Índice - Viaje por Compromiso
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Viaje por Compromiso
Índice:
Capítulo 1: Demasiado fuerte para principiantes
Capítulo 2: Terminando la Práctica
Capítulo 3: El Primer Gimnasio
Capítulo 4: Lo que Damian no puede hacer, Blankface lo logra
Capítulo 5: La Jefa
Capítulo 6: Un Día por Lonhart
Capítulo 7: Salvando un Castillo
Capítulo 8: Pésimas Ocurrencias llevan a lo Peor
Capítulo 9: Decisiones de un Alto Precio
Capítulo 10: De Telarañas y Secretos
Capítulo 11: El Misterioso Ser con la Capa
Capítulo 12: Año Nuevo
Capítulo 13: Aquel que Protege a los Pokémon Salvajes
Capítulo 14: La Maldición en el Gran Bosque
Capítulo 15: Pasando el Tiempo en Lover's Pool
Capítulo 16: ???
Capítulo 17: ???
Capítulo 18: ???
Capítulo 19: ???
Capítulo 20: ???

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Mostrar Ending

Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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Longfic- Viaje por Compromiso

Extension largaLongfic
FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

Damian eligió regresar de su retiro como entrenador. Sin embargo, incluso con sus viejos pokémon, el viaje no será fácil. Secuela de Antes de Ponerse la Capa

#31
[font]Aunque hace rato que he leído este capítulo, se me ha pasado comentarlo por el poco tiempo que tenía para hacer otras cosas, pero ahora que tengo un chance voy a decir que me esta gustando mucho el rumbo de la historia y en la manera en que estás metiendo más subtramas ,aparte del viaje de las medallas y las aventuras de Damián, que hacen la historia más compleja. La batalla también estuvo buena e interesante y lo que pasó después, aun más. Sigue así que lo estas haciendo muy bien.

Saludos.
[/font]
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#32
DoctorSpring Thanks. Seguiré dando mi mejor en el progreso de las tramas.

Ahora, este capítulo es un poco más corto que los anteriores. La razón sencilla es porque en gran parte de éste, sentí que mucho terminaría viéndose como relleno. Dicho esto, si piensan que era mejor alargarlo, son libres de decírmelo.

Capítulo 11: El Misterioso Ser con la Capa

Damian decidió quedarse en un hotel Ciudad Bigbridge debido a las vacaciones, sin embargo, por la necesidad de mantenerse a sí mismo y a sus pokémon en forma, éste hizo un hábito de salir constantemente hacia la Ruta 3 con tal de entrenar, incluso si el viento frío era notorio.

Las damas del grupo se apegaron a practicar magia, Gliscor, Hydreigon y Growlithe por el otro lado, eligieron continuar sus rutinas de combate mixto; y Scizor en cambio, hizo una práctica de combate físico con su dueño.

La mantis trataba de darle un par de puñetazos directo a la cara, pero Damian tenía los reflejos para evitarlos. El dueño logró darle un par de patadas en el abdomen, aunque teniendo la ventaja de un cuerpo de acero no le afectó notoriamente. Después de un par de ganchos acertados a su cara, el demonio rojo decidió responder llenando ambas pinzas con la energía de Superpoder, dándole dos golpes fuertes, uno al pecho y otro al hombro izquierdo. Ambos fueron tan fuertes que lo aventaron hacia un árbol.

—¡MAESTRO! —Todos los pokémon corrieron a atenderlo—. ¡¿Qué diablos te pasa, Scizor?!

 —Tranquila, Gardevoir. —dijo el joven después de jadear—. En las prácticas a veces uno se hace daño. Nada que no sea normal. Solo fue un accidente, ¿verdad, Scizor?

El demonio rojo asintió con vergüenza por haberle hecho daño.

—De hecho, debo admitir que eso fue increíble. No sabía que era posible concentrar Superpoder en más de un golpe, así que vamos a estar practicándolo. Veamos cuántas veces puedes golpear.

—Maestro, voy a tener qué exigirle que no practique eso en usted mismo. Yo me ofreceré a recibir los ataques por usted.

—¿En serio estás demandándomelo?

—Está en muy malas condiciones, y si debo interponerme, lo haré cuantas veces sea necesario.

—Veo que no tengo opción contigo —suspiró—. Bien, voy a tomarme un descanso, pero alguien más va a tener qué acompañarme en mis entrenamientos.

