Índice - Presente
#1
PRESENTE

~Antes de comenzar~
Primero que nada debería decir que esta historia debió estar lista hace más de un mes. Poco importan las razones por las que no la subí a tiempo o por las que no la subí después. Si consideras que no merece tu tiempo, estaré completamente de acuerdo. 
Sin embargo, si decides quedarte a leerla, he de hacerte un par de advertencias: la primera es que esta es una historia experimental del tipo que no he hecho antes. Tienes que tomar decisiones, y dependiendo de ellas deberás avanzar entre capítulos. Hay varios finales, pero para entender por completo las razones por las que los personajes actúan como actúan y por qué los eventos suceden en un orden y no otro, es necesario leerlos todos. Por eso te pido que, si el primer final al que llegas no te parece satisfactorio, pruebes con otro, y otro, y otro. Por eso mismo los capítulos son tan cortos. La segunda advertencia es que tanto los versos como las canciones a las que llevan pueden o no tener un significado. 
Muchas gracias por llegar hasta este punto. Espero que te guste.
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OneshotLongfic- Presente

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Resumen

Yow

#16
(15)

 
El laboratorio se encuentra a las afueras de la ciudad, por lo que debes seguirlo a la distancia, oculta detrás de los árboles, lo bastante lejos para que apenas puedas verlo o él a ti. Comienzas a sospechar que debiste ir a la policía, o simplemente volver a tu casa y olvidarte de asuntos que no te conciernen pero ya es demasiado tarde. No puedes volver en el tiempo y tomar una decisión diferente.

—¿Qué estás haciendo?

Escuchas su voz detrás de ti, pero también sigue veinte metros al frente. Y antes de que puedas procesar la incongruencia entre ambos hechos, su mano atenaza tu hombro y te empuja hacia el suelo.

—Lo sabía.

Espeon maúlla. No alcanzas a ver lo que sucede, pero escuchas un gemido quedo y el sonido de su cuerpo golpeando la tierra. 

—¿Por qué lo hiciste, Beryl?

Hay ira contenida en su voz, pero también… ¿decepción? Habla como si le dolieran sus palabras.

—Ella confía en ti, yo también. ¿Por qué nos traicionas? ¿Es mujer te pagó? ¿O acaso fue él? 

—Perdón. Yo…

¿Tú qué? ¿Qué puedes decirle que te crea?

—Sé que no. No eres esa clase de persona. Y aún así… 

La presión sobre tu hombro disminuye.

—Ella te convenció, ¿verdad? Lo mismo nos pasó a nosotros, pero todo fueron mentiras y lo sabes, o al menos deberías saberlo.

Finalmente te suelta, pero antes de que puedas erguirte, su mano se posa sobre tu cuello para detenerte.

—No puedo arriesgarme a lidiar contigo. Alguien tiene que hacer lo correcto y ese soy yo.

Sientes una descarga de electricidad atravesar tu cuerpo, que pierde toda fuerza y cae al suelo inerte. 

—A partir de aquí haré las cosas solo. No quiero volver a verte.

Pasa delante de ti, alejándose lentamente en dirección al laboratorio. Tratas de levantarte, pero tu propio cuerpo se niega a obedecer. 

Tu visión se nubla. Tu conciencia se oscurece.

Fin.
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#17
(16)

 
Amber abre la puerta, conmocionado, y entre ambos llevan a la profesora Hazel a la sala.

—¿Qué está pasando aquí? —pregunta alarmado a la profesora—. ¿Qué le pasó en el hombro?

—Alguien… alguien le disparó en su laboratorio, no vi quien, pero…

—Debemos llamar a emergencias —se levanta con intención de tomar el teléfono, pero la profesora lo sujeta por la muñeca.

—No —susurra con voz débil, pero severa— emergencias no, es solo un rasguño.

—¿De qué está hablando? Alguien la atacó y usted…

—Escucha, niño… él tiene amigos. En la policía, en todas partes.

—¿Él? ¿Quién?

Hazel se muerde los labios, ya sea por el dolor o por negarse a hablar, y finalmente dice con un murmullo.

—Neikel.

Empieza a contarles una historia acerca de dos pokémon únicos en el mundo con la capacidad de cambiar de forma.

—Eran hermanos, un macho y una hembra. La hembra contrajo una enfermedad muy particular que le impedía moverse. Al principio perdió la capacidad de volar, luego de transformarse, y cuando ella los trajo conmigo, tampoco tenía fuerzas para comer. Probablemente no le quedaba mucho.

—¿¿Quién los llevó con usted? —preguntó Amber mientras volvía con un botiquín. Si se niega a salir, al menos pueden administrarle primeros auxilios.

—Beryl. El hermano mayor no confiaba en los humanos, pero sí en ella, y accedió a donar su sangre para que pudiera realizar estudios en base a ella, y después experimentar con su propio cuerpo para entender cómo respondía su sistema. Yo no tenía los recursos ni las instalaciones para encargarme, y ahí fue donde entró en juego Neikel. Lo suyo son los negocios, y tiene un parque acuático en la ciudad del norte donde teníamos a ambos hermanos bajo observación.

Se interrumpe a sí misma y respiró pesadamente. Pese a sus objeciones, es evidente que necesita atención médica.

—¿La hermana menor mejoró?

—Lo hizo, sí, pero Neikel tenía otros planes.

Percibes un temblor en sus ojos. Aún trata de ocultarles algo. Recuerdas los gritos de aquel hombre en el laboratorio.

—¿Neikel tenía otros planes… o usted?

Suspira pesadamente. Ambos la miran con severidad y parece entender que no está en la mejor posición.

—Nunca había visto nada igual a estos hermanos. Su fisionomía es diferente a la de cualquier otro pokémon. El tratamiento respondía, pero aún necesitaba tiempo para mi investigación, quería comprender la naturaleza de su capacidad para crear ilusiones, es algo diferente a lo que hacen otros pokémon psíquicos, algo que podríamos replicar, imaginen las posibilidades… —hace una pausa en su intento de justificarse—. Neikel pensaba de forma similar. A la hermana menor le gustaba la compañía, de modo que la convenció para vivir en el mismo hábitat que los pokémon de su acuario y pronto se volvió una celebridad… lo cierto es que ninguno de los dos queríamos dejar ir a los hermanos. Neikel incluso sugirió que forzarlos a procrear para producir más de su especie, y fue cuando decidió moverlos a esta ciudad, donde todo es más tranquilo y tiene más influencia. Pero Beryl ayudó al hermano mayor a escapar y un día fueron a mi laboratorio en la ciudad del norte para exigir que libere a la menor. Pero Neikel la tiene asegurada en su acuario y me exige que siga con los experimentos. Está obsesionado con la idea de clonarla si no cuenta con el hermano mayor, o de atraparlo. Yo no sabía qué hacer…

—Así que traicionó a ambos —las palabras salen involuntariamente de tu boca—. Para escapar sola.

Sonríe derrotada.

—Pero al final ambos fueron más listos que yo. Beryl y el hermano mayor trazaron un plan para liberar a la menor en el que yo me llevaba la peor parte, y Neikel sospechaba cada vez más de mí; no es evidente, pero vigila cada uno de mis pasos. Intenté sobornar a un capitán del puerto para que me saque de la región la próxima semana, pero él se enteró y ya viste lo que ocurrió en el laboratorio.

—Es horrible. Esos pokémon…

—Y tanto Beryl como el hermano mayor… el plan iba a ser mañana, pero tampoco confían en mí y han venido a llevarlo a cabo hoy. Neikel está más paranoico que nunca y es capaz de hacer cualquier cosa.

Amber aprieta los puños y, furioso como no lo habías visto antes, sale de la estancia. La profesora cierra los ojos y tú lo sigues.

Lo encuentras en la puerta de entrada con la espalda apoyada contra el marco y las manos sobre las sienes. Trata de calmarse, lo sabes. De entrar en el papel de hermano mayor que hace tanto no desempeña.

—Algo tenemos que hacer. Vamos a llamar a la policía y que ellos se hagan cargo antes de que Beryl se meta en problemas. Que arresten a ese tipo Neikel.

—La profesora dijo que tiene influencias en la policía. Y podrían tardar demasiado, mientras que Beryl y el pokémon… tenemos que ir al acuario y detenerlos.

—¿Y quién dice que van a escucharnos? Pero si ven a la policía en el acuario tendrán que detenerse antes de empezar.

—¿Y quién va a advertirle a Amber que la policía está en camino?

Amber se muerde los labios. Ninguno de los dos tiene una respuesta satisfactoria.

—Podemos separarnos e ir a ambos sitios. Tú a la policía y yo al acuario.

—Imposible —niegas con la cabeza—. Alguien tiene que quedarse con la profesora Hazel.

—Llamemos a emergencias y que se la lleven. Si la arrestan en el camino se lo tiene bien merecido.

—Pueden hacer más que arrestarla, ¿sabes? Dijo que Neikel tiene amigos en todas partes; si quiere silenciarla…

—¿Y solo vas a confiar en lo que dice? Ha mentido a todo el mundo hasta ahora, ¿por qué no a nosotros? Y si no la tratan en un hospital pronto…

Pese a su insistencia, no pueden dejar sola a la profesora. Uno de ustedes debe quedarse con ella y ese tiene que ser Amber. Si su estado empeora, a ti podría convencerte de que está bien, pero no a él.

Eso deja dos caminos: ir al acuario o acudir a la policía. Cada uno puede ser la única opción de salvar a Amber y a los hermanos o puede empeorarlo todo. Ni siquiera eres una entrenadora capaz de pelear por tu cuenta, pero dentro de ti sabes que esta es la última decisión. La última oportunidad de hacer bien las cosas.




Si decides ir al acuario: sigue al capítulo 20.
Si decides llamar a la policía: sigue al capítulo 20.
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#18
(17)

 
A pesar de que aún es martes, el acuario está a rebosar de gente. Familias, parejas y grupos grandes van y vienen de un sitio a otro sin cesar. El dueño del lugar no ha escatimado en gastos para reunir pokémon acuáticos de todas partes del mundo, incluso algunos de especies sumamente extrañas, como los dragonair y dratini que tienen su propio tanque. Hay un enorme wailord en otro, así como relicanth, gyarados y lapras. Un rarísimo pokémon cuya placa descriptiva llama "phione", flotando con un grupo de finneon; pokémon de agua dulce como seismitoad, y en el tanque más ostentoso, el orgullo del acuario: una milotic variocolor; de escamas blancas y aletas carmesí. Amber hace su mejor esfuerzo por relajar el ambiente, y tú haces el tuyo por ocultar tus pensamientos, pero no puedes sacarte de la cabeza aquella bolsa con esa credencial, al chico de ojos rojos llamado Lad ni el paquete que buscaba. Y aunque aún te preguntas si debiste acudir a la policía, en el centro de tus pensamientos está Amber y esa conversación que necesitaban tener.

Sales de la tienda de regalos con un marill de peluche entre los brazos y Sableye feliz con su diadema de chinchou. Amber revisa la hora en su reloj.

