Longfic- Volver a nacer

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónAventura
Resumen

Stein era un Larvitar normal hasta que, de repente, se despertó siendo un humano. Ahora deberá tratar de averiguar qué ha pasado y cómo volver a su antiguo cuerpo...

#1
Volver a nacer
O cómo el título provisional se convirtió en definitivo

Okay... no tengo ni la más remota idea de si conseguiré llevar esto a buen puerto ni tampoco sé qué saldrá de aquí; hace SIGLOS que no escribía un longfic en solitario y puede salir una mierda de grandes proporciones (pero es mi mierda y se la quiere (?)). La premisa original es de Comadreja para un colectivo del año pasado que no salió adelante. Lo que he hecho es, con la ayuda de Plushy y sus superpoderes de admin, rescatar esa premisa y a la pareja de personajes que hice entonces, haciendo los cambios que he creído oportunos y metiéndolo todo en una región original.

Dicho esto, podemos empezar. Voy advirtiendo de la edgycidad y de que se me puede ir un poco la mano con las escenas de sangre pero no será lo habitual. Al menos no lo suficientemente habitual para que me muevan a Explícitos. Espero (?)

Ah, sí, si echáis de menos a los dragones, llegan tarde porque había muchas hadas en el cielo (?)
 


Hic sunt dracones

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#2
Capítulo 1: El Larvitar que ya no era

El paisaje era idílico. Una montaña escarpada, rocosa y con numerosas oquedades. Una de ellas, en la parte más alta de la formación, daba lugar a una enorme y oscura cueva. Desde la entrada se podía ver un denso bosque atravesado por un estrecho camino de tierra que conducía a un extenso prado y, finalmente, a lo lejos, una pequeña ciudad. Una agradable brisa conducía en su dirección a varios Pokémon voladores que paseaban tranquilamente por el cielo despejado.

Habría sido el sitio ideal para que algún humano despreocupado disfrutara de un día de acampada de no ser por la feroz batalla que estaba teniendo lugar. Sangre y restos de roca y acero estaban esparcidos por el suelo. Ninguno de los dos contendientes, un Aggron y un Tyranitar, estaba dispuesto a ceder, y las heridas en ambos eran evidentes. Para el primero, aquella montaña era su hogar y donde vivían sus crías. Para el otro, y también para sus propias crías, era una gran mole de comida con la que podrían alimentarse durante meses. Varios Aron y Larvitar miraban en lados opuestos y desde una distancia prudencial cómo sus correspondientes padres se mataban entre sí. Se mostraban inquietos por cuál sería el resultado de la batalla y trataban de no hacer ruido para no desconcentrar a las dos bestias.

Nada salvo la muerte parecía poder detener la batalla. Las dos bestias estaban dispuestas a llegar al límite para imponerse. Pero, en un momento en que ambos se embestían duramente, una luz más brillante que la del Sol cegó a todos los presentes. Después, algo fulminó al Aggron y al Tyranitar.

Sobre el lugar quedaron numerosos cuerpos inconscientes. Los más prominentes eran los de las dos bestias que peleaban. Respiraban, aunque eran incapaces de moverse. Pero había otro cuerpo que destacaba sobre el resto; uno que no estaba allí antes.

Un humano.

 
- -

Stein despertó. Sentía su cuerpo muy extraño, como si se hubiera hecho más grande. Pero no parecía el crecimiento producido por una evolución normal. Miró a su alrededor; en la entrada de la cueva quedaban todavía restos de sangre, roca y acero, producto de la batalla que había tenido lugar. Era lo único; allí no había nadie. Ni su padre, ni el Aggron, ni los Aron, ni los otros Larvitar. No era de extrañar; al fin y al cabo, su especie era bastante independiente.

Intentó levantarse. Notó sus patas demasiado largas y flexibles, y la falta de cola le hizo perder el equilibrio y caerse. Luego intentó comer algo de tierra del lugar. Se vio completamente incapaz de masticarla, y notaba muy distinto su sabor. Era desagradable.

Se sentó. No entendía nada. Decidió mirarse los brazos. ¿Terminaban en manos con cinco dedos? ¿Qué estaba pasando?

Volvió a intentar ponerse en pie. Logró andar unos pasos pero cayó de nuevo. Al menos a Stein le quedaba claro que ese cuerpo no era el suyo. Pero, ¿cómo era posible?

Entonces escuchó ruidos procedentes del interior de la cueva. Poco después pudo ver que se trataba de un Aron que había salido al exterior y, casi instintivamente, se lanzó hacia él para asestarle un Mordisco. Sus dientes se encontraron con la armadura del Pokémon pero no tuvieron fuerza suficiente para que siquiera lo notara.

— ¿Qué haces? —preguntó el Aron—. Eres un humano muy raro.

Al menos Stein no había perdido la capacidad de entender a otros Pokémon. Aunque… ¿humano?

— No soy humano —respondió mientras soltaba al Aron—. Soy un Larvitar. Deberías estar echándome de aquí.
— Pues a mí me pareces un humano normal y co… ¿puedes entenderme?

