Oneshot- Que en paz descanses, pequeña

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroAmistad
Resumen

Blanca le pide ayuda a Morti para afrontar una situación para la que no se siente preparada.

#1
Sintió antes su presencia que el sonido de sus pasos y el de las ancianas que intentaban detenerla. Sabía que nada ni nadie la podía frenar cuando tenía algo en mente, que los esfuerzos de las entrenadoras por impedir que llegara hasta él serían en vano; de la misma forma que sabía que si estaba dispuesta a interrumpir su meditación era por algo urgente. Por eso no se alteró y la detuvo tranquilamente, para que le diera tiempo a salir de su estado contemplativo y pudiera recibirla como es debido.

Supo que estaba afligida en cuanto puso un pie en su sala, pero eso no impidió que se sorprendiera cuando él levantó y se dio la vuelta para verla. Al fin y al cabo, ver a Blanca triste no era una estampa muy común.

—Maestro Morti, hemos intentado impedir que llegara hasta aquí pero- — empezó una de las entrenadoras de su gimnasio pero él la detuvo alzando la palma de su mano. Las ancianas le miraron sorprendidas, pues esperaban que el líder estuviera algo molesto por esa interrupción, pero en ese momento sus ojos morados solían mostrar la misma calma que estaban acostumbrados a transmitir.

—Está bien. Muchas gracias.

Con eso entendieron que su presencia ya no era necesaria ahí, así que se inclinaron levemente para despedirse y abandonaron la estancia. En la sala de combate del gimnasio de Ciudad Iris se quedaron solo su líder y la de Ciudad Trigal, cuya angustia parecía crecer por momentos. Tenía los ojos vidriosos y su cuerpo temblaba levemente, como si quisiera reprimir una potente reacción a algo. Por esa razón, Morti hizo que su voz saliera suave como la seda.

—¿Qué te ocurre, Blanca? Nunca me habías interrumpido en mitad de una meditación. 

No fue un reproche, fue una pregunta que surgió desde la curiosidad y la más profunda preocupación, porque por mucho que le llamara y por mucho que le visitara la líder tenía muy claro cuando podía verle y cuando no justo por la frecuencia con la que se pasaba por su gimnasio. Aun así, esa pregunta pareció darle a un interruptor en su interior, pues ella abrió los ojos y la boca al mismo tiempo y, por un instante, Morti pudo ver lo mal que le sabía haberse presentado en mitad de un ritual tan importante y necesario para él. Eso pareció añadirle más carga a su pesar, y como muestra de arrepentimiento la líder juntó las palmas de ambas manos delante de ella y se inclinó un poco.

—Perdón, n-no sé dónde tengo la cabeza —dijo con una sonrisa nerviosa mientras volvía a enderezarse. Una lágrimas discreta cayó por su mejilla pero ella mantuvo la sonrisa y trató de secársela discretamente con el dorso de la mano. Comenzó a jugar con sus coletas con su dedo índice e hizo como si mirara distraídamente por toda la sala, algo que preocupó a su amigo todavía más. Blanca nunca había tenido problemas para llorar delante de él, si se estaba conteniendo era por algo—. Y encima es por una tontería, sabía que no tendría que molestarte con-

—Blanca —la cortó con cierta firmeza, que no dureza, y ella dio un pequeño salto al oír su voz—. Sea lo que sea no es una tontería y lo sabes, si fuera así no estarías aquí. Detecto las emociones de todos los seres y tú ahora mismo eres un mar caótico —Ella volvió a abrir los ojos y luego los entrecerró. Dejó de sonreír y bajó la mirada, visiblemente apenada. Morti calló durante unos segundos para repensar sus palabras, y al volver a hablar estas surgieron con la misma delicadeza que al principio—. Puedes tomarte el tiempo que quieras pero claramente estás aquí por una razón de peso y me gustaría conocerla.

No pasó nada durante unos instantes y él no la presionó. Blanca apretó su mano izquierda con la derecha y se mordió el labio inferior. Su cuerpo volvió a temblar y ella cerró los ojos, en un intento de detener lo inevitable. Morti esperó, y al final la explosión tuvo lugar.

Un lamento en forma de grito salió de lo más profundo de su pecho. Blanca comenzó a llorar y se llevó las manos a los ojos para intentar detener el mar de lágrimas que empapaba su piel, aunque sus esfuerzos por suavizar su reacción no dieron ningún fruto. Aunque esperaba algo así, eso no hizo que Morti sintiera menos lástima, y el líder notó como su expresión cambió ligeramente al ver el estado de su amiga. Dio un par de pasos hacia ella para intentar consolarla, pero no se atrevió a hacer nada mientras siguiera en ese estado.

Los alaridos llenaron el gimnasio durante unos minutos, hasta que la líder empezó a quedarse sin aire y el cansancio comenzó a hacer mella. Sus cuerdas vocales empezaron a resentirse y ella se forzó a parar; las primeras veces no tuvo éxito pero poco a poco los gritos fueron convirtiéndose en sollozos. Pasó de hiperventilar a respirar entrecortadamente y cuando vio que se estaba calmando abrió los ojos de nuevo. Morti apoyó una mano en su hombro e hizo fuerza con afecto; Blanca le acarició la mano y apoyó su mejilla en esta. Parecía que iba a tardar en hablar, pero para sorpresa del líder ella abrió la boca antes de lo esperado.

—He ido a la Granja Mu-mu a ver a las vaquitas —dijo con un hilo de voz. Detuvo el relato para secarse un par de lágrimas dispersas y cuando acabó habló de nuevo—. Hacía un tiempo que no me pasaba y quería ver como iban las cosas. Tengo una relación muy estrecha con los dueños, ahí fue donde conseguí a mi miltank.

Blanca apretó los labios y su cara volvió a comprimirse en una mueca de dolor. Morti se preparó para una reacción parecida a la anterior, pero la líder no quiso que eso sucediera antes de poder explicarse.

—Fui a ver si necesitaban algo y cuando llegué noté que todos estaban con el ánimo por los suelos. Cuando pregunté qué había pasado... —Blanca se mordió el labio inferior y alzó la mirada. En sus ojos rosas, Morti pudo ver que estaba a punto de romperse por el dolor— ¡Le han detectado una enfermedad terminal a Bella!

Las lágrimas reaparecieron y los sollozos volvieron. Blanca apoyó su cabeza en el pecho de Morti y dejó de contenerse; él la abrazó en cuanto el shock que le produjo conocer la noticia se lo permitió, rodeando su cintura con un brazo y acariciándole el cabello con la mano que tenía libre.

