Estilo de personalidad
Enviado por: Plushy - Hoy
12:32 AM - Foro: Discusión general - Respuestas (4)

O por lo que veo el test también se podría llamar ¿qué tan paranóico eres?
Ayer me encontré con este test, son 105 preguntas pero todas son de si/no así que en realidad se hace en 5-10 mins máximo.

Mi resultado:

Mostrar
NegativoLos resultados de tu test sugieren que tu estilo de personalidad conlleva: Un descontento interno y una irritabilidad crónica que surge de un sentimiento profundamente arraigado de ambivalencia hacia uno mismo y hacia los demás. Tratas con esta ambivalencia actuando de manera pasiva-agresiva hacia los demás, rezumando escepticismo y descontento hacia ellos como un medio para expresar tu ambivalencia interior. Constantemente incierto acerca de tus propias capacidades, alternas entre sumergirte en los deseos de los demás y afirmarte rebeldemente como un individuo libre que tiene derecho al respeto y no debe ser mandoneado. En tu incapacidad para decidir si recurrir a los demás o a ti mismo en busca de seguridad y dirección, tu estrategia para hacer frente a los conflictos internos se asemeja a la de un niño pequeño que debe poner constantemente a prueba los límites de los padres a fin de encontrar su propio equilibrio en la vida.

[Imagen: eU2DHSa.png]

Confirmado que soy bien contrarian  Larvitar

Aunque WTF con algunos de los porcentajes? Soy más mala persona de lo que pensaba  Psweatduck

Link del test
https://www.idrlabs.com/es/estilo-de-per...prueba.php


  Shrines de Pokémon
Enviado por: Lizzar - Ayer
02:01 AM - Foro: PokéMedia - Respuestas (3)

¡Shrines de Pokémon!

Desde que el tema salió a colación en el servidor de discord me entraron ganas de hacer este tema. Más que puede ser un tema para explicarle a los fans más nuevos ya que posiblemente no vivieron esa época (como en mi caso) pero quizá les entra la curiosidad cuando este término es mencionado cuando la gente se siente vieja y recuerdan esos sitios.

Pero posiblemente haya gente que no sabe exactamente que es un Shrine. Así que primero voy a explicar sobre el término.

¿Qué es un Shrine?

Según la enciclopedia Fanlore, un Shrine (o Character Shrine, o Santuario para los españolizados), es una página web dedicado a un personaje, aunque no necesariamente es el caso, ya que hay Shrines dedicados a varios personajes, también eran de Shippings y un largo etc. Éstos eran páginas pequeñas comúnmente alojadas en sitios free hosting como Geocities que en paz descanse.

Éstos eran bastante comunes durante la década de los 90's y principios de los 00's. Con la aparición de las redes sociales y sitios como Tumblr, han ido desapareciendo al punto de que actualmente es muy extraño encontrar un Shrine que aún esté en funcionamiento.

Esas páginas además eran un nido para fanwork hechos por los propietarios del sitio o los miembros de la comunidad.

En la actualidad, con la muerte de algunos sitios free hosting, muchos Shrines actualmente están perdidos y la única forma de explorarlos es mediante Wayback Machine.

A continuación les mostraré algunos ejemplos de santuarios:

Kokowa Dokoda

http://www.geocities.ws/kdmewtwo/

Me atrevería a decir que este es una de las páginas más importante de Mewtwo en su época, ya que cuenta con mucho contenido como análisis de personajes, Scrips, comparación entre versión japonesa e inglés. etc.

Copy Cat

http://www.rigelatin.net/copycat/

Curiosamente este santuario aún sigue actualizándose, también tiene contenidos como lo anterior mencionado y otras cosas curiosas como música.

Daría muchos ejemplos más, pero haría muy largo el post y creo que ya ha quedado bastante claro lo que es un santuario. Para los fans más viejos, ¿cómo conocieron estás páginas? ¿Algunos de sus shrines fueron salvados o se perdieron en el tiempo? ¿Cuál fue el mejor recuerdo que han tenido?


  La Cueva del Pokéamor
Enviado por: DoctorSpring - 10 Nov 2019
02:23 PM - Foro: PokéMedia - Sin respuestas

El amor sucede en muchos estratos de la sociedad, incluyendo entre pokémon, ya sea diferentes especies o no, que se demuestran su amor de formas no indignas para nuestros cristianos ojos. Esta galería es para mandar fanarts de pokémon mostrándose cariño entre sí de manera inocente. Esto es más que nada una excusa para poner unas imágenes que encontré en una hermosa galería de Pixv.net
[Imagen: m7nbzo0.jpg]
[Imagen: DTFEyXC.png]
[Imagen: P523TIf.jpg]

Zeldas:
https://www.pixiv.net/en/artworks/67208081
https://www.pixiv.net/en/artworks/61149642


  Pokétemporadas
Enviado por: Plushy - 09 Nov 2019
07:08 PM - Foro: PokéVerso - Sin respuestas

Pokémon, el anime, comenzó a emitirse en 1997 en Japón y dos años después en LA. Tras más de mil episodios, el anime se divide en varias sagas o temporadas según se lo vea. Estas son:

OS, de Original Season. Se suele llamar así a todo lo que comprende Kanto y Johto aunque hay fans que prefieren mantener las regiones separadas.
AG, Advance Generation, donde sale May. Esta tiene una subtemporada o arco correspondiente a Batalla de la frontera.
DP, Diamond and Pearl, donde sale Dawn.
BW, Best Wishes, donde sale Iris. Tiene una división correspondiente a BW2 y otro a Decolora
XY, donde sale Serena.  XZY corresponde al arco de las megaevoluciones y la liga.
SM, Sun and Moon, donde salen Mallow, Lana y Lilie.

Tanto en foros como en cualquier lugar donde se hallen reunidos fans del anime siempre saldrá el debate de qué temporada es mejor... y por desgracia esto muchas veces se hace atacando a otras temporadas o en una discusión de qué shipping con Ash es más valido por razones... Y es que cuesta trabajo hacer un juicio de valor tomando en cuenta el contexto en el que sale cada saga, como OS siendo concebida como un anime finito y en un momento que no existía el Mundo Pokémon o BW que tuvo problemas serios de producción a raíz del terremoto de 2011.

Es por eso que quiero retomar la mítica charla pero con otro enfoque: hablando sobre las cosas cool de cada saga. Porque todos tenemos una favorita pero sería interesante tanto mostrar por qué te gusta tanto esa saga así como leer opiniones de lo cool de las otras y entender que todas tienen aspectos positivos e incluso poder llegar a replantear nuestra perspectiva de esa temporada que teníamos vista como "mala".


  Jack Evans
Enviado por: Thranduil - 08 Nov 2019
05:01 PM - Foro: Pokéfics en Progreso - Respuestas (1)

Holi mis niñes, llevo un buen tiempo pensando en publicar este fic, lo tengo listo hace mucho, tal vez 2 años, pero había dudado en hacerlo, pues pensaba primero en contribuir más en el foro, para tener una relación más equitativa con la comunidad, pero creo que no puedo aguantar, tengo pensado un universo literario y...naaahh eso es muy luego, lo quiero hacer, tengo la idea, pero no será necesario leer una historia para entender otra. Además, mi otro fic, Desquiciada Libertad, está por llegar a su fin y voy a quedar con nada que publicar. Este es el primer fic que terminé, ha pasado por muchas versiones, por diversos foros, y decidí acortarle el nombre. Siempre serán bienvenidos sus comentarios, aportes, apreciaciones, críticas, insultos, etc. Los amos a todes.

 
Capítulo 1 - El joven que deduce
 
 
     Pueblo Paleta era un pintoresco poblado al suroeste de la región Kanto, un lugar rodeado de árboles y con muy pocos habitantes, lejos de toda la contaminación de las grandes ciudades y llena de un aire tan limpio que cualquier granjero o campesino envidiaría. Inundado por verdes prados que eran atravesados por caminos de tierra y vegetación que no temía en adornarlo, mostrándose vigorosa ante cualquiera que pasara ante ellos.
 
     Paleta estaba principalmente rodeado de frondosos bosques, con árboles tan antiguos que la persona más anciana del pueblo parecía un bebé en comparación. Además de colindar al sur con una hermosa y pequeña playa de blanca arena fina que permitía una envidiable vista al majestuoso océano. Mientras que por el norte se asomaba un grueso e irregular camino de tierra que se abría paso entre la arboleda y facilitaba la salida del poblado hacia el resto de la región.
 
     Las personas en este pueblo solían ser amables, serviciales, honestas, pacíficas y no se entrometían en asuntos que no eran de su incumbencia, aunque de vez en cuando se les olvidaba respetar esta última característica. La mayoría vivía en casas que seguían el mismo patrón, paredes pintadas de un blanco tan puro que reflejaba toda luz que rebotaba sobre su superficie, y tejados tan rojos como un tomate fresco recién sacado de la mata, donde las diferencias caían sobre el diseño, tamaño y decoración de cada una de ellas, además todas estaban distanciadas prudentemente las unas de las otras, para no causar mayor impacto en la quietud del lugar. Se dice que, al menos así lo cuentan los más viejos, Paleta no ha sufrido mayor cambio desde que se fundó como pueblo hace más de cuatrocientos años, si se le compara con las grandes ciudades.
 
     Generalmente, la luz era abundante en el poblado y este día no era la excepción. El sol alumbraba sobre el pasto, proporcionando tímidamente esa típica calidez matutina de un día despejado. No corría ninguna brisa y la calma del amanecer aún no se veía interrumpida, los únicos sonidos que se escuchaban eran los emitidos por las criaturas de la naturaleza, pero ni esos eran suficientes para arruinar aquella inigualable tranquilidad que sólo Pueblo Paleta era capaz de entregar.
 
     Por unos de sus tantos trayectos de tierra, un chico de desordenada caballera negra transitaba a paso lento, pero seguro, al mismo tiempo que pateaba una piedra que había encontrado en el camino. Vestía unos pantalones negros de mezclilla, cortados al nivel de la rodilla, una camiseta del mismo color, pero con un estampado blanco agrietado, ya no se distinguía la forma de la imagen, y llevaba amarrada a la cintura una sudadera gris con capucha.
 
     Siguió caminando hasta llegar al final del sendero de tierra que había tomado, ahí se detuvo, pateó lejos la piedra con unas muy usadas pero resistentes zapatillas blancas y sacó una botella con agua del bolso amarillo que colgaba de su hombro. Terminó de refrescarse la garganta e involuntariamente miró al sol, apartó inmediatamente sus marrones ojos de la luz del astro y avanzó sobre el pasto, adentrándose por un espacio definido por los árboles, lejos, al sureste del pueblo.
 
     No tardó mucho en llegar a una casa totalmente distinta a las otras, estaba más distanciada del pueblo, un poco oculta, para aprovechar al máximo la calma del pueblo, y algo mal cuidada, por lo menos el exterior lo decía así, pues la maleza alrededor estaba crecida y el amarillo de sus paredes estaba desteñido. Su techo era gris y de éste salía una chimenea roja, también descolorida, que no emanaba humo de manera frecuente, de hecho, la gente del pueblo no recordaba cuándo había sido la última vez que habían visto una humareda en la arboleda en aquella dirección.
 
     El muchacho se aproximó con tranquilidad, miró un letrero con la frase “Laboratorio de investigación del Profesor Oak” y pasó mirando por una de las dos ventanas rectangulares de la fachada, las del segundo piso eran circulares, pero estaban sucias. No se detuvo hasta llegar a una puerta verde con una pequeña ventana semicircular en ella. Golpeó tres veces la puerta y esperó.
 
     La puerta se abrió y un hombre de pelo cano apareció detrás de ella, vestido con un delantal blanco de esos que usan los científicos, su cara indicaba sabiduría y experiencia, pues tenía las cejas pobladas y varias arrugas, además llevaba una camisa púrpura y pantalones café claro.
 
     —Buenos días, profesor —saludó cordialmente el chico, de la misma manera que la demás gente joven del pueblo acostumbra a saludar a las personas mayores.
 
     —Buenos días —contestó el anciano—. Veo que llegaste temprano, bastante diría yo —indicó luego de voltear a ver la hora.
 
     Hace mucho que la gente del pueblo no veía al profesor Oak recorrer los polvorientos caminos de Paleta, pero éste era conocido, fuera y dentro de la región, por ser una eminencia cuando de pokémon se trataba, pero ¿qué era un pokémon? La gente simplemente los conocía como criaturas de la naturaleza dotadas con poderes especiales que vivían entre las personas desde hace mucho tiempo y él se dedicaba a estudiarlas. Varios se dedican a crear amistad con aquellas criaturas, mucha de esta gente era llamada entrenadores y se encargaban de entablar batallas entre ellos usando a estos pokémon. Algunos estaban en total desacuerdo con usarlos como simple entretenimiento humano, pero en la sangre de muchas de estas criaturas estaba la sed de luchar y crecer, debido a esto se creó y perfeccionó el entrenamiento pokémon hasta como se conoce hoy en día.
 
     —Es que estoy algo ansioso por empezar —se excusó—. Pero si quiere, puedo venir más tarde.
 
     —No, no, está bien. Siempre he dicho: al que madruga, Dios lo ayuda. Pasa, adelante.
 
