Índice - Pokémon Reset Bloodlines
#1
Comentarios iniciales:

Hola y bienvenidos. En esta ocasión les voy a traer algo... podemos decir, diferente. Para empezar, quisiera aclarar que esta historia no me pertenece, sino fue escrita originalmente por el autor de Fanfiction.net Crossoverpairinglover conocido también en otros sitios como KrspaceT. La historia comenzó como un longfic simple que sigue a Ash y compañía, hasta que decidió agregar relatos adicionales para expandir su universo, y abrió posteriormente las puertas a otros autores, entre los cuales se encuentra su servidor. Luego le solicité permiso para traducirla al español y compartirla con más gente, y al hacerlo me concedió también carta blanca para publicarlo en otros sitios, siempre y cuando le diese el crédito apropiado. El punto es, esta historia se expandió en un gran universo del cual tengo bastante material que compartir, tanto mío como de mis colegas, y tenemos para todos los géneros y gustos: aventuras, romance, horror, suspenso, hasta crímenes para quienes gustan de algo más.

Ahora, respecto a la historia en sí, esta está inspirada en Ashes of the Past, considerado por muchos el fic más popular de todo el fandom de Pokémon (al menos según el contador de Fanfiction y quizás para los angloparlantes). En dicha historia, la premisa era que Cyrus, el líder del Equipo Galactic, logra descubrir la manera de manipular el tejido de la realidad y destruye totalmente el mundo Pokémon como lo conocemos, pero Arceus logra rescatar a Ash y enviarlo al pasado con sus memorias intactas para que pueda prevenir estos sucesos. Aquí la premisa será similar, excepto que a diferencia de Ashes esta toma un enfoque un poco más serio, si bien no faltará la comedia típica de la serie, y que Ash no repetirá su viaje paso por paso como lo hace en Ashes, debido a que aquí los cambios fueron mucho más pronunciados. En parte esto se debe a que aquí utilizaremos elementos y personajes de distintas fuentes, no solo el anime principal, sino los videojuegos (tanto los mainstream como los spinoffs), mangas, e inclusive del juego de cartas. A su debido tiempo verán a qué nos referimos.

A raíz de eso, tengo una enorme cantidad de material. En el momento en que escribo esto, la historia principal se acerca a los 50 capítulos (sin contar los que tenemos preparando para publicar), además de más de 100 sidestories que forman el universo expandido. Por cuestión de organización, creo que los iré publicando todos en un mismo thread, dependiendo de en qué momento sea bueno leer algunos de ellos (ya que algunos contienen spoilers de la historia principal o necesitan lectura hasta cierto punto para entenderse mejor).

Por último, quisiera informarles que esta historia se comenzó a escribir en diciembre de 2013, y el punto de partida concreto es poco después del episodio 10 de la temporada X&Y; por lo tanto, ignora todos los sucesos posteriores incluyendo las series de Sol y Luna y la actual de Viajes Pokémon, si bien se introducirán elementos de estas últimas más adelante, haciéndose ajustes pertinentes para acomodarlos al nuevo universo.

Sin más preámbulo comencemos con...
 
POKÉMON RESET BLOODLINES

Escrito por Crossoverpairinglover, traducido por Fox Bluereaver

Imagen de portada hecha por Mark331
[Imagen: daqxwo8-fff55f1e-90cc-4649-9c4f-58fa7b3a...3-A_tt4QOA]
 
Capítulo 1: Cuando una realidad se cierra, otra se abre.
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Mundo Pokémon...

En el gran multiverso existen multitudes de mundos, los cuales son hogar de muchos seres similares y maravillosos. Seres capaces de manipular energías psíquicas, volar por los cielos, nadar por los océanos más profundos y realizar muchas otras increíbles hazañas. A estas asombrosas criaturas las conocemos como Pokémon.

Desde algunos considerados como pestes muy comunes a otros adorados por su gran poder equiparable al de dioses, hay cientos de especies de Pokémon conocidas por todo el mundo. Tal vez un verdadero número jamás llegue a conocerse, pero el último conteo los situaba alrededor de los 700, y dicho número es propenso a cambiar una vez que alguien reviva un nuevo fósil o descubra a algún nuevo y misterioso habitante del océano.

Los humanos son considerados por algunos como una especie perdida de Pokémon, aunque esta teoría en sí misma es un gran motivo de controversia. A pesar de todo, la humanidad ha coexistido junto a los Pokémon por muchas generaciones, en su mayor parte gracias a una enraizada armonía que toma muchísimas y variadas formas.

Algunos Pokémon existen como mascotas, otros como ayudantes de trabajo pesado, pero la vasta mayoría de ellos hace equipo con los humanos para mejorar juntos sus fuerzas; el entrenador y el Pokémon viajan juntos a través de las regiones, enfrentando a otros en batallas competitivas (al igual que en otras formas de competencia, como los Concursos, Exhibiciones y el Pokéathlon) en busca de fama y crecimiento personal para ambos.

Ahora, sucede que existe un joven entrenador en particular que posee algo especial dentro de sí, un entrenador que posee una inusual habilidad de crear vínculos con prácticamente cualquier Pokémon que conozca, un entrenador con un enorme potencial que difícilmente podría ser restringido por su juventud e inexperiencia.

Su nombre es Ash Ketchum.

Nacido en Pueblo Paleta, este extraordinario muchacho ha viajado de región en región, compitiendo en muchos torneos, ganando en las Islas Naranja y en la Frontera de Batalla, y dando un excelente espectáculo en Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh y Unova, a pesar de no haber logrado el primer lugar.

Sin embargo, siempre hay una próxima vez, y en este nuevo viaje a través de la región de Kalos, todo parecía indicar que tenía una gran posibilidad de ganar...
 
(--0--)

La región Kalos, en algún lugar en la Ruta 5 entre Ciudad Lumiose y Pueblo Camphrier…

Un globo de aire caliente con la forma del Pokémon gato rasguñador, flotaba impulsado por el suave viento que soplaba sobre el paisaje de Kalos, mientras el Meowth por el cual debía su forma miraba hacia el cielo.

- Oigan, sonsos, ¿no escucharon algo por ahí? – preguntó el Meowth hablándole a un dueto de jóvenes adultos, el primero un hombre de pelo azul-morado y la otra una mujer pelirroja con un cabello extremadamente largo, ambos con uniformes blancos con botas y guantes negros y en el pecho una enorme R roja.

- No realmente, como si me importara. – dijo la mujer ausente, muy ocupada haciéndose las uñas para prestar atención.

- ¿No escucharon una voz murmurando en el cielo, sonando como una máquina descompuesta? – insistió Meowth.

- ¿No te habrá soltado los tornillos ese último Atactrueno, Meowth? – preguntó el hombre, demostrando un poco más de preocupación que su compañera. – Aunque si no te los suelta la cara de Jessie…

- ¿CÓMO TE ATREVES, JAMES? – gritó furiosa la mujer.

Los gritos de Jessie rápidamente los silenciaron, y pronto tanto James como Meowth se arrepintieron de haber abierto sus bocotas. Al gato no le quedó nada más que hacer excepto volver la mirada al cielo, albergando la esperanza de divisar lo que fuera que hizo ese ruido.

Lo iba a lamentar.
 
(--0--)

Mientras tanto, en el suelo…

El hábil entrenador conocido como Ash Ketchum se encontraba en este momento en medio de su segunda actividad favorita, después de la intensidad de una buena batalla Pokémon: comer. El muchacho de pelo negro con la piel algo tostada, y como siempre llevando una variante de su característica gorra de béisbol roja y su chaqueta y jeans azules, parecía estar compitiendo con una pequeña niña rubia por quién de los dos comía más, mientras una jovencita más cercana a su edad con el pelo color miel se reía al verlos.

Y mientras tanto, no lejos de allí, resonó una especie de explosión, y una voz de pronto murmuró algo que sonó como "el futuro es ahora", pero al parecer eso era una ocurrencia tan común que los dos que competían por quién comía más se enfrascaron demasiado en ello y no le prestaron más atención aparte de mirar un instante por encima del hombro para verificar que el chico rubio con overol azul claro todavía seguía vivo, aunque algo chamuscado.

Esparcidos a su alrededor estaban varios diferentes Pokémon; un ratón amarillo conocido como Pikachu, uno más pequeño de color naranja, Dedenne, el conejo Bunnelby, la marmota verde y marrón Chespin, la zorrita de fuego amarilla y roja Fennekin, la pequeña rana ninja Froakie, y el pequeño pajarito Fletchling; todos dando saltos alegremente y con energía, habiendo terminado ya de comer y pasando el rato mientras los humanos terminaban su competencia de quién comía más.

Y hablando de eso, el chico rubio de overol, todavía cubierto de polvo negro luego de que el último de sus artilugios le explotó encima, se ajustó sus gafas (milagrosamente intactas) mientras veía a su pequeña hermana y a Ash comer como si no hubiese mañana.

- No saben cómo envidio sus metabolismos. – dijo con un tono seco, aunque sorprendido. Pero justo cuando Ash estaba a punto de echarle mano a la última galleta del plato, esta de pronto se desvaneció... y no porque Ash o la niña rubia se la hubiesen comido.

Los cuatro humanos se quedaron viendo confusos el lugar donde desapareció la galleta, mientras Pikachu, Froakie, Fletchling, Chespin y Fennekin hacían lo mismo al ver que su comida también desapareció sin razón aparente, mientras Bunnelby miraba a lo lejos y Dedenne se quedó dormido en la hierba sin motivo aparente.

- ¿Por casualidad no hay Kecleons en Kalos? – Ash sugirió, dándole a su otro compañero una mirada interrogante, este asintió con la cabeza, pero agregó:

- No creo que ese sea el caso aquí. – Le echó un ojo al Froakie que parecía estar ligeramente molesto por algo antes de proseguir. – Estoy muy seguro de que si hubiera algún Kecleon escondido cerca, Froakie hubiera podido sentir su presencia antes que se acercara para robarse la última galleta.

- ¡FROAKIE FROAK! – dijo la pequeña rana estando de acuerdo, asintiendo con la cabeza y feliz por el cumplido. De cualquier manera, era un misterio, y uno por el cual Ash no estaba feliz. Él quería esa galleta.

- ¿Y entonces qué pasó, quién se llevó la galleta? – quiso saber la niña pequeña, mientras de pronto el árbol detrás de ellos comenzaba a desaparecer, igual que la galleta.

Todos los seres en el claro, a excepción del profundamente dormido Dedenne, le dieron al ahora vacío espacio donde antes había estado un gran árbol una mirada llena de alarma. Mientras tanto, el cielo comenzó a transformarse de un hermoso día soleado a un infinito abismo de oscuridad, con nubes de tormenta lanzando rayos, mientras árbol tras árbol todo a su alrededor comenzaba a desaparecer de nuevo.

Ash se preguntó por dentro si sería un Pokémon el que estaba haciendo esto, y por qué. Sin embargo, sí tenía una ligera idea, habiendo sido testigo antes de un incidente muy parecido… y eso no hizo nada para tranquilizarlo.

- Hermano… ¿qué está pasando? – La pequeña niña comenzó a lloriquear de terror, mientras se agarraba del brazo de su hermano tratando de calmarse.

- No… no lo sé, ¡la ciencia no tiene respuesta para esto! – exclamó, incapaz de ocultar su propia preocupación.

Después de sacar aparato tras aparato para tratar de averiguar qué diablos estaba ocurriendo a su alrededor y sin ir a ninguna parte, no recolectó ningún dato. De hecho, el dispositivo que usaba para escanear también desapareció, borrándose de sus manos como si nunca hubiera estado allí en primer lugar.

La chica mayor, sin embargo, sí se dio cuenta que tanto Ash como Pikachu tenían expresiones distintas en sus rostros que el resto de ellos. Menos en las líneas de un horror del tipo "¿Qué diablos está pasando?" y más bien algo como "Por Arceus, no de nuevo".

- Ash, ¿qué está sucediendo? – le preguntó, mientras que Ash solo pudo responder con un susurro.

- No puede ser… es lo del Pueblo Alamos otra vez.

El suelo alrededor de ellos también comenzó a desaparecer, y venía hacia ellos como si un borrador gigante estuviese haciendo desaparecer el mundo mismo.

- ¿Pueblo Alamos? – preguntó la chica.

Pero apenas tuvo un segundo para reflexionar en esto, antes de que la tierra sobre la que estaban parados también fuese borrada de la existencia. Sin ningún suelo que los sostuviera, todos comenzaron a caer, gritando de horror, hacia un infinito abismo de nubes. Sus gritos solo resonaron apenas por unos segundos, antes de que casi todos ellos desaparecieran por completo, todos excepto uno, que siguió gritando mientras una luz dorada lo rodeaba.

*¡THUMP!*

Con un gruñido, Ash se puso de pie, para encontrarse con que había caído en un piso que parecía hecho de puros diamantes inmaculados, sosteniéndose la cabeza y sintiéndose como si hubiera caído de un avión.

- ¿Qué... qué acaba de pasar? – se preguntó mientras miraba a su alrededor, tratando de determinar dónde se encontraba.

El lugar parecía un palacio, aparentemente cubierto de oro y plata, con joyas que iban desde rubíes hasta zafiros, pasando por esmeraldas y diamantes incrustados en los sólidos pilares de platino, y enormes perlas que colgaban alrededor de cada puerta cerrada. La enorme riqueza del mundo en el que aterrizó le recordó algo a Ash: nada de eso valía nada si no tenía a nadie con quién compartirlo.

- ¡Pikachu! – llamó primero a su más importante compañero, y esperó algunos segundos por alguna respuesta. – ¡Serena! ¡Clemont! ¡Bonnie! ¿Hay alguien?

Los llamó una y otra vez, pero nada. La habitación permaneció en silencio. Parecía ser el único allí...

*¡BOOM!*

El gran palacio de pronto fue golpeado por una enorme explosión de energía que fue lo bastante fuerte para volver a hacer caer al suelo a Ash, al tiempo que comenzó a brillar de varios colores en sucesión rápida; primero rojo y verde, después azul y amarillo, luego blanco y negro...

Las luces vinieron una tras otra en destellos que le lastimaban los ojos como si fueran los ataques de un Pokémon eléctrico, así que Ash no tuvo más remedio que cerrarlos, sin volver a abrirlos de nuevo sino hasta que la luz pareció haber bajado de intensidad lo suficiente y sin brillar con la fuerza del sol, sino más bien con la tranquilidad de la luna. Aunque lo que vio frente a sus ojos resultó ser enormemente familiar.

Un pie con una punta dorada, que llevaba hacia una pierna blanca, esta a su vez conectada a un gran Pokémon cuadrúpedo de piel blanca, con una cabeza elegante y varias estructuras doradas que lo rodeaban formando un patrón como con forma de rayos. Este era un Pokémon por el que los extremistas religiosos escalaban las más altas montañas con la esperanza de oír su mensaje, o le rezaban para que cada arbusto por el que pasaran se prendiera en llamas como una señal de su presencia.

Ash al parecer se topó con él en una semana muy lenta.

- ¡Arceus! – exclamó Ash asombrado y a la vez conmocionado mientras el creador del Mundo Pokémon asintió en respuesta.

- Saludos, Ash. Creo que tenemos mucho qué discutir.

Esto solo significaba una cosa: se encontraba en el Dominio de Arceus.

- Seré sincero contigo, la realidad como la conocemos ha dejado de existir. – comenzó Arceus sin preámbulo, mientras Ash abría la mandíbula ante el creador de una manera que pondría a un Magikarp en vergüenza.

- ¿Quieres decir que…? ¿Eh? – Ash comenzó a hablar, pero se detuvo al darse cuenta de que su voz parecía estar cambiando, antes de volver de nuevo a la normalidad.

- Oh sí, tal vez notes cambios en tu voz, la realidad al distorsionarse puede tener ese efecto en una persona. – admitió Arceus. Ash tuvo el presentimiento de que Arceus probablemente arquearía una ceja divertido si las tuviera, especialmente cuando agregó. – Aunque diré esto, tu voz original era mejor.

- ¿Voz original? Pero si mi voz siempre ha sido la misma. – insistió Ash, aunque en efecto, su voz cambió entre dos tonos distintos con cada palabra, haciendo que sonara realmente perturbador.

- Hum, sí, eso está relacionado con el problema a la mano. – dijo Arceus frunciendo el cejo. – Para responder a la pregunta del por qué la realidad dejó de existir, puedes culpar a aquel al que llaman Cyrus.

- ¡¿El líder del Equipo Galactic?! – exclamó Ash alarmado.

Había creído que ese sujeto había muerto, habiendo desaparecido en un plano paralelo de la existencia para nunca volver a ser visto… o algo por el estilo. En realidad nunca entendió del todo la explicación que le dieron.

- Sí, en efecto se aventuró en un plano diferente de la existencia, y al hacerlo logró aprender los métodos naturales para manipular las fluctuaciones del espacio-tiempo. Esto hubiera llevado a cualquier humano mentalmente normal a la locura, pero su trastornada mente pudo comprender las fuerzas del espacio y del tiempo que ocurren de manera natural para asegurarse de que el mundo no caiga en un estado de entropía, o conflictos en sus extremos.

Arceus se detuvo un momento, luego de pensar que tal vez sería algo complicado para Ash, trató de pensar en cómo podría seguir la explicación para que él comprendiera.

- Para exponerlo a un nivel que puedas entender, este proceso incluye introducir nuevos tipos de Pokémon, separar ataques físicos y especiales de manera más lógica y cambiar la cantidad de Pokémon conocidos por la ciencia. Es muy similar a lo que un escritor humano llamaría "continuidad retroactiva". Con este conocimiento, fue capaz de sobrepasar a Dialga y Palkia y alterar los resultados finales de su nacimiento, en esencia destruyendo por completo la realidad y rehaciéndola por completo a ese mundo que desea, ese mundo sin espíritu. De hecho, de ese mundo ya solo quedamos tres formas de vida: Cyrus, tú y yo. – Arceus nuevamente se detuvo para que Ash pudiese procesar todo lo que le había dicho.

- Espera... ¿me estás diciendo que?

- Sí, me temo que todos tus amigos están más que muertos. – replicó Arceus sin titubear, mientras Ash lo veía con una expresión de horror. – Ninguno de tus Pokémon, familiares o amigos nació o existió jamás.

Eso hacía el hecho de que Ash existiera un desastre temporal muy complicado, aunque un detalle algo menor considerando el actual declive que la realidad estaba sufriendo; a raíz de estar en un proceso que prácticamente era de estar detonándose a sí misma, Arceus tendría que desaparecer por completo a Ash para preservar lo que quedaba de la realidad. Pero, paradojas aparte...

*¡BOOM!*

El misterioso palacio de Arceus de nuevo fue golpeado por una fuerza masiva que sacudió sus cimientos místicos, haciendo que Ash volviera a perder el equilibrio y casi cayera, solo que los ojos del creador brillaron en azul y lo ayudaron a levantarse con un ataque Psíquico.

- No tenemos mucho tiempo. La distorsión temporal está tratando de borrarme a mí de la existencia igual que a todos los demás. – dijo Arceus mientras observaba los ataques a su palacio. Al parecer decidió apurar el paso porque rápidamente pasó a la explicación, muy apresurada. – La única manera de aliviar este desastre es enviar a alguien que sea competente atrás en el tiempo con sus memorias intactas, alguien que sea capaz de impedir que Cyrus descubra las respuestas del tiempo y el espacio. Y ese alguien, por defecto, eres tú.

Ya que Ash se veía conmocionado ante esto, Arceus decidió no mencionar que Ash había sido su tercera opción. Originalmente quiso enviar a la Campeona Pokémon de Sinnoh, Cynthia, pero ella desapareció antes de poder traerla a su palacio, al igual que ocurrió con Lance, de los Hombres-G Pokémon.

- ¿Y-yo? - tartamudeó Ash en completo shock. – ¡Yo no puedo salvar al mundo!

- Según puedo constatar, has salvado el día en muchas ocasiones. – le recordó Arceus al entrenador. – En Shamouti y Michina salvaste al mundo entero, sin mencionar el haber salvado áreas grandes importantes en muchas otras ocasiones. No puedo entender por qué no crees ser capaz.

- ¡Es porque nunca puedo ganar en nada! – exclamó Ash, dejando salir una tremenda frustración que tenía enterrada desde hacía tiempo, haciendo que explotara toda de una vez. – ¡Perdí en Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh y Unova, y perdí en mi primer desafío de gimnasio en Kalos, y con una gran ventaja de mi parte según los tipos! ¡Si yo soy la última esperanza de la realidad, todos estamos perdidos!

Arceus lo observó por un momento, antes de empezar a brillar mientras un campo circular de energía rodeaba a los dos sobrevivientes de la realidad, mientras varias escenas comenzaban a aparecer frente a sus ojos.

- Gastrodon ya no puede continuar, Torterra es el ganador...

- Ninjask ya no puede continuar, Buizel es el ganador...

Los ojos de Ash se ensancharon mientras veía su batalla con Paul en Sinnoh, pero parecía ir diferente. Aparte del cambio en el orden que fueron derrotados los Pokémon, parecía haber mayor intensidad en la batalla que antes; como si hubiera mucho más en riesgo que en esa última batalla que tuvieron (la cual fue tal vez su victoria más satisfactoria de todos los tiempos, sin contar posiblemente a Drake y a Brandon). Y entonces, en una escena muy familiar, Infernape derrotó a Electivire, y la declaración lo selló:

- Electivire ya no puede continuar, el ganador es Infernape. La batalla, y el campeonato de la Liga Sinnoh son para Ash de Pueblo Paleta.

Ash se quedó mirando con los ojos como platos, mientras Arceus retrocedía la escena una vez más, pasando algunos montajes rápidos de las batallas anteriores a esa.

- Ash derrota a Nando y avanza a los ocho mejores...

- Ash derrota a Conway y avanza a las semifinales...

- Ash derrota a Barry y avanza a la final...

Y luego la escena avanzó rápidamente de nuevo, esta vez hasta Unova.

- Ash ha vencido a Cameron, nuestro favorito entre los entrenadores de fuera de la región, Ash pasa a los 32 mejores...

El Lucario de Cameron se encontró a la merced del Pilar de Fuego de Pignite, mientras que Hydreigon fue derribado por la Tijera-X de Leavanny potenciada con Enjambre.

¡Al derrotar a Bianca, Ash avanza a los 16 mejores! – gritó el anunciador, mostrando una imagen de Palpitoad derribando a Emboar con una potente Hidro Bomba.

- Virgil ha sido derrotado, y con ello, Ash avanza a los 8 mejores… – El Eevee de Virgil fue noqueado por un poderoso Golpe de Roca de Boldore.

- Con su victoria ante Stephan, Ash avanza a las semifinales… – Igual y como Ash lo recordaba, Krookodile acabó con Sawk usando un As Aéreo.

¡Con su victoria sobre Trip, Ash avanza a las finales! – Pikachu de nuevo derrotó a Serperior mientras que escenas de batallas anteriores mostraban a Oshawott derrotando a un Vanilluxe mientras Unfezant dominaba a Conkeldurr y Snivy a un Jellicent.

Ash de pronto se encontró mirando una brutal batalla contra nada más y nada menos que Tobias, de todas las personas, cuyos Darkrai y Latios fueron los únicos Pokémon a los que Ash pudo verle, y esta vez su otro yo decidió ir por algunos de sus viejos Pokémon como refuerzo, considerando que estaba viendo a Sceptile peleando contra Darkrai de nuevo, mientras una escena posterior mostraba a Krookodile peleando con Latios, con un tablero que mostraba que Heracross había luchado contra Darkrai y perdió, y después retornó a Sceptile tras pelear con Darkrai.

El encuentro avanzó a toda velocidad, con un tablero que mostraba a Heracross, Sceptile, Krookodile, Infernape, Charizard y Pikachu habiendo luchado (y derrotado) a Tobias, levantando con orgullo el trofeo de Unova mientras los Pokémon que capturó en dicha región celebraban alegremente...

La serie de imágenes en sucesión rápida dejó a Ash en un completo estado de confusión y shock. ¿Acaso Arceus se sentía con ganas de hacerlo sentir peor mostrándole cómo debería ser, y no parecía serlo?

- Uno no puede simplemente destruir la realidad con un sacudón de la mano. – dijo Arceus sacando de sus pensamientos a Ash, mientras este solo miraba cada vez con más terror en el rostro a medida que Arceus elaboraba los hechos. – Hay que practicar la manipulación del tiempo, y tú fuiste su sujeto de pruebas para hacerlo. Para descubrir cómo lograr todas las alteraciones temporales que quería hacer de un solo golpe, y para evitar que yo lo detectara, tuvo que practicar con cambios mucho más pequeños.

»Para ponerlo en términos humanos, decidió hacerlo siendo un completo bastardo contigo y saboteando tu nivel de inteligencia y habilidades al azar, afectando no solo tu mente, sino las habilidades físicas de tus Pokémon. Prácticamente todas las derrotas que tuviste en Sinnoh, Unova y Kalos fueron resultado de Cyrus metiéndose contigo.

Ash se quedó mirando el futuro que debería haber sido en completo asombro.

- ¿Es decir… que no soy un fracasado?

- No. – aseguró Arceus, negando con la cabeza.

- ¿Y todas mis derrotas desde la Frontera de Batalla fueron por…?

Arceus de repente se rio, mientras mostraba alrededor de las escenas que mostraban la pelea entre el Electivire de Gary y Pikachu, al igual que la batalla del Lago Acuity.

- Oh no, todavía has perdido batallas completamente bajo tu propia responsabilidad; nadie es perfecto. – Arceus casi sonaba divertido al recordarle a Ash que no era la perfección encarnada.

Luego que Ash recuperó su compostura tras ese recordatorio, Arceus retomó la conversación sobre salvar al mundo.

- Muy bien, ahora que todo está en orden, te enviaré de regreso al pasado, concretamente, al día en que te convertiste en entrenador por primera vez. – Al ver la mirada inquisitiva de Ash, Arceus le hizo un gesto para silenciarle la pregunta y explicó. – Estoy haciendo esto porque el mundo no puede permitirse una segunda disrupción del tiempo y el espacio, así que tendrás prepararte tanto como sea posible para detener los planes de Cyrus, aunque reconozco que enviarte de vuelta hasta el día de tu nacimiento podría arruinar tu cordura. También, como entiendo que como Entrenador Pokémon comprendes la necesidad del trabajo en equipo, te otorgaré la habilidad de restaurar las memorias de tus...

*¡BOOM, BOOM, BOOM!*

Una explosión todavía más fuerte sacudió de nuevo el palacio del creador Pokémon, mientras Arceus miraba a Ash con una evidente expresión de alarma, más de lo que se vio cuando creyó haber sido traicionado por Damos.

- No hay suficiente tiempo, no podré hacer esto tan completo como hubiese preferido. – Arceus se enfocó en Ash mientras un brillo naranja rodeaba al muchacho, al tiempo que todo el palacio a su alrededor se sacudía cada vez más y más violentamente. – A diferencia de Dialga, tengo que enfocarme mucho más para enviar a alguien a través del tiempo de manera segura, como seguramente lo habrás experimentado antes. Podrás restaurar las memorias, pero no tan perfecta y limpiamente como esperaba otorgártelo, y no será muy flexible, además las distorsiones de la línea temporal original podrían tener consecuencias impredecibles, pero es la mejor oportunidad que tenemos todos…

*¡BOOM, BOOM, BOOM, BOOM, BOOM!*

Los sacudones se volvieron todavía más violentos, mientras el brillo naranja en Ash cesaba, de una manera parecida a un videojuego al apagarse, y con una similar sensación de sentirse incompleto, mientras un orbe irregular de color azul se formaba alrededor de Ash.

- Te deseo la mejor de las suertes, espero que no despiertes en un cuerpo de sexo opuesto o de algún Pokémon, o algo que pueda ser perturbador para ti. Y no esperes que yo recuerde nada en la nueva línea temporal, así que si intento matarte la próxima vez que nos veamos… no lo tomes personal…

Antes que Ash pudiese dejar claros su confusión y horror ante tales escenarios, el orbe azul explotó en una luz y Ash desapareció en ella, a solo segundos de que todo el palacio colapsara en sí mismo, con Arceus en él.
 
(--0--)

En los confines del tiempo…

Extrañas luces y sonidos sobrecargaron los sentidos mortales Ash, mientras caía a través de un vórtice indescriptible, mientras su voz seguía cambiando de un tono a otro, mientras oía como susurros palabras en sus orejas en una lengua que parecía estar hecha de cada voz individual que había oído en toda su vida, como una sola voz y a la vez como muchas.

- Bloodline… Dominio… Especie… Corazón… Ataque… Fusión… Profecía… Familia… Sombra… Aura… Poder… Amor… Furia… Odio… Mega… Secretos… Muerte…

Estas y cientos de otras palabras más asaltaron la cabeza de Ash, con el muchacho apenas logrando seguirles el paso, mientras una nueva, brillante e intensa luz comenzó a llenar el vórtice.

La luz consumió a Ash por completo, y a partir de ese momento, no supo nada más…

Esta historia continuará…
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Colectivo- Pokémon Reset Bloodlines

Extension largaColectivo
FranquiciaAnipoke
GéneroAcciónAventura
Resumen

Cyrus destruye la realidad como la conocemos. Ash Ketchum es rescatado por Arceus y enviado al pasado para evitar esto, pero las cosas cambian al grado que se crea una nueva línea temporal

#16
Gaiden de Misty

(--0--)

Ciudad Cerulean, hace ocho años…

Ser la hija menor de la familia nunca es fácil. Especialmente cuando tienes tres hermanas mayores más hermosas, talentosas y en general mejores que tú en todo. Y sin importar cómo lo intentes, tus logros siempre serán comparados con los de tus hermanas antes que tú.

Al menos, así era como se sentía Misty. La menor de las hermanas Waterflower, y la única que no llevaba el nombre de una flor. Para sus padres, eso era ella, una pequeña neblina, una hija no planeada que arruinó las oportunidades de su madre de conseguir un rol en una telenovela al enterarse que estaba embarazada. La única razón por la cual no decidió abortar en ese preciso instante, fue por la mala prensa que les traería si lo hicieran.

Mientras iba creciendo, Misty siempre supo que era diferente. No en el sentido de creerse "especial", sino que simplemente no quería ser como su madre o hermanas mayores. Actuar, cantar, esas no eran sus cosas. Aun así, sí pudo encontrar un modelo al cuál seguir, aunque fuese alguien que se había ido de este mundo hacía tiempo. Un día, mientras limpiaba el ático, se encontró con una caja que contenía un viejo televisor, una videocasetera y algunas cintas. Algunas de ellas tenían el nombre "Ondine Waterflower" escrito, el cual era el nombre de su abuela materna. Viendo que ya había terminado con la limpieza, decidió echar un ojo a estos videos. Sorprendentemente, todavía funcionaban.

Lo que vio fue increíble. El Gimnasio Cerulean, actualmente dirigido por su padre, y solo porque le ayudaba a darles a sus hermanas todos los juguetes, ropas y comidas que quisieran y cuando quisieran, no era más que una sombra de su antigua gloria. Él no tenía lo necesario para ser un verdadero líder de gimnasio. Pero en estos videos, aunque estaban en blanco y negro, mostraban despliegues de las mejores batallas de su abuela en sus mejores días. Misty no podía evitar imaginarse a sí misma así en un futuro. Si tan solo pudiera crecer un poco más rápido, y relevar del puesto de líder de gimnasio a su padre.

Pero no, eso no pasaría. Ella seguía siendo la menor, la feíta al final, siempre detrás de sus hermanas en la línea para heredarlo todo, incluyendo el gimnasio. Ni aunque ellas se murieran primero y ella fuese la única sobreviviente sus padres lo permitirían. Preferirían suicidarse y vender todo para donarlo a la caridad antes que eso.

- Creí haberte dicho que limpiaras el ático. – le habló la voz de su madre. Misty se dio la vuelta lentamente.

- Bueno, ya aquí todo está limpio, creí que podría descansar un poco. – replicó ella, tratando de no sonar irrespetuosa. Misty quizás no le tuviese mucho cariño a su madre (y el sentimiento era mutuo), pero era lo bastante inteligente para saber que ella era la que tenía la autoridad. Sentido de auto-preservación.

- Si tienes tiempo de ver esos videos, tendrás tiempo de ayudar a limpiar la piscina. Sí recuerdas que la necesitaremos pronto, ¿verdad?

- Está bien, ya voy. – Misty se puso de pie lentamente, apagando el televisor y la videocasetera.

Cuando la piscina del gimnasio no era usada para las batallas, sus hermanas adoraban usarla para hacer shows de ballet subacuático, o también, para fiestas de piscina y pasársela bien con la mitad de la ciudad. Por supuesto nunca invitaban a Misty; ella tenía que quedarse encerrada en su cuarto y fingir que no existía, y siempre tenía que ayudar con la limpieza antes y después de dichas fiestas. Qué divertido.

A pesar de todo, hasta ella tenía su límite. Ya no podía soportarlo más. Luego de estar media hora limpiando los bordes de la piscina, finalmente explotó, arrojó el cepillo al suelo y lo pateó de la rabia, al igual que el balde, derramando toda el agua jabonosa para limpiar.

Su familia claramente no se preocupaba por ella. La trataban más como una sirvienta que como una de los suyos. La peor parte, era que ella ni siquiera sabía por qué. ¿Qué les había hecho? ¿Qué hizo para merecer ese trato? Ella nunca pidió nacer en su familia. Diablos, nunca pidió NACER en absoluto.

Y en medio de su frustración y su pataleo, perdió de vista lo cerca que estaba del borde de la piscina, y antes de darse cuenta, se resbaló y se fue de espaldas. La buena noticia, había agua en la piscina. La mala… sus padres nunca la llevaron a clases de natación, a diferencia de sus hermanas.

- ¡AYUDA! – gritó, salpicando con los brazos tratando de llamar la atención de alguien. – ¡AYÚDENME!

Desafortunadamente, era improbable que alguien la fuera a oír. Su padre había salido en otro de sus paseos de compras con sus hermanas, y si su madre seguía todavía en el área de la casa, no la escucharía. Conociéndola, incluso tal vez la ignorara activamente y después podría pretender que fue un "terrible accidente". Cuando ya no pudo flotar más, comenzó a hundirse hacia el fondo de la piscina, tratando inútilmente de salir hacia la superficie.

- "No puedo respirar… me voy a morir…"

Sus pulmones se llenaron de agua, su fuerza poco a poco la abandonaba, y sentía que sus párpados empezaban a ponerse pesados. Todo se oscurecía. Y entonces una serie de pensamientos cruzaron por su mente. Su familia la odiaba, y no tenía amigos. Nadie la extrañaría si se ahogaba ahí mismo y en ese momento…

- "Quizás sea mejor así… nadie me quiere… tal vez no sea tan malo si me ahogo…"

Y entonces, sin avisar, sintió como la vida regresaba a ella. Parpadeando un par de veces, de pronto todo empezó a ponerse claro. De hecho, parecía demasiado claro, y tardó unos segundos en percatarse de que estaba respirando sin problemas. Pero eso no podía ser; todavía estaba en el agua, podía sentirlo. A menos que…

La piscina era bastante grande, así que no le quedó más opción que caminar por el fondo y buscar la escalera para salir. Podía escuchar las voces de sus padres y hermanas gritando, así que finalmente salió para confrontarlos. Quizás con esta experiencia podrían empezar a apreciarla un poco más…

- Misty… ¿cuánto tiempo estuviste allá abajo? – preguntó su madre.

- ¿Qué? – preguntó Misty a su vez. En serio, casi se ahoga allá abajo, ¿y eso era todo lo que le preguntaba? Pero pensándolo bien… sí estuvo durante bastantes minutos, tratando de encontrar la salida.

- No… no puede ser… eres una de ellos, ¿no es así? – dijo su padre.

- ¿Una de quiénes? ¿De qué están hablando? – insistió Misty. Al ver a sus hermanas, las tres rápidamente se abrazaron entre ellas, viéndola con terror en los ojos.

- ¡Es una de esos fenómenos! – dijo Daisy.

- ¡Los bloodliners, es una de ellos! – agregó Violeta.

- ¡No puede ser, no puede ser verdad! – concluyó Lily.

¿Una bloodliner? Lo había escuchado de pasada en las noticias una vez, pero ni sabía lo que quería decir la palabra, o por qué había tanto escándalo con ella. Aquel día, marcó el inicio de un muy, muy rudo despertar para Misty. Había una razón por la cual se sentía diferente de su familia. Eso era porque ERA diferente, de una manera muy, muy especial.
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Cuatro años después de eso…

Misty nunca tuvo la mejor relación con su familia, pero la revelación de que era una bloodliner solo hizo que las cosas fueran de mal en peor. Al principio, a lo mucho eran negligentes y la ignoraban. Después de aquel día, sin embargo, sus padres tomaron la decisión de siempre mantener un ojo sobre ella, mientras sus hermanas la evitaban como si fuera una peste viviente. "¡Ni se te ocurra revelar tu condición de fenómeno allá afuera!" era lo que siempre le repetían. Y no era porque se preocuparan por ella, era porque si se deshacían de ella, la gente lo sabría y empezarían a hablar.

El hecho de poder respirar bajo el agua tenía sus ventajas. Gracias a eso, pudo aprender cómo nadar por sí misma, ahorrándoles a sus padres de tener que gastar dinero en clases de natación. Misty tenía un talento natural para ello, pero sus hermanas nunca dejaban de recordarle que eso era "hacer trampa", y sus padres hasta le prohibieron entrar en el club de natación de su escuela. No que le importara; por una vez, le alegró haber encontrado algo donde podría ser mejor potencialmente que ellas. De hecho, aparte de la natación, había otra área donde sintió que podía superar a sus hermanas: las batallas Pokémon.

Extrañamente, o quizás no tanto, siempre había sentido una particular afinidad por los Pokémon de tipo Agua. Todo comenzó cuando tenía cinco años o un poco más. En cierto momento, estaba sentada frente a un tanque de agua, sin otra compañía que sus lágrimas y su soledad. Los Pokémon de Agua que estaban adentro nadaron en su dirección, y sintió como si la pudieran entender, que podían sentir su dolor y querían consolarla. No sabía por qué, pero la hizo sentirse mejor. Y ver los videos de su abuela la hizo sentirse más cercana a ellos. Como si quisiera convertirse en una gran especialista de tipo Agua, igual que ella.

Había pasado toda la mañana en el Club de Batallas local, apaleando a tantos oponentes como podía. Había escuchado al Don George y la Enfermera Joy locales hablando sobre ella. Dijeron algo de que ella podría convertirse en una gran líder de gimnasio. En ese momento no les dijo nada, pero significaba mucho tener a alguien que creyera en ella de ese modo. Por supuesto, las posibilidades de convertirse en líder de gimnasio eran bastante pobres, dado que el líder actual (es decir su "papi querido") era quién tenía la última palabra.

Luego de aplastar a tantos oponentes como pudo usando solo a sus dos Staryus (los únicos Pokémon que podía usar legítimamente por sí sola), salió a dar una vuelta por la ciudad. Una vez que tuvo la edad suficiente para cuidarse sola, trató de pasar tanto tiempo como podía afuera. Sabía que no era bienvenida en esa casa, y siempre la regañaban sin importar si llegaba o no antes del toque de queda. Se encontraba caminando por el borde del río, tan ancho que la única forma de acceder a Cerulean por el norte era atravesar el Puente Pepita (¿quién le habría puesto ese nombre?).

- [¡Eso duele! ¡Ayúdenme! ¡Alguien que me ayude!]

- ¿Hmm? – Misty miró alrededor. ¿Acaso oyó a alguien gritar por ayuda?

- ¡Hey, Mike! ¡Ahí te va!

- ¡Ahí va de regreso!

- ¡Ups, se pasó!

A pocos metros de ahí, vio a tres chicos que reconoció de su escuela. No recordaba sus nombres, pero eran unos abusones muy regulares en el patio de juegos. Normalmente, se abstendría de hacer nada para evitar meterse en problemas (bastantes tenía ya en su casa) pero lo que hacían ahora, usar a un Magikarp como si fuera un balón de fútbol… eso no lo podía permitir.

- ¡Hey, ustedes tres! – gritó.

Los tres niños se dieron la vuelta para encontrarse con la pelirroja que se acercaba, dejando al indefenso Magikarp agitándose en el suelo y tratando de respirar. Misty rápidamente recogió al pescado rojo y miró al trío con ojos asesinos.

- ¡Ya basta! ¿No ven que están lastimando al pobre Magikarp?

- ¿Y qué te importa? ¡Con esas escamas tan duras no siente nada!

- ¿Ah sí? ¿Te gustaría que te patearan como balón? – Misty agarró una de sus Pokébolas. Los tres niños retrocedieron ante eso. – Más vale que se larguen ahora, ¿o quieren vérselas conmigo?

Misty no era mayor que ellos, pero ellos sabían que tenía Pokémon propios, y ya la habían visto un par de veces en el Club de Batalla pateándoles el trasero a entrenadores aspirantes uno o dos años mayores que ella, así que sabían que era mejor no hacerla enojar. Rápidamente, se dieron la vuelta para largarse de ahí. Tan pronto como estuvieron fuera de vista, la expresión de la pelirroja se suavizó, y con mucho cuidado llevó a Magikarp hasta la orilla del río para ponerlo de vuelta en el agua.

- Ya está bien. Esos tres no te volverán a molestar, lo prometo.

- [Muchas gracias.] – replicó el pez.

- De nada. – dijo Misty. – Por si las dudas, mejor vete ahora. Esos tres tal vez se hayan largado, pero volverán con amigos.