Roserade decidió apuntarse a esa tarea.

—Eh, esquivar proyectiles no suena a una mala idea.

Damian trató de levantarse, pero los golpes le punzaron demasiado para dificultarle el movimiento.

—Maestro, descanse por el resto del día.

—Okay. Pero tan pronto como pueda volver a practicar esa clase de golpes, lo haré. No voy a ser el protector que la realeza quiere si no puedo resistir lo que me tiren encima.

—Hablando de, ¿no le preocupa por Charlotte y cualquier altercado posible?

—Un poco, pero tengo la certeza de que la familia de Dani va a saber cuidarla.

—Eso… no inspira confianza.

—No importa. Si ella está en problemas, nosotros estaremos para ayudarla, sin importar lo que los Abbeystead piensen. Mi deber es el de proteger y no voy a huir de ello.

Todos permanecieron callados.

—Miren, chicos, ahora que estamos “de vacaciones”, les hago saber que no voy a ponerme la maldita capa a menos que algo garantice usarla. Por el resto de este mes, vamos a hacer lo que ustedes quieran.

—¿Lo dice en serio?

—Díganme qué se les antoja hacer y muy probablemente los apoyaré como pueda. Es más, podemos volver a Bigbridge después del entrenamiento y buscar lo que les atraiga.

Los pokémon decidieron darle confianza. Gardevoir tomó la posición de Damian y empezó a probar qué tantos golpes Scizor podía usar con Superpoder, una práctica que dio un resultado algo curioso, logró asestar cinco puñetazos.

Después del entrenamiento, el muchacho llevó a sus pokémon para probar actividades. Damian buscó algunas cuantas, empezando por unas audiciones al aire libre, donde vio a algunos pokémon cantando y bailando. La flor se vio interesada en la actividad, así que su dueño preguntó a la gente en fila.

—¿Importa si pregunta para qué son las audiciones?

—Son para una obra de teatro que ocurrirá a finales de diciembre.

—Suena a muy poco tiempo de preparación.

—Eh. Los papeles grandes ya fueron tomados hace tiempo. Estos son solo para escenas que necesiten de extras para bailar y cantar. Como vienen muchos entrenadores y algunos se interesan, dejamos que cualquiera pueda intentar.

—Ya veo… —el joven miró a la flor enmascarada, pero ésta no le dio importancia a tener un papel menor.

Cuando llegó el turno de Damian, su pokémon hizo intentó impresionar a los jueces, haciendo bailes de waltz, piruetas, breakdancing, incluso el famoso paso lunar. Éstos apreciaron el trabajo e intercambiaron números con el joven.

Terminado con eso, el muchacho buscó otras posibles ideas para el resto de sus pokémon. Pronto encontró a un grupo de jóvenes haciendo carreras por los aires, alrededor de un largo perímetro circular. Cuando ellos terminaron, el chico se les acercó.

—Lamento interrumpirlos, caballeros. A mi compañero de aquí le interesa correr contra ustedes. Quisiera saber si puede unirse. —mencionó introduciendo a su Hydreigon, quien poseía una mueca de determinación.

Ellos pensaron en ello por un momento hasta tomar una decisión.

—Bien. Veamos qué tal le va a esa bestia contra nuestros aces de la velocidad.

La competencia era sorprendente: Unfezant, Talonflame, Noivern y Altaria. Rivales en velocidad dignos de admiración. Lo más difícil de todo fue evadir a  los pobres pokémon pájaro que viajaban pasivamente sin esperar nada feo. La hidra terminó con plumas de Pidgey en la cara. Afortunadamente, el dragón aún pudo conseguir un tercer lugar en el grupo.

—Bueno, debo admitir que ustedes fueron más veloces de lo que esperé. Competir con un Hydreigon no es algo de todos los días.

—Eh, a este grandote le hacía falta motivarse a volar con rapidez. Se aprecia el permiso para competir.

—Andaremos aquí por otras semanas más. Si quieres volver a participar, um…

—Damian. Ese es el nombre.

Luego de eso, el turno le vino a Growlithe, con algo mucho más simple como petición. Le atrajo ver a un enorme grupo de Furfrou siendo paseados por un solo hombre, así que su dueño fue compró una cadena y le dio una larga caminata por toda Bigbridge.

Ahora era tiempo de preguntar a los demás.