     El muchacho entró y notó el enorme desorden que reinaba en el laboratorio, papeles tirados por todas partes, libros amontonados sobre cajas y mesas, estanterías llenas de más libros y complejas máquinas de complicado funcionamiento que ocupaban harto espacio. Al fondo de la habitación resaltaba una puerta, posiblemente el único lugar despejado, y sobre una mesa redonda permanecía una esfera, roja la mitad de arriba y blanca la de abajo, la gente las conocía como pokéball, una cápsula esférica con la que transportaban a estas criaturas con mayor facilidad y seguridad.
 
     —Perdona el desorden, no he tenido tiempo de arreglar el lugar, he estado muy ocupado —se disculpó—. Aquí está lo que vienes a buscar —el anciano tomó la pokéball y se la dio al chico.
 
     La mitad roja era transparente y se podía ver una criatura cuadrúpeda a través de ella, tenía un bulbo en su espalda y figuras en su cuerpo, tres de ellas en su frente, su cabeza era medianamente grande en comparación a su cuerpo y transmitía una mirada de alegría, como si hubiera esperado mucho tiempo por alguien que lo viniese a buscar.
 
     El profesor Oak todos los años elegía a tres entrenadores para que salieran a terreno y lo asistieran en su investigación, aunque no lo ayudaban mucho al respecto, este chico era el tercero. El anciano acostumbraba darles una pokédex a cada uno, un aparato electrónico con información suficiente de los pokémon y capacitado para ingresar datos si es necesario, aunque lo último ya no era muy frecuente debido a la gran cantidad de conocimiento que se tenía sobre estas criaturas.
 
     —Vamos, déjalo salir —lo animó.
 
     —Sal —la pokéball se abrió y lanzó una luz blanca que se convirtió rápidamente en la misma criatura que yacía dentro de ella, pero en un tamaño más grande. Ahora el chico podía apreciar los verdaderos colores del pokémon, era totalmente verde, al igual que las figuras geométricas sobre su piel o el bulbo en su espalda, pero de un tono más oscuro, sus ojos eran rojos y mantenían la misma mirada. El chico se agachó y lo tomó en brazos, levantándolo en el aire. Ambos sonrieron al mirarse a los ojos— Eres bastante liviano para tu tamaño —le comentó el chico a su nuevo amigo.
 
     —Ha estado ansioso desde ayer, desde que se fueron los otros —indicó Oak—. Bulbasaur es bastante cariñoso y fácil de entrenar. Ten, toma esto —le entregó cinco pokéballs más y un aparato rojo—. Esa es la última de las tres pokédex. Dudo mucho que tú o alguno de los otros dos vaya a investigar algo o introducir información en ella, pero creo que ese ya no es el propósito del viaje desde hace ya mucho tiempo.
 
     —Sí, es verdad —concordó el muchacho mientras dejaba a su nuevo amigo en el suelo— los demás y yo tenemos otras metas, pero por mi parte, si puedo investigar sobre algo o meter información en esta cosa —movió la pokédex mientras lo dijo—, lo haré, o al menos trataré de acordarme —el viejo rió.
 
     —Bien, espero que te acuerdes —miró la hora en un reloj circular que colgaba en la pared, llena de afiches y notas—. Pero mira la hora que es, ya debes irte, no debes retrasarte en tu primer día como entrenador —el canoso investigador comenzó a empujarlo hacia la puerta.
 
     —Pero si no es tarde —dijo viéndose obligado a dejar el laboratorio—. Usted mismo dijo que había llegado bastante temprano.
 
     —No te preocupes, yo entiendo que tengas que irte —el profesor no escuchaba las palabras del chico—. Me hubiera gustado que te quedaras un rato más, pero no quiero ser la causa de tu irresponsabilidad. Adiós. Buen viaje.
 
     El anciano cerró la puerta y el muchacho, perplejo, quedó mirando como si el profesor fuera a salir para darle una explicación, mientras Bulbasaur lo miraba con felicidad, pero no sucedió. El chico no tuvo más remedio que irse, pero no antes sin hacer caso omiso de una de las características de la gente de Paleta, no entrometerse en asuntos ajenos. El ahora nuevo entrenador se asomó por la ventana y espió lo más que pudo. Observó y se percató, o al menos supuso, de que la razón era un programa de televisión que daban justo a esa hora. Sin otra opción, se volteó a su nuevo compañero.
 
     —Bien, Bulbasaur, nos espera una larga aventura, si es que se le pude llamar así —la criatura emitió un sonido.
 
     Sin nada más que hacer, el chico emprendió el viaje, empezando por recorrer nuevamente los caminos de tierra que cruzaban por todo el pueblo, pero esta vez acompañado de su cuadrúpedo amigo.
 
     Les tomó alrededor de una hora en llegar a la única salida terrestre de Paleta, pues, a pesar de estar clasificado como un pueblo pequeño por la poca cantidad de habitantes, era bastante espacioso.
 
     Luego de salir del poblado, lo único que encontró fue un largo e irregular camino de tierra más ancho que los de Paleta, por otra parte, la vista panorámica no era muy variable. Senderos, árboles, alguna que otra roca y pastizales era lo único que se veía. De vez en cuando aparecía una zona despejada, el chico y el bulbasaur aprovecharon para descansar justo en una que tenía un frondoso árbol. Se sentaron a la sombra de éste.
 
     —No pareces cansado —dijo el joven con la boca seca mientras sacaba la botella con agua para tomar de ella—. Tal vez sea por ese bulbo en tu espalda, si funciona como planta debería absorber la luz solar y transformarla en energía, no recuerdo el nombre de ese proceso, pero también necesitas agua —recordó—. Ten un poco —sacó una pequeña fuente de plástico de su mochila, vertiéndole agua para que bebiese.
 
     Comieron y reposaron un rato bajo la sombra y frescura del enorme árbol, el día comenzaba a hacerse caluroso, mientras que una agradable ventisca ya corría por el aire para apaciguar la temperatura. El chico se quedó dormido mirando cómo el viento mecía las hojas de un lado a otro, un movimiento casi hipnótico, de esos que sólo la naturaleza puede hacer. Bulbasaur se recostó e hizo lo mismo.
 
     Estaba oscuro, la única luz presente era la que entraba por una hendidura en la muralla. Se respiraba la humedad en el ambiente y el eco de una constante gota de agua era el único sonido de aquella solitaria habitación. Tenía frío, miedo y hambre.
 
     El chico despertó de golpe, su respiración se había agitado y por su cuerpo corría un poco de sudor, sólo había sido un sueño. Pegó un bostezo y movió a su amigo para que despertara. El pokémon se levantó, también se desperezándose, mientras que el muchacho se paró y le habló a su nuevo compañero.
 
     —Vamos, Bulbasaur, debemos continuar. Suficiente descanso por ahora —comentó pensando en aquel extraño sueño, aunque ya comenzaba a olvidar los detalles. La criatura le respondió con un tierno sonido, como si hubiese entendido claramente lo que dijo.
 
     Caminaron por más de una hora, aburridos del mismo paisaje y sin ninguna novedad, ni siquiera un pokémon salvaje se les atravesó. Inesperadamente, una pequeña silueta se divisó a lo lejos por el camino, parecía ser una persona.
 
     Mientras se acercaba, el joven adolescente podía ver mejor. Era un chico como de su edad, vestía una playera amarilla, unos pantalones cortos de color azul y una gorra del mismo color, con la visera hacia atrás. Además, venía acompañado de una criatura con apariencia de roedor.
 
     Cuando estuvieron a poca distancia, el chico de amarillo habló.
 
     —¿Eres un entrenador? —preguntó bruscamente.
 
     —Sí —respondió el chico, ya sabía lo que venía y una sonrisa estaba a punto de dibujársele en el rostro, aunque intentó disimularla.
 
     —Te reto a un duelo —el chico aceptó con una enorme sonrisa en su cara, iba a ser su primera batalla y con su propio pokémon, había esperado mucho por esto—. Rattata, ve.
 
     El roedor que lo acompañaba avanzó unos pasos, su pelaje era principalmente púrpura y beige en su vientre, tenía unos largos bigotes, una cola enroscada en la punta, grandes dientes para roer su comida y ojos rojos como los de Bulbasaur. Lo que más le llamó la atención al chico era que la pequeña criatura no dejaba de mover sus orejas, en diferentes direcciones, como si estuviese constantemente atento a su alrededor.
 
     —Bulbasaur —dijo el chico con un tono de voz que evidenciaba su ansiedad. El verdoso pokémon también avanzó.
 
     —¡Placaje!
 
     —¡Tú también! —Rattata y Bulbasaur se abalanzaron el uno contra el otro, golpeándose en el costado derecho e izquierdo respectivamente.
 
     —¡Ataque rápido! —el roedor atacó velozmente a su oponente con una de sus garras en toda su cara.
 
     —¡Vamos, piensa! —se dijo Jack a sí mismo en voz baja, para que su oponente no notara inexperiencia en él.
 
     Por algún motivo, la batalla lo extasiaba y lo obligaba a dejar de ser como siempre era, una persona tranquila y algo atolondrada, para volverse inquieto y comenzar a pensar, a razonar, empezar a deducir. Siempre se había exaltado cuando veía batallas por televisión o en vivo, pero esta vez era él el involucrado, además, era su primera pelea, eso aumentaba la emoción.
 
     El chico observó detenidamente a su contrincante, no al entrenador, sino al pokémon. El roedor continuaba moviendo sus orejas, eran movimientos pequeños pero bruscos.
 
     —Ya lo tengo. ¡Bulbasaur, usa gruñido! —el animal-planta lanzó un ruido desde su boca y el Rattata bajó su cabeza para refregar sus patas en sus orejas, debido al molesto sonido que entró en sus oídos—. ¡Látigo cepa! —una liana salió de la parte que se halla entre el bulbo de Bulbasaur y el lomo de éste mismo, para golpear al roedor, dejándolo débil, sin poder batallar—. ¡Bien hecho, Bulbasaur! Ganamos nuestra primera batalla —entrenador y pokémon rieron juntos. El cuadrúpedo se lanzó hacia el chico y éste lo recibió con un abrazo.
 
     —Eso fue bastante rápido —exclamó el otro chico con sorpresa mientras recogía a su pokémon, que ya volvía a estar más lúcido—. Demasiado rápido y por lo que veo eres sólo un novato —apuntó—. Debo saber cómo lo hiciste.
 
     —Fue fácil —dijo algo más calmado y bajando a Bulbasaur, aunque no menos emocionado—. Simplemente noté que tu pokémon movía mucho las orejas para un lado y otro, así que supuse que estaba alerta y que usaba sus oídos para percibir algún eventual peligro, lo que me llevó a pensar en atacar ese punto, dañando su audición por unos momentos y así poder dar un golpe final —inhaló aire, el furor no se había ido del todo.
 
     —Asombroso, nunca había escuchado algo semejante, una persona que deduce para poder vencer —indicó el entrenador del Rattata—. Debo saber tu nombre.
 
     —Soy Jack Evans.


  La Ciudad del Pánico
Enviado por: Kuroneko - 05 Nov 2019
02:28 PM - Foro: Pokéfics Terminados - Respuestas (1)

La Ciudad Del Pánico
3 de octubre de 2031 (noche)

Querido diario. Hace ya casi dos semanas desde que nos venimos a Alola. Al principio no quería para nada dejar a mis amigas en Kanto pero papá dice que necesitamos un cambio de aires luego de lo de mamá. Esta estresado por el trabajo y por todo lo que pasó pero dice que el tío le ofreció un buen puesto en la compañía. Es un lugar precioso lleno de vitalidad y alegría. Pero papá no me deja salir por mucho tiempo ni muy lejos. Dice que hay chismes de que desaparece gente. Él siempre es muy sobre-protector porque soy su única hija. Mido 1.69 y soy rubia natural con cabello largo que llega hasta mi cintura. Tengo la piel clara y muy suave, con buen cuerpo para mis 16 años y ojos verdes pensativos que son mi mejor rasgo. Papá dice que soy el vivo reflejo de mi mamá. Y que un día de estos cualquiera me va a robar de tan guapa jejeje. Lo único es que estoy aburrida como un Cloyster sin salir nunca.

Ademas estoy segura de que esas son exageraciones



5 de octubre de 2031 (mañana)

Querido diario. No pude dormir nada anoche. Creo que fue por lo que paso ayer.

Papá fue a trabajar temprano con el tío y me quedo sola en casa. Me dice que no debo salir si el no está. Pero ya estoy grande para cuidarme sola. Vi que dejo otro juego de llaves atrás de la nevera. Siempre lo hace. Pensé que no iba a pasar nada y salí de casa para pasear por la ciudad.

La ciudad es muy grande y está lleno de energía. Hay muchos puestos de comida por las calles. Hay muchas palmeras y hay una preciosa vista al mar. Me quita el aliento. El edificio de turismo es tan enorme como el edificio de Silph de mi natal ciudad Azafrán. El sol brillaba en el cielo y había Pokemones corriendo de allí a acá. Quise comprar una malasada pero no me saque el monedero conmigo.

Sin embargo. Todo cambió en un instante. Sentí que alguien me tocaba el hombro. Me di la vuelta pero no había nadie. Pero la sensación se quedó en mi piel y ya no estuve tranquila.

La gente empezaba a mirarme raro y eso me dio una mala espina. De repente ya no recordaba donde estaba ni como iba a volver a casa. Me hice acuerdo de los chismes sobre desaparecidos que me contó papá y tuve cada vez más miedo. Sopló un viento muy frío y me cubrí los hombros que llevaba descubiertos ¡Tenía que escapar! Me fui lo más a prisa caminando rápidamente con la sensación de que algo o alguien me seguía. Estaba corriendo y sabía que había alguien atrás de mí. Cuando me do vuelta porque ya no podía mas había allí un pequeño blanco Pokemon flotando. Yo estaba asustada por un pobre Pokemon. Me sentí una tonta.

