ¡Tus genes me pertenecen! ¡Pero si a esto quieres jugar, por mí está bien! Solo uno de los tres saldrá vivo de este recinto, cabeza de red. ¡Y ese seré yo!”

“¡Has cruzado todas las líneas, lunático! ¡Nadie se mete con mis amigos!”


Y en un segundo me vi a mí mismo esquivando bombas calabaza, murciélagos cuchilla y dedo-rayos, listo para dar todo de mí en la que sería mi batalla más personal hasta aquel punto. Estaba peleando por mí, por Gwen y por todos los que significaban algo para mí. Y no aceptaría ni quería aceptar ningún tipo de responsabilidad por el Duende Verde. Excepto que debía haberlo matado hacía mucho tiempo.

No pasó mucho para que el laboratorio en el que nos encontrábamos se prendiese fuego como consecuencia de nuestro feroz combate. Eventualmente, y a pesar de que mi punzada me avisó con tiempo, una de las calabazas explosivas llegó a alcanzarme, lo que le permitió al Duende tomar impulso y atraparme en pleno vuelo para comenzar a oprimir mi cuello con la fuerza que solo un demente-o un demente con un suero que le daba una fuerza sobrehumana-podía poseer. Me tenía a su merced.

“¡No te preocupes, Spider-Man! Cuidaré muy bien de la chica en tu ausencia. Y también de tu adorable tía May.”

“Me aseguraré de mandarles tus saludos.”


Valiéndome de mis lanza-redes, logré jalar, ejerciendo mi fuerza para que una viga del techo descendiese sobre el Duende, haciendo que me soltase y cayese al suelo, siendo sepultado por los escombros. Con mi mayor enemigo inconsciente, procedí a liberar a Gwen, quien después de abrazarme corrió a comprobar el pulso de Warren. Lo que dijo me dejó sin aliento.

“¡Está muerto! La descarga eléctrica debió de haber detenido su corazón.”

“Entonces salgamos de aquí, o nuestros nombres saldrán en el obituario de mañana.”


“¡Espera, Peter! ¡No podemos irnos dejando morir al señor Osborn!”

“Gwen, ¡¿exactamente cuándo te volviste loca?! Sabe quién soy. ¡Si lo dejamos vivir irá tras nosotros, tras la tía May, tras tu padre y tras todos los demás!”

“¡Sí, pero también es el padre de tu mejor amigo! Sin él, Harry quedará devastado. ¡Quedará en nuestra consciencia para siempre!”

“Entonces solo hay una cosa por hacer.”

En contra de mis mayores deseos hice a un lado la viga y los restos del techo, desenterrando a un lúcido pero confundido Norman Osborn.

“¿Spider-Man? ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué hago yo aquí? ¿Y por qué estoy vestido así?”

Norman Osborn, el Duende Verde, con amnesia. Era ver para creer. Lamentablemente no tenía tiempo para disfrutar lo irónica y tragi-cómica que era aquella situación. Le desvestí, lanzando su traje y todo su equipo a las llamas que nos rodeaban antes de sacarlo a él y a Gwendy de ese condenado y horrible lugar. En medio del viaje perdió por segunda vez el conocimiento, lo que me llevó a aterrizar con ambos sobre la azotea de un edificio cercano para procesar todo lo que acababa de suceder: mi profesor estaba muerto, mi mayor adversario había resultado ser el magnate más rico de la ciudad, mi mejor amiga conocía mi secreto y todos los que conocía y quería corrían grave peligro. Y el hecho de que Gwen me mirase de una forma incómoda no me ayudaba a tranquilizarme.

“Lo sabía. De alguna forma...siempre lo sospeché. Pero supongo que no quería creerlo. Esto explica todo.”

“Lo lamento. Debí habértelo dicho.”

“No, está bien. Lo comprendo, querías protegernos. De haberlo sabido antes…”


Vi a Gwendy hacer una pausa abrupta mientras se llevaba ambas manos a la boca. Sus siguientes palabras me dejaron boquiabierto.

“Peter, creo...creo que debemos entregar al señor Osborn a la policía.”

“¡¿QUÉ?! ¡Para eso lo habríamos dejado allí adentro, a su suerte! ¡Dijiste que debíamos rescatarlo!”

“¡Lo sé, lo sé, sé lo que dije! Pero déjame terminar. Tienes razón con lo que dijiste. Si recupera la memoria es el fin para todos. Podemos confesárselo a mi padre. Estoy segura de que podemos convencerle de guardar el secreto.”

“Gwen, no dudo en que tu padre lo entenderá pero, ¿estás consciente de lo que esto le hará a Harry? ¿El descubrir que su padre es un loco desequilibrado y homicida?”

“¡Mejor a que viva una mentira! Peter, sé que es mucho para procesar. Juro por todos los dioses habidos y por haber que yo misma sigo sin creer todo lo que ha pasado. Pero creo que esto es lo mejor. Es nuestra obligación moral llevarlo ante la justicia. Nuestra responsabilidad.”


Tenía razón. Odiaba reconocerlo, pero tenía razón. No solo Harry, sino tampoco ninguno de nosotros merecía vivir una mentira. Si Norman recuperaba sus recuerdos, solo era cuestión de tiempo para un día volver a mi casa y ver tanto a Gwendy como a la tía May atravesadas por la cuchilla del planeador del Duende.

“Aún si quisiera, y no digo que no quiera, estamos hablando de alguien asquerosamente rico. La gente como él no va a la cárcel. Nosotros sí. Y no tenemos evidencia para ponerlo tras las rejas.”

“Sí. Sí la tenemos.”


No hay adjetivos calificativos que puedan describir la sorpresa que me llevé cuando vi a Gwen sacando algo de su abrigo: era la máscara del Duende Verde, junto con la bolsa en donde guardaba todas sus armas blancas y explosivas.

“Lo tomé todo mientras retirabas la viga. El jurado y las cortes lo investigarán y encontrarán sus huellas dactilares, y no importará cuántos abogados tenga.”

“Gwen, ¿te das cuenta de que si hacemos esto ya no habrá marcha atrás?”

“Sí, Peter. Me doy cuenta. Y espero contar contigo para esto. Contigo y con Spider-Man.”


Esa noche, el Duende Verde y todo secreto entre Gwen y yo se esfumó. Un capítulo de mi vida había terminado. Y uno nuevo no había hecho más que empezar.
 

 
IV

La noticia de que la identidad del Duende Verde llevó a Harry a un espiral de depresión y de consumo de drogas del cual tardaría años en recuperarse. Con Norman en prisión tuvo que abandonar los estudios y concentrarse en administrar Oscorp para evitar que la empresa fuese absorbida por industrias como Hammer y Stark, por lo que nuestros planes para mudarnos juntos se vieron pospuestos por tiempo indefinido. Aquella compañía era todo lo único que le quedaba de su padre y por extensión también de su familia.

“Mi padre estaba loco, pero sigo sin creer que escogiese convertirse en un monstruo solo por que sí. Trató de brindarme un buen futuro y la mejor educación desde que mamá murió, y Spider-Man lo lanzó a las garras de la ley sin contemplación. Ese maldito trepa-muros algún día lo pagará, Peter. Lo pagará caro.”

No obstante, lo ocurrido con el Duende, Warren y Gwen me hizo comprender una cruda pero amarga verdad: ninguno de nosotros viviría para siempre, puesto que la vida es una fiesta que, por más divertida que sea, tarde o temprano tiene que terminar.

Tenía que independizarme de alguna manera, y solo podía empezar mudándome con o sin Harry. Conseguí un bonito piso en un departamento ubicado en Chelsea Street, donde podría estudiar tranquilamente y continuar siendo Spider-Man sin que la tía May ni nadie más sospechase. Solo debía pagar la renta una vez al mes, y aunque solía atrasarme una o dos semanas, mi sueldo como fotógrafo aún servía.

Mis años universitarios fueron bastante agitados. Seguía salvando vidas y combatiendo contra el crimen mientras hacía lo posible por no quedar rezagado en las clases de biología del doctor Connors. Dejé de concentrarme tanto en los súper villanos, y junto con una alianza entre el capitán Stacy, la detective Jean DeWolff y el abogado de la Cocina del Infierno-también en secreto el justiciero Daredevil-formé un equipo con el que comenzaría a librar a Nueva York del crimen organizado.

“¡Rayos! ¿Has visto eso, Matt?”

“Peter, ¿te das cuenta de que cada vez que estamos en la parte más complicada del caso sacas un chiste sobre ciegos?”

“No veo a dónde quieres llegar con esto.”

“Olvídalo.”


Silvermane. Hammerhead. Tombstone. El Big Man. Uno por uno los principales líderes y cabecillas de la Maggia fueron cayendo, sin nadie que pudiese protegerlos posteriormente en la corte. Crime Master fue el que más pelea nos dio de entre todos ellos.

“Te agradezco haberte deshecho del Duende, ¡pero no te permitiré tirar abajo todo lo que he logrado!”

“Vamos, Lewis, los dos sabíamos que tarde o temprano vendría por ti. Además, agradece que llegué yo primero y no Daredevil.”


Pronto solo nos quedó el peor de todos: Wilson Fisk, también apodado el Kingpin. Con la caída del Crime Master su imperio no hizo más que expandirse. Y aunque todo el mundo sabía lo metido que estaba en los negocios del bajo mundo, tenía tanta influencia y contactos dentro de la alta sociedad que era prácticamente intocable. Y sin embargo arruinar su imperio fue fácil comparado con el martirio que fue para Matt y yo someterlo entre los dos.

“¡Enmascarados idiotas! De no ser por mí esta ciudad se hundiría en el caos y en la anarquía. Yo soy quien mantiene a esos malvivientes y matones de poca monta bajo control. Si me destruyen, destruirán también esta ciudad.”

“Eras más rápido la última vez que nos enfrentamos, Fisk. Deberías cortar los canelones. ¡No solo te hacen más lento, sino también más enojón y gordinflón!”

“Spider-Man, quizás sería más prudente no provocarle y concentrarnos en derribarlo. Tu cháchara no servirá con él.”

“¡Ay, pero los malos adoran mi cháchara! ¿No es cierto, Willie?”

“¡LOS MATARÉ A LOS DOS!”


Pero contrario a lo que anticipaba, detener a Kingpin no fue el fin de todo. Aún quedaba un último cabo suelto. Uno que requeriría de nuestras fuerzas combinadas para atarlo.

“Le llaman el Devorador de Pecados. Los reportes dicen que asesina no solo criminales, sino también a autoridades locales con antecedentes de corrupción y de abuso de poder en sus carreras. Los que han sobrevivido a sus ataques dicen que su personalidad es volátil, lo que le vuelve impredecible y extremadamente peligroso.”

“¿Estás seguro de que quiere ir tras él, capitán? Ya no estamos lidiando con simples gángsters. Estamos hablando de un demente total.”

“Me queda un mes para jubilarme y abandonar el cuerpo, Jean. Y no pienso terminar mi carrera sin haber llevado a ese loco ante un jurado y un tribunal pertinentes. Además, contamos con la inestimable ayuda de dos de los mejores superhéroes urbanos. De cualquier modo esto terminará pronto.”


No nos tomó mucho tiempo descubrir que el Devorador de Pecados era en realidad Stanley Carter, un policía ex-agente del Sistema Homologado Internacional de Espionaje, Logística y Defensa-S.H.I.E.L.D. para abreviar-mentalmente inestable y con un retorcido sentido de la justicia. Tuvimos que abrirnos paso entre sus incontables víctimas para perseguirle hasta acorrararle. A dondequiera que ese maniático fuese, la ciudad se teñía de rojo.

