Oneshot- Un San Valentín de altura

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroRomance
Resumen

Lance está estresado por el trabajo así que Lira decide invitarle a dar un paseo. One-shot (Trickyshipping).

#1
Había sido un día agotador y solo tenía ganas de tumbarse, pero por desgracia sabía que no podría hacerlo por mucho tiempo.
 
Lance entró en el despacho de su casa y se sentó delante de su escritorio, apoyó la cabeza en este y cerró los ojos. Tenía documentos de la Liga que firmar, tratos con otros clanes que revisar, empezar a ordenar las cuentas del trimestre… Por no mencionar la reunión que tenía con su prima dentro de una hora. Era cuando Débora acababa su turno y la líder quería hablar del tema que le había comentado su abuelo en persona con él, algo que entendía perfectamente, aunque le habría gustado que hubiera dejado esa reunión para el día siguiente.
 
El domadragones suspiró y se sentó bien. Sacó los tratados con otros clanes de su mochila y comenzó a echarles un vistazo; no tenía previsto ponerse con ellos hasta más tarde pero tras la reunión con su abuelo pensó que ahora tenían una gran prioridad sobre el resto de documentos. Documentos que habría rellenado esa misma mañana si su abuelo no le hubiera llamado, pero ese no era el caso, y ahora se le había atrasado todo. A veces tenía la sensación de que daba igual cuánto se esforzara en organizarse y en adelantar trabajo, siempre ocurría algo que le añadía todavía más carga.
 
Ring ring
 
Y para empeorar las cosas… Su Pokégear sonó y por un momento consideró la opción de ignorar la llamada pero no lo hizo. Podía ser otra llamada importante, o a lo mejor era su prima que se encontraba cansada y le pedía dejar para mañana la conversación. Sabía que las probabilidades de que Débora se encontrara tan agotada como para cancelar algo así eran prácticamente nulas pero de ilusiones también se vive, así que agarró el Pokégear sin ver quien era y aceptó la llamada.
 
—¿Sí?
 
¡Holaaa! —Lance sintió que una sonrisa apareció inmediatamente en su rostro en cuanto escuchó la animada voz de quien le había llamado y supo al instante que había hecho lo correcto al no ignorar su móvil, pues ella tenía ese agradable efecto en él. Cada vez que la oía su humor mejoraba considerablemente— ¿Cómo llevas el día, cariño?
 
—Hola Lira. Bueno, no me gustaría decir que mal pero siempre se puede estar mejor —La mujer que había al otro lado de la línea rio.
 
Sí, eso es verdad, y también es cierto que siempre se puede estar peor. Aun así se nota que no te está yendo precisamente bien, parece por tu voz que estás cansado.
 
—Lo estoy. Se suponía que tenía la mañana libre para ponerme al día con el papeleo pero mi abuelo me llamó porque había tenido un malentendido con un clan, Débora me ha dicho que quiere hablarlo conmigo en cuanto acabe su turno dentro de una hora y me ha surgido otro par de pequeños imprevistos que han hecho que todavía no haya podido revisar ni un solo documento de los que tenía pensado leer hoy.
 
Hmmm, una hora… —Lira pareció susurrar algo para sí misma y después volvió a alzar la voz— Sabía que ibas a estar ocupado y veo que todavía tienes mucho que hacer pero me preguntaba si te apetecería dar una vuelta corta ahora para vernos aunque sea un par de minutos. Te vendría bien para despejar la cabeza, que siempre estás pendiente del trabajo y eso no es bueno. ¿Qué me dices?
 
Lance miró el techo y consideró la opción durante un par de segundos. Por un lado eso le retrasaría un poco pero, por el otro, nada le apetecía más en ese momento que verla, y así podría aprovechar ese momento para hacer algo que tenía tiempo planeado.
 
—Sí, ¿por qué no? Me encantará verte, por fin algo positivo en este día. ¿Dónde quedamos? —No la vio, pero casi pudo notar la sonrisa que se formó en los labios de su novia cuando aceptó su petición.
 