—Ya está por empezar el evento principal. Vamos a buscar lugares.

Diez minutos después están sentados en las gradas que rodean el tanque principal al aire libre. Es una piscina olímpica con decoraciones que simulan un arrecife en el que los pokémon ofrecen espectáculos uno tras otro. Una coordinadora hace juegos de pelota con una brione, y otro más organiza una docena de chinchou en un espectáculo de luces y burbujas. Eventualmente, la tercera coordinadora pide un asistente del público y un niño tiene la suerte de navegar a lomos de un arenque de wishiwashi. Una parte de ti lo disfruta, pero otra sigue fija en los mismos pensamientos sombríos y, cuando miras a Amber, notas que él tampoco está del todo concentrado.

—¿Te pasa algo?

Sale de su ensimismamiento por un segundo. Sabes que pensaba en ella, pero se resiste a mencionarla tanto como tú.

—No, bueno, es solo que…

—¿Qué?

—Esos pokémon. No parecen muy felices.

Intrigada, desvías la mirada al espectáculo y estudias a los wishiwashi. A pesar de la algarabía del acuario, es verdad que sus movimientos son lentos y que sus ojos se ven algo opacos. Cuando termina el número y entra en escena el lapras cantante, percibes un tono muy triste en su melodía.

Vuelves la vista hacia Amber. Si no lo dicho, no lo hubieras notado y el espectáculo seguiría siendo divertido. Pero ¿es verdad que los pokémon están tristes, o fue sólo su percepción que te contagió? ¿Son sólo los malos pensamientos de ambos acaso?

Entra otra pokémon. Esta es la milotic especial, que parece especialmente triste. Ya no sabes si es cierto o un producto de tu imaginación.

—¿Tú qué opinas, Sableye?

Pero en tu regazo, Sableye se ha dormido. La profesora Hazel dijo que sería un compañero fiable, pero ya no estás tan segura. Lo cierto es que él también ha pasado por demasiado esta tarde. Tal vez deberían quedarse más tiempo en casa, unos días, quizá…

—¡FUEGO!

Un grito de histeria que es seguido el clamor de las alarmas, que provocan a su vez un concierto de gritos entre la multitud. Chispas saltan en el escenario y en las grandes pantallas arriba de este. Columnas de humo se elevan del equipo de luces y pronto te ves atrapada entre una avalancha humana de codazos y empujones, todos tratando de ponerse a salvo a cualquier costo.

Sableye despierta y se pone alerta. Amber toma tu mano y trata de abrirse paso entre la multitud para evacuar. Todo ocurre tan rápido que apenas y tienes tiempo para reaccionar.

—¡Beryl! ¡Tenemos que darnos prisa!

Te confunde con ella por un momento, pero tras ver a Sableye sobre tu hombro, sacude la cabeza y corre hacia la plataforma sobre la que se haya aquella milotic.

—¡Todo está bien! —grita—. ¡Voy a sacarte de ahí, lo prometo!

El acuario empieza a vaciarse. Amber tira de tu muñeca, pero algo en tu interior se resiste a abandonar a Lad y a la pokémon. Tus pies parecen moverse por su cuenta y solo se detienen cuando escuchas una detonación.

—¡Maldición, ya están aquí!

—Las manos en alto —ordena el oficial de policía que acaba de disparar al aire mientras dos de sus compañeros apuntan a ustedes. Hay al menos diez de ellos, armados y dispersos alrededor de ustedes. Tanto tú como Amber obedecen, pero Lad les apunta con el puño.

—¿Y ustedes son los guardianes de la ley? ¡Se supone que protegen a los inocentes! ¿¡Entonces qué es todo esto!?

—¡Silencio!—grita un oficial.

—Todos ustedes son iguales. ¡No se puede confiar en nadie! ¡Haré esto solo si hace falta!

—¡ÚLTIMA ADVERTENCIA!!

—¡Tú no haces las advertencias!

Sientes que una inesperada presión recorre tu cuerpo y caes al suelo. La onda se propaga, Amber cae junto a ti y golpea a los policías también. La pokémon llora y Lad trata de calmarla, pero Sableye salta sobre su cabeza y empieza a morderlo en venganza por haberlos atacado. Quieres detenerlo. Quieres decirles a todos que paren, pero tu cuerpo responde torpemente y lo único que puedes hacer es ver con desesperación. Y cuando las cosas no pueden ponerse peor, escuchas una voz a tus espaldas que te eriza la piel.

—Sabía que vendrían.

Una repentina calidez te envuelve. Escuchas una detonación, y un segundo después escuchas el sonido de algo reventando, como un globo de agua, y un cuerpo que cae sobre ti y te tira al suelo. Y cuando tus sentidos empiezan a conectarse de nuevo, sacudes la cabeza con incredulidad porque lo que ves es lo último que quisieras ver.

—Amber…

Yace en el suelo. Su piel palidece, y una mancha oscura humedece su abdomen. Su rostro está congestionado en un rictus de dolor.

—¡Amber!

Levantas la vista y tus ojos se encuentran con los de un hombre mayor que sostiene un revólver. Su expresión es de desconcierto, como si no hubiera tratado de disparar a alguien, y es lo único que necesitas saber para entender que tú eras su objetivo.

Que Beryl era su objetivo.

—Hu…

Amber trata de hablar, pero se queda sin aliento. Sus manos buscan desesperadamente las tuyas. El mundo se oscurece por completo dejándolos solos a ustedes dos. Y él se está desvaneciendo.

Sus ojos empiezan a nublarse mientras los tuyos se cubren de lágrimas.

Fin.
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#19
(18)

 
Alegas que estás cansada, que ha sido un día demasiado duro y que de todos modos pueden ir al acuario mañana. Amber accede, pero notas una sombra de decepción en su rostro, y después de la conversación que acaban de tener, algo en ti desea compensarlo de algún modo.

—¿Sabes? Me dieron unas cuantas pokéball y una pokédex también. Podríamos ir a probarlas en la hierba alta, ¿no crees?

Su rostro evidencia que la idea no le atrae, pero al igual que tú está tratando de complacerte, de modo que salen de casa en dirección a la espesura, en un mutuo intento de arreglar las cosas que solo pone incómodos a ambos.



—Sableye, arañazo.

El décimo ratatta cae al final de una corta batalla (si es que se le puede llamar a eso una batalla) y Sableye deja escapar una larga carcajada de victoria. Es el décimo de la tarde, junto con dos caterpie y un spinarak. Aún conservas tus cinco pokéballs en espera de un pokémon que llame tu atención y, muy a tu pesar, estás disfrutando la experiencia. Hay cuatro pokémon diferentes registrados en tu pokédex y apenas han salido de la ciudad. Quieres hacerlo, lo sabes. Es como mejor te has sentido en todo el día y no quieres parar.

Te das la vuelta y notas que Amber, quien ha estado en silencio todo el rato, está jugando con un pokémon salvaje. Es el más grande de los que han visto hasta ahora: un bicho de escamas verdes destellantes y dos enormes antenas que simulan ser ojos. Buscas la pokédex en tu bolsa, pero él responde antes de que puedas usarla.

—Es un masquerain, son raros por esta región.

—No te muevas —le susurras—. Sableye, vamos a atraparlo.

—Espera.

Te detiene, y pone una mano bajo la barbilla de aquel pokémon, que se deja mimar como si se conocieran de toda la vida. Con voz tranquila te pide una pokéball y cuando la tiene entre sus dedos, se la muestra a Masquerain, como pidiendo su permiso. El pokémon alado asiente y, diez segundos después, ha sido atrapado eficazmente. Amber te devuelve la pokéball y tu pokédex emite un pitido intermitente. Cuando la abres, toda su información se extiende por su pantalla.

—Increíble… —Liberas de nuevo a la mariposa y esta vuelve a volar alrededor de Amber.

—¿Qué hacemos con ella? Tú la capturaste.

Por toda respuesta se encoge de hombros.

—Tú eres la entrenadora; apuesto a que será de ayuda durante tu viaje. Ese polvo que rodea sus antenas es un poderoso somnífero.

Empuja a Masquerain hacia ti y esta se te queda mirando con curiosidad, como ponderando la importante decisión de aceptarte como su entrenadora. Entonces agita sus alas con alegría y se posa sobre tu cabeza.

—Gracias —murmuras al tiempo que Sableye trata de asustar a Masquerain y empiezan a perseguirse entre sí por la hierba. Amber se sienta en la hierba y tú haces lo mismo un momento después. El momento incómodo se ha ido, pero una idea toma forma lentamente en tu psique y es que tu hermano mayor-menor luce mejor de lo que esperabas. Reacciona con una calma aterradora aunque sepas cómo se siente por dentro, pero hay algo… algo por debajo de ello que escapa a la fachada, y es que al jugar con Masquerain y tratar con otros pokémon luce verdaderamente feliz. ¿Trata de parecer fuerte por tu bien o hay algo auténtico detrás de todo? Tal vez no está tan roto como ambos creen. Tal vez no es demasiado tarde para que se convierta en entrenador.

—¿Por qué te dieron un Sableye?

—La profesora no tenía otros pokémon, pero había otra pokéball en la máquina…

Tal vez no sea demasiado tarde para nada. Lo tomas del brazo y echas a andar de vuelta al laboratorio de la profesora Hazel. Si los dos salen de viaje al mismo tiempo, no lo estarías abandonando, ¿verdad? Si ella y tú pueden irse solas, ¿qué impide que él lo haga también? Nadie tiene que quedarse solo en esa casa vacía, es lo que piensas, y tan pronto como decides que es verdad, aceleras el paso tanto como puedes.

—¿Oye, qué pasa?

No lo escuchas. No te detienes. Has encontrado una solución y es la única que tiene sentido. Pero cuando están lo bastante cerca para ver el laboratorio, también están lo bastante cerca para ver la columna de humo que sale de una de sus ventanas. Y de pronto vuelve a ti el recuerdo de Lad; de ese chico que prometió hacerse cargo de la profesora, y entiendes que, sí, efectivamente has llegado tarde.

Cuando llegan al laboratorio se encuentran con una patrulla en la entrada y cordón amarillo de seguridad rodeando el edificio. Una policía, una mujer de modales toscos y manos duras, se vuelve hacia ustedes y chasquea la lengua.

—Largo de aquí, niños. No hay nada qué ver.

—¿Qué pasó aquí? —pregunta Amber desconcertado—. Hace un rato todo estaba bien.

—¿Hace un rato? —la agente levanta una ceja—. Vas a contarme un poco más de eso.

Amber traga saliva al darse cuenta que ha metido la pata. Sabe que "todo estaba bien" porque volviste del laboratorio con un pokémon, pero no tiene idea de Lad, de la mochila de Beryl ni de nada más. Solo dijo lo primero que se le pasó por la cabeza, pero la policía lo mira severa.

—¿Y bien?

Intercambia una mirada contigo. Algo en tu expresión debe descubrir tu ansiedad, porque lo próximo que dice es una mentira.