El Aron estaba perplejo mientras Stein seguía sin entender nada.

— Te he dicho que soy un Larvitar.

Intentó invocar una tormenta de arena, pero no ocurrió nada.

— ¡¿Por qué no funciona?!
— Los humanos no podéis usar ataques, ¿verdad?
— ¡No soy humano! —siguió insistiendo—. Y déjame en paz; bastante tengo con no saber qué ha pasado.

Pero el Aron siguió sin moverse. Tras un momento de silencio, volvió a hablar:

— Eres muy raro, y además no vas cubierto como los otros humanos.
— Golpéame —respondió Stein sin más.
— ¿Estás seguro? Te voy a hacer daño...
— Hazlo.

Aron tomó impulso y saltó para embestir fuertemente a Stein en el pecho, pero no notó nada.

— ¿Ves? Un humano ya estaría retorciéndose del dolor.

El Pokémon de acero estaba perplejo.

— ¿Pero cómo es posible?
— ¡No lo sé! —espetó Stein—. Y lárgate a tu cueva.
— Nada de eso, tienes que ir con los otros humanos y pienso acompañarte.
— Tsk. Haz lo que quieras —respondió resignado Stein.

El Larvitar que ya no lo era hizo ademán de marcharse, pero se dio cuenta de que no sabía llegar a la ciudad. Además, al no estar acostumbrado aún a su nuevo cuerpo, perdió el equilibrio y volvió a caerse. Aún en el suelo, se dio cuenta de que no sabía llegar a la ciudad.

— ¿Sabes el camino?
— Claro, sígueme. Me puedes llamar Edrik, por cierto.

Stein asintió, se levantó y comenzó a seguir al Aron.

— ¿No me vas a decir tu nombre?
— Stein —respondió lacónicamente.

 
- -

A Stein y Edrik se les había hecho de noche cuando llegaron a la ciudad. No era un lugar grande; los edificios tenían cuatro o cinco plantas como mucho. Las calles estaban medio vacías de gente; la poca que había miraba con extrañeza a los recién llegados, o simplemente los ignoraban.

El camino había sido más accidentado de lo que podía parecer a simple vista. Stein sufrió varias caídas más en su intento por acostumbrarse a su nuevo cuerpo, y probablemente hubieran tardado mucho más tiempo en llegar si hubiera habido obstáculos considerables.

— Dime una cosa. ¿Cómo has sabido guiarme tan bien? —preguntó Stein.
— Nosotros comemos hierro. Para eso excavamos túneles en la montaña —explicó Edrik—. Pero hay veces que estamos mucho tiempo sin encontrar nada, así que tenemos que buscar en otros lugares. Los humanos de aquí se portan bien con nosotros y nos dan las cosas que no usan para que podamos comérnoslas. A cambio les dejamos entrar en nuestros túneles si quieren y les ayudamos a salir si se pierden.
— ¿No es peligroso? Os podrían capturar.
— Ya viste que podemos defendernos si hay peligro.

Stein se encogió de hombros. No terminaba de entender que pudiera existir ese tipo de cooperación entre humanos y Pokémon, pero no iba a ser él, menos en su condición, quien pusiera objeciones.

Entraron en un edificio de tejado rojo situado en una pequeña plazoleta cubierta de vegetación. Por alguna razón que no comprendía, a Stein el interior le parecía acogedor. Era un vestíbulo bastante amplio, con varios sofás a ambos lados y un mostrador donde se encontraba una joven de pelo rosado que vestía de blanco. Stein se quedó cerca de la puerta mientras Edrik avanzaba.

— ¡Vaya, hola! —dijo la muchacha del mostrador al ver al Aron—. ¿Os habéis quedado sin hierro?

Edrik negó con la cabeza e hizo una señal hacia su compañero.

— ¡Cielos! ¿Qué te ha pasado? —se dirigía esta vez a Stein.
— Dile que has despertado sin ropa —murmuró Edrik. Stein hizo caso.
— No, no. Me refiero a las heridas. ¡Blissey, trae vendas, por favor!

Stein se miró el pecho: estaba lleno de heridas, pero no salía sangre y ni siquiera estaba notando dolor.

— No importa. Necesito ropa.
— Y un lugar donde dormir —completó Edrik.
— ¿Un lugar donde dormir? —susurró Stein.
— Los humanos no duermen al aire libre. Para eso hacen ciudades como esta.

Blissey llegó en ese momento y cubrió el pecho de Stein de vendas.

— Tenemos ropa guardada que nadie usa —respondió la joven—. Ven.

Les condujo hacia una pequeña habitación en la que había una gran caja de cartón con prendas de todos los tamaños y colores.

— Elige lo que quieras.

La muchacha cerró la puerta con Stein y Edrik dentro. Se fijaron en que, al lado de la caja, había un espejo, en el que Stein pudo por fin ver su aspecto completo. Era un joven de pelo largo y verde, ojos rojos con pequeñas marcas oscuras justo abajo y otra marca mucho mayor en el cuello con una forma que recordaba a la de un Larvitar.

