Oneshot- Su primer Pokémon

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroAmistad
Resumen

A partir de una riña con su prima, el joven Lance se dirige al santuario para pedirle a su abuelo de una vez por todas si puede capturar a su primer Pokémon.

#1
Mostrar Notas de la autora
Y mi primer fanfic. Sí, así es, este es el primer fanfic que hice de Pokémon, tendrá unos siete años o más así que imaginaos. Aviso, por esa misma razón tiene algunas faltas por aquí y por allá, había pensado en corregirlas pero creo que forman parte del encanto del primer one-shot, y así se puede hacer más evidente mi progreso desde que empecé. Por aquel entonces ni siquiera tenía pensado llamar a Ryuu Ryuu, sino que le puse Edward porque la autora de una novelización de HG&SS que me gustaba mucho le había puesto ese nombre y yo se lo puse también. Este escrito me produce ternura y aunque al releerlo veo que lo puedo mejorar en muchos aspectos en aquel entonces estaba muy orgullosa del resultado, por eso en parte lo quiero dejar intacto. Vuelvo a advertiros de las faltas, mentalizaos bien si queréis leerlo porque hay unas cuantas. Qué tiempos aquellos, no sabía dónde me acabaría llevando la maravillosa aventura de escribir <3
 


—Seguro que no.

—Seguro que sí.

—Seguro que no.

—Seguro que sí.

—Seguro que no.

El joven pelirrojo cruzó sus brazos sobre su pecho mientras le dirigía una fría mirada a su prima.

—Te digo que me lo va a dar seguro.

—Y yo te digo que es imposible que te lo dé.

—¿Y por qué es imposible?

—Porque no has pasado la prueba ni tienes diez años, seguro que no te lo da.

—No es que no haya pasado la prueba, es que no me puedo presentar hasta que tenga diez años, y es cierto que solo tengo ocho, pero el abuelo dice que soy muy maduro y responsable para mi edad.

—Ya, pero no tienes diez años —La niña repitió con una sonrisita burlesca—. Seguro que no te lo va a dar.

—¡Que sí!

—No te lo va a dar, no te lo va a dar~.

—Vale, tú lo has querido, se lo voy a pedir ahora —El pequeño de ojos castaños salió de la habitación, dando un fuerte portazo. Aunque se había quedado sola, Débora seguía con su canto, sabiendo perfectamente que su primo la podía escuchar, y por mucho que él intentase ignorarlo, la verdad es que le siguió hasta que llegó al santuario.
 


El santuario era una pequeña habitación dedicada al culto que solamente tenía la escultura de un poderoso dragón al final. No habían ni mesas, ni sillas, ni ningún tipo de mueble, por no mencionar el frío que hacía en el interior. A Lance no le gustaba mucho, le parecía bastante fea, por eso era incapaz de comprender porque su abuelo se pasaba horas ahí dentro.
Justo cuando estuvo a punto de abrir la puerta se detuvo, fue como si la valentía y la determinación con las que había llegado se hubieran esfumado de repente, siendo reemplazadas por la duda y el temor al rechazo. Sus dedos acariciaron el pomo delicadamente mientras tragaba saliva, intentando encontrar fuerzas para abrir la dichosa puerta, pero nada. Suspiró mientras apartaba la mano y se maldecía a sí mismo.

¿Por qué se había echado atrás? Su abuelo era un buen hombre y siempre le había tratado bien, no habían razones para temerle. El único defecto que Lance le veía en esta situación era el hecho de que siguiera las normas a rajatabla, el código de su clan dejaba bien claro que la edad mínima para tener un pokémon eran diez años, y estaba seguro de que rechazaría su propuesta sin pensárselo dos veces.

Pero aún así, en el más que probable caso de que rechazase su petición no pasaría nada, su abuelo no se iba a enfadar ni le iba a castigar. Sin embargo, Lance sabía que su orgullo saldría muy perjudicado si su abuelo le denegaba la petición. Seguramente Débora no pararía de recordárselo, y esa idea no le gustaba nada.

...Aunque, por otra parte, si no se lo decía no pararía de llamarle cobarde. Ya se la podía imaginar con esa sonrisita, burlándose de él como siempre.

—Estúpida Débora, nadie le manda meter su nariz en mis asuntos —Volvió a tragar saliva y dirigió su mirada a la puerta. Estaba decidido, la determinación había vuelto a sus ojos y nada le iba a parar. Ya estaba a punto de poner la mano en el pomo cuando la puerta se abrió, revelando al líder del clan de ciudad Endrino, Edward, haciendo que el pequeño diera un pequeño salto, asustado por esa repentina acción.

—Lance, ¿me estabas buscando?

—¿E-eh? Ah, no, y-yo solo pasaba por aquí, ya sabes, como siempre.

—¿Estás bien? Te veo bastante nervioso.

—Sí, es solo que el santuario m-me da escalofríos.

—Jajaja, nunca te ha gustado esa habitación, ¿verdad? Bueno, tengo que ir a mi despacho, si me necesitas estaré allí.