—Vine hace un rato a solicitar mi pokémon inicial, pero la profesora no tenía más.

Intercambia una mirada con su compañero, quien pregunta.

—¿No estás un poco grande para recibir tu inicial?

Amber se encoge de hombros.

—Tuve algunos problemas.

Suena convincente para ti, pero tal vez los agentes han visto a través de su mentira porque se alejan de ustedes y para murmurar entre sí. Clavas tus uñas en su brazo en el momento en que les dan la espalda, furiosa por su mentira, pero entiendes que es demasiado tarde para contradecirlo sin empeorar las cosas.

—Muy bien. —El policía se acerca a ustedes—. No estás en problemas, pero necesitamos que nos acompañes a la comisaría para que nos cuentes a detalle.

—Entiendo —se encoge de hombros y te sonríe—. Ve a casa por favor.

Te corta la última oportunidad de seguirlo. Los tres entran a la patrulla y, apenas se pone en marcha, sientes una mano sobre tu hombro y te das la vuelta.

Una persona se lleva el dedo a los labios para indicarte que hagas silencio. Una persona que luce igual a ti, igual a la chica de la fotografía.

Una persona que se llama Beryl.

Ve al capítulo 19.
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#20
(19)

 
Cien emociones diferentes te invaden cuando la vez. A los ojos. Alivio, ira, sorpresa, decepción, alegría, tristeza, envidia, cariño, nostalgia, resentimiento, alarma, enfado, comprensión, confusión. Finalmente, una se impone sobre las demás.

—¿¡Qué estás haciendo aquí!?

—¡Te dije que bajes la voz!

La patrulla ya está fuera de vista, así que razonas que no necesitas contenerte y la sujetas por los hombros.

—¿¡Con qué derecho apareces ahora!? Nunca nos llamas ni mandas correos, nunca nos visitas, ¡no sabemos en qué andas metida! ¿Qué hacían tus cosas en el laboratorio? ¿Qué estaban haciendo Lad y tú?

—¿Lad? —su expresión es de desconcierto—. ¿Lo conoces?

—Me confundió contigo más temprano. Me contó que iban a hacer algo, pero no me dijo qué. ¿Quién es? ¿Ustedes hicieron esto?

—¡Tranquilizate! Él no… ni siquiera tiene fuerzas para hacer algo como esto, aunque no estoy segura de si lo haría de poder. De todos modos, necesito tu ayuda.

Toma tu mano sin esperar respuesta, igual que tú hiciste minutos antes con su hermano.

—¿Y Amber?

—No le pasará nada, tenemos cosas qué hacer, te contaré en el camino.

Los conocí en Ciudad Alto Mare. El hermano mayor ya lo conoces, su nombre es Latios, y la menor es Latias. Aunque sea difícil de creer, ellos son pokémon capaces de disfrazarse como humanos. 

En ese entonces, sin embargo, no podían ni hacer eso. Latias estaba tan enferma que no tenía fuerzas ni para levitar, y fue empeorando con el paso del tiempo. Me costó mucho tiempo ganarme su confianza, especialmente de Latios, pero finalmente logré que accediera a conocer a la profesora Hazel. Ella fue la que me dio a Espeon cuando todavía era un eevee, y es una autoridad en medicina pokémon. Podía contar con ella, ¿verdad? Y así fue al principio. Latias empezó a mejorar bajo su cuidado y poco a poco reunimos esperanzas de que se curaría por completo. Sin embargo…

La profesora tenía un amigo… la verdad creo que son más que eso, un empresario llamado Neikel, quien contribuyó con los gastos de Latias, pero el precio que quería cobrar era demasiado caro. Nos engañaron, nos hicieron creer que era por el bien de Latias, pero también hicieron enfermar a Latios solo para no dejarlos ir. Y cuando nos dimos cuenta de ello, estaban demasiado débiles para usar sus poderes y defenderse. 

Una noche prepararon todo para sedarlos y transportarlos a esta ciudad. Con ayuda de Espeon pude liberar a Latios del camión que los transportaba, pero consiguieron llevarse a Latias. Amenazamos a la profesora para que nos ayudara a liberarla, pero es demasiado leal a Neikel… trazamos un plan para liberar a Latias que debía llevarse a cabo mañana, y mandé a Espeon con ella con la excusa de tenerlo todo listo, pero en realidad era para mantenerla vigilada. El verdadero plan era para hoy, pero tardé más tiempo del necesario en llegar, y ahora… 

Latios te confundió conmigo y debió imaginar que lo traicioné. No piensa razonablemente desde que secuestraron a su hermana y es capaz de cualquier cosa, pero está demasiado débil para pelear, y Neikel tiene influencia en toda la ciudad.


—Y entonces, ¿qué hacemos? —preguntas cuando termina su historia.

—Vamos al acuario. Analizamos la situación y actuamos en consecuencia… ¿Tienes a tu pokémon? 

Revisas en tu mochila. Ahí está la pokéball de Masquerain, pero has olvidado la de Sableye.

—¡La tiene Amber!

—No importa, estaremos bien.

Para cuando están ahí, sin embargo, media docena de patrullas han rodeando el acuario. Beryl repite su señal de silencio y te lleva hasta la parte de atrás.

—¿Qué está pasando?

—Latios debe estar ahí. Vamos a evitar que haga una estupidez, o salvarlo si ya la hizo. —Libera a Espeon de su pokéball—. Psicoonda.

Un haz de energía psíquica fluye de la gema en su frente, y los policías que resguardan la entrada caen uno a uno. La sigues al interior, escuchan gritos y alarmas, tanto los visitantes como el personal tratan de escapar o ya han escapado, y los guardias que se han quedado a hacer su trabajo tienen problemas para contenerlos. Tanto tú como Beryl se abren paso con rapidez y llegan al escenario principal. Las gradas están vacías y en el centro de todo está Lad con las manos extendidas, siendo apuntado por al menos doce agentes de la policía repartidos a lo largo del recinto.

—Prometo no hacerles daño si no se resisten.

—No estás en posición de hacer amenazas. Pon las manos detrás de la cabeza y entrégate dócilmente.

Emite un largo suspiro. Recorre el lugar con los ojos, y una sonrisa fugaz se cruza por sus ojos cuando las ve a ustedes. Entonces choca las palmas y produce una poderosa onda expansiva que se extiende con rapidez. Solo Espeon es lo bastante rápido para producir una barrera de Protección a tiempo frente a Beryl y tú. 

Un segundo después, los agentes están en el suelo. Beryl corre hacia él con expresión airada.

—¡Idiota! ¿Al menos piensas antes de actuar?

Lad, o Latios, las mira alternativamente a una y a otra.

—Entonces, ustedes…

Sí, es mi hermana. Somos gemelas como ustedes.

—Está bien. No tenemos tiempo. 

Los tres saltan la barrera que separa al público de los artistas y se acercan a la piscina principal. Una milotic roja con blanco asoma la cabeza del agua cuando los ve y se inclina hacia Latios, que le rodea el cuello con los brazos.

—Ya está bien, puedes volver a tu forma normal.

Ante tus ojos, la criatura se cubre de luz y empieza a cambiar su apariencia por la de un grácil dragón de grandes ojos amarillos, pero la transformación le deja agotada.

—¿Por qué era una milotic?

—Neikel debió coaccionarla a disfrazarse. Un milotic de colores extraños es menos sospechoso que un legendario.

—Pero está demasiado débil —interviene Lad—. Y yo tampoco estoy tan bien luego de ese ataque, necesitaremos una pokéball o…

No alcanza a terminar la frase, o si lo hizo, no pudiste escucharlo porque su voz fue silenciada por un violento estallido. La bala ha golpeado con tanta fuerza su pierna que Lat cae al agua dejando un rastro rojizo tras de sí. 

—Mis disculpas. No presumo de buena puntería. 

Un hombre de aspecto severo está detrás de ustedes. Cabello castaño, gélidos ojos azules y una actitud a juego con el revolver en su mano. A tu espalda escuchas un llanto alarmado, pero no tienes el valor para apartar tu vista de él.

—¡Espeon!

Beryl grita una orden, pero su pokémon es interceptada por una sombra sinuosa que lo golpea de lado y clava sus colmillos en su nuca, debilitándolo de inmediato. Cuando se yergue sobre su cuerpo, puedes ver un siniestro seviper que sisea amenazante.

—¿Qué estás haciendo? —reclama Beryl—. Acabas de disparar a alguien, no te saldrás con…

—Es un criminal peligroso que ha incapacitado ya a varios miembros de la fuerza policial. Actué en defensa propia.

—¿Eso les dirás?

—Eso me creerán, igual que con ustedes.

Apunta su revolver hacia Beryl, pero ella corre a su vez hacia él y lo sujeta por el brazo, impidiendo que pueda disparar.

—¡Seviper!

Su pokémon sisea, y cuando Beryl se vuelve para verlo, le devuelve una mirada paralizante que la aturde por completo el tiempo suficiente para que clave los colmillos en su brazo. Luego, Neikel vuelve su atención hacia ti.

—¿Desde cuándo son dos? 

Se encoge de hombros y de apunta con su revolver. Todo parece perdido, tu corazón late apresuradamente y eres incapaz de pensar en nada que no sea tu propia muerte, ni siquiera en el triste grito de auxilio que resuena detrás de tu cabeza hasta que éste es demasiado fuerte. Tan fuerte que Neikel se cubre los oídos con las manos y Seviper se retuerce con un gesto de dolor.

—¡Tú, maldita bestia!

De pronto lo comprendes: no es un grito, sino una poderosa onda psíquica que afecta directamente sus cerebros. Vuelves la vista hacia Latias, quien se agita desesperada, demasiado enferma para controlar sus poderes y demasiado asustada para controlarlos. A este paso, todos ustedes morirán bajo esa poderosa presión, o ella se matará a sí misma por abusar de sus fuerzas. Bajas la vista al agua, donde Latios se sigue desangrando. Tienes que hacer algo, cualquier cosa para detenerla.

—¡Masquerain!

El pokémon brillante alza el vuelo frente a ustedes, y es afectado inmediatamente por la misma fuerza mental de Latias de modo que se apresura a volar fuera de su alcance.

—¡Por favor, detenla!

La mariposa agita sus antenas, liberando un polvo resplandeciente sobre todos ustedes. Tu último pensamiento antes de que tus ojos se cierren.





Despiertas horas más tarde en el hospital. La sala de urgencias es un caos. Doctores y enfermeros corren de un lugar a otro para tratar a los que se lesionaron durante la evacuación. Uno de ellos manosea tu cara con brusquedad, revisa tus signos vitales y, tras un par de preguntas, decide que no corres peligro. 

—¿Qué sucedió?

—Somnífero de un Masquerain, nada más. No corres peligro, pero vas a sentirte aturdida por el resto del día. ¿Dónde está tu acompañante?

—Aquí.

Amber aparece detrás de ti. Tras hablar unos minutos con él, el médico lo envía de vuelta a la recepción y poco después está contigo. Sigues sin entender nada de lo que pasa salvo el hecho de que ambos siguen con vida. Pero ¿y Beryl? ¿Latios? ¿Latias?

