Longfic- Ranger por pura casualidad

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GéneroAventuraComedia
Resumen

Un chaparrón caía en la selva de Villaestío mientras Selena buscaba el escondrijo del equipo Go-Rock. Sin embargo, mientras cometía su deber, desapareció sin dejar rastro. Mientras, un barco procedente de tierras lejanas embarcaría en Otonia con lo que podría ser la salvación de Floresta...

#1
Preludio


Hacía un día de perros para trabajar. Encima de la Selva Oliva caía un molesto diluvio que convertía el suelo en barro y los riachuelos en torrentes. No era precisamente un tiempo propicio para hacer una patrulla rutinaria. Pero quién sabía, quizá algún idiota se le ocurría meter los pies en el río. Era hasta complicado escalar usando las zarzas por lo resbalosa que se volvía la roca.
 
Como era de esperar, no había Pokémon ni persona que se atreviera a salir con semejante goteo. Solo había algún que otro ser acuático deleitándose con ese baño tropical. Tal como aquella chica de cabellos azules pensaba, no había alma humana que se atreviera a contraer un resfriado con ese temporal… salvo ella y su Plusle. Aunque el pequeño conejo estaba soltando chispas de alegría… literalmente.
 
—Bueno, bueno, Plusle, cálmate. Guarda tus rayos para las capturas, ¿quieres?
 
Pero ella ignoraba. Correteaba alegre por el suelo hasta que al final salpicó un charco de lodo. La pequeña no tardó en zarandear su pelaje.
 
—¡Ya vale, que me ensucias!—decía entre risas mientras intentaba protegerse de la mugre. Después, Plusle fue corriendo de vuelta hacia su hombro. Quizá no fuera un día para divertirse, pero al menos su acompañante ayudaba a reforzar la moral.
 
Aún así, no podía ignorar lo silencioso que estaba aquel bosquejo para el tiempo que era. Quizá no habría muchas aves cantoras, pero al menos las otras veces se escuchaba algún aullido entre la llovizna. Pero hoy…
 
Algo ocurría. No sabía si era así, pero su intuición le decía que algo iba mal. La selva se sentía mucho más vacía de lo normal. ¿Dónde estaban los Palpitoad y los Electrike?
 
Igual se había sospesado con anterioridad que aquí podría residir la guarida del Equipo Go-Rock. Algo bastante improbable, desde que la base de Villaestío estaba cerca y no era una isla muy grande. Al fin y al cabo, la selva es un lugar bastante transitado. Algún transeúnte habría informado de actividad sospechosa si así fuera.
 
Pero con el espacio que hay para subsuelo y la cantidad de vegetación, podría ser posible. Aún así, hoy no era un día para ver por dónde se hallaría la entrada. Aparte, qué demonios, ¿con un suelo de arcilla iban a excavar una base de operaciones? Y teniendo el mar por debajo, ni más ni menos.
 
No, no. No era factible. Mirara por donde miraba, no había forma de que hubiera una base aquí. Quizá una guarida pequeña, pero… toda la base. Ni hablar.
 
De todas formas, las gotas empezaban a darle mucho la vara y estaba claro que no había nadie. Pero por mucho que lo odiara, y aunque aquí no resida el enemigo, no podía dar la patrulla por acabada. Así que continuó adentrándose, aún vigilando por donde pisaba.
 
Y de pronto, se encontró con la respuesta siendo azotada por una de las especies ausentes.
 
Un perro de gran pelambrera verde con rayas amarillas en los costados se abalanzó hacia ella en el costado. Con el espesor de la maleza y la lluvia camuflando cualquier ruido le proporcionó una emboscada perfecta. Un golpe sorpresa que hicieron que cayeran hacia el suelo.
 
Selena tardó en responder, pero Plusle fue rápida. El Electrike cargaba sus colmillos de electricidad para proporcionarle un buen choque. Mas, aprovechando la distancia que ganó al ser tirada, atestó un Ataque Rápido que apartó al pequeño lobo.
 
Cómo no, la ranger agradeció el gesto. Sin embargo, era tarde. Había una manada de ellos rodeándoles.
 
Esto ya era terrorífico. La agresividad de esos Electrike no era normal. Cuánto menos eran tímidos. Sin duda había una mano maestra detrás de este comportamiento.
 
—¡Vaya, vaya, mira quién tenemos aquí! La molesta Ranger de alto rango. No pensaba que nos iríamos a reencontrar tan pronto, querida.
 
Hombres de blanco con camisas blancas de tirantes, pantalones acampanados con líneas rojas, guantes y adornos negros empezaron a mostrarse. Algunos fregaban sus guantes cuales moscas, deseando cosas indescriptibles. Y entre ellos…
 
Sí. La conocía. Esas personas extravagantes daban paso a alguien de todavía más nivel. Sujetando un estiloso paraguas y dejando ondear su larga gabardina sin mangas, aquella joven esbozaba una sonrisa llena de malicia.
 
—Aina...—dijo Selena, la chica del pelo azul.
—¿Qué es lo que estabas husmeando, pillina?
—¿Y a ti qué te importa?—contestó con rudeza. No tenía ningún asunto con ellos esta vez.
—Aw, ¿pero por qué me contestas así? Pensaba que éramos amigas… ah, no. Espera. Me humillaste en la entrada de la Gruta Unión. Muy bien por ti, querida, ¿pero es que no piensas en la gente? Quiero decir, tenemos intereses que pagar y beneficios que ganar, ¿sabes? Aparte, no me gusta que me quiten a mi Camerupt.
—Ese Camerupt no era tuyo.—volvió a responder con tosquedad.
—Si siempre pilláis prestado los pokémon a la selva. ¡Ah, en fin! ¡Me da igual! El caso es, te tengo atrapada, niña. Me he ocupado de que no tengas escapatoria. Sí… ¿y si te llevamos de primicia a nuestra base? ¡Te daremos estancia gratis sin posibilidad de retorno y cadenas de regalo!
 
Aina se reía cual reina malvada en un trono de oro. Irritada, Selena se iba levantando mientras acercaba su mano a la cintura.
 
—Oye… ¿a quién llamas niña? Tengo como dos años más que tú por lo menos.
 
Entonces Aina dejó de reír. Ofendida por la verdad, le clavó una mirada de odio hacia ella.
 
—Maldita sea… vas a pagar muy caro por esto, ¿sabes? ¡RECLUTAS!
 
Selena desenfundó su “arma”. Lo puso delante suyo, levantando la solapa con el pulgar, para luego con el mismo dedo encenderlo. Aquel aparatoso móvil carmesí alargó una antena que dispersó algunas gotas con un rápido zarandeo. Los lobeznos se fueron abalanzando con los pies prestos hacia ella como una jauría de lobos hambrienta. Y ella estaba preparada.
 
 
Lo poco coordinado del ataque la ayudó a evitar las afiladas fauces de los canes rodando hacia la izquierda. Tres de ellos se chocaron de frente, mientras que otros se enterraron en el barro. Sin perder ni un segundo, Selena se levantó y dejó que la boca del aparato expulsara una peonza blanca y azul que giraba sin parar sobre su luminoso eje. Con energéticos movimientos de mano, el disco capturador rodeó a aquellos perros que apenas se recuperaban del testarazo que se han dado. El mismo destino le aguardaba para aquellos que recién sacaban el hocico de la tierra.
 
—Ya van cinco.—musitó con toda confianza. Todavía habían varios, pero no pensó que sería ningún problema. Lo normal sería que la manada se amedrentara al ver la línea. Quizá corrieran asustados; incluso crearan un pequeño campo de electricidad estática a su alrededor.
 
Guardó el disco y aquellos Electrike capturados huirían del alboroto. Los otros amenazaban con gruñidos y soltaban chispas.
 
Esa actitud desafiante aún persistía. Peor aún, parecía que ningún recluta estuviera comandando. Quería ser cauta al respecto y pedir ayuda a Plusle para que descargara su energía. Pero sabía que no serviría de mucho, desde que ambos comparten tipos.
 
No le quedó otra que dejarse llevar por el sentimiento de euforia y el impulso de salvarlos de sus garras. Nada más seguir con su orquesta, uno de ellos corrió e hincó el diente sobre aquel trazo luminoso. La línea se rompió con violencia hasta que esta volvió al capturador. Tal fue la descarga que la aturdió hasta obligarla a volver al suelo.
 
Era demasiado para un mero mordisco. No. Cuánto menos, era uno electrificado. Y no se equivocaba. Al ver los indicadores del capturador, vio que ese ataque le provocó una bajada anormal de la batería.
 
