Índice - Viaje por Compromiso
#1
Viaje por Compromiso

Bueno, después de semanas, he finalmente comenzado la secuela de Antes de Ponerse la Capa. Mi recomendación sería que por favor le den una leída a esa historia antes de empezar con esta, para el mayor disfrute. Pueden leerla aquí.

Para los nuevos lectores, si por alguna razón, esta región original les recuerda a Galar, quiero explicar rápidamente que la precuela fue originalmente publicada una semana antes de que Pokémon Sword and Shield fueran anunciados, si necesitan tener una prueba clara de que lo hice, dejen les proveo de una evidencia. Afortunadamente, mis ideas no entran directamente en conflicto con las de la octava generación, así que la historia no se verá afectada.

Dicho esto, espero y disfruten la lectura.

PD: Feliz cumpleaños a mí mismo, ahora tengo veinte más uno.


Índice:
ARCO I: Entrenador, Héroe, Fantasma...
Mostrar Opening y Ending


Capítulo 1: Demasiado fuerte para principiantes
Capítulo 2: Terminando la Práctica
Capítulo 3: El Primer Gimnasio
Capítulo 4: Lo que Damian no puede hacer, Blankface lo logra
Capítulo 5: La Jefa
Capítulo 6: Un Día por Lonhart
Capítulo 7: Salvando un Castillo
Capítulo 8: Pésimas Ocurrencias llevan a lo Peor
Capítulo 9: Decisiones de un Alto Precio
Capítulo 10: De Telarañas y Secretos
Capítulo 11: El Misterioso Ser con la Capa
Capítulo 12: Año Nuevo
Capítulo 13: Aquel Extraño Pokémon
Capítulo 14: La Maldición en el Gran Bosque
Capítulo 15: Pasando el Tiempo en Lover's Pool (Parte 1, Parte 2)
Capítulo 16: Dos Caras del Amor Fallido
Capítulo 17: La Danse Macabre
Capítulo 18: Reflexionando


ARCO II: No Más Señor Inferior
Mostrar Opening y Ending


Capítulo 19: Laura
Capítulo 20: Fuego Implacable
Capítulo 21: La Prueba de Arthur
Capítulo 22: Un Último Asunto antes de lo Importante
 
Capítulo 23: Confrontaciones Tras la Fama
Capítulo 24: Conociendo a Edward
Capítulo 25: El Laberinto


Mostrar Bios de Personajes
Damian Kaine aka Blankface
[Imagen: Y49kW32.png][Imagen: ugn6Upm.png]
"¿Crees que esto duele? No tienes idea de lo que es el verdadero dolor."
Damian es el héroe principal de la historia. Después de haber caído en un sentimiento de inferioridad continua como entrenador, recuperó la confianza gracias a su entonces amiga y novia, Danielle. Sin embargo, después de un fuerte altercado en la Montaña de los Caídos, ambos se separaron. En lugar de volver a caer, Damian ha decidido demostrarle a ella y al resto de sus seres queridos que es fuerte. Su alter-ego Blankface combate contra el mal en Bristar.
Edad: 16 años.
Cumpleaños: 16 de Abril
Comida favorita: Hamburguesas
Pokémon:

[Imagen: 5jdYjAP.png]
Movimientos:
Carga Dragón -> Pulso Dragón
Colmillo de Fuego
Pulso Umbrío
Foco Resplandor


[Imagen: Scizor_HGSS.png]
Movimientos:
Puño Bala
Tijera X
Superpoder
Danza Espada


[Imagen: Gardevoir_HGSS.png]
Movimientos:
Fuerza Psíquica
Fuerza Lunar
Onda Certera
Paz Mental

[Imagen: Roserade_DP_hembra.png]
Movimientos:
Tormenta de Hojas
Carga Tóxica
Poder Oculto (Roca)
Púas Tóxicas


[Imagen: Gliscor_HGSS.png]
Movimientos:
Acróbata
Terremoto
Cuchillada Nocturna
Roca Afilada

[Imagen: Growlithe_HGSS.png]
Movimientos:
Rueda de Fuego
Mordisco -> Colmillo de Trueno
Rastreo -> Lanzallamas
Doble Patada

[Imagen: CQ1bPtl.png]
*Sprite por Crocovyle y LeParagon
Movimientos:
Demolición
Cabezazo
Foco de Energía
Puño de Trueno


Danielle "Dani" Miranda Abbeystead
[Imagen: tifkByk.png]
"No me hace falta decir ese nombre “maldito” para decir que estás apegándote a lo que ya fue. Ahora las cosas son diferentes."
Hija de una familia muy adinerada. Antes novia de Damian Kaine. Le ayudó en su momento como una forma de devolverle el favor por haberla salvado muchos antes. Sin embargo, aquel altercado que les separó la cambió de manera radical. Toda la esperanza y alegría que emanaba ya no está con ella. Se puede creer que es incluso algo siniestra.
Edad: 16 años
Cumpleaños: 3 de Agosto
Comida Favorita: Spaghetti Nero
Pokémon:
[Imagen: Togekiss_DP.png]
Movimientos:
Aire Afilado
As Aéreo


Ron Johann Abbeystead
[Imagen: u9KSf6y.png]
"Simplemente estoy harto de tener qué ver ese circo que hacen mi papá y mi hermana cada cuando."
Hermano mayor de Danielle. Siempre fue muy protector de ella, por ende su relación con Damian fue mayoritariamente de enemistad. Sin embargo, terminó ganándole respeto. Ahora se preocupa por ser el siguiente magnate en su familia.
Edad: 17 años
Cumpleaños: 3 de Marzo
Comida Favorita: Nigiri de Octillery
Pokémon:
[Imagen: Rhyperior_DP.png]
Movimientos:
Taladradora
Romperrocas
Machada
Giro Brutal
[Imagen: Salamence_HGSS.png]


Charlotte Merlina Carroll
[Imagen: J55IrVA.png]
"Descuida. Tú no me vas a defraudar."
Hija de la Familia Real de Bristar. Vivía una vida normal hasta un reciente altercado con el Equipo Anarquía, grupo de oposición creado por Edward Carroll. Debido a lo ocurrido, y a otro incidente que le impidió salir de la región, ahora queda al cuidado de Damian y los Abbeystead, incluso si puede defenderse por sí sola.
Edad: 16 años
Cumpleaños: 28 de septiembre
Comida Favorita: Shepherd's Pie
Pokémon:
[Imagen: Milotic_Pt.png]
Apodo: Cleo
Movimientos:
Escaldar
Viento de Hielo
Cola de Hierro
Gota Vital


Laura Helia Blaise
[Imagen: QLrpv1F.png]
"¿Quieres entregarme? Tendrás que someterme primero."
Una misteriosa ladrona. Junto con su fiel Houndoom, Helga, comanda a un grupo pequeño de ladrones llamado "Los Houndoom Furiosos." ¿Por qué vive una vida tan lamentable? Se debe a un pasado muy fuerte para ella. Incluso Blankface entiende cómo se siente.
Edad: 16 años
Cumpleaños: 1 de Octubre
Comida Favorita: Beef Stroganoff
[Imagen: Houndoom_HGSS_hembra.png]
Apodo: Helga
Movimientos
Llamarada
Pantalla de Humo
Triturar


Michael "Mike" Stewart Gardner
[Imagen: wTHj6a9.png]
"Si es mi oportunidad para demostrar la clase de protector que soy, mejor aprovecharla"
Hijo de otra familia adinerada. El nuevo pretendiente de Danielle. Fue traído hacia los Abbeystead como un medio para sanar las heridas emocionales de Dani, y en sus intentos entabló una fuerte amistad con los Abbeystead. Su mayor propósito es ser el novio ideal para que ella pueda volver a ser feliz.
Edad: 17 años
Cumpleaños: 22 de Noviembre
Comida Favorita: Currywurst
[Imagen: Pidgeot_HGSS.png]
Movimientos:
Ciclón
Ataque de Ala
Ave Brava
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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Longfic- Viaje por Compromiso

Extension largaLongfic
FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

Damian eligió regresar de su retiro como entrenador. Sin embargo, incluso con sus viejos pokémon, el viaje no será fácil. Secuela de Antes de Ponerse la Capa

AdvertenciaViolenciaMutilacionesContenido sexual
#16
Bueno, ya estoy al día. Me sigue gustando la relación que tiene Damian con sus pokémon, que es bastante estrecha y leal, tanto para bien como para mal como vimos en estos dos capítulos. Te he notado el miedo que tenías al final del segundo de mostrar a un hombre pegándole a una mujer y por eso le quisiste dar un cariz cómico para que no quedaran tan mal, o a lo mejor me estoy equivocando, pero me tiene pinta de que fue el caso, más que nada por lo que comentaste en el server de discord el otro día. No esta mal ni bien, solo ten cuidado en lo de censurarte a ti mismo, porque en otras partes de la historia te puede pasar factura.

A mi también me pareció raro lo de que no reconocieran a Blankface, pero supongo que se puede aceptar. Después de todo, no es como si los pokés de Damian fueran legendarios, así se pueden conseguir en cualquier lado, y Dani podría haber visto reducida la posibilidad al ver que las criaturas le trataban mal, porque hasta donde sabe, no debería haber ningun motivo para que las criaturas con las que cultivó una bonita relación se fuesen contra ella. Aunque sí hubiera estado bien una linea donde al menos lo considera y lo descarta por x motivo.

Saludos.
[Imagen: g325fpf.png]
Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#17
@Tommy Buscaré mis formas de hacer a Damian inferior. Esta región tiene su propia élite, más algunas otras ideas que tengo en mente. En cuanto a los Houndoom, puedo asegurar que volverán, pues tienen todavía asuntos por resolver con Blankface.

@DoctorSpring Debo admitir que sí, tuve miedo. Eso es lo que pasa cuando juegas con fuego. Sin embargo, en verdad quería darle a Blankface alguien que pudiera tomarlo por sorpresa en combate cuerpo a cuerpo. En cuanto a Dani, dije que la resolución a esa incógnita tomará tiempo, deseo que sorprenda pero...

Vamos al capítulo, hay algo que les debo contar.

Capítulo 6: Un Día por Lonhart

Ciudad Lonhart era la capital de Bristar. Una gran cantidad de sitios interesantes se ubicaban en su interior: el Gran Teatro, diversos estadios deportivos, la Torre Crónica que da la hora para todos y el Castillo Real, hogar de los reyes Carroll.

Damian Kaine había llegado a su interior hacia las diez de la noche. Bastante tarde para el joven. Lo único que pudo hacer fue ir al Centro Pokémon más cercano y darle una cena a sus pokémon. Estaba demasiado cansado para comer, pero no era nada que le afectase.

Luego de un desayuno y de matar el tiempo paseando, el muchacho viajó hacia el teatro de la urbe. Pasó a la caja ignorando las obras en taquilla.

—Buenos días —saludó en el empleado del lugar—. ¿Qué se le ofrece?

—Hola. Vine a desafiar el gimnasio y quisiera saber si Walter está aceptando batallas hoy.

—Tiene unas dos vacantes. ¿Importa si me muestra su ID de entrenador y sus medallas?

El joven entregó su Pokédex y la única chapa en su estuche, pero el hombre pronto los rechazó.

—Lo siento, pero si desea un combate, debe traer siete medallas. Vuelva más tarde por favor.

—¿Eh? Yo recuerdo que era una. ¿Por qué ese cambio tan grande?

—Desgraciadamente, no puedo resolverle esa duda. Si necesita, puede llamar a Walter para ver si puede explicarlo.

—No va hacer falta. Simplemente volveré después.

Por experiencias pasadas, Damian se rehusó a pedir explicaciones, pues la última vez que trató de charlar con ese líder de gimnasio, tomó tres horas conseguir que apareciera y otra para organizar el combate.

Éste simplemente salió del sitio, pero alguien más le interrumpió.

—Fue un cambio de hace meses. No le des demasiada importancia.

La voz era familiar, así miró a la persona que habló: era otro adulto, con una enorme gabardina, pantalones y sombrero, todos de color gris. Su cabello era picudo y negro, aunque canas empezaban surgir.

—¡Míster Conan! —el adolescente se acercó para darle un apretón de manos.

—Ha pasado mucho tiempo desde que te vi por última vez. Supongo que ya estás de vuelta si viniste por Walter.

—Como no tiene idea.

—Era de esperarse. ¿Qué tal si buscamos un sitio para distraernos un rato? Siento que una reunión como esta vale la pena pasar el día fuera de lo normal.

—¿Tiene algún sitio de interés?

—En realidad, sí. El Circo Viajero de los Hermanos Napier acaba de regresar a Bristar como todos los años. ¿Qué tal si vemos el show y de camino me cuentas todo? Yo invito.

—Con gusto.

Ambos caminaron por dos manzanas al oeste y luego tres al norte. En el camino, Damian explicó lo ocurrido. Pasaron veinte minutos de recorrido hasta dar finalmente con la tienda enorme de un circo. Un vocero con traje de gala llamaba la atención con un megáfono.

—¡Pasen, damas y caballeros! ¡Entren y llenen sus tanques de risas con nuestro espectáculo! ¡Mr. Rime y los hermanos Sneasel están para que las tripas les revientes de carcajadas! ¡Si quieren que sus oídos se decanten, el coro de las Primarina les cantará sus mejores sonatas! ¡Y no piensen que nos quedamos atrás con la fuerza, porque Incineroar enseñará como sostienes veinte objetos montado en un monociclo!

Adulto y adolescente simplemente pasaron por la taquilla del lugar para toparse con una empleada.

—Hola. Nos gustaría un par de entradas por favor.

—Claro, aunque solo tenemos una función a las ocho de la noche. ¿Les parece bien? Porque aún estaremos aquí otros tres días.

Los dos se miraron por un momento pensando en el tiempo que debían esperar, pero decidieron mejor tomar el chance.

—Está bien. —Conan pagó por ambas entradas y cada uno las guardó una vez recibidas.

Por la diferencia de tiempo, no había mucho por hacer más que esperar, pero el hombre pensó pronto en algo para matar el rato.

—¿Sabes, Damian? Como el espectáculo debe esperar, ¿qué tal si vamos a los estadios de hacia el oeste y me enseñas lo fuerte que se han vuelto el equipo y tú en este largo tiempo? Hay uno hecho para peleas, así que no debería haber mayor problema

—La verdad, después de las dos semanas que pasé en el Gran Bosque, creo que estaré bien si me tomo un corto descanso de las batallas. Obviamente no tanto, pero igual…

—Ya veo. Sin embargo, aún quiero hablar, ¿estás bien con almorzar? Conozco un buen restaurante por aquí.

—Con gusto.

Aquel tutor guio a su amigo hacia un sitio a varias calles al oeste de la ciudad para degustarse de unas hamburguesas apropiadamente preparadas mientras compartían experiencias:

—Así que, ¿cómo le va a la Élite Cuatro?

—Ya sabes, lo de todos los días. Arthur siendo caritativo, Lancelot pensando en cómo vencer a su rival de toda la vida, Joseph entrando en sus combates de artes marciales, Tristana en sus óperas, y yo, bueno, busco casos policíacos interesantes, observo las cosas curiosas de Bristar y voy a las obras de Tristana. Te diría lo mucho que me conmueve su canto, pero ya lo has oído muchas veces.

—¿Por qué no mejor le pide una cita de una vez? Siento que desea eso.

—Ya pasó mi tiempo para las citas, chico. Créeme, tuve años para enamorarme de alguien, unírmele para siempre y hacer una familia. Tenía a alguien para lograrlo, pero la vida nos jugó una mala broma. Suena deprimente, pero cuando pasas días en Lover’s Pool por algo de entretenimiento, se vuelve algo nulo.

—Eso parece muy feo…

—Hablando de Lover’s Pool, si la recuerdas como la ciudad del amor, puedes irte olvidando de esa idea.

—¿Y eso?

—En tu ausencia, un cuarteto de jóvenes se pusieron a cantarle piropos a sus prometidas en lo alto de un edificio. Todo mundo empezó a imitarlos y ahora la ciudad es más popular por llamar la atención de cantantes y músicos. Ya sabes cómo un solo movimiento puede causar todo un cambio.

—Seguramente los líderes de gimnasio siguen cambiando.

—Chico, cualquiera sabe que los líderes de esa ciudad no duran. Los que no se van por casarse, lo hacen porque se llenaron al colmo de bebés.

—Solo sirve para demostrar que algunas cosas jamás cambian.

—Como no tienes idea… —luego cambió el tema de conversación—. Ahora dime, ¿está tu madre bien?

—Oh, en realidad, me alegra que pregunte. Consiguió a un nuevo compañero: un pequeño Gossifleur que le ayuda con el negocio de flores. Ella me dijo que usted le aconsejó tener un pokémon, así que debo darle las gracias.

—Interesante… ¿ella ya te dijo la verdad?

—¿Habla de la conversación? Más bien yo quisiera preguntarle: ¿por qué no puede ser usted quién me la diga?

—Ay… —suspiró—. Créeme, apreciarás mucho que ella haya sido quién te dijo lo que ocurrió. Es más beneficioso para todos.

—¿Qué le hace pensar eso?

—Simplemente existe gente más apropiada para escupir la sopa que otros. Elizabeth tiene todos los factores en su contra para haberse ganado el cargo.

Damian no respondió. Cualquiera con alguna relación a su madre le hubiera dicho Eliza. Solo una vez escuchó al hombre refiriéndose a su madre por el nombre completo, y en esa ocasión fue cuando intentó consolarlo, con un claro tono de paz agresiva en su boca, igual al de ahora.

“Esa Elizabeth. Debí pensar que ella no estaba lista para tomar las acciones correctas. No te preocupes, chico. Voy a mostrarle lo equivocada que está.”

—Pero bueno, mientras no sufras, no es una enorme prioridad que te resuelvas esa incógnita. Mejor dime, ¿has hablado con Dani desde que volviste?

—No, ya que… —dijo tratando de no hacer un drama por lo que recordó y evitar la mención de su identidad secreta—. Cuando regresé, estaba saliendo con otro.

—Es cierto. Ella viene a Lonhart cada cuando, acompañada de Michael Stewart, hijo de la dinastía Gardner encargada de que podamos ir a regiones largas en menos días que un barco. Lo hace desde hace unos dos meses. Tampoco es que esté muy feliz que digamos…

—¿Eh? ¿Importa si me dice más?

—Bueno, no puedo decirte mucho. Cuando la veo, siempre tiene una expresión amarga en su rostro. Quisiera poder acercármele, pero me da miedo hacerla explotar por accidente. No seré un Gardevoir para percibir las emociones, pero es mi honesta hipótesis.

—Entiendo. Igual, si me dejó, me lo vine buscando por estar seis meses afuera.

—¿Por qué pasaste seis meses lejos de casa? Siento que es una exageración si solo necesitabas prepararte.

—Bueno, ¿usted recuerda la cita que Dani y yo tuvimos en Bluetank? Pues supe que no estaba exactamente en las mejores condiciones físicas. Antes podía escalar enormes muros y luego fui incapaz de llevar una barra de metal a una campana. Eso más algunos temas muy íntimos.

—Tiene sentido. Pero bah, considera hablarle un día de estos. Insisto. Si es que no lo has hecho antes…

Esas últimas palabras impactaron al joven como no esperaba. ¿Por qué de la nada, Conan sugeriría semejante cosa sabiendo que no se han hablado en meses? Algo no andaba bien.

—¿Qué le hace pensar semejante cosa? —interrogó con su corazón latiendo a alta velocidad por el horror.

—Oh créeme, tienes al menos una cosa grande a la cual contestar. Pero no le des importancia ahora. Creo que semejante tema debe discutirse en privado. Considera además mi deseo porque nuestra amistad no acabe por algo así.

“¡Diablos!” pensó el adolescente mientras era incapaz de hablar. “Ya sabe que soy Blankface. No debería sorprenderme, pero vaya…”

—Mantente tranquilo. Por ahora disfruta del día y no pienses demasiado en esto.

El día continuó normal hasta que cayeron las siete y media de la noche. Ahí fue cuando joven y tutor volvieron al circo. Entregaron sus boletos y tomaron asiento en una de las varias filas superior del sitio. Quedaban solo diez minutos cuando se establecieron, así que esperaron con las luces débiles.

Mientras su paciencia se agotaba, oyeron quejas ruidosas de alguien que se acercaba.

—Hagan paso por favor. ¿No ven que una mujer con dinero necesita llegar a su asiento? Tengo con qué demandarlos si se pasan de listos.

Damian no tenía ni idea de quién podía emitir semejante comentario ególatra, pero su compañero conocía esa repugnante voz.

Pronto la persona en cuestión apareció frente a ambos: era una señora obesa, con un feo labial azul, de vestido rosa y sombrero de plumas blanco. Su cabello era de un morado ya encanecido al que se notaba el manejo de tintes para falsificar juventud y sus ojos eran de tonos similares, pero hasta más débiles por la edad.

—¡Muévanse-! —no continuó porque reconoció al tipo de gabardina—. Oh, sí es usted, míster Conan Dupin. ¿Qué hace aquí con un niño común y corriente?

—Carmilla Blaise… —refunfuñó—. Primero: mi amigo Damian y yo vinimos porque queríamos entretenernos un rato después de no habernos visto en mucho tiempo; y segundo, yo debería preguntarle lo mismo: ¿qué anda haciendo usted en el espectáculo de los hermanos Napier?

—¿Bromea? Si no fuera gracias a este circo, mi pobre sobrina Laura hubiera muerto o desaparecido para siempre.

—Por eso desapareció una vez más justo cuando la encontró, ¿verdad?

—No es mi culpa que esa niña haya sido mal criada por mi hermano y su esposa hasta que se murieran. Conmigo sería lo contrario y se lo he dicho.

—Ella ya estaba bien como trapecista. Después de todo, no cualquier niño encuentra la forma de superar la muerte de sus padres.

—Muy fácil le es decirlo porque nunca tuvo que lidiar con niños. Hasta temo que ese adolescente a su lado se vea tan patético y despropósito por su culpa.

El muchacho se enfureció al oír semejante cosa de alguien no le conocía, pero su compañero le impidió hablar.

—¿Y usted qué sabe sobre mi amigo para decir semejante sandez? Sencillo juzgar un libro por su portada. O bueno, eso es asumiendo que ha tocado un libro en su vida fuera de recetarios para postres…

Ella jadeó ante la ofensa. No era capaz de devolverle el insulto, así que simplemente intentó quedarse con la última palabra

—Le juro que cuando encuentre a esa jovencita, voy a adiestrarla junto a su vil Houndoom. Verá lo mejor que ella está bajo mi educación y se terminará tragando sus palabras. ¡Adiós, señores!

Aunque era genial tener gente para defenderlo, Damian se sintió herido por no haberla insultado él mismo. Conan claramente notó esa frustración en su rostro, así que trató de apoyarlo.

—No le des importancia a lo que esa Grumpig diga. Si fuese tan buena para criar, no estaría buscando a su sobrina.

—Entiendo… —musitó—. Gracias por el comentario.

Pronto todas las luces se apagaron y los proyectores de luz apuntaron al centro del escenario para mostrar al presentador.

—¡Damas y caballeros, niños y niñas! ¡Bienvenidos sean al circo de los Hermanos Napier! Que gran gusto volver a Bristar como todos los años. No tenemos a un público tan genial como ustedes fuera y eso que hemos estado por Alola, Galar, Sinnoh y hasta Unova. Si es la primera vez que vienen, les deseo una gran noche y si vinieron a nuestra función diurna, es un honor que nos aprecien así. ¡QUÉ COMIENCE LA FUNCIÓN!

Los actos grandes comenzaron. Primero una sesión de comedia estelarizada por un Mr. Rime. El bailarín llevaba puestos unos lentes de utilería para dar la apariencia de estar ciego. Entró a lo que el escenario pudo representar como un bar donde una Miltank servía las bebidas. Dos Sneasel aparecieron para tenderle al bailarín una broma simple donde le distrajeron tocándole ambos hombros para quitarle su tarro con leche y después los anteojos. Aquel acto resultó en que el mimo destrozara el pequeño establecimiento con su ceguera.

Una vez que las risas terminaron, los pokémon se fueron para dar lugar a otro grupo. Ahora aparecieron dos payasos acompañando a un Incineroar, todos montados en monociclos. El tigre gigante hizo malabares con huevos de cristal al mismo tiempo que mantenía su equilibrio, mientras que los bufones le aventaron objetos más grandes hasta que no pudiera continuar con más objetos y cayera al suelo.

Luego llegó el acto de los trapecistas, una mujer y un hombre se balancearon por los aires apoyados por cuatro Ambipom que se sostenían de las cuerdas con tremenda agilidad. Entre las acrobacias y las diferentes figuras que formaban, Damian pensó en la desagradable Carmilla Blaise y sus comentarios.

“¿Cómo no sé que alguien más te envió?”

“Ahora tiene sentido. Detrás de algunos matones hay una historia muy triste,” consideró. “Sin embargo, ¿realmente valió la pena que huyeras así, Laura? No creo que mi mala impresión de tu tía valiera la pena los cambios que le hiciste a tu propia vida.”

Para distraerlo de pensar en Laura, el chico fijó su atención en la siguiente actuación. Fue el turno de un mago, solitario. No tenía a nadie acompañándole más que un par de asistentes con un montón de herramientas raras: cajas, serruchos, tanques de agua, camisas de fuerza y demás. Las aprovecharon para poner al hombre en toda clase de situaciones peligrosas, solo para que sobreviviera a cada una sin razón aparente. Al final, éste se quitó el sombrero, revelando a un pequeño Natu que le ayudó a protegerse de todo.

La penúltima de las actuaciones fue la del coro de Primarina. Diez hermosas leonas marinas posaron en una banca con un director coordinando sus tonos de voz. Sus canciones cambiaron cada cinco minutos, a veces eran tristes, luego románticas, otras llenas de furia. Era muy fácil distinguirlas, no solo por las voces, sino porque siempre creaban burbujas de diferentes formas para dar señal de un cambio, como corazones para el amor.  Escucharlas trajo a Damian unos sentimientos de nostalgia y melancolía.

Tenía diez años cuando repentinamente encontró a una pequeña Popplio aterrada, arrastrándose por las entonces calurosas calles de Lonhart.

“Oh, ¡hola, pequeñín! Tú no eres de por aquí.”

Su pokédex trató de registrarla sin logro alguno. Era claramente una extranjera. Sin embargo, ¿por qué alguien dejaría sola a un ser que no conoce el nuevo ambiente en que vive?

Todo lo que ella hizo fue aferrarse a su pierna mientras soltaba débiles burbujas desde su nariz.

Él simplemente tomó posesión de la criatura y la llevó a pasear un rato. Era su tercer pokémon, y la consideraba valiosa por no venir de Bristar.

No fue hasta que pronto se encontró con gente uniformada que sus planes se vieron perturbado.

“Oye, niño. ¿De dónde sacaste a esa Popplio?”

“Ella corrió hacia mí. No tuve nada qué ver si sospechan algo.”

“¿Importa si me acompañas entonces?”

Se sintió aterrado ante la posibilidad de haber sido cómplice de lo que pudo ser un robo.

Fue llevado hacia un área privada del circo al que ahora admiraba años después, donde varias otras focas de la misma especie practicaban con mucho entusiasmo con su director, todas con una mayor alegría que la acompañante.

“Señor, encontré al Popplio perdido que buscaba.”

“De maravilla.”

El hombre se quiso acercar a la fugitiva, pero ésta le disparó agua para obligarlo a alejarse. Éste simplemente resistió el ataque e hizo todo por atraparla, pero ella huyó cuanto pudiera hasta esconderse tras las piernas de Damian.

Aquel curso de acción le hizo cuestionar al empleado:

“¿Tiene problemas con ella, señor?”

“Siempre fue la rebelde del grupo…” luego miró al chico. “Niño, perdón si te metí en cosas que no querías. Seguramente no tenías idea de que ella me desobedecía.”

“No le dé mucha importancia. Quédesela si le pertenece.”

“En realidad, creo que no tengo de otras más que dejar que te la quedes.”

“¿Eh? ¿Por qué?”

“Tengo ya un mes con esa niña y te diré con seguridad que no puedo seguir intentando adiestrarla. Se encariñó contigo, así que hazme un favor y llévatela.”

“¿No la necesitará?”

“¿Bromeas? Nuestras Primarina tuvieron suficientes bebés para que no nos preocupemos porque una sola no quiera ser parte del espectáculo.”

“Muy bien…” él le enseñó a la foquita una poké bola, lista para guardarla. “Seré tu nuevo dueño si quieres.”
Ella simplemente golpeó la esfera para ser encerrada. El objetó vibró tres veces y no se rompió, señal de una captura exitosa.

“Me pregunto si esas pobres han sido manipuladas o es que en verdad les encanta cantar para nuestro gusto…” pensó Damian al reflexionar sobre ese recuerdo. “Las condiciones de vida te dan concepciones curiosas sobre tus propósitos al punto de cuestionar si 'liberarlos' es una buena idea. Aunque, si soy justo…”

Pronto pensó en los actos consecuentes a su primer encuentro con su leona marina. La disciplinó para volverse una gran guerrera capaz de vencer incluso a sus propias debilidades, y ésta con el tiempo, le empezó a cantar para animarlo, como una forma de demostrar el aprecio mutuo.

Recordó cuando llegó a casa tras perder su primer Liga Pokémon. Se encerró para sufrir como solo él merecía hacerlo, llorando en cama y golpeando sus manos contra ésta. Cuando ya no podía desquitarse con el mueble, empezó a atacar todo lo que estuviera en su habitación.

Olvidó que las poké bolas de sus fieles guerreros estaban localizadas en su tocador, así que inconscientemente, tiró la esfera de alguien. Obligándole a parar.

La leona marina fue recibida con la deprimente cara llena de aquel que le crio.

“Oh, Primarina. Lo siento, no quería que me vieras a-”

Aunque las lágrimas también llenaron su rostro, el ser acuático tomó la única acción capaz de tranquilizarlo: cantar. No únicamente con una voz cautivadora, sino produciendo burbujas hermosas representando el camino que todos tomaron desde encontrarse hasta el final.

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Con ello fue que Damian evitó caer en la desesperación y continuó peleando.

Lástima, que no llegó a pensar en eso cuando alcanzó sus momentos de mayor oscuridad.

“Lo siento, Primarina…” pronunció tras abrazarle con tal de evitar que llorara demasiado. “Te he fallado. No soy el entrenador que merecías. Espero que tengas una mejor vida aquí.”

Ella trató de retenerlo con sus aletas, pero su fuerza era incapaz de vencer a la depresión que tenía al entrenador manipulado cual vil marioneta. Ya su voz no podía devolverlo a un mejor estado sentimental.

“Cuídala,” rogó al hombre que consiguió jurisdicción sobre la cantante.

“Lamento que vuestro corazón se encuentre cegado por la rabia. Ahora ya no puede contrastar con tu apariencia siniestra.”

“Un ser de poca utilidad como yo es en cierta forma vil.”

“Quiero pensar que esa ceguera desaparecerá algún día para que puedas admirar la felicidad.”

“Tampoco es que tenga el derecho de gozar semejante emoción.”

Pensar en aquellos momentos fue lo único que hizo falta para resolver el primer misterio del día.

“Soy un completo idiota.”

Poco después de que la gente aplaudiera y las cantantes se inclinaran llegó el último acto. Otro payaso llegó, ahora parado en el lomo de un Luxray. Muchos aros aparecieron del techo en pares: unos en alturas bajas produciendo electricidad estática, mientras que los otros encima estaban quemándose; y cada uno se hacía más pequeño que el anterior. Recorrieron una enorme pista llena de obstáculos hasta llegar al final.

—¡Muchas gracias, público genial! —dijo el presentador una vez que se fueron—. ¡Ha sido un gusto enorme estar aquí esta noche con todos ustedes! Recuerden que estaremos aquí por otros dos días, así que no duden en llamar a sus amigos y familiares para que vengan a divertirse. Que todos pasen una buena noche.

Pronto el público se fue del establecimiento, cansado de gritar y aplaudir a los cirqueros.

—Así que… —preguntó Conan—. ¿Te gustó la función?

—Fue encantador. Se agradece mucho. Creo que mi parte favorita fueron los trapecistas. Aunque el Mr. Rime comediante también se lució.

—Son gente muy atlética que debe perder el miedo a las alturas y confiar en sus compañeros. No cualquiera querría sostenerse de una cuerda tan corta, o saltar con tanta  libertad.

—Siendo justos, creo que todos tienen valor y confianza para hacer semejantes actos.

—Cierto…

—Aunque… —pronto, Damian recordó a Laura—. Haber visto a esa tal Carmilla me hizo recordar algo importante. ¿Importa si le cuento una historia?

—Ahora no —después bostezo—. Me siento con sueño. Pero mañana podemos hablar en mi apartamento. Supongo que tú vas al Centro Pokémon, ¿verdad?

—Sí. No tengo más asuntos fuera de lo que debo contar.

—Bien. Déjame acompañarte al lugar y de ahí nos separamos.

El par tomó la misma ruta que cuando había llegado allá horas atrás ahora en sentido opuesto: dos manzanas al este y tres al sur.

Sin embargo, tras pasar por el teatro, el adolescente escuchó una voz que surgió de la nada. Era como el coro de las Primarina, pero completamente triste y débil, tenía también un aire de familiaridad. Eso le hizo detenerse con tal de buscar la fuente del ruido, siendo el edificio que cruzaron.

El hombre notó su comportamiento y se decidió por resolver la incógnita rápidamente.

—Ah, ese ruido… creo que nunca te conté por qué Walter cambió la posición de su gimnasio a octavo.

—No hace falta que me diga por qué. Solo sepa que esa pobre cantante está ahí por culpa de un imbécil que no puede hacer feliz a nadie. Ni a sí mismo ni a la gente que se preocupa por él.

—¡Oh! ¿No quieres recogerla mañana? Seguro Walter podrá entender.

—Quizás él pueda, ella… —fue incapaz de formular una buena continuación—. Necesito pensarlo.

—Si así lo dices… —respondió con la duda de que tal vez no iba a llevársela.

Después de otras cuatro calles al este, ambos finalmente llegaron al Centro Pokémon.

—Muy bien, chico. Hasta aquí llegas tú. Asegúrate de descansar bien. —dijo ofreciéndole la mano derecha.

—Voy a intentarlo. Muchas gracias por todo una vez más. —éste accedió al apretón.

—Recuerda pasar por mi apartamento en el 7-D del Boulevard Mirror para platicar. Está justo a dos calles a la derecha.

—Muy bien. Aparte de su posible deducción, creo que sé algo sobre Laura Blaise.

Ambos se separaron con ganas de concebir el sueño tan rápido como pudieron. Damian tuvo varios problemas quedarse dormido.

“Primarina… ¿estarías dispuesta a regresar conmigo o es que me odiarás lo suficiente para quererme lejos de tu vida?”

Y pensar que había ridiculizado esa idea de reencontrarse con pokémon que él mismo liberó, pero su carencia para analizar su propia región le hizo cambiar sus percepciones.

Lejos de todos, un hombre esperaba noticias.

—Mi lord.

—¿Han escuchado algo del tipo que arruinó nuestra misión en Ciudad Swanna?

—Negativo. De hecho, desapareció por completo. No hay más reportes del tal Blankface por ningún lado.

—Grr… —oír eso le molestó—. Supongo que simplemente habrá que esperar porque no aparezca. ¿Están los preparativos para el asalto listos?

—Sí, mi lord. El Castillo Real será suyo para pasado mañana.

