Longfic- Viaje por Compromiso

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Resumen

Damian eligió regresar de su retiro como entrenador. Sin embargo, incluso con sus viejos pokémon, el viaje no será fácil. Secuela de Antes de Ponerse la Capa

#1
Viaje por Compromiso

Índice:
ARCO I: Entrenador, Héroe, Fantasma...
Capítulo 1: Demasiado fuerte para principiantes
Capítulo 2: Terminando la Práctica
Capítulo 3: El Primer Gimnasio
Capítulo 4: Lo que Damian no puede hacer, Blankface lo logra
Capítulo 5: La Jefa
Capítulo 6: Un Día por Lonhart
Capítulo 7: Salvando un Castillo
Capítulo 8: Pésimas Ocurrencias llevan a lo Peor
Capítulo 9: Decisiones de un Alto Precio
Capítulo 10: De Telarañas y Secretos
Capítulo 11: El Misterioso Ser con la Capa
Capítulo 12: Año Nuevo
Capítulo 13: Aquel Extraño Pokémon
Capítulo 14: La Maldición en el Gran Bosque
Capítulo 15: Pasando el Tiempo en Lover's Pool
Capítulo 16: ???
Capítulo 17: ???
Capítulo 18: ???

ARCO II: ???
Capítulo 19: ???
Capítulo 20: ???

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Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#2
Bueno, después de semanas, he finalmente comenzado la secuela de Antes de Ponerse la Capa. Aunque recomendaría la lectura de dicha historia, que puede encontrarse aquí mismo (https://pokecueva.com/Thread-Antes-de-Ponerse-la-Capa) me he asegurado de que por lo menos se puedan enteder sus eventos sin necesidad de leerla.

Para los nuevos lectores, si por alguna razón, esta región original les recuerda a Galar, quiero explicar rápidamente que la precuela fue originalmente publicada una semana antes de que Pokémon Sword and Shield fueran anunciados. Afortunadamente, mis ideas no entran directamente en conflicto con las de la octava generación, así que la historia no se verá afectada.

Dicho esto, espero y disfruten la lectura.

PD: Feliz cumpleaños a mí mismo, ahora tengo veinte más uno.

Capítulo 1: Demasiado fuerte para principiantes

Bristar, región cercana a Kalos, devastada por la guerra. Aunque ya no tuviera pokémon únicos, aún tenía una historia por contar.

Damian Kaine, adolescente de dieciséis años, ha decidido emprender un nuevo viaje por su región natal, todo gracias a la ayuda de una persona especial que le ayudó a recuperar la confianza, persona a quien fue obligado a separarse en el peor de los momentos. Aunque ya no podía volver a verla, el muchacho se determinó por cumplir el deseo que ambos tenían.

Acababa de salir de Pueblo Hammer, un sitio lleno de memorias deleznables para sí mismo, con una nueva Pokédex en la mano.

Nostálgico, se encontraba admirando la Ruta 1 de la región. Hacía seis años desde que no pasaba por el abierto camino rodeado de zonas boscosas, por ende su apreciación ante cosas simples como era ver a los Spewpa evolucionando en Vivillon como una señal de nuevas épocas, o a los viejos Shiftry negociando bayas como a veces acostumbran.

Estaba perdido admirando sus alrededores, pero un grito bastó para desenfocar su atención, y hacer que los pokémon cercanos se escondieran en el interior de los bosques.

Volteó hacia todas las direcciones posibles, hasta notar que un niño salió corriendo del bosque a su izquierda. Obviamente era la causa del grito, pero eso solo lo llevaba a preguntarse por qué fue que gritó y de qué estaba huyendo.

Su respuesta apareció inmediatamente plasmada en la forma de un furioso Ursaring. Sus movimientos le dieron al adolescente la teoría de que el chico hizo que se enojara. Sin embargo, considerando el peligro que un ser como el oso podía causarle a los entrenadores despistados, así que decidió no distraerse y pensar en una solución.

Mientras tanto, el chico corrió lo más lejos que pudo del monstruo. No quería voltear pues de hacerlo, temía a que solo viera al úrsido continuando su persecución. Desafortunadamente, las piernas pronto se le empezaron a cansar de tanto movimiento. Le era entendible que la huida eventualmente terminaría, así que cayó en la tentación y miró hacia atrás solo para notar al monstruo incansable aún detrás suyo. Hubiera continuado su trote un poco más, pero una piedra le hizo tropezar.

Ahora se encontraba tirado en el suelo y los gruñidos del oso solo se hacían más fuertes, señal de lo cerca que estaba. Pronto notó la sombra de la bestia proyectada en la tierra y volteó para observar al perseguidor una vez más antes de lo peor, quien le veía con una sonrisa macabra. Pero el gusto del monstruo duró poco antes de que una voz llamara su atención.

—¡Gliscor, usa Roca Afilada!

Ni un solo segundo tuvo el úrsido para reaccionar contra las cortantes piedras que impactaron contra su espalda, aunque eso no le impidió turnarse para observar a los atacantes: un humano adolescente de cabello negro y ojos rojos, vistiendo una camisa negra con el símbolo blanco de poké bola y jeans azules, acompañado por un murciélago con tenazas y aguijón.

—Muy bien. No sé qué rayos ocurrió para que persiguieras a ese niño, pero esto se acaba aquí.

El oso solo gruñó de ira como respuesta hacia la petición del muchacho. Claramente no accedió a ésta, y más obvio se hizo cuando empezó a correr hacia sus atacantes.

—Usa Acrobacia.

Obedeciendo, el ser alado dio un brinco al suelo, lo tocó con la pinza derecha y dio otro salto con el cual logró golpear al oso en el estómago.

Ursaring respondió ante aquel golpe con un rasguño, pero el escorpión se preparó.

—¡Cuchillada Nocturna!

Garra chocó con tenaza. Los dos combatientes se esforzaron por tratar de empujarse. El gigante marrón le estaba ganando en fuerza, pero su rival logró impulsar la fuerza para hacer que éste retrocediera y de ahí le asestara una fuerte cortada en el pecho.

Más furioso que antes, el úrsido quiso darle al murciélago un golpe directo a la cabeza.

—¡Esquívalo!

Y el monstruo evitó el ataque exitosamente.

—Ahora… ¡Terremoto!

Las pinzas de Gliscor golpearon el suelo con la suficiente fuerza para agitarlo, atacando tanto al oso como al niño. Ursaring no tenía más fuerzas para levantarse y continuar la pelea.

—Muy bien, gigantón. Te lo voy a pedir una vez más. Deja a ese pobre chico en paz o vamos a otro round. ¿Me oyes?

Otro gruñido salió de la boca del pokémon hibernante. Se paró, pero para alivio de los humanos, éste prefirió regresar al bosque, lejos de ambos.

—Así estar mejor —el adolescente luego se fijó en el menor y le dio su mano derecha—. ¿Estás bien?

—Sí… —el pequeño tomó la mano para levantarse. Ahora su apariencia era más notoria; la víctima tenía un cabello marrón y ojos negros, vestía una camisa blanca y shorts anaranjados.

—¿Qué ocurrió para que ese Ursaring te persiguiera?

—Es porque… —respondió avergonzado—. Quería capturarlo. Estaba dormido y quise enfrentármelo, pero el miedo me ganó justo cuando lo desperté.

El joven suspiró tras oír la historia. Mostraba un claro sentimiento de estrés.

—Lo bueno es que estás bien. Hay que andarse con cuidado cuando se trata de bestias como esa.

—Perdón…

—Ya no le des importancia. A fin de cuentas, los viajes siempre tendrán sus peligros, pero por algo los entrenadores elegimos estos caminos.

—Cierto… —luego el niño decidió cambiar el tema—. Pero dejando eso de lado, ¡fuiste increíble!

—No lo fue, si me dejas ser sincero.

—¿Por qué dices eso? Hasta tú mismo has dicho que ese Ursaring era peligroso.

—Digamos que en mi filosofía, la verdadera fuerza está en el campeonato. —dijo con la cautela de no menospreciar al pequeño por error.

—Ya veo, buscas ser campeón como todos.

—En cierta forma.

El niño hubiera continuado la conversación desde ahí, pero pronto recordó una pregunta importante:

—Por cierto, ¿quién eres tú?

—¡Oh! Es verdad —el joven se avergonzó ante la clara falta de presentaciones—. Mi nombre es Damian Kaine. ¿Con quién tengo el gusto de hablar?

—Me llamo Apollo Ryder. Vengo de Pueblo Hammer.

—Bien, yo soy de Pueblo Knight.

—¿Eres de Bristar? Tu pokémon no me daba esa impresión.

—Cierto. Gliscor viene de Sinnoh. Viajé a esa región hace años.

—¿Y qué hace un entrenador como tú desafiando la Liga local en lugar de estar viajando por el mundo?

—Es complicado… —estresó sin ánimos de contar su largo transfondo—. Digamos que este “round dos” lo estoy haciendo por gente que me importa.

—Ya veo… —dijo poco convencido por aquella respuesta, luego una idea vino a la cabeza del chico—. Un momento, si eres entrenador, ¡entonces hay que enfrentarnos!

—Muy bien.

Pese a que normalmente hubiera estresado la idea por la diferencia de poder, Damian tenía una excusa para aceptar el desafío.

Ambos midieron distancia para el campo de batalla y el adolescente retiró al escorpión volador del lugar. Una vez terminada la preparación, Apollo aventó una poké bola:

—¡Lillipup, yo te elijo!

Y un terrier cachorro de pelaje marrón entró al campo de batalla. Su mirada era tímida, señal de que aún no tenía mucha experiencia en combate.

—Bien. Démosle a este pequeño un oponente apropiado —pronunció antes de aventar su propia esfera—. ¡Entra, Growlithe!

—¿Un Growlithe? —cuestionó por la impresión que obtuvo del pokémon anterior—. Esperaba algo más fuerte.

—Él no ha tenido la misma experiencia que los demás. Es nuevo en mi equipo, así que no desperdiciaré oportunidades para hacerlo mejorar.

—Si así lo quieres… ¡Lillipup, usa Tacleada!

—¡Rueda de Fuego!

Los dos caninos colisionaron, uno con una enorme espiral ígnea ayudándole, el otro únicamente apoyado por su propia fuerza. El de fuego terminó superando al tipo normal en poder.

—¡No te rindas y ataca con Golpe de Lodo!

Usando sus patas delanteras, el terrier jaló lodo del suelo y lo aventó directamente a la cara del can rojo, causándole dificultad para ver. Sin embargo, el entrenador de ojos rojos mantuvo la calma al respecto.

—Rastreo…

La nariz de Growlithe se encendió de un tono verde. Empezó a detectar todos los olfatos del campo hasta dar con la esencia de su contrincante y reconocerla, para la mala fortuna de Apollo.

—¿Pensabas que te iba permitir que nos cegaras?

El pequeño gruñó de frustración ante la astucia de su adversario, pero quiso continuar con tácticas ofensivas.

—¡Dale con Persecución!

—Doble Patada.

Ahora con fuerza oscura, el terrier trató de golpear al enemigo con su cuerpo una vez más. Sin embargo, el anaranjado se volteó para darle un par de patadas directo a la cara. Para sorpresa de los dos entrenadores, eso bastó para dejar al cachorro marrón fuera de combate.

—Eh… —pronunció Damian extrañado—. Debo admitir que no esperaba un resultado tan rápido.

—Regresa, Lillipup. —musitó el niño a la vez que retiró al perro del campo, luego sacó otra poké bola—. ¡Ahora es tu turno, Spheal!

Reemplazando al canino, una pequeña foca obesa entró. Damian dedujo que ese pokémon fue regalo del profesor Blackthorn, pues era imposible dar con una criatura como esa en el área actual.

—¡Ataca con Polvo de Nieve!

El redondo escupió una leve ráfaga de hielo al perrito. El daño fue leve, y para fortuna del adolescente, esa brisa congeló el lodo en la cara de Growlithe y terminó por deshacerlo, devolviéndole la visión.

—¡Mordisco!

Dado que ya no necesitaba el olfato, el cachorro de fuego saltó directamente hacia el oponente, mordió su estómago amarillento y no se detuvo.

—¡Quítatelo con Pistola de Agua!

Y con un escupitajo, el pokémon aplauso logró quitarse de encima al can, aunque éste era capaz de continuar luchando.

—¡Doble Patada!

—¡Rizo de Defensa!

Las patadas que debieron causarle un enorme daño a la foquita fueron poco exitosas, ya que ésta encerró su cuerpo lo más que todo para dar la forma de una bola.

—¡Ahora usa Bola de Hielo!

Una capa de hielo se formó sobre el cuerpo de Spheal y luego empezó a rodar. Damian sabía de la estrategia y trató de combatirla.

—¡Contraataca con Rueda de Fuego!

Otro choque se dio, aunque el perrito no fue tan exitoso con dicho golpe como antes, pues apenas logró empujar a su rival, quien no dejaba de rodar.

—¡Una vez más!

Sin embargo, esa idea fracasó, pues el ataque ni siquiera logró causar un empujón, y en cambio, resultó en que la siguiente rodada fuese demasiado fuerte para su pokémon, dejándolo incapaz de continuar.

“Aún hace falta más práctica…” pensó.

—Tómate un descanso, Growlithe —una vez que retiró al cachorro, el adolescente decidió felicitar al chico—. Diste un muy buen combate.

—Espera, ¿no vas a continuar?

—Creo que estoy bien así.

—¡Oye! El que le tuviera miedo a ese Ursaring no significa que le temo a los oponentes fuertes. Sé que tienes al menos otro pokémon para pelear.

—Chico —suspiró—, yo no me considero alguien fuerte, pero el resto de mis pokémon están fuera de tu liga. Déjalo así, ganaste limpiamente.

—¡Entonces demuéstralo ahora! ¡No seas hablador!

Damian estresó la decisión, pero solo por querer cumplir el deseo del niño, decidió invocar a otro de sus guerreros.

—¡Ve, Roserade!

—Pan comido. ¡Continúa con tu Bola de Hielo, Spheal!

El chico pensó que eso iba a bastar para acabar con la flor, debido a su tipo, pero el muchacho de cabello azabache no iba a permitir que eso volviese a ocurrir.

—¡Tormenta de Hojas!

La flor enmascarada disparó con el ramo derecho un enorme remolino lleno de hojas poderosísimas que golpearon a la foca antes de que ésta pudiera asestar su golpe. El daño fue tan devastador que le noqueó, dejando a Apollo sorprendido.

—¿Ves? Te dije que eran demasiado duros —después abrió la esfera del pokémon—. Vuelve, Roserade.

En respuesta, el niño solo miró a su oponente con una expresión de estrés.

—¿Estás bien? —preguntó Damian preocupado ante la posibilidad de haberse excedido en fuerza.

—No entiendo… —comentó confundido—. ¿Cómo puedes no considerarte poderoso si tienes pokémon así?

—Te lo dije antes: la verdadera fuerza está en el campeonato.

—Entonces ve a enfrentarte al Campeón y a la Élite Cuatro.

—Las reglas no funcionan de esa forma. Si quiero pelear con ellos, debo ganar la Liga como todos.

—Pues espero que entres —luego su actitud mejoró—, porque quiero volver a enfrentarte cuando mis pokémon y yo nos volvamos más duros. Entrenaremos como todo un equipo.

—¡Esa es la actitud!

Ambos se dieron un apretón de manos en señal de respeto.

—¿Vas a Pueblo Eclipse?

—No ahora. Planeo estar un tiempo más aquí para entrenar, pero voy a ir pronto.

—Ojalá nos reencontremos pronto.

—Soy malo para las promesas, pero deseo lo mismo.

Después de eso, Apollo se fue corriendo en dirección al próximo sitio. Damian soltó un suspiro, pensativo sobre la Liga.