—Muy bien, chicos. ¿Quién más quiere intentar algo? ¿Gliscor?

El escorpión pensó en algo, miró al cielo y luego respondió.

—Él dice que esperará a la noche. —Gardevoir tradujo.

—Okay para mí. ¿Qué hay de ti, Scizor?

Éste se negó a dar ideas.

—Dice que prefiere mejor seguir entrenando.

—No hay problema. ¿Y tú, Gardevoir?

—Carezco de ideas, maestro.

—¿Segura? Has sido indiferente ante lo que hicieron los demás.

—Es… complicado —se avergonzó—. No estoy interesada en retos con otros. Quiero algo un poco más, “aislado” por decirlo de cierta forma.

—¿Y eso es…?

—Quisiera jugar Sudoku como en los seis meses de entrenamiento, maestro.

—Tan sencillo como era decírmelo. Voy a buscar algo para ti. Si no encuentro en esta ciudad, podré ir volando a otras.

—¿De verdad, maestro?

—Les dije que íbamos a divertirnos en estas semanas de vacaciones y voy a cumplir con eso, así como juré que no me volvería Blankface hasta que la situación lo llame.

Y efectivamente, Damian compró cinco cuadernos distintos de Sudoku para el entretenimiento de ésta. Tan pronto como la ninfa empezó a resolverlos, se volvió tan distraída que su dueño le tuvo qué tocar la espalda para llamarla a comer.

Una vez que tocaron las doce de la noche, el escorpión alado llamó al muchacho y le guio a un enorme edificio, sobre el cual ascendió con facilidad. El chico siguió con la ayuda de Hydreigon.

—Así que, ¿cuál es tu plan?

Gliscor respondió a la pregunta haciendo varias piruetas por el edificio hasta brincar hacia otro, clavar sus tenazas en parte de la pared y ponerse a escalar hasta alcanzar el techo.

—Parkour nocturno, ¿eh? —el pokémon le invitó a intentarlo—. Perdón, pero tengo miedo de llamar demasiada atención. Aunque Hydreigon y yo nos quedaremos para ver tu trabajo.

Los tres estuvieron hasta la una y media admirando el trabajo del nocturno hasta pausar.

—Bueno, eso fue bastante entretenido. Necesito ver si esta cámara puede grabar en la noche.

Damian experimentó con distintos tipos de configuraciones para mejorar la luz en lo que entonces era un ambiente oscuro. Observó sus alrededores a través del dispositivo, dando vueltas. La vista no era suficientemente buena para una buena grabación, sin embargo, encontró algo muy extraño: se trataba de una figura muy parecida a Blankface en apariencia, parado sobre otro edificio, mirando fijamente al grupo.

“¿Pero qué diantres es esa cosa?”

Los tres fijaron su mirada en el ser por unos catorce segundos antes de que éste decidiera irse aventando una bomba de humo.

—No… voy a perseguirlo —estresó—. Quizás podamos dejarlo para después si no hace alguna tontera… eso y que no estoy en condiciones para luchar…

La sesión nocturna terminó a partir de ese instante y el tiempo transcurrió con normalidad fuera de dos apariciones extrañas más del encapuchado, quién no pareció causar crimen alguno por la carencia de noticias.

Damian eventualmente consiguió recuperar la fuerza para aguantar golpes, y para celebrarlo, puso a Scizor a prueba.

—Muy bien. Empecemos por algo simple. ¿Esos dos golpes que me echaste la otra vez? Repítelos. Sé que Gardevoir te hizo mejorar al punto de dar quince, pero eso sería exagerado de mi parte. Antes de resistir algo así, debo soportar lo que me hiciste antes.

El demonio rojo asintió. Ambos se pusieron en posición y la mantis dio el par de golpes. Su dueño consiguió frenarse para chocar con árbol. Después de eso, tiró un par de ganchos y una patada al aire, jadeando.

—Sí, puedo con eso. Aún me sobra más que suficiente energía para continuar.

—¿Aún puede con otro?

—Seguramente. No sé si soporte los quince, pero quiero pensar que con la práctica lo alcanzaré pronto.

La práctica siguió hasta que el adolescente no soportó más. No volvió a sufrir la problemática de la primera vez, así que continuar no fue ningún problema.