—¡Espera! —El joven se agarró a la manga de su familiar con fuerza, reteniéndolo—. E-en realidad tengo que preguntarte algo.

—¿Y qué es hijo?

—P-pues, me preguntaba si podía tener un pokémon.

—¿Un qué?

—Un pokémon.

—No te oigo, habla más alto.

—¡Me gustaría tener un pokémon! —Antes de que su abuelo pudiera procesar la información, Lance empezó a justificarse— S-sé que aún soy pequeño y que si aceptases significaría que vas en contra de las normas del clan, pero tengo muchas ganas y lo voy a cuidar muy bien, lo vigilaré cada hora, cada minuto, cada segundo. No le dejaré solo y prometo tratarle como un amigo.

Pasaron unos segundos de silencio que le parecieron una eternidad al pequeño. La fuerza de su agarre había incrementado y tenía el rostro escondido en la manga del ropaje del anciano, esperando su veredicto final.

—¡Jajajajaja! —La gran carcajada que soltó el líder se podría haber escuchado por toda la guarida— ¿Por eso estabas tan nervioso? —Lance simplemente asintió— Hay que ver, que impaciente eres.

—¿Eso es un sí o un no?

—Es un sí. Creo que ya estás lo suficientemente capacitado como para tener uno.

El pequeño levantó la cabeza y miró al anciano directamente a los ojos.

—¿De verdad?

—De verdad de la buena.

No hay suficientes adjetivos para describir el tamaño de la sonrisa que se formó en el rostro del joven.

—¡Gracias abuelo! ¡Muchas gracias! —Lance prácticamente se abalanzó sobre su abuelo, casi tirándolo al suelo— ¡Le cuidaré muy bien!

—No me cabe ni la menor duda hijo. ¿Quieres atraparle ya?

—Sí por favor.

—Entonces vamos, no hay tiempo que perder.
 


Una vez fuera, el líder llevó a su nieto a la parte anterior del santuario, donde había un robusto puente de madera que llevaba al otro lado. Se podían divisar varios magikarp en las aguas cristalinas, así como unos pocos dratini.

—Bien, supongo que quieres un dratini —Lance asintió con la cabeza—. Lo primero es lo primero, hay que buscar un buen candidato —Sus ojos empezaron a escanear la guarida en busca del pokémon perfecto. Finalmente su mirada se posó en un dratini que se encontraba en la mitad del puente. Parecía tranquilo y dócil, perfecto para un principiante.

—¿Te parece bien el que está en la mitad del puente?

—Es el que quería.

—Perfecto, toma —Edward le entregó una bola blanca y roja al chico, quien la miró con asombro—. Antes de tirársela tienes que ganarte su confianza. No te decepciones si no te sale a la primera, es más difícil ganarse la amistad de un pokémon sin combatir, e incluso más difícil si se trata de un pokémon de tipo dragón.

—Vale —El joven dio unos pasos hacia el puente pero se paró al percatarse de que su abuelo no le seguía. Se giró para ver que efectivamente su abuelo no se había desplazado ni un centímetro.

—¿Pasa algo?

—¿Voy a atraparlo yo solo?

—Claro —Ante la mirada de inseguridad que el chico le dirigió, el anciano respondió—. Tranquilo, lo harás bien. Y ya tengo a Dragonite preparado por si te ataca.

Lance asintió, aunque aún parecía un poco intranquilo. Lentamente, fue avanzando hasta que se quedó al lado del dratini. El pokémon no había notado su presencia, encontrando su reflejo en el agua más interesante.

—Um, hola.

Dratini seguía sin hacerle caso y eso hizo que el chico se desmoralizase. ¿Cómo iba a atraparle si le estaba ignorando por completo?

Pasados unos segundos se dio cuenta de dónde estaba centrada su atención. Se agachó y removió el agua con su mano, haciendo que el reflejo del pokémon se disipase.

Extrañado por la repentina turbulencia del agua, dratini finalmente se giró para ver al causante de esa acción.

Lancé sonrío, satisfecho y orgulloso de su ingenio, e incluso habría hecho un pequeño baile de celebración sino fuera porque se dio cuenta de que tenía que darse prisa en hacer algo o el dratini se aburriría y se iría.

"Piensa, qué es lo que le gusta a los pokémon... Ya lo tengo, comida"

—¿Tienes hambre pequeño? —Mientras decía esto, Lance metía la mano en su bolsillo, cogiendo la mitad de una galleta—. La ha hecho mi mamá, así que está muy rica.

El dratini se acercó al oler el delicioso aroma del chocolate. Antes de darle un mordisco miró a Lance, después a la galleta, otra vez a Lance y otra vez a la galleta. Con cautela, como si pudiera ser una trampa, el pokémon mordió la galleta. Después de unos segundos que le parecieron eternos al joven, el pokémon sonrió y se comió la galleta entera.

—Ahora Lance, lanza la Poké Ball.

Haciendo caso a su abuelo, el pelirrojo arrojó la Poké Ball contra el dratini.

Se movió una, dos, tres veces...

Clic.

Dratini había sido capturado.

