Oneshot- Sueño Evolutivo

ExtensiónOneshot
FranquiciaOriginal
GéneroTerror
Resumen

Visiones de un futuro incierto. Dos almas fundiéndose en su sueño eterno.

Advertencia
#1
Sueño Evolutivo

1

 
Hoy será un gran día para Caoba. Su hermana, quien partió para iniciar su viaje hace ya tres meses, ha decidido hacer una visita rápida a Pueblo Paleta y pasar un par de días en casa. Su última carta anunciaba que llegaría esta tarde y Caoba no puede contener la emoción de verla de nuevo al pensar en todo lo que harán juntos, en todo lo que jugarán y en las historias que ella le va a contar sobre los lugares que ha visto y las personas que ha conocido. Imagina que va a decirle cuánto ha crecido mientras le revuelve el cabello, tratando de actuar como una adulta, y Caoba va a responder que en un año más, él también estará listo para salir de aventura. Ella le mostrará todos sus pokémon y sus padres les dejarán jugar hasta tarde en el jardín, y cuando se haga de noche y estén seguros de que nadie los vea; su hermana le hará una señal de silencio, tomará su mano y lo conducirá a los límites del pueblo para internarse juntos en la hierba alta. Y entonces, por fin, le dará el regalo que lleva esperando meses: una pokéball blanca y roja para que pueda capturar a su primer pokémon.

Una experta entrenadora como su hermana no puede fallar: un rápido vistazo a su alrededor para encontrar un objetivo, una rápida batalla en la que Butteefree usaría su paralizador seguido de un ataque de confusión, y entonces ella le daría ánimos para lanzar la pokéball y concretar la captura. Casi puede ver al pequeño insecto de grandes ojos negros que lo miran con curiosidad: su primer compañero, y el mejor compañero de todos cuando su hermana le diga que, con el tiempo, será igual al Butteefree de ella.

Sonríe de sólo pensarlo. No puede esperar.
 

 
2
 
Sabe que su hermana va a quedarse pocos días; hay afuera un gran mundo por descubrir y los entrenadores como ella nunca se quedan en un mismo lugar. Aún así, Caoba no va a llorar cuando se despidan; va a quedarse en el marco de la puerta agitando su mano derecha mientras sonríe y le desea un buen viaje, y ella va a prometer que volverá pronto. Sus padres también estarán ahí, tan distraídos con su hermana que no notarán el pequeño objeto redondo en la mano izquierda de Caoba en el que duerme la prueba de su complicidad: el pokémon que atraparon juntos aquella noche. Moverá disimuladamente la mano oculta tras su espalda, apenas lo suficiente para que su hermana vea la superficie rojiza y le guiñe un ojo al reconocer la pokéball.

Sus padres han sido muy claros: nada de pokémon hasta que tenga diez años, momento en el que, como su hermana, deberá acudir con el científico del pueblo para recibir un inicial dócil que no vaya a atacarlo. Eso dicen ellos, pero, ¿qué pueden saber sus padres? Ninguno de los dos ha sido entrenador, y mucho menos han viajado más allá de  Ciudad Verde. Su hermana ha llegado a la mismísima Azafrán y ha obtenido Cuatro Medallas de Gimnasio; sabe más de pokémon que cualquiera y si ella cree que está listo para cuidar uno, debe ser verdad. Por eso mantendrá bien oculta la pokéball,  entrenando sólo cuando esté a salvo de la vista de sus padres. Y en un año más, cuando sea su turno de viajar, estará más avanzado que cualquier otro entrenador principiante.

Será más difícil de lo que cree. Con sus padres rondando por ahí, sacar a Caterpie al jardín será imposible sin que lo vean, y tampoco podrá entrenar con él en su habitación porque el menor ruido podría llamar la atención. Aunque no le guste la idea, tendrá que mantenerlo en su pokéball la mayor parte del tiempo, veinte horas diarias o más, dejándolo salir a su habitación un rato en la noche para alimentarlo con las hojas secas que tomará del jardín por la tarde, cuidando que nadie lo vea, y volviendo a guardarlo antes de ir a dormir porque no podrá arriesgarse a que su madre entre a la habitación por la mañana y lo encuentre. Y tal vez ese estado de cautiverio acabe haciendo daño al pokémon, que se mostrará más ansioso, con las grandes pupilas negras de sus ojos danzando por la habitación, como si buscara algo, avanzando con lentitud, pero con urgencia, usando sus pequeñas patas para llegar a la ventana y quedarse pegado a ella hasta que Caoba deba regresarlo a su encierro. Todos los días hasta que encuentre una salida.
 

 
3
 
Hoy cruzará el límite.

