Colectivo- Pokémon Reset Bloodlines

Extension largaColectivo
FranquiciaAnipoke
GéneroAcciónAventura
Resumen

Cyrus destruye la realidad como la conocemos. Ash Ketchum es rescatado por Arceus y enviado al pasado para evitar esto, pero las cosas cambian al grado que se crea una nueva línea temporal

#1
Comentarios iniciales:

Hola y bienvenidos. En esta ocasión les voy a traer algo... podemos decir, diferente. Para empezar, quisiera aclarar que esta historia no me pertenece, sino fue escrita originalmente por el autor de Fanfiction.net Crossoverpairinglover conocido también en otros sitios como KrspaceT. La historia comenzó como un longfic simple que sigue a Ash y compañía, hasta que decidió agregar relatos adicionales para expandir su universo, y abrió posteriormente las puertas a otros autores, entre los cuales se encuentra su servidor. Luego le solicité permiso para traducirla al español y compartirla con más gente, y al hacerlo me concedió también carta blanca para publicarlo en otros sitios, siempre y cuando le diese el crédito apropiado. El punto es, esta historia se expandió en un gran universo del cual tengo bastante material que compartir, tanto mío como de mis colegas, y tenemos para todos los géneros y gustos: aventuras, romance, horror, suspenso, hasta crímenes para quienes gustan de algo más.

Ahora, respecto a la historia en sí, esta está inspirada en Ashes of the Past, considerado por muchos el fic más popular de todo el fandom de Pokémon (al menos según el contador de Fanfiction y quizás para los angloparlantes). En dicha historia, la premisa era que Cyrus, el líder del Equipo Galactic, logra descubrir la manera de manipular el tejido de la realidad y destruye totalmente el mundo Pokémon como lo conocemos, pero Arceus logra rescatar a Ash y enviarlo al pasado con sus memorias intactas para que pueda prevenir estos sucesos. Aquí la premisa será similar, excepto que a diferencia de Ashes esta toma un enfoque un poco más serio, si bien no faltará la comedia típica de la serie, y que Ash no repetirá su viaje paso por paso como lo hace en Ashes, debido a que aquí los cambios fueron mucho más pronunciados. En parte esto se debe a que aquí utilizaremos elementos y personajes de distintas fuentes, no solo el anime principal, sino los videojuegos (tanto los mainstream como los spinoffs), mangas, e inclusive del juego de cartas. A su debido tiempo verán a qué nos referimos.

A raíz de eso, tengo una enorme cantidad de material. En el momento en que escribo esto, la historia principal se acerca a los 50 capítulos (sin contar los que tenemos preparando para publicar), además de más de 100 sidestories que forman el universo expandido. Por cuestión de organización, creo que los iré publicando todos en un mismo thread, dependiendo de en qué momento sea bueno leer algunos de ellos (ya que algunos contienen spoilers de la historia principal o necesitan lectura hasta cierto punto para entenderse mejor).

Por último, quisiera informarles que esta historia se comenzó a escribir en diciembre de 2013, y el punto de partida concreto es poco después del episodio 10 de la temporada X&Y; por lo tanto, ignora todos los sucesos posteriores incluyendo las series de Sol y Luna y la actual de Viajes Pokémon, si bien se introducirán elementos de estas últimas más adelante, haciéndose ajustes pertinentes para acomodarlos al nuevo universo.

Sin más preámbulo comencemos con...
 
POKÉMON RESET BLOODLINES

Escrito por Crossoverpairinglover, traducido por Fox Bluereaver

Imagen de portada hecha por Mark331
[Imagen: daqxwo8-fff55f1e-90cc-4649-9c4f-58fa7b3a...3-A_tt4QOA]
 
Capítulo 1: Cuando una realidad se cierra, otra se abre.
(--0--)

Mundo Pokémon...

En el gran multiverso existen multitudes de mundos, los cuales son hogar de muchos seres similares y maravillosos. Seres capaces de manipular energías psíquicas, volar por los cielos, nadar por los océanos más profundos y realizar muchas otras increíbles hazañas. A estas asombrosas criaturas las conocemos como Pokémon.

Desde algunos considerados como pestes muy comunes a otros adorados por su gran poder equiparable al de dioses, hay cientos de especies de Pokémon conocidas por todo el mundo. Tal vez un verdadero número jamás llegue a conocerse, pero el último conteo los situaba alrededor de los 700, y dicho número es propenso a cambiar una vez que alguien reviva un nuevo fósil o descubra a algún nuevo y misterioso habitante del océano.

Los humanos son considerados por algunos como una especie perdida de Pokémon, aunque esta teoría en sí misma es un gran motivo de controversia. A pesar de todo, la humanidad ha coexistido junto a los Pokémon por muchas generaciones, en su mayor parte gracias a una enraizada armonía que toma muchísimas y variadas formas.

Algunos Pokémon existen como mascotas, otros como ayudantes de trabajo pesado, pero la vasta mayoría de ellos hace equipo con los humanos para mejorar juntos sus fuerzas; el entrenador y el Pokémon viajan juntos a través de las regiones, enfrentando a otros en batallas competitivas (al igual que en otras formas de competencia, como los Concursos, Exhibiciones y el Pokéathlon) en busca de fama y crecimiento personal para ambos.

Ahora, sucede que existe un joven entrenador en particular que posee algo especial dentro de sí, un entrenador que posee una inusual habilidad de crear vínculos con prácticamente cualquier Pokémon que conozca, un entrenador con un enorme potencial que difícilmente podría ser restringido por su juventud e inexperiencia.

Su nombre es Ash Ketchum.

Nacido en Pueblo Paleta, este extraordinario muchacho ha viajado de región en región, compitiendo en muchos torneos, ganando en las Islas Naranja y en la Frontera de Batalla, y dando un excelente espectáculo en Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh y Unova, a pesar de no haber logrado el primer lugar.

Sin embargo, siempre hay una próxima vez, y en este nuevo viaje a través de la región de Kalos, todo parecía indicar que tenía una gran posibilidad de ganar...
 
(--0--)

La región Kalos, en algún lugar en la Ruta 5 entre Ciudad Lumiose y Pueblo Camphrier…

Un globo de aire caliente con la forma del Pokémon gato rasguñador, flotaba impulsado por el suave viento que soplaba sobre el paisaje de Kalos, mientras el Meowth por el cual debía su forma miraba hacia el cielo.

- Oigan, sonsos, ¿no escucharon algo por ahí? – preguntó el Meowth hablándole a un dueto de jóvenes adultos, el primero un hombre de pelo azul-morado y la otra una mujer pelirroja con un cabello extremadamente largo, ambos con uniformes blancos con botas y guantes negros y en el pecho una enorme R roja.

- No realmente, como si me importara. – dijo la mujer ausente, muy ocupada haciéndose las uñas para prestar atención.

- ¿No escucharon una voz murmurando en el cielo, sonando como una máquina descompuesta? – insistió Meowth.

- ¿No te habrá soltado los tornillos ese último Atactrueno, Meowth? – preguntó el hombre, demostrando un poco más de preocupación que su compañera. – Aunque si no te los suelta la cara de Jessie…

- ¿CÓMO TE ATREVES, JAMES? – gritó furiosa la mujer.

Los gritos de Jessie rápidamente los silenciaron, y pronto tanto James como Meowth se arrepintieron de haber abierto sus bocotas. Al gato no le quedó nada más que hacer excepto volver la mirada al cielo, albergando la esperanza de divisar lo que fuera que hizo ese ruido.

Lo iba a lamentar.
 
(--0--)

Mientras tanto, en el suelo…

El hábil entrenador conocido como Ash Ketchum se encontraba en este momento en medio de su segunda actividad favorita, después de la intensidad de una buena batalla Pokémon: comer. El muchacho de pelo negro con la piel algo tostada, y como siempre llevando una variante de su característica gorra de béisbol roja y su chaqueta y jeans azules, parecía estar compitiendo con una pequeña niña rubia por quién de los dos comía más, mientras una jovencita más cercana a su edad con el pelo color miel se reía al verlos.

Y mientras tanto, no lejos de allí, resonó una especie de explosión, y una voz de pronto murmuró algo que sonó como "el futuro es ahora", pero al parecer eso era una ocurrencia tan común que los dos que competían por quién comía más se enfrascaron demasiado en ello y no le prestaron más atención aparte de mirar un instante por encima del hombro para verificar que el chico rubio con overol azul claro todavía seguía vivo, aunque algo chamuscado.

Esparcidos a su alrededor estaban varios diferentes Pokémon; un ratón amarillo conocido como Pikachu, uno más pequeño de color naranja, Dedenne, el conejo Bunnelby, la marmota verde y marrón Chespin, la zorrita de fuego amarilla y roja Fennekin, la pequeña rana ninja Froakie, y el pequeño pajarito Fletchling; todos dando saltos alegremente y con energía, habiendo terminado ya de comer y pasando el rato mientras los humanos terminaban su competencia de quién comía más.

Y hablando de eso, el chico rubio de overol, todavía cubierto de polvo negro luego de que el último de sus artilugios le explotó encima, se ajustó sus gafas (milagrosamente intactas) mientras veía a su pequeña hermana y a Ash comer como si no hubiese mañana.

- No saben cómo envidio sus metabolismos. – dijo con un tono seco, aunque sorprendido. Pero justo cuando Ash estaba a punto de echarle mano a la última galleta del plato, esta de pronto se desvaneció... y no porque Ash o la niña rubia se la hubiesen comido.

Los cuatro humanos se quedaron viendo confusos el lugar donde desapareció la galleta, mientras Pikachu, Froakie, Fletchling, Chespin y Fennekin hacían lo mismo al ver que su comida también desapareció sin razón aparente, mientras Bunnelby miraba a lo lejos y Dedenne se quedó dormido en la hierba sin motivo aparente.

- ¿Por casualidad no hay Kecleons en Kalos? – Ash sugirió, dándole a su otro compañero una mirada interrogante, este asintió con la cabeza, pero agregó:

- No creo que ese sea el caso aquí. – Le echó un ojo al Froakie que parecía estar ligeramente molesto por algo antes de proseguir. – Estoy muy seguro de que si hubiera algún Kecleon escondido cerca, Froakie hubiera podido sentir su presencia antes que se acercara para robarse la última galleta.

- ¡FROAKIE FROAK! – dijo la pequeña rana estando de acuerdo, asintiendo con la cabeza y feliz por el cumplido. De cualquier manera, era un misterio, y uno por el cual Ash no estaba feliz. Él quería esa galleta.

- ¿Y entonces qué pasó, quién se llevó la galleta? – quiso saber la niña pequeña, mientras de pronto el árbol detrás de ellos comenzaba a desaparecer, igual que la galleta.

Todos los seres en el claro, a excepción del profundamente dormido Dedenne, le dieron al ahora vacío espacio donde antes había estado un gran árbol una mirada llena de alarma. Mientras tanto, el cielo comenzó a transformarse de un hermoso día soleado a un infinito abismo de oscuridad, con nubes de tormenta lanzando rayos, mientras árbol tras árbol todo a su alrededor comenzaba a desaparecer de nuevo.

Ash se preguntó por dentro si sería un Pokémon el que estaba haciendo esto, y por qué. Sin embargo, sí tenía una ligera idea, habiendo sido testigo antes de un incidente muy parecido… y eso no hizo nada para tranquilizarlo.

- Hermano… ¿qué está pasando? – La pequeña niña comenzó a lloriquear de terror, mientras se agarraba del brazo de su hermano tratando de calmarse.

- No… no lo sé, ¡la ciencia no tiene respuesta para esto! – exclamó, incapaz de ocultar su propia preocupación.

Después de sacar aparato tras aparato para tratar de averiguar qué diablos estaba ocurriendo a su alrededor y sin ir a ninguna parte, no recolectó ningún dato. De hecho, el dispositivo que usaba para escanear también desapareció, borrándose de sus manos como si nunca hubiera estado allí en primer lugar.

La chica mayor, sin embargo, sí se dio cuenta que tanto Ash como Pikachu tenían expresiones distintas en sus rostros que el resto de ellos. Menos en las líneas de un horror del tipo "¿Qué diablos está pasando?" y más bien algo como "Por Arceus, no de nuevo".

- Ash, ¿qué está sucediendo? – le preguntó, mientras que Ash solo pudo responder con un susurro.

- No puede ser… es lo del Pueblo Alamos otra vez.

El suelo alrededor de ellos también comenzó a desaparecer, y venía hacia ellos como si un borrador gigante estuviese haciendo desaparecer el mundo mismo.

- ¿Pueblo Alamos? – preguntó la chica.

Pero apenas tuvo un segundo para reflexionar en esto, antes de que la tierra sobre la que estaban parados también fuese borrada de la existencia. Sin ningún suelo que los sostuviera, todos comenzaron a caer, gritando de horror, hacia un infinito abismo de nubes. Sus gritos solo resonaron apenas por unos segundos, antes de que casi todos ellos desaparecieran por completo, todos excepto uno, que siguió gritando mientras una luz dorada lo rodeaba.

*¡THUMP!*

Con un gruñido, Ash se puso de pie, para encontrarse con que había caído en un piso que parecía hecho de puros diamantes inmaculados, sosteniéndose la cabeza y sintiéndose como si hubiera caído de un avión.

- ¿Qué... qué acaba de pasar? – se preguntó mientras miraba a su alrededor, tratando de determinar dónde se encontraba.

El lugar parecía un palacio, aparentemente cubierto de oro y plata, con joyas que iban desde rubíes hasta zafiros, pasando por esmeraldas y diamantes incrustados en los sólidos pilares de platino, y enormes perlas que colgaban alrededor de cada puerta cerrada. La enorme riqueza del mundo en el que aterrizó le recordó algo a Ash: nada de eso valía nada si no tenía a nadie con quién compartirlo.

- ¡Pikachu! – llamó primero a su más importante compañero, y esperó algunos segundos por alguna respuesta. – ¡Serena! ¡Clemont! ¡Bonnie! ¿Hay alguien?

Los llamó una y otra vez, pero nada. La habitación permaneció en silencio. Parecía ser el único allí...

*¡BOOM!*

El gran palacio de pronto fue golpeado por una enorme explosión de energía que fue lo bastante fuerte para volver a hacer caer al suelo a Ash, al tiempo que comenzó a brillar de varios colores en sucesión rápida; primero rojo y verde, después azul y amarillo, luego blanco y negro...

Las luces vinieron una tras otra en destellos que le lastimaban los ojos como si fueran los ataques de un Pokémon eléctrico, así que Ash no tuvo más remedio que cerrarlos, sin volver a abrirlos de nuevo sino hasta que la luz pareció haber bajado de intensidad lo suficiente y sin brillar con la fuerza del sol, sino más bien con la tranquilidad de la luna. Aunque lo que vio frente a sus ojos resultó ser enormemente familiar.

Un pie con una punta dorada, que llevaba hacia una pierna blanca, esta a su vez conectada a un gran Pokémon cuadrúpedo de piel blanca, con una cabeza elegante y varias estructuras doradas que lo rodeaban formando un patrón como con forma de rayos. Este era un Pokémon por el que los extremistas religiosos escalaban las más altas montañas con la esperanza de oír su mensaje, o le rezaban para que cada arbusto por el que pasaran se prendiera en llamas como una señal de su presencia.

Ash al parecer se topó con él en una semana muy lenta.

- ¡Arceus! – exclamó Ash asombrado y a la vez conmocionado mientras el creador del Mundo Pokémon asintió en respuesta.

- Saludos, Ash. Creo que tenemos mucho qué discutir.

Esto solo significaba una cosa: se encontraba en el Dominio de Arceus.

- Seré sincero contigo, la realidad como la conocemos ha dejado de existir. – comenzó Arceus sin preámbulo, mientras Ash abría la mandíbula ante el creador de una manera que pondría a un Magikarp en vergüenza.

- ¿Quieres decir que…? ¿Eh? – Ash comenzó a hablar, pero se detuvo al darse cuenta de que su voz parecía estar cambiando, antes de volver de nuevo a la normalidad.

- Oh sí, tal vez notes cambios en tu voz, la realidad al distorsionarse puede tener ese efecto en una persona. – admitió Arceus. Ash tuvo el presentimiento de que Arceus probablemente arquearía una ceja divertido si las tuviera, especialmente cuando agregó. – Aunque diré esto, tu voz original era mejor.

- ¿Voz original? Pero si mi voz siempre ha sido la misma. – insistió Ash, aunque en efecto, su voz cambió entre dos tonos distintos con cada palabra, haciendo que sonara realmente perturbador.

- Hum, sí, eso está relacionado con el problema a la mano. – dijo Arceus frunciendo el cejo. – Para responder a la pregunta del por qué la realidad dejó de existir, puedes culpar a aquel al que llaman Cyrus.

- ¡¿El líder del Equipo Galactic?! – exclamó Ash alarmado.

Había creído que ese sujeto había muerto, habiendo desaparecido en un plano paralelo de la existencia para nunca volver a ser visto… o algo por el estilo. En realidad nunca entendió del todo la explicación que le dieron.

- Sí, en efecto se aventuró en un plano diferente de la existencia, y al hacerlo logró aprender los métodos naturales para manipular las fluctuaciones del espacio-tiempo. Esto hubiera llevado a cualquier humano mentalmente normal a la locura, pero su trastornada mente pudo comprender las fuerzas del espacio y del tiempo que ocurren de manera natural para asegurarse de que el mundo no caiga en un estado de entropía, o conflictos en sus extremos.

Arceus se detuvo un momento, luego de pensar que tal vez sería algo complicado para Ash, trató de pensar en cómo podría seguir la explicación para que él comprendiera.

- Para exponerlo a un nivel que puedas entender, este proceso incluye introducir nuevos tipos de Pokémon, separar ataques físicos y especiales de manera más lógica y cambiar la cantidad de Pokémon conocidos por la ciencia. Es muy similar a lo que un escritor humano llamaría "continuidad retroactiva". Con este conocimiento, fue capaz de sobrepasar a Dialga y Palkia y alterar los resultados finales de su nacimiento, en esencia destruyendo por completo la realidad y rehaciéndola por completo a ese mundo que desea, ese mundo sin espíritu. De hecho, de ese mundo ya solo quedamos tres formas de vida: Cyrus, tú y yo. – Arceus nuevamente se detuvo para que Ash pudiese procesar todo lo que le había dicho.

- Espera... ¿me estás diciendo que?

- Sí, me temo que todos tus amigos están más que muertos. – replicó Arceus sin titubear, mientras Ash lo veía con una expresión de horror. – Ninguno de tus Pokémon, familiares o amigos nació o existió jamás.

Eso hacía el hecho de que Ash existiera un desastre temporal muy complicado, aunque un detalle algo menor considerando el actual declive que la realidad estaba sufriendo; a raíz de estar en un proceso que prácticamente era de estar detonándose a sí misma, Arceus tendría que desaparecer por completo a Ash para preservar lo que quedaba de la realidad. Pero, paradojas aparte...

*¡BOOM!*

El misterioso palacio de Arceus de nuevo fue golpeado por una fuerza masiva que sacudió sus cimientos místicos, haciendo que Ash volviera a perder el equilibrio y casi cayera, solo que los ojos del creador brillaron en azul y lo ayudaron a levantarse con un ataque Psíquico.

- No tenemos mucho tiempo. La distorsión temporal está tratando de borrarme a mí de la existencia igual que a todos los demás. – dijo Arceus mientras observaba los ataques a su palacio. Al parecer decidió apurar el paso porque rápidamente pasó a la explicación, muy apresurada. – La única manera de aliviar este desastre es enviar a alguien que sea competente atrás en el tiempo con sus memorias intactas, alguien que sea capaz de impedir que Cyrus descubra las respuestas del tiempo y el espacio. Y ese alguien, por defecto, eres tú.

Ya que Ash se veía conmocionado ante esto, Arceus decidió no mencionar que Ash había sido su tercera opción. Originalmente quiso enviar a la Campeona Pokémon de Sinnoh, Cynthia, pero ella desapareció antes de poder traerla a su palacio, al igual que ocurrió con Lance, de los Hombres-G Pokémon.

- ¿Y-yo? - tartamudeó Ash en completo shock. – ¡Yo no puedo salvar al mundo!

- Según puedo constatar, has salvado el día en muchas ocasiones. – le recordó Arceus al entrenador. – En Shamouti y Michina salvaste al mundo entero, sin mencionar el haber salvado áreas grandes importantes en muchas otras ocasiones. No puedo entender por qué no crees ser capaz.

- ¡Es porque nunca puedo ganar en nada! – exclamó Ash, dejando salir una tremenda frustración que tenía enterrada desde hacía tiempo, haciendo que explotara toda de una vez. – ¡Perdí en Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh y Unova, y perdí en mi primer desafío de gimnasio en Kalos, y con una gran ventaja de mi parte según los tipos! ¡Si yo soy la última esperanza de la realidad, todos estamos perdidos!

Arceus lo observó por un momento, antes de empezar a brillar mientras un campo circular de energía rodeaba a los dos sobrevivientes de la realidad, mientras varias escenas comenzaban a aparecer frente a sus ojos.

- Gastrodon ya no puede continuar, Torterra es el ganador...

- Ninjask ya no puede continuar, Buizel es el ganador...

Los ojos de Ash se ensancharon mientras veía su batalla con Paul en Sinnoh, pero parecía ir diferente. Aparte del cambio en el orden que fueron derrotados los Pokémon, parecía haber mayor intensidad en la batalla que antes; como si hubiera mucho más en riesgo que en esa última batalla que tuvieron (la cual fue tal vez su victoria más satisfactoria de todos los tiempos, sin contar posiblemente a Drake y a Brandon). Y entonces, en una escena muy familiar, Infernape derrotó a Electivire, y la declaración lo selló:

- Electivire ya no puede continuar, el ganador es Infernape. La batalla, y el campeonato de la Liga Sinnoh son para Ash de Pueblo Paleta.

Ash se quedó mirando con los ojos como platos, mientras Arceus retrocedía la escena una vez más, pasando algunos montajes rápidos de las batallas anteriores a esa.

- Ash derrota a Nando y avanza a los ocho mejores...

- Ash derrota a Conway y avanza a las semifinales...

- Ash derrota a Barry y avanza a la final...

Y luego la escena avanzó rápidamente de nuevo, esta vez hasta Unova.

- Ash ha vencido a Cameron, nuestro favorito entre los entrenadores de fuera de la región, Ash pasa a los 32 mejores...

El Lucario de Cameron se encontró a la merced del Pilar de Fuego de Pignite, mientras que Hydreigon fue derribado por la Tijera-X de Leavanny potenciada con Enjambre.

¡Al derrotar a Bianca, Ash avanza a los 16 mejores! – gritó el anunciador, mostrando una imagen de Palpitoad derribando a Emboar con una potente Hidro Bomba.

- Virgil ha sido derrotado, y con ello, Ash avanza a los 8 mejores… – El Eevee de Virgil fue noqueado por un poderoso Golpe de Roca de Boldore.

- Con su victoria ante Stephan, Ash avanza a las semifinales… – Igual y como Ash lo recordaba, Krookodile acabó con Sawk usando un As Aéreo.

¡Con su victoria sobre Trip, Ash avanza a las finales! – Pikachu de nuevo derrotó a Serperior mientras que escenas de batallas anteriores mostraban a Oshawott derrotando a un Vanilluxe mientras Unfezant dominaba a Conkeldurr y Snivy a un Jellicent.

Ash de pronto se encontró mirando una brutal batalla contra nada más y nada menos que Tobias, de todas las personas, cuyos Darkrai y Latios fueron los únicos Pokémon a los que Ash pudo verle, y esta vez su otro yo decidió ir por algunos de sus viejos Pokémon como refuerzo, considerando que estaba viendo a Sceptile peleando contra Darkrai de nuevo, mientras una escena posterior mostraba a Krookodile peleando con Latios, con un tablero que mostraba que Heracross había luchado contra Darkrai y perdió, y después retornó a Sceptile tras pelear con Darkrai.

El encuentro avanzó a toda velocidad, con un tablero que mostraba a Heracross, Sceptile, Krookodile, Infernape, Charizard y Pikachu habiendo luchado (y derrotado) a Tobias, levantando con orgullo el trofeo de Unova mientras los Pokémon que capturó en dicha región celebraban alegremente...

La serie de imágenes en sucesión rápida dejó a Ash en un completo estado de confusión y shock. ¿Acaso Arceus se sentía con ganas de hacerlo sentir peor mostrándole cómo debería ser, y no parecía serlo?

- Uno no puede simplemente destruir la realidad con un sacudón de la mano. – dijo Arceus sacando de sus pensamientos a Ash, mientras este solo miraba cada vez con más terror en el rostro a medida que Arceus elaboraba los hechos. – Hay que practicar la manipulación del tiempo, y tú fuiste su sujeto de pruebas para hacerlo. Para descubrir cómo lograr todas las alteraciones temporales que quería hacer de un solo golpe, y para evitar que yo lo detectara, tuvo que practicar con cambios mucho más pequeños.

»Para ponerlo en términos humanos, decidió hacerlo siendo un completo bastardo contigo y saboteando tu nivel de inteligencia y habilidades al azar, afectando no solo tu mente, sino las habilidades físicas de tus Pokémon. Prácticamente todas las derrotas que tuviste en Sinnoh, Unova y Kalos fueron resultado de Cyrus metiéndose contigo.

Ash se quedó mirando el futuro que debería haber sido en completo asombro.

- ¿Es decir… que no soy un fracasado?

- No. – aseguró Arceus, negando con la cabeza.

- ¿Y todas mis derrotas desde la Frontera de Batalla fueron por…?

Arceus de repente se rio, mientras mostraba alrededor de las escenas que mostraban la pelea entre el Electivire de Gary y Pikachu, al igual que la batalla del Lago Acuity.

- Oh no, todavía has perdido batallas completamente bajo tu propia responsabilidad; nadie es perfecto. – Arceus casi sonaba divertido al recordarle a Ash que no era la perfección encarnada.

Luego que Ash recuperó su compostura tras ese recordatorio, Arceus retomó la conversación sobre salvar al mundo.

- Muy bien, ahora que todo está en orden, te enviaré de regreso al pasado, concretamente, al día en que te convertiste en entrenador por primera vez. – Al ver la mirada inquisitiva de Ash, Arceus le hizo un gesto para silenciarle la pregunta y explicó. – Estoy haciendo esto porque el mundo no puede permitirse una segunda disrupción del tiempo y el espacio, así que tendrás prepararte tanto como sea posible para detener los planes de Cyrus, aunque reconozco que enviarte de vuelta hasta el día de tu nacimiento podría arruinar tu cordura. También, como entiendo que como Entrenador Pokémon comprendes la necesidad del trabajo en equipo, te otorgaré la habilidad de restaurar las memorias de tus...

*¡BOOM, BOOM, BOOM!*

Una explosión todavía más fuerte sacudió de nuevo el palacio del creador Pokémon, mientras Arceus miraba a Ash con una evidente expresión de alarma, más de lo que se vio cuando creyó haber sido traicionado por Damos.

- No hay suficiente tiempo, no podré hacer esto tan completo como hubiese preferido. – Arceus se enfocó en Ash mientras un brillo naranja rodeaba al muchacho, al tiempo que todo el palacio a su alrededor se sacudía cada vez más y más violentamente. – A diferencia de Dialga, tengo que enfocarme mucho más para enviar a alguien a través del tiempo de manera segura, como seguramente lo habrás experimentado antes. Podrás restaurar las memorias, pero no tan perfecta y limpiamente como esperaba otorgártelo, y no será muy flexible, además las distorsiones de la línea temporal original podrían tener consecuencias impredecibles, pero es la mejor oportunidad que tenemos todos…

*¡BOOM, BOOM, BOOM, BOOM, BOOM!*

Los sacudones se volvieron todavía más violentos, mientras el brillo naranja en Ash cesaba, de una manera parecida a un videojuego al apagarse, y con una similar sensación de sentirse incompleto, mientras un orbe irregular de color azul se formaba alrededor de Ash.

- Te deseo la mejor de las suertes, espero que no despiertes en un cuerpo de sexo opuesto o de algún Pokémon, o algo que pueda ser perturbador para ti. Y no esperes que yo recuerde nada en la nueva línea temporal, así que si intento matarte la próxima vez que nos veamos… no lo tomes personal…

Antes que Ash pudiese dejar claros su confusión y horror ante tales escenarios, el orbe azul explotó en una luz y Ash desapareció en ella, a solo segundos de que todo el palacio colapsara en sí mismo, con Arceus en él.
 
(--0--)

En los confines del tiempo…

Extrañas luces y sonidos sobrecargaron los sentidos mortales Ash, mientras caía a través de un vórtice indescriptible, mientras su voz seguía cambiando de un tono a otro, mientras oía como susurros palabras en sus orejas en una lengua que parecía estar hecha de cada voz individual que había oído en toda su vida, como una sola voz y a la vez como muchas.

- Bloodline… Dominio… Especie… Corazón… Ataque… Fusión… Profecía… Familia… Sombra… Aura… Poder… Amor… Furia… Odio… Mega… Secretos… Muerte…

Estas y cientos de otras palabras más asaltaron la cabeza de Ash, con el muchacho apenas logrando seguirles el paso, mientras una nueva, brillante e intensa luz comenzó a llenar el vórtice.

