Inalcanzable
Enviado por: Tommy - 09 Apr 2021
08:05 PM - Foro: Pokéfics Terminados - Respuestas (2)

Mostrar About
Vagando por archivos polvorientos y oxidados me encontré con esto que escribí hace ya unos cuantos años, conmocionado por el anuncio de los remakes de RSE. Es una especie de recuerdo congelado en el tiempo de mis mejores y peores momentos jugando concretamente al Pokémon Esmeralda.

Recuerdo que siempre se le dio un trato más hostil a la tercera generación que a sus predecesoras, pero cuando volví a pensarla tras el anuncio de ORAS, sentí que afloraban en mí cosas mucho más positivas que negativas sobre Hoenn. Igual, por si acaso, alejé el conflicto todo lo que pude del mar. Unos cuantos metros por encima de su superficie, de hecho.

Traté de corregir un par de boludeces del escrito, pero con toda seguridad se me pasaron varios errores por alto. Así que no duden en darle duro si... bueno, apesta. Pero que conste que esto es del 2014; ni siquiera tenía barba cuando lo escribí.



8 de Junio de 20XX
Ruta 131, Hoenn




Sucede durante la noche, aunque todo esté pasando de día. En lo más alto de la construcción más alta —aquel majestuoso pilar que conecta la mundana tierra con el divino cielo—, un relámpago infernal es escupido por los dioses desde el firmamento, estrellándose contra la torre.

Un rugido lo aturde y ensordece, pero él no se deja intimidar. Sabe que tiene una misión, y que de no cumplirla muchas vidas sufrirán el jaque mate. Alza todo lo que puede su vista buscando a la bestia que produjo el iracundo vozarrón. La habían despertado.

Otro relámpago explota peligrosamente cerca. Su rostro está empapado; fuertes gotas de lluvia incesante golpean su vestimenta y vientos agresivos sacuden el gorro de lana blanco que cubre su cabello. Le dedica un repaso fugaz a las seis esferas diminutas que forman fila en su cinturón y luego aferra sus puños, temblorosos, al manubrio de su maltrecha bicicleta de carreras. No hay tiempo que perder. Un tercer rayo marca el punto de partida y, con un grito de esfuerzo desgarrador, empuja los pedales con sus pies entumecidos. Fue un largo viaje, en la región más hostil que había visitado hasta ahora.

La bicicleta azul traza una línea perfectamente recta sobre la arena empapada y se adentra en el inmenso portal del Pilar Celeste. La tormenta despliega con maestría sus nubes negras sobre el cielo, permitiendo apenas algunos destellos ocasionados por sus propias descargas eléctricas, gracias a los cuales él sabe hacia dónde avanzar. Su bicicleta es de las mejores, pero sabe que sólo podrá confiar en ella si se deja guiar por el instinto y la velocidad. Dudar o detenerse no es opción.

Un haz de luz chispeante aparece a tiempo en el maltrecho recinto permitiéndole eludir por poco algunos hoyos en el suelo. Sus ojos, protegidos por unos pequeños goggles verdes, divisan una rampa en espiral que le permitirá alcanzar el techo si sube por ella. La construcción por dentro está bañada por una ruidosa y desesperante colonia de Golbat, que revolotean por doquier ahuyentados por los rayos, emitiendo chillidos supersónicos que rivalizan con las descargas. Parecen competir por ensordecerlo. No se amedrenta, y sus pies solo aceleran más y más el empuje a los pedales, cuyo mecanismo impulsa el giro de las resistentes ruedas de la bicicleta, atravesando la planta baja en tiempo récord.

Comienza a subir, y el esfuerzo que le supone ir cuesta arriba solo es opacado por la dificultad de eludir casi a ciegas a las criaturas aladas y venenosas y a los hoyos en el suelo, pulverizado por batallas legendarias o por explosiones eléctricas como las que ahora mismo se abalanzaban sobre él. Derecha. Izquierda. Otra vez izquierda, intentando alejarse del borde de la pendiente todo lo posible.

Una figura satinada cruza un muro a su derecha interponiéndose en su camino. La aparición tuerce su enorme cabeza gris hacia él enseñándole una macabra sonrisa de dientes dorados que no son dientes. Con una destreza que desconocía se tira violentamente hacia un costado sin detener la marcha ni por un instante, rozando su hombro y parte del torso contra los muros polvorientos y empapados del pilar, y agachando su cabeza hasta encontrarse de frente con el propio manubrio de la bicicleta consigue eludir un envite directo del siniestro fantasma.

El Banette no se da por vencido, y sin despegar sus ojos inyectados en sangre del nuevo blanco fijado, comienza a volar hacia él atravesando a cada murciélago azul que se interpone en su camino, o simplemente reventándolos con incesantes bolas sombra que estrella en sus rostros. Él no necesita voltearse: sabe que lo siguen. Y pronto deja de ser uno solo, surgiendo del suelo y de las paredes tantos Banette que superan fácilmente la decena.

Otro relámpago se estrella contra el Pilar Celeste, esta vez tan cerca suyo que estuvo a punto de desbarrancar. La bicicleta no hace otra cosa que ganar velocidad, por más empinada que se encuentre la pendiente, por más resbaladizo que se encuentre el suelo resquebrajado bajo sus neumáticos.

Por un momento logra juntar el suficiente coraje como para soltar el manubrio con su mano izquierda, llevándola rápidamente a su cinturón y tomando con firmeza una de las esferas que portaba. Oprimiendo el botón central de la pokébola, ésta se infla y parte en dos vomitando un haz de luz rojizo que libera a su propia bestia: una criatura bípeda que supera su estatura. Levanta su mirada, descuidando el suelo un instante para comprobar que ya falta menos para la cima, y tras escuchar el orgulloso gorjeo de la bestia verde que acababa de liberar a sus espaldas, se parte la garganta rugiendo la orden con todas sus fuerzas:

—¡Hoja aguda!

Dos palabras son suficientes para borrar las sonrisas en los rostros de la horda de fantasmas. El lagarto verde agita su abultada cola con forma de pino y tensa en una fracción de segundo cada músculo en sus fornidas piernas, estallando en una corrida frenética por los muros de concreto que crujen bajo sus garras, mientras blande las delgadas protuberancias de sus brazos bañándolas en un fulgor que las torna similares a guadañas.