Stein comenzó a rebuscar en la caja, pero aún quedaba otro problema:

— ¿Qué hago con esto?
— Las prendas tienen un agujero grande para que te metas dentro y otros para sacar los pies, las manos o la cabeza —explicó Edrik.

Tras muchos intentos, Stein consiguió ponerse una camiseta roja y una chaqueta y pantalones verdes. Ya no sentía frío y por algún motivo que no llegaba a comprender lo notaba cómodo. Cuando salieron, les estaba esperando la joven de antes.

— Esta es la llave de tu habitación. Que duermas bien.

Stein asintió. La habitación estaba en la planta de arriba, muy cerca de las escaleras. Abrió la puerta. Era algo muy básico: un par de literas, un escritorio y una enorme ventana con una cortina. Casi instintivamente, Stein se lanzó a la cama y se quedó dormido.
Hic sunt dracones

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#3
My my, a esto llamo un Mystery Dungeon reverso, bueno, no tanto porque Stein sigue estando en un mundo entre humanos y pokémon en lugar de un mundo con solo humanos. A ver cómo le va valiéndose para vivir en una ciudad.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#4
El concepto que propones es bastante interesante. Hubiera agradecido que el primer cap fuera un poco más largo y que muestre más cosas interesantes del mundo donde nos encontramos. No es un problema tan grave, porque el propio concepto te hace querer seguir leyendo, pero me gustaría que lo consideraras para la próxima. Este tipo de historia puede quedar interesante con tu estilo de escritura directo y conciso, solo es cuestión de que le eches ganas.

Saludos.
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#5
¡Vamos con otro fic nuevo! Esta vez agarrando por fin uno que recién empieza, así que voy a poder seguirlo al día sin que se me quemen las pestañas.
Además, si lo protagoniza un Larvitar me vienen vibes de MCOO y ya suma interés para mí.
 
Cita:Desde la entrada se podía ver un denso bosque atravesado por un estrecho camino de tierra que conducía a un extenso prado y, finalmente, a lo lejos, una pequeña ciudad.

Va a ser la única observación ñoña que haga (al menos en cuanto a escritura), pero hay como una sobrecarga de adjetivos acá: denso, estrecho, extenso, pequeña. Encima son todos re contrapuestos, como para meter variedad. (?)

Pero dejando eso de lado, la verdad es que me gustó. Es como un Mundo Misterioso a la inversa, lo cual puede tener mucho encanto si se hace bien. Creo que el género sería "Gijinka", ¿no? Aunque no sé si sea un género como tal, pero cuando describiste al final el aspecto de Stein y la ropa que casualmente escogió ponerse, inmediatamente pensé en uno de esos fanarts de pokes humanizados. Me gusta el aire enrarecido de la situación y que tanto el Larvitar como el Aron estén reaccionando con bastante naturalidad a lo sucedido, creo que su naturaleza de pokémon los hacen mucho menos propensos a los sustos por las cosas "extrañas" que un humano. Una persona se cagaría bastante en las patas si despierta convertido en un pokémon.

Me extraña, eso sí, que Stein haya intentado morder al Aron tierra después de haber corroborado que tenía brazos y manos humanas y que no podía comer tierra como cuando era un pokémon. xD
Por cierto, es muy curioso cómo los ataques "afectan" a su cuerpo sin transmitirle dolor. ¿Qué clase de transformación es esa? Como si conservase todavía cualidades de su etapa rocosa pero no pudiera aprovecharlas bien. Eso me recuerda un poco al fic de Meri, siendo honesto, aunque parece que tu idea apunte hacia otro lado.

Por ahora no tengo mucho más para decir, pero será interesante conocer las aventuras de Stein, y si finalmente el pequeño Edrik lo acompaña o se separan a los pies de la montaña.
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Pokémon Crowned
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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#6
Pues sí que hemos empezado fuerte con esa batalla (?) Menos mal que se ha detenido justo a tiempo porque no tenía la más mínima intención de leer como unos pokémon se comían a otros. Esperemos que el Morde siga moderándose, que tenemos que hacerle la competencia a AJ aquí (?)

Así que después de recibir un putazo de luz, Stein se transforma cual chica mágica y se alía con la comida. ¡Porque el poder de la amistad todo lo puede! pikaowo Imagínate lo gracioso que hubiera sido que hubiera mantenido sus poderes como humano, ¡sería imparable! Pero lo más gracioso ha sido pensar que estaba sin ropa durante todo el trayecto hasta llegar a la ciudad. Normal que algunos ciudadanos le miraran extrañados.