Eventualmente conseguimos atraparle, pero el precio fue muy alto. La detective DeWolff, habiéndose adelantado al resto del equipo, perdió la vida cuando el Devorador de Pecados la emboscó para luego dispararle a quemarropa. Su muerte y posterior funeral afectaron profundamente al capitán Stacy, quien muy apenado dejó su cargo una semana antes de su retiro, lo que significó la pérdida del único contacto que Matt y yo teníamos con la policía. Habíamos librado a la ciudad de las familias criminales y de uno de los más peligrosos asesinos en serie, convirtiéndonos en héroes. Pero todo fue a costa de que nuestra sociedad se disolviese.

“Peter, por favor. Me prometiste que me enseñarías a crear escudos de telaraña. Es algo que me encantaría poder hacer.”

“Está bien, tú ganas. Pero recuerda que consumen mucho fluido de red, por lo que solo conviene hacerlos si es absolutamente necesario. Para lo demás deberás contar con tu punzada.”

“Ay, ahí está otra vez. Punzada. Suena demasiado tonto y ordinario. ¿Qué tal si lo llamas Sentido Arácnido?”

“Eso...de hecho suena mucho mejor. Maldición, ¿cómo fue que no lo pensé?”


Afortunadamente no todo pintaba tan mal. Habiendo obtenido los mismos poderes que yo gracias al suero de veneno de araña que el Chacal le había inyectado, y a pesar de la negación por parte de su padre, Gwen ahora me ayudaba a patrullar las calles bajo el alias de Ghost-Spider. Tener una compañera con quien darle su dosis diaria de puñetazos y patadas a Búmeran o a La Mancha era la mejor cosa que me había pasado en mucho tiempo. ¿Y qué mejor compañera podría haber pedido que mi mejor amiga?

“¡PARKER! ¡No te pago para holgazanear! ¡Quiero más fotos de la nueva chica araña combatiendo el crimen y de Spider-Man cometiendo crímenes! ¡Tenemos que demostrarle a la ciudad que ella solo está trabajando con esa amenaza trepa-muros porque de seguro la está manipulando!”

J Jonah Jameson. Editor en jefe del Daily Bugle, el periódico de mayor prestigio en la ciudad. Si había alguien que odiaba con intensidad a Spider-Man en todo el estado, ese era él. Irónico considerando que tenía al mismísimo Spider-Man trabajando para él.

“¡La gente idolatra demasiado a ese payaso busca-propaganda y a sus compañeros vigilantes! ¡Tenemos que mostrarles que los verdaderos héroes son los policías, bomberos y médicos de esta nación! ¡TENEMOS QUE COLGARLO DE SU TELARAÑA!”

El Escorpión, creación del doctor Stillwell, el mismo hombre que había sido indirectamente el causante del hombre que era ahora. Los mata-arañas de Alistair Smythe. Daniel Beckhart, un nuevo Mysterio que se aprovechó del temporal retiro de Quentin Beck. Jonah mandó de todo contra Spider-Man, incluso después de que este salvase la vida de su hijo. Siguió condenando mis acciones como superhéroe, hasta el día en el que murió de un ataque al corazón por su presión alta.

“Jameson fue un excelente editor en jefe, y uno de los hombres más honestos y honrados que tuve el placer de conocer en todos mis años como periodista. Sin embargo este periódico ya no seguirá condenando injustamente las acciones de los héroes enmascarados. Por ende, declaro que nuestra próxima gran historia será sobre las proezas de Spider-Man y de sus asombrosos amigos.”

Robbie Robertson. Un hombre afable y de fuertes convicciones. Sabía que era Spider-Man desde el día en que lo salvé a él y a su hijo, Randy, de la ira de Tombstone. La buena prensa que nos dio a mí, a Gwen y a mis otros compañeros superhéroes, como Firestar y Iceman, ayudó mucho a cambiar la percepción que gran parte del público tenía sobre los superhumanos y los mutantes.

Pero no todo era color de rosas. Ocurriendo casi en paralelo a la muerte de Jean DeWolff, Flash se había enlistado en el ejército para participar en lo que los medios ya empezaban a llamar la Tercera Guerra Mundial: Hydra, una antigua organización terrorista fundada durante los primeros años del nazismo, se había hecho con el control total de Alemania, y el Capitán América y otros miembros de los Vengadores se encontraban comandando y guiando a las tropas americanas para luchar en el frente y penetrar en sus defensas. Y todo parecía indicar que podría no regresar con vida.

“Es lo que Spidey haría, Peter. No creo que vaya a poder cumplirlo, pero espero regresar a casa en una pieza. Y si no lo hago...por favor prométeme que cuidarás de Mary Jane por mí. Se nota que gusta de ti desde el día en que te conoció, y aquí entre nos a veces hace que tenga celos de ti por ser su novio.”

Y entonces sufrí otro golpe bajo. Estaba en plenas vacaciones de invierno, durante mi último año de universidad. El Doctor Octopus había reclutado al Buitre, a Electro, a Rhino, a Shocker y a Mysterio para formar un nuevo equipo de supervillanos con tal de acabar conmigo. Habían tomado rehenes en Central Park con tal de llamar mi atención. Y como Gwendy y todos mis otros amigos estaban ocupados con otros casos, tendría que arreglármelas solo y rogar a Dios por que saliese vivo de aquella obvia pero inevitable trampa.

“¡Spider-Man! ¡Contempla la magnificencia y superioridad del Doctor Octopus y sus Seis Siniestros!”

“Aaww, pero qué nombre más genérico y aburrido. Esperaba algo más interesante, como no sé, ¡los Apestosos Múltiplo de Dos! ¡O los Sucios Mitad de Doce!”

“¡Tus días como la piedra en mi zapato han llegado a tu fin, cabeza de red!”


Fue una lucha encarnizada en la que requerí de toda mi fuerza y de todos mis reflejos para poder salir de allí con vida. En contra de todas las probabilidades, terminé saliendo victorioso en un injusto combate de seis contra uno. No estaba nada mal para un chico de Queens.

“Creí que querías pasar tus últimos días de vida en prisión, Otto. ¿Qué pasa ahora? ¿Otra vez quieres tratar de dejarme atrapado en tu cuerpo moribundo con uno de tus famosos octobots? ¿Cuál es el truco aquí?”

“Él...amenazó con matarnos...nos puso un chip en la cabeza a cada uno que haría estallar...si no te enfrentábamos…”

“¿Él? ¿Quién es él?”

“¡Bienvenido, Spider-Man, al lugar que será tu tumba!”


Alcé la vista al escuchar aquella voz y el familiar sonido del motor de un planeador con aspecto de murciélago. Una sádica carcajada llenó el invernal aire mientras mis ojos se abrían como platos al descubrir al responsable de aquella elaborada trampa. Estaba ante un fantasma.

“¡Así es, Spider-Man! ¡El Duende Verde ha regresado! ¡Y esta vez, no sobrevivirás a la experiencia!”

Sabía que no podía tratarse de Osborn. Norman había muerto dos años antes cuando huyó de prisión para intentar vengarse de mí, sufriendo un derrame cerebral como efecto secundario del mismo golpe que le había producido su momentánea amnesia. Quienquiera que fuera aquel impostor había tenido acceso a uno de los escondrijos del Duende Verde y se había hecho tanto con el disfraz como con la fórmula y con el equipo del mismo. Tan solo tenía que averiguar de quién se trataba.

“Sabía que si mandaba a los Seis Siniestros contra ti te cansarían lo suficiente para dejarte a mi merced. Hora de pagar, maldito trepa-muros.”

Maldito trepa-muros. Esas habían sido las palabras que Harry había usado para describir a Spider-Man el día que su padre fue sentenciado a veinte años en la prisión en la Isla de Ryker. Temeroso, conseguí remover la máscara del nuevo Duende a mitad de la pelea, solo para comprobar con horror mis sospechas.

“Te dije que Spider-Man me las pagaría, Pete. Es una pena que tú también vayas a tener que hacerlo. Y a diferencia de mi padre, me aseguraré de darte la más dolorosa de las muertes por el dolor y la pena que me has causado.”

“¡Harry, por amor de Dios, yo no maté a tu padre! ¡Él quiso matarme y se mató él mismo obsesionándose conmigo!”

“¡CIERRA LA BOCA!”


Harry me superaba ampliamente en fuerza física. Se había inyectado una versión mejorada del suero del Duende que superaba con creces a la original. Estaba dispuesto a pintar la nieve que había caído sobre Central Park con mi sangre. Y yo estaba demasiado agotado como para poder hacerle frente.

“Qué apropiado. Este lugar está más callado que un cementerio. Ni siquiera tus amigos han podido venir a ayudarte. Morirás a mi merced y solo.”

“No está solo.”

“Muy valiente de su parte haber venido hasta aquí para defender a este asesino, señor Stacy. Un error fatal que le costará ¡LA VIDA!”

“¡HARRY, NO!”


Harry no tuvo piedad. Atravesó al capitán con la hoja de su planeador sin vacilar, forzándome a levantarme para poder poner fin a su locura. Pero había reaccionado demasiado tarde.

“¡Capitán Stacy! ¡Resista! ¡Lo llevaremos a un médico! ¡Se pondrá bien!”

“No. Ya no hay tiempo. Peter...Gwen...ella te ama mucho, hijo. Protégela. Sean felices juntos.”


Aquel día perdí tanto a mi mejor amigo como al único hombre y mentor que me había defendido cuando toda New York creía que era una amenaza. Harry fue hospitalizado e internado en un manicomio, y Gwen pasó días enteros llorando y lamentando la muerte de su padre. Parecía que no importara cuánto me esforzara en cumplir con mis responsabilidades. La gente que amaba no dejaba de sufrir y de morir.

“¡¿POR QUÉ NO LO SALVASTE, PETER?! ¡¿POR QUÉ?!”

Con el capitán muerto, Gwen se fue a vivir con tía May, quien tampoco podía verme a la cara tras todos los años que había pasado mintiéndole con mi vida secreta. Se negaba a verme, o a devolverme las llamadas. Sentía que estaba igual de solo que cuando había perdido al tío Ben. Y cuando todo parecía perdido, un rayo de esperanza llamó a mi puerta.

“¿Mary Jane?”

“Hola, tigre. Me enteré de todo lo que pasó. En verdad lo lamento. ¿Puedo pasar?”

“¿Para qué? ¿Vienes también a recriminarme algo?”

“No. Vine a sanar. Los dos hemos quedado solos. Así que sanemos juntos.”


Había perdido a Harry y al capitán Stacy para siempre, y Gwen y May tardarían mucho en volver a confiar en mí. Pero con Mary Jane a mi lado ya no me sentía tan terrible.
 

 
V

Con el fin de mis días de universitario y el inicio de mis treinta, las cosas mejoraron un poco. La tía May y yo por fin llegamos a buenos términos con respecto a Spider-Man, y Gwen había aprendido finalmente a perdonarme.

“Admito que estaba furiosa, Peter. Pero no contigo, sino conmigo misma. Una parte de mí consideraba a Spider-Man un delincuente y un malviviente por todo lo que los periódicos y los medios decían de él. Y no supe comprender lo equivocada que estaba hasta que vi que era mi propio sobrino quien estaba detrás de esa máscara, salvando vidas y ayudando a la gente sin pedir nada a cambio. No importa lo que la gente diga de ti. Eres un héroe, Peter. Siempre serás mi héroe. Mi hermana...tu madre...estaría tan feliz y emocionada de ver el bien que haces tanto como yo.”

Pero la vida seguía tirándome puñetazos. Mary Jane y yo comenzamos un noviazgo que duró poco, terminando abruptamente con el regreso de la guerra de Flash, quien requería de terapia y estar rodeado de amigos para superar la pérdida de sus piernas. Pero ese no fue el único motivo.