Caterpie se pone más inquieto cada día; ansioso, o quizás, violento. Toma con apetito las hojas que Caoba le lleva, triturándolas en segundos con sus mandíbulas y exigiendo más. Cuando trata de tocarlo, el pequeño pokémon embiste de forma hostil, y en más de una ocasión ha llegado a morderlo. Y Caoba ha tenido que contener un grito de dolor para que sus padres no lo descubran. Y duele, más aún que sus dedos,  el que nada vaya como esperaba. Tener un pokémon es muy diferente de lo que  creía. Sería diferente si pudiera sacarlo al aire libre como hizo su hermana con el suyo, pero Caoba aún no es un entrenador y sus opciones son limitadas, y está noche, un Caterpie más ofuscado de lo usual va a pasar al ataque, disparando un hilo de seda pegajoso a la cara de su entrenador, que caerá sobre sus ojos y sellará sus labios, lo suficiente para que no pueda gritar, casi lo suficiente para que no pueda respirar, obligándolo a escapar de la  habitación para refugiarse en el baño y tratar de liberarse, todo sin que se enteren sus padres. Caoba no va a culpar a Caterpie de nada porque sentirá que la pequeña criatura está tan asustada como él, y después de todo no debió mantenerla encerrada. No quiere que sus padres lo encuentren y lo manden de vuelta a la hierba alta para que otros pokémon lo devoren porque Caterpie es suyo,  el amigo que atrapó con su hermana, aunque ahora comience a sentir miedo de él, y está noche estará demasiado asustado para volver a su habitación, así que no lo hará. Después de limpiarse profusamente, volverá al pasillo con la cara irritada y se sentará  en el suelo abrazando sus rodillas, conteniendo las ganas de llorar, esperando que mañana sea un mejor día.
 

 
4
 
Ha tenido una pesadilla, un sueño convulso de extrañas luces y sonidos desquiciantes que se suceden unos a otros sin concierto alguno. Como si hubiera entrado en una dimensión diferente, o como si una dimensión diferente empezara a derramarse en su mente.  Fue sin duda una pesadilla, y durante todo el tiempo que duró sintió miedo de no poder  volver a su realidad, e incluso cuando abrió los ojos, seguía sin estar convencido de que fuera su propio mundo.

Se levanta con dificultad; le duelen todos los huesos del cuerpo y siente un escalofrío en las costillas. Las primeras luces del día se filtran a través de las cortinas. Sus padres no han despertado y se han ahorrado el verlo dormir de esa forma tan extraña.  Ahora sólo queda abrir la puerta y enfrentarse a la verdad.

Cuando entre a la habitación, sin embargo, Caterpie no estará ahí. Habrá sido reemplazado por una sólida crisálida brillante como una esmeralda; una fría máscara en cuyos ojos sólo encontrará severidad. Un rostro a medio camino de ser humano que le quitará el aliento cuando abra esa puerta. Le tomará varios minutos reunir valor para acercarse al pokémon. Es lo bastante mayor para entender lo que es una evolucion, pero los sucesos recientes y la onírica visión que acaba de tener van a traer un efecto duradero a su mente que despertará su inquietud hacia la criatura. Dará un largo rodeo por el pasillo antes de volver a acercarse con pasos vacilantes y atreverse a mirarlo de nuevo, acusador, en el centro de la habitación. Extenderá el brazo, pero lo retirará antes de tocarlo y, huyendo de su mirada, buscará la pokéball debajo de su almohada para encerrarlo de nuevo.
 

 
5
 
Metapod. Ese es el nombre con el que aparece en la enciclopedia que tomó del estudio del profesor. La etapa intermedia entre su Caterpie y el Butterfree de su hermana. La mitad del camino.

Según el libro, la evolución de Caterpie no es exactamente igual a la de otros pokémon: Pareciera que su desarrollo es más rápido que el de especies más grandes, pero en realidad es lento. Aunque Metapod es considerado un pokémon en segunda etapa, se trata más bien de una fase de transición entre Caterpie y Butterfree; las únicas dos etapas reales de su línea evolutiva. Según el libro, Caterpie sigue siendo el mismo al momento de evolucionar, resguardado en su capullo, hasta que comienza a liberar un líquido gástrico que empieza a disolverlo. El Caterpie dentro de Metapod se derrite a sí mismo, para después darse forma con sus nacientes poderes psíquicos. Al cabo de pocos días, el envoltorio se rompe para dejar salir a un Butterfree adulto listo para moverse.