Cuando llegó el gran día de la obra en un pequeño teatro, todos admiraron una interesante versión de “la Cenicienta” con una pobre Lilligant que no era apreciada por sus hermanas Tangrowth hasta que la mágica Hatterene apareció para meterla en un gran baile y darle el vestido más hermoso que pudiera. La escena del salón enseñó a muchos pokémon bailando, incluido a Roserade, quién bailaba con un elegante Leavanny. Eventualmente, el vestido de la protagonista se empezó a deteriorar y preocupó a su compañero Raichu. Ella huyó, vio su diversión desvanecerse y volvió a casa. Raichu trató de dar con su paradero usando la única zapatilla que recuperó. Las Tangrowth trataron de usarlo, rebanándose partes de sus enormes pies, solo para que les fallara, Lilligant pronto fue llamada para probarlo, y ésta le quedó como anillo al dedo. El romance entre ambos regresó y todos fueron felices para siempre.

Después, el director y todos los actores entraron para dar las gracias e inclinarse. El público les aplaudió debidamente. Damian aprovechó para tomar una foto y mandársela a Charlotte, cosa que le hizo feliz, un hábito que empezó a crecer para continuar charlas con ella sin llamar la atención ajena.

—Hiciste un buen trabajo en el escenario, Roserade —el joven la felicitó—. ¿Por qué no intentamos meterte en un papel más grande a la próxima?

Ella se sonrojó tras escuchar eso. No pudo evitar imaginarse en el papel de la Lilligant y otros que llegaran a la cabeza.

El grupo salió riéndose. Damian miró a su alrededor sin expectativas de nada. Sin embargo, se detuvo después ver el techo de un museo.

—¿Ocurre algo, maestro?

Todos los pokémon trataron de ver lo que estuviese distrayendo a su entrenador, y notaron al misterioso ser que estuvo acechando al joven. Cual sea que fuera esa cosa, eventualmente se hartó de verlos y huyó. Sabiendo que algo no estaba bien, el muchacho comandó a Hydreigon para perseguirlo, sin embargo, cuando alcanzaron el techo, ya no había rastro de tan extraño ser.

—¿Por cuánto tiempo estuvo observándolo, maestro?

—Más o menos una semana. No estuve buscándolo porque parecía muy inofensivo. Nada que no les haya prometido.

—No crea que eso haya sido una buena idea. ¿Planea perseguirlo, señor?

—Considerando que ahora todos lo han visto, voy a intentarlo.

—¿No va a usar la máscara o sí?

—Dudo que me sirva de algo. Quién sea que es ese tipo ya ha de saber que soy Blankface considerando el disfraz, e incluso si no lo supiera, le estaría regalando mi identidad en bandeja de plata. Mejor no corro riesgos con el disfraz.

—Y pensar que ya todo estaba volviéndose más tranquilo…

—Las cosas no dejarán de ser tranquilas. Año Nuevo viene dentro de poco, y a menos de que el destino nos haga la peor jugarreta posible, todos estaremos en casa para celebrar.

—No juegue con cosas así por favor…

Damian esperó a la noche siguiente para ponerse de cacería. Subió a un edificio con la compañía de sus dos pokémon capaces de volar.

—Muy bien, Gliscor. Usa tu sonar para rastrear a ese raro.

El escorpión empezó a lanzar ondas sonoras en busca de un obstáculo capaz de moverse como ese ser y dio con algo.

—Recuerden, hay que mantener la distancia para no llamar la atención, ya sea del mismo tipo o de simples transeúntes.

Los tres comenzaron la búsqueda, dando vueltas por toda Bigbridge. Habían encontrado a mínimo tres personas distintas, pero ninguna era similar. El camino eventualmente los llevó al museo de anoche, y Damian notó que Gliscor estaba guiándolos hacia el teatro.

Una vez que se empezaron a acercar, notaron otra figura humana. Eso no les hubiera importado demasiado, de no ser por una fuerte ráfaga de viento que heló a todos, la cual logró afectar a la figura del teatro y reveló su enorme con capa.

—Bingo. Ahora es tiempo de ver a dónde va.

Notaron como el encapuchado en cuestión brincó sobre tres casas comunes y corrientes. Quién fuese esa persona, era muy buena para moverse sin llamar la atención. Luego le vieron moverse hacia una escuela desde su patio deportivo, y de ahí, se dirigió hacia una clase de almacén, al cual entró desde una pequeña zona de cristal que quebró de un brinco.