Me volví a mi casa ya mas relajada y logre encontrar el camino de vuelta. Antes de que llegara papá. El dijo que mañana es su día de descanso y lo vamos a pasar juntos. En Ciudad Hauoli y en la playa ¡Qué emoción! O eso pensaba. Ahora no puedo ni parar de darle de vueltas a esa sensación. Alguien me seguía. Le di vueltas toda la noche a esos pensamientos y ahora estoy muy cansada. Ya no se si es verdad. A veces está ciudad da miedo



6 de octubre de 2031 (día)

Querido diario. Estoy muy muy enojada. Me preparo para salir con mi mejor ropa y mi traje de baño y papá me cancela a último minuto ¡Es tan injusto! Dijo que lo llamaron del trabajo y se disculpa pero que tiene que salir todo el día y que yo me debo quedar. Le pedí que me dejara ir sola. Pero el dice que es muy peligroso ¡Ya no soy una niña! Si a el no le importa como me siento tampoco a mi. Voy a salir de nuevo pero esta vez me llevo todo lo que necesito.



7 de octubre de 2031 (noche)

Ya no se nada

Salí a pasear por la Ciudad Hauoli. Esta vez me compré ni malasada. Estaba muy rica. Estuve todo el día viendo como boba las cosas en el distrito comercial. Pero papá iba a sospechar si me veía con ropa nueva asi que me resistí y no compre nada más. Estaba por allí en el centro comercial cuando de repente se escuchó ruido de coches policía. Luego entraron los policías y empezaron a cerrar todas las puertas y decir que 'mantengan la calma'. La gente no mantuvo la calma y empezamos a pedir explicaciones pero no nos dijeron nada. Se me fue el hambre. Pasaron las horas y no nos dejaban salir. Yo estaba preocupada por papá y no nos dejaban irnos ni tampoco nos decían nada. Se hizo noche y nos dieron mantas para cubrirnos porque todavía no podemos salir. Dicen que hay una crisis en la ciudad por un Pokemon peligroso

Quiero ir a casa ¿Papá sabe donde estoy? Tengo miedo. Y siento esa sensación de que alguien me espía. Hasta creo que escuche una voz.



10 de octubre de 2031 (tarde)

Querido diario. Estoy acostada en una camilla. Estamos en el edificio de turismo. Anoche apareció un Pokemon muy extraño en el centro comercial que parecía un globo o un payaso. Hacia trucos de magia muy raros que hacia explotar cosas. Había varios entrenadores pero ese Pokemon era mas fuerte y su fuego incendiaba todo. La gente empezamos a correr pero me derribaron y pasaban sobre mi sin importar nada. Las tiendas se quemaban y la gente gritaba. Hasta los mismísimos policías huían de miedo. Y ese Pokemon payaso se reía a carcajadas de psicópata.

Me desmayé y desperté en esta habitación. Vino a verme el tío Gladio que seguía igual que siempre. El es el presidente de la Fundación Aether. Es alto, rubio de piel muy blanca. Y ojos verdes tan hermosos como los míos. Tiene pocas ojeras pero es por el cansancio. No ha dormido nada de nada desde hace días.

-¿Qué pasa?

-Hay caos en la ciudad. Son Pokemones raros que nadie había visto antes

-¿Y papá? ¿Dónde esta el?

-Me esta ayudando. Nunca te lo dijo nada pero es un entrenador muy fuerte. Estamos combatiendo a esos Pokemones invasores.

Era verdad. Papá nunca me contó nada

El tío me puso una mano en la cabeza. Como cuando era niña. Y dijo

-Eres igual a tu madre



12 de octubre de 2031 (noche)

Querido diario. Tengo miedo. No he visto a papá en días y el tío Gladio no me dice nada. Seguimos encerrados en el edificio de turismo. Por las noches el ruido de los gritos en la calle no me deja dormir. Hay aullidos de Pokemones y las alarmas de la Policía. Y esta 'eso' que vuelvo a escuchar cuando estoy sola

Ya puedo deambular por el edificio. Pero no podemos salir. Hable con alguna gente y dicen que esto ya había pasado hace muchos años. Que fue culpa de la Fundación Aether. Y culpan al tío pero ellos no saben nada. Así que fui a hablar con el tío. Se veía pálido y tiene los ojos rojos de mal-dormir.

-¿Como esta mi sobrina favorita?

-Tío están diciendo cosas malas de ti ¿Sabes que pasa verdad? ¿Qué son esas cosas?

El tío se rindió y me dijo que me siente con el.

-Es muy complicado. Paso cuando mi mamá era la presidenta de la Fundación Aether. Estaba haciendo experimentos con esos Pokemones raros. Se llaman Ultra-entes y vienen de otra dimensión

-No inventes.

-Se que es difícil de creer pero es la verdad. Tú papá es un héroe que nos ayudó a salvar toda la región de Alola cuando tenia tu edad o menos. Por eso ahora esta afuera con sus Pokemones para salvarnos.

-Nunca me contó nada.

-El y tú mamá querían protegerte de la fama y siempre fueron muy modestos. Pero ahora quería que vivieras en tu hogar de nacimiento así que vino a trabajar con nosotros.

-¿Oye tío esos Pokemones como son? A veces escucho que algo me habla cuando estoy sola. Como un fantasma. Habla con una voz femenina de mujer

-Eso es muy raro. El unico Ultra-ente tipo fantasma es el UE explosivo y ya capturamos al que estuvo en el centro comercial. Debes estar cansada.

-Estoy segura de lo que escucho.

El tío me puso una mano en la mejilla

-Te pareces tanto a tu madre. Tan frágil y tan inocente. Mientras estés conmigo no te va a pasar nada



Última entrada (sin fecha)

Ya no se nada. Ya no entiendo nada

Las gentes en el edificio se rebelaron y salieron a las calles. Atacaron a los policías y los de la Fundación Aether. Las gentes de la ciudad hacían muchos disturbios. Y esos Pokemones raros, los Ultra-entes atacaban todo a su paso. Había de todos los tipos y formas. Nada podía detenerlos.

El tío Gladio me llevo hasta su auto del brazo

-Nos vamos. Tenemos que evacuarnos.

-¿Y papá?

-Está... Esperando fuera de la ciudad. Lo mandé antes para que asegure el camino.

El tío estaba muy raro. Temblaba como un fideo y estaba sudando.

-¿Y la ciudad? ¿Que le va a pasar a toda la gente?

-Ya pedimos refuerzos pero por ahora tenemos que huir.

-Tío...

-¡Cállate y obedece!

Sentí que me estaba mintiendo.

-Quiero ver a mi papá.

-Te voy a llevar con el. Sube al auto.

-¡Quiero verlo ahora!

-¡Tú papá está muerto! ¡Fue el primero en morir!

No podía creerlo. Se me helaba la sangre. Le di una bofetada y me fui corriendo

La ciudad era una pesadilla. Había coches estrellados. Gentes heridas en las calles. Todo se quemaba. El humo subía a la noche. Había esos Pokemones extraños que atacaban a la gente. Por suerte ninguno me vio. El peor monstruo era el que me perseguía. El monstruo de mi propia familia

-¡Querida vuelve aquí! ¡Tú papá esta bien!

-¡Dijiste que estaba muerto!

-Yo me equivoqué. Ven para que hablemos de esto.

-¡Deja de seguirme alejate!

-¡Todo es culpa de tu mamá!

Yo era más joven y rápida así que lo dejaba atrás. Pero de repente algo me sujeto la pierna y me electrocutó. Caí y gemí de dolor. El tío me alcanzó y con el había un Pokemon blanco que ya había visto antes.

-Tu mamá tuvo la culpa. Lillie. Mi Lillie. Eligió al que no debía. Al inútil de tu papá.

-¿De que hablas?

-Ese tonto ni siquiera pudo cuidarla cuando enfermo y por su culpa ahora esta muerta. Si el hubiera sido buen marido tu tendrías a tu mamá ¿Entiendes? Fue culpa suya. Yo solo quería traerla de vuelta

No entendía nada. El tío jadeo.

-Pero el dijo que era muy peligroso usar los Ultra-umbrales y descubrió que estaban muriendo gentes ¡Fue su culpa! ¡Sabía demasiado!

-Tu... Mataste a mi papá...

-Pero fue demasiado tarde. Los Ultra-entes ya estaban fuera de control y acabaron tomando la ciudad. Pero no todo esta perdido. UE-02 Parásito

El Ultra-ente me dio otra descarga y volví a gritar. El tío se agachó sobre mi

-Eres igual a Lillie. A mí Lillie. Pero todavía no eres ella.

-¿Que me haces?

-El UE-02 Parásito tiene un veneno muy especial que controla la mente. Tuve que perder a toda la ciudad pero a cambio voy a recuperar de vuelta a mí Lillie

-¡Noooo sueltame!

-Vamos a estar juntos mí Lillie. Como en los viejos tiempos. Solo tu y yo.

Puso sus labios en los míos y luego gritó. Abrí los ojos. Había otro Ultra-ente detrás. Era enorme y negro con una boca muy enorme. Tenía una cabeza en una de sus manos y con ella levantaba a mi tío mientras le daba mordidas con esa misma mano. Con su otra mano aplastó al otro Ultra-ente

Corrí mientras se daba su festín con lágrimas en mis ojos. Era más grande que todos los demás

Eso fue hace muchos días. Los otros Ultra-entes lo atacan pero el los devora a todos. También se come a las personas y las paredes y todo lo que encuentra. Y sigo Yo

Tengo Miedo

Tengo Miedo

Tengo Miedo


Ya no tengo por qué vivir. Pero no va a comerme también. Si me quiere tendrá que buscarme en el fondo del mar.

Parte de un diario que se encontró en la Ultra-urbe. El equipo de exploración lo encontró enterrado en la arena junto a la playa


  Estilos y elementos
Enviado por: XimomiX - 05 Nov 2019
12:34 PM - Foro: Gruta Pokéfics - Respuestas (6)

Hooolaa.

No sé la diferencia entre los temas de Orientación y Utilidad, así que no podré prefijo y los juntaré en el título, más efectivo, creo.

Bueno, mi intención con este tema es hablar sobre algunas formas que conozco, he visto, uso o me interesan y han estado en distintos formatos de historias. Quiero hablar de diálogos, capítulos y párrafos.

Diálogos

Todos los escritores sabemos lo que son los diálogos, el texto que un personaje expresa mediante el habla, grito, susurro o pensamiento. Para los diálogos existen 3 tipos, cuyos nombres no son oficiales pero los pongo así para darles una referencia:

  • Diálogos de literatura editorial: Este estilo de diálogo es muy utilizado en los libros publicados oficialmente, de literatura y narrativa antigua. Dado su estilo formal y su frecuencia en los libros, su uso en los fanfics da al lector un aire de estar leyendo un libro publicado. Es complicado de usar y entender, hace uso del guión (-), comienza con las primeras palabras del personaje, seguido de una narración de la entonación y del hablante, y en caso de ser un diálogo largo se añade después el resto del diálogo.
    • -Oye chico -dijo un guarda-. No deberías estar por aquí.
    • -¡A correr! -Exclamó el chico mientras aceleraba en dirección contraria al guarda.
  • Diálogos de guión de reparto: Son aquellos que se utilizan como si fueran de un guión de un teatro. El orden es fácil, primero va el nombre del personaje, luego van dos puntos (:) y luego el diálogo. Como en un guión de teatro, si hay una acción durante el diálogo este se pone entre paréntesis para añadirse a la narración.
    • Guarda: Oye chico. No deberías estar por aquí.
    • Chico: ¡A correr! (huye corriendo del guarda)
  • Diálogos indirectos: Son los diálogos que se escriben de manera que omiten la voz y la expresión del personaje y se resumen solo en las palabras y actos. Son muy simplificados, pero permiten fusionar los diálogos con los párrafos.
    • El guarda descubrió al chico, llamando su atención le dijo que no debería estar por aquí. Cuando el chico se dio cuenta de que le habían visto, exclamó "¡A correr!", y salió disparado lejos del guarda.
Capítulos

Una historia puede ser de muchas maneras, pero hacerla por capítulos ayuda si es una historia larga. Los capítulos ayudan a dejar puntos de separación entre distintas partes de la historia. Su uso no está hecho para los atajos o las pausas, sino para agrupar en partes la historia del libro según el tema o asunto que más se narra en el mismo.

Capítulo 1: La huida

Vivíamos tranquilos y en paz, pero un día llegaron los soldados del rey a nuestra casa, exigían arrestarme por un delito del que fui acusado. Era inocente de aquello, pero no podía dejar que mi madre fuese arrestada por intentar protegerme, así que llamé la atención de los soldados. Cuando me vieron empezaron a perseguirme, mi plan para alejarlos de casa funcionó, pero ahora debía pensar en qué hacer durante mi escapada.

Atravesé el bosque en busca de un refugio o escondite donde ocultarme. Por el camino caían muchos guardas, pero aún estaba en peligro. Una niebla se levantaba, era fría y tétrica, pero podía valer para ocultarme.

Los pasos de los soldados se atenuaban, y cuando me di cuenta ya no había nadie. Pero luego me percaté, me había perdido, no veía nada. Corrí en todas las direcciones en busca de algún árbol, algún arbusto. No debí haberme adentrado en la niebla, ahora debo volver de alguna manera.