Bella era la madre de la miltank de Blanca. Él sabía lo importante que era para la líder, se lo había contado un montón de veces. No solo se trataba de la madre de su pokémon más fuerte y de las vacas más longevas y queridas de la granja; era el pokémon con el que más tiempo había jugado su amiga de pequeña. Cada vez que iba a la granja se montaba en ella y ambas corrían por los prados igual de libre que el viento, se pasaban el día jugando de aquí para allá y por la noche dormían juntas. El vínculo entre ambas llegó a ser tal que la miltank le dejó quedarse con su primera cría, pues confiaba en que estaría en buenas manos, y así fue. Blanca no pudo entrenar a Bella porque ella prefería la vida tranquila de la granja, pero aun así se creó un lazo fuerte y estrecho entre las dos que perduró en el tiempo. La visitaba cada vez que podía, y Morti podía afirmar que era uno de los pokémon más importantes en la vida de su amiga y uno de los que más le había marcado.

—Se enteraron en una revisión, de un día para otro. Le quedan como mucho un par de semanas —dijo aferrándose a su pecho y dándole un par de cabezazos suaves—. ¿Por qué? ¿Por qué tan rápido? ¿Por qué no me ha dado tiempo a-

Blanca sollozó una vez más y se apartó. Se secó las lágrimas y se quedó en silencio un buen rato, tratando de recomponerse. Morti se cruzó de brazos y esperó pacientemente a que ella volviera a hablar.

—Tengo miedo, Morti.

—¿De su muerte?

—No de su muerte en sí sino... —La líder se abrazó a sí misma y miró a un lado—. No me he enfrentado nunca a la muerte de un ser querido. Bueno, de pequeña, pero no tengo muchos recuerdos de esa persona así que… esto es algo completamente nuevo para mí. Si me he puesto así al conocer la noticia ¿cómo reaccionaré cuando suceda? Con tan poco tiempo para prepararme… Tengo miedo de que no pueda superarlo.

Sus ojos volvieron a entrecerrarse y sus uñas se hundieron en la carne de sus brazos.

—Sabes nunca… nunca me había parado a pensar con detenimiento sobre la muerte. Cada vez que me surgían pensamientos sobre ella los evitaba porque me ponían nerviosa y tampoco es un tema que haya tratado con nadie porque… nadie parece querer hablar sobre ella. Siento que voy a incomodar a la gente sacando el tema pero ahora tengo la necesidad de hablarlo con alguien.

Al fin la líder alzó la cabeza y le miró directamente a los ojos; en la determinación que estos desprendían Morti entendió la razón de su visita. Ahí era donde él entraba en escena.

—La muerte para ti resulta tan natural como la vida. ¿Puedes prepararme para superar la muerte de Bella?

—Superar la muerte… —Morti se llevó una mano a la boca y cerró los ojos durante un momento, reflexionando su respuesta antes de darla en voz alta—. Eso es complejo y un proceso para el que no sé si soy el más indicado. ¿Podrías darme objetivos más pequeños y específicos?

—No sé… Calmarme, decirme como va a ser el proceso, qué voy a sentir, enseñarme a aceptar su muerte, prepararme para superar el duelo… —La líder suspiró y comenzó a jugar con una de sus coletas— En realidad solo quiero hablar de esto con alguien porque me siento un poco perdida. Me apetece escuchar lo que tengas que decir sobre la muerte y sus consecuencias en los seres queridos sin tapujos, creo que eso me reconfortará de alguna manera.

—Está bien, ahí sí puedo ser de más ayuda. Vayamos a dar una vuelta.



—Supongo que estarás familiarizada con las etapas del duelo.

—Un poco.

El sol les recibió con una tímida calidez cuando salieron a la calle. Los dos líderes rodearon el gimnasio y emprendieron una lenta caminata sin un destino en particular, pues el objetivo no era llegar a ningún lado, simplemente hablar. Pasaron cerca de un grupo de niños y niñas que intentaban imitar lo que parecían ser movimientos de danza de las chicas kimono, lo que le sacó una sonrisa a la líder de Ciudad Trigal.

—Para empezar, siento decirte que no puedo predecir cómo te va a afectar su muerte ni el proceso que vas a atravesar. Ni yo ni nadie.

Blanca se detuvo abruptamente al oír aquello. Morti paró y se dio la vuelta para comprobar si estaba bien y lo que vio fue como su boca y sus ojos se abrían para mostrar su incredulidad.

—¡¿Qué?! P-pero, ¿por qué? ¿No pasamos todos por lo mismo? ¿Las mismas etapas?

—No —Blanca se le quedó mirando perpleja. En su rostro vio reflejado el fastidio y el vértigo de quien cuando encuentra una respuesta a una pregunta le surgen cinco más—. Verás, las etapas las creó una psiquiatra que se especializó en cuidados paliativos y en las situaciones cercanas a la muerte. Desarrolló este modelo para tener un marco de referencia general en el que se pueda ver y entender, con matices, la evolución de aquellas personas que atraviesan un proceso de pérdida, que no es el mismo en todos los casos. Puedes pasar por todas las fases o no, puedes pasarlas en orden o saltar de una a otra, puede durar más o menos. El proceso será distinto dependiendo de la persona, así que no podemos prever como lo vas a vivir tú.

Sus hombros se hundieron en una clara muestra de decepción pero Morti no le dio mucha importancia a aquello y volvió a caminar. Era una de las reacciones que esperaba, pues en un tema que le resultaba tan desconocido se iba a encontrar con respuestas que no le resultarían muy agradables. Blanca se puso a su lado y trató de asimilar aquella nueva información mientras retomaban el paseo.

—La primera es la etapa de la negación. Como su nombre indica en esta se niega la pérdida del ser querido. Sirve para amortiguar el choque emocional y manejar mejor el cambio anímico tan brusco, aunque evidentemente no dura demasiado y salimos pronto de ella, pues esta fantasía no se corresponde con la realidad. 

—Creo que ahora mismo me encuentro en esa fase, en parte —susurró Blanca mirando el suelo—. No me lo acabo de creer, se siente como si fuera una broma cruel. A veces pienso que lo hacen para reírse de mi inocencia y no sabes cuánto me gustaría que fuera así, preferiría mil veces que se tratara de un chiste de muy mal gusto —Morti asintió.

—Ha sido una noticia inesperada, súbita. Nada indicaba que fuera a suceder, no has tenido tiempo para prepararte adecuadamente, tu mente está intentando protegerte para hacer más llevadero el dolor —Blanca se abrazó a sí misma y se mordió el labio inferior. Morti se detuvo y centró su atención en ella—. ¿Te ha afectado lo que he dicho? ¿Pasa algo?

—No —Esa fue su respuesta verbal, sin embargo, todo su cuerpo gritaba sí. Morti pudo ver en sus ojos que tenía un conflicto interno pero, como había hecho hasta ese momento, decidió que lo mejor sería dejar que lo expresara cuando quisiera y no presionarla para evitar empeorar las cosas. Ambos volvieron a andar y él retomó la explicación desde donde la había dejado.