—¿Pero qué dem-?
 
Pillada por la consternación, sus carnes pudieron probar lo mortífero que podría llegar a ser la electricidad. Los colmillos del Electrike dolieron como un taser. No entendía cómo no había perdido la consciencia en ese momento. Pero el shock fue tal que no podía ni moverse.
 
Aina se regodeó con ese grito de dolor inmenso. Otra de sus risas se hizo eco por la selva.
 
—¿Sorprendida? Estas mejoras que nuestro querido hermano le ha puesto a los súper-capturadores permite potenciar los ataques de los pokémon un cincuenta por ciento. Aunque quién soy yo para decir números. Sólo se que los ataques son más fuertes. De hecho diría que esto casi te mata, ¿no?
 
Intentaba huir. Luchaba por ponerse de pie. Pero su brazo simplemente no respondía. Plusle tampoco sabía qué hacer. Miraba atónita ante su compañera, intentando escapar del barro. El conejo estaba al borde del llanto.
 
—Bueno, ¿a qué esperáis idiotas? Cogedla, vamos.
 
Los reclutas a unisono afirmaron y fueron a levantar su cuerpo del suelo por ella. Era algo que Selena no quería, y con testarudez quería solucionar por sí sola. Tampoco podía pensar muy bien, después de ese shock.
 
Era entonces cuando Plusle comprendió que no podía quedarse de brazos cruzados. Corrió y saltó frente a Selena erguida, dispuesta a darlo todo.
 
—Auu, mira qué monada. Se cree que puede combatir contra una manada de Electrikes sola. Que lástima que no pueda ser.
 
El Plusle empezó a soltar chispas con la mejilla mientras gruñía. No quería que se llevaran a Selena. Para nada.
 
—Em… oye, Aina. Creo que ese conejo va en serio…
—¿Cómo que crees? VA en serio, imbécil. ¿Qué hacemos, se lo birlamos, lo capturamos o…?
—Bah. No me importa lo que hagáis con él. Mientras no salga de aquí o vaya a gritar a su mamaíta…
 
La ranger le conmovía tal gesto. Sabía que ella y Plusle estaban muy compenetradas; pero hasta el punto de que Plusle le quisiera proteger…
 
Aún así, no podía permitir que ella acabara capturada. No podría soportarse a sí misma. Pero, si lograba escapar de esta, quizá podría tener ayuda.
 
Estaba decidido.
 
—Plusle, no, escapa. Toma mi capturador y ve a la base de Villaestío. Carlos sabrá que hacer.
 
Las órdenes de Selena le vinieron como un balde de agua fría. Contaba con que no tuviera que abandonarla. Contaba con que ellas dos salieran. Ella no quería. Se negaba huir sin apenas luchar. No quería que la retuvieran. No podía hacer más que negarle con la cabeza intentando no llorar.
 
—Eh, no te preocupes por mí. Seguro que averiguarán lo que habrá pasado.
 
Los reclutas estaban preparando los capturadores. No podía esperar.
 
—¡PLUSLE, POR FAVOR! ¡NO PIERDAS MÁS EL TIEMPO QUE TE VAN A CAPTURAR!
 
Entonces, el pequeño lagomorfo comprendió. No tenía oportunidad alguna. Tuvo que aceptar de mal gusto.
 
Por suerte, el capturador no estaba tan hundido y tenia un llavero que le ayudaría a arrastrarlo. Agarró con la boca el llavero y ye impulsó para saltar sobre un recluta. La inercia se encargó de que este se doblegara. Dos de sus compañeros cayeron por la rápida carrera que el conejo empezó a tomar. Ese impulso le sirvió para alejarse un poco. Pero no lo suficiente.
 
—¿¡Qué puñetas hacéis, imbéciles!? ¡Id a por ese Plusle de inmediato!—ordenó Aina con todo ímpetu. Sus hombres intentaron accionar sus capturadores. Pero habían algunos que no encontraban. —¡Aaargh, inútiles! ¡Que no puedo tocar el violín con esta lluvia!
—D-d-¡deje que le aguante el paraguas ahora! Igual ese conejo no va a poder muy lejos.
—¡Pero darte prisa, no te me vayas confiado ahora!
 
Sin más dilación, el servicial recluta tomó aquel paraguas y cubrió a Aina para que esta pudiera sacar el violín y entonar un chillón llamado. Al oír semejante ruido, el conejo intentó correr aún más deprisa de lo que podía. Pero el capturador estaba empezando a sentirse más pesado. Para colmo, el aire empezaba a sentirse mucho más cargado que de costumbre. Sentía que el peligro le estaba pisando los talones. Aún así, no podía detenerse ahora. Sabía que la salida debía de estar cerca. Tenía que llegar.
 
Mas, su instinto le detuvo. Su pelaje se erizó por completo. Tuvo que retroceder de enseguida, pues un rayo iba a azotar la tierra. Y no se equivocaba.
 
Una hilera de rayos empezó a atizar la tierra rodeándola. El ruido hizo que se abrazara al capturador como si de su vida se tratase. Tenía miedo. No quería que fuera un animal peor que una manada de Electrikes. No quería.
 
Al abrir los ojos, vio como una bestia desquiciada se estaba acercando a ella con un paso lento e intimidante. Aquella bestia azul de prominente melena desprendía un aura sanguinaria que daba un anuncio de muerte segura sin depender de lo que hiciera.
 
Plusle ya estaba cansada. El Manetric ya dio a entender que no tenía ninguna forma de escapar. Si esta empezaba a correr de nuevo, el Trueno le alcanzaría sin ninguna duda. Quizá no la mataría; pero la dejaría muy maltrecha. Sabía que no era nadie fuerte. Era solo una presa para el lobo.
 
No quería morir. No quería. Pedía por favor que algún milagro ocurriera. Que viniera algún otro pokémon con orgullo a desafiar a ese depredador; que creciera una riada y se lo llevara. Todo menos que le hinquen el diente encima.
 
Y, para sorpresa del Manetric, ocurrió. Un gran chorro de agua atizó al can de tal manera que hizo que perdiera el equilibrio. Este gruñía con una creciente ira.
 
—Jo-deeeer, menudas pulgas que tiene ese chaval. ¿No lo crees, Politoed?
 
La rana verde que le había salvado croó en afirmación. Plusle se le hacía familiar a ese chico, pero no lo conocía. Mucho.
 
—Un poco más y provoca un incendio, el tío. Me hubiera jodido todo el día libre. Eh, un momento. ¿Ese no es el conejito de Selena? Qué carajos, y tiene su capturador encima…
 
Ya recordaba. Era el chico que perdió a su Politoed. Fue corriendo hacia él gritando socorro en su idioma y rogando que se la lleven con ellos antes de que el Manetric se recomponga.
Pero mientras tanto, este ya se estaba irguiendo de nuevo.
 
—Arrceus míooo… vale, vale, creo que lo capto. Quieres escapar, ¿huh? Politoed, llévala tú. Yo me encargo de ese bicho.
 
Politoed no se negó a esta propuesta. Pidió que le diera el capturador y que Plusle se subiera encima de él. Ella lo hizo sin rechistar. De enseguida, el anfibio empezó a brincar sobre la lluvia.
Manetric iba a tomar carrera de nuevo; sin embargo, el chico de piel morena puso su línea capturadora por medio.
 
—¿A dónde te crees que vas, chucho?—dijo con toda la chulería posible mientras cargaba el capturador. Con eso, su salida había sido garantizada. El Manetric acaparó toda su atención en aquel humano que se interponía en su camino. Politoed, aún preocupado, miraba atrás mientras saltaba todo lo que podía. Mas confiaba en que se pudiera retirar si se complicaban las cosas.
 
Pronto dejaron las palmeras atrás y llegaron a los puentes de madera que había en el pueblo de Villaestío. Llegaron hasta un edificio de forma hexagonal con una pared verde y una cúpula de cristal.
 
Tomó el capturador y llamó a la puerta de cristal. Una persona ancha y pelirroja se acercó a abrir.
 
—¿Politoed? Habéis tardado bien poco. No, espera. ¿Dónde está Fernando…? ¡Oh!
 
Estaba atónito. Ver a Plusle sin Selena era muy raro. Y mucho más si este llevaba su capturador. Aparte, el rostro de Plusle denotaba de cansancio.
 
—Ay madre… esto no me gusta.—musitó para sí mientras tomaba a Plusle con sus brazos.—¿Vas a entrar? Si no dame el capturador. Le echaré un vistazo.
 