Capítulo 2: Nuevo entorno

Seguía atravesando la niebla, confiado de encontrar algo nuevo, y para mi sorpresa empieza a desvanecerse. Ahora se podía ver mejor la luz del sol y el bosque en sí. Sin embargo, algo me llamaba la atención, el bosque estaba más sano que antes, era muy distinto al de antes por el que estuve huyendo.

Una voz me habló, "¿te has perdido tú también?" me preguntaba. No sabía quien era, pero me alegraba escuchar a alguien después de pasar por un repentino silencio. Pregunté por donde estaba, y respondía con ser una de las voces del bosque. Me advertía que soy otra presa de una maldición, y que me quedaría aquí para siempre.

Me entró el pánico y me hice una bola, pero recordar a mis seres queridos durante un instante me llenó de valor, respondí que encontraría el camino de vuelta. La voz reía como si fuera un necio, pero que no sería ella quien me detendría.


Puedes hacer una historia larga sin capítulos, pero para un lector eso puede ser agobiante recordar por donde se ha quedado. Los capítulos ayudan a que el lector tenga un resumen de un fragmento de la historia vivido. Ahora, lo largo o corto que sea es decisión del escritor.

Párrafos

La letra capital, imágenes entre párrafos, y los párrafos en sí. Estos elementos son también algo de estética visual, pero ayudan a darle atractivo a la historia.

La letra capital es la primera letra del primer párrafo de un libro, o en algunos casos de cada capítulo, con un formato en negrita y de mayor tamaño. Se usa mucho en libros de literatura y editorial.

Los dibujos o imágenes son otro añadido a las historias. Hacen que el lector esté más cómodo y pueda visualizar más la historia a través de las imágenes. Una imagen vale más que mil palabras, pero este recurso es muy costoso de emplear y aplicar en cantidad. Sin imágenes se le puede dejar al lector imaginar por sí mismo como es el entorno y las escenas.

Y por último, los párrafos. No es que sea una ley ni nada de lo anteriormente mencionado, pero los párrafos también son un elemento que no depende solo de las palabras usadas, sino también de su longitud. Tantos párrafos de una o dos líneas dan la sensación de que el capítulo o la historia esta cargada de muchos espacios en blanco, que hay más blanco que texto; por otro lado, el uso de tantos párrafos largos de 10, 15 o más líneas puede dar la impresión de que la historia es muy detallada, y eso no es que sea malo, pero hay lectores que requieren de un ritmo de lectura más lento o corto para analizar la situación o la narración.

Consejo: piensa en los lectores

Los fanfics pertenecen a la literatura, a la narración, son un arte como el dibujo, la música o la cocina: quien lo prueba para sentir no nota lo mismo que quien lo prueba tras haber creado. El arte es como la vida, y en la vida hay ocio; la vida es como las historias, y en la historias hay fanfics.

Uno puede crear fanfics para contar un historia que guste a todos, que guste a un tipo de gente o que le guste a quienes son o no son como el propio autor. Pero la historia es el mensaje, y su estilo es el medio por el que se comunica. Es por eso que los fanfics son un arte que debe ser cuidado si se quiere transmitir.

Espero que les haya gustado.


  Pocket Monsters 2019 - Discusión General
Enviado por: Maze - 04 Nov 2019
01:01 AM - Foro: PokéVerso - Respuestas (18)

[Imagen: xccXFrE.png]


Pokémon Espada y Escudo es la séptima serie del anime Pokémon y corresponde a la octava generación de juegos de la franquicia.

A diferencia de series anteriores, se ha confirmado que esta tomará lugar en las varias regiones que forman el mundo Pokémon. Seguiremos nuevamente los pasos de Ash en su búsqueda de convertirse en maestro pokémon, junto con un nuevo protagonista: Go; un entrenador novato con la meta de capturar a todos los pokémon tras encontrarse con Mew.
[Imagen: sbO3etF.jpg]

Staff:
Director Ejecutivo: Daiki Tomiyasu.
Director: Maki Kodaira.
Supervisor: Kunihiko Yuyama.
Diseño de Personajes: Shuhei Yasuda.
Guionistas: Reiko Yoshida, Shoji Yonemura, Deko Akao, Junichi Fujisaku, Michihiro Tsuchiya, Toko Machida, Yuka Miyata, Aya Matsui, Atsuhiro Tomioka, Akemi Omode y más.
Director de Sonido: Masafumi Mima.
Música: Yuki Hayashi.
Estudio de animación: OLM.
Producción: TV Tokyo, Medianet y Shopro.

Cast:
Ash:
Rika Matsumoto
Go: Daiki Yamashita.
Pr. Sakuragi: Yuichi Nakamura.
Koharu: Kana Hanazawa.

La serie comenzará su emisión el 17 de noviembre del año en curso. El primer capítulo narrará la historia de origen de Pikachu.



  Tu opinión de Sol y Luna Anime
Enviado por: Plushy - 04 Nov 2019
12:14 AM - Foro: PokéVerso - Respuestas (8)

Hoy, 3 de noviembre de 2019, se ha emitido el último episodio correspondiente a la saga de Sol y Luna después de tres años de emisión. Teníamos un tema para opinar episodios un poco basado en temas de antaño inspirado de otros lados pero al final le dimos algo de drop por estar viendo y comentando los episodios en tiempo real vía discord.

Por cuestión de orden es mejor tener un tema nuevo no sólo para comentar sobre el final (que Arceus, qué final) sino dar una opinión general de la saga: lo que te gustó, lo que no, tus momentos favoritos, sobre los personajes, sobre los arcos, etc. Sobre el nuevo anime también se abrirá un tema a parte.

Por cuestiones técnicas de momento no voy a dejar mis impresiones sino que las estaré pasando a dejar en la semana ya que bueno... hay muchas cosas que quiero comentar, aunque de rápido decir que la temporada me gustó se queda corto y que no me había emocionado de verdad viendo Pokémon desde que tenía 9-10 años.
 

[Imagen: anime-Pok%C3%A9mon-Sol-y-Luna-areajugones.jpg]


¿Valió la pena el viaje por Alola? Desahogensé aquí.


  Rara Ocurrencia en el Subterráneo
Enviado por: Nemuresu - 04 Nov 2019
12:05 AM - Foro: Pokéfics Terminados - Respuestas (1)

Mostrar Nota del autor
Bueno, aquí está el fic de Halloween. La primera vez que experimento con historias de terror y con otra cosa.

Este es un spin-off del long-fic "Antes de Ponerse la Capa" (mi primer intento en un trabajo de ese estilo), pero para todo lector que no la ha leído, le digo que no tiene qué preocuparse, pues me aseguré de que la historia permaneciera entendible sin necesidad de que chequen esa historia.

Dicho esto, espero que el texto les sea de agrado.
11:27

Esa era la hora en Ciudad Nimbasa.

Algunos negocios ya estaban por cerrarse mientras que otros empezaban. La Rueda de la Fortuna ya iba a apagarse, al show de la Estación de Radio le quedaban todavía dos horas de plática antes de terminar, el Musical Pokémon empezaba sus últimas funciones, los estadios deportivos comenzaban sus sesiones de entrenamiento nocturnas…

El Tren de Batalla tampoco estaba lejos de cerrar, ya que su última sesión era dentro de media hora. Sin embargo, mucha gente hacía fila para obtener una oportunidad de pelear en su interior y desafiar los dos Jefes del Metro: Ingo y Emmet.

A Damian no le molestaba estar despierto a tremendas horas por ello, siendo que con tan solo trece años ya se había acostumbrado a desvelarse, ya sea porque no dejaba de pensar en todas sus cuestiones como entrenador pokémon, porque sabía que podía encontrar alguna criatura nocturna que fuese de su interés, o por situaciones similares a las de esta noche, en las que esperaba pelear con alguien.

Cada segundo se volvía una eternidad para el joven extranjero, pues en una cola de trece personas, apenas podía ver a dos desaparecer de la distancia que le separaba de la entrada hacia el subterráneo. Quería pensar que tal vez podría tener suerte y poder combatir, por lo que nunca miró al reloj de su Xtransceiver; si iba a lograrlo, deseaba emocionarse verdaderamente, y lo mismo iba al caso en que fracasara en entrar.

Después de lo que se sintieron como tres horas en su perspectiva, Damian finalmente logró ver que las escaleras que lo llevarían a su destino estaban despejadas, así que se movió rápidamente hacia su interior con la esperanza de que su deseo  se concediera.

Una vez dentro de la inmensa estación, se dio cuenta de algo muy peculiar: había poca gente, dándole un mal presagio al muchacho.

Pronto notó la presencia de un hombre de mediana edad vistiendo un uniforme verde y cargando materiales de limpieza, un conserje, caminando hacia la estación de batallas individuales, identificable por su línea de color verde oscuro.

Tratando de aclararse cualquier duda, Damian decidió llamar al adulto.

–¡Disculpe señor! ¿Podría decirme si los trenes de combate aún están activos?

–Lo siento, joven –respondió–. La mayoría de viajes ya están terminados por hoy, el único que queda es un tren hacia Pueblo Anville, pero no está permitido pelear ahí.

–Entiendo –suspiró decepcionado–. Gracias por el aviso.

Aunque se sentía triste por no haber llegado temprano, no iba a irse con las manos vacías, así que dio paso al área de línea marrón. Solo había un guardia de traje verde vigilando el lugar. “Seguramente nadie tenía interés en ir,” pensó Damian.

–¿Viniste a tomar el viaje a Pueblo Anville? –preguntó una vez que vio al chico.

–Sí, señor.

–Bueno, no pensé que vendría alguien a estas horas, ¿pero qué más da? Pasa. Es el último de hoy.

Cansado, el muchacho se puso a esperar al tren, incomodado por la falta de vida que demostraba la carencia de gente, le hacía pensar que el sitio ya estaba cerrado y que él se quedó adentro como si fuera juguete en un centro comercial.

“No sé por qué fui al Musical Pokémon cuando pude mejor dedicar ese tiempo en el Subterráneo…”
Se sentía algo arrepentido de su decisión. No es que aquel sitio de entretenimiento fuera malo, a fin de cuentas, la actuación de los pokémon en “Nimbasa excitante” fue cómica, pues le era bastante irrisorio ver a criaturas como Cottonee esforzándose por bailar frente a un enorme público con tan limitadas extremidades, si es que se les podía llamar así. Pero un entrenador vivía del combate, y pesar de sus dilemas como tal, hubiera apreciado la acción de un enfrentamiento o varios.

Después de pensar en sus decisiones, vio la hora en su Xtransceiver, eran ya las 11:57 PM, apenas tres minutos antes de la medianoche. Quizás de haberlo checado antes, hubiera ahorrado unos minutos de su vida para regresar al centro pokémon de la ciudad y esperar a otra chance para pelear mañana. Pero ya no le importaba, así que solo decidió quedarse, observando esa pulsera tecnológica y el tiempo que marcaba, ya que su única otra función era llamar a gente, pero él jamás se vio con la necesidad de usarla.

11:58

Nada.

11:59



12:00

Fue en ese momento que pronto vino un ruido desde lejos, eso solo podía significar que el vehículo estaba por llegar, así que Damian permaneció un poco más de tiempo quieto hasta que finalmente lo vio llegar. No pasó un minuto más para que finalmente apareciera frente a sus ojos y abriera sus puertas con espejos. Le alegraba al chico de ojos rojos el saber que no le era necesario echarse para atrás, algo que lo vino tentando desde que salió de la Liga Sinnoh.

Una vez dentro del último vagón, el muchacho se sentó en uno de los asientos de la derecha, esperando a que llegara a su destino. Estando en un sitio tan vacío, no evitaba la tentación a hacer alguna tontería, pues a fin de cuentas, nadie podía verlo, pero el romper las reglas siempre era una apuesta, y una que él no consideraba digna, por mucho que el precio de ello fuera someterse a diez minutos de aburrimiento.

Sin embargo, otro sonido se hizo presente en el lugar: el de una puerta abriéndose y los pasos de alguien, cosa que no tenía sentido, considerando que Damian era el único pasajero. Sorprendido, el muchacho observó a su derecha, la dirección del ruido, y notó que se trataba de una chica de vestido naranja, sombrero blanco y zapatilla rojas. Su pelo era castaño y un par de gafas oscuras le impedían ver el color de sus ojos. Sin embargo, la característica más extraña era que parecía triste.

Eso no hubiera extrañado tanto al entrenador de trece años de no ser por las acciones de la misteriosa joven: ella permaneció quita mirando al chico fijamente, con una poké bola en su mano izquierda.

Aunque el mensaje era claro, Damian no podía entenderlo, ya que el conserje dijo claramente que el tren hacia Pueblo Anville prohibía las peleas, por lo que le costaba trabajo creer que alguien iba a romper las reglas de semejante forma. Esa idea no le gustaba, así que trató de razonar antes de tomar cualquier otra acción.

–Disculpe, señorita. No se puede combatir en este tren.

La mujer no respondió en lo absoluto, solo permaneció observándolo hasta que abrió su poké bola, liberando a un Patrat listo para pelear.

“¿No me queda de otra o sí?”

Después, Damian dio un suspiro, y disponiéndose a aceptar el reto de la chica, sacó su propia poké bola.

–¡Sal, Pignite!

El cerdo y la rata estaban listos para la acción. La muchacha fue la primera en dar órdenes.

–Arañazo…

–¡Usa Brazada!

Patrat corrió hacia su oponente para rasguñarle, pero antes de lograrlo, recibió palmeos en su cuerpo como si estuviera en una pelea de sumo; tres en el estómago y uno final en la cabeza. Con eso bastó para dejar al roedor fuera de combate.