Eso era algo más que había descubierto que podía hacer. Había muchas personas que deseaban entender el idioma de los Pokémon, y ella podía hacerlo perfectamente. Desafortunadamente, solo estaba limitado a los Pokémon de tipo Agua, pero eso era más que suficiente para ella. Pensar que sus dos Staryus tenían tantas cosas que decirle: por ejemplo, que una de las dos quería evolucionar y la otra no, y aunque se veían similares al observador común, eran totalmente diferentes. Era… fascinante.

El pez rojo le dio las gracias por última vez y empezó a nadar contra la corriente. Misty desearía haberse traído algunas Pokébolas adicionales, pero no las podía comprar sin licencia de entrenadora. De lo contrario, con gusto se lo hubiera llevado a casa.

Poco se imaginaba, que ese pequeño pez jamás se olvidaría de ese fatídico encuentro. Pasarían muchos años, pero entrenaría duro para convertirse de un pequeño pececito indefenso en una gran y poderosa serpiente marina, y siempre recordaría la cara de la humana que lo ayudó. Algún día le devolvería el favor.
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Tres años más tarde…

Si había algo más triste que extrañar a tus padres cuando morían, eso sería NO extrañarlos. Eso dolía mucho más, no llorar por sus muertes. Y las cosas solo empeoraban más para Misty, ya que ahora que sus padres no estaban, nada le impediría legalmente a sus hermanas deshacerse de la "feíta" de una vez.

Aquellos que conocían a las hermanas mayores pensaban que solo eran "pura cara bonita y sin cerebros", lo cual hasta cierto punto era verdad, pero podían ser sorprendentemente brillantes cuando se trataba de lidiar con cosas que les molestaban, como su pedazo de fenómeno y decididamente-menos-linda-que-ellas hermana menor, y encontraron la manera de deshacerse de ella sin meterse en problemas legales que arruinaran su imagen de ídolos. Además, eliminaría otra amenaza inminente que ella representaba para ellas; específicamente, la posibilidad de que les quitara el gimnasio, al menos por un tiempo.

Misty había cumplido los catorce apenas un par de meses antes, lo que quería decir que todavía no se le permitía tener una licencia de entrenadora todavía. Sin embargo, una de las ventajas de ser líder de gimnasio era que se podía emitir una petición para un permiso especial, que servía como licencia provisional para entrenadores si la persona en cuestión había demostrado ser lo bastante competente en el manejo de Pokémon, sin importar estar debajo de la edad reglamentaria. Generalmente, esto se hacía para permitirle a entrenadores por debajo de los quince un inicio temprano, y una vez que los cumplieran, la licencia real sería aprobada.

Por supuesto, las implicaciones de esto no se le escaparon a Misty. Era una manera no tan sutil que tenían sus hermanas de decirle que la querían fuera de la casa, y lejos del gimnasio. No lo podía creer, ¿de verdad la odiaban tanto? Además, estaba el hecho de que no podría desafiarlas legalmente por la propiedad del gimnasio sino hasta que cumpliera los dieciocho. A lo mejor esperaban que ella se perdiera en el bosque y que la picaran los enjambres de Beedrills salvajes hasta matarla. Misty se encogió de miedo ante el pensamiento, pero desafortunadamente era una posibilidad que no podía descartar.

Mirando a su alrededor, Misty llegó a una realización. Nunca se sintió bienvenida en ese lugar, ese no era su hogar, y en lo que a ella concernía, si no la querían cerca, pues no sería parte de esa familia. Prácticamente le arrancó de la mano la hoja de papel a Daisy cuando esta se la presentó, junto con su pequeña propuesta. Así como iban las cosas, solo sería cuestión de tiempo antes de que encontraran otra manera de echarla, ¿así que para qué retrasar lo inevitable?

- ¡A ver cuánto durarán sin mí! ¡Un día regresaré, y cuando lo haga, le devolveré a este gimnasio su antigua gloria!

Esas fueron las últimas palabras que les dijo antes de marcharse, llevándose todo lo que podía con ella. Era una pena que los únicos Pokémon que se podía llevar consigo eran sus dos Staryus, las únicas que legítimamente podía llamar suyas. Si pudiera, se habría llevado cada uno de los Pokémon que había en el gimnasio, para que ya no tuvieran que seguir soportando a sus hermanas.

Aun así, las preguntas ahora eran: ¿a dónde iría, y qué haría? Fuera del Club de Batalla, el único lugar donde siempre era bienvenida era el Centro Pokémon. La Enfermera Joy local siempre se mostraba dispuesta a escucharle sus problemas y darle buenos consejos cuando los necesitaba. Sin nada que perder, la pelirroja se dirigió hacia el Centro Pokémon.
Como siempre, la enfermera pelirrosa escuchó las preocupaciones de Misty de principio a fin. Joy no dijo ni una palabra, pero conociendo a Misty desde hacía tantos años, sabía que con escucharla y dejarla desahogar sus frustraciones la ayudaría a sentirse mejor. Entonces podría hacer su parte.

- … de verdad, si no me quieren cerca, ¿para qué quedarme allá? – terminó Misty su arranque. – Aun así… ¿qué voy a hacer ahora? No tengo más a donde ir.

- Siempre nos vienen bien voluntarios por aquí. – sugirió la Enfermera Joy. Misty frunció el cejo ante eso. – Solo bromeaba, disculpa. Siempre puedes empezar tu viaje Pokémon. Tal vez no tengas quince todavía, pero eres una de las mejores entrenadoras de la ciudad. Pienso que te irá bien por tu cuenta. Pero por si acaso, tengo algunas cosas aquí que podrían ayudarte.

La enfermera abrió una gaveta, sacando dos objetos. Una Pokébola, y una pequeña piedra azulada con burbujas adentro: una Piedra de Agua. Pero la enfermera no se paró ahí: también sacó una pequeña bolsa con dinero. Antes de que Misty pudiera preguntar nada, Joy activó la Pokébola y liberó a su ocupante. Un pequeño pájaro blanco con rayas azules en las alas, una cola como abanico, pico naranja con la punta negra, y patas pequeñas y naranjas.

- ¡Wingull! – dijo aleteando.

- Este es un Wingull, un Pokémon tipo Agua y Volador nativo de Hoenn. – explicó la Enfermera Joy.

- Se ve muy simpático. – sonrió Misty, acariciando al pájaro por debajo del pico. Este pareció disfrutar de su toque, pues empezó a trinar felizmente.

- Hemos estado buscando un entrenador para él por todos lados, pero nadie parece quererlo. Sé que tienes a tus dos Staryus, pero un Pokémon adicional no haría daño. Y sé lo mucho que odias a los de tipo Insecto, así que…

Misty asintió. Los de tipo Insecto eran su gran no-no, así que tener una de sus debilidades naturales de su lado parecía un buen trato. Además, este Wingull parecía haberle tomado gusto con facilidad.

- Siento mucho solo haber podido conseguirte una Piedra de Agua. – se disculpó la Enfermera Joy. – Tal vez sea difícil elegir a cuál de esas dos quieres evolucionar en Starmie.

- Ese no es un problema. – dijo Misty. – Algún día me gustaría tener al menos a un Pokémon de todos los de tipo Agua que hay en el mundo, y una de mis Staryus no quiere evolucionar de todos modos.

- ¿En serio? ¿Cómo lo sabes? – preguntó la enfermera con interés. Misty no le respondió, solo sonrió de una manera que decía "solo lo sé", así que Joy no presionó más. – Como sea, en esta bolsa hay algo de dinero que te podría ayudar. Si lo administras bien debería ser suficiente para por lo menos tres meses.

- Gracias. Mis hermanas nunca gastarían un centavo en mí. – dijo Misty. – Te lo prometo, algún día te lo pagaré todo.

- No tienes que hacerlo. Ese dinero es todo tuyo, lo necesitas más que yo.

- Aun así te lo voy a pagar. Tal vez en cinco, o diez años, cuando al fin sea una gran líder de gimnasio, pero te lo aseguro, lo haré.

La Enfermera Joy no dijo más nada; ya una vez que Misty se decidía por algo no había manera de hacerla cambiar de opinión. En tal caso, estaba esperando al día de verla de pie y orgullosa como la nueva líder del Gimnasio Cerulean. Por fin una verdadera y digna sucesora de su abuela.

Agradeciéndole a la enfermera por sus amables regalos, Misty finalmente abandonó el Centro Pokémon, lista para iniciar su travesía. Para muchos, sería difícil abandonar su ciudad natal. Para ella… considerando que sus memorias felices de Cerulean eran virtualmente inexistentes, se sentía más que dejaba atrás un peso muerto. Se estaba yendo ahora, pero no para siempre. Un día volvería. Cuando fuera más fuerte, lo suficiente para desafiar a sus hermanas por el gimnasio. La gente dejaría de menospreciarlo, ella lo haría uno de los más fuertes, si no es que el MÁS fuerte de la región Kanto.

Un día, sí, pero no hoy. Por ahora, tenía que seguir hacia adelante y sin mirar atrás, un largo y duro camino le aguardaba.
 
(--0--)


Unos meses más tarde…

Excepto por los usuales riesgos que había en lo salvaje, viajar por su cuenta no fue tan malo como Misty se esperaba. Fue un buen cambio de ritmo, estar lejos de sus hermanas y sus "adorables" personalidades. Se le hacía más fácil encajar en lugares donde nadie supiera quién era, y siendo entrenadora Pokémon, se las podía arreglar con facilidad haciendo trabajos eventuales donde sus Pokémon pudieran ayudar, o participando en torneos pequeños para ganar algo de dinero de premio. Aunque era un buen ingreso, la mitad solía írsele en apenas comida para ella misma, dado que, desde que tenía memoria, podía comer más que sus tres hermanas juntas en una sola comida y seguir sin sentirse satisfecha.

Otra de las ventajas de estar por su cuenta fue que, por fin, pudo tratar de entender sus habilidades. Ella no sabía mucho sobre los bloodliners en general, solo algunas retazos que pudo juntar de artículos de periódicos y otras cosas. Por medio de ensayo y error, pudo determinar sus propias capacidades. Aparte de entender a los Pokémon de tipo Agua y respirar bajo el agua, Misty descubrió que tenía ciertas (aunque algo limitadas) habilidades hidrokinéticas; podía conjurar agua a partir de la humedad en el aire, o con sus fluidos corporales (los cuales parecía tener en mayor reserva que los humanos promedio, juzgando por la cantidad que podía producir antes de llegar al límite), aunque era mucho mejor estando cerca de una fuente de agua como un río o un lago. Esa fue la base para descubrir que era capaz de imitar los movimientos de tipo Agua de los Pokémon. Todo lo que tenía que hacer era enfocarse e imaginarse a sí misma haciéndolos de la misma manera que lo hacían sus Pokémon. Una experiencia asombrosa, sin duda. Aunque se dio cuenta de que tenía ciertos límites; no pudo imitar el Giro Rápido de Staryu (solo terminó mareándose luego de intentarlo) o la Fuerza Psíquica de Starmie (toda esa concentración lo único que le dio fue dolor de cabeza). Fuera como fuera, quizás era que los bloodliners solo podían utilizar un tipo específico, y en el caso de ella era Agua.

A pesar de todo, incluso aunque le iba bien por su cuenta, a veces realmente se sentía… un poco sola. Una de las ventajas de poder entender a sus Pokémon era que siempre los tenía cerca cuando necesitaba hablar sobre algo, pero aunque eran buena compañía, a veces deseaba algo más. Algo de compañía humana, tal vez.

- Humana… ¿por qué dije eso? – dijo mirando su reflejo en el río. – Ni siquiera soy humana, soy… algo diferente.

Y así era. Sus padres y hermanas nunca la vieron como humana, y si no empezó cuando nació, ciertamente lo hizo cuando la encontraron en la piscina aquel día. Podía verlo en sus ojos: ellos creían que ella era algo antinatural, un monstruo, un fenómeno… ¿acaso eso era todo lo que eran los bloodliners? El consenso general parecía ir en esa dirección. La gente les tenía miedo, miedo a lo que podían hacer, y había visto en las noticias unos cuantos incidentes que los involucraban, ya fuera porque abusaran de sus poderes, o los linchaban al descubrir que eran bloodliners. Parecía que la gente los odiaba solo por… existir.

Misty suspiró. Había tanto que quería saber, pero nunca había conocido a otro que fuera como ella. Alguien que supiera cómo era, cómo se sentía ser… diferente. Alguien que tal vez pudiera entenderla.

- Hor… sea…

Un pequeño gemido triste y un sonido de moqueo rápidamente atrajeron la atención de la pelirroja. Caminando en esa dirección trató de buscar la fuente. El moqueo se hizo más fuerte a medida que se acercaba a un pequeño arrollo, y vio a un pequeño Pokémon azul flotando en el agua, llorando triste. Un Horsea, en opinión de Misty uno de los Pokémon de Agua más lindos y adorables de Kanto, aunque a este le habían dado una paliza tan dura que hasta tenía un ojo morado, pobrecito. Ver al pequeño tan triste y lastimado hizo que a la pelirroja se le derritiera el corazón.

- Hey… – lo llamó suavemente. – ¿Qué te ocurre?

- Horsea… [Mi… entrenador… *sniff*… dijo que… *sniff*… soy un inútil…]

La voz de Horsea se quebraba con cada palabra. Para cualquier otro, podría parecer que Horsea solo había dicho su nombre. Misty, sin embargo, lo entendía perfectamente, como si hablara en palabras humanas. No tuvo que decirle más; el pobre pequeño había sido abandonado por su entrenador. Eso por sí solo era muy cruel, ¿pero dejarlo así de golpeado? Misty rápidamente abrió su bolsa y sacó algo de comida Pokémon para dársela.

- Toma, come esto.

Horsea miró la comida en la mano de Misty. El pequeño hipocampo parecía dudar, pero no solo estaba golpeado, tenía mucha hambre. Cuando su estómago le rugió, y viendo a los ojos a Misty, finalmente no pudo resistirse y se lo comió todo.

- ¡Horsea! [¡Delicioso, nunca antes había comido algo como esto!]

- Tengo más aquí, si quieres. – dijo Misty sacándolo del agua para revisarlo. Notó entonces que tenía muchos cortes y moratones por todos lados. – Por Dios, ¿pero qué te hizo?

- [Me dejó aquí porque perdí una batalla.] – Horsea parecía a punto de llorar otra vez. – [Me dijo que era débil, y que no le servía de nada. Me dejó aquí, solo…]

- Oh, pobre pequeño. – Misty lo abrazó. – Sabes, los dos tenemos algo en común. Yo también he estado sola mucho tiempo. En mi casa, mis hermanas tampoco me querían. Sé lo que se siente.

- [¿En serio?] – le preguntó, a lo que ella asintió.

- Pero si él no te quería, se lo pierde. No dejaré a un Pokémon tan lindo y adorable como tú. ¿Quieres venir conmigo?

Horsea no podía creerlo. Otra vez empezó a llorar, pero esta vez de alegría. Había encontrado una nueva entrenadora, una que definitivamente lo iba a cuidar. Misty siempre tuvo debilidad por los Pokémon de Agua en general, pero los que eran pequeños, lindos y vulnerables como este Horsea le despertaban sus instintos maternales, como si fueran niños que necesitaban protección. ¿Sería porque ella siempre se sintió rechazada y desprotegida por su propia familia? Si podía hacer algo al respecto, no permitiría que él sufriera eso.
(--0--)


Un par de semanas después…

Después de conseguir a Horsea, Misty no tuvo más suerte en encontrar nuevos Pokémon para ella. Frunció el cejo al chequear sus provisiones; al parecer aquel chico con el Farfetch'd con el cual se topó se las arregló para escurrírsele con algunas de sus cosas, incluyendo unas cuantas Pokébolas de reserva y su carnada de pesca, así que tendría que reabastecerse en el siguiente pueblo. En su prisa, sin embargo, al chico se le cayó una caja a medio vaciar de rosquillas. Se habían llenado de tierra así que ya no había manera de que se las fuera a comer, pero tal vez…

- Bueno, a ver si para esto me sirven.

Sacó uno de sus anzuelos especiales, una Mini-Misty, como le gustaba llamarla. Una réplica en miniatura de sí misma. Un poco pretenciosa, pero a ella le parecía adorable. Nada mal para algo que hizo ella misma. Le puso una de las rosquillas al anzuelo, se preparó para lanzar… y de repente, el anzuelo se enganchó de algo, que salió volando junto con él directo al agua, cayendo con un gran salpicón.

- ¡PSY-AYAYAYAYAYAYAYAY! [¡SÁLVAME! ¡SÁLVAME! ¡NO SÉ NADAR!]

Misty no podía creer lo que estaba viendo. El Pokémon en cuestión era un Psyduck, un tipo Agua… que se agitaba y salpicaba en el río, gritando que no sabía nadar. ¿Acaso eso era posible? De cualquier manera, rápidamente se zambulló y lo sacó, llevándolo a la orilla.

- [Hmm… eso estaba delicioso, ¿me das más? Tengo hambre.]

- Hey, acabo de salvarte la vida, por lo menos dame las gracias, ¿no?

- [Oh sí, gracias. Ahora, ¿tienes más de eso?]

Misty suspiró. Bueno, al menos sí pescó algo, aunque no de la manera que esperaba, y por alguna razón, tuvo el presentimiento de que este patito amarillo le iba a dar muchas jaquecas en el futuro cercano.
 
(--0--)


En el transcurso de varios meses…

En este punto en el tiempo, Misty ya estaba acostumbrada a viajar por su cuenta. No había nada que valiera la pena relatar de lo que sucedió durante este período, salvo por dos breves pero importantes eventos.

El primero, fue cuando Misty accidentalmente descubrió otra habilidad de bloodliner que no sabía que tenía. Un día estaba tranquilamente ocupándose de sus asuntos con sus Pokémon, cuando su Horsea de repente vio algo, o más bien, a alguien, aproximándose hacia ellos. Un entrenador de pelo azul con gafas de sol encima de la cabeza, una camiseta roja, pantalones negros, y un chaleco y botas vaqueras (una elección de moda bastante ridícula, en su opinión). El pequeño dragón acuático le dijo que ese chico se llamaba Damian, y era su entrenador anterior, el que lo dejó todo golpeado y abandonado solo por perder una batalla. Sabiendo esto, Misty no podía dejar pasar la oportunidad de pararlo y desafiarlo a una batalla para darle una lección. Hasta ahí, todo bien, pero nada podría haberla preparado para lo que vendría después…



Wingull rápidamente acabó con su Charmander, y ahora estaba haciendo lo mismo con su Weepinbell. Damian, sin embargo, empezó a enfurecerse por ir perdiendo, e incluso en medio de la pelea sacó a otro de sus Pokémon, específicamente a un Tentacruel que rápidamente amarró a Wingull entre sus tentáculos.

- ¡¿Qué crees que haces?! ¡No es una batalla doble! – gritó Misty.

- ¡¿Y a quién le importa?! ¡Lo único que importa es ganar! – replicó Damian. – ¡Weepinbell, usa Látigo Cepa!

Con Tentacruel restringiendo los movimientos de Wingull, Weepinbell rápidamente tomó su oportunidad para latiguear al pájaro en venganza por la paliza anterior. Misty apretó los puños y los dientes. Mirando directo hacia los ojos de Tentacruel, solamente había un pensamiento en su mente.

- ¡YA BASTA! ¡SUELTA A MI WINGULL!

Y de repente, Tentacruel se quedó congelado, y los ojos se le fueron. Sin dudar, desamarró sus tentáculos y dejó ir a Wingull, que rápidamente voló de vuelta a la mano de su entrenadora, escapando de los latigueos de Weepinbell. Misty estaba aliviada, pero también confundida, ¿qué había sido eso? Y no era la única, Damian y su Weepinbell estaban en shock por lo que acababan de ver.

- ¡¿Qué diablos estás haciendo?! ¡Se supone que me obedezcas a MÍ, no a ella!

- Date la vuelta. – dijo Misty, y Tentacruel obedeció de inmediato. – Amarra con tus tentáculos a Weepinbell y azótalo por todos lados.

Dicho y hecho, para gran sorpresa de Misty y conmoción total de Damian, Tentacruel amarró a Weepinbell y empezó a azotarlo por todo el lugar. En el medio de los gritos de Damian acerca de que no lo obedecía como se suponía que hiciera, Misty entonces agregó una última orden para comprobar su corazonada.

- ¡Arrójale a Weepinbell en toda la cara!

E igual que antes, Tentacruel le hizo caso, estrellándole al Pokémon atrapamoscas en todo el medio de la cara a su entrenador. El chico cayó sobre su retaguardia después de esto, y sin más alternativas retornó a sus dos Pokémon, antes de salir corriendo con el rabo entre las patas y gritando algo acerca de fenómenos a lo que Misty no le puso atención.



Y así fue como descubrió que podía usar control mental en los Pokémon de Agua por primera vez. No había intentado utilizar esa habilidad desde entonces, hasta que atrapó a su Goldeen, pues no estaba segura de cómo funcionaba.

El segundo evento, y el más importante, fue un fatídico encuentro con un joven entrenador que tenía como compañero a un Pikachu. Todo comenzó cuando acababa de pescar a su mencionada Goldeen, y vio al chico siendo perseguido por esa infame parvada de Spearows y Fearows que rondaba por la Ruta 1 entre Viridian y Pueblo Paleta, siempre persiguiendo y si les era posible MATANDO, a cualquiera que se atreviera a respirar en la misma área que ellos. Les estaba yendo bastante bien en contra de los pajarracos asesinos, logrando noquear a varios de ellos con una combinación de choques eléctricos y golpes de mochila, pero eventualmente sus números los superaron demasiado. Y luego, cuando uno de los Fearows se disparó a hacer un ataque de Perforador contra el Pikachu caído, el muchacho saltó entre ellos, determinado a recibir ese golpe fatal por su compañero. Y entonces, fue cuando sucedió.

El muchacho había utilizado lo que ella reconoció como el movimiento de Contraataque, con fuerza suficiente para noquear al Fearow y todo lo demás en las cercanías. Entonces lo supo. Él era igual que ella, un bloodliner. Sin embargo, ese pensamiento se quedó en el asiento trasero de su mente por el momento, pues el esfuerzo de hacer el Contraataque lo dejó incapaz de mantenerse en pie, además, a pesar de haber sobrevivido al feroz asalto de ese Fearow, tenía una horrible herida en el pecho, producto de ese Taladrador.

Al principio, decidió hacer lo más sensato y darle al muchacho primeros auxilios, y después llevárselo a Ciudad Viridian para que pudiera recibir tratamiento apropiado. Pero en cuanto hizo contacto con él, algo extraño sucedió. Fue como si un sentimiento acabara de despertar en ella, uno que había dormido por años. De repente, sus pensamientos cambiaron de "necesita ayuda" a "tengo que salvarlo porque es alguien importante para mí" o algo así. Pero eso no podía ser. Ella jamás había visto a este chico, así que no tenía el menor sentido.

Luego de llevárselo al Centro Pokémon de Viridian, se puso a pensar en esto mientras esperaba a que despertara. Ella no creía en el "amor a primera vista", así que rápidamente lo descartó, aunque no podía negar que, fuera de sus heridas y haberse ensuciado al caer, el muchacho era bastante bien parecido. ¿Tendría que ver acaso con el hecho de que eran un bloodliner igual que ella? Tal vez era porque por fin había encontrado a alguien con quien podía identificarse, alguien que tal vez podría entenderla. Algo era seguro: ese muchacho tenía algo especial, y ella quería averiguar qué era.

Y cielos, cuánta razón tenía. Tras un encuentro con unos ladrones de Pokémon que se hacían llamar el "Equipo Rocket", y entre algunas rebanadas de pizza, por fin pudieron introducirse apropiadamente. El nombre del muchacho era Ash Ketchum, y era un entrenador proveniente de Pueblo Paleta que acababa de conseguirse su licencia, además de ser un usuario de Pokédex elegido por el Profesor Oak. Eso daba credibilidad al por qué de alguna manera lograba hacer lo que ella consideraba saltos agigantados para un entrenador novato. Tenía mucho talento natural, y por primera vez tenía un muy buen compañero con quién entrenar de manera regular.

Pero eso no era lo único que tenía. Aunque Ash parecía muy abierto para hablar de sí mismo cuando ella le preguntaba, a veces Misty tenía la sensación de que había más en él de lo que se veía a simple vista. Por ejemplo, cuando se reveló a sí misma como una bloodliner, él no tenía idea de lo que quería decir esa palabra, sin importar que él también fuese uno. También le sorprendió descubrir que sus habilidades funcionaban de manera diferente a las de ella, pero de nuevo, nunca antes había conocido a otros, así que su conocimiento era bastante escaso. De cualquier manera, a veces sentía como si hubiera cosas que Ash se estuviera guardando para sí mismo. Pero en lugar de hacerla sentirse desconfiada, eso solo la hizo desear saber más cosas de él. Por algún motivo que no podía explicar, sentía que podía confiarle incluso su vida.

Antes de darse cuenta, los días se volvieron semanas, pero por alguna razón sentía como si hubieran viajado durante años. Con el tiempo, decidió ya no prestarle más atención a esa sensación, porque la cabeza le dolía cuando se ponía a pensar en ello. En vez de eso, simplemente eligió aceptarla. Lo que importaba era que había encontrado a un buen amigo, alguien cuya compañía disfrutaba enormemente, y que la hacía sentirse MUCHO mejor que cuando viajaba sola.

Los dos se encontraban sentados enfrente de una fogata. Tuvieron un día bastante agitado, luego que de alguna manera terminaron metiéndose esa escuela de entrenadores para niños ricos. Todo comenzó cuando un estudiante vino a retarlos a una batalla, y luego de que fácilmente trapearon el suelo con él, se vieron arrastrados en batalla tras batalla contra los demás estudiantes. La última a la que se enfrentaron (cuyo nombre era Giselle), supuestamente la más fuerte de todos ellos, fue derrotada con facilidad por Ash y Pikachu, aunque Misty quería ser la que peleara contra ella. No estaba segura de si era idea suya, pero de alguna manera, Ash parecía algo… sobreprotector con ella en aquel momento. Y además, estaba lo que le dijo Giselle cuando estaban disfrutando su premio por ganar:

- "Tu novio es un chico interesante."

Desde entonces, no había podido sacarse esas palabras de la cabeza. Se lo había dicho; él era un chico, y era su amigo, pero no era su novio. Aun así, ¿por qué no encontraba en lo absoluto desagradable el pensamiento de que Ash fuese su novio? Bueno, para empezar era un chico lindo, amable, amigable y con mucho talento natural de entrenador. Pero eso no era todo. Había algo más, algo que Misty no era capaz de señalar del todo.

- ¿Estás pensando en algo? – La voz de Ash la sacó de sus pensamientos.

- ¿Eh? No, nada. – Eso era una mentira, por supuesto.

- Si tú lo dices. – Ash se encogió de hombros. – ¿Estás segura de que no quieres que pasemos por Cerulean? Todavía sería más rápido.

- Estoy segura. – dijo ella con firmeza. No iba a cambiar su postura.

- Hmm… si no te molesta que te pregunte… ¿te pasó algo por allá?

Misty lo miró fijamente a los ojos. Si tuviera que describir los ojos de Ash en pocas palabras, sus primeras opciones serían "grandes, cálidos y amables". Había genuina preocupación en ellos, una que jamás había visto en nadie antes. Aunque las Enfermeras Joy y Oficiales Jenny eran siempre agradables y estaban dispuestas a ayudarla, parte de ella sentía que era más, por lo menos en parte por cuestión de deber y preocupación por la gente en general, en vez de ser por ELLA como persona individual. Pero en este caso, era más que Ash se preocupaba por el bienestar de ELLA, y en serio lo apreciaba. Aun así… no se sentía cómoda hablando de esas cosas.

- Muchas cosas. – dijo ella. – Y es todo lo que te voy a decir. Por ahora, al menos.

- Está bien. – replicó Ash. – Pero si alguna vez necesitas hablar, ya sabes que estoy aquí, ¿está bien?

- Por supuesto, y lo aprecio. – le sonrió ella. – Dime, ¿por qué no mejor nos vamos a dormir? Fue un día muy largo.

Se sentía un poco mal por cortarlo de esa manera, pero no se sentía preparada para abrirse respecto a esas cosas, ni siquiera con él. Ciudad Cerulean le había dejado muchas heridas, y volver a la ciudad solo las abriría de nuevo. Quería volver cuando fuese una gran entrenadora, lista para recuperar lo que era suyo por derecho. Hasta entonces, lo mejor era alejarse de ese lugar tanto como fuera posible. Hasta que fuera lo bastante fuerte.
 
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La noche tras la batalla en el Gimnasio Cerulean…

Incluso después de abandonar los límites de su "querida" ciudad natal, Misty simplemente no podía dormir. Pasaron demasiadas cosas: haber sido envenenada por aquel Vileplume, despertar en un hospital para encontrarse con que Ash había tenido que ir en contra de sus deseos para salvarle la vida, luego derrotó a sus hermanas e hizo que las arrestaran… pero nada de eso era lo que la mantenía despierta.

Admitiéndolo, si bien todavía creía que tenía buenas razones para estar enfadada, una vez que se calmó, una parte de ella se sintió culpable por haberla pagado con Ash de la manera que lo hizo. No fue justo soltarle su rabia a después de todos los riesgos que tomó solo por el bien de ella. Diablos, ni siquiera le había agradecido apropiadamente por salvarle la vida (un simple "gracias" en medio de un berrinche furioso no se sentía bien en su opinión), sin mencionar haber capturado aquel Gyarados para ELLA en vez de quedárselo él. Incapaz de soportar su cargo de conciencia, finalmente abrió su saco de dormir y salió de su base.

- ¿Ash? – lo llamó. – ¿Sigues despierto? ¿Ash?"

- Hmm… sí. – Ash se dio la vuelta, frotándose los ojos. – ¿Necesitas algo?

- Perdóname, no quería molestarte. Solo… quería hablar un rato, si no te molesta.

- Claro.

Ash salió de su base y se sentó frente a Misty. Mientras miraba sus pupilas cafés y su cálida sonrisa, la pelirroja de repente se encontró en blanco. Sabía exactamente lo que quería decirle, lo que no sabía era cómo empezar. Tomando un profundo respiro, por fin lo dejó salir.

- Acerca de lo que pasó hoy, de verdad siento mucho haberme sobreactuado. Por favor no pienses que no aprecio lo que hiciste.

- Hey, está bien. – Ash se encogió de hombros. – Tú hiciste lo mismo por mí, ¿recuerdas?

- "¿Me tenías que recordar eso?" – pensó ella. En serio, ¿estaba tratando de decir que ya estaban a mano? Como fuera, tenía que seguir. – De todos modos, aunque no nos conocemos desde hace tanto… estoy muy feliz de haberte conocido. Eres uno de los primeros amigos de verdad que he tenido en mi vida, y eso es decir mucho.

La pelirroja miró en la dirección de la ciudad. Había pocas luces encendidas, pero ella todavía podía ver con exactitud dónde estaba el gimnasio. El gimnasio, SU gimnasio.

- Tal vez todavía no estaba lista para volver. Pero sí quiero regresar algún día. Quiero restaurar el Gimnasio Cerulean a su antigua gloria. No, quiero hacerlo incluso mejor que antes. Borrar como lo mancillaron mi padre y mis hermanas. Convertirlo en un lugar del cual mi abuela estaría orgullosa.

- Espero estar ahí para verlo. – dijo Ash. – Serás una gran líder cuando llegue el momento.

- ¿En serio lo crees? – preguntó Misty.

- No, no lo creo, lo sé. – Ash le sonrió. – Y si hay algo que pueda hacer para ayudarte, solo dímelo, ¿está bien?"

Misty se sorprendió mucho de esto. Los ojos del muchacho estaban llenos de determinación, mostrando que hablaba muy en serio respecto a eso. ¿Por qué quería ayudarla? Sus metas y sueños parecían muy diferentes una del otro, ¿y aun así él estaba dispuesto a apartar algo de tiempo para ayudarle con la suya?

- No es que me queje, pero… ¿por qué querrías hacer eso? – le preguntó Misty. En respuesta, Ash sacó su chaqueta, mostrándole la Medalla Cascada.

- ¿Recuerdas lo que me dijiste antes? ¿Lo que solía representar esta medalla? No importa lo difícil que haya sido ganarla, todavía la siento… vacía. Las medallas valen tanto como el líder que las entrega, y un día, quiero ganarme una VERDADERA Medalla Cascada, de una verdadera y digna líder de gimnasio.

- Quieres decir… ¿de mí?

Misty se puso la mano en el pecho, sintiendo que el corazón se le aceleraba solo un poco. Ash no dijo nada, pero esa gran sonrisa en su rostro era un gran "SÍ" por dondequiera que lo viera. No lo podía creer: ¿por qué se mostraba tan alentador con los sueños de alguien que llevaba apenas uno, tal vez dos meses de conocer a lo mucho? Aun así… significaba mucho que hubiera hecho todo eso por ella, y que estuviera dispuesto a hacer más. Una batalla de gimnasio con Ash… ese era un encuentro que sin duda esperaría con ansias. Tenía que responderle como era debido.

- No creas que planeo ponértela fácil. – dijo ella sonriéndole también. Ese espíritu competitivo suyo era contagioso, eso parecía. Y de hecho eso le gustaba.

- No quisiera que fuera de otro modo. Hasta entonces, vamos a esforzarnos para ser tan fuertes como podamos, ¿de acuerdo? – replicó Ash. Misty asintió, pero entonces se percató de algo.

- Oye… no me gusta hacer promesas con el dedo meñique ni nada de eso. ¿Está bien para ti si solo chocamos las manos?

- Claro, no hay problema.

Por supuesto, solo faltaba sellar la promesa. Los dos entrenadores alzaron sus manos y las chocaron, todavía sonriéndose uno al otro. Tras esto, se dieron las buenas noches y retornaron a sus respectivos refugios para poder dormir un poco.

Mientras volvía a meterse en su saco, Misty sintió que podría dormir mucho mejor aquella noche. Esa charla con Ash fue un poco más de lo que esperaba, pero sí la ayudó a sentirse mejor, en más de una forma. No solo Ash no le guardaba rencores por haberle gritado; inclusive le había dado algo que esperar. Cuando llegara el momento, tenía que estar preparada. Aunque ahora fuese solo un novato, ella lo podía sentir por dentro: él tenía el potencial de ser uno de los mejores entrenadores de todo el mundo. Así que, para honrar esa promesa que acababan de hacer, ella tenía que convertirse en una líder de gimnasio capaz de darle una batalla que él se merecía. Hubo una cosa que se le escapó decirle, pero eso podía esperar, hasta que cumpliera la promesa que le hizo. Un día se lo diría en voz alta, cuando llegara el momento.

- "Ash… gracias por creer en mí."

FIN.
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#17
Capítulo 11: Un día en la vida (relleno).

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Pueblo Vaniville…

Nunca le habían agradado los humanos, era así de simple. Eran criaturas extrañas y ruidosas, que siempre andaban cambiando la tierra en maneras que a ella no le gustaban. Convertían los bosques en junglas de acero y concreto con sus ruidosas máquinas. ¿Por qué no podían estar satisfechos columpiándose en lianas de árbol en árbol, en vez de ir de un lugar a otro en esas extrañas cajas de metal? También deseaba no tener que lucir como uno de ellos; definitivamente preferiría verse más como su padre, su madre y el resto de su familia.

Sin embargo, su infortunada apariencia (cabello púrpura largo, espeso y salvaje, piel morena y ojos marrones) tenía, por lo menos, un beneficio. Cuando su familia se veía afligida por heridas y enfermedades que las reservas de bayas no podrían curar, podía fácilmente hacerse pasar por humana y conseguir medicinas en los asentamientos humanos. Antiquemaduras, Antídotos, Pociones… a veces su familia las necesitaba, y ella era la única que podía ir y conseguirlas. Inclusive había obtenido algunas de esas esferas que los humanos llamaban "Pokébolas", con lo que algunos de los amigos que había conocido en sus viajes podrían acompañarla a dondequiera que fuese.

Por tal motivo, su familia hizo que aprendiera a hablar el lenguaje humano, para así poder hacerse pasar por una de ellos, al menos por un tiempo. Ayudaba mucho, después de todo, que su familia era de una de las especies de Pokémon más inteligentes que había.

Observando a una madre humana con su hija intentando, por alguna razón, montar en un Rhyhorn (lo cual terminó con la hija cayéndose de espaldas en el suelo, y gritándole a su madre acerca de lo mucho que detestaba este estúpido deporte), sacudió la cabeza. Humanos, qué criaturas tan bizarras. Tal vez hablara y se viera como ellos, pero jamás podría llegar a pensar como ellos, o a entenderlos del todo.

Qué importaba, de todas maneras ella y su familia estaban a punto de marcharse. Muy pronto emigrarían hacia otra región.
 
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Cuartel general del Equipo Rocket, unos días después…

Giovanni, el más poderoso jefe del crimen en cuatro regiones, y uno de los altos puestos en la lista de los más buscados por la Policía Internacional, frunció el cejo mientras se encontraba rodeado de cientos de pantallas holográficas, cada una de ellas mostrando un evento diferente que involucraba directamente bloodliners, o por lo menos parecían tener alguna conexión con los que habían surgido y aparecían en las noticias en los últimos años. Aunque las conexiones eran algo vagas, sin duda eran mucho más realistas que esos teóricos de las conspiraciones que seguían insistiendo en tratar de exorcizar a los Voltorbs.

- En el Pueblo Mahogany de la región Johto, el Pokémart local fue destruido en un incendio durante una confrontación entre un bloodliner y la policía. – Los restos quemados de la sucursal de esa cadena casi global de tientas todavía parecían echar humo, y la policía había puesto cinta por toda la escena. – El representante nativo de Pueblo Mahogany, Frederick Swietenia, un muy conocido miembro anti-bloodliner del gobierno de Johto ha convocado a una conferencia de prensa para esta tarde, posiblemente para revelar nuevos planes para legislación y control de los bloodliners…

"Y sin molestarse en averiguar quién empezó el asunto." – pensó Giovanni para sí mismo con sarcasmo, antes de voltear hacia otra pantalla.

- …continuando con nuestra cobertura de los recientes homicidios de varios eruditos en el área de Ciudad Canalave, evidencia reciente ha revelado que fueron empleadas muchas técnicas para despistar a los forenses. Basándonos en información recibida, los asesinatos rápidamente fueron seguidos por la destrucción de las residencias de las víctimas vía ataques de Hidropulso, Giga Drenaje y Fuego Fatuo, aparentemente en un intento de destruir toda su investigación. Los eruditos, miembros de un grupo dedicado al estudio de los Pokémon legendarios, eran muy conocidos por publicar varios artículos sobre los hábitos y comportamientos de las bestias legendarias de Johto y los pájaros legendarios de Kanto, y recientemente habían comenzado a investigar sobre los dragones tras varios de los mitos en Sinnoh y Unova… – Un reportaje más antiguo que tenía lugar en una propiedad rodeada de bosques cerca de la costa, y en todo el centro de esta, una enorme pila de escombros.

- "50/50 a quién fue el responsable de ése." – Giovanni decidió que ese era relevante.

- A continuación en Noticias Vulpix, una entrevista con el Doctor Yung...

*¡BEEP, BEEP!*

La alarma de una llamada entrante del trío al que asignó a observar al muchacho sonó en aquel momento, terminando con su tren de pensamiento. Giovanni minimizó fuera de vista todas las ventanas y dejó solo una mostrando en video al soldado conocido como James corriendo encima de una caminadora (y vestido con ropas de entrenamiento modernas). El Koffing del soldado (con una banda alrededor de la frente sin razón aparente), flotaba junto a él enfrente de un ventilador que le soplaba con fuerza, más o menos lo que sería el efecto de una caminadora improvisada para un Pokémon como Koffing, aunque de primera instancia pareciera inútil.

- Puedes hablar, pero primero dime… ¿qué diablos se supone que estás haciendo?

- Entrenando, jefecito. El niño que nos ordenó que acecháramos… – Giovanni sintió que le venía una jaqueca con ese comentario – ahora mismo se detuvo para hacer entrenamiento, y Meowth lo está vigilando, así que mientras tanto nosotros dos decidimos entrenar un poco. El niño se está volviendo fuerte, señor, muy fuerte y muy rápido. Tenemos que seguirle el paso, y cuando terminemos aquí, mi Koffing estará listo para lo que le venga.

Giovanni frunció el cejo y resopló enojado; la idea de que sus secuaces estuvieran tratando de hacerse más fuertes era algo bueno, e inquietante al mismo tiempo. Había una razón por la cual prefería que sus soldados usaran Pokémon de tipo Veneno y Normal muy comunes (era mucho más fácil controlar a sus secuaces si estos solo estaban armados con Ekans y Rattatas). Aunque para equilibrar su preocupación, estaba esa anormal lealtad que el trío tenía hacia él.

- ¿Dijiste que los dos? ¿Si me permites preguntar, en qué está metida tu compañera en este momento? – inquirió Giovanni.

- Oh, se le ocurrió una maravillosa idea. – sonrió James. – Dígame, jefecito, ¿conoce al líder de gimnasio de Hoenn Juan?

Giovanni respondió a ese nombre apretando tanto los puños que empezaron a dolerle, recordando el último torneo internacional de líderes de gimnasio donde peleó contra ese nombre. Esa personalidad tan extravagante suya, había puesto de los nervios a Giovanni, todo el tiempo hablando basuras acerca de "la belleza interna de los Pokémon" y otras tonterías que no quería recordar. Y por supuesto, tampoco quería recordar lo que sucedió en su último encuentro con el hombre.