¿Qué te parece en Ciudad Orquídea? Podemos encontrarnos ahí y dar un paseo en nuestros dragonite.
 
—Eres consciente de que ese paseo se va a convertir en una carrera, ¿verdad? —Lira rio de nuevo y la sonrisa de Lance creció. Desde que le retó por el título de Campeón tanto tiempo atrás se formó entre ellos una sana rivalidad que solo se hizo mayor con el tiempo. Lira le ganó y se hizo con el título, aunque él seguía haciendo la labor administrativa de tanto en tanto porque no le importaba y sabía que ella lo odiaba. Eventualmente ella emprendió varios viajes por el resto de las regiones para crecer y madurar tanto como persona como entrenadora y, cuando decidió volver a Johto para quedarse, había pasado tanto tiempo que se había convertido en una mujer hecha y derecha. A partir de ese momento los combates y las competiciones entre ellos se hicieron más habituales, ambos eran poseedores de una gran fuerza que atraía al otro y, por eso y más cosas, la admiración que sentían acabó convirtiéndose en algo más profundo, algo que hizo que empezaran a salir no hace mucho tiempo.
 
La verdadera pregunta es ¿eres consciente de que te voy a ganar?
 
—En tus sueños, tal vez —Lance se levantó y agarró la Poké Ball de Dragonite, ardiendo en deseos de acudir a su encuentro—. Estaré ahí en un par de minutos.
 
Yo en un par de segundos.
 
—Mira que eres chulita cuando quieres.
 
No, literalmente voy a tardar eso, es que ya estoy en su playa bañándome con AAAAAAAH FERALIGATR QUE NO ME MOJES —El grito que dio Lira se pudo oír en varios kilómetros a la redonda, y a Lance le pareció escuchar un sonido procedente de Feraligatr parecido a una risa—. Mi móvil, que me lo estropea. Bueno te dejo, que cierto pokémon gracioso está a punto de recibir su merecido.
 
—Está bien, así ya voy para allá que no quiero demorarme más. Nos vemos enseguida amor.
 
Nos vemos enseguida~ AH. YA ESTÁ BIEN POKÉMON TRAVIESO. TE VAS A ENTERAR DE LO QUE ES BUENO.
 
Lira colgó al instante y Lance no pudo reprimir una sonrisa. Siempre estaba con sus pokémon, no importaba el momento ni el lugar, y esa dedicación, entrega y cariño que seguía sintiendo hacia ellos después de tanto era uno de los factores que había hecho que se enamorara perdidamente de ella. Salió de su casa, sacó a Dragonite y se subió a sus lomos, tras lo cual el dragón puso rumbo a la ciudad que le indicó su entrenador. No podía esperar ni un minuto más para ver a su novia.
 

 
No tenía que fiarse de él cuando estaba en el mar, y lo sabía, pero es que esos ojos que fingían inocencia eran su perdición. Le sabía mal no sacarle cuando había agua cerca porque notaba su malestar y al final él se aprovechaba de eso para hacerle alguna jugarreta, como en esa ocasión. Que le hubiera dicho que tenía pensado quedar con Lance no hizo que tuviera piedad, y por eso se encontraba completamente mojada.
 
—Serás travieso. Ahora voy a estar empapada para el paseo —se lamentó Lira mientras intentaba secarse su camiseta blanca de manga corta, la cual llevaba el dibujo de un espeon debajo de las letras Always on your mind. Feraligatr le mostró sus afilados colmillos en una gran sonrisa como respuesta y ella se vio incapaz de enfadarse con él—. No es justo, siempre sabes qué hacer para salirte con la tuya. Me siento utilizada.
 
Porque él era uno de los amores de su vida, junto al resto de su equipo, y se aprovechaba de ese estatus. Aun así Lira sabía que no lo hacía con maldad, y prueba de ello fue que su inicial se acercó a ella y le acarició las piernas con su morro, mostrándose arrepentido porque al parecer le había molestado más de lo que pensaba. Lira sonrió y se agachó para rascarle la cabeza.
 