La mujer simplemente retiró al pokémon del lugar y sacó al siguiente: Sewaddle.

–Ataca con Disparo de Seda.

Y el gusano obedeció, usando su boca para disparar un hilo contra el puerco, dejándolo inmóvil temporalmente. Sin embargo, no le preocupó a Damian, pues tenía una solución fácil.

–¡Ahora, Picadura!

El insecto se aventó directamente hacia Pignite para morderlo con sus pequeños dientes, pero eso era lo que el muchacho deseaba.

–¡Carga de Fuego!

Llamas empezaron a rodear el cuerpo del cerdo, quemando la seda que le detenía y permitiéndole golpear a su oponente de una fuerte tacleada. De igual manera que Patrat, Sewaddle cayó fácilmente.

Sin inmutarse, la chica envió a su último monstruo, también simple para Damian.

–Ve, Deerling…

Y entró a la acción el pequeño ciervo verde, cosa que le pareció interesante al extranjero, pues se trataba de un pokémon podía cambiar su apariencia conforme a las estaciones del año, y él solo podía ver variaciones de otoño cuando estaba afuera.

–Ataque Finta.

El pequeño venado engrandeció sus ojos para darle una apariencia de lástima, causando que su rival se cuestionase la necesidad de pelear. Éste se aprovechó de la reacción para asestarle un cabezazo en el pecho, pero no contó con que el puerco poco se inmutaría ante dicho golpe, pues éste uso su cuerpo para empujarlo lejos.

–Bola de energía.

Abriendo su boca, creó una pequeña esfera verde que salió disparada hacia Pignite, pero al igual que la finta, poco le afectó.

–¡Usa Carga de Fuego otra vez!

Y una vez más, llamas cubrieron el cuerpo de su usuario, permitiéndole taclear al venadito con una enorme fuerza, aunque llegó a debilitarlo.

–Ataque de arena.

Usando sus patas delanteras, Deerling aventó pequeñas pizcas de arena que llegaron a los ojos del puerco, causándole una dificultad para ver fijamente. Sin embargo, Damian se sentía lo suficientemente confiado para ganar sin perder a un solo pokémon.

–¡Pégale con Brazada!

El cerdo trató de palmear a su adversario, pero con la dificultad para mirar, terminó fallando.

–¡Patada de Salto, Deerling!

–¡Esquívalo!

Las patas delanteras del venadito se iluminaron de energía y éste dio un salto que iba directo hacia Pignite, pero con el grito de Damian, logró esquivarlo, resultando en una fuerte caída que dejó al pokémon de la chica inconsciente.

Ella retiró a la criatura del vagón, y en vez de sacar a algún otro oponente, terminó por sentarse.

Si algo sabía el muchacho antes de entrar, era que las peleas singulares requerían únicamente a tres pokémon para combatir, por lo que en cierta forma, esta muchacha sabía de las reglas. Lo que aún no cuadraba era, ¿por qué esto ocurría en un tren que específicamente no permitía los combates? Se trataba de una cuestión enorme, pero antes de que pudiera pensarlo por más tiempo, la puerta que llevaba al siguiente vagón se abrió repentinamente, pero lo más raro fue que la chica finalmente habló.

–Continúa.

–¿De qué hablas? –preguntó perturbado.

–Vete si aprecias tu vida.

–No entiendo.

La mujer no dijo más, así que lo único plausible para Damian era que se estaba refiriendo al siguiente vagón. Aún confundido, éste decidió tomar acción y se fue del área.

Una vez que entró, la puerta se cerró repentinamente, haciendo que el chico saltara de un susto.

“¿Qué diablos le pasa a este tren?” pensó mientras miraba a su espalda.

Pronto volvió a observar a su alrededor y notó que ya había otra persona adentro: un anciano de traje de gala marrón, con una sonrisa en su rostro, contrastando con el rival anterior. El adulto libró a un Liepard.

Sin estresar un solo instante, el chico de ojos rojos sacó a otro pokémon de una bola red, listo para batallar.

–¡Joltik, yo te elijo!

La diferencia de tamaño entre ambos monstruos era increíblemente notoria, hasta parecía que el felino no tenía a alguien con quién luchar.

–¡Usa Bola Sombra!

–¡Esquívala y ataca con Electrotela!

La arañita obedeció, evitando que una esfera morada disparada por el gato y después enviando una telaraña hecha de energía eléctrica mucho más grande que su cuerpo, dañando y ralentizando momentáneamente al leopardo púrpura.

–¡Libérate con Afilagarras!

Una energía brillante rodeó las cuatro patas del felino, y con éstas, no solo mejoró su ataque y precisión, sino que también destruyó la telaraña que cubría su cuerpo.

–¡Dispara una Electrobola, Joltik!

Manejando más electricidad, el pequeño bicho creó una esfera de enorme poder, pero su oponente fue inteligente y lo esquivó.

–¡Dale con Cuchillada Nocturna!

–¡Evádela!

El leopardo creó unas garras de aura oscura y estaba a punto de destrozar a su enemigo con éstas, pero como Damian ordenó, el insecto dio un salto enorme y terminó posando sobre el lomo del felino.

–¡Ahora usa Chupavidas!

Encajándole sus dientes, el pokémon lapa, empezó a absorber energía de su rival, que le podía ayudar para generar más ataques eléctricos.

–¡Quítatelo de encima!

Liepard empezó a dar vueltas y brincar con tal de quitarse a la arañita que le robaba la energía con mordiscos. Eventualmente logró deshacerse del bichito, pero ahora ni éste ni su entrenador podían verlo por ningún lado. El joven de cabello azabache en cambio, sabía de su localización, y estaba listo para aprovecharla.

Pronto, ambos notaron que Joltik estaba trepado en el techo del vagón, chupando la electricidad de éste mismo. El viejo reaccionó de la forma más rápida posible.

–¡Usa Bola Sombra!

El felino abrió la boca y formó una esfera púrpura. Sin embargo, fue incapaz de dispararla por la orden de su adversario.

–¡Dispara una Electrobola!

Y manejando la energía que obtuvo tanto de Liepard como de la electricidad, la araña creó una veloz bola que remató a su adversario.

Sin molestia alguna, el viejo trajo a su siguiente pokémon para continuar la pelea.

–¡Ve, Swoobat!

–Regresa, Joltik.

Damian no consideró que el arácnido fuera apto para continuar con la pelea, debido a su incapacidad de crear su propia energía eléctrica, y no podía abusar de Chupavidas o del techo por siempre, pero su fortuna estaba en que tenía a otro pokémon capaz de lidiar con voladores.

–¡Boldore, yo te elijo!

–¡Muéstrale tu amor con Sello de Corazón!

El murciélago peludo creó un enorme corazón y lo disparó hacia la piedra. No hizo mucho daño, por lo que el muchacho no se estresó demasiado.

–¡Avalancha!

Pero para su confusión, Boldore no obedeció y en su lugar, dio un paso hacia atrás, sin dejar de mirar a su adversario. No le fue difícil deducir que se trataba de un retroceso, consecuencia del movimiento.

Risas salieron del anciano, quien sacó la ventaja del ataque.

–¡Róbale fuerza con Gigadrenado!

Un aura verdosa salió de los colmillos de Swoobat, la cual se movió hacia la roca con rapidez para succionar energía de ésta misma. Damian sabía lo difícil que se podía poner la pelea si dejaba que el murciélago obtuviera demasiada fuerza, así que decidió darle una desventaja.

–¡Usa Antiaéreo!

Y el monstruo rocoso obedeció, disparando una enorme piedra que obligó a la amenaza alada tumbada en el suelo sin oportunidad de elevarse mientras este permaneciera en el campo de batalla.

–¡Dispara Aire Cortante!

Pese a no podía volar, el murciélago todavía abrir sus alas y moverlas para crear cuchillas azules dañinas para quiénes las recibieran. El daño no iba a ser mucho, pero con tal de no correr riesgos, el joven lo impidió.

–¡Defiéndete con Protección, Boldore!

Con la asistencia de una esfera verde, el monstruo logró evitar cualquier daño de la airada.

–¡Sello de Corazón!

–¡Evítale con Avalancha!

Rocas se colisionaron con el corazón, pero al final, le superaron por número, resultando en la colisión contra el pokémon galante, dejándolo fuera de combate.

El viejo, ya algo cansado de la duración del combate, invocó a su último pokémon.

–¡Carracosta, te elijo a ti!

“Boldore no podría con este, y no sé si Joltik sea apto,” pensó Damian. “El metro no puede permitir más de tres pokémon para esta clase de desafíos y Pignite no tendría oportunidad. Quizás si pudiera…”

Con el intento de experimentar, el muchacho sacó la poké bola de un monstruo ajeno a los tres que usó antes.

–¡Ve, Lilligant!

Y apareció sin ninguna rareza por notar, la planta bailarina puso pie en el vagón.

“¡Bingo!” Ver eso le mostró que tenía la libertad de sacar a todos sus pokémon.

–¡Ataca con Poder Antiguo!

–¡Esquívalo con Danza Tremor!

Una esfera de energía blanca salió del cuerpo de la tortuga para dañar a la danzante, pero obedeciendo a su entrenador, ésta esquivó el ataque con elegantes movimientos de baile, girando su cuerpo entero como una espiral que más tarde se transformó en un breakdancing al momento en que empezó a sostener su cuerpo con un solo brazo. Eso aumentó sus capacidades de combate.

–¡Usa Cola Acua ahora!

–¡Acábalo con Hierba Lazo!

La cola del pokémon pretortuga se rodeó de un remolino y su usuario dio un enorme brinco en dirección a su rival. Hizo una voltereta para asestar el golpe, pero del suelo, aparecieron un par de hierbas que agarraron los pies del monstruo prehistórico, haciendo que perdiera el control y cayera de espalda al piso, derrotándolo sin mayor dificultad como el muchacho de ojos rojos esperaba.

El anciano no se vio molesto por el resultado. Regresó a su bestia y tomó un asiento de la misma forma que la chica de antes.

–Diste una buena pelea –pronunció–. Necesitarás usar toda tu fuerza si quieres salir de esto.

–Gracias…

Pese a la incomodidad de estar en lo que parecía un tren de combate clandestino, Damian había perdido su miedo anterior por un gusto ante saber que aún obtuvo una oportunidad de luchar dentro del Subterráneo. Quizás la muchacha se refería a que por la ilegalidad, era necesario apurarse con cada batalla o de lo contrario, se metería en problemas con las autoridades; y la seriedad que posaba era posiblemente por acostumbrarse a esas condiciones.

Alegre, el joven se movió al siguiente vagón con el deseo de divertirse un poco más, pero toda esa idea que tenía sobre un sitio ilegal se fue a la basura tan pronto como vio al siguiente entrenador: se trataba de un policía de piel morena, con el clásico uniforme azul, radio y cachiporra en el cinturón, con y un fino bigote que alcanzaba sus mejillas; aunque su atuendo tenía la peculiar característica de poseer un par de manchas rojas cerca del pecho.

“Tal vez son simples heridas,” imaginó, “pero eso es lo que menos me debería preocupar en este momento.”

Sin embargo, el oficial no mostró señal de querer tomar fuerza contra su persona, sino que simplemente, sacó su propia poké bola, de la que vino un Herdier furioso. Aunque eso demostraba que solo era otro oponente, Damian sintió algo más de seguridad una vez observó a su alrededor y se fijó en que no había otra persona en el vagón. Podía pasar mucho tiempo pensando en la presencia del hombre, pero ahora era necesario pelear.

–¡Entra, Pignite!

Y el inicial de fuego volvió al campo de batalla con la misma energía que la primera vez.

–Usa Derribo, Herdier.

–¡Carga de Fuego!

Los dos pokémon aventaron sus cuerpos el uno contra el otro, en una colisión sin ganador alguno, pues ambos resultaron con un enorme daño en sus cuerpos.

–Ataca con Tumba de Rocas.

El perro hizo caso, creando una piedra enorme que voló hacia el techo y rápidamente explotó en cinco rocas más pequeñas disparadas en dirección hacia el cerdo.

–¡Destrózalas usando Brazada!

Sin desperdiciar ni un segundo, el puerco se puso a destruir cada piedra, haciéndolas añicos con cada palmada. Aunque el usuario quedó exhausto de haberlo hecho, y el policía sacó provecho de la situación.

–As aéreo.

Herdier dio un salto y tacleó a su enemigo, causando que este cayera de dolor por la efectividad del movimiento.

–Pignite, ¿estás bien? –preguntó Damian preocupado. A lo que el luchador respondió levantándose, determinado a continuar.

–Usa Derribo otra vez.

–¡Resístelo con Rizo de Defensa!

Aventando todo su cuerpo otra vez, el terrier intentó tumbar al porcino encimándosele, pero éste se hizo bola encerrando sus extremidades lo más que pudo, disminuyendo el daño recibido.

–¡Quítatelo!

Y sacando sus extremidades, el pokémon cerdo fuego mandó a su rival hacia el techo, dándole otra oportunidad para atacar.

–¡Ahora dale con Brazada!

Precisamente cuando el canino iba a regresar al suelo, Pignite le atacó como un sumo, dándole cinco palmeos que terminaron por dejarlo fuera de combate.

–Regresa, Herdier… ahora es tu turno, Gurdurr.

Conociendo al monstruo narizón, Damian sabía que Pignite no estaba en condiciones para encararlo, así que sacó una bola buceo para lidiar con este oponente.