—Bien. Sé muy bien que creé al Equipo Anarquía para mostrarle a mi padre que debió hacerme sucesor al trono, pero tampoco quiero continuar la violencia. Ya saben, no maten, solo asegúrense de que nadie quiera jugar al héroe.

—Así será.

Mostrar Cosas de qué hablar. Tal vez importantes, tal vez no.
Haré la historia corta: creo que me quemé.

Para los que no entiendan lo que es quemarse, se los explico: básicamente, es una exhaustión por hacer una sola actividad tantas veces. Dependiendo del contexto, te jode la motivación, o tus emociones o tu percepción de las cosas.

Si llegaron a verlo en Discord, quizás recuerden que me desafié a mí mismo a hacer cuatro capítulos en una semana. Terminé tres de cuatro. Me entró un bloqueo de escritor y tuve problemas terminando tanto ese último capítulo como el fic de Febrero. Hubo gente que pensó que mi trabajo valía la pena y siento que les defraudé.

No es por el feedback, claro. Si hago algo mal, lo reparo tan inmediatamente posible, quizás no a la extensión que pueda darles una satisfacción completa, pero me esfuerzo porque los lectores estén agustos leyendo esta cosa. En esta ocasión, me aseguré que el capítulo no revolviera sobre lo genial que es Damian, por qué anda aquí o hacerlo un maratón innecesario de peleas; o bueno, quiero pensar que fui exitoso en ello y no cometí algún error. No importa lo que pase, no voy a dejar de escuchar cualquier problemática que vean en mis trabajos y menos voy a dejar de hacer todo por deshacerme de dichos problemas.

Ahora, tengo una pregunta para aquellos que leen: ¿creen que la historia está enganchándolos o fracasó en ello? Respondan con toda la sinceridad del mundo. Tal vez sea necesario empezar de nuevo si no está saliendo bien.

Y solo por la razón siendo, sepan que no se sorprendan si pronto ven un próximo capítulo en el caso de que tome un camino que no sea re-escribir. Lo digo simple y llanamente porque tengo todavía un cap completo esperando. Solían ser dos, pero después de evaluar uno por algo de tiempo, me di cuenta de que no le hacía falta a la historia.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#18
Uf, este capítulo estuvo lleno de información. Demasiada para mi cabeza de chorlito, y más aún teniendo en cuenta que todavía no leí el fic original. Eso es un problema, aunque es responsabilidad mía no haber leído la primera parte de esta gran historia, la realidad es que si arranqué con "Viaje por Compromiso" fue porque al principio vos mismo comentabas que, si bien continúa una historia previa, te aseguraste de hacerla comprensible para cualquiera que arranque por acá. Y con este capítulo no me sucedió eso, tal vez por segunda vez en lo que va de la historia, me sentí terriblemente mareado y perdido con todas las referencias en la conversación entre Damian y Conan. Y me da bronca, porque parecen tocar puntos muy interesantes (si hasta el tipo tira indicios de saber más de Damian de lo que él cree). Pero definitivamente es un capítulo que bebe mucho del pasado de los personajes y el mundo que creaste, y es algo que yo desconozco, tristemente.

Aún así, te las arreglaste bien para hacerlo disfrutable. Me resulta interesante el cambio de paradigmas en la liga de Bristar y cómo mostrás el hecho de que los gimnasios alternen sus mandatos y posiciones. Lástima que no conozco a ninguno de los Elite 4 que mencionás, o los líderes que aparecen por aquí y por allá. Todos tienen algo que contar y una anécdota que recordar junto al protagonista, pero no me entero de nada más allá de lo que explícitamente se plasma en palabras. De nuevo: considero que ese punto es exclusivamente responsabilidad mía como lector. Prometo ponerme al día en cuanto pueda.

La parte del circo, por supuesto, fue lo mejor. La forma pausada y detallada con la que contás los actos, y el contraste del jolgorio por el espectáculo en contraposición a la mente de Damian desmoronándose ante semejante hermosura me pareció preciosa. Es la clase de cosas que elevan un poco más la obra y me llenan de intriga y curiosidad por conocer más del pasado de ese personaje. Aunque Maze criticó al personaje por su excesiva oscuridad e inseguridad, yo creo que eso lo vuelve más interesante, porque no estamos acostumbrados a tener personajes tan rotos. Claro que no alcanza con que estén rotos solo por el hecho de estarlo y de ser edgys, pero a mí me parece que hay algo más en él. Una desvinculación social fuerte que lo lleva por caminos estúpidos de soltar a pokémon que podrían haberlo conducido a un camino mucho más luminoso y esperanzador. Joder, la historia de esa Popplio es muy sad, boludo. Y que termine atada al circo como otra Primarina más es... De nuevo, muy conflictivo para mí. Porque por un lado el circo me pareció hermoso y alegre, pero esos lugares siempre esconden cosas más oscuras que lo que muestran sobre el escenario, y eso es bien sabido por todos.

Una crítica que sí tengo que hacerte de forma categórica es que formules un poco mejor la manera en la que introducís a algunos villanos. En este caso, el que aparece al final me pareció que tuvo un diálogo demasiado chato y expositivo cuando no era necesario, y me chocó especialmente porque venía de un punto altísimo en el cap donde me había conmovido genuinamente por Damian y su Popplio/Primarina. Me refiero específicamente a:
 
Cita:
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—Bien. Sé muy bien que creé al Equipo Anarquía para mostrarle a mi padre que debió hacerme sucesor al trono, pero tampoco quiero continuar la violencia. Ya saben, no maten, solo asegúrense de que nadie quiera jugar al héroe.

Eso es terríiiiblemente expositivo y barato. Y considero que un escritor como vos podría hacerlo de manera mucho más sutil, e incluso más oscuro. O tal vez más simple, y dejar los detalles para que el propio Kaine vaya desenterrando todos esos misterios por su cuenta. Eso me pareció a mí, capaz no sea en realidad tan trascendente, pero me gustaron mucho más los Houndoom losers que detallaste mejor en el capítulo anterior.

Otra breve reflexión que me toca hacer sobre lo que sentí leyendo el capítulo, es que no se sentía como un fic de Pokémon. Creo que a veces la historia sobrepasa demasiado los márgenes de lo que en general concebimos como "el mundo pokémon", y deambulaba por toda clase de géneros de policial negro, drama, slice of life y romance... Pero no encontré nada de pokecondimento hasta que pasamos al circo y cómo justamente esa alegría vívida con los pokémon transportaron a Damian a lo más oscuro de sus recuerdos. That's very cool, pero hubiera preferido más de eso y menos de... Las cosas previas que no entendí por gil, por no haber leído lo demás.

En lo personal, espero leer próximos capítulos porque estoy enganchado. PERO creo que cada vez va a ser más obligatorio terminarme "Antes de Ponerse la Capa" para disfrutar completamente la historia. Realmente están muy entrelazadas, porque Damian no superó muchísimas de las cosas que empezaron ahí, así que su arco de personaje quedó muy abierto de cara a esta segunda etapa de sus aventuras.
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Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
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#19
Usualmente los comentarios los reservo para las actualizaciones, pero aparte de contemplar el camino que debo tomar ahora, debo decir que siento que es descortés dejar temas como este sin contestar por demasiado tiempo.
 
(10 Mar 2020
07:35 PM)
Tommy escribió:
De nuevo: considero que ese punto es exclusivamente responsabilidad mía como lector.

No lo es, del todo. Algo en lo que pensé incluso desde ADPLC, es que no introduciría a todo el mundo justo al comienzo. Algunas cosas estuvieron destinadas a comenzar justo en esta historia. Tampoco quiero spoilear lo que pasó en esa historia, pero sí quiero decir que esta secuela existe por una razón.

Esa es la complicadez de asegurarte de que cualquiera entre a leer sin sentir que se perdió de mucho. No puedes dejar las cosas sin resolver, pero tampoco quieres tirarle a tus lectores una larga cantidad de párrafos resumiéndote toda la historia anterior y correr el riesgo de desmotivarlos a leer (te estoy mirando a ti, JRR Tolkien y tu gigantezco resumen del Hobbit al principio de la Comunidad del Anillo).

Mi intención es que cuando los lectores vean alguna referencia al pasado piensen: "Vaya, esto es curioso, ¿me pregunto si el tema volverá a tocarse pronto?" en lugar de "Bueno, como es una secuela, creo que debo leer el primer trabajo". Hace falta una poción mágica para lograr que funcione en un escrito como este, y quiero conseguir el ingrediente secreto que complete la fórmula.

Si los recuerdos y flashbacks son la clave para alcanzar eso, puedo ciertamente hacer más. Debería usarlos con cuidado para que no se pongan cansinos, pero puedo hacer algo con estos.

En cuanto al villano, tenía mayores intenciones con él (las cuales no voy a dejar de lado conforme la historia se mueva), sin embargo, te doy la razón, me pasé un poco con esa línea. Tendré que tener más tacto con él y otros malos.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#20
Lamento la tardanza.

En primer lugar, debo decir que este capítulo me gusto mucho, sobre todo el final y la manera en que narraste los actos del circo y lo compaginaste con uno de los pokémon que abandonó Damian, hace que lo narrado te afecte más. En mi opinión, no deberías reiniciar la historia, porque en lo personal me esta encantando y quiero ver como continuas, quiero que ver que es eso del equipo Anarquía y como terminaran las relaciones que se están tejiendo entre los personajes. No te preocupes que no eres el único, yo también he sentido ganas de abandonar una historia. Lo que estoy escribiendo ahora mismo es una maldita montaña rusa, donde hay momentos en que estoy muy ilusionado y otros donde me dan ganas de dejarlo todo, pero lo único que queda es seguir adelante.

Si necesitas tiempo, acá te esperamos.

Saludos.
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Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#21
Bueno, después de reflexionar sus comentarios y de una charla en privado, he decidido continuar con esta historia. Gracias @DoctorSpring, @Tommy y @Maze  por sus comentarios y apoyo.

Aquí traigo el último capítulo que terminé de este fic antes de pausarme y perder el camino. Hubiera sido publicado mucho antes, pero fácil resulta que este cap lo terminé en febrero, cuando me bloqueé con cierto fic basura que está mejor nunca revelado (o tal vez lo publique cuando venga la próxima actividad de badfics, who knows). De hecho, lo terminé antes que ese fic, pero en ambos casos, tras leerlos (muy tarde para el one-shot, no para este), me di cuenta que estaban muy mal; así que mi decisión fue reemplazar hacia un 80% del trabajo original con algo mejor, o bueno, quiero pensar que es así. Irónicamente, esta nueva versión es más larga que la original (11k vs 9k), y eso que ya ha pasado mucho tiempo desde que escribí algo tan largo como esto. Espero les encante.

Capítulo 7: Salvando un Castillo
En la noche seguida al circo, el líder de los anarquistas decidió salir de su escondite para poder admirar aquel sitio que alguna vez fue un hogar suyo, nostálgico.

—Goodman —llamó a su fiel asistente—, ¿podrías recordarme por favor el por qué esta invasión debe esperar una noche más?

—Bueno, mi lord. En realidad, casi no hace falta. Los radios para mantener la comunicación están listos, tenemos a los suficientes hombres para contener a todos en su interior y suficiente material para amordazar. Simplemente, siento que se necesitan refuerzos, gente que pueda darnos una ayuda adicional para mantener el castillo seguro.

—Ya veo…

—¿Tiene alguna cuestión, mi lord?

—Te contestaré con otra pregunta: ¿realmente te da miedo que alguien arruine nuestro operativo?

—Solo al vigilante de Ciudad Swanna.

Ante la respuesta, el líder se limitó a gruñir.

—¿No tiene miedo?

—Un poco… pero piénsalo un segundo: ser un justiciero de las sombras requiere que te apegues a un sitio. ¿Es que realmente me enfrentaría a un caballero o a alguien que pretende ser uno?

—Soy incapaz de responderle esa cuestión.

—Exacto. Y solo podré descubrirlo si pongo a cabo mi plan.

—Por favor dígame que no se enojará si falla.

—No puedo prometer semejante cosa. Sin embargo, eres libre de golpearme si pierdo el control.

—¿Lo jura?

—Con todo mi corazón. Ahora, llama a los hombres. Diles que la operación comienza un día antes…

Como acordaron, Damian y Conan se reunieron en el apartamento de este último. Su hogar era pequeño como era de esperar, son solo cuatro cuartos: la sala enorme que hospedaba a la entrada con un sofá, mesa y televisor, unida a un “comedor” con los electrónicos para cocina, una alacena y otro bargueño; un baño y un cuarto privado donde el hombre de gabardina dormia.

Ambos se sentaron en el área para comer, con un par de tazas de té. El interrogatorio no esperó, aunque solo fue para explicar cómo es que el muchacho se puso el disfraz de héroe y la forma en que conoció a la desaparecida Laura Blaise, resultando en que este obtuviera una información crucial sobre ella.

—Diablos —musitó el muchacho con lástima—, ahora empiezo a arrepentirme de haber tratado de dar con ella. Tal vez es mejor que Blankface deje de perseguirla.

—Y de hecho, preferible sería si no te vuelves poner a ese disfraz.

—Oh, es cierto. ¿Cómo supo que era Blankface?

—Veamos: acorde al testimonio que Miss Danielle le proveyó a la policía —pronto sacó un periódico de la gabardina para demostrar su fuente, a la vez que su voz se puso más cínica—, el ser en cuestión era un adolescente como ella, nada demasiado raro. Traje oscuro, máscara blanca y el importante par de ojos rojos, strike uno. Luego, un Scizor y un Hydreigon, strike dos. Ahora, parece que aún no tengo la evidencia suficiente, pero pensémoslo un poco, ¿por qué un vigilante aparecería repentinamente para salvar a una chica y después nunca regresar? De las personas que se preocuparían por su seguridad, solo una estaba en posibles condiciones de hacer semejante cosa y esa eres tú; strike tres, estás fuera. Lo único que no concordaba era la capacidad para pelear del ser, aunque tú mismo me diste la respuesta ayer.

Damian simplemente permaneció en silencio. Sabía que no tenía excusa o mentira para escudarse, por lo que simplemente inclinó su cabeza en señal de vergüenza.

—Mira —dijo con algo de rabia—. Sé que te sientes mal por no haber salvado a tu exnovia antes, sin embargo, insisto en que la idiotez de volverte un justiciero no es la solución. Solo estás poniendo tu propia vida en riesgo para que tus enemigos busquen cualquier forma de hacerte daño. ¿Pensaste alguna vez en lo que podría pasarle a tu madre o a Dani si alguien descubriera que eres un vigilante?

—No, míster… —musitó humillado.

—Como mencioné antes —suspiró—, no quiero odiarte por lo que hiciste, así que te daré una oportunidad para que me entregues el disfraz y podamos dejar a Blankface como una simple ocurrencia que la policía olvidará. Luego irás con Walter y le pedirás que te devuelva a Primarina.

—Si es que ella acepta. Pero bueno…

Aunque no le gustaba la idea, realmente no deseaba causar conflictos con una persona de su aprecio, así que abrió la mochila y sacó el disfraz de su otra personalidad. Conan admiró las prendas oscuras junto al pedazo de metal que fungía como máscara. Encima del traje, el adolescente le entregó tres esferas grises.

—¿Qué son estas cosas? —preguntó confundido.

—Son bombas de humo que aprendí a hacer en la Aldea Ninja de Kalos. Laura huyó con sus amigos robándome una.

—¿Y funcionan?

—Inténtelo usted mismo.

El hombre se sintió tentado a arrojar una de las bolas al suelo, aunque tomó en cuenta que eso llamaría la atención de cualquier persona.

—Creo que no hará falta. De todas maneras no me tragaba la idea de que fueses tan distraído para dejar huir a alguien por risas. Pero dejando eso de lado, verás que esta decisión te beneficiará. A fin de cuentas, ¿no planeabas esconderte de Dani para siempre o sí?

—No. Más tampoco puedo permitirme estar cerca de ella. Solo la salvé en esa ocasión porque necesitaba contarle a mis pokémon de mi disfraz y convenientemente, se puso en peligro. Creo que lo último que deseo es arruinar su felicidad con mi presencia.

—Si me dejas ser sincero, creo que más daño te harás alejándote que intentando acercarte. Y por Laura no te preocupes, seguramente podrá esconderse en otro lado si es que la policía fracasa en encontrarla.

El muchacho no respondió, pues realmente era incapaz de justificar su razonamiento para mantenerse alejado de aquella que alguna vez fue el amor de su vida. Conan estuvo a punto de continuar, pero una llamada telefónica le interrumpió, así que decidió ir a la sala para contestar.

—¿Aló? Oh, ¡hola, Arthur! Estoy en mi apartamento con Damian, ¿te acuerdas de él? Espera, ¿de qué estás hablando? Muy bien, iré para allá en este instante —luego colgó y le dirigió la palabra a su amigo—. ¿Importa si vienes conmigo?

—Lo haré. Solo dígame de qué se trata.

—Algo serio. El resto de la Élite explicará lo demás.

Ambos salieron del complejo para correr hacia una dirección que solo el hombre de gabardina sabía. Después de 200 metros al sur y 500 al este, lograron dar con un sitio curioso que ambos conocían: una estructura enorme con un par de torres a su alrededor, la cual estaba cercada por una enorme puerta.

“¿El Castillo Real?” el chico se vio confundido por llegar un lugar tan inocente, hasta que encontró a un grupo de gente muy inusual: un hombre barbudo de cabellos dorados, otro cuya mata era plateada, un moreno usando un traje de boxeador y una mujer con pelo celeste; todos rodeando a un anciano canoso de baja estatura con vestimentas elegantes.

—Ya estoy aquí… —pronunció Conan al grupo.

Todos voltearon a verlo, y el rubio se le acercó con una expresión de seriedad.

—Te estuvimos esperando —luego miró al adolescente—. ¿Y para qué trajiste a Damian?

El muchacho de ojos rojos simplemente se inclinó ante todos con honor.

—Lord Jacob, Sir Arthur, Sir Lancelot, Sir Jonathan y Lady Tristana. Soy Damian Kaine de Pueblo Knight.

—Pensé que él podría ayudarnos.

—Aún no vamos a pelear, y de todas formas, pienso que no debiste involucrar a otros en esto.

—Ustedes dos detengan su plática —interrumpió la dama—. Tenemos algo que escuchar.

Indicó hacia el otro lado del sitio, donde el castillo se encontraba. Tres hombres de vestimenta esmeralda con símbolos de una “E” llegaron, dos de ellos tiraron un podio para que el tercero pudiese dar un discurso dirigido al anciano. La élite se les acercó para escuchar y pronto una multitud rodeó a todos.

—Lord Jacob Carroll, rey de Bristar. Como se habrá dado cuenta, hemos tomado su castillo, esto con el fin de darle una última oportunidad de que le entregue a Lord Edward el trono real en paz. Su familia está adentro, custodiada por nuestros guardias.

—¡Blasfemia! —gritó el viejo—. ¿Por qué no viene él mismo a reclamar la corona? ¿Es que acaso no tiene el valor para enfrentarme cara a cara?

—Solo sigo mis órdenes. Tiene un plazo de doce horas para ceder ante sus exigencias si es que desea volver a ver al resto de su familia.

—Veamos si cree que puede hacer acciones tan cobardes después de que mis mejores guerreros les den un castigo que jamás olvidarán.

Cada entrenador de élite sacó a un pokémon distinto: Aegislash, Krookodile, Hitmonchan, Frolass y Alakazam entraron al área para atacar.

—Ah, ah, ah… —burló el vocero sacando un radio—. Usted no quiere recurrir a la violencia. Nuestros hombres vigilando a sus seres queridos tienen radios, y si cualquiera de ustedes trata de irrumpir, les ordenaré que maten a todos.

—¡No se atrevería!

—¿Osa retarnos?

El monarca simplemente se mantuvo en silencio y los guerreros bajaron la guardia para no tentar al amenazador hombre sobre el podio. Damian deseaba poder intentar algo, pero estaba tan obligado a mantenerse quieto como todos los demás. Pronto una voz sin fuente surgió en su cabeza.

“Damian…”

—¿Míster Conan? —cuestionó, pues no sabía cómo era capaz de comunicarse sin hablar o mirarle.

“Tranquilo, mi Alakazam logró conseguir que pudiéramos comunicarnos por telepatía. ¿Recuerdas lo que dije sobre deshacerte de Blankface? Pues olvídalo. Necesitamos su ayuda en este instante.”

“Pero…” dijo con pensando con tal de no hacer ruido. “El traje se quedó en su apartamento.”

Repentinamente, algo metióse en el bolsillo izquierdo de su pantalón.

“Ahí tienes las llaves para que recojas ese disfraz. Infíltrate en el castillo y da tu mejor por salvar a la familia. Dale prioridad a los niños sobre los demás.”

Él contempló la idea de jugar al héroe después de ser regañado por ello, pues no entendía por qué su compañero decidió que era mejor echarse atrás.

“¿En serio quiere que me vuelva Blankface?”

“Confía en mí. No tenemos mucho tiempo, así que apúrate con la misión.”

Damian simplemente hizo caso y fue por el traje, esperando a poder dar los mejores resultados.

Dos seres oscuros sobrevolaron el área. La altitud que tomaron fue lo necesariamente buena para no llamar la atención de otros. Pronto se toparon con una enorme estructura de piedra, rodeada por dos torres en sus alas izquierda y derecha. Ni una sola persona andaba en sus alrededores.

—Al techo central, Hydreigon.

Ambos aterrizaron con suavidad sobre la gran construcción. “Muy bien, hora de planear una entrada,” pensó aquel justiciero de máscara blanca.

Observó por todas el sitio con cautela. Las torres estaban vigiladas desde abajo por un hombre cada una. La entrada principal rodeada por cuatro, más la presencia del voces y sus guardias. Un último guardián se encontraba cuidando de una entrada trasera y no tenía a nadie acompañándole. “Estos tipos no se prepararon para que les peguen por la retaguardia.”

El de vestimenta negruzca retiró a la hidra del lugar una vez que decidió su ataque. Se dirigió a esa zona más desolada para mirar al guardia que le obstaculizaba el paso a la entrada. Tan pronto como se puso lo más cerca de su propia posición, Blankface descendió. Aquel maleante apenas tuvo una chance para reaccionar antes de que un cuerpo le cayera encima y le golpeara hasta dejarlo inconsciente.

Afortunadamente, la corta golpiza no llamó la atención de nadie, así que el justiciero agarró al matón y se lo llevó consigo hacia el interior.

Después de un corto viaje por la cocina real, librar a los cocineros rehenes y deshacerse del primer fiel, los héroes pasaron por un pasillo unido a cinco puertas.

“Veamos,” Blankface pensó en las posibilidades. “Si fuera el líder de una organización criminal, ¿dónde podría guardar a los rehenes? Si Arthur y la Élite Cuatro pudieran entrar, seguramente empezarían buscando abajo por gente en peligro. Pero, incluso si pudieran subir, los malos tendrían suficiente tiempo para asesinarlos en el caso de que su misión se vaya a la mierda…” pronto se pausó para contemplar las posibilidades hasta llegar a una conclusión. "Sí, creo que lo mejor será subir."

Ambos se movieron la mayor mezcla de suavidad y rapidez que sus pies les pudieran permitir. Ignoraron todos los cuartos cercanos y llegaron al final del pasillo sin llamar la atención.

Pronto consiguieron llegar hacia las escaleras. Todavía estaban alejadas de la sala de recepción, por lo que solo un guardia vigilaba el paso hacia esta. Con eso bastó para que ambos pensaran en una táctica efectiva.

El par se escondió detrás de la enorme estructura que permitía el paso entre los pisos. Luego asomaron un poco sus cabezas para poder mirar el corto alrededor que tenían. Los objetos más cercanos al matón eran un escudo colgando sobre el final del pasillo, un reloj antiguo y un enorme estante con piezas de porcelana.

Después de meditarlo por cinco segundos, el vigilante susurró a la oreja derecha de su guardiana y luego esta usó sus poderes psíquicos para tirar el objeto de caballería al suelo. Inmediatamente, ambos escondieron sus cabezas de regreso a la sombra para no ser notados. Plan exitoso. El guardia no fue capaz de notar a los culpables, y en el momento en que se movió para revisar la caída, Gardevoir levitó a su dueño hacia lo más alto de las escaleras que sus poderes pudieran alcanzar, ella misma siguió con menos problema, pues fácilmente pudo levitar sus pies y subir sin ser notada.

El piso superior tenía un enorme pasillo, unido a tres alas al fondo: este, oeste y norte; también conducía hacia otras dos áreas en el lado opuesto, aunque esas fueron ignoradas porque las primeras eran más largas. Aunque era bueno poder pensar en su primer destino, Blankface se vio extrañado ante la carencia de enemigos cercanos.

“Supongo que no les hacía falta vigilar por fuera… pero entonces, ¿cómo voy a entrar…? ¡Ya sé!”

—Muy bien, Gardevoir. Tenemos que buscar rejas que puedan llevarnos por el ducto de ventilación. Empecemos por la derecha.

Rápidamente exploraron la zona. Solo había tres puertas por abrir, por lo que las posibilidades de encontrar a algún rehén eran bajas. El hada miró hacia las paredes y notó una pequeña estructura metálica llena de rejas sobre el techo. Ella puso una mano en el hombro derecho de su dueño, y una vez que éste le miró, indicó hacia la cosa.

—Buen trabajo. Ahora quiébrala con cuidado. Vamos a entrar a algún cuarto desde ahí.

Usando sus poderes psíquicos de nuevo, la guardiana le dio a aquel bloque un estrujón que le destrozó al punto de que ahora cualquiera podía retirarlo. Pronto la bajó al suelo cautelosamente para no causar ruido. Luego ambos se infiltraron con levitación por la pequeña cavidad de acero.

Estando en tan pequeño espacio, el dúo se movió de cuclillas, evitando cuanto polvo pudieran. Después de unos diez metros, dieron con tres caminos distintos, iguales a los del pasillo gigante, así que tomaron una decisión.

—Más vale que haya alguien a dónde vamos. A la derecha una vez más.

Con esa indicación, el par encontró un precipicio, el cual no estresaron en tomar. Luego de haber saltado, ambos continuaron hasta dar con otra reja. Como Blankface entró primero, se tomó la molestia de observar lo muy poco que podía ver del cuarto en cuestión: podía notar a una adolescente de cabello celeste y ojos azul marino que vestía ropajes galantes de colores carmesí. Un Mightyena feroz le vigilaba acompañado de un miembro del Equipo Anarquía que miraba fijamente a la puerta.

“¡Bingo!” el justiciero se alegró de poder dar con alguien, pero después de esa alegría solo vinieron cuestiones. “Ahora, ¿cómo voy a entrar sin hacer ruido?” Él no tomó en cuenta que su posición actual no le permitía entrar con cautela, y teniendo a dos obstáculos de frente, iba a ser imposible no ser detectado.

Tras pensar en aquel error, el oscuro simplemente suspiró.

—Gardevoir, voy a entrar bruscamente a este cuarto a la cuenta de tres. Primero iremos por el guardia y su pokémon le seguirá. Una, dos, ¡tres!

Con una fuerte patada, el encapuchado se deshizo de la reja y rápidamente dio un salto que le introdujo a la habitación junto al hada. Los matones apenas pudieron reaccionar antes de que la psíquica jalara al guardia con sus poderes mentales para que su dueño le metiera una patada directo a la cabeza. La hiena trató de atacarlos, pero ambos brincaron para evitarlo.

—Fuerza Lunar.

Y tras disparar la bala rosada, aquel canino cayó inconsciente.

Ahora que terminaron con los golpes, el enmascarado revisó el cuerpo de aquel matón, miró su cinturón y dio con el radio que buscaba, el cual tiró al suelo y luego quebró de un pisotón. Después enfocó su atención en la chica, a la cual se le inclinó.

—Lady Charlotte Carroll, mantenga la calma. Hemos venido a salvarla a usted y al resto de su familia.

—¿Quién eres y quién te envió? —ella no tuvo razón alguna para guardar formalidades con un ser desconocido como el héroe.

—Mi nombre es Blankface. Fui… —no continuó la frase, pues se cuestionó si era buena idea mencionarle su afiliación a gente que apenas conocía—. Enviado por gente de confianza. Insisto que no vaya a preocuparse, ya que solo estoy para proteger a la Familia Real.

—No puedo confiar en ti. Mi abuelo Jacob tiene a Arthur y la Élite Cuatro a su disposición. ¿Por qué recurriría a un vigilante mezquino?

—La élite no está en condiciones de ayudar. Hay varios tipos vigilando la entrada y si ellos hacen algo, van a llamar a sus compañeros para que maten a los rehenes. Lamento si no soy la ayuda que esperaba, más mis intenciones son sinceras.

Ella no supo qué más responder. Entre aquel ser oscuro acompañado de un hada y los matones que le tuvieron de rehén, era muy difícil tomar una buena decisión, sin embargo, terminó aceptando al justiciero.

—Vale. Apruebo que invadas mi hogar, pero más te vale que no estés tendiéndonos una trampa. Ya es bastante malo lidiar con los Herdier falderos del tío Edward.

—Le juro que soy de fiar. Aunque, no sé qué hacer con estos lunáticos.

—Eso no es mayor problema. ¿Ves mi tocador? —preguntó indicando a un pequeño estuche con un espejo y seis cajones—. Tengo una llave para mi ropero, así que podemos encerrarlos ahí.

—Muy bien, voy a buscarla —luego dirigió la palabra a su guardiana—. Gardevoir, asegúrate de que esos dos no se levanten.

El hada mantuvo fija la mirada en los malos mientras su dueño buscaba el objeto. Después de no encontrarlo en tres gavetas, la chica se acercó.

—Déjame ayudarte.

Ella abrió el cajón de en medio, uno que el justiciero había abierto antes. De ahí sacó una pequeña caja blanca. Abrió el objeto y mostró un par de llaves, de color gris y dorado respectivamente.

—Gracias.

Aprovechando que la guerrera no les miraba, la muchacha agarró la máscara del ser por sorpresa y la jaló.

—¡Oye!

Por removerla, Charlotte cayó de espaldas. Sin embargo, logró notar la verdadera cara del justiciero. El oscuro se inclinó para que no vieran su verdadero rostro y Gardevoir paralizó a la joven, pero ya era demasiado tarde.

—Un segundo, yo te recuerdo.

Pudo reconocer a la persona, debido a que ambos se habían conocido en una ocasión anterior, bajo circunstancias distintas.

Apenas el marzo pasado, la joven de sangre azul fue a divertirse en el Gran Baile de Lover’s Pool. Encontró al muchacho ideal para la ocasión: un príncipe desde muy lejos con una actitud egocéntrica, aunque cómica.

No le importaba quién más vendría a la fiesta, pues a muchas de las celebridades, inversionistas y empresarios de la región ya los conocía lo suficiente para no sentirse emocionada, incluso si algunos de ellos eran gente que admiraba o les tenía cariño.

En una de esas instancias dentro del salón que estuvo, Charlotte notó que su novio se estaba peleando con un joven de ojos rojos y cabello azabache. Ella lo conocía muy bien para asumir que era culpa de éste mismo y no del pobre transeúnte que se involucró.

Pronto se unió la pareja del muchacho, una chica que ella conocía apenas de cara. Y por necesidad, la propia chica de realeza se vio con la necesidad de interferir.

—¡Muy bien, ustedes! ¿Se puede saber a qué viene esta pelea?

—Charlotte, mi querida. Fácil resulta que este muchacho agarró el cucharón de ponche e ignoró mi petición por dármelo a mí primero con la excusa de “será rápido”.

—¿Y esa fue tu única razón para regañarlo?

—Le dije que soy un príncipe, pero no me creyó.

—Bueno, tampoco es que seas mucho de decirle a los demás de donde provienes.

—Pero no me hace falta ahora que estás aquí —luego volteó al joven—. ¿Verdad, plebeyo?

—Mil disculpas, Lady Charlotte —éste se inclinó—. Yo, sir Damian Kaine, acepto mi error como fiel súbdito de esta hermosa región que su familia domina.

—Tampoco es necesario que hagas eso. Aunque, no eres de por aquí, ¿o sí? Nunca he visto tu cara.

—Solo estoy aquí porque mi novia pagó entradas para ambos. Un entrenador común como yo no podría costearse esta noche.

—¿Y quién es ella?

—¡DAMIAN! —dijo una chica de edad similar furiosa—. ¿Qué fue lo que pasó aquí?

—Nada, cariño. Simplemente cometí un pequeño err-

—¡Espera! —interrumpió la de pelo celeste—. ¿Miss Danielle Abbeystead? ¿Es usted la novia de este chico?

—Lamento lo ocurrido, su majestad. Él no es exactamente el chico más sociable, pero no pensé que sería de los que hace enojar a otros.

—No te preocupes. Es más culpa de mi novio que de él.

—¿En serio me haces esto amor? —cuestionó el príncipe frustrado.

—Tú también debes aprender a controlar tu ego. Pero en lugar de hacer las cosas más complicadas, ¿qué tal si hacemos las pases y nos ponemos a contar historias? Siento curiosidad.

—¡Claro! —dijeron los demás al unísono.

El ser ignoró el comentario de la muchacha y simplemente fue a recuperar su máscara.

—Eres sir Damian Kaine.

—Felicidades… —gruñó—. ¿Ya está feliz con exponerme?

—No. Pero de verdad me extraña. ¿Qué hace el novio de miss Danielle Abbeystead jugando al justiciero?

—Larga historia. Por ahora déjeme resumir con que ya no puedo cuidar de ella. Ahora hay una prioridad más grande.

Después, Blankface encerró al hombre y su pokémon en un enorme armario lleno de vestimentas exóticas. Con la llave gris, logró que ninguno de los dos pudiera salir de ahí.

—Espero que esto pueda retenerlos por un buen rato.

—No te preocupes. Para eso tenemos a esta de aquí. —dijo mostrando la llave dorada.

—¿Para qué sirve?

—Es la de mi cuarto.

—¡Woah! —el joven se sorprendió con la idea—. ¿Está sugiriendo que quiere salir?

—¿Acaso planeabas dejarme con esos locos? Aunque los encerremos, hay una posibilidad de que escapen.

—Honestamente, tiene razón. No pensé mucho en las posibilidades.

—Aparte, nosotros no dejamos pasar a cualquiera por el castillo. Y seguramente no llegaste aquí con conocimientos previos.

—Es verdad. Subimos a este piso porque pensamos que los cuartos personales estarían ahí.

—Bien logrado, señor detective. Yo sé dónde está cada habitación. Necesitamos buscar a mi hermano Henry, nuestros padres, el tío Peter, la tía Madelyn y mi prima Daisy. Aunque, ¿no planeabas sacar a los asistentes del hogar o sí?

—Debería decir que no, pero entré por la cocina, así que ya libré a los cocineros.

—Okay. Entonces si los encontramos, libremos a los guardias. Va a ser más seguro si la familia tiene a alguien que les proteja de aquí hasta que los saquemos a todos.

—Podemos buscar en cada habitación si quiere. Solo debemos mantener las voces bajas.

—Mucho mejor.

Los tres salieron y la joven de cabello celeste cerró su sitio con llave. Incluso si los rufianes lograran salir del armario, no iban a poder comunicarse con sus compañeros a menos de que usaran el ducto de ventilación.

—Al otro lado hay un baño y el cuarto de Henry. ¿Crees poder entrar ahí como lo hiciste conmigo?

—Con gusto, solo dígame cuál de los dos es.

