Índice - Viaje por Compromiso
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Viaje por Compromiso
Índice:
Capítulo 1: Demasiado fuerte para principiantes
Capítulo 2: Terminando la Práctica
Capítulo 3: El Primer Gimnasio
Capítulo 4: Lo que Damian no puede hacer, Blankface lo logra
Capítulo 5: La Jefa
Capítulo 6: Un Día por Lonhart
Capítulo 7: Salvando un Castillo
Capítulo 8: Pésimas Ocurrencias llevan a lo Peor
Capítulo 9: Decisiones de un Alto Precio
Capítulo 10: De Telarañas y Secretos
Capítulo 11: El Misterioso Ser con la Capa
Capítulo 12: Año Nuevo
Capítulo 13: Aquel que Protege a los Pokémon Salvajes
Capítulo 14: La Maldición en el Gran Bosque
Capítulo 15: Pasando el Tiempo en Lover's Pool
Capítulo 16: ???
Capítulo 17: ???
Capítulo 18: ???
Capítulo 19: ???
Capítulo 20: ???

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Mostrar Ending

Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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Longfic- Viaje por Compromiso

Extension largaLongfic
FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

Damian eligió regresar de su retiro como entrenador. Sin embargo, incluso con sus viejos pokémon, el viaje no será fácil. Secuela de Antes de Ponerse la Capa

#31
[font]Aunque hace rato que he leído este capítulo, se me ha pasado comentarlo por el poco tiempo que tenía para hacer otras cosas, pero ahora que tengo un chance voy a decir que me esta gustando mucho el rumbo de la historia y en la manera en que estás metiendo más subtramas ,aparte del viaje de las medallas y las aventuras de Damián, que hacen la historia más compleja. La batalla también estuvo buena e interesante y lo que pasó después, aun más. Sigue así que lo estas haciendo muy bien.

Saludos.
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#32
@DoctorSpring Thanks. Seguiré dando mi mejor en el progreso de las tramas.

Ahora, este capítulo es un poco más corto que los anteriores. La razón sencilla es porque en gran parte de éste, sentí que mucho terminaría viéndose como relleno. Dicho esto, si piensan que era mejor alargarlo, son libres de decírmelo.

Capítulo 11: El Misterioso Ser con la Capa

Damian decidió quedarse en un hotel Ciudad Bigbridge debido a las vacaciones, sin embargo, por la necesidad de mantenerse a sí mismo y a sus pokémon en forma, éste hizo un hábito de salir constantemente hacia la Ruta 3 con tal de entrenar, incluso si el viento frío era notorio.

Las damas del grupo se apegaron a practicar magia, Gliscor, Hydreigon y Growlithe por el otro lado, eligieron continuar sus rutinas de combate mixto; y Scizor en cambio, hizo una práctica de combate físico con su dueño.

La mantis trataba de darle un par de puñetazos directo a la cara, pero Damian tenía los reflejos para evitarlos. El dueño logró darle un par de patadas en el abdomen, aunque teniendo la ventaja de un cuerpo de acero no le afectó notoriamente. Después de un par de ganchos acertados a su cara, el demonio rojo decidió responder llenando ambas pinzas con la energía de Superpoder, dándole dos golpes fuertes, uno al pecho y otro al hombro izquierdo. Ambos fueron tan fuertes que lo aventaron hacia un árbol.

—¡MAESTRO! —Todos los pokémon corrieron a atenderlo—. ¡¿Qué diablos te pasa, Scizor?!

 —Tranquila, Gardevoir. —dijo el joven después de jadear—. En las prácticas a veces uno se hace daño. Nada que no sea normal. Solo fue un accidente, ¿verdad, Scizor?

El demonio rojo asintió con vergüenza por haberle hecho daño.

—De hecho, debo admitir que eso fue increíble. No sabía que era posible concentrar Superpoder en más de un golpe, así que vamos a estar practicándolo. Veamos cuántas veces puedes golpear.

—Maestro, voy a tener qué exigirle que no practique eso en usted mismo. Yo me ofreceré a recibir los ataques por usted.

—¿En serio estás demandándomelo?

—Está en muy malas condiciones, y si debo interponerme, lo haré cuantas veces sea necesario.

—Veo que no tengo opción contigo —suspiró—. Bien, voy a tomarme un descanso, pero alguien más va a tener qué acompañarme en mis entrenamientos.

Roserade decidió apuntarse a esa tarea.

—Eh, esquivar proyectiles no suena a una mala idea.

Damian trató de levantarse, pero los golpes le punzaron demasiado para dificultarle el movimiento.

—Maestro, descanse por el resto del día.

—Okay. Pero tan pronto como pueda volver a practicar esa clase de golpes, lo haré. No voy a ser el protector que la realeza quiere si no puedo resistir lo que me tiren encima.

—Hablando de, ¿no le preocupa por Charlotte y cualquier altercado posible?

—Un poco, pero tengo la certeza de que la familia de Dani va a saber cuidarla.

—Eso… no inspira confianza.

—No importa. Si ella está en problemas, nosotros estaremos para ayudarla, sin importar lo que los Abbeystead piensen. Mi deber es el de proteger y no voy a huir de ello.

Todos permanecieron callados.

—Miren, chicos, ahora que estamos “de vacaciones”, les hago saber que no voy a ponerme la maldita capa a menos que algo garantice usarla. Por el resto de este mes, vamos a hacer lo que ustedes quieran.

—¿Lo dice en serio?

—Díganme qué se les antoja hacer y muy probablemente los apoyaré como pueda. Es más, podemos volver a Bigbridge después del entrenamiento y buscar lo que les atraiga.

Los pokémon decidieron darle confianza. Gardevoir tomó la posición de Damian y empezó a probar qué tantos golpes Scizor podía usar con Superpoder, una práctica que dio un resultado algo curioso, logró asestar cinco puñetazos.

Después del entrenamiento, el muchacho llevó a sus pokémon para probar actividades. Damian buscó algunas cuantas, empezando por unas audiciones al aire libre, donde vio a algunos pokémon cantando y bailando. La flor se vio interesada en la actividad, así que su dueño preguntó a la gente en fila.

—¿Importa si pregunta para qué son las audiciones?

—Son para una obra de teatro que ocurrirá a finales de diciembre.

—Suena a muy poco tiempo de preparación.

—Eh. Los papeles grandes ya fueron tomados hace tiempo. Estos son solo para escenas que necesiten de extras para bailar y cantar. Como vienen muchos entrenadores y algunos se interesan, dejamos que cualquiera pueda intentar.

—Ya veo… —el joven miró a la flor enmascarada, pero ésta no le dio importancia a tener un papel menor.

Cuando llegó el turno de Damian, su pokémon hizo intentó impresionar a los jueces, haciendo bailes de waltz, piruetas, breakdancing, incluso el famoso paso lunar. Éstos apreciaron el trabajo e intercambiaron números con el joven.

Terminado con eso, el muchacho buscó otras posibles ideas para el resto de sus pokémon. Pronto encontró a un grupo de jóvenes haciendo carreras por los aires, alrededor de un largo perímetro circular. Cuando ellos terminaron, el chico se les acercó.

—Lamento interrumpirlos, caballeros. A mi compañero de aquí le interesa correr contra ustedes. Quisiera saber si puede unirse. —mencionó introduciendo a su Hydreigon, quien poseía una mueca de determinación.

Ellos pensaron en ello por un momento hasta tomar una decisión.

—Bien. Veamos qué tal le va a esa bestia contra nuestros aces de la velocidad.

La competencia era sorprendente: Unfezant, Talonflame, Noivern y Altaria. Rivales en velocidad dignos de admiración. Lo más difícil de todo fue evadir a  los pobres pokémon pájaro que viajaban pasivamente sin esperar nada feo. La hidra terminó con plumas de Pidgey en la cara. Afortunadamente, el dragón aún pudo conseguir un tercer lugar en el grupo.

—Bueno, debo admitir que ustedes fueron más veloces de lo que esperé. Competir con un Hydreigon no es algo de todos los días.

—Eh, a este grandote le hacía falta motivarse a volar con rapidez. Se aprecia el permiso para competir.

—Andaremos aquí por otras semanas más. Si quieres volver a participar, um…

—Damian. Ese es el nombre.

Luego de eso, el turno le vino a Growlithe, con algo mucho más simple como petición. Le atrajo ver a un enorme grupo de Furfrou siendo paseados por un solo hombre, así que su dueño fue compró una cadena y le dio una larga caminata por toda Bigbridge.

Ahora era tiempo de preguntar a los demás.

—Muy bien, chicos. ¿Quién más quiere intentar algo? ¿Gliscor?

El escorpión pensó en algo, miró al cielo y luego respondió.

—Él dice que esperará a la noche. —Gardevoir tradujo.

—Okay para mí. ¿Qué hay de ti, Scizor?

Éste se negó a dar ideas.

—Dice que prefiere mejor seguir entrenando.

—No hay problema. ¿Y tú, Gardevoir?