–¡Swanna, te elijo a ti!

–¡Golpéala con Noqueada!

–¡Esquívalo!

Sacando provecho de la enorme viga que sostenía con ambos brazos, en luchador trató de dar un golpe directo a la cabeza del cisne, pero éstr logró evitarlo.

–¡Ahora Escaldar!

El pájaro abrió la boca y disparó un chorro de agua caliente al cuerpo del luchador, consiguiendo no solo dañarlo, sino que también logró darle quemaduras. Eso hubiera alegrado al muchacho de no ser porque ante el efecto, Gurdurr se rodeó de un aura roja llena de rabia. “¡Rayos, tenía Agallas!” dedujo rápidamente de lo ocurrido.

–Ataca con Puño Dinámico.

Considerando la situación de la pelea, el chico se vio con la necesidad de darle otra desventaja.

–¡Ralentízalo con Viento Helado!

Antes de que el monstruo fortachón pudiera asestarle un puñetazo, el ave escupió una ráfaga de aire con copos de nieve, que terminó por quitarle el impulso para rematar a la usuaria como deseaba.

–¡Lanzamiento!

El pokémon musculoso quiso aventar su viga, pero con la reducción de velocidad, le tomó el tiempo suficiente para que Damian pudiera evitarlo.

–¡Apunta a los brazos con Corte Aéreo!

Tras abrir sus alas, Swanna creó varias cuchillas de forma circular que llegaron efectivamente, a las extremidades de su oponente, acabándolo de una vez.

–Es tu turno, Blitzle.

La cebra era el último pokémon del oficial. Por su tipo, el chico de cabello azabache sabía que su cisne no iba a poder vencerlo, así que cambiarla por un monstruo que tuviera algún tipo de ventaja.

–¡Entra, Boldore!

–Energízate con Carga.

Reuniendo electricidad, el equino se llenó de cuanto poder era capaz de conservar en su cuerpo, con pequeñas chipas rodeándolo una vez que terminó.

–¡Terratemblor!

Azotando sus dos patas contra el suelo, la piedra creó una agitación enorme, con la misma propiedad para ralentizar que el Viento Helado de Swanna.

–¡Atácalo con Chispa!

Sin estresar un solo instante, Blitzle aprovechó la electricidad acumulada para asestar un poderosa tacleada a la roca.

–¡Usa Avalancha!

Desafortunadamente, Damian recibió una cucharada de su propia medicina, pues el ataque de la cebra causó que su pokémon se paralizara, dándole una enorme dificultad para moverse.

–¡Termínalo con Doble Pata!

Y después de darle la espalda al oponente, el equino usó sus patas traseras para darle al monstruo rocoso directo a la cara, dejándolo fuera de combate.

–¡BOLDORE!

Era la primera derrota que Damian tenía en el viaje y ya empezaba a preocuparse por perder. Aunque pensaba que posiblemente no iba a ocurrir mucho por perder.

–Hiciste un muy bien trabajo, descansa –dijo a la vez que devolvía a la criatura a su poké bola–. Ahora…
Dado a lo ocurrido con el anciano, el muchacho pensó que tenía la libertad de poder lanzar a cualquier pokémon, así que sacó una bola ocaso y trató de abrir su contenido. Pero al momento en que lo hizo, un enorme espasmo invadió todo su cuerpo y lo hizo colapsar. Sintió como si una mano gigante sometido de un apretón no solo sus huesos y músculos, sino también a sus órganos, pues su corazón latía como si se le hubiera detenido por un instante.

“¿Pero qué…?”

–No lo intentes –pronunció el policía–. Esto es una batalla de tres contra tres y nada más.

“¡Diablos!” se frustró mientras se levantaba. “¿Qué clase de poderes locos tiene este lugar?” Lo que sea que hizo eso le guardaba unas limitantes. Quizás podía usar a los tres pokémon que quisiera, pero solo podía pelear con esos tres una vez que salieran al campo de batalla.

–¡Ve, Pignite!

–¡Usa Chispa otra vez!

–¡Tacléale con Carga de Fuego!

Y de un par de embestidas, ambas bestias colisionaron, pero por fuerza, el cerdo logró superar a su adversario, derribándolo, aunque éste se levantó.

–¡Dale con Bote!

–¡Prepárate, Pignite!

La cebra dio un brinco hacia el techo del lugar con sus cuatro patas, y una vez que estaba cerca de éste mismo, Damian ordenó su ataque.

–¡Ahora Rodada!

Cerrando todas sus extremidades, el porcino empezó a rodar, transformando su cuerpo en una bola destructiva que saltó directamente hacia el equino, golpeándolo contra el techo. Una vez que ambos tocaron piso, el chico fue declarado victorioso, pues Blitzle ya no podía levantarse después de ese ataque.

Justo como los dos entrenadores de antes, el policía simplemente retiró a su pokémon y tomó asiento. Esas acciones ya no sorprendían al muchacho, y su atención ahora permanecía en aquel colapso que recibió tratando de traer a un cuarto combatiente al lugar. Definitivamente había algo muy mal con el tren, algo que le controlaba, pero, ¿qué podía ser? ¿Cuántas libertades y limitaciones tenía el vehículo a comparación del verdadero Subterráneo? ¿Había algún castigo por si trataba de romper las reglas otra vez? ¿Por cuánto tiempo más iba a tener que luchar? Y la más importante: ¿qué le podía ocurrir a aquellos que pierden? Demasiadas interrogantes, pero su única acción disponible era continuar y tener la esperanza de que esta travesía terminara pronto.

Se movió al siguiente vagón, pero su oponente era bastante raro a comparación de los demás: era el caso de un niño, no mayor a los ocho años, ojos marrones y cabello grisáceo, vestía una bata de hospital y andaba sin zapatos, y su presencia venía acompañada de un Munna.

Pese a sus cuestiones anteriores con las fuerzas sobrenaturales del tren, Damian pensaba que al menos los retadores eran “normales”, en el sentido de ser gente que podía encontrar en pleno día sin rareza alguna. Ahora, su siguiente desafío era un inocente jovencito que debería estar bajo el cuidado de sus familiares y de médicos.

–¿Eres mi rival? –preguntó con una voz dulce.

–Bueno… –respondió molesto por la idea de enfrentar a un pobre chico–. Sí.

–¡Entonces prepárate, ve Globín! –gritó a su Munna y éste obedeció.

Con un nombre como ese, ya el muchacho de trece años perdía cualquier deseo de pelear, pero como no seguramente no iba a tener la opción de rendirse, decidió hacer que el combate acabara rápido, sacando la bola ocaso que no pudo abrir en el combate anterior.

–¡Deino, yo te elijo!

Y el sexto pokémon de Damian entró a la batalla. Aunque el joven de ojos rojos sabía que la batalla iba a tener un resultado humillante para el chiquillo, pensaba que tal vez podría contenerse un poco, ya que el dragón tenía una enorme fuerza física, pero una pésima puntería para ataques de ese tipo, gracias a su habilidad: Entusiasmo.

–¡Dispárale con tus rayos, Globín!

Usando sus ojos, el tapir rosado creó ondas psíquicas que no lograron efecto alguno en su enemigo, dado a la inmunidad del tipo siniestro sobre el psíquico.

–Dale un ligero Cabezazo, Deino.

Obedeciendo, el lagarto corrió rápidamente hacia el pequeño ser flotante, pero a pesar de la orden de su entrenador, el golpe terminó tirando al rival.

–¡No, Globín!

El chico abrazó fuertemente a su pokémon y se puso a llorar.

–¡No es justo! ¡Quiero a mamá y a papá!

Al dragoncito no le causaba emoción alguna, pero su entrenador se sentía sucio con lo ocurrido, ya que le hacía recordar a su infancia, cuando estudiantes de una escuela en su región natal pasaron días burlándose de su optimismo y determinación, llamándole risueño y debilucho, golpeándolo cuando éste lograba insultarlos, y dejándolo a su soledad, sin nadie que pudiera ayudarlo. Aunque el paso del tiempo le hizo admitir que ellos tenían razón, no iba a rebajarse a ese nivel de detestable por nada en el mundo, y la sensación de parecerse siquiera un poco a ellos le daba un asco enorme.

–Oye, niño. Lo siento mucho.

–¡CÁLLATE!

Fue duro, pero no le molestaba recibirlo sabiendo que alguna vez estuvo en la misma posición.

Dos minutos pasaron y las cosas no parecían moverse a ninguna parte. Parecía que el pobre jovencito no tenía más pokémon para usar, pero la puerta no se abría. Damian simplemente pensó en irse del vagón a la fuerza. Estaba listo para retirar a Deino, pero cuando sacó su bola, un par de voces con tono de vejez hicieron eco.

“¡Aún no!”

Repentinamente, la sombra del niño empezó a extenderse al punto de llegarle a la cabeza. Dos ojos escarlata salieron de ésta misma, y ambos dieron una vuelta, deshaciendo la oscuridad y revelando su verdadera forma, o más bien, formas: se trataba de un par de Yamask, ambos con una expresión de ira en sus rostros.

“Ahora te enfrentarás a nosotros, entrenador,” pronunció la voz femenina.

“Cuida de Charlie mientras yo me hago cargo,” dijo la masculina.

Y efectivamente, uno de los dos fantasmas permaneció al lado del chiquillo, mientras que el otro tomó el lugar de Munna en el campo de batalla.

“¡Fuego Fatuo!”

–¡Usa Pulso Dragón!

Una enorme llama azul colisionó contra un dragón de energía sin que ninguno de los dos proyectiles lograra darle a los usuarios. Damian estaba agradecido porque la desventaja de su pokémon fuera únicamente en los ataque físicos, pues de haber fallado, la dificultad para golpear a sus adversarios se hubiera hecho mayor.

“¡Bola Sombra!”

–¡Muérdelo con Triturar!

El lagarto empezó a correr lo más que pudo, y aunque el fantasma logró asestarle con su orbe oscuro, no logró detener el movimiento de su adversario. Una vez que logró poner sus dientes en el ser, Deino los apretó y rápidamente aventó a su víctima hacia la pared del vagón cercana a la siguiente puerta.

“Ya no puedo más…” pronunció el Yamask.

“Entonces es mi turno…”

Ahora el espíritu que atendía al chico cambió de lugar con su compañero. Antes de cualquier acción, Damian notó que su dragón había sido afectado por una clase de aura oscura, y no fue difícil deducir lo que era.

“Momia…” la habilidad que todo Yamask y  Cofagrigus posee. Esencialmente un poder que neutraliza la habilidad verdadera de la víctima por cinco minutos hasta que el efecto desaparece. Lo afortunado de la situación era que Entusiasmo más dañaba a su pokémon en lugar de beneficiarlo, y aunque perdió el aumento de poder, era mejor aprovechar la precisión mejorada mientras podía.

–¡Usa Triturar de nuevo!

“Desarma.”

Disparando ondas a través de sus ojos, el espíritu logró obligar a su contrincante a detener el ataque. Encima de ello, no iba a ser capaz de usar ese movimiento temporalmente.

–¡Pulso Dragón!

El rayo, a diferencia de su uso anterior, logró asestar directamente a su objetivo, así como también le enfureció.

“¡Acoso!”

Y de la nada, un montón de seres diminutos imposibles de detallar, empezaron a rodear al lagarto y a dañarle con lo que únicamente puede interpretarse como picaduras constantes.

–¡Dale con Colmillo de Fuego!

La boca de Deino ardió en llamas, mientras éste aún tenía a su cuerpo infestado de bichos, alcanzando a morder al fantasma.

“¡Viento Siniestro!”

Yamask giró hasta generar una espiral que emitía una brisa púrpura, lastimando al pokémon tosco.

–¡Dispara Pulso Dragón una vez más!

Otra onda de energía salió de la boca del monstruo negruzco. Pero para gran fortuna del muchacho, eso bastó para tumbar al espíritu.

“Tú ganas… te quedan dos vagones para salir.”

Con esa frase, los hechizos sobre Deino se desvanecieron con un aura blanca rodeando su cuerpo. Y mayor alivio fue para Damian el saber que solo tenía que enfrentarse a pocos entrenadores más para salir.

“Acompáñanos, Charlie.”

Los dos Yamask tomaron las manos del niñito y se sentaron juntos. Era muy claro que ellos apreciaban mucho al pequeño, como si lo conocieran de manera íntima.

Antes de pasar por la siguiente puerta, el muchacho les miró una última vez, y no pudo notar que los fantasmas fueron reemplazados por un par de viejos en ropa casual. Sorprendido, Damian parpadeó, pero tras eso, solo veía a las criaturas de antes. Un avistamiento raro antes de salir.

El siguiente adversario no parecía distinto de los demás: piel de bronce, cabello picudo y verde; vistiendo una gabardina marrón. Su única característica extraña era un parche en su ojo izquierdo, clara señal de una herida grave la cual prefería no ver.

–No queda mucho tiempo antes de que este tren termine su recorrido… –pronunció–. Chico, hazme un favor y haz que mi última pelea valga la pena, si no es que te molesta.

–¿Okay?

Aquel término, “última pelea” le parecía bastante extraño, y mezclado con los fantasmas del vagón anterior, Damian empezaba a desarrollar una hipótesis de lo que el sitio podía estar implicando, pero no deseaba pensar demasiado en ello, necesidad que se hizo cumplir como una pata de mono cuando el adulto sacó a su pokémon.

–¡Sal, Raichu!

Hasta antes de ese momento, todos los oponentes tenían únicamente a criaturas locales de Unova. Ahora el tren sacó un truco bajo la manga solo para hacer de su escape una tarea más difícil.