El libro no lo deja satisfecho, pero puede entenderlo hasta cierto punto. Ya está más acostumbrado a la presencia de Metapod, e incluso es capaz de tenerlo sobre su cama. Aún así se siente inquieto al respecto: esos ojos amarillos no son los de Caterpie,  que se está comiendo a sí mismo bajo la máscara. ¿Acaso estará sufriendo? ¿Qué aspecto tendrá ahora mismo? Hay muchas cosas que su hermana no le contó al respecto y tendrá que descubrirlas por su cuenta, aunque la verdad es que cuidar de Metapod es mucho más fácil que cuidar de Caterpie. No come, no se mueve y no lo mira con ansiedad. Puede ser  aburrido por momentos, pero también emocionante la espera de su evolución. Y cuando finalmente llegue, ¿qué pasará? ¿Butterfree extenderá sus alas y se irá volando por la ventana para nunca volver? ¿Acaso lo recordará? Y de ser así, ¿lo hará con agrado, o quizá le guarde rencor por haberlo cuidado mal? Tal vez la próxima vez lo ataque con algo peor que un hilo de seda.

Definitivamente hay preguntas que prefiere no hacerse. Escucha los pasos de su madre en el pasillo, toma la pokéball y lo oculta de su mirada
 

 
6
 
Algo saldrá mal. Puede saberlo, puede sentirlo. Caterpie está molesto con él,  Caterpie está asustado y sufriendo, y por eso le comparte esas horribles visiones caóticas en sus sueños. Quiere que sienta su dolor, de la misma forma que su propio cuerpo es deformado y revuelto en el interior de su coraza, trata de licuar y amasar el cerebro de Caoba dentro de su cabeza. Colores que su mente no puede procesar, sonidos que parecen música de horribles alaridos, un inquietante hormigueo en su piel que no lo abandona hasta horas después de despertar. Y aunque las pesadillas paran cuando lo mantiene de noche en su pokéball, al día siguiente se vuelven peores, más violentas. Tiene miedo de hablarlo con alguien, tiene miedo de decirle a sus padres y está decidido a mantener el secreto, pero no sabe cuánto más podrá resistir, y sabe que tarde o temprano algo terrible sucederá. Tal vez esta misma tarde, cuando sus padres salgan a la ciudad a reponer provisiones y lo dejen solo por unas horas. Su madre subirá a su habitación para asegurarse de que todo está bien, como siempre hace, y quizás lo tome por sorpresa. Si su madre sube, tendrá que meter a Caterpie en su pokéball otra vez y esconderla, tal vez debajo de la almohada, pero, ¿Y si no tiene tiempo? ¿Y si la falta de sueño hace que la esfera se escurra de sus dedos y caiga violentamente contra el suelo? Su madre se iría luego de un segundo, y cuando Caoba busque la pokéball bajo su escritorio, la encontrará quebrada, con inquietantes destellos de electricidad a su alrededor y una fisura en su superficie roja. Y  si reúne el valor para tocarla y tratar de abrirla, un rayo de luz escarlata saldrá disparado contra la pared con suma violencia, escuchará un crujido espantoso y a sus pies estará una máscara rota.

No podrá evitar acercarse, la presencia magnética lo obligará a bajar la vista y espiar a través del hueco. Y cuando el ojo malformado e inyectado de sangre le devuelva la mirada y lo reconozca, la criatura en cautiverio gritará con todas sus fuerzas, sintiendo su piel incompleta arder al contacto con el aire, furiosa con quien ha perturbado su desarrollo, presa del horror al saber que nunca será lo que debe ser. Y si Caoba llega a saberlo será porque justo eso sentirá antes de poder salir corriendo, antes de que sus pies lo traicionen y caiga bruscamente por las escaleras.
 

 
7



Las alas de Butterfree pueden liberar un polen venenoso cuando vuelan a baja altura.
 
Butterfree tiene un ciclo de desarrollo muy rápido, por lo que es una buena opción para entrenadores primerizos.
 
Los ojos compuestos de Butterfree no pierden detalle de lo que lo rodea, y pueden observar un mismo objetivo desde múltiples ángulos.
 
Debido a su capacidad para aprender diversos ataques de tipo psíquico,  los investigadores se encuentran estudiando sus el verdadero alcance de sus capacidades cognitivas.
 
Los Butterfree viven muy poco.

 
Lo primero que ve al abrir los ojos es el techo de la sala. Ha caído boca arriba y siente una ligera punzada en la cabeza y los ojos irritados. Una cálida sensación se extiende por su brazo derecho, y cuando trata de moverlo cae en un abismo de dolor, una aflicción como nunca antes ha podido sentir, y cuando gira la cabeza, un grito de horror escapa de sus pulmones al encontrar su propio codo doblado en un ángulo bizarro.

Se ha roto, todo ha terminado.