“Ya no puedo seguir con esto. ¡No soporto saber que Peter Parker es Spider-Man! Cada día que sales por esa puerta temo que algo muy malo pueda ocurrirte. Y si mueres, ¿qué será de tu tía May? ¿De mí? ¿De nosotros?”

“¿Estás rompiendo conmigo?”

“Lo siento, Peter. Pero ya no puedo estar más contigo. Además, Flash ha vuelto. Y me necesita más que nunca.”


Y justo cuando pensé que no podía ponerse peor, Gwen me llamó para hablarme. Solo para confirmarme algo que ya había deducido desde hacía mucho, mucho tiempo atrás, pero que no necesitaba oír en aquel entonces.

“El día de nuestra graduación quise decírtelo, pero no pude por lo ocurrido con...bueno, ya sabes. Y desde entonces he venido posponiéndolo, pero ha llegado el momento de sacármelo del pecho. Te amo, Peter. Lo he hecho desde el día en el que nos conocimos. Pero al mismo tiempo temo lo mismo que Mary Jane. La muerte de papá me ha hecho abrir los ojos. Lo mejor será enfocarnos en nuestras carreras como superhéroes y en nuestros oficios. No sé si existe una segunda vida o no, pero no podría soportar que uno de los dos terminase muerto a manos de algún loco en calzas por nuestra conexión. Espero que lo comprendas.”

“Yo...lo comprendo, Gwen. De veras que sí.”

Mi vida amorosa era un desastre. Estaba dividido entre MJ y Gwendy, y ya no podía estar con ninguna de las dos. Por lo que decidí buscar ayuda. Necesitaba consejo. Alguien que me iluminase.

“Convertirse en superhéroe es fácil, chico. Lo difícil es seguir siéndolo, pues nunca se vuelve más sencillo. La gente alrededor tuyo empieza a morir, haciéndote sentir que deberías tirar la toalla para que tu segunda vida deje de consumir a quienes te rodean. Pero no por ello debes temerle a ser feliz. La responsabilidad no es estar al pendiente de los caprichos del mundo, y mucho menos renunciar a todo lo que quieres. Es saber hacer lo correcto con los demás y contigo mismo. Tienes la elección, una que yo no he tenido considerando que desperté de una guerra para terminar metido en otra. Si es mi sugerencia lo que buscas, vive. Sé feliz.”

Steven Rogers, el Capitán América. Considerado el primer vengador, y el héroe al que más admiraba. Sus palabras eran exactamente lo que necesitaba oír, pues estaba en lo cierto. Podía elegir. Siempre había podido elegir.

Al poco tiempo comenzaron lo que después muchos llamarían las Guerras Secretas. Beyonder, una entidad cósmica, había secuestrado a varios superhéroes y villanos para hacerlos pelear en un planeta de su invención llamado Battleworld y así observar la lucha entre el bien y el mal. Esto, por supuesto, nos incluía al Capi, a Gwen y a mí, al igual que a mis viejos amigos, Firestar y Iceman.

Wolverine y los X-Men. Los Cuatro Fantásticos. Thor. Hulk. Moon Knight. Jessica Jones. Pantera Negra. Estaba peleando codo con codo junto a los héroes más poderosos del planeta, aquellos que siempre salían en las noticias y a los que siempre había visto como ejemplos a seguir cuando era más joven. A pesar de la gravedad de la situación en la que me encontraba, me sentía honrado de finalmente poder tener la chance de luchar a su lado, así como también de poder medir fuerzas con las mayores amenazas: Doom. Magneto. El Líder. Abominación. Loki. Cráneo Rojo.

Felicia Hardy, la Gata Negra. La que alguna vez había sido una ladrona de guante blanco cuyo poder consistía en darle mala suerte a sus adversarios y a la que había detenido en más de una ocasión ahora era no solo una heroína reformada, sino también una de mis compañeras y amigas más cercanas. Por el final de Battleworld nos enamoramos, convirtiéndonos en novios y amantes. Estaba feliz con ella, y también por Gwendy, quien parecía haber superado mis sentimientos hacia mí y estar contenta por que estuviese de nuevo en una relación.

Pasó un año, y eventualmente llegó el momento de regresar a casa. Y justo cuando terminaba de prepararme para partir, me crucé con Thor y con Hulk en medio de los pasillos de la nave.

“¡Spider-Man! ¡Hulk y yo hemos descubierto en la habitación de al lado un revolucionario artefacto que puede reparar y restaurar cualquier vestimenta gastada! ¡Pruébalo para poder arreglar la tuya!”

“Gracias muchachos, pero creo que pasaré. En cuanto volvamos a la tierra lo coseré yo mismo, como siempre hago.”

“Tonterías, hombre bicho. Hombre bicho hacer caso a amigos Hulk y hombre con martillo. Hulk recomendar a hombre bicho aparato cientificista. Hulk garantizar ropa arreglada en un santiamén.”


Decidí escuchar a mis compañeros vengadores, y probé la máquina en persona. Pero lo que salió de ella no fue mi traje reparado, sino un viscoso y peculiar líquido negro que, al pegarse a mi cuerpo, me regaló algo mejor: un nuevo uniforme que, además de aumentar considerablemente mis habilidades, me ayudaba a crear telarañas de su propia esencia para ahorrar en fluido de red, a guardar cosas dentro de él sin riesgo de que se me cayesen y a cambiar de vestimenta y apariencia con una simple orden mental. Evidentemente un último regalo de mi experiencia en aquel horrendo planeta.

“Cambio de look, ¿eh? Debo admitir que el negro te sienta mucho mejor, amante.”

“Estoy de acuerdo con Felicia, Petey. Te ayudará a mezclarte mejor con las sombras cuando patrulles de noche. Además, te hace lucir incluso más varonil.”

“Vamos señoritas, no sigan, que me sonrojo.”


Volví a Nueva York excitado y regocijándome de haber podido renovar mi indumentaria y de por fin estar en una relación estable, siendo recibido por incluso mejores noticias. Durante mi ausencia, Harry se había curado de sus trastornos y contraído nupcias con Liz Allan, mi vieja compañera del secundario, de quien ya estaba esperando un hijo. Ella, al igual que Flash, ya estaba enterada gracias a su pareja de que había sido Spider-Man todos esos años. Nunca olvidaré lo divertido que fue escuchar sus confesiones y reacciones.

“Al principio quedé impactada como producto de todo lo demás que había pasado. Pero tenía sentido en retrospectiva. Tus constantes desapariciones. El hecho de que después de que te mordiese esa araña ya no usases lentes. Y ahora tu larga ausencia. Lamento mucho el cómo te traté mientras éramos compañeros de curso, Peter. Sé que no basta con solo decirlo, pero espero que con el tiempo puedas perdonarme.”

“¿Mequetrefe Parker? ¿En verdad eres Spider-Man? No puede ser. De seguro Spidey te dijo que lo dijeras para ocultarse de uno de sus enemigos. Es eso, ¿cierto? ¿Peter?”


Al poco tiempo recibí una llamada esperada. Alguien me había dejado un mensaje en la contestadora desde un número desconocido.

“¡Hola, Peter! Probablemente no reconozcas mi voz, pero soy yo, hermano, Eddie. Edward Brock Junior. ¿Cuántos años han pasado? Logré encontrar tu número con ayuda de la línea telefónica. Escucha, me encantaría si pudiésemos reunirnos un día de esta semana a charlar. Tú di el lugar, el día y la hora y allí estaré. ¡Espero tu mensaje!”

Edward Brock Junior. Un nombre que no había escuchado en un largo tiempo. Sus padres y los míos se habían conocido en la universidad. Habíamos sido grandes amigos que hacían todo juntos, hasta que de pronto, cuando los padres de ambos murieron, dejamos de vernos. Era la oportunidad perfecta para reconectar tras tantos años de haber estado separados e incomunicados el uno del otro.

“¡Hola, Eddie! Recibí tu mensaje. Me encantaría. Si te parece bien podríamos encontrarnos este viernes en el Café Moondance a las diez treinta. ¡Te veré allí, hermano!”

Con tía May ayudando a los desamparados de su comunidad que no tenían ni techo ni refugio y Gwen regresando a trabajar con el doctor Connors, me retiré con Felicia a nuestro nido de amor, desde donde combatíamos el crimen unidos como la Gata y la Araña. Y un día, en medio de una noche de pasión en mi apartamento, comenzaron los problemas.

“¡SPIDER!”

“¿Q-qué? ¿Qué ocurre?”

“Tu traje...está...lo he oído...¡RESPIRAR!”

“Qué extraño, yo no escuché nada. Probablemente ha sido tu imaginación.”


“¡No, lo juro! ¡No estoy loca! Está respirando. Y moviéndose solo. Tenemos que llevarlo a examinar.”

Preocupados, nos pusimos nuestra ropa y viajamos hasta el Edificio Baxter, el hogar y sede oficial de los Cuatro Fantásticos. Y allí, mediante las pruebas y análisis conducidas por Reed Richards, el Hombre Elástico, los temores de Felicia se confirmaron: aquel traje no solo respiraba y estaba vivo. Era un simbionte. Un ser alienígena y pensante.

“Posee una química similar a los meteoritos de condrito de los setenta. Si continúas unido a él se seguirá alimentando de tu adrenalina hasta dejarte seco. Y no solo eso. También amplificará tus emociones más negativas hasta reprogramar tu actividad neuronal y reemplazar tus órganos con sus propio tejido. Tenemos que sacártelo cuanto antes. Sugiero utilizar el viejo lanza-rayos para llevar a cabo su expulsión. Las vibraciones sónicas deberían romper la concentración del simbionte lo suficiente como para perder agarra y despegarse del huésped.”

El diagnóstico de Reed me indignó. A día de hoy sigo sin saber si las siguientes palabras que salieron de mi boca las dije yo o el traje.

“No quiero hacerlo. ¡No puedo!”

“Spider...Amante...tienes que comprenderlo...esa cosa…”


“¡No, Felicia! ¡Por primera vez en mi vida lo tenemos todo! ¡Salud, amigos, amor y una doble vida equilibrada! ¡Y gracias a este traje ahora somos invencibles! ¡Podemos detener el crimen más eficientemente! ¡No dejaremos que lo arruinen!”

“¿Somos? ¿Podemos? ¿Dejaremos? Spider, ¿por qué estás hablando en plural?”

“Debe de ser el traje. Está tomando posesión de él.”

“¡DÉJENNOS SOLOS! ¡NECESITAMOS TIEMPO!”


Abandoné el edificio dejando a Felicia y a Reed atrás, con mi mente confundida y envuelta en la oscuridad. Necesitaba pensar. Necesitábamos pensar. Y fue entonces cuando lo impensable dio lugar. El traje empezó a hablarme.

“No los necesitamos. Tenemos el poder, y la ciudad nos adora.”

“A mí. Me adoran a mí. No a ti.”


“Son todas unas ingratas. Primero la tía May desquitándose contigo solo porque estabas ocupado salvando al mundo. Luego Gwen culpándote por la muerte del capitán. Mary Jane no sabiendo comprender tus obligaciones. Y ahora Felicia no aceptando esta nueva parte de ti. De nosotros.”

“¿Cómo es que sabes todo eso? No estabas unido a mí cuando la mitad de esas cosas pasaron.”


“No solo compartimos cuerpo contigo, sino también las memorias, tanto las dulces como las amargas. Te amamos, Peter. Te comprendemos mejor que nadie, y podemos darte todo lo que has deseado. Poder más allá de tu verdadero potencial, y es solo el principio. Créenos, no las necesitas.”