- Sí, lo conozco. – dijo Giovanni con gravedad, resistiéndose a la urgencia de frotarse las sienes para borrar sus memorias de ese líder de gimnasio.

- Dicen que lo consideran el sexto líder más fuerte en todas las regiones porque combina sus habilidades de batalla con la fineza e impredecibilidad de un coordinador Pokémon, así que Jessie decidió participar en concursos Pokémon para ver si aprende algunos de esos trucos, y al parecer no le fue tan mal para ser la primera vez. ¡Imagine el potencial, jefecito, tener su propia as de batalla y coordinadora como Juan!

- Sí, sí, continúen en lo que están como deseen, pero no me llamen a menos que sea importante. Giovanni fuera. – Giovanni desactivó el dispositivo de comunicación, poniendo una cara digna de alguien que escuchó una leyenda muy molesta del siglo XII.

El jefe del mayor grupo criminal de Kanto inmediatamente se dirigió a la vitrina donde guardaba su licor. Tomó una garrafa donde estaba guardado un whisky de más de siglo y medio de añejo, sirvió un poco en un vaso de cristal, y se lo bajó de un solo trago.

Maldito ese Juan… con todos los demonios.
 
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Ruta 104…

Charmander puso cara de fastidio al darse cuenta de que su ataque de Brasas no servía de nada contra las defensas de Pikachu. Los dos estaban en medio de un entrenamiento especial. Charmander atacaba, y Pikachu se ponía a rotar en el suelo soltando su energía eléctrica; estaba volviendo a tratar de aprender la técnica del Contraescudo. Ante esto, el resto de los Pokémon que observaban (Bulbasaur, Squirtle, Aipom y Pidgeotto) aplaudieron alegremente.

Ash había traído a su Krabby al equipo un poco antes, para explicarle la situación en su totalidad. Hecho esto, lo envió de nuevo para volver a enfocar su entrenamiento en el laboratorio de Oak, viendo que había funcionado bien la última vez, y de todos modos prefería hacerlo así. Y considerando que Butterfree nunca estuvo en el rancho del laboratorio, Krabby aprovechó de darle el tour por el lugar.

- Char. [Sigo creyendo que se ve ridículo.] – Charmander no tuvo pelos en la lengua al dar su opinión acerca del Contraescudo.

- Sí, bueno, a ti te sería difícil hacerlo con tu cola. – señaló Ash, habiendo notado la muy obvia limitación física que le impediría a Charmander ejecutar la técnica. – Por eso, tu único papel es probar qué tan efectivos son los demás bloqueando.

- ¿Bulba? [Es una técnica decente, pero no puedo evitar preguntarme, ¿por qué ninguno de tus Pokémon de Unova jamás lo utilizaron?]

Recordando sus intentos (fallidos) de enseñarle a sus Pokémon de Unova cómo utilizar el Contraescudo, inmediatamente pasaron por su mente las imágenes de un Oshawott mareado, Tepig caído de espaldas e incapaz de volverse a poner de pie, y Snivy echándole una mirada asesina, que por cierto fue muy efectiva contra él. Ash suspiró antes de responderles.

- Pues… no funcionó muy bien cuando lo intentamos. Es decir, Leavanny podría haber tenido algo de potencial para lograrlo, pero nunca tuvimos el tiempo para hacerlo. En ese momento tenía demasiadas cosas en la cabeza, como Brycen y Roxie, también las locuras del Equipo Rocket, la liga y… los Genesects...

Era muy extraño. En Johto y Sinnoh, había tenido todo el tiempo del mundo para jugar y experimentar con ideas como el Contraescudo, aunque no fuese lo bastante inteligente para hacerlo en Johto. Y en ligas como Hoenn y Unova, nunca tuvo tiempo suficiente.

- De acuerdo, veamos qué pueden hacer el resto. Charmander y Butterfree, ustedes dos harán los ataques para probar. – les dijo. Igual que Charmander con su cola, las alas de Butterfree le dificultaban ejecutar el Contraescudo. – Butterfree, intenta convertir Confusión en Psicorrayo, Charmander, sigue practicando con Brasas.

Para el final del día, Pikachu había logrado desempolvar por completo su Contraescudo. Aipom también estaba llegando muy cerca. Squirtle parecía prometedor, al meterse en su caparazón y rotar mientras disparaba Pistola de Agua, muy parecido a como solía ser su Hidrobomba. Mientras tanto, Bulbasaur… bueno, él les hizo prometer a todos que nunca, jamás, volverían a mencionar todas las veces que salió volando a estrellarse en árboles tratando de hacer que la técnica funcionara (y exigiendo que nunca más lo obligaran a hacer eso). Al final, Ash decidió que Bulbasaur podía simplemente rotar sus Látigos Cepas a su alrededor para repeler los ataques del enemigo.

Pasando a algo más, cuando Ash salió a toda prisa para tratar de salvar a Misty, terminó dejando atrás muchas de sus cosas. A pesar de que no había gente por ahí que se las pudiera robar, toda el área estaba llena de Pokémon salvajes, y para cuando regresaron por ellas, sus tiendas estaban totalmente llenas de agujeros, seguramente producto de Caterpies y Weedles hambrientos, por suerte, el resto de sus cosas estaban intactas. Con lo caras que estaban las tiendas de campaña (sumado a que Misty no quería quedarse en Cerulean más de lo absolutamente necesario), ya no eran una opción. Por suerte para ellos, había otra alternativa con la cual los entrenadores que pasaban la noche lejos de la civilización podían minimizar los riesgos que llegaran Golbats salvajes a chuparles la sangre.

Parándose frente a un par de árboles, Psyduck procedió a inclinarse respetuosamente, antes de emitir un brillo púrpura, y darles un puñetazo a los troncos al mismo tiempo. Los árboles se sacudieron, y la energía hizo que sus ramas y estructura cambiaran de forma, pareciéndose más a una especie de refugios para pasar la noche, o inclusive ocultarse en ellos para darle un susto a cualquier idiota desprevenido que pasara por allí.

- Duck. [Dos bases secretas para que pasen la noche, señor y señorita que respetaría un poco más si me alimentara más a menudo. Aunque esto sería más sencillo si los dos solo se aparearan y ocuparan el mismo nido. Lo que digo es, ¿por qué no lo han hecho?]

Misty le echó una mirada asesina al pato, aunque sin poder evitar sonrojarse un poco. La habilidad de Psyduck de utilizar Poder Secreto era la única razón por la cual no lo había enviado a quedarse/molestar al Profesor Oak junto con Goldeen y Horsea. Ahora tenía en su equipo activo al Gyarados que Ash había capturado para ella. Fue realmente muy amable de su parte que utilizara una de las Pokébolas de ella en vez de una de las suyas. ¿Cuántos entrenadores, ante la idea de tener su propio Gyarados, no hubiesen elegido capturarlo para ellos, y más con uno que era relativamente dócil? Decirle que lo apreciaba parecía no ser suficiente. Aunque si lo hubiese capturado para él, quizás hubiese accedido después a intercambiárselo por Psyduck. Ya sin poder seguir más por ese día, cerró los ojos y se abandonó a su sueño…

...

- ¡Gyarados, termina esto con Hidropulso!

Formando un orbe azul masivo enfrente de su cara, Gyarados soltó el poderoso ataque de agua concentrada contra el Pinsir de su retador (el cual se veía mucho más amenazador de lo que realmente era), haciéndolo volar a todo lo largo del campo de batalla y estrellándolo contra la pared, desplomándose derrotado.

- ¡Pinsir ya no puede pelear, el ganador es Gyarados! ¡La victoria es para la líder de gimnasio, Misty!

...

- Misty, ¿es cierto que planeas entrar a la Liga Pokémon para retarlos por un puesto en el Alto Mando?

- ¿Planeas utilizar a tu Kyogre o Suicune?

- ¿A quién planeas desplazar de su puesto en el Alto Mando? ¿Bruno? ¿Lorelei? ¿Agatha?

La Misty en sueños (esto tenía que ser un sueño al darse cuenta que su oponente estaba usando a esos grotescos tipo Insecto en lugar de Hierba o Eléctrico), que aparentaba haber alcanzado sus 35 años, y llevaba puesto un traje de baño blanco de una pieza con líneas azules que la hacía ver realmente atractiva, aunque encima de este traía una chaqueta, se sonrojó al ser rodeada por una oleada de paparazzi.

- Uno a la vez, por favor, uno a la vez. Respondiendo a las preguntas en orden: Sí, no, y todavía no lo sé. Quiero ganar la competencia, pero lo haré limpiamente. ¿Qué clase de victoria sería si le suelto a mi Kyogre a todos mis oponentes? Me he estado preparando para desafiar al Alto Mando desde hace años, desde el día en que recuperé el gimnasio de mi familia cuando cumplí los dieciocho. Desde entonces, he tenido que trabajar muy duro para restaurarlo a su antigua gloria después de que mis hermanas lo arruinaron. Ha sido un trabajo muy duro, pero puedo decirles con certeza que siento que podré dejar mi gimnasio en buenas manos cuando ingrese al Alto Mando. ¿Alguna otra pregunta?

...

- No sé si esté lista para esto, mamá. Es decir, tú eres demasiado buena y yo… solo soy yo. Aquel debilucho de los de tipo Insecto me venció como si nada.

- No te sientas mal, cariño. Estabas usando a tu Starmie, y lograste derrotarle a tres antes de caer. Solo necesitar ganar más experiencia. Todo a su debido tiempo, mi pequeña Cordelia. – decía Misty, acariciándole el cabello a su hija.

Misty no tenía idea del por qué en sus sueños de lo que su futuro podía depararle, su hija (única aparentemente) se llamaba Cordelia. Tal vez una parte en su subconsciente creía que todos los hermanos tendrían una relación tan tóxica como la que tuvo ella con sus hermanas. Tal vez era que le gustaba el nombre Cordelia, y no quería seguir el mismo patrón que sus padres (Rose, Petunia, Margarita, Rododendro...), Misty no tenía idea. Ella no era una psicóloga ni nada de eso.

Cordelia siempre aparecía igual (por lo general) en sus sueños: una versión un poco más alta de sí misma en su edad actual al momento de tener el sueño. Aunque claro, ocasionalmente había algún que otro… cambio menor en sus rasgos. De nuevo, ya que Misty nunca había tenido a una persona a quien realmente considerase como su futuro compañero de vida, tal vez su mente solo se ponía a jugar con quién podría ser el potencial padre de Cordelia.

Colocando las manos en los hombros de su pequeña, Misty continuó:

- Todos empezamos siendo novatos. Todos cometemos errores. Pero lo importante es aprender de ellos, y usarlos para ser mejores. Seguir adelante, esa es la única forma de vivir.

...

Misty de pronto se despertó al terminar esa línea, para encontrarse no con su hija soñada, sino con Psyduck mirándola, y parecía verse muy aliviado.

- Duck. [Oh, qué bien, despertaste sola. Así no tuviste que estrangularme por hacerlo antes de recordar que me pediste que te despertara. Otra vez.]

Misty hubiera rodado los ojos ante ese comentario del pato, pero no se sentía con ganas. Poniéndose de pie con un bostezo, se levantó y se estiró, vestida únicamente con una camiseta muy larga, azul claro y mostrando una imagen de su heroína personal, la miembro del Alto Mando Lorelei, posando con su Dewgong y Jynx.

- "Seguir adelante… esa es la única forma de vivir." – pensó. Eso era cierto. No tenía sentido seguir arrastrando el pasado, lo mejor que podía hacer era dejarlo atrás y mirar hacia el futuro.

Seguir arrastrando el pasado no haría otra cosa que traerle más dolor. Lo único que importaba ahora era seguir luchando por su sueño. Llegar a ese punto en su vida donde tenía todo lo que deseaba: su trabajo soñado, amigos, una familia, todo.

Con dichos pensamientos en su mente incluso horas después, dejó caer su anzuelo de pescar en la corriente de un río cercano, manteniendo en su rostro una expresión de concentración. A los pocos minutos, algo picó, y con un fuerte jalón Misty sacó del agua a un enorme Poliwrath, que apenas lo vio causó que Psyduck se echara para atrás del miedo.

- ¡¿PSY!? [¡¿Qué, un Poliwrath salvaje?!]

Misty no se sorprendió mucho ante esto, después de todo, estas cosas podían pasar. Especies de Pokémon que la gente generalmente consideraba que "solo evolucionaban en cautiverio" como Machamp o Gallade, podían ser de hecho encontradas en lo salvaje. Por supuesto, eran ocurrencias muy raras. De hecho, las más comunes de estas eran las evoluciones de Pokémon por rocas evolutivas. Por supuesto, las preguntas de si los Raichus o Vileplumes evolucionaban de manera accidental o intencional, o cómo exactamente era que un Graveler o un Kadabra salvaje podían evolucionar por sí solos, seguían siendo investigadas por los científicos, en particular por el Profesor Rowan.

A pesar de que Misty tenía preferencias por capturar Pokémon puramente de tipo Agua (estaba planeando atrapar un Magikarp en algún momento), como su meta personal era atrapar a todos los Pokémon de tipo Agua, este no lo podía dejar escapar.

Por supuesto, dicho Pokémon no iba a dejarse atrapar así nada más, y su reacción fue tratar de golpearla con un Bofetón Despertador. Misty lo evitó inclinándose hacia atrás, aunque alcanzó a rozarle el estómago con sus manotas. Aunque podría usar sus poderes para controlar al Poliwrath, podía ver que a diferencia de su Goldeen, este Pokémon tenía su orgullo. Al parecer no competía con nadie por territorio o comida, así que, con todos sus estándares, estaba feliz con su vida actual.

Hacer que este Poliwrath se dejara capturar causaría muchos problemas a la larga. La única forma de capturarlo sin lastimar su orgullo, era derrotarlo en una batalla justa. Ahora, podría utilizar a Psyduck… no, quería capturar al Poliwrath, no darle un saco de golpear personal amarillo y fastidioso. Además, ya el pato ya estaba retrocediendo y sin que le hubiesen dado un Cabezazo. Así, tendría que utilizar a otro de sus combatientes.

- ¡Gyarados, usa Furia Dragón!

Saliendo de su Pokébola en un estallido de luz blanca, Gyarados aterrizó en el banco del río salpicando el agua, empezando a cargar una esfera de energía verde en su mandíbula, y soltándola, para golpear con fuerza a Poliwrath en castigo por su intento fallido por abofetear a Misty. El renacuajo, ahora un poco quemado por el poder de ese ataque, se volvió a poner de pie para mirar desafiante a su agresor.

- ¡Poli! [¡Soy el rey de este río, estúpida humana y su mascota! ¡He engendrado a miles de Poliwags, que crecieron para ser cientos de poderosos Poliwhirls que llevan mis poderosos genes! ¡Soy el pináculo de la evolución en este río! ¡Váyanse de aquí o enfrentarán mi ira!]

Gyarados le respondió con un rugido, que básicamente podía traducirse como:

[Y yo soy Gyarados, haz lo que te digo y déjate capturar por mi entrenadora o te haré volar en pedazos.]

Poliwrath no quiso tomar la advertencia con seriedad, y se lanzó para golpearlo con toda la fuerza masiva de un Puño Dinámico. Gyarados simplemente volvió a escupirle Furia Dragón, tres veces más solo para asegurarse que se quedara tranquilo. Misty sonrió de ver lo eficiente que era su nuevo amigo. El Poliwrath no pudo oponer resistencia cuando le lanzó la Pokébola, y la captura fue instantánea. Hecho esto, se acercó a su Pokémon para felicitarlo por un trabajo bien hecho.

- Muchas gracias, Gyarados, eres el mejor.

Gyarados lanzó un rugido de felicidad, tan fuerte que el eco hizo que varias colonias de Pidgeys en las cercanías salieran volando de miedo. Psyduck espió asomando la cabeza por detrás de las rocas donde se escondió.

- Psy-y-y. [Me gustaba más mi vida cuando ella no tenía una serpiente marina gigantesca y asesina.]

Gyarados de nuevo solo volvió a rugir alegremente, sin prestar atención a lo que dijo Psyduck.
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Y casi al mismo tiempo…

- ¡Funciona, funciona! ¡Actívate!

Pikachu y Bulbasaur sudaron una gota gorda al ver a Ash. Charmander simplemente lo ignoraba, pues estaba muy ocupado usando Garra de Metal en un árbol cercano, mientras Squirtle practicaba junto con Aipom y Pidgeotto que trataban de romper la defensa de su ahora perfeccionado Contraescudo.

- ¡Lucario, te libero! ¡Lucario, yo te elijo! ¡Invoco a Lucario! ¡Lucario, SHAZAM! ¡Lu, Lu, Lu, Lucario, HOOOO! ¡Bastón que guardas los poderes de Lucario, muestra tu verdadera forma ante Ash, quién aceptó esta misión contigo, LIBÉRATE!

Bulbasaur terminó por hartarse y utilizó Látigo Cepa para darle un zape a Ash en la frente para que se detuviera, especialmente después del último, con tanto drama de estar gritando y haciendo poses ridículas.

- Pikapi. [Ash, apuntarle con el bastón a algo, o golpearlo dramáticamente contra el suelo diciendo algo genial no hará que Lucario salga. Solo… hace que te veas ridículo.] – dijo
Pikachu, limitándose a decirle la verdad.

Ash solo pudo gruñir de frustración, y le dio un sacudón al bastón haciendo que se retrajera a una forma más compacta, como para colgárselo del cinturón o meterlo en la mochila más fácilmente.

- *Suspiro*, lo sé, pero es que es… frustrante, Pikachu. – dijo Ash. – Digo, la última vez, solo lo sostuve por un rato, y Lucario pudo salir por sí solo. Ahora, aunque está aquí, no puedo sacarlo.

Había intentado frotarlo como una lámpara de genio. Había intentado mantenerlo cerca de él todo el tiempo. Hasta había probado ver si había alguna frase de activación… y todavía nada. Lo que más le preocupaba, era que parecía irle mejor tratando de averiguar cómo hacer funcionar el bastón que en lo que sucedió en el Gimnasio Cerulean.

Desde entonces no había podido volver a incrementar de manera espontánea el poder de los ataques de sus Pokémon, cada vez que lo intentaba, parecía más bien que estaba… sufriendo constipación (según Pikachu). Si encontraba la manera de sacar a Lucario de allí, podría tener a alguien que potencialmente le podría dar algún consejo, o por lo menos, al no tener que estar concentrándose en liberarlo, tendría más tiempo para dedicarse a sus poderes y ver cómo funcionaban por sí mismo…

- ¡Hey, tú!

Ash se dio la vuelta para encontrarse con una cara vagamente familiar aproximándosele. Aquel chico peliverde con un Sandshrew que conoció aquella vez… cuyo nombre de pronto se le había escapado de la cabeza de momento. ¿Alex? ¿Johnny? Era algo entre esos dos.

- ¿Me hablas a mí? – preguntó Ash con curiosidad. El Sandshrew y su entrenador adoptaron idénticas expresiones de superioridad.

- Tú serás mi número 100.

- ¿Perdón?

- Planeo desafiar a la Liga Pokémon cuando tenga cien victorias consecutivas, y decidí que tú serás mi número 100. – dijo el chico. – Y dime, ¿a quién tienes para que mi Sandshrew lo venza?

Charmander parecía estar listo para pelear, pero Ash levantó la mano para que se detuviera. Aunque no recordaba del todo a este chico, algo sí le era familiar, y era que había perdido contra él. Ahora, tal vez tenía la oportunidad de corregir eso, y aunque Charmander fuese rudo, había una ventaja por tipos a considerar. Además, no había podido darle oportunidad de pelear a Squirtle todavía en una batalla oficial.

- ¡Squirtle, tu turno! – le gritó a su tortuga, que saltó con estilo y aterrizó frente a él. El chico del Sandshrew simplemente sonrió.

- ¡Empecemos de una vez! ¡Sandshrew, Picotazo Venenoso! – El Pokémon con aspecto de armadillo saltó y empezó a girar en el aire, disparando una lluvia de agujas venenosas contra Squirtle.

- ¡Bloquea con Refugio, después Pistola de Agua! – ordenó Ash.

Squirtle se retrajo en su caparazón, con lo que las agujas rebotaron en él sin causarle daño alguno, y apenas cesó el ataque volvió a salir y le escupió un torrente de agua al Pokémon de tipo Tierra. Pero este puso la pata al frente y lo resistió como si nada.

- ¡¿Eh?! – Ash y todos sus Pokémon presentes casi se les caen las mandíbulas. La sonrisa del entrenador de Sandshrew se volvió todavía más pronunciada.

- ¡El agua es la mayor debilidad de un tipo Tierra, así que entrenamos para maximizar la defensa especial! – declaró. Eso echó a andar los engranajes en el cerebro de Ash.

- "Ah, así que era él." – pensó Ash, cuando por fin se acordó. A.J., así se hacía llamar.

- ¡Ahora acábalo, acábalo con Fisura!

El Sandshrew saltó en el aire y cayó golpeando con su puño el suelo con fuerza. Una grieta masiva se formó y empezó a avanzar como una serpiente hacia Squirtle.

- ¡Hazte a un lado, y lanza otra Pistola de Agua!

Asintiendo con la cabeza, Squirtle saltó hacia el lado derecho de la grieta y disparó otro sólido torrente de agua hacia Sandshrew, que de nuevo volvió a soportar el golpe (aunque con algo de fatiga).

- ¡Eso no va a funcionar! ¡Ahora, Tumba de Rocas!

Formando una docena de piedras girando en espiral a su alrededor, Sandshrew las lanzó volando contra Squirtle, que ni siquiera se tensó pues sabía que Ash tenía algo preparado para una situación como esta.

- ¡Bloquéalas con Contraescudo! – indicó Ash, tomando por sorpresa a A.J.

- ¡¿Contra qué?!

Squirtle volvió a retraerse dentro de su caparazón, solo que esta vez lo hizo de espaldas, y empezó a girar al tiempo que lanzaba la Pistola de Agua desde adentro, igual como antes utilizaba la Hidrobomba. El agua empezó a formar una espiral alrededor de Squirtle que actuó como una barrera, atrapando todas las rocas y desviándolas hacia los lados, sorprendiendo a Sandshrew y a su entrenador.

- ¡Imposible!

- ¡No eres el único que hace su propio entrenamiento especial! – replicó Ash. – ¡Ahora Squirtle, Embestida!

Squirtle dejó de girar y utilizó su cola como palanca para volver a ponerse de pie, y se lanzó a la carga contra Sandshrew, dándole con todo su poder tortuga en el estómago. El Pokémon tipo Tierra retrocedió unos pocos metros, y tanto Squirtle como Ash sabían muy bien qué hacer a continuación.

- ¡Ahora, dale Pistola de Agua de cerca!

Recibiendo ese torrente a quemarropa, Sandshrew voló con tremenda fuerza, yendo a aterrizar de espaldas al lado de su entrenador, que estaba con la boca abierta, de ver a su Pokémon noqueado. A.J. no pudo más que caer de rodillas por el shock de sufrir una derrota.

- Pero… todo nuestro entrenamiento…

Ash, que no tenía ganas de vanagloriarse por su victoria, decidió acercarse a su oponente y darle el reconocimiento que merecía.

- Se nota que dio resultado. – le dijo. – Tu Sandshrew pudo soportar varios ataques superefectivos, con ese poder, podría haberte ganado una medalla fácilmente en el gimnasio Cerulean. Lástima que lo cerraron, así que eso ya no se va a poder. Pero igual, Sandshrew ya está para ganarte tu primera medalla, y tal vez algunas más.

- ¿Eso crees?

- No lo creo, lo sé. – respondió Ash. – Una racha de 99 victorias sigue siendo impresionante. Ya estás más que listo para ir por la liga. Oye, si quieres un consejo, te volverás más fuerte si no te quedas en un solo lugar. Viaja por todas partes, experimenta cosas nuevas. Si quieres ser el mejor, ponte a prueba con todos los que conozcas en esta región y más allá.

A.J recogió a su derrotado Sandshrew, reflexionando sobre las palabras de Ash. Después de un rato, respondió con una sonrisa de aceptación.

- Creo que siempre puedo contar mi captura de Beedrill y Butterfree como la victoria que me faltó. ¿Tú ya tienes tus propias medallas?

Ash asintió, abriendo su chaleco para mostrarle las dos medallas que tenía en él. Bueno, técnicamente contaban por nueve, pero él no necesitaba saber eso, y tampoco era que Cerulean valiera para presumir de ello.

- Bueno, gracias por la batalla. – dijo el peliverde extendiéndole la mano. – Espero que nos veamos en la Liga Pokémon para una revancha.

- Lo mismo digo.

Ash sonrió y le dio el apretón, felicitándolo. Por dentro no pudo evitar preguntarse si A.J. había logrado llegar a la Liga Pokémon la última vez. Y no solo él, ¿qué había pasado con Otoshi, el chico con ese Marowak?
 
(--0--)


Ciudad Vermillion…

Ash tenía un buen presentimiento con la batalla que se aproximaba. Pikachu ya había recuperado todos los ataques de velocidad necesarios para superar a Raichu, en caso de que fuera a repetirse la batalla de la última vez, y si no era así, el resto de su equipo era bastante sólido para respaldarlo. Bulbasaur tenía su resistencia natural a los ataques eléctricos, Aipom era lo bastante ágil para esquivarlos, Charmander simplemente sería capaz de abrirse paso con sus propios ataques a través de todo lo que le lanzaran, Squirtle tenía el Contraescudo como as bajo la manga para defenderse y Butterfree podría utilizar Somnífero si todo lo demás fallaba (había dejado a Pidgeotto fuera de esto para que descansara, y además porque no tenía ningún truco efectivo para pelear contra tipos Eléctricos todavía).

Aproximándose a la puerta del Gimnasio Vermillion, el trío compuesto por él, Misty y Pikachu subió las escaleras de entrada, todos con una expresión llena de confianza y determinación. No había absolutamente nada que pudiera hacer flaquear la confianza de Ash el día de hoy. Aunque el dúo de punks que custodiaban la entrada sí los obligaron a detenerse.

- Muy bien, niño, ¿qué buscas aquí? – exigió saber uno de ellos. En respuesta Ash abrió su chaleco, mostrando sus dos medallas, haciendo que estos sonrieran. – Estás de suerte, muchachito, el Teniente no ha tenido retadores por tercera medalla hoy. No desde el mocoso con el Wartortle y ese otro con una niñita rubia que parecía su porrista hace unos días.
Ash tuvo esa familiar sensación de fastidio, solo por el hecho de que en esta línea temporal también parecía que Gary iba un paso por delante de él, incluso sin aquel auto deportivo.

- El retador que está ahora viene por su segunda medalla, así que puedes entrar cuando haya terminado. Aunque claro, no te culparemos si te asustas y sales corriendo con tu mami cuando veas de lo que es capaz.

- Pero primero… – El segundo punk sonrió mientras sacaba su propia Pokébola, y su compañero hizo lo mismo. – Tendrás que demostrarnos que puedes a nosotros primero. ¡Ve, Magnemite!

Al ver salir al Pokémon magnético, Ash exhaló una pequeña risa. Un poco de calentamiento no vendría mal, y ya tenía en mente quién sería perfecto para el trabajo.

...

Cinco minutos después…

- Magnemite, el Pokémon magnético. Durante la era de señores de la guerra en Kanto, los Magnemites eran muy apreciados por su raro tipo Acero, lo que les permitía evitar muchos de los venenos letales de los Pokémon nativos de la región. Sin embargo, su debilidad al fuego está muy bien documentada, y se sabe de algunos que han terminado como bocadillos de cierto Charmander en crecimiento.

Dexter parecía muy orgulloso y divertido de decir en voz alta dicha información, pues de hecho, el Charmander de Ash en aquel momento le estaba mordiendo el imán izquierdo a uno de los Magnemites del dueto de punks, y el otro yacía en el suelo noqueado con evidentes marcas de quemaduras.

- ¡Está bien, está bien! ¡Eres un tipo rudo, ahora por favor llama a esa cosa! – lloriquearon los punks.

Por mucho que estuviera disfrutando del espectáculo, Ash no era tan cruel como para dejar que a Charmander se le fuera la mano, y finalmente le ordenó dejar de reafirmar su dominancia antes de dejarle marcas de mordidas permanentes. Este obedeció a regañadientes, pero al parecer tenía ganas de más.

Ya con Charmander de vuelta en su Pokébola (al igual que el Magnemite masticado), los punks abrieron la puerta del gimnasio sin tardanza, revelando lo que parecía ser un muy familiar ring de box (aunque más iluminado y más asientos a su alrededor, a diferencia de la última vez), y el Teniente Surge, (que seguía siendo tan inexplicablemente enorme como la última vez) riéndose como un demente mientras su Voltorb volaba por todo el lugar (al parecer levitando con Super Imán), al tiempo que disparaba múltiples ataques de Bomba Sónica contra el Pokémon que estaba debajo, mientras Surge gritaba "¡BOMBARDEO AÉREO!" o algo por el estilo. Ash no tenía idea de qué sentido tenía gritar tan fuerte el nombre del ataque, pero lo que hubiera sido, al parecer había sido muy efectivo, pues en cuanto el polvo se disipó, Voltorb regresó al lado de Surge, y todo lo que quedó en el campo era un Dugtrio extremadamente golpeado.

- ¡Dugtrio ya no puede pelear, el ganador es Voltorb! – declaró el réferi. El retador retornó a su Dugtrio mientras Surge se reía con ganas.

- No eres el primero que cree que puede ganarme con un tipo Tierra. ¡JAJAJAJA! No me detendrás tan fácilmente. Los tipos no importan en la guerra, niño, lo que importa es la calidad, y ese Dugtrio tuyo no tenía ninguna. ¿Tienes algo mejor que eso?

El chico en cuestión, que no hizo más que mirar con rabia su Pokébola en silencio durante todo el discursito de Surge, simplemente fue a sacar la segunda. Estaba parado en una sombra, así que Ash no pudo verlo bien o distinguirlo. Sin embargo, cuando lo escucharon hablar, tanto Ash como Pikachu sintieron que sonaron sus alarmas a toda potencia.

Reconocerían esa voz gruñona y arrogante donde fuese, con todas las veces que la habían escuchado.

- Oh, claro que tengo algo mejor. ¡Pikachu, prepárate para la batalla!
 
Esta historia continuará…
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#18
Gaiden de Charmander
Escrito por Viroro-kun, traducido por Fox Bluereaver.
 
 
 
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Región Kanto…

Charmander no llevaba mucho tiempo de haber nacido, pero ya sabía cuál era su propósito. Era un Pokémon inicial, y como tal, tenía que ayudar a un entrenador al comienzo de su viaje y hacer todo lo que le pidieran.

No sabía qué clase de persona lo elegiría, pero el personal en el centro de crianza y los científicos del laboratorio siempre fueron muy amables con él, siempre diciéndole que era especial y que tenía una importante labor por delante. No sabía qué tan fuerte se volvería o cuánto tiempo estaría con su compañero, pero estaba decidido a hacer su mejor esfuerzo. Todos contaban con él después de todo.

Mientras el Pokémon se volvía hacia el sol poniente, una sonrisa se formó en su hocico. Pronto llegaría su momento, y tenía que estar listo para ese día. Se movió hacia su esquina del laboratorio, apuntó hacia arriba y disparó. Una pequeña lengua de fuego salió de su hocico, desapareciendo poco después. Charmander gruñó, y después volvió a intentarlo. La llama duró un par de segundos más. Cerrando los ojos, se enfocó, volviendo a llamar sus poderes. Iba a ser una muy larga noche.
(--0--)


Poco después…

Por fin había llegado el día. Su amigo y compañero por fin había llegado, y en pocos segundos podría conocerlo. Incluso estando adentro de su Pokébola, Charmander apenas podía contener su emoción. Su nuevo mejor amigo le aguardaba afuera. ¡Quería ser libre para poder conocerlo! ¡Para hacer nuevos amigos y derrotar a sus oponentes! ¡Vivir las aventuras con las que tanto había soñado!

Mientras seguía soñando, sintió como agarraban su bola y esperó. El Pokémon de fuego sonrió y se preparó para dar el salto. La bola fue lanzada y él saltó, aterrizando directo en los brazos de una muchacha de cabello castaño.

- [¡Hola!] – dijo Charmander, moviendo su brazo. Él sabía que no todos los humanos entendían el lenguaje Pokémon, pero supuso que sería mejor ser cortés.

- ¡Aw, pero qué lindo! – La chica rápidamente lo abrazó y lo apretujó con fuerza, compartiendo su propio calor don el de Charmander. El viejo profesor cruzó los brazos y sonrió al verlos.

- Entonces, ¿quieres a Charmander?

- ¡Absolutamente! – asintió la chica, sin dejar de sonreírle a su inicial. – ¡Estoy segura que seremos grandes amigos!

Charmander sonrió, alzando sus brazos. Este sería el inicio de una gran amistad.



- Muy bien, vámonos. – dijo su entrenadora mientras marchaban hacia el frente, sintiendo la brisa de la primavera por todo el cuerpo. Charmander trotaba junto a ella, sonriendo felizmente.

Aún no habían interactuado mucho entre ellos, y todavía ni siquiera sabía su nombre, pero ella definitivamente era como él quería que fuese su entrenador: alegre, divertida y llena de energía. Energía que Charmander sentía increíble con solo caminar junto a ella, que le hacía sentir que podía hacer cualquier cosa. Tal vez era algo que todos los entrenadores le daban a sus Pokémon, pero aun así era algo nuevo y refrescante para él. Mientras la pareja caminaba por el accidentado camino, la chica miró hacia arriba con una gran sonrisa en su rostro.

- Qué gran día para comenzar. – dijo ajustándose su cabello, para luego inclinarse junto a Charmander, mirando fijamente a los ojos del Pokémon. – Quiero ser la mejor entrenadora que haya, pero no puedo hacerlo yo sola. ¿Puedo contar contigo?

- ¡Char! – Charmander asintió, mostrando sus garras.

- ¡Grandioso! – dijo ella levantando sus puños. – ¡Hagamos nuestro mejor esfuerzo, compañero! ¡Vamos a empezar ahora mismo a volvernos más fuertes!

No hicieron nada particularmente especial durante su recorrido por la hierba alta. Solo luchaban contra Pokémon salvajes, sonreían y reían con cada encuentro, ya fuera que hubieran ganado o perdido; una buena sonrisa era más importante para ellos que ser más fuertes, y a Charmander le gustaba así. Tras despachar a su último oponente de un Arañazo, Charmander se secó el sudor de la frente, y sonrió mientras movía su cola.

- ¡Y el Spearow está fuera! – dijo su entrenadora dándole un pulgar arriba. – ¡Buen trabajo, Charmander!

Charmander se frotó el cuello, sonriendo tímidamente. La muchacha asintió y ajustándose la ropa y la mochila, miró hacia el camino y la ciudad que había en la distancia, su próximo destino.

- Viridian no debe estar muy lejos de aquí. Tratemos de llegar antes de que anochezca, ¿de acuerdo? – Charmander asintió y caminó junto a ella. La entrenadora se rio y se rascó la cabeza. – Me alegra saber que puedo contar contigo.

El Pokémon de fuego se sonrojó, volteando en la dirección opuesta. Su entrenadora dejó salir una alegre risa, y juntos continuaron viajando por el camino. El Pokémon inhaló, y una sonrisa iluminó su rostro. Podía ver las planicies frente a ellos, algunos edificios y muchas montañas en el horizonte.

Su sonrisa se hizo más grande. Había tanto que no sabía, pero su ignorancia solo le daba más deseos de aprender, de experimentar y de crecer. Esa era su meta, su propósito y su objetivo. Junto a su entrenadora, Charmander sabía que sería invencible. ¡Todo sería un escalón en su camino hacia la gloria!

De repente, un fuerte *¡CRACK!* sacó a Charmander de estar soñando despierto. Se agachó y se giró para ponerse frente a su entrenadora, con los brazos estirados para protegerla. Detrás de ellos, había un Spearow. Herido y adolorido, pero todavía de pie, y mirándolos con ojos asesinos.

- Oh, por lo visto alguien quiere una revancha. – sonrió la entrenadora, tronándose los nudillos. – Bueno, no deberíamos hacerlo esperar, ¿no crees?

Charmander gruñó mientras la llama de su cola empezaba a arder más, devolviéndole la mirada a Spearow. Su ataque de Ascuas ya empezaba a arder mientras le apuntaba… hasta que oyó los graznidos. Varios graznidos, que se fueron haciendo más numerosos y que los rodeaban. Charmander y su entrenadora se giraron y se quedaron congelados.

Eran Spearows. Sobre los árboles, tras los arbustos, algunos en el aire y volando en su dirección. Eran diez, veinte, cincuenta, tal vez cien de ellos. Charmander y su entrenadora rápidamente perdieron la cuenta, pero una cosa era clara: los superaban en número y toda la parvada los tenía en la mira. Un escalofrío bajó por la espina de Charmander, pero sintió una mano cálida acariciarle la cabeza. Su entrenadora se aferraba a su mochila, tratando inútilmente de ocultar su terror.

- Huyamos.

No había necesidad de repetirlo; de inmediato los dos dieron la vuelta y echaron a correr lejos de los Spearows y hacia Ciudad Viridian. Corrieron sin parar, respirando y jadeando tratando de mantener el paso con solo su adrenalina. El sudor chorreaba por la cara de Charmander, y su llama se iba apagando, mientras él trataba de mantenerla encendida a pura fuerza de voluntad. Mirando de reojo a su entrenadora, vio que estaba igual de cansada que él, pero no iba más lento.

Así que continuaron, incluso cuando las piernas no les daban para más y se vieron forzados a ir más despacio. Respiraron a grandes bocanadas, y Charmander miró detrás de ellos, esperando que la parvada de Spearows se hubiera dado por vencida. Lamentablemente no fue así. De hecho, más bien parecía que venían más cerca y más rápido. Charmander retrocedió, pero sacudiendo su cabeza se enfocó en ellos.

Se detuvo y mantuvo su posición, encarando a la parvada asesina, sintiendo las llamas ardiendo en su boca mientras corría hacia ellos. Su entrenadora también se detuvo, con la cara llena de terror.

- ¡Charmander, no! – gritó ella, pero él no la escuchó. En vez de eso, disparó sus Ascuas contra los Spearows.

Todo lo que salió fue una pequeña lengua de fuego, y nada más. Charmander se quedó congelado de miedo, y entonces los Spearows aprovecharon su oportunidad. Empezaron a volar en círculos alrededor de Charmander, y luego se lanzaron contra él. Charmander trató de usar sus garras o lanzar otro ataque de Ascuas, pero los Spearows eran demasiados. Sintiendo sus picotazos por todo el cuerpo, y haciéndole montón con sus cuerpos, Charmander comenzó a gritar. Se sacudió y chilló a todo pulmón muerto de miedo mientras trataba con todas sus fuerzas de huir. Los Spearow lo seguían picoteando con cada vez más fuerza. La sangre empezó a brotar de sus heridas y sus gritos aumentaban cada vez más. Charmander apretó los ojos mientras el dolor se volvía insoportable. Había fallado, tenía que proteger a su entrenadora, y ahora…

Hubo un grito agudo, y el dolor cesó. Charmander dudó en abrir los ojos, pero finalmente lo hizo para encontrarse con su entrenadora, preocupada y con el cejo fruncido a pocos centímetros de su cara y mirándolo fijamente. Una mirada rápida le dijo todo lo que había pasado: su entrenadora le había gritado a los Spearows, y la parvada voló olvidándose de él. Por desgracia, eso quería decir que ahora irían por ella. Trató de ponerse de pie, pero se volvió a caer. Lloriqueó al sentir el dolor en sus piernas, ardiendo cada vez más y por todo su cuerpo.

- ¡Charmander! – gritó ella, corriendo junto a él. Encima de ellos, los Spearows volvían a circundar.

Mirando hacia arriba, la chica tragó en seco, pero apretando sus puños y respirando profundo, agarró la Pokébola de Charmander.

- Lo siento. – dijo mientras la apuntaba hacia él, con una sonrisa triste en su rostro. – Espero que al menos tú te salves.

Charmander jadeó y negó con la cabeza, pero fue demasiado tarde. El rayo retractor lo envolvió y todo se volvió rojo. Sintió los escalofríos por toda la espina al ver a su entrenadora sin dejar de sonreír, mientras los Spearows descendían sobre ella. Y luego, no pudo sentir nada más.
(--0--)


Tiempo después…

Estando adentro de una Pokébola, la percepción del tiempo se hacía realmente confusa. Qué tanto dependía del Pokémon: algunos no podían actuar o ni siquiera pensar dentro de ellas, mientras que otros estaban al tanto de lo que pasaba afuera, y hasta podían liberarse si le daban las sacudidas correctas desde adentro. Charmander estaba en un punto medio. Tenía una idea de lo que pasaba afuera, pero más nada. No tenía forma de saber cuánto tiempo habría pasado, y la última cosa en su mente era la bandada de Spearows que venía directo hacia su entrenadora y…

El Pokémon de Fuego se dio cuenta, y un escalofrío volvió a recorrerle la espina. ¡Su entrenadora! ¡Estaba en peligro! Rápidamente comenzó a golpear las paredes, esperando poder dar las sacudidas correctas. La Pokébola permaneció cerrada. Charmander frunció el cejo, y empezó a golpear con el codo. Nada. Comenzó a arañar y a patear una y otra vez hasta que pudo ver las marcas formarse en el vacío sin fin. Seguía sin abrirse. Gritó y apuntó con su fuego mientras seguía golpeando la pared, y luego golpeó con su puño y siguió gritando. ¡Tenía que salir! ¡Ahora! ¡No podía esperar! ¡Su entrenadora lo necesitaba! ¡Tenía que lograrlo!
Su prisión permaneció cerrada. Charmander continuó de la misma forma, y sus gritos se hacían cada vez más débiles a medida que perdía el aliento. Siguió dando arañazos y patadas incluso mientras la fatiga se le mezclaba con sus heridas causadas por los Spearows.