“Es un buen chico pero, ¿realmente lo volveré a ver?” cuestionó. “¡Pfe! Mejor no le doy demasiada importancia. A fin de cuentas, me comprometí a hacer esto, por mamá, que me crio aunque no me tuviera las mejores expectativas de mí; por el maestro Gaira, que me ayudó a recuperar la condición física; por míster Conan, que convenció a mamá de tratarme mejor; y por Dani…”

El nombre de esa última persona le causó unas enormes molestias internas. Aquella chica era una persona muy especial para él, pero cuando sus errores le obligaron a separarse de ella, sufrió emocionalmente; y cuando regresó a Bristar después de estar seis meses, descubrió que ya era la novia de otro. No podía odiarla porque su motivación para desafiar la Liga fue principalmente gracias a su influencia; pero el sentimiento de un corazón roto era tan nuevo que no sabía qué hacer para arreglarlo.

Pensar en Dani ya le molestaba demasiado, así que dejó de entretener esas ideas para admirar la poké bola de Growlithe.

“Tenemos un viaje largo por recorrer. Espero poder ayudarte a crecer como mereces.”

Quizás el perrito no estaba a la par de los demás pokémon, pero si quería realmente ganar la Liga, debía hacerlo con un equipo completo, por lo que su segunda prioridad después del torneo era transformar al can en un guerrero formidable.

“Creo que debo enseñarte una mejor mordida que esa, pero por ahora, vamos a descansar…”
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#3
Damian vuelve a las andadas y se consiguio un rival xD
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#4
Feliz año Man!!! Y felicidades por tu cumpleaños, creo que ya Lo dije por discord pero de nuevo :D

POR FIN!!! LO QUE TANTO ESTABA ESPERANDO. El regreso del entrenador con más tragedias a regresado, tengo mucha fe en esta continuación, la misión es clara como lo dejaste en el anterior fic, llego la hora del round 2 para Damián. Para demostrar de lo que es capaz para darle honor a la madre que nunca confío en el, para las personas que lo vieron crecer y que lo convirtieron en el entrenador que es ahora. Para superarse a si mismo, por los Pokemon que lo han acompañado día a día y...

Para cumplir la promesa que hizo a la primera chica que amo. Me refiero a Dani, estoy seguro que lo logrará después de todo lo que a pasado. Aquí se demostrará.

Inicio de una gran manera, tal vez haciendo un nuevo rival o tal vez no, pero dándose a conocer poco a poco, me preguntó que tanta gente verá su poder si es mucha llamada demasiado la atención, en una de esas tal vez la familia ricachona de Dani se entere por la Noticias o algo por el estilo, sólo espero que si hay un reencuentro con Dani sea épico y me haga llorar :(

Grande Nemuresu sigue así!

Salu2!!!
Entrenador Pokemon en busca de la Perfección y diversión.
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#5
@Masterweasel Damian no tiene el hábito de hacerse rivales, pero Apollo no será de los que le causen molestias emocionales. O quizás eso pase más adelante.

@Abisai Muchas cosas deparan a todos los personajes. No puedo decir lo que ocurrirá, pero en definitiva puedo mencionar que todo lo que no fue resuelto en ADPLC tendrá una resolución aquí. Al menos, todo lo principal.

Capítulo 2: Terminando la Práctica

 —¡Una vez más, Growlithe!

Damian le dio una orden al perro, cuya acción consistió en morder el brazo izquierdo de Gliscor, su oponente. El escorpión alado simplemente lo recibió sin estresarlo. Para la sorpresa del adolescente, su guerrero volador no sintió dolor alguno. No era nada malo para él, en realidad, eso le parecía una buena señal para su entrenamiento. Sin embargo, antes de realmente alegrarse, fue necesario apreciar más cercanamente al cachorro, pues no fuera a ser que éste ya se agotó al punto no tener la fuerza para causar daño alguno.

Dio una mirada fija hacia las fauces entonces clavadas al brazo derecho y notó algo inusual: chispas eléctricas se hicieron notar débilmente sobre ambos monstruos, aunque se disiparon rápidamente, sin durar más de cinco segundos. El avistamiento le hizo sonreír.

—¡Muy bien logrado, chicos! —aplaudió—. ¡Sobre todo tú, Growlithe! A este paso no faltará mucho antes de que puedas dominar el Colmillo de Trueno.

Los dos guerreros detuvieron su “batalla” para celebrar junto a su entrenador. Habían pasado cuatro días desde que el dueño decidió enseñarle al perrito un movimiento que pudiera ayudarlo a valerse de los pokémon tipo agua, pues su maestro siempre se preocupó por esas situaciones en que la tabla elemental jugó en su contra, eso y porque pronto le iba a ser necesario usarlo. Aunque no siempre fue dependiente del alado, aprovechó toda oportunidad para enfrentarse a alguna criatura salvaje que se entrometiera, exceptuando uno que otro gigante como Vespiquen o Ursaring, ahí requería de sus otros guerreros.

—Gliscor, ya no será necesario que seas el coach y recibas esos mordiscos. Ahora que ya tenemos la electricidad, solo hará falta ponerla a prueba. Como recompensa, voy a prepararles una buena ensalada de bayas.

Ambos saltaron alegres para el gusto del adolescente. “Debería aprender algunas buenas recetas,” pensó. Antes era bueno para cocinar, sin embargo, después de nueve meses sin viajar, había perdido mucha experiencia en el ámbito. Regresar a dicha actividad era algo que debía priorizar pronto.

Una hora y media después, el joven tenía los platos listos. Sacó a sus demás pokémon para hablarles del progreso y entregar a cada uno su almuerzo. Aunque para el dúo que practicó, se les entregó raciones más grandes. Era lo más justo a fin de cuentas.

Todos comieron tranquilos, aunque Damian pensó en que ahora debía cambiar al coach. A fin de cuentas, Gliscor no iba a seguir ayudando con esa inmunidad suya, así que necesitaba a alguien que pudiera recibir el daño. Observó a sus otras cuatro bestias y les dirigió la palabra una vez que vaciaron sus platos:

—Scizor, Gardevoir, Roserade y Hydreigon. Necesito hablar con ustedes cuatro.

—¿Qué necesita, maestro? —pronunció la esbelta dama pálida a través de telepatía. Dicha habilidad la empezó a desarrollar cinco años atrás cuando conoció a su entrenador siendo una pequeña Ralts, y poco después de que éste alcanzara los trece años, ya se había vuelto capaz de llevar una conversación sin problemas.

—Les dije que esta era una pequeña celebración porque Growlithe finalmente logró canalizar su electricidad. Sin embargo, aún no ha dominado su Colmillo de Trueno. Necesito que uno de ustedes cuatro me ayude a medir su fuerza.

Todos permanecieron callados y se miraron por un momento, luego asintieron con sus cabezas.

—Maestro, estamos de acuerdo en ayudar. Sin embargo, hay algo que nos tiene confundidos, y eso es: ¿por qué aún estamos en la Ruta 1?  Quizás es porque nosotros ya hemos pasado seis meses haciéndonos más fuertes, pero cuando el viaje comenzó, creímos que sería más rápido.

—Lo entiendo, chicos —suspiró—. Siendo justos, creo que nadie realmente esperaba a que el sexto miembro de nuestro equipo llegara tan rápido. Toda Liga demanda seis pokémon y por esa parte era inevitable. Quizás pudo venir después, haber sido alguien más grande o en el caso más absurdo, uno de nuestros propios ex miembros, pero a fin de cuentas lo que vino fue Growlithe, y no puedo descuidar su entrenamiento. Sin embargo, tienen razón sobre permanecer en este lugar; mi solución es la siguiente: si mañana consiguen que el pequeño emita rayos fuertes por su boca, nos moveremos inmediatamente a Pueblo Eclipse y luego directamente a Ciudad Swanna. ¿Les parece bien?

Las cuatro criaturas reflexionaron la pregunta por unos instantes, pronto volvieron a mirarse entre ellos mismos hasta asentir una vez más.

—Muy bien, maestro. Accederemos a la oferta. Aunque nos gustaría algún aperitivo especial como recompensa en el caso de lograrlo.

—Concuerdo con ello, aunque… necesitaré buscar ingredientes en Eclipse. Ojalá no les moleste.

—Esperaremos sin problemas.

Luego el día continuó con todos descansando. Damian se preparó para el reto de mañana debidamente, pero no empezó hasta el día.

Se levantó a las siete AM, tuvo un desayuno junto a sus pokémon lo suficientemente grande para que sus estómagos no molestaran por al menos unas dos horas. Para las ocho y media, el entrenamiento ya estaba listo.

—Okay, vayamos al grano. El plan está en que se turnen entre los cuatro para recibir el Colmillo de Trueno. Si las fauces no brillan o zumban fuertemente, entonces quítenselo de encima. Solo les pido que intenten contener su fuerza, recuerden que solo es un cachorro novato. ¡Ahora prepárense!

Los cuatro pokémon acorralaron al perrito en un cuadro, con cada uno representando una esquina. El pequeño simplemente miró a los cuatro y decidió lanzarse hacia el primero que consideró apto: Scizor. Encajó la boca en su tenaza derecha, pero aquella mantis poco se inmutó ante el ataque, así que de un simple azote se lo quitó de encima, enviándolo contra Roserade, que solo se vio más afectada porque tuvo qué obligarlo a soltarse de la capa; luego Gardevoir tomó un pequeño pellizco en el hombro derecho que fácilmente eliminó usando su telekinesis; al final Hydreigon recibió daño menor en su cuello, pero lo detuvo fácilmente con ambos brazos.

El can solo se mantuvo motivado contra el cuarteto, y ellos reflexionaron la facilidad del asunto. Ayudar al pequeño a fortalecer aquel ataque no iba a ser ni de lejos tan doloroso como esperaban, así que mantuvieron su determinación por lograr su objetivo. Y eso fue lo único que hicieron por una hora: obligarlo a dar un golpe más fuerte hasta que en verdad se sintiera o el usuario se agotara.

Scizor al final logró ponerle un fin al entrenamiento, pues cuando recibió un mordisco a su pecho, las chispas eléctricas brillaron frente a todos para el deguste del entrenador. La mantis escarlata ahora no pudo ignorar el dolor del ataque como antes, así que por impulso, se quitó al cachorro bruscamente; aunque eso no molestó a su dueño, pues solo significaba un aumento de poder para el pequeño.

—Muy bien, eso es todo por ahora —el adolescente detuvo la actividad—. Un trato es un trato, así que vamos de una vez a Pueblo Eclipse.

Tres de los pokémon se alegraron, aunque el demonio rojo se vio algo preocupado por su último movimiento hacia el cachorro, quien no le dirigía la mirada por el movimiento anterior. Damian lo notó rápidamente y decidió interferir.

—Vamos, ustedes dos. Scizor, no te preocupes por lo que hiciste, fue algo instintivo; y Growlithe, aunque parezca que recibiste un golpe injusto, lo que en realidad significa, es que te has vuelto lo necesariamente fuerte para que tus oponentes deban volverse mejores.

El insecto apoyó a su entrenador dándole al cánido un intento de caricia con su tenaza derecha. Afortunadamente, éste la tomó bien y le hizo un gesto de alegría, haciéndole sonreír.

—Así me gusta —luego se enfocó en todos los presentes—. Tan pronto como salgamos de aquí, voy a llevarlos a un Centro Pokémon, y luego buscaré ingredientes para hacerles unos omelettes como parte del trato.

Todos asintieron, el entrenador los devolvió a sus poké bolas y después retiró su campamento. Llegar caminando a su próxima parada iba a ser sencillo.

Pueblo Eclipse era una parada entre Hammer, el sitio inicial; y Ciudad Swanna, que hospeda el primer gimnasio de la Liga Bristar. Su nombre se debe a un fenómeno único: cada seis meses, un eclipse solar aparece en el área; y cada, uno lunar. Los científicos del mundo nunca han podido encontrar una explicación lógica para que el evento sea tan constante. Leyendas urbanas sugieren que son los espíritus de dos pokémon míticos que fallecieron hace tres mil años; otros mencionan a amantes que usaron magia negra para representarse de esa forma. Sin importar la causa, carteles advirtiendo sobre los eventos aparecen por todos lados. Las gafas solares son un éxito comercial en el poblado.

Llegar al Centro Pokémon local fue todo menos una complicación. En realidad, eso se podía decir sobre casi cualquier pueblo o ciudad del mundo. Casi cualquier lugar con casas siempre iba a hospedar uno de esos pequeños hospitales para monstruos de bolsillo, y su identificación era sencilla por ser edificios rojos con una enorme poké bola a la vista.

—Buenos días. —el adolescente saludó a la Enfermera Joy del sitio.

—¡Buenos días! ¿Se le ofrece algún servicio?

—Sí —el joven se acercó al mostrador y le entregó a la mujer de pelo rosa cinco poké bolas, tres con colores normales, una negra llena de puntos verdes y una cuya parte superior era celeste con líneas negras a su alrededor—. Quisiera que por favor curara a mis pokémon.

—Con gusto, joven.  —ella agarró las esferas sin estresar un solo instante.

—Aunque —interrumpió antes de que ésta se pudiera alejar—. También quiero preguntarle antes, ¿cree que salir un momento? Necesito comprar comida para ellos.

—Ofrecemos servicios de comida. Los menús están a su izquierda.

El muchacho miró como se le indicó y vio varias cartas. Agarró una para hojearla. Logró encontrar el platillo que buscaba, pero sintió la tentación de buscar especialidades, y dio con una interesante:

Omelette Eclipse: Disfrute todo el sabor de un omelette con el añadido de bayas Cornn encima y jugo de baya Tamato en su interior. [Imagen: Pok%C3%A9yen.gif]1,000

Ver eso le hizo cambiar sus planes. Iba a pedirle una orden a la chica, pero ya se había ido con sus pokémon a curarlos. Aunque fue algo extraño, no le molestó en lo absoluto, por lo que simplemente permaneció en el mostrador hasta que ella volviera.

Ocho minutos después, la médica volvió con las cinco bolas en una bandeja.

—Aquí están tus pokémon. Sanos y listos para pelear.

—Muchísimas gracias —el muchacho tomó los objetos y después sacó varios billetes de pokécuartos—. Ahora, si no le molesta, quisiera por favor una orden de seis Omelettes Eclipse.

—Eso suena a demasiada comida.

—No son para mí, son para ellos y mi otro pokémon que está bien.

—¡Oh! Entiendo, no quieres alimentarlos solo con croquetas.

—Nunca fui fan de esas cosas. Prefiero cocinarles sus almuerzos.

—¡Tierno! Aunque, ¿no vas a querer algo tú mismo?

—Nah… hago mis rutinas de ejercicio como la mayoría, pero no me dedico tanto a la acción como mis compañeros. Estaré bien sin comer por el momento.

—¿Okay? En todo caso, la orden estará lista en una media hora.

—Bien por mí.

Y así fue. Una vez que los platos estuvieron listos, Damian sacó a su equipo para almorzar como acordó. Ellos estuvieron algo molestos porque él mismo no los cocinó, pero los aperitivos de igual forma les sirvieron para olvidarlo.

Terminada la comida, el entrenador retiró a los seis, satisfechos. Dio las gracias a la enfermera y salió del centro.

Ahora se fue en busca de alguna tienda que pudiera ayudarle a conseguir material para sustentarse. Trajo el suficiente dinero para sustentarse por al menos un mes, pero sabía que era necesario tener más peleas si quería aguantar todo el viaje.

Dio con un edificio como los suele haber en muchos sitios de las diversas regiones en que viajó. Buscó y compró lo siguiente: un recetario para viajeros, una bolsa de carne, tres con ensalada, una caja de huevos y nueve botellas de agua. Eso serviría para una semana, aunque solo iba a necesitar dos días desde hoy a Ciudad Swanna.

Antes de llevar sus compras a la caja, decidió buscar otras cosas. No iban a servirle para sustentarse, pero tampoco podía ignorarlas. Miró materiales para jardín buscando un material hasta verlo: salitre; quizás era para abonar tierras, pero quería intentar usarlo, Una vez que lo agarró, fue por una bolsa de azúcar, luego una caja grande con fósforos y al final cinco bolsas de plástico.

La comida que trajo sirvió para no llamar la atención, pues el empleado en la caja simplemente tomó las compras como material para su viaje.

Damian inmediatamente volvió a la Ruta 1 para experimentar con sus materiales. Cortó un pedazo pequeño de una bolsa, lo necesariamente grande para que pudiera atarse; luego arrancó muchas cabezas de cerillos, vertió un dos cucharadas con azúcar y salitre respectivamente dentro de la bolsa y finalmente las cosas rojas; todo para encerrar la mezcla en un nudo.