El joven entrenador pedalea con fuerzas sobrenaturales en contra de las fuerzas de la naturaleza, subiendo la cumbre en forma de espiral como alma que lleva el diablo y perdiéndose a sus espaldas una brillante y dolorosa demostración de poder y habilidad por parte de su Sceptile, que destaja con sus sables a las muñecas fantasmales como si de manteca estuvieran hechas. Desde arriba, desde abajo, corriendo sobre los muros al ras del suelo, dando volteretas en el aire al tiempo que se llevaba en el camino a dos Banette a la vez. Los más listos se dan por vencidos rápidamente e intentan huir; pero un segundo es demasiada espera para el veloz gecko. Dos esgrimas finales y el Sceptile termina de despachar a los perseguidores del entrenador, quién ya se encuentra a menos de treinta metros de llegar al techo. Un instante alcanza para adelantarlo, preparado ante cualquier posible hostilidad fuera de la torre.

La lluvia golpea con más intensidad en lo alto del Pilar Celeste, y el corazón del muchacho se sacude violentamente dentro de su pecho. El aire se percibe tenso, asfixiante, y un frío asesino guiado por vientos que confluyen desde los polos más extremos de la región entumece sus nudillos temblorosos. Un último exhalo de energía lo lleva a la cima de la torre sagrada. Su Sceptile allí lo espera, ligeramente agazapado y con un brazo torcido hacia adelante blandiendo una de sus hojas con forma curva y afilada, clavando sus penetrantes ojos ambarinos en algún punto del cielo.

El Entrenador desciende de la bicicleta torpemente y casi resbala sobre un charco de agua, pero consigue dar algunos pasos abrazando su propio torso y apretando los dientes por el gélido clima que reina en las alturas. No hay tiempo ni fuerzas para realizar cálculos, pero sabe que no debe encontrarse a menos de seiscientos metros sobre el nivel del mar. Las lluvias torrenciales golpean su espalda empujadas por la corriente de aire, y un coro de truenos empieza a retumbar aún más amenazante en el firmamento que ahora parece tener al alcance de su mano. Ése era el firmamento.

Su leal bestia verde mece la cola de hojas oscuras con aparente calma, nutriéndose de la misma lluvia y preparando cada músculo de su cuerpo para explotar de nuevo. El lazo entre ellos es fuerte, y las pocas semanas transcurridas desde su encuentro parecen ahora años de aventuras y combates a la par… pero jamás se habían enfrentado a algo como esto.

El muchacho se ajusta los goggles y da algunos pasos más poniéndose delante de su Sceptile, que le espeta un gruñido de reproche al exponerse de esa manera al peligro. Un rayo estalla tan cerca de ellos que el chico apenas alcanza a cubrirse, siendo alcanzado por una onda expansiva que lo empuja hacia un costado despegándolo del suelo. Pero su pokémon, más veloz que el sonido del trueno, se acomoda en una fracción de segundo bajo su entrenador deteniendo su caída con el entramado de hojas en su cola.

—¡¡SCEPTILE!! —ruge el reptil enfurecido, insultando en su lenguaje al mismísimo cielo que se cierne sobre ambos. El muchacho le da las gracias a su fiel compañero con la voz entrecortada, todavía aturdido por el estruendo, ignorando por completo el dolor de sus propias heridas.

Nuevamente y sin piedad, el cielo escupe en respuesta otro rayo fulminante sobre sus cabezas. Un haz de luz inmenso como una flecha envuelta en fuego y trueno cae en picada sobre el entrenador y su pokémon, tan rápido que ni siquiera Sceptile sería capaz de reaccionar. El tiempo parece congelarse por un instante, y para sorpresa de ambos, ninguna explosión sucede esta vez. El lagarto de los bosques se yergue rápidamente adoptando una amenazante postura de combate, cubriendo frente y retaguardia con el par de afiladas guadañas en sus brazos.

La lluvia no cesa. La corteza terrestre vibra constantemente y fuertes ráfagas de viento azotan cada árbol de la región. El entrenador lo sabe, e intuye con angustia cómo ya varios pueblos y ciudades estarían sufriendo los primeros síntomas de una inundación como no se había visto antes.

No se explica entonces por qué, pese a ver delante de sus ojos auténticas cascadas precipitándose desde el cielo, sobre su cabeza ya no salpica ni una gota. Sceptile también lo nota: están completamente aislados de la lluvia torrencial, como si un techo hubiese aparecido de repente sobre ellos para resguardarlos. Pero no era un techo.

Un sonido apaciguado, suave, pero con una gravedad y un tono marcadamente amenazante emerge desde lo profundo del ser que reposa sobre las corrientes de aire cruzadas, presentándose ante ellos. El entrenador, bajándose los goggles casi por inercia, no puede ni pestañear.

Supera los siete metros de largo, enrollando su cuerpo serpentiforme de color esmeralda surcado por algunas líneas amarillas y rojas, y balanceando su cola con intimidante parsimonia. Dos extremidades terminadas en seis garras sobresalen en la parte superior de su cuerpo, adornado a su vez por varios anillos con aletas cortas que, de así desearlo, podrían desplazarlo a velocidades infernales por los cielos o, quién sabe, incluso por el espacio exterior. De su cabeza crecen cuatro cuernos delgados apuntando hacia las diagonales, y una boca amplia sobre la cual dos pequeños ojos de un brillante amarillo rodeado por cuencas oscuras los observan a pocos metros de sus cabezas.

Sus rasgos ofidios de reptil lo delatan: es un dragón. Rayquaza, el dragón de los cielos, juzga desde las alturas con su mirada al humano y el Sceptile, emanando un aura de poder como ellos jamás había presenciado.


—¡Hijo, ya está lista la cena! ¡A comer!


La voz de su madre lo devuelve, sobresaltado, a la realidad.

Esa realidad desprovista de los emocionantes enfrentamientos contra hordas de fantasmas y, finalmente, de atestiguar el encuentro con el guardián de los cielos que reposa en lo más alto de una torre babilónica, en medio de tormentas y terremotos.

Una realidad que lo sitúa ahora entre las cuatro paredes blancas de su habitación. Entre sus manos temblorosas por la todavía palpitante excitación sostiene una consola portátil de videojuegos de color violeta. A su alrededor, sobre la cama en la que estaba sentado con la espalda apoyada contra la pared, hay desparramadas un montón de cartas de todos los colores, entre las cuales apartó y dispuso en una prolija hilera seis tarjetas bien diferenciadas, cada una representando a una de las criaturas que había escogido para hacerle compañía durante su aventura: un Ninetales, un Gardevoir, un Manectric, un Skarmory, un Walrein y, por supuesto, un Sceptile.