La luz consumió a Ash por completo, y a partir de ese momento, no supo nada más…

Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#2
Editado con los prefijos correctos.

Have a nice day
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
 0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#3
Hmm... esta historia, esta explicación ese nombre...

Espero la pregunta no ofenda pero, ¿eres Fox McCloude de FFnet? Conozco ya este fanfic desde antes y supe en su momento que estaba siendo traducido al español por ese usuario. Las coincidencias me llevan a preguntar.

De ser así... ¡wow! Nunca habría pensado que esta historia sería publicada aquí. E incluso de no serlo, bienvenido seas igualmente por publicar la primera traducción del foro. Siempre hay un nuevo público por obtener.

Tal vez ya tenga una idea del camino que toma la historia, pero ya ha pasado un buen rato desde la última vez que leí este fic so, always good to re-read stuff. Now let's get to it.

Debo admitir que la forma en que llega Arceus a tomar a Ash es más repentina de lo que recordaba, aunque tiene sentido considerando que ya el hecho de que el universo sea destruido es repentino por sí solo. Y viejo, esa parte sobre el cambio de voz de Ash, no pude evitar imaginármelo tanto en inglés como en español (porque en ambas, Ash pasó por un recast), de esas cosas que sin la intención de serlo, terminan reflejándose en más de un sentido. Lo que depara a ese chico va a ser más loco de lo que podría imaginar.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
 0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#4
(25 Jan 2021
08:55 PM)
Nemuresu escribió:
Hmm... esta historia, esta explicación ese nombre...

Espero la pregunta no ofenda pero, ¿eres Fox McCloude de FFnet? Conozco ya este fanfic desde antes y supe en su momento que estaba siendo traducido al español por ese usuario. Las coincidencias me llevan a preguntar.

De ser así... ¡wow! Nunca habría pensado que esta historia sería publicada aquí. E incluso de no serlo, bienvenido seas igualmente por publicar la primera traducción del foro. Siempre hay un nuevo público por obtener.

Tal vez ya tenga una idea del camino que toma la historia, pero ya ha pasado un buen rato desde la última vez que leí este fic so, always good to re-read stuff. Now let's get to it.

Debo admitir que la forma en que llega Arceus a tomar a Ash es más repentina de lo que recordaba, aunque tiene sentido considerando que ya el hecho de que el universo sea destruido es repentino por sí solo. Y viejo, esa parte sobre el cambio de voz de Ash, no pude evitar imaginármelo tanto en inglés como en español (porque en ambas, Ash pasó por un recast), de esas cosas que sin la intención de serlo, terminan reflejándose en más de un sentido. Lo que depara a ese chico va a ser más loco de lo que podría imaginar.

No me ofende, claro que soy yo. Lo que pasa es que por conveniencia sigo usando mi nick original en FF.net (me da algo de pereza editar el encabezado de todos mis fics antiguos), pero uso el actual en todos los demás sitios donde me registro (y uso el mismo avatar para que la gente sepa que soy yo). La traducción continúa, solo que estamos algo atascados con el cap actual, cosa de que ahora ayudamos colaborando a veces con escenas y revisiones.

Bueno, mi intención es seguirle dando prensa a esta historia tanto como sea posible. He tratado de llevarla a otras plataformas sin demasiado éxito, pero imaginé que aquí sí habría gente que estaría interesada, al ser un foro enfocado 100% en Pokémon. Espero que más gente la pueda apreciar.

Sí, es que no todas las historias son tan buenas como para darle segunda, tercera o más vueltas, para percatarte de detallitos y eso, y esta es una de ellas. Yo mismo me entretengo cuando las reposteo (y aprovecho de corregir los errorcitos y demás que se me hayan pasado durante la anterior). Además, por si no te hayas leído todo el universo expandido, aquí lo iré posteando también, en un solo thread para que se pueda leer de manera más secuencial.

Jaja, quedó bastante conveniente lo del cambio de voz, no solo para los angloparlantes sino para nosotros los hispanos, ¿no? Oh sí, las locuras no pararán, y estoy hablando incluso de lo que llevamos escrito sin publicar (tenemos adelanto de tres caps futuros de lo que lleva posteado en Fanfiction hasta el momento).

P.D: Maze, gracias por corregirme los prefijos del fic. Aprovecharé de volver a poner el link de la portada mientras estoy en ello.
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#5
Capítulo 2: Iniciales y Spearows, la nueva realidad.

(--0--)

Lugar y tiempo desconocidos…

Ash abrió sus ojos para encontrarse con que estaba en un lugar oscuro, sin luces, y a pesar de todo se le sentía extrañamente familiar, aunque no pudiera ver nada. Parpadeando, trató de enfocar su mente, totalmente confuso con lo que había sucedido (con eso del fin de la realidad y todo). Miró a su alrededor por un momento y descubrió por qué el lugar se le hacía tan familiar. Era su habitación, y el reloj que tenía sobre una mesita de noche que no recordaba haber tenido la última vez (y era digital, qué genial) decía que ya eran cerca de las 3:00 am.

Saliendo de sus cobijas y sentándose en el borde de la cama, Ash movió sus manos enfrente de su cara; se alegró de comprobar que eran exactamente como las recordaba, nada de pelaje espeso, garras o alas. Tampoco tenía una cola, por si las dudas. Eso quería decir que seguía siendo humano, y al tocarse rápidamente en el pecho y la entrepierna pudo comprobar que seguía siendo hombre, así que nada parecía haber cambiado…

No fue hasta que sus manos hicieron contacto con su rostro que se dio cuenta de que algo estaba mal allí, muy mal. Había pelo en ella; corto y casi imperceptible pero estaba presente en lugares donde nunca antes lo había tenido. Alarmado, se paró de la cama de un salto, fue a presionar el interruptor más cercano que pudo hallar y se miró al espejo para encontrarse con algo con lo que nunca antes había tenido que lidiar antes… vello facial.

Vello facial mañanero en un rostro que se veía algo mayor… y en retrospectiva, se percató además de que se sentía más alto de estatura. Eso quería decir que ahora era un poco mayor en edad… la pregunta sería, ¿qué tanto? De lo único que estaba seguro era que sería un adolescente, así que viendo el lado amable, no había despertado para encontrarse consigo mismo tan viejo como el Profesor Oak.

Después de tomarse unos momentos para pensar, de pronto su mente entró en un estado de completo caos… parecía que cualquier intento que hiciera por tratar de comprobar qué cosas eran diferentes era virtualmente imposible. Todo el asunto de "retroceder en el tiempo con tus memorias intactas a una línea temporal alterada con sus propias memorias " sin duda haría que acceder a cualquiera de ellas fuese un problema en sí mismo. Aunque al parecer, se iba corrigiendo por sí solo; Ash en unos instantes se dio cuenta de que había recuperado una memoria muy útil, acerca de aprender como afeitarse esos pelos tan desagradables que tenía en la cara. Al tomarse un minuto para quitarse esa molestia, pudo aclararse la mente y tomarse el tiempo para recordar un poco más y con calma.

- Muy bien… todavía vivo en Pueblo Paleta, mi mamá sigue siendo la misma, el Profesor Oak sigue aquí y hasta donde puedo recordar nada más es diferente. – Empezó a hablar en voz alta a raíz de la dificultad de sacar algo de su mente en ese momento. Eso y le habían dicho que repetir las cosas en voz alta era bueno para recordar. – Y mi padre es…

Luego de intentar hacerse la pregunta una y otra vez, Ash se dio por vencido. Eso, por alguna razón, se le hacía un desastre para recordarlo de cualquiera de las dos líneas temporales, además de que tenía otras cosas qué considerar. Como el por qué estaba todavía en casa, si la edad que tenía era… la suficiente para que le saliera vello facial.

Todavía con la luz encendida, alcanzó a ver algo que podría serle útil, una cinta de video con una Pokébola en ella, y los restos de un paquete te correo que tenía el nombre de Oak en él. Ash se movió para poner la cinta en su videograbadora, antes de acordarse de la vez que en la línea temporal original tenía su radio encendido (con el volumen bajo) por la noche; su mamá tenía muchas cualidades, pero el sueño ligero no era una de ellas. Y esto al parecer también era igual en la nueva línea temporal.

Haciendo una mueca de miedo ante un posible y prematuro fin de su viaje Pokémon sin haberlo siquiera comenzado, finalmente dio con un par de auriculares y el adaptador para conectarlos a su televisor, que extrañamente estaban encima de una carta. Ah, las maravillas de la tecnología. Ash agarró los auriculares, lo bastante grandes como para quedarles a las orejas de Pikachu, y entonces se percató de quién era el remitente de la carta.

Serena.

- Oh, sí, ahora lo recuerdo. – observó, notando además que la carta aceleró esa parte de sus todavía algo distorsionadas memorias. – Esta vez sí mantuve contacto con ella…

Los recuerdos llegaron a él, memorias sobre la madre de Serena y un accidente con un Rhyhorn que provocó que tuviese que irse del campamento antes de tiempo. Cielos, eso le hacía sentirse menos como un idiota, y al mismo tiempo también lo hacía sentirse más idiota por no hacerlo en la antigua línea temporal...

- Eh… tal vez deba poner la cinta antes de que empiece a sentirme bipolar otra vez. – se dijo Ash a sí mismo antes de agregar. – Y tal vez sea mejor que deje de hablar solo antes que esto se vuelva un hábito.

Y con esto, insertó la cinta.

- Saludos, joven entrenador o entrenadora. Soy el Profesor Samuel Oak. Si has recibido este video, quiere decir que aprobaste el Examen de Entrenador Pokémon y pronto obtendrás tu licencia como Entrenador Pokémon.

La pantalla mostraba al mundialmente famoso Profesor Pokémon en su laboratorio, el cual tampoco parecía haber cambiado en absoluto.

- Este examen puede tomarse de muchas maneras, pero para recibir un Pokémon inicial de mi parte, tienes que haber completado mi Campamento Pokémon de Verano y el examen escrito al final de este, aprobándolo con un 90% o más. También necesitas haber cumplido quince años, pero ya que el campamento solo está abierto a jóvenes de catorce años o más y la prueba de las 151 preguntas toma mucho tiempo para corregir, creo que para estas alturas ya habrás cumplido los quince.

Mucho tiempo para corregir, sí claro. El Profesor Oak seguramente estaba demasiado ocupado haciendo su investigación Pokémon y por eso lo dejaba aplazado para el final. Pero al menos eso le decía que tenía quince años. Era bueno saber eso. Aunque de pronto se sobrecogió ligeramente al recordar el examen de 151 preguntas. Estaba seguro de que había contestado mal la número 137 (Porygon no puede aprender Velo Sagrado).

- Cualquier entrenador que inicie en mi laboratorio puede comenzar con Bulbasaur, Charmander, o Squirtle. – Para enfatizar esto, el profesor dejó salir a los aludidos de cada una de las tres Pokébolas que estaban sobre la mesa. – Como entrenador, tú y tus Pokémon crecerán juntos, se fortalecerán unos a otros y aprenderán más sobre ustedes y el mundo que los rodea.

»Ahora, aunque puedes comenzar con cualquier Pokémon, como lo hacen muchos entrenadores famosos, solo quienes pasen mi Campamento de Verano pueden tener como compañeros a los Pokémon iniciales de Kanto que en lo salvaje son extremadamente raros de conseguir. Ahora, todos los entrenadores tienen que llegar a mi Laboratorio Pokémon a eso de las 8:00 am. Cualquier entrenador que no se aparezca no recibirá a su inicial.

Ash nunca antes había escuchado al profesor sonar tan serio, y eso hizo que lo asaltara una pregunta realmente inquietante. Si no podía llegar tarde, eso quería decir que tendría que elegir a uno de los tres iniciales (y no a Pikachu). ¿Qué pasaría si no podía volver a viajar con su mejor amigo? ¿O acaso su Pikachu sería un Charmander esta vez? En tal caso, ¿qué pasaría con el Charmander/Charizard que tuvo antes?

- Ahora, permíteme recordarte las obligaciones legales a las que accediste después de tomar mi Examen de Entrenador Pokémon y por iniciar en mi laboratorio...

Afortunadamente, todas las preguntas trascendentes respecto al espacio y el tiempo en la cabeza de Ash fueron ahogadas por estar escuchando los aburridos recovecos legales, que rápidamente dejaron a Ash volviendo a dormir como un tronco.
 
(--0--)

7:55 AM, en la colina de entrada al laboratorio del Profesor Oak…

Ash ya había llegado. De algún modo se las arregló para pasar el resto de la noche sin destrozar su alarma. Tras devorar a tambor batiente el desayuno que su madre le cocinó (que era igual de delicioso que en la antigua línea temporal, aunque extrañamente ya tenía a Mimey con ella, lo que le ahorró el tener que limpiar el desastre que dejó) pudo salir y llegar al laboratorio con cinco minutos de sobra. Lo mejor de todo, finalmente recordó que en esta línea temporal, aparte de él, el único otro que pasó el examen del Profesor Oak fue Gary, y si se llevaba a Squirtle igual que la última vez… bueno, la pregunta de si Pikachu podría volver a reencarnarse todavía seguía en el aire.

Sin embargo, rápidamente sus pensamientos fueron liberados de las "profundidades del tiempo y el espacio" al ver que el Profesor Oak estaba discutiendo con un sujeto bastante alto (para dar una idea, era del mismo tamaño que él recordaba al Teniente Surge) con un traje que parecía salido de los mitos acerca de los Hombres de Negro.

- Apreciamos enormemente su… cooperación, Profesor. – dijo el hombre con una voz fría mientras comenzaba a alejarse, dejando atrás a un muy deprimido Profesor Oak. – Me aseguraré de informarle de su amabilidad en la próxima reunión sobre los presupuestos.

Fue entonces que Ash finalmente se acercó al deprimido profesor, y el anciano levantó la mirada para encontrarse con la del joven, a quien le pareció que de pronto había envejecido otra década.

- Oh, Ash. – le dijo en un tono de tristeza. – En verdad lo siento, pero…

- ¿Qué ocurre, Profesor? – Ash no tenía idea de lo que estaba pasando. ¿Quién era ese hombre gigantesco e intimidante? ¿Acaso hizo que clausuraran a Oak o algo?

- Se llevaron a los Pokémon iniciales… lo lamento.
 
(--0--)

7:57 am, en el estudio de Oak…

- El hombre al que viste ahora era un matón de un oficial del gobierno. – comenzó a relatar Oak mientras se sentaba con Ash en la sala, sirviéndole una taza de té al aspirante a entrenador, que estaba bastante desconcertado. – Lo envió el padre de unos gemelos que asistieron al Campamento de Verano al mismo tiempo que tú, pero estaban en una cabaña diferente, así que no creo que los reconozcas. Aunque los gemelos pasaron la prueba con los estándares regulares, no lograron cumplir los requeridos en mi laboratorio, así que no fueron elegidos para recibir Pokémon iniciales.

»Esto en parte se debe, como seguro recordarás, debido al Tratado Internacional de Pokémon Iniciales, que expresa claramente que los Pokémon raros que se les dan a los entrenadores como compañeros iniciales tienen que ser del más alto calibre, en parte para controlar su posible tráfico en el mercado negro. Sin embargo, su padre decidió... iluminarme, respecto a los recortes de presupuesto que se aproximan.

Oak se inclinó hacia adelante sumido más en su depresión, mientras que Ash se limitaba a escuchar, vagamente recordando algunas de estas regulaciones a raíz de que sus memorias todavía eran algo borrosas (en su defensa, dos líneas temporales de memorias tomarían mucho tiempo en restablecerse por completo).

- Ya que es el presidente del comité que aprueba los presupuestos para los investigadores, eso quiere decir que puede decidir a dónde va el dinero, y apenas si gano lo suficiente para mantener estas instalaciones incluso con mis honorarios como escritor. Así que mis opciones eran, o le entregaba los iniciales a los gemelos, o tendré que recortar las reservas para alimentar a los Pokémon solo para asegurarme de lograr el mínimo de investigación científica para conseguir fondos del gobierno en primer lugar. Lo único bueno es que, a pesar de que su padre es un patán, los gemelos son jóvenes amables y adoran a los Pokémon, así que estoy seguro de que esos Charmander y Bulbasaur estarán en buenas manos.

Ash podía entender por lo que pasaba el Profesor; había sido una decisión difícil, pero a la vez sencilla de tomar. Tal vez lo hubiera arruinado a él, pero salvaría al laboratorio. No podía culparlo. Eso quizás podría condenar al mundo entero (otra vez), pero no era como que el Profesor Oak pudiera saberlo.

- Entiendo, Profesor. – dijo Ash decepcionado, pero comprendiendo la situación. – Bueno, supongo que siempre hay el próximo…

- Pero acabo de tener una espléndida idea, mi joven amigo. – Oak de pronto recuperó sus ánimos, como si de repente le llegara la inspiración. – Tal vez no pueda darte uno de los Pokémon iniciales tradicionales, pero todavía puedo ofrecerte una buena selección de donde elegir.

Ash levantó la ceja algo confundido, aunque tuvo un buen presentimiento de a dónde iría esto.
 
(--0--)

8:00 am, cuarto de almacenamiento de Pokébolas número 25 de Oak…

- Observa, muchacho, este laboratorio es el lugar fuera de las Pokébolas para todos los Pokémon de los entrenadores que comienzan aquí. En parte la razón de darles Pokémon iniciales a los entrenadores, es el acuerdo de poder cuidar a sus Pokémon adicionales aquí, lo que me permite estudiar las dinámicas entre Pokémon y humanos en mayor detalle. – le explicaba Oak a Ash, sin tener idea de que el muchacho ya había recibido una versión muy similar de este discurso cuando volvió a Pueblo Paleta tras ganar su octava medalla de Kanto. – A pesar de que es un gran beneficio de muchas maneras, admito que me causa gastos astronómicos con lo que es la comida Pokémon, aunque tiene un inesperado pero interesante efecto secundario.

Los dos se encontraban en un cuarto de almacenamiento lleno con docenas de Pokébolas. Tras un momento de silencio, Oak prosiguió:

- A menudo me encuentro con huevos de Pokémon, que decido cuidar hasta que nazcan y los guardo en las instalaciones, ya que no puedo enviárselos a los entrenadores que se encuentran demasiado lejos. Algunos de ellos los reservo en caso de que algún entrenador que aunque no haya estado en el campamento pero tenga buenas intenciones, necesite ayuda para comenzar su viaje Pokémon si tiene lo necesario. Aunque tú recibirás un Pokédex como parte de haber pasado los requerimientos en mi examen, tendrás que comenzar con uno de estos Pokémon.

Ash tragó en seco, por dentro rezándole a Arceus que cualquiera que fuese la línea temporal en la que estaba, su compañero estuviese adentro de una de esas Pokébolas.

- Entonces, ¿me llevo al primero que elija o puedo…?

- Oh no, puedes ver a todos los que quieras hasta que encuentres el que mejor vaya contigo. – le aseguró Oak. El viejo profesor sonrió de ver que Ash tomaba la primera Pokébola en la fila y la lanzaba al aire.

- ¡Pokémon, yo te elijo!

La bola soltó un destello de luz que comenzó a tomar una forma que Oak no tardó en reconocer, y tratando de disimular su expresión de alarma, mentalmente se preparó para el inminente dolor que sufriría Ash, mientras se materializaba frente a ellos un Pokémon con forma de ratón.

- Ay no, ese es un poco… irritable, quizás prefieras otro… – Oak recordó que varios entrenadores que intentaron hacer contacto con este en particular, y solo recibieron descargas eléctricas.

Sin embargo, mientras el ratón amarillo Pikachu se formaba frente a Ash, y empezaba con su rutina de mirada asesina y soltar chispas de las mejillas, Ash sonrió de una manera que Oak no podría haber visto mientras movía la mano hacia el Pokémon eléctrico. Pikachu volvió a soltar chispas, tratando de asustarlo, pero en cuanto la mano de Ash le tocó la cabeza, de pronto se calmó y dejó las intenciones de freírlo.

Más que eso, se movió tranquilamente hacia Ash y dejó que lo recogiera tranquilamente, mientras el Profesor Oak solamente miraba con la boca abierta.

- Vaya, que me lleve Giratina, eso fue impresionante. Ese Pikachu siempre ha tenido un mal hábito de querer matar a cualquiera que se le acerque, a no ser que le den kétchup. Entonces, ¿eso significa que quieres comenzar con un tipo eléctrico? – inquirió el Profesor, esperando que así fuera, pues ya se le había agotado el kétchup, y no podía seguir metiendo más de la salsa en su presupuesto. Ash asintió con la cabeza, mientras Pikachu saltaba de sus manos y retomaba el lugar que le correspondía en el hombro de su compañero. – De acuerdo, ya todo lo que me queda es desearte buena suerte, muchacho. Ahora, si me permites configurarte tu Pokédex y tus Pokébolas antes de que salgas.
 
(--0--)

Afuera, bastante tiempo después…

- Ay, míralo, qué lindo es.

Delia Ketchum quedó totalmente encantada de ver al Pikachu en el hombro de su hijo, aunque en esta ocasión vino ella sola acompañada por su Mimey, en vez de traerse consigo a esa pequeña multitud de vecinos desordenados. Esta vez no le tuvo que traer sus cosas; antes de salir se puso las mismas ropas con las que comenzó su viaje la primera vez (aunque estas eran de la talla de su cuerpo de quince años). Se veía igual que siempre; una mujer castaña vestida con una blusa rosa, que se veía bastante joven y atractiva, aunque él ahora era más alto que ella por haber crecido tanto.

- ¿Así que lo dejas quedarse fuera de su Pokébola? Eso es tan Johto de tu parte. – dijo mientras le daba un último abrazo. – Cuídate mucho allá afuera.

- Lo haré. – respondió él. Finalmente cuando lo soltó, Delia siguió despidiéndolo con la mano mientras él empezaba a caminar hacia la Ruta 1.

- ¡No vayas a presionarte demasiado, tampoco a tu Pikachu!

- ¡Mime, Mime! – agregó Mimey.

- ¡No te preocupes, no lo haré!

- ¡No olvides todos los días cambiarte tu…!

- ¡Ya lo sé, mamá, ya lo sé! – Ash tuvo un respingo al darse cuenta de que todavía seguía diciéndole eso, a pesar de ser un adolescente. Luego de esto, finalmente se perdió de la vista de su querida, si bien algo sobreprotectora madre, que ya se sentía triste por ver partir de casa a su único hijo.

- Fue muy interesante, querida. – habló la voz del Profesor Oak detrás de ella. Delia se sobresaltó un poco al escucharlo, dándose la vuelta para encararlo. – De alguna manera, supo cuál era el Pokémon perfecto para él al primer intento, y se las arregló para calmar a ese violento Pikachu con un solo toque. Fue impresionante.

- Bueno, ya sabes que nosotros los Ketchum siempre hemos tenido un talento natural para conectarnos con los Pokémon. – dijo Delia con orgullo.

- Mime, mime. – asintió Mimey estando de acuerdo.

- Aunque la verdadera pregunta es, ¿fue solo un talento natural? Los dos sabemos que ese muchacho tiene un potencial que solamente demostró una vez cuando era muy pequeño. De hecho, en parte le ofrecí ser su tutor durante el Campamento de Verano Pokémon para ver si volvería a surgir otra vez, pero fue apenas ahora que lo volví a ver hacer algo similar. ¿Será algo de manera consciente?

- A mí lo que más me preocupa es quién pueda verlo. – susurró Delia con una mezcla de tristeza sombría y preocupación.
 
(--0--)

Ruta 1…

Ya después de haber avanzado un largo trecho del camino, Pikachu se bajó del hombro de Ash y se quedó mirando a su compañero totalmente confuso, experimentando una sensación de deja vu. Ash, por su parte dejó de caminar y se quedó parado frente a su viejo amigo.

- ¡¿Pika, pika chu?! – Ash tuvo la extraña (o tal vez no tan extraña) sensación de que Pikachu estaba diciendo "¡¿Qué diablos está pasando?!" El moreno se encogió de hombros y trató de juntar las piezas para explicarle.

- Es algo complicado. Dime, ¿no recuerdas haber visto que la realidad… colapsó o algo así? – preguntó Ash. Pikachu negó con la cabeza. – De acuerdo, ¿entonces qué es lo último que recuerdas?

Pikachu procedió a hacer una (extrañamente buena) imitación de un gángster furioso con una chaqueta muy larga.

- ¿El Pangoro y los Panchams? – preguntó Ash de nuevo. Pikachu asintió. – Muy bien, quiere decir que no pasó mucho desde entonces.

Ash decidió seguir caminando mientras Pikachu trotaba a su lado, mientras proseguía con esa casi unilateral conversación.

- Poco después de ese incidente… Cyrus… ¿te acuerdas de él? – preguntó. Pikachu imitó entonces la cara de un gruñón inexpresivo. – Sí, lo recuerdas, muy bien. Como sea, no estoy seguro de cómo, pero al parecer descubrió la manera de destruir por completo la realidad como la conocíamos. Arceus logró ayudarme a escapar de la destrucción y me envió atrás en el tiempo con la misión de detener a Cyrus. Sin embargo, a causa de algunos problemas, la realidad no volvió a ser exactamente como era antes.

Pikachu lo miró de arriba abajo, como si tomara nota de que ahora era notablemente más alto. Al menos de la misma estatura que Brock si no es que un poco más, Pikachu no había visto a Brock en un largo tiempo como para estar seguro.

- Sí, el hecho de que ahora soy mayor es una de las diferencias. Y ahora que lo pienso hay otras cosas, como por ejemplo, esta vez sí mantuve contacto con Serena. – A esto último Pikachu le dio una mirada que no supo describir, pero que de alguna manera lo hizo sentirse incómodo. Una mirada que parecía decir "Oh, eso es interesante". Pero ignorándola, prosiguió. – Y aparentemente el Pokédex esta vez tiene información sobre Pokémon que no son nativos de Kanto.

Diciendo esto, activó el botón de entrada aleatoria en su Pokédex para demostrar lo que decía.

- Dunsparce, el Pokémon serpiente de tierra. Dunsparce es un ávido excavador que utiliza su cola en forma de taladro para enterrarse en el suelo. El porqué de este Pokémon tiene alas es desconocido por la ciencia, aunque se sabe de cultos que adoran a este Pokémon como el hijo de Arceus a raíz de ellas.

- Y aparentemente, soy más inteligente que una gran mayoría de mi edad cuando se trata de Pokémon. – Pikachu se quedó viéndolo cuando dijo eso. – Sí, hasta yo sé que cuesta creerlo, pero aparentemente tuve que pasar un test de 151 preguntas con 90% o mejor con el Profesor Oak y conseguir un Pokédex, y para eso tendría que haber sido…

Ash se puso a hacer cuentas mentalmente tratando de determinar cuántas preguntas tuvo que haber respondido correctamente para pasar. Finalmente decidió no darle importancia, aunque estaba seguro que tendrían que haber sido unas 136 o algo así.

- Y aparte de mí, el único otro que pasó fue Gary, así que creo que eso me hace inteligente.

Pikachu exhaló un suspiro y movió la cabeza negativamente, de una manera muy similar a como un anciano se ponía a lamentarse acerca de cómo los jóvenes echarían a perder el mundo. No obstante, antes que Pikachu pudiera burlarse ante la noción de un Ash inteligente, o que Ash se autodepreciara por ello…

- ¡Chirp!

Ash y Pikachu de pronto oyeron unos graznidos y aleteos, y con toda certeza un par de Pidgeys estaban volando encima de ellos, con aspecto de querer lanzárseles encima con sus afiladas garras extendidas, y se veían bastante dolorosas. Y así fue.

- ¡Hey! ¡¿Qué les pasa, ni siquiera los atacamos?! – gritó Ash mientras Pikachu soltaba chispas en las mejillas, preparado para recibir al Pidgey que ya se le venía encima. - ¡Muy bien, si lo que quieren es pelear, Pikachu, usa Electrobola!

Pikachu asintió y comenzó a reunir electricidad en su cola… que de pronto y para su horror se disipó en un segundo, dándoles a los dos pájaros amplia oportunidad de embestirlos en el pecho, volando a Pikachu varios metros y haciendo que Ash cayera de sentón al suelo, pero sin detenerse allí, los dos dieron la vuelta y prepararon un segundo ataque aéreo, listos para volver a lanzarse en picada.

- ¡Detenlos con Cola de Hierro! – gritó Ash.

Pikachu asintió y saltó en el aire, de nuevo enfocando energía en su cola, pero esta no adquirió el brillo metálico y lo único para lo que le sirvió fue recibir dos Embestidas directo a la cara de parte de los Pidgeys, quedando otra vez en el suelo mientras estos volaban de nuevo para un tercer ataque.

- ¿Ahora qué…? – Ash trataba de descubrir lo que estaba pasando, pero con los Pidgeys encima, no le quedó más opción que irse con lo más loco que se le ocurrió. – ¡Pikachu, Impactrueno, ahora!

