Colección- Relatos Lunares

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Género
Resumen

Historias ambientadas en el Moonverse.

#1
             Este Inocente Juego Nuestro         
 

Las historias de amor de muchos comienzan con lo más típico: una declaración. Un regalo. Una cita. Un beso. Cualquier otra muestra de afecto.
 
“¡Al fin un Ralts! ¡Ahora podré tener uno como el de Wally!”
 
¿La nuestra? Bueno, la nuestra comenzó con una simple persecución. El maestro te envió para asegurarte de que no pudiese huir. Yo, por supuesto, no iba a hacértela fácil.
 
“¡Ve tras él, Mudkip! ¡No dejes que escape!”
 
Me perseguiste un largo trecho a través de la hierba, hasta que no di más de mí. Si bien mis poderes mentales me ayudaban a levitar, mi mente y mi cuerpo no estaban lo suficientemente desarrollados para hacerlo durante prolongados períodos de tiempo. Eventualmente me hallé sin salida, por lo que me vi forzada a pelear. Estaba lista para darte con todo lo que tenía cuando tus palabras me confundieron.
 
“¡Oye! ¡Eres una chica!”
 
“Eh...¿Sí?”
 
“¿Por qué no me dejas alcanzarte?”
 
“¿Porque...quiero ser libre?”
 
“Ji, ji, ji, eres muy tierna.”
 
Tu comentario hizo que me ruborizase. Nunca nadie antes me había dicho algo así. Muerta de la vergüenza, oculté mis ojos bajo mi espeso cabello verde, llevándome ambas manos a la boca.
 
“¿Te encuentras bien?”
 
“...”
 
Entonces llegó el maestro corriendo, deteniéndose justo detrás tuyo con visible preocupación en su rostro.
 
“Creí que no lo alcanzaríamos. ¡Muy buen trabajo, Mudkip! Ya lo tenemos.”
 
Intenté defenderme, pero tus ataques de agua eran demasiado potentes. Indefensa, y viendo que mi ataque más fuerte era Gruñido, no me quedó otra opción más que dejarme atrapar. En cuanto fui capturada con aquella extraña esfera que emanaba luz, el maestro me llevó a aquel al que los humanos llaman “centro pokémon”. Tras ser curada con la tecnología de aquel edificio, fui sacada de aquel curioso dispositivo. Él y tú me veían alegres, dispuestos a ofrecerme su amistad.
 
“Vaya. De acuerdo con el escáner de mi pokédex es una hembra...bueno, no importa. ¡Hola, pequeña! No te asustes. Soy tu nuevo dueño. ¿Quieres acompañarme a mí y a Mudkip en nuestro viaje para hacernos más fuertes?”
 
Temía contestar que no y ser castigada por ello. Y fue entonces cuando volviste a hablarme.
 
“Ey, no llores. ¡No te pasará nada!”
 
“¿Cómo puedes asegurar eso? ¿Por qué crees que nada malo me pasará?”
 
“Porque...yo cuidaré de ti.”
 
Mi corazón latió con fuerza. Mis llorosos ojos se abrieron de par en par, asomando por debajo de mi cabello.
 
“¿L-lo dices en serio?”
 
“¿Por qué no lo haría? ¡Me caes bien!”
 
Y así comenzó mi viaje junto a ti. Como en un principio era muy débil para combatir, el maestro casi nunca me sacaba a la hora de luchar, y solo lo hacía cuando se trataba de una batalla doble. Me sentía como una inútil al no poder asistirte en el campo de batalla, especialmente cada vez que recibías un ataque poderoso por mí.
 
“¡¿Por qué hiciste eso?!”
 
“Lo siento. Es que...no quería que te hiriesen, eso es todo.”
 
“¡Un día de estos terminarás muerto! ¡Debes dejar de lanzarte sobre los movimientos dirigidos hacia mí! No tengo miedo a sufrir daño.”
 
“Lo sé. Pero aun así quiero que estés bien.”
 