—Carezco de ideas, maestro.

—¿Segura? Has sido indiferente ante lo que hicieron los demás.

—Es… complicado —se avergonzó—. No estoy interesada en retos con otros. Quiero algo un poco más, “aislado” por decirlo de cierta forma.

—¿Y eso es…?

—Quisiera jugar Sudoku como en los seis meses de entrenamiento, maestro.

—Tan sencillo como era decírmelo. Voy a buscar algo para ti. Si no encuentro en esta ciudad, podré ir volando a otras.

—¿De verdad, maestro?

—Les dije que íbamos a divertirnos en estas semanas de vacaciones y voy a cumplir con eso, así como juré que no me volvería Blankface hasta que la situación lo llame.

Y efectivamente, Damian compró cinco cuadernos distintos de Sudoku para el entretenimiento de ésta. Tan pronto como la ninfa empezó a resolverlos, se volvió tan distraída que su dueño le tuvo qué tocar la espalda para llamarla a comer.

Una vez que tocaron las doce de la noche, el escorpión alado llamó al muchacho y le guio a un enorme edificio, sobre el cual ascendió con facilidad. El chico siguió con la ayuda de Hydreigon.

—Así que, ¿cuál es tu plan?

Gliscor respondió a la pregunta haciendo varias piruetas por el edificio hasta brincar hacia otro, clavar sus tenazas en parte de la pared y ponerse a escalar hasta alcanzar el techo.

—Parkour nocturno, ¿eh? —el pokémon le invitó a intentarlo—. Perdón, pero tengo miedo de llamar demasiada atención. Aunque Hydreigon y yo nos quedaremos para ver tu trabajo.

Los tres estuvieron hasta la una y media admirando el trabajo del nocturno hasta pausar.

—Bueno, eso fue bastante entretenido. Necesito ver si esta cámara puede grabar en la noche.

Damian experimentó con distintos tipos de configuraciones para mejorar la luz en lo que entonces era un ambiente oscuro. Observó sus alrededores a través del dispositivo, dando vueltas. La vista no era suficientemente buena para una buena grabación, sin embargo, encontró algo muy extraño: se trataba de una figura muy parecida a Blankface en apariencia, parado sobre otro edificio, mirando fijamente al grupo.

“¿Pero qué diantres es esa cosa?”

Los tres fijaron su mirada en el ser por unos catorce segundos antes de que éste decidiera irse aventando una bomba de humo.

—No… voy a perseguirlo —estresó—. Quizás podamos dejarlo para después si no hace alguna tontera… eso y que no estoy en condiciones para luchar…

La sesión nocturna terminó a partir de ese instante y el tiempo transcurrió con normalidad fuera de dos apariciones extrañas más del encapuchado, quién no pareció causar crimen alguno por la carencia de noticias.

Damian eventualmente consiguió recuperar la fuerza para aguantar golpes, y para celebrarlo, puso a Scizor a prueba.

—Muy bien. Empecemos por algo simple. ¿Esos dos golpes que me echaste la otra vez? Repítelos. Sé que Gardevoir te hizo mejorar al punto de dar quince, pero eso sería exagerado de mi parte. Antes de resistir algo así, debo soportar lo que me hiciste antes.

El demonio rojo asintió. Ambos se pusieron en posición y la mantis dio el par de golpes. Su dueño consiguió frenarse para chocar con árbol. Después de eso, tiró un par de ganchos y una patada al aire, jadeando.

—Sí, puedo con eso. Aún me sobra más que suficiente energía para continuar.

—¿Aún puede con otro?

—Seguramente. No sé si soporte los quince, pero quiero pensar que con la práctica lo alcanzaré pronto.

La práctica siguió hasta que el adolescente no soportó más. No volvió a sufrir la problemática de la primera vez, así que continuar no fue ningún problema.

Cuando llegó el gran día de la obra en un pequeño teatro, todos admiraron una interesante versión de “la Cenicienta” con una pobre Lilligant que no era apreciada por sus hermanas Tangrowth hasta que la mágica Hatterene apareció para meterla en un gran baile y darle el vestido más hermoso que pudiera. La escena del salón enseñó a muchos pokémon bailando, incluido a Roserade, quién bailaba con un elegante Leavanny. Eventualmente, el vestido de la protagonista se empezó a deteriorar y preocupó a su compañero Raichu. Ella huyó, vio su diversión desvanecerse y volvió a casa. Raichu trató de dar con su paradero usando la única zapatilla que recuperó. Las Tangrowth trataron de usarlo, rebanándose partes de sus enormes pies, solo para que les fallara, Lilligant pronto fue llamada para probarlo, y ésta le quedó como anillo al dedo. El romance entre ambos regresó y todos fueron felices para siempre.

Después, el director y todos los actores entraron para dar las gracias e inclinarse. El público les aplaudió debidamente. Damian aprovechó para tomar una foto y mandársela a Charlotte, cosa que le hizo feliz, un hábito que empezó a crecer para continuar charlas con ella sin llamar la atención ajena.

—Hiciste un buen trabajo en el escenario, Roserade —el joven la felicitó—. ¿Por qué no intentamos meterte en un papel más grande a la próxima?

Ella se sonrojó tras escuchar eso. No pudo evitar imaginarse en el papel de la Lilligant y otros que llegaran a la cabeza.

El grupo salió riéndose. Damian miró a su alrededor sin expectativas de nada. Sin embargo, se detuvo después ver el techo de un museo.

—¿Ocurre algo, maestro?

Todos los pokémon trataron de ver lo que estuviese distrayendo a su entrenador, y notaron al misterioso ser que estuvo acechando al joven. Cual sea que fuera esa cosa, eventualmente se hartó de verlos y huyó. Sabiendo que algo no estaba bien, el muchacho comandó a Hydreigon para perseguirlo, sin embargo, cuando alcanzaron el techo, ya no había rastro de tan extraño ser.

—¿Por cuánto tiempo estuvo observándolo, maestro?

—Más o menos una semana. No estuve buscándolo porque parecía muy inofensivo. Nada que no les haya prometido.

—No crea que eso haya sido una buena idea. ¿Planea perseguirlo, señor?

—Considerando que ahora todos lo han visto, voy a intentarlo.

—¿No va a usar la máscara o sí?

—Dudo que me sirva de algo. Quién sea que es ese tipo ya ha de saber que soy Blankface considerando el disfraz, e incluso si no lo supiera, le estaría regalando mi identidad en bandeja de plata. Mejor no corro riesgos con el disfraz.

—Y pensar que ya todo estaba volviéndose más tranquilo…

—Las cosas no dejarán de ser tranquilas. Año Nuevo viene dentro de poco, y a menos de que el destino nos haga la peor jugarreta posible, todos estaremos en casa para celebrar.

—No juegue con cosas así por favor…

Damian esperó a la noche siguiente para ponerse de cacería. Subió a un edificio con la compañía de sus dos pokémon capaces de volar.

—Muy bien, Gliscor. Usa tu sonar para rastrear a ese raro.

El escorpión empezó a lanzar ondas sonoras en busca de un obstáculo capaz de moverse como ese ser y dio con algo.

—Recuerden, hay que mantener la distancia para no llamar la atención, ya sea del mismo tipo o de simples transeúntes.

Los tres comenzaron la búsqueda, dando vueltas por toda Bigbridge. Habían encontrado a mínimo tres personas distintas, pero ninguna era similar. El camino eventualmente los llevó al museo de anoche, y Damian notó que Gliscor estaba guiándolos hacia el teatro.

Una vez que se empezaron a acercar, notaron otra figura humana. Eso no les hubiera importado demasiado, de no ser por una fuerte ráfaga de viento que heló a todos, la cual logró afectar a la figura del teatro y reveló su enorme con capa.

—Bingo. Ahora es tiempo de ver a dónde va.

Notaron como el encapuchado en cuestión brincó sobre tres casas comunes y corrientes. Quién fuese esa persona, era muy buena para moverse sin llamar la atención. Luego le vieron moverse hacia una escuela desde su patio deportivo, y de ahí, se dirigió hacia una clase de almacén, al cual entró desde una pequeña zona de cristal que quebró de un brinco.

“¿Qué estará tramando?”

—Chicos, hicieron un buen trabajo —musitó Damian para no llamar la atención. Los dos pokémon cuestionaron por qué les estaba dando las gracias, pues seguramente, él no iba a encararlo por sí solo—. Scizor y yo nos haremos cargo del resto.

Eso les bastó para tranquilizarse a la hora de ser retirados.

El dúo se infiltró por la misma zona. Cuando tocaron suelo, vieron que el misterioso encapuchado estaba allanando cajas por todos lados.

—Debí haberte visto venir. —pronunció una vez que captó a los dos.

Ahora que ambos humanos estaban frente a frente, el ser ahora era más fácil de describir: era un joven un poco más pequeño que Damian en tamaño, su disfraz casi idéntico al de Blankface, solo que los colores se mezclaban en el patrón de espadas negras sobre un fondo blanco; su máscara permitía ver un par de ojos azules y en el pecho tenía una corona. Era de cierta forma, un rey de espadas andante.