El bueno de Edrik le guía hasta un Centro Pokémon y ahí se queda descansando después de un largo día. Me acabo de imaginar a Stein hablando con el pokémon de la enfermera y ella mirándole con cara de "pero de dónde has salido tú". Un comienzo interesante, si no se desmadra mucho con la violencia seguiré leyendo, que tengo curiosidad por ver cómo avanza :3
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~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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#7
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@Nemuresu Yo creo que sí sería reverso del todo. Quicir, el prota de un MM ya parece saber de antemano qué es un Pokémon, así que imagino que proviene del mundo Pokémon normal
@DoctorSpring Originalmente el capítulo iba a ser un prólogo con solo la parte de los pokeputazos, pero me pareció tan corto que preferí alargarlo y que quedara como una suerte de capítulo introductorio. Y yo también pienso que siguió quedando como el culo (?)
@Tommy ¡Viva el exceso de adjetivos! (?). Ok no, se me fue un poco la mano ahí. Sip, Stein es un gijinka. De hecho, esto iba a ser un colectivo con gijinkas y por eso quedó así, aunque va a ser el único. Probablemente (?). El tema de los ataques... en el colectivo que no salió se explicaba desde el minuto cero pero como yo no soy Comadreja y de todos modos eso lo he cambiado será mejor que tengas un poco de paciencia :3
@PKMNfanSakura Entonces no vas a leer la mitad de mis drabbles, muy mal uwu. Creo que tendría que haber puesto mamadísimo a Stein (o una capa) para que te quedaras a leer a pesar de la violencia que muy probablemente habrá en el futuro (?)

Gracias a todos por los comentarios C:
 

 
Capítulo 2: Cuando un Pokémon captura a otro
 
Cuando despertó, Stein seguía siendo humano. Aquel Aron, Edrik, también estaba allí y no parecía que pudiera quitárselo de su lado en bastante tiempo. Suspiró. Al menos sabía que estaba en la realidad y no en una pesadilla. Y la realidad era que tenía que averiguar cómo volver a su cuerpo pero no sabía por dónde empezar.

— ¿Preocupado? —preguntó Edrik.
— Cállate.
— Lo primero será salir. No querrás quedarte aquí hasta volver a ser un Larvitar, ¿verdad?

Stein suspiró de nuevo. Aquel Aron era insoportable, pero tenía razón: debía hacer algo para recuperar su forma.

Ni siquiera llegó a salir del edificio cuando algo le llamó la atención. En el vestíbulo, la joven que le había ayudado hablaba con un hombre. Stein al principio no se fijó en ellos, pero entonces escuchó:

— ¿Un chico desnudo?
— Sí. Vino anoche con un Aron; creo que podía hablar con él. Mira, ese es.

El hombre se giró hacia ellos. Era una persona de mediana edad, de pelo castaño desaliñado, no muy alto pero tampoco demasiado bajo, que vestía una camisa roja demasiado casual para lo que cualquier otro humano pudiera esperarse.

— Ah, ¡hola! —dijo con quizás excesiva efusividad—. ¿Podrías venir conmigo?
— ¿Quién eres? —preguntó Stein de forma seca.
— ¡Perdón! No me he presentado; soy el profesor Alfred Heige. Quisiera que habláramos en mi laboratorio
— ¿Por qué debería…? 
— Deberías ir —interrumpió Edrik a Stein—. Quizás él sepa algo.
— ¿Lo conoces? ¿Es de fiar?
— No le he visto nunca, pero tampoco tienes nada que perder.

Stein se encogió de hombros.

— Está bien.
- -
El lugar era un salón bastante corriente para los estándares humanos. Una de las paredes estaba cubierta por, según explicó Edrik a Stein, una estantería llena de libros. La otra pared tenía colgadas imágenes de algunos Pokémon, notablemente una en la que se veían un Tyranitar y un Aggron en una dura pelea. Stein suspiró al verla; le recordaba a su madre, ante la que no iba a poder presentarse si no volvía a ser un Larvitar. Las otras dos paredes estaban vacías, con una puerta que daba al resto de la casa por un lado y una ventana bastante grande que permitía ver el exterior por el otro. Cuatro sofás se disponían alrededor de una pequeña mesa de cristal bajo la cual había un montón de papeles, como si se hubieran colocado allí apresuradamente para aparentar orden y limpieza.

— Ponte cómodo —dijo Heige.

Stein se sentó en uno de los sofás. Le resultaba sorprendentemente cómodo y se hubiera tendido si Edrik no lo hubiera disuadido al subirse él al mismo sofá.

— Entonces, ¿es cierto? ¿Puedes hablar con tu Aron? 
— No es mi Aron —replicó con tono serio—. Es repugnante esa forma de pensar.
— Disculpa, no era mi intención.

Stein suspiró.

— Qué más da. Soy un Pokémon, claro que puedo hablar con otros.
— No pareces un Pokémon.
— ¡Ya lo sé! —Stein golpeó la mesa. Estaba cada vez más frustrado—. Ocurrió algo y desperté así. Luego apareció este y me trajo aquí.
— ¿Cómo que "este"? —preguntó Edrik molesto. Stein lo ignoró.

Se hizo un largo silencio. A Heige se le notó un rostro pensativo.