El joven casi no admiró su trabajo, pues lo aventó al suelo. El paquetito no soportó la fuerza del impacto y reventó. Humo salió de sus restos, obligando al chico a alejarse del área.

“Hm, la receta en verdad funcionó,” pensó recordando cierta ocasión en que visitó la Aldea Ninja de Kalos. Fue buscando algo importante que solo obtuvo fuera del lugar, pero sin importar lo ocurrido, adquirió ahí el conocimiento para fabricar bombas de humo. “Ahora si tan solo pudiera ponerlas en práctica.”

Volvió al pueblito no sin antes fabricar otro par de explosivos. Ya no tenía nada más por hacer, así que simplemente caminó hasta que pudiera dar con la Ruta 2, la única vía que llevaba hacia Ciudad Swanna.

Sin embargo, estando apenas trescientos metros lejos de la salida, el muchacho notó la presencia de un trío conocido: un greñudo, un gordo y un enano; todos con chaquetas de cuero sucias; los dichosos “Houndoom Furiosos”. Los vio huyendo con muchas bayas en sus brazos. Ya conociéndolos le fue muy fácil deducir que se las habían robado a algún pobre inocente; así que se preparó para darles un escarmiento. “Hoy he estado con mucha suerte…” pensó.

Mientras, los rufianes habían logrado esconderse en un callejón sin salida, lejos de la persona a la que asaltaron. Cuando sintieron que ya no estaban siendo perseguidos, empezaron engullir cuantas bayas pudieron.

—¡Ay, un robo exitoso! —dijo el despeinado con la comida aún en su boca.

—Nos hacía falta algo después de lo que pasó con el Vulpix. —pronunció el pequeño.

—Esto ni de loco me va a satisfacer, pero ahora no quiero pensar en otra cosa. —el gordo fantaseó con poder tener cuanta comida quisiera.

—Pero,  ¿qué hay de nuestros pokémon? —preguntó el segundo.

—Les guardaremos sus raciones.

—¿Y la jefa? ¿Y Helga?

—¡Al diablo con ambas, Bert! Les diremos que conseguimos muy poco y que ellas lo acepten. Ya me tienen harto con su acaparamiento de la comida.

—A nosotros también, Billy. Sin embargo, sabemos que ellas son demasiado fuertes.

—¿Y qué? Mientras no nos quemen, me importa un carajo lo que pase.

—Hablando de quemar —interrumpió el obeso—. Miren esto, chicos.

Tanto greñudo como enano admiraron a su compañero grande metiéndose una baya Cheri a la boca. Luego la masticó por unos instantes, pero en vez  de tragársela, abrió sus labios y sopló una pequeña ráfaga de fuego.

—Oh jo jo, ¡eso se ve genial, Franky!

—Si pudieras hacer flamas más grandes, podrías intimidar a la propia jefa.

—De hecho, se me ocurrió una idea loca: hay que reunirla con el loco encapuchado del otro día, hacer que peleen y cuando estén agotados, ¡los quemamos!

—¡SÍ!

—¿Alguien me habló? —preguntó una cuarta presencia en el área. Su voz ronca aterró a los tres tanto por su repentina aparición como por sonar familiar.

Pronto la figura del ser se hizo notar mejor, para la desgracia de los maleantes. Era un ser vistiendo un traje oscuro, destacando una enorme capa que llegaba hasta el suelo; su “cara” era solo dos ojos escarlata dentro de un enorme vacío blanco que alcanza toda su cabeza. Un temible dragón con tres cabezas le acompañaba a su espalda.

—¡Rayos, es él otra vez!

—Veo que aún siguen siendo unos delincuentes.

—Una sola paliza no basta para detenernos, ¿“Blandfate”?

—El nombre es Blankface. Memorízalo.

—Como sea. No escuché muy bien el nombre que te dio esa niña. Pero de cualquier manera, no podrás detenernos.

—Entonces inténtenlo.

El trío sacó a tres pokémon para tratar de enfrentárselo: Raticate, Sableye y Swalot; todos listos para pelear.

—¡Raticate, usa Tacleada!

La rata dio un salto para golpear al dragón, pero no sirvió de nada.

—Colmillo de Fuego.

El ataque fue interceptado por la hidra, con un duro mordisco ígneo.

—¡Swalot, dispara una Bomba Ácida!

—Escupe a tu oponente…

Hydreigon usó al roedor como proyectil y éste no solo recibió la esfera verdosa de la masa, sino que también la golpeó. Ambos quedaron inconscientes.

—¡Sableye, ataca con Garra de Sombra!

—Cañón Destello.

Al final, el duende cometió el mismo error que la rata tratando de acercarse a su oponente. Solo que en lugar de una mordida, recibió una enorme ráfaga celeste.

—Tres fuera —dijo Blankface refiriéndose a los pokémon, luego se dirigió a los matones—. Ustedes siguen.

El oscuro jaló a greñudo y enano de sus chaquetas antes de que pudieran huir. Respectivamente, recibieron un puñetazo a la nariz y un gancho. Luego el primero intentó patearlo, pero éste agarró su pierna derecha y la usó para aventarlo. Finalmente, el gordo logró asestarle un manotazo en el pecho. Blankface se sorprendió y quiso golpearlo en el vientre, pero su oponente no reaccionó.

—Eso solo funciona cuando mi estómago está vacío. No vas a tener la misma suerte, cara de espectro.

—Muy bien. Te debo felicitar por aguantar un golpe.

Franky trató de golpearlo una segunda vez, pero el encapuchado logró esquivar ese segundo golpe, y éste respondió con un golpe bajo: agarró sus pantalones y los jaló hasta el sueño. El obeso reaccionó en vergüenza, pero inmediatamente, su enemigo lo derribó con una barrida.

Cauteloso, el ser los observó para notar si había alguien más cerca o si alguno podía levantarse. Diez segundos después, ninguna de las dos cosas ocurrió, así que eligió salir.

—Gracias por la práctica, imbéciles.

Después aventó una bomba de humo al suelo y una vez que el gas desapareció, ya no quedaba rastro de Blankface o su Hydreigon.

Aunque fue imposible verlos, la realidad es que ambos se fueron volando, lejos de Pueblo Eclipse. No fue hasta estar dentro de la Ruta 2 que finalmente se detuvieron. Aterrizaron en el interior de un bosque para que el oscuro se quitara el disfraz.

—Gracias por ayudar, Hydreigon. —dijo quitándose la máscara. Revelando la cara de Damian.

El dragón gruñó, pensativo en la idea de que el entrenador se estuviera volviendo un vigilante.

—Siendo sincero contigo, no quiero dedicarme a golpear a esos tipos —dijo mientras se quitaba el resto de su atuendo para reemplazarlo con su ropa normal—. Hay alguien que les da órdenes y quiero detenerla. Aunque en realidad, este disfraz ni siquiera es para palizas, pero ya hablaré sobre eso contigo y el resto de ustedes más adelante. Por ahora vamos a escondernos. Luego nos pondremos a entrenar un poco más por hoy y ya mañana llegaremos a Ciudad Swanna.

Después, el entrenador acarició la cabeza media de su hidra, cosa que ambos disfrutaron.

El resto del día fue normal, sin ninguna molestia como Damian esperaba. Regresó al entrenamiento como dijo, aunque la idea de seguir usando a Blankface para pelear no le gustaba mucho, debido a que el disfraz había sido elaborado con la idea de esconderse, no para hacer justicia. Los Houndoom Furiosos realmente no eran una molestia, pero después haber sido “atacado” por ellos seis meses atrás, sentía que era necesario ponerles un alto. Al final, nadie se metía con los seres querido del joven Kaine, incluso si ahora ya no estaban con él. Solo podía soñar con pronto encontrar a esa chica.

A altas horas de la noche, lejos la Ruta 2 o Pueblo Eclipse. Cinco adultos se reunieron para discutir.

—Bueno, ¿ya tienen el plan listo?

—Sí, el gordo de Hiram vendrá mañana para presumir a su futuro yerno.

—Entonces vamos a darle. Ese imbécil nos pidió que hiciéramos un yate para su hija y el otro chico ese. Hemos quitado los motores del resto de estos cacharros, así que no podrán hacer nada cuando pongamos el plan en acción.

—El gran Edward nos dio una buena plata para ayudar a nuestras familias y quiere que le compensemos, así que vamos a hacer que esto lo valga.

Los cinco unieron sus manos y las alzaron en señal de honor y lealtad.

—¡TODO POR EL EQUIPO ANARQUÍA!
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#6
Holaaaaa que genial el capitulo 2 :D

Estuvo mejor que el primero en mi opinión, ya iniciamos o continuamos con lo que se quedó el anterior fic, no malentiendas el primero también estuvo chido y digno de ser el primero pero este ya se sintió con mejor continuidad.

Bueno al grano, estoy seguro que el cachorro de fuego será el segundo pokemon más fuerte de Damián jaja es una supocision a la que le tengo fe.

Los ladrones me tienen hasta la coronilla por Dios no aprenden xD pero que bueno que Damián les da su paliza diaria lol.

Ahora ya esta dispuesto a viajar super rápido, veamos si eso no le afecta a sus pokemon que parece que algunos si les gusta la idea de ir más rápido pero creo que no se podrá hacer del todo algo me dice eso, pero estaría bien ver como la experiencia de Damián se refleja.

Ahora lo último si me dejo con bastantes dudas, debo leerlo varía veces para comprenderlo pero esa última frase oh noooo jaja

Si me deja con mucha intriga lo último, esto empieza con lo darks esperemos que sea una gran trama digna de tus escritos.

En fin nada más que mencionar nos vemos en otro capítulo :D

Salu2!!!
Entrenador Pokemon en busca de la Perfección y diversión.
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#7
Un nuevo fic por leer, ¡y por partida doble! Ni bien termine de escribir este comentario voy a googlear el fic original a ver si doy con él.

Leí todo el primer capítulo sin tener presente que se trataba de la continuación de una historia previa, y me sorprendió ver a un protagonista con tanto background expuesto de entrada. Lejos de molestarme, me llenó de mayor intriga y ganas por ver cómo sigue su viaje. Aunque claramente voy a leer los eventos previos para disfrutar más de la narrativa y sus referencias. #TeamCap

Me gustó mucho lo metódico que fuiste en el segundo capítulo. La manera en la que Damian esquematiza el entrenamiento de Growlithe, su relación de igualdad con sus pokémon, cómo se preocupa por su alimentación y hasta negocia con ellos para el viaje... !Y nos da la receta para fabricar bombas caseras! ¡Qué fic tan didáctico! xD

Enterarme de que tiene una faceta de vigilante con máscara a lo Fantasma de la Ópera es bien cool. Acompañado por Hydreigon debe dar bastante miedo por las noches.

¡Espero la continuación!
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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#8
@Abisai Growlithe aspira a ser un pokémon fuerte, pero su camino es largo. Los otros cinco pokés de Damian están para acelerar el proceso de cierta manera, pero aún le deparan muchas batallas.
@Tommy En realidad, la precuela está disponible aquí mismo. Dejé un enlace en el primer post para que la cheques (en el caso de que aún no lo hayas hecho). Y sí, Damian como Blankface es tétrico, pero más que en la noche, él se beneficia mucho de estar en sitios oscuros.

Capítulo 3: El Primer Gimnasio

Ciudad Swanna era la principal costera de todas en la región de Bristar. De ahí se hacían todos los negocios marítimos, desde elaborar barcos, llevarlos a otras regiones o usarlos con el propósito de pescar.

La ciudad era la primera en el orden del desafío de los gimnasios. Por ello, Damian sintió un poco de nostalgia una vez que puso pie en su interior.

“Han pasado seis años desde que empecé,” pensó, recodando cuando apenas tenía diez. Había entrado con solo la compañía de un Scyther y un Nidoran macho. Era apenas un novato, por lo que su inexperiencia le hizo pelear contra el líder dos veces para poder conseguir su primera medalla. “Lo bueno es que ya tengo la experiencia.”

Recorrió los alrededores para poder encontrar su destino. Eran las ocho del día, por lo que todavía varias personas apenas estaban llegando a sus trabajos. Nada raro, solo había gente acompañada de pokémon musculosos como Machoke y Gurdurr, seguramente empleados de una empresa que Damian conocía, pero no deseaba recordar por sus experiencias pasadas. Luego otros abrían sus puestos de comida, como una pizzería que él disfrutaba visitar ocasionalmente. Le daban ganas de entrar para comprarse una rebanada, pero con sus rutinas de ejercicio y su dieta, no quería darse el lujo de comer demasiada grasa. También estaban aquellos que llegaban a la ciudad en autos.

Todo se movía naturalmente hasta que un avistamiento desconcertó al muchacho. En una de varias veces en que éste tuvo que detenerse para permitir el paso de coches, observó fijamente a una limusina negra, que se detuvo exactamente junto a su esquina, pues el semáforo ya estaba en color rojo.

El conductor de aquel vehículo observó a la ventana izquierda por gusto y logró ver al adolescente. La presencia de aquel perturbó un poco al pobre anciano al volante, y éste se talló los ojos con tal de ver si éstos no le engañaban, pero al final, el muchacho desapareció.

—¿Pasa algo, Magnus? —preguntó un adulto obeso de ojos azules y cabellos blancos que acompañaba al viejo.

—No, Lord Hiram. Creí haber visto a alguien.

—Es algo raro verte tan confundido.

—No, mi lord, simplemente… —fue incapaz de obligarse a terminar la frase.

—¿Qué ocurre?

—Nada, solo estoy empezando a exagerar las cosas.

—Raro. Tómate un descanso después de llegar.

—Gracias.

—Míster Abbeystead —interrumpió una bocina que llegaba desde la cabina trasera—, ¿qué tan lejos estamos de su negocio?

—Ya muy cerca, Mike. ¿Cómo te has sentido en este viaje?

—Siéndole honesto, míster, estoy muy acostumbrado a andar en limusinas, así que se siente normal.

—Okay, ¿cómo están tus compañeros?

—Bien. Estuve charlando con Ron, pero Dani no parece querer platicar.

—Lo de todos los días. En cuanto lleguemos, quizás podamos sacarle a nuestra amiga una hermosa sonrisa.

—¡Ja ja! Lo mismo deseo.

—Entonces no esperen tanto. Les va a gustar lo que tengo guardado.

—Entendido, míster.

La conversación se cortó después de eso. En la otra parte del vehículo estaban tres adolescentes, un chico y una chica con la misma combinación de colores que su padre, y un rubio de ojos verdes.

—No puedo esperar a ver cómo ustedes los Abbeystead manejan su negocio.

—Eh, como ya llevo años poniendo una mano en algunas cosas que hacemos dentro, realmente no es la gran cosa. Solo pasa que aún no soy el CEO.

—Pero lo serás pronto. ¿No te emociona, Ron?

—Eso es verdad.

—¿Qué hay de ti, Dani?

La muchacha no respondió nada. Simplemente se quedó mirando al suelo sin interesarle lo que pasara después.

—¿En serio no te interesa?                                                                      

—¿Por qué debería? —gruñó—. Tampoco es que yo haya aspirado a ser la mandamás como mi hermano aquí.

—Que nihilista eres…

—No, eso significaría que nada en la vida tiene un valor para mí. Simplemente pasa que he sido una amargada por milenios.

—¿Pues qué puedes necesitar para que abandones esas malas vibras?

—Tal vez requiero que alguien me regrese a mis sentidos.

—Ya traté con un beso.

—Y si vuelves a darme uno de esos sin mi consentimiento, puedes decirle adiós a esta relación.

El rubio decidió no continuar con la chica enojada, aunque de igual forma no pudo evitar el meter al hermano.

—Ron, recuérdame por qué ella dejó de ser la chica tierna que todos extrañan.

—Te he dicho que es un secreto familiar. Nadie quiere recordar lo ocurrido más que ella.

—Yo misma te lo podría decir si quieres, pero me importa lo que nuestros padres quieren de esta relación, así que es mejor reservármelo.