—Tranquilo, sé que solo son bromas. Y es agua, ni que me fuera a morir.
 
Feraligar se tranquilizó y, en ese momento, una gran sombra pasó por encima de él. Lira sonrió al alzar la mirada y ver que se trataba de Dragonite, que aterrizó a un par de metros de distancia. La entrenadora fue corriendo hacia él y se abalanzó sobre Lance en cuanto este puso los pies en la tierra, y le dio un gran beso antes de que pudiera decirle algo. Lance sonrió, acostumbrado ya a ese tipo de recibimientos, y cerró los ojos mientras rodeaba la cintura de su pareja con sus brazos.
 
—¿Qué ocurre? ¿Pasa algo? —preguntó Lira cuando se separaron, pues vio que el domadragones había fruncido el ceño. Él la miró con detenimiento durante unos segundos.
 
—No, es solo que pensaba que no era posible, pero estás incluso más guapa que la última vez que te vi —respondió con una sonrisa. Lira estalló en una carcajada y le dio un golpe en el brazo mientras se separaba y le daba la espalda para volver con Feraligatr; todavía se ponía un poco nerviosa cuando le hacía cumplidos de forma inesperada y no quería que se notara.
 
—Lo siento pero eso no va a hacer que le diga a Dragonite que vaya más lento.
 
—Me lo tomaría como un insulto si lo hicieras —Lira le dio un beso en el morro a Feraligatr y le retiró antes de sacar a su dragona—. ¿Hacia dónde vamos?
 
—Sorpresa. ¡Atrápame si puedes!
 
Sin darle tiempo a reaccionar, Lira se subió a los lomos de su dragonite y emprendió el vuelo en un abrir y cerrar de ojos. Su pokémon fue todo lo rápido que pudo a la ruta 47 y Lira no le pidió disminuir la velocidad, pues sabía que Lance tenía buenos reflejos, así que habría reaccionado con rapidez y ya las estaría siguiendo. Se dio la vuelta para confirmar esa creencia y sintió una inmensa satisfacción al ver que estaba en lo cierto; él se encontraba a tan solo unos metros de distancia. Los colores del atardecer se reflejaban en las escamas de su dragonite y hacían más notorio el fuego que ardía en sus ojos que, junto a su sonrisa confiada, fue el responsable de que la castaña sintiera un dulce escalofrío. El viento hacía ondear su capa y despeinaba su cabello, y Lira tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no pedirle a su pokémon que se detuviera para esperar a su novio y comérselo a besos.
 
Al llegar a los desfiladeros la dragonite de la castaña hizo todo tipo de tirabuzones alrededor de los puentes de madera que había a lo largo de estos y el dragonite del domadragones imitó los movimientos seguidamente y a la perfección. Cuando ya no hubo más puentes que sortear el pokémon de Lira dio media vuelta y, esa vez, se acercó a las cascadas. El agua que caía les salpicaba a las dos y eso hacía que la entrenadora sintiera esa sensación de libertad que tanto le gustaba.
 
Por su parte, Lance no podía estar más contento. La adrenalina de la persecución le había espabilado y ver como su novia dirigía la dragona que le había entregado su abuelo con tanta soltura le llenaba de orgullo y satisfacción. Además, el viento y el agua que acariciaban su piel habían logrado que olvidara todas sus obligaciones y se centrara en el presente, en que se encontraba disfrutando de los maravillosos paisajes de su región guiado por la única mujer para la que tenía ojos.
 
Tras unos minutos volvieron de nuevo a Ciudad Orquídea pero Lira no se detuvo ahí y siguió su vuelo por las rutas marinas. Los remolinos parecían extrañamente tranquilos ese día, así que decidió acercarse un poco a ellos para disfrutar del rumor que producían. Después de rodear cuidadosamente las Islas Remolino siguieron todo recto hasta el faro, donde Amphy ya se estaba preparando para su turno de noche, y tanto Lira como Lance y sus respectivos pokémon saludaron animadamente al ampharos, que brilló de alegría al verles.
 