Con el dedo índice, ella indicó hacia la puerta paralela a la de su lugar. Con esa referencia, ya fue muy fácil para ambos tomar la ruta adecuada. Sin embargo, antes de introducirse en el pequeño espacio metálico, la chica les interrumpió.

—Un momento, ¿no tendrás a un pokémon con quien dejarme? Para que no corra peligro.

Él simplemente sacó una bola red, de la cual apareció una mantis escarlata.

—Scizor, ella es Lady Charlotte Carroll. Asegúrate de protegerla mientras Gardevoir y yo nos metemos por ese ducto de ventilación.

Al demonio rojo le pareció una petición muy extraña, más porque no conocía a la muchacha que su dueño le encargó. Aunque no estresó tanto la idea, simple y llanamente porque no podía tratar a cada mujer como si fuera la exnovia odiada.

—Cuando terminemos, yo mismo abriré la puerta. Espero no causar demasiado ruido en el proceso.

Oscuro y guardiana subieron al ducto después de ello. La muchacha de sangre azul simplemente permaneció esperando junto al monstruo con tenazas. Ella no sentía mucho miedo teniendo la ayuda del vigilante, le preocupaba que algo malo le pasara a su familia, pero

Aquella falta de emoción pronto se reparó una vez que el justiciero abrió la puerta hacia el cuarto de Henry.

—Cero personas encontradas.

—¿Qué?

El ser hizo espacio para que ella pudiera ver la habitación, vacía.

—Debí imaginar que no iban a ser tan idiotas.

—Supongo que no nos quedará de otra más que inspeccionar otro lado.

—O quizás… —pronunció observando el lugar en busca de algo.

—¿Tiene algún plan?

 —Te contestaré con otra pregunta: ¿tienes a alguien capaz de rastrear?

—¿Sabe? Por muy conveniente que parezca, sí tengo a alguien que puede hacer eso.

Obedeciendo, sacó a su Growlithe, confundido por sus nuevos alrededores, pero entusiasta. Charlotte en cambio, se vio extrañada al verlo.

—¿Ocurre algo?

—Uno de estos no es como los demás.

Todos los héroes rodaron sus ojos al escuchar semejante cosa. Para ser una mujer de realeza, su actitud no reflejaba esa característica.

—Mejor diga para qué necesita el olfato de mi pokémon.

—Simple —luego agarró un plato con migas de comida y cubiertos sucios cercano a la mesita de noche propia de la habitación, el cual acercó al perrito—. ¿Crees poder encontrar a mi hermano con esto?

El cachorro olfateó la comida rápidamente hasta empezar a moverse hacia afuera del cuarto. Para todos fue muy obvio lo que eso significó.

—Perdón que pregunte en un momento tan incorrecto pero, ¿por qué su hermano guarda comida en donde duerme?

—Para hacerte la historia rápida: siempre fue un glotón y algo compulsivo, así que nunca se niega a más raciones. Aunque ya hace ejercicio, le pagamos un entrenador para que no descuidar su estado.

—Raro viniendo del joven que atrae a todas.

—Ni me lo digas… ahora vamos. Checa el baño de al lado y fíjate si no hay nadie adentro.

Rápidamente, Blankface checó la última puerta sin revisar del pasillo mientras Charlotte siguió el paso de Growlithe. No pasó mucho tiempo antes de que volviera con los demás, pues aquel cuarto no tenía nada por ofrecer.

Después de seis minutos siguiendo un camino, el cachorro paró en el ala opuesta a la que estaban antes. De otras tres puertas, se acercó a la única atada a la pared izquierda, para la sorpresa de los adolescentes.

—¿El cuarto de papá y mamá? —interrogó Charlotte con la voz baja.

—Metieron a todos en cuartos al azar. Espero que realmente no tengamos que bajar.

Después, el perrito dio un ladrido fuerte, cosa que obligó a ambos a callarlo para no llamar la atención. Aunque incluso luego de hacerlo, oyeron varios pasos desde la habitación, así que el grupo se pegó a la pared para su ataque sorpresa.

Una vez que la puerta se abrió para que el matón revisara el pasillo, Blankface le atacó por la espalda de una tacleada y después le pegó varias veces en la cabeza hasta dejarlo inconsciente.

Sin embargo, por el caso anterior, Charlotte cuestionó por qué este siervo no estaba acompañado por alguien, aunque pronto descubrió la respuesta tras echa un ojo a la habitación: un Golbat estaba atormentando al pobre Henry con chillidos fuertes mientras éste agitaba los brazos tratando de ahuyentarlo.

Scizor y Gardevoir se hicieron cargo de detener a la molestia alada, con la primera jalándolo con fuerza psíquica para que el segundo le golpeara usando la misma brutalidad de su entrenador.

Con esas molestias fuera, la chica fue a checar el estado de su hermano mientras que el oscuro revisaba los demás cuartos.

—¿Estás bien, Henry?

—Sí… —respondió algo aterrado por lo que vio—. ¿Crees poder responderme unas preguntas?

—Hazlo rápido.

—Por favor dime que estos tipos los envió tu novio o al menos son de fiar.

—Primero, sabes que yo no he hablado con él en meses porque está ocupado con su pequeño proyecto, razón por la cual ni siquiera lo puedo llamar novio; y segundo, Blankface no es exactamente confiable, pero puedo decir que al menos lo conocemos de antes y que bien podría ser sincero.

—¿Cómo que ya lo conocemos?

—Fue hace meses en el Gran Baile de Lover’s Pool.

—Eso trae más incógnitas que respuestas.

—Puedo contártelo todo de la forma más veloz que puedo.

—Mejor dime otra cosa: ¿por qué estás aquí en lugar de un sitio más seguro?

—Porque genio, no voy a arriesgarme estando sola, menos en una situación donde toda nuestra familia está en riesgo y no podemos ubicarlos.

El muchacho de sangre azul permaneció en silencio después de escuchar esa respuesta.

—Ahora, tienes dos opciones: la primera es que te escondas en algún otro lado, la segunda es que nos acompañes para buscar a los demás.

—He checado las habitaciones —interrumpió Blankface—. Hay algunos guardias y sirvientes adentro, más no estaban vigilados.

—Bien logrado —luego volteó al hermano—. ¿Entonces?

—Supongo que no tengo de otra más que hacerles compañía.

—Entonces será necesario buscar un sitio donde dejar a este par de imbéciles. —comentó el justiciero refiriéndose a los secuaces caídos.

—Enciérralos en el clóset como antes.

—A la orden…

Aquel ser de vestimentas oscuras obedeció como si fuese un robot. Aunque no contaba con la misma clase de ropero, pues este estaba pegado a la pared y carecía de puertas con llave, igual les encerró, y los hermanos le asistieron encontrando la llave de la habitación, aunque Charlotte se llevó a parte un lápiz labial y un desodorante.

—¿Para qué los necesitas, hermana?

—Para poder rastrear a papá y mamá.

—Oh, cierto. ¿Hicieron eso conmigo?

—Usamos tu plato con el pie de bistec y riñón que te llevaste anoche.

—¡¿QUÉ?! ¡¿Acaso no pudiste usar algo menos revelador?!

—Tal vez, pero necesitaba actuar rápido. Aparte, si funciona para que dejes de comer como loco, no desaprovecharé la oportunidad.

—Juro que si salimos de esta me las terminarás pagando.

—Perdón que no aprecie sus actos de hermandad, pero si han terminado, creo que es momento de salir y continuar con la misión.

—Muy bien, quisiera que Growlithe por favor nos dé rastro con estos objetos.

El perrito rápidamente se unió a la escena para poder olfatear el rastro de los padres, llevándolos de regreso hacia al enorme pasillo por donde habían entrado hasta que este empezó a bajar por las escaleras. Su dueño le detuvo por la implicación.

—¿Ocurre algo?

—Bueno, quiero empezar diciendo que subí a este piso distrayendo a un guardia, por ende, seguramente vamos a terminar llamando la atención si bajamos.

—Menor problema. Seguro puedes pensar en alguna forma de bajar pasando desapercibidos.

—Y lo segundo: tenemos un pasillo entero aquí arriba que no hemos revisado. Siento que no podemos arriesgar a quienes puedan estar ahí.

—Entonces separémonos.

—No. Estuve bien con dejar a Scizor cerca de usted porque estamos en un área pequeña y no corremos tantos riesgos, pero no tenemos idea de cuántos locos están allá abajo y me rehúso a mantenerme lejos de ustedes.

—¿Te dieron alguna orden más específica o prioridad?

—Que salve a los niños primero.

—Pues adivina qué: incluso si vas ahí, nada te garantiza que encontrarás a la prima Daisy. Nosotros estamos igual o incluso más preocupados que tú por todos y tampoco queremos desperdiciar tiempo. ¿Tienes alguna objeción?

Blankface no respondió, simplemente se fue corriendo hacia el pasillo central. Sus pokémon pronto le siguieron. Cuando los hermanos notaron que nadie volvía, éstos decidieron seguir su paso.

—Muy generoso de tu parte dejarnos solos ahí.

—Sabía que no iban a hacerme caso si trataba de argumentar más tiempo. Ponerlos en riesgo es lo último que deseo.

—¿Por dónde vas a empezar?

—Lo que sea que haya detrás de esas enormes puertas. —dijo apuntando hacia la enorme habitación al fondo.

—La sala del trono.

—Voy a llevarme a Scizor. Gardevoir, Growlithe; asegúrense de proteger a nuestros compañeros y que no se alejen de aquí.

El proceso de infiltración ocurrió una vez más. Solo que ahora el hada no participó en nada más que levitar a sus camaradas.

Blankface se sorprendió al ver en la única rejilla no a un solo matón más la víctima, sino a cuatro hombres armados con lanzas y al rehén de la ocasión.

“Lord Peter…”

Todos metidos en una pequeña “plática”.

—¿Cómo se siente su futura majestad? O bueno, no majestad, sino “súbdito”.

—Que bajo ha caído Edward con esto. No me importa que él haya “venido” primero. Tenernos de rehenes pese a que nunca pensamos mal de él es bastante ruin.

—Lástima. Eso debieron pensarlo antes de negarle la corona.

—Si tan solo nos hubiera escuchado, quizás la tendría, pero parece que no tiene la madurez para tomar el cargo.

—¡Cállate, idiota! —dijo acercándole la lanza, solo para reírse ante su reacción de miedo—. ¡Ja, ja! No puedo esperar a que Edward entre aquí como el nuevo rey de Bristar. Será tan gracioso tenerte en primera fila para la ceremonia de coronación.

Blankface entretuvo un par de ideas antes de dar su ataque, ambas con tal de asustar a los locos. Pronto tomó una decisión.

Uno de los guardias se alejó un poco del trono para descansar. Tiró la lanza pensando que nada malo iba a pesar, pero cuando menos lo vio venir, alguien le cayó encima, dejándolo fuera de combate.

Los tres guardias saltaron del horror al ver a semejante criatura acompañada de un demonio escarlata. Uno trató de apuñalar al heredero de la corona para frustra los planes del ser, pero el insecto le quitó el gusto de hacerlo con un fuerte Puño Bala a su rostro.

El par restante entró en lucha contra Blankface, con uno tratando de darle con la lanza varias veces sin éxito, pues éste fue capaz de esquivar los varios ataques, y luego agarró el arma con sus brazos para desarmarlo, aunque eso no le sirvió de mucho, ya que el segundo matón logró darle en la cadera derecha, haciendo que se inclinara de dolor.

Scizor consiguió salvar a su dueño antes de que le pudieran hacer más daño dándole un fuerte Tijera X al agresor. El último enemigo, aún sin lanza, sujeto al justiciero para golpearlo, aunque éste demostró que le quedaban más fuerzas dándole una dura patada al estómago. Una vez que se soltó, el enmascarado blandió su capa para aturdirlo y de ahí, diole una fuerte ráfaga de golpes que terminó con un cabezazo.
Con todos los malos ya vencidos, Blankface atendió al rehén.

—Lord Peter Carroll, he venido a su rescate.

—¿Cómo sé que no eres otro lacayo?

—Sus sobrinos esperan aquí afuera. Lamento si no pude dejarlos en un sitio más seguro, pero no pude pensar en un buen escondite. Ahora permítame introducirlos.

No estresó ni un momento solo para abrirle paso a los hermanos, quienes se vieron extrañados al principio.

—¿Qué te pasó? —interrogó Charlotte al mirar la herida.

—Nada que me detenga. Ahora vayan a ver a su tío.

—Pero-

—Háganlo. He aguantado cosas peores que esto.

Mientras Gardevoir estuvo admirando la herida, el par se acercó al heredero de la corona para abrazarlo.

—¿En verdad los salvó este extraño?

—Blankface. Su nombre real es Damian Kaine.

El hombre zumbó tras escuchar ese nombre.

—¿Te suena familiar?

—Sé que escuché ese apellido en algún lado antes. Pero no puedo recordar algo más específico. Igual, aunque no estoy exactamente feliz porque los jaló en su misión, por lo menos aprecio que fuera sincero —luego llamó al negruzco—. ¡Hey! ¿Revisaste todos los cuartos?

—Todos los de este piso, mi lord. Empecé aquí porque deduje que seguramente los encerrarían en sus habitaciones. Pero si sirve de algo, descubrimos que Lord Gerald y Lady Madelyn están abajo.

—Bien, entonces no gastemos más tiempo y-

Repentinamente, los de sangre azul colapsaron. El joven invitado no tenía idea de por qué, pues nadie en la familia Carroll tenía algún historial de enfermedades, menos que estuvieran esparcidas entre varios. Más bizarro fue lo que los tres musitaron tras levantarse:

—Ay, hermano…

—Papá…

—No hubieras hecho eso…

—¿Están bien?

—Lo estamos —suspiró el glotón—. Solo que alguien aquí tomó malas decisiones.

—Por la razón siendo —Peter gruñó—, te diré dónde están los demás: debes ir a la cima de las dos torres, el acuario y la armería. No hay nadie más en este piso. Y antes de otra cosa: no, no te diré cómo sé eso, solo te pido que confíes en mi palabra.

—Muy bien… —luego miró a sus pokémon—. Chicos, tenemos más trabajo por hacer.

—¡Espera! ¿Tienes alguna idea de si hay cuartos seguros?

—La habitación de Henry, el baño a su lado, los dos cuartos cercanos al de su hermano y los que rodeaban a este pasillo; o bueno, con esos últimos solo lo asumo porque dice que ya no hay nadie aquí.

—Entonces iremos al cuarto de mi sobrino. No sé si te lo pidieron antes pero, ¿podrías prestarnos a uno de tus pokémon?

—Scizor, Gardevoir, Roserade, Gliscor, Hydreigon y Growlithe. Elija al que guste.

—Y eso que en el baile dijiste que eras débil. —cuestionó la sobrina con cinismo.

—Me lo han ridiculizado antes. Tampoco es que pueda filosofar sobre ser un entrenador ahora, ¿o sí?

—Tomaremos a Scizor.

—Entendido. —luego le hizo un gesto a su pokémon para que éste les hiciera guardia.

Finalmente, el grupo se movió lejos de la sala del trono y poco tiempo después llegó el momento de partir caminos.

Blankface tuvo problemas bajando. Incapaz de caminar bien. Growlithe y Gardevoir hubieran intentado algo para ayudarlo, pero el primero fue retirado para no causar el ruido de antes y la segunda tuvo qué obedecer la necedad del dueño.

—Concéntrate mejor en el guardia de abajo. Tan pronto como esté en tu rango de vista, me ayudarás a silenciarlo.

El constante cojeo le hizo casi caer de las escaleras, hasta que una fuerza desconocida le salvó de ese destino jalándole de su capa.

—Gracias…

—Es lo menos que puedo hacer.

La voz hizo que se asustara, pues la reconoció con facilidad. Aunque quiso pensar que no era así, volteó a su espalda para ver la cruda verdad.

—¡¿Qué hace aquí?!

—¿Preguntas en serio? Tienes una herida fea al punto que no puedes caminar bien. En vez de arriesgarte entrando a sitios equivocados y correr el riesgo de morir, te voy a guiar a tus destinos.

—Es una princesa. Compórtese como una y deje que los caballeros hagan el trabajo.

—Técnicamente yo no soy la princesa, aunque aprecio el gesto. Y sobre la otra parte, si te pierdo, no habrá forma de que mis padres salgan de aquí.

Blankface solo gruñó de frustración, sabiendo que no iba a poder convencerla de alejarse.

Mientras el castillo era desparasitado por dentro, Lord Jacob Carroll y los entrenadores de élite se vieron nerviosos ante lo muy poco que podían hacer desde afuera.

—Han pasado ya dos horas. ¿Aún sigue pensándolo? —preguntó el vocero del Equipo Anarquía.

—Mientras tenga esas diez horas —respondió el monarca—, plantearé mi decisión.

—No desperdicie tiempo a menos de que realmente no valore a sus hijos y nietos.

—Hablaré cuando haya llegado a una conclusión. Deme paciencia, ¿o es que Edward no les exige que le den tiempo cuando le hacen una pregunta?

—Buen punto. Entonces no voy a colmarle la paciencia.

El hombre no siguió prestándoles atención. Aunque eso no iba a servir de mucho viendo que no podían planear una emboscada.

Arthur el campeón sintió las ganas de simplemente ordenarle a Aegislash que atacara a todos y de ahí correr directamente al castillo para salvar a la familia. Se tuvo que conformar con ver a sus compañeros igual de frustrados, aunque Conan le llamó la atención: él no se veía tan molesto sino preocupado.

—¿Andas bien? —preguntó.

—Sí… —luego empezó a inventar mentiras—. Pasa que deseo que un milagro suceda.

—Oír algo así de ti es bastante raro. No eres el más entusiasta sobre la magia.

—Así es, pero no creo que haya de otra. Que lo acabe alguien que no veíamos venir.

—Disculpen que nos entrometamos pero —interrumpió la única mujer de la Élite Cuatro acompañada de los dos miembros restantes—, ¿acaso escuché un milagro?

—Solo digo que es la mejor oportunidad que tendremos para sacar a todos.

—Suena interesante. Ya que no podemos hacer otra cosa más que pasar el tiempo de aquí a que el rey declare algo, hagamos unas predicciones: apuesto a que un monstruo escondido allá abajo está luchando por ellos.

—Yo pienso que Gerald o Peter seguramente se libraron por sí solos.

—No puedo apostar a nada porque los milagros son semejante cosa rara.

—Si alguien pudiera librarlos por dentro, seguramente sería un ninja o alguien capaz de infiltrarse sin llamar la atención.

—Pues en lo que me concierne, estoy algo de acuerdo con Joseph aquí: debería ser alguien con esa habilidad, aunque soy más optimista en que es o será un aliado nuestro. Simplemente no creo que alguien así desaparezca de nuestras vidas.

—Y hablando de desaparecer —después recordó algo importante—. ¿A dónde fue Damian? No lo veo por aquí.

—¿Eh? —él actuó como si desentendiera lo ocurrido y empezó a mirar por todos lados—. ¡Ay, Damian!

—Se fue sin avisar.

—Supongo que no se consideró como útil en una situación como esta. Ese complejo de inferioridad es un problema.

—Es una lástima que no pudimos pelear por él como quisimos. Malas decisiones que no dejan de atormentarme.

—Ya no importa. Solo espero que no intente abandonar sus sueños otra vez.

Luego él se puso a pensar por cuenta propia. “¿En serio sigue adentro?” No había contemplado tanto la idea de que el muchacho fuese exitoso en el plan. Aunque fuera algo bueno, también le parecía de lo menos probable. “Y pensar que a estas alturas ya debió haber causado un disturbio… esto será interesante.”

—Pues deseo lo mismo. Tengo algo que quizás le interese. —dijo revelando una bola ocaso, un tipo de poké bola que éste jamás usó.

—¿Qué hay en su interior?

—Alguien que parece conocerlo…

Tan pronto como ya fue posible notar una figura al final de las escaleras, Gardevoir la acercó a su dueño pronto con sus poderes psíquicos, cosa que le dio oportunidad para que éste neutralizara al obstáculo con golpes.

La muchacha guio al par más adelante hacia la sala de bienvenida, custodiada por tres guardias mirando por las ventanas. Con sutileza, los tres se movieron suavemente por el área sin ser notados hasta llegar al pasillo derecho que le conectaba. Después de ignorar tres habitaciones, Charlotte detuvo a sus compañeros.

—Aquí está el acuario. Desgraciadamente no podrás meterte en el ducto de ventilación por lo pequeño que es. Tendremos qué correr el riesgo de llamar la atención.

—¿Es todo?

—Tengo un plan, pero es algo arriesgado porque depende de cosas fuera de nuestra capacidad.

—Eso no puede terminar bien. Tal vez alguien pueda ayudarnos. —después liberó a su pokémon escorpión.

—¿Qué es eso?

—Gliscor. Es capaz de volar desapercibido, pues nunca causa ruido cuando planea.

—Mucho mejor.

Después de una pequeña explicación, Blankface, Gardevoir y Charlotte entraron hacia la habitación.

El acuario era un cuarto poco iluminado a comparación de otros, pues la familia se decantaba con la iluminación que provocada por el agua en los estanques. Aunque no podían darse el lujo de tener pokémon grandes -salvo por una excepción-, las criaturas marinas en su posesión seguían siendo muy exóticas, con algunas especies que ni siquiera habitaban cerca de Bristar: Shellos del este, Corsola, Kabuto, Omanyte, Lumineon, Luvdisc dorados, Clamperl púrpuras, etc.

—¡¿QUIÉN ANDA AHÍ?! —preguntó una voz al fondo.

Ni un solo ruido se hizo presente más que los pasos de dos. Una vez que encontraron la fuente, vieron que su próximo rehén estaba amordazado y atado a una silla. Otro matón armado con un cuchillo, un Manectric y una Milotic contenida en un tanque.

—Ustedes no son de aquí, ¿qué desean?

Ninguno contestó.

—Si planean jugar al héroe, sepan que puedo rebanarle el cuello. —dijo apuntando su arma.



—No me provoquen.

—¿En verdad te atreverías a matarla?

—Tengo el valor para hacerlo.

—Ahora considera tu posición actual: estás en un cuarto cerrado, sin que nadie te pueda ayudar. No puedes llamar porque entonces tendré una chance de liberar a esa dama. Tampoco puedes pelear y seguramente no eres capaz de improvisar un plan.

—¿Y acaso estás en una mejor posición?

—Si puedo actuar rápido.

—Sí claro…

Aquel rozó el utensilio afilado contra el cuello de la dama, pero antes de que pudiera lograr otra cosa, recibió un repentino chorro de agua caliente a la cara. Incluso si no contaron con su ayuda, la hermosa serpiente marina terminó siéndoles de apoyo, aunque no fuera intencional, pues su acto seguido fue huir del lugar con rapidez.

Gardevoir movió a la víctima lejos de su atacante con tal de poder pelear como debía. Más gracias a que el perro eléctrico se centró en aquella criatura alargada que arruinó el plan maligno, disparándole una fuerte descarga de rayos.

El gusto fue poco, pues el pokémon colmicorpio llegó para darle al cánido una cuchillada oscura con su tenaza derecha.

Pronto, el matón se levantó para atacarlos a todos con su cuchillo en fútil intento de defensa.

—Roca Afilada…

Aquel terminó clavado en una pared sin la oportunidad de tomar cualquier acción útil.

—Si no te molesta, voy a tomar estas cosas. —el enmascarado decomisó la radio y el cuchillo, luego atendió a la señora—. Ahora, tiempo de librarla, Lady Diana.

—Gracias por ayudarme, y a mis hijos también.

—¿Cómo sabe eso?

—Es algo que no puedo revelar. No nos anticipamos a tu llegada y por eso se nos escapó esa jaqueca que viste antes.

—Supongo que entonces no debo molestarme en traer a su hija o sí.

—¡HEY! —gritó ella desde atrás—. No tenías que delatarme así.

—Querida, ¿por qué decidiste bajar?

—Por una buena razón… ¡ven aquí, Cleo! —Milotic atendió el llamado para recibir caricias y dar lamidas—. Oh que tierna. ¿Quién es mi serpiente favorita? ¡Tú lo eres! ¿Podrías sanar a mi amigo Blankface?

Ella respondió alegre, aunque su siguiente acción no reflejó dicha actitud, pues tiró lágrimas sobre la cadera dañada. El oscuro lo entendió cuando dejó de sentir dolor en el área.

“Gota vital…”

—¿Ves? Por eso necesitaba venir contigo. Ahora puedes pelear al cien por ciento.

—Pudo haberme dado las coordenadas en lugar de seguirme con una excusa tan rara.

—Preferí jugar a la segura. Después de todo, no puedo poner toda mi confianza en alguien cuyo Growlithe casi nos delata y luego salió herido en combate. Ahora, perdón si no lo mencioné antes, pero la armería está detrás de las escaleras, por el camino que tomaste.

—Eso no es problema. Supongo que ya no hace falta que me siga.

—Cierto… sé que ya estoy en problemas con todo esto. Así que, cuando saques a papá, por favor pídele que te muestre el camino secreto hacia las torres.

—Muy bien. Dejaré a Gliscor aquí para que las proteja mientras termino mi trabajo. Espero esto no tome más tiempo.

De las cinco puertas que seguían al sitio de comienzo, los héroes tomaron una hacia izquierda y dieron con una enorme sala dorada llena de armas en exhibición: cachiporras, espadas, bayonetas, hachas…

En tiempos antiguos, humanos y pokémon se involucraron en diferentes guerras. Los monstruos de bolsillo no necesitaban ningún tipo de herramienta para defenderse del peligro, pero sus compañeros no podían operar igual, así que crearon utensilios que les permitieran estar a la par. Bristar podrá haberse visto arruinada por las armas, más no olvidó la importancia que era tener defensas fuera de sus criaturas, así que la Familia Real guardó todo su arsenal en un cuarto y entrenó a sus propios guardias para pelear con éste cuando la situación demandara su uso.

—¡ALTO AHÍ! —gritaron los ocho Herdier falderos de la ocasión, equipados con todo tipo de armas—. Acércate y te volamos la cabeza.

En un impulso por no darles el gusto de matar, Blankface aventó una bomba de humo, cegando a todos. Aunque no tuviese la mejor vista, sacó a Roserade y Gardevoir para pelear, y aprovechó para desarmar a los que usaran rifles o pistolas, pues ellos eran la mayor amenaza con su largo alcance.

Tan pronto como el humo se disipó y aquel ya no era una amenaza, los dos encararon al grupo con sus habilidades en combate. Los que usaban espadas requirieron de rápidas maniobras de evasión, las cuales luego aprovecharían para atacarles. Algunas veces, un compañero intentaría detenerlos a golpes y dependiendo de la situación, contraatacaron o les brincaron a la espalda. Cuando llegaron a ver a un matón queriendo tomar las armas de fuego, enfocaron toda su atención en éste con tal de neutralizarlo. Los más durables del grupo requirieron de golpearlos contra las vitrinas o disparar una fuerte Tormenta de Hojas.

Los héroes terminaron agotados después de tan ardua batalla, pero aún tenían a un par de personas por salvar, más encima necesitaban checar el estado del rehén.

—Eres tan impresionante cómo vi. No el mejor guerrero que esta familia tuvo, pero debo darte crédito dónde mereces.

—¿Usted tuvo qué ver con la jaqueca de todos, Lord Gerald?

—Así es. Quería intentar sacarlos yo mismo hasta que tú apareciste.

—Hm… —suspiró porque deseaba más respuestas y no confiaba en que supiera algo más importante, así que eligió cambiar de tema—. Su hija me dijo que le pidiera la ruta hacia las dos torres. Vamos a acabar con esto de una vez.

—Mi preciosa Charlotte. No me gustará que se meta en problemas, pero cuando toma la decisión más lógica, lo logra… te daré lo que me pediste.

Gerald movió una enorme vitrina con rifles en el centro de la sala. No tenía ruedas, por lo que no era muy fácil para un extraño notar que en realidad era una pieza móvil. Después de ello, se expuso una puerta hacia las profundidades, la cual tomó el justiciero para darle un fin a su trabajo.

—Antes de que empieces a moverte. Te pido que por favor esperes ahí. Esto no lo vas a hacer solo.

—Mi lord, perdóneme si pongo objeción, pero hay varios matones por todo el castillo y no me sorprendería si algunos ya se levantaron de su golpiza. No creo que nos sobre mucho tiempo para sacar a Lady Madelyn y Daisy.

—No te preocupes por eso. Somos los dueños de esta región por algo. Solo aguárdame un par de minutos. Verás que dos mentes juegan mejor que una. Y no, antes de que intentes ignorarme, es una orden.

Por cuestionable que fue la actitud del hombre, desobedecer su voluntad no pareció una buena idea en los ojos de Damian. Después de todo, esos excentricismos a la hora de ser rescatado indicaban a algo sospechoso.

Al final, las palabras del adulto se hicieron realidad, incluso si el par de aliados no podía ser el más absurdo.

—¡¿LADY CHARLOTTE?!

—Si te sirve de algo, yo tampoco quería continuar.

—Olvide lo de no seguirme. ¿Por qué su padre la obligaría a esto?

—Créeme, fue una decisión difícil para él. Si el tío Peter estuviera aquí abajo, las cosas serían diferentes.

—¿Y por qué no entonces mejor vino él mismo?

—Tiene asuntos más… importantes. Ya entenderás cuando hayamos terminado.

—Y otra pregunta: ¿cómo pasaron por Gliscor?

—Por extraño que parezca, tus pokémon no son imposibles de razonar.

—¡Gr! Que quede algo claro entre nosotros —dictó antes de partir—: voy a ir la torre izquierda, cuando saque a quien esté ahí, inmediatamente voy a buscarla.

—Tampoco exageres. Mi Cleo y yo estaremos bien. Aparte, tengo un as bajo la manga.

Aunque ya lo planeaba por la naturaleza de las estructuras, Blankface invocó a su Hydreigon con tal de volar rápidamente hacia la cima.

Blankface y la hidra lograron dar con una puerta, la cual les introdujo a una enorme estructura cilíndrica llena de escaleras. Cada piso en cuestión se encontraba rodeado con varios tipos de cosas: libros, armas, refrigeradores, etc.

“Seguramente es una torre de vigilancia.”

El par pronto llegó lo más alto hasta que pudieron dar con una puerta hacia la planta mayor.

“No puedo simplemente entrar. Quizás pueda intentar algo más inteligente.”

Desde el otro lado, el hombre resguardó a Madelyn Carroll con el apoyo de un Zangoose capaz de rebanarla si intentaba pasarse de lista. Estuvo tranquilo hasta que  golpes empezaron a escucharse desde abajo.

—¿Quién está ahí?

Nada se escuchó desde el otro lado, solo el mismo ruido.

—Chicos, si es alguno de ustedes, no intenten jugarme una broma, y si es alguien queriendo jugar al héroe, sepa que tenemos a una mujer lista para ser ejecutada, así que lárguese.

Su amenaza fue fútil. El sonido simplemente continuó.

Harto, el hombre decidió abrir la puerta hacia abajo y se asomó al interior. La mangosta blanca solo vio cómo una fuerte nube de humo entró en la habitación, impidiéndole ver para tomar la acción más adecuada.

Madelyn simplemente escuchó muchísimos golpes y quejidos hasta que cesaron. No supo qué esperar hasta ver a un par de figuras siniestras.

Por el lado opuesto, la pequeña Daisy se encontró llorando, para la molestia de sus secuestradores.

—¡¿Por qué no te callas de una maldita vez?!

—No hasta que vea a papá o mamá.

—Los verás si tu abuelo accede a nuestras demandas.

—¡Pero yo los quiero ahora!

—¡Pues lástima! No todo en la vida se te sirve con bandeja de plata.

—¡Juro que te tendré listo para una humillación pública cuando salga de aquí! ¡Todos te lanzarán tomates cuando escuchen que secuestraste a la nieta favorita de Lord Jacob!

—Como digas —luego miró a su compañero—. Seviper, asegúrate de que no intente huir.

La víbora púrpura encerró a la niña con una constricción leve, útil para que no se moviera, pero leve para evitar asfixiarla por accidente.

Ella peleó todo lo que pudo para soltarse, sin éxito alguno.

Lo que pareció un tiempo tranquilo pronto empezó a ponerse raro. Sonidos de salpicaduras sonaban sin razón aparente, pues no había forma de que el agua llegara naturalmente hacia zona. Nadie le dio importancia hasta que el líquido empezó a sentirse en el peroné.

Tan pronto como eso pasó, el matón bajó del área para ver qué causaba la extraña inundación, solo para ver a una adolescente reconocible y una enorme serpiente escupiendo el agua desde un agujero.

La chica se mantuvo seria al ver tal escena.

—¿Qué haces aquí? Deberías estar atrapada.

—Y tú deberías estar puliendo las botas de mi tío, pero no me ves quejándome. Cleo, enséñale cómo tratamos a los metiches.

Determinada, la víbora se aventó a su objetivo con tal de estrangularlo usando su fino cuerpo. Pero antes de poder acercársele, un ser de similar fisionomía apareció para asestarle un coletazo ponzoñoso.

—¡Escúpele tu agua caliente!

—¡Pulso Umbrío!

Energía oscura triunfó sobre agua. Milotic trató de continuar interponiéndose entre su dueña y los malosos, sin embargo, la bufadora le apartó con otro golpe de cola, haciéndola chocar a una pared. Sacando provecho, le dio una golpiza sin cesar.

Charlotte perdió la valentía al ver semejante cosa y empezó a retroceder con sus manos pegadas a la espalda. Ya no había nada que le impidiera al hombre dañarla como quisiera. Se acercó, pero no pudo dar muchos pasos, pues fue sorpresivamente golpeado en el estómago con un objeto duro y largo.

Él vio que ella estuvo guardando un par de palos de escrima y usó uno para pegarle. No pudo defenderse del ataque que recibió a sus costillas y al final, inclinado del dolor, recibió ambos directo al rostro.

—No vuelve a pensar mal de ustedes. —pronunció alegre sobre sus armas.

—¡Lady Charlotte! —gritó Blankface montado en Hydreigon—. He venido para-

Ver el cuerpo inconsciente de aquel secuaz le sorprendió. Aunque apreció ver a la joven a salvo, le frustró aceptar los hechos.

—¿Ves? Te dije que no exageraras. Pero si te sirve de algo, aún puedes deshacerte de esa cosa. —apuntó hacia Seviper aún distraído en su golpiza.

Hydreigon sacó provecho de la situación para agarrar a la bestia ponzoñosa con sus tres ardientes mandíbulas, quemándola hasta que éste le escupió al aire, acción que solo tomó para agarrarla con la cabeza central y azotarla contra la pared hasta que cansarse.

Una vez que terminó, el dragón recibió una lamida proveniente de la Milotic, la cual le hizo sonrojar de vergüenza. A ella solo le hizo gracia ver que su feral héroe fuese sensible de corazón.

—¿De dónde sacó esos palos? —preguntó Damian curioso.

—De la armería. No tienes idea de los regaños que me dio papá por dejarlos ahí.

—¿Y eso?

—Cuando era más pequeña, él me hizo buscar un arma para entrenar y elegí estos porque no podían cortar o agujerear mi cuerpo. Aún los uso para hacer ejercicio cada cuando, pero realmente no pensé que iba a usarlos en defensa. Por eso no los guardé en mi habitación.

—Las cosas que empiezo a conocer de ustedes… —suspiró—. Pero bueno, ¿cree que el último piso esté a salvo?

—Ya que no salió nadie y no hemos oído gritos, lo más probable es que sí. Si mis oídos asumen bien, mi prima está allá, así que por favor baja, no vaya a darle un susto verte.