—¿Qué clase de cosa pudo ocurrir para que sean tan privados? Creo que ser abiertos sobre ello podría ayudar a mejorar nuestra relación si podemos pensar en soluciones.

—Estoy de acuerdo contigo —respondió el hermano—. Pero a papá le da un patatús si descubre que alguien mencionó al innombrable en cualquier momento. Quizás eventualmente podamos conseguir que autorice una explicación.

—Realmente actúan como raros sobre cosas del pasado.

—Ni me lo digas…

De vuelta con Damian, el joven decidió irse a la pizzería que ignoró antes. Mirar al viejo Magnus no solo le recordó de sus demonios internos, sino mejores épocas. Al final, estaba en la mera ciudad donde tuvo su primera cita con Danielle Miranda Abbeystead, y encima en el mismo sitio. Su relación con esa chica fueron momentos que él jamás podrá olvidar, y su separación se trataba de un recordatorio constante de lo débil que en realidad era.

Se sentó en una mesa, solo. Almorzó una rebanada grande de tres quesos, y la devoró lentamente, pues no podía quitarse a la familia de su cabeza.

“Contrólate, Damian,” suspiró. “Sabías que es imposible controlar lo que ellos hacen. Pero por algo está Blankface. Necesito hablar con el equipo sobre eso… pero por ahora, tengo una medalla qué ganar.”

Terminó el pedazo de pizza pronto y salió del establecimiento. Se fue en busca del gimnasio, sus pokémon estaban listos, el plan también. Solo debía poner pie en el establecimiento y empezar una pelea.

Pronto dio con un enorme edificio de colores celestes. Su entrada estaba acompañada por dos estatuas con un símbolo curioso: una poké bola cuya parte inferior había sido deformada para tomar la forma de una flecha. Dicho logo era usado por distintas ligas alrededor del mundo como Unova y Kalos, así que era muy fácil de deducir lo que era.

“Bingo…”

El muchacho entró al lugar y observó una enorme arena al aire libre. El sol pegaba fuerte, aunque las ventiscas de aire por lo menos impedían que una persona pudiese sofocarse. Solo había otras dos personas en el sitio: un adulto de al menos cincuenta años, vestía una camisa de un verde oscuro, junto a una chaqueta marrón y pantalones con el mismo color, portaba en su mejilla una cicatriz con forma de “x”, y Sostenía con la boca una pipa, aunque nada de humo salía de ésta; el otro en cuestión era un simple hombre con un uniforme deportivo y una mirada de expresión seria.

—Veo que un retador vino temprano. ¿Quién desea enfrentarse a este viejo lobo de mar?

—Míster Abe, soy Damian Kaine de Pueblo Knight. He venido por su medalla de gimnasio, por ende, lo reto a una batalla.

—Tu nombre me suela familiar. ¿Acaso nos hemos conocido antes?

—Vine a este gimnasio seis años atrás. Ahora he tenido la necesidad de volver a desafiar a los líderes de mi región natal.

—¿Y vas a barrer el suelo con tus pokémon maduros?

—Si puedo evitarlo, no lo haré. Eso incluye esta pelea.

—Entonces impresióname, chico —el par de adultos se pusieron en posición, con el desconocido demostrando que era un réferi, luego el primero sacó una bola red—. ¡Ve, Wingull!

El muchacho replicó la misma acción con esfera normal:

—¡Entra, Growlithe!

—¿Un tipo fuego? No sé si tomármelo como una burla o un honesto intento por contenerse.

—Ninguno, aunque me inclino por el segundo. Estoy usando a mi único pokémon nuevo.

—Tsk, si es que es en serio… ¡Wingull, ataca con Pistola de Agua!

—¡Esquívalo!

El perrito logró evitar ser mojado por aquel disparo, aunque casi le llegaba.

—¡Ahora usa Rueda de Fuego!

Cubriéndose en llamas, el can logró asestarle al ave una tacleada, aunque fue poco útil por la resistencia de tipos.

—¡Ataque Rápido!

Velozmente, aquella gaviota asestó un fuerte golpe a su rival.

—¡Dale con Doble Patada!

—¡Evade y usa Viento Afín!

Efectivamente, el can fue incapaz de darle a ese pájaro un par de golpes con sus patas frontales, y eso terminó en que una enorme onda eólica soplara hacia las mismas corrientes que el pokémon de Abe.

—¡Usa Rastreo!

—¡Pistola de Agua una vez más!

Aunque fue posible para el canino conseguir la esencia de su rival, aun recibió un fuerte disparo que llegó a sentir por todo su cuerpo.

—¡Pégale con otra Rueda de Fuego!

Quiso dar una tacleada más, pero con instinto puro, la gaviota simplemente evadió aquel golpe con facilidad.

—¿No te sirve de nada rastrear si no puedes perseguir o sí? —burló—. Ahora, ¡Usa Ataque de Ala!

Wingull tomó una posición semejante a la forma de un avión, hizo sus alas brillar y voló rápidamente hacia el contrincante. El resultado fue otro golpe exitoso.

—¡Patada Doble!

—¡Vuelve a atacar con tu Ataque Rápido!

Ahora el perrito no recibió un golpe, sino varios, todos apoyados con la velocidad endiablada de la gaviota, mientras que éste no podía asestar nada.

—Vamos a ponerle un fin a esto, ¡Wingull acábalo con Ataque de Ala!

—¡Trata de usar Colmillo de Trueno!

Por pura suerte o con un milagro, el can logró clavar sus fauces en la extremidad derecha del pájaro, causándole unas duras descargas eléctricas.

Lo que ninguno de los entrenadores pensó, fue que eso iba a bastar para dejar al pokémon gaviota fuera de combate.

—¡Wingull ya no puede continuar! Growlithe ha ganado.

—Dijiste que no querías barrer el suelo y mira lo que has logrado. —apuntó en tono de cinismo.

—Quizás si hubiera aventado a un pokémon eléctrico sería cierto. Y si soy más justo, entre los colmillos elementales y Carga Salvaje, prefiero lo primero, porque no estoy en la condición de enseñar movimientos arriesgados.

—Eres listo. Veamos si tu genio te salva de ésta —sacó ahora una bola buceo—. ¡Entra, Swanna!

Aquel cisne no iba a ser tan fácil de detener como el anterior, más ya que volaba con grandeza, pero mientras fuese posible, el adolescente no iba a cambiar.

—¡Corte Aéreo!

—¡Esquívalo y usa otro Colmillo de Trueno!

Y las órdenes se dieron. El perro logró evitar ser golpeado por una cuchilla hecha con aire, dio un salto enorme y mordió con electricidad a su contrincante.

—¡Recupérate con Acua Anillo!

Tres aros de colores azules empezaron a rodear el cuerpo de Swanna. No neutralizaron el ataque, pero lo dieron la energía al ave para quitarse a su enemigo de encima.

—¡Intenta una Rueda de Fuego!

La bella criatura simplemente recibió el golpe, casi sin inmutarse, para la mala fortuna de Damian.

—Sí, esta vez no tendrán tanta suerte. ¡Swanna, usa Escaldar!

De su enorme pico, el cisne disparó un fuerte chorro de agua caliente. Fue capaz de derribar al cachorro con eso.

—¡GROWLITHE!

“Por favor no colapses.”

Afortunadamente, el perrito pudo levantarse, pero tenía problemas sosteniendo sus propias piernas y empezaba a jadear de cansancio. Su entrenador se sintió muy preocupado, pues no quería que su pokémon se esforzara de más ante la situación.

“Hmm, ¿debería o no…? ¡Bah!”

—Regresa, Growlithe —dijo mientras lo metía en su poké bola, luego le dio unas palabras—. Diste más que suficiente. Por ahora descansa.

—¿Acaso ya no puedes contenerte?

—No en esta situación, aunque sí hubiera deseado hacerlo —luego sacó otra bola—. Ahora, ¡Roserade, te elijo a ti!

—Tu pokémon no me da una impresión más grande, pero tal vez es porque sigues peleando con los tipos a mi favor. ¡Swanna, usa otro Corte Aéreo!

—¡Dispara un Poder Oculto!

Dos proyectiles chocaron, pero el de la rosa enmascarada salió victorioso, logrando golpear al pájaro con más fuerza que la Rueda de Fuego de Growlithe.

—¡Ataca con Escaldar!

—¡Esquívalo y pon unas Púas Tóxicas!

Aunque no consiguió envenenar al enemigo alado, la flor elegante logró insertar veneno en toda el área enemiga.

—¡Intenta otro corte!

—¡Carga Tóxica!

Desde sus ramos, Roserade disparó chorros de ácido hacia el cisne, los cuales fueron capaces de derribarlo directo al suelo, envenenándolo.

—Buen truco… —gruñó pensando en que el veneno fue usado para neutralizar los efectos de Acua Aro—. ¡Usa Rayo de Hielo!

—Tormenta de Hojas…

Aunque fue capaz de deshacer algunos proyectiles, el láser congelante no pudo impedir que su usuario entrara en una enorme espiral llena de hojas afiladas que hacían cortadas por todo su cuerpo.

Una vez que el remolino cesó, el ave cayó al suelo. Trató de levantarse, pero colapsó poco después de abrir sus alas.

—¡Swanna ya no puede continuar! ¡La victoria es para Damian Kaine de Pueblo Knight!

Ante aquel comentario, tanto entrenador como pokémon celebraron, el primero alzando su brazo derecho en señal de victoria mientras que la segunda haciendo una corta pirueta. Luego los dos humanos retiraron a las criaturas del escenario.

—Bueno, chico —Abe habló aplaudiendo—. Debo admitir que viviste a lo dicho. Peleaste conteniendo tu fuerza, pero con buenas razones. Perdón si soné algo presumido en la batalla, a veces me da por hablar de más.

—No hay problema, míster —ambos se apretaron las manos—. Se agradece mucho, la batalla.

—Ya que ganaste, mi obligación es darte la Medalla Brisa. —El viejo le entregó a Damian un pequeño pin con la imagen de vientos azules pintada.

—¡Genial! —el joven tomó aquel objeto y lo guardó en un bolsillo de su pantalón. Cuando pudiera, iba a guardarlo en un estuche—. ¡Gracias por todo de nuevo! —Estaba a punto de salir, pero fue interrumpido.

—¡Espera! Dijiste que ya habías estado aquí antes. Aún me interesa conocer tu historia.

—¿No teme a que lleguen más retadores?

—Eh, porque esperen una hora habrá problema. ¿Te parece bien si tomamos algo de café en el Centro Pokémon de aquí?

—Con gusto.

Ambos salieron del edificio para entrar al hospital como acordaron. La Enfermera Joy tomó a los cuatro pokémon que pelearon y se puso a sanar sus heridas. Damian tomó, el par de entrenadores se sentó en una mesa con un par de tazas y pan en ésta, los cuales degustaron durante la conversación.

—Así que dime, ¿cómo fue aquella pelea que tuvimos hace años?

—Bueno, no sé si usted recuerde a un chico con un Scyther y un Nidoran.

—Un poco más de detalles por favor.

—Nos venció a la primera porque no sabía cómo defenderme contra debilidades de tipo. También tiré una medalla al suelo.

—¡Oh, ya te recuerdo! Eso fue bastante brusco.

—Sí… —respondió avergonzado—. No son cosas de las que esté orgulloso.

—Bah, el pasado es el pasado. Lo bueno es que eres diferente de aquel niño. ¿Qué le pasó a esa medalla? Era del campeón Arthur si mal no recuerdo.

—Terminó en las manos de una chica linda que la conservó por cinco años hasta volver a dar conmigo y regresármela después de volvernos pareja.

—Muy interesante. ¿Qué hay de esos dos pokémon que usaste?

—Scyther ahora es un Scizor y sigue acompañándome hasta el día de hoy. Nidoran se volvió un Nidoking, pero ahora vive en alguna parte de los bosques de Hoenn.

—¿Y eso?

—Digamos que después de mi quinta Liga sin ganar, perdí todas las motivaciones para seguir luchando, y con eso me vino la “brillante” idea de liberar a todos mis pokémon. Los que se quedaron lo hicieron contra mi voluntad. Luego, la chica que mencioné apareció para sacarme de mi pocilga y que recuperara la motivación.

—Lo que el poder del amor puede hacerle a uno. ¿Entonces decidiste volver a desafiarnos por ella?

—Por ella y por otras personas que me apoyaron en el camino.

—Eso suena como a un compromiso.

—Usted le dio al clavo con esa palabra. Es un compromiso. Ellos me motivaron, yo les daré acción.

—Haces bien chico, ¿y dónde está esa jovencita que te ayudó?

—Quizás aquí, quizás en otro lado…

—¿Estás queriendo ocultarme algo? —cuestionó ante la deshonestidad de la respuesta.

—No, míster. Simplemente pasa que no he hablado con ella en mucho tiempo. Estuve afuera entrenando por seis meses para esto y la última vez que la vi fue hace una semana y media en Lonhart, así que es posible que ande por cualquier lado.

—Pues parece que algo no salió bien en su relación.

—Y tiene razón. No fui el caballero en armadura brillante que ella merecía. No sé ni siquiera lo que ella piensa de mí porque fue su papá el que nos separó. Lo único que entiendo es que deseaba que yo volviera a ser entrenador, y voy a demostrarle que su cariño y apoyo no fueron en vano sin importar lo que pase.

El adulto no respondió más después de eso, tenía mucho por qué pensar ante lo dicho.

—No sé qué piense de mí ahora mismo. Tal vez sea un desastre, pero mis intenciones son honestas y quiero cumplirlas.

—Eso importa poco, chico. Yo mismo he tenido problemas en el amor, lealtades que no pude jurar. Si un consejo puedo darte, es que no te rindas con esa necesidad de “pagar tus deudas”. Vas a ir a todos los demás gimnasios, así que demuéstrales lo que puedes.

—Eso haré, míster.

—¡Disculpen, ustedes! —la Enfermera Joy llamó a ambos desde su mostrador—. Sus pokémon ya están listos.

Ambos se le acercaron y tomaron sus poké bolas. Los sacaron para ver sus condiciones, Swanna y Wingull abrieron sus alas para demostrar su determinación; Roserade alzó ambos brazos y Growlithe agitó su cola de emoción.

—Pelearon muy bien —dijo Damian a sus criaturas y luego les mostró la medalla—. ¡Que esto sea una muestra de que podemos ganar!

Los monstruos de bolsillo brincaron de alegría para el gusto de su dueño. Éste simplemente los retiró y decidió salir, no sin antes dar unas últimas palabras al líder de gimnasio.

—Gracias por el almuerzo, míster Abe. Espero volverlo a ver pronto.

—Yo también, chico. Si quieres volver a tomar café, no dudes en llamarme. ¿Planeas tomar el tren a Ciudad Lonhart o pasarás por el Gran Bosque?

—Pasaré por el bosque. Si pude hacerlo una vez, puedo repetirlo. Cuídese.

—Igualmente.

“Ahora, antes de dejar esta ciudad…”

El adolescente de ojos rojos aún tenía un pequeño por resolver en la urbe. Sin embargo, era necesario tener discreción para su plan, y la ayuda de una capa enorme.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#9
Ya he leido los tres caps y debo decir que se nota una mejora sustancial respecto a la anterior parte de la historia. Me gustó como en el capítulo dos te saltaste la parte donde Damián se disfrazó de Blankface, porque eso hizo su aparición mucho más fluida. La parte del entrenamiento con el growlithe fue bastante adorable y bien narrada. Lo único que agradecería es más caracterización de los lideres de gimnasio, porque no se me ha quedado grabado nada de él, aparte de que es sadomasoquista porque le gustan los x4 eléctricos (?).

Por el resto. la historia pinta muy interesante. Sigue así.

Nos vemos.
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#10
Uff, en este último capítulo hubo mucha más densidad de lore acerca del fic anterior (y sí, gracias, descubrí que también estaba acá, nunca se me dio por mirar la zona de fics terminados xD), así que voy a tener que leerlo en paralelo para no perderme tanto, porque sí que me descolocó la aparición de los "misteriosos" personajes en la limo. Por cierto, me causó gracia el tipo de nariz parada mencionando que está acostumbrado a viajar en esa clase de transportes.