- [¡Por favor! ¡Déjenme salir! Déjenme…]

Su Pokébola se abrió justo cuando se lanzaba a dar otro golpe. Su cara se encontró deslizándose contra un piso frío, y todo su dolor empezó a arder de una vez. Miró hacia arriba, ignorando sus heridas mientras rápidamente identificaba el área. Las inmaculadas paredes y la maquinaria aterradora y de aspecto complicado le recordaban el centro de crianza.

- ¿Cómo te sientes?

Charmander saltó sobre sus pies al oír la voz femenina. Sonrió y se dio la vuelta, listo para abrazar a su entrenadora… solo para encontrarse con una mujer de cabello rosa y uniforme de enfermera, que lo miraba con preocupación.

- Pobrecillo, recibiste heridas muy serias. – Pasó la mano por las heridas de Charmander y luego por encima de la llama de su cola. Le dio una cálida sonrisa. – No te preocupes, te curaré en poco tiempo.

Charmander ladeó la cabeza, y entonces miró de nuevo a su alrededor. Él y la mujer eran los únicos en el cuarto. Al volver a mirarla, su sonrisa se había esfumado. Charmander parpadeó, y sintió que su cola se ponía más pesada.

- ¿Buscas a tu entrenador?

Charmander asintió. Ella desvió la mirada y negó con la cabeza antes de encararlo de nuevo. No le dijo nada de inmediato. Todo el cuarto permaneció en silencio mientras la sonrisa de Charmander se desvanecía y era reemplazada por una completa preocupación.

- Lo siento. – suspiró la enfermera. – Has estado en tu Pokébola por casi dos semanas. No tenemos idea de dónde puede estar tu dueño.

Y así, todo el mundo de Charmander se derrumbó.



Charmander no sabía qué decir. Había sido un Pokémon entrenado por menos de un día, y su aventura ya había terminado. No lo podía creer. Se miró sus garras, totalmente sin habla. Él había entrenado muy duro. Era fuerte. Ninguno de los otros dos iniciales era capaz de competir con él. Y aun así había perdido cuando realmente importante. Le falló a su entrenadora en el momento en que no podía permitirse fallar. Le dio un puñetazo a la pared que tenía detrás, sintiendo las lágrimas subir hasta sus ojos. Lo arruinó todo por no ser lo suficientemente bueno.

La mujer de cabello rosa (Enfermera Joy, como Charmander había escuchado que se llamaba) volvió a echarle una mirada antes de volverse hacia el videoteléfono, hablando con el Profesor Pokémon de Pueblo Paleta.

- Ha estado actuando de este modo desde que le dimos las noticias.

- Es comprensible. Los Pokémon iniciales vienen mayormente de centros de crianza y son adiestrados en su rol como tales. – El hombre mayor se rascó la barbilla, estudiando a Charmander. – No me sorprende que esté afectado por Síndrome de Atrice.

- ¿Debería enviarlo de vuelta al laboratorio?

- No estoy seguro de que esa sea la mejor solución. Además, probablemente tendría que quedarse aquí por un tiempo hasta que un nuevo entrenador que cumpla con mis estándares llegue. – suspiró. – Creo que en este momento la mejor solución sería ponerlo en adopción.

- De acuerdo, lo haré. – asintió la Enfermera Joy.
 
(--0--)


Días más tarde…

Adopción. A Charmander no le gustaba como sonaba esa palabra. La Enfermera Joy se tomó su tiempo para explicarle todo en detalle: aparentemente sufría de algo llamado "Síndrome de Atrice", lo que quería decir que cosas malas le pasarían si se quedaba solo. Una vez diagnosticado, el Pokémon era registrado en una base de datos online, y su información era publicada en el sitio web de la Asociación de Centros Pokémon. Allí, los entrenadores podrían chequear si estaban interesados en adoptar a un Pokémon, y llenando un formulario en línea, podrían ser considerados elegibles para adoptar, con la Enfermera Joy siendo quien tenía la última palabra respecto a las credenciales y apariencia del entrenador para ver si era apto para el Pokémon adoptado. Él no entendía todo, pero sabía lo que quería decir. Un nuevo entrenador vendría a recogerlo.

Mientras se sentaba en el escritorio del Centro Pokémon junto a la Enfermera Joy, miró sus garras. Comenzó a abrirlas y cerrarlas rítmicamente, pensando. Pensó en esa última sonrisa triste que le dejó su primera entrenadora. Respiró profundo y sacudió la cabeza. Ella contaba con él y le había fallado. Todo fue por su culpa, y aun así le estaban dando otra oportunidad. Todavía confiaban en él. Su mirada se tornó en una mirada inexpresiva. No podía desperdiciar esta oportunidad. Les probaría a todos que todavía era confiable, y haría feliz a su próximo entrenador. Esa era su meta, su propósito y su objetivo.

Las puertas del Centro Pokémon se abrieron, y tanto Charmander como la Enfermera Joy echaron una mirada. Un chico de cabello azul revuelto, con enormes gafas de sol sobre la cabeza, y demasiados piercings por todo el cuerpo ingresó al centro en ese momento. Dando una gran sonrisa, saludó hacia el mostrador.

- Hola, vengo por un Pokémon que está en adopción. – Se detuvo a mirar a Charmander. El Pokémon de Fuego se congeló, viendo con atención. La enfermera asintió, dándose la vuelta hacia su terminal y escribiendo en su teclado.

- Tu nombre es…

- Damian. – le dijo. Ella ingresó el nombre, y aparecieron varias ventanas. Charmander siguió sus movimientos muy de cerca.

- Hmm. Dos medallas y un número considerable de Pokémon. – dijo Joy observando a Damian. – Eres uno de esos entrenadores que les gusta cubrir sus equipos para cada eventualidad, ¿correcto?

- Se podría decir. – se rio Damian. La Enfermera Joy siguió pasando la mirada entre Damian y los archivos, y al terminar, sonrió mientras veía a Charmander.

- Creo que un ambiente amigable le hará bien a este pequeño. – Agarró la Pokébola y se la ofreció a Damian, junto con una pila de papeles. – Por favor cuida bien de él.

- Me aseguraré de hacerlo. – dijo el entrenador asintiendo, mientras se metía al bolsillo el dispositivo.

Mientras Damian firmaba el papeleo necesario, Charmander le echó otra mirada. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro. No parecía un mal entrenador, y de verdad esperaba con muchas ansias sus aventuras juntos.
(--0--)


Más tarde ese día…

- Come.

Damian echó algo de comida Pokémon en un tazón y lo pateó hacia Charmander, causando que casi todo se cayera por el camino. Charmander ladeó la cabeza, pero empezó a comer a pesar de todo. Al notar la mirada severa de Damian, Charmander volvió a levantar la cabeza, mirándolo confundido.

- ¿Qué diablos estás esperando? Tienes que empezar a entrenar. Cómete eso y empieza a trabajar.

Damian lo perforaba con la mirada, haciendo que Charmander temblara. Volvió su atención al tazón, apenas masticando su porción y tragando rápidamente. Un minuto después, ya no quedaba nada. Damian asintió y una sonrisa se formó en su rostro.

- Muy bien. He oído cosas buenas de los Pokémon iniciales, así que es mejor que las hagas valer. Tengo una liga por ganar y no tengo tiempo para pesos muertos. – Se dio la vuelta y agarró una Pokébola, dejando de sonreír. – De pie y ven acá, ahora. Y no me decepciones.

Charmander ladeó la cabeza, tragándose su último bocado de comida. ¿Por qué actuaba como si estuviera molesto? ¿Acaso él hizo algo malo? ¿O tal vez tuvo un mal día?

Rápidamente sacudió esos pensamientos y se puso de pie, corriendo hacia su entrenador con las garras listas. Sin importar el comportamiento, una cosa era segura: no podía decepcionarlo. No le iba a fallar a su nuevo entrenador. Tenía que ser el mejor, no tenía alternativa.



Charmander cayó sobre su espalda, jadeando con fuerza. Su oponente, un Nidoran macho, se rio mientras Damian se enfurruñaba.

- ¿Eso es todo lo que tienes? ¿Es una broma?

Charmander lentamente se puso de pie, temblando y sosteniéndose el brazo. Miró desafiante al Nidoran mientras preparaba sus garras. Era hora de ganar. Con un gruñido, Charmander se lanzó a la carga, arañando al Nidoran con fuerza suficiente para hacerlo retroceder, pero este respondió lanzándose de frente y tumbándolo en el suelo mientras su cuerno brillaba de púrpura.

Charmander lo empujó para quitárselo de encima, y Nidoran cayó de espaldas. Charmander le saltó encima, revolcándolo en la tierra, y abrió la boca para invocar su poder interior. Una pequeña pero intensa lengua de fuego rostizó la cara de Nidoran, haciéndolo chillar y forcejear, pero Charmander mantuvo su agarre. Al cesar las Brasas Nidoran gimió, con la piel quemada y su cuerpo inmóvil. Cayó inconsciente justo después, y Charmander se bajó de él. Se volteó a ver a Damian mientras recuperaba a su Nidoran con una sonrisa.

- Bueno, por lo visto no eres tan inútil. – Bostezando, se dirigió hacia el Centro Pokémon. – Me voy a dormir, sigue entrenando.

Entró al edificio y las puertas se cerraron detrás de él, dejando a Charmander a solas. El Pokémon de Fuego parpadeó, antes de dejarse caer en el suelo, respirando con fuerza. Ese ataque de Ascuas todavía necesitaba algo de trabajo. Los ojos se le cerraron lentamente, pero los abrió de golpe y se volvió a poner de pie de un salto, abofeteándose en las mejillas. No era momento de dormir.

Corriendo hacia un árbol cercano, alistó las garras para empezar a arañarlo con una gran sonrisa. En la mañana, su entrenador estaría orgulloso de él.
 
(--0--)


A la mañana siguiente…

Diez horas. Diez horas de estar arañando, quemando y gruñéndole a todo lo que podía encontrar. Charmander no desperdició ni un solo segundo de entrenamiento: desde el momento en que Damian se fue y durante toda la noche estuvo afinando sus habilidades, aunque la fatiga lo afectó y se puso menos atento y reactivo. Cuando al fin destruyó la roca que estaba asaltando, Charmander sonrió, bostezando al ver hacia el cielo. Ya estaba muy avanzada la mañana, pero Damian no aparecía por ninguna parte.

Se quedó sentado, y los párpados le pesaban. Hizo su mejor esfuerzo y definitivamente había mejorado. Ahora podría dormir un poco, ¿verdad? Charmander asumió que así sería, y se dejó caer en el suelo para abandonarse en el sueño… hasta que algo lo pateó, haciéndolo volver a ponerse de pie bruscamente. Sus ojos apenas pudieron distinguir la forma de Damian, que se veía bastante molesto.

- ¿Qué fue lo que te dije? Te había dicho que entrenaras. ¿Qué hacías durmiendo? – le dijo con una mirada asesina. Charmander tragó en seco, bajando la cabeza.

- ¡Oh, hola! ¿Ya están entrenando?

Damian y Charmander se dieron la vuelta, encontrándose con un entrenador mayor con un Electabuzz caminando hacia ellos, alzando los brazos. Damian se metió las manos en los bolsillos.

- Tal vez. ¿Tú también?

- Acabo de despertar y pensé en ir a entrenar un poco. – El entrenador miró a Charmander y sonrió. – ¡Hey, ese es un inicial! ¿Es uno aprobado por Oak?

- Así es. Genial, ¿verdad?

- Super genial. – El entrenador le dio unas palmadas en la espalda a su Electabuzz. – ¿Quieres tener una batalla? Mi Pokémon acaba de evolucionar y necesitamos algo de experiencia.

- Claro. – sonrió Damian. – Prepárate para una paliza.

Le mandó una mirada algo condescendiente a Charmander; el Pokémon de fuego entendió el mensaje, y tomó su lugar en el campo de batalla. Pero antes de tomar su postura de batalla, Charmander no pudo evitar ver lo ENORME que era Electabuzz, mientras el Pokémon Eléctrico echaba chispas en sus manos.

Tragó en seco y se puso en guardia. ¡Damian contaba con él, y tenía que mostrarle el fruto de su noche de entrenamiento! Preparó sus garras, aunque sentía que le venía una migraña y la vista empezaba a ponérsele borrosa. Se golpeó en las mejillas para quitarse el dolor de cabeza y enfocó la mirada. Su fatiga podría esperar un par de minutos.

- Muy bien, comencemos. – dijo el oponente. – ¡Electabuzz, Puño Trueno!

- ¡Usa Ascuas!

Mientras la electricidad envolvía el puño de Electabuzz, Charmander inhaló y se lanzó al frente. Las llamas empezaron a arder en su boca, apuntó y… sus piernas le fallaron y cayó rodando en el campo de batalla. Se volvió a poner de pie, o al menos lo intentó. Pero el suelo se sentía tan cómodo... sus ojos empezaban a cerrarse, y todo se sentía mejor.
Y entonces recordó que estaba en una batalla, y se volvió a poner de pie de un salto. Se puso pálido al ver a Electabuzz sacudiendo los brazos. El puño electrificado envió chispas por todo su pequeño cuerpo. Sintió convulsiones mientras volaba, y gritó al sentir que su espalda chocaba contra la madera áspera de un viejo árbol. Se deslizó al suelo, jadeando de dolor, y se desplomó, incapaz de seguir peleando.

Tanto Damian como el otro entrenador se quedaron sin habla al ver que Charmander apenas si volvía a ponerse de pie otra vez. El entrenador fue el primero en hablar, ladeando la cabeza y arqueando las cejas.

- ¿Qué rayos? ¿En serio cayó con un solo golpe? – preguntó. A Damian casi se le cae la mandíbula, y frunció el cejo furioso.

- ¡Dijiste que tu Pokémon acababa de evolucionar! ¡No puede ser tan fuerte!

- Entonces tal vez es que el tuyo es muy debilucho. – dijo el entrenador encogiéndose de hombros, volviendo rápidamente al Centro Pokémon. – Diviértete con tu frágil lagartija, supongo.

Con la puerta cerrándose detrás de él y Electabuzz, Damian y Charmander volvieron a quedarse solos. Damian rápidamente dirigió su mirada asesina hacia el Pokémon de juego, haciendo que le bajara de nuevo un escalofrío por toda la espina. Y tras varios segundos agonizantes, Damian finalmente estalló.

- ¡Esto es tu culpa! ¡Se suponía que fueras fuerte! ¿Qué diablos fue esa pelea? – le gritó, apretando los puños. Incapaz de responder, Charmander simplemente se quedó quieto, mientras sentía que la cabeza le pesaba y los pies se le tambaleaban. – ¡Apuesto a que pasaste toda la noche dormido y perdiendo el tiempo en vez de entrenar! ¡Confiaba en ti!
Charmander se quedó pálido, y toda la piel se le enchinó. El sudor comenzó a chorrearle mientras las palabras de Damian se hundían en su cabeza. ¡No había estado perdiendo el tiempo! ¡Él era un buen Pokémon! ¡Hizo todo lo que le había pedido y más!

Su tren de pensamiento se interrumpió mientras el rayo retractor volvía a meterlo a su Pokébola.
 
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Al pasar el tiempo…

Perdió, otra vez. A pesar de todo el entrenamiento. Y entonces volvió a perder, otra vez, y otra vez, y Damian se ponía cada vez más furioso, para luego regresarlo a la Pokébola.
Charmander se agarró la cabeza, mirando al vacío total que había a su alrededor. ¿Por qué seguía fallando? ¿Por qué nada de lo que hacía era lo bastante fuerte? ¿Por qué seguía decepcionando a sus entrenadores? Él quería creer que ese no era el caso, que todo estaba en su cabeza, pero había visto la expresión de Damian. El desprecio, la rabia, todo estaba claro. Lo había hecho enfurecer y ahora esperaba que ganara.

Su entrenadora anterior seguramente se sintió igual cuando fue masacrada por los Spearows, preguntándose por qué no eligió a un mejor inicial. Ese pensamiento hizo que Charmander se quedara rígido. ¿Qué tal si Damian se topaba con un Pokémon peligroso? Él no tenía idea de qué tan fuertes eran los demás Pokémon que llevaba consigo. Podría estar en peligro de muerte en cualquier momento, y él no tendría la fuerza para hacer nada. De nuevo.

Charmander recuperó el sentido y trató de salirse de su Pokébola. ¡Tenía que salvar a Damian! ¡No podía dejar que le pasara nada malo! Trató y trató, golpeando las paredes internas de la bola con toda su fuerza, hasta que se quedó sin fuerzas y volvió a perder el conocimiento, llorando y gritando todo el tiempo.
 
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Más tiempo después…

Lo primero que sintió fue la fuerte luz del sol y el calor del verano. Cegado, Charmander mantuvo los ojos entrecerrados, abriéndolos con cautela, y lluvias de color empezaron a tomar forma hasta que pudo ver un pequeño bosque, y luego se enfocó en una figura humana muy familiar a su lado. No sabía cuánto tiempo había estado adentro, pero el ver a su entrenador lo llenó de alegría. Gracias al cielo Damian seguía sano y salvo. Se quedó viéndolo con expectación, moviendo la cola y con la mirada enfocada. Damian parpadeó y lo miró por unos segundos, rascándose la nuca.

- Ah, claro, tú. Bueno, supongo que puedo darte otra oportunidad. – Encogiéndose de hombros, le indicó a Charmander que lo siguiera hacia el bosque. – Ven conmigo, vamos a pelear con algunos Pokémon salvajes.

Charmander sintió una chispa de atención y caminó junto a él. Su cuerpo se sentía pesado y la fatiga remanente todavía le afectaba, pero eso no importaba. ¡Tenía una oportunidad de probarse ante Damian, después de todo! Después podría dormir y estirarse.

El par continuó avanzando por el bosque en silencio, manteniendo un ojo sobre sus alrededores. Se podían oír Caterpies, Weedles y Pidgeys en la distancia, ofreciendo un ruido suave pero persistente durante su caminata. Damian no dijo ni una sola palabra ni tampoco dejó de caminar, pero definitivamente eso no era un problema. Charmander tomaba profundos respiros mientras trotaba adelante, entrecerrando los ojos contra el duro sol. Memorias felices y no deseadas venían hacia su mente, y tuvo que sacarlas rápidamente. Tenía que enfocarse en Damian ahora. No podía distraerse.

El viaje llegó a su final cuando Damian puso la mano frente a él y señaló hacia adelante. A pocos pasos de ellos un Rattata se comía una baya, sin haberse dado cuenta de su presencia. Charmander estudió brevemente al Pokémon, y luego se dio la vuelta para encarar a Damian, viendo su gran sonrisa.

- Aquí vamos. – señaló Damian al Pokémon salvaje. – Derrótalo.

Charmander miró de nuevo al Rattata. Afilando sus garras y sonriendo, se le aproximó lentamente. Había derrotado a muchos como él antes, esto sería pan comido. Empezando a moverse más rápido, el Rattata se volteó a verlo mientras preparaba su ataque de Arañazo.

Y entonces, sus piernas se quedaron rígidas y se tropezó con la hierba. Apenas pudo mantener su cola levantada para evitar prender en llamas la hierba mientras trataba de ponerse de pie otra vez, pero se encontró sin energía. Charmander contuvo una expresión sombría y trató de forzarse a ponerse de pie, pero el Rattata tenía otras ideas, y comenzó a golpearlo contra el suelo.

Pudo ver los colmillos de Rattata brillando contra la luz, y el terror se apoderó de Charmander. Empezó a agitarse y a empujarlo, apenas logrando quitárselo de encima. Rattata rodó hasta chocar contra una roca, y Charmander se puso de pie y corrió hacia Rattata, listo para soltarle un ataque de Brasas. Asumió su postura, apuntó y disparó… o más bien tosió, soltando una pequeña nube de humo negro. Volvió a intentarlo de nuevo, con el mismo resultado. Charmander se quedó sin habla, y Rattata se tomó su momento para contraatacar, lanzándose contra él.

Los dos siguieron rodando hasta que Charmander se encontró con la espalda contra la hierba, y los colmillos se hundieron en su hombro. Charmander gritó, y aunque trató de arañarlo o dispararle Brasas, el dolor y la fatiga le ganaron fácilmente. El dolor empeoraba con cada segundo, y sus gritos se volvían más fuertes. La llama de su cola empezaba a apagarse y su vista se ponía borrosa.

Una piedra voló hacia la cabeza de Rattata, haciéndolo gritar y salir corriendo. Charmander se sostuvo el hombro, sintiendo como la sangre le salía de la herida, y volteó a ver a Damian. Su expresión se tornó sombría al ver su rostro fruncido y lleno de decepción. Volteó la mirada avergonzado.

- No me digas que eres tan débil que tengo que vencer al oponente por ti. – Damian se rascó la frente y su mirada se tornó más fiera. – Por lo visto habría sido mejor dejarte dentro de tu Pokébola.

Charmander se puso pálido y dio un salto, horrorizado. Antes de poder pedirle perdón a Damian, ya había sido regresado al dispositivo.
 
(--0--)


La próxima vez…

Cuando volvió a ver el mundo exterior, el calor no estaba tan mal, y hojas de color café llenaban el suelo alrededor de los árboles desnudos por todos lados. Todavía se sostenía su hombro lastimado, mientras veía sus alrededores. Avanzó con cuidado y se puso en fila con los otros al ver a Damian. El entrenador lo miró fijamente con los brazos cruzados.

- Escúchame bien. – dijo poniendo los brazos en jarras. – Geodude va a atacarte. Necesita mejorar su ataque de Lanzarrocas y no hay suficientes Pokémon salvajes por aquí.

Charmander le dio una mirada inquisitiva, hasta que miró hacia un lado y vio a Geodude, ocupado levantando un par de rocas más grandes que su cuerpo y sonriéndole malignamente. Charmander se puso pálido y retrocedió, con sudor chorreándole por la cara sintiendo que sus heridas volvían a arderle todas a la vez. Damian frunció el cejo de manera burlona.

- ¿Qué, te da miedo? – dijo echándole ojos asesinos. – ¿Vas a desobedecer a tu amo?

Charmander lloriqueó, pero volvió a mirar a Geodude otra vez. Tembló y se colocó entre él y Damian, con la boca abierta y los ojos abiertos por el shock. La mirada de Damian se tornó más furiosa.

- ¿Es que acaso hay algo que puedas hacer bien?

Charmander se quedó rígido, y miró con los ojos como platos a Damian. Su mirada se fue hacia el suelo, contemplando el camino accidentado. Desde el primer día, no había sido más que un fracaso. Falló en salvar a su primera entrenadora, en derrotar a Electabuzz, a Rattata, y a todo lo demás. Apretó los puños y frunció el cejo. Ya no más. Ya había tenido suficiente de decepcionar a la gente que contaba con él.

Charmander nunca más volvería a decepcionar a su entrenador… no a su amo. Haciendo acopio de fuerzas, avanzó hacia Geodude, y asumió una postura de batalla, esperando los ataques del Pokémon tipo Roca. Ignorando el dolor de todo su cuerpo, trató de no temblar como una hoja. Geodude balanceó sus rocas y le apuntó a su objetivo.

El corazón de Charmander se aceleró, y la garganta de pronto se le obstruyó. Sintió que el mundo a su alrededor comenzaba a girar y con un golpe seco, todo se puso negro.



Cuando volvió a abrir los ojos, Charmander se encontró de nuevo con un techo blanco muy familiar. Empezó a sentir preocupación y trató de salir corriendo, solo para darse cuenta de que no podía ni levantarse. Unas pocas miradas más le hicieron darse cuenta de que estaba atado a una capa, con varios vendajes por todo el cuerpo, y una máscara bombeándole oxígeno en sus fosas nasales, y varias otras máquinas muy familiares y aterradoras, unas que conocía demasiado bien. Estaba en la sala de emergencia de un Centro Pokémon, seguramente, y estaba totalmente solo.

Parpadeando, repasó sus memorias. ¿Cuándo llegó aquí? Lo último que recordaba era que Geodude se preparaba para usar Lanzarrocas, y entonces… Se quedó pálido, con la boca abierta, y una vieja preocupación lo invadió. Su amo, no podría haber…

Trató de saltar fuera de la cama, con el mismo resultado que su intento anterior. Con un gruñido, aceptó a regañadientes que no podía más que esperar. Por suerte, sus intentos de escape alertaron a la Enfermera Joy, que entró a la habitación. Dejando salir un suspiro de alivio, se acercó a Charmander para examinarlo.

- Hey, tómalo con calma. – le dijo dándole una brillante sonrisa. – ¿Te sientes bien?

Charmander apenas pudo asentir, y la enfermera se sintió más tranquila.

- Gracias al cielo. – Se volvió hacia las lecturas de Charmander, y su expresión se tornó más seria. – No te muevas, todavía estás demasiado débil y tengo que hacerte más chequeos.
Charmander volvió a asentir, y dejó que la enfermera hiciera su trabajo. No dijo nada, pero Charmander podía ver que su mirada se volvía más y más fría a medida que pasaban los exámenes. Pero esa estaba muy lejos de ser su preocupación principal. Lo único que quería era salir de la cama y verificar que…

- ¿Ya despertó?

Charmander reconoció esa voz y se alegró. Se dio la vuelta tanto como pudo para ver a su amo ingresar a la habitación, y su sonrisa se volvió aún más amplia al ver que no tenía heridas o ningún problema aparente. La Enfermera Joy, sin embargo, no compartía su entusiasmo.

- Sí, así es. – dijo mirando los datos de Charmander. - ¿Cuándo fue la última vez que lo alimentaste?

- Uhm, ¿hará como seis meses? Siempre ha estado en su Pokébola excepto por un par de ocasiones. – dijo levantando una ceja. Las manos de la Enfermera Joy apretaron la tabla de expediente que llevaba, y le dio una mirada muy severa Damian.

- ¿Es una broma? ¿No lo dejaste salir en medio año?

- Bueno, no estaba en mi rotación principal.

- ¡Eso no significa que no deberías cuidarlo! – La enfermera estampó la tabla contra el escritorio, asustando tanto a Damian como a Charmander. – ¿Acaso crees que los Pokémon son solo herramientas para batallas que puedes usar cuando te dé la gana? ¡Entre más permanezcan en sus Pokébolas más débiles se volverán! Podrías haber matado a tu Charmander si hubiese peleado una batalla seria en esas condiciones.

Charmander se quedó sin habla, con la cabeza gacha mientras reflexionaba en las palabras de la enfermera. ¿De verdad había transcurrido medio año? Eso explicaría por qué se sentía tan fatigado y desorientado, ¿pero por qué su amo lo dejaría en su Pokébola por tanto tiempo? Damian, por otro lado, simplemente miró enfurruñado a Charmander.

- Bueno, eso explica por qué era tan débil.

Esas palabras le dieron como una punzada, pero eran ciertas. ¿Por qué perder el tiempo con un debilucho inútil después de todo? Charmander miró hacia abajo, contemplando sus garras. Si hubiera encontrado una manera de entrenar estando dentro de su Pokébola, nada de esto habría pasado. Al final, siempre había sido su culpa. Entretanto, la Enfermera Joy mantuvo su mirada fría.

- Necesitas tomar la salud de tu Pokémon con más seriedad.

- Ya entendí, deja de sermonearme. – dijo Damian, moviendo los brazos. – Esto no volverá a pasar, ¿de acuerdo?

- Más te vale. Los entrenadores que hacen esto terminan con sus licencias revocadas rápidamente. – le dijo la enfermera antes de abandonar la habitación. Ahora a solas, Damian dirigió su mirada asesina a Charmander, y el Pokémon de Fuego se quedó tieso en su lugar.

- ¿Por qué no me dijiste que estabas débil por la inactividad? ¿Cómo se suponía que yo supiera eso? – le dijo acercándosele amenazadoramente.

Charmander permaneció en silencio, con el sudor bajándole por la cara Si tan solo hubiera sido más fuerte, nada de esto habría pasado. Siempre había sido así. Damian se mantuvo mirando fijamente, hasta que sacudió la cabeza y se frotó la frente, antes de voltear a verlo de nuevo.

- En cuanto salgas de aquí, vas a entrenar, muy duro.

Charmander jadeó, pero una sonrisa dividió su cara. ¡No podía creer que su amo todavía decidiera conservarlo a pesar de lo inútil que había sido! Asintió y apretó sus puños. No perdería esta oportunidad de redimirse.
 
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Al recuperarse…

Dicho y hecho, en cuanto Charmander estuvo sano y descansó lo suficiente, su amo comenzó a entrenarlo de nuevo. Peleó contra todo lo que había, Pokémon salvajes, entrenadores y líderes de gimnasio, pero los resultados nunca cambiaban. Sus oponentes siempre aguantaban sus ataques y lo dejaban fuera de combate en un instante.

Entre los oponentes que le dejaron una impresión, hubo una chica pelirroja con un Wingull que pudo vencerlo sin mucha dificultad. Después de esta batalla, su amo había estado más callado de lo usual y su mente parecía estar en otra parte. Sabiendo que probablemente habría sido culpa suya, Charmander resolvió hacerse más fuerte contra el Tentacruel de su amo.

Falló espectacularmente, y Damian dejó de emparejarlo con los demás para entrenar. El corazón de Charmander se hundió hasta el fondo, pero simplemente designó rocas y árboles para utilizar como muñecos de entrenamiento, como siempre lo hacía. Sabía que podía ponerse a la altura de los otros Pokémon de su amo. Tenía que hacerlo.

Y entonces, apareció aquel entrenador de pelo naranja. La batalla fue tan corta que apenas sí la recordaba. Lo único que supo fue que un Pokémon felino gigante, de color gris y rojo le disparó un solo Lanzallamas, y después de eso, solo dolor y oscuridad. Al despertar, vio al entrenador darle una mirada burlona, y luego se volteó a ver a Damian, diciéndole estas palabras:

- ¿Es todo lo que tienes? Por lo visto los inútiles solo tienen Pokémon igual de inútiles que ellos.

Charmander se quedó congelado, con los ojos fijos en el entrenador mientras se marchaba. El corazón se le aceleró, pero sacudió la cabeza. Damian lo había aceptado cuando nadie más lo quería, no había manera de que él…

Se quedó pálido al encontrarse con la mirada de su amo. Estaba enfurruñado y lo miraba fijamente, rascándose el mentón. Charmander tomó una expresión sombría, pero de inmediato la reemplazó con una sonrisa forzada. Su amo se encogió de hombros y se marchó. Un escalofrío recorrió la espina de Charmander, y su expresión volvió a tornarse sombría. Se abofeteó la cara y respiró agitadamente, corriendo hacia su amo. No podía estar pensando en deshacerse de él, ¿verdad?
 
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En los días siguientes…

Charmander cada vez ponía más atención a las acciones y expresiones de su amo. Siempre le servía su comida al último, le ponía tan poca atención a su entrenamiento como fuera posible, y siempre lo miraba con desprecio, soltando un "tch" cada vez que cometía un error y rara vez halagándolo por sus logros, todo el tiempo dejándolo dentro de su Pokébola por largos períodos de tiempo. Él lo soportó, nunca dejó salir ni una lágrima ni mostró preocupación. Todo era por su culpa, después de todo: si fuera tan bueno como los demás, su amo no tendría que verse obligado a ignorarlo.

Todo era por su culpa, solo suya. Todo porque era un debilucho en vez de llenar las expectativas de su amo. Se sentía patético por llorar por eso, encerrado dentro de su Pokébola. Perdía tanto tiempo llorando y sintiendo lástima de sí mismo que no lograba mejorar por el bien de su amo. Era una pobre excusa de Pokémon inicial.

Sus reflexiones terminaron cuando los confines de la Pokébola se abrieron, y un aire frío hizo temblar su piel. Una mirada de reojo le dijo que estaba en una especie de caverna nevada, probablemente de invierno. Damian se encontraba apoyado contra una pared, tiritando y tratando de calentarse. Con el cejo fruncido, le dijo:

- Está helando aquí. Usa Ascuas.

Charmander parpadeó, y entonces entendió. Sus ojos se ensancharon y la quijada por poco se le cae. ¡Era su oportunidad! Sin perder no un instante, Charmander lanzó una lengua de fuego, manteniéndola a todo poder. Su amo sonrió brevemente, complacido con el calor. Charmander no pudo evitar sonreír, se sentía más feliz de lo que había estado en mucho tiempo.

Canalizó algo más de fuego en las Ascuas, y la llama de su cola disminuyó a niveles minúsculos. Le dolía un poco hacerlo, pero mantener las Brasas era más importante. Su amo necesitaba que él se comportara, y como tal iba a obedecerlo.



Charmander tuvo que gastar casi toda su energía manteniendo a Damian caliente, pero verlo el día siguiente completamente sano fue la mejor recompensa que podría haber pedido. Su energía podría reponerse con algo de descanso, pero su amo era irremplazable.

Tras un breve período de descanso, él y su amo siguieron caminando por los campos nevados, atravesando el camino blanco con ayuda de la flama de su cola y las Brasas. Todo el tiempo, Damian permaneció en silencio mientras avanzaban. Charmander sabía que no podía sentirse ofendido. Tenía que recuperar la confianza de su amo un paso a la vez después de sus fallos, y tenía que tener paciencia. Apretando los puños, enfocó toda su energía para derretir la nieve y hacerles un camino sin tardanza.

Mientras seguían adelante, miró lo que había a su alrededor: blanco, blanco y más blanco hasta donde alcanzaban a ver sus ojos, con solo unos pocos árboles secos, rocas y ocasionalmente alguno que otro parche de hierba para romper la monotonía. Todo estaba en silencio, excepto el sonido de los pasos que ellos daban. O al menos hasta que escuchó con más atención y oyó otro par de pisadas detrás de ellos.

- Disculpa, ¿este es el camino correcto al próximo Centro Pokémon?

Aunque Damian se giró casi al instante, Charmander se quedó estático. Tragó en seco y todo su cuerpo se tensó. Él conocía esa voz. Y al darse la vuelta, su sorpresa se incrementó diez veces más. Tenía un par de gafas oscuras, ropas diferentes y llegaba un Growlithe con una correa, pero su sonrisa y cabello castaño era inconfundibles.

Era ella. Su primera entrenadora. Y estaba viva. Las palabras se le perdieron al Pokémon de tipo fuego al quedarse estático, balbuceando ruidos incoherentes. Damian solo se encogió de hombros.

- Eh… ¿supongo?

- Vaya, pues qué ayuda. – dijo la chica secamente, para luego sonreír e inclinarse. – Gracias de todas maneras.

- Nunca deberías viajar sin un mapa, ¿sabes? – dijo Damian, cada una de sus palabras cargadas con un tono de condescendencia.

- Oh, sí lo sé. Qué lástima que no tengo "buen ojo" para eso. – dijo tocándose el marco de sus gafas.

- ¿Qué, acaso eres ciega o algo? – preguntó Damian. La chica asintió y una sonrisa sombría cruzó su rostro mientras se ajustaba las gafas.

- Iba a empezar mi viaje hace como un año, pero una parvada de Spearows tenía otras ideas.

- ¿Ahora hay entrenadores ciegos? – preguntó Damian, arqueando una ceja.

- Oh, eso no es nada comparado con lo que pasó después. – La chica se rio, aunque había un deje de tristeza en su voz. – Luego de lo que le pasó a mis ojos, terminé en un hospital sin identificación por varias semanas. Hasta creyeron que estaba muerta. Me tomó algo de tiempo aclarar las cosas. Y después de mucha terapia y entrenamiento, me permitieron retomar mi viaje Pokémon.

- Eso suena duro.

- Más de lo que crees. – Ella suspiró, pero luego recuperó su sonrisa. – Aunque solo necesito llamar una o dos veces al día para que sepan que estoy bien. Y Growlithe es una gran ayuda.

Ella acarició a su Growlithe en la cabeza, y este ladró felizmente. Damian cruzó los brazos.

- Pues qué bien. ¿Y por qué me sueltas toda tu trágica historia ahora?

- Bueno, tú fuiste el que me preguntó si estaba ciega, así que… – La chica se rio y se inclinó respetuosamente. – Por cierto, me llamo Kaia.

- Damian. – dijo él sin perturbarse. Kaia se arrodilló y se puso frente a Charmander; moviendo las manos por el aire hasta que encontró el hocico del Pokémon de Fuego, frotándolo suavemente, y sonrió.

- ¿Este Charmander es tuyo?

- ¿Cómo sabes que…?

- Puedo reconocer su sonido y su calor. Yo solía tener uno también.

- "[Yo.]" – pensó Charmander. – "[Está hablando de mí.]"

La emoción rápidamente se tornó en tristeza, mientras Kaia continuaba tocándolo. Ella no lo reconocía. ¿Sería solo porque estaba ciega, o…? Sacudió la cabeza, tratando de mantenerse de pie. No tenía idea de qué pensar, todo era tan repentino y confuso…

- Sí, es mío. – replicó Damian con desdén. – Un poco debilucho, eso sí.

- Oh, ¿en serio? – Kaia levantó la cabeza y su sonrisa se volvió más amplia. – Creo que puedo ayudar con eso.

- ¿Cómo?

- ¡Con una batalla, por supuesto! – dijo ella dándole una V de la victoria.

Charmander se puso pálido y su quijada cayó, manteniendo la mirada fija en Kaia. No podía pensar con claridad. Damian entrecerró los ojos, y frotándose el mentón por un momento, le dijo burlonamente a Kaia.

- Tch, ¿de verdad crees que puedes vencernos?

- Quién sabe. – Ella puso sus brazos en jarras, y se inclinó al frente. – ¿O es que tienes miedo de que una niña ciega pueda patearte el trasero?

- ¡Retira eso! – Damian cerró la quijada y enseñó los dientes. – ¡Charmander, vamos a enseñarle!

Todavía asustado, Charmander se las arregló para asentir. Tanto Damian como Kaia se alejaron unos pasos, mientras Growlithe tomaba su postura de combate. Charmander trató de hacer lo mismo, pero estaba menos rígido o enfocado. Nada de esto tenía sentido. Estaba luchando contra su antigua entrenadora, que no estaba muerta, solo había quedado ciega, y por su culpa. Ahora estaba peleando contra ella cuando debería estar disculpándose por todo lo que había pasado…

- ¡Ascuas!

Charmander cargó la lengua de fuego, y entonces se dio cuenta de que no fue Damian quien dio la orden. Y a pesar de la efectividad de tipos, esas Ascuas lo lastimaron en más de una forma. Cayó al suelo y al irse levantando miró a Kaia. Ella lo estaba atacando. Era una batalla, claro, pero él pensaba, él creía que…

Ya no sabía qué pensar. Ya no sabía nada. Solo se preguntaba, mientras Growlithe se lanzaba hacia él, con los dientes listos. El ataque de Mordida le dio duro, haciendo que Charmander retrocediera y aullara, y el dolor nubló por completo sus caóticos pensamientos. Empezó a agitar sus garras tratando de soltarse, y Growlithe esquivó el ataque con un salto rápido.

- ¡Patada Doble!

E igual de rápido, las patadas gemelas le llegaron encima. Fatigas de todo tipo invadieron a Charmander por completo, y reaccionó demasiado tarde. Dos golpes limpios fue todo lo que necesitó Growlithe para acabarlo, y sellar el "encuentro". Le tomó toda la fuerza que le quedaba para mirar hacia arriba, y al hacerlo, deseó no haberlo hecho. Kaia sonreía tan radiantemente como siempre, mientras abrazaba a Growlithe con fuerza.

- ¡Sí! ¡Eres el mejor!

Charmander miró hacia el otro lado, sacudiendo la cabeza. Era exactamente como ella solía hacerlo en ese breve tiempo que estuvieron juntos. Tragó en seco. Como ella SOLÍA hacerlo. Ese tiempo se veía muy lejano ahora. Damian parpadeó varias veces, pasando la mirada de Charmander y Kaia, y luego le echó una mirada asesina.

- ¿QUÉ, FUE, ESO?

- Prueba de que tu Charmander necesita más entrenamiento, supongo. – Kaia se encogió de hombros. Después de arrodillarse y volver a agarrar la correa de Growlithe, caminó hacia Damian y le dio una amigable palmada en el hombro. – Pero no te preocupes; con algo de práctica, hasta el más débil puede volverse fuerte. Solo tienes que pulir tus habilidades, y tú y tu Charmander dejarán de ser debiluchos y se volverán asombrosos. Solo ten paciencia e inténtalo. – Siguió su camino dejando atrás a entrenador y Pokémon, despidiéndose de ellos. – Ahora necesito irme. ¡Buena suerte en tu viaje!

Kaia se fue tan rápido como vino, dejando detrás un rastro de confusión para ellos dos. Charmander observó su espalda por un largo rastro antes de volverse hacia su amo. Tragó en seco al ver su gesto de rabia. Trató de disculparse, pero su amo lo regresó a su Pokébola antes de tener oportunidad de hacerlo.



- Quédate aquí hasta que regrese, ¿de acuerdo? – Las órdenes de Damian fueron simples, aunque muy extrañas. ¿Pero quién era él para cuestionarlas, de todos modos?