— De vez en cuando aparece algún humano que puede entender y hablar con los Pokémon. Pero esto que dices… que seas uno… es muy extraño.
— Ve al grano. ¿Cómo puedo volver a ser lo que era?
— Puede que haya una… no, es una pésima idea. Hace tiempo, en una región lejana, un chico creó una máquina que permitía convertir humanos en Pokémon, y al revés.
— Entonces llévame hasta…
— Pero —le interrumpió— los dos procesos ocurren al mismo tiempo… es un intercambio de cuerpos. Si lo intentamos contigo, tendremos a otro Pokémon en tu misma situación. No quieres eso, ¿verdad?
— ¡No!
— Así que hay que buscar otra solución. Pero… tu caso es demasiado raro y llevará mucho tiempo.
— ¿Y qué hago mientras?
— Viaja por Lysis. Quizás puedas encontrar algo. Y por tu aspecto encajarías como un Entrenador Pokémon normal junto con ese Aron.
— Edrik.
— ¿Así se llama?
— Sí. Pero lo que quiero es que se vaya.
— Yo no me voy a ir a ningún sitio —replicó el Aron.

Heige sacó una esfera roja y blanca de uno de sus bolsillos y se la dio a Stein.

— Es mejor que Edrik te acompañe —el Aron asintió varias veces—. Esto es una Pokéball; solemos llevar a nuestros Pokémon aquí metidos para que descansen o para viajar.
— No voy a meter a Edrik en eso —repuso Stein.

Pero fue Edrik quien apretó el botón de la Pokéball para meterse dentro. La esfera hizo un chasquido poco después.

— Está loco —murmuró Stein mientras volvía a sacar a Edrik—. ¿Cómo estás ahí dentro?
— Es acogedor —respondió el Aron— pero prefiero que me dejes fuera. Si quieres.

Stein se encogió de hombros.

— Deberías quedarte hoy aquí —dijo el profesor—. No sabes leer, ¿verdad? Te será muy útil ahí fuera. Mañana te enseñaré a usar las Pokéballs.
- -
Un pequeño sendero de tierra atravesaba un bosque no muy denso, en el que los claros eran frecuentes y la hierba crecía bastante baja. Se podía ver a algunos Pokémon voladores surcar los cielos mientras pequeños bichos trataban de esconderse con poco éxito de quienes transitaran por allí.

Stein miraba a un lado con poco interés mientras avanzaba junto con Heige. Llevaba una Pokéball vacía en la mano mientras la de Edrik, que le seguía a poca distancia, estaba guardada en un bolsillo. El Aron trataba de romper el silencio pero era sistemáticamente ignorado por su "entrenador".

— Supongo que no necesito decirte dónde pueden esconderse los Pokémon —dijo Heige cuando llegaron a un claro—. Tienes… tenéis que debilitarlo y entonces lanzas la Pokéball. Se hace como un Ataque Arena pero sin la arena.
— ¿De verdad es necesario debilitarlo? No nos ha hecho nada…
— La otra opción es que intentes entablar amistad con él y quiera ir contigo, como Edrik. Pero eso no es tan fácil.

Mientras ambos hablaban, Edrik se había vuelto a internar en el bosque. Pero…

— ¡Devuélveme mi baya!

La voz no era la de Edrik.

— ¡Es tu oportunidad, Stein! —gritó Heige.
— Espera. Creo que hay problemas.

Una bola rojiza rodaba hacia el Aron, que corría huyendo de ella tan rápido como podía. Stein se llevó una mano a la cabeza al ver la escena. 

— ¿Qué has hecho, Edrik? 
— ¡Luego te lo digo, ahora ayúdame!

Stein se interpuso entre ambos Pokémon y recibió el impacto de aquella bola rojiza sin inmutarse. Antes de que pudiera reaccionar, logró agarrar lo que resultó ser un Venipede furioso.

— ¡Cuidado! ¡Te puede envenenar! —advirtió Heige.

El joven sujetó al Pokémon bicho por el aguijón para evitar una picadura. Luego, se giró hacia Edrik con una mirada desaprobatoria.

— ¿Qué has hecho?
— Tenía hambre y fui a por una baya… pero no sabía que este Venipede se la quería comer también y… bueno, tuve que atacarle.

Stein se encogió de hombros.

— Deberías tener más cuidado.

Edrik agachó la cabeza mientras su "entrenador" soltaba el aguijón del Pokémon venenoso.

— ¿De qué vas? Suéltame, ese Aron me las va a pagar.
— Tranquilízate. Hay muchas bayas más en el bosque.

El enfado del Venipede se convirtió en perplejidad.

— Espera, espera… ¿puedes entenderme, humano?
— Sí. En realidad soy un Larvitar pero… ya ves.

El Pokémon se remeció en las manos de Stein.

— Escucha, hace tiempo que busco un humano fuerte con el que salir de aquí. Pero esto… ¡esto es mejor! Llévame contigo. Y así además tengo tiempo para darle una lección a ese Aron tuyo.
— Se llama Edrik —repuso Stein—. Y no es mi posesión sino mi compañero.
— Como sea.