–¡!Joltik, entra al combate!

Pese a que no tenía ventaja elemental sobre su oponente, la garrapata era útil para Damian, puesto a que éste tenía la fortuna de conocer a la especie, gracias a que se trataba de un pokémon poco común, pero posible de encontrar en Hoenn y Sinnoh.

–Cola de Hierro…

–¡Brinca!

El ratón enorme aventó su extremidad trasera como si de un látigo se tratara y la clavó directo en el suelo. La arañita hizo caso al grito de su entrenador y dio un brinco para terminar posando sobre dicha parte de su enemigo.

–¡Ahora Chupavidas!

Y como lo hizo con el Liepard anteriormente, el bicho clavó sus dientes en la cola, empezando a cuanta energía eléctrica como pudiese, aunque este rival tampoco iba a permitir que el acto continuara por demasiado tiempo.

–¡Atactrueno!

En lugar de quitárselo de encima, la rata gigante decidió mejor sobrecargar de electricidad a su adversario de un feroz relámpago que rodeó los cuerpos de ambos luchadores.

–¡JOLTIK! –exclamó Damian sorprendido por la táctica del tuerto.

Una vez que la descarga terminó, el bicho amarillo se apartó del ratón. No fue vencido por el ataque, pero era muy claro que estaba demasiado lleno de poder para ser capaz de mantenerlo acumulado por demasiado tiempo. Quizás no era la mejor idea, pero Damian prefirió guardarse esa energía para otro momento.

–Regresa, Joltik –dijo a la vez que lo devolvía a su bola red–. ¡Ahora ve, Lilligant!

Contaba con la bailarina para detener al roedor por resistencia de tipos a su favor.

–¡Dale con Atactrueno otra vez!

Raichu trató de lanzar otra descarga de rayos, pero el precio de haber liberado tanta energía en su oponente anterior así como de haber perdido otra parte por Chupavidas, fue el que su electricidad se pusiera demasiado débil para causar un daño notable. Hasta en el usuario se notaba un cansancio como muestra de ello.

Damian no pudo evitar sonreír ante la situación y prepararse para tomar ventaja de ésta.

–¡Danza Tremor!

Haciendo caso a la orden, la planta volvió a bailar con el mismo estilo, girando su cuerpo de cuantas maneras podía.

–¡Atácala con Mega Puño!

La rata preparó un fuerte golpe dirigido a la cara de la elegante, pero con sus pasos de baile terminó esquivando.

–¡Usa Somnífero!

Manejando su enorme flor naranja en la cabeza, la bailarina esparció polvos de color verde, que fueron absorbidos por la nariz del roedor, causando que éste entrara en un letargo.

–¡Raichu! ¡¿Me escuchas?!

Pero el pokémon no respondió ante el llamado. El chico de ojos rojos solo aprovechó la situación como quería.

–¡Bola de Energía!

Usando sus dos brazos, Lilligant creó una esfera verdosa que disparó rápidamente hacia su rival. El ataque fue lo suficientemente duro para dejar al ratón fuera de combate.

–Fuiste bastante inteligente con ese plan, chico. Regresa, Raichu. Ahora, ¡sal, Tauros!

Damian admiró al toro por primera vez en su vida. Jamás había visto a una criatura como esa hasta esta mera pelea, así que lo único que pudo hacer fue valerse de la suerte para pelear.

–¡Cuerno Certero!

El bovino fijó su atención en la bailarina sin olvidar su forma y corrió tan rápido para darle una embestida.

–¡Evádelo!

Con un giro, el pokémon adornofloral evitó la tacleada de su oponente, pero éste solo le siguió el paso y asestó su golpe. El tuerto no pudo evitar reírse de lo ocurrido.

–Sí, no creas que puedes huir de ese ataque. ¡Cabezazo Zen!

La cabeza del toro se iluminó de un azul brillante. Era muy obvio lo que eso simbolizaba, pero Damian no iba a permitir otro golpe, así que decidió someterlo.

–¡Ataca con Hierba Lazo!

Cuando las pequeñas plantas no podían sacar provecho de un enemigo en pleno movimiento para hacerlo tropezar, éstas apretaban los pies o patas de su oponente, dañándolo y dejándolo inmóvil mientras tuvieran el poder.

–¡Libérate, Tauros!

El monstruo cornudo puso cuanto esfuerzo necesitó para poder romper los nudos, soportando el dolor en sus extremidades. Logró eventualmente zafarse, aunque terminó cayendo del cansancio.

La bailarina volvió a saltarle encima para permanecer del lado de su entrenador, y éste aprovechó la situación para asestar otro golpe.

–¡Bola de Energía!

Otro orbe verde fue disparado hacia la retaguardia de su rival. El muchacho tenía la esperanza de que eso lo dejara fuera de combate, pero perdió ese deseo cuando lo vio levantarse, con su piel poniéndose roja. También notó al tuerto riéndose al respecto.

Pronto el toro se levantó y miró a la flor con una enorme expresión de rabia.

–¡Dale con Doble Filo!

Rodeado de un aura blanca, el monstruo corrió lo más rápido para asestar otra tacleada, pero el joven trató de impedirlo.

–¡Usa Hierba Lazo otra vez!

Pero desafortunadamente, la fuerza en las patas del bovino era demasiado grande para ser detenidas como antes. Ver al movimiento fallar sorprendió a entrenador y pokémon por igual al punto de que no pudieron prevenir la dura embestida.

Las dos criaturas terminaron inconscientes.

–Sigo olvidándome de las consecuencias de Doble Filo incluso en estos momentos. ¿Pero qué más da? –pronunció el tuerto a la vez que preparaba su última poké bola–. Ahora, ¡ve, Charizard!

Rápidamente hizo presencia un enorme dragón anaranjado que Damian apenas conocía por anuncios publicitarios de diferentes tipos.

–¡Joltik, entra una vez más!

No deseaba mandar a un pokémon a perder, pero temiendo a las posibilidades de que su tercer combatiente fracasara en tumbar al monstruo ígneo, decidió mejor usar la energía de su bicho de una vez.

–¡Dispara un Lanzallamas, Charizard!

–¡Electrotela!

Fuego salió de la boca del lagarto, el cual entró en colisión con una enorme red eléctrica, cuyo mayor tamaño se debió al poder robado de Raichu. Aunque el fuego se filtró a través de uno de los varios agujeros de la telaraña para quemar a la garrapata, el dragón terminó entrando en contacto con la red y su cuerpo fue electrocutado.

–¡Libérate con Envite Ígneo!

El cuerpo entero del pokémon llama se encendió completamente, deshaciendo red que le hizo daño. Pocos segundos voló hacia la arañita y Damian sabía que seguramente ya no podía hacer algo al respecto, pero igualmente trató de defenderse.

–¡Evádelo!

Sin embargo, la diferencia de tamaño jugó en contra del adolescente, pues aunque trató de evitar el golpe con un salto, no fue capaz de lograrlo, haciendo colisión con el pecho de su rival. Eso bastó para dejar fuera de combate al insecto.

–Descansa, Joltik… –comentó el joven poco sorprendido por el resultado, aunque permaneció nervioso al tomar en cuenta que el límite de tres criaturas por combate seguía en pie, pero trató de controlarse–. ¡Pignite, yo te elijo!

Quizás el cerdo no era el mejor para la batalla, pero su entrenador tenía una idea que podía ayudarle a salir victorioso si se ejecutaba debidamente.

–Así que fuego con fuego, ¿eh? –el adulto se intrigó con la elección–. Bien… ¡Charizard usa Ataque de Ala!

–¡Protégete con Rizo de Defensa!

Haciéndose bolita, el porcino amortiguó el daño que recibió del ala derecha de su oponente. Golpe duro, pero no lo necesario para llevarlo a sus últimas fuerzas.

–¡Rodada!

Volviendo a aprovechar su forma, el luchador rodó hacia la extremidad que el lagarto usó antes y la dañó con esa forma. Pronto le traspasó y rebotó contra la pared cercana a la puerta siguiente.

–¡Atácalo con Lanzallamas!

Charizard trató de disparar fuego hacia el puerco sin éxito alguno, pues solo recibió otra embestida más fuerte directo en su estómago. El pokémon de Damian rebotó contra el muro paralelo al anterior para dar otro golpe.

–¡Detenlo con Garra Dragón!

Pignite recibió un rasguño que le mandó directo al techo, pero no perdió su forma esférica. En lugar de ello, usó el momento para asestarle otra tacleada directo a la cabeza. Gracias al aumento de poder constante de Rodada, el ataque fue lo necesariamente duro para dejar al dragón fuera de combate. La estrategia del muchacho funcionó. Los dos humanos retiraron a sus bestias.

–Peleaste muy bien, Pignite. Ahora descansa.

–Regresa, Charizard –luego enfocó su atención en el joven–. Fuiste muy inteligente con esa idea, chico. En verdad lograste que la batalla valiera la pena. Y pensar que no esperaba mucho de un entrenador de Unova.

–De hecho no vengo de Unova, señor –respondió avergonzado–. Vengo de Bristar.

–Me suena el nombre, ¿no será región devastada por Kalos?

–Esa misma –respondió sorprendido por el conocimiento del tuerto–. ¿Cómo lo supo?

–Soy un viajero como tú, o bueno lo era.

–¿Se retiró?

–Más bien la vida lo hizo. –suspiró al mismo tiempo que tomó asiento.

–No comprendo.

–Pronto todo se hará claro. De momento termina con este tren, y si llegas a salir, considera viajar por Kanto algún día.

–Lo tomaré en cuenta. Espero verlo allá si lo hago.

–Eso no será posible, pero aprecio el gesto.

–Bueno… –pronunció confundido por el comentario–. Fue un gusto pelear con usted.

–Igualmente.

Damian sintió lástima por el tuerto. Aunque ya tenía una hipótesis sobre la gente el vehículo sobrenatural, quería ser optimista hasta el final.

Una vez que entró al siguiente vagón, notó algo curioso: había una puerta a otro lado. “Quizás es para el ganador,” supuso. “Pignite, Swanna, Deino; cuento con ustedes…”

El oponente final era definitivamente el más perturbador de todos. Era calvo, de camisa blanca y pantalones verdosos con manchas carmesí por todos lados. Tenía una expresión de miedo en su rostro, y se le notaba temblando constantemente, muestra de un posible nerviosismo. No pronunció ni una sola palabra cuando lanzó a su primer pokémon: Mandibuzz.

–¡Swanna, te elijo a ti!

–¡V-véncela con Pi-picoteo! –ordenó con una clara voz aterrada.

Pronto el buitre empezó a dar picotazos hacia el pecho de su enemiga sin parar. Aunque no era bueno recibir daño en una situación que podía ser crítica, el joven extranjero aprovechó la poca distancia entre las aves para un buen ataque.

–¡Usa Escaldar!

Agua ardiente salió de la boca del pájaro blanco e impactó directo a los ojos del ave rapaz, causándole que dejara de picotear para calmar el ardor en sus globos oculares cubriéndolos con las alas.

–¡No-no te distraigas!

–¡Y ahora dale un Ataque Celestial!

Un aura azul empezó a rodear el cuerpo del cisne. Necesitaba cargarse antes de poder ejecutarlo, pero con la ceguera de su enemiga, no tuvo mayor inconveniente para recibir todo el poder y volar directo hacia su objetivo.

–¡Evítalo!

Para su mala fortuna, cuando el buitre finalmente recuperó la vista, solo logró ver a la anseriforme dirigiéndose directo a su cara antes de recibir una fuerte embestida que le dejó fuera de combate.

–¡Maldición! –el calvo ladró con rabia antes de retirar a Mandibuzz y aventar otra poké bola al suelo.
Reemplazando a su compañera vino un pequeño soldado gris que poseía ojos amarillentos y brazos con la forma de navajas. Pawniard.

–¡C-co-corte Fu-uria!

–¡Brazada!

Ambos combatientes entraron en una pelea mano a mano, palmadas contra rasguños. Los dos dieron con tres ataques acertados hasta que el cerdo sacó ventaja con un golpe directo a la cabeza.

–¡Pu-puntapié!

De un duro pisotón al pie izquierdo de su adversario, el peón logró que éste cayera de dolor.

–¡Levántate y usa Rodada!

El cerdo obedeció y trató de usar la misma estrategia de antes, pero el caballero no actuó de la misma forma que Charizard.

–¡Cabeza de Acero!

La rueda impactó contra la cabeza del peón, y ésta se impactó contra el techo, solo que con mayor fuerza, logrando que el porcino deshiciera su forma.

–¡Y-y Cuchillada No-nocturna!

Pawniard usó su brazó derecho para darle un fuerte sablazo al luchador, con el cual logró dejarlo tirado en el suelo.

Damian pensó que ya no tenía fuerzas para continuar, pero antes de poder retirarlo, Pignite empezó a moverse hasta ponerse de pie una vez más, ahora con fuego rodeando todo su cuerpo. Se había activado su habilidad: Mar Llamas.

–¡Golpéalo con Carga de Fuego!

Con un calor tan ardiente como pocas veces llegó a ser, el cerdo le dio al peón una tacleada demasiado dura para que éste pudiera seguir peleando.

Ahora solo quedaba un pokémon para acabar con este desafío. La potencia de Pignite no iba a durar para siempre, pero el chico de ojos rojos decidió usarla mientras siguiera en pie, con la esperanza de que no tendría que invocar a sus otras dos criaturas.