—¿Qué sucedió? —repites—. Y no digas "somnífero".

—Te contaré en el camino. Tenemos que irnos.

—¿A dónde?

—El centro pokémon. Beryl está ahí.


»Cuando terminó la conmoción y la policía pudo acercarse a ustedes, Beryl era la única que no fue afectada por el somnífero. Ella contó lo sucedido a las autoridades, a la prensa… a todo el que estuvo presente. Las influencias de Neikel no son suficientes para salvarlo del escándalo, y la policía se lo llevó. A mí me dejaron marchar en cuanto sucedió. 

—¿Qué pasó con los hermanos?

—¿Los dragones? Fueron llevados al Centro Pokémon. El hermano mayor está herido de gravedad y la menor está enferma. Beryl dice que ahora dependen de la profesora Hazel. A ella la encontraron más temprano en el laboratorio, antes de que llegáramos tú y yo. Está herida, pero estable.

—¿Y Beryl? Ese seviper la mordió.

—Le dieron algunos puntos en el brazo y un antídoto, pero no quiso esperar y se adelantó al centro pokémon después de contarme todo esto.

Era todo lo que necesitabas saber. Tan pronto como escuchas sus palabras, sientes que tu conciencia se desvanece y tiene que sujetarte para que no caigas al suelo.

—No te presiones, llevas dormida casi cuatro horas. ¿Quieres descansar?

—No. Vamos con Beryl.


La encuentran en la sala de espera, recargada contra la pared y con los brazos cruzados sobre el pecho. Tiene un vendaje sobre el brazo izquierdo y se ve pálida, pero es mejor de lo que esperabas. Alza la cabeza al notar su presencia y sus labios de curvan en una sonrisa, pero aparta los ojos incómoda cuando ve a Amber. Él también desvía la vista.

—¿Cómo estás?

—Mejor, todavía me duele la cabeza. —Tus mirada vuelve a su herida y ella extiende el brazo.

—Tuve suerte de que no pudo envenenarme, pero el doctor insiste en que debo guardar reposo, al menos un par de días… oh, los hermanos están bien. Me asusté cuando Latios cayó a la piscina, pero resulta que puede respirar bajo el agua. Ahora mismo lo están tratando, y van a hacerle análisis a Latias. Con la investigación de Hazel deberían estar bien… espero. 

Sigue hablando de los hermanos, pero el nerviosismo en su voz la delata. Hablan de ellos para no hablar de ustedes, y por la forma en que ella y Amber se miran, entiendes que no han arreglado las cosas aún.

—Si no hay nada más qué hacer, deberíamos ir a casa —sugiere Amber—. Ha sido un día difícil.

—Sólo un poco más —pide tu hermana.

Diez minutos más tarde, la enfermera le entrega dos pokéball. Beryl camina hacia ustedes y te entrega una.

—Espeon y Masquerain.

—Ah, cierto, cierto. —Amber lleva una mano a su bolsillo y extrae otra pokéball—. Sableye.

—Gracias. —Por alguna razón se sienten más pesadas que antes. Al salir del Centro Pokémon, tanto Amber como Beryl te flanquean.

—Así que, ¿vas a empezar tu viaje? ¿Y ya tienes dos pokémon? 

—Algo así —te obligas a responder—. Pero después de lo de hoy, prefiero esperar un par de días para salir de la ciudad.

Chasquea la lengua. —Yo también tengo que quedarme algún tiempo, al menos para ver cómo siguen los hermanos… ¿Hay algún problema?

—Tu habitación está igual que siempre —responde Amber—. Puedes quedarte el tiempo que quieras.

Por primera vez, una expresión de alivio surca su rostro.

—Tengo mucho qué contarles, podemos hablar de muchas cosas, no solo de las malas. Tengo que mostrarles a mis pokémon… ¡y tú tienes que mostrarme los tuyos!

Te fuerzas a sonreír, como sabes que ellos lo hacen. Aún hay algo que no está bien. Algo que falta por resolver.

Las pokéballs en tus manos pesan demasiado, como la decisión de volverte entrenadora.

Demasiado para una sola persona.

—La verdad es que tengo un solo pokémon. —Ambos te miran con extrañeza—. Amber atrapó a Masquerain.

Se retrae en desconcierto cuando extiendes tu mano a él con la pokéball. Tarda unos segundos en poder particular.

—Pero yo no soy entrenador. Ni siquiera tengo licencia…

—Pues saca una, hay mucho tiempo todavía. 

«Podemos irnos los tres al mismo tiempo».

«Puedes empezar tu propio viaje ahora».

«Nadie tiene que quedarse en casa solo».

Las palabras que no dices, pero que los tres escuchan perfectamente se quedan flotando en el aire por un largo momento que no quieren interrumpir. 

«¿De verdad es tan fácil?»

«¿Podemos hacerlo?».

—Te puedo enseñar un par de cosas —dice Beryl—. A los dos.



 
FIN.
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#21
(20)

 
Te repites una y otra vez que no es asunto tuyo. La profesora Hazel, lo que le ocurra a esos pokémon, incluso Beryl se metió sola en tantos problemas. No es asunto tuyo, no tienes por qué arriesgar tu vida por ellos. Ya bastante hiciste con sacar a la profesora del incendio. Ella los abandonó, ¿por qué deberían ayudarla ahora? No es asunto tuyo, pero no puedes dejar de correr hasta quedar sin aliento, decidida a evitar que las cosas empeoren si puedes hacerlo, y aunque más tarde te odies cuando todo caiga sobre ti, no te perdonarías si no hicieras el intento. 

Lo encuentras de camino al laboratorio; es tal y como la profesora lo describió: no tan alto, cabello azul y fieros ojos rojos. De no ser por el color de ambos, podrías confundirlo con una persona normal pero sabes que no lo es. Ni siquiera es un pokémon normal. 

Él también te ve y corre hacia ti.

—¡Beryl! Te he estado buscando. ¿Conseguiste el…? 

—No, no soy Beryl. Sé que nos parecemos, pero no soy ella.

La brusquedad de tus palabras lo aturde y su ceño se hace severo. 

—¿Entonces, quién? ¿Tú eres…?

—Sé quién eres, y sé en lo que ustedes dos están metidos. —Si ya sabe quién eres, al menos confiará en ti—. Pero no pueden hacerlo, Neikel ya lo sabe.

—¿Sabe qué? —Niega con la cabeza en confusión— ¿Dónde está Beryl? Tenía que ir al laboratorio…

—¡El laboratorio ya no existe, te estoy diciendo que lo quemó! 

Sus ojos se abren como platos y su boca se tuerce en una mueca de alarma. Trata de pasar a través de ti pero te obligas a contenerlo.

—¡El paquete! ¡Tengo que ir por él!

—¡No vas a encontrar nada ahí!

Se libera de tu agarre, pero apenas da dos pasos antes de llevarse las manos a la cabeza con frustración y gritar con una voz grave que se va haciendo más aguda. Dejas que se desahogue a una distancia prudente creyendo que, al menos, lo has detenido.

—¿Qué había en ese paquete?

—Dinero. Hazel iba a conseguirnos dinero suficiente para salir de la región. También iba a darnos la fórmula de nuestras medicinas para poder reproducirlas a cambio de dejarla sola.

Así que eso era. Y la profesora pensaba abandonarlos de todos modos.

—Está en mi casa. Neikel descubrió que iba a traicionarlo y escapar sola, así que la atacó en su laboratorio. Aún puedes preguntarle la información sobre su enfermedad y… 

—No —susurra—. Ya basta de confiar en nadie.

Se da media vuelta y empieza a caminar a pasos largos en dirección contraria. En dirección al acuario.

—¿Qué haces?

—Neikel se esperaba una traición hoy, no dos. Voy a rescatar a mi hermana y nos iremos de aquí.

—¿Estás demente? Ella no puede escapar sola, y él estará más alerta ahora. 

—¿¡Y tú qué sabes!? Hazel nos traicionó y Beryl no está en ningún lado. Voy a sacar a Latias de aquí aunque tenga que hacerlo solo.

Da un paso más, pero logras detenerlo de la manga de su camisa.

—Entonces —te resignas—. No lo hagas solo. Vamos a salvarla juntos.

—¿Tú? —pregunta ceñudo—. ¿Tú qué puedes hacer?

—Tengo mis trucos —replicas con una seguridad que estás lejos de sentir—. Ya veremos qué hacer.





Si en el capítulo anterior decidiste ir a la policía, ve al capítulo 21.
Si en el capítulo anterior decidiste ir al acuario, ve al capítulo 22.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#22
(21)

 
Pese a ser un día entre semana, el acuario está a su máxima capacidad. De acuerdo a Latios, su hermana se encuentra en el escenario central donde llevan a cabo la mayoría de los espectáculos. Espera su turno en un tanque subterráneo junto con los otros pokémon que van a presentarse.

—¿Cómo lo sabes?

—Es una habilidad nuestra. Podemos ver lo mismo que ven los ojos del otro. Ella la llama "visión compartida" —se muerde el labio—. Pero en este momento solo podemos hacerlo si estamos lo bastante cerca.

Latias está enferma, tanto como su hermano. Si no logran sacarla de ahí, ambos morirán rápidamente sin ayuda de Hazel. 

—Muy bien. ¿Cuál era su plan? 

—Infiltrarnos de noche, desactivar las cámaras de seguridad por unos minutos para llegar hasta Latias y escapar con ella disfrazados como humanos, pero eso ya no es posible. Si Neikel descubrió a Hazel, va a sospechar de nosotros también. Probablemente tiene todo listo para huir de nuevo y esta vez sin dejar rastro.

La rabia en su voz hace que las palabras le salgan graves. No sabes cuánto tiempo puedes evitar que cometa un error.

—¿Tenían algún plan de reserva?

—Tengo uno: voy a entrar, sacudir el estadio y asustar a todos los que están ahí. Mientras tanto, tú y Latias escapan entre la multitud.

Lo dice con tal seguridad que, por un momento, sospechas que no es una completa estupidez. 

—¿Estás loco? Tan pronto como logres llamar la atención te van a matar. 

«Neikel tiene amigos por toda la ciudad».

—Alguien tiene que hacerlo. Es un riesgo que estoy dispuesto a correr.

—Pero yo no. Podemos pensar en algo más. 



Minutos más tarde se encuentran en la entrada posterior del edificio. Latios extiende su mano y libera un pulso psíquico que noquea a los dos guardias que custodian la puerta, pero tan pronto como lo hace se lleva una mano a la cara con un gesto de dolor.

—¿Qué te sucede?

—Nada. Sigamos.

Si la profesora les dijo la verdad, él tampoco está en condiciones de hacerlo todo solo. Tú has traído la bolsa de Amber que se había quedado en el laboratorio donde llevas la otra pokéball (Espeon se ha quedado con Amber y la profesora). La abres y de ella surge un pequeño duende púrpura de ojos como diamantes. De acuerdo a la pokédex que llevas contigo, su nombre es Sableye. Te mira con curiosidad, como tratando de adivinar quién eres.