Me sonrojé una vez más, y decidí no seguir reprendiéndote. Continuamos con nuestro viaje, con el maestro sacándote para pelear por y conseguir su primera medalla de gimnasio en Ciudad Férrica. Al poco tiempo, y mientras perseguíamos a un delincuente que supuestamente había robado unas piezas muy importantes para una compañía, evolucionaste en un Marshtomp. Te veías más fuerte, más seguro de ti mismo.
 
“Ahora podré cuidarte mejor.”
 
“¡Ja, ja, ja! Ay, ya basta, tontito. Deja de hacer que me sonroje.”
 
“¿Por qué? Te ves bonita así.”
 
Al cabo de un día llegamos a Pueblo Azuliza. Tras buscar a un hombre extraño en una cueva para entregarle una carta a pedido de su padre, capturar a un terco Makuhita y descansar en el centro pokémon del pueblo, el maestro me escogió para combatir contra todos los entrenadores que se hallaban en el gimnasio de la ciudad. En el proceso, y habiendo experimentado combates muy reñidos, aprendí un nuevo movimiento: Confusión. Con él conseguí alzarme victoriosa sobre el duro y  Makuhita del líder del establecimiento. Y justo cuando me sentía imparable, lo que menos me esperaba sucedió: evolucioné en una Kirlia.
 
“Bueno, ahora ya no tendrás que preocuparte por mí.”
 
“¿Bromeas? Nunca dejaré de preocuparme por ti. Te hice una promesa y pienso cumplirla.”
 
“Ay, ¿Por qué eres tan bueno conmigo? En fin, ahora hay algo que quiero que hagas por mí.”
 
“¿Ah, sí? ¿Y qué es?”
 
“¡Atrápame si quieres protegerme!”
 
Y una vez más te vi persiguiéndome, justo como quería que hicieras y por la playa de Ciudad Portual, con nuestro maestro divirtiéndose al vernos mientras descansaba en una banca cercana.
 
“¡No se alejen mucho, chicos! Solo compraré unas cosas aquí y luego nos iremos.”
 
Esta vez te resultó mucho más difícil que antes, puesto que aún no te acostumbrabas a tus nuevas y rechonchas patas traseras. No pasó mucho tiempo antes de que te desplomases sobre el suelo, agotado y rendido. Mis poderes de levitación habían mejorado gracias a mi reciente transformación.
 
“Ji, ji, ji. Podrás haberte vuelto más fuerte, pero yo sigo siendo más rápida.”
 
“¡No es justo! ¡Tú puedes volar! ¿Por qué eres tan mala conmigo?”
 
“Bueno, no es mi culpa si no sabes mantenerme el ritmo.”
 
“Muy graciosa. Pero algún día lo haré. Ya lo verás.”
 
Horas más tarde atravesamos una larga y tediosa ruta repleta de abundante vegetación, donde el maestro halló a su vecina y amiga esperándole. Una visión del futuro me hizo sonreír al mostrarme que eventualmente terminarían siendo algo más. Tras un arduo y vertiginoso combate en el que salimos victoriosos, el Grovyle de la muchacha comenzó a cortejarme.
 
“Unas bellas rosas para la bella dama.”
 
“Oye pesado, ya déjala. ¿No ves que estás asustándola?
 
“No te metas si no quieres probar la punta de mi Hoja Afilada. Sé que no eres precisamente resistente a ella.”
 
“¿Me retas?”
 
“Ay, como sea. Mejor agradece que nuestros maestros nos vigilan.”
 
El número de medallas de nuestro maestro subió a tres. Luchamos codo con codo junto con Makuhita, ya evolucionado en un poderoso Hariyama, ayudándole a derrotar a numerosos y muy fuertes entrenadores. Y por fin, justo cuando estábamos a pocos kilómetros de llegar a Pueblo Pardal, evolucionamos una vez más, esta vez juntos.
 
“¡V-vaya!”
 
“¿Qué sucede?”
 