—Bueno, su mamá está esperando, así que no tengo tanto problema con eso. Hydreigon, vám-

Ambos vieron al feroz monstruo alado siendo enroscado por la serpiente, no de una manera violenta, sino amorosa; encima con la cabeza de ésta jugando con las otras. La amenaza alada se vio muy feliz en semejante situación.

—¿Es Cleo así de encimosa?

—Cien por ciento honesta, es la primera vez que veo semejante cosa.

—¡Diablos!

—Tu Hydreigon no es de aquí, ¿verdad?

—Lo capturé en Unova. ¿Por?

—Ah, bien. Escuché que si pokémon de diferentes regiones crían, sus bebés podrían nacer de un color inusual.

—No me está pidiendo que ponga a esos dos en una guardería, ¿o sí?

—¡NO! ¡Para nada! Solo, me acordé de esa leyenda. Si me disculpas, debo ver a Daisy.

—Entendido. Voy a… intentar convencerlos de bajar, ¿qué tan difícil puede ser apartar a dos amantes?

La joven de sangre azul subió a checar el estado de su pequeña prima. La encontró llorando como podía esperar de alguien tan atado a papi y mami.

—¿Charlotte? —preguntó una vez que la vio.

—¿Estás bien?

—Mis pies están mojados y ese tipo con la serpiente me trató feo.

—Pues te tengo buenas noticias: el hombre malo ya no te puede hacer nada.

—¿Significa que puedo bajar?

—Eso y mucho más. Ahora, ¿quieres que te cargue o prefieres caminar todo el camino abajo?

—Caminaré. La última vez que me cargaste casi caigo.

Y las dos tomaron las largas escaleras hacia el suelo. Ambas eventualmente se pusieron a jadear, pero no tuvieron de otra sin alguien que les ayudara. Finalmente cuando consiguieron bajar, fueron recibidas por Blankface, Lady Madelyn y los pokémon. Aunque a la pequeña hija le encantó ver a su mamá, ella intentó esconderse por ver al oscuro.

—¡ALGUIEN MATE A ESE MONSTRUO!

—¡Oye! Ese “monstruo” nos acaba de salvar a todos.

—¡Mientes! ¡Lo vi en un sueño contigo, papá y Henry!

—Pues lo malentendiste. Él nos estuvo ayudando —luego miró a la adulta—. Tía, por favor dile que se calme.

—Daisy, amor. No tengas miedo. Si te acercas para que te dé un abrazo, te compraré un pastel.

—¿Puede ser de hojaldre?

—Será del sabor que quieras.

Convencida fácilmente, la pequeña le dio a su madre lo que pidió, alegrando a ambas mucho, aunque de igual forma, mantuvo distancia con Blankface.

El grupo pronto volvió a la armería, siendo recibidos por los demás Carroll y un ejército de hombres armados.

—Tardaron un minuto más de lo que esperaba —pronunció Gerald orgulloso—, pero no es nada que no pueda quitarme la alegría.

—¿Importa si le pregunto de dónde sacó a estos soldados?

—Los busqué por todo el castillo y cada vez que encontré a uno, lo liberé. Y antes de que preguntes, sí, yo mismo lidié con los secuaces de Edward. Que te sirva para entender por qué somos la realeza.

—Aún procuré mantener un ojo en su hija cuando saqué a Lady Madelyn. Incluso si ella demostró ser capaz de defenderse.

—Y eso me encanta. Significa que le das importancia las misiones que te dan, y en este instante, te ordeno que permanezcas adentro. Ahora —se dirigió al resto de sus cónyuges—, nosotros vamos a salir para darle a mi hermano un recordatorio sobre quién manda aquí.

—¡Espere! —él se rascó el hombro derecho, avergonzado—. Quizás suene descortés pedirles algo pero, ya que los entrenadores de élite están afuera del castillo esperando a que todos salgan, quisiera que por favor alguien le entregue esto a míster Conan.

Luego sacó un juego de llaves grisáceo desde su cinturón.

—¿Qué son?

—Las llaves de su departamento. Me las dio para que sacara el disfraz de Blankface ya que él no podía irse sin levantar sospechas. También dejé algunas cosas ahí.

—Yo te haré el favor. —dijo Charlotte sin molestia alguna.

Mientras tanto, los buenos afuera permanecieron en estado de presión. Esperar a que su monarca decidiera les colmaba la paciencia, pues no podían imaginar lo que iba a pasar si dejaban a las horas restantes volar.

Pronto, para sorpresa de todos, varios guardias empezaron a aparecer con bayonetas, las cuales apuntaron al vocero del Equipo Anarquía y sus guardaespaldas.

—¡¿Qué demonios?!

—Fin del juego, lunático. El plan de Edward falló.

—¡Sí, claro! —luego éste sacó la radio para comunicarse con sus compañeros—. ¡Ejecuten el protocolo 7 ahora!

Sin embargo, en lugar de escuchar muchas voces como esperaba, el silencio y la estática acapararon todo lo que el dispositivo podía transmitir.

—Lamento arruinarle el gusto a mi hermanito, pero si quiere la corona, que mejor tenga las agallas de encararnos. —pronunció la voz de Peter.

Todos se emocionaron al ver a la familia Carroll sana y salva. El rey de Bristar especialmente gimió de alegría, pero Conan también destacó con una risa inusual.

—¿C-cómo-?

—Tenemos protectores honestos y también a aquellos que nos cuidan desde las sombras. Métase eso en la cabeza.

Los guardias llevaron al trío para un encarcelarlos junto al resto de sus compinches. Mientras tanto, la realeza se abrazó llena de lágrimas.

—¡Mis amados hijos y nietos! ¡Cómo lamento no haberlos podido ayudar como deseaba! Ya me aterraba que solo podría recuperarlos si me rendía.

—No le des importancia, papá —el hijo mayor lo consoló—. Agradece que tenemos a un pueblo leal que merece nuestro agradecimiento por acciones como esta.

—Oh, cómo los quiero tanto. Desearía poder conocer a aquel que les salvó, pero hay asuntos más importantes.

—Tendremos todo el tiempo que necesites, solo por favor deja de llorar.

Mientras los grandes estaban felices, los entrenadores se sintieron conmovidos, salvo el hombre de gabardina, que continuó con sus excéntricas carcajadas.

—¿Qué te da tanta risa, Conan? —cuestionó Lancelot.

—Nada —mintió esforzándose por no reír—. Simplemente recibí el milagro que necesitaba. Y seguramente gané la apuesta también.

—Bueno —comentó Arthur—, eso es muy cierto. Aunque eso de ganar la apuesta es anticiparse demasiado.

Repentinamente, la joven Charlotte Carroll se acercó al grupo.

—Disculpe, míster Conan.

—¿Qué se le ofrece?

—Quería entregarle esto. —ella procedió a mostrarle las llaves, las cuales reconoció inmediatamente. Los demás estuvieron curiosos por la entrega de semejante objeto.

—¿Para qué son esas llaves? —preguntó el campeón.

—Son llaves antiguas. No sirven para nada, pero tienen un gran valor monetario.

Los demás simplemente lo vieron como un acto de rareza que seguramente no tenía importancia alguna. Cuando ya no mostraron sospechas, el hombre susurró a su compañera.

—Hubiera tenido algo más de cautela.

—Lo siento. Damian dejó algunas cosas en su hogar.

—Era de esperarse. Dígale que se quede en el castillo por dos horas y media. Luego llegarán sus pertenencias.

—Entendido.

“Realmente nunca fallas para sorprender, Damian,” pensó antes de que el día continuara con mayor tranquilidad. “Justo como tu viejo.”

—Bueno, si eso fue todo —comentó la mujer de la Élite Cuatro—. Tengo una función por ensayar. Esos cantos no se harán solos y la ópera paga demasiado bien para dejar ir.

—Yo más tarde tendré una pelea. —mencionó el hombre en shorts.

—Y otros tenemos entrenamiento. —Arthur y Lancelot se fueron a sus propios caminos.

El tiempo siguió su recorrido suavemente. Aunque el gran monarca deseaba conoce al héroe, éste nunca tuvo la oportunidad de hacerlo, pues tenía asuntos más importantes por discutir con sus hijos.

Blankface ahora permaneció en la sala de estar, esperando a recuperar sus cosas mientras los demás recuperaban la calma.

Llegó un momento en que Charlotte entró con algo importante para el joven.

—Bueno, aquí están tus cosas —ella entregó la enorme mochila que éste usaba para viajar por Bristar—. Te diría que las recibimos frente a frente, pero en realidad un Sigilyph las trajo cargando.

—Genial. Ya estaba algo harto de tener el disfraz puesto por tanto tiempo. Gracias.

—Pudiste al menos quitarte la máscara. Seguro te estabas sofocando.

—Hm… tiene razón. A veces me olvido de las soluciones más simples. Pero ya que tengo mi ropa, voy a cambiarme.

—Entiendo. Cuando termines, considera ir a nuestro comedor. Seguro tú y tus pokémon están hambrientos después de lo que hicieron.

—¿En serio me van a ofrecer comida?

—No compensa ni de cerca lo que ustedes lograron, aunque tampoco podemos ser malagradecidos.

—Incluso si lo fueran, ¿en verdad le ordenaron a sus cocineros que vuelvan a trabajar? Pensé que iban a fugarse o tomar alguna otra decisión.

—Son cosas que aún no hemos planeado bien, así que por ahora, comeremos aquí mismo.

—Okay, lo que hicimos no fue la gran cosa, pero tampoco diremos que no nos vendría bien un almuerzo grande.

—¡¿Cómo que no fue la gran cosa?! —oír eso le causó algo de molestia—. Sin ti seguramente todo se hubiera ido al caño.

—Perdón. Estoy tan acostumbrado a ser débil que luego no le doy a mis actos la importancia que merecen.

—Eso es muy… extraño, pero dudo que importe mucho ahora. Te estaré esperando. Ah, y ya no necesitas hablarme con formalidades. Quizás los demás difieran, sin embargo, yo declaro que ya no eres un mero súbdito, así que no necesitas inclinárteme.

—Eh, tampoco es que esté bien actuar sin etiqueta en un sitio como este.

Luego Damian partió a un baño para sus necesidades. No desaprovechó ni un segundo para cambiarse la ropa, así que abrió su mochila. Sin embargo, notó algo muy extraño adentro: un sobre. Sabiendo dónde estuvo, dedujo fácilmente que se trataba de una carta de su amigo.

Pausó el cambio de ropa para leer el mensaje:

Hola.

Supongo que no has de tener una idea de qué hacer con Blankface después de hoy, así que te diré de una vez: puedes conservar el disfraz. Solo intenta usarlo con moderación, y otra cosa muy importante:

Sé honesto. Ya sea con los Carroll, la élite, Dani, tu madre o incluso conmigo; lo que importa es que siempre les digas la verdad. Guárdate las mentiras para aquellos que quiebren la ley. Verás como todo te irá de lo mejor si sigues mi consejo.

También te digo que no olvides lo de tu Primarina. Quizás no estés en condiciones de ir hacia el gimnasio ahora, pero ya sea que vuelvas o llegues sin levantar sospechas, toca el tema lo más inmediatamente posible.

A ambos ya nos consta que hiciste un gran trabajo, por ende no hace falta recalcarlo demasiado.

Ojalá te pueda ver más adelante. Lo más probable es que sea en la Liga, pero quiero pensar que no esperaré tanto para un reencuentro.

Cuídate.

-Conan.

“Vaya…”

A pesar de que era un alivio el haber recuperado su libertad sobre el traje de Blankface, el consejo recibido le dio mucho para pensar.

“¿No estará implicando que le diga a Dani quién soy si me lo pide o sí?” Ideas como esa no eran de lo más agradables, pero también pensó en lo que ocurriría si seguía escondiéndose de ella: seguramente le resultaría en un enorme conflicto donde ambos terminarían odiándose.

“Yeah, creo que mejor le diré. Siempre y cuando ella misma lo desee.”

Hubiera entretenido el tema por más tiempo, pero sus tripas empezaron a sonar, así que decidió no desperdiciar más tiempo y continuó su cambio de prendas.

Llegó cambiado al comedor. Todos los sirvientes le ofrecieron cualquier clase de plato como agradecimiento, aunque éste se conformó con tener el mismo almuerzo que sus compañeros de sangre azulada: spaghetti nero preparado. Sus pokémon recibieron de las mejores bayas y carnes para degustar.

Pese a que Damian hubiera elegido salir del castillo por cuenta propia, los Carroll insistieron con llevarlo lo más cerca a su destino desde un carruaje. También le proveyeron de algo de comida para su viaje por petición de éste mismo, pues no tuvo chance de comprar más raciones en la ciudad.

Al caer la noche, el muchacho fue llevado a la Ruta 3 como la muchacha ordenó. Vino acompañado de ella y los padres. Después de unos veinte minutos de viaje, el vehículo cargado por dos Rapidash se detuvo.

—Hasta aquí podemos llevarte. —mencionó Gerald.

—Muy bien —luego abrió la puerta—. Muchas gracias por todo otra vez.

—Es lo menos que podemos hacer. Estamos en deuda contigo.

—¡Un momento! —la joven le interrumpió antes de que se alejara—. Nada más quiero decirte que vamos a andar en Ciudad Swanna por unos días antes de salir de la región. Ya sabes, para no correr peligro. Te aviso por si necesitas que te ayudemos.

—Se aprecia, pero ya hicieron suficiente por mí. Ahora debo volver a mi desafío con la Liga.

—Igual —comentó el padre—. Eres nuestro amigo ahora, así que nos tienes para cualquier apoyo.

Escuchar eso logró que su corazón se hundiera de vergüenza. Él carecía de amistades fuera de sus propios pokémon, y ahora guardaba aprecio mutuo con la mismísima realeza.

—Ya veo —luego salió del vehículo—. No creo que necesite nada, pero si llegan a toparse con miss Danielle Abbeystead y ella pregunta por mí, no estresen en decirle que soy Blankface.

—Es una petición extraña, pero la tomaremos en cuenta. Cuídate.

—Ustedes igualmente.

Después los caminos se partieron y el muchacho pronto perdió al carruaje de vista. Ahora debía centrarse en la siguiente parada: Ciudad Bigbridge.

“Qué día loco fue hoy…”

Lejos, el líder del Equipo Anarquía miró las noticias por televisión. Su plan para adueñarse de toda Bristar fracasó como no deseaba.

—¡MALDICIÓN! ¡Justo como pensaba! ¡Ese loco no es ningún vigilante, sino un maldito entrenador o agente secreto!

Rápidamente su siervo apareció para consolarlo.

—Mi lord, lamento que nuestra operación haya fracasado. Juro que vamos a continuar con todas nuestras misiones como venga.

—No…

—¿A qué se refiere?

—Estoy harto de querer jugar limpio. Les di una chance de terminar esto sin llegar a extremos y la rechazaron. Ahora voy a hacer que se arrepientan.

—¿Necesita algo en particular, señor?

—Tengo ideas, pero para entretenerlas, necesito herramientas, llamadas, y el tiempo que incorrectamente les quité en esta misión. Preparen unas cuantas bombas y contacten a nuestro amigo doble-cara, quiero que él robe algo importante.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#22
¡Bueno, ahora sí! Te vengaste de todos nosotros que te hacemos leer choclos y choclos de texto interminable, y nos devolvés un capítulo tan largo que hasta a mí se me hizo largo. Aunque no por ello menos entretenido. Lo bueno es que dejás mucha tela para cortar, así que procederé a pegar acá cada observación que fui haciendo en un bloc de notas al lado de la página.

Esa chica Charlotte Carroll me cayó bastante gorda, encima que Blankface la pone a salvo de sus captores, ella tiene el tupé de desconfiar. Aunque bueno, creo que el look elegido por Damian no es el más idóneo para hacer de justiciero... Por eso siempre se recomiendan los calzoncillos rojos por fuera. (?)

¡Epa! Ese movimiento inesperado de la chica quitándole la máscara me sorprendió gratamente. Ja, ahora ya no me cae mal, se la hizo muy bien a Damian. xD!

Oh god qué increíble es ver a todo el mundo en este fic hablando como aristócratas. Aunque ya me acostumbré, y le da un toque distintivo. Además, por primera vez siento que está totalmente justificado el uso de esos modos, después de todo hablamos de reyes y princesas. (Aunque no puedo evitar notar que Kaine habla mucho así, pero no tanto la propia Charlotte)

Lol, me causó gracia la perspectiva de Scizor sobre cuidarle a las ex novias a su dueño. La mantis no debe entender por qué tanto drama con las mujeres, si entre ellas es conocida su tendencia a decapitarse luego de copular. xD!!

También me resulta llamativo que te refieras varias veces a Blankface como "oscuro". Yo sigo convencido de que es un muy buen tipo, aunque tenga algunos conflictos internos sin resolver y esa tendencia a... Bueno, hacer de "Batman" y meter miedo. Además si tiene una Gardevoir no puede ser tan malo, al menos no sacó a Hydreigon.
 
Cita:Ella no sentía mucho miedo teniendo la ayuda del vigilante, le preocupaba que algo malo le pasara a su familia, pero

Aquella falta de emoción pronto se reparó una vez que el justiciero abrió la puerta hacia el cuarto de Henry. 

Rara forma de separar los párrafos, no sé si te comiste una parte del primero o si hilaste directamente con el siguiente párrafo. 

¡Vaya con Henry! Parece que todos en esta familia real son bastante groseros y desagradecidos cuando los rescatan. Estoy empezando a ponerme del lado de los secuestradores. xD

Y encerrar secuaces en todos los placares de la mansión no me huele a buena idea. Les van a arrugar toda su costosa ropa y... Ok me callo, eso es estúpido. Aún así me gusta la clásica de amordazarlos y dejarlos echados en el suelo como larvas. (?)
 
Cita:—¡¿QUÉ?! ¡¿Acaso no pudiste usar algo menos revelador?!

"De hecho, querido hermanito, intentamos usar tus calzones usados pero Growlithe casi se desmaya, y eso hubiera sido contraproducente."

¿Dónde contratan a estos guardias los villanos? ¡¡Joder, tiró su fucking lanza al suelo solo para holgazanear!!
 
Cita:Blankface tuvo problemas bajando. Incapaz de caminar bien.

Ahí no hace falta un punto seguido, una coma quedaba mejor para dividir.

Me está cayendo bien la tal Charlotte. ¿Será que puedo shippearla con Damian? Total, no leí todavía el fic original, así que su amor hacia Dani no me resulta tan trascendental. Sí, ya fue, voy a shippear a esos dos, aunque dudo que tengan un futuro. xD!

JA, le cabe a Charlotte que la delaten porque ella se la pasó delatando a Damian frente al resto de la familia real. Btw, qué cool una mansión con un acuario, no sé si sea algo común en mansiones porque nunca tuve o estuve en una, pero creo que si fuera un rey loco y excéntrico tendría un acuario también.

La pequeña Daisy es adorable, y me agrada ver a secuestradores rudos peleando con ella infantilmente. ¿Por qué siquiera le dirigen la palabra? xD

La Milotic lamiendo a Hydreigon es un ship inesperado y MUY raro, no me imaginaría nunca a una serpiente marina lamiendo en señal de cariño o agradecimiento, wtf.

AAAAH EL CAPITULO ESTA TOMANDO TINTES EXTRAÑOS! Ahora la lady le ofrece a Damian que sus reptiles copulen y tengan bebés coloridos. Esto es un matrimono real arreglado en todas las de la ley.
 
Cita:—¡ALGUIEN MATE A ESE MONSTRUO!

Ja, yo sabía que esa chiquilla me caería genial.

Como observación aparte, creo que este capítulo está siendo muy entretenido, porque pasan cosas todo el tiempo... El problema es la profundidad de lo que pasa. Quiero decir, está lleno de situaciones y hay un conflicto claro y central con el tema del secuestro y el intento de golpe de estado, pero es que realmente no siento que haya peligro real, y ya te lo critiqué antes. Damian es increíblemente overpowered, los villanos son de segunda y nunca tienen NADA que hacer ante sus pokémon, ni siquiera es que se van debilitando conforme avanzan y cuando llega a la última torre le queda solo Hydreigon o Growlithe, ponele, sino que todos están enteros y llenos de energía. Por mucho que en alguna oración remarques que estaban exhaustos, la realidad es que siguen y siguen y siguen.

Aunque me gusta el hecho de que todos los de la familia real aporten algo a su modo, o al menos las mujeres. Milotic tiene sus momentos y Charlotte es genial.

Conan es lo más grande que hay, aunque me hubiera gustado verlo en acción durante el atraco al palacio. La carta que le deja a Damian es emotiva, sincera y propia de un buen sujeto, una especie de figura paterna que lo guía por un buen camino. Que no renuncie a sus ideales de justicia, pero que no por ello deje de lado a las personas por las que debe luchar realmente. Y que no pierda su propia identidad bajo una máscara cool.

¡Seguiré atento a tus actualizaciones! ¡No dejes morir esto o te mando un ejército de Herdier incompetentes a secuestrarte! (?)

(ah, y quiero el reencuentro con Primarina, mi alma lo necesita más que el reencuentro con Dani xD!)
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#23
Ok realmente la historia me esta gustando y lo mejor es que sin haber leido la primera parte, pero hacer interesarte mas por lo que le pasa al protagonista, la region como lei parece ser una Inglaterra pero la duda es Galar existe en este mundo o simplemente se podria decir que bristar toma su lugar, como si fuese una Liberty City por New York en la saga de GTA.
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#24
Uff, estuvo relargo este capítulo, pero muy bueno.

Me gustó la parte a lo Metal Gear Solid, aunque Damián cada vez más me recuerda al we de Persona 5 (?). En fin, fuera de eso, el capítulo estuvo muy entretenido. Ahora hay expectación para ver cual va ser el siguiente plan del Equipo Anarquía y ver como Damian continua su viaje para llegar a la liga.

Nos vemos.
[Imagen: g325fpf.png]
Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#25
Alright, hora de un nuevo capítulo, pero antes, contestemos los comentarios:

@Tommy Es chistoso que digas lo de shippear a Damian y Charlotte, porque cuando terminé la primera versión de este capítulo, sentí que había hecho sus interacciones demasiado románticas, y nunca estuvo en mi intención darle una relación, más que nada por cierto otro personaje que anda por ahí y porque no quiero que mi personaje principal parezca una clase de Kirito/Ash/Spider-Man en lo que correponde a robar el corazón de otras, ya que esa característica tiende a verse como mala. Nowadays tho, no me siento tan seguro de negarles una relación, algo les habré de encontrado que me gusta en química. No puedo asegurar que serán pareja, pero al menos sí puedo decir que estoy abierto a la idea.

Y no he olvidado lo de hacer a Damian menos fuerte o por lo menos hacer que no parezca demasiado duro para todos, ya tengo más planes para ello y los verán en estos próximos dos capítulos. No se preocupen por este cap, ya verán por qué cuando lo lean.

@Thiashi Es una historia chistosa: la precuela de este fic (Antes de Ponerse la Capa) fue redactada hacia finales de 2018 y luego de eso pasó por un beteo en febrero de 2019. Su primer capítulo fue publicado una semana antes de que Galar fuese oficialmente anunciada al público. Cuando eso pasó, tuve qué pensar en si remoldear la región basándome en otro país, pero terminé quedándome con lo que hice.

Fun fact: Cuando busqué en donde basar la historia: había llegado a dos candidatos: Reino Unido y Alemania.

@DoctorSpring Más que Metal Gear, hice la acción de este capítulo basado en mis experiencias con Batman Arkham City, donde era necesario buscar formas de infiltrarse en un edificio de diferentes formas, como usar el ducto de ventilación, rejas en el piso, levantar puertas tipo garage con electricidad y demás locuras. Y bueno, ya habíamos hablado sobre el físico de Damian, es esbelto, pero obviamente tiene su masa. Si estuviera en condiciones, probablemente pagaría a alguien para que lo dibuje, aunque no creo que el sprite de referencia sea muy bueno para eso que digamos.
Sin más qué decir, comencemos...

Capítulo 8: Pésimas Ocurrencias llevan a lo Peor

Apenas dos días después del incidente en el Castillo Real, todos los Carroll con la excepción del mismísimo Rey Jacob se esparcieron por varios lares de la región hasta organizar una salida apropiada.

Como se mencionó anteriormente, la familia de Gerald se escondió en Ciudad Swanna, pensando en su lugar de ida. Aunque no les gustó la idea de dejar a sus hijos solos, les permitieron por lo menos darse el lujo de comprar dulces en la tienda más cercana a su apartamento; con la restricción de disfrazarse usando gafas, fedoras y prendas poco formales.

Después de un pequeño viaje por Pancham de goma, la joven Charlotte observó algo curioso cerca: en la otra calle, una chica de cabello blanco y ojos azules salió con una libreta en sus manos.

Su hermano notó que tenía un extraño interés por ella.

—Es Miss Danielle, ¿verdad?

—Así es. Necesito hablar con ella.

—¿Para?

—Ya verás-

Repentinamente, la joven se alejó para hablarle a la extraña, cosa que asustó a Henry por la poca cautela.

—¡Hey, Danielle! —ella le habló directamente, asustándola.

—¿Quién eres tú?

—¿No me recuerdas? —luego se dio cuenta de por qué—. ¡Oh, cierto! Me olvido que tengo estas cosas puestas.

La muchacha procedió a quitarse sombrero y lentes para revelar su verdadera cara, sorprendiendo incluso más a la remitente al punto que esta se inclinó.

—¡Ay, Lady Charlotte!

—Por favor guárdate las reverencias —contestó molesta—. Es más, apreciaría si nadie se me inclinara o hablara con formalidades por un buen rato.

—¿Qué-qué hace usted aquí?

—Escondiéndome. Ahora, si ya terminaste con tu nerviosismo, háblame como una chica normal.

—Bueno…

Pronto el hermano de la muchacha regresó hacia ella.

—Hola, miss Danielle, ¿qué ha sido de tu familia?

—Pues —respondió incomodada por lo anterior—, bien, supongo… ¿qué trae a los dueños de nuestra tierra por aquí?

—Bastante. Por algo me acerqué a ti, porque siento que necesitamos la ayuda de tu familia.

—Oye, Dani —dijo otro chico acercándose al grupo—. Dijiste que solo querías comprar una libreta, ¿para qué-?

Pronto, él reconoció al par que le hablaban a su chica y terminó por ridiculizarse en un intento por mostrarles respeto.

—¡Ay, la corona! —gimió inclinado—. Yo, sir Michael Stewart Gardner, les digo que hemos pagado ya nuestros tributos. No nos hagan daño a mi chica o a mí.

—No vinimos a cobrarles nada.

—¿En serio?

—Tenemos asuntos muy importantes, y quisiéramos que nos dieran una mano.

El proceso fue rápido a pesar de lo que siguió. Los hermanos se llevaron a la pareja para presentarla a sus padres. Dani y Mike fueron el puente perfecto para intentar convencer a los ricos de otorgarles una salida sigilosa de Bristar. Pronto viajaron al negocio de los Abbeystead para discutir las posibilidades de huir por barco. Hiram, el padre de Dani, decidió quedarse a hablar con los adultos Carroll en su oficina y ordenó a los adolescentes, incluido Ron quién estaba con él, a quedarse en el apartamento de la realeza.

Ahora todos los jóvenes se la pasaron buscando formas de perder el aburrimiento. Jugaron ajedrez, buscaron vídeos musicales en la televisión, contaron chistes… cuando ya no tuvieron más distracciones, se pusieron a hablar.

—Ya que lo pienso —comenzó Ron—, ¿cómo fue que esos locos invadieron el castillo?

—Para hacértelo simple, se vinieron corriendo colina abajo desde el patio trasero del castillo. Ahora, ¿dónde estaban antes de ese punto? Ni idea, hablamos con la policía para que investigaran, ellos no encontraron alguna clase de escondite ni menos rastro que llevara a uno. El caso es que vinieron corriendo desde atrás, y como yo estaba por ahí tomando aire, me agarraron como su primer rehén hasta con vendas para impedirme ver. Pero, con lo que el resto de nuestra familia ha contado, puedo decir que después de eso, empezaron a atacar a todos nuestros sirvientes usándonos como escudos. Después nos llevaron a diferentes habitaciones y al final nos quitaron las vendas. Aunque a nuestro abuelo, literalmente lo sacaron de su cuarto para echarlo fuera del trono. Los entrenadores de élite vinieron cuando el tema hizo demasiado ruido.

—Interesante. ¿Nunca se prepararon para algo así?

—¡Nop! Uno creería que estando en una familia aficionada a las armas y el combate, nunca pasaría algo como esto, pero ya vimos que solo falta un momento de descuido para que todo se vaya al diablo.

—Las ironías de la vida. Al menos pudieron salir.

—Hablando de… —interrumpió Mike—. Lord Peter declaró que su “héroe” fue un “protector desde las sombras”. ¿Importa si nos cuentan quién es?

Charlotte y Henry tragaron saliva al oír eso.

—Es… complicado. Tenemos cierto permiso suyo para hablar de su persona, pero no consideramos revelar algo tan delicado como una acción cortés. Pero bueno, empezaremos por esto: es un chico con traje de vigilante.

—¿“Traje de vigilante”? —el rubio se emocionó al oír eso—. De pura casualidad, ¿no será que ese tipo era un encapuchado de disfraz oscuro y máscara blanca?

—Sí… —la muchacha se estremeció—. ¿Acaso lo conocen?

—Depende, ¿no será que su “héroe” se llama Blankface? Ojos rojos, un Hydreigon y un Scizor acompañándolo.

—Así es. Ahora es mi turno de preguntar: ¿de dónde lo conocen ustedes?

—El día que me invitaron al negocio familiar de mi novia, unos de los Raticate de su tío loco trataron de secuestrar a mi chica —luego miró a Dani—. Diles cómo conociste a Blankface.

—Bueno, cuando intentaron secuestrarme, escuché un montón de explosiones y golpes en el bote donde me tenían atada. Ese héroe apareció cuando solo quedó el capitán y le dio tremenda golpiza. Luego sacó a su Scizor para desatarme y después me ayudó a salir. No quiso llevarme directamente con papá, pero igual estaba a salvo. Jamás volví a escuchar de él y la policía tampoco pudo dar con su paradero.

—¿Te dijo algo interesante?

—No. Solo su nombre. Ni idea de cómo se ve detrás de la máscara o de dónde vio el crimen. ¿Cómo fue su experiencia como él?

—Se infiltró en nuestro castillo desde la entrada trasera. Luego empezó a salvarnos uno por uno empezando conmigo. Cuando liberó a papá, ya estábamos más que sanos y salvos.

—Bueno —Ron suspiró—, por lo menos podemos decir que quién sea que esté detrás de la máscara tiene una afición por salvar a los de poder monetario. Aunque eso no explique cómo es que se vino de Ciudad Swanna a Lonhart.

—En realidad, a Blankface lo llamó la Élite. Nadie iba a sospechar de una persona que solo ellos conocen. Aunque él suele actuar por cuenta propia.

“Relacionado a la élite, vino de una ciudad a otra, los pokémon que usó…” el joven Abbeystead empezó a teorizar. “¿Será que realmente es él? Es difícil de creer que pueda serlo.”

“‘Ya no puedo cuidar de ella…’ sí claro, Damian,” criticó Charlotte. “Más te vale que tengas una buena explicación.”

—Pero ya dejando de lado a Blankface —interrumpió Mike—,  mejor cuéntanos otra cosa, Charlotte. ¿Cómo es que Dani y tú se conocieron?

—Fue este marzo pasado. Vino al Gran Baile de Lover’s Pool junto a-

—¡MÍ! —interrumpió Ron—. Hacía tiempo que no bailábamos, así que hicimos la tontería de venir como pareja —después miró a los Carroll haciéndole un claro gesto de mentira—. ¿Verdad?

Los hermanos lo miraron con molestia. Era más claro que no quería escuchar el nombre de Damian.

—Sí… —Charlotte gruñó.

—¿Por qué te molesta?

—No, para nada —mintió con descaro—. Pasa que no hay nada más incómodo que ir a un baile y que la única persona que te pueda acompañar sea un hermano o un primo.

—Difiero —Mike tomó un poco de ofensa—. Yo no tuve de otra más que bailar con mi prima cuando ella vino a nuestra reunión familiar de año nuevo.

—Hay una gran diferencia entre una fiesta así y un baile público. ¿Acaso Diana jamás te lo dijo?

—Cierto… —se avergonzó, aunque quiso cambiar el tema—. Pero dejando eso de lado, ¿no es curioso cómo ella y tu madre se llaman igual?

—Estoy segura de que no soy la única Charlotte en el mundo. Eso sin quitar el hecho de que tu comentario parece salido de una mala película de superhéroes.

—¡Diablos! —pronunció entre risas vergonzosas—. Es verdad.

El silencio dominó a todos después de eso. Se quedaron sin temas de conversación o ideas para distraerse. Aunque la hija de sangre azul se tentó a meter a Ron en un interrogatorio, no consiguió formular una excusa que le permitiera aplicar su idea. No pudieron salir de la monotonía hasta que Hiram y los padres Carroll entraron al apartamento con alegría.

—¡Buenas noticias! —gritó el papá de Dani y Ron—. He conseguido meterlos en un yate de camino a Alola con los gastos pagados.

—¿En verdad, señor Abbeystead? —gritaron los hermanos reales al unísono.

—Sí. Después de todo, tanto ustedes como nosotros tenemos a un enemigo en común, así que hice sacrificios para apoyarlos. Si esto significa quitarle a ese rufián de Edward el gusto de lastimar a la corona. No se preocupen por los preparativos, su viaje está agendado para dentro de seis días.

—¡Muchísimas gracias!

—Es todo un honor apoyarlos en esta problemática —luego miró al único adolescente ajeno a las familias—. Mike, asegúrate de hablar con tu padre sobre esto. Quizás puedan apoyar a la familia de Peter, que no pude meterlos a ellos por falta de espacio.

—Veré lo que pueda hacer, aunque dudo que haya mayor problema.

—¡Así me gusta! —luego cambió de tema—. Bueno, nos vamos de regreso. Supongo que no interrumpimos sus juegos, ¿o sí?

—No, papá. —contestó Dani.

Los ricos abandonaron el apartamento, no sin antes despedirse con apretones, un proceso que fluyó naturalmente, aunque Ron notó una anormalidad: cuando terminó de estrujar su mano, ella la alzó para hacerle una seña con los dedos índice y medio, moviéndolo primero a sus propios ojos y luego a los del muchacho. El adolescente entendió muy bien lo que quería dar a entender, pero se esforzó por ignorarlo.

—Así que —preguntó Gerald una vez que los demás se fueron—, ¿tienen planes para antes de nuestra salida?

—Depende. ¿Teníamos trajes de baño?

—No que yo recuerde. Han pasado muchos años desde que estuvimos en una playa.

—Música para mis oídos. No iré a una región tan exótica como Alola sin gozar del océano, así que mañana me pondré a buscar.

—Busca algo para todos, si no te es una molestia —sugirió la madre—. Y recuerda llevar a Cleo contigo.

—No hay problema. Tampoco es que estuviera saliendo sin ella.

—Bueno, es bonito que te preocupes por nosotros, querida hermana —burló Henry—, pero, ¿qué fue ese gesto que le hiciste a Ron?

—Obvio. Tú mismo viste lo que hizo hace rato.

—¿Qué pasó? —cuestionó la madre.

—Algo pasó entre los Abbeystead y Damian que ellos no quieren mencionar su nombre. Seguramente no les debo decir que él se involucró en el secuestro fallido de Dani.