Pikachu lo miró con una cara que parecía como la de un humano al que le decían que gateara como bebé en vez de caminar, pero finalmente se resignó a aceptar y dejó salir ese débil ataque eléctrico contra los Pidgeys. El lado positivo, por patético que pareciera, fue que funcionó: después de recibir ese choque, los dos pájaros se dieron la vuelta y huyeron volando, mientras los dos amigos se dejaban caer sobre sus rodillas en shock, al darse cuenta por fin de lo que sucedía.

- Al volver en el tiempo tal vez hayamos recuperado nuestras memorias, pero todos nuestros ataques se han ido. – dijo Ash. – Tal parece que estamos de vuelta donde comenzamos.

Pikachu no pudo más que lanzar un desgarrador gemido hacia el cielo, lamentando la pérdida de todo ese duro trabajo, y sin importarle si alguien llegaba a verlo, empezó a llorar a mares.
 
(--0--)

Tras una devastadora realización…

Un Impactrueno golpeó a los Rattatas, que eran similares a los Pidgeys que los atacaron antes en el sentido de que eran bastante agresivos. Después de enviarlos huyendo con el rabo entre las patas, los dos amigos se detuvieron a descansar a los pies de un árbol muerto y hueco antes de continuar su camino.

- Cielos, la cabeza todavía me da vueltas. Todavía sigo sin tener idea del por qué los Pokémon salvajes son más agresivos esta vez. – se quejó Ash, mirando el árbol muerto. – Por lo menos nos sirve de buen entrenamiento. Oye, Pikachu, acabo de pensar en algo. Solo porque no ya puedes usar tus viejos ataques…

Ash se detuvo un momento al ver a su amigo sujetarse la cabeza con gesto de vergüenza. Tenía que animarlo de alguna manera.

- No quiere decir que no podamos volver a entrenar para usarlos de nuevo. Ya aprendimos una vez a usar Cola de Hierro, podemos volver a hacerlo, ¿no? – Señaló con el dedo al árbol muerto. – ¿Qué dices si empezamos a practicar de una vez?

Se quedaron en ello por unas pocas horas, extrañamente sin toparse con ningún otro Pokémon agresivo, a lo cual Ash de pronto sacó su propia respuesta mental respecto a la causa. Los instintos territoriales de los Pokémon eran más fuertes en esta línea temporal, y por eso eran mucho más propensos a atacar a la gente que se metiera en sus territorios, y también a otros Pokémon ya fueran salvajes o domesticados. Y si eran Pokémon usados como guardias, eso servía para lidiar con los intrusos.

Un poco inquietante, aunque no tan malo. A no ser, por supuesto, que se toparan con un Rhydon o un Hydreigon salvaje, ahí sí estarían en serios problemas.

También descubrió que su Pokédex constantemente emitía una señal de escaneo que tomaba notas de cualquier Pokémon con el que el entrenador se topara en su camino. Así que aunque Ash no le pidió al Pokédex escanear a los Rattatas o a los Pidgeys que los atacaron, todavía lo decía por sí solo: "Este entrenador se ha encontrado con Rattata y Pidgey además de Pikachu y Mr. Mime." ¿Por qué su Pokédex tenía la necesidad de llevar constantemente registro de todo lo que él hacía, considerando que era más una enciclopedia que una herramienta de investigación?

Sus memorias todavía eran un desastre en más de un sentido, así que no estaba seguro del por qué la idea de que el Pokédex pudiera usar ese radar de encuentros o lo que fuera que tenía para catalogar la salud de un Pokémon, así como su fuerza, edad, género, si era agresivo o pacífico, y otras curiosidades científicas le vino a la mente como una posible respuesta. Para estas alturas, ya estaba empezando a oscurecer, y Pikachu se las había arreglado para recuperar parcialmente el uso de Cola de Hierro, dejando como prueba de ello una nada desdeñable grieta en el árbol muerto. Pero no era ni de cerca el mismo nivel de control que tenía después de que se fueron de Rustboro.

- Con eso es suficiente, Pikachu. – le dijo Ash a su ratón eléctrico luego de que golpeó el árbol con una Cola de Hierro exitosa, después de fallar los tres intentos anteriores. – Mejor buscamos refugio antes de que anochezca.

Pikachu miró a su alrededor, como si apenas se diera cuenta de que ya estaba oscureciendo.

- Tal vez no lleguemos a Viridian tan rápido como antes, pero considerando que la última vez llegamos así de rápido por culpa de esa parvada de Spearows psicóticos, yo digo que esta vez el Torkoal le ganará al Bunnelby...

- ¡CAW!

Tanto a Ash como Pikachu se quedaron helados del terror al escuchar esos infames e inconfundibles graznidos de pájaros detrás de ellos. Algo reacios, se dieron la vuelta para ver esa enorme parvada de los pájaros rojos, negros y marrones, los Spearows, contando por lo menos unas dos o tres centenas de ellos, y entre ellos por lo menos unos diez Fearows, pájaros más grandes de color marrón con pico largo y cresta roja, que eran los que dirigían al resto de la bandada.

- ¡¿Qué diablos les hicimos esta vez?! – exigió saber Ash gritando de horror, mientras entrenador y Pokémon hacían lo único que parecía sensato en ese momento: correr hacia las colinas tan rápido como los llevaran sus piernas, mientras la parvada asesina los perseguía con muchísimo gusto y sedientos de sangre.
 
(--0--)

En alguna parte más adelante de la parvada asesina, casi al mismo tiempo…

Un hilo de pescar colgaba sobre la rápida corriente del río, y cerca de este había una joven sentada sobre una resbaladiza roca, con la única compañía de un Pokémon con aspecto de pato de color amarillo, un Psyduck, que permanecía sentado encima de otra roca con una expresión de confusión total en la cara.

- ¿Psy? [Oye, ama, ¿en serio esperas que podrás atraer algo si usas como carnada una mini-réplica de ti misma? Eso parece más una forma de repeler que ese aerosol que usas.]

Dicha "ama" le echó una mirada asesina al pato. Tenía alrededor de unos quince años igual que nuestro protagonista antes visto, con cabello rojo naranja amarrado en una coleta de lado sujeta con una banda verde. Llevaba puesta una blusa amarilla y shorts, ropas que se veían algo viejas y desgastadas. La blusa, a pesar de cubrir su busto en su totalidad, no ocultaba lo bien desarrollado que este estaba, especialmente para su edad. Sus brazos y piernas (y el resto de su cuerpo en general) tenían un ligero tono bronceado y se veían muy bien formados, comparables a los de una nadadora profesional, y colgando de su espalda tenía el estuche de su caña de pescar, que ahora colgaba encima del agua del río.

Después de terminar de mirar con ojos de pistola al pato, sus ojos color aguamarina volvieron su atención al pequeño corcho rojo y blanco que flotaba sobre el agua, en espera de que alguna presa mordiera la carnada.

- Mi anzuelo especial puede atrapar a cualquier Pokémon de agua. Pudo atraparte a ti después de todo.

- Duck. [No, creo que fue la rosquilla que tenía enganchada el anzuelo. ¿No me das otra, Misty? Tengo hambre.]

Misty simplemente ignoró el comentario del pato, pues en ese instante el corcho desapareció bajo la corriente.

- ¡Jaja! – se rio con ganas del pato mientras comenzaba a tirar con toda su fuerza de la caña, logrando sacar algo del agua, un gran pez blanco y rojo.

- Goldeen, goldeen. – comenzó a decir la Goldeen mientras el pato de pronto se veía preocupado.

- ¿Psy, aye, aye? – preguntó el pato, y podría traducirse como: – [Déjame adivinar, ¿tengo que usar Arañazo? ¿O mejor tal vez Chorro de Agua para no tener que moverme y caer al agua para después ahogarme?]

- Oh no, esta vez prefiero hacerlo yo. – dijo Misty con una sonrisa.

Jaló el hilo hacia ella mientras la Goldeen parecía lista para usar un Ataque de Cuerno contra ella para impedir la captura.

- Alto. – le ordenó Misty al Pokémon de agua, cuyos ojos inmediatamente perdieron el enfoque y se quedó tranquila, perdiendo la intención de atacar, quedándose colgada frente a ella.

- Goldeen. [¿Cuáles son tus órdenes, ama?] – preguntó el todavía salvaje Pokémon, como si estuviese en una especie de trance.

Duck. [Sí sabes que eso es muy escalofriante, ¿verdad?] – comentó el pato. Misty frunció el cejo.

- Sí, no serías el primero que lo dice. – replicó ella con tristeza. Pero no estaba mal comprobar si realmente podía hacerlo. – Ahora, voy a capturarte. No vas a salirte de esta bola, ¿me entiendes?

Agarró la única Pokébola que tenía consigo, y se la mostró a Goldeen.

- Goldeen, deen. [Sí, ama. Seré tuya para siempre.]

Misty le arrojó la bola al pez, y esta envolvió a Goldeen en una energía roja, capturándola sin resistencia alguna. Satisfecha consigo misma, Misty levantó la bola posando sobre la roca.

- ¡Sí, y con eso tengo mi sexto Pokémon de Agua!

- Psy. – El pato inclinó la cabeza mientras le decía a su ama: — [Sí, y con eso solo te faltan más de unos cien para convertir tu sueño en realidad. ¿Y por qué estás posando encima de una roca? Parece que quieres caerte al…]

Dicho y hecho, Misty se resbaló y terminó cayéndose a las aguas rápidas del río. Apenas pudo arrastrarla unos pocos metros antes de que gritara: "¡Cascada!" El agua a su alrededor de pronto empezó a fluir en la dirección opuesta de la corriente, permitiéndole a Misty nadar rápidamente en su contra y volver a agarrarse de las rocas, todavía con sus seis Pokébolas en su cinturón, incluyendo la de Psyduck, que estaba vacía en aquel momento. Al salir del agua, volvió a mirar con ojos de pistola al pato.

- ¿Por qué es que te mantengo fuera de tu Pokébola, de todos modos?

- Psy. [Porque te sientes muy sola y yo tengo una gran personalidad, ¿no es eso?] – dijo el pato inclinando la cabeza. Misty resopló con rabia, aunque no podía negar la parte de sentirse sola. Después miró hacia el cielo, que ya empezaba a oscurecerse.

- Más vale que busquemos donde pasar la noche…

- ¡CAW! ¡CAW!

- ¡YA BASTA, DÉJENNOS! – gritó una voz masculina en la distancia, acompañada de un sonido de electricidad. Cuando Psyduck inclinó la cabeza, Misty suspiró, poco interesada.

- Oh, grandioso, otro humano que se metió en problemas con la parvada local de Spearows asesinos. – dijo con resignación. Aunque admitiéndolo, con esos pájaros, el solo hecho de que alguien respirara parecía ser suficiente para hacerlos enfurecer.

- ¿Psy-duck? [Todo ese ruido me está dando jaqueca. ¿No puedes hacer algo?]

- Siempre tienes jaqueca. – Misty suspiró otra vez. – Bueno, si dejo que despedacen a ese pobre tonto, el lugar pronto estará plagado de humanos, creo que sería mejor salvarlo. Vámonos, Psyduck.

- ¡PSY-AY-AY! [¿No puedes por lo menos sacarme de esta roca primero? ¡No sé nadar!] – Misty suspiró mientras usaba la Pokébola para regresarlo.
 
(--0--)

Y mientras tanto, con el "humano" en peligro…

- ¡Pikachu, Impactrueno otra vez!

Mientras el entrenador y su ratón eléctrico hacían lo más inteligente y corrían por sus vidas, Pikachu brilló en amarillo y varios rayos de electricidad salieron de él, logrando derribar a varios Spearows. Todos los pájaros golpeados cayeron al suelo, incapaces de seguir peleando o de perseguir a Ash y Pikachu, pero los números de la parvada difícilmente iban a disminuir con eso.

- ¡Por todos los demonios! – maldijo Ash antes de darse cuenta de que las palabras se le habían salido. – ¡¿Cuál es su problema?!

Esperando que le diera alguna pista sobre qué podía hacer, Ash activó su Pokédex y escaneó con él a los pájaros.

- Spearow, el Pokémon pájaro pequeño. Este Pokémon es altamente territorial y agresivo, y siempre ataca a quienes lo hacen enfadar en grandes bandadas. Se les conoce como los Carvanhas del cielo por su capacidad de desgarrar la carne con sus garras y picos.

»Fearow, el Pokémon pico. Fearow es capaz de volar continuamente durante más de una semana en búsqueda de comida y de cualquier cosa que lo haya irritado. Los Fearows son conocidos por ser capaces de perforar el casco de aviones con su pico y aproximadamente matan a unos veinte humanos al año.


- ¡Eso no ayuda en nada! – se quejó Ash sacudiendo el aparato. – ¡¿Es que no tienes alguna otra información?!

Su Pokédex en la vieja línea temporal sí tenía múltiples entradas que ocasionalmente se alternaban entre ellas al azar cuando quería revisar. Una de ellas tendría que tener alguna información que fuera de ayuda.

- Spearow, el Pokémon pájaro pequeño. Aunque algunas poblaciones de Spearows son puramente vegetarianas, a raíz de la pérdida de diversidad de plantas causada por la agricultura humana en los últimos doscientos años ha incrementado su tendencia a devorar carne en su totalidad para su dieta.

»Fearow, el Pokémon pico. Fearow estuvo entre los primeros Pokémon de tipo Volador usados por la milicia durante la edad media gracias a que sus picos eran capaces de penetrar con facilidad la armadura de cota de malla y atravesar los órganos vitales de sus enemigos.


»Spearow, el Pokémon pájaro pequeño. Spearow solo puede ver en blanco y negro, pero tiene una habilidad increíble para encontrar a las personas. Han sido utilizados como pájaros mensajeros, y por la mafia para encontrar y asesinar a las personas que no pagan sus deudas.

- Fearow, el Pokémon pico. Un Fearow acompañó al piloto de Unova Charles Lindbergh en su primer vuelo a través a del océano desde Unova a Kalos. Se cree que este despedazó a su hijo hasta matarlo y se comió lo que quedó de su carne cuando Lindbergh se olvidó de alimentarlo por una semana.


Ash finalmente se dio por vencido de tratar de su Pokédex le dijera algo útil y simplemente le ordenó a Pikachu que siguiera usando una y otra vez su Impactrueno hasta que los hubiera noqueado a todos. Sin embargo, la parvada, agresiva como era, todavía tenía la inteligencia para moverse alrededor de ellos para flanquearlos, atrapando al dúo en el ojo de una tormenta de pájaros furiosos. Ash y Pikachu terminaron espalda con espalda uno con el otro, rodeados de decenas de pájaros que querían asesinarlos sin piedad.

- Entonces, ¿tú los electrocutas y yo te cuido las espaldas? – A Ash no se le ocurría nada más en ese momento. Pikachu solo asintió.

Y así, los pájaros se abalanzaron haciéndoles montón, como un enjambre asesino en masa que ni siquiera Alfred Hitchcock podría haber imaginado. Desde un lado, resonaba el Impactrueno, con cada rayo logrando golpear al menos a cinco de los feroces Pokémon voladores. Del otro, mientras un par Spearows trataban de ir por detrás de Pikachu para atacarlo con Picotazo por la espalda, Ash los bloqueó usando su confiable mochila, que de alguna manera resistió los afilados picos sin romperse.

Acto seguido los golpeó con ella, haciendo que cayeran aturdidos al suelo. Sus garras y picos podían hacer daño, pero sus cuerpos no eran capaces de soportar mucho. Mientras tanto, del lado de Pikachu, un Fearow iba volando hacia el ratón eléctrico con su pico creando una espiral giratoria a su alrededor.

- ¡CUIDADO, UN PICO TALADRO!

Pikachu alcanzó a escuchar la advertencia de Ash, justo a tiempo para enviar el Impactrueno al pajarraco. Antes de que lograra hacerle contacto, el Pico Taladro fue detenido en seco, y el Fearow se desplomó en el suelo. Sin embargo, a pesar de que los dos habían podido electrocutar o repeler a golpes a una buena porción de la parvada, todavía quedaban muchos más de donde vinieron esos para reemplazarlos…

Mientras el entrenador y Pokémon llegaban al límite de sus fuerzas, un Fearow finalmente decidió ir por el golpe de gracia, y cerrando las alas se lanzó en picada hacia ellos como un misil viviente.

- ¡MALDICIÓN, AHORA VIENE CON TALADRADOR! – exclamó Ash horrorizado, mientras veía como el ataque tipo tierra, peor que el Pico Taladro, venía directo cada vez más cerca del ya exhausto Pikachu.

Aunque en defensa del ratón eléctrico, haber noqueado a todos esos Spearows debió haberle hecho recuperar bastante de su experiencia perdida, ya estaba llegando al límite y no daba más para hacer otro ataque eléctrico.

- ¡NO! – exclamó Ash, y cegado por la desesperación, se colocó entre Pikachu y el ataque Perforador del líder de la parvada asesina. – ¡No pienso ver morir a mi mejor amigo otra vez!

Sin que Ash lo supiera, había alguien más teniendo una perspectiva distinta de este suceso a la suya.



Misty y Psyduck, que no habían estado lo bastante cerca como para oír lo último que dijo, observaban la situación, con expresiones ligeramente de preocupación.

- Pues bien, le está yendo mejor que aquel sujeto que intentó enfrentárseles con un Weedle. Pero todavía van a matarlo.

Admitiéndolo, Misty estaba impresionada de que este muchacho hubiera durado tanto hasta ese momento. La mayoría de los entrenadores que se vieran en una situación como esa probablemente habrían perdido una oreja como mínimo a estas alturas. Había una razón por la cual la Oficial Jenny de Viridian a menudo hacía recorridos de patrulla por la Ruta 1; en más de una ocasión un Lanzallamas cortesía de su Growlithe ayudaba a salvarles la vida a muchos entrenadores. Pero ahora, ella tendría que ir a salvarlo, o de lo contrario, vendrían personas a buscarlo, se toparían con ella, y si algo le pasaba y descubrían lo que ella era, le echarían la culpa solo por ser… eso.

- ¿Psy? [¿Me vas a decir de nuevo qué vamos a hacer aquí? No es que tengas a la mano un Swampert que sepa usar Filo de Roca o algo, y yo sería inútil...]

- No lo sé, unos buenos picotazos causan jaquecas, y una buena jaqueca puede sacarte tus mejores ataques Psíquicos, ¿verdad, Psyduck? – Misty sonaba como si pensara que era una buena idea.

- ¡Duck Psy Duck! [¡Por favor no, que no quiero morir!]

Misty pareció haber decidido no hacer eso, y en su lugar estuvo a punto de agarrar una de sus Pokébolas, concretamente la de Goldeen, cuando de repente, el muchacho comenzó a resplandecer con una luz anaranjada.

- Oye, espera… eso parecía un Contraataque.

Misty se quedó tiesa al ver como el Taladrador golpeaba de lleno al muchacho, pero al hacer contacto un potente estallido de energía salió de él, propagándose hacia el resto de la parvada. La explosión resultante noqueó a todos los Pokémon pájaros, que cayeron al suelo, derrotados, y un instante después el muchacho también colapsó, con una horrible herida en el pecho. El Pikachu se veía tan sorprendido como la propia Misty.

- ¿Psy? [¿Ya se acabó? ¿Qué tan sangriento está? No me gusta lo sangriento.]

Misty ignoró al pato mientras caminaba, completamente perpleja, hacia el muchacho que había podido espantar a toda esa parvada de pájaros asesinos. Su Pikachu primero la miró amenazante y parecía que iba a atacarla, pero de repente se detuvo y la miró fijamente de arriba abajo, como si la reconociera. Misty, por su parte, nunca antes había tenido ningún encuentro con un Pikachu, así que no podía entender por qué la miraba de ese modo y no la veía como si fuese una total desconocida.

- Nunca antes había conocido a otro que fuera como yo… – dijo para sí misma, pues la otra persona a quien le estaba hablando estaba inconsciente. Sacando de su bolsa una camiseta vieja, le arrancó un pedazo y la utilizó para vendarle la herida lo mejor que pudo, preparándose para levantarlo. – Más vale que te llevemos a Ciudad Viridian para que hagan algo con esa herida…

Al instante en que la mano de ella tocó la de él, sin embargo, una extraña sensación se apoderó de la chica. Duró cerca de medio minuto, en el cual su Psyduck finalmente se les acercó, y le echó un vistazo al todavía conmocionado ratón eléctrico. Al disiparse la sensación, Misty sacudió su cabeza y reexaminó tanto al muchacho como al ratón. Los dos parecían… inmensamente familiares, pero no podía recordar quienes eran, de donde los conocía ni nada por el estilo.

Lo único que sabía, era que no podía dejarlos morir.

Y así comenzó una maratón hacia Ciudad Viridian; dejando salir de sus Pokébolas a otros dos Pokémon con forma de estrellas: Staryu, la estrella marrón de cinco puntas, y Starmie, la de diez puntas de color púrpura. Queriendo acelerar el viaje lo más que pudiera, Misty le ordenó a Starmie utilizar el ataque de Fuerza Psíquica para hacer levitar al muchacho, mientras Staryu usaba su Pistola de Agua para mantener a raya a cualquiera y lo que fuera que tratara de retrasarlos.

Por su parte, Misty solo quería saber por qué sentía ese deseo tan urgente por salvar a este muchacho.

Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#6
Capítulo 3: ¡Los Rocket han vuelto! Una nueva Misty.

(--0--)

Centro Pokémon de Ciudad Viridian…

En ese año que Misty había estado viajando totalmente sola, había aprendido muchas reglas de calle que tenía que seguir si quería sobrevivir por su cuenta, a raíz de su bloodline.
Una de las primeras cosas que aprendió era que las Enfermeras Joy y las Oficiales Jenny de todo el mundo no eran una amenaza. Aunque la mayoría de los médicos privados y los policías ordinarios, al ver algo que vagamente se pareciera a una bloodline, se rehusarían a ayudarla o incluso intentarían arrestarla, las familias de mujeres inexplicablemente idénticas no eran como la mayoría. Sin importar si entraba en sus lugares de trabajo con la más grave y extraña de las heridas, o si la declaración de algún testigo sugería que había ocurrido estando debajo del agua, nunca la ignoraban.

Quizás tuviesen un estricto código de honor respecto a ayudar a las personas necesitadas y servir a toda la gente de manera equitativa, Misty jamás les había preguntado. Así, para la primera persona a quien ella había visto aparte de sí misma con una bloodline, no había otro lugar a donde ir.

Misty, sentada en uno de los sillones de la sala de espera del Centro Pokémon de Viridian, sin nada que hacer mientras al chico al que trajo le curaban las heridas, excepto quedarse mirando fijamente la imagen que mostraba al trío de las Aves Legendarias de Kanto. Y también a Arcanine, clasificado como Pokémon "legendario" por ser el único ayudante de un distinguido y valiente caballero del Palacio Cameron, en la remota nación de Rota al norte de Ciudad Pewter, que con su fiel bestia fue capaz de derrotar a las Aves Legendarias que estaban bajo el control de un señor de la guerra que poseía una bloodline de tipo Volador. Este caballero después entrenaría a un joven aprendiz llamado Aaron.
Mientras se quedaba viendo la imagen sin prestar atención a nada más en el área de recepción, muchas preguntas sobre el muchacho invadieron su mente.

¿Quién era él? ¿Por qué tenía la sensación de conocerlo de alguna parte, pero no podía recordarlo con claridad? ¿Acaso era un asunto de bloodlines? Nunca antes había conocido a otra persona que fuera como ella, después de todo, y cualquier otro usuario de bloodline tal vez podría sentirlo familiar de alguna manera, o tal vez fuese algo más…

*GROOOOOANN*

El darse cuenta de que estaba hambrienta descarriló el tren de pensamiento de Misty instantáneamente. Había muchos, muchos problemas con el hecho de poseer una bloodline, y en opinión de ella, uno de ellos era tener un metabolismo superhumano y muy poderoso.

Eso además también explicaría el por qué las reservas de comida en la mochila del chico habían quedado reducidas a puros envoltorios vacíos y arrugados. No que ella planease robarle su comida a un chico que estaba lastimado ni mucho menos.

- Psy-ay-ay. [Ah, rosquillas, la cúspide de la civilización.]

Misty giró la cabeza hacia su derecha, para encontrarse con que Psyduck vaciaba sobre su pico una caja blanca con borde naranja y púrpura, cuyos contenidos eran, efectivamente, rosquillas.

- ¡Hey, no te las acabes todas tú solo! – gritó Misty, tratando de ver si todavía quedaba alguna rosquilla en la caja para ella… solo para encontrarse con que estaba vacía, y el pato lanzó un eructo.

- Duck, duck, duck, duck. [Oye, si te duermes, pierdes. Y por cierto, eso es lo último que quedaba de comida en el Centro Pokémon hasta mañana.]

Gracias a su bloodline, Misty podía escuchar y entender lo que decían los Pokémon de tipo Agua, a diferencia de otros que podían ser escuchados telepáticamente, pero a veces deseaba no tener que escuchar a "cierto" Pokémon de Agua hablar. Y esta era una de esas ocasiones. Con lo molesta que se sentía, Misty parecía estar lista para comerse vivo a ese fastidioso pato, pero afortunadamente este se salvó ya que en ese momento apareció detrás de la chica la oficial de policía, que se aclaró la garganta para llamar su atención.

- Misty. – la llamó.

La chica pelirroja detuvo su impulso de querer rostizar a su Psyduck con el calor de su furia, mientras se daba la vuelta para ver a la Oficial Jenny, que igual que todas sus parientes, era de cabello verde y llevaba su uniforme azul. Parecía algo preocupada.

- ¿Sí, oficial? – replicó Misty, mientras la oficial fruncía ligeramente el ceño.

- No puedo agradecerte lo suficiente por haber salvado a ese muchacho.

La parvada de Spearows de la Ruta 1 estaban entre los últimos vestigios de "Pokémon híperagresivos de los viejos tiempos", al menos según le había contado su madre (otra Jenny, que fue su antecesora). Aparentemente, todos los Pokémon en general eran agresivos hacia los humanos si no eran capturados, al menos hasta que la investigación del Profesor Oak hizo su efecto. Desde entonces, los Pokemon se habían vuelto mucho más tolerantes hacia la humanidad; la mayoría de las especies solo expulsaban a los intrusos de su territorio, y los dejarían en paz en caso de que estos usaran suficiente fuerza.

- Sin embargo, cuando fui a revisar el área donde los Spearows atacaron al pobre chico, y claramente eso fue lo que sucedió… ya todos habían desaparecido.

Misty parecía muy sorprendida al oír eso, ¿cómo podía ser posible? En el estado en que habían quedado, esos pájaros asesinos no podrían haber ido muy lejos.
(--0--)


Cuartel General del Equipo Rocket…

Era muy raro que Giovanni estuviese feliz de oír noticias del trío de Jessie, James y Meowth, pero hoy, era uno de esos extraños días. Normalmente, no harían otra cosa que incomodarlo con esa actitud alegre, o se atrasarían en cumplir con sus cuotas de Pokémon capturados, pero esta era una excepción a las acostumbradas irritaciones. Después de todo, una parvada entera de poderosos Pokémon de tipo Volador eran una adición bienvenida al arsenal del Equipo Rocket, y había más que suficientes de ellos para pagar su deuda actual, y un poco más en el futuro.

Por supuesto, esto solo quería decir que tendrían más tiempo para andar metiendo la pata, pero de nuevo, eso era normal para ellos.

El traje que llevaba el hombre era totalmente negro (a excepción de la insignia con la R roja en el bolsillo del pecho), y aunado a su cabello negro corto lo hacía ver todavía más siniestro, mientras observaba al dueto de uniformes blancos con guantes y botas negros compuestos por una joven pelirroja y un joven de pelo azul morado acompañados por un Meowth parlanchín. Los tres parecían muy nerviosos en su presencia, y el Persian que descansaba en el regazo del líder del Equipo Rocket parecía deleitarse con la miseria del Meowth. Giovanni decidió exprimírsela un poco más, traqueteando sus dedos lentamente y disfrutando como parecían temblar con cada golpeteo.

- Bien hecho. – habló finalmente, mientras el trío parecía estar listo para estallar en lágrimas de felicidad por ese simple y pequeño halago. Una mirada rápida los silenció antes de que tuvieran oportunidad de hacerlo.

El hecho de que parecían ser casi… antinaturalmente leales a él era una de las muy pocas razones por las que no los había ejecutado por sus fracasos. Aunque generalmente eran un trío de tarados incompetentes, siempre era valioso tener secuaces cuyas lealtades no flaquearan en su organización criminal, como una contramedida en preparación para los inevitables intentos de tomar el control de parte de los traidores. Aunque con ellos tres, eran menos material de "soldados leales que lo ayudarían a recuperar su poder", y más bien "peones desechables que se sacrificarían por él mientras implementaba sus planes de contingencia".

- El hecho de que le hayan dado al Equipo Rocket una excelente adición a nuestros recursos es admirable, pero todavía no hemos terminado. No hasta que el Equipo Rocket controle al mundo entero, y para lograrlo necesitaremos muchos, muchos Pokémon. Así que más vale que salgan y me traigan más.