“¡N-nada! Es solo que te...¡Te ves muy apuesto!”
 
“¡Gracias!”
 
“¿Y qué opinas de mí ahora? ¿Cómo me veo?”
 
“Igual que una princesa.”
 
Mis mejillas se enrojecieron, y caí al suelo para taparme el rostro con ambas manos, soltando un grito ahogado al ver que no podía lograr que el rubor se esfumase. Te oír reír, satisfecho con haber logrado tu cometido.
 
“¿No te lo dije? Te ves bonita cuando te sonrojas.”
 
“¡CÁLLATE, CÁLLATE, CÁLLATE!”
 
Manectric. El Gran Latios. Absol. Nuestro equipo siguió creciendo. Nos aseguramos de que el maestro consiguiese las pocas medallas que le faltaban. Salvamos al mundo de un final inminente al derrotar y capturar al mismísimo y tirano señor de la Tierra, Groudon. Conseguimos la medalla de gimnasio de Arrecípolis. Y llegamos hasta Ciudad Colosalia, en donde antes de ingresar a la Calle Victoria me diste un regalo.
 
“¿Qué te parece? Admito que no es tan bonita como las de ese presumido, pero creo que te gustará.”
 
Tomé aquella bella amapola recién cortada con ambas manos para olerla. Embelesada por la dulce y almendrada fragancia que esta expulsaba, decidí colocarla sobre una de mis orejas. Te sonreí tanto sonrojada como feliz.
 
“No es bonita. Es hermosa. La cuidaré por siempre. Lo prometo.”  
 
Ganamos entre todos la Liga Pokémon, ayudando al mismo tiempo a Absol a consumar su venganza contra aquel que le había arrebatado su felicidad. Evitamos la inminente caída de un asteroide. Y durante los siguientes cuatro años apenas pudimos tomar un descanso para hablar y jugar juntos, participando en concursos y combatiendo contra nuevos y temibles oponentes, formando una dupla imbatible contra aquellos formidables líderes, aquellos que se hacían llamar “ases”. Hasta que una noche, cuando por fin tuvimos tiempo a solas disfrutando junto a los demás la tranquilidad que la luz de la luna y el bello sonido del oleaje del océano que llegaba hasta la costa de Ciudad Calagua, te hice una simple petición.
 
“Atrápame.”
 
“¿A-ahora? ¿Estás segura?”
 
“Sí, vamos. Por los viejos tiempos.”
 
Me perseguiste por toda la costa. Ahora que podías correr nuevamente en cuatro patas te habías vuelto más veloz, más ágil. Incluso llegó un punto en el que estuviste así de cerca de atraparme. Asustada y a la vez entusiasmada, aceleré con mi poder psíquico para poder dejarte atrás, hasta que me detuve cerca de un risco, imaginándome a salvo y sin poder verte por ninguna parte. Grave error.
 
“¡TE ATRAPÉ!”

“¡SWAMPY, ESPERAAAAAAAAH!”
 
Te abalanzaste sobre mí, haciéndonos caer abrazados y logrando que ambos nos diésemos un chapuzón de medianoche para mi incomodidad. Mientras nos sumergíamos en lo más profundo del lecho oceánico sentí como el oxígeno abandonaba mi cuerpo, con el agua ingresando a mis pulmones y mis oídos empezando a zumbar. Debía de hacer algo si quería salvarme de la presión del agua, así que con mi fuerza de voluntad canalicé mi energía psíquica para formar una burbuja rosada alrededor de mi cabeza, que me devolvió el aire al instante. Me volteé a verte con el ceño fruncido. Estabas a punto de disculparte conmigo cuando estallé en carcajadas.
 
“Lo siento. En serio no pensé...”
 
“¡JA, JA, JA, JA, JA! Ay, eres todo un tonto. Pero...supongo que al fin me ganaste.”
 
“Tal vez sea más lento, pero nunca me doy por vencido.”
 