Sus padres lo encontrarán tirado en el suelo, subirán a su habitación y se desharán de Butterfree.

Tal vez eso sea lo mejor.

Aún no está listo para ser un entrenador. Aún no. Será mejor esperar, sólo un año más...

¿Por qué sus ojos empiezan a cerrarse?

¿Qué es ese extraño polvo que baja desde el segundo piso?


La comprensión llega a él en un instante y el terror lo invade. Sabe, en la escasa sabiduría de sus nueve años, que es demasiado tarde; y aún así lucha, trata de levantarse aunque el dolor lo azote contra el suelo de nuevo, porque si se queda así,  todo estará perdido. Butterfree ha despertado y sabe dónde está, sabe cómo atacarlo y lo hará,  volverá contra él todo su odio y toda su fuerza.

El polvo empieza a caer y no puede evitar inhalarlo. En pocos segundos, una sensación de frialdad se abrirá paso por su cuerpo, pero su cabeza será un hervidero que no deje de palpitar, presa de un torbellino de sensaciones inconexas, de impulsos mentales, de pensamientos que no fueron hechos para una mente humana, y lo único que podría comprender parcialmente es el odio, el odio y la desesperación quemando a la otra mente, que sufre por lo que nunca podrá ser, y cuando esa comprensión llegue, entenderá que ese miedo también es suyo. Butterfree lo compartirá con él: la versión malograda de un sueño que ninguno de los dos alcanzará jamás.

Su último pensamiento antes de perderse será para su hermana. ¿Qué sentirá en ese momento? ¿Qué encontrará cuando vuelva de nuevo a casa? No lo sabe,  y nunca lo sabrá. El sueño en que se ven de nuevo, cada uno con su Butterfree, ha sido desterrado para siempre de su futuro.
[Imagen: JCEDJoJ.png]
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#2
Refiero haber leído esto en Halloween el especial fics de terror con Pokemon adorables, en este caso tocó el poderoso metapod con sus Podereeeees aaaaah.

Pobre niño siento lástima por el y a la vez una satisfacción por ese pequeño castigo por estar ansioso o no resistir más tiempo para tener un Pokemon. Por desobedecer a sus padres.

Pero a la vez siento mucha tristeza por el, todo el sufrimiento por el que pasó y el sólo... pobrecito pero bueno no por mucho madrugar amanece más temprano.

Salu2!!!
Entrenador Pokemon en busca de la Perfección y diversión.
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#3
Damn!

Pobre chiquillo. Si bien debió ser más paciente, el destino que le tocó fue bastante brutal aunque no tuviera ni una pizca de violencia extrema.

Quien diría que una línea evolutiva tan inocente como la de Caterpie podría causar pavor en las circunstancias adecuadas.
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#4
Pobre chico, la verdad que se puede sentir verdaderamente el terror que va creciendo poco a poco, debido a su desesperación de tener un Pokémon antes de lo debido. De como otro ser vivo tuvo que sufrir la desobediencia de un niño que no supo -y también culpa de la hermana, claramente- esperar los tiempos, y de como al final, termina en un odio inmenso que termina en un destino bastante cruel para alguien que sólo quería ser como su hermana. 

Excelente, la verdad me llegó bastante.
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#5
Uf, qué aterrador. Nunca llegué a imaginar que un pokémon tan mono podría ser usado en una historia así.

Durante todo este fic he estado sentada en el borde de la silla, leyendo con los ojos abiertos, esperando el inevitable trágico final. Me da pena la verdad, el chiquillo solo quería ser como su hermana y su hermana solo quería ayudarle, los dos tenían buenas intenciones pero aun así hicieron sufrir a una criatura inocente y esa criatura se lo hizo pagar. También me apena que no pueda llegar a convertirse en Butterfree, su odio y enfado están más que justificados. Tener que soportar tanto tiempo encerrado, si solo el niño hubiera esperado un mísero año...

Un muy buen fic la verdad. Pude sentir el terror del niño como si fuera propio y considero que eso es algo muy importante, ser capaz de hacer que el lector sienta lo mismo que siente el personaje. Me lo pensaré dos veces antes de atrapar a un Caterpie a partir de ahora xd, ¡buen trabajo!
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#6
Esta es una obra que me trasmitió mucha ansiedad. El uso del tiempo futuro en armonía con el presente alimentan lo mencionado anteriormente.

Me recuerda a esa amarga sensación incertidumbre de sí algo malo fuese a ocurrir, mezclada con la certeza de que en efecto, ocurrirá, más no sabes que tan malo resultará.

Me gustó mucho la inclusión de tal pokémon, no se suele tomar en cuenta a esta criatura, menos aún para un corte de terror.
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