El chico larga un suspiro y guarda la partida del juego, cuyos gráficos compuestos por coloridos pixeles muestran en la opaca pantalla la imagen de un personaje pequeño y cabezón enfrentándose cara a cara con el sprite, ligeramente mayor, de un serpentino e inmóvil dragón verde.

Se pone de pie de un salto dejando sobre la cama su consola y, tras una última mirada al juego que lo mantuvo obnubilado durante ya varios días, esboza una sonrisa de satisfacción.

La ventana que da al balcón del departamento deja ver tras su cristal el paisaje de una ciudad ensombrecida por las nubes abultadas en el cielo.

Entonces, empieza a llover.



8 de Junio de 2005
Buenos Aires, Argentina


  Archivos Internacionales
Enviado por: Pyro - 09 Apr 2021
12:46 AM - Foro: Explícitos en progreso - Respuestas (1)

Asesinos, estafadores, ladrones, terroristas, genocidas, etc. Todos ellos unos criminales sin vergüenza, sin esperanza en esta vida, pudriéndose en sus celdas.
 

Índice:


  Fracturada
Enviado por: Lunarium - 06 Apr 2021
10:09 PM - Foro: Fanfics y Originales - Sin respuestas

Despierto empapada en sudor a las cinco de la mañana, siendo recibida por la tenue y joven luz del alba, que se las apaña para atravesar la fina capa de vidrio que rodea la puerta situada a la izquierda de mi cama, acompañada del temprano e inmisericorde frío otoñal, el cual recorre cada músculo, cada tendón y cada hueso de mi cuerpo, ignorando el grueso estropajo de ropa abrigada que representa mi pijama azul de delgadas rayas blancas.
  
A pesar de parecer la más lanuda de las ovejas, en un instante paso de sentirme a salvo a completamente desnuda, como si me hubiesen trasquilado, despellejado. Y es entonces cuando escucho tu voz.
 
 “Carnero. Eres un carnero.”
 
No necesito alzar mucho la vista hacia adelante para verte en el espejo. Qué ilusa fui al creer que no te vería el día de hoy, qué ilusa fui al pensar que por una vez, aunque fuese por tan solo un segundo que se desvanece igual o más rápido que un suspiro en el sepulcral y deprimente silencio que rodea a mis cuatro solitarias paredes, me reconocería a mí misma. Pero ya estás allí. Siempre tan puntual, siempre tan inexorable como el destino.
 
 ¿Por qué te asombras? Sabes que siempre estaré aquí para recibirte en cuanto levantes los párpados. ¿No me extrañaste?”
  
Las dos sabemos la retorcida y deprimente respuesta a esa última pregunta tuya. Y tú sabes que yo la sé.
  
No me mientas. Yo sé que sí.”
 
 Sonríes con esa pérfida y típica mueca tuya, contrayendo tus negros labios y enseñando aquellos relucientes y traicioneros dientes, tan blancos como la pintura que disfraza la precaria estructura de mis muros. Como siempre te deleitas con mi sufrimiento, aguardando ansiosa la caída de mi primera lágrima. Por primera vez en mucho tiempo decido no darte el gusto.
  
Ay, ¿Qué ocurre? ¿Tienes miedo de que te muerda? Solo piensa en lo mucho que nos divertiríamos si me dejases salir.”
  
Lo que alguna vez fueron gotas de agua recorriendo toda mi piel ahora no son más que trozos de hielo, lágrimas tan endurecidas y rígidas como témpanos en invierno, tan pesadas y trasparentes como un zafiro. Mi cuerpo ya no puede expulsar más angustia, y mi mente permanece congelada, paralizada por el terror.
  
¿Alguna vez te he dicho lo adorable que te ves cuando te haces la muerta?"
  
Los latidos de mi corazón avanzan igual de lento que una tortuga moribunda. Los impulsos eléctricos que atraviesan mi cerebro son cada vez más débiles, y la sangre recorriendo mis venas deja de fluir, petrificándose. Debería estar muerta. Pero me mantienes viva. De alguna forma la influencia que ejerces sobre mí desafía toda ley de la biología en existencia.
  
¿Piensas que voy a dejarte partir así como así? ¿Después de todo lo que hemos pasado juntas?”
  

Como siempre te las arreglas para tenerme a tu merced. Pero no me impedirás levantarme de la cama para tomar un baño.
  
¿Y ahora a dónde vas?”
  
Tu falsa y descarada pregunta se disfraza con la ponzoñosa manta de la mentira y el sarcasmo. Sabes exactamente a dónde me dirijo, y lo que pienso hacer.
  
Ah, así que quieres jugar a ignorarme, ¿Eh? Muy bien. Vamos a ver por cuánto tiempo aguantas.”
  
Una nueva corriente de agua recorre mi cuerpo, cayendo de la ducha con el seco siseo de la ducha. Mis ropas de dormir yacen fuera de la bañera, arrugadas como si fuese la piel muerta de una serpiente que acaba de mudar. Le doy la bienvenida al calor que quema mi espalda mientras dejo salir una cortina de vaho. Me siento renacida, como si estuviese siendo exorcizada.
  
O al menos eso es lo que me gustaría que estuviese pasando. Pero ey, soñar no cuesta nada, ¿No?
  
Si tan solo dejases de soñar y te atrevieses a dar el paso.”
  
Por un milisegundo me encuentro tentada de correr la cortina y gritar a los cuatro vientos, encarando el espejo del botiquín desde el que me observas. Pero, ¿Cuál es el punto?
  
Sí, ¿Cuál es el punto? Ah, espera. No quieres ver mis senos, ¿Verdad? Los que te gustaría tener y sentir para identificarte, ¿No?”
  
Involuntariamente la ira toma control de mi puño izquierdo, consiguiendo que golpee con fuerza el mosaico más cercano a mi izquierda para hacerte callar. Un intento fútil, como era de esperarse. El dolor es la única recompensa que mis nudillos reciben.
  
Empezaba a pensar que no tocaría jamás ese nervio.”
 

El eco de tu risa perfora los ladrillos huecos del baño mientras hago girar el grifo y tomo la toalla para secar mi lastimada y maltrecha piel. Estoy fracturada tanto por dentro como por afuera, y las cicatrices a la altura de la parte trasera de mis hombros no son más que profundas grietas sin reparar, el amargo recordatorio del cuerpo que mi alma ansía, pero que solo será de mi propiedad mientras permanezca dormida. De que no hallaré a mi verdadero yo si me sigo abriendo.
 