—Sableye, ¿verdad? ¿Crees que puedes ayudarnos?

El pokémon voltea en dirección a Latios y este asiente. Un momento después, Sableye hace lo mismo. 

—Bien, empecemos por… —dando un vistazo a tu alrededor, notas una cámara de seguridad vigilando la entrada—. Sableye, rompe eso sin que te vea. 

Escala por la pared con sus afiladas garras y rompe el aparato por detrás. Ahora que nadie los vigila, los tres pueden entrar. Sableye va al frente, desactivando cada cámara en su camino con sigilo mientras Latios lidia con los guardias, pero el constante uso de sus poderes psíquicos pasa factura a su cuerpo y cuando llegan al área de personal autorizado, está tan agotado que apenas y puede mantenerse en pie.

—Necesitas descansar. A partir de aquí…

—No —insiste—. Ya estamos cerca. Alguien tiene que lidiar con la seguridad.

De acuerdo al programa del acuario, falta cerca de una hora para que comiencen los espectáculos con coordinadores y, mientras tanto, los pokémon estrella se encuentran en tanques a la vista del público. Latias está en el más grande de todos, cerca del centro del complejo: un masivo tanque circular donde es exhibida como un milotic de colores inusuales.

—¿Cómo vamos a sacarla de ahí con cientos de personas mirando?

—Necesitamos una distracción. Yo causaré problemas para que los humanos se altere y traten de escapar. Mientras tanto, tú…

—Ya te dije que ese plan no va a funcionar. 

Tienes que salvar a ambos hermanos. No estás dispuesta a sacrificar a uno. Y ni siquiera sabes si podrías sacar sola a Latias de su prisión. Si Amber estuviera con ustedes tal vez las cosas serían diferentes pero ahora los hermanos solo te tienen a ti. 

Sableye, que comienza a aburrirse, tira de tu falda en espera de otra orden.

—Pero no tienes que ser tú la distracción… 

El pequeño pokémon ha demostrado ser útil, y la facilidad con la que se escabulle puede ser lo que necesitan. Buscas con la mirada en el techo algo que puedas usar, hasta que tus ojos encuentran un detector de humo.

—Sableye, ¿puedes activar esa cosa? 

El duendecillo asiente y junta sus manos para crear una pequeña llama oscura, pero lo detienes antes de que salte sobre la pared.

—Ese no. Quiero que busques todos los que sean iguales y juegues con ellos hasta que se activen las alarmas. Trata de que no te vean. 

Echa a correr por el pasillo, dejándolos solos a ti y a Latios.

—Estará bien. En el peor de los casos lo atraparán y creerán que es un pokémon gastando una broma. Vamos a buscar a tu hermana.

Esperan unos minutos hasta que se escucha la primera alarma. Menos de un minuto después escuchan la segunda, y apenas unos segundos después la conmoción toma por completo el edificio.

—Vamos.

Sabes que tu plan no es mejor que el suyo. Si acaso es una corrección muy pobre de su pésimo plan. Aun así, rezas para que tenga éxito. Para que ninguno de ustedes acabe como la profesora. Quieres creer que estás a tiempo, que esta vez has tomado las decisiones correctas para que todo funcione. Y cuando llegan al tanque principal, una parte de ti siente que lo están logrando.

—¡Latias!

La hermana menor responde a su voz y nada hacia él, aún bajo su disfraz. El pasillo está desierto. Hace tiempo que el público escapó del área y tampoco ven miembros del personal cerca de ustedes. Latios sube a la parte superior y tú tras él. El tanque es circular y completamente cerrado pero si pueden abrir la compuerta en el techo del mismo, Latias podrá escapar con ustedes.

—Aún tenemos tiempo. Voy a romper esta cosa.

—No, no lo harás. 

Latios, apoyando la mano sobre el cristal que lo separa de su hermana, se paraliza al escuchar esa voz grave y llena de seguridad. Sus facciones se tuercen, aprieta los puños y se da vuelta con rapidez solo para ser golpeado por una sombra negra y dorada que se mueve como un látigo. Un vicioso pokémon se yergue sobre él; una serpiente de ojos rojos y siseo amenazante.

—Seviper, tóxico. 

Clava sus colmillos en el cuello del chico mientras lo retiene con su cuerpo mientras que este deja escapar un suspiro ahogado. Tratas de socorrerlo, pero Seviper te encara y, al otro lado de la estancia, un hombre te apunta con un arma. Hay bolsas bajo sus gélidos ojos azules y el cabello castaño está un poco desalineado, callando en bucles sobre su frente.

—Latios y… Beryl. Esperaba más de ustedes. ¿De verdad creían que forzar las cámaras de seguridad era una buena idea para pasar desapercibidos? Prácticamente me regalaron su ubicación desde el principio. 

Sus palabras son como una bofetada porque tiene razón. En lugar de ayudar solo hiciste las cosas más difíciles para Latios.

—Sabía que vendría tarde o temprano. Por eso puse a su hermana a la vista de todos, para que incluso un idiota como él pudiera encontrarla. ¿Crees que tu sableye activó las alarmas para provocar una evacuación? Fue mi orden que todos dejaran el complejo para que ustedes y yo nos quedemos solos. No han hecho sino bailar en la palma de mi mano. 

Latias llora bajo su prisión ante la visión agonizante de su hermano. Su piel pierde color. El veneno se propaga rápidamente por su cuerpo. 

—Está bien —claudicas al ver perdidas las posibilidades—. Ya nos tiene. Pero si Latios no recibe atención en este momento, él…

—Ja.

Una sola sílaba escapa de su garganta, ronca y amarga, a medio camino de convertirse en una risa sin alegría.

—Latios, Latios, Latias…

Hace una señal con la mano a su pokémon y este se retira para cederle el paso deja de apuntarte para dirigir su arma hacia él, pero la mirada amenazante de Seviper impide que tú te muevas.

—A donde voy en esta maldita región escucho sus nombres. Siempre con expectación. Siempre con admiración. Como si fueran… héroes, o dioses. Como los pokémon en leyenda que se supone son. 

Se inclina en el suelo sobre Latios y pone el cañón de su pistola sobre su frente. Los ojos del pokémon, aunque febriles, le devuelven la mirada con fiereza.

—Solo veo carne… sangre… eres tan mortal como esa niña que trata de protegerte. ¿Qué tienes tú de legendario? ¿Por qué está todo el mundo tan obsesionado con ustedes? Son difíciles de mantener. Son difíciles de cuidar. Hasta tengo que disfrazar a tu hermana para hacerla rentable. ¿Qué tienes tú de especial?

—¡Basta! ¿No se supone que quería capturarlos? ¿Va a dejarlo morir?

—No lo entiendes, niña. Simplemente no lo entiendes. Ustedes ya perdieron, ¿sabes? Hazel era la única que podía tratar su enfermedad y ahora está muerta. Yo la maté. Ella hizo sus propias decisiones ¡y eligió mal, ¿entiendes?! Todos perdimos. No hay un solo camino en el que uno de nosotros gane más de lo que perdió. ¡Y ahora la única satisfacción que puedo conseguir de esto es volarle la cabeza a esta abominación enfrente de su hermana sin que ninguno de los dos pueda hacer nada para evitarlo!

La comprensión te golpea como un rayo. Lo que ese hombre buscaba, lo que Hazel, Beryl y los hermanos pensaban. Lo que no debiste creer. Y lo único que puedes decir ahora.

—La profesora está viva.

Sus ojos gélidos reaccionan y se clavan en ti. Percibes un leve temblor en la curvatura de sus labios.

—Yo estaba fuera del laboratorio cuando usted la atacó y la saqué de ahí. Mi hermano ya debió encargarse del resto. Está herida, pero bien.

Hazel estaba en el suelo cuando la encontraste. Neikel la había derribado y aún así, sólo acertó en su hombro. ¿Por qué se fue sin asegurarse de terminar el trabajo? ¿Por qué dudar con la única persona que aún podía estropear sus planes?

—Ella lo engañó también. Engañó a todos. No eligió a los hermanos ni a usted, eligió huir por sí misma con todo el dinero posible y lavarse las manos. Eso es lo que confesó en mi casa.

Se hace un largo silencio que no te atreves a interrumpir. Latias sigue llamando a su hermano desesperadamente mientras golpea su cabeza contra el tanque tratando de escapar. Latios se agita en breves espasmos mientras el veneno se propaga por su sangre. Seviper te vigila y Neikel mira hacia el vacío, como si todo hubiera dejado de importarle.

—Oh.

Escuchas una detonación. La superficie del tanque se tiñe de rojo y un pokémon grita desesperado. Apartas la vista para no ver, para no pensar en el cuerpo inerte que ahora se enfría rápidamente mientras que Neikel, con pasos cansados, se aleja de lo que hasta entonces era Latios y abre la compuerta del tanque. 

—Oh.

Dos segundos después escuchas otra detonación y los gritos se apagan. Ahora camina hacia ti.

—No soy la clase de hombre que lastima niños, pero hoy he cruzado demasiadas líneas.

Apoya el cañón sobre tu sien. Sientes el frío acero temblar sobre tu piel y cierras los ojos, esperando un final que no llega por espacio de varios segundos y, finalmente, la presión del metal desaparece. 

—No dejes que se salga con la suya —pide—. Asegúrate de que todos sepan que fue su culpa.

El tercer disparo resuena. Otro cuerpo se desploma.

 
Fin.
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#23
(22)

 
Pese a ser un día entre semana, el acuario está a su máxima capacidad. De acuerdo a Latios, su hermana se encuentra en el escenario central donde llevan a cabo la mayoría de los espectáculos. Espera su turno en un tanque subterráneo junto con los otros pokémon que van a presentarse.

—¿Cómo lo sabes?

—Es una habilidad nuestra. Podemos ver lo mismo que ven los ojos del otro. Ella la llama "visión compartida" —se muerde el labio—. Pero en este momento solo podemos hacerlo si estamos lo bastante cerca.

Latias está enferma, tanto como su hermano. Si no logran sacarla de ahí, ambos morirán rápidamente sin ayuda de Hazel.

—Muy bien. ¿Cuál era su plan?

—Infiltrarnos de noche, desactivar las cámaras de seguridad por unos minutos para llegar hasta Latias y escapar con ella disfrazados como humanos, pero eso ya no es posible. Si Neikel descubrió a Hazel, va a sospechar de nosotros también. Probablemente tiene todo listo para huir de nuevo y esta vez sin dejar rastro.

La rabia en su voz hace que las palabras le salgan graves. No sabes cuánto tiempo puedes evitar que cometa un error.

—¿Tenían algún plan de reserva?

—Tengo uno: voy a entrar, sacudir el estadio y asustar a todos los que están ahí. Mientras tanto, tú y Latias escapan entre la multitud.

Lo dice con tal seguridad que, por un momento, sospechas que no es una completa estupidez.