—La siguiente es la ira. Esta surge por la frustración que nos genera saber que no podemos hacer nada para revertir e impedir la muerte. Además, como esta la percibimos como el resultado de una decisión tratamos de buscar responsables, pero no siempre los hay, porque la muerte puede darse por causas naturales. Así que nos encontramos en una situación en la que no encontramos ni soluciones ni personas a las que culpabilizar por la muerte del ser querido y eso hace que aparezca una fuerte sensación de enfado que se proyecta en todas direcciones y hace que lo paguemos con personas, objetos, pokémon… Aunque sepamos que es injusto y no lo merecen.

Blanca se detuvo de nuevo y miró hacia atrás. Morti paró y trató de analizarla a fondo, con la esperanza de averiguar qué era aquello que parecía inquietarla.

—¿Quieres que pare?

—No, es que… —Blanca se abrazó de nuevo y miró al frente. Se mordió el labio inferior y su vista cayó de nuevo al suelo— No sé si debería estar aquí ahora. Tendría que estar pasando sus últimos momentos con ella, ¿no? Aprovechar lo poco que le queda y pasar el máximo tiempo juntas, ya tendré tiempo de hablar sobre esto más adelante.

Un suspiro escapó de sus labios. Morti se cruzó de brazos y esperó, pues parecía que su amiga había dejado la explicación inacabada. Blanca se dio unos segundos y cuando se sintió preparada volvió a hablar.

—Pero no la quiero ver. Me da miedo, no quiero verla sufrir y no quiero que se muera estando yo presente —Una sonrisa irónica se plasmó en su rostro y una lágrima solitaria cayó por su mejilla—. Menuda amiga estoy hecha, ¿eh? ¿Y se supone que la quiero? Pues qué bien lo demuestro.

Morti tiró ligeramente de su brazo, lo que hizo que ella estuviera a punto de perder el equilibrio. La llevó a un banco cercano e hizo que los dos se sentaran allí para descansar un rato. Aunque estaba bien que les diera el aire, el líder consideró que una conversación así era mejor tenerla sentados para evitar parones continuos y poder desahogarse con más comodidad.

—Evitar un suceso que nos genera sensaciones desagradables es una de las respuestas más normales del ser humano —dijo de forma casual cuando pasó un rato—. La reacción que ha causado esta noticia en ti es una muestra más de lo mucho que la quieres, Blanca. En estas situaciones tan diferentes e intensas a nivel emocional no hay una actuación correcta, no hay una manera única de hacer las cosas. Hay personas que quieren estar al lado del ser querido hasta el final, otras prefieren quedarse con una imagen positiva y alegre y no pasan a despedirse, algunas hacen lo que creen que les va a hacer sentir mejor y luego se dan cuenta de que no era así. Es un proceso complejo que cada uno lleva y asimila como puede. No seas dura contigo misma, eso no te ayudará a atravesarlo.

—Es que… No sé qué hacer porque también está la familia de la granja. No quiero que piensen que no me importan, ni Bella ni ellos. Quiero apoyarles y sentir su apoyo también pero...

—No eres su psicóloga —le cortó Morti en cuanto vio por donde iban los tiros— así que no estás en la obligación de ayudarles a pasar el duelo. Tienes que centrarte en vivir el proceso para poder atravesarlo por completo y evitar que queden resquemores que puedan resurgir en un futuro, este es uno de los momentos en los que tienes que pensar en ti y hacer aquello que te ayude. Si el resto de personas no lo entiende es su problema, no el tuyo.

Blanca no dijo nada pero asintió lentamente, asimilando lo que su amigo le acababa de decir. Al ver que no iba a hacer más comentarios sobre ese tema Morti pensó que lo mejor sería volver a la explicación. 

—La tercera fase —el líder calló unos segundos para asegurarse de que Blanca quería seguir escuchándole y no hacía ninguna señal que indicara lo contrario. Como no hizo nada él continuó— es la negociación. Aquí se crea otra fantasía, una en la que nos ponemos en una posición en la cual logramos evitar la muerte, lo que nos da la sensación de que tenemos la situación bajo control. Sin embargo, como la primera etapa, esta también es breve, porque nos acabamos dando cuenta de que no encaja con la realidad.

—Creo que también estoy en esa —se animó a decir la líder cuando Morti acabó de hablar—. A veces pienso que me van a llamar y van a decir que los del Centro Pokémon se equivocaron y no es para tanto, que todavía va a vivir unos años más, o que hay un nuevo tratamiento que la va a curar y al final todo se soluciona.

—Exacto. Como bien dices, esta etapa puede tener lugar antes de la muerte y acabamos de ver que este es tu caso. Ya vas sabiendo poco a poco como empiezas a pasar el duelo —Blanca sonrió genuinamente al oír aquello, con un brillo en los ojos que revelaba el alivio que sentía al entender mejor qué le pasaba. Morti también sonrió al verla así sin darse cuenta—. Después de esta sigue la depresión, que tiene ese nombre no porque llegue a aparecer dicho trastorno del estado anímico, sino porque comparte un par de síntomas con este. Aquí dejamos de fantasear y nos encontramos con una sensación de vacío generada por la ausencia del ser querido, dándonos cuenta de que no solo tenemos que aceptar su muerte sino que tenemos que aprender a vivir en una realidad en la que él ya no está con nosotros. Podemos llegar a experimentar una profunda tristeza que nos llevará a aislarnos, sentirnos cansados y hacer que nos cueste encontrar motivos para seguir hacia adelante sin él. Incluso podemos llegar a sentir que nunca saldremos de este estado.

La sonrisa de Blanca desapareció y el brillo de sus ojos se apagó. Una corriente de aire acarició el rostro de los amigos, que se quedaron reflexionando sobre el peso de las últimas palabras del rubio. Morti alzó la mirada y se quedó mirando el cielo, dejando tiempo para que las palabras encontraran la forma y el lugar de asentarse antes de terminar su explicación.

—Pero eso no es así, porque por último viene la aceptación —empezó con un débil susurro que fue subiendo de volumen con las siguientes oraciones—. Se acepta la muerte del ser querido cuando aprendemos a vivir sin él y aceptamos que eso está bien. No es una etapa feliz que viene de repente, no desaparece el dolor por arte de magia y hacemos como si nada hubiera pasado de la noche a la mañana; poco a poco los sentimientos se vuelven menos intensos y vamos recuperando la capacidad de experimentar alegría y placer. A partir de entonces solemos volver a la normalidad, aunque no somos los mismos que antes, porque este proceso nos ha hecho cambiar y, en parte, crecer como personas.

El líder bajó la vista y miró a su amiga. Adivinó la duda en sus ojos y eso hizo que la mirara con más suavidad.