El trío usualmente de torpes, pero a la vez ocasionalmente eficientes secuaces abandonó su oficina a toda prisa, murmurando algo sobre salir de cacería en Ciudad Viridian o algo de esa naturaleza.

- Ciudad Viridian. – murmuró Giovanni, pensando en el lugar donde se localizaba su gimnasio, que en aquellos momentos estaba cerrado por reparaciones. – ¿Sabes algo, mi querida mascota? Todavía puedo recordar la primera vez que puse un pie en Viridian. Era un entrenador joven, ingenuo y tonto. Me tardé tres días en llegar allí, los caminos eran horribles entonces.
(--0--)


De regreso en el Centro Pokémon…

Abriendo por un momento sus ojos, Ash casi podría jurar que podía ver la luz del arcoíris de Ho-Oh volando encima de él. Eso se suponía que sucedería en… Un momento, ¿en dónde estaba? Definitivamente no era una colina en la Ruta 1. Al aire libre no había tragaluces.

- ¡Pika-Pi! [¡Ash! ¡Oh, gracias a Arceus estás bien!]

Ash parpadeó cuando escuchó una… una voz junto a la de Pikachu. Se le hacía muy familiar, pero no tenía idea de quién era. Se levantó rápidamente, solo para darse cuenta de que había estado acostado en una cama de hospital, con Pikachu parado en la mesita de al lado, inclinando la cabeza.

- ¿Chu?

- Hola, compañero. – dijo mirando a su alrededor varias veces, solo para encontrarse con que no había nadie más en el cuarto que él y Pikachu. – Oye, ¿quién estaba aquí hace un momento?

- ¿Pi?

- Había alguien más en la habitación, lo escuché, y podría jurar que me sonaba muy familiar de alguna parte… – Ash de pronto se detuvo mientras miraba con más detenimiento el cuarto de hospital donde se encontraba. – Hum… exactamente, ¿cómo fue que llegamos aquí?

- ¡Pikachu-Pi!

- Yo te traje aquí. – habló una voz femenina que se le hizo conocida. Ash entonces vio a una chica pelirroja más o menos de su edad, que lo miraba fijamente desde la puerta.
Ash no estaba seguro del todo de quién se trataba, pero tenía la sensación de que la conocía, su voz, aunque algo diferente por la edad, le sonaba tan fuerte como las campanas usadas para invocar a Ho-Oh y Lugia, y lo suficiente como para perturbar a Giratina para que saliera de su espacio a acallarlas.

- Ahora dime… ¿nos conocemos de alguna parte? – le preguntó. – De alguna manera, tú y tu Pikachu me resultan familiares… ¿o tendré que sacártelo a golpes?

Ash parpadeó unos instantes, hasta que finalmente la reconoció. ¡¿Misty?!

No podía creer lo que estaban viendo sus ojos; esa chica bajita, enojona y poco femenina que era apenas un poco mayor que él, ahora era una chica alta, enojona y poco femenina que ahora tenía un cuerpo esbelto y bien formado, comparable al de sus hermanas mayores. Por supuesto, hasta el propio Ash sabía perfectamente que comparar a Misty con sus hermanas, sin importar cómo lo hiciera, era estar pidiendo a gritos que le dieran una paliza.

Pero… ella no parecía recordarlo del todo, ¿por qué?

"Podrás restaurar las memorias, pero no tan perfecta y limpiamente como esperaba otorgártelo." – Las palabras de Arceus resonaron en los oídos de Ash, al comprender por fin cuál era el problema.

Grandioso. No habría manera correcta de hacer esto. Podría mentirle y decirle que no la conocía, y entonces Misty se iría y nunca más podría volver a ver a su amiga. Si le decía que sí, ella querría saber cómo y entonces él tendría que mentirle, ella lo descubriría y le daría una bofetada. Y si le decía que la conocía gracias a una línea temporal alterna donde habían sido amigos… estaba bastante seguro de que la Liga Pokémon tenía cláusulas sobre la cordura en alguna parte de sus reglas.

Sin embargo, se salvó de tener que mentir o sonar como un demente, gracias a la enorme explosión que de pronto sacudió la recepción del centro.
(--0--)


En la entrada del Centro Pokémon…

- ¡Prepárense para los problemas, hoy estamos ardiendo!

- ¡Y más vale que teman, escuchen o los dejaremos hirviendo!

Misty y Ash salieron corriendo en dirección a las voces. El muchacho, que de algún modo se forzó a sí mismo a salirse de la cama a raíz del shock que le provocó la explosión, apenas en ese instante fue que recordó que fue en ese mismo Centro Pokémon que tuvo su primer encuentro con el Equipo Rocket. Casi había esperado que ellos no existieran en esta nueva línea temporal, ¿pero desde cuándo que la suerte se ponía de su lado?

El molesto trío apareció, aterrizó para posar frente a ellos, entrando por un agujero en el techo que no había estado antes en ese lugar.

- ¡Para proteger al mundo de la devastación!

- ¡Para unir a los pueblos dentro de nuestra nación!

- ¡Para denunciar los males de la verdad y el amor!

- ¡Para extender nuestro reino hasta las estrellas!

Misty se quedó viéndolos con total… confusión.

- ¡Jessie! – La pelirroja se veía igual que como Ash la recordaba.

- ¡James! – El pelimorado estaba igual. Parecía que ninguno de los dos había cambiado. Por supuesto, tenía que decir eso para que Meowth resultara ser un Garchomp ahora.

- ¡El Equipo Rocket viajando a la velocidad de la luz!

- ¡Ríndanse ahora, o prepárense para luchar!

- ¡Meowth, así es!

Por suerte para Ash, su preocupación resultó estar infundada, pues el Pokémon gato rasguñador seguía siendo exactamente igual que antes. Entretanto, Misty solo se quedó viéndolos fijamente. De hecho no estaba tan confundida por el hecho de ver un Meowth capaz de hablar como humano que por el hecho de que fuesen… ellos, en general.

- ¿De verdad ustedes son reales?

- Somos mucho más que reales. – se jactó James. – Y hemos venido por cada Pokémon que haya en este centro. Pero hoy nos sentimos generosos, así que si tienen algunos Caterpies, pueden entrenarlos hasta que sean Butterfrees, usarlos para capturar más Pokémon, y así podremos volver para robarles más.

- ¡¿Ustedes roban Pokémon?! – Misty sonó totalmente… horrorizada ante esa sola mención.

Aunque Ash sabía que su… no, que la Misty original sin duda que se oponía a dicha práctica, la Misty que tenía enfrente iba mucho más allá de eso: sonaba como una madre a quien le acababan de decir que asesinara a su hijo recién nacido. Estaba realmente… furiosa ante la idea de que alguien robara Pokémon, y Ash no pudo evitar preguntarse por qué su odio parecía mucho mayor ahora.

- Oye, de algo hay que ganarse la vida, niñita. – dijo Jessie. – No todos podemos sobrevivir viajando por el mundo. Ahora, entréguennos todos sus Pokémon antes de que…

- ¡Ve, Staryu!

Jessie fue interrumpida cuando el Pokémon estrella voló hacia ella en un ataque de Giro Rápido golpeándola de lleno en el pecho. La atractiva pelirroja salió volando de espaldas contra la pared, estrellándose con un fuerte golpe. Por supuesto, Ash ya sabía que el trío tenía una sobrenatural habilidad para sobrevivir a todo lo que les enviaban y regresar una y otra vez por más.

- ¡AUCH! ¡Maldita mocosa, cómo te atreves! – exclamó Jessie, tomando su Pokébola. – ¡Ekans, dale una probada de tu ataque de Mordida!

- ¡Koffing, Embestida ahora! – gritó James arrojando también la suya.

Cada uno de los entrenadores dejó salir a sus Pokémon originales. ¿Qué había pasado con ellos de todos modos? Ash nunca lo supo. La serpiente púrpura, Ekans, se lanzó a clavarle los colmillos a Staryu, mientras el saco flotante de gas, Koffing, se lanzó a la carga contra Pikachu. Ash estuvo a punto de ordenarle a Pikachu usar Impactrueno, pero después de lo que pasó la última vez… bueno, mejor irse con cautela en caso de que la explosión pudiese matar a alguien (incluyéndolo a él).

- ¡Staryu, vuela a esa serpiente con Pistola de Agua!

Mientras Misty lograba hacer que su Staryu se quitara de encima a la serpiente con un ataque relativamente no-violento, Ash le ordenó a Pikachu usar Cola de Hierro. La cola del ratón adquirió un sólido brillo metálico, y Pikachu saltó hacia el saco de aire contaminado para darle un golpe directo, mandándolo a volar mientras a un conmocionado James casi se le caía la mandíbula.

- ¡Ekans, Ácido!

- ¡Pistola de Agua!

Los Pokémon de las dos entrenadoras femeninas intercambiaron sus ataques a distancia, con ambos colisionando en el medio con igual poder cancelándose uno al otro, mientras Meowth lograba ponerse por detrás de Pikachu.

- ¡Rápido, usa Cola de Hierro! – exclamó Ash. La cola de Pikachu volvió a brillar, pero luego se apagó.

- ¡Ja! ¿Qué pasa, problemas con tus ataques, amigo? ¡Déjame mostrarte cómo se hace, Golpes Furia! – Meowth inmediatamente le descargó una serie de ataques con las garras extendidas al ratón, pero al cabo de unos segundos, de pronto el pobre gato fue cubierto por un choque de electricidad estática.

- ¡PiPi-Kachuu! [¡Ja! Nunca uses un ataque con golpes múltiples de contacto contra un Pokémon con Estática, gato estúpido.] – Pikachu se tomó el tiempo para retornarle la burla al gato, aunque todavía hizo una mueca por los múltiples rasguños que le tiró encima.

- ¡Huy, cómo envidio… a los Persians… y su Flexibilidad! – tartamudeó Meowth en medio de su parálisis.

Ash parpadeó, esa voz otra vez. ¿A quién estaba escuchando? ¿Y por qué le parecía tan familiar?

- ¡Koffing, Ataque de Desechos! – ordenó James.

Pikachu esquivó apenas por los pelos la oleada de ese asqueroso fluido que salió de la boca del ya recuperado Koffing, flotando junto a James, y este a su vez, tomó un interés en el roedor.

- Ahora que me fijo, ese Pikachu no parece estar del todo mal. Podría valer la pena robárnoslo para el jefe.

- Koffing, el Pokémon de gas venenoso. Capaz de flotar en el aire con su cuerpo como un globo de aire caliente, Koffing es extremadamente volátil y explosivo al ser expuesto al calor y la electricidad. Estas explosiones tienen un índice de mortalidad de un 40%.

Ash se quedó mirando fijamente su bolsillo al oír que su Pokédex habló por su propia cuenta. Entretanto James, miró a su Koffing, después a Pikachu, y una expresión de pánico se apoderó de su rostro.

- ¡Oh no! ¡Alejen a ese horrible roedor de mi Koffing!

Ash y Pikachu intercambiaron miradas, y se sonrieron uno al otro. La sonrisa de Pikachu se tornó casi maligna al encarar de nuevo a sus dos enemigos, y soltaba unas chispas de sus mejillas, solo para agitarlos un poco. Tanto James como Koffing tenían miradas de terror en sus rostros.

- ¡Koffing, regresa! – El menos odioso de los miembros del Equipo Rocket rápidamente regresó a su Pokémon, queriendo protegerlo del muy real peligro del ratón eléctrico, mientras los dos héroes seguían sonriendo. – ¡Ja, ahora no podrás lastimar a mi Koffing! ¡Ahora te rendirás ante mi intelecto sup…!

- ¡Pikachu, Impactrueno! – gritó Ash sin dejarlo terminar de fanfarronear.

Una enorme descarga eléctrica salió disparada desde Pikachu directo hacia el pelimorado y el gato que seguía paralizado en el suelo, que al ser electrocutados comenzaron a retorcerse cómicamente de dolor. Jessie también terminó en la línea de fuego cuando su Ekans fue lanzada hacia ella por un ataque de Estrellas Veloces de Staryu, quedando las dos atrapadas en medio del ataque justo a tiempo para que la electricidad provocara una explosión. Por suerte para la inocencia de Ash, el resultado fue igual a como él lo recordaba: el trío simplemente salió volando hacia el cielo por el agujero en el techo que usaron para entrar.

- ¡¿Cómo diablos un ratón tan minúsculo tiene tanto poder?! – se cuestionó James mientras volaban, como si Ash de algún modo pudiese oírlos desde donde estaba.

- ¡¿Por qué diablos regresaste a tu Koffing, grandísimo idiota?! – gritó Jessie agarrando a su colega del cuello y estrujándolo. Meowth solo pudo mover la cabeza en negación.

- Porque tiene más miedo de perderlo que tú, pero tal parece…

- ¡QUE EL EQUIPO ROCKET HA SIDO VENCIDO DE LA MANERA MÁS HUMILLANTE! – gritaron los tres al mismo tiempo, y como siempre, se perdieron en la distancia hasta ser solo un pequeño puntito brillante.

La Enfermera Joy y Psyduck asomaron la cabeza por detrás del mostrador, habían estado escondidos allí durante todo el alboroto. Misty regresó a su Staryu, y le dio una mirada de enojo al pato por haber huido dejándola tener que lidiar con el Equipo Rocket sin ayudar en nada.

- Oh… ¿ya derrotaron al Equipo Rocket? Y yo pensando que tenía que llamar a la Oficial Jenny para que viniera lo más pronto posible. Qué tonta me siento. – dijo la enfermera un poco sonrojada, mientras cerraba el teléfono celular que tenía en la mano. – Tal vez ahora no tenga que mandar a reparar las baldosas de la entrada…

Las puertas del Centro Pokémon se abrieron bruscamente, al ser atravesadas por una motocicleta de policía, que frenó chirriando sobre las baldosas apenas deteniéndose antes de chocar contra el mostrador y justo enfrente de la Enfermera Joy, que solo pudo sudar una gota gorda.

- O quizás sí…

Sacándose su casco, la Oficial Jenny se sacudió su pelo verde y miró confusa a su alrededor.

- Y bien, ¿cuál es la emergencia? – preguntó, girando en todas direcciones en busca de cualquier cosa que estuviera fuera de lugar, antes de mirar hacia arriba y ver el agujero en el techo. – Oh, me imagino que tendrá que ver algo con eso.

- Un trío de secuaces del Equipo Rocket irrumpieron en el Centro, pero ellos dos les dieron su merecido. – explicó Joy, mientras la oficial volteaba a ver a los dos adolescentes.

- ¿Ustedes? Bueno, ese fue un gran servicio a la comunidad de Viridian. Si hay algo que pueda hacer para agradecerles por…

*GROAAAANNN* 

Misty se sonrojó sin poder dar una respuesta, pues su estómago eligió el peor momento para rugir pidiendo algo de comer. La Oficial Jenny se rio un poco ante esto.

- Vaya, ¿tienes hambre? Quizás no pueda darles la llave de la ciudad, pero puedo invitarles una pizza…

*GROOOOOOOOOAAAAANNNNN* Esta vez, el que sonó fue el de Ash, más fuerte que el de Misty, si eso era posible. El muchacho también se puso rojo.

- Mejor que sean dos. ¿Con qué se las pido?
(--0--)


De regreso en el cuartel general del Equipo Rocket, un par de horas después…

Casi todas las personas tenían sus vicios. Para algunos era la bebida, para otros el tabaco, y para otros era ver shows de televisión sobre idiotas gordos, pero del de Giovanni era completamente diferente. Él disfrutaba de ver como quienes fallaban recibían su castigo por ello.

Cada vez que veía a uno de sus secuaces ser arrestado, se reía entre dientes. Cuando un ingeniero construía una bomba y fallaba en configurarla apropiadamente, movía la cabeza en deleite de ver al pobre tonto volar en pedazos. En particular, siempre se permitía darse unas buenas carcajadas cuando encontraba al trío de Jessie, James y Meowth después de que explotaban. No tenía idea de por qué no morían; genéticamente eran humanos ordinarios (y Meowth no tenía nada de especial), pero eso le resultaba ventajoso, le servían para distraer a los usurpadores en el caso de que Proton o alguno de sus otros ejecutivos tratara de hacer algo en su contra.

De pie mientras miraba las formas carbonizadas y temblorosas de sus secuaces, alargó la mano hacia el cabello de Jessie y extrajo de él un pequeño dispositivo; una lente espía de alta tecnología que incluía muchas funciones interesantes tales como: determinar los niveles de poder de los Pokémon, acceder a las bases de datos del gobierno para descubrir identidades y muchas otras cosas. Del bolso para laptops que colgaba de su cuello extrajo un dispositivo, específicamente una Tablet, el gran mafioso movió la cabeza mientras extraía una tarjeta SD y el chip de memoria de la cámara, insertándolos ambos en su portátil.

- ¿Y qué pasó esta vez? ¿Otra vez trataron de echarle una red encima a un Magmar? – preguntó sardónicamente mientras comenzaba a ver la data de lo que fuera que dejó fritos a sus secuaces, y determinar si tendría que castigarlos por ser tan idiotas de atacar a alguien demasiado fuerte, o por ser tan inútiles que un debilucho los hubiera derrotado.

Sin embargo, cuando la data apareció en pantalla, Giovanni levantó las cejas, muy sorprendido de lo que estaba viendo. Y así se quedó por unos minutos, tiempo suficiente para que Jessie, James y Meowth se recuperaran de su aterrizaje forzoso y pudieran mirarlo.

- Oiga, jefecito…

El bien vestido señor del crimen rápidamente pulsó algunos botones, ocultando algunas estadísticas antes de voltear su Tablet hacia el trío, causando que James diera un respingo por ver de nuevo al potencial asesino de Koffings en proceso.

- ¿Ven a este niño? – La imagen de la tablet claramente mostraba a Ash en el momento en que el trío lo vio por primera vez. Cuando estos asintieron (James todavía con algo de terror), Giovanni prosiguió. – Ustedes tres van a seguirlo, van a monitorear sus niveles de habilidad y me reportarán cada cosa que haga. Cada Pokémon que capture, cada chica que bese, cuáles son sus metas, me mantendrán informado de todo lo que este niño es y será. ¡Ningún detalle será demasiado pequeño!

- Pero jefecito…

James apenas alcanzó a gimotear esas dos palabras antes de que el hombre más temido en el bajo mundo de más de cuatro regiones (Kanto, Johto, las Islas Naranja y las Islas Sevii) lo mirara de vuelta con unos ojos que podrían haber paralizado a un Arbok. Y de hecho, sí los dejó paralizados el tiempo suficiente para volver a colocas las tarjetas de datos en la cámara espía, luego de haber descargado toda la información que estas tenían a su dispositivo personal. El trío todavía no tenía la menor idea de que siempre los estaba monitoreando.

- ¡Así lo haremos, jefe! – declaró Jessie. – ¡Vamos, niñito grande llorón!

- ¡Ese niño va a volar a mi Koffing en pedacitos! – lloriqueó James.

Mientras Jessie y Meowth arrastraban a su compañero, el líder de uno de los mayores sindicatos criminales del planeta parecía estar inmerso en su propio mundo.

- Así que… por fin ha comenzado. – se dijo Giovanni a sí mismo.

Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#7
Capítulo 4: En el bosque: ¿respuestas o no?

(--0--)

En la entrada al Bosque Viridian…

- ¿Por qué me estás siguiendo exactamente?

Cuando comenzó su viaje original, Misty no había decidido seguirlo por razones exactamente amigables… al menos no al principio. Ella quería que él le pagara su bicicleta (las cuales eran inusualmente caras, algo que Ash nunca entendió considerando que esas cosas parecían ser extremadamente frágiles a la electricidad y a los Gibles hambrientos) que él había tomado prestada y accidentalmente dejó totalmente frita.

Bueno, fue Pikachu el que hizo eso último, pero legalmente el ratón eléctrico no podría haber comprado una bicicleta nueva en la vieja línea temporal, y en la nueva no había nada que sugiriera que podía hacerlo.

Esto eventualmente se convirtió en la amistad que tenían en la línea temporal original, la cual incluso permaneció después de que ella recuperó su bicicleta completamente reparada
después de la Conferencia Plateada de la Liga Johto. Sin embargo, a pesar de la falta de una bicicleta chamuscada, ella lo siguió todo el camino hasta la entrada del Bosque Viridian, cuyos espesos confines eran precedidos por varios letreros de advertencias: *Cuidado con las colmenas de Beedrills, se sabe que son letales*, *Encontrar un Pikachu no vale que pierdas tu vida*, *El Bosque Viridian no te dará superpoderes, no te bebas la savia de los árboles*, *Mantente en el camino para no dañar el bosque y tendrás esperanzas de llegar al día de mañana*, *251 días desde la última muerte conocida*, todas ellas hechas de metal a prueba de Weedles.

Al menos el letrero sobre las muertes era algo reconfortante. En cuanto a la chica, aquella sensación que tuvo antes de "Siento que te conozco de alguna parte, pero no tengo idea de por qué", no podía ser la razón, ¿verdad? Tenía que haber algo más. Mientras el entrenador con el Pikachu en el hombro seguía esperando la respuesta de la pelirroja, ella mantuvo la mirada fija y eligió la respuesta más inteligente que se le ocurrió:

- Tengo mis razones.

- No destruí por accidente tu bicicleta, ¿verdad? – Tenía que estar seguro por si acaso.

- Nunca he tenido una bicicleta. – dijo la chica negando con la cabeza. – Desearía tenerla, pero no. Te lo explicaré, pero estamos muy expuestos aquí. Vamos al bosque, allá es menos probable que alguien nos escuche.

Misty miró por un instante a un pequeño grupo de entrenadores locales de Viridian que estaban peleando con sus Rattatas y Pidgeys cerca de la entrada del bosque, así que sin tardar, se internó entre los árboles, con Ash y Pikachu siguiéndola.

- Pikachu-Pi, pika chu ka chu. [Esto me recuerda uno de esos programas que veía ese anciano por la noche, con asesinos en serie que engañan a sus víctimas para llevarlas a una muerte muy sangrienta.]

La misma voz desconocida que Ash oyó dos veces en el Centro Pokémon de Viridian volvió a resonar en su cabeza.

- ¿Sabes algo, amigo? – dijo en voz baja. – No sé si es por tener las dos líneas temporales en mi cabeza, y todavía no las puedo ordenar. No recuerdo quién era mi padre en ninguna de las dos, y tampoco cómo se llamaba mi escuela primaria, excepto que esta vez tenía un nombre diferente. Pero podría jurar que sigo escuchando una voz familiar en mi cabeza, y acaba de sugerir que Misty podría ser una asesina en serie. Si ese fuera el caso, no te molestaría cuidarme las espaldas, ¿verdad?

- Pikapi Pi… – Pikachu se quedó mirando ausente a Ash. Ahora de pronto se sintió preocupado, pero aun así entró en el bosque, sin saber lo que su peludo amigo favorito estaba pensando.

- "[Pero... el que dijo eso fui yo. Ash no puede entenderme, ¿verdad?]" – Desafortunadamente, Ash no pareció oír ese pensamiento.
(--0--)


Bosque Viridian…

Cualquier pensamiento de que Misty pudiera ser una asesina en serie que utilizaba Viridian como su depósito de cadáveres rápidamente fue disipado cuando dejó salir un grito de niñita asustada y dio un salto de por lo menos dos metros en el aire, tratando de alejarse de un pequeño Pokémon gusano verde, mostrando que ese casi cómico miedo de los Pokémon de tipo Insecto todavía seguía intacto, mientras se le aproximaba lentamente.

Sí, Misty era un completo peligro para él, pensó Ash sarcásticamente. En aquel momento Caterpie se veía mucho más intimidante que ella, y a ese ritmo le tomaría… cualquier cantidad de tiempo para comérsela.

Caterpie, el Pokémon gusano. Caterpie consume plantas a un ritmo acelerado para lograr su evolución. Ocasionalmente libera ciertas toxinas que le permiten soltar un fuerte olor que repele a los depredadores. – sonó el Pokédex de Ash desde su bolsillo.

Pikachu olfateó un poco en el aire, antes de saltar al suelo y rápidamente empezó a señalar al bicho. – ¡Pikapi! ¡Pika Cha Pi Chu Pi-Pikachu!

Ash inclinó la cabeza a un lado confundido. Pikachu se palmeó la cara, lo miró con fastidio y comenzó a gritarle.

- ¡Pikapi! ¡Pi, Pi Ka Chu Pika Chu-Chu Pikachu-Pi Cha! [¡Oh, vamos! ¿Ahora no puedes entender lo que digo? ¡Ese es nuestro Caterpie, y está aterrorizando a Misty, quien definitivamente no es una asesina en serie, y si no haces algo rápido la va a poner histérica!]

Ash se quedó mirando a Pikachu en shock hasta que por fin se dio cuenta de quién era la voz que seguía oyendo, pero dejando eso de lado por el momento, finalmente entendió lo que Pikachu trataba de decirle.

- ¡Muy bien! ¡Pikachu, usa Impactrueno!

Un estallido de energía eléctrica voló hacia el Pokémon insecto y lo electrocutó, causándole una parálisis y deteniendo su avance hacia la aterrorizada Misty, salvándola de… posiblemente un amigable abrazo.

- ¡Pokébola, ve! – Ash le arrojó una de sus seis Pokébolas originales al insecto, energizándolo y atrapándolo dentro. La bola cayó al suelo y empezó a sacudirse. Tras moverse tres veces, chispas blancas salieron de ella y con un *PING*, se detuvo. Caterpie había sido oficialmente capturado. Ash recogió la Pokébola, y de pronto se sintió con ganas de hacer su pose de captura con Pikachu.

- ¡Atrapé un Caterpie!

- ¡Pi-Pikachu!

Mientras tanto, Misty recuperó el control de sí misma tras respirar profundamente varias veces hasta calmarse.

- Dios, discúlpame por eso. – Misty se sonrojó tremendamente avergonzada, parecía lista para darse una bofetada ella misma. – Ya había usado mi última lata de repelente la primera vez que pasé por este bosque, olvidé comprar más cuando pasamos por Viridian. Es que… tengo un problema con los Pokémon tipo Insecto, y creo que me asusté mucho para sacar mi contramedida para ellos.

Antes que Ash pudiera preguntarle cuál era su contramedida para los bichos, sacó una de sus Pokébolas y la lanzó, dejando salir a un ave Pokémon blanca con rayas azules.

- ¡Win-Wingull! – El Wingull se colocó en el hombro de Misty y empezó a graznar.

- Wingull, el Pokémon gaviota. Los Wingulls son comunes en áreas costeras, donde sobrevuelan y se lanzan en picada para atrapar a sus presas, las cuales incluyen peces pequeños y cualquier idiota que esté comiendo patatas fritas en un radio de quince kilómetros en mar abierto. – El Pokédex de Ash volvió a sonar por sí solo, proveyendo algo de información que podría o no ser necesaria, pero para algunos fue divertida de escuchar.

Misty finalmente pareció recuperar su compostura, mucho más de lo que Ash recordara habérselo visto en la cercanía de Pokémon tipo Insecto en la antigua línea temporal.

- Muy bien, ahora que ya estamos solos, podemos hablar. Verás, Ash, no estoy segura de si ya te habrás dado cuenta, pero… tú eres diferente de las personas normales.

Ash se quedó mirando fijamente a Misty en estado de shock, antes de sacar conclusiones y asumir a qué era lo que se estaba refiriendo.

- Espera, ¿acaso sabes que estoy comenzando a entender lo que dice Pikachu?

- ¿Cómo? ¡Pero no puedes entender a un Pikachu! – dijo Misty, con una voz totalmente conmocionada.

- ¿De qué hablas? ¿No acabas de decir que soy diferente de…?

- ¡Solo deberías ser capaz de entender a Pokémon de tipo Luchador! – lo interrumpió ella.

- ¿Eh?

- ¿Pika?
(--0--)

Edificio de la Compañía Silph, piso 11…

- Doy por iniciada la cuadragésima reunión anual de la Asociación de Profesores Pokémon. – declaró el Profesor Oak, el presidente y uno de los tres miembros fundadores de este grupo global.

En aquel momento se encontraba presidiendo una larga mesa en una sala de reuniones, junto con varios de los más reconocidos Profesores Pokémon en el mundo (entre los que pudieron asistir ese año), todos ellos como miembros representantes de la Organización del Tratado de Entrenadores Alineados (O.T.E.A.); incluyendo a Kanto (el Profesor Oak), las Islas Naranja (la Profesora Ivy), Johto (el Profesor Elm), Hoenn (el Profesor Birch), Orre (el Profesor Krane), Sinnoh (el Profesor Rowan), Unova (los Profesores Cedric y Aurea Juniper) y Kalos (el Profesor Sycamore).

Los profesores de las naciones miembros del Pacto de Ciudad Fall (conocido también como la Unión de Guardianes), tales como el Profesor Hastings, tenían prohibido por la ley de la O.T.E.A. ser miembros, así como también era ilegal que cualquier ciudadano de una nación de la O.T.E.A. pusiera un pie, o siquiera pensara en hablar con alguien de las regiones de Fiore, Almia u Oblivia a raíz de las extensas Guerras Pokémon que habían ocurrido durante siglos entre los miembros de la O.T.E.A. y los que firmaron el Pacto de Ciudad Fall, que habían culminado en una Guerra Fría que se prolongó por casi cuarenta años, hasta que el Profesor Oak fue capaz de implementar los cambios que los llevaron a tener un mundo más seguro en el presente.