—¿Estás loco? Tan pronto como logres llamar la atención te van a matar.

«Neikel tiene amigos por toda la ciudad».

—Alguien tiene que hacerlo. Es un riesgo que estoy dispuesto a correr.

—Pero yo no. Podemos pensar en algo más.

Minutos más tarde se encuentran en la entrada posterior del edificio. Latios extiende su mano y libera un pulso psíquico que noquea a los dos guardias que custodian la puerta, pero tan pronto como lo hace se lleva una mano a la cara con un gesto de dolor.

—¿Qué te sucede?

—Nada. Sigamos.

Si la profesora les dijo la verdad, él tampoco está en condiciones de hacerlo todo solo. Tú has traído la bolsa de Amber que se había quedado en el laboratorio donde llevas la otra pokéball (Espeon se ha quedado con Amber y la profesora). La abres y de ella surge un pequeño duende púrpura de ojos como diamantes. De acuerdo a la pokédex que llevas contigo, su nombre es Sableye. Te mira con curiosidad, como tratando de adivinar quién eres.

—Sableye, ¿verdad? ¿Crees que puedes ayudarnos?

El pokémon voltea en dirección a Latios y este asiente. Un momento después, Sableye hace lo mismo.

—Bien, empecemos por… —dando un vistazo a tu alrededor, notas una cámara de seguridad vigilando la entrada—. Sableye, rompe eso sin que te vea.

Escala por la pared con sus afiladas garras y rompe el aparato por detrás. Ahora que nadie los vigila, los tres pueden entrar. Sableye va al frente, desactivando cada cámara en su camino con sigilo mientras Latios lidia con los guardias, pero el constante uso de sus poderes psíquicos pasa factura a su cuerpo y cuando llegan al área de personal autorizado, está tan agotado que apenas y puede mantenerse en pie.

—Necesitas descansar. A partir de aquí…

—No —insiste—. Ya estamos cerca. Alguien tiene que lidiar con la seguridad.

De acuerdo al programa del acuario, falta cerca de una hora para que comiencen los espectáculos con coordinadores y, mientras tanto, los pokémon estrella se encuentran en tanques a la vista del público. Latias está en el más grande de todos, cerca del centro del complejo: un masivo tanque circular donde es exhibida como un milotic de colores inusuales.

—¿Cómo vamos a sacarla de ahí con cientos de personas mirando?

—Necesitamos una distracción. Yo causaré problemas para que los humanos se altere y traten de escapar. Mientras tanto, tú…

—Ya te dije que ese plan no va a funcionar.

Tienes que salvar a ambos hermanos. No estás dispuesta a sacrificar a uno. Y ni siquiera sabes si podrías sacar sola a Latias de su prisión. Si Amber estuviera con ustedes tal vez las cosas serían diferentes pero ahora los hermanos solo te tienen a ti.

Sableye, que comienza a aburrirse, tira de tu falda en espera de otra orden.

—Pero no tienes que ser tú la distracción…

El pequeño pokémon ha demostrado ser útil, y la facilidad con la que se escabulle puede ser lo que necesitan. Buscas con la mirada en el techo algo que puedas usar, hasta que tus ojos encuentran un detector de humo.

—Sableye, ¿puedes activar esa cosa?

El duendecillo asiente y junta sus manos para crear una pequeña llama oscura, pero lo detienes antes de que salte sobre la pared.

—Ese no. Quiero que busques todos los que sean iguales y juegues con ellos hasta que se activen las alarmas. Trata de que no te vean.

Echa a correr por el pasillo, dejándolos solos a ti y a Latios.

—Estará bien. En el peor de los casos lo atraparán y creerán que es un pokémon gastando una broma. Vamos a buscar a tu hermana.

Esperan unos minutos hasta que se escucha la primera alarma. Menos de un minuto después escuchan la segunda, y apenas unos segundos después la conmoción toma por completo el edificio.

—Vamos.

Sabes que tu plan no es mejor que el suyo. Si acaso es una corrección muy pobre de su pésimo plan. Aun así, rezas para que tenga éxito. Para que ninguno de ustedes acabe como la profesora. Quieres creer que estás a tiempo, que esta vez has tomado las decisiones correctas para que todo funcione. Y cuando llegan al tanque principal, una parte de ti siente que lo están logrando.

—¡Latias!

Tanto tú como él buscan a través del cristal, pero la hermana menor no aparece por ningún lugar. Un escalofrío baja por tu espalda. ¿Y si Neikel se adelantó a ustedes? ¿Y si llegaron demasiado tarde? Los ojos de Latios se iluminan y su ceño se frunce.

—Ya no está aquí. No la encuentro…

Y antes de que puedas expresar tus temores, una explosión resuena detrás de tus oídos. Un segundo después Latios está en el suelo abrazando su pierna izquierda y ahogando un grito de dolor.

—Muy bien. ¿Dónde está la otra?

Te giras para encarar a su atacante. Un hombre entrado en años de gélidos ojos atemorizantes que sostiene un revólver apuntando en intervalos hacia Latios y hacia ti. Sabes de quién se trata, y en qué clase de problemas se han metido.

—Llevo siguiendo sus pasos desde que entraron a mi edificio. ¿En qué momento se llevaron a la otra? ¿Cómo es que ha desaparecido?

Latios aprieta los dientes por el dolor, pero notas una sombra de duda en su mirada. Probablemente piensa lo mismo que tú. Si ni Neikel ni ustedes la tienen, tuvo que ser alguien más.

—Beryl… —las palabras le salen como un susurro, pero el hombre del revólver las escucha perfectamente. Y vuelve la vista hacia ti.

—¿Tú? Alguien debió advertirte que no te involucraras en esto. Si tan solo te hubieras mantenido al margen podrías haber salvado la vida.

—¡Sableye!

El grito sale de tus pulmones involuntariamente, pero él te da un revés con su mano de tal fuerza que caes al suelo.

—Nadie va a venir; el lugar ha sido evacuado. ¿Cuál era su gran plan? No parece que esté funcionando.

Hace una mueca de dolor y gira la cabeza en dirección a Latios, quien trata de retenerlo con sus poderes psíquicos que menguan cada vez más.

—Seviper.

Una sombra negra y dorada se abate sobre Latios, clavando sus afilados colmillos en su cuello y liberando a su amo de su fuerza mental, quien sacude la cabeza y trata de acomodarse el cabello.

—Ya tuve suficiente de ustedes dos…

Se prepara para dispararle de nuevo, pero justo entonces son interrumpidos por alguien que se para entre ambos: una chica de tu estatura, con el mismo color de cabello, las mismas facciones y la misma clase de ojos. Alguien que podría pasar perfectamente por una copia de ti.

—Ya basta, Neikel.

Sus ojos gélidos se abren de par en par mientras los pasa de una a otra.

—¿Quién de ustedes es Latias?

—Ríndete —insiste tu gemela—. La policía estará aquí en cualquier momento. Ni tus influencias van a salvarte si ambas declaramos contra ti.

—¿Ambas? Hazel está muerta, y ahora sigues tú —sus labios se tuercen en una fea sonrisa al tiempo que apunta su arma hacia ti—. Entonces tú eres Latias.

Dispara sin dudarlo un segundo. Tus ojos fijos en el cañón al momento que un fogonazo te ciega y un estruendo resuena en tus oídos. Sin embargo, la bala nunca llega a ti. Un pokémon felino de pelaje rosado se interpone en el camino del disparo y libera una poderosa barrera que los cubre a ambos.

—Buen trabajo, Espeon —celebra Beryl, y vuelve a encarar a Neikel. No tienes nada más qué hacer. ¡Psíquico!

—Golpe Bajo.

Veloz como un parpadeo, la serpiente vuela a través de la estancia y embiste a Espeon con una fuerza brutal que los lanza a ambos contra la pared.

—También fui entrenador, ¿sabes? También creía que podía resolver todo con mis pokémon, pero nunca vi uno de esos legendarios hasta ahora, ¿sabes? Y ahora que los he visto, sigo sin entender qué los hace tan especiales.

Vuelve a apuntar su revolver hacia ti. —Si te disparo ahora, ¿volverás a tu forma original? Hasta un ditto puede transformarse. Hasta Zoroark puede crear ilusiones, así que dime de nuevo: ¿qué te hace tan especial?

—Mira detrás de ti —lo reta Beryl—, y puede que lo descubras.

Ambos vuelven la vista hacia el tanque, a través del cual pueden ver un dragón de escamas rojas y blancas cuyos ojos dorados resplandecen con fiereza. Neikel se paraliza. No sabes si por la revelación o porque alguna fuerza psíquica lo retiene.

—¿Entonces… ustedes… cómo?

Una sombra púrpura salta del techo hacia su cara y lo ataca a traición. Sableye por fin a vuelto y lucha ferozmente con uñas y dientes. Neikel, desesperado, llama a gritos por ayuda a su propio pokémon; y aunque Seviper acude a su rescate rápidamente y se enzarza en una batalla contra Sableye, el revolver ha caído de sus manos y Beryl lo patea a lo lejos en un momento de lucidez.

—Se acabó —declara—. No hay nada que puedas hacer.

—No se acaba hasta que yo lo diga. ¡Seviper!

La serpiente sacude a Sableye entre sus colmillos y lo arroja contra el cristal. Neikel sonríe seguro de su victoria, pero apenas un momento después se da cuenta de un detalle crucial.

El tanque está vacío.

—¿Latias? ¿Dónde…

Y del pasillo surge una segunda Beryl, sacudiendo su cabello húmedo. Neikel mira a una y a otra, y a la otra.

—¿Tres?

La recién llegada extiende su mano en la misma postura que su hermano, libera su onda psíquica sobre él hasta noquearlo.

Cuando su cuerpo inerte cae al suelo, Latias te dedica una tímida sonrisa.

—Gracias.




Pasa al capítulo 23.
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#24
(23)

 
Han pasado dos semanas desde el incidente en el acuario. Tu cumpleaños número catorce se lleva el premio al más aburrido hasta la fecha porque ni tú, ni Amber ni Beryl tenían energías para hacer otra cosa que dormir. Cuando despertaron, sin embargo, tuvieron que ponerse al corriente con todo lo que había pasado.

Cuando Espeon escapó del laboratorio buscó a su entrenadora y ambas fueron a su casa. De acuerdo a Amber, Beryl llegó apenas unos minutos después de que tú saliste y para ese entonces ya había llamado a emergencias para que fueran por la profesora. Tan pronto como llegó la ambulancia, tus hermanos fueron tras de ti. En el camino se les ocurrió el plan para que Latias se escondiera dentro de su propio tanque para ganar tiempo, y bajo las órdenes de Beryl, Espeon se lo comunicó a Latias de mente a mente siendo ambos de tipo psíquico.