Apuesto a que te gustaría explorarte y sentirte lisa allí abajo, ¿A que sí?”
 
El resto del día transcurre con normalidad. Me dispongo a realizar el aseo por segunda vez en la semana, retiro mi ropa de la lavandería y procedo dar mi obligatoria vuelta a la manzana para mantenerme en forma, todo con tal de ahogar tus burlas, tu cotidiano y siempre infaltable desprecio.
 
Eventualmente la noche extiende sus alas como un buitre abalanzándose sobre la carroña. Mientras el lamentable par de sacos de carne que son mis piernas me ayudan a meterme al cine de las sábanas blancas, le doy la bienvenida a la parálisis del sueño.
 
Mis párpados consiguen cerrarse momentáneamente. Otra vez el mismo desfile de pesadillas que ya ni me perturban en lo más mínimo: un río de lágrimas escarlata que lleva consigo mis ya ahogados sueños inalcanzables; un titánico tábano con cabeza y cola de serpiente consumiendo edificios de aluminio y dejándolos secos cual papel arrugado al clavar sus largos y afilados colmillos; un íncubo y una súcubo copulando extasiados en la estratósfera, disfrazados de ángeles. Divina anarquía.
 
La vida es más sabrosa cuando se vive de cabeza.”
 
Y en el centro de ese circo del horror te hallas tú, presente y en tu puesto, sonriéndome sardónicamente.
 
Debo decir que soy muy fan de lo que has permitido entrar aquí.”
 

Regresas al espejo apenas despierto súbitamente. Incapaz de continuar, tomo el cuchillo que llevo guardado desde hace meses en el único cajón de mi mesa de luz. Su hoja sigue brillando pese al polvo ya acumulado.
 
Ya pasamos por esto. Sabes que no lo harás.”
 

Solo hace falta un corte más. Y se acabó.
 
¿Prefieres cortar el problema de raíz en lugar de afrontarlo? No es que me sorprenda. Siempre fuiste patética, y te vas a morir patética. Adelante, hazlo. Pero recuerda que no te desharás de mí. Mientras tu memoria persista, yo también lo haré. No me voy a ninguna parte, ¿Capisco?”
 
Tu voz es ahora seguida de una que conozco más que bien.
 
No existe chica demasiado buena para ti."
 
¿Pero y si no quiero a ninguna chica? ¿Y si yo quiero ser una chica?
 
Tu risa llega a mis oídos nuevamente, carcajeándose ante mis inentendibles murmullos.
 
¿Acaso son plegarias a Dios ese balbuceo que escucho? Pues te tengo noticias. Dios no está aquí hoy, ni tampoco el Diablo. Solo tú y yo. ¿Y sabes por qué? Porque fuiste tú quien decidió alejarse de la luz. Fuiste tú la que me dejó convertirme en esto. Y ya no puedes cambiarlo.”
 
Pruebo volver a hacer caso omiso a tus palabras mientras lloro en silencio, profundamente arrepentida mientras el cuchillo produce un sonido agudo y ensordecedor apenas lo dejo caer al suelo. Pero resulta ser en vano, pues todavía escucho los pequeños golpes que aplicas sobre el cristal.
 
Sí, llora en posición fetal todo lo que quieras. ¿Te digo algo? Quizás sí haya esperanza para ambas. Tal vez algún día podamos ser la misma y salvar la poca estabilidad mental que nos quede. Después de todo tienes la elección, y siendo franca espero que elijas mientras aún haya tiempo. Hasta entonces veré si puedo rezar por las dos. Y quién sabe. A lo mejor algún día suceda el gran milagro y te recompones.”
 
Algún día.


  Lady Fantasy
Enviado por: DoctorSpring - 31 Mar 2021
07:19 PM - Foro: Pokéfics en Progreso - Respuestas (5)

Lady Fantasy
Mostrar Notas Previas

Bienvenidos a este corto fanfic de tres capítulos basado muy, pero muy ligeramente en la canción Lady Fantasy de Camel y con basado me refiero al nombre nomás. Al igual que como lo has visto en la sinopsis, este es un altern universe de Gen Berserk, fic de @Velvet  o sea, usaré algunos personajes de ese fanfic en un universo diferente al de su origen, tratando de mantener sus personalidades fieles en cuanto me sea posible. Como dije antes, este fanfic va constar tres actos. No puedo prometer fecha de publicación para ninguno de ellos (aparte de que el primero estará publicándose pronto después de este post). Si lo preguntan, no hay spoilers importantes en este fanfic así que puedes leerlo sin problemas sin importar que tan avanzado estés o hasta puedes leerlo sin necesidad de leer el fic original, cosa que no recomiendo por qué van a ver que el mío no tiene nada que ver y me van a fu... digo, digo, porque es muy bueno, sí, sí.  
Agradecimientos a @Velvet por darme permiso para escribir con sus personajes, y nada más.

Saludos.
 
Indice
 
Primer Acto: Encounter

Segundo Acto: Smiles For You

Tercer Acto: Lady Fantasy
 


  Memento.
Enviado por: Gold - 28 Mar 2021
08:52 PM - Foro: Fanfics y Originales - Respuestas (2)

Mostrar Notas
El relato se supone es parte de una dualidad. El reto fue que el protagonista compartiera cinco diálogos en dos relatos de índole diferente y que, a pesar de las mismas palabras, te hicieran sentir algo diferente. Solo terminé uno, que es este (el otro está a medias). Pero supongo que se tornó en algo personal que debía sacar desde hace tiempo.

Memento
Despiertas bajo un manto nocturno y tratas de volver a conciliar el sueño en cuanto escuchas los quejidos desde el otro lado de tu cuarto. Pero el sonido no se va, y es persistente, creciendo en volumen en cuanto más te esfuerzas por ignorarlo. Cierras los ojos pero es un esfuerzo vano, pues ya estás despierto y tus intentos de volver a conciliar el sueño son vacíos.
 
Vacíos como tu cuarto, vacíos como tu alma.
 
Abres la puerta entre la oscuridad, siendo solo alumbrado por la luz proveniente de la luna. Los quejidos cesan y frente a ti, yace una figura que preferirías olvidar. Sus ojos tristes que te ven, mientras su cuerpo marchito reposa en su cama.
 
Esforzándose por respirar, viéndote a lo lejos. Tu tratas de ignorarlo, pero cuando agachas la mirada para evitar encontrarte con la suya, vuelves a escuchar sus plegarias.
 