Stein dejó al Venipede en el suelo y le lanzó la Pokéball. Un chasquido, sin siquiera movimientos previos, indicó que había sido capturado. El joven recogió la Pokéball y volvió a sacar al Pokémon.

— No quiero que estéis ahí dentro.
— ¡Bueno! —exclamó Heige—. Una captura muy poco común.
— No es una captura. Él quiso venir conmigo.
— Perdón. Creo que ya puedes manejarte solo… bueno, con tus compañeros. La próxima ciudad está pasado el bosque; deberíais poder llegar antes de que se haga de noche. Yo tengo que volver, hay mucho trabajo por hacer.

— ¡Gracias por todo! —gritó Edrik. Stein se lo hizo saber al profesor que, tras asentir, se marchó.

El joven observó entonces a ambos Pokémon. Se estaban mirando mal, como si fueran a pelear en cualquier momento.

— Eh. ¿Cómo quieres que te llame? —le preguntó al Venipede—. Por el nombre de tu especie sería mala idea.

El Pokémon venenoso dudó antes de responder:

— Markus.

Stein asintió, pero apenas le dio tiempo a hacer nada más antes de que algo muy fuerte le tirara al suelo y, posteriormente, le agarrara del cuello y le pusiera contra el tronco de un árbol…
Hic sunt dracones

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#8
Debe ser muy incómodo dejar que un pokémon deba aprender a usar cosas que solo los humanos manejan.

Me pregunto si Stein se llegará a topar con el mismísimo Bill o si intentará investigar sobre ese tema para tratar de resolver su dilema.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#9
Bueh leí los dos caps. Tenías mi curiosidad, ahora tienes mi atención (?.

Los Gijinka en Pokémon no son muy usados, y usualmente, al menos en los fics que he leído, se les asocian con experimentos a los Pokémon y otras cosas. Pero Stein no tuvo nada de eso, sino que simplemente apareció convertido en humano, pero con sus capacidades físicas aumentadas y además con el agregado que no ha perdido la capacidad para comunicarse con los Pokémon.

Me da gracia que Stein jura y perjura que es un Larvitar pero nadie le cree, hasta tengo dudas que el profesor Heige le crea, pero lo dice como si fuera lo más natural del mundo y le vale tres kilos como lo ve la gente y las costumbres humanas, que sigue a regañadientes para saber su forma natural.

Me gusta su dinámica con Edrik, y quiero ver como se llevan después con Markus. Edrik es como quién más le hace paro pero al mismo tiempo se mete en problemas porque just because(?), a ver si sus compañeros no terminan por hacer que Stein se mate antes de descubrir que está pasando y como llegó ahí.
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#10
Bueno, ¡tenemos un nuevo compañero para la aventura! Que no se lleva muy bien con el compañero que ya teníamos... Mientras no se coman entre ellos todo bien (?) No solo eso, también conocemos al profesor de la región y este es el encargado de enseñarle a Stein el funcionamiento de las Poké Balls y demás. Me hace gracia que Edrik, a pesar de ser un pokémon también, sepa tanto sobre el mundo de los humanos en comparación al exlarvitar. También me gusta que a Stein no le guste llevar a los pokémon en Poké Balls y que siga considerando a los pokémon como compañeros y no herramientas, después de todo él no deja de ser uno y debe entender lo que se siente al estar encerrado, aunque al aron le ha parecido acogedora la Poké Ball. Muy chulo, veremos qué pasa en el siguiente capítulo.
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#11
Me gusta como el Stein se ofende cuando le dicen de capturar pokémon y como corrige a los demas. Bien delicado el tipo. Puros pokémon feos se agarra el we, a ver si agarra uno kawai un día de estos.

Saludos (?)
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#12
Estoy super intrigado por tres cosas:

1: No hay dragones so far.
2: Llegaste al capítulo 2.
3: Nadie le dio bola a que Stein andaba desnudo en la calle. 


​​​​​​Dejando eso de lado, es bastante más fluffy de lo que esperaba (hasta ahora). Por el título imaginaba algo más edgy con kaijus matándose entre sí por más de dos párrafos, y la verdad me gusta el tono ligero que trae ahorita (y que los capítulos sean super cortos es otro plus). Pinta interesante el viaje del larvitar aún si llega a ser otra vez la fórmula de los gimnasios.

Sigue así my frendo.
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#13
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@Nemuresu Es lo malo de tener forma humana: que tienes que hacer lo que los humanos hacen para no parecer un rarito (aún más)
@Gold El problema de Edrik es que es demasiado curioso... de ahí que le pueda ayudar pero claro, dicen que la curiosidad mató al gato :3
@PKMNfanSakura La biología de los Pokémon que han salido hasta ahora hace que no vayan a comerse entre ellos. Aún (?)
@DoctorSpring [Imagen: 92bbcc38b063809cf3f967e8e705dbb9.png]
ATRÉVETE A DECIRME QUE VENIPEDE ES FEO SI TIENES POKÉBALLS D_D Pinche spoiler dentro de otro que no funciona
@Maze De noche en una ciudad promedio la gente suele hacer locuras. Uno pensaría que está borracho o algo por ir desnudo hablando con su Pokémon, de ahí que why bother. Los dragones, las bestias chungas y la edgycidad se han retrasado un poco pero llegarán a su debido momento

Gracias a todos por los comentarios C:
 

 
Capítulo 3: Un cuerpo y dos auras

La mano que sujetaba a Stein le dificultaba enormemente respirar. El joven pudo ver que se trataba de una figura azul de rasgos perrunos. La mirada asesina de aquel Lucario hacía temer a Stein por su vida.