Giré la cabeza hacia ambos lados, mirando a nuestros alrededores. Allí no había nada más que el silencio del mar azul oscuro, iluminado por los rayos lunares que se filtraban desde la superficie. Un cardumen de Luvdisc empezó a rodearnos mientras mi corazón volvía a latir con fuerza, entonando un romántico cántico. El cuerno en mi pecho y espalda se iluminó, emitiendo una débil pero notable luz rojiza.
 
“Déjame compartir mi oxígeno contigo.”
 
“Pero si puedo respirar bajo...”
 
Deshaciendo la burbuja, traje en un vertiginoso y preciso movimiento tu cabeza hacia la mía, besándote en la boca. Vi como tus ojos se cerraban lentamente, al mismo tiempo que rodeabas mi cintura con tus patas delanteras. Mi cuerno chocó contra las duras e impenetrables escamas grisáceas de tu torso, sin siquiera hacerles ni un rasguño.  
 
Sabías que esto terminaría así, ¿Verdad? Me había hecho a mí misma la promesa de no leer ni tu mente ni la del maestro, pero debí haber supuesto que eso era lo que pensabas. Tantos años protegiéndome, siendo cariñoso conmigo, ayudándome a superar mi timidez...es gracioso, ¿No es así? Pensar que pude ver el hermoso futuro que mi maestro tendría...pero no pude llegar a prever el mío. La mente de un pokémon psíquico y el futuro siempre obran en formas misteriosas.
 
Con ese simple beso sellamos nuestro amor. El brillo en mi cuerno creció, iluminando más de una legua submarina. Mi mente se sentía más clara que nunca. Millones de voces comenzaron a ser detectadas por mi cerebro. Y comprendí que ahora podía escucharlos a todos. Podía escucharlo todo. Cielo. Tierra. Mar. Y también a ti. El mundo parecía encontrarse finalmente en perfecta armonía.
 
“Puedes sentirlo, ¿Cierto?”
 
“¿Qué cosa?”
 
“Ya no hay distancia entre nosotros. Ya no tienes que atraparme. Ahora...somos uno.”
 
“...Sí.”
 
Naturalmente llegó un punto en el que me quedé sin aire. Impulsándonos con la fornida aleta de tu cola y con tus patas, me llevaste de nuevo hasta arriba para que pudiese toser el agua almacenada dentro de mí, pudiendo volver a respirar. En cuanto terminé de inhalar y exhalar, volví a besarte como si no hubiese un mañana. Ninguno de los dos podía negar lo que sentía. Mi cuerno se encendió una vez más, y por un instante temí que mi corazón llegase a salirse de mi pecho a causa de la emoción y de la adrenalina que me dominaban. Reí en mi cabeza al escuchar los pensamientos del maestro, quien nos observaba desde allí arriba con una sonrisa.

 
“Siempre supe que esos dos acabarían juntos.”

 
Varias lunas han ido y venido desde aquella mágica noche. Desde aquel mágico beso. Ahora que el maestro nos ha llevado con él y con nuestros amigos a una nueva región, acompañado de su pareja, hemos seguido entrenando y mejorando juntos, con la unión, el vínculo que nos une, completamente reforzado.

 
“¡¿Cuántas veces debo decirte que dejes de protegerme?! ¡No soy débil! ¡Ese Rayo Solar pudo haberte pulverizado!”
 
“Siempre puedo contar con mi rayo de sol para reanimarme.”
 
“...Aaaww, no puedo enojarme contigo. Solo...deja de hacerlo, ¿De acuerdo?”
 
“Sabes que nunca lo haré.”
 
“Y nunca dejaré de intentar que lo hagas.”
 
“Te amo.”
 
“También yo a ti.”
 
Mega Puño. Mega Patada. Gigaimpacto. Puño Hielo. Descanso. Te he compartido y enseñado todos esos movimientos. Junto a algunos otros...
 
“Ji, ji, ji. ¡Basta, compórtate! El maestro podría vernos...”
 
“Tienes razón. Lo lamento.”
 