El calvo solo gruñó de rabia y cambió a su última bestia: Druddigon.

–¡Su-superpoder!

–¡Usa Carga de Fuego otra vez, Pignite!

Otro choque sin ganador se dio, pues el lagarto aventó todo su cuerpo. La inercia del evento solo empujó a ambos por una corta distancia.

–¡Y pega con Brazada!

El porcino tiró cinco palmeos directo al estómago del dragón, haciéndolo expulsar aire en el proceso.

–¡G-ga-garra Dragón!

Con su brazo derecho, el monstruo de cabeza rojiza le dio un rasguño enorme al pokémon cerdo fuego. Y aunque Damian no lo quería, su luchador ya no tenía fuerzas para seguir combatiendo.

–Descansa, Pignite –sacó al puerco entristecido–. Hiciste un muy buen trabajo hasta aquí.

Ahora el chico se presionó en un dilema enorme. Ni Swanna ni Deino eran las mejores opciones elementales contra Druddigon, pero eran lo único que le quedaba y con los dos corría el riesgo de perderlos.

–¡Ve, Swanna!

El cisne entró una vez más al campo de batalla, siendo la penúltima esperanza de Damian en el demente ferrocarril.

–¡Viento Helado!

–¡De-detenlo con P-pulso Dragón!

La pequeña ventisca que pudo haber tomado ventaja sobre el monstruo azul se vio repelida por un dragón de energía multicolor, a la vez que éste golpeó duramente al pájaro.

–¡Usa un Corte Aéreo!

–¡Roca A-afilada!

Pilares de piedra salieron del suelo repentinamente, acabando con enorme facilidad al ave anseriforme, mientras que la cuchilla de viento apenas dañó al lagarto lo suficiente para hacerle mostrar señales de cansancio.

“¡Diablos!” el joven empezó a sentir la presión sometiéndolo una vez que sacó al cisne del lugar. Su pequeño dragón era lo último que le quedaba para ganar, pero con la facilidad en que cayeron sus compañeros y la pérdida de los efectos de Momia, tenía mucho miedo de perder. “Ni hablar…”

–¡Deino, confío en ti!

Una vez invocado, el pequeño ser de piel obsidiana miró directamente a su enemigo de cuerpo azul. Ambos rugieron para representar una actitud feral.

–¡R-ro-roca Afilada!

–¡Pégale con Cabezazo!

El dinosaurio empezó a correr cabeza primero hacia su rival, esquivando todos los pilares picudos que trataron de detenerlo sin logro alguno. Pronto asestó su cabeza contra el estómago de su adversario.

–¡Garra Dragón!

–¡Colmillo de Fuego!

Antes de poder rasguñar al pequeñín, el lagarto de cabeza recibió una mordida que calcinó su brazo derecho.

–¡Superpode-er!

Usando su extremidad opuesta, Druddigon se quitó a la criatura encima con un fuerte azote, mandándolo a volar de regreso con su entrenador.

–¿Estás bien, Deino? –preguntó el muchacho de cabello azabache preocupado.

El dinosaurio hizo un gruñido para asentir a la respuesta. Aún podía pelear.

–¡PULSO DRAGÓN! –gritaron los entrenadores al unísono.

Dos monstruos alados de diversos colores salieron de las bocas de sus usuarios e impactaron igualmente a sus blancos. Explosiones ocurrieron de los impactos y crearon nubes de humo. Una vez disipadas, los dragones aún permanecían de pie, adoloridos, pero ambos reaccionaron de formas distintas: el negro solo sintió una aflicción, pero aún podía moverse, el azul, por otro lado, cayó al suelo, incapaz de continuar.

–¡SÍ! –gritó Damian orgulloso de su pokémon–. ¡Hiciste un gran trabajo, Deino!

El muchacho abrazó a su dragoncito con toda la fuerza el mundo y éste la aceptó por el cariño que representaba. Pronto lo bajó y notó que ya no veía al dragón cavernario, dejando claro que había sido retirado por su entrenador.

Lo más extraño que el muchacho notó fue que el calvo al que se enfrentó no se sentó como los demás desafiantes, sino que en lugar de eso, corrió hacia su persona y lo tacleó. El tipo trató de estrangularlo, pero no contó con que aún estaba presente aquel lagarto que arruinó su pelea, por lo que no pudo defenderse una fuerte mordida en su pierna izquierda que le hizo soltar las manos, dándole una oportunidad al muchacho de quitárselo encima.

Por puro instinto, el extranjero reaccionó con un rodillazo directo a la cara del calvo una vez que se levantó.

–¡Vámonos, Deino!

Obedeciendo, el dinosaurio soltó su mandíbula de la extremidad y siguió los pasos de su dueño hacia el último vagón.

Furioso, el loco quiso perseguirlos, pero ambos fueron demasiado rápidos para atraparlos, y antes de que pudiera ponerles un dedo encima, la puerta entre los carros se cerró, poniendo a sus víctimas a salvo.

Aun estando seguro, el corazón de Damian palpitó rápidamente por el susto que recibió del ataque. Quién fuera ese tipo claramente tenía problemas psicológicos. Cuando finalmente se calmó, inspeccionó el lugar y vio que ya no había ni entrenadores ni puertas hacia otros furgones, comprobando una de sus hipótesis.
Sin nada más qué hacer, el joven tomó asiento y el dragón se puso encima de su regazo.

–Te debo una grande ahí, amigo. –dijo a la vez que acariciaba su cabeza, gesto que el dinosaurio apreció–. No sé qué hubiera sido de mí si no fuera por tu ayuda.

Eventualmente, el lagarto de piel oscura se echó a dormir, y su entrenador, sabiendo que ya no era necesario seguir peleando, lo devolvió a su bola ocaso.

La paz del ambiente era tan notoria que ya el joven no sentía miedo alguno, pese a los actos sobrenaturales del tren. Éste incluso consideró echarse a dormir como su pokémon. Sin embargo, la luz del vehículo se apagó repentinamente. No podía tratarse de un choque o de un freno, pues el muchacho aún sentía y escuchaba su movimiento.

Una llama azul apareció en medio del lugar, y Damian admiró la forma de Chandelure, un monstruo tipo fantasma proveniente de la misma Unova. El candelabro ignoró su presencia y simplemente traspasó hacia el vagón anterior de forma intangible. Pronto otro espectro de su especie apareció e hizo lo mismo, y cuatro más siguieron el patrón, hasta que un séptimo se quedó en el mismo carro. No hizo nada más que acercarse al humano y mirarlo directo a los ojos. El muchacho notó que su fuego trajo la presencia de una llama dentro de su propio corazón, azul como la del pokémon; quiso alejarse, pero sintió que una fuerza le paralizó al punto de que solo podía mover la cabeza.

Gigantescas flamas brillaron desde el carro con el loco y un grito desgarrador se hizo escuchar. Lo único que el joven pudo hacer fue gemir y cerrar los ojos con horror, deseando que no muriera a manos de ese candelabro.

Ocho segundos pasaron y el tren dejó de moverse. Una poderosa luz perturbó los globos oculares del extranjero. Éste abrió su vista y notó que el Chandelure ya no estaba por ningún lado. También sintió que la iluminación emitía una calidez que él solo pudo comparar con una expresión de amor, por muy poco sentido que tuviera la analogía.

Las puertas que abrían paso a la estación se abrieron, pero el adolescente no podía ver el entorno del sitio, solo la amarillenta luz y la enorme silueta de un adulto que tampoco era capaz de distinguir.

–Relájate, Damian –pronunció una voz masculina con un tono angelical–. Ya no tienes que temer…

–¿Eh? –el chico logró abrir la boca y dirigió su palabra a la silueta–. ¿Quién eres y cómo sabes mi nombre?

–Te conozco bien incluso aquí. El Chandelure que te acompañó solo quiso protegerte, y aunque no lo quisiera, no podía dañar a los vivos.

Esa última palabra demostró toda una hipótesis que el extranjero no quería comprobar como cierta, y el descubrimiento lo dejó incapaz de hablar, por lo que solo siguió escuchando.

–Aquel lunático que quiso atacarte pagó las consecuencias de sus actos. Y no te preocupes por los demás, ellos han salido y ahora podrán descansar en paz. Tú mantente con calma, porque llegarás a Pueblo Anville dentro de poco. Continúa tu viaje. No olvides lo que tu madre y míster Conan te han dicho sobre entrenar, porque al igual que ellos, yo sé que eres poderoso. Ve y muéstrale al mundo lo que realmente vales.

–Un momento, ¿qué-? –el joven quiso preguntar, pero se vio interrumpido por el cierre de las puertas del tren y su movimiento.

Ya era bastante raro que el hombre conociera su identidad, pero el que supiera de su relación íntima con otras personas y posiblemente sobre sus charlas hacía las cosas más difíciles de comprender. Aunque eso solo era la cereza de un pastel lleno de emociones.

Damian quiso evitar desahogarse mientras no llegara a su destino, pero el comprender su experiencia lo obligó a soltar lágrimas.

Después de tres minutos, el tren finalmente llegó a su última parada. La estación era completamente distinguible. Eso bastó para que el muchacho saliera del vehículo que pronto viajó a la oscuridad.

Lo único que hizo fue sollozar en soledad. Toda la gente que él se enfrentó eran pobres almas en su camino al más allá, y por su forma de actuar, lo más probable es que la mayoría, tuvieron muertes tristes. Quizás la chica de sombrero murió asesinada o en una situación que le hizo perder la vida tan joven, el niño pereció de alguna enfermedad y sus abuelos le acompañaron en la forma de un Yamask, el policía cayó defendiendo a los inocentes, y el tuerto de alguna forma misteriosa. Del anciano y el loco pocas teorías necesitaba.

El joven bailó con la muerte estando inconsciente de ello. No quería imaginar las consecuencias si hubiera perdido, pero pensaba que lo más probable era que el tren reclamaría su alma sin oportunidad de huir.

–Oye tú –una voz adulta se acercó–. ¿Qué andas haciendo aquí?

Damian se levantó y miró a la persona que tenía cerca: otro guardia de uniforme verdoso como el de Ciudad Nimbasa. El muchacho limpió todas sus lágrimas y le respondió.

–Nada, señor. Acabo de salir del último tren a este sitio y no tuve un buen día.

–¿“Último”? Ese vino hace como diez minutos. ¿De qué estás hablando?

–Bueno… –estresó considerando los eventos–. Así pasó. No sé qué más pueda decirle. Ya que no tengo nada adentro que sea sospechoso.

Con seguridad, el muchacho ofreció su mochila para que el adulto la inspeccionara. Como éste no vio nada malo, no tuvo de otra más que aceptar la respuesta.

–Hm. No vaya a ser que ya esté enloqueciendo como ese trabajador que dice ver un tren imaginario en ocasiones. Pero supongo que no hay otra explicación.

–Así es. ¿Sabe si hay algún sitio donde pueda pasar la noche?

–Tenemos una posada al este de la estación. Es un edificio de color marrón. Son muy pocas las casas que hay, así que es imposible confundirla.

–Muchas gracias, señor.

El adolescente salió del área para buscar el sitio de descanso. Efectivamente, era imposible no distinguirlo porque era el único con un color oscuro, mientras que las demás casas eran de colores más brillantes.

Para su fortuna, aún había un empleado despierto en la recepción y un cuarto disponible para el chico y sus pokémon. La habitación costó 10,000 pokécuartos, una cantidad aceptable para su billetera.

Ya en cama, Damian se puso a pensar en lo que la silueta dijo sobre las personas que conocía íntimamente en Bristar, su región natal.

Antes de poner pie en Unova, el chico ya consideraba retirarse del entrenamiento pokémon, influenciado por los insultos que recibió de varios niños, la poca estima que le tenía su madre, y el haber perdido ya tres ligas. Sin embargo, eso cambió gracias a la repentina aparición de Conan, miembro de la Élite Cuatro de Bristar, y un acto de convencimiento que ni siquiera ahora comprendía.

“Chico, tienes más potencial de lo que imaginas. Yo no sé qué bicho picó a tu madre, pero su forma de verte está mal, y voy a demostrárselo.”

“Me equivoqué, hijo. Hice mal con hacerte pensar que no estabas hecho para pelear. Quizás no confías mucho en mí o míster Conan, pero nuestro apoyo es sincero.”

Tanto ellos como el hombre deseaban que siguiera luchando. Sin embargo, algo que nunca abandonó su cabeza fue el hecho de que solo había una forma en la que un entrenador podía demostrar su poder, y esa era consiguiendo el campeonato; no más, no menos. Si no era el mejor de toda una región, entonces seguía siendo un debilucho cualquiera, y enfrentarse a fantasmas no iba a cambiar eso. De igual forma, decidió no echarse para atrás con Unova y desafiar su Liga hasta el final.

Al día siguiente, Damian salió de la posada y decidió tener una pequeña charla con sus pokémon antes de volver a Ciudad Nimbasa.

–Chicos, sé que no me canso de halagarlos, pero lo que hicieron anoche fue realmente increíble. No sé qué hubiera sido de mí sin ustedes. Me siento muy feliz de haberlos conocido y criado hasta ahora. Quiero ser el entrenador que ustedes merecen y para eso, ¡haré todo lo posible para que podamos ganar la Liga Unova!

Todos se alegraron con las palabras de su dueño y le dieron un enorme abrazo grupal. El amor de su dueño era correspondido y él sabía que la amistad era tan importante como el entrenamiento físico.

Deseaba en verdad ser el mejor de la región, pero el destino tenía otros planes para él.


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