Más allá de la confusión inicial, lo cierto es que la manera en la que acarreás con historias del pasado para justificar las actitudes actuales del protagonista es muy interesante, y me despierta genuina curiosidad por conocer esos eventos a los que hace mención. Su primer combate de gimnasio siendo un novato (aunque con un Scyther, cuidado) y la relación que tuvo con Dani. Sobre todo el momento en el que intenta liberar a todos sus pokémon... ¡Holy shit! Esta cosa está repleta de background interesante. Lo bueno es que no son TANTOS capítulos (creo que conté 17, ¿no?) así que intentaré ponerme al día este finde con eso, pero no prometo nada (y posiblemente fracase en el intento xD!).

La batalla estuvo bien, aunque noté a Damian demasiado contenido al enfrentar al líder. Y creo que el capitán debería haber usado pokémon mucho más fuertes para hacerle frente, teniendo en cuenta que es un entrenador ya muuuy experimentado (aunque habría sido todo un reto para el pequeño Growlithe). Más allá de eso, me encantó la resolución del enfrentamiento con los dos conversando de la vida con un café de por medio. No es común ver esa clase de dinámica entre un gym leader y un retador.

Como mínima corrección:
 
Cita:un simple hombre con un uniforme deportivo y una mirada expresión.

¡Esperando ansioso el próximo!
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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#11
@DoctorSpring  En lugar de masoquista, más me imagino a Abe como un primer líder difícil, ya que en mi imaginación, hay muy pocos pokémon eléctricos en ese lado de Bristar, así que a fuerza bruta se gana.
Pero ya hablando en serio, voy a tomar en cuenta lo que comentas sobre la caracterización de los líderes para mejorarla a futuro. Se agradece el comentario.

@Tommy La duración de ADPLC es, diría yo, mediana, al menos así la considero yo. Dicho eso, tómate todo el tiempo que necesites para leer esa historia, ya que no es una historia que se pueda completar en una hora.
Con el error que apuntaste, lo he corregido. Aunque le doy una leída a cada capítulo antes de publicarlo, a veces sigo notando que ignoré errores, así que se agradece muchísimo que se apunten, y si llegas a ver más así, no dudes en apuntarlos.

Ahora, voy a decir que este es el último capítulo "semanal" que verán en un tiempo. OJO, no quiero decir que el fic se va a hiatus, tengo otros tres capítulos ya terminados, pero el ritmo de publicación va a ser más lento. Con esto dicho, disfruten la lectura.

Capítulo 4: Lo que Damian no puede hacer, Blankface lo logra

Una limusina había hecho un viaje largo desde el norte de Bristar hasta Ciudad Swanna. Eso era un hábito para el conductor y dos de sus pasajeros, pero la ocasión era algo más especial. Aquel vehículo se introdujo en el interior de un pequeño garaje y pronto se detuvo.

—Hemos llegado, Lord Hiram. —dijo el conductor al pasajero de adelante.

—Muchísimas gracias, Magnus. Recuerda tomar un descanso —luego presionó un botón que le permitió comunicarse con los pasajeros de atrás—. Jóvenes, ya estamos en nuestro destino. Les abriremos las puertas en un momento.

—Muy bien, míster Abbeystead. —respondió una de tres voces. La única que no era de un familiar.

Pronto, el anciano que condujo ese enorme coche y su compañero obeso salieron, con el primero abriendo la puerta derecha inferior para que los tres menores pudieran salir: dos hombres y una joven.

—¿Están emocionados? —preguntó el gordo.

—Yo sí, míster. Mis compañeros no tanto.

—En mi defensa —dijo el otro muchacho—, yo ya vengo aquí toda la semana laboral, papá. Simplemente es otro día de trabajo.

—No cuando tienes qué exponer, hijo. Recuérdalo bien —luego miró a su hija—. Me imagino que no estás muy emocionada, ¿o sí, Dani?

—Ando bien…

—Y espero estés más que bien cuando veas lo que te preparé. Ahora síganme todos.

Los chicos tomaron la misma dirección que el hombre, mientras que el anciano solo los siguió hasta la salida, pues después tomó su propio rumbo en busca de una distracción.

Pronto los llevó a una enorme facultad llena de hombres de físico bastante robusto. Muchos acompañados de pokémon con físicos similares. Machamp, Seismitoad, Darmanitan, Pangoro…

—¿Ves a esos pokémon, Mike? Ellos se encargan de traer los materiales y de manipularlos. Cuando necesitamos doblar el metal o laminarlo, están para nosotros. Aunque no somos completamente dependientes de ellos. Nuestros empleados aún se hacen cargo de elaborar y manejas las máquinas que tenemos.

—Interesante, míster Abbeystead.

—Aunque mentiría si dijéramos que los pokémon no nos ayudan más de lo que queremos admitir. Solo mira.

El hombre indicó hacia la escena siguiente: un Magmortar disparó hacia una enorme placa, parte de un barco incompleto. Midió sus llamas para no hacerle daño a nadie. Su dueño admiró junto a otros compañeros y todos aplaudieron. El material resultó ser lo necesariamente duro para resistir el fuego.

—Increíble…

—En donde definitivamente solo hay mentes humanas es en las oficinas de los arquitectos. Acompáñenme.

Una vez más, los chicos siguieron a su guía. Los llevó a un área hacia el oeste, lejos de donde todos los demás trabajaban, aunque todavía se podían escuchar los ruidos de labor. Pronto los ricos entraron en un pasillo cerrado; estaba bien iluminado, aunque era algo corto.

—Aquí están las oficinas de nuestros arquitectos. Pueden admirarlos desde las ventanas.

Cada uno admiró un cuarto distinto, aunque todos eran iguales, eran habitaciones pequeñas cuya mayor característica era un enorme escritorio donde los empleados en cuestión analizaban sus dibujos y planos sobre los navíos que Hiram les ordenara hacer. Las paredes estaban cubiertas de espuma, posiblemente para impedir que cualquier ruido les interrumpiera. También tenían varios estantes con más planos y botellas de agua para el calor.

—Míster, quisiera preguntarle algo.

—Con toda confianza, Mike.

—¿Cuántas naves le suelen pedir?

—Depende del tipo, a veces son botes, barcos, luego yates… varían de pedido en pedido. Hace tiempo, la presidenta Lusamine de la compañía Aether en Alola me encargó unos dos barcos para buscar pokémon necesitados por su región. Bajo contrato, esas naves estarán listas antes de que termine el mes.

—¿No le da miedo defraudar?

—¿Cómo no? Por eso siempre le exijo a mis empleados que den lo mejor. Y afortunadamente solo hemos sufrido un percance en los últimos ocho meses. Un condenado Raticate y su colonia hizo su hogar en uno de nuestros barcos y tardamos una semana en sacarlo a él y a toda su familia.

—¡Ugh!

—Desgraciadamente, los Rattata siempre encuentran la manera de meterse en nuestros trabajos. No les solemos dar importancia hasta que pasan cosas como esa.

—Duro… en nuestro negocio casi nunca nos debemos preocupar por cosas como esa. Supongo que a las ratas no les gusta tanto volar como andar por mar.

—Algunos terminan cayéndose del barco cuando zarpa, pero dejemos de hablar sobre eso. Hay algo que les quiero mostrar en el puerto. Sobre todo a ti, Dani. —pronunció apuntando a su silenciosa hija.

El recorrido continuó hacia las afueras del edificio, que llevaban directamente al enorme puerto marítimo que vuelve a Ciudad Swanna  importante en Bristar. Lo que admiraron fue la presencia constante de barcos entrando y saliendo de la zona.

—Esto solo parece el puerto personal de la compañía…

—Admiren un poco más adelante.

Se movieron al sur y notaron varios botes grandes, todos muy decorados con colores y motivos bastante llamativos. El “SS Typhlosion” de colores rojizos con flamas pintadas, el “Raikou Veloz” con sus rayos brillantes, y el más llamativo de todos, “La Luna de Danielle”.

Aquel último vehículo estaba pintado de un azul muy oscuro, casi negro. Su nombre fue redactado en un dorado brillante y el cuarto creciente se hacía notorio por muchas de sus partes. Había cinco hombres cuidando de su interior.

—¡Wow! —pronunció el rubio frente a la chica—. Dani, tienes tu propio vehículo.

Ella decidió ignorarlo para mejor pedirle una explicación a su padre:

—Papá, ¿esto es para mí?

—Más o menos. Digamos que será mi regalo para el día en que te cases. Te lo daré para que puedas tener una gran luna de miel, para vacaciones o lo que sea que necesites.

—Aún falta mucho para que algo así pase.

—No está de más anticiparme. Pero mejor dime, ¿te gusta?

La chica analizó las cosas por un tiempo. En definitiva era un gesto sincero, porque a ella realmente le gustaron los decorativos, y eso era algo que su padre sabía desde tiempo. Sin embargo, también le produjeron una sensación amarga en el corazón, pues no fue el primer regalo que asociaba a su persona con la luna, y pensar en ello solo le hizo recordar una época más feliz. Sin embargo, no pensaba que papá realmente quisiera ofenderla con aquel gesto.

—Por supuesto que sí. Muchas gracias, papá.

Ella abrazó a su progenitor con un amor sincero. Aún no podía expresar el cariño que antes contenía en su interior, pero era capaz de demostrar que todavía era capaz de valorar lo que uno hacía por ésta.

—¿Por qué no subes y le das una mirada? —luego habló a los empleados a bordo—. ¡Oigan, ustedes! ¿Está ese bote bien?

—¡Sí, Lord Hiram! Solo estamos haciendo un poco de limpieza, pero es posible subirse.

—Entonces traigan una escalera.

Lo más rápido que pudieron, siguieron las órdenes del jefe, dejando una pila de escalones listos para ser usados. Danielle no desaprovechó ni un momento para subir. Su padre estaba alegre por haber hecho a su niña feliz, aunque se dio cuenta de que ni su hijo ni el invitado le prestaron atención a todos; el primero porque nada le causaba emoción de tantas visitas, mientras que el segundo se quedó admirando los otros dos yates. Igualmente, él decidió llamarlos.

—¡Ustedes dos! ¿Por qué no acompañan a Dani para ver su regalo de bodas?

—¡Con gusto, míster Abbeystead!

—Okay…

Sin embargo, antes de que pudieran subirse, las escaleras se cayeron del bote. Miraron al vehículo y vieron como dos de los empleados agarraron a la rica de los brazos. Ésta solo pudo gritar de auxilio mientras el navío se alejaba.

—¡HIJA!

Los tres trataron de meterse en una lancha cercana, pero ésta no funcionaba.

—Alguien le quitó el motor. —pronunció Ron.

—¡Maldición! ¿Tienes a Salamence?

—Solo a Rhyperior.

—¡Entonces hay que llamar a la policía!

Damian Kaine eligió ponerse en la cima del enorme edificio propiedad de los Abbeystead, una de las familias más ricas de Bristar. Todo gracias a la asistencia de su Hydreigon, aunque éste se vio algo confundido, puesto a que vestía el disfraz de Blankface, sin embargo, ¿por qué iba a necesitarlo? No notaba la presencia de ladrones, y volver a golpear a los mismos matones de siempre no le interesaba mucho. Era incapaz de cuestionar, no tanto por la diferencia de comunicación como por el hecho de que el ambiente no parecía sospechoso de nada. Solo admiró a su dueño mirando lejos mientras éste se aburría.

Aquel adolescente disfrazado del fantasmagórico justiciero estuvo agachado, observando el puerto de la ciudad. Conocía a la familia dueña lo suficiente para plantearse que seguramente podían estar ahí.

“Vamos, muéstrate…”

Lo único que veía eran policías, constructores y marineros. Ni un solo bote o barco había abandonado el lugar. Algunos estaban contando chistes, otros merodeando con tal de evitar que alguien hiciera una maldad y unos que comían. Luego de media hora, el adolescente no encontró a quien buscaba.

“Quizás no debí asumir que estarían aquí.”

Pronto levantó las piernas. Algo un poco molesto por el tiempo que estuvo en su posición y la altura del edificio. Sin embargo, una vez que lo hizo, un joven de pelo blanco apareció frente a sus ojos.

“¿Ron?”

Y no venía solo, pronto un adulto con su mismo color de cabello le hizo compañía, después un rubio y al final una chica con la combinación de antes se unió.

“Bingo…”

Damian inmediatamente volvió a mirar a su Hydreigon. Éste se quitó máscara y capucha de encima para la confusión del pokémon. Luego sacó al resto de su equipo, todos igual de curiosos.

—Antes de que vayamos a lo complicado, quiero simplemente avisarles que Growlithe y Roserade han ganado nuestra primera medalla. Se las mostraré después para que vean que no miento, aunque pueden preguntarle a ambos.

Eso contentó mucho a los cuatro guerreros no involucrados en la batalla. Aunque su entrenador tuvo qué moverse a la parte difícil.

—Sin embargo, no los traje por esto. Chicos, creo que al menos una vez les mostré este disfraz.

—En una sesión de entrenamiento —contestó Gardevoir—. Nos dijo que había algo importante con eso. Pero, pensé que solo lo usaba para enfrentarse a esa banda que le atacó.

—Digamos que ese es un propósito secundario. La verdadera razón está más allá. —dijo indicando hacia el puerto.

Los seis decidieron acercarse para observar el sitio. Nada les pareció extraño de todo hasta que miraron a la ricachona. Casi todos la conocían.

—Okay, no necesito explicarles quién es esa chica.

—Es Danielle, maestro.

—Exacto, pero antes de continuar, nuestro compañero de cuatro patas necesita una explicación —dijo refiriéndose a Growlithe, al cual luego le dirigió la palabra—. Escucha pequeño, Danielle, o “Dani” como me gusta decirle, fue una chica muy especial que me salvó de la depresión cuando más necesitaba a alguien. Es gracias a ella que he vuelto a ser un entrenador.

—Pero fueron separados después de nuestro incidente en la Montaña de los Caídos.

—Así es. Sin embargo, no los traje solo para que vieran a esa chica que ya no es mi novia. Sino porque debo explicarles el por qué creé a Blankface. Después de lo que ocurrió, su padre nos separó y me prohibió que la volviera a ver. Sin embargo, cuando regresamos a Bristar, la encontré justo en Lonhart. Ella puede salir a donde quiera, y como no deseo romper las órdenes de su viejo, uso esta capa, para no tener qué huir de una ciudad solo por su presencia.

—Maestro, perdóneme por inmiscuirme donde no me concierne, pero siento algo horrible en su corazón. Es como una envidia implacable llena de tristeza, amor y odio que entran en conflicto. ¿Está seguro de que esto es solo por una orden?

—¿Sabes qué? Tienes razón, hay otra cosa. ¿Ven a ese rubio que la acompaña?

Luego todos lo notaron. Nada raro hasta que el entrenador pronunció la siguiente frase:

—Es su nuevo novio.

Eso impactó a todos menos al perro, quién todavía era incapaz de entender todo lo expuesto. Sin embargo, lo que sí pudo entender, fue la reacción furiosa de todos sus compañeros de combate, a lo cual solo sintió empatía. Roserade, Scizor y Gliscor temblaron con rabia, intentando no caer en la tentación bajar desde su enorme altura para darle una golpiza a esa mujer por su poco aprecio hacia Damian; Gardevoir empezó a emitir magia en su brazo derecho que también trató de disparar, y Hydreigon gruñó con la idea de que si llegaba a acercársele, le mordería con el fuego más ardiente que pudiera producir.

—Chicos, sé que están enojados por eso. Pero les ruego que por favor no la odien. A fin de cuentas, es mi culpa que las cosas terminaran así. Por no ser capaz de protegerla como debía…

—Eso no justifica lo que ella hizo, maestro. ¿Qué clase de persona cuyo deseo es la unión eterna hace una traición como esa?

—¿“Unión eterna”? Vaya que consigues ideas sorprendentes con detectar emociones. De igual forma, a veces las relaciones se van al diablo y no hay mucho que los dos involucrados puedan hacer. Esto me lo vine buscando y lo acepto.

—Pero ahora somos más fuertes. Podemos mostrarle a esa familia lo equivocados que están. No permita que su sentido de inferioridad le ciegue de nuevo.

—Y les van a mostrar su fuerza cuando lleguemos a la Liga.