Sentado sobre una roca, Charmander esperó. Ocasionalmente se permitió mirar a su alrededor, observando los árboles que lo rodeaban, las nubes sobre su cabeza y el camino escarpado detrás de él, pero su mirada siempre volvía hacia el frente, esperando que el cabello azul de Damian apareciera en el horizonte. Los minutos se volvieron horas, pero Charmander no se rendiría. Ocasionalmente, entrenadores pasaban por ahí e intentaban capturarlo, pero su cola bastaba para que cambiaran de parecer.

Sin nada más que hacer, Charmander dejó volar su mente a sus experiencias pasadas, y tragó en seco. Su primera entrenadora, Kaia. Kaia, ese era su nombre. No estaba muerta. Él estaba feliz de saber que había sobrevivido, pero…

- "[Quedó ciega por mi culpa.]" – pensó Charmander.

Bajó la cabeza, mirando la roca blanca que tenía debajo. Ahora, su sueño sería mucho más difícil de alcanzar. Todo por culpa suya. Con razón ni siquiera se dio cuenta de que era él quien estaba ahí.

- [No, no, no. No me reconoció porque no podía ver. Eso debe de ser…]

¿A quién quería engañar? Era obvio por qué Kaia no lo reconocía: ¿acaso querrías hablar con el Pokémon que te hizo perder la vista? Era eso o gritarle, y Charmander sabía que se merecía ambas cosas. Su mirada se tornó borrosa, y tuvo que contener las lágrimas. No tenía derecho de sentirse molesto. Él se merecía todo esto, y todavía no había mejorado nada. Solo había sido una carga para su amo. No era de extrañarse que hubiera decidido no llevárselo para lo que fuera que estuviera haciendo.

El sonido de un trueno interrumpió los pensamientos de Charmander. Mirando hacia arriba, se puso pálido al ver las nubes de tormenta aproximándose en el horizonte. Justo encima del camino por el cual su amo se había marchado. No sabía dónde podría haber ido, pero usualmente se iba directo al Centro Pokémon cuando el clima se ponía feo. Allá estaría a salvo.

Entonces sonó otro trueno. La piel se le enchinó mientras veía las nubes negras aproximándose. Una pregunta terrible se metió en su cabeza.

- [¿Y si el amo no puede llegar al Centro Pokémon a tiempo?] – Casi salió corriendo a rescatarlo antes de recordar cuáles fueron sus órdenes. – [Quédate aquí hasta que regrese.]

Suspiró y se quedó en ese lugar, con los puños cerrados. Los truenos seguían resonando en la distancia, sonando cada vez más frecuentemente a medida que pasaba el tiempo. Al ver las nubes, se puso a pensar. Tenía que ser un Pokémon bueno y obediente, tenía que serlo…

Y una última explosión de truenos selló su decisión.

Saltó sobre sus pies, tomó un profundo respiro, y salió corriendo hacia la tormenta. Su amo no estaría nada feliz, pero eso no importaba. Tenía que estar seguro de que estaba bien primero. ¿A quién le importaba lo que le pasara a él de todos modos?



A Charmander nunca le había gustado la lluvia. Incluso dejando de lado los problemas de su tipo, siempre era deprimente y oscuro cuando llovía, y todo se sentía frío y solitario. Era todo lo que él no quería ver, y odiaba el sonido del agua al caer contra el suelo y golpeando contra las ventanas. No podía detenerse ahora y gruñirles a los charcos. Tenía una misión que cumplir.

La lluvia seguía cayendo cada vez con más fuerza, y cada gota se sentía como si fuera una daga perforándole la piel y abriéndole viejas heridas. Charmander apretó sus dientes y siguió forzándose a continuar por todo el camino. La llama de su cola se debilitaba más y más cada minuto, haciendo que Charmander quisiera simplemente correr a un lugar seguro a refugiarse. Ignorando sus egoístas instintos, vio un muy familiar techo rojo con una señal de Pokébola.

Se detuvo y empezó a jadear, y una sonrisa apareció en su rostro a pesar del dolor. Corrió hacia el Centro Pokémon, enfocándose en su meta: asegurarse que su amo estaba ahí, y si no lo estaba, solo tenía que buscarlo y…

Su pie tropezó con una roca, y cayó salpicando en un enorme charco. Se mordió el labio para evitar sisear de dolor mientras se volvía a poner de pie, y continuaba enfrentándose a la tormenta. Después de lo que pareció una eternidad de arrastrarse por el agua, la entrada del Centro Pokémon por fin estaba a su alcance. Con alegría, entró tan rápido como pudo… y se cayó en el piso de madera.

Gruñendo, volvió a ponerse de pie, respirando profundo y disfrutando del calor del lugar. Y al mirar hacia el frente, pudo ver que los ojos de todos estaban fijos en él, desde el momento en que entró, y todos llenos de preocupación.

- ¿Pero qué…?

- Dios mío…

- ¡Miren su llama! ¡Casi se apaga!

- ¿Quién puede tratar a su Pokémon así?

- Hey, ¿está aquí el dueño de ese Charmander?

Las voces rápidamente abrumaron a Charmander. Él solo trató de ignorarlas mientras buscaba por todos lados, encontrándose con cientos de miradas excepto por la única que estaba buscando. Siguió adelante, pasando de una mirada a otra entre todos los que había en el cuarto. Su respiración se volvió más rápida y descontrolada, y su mente se sentía pesada, pero tenía que seguir adelante.

Y entonces, un copete de pelo azul y gafas de sol aparecieron en su radio de visión. Charmander nunca había sonreído tanto. Y entonces su amo se volteó a verlo. ¿Por qué se vería confundido, y por qué lo miraba con ojos asesinos? Cierto que frecuentemente lo miraba de esa forma, pero nunca era tan malo… como si no quisiera verlo.

Y antes que pudiera conseguir respuestas, todo el mundo se volvió negro.
 
(--0--)

Días después…

Había pasado tanto tiempo adentro de su Pokébola que ahora el vacío total se había vuelto casi confortable de ver. Al menos ahí dentro no decepcionaría a nadie. Se agarró la cabeza, mirando hacia "el suelo". Se lo merecía: su amo le dio que lo esperara, y él desobedeció. Debió haber respetado sus órdenes.

Sus manos fueron hacia sus ojos, tratando de contener las lágrimas. Tenía que tener más cuidado y ser más obediente. No más errores. Tal vez con eso lo pondría feliz para variar. Sintió como agarraban su Pokébola y eso atrajo su atención. Preparó su mejor imitación de una sonrisa y se alistó para saltar. Salió fuera de la Pokébola apenas se abrió, listo para abrazar a su amo… y se cayó de cara en un suelo lleno de hierba.

Al ponerse de pie miró a su alrededor. Todo lo que vio fue hierba, una cerca alta, y un edificio no muy lejos de donde estaba. Y se sentía de algún modo familiar. Al voltear de nuevo, se encontró con dos pares de ojos mirándolo. Un Bulbasaur y una mujer con cabello azul. Su amo no se veía por ningún lado.

- [¿Estás bien?] – se le acercó el Bulbasaur, extendiendo uno de sus látigos hacia é se alejó, sintiendo un tronco de árbol contra su espalda.

- [¿Q-quiénes son ustedes?]

- [Yo soy Bulbasaur.] – El Pokémon tipo Hierba mantuvo su posición. – [Mantengo a los intrusos alejados junto con Melanie, y me aseguro que nadie trate de robarse a los Pokémon de aquí.]

Charmander miró el campo que había a su alrededor, y vio un montón de huevos esparcidos por todos lados. Entonces entendió por qué el lugar se sentía tan familiar. Era un Centro de Crianza Pokémon. Se habría preguntado qué hacía allí, pero había otras preguntas mucho más urgentes primero. Tragó en seco y se volvió hacia Bulbasaur.

- [¿Dónde está mi amo?]

- [¿Quién?] – Bulbasaur dobló la cabeza.

- [Mi entrenador. Tiene pelo azul, gafas de sol, lleva muchos piercings y…]

Se detuvo, mirando fijamente la expresión confusa de Bulbasaur. Tragó en seco mientras de pronto le surgía una duda. Bulbasaur miró a "Melanie", los dos asintieron y se aclararon la garganta. Un escalofrío recorrió la espina de Charmander.

- [Uhm…] – Pareció estar tratando de decidir sus palabras antes de volver a ver a Charmander. – [Lo siento. Melanie y yo encontramos tu Pokébola abandonada cerca de aquí. No había nadie a la vista.]

Y con eso, todo el mundo de Charmander de hizo pedazos a su alrededor.
 
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Semanas después…

El sol brillaba sobre el Centro de Crianza de Melanie. Varios Bulbasaurs recién nacidos y otros Pokémon, salvajes o abandonados, jugaban juntos en un lago cercano. Charmander se quedó viéndolos, sentado en el duro tronco de un árbol cortado, con la cola todavía enrollada alrededor de su Pokébola. Melanie había tratado de llevársela, pero después de demasiados intentos fallidos, decidió dejar que se quedara con ella. Esos Pokémon se veían tan felices, riendo y jugando de ese modo. Deseaba poder recordar cómo hacerlo.

- [Hola.] – se le aproximó Bulbasaur, tocándolo suavemente con la punta de su látigo. Charmander ni siquiera volteó. – [Melanie está a punto de servir el almuerzo. Te trajimos una buena porción a ti también.]

Charmander siguió sin voltear, todavía mirando a los Pokémon que tenía enfrente. Bulbasaur suspiró y retrajo su látigo, caminando frente a él.

- [¿Necesitas algo? Puedo traerte lo que quieras. Comida, agua, incluso algunos juguetes. Solo tienes que decirlo.]

Charmander pareció ponerse en un concurso de miradas con Bulbasaur. Tras un momento que se hizo eterno, se dio por vencido y miró hacia abajo.

- [No necesito nada…]

- [Llevas semanas aquí y todavía no interactúas con nadie. No sé exactamente lo que hayas pasado, pero esta no es la manera de lidiar con ello.] – dijo Bulbasaur. Charmander puso los ojos en rendijas y le dio la espalda.

- [No me hables, por favor.]

- [Solo estoy tratando de ayudar…]

- [¡No puedes!]

Bulbasaur se asustó por un momento, más todavía cuando Charmander se paró de un salto y lo miró con rabia, manteniéndose así por un largo rato. Gruñendo, alzó sus puños y su cola se prendió.

[¡Todo esto fue por mi culpa! ¡Yo provoqué todo esto! ¡Por mi culpa Kaia perdió la vista! ¡Por mi culpa soy demasiado débil! ¡Por mi culpa mi amo tuvo que aguantar un Pokémon débil e inútil como yo! ¡No soy más que un error! ¡No puedo hacer nada bien! ¡Estás perdiendo tu tiempo! ¡Solo vete, no necesito nada! ¡Solo arruino todo lo que toco! ¡TODO!] – Se golpeó en el pecho una y otra vez, con su mirada tornándose más intensa. – [¡Nunca debí haber nacido! ¡Deja de actuar como si mi vida importara! ¡Porque no es así! ¡No lo es!]

Al terminar, Charmander empezó a respirar con dificultad y se agarró del pecho. Todo a su alrededor se quedó en silencio. Entonces vio las miradas. Bulbasaur estaba pálido y confuso. Los otros Pokémon también se voltearon a verlo, sus expresiones iban desde confusión, a molestia, e incluso rabia, demasiadas emociones para leerlas todas. Él les devolvió la mirada, con la boca abierta, y fue entonces que se dio cuenta.

- [No...] – El corazón de Charmander se aceleró, y el sudor le chorreó por la cara. Otra vez lo había hecho. Lo arruinó todo. Podía verlo en la cara de Bulbasaur. En las caras de todos. Bulbasaur dio unos pasos con algo de duda hacia él.

[Lo siento…] – Charmander tragó en seco, mirando otra vez a Bulbasaur. Todavía tenía esos mismos ojos.

[¡Lo siento, lo siento, lo siento, de verdad lo siento!] – Se dio la vuelta, cerrando los ojos de vergüenza. Trató de buscar una salida, lo que fuera, donde fuera, pero solo se encontraba con más miradas. Demasiadas.

Y entonces vio su Pokébola, y presionó el botón para abrirla. La oscuridad llenó su vista y otra vez vio el vacío aparecer frente a él. Todo estaría bien. Aquí era donde pertenecía. Donde no decepcionaría a nadie, donde nadie saldría lastimado por culpa suya. Nadia jamás tendría que sufrir. Nadie.



Bulbasaur siempre había tenido mucha confianza en su habilidad para leer a los demás. No lo llamaban "Bulbasaur el Embajador" por nada. Como tal, entre sus propias experiencias de vida y todos los Pokémon a los que había conocido, podía fácilmente descifrar por lo que habría pasado Charmander. Sus ojos, su comportamiento, incluso ese arranque que le dio, todo apuntaba a la misma cosa: lo que los humanos llamaban "Síndrome de Atrice".

No recordaba todos los detalles específicos, pero conocía bien la historia: un joven entrenador que estaba muriéndose lentamente por el veneno de los Beedrills del Bosque Viridian, y su Pokémon inicial, un Bulbasaur como él, que no era capaz de funcionar sin un entrenador. Arrastró al entrenador consigo, probablemente por tratar de mantenerlo en su sueño, y terminaron… bueno, algunos dirían que en un viaje, pero en realidad era más un Pokémon que arrastraba a un cadáver viviente que apenas sí recordaba algo. Las autoridades solo se percataron del problema cuando encontraron al chico muerto junto con un Ivysaur que no quería alejarse de su lado y tuvieron que sedar para poder llevárselo.

Estudios probaron que ese Ivysaur tenía una necesidad patológica de estar con un entrenador, de ayudar a alguien, y de ser su amigo. Había perdido todo sentido de la independencia. La condición fue llamada "Síndrome de Atrice", por el apellido del muchacho. Esto provocó un tremendo escándalo en el circuito de entrenadores, lo que llevó a la creación de métodos alternativos para ayudar a estos Pokémon, como refugios, adopciones y otras cosas, mientras que los centros de crianza se empezaron a volver más estrictos en el entrenamiento de los iniciales, para asegurarse que mantuvieran un cierto nivel de pensamiento independiente. Pero incluso así, ocasionalmente surgían Pokémon afectados, y había muy poco o nada que se pudiera hacer por ellos: los que tenían suerte encontrarían a un nuevo entrenador y se convertían en confiables y valientes luchadores. Los menos afortunados terminaban muriéndose solos y sin amor la mayor parte del tiempo.

Bulbasaur se quedó viendo la Pokébola de Charmander por varios minutos antes de exhalar un suspiro. Era obvio cuál sería el destino que caería sobre Charmander eventualmente. Después de darle a Melanie la Pokébola del Pokémon de fuego para que la guardara, Bulbasaur salió del edificio y reanudó su patrullaje habitual. Gruñó con fastidio; incluso si había algunos buenos como Melanie, realmente no se podía confiar en los humanos.

Para poder sanar, Charmander necesitaría el cuidado de un verdadero amigo, y esos eran difíciles de encontrar. También tenían que convencerlo de alguna manera de que no era débil y que podría volverse realmente fuerte, pero eso sería mucho más difícil todavía de hacer. Quería creer que tal vez encontraría un buen entrenador, pero no estaba seguro de que existiera alguien así.

Y entonces, unos gritos en la distancia y ruidos de una pelea sacaron a Bulbasaur de sus pensamientos. Rápidamente revisó los terrenos del centro de crianza, y encontró a los causantes. Dos entrenadores, una chica de pelo rojo naranja y un chico de pelo negro con un Pikachu sobre su hombro estaban combatiendo entre ellos, usando un Wingull y un Aipom respectivamente.

Bulbasaur rodó sus ojos, y se preparó para intervenir y detenerlos. En este momento, lo que menos necesitaban era tener más problemas.

FIN.
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#19
Gaiden del Escuadrón Squirtle
 
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Ciudad Vermillion…

Otro día, otra sesión de entrenamiento para Ash Ketchum y sus Pokémon. Habiéndose ya abastecido de provisiones para el viaje, decidieron tomarse un par de días para entrenar antes de desafiar al gimnasio local. Misty había encontrado un parque bastante amplio en la ciudad donde había mucho espacio para batallas de práctica, y en el medio había una gran fuente para que los de tipo Agua pudiesen relajarse a placer. Ash había puesto a Pikachu y Charmander a pelear contra Bulbasaur y Squirtle en una batalla doble, mayormente para practicar técnicas de evasión y perfeccionar el Contraescudo tanto como fuera posible.

- ¡OK, ya fue suficiente! – declaró Ash. Los cuatro Pokémon cesaron de pelear al oír la orden de su entrenador. – Buen trabajo todos, ahora creo que ya es un buen momento para tomar un descanso.

- [*Fiu*, estoy exhausto…] – Pikachu se dejó caer sobre su espalda.

- [Bah, no me digas que en serio te cansaste con eso.] – dijo Charmander. – [¡Ni siquiera me sirvió de calentamiento!]

- [Lo dice el que siempre está prendido en llamas, tú no necesitas calentar.] – dijo Bulbasaur sarcásticamente, ganándose una mirada asesina de Charmander.

- ¡Hey Ash! – lo llamó Misty. – ¿Estás de humor para una batalla doble?

- ¡Sí, ya voy! – respondió Ash. Sacó sus dos Pokébolas restantes para dejar salir a Butterfree y Aipom. – De acuerdo, ustedes vienen conmigo, haremos algo de entrenamiento con Misty. El resto de ustedes, descansen un poco y cómanse algo mientras tanto. Volveremos enseguida.

Antes de marcharse, Ash sacó de su mochila unas cuantas latas de comida Pokémon para que recargaran energías, y se fue con la mona y la mariposa para encontrarse con Misty. Charmander rápidamente se devoró su porción en menos de un parpadeo, mientras los otros se tomaron su tiempo para degustarla. Obviamente él era quien estaba más entusiasmado por volver al entrenamiento.

A mitad de su almuerzo, Squirtle miró alrededor del parque. Había estado tan enfocado en el entrenamiento que no se había dado cuenta de lo familiar que era el lugar. Memorias de viejos amigos volvieron a la mente del Pokémon tortuga. Memorias de la vida en esta línea temporal, de tiempos felices con su vieja pandilla.

- [¿Piensas en algo?] – preguntó Pikachu, notando que había dejado de comer.

- [¿Huh? Sí, solo recordaba algunas cosas.] – dijo Squirtle. – [Este parque… solía venir aquí con mi vieja pandilla a menudo.]

- [¿El Escuadrón Squirtle?] – dijo Bulbasaur. – [Ahora que lo pienso, nunca nos dijiste qué pasó con ellos.]

- [Hablando de eso, ninguno de nosotros ha hablado de su vida en esta línea temporal antes de reunirse con Ash.] – agregó Pikachu. – [¿No creen que ya sea un buen momento para hacerlo?]

Los cuatro intercambiaron miradas. A Bulbasaur no pareció importarle, Charmander se veía algo incómodo, y Squirtle… aparentemente no sabía qué pensar. Tal vez debería romper el hielo primero.

- [Bueno, mi vida actual no era muy diferente de la antigua.] – dijo Pikachu. – [Yo solo era otro Pikachu que vagaba por la Ruta 1, cuando el Profesor Oak me capturó, y viví en su laboratorio desde entonces. Esta vez al menos no lo electrocutaba tanto, pero solo porque me ofrecía kétchup.]

- [Aparte de vivir en un lugar diferente, yo también era igual.] – dijo Bulbasaur. – [Ayudaba a Melanie a vigilar su lugar, a y mantener a los Pokémon a los que cuidaba a salvo de entrenadores que quisieran llevárselos.]

- [Qué suerte tuvieron ustedes.] – dijo Charmander. – [No puedo creer que hubiera terminado al cuidado del mismo imbécil que tuve por entrenador. Si lo vuelvo a ver, estaré listo para darle un Lanzallamas en toda la cara.]

- [Sí, suponiendo que lo hayas recuperado para entonces.] – dijo Bulbasaur, ganándose otra mirada asesina. Pikachu estuvo a punto de intervenir antes que empezaran a discutir, pero sorprendentemente, Charmander suspiró y suavizó su expresión. – [De nuevo… no todas mis memorias de esta vida fueron tan malas.] – Miró hacia el cielo. – [Antes de él, tuve a una buena entrenadora… por un solo día.]

Los ojos de todos se ensancharon. Eso parecía interesante, y esperaban oír más. Charmander se veía como que realmente no quería hablar de eso, pero al ver sus rostros, se dio cuenta de que no lo dejarían en paz hasta que se los dijera.

- [Está bien... su nombre era Kaia. Una chica muy alegre, estoy seguro que les habría caído bien. Acabábamos de empezar nuestro viaje y todo parecía ir bien, hasta que… nos atacaron. Saltándome la peor parte, hice mi mejor esfuerzo por protegerla, pero al final, fue ella la que me protegió a mí. No la volví a ver sino hasta casi un año después. Estaba viva, pero… esos Spearows psicópatas la dejaron ciega.]

Pikachu dio un respingo. Mencionar a esa parvada de Spearows definitivamente le traía a su mente memorias realmente horribles, pero pensar que Charmander había perdido a alguien importante por culpa de esos pajarracos psicópatas, eso era totalmente diferente.

- [Luego de eso, terminé con Damian, y entre menos les diga de ese tiempo, mejor. Basta con decir que algunas cosas no cambian mucho de una línea temporal a otra.]

Los otros Pokémon mantuvieron el silencio, estando de acuerdo en que podría ser una historia para otro día. Definitivamente no tenían prisa para averiguar los detalles de lo que debió ser una experiencia horrenda.

- [Tienes razón, algunas cosas no cambian mucho.] – intervino Squirtle. – [Igual que antes, al Escuadrón Squirtle y a mí nos encantaba ir y causar un gran alboroto por todo el lugar… qué buenos tiempos.

Squirtle de pronto adoptó una expresión nostálgica. Las memorias de la vieja línea temporal, cuando todos encontraron un propósito y un trabajo honesto ayudando a la comunidad como bomberos, se mezclaron con las de la actual, desatadas por la llegada a este lugar tan familiar. Más específicamente, el parque solía ser uno de sus sitios de grafiti favoritos.

- [Supongo que nunca les hablé mucho de esos tiempos, ¿verdad?] – dijo Squirtle. – [¿Qué tal si les cuento algunas de las mejores bromas que hicimos?]

Pikachu miró a Ash y Misty en su batalla doble. Estarían ocupados por un buen rato, así que escuchar una buena historia parecía ser la mejor manera de matar el tiempo mientras descansaban. El ratón asintió, y Bulbasaur y Charmander lo siguieron. Tomando un profundo respiro, Squirtle comenzó…
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Casi un año antes…

Los humanos usualmente decían algo acerca de "fuerza en los números". Por mucho que le desagradaran, podía ver algo de verdad en ello. Era fácil que te atraparan estando solo, pero si tenías a alguien que te cuidara las espaldas, podías hacer más. Por eso era que había reunido a su actual pandilla. Todos ellos eran iguales a él: abandonados por sus entrenadores por no ser lo suficientemente buenos, y habían estado solos desde entonces. A primera vista, cualquiera que los viera creería que eran iguales, pero todos eran diferentes en lo que podían y no podían hacer. Cada uno tenía un talento particular; lo único que necesitaban era un líder.

Y allí era donde entraba él. Les dio nombres basándose en sus talentos y personalidades, que felizmente aceptaron. Estaba Thinker, que era el más inteligente del grupo y bastante bueno para hacer planes para sus incursiones; Scout, un maestro en meterse a escondidas sin ser notado, perfecto para labor de reconocimiento; Heavy, que a pesar de ser el más bajo de estatura era también el más fuerte entre ellos; y Joker, que a pesar de su talento para buscarse problemas, sabía cómo presionar los botones de otros y llevarlos a donde necesitaban que fueran. Y con él siendo el Jefe, nació el Escuadrón Squirtle.

En aquel momento, se estaban escondiendo en un callejón, mirando una tienda que estaba cruzando la calle. Normalmente, sus ataques eran para conseguir comida, hacer alboroto para divertirse un poco, o para conseguir algo que querían. En aquella ocasión, era lo tercero.

- [De acuerdo, chicos, ya saben lo que hay que hacer. Heavy, tú escóndete detrás del bote de la basura y prepárate para empujarlo a mi señal. Scout y Thinker, ustedes se quedan atrás como respaldo y estén listos para salpicar a quién se acerque. Joker, tú distrae a los humanos mientras yo entro para conseguir lo que queremos.]

- [¡Sí, Jefe!] – replicaron todos haciendo un saludo militar.

El lugar que planeaban atacar era, según los humanos lo llamaban, una "tienda de gafas de sol". Aunque al ser Pokémon no necesitaban usar ropa, podían ver el atractivo de esas cosas que a los humanos les gustaban usar para cubrir sus ojos. Primero, se veían genial, y resultaban muy útiles para proteger la vista en esos días que el sol estaba demasiado brillante para su gusto. Si eran de los que les gustaba causar problemas, ¿por qué no mejor verse como tales?

Todos tomaron sus posiciones justo donde el jefe les había dicho. La mujer humana que administraba el lugar se encontraba limpiando las ventanas, así que Joker lentamente se le aproximó mientras ella se preparaba para echarles un balde de agua. Tal vez apreciaría si le daba una mano. Así que antes que lo agarrara, usó su Pistola de Agua por la ventana, limpiándola de todo el jabón.

- ¿Hmm? – La mujer lo miró al sentir un salpicón. – ¿Hey, qué es esto? ¿Viniste a ayudarme?

Él asintió y le dio su mayor sonrisa, todo el rato viendo mientras el jefe lograba meterse sin que ella se diera cuenta, dándole un pulgar arriba. Ahora todo lo que tenía que hacer era seguirle el juego y ayudar a la humana a lavar sus ventanas. Pobre tonta, no tenía idea de lo que le tenían preparado.

Adentro de la tienda, el Jefe echó un vistazo alrededor. Había muchos pares de gafas por todos lados. Muchos de ellos se veían geniales, pero él no estaba seguro de cuál elegir. Los otros le habían dicho que les gustaban los redondos, pero él personalmente prefería los largos con forma triangular.

- [Hmm… ¿serán estas? Nah…] – dijo mientras descartaba un par que era negro afuera y rojo por adentro. Agarró después uno similar, pero con azul en vez de rojo. – [Así está mejor.]

Satisfecho de verse a sí mismo en el espejo, miró hacia la ventana exterior, viendo a Joker todavía ayudando a la humana. Esperó hasta que Joker lo notó por la ventana, y le mostró un par de gafas que agarró de un estante abierto, apuntándolos para preguntarle si le gustaban. Joker, mientras la humana no estaba viendo, negó con la cabeza, así que el Jefe agarró otro par y le volvió a preguntar. Un asentimiento fue toda la respuesta que necesitaba, así que agarró otros tres pares iguales y le dio la señal para que hiciera su parte.
Afuera, Joker continuó ayudando a la mujer, rociando agua para limpiar el jabón de los cristales. Casi se sentía mal por tener que destrozar el lugar cuando hubieran terminado. CASI.

- Fuiste una gran ayuda, ¿quizás deba darte una recompensa por tus esfuerzos? Aguarda, tengo unas golosinas para Pokémon en la trastienda, espérame aquí. – La mujer entró a la tienda, pero apenas al dar dos pasos adentro, se detuvo al escuchar el ruido de un vidrio rompiéndose. – ¿Pero qué…?

- [Oh, perdón, te ayudé a limpiar tu ventana, pero nunca dije que no iba a romperla, ¿verdad?] – Por supuesto, ella no entendería su lenguaje, pero sacar la lengua y jalarse el ojo, eso tendría que enviar el mensaje.

- Pequeño demo… – La mujer se interrumpió al recibir una Pistola de Agua a la cara que la empujó contra uno de los estantes abiertos.

La ventana rota ahora servía como una salida más rápida para el Jefe, que chocó la mano con Joker y le dio su señal a Heavy. Con toda certeza. Cuando la mujer trató de correr tras ello, se resbaló con la basura tirada frente a la puerta, y para empeorar, Scout y Thinker la salpicaron con sus propias Pistolas de Agua.

- [¡Gracias por las gafas, señorita!] – le gritó Joker burlándose de ella moviendo la cola, hasta que el jefe lo agarró y lo arrastró para escapar junto con los otros, mientras la mujer intentaba ponerse de pie, solo para volver a resbalarse y caer de sentón por la mezcla de basura y agua por todo el piso. Su cara furiosa no tuvo precio.

Escapando por un pasaje hacia las alcantarillas, el Escuadrón Squirtle hizo una huida limpia, ya que no muchos se atreverían a seguirlos allí dentro. Claro, olía un poco a Grimer, pero servía como un buen escondite después de uno de sus ataques, y además conocían todo el laberinto de las alcantarillas para saber dónde estaba la próxima salida.

- [Muy bien, chicos, aquí tienen.] – dijo el Jefe, entregándoles a cada uno un par de sus nuevas gafas. Con gusto las aceptaron y se las pusieron inmediatamente. Luego el Jefe levantó su puño. – [¡Somos el Escuadrón Squirtle, y causamos problemas con estilo!]

- [¡SÍ!] – gritaron los otros cuatro triunfantes, y alzando sus propios puños.



- [¡Te lo digo, Jefe, esto te va a encantar!]

El Jefe no estaba seguro de qué había tan atractivo con estas… tablas con ruedas. Una de sus últimas salidas de grafiti había sido en un extraño parque lleno de rampas donde los humanos se montaban en estas tablas, en unas carrozas de dos ruedas de metal, o andaban por ahí con esos zapatos con ruedas. Mientras los otros estaban ocupados salpicando pintura por todo el lugar, Joker fue y cogió una de esas… patinetas, así escuchó a los humanos llamarlas.

- [¡Mira esto!] – Joker colocó la tabla en el suelo, saltó en ella y empezó a empujarla con un pie para ganar impulso. Rodó hacia una pequeña rampa, y voló unos cuantos metros por el aire antes de aterrizar e ir a la siguiente. El Jefe siguió sus movimientos mientras seguía rodando de una rampa hacia la otra, saltando y haciendo varios movimientos acrobáticos. Se sintió particularmente impresionado cuando Joker saltó para aterrizar encima de un riel de metal para deslizarse por él. Tras una vuelta completa por el lugar, regresó al punto de partida.

- [¿Y bien, qué te parece?]

- [No está mal.] – sonrió el Jefe mientras asentía. – [¿Dónde aprendiste a hacer eso?]

- [Je, observo a los humanos haciéndolo todo el tiempo. No es tan difícil una vez que le agarras el hilo. Inténtalo.]

El Jefe saltó sobre la tabla y empezó a impulsarse hacia la rampa, pero apenas saltó, la tabla siguió sin él y terminó cayendo de espaldas. Se levantó de nuevo frotándose el caparazón, mirando con ojos asesinos Joker, que hinchó las mejillas intentando contenerse la risa.

- [Tal vez… solo hace falta practicar un poco.]

Todavía tratando de sacarse la imagen mental del Jefe tropezando y cayendo, Joker procedió a explicar cómo hacerlo. La clave era inclinarse y usar el peso para mantener el balance, y moverse como fuera necesario. Sin embargo, en ese preciso momento, las luces se encendieron, y las puertas se abrieron.

- ¡¿Qué demonios?! ¡¿Cómo se metieron aquí?! ¡¿Y qué es ESO?!

El humano estaba señalando a una imagen que habían dibujado, específicamente de una mujer como aparecía en esa extraña revista. ¿Por qué parecía tan incómodo? ¿No les gustaba ese tipo de cosas?

- [Aw, justo cuando empezaba a ponerse divertido.] – lamentó Joker, viendo que el personal del parque empezaba a llevar. – [¿Qué tal si nos llevamos esto al escondite y te enseño después?]

- [Bien para mí.] – replicó el Jefe. – [¡Muchachos, es hora de irnos, despejen el camino!]

- [¡SÍ, JEFE!]

Mientras Scout, Thinker y Heavy disparaban sus Pistolas de Agua para alejar a los humanos y despejar la entrada, Joker le dijo al Jefe saltar encima de la tabla y sujetarse fuerte. Los otros agarraron una segunda, con Thinker y Scout montándose en ella y Heavy empujándola desde atrás para alcanzarlos. Tendrían que pedirle a Joker que les enseñara a montarla ellos mismos después.

- [¡Prepárate, Jefe!] – dijo Joker. – [¡Este va a ser un paseo muy salvaje!]

Llegaron hasta una calle de bajada y empezaron a rodar por ella, dejando atrás a sus perseguidores en cuestión de segundos, ya que no podrían correr tras ellos sin arriesgarse a tropezarse por el camino que iba hacia abajo. Mientras empezaban a ganar velocidad, el Jefe sonrió de emoción, sintiendo el viento mientras rodaban calle abajo.

- [¡Hey, tenías razón, esto es muy divertido! ¡Rápido, vamos más rápido!]

- [¡Te lo dije, Jefe! ¡No te preocupes, con mi ayuda estarás haciendo de estas en muy poco tiempo!]

El paseo calle abajo fue divertido todo el camino, aunque no tanto cuando hicieron la parada, ya que literalmente chocaron con una pared de ladrillos y no pudieron dar la vuelta o frenar a tiempo. Afortunadamente, el área estaba despejada, y pudieron colarse por un callejón oscuro, para evitar que los curiosos los fueran a encontrar. Joker al parecer no había aprendido a pararse cuando iba a gran velocidad colina abajo. Tenían que trabajar en eso.



Ya era un poco tarde en la noche cuando el Escuadrón Squirtle finalmente se metió a la tienda de comics, uno de los lugares favoritos de Joker en toda la ciudad y un favorito general para toda la pandilla cuando querían algo para divertirse en su escondite entre bromas y misiones. Atravesar la puerta fue bastante fácil con lo fácil que Heavy la rompió de un solo puñetazo, y por virtud de ser Pokémon no necesitaban molestarse con disfraces o incluso ocultarse de las cámaras: de hecho, todos le soplaron trompetillas y saludaron a la cámara de seguridad como si fueran celebridades antes de meterse a hojear los comics que habían salido esa semana, con Heavy haciendo guardia junto a la puerta salida de sus goznes.

[Y bien, ¿cuál quieres? ¿Este o el otro?] – preguntó el Jefe, sujetando un manga con un Aipom con sombrero de paja y un volumen de comic de un sujeto con traje de Gligar en silueta de pie cerca de un trueno. Joker simplemente se encogió de hombros después de una mirada.

[Llevémonos los dos, de todas maneras no es que pueda leer las palabras.]

[Cierto.] – El Jefe le tiró los libros a Joker que los atrapó alegremente, antes que él y el comodín del grupo reasumieran su búsqueda de algo nuevo. Y entonces, Joker notó un comic nuevo, se puso a hojearlo y sonrió entusiasmado.

[¡Hey, mira, este tiene un equipo de Squirtles ninjas! ¡Como nosotros, pero más genial!]

[¿Qué? ¡Estás bromeando! ¡Nada es más genial que nosotros!] – dijo Thinker con el cejo fruncido. El Jefe asintió rápidamente estando de acuerdo.

[¡Solo míralo!]

Y así Thinker, Scout y el Jefe se acercaron a Joker para chequear su supuestamente super genial comic. Mientras pasaban las páginas, el Jefe le echó un par de miradas rápidas a Heavy junto a la puerta, siempre recibiendo una negación con la cabeza. El Escuadrón Squirtle se permitió relajarse un poco mientras veían el comic de Joker y varios otros en los estantes. Con el más fuerte Squirtle afuera como su vanguardia, no tenían nada de qué preocuparse.

- ¡Deténganse ahí!

Oh, claro. La tienda también tenía una puerta trasera, Debieron haberle hecho caso a las preocupaciones de Thinker en vez de ignorarlas. Todos los Squirtles se agarraron de sus comics mientras una mujer policía de pelo turquesa y su Growlithe irrumpían, con una expresión seria y entrenada en ellas. El Jefe sonrió; se preguntaba cuándo iría a aparecer desde la última vez que la humillaron.

[¡Miren, pero si es nuestro pequeño némesis! ¿Cómo va el trabajo, señorita policía?] – le preguntó, saludándola con la mano. La mujer no estaba de humor para juegos y señaló hacia el frente.

- ¡Growlithe, Mordida!

[¡Ahí voy!]

El perro rápidamente saltó hacia ellos enseñando sus colmillos y listo para atacar. Ninguno de los Squirtles se vio impresionado, y antes de que tocara el suelo de nuevo, dos fuertes brazos azules lo sujetaron inmovilizándolo. Heavy embistió al Growlithe atrapándolo en un agarre casi mortal, sonriendo de manera rara en el proceso. Como siempre, su fuerza superior sobresalía.

[Qué buenos dientes. ¿Has estado entrenando?] – preguntó Heavy, abriéndole la mandíbula a Growlithe para chequear sus caninos. Growlithe ladró y miró fijamente a Heavy desde su desventajosa posición.

[¡Haré lo que tenga que hacer para derrotarlos! ¡Ya lo saben!]

[Qué bueno, así será más divertido para nosotros.] – dijo Heavy apretando su agarre y sonriendo todavía más.

Mientras Heavy continuaba luchando con el Growlithe y Scout y Thinker hacían equipo contra la oficial de policía para mantenerla ocupada, el Jefe le echó una mirada rápida a la tienda en busca de algo que sirviera como distracción rápida. Sus ojos se detuvieron en una fila de estantes donde se encontraban la mujer y su Growlithe, sosteniéndose de manera precaria al punto que podrían empujarlos con unas pocas Pistolas de Agua y dejar a sus dos némesis atrapados bajo su peso en el suelo.

El Jefe rápidamente se quitó ese pensamiento de la cabeza; demasiado cruel para ellos, y no sería divertido. En vez de eso, fijó la mirada en varios aspersores que había en el techo de la tienda, y luego en Joker que saltaba de arriba abajo señalando un botón con un símbolo de fuego en él, sonriendo de oreja a oreja. El Jefe rápidamente le dio un pulgar arriba, y Joker cerró los puños y lanzó una Pistola de Agua en el botón mientras se reía.

Los aspersores se abrieron al instante, y la pobre mujer policía y su cachorro terminaron empapados. Todo el Escuadrón Squirtle se rio a la vez mientras Heavy soltaba al quejumbroso Growlithe, para luego menearles la cola en burla y salir corriendo hacia la puerta destrozada; el Jefe alcanzó a ver de reojo que la humana intentaba correr tras ellos solo para resbalarse y caerse de cara al piso mojado, y riéndose de nuevo, la volvió a saludar.

[¡Hasta luego, señorita policía! ¡Que tenga una buena ducha!]

El Escuadrón Squirtle abandonó la tienda de comics a toda prisa, con el Jefe y Joker chocándose las manos rápidamente mientras el segundo, Scout y Thinker escondían los the comics robados en sus caparazones. Sin embargo, el jefe notó que Heavy se había detenido a medio camino, mirando de nuevo la tienda de manera contemplativa. Eso bastó para hacer que el resto de la pandilla se detuviera, y se enfocaran de nuevo en el edificio.

[¿Qué pasa, Heavy?]

[Todavía no terminamos.] – dijo Heavy cruzando los brazos y mirando la entrada. Las otras cuatro tortugas hicieron lo mismo, y vieron a un lastimado y bastante molesto Growlithe saliendo a duras penas, mirándolos con ojos de pistola.

[¡No los dejaré escapar esta vez! ¡Este es el fin del Escuadrón Squirtle!] – les gritó, con su ataque de Mordida listo para lanzarse a la carga contra el grupo.

Antes de que el Jefe o Thinker pudieran ordenar una estrategia, Heavy levantó su brazo y se tronó los puños. Todas las otras tortugas captaron el mensaje y se echaron atrás mientras Heavy miraba fijamente al Growlithe que se acercaba. Esperó mientras el Pokémon de Fuego corría hacia él, y cuando estaba a pocos centímetros de su cara, Heavy le disparó una Pistola de Agua a máxima potencia en toda la cara al perro. Growlithe se tambaleó hacia atrás, dándole a Heavy suficiente tiempo para darle un puñetazo en la cara, enviándolo a rodar por el suelo hasta que se estrelló contra la pared de la tienda.

[¡Uff!] – gritó Growlithe al impactar. Trató de volver a levantarse, pero los pies le fallaron y volvió a caer en cuanto se paró. Thinker cruzó los brazos y sacó el pecho mientras le daba una mirada burlona al perro.

[¡Ventaja de tipo, cachorro! ¡Acostúmbrate!]

Growlithe le respondió con otra mirada furiosa, pero no logró moverse. Heavy miró a su oponente por un segundo, y luego se acercó más con la mano dentro del caparazón.

[Lograste aguantar bastante la ducha. ¿Has estado haciendo entrenamiento de resistencia?] – preguntó Heavy, viendo el cuerpo empapado del Pokémon de Fuego mientras se ajustaba sus gafas. El Growlithe lo atravesó con la mirada.

[¡Tengo que soportar el agua para detenerlos! ¡Mi entrenadora ya está preparando un plan para ponerles fin a sus fechorías de una vez por todas!]

[Sí, sí, eso dice todos los meses. Mira donde estamos ahora.] – Scout se puso las manos detrás de la cabeza, encogiéndose de hombros. Heavy parecía tan poco impresionado como él, pero le echó otra sonrisa al Growlithe.

[Peleaste bastante bien.] – sonrió Heavy mientras sacaba una baya Oran de su caparazón. – [Ten, es un premio por tu duro trabajo.]

Heavy colocó la baya en el suelo a varios metros de Growlithe, lo suficiente lejos para que necesitara de varios minutos para alcanzarla. Le acarició la cabeza y se dio la vuelta para unirse al resto.

[¡Sigue mejorando, quiero divertirme más en mis encuentros contigo!]