—Muy bien, quién quiera que seas. ¿Qué estás tramando y qué es lo que quieres conmigo?

—Primero, permíteme introducirme: mi nombre es King Blankface. Y segundo, no estaba en mis planes que vinieras, solo tomé malas decisiones.

—Eso no explica por qué te fijaste en mí.

—Te conozco más de lo que imaginas, pero no debes preocuparte. Puedes considerarme un aliado, ya que vine a cumplir con una misión muy importante que le hará un favor a todo aquí, incluido tú.

—¿Eres un profeta o algo?

—Dentro del contexto en que me encuentro ahora mismo, podría decir que sí.

—Entonces muéstrame tus escrituras sagradas, a ver si me puedes convencer.

—Para tu desgracia, no puedo compartir los detalles de mi misión. Eso me pondría en jaque.

—Okay. Me conformo con que me enseñes la cara.

—Resultaste ser muy necio, Damian. No te voy a dar información importante sobre mí. Te imploro que saques a tu pokémon, vuelvas a casa y seas un… —se pausó rotundamente.

—¿“Un” qué? ¿“Un chico normal”?

—No iba a ser mi respuesta, pero la tomaré.

—Pues lástima, me sigo rehusando. ¿Qué nos harás?

King Blankface suspiró y chasqueó los dedos, invocando a un Gallade.

—Es su última advertencia.

—Yeah… luego de que literalmente copiaras uno de mis trucos, tendré que sacarte las respuestas a golpes.

—No vayan a quejarse si los dejamos inconscientes.

Humano contra humano, pokémon contra pokémon. Las criaturas se movieron hacia otra área del almacén donde no pudieran entrometerse con la otra pelea.

Las tenazas de Scizor hicieron colisión contra las cuchillas de Gallade. Se empujaron hasta que el demonio rojo logró conseguir ventaja sobre su adversario, para darle un buen Puño Bala al rostro.

El caballero, molesto por recibir ese puñetazo, le devolvió el favor usando algo que el rival no tenía: un proyectil. Disparó tres cuchillas psíquicas gracias a Psicocorte y logró pegarle con todas.

Ambos, sabiendo que no podían permitirse una pelea larga, usaron Danza Espada para aumentar su poder. Volvieron a atacarse usando Tijera X y Cuchillada respectivamente con tal de ver quién sería más fuerte, solo para tener otra colisión empatada.

El guerrero blanco lanzó más navajas psíquicas, las cuales el diablo rojo solo pudo evitar abusando de Puño Bala para moverse con mayor velocidad. Pero tan pronto como logró acercarse a su oponente, recibió un rasguño a su abdomen, y fue empujado por más proyectiles.

Aunque el demonio escarlata logró devolverle  el favor con otro puñetazo en la cara, pero el gusto no le duró, pues inmediatamente recibió un golpe a la cara, dos en el abdomen, un par de puntapiés a ambas piernas y finalmente una patada en el pecho; combinación que le mandó a chocar con una pared. Combate Cercano.

Gallade pensó que el combate ya había acabado y quiso regresar con su dueño para ayudarlo, pero antes de que pudiera hacerlo, notó al rival, aún con energía para pelear. Se le acercó para intentar someterlo con otra tanda de ataques, pero su patada inicial impactó con otro tijeretazo, el cual no pudo soportar como consecuencia de Combate Cercano: volverse más débil en defensa.

El caballero se inclinó de dolor y le dio oportunidad a la mantis para dañarlo, empezando por una cuchillada a su espalda, de la cual apenas pudo evitar caer sosteniéndose con las manos, pero eso solo le dio a Scizor el chance de meterle un gancho para dispararlo por los aires, y casi a punto de caer, éste usó Superpoder para meterle un puñetazo al pecho y noquearlo contra la pared opuesta.

El demonio consideró a ese ser un buen rival, mejor que todos los oponentes que tuvo hasta desde volver a Bristar. Lo cargó nada más para que no le estorbara a la hora de asistir a Damian.

Los jóvenes empezaron su combate con el de ojos rojos tratando de asestar un puñetazo, pero el enmascarado logró agarrarlo con una mano. Damian trató de quitárselo lanzando un gancho con el otro puño, pero Blankface logró esquivarlo, le torció el brazo, dio un codazo al pecho y luego una palmada al rostro, haciendo que el joven sin disfraz se inclinara.

—¿Qué te pasa? ¿Nunca te han golpeado así?

—Hazme reír. Ya me clavaron una lanza antes, eso sin mencionar que hasta una chica golpea mejor que tú. —pronunció para después levantarse.

El encapuchado trató de golpearlo en la cara, pero éste falló y recibió un duro puñetazo hacia el estómago. Damian aprovechó el momento para atacar la máscara, pero después de lograrlo, sacudió su mano de dolor.

—¿Pensaste que no iba a llevar el mismo tipo de máscara que el Blankface original?

—Un poco, pero eso solo significa que debo pegar más fuerte.

El imitador le quiso aventar una patada directa a la cara, pero el oponente logró agarrar su pierna con ambas manos y le dio un giro para tumbarlo. Damian estaba listo para golpearlo mientras estuviese tirado, pero con un desliz, el rey de espadas logró derribarlo.

Lo que siguió fue un agarre por parte del enmascarado, el cual usó para meterle varios puñetazos y rodillazos, los cuales solo fueron detenidos por un puntapié. Tan pronto como el Blankface falso aflojó su agarre, recibió un puñetazo directo al rostro, solo que con mayor fuerza para hacerle gruñir de dolor.

—Te lo dije.

—Gózalo mientras puedas. Porque no vas a levantarte de lo que te aguarda.

Robando una idea del original, el falso usó su capa para aturdir a Damian, y de ahí, usó lanzo otra tanda de golpes, pero una imparable, puesto a que después de recibir uno en el estómago, el muchacho fue incapaz de ver venir el siguiente, que apuntó al hombro derecho, luego una costilla, el cuello, le fue simplemente imposible moverse a la misma velocidad que su oponente. Cuando finalmente terminó, el ser le miró con burla.

—¿Qué te pasa? ¿No vas a caer?

Su rival simplemente respiró con profundidad.

—Ya veo. Eres muy orgulloso para dejarte caer frente a tu propio adversario. Tal vez en una mejor situación, ordenaría que te aplaudan.

Damian respondió con una risilla, que pronto empezó a aumentar de volumen.

—¿Te halaga lo que dije?

—Un poco, siendo sincero. La verdad, mi risa es por tres razones: uno, me hiciste soportar treinta golpes consecutivos, y pensar que apenas había dominado los quince; dos, en verdad me siento halagado por tu comentario, incluso si no te rebajo de alguien al que le debo sacar la sopa; y tres…

—¿Qué?

—Mira detrás de ti…

King Blankface hizo caso. Volteó y descubrió a Scizor, cargando con el cuerpo inconsciente de Gallade, el cual aventó al suelo tan pronto como ambos se miraron a los ojos.

—Increíble. Debí imaginar que tu pokémon podría ser más dur-

No logró terminar la frase, pues Damian jaló su capa y le metió una patada a la espalda, que lo empujó directo hacia la mantis para que ésta le diera un Tijera X en el pecho. Desde ahí, ambos empezaron a golpearlo por igual, consiguiendo que se arrodillara. Los dos le pegaron a la máscara  en un ataque simultáneo, que dejó al imitador fuera de combate. Luego, Damian cayó agotado y el demonio se tomó la molestia de cargarlo.

—Es un milagro que llegaras. Si hubiera tratado de continuar por mí mismo después de esa golpiza, habría mordido el polvo. Gracias, Scizor.

El demonio rojo rio de orgullo, pero aún había asuntos por atender. Los dos miraron a aquel impostor que sabía tanto del muchacho.

—Tiempo de ver quién está tras la máscara.

—Lamento tener qué arruinarte la fiesta, pero no vas a hacer eso. —pronunció una nueva voz femenina.

Frente a ellos aparecieron dos figuras que apenas pudieron entender en lo básico: era otro Blankface de colores similares a los del rey, solo que tenía una figura femenina, un patrón de diamantes rojos, y la corona de una reina como símbolo. La otra se trataba de un Gourgeist, y por alcanzar la cintura de su compañera, podía asumirse que era de tamaño grande.

—¡Fuego Místico!

Los dos no pudieron defenderse de la enorme espiral de llamas que disparó la calabaza flotante. Con eso bastó para noquearlos sin problema.

King Blankface y Gallade se levantaron después de eso.

—Haz de estar muy orgulloso de esto. —burló la chica.

—Sí, fui muy estúpido por haber llamado su atención. Simplemente no pude evitar poner mi curiosidad sobre él. Ya sabes por qué.

—Lo entiendo, ¿pero qué hubiera pasado si lograba quitarte la máscara? Eso hubiera sido nuestro fin.