—La evidencia empírica muestra que la mayor parte de las personas se recupera de eventos intensos a nivel emocional si el proceso se lleva bien. La cuestión es buscar ayuda si se necesita, apoyarte en tu círculo cercano y nunca, por nada del mundo, tratar de reprimir lo que sientes. Eso lo empeora todo, siempre.

—Me parece tan irreal, y todo esto es tan nuevo para mí, no… Sinceramente, me sorprende que hables de esto como si nada.

—Eso me recuerda a algo que has dicho antes, en el gimnasio, que la muerte me resulta tan natural como la vida. Me gustaría hacer un matiz: no me resulta tan natural como la vida, es tan natural como la vida —Blanca rodó los ojos y Morti intuyó sin necesidad de mirarla la molestia de aquel que se encuentra con una frase cliché cuando lo que busca es un consuelo más profundo. <<Pero que sea típica>> pensó él <<no la convierte en menos cierta>>.

—Sí, es lo que se dice y supongo que es verdad. Al fin y al cabo es inevitable.

Era algo que por lo visto ella sabía muy bien, así que no iba a conseguir nada siguiendo esa línea. Estuvieron unos segundos en silencio, escuchando el cantar de los pidgey y el rumor del agua de una fuente cercana, hasta que Morti decidió darle un giro drástico a la conversación.

—Que los seres desaparezcan del plano físico no significa que desaparecen del todo.

Eso captó el interés de Blanca, que se relajó y bajó la guardia. Sabía que las próximas palabras podían resultar duras, pero también sabía que eran necesarias y que maquillar la situación no ayudaba en ese caso, por eso no dudó en decirlas.

—Te aterra la idea de que se esfume y ya no esté y, efectivamente, físicamente no va a estar. Por muy duro que suene vas a tener que acostumbrarte a esa realidad marcada por su ausencia; ya no podrás volver a verla, ya no podrás volver a tocarla, ya no podrás volver a escucharla. Se irá y no volverá, y no te quedará otra que encontrar la manera de aceptarlo, por muy duro y difícil que te vaya a resultar. Cuando antes te hagas a la idea y menos intentes evitar lo inevitable, mejor.

Las lágrimas amenazaron con volver a asomarse a los ojos de Blanca. Su labio inferior tembló y Morti se acercó a ella hasta que no quedó espacio entre ellos.

—Pero su esencia va a seguir aquí, su legado se queda con vosotros, y mientras puedas seguir recordándola permanecerá contigo de alguna forma. No va a ser lo mismo, y no puedes esconderte toda la vida tras una fantasía, pero no la vas a perder del todo tras esto porque se va a quedar aquí —dijo mientras señalaba la zona del pecho donde se encontraba su corazón— y aquí —indicó tocando su frente con su índice. Blanca sonrió al sentir su contacto y una pequeña risa se escapó de sus labios sin que se diera cuenta.

—Argh, qué raro. No me he reído desde que me he enterado de la noticia y se siente, se siente...

—No te sientas mal o culpable por reírte o tener momentos de diversión cuando estés atravesando un proceso de pérdida, eso no hace tu dolor menos válido ni significa que lo estás fingiendo. Somos seres complejos, tenemos varias emociones que podemos sentir a la vez, así que que te encuentres en pleno duelo no implica que seas incapaz de reírte durante este.

Blanca echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos tras suspirar.

—Eso… me alivia tanto.

Aunque todavía tenía una inquietud más que quería resolver. No sabía si estaba bien preguntarlo pero era algo que no podía quitarse de la cabeza. Dudosa, giró la cabeza lentamente hacia su amigo, e intentó formular la pregunta de la mejor forma posible.

—Tú… podrías… con ella…

—Sí, podría contactar con ella cuando muera. Cosa que no podría hacer si desapareciera del todo, pero no es así, recuerda que solo cambia de plano.

La líder asintió, satisfecha del todo. Parecía que de momento no quería consultarle nada más pero no se podía decir lo mismo de Morti, quien tenía una última cuestión rondándole por la cabeza. El líder inspiró y se levantó del banco, sorprendiendo ligeramente a su compañera, que no se esperó un movimiento tan repentino.

—Ven, quiero llevarte a un sitio.



La Senda Dindón seguía igual de otoñal que siempre. Blanca sabía que a Morti le gustaba mucho aquel lugar por su eterna tranquilidad; cuando quería estar realmente solo y reflexionar sobre sus problemas acudía ahí, cuando quería un respiro del mundo acudía ahí. Era su refugio sagrado y por eso le sorprendió (gratamente) que la hubiera llevado a un lugar que significara tanto para él. Llevaban unos minutos admirando la Torre Campana en un agradable silencio, Blanca estaba empezando a sentir una paz interior que nunca llegó a pensar que se podía alcanzar, hasta que su amigo decidió abrir al fin la boca.

—No se supera.

Ella le miró extrañada, primero porque le sorprendió oír su voz de la nada, y segundo porque no entendía a qué venían esas palabras. El líder no apartó la mirada de la torre cuando elaboró su frase.

—No se supera, el duelo. Me dijiste que querías que te preparara para hacerlo pero no se supera; se integra para pasar a formar parte de ti.

—Pero, entonces…

—Con el tiempo se va haciendo más manejable y aprendes a llevarlo. Es cambiante, se retira y aparece, está elaborándose y manifestándose continuamente pero no desaparece —dijo mientras la miraba al fin. Blanca se abrumó al ver la seriedad y honestidad de su mirada; era como si le estuviera confiando un secreto muy importante así que le prestó todavía más atención—. No va a haber un momento en el que superes el duelo porque no va a haber un momento en el que dejes de querer a Bella. Su pérdida va a convertirse en parte de ti y es por eso que no la olvidarás, que la tendrás siempre presente. Si quisieras superarlo, tendrías que olvidar sus recuerdos, tendrías que borrar el impacto que ha dejado en ti, y no creo que quieras eso.

Blanca necesitó un buen momento para interiorizar aquello, y cuando lo hizo Morti se dio cuenta de que estaba siendo demasiada información para ella en un día, pues parecía estar al borde de la saturación. Guardó sus manos en los bolsillos y miró las hojas de los árboles distraídamente, como si lo que estuviera a punto de decir fuera lo más casual del mundo.