—Oh sí —asintió el padre con cinismo—. Hiram está tan deseoso de atraparlo, tremendo contraste comparando las emociones de ese tipo con las de nuestro amigo. Lo bueno es que nuestro acuerdo fue decirle la verdad a su hija y no a él.

—¿En serio usaste tus poderes?

—Debemos movernos con cuidado, hija. Aunque parezca una mala idea, es la mejor manera de poder detectar si más perros de Edward andan por estos lares.

—Entiendo, solo… esto ha sido un secreto familiar al que se nos ha adiestrado a no revelar por tanto tiempo que se siente algo frustrante.

—Créeme, amor. Tampoco me siento feliz rompiendo esa tradición. Hasta tu abuelo se sintió sucio cuando acordamos usar nuestras habilidades de manera sutil.

—Vaya… —suspiró—. Pues mañana, además de buscar cosas, voy a tratar de llamar a Damian y ver si me puede explicar lo que pasó. Seguramente ya llegó a Ciudad Bigbridge.

—Los entrenadores son gente imposible de predecir. Tengo los teléfonos de la Élite si es necesario que lo busquen.

Al día siguiente, la joven Charlotte se tomó la molestia de buscar bañadores para sus familiares en varias boutiques, con la ayuda de una nota que le dio su madre antes de salir, que incluía las tallas de todos. Compró tres pares para cada persona. Se puso a pensar si tenían en las maletas la ropa adecuada para soportar el calor de Alola, pero prefirió dejar esa cuestión para cuando volviera a casa. Su prioridad actual estaba en otros lados.

Llegó al Centro Pokémon local como mencionó ayer.

—Buenas tardes. —saludó la Enfermera Joy.

—Buenas tardes, quisiera usar su teléfono para llamar al Centro de Ciudad Bigbridge. Necesito buscar a un amigo.

—¿Estás segura de que está ahí?

—No en realidad. La última vez que lo vi estaba en la Ruta 3 de camino hacia allá, pero dudo que le haya tomado tanto tiempo llegar.

—Pues si necesitas aclararte de dudas, puedes usar una de nuestras computadoras para ver su localización en el registro de entrenadores.

—Se agradece…

La adolescente siguió el consejo. El registro era grande por razones obvias, pero la parte buena era que tenía a la gente filtrada por región de nacimiento, así que se metió a la sección de Bristar para buscar entre todos los nombres.

Cuando finalmente dio con Damian Kaine, recibió la noticia que no deseaba: él seguía sin llegar a su destino.
“¿Pues qué diablos anda haciendo?” cuestionó ella frustrada. “¿Será que Growlithe demanda tanto trabajo? Con un equipo como ese fácilmente ya ganó un lugar en la Liga. Oh bueno…”

Aunque fuera incapaz de hablar directamente con aquel muchacho que ayudó a su familia, no cambió su decisión de usar el teléfono.

Después de veinte minutos conversando, ella salió del lugar, medianamente satisfecha. Aunque no pasó mucho tiempo antes de verse obligada a abrir la boca de nuevo, pues tropezó con la persona indicada.

—Hola, Ron —saludó con un cinismo notorio—. ¿Qué pasó que no andas en la oficina de tu padre?

—Es la hora de almorzar, o bueno, ya casi no lo es. Hasta los que están arriba necesitan un espacio para comer.

—¿Y elegiste comer afuera?

—Olvidé mi almuerzo. Cosas que sobrepasan los límites de la edad. Así que no tuve de otra y fui a comerme unas buenas rebanadas de pizza.

—Bien.

—Sí, claro… ¿tú que traes ahí? —preguntó indicando a un par de bolsas que ella sostenía en los hombros.

—Trajes de baño. Ya sabes, para el viaje.

—Genial… —luego intentó alejarse—. Pues, yo ya me debo ir, fue un gusto volver a vert-

—¡Aguarda! —exclamó jalándole la camisa—. Tú dejaste un asunto pendiente ayer y es hora de que contestes: ¿por qué quisiste que mintiéramos sobre un baile al cual ni siquiera fuiste?

—Por nada…

—¿Es Mike alguien celoso?

—No. Es curioso, pero también muy comprensivo sobre el contexto en el que se cuentan las historias.

—¿Entonces? No creo que a él le molestara saber que Dani tuvo a un novio antes de conocerlo.

—A él no pero a…

—¿A quién? ¿Dani? ¿Tu padre?

—Sí.

—Sabiondo… ahora, explica qué les causó odiar a Damian para fingir que él nunca estuvo en sus vidas.

—Yo no lo odio y Dani tampoco. Usualmente no tengo problemas hablando del tema y menos si puedo conseguir que los demás guarden el secreto, pero…

Charlotte simplemente zapateó con poca paciencia, mientras el pobre chico se esforzaba por responder.

—¿Por qué te interesa? Ni siquiera has hablado con nosotros hasta ayer.

—Me da curiosidad el tema.

—Siento que me estás ocultando algo.

—Lo mismo puedo decir de ti.

—Pues lástima. Yo debo volver con papá o si no se enoja. Eres libre de hablar con mi hermana si quieres. Ella con todo el tiempo del mundo te contará todo, aunque no te garantizo que lo haga con tranquilidad. Ahora, si me disculpas, tengo lugares a dónde ir. Cuídate. —respondió marchándose.

Ella solo suspiró, frustrada. Encima de aguantar con su fracaso en obtener respuestas, el clima decidió hacerle una mala jugarreta con unos feos rugidos y un duro cambio en la iluminación del día.

Mientras tanto, Damian continuaba entrenando con sus compañeros en la Ruta 3. Growlithe estaba practicando un aliento contra el Pulso Umbrío de Hydreigon. La diferencia de poder era grande, incluso con el dragón conteniendo cuanto poder pudiera. Al final, el rayo oscuro terminó tomando poder sobre las flamas, llevando a que el perrito cayera fuera de combate. Llevaba ya tres días haciendo lo mejor para que ese resultado cambiara.

—Con un demonio… —suspiró—. Esto va a requerir más esfuerzo.

—¡DAMIAN!

El joven reconoció esa voz que venía desde atrás, elevada a los cielos. Volteó y descubrió que nada más ni nada menos que Conan vino colgándose desde su Sigilyph.

—Entrenando como siempre, ¿verdad?

—Necesito que Growlithe domine una técnica para nuestro siguiente gimnasio. ¿Qué se le ofrece?

—Nada. Pero tengo órdenes de darte esto. —el hombre sacó una caja pequeña. Al muchacho no le pareció la gran cosa hasta que la abrió: encontró un celular de último modelo, de aquellos que pueden verse beneficiados con el uso de Rotom.

—¿Quién lo compró?

—Adivina…

Curioso, Damian se empezó a fijar en los datos del dispositivo hasta que dio con uno de los muy pocos números registrados bajo el nombre de Charlotte.

—Me cuesta creer que ella me haya comprado algo como esto.

—No quieres imaginarte el proceso absurdo de la inversión, pero sí puedo decir que ella siendo una princesa, puede darse ese lujo. Te hubiera hablado desde un Centro Pokémon, pero cuando te buscó en el registro de entrenadores, adivina lo que descubrió.

—Oh… digo, no me molesta pero, esto parece algo exagerado para una amistad de pocos días.

—Si te parece extraño, considera no hacerte amigo de los aristócratas a la próxima.

—Lo consideraré a la próxima que pase por una ciudad… —bromeó—. Pero bueno, supongo que el mejor curso de acción será llamarla. Muchas gracias, míster.

—Todo por la corona.

—¡Oh! Antes de irse, quiero decirle que leí su carta, y que la próxima que vea a Dani, voy a contarle todo.

—No es la decisión más lógica, pero le diste importancia. Nos veremos pronto. Y no descuides el entrenamiento de tus demás pokémon solo por Growlithe. Entiendo que quieres que esté a la altura de ellos, pero así como él ganará experiencia, los demás se oxidarán si no les das atención.

Luego el hombre de gabardina se fue volando. Damian pensó en esa idea sobre el entrenamiento.

“Ellos ya tienen la experiencia. Roserade barrió el suelo cuando no lo deseé, y ni hablemos del castillo. Pero bueno, no puedo desconfiar en el consejo de los expertos, ¿o sí?” permaneció pensativo, pero al aburrirse de entretener las ideas demasiado, decidió enfocarse en otro tema.

La joven Charlotte regresó a casa, afortunada de no haberse visto empapada por la furia de los cielos, aunque no le hubiera molestado, ya que le habría dado una buena excusa para probar sus trajes de baño antes que los demás. Se aburrió de ver la tele, y no tenía ganas de jugar ajedrez con su hermano.

Esa falta de emoción pronto se vio eliminada cuando su teléfono empezó a sonar. Más se decantó cuando vio el número no registrado, pues para ella, solo podía significar una cosa, aunque solo pudo descubrir la verdad tras atender la llamada.

—¿Aló?

—¿Lady Charlotte?

—¡Damian! ¡Qué gusto escucharte!

—El sentimiento es mutuo. Aunque bueno, yo debo estarle agradecido por el celular.

—¡Háblame como una persona normal! Ese decreto no lo dije en broma.

—Perdón, perdón. Aún no me acostumbro.

—Un paso a la vez.

—Sí… bueno, llamé porque tú fuiste la que me lo compró y me daban ganas de saber por qué.

—Porque puedo y quiero. ¿No te dijo Conan lo del Centro Pokémon?

—Eso lo sé. Más bien quería preguntar: ¿qué necesitabas hablar conmigo?

—Por dos cosas: uno, ya tenemos una salida fuera de Bristar.

—¿En serio?

—Así es. ¡Vamos a tener unas merecidas vacaciones en Alola!

—¡WOW! Felicidades por eso. ¿Se pagaron el viaje?

—En realidad, míster Hiram Abbeystead lo hizo por nosotros.

—Oh…

—Y hablando de, al segundo tema: ayer platiqué con Dani, Ron y Mike.

—Déjame adivinar: te dijeron que Blankface salvó a Dani de los malvados Houndour de tu tío.

—Así es, y por eso quería llamarte. ¿Por qué no nos hablaste sobre eso? Es más, ¿por qué me dijiste que ya no la protegías sabiendo que no es verdad?

—Voy a ser sincero, aunque mi frase no fue la mejor, quiero decir que no me referí a ello tan literalmente. Cuando dije que ya no la protejo, lo dije en un sentido muy honorario, como “ya no es mi deber hacer eso”.

—Pues claramente sigue siendo un deber que protejas a otros.

—¡Semánticas! Pero bueno, perdón si quizás soné deshonesto. Eres mi amiga y creo que lo mejor que puedo hacer es decirte la verdad.

—Disculpa aceptada. Ahora dime, ¿qué pasó entre los Abbeystead y tú que ellos se rehúsan a mencionarte?

—¿Eh? —su voz empezó a temblar—. ¿De qué estás hablando?

—Cuando quise hablar de nuestro encuentro en el baile de Lover’s Pool, Ron de la nada empezó a mentirle al novio de Dani diciendo que él fue quien vino con ella.

—¡Grr!

—No tienes idea de por qué, ¿verdad?

—Técnicamente es así, pero deducir la razón es de lo más fácil del mundo.

—¿Cómo?

—Primero dime algo: ¿cuánto tiempo crees tener para escuchar? Saber más de las consecuencias de mis actos hace las cosas más complicadas y la historia en sí es larga.

—Tengo más que suficiente. Aunque no puedo garantizar que no me interrumpan.

—Ya que… —suspiró—. Después del baile, le juré a Dani que iba a ser su protector, como un buen novio debería hacer. La relación que tuvimos empezó porque ella quería ayudarme a recuperar mi confianza como entrenador, así que el paso más lógico era demostrarle que su apoyo no fue en vano. Ya lo tenía todo planeado, iba a llevármela conmigo en un viaje a Galar para que ambos pudiéramos gozar el sentimiento de explorar un lugar desconocido. Hasta sus padres estuvieron de acuerdo con eso, pero entonces-

—¡Hija! —llamó la madre—. He terminado el almuerzo. Preparé sushi. ¿No vas a comer?

—Oh vaya. Damian, perdón que nuestra charla haya sido interrumpida, pero no rechazo al sushi. Ya podremos continuar más tarde.

—Está bien. Buen provecho. —Luego colgó.

—¿Damian tenía celular? —preguntó Gerald.

—No. Tuve qué hablarle a míster Conan para que lo comprara y después de eso le dejé un mensaje de voz para que se lo mostrara al abuelo y que él le pagara.

—Eso suena a algo demasiado complicado.

—O era eso o era despertar sospechas haciendo una transacción bancaria.

—¿Para qué necesitabas todo eso si solo querías saber lo de los Abbeystead? —Henry se molestó por los procesos exagerados del asunto.

—No es únicamente por esa historia. Como Damian es ahora un agente secreto nuestro y un aliado de la Élite, lo mejor es que lo tengamos cerca. Le pregunté a Conan si tenía forma de contactarse con Damian y me dijo que no. Ellos seguramente le darán más uso a ese número que nosotros.

—Bien pensado, hija —el padre afirmó—. Eso seguramente vendrá siendo útil en alguna ocasión, aunque no creo que ninguno de nosotros tenga qué llamar cuando estemos en Alola.

—Hablando de, nunca les pregunté: ¿míster Hiram les dio boletos?

—Sí, los tenemos guardados en nuestro cuar-

No terminó la frase porque repentinamente colapsó en plena mesa, destrozando su plato en el proceso.

—¡PAPÁ!

Los dos hijos se levantaron para despertar a su padre, asustados de lo ocurrido. Este no tardó demasiado en levantarse, aunque tuvo problemas manteniendo los ojos abiertos.

—¡¿Qué fue eso?! —preguntó Charlotte.

—Tranquilícense…  —contestó Gerald entre jadeos—. Solo… estoy exhausto…

—Nunca dejaste de husmear las emociones de otros, ¿verdad?

—No podemos darnos el lujo de confiar en otros…

—Pues deberían detenerlos. Desde que decidiste usarlos para meterte en la cabeza de otros has tenido jaquecas y no olvides lo que tú mismo nos dijiste, a veces usar nuestras habilidades puede costarnos caro.

—¡Ergh! Lamento haberlos asustado así, niños. Juro que voy a quitarle el abuso a mis habilidades para cuando estemos encima del barco.

—Mejor hazlo antes…

Charlotte no volvió a sentirse molesta de ninguna forma hasta la noche. Percibió unas duras molestias en su estómago, consecuencia de la comida acumulada en su interior, y un raro dolor en el pecho. No estresó ni un momento el salir de su cuarto para deshacerse de ese problema en el baño.

Una vez que regresó a un estado más sano, ella caminó de regreso a su lugar de letargo. Pero cuando pasó por la corta distancia entre habitaciones, escuchó un ruido emitiéndose desde la habitación de sus padres.
Curiosa, entró para ver la causa. Su respuesta se dio en la forma de su padre, quien atendía una llamada telefónica. Éste se dio cuenta de lo ocurrido, así que le volteó y levantó su dedo índice para pedir paciencia.

—No te preocupes. Estaremos ahí mañana. Sí, yo también te quiero, hermano. Solo intenta decirnos cosas así más temprano a la próxima. ¡Ja, ja! Duerme bien. Bye. —colgó.

—¿Quién era?

—Tu tío Peter. Dice que consiguieron un vuelo hacia Unova por el apoyo de los Gardner. Los veremos a las nueve de la noche para despedirnos.

—Eso es un alivio.

—Ahora vuelve a dormir, que eso deberías estar haciendo.

—Culpa a las galletas. No pudieron estar en mi cuerpo por más tiempo.

—Te dije que no te comieras tantas.

—Ya no importa. Buenas noches, de nuevo…

—Igualmente.

Aunque pensó que ya no sentiría nada raro en su cuerpo después de atender la llamada de la naturaleza, aquella rara sensación en el pecho jamás la dejó. Teorizó que quizás podía ser por el pequeño pavor que causaba el clima lluvioso de su área, pero la molestia le acompañó todo el camino hacia la reunión con sus tíos en el aeropuerto de Lonhart, lejos de la lluvia y los rayos.

—No has descansado bien, ¿verdad? —preguntó Gerald a su hermano, notándole unas ojeras enormes.

—Asumo que es así para ambos.

—Tienes razón. Esto nos ha dejado demasiado exhaustos por evitar el peligro. Si tan solo pudiera ver cómo se siente papá.

—Es una lástima que no pudiera venir. —Peter se lamentó con el resto de la familia.

—Ya sabes lo que dijo: “me quedo aquí en el castillo a pelear hasta el final”.

—Como algunos de nuestros ancestros hicieron.

—Solo puedo desear que no le pase lo mismo que ellos.

—Niños —dijo el heredero a todos los menores—: recuerden que su abuelo los quiere y que si no fuera por la situación, estaría aquí para darles sus besos de despedida.

—Lo entendemos, tío.

Después siguieron las despedidas mismas, empezando por los hermanos.

—No puedo esperar a que esté en Ciudad Castelia para dormir como Snorlax. —el heredero al trono luego bostezó.

—Tengo el mismo deseo que tú. Nuestro barco a Alola sale en días.

—Oí que el clima allá en Swanna está algo fuerte. ¿No van a retrasar el viaje?

—Eso hubiera pensado, pero la empresa dice que no es demasiado para el viaje, así que solo cambiarán el día si las tormentas empeoran.

—Triste. Ojalá las cosas mejoren pronto. Sobre todo por papá, porque bueno, es muy claro que esto es personal entre él y nuestro hermano.

—Más bien entre todos nosotros. Si descubro que algo malo le pasó mientras nos fuimos, regreso de inmediato a luchar.

—Pensamos igual. Nos vemos pronto.

—Igualmente.

A ellos siguieron las hijas.

—Prima, ¿aún hablas con el monstruo?

—¿Cuántas veces te he dicho que Blankface no es un monstruo? —preguntó, logrando contener las molestias con poca sutileza.

—Como tres, incluyendo ahora.

—¡Ay! Bueno, el caso es que sí. ¿Por?

—Porque quiero que una fuerzas con los entrenadores del abuelo para que entre todos le den una paliza al tío Edward.

—Oh créeme, yo también cuento con que él ponga de su parte en toda esta locura. La élite podrá llamarlo si lo necesitan.

—Más le vale. Alguien tan aterrador como él seguramente podrá acabarlos de un instante. Pero bueno, que tengan un buen viaje.

—Lo mismo para ustedes. Yo sé que voy a disfrutar la playa.

—¡Yo visitaré un desierto con tumbas y tesoros!

Y después hablaron los familiares restantes.

—Cuídense todos. —dijo Madelyn a su cuñada y su sobrino.

—¿No temes a que Peter colapse de sentir tantas emociones?

—¿Bromeas? Ya se cayó al menos un par de veces mientras andábamos en Lover’s Pool. Lo bueno de este vuelo es que ya no tendré que ver eso por un largo tiempo.

—Espero que yo igual pueda deshacerme de esa molestia.

—Y Henry, no olvides cuidar tu dieta.

—Sí, claro… —mintió, pues deseaba engordar de cuantas malasadas pudieras una vez que llegara a su destino.

—Por cierto, ¿qué le anda pasando a Charlotte que la veo algo asustada?

—Dijo que sentía algo raro en el pecho desde anoche. Ni idea de qué le está pasando.

—Quizás simplemente esté nerviosa por el viaje. Intenten tomar té antes de dormir.

El resto de las despedidas se movieron con velocidad, aunque Peter también notó la rara condición de su sobrina, pero no hizo nada más que re-afirmar el consejo anterior.

Los pocos días pasaron y llegó el momento en que los demás Carroll tomaron su partida. Se despertaron temprano aunque claramente cansados. No acostumbraban días tan estresantes estando en el castillo y menos teniendo la presión en contra.

Gerald y Diana daban una fuerte sensación de vacío por toda la madrugada, ya sea planchando la ropa, cocinando, bañándose, etcétera. Henry y Charlotte no estaban en mejores estados. La hija apenas pudo volver a preguntar sobre los boletos con coherencia, y fue respondida con una entrega fría del objeto.

—No vayas a perderlo… —gruñó el padre con los ojos cerrados del cansancio.

Una vez que se vieron obligados a salir del hogar, fueron recibidos por relámpagos en su mayor estado de furia.

Encima de todo, tuvieron qué lidiar con una fila en el puerto de la ciudad, aguantando la mezcla helada de viento y agua, cargando con sus maletas.

La pobre Charlotte no dejó de manosear su pedazo de cartón con la idea de entregarlo lo más inmediatamente posible, tan pronto como sus seres queridos estuvieron cerca de la entrada al barco, ella sacó el objeto.

“Solo un par de minutos más…”

Diana entró primero, con el apoyo de un botones dispuesto a hacerse cargo del equipaje. Gerald siguió, aunque cayó de mientras subía al vehículo, sin consecuencias notorias. Henry pronto pasó por el mismo proceso. Charlotte ya estaba impaciente a esas alturas, pero la vida decidió jugarle una mala broma.
El viento sopló con la suficiente fuerza para poder jalar pequeñas cosas del suelo. Usó la humedad para decomisar el boleto de la pobre adolescente. Ella corrió para recuperarlo y continuar, incluso si eso significaba esperar más tiempo en fila, pero prefería eso a perderlo todo.

Lo persiguió con cuanta fuerza y motivación le quedaban, pero el agua aprovechó para hacerla resbalar. Tomando ventaja de ello, el viento dio el golpe de gracia soplándole el disfraz.

Los demás pasajeros admiraron a la hija de la Familia Real, cuestionándose el por qué de su presencia en tan extraño lugar. No pudo pensar en muchas ideas para huir de semejante situación y las cosas solo se pusieron peores al ver lo que hicieron sus familiares: Gerald agarró a Diana y Henry hacia el interior del barco, alejándolos del público lo más que pudieron. Tremendo acto no le dio de otra más que huir del lugar. Sacó a Cleo para protegerla mientras corría con lo más rápido posible. Agradecida estaba porque su maleta usara ruedas, de no ser por ello, no hubiera llegado lejos. Eventualmente llegó al Centro Pokémon, tomó una habitación y se quedó dormida, con lágrimas secas.

Por la depresión y el cansancio, no se motivó a levantarse de la cama hasta que recibió una llamada telefónica, que atendió con rabia.

—Aló…

—Cariño —contestó la voz de su padre, degastada—, ¿se puede saber en dónde andas?

—En el Centro Pokémon.

—Ay, qué alivio.

—¿Están disfrutando del viaje?

—Cariño, sé que estás enojada, no fue mi inten-

—¡¿No fue tu intención?! ¡ME DEJASTE SOLA EN EL PUERTO MIENTRAS TODOS SE QUEDABAN VIENDO!

—Perdóname —los sollozos se empezaron a hacer notables—. Estaba agotado. No pensé muy bien las cosas. Solo quería que todos estuviéramos en paz.

—¡Entonces hazme un favor y déjame tranquila! —gritó a punto de colgar.

—¡ESPERA! —consiguió interrumpirla—. Antes de que me cortes, por favor, habla con tu madre. Está preocupada por ti.

—Pásala, rápido…

—¿Hija? —preguntó repentinamente la voz de Diana.

—Hola.

—¿Estás bien?

—Mis ojos arden de todo lo que lloré, mi cabeza punza y mis pies están cerca de dormirse; pero no es nada que no me hubiera pasado en otras ocasiones. Ya no siento esa sensación rara que tenía antes.

—¿Un mal presagio habrá sido?

—Parte de mí piensa que sí…

—Es horrible cuando eso pasa. Tener un mal presentimiento de algo que no puedes ver venir. ¿Sabes qué harás?

—Voy a pensar en ideas.

—¿Estás segura? ¿No vas a volver con tu abuelo?

—Tal vez. Ciertamente no voy a quedarme abierta a ataques enemigos. Quiero pensar en otras cosas antes. Ver si hay alternativas útiles.

—Muy bien. No dejes de hablarnos, por favor.

—Les hablaré si logro algo. Que tengan un buen viaje. —deseó, pues aunque odiara lo que su padre hizo, no podía ser mala con todos.

—Cuídate, amor.

Al terminar la llamada, ella se tomó las medidas necesarias para no volver a su letargo. Meneó los pies para que dejaran de hormiguear, fue al baño, y se echó cuánta agua fría en la cara pudiera.

Una vez terminada, miró el celular y escogió un número, que solo fue atendido por una contestadora.

—Lamento no estar, pero me encuentro muy ocupado con la construcción de la Torre Suprema del Combate, deje un mensaje y quizás pueda atenderlo si es de suma importancia.

—Oye, Rein. Te habla Charlotte. Sé que decidiste poner toda tu pasión en ese pequeño proyecto y accedimos a volver a intentar una relación cuando terminaras, pero no te hablo por eso. Quería saber si puedes venir aquí o enviar a algunos de tus hombres para que me lleven a tu hogar, tengo mucho por contar, pero no me siento cómoda explicándolo todo en un mensaje de voz que escucharás más tarde. Igual, si quieres detalles, eres libre de demandarlos. ¡Bah-bye!

Ella no planeaba esperar lo que podían ser horas hasta días para recibir una respuesta, así que se preparó para salir del Centro Pokémon, disfrazada. Dudaba de la efectividad después de lo ocurrido, pero tampoco quería que todos los ojos de afuera le observaran, así que tomó el riesgo, cambiando sus pantalones y camisa por unos más casuales que planeaba llevar en Alola.

Salió del Centro Pokémon y se puso a pensar en el siguiente camino que podía tomar, rondando por las calles de Swanna como si no hubiera un mañana.

Una hora pasó hasta que se topó con una cara conocida.

—Charlotte, mi padre vio en las noticias lo que pasó con su barco. ¿Estás bien?

—Oh, Dani. Fue una horrible mañana. Estoy más enojada sobre ese problema de lo que aparento, pero ahora necesito otra cosa.

—¿Y eso sería?

—Un lugar dónde pasar unos cuantos meses…

—¿Tú… en verdad te quedarás en Bristar?

—Quizás, quizás no. Solo sé que me siento harta de todo por lo que ocurrió.

—Exageras.

—Si estuvieras en mi posición te sentirías igual.

—Y tú pensarías que exagero si fuera así.

—Touché —luego pensó en algo útil—. Oye, ¿crees que a tu familia le importe si me quedo en su casa?

—Dudo que les importe. Pero, ¿para qué necesitas estar con nosotros?

—Para poder pensar en mis posibles soluciones a esto con tranquilidad, tengo ideas y no puedo imaginar las posibilidades en un Centro Pokémon.

—Ya veo. Acompáñame, porque vamos a tomar el tren de aquí a Lonhart y luego Magnus nos llevará a casa.

Ellas siguieron el camino como la de cabello blanco sugirió. Después de una hora y trece minutos, llegaron a la mansión Abbeystead.

Charlotte fue introducida a la madre de la familia y los sirvientes. Le otorgaron una habitación para poder pasar la noche y el gusto de almorzar las veces que fueran necesarias. Cleo obtuvo un pequeño goce enrollándose en la fuente familiar.

Ya después de que el sol se pusiera, Hiram y Ron llegaron para ver a la chica.

—Espero que esté cómoda en mi hogar, Lady Charlotte. —saludó el padre.

—Me hacía falta después de lo ocurrido.

—Lamento mucho que su viaje se haya visto arruinado. Su padre me ha hablado y le notifiqué de su presencia aquí. Quiere saber si usted planea quedarse.

—No lo he contemplado mucho, pero de igual forma, voy a llamar a mi padre cuando pueda.

—Sepa que si elige quedarse con nosotros, le proveeremos debidamente de sus necesidades. Es algo que ya discutimos en privado, así que no se preocupe.

La mujer de sangre azul tomó las medidas necesarias para evitar que alguien más escuchara la conversación que estaba a punto de tener.

—Oye, papá.

—Háblame. ¿Estás bien allá con los Abbeystead?

—Diría que sí. Han sido muy buenos conmigo.

—Sabía que podía confiar en ellos. Mira, quiero preguntarte esto porque es muy importante: ¿quieres que regresemos por ti cuando pisemos pie en Alola?

—Eso suena duro. Salir de un vehículo solo para que se metan en otro. Encima con los viajes de Año Nuevo empezando poco después.

—Por algo te pregunto, porque hay otra posibilidad: que te quedes donde estás por unos cuatro meses, porque eso fue lo que conseguimos en cuanto a tiempo de vida. Considera que te quedarás en lo que ahora es una zona de guerra. ¿Es alguna de las dos o tienes más ideas?

—Llamé a Rein en el día para ver si me podía llevar a su hogar, aún no ha contestado. Realmente no se me ocurren mejores ideas para salir.

—Te entiendo… ¿y bueno, qué elegirás?

—Es… muy complicado. No quiero quedarme aquí con la idea de que soy blanco fácil, pero tampoco hay mejores alternativas para salir, o al menos, no unas que hagan las cosas más sencillas en lugar de complicadas… —se pausó por un rato entreteniendo los posibles escenarios hasta llegar a una conclusión—. Voy a quedarme con los Abbeystead por el tiempo que mencionaste. ¿Podrías darme un estimado de cuándo sería su regreso?

—Hacia principios y mediados de Abril. ¿Te parece bien?

—Si es así, voy a aguantarlo. Esperaré ansiosamente a su regreso. Si por alguna razón, Rein contesta, voy a avisarles con anticipo.

—Okay. Apoyaré tu decisión, solo no olvides llamarnos constantemente.

—Así será.

—Te quiero, hija.

—Yo también. Perdóname por haberme enojado contigo antes.

—No, perdóname tú a mí por haber cometido tan grave error como padre.

—Te perdono. —contestó con lágrimas que él no podía ver.

—Gracias. Ten una buena noche.

—Igualmente para todos allá.

Charlotte después se cenó y tuvo una noche limpia de estrés. Logró concebir el sueño en paz.
Su padre, por otro lado, aún tuvo un asunto pendiente por atender.

Damian Kaine admiró como el fuego de Growlithe, que chocaba contra los rayos de Hydreigon, finalmente logró empujar a la energía rival al punto de poder dañar a su compañero.

—¡Excelente! Ahora Lanzallamas está listo, este siguiente gimnasio caerá como un Cutiefly. Tenga un buen descanso, ustedes, que mañana ya todo habrá terminado. —retiró al par de pokémon, orgulloso.

Pensó que podría echarse a dormir después de ello, pero repentinamente, un ruido se emitió desde el nuevo celular que su amiga Charlotte le regaló. Lo checó y vio que era la llamada entrante de un número irreconocible. Lo hubiera ignorado, pero él ya se había familiarizado lo suficiente con las llamadas spam para saber que no era una contestadora ofreciendo un servicio, así que decidió contestar.

—Damian Kaine…

—¿Lord Gerald? —no se preocupó por el origen, ya que deducir cómo consiguió su número era de lo más fácil—. ¿Necesita algo de mí?

—Te tengo una orden grande, y no aceptaré un “no” por respuesta. —dijo gruñendo.

—Soy todo oídos, mi lord.

—Mi preciosa Charlotte no pudo venir con nosotros a Alola.

—¿Puedo preguntarle por qué?

—Investígalo por ti mismo. Ahora, ella se ha quedado bajo la custodia de la familia Abbeystead, y no va a salir de la región. Escucha muy bien lo siguiente: hasta que regresemos a Bristar, tú vas a hacerte cargo de protegerla.

—¿Qué no usted mismo la mandó a salvar a Lady Daisy por sí sola?

—Diferentes circunstancias. Un solo matón no se compara con cientos si no es que miles. Un castillo no es lo mismo a toda una región.

—Ya veo. Hm… —quiso pensar en más objeciones, pero dada la actitud que emanaba de la voz, prefirió rechazar la idea—. Bueno, aunque debo vencer a los gimnasios, tendré que priorizar a Lady Charlotte de cierta manera.

—Me importa poco cómo te las arregles, pero si descubro que algo le pasó y tú no la defendiste, haré que caves tu tumba. ¿Entendiste?

—Voy… —pronunció tragando saliva de la presión—. Voy a dar mi vida si eso es lo que desea, mi lord.

—Más te vale.

Luego colgó. Damian soltó un gran suspiro, pensando en la enorme carga que le acababan de tirar. Tal vez a su yo de otros tiempos no le hubiera importado tanto, pero sus fantasmas del pasado estaban para recordarle su experiencia anterior en ese trabajo. Solo podía obligarse a ser superior.

—¿Ha escuchado las noticias, señor?

—Las he escuchado de principio a fin. Dejaré que ellos se vayan si no quieren involucrarse, pero no voy a detener mi pelea.

—¿Qué hay de su sobrina?

—No le hagan nada, por ahora. No necesito lastimarla para hacerle daño a mi padre. De momento, tenemos algo más importante por lograr, mañana.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#26
[font]En este cap pasaron muchas cosas que van a afectar a capítulos futuros, ya sea para bien o para mal. No sé por donde empezar, la verdad, así que empezaré diciendo que que mala suerte tiene Charlotte. En estos tiempos, y más para algo tan caro como un yate a Alola, debería haber un respaldo por si se te vuela el boleto, como tenerlo de forma digital o algo así, pero lo ignoraré por el bien de la trama (?). Al parecer la familia real tiene poderes psíquicos, eso explica porque tienen el pelo corto las mujeres, puesto que debe ser incomodo que te flote de la nada. Que bueno que al Damián le compraron su Iphone; juntarte con la realeza si deja. Bueno, no tanto, porque ahora tiene que cuidar a alguien que no tendría que cuidar... SI ALGUIEN NO HUBIERA ABANDONADO A SU HIJA *INSERTE MEME DEL PEZ AZUL DISCUTIENDO CON DON CANGREJO AQUÍ*. En fin, a ver que pasa.

Saludos.
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[Imagen: g325fpf.png]
Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#27
@DoctorSpring Los poderes de la familia real es algo que no he explicado del todo. No quiero spoilearlos de momento, pero sí quiero decir que no se trata únicamente de poderes psíquicos. Damian seguramente va a estresarse con esa tarea, aunque Charlotte seguramente lo consideraría exagerado.

Capítulo 9: Decisiones de un Alto Precio

8:00 AM


Un hombre sintió un alivio gigante por haber llegado a su salón temprano. No tenía a nadie a quién esperar, pues solamente necesitaba entregar calificaciones, aunque el precio de ello era pasar demasiado tiempo en el lugar cuando podía estar mejor en casa.

Pasaron diez minutos y ni un solo estudiante llegaba todavía. No le molestaba en absoluto, pues en la entrega de calificaciones, no había razón para apurarse, menos cuando el proceso volaba de forma tan elegante como un Swanna.

Solo se preocupó por su pequeño asistente del lugar: un pequeño Morpeko que aunque fuese glotón, nunca tendía a enfurecerse, eso sí, no enojarse no significaba nada a la hora de exigir comida, pero ya era normal, así que le dio una dona, eso siempre servía.

—Aburrido, ¿verdad? —pronunció otro hombre que irrumpió en el lugar.

—¡Ah! Hola, Newton. ¿También te quedaste solo?

“¡Te lo mereces, infeliz!”

—Más o menos. Logré pedir algo de tiempo. Noviembre siempre vuelve a los campus un desierto total.

—No sé por qué te preocupas. Eres el líder de gimnasio.

—Robbie, tú sabes que soy un líder y un profesor. Esas notas de física no se entregarán solas.

“Tampoco es que sirvas de físico…”

—Aparte, míralo por el lado bueno. Tú ya terminas hoy. Yo seguramente tendré que extenderme un par de días más.

—¿Y eso?

—Hacer espacio para algunas batallas. Ya sabes cómo son las cosas.

—Oh sí, la Liga es dentro de un par de meses.