“Ay, adoro cuando me pides perdón.”
 
“Lo sé.”
 
Nunca soñé con hallar el amor verdadero. Más ahora me doy cuenta de que es algo que había necesitado intensamente, sin saberlo hasta que lo recibí.
 
Soy Gardevoir. Y esta es nuestra historia, Swampert. Aquella historia que empezó con este inocente juego nuestro.
                         [Imagen: pokemon-ultraluna-nintendo-3ds_322025.jpg]
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#2
La cela, la golpea, la acosa y se la coge. Re tóxicas las relaciones fuera de los grupos huevo.

Está interesante la idea. Supongo que el resto serán sobre los demás.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#3
                                   Policías Internacionales en Acción: Intercambio fraudulento

Mi nombre es Jayden Jackson, y soy miembro de la Policía Internacional. Llevo un poco más de diez años en este trabajo, y hago una dupla imbatible con mi leal amigo de la infancia, Gli. Mi compañera, Thelma Dodgson, me ha salvado la vida en más de una ocasión, y como hacemos buen equipo casi siempre trabajamos juntos.

Como somos de bajo rango dentro del cuerpo, y como gran parte de los departamentos de policía de varias regiones están repletos de corrupción, nuestra jefa Anabel siempre nos asigna los casos más mundanos y cotidianos. Y la verdad es que, en vista y considerando todo lo que presenciamos durante nuestra breve estadía en la Unidad Especial de Prevención contra Ultraentes, UEPUE para abreviar, así lo preferimos. Después de todo el salario sigue siendo bueno, al menos lo suficiente como para que pueda pagar la renta y las cuentas de la luz y el agua que nos permiten a Gli y a mí seguir viviendo en uno de los mejores hoteles de Ciudad Azafrán.
 
El día de la fecha fuimos llamados por la agencia a eso de las 20:20, hora del oeste. Anabel desea que investiguemos un reporte por parte de un muchacho originario de Ciudad Puntaneva sobre actividad sospechosa en su hogar. Será bueno para estirar las piernas, olvidar que he pasado otro día de San Valentín acompañado de nadie y regresar por aunque sea un rato a nuestra región natal.
 
Partimos de inmediato, montados en Gli. Esta noche el viento sopla suavemente, lo cual ayuda a que no tardemos mucho en llegar a nuestro destino. En cuanto nos aseguramos de que tenemos la casa y la dirección correctas, tomo lentamente mi pistola eléctrica mientras le hago señas a Gli, quien se encuentra retirando amistosamente los copos de nieve que han caído sobre mi abrigo, para que se prepare. Thelma se encarga de dar tres fuertes golpes a la puerta con su mano izquierda. Una voz masculina, claramente perteneciente a alguien muy joven, pregunta quién es desde el otro lado.
 
“¡Policía Internacional! ¡Abran ahora mismo o derribaremos la puerta!”
 
Escuchamos gritos ahogados y lo que suena como un forcejeo proviniendo del interior. Estoy a punto de ordenarle a Gli que utilice Gigaimpacto cuando Thelma me detiene, meneando la cabeza. Acto seguido la veo tomando la poké ball en su bolsillo para lanzarla al aire y hacer que se abra, materializando a Lola.
 
“¡Lola, usa Doble Patada!”
 
Lola no tarda en acatar la orden. Se toma un segundo para concentrarse y, tras haber pegado un gran salto digno de cualquier Lopunny, propina dos fuertes patadas sobre el objetivo, partiendo la puerta en dos y permitiéndonos ingresar a la residencia. La pareja de adultos jóvenes que esperábamos hallar se tira al suelo asustada en cuanto nos ven aparecer. Lola y Gli entran justo después de nosotros, permaneciendo a nuestro lado y gruñendo, el segundo abriendo y cerrando sus tenazas en forma amenazadora al mismo tiempo. Decido que esta vez seré yo quien tome control de la situación.
 
“¡Las manos sobre la cabeza! ¡YA MISMO!”
 