Obediente, la rana entregó el capturador.
 
—Gracias.—luego entró en la base. El interior no era gran cosa. Había una gran pantalla, una recepcionista arreglándose las uñas y un ascensor. El suelo era de moqueta roja con las paredes de color crema. Ahí tomó la toalla que había encima de una de las butacas y se secó la cara mientras lo miraba.
 
Hacía un tiempo que estaba intentando contactar con Selena. Pero al parecer no podía ser. El disco estaba en modo captura. Con razón no contestaba. Pero que su Plusle y el Politoed de Fernando volviera con el capturador era ciertamente nada alentador.
 
Intentó contactar con Fernando. Pero tampoco contestaba. El temor estaba empezando a afectarle al apacible jefe. Perder dos rangers en un día era inaudito. Pero si Politoed estaba tranquilo, tal vez él sí esté bien.
 
Esperó un rato antes de entrar en pánico. Casi iba a volver a llamar al personal, hasta que la puerta se abrió de nuevo.
 
—¡JO-DER, CASI ME FRÍE VIVO EL CHUCHO ESTE!
—¡FERNANDO! ¡Me tenías preocupado!—el jefe se levantó de su butaca y le dio un gran abrazo de oso a su vuelta.
—Oooyeoyeoye, que me asfixias, tío.
—Ah… sí… perdona.—lo apartó un poco por los hombros. —Oye, ¿has visto a Selena ahí dentro? Digo, tu Politoed llegó con su capturador y eso…
—Puessss no sé, tío, yo me pregunto lo mismo... Digo, fui para allá y encontrarme con un Manetric con muy malas pulgas. ¡No podía capturarlo, macho! ¡Tuve que salir pitando de ahí!
—¿En serio? ¿Pero cómo puedes tener problemas con un Manetric? Sí son fáciles de capturar.
—¡¿Pero es que no ves mi brazo?! Aparte, el muy… me consumió la mitad de la energía. Mira el indicador. ¡Mí-ra-lo! Encima lo lazaba y no se capturaba. No sé si tenía rabia o qué carajos, pero ese perro no era normal.
 
Tenía razón. Había alguna que otra quemadura en el brazo. Y su capturador no estaba en sus mejores condiciones.
 
—Jopé… y dices que no viste a Selena.
—¡No, no he podido! ¡Que te lo he estado diciendo todo el rato jefe!
 
El hombre estaba sudando la gota negra. No podía parar de limpiarse con la toalla ante semejante incertidumbre. Ni siquiera sabía si era obra de algún pokémon y… peor. Podría ser el equipo Go-Rock otra vez.
 
—Pero al menos algún recluta viste, ¿no?
—Hmm… ahora que lo dices, me pareció oír un violín a lo lejos. Pensé que tenía su mérito, peeeero… seh, me pareció muy raro esto.
 
Lo sabía. Igual sus informes decían que algunos de ellos usaban capturadores implementados en instrumentos. Era factible.
 
Ante esto no podía quedarse de brazos cruzados. Fue al mostrador y ordenó a la recepcionista que le pusiera en contacto con Villavera. De inmediato. Vista la parsimonia de su secretaria, no tuvo otro remedio que entrar dentro y ponerse delante de la pantalla. Nada más abrir la línea, un joven con una bandana roja y pelo verde se mostró.
 
—¿Qué ocurre, Carlos?
—¡ALEJANDRO, TENEMOS UN PROBLEMA BIEN GORDO!—gritó a voz viva que espantó al ranger en pantalla y a los que estaban dentro del recinto.
—Con calma, ¿eh? Casi me rompes los tímpanos.—se frotó la cabeza. —Dime qué ocurre al menos.
—Perdona… ugh, no tengo tiempo para disculpas. Se trata de Selena. Su Plusle ha vuelto con el capturador, pero ella no.
—¿¡Qué!?—exclamó. —¿Qué le ha pasado? ¿Sabes algo?
—No… he intentado llamarla, pero el capturador estaba en modo de captura y… bueno, antes de eso mandé a Fernando, pero ha tenido un encontronazo con un Manetric, así que no sé qué pensar… bueno, sí. Escuchó un violín más allá.
—¿El equipo Go-Rock?
—Sí… estoy seguro.
 
Se denotaba la preocupación que Alejandro tenía. Al fin y al cabo, Selena era una de sus mejores rangers.
 
—Esto es grave. Podría haberla matado ahí mismo…
—No te preocupes, hombre. Mis chicos la buscarán. Quizá la tengan escondida por alguna parte o tendrán una base… yo qué sé, pero haremos lo mejor que podamos, ¿sí?
—¿Estás seguro? ¿No se la habrán llevado?
—Naaaah, no creo que con esta tormenta hayan ido muy lejos. A todo esto… eh… ¿qué hago con Plusle? Está empapada y jadeando, además de sucia…
—De momento ocúpate tú de ella. Yo… intentaré ver si consigo algo de personal. No puedo estar con un ranger y medio aquí.
—P-p-pero Alejandro… no sé medicina…
—Solo está cansada, ¿no? Si la estoy viendo aquí.
No se dio cuenta que Plusle se había subido a su hombro.
—Oh.
—En todo caso, lo único que debes de hacer es limpiar y secar. En cuanto al capturador…
—Bueno, eso sí que ya no puedo. Esta operadora solo sabe reparar sus uñas.
—Pues estáis apañados… en fin, pues eso. Quédate con Plusle de momento, ¿sí? Ya veremos qué hacer con el aparato.
—Ugh… está bien.
—Voy a colgar. Tengo cosas que hacer.
 
Desde entonces, la base tomó un tono bastante lúgubre. Los rangers de Villaestío intentaron encontrar a Selena por todas partes, así como algún recluta que sirviera de testigo. Si al menos hubiera algún lacayo que pudiera proporcionar algo de información…
 
Pero no hubo suerte. No había rastro de ella, tampoco del Equipo Go-Rock. Para colmo el tiempo estaba muy inestable, y las constantes lluvias no permitían hacer una búsqueda más exhaustiva. Igual que Selena en su día, se percataron la poca cantidad de fauna que había ahora.
 
Pasaron tres días desde que la noticia de desaparición fue dada. Y aún no encontraron pista alguna; ni siquiera huella que indicara algún camino. Plusle esperó a que hubiera alguna novedad durante esos días. Mas por mucho que transcurriera el tiempo, no veía cambio alguno.
 
Estaba harta de esperar. Aunque sea una pequeña acción, tenía que hacer algo.
 
Recordaba que el capturador tenía que ser reparado de inmediato y que nadie podía ir a entregarlo. ¿Y si fuera ella quién lo trajera? No le traería de vuelta a Selena, pero al menos se quitaría esa sensación de inutilidad de encima.
 
Esperó el momento propicio para partir. En una noche apacible, fue con sigilo hacia donde estaba el capturador y se lo llevó consigo saliendo por la ventana. Aprovechó la complicidad que tenía con el Lapras del muelle para navegar hacia el continente; todo sin que nadie se diera cuenta.
 
A la vez que Plusle viajaba sola con el capturador, un hotel errante navegaba en las serenas aguas de Zafrán. Un crucero cruzaba el mar sin dejarse mecer por el oleaje. Pero aunque se mantenía recto, no todos los que dormían en los camarotes estaban teniendo un buen descanso.
 
Había alguien en particular cuyo mareo no le dejaba en paz. Una adolescente de dieciséis años intentaba acomodarse en su cama para poder aguantar esas terribles náuseas que amenazaban con ensuciar su camarote.
 
—Uuuugh… déjame dormir, mala mar.—imploraba.
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#2
Esta es una de las historias que más me interesaba retomar. La verdad, en esta lectura... El primer capítulo se siente mucho más oscuro. La actitud de joda que traen Selena y Aina ayuda a mantener el tono ligero mientras tenemos... pues una pelea medio violenta y un secuestro. El punto es que con personajes como estos, en lugar de ser demasiado serio o que haga ruido la disonancia, ¡se vuelve hilarante! Tiene ese toquecito rebelde de los 2000's que la verdad me gusta mucho. Plus, que la Plusle es un amor. ¡Y eso que aún no vienen los personajes op!

Nos vemos.
[Imagen: JCEDJoJ.png]
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#3
Holaaaa ahora estamos con este gran fic que creí a simple vista que seria de Alola xD. Esto me da una muy buena patada en donde más duele, nunca debo juzgar un fic por su portada (titulo) en fin esos son detalles :P

Tenemos un inicio fuerte, directo a la acción, una chica llamada Selene que es una ranger se encuentra en una misión muy importante pero es detenida por... No me quedo pero quiero pensar que era el equipo Go-Rocket. Se escucha prometedor ese nombre jaja.