—Y el único descanso está entre fines de Diciembre y principios Enero.

“¡Vaya agenda de mierda!”

—Espero que esos entrenadores valgan la pena.

—Siempre lo valen. De hecho, siendo sincero contigo, algunos me recuerdan a cuando éramos jóvenes.

—¿En qué sentido?

“Más vale que no sea en el de nuestra amistad…”

—Ya sabes, cuando solíamos ser unos simples estudiantes que buscaban una utilidad en la vida. ¿Te acuerdas de todas las veces que agarramos pleito con alguien y luego nos íbamos a las arenas de combate para resolver las cosas?

—No las olvidaré, ni las veces que mi amada me abrazaba después de ello…

—Es extraño que nunca que te refieras a Mat-

—¡No termines ese nombre! —gritó repentinamente.

—Jamás voy a entender esa rara obsesión que tienes por evitar su nombre.

—Hay cosas que están mejor escondidas, amigo mío. Créeme, te estoy haciendo un favor.

“Terminarías muerto si lo pronunciaras de todas formas.”

Ciudad Bigbridge era una urbe amada por su enorme cantidad de escuelas. Mucha gente que quisiera especializarse en distintos tipos de trabajos iba a esta urbe para desarrollarse debidamente.

Aunque no era su única atracción, el agua llegaba a un nivel tan alto que eran necesario el uso de puentes, pero eso servía para hacer viajes en bote alrededor de la urbe. Incluso algunas agencias y escuelas la usaban para hacer competencias, cosa que llamaba la atención de mucho.

Damian Kaine llegó al gimnasio hacia las nueve y media de la mañana, esperando detrás de una fila con otros nueve entrenadores adelante. No pasó mucho tiempo antes de que llegara su turno para hablar con un grupo de asistentes, que le entregó una pequeña forma para registrarse para la batalla.

No tenía nada realmente importante: solo pedía nombre, fecha de nacimiento, el ID de entrenador, sitio de origen y unas cuantas preguntas sobre experiencia.

El muchacho fue muy sincero con su transfondo, siendo un veterano que volvía a su región natal en lugar de un novato o extranjero.

Una vez terminado con el formulario, esperó junto a los nueve entrenadores y a un puñado más de gente a sus espaldas.

Pronto llegó el líder de gimnasio: un hombre de mediana edad, de cabello color miel, ojos negros y lentes.

—Muy bien, chicos. Ustedes tal vez no sean los últimos que vendrán a aplicar por su combate, pero sí los primeros en llegar. Seguramente leyeron bien las instrucciones en la entrada, así que no debo explicarles otra vez: mis asistentes les entregarán exámenes, los cuales van a completar por el transcurso del día, con acceso a la biblioteca de la ciudad para poder hacer su trabajo y consultar información, solo no hagan plagio o se les cancelará la prueba. Tienen hasta las dos para resolverlos y entregarlos. Quiénes pasen ganarán su debida batalla de gimnasio el día siguiente.

Los hombres que ayudaban al líder entregaron a cada retador un pedazo de papel con una enorme letra para definir los retos qué vendrían. Damian ojeó el suyo para ver lo contenido y notó algo curioso: varias pruebas estaban relacionadas a cosas fuera de Bristar:

“1.- Enlista a los mejores pokémon iniciales en cada estadística base: salud, ataque físico, defensa física, ataque especial, defensa especial y velocidad.”

“2.- Resuelve la siguiente duda: ¿existe un pokémon con dos formas de evolucionar?”

“3.- Resuelve las siguientes situaciones:

*Dragonite y Lapras se encuentran en condiciones bajas para continuar peleando (40% de su salud cada uno). El primero intenta disparar Trueno pero falla y segundo dispara un Rayo de Hielo, pero Dragonite consumió una Baya Yache para resistirlo. ¿Caerá o podrá continuar luchando?”

*Flygon intenta acabar a Krookodile con Superpoder, pero el ataque no consigue noquearlo, y éste le ataca con Juego Sucio. ¿Se verá beneficiado por la reducción de estadísticas?

*Probopass ha usado Cerrojo para que su Electrocañón no pueda ser evitado. Azumarill usó los dos turnos para golpearlo con Acua Jet, potenciado por su habilidad Potencia. ¿Quién sale más dañado al final?”

“4.- Da tres ejemplos de líneas evolutivas que tengan una fase final que al menos reciba una reducción de poder en una de sus estadísticas comparado a su forma anterior.”

“5.- Haz un esquema sobre tres pokémon legendarios y tres pokémon míticos. Menciona sus características, habilidades e historias.”

“Opcional: Cuéntanos tus experiencias sobre tus viajes, momentos curiosos, las que desarrollaste con el tiempo y consejos que le podrías dar a novatos. Límite máximo de mil doscientas palabras.”

Damian no recordaba mucho de su vez anterior en el gimnasio. Sabía que hizo una prueba escrita antes, más no que hubiera algo hecho para los veteranos. Con esa duda, decidió consultar al líder.

—Profesor, perdón si mi pregunta ofende pero, ¿ha habido otros entrenadores con exámenes así? —interrogó mostrando la prueba

—Ya veo, eres al que le tocó mi pequeño examen para veteranos. No es algo de todos los días, pero llegan siempre ocasiones donde un entrenador intenta volver a dar con Bristar por razones que solo éste sabe, así que hice algo que se adapte a sus experiencias. Si es por las preguntas, son muy pocas las veces en que uno falla, así que no te preocupes demasiado. Eso y que por algo está la biblioteca.

—¿Y qué hay de ese discurso opcional?

—Tiendo a interesarme por las experiencias de otros. A veces conmueven, a veces enojan, a veces entristecen. Tómalo como una posible forma de ganar puntos extra, si es que me gusta lo que leo.

—Curioso. Supongo que no puedo desperdiciar la oportunidad si la obtengo. Aunque no me vi preparado para esto.

—¡Oh espera! Me olvidé de mencionar esto. Debido a la diferencia de dificultad, te pediré que por favor vengas al Museo de Combate a las ocho para entregármelo. A veces los mayores retos requieren más tiempo.

—Se agradece. Me aseguraré de verlo ahí.

—Buena suerte, porque la vas a necesitar.

Sin más por hacer, el muchacho se fue a completar su trabajo. No iba a ser una tarea sencilla. Afortunado se sentía de que estando en una ciudad llena de escuelas, podía conseguir cuadernos y plumas para su uso en la prueba, y lo mismo iba para cualquier otra necesidad.

No desperdició mucho tiempo antes de entrar finalmente a la biblioteca y planear su orden de trabajo: primero contestaría los ejercicios 1 y 5, pues eran temas más didácticos y sencillos de entender; luego seguiría con los 2 y 4, que eran complejos, más no imposibles de responder; a eso haría su pequeño escrito de sus viajes anteriores como plan de apoyo, y finalmente los tres ejercicios.

Se habían vuelto las dos de la tarde cuando Damian completó la mitad de los ejercicios. Eso le bastó para entonces mejor pausar su trabajo con tal de comer.

No le tomó mucho tiempo encontrar una cafetería cercana para poder mantenerse con energías hasta la noche. Ordenó una hamburguesa grande, pero eso vino al precio de esperar en las mesas.

—¡Hey! —saludó una cara familiar.

—¡Apollo! ¿Cómo te ha ido?

—Bien. Llegué tarde, pero Newton fue muy gentil e igual me dejó registrarme y hacer mi examen. ¿Ya completaste el tuyo? No te vi en la entrega.

—A mí me dieron un tipo de examen distinto, hecho para veteranos como yo. Por sus preguntas, tendré que entregar el mío hacia las ocho de la noche.

—¡Wow! Supongo que no venías preparado para eso.

—Como no tienes idea. Pero dejando eso de lado, ¿cómo te ha ido en tu viaje?

—Muy bien. Checa a mi equipo. —después introdujo a sus pokémon con formalidad. No había cambiado mucho, fuera de que el pequeño Lillipup se volvió un Herdier, y a ellos se les unieron un Nuzleaf y un Yanma.

—Interesante… lástima que no tengo una chance para ponerlos a prueba hoy.

—Eh. Igual creo que lo mejor será que ellos estén bien descansados antes de pelear con un líder, así que no hubiera dicho sí hasta después de eso.

—Buena decisión.

—Aunque no es la única razón. Hace rato creí haber visto a alguien con quien no pensé reencontrarme y eso me amargó un poco el día.

—¿Contexto?

El novato estresó responder, pero antes de poder abrir la boca, una empleada llamó por la orden de Damian.

—Bueno mira eso, ¿quieres discutir eso mientras comemos?

—Que no sea aquí, por favor. Preferiría hacerlo afuera.

—Mientras no esté demasiado lejos de la biblioteca, bien para mí.

Los dos eligieron salir hacia un pequeño campo donde podían admirar a muchas otras personas y pokémon haciendo distintas actividades. Lo único de lo que no estaban conscientes, era de cierto grupo observándolos desde el techo de un edificio.

—Hmm. ¿Qué les parece si agarramos a esos dos? —interrogó´una chica.

—Permítanos ver, jefa. —ella se apartó por petición del gordo.

—Veo al novio loco de hace meses. ¿Lo recuerdan?

—Ah sí. Ese tipo al que le quisimos robar un collar.

—Explíquense —exigió la líder a lo que el greñudo respondió.

—La novia de ese tipo tenía un collar muy caro que podríamos haberle robado para sacar mucho dinero, pero fácil resulta que Romeo aquí era un berseker y estaba listo para golpearnos por intentarlo.


—Nada que Helga y yo no podamos aguantar. ¿Y qué hay del otro?

—Necesito admirarlo mejor… —después de verle la cara, se estremeció—. Oh no.

—¿Eh? ¿Qué pasa, Billy?

—Miren al otro, chicos.

—No veo nada de- —se interrumpió tras admirarlo bien—. Rayos…

—¿Qué les pasa?

—Jefa —el greñudo suspiró con molestia—, perdón si no le gusta lo que voy a decir, pero por favor, le pido que busquemos a otro par al cual asaltar.

—¿Por qué?

—No voy a lastimar a ese niño. Preferiría meterme con cualquier otro menos él.

—Lástima por ti. Bert, Franky, acompáñenme. Disfruta morirte de hambre.

Ella se tentó a brincar, pero notó que los otros lacayos no le seguían.

—¿Ustedes también?

—Lo lamento, jefecita, pero estamos con Billy en esto.

—Prefiero morir de hambre a tocar a ese pobre.

—¡¿Se atreven a revelarse ahora que no tenemos donde dormir?!

—Déjeme ser sincero: podría castigarnos ahora y arriesgarse a perder a esos dos, podría ir a pelear con ellos sin nuestra ayuda y que le pateen el trasero, o en el mejor escenario, podría acompañarnos hacia esas rutas con botes para agarrar a al menos unos cuantos turistas.

—Grr… —gruñó considerando que era la primera vez en mucho tiempo que sus esbirros se le oponían, y más sabiendo que no tenía mejores ideas a la propuesta del chico testarudo—. Solo tuve dos manzanas por todo el día. Si no me como algo más grande para el final del día, ustedes van a pagarla caro. ¡A ver a esos mugrosos botes!

—Como usted ordene, jefaza.

—Entonces, ¿tus padres tenían miedo de que viajaras? —preguntó Damian ya terminado con su hamburguesa.

—Sí. Temen a que caiga en el mismo mal camino que ese imbécil.

—Es tu familia, viejo. No necesitas ser tan cruel.

—Quizás porque eres hijo único, pero yo solía tenerle mucha estima. No sabes lo enojado que estoy con él por hacernos llorar. Ahora no quiero estar furioso. Mi único deseo es llegar a la Liga feliz y tranquilo. Necesito relajarme para mi pelea, así que mejor voy partiendo caminos ya.

—Si quieres que volvamos a tener combate, eres libre de pedirlo.

—Gracias, Damian —Apollo se empezó a alejar—. ¡Suerte con tu examen!

—Igualmente.

El adolescente suspiró. No iba a tener tiempo para sentir lástima por ese pobre niño decepcionado. Volvió a la biblioteca y continuó desde el ejercicio 4. Buscar a tres familias de pokémon no fue una tarea fácil, pues tuvo qué hojear por miles de hojas con estadísticas base y hacerse la esperanza de  que tal vez en alguna familia, podría ver un número alto en una fase inferior a la final. Cinco libros le tomaron para encontrar los resultados satisfactorios, pero siguió siendo cansino.

A eso empezó a redactar su pequeño resumen de sus viajes como entrenador. No sabía cuánto espacio en una página iba a llenar cada experiencia. Siguió la anécdota en orden, con un leve intento por evitar el uso de un lenguaje depresivo y una constante preocupación por no alargarse y a la vez, asegurarse de que la historia estuviese comprimida a un punto entendible. Igual, su sentido de inferioridad era algo que vivía con él. No iba a obligarse a negarlo. Tampoco el por qué de su segundo viaje en Bristar.

Una vez que terminó, ya eran más de las 6:30 PM. Eso lo obligó a presionarse mucho con el ejercicio 3. Agradecido estaba porque podía reconocer varios ataques mencionados, así como de la presencia de enciclopedias sobre bayas. Aun así, eso no le ayudó mucho a formular los cálculos necesarios para responder las preguntas. Se perdió mucho pensando en las soluciones, pero por el tiempo que acumuló, se fue con el miedo de haber cometido errores.

Lejos, en la mansión Abbeystead, Danielle tuvo una tarde normal. Aún no se acostumbraba a ver a Charlotte en su hogar, pese a que no dudaba en que dejaría de darle importancia. Para dejar de sentirse así, se puso a jugar ajedrez con ella, cosa que solo terminaría en ella perdiendo la mayoría de los combates.

—Y… jaque mate. —pronunció la chica de cabello azul, ya perdiendo el humor.

—¿Acaso esto era todo lo que hacías antes en ese gigantesco castillo? Mírate. Veinte partidas y ganaste diecisiete.

—Eh, no todos los días puedo darme ese gusto. Cuando pude jugar con mi abuelo, ¡uf! Me llegó a aplicar cinco juegos de ópera consecutivos. ¡CINCO!

—No sé qué es un juego de ópera.

—La partida donde mi alfil y torre acorralaron a tu rey donde no se podía proteger.

—Oh… un segundo. ¿Hace cuánto fue eso?

—La última fue hace año y medio. Yeah, es un aficionado. Pero si soy justa, el ajedrez no era lo único que hacía allá. También me gustaba leer libros que cumplieran con mis distintas necesidades, hacía ejercicio y una que otra vez trataba de tocar el piano. Quisiera decir que salía, pero no me gusta que todo el mundo se la pase mirándome solo porque fui a ver una obra, así que solo lo hice como tres veces en mi vida.

—Eras toda una princesa.

—¿Y qué hay de ti? ¿No tenías con qué entretenerte antes de ahora?

—Solía ser muy imaginativa cuando mi abuelo Elias aún vivía. Él me contaba de sus locas experiencias como capitán de sus propios barcos, y yo como la chiquilla con gran imaginación que era, me ponía a imaginarme en sus zapatos, “viviendo” sus aventuras, todo en nuestro patio gigante. Cuando la muerte lo reclamó, lloré, pero no dejé de soñar con estar en aventuras como él. Ah, y también jugaba mucho con mi hermano por esta mansión.

—Parte de mí tiene ganas de jugar a las escondidas en este lugar, solo para ver si me puedo desaparecer, preocupar a todo mundo y luego aparecer para aliviarlos.

—Eso es siniestramente chistoso. Deberíamos jugar una broma algún día.

—Dime tu plan y lo seguiré seguramente.

—Jeje. Nunca pensé que sería amiga de una mujer de realeza —luego su atención se vio enfocada en su celular, el cual sonó—. ¿Aló? Hola, Mike. Estoy aquí en la habitación de Charlotte. Sí, ella está bien, no te preocupes. Oh, no me he olvidado de nuestra cita. Esperaré a que llegues aquí a las siete. Tranquilo, no voy a olvidarme de almorzar o de bañarme antes de verte. Okay, yo también te quiero. Bye.

—¿Cita hoy?

—Así es. No puede ir un mes sin al menos cuatro citas.

—No suenas muy emocionada por salir.

—Tengo mi gusto, pero siendo sincera, ya pasó mucho tiempo desde que me sentí realmente con ganas de hacer algo. Aunque me gusta que Mike se preocupe por ello —luego optó por irse, no sin antes concluir su charla—. En fin. Pronto será hora del almuerzo. Hazme el favor de cuidar a Grisy mientras no esté.

—Oh sí, tu Eevee de colores excéntricos. Aún no le gusta que lo acaricie.

—Dale un tiempo. Siempre puedes pedirle ayuda a Ron si intenta huir.

El día se movió con normalidad. La joven de cabello blanco tomó una dicha mientras el sol se despedía por unas cuantas horas. Ya el cielo se había vuelto azul cuando la limosina de los Gardner llegó. Dani no tardó mucho tiempo antes de meterse en el vehículo, en la misma cabina que su novio.

—¿Lista para esta noche? —preguntó orgulloso de su plan.

—Sí. Puedo decir que lo estoy.

—Genial. No tienes idea de lo difícil que fue encontrar una buena góndola a las ocho.

—¿Importa si te pregunto por qué a esa hora?

—Bueno, me dijiste que el cuarto creciente era tu fase lunar favorita, y como luego tendías a mirarla, formulé esta idea.

—Oh… —contestó con un sonrojo leve—. Gracias. Pensaste bien.

—¡Mira tu cara! Debo estar haciendo las cosas bien.

El viaje duró casi una hora entera. Mike estaba agradecido que no tuvo qué viajar mucho al pequeño punto de comienzo donde debía ver al “capitán” de la góndola. Éste se veía acompañado por otras tres personas, cada una con un violín. No pasó mucho antes de que Dani entendiera, el capitán solo se hizo cargo de los remos, el trío en cambio, ambientó el lugar con una bella composición.

La chica se sentía feliz. Quizás no para emocionarse, pero sí para apreciar el buen gesto de su amante.

—Tuviste una gran idea. Te has puesto más pensativo con estas citas.

—Ay, Dani. Mira, yo sé que esto empezó como un simple arreglo entre nuestros padres. Todavía recuerdo la historia: tú estabas deprimida, míster Abbeystead no dejaba de preocuparse y luego llegó a la conclusión de que necesitabas a alguien que te escuche.

—Es… lindo que pienses así. Lástima que no puedo decir el por qué de mi tristeza.

—Pues, piensa en esto. Dile a tu padre lo feliz que te sientes cuando vuelvas a casa. Intenta convencerlo de darme permiso para escuchar. Yo sé que no voy a poder ayudarte como mereces si no entiendo la situación.

—Voy a contemplarlo.

—Por cierto, ahora que Charlotte vive con ustedes, ¿por qué no intentamos hacer reuniones de juegos con ella y Ron cuando no tengamos citas? Se me ocurrió porque… no sé, haríamos un curioso grupo de amigos.

—Supongo que podemos intentarlo. Solo sería cosa de buscar un día. Seguramente Charlotte aceptará considerando que no tiene a nadie más con quién hablar-

No terminó la frase, por algo que jamás vio venir, incluso acostumbrada a las malas ocurrencias.


El pobre Robert había terminado con sus evaluaciones por el resto del día. No desperdició tiempo para meterlas al sistema escolar de una vez por todas. Permaneció en su oficina porque nada le motivaba a distraerse. No fue hasta que su teléfono sonó que salió de un trance de aburrimiento.

Checó el número antes de hablar.

Jefe

“Hm… no sé si es desconocido o no…”

“Apuesto a que es el estúpido superintendente.”

Esa habrá sido una forma grosera de pensarlo, más no imposible que fuese el caso. Ignoró la primera vez que le quisieron llamar, solo para asegurarse de que fuese realmente algo normal.

Checó su lista de contactos, y por supuesto, “Jefe” realmente era alguien al que tenía registrado por años, pero con esa respuesta solo surgió otra incógnita. Había dos contactos con ese nombre, uno que era el número del superintendente en cuestión y otro que no podía reconocer. No sabía si se trataba de una mala broma o un error del pasado, pero fuese lo que fuese, aún mantenía contacto con él.

El contacto volvió a llamar, y Robert dedujo que solo podría saber la verdad si lo atendía.

—¿Aló?

—Mathilda.

Aquel profesor inocente colapsó repentinamente. Lo único que nunca deseaba volver a escuchar y repentinamente alguien lo invocó. De igual forma, regresó para el gusto del segundo locutor y su Morpeko antes en buen estado, cambió sus colores y actitud.

—¿Ya está ahí, señor Vivet?

—¿Qué es lo que Lord Edward quiere? —respondió con la certeza de saber con quién hablaba.

—Tiene una misión grande para usted, pero antes de tomarla, considere esto: una vez que la ejecute, jamás volverá a Ciudad Bigbridge. Permanecerá en nuestros cuarteles de ahí en adelante.

—Bien para mí. A mí no me importa lo que Robert aquí valore.

—Era de esperarse. Necesitamos que tomes algunas cosas del Museo de Combate… —narró el plan con cautela.

—Cuenten conmigo.

El hombre se fue de su oficina. Disimular el que todo estuviera normal fue sencillo, no era un mal actor. Se movió hacia su destino sin molestia. Aunque en su camino, se topó con una cara familiar.

—¡Hey, Robert!

—Hola, Newton.

—¿Te aburriste de la oficina?

—Debo admitirlo. Quiero ir al museo de combate y ver si me puedo distraer.

—¡Bien! Quedé de ver a un retador para que me entregara su examen.

—¿Por qué irías? ¿No terminaste ya con eso?

—Hay un entrenador veterano al que le tocó la prueba grande. Quedé de verlo ahí.

—Eso es… —trató de no molestarse—. Curioso.

—Y hablando de cosas curiosas, hace ya años que no veo a tu Morpeko en su estado hambriento —apuntó a la cobaya—. ¿Cómo conseguiste eso?

—Oh, experimenté a través de juegos psicológicos. Busqué alimentos que pudieran sacarle sus deseos más profundos para que éste alcanzara su forma al ver que no se la daría.

—Después de muchas veces intentándolo, al final lo lograste.

—Sí, tanto tiempo…

—¿Qué lo convenció?

—Bayas Petaya.

—Era de imaginarse. Un pokémon tan distraído como ese aprueba ese sabor amargo que tiene. Aunque, no puedo entender cómo es que ahora sí te sirvió y no antes. Estuvo en la misma forma por muchos años.

—Cosas que aún necesito entender, pero por ahora me siento satisfecho con mis resultados.

—Me alegra. No desperdiciemos más tiempo y vayamos al museo.

“Sí. Hazme el favor, idiota. Pero no vayas a seguirme si es que aprecias tu vida.”

Pronto el par llegó a su destino.

El Museo del Combate fue un simple proyecto con la finalidad de enseñarle a jóvenes de Bristar sobre distintas tácticas de combate, así como ítems beneficiosos, combates históricamente aclamados, etc. No se limitaba únicamente a lo que pudiera verse en la región, sino por todo el mundo.

Rápidamente dieron con cierto joven en el área central del sitio. Robert aprovechó para moverse hacia donde quería ir.

—Me costó algo de trabajo, pero quiero pensar que le gustará. —Damian entregó sus hojas al líder.

—Espero lo mismo, chico. No te preocupes por ahora. Vuelve a mi gimnasio mañana para checar los resultados-

Repentinamente, los dos escucharon varios vidrios romperse desde un área cercana. El Museo tenía una sección sobre ítems de combate, cosas capaces de alterar las condiciones de un pokémon o hasta modificarlo a niveles notorios. Vieron al otro hombre huyendo con las manos ocupadas.

—¡Robert! —el líder se sorprendió al ver a su amigo haciendo tremenda—. ¡¿Qué estás haciendo?!

El par decidió perseguirlo para evitar cuál fuera el plan que quería ejecutar; lo mismo hicieron los guardias. El hombre pronto notó su presencia e intentó detenerlos.

—¡Morpeko, usa Rueda Aural!

La cobaya empezó a correr dentro de una enorme rueda de energía oscura. Pronto la disparó, y su impacto golpeó a todos lo que le perseguían con una fuerza tremenda. Casi todos pudieron continuar, pero Damian permaneció inconsciente. No pensaron mucho en sacarlo de ahí o brindarle apoyo médico por enfocarse en el perpetrador, aunque al muchacho no le importó.

“Hagámoslo rápido…”

Eventualmente, el criminal logró salir del edificio, aprovechó ciertas construcciones de cerca para escalarlas y ponerse directamente en el techo del museo. Desde ahí, empezó a correr por múltiples casas.

“Vaya inútiles.”

Creyó que su suerte le había salvado la vida, pero esa confianza se disipó con tan solo sentir una explosión dirigiéndose hacia éste.

Volteó a ver la causa y sintió el terror: un fantasma acompañado de un enorme Hydreigon aparecieron. No podía explicar cómo es que semejante ser pudo aparecer de manera tan repentina en el lugar.

—Con que eres el temible Blankface.

—No recuerdo el día en que me volví popular.

—Mi jefe te odia como si no hubiera un mañana. Arruinas deseos de venganza bien justificados.

—Yo tendré cierto gusto por el ojo por ojo, más sé que meterte con inocentes no tiene justificación alguna. Entrega lo que robaste y no verás lo peor de mí.

—No negocio con santurrones. Los de tu clase creen que siempre podrán ayudar a todo mundo, pero no entienden sus limitaciones.

—Entonces espero que disfrutes la golpiza.

—¡Rueda Aural otra vez!

Blankface no dio una orden, simplemente dejó que su hidra recibiera el golpe, que no causó un daño notorio. Sabiendo que no iba a poder ganar una pelea, decidió ordenar otro disparo y usarlo como una distracción para huir. Solo estuvo agradecido por un corto tiempo, pues ambos perseguidores lograban acercarse con más facilidad. Todo ataque que les lanzara se les devolvía con uno más poderoso. Su única opción fue cambiar su patrón de movimiento, que cambió de ser un camino directo hacia afuera de la Ciudad a una enorme espiral inconsistente. De no ser porque Morpeko era capaz de moverse a la suficiente velocidad para esquivar, seguramente no hubiera durado tanto en movimiento.

El fantasmagórico no dejó de centrarse en perseguirlo hasta que escuchó una voz familiar. Jamás se fijó en que se encontraba en un vecindario donde los botes cruzaran, así que lo más lógico que hizo fue observar el canal en cuestión: había una góndola varada en plena noche y todos sus pasajeros eran reconocibles.

“¡DANI!” luego admiró a los agresores. “¡No estos imbéciles otra vez!”

Pensó que tal vez no correría tantos riesgos si solo miraba por unos segundos. Pero la situación era la más complicada. Si continuaba su persecución sobre Robert, los Houndoom Furiosos iban a dañar a la pobre Danielle en una situación donde pudo hacer algo. En cambio, si trataba de ayudarla, el maloso iba a huir exitosamente y lo que sea que buscaba el Equipo Anarquía iba a terminar en sus manos.

Desperdiciar más tiempo solo iba a repercutirle peor, así que en el impulso de no soportar que su exnovia fuese dañada, decidió ir por ella.

—¡¿Qué es lo que ustedes quieren?! —gritó la pobre muchacha aterrorizada.

—¿Cuántas veces tendremos qué repetírtelo? —respondió la maleante con cinismo—. Entréguennos toda su plata y no saldrán heridos.

—Muy fácil decir con lo que le acaban de hacer a mi novio. —mencionó indicando un Mike inconsciente.

—No es nuestra culpa que cambiaras a tu salvaje por una rubiecita tan inútil. —burló uno de los esbirros.

—Y hablando de… considera lo siguiente, niñita mimada: si no nos entregas lo que queremos, vas a llorar por más que solo tu dinero. ¿Entendiste?

Un temible perro infernal acercó su hocico a la rica para que sintiera sus infernales llamas de cerca. Ella entendió que no podía correr riesgos, o eso quiso creer.

—¡¿Qué creen que están haciendo?! —pronto todos admiraron a un nuevo invitado.

—Miren qué trajo el Glameow de la basura…

—¡BLANKFACE!

—¿Conoces a este lunático? —cuestionó el enano—. ¡Tsk! Y pensar que solo tenías a ese rubio inútil para salvarte el culo.

—Déjense de estupideces. Ándese a la mierda de aquí y no intenten meterse con los inocentes.

—Pues boo hoo, friki. Ya asaltamos a al menos tres idiotas antes que a éstos. No eres un héroe de tiempo completo.

—¡Grr! Eso no quita el hecho de que no tienen oportunidad conmigo. Lárguense o sufran. La elección es suya.

—Somos ocho contra solo dos. Más bien el que debería contemplar sus posibilidades eres tú.

—No pretendan que no se los advertí. Hydreigon, Pulso Dragón.

La hidra disparó cuidadosamente una ráfaga con forma de ser místico, de forma en que ni Dani ni Mike se verían dañados por el impacto, solo como un disparo de advertencia. Consiguió espantar a los ladrones para que dejaran el vehículo y volvieran a tierra, donde podían entrar en combate con los héroes.

—Esta vez no tendrás la misma suerte. —gruñó la de cabello magenta.

—Tienes razón. Si logras hacerme reír, no detendré mis golpes.

—Qué chiste más malo… —luego dirigió una patada a la cara del ser, solo para que éste agarrara su pierna como en el combate anterior y la aventara hacia una pared con fuerza desmedida.

Deduciendo el resultado del combate, la joven de ojos azules decidió atender a su novio. Estaba inconsciente. Sabía que seguía vivo pues su corazón aún latía, pero no importaba lo que hiciera, él no despertaba.

Pensó en irse volando, pero luego se preguntó: “¿Cómo fue que Ron logró hacerlo?” Tenía un punto de referencia sobre huir con personas inconscientes, más no el cómo se logró. Temió a que sus pokémon descuidaran sus cuerpos y dejaran al pobre rubio caer a su perdición. Tampoco confiaba en su propia fuerza para llevárselo nadando a la tierra, así que su mejor opción fue remar al otro lado del boulevard, donde no podría verse lastimada por los demás, un trabajo lento.

Mientras, Blankface continuó el combate. Después de aquel lanzamiento que le aplicó a Laura, agarró a sus matones de forma simultánea. Billy fue derribado de un desliz, Bert con una patada al rostro y Franky con una barricada de golpes empezando por el abdomen y terminando en la cabeza.

La joven de ojos amarillos regresó a la acción para tratar de lastimarlo, cosa que solo resultó en más bloqueos, aunque el gordo pronto se recuperó para agarrar al enmascarado por detrás. Con eso el resto de los matones empezaron a golpearlo sin que éste pudiera devolverles el golpe.

Cuando se creía que ya no podía continuar, la muchacha le contestó poniéndole el rostro de frente.

—¿Qué te pasa? Pensé que estabas hecho de material más durable.

Lo único que Blankface hizo fue mover su cabeza hacia atrás y luego impulsarla hacia la de su enemiga. El impacto golpeó la frente sobre otra parte.

—¡AGH! —retrocedió, con ambas manos en su rostro—. ¡Hijo de mil putas!

Los demás se espantaron por el golpe. Franky aflojó su agarre al punto de que el justiciero le empezó a golpear a codazos hasta que lo soltara, después le dio un puñetazo en la entrepierna y terminó con una patada al rostro. Bert trató de brincar hacia él, pero fue agarrado y azotado contra el suelo de manera fulminante. Por último, Billy quiso golpearlo, solo para fracasar y recibir tres cabezazos, lo suficiente para tirarlo al suelo.

—No digan que no se los advertí.

Para su mala fortuna, la líder continuaba levantándose, con un poco de sangre en la frente.

—Eres más persistente de lo que imaginé.

—Digo lo mismo de tu necesidad de jodernos. ¿Qué te hicimos para merecer esto?

—Son sucios criminales. ¿Qué más quieres que diga?

—Tienes otras agendas. No pretendas que eres un paladín de la justicia.

—Responderé a eso con un sí y un no. Me es imposible mencionar mis verdaderas agendas, pero sepan esto: permitiré que vuelvan a su escondrijo si acceden a no salir del Gran Bosque y tú me das la mano.

Ella no estaba interesada en darle el apretón que pedía. Miró a sus compañeros caídos en combate, a los pokémon que no tuvieron mejor suerte contra el temible Hydreigon, y por último, a Danielle, que apenas llegó al otro lado del boulevard con Mike tirado en el suelo. Contempló rápidamente las posibilidades y luego llamó a su perra:

—¡Helga, dispara una Llamarada a esa chica!

La Houndoom logró saltar encima del dragón para poder disparar su enorme flama en forma de kanji. La pobre Danielle se estremeció, pero antes de poder recibir el ataque, Blankface dio un enorme brinco por el agua y quizás por un milagro y no por su capacidad, logró alcanzar a la llama para recibirla, ardiendo solo por unos instantes hasta sumergirse en el agua.

Ver semejante escena hizo que Dani recordara con horror un momento de igual parecido: por no huir con rapidez, un ser del mal trató de dañarla, y por ser una chica inocente, alguien tuvo que ponerse delante de ella para protegerla.

—Tan temible y a la vez tan ingenuo… —la ladrona burló, después observó a sus compañeros—. Chicos, es hora de ir-

Hydreigon soltó un rugido de rabia incontrolable. Ella había olvidado por completo a esa cosa. Le fue imposible anticiparse ante la ráfaga de rayos descontrolados dirigidos hacia su persona. Los pokémon aliados trataron de retenerlo una vez más, pero fueron incapaces.

Raticate, Sableye y Swalot quisieron encimársele, pero la hidra los aventó al aire con fuerza, aprovechó el momento para dispararles y luego los acribilló una vez que cayeran al suelo.

Cuando el monstruo regresó su mirada a la jefa, Helga intentó taclearlo, pero éste la agarró con sus brazos y empezó a quemarla con un fuego envidiable, sin soltarla por un instante.

Al notar que no iba a detenerse, la propia muchacha intentó salvar a su compañera, solo para que el destructor se la escupiera en el momento indicado. Para ser una vil matona, no pudo hacer mucho más que arrepentirse de haber permitido que su compañera fuese cremada. Más se sensibilizó al ver que sus propios muchachos intentaron retenerlo, solo para recibir rayos oscuros hasta impactar con algo.

La rufiana pensó que su tiempo en la vida se había acabado, hasta que una voz le salvó la vida:

—¡ALTO!

Blankface seguía vivo. Empapado, jadeando y solo podía cojear para moverse, aunque incluso eso causaba ardor en su piel.

—Suficiente, Hydreigon. Déjalos.

El dragón gruñó en frente de la chica. Su olor daba la idea de que esto era ya un rencor, el cual algún día iba a tratar de devolverle. Éste se acercó a su entrenador esperando caricias, con un resultado decepcionante.

—Así me gusta —el enmascarado cambió su mirada a la muchacha—. ¿Ves lo que te pasa por no tomar la ruta pacífica? Mira todo tu alrededor. Te ofrecí la paz, y elegiste la violencia.

—¿Por qué me echas esto en cara? ¿Acaso aún quieres que te ayude?

—Tengo un sentimiento de piedad, en especial por aquellos cuyas vidas se les fueron al caño a temprana. Comprende bien eso, Laura.

Oír ese nombre la espantó como no tuvo idea.

—¡Lo sabía! ¡Sabía que eras un lacayo de esa gorda!

—Te equivocas.

—Ocultas muchas cosas, pedazo de mierda. No voy a entregarme. Ándate al carajo —se levantó cargando a Helga, pronto notó que sus compañeros volvieron a abrir los ojos y agarraron a sus pokémon—. ¡Chicos, vámonos de aquí!