El hecho de que Oak y el Profesor Hastings eran buenos amigos, y que a menudo los dos colaboraban en secreto para mejorar las vidas de los Pokémon, fácilmente podría ser motivo de que los dos fueran sentenciados a la pena capital si llegaban a descubrirlos, a menos que alguna nación neutral les otorgara asilo a ambos en sus fronteras, como por ejemplo Rota. Pero dejando de lado esos hechos...

- Antes de comenzar, permítanme dar la bienvenida a nuestros dos nuevos miembros; la Profesora Aurea Juniper de Unova, hija de mi colega fundador Cedric Juniper, cuya innovadora investigación acerca de los orígenes de los Pokémon, es realmente impresionante, por no decir más.

La joven mujer recibió un fuerte aplauso de todos los presentes, incluyendo el normalmente estoico y también miembro fundador, el Profesor Rowan. Sintió que se le salían los colores, más todavía cuando su padre le dio unas palmadas en la espalda felicitándola, pero asintió con la cabeza y les dio las gracias a todos.

- También, démosle un fuerte aplauso a nuestro primer representante de Orre, el Profesor Krane, cuya investigación de la ausencia de los Pokémon en humanos me ha hecho desear no volver a poner un pie en Orre nunca más.

Incluso el nativo de Puerto Gateon de cabello castaño no pudo evitar reírse de la pequeña broma que hizo el Profesor Oak, y también agradeció los aplausos de bienvenida de sus colegas.

- Ahora, dejemos atrás las bromas. – dijo Rowan con su usual tono serio. – Me parece que deberíamos discutir algo que todos debemos estar sufriendo recientemente: una oleada de recortes de presupuesto, ¿me equivoco?

Los profesores Oak, Ivy, Elm y Birch asintieron estando de acuerdo con Rowan, el resto se encogió de hombros.

- Nop. – Cedric no notaba ninguna diferencia en sus fondos.

- Yo acabo de comenzar, mi presupuesto es bajo, pero ya lo era desde el principio. – confirmó Krane.

- A mí de hecho me dieron un aumento este año. – Sycamore recordó que sus fondos aumentaron recientemente; por alguna razón las mujeres senadoras y diputadas de su región siempre parecían dispuestas a darle una mano.

Ahora tenía un laboratorio más grande en Ciudad Lumiose, en un lugar donde alquilar un solo edificio era más costoso que alquilar la mitad del Pueblo Pyrite. Elm y Birch se vieron bastante deprimidos por esto antes de que Rowan recuperara la compostura.

- Bueno, el hecho es que la mayoría de nosotros hemos tenido muchos recortes últimamente, y creo que todos sabemos quién es el culpable. – prosiguió. Ante esto, todos los veteranos tomaron expresiones de enojo.

- Ese idiota del Dr. Yung. – dijo Birch enojado, golpeando la mesa con las dos manos tan fuerte que la sacudió. – Los militares parecen creer que su Proyecto Mirage es más importante que los Pokémon, eso me hace sentir asqueado. Su ciencia no es más que para conseguir beneficios adicionales, todo ese dinero que podría ser usado para averiguar los requerimientos de un hábitat para los Gyarados, y que no estén causando estragos en áreas habitadas por humanos, ¡por su culpa no está disponible!

- ¿Qué esperabas? La histeria causada por los bloodliners ha provocado tendencias hacia el militarismo en todas nuestras naciones. – señaló la Profesora Ivy, sacudiendo la cabeza. – Por supuesto, tenemos que tomar medidas para lidiar con la amenaza que los bloodliners presentan tanto a humanos y Pokémon por igual, pero no a expensas de los Pokémon.

- Lidiar con la amenaza, ese no es el término que yo usaría. – dijo el Profesor Oak con un temple de acero en su voz. – Más bien, estaría interesado en averiguar más sobre ellos primero.

- Seguro que podríamos, cuando nos esclavicen y conquisten la Tierra. – murmuró Elm para sí mismo, pero lo bastante alto para que todos lo oyeran.

- Tal vez deberíamos enfocarnos menos en investigarlos como una raza o especie diferente, y más en averiguar por qué hay más de ellos en años recientes que en el pasado. – sugirió Cedric Juniper. – Empezando aproximadamente hace unos dieciséis años, el número de bloodliners en el mundo se ha multiplicado drásticamente. Donde antes solía haber, digamos, unos diez en Unova a lo mucho desde el nacimiento de Reshiram y Zekrom, ahora los hay por miles, y la gran mayoría son mujeres. Se han notado incrementos muy similares por todo el mundo a la misma escala numérica y de género. ¿Qué pudo provocar este cambio tan drástico?

- Ciertamente me gustaría saberlo. – pensó Aurea Juniper en voz alta. – Yo escribí mi tesis sobre los orígenes de la línea evolutiva de Trubbish, y después de todo los bloodliners son lo más cercano a un punto medio entre humanos y Pokémon…

- Por interesante e innovadora que sería esa investigación, y no lo dudo, no te aconsejaría que lo hicieras, jovencita. – le dijo Rowan con un tono algo gruñón pero de precaución. – Los políticos tienen un mal hábito de cosechar tus investigaciones para justificar atrocidades en las cuales nunca tuviste la intención de que tu trabajo fuese utilizado. Y también tienen una desagradable tendencia de ignorar lo que no les conviene, si no pregúntenle al Profesor Oak cómo fueron las cosas cuando intentó hacer públicos sus hallazgos sobre las causas de agresión de Pokémon a humanos. ¿Verdad, Profesor?

El Profesor Oak parecía estar inmerso en sus pensamientos, los cuales Rowan interrumpió aclarándose la garganta con fuerza. Por suerte, no estaba tan distraído como para no recordar lo que acababan de preguntarle, y ya tenía preparada su respuesta.

- Eh, sí… créanme cuando les digo que se espantarían de ver las amenazas de muerte que recibí, y de hecho todavía me llegan hoy día.

La broma de Oak sirvió para que sus colegas lo dejaran por el momento, lo que le permitió volver a lo que estaba pensando antes. Sobre cómo investigar las bloodlines, comenzando por supuesto con cierto bloodliner (uno de los muchos términos usados para describirlos) que acababa de salir de su laboratorio con un Pikachu como su compañero.
(--0--)


En lo profundo del Bosque Viridian, más cerca de Ciudad Pewter…

- Creo que lo perdimos, ya deberíamos salir… – trató de sugerir James.

- ¡Cállate! – le espetó Jessie a su compañero en el crimen, mientras permanecían en vigilia en un pequeño puesto de vigilancia en la cima de uno de los pocos árboles no infestados de Kakunas, desde el cual había una perfecta vista del camino principal del Bosque Viridian.

De lo que habían podido recopilar, su objetivo había salido de Ciudad Viridian y se dirigía en dirección norte hacia Ciudad Pewter. Se había registrado para competir en la Liga Kanto después de todo, y con el Gimnasio Viridian actualmente cerrado por reparaciones (Giovanni estaba reemplazando unos asbestos instalados por su predecesora y madre, Madame Boss), Ciudad Pewter tenía el gimnasio más cercano al cual el muchacho podría ir.

- Podríamos estar por días enteros aquí, ¿no podríamos al menos ir a Pewter cuando oscurezca y traernos un reproductor portátil de DVDs o algo? – sugirió James.

Eso no sonaba como una mala idea de momento. Ciertamente era mejor que estar sentados en la copa de un árbol sin nada que hacer.

- El jefe nos dio una orden directa, y vamos a vigilar en este puesto hasta que el objetivo pase por…

*¡ZZZZTT!*

El fuerte zumbido por una explosión eléctrica resonó como a medio kilómetro de donde estaban, en el centro del bosque. Los secuaces de Giovanni se quedaron en silencio mientras Meowth asomaba la cabeza por una trampilla en el suelo, trayendo consigo una bolsa de plástico blanca llena con varios emparedados gigantes, y vestido en uno de esos disfraces humanos que frecuentemente usaban, y que solo un Froakie podría haberlo identificado antes que confundirlo con un enano.

- ¡Oigan, sonsos, más vale que les guste comer mientras corren, porque creo que ya encontramos a nuestro objetivo!
(--0--)

Con Ash y Misty…

- No deberías ser capaz de entender a un Pikachu, no es de tipo Luchador. – reiteró Misty, mientras Ash solo podía darle una mirada llena de confusión.

- ¿Y por qué crees que solo debería poder entender a Pokémon de tipo Luchador? – preguntó él.

- ¡Win-Wingull!

Los graznidos de la gaviota llamaron su atención, avisándoles de un enjambre de aparentemente muy territoriales Beedrills salía de los árboles y comenzaba a rodearlos para atacar. Misty por un momento retrocedió asustada, pero de alguna manera se las arregló para aclarar su mente y tomar ventaja de la situación para darle a Ash una demostración, antes de que fuera a decir "debes estar loca", "crees que soy estúpido" o algo por el estilo.

- ¡Torbellino!

Wingull voló fuera del hombro de Misty mientras Ash y Pikachu la observaban sorprendidos, la chica por un instante brilló con una luz blanca, mientras alzaba la mano derecha en el aire, creando de la nada un enorme vórtice giratorio de agua sobre su cabeza. El mismo movimiento con el que vio al Piplup de Dawn ganar muchos de sus concursos había sido creado por una humana, y ahora estaban atrapando a los Beedrills en sus rápidas corrientes giratorias. Con un feroz grito, Misty arrojó el ataque al aire, y el agua perdió su cohesión después de unos treinta segundos e hizo que todos los bichos cayeran al suelo a una distancia más que considerable de ellos.

- Sé que eres diferente, Ash. Vi cómo utilizabas un Contraataque cuando fuiste atacado por los Spearows asesinos de la Ruta 1. – le dijo como si lo que acabara de hacer fuese el asunto más trivial en el mundo.

- ¿Eso hice? – preguntó Ash, totalmente asombrado.

- Pika, pika chu. [Me sorprendí tanto como tú.]

- ¿Y por qué no me lo dijiste? – preguntó Ash volteándose hacia su ratón eléctrico. Ese pequeño detallito hubiera sido importante para saberlo.

- Chu pika chu-pi.

Ash y Pikachu simultáneamente adoptaron expresiones de fastidio, por el hecho de que por alguna razón, Ash no podía escuchar lo que Pikachu le decía de manera consistente.

- ¿Es normal que solo pueda escuchar la mitad de lo que me dice dentro de mi cabeza? – le preguntó Ash a Misty, que pareció confusa.

- ¿Quieres decir telepáticamente? Cuando oigo a mis Pokémon, es como si hablaran normal. – respondió Misty, aunque luego se puso pensativa. – De nuevo, por todo lo que sé, esto es normal. Nunca antes conocí a otro que fuera como yo. Quizás las reglas sean diferentes para cada bloodline, tengo que pensar en ello.

- ¿Blood-qué?
(--0--)


Mientras tanto, con el Equipo Rocket…

Con mucho sigilo, los dos agentes y su Meowth se ocultaban detrás de unos árboles, asomando sus cabezas en el claro donde vieron la explosión eléctrica.

- ¿Saben qué? No creo que esto haya sido obra de ese asesino de Koffings. – dijo James, mientras evaluaba el daño por todo el claro.

A la vista estaba que el lugar había sido escenario de una batalla Pokémon; aunque además de quemaduras eléctricas en los costados de los árboles, también había quemaduras ordinarias por todo el lugar y algunos charcos de agua, probablemente causados por el Squirtle que yacía noqueado sobre su espalda en todo el centro del claro. Su entrenador estaba sentado frente a él, con aspecto muy deprimido. Tenía cabello castaño, todo levantado en punta, e iba vestido con una camiseta azul con pantalones negros. Tendría casi la misma edad que el chico al que estaban persiguiendo.

- Por lo que sabemos, el jefe tal vez lo quiera porque puede llamar a Ho-oh para que haga su voluntad, ¡así que cállate! – dijo Jessie.

- Perdí… – murmuró para sí mismo el castaño con rabia, mientras el trío de los Rocket intercambiaban miradas, tratando de comunicarse no-verbalmente y hacer un plan para interrogarlo.

Cinco minutos después, cuando el chico finalmente devolvió al Squirtle a su Pokébola y se dirigía a retomar su camino a Ciudad Pewter, todavía algo desorientado, el trío saltó frente a él, escondiendo las letras R en sus chaquetas poniéndoselas al revés, y Meowth poniéndose a cuatro patas como los miembros regulares de su especie.

- Vaya, ¿qué te pasa, estás deprimido? - preguntó James amablemente.

- Déjenme en paz. – dijo el chico evitando sus miradas. Esta vez Jessie se le atravesó.

- Pues sí parece que estás deprimido, ¿acaso perdiste algo? – preguntó. El chico apretó los dientes, pero respondió.

- Sí, perdí una batalla. Un idiota con un Pikachu y un C… – Antes de dejarlo, continuar, el trío intercambió miradas, con una algo aterrorizada de parte de James, antes de seguir presionando.

- Dinos, ¿el entrenador de ese Pikachu no llevaba una chaqueta azul, y una gorra oficial de la Liga Pokémon…? – En cuanto preguntaron esto, Gary de pronto estalló en carcajadas.

- Esperen, ¿están tratando de describirme a ese Ashy-boy? Sí como no, como si fuera a perder contra él. De todos modos gracias, necesitaba reírme un poco. Ahora si me disculpan, me voy para Pewter por una batalla de gimnasio.

Ya se había alejado como unos trescientos metros en el camino antes que el trío, ocupados internamente en preguntarse por qué había otro entrenador con un Pikachu por allí cerca, se dieron cuenta que era una presa fácil para que le robaran sus Pokémon, y de inmediato salieron corriendo detrás de él.

- ¡Prepárense para los problemas…!

*¡BUZZZZZZZ!*

Un enjambre de abejas Pokémon, un montón de Beedrills descendieron a su alrededor antes de que Gary pudiese escuchar su lema, claramente perturbados por todo el alboroto que estuvieron haciendo.

- Bueno, creo que nosotros tenemos que prepararnos para los problemas. – Meowth tragó en seco mientras veía a Koffing y a Ekans salir para proteger a sus amos.
(--0--)


Más tarde aquella noche…

Una desesperada necesidad por consumir alimento en poco tiempo confirmó aquella única regla que era común para las personas como él y Misty, o como ella los llamó, aquellos que poseían bloodlines.

Ya que Misty parecía confundida con el por qué él podía hacerlo de manera diferente de como ella lo hacía, no tenía ninguna respuesta, y no valía la pena preguntarle ahora. No solo no había manera de que Misty fuese a hacer cualquier ruido en la oscuridad en un área donde se sabía que hacían sus nidos los Ariados (aparentemente, algunos Pokémon de Johto se podían encontrar al oeste del Monte Luna, pero en pocos números), sino que ahora mismo estaba profundamente dormida en su saco, del otro lado de la fogata, mientras Ash rezaba silenciosamente porque su ciclo de sueño fuese el mismo. Sin más que hacer, agarró la Pokébola de Caterpie, usando el interior de su propio saco de dormir para ahogar el ruido de Caterpie al salir; aunque Pikachu alzó las orejas al escucharlo.

Ash colocó su dedo en la cresta de la frente de Caterpie, causando que el pequeño bicho perdiera la aprehensión en sus ojos mientras recuperaba sus memorias perdidas. Poniendo dos dedos en cada una de sus sienes, Ash miró fijamente al gusano.

- "Caterpie… te estoy hablando telepáticamente, ¿puedes entenderme?" – El insecto lo miró, parpadeando un par de veces antes de empezar a hacer algunos zumbidos en respuesta.

[Pikachu, ¿por qué Ash está haciendo una imitación de Patrick Stewart? Y ahora que lo pienso, ¿por qué otra vez soy un Caterpie? Lo último que recuerdo era estar volando al norte de la región Kalos… y ahora estoy de vuelta en el lugar donde nací… y de algún modo ahora Ash puede comprender lo que decimos.]

El ratón, que se había metido a la fuerza en el saco, le dio un coletazo en la nariz a Ash para impedir que siguiera intentando telepatía desde su lado de la conversación.

- Pika chu cha pi. [Es algo complicado, con todo eso de viajar en el tiempo, el espacio que se distorsiona y que tenemos que prevenir el fin de la realidad de nuevo, ese tipo de cosas… ¿y quién demonios es Patrick Stewart?]

[Es decir que básicamente, ¿la continuidad del espacio tiempo se rompió, el tiempo se reinició, y es nuestro trabajo impedir que eso vuelva a suceder?] – Caterpie no parecía estar nada sorprendido.

- ¿Pi? [¿Espacio-tiempo qué?]

- Oigan, creo que empiezo a agarrarle el hilo a esto. Solo tengo que concentrarme. – dijo Ash bastante animado.

- Chu-ka pi-ka-cha. [Solo trata de no pensar mucho en el lenguaje Pokémon más de lo necesario. A ustedes los humanos les tomaría por siempre comprender las 500.000 reglas básicas, sin llegar a las semi-complicadas, medianamente complicadas, altamente complicadas y las insanamente complicadas.]

Caterpie se arrastró hasta la parte superior del saco de dormir para observar la luna, igual como acostumbraba hacerlo en la línea temporal original.

[¿Saben algo?, a pesar de que la continuidad del espacio tiempo pudiera estar en peligro de destruirse por segunda vez, quizás no sea tan malo empezar todo de nuevo. Fue divertido entrenar contigo en la línea temporal original cuando eras un novato… asumiendo que ya no fueras un novato cuando la línea temporal original terminó. Eso y no estaré en problemas con mi pareja por llegar tarde a casa y que me mande a la casa del Growlithe, por decirlo así.]

- Ah, vamos, tampoco soy tan malo. – dijo Ash, sintiéndose insultado. – Logré ganar la Liga Naranja y la Frontera de Batalla, llegué a los 16 mejores en la Conferencia Índigo, los mejores 8 en las Conferencia Plateada, Siempre Grande y Vertress, y los cuatro mejores de la Conferencia Lirio del Valle… aunque me hubiese gustado ganar.

- Pikapi Pi-Pika Chu... [Si lo piensas bien, Ash, todos esos entrenadores que ganaron las conferencias, John Dixon, Tyson, Tobias, Virgil, ellos tendrían al menos unos dieciséis años. Y considerando que tú tenías…] – Pikachu de pronto se quedó en blanco tratando de recordar la edad que tenía Ash.

- Vamos, Pikachu, si ya sabes que tenía… – Ash también se quedó en blanco al querer recordar su edad en la línea temporal anterior. Estúpidas distorsiones y estúpido Cyrus por sabotearle su vida.

- Pika Pi-Pikachu Ka-chu. [Bueno, sí estoy seguro de que no eras tan mayor. Para cualquiera que fuese la edad que tenías, un promedio de llegar a los 8 mejores es un gran logro. Aunque a veces tomaras decisiones algo cuestionables, mejoraste con el tiempo. Solo mira cómo aprendiste a usar mejor a los de tipo Volador después de Hoenn, y cómo usaste de lleno a los de tipo Insecto en Unova, sin mencionar que pudiste mantener un equipo de diez Pokémon en rotación por primera vez.]

- Aun así perdí en Unova, y bajé en el ranking. – Ash parecía seguir algo propenso a deprimirse por sus acciones en el pasado.

- Chu. [Sí, y la culpa de eso la tiene la Profesora Juniper.] – Caterpie y Ash se quedaron viendo a Pikachu con expresiones confusas, aunque por razones distintas.

[¿Hay más de un Profesor?]

- Pikachu, ¿por qué la culpas? Por lo que sabemos me mantuve eternamente con diez años de edad, y seguro que soy más maduro que eso.

- Pika ka-Cha. [Ash, ¿cuál es la diferencia entre los laboratorios de la Profesora Juniper y del Profesor Oak? El Profesor Oak tiene un área extensa al aire libre donde los Pokémon pueden salir a entrenar continuamente tanto como quieran. Incluso a veces les ayuda personalmente para estudiar mejor las relaciones entre Pokémon y humanos. La Profesora Juniper no tiene nada de esto, los Pokémon que mantuviste en rotación en su laboratorio permanecían adentro de sus Pokébolas en estasis. Si hubieras tenido la posibilidad de enviar a tus Pokémon de Unova a Kanto durante la rotación, hasta podrías haber ganado en Unova. Tal vez hasta hubiera funcionado más a tu favor si hubieras rotado por completo a tu equipo, pero considerando que estoy seguro que perdiste mi Pokébola en algún momento, y que Pignite tenía sus problemas por haber sido abandonado, eso podría haberlo afectado negativamente si lo sacabas del equipo hasta que lo superara, después de lo que pasó con el Equipo Plasma. Tal vez fuera la mejor idea, pero no el mejor momento para implementarla.]

Ash se puso a pensar en ello un momento. Hasta cierto punto eso tenía sentido; después de todo él no le enseñó a Noctowl Tajo Aéreo, a Heracross Sonámbulo, a Torkoal Onda de Calor o a Snorlax Puño de Hielo. Ellos aprendieron esos movimientos en el laboratorio de Oak. A pesar de todo, no le parecía justo culpar a la Profesora Juniper por todas sus derrotas en Unova.

- Estoy seguro de que debo haber hecho algo mal. Digo, tal vez podría haber comprobado si podía cargar más de seis Pokémon a la vez o algo. – dijo Ash. Caterpie negó con la cabeza.

[Luego de que nos separamos, viajé por todo el mundo. En ningún momento vi a un entrenador que pudiese llevar más de seis Pokémon mientras viajaba. Si te quedabas en un solo lugar, como en un gimnasio o el laboratorio de Oak, podrías haber tenido más de seis Pokémon activos, pero ya cuando sales de los confines, tener más de seis va contra las leyes internacionales. Pero quién sabe, tal vez sea diferente en esta nueva línea temporal. El Pokédex tal vez sabe algo al respecto.]

Lleno de curiosidad, Ash decidió verificarlo, por supuesto no sin antes bajarle el volumen para evitar despertar a Misty.

- Los entrenadores Pokémon solo tienen permitido cargar un máximo de seis Pokémon con ellos en cualquier momento, fuera de áreas específicamente delimitadas con bloqueos a los limitadores de las Pokébolas. Este número ha aumentado o disminuido en el pasado, basándose en el costo de la comida Pokémon, las tendencias en las batallas y los Pokémon salvajes, así como la hostilidad de los humanos. El límite de seis Pokémon en tiempos modernos fue implementado por el Profesor Samuel Oak hace cuarenta años en parte debido a la casi total destrucción de la costa de Johto por el infame criminal "Bill de los Veinte Gyarados."

- Creo que no. – dijo Ash.

[¿Bill de los 20 Gyarados?] – Caterpie parecía divertido y a la vez aterrado por el nombre.

- Casi me hace desear que me llamaran "Ash de los 20 Charizards". – comentó Ash, antes de acordarse de todos los problemas que le provocó su Charizard con su desobediencia. – Pensándolo bien, mejor no.
(--0--)


Al día siguiente…

Contrario a lo que algunos pensaban, Ash no abandonó a su Pidgeot. Durante su tiempo en las Islas Naranja, la Ruta 1 se vio afectada por trabajos de construcción, lo cual causó disrupción en su hábitat. Esto, aunado al caos ambiental provocado por un coleccionista demente tratando de capturar a los originales Articuno, Zapdos y Moltres, resultó en que la parvada tuviese que migrar a otro lugar. Ash casi lloró hasta quedarse dormido la noche que encontró en su ventana una pluma muy familiar, como un regalo de despedida.
Así, apenas divisaron al ave que ahora volvía a ser Pidgeotto como la había atrapado antes (rápidamente confirmado por el infalible olfato de Pikachu, el ratón maravilla), justo cuando Ash y Misty se terminaban unas tartas, y varios de sus Pokémon (Pikachu, Caterpie, Wingull y, bajo su propia voluntad, Psyduck) se estaban devorando su segunda ronda de comida Pokémon, inmediatamente el entrenador dejó lo que hacía para ir tras el ave, mientras esta aterrizaba en el suelo y empezaba a picotear tratando de desenterrar algún gusano. Apenas los notó, se volteó a verlos con rabia.

- Pidgeotto, el Pokémon pájaro, y evolución intermedia de la línea de las regiones Kanto y Johto. Construye su nido en el centro de grandes territorios, en el cual se encuentran muchas parvadas de este Pokémon y sus otras formas evolucionadas y pre-evolucionadas, Pidgeot y Pidgey. Los Pidgeottos son criaturas leales y con mucha determinación, pero capaces de usar mucha ferocidad para defenderse a sí mismos y a los suyos.

El Pokédex de Ash nuevamente registró otro Pokémon visto en su base de datos. Los Pokémon de Ash también dejaron de comer para unirse a él. Misty también se percató de su interés.

- ¿Vas a atraparlo? – le preguntó.

Ash respondió asintiendo con la cabeza, mientras miraba de lado a Caterpie. Por mucho que preferiría hacer esto de la manera sencilla y darle un toque para devolverle las memorias, estaba el problema de tocar a un Pokémon salvaje capaz de volar, y que potencialmente podría ser algo peligroso. Así que muy a su pesar, la violencia sería un mal necesario, pero con suerte, apelando al honor de las batallas Pokémon y todo eso, Pidgeotto lo perdonaría.

- ¡Usa Disparo de Seda para que no escape! – le ordenó.

Caterpie obedeció, lanzando una ráfaga de hilos de seda de la boca, aunque Ash no lo oyó decir nada. Tal vez solo el hecho de que estaba entusiasmado por recuperar a uno de sus viejos amigos de nuevo le afectaba su concentración o algo. Pidgeotto no pudo salir volando pues la seda le amarró la pata derecha, y le dio al gusano una mirada de molestia, y a la vez de confusión, como si se preguntara "por qué la presa impide que el cazador escape y no al revés". Finalmente, para soltarse, se lanzó con un Ataque Rápido hacia Caterpie.

- ¡Recíbelo con una Embestida! – gritó Ash.

Los dos ataques chocaron de frente, pero el Ataque Rápido golpeó un poco antes y con más fuerza, haciendo que Caterpie saliera volando por los aires hacia atrás. Pero Ash ya sabía qué hacer.

- ¡Usa Disparo de Seda para retraerte, y usa Embestida de nuevo!

El Disparo de Seda le volvió a dar a la pata de Pidgeotto, mientras el gusano usaba la energía de la colisión de los dos ataques anteriores como un impulso adicional para aumentar su velocidad. La Embestida conectó un golpe crítico, haciendo que Pidgeotto cayera revolcándose en la tierra, y Caterpie aterrizó justo a su lado. Similar a como había sido en la antigua línea temporal, una caída como esa hubiese podido matar (o al menos lastimar seriamente) a un humano, pero los Pokémon estaban perfectamente bien. Pero Pidgeotto no iría a ninguna parte sin una poción.

Ash le arrojó una de sus Pokébolas, que energizó a la inconsciente ave y la atrapó sin problemas después de la tercera sacudida. Misty, por su parte, arqueó las cejas, bastante sorprendida por la captura que acababa de ver, casi sin poder creerlo.

- Eso estuvo bastante bien. ¿Seguro que eres un entrenador novato? – le preguntó. Ash solamente se encogió de hombros.

- Creo que es natural para mí. – le respondió.

Cuando lo vio enviar a Caterpie, estaba más que lista para darle un buen sermón sobre las ventajas y desventajas de los tipos cuando inevitablemente se viera forzado a regresarlo. No tenía ni idea que todo lo hizo legítimamente planeado. Con todo, la única otra cosa que podían hacer era reírse algo nerviosos, Ash, Pikachu y Caterpie por haber regresado en el tiempo y con eso saber exactamente lo que tenían que hacer, y Psyduck porque seguramente Misty ahora esperaría de él un estándar muy similar.

Sin embargo, antes que ninguno de ellos pudiera decir nada más, Caterpie se vio envuelto por la ya conocida luz de la evolución.
(--0--)


Al día siguiente, con el Equipo Rocket…

- ¡Este no es el de pollo y tocino que te pedí, Meowth! ¡Ya tenemos dos días de estar comiendo albóndigas de marinara, quería uno de pollo rostizado!

- ¿Por quién me tomas, niño rico? ¿Qué, crees que puedo sacar dinero así de la nada? ¡Esas cosas cuestan más que tu colección de tapas de botellas!

- ¡Eres un Meowth! ¡Se supone que tu ataque característico es Día de Pago, y somos miembros de una organización criminal!

- ¡Sí, ¿pero crees que un gobierno en Kanto duraría si no tuvieran forma de regular la validez financiera de…?!

- ¡Guarden silencio los dos! El niño está a punto de pelear con un tonto que se cree samurai. – los calló Jessie, mientras observaban la batalla que estaba a punto de ocurrir.



- ¡Entrenador de Pueblo Paleta, tu compatriota me ha deshonrado en combate tras combate! ¡Ahora tú pagarás por esa deshonra!