“¿Qué estará tramando?”

—Chicos, hicieron un buen trabajo —musitó Damian para no llamar la atención. Los dos pokémon cuestionaron por qué les estaba dando las gracias, pues seguramente, él no iba a encararlo por sí solo—. Scizor y yo nos haremos cargo del resto.

Eso les bastó para tranquilizarse a la hora de ser retirados.

El dúo se infiltró por la misma zona. Cuando tocaron suelo, vieron que el misterioso encapuchado estaba allanando cajas por todos lados.

—Debí haberte visto venir. —pronunció una vez que captó a los dos.

Ahora que ambos humanos estaban frente a frente, el ser ahora era más fácil de describir: era un joven un poco más pequeño que Damian en tamaño, su disfraz casi idéntico al de Blankface, solo que los colores se mezclaban en el patrón de espadas negras sobre un fondo blanco; su máscara permitía ver un par de ojos azules y en el pecho tenía una corona. Era de cierta forma, un rey de espadas andante.

—Muy bien, quién quiera que seas. ¿Qué estás tramando y qué es lo que quieres conmigo?

—Primero, permíteme introducirme: mi nombre es King Blankface. Y segundo, no estaba en mis planes que vinieras, solo tomé malas decisiones.

—Eso no explica por qué te fijaste en mí.

—Te conozco más de lo que imaginas, pero no debes preocuparte. Puedes considerarme un aliado, ya que vine a cumplir con una misión muy importante que le hará un favor a todo aquí, incluido tú.

—¿Eres un profeta o algo?

—Dentro del contexto en que me encuentro ahora mismo, podría decir que sí.

—Entonces muéstrame tus escrituras sagradas, a ver si me puedes convencer.

—Para tu desgracia, no puedo compartir los detalles de mi misión. Eso me pondría en jaque.

—Okay. Me conformo con que me enseñes la cara.

—Resultaste ser muy necio, Damian. No te voy a dar información importante sobre mí. Te imploro que saques a tu pokémon, vuelvas a casa y seas un… —se pausó rotundamente.

—¿“Un” qué? ¿“Un chico normal”?

—No iba a ser mi respuesta, pero la tomaré.

—Pues lástima, me sigo rehusando. ¿Qué nos harás?

King Blankface suspiró y chasqueó los dedos, invocando a un Gallade.

—Es su última advertencia.

—Yeah… luego de que literalmente copiaras uno de mis trucos, tendré que sacarte las respuestas a golpes.

—No vayan a quejarse si los dejamos inconscientes.

Humano contra humano, pokémon contra pokémon. Las criaturas se movieron hacia otra área del almacén donde no pudieran entrometerse con la otra pelea.

Las tenazas de Scizor hicieron colisión contra las cuchillas de Gallade. Se empujaron hasta que el demonio rojo logró conseguir ventaja sobre su adversario, para darle un buen Puño Bala al rostro.

El caballero, molesto por recibir ese puñetazo, le devolvió el favor usando algo que el rival no tenía: un proyectil. Disparó tres cuchillas psíquicas gracias a Psicocorte y logró pegarle con todas.

Ambos, sabiendo que no podían permitirse una pelea larga, usaron Danza Espada para aumentar su poder. Volvieron a atacarse usando Tijera X y Cuchillada respectivamente con tal de ver quién sería más fuerte, solo para tener otra colisión empatada.

El guerrero blanco lanzó más navajas psíquicas, las cuales el diablo rojo solo pudo evitar abusando de Puño Bala para moverse con mayor velocidad. Pero tan pronto como logró acercarse a su oponente, recibió un rasguño a su abdomen, y fue empujado por más proyectiles.

Aunque el demonio escarlata logró devolverle  el favor con otro puñetazo en la cara, pero el gusto no le duró, pues inmediatamente recibió un golpe a la cara, dos en el abdomen, un par de puntapiés a ambas piernas y finalmente una patada en el pecho; combinación que le mandó a chocar con una pared. Combate Cercano.

Gallade pensó que el combate ya había acabado y quiso regresar con su dueño para ayudarlo, pero antes de que pudiera hacerlo, notó al rival, aún con energía para pelear. Se le acercó para intentar someterlo con otra tanda de ataques, pero su patada inicial impactó con otro tijeretazo, el cual no pudo soportar como consecuencia de Combate Cercano: volverse más débil en defensa.