De acuerdo a Amber, fue una cuestión de coordinación. Si hubieras decidido ir a la policía en lugar de al acuario cuando saliste de casa, ellos te hubieran buscado en el lugar equivocado y no hubieran llegado a tiempo. Pero gracias al escándalo que Latios y tú hicieron, tus hermanos pudieron escabullirse y, mientras Beryl acudía a rescatarlos, Amber liberó a Latias de su prisión. Tú quieres creer que fue algo más que eso, que las cosas salieron bien porque decidieron confiar unos en otros. Porque Latios confió en ti, porque tú confiaste en Amber, porque Latias confió en Beryl…

Por supuesto, no todo han sido alegrías. Beryl, Amber y tú han hablado hasta el cansancio estas dos semanas. Han llorado, han reído y han hecho planes, y aunque aún no pueden perdonarse del todo, te alivia saber que no se guardan rencores entre ustedes.

Los hermanos fueron transferidos a un centro pokémon intensivo. Latios se recupera rápidamente de su herida, y tanto él como Latias están recibiendo tratamiento por su enfermedad. Aunque el laboratorio fue destruido, Hazel recibió una (leve) reducción a su condena por proporcionar toda la información posible para el desarrollo de su curación. Neikel no tuvo tanta suerte, pero ni uno ni otro van a tenerla fácil. Una vez que involucras pokémon legendarios, es jurisdicción de la Policía Internacional.

Debido a lo anterior, tanto Amber como tú tienen que realizar su registro en otra ciudad; una más al norte, si quieren convertirse en entrenadores. Han salido a practicar estos días y Sableye ya te ha tomado cariño. Hace una semana incluso, cuando pasaban cerca del laboratorio, Amber se las arregló para que ese pokémon bicho los siguiera y ahora mismo va con ustedes.

Su primer destino es el centro pokémon. Beryl quiere ver a Latios y Latias una vez más antes de despedirse. Después irán por sus propias licencias y después de eso, ¿quién sabe? Beryl dice que quiere acompañarlos por un par de rutas para asegurarse de que estén preparados. Amber y tú creen que quiere recuperar tiempo perdido. En cualquier caso, los tres están de acuerdo con la idea.

Y en este momento, mientras los edificios de la ciudad se alzan lentamente en el horizonte, un suspiro de alivio escapa de tu pecho. Tardó más de lo que debía, y las cosas no fueron exactamente como las planeaste, pero al fin estás en camino. Y con una sonrisa recibes el presente del presente.

FIN.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#25
Bueno, he seguido tu mensaje, por lo que si iba a comentar esta historia, leería cada final. Ahora, antes de dar conclusiones generales, dejaré mis impresiones de cada ruta y al final un comentario general sobre la historia. Leí las rutas es el orden que están comentadas, así que algunas incógnitas se resolvieron leyendo otra ruta posterior:

1>2>5>12 (Ruta 1): ¡Tsk! Lo que es ser atrapada y asesinada en un día inocente, pero uno no juega con fuego, menos cuando no sabes qué hacer con éste. Aunque la aparición de la Beryl real es algo repentina.
1>2>5>13 (Ruta 2): Okay, eso fue... extraño. ¿Acaso será la verdadera Beryl algún tipo de fantasma para lograr cosas como esa, o es que tiene con qué rastrear a la falsa? Empiezo a tener unos flashbacks de Mario and the Music Box y apenas llevamos dos rutas.
1>2>6>14 (Ruta 3): Bueno, ya sabemos quién es Neikel, y tenemos una idea del pokémon que llora. Sin embargo, hay dos incógnitas: ¿A qué viene ese asalto al acuario? ¿Qué ocurrió la última vez que la falsa y Amber estuvieron en la comisaría? Y, ¿por qué la conversación con el oficial fue tan abrupta y a qué se debe que deba ir al hogar de la falsa tiempo después? Hasta no puedo evitar sentir que la mujer de ahí era Beryl otra vez, pero quizás solo busco demasiado donde no.
1>2>6>15 (Ruta 4): Hmm... una cuestión de venganza. ¿Mentiras? ¿Convencimiento? Este maleante de ojos rojos se ha puesto muy sensible en estas dos últimas rutas.
1>3>7>14 (Ruta 5): Muy bien, ahora descubrimos que el matón se llama Lad y ahora Sableye toma el lugar de Espeon. Sin embargo, regresamos una vez más al caso de los oficiales, ellos no tienen las mismas incógnitas que antes, puesto a que la falsa ya no es la misma clase de cómplice y no tomó las decisiones de antes.
1>3>7>8>17 (Ruta 6): Y todo vuelve a irse a la mierda, ahora al punto en que la falsa y Beryl ni siquiera son posibles de distinguir y ahora hay encima otro atacante, uno misterioso.
1>3>7>8>18>19 (Ruta 7): Bueno, creo que ahora voy a referirme a la protagonista como "gemela" en lugar de falsa. Quizás me anticipo a las cosas, pero creo que acabo de dar con el mejor final de esta "aventura interactiva", ya que responde a casi todas las incógnitas y deja una buena conclusión para todos.
1>3>9>13 (Ruta 8): Las cosas no cambian realmente, solo que ahora Lad no mata a la gemela por traición.
1>3>9>14 (Ruta 9): Lo mismo de antes.
1>4>10 (Ruta 10): Bueno, la ruta más corta y la que abre otra incógnita extraña: Masquerain tiene otra importancia más allá de haber podido salvar a todos en el mejor final. ¿Qué habrá querido hacer metiéndose en los planes de Lad y Beryl? Veamos si las últimas dos rutas resuelven esto.
1>4>11>16>20>21 (Ruta 11): No sé si considerar este el peor final. Le vieron la cara de idiota a Neikel, pero eso no impidió los plomazos y explosiones.
1>4>11>16>20>22>23 (Ruta 12): Y ahí está el otro mejor final, solo que en lugar de usar a un pokémon recién atrapado, Neikel fue derrotado con una estrategia de engaño compleja, aunque no resuelve la aparición de la verdadera Beryl.

En conclusión general, fue una buena historia interactiva, no voy a mentir. Lo que le pides a este tipo de trabajos es que te den razones para encontrar todos los caminos posibles y "desbloquear" todos los finales, y eso se logró muy bien. Lo muy poco que me quedó de "dudas" (esencialmente el Masquerain en la Ruta 10 y el comentario sobre la vez que Amber y la gemela estuvieron en la policía cuando eran más jóvenes en las 3, 5 y 9), pero he visto cosas más bizarras que no se resuelven en otras historias (Mario and the Music Box y Mogeko Castle vienen a la cabeza). En general, muy buen trabajo.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#26
Bueno. Me decidí a leer esto con toda la onda del mundo. Lo cual es un problema porque una vez más, estoy de frente a la segunda persona de los huevos que ya le tengo una tirria que no te podés imaginar.

Vamos al 1.
Como los capítulos tienen 3 párrafos, es fácil saltar entre uno y otro, pero también es fácil cagarse perdiendo entre las idas y vueltas cuando inevitablemente me cague muriendo en la primera alternativa. Así que para eso voy a escribir los pasos.
Lo importante, a menos que seas un salame, los ítems de la bolsa tienen que valer acordárselos para una futura elección. O al menos eso es lo que yo haría, sino no valdría la pena ni detallarlos. Dos MT, 5 Pokéballs, una llamasfera (???), medallas, tarjeta de entrenador, bla bla bla.
Primera elección. Confiar en que la profesora sea estúpida, saltar por la ventana como una completa estúpida, o pedir disculpas como una persona normal.

Vamos al 1-3.
La profesora es una persona normal. Pero no tanto como la protagonista, que responde “bien bien” a alguien que no conoce y que la llama con otro nombre. No solamente eso, sino que al parecer tiene un tercer ojo para saber que el chaboncito raro ese es una mente criminal maestra y está a punto de matarla.
Una vez más, veamos si el sentido común me ayuda. El wacho literalmente no dijo NADA incriminante, preguntó si la vieja tenía un paquete Y NADA MÁS. Mentirle sería completamente al vicio y traería más problemas. Así que a menos que esto sea un fic edgy pedorro, debería dejarme ir y no clavarme un cuchillo en el pecho porque “ah, sabe demasiado”.

Sigamos. 1-3-7.
BIEN KIWI BIEN LA PUTA MADRE. El boludito (que clase de nombre es Lad chabón) también tiene sentido común. Bárbaro. También vale la pena aclarar que la vieja dijo que el bicho era “bueno desenmascarando el peligro”, pero el Sableye no hizo ni bosta, y hasta lo aclaraste.
Con esa misma razón, y todas las pistas que largaste, una vez más tendría que ser pelotuda para ir a la comisaría y mandarlo al frente. Así que como una persona normal, aburrida y sin emoción, me voy a quedar en mi casa. Porque si esta historias de elige tu propia aventura es igual a las de la saga, en el 90% de los finales termino muerta.

Casa. 1-3-7-8.
La ejecución para saber quién carajo es Amber, es siempre tan enrevesada y quilombera como son todas tus historias. Hace trece meses tenías trece años, y “ELLA no estaba dispuesta” y “dejaron de ser tres en lugar de dos”
CHABÓN. “ES MI HERMANO”.
LA PROTAGONISTA TAMBIEN TIENE UNA HERMANA EL CHABONCITO QUERIA SALIR DE VIAJE CON LAS HERMANAS.
LA HERMANA MAS GRANDE SE FORREÓ. AHORA ELLA TAMBIEN SE CANSÓ DE ESPERAR.
El hecho de que la explicación venga después de la conversación, de que tengas que seguir para adelante, no entender una bosta, que lo expliques de forma super complicada, tener que volver para atrás, volver a leer para adelante… siempre lo mismo, kiwi. Por escenas como estas se pierde el hilo de la lectura.
Pero bueno. Al parecer la protagonista tiene un hermano con problemitas. Flasheaste la segunda persona hacia el final – más razón para odiarla – y tenemos entre “vamos al acuario” y “nah”.
El flaco del pelo raro te dijo “quedate en tu casa hermana no seas pelotuda”, pero el mensaje realmente es “aléjate de aca y no te metas donde no te llaman”. No hay ninguna traba para no ir a dar una vuelta al acuario más que “voy a forrear a mi hermanito que encima me está llenando de mocos la blusa”

VAMOS AL ACUARIO. 1-3-7-8-17.
MALA IDEA IR AL ACUARIO. Tendría que haber seguido mi instinto de forrez.
Así que en resumen, el chaboncito Lad spawnea de la nada (y no solamente eso, sino que parece que es mi hermano el que está hablando y también él me está confundiendo con la Beryl de los huevos, pero no, resulta que era el otro. Y me importa un carajo que tenga 10 policías al frente, yo disparo no solamente una vez SINO DOS. Y nadie mueve un dedo.
Pim pum pam, tengo una pistola. Pim pum pam, que dispara sola.
Pim pum pam, tengo un revólver. Pim pum pam, que dispara doble.
WHAT!? Por lo menos el respawneo me da algo de información. Pero en serio. WHAT.

SUPONGO QUE NO VAMOS AL ACUARIO. 1-3-7-8-18.
Y supongo que realmente la protagonista es pelotuda por volver al laboratorio INCLUSO ELIGIENDO LA OPCIÓN DE QUEDARSE LEJOS. Tengo un Masquerain (algo es algo) y también un clon.