Tiene una rivalidad con esa chica que es menor ella (lol) y al parecer esto va más haya de cuentos de hada con Pokemon, esto es serio, violencia mínima pero lo escribiste de tal forma que das a entender al lector que lo que ocurre es en verdad peligroso.

La intensa lluvia habrá hecho que los ataques eléctricos sean más eficaces? O fue esa cosa que los modifica un %50 más? No lo se.

Plusle se la tiene que rifar, estoy seguro que no decepcionará a su compañera caída en batalla ¿La encontrarán? No lo se, ¿Que son los Rangers? No lo se, ¿Equipo Go-Rocket? Whaaaat.

Muchas dudas y pocas aclaraciones pero estoy seguro que se responderán en los próximos episodios. Un fic lleno de acción y aventura, suena muy prometedor veamos como continúa esto.

Salu2!!!
Entrenador Pokemon en busca de la Perfección y diversión.
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#4
Cuando había visto la premisa algo de tiempo atrás, me imaginé un tipo de fic de comedia, pero, ¡wow! Resultó ser más oscuro de lo que me imaginé.

Eso sí, los insultos entre Selena y Aina me parecieron cómicos.
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#5
Este era otro de los fics que igual andaba con muchas ganas de retomar y pensando en lo que dijo kiwi, realmente en una segunda lectura le aprecias más cosas no solo a la trama sino a nivel técnico y damn, la verdad es que el fic es bastante mejor que lo que recordaba. Nunca he jugado un ranger pero aun siendo spin off uno se imagina que el tono de los juegos no debe salirse demasiaaaaaaado del de la linea principal y creo que esta historia en particular lo refleja bien: tiene sus pinceladas de comedia y unos villanos salidos de cualquier anime para críos... pero gracias a la magia de la escritra y de que aquí todos en el fondo somos unos emos amargados (?) el peligro se siente bien tangible y hace sentir que en cualquier momento si te descuidas ya no vas a estar riendo sino llorando.

La historia arranca bien y te deja con el suspenso de pensar si Selena estará bien y oww pobre cosita del Pluse </3 ya esperando la conti.
[Imagen: UTen4qq.png]
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#6
No sabes que lindo por fin leer algo tuyo sin que haya ochocientos veinticinco mil signitos de pregunta entre corchetes cada tres palabras. Dejando de lado la forreada instantánea, que lindo ver un fic basado en el ranger por una vez. El hecho de que haya jugado esos juegos hace como 200 años hizo que me olvidara de todo, lo que en parte puede ser una cagada para entender las referencias pero por otro lado hace que parezca todo nuevo, pero sin la necesidad de meter un worldbuilding de 5000 palabras en los primeros capítulos. 

El diálogo sarcástico entre protagonista y antagonista es lo que realmente se lleva el premio. Las mecánicas del juego con los discos y las flasheadas resultaron ser mucho más divertidas de leer de lo que esperaba, sobre todo después de los mil y un fics con combates a la core-games que mientras más leo, más sueño me dan. No quiero saber que va a pasar de aca a unos cuantos años más, la verdad. Una vez más, los diálogos son muuuuuuy livianos y divertidos de leer, sobre todo porque no tienen una estructura rígida de español neutro aburrido sino que tienen su toque de modismo arriba españa que le da bastante realismo, a pesar de que yo siempre estuve en contra de escribir así. De todas las historias que llevo leyendo acá, esta es la que más me llamó la atención hasta ahora.
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#7
O-keyyyyy, es domingo ya~ sabéis qué momento es.

¡YAY, CAP 1 DE ESE FANFIC! Porque ese solo fue el principio ºuº. Me alegro que muchos hayan esperado el siguiente capítulo con ansias y hayáis querido retomarlo. Y es genial, porque no creo que me retrase con la publicación semanal ya.

Muchos habéis mencionado cuán oscuro es esta obra... bueno, se hace lo que se puede. Igual encontraréis que hay bastante comedia. Os prometo que no os vais a aburrir con este fanfic ;) (salvo cuando se me prolonga mucho los caps, maybe).

Bueno, ya no me entretengo más, que tengo que hacer cosas fuera del foro. Cheeeeerioooo~!
 

Capítulo 1

Fuera en la cubierta se hizo oír las arcadas que aquella chica trataba de contener en su camarote. Pese a sus mejores esfuerzos, no pudo evitar regar la mar con su propia bilis vacía. Respiraba agitada, intentando aliviar las terribles náuseas que le causaban el vaivén del barco.
 
—Aaaj, jopé... es la tercera vez que vomito en esta noche.—se quejaba para sí. —Espero que este viajecito valga la pena, porque como no sea verdad lo que me hayan dicho…
 
Ella se frotaba los ojos bajo sus gafas. Su corta melena castaña ondeaba con la gélida brisa del mar que azotaba por la velocidad del barco. Por suerte, su vestimenta era la más apropiada para ese aire de invierno. El polar verde y los tejanos le hacían ajena a aquella intemperie térmica.
 
Detrás de ella, una criatura baja con un nénufar de sombrero la siguió preocupada. Una Lombre hizo constancia de su presencia con un leve gruñido.
 
—Oh, no… no te preocupes, Lol, es solo que no puedo estar dentro ni un minuto.—suspiró. Se quedó entre brazos en la barra que separaba el barco del mar mirando al frente, esperando indicios de sueño. Calló e intentaba por lo menos disfrutar de la leve brisa que traía el mar. Alzaba la cabeza, solo para buscar el horizonte en medio de la oscuridad.
 
No se percató entonces que, en medio de la nada, las estrellas se iluminaban con mayor fuerza que nunca. No recordaba que hubiera visto con tanta claridad lo vasto que era el espacio. Era lo único bueno que podía ver en ese viaje.
 
—Oye, Lol. ¿No te parece irónico que las cosas sean más bellas cuando más vacías están? No se puede ver por dónde estamos atravesando y aún así… oh… dios… allá va otra-
 
Y sin previo aviso, volvió a vomitar encima de la negra mar.
—¡Sea como fuere, no quiero ver ningún entrenador fardón que te rete a la mínima que le mires con el rabillo del ojo! ¡Y como no sea así…! Pues oye, ni puñetera idea de lo que haré, tú.

Lol insinuaba herirles con sus pequeñas zarpas poniéndolas delante. Se las miraba con una mirada maliciosa, sonriente.
 
—Eh… no es mala idea pero… neh, nos arrestarían por agresión, la verdad. Ya he tenido suficientes problemas en mi vida ya. ¿Aunque para qué me irían a mentir? No tiene ningún sentido hacerme pasar un mal trago. ¿Qué beneficio tendrían?—se encogió de hombros. —¡Bueno, el caso, que quiero descansar de tanto combatir y tanto entrenar! Y supongo que tú también.
Lol asentió con ganas de tener unas pequeñas vacaciones en respuesta.
—Eso sí, la próxima vez vamos en avión. No quiero volver a montar en un barco en toda mi puñetera vida.
Aunque en eso Lol no estaba de acuerdo. Le daba pánico las alturas, y como buen pokémon acuático, le encantaba ver el agua, sea dulce o salada. La chica, con el nombre de Gionna, seguía contemplando el apacible paisaje. En especial, buscaba el sol. Quería saber si era verdad que se podía ver sol y luna en un solo lugar.
 
Obviamente, eran altas horas de la noche, así que no había indicios de que iba a amanecer aún. En cambio vio algo inusual para ella.
 
—¿Hm? ¿Y eso?
 
Era la silueta de un pokémon muy poco común. La silueta de un largo cuello que opacaba aquella cortina divina. Pasó un tiempo conjeturando en silencio, hasta que llegó a una conclusión.
 
—Oh… es un Lapras. —bostezó. —, no creo que hayan más pokémon marinos con semejante pescuezo. Aunque… ¿no debería estar en la playa? Tengo entendido que son diurnos…
 
Reposó la cabeza en sus brazos sintiendo el peso del sueño.
 
—Qué raro. Como no sea una variante regional no me lo explico. En serio, ¿qué diablos haría un Lapras a estas horas?
 
La palabra “horas” le hizo recordar el transcurso del tiempo. Arremangó la manga de su polar verde para que deje mostrar su reloj digital. Un botón y una luz azulada indicó unos números que hacían una idea de lo tarde que era.
 