— Ayuda… —pudo decir.

Pero si Edrik o Markus tenían la más mínima intención de enfrentarse al cánido, dos Esferas Aurales que golpearon el suelo justo delante de ambos les disuadieron de intervenir.

— ¿Quieres decir unas últimas palabras, engendro?
— ¿Por qué… haces esto…?

La expresión del Lucario se endureció aún más si cabe.

— Detecto en ti dos auras. Debo destruirte antes de que…
— ¡Lucario!

La voz de una anciana interrumpió al cánido, que gruñón y soltó a Stein en el suelo.

— Por hoy te perdonaré la vida. Pero no esperes clemencia la próxima vez.

Y tan rápido como llegó, el Lucario se fue.

— ¿Estás bien? —preguntó Edrik preocupado.
— ¿Qué Cutiefly le ha picado a ese? —añadió Markus.

Stein jadeó unos momentos antes de poder responder:

— Me va a matar. Y no vamos a poder hacer nada para evitarlo.
— Pero tiene que haber… 
— Eh. Se supone que me ibas a ayudar a ser más fuerte, ¿no? —interrumpió Markus—. Llorando de esta manera alguna Mandibuzz se acabará comiendo tu cadáver. Entrenemos y sigamos adelante. Es la única forma de que puedas alargar tu vida unos días más.

Stein asintió sin decir nada más y siguió avanzando por el camino por unos metros hasta detenerse.

— Vosotros dos —dijo de repente sin siquiera girarse—. Pelead un rato.


 
- -

Una anciana se mecía tranquilamente en el porche de su pequeña casa de madera, en mitad de unas verdes praderas en las que podían verse numerosos Pokémon. Lucario estaba sentado en la hierba junto a ella, en posición de meditación. Sus ojos cerrados eran, sin embargo, capaces de ver las auras de todos los seres vivos que le rodeaban. Una agradable brisa movía tanto los cabellos de ambos como a algunos Skiploom que eran, así, capaces de volar. 

— Lucario, ¿por qué te has separado antes? —preguntó la anciana
"Ha vuelto a pasar, Maestra", le respondió a través del aura.

La mujer dejó de mecerse. Su tranquilidad se había convertido en preocupación.

— Cielos, ¿ya han pasado cincuenta años?

Lucario asintió.

— Vaya… ha sido muy rápido.
"Le he intentado matar. Al nuevo Renacido. Pero te noté tan preocupada cuando me llamaste que…"
— Ya. No pasa nada; tendrás más ocasiones. ¿Cómo está? ¿Es peligroso ya?
"No. Aún no está acostumbrado del todo"

La anciana se encogió de hombros y volvió a mecerse.

— ¿Recuerdas la última vez? Hace cincuenta años. Eras solo un Riolu.
"Un Riolu ingenuo"

Ambos se rieron.

— Pude salvar de las llamas esto.

Se sacó de su bolsillo un pequeño colgante de plata con una esfera anaranjada con una marca azul y roja. Lucario se sorprendió cuando se levantó y lo vio.

"Pero eso es…"
— Un pedrusco inútil tal como está.
"Pero, Maestra, ¿por qué me lo has ocultado todo este tiempo?"
— Una Lucarita sin una Piedra Activadora solo es un bonito adorno. O un botín para malhechores, como lo quieras mirar. Pero ahora… lo mejor es que te la quedes tú.
"¿Por qué?"
— Escucha, Lucario. Ya no me queda mucho tiempo. No tendré la desgracia de vivir otra vez la destrucción de Lysis. Pero tú… debes proteger todas las vidas que puedas. Llévate la Lucarita; con suerte podrás combatir junto a alguien que le pueda sacar provecho.
"Maestra…"

La anciana sonrió.

— Mientras, ¿por qué no vas a por leña? Parece que va a refrescar esta noche también.


 
- -

Stein estaba apoyado en la baranda del balcón de su habitación en el Centro Pokémon, en un octavo piso. Cuando había llegado y la enfermera revisó a Edrik y Markus aún estaba atardeciendo, pero la noche ya se había cerrado y ni siquiera se escuchaba a nadie fuera salvo, tal vez, algún Pokémon nocturno. El joven no lograba quitarse de la cabeza las palabras de aquel Lucario y miraba a la ciudad sin fijarse en nada en particular.

— ¿Qué te ocurre, Stein? Llevas toda la noche ahí.