“Te equivocas. Las chicas tendrán sus defectos, pero me quieren. Se preocupan por mí. Además estaban en su derecho. Ellas han sufrido tanto como yo, y no importa qué tanto poder me ofrezcas si no me prometes que lo usaremos con res…”


Pero mi discusión con mi parásito fue cortada por mi sentido arácnido advirtiéndome del peligro. Instintivamente esquivé en el aire un inconfundible y familiar disparo de ácido corrosivo. Descendí sobre el tejado desde donde había venido el ataque, solo para encontrarme con una cara conocida.

“¿Escorpión? ¿Eres tú, viejo amigo?”

“¡Spider-Man! ¡Llevo dos días buscándote! ¡Es hora de poner fin a nuestra larga rivalidad!”

“Este no es el mejor momento, Mac. Me pillas en medio de una crisis existencial.”

“¡No te aflijas, que con gusto te la quitaré con mi aguijón. Con Jameson y Stillwell muertos solo me quedas tú. El culpable de que terminase encerrado. Y si es lo último que llegue a hacer, ¡haré que pagues por ello!”


Nuestro combate llegó hasta el Times Square, con ambos empatados en habilidad. Gargan había mejorado su traje con implantes cibernéticos que le permitían rivalizar con mi fuerza y la del traje combinadas, hasta casi sobrepasarla. Y en medio de la conmoción, el aguijón de su cola llegó a atravesar el pecho de un anciano inocente, matándolo.

“Rayos…”

“¿Qué has hecho? ¡¿QUÉ HAS HECHO?!”


La imagen del capitán Stacy con su cuerpo perforado por el planeador de Harry se repitió en mi mente. Estaba ocurriendo de nuevo. Había dejado que ocurriese de nuevo. La ira y la agresión sustituyeron mi pensamiento racional y crítico mientras me abalanzaba sobre el Escorpión, destrozando su armadura sin conmiseración en busca de su carne.

“¡ESPERA! ¡FUE UN ACCIDENTE! ¡TÚ NO ERES ASÍ!”

Mi masa corporal aumentó drásticamente en un parpadeo, y mis manos se transformaron en garras. La rabia en mi voz se manifestó físicamente en forma de colmillos en mi boca.

“¡GARGAN! ¡PREPÁRATE PARA MORIR!”

Y entonces me detuve. La gente alrededor me miraba aterrorizada. Ya no veían a Spider-Man. Veían a un monstruo con sed de sangre. Aquel traje estaba convirtiéndome en la misma clase de criminales que detenía a diario. Y no podría vivir conmigo mismo siendo un asesino.

“Spider…”

Felicia había llegado en compañía de Reed, Sue, Johnny y Ben, quienes ya estaban formando un perímetro alrededor con tal de mantener alejados a los civiles. Sostenía con ambas manos el enorme y pesado lanza-rayos, apuntándome con lágrimas en los ojos. Estaba dudando y con el pulso temblándole, temiendo perderme.

“¡fElIcIa, DiSpArAAAARGH!”

“Yo...n-No p-puedo…”

“¡h-Hazlo!”

“Te amo.”


Y abrió fuego. Las ondas sónicas, aunque dolorosas, cumplieron su cometido. El traje, herido y retorciéndose a causa del sufrimiento que el ruido le provocaba, se dio a la fuga.

“¡Johhny, persíguelo y quémalo de inmediato!”

“¡Espera, Sue! ¡Debemos capturarlo para estudiarlo, no destruirlo!”

“¡Me importa un bledo, Reed! Ya has visto lo que esa cosa le ha hecho a Spider-Man. ¡No podemos dejar que se lo haga a alguien más!”

“¡¿Y qué diablos estamos esperando entonces?! ¡ES HORA DE MACHACAR!”


Permanecí dos días en cama mientras mi factor curativo hacía el trabajo, con Felicia cuidándome. Y todo iba de mal en peor.

“Reed llamó. Dice que el traje sigue suelto. Johnny lo persiguió hasta la iglesia Nuestra Señora de Todos Los Santos, donde lo perdió de vista.”

“¡Tenemos que ir tras él! ¡Au!”

“Mañana. Ahora descansa.”


Felicia no se apartó ni un centímetro de mí aquella noche. Nos dormimos abrazados, hasta que el ruido del teléfono de línea a las cinco de la mañana me arrebató el sueño.

“¿Diga?”

“¡PETER, AUXILIO! ¡TIENE A LA TÍA ANNA!”

“¡¿Mary Jane?! ¡Cálmate! ¿Qué ocurre?”


Oí a MJ proferir un grito desgarrador, seguido de una voz ronca y que sonaba doble.

“La tenemos. ¿La quieres? Encuéntranos en el barrio del Bronx. Almacén cuarenta y seis.”

Sentí al simbionte deleitarse con mi enfado y mi impotencia.

“Te juro que si le has puesto un pelo encima…”

“Te estaremos esperando, héroe.”


Me levanté de la cama con la furia de un huracán ante una preocupada Felicia, ignorando los quejidos de mis huesos, músculos y tendones.

“¡No puedes ir así! Aún no has sanado del todo. ¡Sin toda tu fuerza te matará!”

“¡Mejor a que la mate a ella! Si algo le pasa a MJ nunca me lo perdonaré, Felicia. Tienes que entenderlo. Dime que lo entiendes.”

“Tienes razón. Vámonos. Llevaré el lanza-rayos.”


Felicia también tenía razón. Fui estúpido e impulsivo, y entré como caballo en el río ante aquella provocación. Al llegar al sitio acordado encontré tanto a Mary Jane como a su tía atadas y suspendidas sobre una telaraña de inmensas proporciones.

“¡PASANDO!”

Todo pasó demasiado rápido. Cuando volví a pestañear, Felicia había sido noqueada, cayendo y quedando adherida a la pegajosa red mientras yo recibía un golpe en el estómago. El simbionte había salido a enfrentarme, enseñando dientes y lengua. Quien fuera que fuese su nuevo huésped era alto y musculoso.

“Hola, hermano. ¿Qué ocurre, tu sentido arácnido no se ha activado?”

Mis ojos se abrieron como platos al mismo tiempo que el miedo me invadía.

“...¿Eddie? ¿Por qué? ¿Por qué estás haciendo esto?”

“¿Por qué? Interesante pregunta, Pete. ¿Qué tal si te digo que hago esto porque me dejaste plantado e ignoraste mis llamadas deliberadamente? ¿Qué tal si te digo que mientras tú tenías una vida perfecta y con amigos yo estuve años solo, vagando por la calle y sobreviviendo por mi cuenta?”

La cita del viernes. La había olvidado por completo debido a todo lo ocurrido con el traje.

“¡Iba a llamarte! Pero…”

“Me abandonaste y te deshiciste de mí, igual que abandonaste a mi otro. Y por eso ahora queremos tu destrucción.”

“¡No hagas esto, hermano! ¡Quítate esa cosa antes de que se apodere por completo de ti! ¡Al menos déjalas ir! ¡Ellas no merecen esto! ¡Es a mí a quien quieres!”

“¡NO ME DIGAS HERMANO! Nuestros padres murieron en el mismo avión, pero tú tenías familia y amigos. Yo no tenía a nadie hasta hoy. ¿Dónde estabas cuando te necesité? ¿Dónde estabas cuando estaba desamparado, contemplando el suicidio en una iglesia? Desde ahora seremos la ruina de tu existencia. Seremos ponzoña para Peter Parker y para Spider-Man. ¡SOMOS VENOM!”


Nunca me habían pegado tan fuerte como Venom lo hizo. Y eso que me había golpeado hasta Hulk. El simbionte no solo copiaba a la perfección todos mis poderes y movimiento, sino que también se anticipaba a ellos y era invisible a mi sentido arácnido, puesto que este no le reconocía como una amenaza por el tiempo que había pasado unido a mí.

“Te gusta hablar sobre responsabilidad, ¡cuando todo el mundo sale herido o peor por entrar a tu vida! Nos tomaste de las estrellas para dejarnos solos, pudriéndonos en este miserable planeta, ¡abandonándonos con todos los sentimientos negativos y rancios que tenías! Somos solo una de las muchas responsabilidades que has ignorado y descuidado. Pero también seremos la última.”

Tuve que valerme del lanza-rayos para poder hacerle frente y con tal de rescatar a Brock, pero fue en vano. El traje se había fusionado por completo con su huésped, al punto de formar parte de su soporte de vida. Lo que significaba que si destruía al simbionte...mataría a Eddie.

Logré hacer tiempo para que Felicia recobrase el conocimiento y pusiese a MJ y a Anna a salvo, conduciendo a Venom hasta un edificio cercano que estaba en llamas. Con el simbionte mordiendo el anzuelo, derribé las vigas de hormigón, atrapando a mi enemigo dentro y escapando a tiempo por una ventana rota, antes de que lo que quedaba del piso fuese consumido por el fuego. Creí que ese había sido el fin tanto de Eddie como del traje. Y la amargura de haber perdido nuevamente a alguien cercano a mí por culpa de mis propias equivocaciones volvió a pesar sobre mí.

Lo que siguió tampoco fue de mucha ayuda. Felicia y yo rompimos pocos días después.

“Esto no funciona. Me amas como Spider-Man, pero no te interesa el hombre detrás de la máscara. No te interesa Peter Parker. Siempre que me dispongo a compartir esa parte de mi vida me rechazas como si arruinase la imagen que tienes de mí. Quizás me equivoqué. Quizás no somos el uno para el otro.”

“No, amante. En serio te amo. Cuando te lo dije aquella noche, lo dije de verdad. Pero tú no sientes lo mismo. Es a Mary Jane a quien realmente amas. Es de ella de quien siempre hablas, incluso cuando estás conmigo. Y yo...no puedo...no quiero ser su sustituta. No puedo cambiar para parecerme a ella. Lo siento.”

“¡Pero quiero estar contigo, Gata! Tú me haces feliz. Quiero tu felicidad.”

“Y yo la tuya, Spider. Pero no la tendrás conmigo. Por eso debo dejarte ir. Ve con ella y dile lo mucho que la amas. No la dejes ir. Te prometo que a cambio estaré allí para ti. Pero como tu amiga.”

“¿Solo como mi amiga?”

“Es lo máximo que puedo ofrecerte...Peter.”


Y allí estaba solo de nuevo. Sin novia, sin traje y con otro ser querido que quería verme muerto. Eddie...Venom había dado en el clavo. No importaba cuánto quisiera negarlo, la gente a la que quería terminaba para peor. Tal vez era el momento de rendirse. Tal vez...era tiempo de que Spider-Man se fuera para siempre.
 

 
VI

Seguir el consejo de Felicia fue una sabia decisión. Mary Jane y yo retomamos nuestra relación, y tras un año repleto de indecisión y de temores, donde ninguno de los dos se atrevía a dar el paso siguiente, le propuse matrimonio. Nos casamos en el ayuntamiento, felices y acompañados de todos nuestros amigos y conocidos. La tía May y Anna lloraron lágrimas de la emoción mientras nos veían salir por la puerta principal, felizmente casados.

Pocos meses después de haber vuelto de una luna de miel en París con todos los gastos pagados, cortesía de un generoso Tony Stark, nos enteramos gracias al médico de que MJ esperaba un bebé. Así, casi llegando las fiestas, nació la pequeña Mayday, y mi alguna vez espacioso, semi-vacío y lúgubre departamento se llenó de la alegría y del amor de una familia. Mi familia.