La guardiana permaneció en silencio sabiendo que es verdad, pero aún tuvo dudas sobre todo el tema.

—¿Nos trajo aquí solo para esto?

—Sí y no. En cuanto a exposiciones, es todo lo que les debía decir, pero todavía necesito pedirles otro favor: mientras Dani esté cerca, pretendan que la desconocen. No eliminen esa fachada a menos de que yo no lleve puestas la máscara y capa de Blankface o se los ordene. Y Gardevoir, aparte de pretender, por favor también haz un voto de silencio bajo esas mismas condiciones.

Todos se vieron sorprendidos por semejante petición y estresaron la idea de tolerar a lo que ellos consideraban como una ruin traidora. Sin embargo, pensaron mucho en los sentimientos de su dueño y lo que ella aún significaba para éste. Pronto llegaron a una conclusión.

—Muy bien, maestro. Haremos la fachada, pero eso no significa que la vamos a tolerar por sus acciones.

—Solo por favor no la lastimen.

—Entendido.

Antes de que Damian pudiera empezar a retirar a los seis, un grito de ayuda se hizo escuchar. Todos vieron que uno de los botes empezó a salir del puerto y que Dani estaba siendo sujetada por dos tipos grandes, siendo ella la fuente del llanto.

—¡Rayos, está en problemas! —el joven se pudo de vuelta la máscara y la capucha, luego sacó cinco poké bolas—. Regresen la mayoría —solo la hidra permaneció fuera—. Hay que ayudarla, Hydreigon.
Blankface se montó en el dragón y volaron en persecución del vehículo marítimo.

Los cinco traidores de la compañía Abbeystead se empezaron a reír juntos en la cabina del capitán. Tenían a la pobre Danielle amordazada y atada con un nudo de marinero.

—Mordieron el anzuelo.

—Al gran Edward le va a encantar que hayamos podido lograr el secuestro.

Luego uno de ellos habló a la joven.

—Lástima, niña. No me gusta meterme con menores, pero tenemos a un líder que satisfacer, y solo obligando al rey a que ceda es que podrás huir. Reza porque eso pase.

Ella solo pudo gemir de rabia y miedo mientras esos rufianes simplemente se mofaban de su debilidad.

—¿Tienen las coordenadas que nos dieron para entregarla?

—Sí —respondió el granuja al timón—. Hay una isla hacia trescientos kilómetros al noroeste. A este ritmo podemos llegar en unos diez minutos y de ahí el resto se hará cargo de la niña.

—Excelente. Celebremos esto con unas copas, ¿qué les parece?

—¡SÍ! —gritaron todos al unísono.

Dani siguió escuchando las risas de aquellos traidores con un temor inigualable. En sus condiciones solo podía desear que alguien pudiera llegar a salvarla. No le importaba lo que fuera, pero quería regresar con su familia y ver a estos lunáticos sufrir.

Las idioteces duraron lo que ella sintió como horas, hasta que un tipo de explosión agitó el vehículo desde su parte trasera.

—Eh… ¿qué fue eso?

—Lo que sea que es claramente nos descubrió.

—¿Cómo pudieron alcanzarnos?

—Eso es lo que vamos a descubrir —dijo el conductor—. Ustedes defiendan al bote de nuestro atacante. Yo me aseguraré de que lleguemos a nuestro destino.

Los cuatro rufianes salieron para ver la causa de esa explosión. Humo les bloqueó la vista por unos segundos hasta que se esclareció. No veían nada en frente, pero luego voltearon hacia el cielo y encontraron al culpable: se trataba de un enorme Hydreigon montado por alguien, ambos bastante cerca de la cabina. El jinete saltó desde la hidra y logró caer en el piso del vehículo, aunque rodó por la obvia razón de haber aterrizado sobre un objeto en movimiento.

El ser oscuro de cara pálida mostró su cara frente a ellos. No podían determinar una expresión por su carencia de boca o nariz, pero sus gruñidos dejaron claro que no estaba feliz ante su acto de vandalismo.

—¡Es solo un niño disfrazado, a él!

La diferencia entre tamaños les hizo subestimar al invasor y uno de ellos corrió directo para golpearlo. Craso error. Aquel monstruo fue lo suficientemente rápido para esquivar un puñetazo directo al rostro y responderle con golpes dirigidos a toda la parte superior de su cuerpo hasta que cayera inconsciente.

Esa mala impresión causó que los demás trataran de defenderse con pokémon, pero la amenaza fantasmagórica dio una orden con su voz profunda:

—¡Hydreigon, atácalos con Pulso Umbrío!

La hidra obedeció, disparando de sus tres bocas rayos llenos de espirales negruzcas que golpearon al trío. Dos quedaron incapacitados para pelear, pero el que pudo mantener sus ojos abiertos logró sacar a un Electivire.

—¡Giga Impacto!

—¡Responde con Carga Dragón!

Ambos colisionaron, uno con un remolino púrpura y el otro con el aura de un enorme dragón. Sin embargo, el ser alado fue demasiado poderoso para su oponente, y terminó dañando tanto a este como su dueño.

“Cuatro fuera. ¿Cuántos más?”

La primera conclusión que tuvo Blankface fue la de obligar al vehículo a detenerse. Si lo lograba, podría buscar a Danielle sin problema alguno, puesto a que no había botes extra que acompañaran al grande. Así que su primer decisión fue la de ordenar otro disparo a la parte trasera.

—¡Usa otro Pulso Umbrío!

El golpe fue más devastador que antes, ya que pronto el vehículo empezó a perder velocidad, cosa que el oscuro aprovechó para poder buscar a la chica en cuestión.

La cabina se encontraba cerrada desde dentro. Eso solo le dio al oscuro la idea de que su objetivo estaba ahí. No quiso usar demasiada energía, así que le pidió ayuda una vez más a su pokémon.

—Muy bien, Hydreigon, A la cuenta de tres, ambos golpearemos esta puerta hasta que se abra. ¡Una, dos, TRES!

Ambos dieron una tacleada exitosa. El justiciero pudo entrar sin mucho problema, pero su pokémon era incapaz de entrar porque era demasiado grande para pasar. No importó para ambos, porque el matón restante y la víctima estaban ahí.

Blankface admiró a la pobre Dani asustada ante la situación, tratando de retorcerse y huir al ver su presencia. Era algo de esperarse, pero ahora, el ser de ojos rojos debía acabar con el conductor.

Lo golpeó, pero éste poco reaccionó. No era tan débil como sus colegas. Asestó un puñetazo a su estómago y lo agarró, más el muchacho no iba a detenerse; le dio un cabezazo directo a la nariz, logrando que lo soltara. Mientras el conductor trataba de resolver el cómo un simple chico podía tener una cabeza tan dura, recibió un puñetazo directo a su entrepierna, dejó su cara al descubierto, resultando en una tanda de rodillazos y golpes dirigidos a esa parte hasta que su portador cayera inconsciente.

Una vez que terminó con eso, el ser centró su atención en la rica. Ella le miró con un pavor inimaginable, temiendo a que fuese otra escoria con malas intenciones. Pero su miedo empezó a aligerarse en el momento en que su compañero removió la tela anudada de su boca.

—Tranquila. He venido a salvarte.

La joven aún era incapaz de pronunciar cualquier palabra, pero eso no le molestó. Trató de zafar el nudo con el que le quitaron la movilidad, pero era incapaz de entenderlo, así que sacó una bola red para invocar a alguien capaz de solucionar aquel problema.

—Scizor, corta esas sogas por favor.

El demonio rojo obedeció sin problemas, aunque no pudo evitar hacerle un gesto de desprecio a la chica. Ella no entendió por qué, pero lo terminó ignorando después de que éste se deshiciera de las cuerdas con sus tenazas. Blankface simplemente lo retiró una vez terminado con eso.

Danielle se levantó sin muchos problemas, pero el enmascarado aún no le terminaba de convencer con la idea de estar segura.

—¿Estás bien?

Esa pregunta simplemente fue respondida con una cachetada, golpe que solo terminó lastimando a la mano usada.

El oscuro simplemente posó ambas manos en sus hombros y trató de calmar una vez más.

—Solo vine a ayudarte. Estos tipos ya no te pueden hacer daño.

—¿Quién eres tú y por qué viniste? —ella finalmente pronunció algo.

—Me han dado solo dos nombres. Mi preferido es Blankface. Simplemente vi como fuiste secuestrada por esta escoria y decidí que lo mejor era salvarte.

—¿Estuviste observándome desde lejos?

—No a ti específicamente. Pero aunque fuera el caso, no iba a permitir que te lastimaran.

Oír eso causó que la rica empezara a calmarse. Estaba confundida por la sola presencia de este desconocido protector, pero la preocupación del ser sonaba sincera. Era como si sus plegarias de ayuda le hubiesen traído al más deforme de todos los ángeles para cuidarla.

—¿Crees que alguien venga por ti pronto?

—Lo dudo. Esto fue tan repentino. Si realmente estuvieran en camino, deberíamos poder oír a las patrullas u otros botes en camino, pero no es así.

—¿Necesitas que te lleve de regreso al puerto de Swanna?

—Por favor.

—Bien. Entonces salgamos de aquí.

Rápidamente salieron al exterior del vehículo. Todos los locos aún seguían inconscientes y Hydreigon se aburría. Cosa que sorprendió a la rica.

—¿Tú mismo venciste a todos?

—Mis pokémon y yo lo hicimos. Pero no le damos a esta escoria una chance de pelear. Somos protectores por algo —luego el justiciero se montó en el lomo de la hidra—. Vamos, súbete.

Dani primero quiso interactuar con el dragón acariciándolo, puesto a que antes fue amigo de uno, pero éste le gruñó antes que le pudiera poner una mano.

—¿Qué? ¿Piensas que puedes acariciar a un pokémon así? Solo ven y salgamos de aquí.

Ella simplemente obedeció y se puso detrás del enmascarado.

Con la mayor velocidad posible, el dragón de tres cabezas surcó los cielos acompañado de dos humanos. La chica se sentía nostálgica porque así como fue amiga de un dragón tan bravo, también tuvo la oportunidad de volar con uno y su entrenador. Solo que ahora, en lugar de ser un viaje por diversión sin preocupaciones, era un simple regreso.

Pronto el destructor aterrizó en la primera zona llena de concreto que pudo ver. Ninguno de sus pasajeros hizo objeción porque muchos barcos se podían notar. Danielle se desmontó, pero su compañero no hizo nada más.

—Aquí es donde nos separamos. Ve y dile a tu familia que estás bien.

—Entiendo… —ella volteó y permaneció pensativa en la idea de que un salvador misterioso fue quien la ayudó en un momento de peligro. ¿Cómo iba a explicarle semejante cosa a su padre, a Ron o a Mike? Tenía miedo de su posible reacción. Quiso hablar un poco más con Blankface, pero antes de poder dirigirle la palabra, éste y su bestia se fueron volando lejos de su vista.

“Bien, Dani…” suspiró. “Esto va a ser un infierno.”

Su única acción lógica fue correr hasta poder volver a ver a su padre y compañeros.

Hiram estaba desesperado. Consiguió que la policía local llegara acompañada de pokémon marítimos como Pelipper y Walrein para poder hacer la persecución. Sin embargo, no podía obligarse a soltar el radio que le dieron para mantener contacto. El comisario le obligó a mantener la calma porque no dejaba de hablar cada minuto con tal de buscar respuestas.

Ron y Mike por otro lado querían poder hacer más de lo que sus condiciones les permitían. No podían acompañar a la policía porque sus pokémon no podrían aguantarlos. Ir solos tampoco era posible porque no tenían a nadie que les ayudar. Y nadar en persecución era absurdo. Su única opción era escuchar mientras pensaban en cómo fue posible que algo tan vil les haya pasado sin que pudieran hacer algo al respecto.
El padre eventualmente recibió una llamada desde el dispositivo:

—Míster Hiram, hemos logrado encontrar el bote que nos describió. Estaba a unos veinte kilómetros de donde escapó. La parte trasera está dañada.

—¿Hay alguien ahí dentro?

—Cinco hombres y un Electivire. Todos inconscientes. Alguien aquí les dio una paliza.

—¿Y mi hija?

—Míster, va a tener que controlarse, pero no podemos encontrarla por ningún lado.

—¿CÓMO QUE NO LA PUEDEN ENCONTRAR? —gritó mientras el policía trataba de calmarlo—. ¡ESTABA JUNTO A ELLOS! ¡ES IMPOSIBLE QUE PUEDA DESAPARECER SI EL VEHÍCULO NI SIQUIERA-!

No terminó esa frase porque pronto vio a su retoño corriendo hacia éste. Tiró el radio al suelo de la impresión. Sin embargo, tanto él como los dos adolescentes se emocionaron al punto de que corrieron hacia ella y le dieron un enorme abrazo grupal. Luego empezaron las preguntas.

—¿Estás bien, cariño? —interrogó el rubio.

—Sí, solo algo impactada de tanta impresión. Eso y porque estar atada y amordazada es horrible.

—¿Cómo llegaste aquí? —fue el turno de su hermano—. Tú misma no pudiste haber huido.

—Es verdad —afirmó el padre—. La policía me dijo que interceptaron el barco. Todos los rufianes estaban ahí, destrozados por alguien más. ¿Quién te sacó?

—Efectivamente —suspiró ella—. Fue otra persona la que me salvó. Alguien que pudo ver todo desde lejos.

—¿Quién? —preguntaron todos al unísono.

—No tiene un nombre, o al menos no uno común. Se llama Blankface.

—¿Blankface? —el de ojos verdes sintió que el término era ridículo—. Parece alter ego de un superhéroe.

—Pienso lo mismo. Pero es lo que él me dijo.

—¿Y qué hizo ese sujeto? —su hermano sintió que necesitaba más respuestas—. ¿Cuál era su apariencia?

—Básicamente le dio una paliza a todos junto a un Hydreigon. Después hizo que un Scizor me liberara y me trajo volando de regreso a aquí. En cuanto a sus looks, es esencialmente un tipo encapuchado de prendas negras, excepto su máscara, que es blanca.

—¿No tendrás más detalles físicos?

—Solo dos: tiene ojos rojos y no es muy alto. Es más o menos de nuestro tamaño, hermano.

Los tres hubieran continuado con el interrogatorio, pero pronto notaron que el radio aún seguía emitiendo ruidos. Hiram fue descortés tirándolo al suelo, así que él mismo decidió contestar.

—¿Oficial?

—Míster, hemos hecho todo y no encontramos ni un rastro de Danielle.

—No hace falta que continúen. Ya la encontramos.

—¿Cómo es posible?

—Depende, ¿quiere oír la historia desde mí o desea que mejor ella misma se lo explique?

—Estaría bien si ambos pudieran contestar nuestras preguntas.

—Entonces los esperaremos aquí en el puerto.

Ya en la tarde se dio otro interrogatorio. Lo que padre e hija contaron sonó ridículo, pero no parecía haber otra explicación. Un vigilante hizo todo el trabajo sucio y después desapareció.

En cuanto a los matones, los oficiales les explicaron que eran simpatizantes de cierto infame miembro de la Familia Real de Bristar, “el gran Edward” del que tanto hablaban. Su grupo de gente suele aparecer por emboscadas cada cuando, y en esta ocasión fueron a hacer sus desastres en Ciudad Swanna. El rey de la región sigue deseando encontrarlo para ponerle un fin a tantas maldades, pero nunca es capaz de encontrarlo. Aunque a Hiram no le importó tanto. Para él esos cinco ya no eran sus empleados y lo mejor era que se pudrieran en prisión.

Lo último que acordaron fue que iban a buscar al tal Blankface por toda la urbe hasta dar con el ser, y en cuanto pudieran encontrarlo, le darían un reporte primerizo a los ricos.

Una semana después, la familia Abbeystead no recibió noticias del sujeto. Nada parecido al encapuchado de cara pálida volvió a surgir por la ciudad. Por precaución, Hiram le ordenó a su hijo que de ahora en adelante llevara a Salamence consigo mismo por si alguna otra ocasión se daba; Mike accedió a llevar también algo mejor para ese tipo de cosas, ya que su familia sus propios pokémon guardaespaldas como todos los ricos en Bristar.