–Ven conmigo y escúchame.–Te dice de forma débil, apenas irguiéndose para poder observarte mejor.-Ven conmigo y despídete.
 
Aprietas los puños, negándote a mirarlo, sintiendo la ira arder en tu pecho por lo fácil que las palabras parecen salir de su boca.
 
Y tratas de huir, como tantas otras veces has hecho, pero tus pies parecen enraizados en el suelo, y no sabes por qué.
 
No quieres recordar ese día, no quieres recordar lo que le respondiste.
 
–Ven, por favor.–Te implora.–¿Por qué nunca me haces caso?
 
–¡Por que no tengo que hacerlo!–Respondes, la voz se te quiebra. Aún eres incapaz de mirarlo a los ojos.
 
–Recuerda qué...–Empieza a hablarte en un susurro, ignorándote, como si tu grito espontáneo nunca hubiera sucedido.--Recuerda lo que debes hacer. Recuerda ayudarlos, recuerda…
 
–Por qué…-Le respondes, sin siquiera dejarlo terminar.–¿Por qué estoy aquí? ¿Por que justificas mi existencia en base a un deseo egoísta?
 
Él se detiene y sientes su mirada triste sobre ti.
 
–Eres todo lo que queda.
 
–¡No quiero!-Vuelves a rebatir, más furioso que antes.–¡No quiero ser yo! ¡Después de todas las cosas que escribiste, que te has guardado, pintándome como una decepción, me rehúso! ¡No te importa lo que siento, solo te importa lo que puedes obtener de mí!
 
Sigues sin mirarlo, porque hacerlo le daría poder, poder que no quieres que tenga sobre ti. Pero no sabes que eso ni siquiera es necesario; quizás simplemente no lo quieres aceptar, no quieres aceptar el poder que su presencia permea en tu alma. No quieres aceptar esos sentimientos que te han carcomido durante meses enteros, tratando de borrar esa mancha de tu cuerpo.
 
Él te mira, más triste que antes.
 
–Nunca te he considerado una decepción…
 
–¡No es cierto!–Sabes que es verdad lo que dice, pero es más fácil negar lo contrario.–¿Porque tratas de borrar ahora lo que he leído? ¿Lo que dejaste atrás en tu partida? ¿Resarcir el daño cuando ya no estás?
 
Ya no está, ya no está, y te cuesta aceptarlo. Pero su presencia sigue ahí. En las sábanas que delinean su figura, en las paredes que hacen eco de sus palabras, en las ventanas que reflejan su fantasmal presencia.
 
 
Levantas la vista y, por primera vez, permites que tus ojos se encuentren con los suyos; notas lo rojos que están, tristes y derrotados. Y no sabes que te enoja más, si su mirada condescendiente o el hecho de que sabes que no te mira como piensas que lo hace y es más un reflejo de tus propios demonios, de tus propias inseguridades.
 
–Ven...–Te vuelve a decir y extiende la mano.–Ven y déjame explicarte.
 
–¡¿Qué quieres explicarme?!–Ruges, enojado.
 
No hay un trueno que preceda a la lluvia, pero las gotas empiezan a caer, haciendo eco de tus palabras y de tus sentimientos. Llueve como aquel día y cierras los ojos para no recordar. Aunque ya es demasiado tarde.
 
Estás enojado, con él, contigo, con Dios y todas las consecuencias que devinieron con su partida. Estás enojado porque ya no puedes disculparte y las últimas palabras que dejaron tu boca fueron reclamos y acusaciones hirientes.
 
Estás enojado porque ya nunca podrás volver a verlo.
 
–Lo siento mucho.–Te dice. No sabes cuándo se levantó de la cama. No sabes cuando sus abrazos te envolvieron, tratando de protegerte de la lluvia. Esos brazos que ya no son más que cenizas frías de un calor que hace mucho tiempo se apagó.
 
Y lloras bajo la lluvia, lloras abrazándote a su recuerdo, lloras dejando que los truenos y relámpagos ahoguen tus pensamientos. Lloras por esas palabras que nunca se dijeron y esas heridas que dejó sin explicación.
 
Por que en ese entonces ese último abrazo se sintió falso y hecho por obligación; ahora, ahora solo deseas que esa frialdad que sientes desaparezca, que tus dudas se evaporen, y que esas notas imborrables se pierdan.
 
Notas que relatan un pasado que jamás se te contó y un sentir oculto que jamás viste.
 
Te aferras a su recuerdo, te aferras a lo poco que puedes guardar; porque ya no está y se va desvaneciendo junto con la lluvia.
 
–Te extraño.–Te dice, ya no sabes si lo dice él o es tu imaginación llenando los huecos. Pero no importa, porque sabes que de una u otra forma es real. Sus palabras hacen eco a tus propios pensamientos.
 
–Yo también… yo también…
 
La lluvia desaparece junto a su silueta, dejándote solo en un cuarto vacío, en una casa demasiado grande y el peso de su legado sobre tus hombros.
 
–Ojalá algún día puedas perdonarme.–Le susurras a la nada. A una noche demasiado larga que ya no brilla como antes.
 
Quizás, por primera vez, las pesadillas ya no vuelva después de esa noche.
 


  La Paradoja del Harem (Harempoint)
Enviado por: Lunarium - 26 Mar 2021
05:52 PM - Foro: Explícitos terminados - Respuestas (4)

¿Recuerdas aquella vez en la que quedaste atrapado en una de las muchas tierras alternas del universo pokémon mientras me perseguías? ¿Cuando terminaste en la cama con Lorelei, Sabrina, Misty, Clair, Cynthia, Elesa y Lusamine?

¿Recuerdas la electricidad que sentiste en el aire mientras Elesa te hacía gemir? ¿El vínculo mental mientras Sabrina usaba sus poderes psíquicos para hacerle un trabajo manual a tu hombría?

¿Recuerdas cuando Clair te azotaba con su látigo como fueses otro dragón más al que tenía que domar? ¿Las cicatrices que te dejó con la punta del mismo tanto en la espalda como en los glúteos?


¿Recuerdas cómo cuando Cynthia te sofocaba con sus senos te sentías en el paraíso? ¿El haber escuchado un piano a la distancia mientras ella aplastaba tu pelvis como la del Gallade de Viento Aciago?

¿Recuerdas cuando Misty se te montó encima? ¿Cuando te pidió entre gemidos que la hicieses tu sirena?