Y así, Heavy y los otros salieron huyendo con mucho ánimo, ignorando los gritos y amenazas del debilitado Growlithe. Aunque por si las dudas, se ocultaron por un rato en un parque de la ciudad para darles el esquinazo, quedándose fuera de vista y usando sus ataques de agua para lavar cualquier rastro del olor que el perrito faldero pudiera haber rastreado.



Scout estaba más acostumbrado a hacer solo deberes de reconocimiento cuando hacían sus fechorías. Muy rara vez tomaba un rol activo en iniciar sus bromas, pero siempre que lo hacía, se aseguraba de hacer que contara. El Jefe y los otros esperarían la señal para meterse y con eso tendrían su festín.

La parte más difícil era entrar en el supermercado sin que lo notaran. Por suerte para ellos, una mujer muy grande, gorda y musculosa empujando una carriola de bebés para gemelos hacía el perfecto "Ponyta de Troya" para esconderse. La mujer era tan fuerte que ni se dio cuenta cuando él se escurrió debajo de sus bebés, y con eso lo ayudó a entrar. Se permitió disfrutar del paseo por un rato, era una buena forma de descansar los pies antes de hacer lo que iba a hacer.

Ya una vez que estuvo entre los pasillos del supermercado, salió de su escondite y rápidamente se puso a hacer su trabajo por el que tenía su nombre: explorar en busca de su objetivo. Con tanta gente, sería mucho más difícil que alguien notase a un Squirtle caminando por los pasillos. Al llegar a la sección de golosinas, se imaginó que a los otros no les molestaría si se echaba un bocadillo, así que cogió un par de barras de chocolate y se puso a masticarlas antes ir a buscar su objetivo.

- [Ahora… ¿dónde está esa cosa?]

La cosa que estaba buscando era un interruptor rojo, que los humanos muy a menudo tenían en sus edificios. Cuando alguien lo jalaba, un sonido muy fuerte, una campana o una sirena sonaría por todo el lugar, y los humanos saldrían corriendo de pánico, dejando el lugar libre y desierto para que ellos cogieran lo que les diera la gana, con poca o ninguna interferencia. Finalmente lo vio tras unos minutos.

- [¡Muy bien, aquí vamos!] – Saltó y jaló el interruptor.

Inmediatamente, la alarma se echó a sonar. Como era de esperarse, todos los humanos entraron en pánico y corrieron hacia la salida. Entretanto, el Jefe y los demás esperaban observándolos, tratando de encontrar la oportunidad de escurrirse entre ellos y reclamar su recompensa.

- [¡Vamos a entrar, muchachos! ¡La comida es nuestra para tomarla!]

- [¡SÍ, JEFE!]

El cuarteto entró al supermercado, ya cuando casi todos los humanos se habían salido, salvo por el personal que se quedó para ver dónde estaba el fuego. Heavy inmediatamente cogió un carrito para llevarse su botín y hacer su escape.

- ¡Hey! – gritó alguien. – ¡Es el Escuadrón Squirtle!

- [Diablos. ¡A moverse, muchachos!] – le dijo antes de golpear a los humanos con un ataque de Pistola de Agua. Los otros rápidamente lo siguieron para ayudar.

Las tortugas rápidamente se dispersaron por el pasillo para evitar que los atraparan, mientras el personal del supermercado los perseguía. Para dificultarles las cosas todavía más, rociaron el piso con Pistola de Agua para hacerlo resbaloso, y empezaron a empujar los estantes para tirarlos, cogiendo todo lo que no estaba detrás de vidrios y echándolo en el carrito. Rápidamente el Jefe se montó encima, y los otros se subieron a la parte inferior del carrito.

- [¡Heavy, empieza a empujar! ¡Sácanos de aquí!]

- [¡A la orden, Jefe!]

Y allá se iban, en medio de los gritos del personal. Heavy se echó a empujar el carrito y luego se montó en él, dejándolo rodar por la calle cuesta abajo. Tuvieron suerte que ese día no había mucho tráfico, salvo por uno o dos autos que se vieron forzados a frenar cuando los vieron rodando por la calle, uno de los cuales se estrelló contra un poste de luz.

- ¡No ellos otra vez! – salió el conductor de su auto, y furiosamente les agitó el puño. – ¡Algún día los voy a atrapar, pequeños delincuentes!



Tras un robo exitoso, nada como holgazanear un poco y disfrutar de tu botín. Dejaron a esos humanos totalmente mojados y furiosos, y sus expresiones no tenían precio, como siempre. Sin importar cuánto se esforzaran, ellos nunca podrían atraparlos. Tuvieron suerte de encontrar ese viejo edificio para usar como su escondite personal, ya que nadie se atrevía a entrar allí.

Mientras el Jefe descansaba en un viejo y rasgado pero cómodo sofá, sus compañeros estaban todos en sus propios asuntos. Scout seguía empachándose con una pila de barras de chocolate, Joker se había ido a dar otro paseo en el carrito, Thinker chequeaba su mapa de la ciudad para decidir a dónde irían después para su siguiente golpe, y Heavy levantaba unas mancuernas de hierro para entrenamiento. Sí, todo estaba muy bien en el escondite del Escuadrón Squirtle. Como por otros diez segundos más al menos…

- [¡¿Hmph?! ¡Bleh!] – Scout escupió y se limpió la lengua. – [¡¿De coco?! ¡Odio estos!] – Arrojó la barra a medio comer y esta aterrizó en el mapa de Thinker, manchándolo.

- [¡Hey!] – Thinker le echó una mirada. – [¡Tira tu basura en otra parte!]

Thinker agarró la barra y se la volvió a tirar a Scout en la cara, que la desvió con un manotón, mandándosela a Heavy, todavía ocupado con su entrenamiento. Estuvo a punto de quejarse, pero al ver la barra, se imaginó que sería mejor no desperdiciarla y se la comió, mientras veía la pelea que estaba por surgir entre Thinker y Scout.

- [¡Mira lo que le hiciste a mi mapa, tarado!]

- [¡Consíguete uno nuevo, ¿qué tan difícil es?!]

- [¡Ya estuvo!] – Thinker agarró un trozo de madera y se lo tiró a Scout, que respondió de igual manera cogiendo una caja y tirándosela de vuelta.

Las dos tortugas se agarraron a pelear, a puños, patadas y mordidas, tirándose las gafas y rompiendo algunos de los contenedores de madera que había esparcidos por la habitación. Todo el tiempo, Joker se reía de ellos. Heavy solo los ignoró y siguió levantando sus pesas, mientras que el Jefe finalmente se hartó del alboroto cuando una de las cajas voló en su dirección, interrumpiendo su descanso.

- [¡CÁLLENSE LOS DOS!] – les gritó. – [¡¿QUÉ NO VEN QUE ESTOY TRATANDO DE DESCANSAR AQUÍ?!]

Scout y Thinker rápidamente cesaron su pelea, pero siguieron mirándose con ojos asesinos.

- [¡Él empezó!] – Se señalaron uno al otro. – [¡No, TÚ empezaste!]

Los dos parecían listos para reanudar su pelea, hasta que el Jefe saltó fuera de su asiento y los golpeó a los dos por detrás de la cabeza, dejándoles un par de adoloridos chichones.

- [¡No me importa quién inició!] – les gritó el Jefe. – [¡O se comportan, o sino en el próximo golpe yo me quedo con sus partes, ¿entendido?!]

- [Auch… sí, Jefe…] – dijo Thinker frotándose su chichón.

- [Perdón, no volverá a suceder.] – aseguró Scout, pero apenas el jefe se dio la vuelta, se volvieron a ver furiosos uno al otro como diciendo "Más tarde arreglamos esto".

El Jefe volvió a su sofá para continuar su descanso. Mantener el orden con su pequeña pandilla se hacía difícil a veces, pero él sabía que no le desobedecerían mientras anduviera cerca: si tenían asperezas que limar y eso, sabían que era mejor no hacerlo enfrente de él. Y después de darse unos buenos golpes y descargar su furia, rápidamente volverían hacer los mejores amigos, como siempre.
 
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De vuelta al tiempo presente…

Aunque algunos de los Pokémon de Ash no aprobarían esa clase de comportamiento, no pudieron evitar compartir algunas risas. Y además no era tan malo, considerando que ninguno de ellos causaba daño real (al menos a la gente o a otros Pokémon, al menos), y fue bueno saber que Squirtle tenía un lazo tan cercano con su viejo grupo. Sin embargo, la parte divertida estaba por llegar a su fin.

- [Y entonces… ¿qué pasó con ellos?] – preguntó Bulbasaur. Squirtle suspiró.

[Bueno, supongo que presionamos demasiado a nuestra suerte. Nos creíamos imparables, que nadie jamás nos atraparía… y ya saben lo que pasa cuando dejas que el ego se te suba a la cabeza.]

Todos miraron a Charmander al oír este comentario. El lagarto de fuego desvió la mirada, pero por mucho que quisiera ignorarlo, él era el más familiarizado con esa sensación. Creer que eres invencible, y luego sufrir un muy rudo despertar. Squirtle continuó.

- [La peor parte, lo que les pasó… al final fue mi culpa y solo mía…]
 
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Aproximadamente un mes antes…

- [Solo un poco más, Jefe. ¡Vamos, arriba!]

- [Urgh… uff, no puedo… pesa demasiado.]

El Jefe le había pedido a Heavy que le entrenara un poco para aumentar su fuerza. Estaba haciendo algo de levantamiento de pesas, aunque el Jefe había decidido empezar con bastante peso, a pesar de las advertencias de Heavy que tal vez podría no soportarlo. Y tenía razón, al final dejó caer las pesas a los lados, teniendo que estirar los brazos para tratar de aliviarse del dolor.

Cuando le preguntó a Heavy cómo se había vuelto tan fuerte, especialmente para los estándares de su especie, este le reveló que su antiguo entrenador le había obligado a usar bandas en los brazos y tobilleras de entrenamiento para hacerlo más fuerte. Le dificultaban moverse, pero luego de acostumbrarse a ellas, pudo ver que funcionaban. De hecho, por toda la tortura que era, al final lo hicieron bastante fuerte, y se aseguró de darles las gracias apropiadamente a su viejo dueño, dejándoselas caer en todo el pie.

En aquel momento, Joker se encontraba tomando una siesta, pues se había puesto a leer un libro de cómics que se habían robado en su último golpe desde hacía como dos horas, y con Scout y Thinker afuera a planear el siguiente, no tenían nada mejor que hacer por el momento.

- [Te lo dije. Tienes que empezar con menos peso. No lo apresures, que yo no me volví tan fuerte como soy ahora de la noche a la mañana.]

El Jefe suspiró, pero agarró unas pesas más pequeñas para continuar su entrenamiento. Heavy tenía razón; no debería presionarse demasiado. Después de todo, no era que tuviera prisa para volverse más fuerte.

- [¡Jefe! ¡Ya volvimos!]

Justo entonces, los otros dos regresaron. Joker despertó y se quitó el libro de cómics de la cara, y los cinco Squirtles se volvieron a reunir.

- ¿Y bien, ya encontraron un buen lugar para nuestro siguiente golpe? – preguntó el Jefe.

- [Sí, lo encontramos. Aunque de camino aquí… pasó algo raro.] – replicó Thinker.

- [¿Raro? ¿Raro como qué?]

- [Bueno… esa mujer, la oficial de policía que siempre intenta atraparnos.] – dijo Scout. – [La vimos de camino aquí.]

- [¿Los siguió?]

- [No, y eso es lo más raro.] – dijo Scout. – [Tiene que habernos visto, pero actuó como si no lo hubiera hecho. Solo nos dejó pasar.]

El Jefe se puso pensativo. En efecto, eso era muy raro. Habiendo tenido su buena ración de encuentros con esa mujer policía, siempre los perseguía cuando los veía. Claro, nunca lograba atraparlos, pero… no creía que se fuera a rendir en su persecución así de fácil.

- [¿Qué hacemos, Jefe?] – preguntó Thinker.

- [Bah, ¿a quién le importa esa mujer?] – dijo el Jefe finalmente. – [Vamos a hacerlo como planeamos. ¿A dónde iremos?]

- [Hay un nuevo restaurante de comida rápida como a dos cuadras de aquí.] – dijo Scout.

- [Podemos colarnos por el callejón de atrás y robar todo lo que queramos mientras sacan la basura.] – dijo Thinker. – [Y ya casi es hora de almorzar de todas maneras.]

- [De acuerdo. Joker, ¿ya tuviste una buena siesta?]

- [¡Ya estoy despierto y listo cuando tú lo estés, Jefe!]

- [¡Sí, Jefe, vamos!]

El quinteto de tortugas abandonó la seguridad del escondite y salió hacia las calles, dirigiéndose hacia el susodicho restaurante. Este había sido abierto recientemente, así que no sabían qué tan buena sería la comida de allí. Bueno, no había mejor tiempo que el presente para averiguarlo, ¿verdad?

Se llevaron una ligera decepción al averiguar que el nuevo restaurante no tenía nada que no hubieran probado antes, siendo un lugar de "todo lo que puedas comer" con hamburguesas, pizza, pasta y otras cosas que, aunque eran buenas, no eran de tanta calidad como en otros lugares que habían atacado. Más todavía, les pareció confuso lo fácil que había sido colarse para conseguir la comida antes de ser descubiertos, y el dueño no los persiguió más lejos del callejón, solo gritándoles y agitando el puño.

- [Meh, eso fue demasiado fácil, casi aburrido.] – dijo Joker, mordiendo un sándwich.

- [Esto está bueno, pero los otros lugares tienen mejor comida.] – añadió Thinker, acabándose un trozo de pizza.

- [Al menos hay variedad para elegir.] – declaró el Jefe. – [Podemos venir de vez en cuando.]

Al dar la vuelta en una esquina, sin embargo, vieron a la mujer policía de pelo verde caminando en la dirección opuesta. Se detuvieron, y ella también, con ambos lados mirándose uno al otro. El Jefe miró a la oficial, que se quedó de pie en su sitio, sin hacer ningún movimiento, hasta que su Growlithe se volteó hacia ella y gruñó algo que el Jefe podría jurar sonó como "¿Puedo?", y ella asintió en respuesta. El perro de fuego lo miró sonriendo con arrogancia.

- [Vaya, vaya. Así que ustedes son los causantes de problemas de los que me contaron. No puedo decir que esté muy impresionado.]

- [Qué gracioso, yo estaba a punto de decir lo mismo de ti.] – replicó el Jefe. – [Aunque creo recordar que el perrito faldero que trabajaba para esa mujer se veía un poco diferente.]

- [Oh, mi hermanito solo está ausente para recuperarse.] – dijo Growlithe. – [Yo solo vine por un trabajo.]

- [Déjame adivinar, ¿quieres atraparnos?] – dijo el Jefe. – [Si tu hermanito no pudo, ¿qué te hace pensar que tú sí?]

- [Me siento con suerte hoy. Y también, ¿me llamaste "perrito faldero"? ¿Se suponía que eso fuese un insulto? Porque prefiero ser un perro faldero en vez de una tortuga que se esconde en su caparazón cuando tiene miedo.]

- […Repite eso.]

- [Ya me oíste.] – continuó Growlithe. – [Mi hermanito me contó, ustedes siempre salen huyendo, porque tienen miedo de pelear. Ni siquiera contra él, que tiene desventaja por tipo, solo lo salpican y luego salen corriendo hacia las colinas, ¿o mejor dicho a las alcantarillas? Enfréntalo, tú y tu pandilla no son más que unos cobardes.]

- [Er, Jefe, no vayas a dejar que te…] – Thinker estuvo a punto de decir algo más, pero el Jefe levantó una mano para silenciarlo.

- [Si el nuevo perro faldero se buscaba problemas, ya los encontró. ¿Quiere una pelea? La tendrá. ¡Vamos de una vez!]

El Jefe se ajustó las gafas y tomó una postura. Los otros miembros sabían que esta era su manera de decirles que no interfirieran. Growlithe hizo lo mismo y enseñó sus colmillos, mirándolo directamente a las gafas. La oficial no dijo nada, solo se mantuvo dónde estaba observando.

- [Vamos, siéntete libre de atacarme primero, si no tienes miedo.]

- [¡¿Qué te crees?!] – El Jefe se enfadó y rápidamente escupió una Pistola de Agua tan fuerte como pudo. Si este perro era igual que su hermanito, uno de esos chorros debería haber sido suficiente para dejarlo fuera de comisión. Sorprendentemente, fuera de retroceder un poco, no pareció muy afectado. Solo se sacudió el pelaje como perro para secarse y le devolvió la mirada.

- [¿Eso qué fue? La manguera que usan para bañarme habría dolido más.]

- [¡Te voy a enseñar!]

El Jefe le saltó encima para darle una Embestida. El perro de nuevo no se molestó en evadir; en vez de eso se cubrió en llamas y cargó contra él de frente. Ambos ataques colisionaron, pero solo el Jefe retrocedió. Su caparazón lo protegió de la peor parte, pero todavía pudo sentir el calor en el frente.

- [Vaya… ¿así que el hermano mayor es más fuerte? Esto será divertido.]

Volviendo a ponerse de pie, el Jefe disparó otra Pistola de Agua, que Growlithe esquivó saltando hacia un lado antes de cargar enseñando los colmillos para un ataque de Mordida. La tortuga inmediatamente se retiró en su caparazón antes de que le hicieran contacto. Growlithe aun así logró sujetarlo con su mandíbula y lo arrojó hacia un lado para forzarlo a salir de nuevo, y en cuanto lo hizo, recibió otro golpe de un Growlithe prendido en llamas, más rápido y más fuerte que el anterior.

- [¿Ya tuviste suficiente?]

- [¡Ni de cerca!] – El Jefe se lanzó a la carga con otra Embestida, que Growlithe esquivó, pero no sin antes darle un golpe con la pata en la cara, y para cuando se dio cuenta, se llevó las manos a los ojos. – [¡Hey! ¡Esas son mis gafas, devuélvemelas!]

- [Oh, lo siento, aquí tienes.] – Growlithe se los arrojó, y dejó que se los pusiera de nuevo. – [Bueno, la hora de jugar ya se acabó. Veamos cómo te encargas de esto.]

Growlithe se agachó, y de repente, empezó a echar chispas amarillas de electricidad. El Jefe y los demás retrocedieron: ¿dónde aprendió a hacer eso? Y no se dio cuenta ni cuándo fue que lo golpeó hasta que había aterrizado del otro lado, y se preparaba para darle otra carga.

- [¡Ahora se acabó!] – Todavía cubierto de electricidad, Growlithe saltó encima de él, con los colmillos afuera para otra Mordida. El Jefe apretó los dientes, no podía dejarse perder así…

- [¡JEFE!]

Y con ese grito, la Mordida electrificada dio en el blanco, pero no el que intentaba alcanzar. Thinker acababa de saltar entre ellos, y los colmillos de Growlithe se le clavaron fue a él. La electricidad viajó a través de ellos, y Thinker recibió toda la descarga del ataque, terminando en el suelo, quemado y echando chispas.

- [¡Idiota! ¡¿Qué acabas de hacer?! ¡Te dije que me encargaría yo mismo de él!]

- [Mejor ser yo… a que seas tú, Jefe…] – dijo Thinker convulsionándose ligeramente.

- [Maldición… Escuadrón Squirtle, retirada, ahora.]

Si uno de ellos salía herido, tenían que huir, esa era la regla. Heavy y Scout rápidamente lo levantaron y los cuatro rápidamente se unieron en una carrera de escape, cargando a su compañero electrocutado sobre sus cabezas. Sorprendentemente, la mujer policía y su perrito faldero no les dieron persecución hasta que habían ganado cierta ventaja, pero no les importaba, todo lo que tenían que hacer era escapar.

Infortunadamente, su escape no iba a ser tan limpio como esperaban. Al dar la primera vuelta en una esquina para tratar de perderlos, se encontraron con un pequeño grupo de entrenadores con Pokémon Eléctricos, un par de Pikachus y Magnemites. En cuanto los vieron, todos dispararon Impactruenos al unísono, forzándolos a darse la vuelta y regresar a la calle principal. Intentaron por otro lado, pero el resultado fue el mismo: un Electabuzz los estaba esperando ya con un Puño Trueno preparado.

- [¡Diablos, otro callejón sin salida!]

De vuelta otra vez en la calle principal, el Escuadrón Squirtle continuó con su escape, pero sin importar el camino que tomaran, cuando se aproximaban a las calles con tapas de alcantarilla para escapar por allí, se encontraban oposición en la forma de más Pokémon Eléctricos con sus ataques listos, aunque no pudieron evitar notar que siempre fallaban sus ataques, incluso de cerca. Pero con la mujer policía, su perro faldero y los otros entrenadores que les pisaban los talones, no podían pararse a pensar en ello.

Y luego las cosas tomaron un giro de mal en peor cuando un trío de oficiales de policía apareció del otro lado de la calle principal, uno de ellos con un ARCANINE cuyos colmillos expuestos estaban echando chispas de electricidad. Luego de lidiar con ese Growlithe, ya no era lo bastante tonto para arriesgarse con uno más grande.

- [¡Jefe, por allá!] – señaló Scout hacia una escalera que llevaba al subterráneo, la única vía de escape aparente que les quedaba.

- [¡Vamos por allí, rápido!] – ordenó el Jefe.

La pandilla de tortugas rápidamente se dirigió a la escalera para escapar de sus perseguidores. Poco sabían, esa elección acababa de sellar sus destinos.



El Jefe y los otros no tuvieron mucho tiempo para disfrutar de la escenografía mientras corrían, pero tampoco era que hubiese mucho que ver más allá de un montón de tuberías a medio terminar y estructuras metálicas intercaladas con rocas, con un montón de señales de advertencia de construcción y excavación colocadas por todo el lugar. Era un viejo túnel subterráneo que aparentemente iba a servir como una ruta más rápida para conectar Ciudad Cerulean City y Ciudad Vermillion de lo que había escuchado hablar a los humanos, pero su uso y expansión se suspendió por razones de riesgo a la seguridad. Con suerte, eso querría decir que los humanos no los perseguirían por allí.

Mientras él y su pandilla se adentraban más, el Jefe dirigió su mirada a Thinker que seguía entre sus brazos, todavía echando chispas por todo el cuerpo mientras gruñía de manera ahogada con el dolor. Su expresión se tornó sombría.

[¡Vamos, quédate con nosotros! ¡Ya casi llegamos!] – Sacudió vigorosamente a su camarada, y luego echó una mirada a un lado. – [Scout, ¿cómo luce el camino al frente?]

[Está demasiado oscuro, pero ya hemos pasado por este lugar antes.] – dijo Scout bajándose las gafas y entrecerrando los ojos. – [Debe haber algún camino que lleve a las alcantarillas por aquí cerca. ¡Solo tenemos que encontrarlo!]

- [¡Entonces hagámoslo!] – dijo el Jefe frunciendo el cejo y mirando hacia el frente.

Ninguna de las tortugas restantes necesitó escuchar eso dos veces, y todos se echaron a correr un segundo después. Mientras lo hacían, sin embargo, el Jefe podía notar que Joker se les acercaba, con su cara sonriente y bromista totalmente ausente mientras miraba a Thinker con preocupación.

[¿Va a estar bien, verdad?] – dijo tragando en seco al ver otra vez al Jefe. Este le respondió algo inseguro con la mejor sonrisa que pudo mostrar.

[Je, ¿por quiénes nos tomas? ¡Somos el Escuadrón Squirtle, y siempre salimos adelante!]

Joker sonrió también al oír eso, y el Jefe suspiró de alivio, tratando de ignorar la mirada de preocupación que Heavy le daba desde el otro lado. Y luego sus ojos volvieron a fijarse en el herido Thinker en sus brazos, y su expresión volvió a tornarse sombría. Era culpa suya: si no le hubiera hecho caso a las provocaciones de ese estúpido perro faldero, no estarían en esa situación. Tenía que ser más cuidadoso la próxima vez, su familia no tenía por qué pagar por sus problemas.

Su tren de pensamiento se vio interrumpido, sin embargo, cuando el grupo notó una luz en la distancia. Todos sonrieron de alivio y echaron a correr más rápido que antes, creyendo que sería su camino hacia la seguridad…

Y entonces tuvieron que rodarse hacia un lado para evitar un Atactrueno que voló hacia ellos. El Escuadrón Squirtle se puso de pie y miró hacia adelante, a todos casi se les salen los ojos detrás de sus gafas. A varios metros de la salida, había varios humanos con Pokémon estacionados a sus lados, ahora acercándose a ellos. El Jefe reconoció a varios de ellos: el dueño de aquel supermercado, la mujer de la tienda de gafas, el director del parque de patinaje, y un montón de más gente a la que le jugaban bromas de manera regular junto a muchos, muchos otros más, todos acompañados de Pokémon Eléctricos. Y enfrente de todo el grupo, la policía de pelo turquesa y su estúpido perro faldero, mirándolos con superioridad.

[Fin del camino para ustedes, tortugas.] – dijo el Growlithe con una sonrisa arrogante. – [¡Cayeron redonditos en nuestra trampa! ¡Están acabados!]

El Jefe frunció el entrecejo ante eso. Ahora todo cobraba sentido: el por qué su último robo de comida fue tan fácil, por qué el perro los había provocado, y por qué todos parecían saber hacia dónde irían. Querían traerlos aquí, donde no tendrían escapatoria. El hecho de que los caminos alternos que mencionó Scout estaban bloqueados por unas cuantas personas más tampoco ayudaba a su posición. El Jefe tragó en seco; había sido un completo idiota. A pesar de todo, se puso una sonrisa falsa y empezó a caminar hacia el Growlithe.

[¡Vamos chicos, solo fueron unas bromitas inocentes! ¿No podemos solo olvidar que…?]

El Jefe tuvo que agacharse cuando un Atactrueno casi lo golpeó en el último segundo. Eso fue suficiente para confirmar que no, no lo iban a olvidar.

- Hasta aquí llegaron. – dijo la mujer acercándose a las tortugas, agachándose para mirarlos duramente. – Pueden venir con nosotros pacíficamente, o tendremos que capturarlos por la fuerza. Ya han sido una molestia para Ciudad Vermillion durante demasiado tiempo.

Mientras él y sus compañeros veían a los Pokémon Eléctricos listos para golpearlos, dieron unos pasos hacia atrás. Tenían la opción de dar la vuelta, pero con todo lo que habían hecho, nada les decía que no habían puesto más personas del otro lado del túnel.

[J-Jefe…] – murmuró Thinker, levantando una mano débilmente. – [Solo déjenme aquí. Podrán correr más rápido sin mí.]

[Tú eres el inteligente aquí, Thinker, no seas un idiota.] – El Jefe se las arregló pasa sonreír mientras sostenía a su compañero del crimen con más fuerza. – [O salimos todos juntos de esto, o ninguno lo hace. Así es el Escuadrón Squirtle.]

El Jefe se quedó viendo a la mujer policía solo por un segundo, como si considerara la advertencia que le dio, antes de volver a mirar a Thinker, Scout, Heavy y Joker. Todos asintieron, y el Jefe se acercó a la mujer…

Y entonces la salpicó con una Pistola de Agua en toda la cara, haciéndola caer sobre su retaguardia. La mujer se quitó el agua de la cara y fulminó a las tortugas con la mirada, pues claramente ya se esperaba esa reacción.

- Muy bien. ¡Abran fuego! – ordenó apuntando hacia el frente.

Todo mundo se agachó para esquivar la siguiente oleada de ataques eléctricos. Heavy fue el primero en saltar a la acción en contra del Electabuzz, con el puño listo para golpear; el Pokémon Eléctrico fue más rápido, y envió a Heavy a estrellarse contra la pared, seguido de algunos Atactruenos que le dieron de lleno, agrietando la pared y haciendo que la tortuga gritara de dolor.

Scout cargó una Pistola y roció a los Pokémon Eléctricos. Algunos de ellos perdieron el equilibrio y resbalaron, pero algunos Magnetons, sin embargo, cogieron la oportunidad y lo electrocutaron con sus propios charcos. Joker simplemente trató de correr atravesando entre los humanos y sus Pokémon hacia la seguridad, solo para que un Arcanine se le fuera encima para morderlo con Colmillo Trueno; la tortuga soltó un grito agudo y el gran perro lo arrojó contra otra pared, creando una grieta con forma de telaraña al impactar. Heavy trató de agarrarlo, pero eso solo provocó que el Growlithe de antes se lanzara contra ellos y los electrocutara a la vez, mientras el resto de las tropas de Pokémon Eléctricos se les acercaran a ellos y a Scout.

El Jefe trató simplemente de permanecer fuera de la pelea, buscando una salida hacia el camino principal o alguno alterno, solo para darse cuenta de que todas sus rutas de escape estaban vigiladas. Tragó saliva: si la situación no fuese tan seria, casi querría halagarlos por eso.

Fieles a su tenacidad y determinación, ninguno de los miembros del Escuadrón Squirtle retrocedió mientras continuaban tratando de escapar, enfrentándose a más ataques eléctricos de los que deberían y siempre volviendo a levantarse, sin importar cuánto castigo recibieran o cuántas veces los arrojaran contra las paredes. Incluso aunque los ataques de tipo Eléctrico se volvían más fuertes y más frecuentes, y la mujer policía les gritaba que se dieran por vencidos, ninguno lo hizo, a pesar de la fatiga.

Sujetando a Thinker en sus brazos, el Jefe ya no sabía ni qué pensar. Las cosas no deberían haber llegado hasta ese nivel, y lo menos que podía hacer era encontrar una salida de ese atolladero…

Y entonces, sintió que una piedrita le caía en la cabeza, haciéndolo mirar hacia arriba. Al ver la grieta con forma de telaraña sobre el cielo y los guijarros y trozos de concreto comenzaban a caer, palideció mientras todos los demás se detenían para ver hacia arriba. Los trozos de roca, concreto y metal se hicieron más grandes y pesados, y todo el túnel comenzó a temblar, haciendo que todos entraran en pánico.

- ¡Todo está colapsando!

- ¡Corran!

- ¡Vamos a morir!

Esos y más gritos se escucharon mientras los humanos cesaban su ataque y corrían hacia la salida, solo para que un montón de más escombros los detuvieran de golpe. Empezaron a gritarles a sus Pokémon que desviaran las rocas con sus ataques, pero fue poco efectivo y con demasiados trozos del techo cayendo era difícil apuntar bien. Más y más rocas cayeron de ambos lados del camino, atrapando a los humanos en el medio del túnel que colapsaba.

En el medio de todo eso se encontraban el Jefe y el Escuadrón Squirtle. La tortuga líder echó una mirada a los caminos que ahora estaban al descubierto, su ruta a la seguridad. Solo tenían que salir corriendo y todo esto sería una mala memoria.

Más escombros cayeron a su alrededor. La mirada del Jefe se desvió hacia la mujer policía y los humanos tratando de abrirse paso con las rocas, y sus Pokémon trataban de abrirles camino de manera poco efectiva.

El Jefe apretó los puños alrededor del caparazón de Thinker y su expresión se tornó sombría. Sabía que la mejor idea sería dejar a los humanos a su suerte. Ellos venían primero, su seguridad estaba por encima de la de esos estúpidos humanos y…

El líder negó con la cabeza, tomó un profundo respiro, y miró a sus compatriotas. A pesar de la incertidumbre todos asintieron, y así, el Jefe apuntó hacia el muro de escombros que había frente a ellos.

- [¡Escuadrón Squirtle, abramos un camino por allá!]

[¡SÍ, JEFE!]

Saltando fuera del camino de un montón de rocas, todas las tortugas (incluyendo al herido Thinker) cargaron y dispararon sus Pistolas de Agua a la vez, despejando bastantes escombros para abrir un camino. La mujer policía y los otros humanos se quedaron sin palabras, pero tras una rápida Pistola de Agua en la cara todos entendieron lo que tenían que hacer.

- ¡Vamos!

Y con eso, todos los humanos corrieron sin tardanza mientras el túnel empezaba a colapsar a su alrededor. Las tortugas trataron de seguirlos, pero una enorme y pesada roca cayó frente al camino cubierto. El Jefe se quedó congelado, pero rápidamente se enfocó de nuevo en dirigirse hacia un camino alterno.

Y entonces más escombros cayeron. El Jefe, Joker y Heavy lograron apartarse del camino y ponerse a salvo. Scout no tuvo tanta suerte.

Ante el penetrante grito de su compañero, las tortugas restantes miraron alrededor, con los ojos ensanchados de ver a Scout con su pierna aplastada bajo una roca.

[¡Scout!] – gritó el Jefe; Heavy rápidamente saltó para ayudarlo, pero otro trozo de escombro cayó y lo obligó a retroceder. A su alrededor, la lluvia de rocas se hacía más fuerte y persistente. Joker por su parte solo pudo mirar alrededor con miedo mientras se acercaba a su líder.

[¡J-Jefe!]

Pero el Jefe no escuchaba, estaba demasiado ocupado mirando de izquierda a derecha y asegurándose que él y Thinker no fueran aplastados. En el medio del caos, no podía ni ver si los caminos secundarios estaban libres de rocas o no, y mientras intentaba darle sentido a todo, el Jefe perdió de vista a Joker también, posiblemente quedaría enterrado bajo más rocas. Por primera vez en toda su vida, el Jefe se sentía totalmente perdido y sin saber qué hacer. Así, dirigió la mirada de vuelta al cerebro de su equipo, que seguía en sus brazos.

[Thinker, ¿qué debemos hacer?]

[B-bájame.] – alcanzó a decir Thinker. El Jefe sonrió.

[¡Claro!]

Thinker logró volver a poner sus pies de regreso en el suelo, y le echó una mirada a Heavy. El miembro más fuerte del Escuadrón Squirtle no necesitó que le dijeran que se echara a correr contra la pared a sus espaldas, golpeándola con todas sus fuerzas y luego disparándole al punto de impacto con Pistola de Agua. Parecía sentir dolor, pero el ataque dio frutos y una pequeña grieta se formó bajo la barrera, lo bastante grande para que un Squirtle pudiera colarse por ella. El Jefe se inclinó en el suelo y miró a través del agujero, feliz de ver que había luz del otro lado.

[¡Bien pensado! ¡Vamos a rescatar a Joker y Scout y vayamos por aquí!] – les dijo, de espaldas a sus compañeros.

Y al estar de espaldas no vio los tres chorros de Pistola de Agua que lo golpearon en el caparazón, empujándolo a través del agujero abierto. El Jefe se quedó sin palabras al ver a Thinker, Heavy e incluso al herido Scout disparándole para enviarlo hacia la seguridad, con Joker todavía fuera de vista. El shock dio paso a rabia.

[¡¿Pero qué están…?!]

[¡No hay tiempo para hacerlo más grande! ¡Sálvate tú primero!] – dijo Heavy entre chorros.

[¡No puedo abandonarlos aquí! ¡Somos un equipo! ¡Una familia!]

[¡Encontraremos una salida!] – dijo Thinker con una sonrisa. – [¡Saldremos de esto juntos, o no lo hará ninguno! ¡Escaparemos de aquí de alguna manera, así es el Escuadrón Squirtle!]

- [Chicos, no…] – El Jefe sintió que se le hundía el corazón.

Ninguno de sus compañeros se detuvo, disparándole todavía más con Pistola de Agua a toda potencia mientras lo saludaban. La presión fue demasiada y el líder se vio forzado a retirarse en su caparazón, y con ello se deslizó por el agujero hacia la seguridad. El caparazón se estrelló contra el otro extremo del túnel, y el Jefe salió de vuelta de inmediato. Su mirada se dirigió de vuelta hacia el agujero y corrió hacia él tan rápido como pudo. Pero entonces cayeron más escombros, bloqueándole la única ruta de acceso. El Jefe se quedó congelado, y el miedo se apoderó de él.

[¡No! ¡No! ¡Por favor! ¡No!] – Se acercó más a toda prisa, cargando una Pistola de Agua y tratando de abrirse camino. Las rocas ni se movieron.

Lo intentó de nuevo, golpeando la roca con sus puños en un vano intento por quitarla del camino. Las rocas permanecieron en su lugar, y después de varios minutos de tratar de abrirse camino, el ruido de los escombros que caían finalmente cesó, siendo reemplazado por un silencio de muerte. El Jefe pudo sentir como su cuerpo se congelaba de miedo mientras asimilaba la realidad y el terror se colaba entre su caparazón. Se quedó mirando la roca con furia, y empezó a golpear, a golpear y a golpear la superficie.

[¡Esto no puede estar pasando! ¡No puede!] – Siguió golpeando, incluso aunque su mano empezaba a sangrar, y su fuerza a fallarle. Las lágrimas comenzaron a brotarle de los ojos mientras débilmente cesaba de dar puñetazos. – [No puede…]

El Jefe cayó de rodillas, con las lágrimas chorreando por su rostro y sollozando con fuerza. Él era el único que lo había logrado, el último sobreviviente del Escuadrón Squirtle, y todo era por su culpa. Si no hubiera reaccionado a las provocaciones de ese Growlithe, nada de esto habría sucedido.

Pero mientras continuaba llorando, una realización llegó a su cabeza. No, no era cierto. No era él quien había causado esto. Era culpa de los humanos que les pusieron esa trampa sin pensar. ¡Sí, era culpa de los humanos! ¡Solo de ellos! ¡Siempre de ellos!

El Jefe cerró sus puños arruinados, apretó los dientes y su tristeza se tornó en furia. Los humanos siempre lo arruinaban todo, y ahora le habían arrebatado a sus amigos, No había manera de que fuera a perdonarlos ahora. Tenía que vengar a sus amigos, por cualquier medio necesario.

El último sobreviviente del Escuadrón Squirtle se dio la vuelta, mirando la luz en la distancia y los edificios de Ciudad Cerulean a varios kilómetros de distancia. El Squirtle los miró con furia, y echó a correr furioso, con la mente siendo un torbellino de pensamientos.

Haría que los humanos pagaran por lo que causaron, y no les tendría piedad.
 
(--0--)

De nuevo en el tiempo presente…

- [Y, en resumen, eso fue lo que pasó.]

Era muy extraño; acababa de ocurrir, más o menos unas cuantas semanas antes, y aun así ahora se sentía como un tiempo muy distante. ¿Habría sido un efecto de recuperar sus memorias de la antigua línea temporal?

- [Wow, eso fue… realmente muy triste.] – dijo Pikachu.

- [Tal vez aun estén con vida, quién sabe.] – dijo Charmander. Pikachu y Bulbasaur le echaron una mirada. – [Solo decía, quiero decir, no es como que los VIERAS morir, ¿verdad?]

- [Quizás no.] – admitió Squirtle. – [Pero si todavía siguieran por aquí, tal vez ya los habríamos visto a estas alturas. El que este lugar esté tan limpio y ordenado quiere decir que no han venido por aquí en un largo tiempo.]

- [Seguro debes extrañarlos mucho.] – dijo Bulbasaur.

- [Siempre los voy a extrañar. Cuando ocurrió ese derrumbe, estaba realmente furioso, y solo quería desquitarme con alguien. Y luego, mi vieja memoria fue restaurada. Al principio estaba confundido, pero luego… me di cuenta. Tal vez la razón por la que me salvaron fue porque todavía tenía algo por qué vivir. Tenía que vivir para reunirme con Ash y con ustedes.] – Squirtle de nuevo miró a ese escondite que usaron una vez para escapar de la Oficial Jenny. – [Aunque se hayan ido, tengo que seguir adelante, por todos ellos. Por ustedes, y también por Ash.]

- [Tienes razón.] – dijo Pikachu levantándose. – [Arceus le confió a Ash la misión de salvar al mundo, y para lograrlo necesitará nuestra ayuda.]

- [Aun tenemos un largo camino por recorrer, y muchos amigos más por encontrar.] – agregó Bulbasaur.

- [Y tenemos que volvernos más fuertes.] – Charmander cerró sus garras. – [Ash cuenta con todos nosotros, y no podemos defraudarlo.]

Pikachu colocó su mano al frente, seguido de la garra de Charmander. Bulbasaur colocó su látigo, y Squirtle terminó con su propia mano. Todos compartían miradas de determinación, pero ninguna era más fuerte que la de Squirtle. Tal vez había perdido a su vieja pandilla, pero jamás los olvidaría. Todavía tenía amigos por los cuales vivir, y tenía que seguir adelante para honrar la memoria de su vieja familia. Como dijo Bulbasaur, todavía tenían muchos amigos esperándolos en el camino adelante. Pero aunque algunas cosas habían salido diferente esta vez, al menos el destino parecía estar de su lado en eso. Todos habían vuelto a reunirse por una razón, por un mayor propósito, y planeaban ir todo el camino. Se quedarían con su entrenador hasta el final.
 
(--0--)

Estación de policía de Vermillion…

La Oficial Jenny todavía no se había acostumbrado a la paz y quietud. El escritorio limpio y el teléfono silencioso se sentían… extraños ahora. Claro, esto era lo que había querido, ¿pero a qué precio?

- ¿Squirtle? – La mujer policía miró a su lado, y logró sonreír un poco al ver a la pequeña tortuga trayéndole un vaso de agua con hielo.

- Gracias. – dijo aceptándolo de buen grado. Era muy raro: dos meses antes jamás habría creído estar cuidando personalmente a un antiguo miembro del Escuadrón Squirtle.



Jenny no tuvo más remedio que ir a buscar herramientas y maquinaria para ayudar a limpiar los escombros. El Escuadrón Squirtle podría haber sido una banda de delincuentes alborotadores, pero no merecían quedar enterrados vivos. Aun así, había estado echando pico por casi ocho horas, y casi todos los escombros habían sido despejados, pero no había señal de ellos.