—¡Ya sé, ya sé! Me pareció tan surreal verlo tan joven y pensé que podría tener una oportunidad contra él pero… —luego suspiró harto—. ¿Podemos volver a lo que estábamos buscando?

—Solo si juras que dejarás a esos dos sanos y salvos.

—Ya estaba en mis planes de todas formas.

El cuarteto empezó a husmear entre cajas y planos. Dejaron todo abierto, aunque eso les importó poco. Luego dieron con una oficina llena de más cosas por checar y en el escritorio de ésta, encontraron unas notas importantes, con el dibujo de una extraña piedra oscura dentro de un contenedor.

—Con que movieron esa porquería a Lover’s Pool. ¿Crees que esa cosa esté ahí cuando lleguemos?

—No sabes cuánto rezo por no tener qué perseguir ese explosivo del infierno por más tiempo.

—Digo lo mismo. Es hora de quemar este maldito lugar.

El rey de espadas se fue a cumplir con su cometido retirando a Damian y Scizor. La reina de diamantes, por otro lado, se aseguró de poner todo el almacén en llamas, dejando intactas únicamente las notas sobre el extraño artefacto, las cuales tomó.

Al día siguiente, el muchacho despertó con pastó estorbándole en la mitad del rostro, sorprendido. No tomó mucho tiempo antes de darse cuenta que se durmió en un parque,

“¿Eh? ¿Qué ando haciendo aquí?”

Se fijó en si su compañero estaba y lo vio, aún dormido.

“Mierda, nos patearon el trasero, pero eso no explica por qué diablos me dejaron ir.”

Luego notó la presencia de varios jóvenes con cara de curiosos, burlándose de su apariencia. El joven chasqueó los dedos y logró que Gardevoir los espantara.

—¿Andan bien? —preguntó la ninfa.

—Más o menos. Definitivamente tuvimos una mala noche, pero eso no importará tanto ahora.

—¿Por qué?

—¿Preguntas en serio? Será Año Nuevo en un par de días. Solo quiero estar sentado y comiendo cosas por un poco antes de que reanuden los gimnasios.

—Entiendo su deseo, maestro. ¿Entonces no desea que ninguno de nosotros luche?

—Así es. Ya saben que para las fiestas siempre habrá descanso. Ahora, necesito volver al hotel, que mi tiempo ahí ya está acabándose.

De camino hacia el sitio de hospedaje, Damian miró reportes sobre el incendio de un almacén de herramientas metálicas, que mencionaba a cuatro siluetas oscuras alrededor del lugar, las cuales el muchacho pudo reconocer fácilmente.

—¿Ese es el enmascarado?

—Yeah… al parecer tenía compañeros y por eso nos patearon el trasero.

—Pero si es así, ¿por qué los dejaron sueltos?

—Yo también quisiera esa respuesta. Ciertamente no me siento distinto, y no tengo nada que no tuviera la noche anterior.

—¿Cree que los vuelva a encontrar?

—Ojalá. Si eso llega a pasar, esos dos no van a tener la misma suerte que antes.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#33
Vale, esto de acá me genera sentimientos encontrados porque justo el capítulo que llamas "relleno" es el que más me ha gustado. Pero vamos desde el principio:

Emmmm toda la trama con la familia real es un tanto confusa entre quién tiene poderes, quién trabaja para quién, etc. Se entiende, dentro de todo y es de las cosas más interesantes. La verdad es que por ahora tanto Laura como Charlotte me gustan más para Damian que Dani… aunque es más bien porque ellas me caen mejor. En sí Damian tampoco me cae tan bien so Fuck him.

En cierto modo se siente que la trama va o muy lenta o muy rápida. Muy rápida porque en diez capítulos tenemos insurgentes, usurpadores, imitadores, triángulos amorosos, desaparecidos, peleas de gimnasios… etc. Lento porque apenas vamos a la segunda medalla. Hablando de esto, la verdad es que a mi parecer es el punto más flaco del fanfic: los gimnasios carecen de importancia. Damian sigue igual de emo y rechaza todo feedback que pueda recibir. Las batallas son fáciles (al grado que tiene que ir en desventaja de tipo y con su poke más débil para que parezca un desafío. Son un mero trámite mientras lo interesante pasa alrededor, y si ni a Damian ni a nadie le importan las batallas por sí mismas, tampoco tengo motivos para que a mí me importen. La trama circundante es mil veces más interesante.

Plus, fue adorable lo de la Milotic y el Hydreigon. En parte porque, como dice Tommy, los pokes se sienten algo de lado y ver esas pequeñas interacciones que tienen con otros pjs que no sean Damian hace que se vean como algo más que extensiones suyas. En ese sentido Hydreigon es el que sale ganando porque también tuvo más interacciones con Dani.

Plus, nice guiño a Doc Oc con el experimento que sale mal y da origen al villano. Y doble nice por no copiar del todo y dar el giro. La verdad es que esa parte ha sido lo que más me ha gustado. Está muy bien contada y es super dramático. Hace que el villano tenga mucha más fuerza al igual que el líder.


En cuanto a los pjs:

Newton es genial y uno de mis favoritos.

A Dani la sigo odiando

Michael me cae bien

Ron sigue siendo cool

No consigo que Damian me caiga bien

Charlotte es divertida.

Los tres idiotas son geniales

Laura también

Por ahí se sintió medio forzada la excusa para dejarla con Dani y su familia pero como fue más que nada una excusa para tener a Charlotte en un lugar, está bien. Por ahí cómo trivializan el secreto, no tanto.

Ah, la parte de la Primarina también fue genial. Cuando experimentas, a veces, te queda genial. Igual que la parte de los otros Blankface, aunque se me hizo raro que la reina de corazones tenga traje de diamantes.

Buena suerte con el próximo capítulo. Estaré esperando.
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#34
Aunque tardé un poco, al final estoy aquí. Me gusta como Gardevoir se esta haciendo más cercana a Damian y participa más en las conversaciones, además de que nos sirve de enlace, tanto con los pokémon, tanto para Damian como para los lectores, cosa que creo que ya ha dicho Kiwi o yo, no acuerdo, de que esa pokémon actuaba como catalizador de los sentimientos de las criaturas del Damían. Después del capítulo te queda con la duda de quienes son los tipos que se piratearon el alterego del entrenador. Mi teoría es que tienen que ver con la familia real o son miembros de la misma, por el tema de que es una rey y una reina y eso (?), pero no sabría quienes son exactamente. Bueno, por de mientras hay que seguir leyendo.

Saludos.
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#35
@Maze Bueno, es bastante lo que debo mencionar. Sobre el ritmo de la historia, más que nada me aseguro de que cada capítulo tenga importancia y que no vaya a lo "relleno completo"; eso y que intento evitar que la historia se vea demasiado simple como "viaje->gimnasio->viaje" sin cosas interesantes a checar. Dicho esto, estoy abierto a ideas para mejorar eso si realmente es demasiado problemático.
Luego, las batallas de gimnasio: quiero sí anunciar que ese problema con la actitud de Damian ya no va a durar por más tiempo. No spoilearé, pero sí diré que esperen a los próximo capítulos, es algo que ya se cubrirá dentro de poco. No solo eso, sino que el tema ya la dificultad la he estado aumentando. Esa derrota que recibió Gliscor no va a ser la única.
Y por último: se agradece que pienses que mis partes más experimentales salen bien. Hay veces que temo por el resultado de entretener ciertos conceptos (algunos que incluso llego a cuestionar), por lo que me alegra ver que hago las cosas bien.

@DoctorSpring Gardevoir es en cierta forma, la embajadora de los pokémon de Damian; ella habla por todos porque ésta es la que puede hablar el lenguaje humano por cualquier medio, aunque los demás también llegan a tener sus formas de dejarle un mensaje a su entrenador. Con los Blankface falsos, solo voy a decir que lo importante es plantearse muchas cuestiones.

Dicho esto, aquí dejo el siguiente cap.

Capítulo 12: Año Nuevo

Un joven trajo comida a su pequeño campamento, nada que no pudiera satisfacer los estómagos de todos los “invitados”.

♦—¿Qué trajiste para la ocasión? —interrogó la única que podía hablar además de éste.

♠—Solo es algo de spaghetti y filete de Arrokuda. No podemos emular bien una cena digna, pero quiero pensar que servirá solo para este año.

♦—Extraño a papá y mamá. Y pensar que no podré darles su abrazo de Año Nuevo ahora.

♠—Ey. Mira lo bueno, cuando todo esto haya acabado, van a darse cuenta del gran favor que les hemos hecho y olvidarán cualquier ausencia.

♦—A veces no puedo evitar pensar que subestimamos el tiempo que pasaríamos aquí.

♠—Tal vez, aunque unos meses de vida perdidos son algo muy pequeño comparado a vidas completas.

Estando ya tan cerca del final del año, todos en Bristar se prepararon para festejar. Los ricos fueron los más listos para la preparación, pues todos los sirvientes estaban ya casi terminados con la cocina, incluso si aún quedaban muchas horas para la noche.