Después de aquello la entrenadora siguió su camino y atravesó la región hasta llegar a las puertas de Ciudad Iris. Sin embargo, al llegar allí y darse la vuelta vio que Lance no iba tras ella. Confusa, Lira miró hacia ambos lados, pero no logró verle por ninguna parte. Dragonite no se detuvo y rodeó primero la Torre Quemada, lo que envolvió a ambas en un reconfortante olor a humo, y posteriormente la Torre Campana, lo que les permitió observar los bellos colores de los árboles de hoja caduca que adornaban la senda Dindón. Tras eso se dirigieron al Monte Mortero y fue ahí cuando Lira empezó a considerar seriamente la opción de dar media vuelta por si Lance se había perdido, aunque eso no acababa de parecerle del todo posible. Él no era tonto, ni se despistaba con facilidad, y su pokémon no era lento así que no entendía como era posible que le hubiera perdido el rastro. ¿Tal vez se había aburrido? ¿O estaba muy cansado como para seguirle el ritmo? La castaña miró al frente y frunció el ceño, tratando de considerar sus opciones, pero antes de que pudiera tomar una decisión sintió que algo cayó tras ella y se aferró a su cintura, lo que le hizo gritar por la sorpresa. Dragonite descendió un poco por la repentina aparición de una nueva carga pero no fue suficiente como para comprometer su estabilidad, así que se recuperó rápidamente y siguió volando sin ningún problema.
 
—Me cansé de seguirte así que le pedí a Dragonite que nos escondiera hasta que encontrara el momento oportuno para atraparte —susurró Lance a su oído mientras le abrazaba con fuerza y le besaba el cuello. Lira fue incapaz de reprimir un escalofrío y sintió en su piel que su novio sonrió al notar su reacción.
 
—Yo me estaba empezando a cansar también —dijo cuando sintió que no iba a quedarse sin respiración a mitad de frase—. No es justo, esta luz te hace más guapo de lo que eres.
 
—Pues aquí me tienes —dijo él antes de darle un último beso que le puso la piel de gallina—. Todo tuyo.
 
Lira giró la cabeza y vio que le estaba sonriendo. Entre eso y su mirada seductora no pudo resistirlo más y le dio un beso en la boca que fue correspondido al instante. Ella puso sus brazos alrededor de su cuello y profundizó el beso al mismo tiempo que sentía que él le abrazaba con más fuerza y se la acercaba. Suspiró encantada y por un momento deseó que sus manos empezaran a moverse, aunque entonces recordó que se encontraban encima de su pokémon y que ya se estaban demostrando su amor de una forma muy apasionada. Al darse cuenta de aquello se separó poco a poco y le pidió disculpas a Dragonite mentalmente; cuando se trataba de Lance se dejaba llevar con mucha facilidad.
 
—¿Ahora te encuentras mejor? —preguntó ella en un débil susurro mientras recuperaba el aliento y apoyaba su frente en la de él. Lance endulzó su mirada y le acarició la mejilla.
 
—Mucho. Ni siquiera recuerdo que es estar mal cuando estoy contigo —Lira sonrió y le dio un beso, más corto y dulce que el anterior.
 
—Me alegro. Estabas tan estresado y cansado últimamente que quería hacer algo para animarte.
 
—Y ha funcionado muy bien, créeme. Aunque con un beso me habría bastado pero no me quejo de la vuelta que me has hecho dar.
 
—Era para liberar todo el estrés que tenías acumulado.
 
—Lo sé y te lo agradezco de todo corazón.
 
Esa vez fue él quien inició el beso y Lira sentía que se derretía. Era capaz de hacerle sentir tantas cosas con un simple beso; lento, dulce e intenso a la vez. Cuando se separaron de nuevo la entrenadora le miró a los ojos y sintió que todo su pecho estaba a punto de explotar; era el momento de decírselo.
 