Los siguientes dos años fueron turbulentos, con una seguidilla de eventos desafortunados. La tía May enfermó gravemente, hasta que una noche, tras haber hablado conmigo sobre lo mucho que me quería, falleció en silencio. Al poco tiempo, Gwen perdió su trabajo cuando el doctor Connors, habiéndose inyectado un suero experimental hecho con ADN de reptiles para regenerar el brazo que había perdido durante sus servicios en el ejército, mutó en un lagarto gigante y se comió a su propia esposa e hijo, teniendo que ser detenido por la fuerza combinada de Spider-Man y de Ghost-Spider para luego ser enviado a Ryker. Y Flash, de quien no había tenido ni noticias desde el día de la boda, sufrió la pérdida de su nueva novia Sha Shan, quien le había dejado al no poder seguir lidiando con sus pensamientos suicidas por ya no poder volver a caminar. Parecía como si mi felicidad personal había sido el principio del fin de la de todos. Comenzaba a preguntarme si algún dios chistoso me había pegado un imán tractor de muerte y sufrimiento el día en el que nací.

Las cosas se complicaron aún más cuando Mary Jane, estando concentrada en su carrera de modelaje, tuvo que firmar un contrato con la revista Times para una sesión de fotos en Hollywood, por lo que estaría un largo tiempo fuera, y sin la tía May la responsabilidad de criar y de cuidar a la bebé recaía en mí, con las ocasionales visitas de Anna para hacer de niñera mientras me concentraba en mi trabajo como fotógrafo del Bugle. Cada vez tenía más obligaciones como Peter Parker y menos tiempo para salvar vidas e ir en misiones con los Vengadores como Spider-Man.

Y por si todo lo anteriormente ocurrido no fuese ya lo suficientemente malo, comencé a recibir con mayor frecuencia llamadas de parte de Liz: Harry había vuelto a caer de nuevo en las drogas a causa de la ansiedad que le estaba provocando últimamente el haber retomado el puesto de CEO de Oscorp, y la medicación ya no estaba siendo eficaz. Se volvió a convertir en el Duende Verde y empezó a acosarnos a Mary Jane y a mí, amenazando con revelar públicamente la identidad secreta de Spider-Man y de convertir a su hijo Normie en el siguiente Duende Verde. No contento con ello diseñó y se inyectó una versión mejorada pero sin probar del suero del Duende, que en vez de fortalecerlo terminó haciendo que comenzase a envejecer de forma sobrenaturalmente acelerada, hasta morir como producto del rápido deterioro de sus pulmones.

“P-Peter...yo...lo siento tanto...por tooo…”

Si el haber perdido a la tía May ya nos había sacudido, la muerte de Harry fue un suceso devastador para todos. Aún estando muerto, Osborn se las había apañado para seguir causándome daño, arrebatándome con su perverso legado a mi mejor amigo. Había asistido ya a tantos funerales en mi vida que creí que más pronto que tarde acabaría por sobrevivir y enterrar a todos. Liz estaba inconsolable.

“G-gracias, Peter. No te merezco como amigo.”

Y en un inesperado giro de la vida que nunca habría podido predecir, pasé de velar a un amigo convertido en villano a asistir al casamiento de otro: Gwen había decidido contraer matrimonio con un reformado Eddie Brock, quien además de haber sobrevivido al edificio en llamas de hacía dos años había regresado hacía un año y medio a Nueva York como vigilante. Aquello produjo que Gwendy y yo tuviésemos una acalorada discusión.

“No lo has conocido tan bien como yo lo he hecho los últimos meses, Pete. Eddie ya no desea matarte, ¡ha cambiado! De alguna forma él y el simbionte han superado su odio hacia ti, escogiendo proteger juntos a los inocentes. ¡Es dulce y amable conmigo, y conmigo a su lado ha sabido manejar los instintos más primitivos del traje. Si esto resulta...¡Venom podría dejar de ser un monstruo y convertirse en un héroe!”

Desde aquel punto, y felizmente casado con mi más cercana amiga, Venom pasó de ser uno de mis más letales enemigos a nuevamente uno de mis más confiables camaradas, ya fuese a la hora de perseguir criminales o de cuidar a Mayday, muy a pesar de la desconfianza de Mary Jane hacia el simbionte. ¿Acaso la vida me había hecho perder la amistad de Harry para luego hacerme recuperar la de Eddie a través de Gwen? Lo cierto era que la reconciliación no fue para nada sencilla.

“Te lo advierto, Eddie. Si lastimas a Gwen, no descansaré hasta encontrarte y usar el lanza-rayos contigo.”

“Oh, Parker, ¿todavía encerrado en el pasado? Fue un pequeño error. Ya hemos dicho que lo sentimos.”

“¡Oh, sí! ¡Solo secuestraste a mi esposa y a mi tía política, sin mencionar el cómo golpeaste a mi ex-novia! Ya sabes, un error diminuto.”

“¡No nos obligues a hacerte pedazos! Podemos acabar contigo de un solo golpe.”

“¡Mira cómo tiemblo!”


“¡CABALLEROS, YA BASTA! Van a despertar a la bebé. Si no saben comportarse, salgan afuera a hacer su competencia de pitos. No toleraré ese tipo de actitudes en mi casa.”

“Lo sentimos, señora Parker.”

“Lo lamento, MJ.”


Habiendo formado un nuevo equipo de héroes menores con Ghost-Spider, Gata Negra y Venom seguí mi carrera como Spider-Man con gran entusiasmo, al mismo tiempo que renunciaba a mi trabajo como fotógrafo y aceptaba una vacante como interno en Industrias Connors aprovechando que Gwen había logrado reinsertarse allí, lo que nos dio tiempo para continuar entre los dos las investigaciones del pobre doctor sobre la regeneración de miembros perdidos. Ya había estado en incontables agrupaciones de superhéroes antes, pero ser el líder de una creada por mí y por gente cercana a mi persona se sentía bien. Finalmente era un adulto hecho y derecho, siendo un científico por la mañana, superhéroe por la tarde y esposo y padre de familia por la noche. Todo era perfecto. O lo más cercano a lo que podía considerarse perfecto.

Hasta aquel día. Me encontraba con mi viejo amigo Randy Robertson, observando en su casa el partido entre los Knicks y los Nets, hasta que sentimos un fuerte temblor que sacudió toda la manzana, seguido de unas impactantes imágenes por televisión que mostraban cómo el suelo entero de la cancha se había resquebrajado y abierto en el estadio.

“¡Dios santo! ¡¿Qué rayos está pasando?!”

“No lo sé, Randy. Pero tengo que salir de inmediato a averiguarlo.”


A los pocos minutos fui convocado junto con muchos otros héroes a una reunión de emergencia en el helicarrier de S.H.I.E.L.D. Nick Fury, líder de la organización, nos puso a todos al tanto con respecto al sismo, sin perder ni un segundo.

“Nuestros reportes de parte de los de inteligencia indican que la mitad de América del Sur, Canadá, Rusia y Japón han caído ante este fenómeno mundial. De momento nuestra principal prioridad es contener la fuga masiva de súper criminales que ha habido en la Isla de Ryker y en Ravencroft como producto del terremoto. Muchos de estos locos aprovecharán el caos y la confusión para causar aún más destrucción, por lo que debemos concentrarnos en proteger a la mayor cantidad de civiles posible.”

Y fue cuando Steven y Tony estaban separando a cada vengador por equipos que Venom comenzó a hablar.

“Parker…hermano...”

“¿Qué ocurre?”

“Sentimos a nuestro otro…”

“¿Otro? Eddie, ¿de qué rayos estás hablando ahora?”

“Carnage...está libre...”


Cletus Kasady, también conocido como Carnage. Un asesino serial que había tenido la suerte de fusionarse con el primogénito del simbionte de Venom, transformándose en un monstruo imparable. Le había detenido junto con mi equipo en una ocasión, cuando había tratado de sembrar el caos y la anarquía junto a un grupo de psicópatas y homicidas múltiples. Creía que el asesinato era la máxima expresión de libre albedrío, y me odiaba por haberlo encerrado en Ravencroft. Y si en verdad había escapado de allí, lo primero que haría sería ir por…

“¡Mary Jane! ¡Tengo que volver a mi departamento AHORA!”

“¡Y yo te acompaño!”

“¡No, Gwen! ¡Es muy peligroso! ¡Iré con Eddie!”

“¡Pero Peter! Mary Jane y Mayday…”

“¡Gwen, escúchame! ¡Ese monstruo casi te mata la última vez, y no podría vivir conmigo mismo si fallase a la promesa que le hice a tu padre de protegerte! ¡Además serás más útil aquí, ayudando a Tony y al resto!”

“¡Tenemos que irnos! Presiento que nuestro otro ya ha llegado.”


Gwen titubeó un instante. Acto seguido besó en los labios a Eddie, quien retiró el rostro del simbionte para poder devolverle el gesto. Luego se giró hacia mí para abrazarme con la misma fuerza con la que lo había hecho la noche en la que el tío Ben murió. Una fuerte y espeluznante sensación de déjà-vu produjo que mi cuerpo se estremeciera mientras rodeaba su cintura con ambas manos, antes de que ella se apartara.

“Tengan cuidado. Y prométanme que no dejarán que nada malo les pase.”

Salté desde la punta del helicarrier para tirarme en picada, y me balanceé entre los edificios con ímpetu, mientras sentía cómo Venom me seguía de cerca. Tenía que llegar antes de que fuera demasiado tarde.

Apenas habíamos aterrizado sobre el tejado de mi apartamento cuando comprobé que la claraboya por la que solía entrar como Spider-Man había sido hecha trizas, por lo que no había tiempo para sutilezas. Saltamos para aterrizar en el cuarto del baño y corrimos hasta llegar a la sala de estar, solo para encontrar a Carnage sosteniendo a Mary Jane del cuello con su mano izquierda y meciendo la cuna de Mayday con la derecha. Y estaba acompañado de alguien más.

“¡Ah, al fin llegan los padres irresponsables! ¡Ansiaba tanto esta reunión familiar!”

“¡Tenías razón, Carny querido! ¡Solo les tomó unos tres minutos deducir que vendríamos de visita! Aunque siendo francos, yo los esperaba en dos.”


Frances Barrison, apodada Shriek, la novia de Carnage. Una mutante capaz de producir ondas sonoras con sus manos y de hacer levitar objetos con la mente. Debí de haber imaginado en su momento que formaría parte de aquel ataque directo a mi familia.

“¡Suéltalas, Carnage! ¡O no me haré cargo de lo que te pase!”

“¿Por qué no vienes a quitármelas, dulce?”

Teníamos que actuar rápido. Un milisegundo tarde y tanto MJ como Mayday morirían. En la forma de un reflejo utilicé mis dos lanza-redes para traerlas a ambas hacia mí, salvando sus vidas.

“¡AAWW, LO HAS ARRUINADO! ¡¿Tienes idea de lo bello que es escuchar el sonido de una tráquea haciéndose trizas con un poco de presión?!”

“¡PETER!”

“¡Llévate a Mayday de aquí! ¡CORRAN, CORRAN!”


Mientras veía a MJ evacuando el departamento con la bebé en brazos, vi cómo Venom rugía un desafío, ansioso por luchar.

“¡Encárgate de la mujer! ¡Nuestro otro es nuestro!”

“¡Con gusto te haré migajas, papi! ¡JA, JA, JA, JA!”


Los dos simbiontes llevaron su pelea afuera en un parpadeo, dejándome solo con los disparos sónicos de Shriek.

“¡Pero qué divertido! ¡Todo este tiempo pensé que debías de ser alguien importante bajo la máscara, Spider-Man! Y resultaste siendo solo un pobre tonto que vive en un piso miserable. ¡Nadie sabrá siquiera qué habrá pasado con tu alter ego una vez te abramos a ti y a tu familia! ¡Pasarán como solo unas pocas víctimas más en las filas de cadáveres que dejaremos apenas terminemos de teñir la ciudad de rojo!”

“¡Te equivocas, Belle Gunness! ¡Nadie amenaza a mi familia en mi guardia sin vérselas conmigo primero! Te esperan una nueva celda reforzada y una camisa de fuerza bien limpia y apretada.”