El grupo en precarias condiciones empezó a alejarse de los héroes. Blankface fácilmente pudo perseguirlos y dejarlos inconscientes por el resto de la noche, pero eligió no hacer nada.

Dani miró cómo el ser acariciaba la cabeza de su hidra, quién con molestias se permitió el cariño. Pronto vio que el héroe de ojos rojos miró a sus alrededores y por ende, le vio frente a frente. Los justicieros volaron al otro lado, solo con tal de que el humano pudiese hablarle.

—¿Están bien?

—Más o menos. Dudo que Mike se levante por un tiempo más, pero yo estoy ilesa, salvo por un par de veces que me apretaron la muñeca. Ahora te pregunto: ¿con qué razón dejaste a esos tipos irse?

—Porque sé que solo son chicos a los que la vida les jugó una mala broma. Quiero pensar que puedo ayudarlos. De igual forma, lamento lo que te hicieron.

—Fue muy poco daño. He aguantado cosas peores, ¿sabes?

—Hmm… —el ser sabía muy bien a qué se refería con eso—. Una chica de tu clase no merece sufrir así. Por algo existo, para que otros no pasen por cosas malas.

—No eres el único protector que conocí. Hay otros dispuestos a morir por sus seres queridos, y a veces no son tan exitosos como desean.

—Triste. —de no ser por lo mal que se vería, hubiera criticado a su propia persona en ese instante.

—¿Has sentido que alguna vez no has hecho las cosas bien?

—Se supone que estaba persiguiendo a un ladrón salido del Museo de Combate. Luego vi lo que esos locos les estaban haciendo y tuve qué decidir a quién priorizar.

—¿Y me elegiste?

Los elegí. Aunque me hubiera gustado el poder resolver ambos casos a la vez.

—No eres un dios. No puedes estar en todos lados e interferir si lo deseas.

—Los dioses son seres incomprensibles. A veces uno cree poder entenderlos, y luego su lógica lleva a la confusión. Mis ideas son bastante claras. Eso y que, como cierto cínico de la televisión dijo alguna vez: “los dioses no cojean”.

—Eso está de más. Mi punto es que ser un protector no es un trabajo fácil.

—Quizás. Lo único que puedo agradecer es que estoy vivo.

—Recibiste una Llamarada entera. ¿No te sientes quemado?

—Me arden un poco las piernas y los brazos. No demasiado seguramente por el agua fría en la que me hundí, así que es un problema menor —luego recordó cierto plan—. ¿Quieres ver mi cara? Ando bien.

—¡NO! —gritó repentinamente—. Lo que sea que esté detrás de esa máscara, me rehúso a verlo.

—¿Acaso es que ya dedujiste quién soy?

—Me importa poco quién seas. Si te revelas, me harás llorar. ¿Tú no quieres hacerme llorar o sí? —un par de lágrimas se escaparon de su rostro.

—Eso sería demasiado descortés. —suspiró.

—Por favor dime además que vas a estar bien.

—Este dolor significa poco para mí. Soy un protector y la muerte no es una opción a menos de que la situación lo demande.

—Poner tu vida en peligro tampoco es una necesidad.

—En realidad lo es. Tengo órdenes de proteger a alguien.

—Déjame adivinar: ¿esa persona es Lady Charlotte?

Blankface no respondió, sabiendo muy bien que era cierto y con la facilidad de deducir cómo ella pudo preguntar semejante cosa.

—¿Qué te pasa? —su voz se hizo más profunda—. ¿No puedes admitirlo?

—Solo pasa que no esperaba ser predicho de semejante manera.

—¿Pensaste que acaso no iba a imaginarlo viviendo con ella? —cuestionó con escepticismo.

—Para nada. Tan pronto como se me notificó de su estado actual, supe que debía tomar acción. Por eso también es que necesitaba darles mi identidad, pues necesito estar cerca de ella para protegerla.

Dani apretó sus puños por razones que el ser no podía explicar, pero ya le daba una mala impresión.

—Lástima, pero ella no necesita de tu ayuda. Nosotros somos más que suficiente.

—Después de lo ocurrido, tendré que insistir.

—¡Una mala ocasión no significa nada! —gruñó, causando la misma confusión y algo de vergüenza—. Fuera de mi vista. ¡Ya me harté de verte!

—Si así lo quieres… —después Blankface se montó en Hydreigon y abandonó el área, humillado. Quiso ver si podría dar con Robert en el momento, pero de nada le sirvió. En verdad fracasó con ese crimen, solo para salvar a alguien que repentinamente decidió odiarlo. En verdad, ser un héroe no era un trabajo fácil.

Antes de ir a su sitio de descanso, el ser le pidió a la hidra que se detuviera en un edificio cualquiera.

—Si la vida no me es cruel, podré quitarme esto desapercibido.

Damian volvió. Su cara de estrés era tan notoria como la de su pokémon. Y pensar que esto empezó como un simple examen, ahora estaba harto. Sin embargo, no se permitió desahogar, solo para poder consolar a su monstruo.

—Toma —mostró una baya Sitrus—. Por lo de hoy.

Pese a ser un glotón notorio, el dragón estresó el meter esa fruta en su boca. Nunca se quitó la molestia de la cara incluso con el delicioso sabor en sus papilas gustativas.

—Oye, entiendo que te sientas frustrado y que no te guste esto del vigilante, pero intenta calmarte, por favor. Un mal momento no puede destruirnos. Posiblemente tendremos una batalla de gimnasio mañana, así que el descanso es necesario.

Al ser no le convenció del todo lo que su dueño dijo, cosa que dejó clara con un gemido de frustración.

—No pienses que Dani habla por todos. Sé que antes me amó, pero ya hice paz con que ella tenga a alguien más. ¿Sabes quién sí te aprecia y te quiere por ello? ¡Cleo! Y eso porque eres un buen protector.

La hidra soltó unas risillas. Admitió que esa Milotic era una gran hembra. No podía ponerla encima del chico que lo crio, pero ciertamente le dio más importancia a ella que a la exnovia.

—Así me gusta. Ahora vamos, que nos hace falta dormir.

Damian retiró al pokémon. Iba a levantar sospechas si lo dejaba suelto. Bajó del edificio con cautela, y de ahí caminó hasta el Centro Pokémon, cosa difícil porque su lugar estaba muy alejado del sitio.

Cuando llegó, fue extrañamente recibido por el líder de gimnasio, preocupado.

—¡Damian! ¿Dónde estuviste? Cuando perdimos rastro de Robert, te habías desaparecido por completo.

—Simple: me levanté, fui a perseguir a Robert por mi propia cuenta y fallé en el intento.

—Era de imaginarse. Intenta no asustar a otros de semejante forma.

—Lo siento.

—Al menos estás bien. Tu trabajo no sufrió daño, así que voy a irme a evaluar. Descansa y recuerda venir al gimnasio mañana temprano.

—Igualmente.

Afortunado estuvo de que sobrara una habitación para hospedarse, porque tan pronto como entró en ella, se echó a dormir.

Mientras tanto, Dani aún esperaba a que su novio despertara. Eventualmente llegó a abrir los ojos.

—¿Amor? —interrogó Mike con una jaqueca molestándole.

—Me alegra que hayas despertado.

—¿Qué pasó? ¿Detuviste a los raros esos?

—No. Me sentí demasiado acorralada con ese maldito Houndoom acercándome el hocico.

—¿Entonces qué hiciste?

—Blankface nos salvó. Suena como un milagro, pero fue así.

—Empiezo a dudar que esa cosa sea un vigilante —pronunció muy poco sorprendido sobre el asunto—. Primero en Swanna, luego Lonhart y ahora aquí. Algo más hace ese loco.

—Ya podremos investigarlo en otro momento. Por ahora, quiero preguntarte: ¿crees poder mantener tus brazos sobre Pidgeot?

—Tal vez —luego se levantó y empezó a dar vueltas—. Solo necesito moverme un rato y seguramente podré hacerlo. Quizás me haga falta también desahogar mi frustración en algo. ¿Blankface se llevó a los locos?

—Los dejó huir.

—Vaya héroe de pacotilla que es ese fantasma. —espetó golpeando el suelo con un puño.

—Intenta calmarte. No me gusta verte tan frustrado.

—Perdóname. Simplemente estoy enojado porque la cita se nos arruinó, una chica me metió un zapato a la cara y el estúpido encapuchado dejó ir a esos tipos. Dime una forma de torturarlo.

—Déjale en claro que no necesita protegernos. Ya se lo eché en cara, pero una demostración nunca está de más.

—Eh… no tenemos idea de cuándo lo volveremos a ver. Pero se vale soñar. A papá no le va a gustar cuando le cuente esto.

—¡Por favor no hables de esto! —rogó con desesperación notoria que el muchacho jamás vio.

—¿Por qué?

—Porque, bueno, sé que no te he contado por dónde empezó mi tristeza, pero si hay una parte donde puedo comenzar, está en el hecho de que a mi papá no le gusta que los chicos no me protejan. Quisiera decir más, sin embargo, estoy cansada.

—Okay, pero me debes un par de explicaciones. No creas que las olvidaré.

—Bien por mí.

Los dos regresaron volando a sus hogares. Frustrados. Mentir fue el plan y mentir fue su acción. Dani hubiera querido confrontar a Charlotte sobre cual relación tuviera con el vigilante, pero se abstuvo de hacerlo. Si intentaba enojarse, solo iba a ver su plan arruinado.

—Lord Edward.

—Ah, señor Vivet. ¿Ha traído lo que le ordené?

—Todo lo que quería. —el hombre entregó muchas cosas muy útiles: una Piedra Llave junto a la Tyranitarita, una Pulsera-Z y tres cristales distintos, por último una Banda Dynamax y una enorme Estrella Deseo.

—Ohh la la. Me ha hecho un gran favor.

—Y eso no es todo, mi lord. Tengo algo que quizás pueda beneficiarle.

—Hable.

—Fui perseguido por el infame Blankface cuando hice mi asalto. Pronto noté que me dejó atrás para resolver otro crimen, el cual decidí observar por unos segundos antes de continuar.

—Para un falso héroe, ha de sufrir del heroísmo crónico.

—Deje usted eso, vi que se enfrentó a una pandilla de chicos.

—¿Y eso interesa por?

—Quizás la mayoría era irrelevante, pero vi que una de ellos era cierta adolescente cabello magenta y ojos amarillos. Y era bastante ágil.

—¿Está sugiriendo que encontró a la joven Laura Blaise?

—Sí, mi lord.

—Interesante. Muchas gracias por el reporte, pero de momento, voy a hacerme cargo de experimentar con su tesoro. Si no le molesta.

Newton volvió a su hogar, cansado. Tomó el teléfono antes de cualquier otra cosa.

—¿Aló? Sí, disculpe oficial. Quisiera saber si aún conservan los datos que les di sobre el señor Robert Matthews, ya saben, el ladrón del Museo. Oh, entiendo. Por supuesto que estaré ahí mañana después de las doce, lamento no poder hacerlo antes, pero tengo también otros asuntos en mi oficio.

“Ay, Rob. Debí saber que en verdad nunca estuvo bien en ti.”

Después se preparó un café con pan. Lo consumió rápidamente y después retiró los utensilios para revisar su último examen.

—Veamos… empezó a evaluar los ejercicios en orden.
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Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#28
Uff, después de terminar un capitulo largo, es hora de comentar. Me gustó eso de relacionar a morpeko con la doble personalidad de su entrenador, fue un buen detalle y le dio un toque de originalidad a la historia. Eso de hacer un examen para enfrentar al líder del gimnasio, aunque a uno que quiso ser entrenador porque no le iba bien en la escuela seguro le molesta, es original también. Hablando del examen, el incluirlo al final, supongo porque sobre todo querías mostrar la respuesta de Damián a la pregunta, le da una genial inmersión y habla bien de ti que te hayas molestado en responder las preguntas. El hecho de la existencia de un personaje como Robert hace que la relación entre Damián y BlankFace tenga una nueva arista y no sé si lo habrás hecho a propósito para hacer un contraste con los dos. Además de que cada vez es más fluida la transición entre el entrenador y el justiciero, cosa que igual me agrada.

Lo estás haciendo bien, no te desanimes.

Saludos.
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#29
¡Querido Nemu! Finalmente me pongo al día con tu fic. Bueno, """al día""" teniendo en cuenta que soy el peor lector del mundo y que todavía no avancé con la primera parte de tu historia, y cada capítulo que avanzo acá me culpo por no finalizar el otro. Realmente se me hizo un quilombo infernal de nombres y tramas en el capítulo ocho, necesito una guía de personajes y de familias reales y conspiraciones a la Game of Thrones. (?)
Pero vamos con lo importante:

- Referencias a Batman vs Superman, bien ahí. xD
- El Centro Pokémon hace un PESIMO trabajo facilitándole a cualquiera información sobre la ubicación exacta de otros entrenadores. ¿No sería muy peligroso para ellos? Aunque técnicamente es lo que hace Google con nosotros cuando llevamos nuestros teléfonos para todos lados. (?)
- Me perdí con todo el asunto del baile en Lover's Pool, personajes de familias que creo que no aparecieron en el capítulo anterior de la toma de rehenes en la mansión y el detalle de Gerald usando... ¿poderes psíquicos? ¿Qué clase de personas son? D: 
- ¿Cleo es la pokémon de Charlotte? Creo que era una Milotic. D:
- No entendí tanto el enojo dramático de Charlotte. Sí, su viejo fue un orto escabulléndose con el resto de la familia para entrar al barco. Pero me pareció toda una situación medio sin sentido, solo por el resbalón de la chica perdiendo el boleto y que se descubriera su "identidad". ¿Tanto espamento se haría por esa escapada a Alola?
 
Cita:Ya después de que el sol se pusiera, Hiram y   llegaron para ver a la chica.

Hiram y... ¿quién? xD

- Damian Kaine: héroe enmascarado, experimentado SWAT, valeroso entrenador y condecorado detector de llamadas spam a su celular. ¡Temblad, Claro, Movistar!
- Estos de la familia real son unos PESADOS, los odio, me caen pésimo. Después de todo lo que Damian hizo por ellos y que se despiden amablemente acompañándolo a la ruta para seguir con su viaje, por una cagada que ellos mismos se mandan lo molestan a mitad del entrenamiento para que vuelva a hacer de guardaespaldas de la chica. Así da la sensación de que el viaje del protagonista no avanza nunca. Si ya tenía bastante de qué preocuparse salvando a Dani, ahora encima tiene que hacerse cargo de la waifu de pelo azul y de sus millones de pokedólares. (?)

Al final todo lo que aprendí leyendo esto es que siempre los tíos son los malos de la película. Especialmente si son millonarios pseudo mafiosos.

Vamos con el nueve:

- ¡Me encanta el profesor con personalidad múltiple! Nada mejor que un lindo Morpeko para él. Aunque por ahora parece controlarse mejor que su entrenador. xD
- ¡Qué espanto! Para poder desafiar el gimnasio tenés que aprobar un duro examen. Creo que sería una prueba más difícil que la de los botes de basura en el gimnasio de Surge.
- Me gustó el pequeño truco de Damian de hacerse el inconsciente para pasar desapercibido y luego reaparecer junto a Hydreigon como Blankface. Buena forma de no levantar sospechas.
- También me gustó la violencia de la loquita de los Houndoom Furiosos, es re agresiva y malhablada. Sigue siendo mi waifu. (?)
- ¡Y el diálogo entre Damian y Dani! Excelente, buena interacción entre los dos, mucha química. Aunque no me gusta la faceta tan extremadamente solemne del protagonista, poniéndose a hablar de los dioses. No sé, me suena medio fanfarrón de su parte.
- Dani se enojó por... ¿Celos? ¿Sentirse inútil? Pero realmente no pudo hacer nada contra los Houndoom. Incluso dejó a su Eevee al cuidado de Charlotte, y creo que no tenía otros pokémon de apoyo. 

¡Ya sé qué es lo que menos me gusta del fic hasta ahora! Que los pokémon son recontra secundarios, y creo que incluso podría escribirse sin ellos y las cosas más o menos podrían desenvolverse igual. Como que el hecho de que existan y convivan con los humanos no hace la gran diferencia. Está bien que te enfoques más en los personajes y los desarrolles, pero siento que me falta esa conexión con los pokes más allá de ser usados como armas y gadgets por Blankface/Batman.

Peeero me gusta lo metódico que sos escribiendo y la perspectiva intelectual del protagonista. Incluso con sus fracasos a cuestas, el tipo innegablemente tiene una tonelada de experiencia sobre la espalda, y da cátedra sobre eso en su examen. ¡Así que para eso querías el otro día las plantillas de hojas rayadas! Genial te quedaron las imágenes con sus respuestas, todo muy prolijo. Y me gustó que no tuviera puras respuestas acertadas, sino también algunos errores. Me dio mucha nostalgia de parciales y exámenes que hice, aunque creo que a mí me solía ir bastante peor que a él. xD
Los detalles más nerds y técnicos son "meh", pero obviamente cumplen su función. Igual, lo mejor fueron las reflexiones finales sobre Damian. Creo que lo respeto bastante más después de leer eso. Y me gustaría saber más sobre todos los viajes que tuvo anteriormente por las otras regiones. ¿Harás crónicas al respecto?

¡Espero los próximos capítulos!
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#30
SURPRISE!

¿Pensaron que no verían otro capítulo hasta la siguiente semana? Bueno, les digo que lo voy a sacar de una vez, puesto a que he logrado terminar dos capítulos rápidamente desde hace algo de tiempo, así que esta semana y la siguiente, habrá cap. Quiero pensar que podré hacer esto por el resto de Julio, pero eso quedará por verse.

Ahora que quité esto de lado, a responder comentarios:

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@DoctorSpring A Robert le di esa personalidad basándome en un dato curioso de los villanos de Batman: básicamente, todos son un reflejo del mismo Caballero Oscuro, y citando al Youtuber que lo mencionó (Plagueofgripes): "Two-Face es un reflejo de la dicotomía de elección que Batman enfrenta cada día, Scarecrow es un reflejo del uso del miedo que Batman también usa, Hugo Strange es un reflejo de la obsesión y oración personal, Hush es un reflejo del camino que tomó Bruce de la infancia al vigilantismo y más." En este caso, el reflejo de Robert en Damian sería el del uso de dos "personas" en un solo ser. La verdad, en mis planes sí pienso reflejar más características de Damian en otros, y espero que logren el mismo efecto.

@Tommy Aunque sí estoy de acuerdo sobre la furia innecesaria de los Carroll, debo decir que no es tan preocupante el efecto que tendrá esa orden, ya verás un poco de ello en este cap.

Con Dani, bueno, fue intencionalmente un misterio, esa actitud pronto tendrá sentido cuando el momento llegue.

Sobre eso de contar historias sobre los viajes pasados de Damian, experimenté un poco con este fic que hice para un concurso de Halloween: https://pokecueva.com/Thread-Rara-Ocurre...ubterráneo
No estuve del todo feliz con ese fic por algo que seguramente notarás si lo lees, pero en caso de que no quieras hacerlo:

Literalmente redacté un boss rush. No puedo evitar sentir que tal vez debí evitar las peleas, pero no supe cómo mejorarlo sin faltar a la entrega de fics o superar el límite de palabras para el concurso.

Dicho esto, puedo intentar más historias del pasado, evitando esa enorme problemática que tuve con ese fic. Tengo unas cuantas ideas para ello.

Ahora, el tema de los pokémon: voy a estar cambiándolo gradualmente. Tomé ya algunos pasos en esta capítulo, y voy tratar de continuar con ello con el paso de los caps (al 11 de hecho le hice más).

Con todo esto listo, vamos ya:

Capítulo 10: De Telarañas y Secretos

—¿Damian?

El muchacho se encontraba en un lugar vacío. No podía distinguir nada de la oscuridad salvo a Charlotte desde una larga distancia, quien se veía asustada como jamás notó.

—¿Te ocurrió algo?

—Necesito tu ayuda —mencionó mientras trataba de acercársele—. Eres el único que puede protegerme.

—¡Dime de qué!

Él también corrió con tal de confortarla, pero no tuvo ese gozo. Repentinamente, vio que algo apareció detrás de ella, y con una velocidad endiablada, la apuñaló, tirándola al instante.

—¡CHARLOTTE!

Damian conocía bien sus propias órdenes. Se suponía de era su deber protegerla y fracasó de la forma más estúpida. Ahora se encontraba en un estado patético, rogando porque sobreviviera.

—¡No te mueras por favor!

—¿Por qué…? —pronunció con muy poco aliento restante—. ¿Por qué… me dejaste morir? Eres… un… fraca…

La frase no se completó, pero no hacía falta. El pobre muchacho no tuvo chance de llorar, porque era el momento de castigar al infeliz que cometió semejante atrocidad. Soltó el cadáver, se levantó, miró a su espalda y vio a alguien que no deseaba ver tan rápido: un monstruo que le hizo sentir débil hace meses.

—¡¿TÚ OTRA VEZ?!

Ni un solo segundo estresó para correr hacia el ser y golpearlo con toda la rabia del mundo. Éste no hizo nada y tomó el ataque, solo para desvanecerse al instante. Damian solo sintió satisfacción por un instante, pues la bestia resurgió misteriosamente para burlarse de él. Lo hubiera golpeado de nuevo, pero se vio interrumpido por otra presencia.

—Nunca fallas en decepcionar, Damian Kaine.

—¡¿Dani?! ¿De dónde es que-?

—Jamás aprendiste de tus fracasos. —Ron surgió junto a Mike.

—Tomé una buena decisión en alejar a Dani de ti. —Hiram burló.

—¿Y saben qué? —los Carroll se unieron desde atrás, con una Charlotte amargada, que tenía un agujero en su pecho—. Haré lo mismo: no vuelvas a acercarte a mi hija, inútil.

Todos luego se burlaron, y la criatura que detonó el mayor fracaso de Damian se les acercó como si fuera un amigo íntimo, para soltar carcajadas de igual forma.

El entrenador se sintió tan débil e incapaz de luchar, que solo pudo soltar lágrimas y admirar las burlas hasta gritar.

Ahí fue que finalmente despertó, con lágrimas secas, el corazón latiendo como loco, hiperventilación y sudor. Sus pensamientos sobre la pesadilla duraron muy poco antes de que se vieran obligados a enfocarse en otra cosa: la cicatriz de su pecho, que hasta entonces no era más que una fea deformación ocultada por la vestimenta, punzó de dolor, obligándolo a poner la mano derecha solo con tal de apretarla.

“¿Qué mierda fue eso?” se cuestionó a sí mismo. “Espero que haya sido por culpa de esa maldita Llamarada…”

Esa fue su única suposición. ¿Qué más podía tener sentido? Jamás recibió un ataque notorio al pecho hasta antes de esa flama, y los golpes nunca causaron semejante efecto.

Cuando dejó de contemplar la herida, sacó su celular para ver la hora.

6:57 AM

“Tres minutos antes…” luego entró a la aplicación del reloj y desactivó la alarma que había activado para las siete. Y pensando en la pesadilla, se metió a sus contactos.

“No me tengo que preocupar por Charlotte,” admiró por varios minutos. “¡Solo fue una estúpida pesadilla! Pero… hace tiempo que no soñaba con eso. No sé si realmente ella esté bien conmigo afuera. ¡Bah, al demonio!”

Damian comenzó la llamada. Estando en tan mal estado, temió porque esa idea se fuera al caño, pero para su alegría, escuchó la voz desde el dispositivo.

—Muy bien, Damian. ¿Qué razón, motivo o circunstancia justifica que me llames cuando el cielo sigue tan azulado?

—Perdón si te levanté tan temprano —respondió con una voz algo temblorosa—. Sé que tu padre te dijo que yo tenía el encargo de protegerte.

—Oh sí, y si acaso estás preocupado por eso, te digo de una vez que te calmes. Preocúpate únicamente por tu viaje de entrenador y si algo pasa, te llamaré. Seguramente puedes viajar de ciudad en ciudad por vuelo, ¿no?

—Sí. La razón por la que no lo hago ahora es por no descuidar el entrenamiento de Growlithe.

—Eso está de más. El caso es que si te necesito, vendrás lo más inmediatamente posible.

—Cierto…

—Ahí tienes. Relájate. Voy a estar bien. ¿Qué te pasó ahora que te oyes aterrado?

—Nada. Simplemente me tomo en serio lo de ser un protector, y no quiero decepcionar sabiendo que la vida de alguien depende de mí.

—Qué exagerado. Yo no voy a morir y papá no vendrá a matarte.

—Lo lamento tanto —suspiró—. Espero y puedas dormir.

—Quisiera pensar eso. Igual, sabes que aquí estoy si necesitas hablar con alguien. Aunque, intenta tener algo de cuidado al llamarme, porque no creo que a los Abbeystead les guste saber que eres mi amigo. Quisiera poder organizar horarios para eso, pero mis ojos se empiezan a cerrar solos, así que deberá esperar.

—Entiendo. Descansa.

—Igualmente.

Justo como él esperaba: no era necesario hablar con ella. Ya no le importó, considerando los minutos que gastó en la corta plática, prefirió mejor bañarse.

El cuerpo aún dolía por las quemaduras. Solo podía agradecer que bañarse con agua helada era una opción, aunque eso le podía costar un resfriado con el invierno ya acechando, y seguramente iba a seguir requiriendo de hierbas o cremas para el tratamiento de las quemaduras sobrantes.

Después se tomó la molestia de desayunar con sus pokémon. Hydreigon aún se notaba frustrado por la noche anterior.

—Muy bien, Gliscor, Scizor. Necesito que uno de ustedes dos me acompañe para la siguiente pelea.

Los dos insectos se debatieron entre ambos, pero pensando en que quién tendría más ventaja elemental, la mantis decidió cederle a su amigo escorpión el gusto de pelear.

—Maestro, ¿qué hay de nosotras? —cuestionó Gardevoir por ella y Roserade.

—Lamento tener qué negarles el combate, pero en un gimnasio tipo bicho, no todos tienen ventaja. Si mi memoria no falla, Newton usa siempre tres pokémon, así que solo llevaré la misma cantidad.

—Asumo que entonces Growlithe le acompañará.

—Me he vuelto predecible.

—Eso deja un espacio. ¿A quién planea traer si nosotras y Scizor estamos fuera?

—Sonará como una decisión estúpida, pero Hydreigon vendrá conmigo.

Todos pausaron el almuerzo rotundamente al escuchar semejante cosa, sabiendo muy bien que su dueño no era de los que tendían a cometer decisiones demasiado estúpidas.

—Eso es muy contradictorio, maestro.

—Tienes demasiada razón, Gardevoir. Sin embargo, por ciertos eventos de anoche, él va a entrar en combate. Si quieren detalles, se los contaré después.

El dragón mientras tanto, no se vio muy emocionado con saber que tendría un combate, mirando al pequeño compañero canino.

—¿Temes a que él acapare todas las batallas?

La hidra asintió, deprimiendo un poco al perrito.

—No hace falta pelear por atención. Este líder al parecer se preparó para los entrenadores de mi estilo, así que sus pokémon seguramente no serán tan fáciles. Por eso tengo la seguridad de que esto requerirá de más apoyo.

Aunque había fracasado en devolverle a ambos el ánimo, al menos les recuperó un poco de confianza para lo que se vendría.

Pronto se movió al gimnasio de Bigbridge. Varios entrenadores ya le habían ganado en asistencia, aunque solo había enorme fila en el área de recepción. Después de otros quince minutos, uno de los asistentes llamó a todos:

—Muy bien, los combates empezarán dentro de poco. Haremos los llamados conforme el señor Newton ordenó. ¡Que pase Damian Kaine!

El entrenador se sorprendió. “¿De verdad soy el primero? Mejor no desperdiciar la oportunidad si es así.” Usó todos los segundos necesarios para hacerse notar sobre el grupo y dirigirse a los asistentes.

—Pasa. Newton está esperando ya en el campo de batalla —luego miró a los demás entrenadores—. Sean libres de observar en las bardas o quedarse aquí. Como ustedes deseen, a los que se queden se les avisará cuando el combate termine.

Damian fue guiado a su puesto de la arena por un asistente, los entrenadores a la bardas por otro. El líder de gimnasio ya estaba en posición, listo para empezar la batalla.

—¡Ah! Justo como esperaba —se alegró de verlo—. ¿Estás listo? Espero que lo de anoche no te haya afectado.

—Me preparé —luego preparó una poké bola—. Aviénteme todo lo que tenga.

—¡El combate está por comenzar! —anunció el réferi del lugar—. El líder Newton se enfrentará a Damian Kaine. Cada uno con tres pokémon.

—¡Empieza, Growlithe! —el alegre cachorro entró al combate.

—¿Hablas en serio? ¿Traes a este pequeño sabiendo que sé valerme con veteranos?

—Créame: tuve tiempo para pensarlo después de levantarme. Estoy listo para pagar el precio si tomé una mala decisión.

—Bien. No me haré responsable si sacrificas a un pokémon en vano —luego aventó una bola red—. ¡Entra, Scolipede!

La diferencia de tamaño entre ambas bestias hizo que los espectadores se cuestionaran el combate:

—Ese tipo está pidiendo la derrota. —pronunció una chica, y varios asintieron.

—Difiero, y demasiado… —Apollo, quién estaba entre los tantos jóvenes novatos, negó—. Ese perrito tal vez no sea la gran cosa, pero tan pronto como quede fuera de combate, Newton va a tener una muy mala sorpresa.

—¿Cómo lo sabes?

—Tuve la “fortuna” de enfrentar a Damian en el pasado. Quiero ver si puedo analizar su estilo de combate aquí. —eso fue lo último que dijo antes de quedarse admirando la batalla.

—¡Scolipede, usa Megacuerno!

—¡Lanzallamas!

Aquella enorme escolopendra corrió directo hacia su rival, cabeza primero. El perrito no se movió, centrándose mejor en escupirle una fuerte ráfaga de llamas, las cuales poco daño lograron causar al insecto, al punto de que éste no detuvo su ataque y logró asestar la cornada, llevando al pequeño hacia los aires.

—¡Dispara una Bomba de Lodo!

—¡Esquívalo y usa Colmillo de Trueno!

Con reflejos rápidos, el cachorro logró evadir una enorme bola púrpura de líquidos venenosos, y aprovechó el impulso de su caída en picada para clavar sus fauces en la antena derecha el ciempiés. El dolor constante presionó demasiado al monstruo para sacárselo de encima. Sus saltos no eran lo suficiente para lograrlo, correr en círculos tampoco. Una vez que menear el cuerpo fue algo fútil, Newton pensó en otra idea:

—¡Quítatelo con Treparrocas!

Obediente, el gigantesco bicho hizo un pisotón con el que creó una pequeña montaña artificial, la cual se puso a escalar con movimientos bruscos. Altura, posición y fuerza fueron los factores determinantes para lograr que el can finalmente se soltara, cayendo al suelo.

El pilar también descendió para que el enorme insecto pudiera presumirle rabia al rival.

—¡Hazle pagar con un buen Rodillo de Púas!

Con suficiente flexibilidad, Scolipede logró en enrollar su cuerpo al punto de quedar hecho una rueda. Aprovechando la forma, aplastó sin problemas al cachorro.

—¡Growlithe!

Por el lado bueno, el perro pudo levantarse para continuar. Lo malo era que empezó a retroceder como consecuencia del movimiento. Damian quiso impedirlo, pero el pobre perro empezó a recibir más aplanadas por su carencia de ideas, hasta que pensó algo en el siguiente turno.

—Veamos si aguantas otro. ¡Rodillo de Púas!

—¡Empieza a escapar, Growlithe!

Para la risa de varios, el pobre can huyó en círculos de la monstruosa rueda por toda la arena. Damian no se vio demasiado molesto por haber ordenado semejante cosa.

—¿Qué te pasa? ¿No querías una pelea?

El muchacho no respondió, no hasta que notó que su propio pokémon se hartó de alejarse.

“Bingo…”

—¡Brinca sobre Scolipede!

Con un brinco difícil, el can logró ponerse sobre esa enorme rueda, aunque tuvo dificultad para mantenerse encima por el movimiento constante de su oponente.

—¡Ahora usa Rueda de Fuego!

El fuego empezó a surgir de sus patas, y con el mayor esfuerzo del mundo, Growlithe corrió con las llamas hasta tener dominio sobre el movimiento de Scolipede.

—¡Muévete hacia el otro lado de la arena! —y la acción se logró gracias al dominio del gigante—. ¡Aviéntalo a la pared!

Growlithe se determinó a cumplir la orden, y corrió hacia un muro cercano al área de Newton, brincó y dejó que el insecto se impactara contra éste. El adulto observó a su pokémon, solo para ver un feo resultado.

—¡Scolipede ya no puede continuar! —el réferi anunció—. ¡Growlithe ha ganado!

—Eso fue… sorprendente. —todos los espectadores menos Apollo empezaron a cambiar su opinión del cachorro, uno luego cuestionó al muchacho—. Dijiste que la mala sorpresa vendría después cuando vencieran a Growlithe, no antes.

—Tampoco vi eso venir. Supongo que entrenar con un equipo de pokémon tan duro como los que tiene le dio más poder.

—Hiciste un buen trabajo ahí, Damian —Newton alagó—. No esperaba a que ese pequeño inconveniente con la huida te sirviera de algo.

—Un pokémon que retrocede necesita evitar ataques por un tiempo si su entrenador quiere que vuelva a luchar. ¿Por qué retirarlo antes si puedo mejor buscar una alternativa?

—Idea curiosa. Apuesto a que ya no te consideras tan débil con eso.

Para el muchacho fue muy fácil deducir el por qué de ese comentario, así que lo siguió de forma tranquila.

—Mi inferioridad es algo demasiado complejo. No dejaré de ser inferior mientras no esté en la cima.

—¿Entonces sugieres que no soy fuerte al no ser un campeón?

Damian permaneció silencioso. Él no disfrutaba hacer de menos a cualquiera, y ver que sus propias palabras podían dañar a otros le hizo estremecerse.

—Eso imaginé. Veamos si puedes replantearte las ideas con éste —aventó su segunda bola—: ¡Entra, Galvantula!

—¡Usa Otra Rueda de Fuego!

El can obedeció y tacleó a su oponente, sin mucha molestia, solo para ver que éste no trató de empujarlo.

—¡Carga Salvaje!

La tarántula se cargó de mucha energía eléctrica, la suficiente para empujar a su rival fuera de la arena, aunque no inconsciente.

—¡Entra de vuelta!

—No sin un regalo de mi parte: ¡Red Pegajosa!

Aquel arácnido disparó rápidamente un montón de telarañas por el suelo de Damian. Growlithe tuvo la mala fortuna de caer en una de ellas, volviéndose incapaz de moverse fuera de un pequeño círculo de tela. El entrenador no pensó bien las cosas, así que trató de luchar con fuerza bruta.

—¡Lanzallamas!

—¡Doble Rayo!

Las ráfagas entraron en impacto, empujándose con tal de que uno de los dos fuesen lastimados. Por muchas esperanzas que tuvo el adolescente por ganar, su rival consiguió la ventaja y dañó al can ígneo, aunque éste siguió de pie.

—¡Usa Rueda de Fuego!

—No te servirá.

Realmente fue así. La tacleada no causó mucho daño a la araña, cosa que le permitió devolver el golpe de nuevo.

—¡Cuchillada!

Usando la pata frontal derecha, Galvantula asestó un corte al lomo de su rival. A ese punto, Growlithe ya estaba muy agotado. Se levantó con tal de continuar luchando, pero Damian se lo negó por mero.