—Las cinco de la madrugada.—volvió a colocar la manga por donde le pertenece. A estas horas ella estaría durmiendo si no fuera la fiesta que se está dando en sus tripas.
 
Estaba deseosa por llegar a Otonia. Por muy buena que fue la comida del barco, su cuerpo no pudo hacer provecho de ello.
Intentaba no dormirse con los brazos colgando en la barra de seguridad. Estaba que no podía. Quería llegar a ver el sol salir por una vez en su vida.
 
Solo para sentir, aunque sea ilusorio, que tendría algún lugar por donde estar.
 
Algún lugar apacible, que no tuviera que recordar cuán cruel podía ser el mundo.
 
Solo pedía… que no tuviera que golpear y huir, por alguna vez…
 
Al final no pudo más. Se quedó a merced del sueño, dejando que sus brazos bailoteen en el aire y la boca soltando aguas. Su Lombre, por el contrario había dormido medianamente bien y ya estaba desvelada.
 
En cuanto la luz ya se llevó las estrellas por delante, Lol intentaba despertarla de la forma más gentil posible. Mas por mucho que la agitaba, esta no conseguía que abriera los ojos.

No tenía opción. Lanzó un chorro de agua bien fría para que reaccionara. Por lo menos logró sacarle un gruñido y mirara de nuevo el reloj.
—Mira que bien, he descansado una mísera hora.—se quejaba de con todo el sarcasmo. —No podía quedarme frita en la cama, maldita sea.
 
Pero sus plegarias porque ese viaje del diablo cesara había dado sus frutos. Podía disuadir tierra firme en la distancia.
 
—¡Aleluya, hermano! ¡Ya casi estamos! … Ugh… se me han dormido los brazos, joder.
 
Le costó horrores separarse de la barra metálica. Con algo de esfuerzo, consiguió separarse del metal e ir de vuelta a su camarote.
 
O al menos intentarlo. Tuvo que volver corriendo, pues el estómago aún tenía ácido que sacar.
—Anda, Lol, ve a por las maletas tú... ay...—ordenaba afectuosamente mientras volvía a hacer cascadas de vómito.
 
 
 
 
Poco después de que el barco atracara en el puerto, el Lapras que de Villaestío partió se colocó al lado del muelle. El marinero, propietario de este, estaba esperando al plesiosaurio desde buena mañana.
 
—¡Hombre, Selena, ya era hora! ¿Cómo ha ido la patru-?
 
Pero entonces, vio que volvía solo. Lapras dejó que Plusle bajara del lomo con el capturador en boca. Accidentalmente, el aparato chocó con el borde del suelo y se quedó flotando. Plusle estaba a punto de entrar en la histeria. No podría perdonarse si el capturador se perdía en el fondo marino.
Por suerte, Lapras estaba ahí para evitar el desastre. Lo pilló y se lo dejó en el suelo.
 
—¿Eh? ¿Has vuelto solo? No, un momento, ese conejito…
 
Tratando de evitar todo contacto humano, Plusle agachó sus hombros ante Lapras y volvió a arrastrar el capturador a cuatro patas. Hizo caso omiso al fornido hombre y volvió a correr; esta vez dirección a Villavera. Estaba confiada en que iba a lograrlo. Si todo iba bien, al día siguiente estará frente la puerta de la base. Habría cumplido su propia misión.
 
Mas cómo no, infortunio era lo que le esperaba. Escuchó ladridos detrás suyo. Intentó ir tranquila; ignorar y seguir pensando que todo iría bien. Pero era todo una vil mentira. Tan vil como su perseguidor.
 
Lo que faltaba. Era otro can rabioso. Solo uno. Pero era uno que ya conocía. Un rencoroso galgo negruzco con cuernos de carnero le estaba pisando los talones sin venir a cuento. Y sin hacer nada esta vez.
 
¡Maldito, estúpido y rencoroso Houndoom! No hizo más que arrimarse a los contenedores de basura y ya tenía que volver a tener un encontronazo con el perro de Hades. ¿No habían solucionado esa disputa antes?
 
Pero, por supuesto, no fue por ella quien se solucionó la trifulca. Más bien ella fue quien provocó al Houndoom haciendo una de sus chirigotas. Encima su presencia le hacía recordar cuán dependiente era de Selena.
 
¡Maldita sea!
 
Intentó pasar entre alegres Ludicolos para evadirlo y correr encima de la fuente de la plaza principal. Pasó por las calles donde otros Pokémon de su tamaño jugaban, solo para disuadir al perro de perseguirla. Incluso tuvo que desviarse a las calles comerciales, esperando a que Houndoom no osara a molestar a la gente. Pero su cazador era tenaz. No se dejaba intimidar por el flujo de la gente ni los asustados paisanos o los curiosos comensales de los cafés.
 
Al final, Houndoom acorraló a Plusle en una calle cerrada. El colérico animal sonrió mostrando esos afilados dientes, alegre por poder cumplir con su venganza.
Tenía miedo. No quería morir. Tenía una pared detrás suyo y las patas del Houndoom prácticamente no le daba ningún flanco por donde podía escapar. Solo podía abrazar el capturador, temblando y al borde del llanto.
 
 
Al fin. Después de una hora de caminata, Gionna pudo ver un buen café por donde pedir algo y nutrirse. Tenía ante ella un croaissant de mantequilla y un vaso de agua mineral, solo porque sentía que llevaba toda una tarde caminando en el desierto. La deshidratación podía hacerle pasar estragos. Eso lo tenía claro. Al lado, en el suelo, tenía una maleta de ruedas verde y una pesada bandolera. Y en frente su Lombre, sentada masticando una manzana.
 
Aún con el sueño pesándole los párpados, sujetaba un panfleto de turismo por una mano y por otra, otro vaso; esta vez con un batido de vainilla que iba bebiendo con pajita. Estaba mirando a ver qué podía hacer en este lugar.
 
Pero tampoco podía ver nada de interés. Una torre con un reloj, un montón de tiendas… prácticamente todo eso era lo que había.
 
—Bueno… parece que quieran ganar dinero con el turismo, pero… lo mejor que se puede hacer desde aquí es subirse en otro puto barco e ir a Villaestío… no quiero.—comentaba a su Lombre. —Podría mirar qué hacer después de ver si hay algún hotel asequible aquí… pero no sé, no sé…
 
Alzó mirada para ver a su Lombre.
 
—¿Tú qué dices Lol?
 
Aquel kappa no hizo más que encogerse de hombros. Tampoco tenía ni idea.
 
—En fin, primero ocupémonos de encontrar un alojamiento y luego ya veremos que hacemos, ¿sí? Dios, estoy molida.
 
Dejó el vaso en la mesa, ya sin líquido. Se quedó un momento viendo un cartel con un símbolo que parecía un círculo cinético en el fondo con dos figuras saltando abajo.
 
“¡La sede Ranger de Villavera te necesita!
 
¿Se ha planteado ser un guardián de la naturaleza alguna vez?
 
Para los interesados, deje su currículum en la base de Villavera o llame a este número. Le haremos una prueba de captura. Si la pasa, ¡le otorgaremos un capturador completamente gratis!
 
El sueldo y las condiciones de trabajo se acordarán una vez se realicen la prueba.
 
¡No pierda esta oportunidad!”
 
—¿También hay grupos de estos aquí? Madre mía.—se bebe un buen trago de agua. —¿Cómo van a reclutar gente con este anuncio de teletienda? Bueno. Mira. Mientras no me los encuentre por el camino ni me toquen las narices, supongo que no pasará nada.
 
De pronto notó que el ambiente se estaba caldeando un poco. La gente que estaba sentada empezó a mirar hacia una dirección. Preguntas de qué era eso que acababa de pasar se estaban haciendo audibles por el ambiente y algún que otro grito le dio un respingo.
 
—¿Y este jaleo? ¿Qué pasa, gente?
 
Por supuesto, nadie la iba a contestar. Lo único que podía hacer era ver qué se cocía entre el bullicio. Sí pudo distinguir a un roedor y un Hondoom pasando entre la gente.
 
—Una cacería en plena calle… qué diablos.—dijo antes de dar el último trago. Pensaba que de momento podía estar de espectadora en la lejanía mientras terminaba su desayuno. Podría ser una trifulca pequeña que no le iría a incumbir de ninguna manera. Lo sentía por el Plusle, sin embargo. No le gustaría estar en su lugar si fuera la presa. Quizá si terminaba pronto iría a echar un vistazo y se haría la heroína…
 
No, no quería llamar la atención. Estaba de vacaciones, maldita sea.
 