Los Abbeystead no eran excepción a la regla, incluso con la presencia de una huésped temporal, quién ahora se encontraba en su habitación, esperando a que el baño fuese desocupado.

—¿Has estado bien? —preguntó su abuelo por teléfono.

—Sí. Debo admitir que he disfrutado mi tiempo aquí aunque desearía poder estar en Alola.

—Oh, gracias a los cielos saberlo.

—Ya lo has dicho otras veces que me llamaste.

—Perdóname, cariño. Es que no puedo evitar alterarme sabiendo que mi preciosa nieta fácilmente podría estar más segura.

—Lo entiendo bien.

—Aparte, hoy es víspera de año nuevo. Y la verdad, es que quiero ver si puedes ir al castillo a cenar.

—Eso no debería ser problema. Voy a hablar con míster Abbeystead para ver si me permite salir.

La joven terminó la conversación desde ahí para poder buscar al padre de Dani. Ella sabía que no estaba fuera por obvias razones, así que no fue difícil dar con él, en plena sala de estar, sentado con ansias.

—Míster Abbeystead.

—¿Se le ofrece algo, Lady Charlotte?

—Mi abuelo quiere que esté con él para la cena. Me gustaría saber si es posible que me vaya por la ocasión.

—Oh mi lady. Respeto tanto a Lord Jacob que negarle algo como su presencia sería de lo más insultante, pero desgraciadamente, no puedo llevarla al castillo, pues mi limosina sufrió una falla en el motor hace días y Magnus se quedó en el taller de reparación para llevársela más tarde y atender a mis familiares cuando lleguen a Ciudad Lonhart, y eso no será hasta las nueve. No tendrá suficiente tiempo para llegar a su hogar antes de que comience la cena.

—Entiendo. Voy a tratar de ver si mi abuelo podrá conseguirme un transporte él mismo.

—Deseo mucho que pueda ser así.

La muchacha de sangre azul volvió a llamar.

—¿Qué te dijeron, querida?

—Tengo una noticia buena y una mala: la buena es que tengo autorización para salir, la mala es que ellos no podrán llevarme al castillo a tiempo.

—Una lástima. Aunque no importará. Voy a hablar con los guardias y veré si ellos pueden llevar un carruaje a la mansión. De momento, vete preparando.

—Muy bien, voy a llegar con el mejor vestido que pueda.

La joven volvió al piso superior, no sin antes llamar a Cleo para hacerle compañía mientras esperaba cerca de esa puerta. Eventualmente, Dani salió, llena de muchas toallas.

—Pensé que ibas a estar en tu habitación.

—Lo hubiera hecho, pero mi abuelo va a traer un carruaje más tarde para que vaya al castillo.

—Oh, eso es muy lindo. Supongo que entonces la comida que íbamos a guardar para ti ya no hará falta.

—Eh. Les servirá para el recalentado de mañana.

Ambas rieron de lo habitual. Luego, Charlotte se dirigió al baño, acompañada por su víbora.

—¡Un momento! —Dani interrumpió.

—¿Ocurre algo?

—¿Vas a ducharte con Cleo?

—Oh, es verdad —luego ordenó a la serpiente—. Tú te quedas aquí por un rato. Cuando termine te bañaré como siempre.

Mientras tanto, el campeón de Bristar se preparó para su propia cena. Aunque un dilema le entró en plena llamada telefónica.

—¿Estás seguro de que no quieres venir?

—No, Conan. Me veo obligado a insistir con mi decisión.

—Hombre, sé que no es igual a la mansión de Oz, pero-

—Mi respuesta es la misma. Simplemente no puedo ver a G- —no pudo obligarse a completar ese nombre—. Mira, ni siquiera me atrevo a pronunciarlo, especialmente sabiendo lo que decidió elegir en la vida.

—Créeme, yo también desearía cambiarlo, sin embargo ahora es la espada y escudo de alguien más.

—Bueno, ¡entonces tendré que rogarle a Lord Jacob que retire esa orden!

Arthur colgó abruptamente después de eso. Ojeó su habitación personal por un rato hasta ver una foto importante sobre el tocador: cuatro jóvenes, tres machos y una hembra; todos abrazados, reflejando tiempos mejores a lo que ahora hay.

—Ay, Oswald —musitó con tristeza—. En verdad lamento tener qué defraudar tu legado así.

“No es que haya algo de malo con tu hijo siguiendo una línea de pensamiento similar a la tuya. Simplemente dudo de sus motivos.”

Charlotte terminó sus aseos, y portó un hermoso vestido de color negro obsidiana. Cleo también estaba muy presentable pese a que no llevaba ropa, aunque para presumir, enrolló su cuerpo en la hermosa joven dentro de una pose que ésta plasmó en una foto.

—¿Puedo pasar? —preguntó Danielle desde la puerta.

—Hazlo.

La otra muchacha se presentó en su propio atuendo de gala color celeste.

—Veo que ambas elegimos un tema nostálgico para la ocasión. Llevamos los mismos vestidos que en el baile.

—Eso o no somos lo suficientemente originales.

—¡JA! Solo tengo otros dos, pero este siempre me gustó más.

—Ji ji… supongo que aún esperas la llamada de tu abuelo.

—Estoy perdiendo la paciencia.

—¿Por qué no bajas y juegas algo con nosotros por mientras?

—Okay. ¿Crees que Ron o alguien más puedan acompañarnos? Me dan ganas de jugar póker.

—Gran idea. Me encantan los juegos de naipes.

Las dos bajaron a la sala de estar. Después de proponer el juego, tanto el actual patriarca de los Abbeystead como su hijo se unieron al juego.

—Sepan bien, niñas, que en mis pocas vacaciones antes de casarme, pasé noches jugando con profesionales de Unova.

—¿Pero cuántas partidas ganó?

El padre rio y trató de jugar lo mejor para poder demostrarle a Charlotte de sus habilidades. Cuando llegó el momento de que todos enseñaran sus barajas para definir al ganador, el hombre solo tuvo un nueve de tréboles para ganar, su hija un cinco de espadas, la joven Carroll una sota, y Ron una doble pareja: cuatro de espadas y rey de corazones respectivamente.

—¡Ese es mi hijo!

—Sigue sin ganar, míster.

—¡Oh! ¿Aún insiste? Porque podemos hacer apuestas.

—Creo que eso no podrá ser posible —dudó el muchacho—. Nadie aquí nada tiene algo digno de apostar.

—Yo puedo idear buenas apuestas —luego empezó a indicar algo a cada joven—: Ron, tendrás que ponerte tu gorro de capitán; Charlotte, me darán su mejor arma; Danielle, tú te cambiarás de vestido.

—¡¿Qué?! —la hija se enfadó—. ¿Por qué querría cambiarme el vestido?

—Me trae malos recuerdos.

—¡Oh, “malos recuerdos”! ¡Dijiste que no importaba qué me pusiera!

—¡Tampoco pensé que te pondrías eso!

—¡Excusas! ¡Todo lo que te recuerda a-!

—¡No te atrevas a decir ese nombre, jovencita!

—¡Bien, dile a Charlotte por qué odias tanto este vestido!

En ese punto, Ron y la invitada empezaron a alejarse de esos dos. Subieron al piso de arriba con tal de no seguir escuchándolos.

—Lamento que hayas visto eso… —musitó avergonzado.

—Eh, cual sea el drama que tienen ustedes con sir Damian Kaine no me concierne.

—Antes estabas curiosa por entenderlo.

—Perdí las ganas. De cualquier forma, ¿quieres jugar ajedrez? Me hace falta algo de tranquilidad.

—Como usted ordene, su majestad.

En lugar de usar el cuarto de huéspedes, los dos usaron la habitación de Ron para hacer una partida, y no tuvieron problema conversando mientras jugaban.

—Te ves muy preocupado.

—Simplemente estoy harto de tener qué ver ese circo que hacen mi papá y mi hermana cada cuando.

—¿Así que no es la primera vez que algo así pasa?

—No. Recuerdo una ocasión donde Mike invitó a Dani a una película y ella quiso ponerse un collar con forma de pluma de Cresselia.

—Ya me imagino cuál es.

—¿Sabías que era regalo de Damian?

—Creo recordarlo.

—Pues sí, y por eso ella llegó tarde a la maldita función. Le tuvo qué mentir diciendo que el agua del baño no estaba caliente.

—Ya me he de imaginar cuántas mentiras le han dicho.

—Lo bueno es que Dani le dijo siquiera un poco de lo que papá nos obliga a ocultar. Quiero pensar que pronto entre los tres podremos encararlo.

—¿Por qué ustedes dos no pueden hacerlo?

—Te lo haré simple: desde que Dani se separó de Damian, ella estuvo muy deprimida, y llegó un momento en que se rehusó a comer con nosotros. Por días enteros llegó a encerrarse en su cuarto, al punto en que nada más la llegaba a ver porque necesitaba ir al baño.