- … squirt…

- ¿Hmm? – Ese débil gruñido captó la atención de Jenny. Unos pocos escombros se sacudieron y entonces, un Squirtle lleno de moratones emergió de ellos, sin sus gafas. Jenny fue a recogerlo de inmediato. – Hey, ¿te encuentras bien?

- ¿Squirtle? ¡Squirtle! ¡Squirt, squirt squirtle! – La tortuga se puso a señalar frenéticamente los escombros caídos. Jenny no necesitaba entender idioma Pokémon para saber que estaba pidiéndole que salvara a sus otros amigos.

- ¡Deprisa, tenemos que encontrar a los otros! ¡Podrían seguir con vida!

Jenny y los demás siguieron excavando. Si este había sobrevivido, tal vez los otros también, y posiblemente necesitaran ayuda urgente. Sin importar los problemas que le hubieran causado, no podía dejarlos morir.



Desafortunadamente, no pudieron excavar mucho más sin arriesgarse a otro derrumbe, y al final no encontraron a más sobrevivientes. Jenny dedujo que aunque era casi imposible, había una posibilidad pequeña de que tal vez habían terminado en el otro lado. Las dos semanas siguientes al incidente, se quedó esperando una llamada de su prima de Cerulean, de que hubiera un grupo de Squirtles causando desorden en la ciudad, pero jamás llegó.

Jenny decidió que se encargaría de cuidar al sobreviviente personalmente, o al menos hasta que le pudiera encontrar un buen entrenador. Sorprendentemente, el Squirtle nunca trató de escapar ni hacerle bromas; de hecho, se había vuelto inusualmente colaborador y siempre trataba de ayudarle con lo que necesitara, fuese traerle algo de tomar, o usar su Pistola de Agua para mantener el lugar limpio. Jenny se preguntaba si era por gratitud, que se arrepentía de sus fechorías, o solo era su manera de lidiar con la pérdida de sus amigos. Tal vez un poco de las tres cosas.

"Dondequiera que estén, espero que se encuentren bien." – pensó Jenny. Con suerte, si había más sobrevivientes, ella solo podía rezar por que hubiesen encontrado a alguien que los cuidara. Todos ellos se lo merecían.

FIN.

 
(--0--)

 
OMAKE por Viroro-kun (canon)

Una, dos, tres cuchilladas, una Cola de Dragón, unas Brasas y una patada por si las dudas, y luego repetir, una, y otra, y otra vez.

Charmander se limpió el sudor del rostro, tomando un profundo respiro, y reasumió su rutina de entrenamiento. Todavía faltaba algo de tiempo antes que Ash desafiara el gimnasio
del Teniente Surge, y cada segundo era importante: podía sentir que su antiguo poder regresaba poco a poco con cada golpe que daba, y tenía que recuperarlo. Así volvería a ser fuerte, y las cosas no volverían a salir mal. El amo volvería a estar feliz y…

Repentinamente palideció y se frotó la frente, gruñendo. ESAS memorias otra vez le estaban afectando la mente. Era difícil saber cuál era su verdadero yo: ¿era un simple e inútil Charmander que habría estado mejor muerto y que solo causaba problemas? ¿Era acaso la primera etapa del Charizard más fuerte que había existido? ¿Acaso era ambos, o no era ninguno? Mientras las memorias de sus dos líneas temporales pasaban una y otra vez, Charmander solo se sintió más confundido. Se frotó la frente y dejó salir un suspiro de pesadez.

[Estúpido síndrome de como sea que se llame.] – gruñó mientras observaba en la distancia.

El nudo de su estómago solo se le apretó más. Por todo lo que intentaba hacerse el rudo, esos pensamientos seguían colándose en su mente. Todo era su culpa; Kaia había quedado ciega por culpa suya; iba a fallarle de nuevo a Ash; y su amo lo dejó por ser inútil…

Charmander gruñó y disparó un intenso ataque de Brasas hacia el cielo, antes de clavarse las garras en la frente y tomar un profundo respiro. Por fin los pensamientos se detuvieron, y pudo suspirar de alivio. Al ver a su alrededor, se decepcionó de no ver árboles, rocas u otras cosas inanimadas a las cuales poder destruir impunemente. ¿Dónde había edificios convenientemente vacíos para destruirlos cuando los necesitabas?

Frunciendo el cejo, Charmander volvió a ponerse a golpear el aire con incluso más intensidad que antes. Necesitaba volverse más fuerte, reclamar todo su poder de nuevo, y tal vez incluso volver con Charla una vez que retornaran a Johto. Pero para hacerlo, necesitaba mucho más entrenamiento. Con un fuerte rugido, el Pokémon de Fuego agitó sus brazos y cola salvajemente, tratando de ir más rápido con cada corte.

De hecho, estaba tan concentrado que casi se sobresaltó cuando alguien le tocó el hombro. Pausó sus golpes y se dio la vuelta para ver a Squirtle saludándolo con la mano.

[Hey.] – le dijo el Pokémon de Agua con una sonrisa. Charmander volvió a enfurruñarse.

- [¿Qué es lo que quieres?]

[Bueno, estaba pensando en lo que dijiste.] – Squirtle se rascó la nuca. – [Acerca de tu antigua entrenadora. Ya sabes, la chica, no el patán.]

[¿Qué con ella?] – El Pokémon de Fuego puso los ojos en rendijas.

[No mucho.] – Squirtle extendió el brazo, dándole otra sonrisa. – [Solo quería decirte que si alguna vez sientes que necesitas hablar de tus problemas, aquí estoy. ¿De acuerdo?]

El lenguaje corporal de Charmander cambió totalmente mientras le daba una mirada cuestionable a la mano y luego a Squirtle. El mismo Squirtle que les había dicho de la posible muerte de sus amigos hacía muy poco. Le dio a su amigo una larga mirada antes de fruncir el cejo y alejar la mano de un manotón.

[No seas un masoquista, por favor.]

[¿Qué dijiste?] – Squirtle ladeó la cabeza en respuesta. Charmander se tensó y miró al Pokémon de Agua fijamente.

[Tú tienes tus propios problemas en qué pensar. ¿En serio crees que voy a pedirte ayuda en este momento?]

[Hey, cálmate un poco. Solo te estaba ofreciendo un hombro para que te apoyes si lo necesitas.]

[Bueno, no necesito ayuda, a menos que quieras ser un saco de golpear.] – Charmander tronó sus puños mientras su mirada se tornaba aún más hostil. – [Y no creo que quieras que te patee el trasero el Charizard más poderoso allá afuera, estoy seguro.]

Squirtle no pareció particularmente impresionado o divertido por esa declaración suya. En vez de eso, gruñó y sacudió su cabeza en respuesta.

[Sí, claro.] – dijo cruzando los brazos, y su mirada de hielo se enfrentó con la fogosa de Charmander. – [Espero que disfrutes tu dosis de veneno de testosterona.]

[¿Qué dijiste?] – Charmander frunció el cejo otra vez.

[Ambos nos conocemos desde hace toda una vida, literalmente.] – Squirtle suspiró al mirar de nuevo a su amigo. – [Puedo ver cuando estás tratando de compensar por algo.]

[¡No estoy tratando de compensar por algo!] – Charmander empezó a hervir mientras pisoteaba furioso en el suelo.

[¡Entonces déjame ayudarte! ¡Puedo ver que tienes problemas!]

[¡No necesito la ayuda de alguien que tiene sus propias razones para estar deprimido!]

[¡Repite eso!]

Mientras Charmander y Squirtle iban alzando las voces, los dos iniciales progresivamente se fueron acercando y enseñaron sus dientes, chocando sus cabezas uno contra el otro. Los dos parecían listos para soltar sus mejores ataques, de no ser porque un par de látigos aparecieron entre los dos para separarlos, mientras un ligeramente molesto Bulbasaur se hacía notara a la vista, con Pikachu a su lado.

[Cálmense, los dos.] – El tono del Pokémon tipo Hierba era fuerte y firme, como se esperaría del principal guardián de la paz y el orden en el laboratorio de Oak. Pikachu por su parte se frotó la frente y exhaló.

[No puedo creerlo. ¿En serio están peleando por quién de los dos lo tuvo peor?]

Charmander levantó un dedo y abrió la boca, solo para darse cuenta que no había respuesta. Solo se quedó allí, estupefacto, mientras el sudor chorreaba por su cara. Squirtle se veía similarmente perplejo sobre qué decir, mientras trataba de volver a mirar al Pokémon de Fuego.

[Yo... huh...] – Charmander tragó en seco, sin que ninguna mentira le viniera a la mente. Por su parte, Pikachu solo se pellizcó la nariz y sacudió la cabeza varias veces.

[Ustedes son los peores mejores amigos que haya visto.] – gruñó Pikachu rodando los ojos, pasando la mirada de Squirtle a Charmander hasta que se enfocó en el segundo. – [Si cualquiera de los dos necesita hablar de algo, solo díganlo. Hemos pasado por muchas cosas juntos, y si alguna vez nos necesitan, allí estaremos. Y eso va para Squirtle tanto como para ti.]

Al escuchar esto, Charmander se quedó sin palabras, y esta vez peor. No era nada revolucionario, o que no supiera ya, pero escucharlo de nuevo, en ese momento, de algún modo se sentía bien de saberlo. Charmander probablemente habría cuestionado los detalles y les habría dicho que se callaran y lo dejaran en paz, pero al observar a Pikachu, Bulbasaur y finalmente a Squirtle, una sensación reconfortante de alivio lo recorrió de pies a cabeza. No pudo evitar suspirar mientras una breve sonrisa aparecía en su rostro, que intentó ocultar inmediatamente frunciendo el cejo y haciendo una mueca furiosa.

[Supongo que puedo hacer eso a veces. Cuando de verdad lo necesite, y si quiero.] – Las mejillas de Charmander se pusieron aún más rojas mientras jugaba con sus dedos y se abrazaba a sí mismo algo dudoso. Y luego de inmediato le replicó a los otros Pokémon reunidos. – [... Pero ni se les ocurra decir una palabras de esto a los demás. Tengo una reputación que defender.

[No tienes de qué preocuparte.] – se rio Pikachu y asintió.

[Y bien, chico rudo, ¿qué dijiste que necesitabas?] – Squirtle cruzó los brazos de nuevo, sonriendo mientras esperaba. Charmander rápidamente sonrió de nuevo, tomando una postura de batalla y señalando a sus amigos con el dedo.

[¿Qué les parecería un todos contra todos? Para recuperar el poder que me corresponde, tengo que ser capaz de manejar a tres oponentes a la vez.]

El trío pareció solo ligeramente sorprendido por la petición, compartiendo una mirada antes de que todos asintieran al unísono.

[Claro, eso podemos hacerlo.] – replicó Squirtle por todos los demás. Charmander se rio y estiró sus garras.

[¡Entonces prepárense para ser aniquilados!]

Y así, con todos asintiendo al unísono, los cuatro Pokémon de Ash tomaron una postura de batalla. No pasó mucho antes que los cuatro se lanzaran uno contra los otros, intercambiando golpes y esquivando ataques. Y a medida que se volvía más intenso, Charmander y el resto no pudieron evitar sonreír todo el tiempo, olvidándose de sus problemas y de su dolor aunque fuese solo por un momento.
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#20
Capítulo 12: Batalla electrizante en Vermillion.

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Ciudad Vermillion…

No podía creerlo. Paul, ni más ni menos. En su momento, Ash tuvo muchos rivales, pero de todos ellos, tres destacaban por encima del resto, y con mucho.
Trip, su rival principal en Unova, era un entrenador mucho más inteligente de lo que Ash nunca fue, incluso si Ash no tuviese… derrames cerebrales masivos, al parecer le dieron muchos de esos en Unova, especialmente al principio. ¿Acaso había algo en el aire que lo afectaba? Sin embargo, le faltaba cierta… creatividad, tal vez fuera la palabra, para sus batallas. Además, su tendencia a menospreciar a la gente de otras regiones lo hacía de alguna manera un poco molesto, aunque era fácil de ignorarlo en la mayoría de las situaciones.

Gary, había sido su amigo de la infancia que se convirtió en su rival cuando los dos empezaron a competir uno contra el otro por todo con el tiempo. Igual que con Trip, Ash no iba a ponerse en negación, y aceptaba que Gary era más inteligente que él, por mucho que detestara admitirlo. También tenía la mayoría de sus rasgos en cantidades mayores, pero eso incluía la arrogancia. Hasta que perdió contra Ash en la cuarta ronda de la Liga Johto, se le subían los humos con demasiada frecuencia. Y por mucho que Ash admitiera que él también podía serlo, Gary lo haría quedar como Maylene después de que Paul la derrotó, si se comparaban. A pesar de todo, él y Gary de algún modo volvieron a ser buenos amigos, particularmente después del viaje por Kanto.

Paul, por otra parte… él era una historia totalmente diferente. Sin estar adornando las palabras, era un patán odioso. Un patán con habilidades, eso no se podía negar, pero seguía siendo un patán odioso. La mejor forma de describirlo era como una antítesis completa de Ash. Como lo sería una Misty con amor por los Pokémon de tipo Fuego y que era la hermana mayor, una Iris que usaba Pokémon de tipo Hielo y actuaba infantil con un centro maduro, o una versión femenina de Brock que les echaba el ojo a los hombres guapos pero sin irse de mano a invadir su espacio personal. En opinión de Ash, un encuentro entre Paul y, digamos, Bianca… terminaría con Bianca rompiendo a llorar a mares todo el tiempo, mientras Paul la insultaba y la llamaba patética.

Y aquí estaba él… con un Pikachu. Una Pikachu hembra, si Ash recordaba bien lo que le habían dicho acerca de que las hembras tenían la punta de la cola en forma de corazón. Eso estaba… mal. Mal, como en el sentido de aquella vez que Harley se vistió como May, o la de veces que el Equipo Rocket se vestía como él y sus amigos. Ash visiblemente sintió el respingo en los hombros y esperaba no tener que ver eso otra vez. El recuerdo en sí mismo era más que suficiente.

- Pikachu, el Pokémon ratón. Los Pikachus son capaces de generar electricidad con los sacos eléctricos de sus mejillas, y pueden agregar más energía a sus cuerpos mordiendo cables eléctricos y absorbiendo la electricidad estática en el ambiente. Por razones desconocidas, los Pikachus adoran el kétchup. – decidió hablar Dexter en ese momento. – Me tomo la molestia de recordarte esto porque repetir ayuda mucho a aprender de memoria, y además por si estás con personas que no hayan visto a ese Pokémon en particular.

En aquel momento vino a su mente el Koffing de Roxie, a raíz del comentario de su Pokédex incluso sin que se lo pidiera. La explicación le recordó a Ash que con los años muchas veces escaneó a múltiples Pokémon de la misma especie que ya conocía bien, incluso sin tener una razón para hacerlo.

- Otro Pokédex detectado en el área… Identificado como Pokédex programado por Rowan. Escaneando, escaneando… oh, su matriz de personalidad, qué poco desarrollada la tiene. Ni siquiera sería capaz de replicar con sarcasmo.

Ash exhaló un suspiro, tratando de no envidiar a Paul en aquel momento.

- ¡¿Oh, posee un DexNav?! Debo asimilar esa funcionalidad. ¿Permiso para comenzar descarga?

- Lo que sea, con tal te quedes callado más a menudo y dejes de quejarte. – dijo Ash, solo para que cesara sus comentarios.

- Muy bien, iniciando descarga, y enviando data para matriz de personalidad. Opciones de personalidad incluyen porrista, yamato nadeshiko, hija de granjero…

Ash en ese punto lo único que podía hacer era tratar de ignorarlo para enfocar su atención en la batalla. Se dio cuenta de que su propio Pikachu veía con algo de lástima a la hembra, y no era para menos, pues esta parecía estar asustada con el Voltorb que tenía frente a ella. Pero al voltearse y encontrarse con la mirada asesina de Paul, pareció endurecer sus nervios, al menos por fuera.

- ¡Muy bien, es hora de un asalto aéreo! – Surge de pronto sintió la necesidad de gritar más fuerte de lo normal las últimas palabras. – ¡Voltorb, vamos con la segunda oleada! ¡BOMBARDEO AÉREO!

Voltorb volvió a elevarse levitando, y parecía listo para empezar a bombardear a la Pikachu de Paul como un loco otra vez. Pero a diferencia de la vez pasada, Paul parecía estar preparado para eso.

- ¡Derríbalo con Ataque Rápido!

Con una capa blanca rodeándola, la Pikachu de Paul se lanzó contra el Voltorb antes de que pudiese empezar a disparar, derribándolo del aire y haciendo que rodara por el campo mareado.

- Muy ingenioso, niño, pero no detendrás a mi máquina de guerra tan fácilmente. ¡Voltorb, Electrobola! – contraatacó Surge, mientras Voltorb comenzaba a acumular una esfera eléctrica.

- ¡Detenlo con Impactrueno! – espetó Paul.

- ¡Pika-CHU!

Los rayos eléctricos impactaron contra la bola eléctrica antes que terminara de cargarse por completo, causando que detonara en toda la cara de Voltorb, causando una explosión que levantó una enorme nube de humo por todo el lugar.

- Hmph. Dato curioso de las máquinas de guerra… sus municiones explotan. – dijo Paul con sarcasmo, levantando la comisura de la boca para formar esa sonrisa tan arrogante que lo caracterizaba, manteniendo el cejo fruncido.

Surge arqueó la ceja ante ese comentario. – ¿Oh, en serio?

Una Electrobola salió disparada de entre el humo, impactando a la Pikachu de Paul y haciéndola volar una distancia considerable. Al disiparse la nube, reveló a un Voltorb ya noqueado.

- ¡Voltorb ya no puede pelear, Pikachu gana! – declaró el árbitro. Retornando a Voltorb, Surge no parecía estar molesto con su derrota.

- Un consejo, chico, en la guerra nunca debes bajar la guardia. Mi Voltorb cumplió su misión al acabar con tu tipo Tierra, y se las arregló para acertarle un disparo de francotirador a tu Pikachu antes que lo vencieras. Aunque haya caído, su ataque fue certero.

Paul o no se dio cuenta del daño que su Pikachu recibió por la Electrobola, o no le importó. Ash, que lo conocía bien, sabía que la segunda era más probable.

- La Electrobola es un ataque poco confiable, solo los novatos la utilizarían. – dijo Paul con desprecio. Ash y Pikachu apenas lograron resistirse al deseo de gritarle por ese comentario. – Y además, ¿qué es todo eso de estar gritando bombardeo aéreo y disparo de francotirador? Es ridículo, y patético.

Ahí estaba, la palabra favorita de Paul. Se había tardado en decirla.

- Niño, ¿eres un veterano de guerra? O mejor dicho, ¿eres líder de gimnasio? ¿Qué te da derecho a decir que mis métodos son, así como los llamas, "patéticos"? En el campo de batalla hay que ser creativo, pensar más allá. Si peleas de manera predecible nunca podrás ganar. ¿Por qué crees que los insurgentes son siempre una amenaza constante? – Surge hizo mucho énfasis en la última parte. – Si fueran predecibles, sería fácil y rápido lidiar con ellos. Y como líder de gimnasio, me gané mi posición por años de entrenar y perfeccionar los poderes y comportamiento de los Pokémon de tipo Eléctrico durante la guerra, ¡después que ellos salvaron mi vida!

Ash de pronto se sorprendió un poco al hacer las cuentas de la edad de Surge. Considerando que la última guerra de la que él sabía tuvo lugar hacía 40 años, y si tenía que haber tenido al menos dieciocho para poder pelear en ella… ¿quería decir eso que tenía por lo menos 58 años de edad? ¡Pero no se veía mayor que en la otra línea temporal, donde le calcularía no más de estar a finales de sus treinta cuando mucho!

Quizás, lo que lo mantuvo a él de diez años por… todo ese tiempo, cuanto haya sido, también mantuvo a Surge joven. Sin embargo, en los ojos de Surge se podía ver claramente la experiencia y el sufrimiento de un veterano de guerra, tenía la mirada de alguien que había pasado y sufrido cosas que otros no podrían imaginar ni en sus peores pesadillas. Las muertes de sus camaradas y amigos, humanos y Pokémon debían seguir siendo algo que le pesaba por dentro. Y en aquel momento había algo más en la mirada de Surge, una rabia, una rabia dirigida a Paul por la forma en que trataba a la gente y a los Pokémon.

- Mi trabajo es otorgarle medallas a los entrenadores que me prueben su habilidad, y tú todavía no lo has hecho. – dijo Surge. – Puede que me hayas vencido un Pokémon, pero yo también lo hice, y tu pequeña Pikachu ya no soportará mucho más después del daño que recibió. Mis medallas no vendrán tan fácil, y menos para un mocoso irrespetuoso como tú. ¡Muéstrale de lo que hablamos, Magnemite!

El Magnemite del Teniente Surge apareció en el campo de batalla, listo para pelear. Ya en este punto, fue que Misty ya no pudo quedarse callada más tiempo.

- Vaya, esos dos no se llevan nada bien. Digo, cuando tú peleaste contra Brock, por lo menos parecía que se respetaban uno al otro, pero aquí…

Si tan solo Misty hubiese visto la batalla entre sus hermanas y Ash. ¿Acaso esta era la norma en las batallas entre líderes de gimnasio y retadores, que los dos no hicieran más que insultarse entre ellos como si fueran enemigos mortales? Ash, claro, tenía su propia opinión.

- Bueno, de lo que puedo ver, el retador es un imbécil. – dijo con toda sinceridad.

- ¡Comiencen! – dijo el réferi.

- ¡Demolición! – ordenó Paul.

La pata de la Pikachu hembra brilló de blanco y se lanzó hacia Magnemite para golpearlo. Así que era cierto, Pikachu podía aprender Demolición.

- ¡Contraataca con Supersónico! – replicó Surge, liberando una onda sónica en el camino de la Pikachu hembra para detener el ataque de tipo Luchador.

- ¡Esquívalo!

La Pikachu de Paul esquivó el ataque sónico inclinándose hacia un lado, y saltó rápidamente hacia Magnemite a darle un fuerte puñetazo de Demolición. Superefectivo contra un Pokémon que era en parte tipo Acero, pero no iba a caer tan fácilmente.

- ¡Contraataque de Bomba Sónica!

Magnemite hizo girar sus imanes mientras estos comenzaban a resplandecer con una energía blanca, incluso empezando a zumbar por la velocidad. El ataque sónico golpeó con fuerza a la Pikachu hembra en toda la cara, causando que saliera despedida hacia atrás y completamente desorientada.

Bomba Sónica es un ataque particularmente devastador para los Pokémon de bajo nivel. – comentó el Pokédex.

- ¡Terminemos con esto, Magnemite! ¡Disparo de francotirador, usa Rayo Cargado! – A esta orden, el ataque eléctrico comenzó a acumularse enfrente de Magnemite. – ¡Dispara en cuanto veas el blanco de sus ojos!

- ¡Magnemite! – Con esa declaración del tipo Acero, el Rayo Cargado salió disparado. Paul respondió con una sola palabra, y sorprendentemente no fue su favorita.

- Excavar. – Golpeando con sus pequeños puños rápidamente en el suelo, la Pikachu de Paul esquivó el ataque enterrándose y escapando por un agujero.

- ¿Eh, Pikachu puede usar Excavar? – Ash pareció algo sorprendido por esto. Increíble, todo este tiempo con su Pikachu y nunca lo supo.

- Estoy seguro de haberte dado antes una lista de los ataques que Pikachu podía aprender. – Le recordó el Pokédex. – Deberías poner más atención a estas cosas.

- Pika...pika...chu... [Excavar… un ataque tipo Luchador… hmmm.] – El Pikachu de Ash sintió de pronto que la Pikachu hembra le era familiar. ¿Pero de dónde y por qué?
- ¡Magnemite, Bomba Sónica hacia el suelo! ¡Suelta toda la carga…!

Pero la Pikachu salió violentamente del suelo y golpeó por debajo a Magnemite antes que Surge pudiese terminar.

- Hmph, decir esas ridiculeces tarda más tiempo del que tienes. – se mofó Paul. Magnemite cayó al suelo, con el ojo mareado y derrotado.

- ¡Magnemite ya no puede pelear, Pikachu gana! – declaró el réferi.

- ¿Y qué estabas diciendo sobre tener habilidad? – dijo Paul recordando el comentario anterior de Surge, mientras este regresaba a su Magnemite.

- Debes ser un animal en las fiestas, chico. – le respondió sarcásticamente. – La guerra todavía no termina, todavía tengo mi as bajo la manga. ¡Admira al comandante de mi equipo Pokémon por la segunda medalla, el Sargento!

Lanzando su última Pokébola, apareció en el campo un enorme ratón eléctrico color naranja, uno que con su sola presencia hizo que la Pikachu hembra se encogiera de miedo.

- ¡Rai!

- Raichu, el Pokémon ratón y la forma evolucionada de Pikachu. Los sacos eléctricos de Raichu están mucho más desarrollados que los de su pre-evolución, lo que le permite lanzar ataques de más de 10.000 voltios de electricidad. Sin embargo, debido a la naturaleza de la radiación emitida por la roca evolutiva, pierden la habilidad de aprender nuevos ataques con facilidad. Usualmente es señal de un entrenador muy tonto o desesperado evolucionar a un Pokémon tan rápido, a menos que tengas el conocimiento para enseñar esos ataques manualmente.

Tanto Paul como Surge oyeron el discursito del Pokédex. Sus reacciones fueron muy distintas, el Teniente pareció ver a Ash con interés, mientras que Paul… solo lo evaluó con indiferencia. El líder de gimnasio se tomó una pausa para responder.

- Vaya, vaya, vaya, ¿otro entrenador enviado por el Profesor Oak? En mi opinión personal, Pikachu no aprende demasiados ataques cruciales después de sus primeros niveles, no como un Nidoran o algo así. Hará falta más que el conocimiento de un anciano en un laboratorio para llegar lejos. Hay cosas que tienes que aprender por tu cuenta, y no hay mejor maestra que la experiencia.

Me siento insultado. – murmuró el Pokédex.

- Más vale que estés listo para perder. – sonrió Paul con arrogancia. – ¡Pikachu, usa Excavar!

- ¡Sargento, agárrale la cola! – gritó Surge sin parpadear.

Justo cuando la Pikachu había golpeado el suelo para abrir el agujero, Raichu (aparentemente llamado "Sargento") la sujetó de la cola y la sostuvo con fuerza, mientras ella se sacudía tratando de liberarse como un pez sacado del agua.

- ¡¿Qué?!

- ¡Ahora, azótala!

Girándola un par de veces en el aire, Raichu empezó a azotar contra el suelo a la Pikachu de Paul, para terminar de rematarla tirándosele encima con todo su peso. El Pikachu de Ash, recordando su propio encuentro con el Raichu de Surge (aunque probablemente este no fuese el mismo) pudo sentir su dolor. Huy, qué terrible experiencia, el dolor fantasma recorrió toda la espalda del roedor al recordar su primer encuentro con Raichu (que más que un encuentro fue una brutal paliza). Y sin poder hacer nada para defenderse, la Pikachu hembra ya no se movió más.

- ¡Pikachu ya no puede pelear, el ganador es el Sargento Raichu! – declaró el réferi. Sin decir una palabra, pero con su tradicional mirada de desaprobación, Paul retornó a su Pikachu.

- Esto es todo, chico. Si quieres la medalla, tendrás que vencer a mi Sargento Raichu. Espero que no tengas planeado lanzarme otro Dugtrio. ¿O será un Sandshrew? ¿Tal vez un Bellsprout? Vamos, muchachito, ¿a quién tienes en tu equipo capaz de hacerle frente a mi Raichu? Si lo único que te queda es un Farfetch'd, te daré al menos una derrota digna.

- Oh, te lo aseguro. No tienes ni idea del Pokémon que usaré para derrotarte. – replicó Paul, sosteniendo su tercera Pokébola en mano. Ash ya tenía una idea de quién podría ser su ocupante. El Teniente Surge solo se rio con ganas.

- Chico, espero que no seas de esos idiotas que se la juegan con un Intercambio Milagroso. Y si lo eres, no creas que me vas a intimidar con un conejo sobrealimentado de Kalos.
Ash no tenía idea de qué quiso decir Surge con eso de "Intercambio Milagroso", otra cosa más para agregar a su aparentemente interminable lista de cosas que necesitaba aprender en este nuevo mundo. Paul arrojó la bola, y el presentimiento de Ash fue confirmado cuando el Pokémon que estaba adentro tomó forma: una tortuga cuadrúpeda verde y amarilla, con arbustos creciéndole en el lomo.

- ¿Qué clase de Pokémon es ese? – preguntó Misty, que nunca antes había visto uno de esos antes.

- Un Grotle. – dijeron tanto Ash como Surge al mismo tiempo, aunque el segundo con mayor sorpresa que el primero.

- ¿Un qué? – preguntó la pelirroja.

- Grotle, el Pokémon pradera. Grotle usualmente vive cerca del agua, y es un Pokémon lento pero poderoso nativo de la región Sinnoh. Es la forma evolucionada de Turtwig, el Pokémon inicial de tipo Hierba tradicional de Sinnoh. – explicó Dexter para beneficio de Misty.

- Un inicial de Sinnoh. ¿Así que el Profesor Rowan te dio un Pokémon inicial? Hmph, sus estándares deben de ser más bajos que los del viejo Oak. – comentó Surge. – Como sea, no pienses que por tener un Pokémon que no es muy común por aquí, eso significa que ya ganaste. Soy un soldado, y he entrenado a todos mis Pokémon para reaccionar ante lo inesperado.

- ¡Comiencen! – declaró el réferi. Raichu y Grotle se miraron fijamente a los ojos mientras Paul declaraba su primer ataque.

- ¡Hojas Navaja! – ordenó Paul. Desde los arbustos en la espalda de Grotle salió volando una ráfaga de hojas filosas hacia Raichu.

- ¡Bloquéalas con Puño Incremento! – contraatacó Surge.

Los dos puños de Raichu comenzaron a brillar con una luz naranja. De inmediato empezó a golpear cada una de las hojas que pudo alcanzar, repeliéndolas antes de que le hicieran daño. Ash no pudo evitar recordar un poco la estrategia de Stephan contra el ataque Atracción de Emolga. Incluso el propio Paul pareció algo impresionado (y molesto).

- Puño Incremento aumenta el poder de ataque del usuario con cada golpe que logre conectar. – le recordó el Pokédex. – Normalmente es para utilizarse contra el cuerpo del enemigo, pero también funciona para golpear hojas. En lo salvaje, algunas especies de Pokémon usan este ataque en los árboles como parte de una danza de guerra solo por esa razón.

- ¡Ahora, Mega Puño! – ordenó Surge.

El puño derecho de Raichu fue el único que conservó el resplandor en aquel momento, pero ahora era más grande y más brillante que antes, y de inmediato echó a correr en dirección a Grotle. Ash podía recordar muy bien que Grotle no era el más ágil de los Pokémon, y por supuesto, no pudo moverse para evitar este ataque.

- ¡Terminemos con esta guerra de una vez, Raichu! – Al parecer, Surge también estaba al tanto de esto.

- ¡Usa Maldición! – replicó Paul, con lo que el cuerpo de Grotle empezó a brillar de un extraño color púrpura, momentos antes de recibir el impacto del Mega Puño.

Al conectar, la fuerza causó que el aire alrededor de los dos Pokémon se sacudiera violentamente, por la intensidad del golpe. Misty pareció sentir algo de lástima por Grotle después de ese golpe, en una manera que Ash prefería no pensar demasiado, ni mucho menos potencialmente sentir su ira. Sin embargo, Grotle no solo aguantó el puñetazo, aunque fuera solo por un pelo, sino que además su cuerpo empezó a brillar con un aura verde, mientras Paul sonreía malignamente. El Teniente Surge de pronto se sintió preocupado por esto, y Ash tuvo un mal presentimiento en su estómago. Ese presentimiento de cuando te va mal en un examen, esa sensación de que estás perdido.

Al soportar ese golpe se activó la Espesura de Grotle, los ataques de tipo Hierba iban a incrementar su poder exponencialmente, y Raichu se encontraba a rango cercano, sin posibilidad de huir.

- ¡Hojas Navaja! – dijo Paul sin perder el tiempo, viendo la expresión aterrada de Raichu.

Recordando aquel Híper Colmillo que le fracturó el ala a Pidgeotto, y que el Ala de Acero que utilizó ella le dejó una contusión a aquel Rattata, Ash tuvo un mal presentimiento: un ataque de Hojas Navaja potenciado con Espesura a quemarropa… el resultado tendría que ser muy, muy desagradable.

Por fortuna, el teniente Surge pareció pensar de la misma manera que Ash, y sin titubear retornó a su Sargento Raichu momentos antes de que Grotle pudiera lanzar las Hojas Navaja. Y qué bueno que lo hizo, pues estas dejaron unas enormes y horribles marcas de cortes por todo el campo de batalla. Suspirando de alivio al tener a su Raichu a salvo, Surge hizo una mueca como si acabara de morder un limón podrido.

- A veces detesto mi trabajo, pero como líder de gimnasio y antiguo teniente del ejército, mi responsabilidad es tomar decisiones difíciles. – comentó.

- Patético. Tu Raichu podría haber aguantado ese ataque. – Paul parecía decepcionado por no haber podido ver el resultado.

- Prefiero que mi Raichu tenga sus cuatro patas y su cola intactas, muchas gracias. – señaló Surge. – ¿De qué sirve ganar una batalla si después pierdes la guerra? Te preguntaría si estarías dispuesto a sacrificar a uno de tus Pokémon para ganar, pero no creo que me agrade tu respuesta. Como sea, ganaste. Tendrás tu medalla, en cuanto termine la batalla con aquel joven del Pikachu y la gorra ridícula.

Ash decidió mantener su dignidad hoy y no reaccionar al insulto dirigido a su gorra. Paul por otra parte…

- ¡Oye, espera! Si ya gané, quiero mi medalla en el acto. Tengo cosas que hacer, no puedo perder mi tiempo viendo perder a un novato. – exigió.
Surge revisó algo en su IPhone. – ¿Pues sabes qué, niño? El muchacho viene por su tercera medalla, Tú venías por la segunda, así que eso te hace más novato que él.

La cara de Paul parecía la de alguien a quien le habían pateado a su Growlithe. Aunque tratándose de Paul, era difícil decir qué sería lo más cercano para alguien como él (pues él haría eso de manera regular). Ash casi podía sentir la mirada gélida de Paul encima de él, mientras él y Pikachu tomaban su puesto para enfrentar al Teniente Surge. Se preguntó si la cara de Paul terminó por quedarse así por mirar con ojos asesinos a todo mundo. No le sorprendería si así era.

- La batalla de gimnasio entre el Teniente Surge y Ash de Pueblo Paleta comenzará ahora. Los dos entrenadores utilizarán hasta tres Pokémon, y la batalla terminará cuando los tres Pokémon de uno de los dos no puedan continuar. Además, al líder no se le permitirá sustituir a sus Pokémon. – declaró el réferi.

- ¡Vamos a comenzar! ¡Soldado Volty, a la carga! – Lanzando su primera Pokébola, Surge dejó salir a su propia Pikachu hembra, que llevaba una banda en la cabeza. Ash y Pikachu se quedaron con los ojos en blanco.

- Pika-Pikachu. [De repente me siento menos original.] – Pikachu extrañaba los días donde no veía otros Pikachus, solo Raichus y Pichus. Sonaría raro, pero de cierta manera le agradaba y ahora lo echaba de menos.

- ¿Qué te parece, no es adorable? Fue un regalo de un amigo y compañero de armas en Kalos. Gran tipo, mató a dieciséis oblivianos con su Shuckle y un palo de madera durante la guerra. Aunque los años no han sido tan amables con él como conmigo. – La última parte la dijo más para él mismo. – Y bien, chico, ¿qué tienes para mí?

Ash miró a Pikachu, cuya expresión decía claramente "pido mano con Raichu y solo con Raichu". Muy bien, eso le dejaba con Squirtle, Butterfree, Aipom, Bulbasaur y Charmander. Considerando que sabía perfectamente que los Pikachus eran muy veloces, no tenía sentido tratar de competir en velocidad. Especialmente dado que la única que podría ser tan rápida como Pikachu era Pidgeotto, y ella no estaba aquí. Tendría que ser inteligente.

- ¡Bulbasaur, yo te elijo! – dijo Ash. El tipo Hierba apareció en un destello de luz, y Surge pareció divertido al verlo.

- Oh, ¿así que comienzas con tu inicial? – asumió Surge.

- Hmph. – Paul no parecía muy impresionado. Tal vez si fuese un Ivysaur.

- De hecho no lo es. – confesó Ash.

Tanto Surge como Paul le dieron miradas distintas a Ash ante su respuesta. Surge pareció sorprenderse, mientras que Paul parecía molesto de ver a alguien que, en su mente, era claramente un entrenador inferior a él, tuviera la suerte de haberse conseguido uno de estos.

- ¡Comiencen!

- ¡Muy bien, la guerra no se gana con superioridad en papel, sino con las tácticas! – dijo Surge con convicción. – ¡Soldado, inmoviliza al enemigo!

- ¡Pika!

Ash no tenía idea de qué querría decir Surge al principio (no conocía los términos militares), pero sí notó que Volty empezó a frotarse las mejillas de la misma manera que le había visto hacerlo a Dedenne cuando usaba Moflete Estático. Y de inmediato echó a correr hacia Bulbasaur.

- ¡Usa Látigo Cepa para esquivar! – le ordenó Ash para responder.

Al aproximarse Volty, Bulbasaur usó sus látigos para aporrear el suelo y saltar por encima de la carga de la Pikachu, que se sorprendió bastante de esto. Y no fue la única, Surge también estaba impresionado.

- Qué buen truco, chico. ¿En qué campo de batalla lo aprendiste?

- ¡Usa Hojas Navaja! – dijo Ash en voz alta, y luego para sí mismo: – "No me creerías si te lo dijera."

Ash no quería parecer demasiado arrogante o que estaba mal de la cabeza, así que no respondió a la pregunta de Surge. Las hojas salieron disparadas desde la semilla de Bulbasaur y hacia Volty como una tormenta, aprovechando mientras todavía estaba en el aire.

- ¡Esquiva y contraataca con Ataque Rápido! – ordenó Surge, y un aura blanca se formó alrededor de Volty, mientras las hojas hacían impacto.

- ¡Bulba! – Bulbasaur se contentó con dejar salir un gruñido de satisfacción.

Obviamente, entrenar con el Pikachu de Ash le había ayudado a aprender como contrarrestar las tácticas de velocidad de otros Pikachus. La estela blanca dejada por la Pikachu hembra todavía atravesó la zona de impacto y seguía en marcha hacia Bulbasaur, que ya había aterrizado el suelo.

- ¡Hojas Navaja con más fuerza! – exclamó Ash.

Bulbasaur volvió a lanzar un remolino de hojas filosas hacia la Pikachu que venía corriendo esta vez más rápido y en mayor cantidad. Volty finalmente no pudo con el feroz ataque y salió volando hacia atrás, inclusive perdiendo la banda que traía en la cabeza, y antes de que pudiera responder, Bulbasaur la remató con una Embestida. Podía ser rápida, pero resistencia, parecía no tener mucha.

- ¡La Soldado Volty ya no puede pelear, Bulbasaur es el ganador!

- ¡Excelente trabajo, Bulbasaur!

- ¡Bulba!

- ¡Pikachu-Pika!

- ¡Así se hace, Ash y Bulbasaur!

Por supuesto, Paul tenía que ser aguafiestas e interrumpir los vítores de Ash, Bulbasaur, Pikachu y Misty, como siempre acostumbraba.

- Patético. ¿De qué vale celebrar una victoria como esa? – comentó, mientras Surge retornaba a Volty.

- Cualquier victoria en batalla merece ser celebrada. – dijo Surge con sabiduría. – Muchas veces, la moral ha sido el factor determinante en la guerra, chico.

Guardándose la Pokébola de Volty, Surge tomó dos de las que tenía en el cinturón, como tratando de decidirse a quién enviar. Finalmente, eligió la de la mano derecha.

- Ahora, usualmente aquí es cuando uso a mi Magneton o Voltorb. Pero esta vez, creo que es hora de enviar a uno del cuerpo irregular.

Arrojando la Pokébola al aire, Ash comenzó a prepararse mentalmente para lo que podría venir. ¿Electabuzz? ¿Electrode? ¿Un segundo Raichu? Pero se equivocó, el segundo Pokémon de Surge resultó ser… uno que al verlo Misty lanzó un grito de horror a pesar de no ser quien estaba peleando (y la mirada asesina de Paul no ayudó en nada para silenciarla).

- Joltik, el Pokémon lapa. Joltik se suele pegar de artefactos eléctricos para cargarse de energía. Este Pokémon es nativo de Unova, y esta unidad está muy sorprendida de verlo aquí.

El Pokédex fácilmente resumió la gran pregunta del por qué el teniente Surge tendría al Pokémon más pequeño del mundo como su segundo combatiente. Ese pequeño bichito amarillo no lucía… de su estilo, al menos no para Ash.

- ¿Impresionado? Aunque Raichu es mi Pokémon favorito y el más fuerte, Joltik fue el que me inició en el camino de ser un maestro de los eléctricos, y es segundo en mi lista. – sonrió Surge. – Mi primer Pokémon fue un Joltik, y estos pequeños mordelones son muy efectivos al entrenarlos para la guerra. Cuantas veces no nos salvaron los sabotajes que les hicieron a esos idiotas de la Unión de Guardianes…

La última parte la dijo en voz baja. Ash, por su parte, no tenía mucha experiencia peleando contra Joltiks. Si la memoria no le fallaba, estaba seguro que su única experiencia había sido ver el combate de Georgia contra uno de estos.