Pero cambió de opinión cuando vio que el Houndom sacaba ascuas después de exhalar.
 
—Oh joder…
 
El colmo. Tomó su croaisant y se dirigió hacia allí con el desayuno en mano. También se aseguró de pillar la mochila que tenía colgada en la silla. Lol, viendo que se levantaba, la siguió, descuidando el equipaje. Al fin y al cabo, no estaban lejos.
 
Dando un bocado detrás de Houndoom y con la boca llena, Gionna llamó la atención con su voz.

—Eh, chucho, deja a ese pequeño conejo en paz. —dijo—, o al menos no lo chamusques. Podrías quemar la ciudad si lo haces.

Plusle estaba confundida con semejante acto. No sabía si discernir si se estaba haciendo la dura en frente de la gente o quería salvarla realmente.
 
En todo caso Houndoom tomó a aquella esbelta humana como una molestia. Su molleja ya había dejado preparado el fuego para escupir. Ella lo notó de enseguida y se metió toda la pasta en la boca para apartarse rápido.
 
Por los pelos.

No podía decir nada. Tenía la comida almacenada en toda la boca. Nada más ver cómo disparaba ese Lanzallamas, Lol tiró los restos de la manzana y se abalanzó contra Houndoom con sus zarpas hiriendo el lomo. Ahora mosqueado, el Houndoom retribuyó los Golpes Furia dando un mordisco en su mano.
 
A Lol le dolía. Pero estaba acostumbrada. Después de todo, no era la primera vez que combatía.
 
—¡Lol!—gritó preocupada por esa herida. Luego cayó en la cuenta que no le dijo de vigilar el equipaje.
Pero ahora no podía ir a por él. Se acababa de meter en un lío. Aparte, su pokémon recibió una buena herida.
 
No tuvo otra que dejar que Lol combatiera, a pesar de todo. Ella misma se había metido, y tampoco podía permitir que el perro arruine sus vacaciones porque cocinó conejo a la brasa.
La guardaespaldas de Gionna seguía protegiendo a su señora con todas las armas que tenía disponibles; tanto sea con chorros de agua o uñas hirientes; hasta plantando zarzas en su cuerpo si era preciso. Houndoom también trataba de devolverle esos golpes haciendo uso de artimañas y el propio fuego. Por supuesto, Lol tenía ventaja sobre el dóberman, y se las estaba arreglando bien sin ningún tipo de comando. Aunque tampoco parecía que iba a salir ilesa de aquella pequeña trifulca. El limitado espacio que había no permitía esquivar bien al pequeño duende, igualando así sus condiciones.
 
Gionna tenía claro que no podía dejar que el can se hiriera más. Sería problemático si tuviera propietario. Aparte, el Plusle estaba en medio.
 
No. Se equivocaba. El conejo había recobrado la claridad de su mente y aprovechó para seguir su camino. Era un alivio que esa persona hubiera acudido en su ayuda. Realmente tenía bastante suerte cuando estaba entre la espada y la pared.
 
Y más fortuna que tuvo. No le hizo falta atravesar todo el camino. Justo cuando iba rumbo hacia su huida, se chocó con la pierna de hombre alto y atlético. Tenía la misma vestimenta de Selena de torso a cintura, con la camisa y la torera encima. En vez de medias, tenía puestos unos pantalones bombachos de color negro y una banda blanca que levantaba su melena verde.
 
Estaba salvada. Alejandro estaba ahí.
 
—Vaya, Plusle, no me esperaba encontrarte tan pronto.—dijo mientras cogía el capturador cubierto de barro seco. El conejo se deleitó con unas caricias en la cabeza. —¿Pero cómo has llegado aquí, bandida? Se supone que tendrías que estar con Carlos.
 
Obvio, el ranger ignoraba de lo que estaba pasando hasta que oyó a Houndoom aullar. Esta vez Lol le atestó un golpe directo en el hocico.
Estaba débil. Sus patas le dolían. Cayó al suelo todo rendido, incapaz de hacer algún movimiento. Gionna dio un suspiro.

—Lo siento. Me hubiera gustado no tener que recurrir a la violencia, pero... no me dejaste ningún remedio. Venga, Lol, vamos a pagar antes de que algún desgraciado nos robe las maletas. Me voy a cabrear como…
Pero aún no estaba acabado.
Justo mientras iban a volver a su mesa, el carnero, sediento de sangre, se levantó y soltó un rugido. Se giró por el bramido y le miró, toda incrédula. ¿Cómo un pokémon, después de ser azotado varias veces, puede seguir queriendo luchar? Como siempre, su Lombre estaba dispuesta a protegerla. Mas Gionna le frenó.

—No, Lol, has hecho suficiente. Descansa un poco, ¿quieres? Voy a sacar a Akiro, si no te importa.

Estaba loca. Esta chica estaba como un cencerro. A este paso, si continuaba echándole más frío al carnero, lo iba a matar.
 
Al final fue tras ella y la apartó de ahí.
 
—¡Pero, oiga! ¡¿Qué está haciendo?! ¿¡Que no ve que va a sacar fuego por la boca o qué!?
—Lo sé. Pero pienso dejar que saques a ningún otro pokémon. Déjame esto a mí.
—¿Tú? ¿Con qué? ¿Tienes alguna chuchería perruna en esos bolsillos o qué?
 
No lo entendía. Él no tenía ningún pokémon a su lado, y no parecía que el fuera muy fuerte. ¿Aunque quién era ella para juzgar la fuerza que tenía? Quizá sabía artes marciales... ¡Qué importaba! Quería saber lo que tenía entre las mangas.

Alejandro iba a sacar el capturador del bolsillo que lo transportaba. Pero antes tenía que saber una cosa. Una pequeña comprobación, más que nada. Tenía que saber si el capturador que Plusle llevaba aún funcionaba.
 
Aparte, esta chica… quizá ella no era tan frívola como parecía. Quizá era una simple ignorante que solo conocía la violencia como único recurso para calmar a los pokémon. Sonaba resignada, por alguna razón.
Decidido estaba. Una lección se le tenía que dar.

—No, pero… mira, ¿sabes qué? Será mejor que manejes esto.
 
Le tendió la mano por donde sujetaba el capturador. Ella no entendía nada, pero aceptó cogerlo para echarle un vistazo. Era extraño que un completo desconocido le diera un desconocido aparato.
 
—Eeeeeh… pero si esto está hecho un fisco…
—Solo tiene un poco de barro. Anda, va, intenta hacerlo funcionar, a ver.
 
Notó de enseguida que el aparato tenía una solapa, cuya apertura dejaba mostrar varios botones. Reconoció de enseguida de que esta pieza tenía alguna función. Ahora, su propósito era algo que se le escapaba. Aunque Alejandro estaba dándole instrucciones, ella iba apretando botones al azar, solo para averiguar por sí misma lo que hacía.
 
Con ello logró encender la pantalla con las instrucciones de uso. Botón tal para esto, botón cual para lo otro…
—¿¡Lograste encenderlo!? ¡Bien! Ahora pulsa el botón azul.
—Eh… dice que tengo que pulsar el botón azul para… ¿capturar? ¿Qué?
—Sí. ¡Exacto! Eso tienes que hacer. ¡Púlsalo!
—¿Pero cómo va a capturar esta cosa? ¿Es una lanzapokéballs o qué?
—Ya lo verás. ¡Solo-pulsa-el-maldito-botón!

Encogió de hombros. Quería que le contestara, pero a la vez quería ver lo que pasaría si lo pulsa, así que le hizo caso. Una antena se alzó hasta unos cuántos centímetros de largo. ¿Era solo eso? ¿Solo levantaba una antena y ya está?

En la pantalla apareció una instrucción que iba a dar Alejandro a la vez. “Pulse el botón verde para iniciar captura”.
 
Una peonza salió disparada del aparato que dejaba un rastro de energía. La antena tomó el mismo color que la luz que dejaba el disco. El destello le alumbró un poco estos ojos llenos de sueño, lo cual hizo que se apartara.
 
Pero cuando se acostumbró, movió un poco la antena, solo para ver si esta dejaba rastro. Y efectivamente, lo hacía. No solo eso, también se percató que, una vez agitaba el dispositivo, la peonza que recién había disparado se sincronizaba.
 
Houndoom se estremeció. Sabía perfectamente qué era eso. Con eso lo capturaron una vez, y no quería ser capturado de nuevo.