Mi velocidad y mi agilidad fueron claves para marear y noquear a Shriek. Mientras me ocupaba de envolverla en telaraña y dejarla pegada a la pared, noté cómo la batalla entre Venom y Carnage estaba al borde de terminar, con Eddie estando en una clara desventaja frente a Cletus. Había olvidado lo mucho que el segundo y su simbionte superaban en fuerza y en ferocidad a los primeros. Brock no podría aguantar por más tiempo si no intervenía.

“¡Ya te vencimos juntos una vez, payaso! ¡ Lo volveremos a hacer! ¡Y esta vez no recibirás misericordia de ninguno de nosotros!”

“Has tocado a la pequeña. ¡Te arrancaremos tus extremidades una tras otra por eso!”

“Oooh, me gusta cómo suena eso último.”


Toda mi vida había jurado que no quitaría ni una sola vida. Pero Carnage había estado tan cerca, o más cerca, que Osborn de destruir a mi familia y amigos. Por primera vez, Venom y yo estábamos de acuerdo en que debía morir.

Los Cuatro Fantásticos me habían prestado una versión en miniatura del lanza-rayos para poder combatir contra Venom en caso de que este se saliese de control. Gracias a él, logramos despojar a Cletus de su simbionte, haciendo que este lo abandonase en pleno aire y huyese. En un impulso por hacer lo correcto, sostuve al lunático del brazo, evitando que cayera a una muerte segura. Pero Venom no se tomó eso bien.

“¡¿QUÉ ESTÁS HACIENDO?! ¡DÉJALO CAER!”

“No puedo. Sin el simbionte ya no es un peligro. Debemos entregarlo a las autoridades.”

“¡Ya hicimos eso la otra vez, y mira en lo que terminó! Sabe quién eres, al igual que nosotros en su momento. Eventualmente volverá a escapar y nuestra familia pagará el precio. Si la justicia no hace lo que es correcto, ¡debemos ser la justicia!”

“Prefiero verlo pudriéndose en la cárcel, Eddie. Además, siempre existe la pena de…”


Pero nuestro enemigo común terminó decidiendo por ambos, clavándome un cuchillo en el brazo para que le soltase a causa del dolor.

“¡LOS VERÉ EN EL INFIERNO, EN ESPECIAL A TI, SPIDER-MAN! ¡JA, JA, JA, JA, JA!”

Así fue el fin de Cletus Kasady. Cayendo desde una gran altura para terminar con todos los huesos de su cuerpo rotos y una sonrisa en el rostro. Una muerte abrupta, violenta y sin sentido, tal y como a él le hubiera gustado.

Shriek fue llevada de nuevo a Ravencroft, jurándome furiosa que me mataría por la muerte de su novio. Pese a que nadie inocente había salido herido, mi viejo departamento había quedado prácticamente destruido, y justo en medio de una crisis mundial, cuando estaba a punto de pagar la renta de aquel mes.

“Supongo que ya era tiempo de mudarnos, ¿no crees, tigre?”

“Sí, eso parece. Pero no podemos ir a cualquier sitio. ¿Qué tal si alguien más termina descubriendo quién soy? Tendríamos que vivir huyendo todas nuestras vidas, y no sería justo para la pequeña Mayday.”


MJ se llevó la mano izquierda a la barbilla, muy pensativa. Luego me dedicó una sonrisa tan cautivadora que volvería loco a cualquier hombre.

“Creo que tengo una idea.”
 

 
VII

-Y eso pasó hace tan solo diez años.

-Caramba, señor Spider-Man. Ha pasado usted por mucho. ¿Y qué sucedió después? Quiero decir, ¿qué tal son las cosas ahora?

-Eh, podría decirse que bien. Terminamos yéndonos a vivir a la torre de los Vengadores, donde Tony Stark estuvo más que dispuesto a recibirnos. Mayday acaba de cumplir sus trece, y ya quiere ser como yo desde que descubrió que heredó mis poderes arácnidos. Flash recuperó sus piernas gracias al simbionte de Cletus, y ahora se hace llamar Agente Carnage. Ha logrado hacer muchas cosas buenas acciones con ese condenado alienígena pegado a su cuerpo.

-¿Y qué hay de su trabajo? ¿Aún sigue en Industrias Connors?

-¡Por supuesto! No solo sigo trabajando allí con Gwendy, sino que también he conseguido crear un antídoto que revirtió al Lagarto a su forma humana. Es una pena que el pobre doctor tenga que vivir el resto de sus días sabiendo lo que le hizo a su familia. También he conseguido un puesto en mi vieja preparatoria como profesor de química y biología. Es un pequeño trabajo que me permite tanto enseñar como conseguir algo de dinero extra.

-¿Piensa mudarse a Alfa Centauri? Todos mis amigos ya lo han hecho con sus familias.

-Dudo que ocurra en un futuro próximo. Soy feliz aquí, con mi familia y mis amigos héroes, por más duras que se hayan tornado las cosas aquí en la Tierra. Además, no dejaría Manhattan por nada en el mundo.

-Solo tengo una última pregunta. ¿Por qué me contó todo esto? ¿Por qué a mí?

-¿Por qué? Bueno, supongo que es porque pareces alguien de confianza. Además, te vi en acción hace como dos cuadras más atrás. Fuiste muy valiente al enfrentarte a esos granujas tú solo.
-Supongo que sí.

-Eres un chico simpático. ¿Cómo te llamas?

-Miles, señor. Miles Morales.

-Miles...es un bonito nombre. ¿Vives por aquí cerca, Miles?

-Podría decirse. Mis padres y yo llevamos años en la calle, y no tenemos mucho para comer. Hemos tenido que hacer...cosas bastante feas para poder resistir.

-En ese caso, creo que podría ayudarlos. Pásate algún día por la secundaria Midtown, estaré encantado de tenerte en mi clase.

-¡Gracias! Aunque no creo que vaya a poder. Mi familia no tiene el suficiente dinero para poder pagarme los estudios.

-No te preocupes. Veré de hablar con mis superiores para poder conseguirte una beca.

-¿Lo dice en serio?

-¡Claro, chico! Solo...procura no compartir con nadie más lo que te he contado, ¿está bien?

-¡Lo prometo! Cielos, desearía poder tener sus poderes y ser la mitad de héroe que usted.

El intercomunicador en la máscara del trepa-muros emitió un sonido electrónico, forzando al héroe a contestar la llamada entrante.

-¿Sí?

-¡Ey, Petey! Estoy aquí con Felicia, Blade y Hulk en el este de Midtown. Ha aparecido un gótico súper musculoso vestido de Drácula. Se hace llamar Morlun. ¿Crees que puedas venir a darnos una mano con él?

-¡Alguien debe decirle que Morbius el Vampiro lo demandará por robarse la primera sílaba de su nombre! Voy en camino, Gwendy.

El héroe arácnido cortó la comunicación para luego girarse hacia el muchacho con el que llevaba un largo rato conversando.

-Supongo que el deber me llama, Miles. Te estaré esperando. Y recuerda: no es el poder que nos define. Es el hacer lo correcto con él y asumiendo la responsabilidad lo que nos convierte en verdaderos héroes.

-¡Lo recordaré! ¡Gracias, señor Spider-Man!

-Por favor, chico. Llámame Peter.

Mostrar Un poco de información (comentarios personales de la autora)
So...para ponerlos un poco en contexto: hace un tiempo, más específicamente dos o tres años atrás, un amigo mío comenzó a escribir en su cuenta de FanFiction.net un fanfic crossover entre Iron Man y My Little Pony, y se me acercó preguntándome "Ey, ¿te gustaría contribuir al canon del universo de mi Iron Man? Te dejaré escribir sobre cualquier superhéroe del universo Marvel que quieras."

La respuesta para mí era más que obvia: escogí a Spider-Man, que desde pequeña ha sido junto con Batman mi superhéroe de comics favorito por enseñarme el valor de la responsabilidad, del sacrificio personal y de la vida humana. Eso y siempre había querido escribir algo sobre él aprovechando que Spider-Man: No Way Home está a uno o dos meses de estrenarse en cines, por lo que esta era la oportunidad perfecta.

Está de más aclarar que este fanfic no fue ni pensado ni escrito con el propósito de informar a la gente casual sobre la mitología del personaje, sino que es simplemente un experimento para ayudar a un amigo, un "¿Cómo hubiese escrito yo la vida de Peter Parker?", por ende me he tomado varias libertades creativas con respecto a la historia original, tomando elementos tanto de los comics de la era Lee-Ditko-Conway, los comics Ultimate, las películas live-action y por supuesto algunas realidades alternativas. Quizás en el futuro haga algunas pequeñas crónicas o historias incluso más breves para explorar más a fondo esta versión del héroe que he creado, ya sea para enfocarme en los personajes secundarios que aquí aparecen o para rellenar espacios en la línea de tiempo. Pero eso ya dependerá si tengo tanto el tiempo como las ganas de hacerlo.

Responderé comentarios en el día de su publicación, a la mayor brevedad posible. Sin nada más que decir, y en las inmortales palabras de uno de mis ídolos, ¡Excelsior! ;)   


  ¿A qué le temen los personajes de tu fic?
Enviado por: Tommy - 23 Oct 2021
01:14 PM - Foro: Gruta Pokéfics - Respuestas (5)

[Imagen: x8IC7x9.png]

Aprovechando que estamos en vísperas de Halloween, se me ocurrió que capaz podíamos averiguar en este thread cuáles son los máximos temores de los personajes de nuestros fics. Claro que, salvo por cosas muy puntuales que sirvan a la historia y la construcción de ellos, no es siempre necesario pensar en ese asunto al momento de crearlos, pero estoy seguro de que es una incógnita útil para ayudarnos a conocerlos mejor. Pueden ser desde curiosidades triviales hasta miedos que hagan a su historia y a su devenir en la trama de los fics, desde algo random pero acorde a su carácter (nada de poner que Yveltal de Oscilaciones le tiene miedo a las pantuflas) hasta un evento traumático que lo haya marcado para siempre y pueda verse claramente durante la historia.

Pokémon Crowned

Victor: Al principio de la historia tiene cierto temor por el Bosque Oniria, ya que es un lugar inquietante y misterioso cuyo acceso está muy restringido, y desde el que oye por las noches misteriosos aullidos. Conforme crece su experiencia aprende a superar este miedo, al punto que puede acudir al bosque sin problemas para entrenar con sus pokémon.

Gloria: La figura de Rose es lo único que la inquieta durante toda la historia, porque Gloria siempre parece bastante poco consciente del peligro... Hasta que va descubriendo las verdaderas intenciones del mandamás de la Liga Pokémon, y cómo sus planes se cruzaron directamente con su propia historia. Incluso habiéndose vuelto lo suficientemente fuerte como para plantarle cara, la línea que divide el odio hacia Rose de su terror por él es muy difusa.

Hop: Su mayor miedo es el de la intrascendencia. Hop es muy orgulloso y cabeza dura, y su ambición de llegar lejos siempre fue lo que marcó su norte, así que la idea de verse opacado en aquello que le apasiona lo forzó muchas veces a llevar al límite sus capacidades con tal de no quedarse atrás de sus amigos.

Marnie: Como se ve durante su batalla contra Allister, el terror principal de Marnie es el de ver arrasado su amado Spikemuth y perder a su hermano por culpa de Rose. A diferencia de Gloria, la figura de Rose le es indiferente, pero las consecuencias de sus planes sobre su hogar son el único miedo que aflora en el interior del gigantesco fantasma.

Bede: No es un personaje que se mueva por el miedo, y sentimientos como el odio, la vergüenza y la culpa son tan grandes en él que no le permiten emplear el terror como mecanismo de defensa. De todos modos, podría decirse que su mayor aprensión hasta determinado punto de la trama fue no recibir reconocimiento por parte del presidente.