1-3-7-8-18-19.
WAT.
Entiendo que haya cosas escondidas en la trama, porque claramente no podías arrancar las cosas del capítulo 1 diciendo “la Tarjeta de Entrenadora de TU FUCKING HERMANA GEMELA”
¿Sabés cuál es el problema, una vez más? El hecho de que está en segunda persona. Oh vaya, quien lo hubiera dicho. A lo mejor si la historia no estuviera haciéndome ponerme en la piel de la boludita sin nombre, tendría un poco de sentido que NO HUBIERA MENCIONADO QUE BERYL=HERMANA. Ejecución = pedorra.
Por el otro lado, la parte de los Latis es más creíble. Un poco infodump, la verdad. Como que hay que digerir tanta info en tan poco espacio – me hace acordar a mí. Y ¡OH NO BABY, DE VUELTA AL ACUARIO NO!
Sí, es mi hermana. Somos gemelas como ustedes.
Oh vaya, ¡si ALGUIEN lo hubiera dicho antes..!
Y OH VAYA, EL RESPAWNEO LE DA MÁS SENTIDO A LA HISTORIA. Ese detalle me encanta, no te lo voy a negar. Y OH VAYA
PIM PUM PAM TENGO UNA PISTOLA. La escena dramática te la debo de lo buena que estuvo. Estaba visto de acá a la luna que el hecho de atrapar precisamente un Masquerain, el hecho de que el hermanito haya dicho que puede hacer, y el hecho de que CASUALMENTE Beryl2 no tenga la Pokéball de Sableye era para que el bicho duerma a alguien. Con la diferencia que esta vez está bien ejecutado.
Es gracioso que pasamos de 3 párrafos por capítulo a UN MILLON DE PALABRAS
Y OH MY GOD SAQUE UN FINAL FELIZ A LA SEGUNDA, ESTO ES UN RÉCORD.
Empecemos a Undertalearla.

VAMOS A LA COMISARÍA. 1-3-7-14.
“y piensas más y más en Beryl; la chica de la fotografía”. Como odio la segunda persona, la puta madre. Por cierto: qué bien que hice en no ir a la comisaría.

VAMOS A MENTIRLE A LATIOS. 1-3-9.
HOLY SHIT TENDRÍA QUE HABER ELEGIDO ESTA OPCIÓN. 10/10 por haber dividido los capítulos y aun así volverlos a la rama principal en lugar de “ELEGISTE MAL GG ESTAS MUERTA”. Los libros de Elige tu Propia Aventura también hacían estas bifurcaciones raras y era tremendo. Super detallazo.

VAMOS A SALTAR POR LA VENTANA COMO UNA COMPLETA MOGOLICA. 1-4
WHAT EL SUBPLOT DE SALTAR COMO UNA ESTUPIDA TRAE MAS LORE DEL QUE PARECÍA. Salir corriendo suena a que me van a disparar en la espalda, pero entrar me suena a que también.

¡CORRE NIÑA, CORRE! 1-4-10
Ah, el clásico autismoending. Este nunca puede faltar. Huiste y después huiste de vuelta, así que ahora jodete, te perdiste toda la historia. Por lo menos acá salí viva.

¡MUERE NIÑA, MUERE! 1-4-11
COMO CARAJO ESTOY VIVA.

1-4-11-16.
Ah, así que acá está el plot apurado de la otra línea temporal. Ahora tiene un poco más de sentido. La verdad, no sé si la pegué yendo para el otro lado primero, pero es mucho más divertido tener estas ramas como “si, ya te sabes la historia pero ahora podés expandir leyendo otros detalles”
También tiene más sentido el capítulo del acuario. Aunque sigue sin cerrarme como le dejan al turco o lo que sea andar disparando a mansalva sin que nadie haga nada.
Quiero que veas la diferencia entre lo enrevesada que es la historia, pero lo bien que se logra esta vez por algo tan simple como que LOS FUCKING PERSONAJES CUENTAN LO QUE ESTÁ PASANDO. No importa lo complicada que sea lo que tengas que contar. Si lo contás como una persona normal y no como un rarito, se entiende todo. Como en este capítulo.
Incluso si no hubiera leído la otra rama, se entiende todo lo que cuenta. Aunque la verdad sería muy pedorro encontrarse con esta rama primero. Supongo que el hecho de poner una elección boluda como “SALTÁ POR LA VENTANA” es lo que traba a todos los que leen por primera vez de elegir esta ruta. Por cierto:
ir al acuario = capítulo 20
llamar a la policía = capítulo 20

What. ¿TELLTALE SOS VOS?  1-4-11-16-20.
OH SHIT LA ELECCION DE LA MUERTE. Acuario o policía. Las dos opciones terminaron en desastre anteriormente. ASI QUE VAMOS TEAM ACUARIO VOS PODES. Ya me mataste una vez, no hay forma de que me mate de vuelta.
¿Cierto?

NO DE NUEVO DECÍA. 1-4-11-16-20-22
La verdad la verdad, re fanfic este final. El otro estaba mejor, aunque los dos tienen su cosa flashera. Mucho más fanfic éste, donde “wow la gemela OP viene a salvar el mundo”.

1-4-11-16-20-22-23.
Final no canon. El primero no solamente fue mil veces más caótico, sino que tiene más sentido que se salvaran por un conjunto de casualidades porque… son un montón de chicos. Este es demasiado perfecto. El final 19 es mil veces mejor. Undertaleemos de vuelta.

VAMOS A LA COMISARÍA. 1-4-11-16-20-21
No tengo ni idea por qué estoy de vuelta en el acuario cuando claramente elegi IR A LA COMISARIA. Pero al parecer pensar en ir a otro lado hace que los maten a todos.
Conclusión: ANDÁ A LA COMISARÍA, PELOTUDA.

En fin. Por último, vamos a ver que pasa si mentís. 1-2.
No entiendo por qué carajo Espeon le gruñe a Latios cuando claramente ya se conocían de antes. Más preguntas inexplicables. My god que largo se está volviendo esto.

1-2-5
Le doy el sobre, todo sale bien, puedo ir OTRA VEZ AL ACUARIO o CONTAR TODO
Spoiler: ya sé que me espera en el acuario.

CUENTE HIJA CUENTE. 1-2-5-13.
HOLY SHIT ESTE FINAL. La verdad, todos en esta historia son demasiado inteligentes para su propio bien.

EL SOBRE ES MIO. 1-2-6.
Spoiler: ya sé que me espera en la policía.

TE SIGO TE SIGO 1-2-6-15.
Bueeno. Supongo que AL MENOS no me mató.

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Que querés que te diga. Es perfecto? LOL NO
¿Es bueno? ESTÁ TREMENDO HERMANO
POR QUE MIERDA MANTENES ESTO EN OCULTO. Tengo una relación de amor-odio con estas historias porque odio con toda mi alma los finales tristes, pero aun así me encantan porque te dejan ver un montón de escenarios de “lo que podría haber pasado si-“, lo cual le da una banda de realismo a todos los finales.
Ninguno te parece realmente descabellado, ni el peor de los malos ni el mejor de los buenos. Excepto el primero del acuario, ese es re cualquiera. Del resto, todos tienen sentido.
La otra parte buena es que no queda ni un cabo suelto – si te pones a leer todas las historias. Incluso momentos como la gemelita apareciendo en tal o cual momento dependen de lo que hiciste antes. Leer otras ramas, aunque te lleven a finales de mierda donde terminas muerta, te premian con más información de fondo.
Pros: casi todo. Todos los personajes me gustaron, buenos y malos. La trama es tremenda. El final bueno es espectacular. Los finales malos te dejan con una sensación horrible.
Contras: la fucking segunda persona. El comienzo también es medio choto por el hecho de que la historia no te dice que es la gemela por pura conveniencia, y se siente medio barato.
Llegado este punto, nunca vas a saber si realmente me gustó tanto como estoy diciendo o si estoy mintiéndote para que te sientas bien porque te re esforzaste haciendo esto. La verdad, la adrenalina de saber si vas a terminar con un tiro en la frente al pasar de capítulo es suficiente como para tenerme enganchada durante todas las opciones.
Me encantó. Me re encantó.
(Fuck el espaciado de este foro, por cierto.)
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#27
En un principio no entendí nada, pero creo que ya más o menos sé que pasó.

[font]Estuvo interesante la experiencia, aunque de todas formas tenías que ver todos los finales para tener la historia. Lo que hice primero es tomar las decisiones que tomaría en la vida real y eso me llevo al final fome donde la chava nunca sabe que pasó con la profesora y el laboratorio incendiado. Después tomé unas cuantas elecciones alternativas, cuando terminé, empecé a seguir todas las rutas para conocer que pedo con el mutante ese de los ojos rojos marca Sasuke. Al final, creo que llegue a mi conclusión favorita, donde los hermanos se van de viaje.

Muy bonito todo.

Saludos.
[/font]
[Imagen: g325fpf.png]
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#28
(18 Jan 2020
11:32 PM)
Maze escribió:
Y con una sonrisa recibes el presente del presente.

[Imagen: pikaowo.png] [Imagen: pikaowo.png] [Imagen: pikaowo.png]

Pero qué bonitoooo, sonreí como estúpida al leer el final. No sé cómo pero me las apañé para conseguir el "final feliz" a la primera, cuando de normal me las suelo arreglar para escoger el camino que lleva al triste. He leído el resto de finales y todas las rutas y el que más me ha gustado ha sido el capítulo 19. No sé, aunque acaba de una forma parecida al 23 siento que ahí los hermanos están más presentes en la historia, no sé si me explico, ese cap me transmitió más felicidad. Aun así tengo que decir que me han gustado todos y su variedad; de los más felices pasamos a uno "indiferente", en el que si bien la prota no sufre por así decirlo se queda con la duda de qué habría pasado si hubiera actuado de otra manera, y por último tenemos los no tan felices, que incluso incluyen algunos trágicos con muertes de personajes. Toda esta historia me ha hecho pensar en cómo tomar x o y decisión en ciertos momentos puede hacer que el resultado cambie completamente, lo cual se puede trasladar perfectamente a la vida real.

Hacía mucho que no leía una historia tipo "escoge tu propia aventura" y la verdad es que me lo he pasado muy bien. Ha sido divertido el pensar con detenimiento cada decisión e investigar posteriormente las diversas rutas y, de esa manera, obtener poco a poco información que te ayuda a crear todo el puzle de la historia. Tengo que felicitarte, Kiwi. No sé cuánto te costó armar todo este entremado, el crear varias rutas que acabaran conectadas y diversos finales que queden bien, pero imagino que te llevó su tiempo hilarlo todo de forma que encajase. Percibo que hay cierto esfuerzo tras todo esto y eso es de agradecer cuando estás leyendo un fic.

¡Nos vemos!  [Imagen: toto.jpg]
[Imagen: 6be4Jwe.jpg]
 
~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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