—Hay una frase. El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional —El líder hizo una pausa para que Blanca pudiera repetirla en su mente las veces que le hiciera falta. Cuando vio que le estaba costando entenderla procedió a explicarla—. Aunque ambas palabras se usan como sinónimos no lo son. El dolor es natural, legítimo, necesario; surge en diversas situaciones, como el duelo, y con él aprendemos. El sufrimiento, en cambio, es una elección. Esta se toma cuando decides evitar el dolor, cuando eliges no hacerte responsable de lo que sientes, cuando eliges culpar a las otras personas, victimizarte y esconderte. Eliges ignorar el dolor porque piensas que de esta forma lo evitas cuando la realidad es que así es como se perpetúa, pues sentirlo en su totalidad es la única forma en la que pasará. Lo que quiero decir con esto es que estás a punto de pasar por un proceso que te va a llenar de dolor pero tienes la opción de elegir no sufrir. No te reprimas, no tengas miedo de expresarte, de llorar, de chillar, de golpear algún almohadón; expresa todo tu dolor y deja que pase, trata de no alargarlo con un sufrimiento que si bien al principio puede tener ciertos beneficios secundarios al final te impide atravesar el duelo.

El silencio volvió a la senda y Morti se secó el sudor de la frente; había sido intenso hasta para él. Al menos la naturaleza le ayudaba a recargar energía; esperaba que Blanca se sintiera igual de bien y reconfortada que él ahí. Volvió a mirar la torre, preguntándose si al final la había ayudado o la había sobrecargado, pero por suerte no tuvo que esperar para averiguarlo.

—Morti.

—¿Hmm?

Blanca miró la torre también, al mismo tiempo que su brazo se movía para envolver con sus dedos la mano de su amigo. Se aferró a ella suavemente y él le acarició el dorso de la mano con cariño, fundiéndose ambos en un gesto afectuoso que le permitía a ella mostrar cómo se sentía por el apoyo que le había brindado.

—Gracias. 



Él llegó a la hora acordada y ella no tardó mucho más. La reconoció por el pelo rosa, porque si tuviera que haberlo hecho por su atuendo le habría costado un poco más. Blanca llevaba un sencillo vestido de verano blanco, una ligera chaqueta larga y sandalias del mismo color y el cabello peinado, en vez de en dos coletas, en un semirecogido que dejaba su rostro sin maquillar al aire. En su mano derecha portaba una lámpara de papel que contenía en su interior una foto de Bella y ella cuando la líder era pequeña, la cual alzó sonriendo triunfalmente al llegar al lado de su amigo.

—Yasmina me ha dado permiso. 

Él asintió y los dos se dirigieron al faro. No le preguntó cómo estaba, pues la respuesta era evidente al ver el rojo de sus ojos hinchados, así que se limitó a hacer de apoyo emocional mientras llegaban a su destino.

En la primera planta había un par de entrenadores que les saludaron respetuosamente al verlos entrar. Algunos se dieron cuenta del estado en el que se encontraba Blanca y la miraron preocupados, otros intentaron acercarse a ella para preguntarle qué le sucedía, pero Morti rodeó sus hombros con su brazo y aligeró el ritmo para entrar en el ascensor sin que nadie los detuviera. Ella no estaba de ánimo para hablar con nadie y su pequeño gesto hizo que afortunadamente el resto de personas se dieran cuenta de ello. Subieron en silencio los segundos que duró el ascenso y al salir fueron recibidos amablemente por Amphy, que se quedó un poco sorprendido porque esperaba ver salir a Yasmina, pero al reconocerles como amigos suyos mantuvo una sonrisa en el rostro. Blanca se acercó a él y le abrazó sin soltar la lámpara de papel; solo cuando le dio los mimos que quiso se separó y, al fin, salió junto a Morti a la terraza del último piso de aquel edificio. 

El atardecer pintaba de naranja las casas blancas de Ciudad Olivo y las olas parecían acariciar con cuidado tanto la arena como las rocas. Una suave brisa se levantó durante unos segundos pero fue tan débil que ni despeinó a los líderes; aún así, pareció ser suficiente para animar a Blanca a dar un par de pasos hacia adelante. Ella inspiró hondo, se acercó con cuidado al límite de la terraza, besó el papel delicadamente.

—Te quiero mucho, preciosa.

Y soltó la lámpara, que comenzó a elevarse lentamente en el aire.

Tras unas semanas de incertidumbre y pesar, Bella falleció. Blanca no se lo dijo a Morti, un día dejó de recibir mensajes de ella así que llamó a la granja y la familia le comunicó la noticia. La líder se aisló durante un tiempo, y así como desapareció de la nada también apareció de la nada. Una tarde le pidió que si podía acompañarla al faro un día acordado para hacerle un homenaje a su manera y él accedió, sintiéndose halagado al dejarle participar en algo tan íntimo e importante para ella.

Blanca sonrió al ver como la lámpara se alejaba hacia el mar al mismo tiempo que las luces de la calle empezaban a encenderse. Un par de lágrimas se asomaron en sus ojos y estas no tardaron en deslizarse por sus mejillas, pero ella se esforzó por no apartar la vista para seguir el trayecto de la lámpara con la mirada.

—No tienes ni idea de lo que he llorado estos días —susurró al cabo de unos segundos. Morti rodeó su cintura con su brazo y ella apoyó su cabeza en su pecho—. Todavía no me creo que ya no esté.

—Es un proceso que dura su tiempo. Lo importante es escucharte, respetar tus ritmos y no presionarte, ya lo sabes.

—Sí, lo sé.

La brisa volvió y esa vez sopló un poco más fuerte, logrando que se le pusiera la piel de gallina a ambos.

—El dolor es inevitable, el sufrimiento opcional. No he parado de repetírmelo estos días —dijo Blanca mientras alzaba la mirada para ver a Morti—. Y me ha ayudado porque… estoy segura de que Bella no querría verme así, no querría que sufriera innecesariamente. Me ha costado venir hasta aquí porque no tengo ganas de salir pero en cuanto he reunido fuerzas me he animado a hacer esto; ya que no me sentí preparada para ir a su entierro quise dedicarle algo especial.

—Y estoy seguro de que le encantará —dijo Morti peinándole un mechón de pelo suelto a su amiga—. Sé que ahora puede parecerte imposible pero lo aceptarás, ya lo verás.

—Sí. Ahora duele mucho pero estoy convencida que seré capaz de integrar el duelo.

—Así me gusta —dijo mientras le acariciaba la espalda y se la acercaba todavía más—. Esa es la teoría, teniéndolo en mente seguro que lo llevas genial.

Blanca sonrió a pesar del dolor que llevaba dentro. Abrazó con más fuerza a Morti y vio como la lámpara de papel se adentró en el mar hasta que su luz se confundió en el horizonte con la de los barcos que volvían al puerto. Era una sensación extraña, pues a pesar del dolor se sentía aliviada; fue como si al soltar la lámpara hubiera soltado la idea de que Bella seguía con ella, fue como si hubiera podido despedirse a su propia manera. Cerró los ojos durante unos instantes y al abrirlos puso su mejor sonrisa, por si acaso la estaba viendo desde donde fuera que se encontrara en aquel momento. Tenía que intentarlo, si no era por ella misma que fuera por su niña.