—Toma un descanso por ahora —el can lo aceptó y se permitió retirar. En ese corto proceso, el muchacho sintió un pequeño dolor en la cicatriz. No le dio más importancia a ese dolor como a la posibilidad de haber saboteado el combate de Hydreigon sin la intención.

—¿No ibas a permitir que tu pokémon se debilitara? —cuestionó por el estado bajo del oponente.

—En cierta forma. Que descanse mientras éste se hace cargo —así invocó a su segundo guerrero—: ¡Gliscor, yo te elijo!

Apollo admiró al ser alado con un sentimiento de victoria, pues el entrenador sacó a un pokémon del cual se contenía por añorar el crecimiento del cánido.

—¡Pégale con Acróbata!

—¡Doble Rayo una vez más!

Con algo de suerte, Galvantula logró evitar que el escorpión alado le tacleara con sus brincos. Aunque se hizo muy claro que la diferencia de durabilidad entre los dos oponentes era enorme.

—¡Terremoto!

—¡Intenta atraparlo con una Red Pegajosa!

Gliscor rápidamente descendió al suelo para golpearlo con sus tenazas. Las olas de tierra no permitieron que su oponente pudiera disparar debidamente la red, así que terminó dándole a lugares donde el escorpión jamás iba a moverse.

—¡Ahora Cuchillada Nocturna!

—¡Usa tus propias Cuchilladas!

Así, ambos bichos empezaron a rasguñarse como diera lugar. La araña acertó a pecho, cara y ala derecha; el alacrán a las patas fronteras, abdomen y rostro; el último golpe encima logró aventar al arácnido hacia otra pared, cercana a las bardas.

—¡Dispara Roca Afilada!

Tomando notas de su pequeña experiencia en el Castillo Real, Gliscor inmovilizó a Galvantula usando las piedras como clavos.

—¡Záfate rápido!

—¡Golpéalo con Acróbata!

La pobre tarántula no tuvo la oportunidad de huir, por lo que recibió la poderosa tacleada, destrozando parte de la pared en el proceso.

—¡Galvantula ya no puede continuar! ¡Gliscor gana!

—Dos a cero… —musitó uno de los chicos.

—Al menos hay que darle algo de razón a Newton. Muy débil no parece ese sujeto —después observó a Apollo—. ¿Es el resto de su equipo así de duro?

—Sé que tiene un Roserade. Es fuerte, pero no creo que lo use para la ocasión.

—Dime —pronunció el líder—: ¿te sigues sintiendo lejos de ser fuerte?

—Va a perdonarme por lo que diré —Damian suspiró—, pero yo no vine aquí por terapia. No considero que usted sea débil, pero eso no quita el hecho de que yo tengo demasiados fracasos en mi historial.

—Veo que necesitas ayuda más seria. O bueno, quiero pensar que tal vez esto solo es cosa de hablar. No voy a quitarte más tiempo, así que es turno de este último —hizo su última invocación—: ¡Orbeetle, te elijo a ti!

—Un oponente peculiar —pronunció el insecto con telepatía para la impresión de todos—. Ponte en guardia.

—¡Usa Acróbata otra vez!

—¡No voy a permitirlo! ¡Gravedad!

El pokémon colmicorpio había regresado a su parte de la arena cuando acabó a la tarántula, por lo que al verse sometido repentinamente por el aumento de gravedad gracias a los poderes psíquicos de su oponente, cayó en una telaraña, causándole dificultad para siquiera moverse.

—¡Corta esa red, rápido!

—¡Veamos si esto no te distrae! ¡Zumbido!

Aunque fuese poco efectivo, ese fuerte ruido fue capaz de dañar constantemente a Gliscor mientras éste permanecía atrapado por la red. Rebanarla fue un enorme problema con las tenazas pegadas, así que fue un arduo trabajo de despegarlas, cortar esas telas, luego hacer lo mismo con las del resto del cuerpo y finalmente posar encima del área triturada.

—¡Dale otro Acróbata!

—¡Prepárate para recibirlo!

Damian pensó que tal vez la tacleada podría siquiera agotar a esa mariquita, pero fue un truco burdo, pues el secreto se encontró en el momento que los cuerpos de ambos bichos estaban cerca.

—¡Ahora Vendetta!

Y usando su enorme cabeza, la catarina golpeó al escorpión con el doble de fuerza, empujándolo.

—¡Dispara Roca Afilada!

La distancia entre los insectos fue lo suficiente para que el psíquico pudiera usar un contraataque apropiado.

—¡Agárralas con Fuerza Psíquica y devuélvelas!

—¡Esquívalas!

Desafortunadamente, el alacrán volador estaba demasiado acostumbrado a valerse del aire para poder hacer algo con ligeros brincos. Eso fue su perdición, pues cada piedras le golpeó, al punto del agotamiento completo.

—¡Gliscor ya no puede continuar! ¡Orbeetle gana!

—Para un pokémon tan peculiar, no has sido un rival para mis poderes. —afirmó la mariquita.

Eso impactó mucho al adolescente. Hasta ese punto, ningún pokémon fuera de Growlithe perdió un combate, por lo que ver a otro de sus monstruos perder fue algo imprevisto.

—Regresa, Gliscor. Hiciste un muy buen trabajo. —la cicatriz volvió a punzar cuando Damian hizo su retiro. El dolor fue mayor, por lo que Newton no pudo evitar notarlo.

—¿Te duele la derrota?

—Un poco… —admitió—. Pero la realidad es que tengo una fea herida en el pecho y a veces me molesta. No le dé demasiada importancia. Si termino perdiendo, aceptaré mi derrota como tal. ¡Ahora, vuelve Growlithe!

El perrito volvió, un poco comparado al combate anterior, pero incluso así, se vio afectado por las telarañas. Aunque el joven de cabello azabache dudó de la durabilidad restante de éste, al menos quiso darle utilidad antes de encontrarse en las últimas.

—Las condiciones de éste no son óptimas para poder equiparárseme.

—¿Crees que puedes sacrificar a un pokémon en combate? —cuestionó el líder, algo escéptico de la táctica de su oponente, así como de la herida—. No va a gustarte lo que te viene. ¡Orbeetle, avienta más rocas con Fuerza Psíquica!

—¡Usa Rueda de Fuego y evádelas!

Las llamas que rodearon el cuerpo del can le permitieron destruir la red en la que se pegó con mucha facilidad, y a diferencia de Gliscor, éste no tenía problemas de movilidad terrestre, así que fácilmente corrió por la arena esquivando los proyectiles. Pronto llegó a golpear al oponente, sin mucho éxito, pero más que el de su compañero.

—Bien logrado, más de lo que me gustaría admitir. ¡Golpea con Vendetta!

—¡Salta por encima!

Sacando provecho del cabezazo, el perrito logró brincarle, aunque con muy poca fuerza por el efecto de la gravedad, y de haber errado en solo un momento, hubiera sido lastimado.

—¡Ahora Lanzallamas!

—¡Esquívalo!

Una vez que quedó del otro lado, el can logró disparar unas llamas potentes, las cuales la mariquita apenas pudo evitar moviéndose. Newton fácilmente notó que eso era de hecho una ventaja para Damian, pues con ese disparó, logró destruir el resto de telarañas en su lado del campo, pero eso no bastó para darle el lujo de acabar con su último pokémon.

—¡Agárralo con Fuerza Psíquica!

Sin rodeos, el cabezón usó sus poderes para hacer levitar al canino, manejando sus poderes de forma en que Gravedad no influyera en su plan. Lo elevó al techo y cuando consideró la distancia apropiada, lo tumbó.

—¡Growlithe ya no puede continuar! ¡Orbeetle gana!

—Un resultado muy fácil de esperar.

Damian volvió a sentir esa punzada en la cicatriz, solo que ahora se hizo notar al punto de hacer que éste se inclinara de dolor.

—¿Estás bien? —preguntó el líder preocupado.

—Estoy bien… —gruñó por el dolor—. Este dolor no me afecta en lo absoluto, así que terminemos esto de una vez.

El muchacho de cabello azabache retiró al pobre can, quién no logró beneficiarse de enfrentar a dos oponentes poderosos. Sacó su bola ocaso.

“Bueno, amigo mío. Te dije que ibas a tener una batalla y ahora la tendrás.”

—¡Hydreigon, entra!

El dragón temible entró con un poco de molestia, pues al ver a su oponente, lo consideró algo débil para su gusto. Aunque fue solo una impresión rápida, pues se vio sometido por la aún dura gravedad aumentada.

—Quizás parezcas amenazante, pero no serás mejor que tus compañeros caídos.

—Como una torreta inmóvil —burló el líder—. ¡Orbeetle, usa Zumbido!

—¡Pulso Umbrío!

Aunque el ruido logró dañar a la hidra al punto de tomarse en serio el combate, ésta logró disparar sus rayos oscuros con precisión.

—¡Lanza más piedras con Fuerza Psíquica!

—¡Intenta agarrar algunas usando tu Colmillo de Fuego!

La mariquita logró asestarle unos cuantos golpes con esa táctica, pero tres piedras fueron a parar a las tres bocas de la bestia, quemándolas hasta que fueran como lava. Tan pronto como eso pasó, el efecto de Gravedad desapareció, devolviéndole a Hydreigon su levitación.

—¡Ahora escúpelas!

Gracias al efecto de las llamas, los escupitajos resultaron de gran efectividad para dañar al bicho cabezón.

—Muy bien, ¡Orbeetle, elévate y usa Zumbido mientras haces círculos sobre Hydreigon!

—¡Ataca con otro Pulso Umbrío!

Intentando lograr lo mismo que antes, el dragón trató de disparar sus rayos para silenciar ese molesto ruido, pero el insecto tuvo éxito evitándolos hasta que repentinamente se detuvo.

Damian estaba confundido por el evento, pero pronto entendió por qué lo hizo: tanto él como el resto de seres en el gimnasio, vieron que los rayos crearon un círculo sobre el techo, causando con parte de éste cayera encima del monstruo, lastimándolo.

Sin embargo, Hydreigon no cayó al suelo, permaneció inmóvil en el aire hasta que levantó sus cabezas y rugió con rabia hacia la mariquita, alegrando a Damian y asustando a los otros dos involucrados en el combate.

—¡Colmillo de Fuego!

—¡Impídelo con Gravedad!

Por mucho que Newton deseó que no pudiera alcanzarlo, la hidra logró encajar sus fauces ígneas en el insecto, y aprovechando que ambos caerían, puso a Orbeetle boca abajo, con eso consiguió que su oponente cayera al suelo primero. Eso causó una explosión de polvo que pronto se disipó, dando el resultado final del combate.

—¡Orbeetle ya no puede continuar! ¡La victoria es para Damian Kaine de Pueblo Knight!

Tras el anuncio de la victoria, Hydreigon rugió al cielo con orgullo y los espectadores gritaron de emoción. Después, el muchacho le dio a su dragón unas caricias de felicitaciones.

—Apuesto a que te has de estar alegre ahora.

La hidra soltó una pequeña risa, pues al final, incluso siendo un solo oponente, había disfrutado la batalla, y pudo apreciar que su dueño de verdad quería compensar por lo ocurrido la noche anterior.

—Te preguntaré una última vez, ¿ya no te consideras débil? —dijo el líder acercándoseles junto a Orbeetle.

—Eso es un tema complicado. Mis fracasos en la vida no me dan razón para apreciarme, pero jamás me impido el goce de una victoria.

—Supongo que necesitas más ayuda entonces —luego sacó un par de cosas de sus bolsillos—. Primero, aquí está la Medalla Red, como reconocimiento de haber vencido mi gimnasio. Y segundo, toma.

Damian se vio curioso por el segundo objeto: se trataba de una hoja de papel con una serie de números escrita.

—¿Qué es esto?

—Es el teléfono de una amiga mía. Es psicóloga. Te hubiera dado el de Robert pero… bueno, tú sabes lo que ocurrió.

—Voy a estar bien por mí mismo.

—Eso fue lo que él pensó y mira, resultó ser un criminal. Necesitas hablar con alguien si tienes problemas.

—Creo tener a alguien.

—¿A quién?

—Una amiga. Estoy seguro que la mencioné en mi trabajo.

—Vale. Solo no olvides desahogar tus problemas, quizás puedan afectarte en el futuro si los sigues escondiendo. Eso y que toda persona necesita ser fuerte para llevar a cabo sus labores, recuérdalo bien.

—Entiendo —luego se empezó a alejar del hombre—. Iré de camino a Lover’s Pool. Será un viaje algo largo.

—¡Aguarda! Recuerda que los gimnasios cerrarán en una semana por las vacaciones de invierno. ¿Crees poder llegar hasta allá tan rápido?

—Podría pero… —se puso a pensar.

—¿“Pero” qué?

—No me gusta llegar a los gimnasios sin algo de preparación, y tampoco quiero llegar a las carreras sin entrenar a mis pokémon.

—Era de imaginarse. Considera volver a casa para las fiestas, pero si eso no posible, busca un hotel aquí en Bigbridge de aquí a mediados de Enero —luego miró a los jóvenes en las bardas—. Eso va también para ustedes.

—Voy a checarlo lo más inmediatamente posible. Espero y tenga suerte —dijo ya a punto de salir—. ¡Muchísimas gracias por todo!

Newton decidió sacar su celular para poder ver la hora para poder hacer un aviso a los jóvenes espectadores.

—Muy bien, niños. Tengo tiempo para otros cinco combates si son rápidos. Si no consiguen una pelea, estaré aquí mañana y pasado. Espero que se hayan preparado bien.

Después de tres luchas enteras, el líder de gimnasio se vio obligado a cerrar por el resto del día. No lo hubiera querido, pero el repentino crimen de su amigo le hizo involucrarse en las investigaciones contra este.

Se movió hacia un apartamento rodeado de líneas policiacas, sabiendo muy bien que era su destino.

—Disculpe, pero esta zona está prohibida. —un oficial le impidió el paso.

—Lo sé —luego presentó una tarjeta de identificación—. Soy Newton Weil. El jefe de policía me llamó para ayudarlos.

—Oh. Mil disculpas, señor Weil. Pase y vea si puede encontrar algo útil. El comisario vendrá pronto, pero tome su tiempo por ahora.

“Veamos qué hay.”

El líder entró a la sala y sacó a Orbeetle para dar con pistas útiles. Empezó por la pequeña alacena, solo encontrando como algo raro una bolsa de nachos.

“Raro. Robert siempre se rehusó a comer botanas de ese tipo. ¿Qué anda haciendo esto aquí?”

Decidió sacarla simple y llanamente para tenerla de referencia. Luego observó el área de la televisión y ver si había algo en su estante: unos cuantos DVDs comunes y corrientes. Películas que él no vio, otras que sí pudo reconocer. Siguió con CDs, la mayoría eran cosas que ya conocía: canciones de amor, serenatas y un poco de jazz; pero repentinamente, vio un disco de rap urbano, cosa fuera de lugar.

Luego fue hora de introducirse en el dormitorio. Inspeccionó el closet y sacó cada atuendo con para inspeccionarlo. La mayoría eran comunes y corrientes, y de su memoria, Newton los había visto todos, exceptuando un par de sombreros enormes. Dio con un chaleco dorado y encontró una cartera, no con tarjetas de Robert, sino con las de un tal Jean Vivet.

“¿Quién diablos es este tipo y por qué están sus pertenencias en la casa de Rob?”

Metió esas tarjetas en un bolsillo para no perderlas, y luego empezó a hurgar por todo lo demás en el cuarto. Cuando abrió algunas cajas de zapatos, vio que los mismos estaban algo polvorientos, pero debajo de estos, había dos cartas de carácter sospechoso.

“Estimado señor Vivet.

Escuchamos que quiere unirse a nuestras fuerzas en el Equipo Anarquía. Usted clama que una tragedia se llevó a la persona que más amaba en vida, que sus compañeros le echaron la espalda cuando más necesitó consuelo. Somos abiertos a que otros se nos unan si comprenden los deseos de nuestro líder y estamos listos para ayudarlos de igual forma si están dispuestos a comprometerse con nosotros. Hemos aceptado sus datos y pronto le llamaremos para su misión de prueba. Más vale que cumpla su parte del trato.

-Goodman.”

—¿El Equipo Anarquía? ¿Qué demonios es esto?

—Robert seguramente consiguió alguna conexión con ellos. La cuestión sería: ¿de dónde?

—Definitivamente no en la universidad, si tuviera qué asumir.

“Estimado señor Vivet.
Su desempeño el asalto hacia el Banco de Bigbridge fue todo un éxito. La obtención de estos recursos permitirá el financiamiento de nuestras próximas misiones sin complicación alguna.

Agradecemos su anexión al Equipo Anarquía. Entendemos que su querida Mathilda cayó a manos de un incidente por la incompetencia de otros, así como usted tuvo empatía por mis deseos de venganza hacia mi padre, Lord Jacob. Estaremos más que conmovidos por asistirlo en sus planes, así como usted nos mostró lealtad en la noche que decidió enlistarse a nuestras fuerzas.

-Lord Edward Carroll”

“Mathilda…” el nombre era claramente familiar. No había forma en que esto pudiese ser una fabricación. “Robert. ¿Acaso estuviste viviendo una doble vida desde que la perdiste?”

—¿Cree que Jean Vivet pueda ser un pseudónimo, señor? Tengo el presentimiento de que tuvo una vida doble.

—Suena plausible, pero aún no tenemos las suficientes evidencias.

—Quizás esté siendo demasiado optimista.

—Ojalá, amigo…

Después inspeccionó el tocador y la mesita de noche. No dio con nada, excepto con un cajón cerrado con llave en la mesa, el cual decidió abrir a la fuerza, con la ayuda de Orbeetle. La expulsión habrá sido demasiado dura para destrozar el mueble en el que estaba, pero su contenido hizo que valiera la pena: se trataba de un pequeño libro escarlata con listón.

Recogió el objeto y lo abrió, encontrando algo muy interesante:

“20 de febrero

Hoy he elegido empezar este diario, ya que soy parte del Proyecto Cero Estrés. Estoy muy emocionado por ver qué clase de resultados mi equipo y yo obtendremos de esta idea […]”

Leer ese fragmento le hizo recordar el pasado.

Newton estaba en la preparatoria. Era el primer día de clases, y las cosas se iban a poner intensas para éste mismo, por lo que no podía hacer mucho al principio del día más que caminar cerca del salón antes de la clase.

—¡Hey! —cuestionó un chico—: ¿qué te pasa que no puedes dejar de moverte por todos lados?

—Lo siento, ando demasiado nervioso.

—¿Por qué? En el primer día casi siempre son presentaciones. Incluso las tareas tienden a ser ligeras, así que no es necesario preocuparse tanto.

—Es muy fácil decirlo, pero con el tiempo se pondrá peor, y cuando eso pase, será difícil soportar la presión. ¿Nunca has oído la frase “preocúpate únicamente por tu futuro”?

—Claro que la he escuchado. Por eso sé muy bien que lo mejor que puedes hacer es tomar las cosas con calma y prepararte para lo más duro cuando venga.

—Suenas demasiado pasivo…

—Bueno, si seré psicólogo, voy a tener qué guardar la calma.

—¿Aspiras a eso?

—Sí… —luego le dio una mano—. Robert Matthews, algún día psicólogo.

El joven entonces le dio el apretón.

—Newton Weil. Eventualmente físico.

Así fue como empezó la amistad entre ambos. Tan pronto como el grupo pudo encontrar un momento para almorzar, los dos comieron juntos para charlar.

Con el paso del tiempo, el futuro líder sufrió por el peso del trabajo, al punto que éste empezó a meterse en los combates pokémon como una forma de desahogar el estrés, hábito que se volvió adictivo al poco tiempo. Cuando su amigo lo descubrió, se esforzó por hacerlo siquiera tomar la calma en la arena. Newton solía tener un estilo de combate muy salvaje, pero eso cambió después de una confrontación con el colega.

—Muy bien —Robert suspiró—. Más vale que tengas una buena explicación para esto. —mencionó refiriéndose a un rugido que soltó el muchacho en su último combate.

—Tú… —gruñó—. ¿Qué haces aquí?

—Hombre, te has estado desapareciendo del grupo después de clases sin razón aparente y cada que regresabas estabas cansado. Algo no estaba bien contigo y ahora sé un poco del por qué.

—¡Sí! ¡Estuve todo este tiempo peleando porque no sé qué diablos hacer con tanta presión en mi vida!

—¿Y elegiste esto en lugar de hablarnos por…?

—¡¿Qué podrán lograr que me ayude?!

—Gran pregunta. Yo tengo una respuesta, pero la cuestión es: ¿puedes escucharme tranquilamente o es que debo sacudirte la cabeza de un combate?

—Derrótame y me andaré a la mierda de aquí.

—Tampoco debes exagerar, pero bien, acepto la pelea —después lanzó una poké bola—. ¡Entra, Morpeko!

—Pan comido —luego aventó una bola red—: ¡ve, Orbeetle!

La mariquita ya tenía enormes señales de agotamiento. Para Robert fue muy fácil deducir por qué, pero eligió no burlarse.

—¡Orbeetle, usa Estoicismo!

—Esquiva y transfórmate en modo Hambriento.

Tras evitar tres débiles disparos de energía verdosa, la cobaya se hizo una pequeña presión mental para cambiar de sus colores amarillentos a unos más púrpuras.

—¡Eso no es nada nuevo! ¡Siempre cambian de forma!

—Por supuesto, pero éste lo cambió por voluntad. Uno común y corriente solo lo haría por hambre. Digamos que el mío es, en cierta forma, mi primer paciente, y le enseñé a controlar su rabia.

—¡Tsk! ¡Orbeetle, usa Bola de Energía!

—¡Brinca sobre ella! —el roedor logró cumplir con esa orden haciendo suaves movimientos, para lograr dar su mejor golpe—. ¡Ahora Rueda Aural!

Haciendo una pequeña corrida sobre lo que antes parecía sueño normal, creó una enorme rueda para hámsters de colores siniestros, la cual salió disparada hacia el oponente y lo derrotó.

—Muy bien entonces —comentó Robert manteniendo un tono sereno. ¿Vas a escucharme?

Newton se sintió muy humillado por lo ocurrido, admirando su caída con rapidez. Pudo haber sido un mal perdedor, pero él respetaba a Rob.

—¿Importa si es en un mejor sitio que este?

—No hay problema con eso. No estaba en mis planes discutir aquí.

Después de una enorme discusión, el aspirante a físico tuvo la oportunidad de arreglar su rabia a como diera lugar. No abandonó el combate, pero logró regularlo para no perder la cabeza, pues desarrolló una apreciación por las batallas pokémon, y su amigo le llegó a acompañar en algunas ocasiones.

Tan pronto como ambos llegaron a la universidad, se enfocaron mucho en completar sus carreras, al punto de no verse muy seguido, pero al año de estudiar, Robert empezó a ser consumido por un estrés casi igual al que le sanó a Newton. El único consuelo del pobre se ubicó en tres compañeros: el futuro líder, Morpeko, y Mathilda, compañera de trabajo con la que empezó a desarrollar una relación amorosa.

No mucho tiempo después, el entonces estudiante de Psicología le presentó un proyecto nuevo: “Cero Negatividad”. Al lado de otros estudiantes de su carrera y algunos expertos en maquinaria, empezó a investigar maneras de eliminar las malas emociones en el psique de una persona.

Dos semanas después de que empezó con semejante plan, Robert se distanció de Newton al punto de nunca contestar sus llamadas. El ahora líder no le dio tanta importancia, pues en la universidad era muy fácil encerrarse demasiado en los proyectos grandes. La única vez que hubo algo similar al contacto directo, fue en una llamada telefónica, ocurrida en el cumpleaños de Newton.

—¿Aló?

—Oh, me alegra que estés ahí. —pronunció una voz femenina.

—¿Mathilda?

—Newton, perdón si parece algo repentino, pero te llamo para decirte feliz cumpleaños, de parte de mí y de Rob.

—Ay, gracias chicos. No saben cómo los extraño.

—Y nosotros a ti. Este maldito proyecto nos ha tenido atareados como nada más en nuestras vidas. Hemos estado experimentando junto a compañeros en la carrera de Química formas de expulsar las emociones malas de manera física.

—Suena… increíblemente bizarro. ¿Han tenido resultados?

—Unos cuantos, aunque nos falta mucho más para conseguir lo que deseamos… —luego bostezó—. No creo recordar la última vez que dormí bien.

—¡Diablos! Me imagino que tuvieron qué usar algo de su tiempo valioso para esto.

—Así es.

—Entonces no los molesto má-

—¡Para nada nos molesta! En serio nos dan ganas de volver a hablar contigo que tener tu cumpleaños de excusa nos parece bien. Cuando terminemos con todo esto, querríamos hacer una pequeña fiesta y de ahí, bueno, hacer quién sabe qué cosas. Robert me contó que ustedes dos sabían valerse en batallas pokémon y tengo ganas de verlos en acción para aprender.

—Pues ojalá puedan concretar su trabajo. Rezo porque sea un éxito.

—Muchas gracias.

—Okay, ahora sí ya no continúo porque también tengo algunas tareas por hacer —aunque el trabajo fuese real, más lo dijo con deshonestidad, pues tenía más que suficiente tiempo para contener ese trabajo por otra hora, pero a él le preocupaban sus amigos y no quería distraerlos—. Muchas gracias por hablar. Mándale un saludo a Robert de mi parte.

—De nada.

Meses ocurrieron hasta que finalmente los dos volvieron a charlar, pues el proyecto ya estaba casi listo para ejecutarse. Solo necesitaban un par de días para ponerlo en uso, y Newton recibió el beneficio de admirar en primera fila.

Pronto llegó el gran día para la inauguración de la máquina. El armatoste no era exactamente espectacular, pues se trataba de un par de cajas enormes unidas por cableados y engranajes. Había una silla anexada a esas cosas, con un pequeño casco para la cabeza y guantes para manos. La fuente de energía era peculiar: una pequeña rueda de ejercicio manejada por nada más ni nada menos que el Morpeko de Robert. Y al último, había una pequeña esfera de cristal, cosa que era indescifrable de entender en ese momento.

Robert y Mathilda pronto se presentaron ante la audiencia. El primero le hizo un pequeño guiño a su amigo para hacerle saber que estaba alegre de su presencia.

—Damas y caballeros. Me alegra poder ver a tanta gente reunida hoy. Me complace hacer nuestra primera prueba del Proyecto Cero Negatividad, nuestro proyecto que aspira a eliminar las emociones negativas de otros con el propósito de mejorar la actitud universitaria, y tal vez más adelante, del mundo entero. He tenido tantas frustraciones desde los últimos seis meses, y parte de mí teme a que esto haya sido en vano; así que para deshacerme de dichas ideas, sentándome en esta silla, poniéndome los guantes, el casco, y dejar que mi compañero Morpeko se haga cargo del resto.

Antes de comenzar el proceso, Mathilda encendió la máquina y puso al roedor en la rueda. Robert siguió con lo demás y se dejó reposar en la silla mientras su pokémon hacía corridas.

Tan pronto como el puerco de guinea empezó a transmitir electricidad a la máquina, los efectos empezaron a surgir: Robert sintió algo de dolor que no pudo evitar contener, a la vez que cierta nube negra apareció en el contenedor esférico. Todos en la audiencia estaban impresionados.

—Eso… —anunció el entonces estudiante de psicología refiriéndose a la nube—: es una acumulación de todas mis emociones negativas. Solo en un rato más, habré liberado todas mis molestias. No se preocupen si duele un poco.

Newton confió lo suficiente en ellos para dejar que las cosas continuaran un rato hasta que Robert hizo una petición.

—Mathilda, por favor apaga ya la máquina.

Ella hizo caso, pero sus acciones no lograron detener el armatoste, para el horror de todos. Hubieran tratado de sacar al Morpeko para privarle de energía, pero éste se vio encerrado en un campo eléctrico que no le permitía huir. La audiencia se alteró por el accidente y Newton decidió interferir.

—Tenemos que buscar una forma de detener esa cosa.

—¿Importa si te pido algo? —ella cuestionó después de tratar de sacar a su novio fútilmente de la silla—. Trata de sacar Robert de aquí. Voy a intentar algo.

—¿Y eso es?

—¡Solo hazme caso!

—No si no me dices tu idea.

—¡Maldición, Newton! —repentinamente, ella sacó una bola red—. ¡Entra, Galvantula!

—¡¿Qué planeas hacer?!

—¡Dispara un Doble Rayo a la máquina!

Por mero impulso, el futuro líder usó su cuerpo para proteger a Robert aún atrapado en la silla de la inminente explosión que causó ese disparo.

Después de eso, el líder pudo recordar muy poco. Solo pudo ver lo que parecían ser un par de ojos rojos en la enorme nube de humo que cubrió el salón, un avistamiento que no duró mucho antes de que la vista se aclarara para solo mostrar el rostro inconsciente de su amigo, lo último que vio antes de caer inconsciente.

Eventualmente despertó en el cuarto de un hospital en Bigbridge. No mantuvo contacto con ninguno de sus amigos hasta que fue dado de alta, pero sabiendo que aún no podía hablar con Rob o Mathilda, decidió visitar el sitio cada día hasta poder ver a alguno de los dos. Después de nueve días, logró ver a su compañero de la preparatoria y lo recibió con un abrazo.

—Me alegra volver a verte.

—Lo siento tanto…

—No tienes la culpa de nada.

—¡Sí! —espetó entre sollozos—. ¡Fue mi culpa! ¡Creí que todo estaba listo para la presentación y que nada podría arruinarme el trabajo! ¡Debí hacer una última prueba en esa mañana!

—Cálmate por favor. Fue un accidente.

—Un accidente que les hizo daño a ti y a mi chica. Yo no merezco nada bueno.

—No exageres…

—Tengo qué insistir. —luego le otorgó una bola red.

—¿Qué es esto?

—Es Galvantula. No merezco cuidarlo. Y dudo que valga la pena esperarla.

—¿Disculpa?

—Es que… —jadeó constantemente—. Ella… está… en coma…

Después de escuchar esa frase, Newton tuvo mucha dificultad para consolar a su amigo. Jamás lo vio tan devastado en su vida, y parecía ser imposible arreglarlo, incluso cuando el paso del tiempo hizo las cosas más pacíficas.

Muy poco cambió incluso después de que el físico tomara una segunda carrera y desde ahí, su puesto como líder de gimnasio.

Él jamás hubiera querido volver a ese tema. Recordarlo conforme leía las páginas de ese diario le hizo ensuciarlo con lágrimas, aunque dudó que eso fuera una molestia para la policía.

Una vez ya terminado con las entradas referentes al desarrollo del Proyecto Cero Negatividad, dio con un último escrito, uno de mucho tiempo después de todo lo ocurrido.

“8 de Septiembre

Ha pasado ya algo de tiempo desde que toqué esta cosa. Supongo que solo redacto esto porque si no logro desahogar este problema en algo, no lograré encontrar algo de paz.

Todo comenzó cuando desperté en el Hospital de Bigbridge por primera vez. Puedo aún recordar la horrible jaqueca que me invadió en mis primeros minutos de consciencia. No sé cuánto tiempo estuve esperando a que alguien viniera a verme, pero sé que cuando finalmente pude ver a una enfermera, sentí una extraña anomalía: estaba aliviado por tener a alguien con quien hablar, pero una parte de mí consciencia se vio con la necesidad de insultarla, y eso que ni siquiera le había hablado.

Cuando le hablé, decidí preguntarle por el nombre de mis amigos. Sé que pude pronunciar a Newton sin ningún problema, pero después estaba ella. Sentí un nudo en mi garganta cada que trataba de decirlo, y eso debió confundir mucho a la pobre enfermera.

Traté de tomar las cosas con tranquilidad mientras no pudiera levantarme, aunque una parte de mí no dejaba de transmitirme malos pensamientos sobre otros, al punto que era una tortura diaria.
Cuando finalmente pude salir, decidí checar a mi chica, solo para recibir una de las peores noticias: su estado comatoso.

Quisiera pensar que solo era una frustración por todo lo ocurrido, pero ya en las clases, Owen me empezó a preguntar sobre todo y mencionó el nombre de ella.

Acorde a él y mis demás compañeros de psicología, me alteré al punto en que despotriqué contra todos, pero… yo no podía recordar nada de eso. Dicen que les grité, insulté, hasta traté de golpear a algunos, hasta que Mia dijo el nombre y de la nada me vi a mí mismo sujetando su camisa violentamente.

Ellos siempre fueron gente confiable para mí, así que no podía negarles semejante cosa, pero la mejor evidencia, es que ese raro subconsciente empezó a burlarse de ellos sin razón aparente.
Debí haber tomado eso como una señal de cosas malas por venir, porque empezaron a surgir más ocurrencias así. Recuerdo que un compañero de bebidas en el Bar Komala hizo otra mención que me dejó inconsciente de nuevo hasta aparecer en las afueras de  mi departamento con un par de sujetos de negro que huyeron al instante.

Con el tiempo encontré ciertas cartas y uniformes relacionados a un tal Equipo Anarquía. Los malditos simpatizantes de Edward Carroll. No puedo ni empezar a describir lo indignado que me sentí viendo semejantes cosas en mi propio hogar.

Jean Vivet. El nombre que ese subconsciente debió haber imaginado para su propia persona. Yo no sé qué cosas les dijo a esos malnacidos, pero les habló de mi vida, y la pintó con rencores para entrar en sus filas.

Tal vez podría pedir ayuda de Newton, pero temo a que piense que estoy loco si intento explicárselo. Quisiera poder simplemente reportar esto a la policía y que me encierren en la cárcel para que Jean no pueda hacerle daño a más gente, pero ya sabiendo que él y yo somos consciencias diferentes, no creo que encerrarme sea la única opción. Necesito experimentar…”

Tras terminar la lectura de esa entrada, Newton comprendió la situación de las cosas. Su pokémon le miró con preocupación.

—Bueno, Orbeetle, tuviste razón. Rob tenía una vida doble.

—No me refería a esa clase de vida doble, señor.

—Tú sabes bien que estoy siendo algo irónico.

—Dudo que este sea el momento para hacer chistes de ese carácter.

—Da igual —suspiró—. Veo que aún debemos devolverle el favor por ayudarnos hace años.

—Señor, temo porque él ya sea un caso perdido.

—El sentimiento es mutuo, pero ya sabes el refrán: “la esperanza muere al último”.

—No puedo confiar en él, pero le daré mi apoyo mientras su razonamiento sea sano.

—Que así sea.

Ambos volvieron con el oficial, quien ya estaba acompañado por su líder, así que se acercaron al jefe de policía con el diario y las cartas en mano.

—Oficial.

—¿Encontró algo de importancia, señor Weil?

—Por supuesto que lo encontré —luego entregó los objetos—. ¿Cree que un interrogatorio sea necesario?

—¿Importa si le pregunto por qué?

—Fácil resulta que el crimen de Robert Matthews está relacionado a una experiencia que tuve junto a él y otra persona hace años. Tenemos una historia qué explicarles.

—¿Acaso está diciendo que usted fue cómplice?

—No. Solo que conozco algo de transfondo.

—Si es así, entonces necesitaré que me acompañe a la estación policiaca para que explique todo.

—Lo haré. Solo permítame antes llamar a alguien que puede legitimar mis anécdotas.

—Hágalo rápido.

El líder entonces sacó su celular y marcó a un número. Cada segundo le presionó por la mirada del jefe, aunque pudo calmarse una vez que le atendieron.

—Hey, Mathilda. Lamento que esto incomode pero, descubrí algo muy feo sobre Rob, y necesito que me ayudes. ¿Tienes demasiadas citas hoy?
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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