—¿Y ninguno de ustedes hizo nada por ella?

—Oh, créeme. Mamá y yo siempre estuvimos para darle lo que necesitara. Pero papá… él pensó que jugándole la ley de hielo la iba a hacer rogar, ¿y adivina qué? Por seguir eso a niveles exagerados, ella enfermó, le tuvimos qué gritar y únicamente así perdió el par de cojones falsos que hace falta para ser tan negligente.

—¡Eso es horrible!

—Hubieras visto tú misma. Ahora está más calmado y trata de hacer lo mejor por nosotros. Sin embargo, el tema de Damian aún le saca de quicio, y siento que solo si una de sus propias ideas le muerde el trasero va a entender.

—Es muy triste saberlo.

—Me imagino que ustedes en el castillo jamás les pasó algo así.

—Lo peor que puede hacer enojar a cualquiera en mi familia es hablar del tío Edward, más eso no nos lleva nunca a los extremos.

—¿En serio? ¿Nada menos duro que eso?

—Está el burlarnos de la panza que a veces le crece a mi hermano Henry, pero hasta él se ríe de eso incluso si lo hicimos bajar de peso.

—Suena a algo mejor.

Ya después de esa conversación, el tablero quedó únicamente con un una reina y una torre blancas acorralando al rey negro donde no pudiera huir de ambas.

—Bueno, ganaste la partida. Ustedes los Carroll tienen un talento en este juego.

El teléfono de Charlotte empezó a vibrar, ella encendió el dispositivo y vio el nombre de su a abuelo, así que decidió salir para atenderlo.

—Nieta… —pronunció el anciano con tristeza en su voz.

—¿Pasó algo?

—¡El carruaje! —rompió en llanto—. ¡EL MALDITO CARRUAJE SE AVERIÓ! ¡Pensé que esa cosa no iba a defraudarme pero se le tuvieron que romper las ruedas y la cabina cuando menos lo deseaba!

—Tranquilo, abuelo. Todavía debe haber formas de llevarme. ¿Por qué no envías a alguno de los guardias a que me recoja por Rapidash?

—¿Y correr el riesgo de que te topes con los malditos Herdier de Edward? No puedo permitírmelo.

—Abuelo-

—Lo siento tanto. Tendrás qué festejar afuera. Feliz Año Nuevo, Charlotte. No sabes cuánto te quiero.

—Yo también, abuelo…

Colgó con un par de lágrimas en los ojos. Estaba más furiosa que triste, sabiendo que las cosas podían resolverse de una mejor forma.

Dani entró a la habitación con otras ideas.

—Oye, Charlotte. Perdón por lo que ocurrió antes, papá y yo estamos arre- —no terminó por ver sus lágrimas—. ¿Qué te pasó?

—Nada. Simplemente no podré ir al castillo a cenar porque alguien se altera demasiado y no escuchará alternativas.

—¡Diablos! ¿Crees que realmente no hay otra opción?

—No tengo los números individuales de los guardias. De hecho, el único que tengo en contacto para algo así es…

—¿Quién?

—Blankface. Me hiciste pensar en una idea casi perfecta: podría llamarlo y que me lleve volando con Hydreigon. Pero el problema está en dos cosas: uno, si él estará en condiciones para hacer semejante cosa; y dos, que no parece muy buena idea atraerlo a la mansión sin que tu padre quiera ponerle la soga al cuello.

—Hmm… creo poder hacer algo respecto a eso último. Habla con Blankface y si responde que sí, puedo armar un plan. Solo pídele que se acerque a esta habitación, ya verás si todo sale bien.

—Okay. Solo… por favor no mires mi celular.

—Vale. —aceptó quitando su vista del aparato, hasta de forma sobreacctuada.

Aunque temió por la posibilidad de que le cachara durante la conversación, Charlotte envió un mensaje.

Damian…

¿Sucede algo?

Oye… ¿crees tener una hora o dos de sobra?

Quizás. Dime qué es lo que necesitas y te daré una mejor respuesta.

Mira…

Ella narró todo lo ocurrido en la mansión Abbeystead, con la problemática de aclarar ciertas dudas.

Entiendo. Si es el caso, puedo ir allá sin problemas. Dame unos veinte minutos o menos para llegar.

¿No te molesta ponerte el disfraz en un día como este?

Si fuera un adinerado, sería así. Pero solo voy a ver a mi madre en la noche, así que no necesito nada fino.

No sabes lo agradecida que te estoy por acceder.

Somos amigos por algo.

Ya finalizada la conversación, la muchacha abrió le hizo una seña a Dani.

—Blankface vendrá. ¿Cuál es tu idea?

—Voy a conseguir que papá esté tan distraído que no se fijará cuando te vayas. Tú quédate aquí mientras yo hago la magia, o no me llamo Danielle Miranda. ¿Vale, Merlina?

—Confiaré en ti. Solo no hagas un hábito de referírteme por mi segundo nombre.

Ella fue a la sala de estar donde aún estaba su padre, al cual aprovechó para decirle un par de cosas.

—Lamento haberme enojado contigo.

—No, hija. Yo también exageré. A fin de cuentas, no compramos ese vestido para una ocasión. Ay cosas que no he aprendido a controlar. Dejemos esto de lado por el resto de la noche. ¿Vale?

—Claro. Voy al comedor por algo de tomar. ¿No quieres algo?

—Tráeme jugo de piña, por favor.

—Con todo gusto.

Así, Dani empezó su plan. Cuando llegó al lugar, no vio a ninguna sirvienta, muy probablemente porque aún estaban terminando con los platos de cada invitado. Siempre era así cada año.

La mesa y los vasos ya estaban listos. Como se suele esperar en enormes salas como esa, las bebidas y botanas estaban en un mueble separado del principal. El jugo que ordenó Hiram estaba dentro de una jarra, pero su hija no iba a simplemente servirlo. Se fijó en las botellas de alcohol y vio si alguna llegaba a usar taparrosca. Recordó haber visto una hace poco, la cual terminó siendo un fino whisky. La abrió para verter una cantidad notoria sobre el vaso de su padre, y luego escondió ese líquido con el jugo pedido, pues no llegó a notarse la diferencia al regresar. Lo único que pudo hacer fue rezar porque éste no se diera cuenta.

—Aquí tienes, papi.

El hombre le dio un enorme sorbo a su “bebida”. Dani escondió los nervios que le dieron de ver eso.

—Hija, muchas gracias. —dijo al terminar.

—Por nada…

—Ese jugo estaba demasiado delicioso, necesito tomar más. ¿No quieres?

—Estoy bien con eso.

La muchacha se alejó con una caricaturesca sonrisa que no le permitió ver a nadie más. Mientras mayor era la distancia, menos llegó a escuchar del desastre que su progenitor estuvo por hacer.

—¡Lord Hiram! —gritó una sirvienta—. ¿Qué es lo que está haciendo?

—El jugo de piña estaba bueno en el primer trago, pero al segundo ya no… …necesito buscar un buen endulzante.

—Por favor no agarre el alcohol que juró no abu…

—¡Pero sabe me…!

—¡Alguien llame a Lad… Bri…!

Dani solo necesitó esperar a partir de ahí. Su viejo seguía siendo alguien muy entusiasta del alcohol. No era la primera vez que éste se emborrachaba en Año Nuevo, y seguramente lo hubiera hecho más en la noche recordando experiencias pasadas.

Ya estando en el segundo piso, empezó a perder control sobre sus burlas, así que llegó al cuarto de Charlotte muriéndose de risa.

—¡¿Qué demonios te pasa?!

—Nada. Hice mi parte del plan.

—Dime tu diablura.

—Tal vez embriagué a mi padre en un día donde eso tiene un sesenta por ciento de probabilidades de ocurrir.

—Vas a terminar en problemas por eso, ¿sabes?

—No lo dudo, pero tendrás el suficiente tiempo para salir a festejar.

Después de unos minutos más, ambas oyeron unos golpes viniendo desde la ventana. Blankface había llegado como aseguró, montado en Hydreigon. Charlotte le abrió.

—Llegas justo a tiempo.

—Bien —se apartó un poco—. Súbete.

—Entra un rato, por favor. Hay un par de cosas que debemos discutir.

Viendo la presencia de Dani, estresó escucharla, sin embarglo lo hizo con tal de no causar problemas.

—Escúchame, Blankface —ordenó la Abbeystead—: vas a dejarla en el patio trasero de su hogar para sorprender a Lord Jacob, y ella debe estar aquí de regreso para las tres AM. No vayas a olvidarte.

—Entendido. Me aseguraré de que vuelva sana y salva.

—Sí, mamá —burló la Carroll—. Tampoco es que vaya a pasar algo por volar un rato.

Ambos le dieron la espalda a Danielle, pero ésta les interrumpió.

—¡Esperen! ¿Y mis abrazos?