El chico de cabello verde y la chica rubia comienzan a discutir entre ellos mientras levantan las manos temerosamente. Si me dieran una moneda por cada discusión entre parejas con la que tengo que lidiar a diario sería más rico que el presidente de Devon S.A.
 
“¡Gracias al cielo! Estaba esperándoles, oficiales.”
 
“Mira en lo que nos has metido en pleno San Valentín. ¡¿Por qué tenías que involucrar a la policía en esto?!”
 
“¡PORQUE LO QUE HACES ESTÁ MAL, MINDY! ¡¿QUÉ NO LO ENTIENDES?!”
 
“¡CREÍ QUE ME AMABAS, PEDAZO DE TRAIDOR!”
 
“¡Y PORQUE TE AMO ES QUE HAGO ESTO! ¡TE HAS VUELTO UNA ARPÍA!”
 
“¿AH, SÍ? ¡¿QUÉ PASÓ CON ESO DE QUE TENGO UNA GRAN VITALIDAD Y QUE SOY ENCANTADORA?!”
 
“¡ESO FUE ANTES DE QUE TE CONVIRTIESES EN UNA ESTAFADORA!”
 
Thelma pierde por completo los nervios y les para el carro a ambos. No la culpo, en su lugar yo hubiese hecho lo mismo.
 
“¡SILENCIO LOS DOS! Recibimos un llamado por la cría y tráfico ilegal de Haunter con piedras eternas a modo de collar para evitar que evolucionen en Gengar al ser intercambiados. ¿Qué tienen que decir en su defensa?”
 
“¡Fue ella, oficial! Le aseguro que si revisan bajo su cama hallarán todas las poké balls con los Haunter capturados por ella, incluyendo las de los pokémon que ha robado a otros entrenadores por medio de los intercambios.”
 
“¡Cállate, idiota! ¡CÁLLATE!”
 
“Jayden, Lola y yo tenemos esto bajo control. Tú y Gli revisen donde él dice.”
 
Las palabras sobran. Contesto a Thelma asintiendo con la cabeza y me dirijo hacia la cama de metal con sábanas grises, con Gli ubicándose detrás mío. Intento correrla con ambas manos, solo para descubrir que es más pesada de lo que calculé. Reconociendo que mi esfuerzo es inútil, decido cortar por lo sano.
 
“Gli, dame una mano usando Fuerza, por favor.”
 
Gli gruñe contento, feliz de poder ayudarme. Valiéndose de sus dos gruesas tenazas voltea la cama, y no con mucha delicadeza, revelando un gran saco con una descomunal cantidad de poké balls, todas ellas etiquetadas con diferentes nombres y números. Perplejo, opto por tomar con mi mano derecha dos cápsulas contenedoras al azar para inspeccionarlas. La etiqueta en la zona roja de arriba de la primera lleva escrita “MEDICHAM”, mientras que la de la segunda reza “HAUNTER #093”. El comprobar que el chico ha dicho la verdad hace que comprenda la magnitud del caso que Anabel nos ha dado.
 
“¿Lo ven? ¡Se los dije! ¡Por favor, no me lleven a prisión! Prometo que testificaré en su contra y...”
 
“¡ERES UN MALDITO CANALLA!”
 
“Chico, por favor permanece con la boca cerrada. Nosotros nos encargamos a partir de aquí. Si quieres cooperar, haz lo que te decimos.”
 
“¡PERO SEÑORA, NO ENTIENDE, TENGO MIEDO! ¡SOY DEMASIADO JOVEN PARA IR A LA CÁRCEL, NO DURARÉ MÁS DE UNA...!”
 
“Lola, usa Patada Baja. Con suavidad, tú me entiendes.”
 
Lola, igual de irritada, obedece a la orden de Thelma. Con completo control de su pata derecha, propina una pequeña pero eficaz llave en el cuello del muchacho, tranquilizándolo y poniéndolo a dormir. Terminando de contemplar la evidencia, escojo aquel momento para darme la vuelta y encarar a nuestra culpable.
 