—Que en paz descanses, pequeña.

~•••~

Dedicado a todos los que hemos perdido algún ser querido, sea animal o persona.

Mostrar Sobre el fic
Antes de continuar quiero recordar que no es obligatorio leer esto. Cuando se explica un chiste este pierde la gracia y, de la misma forma, algunas personas sienten que cuando se explica el sentido de un escrito, una canción... estas obras pierden parte del impacto que generaron en ellas porque el sentido original no se corresponde con el sentido que le atribuyeron. Este fic no tiene un único sentido o propósito, está aquí para que le sirva a cada lector a su manera, para que resuene en vuestro interior de forma distinta según vuestras experiencias. Aun así, ya que estoy quería aprovechar este pequeño espacio para desahogarme, y si alguien tiene curiosidad por saber como surgió de paso lo sabe; así que sin más dilación y tras haberos advertido procedo a explicar su origen.

No, este one-shot no ha surgido a raíz de la muerte reciente de un ser querido mío, de hecho surge porque no he vivido la muerte de alguien cercano desde que soy bien pequeña. Esto significa que no he pasado por un proceso de duelo propiamente dicho y es algo que antes, de vez en cuando, me preocupaba y generaba cierto estrés porque no tenía ni idea de en qué consistía este proceso; nadie me había hablado de la muerte en profundidad (y no encontraba el valor para informarme por mi cuenta) y tenía miedo de mi reacción porque temía no saber sobrellevarlo. Me preguntaba, cuando mueran mis abuelas, cuando muera mi abuelo, cuando llegue a morir mi madre, si llego a quedarme sin hermana… ¿Cómo reaccionaría? ¿Qué sentiría? Pensaba que el dolor me resultaría demasiado intenso y sería incapaz de pasar página, pero es que justo como le dice Morti a Blanca, no se pasa página porque no hay ninguna página que pasar. El duelo se integra en nosotros y pasa a convertirse en la huella eterna que dejaron nuestros seres queridos que partieron del plano físico.

Este one-shot plasma el diálogo que hubo entre mi yo desconocedora del proceso de duelo (Blanca) y la literatura que hay sobre el tema que me fue pasando mi mejor amiga (Morti). Ella empezó a investigar a raíz de la muerte de alguien querido para ella y como hablamos de todo me fue hablando también de esto, algo que agradecí, pues es la primera persona que me dio pie a hablar sobre el tema y poder preguntarle qué se sentía y cómo lo llevaba (aunque luego cada uno lo viva a su manera resulta reconfortante conocer la experiencia de otras personas). Sin embargo, esto por sí solo no fue suficiente para que me entrara la inspiración para este one-shot. No, la idea vendría unas semanas después.

Mi abuelo murió hace diecisiete años. No fui a su entierro porque era una niña y no se consideraba apropiado que estuviera allí, tampoco nadie me dijo el lugar exacto en el que estaba enterrado, así que durante diecisiete años estuve sin saber donde se encontraba exactamente (tampoco lo pregunté porque su muerte era un tema delicado en casa). Aunque era pequeña cuando partió y vivimos pocas experiencias juntos tengo algunos buenos recuerdos de él, y toda mi familia dice que me quería un montón y se deshacía en cuidados y palabras bonitas conmigo. Tuve la idea hace tiempo, pero no fue hasta hace un par de semanas cuando al fin me decidí y me lancé a ir a verle por cuenta propia, así que gracias al bendito Internet y la página web del cementerio logré localizar el lugar donde están sus restos. Recuerdo los nervios de los momentos previos, esa pequeña búsqueda y mi intento de orientarme, el ir buscando el número y equivocarme un par de veces porque no acababa de entender la distribución del lugar. Pero al final me aclaré, al final encontré la sección, y al final fui capaz de encontrar la hilera en la que casi seguro se encontraba su número. Caminé, avancé, cada vez estaba más cerca… Y ahí apareció frente a mí, al fin, después de diecisiete años.

El nombre de mi abuelo.

Lloré. Fue raro, porque no me sentí triste, de hecho no sentí nada, pero lloré durante un rato. Estuve un tiempo así y me permití sacar todo lo que mi cuerpo necesitaba expresar. No supe que pasaría, pero saber el lugar donde se encuentra mi abuelo me ha dado un alivio que siento cada vez que paso al lado del cementerio. Me siento bien porque ya lo tengo localizado, estoy tranquila porque sé donde está y que puedo ir a verle cuando quiera. He ido varias veces a partir de entonces y fue en la última visita cuando sentí la necesidad de hacer algo con estos dos personajes, de plasmar por escrito lo que he aprendido, así que he aquí el resultado.

Este reencuentro que he tenido con mi abuelo me ha permitido acercarme a la muerte de otra manera, me ha ayudado a cambiar mi perspectiva, y aunque no creo que esto ni lo que he estado leyendo sobre el tema mitiguen el dolor que pueda sentir cuando alguien querido falte, tengo claro que no sufriré ni un cuarto de lo que habría sufrido si no hubiera vivido esto y mi mejor amiga no me hubiera hablado del tema.

Tenía ganas de escribir algo así para Pokémon, algo más o menos serio, tranquilo y emocional. Creo que no se habla lo suficiente(mente bien) sobre la muerte y es un tema tan ligado a la vida que me parece fundamental crear espacios en los que, cuando cada uno se sienta preparado, pueda hacer las preguntas que quiera sobre ella. No soy psicóloga, no soy una experta en el tema ni mucho menos, pero espero que este escrito os haya servido ya sea para ver las cosas de otra manera, aprender nuevos términos y conceptos, o incluso como acompañante de un proceso de pérdida que a lo mejor estáis atravesando ahora mismo.

Dedicado a todos los que no han podido integrar adecuadamente su duelo; dedicado a todos los que no han podido expresarlo y les quema por dentro; dedicado a todos los que no han sido entendidos por el resto ni por ellos mismos; dedicado a aquellos que tienen miedo y lo llevan como pueden; dedicado a aquellos que fueron forzados a "superarlo"; dedicado a aquellos que encontraron comprensión y buscaron ayuda. Dedicado a todos los que llevamos la huella de un ser especial en nuestra alma.
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#2
Es... reflexivo, debo decirlo. Han pasado ya varios años desde la última vez que me tocó una tragedia cercana, casi una década entera para ser más exacto, yet, me pongo a pensar en ocasiones: ¿cuánto tiempo de vida le quedan a los demás antes de que se vayan? Nunca tendré una respuesta para ello, pues ese período casi nunca lo define el hombre (salvo doctores). Y luego está el recordar y el tomar en cuenta esa misión por pasar el mejor tiempo con los demás: ¿qué tan leal puedes ser a ambas cosas? La vida se mueve, demanda que pensemos en cosas diferentes, pide que nos enfoquemos en algo que no sea un ser querido ya ido, ¿así que cuándo será el momento en que puedas realmente recordar? La vida también te hace olvidar tus misiones, pues la naturaleza de un día normal no te puede ofrecer mucho por recordar. Algo que me hace apreciar mucho las fotos, como en Coco, podrá ser una película cualquiera, pero la verdad es que es mucho más fácil conservar la memoria de alguien si sabes cómo se veía.