- Eh, claro, lo que digas. – Ash no recordaba que fuera tan estirado la última vez.

- ¡Ahora ve, Pinsir! ¡Venga mi honor!

En un destello de luz blanca, el enorme Pokémon escarabajo apareció, chasqueando sus enormes tenazas encima de su cabeza, haciendo un sonido que casi parecía metálico.

- Pinsir, el Pokémon Escarabajo. Los Pinsirs son muy conocidos por tener una mala historia con los Scythers y Heracross y pelear con ellos por territorio en los bosques. Usando sus tenazas, este Pokémon puede partir en dos un poste metálico. – sonó el Pokédex de Ash desde su bolsillo.

- ¡Metapod, ve! – Ash arrojó su propia Pokébola, liberando al Pokémon capullo de color verde, que había evolucionado de su Caterpie después de su exitosa captura de Pidgeotto.

Metapod, el Pokémon capullo. Aunque este Pokémon usualmente no come o se mueve, un Metapod bien entrenado puede hacer todo lo que hace un Caterpie. Un Metapod capturado en lo salvaje, o entrenado por un completo principiante, es incapaz de hacer nada. A pesar de esto, es el ícono de la revista Playtrainer.

Preguntándose qué clase de gente demente usaría a un Pokémon para eso, Ash sacó su Pokédex y con un tono de fastidio le gritó:

- ¿Es necesario que te pongas a decir información como esa al azar?

. – fue la respuesta del Pokédex antes que Ash se lo volviera a meter al bolsillo. Su oponente tampoco parecía muy divertido.

- Eres un tonto, igual que tu Pokédex. Te derrotaré como el tonto que eres. ¡Pinsir, Tenazas!

El enorme e imponente escarabajo se le vino encima al aparentemente indefenso capullo verde, con las tenazas chasqueando ominosamente como un par de cuchillas oxidadas. A pesar de eso, Metapod difícilmente se veía alarmado, al igual que su entrenador.

- ¡Usa Disparo de Seda! – ordenó Ash.

El Metapod lanzó un chorro de seda desde debajo de los ojos, (donde debería tener la boca), usándolo para amarrar las tenazas del escarabajo, haciendo que tanto este como su entrenador se quedaran congelados de pánico.

- ¡Imposible! ¡Un Metapod no puede usar ningún otro ataque que no sea Fortaleza! – gritó el Samurai. Como si quisiera probar dos veces que esto era falso, Ash le ordenó a Metapod usar otro ataque.

- ¡Embestida, ahora!

Metapod probó que todavía conservaba también su otro ataque, golpeando a Pinsir en todo el medio de la cara. La Embestida hizo que el escarabajo se tambaleara hacia atrás, antes de echarse un tropezón y desplomarse desmayado.

- ¡¿Qué?! ¡Ahora me estás deshonrando haciendo trampa! ¡Ese es un Caterpie disfrazado de Metapod, ¿no es verdad?! -

- Te equivocas. Solo es un Metapod que entrené desde que era un Caterpie. – dijo Ash con un tono de fastidio, mientras veía como el Samurai volvía a recoger a su Pinsir.

- ¡Serás castigado! ¡Ve, Metapod!

El Metapod del Samurai apareció frente a ellos. No queriendo repetir la misma escena de la anterior línea temporal, Ash le ordenó al suyo quitarse del medio y lanzó otra Pokébola, dejando salir a Pidgeotto.

- ¡Te mostraré un verdadero Metapod! ¡Fortaleza!

- Ráfaga. – dijo Ash simplemente.

Contrario a lo que una vez se les enseñaba a los entrenadores Pokémon de las regiones de Kanto, Johto, Orre y Hoenn, la estadística del poder de un movimiento era determinada no por el tipo, sino por el ataque en sí mismo. Y el factor determinante, Ráfaga era un ataque especial, no uno físico, y Fortaleza solo potenciaba la defensa física.

Así, cuando el ataque de tipo Volador golpeó al Metapod del Samurai, lo único para lo que sirvió fue que a este le doliera mucho más cuando su Pokémon salió volando directo hacia él, y ya que Ash no le ordenó cesar el ataque, muy pronto los dos salieron volando hacia el cielo, perdiéndose en la distancia, hasta ser solo un pequeño punto brillante. Ash y sus compañeros no hicieron más que suspirar de resignación de lo fácil que fue eso.

- Tal parece que pelear por nuestras vidas contra esos enjambres de Beedrills sirvió para algo. – dijo Ash. En su afán de ayudar a Pikachu a volver a perfeccionar su Cola de Hierro, también les había dejado algunos a los otros, para que también recuperaran algo de su propia experiencia.

- Uh, ¿Ash? – dijo Misty, señalando hacia Metapod. Y al voltearse, una luz familiar estaba rodeando al Pokémon insecto.

- ¡Está evolucionando! – exclamó Ash emocionado.

Por fin, su viejo Pokémon volvía a ser un Butterfree, adquiriendo unas grandes alas blancas, un cuerpo pequeño y morado con ojos rojos, y las características marcas negras de los machos de su especie. Feliz de recuperar esta forma, Butterfree estiró las alas triunfante y comenzó a volar por todo el lugar para celebrarlo.

- ¡Free-free!



Mientras tanto, el Equipo Rocket seguía observando fijamente, y haciendo un reporte verbal de todo lo que habían visto. Siguiendo las órdenes de Giovanni, Jessie sacó una minigrabadora y empezó a hablarle.

- Muy bien. Entrenador cuyo nombre estamos seguros es Ash, reporte de vigilancia, Volumen 1: El sujeto viaja por el bosque con una entrenadora pelirroja de Pokémon de tipo Agua. Hasta ahora ha capturado y entrenado un Butterfree, un Pidgeotto y aparentemente su Pikachu ya perfeccionó su Cola de Hierro. Acaba de tener una batalla contra un Samurai que usaba Pokémon tipo Insecto, resultando en una victoria. Ahora planea dirigirse al norte, hacia Ciudad Pewter City. Continuaremos acechando, por favor enviar más dinero.

Tras terminar de grabar toda la información, Jessie se dispuso a enviarle el archivo a Giovanni, mientras Meowth y James seguían discutiendo cuáles sándwiches ordenarían la próxima vez, perdiéndose de la otra última parte de la conversación, audible únicamente desde la perspectiva de Ash.

- ¡Free-Free! [¡Cómo extrañé poder volver a volar! ¡Miren mis hermosas alas!]

Ash también sonrió, no podía culparlo por sentirse emocionado de haber vuelto a evolucionar. Y de cierta manera, también le agradó volver a verlo. No había sido un mal día después de todo. Con otra victoria, y otra evolución, Ash decidió que era tiempo de seguir su camino hacia Ciudad Pewter, ya llegando hacia la salida del bosque. Misty estuvo de acuerdo, se sentía muy ansiosa de salir pronto de ese bosque.

Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#8
Capítulo 5: Los corazones de piedra de Pewter.

(--0--)


En la entrada a Ciudad Pewter…

- Veamos si entiendo: estás planeando entrar a la Conferencia Índigo, empezando por ganar tus ocho medallas. – Misty hablaba en un tono que era una extraña mezcla de conversación e interrogación, mientras los dos bajaban por la colina de entrada al valle donde se localizaba Ciudad Pewter.

- Sip. – dijo Ash simplemente.

- E imagino que eso quiere decir que planeas desafiar al líder de gimnasio de Ciudad Pewter, ¿correcto? – volvió a preguntar la pelirroja.

- Pi-Pikachu Pi. [Preferiblemente sin tener que ir a aquel molino, que me estrangulen hasta casi asfixiarme dos veces y haber ganado solo porque se activaron las rociadoras contraincendios.]

Ash tuvo un respingo por dentro ante el recordatorio de que varias de sus "victorias" más tempranas fueron menos cosa de victoria y más recompensas por lástima o gratitud. Eso y que detestaba ganar por circunstancias injustas. Todavía se sentía mal por lo que pasó en el Gimnasio Mauville, cuando Pikachu estaba supercargado durante su batalla con Watson. Fue trampa, directamente o no, y eso era algo que Ash podía soportar en nadie, particularmente en sí mismo.

- Ese es el plan. No hay mucho que ver Pewter a menos que seas geólogo o astrólogo. – replicó Ash.

- Imagino que ya sabes que los Pokémon de tipo Roca son superefectivos contra los de tipo Volador e Insecto, y que la mayoría de los que hay en Kanto también son en parte tipo Tierra, lo que quiere decir que no puedes usar electricidad para derrotarlos. – dijo Misty.

- ¿Pi? [¿Qué tal si apuntamos al cuerno y esperamos lo mejor?]

Ash se preguntó cómo fue que pasó aquello, y decidió que esta vez mejor no iba a fiarse de su suerte. Considerando que los Pokémon parecían algo diferentes (más agresivos para empezar) en la nueva línea temporal, tuvo la extraña idea de que no podía usar lógica Gainax para superar las leyes de la física con poder y genialidad solamente.

- Bueno, Pikachu logró perfeccionar Cola de Hierro mientras estuvimos en el bosque. – señaló Ash. Misty tuvo un pequeño escalofrío involuntario ante el pensamiento de haber tenido que pasar por ese bosque. – Acero le gana a Roca.

- ¿Sabes algo? Me preguntaba por qué le enseñaste Cola de Hierro. ¿No tendría Demolición el mismo efecto, pero con más versatilidad?

- ¿Pikachu puede aprender Demolición? – El ratón sobre su hombro se quedó viéndolo, pues él tampoco tenía idea de si podría aprender ese ataque.

- Cola de Hierro todavía funciona, si quieres que tu Pikachu tenga un movimiento capaz de dañar a un tipo Fantasma/Tierra. Es solo mi opinión, claro. – comentó Misty encogiéndose de hombros. – Ahora que lo pienso, creo que esto resulta bien. Hay algunas cosas que necesito ver mientras estamos aquí, y si tengo razón, resultarán muy bien para nosotros.
Ash y Pikachu se quedaron viéndola, confundidos por esa expresión pensativa que tenía. ¿Estaría tramando algo?

En ningún momento mientras iban hacia la ciudad, mientras Misty hacía sus planes o discutía la lógica entre usar Cola de Hierro o Demolición, se encontraron con un vendedor de rocas. Ash pensó que era una lástima, no solo por la posibilidad de ver al padre de Brock, sino porque también esperaba llevar consigo una colección de rocas pesadas e inútiles como un peso adicional por el resto de su viaje. Sí, como no. Tal vez Gary ya hubiera sido lo bastante idiota para comprarlas él… improbable, pero soñar no costaba nada.
(--0--)

A las puertas de Ciudad Pewter, un poco después…

Ash ya por fin había aceptado que su pequeño viaje había causado muchas disrupciones en el tiempo y el espacio, desde las edades de algunas personas (incluyéndolo a él) hasta, como podía recordar de sus todavía algo confusas nuevas memorias, más guerras. Sin embargo, era bastante obvio que todavía había muchos más cambios esperándolo, y este era uno que de ninguna manera podría haberse esperado.

Una figura muy familiar lo aguardaba frente a la puerta, un hombre de gran tamaño, musculoso, con una gran nariz redonda y un espeso bigote, vestido con lo que parecía un gi de artes marciales.

- Bienvenidos. Mi nombre es Don George, y dirijo el Club de Batallas del Gimnasio Pewter. ¿Vienen para desafiar a Brock, el líder de gimnasio?

Don George, de la familia de los dueños de los Clubs de Batalla de Unova… y ahora estaba en Kanto, de todos los lugares. Ash hubiera esperado que Brock se hubiese convertido en una mujer antes que algo como eso… y eso sería extremadamente malo y extraño en muchos sentidos, pero no podía evitar preguntarse si esa versión de Brock se pondría loca con los chicos. Ash se las arregló para asentir con la cabeza en respuesta, tratando de disimular su confusión, mientras Misty respondió negativamente.

- Yo solo lo acompaño a él, no tengo interés en desafiar a la Liga Pokémon. – le dijo.

- Muy bien. – dijo Don George. – Jovencito, tendrás que acompañarme. Y ya que estamos en ello, ¿qué tal tú también, señorita?
(--0--)


Poco después, en el Club de Batallas…

Iris antes le había dicho que el Club de Batalla era "un lugar increíble donde los entrenadores podían afinar sus habilidades " o algo por el estilo durante la antigua línea temporal, y este en particular no se veía muy diferente en ese aspecto. La parte de la charla educativa, sin embargo, esa sí fue diferente, pues Ash se encontró de pronto en una sala con por lo menos una docena de otros entrenadores cercanos a su edad, mientras Don George se paraba frente a ellos, lo que le daba más el aspecto de una escuela que una instalación para batallas Pokémon.

- Cada uno de ustedes ha venido a Ciudad Pewter con el propósito de desafiar a Brock, el líder del gimnasio. – le habló Don George a toda la clase. – Ese es un noble primer paso para muchos de ustedes en su viaje por los campeonatos de la Liga Pokémon en la Meseta Índigo. Sin embargo, en este punto, debo preguntarles, ¿cuántos de ustedes no vienen de las áreas de Pewter, Viridian o Pueblo Paleta? – Solo cuatro manos se alzaron. – Y de ustedes, ¿cuántos de ustedes vienen de las áreas al oeste del Monte Luna? – Todas las manos bajaron. – Como lo sospeché. Permítanme ser directo con ustedes: los Pokémon que se localizan en esta área no son particularmente efectivos para luchar contra los Pokémon de tipo Roca de Brock. Presten atención a este video, para ilustrar lo que solía pasar antes de que todos ustedes tuvieran de requisito asistir a este seminario.

El cuarto se oscureció, e instantáneamente oyeron el sonido tecnológico que precedía al proyector encendiéndose. El video mostraba una batalla de gimnasio, con Brock (que se veía mayor, pero no tendría más de veinte años si Ash tuviera que adivinar), igual que antes comandando a su Onix, contra un entrenador con un Pidgey que valientemente se lanzó a atacarlo…

*¡SWAT!*

Y cayó noqueado con un solo coletazo de Onix. Varias escenas similares la siguieron, con Onix derrotando fácilmente a un Caterpie, Weedle, Rattata, Spearow, Ekans, Jigglypuff y Metapod. Luego, vinieron unas pocas escenas que les dieron esperanzas a todos los presentes (excepto a Ash), pero rápidamente se las aplastó al ver cómo caían un Beedrill, Paras, Mankey y Sandshrew de la misma manera.

- No pueden traer un Pokémon con desventajas, o incluso uno que tenga ventaja que apenas acaban de capturar, para una batalla de gimnasio. Tienen que entrenar bien a sus Pokémon antes de ponerlos a pelear. Y es de muy mal gusto tener a un Pokémon solo para una batalla específica y no volver a usarlo nunca más.

Don George pausó su discurso por un momento, como para asegurarse de que captaran el mensaje, antes de continuar.

- Como entrenadores Pokémon, todos ustedes tienen un largo viaje por recorrer. Hay muchos caminos que pueden tomar, y no existe una sola forma "correcta" de hacerlo, pero sí hay caminos equivocados. Es igualmente profesional mantener el mismo equipo de Pokémon una y otra vez como lo es ocasionalmente empezar desde cero en una nueva región, o una mezcla de los dos. Como lo es igual de respetable para cualquier entrenador viajar para competir en la Liga Pokémon, el Gran Festival, o cualquier otra meta que se hayan trazado.

Ash se sintió un poco mejor después de escuchar eso. Le alegró saber que su tendencia de resetear a todo su equipo y dejar solo a Pikachu para capturar nuevos Pokémon y aprender era igual de válida como usar a Pikachu, Charizard, Squirtle, Bulbasaur y a otros de los veteranos ocasionalmente.

- Así como están ahora, ustedes lucharán contra el equipo de Brock por la primera medalla. – dijo Don George mientras el proyector cambiaba de mostrar la serie de clips "Onix aplasta Pokémon común" pasando a uno más educativo, mostrando una Medalla Roca solitaria junto a la imagen de un Geodude y un Onix. – Brock es un criador Pokémon, y como es de esperarse cría a muchos de sus propios Pokémon y también de otros clientes. Gracias a esto, es uno de los líderes de gimnasio más flexibles y poderosos de la región Kanto. Aunque la mayoría, como ciertos idiotas de Ciudad Vermillion, tienen que capturar Pokémon más débiles para los retadores principiantes, Brock los cría personalmente, así tiene mayor control de los Pokémon que utiliza en el campo. Para quienes no lo hayan entendido antes, los líderes de gimnasio necesitan tener diferentes equipos para diferentes números de medallas. Por ejemplo, si tuvieran cuatro medallas al momento de desafiar a Brock, este es el equipo al que se enfrentarían.

La pantalla cambió mostrando cuatro Medallas Roca, Geodude fue reemplazado por un Graveler, y un Rhyhorn fue agregado.

- Pika Pi. [¿Sabes qué?, esto tiene mucho sentido.]

Después de todo, no era como que tuvieras que seguir una ruta específica predeterminada con los gimnasios. Un entrenador que empezara en Cinnabar, por ejemplo, no podría pelear contra aquel Magmar, y podría ser algo anticlimático si la última batalla de gimnasio que tenía un entrenador de Blackthorn era en el Pueblo Azalea y tenía que pelear, digamos, con un Metapod. Ash solo se encogió de hombros, tal vez porque su estilo de batalla no se enfocaba mucho en los estándares de fuerza usuales. Ya que él no se concentraba demasiado en hacer evolucionar a su equipo, el equipo que usara para ganar su primera medalla lo mantendría al mismo estándar que el que usara para ganar la octava. Esa era solo su opinión, claro está, pero cuando tenías un Bulbasaur y un Corphish capaces de pelear de igual a igual contra, digamos, un Meganium o un Alakazam, tendrían que perdonarte un poco por no considerar las cosas de ese modo.

- A medida que vayan ganando más medallas, los Pokémon a los que tendrían que enfrentarse irán variando mucho más. Estos son algunos de los Pokémon que Brock ha utilizado.
La pantalla comenzó a mostrar una amplia gama de Pokémon, con un número de medallas a su alrededor, entre ellos Golem (7, 8), Rhydon (6, 7, 8), Omanyte (2, 3), Omastar, Kabuto (2, 3), Kabutops (7, 8), Aerodactyl (7, 8), Sudowoodo (5), Shuckle (3), Larvitar (2) y Rhyperior (8), y todavía manteniendo a Onix (2, 3, 5, 6, 7 y 8), Geodude (2, 3), Rhyhorn (3, 5, 6) y Graveler (3,5,6).

- Cielos, cómo me alegro de que Brock nunca haya utilizado ninguno de esos equipos contra mí. –murmuró Ash para sí mismo, mientras Pikachu le daba una mirada.

- Pi-Kachu Pi-Pikachu Cha. [Ash, no creo que los gimnasios hayan sido del todo así en la antigua línea temporal. Por todo lo que sabemos, los líderes de gimnasio solo tendrían unos equipos de Pokémon específicos, viendo que el Teniente Surge solo tenía aquel Raichu y no le vimos ningún otro Pokémon cuando lo retamos, Maylene solo tenía un Lucario, Flannery no tenía experiencia para haber entrenado a más Pokémon de tipo Fuego, y Sabrina definitivamente no se lo pondría fácil a nadie…]

- Ya, ya te entendí. – susurró para que solo su ratón lo oyera. Aunque todavía se preguntaba cuántas otras cosas sobre Brock habrían cambiado. Don George prosiguió con la charla.

- Antes de que ninguno de ustedes pueda desafiar a Brock, tendrán que demostrarme que ya están preparados para hacerlo. Según las reglas del código de conducta, un líder de gimnasio puede imponer restricciones específicas sobre quién puede y quién no pelear contra ellos; y estoy seguro que muchos de ustedes conocen la restricción del Gimnasio Viridian sobre que nadie puede retarlo si no tiene al menos seis medallas. La primera y única restricción que impone Brock es que todos ustedes deben probar que han entrenado para esta batalla y que saben lo que están haciendo, además, por supuesto, de estar registrados para competir en la Liga Pokémon.
(--0--)


Unos pocos minutos después…

Ash de pronto se encontró en medio de una larga fila para acceso a una máquina de registro de Pokébolas, completamente aburrido.

- ¿No hice esto antes ya una vez? – murmuró entre dientes con fastidio.

Ash estaba bastante seguro de que ya había manejado todo ese papeleo en algún punto anterior de su vida. De nuevo, el hecho de que él tenía una muy favorable y única relación de amistad con el Profesor Oak que otros entrenadores no tenían, podría haber ayudado con eso. Tal vez así era como la mayoría de los entrenadores que no recibían sus Pokémon iniciales de él (como Stephan o Nando) tendrían que hacer las cosas. O tal vez simplemente era algo de la nueva línea temporal.

- Siguiente.

Ash avanzó, por fin era su turno. Pikachu saltó fuera de su hombro mientras Ash colocaba las Pokébolas que contenían a Pidgeotto y Butterfree en la máquina de registro, y luego metía la mano en su bolsillo.

- ¿Un Butterfree y un Pidgeotto? No está mal, al parecer no eres de los que creen que pueden derrotar a un líder de gimnasio con un Rattata y un Caterpie… – Don George se quedó en silencio al ver el aparato que Ash sacó. – ¿Eso es… un Pokédex?

Ash asintió, mientras Don lo agarraba y lo activaba, similar a como lo hizo la primera Oficial Jenny que Ash conoció durante su viaje.

- Esta unidad, identificada como Dexter Mark-I, es una base de datos digital Pokémon programada específicamente para el entrenador Ash Ketchum de Pueblo Paleta por el profesor Samuel Oak. – habló el Pokédex, mostrando la imagen de Ash en pantalla. – Mi función consiste en proveer información sobre las distintas especies de Pokémon que este entrenador se encuentre durante sus viajes, así como actuar como identificación general, incluyendo pero no limitado a pasaporte, tarjeta de crédito y de seguro. Si soy robado y me encuentro en manos de otro entrenador, por favor arrestar al ladrón y devolverme a mi dueño antes que sufra algún incidente embarazoso. Actualmente, este entrenador ha visto 21 especies de Pokémon: Pikachu, Mr. Mime, Pidgey, Rattata, Spearow, Fearow, Psyduck, Chansey, Meowth, Ekans, Koffing, Staryu, Starmie, Wingull, Caterpie, Metapod, Butterfree, Weedle, Kakuna, Beedrill y Pinsir, habiendo capturado a cinco de ellos, y no posee licencia para conducir u operar automóviles, beber alcohol o comprar tabaco. Si intenta alguna de estas cosas, por favor llamar a su madre al…

Ash y Pikachu no pudieron hacer otra cosa que quedarse mirando con fastidio al dispositivo electrónico, mientras Don George lo veía con tanto asombro, que al parecer no le prestó la menor atención al número telefónico de Delia.

- ¡¿Eres un usuario de Pokédex?!

¿Usuario de Pokédex? Ese era un término nuevo. Ash no pudo más que asentir con la cabeza mientras Don, para su sorpresa, se inclinaba respetuosamente ante él.

- Humildemente pido disculpas por hacerte esperar. Ya que no poseías contigo a uno de los Pokémon iniciales de Kanto, no pude reconocerte inmediatamente. Por favor permíteme agilizar el proceso, ciertamente tú no tendrás necesidad de pasar el período de prueba, así que irás directo a la sección de entrenamiento.

Un increíblemente alegre Don lo empujó por detrás, y estaba tan sorprendido por eso que simplemente se quedó paralizado y dejó que lo hiciera.
(--0--)

Sala del gimnasio…

En la línea temporal original, Ash hizo un uso extensivo de las instalaciones del Club de Batalla varias veces. Empezando cuando entrenó para su revancha con Lenora y enseñándoles a Tepig Nitrocarga y a Oshawott Aqua Jet, posteriormente las usó para ayudar a sus Pokémon a aprender otros movimientos, incluyendo Demolición para Pignite, Tijera-X para Leavanny y As Aéreo para Krookodile. Por supuesto, el hecho de que él también tenía que participar en el proceso entrenando con ellos era algo extraño, pero no lo rechazó en lo más mínimo, hasta era divertido.

Al rato, Misty entró al área de entrenamiento mientras Ash y Pikachu corrían simultáneamente en una caminadora tratando de volver a aprender Ataque Rápido, mientras Butterfree volaba en un túnel de viento y Pidgeotto recorría un curso de obstáculos atravesando con sus ataques unas dianas, cada uno en su propio entrenamiento.

- ¿Qué tenemos aquí? Normalmente te tomaría mucho más tiempo salir de todas esas pruebas. – dijo Misty, mientras observaba a Ash tratar de mantener el paso que llevaba.

- Aparentemente, si tienes un Pokédex puedes saltarte la fila. – dijo Ash, algo distraído. Misty lo vio bastante sorprendida.

- No tienes idea de lo valioso que es un Pokédex, ¿verdad?

- Bueno, aparentemente sirve como pasaporte, tarjeta de crédito, para dar advertencias de "no le vendan alcohol a un menor de edad" y tal vez otros cientos de cosas que no sé todavía. Así que no, supongo que no la tengo. – Ash tuvo que admitir para sus adentros que eso no tenía nada que ver con tener sus memorias revueltas, simplemente Oak nunca le dijo nada ni tampoco lo cubrieron durante el campamento de verano.

- Los Pokédexes apenas fueron producidos por primera vez hace unos diez años, y desde entonces se han fabricado muy pocos. Las primeras cinco versiones se las dieron solamente a los mejores entrenadores: como Alder, Cynthia y Eagun, porque tomaba mucho tiempo crearlos, y el modelo actual solo se lo dan a entrenadores que inician en laboratorios Pokémon. Cada Pokédex es ensamblado a mano por un Profesor Pokémon, y constantemente los van mejorando para estar a la vanguardia de la investigación Pokémon. El Pokédex es una gran ayuda porque toma detalles sobre cada Pokémon que su dueño se encuentra, y envía la información a la base de datos del Pokédex Nacional.

Ante la cara se sorpresa de Ash por su explicación, Misty se sonrojó al darse cuenta de todo lo que había dicho.

- O al menos, eso decía el último número de la revista National Poké-Geographic que leí, digo.

- Pi-Pika. [Bueno, eso nos dice que un dispositivo muy común en una línea temporal es tecnología superrara en otra.]

Don George eligió aquel preciso momento para asomar su cabeza por la entrada del gimnasio.

- Disculpe la espera, joven señor. La parte final de la prueba será una ronda de batallas, así que requerirá de su presencia. – Ash no pudo evitar sentir algo de satisfacción de que lo llamaran "joven señor" con tanto respeto. Luego se percató de la presencia de Misty, y se dirigió a ella. – Em, perdón por pedirle esto, señorita, pero tenemos un número disparejo de entrenadores para esta ronda. ¿Si fuera tan amable de llenar el puesto que falta para hacerlo un número par?

- Ya hice lo que venía a hacer, así que no veo por qué no. – dijo Misty encogiéndose de hombros.
(--0--)


Área de torneos del Club de Batalla…

- Siguiendo las reglas del código de conducta de los líderes de gimnasio, cada uno de ellos está en su derecho de imponer restricciones para aquellos que desean desafiarlos. Algunos podrían tener que navegar a través de un laberinto, otro los pondrían a resolver acertijos en un volcán. Algunos podrían no tener restricciones en absoluto. El gimnasio que todos ustedes piensan desafiar, sin embargo, requiere pasar una prueba de aptitud antes de que tengan mi aprobación final para entrar a la lista de espera de retadores que desafiarán a Brock, y lo haremos con un torneo.

El tablero frente a ellos determinó al azar los rostros y nombres de cada uno de los que iban a participar en dicho torneo, entre ellos, por supuesto, Ash y Misty.

- Hoy día tenemos dieciséis de ustedes, y de ese número podría salir cualquier otro que ya estén preparados para desafiar a Brock. La meta de este torneo no será demostrar que son los más fuertes o los más afortunados, sino que son competentes. En la prueba de la semana pasada, en la cual dieciséis entrenadores lucharon entre ellos para demostrarme su valía, cinco de ellos pasaron, y tres de esos cinco lograron derrotar a Brock. Los otros dos, que lograron llegar más lejos que cualquiera de los otros retadores primerizos y lograron vencer a su Geodude, actualmente están entrenando para sus revanchas.

- Pi. [¿Cuánto quieres apostar a que Gary fue uno de ellos?]

Ash frunció el cejo. Aunque Gary en este punto era un verdadero odioso, Ash no iba a decir que era un idiota sin talento. Gary sabía lo que hacía, y probablemente mucho más que en la línea temporal anterior porque ya no andaba en su auto deportivo, ni tampoco tenía a esas porristas con él. Aunque no le molestaría pensar en eso, ni tampoco saber quiénes habrían sido los otros dos entrenadores que habían derrotado recientemente a Brock.

- Ahora, que comiencen las batallas. Demuéstrenme que saben lo que hacen. – declaró Don George, y así comenzó el torneo.

A Ash le tocó su turno durante la tercera batalla, y envió a su Pidgeotto contra un Rattata. El roedor se veía completamente aterrorizado al ver a esa ave más grande que él y mirándolo fijamente. El entrenador del Rattata, sin embargo, no parecía estar tan preocupado como debería estarlo.