El caballero se inclinó de dolor y le dio oportunidad a la mantis para dañarlo, empezando por una cuchillada a su espalda, de la cual apenas pudo evitar caer sosteniéndose con las manos, pero eso solo le dio a Scizor el chance de meterle un gancho para dispararlo por los aires, y casi a punto de caer, éste usó Superpoder para meterle un puñetazo al pecho y noquearlo contra la pared opuesta.

El demonio consideró a ese ser un buen rival, mejor que todos los oponentes que tuvo hasta desde volver a Bristar. Lo cargó nada más para que no le estorbara a la hora de asistir a Damian.

Los jóvenes empezaron su combate con el de ojos rojos tratando de asestar un puñetazo, pero el enmascarado logró agarrarlo con una mano. Damian trató de quitárselo lanzando un gancho con el otro puño, pero Blankface logró esquivarlo, le torció el brazo, dio un codazo al pecho y luego una palmada al rostro, haciendo que el joven sin disfraz se inclinara.

—¿Qué te pasa? ¿Nunca te han golpeado así?

—Hazme reír. Ya me clavaron una lanza antes, eso sin mencionar que hasta una chica golpea mejor que tú. —pronunció para después levantarse.

El encapuchado trató de golpearlo en la cara, pero éste falló y recibió un duro puñetazo hacia el estómago. Damian aprovechó el momento para atacar la máscara, pero después de lograrlo, sacudió su mano de dolor.

—¿Pensaste que no iba a llevar el mismo tipo de máscara que el Blankface original?

—Un poco, pero eso solo significa que debo pegar más fuerte.

El imitador le quiso aventar una patada directa a la cara, pero el oponente logró agarrar su pierna con ambas manos y le dio un giro para tumbarlo. Damian estaba listo para golpearlo mientras estuviese tirado, pero con un desliz, el rey de espadas logró derribarlo.

Lo que siguió fue un agarre por parte del enmascarado, el cual usó para meterle varios puñetazos y rodillazos, los cuales solo fueron detenidos por un puntapié. Tan pronto como el Blankface falso aflojó su agarre, recibió un puñetazo directo al rostro, solo que con mayor fuerza para hacerle gruñir de dolor.

—Te lo dije.

—Gózalo mientras puedas. Porque no vas a levantarte de lo que te aguarda.

Robando una idea del original, el falso usó su capa para aturdir a Damian, y de ahí, usó lanzo otra tanda de golpes, pero una imparable, puesto a que después de recibir uno en el estómago, el muchacho fue incapaz de ver venir el siguiente, que apuntó al hombro derecho, luego una costilla, el cuello, le fue simplemente imposible moverse a la misma velocidad que su oponente. Cuando finalmente terminó, el ser le miró con burla.

—¿Qué te pasa? ¿No vas a caer?

Su rival simplemente respiró con profundidad.

—Ya veo. Eres muy orgulloso para dejarte caer frente a tu propio adversario. Tal vez en una mejor situación, ordenaría que te aplaudan.

Damian respondió con una risilla, que pronto empezó a aumentar de volumen.

—¿Te halaga lo que dije?

—Un poco, siendo sincero. La verdad, mi risa es por tres razones: uno, me hiciste soportar treinta golpes consecutivos, y pensar que apenas había dominado los quince; dos, en verdad me siento halagado por tu comentario, incluso si no te rebajo de alguien al que le debo sacar la sopa; y tres…

—¿Qué?

—Mira detrás de ti…

King Blankface hizo caso. Volteó y descubrió a Scizor, cargando con el cuerpo inconsciente de Gallade, el cual aventó al suelo tan pronto como ambos se miraron a los ojos.

—Increíble. Debí imaginar que tu pokémon podría ser más dur-

No logró terminar la frase, pues Damian jaló su capa y le metió una patada a la espalda, que lo empujó directo hacia la mantis para que ésta le diera un Tijera X en el pecho. Desde ahí, ambos empezaron a golpearlo por igual, consiguiendo que se arrodillara. Los dos le pegaron a la máscara  en un ataque simultáneo, que dejó al imitador fuera de combate. Luego, Damian cayó agotado y el demonio se tomó la molestia de cargarlo.

—Es un milagro que llegaras. Si hubiera tratado de continuar por mí mismo después de esa golpiza, habría mordido el polvo. Gracias, Scizor.