“Señorita, está usted consciente de que el código de intercambios de la Terminal Global de Ciudad Jubileo prohíbe estrictamente el intercambio de pokémon equipados con objetos que les fuercen a reprimir su etapa de evolución durante el proceso de intercambio, ¿No es así? ¿Comprende que podría terminar tres años en prisión por fraude y robo?”
 
“¡No pueden hacerme esto! ¡Iba a vender a todos esos pokémon en línea para poder pagar la hipoteca! ¿Es que acaso una chica no puede mantenerse a ella misma y a su novio?”
 
“No si quebrantas la ley para ello, niña.”
 
“Bueno, creo que ya tenemos tanto la evidencia como la confesión. Será mejor que nos acompañes.”
 
“¡NO, NO IRÉ A LA CÁRCEL! ¡HAUNTER, YO TE ELIJO!”
 
La joven se pone de pie y lanza rápidamente una poké ball que llevaba atada a su cinturón, liberando a un Haunter que nos mira con cara de pocos amigos. Oigo como Gli ruge desafiante a mi derecha con intención de protegerme, mientras Thelma se limita con todo el tiempo del mundo a correr con su mano izquierda su largo y liso cabello pelirrojo para revelar y tocar la brillante piedra activadora que usa como pendiente en su oreja. La noto desinteresada y decepcionada. Evidentemente esperaba poder resolver esto sin tener que recurrir a la violencia.

“Lola, mega-evoluciona y utiliza Patada de salto alta.”

Lola no pierde ni un segundo, y tras cambiar velozmente de aspecto gracias a la mega-piedra en su negro collar se abalanza sobre el Haunter para propinarle una fulminante patada con su pata izquierda e irradiando un aura blanquecina por todo su cuerpo, dejándolo fuera de combate. Su habilidad para poder tocar pokémon fantasma siempre nos ha sido de gran utilidad.

Aprovecho la oportunidad para esposar a nuestra rebelde sin causa en un veloz y preciso movimiento, asegurándome de que no pueda huir.

“Muy bien, de seguro ya sabes el resto. Tienes derecho a permanecer en silencio, todo lo que digas o hagas podrá ser usado en tu contra. Gli, toma el saco lo mejor que puedas y sígueme. Nos vamos.”

“Lola, ayúdame a cargar a Romeo mientras Jayden lleva a Julieta.”

Debido al impresionante peso de la evidencia, Gli ya no se encuentra en condiciones para llevarnos volando, por lo que no me queda otra más que regresarlo a su ultra ball. Debemos largarnos de allí de inmediato, y lo que menos quiero es tener que explicarle algo a alguien. Nos vemos forzados a contactar con la agencia para pedir trasporte. En menos de diez minutos uno de esos Aerodactyl entrenados pasa a recogernos. El colosal fósil viviente termina por dejarnos en la base de operaciones en un parpadeo para luego retornar a la pista de aterrizaje de la que partió originalmente para ir a buscarnos.

“Les agradezco que se hayan tomado la molestia de haber tomado y resuelto este sencillo caso. A partir de este punto Looker y yo nos encargaremos de llevar a esta joven a tribunales y de que todos los pokémon robados regresen con sus entrenadores originales. Ya pueden retirarse. Volveremos a ponernos en contacto en cuanto tengamos una nueva misión para ustedes.”

Salimos de la oficina para respirar un poco mientras nos sentamos en el comedor público y pedimos unos cafés cortados para llenarnos de vigor, cansados por el viaje. Sacamos a Gli y a Lola para que puedan relajarse en la terraza con vista al mar. El puro viento de montaña hace maravillas a la piel azul brillante del primero y al pelaje pardo y crema de la segunda. Es entonces cuando veo que Thelma se voltea a verme girando la cabeza, dispuesta a entablar una conversación.

“Fue bonito pisar Ciudad Puntaneva después de tantos años, ¿No crees?”