Para Charlotte no fue problema hacerlo, viendo que no tenía ni un solo conflicto con ella. Ambas se desearon lo mejor para el siguiente año. El vigilante se quedó viendo, y cuando terminaron, continuó moviéndose.

—¡Hey! Dije “abrazos” en plural.

—¿Acaso no me odiabas? —musitó confundido.

—Si es por la otra vez —suspiró—, estaba corajuda por lo que ocurrió. No te odio realmente, solo detesto que pases por cosas tan horribles. Así que ve esto como una demostración de ello. —comentó abriendo sus brazos para él.

—Que así sea.

El oscuro abrazó a la chica con un sentimiento nostálgico. Extrañaba sentir ese cuerpo que alguna vez se apegó al suyo con el mayor cariño del mundo. Su apretón fue lo suficientemente fuerte para responder con el mismo poder.

Charlotte sintió ternura con la escena, pero el pensar que ahora el Damian del pasado era un ser distinto comparado con el ave quebrada de ahora le entristeció.

Después, caballero y noble se montaron en la hidra. La chica agarró la capa de su protector y la encerró en la cintura de éste.

—¿Importa si te pregunto para qué haces esto?

—Simplemente es para que no me estorbe esa enorme cosa por el viaje.

—Era de imaginarse.

—¡Tengan cuidado con los Spearow! —gritó Danielle desde lejos.

—¿Crees que nos topemos con algo?

—Lo dudo mucho. He volado tantas veces por Bristar que no tienden a ser comunes. Incluso las veces que las veo, suelo evitar conflicto, e incluso en el caso de que interfieran, solo resultará en un par de aves rostizadas.

“Aún recuerda nuestra cita en Lonhart…” pensó.

—Damian, Dani me contó sobre ese incidente en Bigbridge, cuando te quemaron.

—Lo sé. Entiendo que ella se preocupe, pero estoy siendo leal a lo que me importa. Malo hubiera sido morir.

—¿Por qué es que siempre te usas como escudo?

—Porque alguna vez le dije a esa chica que sería su protector y cuando más debí serlo, fui un maldito inútil. Sobrevivir a esa Llamarada me muestra que no cometeré los mismos errores de antes. No voy a permitir que alguien más sufra porque no estuve para protegerlos.

—Y… ¿eso es lo que quieres demostrar conmigo?

—Órdenes son órdenes. Si luchar por ti es mi deber, lo voy a cumplir. Simple y sencillo.

—¿Siquiera te importo de verdad o únicamente el que te manden?

—Me importas, Charlotte. Las palabras no me bastan para demostrártelo. Yo no esperé nada a cambio cuando fui a salvarte en el castillo, tú elegiste darme una amistad como recompensa y te pusiste a demostrármelo, me ofreciste comer cuando pudiste dejarme a mí suerte, me diste un medio para hablar contigo, y escogiste escucharme cuando te lo pedí. Darle un regalo a alguien que ya tiene todo es algo muy complicado para un simple entrenador como yo. Lo mejor que te puedo dar es mi lealtad. Si me necesitas para cualquier cosa, voy a estar ahí.

—Oh, Damian… es lo más dulce que he oído de ti desde que empezamos a hablar seguido.

—Eh, tampoco puedo ser tan sentimental en cada maldita llamada y mensaje que logro enviarte.

—Tal vez. Es muy difícil encontrar buenos temas de conversación cuando no salgo de esa mansión. Me hace desear que estuviera en Alola. Tal vez así podríamos siempre compartir algo.

—Quiero pensar que puedo convencer a los Abbeystead de aceptarme como tu guardaespaldas para que hablemos en paz.

—O eso solo empeorará las cosas. Y hablando de revelarse, ¿crees que Dani ya sepa que eres tú?

—Hm… esa es una buena pregunta.

Damian no había pensado en la posibilidad. No era una interrogante extraña considerando que la muchacha se alteró al punto de que no quería verlo después de hablar de Charlotte.

Antes de que pudiera pronunciar algo, Hydreigon descendió sobre un suelo familiar. Comparado con la misión, el área trasera del castillo real estaba cuidada por dos hombres listos para atacar y llamar la atención, pero con recibir órdenes rápidas de la muchacha, no hicieron ruido.

—Bueno, hasta aquí llego yo. Volveré hacia las dos de la mañana. Ya sabrás que estoy aquí por mensaje.
Charlotte bajó, aunque por alguna razón, ésta no soltó la capa de Blankface.

—¿Puedo saber por qué no sueltas esa cosa?

—Quiero que bajes.

El muchacho obedeció, sin entender qué garantizaba semejante orden, para recibir un fuerte abrazo de la chica, quien se cubrió con la capa como si fuera una manta.

—Feliz Año Nuevo, Damian. Ojalá ganes la Liga este año que viene.

—Feliz Año Nuevo —éste respondió con mayor fuerza que con el de Dani. A fin de cuentas, no tenía ningún problema con Charlotte para estresar la acción—. Espero seas muy feliz en todo el siguiente año.

—Y no solo te detuve por esto. —luego lanzó la poké bola de Cleo, y ésta se enroló en Hydreigon para acariciarlo con su propio rostro.

Ella terminó como su dueña, y de ahí los cuatro partieron con un último adiós. Luego el par entró para sorprender al viejo rey. Ya estando cerca del comedor real, empezaron a escuchar los lamentos del pobre Jacob.

—Hoy es la cena más solitaria que he tenido en mucho tiempo.

—Lo entendemos bien, su majestad… —musitó Lancelot preocupado—. Estamos tan tristes como usted.

—Sir Lancelot, aprecio tu genuino intento por querer impresionar, pero ahora no sirve de nada que seas el caballero perfecto, tengo una pequeña crisis de confianza.

El hombre no comentó nada. Muy pocas veces tuvo qué ver a la realeza que tanto se esmeró en halagar con tanto cinismo.

—Si ustedes están aquí, es seguramente por compromiso y no porque les importo, ¿o me equivoco? ¡Conan ni siquiera vino esta vez!

—En realidad, mi lord —comentó Arthur—, es porque eligió festejar con gente conocida.

—¿Y esa gente es muy importante?

—Más de lo que me gustaría admitir…

—Bueno, entonces tendré que hablar seriamente con quiénes sean que son esos tipos, ¿o es que tienes una mejor propuesta?

—Solo una, señor: esa es-

—¡Sorpresa!

Charlotte apareció repentinamente para subir la alegría del monarca a altos niveles.

—¡Mi preciosa! ¡Pensé que no llegaría a verte! ¡Es un milagro!

—Agradécele a Blankface. Le pedí que me llevara volando hasta aquí. Yo no iba a dejar que pasaras la cena solo, y él fue un buen amigo para ayudarme a hacerte feliz.

—¿Llegaron sin altercados?

—Sí. Confié en él porque tiene la fuerza para proteger.

—¡Qué gran caballero es ese siniestro ser! ¡Tu papá tomó una buena decisión volviéndolo tu guardia! Y pensar que cenaría amargo esta noche.

—Ahora que lo mencionas, podría devorarme todo un banquete.

—¡Entonces no se diga más! Solo… —miró al campeón—. Arthur: ¿cuál iba a ser tu petición?

—Ninguna, señor. —comentó entristecido.

—¿Estás seguro?

—Sí, su majestad. Creo hablar por todos cuando digo que más importa que cene feliz.

Todos engulleron sus platos. Arthur se sintió frustrado, pero decidió dejar el tema ir por su propio código de respeto.

Blankface logró llegar a Pueblo Knight antes de que tocaran las diez de la noche, pero igualmente pasó de esa hora por tener qué cambiarse la ropa de regreso a la normal.

Una vez frente a casa, se preparó para una bienvenida común y corriente, quizás con un ligero regaño por llegar tan tarde en la noche. Tocó a la puerta sin cuestionar.

—¡DAMIAN! —saludó Eliza con un abrazo—. ¡No sabes cuánto te extrañaba!

—Lo entiendo bien, madre. Aunque, ahora solo estuve fuera por dos meses.

—¿Y? No volverás a venir hasta dentro de otros cinco.

—Supongo que me acostumbré demasiado a salir de casa.

—¡Ji ji! Tardaste un poco más de lo que imaginé.

—Le… —tuvo problemas explicando, ya que nunca le dijo a ella de su segunda vida—. Hice un enorme favor a una amiga que conocí hace no mucho.

—¿Una amiga? —se puso muy curiosa—. ¿Puedo conocer los detalles?

—Claro, aunque quisiera antes comer. Espero no haber causado que la comida se enfriara.

—Bueno, sí estábamos algo hambrientos, pero eso no es problema.

—¿“Estábamos”? —cuestionó por ese plural tan fuera de lugar.

—¡Oh, es verdad! —se avergonzó—. Esta vez tendremos a un invitado.

El muchacho pasó para sentarse en la cocina con Eliza, solo para ver que ya había alguien en la mesa.

—¡Míster Conan!

—Te estuvimos esperando, chico. La pierna huele deliciosa y tu madre me tuvo que controlar para no tirar baba en este mueble.