Pokémon No More

Si bien la historia está recién arrancando y, por motivos obvios, no es prudente develar demasiado sobre sus personajes todavía, sí que puedo comentar un par de cosas breves sobre algunos de ellos.

Leilani: Es claustrofóbica. No puede quedarse atrapada por mucho tiempo en un mismo lugar, y puede cambiar bastante de personalidad si está confinada en un espacio muy reducido.

Franz: Aunque se muestra seguro y despreocupado en todo momento, por algún motivo prefiere evitar a Sycamore.

Yukihiro: Lo que más le asusta es que algo malo le pase a Bridgette, ahora que eligió volverse una entrenadora. La única persona a la que teme es Franz.

Mostrar Bonus Track
Bolifacio: Suele tener pesadillas con Opal y con la cárcel.


  Jugar a la 3ª Generación como en los viejos tiempos.
Enviado por: DaniFil - 23 Oct 2021
10:47 AM - Foro: VGC, TCG y Competitivo - Respuestas (1)

Lo primero, no se si lo que voy a proponer estará en el lugar correcto dentro del foro, si no es así os ruego que me perdoneis.
 
[align=start]Me encantaría poder reunir a un pequeño grupo de personas par jugar a los juegos de la tercera generación (Rojo Fuego y Esmeralda)[/align]
[align=start]Creo que estaría bien jugar simultaneamente y comparar los progresos que vamos haciendo y también darle un toque cometitivo, es decir ver quien es más rápido a la hora de pasarse el juego, quien es capaz de armar un mejor equipo etc...

He pensado que podría dividirse en tres partes que seían las siguientes:[/align]
[align=start]La primera parte:[/align]
[align=start]Completar la aventura de Rojo Fuego es decir, derrotar al Alto Mando en el menor tiempo posible, eso sin hacer uso del acelerador que muchos emuladores incorporan, ya que cuesta muy poco subir niveles con el acelerador activado. Creo que sería muy interesante competir contra otra gente haciendo eso y ver quien es capaz de sacar más partido a los Pokémon del juego en el menor tiempo posible.

La segunda parte:[/align]
[align=start]Completar el Post-Game de Rojo Fuego que consistiría en conseguir el Rubí y el Zafiro, recorrer las Islas Sete y derrotar al Alto Mando en su versión mejorada. De nuevo en el menor tiempo posible, sin activar el acelerador y sin usar el buscapelea. El Alto Mando mejorado en Rojo Fuego es muy poderoso y creo que sería un gran reto hacerle frente tan solo con el poder que tendremos siguiendo el desarrollo normal de la aventura.
Creo que sería muy interesante en un pequeño grupo de personas ver quien es capaz de superarlo primero.

La Tercera parte:[/align]
[align=start]Ahora pasaríamos a jugar Esmeralda donde tendremos que también completar la aventura y derrotar al Alto Mando en el menor tiempo posible de nuevo sin usar el acelerador del emulador, una vez completado tendríamos acceso a la Pokédex Nacional y podríamos transferirnos nuestros Pokémon y objetos de nuestra partida anteriror de Rojo Fuego ( lo cual sería posible con el emulador MyBoy para Android)  para usar en el Frente Batalla donde también podríamos ver quien de todos nosotros es capaz de llegar más lejos.

Creo que esta forma de jugar reviviría un poco la infancia de muchos al jugar una partida de Pokémon en contacto con otra gente y no se... creo que sería divertido.
He preparado 2 Roms, una de Esmeralda y otra de Rojo Fuego donde todos los Pokémon son capturables expecto los legendarios que requieren evento (Lo siento pero mi conocimiento de rom hacking es limitado) No hay cambio ninguno en las roms expecto los Pokémon exclusivos de otras versiones que han sido añadidos y las evoluciones por intercambio que han sido modificadas, por lo demás es el juego original tal cual en español.

Si os interesa o teneis alguna pregunta aquí estoy :)[/align]


  Pokémon: Una nueva aventura
Enviado por: GuardianAura - 18 Oct 2021
12:24 PM - Foro: Pokéfics en Progreso - Sin respuestas

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Prólogo: Un solitario chico
 
PRÓLOGO
 
Un solitario chico.

 Ciudad Luminalia, una cálida ciudad famosa por su gran iluminación en toda la ciudad, excepto para un chico, a pesar de ser una noche cálida su pecho se sentía frío, a pesar de estar rodeado por la blanca luz de las farolas, los colores neón de tiendas y carteles publicitarios no era capaz ver ese baile de colores, sus pasos se sentían pesados, su mirada apagada desentonaba con el brillo de tan hermosa ciudad. Parecía que caminaba sin rumbo por la ciudad, pero no era así, solo buscaba un lugar donde pasar la noche ya que, al día siguiente sería un día especial para cualquier joven de su edad pese a que su corazón no albergaba el mismo sentimiento que todos esos jóvenes llenos de sueños.

 Su caminar se detuvo frente a un rojo edificio con una de tan famosas esferas sobre la puerta para señalar el lugar de descanso para los viajeros como él y las maravillosas criaturas que también habitaban ese mundo. Sin ánimos el chico solo se limitó a cruzar por la puerta que se abrió a su paso y se dirigió a la recepcionista de pelo rosa que permanecía sonriente en su puesto siempre dispuesta a ayudar a cualquiera que cruzara esa puerta en busca de ayuda. –Una habitación por favor. – Fueron las palabras que salieron de la boca del chico en un tono apagado, pero sin dejar atrás la cortesía. Tras esto la amable recepcionista que también era quien se encargaba de atender a los heridos que llegasen a ese edificio le dejó una llave para una de las habitaciones donde podría pasar la noche –Gracias. – Fue lo único que salió de su boca al tomar la llave de su habitación y dirigirse donde le indicó la amable mujer que le atendió.

 La habitación era simple, una cama sencilla con una mesilla de noche, un pequeño escritorio que también contaba con una lamparilla para alumbrarse y un cuarto de baño. El chico se limitó a soltar la goma que mantenía su pelo negro en una coleta y agitó su pelo para sentirse más cómodo, dejó su negra mochila con toques azules a los pies de su cama y tomo dos esferas del tamano de canicas que, al pulsar el botón que poseían se agrandaron al unísono para luego abrirse por la mitad liberando dos aces de luz que materializaron dos criaturas, una tenía el aspecto de un chacal bípedo del tamaño del chico, con pelaje azul en brazos y cintura, el pecho tenía un mayor pelaje de color amarillento además de un pico de acero, sus patas que hacían la función de manos eran negras con un pico del mismo material que el del pecho en el dorso de la pata, tambien tenía un patron negro en su rostro que hacía la función de máscara además de contar con dos apéndices en forma de gotas que colgaban de la parte posterior de su cabeza, la otra criatura era una larva con un pelaje blanco y cinco apendices alrededor de su cabeza que con solo acercar la mano se podía sentir el calor que producían. –Lucario, Larvesta descansar, mañana nuestro viaje iniciará de verdad, demostraremos a todos nuestra verdadera fuerza. – Sus palabras, a pesar de tener un tono apagado también denotaban cierta ambición en su objetivo, un objetivo a cumplir junto a sus compañeros, ambas criaturas conocidas como pokémon se limitaron a asentir viendo fijamente al que todos toman por su entrenador, pero para ellos ese chico era algo más que un entrenador ordinario, era su amigo, un amigo con el que pasaron muchas experiencias antes de llegar al lugar donde están ahora.

 El chico solo se limitó a dejarse caer en su cama para poder descansar mientras el Lucario se sentó cruzado de piernas al lado de la cama y la Larvesta se subió a la cama del chico acostándose con él y empezando a emitir calor de su cuerpo intentando que el chico pudiese sentir algo de calidez, el sueño se apoderaba de los tres mientras cerraban sus ojos para descansar y poder tener energías para iniciar el día siguiente, un importante día que marcaría el resto de sus días.

Mostrar Notas del autor
¿Qué estabas haciendo hace 2000 días? En mi caso iniciar mi trayectoria como escritor de fanfics de pokémon, una trayectoria que se truncó en 2018 por falta de ánimos que hoy, y esperemos que durante un largo tiempo vuelvo con energías renovadas y un fanfic renovado, en principio actualizaré una vez por mes, si mis estudios lo permiten, esperemos que tenga un buen apoyo. Dudas, sugerencias y correcciones será aclarado en el capítulo 1 que se subirá el lunes 25 de octubre. @Maze espero que la forma en que he puesto todo sea la correcta, si tengo que hacer algún cambio házmelo saber y cuando pueda lo haré dentro de esta semana.
Y bueno, esto ha sido todo espero podáis disfrutar de los próximos capítulos de este original.
Adiós y que el aura esté con vosotros.


  Nueva aventura( Kojiro y Yoishi)
Enviado por: Andreytsu - 14 Oct 2021
11:44 AM - Foro: Pokéfics en Progreso - Respuestas (1)

Principalmente sera una presentación xd, Mi nombre es Andreytsu,  Tsu para los amigos y este es mi primer proyecto de este tipo de cosas por ello les agradecería mucho si me instruyen y me dan criticas constructivas y espero que nos llevemos bien.
 Segundo en este primer post revelare a los personajes principales y lideres de gym xd. 

Nota: Soy de las personas que iniciando lo dejan inconcluso pero a cada rato lo edito para completarlo xd.

[Spoiler=Kojiro] [Imagen: cda3836534ea01dbb447e992c7cbf06f.jpg]
Edad:17 años
Familia: Saga (mamá) , Nuer (hermano menor), Shun(hermano mayor), Iris(hermana menor)
Equipo Pokemon:

Inicial


  Me animo por vez primera.
Enviado por: DaniFil - 09 Oct 2021
03:37 PM - Foro: Cueva Unión - Respuestas (8)

Recuerdo cuando regresé a casa tras las vacaciones de verano del  lejano 1999 y mi primo me hablo de Pokémon "comprate el Rojo que yo tengo el Azul" recuerdo también con mucha nostalgia ese anuncio de televisión donde todos los Pokémon se montaban en autobús y el conductor los aplastaba con una prensa en una particular vision de "hacerse con todos", recuerdo también que el canal español Telecinco ponía el anime los días de semana por las tardes antes de moverlo al fin de semana por las mañanas, dibujos animados en Telecinco por las tardes, suena a ciencia ficción hoy en día.
Esos fueron mis primeros pasos con la saga, jugué al Pokémon Rojo, Amarillo y Oro antes de que me alcanzase la adolescencia y empezase a considerar Pokémon cosa de niños.
Pasé mucho tiempo desconectado hasta que un día me puse a leer el manga en internet y me hizo ver la saga con otros ojos, pensé en las historias del anime y de como me hubiera gustado que nos contasen una historia de Pokémon desde otro punto de vista, me imaginaba las grandiosas tramas que pudieron haber creado en el Mundo Pokémon y que por lo que fuera no crearon. Ahora, tras un tiempo reenganchado a la saga y tras descubrir la PokéCueva me propongo a mi mismo plasmar por escrito todas esas historias que me sobrevuelan la cabeza y compartirlas con vosotros.

Espero pasarlo bien por aquí y conocer a gente que comparta la afición por Pokémon.

Un saludo!!!


  Dustin, el último rocket
Enviado por: Topacio - 14 Sep 2021
05:57 AM - Foro: Pokéfics en Progreso - Respuestas (1)

Capítulo 1: La graduación

Cuando era un bebé, la madre de Dustin enfermó de gravedad y, al no poder cuidar de su hijo, se lo confió al Team Rainbow Rocket.

-¿Le tratarán bien?-Le preguntó con sus últimas fuerzas su madre a  un hombre de pelo verde llamado Protón.