“Me hubiese gustado mucho más haber tenido tiempo para pasar por Ciudad Vetusta y visitar a mi madre. Ha estado volviéndose loca las últimas semanas desde que se reportó la desaparición de la Vieja Mansión del Bosque Vetusto.”

“¿Esa casa maldita otra vez?”

“Así es. Parece que se ha ido para siempre. Siempre supe que estaba embrujada. Recuerdo cuando Gli y yo pasamos cerca de allí cuando éramos niños. Nunca olvidaré el escalofrío que sentimos en cuanto tocamos la cerca.”

“Ahora que lo mencionas creo haber escuchado de pasada el asunto por televisión. Sospechan que la niña esa que le quitó el puesto de campeona a Cynthia tuvo algo que ver, pero no hay pruebas contundentes.”

“Le pediré a Anabel que me deje investigarlo. A propósito, y hablando de familia, ¿Cómo está tu padre?”

“Algo mejor desde el trasplante de riñón. Debiste ver la sonrisa que puso al decirme que la operación fue exitosa. Ahora podrá ir al baño sin sentir que morirá si no lo hace cada dos por tres.”

“Bueno, es un alivio.”

Cabizbajo, desvío la mirada para contemplar lo oscuro que es mi café dentro de mi taza. No necesito alzar la vista para saber que Thelma me observa preocupada. Nos conocemos tan bien que sé perfectamente lo que va a preguntarme a continuación. Y ella, en cierta forma, sabe que yo lo sé.

“¿Y cómo has pasado el día de...ya sabes?”

“Miserable, como todos los años. Mi madre piensa que debería dejar el cuerpo. Que debería sentar cabeza. Quizás con esa vecina de Kalos que se muere por presentarme. ¿Y tú qué tal?”

“De la misma forma. Brad ha intentado ponerse en contacto conmigo, pero le he rechazado las llamadas. El cerdo cree que volveré corriendo a sus brazos después de cómo se comportó durante la cena de fin de año. Pero bueno, al menos tengo a Lola haciéndome compañía, así como tú tienes a Gli.”

“¿Cómo es que nunca terminamos siendo novios, Thelma? Tenemos tanto en común que podríamos pasar una vida entera haciendo una lista de similitudes para hallar e identificar alguna diferencia.”

“Supongo que tuvimos suerte, Jayden.”

“¿Suerte de qué?”

Ella me sonríe alzando su taza con su mano izquierda, invitándome a hacer un brindis.

“Suerte de tenernos como los grandes amigos que somos. En fin, ¡Por nosotros y por todos los solitarios en este planeta! ¡Hombre, mujer o pokémon!”

No puedo evitar devolverle la sonrisa. Alentado por su invitación, acepto gustosamente levantando mi taza y chocándola con la de ella.

“Por nosotros y por todos los solitarios en este planeta.”

Y tras beber nuestros cafés y pagar la cuenta, abandonamos juntos el cuartel general con rumbo a nuestros hogares, acompañados de nuestros pokémon y dando otro monótono y odioso San Valentín por concluido. Más creo que lo acontecido hace unas horas nos ha dejado una interesante lección: A veces es mejor estar solo que mal acompañado.
                         [Imagen: pokemon-ultraluna-nintendo-3ds_322025.jpg]
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#4
El primer relato me hizo recordar mucho a mgx0, un artista que hacía bastantes pics de Swampert x Gardevoir. La verdad es que me trae nostalgia por ese lado, y por el otro, es que esos dos pokémon son mis favoritos de Hoenn y de mis favoritos en general. Es adorable verlos en una relación donde no pueden procrear, pero de igual forma dan todo por cuidarse las espaldas.

Y el segundo, lo puedo resumir de la mejor manera posible...


En serio, fue de lo más satisfactorio ver a esa condenada mujer de Snowpoint siendo puesta en prisión por verle la cara de idiota a muchos jugadores del mundo, y que su amante sea una referencia a aquel reciente arresto por vender pokémon en línea, no tiene precio.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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