¿Recuerdas cuando Lusamine comenzó a saborear tu Ultraente? ¿Cómo dijo que era la cosa más ultra-sabrosa en el universo?

¿Recuerdas cuando Lorelei te apretó las bolas? ¿El cómo las montó como si fuese su Lapras?

Fui yo, Barry, Eobard Thawne, ¡El Profesor Zoom! ¡Usé la Fuerza de Velocidad para volver atrás en el tiempo y dejarte atrapado en medio de tanta lujuria con siete Dittos haciéndose pasar por tus waifus favoritas de los videojuegos de Pokémon, dándome así el tiempo suficiente para matar a Iris y al resto de tu familia, robar el filet de merluza que habías dejado en el refrigerador y regresar a esa dimensión justo a tiempo para tomarte una selfie incriminatoria mientras celebraba tu humillación final tocando el piano!


Mostrar Contexto
El meme en el que está basado el drabble:


Agradecimientos nuevamente a @Pyro por el fanart que me pasó, inspirándome lo suficiente como para escribir y publicar el segundo drabble cómico del día de hoy [Imagen: mewtwoLUL.png]

[Imagen: misty_cynthia_lusamine_elesa_sabrina_and...-986ce.jpg]
 


  Un Asunto Serio
Enviado por: Lunarium - 26 Mar 2021
11:59 AM - Foro: Pokéfics Terminados - Respuestas (5)

Habían acordado reunirse después de tantos años en la casa de Reggie en Ciudad Rocavelo, con intención de librar una revancha por los viejos tiempos.

Sería un combate de seis contra seis. Sus mejores pokémon, utilizando todo su arsenal de movimientos. Y todos sus amigos y familiares estarían allí como espectadores. Parecía ser un plan demasiado fácil, donde nada podría salir mal.

Excepto el hecho de que dos de sus pokémon terminaron enamorándose el uno del otro y teniendo un huevo en secreto, durante el día que habían gastado en prepararse y descansar antes del duelo.

“¡¿P-pero cómo es esto posible?! Ay, ¡Glalie! ¡¿Por qué no me lo dijiste?!”

“Más les vale que ambos tengan una buena explicación. Especialmente , Froslass.”

Ambos pokémon del tipo hielo desviaron la mirada para lados opuestos, avergonzados y con sus mejillas adquiriendo una coloración rosada. En el fondo, Brock, Misty y May no pudieron evitar soltar una risita, enternecidos ante su romántico amor prohibido.

Ash y Paul tragaron saliva mientras sentían un nudo en sus gargantas. Aquel huevo representaba una gran responsabilidad que ninguno estaba dispuesto a tomar.

“¿Y ahora qué vamos a hacer?”

“Dirás qué es lo que vas a hacer. Tu Glalie embarazó a mi Froslass, así que tanto él como tú deberán hacerse cargo como padres responsables.”

“¡¿Estás loco?! Tú eres quien se hará cargo. De seguro fue tu Froslass quien sedujo a Glalie para tener aquel huevo juntos.”

“No me eches el paquete por cosas que no pasaron, Ash. Además, ¿No criaste ya tú un Phanpy desde que salió de su huevo? Puedes volver a hacerlo con el Snorunt que salga de este.”

“Si me permiten, caballeros, yo podría hacerme cargo de él” propuso Max con orgullo, parándose justo enfrente de ambos y ajustando sus lentes “Después de todo me vendrá bien un sexto pokémon para participar en la liga el mes entrante.”

“¡Cállate!” gritaron ambos rivales al mismo tiempo, forzándole a retroceder.

“No creo que quieras meterte en medio de una situación así” aconsejó May a su hermano menor recientemente convertido en entrenador mientras este regresaba con ella.
 

“Qué infantiles”, pensó Dawn para sí mientras sostenía en su regazo a unos más que enamorados Pikachu y Buneary.

“¿Por qué no me lo dan a mí?” sugirió Brock “Nunca en mi vida he criado un pokémon de hielo antes. Sería el momento perfecto para aprender a hacerlo.”

“Ni hablar, Brock” replicó Ash meneando la cabeza “Ya de por sí tienes mucho trabajo con los otros pokémon que estás cuidando. No sería correcto de mi parte darte otro más solo porque eres mi amigo y puedo confiar en ti.”

“Razón por la cual eres tú quien debe cuidar el huevo” objetó Paul cruzado de brazos. Electivire le imitó “De no ser porque trajiste aquí a Glalie, nada de esto hubiese pasado.”

“Y tú trajiste a Froslass, genio” contestó su viejo rival mordazmente “Debiste haber imaginado que esto podría llegar a ocurrir.”

“¡¿Cómo podría habérmelo imaginado si ni siquiera me dijiste qué pokémon  usarías?!” exclamó Paul enfadado.

“¿Quieren una tercera opinión o no?” se atrevió a inquirir Gary.

“¡NO!”

“Ay, estos chicos” reflexionaron mentalmente Misty, Delia y Oak.

Los dos entrenadores se miraron fijamente el uno al otro por unos instantes, dedicándose miradas de descontento y de desprecio. Se produjo un silencio sepulcral en toda Ciudad Rocavelo. No se escuchaba ni los aullidos del viento ni el fuego en la punta de la cola de Charizard. Ni siquiera el croar de Croagunk.

De pronto, ambos asintieron como si hubiesen llegado a un acuerdo mutuo leyéndose la mente y giraron la cabeza para dirigirse a sus conocidos. La decisión había sido tomada, y era unánime.

“Te encargas  tú, Reggie” dijeron ambos en perfecta sincronía.

“¡Oigan!” protestó el hermano mayor de Paul enormemente ofendido. Todos los demás presentes estallaron en carcajadas.


Mostrar Contexto
Agradecimientos a @Pyro por haber pasado por el server este fanart y haberme dado la inspiración para escribir este pequeño y gracioso drabble. [Imagen: IMG_20210324_030301.jpg]
 


  Alcanzando la Cima
Enviado por: Abisai - 25 Mar 2021
02:48 AM - Foro: Pokéfics Terminados - Respuestas (2)

No se como llegue aquí, siento como si hubiese sido ayer...

Jamás creí que llegaría hasta este punto, si tomo en cuenta que mis sueños los supere hace años, quien diría que yo... un chico cualquiera con metas, lograría llegar hasta donde está ahora.

Es gracioso

Si realmente soñaba llegar al punto más alto, ¿Porque me sorprende estar aquí?