Ya que no se estaba enfrentando al Pokémon más pequeño y ligero con un oso polar gigante, no sabía de qué tanto le podría servir, salvo una potencial historia sobre no utilizar un Pokémon con vulnerabilidades como Beartic, o contramedidas potenciales como echársele encima para aplastarlo con todo el cuerpo. Por supuesto, Ash no tenía a alguien del tamaño de Snorlax en ese momento, así que no era una opción. La única estrategia que Ash tenía en mente sería el Contraescudo, y viendo que los ataques tipo Hierba de Bulbasaur serían poco eficaces por el tipo, decidió retirarlo.

- Bulbasaur…

- ¡Que el enemigo no escape Joltik, dispara tu Telaraña!

- ¡Jol!

Un chorro de hilo blanco salió de la boca de Joltik, volando por los aires y formando una enorme red que detuvo el rayo de energía de la Pokébola. La telaraña brilló por un instante y se volvió invisible.

- ¡No hay retiradas para ti! ¡Ahora, directo a la cara!

Ash se preguntó qué quiso decir Surge con eso, pero antes de darse cuenta Joltik se pegó de la cara de Bulbasaur, para el horror de los dos. Aparentemente, era una orden estratégica.

- ¡Rápido, quítatelo de encima! – gritó Ash.

- ¡Joltik, Zumbido!

El cuerpo de Joltik empezó a vibrar a alta velocidad, mandando ondas sónicas a su alrededor y al cuerpo de Bulbasaur. Joltik se le quitó de encima a Bulbasaur ya cuando este quedó tan aturdido que empezó a tambalearse mareado.

- ¡Termínalo con Onda de Choque! – ordenó Surge. Brillando en amarillo con su carga, un rayo de energía eléctrica salió disparado hacia Bulbasaur, noqueándolo y dándole la victoria a Joltik.

- ¡Bulbasaur ya no puede pelear, Joltik es el ganador!

- ¡Qué horrible es ese pequeño monstruo! – exclamó Misty respecto a Joltik.

Por una vez en su vida, Ash creyó que el miedo de Misty a los bichos estaba totalmente justificado. Ese Joltik era un pequeño horror. Entretanto Paul hizo un comentario burlón acerca de haber perdido de manera tan estúpida, y Misty le gritó por eso. Ash retornó a Bulbasaur con una expresión interrogante. Quienquiera que decidiera enviar, Joltik no sería un oponente fácil con el que lidiar, y parecía que incluso Squirtle sería una mala idea, Contraescudo o no. Ahora, ¿qué opciones tenía? ¿Quién sería el mejor para contrarrestar los ataques tipo Eléctrico e Insecto de Joltik? Los recuerdos de una particular batalla en Hoenn le dieron algunas ideas.

- ¡Charmander, yo te elijo! – Quién más si no, su lagarto de fuego que tanto amaba las batallas. Y este se quedó mirando al pequeño bicho sorprendido.

- ¿Char? [Esperen, ¿no me digan que uno de nosotros en serio perdió con esa motita de polvo? ¿Qué locura es esta? ¡Podría comerme a esa cosa y ni siquiera me daría cuenta!]

- ¡¿Un Charmander?! – dijo Paul al verlo. – Déjame adivinar, ¿este es tu inicial, y tienes en reserva un Squirtle?

- Nop. – respondió Ash simplemente, ante la evidente molestia de Paul de que un entrenador a quien percibía como tonto tuviera a dos iniciales en su equipo. – ¡Charmander, usa Brasas!

- ¡Maniobras evasivas! – gritó Surge.

Mientras las chispas de fuego volaban por el campo de batalla tratando de alcanzar al evasivo enemigo, la pequeña forma de Joltik se las arregló para esquivarlas con su velocidad natural y el beneficio de poseer un cuerpo ágil y pequeño. Saltando con fuerza, se colgó del techo, manteniéndose allí fuera del alcance.

- ¡Vuelve a soltar una Onda de Choque, Joltik! - ordenó Surge, mientras Joltik empezaba a acumular electricidad de nuevo. Pero Ash ya tenía su contramedida para eso.

- ¡Golpea el suelo con Garra de Metal!

Para sorpresa de todos los observadores, Charmander alzó sus garras que emitieron un brillo metálico, antes de clavarlas en el suelo justo antes que el ataque lo golpeara. La electricidad pasó a tierra gracias al ataque tipo Acero, con lo que Charmander la redirigió por completo sin recibir daños. Y al terminar, Joltik quedó agotado por un esfuerzo desperdiciado, y Charmander estaba totalmente ileso.

- ¡¿Qué?! – Paul no podía creer que algo tan loco como eso hubiera resultado.

- Nota personal, crear contramedida. – murmuró Surge para sí mismo.

- Debería probar ese truco. – susurró Misty, imaginándose en su cabeza a su Wingull usando Ala de Acero para el mismo propósito. Señalándole con el dedo a Joltik, Charmander aprovechó de darle un discursito.

- ¡Charmander, Char, Char! [Tu poder, el poder de absorber todo a tu alrededor no sirve de nada contra mí. ¡Soy Charmander el invencible, el poderoso, aquel que se convertirá en el Charizard que derrotará a todos! ¡Mi poder indetenible hará pedazos a todos mis oponentes! ¡Y tú, no serás más que un escalón en mi ascenso a la gloria!]

Por alguna razón, Ash no pudo evitar imaginarse a Charmander con un par de gafas puntiagudas. Tal vez Squirtle debería prestarle las suyas en un futuro alguna vez.

- Casi todos los novatos hubieran intentado esquivar eso. – dijo Surge. – Oak sí que sabe elegir a entrenadores de calidad. Pero no creas que mi Joltik es menos solo por eso. ¡Joltik, Poder Oculto!

Haciendo aparecer una enorme bola de energía verde en su cabeza, Joltik disparó el ataque variable desde arriba hacia Charmander.

- ¡Regrésalo con Garra de Metal!

De nuevo con sus garras de acero, Charmander golpeó el Poder Oculto mandándolo de regreso, impactando en el techo y causando que el pequeño bichito perdiera su agarre y comenzara a caer. Ash se dio cuenta de las potenciales implicaciones de que algo tan pequeño cayera desde esa altura y estuvo a punto de ordenarle a Charmander que atrapara a Joltik, pero Surge se le adelantó.

- ¡Ascenso a paracaidista, Joltik, usa Telaraña!

Con un estallido de seda, Joltik formó con su telaraña un mini-paracaídas, permitiéndole descender a salvo. A Surge no se le escapó la cara de alivio de Ash.

- Dame crédito, chico. No me gusta que mis soldados mueran bajo mi mando.

Incluso sin voltearse, Ash y Pikachu sintieron en sus espaldas la mirada de "En serio, ¿por qué te importa si mueren?" de Paul. Por supuesto, sabiendo que no causaría la muerte de su oponente con eso, Ash apuntó a Joltik mientras todavía estaba descendiendo.

- ¡Charmander, lánzate con Nitrocarga!

Charmander, que había estado trabajando en el movimiento favorito de Pignite, asintió dando un par de pisotones al suelo, levantando un aura de llamas a su alrededor, para luego echar a correr hacia Joltik mientras seguía descendiendo. Aunque por un momento pareció que Joltik tocaría el suelo antes que Charmander llegara hasta él, un estallido de velocidad de la Nitrocarga le permitió a Charmander llegarle de sorpresa a la araña antes de que pudiera esquivar, mandándolo a dar vueltas por los aires, y aterrizando a los pies de Surge, derrotado.

- ¡Joltik ya no puede pelear, el ganador es Charman…! – Al desaparecer las llamas, el árbitro cambió lo que iba a decir. – ¡Charmeleon!

Ash y Pikachu se quedaron admirando sorprendidos y emocionados al ver a ahora a Charmeleon, evolucionado y más fuerte (incluso el Pokédex pareció tan sorprendido que no quiso presumir de su sabiduría respecto a los Charmeleons en general), de pie ante su victoria con una mirada pensativa en su rostro. Tal vez estaba contemplando el significado de la vida con una nueva perspectiva…

- Meleon. [Diablos, como desearía haber evolucionado peleando contra algo mucho más rudo. Oficialmente, fueron mil Joltiks, armados con cañones láser y chorreando veneno con cada paso que daban, ¿me escucharon?]

O tal vez no. Retornando a Joltik, incluso Surge parecía impresionado.

- Bueno, incluso si te gano hoy, te puedes llevar una victoria hoy con eso. – Sosteniendo su última Pokébola en mano, sonrió con algo de demencia. – Por supuesto, la pregunta es, ¿podrás derrotar a mi Sargento Segundo Raichu, incluso con tu nuevo y flamante Charmeleon?

Charmeleon volteó a mirar a Pikachu, que lo estaba viendo con mucha seriedad. Esa mirada lo dijo todo, ese sentido compartido del honor de la batalla y la importancia de esta pelea, ese sentimiento que no necesitaba expresarse con palabras. El Pokémon de Fuego amante de las batallas se puso del lado de Ash y se quedó allí, mientras Pikachu saltaba fuera del hombro del entrenador para el choque final. Y probablemente, asumiendo que Charmeleon tomaría el relevo para patearle el trasero eléctrico a Raichu en caso de que él perdiera.

- Muy bien, será un duelo de dos de tipo Eléctrico. – dijo Surge emocionado, mientras Paul murmuraba algo de "qué estupideces", o cosas así. – Esto será divertido, chico. ¡Adelante, Sargento Segundo Raichu!

Un nuevo Raichu salió de la bola, y este llevaba encima una especie de chaleco. Pikachu y Ash lo vieron por un segundo, pero no le prestaron mucha atención de momento.

- ¡Comiencen!

- ¡Pikachu, vamos a enseñarles tu ataque ya perfeccionado! ¡Atactrueno!

- ¡Pika-Chuuu! [¡Qué bien se siente volver a hacer esto!]

Habiendo desarrollado sus poderes eléctricos lo suficiente para volver a utilizar su ataque eléctrico favorito. El Atactrueno dio en el blanco, haciendo retroceder un poco a Raichu. Sin embargo, el daño infligido fue mínimo, y el causante parecía ser el chaleco.

- Imagino que nunca habías visto un Chaleco de Asalto, ¿verdad? – El Teniente se rio con ganas.

- ¿Un qué? - preguntó Ash. El Pokédex decidió salir y darle respuesta a su pregunta.

- Los Chalecos de Asalto son un equipamiento autorizado reconocido por la Liga Pokémon. Un Pokémon que lleve un Chaleco de Asalto puede resistir mejor los ataques especiales, a cambio de quedar imposibilitados de utilizar ataques que no causen daño.

- Char. [Necesito uno de esos.]

- ¿Ese fue tu Atactrueno? ¡Estuvo bien, chico, ahora te enseñaré el mío!

Un Atactrueno de poder similar salió disparado desde el Raichu de Surge contra Pikachu. Al no tener un chaleco protector, Pikachu retrocedió mucho más que Raichu al recibir el impacto, pero también pudo soportar el daño.

- ¡Síguelo con Mega Puño!

- ¡Cola de Hierro!

Raichu y Pikachu lograron contrarrestar el ataque del otro con el propio, un puñetazo brillante de energía naranja y una cola metálica, los dos estando muy igualados en poder uno con el otro. Sin embargo, Pikachu pudo usar impacto de los golpes para buscar un mejor ángulo y golpear a Raichu.

- ¡Ataque Rápido!

El veloz ataque golpeó a Raichu en el estómago, sacándole el aire y desorientándolo un poco. Al verlo retroceder, Ash notó que el chaleco servía de poco contra los ataques físicos.

- ¡Onda Certera! – declaró Surge, mientras Raichu formaba una bola de energía azul en sus manos.

Intercambiando miradas con Pikachu, Ash no necesitó utilizar telepatía para recordarle a su amigo lo que tenía que hacer ahora. Después de todo, el señor "Ursaring, usa Onda Certera" también estaba en el mismo cuarto con ellos. Cuando el ataque fue disparado, Ash dio la orden.

- ¡Contraescudo!

Echándose a girar en el suelo, formó una pared eléctrica. La Onda Certera la golpeó, quedando atrapada en ella por la electricidad. El teniente pareció impresionado, ese truco parecía realmente efectivo.

- Oye, chico, si alguna vez vamos a la guerra, ¿crees que podría reclutarte?

- Hum… eso tienes que hablarlo primero con mi madre. – dijo Ash. – ¡Ahora dispara!

Ash esperaba que después de esto se lo reconsiderara, pues Pikachu redirigió la energía de la Onda Certera de vuelta hacia Raichu junto con su propia electricidad, creando un efecto digno del cañón láser de una nave espacial. Y no fue solo visual: la fuerza de la Onda Certera se había combinado con la energía eléctrica del Contraescudo, y aunque el Chaleco de Asalto disminuyó el daño, todavía fue bastante impresionante.

- No te preocupes, si se trata de cortejar a madres, tengo mis recursos. – La mirada que cruzó por la cara de Surge hizo que Ash se sintiera realmente incómodo. – Lazo de Hierba.

Surge dijo la orden con tanta suavidad que Ash casi no la oyó, pero afortunadamente sí pudo ver que la pata de Raichu brillaba de verde y daba un fuerte pisotón. Unos brotes de hierba salieron del suelo y se amarraron de las patas y la cola de Pikachu justo en el momento en que terminaba de incorporarse después del Contraescudo.

- ¡¿Pi?! [Vaya, este sujeto es más inteligente de lo que recuerdo.]

El teniente Surge en la línea temporal original probablemente no hubiera utilizado algo tan sutil como un Lazo de Hierba.

- No más ataques de velocidad, ni tampoco esos giros. – Surge apuntó hacia Pikachu. – ¡Ahora, termina esto con Mega Puño!

Raichu volvió a envolver su puño en un brillo naranja, y echó a correr hacia el inmovilizado Pikachu y Ash apretó los dientes. Charmeleon estaba preparado para entrar al ring si ese puñetazo conectaba. A Ash solo le quedó una opción.

- ¡Pikachu, es a todo o nada!

- ¡Pika! [¡O esto funciona, o voy a necesitar desahogarme después!]

Pikachu cerró los ojos y se concentró, mientras juntaba las patas delanteras y empezaba a cargar electricidad estática en las palmas. Mientras Raichu se acercaba para conectar el puñetazo, la energía empezó a concentrarse en una esfera para formar la técnica. Una técnica que Pikachu todavía no podía disparar bien, pero sí podía usarla para golpear con ella de cerca y duro.

- ¡Pikachu, usa Electrocañón!

La bola eléctrica que tenía en manos tenía cierta similitud con una Aura Esfera. Pikachu la estrelló directo contra el puño de Raichu. El ataque no solo canceló el de Raichu, sino que toda la electricidad concentrada cubrió por completo el cuerpo del roedor evolucionado sin que su chaleco pudiera protegerlo.

- ¡Rai!

- ¡Por todos los demonios! – maldijo Surge.

Paul no pudo evitar abrir ligeramente la boca y ensanchar los ojos, como si acabaran de violar una de las leyes universales. A Misty le divirtió ver su expresión, no tenía precio. Haciendo un esfuerzo Pikachu se liberó de sus ataduras y miró a Raichu con una sonrisa maligna.

- ¡Acabemos con esto de una vez, Pikachu, Ataque Rápido!

Pikachu de nuevo se lanzó a la carga, embistiendo con fuerza al estómago de Raichu, y finalmente se le fue el aire y se desplomó al suelo derrotado.

- ¡El Sargento Segundo Raichu ya no puede pelear, el ganador es Pikachu! ¡La victoria es para el retador Ash de Pueblo Paleta!

Recuperando a Raichu, el teniente Surge miró a los dos retadores que lo habían derrotado ese día. Ash con su Pikachu y Charmeleon sonriendo ampliamente, y Paul con su expresión enfurruñada de costumbre.

- Ash, debo decir que eres un chico muy ingenioso. Supiste como contrarrestar mis tácticas de maneras que la mayoría de mis oponentes nunca lo hubieran hecho. Si alguna vez tengo que volver al campo de batalla, me sentiría muy tranquilo de tener a alguien como tú cuidándome las espaldas. – Dicho esto sacó la Medalla Trueno para entregársela. – Toma, que esta sea la prueba ante el mundo de que tienes mi aprobación.

Ash recibió gustoso su medalla, haciendo su tradicional pose de victoria con Pikachu y Charmeleon. Surge no pudo más que sonreír ante su entusiasmo, era contagioso, aunque se le fue cuando miró a Paul, a quién simplemente le tiró la medalla con rabia.

- Ahí la tienes, ganaste. Ahora desaparece de mi vista y lárgate. – le dijo el líder de gimnasio al entrenador de Sinnoh, sin molestarse en volver a dirigirle la mirada.

Recién salido de su victoria, Ash no tuvo tiempo de celebrar, pues apenas pusieron un pie fuera del gimnasio, un par de colegialas raritas que no dejaban de reírse los emboscaron, dándoles un par de boletos para el crucero St. Anne. Y lamentablemente, Ash no tuvo tiempo de pensar o inventarse una excusa para convencer a Misty de no subirse a ese barco que estaba condenado a hundirse.
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Gimnasio Viridian, un poco después…

- ¡Mankey ya no puede pelear, el ganador es Rhyhorn! ¡La victoria de este desafío de primera medalla va para el líder del gimnasio, Giovanni!

Giovanni detestaba tener que aceptar desafíos de debiluchos como este, pero había un inspector de gimnasios en el área, y este gimnasio era una parte importante de sus operaciones en Kanto. Ponerlo en riesgo, era arriesgarse a perder una de sus áreas más importantes para buscar talento, ya fuese para reclutarlo o robarlo. Así que tenía que soportar a idiotas sin talento, como este mocoso que creyó que él sería igual que Brock. Antes de retornar a su Rhyhorn (que era el más débil que tenía), miró con ojos de pistola al niño que se había atrevido a desafiarlo.

- ¿Eso fue todo? ¡Qué patético! ¿En serio entrenaste antes de venir aquí? ¡Lárgate!

El chico salió corriendo del gimnasio, mientras llevaba en brazos a su Mankey inconsciente y llorando a mares por su humillante derrota. Todavía molesto por tener que lidiar con un mocoso que creyó que podría vencerlo con un Mankey y un Pidgey, casi se alegró de que el trío le mandara un reporte.

- Pueden hablar. – les dijo tratando de controlarse, suprimiendo su rabia para lidiar con sus negocios no legales apropiadamente.

- Señor, el muchacho derrotó al Teniente Surge y se ganó su tercera medalla de gimnasio. – reportó Jessie mientras Giovanni sonreía divertido. Así que pudo ganarle al Relámpago Unovano.

- Sí, jefecito, y de verdad fue una gran victoria. Su Charmander evolucionó durante la pelea. – le informó James.

- Sigue viajando con esa otra chica bloodliner, ¿será su novia o algo? – se preguntó Meowth en voz alta. – No he visto ningún indicio de que estén besuqueando ni nada, ¿pero qué sabré yo del amor entre humanos y sus ritos de apareamiento?

Oh sí, esa chica. Giovanni también tenía interés en ella. Los reportes no eran claros, pero el instinto le decía que tal vez podría pasar algo entre los dos. Para bien o para mal, no lo sabía, pero siempre había confiado en su intuición al momento de edificar su imperio criminal, y muy rara vez se equivocó.

- Y además, acaban de abordar el St. Anne. – dijo James. Le tomó a Giovanni un momento registrarlo y responder.

- ¡¿Que hicieron qué?! – El repentino tono sorprendido de Giovanni asustó a James.

Bueno, para ser más específicos, diría que más bien la chica lo arrastró a bordo contra su voluntad. Dijo algo de equipamiento raro para atrapar a los Pokémon de agua del mundo. Anzuelos, carnada y Pokébolas, si tuviera que adivinar.

- Oigan, ¿y no estábamos planeando una emboscada a bordo de ese barco o algo? – salió al paso Meowth.

- Oh, sí, y esa idiota de Cassidy no dejaba de restregarme que estaba a cargo. – recordó Jessie.

- ¡Solo imagine, jefecito! ¡Pronto tendrá en sus manos un super Pikachu, Charmeleon, Bulbasaur...!

- La operación queda cancelada. – decidió de inmediato Giovanni. – Díganles a Cassidy y a Butch que centren su atención en Ciudad Hop-Hop-Hop.

Y sin decir más, desactivó el comunicador, sin molestarse en mirar las reacciones del trío a la orden que les dio. La operación a bordo del St. Anne no valía el potencial que tenía ese muchacho. Él era la clave, o al menos una clave, para la existencia misma del Equipo Rocket como organización en el futuro.
 
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A bordo del S.S Anne…

El crucero del S.S Anne le provocó a Misty un torrente de emociones, las cuales fácilmente podía resumir en unas cuantas palabras. Asombroso. Espectacular. Exótico. Diverso. Enérgico. Maravilloso. Divertido. Comidas cuyo origen Misty solo podía adivinar. Y estaba lleno de todas las maravillas que una futura maestra de Pokémon tipo Agua pudiera desear, muchas de las cuales ni siquiera tenía idea de que existieran, pero que rápidamente la cautivaron.

Como la cantidad de variedades de anzuelos (de los cuales compró varios) para cada tipo de Pokémon específico. O las gemas de Unova capaces de aumentar el poder de los ataques de tipo Agua (que lamentablemente no podía pagar). En serio deseaba tener suficiente dinero para comprar uno de esos colgantes de Agua Mística, que solamente los compraban ricachones mimados y estúpidos entusiasmados con los Pokémon y que probablemente nunca en su vida habían tenido una batalla Pokémon. ¿Por qué los ricos eran a menudo tan idiotas?

- ¡Psy! [¿Por qué me haces cargar a mí todo esto?]

- Alégrate de que solo compré ese Magikarp. – le recordó Misty al pato, que tembló ante el prospecto de tener que cargar todavía más de lo que ya llevaba.
Por supuesto, dicho Magikarp se lo enviaría al Profesor Oak en lo que encontrara a Ash (que se había perdido entre toda la multitud y el revuelo de este maravilloso lugar), junto con el nombre, número telefónico y dirección del sujeto que se lo vendió. Después de todo era ilegal hacer eso, pero afortunadamente, el vendedor de ese Magikarp fue muy fácil de engañar para que le diera su información personal.

- ¡Acérquense, acérquense todos, amigos! ¡La Corporación Devon les presenta con orgullo Batallas y Pesca de buceo Pokémon!

La voz hizo que Misty y Psyduck se detuvieran en el acto (bueno, ella fue la que se detuvo, Psyduck chocó con su pierna y toda la pila de lo que cargaba le cayó encima). Había un enorme tanque de agua rodeado de entrenadores, y dentro de este, un entrenador totalmente empapado pero con expresión de satisfacción y acompañado de un Machop.

- ¡Ganen una batalla, y podrán sumergirse a pescar Pokébolas! – voceaba el anunciador del evento, con un traje bastante llamativo, mientras se acercaba a la piscina y sacaba de ella una Pokébola de cuerpo blanco y la línea central roja. – ¡Pokébolas, Bolas Premier, Super Bolas y Ultra Bolas! ¡Bolas de Red, Bolas Sanadoras, Bolas Rápidas y Lujo Bolas! ¡Tenemos más Pokébolas de las que podemos arrojarles, así que atrévanse! ¡Derroten al último ganador, y podrán meterse al tanque a sacar una Pokébola! ¡Si pierden, él tendrá otra oportunidad! ¡Quedan todavía seis Bolas Maestras por encontrar! ¿Quién quiere ser el valiente?

La cara Misty adoptó una amplia sonrisa. Esto se veía divertido, y seguramente Ash podría terminar aquí eventualmente.

- Duck. [Mi sentido de "me van a mandar a pelear" me está alertando.]

 
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En otra parte del barco…

El St. Anne le provocó a Ash un torrente de emociones, muchas de las cuales podría resumir en pocas palabras. Una trampa. Emboscada. Criminales. Malos intercambios. Un naufragio. Experiencia cercana a la muerte. Y comidas cuyos orígenes Ash no podría ubicar incluso habiendo viajado a regiones lejanas. Sin embargo, sorpresa no era algo que Ash esperara sentir en ese lugar, incluso con la extraña aparente ausencia del Equipo Rocket.

No, la vida le estaba jugando una mala broma, y justo en ese momento le haría repetir un cierto encuentro que había tenido una vez en un Pokémart unovano. En términos coloquiales: lo jalaron al cubículo de una cierta Conocedora Pokémon.

Bonjour, joven entrenador de Kanto. Mi nombre es Burgundy, Conocedora Pokémon de Clase A.

De pronto se encontró en un cubículo que se veía mucho más profesional que el que le vio la última vez (si lo que escuchó de Cilan era cierto), y tanto él como Pikachu se toparon con la intensa mirada de una un poco más crecidita, pero que seguía siendo ella, Burgundy. Primero Paul, ahora ella. ¿Quién seguiría después, Morrison?

- Por si no sabes lo que es un Conocedor Pokémon, somos un grupo de personas dedicadas a medir la compatibilidad entre los entrenadores y sus Pokémon. La mayoría somos originarios de Unova, pero al ser este un barco internacional dedicado a lo mejor de los Pokémon por todo el mundo, el St. Anne te ofrece lo mejor de lo mejor, incluyendo a los conocedores.

La arrogancia en sus palabras se sintió refrescantemente familiar.

- Ahora, si me lo permites. – Y con esto, agarró a Pikachu antes que Ash tuviese oportunidad de escaparse de allí.

- Pika. [Di una sola palabra y te electrocutaré.] – Pikachu ya estaba más que listo para repetir el espectáculo de "vamos a humillar a Burgundy".

Sosteniendo al roedor por un rato, se quedó observándolo, haciendo una buena imitación de un comprador de fruta que busca la mejor calidad en una tienda. Después de un rato de mirarle las plantas de los pies a Pikachu, se pasó el dedo índice por la lengua, tocó a Pikachu con él y después lo probó. Después de esto, sus ojos empezaron a brillar de una forma reservada usualmente para Ash cuando estaba hambriento y con un banquete frente a él.

- ¡Dios mío, esto es asombroso! ¡La compatibilidad entre tú y tu Pikachu es sorprendente! ¡Es como si los dos hubieran viajado juntos por años!

- "Si tan solo supiéramos por cuanto tiempo fue." – Fue el pensamiento que los invadió a los dos, lo que solo probó que Burgundy tenía razón. Burgundy teniendo razón… caray, qué sensación tan extraña.

- Además de eso, puedo ver que tu Pikachu tiene un gran potencial, ¡sus I.V's de ataque y velocidad son remarcables!

- ¿Eh, qué? – Ash no tenía idea de qué era eso de I.V's. ¿No era esa la abreviatura de las bolsas de suero que le ponían a la gente enferma? – "¿Cuántas cosas más tendré que aprender de este mundo?" – pensó.

- ¿Todos tus Pokémon también son así? ¡Por favor, muéstrame!

Ash y Pikachu intercambiaron miradas de preocupación. Claro, esta nueva Burgundy parecía ser mucho más competente que la antigua, ¿pero en serio tenía que pasar por todos? Pero con lo entusiasta que estaba, sería un problema escaparse de ella. Tal vez, sería mejor no presumirle de los Pokémon iniciales que tenía. Si lo hiciera, podría empezar a ponerse a gritar emocionada, y lo asaltarían un montón de entrenadores que querrían intercambiar. Y su Pokédex podría provocarle un problema similar, por suerte, ahora estaba inusualmente callado. Con eso en mente, dejó salir a Butterfree, y Burgundy procedió a admirarlo.

- ¡Oh, Dios mío, un Butterfree! ¡Oh, cómo los adoro! ¡Sus alas son tan preciosas como dicen todos!

- ¿Free? [Ash… ¿quién es esta chica rara que me anda revisando?] – Butterfree se puso nervioso mientras Burgundy lo miraba por todas partes.

- Esas alas, esos ojos… oh, sí, puedo verlo ahora. Entrenaste este Butterfree desde Caterpie, ¿verdad? – Ash, Pikachu y Butterfree respondieron asintiendo con la cabeza. – Puedo ver que le has puesto un gran esfuerzo. Estas alas, claramente están entrenadas para gran velocidad, son extraordinarias. Debes sentirte aliviado, después de que los Butterfrees que se estaban reuniendo para aparearse fueran robados, ahora no tendrás que separarte del tuyo.

El trío inmediatamente se quedó pálido al escuchar esto. ¿De qué estaba hablando Burgundy?

- Oh, ¿no lo sabías? – Por fin se le bajó algo el entusiasmo, tomando una expresión más seria. – Salió en los periódicos esta mañana. Todos los Butterfrees que se reunieron en el área de congregación tradicional de Kanto, el lugar donde se aparean de por vida, fueron robados por criminales desconocidos. Con eso habrá un enorme descenso en la población de Caterpies el próximo año. Lo lamento mucho por los que tendrán que conformarse con Weedles. – Después de un momentito de estar deprimida, rápidamente recuperó su buen humor. – Ahora, ¿tienes más Pokémon maravillosos que mostrarme? Tengo el presentimiento de que tienes mayor afinidad por Pokémon que son rápidos y con alto poder de ataque, y que prefieren esquivar el daño antes que soportarlo, pero podría equivocarme…
 
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Al este de Ciudad Cerulean, poco tiempo después…

Los Butterfrees no eran su presa preferida. Ella era una cazadora solo de los Pokémon más raros y finos del mundo. Pokémon cuyo valor monetario alcanzara al menos unos seis dígitos. Un Butterfree de alta calidad valdría a lo mucho unos tres, y los ordinarios se podían vender en un solo dígito por docena. Si quería hacer un trato con bichos de alta calidad, estaría recolectando Vivillons. ¿Pero qué se le iba a hacer cuando tu presupuesto de sobornos había sido reducido tan enormemente? Tenía que aceptar cualquier trabajo si quería seguir a flote.

¿Para qué los querría su cliente en primer lugar? ¿Acaso tenía un jardín gigantesco que quería llenar con su colección personal de bichos? Parecía una estupidez contratarla para esto. Por una fracción de lo que le estaban pagando por este trabajo, ese tonto podía fácilmente contratar a algún cazador de bichos para que lo consiguiera Caterpies y Metapods en cualquier bosque. Pero el dinero no podría comprar un buen cerebro.

- Comandante J, el cliente ya hizo contacto con el grupo recolector. Ya les pasaron el cargamento, y recibieron la paga. Están regresando a la nave con el dinero en este momento.

- Me alegra escuchar eso. – Con su semblante imponente y frío, la Cazadora Pokémon conocida solamente como J mantuvo una expresión de desdén en su rostro. – Tal vez ya podamos salir de este lugar. No quiero quedarme en el espacio aéreo del Equipo Rocket más de lo necesario.

Operar en la misma área que esos ladrones de Pokémon empleados por el Equipo Rocket implicaba tener competencia. La competencia llevaba a declaraciones de guerra. Y las declaraciones de guerra llevarían a naves dañadas y a capturas mutuas por la policía. En el territorio controlado por equipos como el Aqua o el Galactic, podía al menos operar con más facilidad, pues no estaban en competencia directa.

- Ahora, ¿hay algún contrato abierto, preferiblemente en Hoenn o Sinnoh? – Esas eran las regiones más cercanas a Kanto, y fuera del alcance del Equipo Rocket, parecían los destinos más seguros a los cuales ir.

- ¿Por qué ir tan lejos, si aquí mismo en Kanto podrías conseguir una excelente suma?

La voz que dijo eso no era la de uno de sus hombres. J y cada uno de los guardias armados que estaban en el puente se dieron la vuelta y apuntaron con sus armas, hacia el hombre que, de algún modo, había aparecido de la nada entre ellos. Estaba cubierto por una capa con capucha de color marrón oscuro, no podían verle la cara.

- ¡¿Quién demonios eres tú, y cómo entraste en mi nave?! – exigió saber J, mientras que la figura encapuchada sonrió.

- Oh, no te alarmes, Cazadora J. No hay nada que hubieras podido hacer para prevenir mi entrada, nadie podría. Pero por favor, baja tus armas, si valoras tu cuenta bancaria número 1366613 del Banco Central de Pummelo.

Una de sus cuentas en el exterior, y muy importante. Si la policía llegaba a cerrársela, ese sería un golpe durísimo para toda su operación. J y toda su compañía bajaron las armas de inmediato, dejando que la figura encapuchada prosiguiera.

- Así está mejor. ¿Por qué íbamos a resolver todo con violencia? Esos investigadores tenían que morir, pero tú no tienes por qué sufrir el mismo destino. Puedes sernos útil, humana.
J tuvo una sensación de terror recorriéndola en ese instante. Uno de esos fenómenos bloodliners. Maldición. No le extrañaba que se pudiera meter a su nave como si nada, por lo que sabía de ellos, ese maldito fenómeno tal vez hasta podría teletransportarse.

- Soy un emisario del Rey Bloodliner, con una solicitud de trabajo. Es tan sencillo, que hasta una simple humana como tú puede hacerlo, y es a prueba de tontos. – La voz burlona de este "emisario" era muy molesta. Antes de continuar, metió una mano entre su capucha para sacar algo. – Mi señor está muy interesado en los bloodliners de este mundo, J. Muchos de ellos están allá afuera, tratando de forjarse un nombre. Algunos hasta actúan como humanos, lo que es realmente gracioso. Sin embargo, hasta esos tontos ingenuos pueden servir para el gran designio, o como reservas de reproducción. Después de todo, los bloodliners masculinos son tan raros, que incluso si son un desperdicio de moléculas respecto a su talento, pueden usarse para engendrar a otros con mejor potencial, o al menos mejor mentalidad.

El emisario sacó una fotografía de un adolescente, con la piel algo tostada, cabello negro y alborotado cubierto por una gorra roja, y unas marcas en forma de rayito en las mejillas. La parte inferior del cuerpo de un Pikachu se podía ver en su hombro en la fotografía.

- Su nombre es Ash Ketchum, hijo de Delia Ketchum, una mujer humana con el potencial correcto para que su vida continúe, al menos hasta que llegue a la menopausia. Es un bloodliner que posee un linaje muy poderoso. El rey, sin embargo, tiene sus dudas respecto a su potencial para el gran designio. Tu trabajo es ponerlo a prueba. Captúralo, y llévalo a las coordenadas anteriores, y será usado para procrear a mejores. Si escapa a pesar tu mejor esfuerzo, probará que tiene el potencial que estamos buscando.

- ¿Y por qué diablos les iba a ayudar a capturar a un bloodliner para ustedes, fenómeno? Ese no es mi campo, y menos si es para un plan que seguro terminará conmigo seis metros bajo tierra si tienen éxito. – lo cuestionó J. En respuesta, el emisario le arrojó lo que parecía ser una shuriken. Por supuesto, ella la atrapó sin problemas, pues tenía práctica en bloquear proyectiles.

- No finjas que te importa quién te paga, J. El dinero es lo único que te interesa, y con este trabajo puedes asegurarte una cifra de nueve dígitos fácilmente, sin importar el resultado. Ya sea que lo captures, o que se te escape a pesar de tu mejor esfuerzo, no nos importa. Eso sí, si se te escapa porque no pones empeño, no vamos a pagarte. Estaremos en contacto. Te aconsejo que aceptes el trabajo, después de todo, conocemos todas tus cuentas bancarias, tus escondites, a tus infiltrados y a tus clientes. Toma este fácil trabajo, J… o tendrás que conseguirte otro.

Y con eso, desapareció tan rápido como vino, mientras J aplastaba furiosa la foto en su mano. No sería muy difícil encontrar otra, por supuesto, ahora que sabía el nombre del muchacho, podría encontrarlo fácilmente en Facebook.

Odiaba que la chantajearan. Pero este tal "Rey Bloodliner" y su emisario tenían todas las cartas. Y el dinero, ella lo necesitaba. No era que tuviera opción realmente. Iría de cacería por lo que algunos llamarían la presa más peligrosa. No un Pokémon legendario, sino a un humano, o más bien, un humano con poderes, si lo que dijo era cierto.

- ¡Comandante J, tenemos múltiples contactos de radar al oeste! ¡Parecen ser formaciones de Pokémon voladores de larga distancia! ¿Cuáles son sus órdenes?

Sacando a este "emisario" de su mente por ahora, le dio una mirada seca a la ayudante del puente que habló.

- ¿Qué pregunta es esa? ¡Muévanse y captúrenlos!

Esta historia continuará…
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#21
He logrado leerlo todo. [BTW, se te olvidó ponerle título al Interludio de Giselle].
Debo admitir que aunque ya sabía que la historia se ponía un tanto loca... no recordaba algunos de estos detalles. Damian con sus miles de piercings que pondrían a llorar a cualquier gótico, Dexter y sus ideas locas (¿para qué querría voz de porrista?), el que Ash pueda cambiar de equipo cuando desee en el estilo de la octava generación (ese Cross y sus profecías), las hermanas de Misty...

Yeah, creo que Cross dejó lo peor en ellas, así como algunos ya han dicho en otros lados. Me he de preguntar qué clase de cosas le causaron ellas para que él las volviera putas, fracasadas, tramposas, feas, corruptas y cuántos otros adjetivos negativos se me puedan ocurrir. Me extraña de alguien que escribe cosas tan buenas del corazón como su reflexión sobre la Liga Kalos.

También debo decir, no recordaba el ship tease tan presente. Todo mundo asume que Misty es novia de Ash, cosa de esperar dado a que es un harem, pero también lo llevan más lejos, con varios (especialmente tú, Psyduck) sugiriendo que deban tener sexo, o el que Ash ya le dé vergüenza que lo comparen con un padre esperando a su hijo en el hospital. Ya sé que más adelante las cosas solo se ponen más intensas, but man did I lose some memories from the start.

Y MissingNo... me recuerda mucho a Bill Cipher. In fact, no puedo evitar leerlo con su voz. Tan maligno, tan cínico, más que a Satán, se parece a ese triángulo parlante, aunque tiene sentido, porque MissingNo no es exactamente aterrador en apariencia. Me pregunto qué clase de lógica llevó a ese ser a decidir "bueno, dejaré que Dawn cumpla sus sueños, pero a cambio haré que no exista." Though... ya puedo imaginarme qué le pasó en realidad, still, las posibles explicaciones no las puedo evitar ver de otra forma que no sea perturbadoras.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#22
(02 Mar 2021
07:57 AM)
Nemuresu escribió:
He logrado leerlo todo. [BTW, se te olvidó ponerle título al Interludio de Giselle].

Ah caray, no me había dado cuenta. Mañana reanudaré la publicación para arreglar eso XD
 
(02 Mar 2021
07:57 AM)
Nemuresu escribió:
Debo admitir que aunque ya sabía que la historia se ponía un tanto loca... no recordaba algunos de estos detalles. Damian con sus miles de piercings que pondrían a llorar a cualquier gótico, Dexter y sus ideas locas (¿para qué querría voz de porrista?), el que Ash pueda cambiar de equipo cuando desee en el estilo de la octava generación (ese Cross y sus profecías), las hermanas de Misty...

Hay historias que se disfrutan más luego de darles otra vuelta, cuando recuerdas cosas o te percatas de alguna que se te escapó. Ja, y las que tenemos listadas, en la página de TV Tropes están todas las que la historia ha acertado hasta ahora.
 
(02 Mar 2021
07:57 AM)
Nemuresu escribió:
Yeah, creo que Cross dejó lo peor en ellas, así como algunos ya han dicho en otros lados. Me he de preguntar qué clase de cosas le causaron ellas para que él las volviera putas, fracasadas, tramposas, feas, corruptas y cuántos otros adjetivos negativos se me puedan ocurrir. Me extraña de alguien que escribe cosas tan buenas del corazón como su reflexión sobre la Liga Kalos.

Si te hace sentir mejor, el título de Misty en la profecía es "la redentora", así que su arco se centrará en ello. Ya tenemos planes para encarrilar a las hermanas, y en cuanto a por qué resultaron así, supongo que podemos achacarlo a la mala crianza de sus padres, por mimarlas más de la cuenta.
 
(02 Mar 2021
07:57 AM)
Nemuresu escribió:
También debo decir, no recordaba el ship tease tan presente. Todo mundo asume que Misty es novia de Ash, cosa de esperar dado a que es un harem, pero también lo llevan más lejos, con varios (especialmente tú, Psyduck) sugiriendo que deban tener sexo, o el que Ash ya le dé vergüenza que lo comparen con un padre esperando a su hijo en el hospital. Ya sé que más adelante las cosas solo se ponen más intensas, but man did I lose some memories from the start.

Dicho sea de paso, el que agregué yo de manera retroactiva en mis sidestories (como el Gaiden de Misty o el interludio del S.S. Anne) le aceleró un poco a Cross el plan para el arco romántico, más pronto de lo que pensó.
 
(02 Mar 2021
07:57 AM)
Nemuresu escribió:
Y MissingNo... me recuerda mucho a Bill Cipher. In fact, no puedo evitar leerlo con su voz. Tan maligno, tan cínico, más que a Satán, se parece a ese triángulo parlante, aunque tiene sentido, porque MissingNo no es exactamente aterrador en apariencia. Me pregunto qué clase de lógica llevó a ese ser a decidir "bueno, dejaré que Dawn cumpla sus sueños, pero a cambio haré que no exista." Though... ya puedo imaginarme qué le pasó en realidad, still, las posibles explicaciones no las puedo evitar ver de otra forma que no sea perturbadoras.

Si crees que MissingNo es malo, aguántate a llegar a la Guerra de los Glitches. Ahí verás que hay otro todavía peor que él, si es posible XD
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