Supongo que poco o nada de esto tiene qué ver con el fic, pero la realidad es que temas así invitan a la reflexión, y bastante.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#3
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Como alguien quién ha visto la muerte de forma sumamente cercana, pues cuatro de mis familiares cercanos murieron o de forma dolorosa, o de forma repentina y en un lapso demasiado corto de tiempo (primo, abuelo, abuela, padre) plus otras que se han hecho stack a lo largo de la vida, puedo decir que hay otra sensación: el cinismo, la indiferencia, la cancelación, por ponerlo de otra forma. Al ser pérdidas importantes y de forma tan seguida, como que te quedas paralizado por un cierto momento, pues es demasiado dolor el que tienes que procesar al mismo tiempo, que por un breve periodo no sientes nada y luego el sentimiento que quiere salir permanece. Es extraño, no es saludable. Y te da rabia que se apaga de forma casi instantánea y te quedas aturdido en un limbo. 

Supongo que es una de las formas que tiene mi cerebro para mantenerme funcional en un entorno que demanda productividad, donde no puedes darte mucho lujo de procesar todo lo que quieras para salir adelante. Donde la muerte solo es un paso para el siguiente montón de problemas legales. 

Pero de nuevo, soy solo yo hablando desde mi experiencia, y por mi parte puedo decir que yo suelo afrontar el duelo de forma reclusiva y a veces agresiva; es raro. 

También he perdido varias mascotas y como jode que te digan "es solo un perro", "es solo un gato". 

Too much bitterness... I suppose... 

Me gustó el fic, por momentos lo sentí un poquitín pesado por la explicación de las etapas del duelo, pero me imagino fue necesario para la narración. Como bien dices, el proceso es diferente para cada quién, dependiendo de sus recuerdos con dicha persona que partió, su relación y un largo etc. Relato bonito, relajado y reflexivo.
 
[Imagen: iSs3j2Q.jpg] 
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#4
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"En la vida hay dos cosas de las que podemos estar seguros. Nacemos y morimos. Y no hay nada que decir de ninguna de las dos. Pero lo que haces entretanto...es lo que debes controlar. Así has de vivir tu vida"-Jonathan Kent.

Sinceramente este relato me llegó al corazón más de lo que puedo admitir. Dejando de lado que me encantó cómo manejaste la amistad entre Blanca y Morti (algo que de hecho también haces bastante bien de por sí en AdP), la verdad es que me sentí identificada con la primera a un nivel espiritual. No hay nada que duela más que el enterarte de que vas a perder a alguien que amas con toda tu alma, ya sea un familiar, un conocido o en este caso un animal y saber que no hay nada que puedas hacer para detenerlo. Porque tristemente a veces la vida es así de dura, y aunque eventualmente aprendemos a aceptar la muerte como parte natural de la vida terrenal desde lo racional, nunca jamás llegamos a reconciliarlo y superarlo emocionalmente. Porque no dejamos de ser seres humanos por más racionales que seamos y lo mucho que nos guste apelar a la lógica, y emociones tales como la tristeza y la empatía nos lo recuerdan una y otra vez, muchas veces por las malas. Y es por eso que debemos aprovechar cada minuto que pasemos con las personas que nos acompañan y eventualmente nos dejan en el largo y apasionante viaje que es la vida misma, pues no se valora realmente lo que se tiene hasta que se pierde.

Y para serte, valga la redundancia, sincera, antes siquiera de llegar al final mi sexto sentido ya me decía que había algo más detrás del fic. Quiero que sepas que entiendo perfectamente por lo que estás pasando. También pasé poco tiempo con mi abuelo antes de que falleciera, y los recuerdos que tengo de él son aunque bellos escasos, por lo que su muerte me afectó mucho cuando era pequeña, principalmente porque tampoco pude ir a su funeral y nunca llegué a conocerle en profundidad, además de que tuve que crecer escuchando durante gran parte de mi vida lo mal que hablaba mi padre de él, ya fuese por cosas que este sentía que le debía o por lo que le había hecho según él. Y por mucho tiempo me dejó un vacío irreconciliable, un dolor que aumentó el día que murió mi mascota muchos años después.

Pero ya estoy divagando. Espero sepas disculpar, en ocasiones soy terrible con las palabras. Lo que trato de decir es que sé lo que es perder a un ser querido de esa forma, y lo que te produce al inicio. Y me conmueve el hecho de que hayas reunido el valor para hacer esta pequeña historia con tal de liberar lo que sientes, para hablar de forma no-directa sobre tu experiencia y para mandar tan hermoso mensaje con el que no puedo más que estar de acuerdo, porque es exactamente como veo el tópico y el como trato de afrontarlo cada día que pasa.

Mucha fuerza, Saku. Espero hablar por todos en el foro y/o en el server cuando digo que te queremos. Y nunca lo dudes. Nos vemos en el próximo comentario.
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   Pokémon Ragnarok
"Al fin, el gran fiestón."-Pyro
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#5
Ah, joder. ¿Por dónde empezar? De algún modo todos empezaron a reflexionar sobre sus propios duelos… y por otro lado, supongo que sería descortés mirar esto con ojo critico. Pero me conoces. Des-cortés es mi segundo nombre porque odio a Hernán Cortés y todo lo que tiene que ver con él. Fuck him and fuck spaniards Awante mi Quetzalcoatl. 

Me gusta la premisa, me parece interesante. Me hace gracia la onda gurú de Morty, pero me gusta cómo manejas el hecho de que a pesar de su exterior Zen que todo lo sabe y todo lo ve, por dentro está igual de nervioso y casi casi toca a Blanca con pinzas porque tiene miedo de meter la pata. Por ese lado, muy bien. 

Por el otro, la segunda mitad sí se hace algo pesada porque se nota a kilómetros que, más que un diálogo entre dos amigos, es una persona leyendo un libro y tratando de aplicar sus lecciones a su situación. Es demasiado didáctica la forma en que Morty se expresa y eso saca de la inmersión. Por otro lado, me gusta pensar, en línea con lo que digo en el anterior párrafo, que Morty suena acartonado en su discurso porque pese a su imagen de gurú zen, él tampoco está tan familiarizado con la muerte y repite conocimiento de segunda mano a su amiga en el mismo intento por sonar confiable y confortarla. But again, esa es simplemente la forma en que me gusta verlo.