—Feliz San Valentín —dijo Lira con una sonrisa, esperando una reacción de sorpresa por su parte, pero la única que se sorprendió fue ella al ver que, en vez de extrañarse, Lance sonrió más que ella. El pelirrojo se llevó una mano a su riñonera y sacó una pequeña cajita con un coqueto lazo rojo que puso en el medio de los dos.
 
—Espero que no pensaras que me había olvidado por estar tan ocupado o que no iba a sacar un hueco para celebrarlo por todo lo que tengo que hacer —dijo mientras le daba la caja y Lira intentaba salir de su estupor—. Perdón si es la impresión que te he dado estos días por no mencionar la fecha conforme se iba acercando y no decirte de hacer planes pero temía que me surgiera algo importante y tuviera que darte plantón al final y, ya lo has visto, mi abuelo me ha llamado para hacer una reunión de emergencia esta mañana y Débora quiere verme en un rato así que habría sido un desastre. Tenía pensado llamarte cuando saliera para dar un paseo nocturno juntos y entregarte esto pero te me has adelantado, como siempre.
 
Lira tomó la caja con cuidado y la miró detenidamente. Sentía que su cerebro había dejado de funcionar y que era incapaz de hacer o decir algo coherente.
 
—No la he abierto y ya estoy a punto de llorar —fue lo único que acertó a decir, con la voz un poco temblorosa, mientras reunía el valor para abrirla. Al hacerlo, vio que en su interior había un colgante dorado con forma de corazón que tenía una L grabada y no pudo evitar sonreír al verla; podía ser una L de Lance, una L de Lira o una L de ambos. Pensó que ese era el regalo y alzó la cabeza para darle las gracias como tocaba a su novio pero él negó con la cabeza y asintió hacia el colgante.
 
—Ábrelo —le indicó. Lira lo tomó para seguir sus instrucciones y en cuanto vio lo que contenía se llevó la mano que tenía libre a la boca.
 
Era una foto, pero no una foto cualquiera. En ella se encontraban los dos abrazándose y sonriendo, con sus respectivos equipos pokémon de fondo, tras haber realizado un entrenamiento exhaustivo. Era la primera foto que se habían hecho como pareja y la que más le gustaba a Lira, pues aparecían tanto ellos como sus pokémon y pensaba que capturaba sus esencias de entrenadores a la perfección. La hizo Karen al acudir a la sala de combates de entrenamiento de la Liga y ver que se encontraban todos fuera y sugirió hacerla porque se veían muy monos. Lira no había estado nunca tan de acuerdo con ella, ni se había sentido tan agradecida.
 
—Es… es… —No encontraba las palabras para decirlo. Todas las emociones tan bonitas que sintió la primera vez que la vio se multiplicaron por mil y se le quedaron atascadas en la garganta, impidiéndole articular ninguna palabra— Es…
 
—Si llego a saber que te pones a llorar te regalo otra cosa —bromeó él. Lira hizo caso omiso de lo que dijo, se puso el colgante y se quedó admirándolo durante un buen rato. Quiso esperar a que las lágrimas se fueran para responder pero no pudo, así que apoyó su cabeza en el pecho de Lance y le abrazó con fuerza, con la esperanza de que ese gesto le indicara lo mucho que le había gustado.
 
—Es tan perfecto que no tengo palabras para describirlo. Muchísimas gracias de verdad.
 
—No hace falta que me las des, tú también me has hecho un gran regalo con el paseo de esta tarde —dijo mientras le besaba la cabeza y empezaba a acariciarle la espalda con suavidad—. Te quiero tanto, pero tanto tanto.
 
—Yo sí que te quiero —Lira se apartó lo justo para poder darle otro beso en la boca a su amado mientras cerraba los ojos. Estaba tan feliz que si hubiera llegado a estar en tierra en ese momento habría afirmado que se encontraba en el cielo; sabía que por el simple hecho de ser él le habría gustado cualquier cosa que le hubiera dado, y que si no le hubiera dado nada estaría contenta solo con poder pasar un rato con él, pero eso... Todo había salido mucho mejor de lo que había pensado; creía que no podía quererle más pero él siempre hacía algo para que ese sentimiento tan bonito creciera. Al acabar el beso y abrir los ojos vio todo el amor que sentía por el domadragones reflejado en sus ojos, unos ojos que le decían que su amor por ella era tan real y profundo como lo era el de ella por él. Lira sintió que no necesitaba nada más para ser plenamente feliz—. Feliz San Valentín, Lance.
 