- Rattata, el Pokémon ratón. Los Rattatas son Pokémon increíblemente comunes y adaptativos capaces de hacer colonias en una gran variedad de hábitats, generalmente gracias a la ayuda de viajeros tontos. Fue el modelo para el primer juguete de cuerda Pokémon que se tiene registro de haber sido fabricado por Rumble. Inc. – sonó la voz del Pokédex desde el bolsillo de Ash al comenzar la batalla.

- ¡Usa Foco de Energía! – gritó el entrenador del Rattata, mientras el roedor empezaba a brillar con una luz blanca.

- ¡Contraataca con Ráfaga! – exclamó Ash.

Pidgeotto desplegó las alas y empezó a soplar una poderosa ráfaga de aire hacia el roedor, que rápidamente perdió el agarre que tenía en el suelo con sus pequeñas garras y salió volando por los aires. Después de un minuto, la ráfaga dejó de soplar y el ratón se encontró de nuevo en el suelo, teniendo dificultades para volver a ponerse de pie.

- ¡Ahora, usa Ataque Rápido! – El entrenador del Rattata apuntó hacia el frente, mientras un aura blanca diferente rodeaba al pequeño ratón mordelón, antes de salir disparado hacia adelante con una impresionante velocidad.

- ¡Tú también, Pidgeotto! – Un aura similar, pero un poco más impresionante rodeó a Pidgeotto, que también voló a toda velocidad hacia el ratón, sin embargo…

*¡CRACK!*

Al encontrarse los dos Pokémon de tipo Normal de cerca, Rattata pudo esquivar el golpe por ser más pequeño, y terminó conectando un golpe crítico directo a la articulación del ala derecha de Pidgeotto. Fuera de contexto, esto podría ser considerado como la técnica de "El niño de granja que destruye el arma más poderosa del señor oscuro de los Sith", solo que sin usar una X-Wing. O también considerarlo un truco de "David vs. Goliat" para quienes no creyeran en los caminos de la Fuerza. Mientras Rattata aterrizaba sobre sus temblorosas patas, todavía asustado por el ataque Ráfaga anterior, Pidgeotto se desplomó en el suelo. Ash inmediatamente se alarmó, mientras que su ave Pokémon se esforzó por volverse a poner de pie y rehusándose a caer derrotada.

Sí, le había tomado a Ash dos líneas temporales darse cuenta que su Pidgeotto era hembra, pero nunca le enseñaron cómo distinguir eso con facilidad. No solo porque las "cositas" de los Pokémon que distinguían a los machos de las hembras no eran tan grandes o notables como las de los humanos, sino que además era considerado muy raro, y por demás abusivo, ponerse a tocarlos por allí para determinar su género. Pidgeotto no pudo más que encogerse sobre el ala que le había quedado doblada de manera extraña tras ese golpe.

- [Auch… creo que me la rompió.]

El oponente, sin embargo, se veía muy feliz por esto.

- ¡Acabemos esto, usa Embestida, Rattata!

Mientras el roedor se lanzaba a la carga contra el ave lastimada para darle el golpe final, Ash por un breve instante sintió miedo por su Pokémon, antes de que su lado espontáneo dominara a su lado de preocupación por su Pokémon.

- ¡Rápido, protégete con Ala de Acero! – le gritó.

- ¡Caw! [Protégete con… no tienes idea de cómo eché de menos ese lado espontáneo tuyo todo este tiempo.]

La voz de Pidgeotto pasó de "¿Te volviste loco?" a "¡Eso es brillante!" en un parpadeo. Levantó su ala izquierda, que seguía sana, y esta brilló de un gris metálico, poniéndola enfrente para protegerse con suficiente fuerza para dejar una marca en el suelo del campo de batalla. El Rattata no pudo frenar a tiempo, y se estrelló de frente contra el Ala de Acero, empezando a tambalearse hacia atrás, claramente mareado con el impacto.

- Pi-pi-pi. [Ese Rattata podría tener una contusión después de eso.] – observó Pikachu,

A su vez Ash también se alarmó de ver el resultado. No fue su intención hacer eso. Muy rara vez llegaba a pasar en batallas durante la antigua línea temporal; las únicas donde realmente los Pokémon llegaban a sufrir tanto daño eran las que se alargaban y se volvían intensas (Charizard vs. el Blaziken de Harrison), o las que peleó con dicha meta en mente (como contra el Equipo Galactic y Paul). Afortunadamente, Pikachu rápidamente notó la ansiedad de Ash.

- Pikapi Chu. [Ash, si te hace sentir mejor, los Pokémon sanamos de cosas como esa mucho más rápido que los humanos. Para nosotros eso sería tanto como para ti un raspón en la rodilla por caerte de una bicicleta. Aunque con el efecto, una contusión, aunque no afecte a largo plazo tanto como a un humano, sigue siendo algo muy malo para un Pokémon.]

- ¡Vamos, Rattata, termina de una vez con esto! – ordenó el otro entrenador. Aparentemente o no se había dado cuenta de eso, o no le importaba.

- Hey, ¿no ves que tu Pokémon está herido? ¡Mejor para con esto antes de que termine lastimándose gravemente! – le gritó Ash a su oponente.

- ¡Ah, tú cállate! Sé lo que estoy…

- ¡Rattata no ya no puede pelear, la victoria es para Ash Ketchum y Pidgeotto! - anunció Don, aparentemente estando de acuerdo con Ash.

La decisión del hombretón musculoso rápidamente derivó en un intercambio de gritos entre él y el entrenador del Rattata, acerca de cómo debería tratar a su Pokémon. En medio de argumentos sobre las éticas de los entrenadores Pokémon, la decencia humana, y algo que sonó como "no somos salvajes de Johto" agregado a la mezcla, Ash realmente no estaba prestando mucha atención a los detalles. Su mayor preocupación en aquel momento era que Pidgeotto estaba lastimada.

- Lo siento. – se disculpó arrodillándose frente a su ave, y cariñosamente le frotaba la espalda. – Esto me agarró con la guardia baja.

[Me repondré rápido de esto, eso no ha cambiado al menos.] – le respondió Pidgeotto frotándole la cabeza. – [Aun así, no creo que pueda pelear contra Brock. *Suspiro*, y las ganas que tenía de una revancha con Geodude, todo ese esfuerzo para aprender Ala de Acero se fue al diablo.]

- Oye, siempre puedes tener la siguiente…

Ash se detuvo por un momento. Considerando lo mucho que Misty había cambiado en esta línea temporal, ¿acaso su familia todavía seguiría en el Gimnasio Cerulean, si es que seguía habiendo uno? Y luego estaba el siguiente líder de gimnasio, en Ciudad Vermillion, eso podría ser peor… cuando el pensamiento de que el Raichu del Teniente Surge fuera a literalmente destrozar a Pidgeotto con un Atactrueno. Intentando alejar esos pensamientos, finalmente le dijo:

- ¿Sabes qué? Por ahora descansa, después hablaremos de tu batalla de gimnasio.

Ash la regresó a su Pokébola, donde el daño que sufrió en su ala no le causaría más dolor por el momento. Sin más que hacer por el momento para pasar el tiempo, Ash se dirigió a ver la batalla número ocho, en la cual estaba participando Misty.

- ¡Wingull, usa Ataque de Ala!

Ash apenas llegó a tiempo para ver como Wingull de Misty le dio un golpe con sus alas, que brillaban de una luz blanca, a un Pokémon con aspecto como de cangrejo, con hongos moteados creciéndole en la espalda. Tras el aletazo, este se desplomó derrotado al suelo.

Paras, el Pokémon hongo. Paras está cubierto de hongos desde su nacimiento, los cuales lentamente se apoderan de su mente y cuerpo, hasta llegar el punto en que evoluciona a su estado de Parasect. Otros Pokémon evitan a toda costa comerse a los miembros de esta línea evolutiva, pues hacerlo los infectará con los hongos. Los resultados de esta acción tan estúpida de parte de humanos y Pokémon son la base para las películas de horror de los estudios PokéStar. Eso es contigo, Ash.

El Pokédex de nuevo estaba no solo dándole información que no necesitaba saber, sino que además seguía con esa actitud sarcástica. ¿En serio creía que trataría de comerse unos hongos extraños… que crecen en la espalda de un Pokémon? Bien, tal vez podría ofrecerle unos pocos a Gary la próxima vez que se cruzara con él, pensó con algo de malicia. Así su abuelo, el Profesor Oak, haría que le hicieran una prueba por drogas. No, tampoco era tan cruel como para hacer eso realmente, pero no podía evitar sonreír de imaginarlo por un momento.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando lo llamaron para su siguiente encuentro. La segunda ronda ya había empezado, y otro joven entrenador lo estaba esperando.

- ¡Beedrill, ve! – anunció su oponente, dejando salir a la ya infame abeja asesina, con sus dos aguijones gemelos goteando un veneno que hacía que saliera vapor del suelo con cada gota que caía.

- ¡Butterfree, yo te elijo! – dijo Ash en respuesta, con su mariposa saliendo para combatir a su equivalente en evolución final de tipo Insecto.

- Beedrill, el Pokémon abeja venenosa. Beedrill ataca a sus enemigos en enjambres, picándolos rápidamente con sus aguijones. Durante los siglos pre-Oak, los humanos intentaron exterminar las poblaciones de los Beedrills diezmando a los más débiles, lo que tuvo el efecto inesperado de acelerar la evolución biológica en batalla, permitiéndoles sobrevivir sus propias picaduras, e incrementando el índice de muertes humanas por picaduras de Beedrill en un 251%. Esta unidad no necesita más evidencia de que los humanos son unas criaturas realmente defectuosas…

Ash le dio un golpe a su aparato para que se callara, aunque tuviera razón en lo que decía. Los Beedrills estaban entre los primeros de la lista de Pokémon que no querrías que se volvieran más agresivos o letales.

- ¡Comiencen!

- ¡Beedrill, usa Doble Aguijón! – A las órdenes de su entrenador, la abeja se lanzó apuntando hacia el frente, con sus dos aguijones cubiertos de veneno.

- ¡Vamos a probar tu nuevo movimiento, usa Ráfaga! – ordenó Ash.

Butterfree empezó a mover sus alas rápidamente, liberando una poderosa ráfaga de viento que detuvo a la abeja en pleno vuelo, lanzándola a revolcarse en el suelo. Ash por un momento se preocupó por haberla lastimado, pero se reincorporó en un instante.

- ¡Contraataca con Picotazo Venenoso! – ordenó el oponente, que al ponerse de pie de nuevo, apuntó con su aguijón izquierdo y disparó una lluvia de pequeñas agujas hacia Butterfree.

- ¡Esquiva y usa Embestida! – ordenó Ash. Butterfree esquivó las agujas y voló en dirección hacia la abeja para golpearla.

- ¡Fortaleza!

La piel del Beedrill resplandeció momentáneamente, causando que la Embestida de Butterfree se encontrara con una fuerte defensa, y el ataque al parecer le hizo más daño a él (un dolor de cabeza al menos) que a Beedrill.

- Free… [Ay… ¿alguien anotó la matrícula de árbol que me arrolló?]

- ¡Doble Aguijón mientras sigue desorientado, Beedrill!

A esta orden, la abeja levantó sus dos aguijones como si fueran un par de espadas, y se lanzó a darle una serie de estocadas rápidas a Butterfree, que a pesar de seguir mareado por algún milagro logró esquivar todos los ataques.

- ¡Detenlo con Confusión!

Ash realmente no tenía muchas ganas de usar este movimiento en específico, aunque fuese solo porque todavía estaban practicando para tratar de dominarlo. Este había sido un particular problema ya que, entre los movimientos que había estado practicando con sus Pokémon para recuperarlos, o en algunos casos, para aprenderlos por primera vez (Cola de Hierro y Ataque Rápido para Pikachu, Ala de Acero para Pidgeotto y Ráfaga para Butterfree), por lo menos tenía alguna idea de cómo funcionaban, aunque con Ala de Acero no pudo llegar muy lejos, pues era un movimiento que su Fletchling conocía cuando lo capturó y, a raíz del fin del mundo, no pudo aprender bien las bases de cómo funcionaba o cómo podía enseñarlo.

Sin embargo, en este punto parecía la mejor opción, considerando que Doble Aguijón podría envenenar a Butterfree incluso si todavía conservaba Fortaleza como defensa. Butterfree respondió haciendo brillar en azul sus ojos, rodeando a la enorme abeja con un aura azul. Esta se encendía y se apagaba de manera intermitente, pues el movimiento todavía no estaba del todo perfeccionado y ese era un problema que Ash sabía que tenía que resolver. Sin embargo, le dio a Butterfree el tiempo suficiente para alejarse del Doble Aguijón, y ponerse por detrás de Beedrill.

- ¡Ahora, dale con tu Somnífero! – ordenó Ash.

Una tormenta de polvo brillante salió esparcida desde las alas de Butterfree, cubriendo por todos los flancos a la indefensa abeja, los ojos se le apagaron y se desplomó en el suelo, profundamente dormida. Por suerte para el sentido de moral de Ash (y su preocupación sobre las diferencias de los efectos en batalla, lo que le pondría a cuestionarse si sería jugar limpio usar un Lanzallamas en un Pokémon dormido), el entrenador de Beedrill resultó ser menos patán que el anterior.

- ¡Ya basta, tú ganas!

Eso fue suficiente para que Ash dejara de presionar el ataque. Recogiendo ambos a sus Pokémon, los dos oponentes caminaron uno hacia el otro para darse un apretón de manos. Siempre era lo correcto mostrar cortesía y espíritu deportivo… a menos claro que su oponente fuera un miembro de una organización criminal tratando de robarse sus Pokémon, pero ellos, siempre salían volando por los aires y no iban más lejos. Del otro lado, sin embargo, el entrenador cuyo Pidgey fue derribado del cielo por el Chorro de Agua disparado por la Staryu de Misty fue mucho menos educado respecto a aceptar su derrota. Una vez que las batallas terminaron, Ash se le acercó a Misty.

- Y bien, ¿crees que me permitan desafiar a Brock? – inquirió Ash, la pelirroja solo se encogió de hombros.

- Probablemente. Digo, aparte del hecho de que eres un usuario de Pokédex y tal vez por eso hasta adoraría el suelo que pisas. – comentó Misty en un tono medio de broma. A Ash eso todavía le resultaba un poco perturbador. – Lo hiciste muy bien en tus últimas dos batallas. Tienes una mente estratégica y puedo ver que te preocupas por el bienestar de tus Pokémon. Con tantas personas, particularmente en Kanto y Hoenn por lo que he escuchado, podrías fácilmente seguir los pasos de Cynthia cuando se trata de habilidades de batalla, pero si fueras un patán con tus Pokémon, dudo mucho que te fueran a dar un pase en ninguna parte.

Otra vez esa jerga con las regiones. Ash pensó por un momento cómo debería formular esa pregunta que quería hacerle antes de dejarla salir.

- Disculpa por decirlo, pero creo que no tengo idea de a lo que te refieres con eso de Kanto y Hoenn. – le dijo. Misty tomó un profundo respiro.

- Las leyes sobre abuso a los Pokémon fueron propuestas por primera vez hace unos cuarenta años. – comenzó a relatar. – Sin embargo, algunas regiones son más progresivas respecto a ellas que otras. Hoenn fue la primera en pasarlas, y tiene las más comprensivas. Kanto es la segunda más liberal; las leyes son algo nuevas, pero igual de comprensivas. Del otro lado del espectro, Johto casi no tiene leyes a este respecto, con tantos lugares rurales y conservadores donde las colas de Slowpoke siguen siendo consideradas una delicia, y las Islas Naranja apenas están un poco mejor. Sinnoh está en un punto medio entre los dos extremos. No conozco de las leyes de Unova y Kalos, pero por lo que me han contado son muy similares a Kanto y Hoenn en ese aspecto.

Ash reflexionó en lo que Misty le había dicho. Aunque el solo pensamiento de que alguien abusara de sus Pokémon le resultaba horrible, sabía que esa no era una idea universal. Aunque no se le ocurría el por qué Hoenn sería la región más amigable (y de nuevo, se le hacía difícil imaginarse alguna región que no fuese amigable con los Pokémon en absoluto), Ash sí recordó que los equipos criminales a los que se enfrentó en Hoenn, los Equipos Aqua y Magma, no eran tan malos como los de otras regiones. Tampoco es que fueran buenos exactamente, pero había visto a los Equipos Rocket, Galactic y Plasma cometer atrocidades mucho peores que ellos. Por supuesto, haber intentado controlar a Pokémon de destrucción masiva y capaces de alterar el ambiente seguía haciéndolos malvados, aunque quizás no al extremo de Cyrus o Ghetsis. No que fuese fácil ser más malvado que esos dos últimos. Con todo y por lo que él sabía, había la posibilidad de que en la nueva línea temporal Ghetsis fuese el benévolo director de un orfanato, y que donara millones a la caridad. Improbable, pero posible.

Despejando su mente de esos pensamientos, Ash se dirigió al campo de batalla, encontrándose frente a frente con su tercer oponente, que se veía muy confiado en sí mismo.

- ¡Ve, Spearow!

El agonizantemente familiar Pokémon pájaro salió de la Pokébola, posándose en el suelo. Ash y Pikachu no pudieron evitar fruncir un poco el cejo; los dos habían esperado tener la oportunidad de probar su exitoso re-entrenamiento de Ataque Rápido, pero supusieron que esta sería una forma de desquitarse por todo lo que les habían hecho esos Pokémon. Ash le asintió con la cabeza a Pikachu para que se bajara de su hombro, mientras el Spearow y su entrenador de pronto cambiaban sus expresiones a completo terror. Con cierto grado de alegría, los dos pensaron "Esto será divertido".

- ¡Pikachu, Impactrueno! – ordenó Ash.

*¡ZAP!* Un solo destello eléctrico después, todo había terminado.

- ¡Spearow ya no puede pelear, el ganador es Pikachu! – Eso había sido muy fácil.

En paralelo con esto, en la otra batalla, el Psyduck no había planeado que lo usaran en batalla, pero de alguna manera, se las arregló para acabar con un Zubat y dejarlo fuera de comisión luego de que este intentó atacarlo con Supersónico y le causó una jaqueca. Algunas cosas seguían iguales que antes, y al parecer el que Psyduck seguía siendo a su manera tan peligroso como Pikachu era una de ellas.

Don se aclaró la garganta para llamar la atención de los dos entrenadores que quedaban, Ash and Misty, al igual que la del resto, y especialmente al ver que esta lo veía con ojos de pistola.

- Al comenzar este examen, teníamos quince entrenadores que solicitaron mi permiso para desafiar a Brock, así que pedí a una de ellos que viniera para completar a los dieciséis, y ahorrarnos los dolores de un torneo disparejo. Ya que su oponente demostró que ya está preparado para una batalla de gimnasio, *y en parte porque me está viendo feo* – la última parte la dijo más para sí mismo – vamos a concluir este examen con cuatro entrenadores de quince ya preparados para enfrentarse a Brock, aunque técnicamente serían cinco de dieciséis.

Hubo alguna que otra conmoción de fastidio por esto, mientras los otros entrenadores que habían pasado el examen se unieron a Ash al haber sido llamados. A raíz de todo el ruido que había no escuchó sus nombres, así que mentalmente Ash solo los identificó como el "chico del Beedrill", el "chico del Zubat" y el "chico del Spearow". Don llamó a silencio tratando de calmarlos a todos.

- Independientemente de si pasaron o no, por favor, sigan entrenando para los desafíos que los aguardan. A los cuatro entrenadores que pasaron, les avisaré de las horas de sus desafíos con Brock en cuanto confirme cuándo estará disponible. Tengan en cuenta, que si se pierden su batalla de gimnasio, tendrán que reprogramarla bajo nuestros términos. Es todo.

Con esto, todos abandonaron el club, algunos de buen humor, otros no tanto.
(--0--)


Más tarde aquella noche, en el Centro Pokémon…

Pidgeotto tenía en aquel momento un cabestrillo en su ala, y según le dijeron tendría que mantenerlo por al menos una semana. Esa era la mala noticia, y era difícil determinar quién de los dos lo estaba llevando de la peor manera: el entrenador que la mandó a pelear una batalla a riesgo de haber podido salir lastimada, o el ave que no podría pelear por varios días a raíz de eso. Al menos, la Enfermera Joy a cargo del Centro Pokémon (a Ash le había preocupado que las Jennys y Joys ya no fueran idénticas entre ellas. Eso se le haría… extraño… en una manera diferente del parecido entre todas ellas al que estaba acostumbrado) no le reprochó nada por eso. Incluso lo felicitó por preocuparse por ella y actuar rápido para tratarle la herida. Ash no tenía idea de si debería sonrojarse porque lo halagaran de ese modo, o ponerse pálido ante la idea de que preocuparse por sus Pokémon ameritara dichos halagos.

Por supuesto, la comida gratis siempre era una recompensa bienvenida, particularmente porque siempre parecían tener hambre, tanto los humanos como los Pokémon. En aquel momento estaban comiendo al lado de un enorme tanque de agua, para poder alimentar a los otros Pokémon de Misty (particularmente a su Goldeen y Horsea, los cuales Ash no esperaba ver tan pronto).

- Lo hiciste muy bien hoy, Ash. – le dijo Misty con una sonrisa. – Me cuesta creer un poco que hayas empezado tu viaje Pokémon hace menos de un mes. La mayoría de los novatos no tienen… esa conexión y capacidad para entender a los Pokémon como tú lo haces.

- Bueno, en mi defensa, asistí a un Campamento Pokémon de Verano para calificar por un Pokédex, y allí aprendí una o dos cosas útiles. – admitió rascándose detrás de la cabeza, pues después de todo… ¿acaso le estaba mintiendo, técnicamente hablando? Por todo lo que sabía, esa era la verdad.

- Entonces, ¿planeas usar a Butterfree y Pikachu para tu batalla de gimnasio? – inquirió Misty.

- Supongo. – Ash asintió. Ese era el único plan que tenía, al menos no iba a irse con un solo Pokémon para desafiar el gimnasio (ya había aprendido esa lección con Elesa).

- Cuando hayas terminado esa batalla, ¿recuerdas que te dije que quería verificar algunas cosas mientras estábamos aquí? – le preguntó. Cuando Ash respondió afirmativamente, siguió elaborando. – Recuerdo haber escuchado acerca de una biblioteca pública en el Palacio Cameran, que es un lugar que posee una larga tradición relacionada a los bloodliners. Se dice que su héroe legendario, Sir Aaron, fue uno de ellos, y si hay un lugar donde podemos averiguar el por qué tus poderes son diferentes de los míos, es allí. Además, con eso nos tomamos el desvío de Ciudad Cerulean.

Esa última línea atrajo la atención de los cuatro individuos que antes estaban totalmente concentrados en su comida (Ash, Pikachu, Butterfree y Pidgeotto) tomándolos totalmente con la guardia baja. Eso había sido… inesperado. Con mucha cautela, Ash decidió inquirir un poco más en el asunto.

- Pero, ¿no se supone que hay un gimnasio en Ciudad Cerulean? Podría jurar que leí algo de que estaba especializado en Pokémon de tipo Agua.

Hizo un gesto señalando a Pikachu, tratando de simular que era simplemente una pregunta basada en un gimnasio que podría desafiar con ventaja, sin decir una palabra acerca de su sospecha relacionada al contexto de que tal vez Misty ya no tuviese conexión familiar alguna con el personal de dicho gimnasio. La pelirroja adoptó una expresión algo sombría antes de responderle.

- ¿Quieres o no mi ayuda, Ash? – le preguntó con seriedad. Ash asintió sin dudar. – Entonces no vamos a poner un pie en Cerulean, en absoluto.

La mirada que le dio fue suficiente para que Ash decidiera que era mejor no seguir tocando el tema, pues no iba a decirle nada más del asunto.
(--0--)


Un poco más tarde…

Ash decidió salir a trotar un poco con Pikachu por la ciudad, tratando de pensar y poner sus ideas en orden respecto a todo lo que había dicho Misty. ¿El Palacio Cameron, y este asunto con Cerulean? ¿Qué significaban?

- Pika-pi chuuuu. [De acuerdo, dime cuánto apostarías a que el Aura tiene algo que ver con todo esto.] – dijo Pikachu. Ash solo se le quedó mirándolo.

- Sí sabes que el Aura no es la respuesta a todo, ¿verdad, Pikachu? – le dijo. – Recuerdo que una vez se lo pregunté a Riley cuando estuvimos en la Isla de Hierro, y dijo que si quería aprender a usar el Aura, tendría que alejarme de la civilización por unos cuantos años. Y por mucho que me gustaría hacerme el ermitaño de las montañas contigo, Charizard, Bulbasaur, Squirtle, Snorlax y mis otros Pokémon por unos años, no creo que me pueda aislar de ese modo, no va conmigo.

Viendo el lado positivo, tal vez ya no tendría que bañarse, y se olvidaría de ello al punto de que hasta se ganaría el apodo de "Ash Apestosum". Aunque por otro lado, tendría que aprender otras formas de conseguir comida para sobrevivir.

- Chaa Pi-Chu. [Sí, pero míralo de esta manera, Ash. Tienes poderes extraños, y Misty te está llevando a un lugar que dice tener una larga tradición con esos poderes que tienes. Por lo que sabemos, tal vez tendrás que aprender a sentir el Aura viviente en todos los seres vivos, luchar contra el Lado Oscuro del Aura, y posiblemente tener que ir a una escuela secreta en un castillo para aprender de ella durante siete años antes de unirte a un mundo secreto del Aura o algo así.]

Ash arqueó una ceja mientras seguía viendo a su compañero.

- Sí te das cuenta de que no estamos en Tatooine ni en Hogwarts, ¿verdad, Pikachu?

Pikachu solo se encogió de hombros, en esta línea temporal había visto esas películas en el laboratorio de Oak y le habían gustado. Le hubiese encantado conocer a Hagrid o a R2-D2. R2 y él podrían hasta intercambiar choques eléctricos entre ellos.

Sin embargo, mientras discutían la cuestión de qué tan probable era que Sir Aaron, Lucario y el destino fueran a verse involucrados en esto (aunque era más de Ash tratando de pensar en alguna realidad alterna), sin darse cuenta, los dos se toparon con un problema inesperado.

Se salieron del camino, y de pronto se hallaban en un lugar lleno de espesa niebla.

- ¿Qué demo…? ¡Diablos, es otra vez como en Johto! – gritó Ash hecho una furia. Sin darse cuenta se habían perdido.

- ¿Pi? [¿De dónde salió toda esta niebla? ¿Desde cuándo que Pewter tiene niebla?]

Ash por reflejo sacó una Pokébola, pero rápidamente la desactivó cuando se percató de que era la de Pidgeotto, ya que ella no estaba para andar disipando nieblas en ese momento. O disipar pantallas de humo, en caso de que fuera eso. Con suerte, el Equipo Rocket no andaba cerca ese día, él no se sentía de humor para tener que lidiar con ellos.
Por suerte para él, el Equipo Rocket, ya habiéndole dado a Giovanni su reporte de que Ash había pasado todo el día en el Club de Batalla entrenando, en aquel momento se encontraban recibiendo servicio a la habitación en su hotel, y habían rentado los DVDs de Breaking Bad por esa noche. No saldrían de allí por un largo rato.

Desde luego, Ash no tenía idea de saber lo que estaban haciendo, así que de todos modos se mantuvo en alerta por si se les ocurriera respirarle encima del cuello o algo. Después de todo, prácticamente lo hacían en la vieja línea temporal, al punto que su ausencia de hecho empezaba a darle mala espina. Por suerte para él, esta era una de esas pocas ocasiones en su viaje en las cuales tenía a la mano dos Pokémon de tipo Volador (y ninguno de ellos le rostizaría la cara o empeoraría las cosas). Ash rápidamente dejó salir a Butterfree que flotó encima de él y Pikachu.

- ¿Free? [Oye, Ash. Aunque adore cualquier momento de salir a volar después de tener que estar otra vez encerrado en ese capullo, este no es el mejor lugar. Está lleno de niebla.]

- Sí, ¿no puedes dispersarla para que podamos al menos ver si no terminamos en Ciudad Snowpoint o algo así? – preguntó Ash.

- ¿¡Free!? [Pero no sé usar Quita Nieblas.]

- ¡Pi! [Eso nunca nos impidió disipar las Pantallas de Humo que nos hacía Weezing, ¿verdad?

Butterfree no encontró nada malo con esa lógica, así que comenzó a agitar sus alas, tan fuerte como pudo para dispersar la niebla. Lo logró, aunque con un poco menos de elegancia y uniformidad que si hubiese utilizado el movimiento apropiado. Mientras la niebla se iba alejando, Ash comenzó a ver algo muy cerca de él, y tuvo que entrecerrar los ojos para averiguar qué era exactamente.

Y en cuanto se hizo visible, deseó no haberlo visto en primer lugar.
 
*Aquí descansa Flint Harrison, amado padre y esposo.
Aquí descansa Lola Harrison, devota esposa y madre.*
 
Estaba viendo un par de lápidas. Eran las tumbas… de los padres de Brock.