Dani había sido invitada a ver una obra de teatro con el rubio. “La Pequeña Primarina” se titulaba. Acordaron verse a las tres, pero la chica estaba siendo lenta con su preparación, incluso si ya había terminado de bañarse y vestirse.

Sospechoso, Ron decidió entrar a su cuarto en la mansión Abbeystead, viendo qué la ralentizaba tanto.
Ella simplemente estaba sentada sobre su cama, pensativa. Él ya tenía una idea de por qué.

—¿Sigues pensando en Blankface?

—¿Qué puedo decirte, hermano? Sigue siendo tan extraño que un ser tan tétrico haya aparecido de la nada para ayudarme cuando más lo necesitaba. Es como si hubiera tenido a un guardián observándome de lo lejos.

—Pues aún estamos esperando reportes de la vigilancia, y no recibimos nada.

—Extraño… digo, ¿no te parece raro que un vigilante desapareciera justo después de salvarme? Yo pensaría que quizás haya otros crímenes que pueda resolver en la ciudad.

—Efectivamente. Pero al parecer, el tipo desapareció como si nada. Es como si hubiera surgido solo para salvarte.

—Por eso mismo no puedo dejar de pensar en él. Algo me dice que debo volver a encontrarlo y conseguir su verdadera identidad, o al menos, poder darle las gracias por ayudarme.

—Yo también quiero saber quién es. Pero no me gusta la idea de ponerte a ti o a alguien más en peligro solo para obligarlo a aparecer. ¿Eso lo entiendes?

—Sí…

Luego el joven recordó la otra razón por la que vino.

—Oye, ¿no deberías ya irte con Mike? Dijeron que se verían en Ciudad Lonhart a las cuatro y ya son las tres y media.

—¡Ay, es verdad! —ella se fue corriendo de su cuarto, no sin antes agradecerle a su hermano.

Éste simplemente suspiró. Pero la chica logró contagiarle el pensamiento constante sobre Blankface. No podía conseguir una buena razón para entretener su hipótesis, sin embargo, el ser le daba cierta impresión de familiaridad.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#12
¡Leído el cuarto!

Tras este capítulo no pude evitar abrir el thread con el fic anterior para empaparme un poquito en el lore. Confirmé que son 17 capítulos, que no es tanto, pero me tomará lo suyo leerlos, aunque ya empecé con los primeros dos para saber al menos cómo se conocieron Damian y Dani, aunque me intriga ver ese vínculo que forma el prota con sus pokémon. La manera en la que se tratan, conversan, discuten y se cuestionan cosas me parece genial, muy inusual pero especial al mismo tiempo. Con un team así, viajar solo no se siente tan soso.

Lo que me frustró un poco es que Dani no parece ser del tipo de chica que lucha (quizás me demuestre lo contrario más adelante, o... avanzando más con el fic original xD), así que el rol de damisela en peligro de este episodio no me atrajo demasiado, pero entiendo que es una buena oportunidad para que se "reencuentren" estos dos amantes separados por vicisitudes del destino. Also, Damian está hecho todo un justiciero ya, en este cap es 100% superhéroe. En el segundo era más como un vigilante desde las sombras, incluso un poco abusivo a la hora de impartir su justicia.

Sin más, te dejo algunas correcciones mínimas para hacerle:
 
Cita:Pronto los entraron en un pasillo cerrado; 

Suena a que faltó una palabra entre "los" y "entraron". Salvo que hayas querido decir que los hicieron pasar a un pasillo cerrado, o algo así.
 
Cita:Las paredes estaban cubiertas de espuma, posiblemente para impedir que cualquier ruido no les interrumpiera

Si estaban cubiertas de espuma, era para impedir que cualquier ruido los interrumpiera, y no lo contrario. De otra forma, se podría decir que "estaban cubiertas de espuma, posiblemente para que ningún ruido les interrumpiera".
 
Cita:Hace, la presidenta Lusamine de la compañía Aether en Alola me encargó unos dos barcos para buscar pokémon necesitados por su región. 

¿Hace? ¿Hace tiempo? Por cierto, buena mención al canon de los juegos originales. Así como lo es la explicación en el primer capítulo del fic original sobre el motivo por el cual en Bristar no hay pokémon originarios, debido a la extinción masiva por parte del mega rayo destructor de AZ en Kalos. Me pregunto si aparecerá en algún momento alguna especie original de la región, sería interesante, sin duda.

Como último "pero", me resulta un poco chocante leer en un fic a los personajes expresándose de manera tan correcta y apropiada. No estoy seguro de calificarlo como un error, porque después de todo está fuertemente arraigado al estilo propio de cada escritor, por sus influencias o por su propia manera de expresarse, pero a veces siento que en historias con personajes jóvenes (o no tanto) que deben transmitir cierta naturalidad y realismo al comportarse, se les da un vocabulario muy literario y a veces hasta exquisito, cuando podrían ser conversaciones más desenfadadas. Entiendo que los de la alta alcurnia (la familia de Dani) se expresen de determinado modo, pero hasta los villanos suenan bien cuando los leo. xD
Igual, me choca que siempre digan "míster" esto y "míster" aquello, pero a la vez me resulta chistoso. De igual modo, me resultó extraño de leer que te refieras a Dani como "rica" (entiendo que es por su estatus social y económico, por supuesto, y no a que sea rica porque Hannibal Lecter la disfrutaría en un plato, jajaja).
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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#13
Vamos a leer un fic de principio a fin con capítulos de 7000 palabras…

Menos mal que sólo van cuatro, pero la verdad la lectura fue mitad ligera mitad no tanto. Hay un par de cosas que no me gustan y muchas que sí. 

Me gustan detalles como que Damian tenga la precaución de fingir la voz.

Me gusta que los pjs tengan razones para hacer lo que hacen, incluso algo tan trivial como que Growlithe aprenda Colmillo Rayo y no otra cosa. Lo que me saca un poco de la lectura es que todos tengan que explicar todo el tiempo todo lo que hacen.

Me gusta la relación de Damian con sus pokémon, esas interacciones constantes que los hace sentir algo más que herramientas… lo que me altera un poco es que se sienten muy repetitivas. Like, recordamos muy, muy a menudo que se llevan super bien y hacen cosas juntos.

Me gustó el detalle de que el líder reconociera a Damian. Parece algo improbable que reconozcas a uno de muchos entrenadores que te visitan te visitan diario, Especial y mente si lo viste hace cinco años… pero así funciona la memoria; si alguien te causa una fuerte impresión, se queda contigo.

Me gusta también que el gimnasio haya sido de doble tipo. Hace que uno se pregunte si pasará lo mismo con otros.

Also, en un aspecto muy personal… a este paso se siente un poco redundante volver a repasar tooooodas las motivaciones de Damian. Esto es un poco un arma de doble filo. Si empiezas a leer Trip directamente, esa información te viene súper bien. Pero si vienes de leer el fanfic anterior, que acaba con una reafirmación de sus motivos… se siente pesado. 

Otro aspecto positivo es que las peleas, si bien siguen siendo casi obligatorias, son más cortas. Like, creo que ha habido al menos una cada capítulo.

Yeah, en general diría que me está gustando mucho este fanfic… lo extraño es que los pjs me empiezan a caer mal. De una forma u otra.

Like, Damian. Es el protagonista y todo pero empieza a parecer un tipo bastante tóxico. Seguir con ese complejo de inferioridad es comprensible. Usar una máscara y disfraz como mecanismo de defensa para establecer un álter ego es aceptable. Pero eso de andar siguiendo a tu ex deliberadamente ya es un poco… raro. Damián no sabe que Dani es infeliz con Mike. Es más, hasta donde él sabe, son de lo más felices juntos. Deja de andar de rarito tas ella y déjala ser feliz, poh. Y es un poco más feo cuando pones en línea a los los pokémon. Of course, son pokémon y no entienden todos los matices. A ellos les importan más los sentimientos de Dami que la gran escala de las cosas, y tiene sentido que la antagonicen… excepto que su entendimiento de la situación proviene de Gardevoir, que está transmitiendo directamente las emociones de Damian. Entonces toda esa idea de la traición y el amor eterno y la infelicidad… viene de Damian. Quien de forma muy poco saludable redirige su autodesprecio a una persona que él juraba amar… you're not cool, Damian, you're not being cool. You're creepy!

Es más una crítica al pj que al autor. No digo que los pjs con fallas estén mal. Digo que este pj con fallas me cae mal. Especial y mente cuando lo comparamos con los pjs que acabaron el fanfic anterior como más… antagónicos. Mike tendrá poco tacto, pero él no sabía nada del pasado de Dani y hace un genuino intento por comprenderla y comportarse, y Hiram, que acaba el anterior fin como un sujeto autoritario e intransigente, de verdad trata lo mejor que puede por hacer feliz a su hija. 

Luego están Ron y Dani, los gemelitos. Así me gusta decirles. No están mal salvo por una cosa: no se dieron cuenta de que Damian era Blankface? I mean, es como que "Oh, hermana, así que te salvó un extraño enmascarado que vino de la nada, más o menos de tu altura, que es un excelente entrenador y casualmente tiene un Hydreigon y un Scizor. ¿Sabes quién más tiene un Hydreigon y un Scizor? El rarito de tu ex con complejo de inferioridad que también es un entrenador de élite". Like, más obvio no podía ser. Hasta la elección de pokes medio lo delata cause Hydreigon y Gardevoir son los pokes más distintivos de Damian, y el mismo Hydreigon salvó a Dani en la ocasión crucial que llevó a que conociera a sus padres (ergo, el que más fácilmente reconocen). Y Scizor es el que más familiarizado está con Ron ya que fue precisamente el que lo derrotó. Por ese lado está muy bien que él sospeche, pero ella, que los conoce a todos y no se saca de la cabeza a Damian no se dé cuenta… eso sí es raro. Pero se lo merece por rarito y stalker.

Igual va bastante interesante y para llevar la subtrama de las medallas, la emplea de forma ligera. Ya veremos cómo sigue.

Mucha suerte Nemu. Mantén el buen ritmo.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#14
@Tommy Si pudiera explicar el por qué los personajes son tan pulcros, es en parte por varios libros y cuentos angloparlantes, los cuales tienden a ser pues elegantes en la forma que los personajes principales se expresan. "El Crimen de Lord Arthur Saville" me viene a la mente cuando escribo honorarios. Dicho esto, conforme la historia avance, voy a ir hacer lo que pueda para reducir los términos elegantes, y lo bueno es que este capítulo es un buen comienzo para ello (si viste el título de este cap en Discord te has de imaginar por qué).
En lo que concierne a usar fakemons, no creo que lo haga. Nunca he sido bueno para pensar en criaturas originales y no me gusta la idea de agarrar creaciones de otros. Quizás lo reconsidere más adelante, pero por ahora trabajaré con pokémon oficiales.

@Maze Voy a cubrir lo de las reafirmaciones con el tiempo. No consideré eso antes, pero sí, creo que se están poniendo algo repetitivas.
Ahora, con Damian, es un tema algo largo que se cubrirá dentro de pocos capítulos (para no spoilear, no son pasan de la cantidad que ya has leído), pero en el caso de que no quieras esperar a eso, te voy a dejar la respuesta en un spoiler:
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Damian no estaba stalkeando a Dani cuando fue a la compañía de su familia. La única razón por la que entró fue por querer explicarle a sus pokémon por qué creó a Blankface. El traje existe para que él esté "alejado" de ella, porque no puede controlar la libertad que tiene para rondar por Bristar, y cómo aun se siente dolido por fallarle, no desea arruinarle la felicidad con su presencia.
En cuanto a los hermanos, puedo decir que te sorprenderá la forma en que su "investigación" llega al final.
Con todo esto listo, disfruten de la lectura.

Capítulo 5: La Jefa

El Gran Bosque era el área más extensa de toda Bristar. Cuando la región tuvo que ser reparada de la guerra tres mil años atrás, la zona que ahora le conforma fue la primera de todas.

El bioma abarca cientos de acres, y los entrenadores lo consideran como la verdadera primera prueba de la Liga. Si no puedes salir del bosque por tu propia cuenta o tomas alguna de las varias vías alternas: el tren y el túnel para autos; no estarás nunca listo para enfrentarte al resto de la región. Aunque en algunos casos, muchos desafiantes hacen alianzas y trabajan hacen campamentos grupales como una forma de que todos lleguen sanos a su destino, o en otros, la gente simplemente sigue las vías de ferrocarril o las corrientes del Río Siniestro, cuerpo de agua que llevaba a Lonhart por el este.

Damian Kaine había pasado una semana entera en su interior. No estaba muy preocupado por sus raciones de comida. Logró balancear los alimentos que trajo con las diversas frutas y bayas que el área le proveyó. Tenía para al menos otros dos días enteros antes de que le hiciera falta, y con Hydreigon sabía cómo reaccionar ante la escasez. Se podría decir que ni siquiera fue necesario andar más de dos días, pero eligió pasar más tiempo por el bien de su Growlithe, y como entrenadores y pokémon abundaban por igual, sacó todo el provecho que pudo.

Ahora caminaba tranquilo entre los frondosos árboles. Trotó a un ritmo lo necesariamente para no cansarse y poder recorrer una distancia notoria. Entre más cerca, mucho mejor.

Pronto se detuvo ante un avistamiento inusual: se trataba de uno de muchos campamentos. Una tienda de campaña, ropa colgada entre árboles y una fogata que apenas emitía ligeras cantidades de chispas; aunque dueño alguno estaba fuera de vista. Eso no era lo raro, ya que él se había topado con diversos establecimientos como ese. Tampoco la ausencia de un propietario, porque muchas veces, ellos dejaban todo para ir en busca de pokémon, comida o alguna clase de tesoro. Lo que realmente distrajo a Damian fue que la banda que perseguía: los Houndoom Furiosos, aparecieron para saquear los contenidos del lugar. Su primer pensamiento fue el de tomar acción, aunque no pudo hacerlo sin antes tomar algo de tiempo.

—Miren esto chicos —pronunció el greñudo de la banda apuntando a las prendas que descolgó—: este imbécil usa shorts.

—¡HIPSTER! —pronunciaron los tres.

—Aunque su camisa está bonita. Es un Pikachu con pose de rockero. —él la mostró y todos reaccionaron con gusto, luego le preguntó al gordo esculcando la tienda—. ¿Has encontrado algo, Franky?

—Manzanas. Muchas manzanas —pronto asomó la cabeza para ver a sus compañeros, quienes reaccionaron con molestia, pues lo vieron con una fruta en la boca.

—¡No te atragantes! Nosotros también necesitamos de esas.

—Y no te olvides de la jefa —añadió el enano.

—No se preocupen, chicos. Este tipo guardó como otras once.

—Entonces sácalas para que las podamos llevar a nuestro escondite.

—A eso voy.

El grandote pronto sacó el resto de las frutas. Sus manos y brazos estaban demasiado ocupadas, así que sus compañeros le ayudaron a sostenerlo todo.

—Bueno, espero y esto le guste a esa niña ingrata cuando lleguemos.

—Oh, estoy seguro de que lo disfrutará —pronunció una voz familiar

Aterrados, miraron a sus espaldas para ver al ser que les aterró ya en dos ocasiones. Ahora venía solo, pero eso no lo volvía menos perturbador, gracias a sus habilidades.

Trataron de huir, pero él fue capaz de detenerlos, al pequeño de una patada en el trasero, al obeso pisándole el pie izquierdo y luego con un gancho a su cara, y al greñudo usando su máscara de acero como arma. El primero trató de levantarse, pero eso solo resultó en más golpes.

—Condenado loco… —dijo el segundo de los atacados siendo sostenido por el oscuro—. ¿Por qué disfrutas de nuestro sufrimiento?

—No es que lo disfrute. Simplemente, prefiero tomar medidas antes de exigir algo a los criminales.

—¿Qué quieres de nosotros?

—Su líder.

—¿De qué hablas? —trató de mentir—. Nosotros no tenemos a nadie dándonos órdenes.

—¡No mientas! Tienen a una chica que les dice qué hacer. Hablan de ella todo el tiempo porque no saben cuidar sus lenguas.