—Feliz San Valentín, Lira.
 
Los dos volaron lentamente hacia Ciudad Endrino abrazados bajo el cielo que empezaba a llenarse de estrellas, disfrutando del cosquilleo agradable que les producía el enamoramiento en el pecho. Dragonite apareció tras ellos, volando a una distancia prudente de su entrenador y su novia, vigilando que ningún pokémon ni ningún entrenador despistado apareciera en el camino de los amantes y les estropeara un momento tan dulce. Aunque, en el caso de que eso sucediera, los enamorados no le prestarían la más mínima atención, y lo que llegaría a ver ese observador externo sería la reencarnación material del amor puro recortada contra el brillante cuerpo de la Luna.
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#2
Bueno, si que era momento de comentar después de tanto, ¿no? 

En fin, me leí esto y si bien al principio parece el típico fic de tu OTP, este es mucho pero MUCHO más dulce y meloso que cualquiera que hayas escrito. Me encanta como siempre pones esta escena de un Lance totalmente ocupado y atareado de obligaciones que hacer, casi sin tiempo para poder disfrutar y que poco más y explota del estrés que le da todo el mundo... y aún así, pese a todo, nunca olvidar de siempre mantener vivo el amor que tiene hacia su amada Lira. Así deberíamos ser todos en gran parte, no? 

Aún así, es raro ver a Lance siendo amoroso, y es lindo verlo así tbh cuando está con su novia. Fuera de las escenas de esa carrera de Dragonite y quemás y quemenos, lo que me sorprendió es como te estás animando a hacer escenas un poco más apasionadas... esperaba mucho para poder leer un beso narrado de esa forma por vos y debo decir que está MUY BIEN hecho, se los puede imaginar a ambos muy pero muy enamorados y del como se "comen a besos" con todas las ganas del mundo. Y lo del detalle de la foto es hermoso, si es más fachero este Lance... podríamos ser así todos, no? (? 

Me gustó mucho este pequeño oneshot, siempre vale la pena leerte Saku 
totodile
[Imagen: TYJl8zk.png]
(Cortesía de Luna)
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#3
D'aww, Saku, dejá de producirme diabetes, que un día de estos me vas a matar de tanta ternura.

Ya en serio, me encantó todo el relato en general. Se siente casi como una semi-secuela de Alma de Plata (si obviamos el hecho de que acá te referís a Lyra como "la castaña" en vez de como "la morena"), ya que comparte muchas similitudes con la ya mencionada historia, entre ellas el Feraligatr juguetón y el hecho de que Lyra tenga tanto un Espeon (lo asumo por la camiseta) como un Dragonite que le entregó el abuelo de Lance. Es bonito imaginarse que este es el futuro que le aguarda a ambos. Pero bueno, a lo mejor ya tenés algo muy distinto pensado para ellos en AdP, así que tal vez me estoy precipitando.

Como siempre una muy entretenida y conmovedora lectura. Nos vemos en el próximo comentario, Saku totodile
[Imagen: nDb2mjH.png]
   Pokémon Ragnarok
Dos entidades que nunca debieron ser despertadas de su eterno sueño volverán a encontrarse por última vez.
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#4
Déjame ver si entendí: Lance le regala pokes, le da cosas bonitas y hasta le hace su trabajo a la niña-campeona porque a ella no le gusta lo administrativo, y ni siquiera le da ella un regalo de San Valentín. Nah, todo mal con Lance. Such a simp. Pedosimp.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#5
Pobre Lance, todo lo que debe aguantar por una sola cita. Aunque claro, la sonrisa de la chica especial termina valiéndolo todo, resultados que nunca fallan en satisfacer.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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