Veo hacía las gradas y logró visualizar a aquella persona que me acompaño durante un largo tiempo, esta ahí, animandome

Sabe perfectamente que lograre ganar esta batalla contra Lionel

Se que voy a ganar, después de todo, es mi destino ser el mejor.


  Idk
Enviado por: Sakura - 23 Mar 2021
09:41 AM - Foro: Fanfics y Originales - Respuestas (1)

Mostrar





Todo está en calma y por un momento pienso que estoy sola. No hay nada a la vista, solo una pequeña bruma que cubre mis pies y me impide ver lo que estoy pisando. Empiezo a caminar sin una dirección concreta, guiada por mi instinto, disfrutando de la paz y de la tranquilidad que me brinda mi conciencia.
 
En un momento determinado, y tras estar un par de minutos paseando, veo que la bruma empieza a desaparecer por el lado derecho y revela un camino de piedra. Mi curiosidad me empuja a tomarlo, y me desvío de mi trayecto para ver adonde me lleva.
 
Conforme voy avanzando noto que las vibraciones del ambiente van cambiando. La paz y seguridad van desapareciendo, siendo reemplazadas por unas malas sensaciones que hacen que esté a punto de marearme. Podría dar media vuelta, podría ignorarlas y seguir con lo mío, pero siento que tengo que llegar al fin del camino y por eso continuo pese a todo.
 
Las vibraciones van empeorando, me estremezco y me abrazo a mí misma, pero aguanto porque ya estoy llegando. Doy unos pasos más y a un par de metros empiezo a ver, por fin, una silueta. Las vibraciones salen de ella. No me detengo y sigo avanzando.
 
La silueta resulta ser una chica joven sentada de espaldas a mí en un banco de piedra. Tarda un poco en darse cuenta de mi presencia y eso me permite admirarla en silencio, aunque no puedo evitar sobresaltarme al reconocer su corto pelo rizado. Ella parece darse cuenta de la alteración que he causado y se da la vuelta, y al hacerlo me encuentro con mis ojos verdes devolviéndome la mirada.
 
Ninguna de las dos sabe como reaccionar. El contraste entre ambas es muy fuerte, las únicas similitudes que tenemos son físicas y eso hace que intentemos encontrar alguna parte más nuestra reflejada en la otra. Bueno, ella lo intenta, porque yo no tengo ningún problema en reconocerme, solo me sorprende no haber sido tan consciente sobre lo mal que estaba entonces.
 
Las vibraciones que nos envuelven chocan y crean una molesta disonancia en el ambiente. El choque entre nuestros mundos es demasiado repentino y desagradable, cualquiera diría que nos íbamos a repeler y alejar de un momento a otro, pero sucede lo contrario. Yo me quedo mirando con comprensión y ella con admiración, tenemos energías opuestas pero la esencia es la misma, así que nos acabamos acercando.
 
Yo soy la primera en hacer algo, pues ella es la más cortada de las dos. Avanzo hacia ella y le acaricio la mejilla con una sonrisa mientras me siento a su lado; ella todavía me sigue mirando obnubilada. Pasa el tiempo y no hace nada, empiezo a pensar que se ha quedado tan sorprendida que se ha desmayado con los ojos abiertos, pero acabo sintiendo un estremecimiento en el pecho que me hace mirarme a los ojos. Se le empiezan a poner vidriosos y el labio inferior le comienza a temblar. Yo hago lo que cualquiera haría y extiendo mis brazos para envolverla en un abrazo, pero antes de que pueda rodearla ella se abalanza sobre mí y empieza a llorar desconsoladamente. Sus sollozos no tardan en llenar el silencio del lugar y yo me apresuro a acariciar su espalda con todo el amor y el cariño del que soy capaz.
 
Sus llantos me recuerdan a los de una niña, una niña que maduró antes de tiempo tratando de llenar los vacíos de su vida, tratando de sentirse importante. La herida de su pecho le quema y resuena con la cicatriz que tengo en el mío; ambas tienen la misma forma y no tardo en sentir como mi marca se encoge y me produce un ligero dolor. Me la acerco todavía más y juro que siento como sus cimientos tiemblan, aquellos que mantienen en pie una férrea estructura que protege a una pequeña niña herida. Las lágrimas empiezan a descender por mis mejillas y acaban empapando mi pelo, aunque consigo no soltar ningún sollozo.
 
Ella se aferra a mí con toda la fuerza de la que es capaz y yo trato de que me sienta con toda la intensidad con la que la siento a ella. Podría decirle algo pero no hace falta, sé que no quiere escucharse, quiere sentir su perdón y su compasión, aquellos que es incapaz de darse en una edad tan temprana. Alza la cabeza y me mira a los ojos sin dejar de llorar, tratando de buscar comprensión, y la encuentra al instante, porque solo yo soy capaz de entender todo por lo que he pasado. Vuelvo a acariciarme la mejilla y a juntar nuestras frentes y ella cierra los ojos; solo espero que sepa que no se culpará más, que llegará un momento en el que entenderá que actuó con la poca información que tenía y con la mejor de las intenciones, que aprenderá a ponerse límites, a confiar en ella y a dosificar su energía, a rodearse de gente que solo le hace bien y a cuidar de ella misma de la misma forma que cuida a los demás. Que va a convertirse en una mujer fuerte y hermosa, que va a llegar a ser tal y como quiere, y que va a conocer a un montón de personas que la van a amar y aceptar tal y como es. Las lágrimas siguen cayendo por sus mejillas, trato de secármelas y le doy un beso en la frente. Ella abre los ojos y me mira a través de un mar de lágrimas; no sé si su nublada visión le permite ver lo que le quiero transmitir pero yo alcanzo a distinguir en el fondo de su mirada un rayo de esperanza entre tanto dolor, la creencia de que todo estará bien, y al verla sé que siempre lo estaré. Porque siempre he tenido esperanza, porque siempre he seguido pese a todo y ella va a hacer lo mismo.
 
Me abrazo con más fuerza pero empiezo a sentir que algo cambia entre nosotras. La noto más débil, más incorpórea, y al fijarme veo que está empezando a desaparecer. Yo también comienzo a desaparecer pero ella no se da cuenta; ambas estamos volviendo a nuestras respectivas realidades y no tardaremos en separarnos. No le digo nada, le doy un último beso y trato de hacerla saber que siempre la llevo conmigo, que la vigilo desde el futuro y todo está bien. Cierro los ojos y espero que el momento acabe por sí solo.