—¡Perfecto, le has pillado el tranquillo! Ahora conduce el disco capturador hacia ese Houndoom y rodéalo.
—¿Por qué debería? ¿No sería mejor dirigir la peonza directamente hacia él y golpearlo?
—¡No, pero qué-! ¡Esto no es una Pokéball! Oh, no, lo que tienes que hacer es “lazar” a ese pokémon con el trazo que deja. Cuando lo rodees suficiente, este se unirá a ti.
—Ooooooh, vale, así que es eso… no lo entiendo.
—Solo sigue mis indicaciones ahora. Confía en mí, ¿vale?
—Ugh…
No tenía otra. Buscó cómo moverlo hacia delante, que es lo que le interesaba. Pensó que iría a hacer bruces con él, pero ya empezaba a pillarle el truco. Ahora procedía a rodear al herido Houndoom con la línea que dejaba aquella torpe peonza.
 
Mas el can no iría a permitir capturarse de nuevo. Justo cuando estaba a punto de hacer una sola vuelta, el perro sacó una pequeña llamarada de su hocico. Con ello, la peonza regresó dando un pequeño calambre a Gionna y dañando más el aparato.
—Oh… sí. Me olvidé mencionarte que tengas cuidado con los ataques de los pokémon. Si cortan la línea con un ataque brusco, la energía empleada por el capturador regresa dañándolo. Aunque si el pokémon solo llega a tocar la línea, esta solo se rompe, pero no daña.
—Aaagh… Entendido… eh, oye, igual esto huele un poco a quemado… no me diga que me puede reventar en la mano.—dijo vacilante y dolorida.
—Por desgracia… si el capturador recibe demasiados daños podría hacerlo.
—¡NO FASTIDIE! ¡Me niego a tenerlo más rato en la mano!
—No te preocupes. Si no le da más golpes, no tendría por qué ir mal. Concéntrate en la captura y todo saldrá bien, ¿de acuerdo?
 
La entrenadora frunció el ceño. Aún no estaba segura por qué no le tiraba el capturador en la cara. Pero tampoco creía que usarlo de granada iría a servir para acabar con el Houndoom… aparte, sus manos estaban lejos de su mochila. ¿Por qué diablos no llevaba las pokéball en la cintura como todo el mundo?
 
—Ugh. No sé por qué le hago caso.
 
Sacó de nuevo el disco, intentando rodear al feroz pokémon otra vez. Pasó al lado, intentando rodearlo lo más rápido que ponía. Suerte para ella, ya combatió con algunos Houndooms antes. Ergo podía predecir más o menos cuándo podría atacar.
 
Cuando vio que iba a abrir la boca, hizo que el disco se alejara del trayecto del proyectil. Después retomó antes de que volviera a moverse. Alejandro no cupo de su asombro al ver semejante predicción. No muchos lograban ver cuándo retirarse en la primera captura.
 
Después de que atacara, el disco siguió danzando alrededor de Houndoom, provocándole. Finalmente, la luz que dejaba se hizo más intensa.
—¡Vale! ¡Ahora sube la antena!

El círculo trazado se quedó en el aire, haciéndose más pequeño hasta comprimir a Houndoom, inundándolo de ese fulgor. Para su sorpresa, las heridas que le hizo Lol se fueron cerrando mientras estaba brillando.
 
—¿Y… ya está? Eh… lo… lo he curado. ¿Eso no supone un proble-? ¡AAAY!
 
De repente, sintió el peso del perro encima suyo. Tal era el placaje que cayó al suelo. Lol se apartó por instinto, preparada para otro asalto. Mas no había ninguna hostilidad esta vez. El Houndoom estaba jadeando y agitando la cola de felicidad.
 
—¿¡QUÉ!? ¿¡PERO QUÉ QUIERES AHORA!?
 
Entonces, su cara empezó a llenarse de saliva. Un cambio de actitud bastante repentino que le sacó de su compostura.
Cada vez entendía menos. ¿Cómo puede un halo de luz convertir a un fiero lobo en un cariñoso galgo?
 
En todo caso, ahora su problema era ese mar de babas que le estaba inundando la cara.
—Bueno, bueno, ¡ya vale! Después de hacerte tanto daño… En serio, ¡¿se puede saber qué mosca te ha picado? ¡QUE ME DEJES HE DICHO!— imploró la entrenadora.
 
Plusle pensó que había encontrado un bis de Selena. El mismo perro mostró las mismas muestras de afecto que en ese momento estaba dando. Lo único que a Selena la raptaron una banda de rock de los años setenta. Y además, la desconocida entrenadora no se asemejaba en actitud ni en aspecto.
 
No sabía nada de lo que acababa de hacer. Los rangers, mientras se captura al pokémon, consideran que transmiten sus sentimientos al objetivo. Cuando se completa la captura, entonces estos se convierten en fieles amigos...
 
Pero algo extrañaba a Alejandro. La reacción que tuvo Houndoom tras la captura era señal de que los sentimientos transmitidos eran muy fuertes positivamente, pero ella mostraba cierta apatía. Algo raro había. ¿Qué era? ¿Quizá era ella misma, o tal vez el Houndoom estaba pidiendo ayuda a gritos?

No obstante, estaba convencido de que podría ser una buena ranger. Podría instruirla para que no dañe a ningún pokémon de la región y luego, cuando haya aprendido lo suficiente, la mandaría a rescatar a Selena. De hecho no estaría nada mal. Aunque ha puesto carteles por doquier y sus compañeros de trabajo han esparcido la noticia, nadie se ha ofrecido a entrar.
 
Pero visto lo visto, ya había tratado antes con varios pokémon. Sería natural, desde que parece ser una de esas personas que se enfrentan con ellos. No sería mala incorporación. Sin embargo, tenía esa desagradable sensación de que se negaría a ser Ranger. Sentía que aquella posibilidad se le iría de las manos.
 
Necesitaba un plan. Rápido. Algún mensaje disuasorio, o ser honesto… no, eso estaba descartado.
 
Finalmente, Houndoom se fue de ahí y dejó levantar a Gionna.
 
—Vaya, te ha dejado perdida, ¿no? Ten, toma. —le tiende un pañuelo del cual no dudó en usar.
—Ugh… gracias. Ten tu cacharro de vuelta. No quiero algo que me pueda dejar manca. —le devolvió el aparato.
 
Tal como imaginaba. Al oír los peligros de tener un capturador, le echó para atrás. No tuvo que decir nada.
En todo caso, tomó el aparato y se lo puso en el bolsillo.
 
—A todo esto. Tengo que recoger las maletas y… oh, mierda. Me las habrán quitado, seguro.
—¿Maletas?
—Seh… el equipaje, vaya. No sé por qué diablos te digo esto. No es como si me hubieras hecho un favor. Bleh. Asqueroso perro… justo cuando logré quitarme las náuseas de enci-
 
Un poco más y se iba a manchar con ese ácido potaje. Que vergüenza. Pero… no iría a juzgarla por tener un estómago delicado. Más bien, era su esperanza. Una turista que iba a pasar sus vacaciones de tanto batallar… apostaba a que estaba buscando un alojamiento asequible. Al fin y al cabo, los entrenadores vivían de los combates y el dinero de los perdedores, ¿no era así?
 
De todas formas, eso era justo lo que él tenía ahora mismo.
Sí, ¿por qué no? Podría intentarlo.
—Así que eres de fuera… ¿no?
—Sí, soy de fuera. ¿Por qué?
—Supongo que estarás buscando sitio por donde alejarte, ¿no es así?
—No andas equivocado... ¿conoces algún sitio barato, eres amo de llaves, un pisito de alquiler?
—Hmm, algo así. Tengo un... albergue en un pueblo cercano llamado Villavera. Las habitaciones son un poco pequeñas, pero son confortables. Y precisamente tengo una libre. Si te interesa…
 
 
Lo que decía le tentaba poco. Olía a trampa.
 
—¿Y... cuánto costaría esta habitación?—preguntó para asegurarse, no sin denotar sospecha en su cara.
 
¿Qué diría si en ese albergue se tenía que hacer más que tareas domésticas? ¿Tendría que decirle que costaba hacer unas misiones o que era completamente gratis? Pues los viajeros vienen a reposar en esa región, no a trabajar. Aunque parecía más una turista con ese equipaje. Además, eso de misiones se podría malinterpretar muy fácilmente.
 
De hecho no creía que iba a ceder así como así, aunque le ofrezca un buen precio. Aparte, qué diablos, la base no se parecía nada a un albergue o una casa de campo.
 