Los ojos de Lance se agrandaron en sorpresa y alegría así como los de su abuelo, ya que no era tarea fácil atrapar a un pokémon de tipo dragón a la primera. Por muy dócil que pudiera llegar a ser, llevaban en la sangre eso de ser cabezones.

—¡Abuelo, abuelo! ¡Lo he conseguido a la primera!

—Muy bien chico, sabía que no me decepcionarías, tienes un talento nato —El joven recogió la Poké Ball y fue corriendo a darle un abrazo a su abuelo, que no tardó en corresponderle—. Si sigues así, creo que no tendrás problemas en convertirte en un gran entrenador. Que demonios, podrías llegar a ser el Campeón de Johto, seguro.

—¿De verdad?

—Pues claro, si sigues trabajando.

—Entonces entrenaré con mi pokémon todos los días. Ya verás abuelo, algún día llegaré a ser el Campeón, no te decepcionaré.

—Ya sé que no. Oye, ¿por qué no sacas ahora a tu nuevo amigo? También podrías enseñárselo a Débora, seguro que le encantará.

—Vale —Al fin Lance se separó de su familiar y sacó al dratini que había capturado recientemente—. Hola, ¿quieres jugar conmigo y con mi prima?

El pokémon sonrió y se subió al hombro del joven, haciéndole cosquillas en el proceso.

—¡Débora! ¡Débora mira! ¡Ya tengo un pokémon! —Lance dijo mientas entraba corriendo en la guarida.

Edward decidió quedarse fuera un rato, disfrutando de la calma que hay antes de la tempestad. Seguramente en un minuto su nieta vendría llorando diciendo que ella también tenía derecho a tener un pokémon, o Lance vendría quejándose porque Débora le había robado a su dratini. En unos segundos ambas predicciones se hicieron correctas y se empezaron a escuchar lloriqueos en el interior. Él simplemente suspiró y se rió mientras se dirigía al dormitorio de sus nietos, con un sermón preparado para ser dictado.

—Estos niños de hoy en día.
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#2
Awww, qué súper cuco. Ha sido una sorpresa verlo por aquí, y por un momento pensaba que era lo que habías escrito hoy, hasta que he leído que en realidad fue el primero.

No voy a quejarme, para ser tu debut está bien, y es un buen indicador de tu crecimiento como escritora al hacer las comparaciones con Alma de Plata (aunque el espíritu es el mismo, y esto es magnífico). Es un relato sencillo, sin más secreto y por tanto muy honesto, con lo que transmitir la magia de lo que representan los Pokémon para los niños de este mundo se hace mucho más sencillo. No lo acabaría de comparar a querer una mascota por la enorme responsabilidad extra que son los poderes de estas criaturas, pero el sentimiento base es el mismo, y es de las cosas que más felices (o envidiosos, ¿verdad, Débora?) pueden hacer a un niño :o

Gracias por compartirlo, en serio ^^
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#3
(04 Jan 2022
10:15 AM)
Sakura escribió:
—Ya sé que no. Oye, ¿por qué no sacas ahora a tu nuevo amigo? También podrías enseñárselo a Débora, seguro que le encantará.
He pasado demasiado tiempo con Ajota y Doc, me temo...

Eh, estuvo lindo. Me gustaría decir algo como "oh, se re nota la diferencia a como escribes ahora", "mira qué súper digievolucion de digievolucion de digievolucion de fusión de digievolucion de digievolucion de digievolucion... pero sería mentira. Seriously, si me dices que esto lo escribiste ayer te lo creo igual. Y no en el mal sentido, sino que se percibe exactamente la misma onda Lily de lo que escribes ahora. Supongo que eso es algo bueno. Hay gente que conserva la misma esencia en su obra a través del tiempo y otra que cambia consigo. No sé si le diste una revisada a la gramática porque ahí tampoco noto alguna diferencia, salvo que los diálogos sí se sienten un poco más mecánicos.

Fue un relato lindo. Extremadamente simple, pero igualmente lindo. Me gusta imaginarlo dentro de la continuidad de alma.
[Imagen: QAqkI0n.jpg]
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#4
(04 Jan 2022
10:15 AM)
Sakura escribió:
—Ya sé que no. Oye, ¿por qué no sacas ahora a tu nuevo amigo? También podrías enseñárselo a Débora, seguro que le encantará.
[Imagen: 9r7ROlB.png]
Qué genial leer tu primer relato, aunque no te he leído mucho, debo decir que guardas ese toque de escribir cosas bonitas tomando como referente las historias cortas que he leído de ti, el inicio de una era, la era Saku.
Me causo gracia que el tema se generará por una discusión de primos, yo cuando era niño cada que discutía con mis primos terminaba peleándome a golpes con ellos, aunque sus padres (mis tíos) decían que estaba bien que les diera un buen sándwich de puños Malicious .
No tengo nada más que decir sobre esta historia, a parte de que me dio mucha gracia imaginarme a un Lance chiquito y de como atrapó a uno de sus 3 Dragonite(?
Sin nada más que escribir, nos leemos en otra ocasión.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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