-Tendrá un techo, una cama donde dormir y alimento. Con eso es suficiente ¿No cree?-Ella no pudo contestar porque ya estaba muerta, pero de eso hace ya 18 años. En ese tiempo, Drex estuvo entrenando bajo las órdenes del sargento Viper. Aquél día, Dustin iba a ser graduado como soldado Rocket profesional y fue despertado de su cama de paja por una ruidosa alarma.
-¡Atención atención! ¡Es hora de levantarse aprendices Rocket! ¡No es un simulacro! ¡Daos prisa, repito, daos prisa!-

Dustin, el chico de pelo rubio dorado atado con una cola de caballo y un pijama gris se asombró, dio un salto asustado y comenzó a cambiarse, poniéndose su uniforme rojo de novato. Todo el personal se colocó firme ante el Sargento de cresta morada.

-Aprendiz, Dustin, vuelve a llevar el uniforme al revés- Gruñó Viper, pero Dustin no contestó.

-¡Cadete Dustin, vuelva a los dormitorios y póngase bien la ropa! ¡Hoy va a ser un día importante, señalado me atrevería a decir para nuestro equipo!-

-¿Por qué? ¿Que pasa hoy?- Preguntó un chico de pelo negro corto, ojos azules, robusto y de estatura media-baja, pero su pregunta fue ignorada.

-¡Cadete, Dustin! ¿No me ha oído?- Preguntó Viper.

-¡Es que está dormido!- Dijo una aprendiz de pelo violeta, gorda y de piel negra.

-¿Que? ¿De pie? ¡Imposible!- Exclamó y le dio un chasquido con los dedos. Efectivamente, se había dormido de pie.

-¡Motu! ¡Castro! ¡Tiradle el cubo de agua!- Exclamó Viper y le mojaron con un agua tan helada como un Pokémon hielo. Dustin despertó con un grito.

-Aprendiz Dustin ¿Sabe por  qué va  hoy a graduarse?- Le preguntó su superior.

-¿Por qué soy un gran miembro para los Rockets?- Intentó adivinar Dustin.

-¡No! ¡Es el peor cadete de todos! ¡No aguanto su presencia! ¡Por eso quiero que otros le aguanten en mi lugar!- Gritó el hombre y el resto de Rockets se rieron. 

-Es un idiota, es un idiota- canturreó un Rocket escuálido con granos y pelo oscuro y los demás le siguieron la broma. Tras eso, fue a cambiarse, se colocó la ropa bien y fue a la sala de actos con sus compañeros de promoción y otros miembros profesionales. Una vez todos sentados, Viper entró al escenario.

-¡Miembros del Team Rocket! ¡Hoy es un día muy especial para nuestra organización! ¡Para empezar, tenemos una nueva promoción de aprendices con conjunto rojo que hoy llegarán a ser soldados y llevar nuestro clásico y característico uniforme negro con R roja, empezando por... ¡Coraima!- Llamó el sargento a la mujer negra, gorda  y de pelo rubio que también subió.

-Me gustan tus habilidades de seducción, serán útiles en el futuro- La elogió, dándole una pokéball. Luego más cadetes fueron llamados y se hablaron de sus cualidades. De Goomby, el chico escuálido y con granos se alabanzó su lealtad siendo emparejado con Andra, de un chico atractivo de pelo castaño y fibroso llamado Andrés, de su fuerza, habilidad con armas de fuego y sus excelentes técnicas de manipulación se hizo un dúo con Coraima,  Diego, un chico de pelo negro recortado, grande y gordo de su inteligencia y su fuerza igualadas, fue puesto con una bella mujer de pelo castaño y estilizado llamada Alba. Después Ismael, el chico robusto y de pelo negro fue llevado con un loudred con una chica gorda, de piel clara y pelo negro rizado y largo llamada Roxie.

-Dustin, ven- Le llamó Viper y se acercó-Eres estúpido, débil e inaguantable. Toma este meowth tan patético como tú y toma a esta chica como tu socia- Era una chica rubia, con labios gruesos, alta fuerte y pesada.
-¡Oigh, que cuqui! ¡Vas a ser mi mejor amigo! ¡O algo más! ¡Me llamo Sofía!-Su boca apestaba y no paraba de darle besos que a Dustin le asqueaban. Tras eso, el dúo y Viper bajaron de las tablas  y salió Giovanni, un hombre de mediana edad, de estatura alta, cabello castaño oscuro y tez morena. Usaba un traje negro de etiqueta zapatos de vestir, y tres anillos con joyas preciosas en su mano izquierda.

-¡Científicos Rocket! ¡Aprendices! ¡Nuevos reclutas! ¡Sargentos! ¡Ejecutivos! ¡Hoy es un día especial para mi organización, pero mucho más para mí! ¡Hoy, mi hijo Silver, por fin mi hijo Silver aceptará sucederme como hijo mío que es a ser el jefe rocket! ¡Pasa, muchacho!- Un hombre de pelo rojo sangre que llevaba puesto una chaqueta color azul marino con bordes de color rojo similar a sus zapatos y pantalón azulino, se acercó al atril y empezó su discurso.

-Durante mucho tiempo, yo me creí el mejor entrenador pokémon y vi a este equipo como unos cobardes a los que tenía que derrotar. Lo siento mucho, no merezco ser vuestro líder, pero lo haré lo mejor que pueda. Llámenme Silver- Todos vitorearon su nombre mientras aplaudían. Una vez terminó la reunión, los nuevos soldados rocket fueron a los vestuarios a ponerse su traje negro con R roja. Allí Dustin se desnudó y se le acercó su compañera.

-Que mono estás desnudo- Dijo ella.

-¿Que haces aquí? ¡Este es el vestuario de los hombres!- Le gritó ya harta de ella.

-Perdona, perdona, hijo ya me voy-Dijo y cerró la puerta-¡Por cierto, el nuevo jefazo nos ha citado para una misión!- Dijo abriendo la puerta con su pareja aún desnuda.

Continuará...


  Labor Infernal [FinalFantasy7]
Enviado por: VeniaSilente - 12 Sep 2021
07:42 PM - Foro: Fanfics y Originales - Respuestas (2)

Mis saludos gente del foro. Me permito presentarme con una historia que, aunque no es de Pokémon bichos escupe poderes, sí es de un videojuego. Uno bien conocido, también. Espero que les guste.
 



Labor Infernal


Qué días. No se puede dar uno el lujo de reposar en un trabajo tan importante. El inclemente sol, la quemante arena, la gente que va y viene buscando diversión, u otros pocos en sus tareas personales; a todos se les debe responder.
 
— Dos limonadas por favor.
 
Un vaivén al cliente para que saque de la jarra y deposite el dinero sobre el mostrador. No se preocupe por soltar el dinero: este calor derrite la voluntad de robar antes que pueda plantar sus raíces.
 
— …ensalada de frutas para la villa. Ojalá que esta vez alguien quiera comprarla.
 
Sí, sí, ya se lo han dicho a uno seiscientas veces. Al menos, siempre ha tenido uno que repetirles la cantinela. ¡La ensalada cuesta tres mil cincuenta, déjelos en el mostrador! Mas tenga la amabilidad de dejar algo de naranjas, que casi no nos quedan, por favor.
 
No la puede ver uno con el sombrero puesto, pero se sabe que la Villa de la Compañía es una construcción magnífica. Venderla debería ser tarea fácil: ¿cómo podría alguien no querer una gran casa refrescada, un patio enorme y acceso al mar diáfano, sin mencionar tenerle a uno como vecino? Pero pareciera que el calor derrite los billetes, ni siquiera trescientos mil de los verdes sirven de algo. Dicen que la villa la heredará el joven Nuevo Presidente. Bueno, mientras no le haga nada el calor a mi jugo de durazno…
 
— ¿Señor, me da otra pelota? Estaba jugando con ese perro rojizo tan raro y se rompió.
 
Niño, que tu madre deje el dinero sobre el mostrador como todo el mundo, ahí, donde te señalo a tu derecha.
 
Cielos, si la gente la suda (literalmente), no me imagino cómo lo pasará un perro con todo ese pelaje. Tiene que ser muy educado para jugar con los niños en un día como este, aunque vez que lo veo le han incendiado la cola y no parece que—
 
— ¿Un parasol para el Doctor? Dice que se siente acalorado, pero se niega a sacarse la bata…
 
¿Un parasol? ¿Ahora? ¿Qué se creen que es uno? Ya todos los parasoles se han arrendado. Aunque… veamos, dadas sus bonitas piernas, de seguro me queda uno en alguna parte. Si fuese usted tan amable de inclinarse y buscarlo solita, mire que me da usted incluso más calor con todo este—
 
— ¿Un chocolate?
 
Ya no queda; con este calor me queda solamente jugo de chocolate. ¡Pero si lo quiere, saque y llévelo! Sólo deje el dinero sobre el mostrador. No se extrañe, puede uno notarlo aún con el sombrero puesto con este calor. Cielos, que la gente no deje trabajar a uno tranquilo.
 
Esta tienda sirve a todo el pueblo, también a sus visitantes, y de todo eso es uno el que se encarga. Así que le disculparán a uno el tono y la falta de atención más personalizada, pero vamos, que la gente se descarga con uno por el calor también.
 
— ¡Un meteoro! ¡Es el fin del mundo!
 
Eso es más raro, aunque como reclamo se ha hecho más común estos días considerando que parece casi fijo en el cielo. O eso dicen, no pienso alzar la copa de mi sombrero para verlo. No le puede uno dedicar atención a eso cuando está uno tan ocupado con la tienda, así que vaya con sus profecías a otra parte.
 
Uno se quedará recostado en su hamaca, trabajando duro.
 
Porque no importa si hay ecoterroristas, monstruos de pus, asesinos seriales en cuero negro, o meteoros. Si el verano no da tregua, pues yo no me la tomo.

 


Basado muy a grandes rasgos en la tienda de Villa del Sol, en el segundo disco de Final Fantasy VII.


  Tipos que no tienen sentido
Enviado por: Sakura - 12 Sep 2021
11:50 AM - Foro: PokéVerso - Respuestas (13)

Seguro que alguna vez os ha pasado que habéis visto un pokémon y ya sea por su diseño, lore, movimientos que usa o demás habéis pensado "ah, este tiene que ser de tipo x". ¿Pero cuál es vuestra sorpresa al comprobar los tipos? ¡Que no lo es! Y te quedas pensando cómo es posible que algo que te parece obvio no lo sea.

Para poner un ejemplo práctico esto me sucedió con Lugia. Al principio pensé que debía ser tipo agua, tiene sentido que el pokémon conocido como la deidad de los mares y que habita en las Islas Remolino lo sea, pero resulta que nop, es psíquico/volador. Así que el objetivo de esta charla es este, compartir qué pokémon pensáis que tendrían que tener otro tipo o simplemente no esperabais que tuvieran los que tienen por la razón que sea. Seguro que sacamos reflexiones interesantes.


  $$ ¡Véndeme tu fic! $$
Enviado por: SoujiFujimura - 09 Sep 2021
04:16 PM - Foro: Gruta Pokéfics - Respuestas (5)

Nada, es una cosa a la que llevo días dándole vueltas, desde que un amigo me pidió ayuda con temas de buscar una editorial para un proyecto suyo. Así, vamos a suponer que podéis monetizar vuestras historias con copyrights que no son vuestros, pero a las que habéis puesto más esfuerzo que muchos supuestos autores profesionales (?). Entonces, os propongo exponer vuestros relatos como si los presentarais a una editorial, con sus puntos fuertes y alguno débil pero que pudiera generar conexión con el posible lector (por ese dichoso estigma de que las cosas perfectas no venden); quiero ver esas habilidades de vendedores de best sellers que podríais tener sin vuestro conocimiento owo


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