—Es muy cierto —añadió el enano—. Hablamos demasiado de la jefa.

—¡Diablos, Bert!

—Suficiente de tonterías. Llévenme con esa mandamás o continuamos con su castigo.

—¿En serio vas a dejar que nos guíes?

—Tengo a mis pokémon para darles una tunda si se pasan de listos. ¿Creen que ustedes me dan miedo?

Los tres simplemente se miraron con dudas, pero pronto suspiraron al unísono.

—Okay, loco. Te llevaremos con ella. Solo permítenos levantarnos. Agradecido deberías estar porque ella no se encuentra lejos de aquí.

Aunque deseaban ser capaces de debilitar a ambos y acabarlos al mismo tiempo, el trío sabía que no estaban en condiciones de conseguir una emboscada. El justiciero les permitió prepararse para el viaje y pronto partieron.

Todos caminaron hacia el norte. La ruta fue increíblemente larga, a pesar de que nada se podía encontrar a la deriva. Habían pasado veinte minutos sin destino alguno.

—¿En serio anda por estos lares?

—Necesita esconderse, pero supongo que gracias a ti tendrá que buscarse otro sitio, si es que no nos metes a prisión antes.

—Lo digo por la distancia. Si ustedes la ven constantemente. ¿Cómo es que pueden recorrer tanto sin ninguna referencia?

—Tenemos una pequeña forma de memorizarlo. Cinco mil pasos siguiendo las vías de tren, la dirección depende de si venimos de Lonhart o de Swanna. Y después de eso, ocho mil pasos al norte.

—Suena demasiado para chicos con tan baja condición física como ustedes.

—¡Los misterios de la vida! Aunque siendo justos, casi siempre llegamos cuando es de noche y todo da miedo. En ocasiones ni siquiera llegamos y debemos dormir en la intemperie.

—Ahora dan más tristeza que asco…

—Podemos contarte nuestra historia mientras llegamos.

—En realidad, eso no será posible —interrumpió Bert, indicando a un extraño establecimiento. Se trataba de un almacén, de esos que los cazadores usan para encerrar a sus víctimas. Algo recurrente en todas las regiones es que siempre hay al menos una persona con deseos de vender pokémon ilegalmente la cual elige establecer territorio en medio de la naturaleza. Aunque es posible que un entrenador no se tope con uno en su primer viaje, eventualmente lo hará en alguna otra región. Damian ya había encontrado a tres durante travesías pasadas, y a todos los detuvo por el bien de sus víctimas.

Pronto todos entraron al lugar. Estaba completamente oscuro, por lo que el sol era la única fuente de iluminación, y una poco eficaz. Muchas partes se encontraban llenas de polvo, algunas tenían aun cinta policiaca, prueba de que el dueño original había sido arrestado; y también estaba una escalera que llevaba a un segundo piso.

El trío subió y dio con una puerta la cual traspasaron. Blankface simplemente escuchó un poco de ruido, posando en el centro del sitio. Podía distinguir palabras pero no frases, debido a la distancia.

“¿Qué… ustedes…?”

“Trajimos…”

“¿Por… lo… pasar…?”

Era muy claro que estaban hablando de él. Por precaución, chasqueó los dedos, consiguiendo que su hada apareciera para protegerlo.

—Okay, Gardevoir. Algo malo anda pasando allá arriba. Prepárate por si nos atacan

Ella no pronunció nada por el voto que le hizo, pero de igual forma asintió para demostrar su obediencia.

Pronto las voces dejaron de sonar y la puerta se abrió. Los chicos habían salido, pero no había una cuarta presencia. Sin embargo, esa cuestión hizo que no pudiera anticiparse ante el ataque sorpresa: un enorme Houndoom saltó desde el segundo piso directo hacia el justiciero y lo tumbó. Puso el hocico frente a sus ojos, emitiéndole unas llamas muy calientes incluso sin ser disparadas. La guardiana no iba a permitir que su dueño fuese lastimado, así que disparó una Fuerza Lunar que el canino logró evadir. Éste solo empezó a temblar de rabia y se puso en posición de combate. Iba a atacar hasta que una voz femenina le detuvo.

—Detente, Helga.

Inmediatamente, otra figura humana saltó para ponerse detrás de su perra infernal. El encapuchado no pudo distinguirla hasta que se levantó: se trataba de una adolescente como todos; cabello púrpura que le llegaba a la espalda, ojos de un amarillo dorado, vistiendo shorts negros, una chaqueta corta verde, tenis del mismo color y una blusa roja; todas las prendas igual de sucias como sus compañeros.

—¿Tú eres la jefa de estos tipos?

—¡No qué va! Soy su abogada “Digas”, primer nombre “Nome” —luego dejó el sarcasmo—. ¿Tú eres el lunático que estuvo atormentando a mis hombres?

—Si a esos llamas “hombres”.

—Como sea. Blankface, ¿no es así? Dime por qué tanto te interesaste en venir por mí.

—Porque si voy a meterlos en prisión, será a todos de un jalón.

—¿Y cómo sé que no te envió alguien más?

—Porque todo esto lo hago por mi propia cuenta.

—No mientas, infeliz. Sé que alguien seguramente te envió por mi cabeza.

—Insisto. Solo estoy aquí para llevarlos con la justicia.

—Pues inténtalo. Porque no voy a dejar que huyas con vida —luego habló su sabuesa, a la cual se acercó para no verse afectada—. Helga, muéstrale a estos Skitty la clase de curiosidad que los matará.

La perra siniestra volvió a su posición de ataque. Abrió la boca y con ésta disparó una enorme ráfaga flamígera hacia ambos enemigos. Ellos lograron evadir con reflejos y una bomba de humo.

—¡Fuerza Lunar!

Molesta, la guardiana lanzó otra bala rosa, igual fallida que la anterior. Esa enemiga tenía reflejos agudos para poder evitar golpes. Aquella fiera respondió tratando de morder al hada, pero ésta tampoco iba a permitirse atacar y su dueño era igual. Pronto la pelea se convirtió en una guerra de agotamiento entre ambos pokémon.

—No vas a poder dispararle.

—Quizás si intento algo loco.

El oscuro pronto empezó a correr directo hacia su objetivo de pelo morado. Eso logró que Helga desenfocara su atención de Gardevoir para atacar al encapuchado. Se le encimó una vez más, pero eso solo fue para el gusto de su víctima, pues le agarró con ambas manos y gritó a su hechicera.

—¡Onda Certera ahora!

Aunque no le agradaba la idea de lastimar a su propio dueño, la guardiana entendió que era una estrategia para atacar a la bestia infernal. Así que concentró todo su poder en una bala celeste y la disparó rápidamente contra ambos.

Después de rodar del impacto, Blankface se levantó, tembloroso del dolor, pero aún tenía más que suficiente energía para continuar luchando.

—¡Wow! Helga mordió el polvo. —pronunció Franky desde el piso superior—. En verdad estamos condenados.

—No te anticipes. El lunático aún tiene a alguien más que detener… —respondió Billy.

—Sin embargo… —Bert cuestionó—. Nuestra líder casi nunca ha peleado, así que no sabemos si a ella le irá mejor.

—¡Tsk! —la chica se enojó con su rival—. Vaya táctica rastrera que tienes, oscurito.

—A los criminales no les doy el gusto de una batalla honorable. Sin embargo, soy un buen chico y sé que no es bueno lastimar a las niñas —dijo mientras se le acercaba—. Así que a menos de que tengas a alguien más para pelear, te pido que por favor alces las manos y te entregues.

Una vez que ya estaban juntos, la jefa decidió no darle el gusto de humillarla, así que le dio una patada en el estómago.

—Sí, no creas que me importa si eres un niño bueno o no. ¿Quieres entregarme? Tendrás que someterme primero.

La guardiana trató de hacer un disparo contra la maleante, pero se le detuvo.

—Gardevoir, para. Puedo hacer esto solo —luego continuó con su enemiga—. No quieres que recurra a la brutalidad…

—Entonces jódete.

Él trató de agarrar a la joven una vez más, pero ésta se agachó abriendo las piernas lo más que pudo. A esa baja altura, ella logró golpearlo en su entrepierna, consiguiendo que el oscuro se inclinara de dolor. Pronto éste sintió como su enemiga le saltó por encima, volteó a verla y vio cómo hizo tres volteretas como si fuera una acróbata. Sus esbirros simplemente miraron con la idea de que su líder no caería de la misma forma que ellos mismos.

—¿Te gusta? —preguntó con una sonrisa egoísta.

—No sé qué hace una mujer con habilidades de gimnasta en trabajos tan sucios como éste.

—Bueno, de no ser porque mi propia presencia es un secreto, te diría todo.

—¡Pfeh! De igual forma, te doy una última oportunidad para que te entregues. Si no…

—¿”Si no” qué?

—Vas a arrepentirte.

Ella simplemente volvió a acercarse para darle una cadena de golpes en el pecho. Sus manos no eran tan fuertes como sus pies, pero de igual forma dolieron. Trató de darle otra patada, pero repentinamente, Blankface la agarró y consiguió aventarla.

—No digas que no te lo advertí.

Trató de atacarlo varias veces, pero ninguno volvió a funcionar. Quizás era el miedo de haber sido superada en inteligencia y reflejos, pero ya no era capaz de ponerle un puño encima.

—Sabes, la mayoría de personas solo te regalan dos o tres oportunidades para hacer caso, pero yo te daré una cuarta.

La joven de ojos amarillos simplemente dio un salto enorme con voltereta. Logró esquivar a su enemigo y quiso huir del almacén, pero pronto, su cuerpo enteró dejó de moverse contra su voluntad. Consiguió voltear y entendió que era la Gardevoir del encapuchado.

—¡Ven para acá!

Con esa fuerza psíquica, el hada logró traer a su objetivo directo con el oscuro. Una vez que la soltó, Blankface golpeó su abdomen con fuerza moderada, pero al final ésta cayó.

—Siendo sincero, esperaba a que aguantaras un poco más, pero lastimarte ya fue bastante malo de mi parte —luego la agarró con un brazo cubriéndole la nuca y otro en el vientre, después le habló a los esbirros de arriba—. ¡Ustedes bajen! Este juego se acabó.

—Vaya… —Billy se desanimó—. Ni siquiera ella pudo con él. Vamos, chicos. Fue un honor trabajar con ustedes.

—Voy a odiar la prisión. —el gordo se lamentó.

Todos obedecieron al ser enmascarado. Su hada estaba lista para escoltarlos y estos ya no tenían nada para qué defenderse. A fin de cuentas, incluso si podían detenerla, su dueño simplemente iba a sacar a otro pokémon que le ayudara.

Estaban listos para empezar a moverse, hasta que un ruido les interrumpió: uno que ninguna boca podía emitir. Todos estaban confundidos –a excepción del justiciero, quien sintió una ligera vibración en un brazo-, hasta que vieron a la chica sonrojarse de vergüenza. Era su estómago gruñendo.

Todos menos la chica reaccionaron en burla. Blankface en particular empezó a perder su voz ronca para reírse como loco. Principalmente por el ridículo de la situación, que esta joven acrobática capaz de dar golpes cayera ante el hambre por vivir en tan malas condiciones.

Sin embargo, las carcajadas le fueron de ventaja a la adolescente, pues logró soltarse de los brazos de su enemigo. Lo miró por unos instantes y se fijó en que sus bombas de humo estaban colgadas en su cinturón.

—¡Presta! —ella agarró un explosivo y el enmascarado poco pudo hacer en reacción.

Él recibió una fuerte patada al rostro y cayó. Gardevoir estuvo a punto de atacar, pero Helga, aquel Houndoom que había dejado inconsciente apareció repentinamente para dispararle un Lanzallamas.

—¡Todos huyan! —rápidamente la acróbata tiró la esfera al suelo, cegando a sus enemigos.

Ambos solo tosieron por diez segundos hasta que el humo empezó a disiparse.

—Gardevoir, rompe tu silencio para decirme si puedes detectarlos. —dijo una vez de pie.

—Negativo.

—¡Mierda!

Los dos salieron del almacén, pero sus vistas no eran capaces de encontrar al cuarteto de ladrones. Sabiendo que fracasó en su plan, Damian se quitó la máscara y la aventó al suelo.

—¡CARAJO!

—Maestro, mantenga la calma por favor.

—Lo sé… —suspiró y recogió el objeto—. Simplemente deseaba poder detenerlos ya. Por cierto, ¿estás bien?

—Lo estoy, he recibido peores llamas. Sin embargo, esa chica dijo algo sospechoso.

—¿De qué hablas?

—Una de las preguntas que hizo: “¿Y cómo sé que no te envió alguien más?” Quizás si pudiéramos buscar a alguien interesado en esa chica, podríamos obtener ayuda para encontrarla.

—La cuestión está en: ¿dónde podría estar semejante persona? Solo hay alguien a quien preguntarle cosas de criminales. Ese siendo Míster Conan.

—¿Cree que lo podamos encontrar pronto?

—Seguramente aún ronda por Lonhart como siempre. De momento, vamos a descansar, que tenemos al menos otros dos días aquí.

—Por favor dígame que no se pondrá ese disfraz en ese tiempo.

—Espero…

Damian regresó a Gardevoir y retomó su rumbo hacia Lonhart sin la capa puesta.

“Debo hacer algo con ese tema. Pero…”

Aunque era algo ya difícil de pensar en cómo recurrir al único que le podía ayudar a resolver el caso de los Houndoom Furiosos. Blankface era hasta entonces un secreto que solo él mismo conocía, y mentirle a una persona como aquel entrenador de élite no era algo posible.

“Me pregunto si mis días como héroe estarán contados.”

Revelar secretos como el del justiciero podía costarle caro, pero era necesario sacrificar algo si iba a necesitar la ayuda de otros.

La noche cayó. El quinteto que escapó de Blankface ahora se encontraba a la intemperie. El viento helado les hacía temblar constantemente y la luz de la luna les permitía ver poco.

—¿A dónde vamos, jefa? —preguntó Bert asustado.

—No tengo ni idea y mejor no pregunten.

—¿Por qué se cayó luego de un golpe tan simple? En otras ocasiones puede aguantar incluso peores cosas. —Billy se extrañó por lo ocurrida.

—Porque debo aguantar a un trío de incompetentes que no pueden con un raro enmascarado y a una panza llorona que me exige comida solo por mover mis piernas, pero no puede aguantar puñetazos.

—No entiendo. ¿Está enojada con el lunático, su barriga o nosotros? —interrogó Franky.

—¡CON TODOS!

La perra infernal tomó algo de ofensa, aunque su dueña se calmó rápidamente.

 —Excepto contigo, Helga. Tú no hiciste nada malo.

El camino continuó sin más interrupciones hasta que la joven tropezó con algo. No se sintió como piedras o tierra resbaladiza. Ella se levantó y notó junto al resto que eran las vías del tren entre las dos ciudades.

—Tenemos dos caminos. —pronunció preocupada.

—¿Cuál habríamos de tomar?

—Ni idea. Solo sé que no quiero correr el riesgo de toparme con mi tía loca otra vez, y después de lo ocurrido, tengo miedo de que sea el final para nosotros…
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#15
Oh wow, todavía no decido si los Houndoom Furiosos son terriblemente idiotas o si hicieron bien en llevar a Blankface con la jefa. Por un lado se arriesgaron a servirse en bandeja de plata para que los atrape él en alguna emboscada (cosa que más o menos pasó, aunque no necesitó de ayuda externa), pero por el otro es lógico que hayan pensado que la chica de pelo púrpura podría con él.

Lo que siento es que esta historia va necesitando urgente a personajes lo suficientemente overpowered como para estar al nivel de Damian. Hasta ahora todo lo que hace es un paseo y no debe haber dado ni el 10% de sus capacidades (y las de su bestial equipo) ni frente al líder ni contra los malos de turno. Ojalá pronto nos muestres a alguien de su talla.

Btw, a mí me gusta mucho la dinámica entre el vigilante y los rufianes a los que "castiga", casi que parecen ser sus únicos amiguitos de verdad además de sus pokémon. Ojalá más adelante forjen alguna clase de alianza o algo así. Plus, me cayó bien su "jefa", parece cute. xD
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
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