Respecto a lo anterior, ahora, después de dejar un comentario, me permito divagar…

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No lo sé. Estos últimos tres años he convivido mucho con la muerte. Una abuela a la que casi no conocía primero. Luego una abuela conflictiva que se fue luego de una larga y dolorosa racha en los hospitales, y hace casi un año el único hombre que he amado en mi vida de forma fugaz y funesta a partes iguales. Y tratando de contribuir al tema, diría que en mi experiencia no pasé por ninguna de esas etapas. En el primer caso fue un vacío, en el segundo honda desesperación y en el tercero una avasallante tristeza. ¿Lidiar? Con trabajo y ocupaciones. Lo que nadie te dice de la muerte es que no termina cuando te mueres. Hay que hacerse cargo del cuerpo, del entierro o cremación, de los invitados, disponer de sus pertenencias, limpiar y ocuparse de mil cuestiones prácticas. Y mientras unos se derrumban y otros les dan consuelo, los más enteros deben ocuparse de todo eso. Es otra forma de lidiar, supongo. No aminora el golpe, pero te prepara para recibirlo. 

Hay algo con lo que sí puedo conectar y es lo que dice Morty respecto a que no lo superas, porque es completamente verdad. Inevitablemente, el mundo se hace menos brillante. Inevitablemente, tienes menos razones para sonreír. Y pueden decirte que recuerdes los buenos momentos, que con el tiempo vas a sonreír cuando le recuerdes, y aunque hay algo de cierto en ello, lo que predomina es el vacío, la certeza de que esa persona ya nunca estará en la forma en la que siempre estuvo. Que le has dado los últimos buenos días. Que ya no habrá nuevas fotografías, ni nuevos recuerdos, ni la oportunidad de un reencuentro. Y la única forma de sentir su presencia es a través de su ausencia, un recuerdo constante de que esa persona ha muerto.  No, no lo superas. Eres tú, pero menos; y aprendes a vivir con ese hueco en el mundo porque no puedes hacer otra cosa. 

No creo poder comparar una persona con una mascota, como ha dicho Gold. Yes, es doloroso, he perdido al menos cuatro y tres en circunstancias feas, pero es que la escala es demasiado diferente. La pérdida entre una y otra están a niveles incomparables. Tal vez sea sólo mi percepción, no lo sé. Es un tema interesante por las diversas formas en que lo experimentamos. 
Gracias por escribir esto, Saku. A veces hace falta un recordatorio de lo que es importante. A veces ayuda a poner las cosas en un poco de perspectiva. Un saludo, y Valar morghulis.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#6
Me gusta leer este tipo de relatos tan personales y que quieren mandar un mensaje potente. Aunque suene feo, no he tenido ninguna muerte que me haya afectado demasiado, al menos de manera consciente. El ultimo familiar cercano que perdí fue mi abuela paterna y pese a que no eramos tan cercanos, siempre recordaré la escena de su muerte porque es digna de un libro. Estábamos en el hospital con mi abuela acostada en la cama. Recuerdo que el día estaba hermoso porque llovía. Una lluvia leve en un cielo con pocas nubes. Varios familiares estábamos en el pasillo hasta que uno de ellos salió de la habitación y nos dijo que había fallecido. Recuerdo que mi padre trataba de mantenerse estable frente a nosotros porque no le gusta llorar frente a los demás, pero estoy seguro de que la pasó mal. Bueno, antes que aquello, un tío político mío falleció en circunstancias...digamos, especiales. En su momento no me entristecí porque era un hijo de puta y un maltratador. Mi tía actualmente esta mucho mejor ahora sin él, pero mis padres me reclamaban porque ni siquiera intentaba disimular que me daba muy igual. El punto es que estaba aburrido en casa de mi tía cuando decidí revisar los libros que tenía. Eran relacionados con la muerte. Francesco: Una Vida Entre el Cielo y la Tierra. Pedro Paramo; una novela de fantasmas. Por ultimo, un libro sobre el duelo, que incluso tenía un capítulo para prepararte para tu propia muerte. A día de hoy no entiendo porque mi tía se entristeció tanto por un hombre que fue malo con ella y que la golpeaba e incluso aun tiene su foto en su departamento.

Pero entendí que fue así, piense lo que piense.


Bueno, dejemonos de cosas edgys. Ojeé el libro. Ahí supe sobre las etapas del duelo. Ya estoy familiarizado con el concepto, quiero decir.

Me llama la atención lo que dice Blanca de que no quiere ver enferma a su amiga y he estado pensando en que prefeririría cuando me toque afrontar una muerte. Si muerte repentina o por una enfermedad terminal. Por un lado, si le diagnostican una enfermedad incurable, tienes tiempo para despedirte y pasar las horas con él. Por otro lado, vas a ver como se muere poco a poco y la persona que conocías comienza a desgastarse hasta quedar en la nada. Yo no soportaría ver a mi papá enfermo de un cáncer, por ejemplo, sabiendo que pronto va morir. Si la muerte es repentina, al menos vas a recordar a la persona como vivió y no como la cascara que acabó siendo con el tiempo. Además, vas a dejar de negarte a ti mismo y dejar de seguir teniendo esperanza aunque los doctores te hayan dicho que ya no hay nada que hacer. Supongo que es el mismo sentimiento que tienen las personas con familiares que sufren de Demencia Senil. No los van a ver porque no soportan que esa persona con la que han pasado tanto tiempo ya no los recuerde y que este convertida en un muerto viviente.

Eso sería todo por ahora. Me has dado mucha inspiración. Espero que se sigan haciendo este tipo de relatos que nos hagan pensar.

Saludos.
[Imagen: g325fpf.png]
Los Fan Arts usados en esta edicion son propiedad de sus respectivos autores
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#7
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Disfrute mucho leyendo este relato, considerando que creo que es lo primero que leo de ti y que además escribes bastante bien.
En términos de la historia, me gusto mucho como están las transiciones y el ritmo, transmitiendo muy bien lo que sienten los personajes, algo bastante de peso en especial en una historia con esta premisa.
Un punto un tanto negativo es en la exposición de Morti al hablar con Blanca, su interacción era bastante buena entre los dos, pero el dialogo lo sentí algo pesado y sobrecargado, aunque podría justificarse con el hecho de que Morti es alguien sabio y muy culto.
Para acabar, me gustaría acotar que me gustó la premisa y la forma en que se llevo, es de esas historias que hacen pensar al lector, y en general, se tiene la idea de que suprimir las emociones en tales situaciones es señal de fuerza y demás, pero de hecho es un acto que deshumaniza algo humano, el sentir, y también desprestigia algo como el amor y recuerdos de la persona que se nos fue, como dice Morti, a otro plano. Sentir todo eso, nos hace ser humanos y sentirnos vivos.
Nos leemos en otra ocasión.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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