Era la voz preocupada de Edrik. Stein tardó un tiempo en contestar:

— ¿Qué es un aura y por qué tengo dos?

Markus estaba mientras tanto trepando por el cuerpo de su "entrenador" hasta llegar al hombro.

— Es por aquel Lucario, ¿verdad? —contestó Edrik.

Stein asintió. El Aron hizo ademán de continuar hablando pero Markus le interrumpió.

— Tú no tienes la culpa de ser un Larvitar y estar así ahora mismo. Tampoco de que a un Lucario se le haya metido en la cabeza acabar contigo. Tienes que poder defenderte para cuando vuelva a aparecer.
— ¿Cómo? Así no puedo usar ataques.
— Nos tienes a nosotros —respondió Edrik.
— Te ayudaremos hasta que no te quede una gota de sangre en el cuerpo —continuó Markus—. O hasta que vuelvas a ser el Larvitar que eras.

Stein se tomó un momento para intentar asimilar todo, asintió y respondió:

— Gracias. Hagámonos fuertes y enfrentémonos a ese Lucario.

Los dos Pokémon dieron un grito de aprobación. Stein entonces se fijó por primera vez en la ciudad que se veía desde aquel octavo piso. Era una jungla de cemento, acero y cristal; un amasijo de edificios altos sin apenas espacio entre ellos y que se retorcían adoptando todo tipo de formas. De no ser porque el Centro Pokémon estaba en una zona más alta, Stein probablemente no hubiera podido ver más que las ventanas del edificio de al lado. Aquello era abrumador, pero a una parte de él le maravillaba, por alguna razón, ver la ciudad iluminada, haciéndole la competencia a la noche.

La tranquilidad del momento se vio interrumpida por un fuerte ruido que hizo temblar el lugar.

— ¿Qué ha sido eso? —preguntó Edrik.

Gritos tanto de humanos como de Pokémon se oían en la calle.

— Debe de haber explotado algo —respondió Markus—. Y luego… se ha liado.
— ¡Bajemos a ver qué ha sido! —sugirió Edrik. 
— No —cortó Stein—. Debemos descansar.

Pero el joven cambió rápidamente de opinión cuando otra explosión volvió a hacer temblar el edificio.

— No vamos a poder descansar así —dijo encogiéndose de hombros.


 
- -

El gesto indiferente de Stein se tornó hostil cuando vio la situación. El vestíbulo estaba destrozado tras las dos explosiones, que habían creado una brecha en la pared que amenazaba la estabilidad del edificio. Las llamas estaban consumiendo el resto mientras dos coches de policía, con total seguridad robados, se habían estrellado contra la puerta impidiendo la salida. Seis personas, encapuchadas y vestidas con chándal negro, con distintos Pokémon impedían el paso por el agujero que habían provocado. La mayoría de ellos eran Electrode, Golem o Forretress, pero el mayor de ellos y que parecía ser el líder tenía un Houndoom que estaba alimentando el fuego.

— Markus —susurró Stein—, ¿sabes usar Disparo Demora? 
— ¿En serio? Ni que fuera un Sewaddle…
— ¿Algo útil?
— Puedo intentar envenenarlos a todos.
— Adelante pues. En cuanto a ti… ¡Edrik, no!

El Aron había decidido actuar por su cuenta y golpeó al Houndoom con su cabeza con el único resultado de acabar recibiendo su Lanzallamas.

— Qué bonito, un chaval haciéndose el héroe. Houndoom, hazlo arder.

El Pokémon siniestro cambió la dirección de su Lanzallamas directamente hacia Stein, quien, sin embargo, apenas notó nada. Sí que sintió un dolor intenso cuando, desde fuera, el Hidrobomba de un Milotic fulminó al Houndoom y apagó el fuego en el que había sido envuelto.

— Pero, ¿qué eres? —preguntó el encapuchado.
— Soy un Larvitar obligado a ser humano.
Hic sunt dracones

[Imagen: coURMrK.gif] 
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#14
Okay, honestly, esto está interesante pero siento que va demasiado rápido. Pasamos del Lucario y la abuela a la escena introspectiva de amigos a un ataque de los malos a un Milotic que sale de la nada y… no, no. Vas demasiado rápido man. Murkus que acaban de capturar ya anda en plan todo nakama y no se alcanza a sentir el peso de las escenas si todo va tan apresurado.

Respira bro, respira.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#15
Me está gustando la historia, bastante, me gusta eso de que sea un Mundo Misterioso pero al revés aunque como dice Kiwi, especialmente el tercer capítulo pasó todo rapidisimo, onda el Lucario asesino, la señora, nakamas por siempre, el Houndoom menos intimidante de la historia[???] y un Milotic héroe en capis que tampoco son tan largos. Quitando eso, como dije, está bastante la historia de Stein y sus esbirros que no son esbirros pero eventualmente se convertirán en esbirros, especialmente Edrik que se me hace interesante lo que vaya a pasar cuando las familias Aggron y Tyranitar se reunan :o
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