Aún así, tenía que intentarlo.
 
—¡No te costará nada! Con tan solo mantener la habitación ordenada cuando te marches bastará.
—¿Ah? Bueno... si me lo ofreces así... creo que podré aguantar un poco de trabajo físico si no tengo que pagar por los servicios. ¡Bien, llévame a ese albergue, buen hombre! A ver que tiene.
 
¿Tan fácil? Debía de estar bastante desesperada para aceptar semejante trato, pensó. De todas formas… era conveniente. Muy conveniente.
 
—¡Pues no se hable más! ¡Partamos hacia allí! ¡Sujetate fuerte a mí!
—No.
—Vale. Haré que te agarre con la otra pata entonces.

Alejandro llamó a su acompañante Fearow con un silbido. Una gran cigüeña de color marrón con cresta de gallo vino rauda agarrando a los dos con sus alas. Plusle, como tiempo atrás, se sujetó a la pierna de la inconsciente principiante, que agitaba los brazos con nerviosismo mientras se balanceaba por el aire que le venía de enfrente.
 
 
—Ahora que lo pienso… los carteles mencionaban un aparato llamado “capturador”. Y ese trasto captura… eso quiere decir… oiga. Usted. ¡USTED! ¡¿ME OYE?!
 
Alejandro tragó saliva. Parece que le iba a descubrir incluso antes de aterrizar.
 
—S-¿sí?
—Esos capturadores no son exclusivos de esos tales “Rangers”, ¿verdad?
 
No podía decir nada. Aún.
 
—No. Es… es de uso general. Todo el mundo tiene acceso a ellos, es solo… que es muy caro… y… tal.
—Huh. ¿Sí?
 
Hubo un silencio incómodo que solo era roto por el aire. Temía que Gionna sospechara de que estaba yendo a la base Ranger. Y no quería. No quería que supiera.
 
—Pues… no me vendría mal venderlo, la verdad. No creo que saque un buen pico con él por el estado en que está, peeero…
 
Como hiciera eso se iba a enterar.
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#8
No sé si Lol es el peor nombre posible para un pokémon, o una idea genial. Considerando lo que le pasa a la pobre, lo tomaré como una broma muy cruel.

Gionna me agrada. Es como si en tu clásico setting de aventura pusieras a una adolescente con mala leche en lugar de al protagonista genki, que se la pasa quejándose de todo y haciendo comentarios sarcásticos de lo que para cualquiera es simplemente parte del ambiente. Como si se hubiera metido en una historia del género equivocado en la que ningún personaje acaba de creerse su papel. Y es fucking divertido.

Me hace gracia que Alejandro sea tan idiota en su plan nada sutil para reclutarla... y que Gionna caiga de todas maneras. Con esta clase de héroes es difícil tomarse la misión en serio.
[Imagen: JCEDJoJ.png]
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#9
Iba a comentar cuando leyera el capítulo 1, pero sé que se me va a olvidar lo que leí en el prologo e iba a volver a la misma de no poder comentar lol

Recuerdo muy poco del pokémon ranger, no terminé ninguno, de hecho xD y por un momento pensé que iba a ser un fanfic bien suave pero parece que será más oscuro de lo que parece.

Y pobre Plusle, que el pobrecito se quería quedar con su compañera pero los dos sabían que él solito no iba a poder contra esos pulgosos D: y aunque no sea la opción que se quiera, al menos aseguró que los demás se enteren que pasó y poder hacer algo mejor organizados sin perder a otro ranger en el camino.

Y posiblemente ahora dependa de la persona que Plusle encuentre :D

Veré si a la noche pueda leer el primer capítulo (si nadie comenta en ese lapso posiblemente edite este comentario).
[Imagen: z5dVGtf.gif]
What is our destiny?
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#10
Holi. 

Respecto al prólogo concuerdo con Abisai: Violencia mínima pero muy bien transmitida, me sorprendió también el "combate ranger" más que nada por que es la primera vez que leo algo parecido. Respecto al primer capitulo, me gusta esa personalidad de Gianna y también el humor de la misma. Veremos a ver en que continua. Cositas a señalar:
Cita: Aaaj, jopé... es la tercera vez que vomito en esta noche
Sip. Me cae bien esta mujer
Cita: Ugh… se me han dormido los brazos, joder.
Es tan fácil sentirse identificado con ella  [Imagen: pikaowo.png]
Cita:Estaba salvada. Alejandro estaba ahí.
Jugué a Pokemon Ranger a su momento pero tenía dudas si Alejandro era el pollo del Fearow o el del Dodrio (Jajajaja,pollo, chistes de pájaros okno)

He de decir que el dialogo final entre Gianna y Alejandro, (desde las maletas hasta el final) me recuerda un poco a una (mala, pero muy divertida) película X. Pero probablemente sea mi mente enfermiza. Hasta la próxima
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#11
Holaaaa.

Ok ok se me borro todo lo que tenía escrito (maldita sea)

Que bueno que Plusle logró su objetivo al llegar con Alejandro, pobre conejito sufrió de todo para llegar con el, menos en el viaje que uff se montó en un lapras que chido viaje. Por fin llego con Alejandro.

Lastima también por la fémina que estuvo vomitando casi todo el capítulo, se me hizo medio raro la duración del combate contra el perro maldito que al final lamio a la chica y está última... Si casi vomita otra vez xD. Perdón... se me hizo medio larga ya que todo el tiempo que estuvieron discutiendo sobre ese objeto, el pokemon no quiso huir lo mas lejos posible, en fin supongo que fue la magia pokemon jaja pero fue chistoso como Alejandro intentaba enseñarle de la manera más tranquila sin decirle que podía... ejem... perder la mano.

LoL en definitiva fue el MVP, espero evolucione a su versión mexicana ludicolo master.

Ahora... será capaz nuestra protagonista de convertirse en Ranger? (Primero que nada, si es que quiere lel) le platicaran sobre el Team go Rocket.? Que va a pasar en ese hotel improvisado de Alejandro? Limpiara la cama todos los días? Todo eso y mucho más en el siguiente capítulo...

Salu2!!!
Entrenador Pokemon en busca de la Perfección y diversión.
Responder
#12
Leer este fic ha hecho que me entren ganas de volver a jugar a algún Ranger... Cuántos recuerdos.

Me encanta esta historia, los toques de humor la hacen bastante entretenida ("la raptaron una banda de rock de los años setenta" lol). Me encanta que la Lombre se llame Lol, no sé por qué, al principio se me hizo algo raro pero me acostumbré enseguida. Tengo mucha curiosidad por ver cómo evoluciona la cosa, Gionna tiene pinta de ser un personaje interesante cuanto menos, ya veremos su reacción al descubrir la que Alejandro le tiene preparada xd. ¡Buen trabajo!

Y btw, la compadezco completamente. También tuve una mala experiencia yendo en barco... Definitivamente le recomiendo un avión para la próxima.
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#13
Pobre chica, sufriendo de naúseas, deseando dejar de lado las peleas y topándose con cada bestia. Solo para que al fina, termine en un empleo y que seguramente no pueda echarse para atrás.
Responder
#14
Leído capítulo, esa chica ya me cae bien, un poco sarcástica y eso agrada después de ver muchos protas que son más buenos que el pan.

Aunque es interesante ver qué un entrenador normal pueda ser también un ranger pero seguir siendo entrenador, ya que siempre se ve que no tiene pokémon propios como tal en sus pokeballs o si es que usan pokeballs en esa profesión.

Lolee con el final, o más bien, con los últimos párrafos, Gionna atando cabos y Alejandro intentando mentirle para que no se vaya para atrás xD
[Imagen: z5dVGtf.gif]
What is our destiny?
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#15
Repito lo de más arriba, POR QUE CARAJO SE LLAMA LOL, parece que estuviera leyendo un chat de discord para autistas AH RE

(ah re es el lol de autistas pero de acá – Traducción: te estoy jodiendo)

Estoy 98% segura que el perrito que tiene la novia de Dalas también se llama lol así que tomá referencia a tu Youtuber favorito que seguro queres tanto y PARA NADA ESTAS O B S E S I O N A D O con él y C O N S P I R A C I O N E S y no se que mas.

Me parece que estoy desvariando. Muy amena la lectura, nada demasiado complicado, toqes de comedia, modismos gallegos, y una especie de tutorial para acordarse de como se jugaba al Ranger tirando hacia la segunda mitad. Ah y vómitos, muchos vómitos. Eso siempre ayuda.
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