El demonio rojo rio de orgullo, pero aún había asuntos por atender. Los dos miraron a aquel impostor que sabía tanto del muchacho.

—Tiempo de ver quién está tras la máscara.

—Lamento tener qué arruinarte la fiesta, pero no vas a hacer eso. —pronunció una nueva voz femenina.

Frente a ellos aparecieron dos figuras que apenas pudieron entender en lo básico: era otro Blankface de colores similares a los del rey, solo que tenía una figura femenina, un patrón de diamantes rojos, y la corona de una reina como símbolo. La otra se trataba de un Gourgeist, y por alcanzar la cintura de su compañera, podía asumirse que era de tamaño grande.

—¡Fuego Místico!

Los dos no pudieron defenderse de la enorme espiral de llamas que disparó la calabaza flotante. Con eso bastó para noquearlos sin problema.

King Blankface y Gallade se levantaron después de eso.

—Haz de estar muy orgulloso de esto. —burló la chica.

—Sí, fui muy estúpido por haber llamado su atención. Simplemente no pude evitar poner mi curiosidad sobre él. Ya sabes por qué.

—Lo entiendo, ¿pero qué hubiera pasado si lograba quitarte la máscara? Eso hubiera sido nuestro fin.

—¡Ya sé, ya sé! Me pareció tan surreal verlo tan joven y pensé que podría tener una oportunidad contra él pero… —luego suspiró harto—. ¿Podemos volver a lo que estábamos buscando?

—Solo si juras que dejarás a esos dos sanos y salvos.

—Ya estaba en mis planes de todas formas.

El cuarteto empezó a husmear entre cajas y planos. Dejaron todo abierto, aunque eso les importó poco. Luego dieron con una oficina llena de más cosas por checar y en el escritorio de ésta, encontraron unas notas importantes, con el dibujo de una extraña piedra oscura dentro de un contenedor.

—Con que movieron esa porquería a Lover’s Pool. ¿Crees que esa cosa esté ahí cuando lleguemos?

—No sabes cuánto rezo por no tener qué perseguir ese explosivo del infierno por más tiempo.

—Digo lo mismo. Es hora de quemar este maldito lugar.

El rey de espadas se fue a cumplir con su cometido retirando a Damian y Scizor. La reina de corazones, por otro lado, se aseguró de poner todo el almacén en llamas, dejando intactas únicamente las notas sobre el extraño artefacto, las cuales tomó.

Al día siguiente, el muchacho despertó con pastó estorbándole en la mitad del rostro, sorprendido. No tomó mucho tiempo antes de darse cuenta que se durmió en un parque,

“¿Eh? ¿Qué ando haciendo aquí?”

Se fijó en si su compañero estaba y lo vio, aún dormido.

“Mierda, nos patearon el trasero, pero eso no explica por qué diablos me dejaron ir.”

Luego notó la presencia de varios jóvenes con cara de curiosos, burlándose de su apariencia. El joven chasqueó los dedos y logró que Gardevoir los espantara.

—¿Andan bien? —preguntó la ninfa.

—Más o menos. Definitivamente tuvimos una mala noche, pero eso no importará tanto ahora.

—¿Por qué?

—¿Preguntas en serio? Será Año Nuevo en un par de días. Solo quiero estar sentado y comiendo cosas por un poco antes de que reanuden los gimnasios.

—Entiendo su deseo, maestro. ¿Entonces no desea que ninguno de nosotros luche?

—Así es. Ya saben que para las fiestas siempre habrá descanso. Ahora, necesito volver al hotel, que mi tiempo ahí ya está acabándose.

De camino hacia el sitio de hospedaje, Damian miró reportes sobre el incendio de un almacén de herramientas metálicas, que mencionaba a cuatro siluetas oscuras alrededor del lugar, las cuales el muchacho pudo reconocer fácilmente.

—¿Ese es el enmascarado?

—Yeah… al parecer tenía compañeros y por eso nos patearon el trasero.

—Pero si es así, ¿por qué los dejaron sueltos?

—Yo también quisiera esa respuesta. Ciertamente no me siento distinto, y no tengo nada que no tuviera la noche anterior.

—¿Cree que los vuelva a encontrar?

—Ojalá. Si eso llega a pasar, esos dos no van a tener la misma suerte que antes.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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