—¿Qué le motivó a venir?

—Solo estoy para festejar, chico. Preferí buscar algo diferente a la cena de Lord Jacob por una vez. Me imagino que has progresado bien con tu desafío.

—Dos medallas por ahora. Las demás estarán listas lo más pronto posible.

—Aceptable. ¿Qué tal si nos cuentas más de lo que ha ocurrido mientras comemos?

—Tengo al menos un par de cosas qué contar…

En ese período, se puso a hablar de sus pequeñas aventuras y sesiones de entrenamiento, saltándose puntos importantes con tal de guardarlos para una confesión grande.

Llegó un momento en que el muchacho les contó sobre la obra teatral en la que participó Roserade, con todo y la foto, cosa que llevó a Eliza a preguntar:

—¿De dónde sacaste ese celular? No recuerdo que tuvieras uno.

Al muchacho le espantó escuchar eso, pues no le quedaba de otra más que admitir la verdad, más considerando que no iba a mentir delante de la persona que le pidió ser honesto.

—Bueno… fue regalo de una amiga.

—Ah, cierto. Me hablaste de una “chica”. —se insinuó la idea de otra posible novia—. ¿Y cómo se llama?

—Su nombre es Charlotte, Charlotte Carroll.

—¡Woah! ¿No estás hablando de la hija de nuestros reyes o sí?

—Me refiero a esa misma.

—Hm… ahora que recuerdo, creo que la mencionaste sobre tu experiencia en el Baile de Lover’s Pool.

—Así fue. Más eso no estuvo relacionado con esta cosa. La verdad es… —suspiró por lo preocupante del asunto—. Es que en realidad, fue un regalo porque ahora me necesita.

—No te entiendo.

—Mamá —suspiró—, yo soy el agente secreto que salvó a la Familia Real cuando el Equipo Anarquía invadió su castillo. Soy Blankface.

La mujer se quebró de nervios al escuchar eso, incapaz de comprender el motivo.

—Pero, ¿cómo es posible?

—Elizabeth —Conan interrumpió antes de que dijeran más—, yo fui quién involucró a Damian en esa misión. Su desempeño impresionó mucho a la realeza.

—¿Cómo pudiste hacerlo?

—No estaba en nuestros planes, yo quería que él dejara esto, pero veo que vivió a la idea de ser un protector.

—Grr… —ella apretó sus puños—. Damian, dime algo: ¿en serio es lo que deseas?

—Sí y no. Por un lado, nunca soñé con ser un guardaespaldas, y de igual forma, siento que esa capacidad para ser el escudo de otros importante si quiero volverme campeón.

—Tal vez tengas razón —suspiró y luego trató de controlarse—. Solo por favor, prométeme que no morirás.

El muchacho no supo qué responder al respecto, pues él no era clarividente para impedir lo peor. Sin embargo, el hombre que ahora acompañaba a la pequeña familia se levantó de su silla para poner una mano en el hombro derecho del joven, éste le vio y recibió una sonrisa, motivándole a responder.

—Muy bien, no me permitiré la muerte.

Después de eso, la cuenta regresiva hacia el nuevo ciclo de trescientos sesenta y cinco días comenzó y terminó con velocidad. Todo mundo se deseó lo mejor para el nuevo año, planeó sus propósitos, abusó de todo el alcohol a disposición de cada hogar y jugó todo lo que fuese posible. Algunos grupos poco o nada durmieron, otros tomaron mayor moderación, pero en cualquier caso, actividad constante por parte de cualquier ser vivo era notoria.

Damian cumplió con su parte del plan y regresó como Blankface al castillo para llevarse a Lady Charlotte de regreso a la mansión Abbeystead. Ya en pleno vuelo, la muchacha le hizo una interrogante:

—¿A dónde irás después de esto?

—Regresaré a casa. Tomaré una enorme siesta en mi habitación. Seguramente voy a despertar como a las cuatro de la tarde, quizás a las seis si el sueño me cae pesado, pero incluso así, iré a la Ruta 4 a continuar con mi viaje.

—Así que tu siguiente parada es Lover’s Pool.

Y el encapuchado asintió.

—Creo haber escuchado sobre algún evento que ocurrirá pronto ahí. Quiero pensar que nos podremos ver para esa ocasión.

—¿Cuál es tu plan?

—Alquilar un hotel por una semana o dos usando el evento como excusa, decirles que voy a pedirle a alguien más que me cuide, y de ahí tú me acompañarás.

—Interesante. Me avisas si logras algo.

Pronto volvieron a la mansión, las luces aún estaban encendidas y la música tenía el volumen alto en aquel entonces. Solo por no causar ninguna problemática, tocaron el timbre antes de entrar.

—¿Buenas noches? —preguntó Ron al otro lado de la casa.

—Soy yo, Charlotte —respondió nerviosa por la posibilidad de que éste reaccionara mal al no estar involucrado en el plan—. Ya volví de mi cena.

—¡Ah! Veo que Blankface cumplió con su parte del plan. Dame un momento, voy a abrirte la puerta.

El hermano mayor de Dani salió para poder permitirle el paso a su compañera. Ese momento fue el primero en que vio al oscuro héroe de las muchachas frente a frente.

—Hm, eres justo como los periódicos te describen. Deberías agradecer que mi papá no está en un buen estado para salir, porque él quiere tu cabeza.

—¿Y no vas a perseguirme tú mismo?

—Primero que nada, hice que mi hermana me contara el plan. Segundo, no nos das mucha confianza, aunque tampoco te podemos odiar por ser un héroe, así que no vamos a tocar tu capa, señor tenebroso. Solo mantén tu línea como vigilante y nosotros te dejaremos ir.

—¿Lord Hiram sigue borracho? —preguntó la joven de cabello celeste.

—Toda la familia menos los primos, Dani y yo. Ahora mismo los briagos están jugando al Juego del Rey, así que mejor cierra los ojos por un rato.

El muchacho agarró a la chica tomándole de la mano y únicamente se detuvo para que ésta pudiera despedirse de su protector cuando empezó a volar.

Blankface empezó a pensar un poco con Hydreigon sobre lo que Charlotte quería cumplir.

—¿Crees que le gusto?

La hidra hizo un gesto de confusión. Parte del monstruo se inclinaba a pensar que era así, otra a negarlo.

—Era de imaginarse. Bien dicen que a veces los pokémon reflejan los sentimientos de sus dueños, pero ella no es de las princesas que caen por plomeros o caballeros.
Su dragón de tres cabezas gruñó con molestia hacia el comentario.

—Epa, no estoy diciendo que esté mal que una hembra se enamore de un caballero en armadura dorada, bueno, oscura en nuestro caso. Solo digo que Charlotte posiblemente no sea así. Por todo lo que nos concierne, Cleo y tú ya son pareja independientemente de si Charlotte y yo sentimos algo. Lo único capaz de detenerlos es… —se pausó por un momento—. Que ella me odie…

Damian ignoró lo que su compañero pensó de semejante idea por reflexionar los eventos de antes: Dani, Charlotte, Eliza; todas odiaron la idea de que él pusiera su vida en riesgo por otros en la misma noche; realmente no podía obligarse a abandonar su misión actual tanto por honor como por respeto, sin embargo, la idea de arruinar sus relaciones por aferrarse a semejante orden fue algo que no abandonó su cabeza por el resto de la noche, incluso si desvelarse ya era un destino a esas alturas.

—Jack.

—Ah, míster Goodman. ¿Se le ofrece algo?

—Llamo para informarle que le tenemos una oferta de misión.

—Estoy escuchando.

—Tenemos una gran cantidad de explosivos y al menos cien hombres a su comando.

—¡Madre mía! ¿Por fin van a dejar que ponga esta ciudad en llamas?

—Solo cuando se lo ordenemos.

—Eso está de más. Pero mi respuesta es sí.

—Entendido. Le enviaremos un cargo con nuestras bombas. Los detalles sobre el envío vendrán cuando llegue el momento.

—Se los agradezco tanto. Y pensar que esta chica muerta sería mi único regalo para el Año Nuevo.
El hombre al otro lado colgó inmediatamente, para la molestia del remitente.

—Qué amargado —luego apreció el cadáver de su víctima—, lamento que me vieras de esa forma, ya no tendrás que hacerlo después de esto.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#36
[font]Buen capítulo. Ya es demasiada mala suerte que los vehiculos de dos millonarios se rompieran o eso o son tacaños y no compran nuevos. En fin, sobre la historia en sí, me gusta por donde va. Me gusta la relación que se esta formando de amistad entre los personajes de Dani y Charlotte y la tematica del episodio en sí me parece bonita. A la vez, me agrada como aprovechas el formato a tu favor; ya lo hiciste con el examen y ahora lo haces con esos diálogos del inicio. A pesar de ser un capítulo relajadito, se han presentado y avanzado un poco en varios temas que van a afectar a la trama.

Y eso sería todo. Saludos.
[/font]
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