 


Cuando vuelvo a abrirlos no estoy donde estaba al principio, ni en ningún lugar extraño; estoy sentida en mi cama rodeada de una oscuridad y un silencio absolutos. Siento que algunas lágrimas caen por mis mejillas y la cicatriz de mi pecho se encoge, lo que hace que me lleve una mano a ella mientras me tumbo con cuidado y trato de encontrar una postura adecuada. No me duele, es más bien el eco de un dolor, un dolor profundo y lejano que poco a poco se va aliviando. Al principio siento que me va a ahogar pero tras unos segundos se va y solo queda paz dentro de mí. La siento, siento a la joven desconsolada, siento que duerme plácidamente aunque todavía lleva una pesada carga dentro de ella. No separo la mano de mi pecho, dejo que mis últimas lágrimas caigan y trato de volver a conciliar el sueño mientras me hago una promesa. Es una promesa a mi pasado, a mi presente y a mi futuro, es una promesa que resuena con fuerza en mi interior y me deja con una sonrisa. Es una promesa que hace que me sienta bien, que alivia a todas mis partes y hace que de nuevo me sienta segura en mis brazos mientras vuelvo al mundo de los sueños.
 
Porque al final todo estará bien.
 

~···~···~
 
Lights will guide you home
And ignite your bones
And I will try to fix you


  Reina de diamantes
Enviado por: Pyro - 22 Mar 2021
08:58 PM - Foro: Pokéfics Terminados - Respuestas (3)

Ciudad Porcelana, Unova, 15 de diciembre del 2021.
 
9 meses habían pasado, y habían sido duros y llenos de muchos cambios y acontecimientos.
 
Hilbert había conseguido trabajo en una empresa como oficinista en Ciudad Porcelana, ganando más dinero para poder mantener a su familia.
 
Hilda había terminado de escribir su libro, titulado "Dies Irae: Final", publicándolo en el mes de junio, ganando un gran número de seguidores, impacientes por su siguiente libro.
 
Durante esos meses también estuvieron aprendiendo mucho sobre la maternidad y la paternidad, leyendo muchos libros y consultando a sus padres, aunque de igual forma estaban nerviosos y ansiosos, siendo Hilbert el más ansioso de los dos.
 
No fue sino hasta el día 8 de diciembre que Hilda dio a luz a su bebe, una niña, Alice White. Un nombre que no dudaron en ponerle desde que descubrieron que iba a ser una niña.
 
Fue un parto normal. Hilbert la había acompañado desde el principio hasta el final.
 
Estaban sorprendidos con su pequeña. Pese a ya estar informados, seguían siendo padres primerizos.
 
La diminuta criatura, con su poco pelo castaño como su madre, sus pequeños ojos marrón similares a los de su padre.
 
Actualmente se encontraban en su departamento. Hilbert acababa de llegar, encontrando a Hilda acostada en la cama, con Alice durmiendo al lado suyo.
 
- ¡Ya llegué! - dijo Hilbert.
 
- ¡Bienvenido! - dijo Hilda- ¿Cómo te fue?
 
-Lo de siempre, poner números en la computadora, reírme con los chistes de mis compañeros al lado del expendedor de agua - acercándose a su hija- ¿Y cómo estuvieron tú y Alice?
 
La pequeña dormía cómodamente en la cama de sus padres, estaba usando un enterito rosado, teniendo sus puños cerrados y sus brazos y piernas cerca de su cuerpo.
 
-Anote algunas ideas para mi siguiente libro, tú mamá llamó preguntando por nosotros y que cuando iríamos de visita- dijo Hilda.
 
-Mejor que ella venga a visitarnos- dijo Hilbert- resultaría más fácil- desatando su corbata y acostándose al lado de Alice, dejándola en medio de los dos- Podrías hacer una secuela.
 
- ¡Nop! -
 
De pronto, Alice comenzó a llorar, moviéndose un poco.
 
- ¿Ves?, a ella tampoco le gusta la idea de una secuela- dijo Hilda- Ahora es tu turno de cambiarla.
 
Hilbert se levantó, tomando con cuidado a Alice para cambiarla.
 
-Vamos feita-


Bienvenido, Invitado
Tienes que registrarte para poder participar en nuestro foro.

Nombre de usuario/Email:
  

Contraseña
  





Buscar en los foros

(Búsqueda avanzada)

Estadísticas del foro
» Miembros: 146
» Último miembro: Aguacati
» Temas del foro: 676
» Mensajes del foro: 7,337

Estadísticas totales

Usuarios en línea
Actualmente hay 64 usuarios en línea.
» 1 miembro(s) | 61 invitado(s)
Bing, Google, Tommy

Proximos Eventos
No hay proximos eventos

Últimos temas
Recomendaciones de K-pop
Foro: Música
Último mensaje por: Sakura
15 Apr 2021
09:23 AM
» Respuestas: 17
» Vistas: 1,500
Canciones en español
Foro: Música
Último mensaje por: Lunarium
07 Apr 2021
11:38 PM
» Respuestas: 10
» Vistas: 1,497
Love is in the air everyw...
Foro: Actividades
Último mensaje por: Lunarium
31 Mar 2021
09:20 PM
» Respuestas: 96
» Vistas: 3,026
CUESTIONARIO: Nuestros Pe...
Foro: Actividades
Último mensaje por: Heartless
16 Feb 2021
07:36 PM
» Respuestas: 5
» Vistas: 355
Necesito consejos para an...
Foro: Beta Readers
Último mensaje por: Mina107
04 Feb 2021
12:21 PM
» Respuestas: 3
» Vistas: 517
Revista Pokémon
Foro: Repositorio
Último mensaje por: Fafnir
25 Jan 2021
04:33 PM
» Respuestas: 5
» Vistas: 3,369
Un Let's Play Boludo - Po...
Foro: Bitácoras
Último mensaje por: Lunarium
03 Jan 2021
10:14 PM
» Respuestas: 5
» Vistas: 449
Show me your Brave Heart!...
Foro: Bitácoras
Último mensaje por: Lawl.
14 Dec 2020
07:58 PM
» Respuestas: 34
» Vistas: 3,048
Pokémon Final Emerald
Foro: Bitácoras
Último mensaje por: Mina107
14 Dec 2020
04:42 PM
» Respuestas: 38
» Vistas: 10,540
Jugando Pokemon Omega Rub...
Foro: Bitácoras
Último mensaje por: Lawl.
09 Dec 2020
05:41 PM
» Respuestas: 5
» Vistas: 370

task