La conmoción fue tal que lo único que deseó en ese momento fue que sus piernas lo llevaran tan lejos de ese lugar como fuera posible, solo para no seguir viendo eso. Y así fue… dejando atrás un brillo blanco muy familiar. Pikachu y Butterfree, que todavía no lo habían notado, solo se quedaron viendo en shock cómo Ash salió disparado como un rayo hasta esconderse detrás de un árbol.

Esto no podía ser… no se suponía que pasara esto…

Sintió que los ojos empezaban a llenársele de lágrimas. Al menos en la línea temporal original el padre de Brock todavía estaba allí, pero ahora… todo parecía indicar que tanto Brock como el resto de sus hermanos habían quedado huérfanos. ¿Cómo pudo haber ocurrido eso?
(--0--)


Varios minutos muy extraños después…

- Maté… a los padres de Brock… – murmuró Ash por enésima vez, mientras sus dos Pokémon se acercaban a él de nuevo.

- Free… [¿Deberíamos enfocarnos primero en el hecho de que Ash, aparentemente, acaba de usar otro ataque Pokémon que desafía todo lo que Misty dijo antes acerca de sus poderes?]

- Pi...Pika-Chu. [No, primero vamos a enfocarnos en Ash y las tumbas de los padres de Brock, antes de que termine de perder la cordura.]

- Maté a…

- ¡Pi! – Pikachu decidió que era mejor resolver esto a la antigua y antes de que volviera a repetirlo le dio unos cuantos coletazos en la cara a Ash. – ¡Cha Chu Pika-Chu cha! [¡Tú no mataste a nadie!]

- Los padres de Brock están muertos porque hice que el tiempo…

- Free. [Tuviera que reiniciar después de que un psicópata decidió destruirlo por completo. Y estarían muertos de todos modos si no hubieras hecho nada.]

- Cha. [Y no es que tengas manera de saber exactamente lo que los mató, ¿verdad?]

Ash hubiera seguido la conversación, pero de alguna manera habían hecho todo el camino de vuelta hasta el Centro Pokémon, donde los esperaba Don George. Sería mejor no hablar acerca de viajar a través del tiempo con alguien que muy probablemente no tendría idea de ello.

- Oh, ahí estás, futuro campeón. – lo saludó Don en un tono muy alegre, al parecer todavía sin darse cuenta de lo sombrío que estaba el humor de Ash en aquel momento. – Me alegra que hayas vuelto, te tengo buenas noticias. Serás el primero que podrá tener su batalla, será a las 2:00 de la tarde mañana, justo cuando Brock vuelva de su cita.

- Perdón… ¿cita? – Ash creyó haber escuchado mal.

- Sí, escuché que él y su novia ya van por algo definitivo, oí rumores de que anduvo paseándose por las joyerías de la ciudad buscando anillos de diamante. Pensar que apenas se conocieron en la SteelixCon hace dos años. – La última parte Don la dijo murmurando para sí mismo.

Le tomó a Ash el limitado tacto que tenía (que normalmente solo usaba para sus tácticas de batalla, como ocultar su as bajo la manga) el no expresar lo… conmocionado que lo dejó esto. La idea de que Brock tuviese una novia era completamente ridícula, contra todas las leyes del cosmos. Pikachu no tuvo ese control, y simplemente colapsó hacia atrás. Butterfree, habiendo sido expuesto por menos tiempo a esas costumbres de Brock (particularmente cuando se volvieron más desesperadas), solo se quedó flotando en ese lugar.

- Parece que tu Pikachu está exhausto. Mejor déjalo descansar para mañana. Y por cierto, Brock tiene nueve hermanos y hermanas menores, y les encantan los Pokémon adorables como él. Si puedes, mantenlo lejos de su alcance. – Don siguió hablando con ese tono alegre, y en cuanto se fue, Pikachu resucitó.

- ¿Chu? [¿Qué fue? Tuve una pesadilla donde descubrí que Brock tenía una novia.] – Miró con sorpresa a Ash, que estaba igual. – Ka. [Sí tiene una novia, ¿verdad?]

Ash solamente asintió con la cabeza, todavía sin superarlo.

- Free Butter Free. [Yo no creería que eso sea una pesadilla, Pikachu. Creo que eso es lo que hacen todos los humanos por alguna razón, incluyendo a Brock. Tendría que tener suerte alguna vez.]

- Sí, a la… milésima va la vencida. – replicó Ash, tratando de hacer una estimación de las posibilidades reales que tendría Brock.
(--0--)


A la mañana siguiente…

Ash, Pidgeotto, Butterfree y Pikachu se encontraban sentados en el área de huéspedes del Centro Pokémon, en parte para discutir la pregunta respecto a Brock, y en parte para evitar accidentalmente encontrarse con una Misty recién saliendo de la ducha. Varias veces había dicho durante el viaje a través del Bosque Viridian que necesitaba ducharse urgentemente. Aunque Ash sospechaba que tal vez podría usar ese Torbellino de agua para ese propósito, no podía estar del todo seguro, y estaba esa rutina de "el chico se topa con la chica recién salida de la ducha" de la cual Misty probablemente ya sabía. Ash no quiso tentar a su suerte y arriesgarse a arruinar su recién recuperada amistad con su primera compañera en este nuevo mundo al verla desnuda por accidente, aunque sus Pokémon no lo vieran como la gran cosa ya que ellos nunca usaban ropa ni nada de eso.

- Caw. [Entonces, Brock por fin se consiguió una novia, y ahora que sus padres están… es el único que queda para cuidar a sus hermanos. Asumiendo que su novia no viva con él o algo por el estilo.] – Pidgeotto resumió la historia a eso. – [¿Eso dónde nos deja respecto a tal vez…?]

- Pi Pika-chu Pikachu-Pi. [Suponiendo que pudiésemos restaurarle las memorias, y basándonos en Misty no es el caso para los humanos… ¿deberíamos siquiera devolverle alguna?] – Ante la expresión de alarma de Ash, Pikachu explicó. – Pi Pika-Chu Cha-Chu. [Velo de esta manera, imagina que intentamos arreglarle su memoria, digamos con mi terapia de choques eléctricos, y que solo una parte de ellas regresan. Si recupera la más mínima parte de sus recuerdos, solo por su naturaleza se sentirá obligado a ayudarte. ¿Qué pasará si tiene que elegir entre sus hermanos y su novia/posiblemente prometida, y la sensación de que tiene que salvar al mundo?]

- ¿Qué tal si… si me odiara por provocar que sus padres murieran? – Ash se puso pálido ante esa noción. Pikachu tuvo que resistirse a la urgencia de darle un choque eléctrico, pues esa preocupación era legítima.

- Free. [Ash, creo que por el bien de Brock… sería mejor que no recuerde nada.] – le dijo Butterfree con algo de remordimiento.

- Brock… – La voz de Ash sonó también llena de remordimiento, ante el pensamiento de tener que abandonar a Brock. Pidgeotto y Butterfree también lo vieron con tristeza.

- Caw. [Ash, una vez dejaste ir a Butterfree para que pudiera encontrar el amor, y me dejaste ir a mí para que pudiera proteger a los que no podían protegerse a sí mismos. Por esas mismas razones creo que es mejor que dejes que Brock siga con su vida.]

Un muy entristecido Ash asintió ante su razonamiento, pero aun así, las lágrimas se hicieron visibles en su rostro. Esto apestaba. Sin Brock con él en su viaje… bueno, definitivamente iba a extrañarlo, y no solo por su cocina. Se regañó mentalmente ante esto, ¿cómo podía estar pensando con el estómago en un momento como este?

- Free. [Y bien… ¿cuándo hablaremos con Ash respecto a que terminó aprendiendo Ataque Rápido?]

- Claro… ¿creen que valga la pena averiguar con quién podría estar saliendo Brock? – Ash sacó a colación la gran pregunta, pero ninguno de ellos pudo darle buenas respuestas.
(--0--)


2:00 pm, en el gimnasio Pewter…

La arena de batalla rocosa que había sido el escenario de su primera batalla de gimnasio, su primera derrota, y su primera victoria (aunque técnicamente no lo fue), volvía a aparecer frente a sus ojos, para una batalla que significaba para Ash mucho más que cualquier desafío a un gimnasio. Era una batalla que Ash no quería pelear (un evento rarísimo, en efecto), y sin embargo, Ash no quería tener que regresar por otra. Dudaba mucho que pudiese repetirlo, o incluso poder reunir el coraje para hacerlo.

Ash no supo si debería sentirse feliz o deprimido de que no pasó nada cuando estrechó la mano de Brock antes de comenzar la pelea. Al parecer ningún recuerdo regresó a la mente del líder del gimnasio. Incluso si eso significaba que Brock no tendría que lidiar con un caos emocional de elegir entre su familia y el mundo, seguía siendo deprimente pensar que su amigo no volvería con él.

- Espero que sea una buena batalla. – Ash se las arregló para ocultar la tristeza que sentía y sonar tan animado como fuera posible, la sonrisa tan familiar de Brock le hizo sentirse de tripas corazón. – Me alegra que podamos combatir tan rápido.

- Pareces un chico muy educado, me caes mejor que los últimos tres entrenadores con los que peleé. – admitió Brock. – Los otros dos usuarios de Pokédex que me retaron eran unos… bueno, imbéciles.

La última parte la dijo en voz baja, pues sus hermanos menores estaban todos en las tribunas esperando a la batalla, junto con Misty, miembros del personal del gimnasio y algunos espectadores locales, incluyendo al trío del Equipo Rocket entre ellos (no que Ash pudiera reconocerlos).

- Y el tercero, otro chico con un Pikachu, no era muy conversador que digamos. – Ash no puso mucha atención de lo que le dijo Brock. Poco le importaba el otro usuario de Pokédex que con toda certeza no era Gary, o el otro chico con un Pikachu. – Como sea, dudo que hayas venido a conversar.

- Ahora comenzará la batalla oficial de gimnasio entre el líder, Brock, y el retador, Ash de Pueblo Paleta. – El segundo hermano mayor después de Brock, Forrest, era el que hacía de réferi para el encuentro. – Cada entrenador solo podrá utilizar dos Pokémon, y el encuentro terminará cuando los dos Pokémon de cualquiera de los dos queden incapaces de continuar. Además de eso, solo al retador se le permitirá hacer substituciones. ¿Están listos?

Forrest alzó las dos manos, mientras los dos entrenadores sacaban sus Pokébolas.

- ¡Ve, Geodude!

- ¡Butterfree, yo te elijo!

La batalla inició, el Pokémon con forma de piedra redonda con brazos encaró a la mariposa gigante, y aunque el Pokédex estaba en marcha, tal vez percibió el humor tenso de Ash, pues no fue a sacar ningún comentario ingenioso sobre Geodude.

- ¡Geodude, inicia con Embestida! – le ordenó Brock a su Pokémon.

Ash se sintió tentado a gritar "¡Squirtle, usa Hidrobomba!", pero por desgracia, no contaba todavía con Squirtle. Así que tendría que valerse con lo que tenía a mano. El Pokémon piedra usó sus grandes y musculosos brazos para lanzarse por el aire hacia el Pokémon mariposa, con la intención de derribarlo.

- ¡Detenlo con Confusión! – ordenó Ash, queriendo terminar esto tan rápido como fuera posible, mientras los ojos de Butterfree brillaron en azul apenas el tiempo suficiente para frenar en seco a Geodude y mandarlo de vuelta al suelo. Brock apretó los dientes, pero no iba a amilanarse solo por esto.

- ¡No te rindas, Geodude, usa Tumba de Rocas!

- ¡Geo! – Geodude alzó los brazos y empezó a formar una enorme piedra gris encima de ellos.

- ¡Enrédalo con Disparo de Seda antes que lo arroje! - contraatacó Ash, apenas lo suficientemente rápido para que su primer Pokémon tipo Insecto disparara la seda, enredando la piedra y dejándola pegada al suelo como las ataduras de una tienda de campaña, así cuando Geodude trató de arrojarla, ésta casi termina cayéndole encima y por poco lo aplasta.

- Impresionante. - comentó Brock. – Me alegra siempre pelear con un retador que sabe lo que hace, pero apenas estamos comenzando. ¡Geodude, Puño de Roca!

El puño de Geodude comenzó a brillar de un rojo naranja, y de nuevo se lanzó hacia Butterfree.

- ¡Embestida! – volvió a gritar Ash.

Los dos ataques colisionaron uno contra el otro, y repitieron el proceso una, y otra, y otra vez por todo el campo de batalla. Parecían estar muy equiparados en estadísticas de fuerza y por tipo.

- ¡Usa Paralizador! – gritó Ash.

- ¡Chapoteo de Lodo! – dijo a su vez Brock.

Geodude se lanzó al air e impactó con fuerza en el suelo, levantando una capa de lodo que usó para protegerse de los efectos del polvo paralizador.

- ¡Ahora, carga una Tumba de Roca mientras el lodo te protege! – ordenó Brock mientras Geodude volvía a formar una piedra gigante, todavía protegido con el lodo.

- ¡Usa Ráfaga para dispersar todo ese lodo! – exclamó Ash.

Butterfree voló tan alto como pudo y empezó a aletear para crear una fuerte corriente de aire, logrando dispersar la capa protectora de lodo y dejando a Geodude expuesto nuevamente.

- ¡Dude! – Geodude cesó la carga del ataque, mientras empezaba a sentir los efectos de las esporas.

- ¡Oh no! - gritó Brock al saber lo que pasaría.

- ¡Ahora, usa Confusión y lánzalo contra la pared! – gritó Ash.

Butterfree descendió a toda prisa posándose frente al paralizado Pokémon de piedra, con sus ojos brillando de azul. Geodude se vio rodeado por el mismo brillo, y salió volando hacia la pared estrellándose de un batacazo, quedando noqueado.

- Geodude ya no puede pelear, esta ronda es para Ash y Butterfree. – dijo Forrest, claramente algo deprimido de tener que anunciar ese resultado. Brock regresó a Geodude y luego volvió su atención a Ash.

- ¿Usaste un ataque de tipo Volador para contrarrestar un tipo Roca, en particular la defensa que desarrollé específicamente para los Butterfrees? Debo admitirlo, Ash, eso fue muy inteligente. Sin embargo, las Medallas Roca no crecen en los árboles ni vienen gratis. Para ganar, todavía tendrás que derrotar a mi segundo Pokémon. ¡Onix!

- "Por supuesto, así tenía que ser." – pensó Ash, deseando por dentro que Brock hubiera elegido a un Bonsly. Pikachu podría hacerle una cara para asustarlo y con eso ganaría el encuentro rápidamente.

En lugar de eso, todo lo que podía hacer era mirar con determinación (y todavía algo de tristeza) mientras la serpiente de roca, que ya no era más un Steelix, se alzaba desde la energía de la Pokébola de Brock y les lanzaba un rugido de advertencia.

- ¡Comiencen!

- ¡Comienza con Chirrido! – Brock decidió al parecer iniciar con una nota alta, literalmente, pues una poderosa onda sónica salió de la boca de Onix directo hacia Butterfree.

- ¡Deprisa, esquiva…!

Pero fue demasiado tarde, Butterfree quedó atrapado en la onda sónica y esta lo hizo caer al suelo de la arena.

- ¡Ahora, Embestida!

Onix se lanzó hacia el insecto como un tren, mientras Butterfree seguía en el suelo, luchando por volver a ponerse a volar después de la fuerza de ese impacto sónico.

- ¡Usa Somnífero! – gritó Ash desesperado. Butterfree se las arregló, de alguna manera y con dificultad, para dejar salir unas cuantas esporas de sueño.

- ¡Onix, detente y usa Chirrido otra vez! – ordenó Brock.

Onix cesó su ataque y abriendo la boca volvió a dejar salir un túnel de sonido, dispersando con las ondas el polvo adormecedor y a la vez golpeando a Butterfree con la fuerza necesaria para mandarlo a volar por los aires, se estrelló contra el techo, y se desplomó hacia el suelo como un bloque de concreto. Por fortuna, Ash inmediatamente reaccionó y corrió hacia el campo de batalla para atrapar a su Pokémon antes que chocara contra el suelo, no dispuesto a permitir que otro de sus amigos saliera lastimado seriamente igual que Pidgeotto.

- Butterfree está descalificado del encuentro, el ganador es Onix. – declaró Forrest.

- Salvar a tu Pokémon de una herida potencialmente severa siempre es lo correcto. – dijo Brock. – Tienes mi respeto por eso. Aunque podría descalificarte por entrar al campo corriendo de esa manera, no hay necesidad, así que no lo haré. Ojalá ese joven de Sinnoh pensara de la misma manera.

Ash regresó a Butterfree a su Pokébola, sin poner atención a la última parte.

- Pikachu, depende de ti ahora, amigo, cuento contigo. – le dijo a su compañero eléctrico de varios años (en teoría, pues Ash no podía recordar con exactitud la edad que tenía en Kalos). El ratón asintió y salió al campo de batalla, listo para tomar el relevo. Y para darle crédito a Brock, ni siquiera levantó la ceja ante el problema obvio con los tipos.

- ¡Comiencen!

- ¡Onix, acabemos esto rápido, usa Chirrido! – exclamó Brock.

- ¡Esquiva con Ataque Rápido y acércate a él! – gritó a su vez Ash.

La estela blanca que Pikachu dejó atrás como rastro fue todo lo que pudo alcanzar ese túnel sónico, pues este se movió tan rápido que logró esquivarlo con facilidad, evitando sufrir el mismo destino que Butterfree y logrando aproximarse a la serpiente.

- ¡Usa Lanzarrocas!

Varios pedazos de roca aparecieron desde el cuerpo de Onix y salieron disparados como proyectiles hacia Pikachu. El roedor los esquivó como un verdadero experto, logrando en una fracción de segundo acortar la distancia y meterse en el espacio personal de Onix.

- Valiente, pero estúpido. – dijo Brock muy confiado. – No podrás derrotar a Onix con un Ataque Rápido, y los ataques eléctricos no servirán de…

- ¡Pikachu, usa Cola de Hierro!

- ¡¿Qué?!

Brock inmediatamente se alarmó al escuchar esto. Ash no pudo evitar esbozar una sonrisa al haber tomado a su antiguo amigo por sorpresa. La cola de Pikachu adquirió un brillo metálico y de inmediato comenzó a agitarla violentamente para golpearlo.

- ¡Rápido, Onix, usa Fortaleza!

Apenas a tiempo, todo el cuerpo de Onix brilló justo en el instante en que la Cola de Hierro lo impactó, reduciendo el daño que esta le hizo a la poderosa bestia. Pero Ash no planeaba retroceder ahora.

- ¿Entonces tendremos que abrirnos paso a la fuerza? – dijo con determinación. – Que así sea. ¡Pikachu, sigue atacando con Cola de Hierro!

- ¡Onix, usa Venganza! – ordenó Brock. Ash no alcanzó a procesar lo que Brock había dicho sino hasta que Onix empezó a brillar con una luz marrón-blanquecina.

- ¡Pikachu, aléjate de ahí con Ataque Rápido! – exclamó Ash.

Pikachu logró parar su ataque, pero para cuando lo hizo, ya le había conectado a Onix tres Colas de Hierro una tras otra. Usando su Ataque Rápido utilizó la cabeza de Onix como trampolín para ponerse a distancia segura, pero ya el daño estaba hecho.

- ¡Ahora, terminemos con esto, libera todo el poder de Venganza! – exclamó Brock. Toda la luz marrón se concentró en la boca de Onix, y un poderoso rayo de energía salió disparado directo hacia el Pikachu que seguía en retirada.

- ¡Bloquéalo con Impactrueno!

- ¡Pika-CHU! – Pikachu brilló en amarillo mientras un poderoso choque eléctrico colisionaba de frente contra el inminente rayo de Venganza que venía directo hacia él.

- Te estás sobreestimando si crees que un solo ataque puede contra el poder de tres ataques superefectivos. – dijo Brock con mucha confianza cuando las dos energías chocaron.

La Venganza dominó brevemente la contienda, pero todo ese poder fue absorbido dentro del Impactrueno y salió redirigido de vuelta junto con él directo hacia Onix. La energía del Impactrueno no le hizo ningún daño a Onix en lo más mínimo, pero la Venganza sí, pues le dio en toda la cara con el daño que había soportado antes, y ahora multiplicado por dos. Esto fue más de lo que pudo soportar la serpiente de roca, y se desplomó en sí misma, retumbando el suelo por todo el gimnasio.

- ¡Imposible! ¡No puede ser! – dijo Brock completamente sorprendido por lo que acababa de ver.

- Onix… ya no puede pelear. – anunció Forrest con total desgano. – El ganador es Pikachu, y con ello el encuentro y la medalla son para Ash de Pueblo Paleta.

Los dos compañeros solo se quedaron mirándose uno al otro. Lo habían logrado. Por los pelos, pero lo habían logrado.

- Pi-Pi. [¿Derrotamos a Onix con un ataque eléctrico… otra vez?]

Ash, que había decidido no darles órdenes a Butterfree y Pikachu mentalmente ya se le hacía mucho más difícil oírlos cuando no se enfocaba del todo (como ahora, que estaba más concentrado en la batalla), todo lo que pudo hacer fue asentir con la cabeza, mientras Brock regresaba a su Onix y empezaba a caminar hacia el retador.

- De los últimos tres entrenadores que me desafiaron, dos de ellos tenían un Pokémon inicial con ventaja de tipo, y el tercero era un brillante estratega, que al igual que tú también utilizó a un Pokémon con desventaja. Tú, por otro lado, Ash, pareces tener un talento para pensar sobre la marcha, y me siento inspirado a aprender de ello. – dijo Brock, mientras metía la mano al bolsillo, sacando una medalla con la forma de un octágono gris, y también una especie de disco USB. – Toma esto, Ash, la Medalla Roca te pertenece. Con lo que pude ver hoy, espero grandes cosas de ti. Si no te veo en la Conferencia Índigo, me sentiré muy decepcionado. Así que para ayudarte, déjame darte esto también.

Levantó el disco USB.

- Esto es un MT, o Manual Técnico. Contiene instrucciones para los entrenadores, información sobre casi todos los movimientos que un Pokémon puede aprender, y cuáles Pokémon pueden aprenderlos. Los líderes y criadores como yo recibimos de estos por correo, así que tengo muchos de sobra. Ocasionalmente tendrás que actualizarlo cuando alguien logre enseñarle un nuevo movimiento a alguna especie de Pokémon, como ese sujeto de Kalos que logró hacer que sus Squirtles aprendieran Aura Esfera, pero está bastante al día con todo lo que necesitas saber. Creo que puedes conectarlo en tu Pokédex, así que buena suerte allá afuera. Hay muchas clases de entrenadores en el mundo, Ash, y espero poder llegar a ver qué clase de entrenador llegarás a ser.

Aunque Ash trató de hacerse el fuerte mientras tomaba la medalla y el MT, lo único que pudo hacer fue asentirle a Brock en señal de respeto y gratitud, y se dio la vuelta para llevar a Butterfree y Pikachu al Centro Pokémon para que pudieran sanar (y prepararse para ir al Palacio Cameron con Misty). Solamente quedaba un pensamiento en su cabeza, un pensamiento que le impedía hacer su tradicional pose de victoria (que de alguna manera en este nuevo mundo no parecía ser del todo extraña).

- "Adiós, Brock… cuídate." – pensó Ash con un nivel de tristeza que era totalmente extraño en él.

Y aunque no estuviera deprimido, probablemente tampoco hubiese notado al trío del Equipo Rocket observándolo, y luego saliendo a escondidas del gimnasio para reportarle a su jefe que acababa de ganar su primera medalla.
(--0--)


Monte Luna…

Las sombrías cavernas de esta enorme montaña eran famosas por muchas cosas. Bandadas de Zubats, depósitos de fósiles Pokémon, bandadas de Zubats, avistamientos de naves extraterrestres y meteoritos, bandadas de Zubats… y los depósitos que dejaban por todo el lugar las bandadas de Zubats. Sí, el Monte Luna estaba lleno de Zubats. Sin embargo, Ash no se toparía con ellos esta vez.

- ¡Pikachu, usa Impactrueno! – dijo una voz desconocida, haciendo eco en los confines de la cueva, mientras un estallido eléctrico golpeaba a una bandada de Zubats, que estaban encima de algo que se movía en el suelo.

Los Zubats, al ser electrocutados, salieron volando en retirada de inmediato, y la masa que estaba debajo de ellos dejó de moverse por un instante. Al no estar cubierta ya por los murciélagos, pronto se hizo evidente que se trataba de una chica humana, aunque no era una chica como Misty, pues esta se veía mucho más joven. A lo mucho tendría tal vez unos diez años de edad. Las ropas de la chica, consistentes en un chaleco amarillo y una camiseta y pantalones negros, estaban llenas de agujeros producto de mordidas de Zubats. Su cabello rubio, amarrado en cola de caballo estaba totalmente desordenado a raíz del ataque, y un sombrero de paja que antes llevaba su cabeza ahora yacía en el suelo junto a ella, completamente arruinado y lleno de roturas y huecos por todos lados. Miró hacia arriba para encontrarse con la cara de su salvador, con una mezcla de sorpresa y admiración.

En cuanto a la identidad de este todavía desconocido extraño, su cara todavía estaba cubierta por las sombras, con solo unos fieros ojos visibles a través de la oscuridad, y un Pikachu que se subió a su hombro rápidamente, aunque no con el mismo nivel de familiaridad y experticia que tenía el de Ash para hacer la misma tarea. La chica miró fijamente al joven que acababa de salvarlo, cuyos ojos cafés estaban brillando de encanto y sorpresa, pues esas marcas que tenía en las mejillas hacía que se viera todavía más adorable para él.

Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#9
Capítulo 6: Recuerdos, hambre y malos tratos.

(--0--)


Con Giovanni, Torre Realgam, Orre…

Hacer tratos con otros grandes nombres en el bajo mundo criminal, en el mejor de los casos era peligroso y arriesgado. Giovanni estaba muy lejos de ser la única mente maestra criminal en el mundo; en casi todas las demás regiones tenía al menos uno capaz de rivalizar con él. No obstante, si bien generalmente se limitaban a mantener su influencia dentro de sus regiones nativas, no faltaban los que tuvieran agentes en otras, para estudiar a la competencia. Después de todo, si el Equipo Magma llegaba desarrollar una bomba capaz de destruir un lago, habría otros que querrían conseguirla para ellos. El Equipo Galactic de Sinnoh tenía un extraño deseo por averiguar los secretos de los lagos de la región. Giovanni no tenía idea del por qué, solo que tenía algo que ver con una leyenda.

El Equipo Rocket, por otro lado, era muy diferente de esos fanáticos chiflados de los otros equipos criminales; solo creían en una cosa, y era en obtener un beneficio. Nada de profecías, nada de destruir al mundo, solo beneficiarse. Por tanto, su tecnología siempre era desarrollada con propósitos monetarios en mente, aunque dichos proyectos no siempre resultaban como Giovanni esperaba. Algunos dispositivos pensados para hacer dinero con ellos terminaban fracasando en el proceso, volviéndose inútiles. Sin embargo, tampoco servía de nada dejarlos guardados en el almacén, cuando podías venderlos a otra organización criminal a cambio de una módica suma, en lugar de esperar a que algún espía infiltrado decidiera robarlos o destruirlos, eso eliminaría por completo su valor potencial. Particularmente cuando Giovanni no podía entender por qué estarían interesados en adquirirlos.

- Oh, llegas temprano, Giovanni.

El hombre de traje, acompañado por seis soldados como guardaespaldas flanqueándolo, vio caminar hacia él a un hombre que se veía mucho más joven que él, que llevaba puesta una bata de laboratorio de cuello alto, con un largo mechón de cabello cayéndole en zigzag por un lado de la cabeza. Con sus gafas delgadas y puntiagudas, y esa sonrisa arrogante, tenía un aspecto particularmente malévolo. Giovanni solo se quedó viéndolo fijamente, como si intentara intimidarlo, pero el sujeto solo se rio macabramente.

- No tienes por qué ponerte tan malhumorado conmigo. Soy Ein, Administrador de la división científica de Cipher. Me dijeron que tienes algo para nosotros.

- ¿Traes el dinero? – preguntó Giovanni sin rodeos.

No había venido a este lugar para charlar. De ningún modo planeaba quedarse en Orre más de lo necesario. La región no era más que un agujero infernal y miserable, y extremadamente caliente para su gusto (agregando además el traje negro que llevaba). Su potencial cliente, sin embargo, no pareció gustarle esta particular muestra de desdén.

- ¿Por quién tomas a los de Cipher, Giovanni? ¿Es que no ves este proyecto en construcción? – le cuestionó Ein con orgullo, extendiendo los brazos para hacer énfasis en la enorme torre color marfil que estaba siendo construida en el medio de esa tierra desértica y desecha. – Esta torre cuesta más que la totalidad de Pueblo Pyrite y la Aldea Agate combinados, y seguramente costará mucho más que esa elegante Ruta Ciclista que ustedes construyeron en Kanto. No tienes que preocuparte por tu dinero.

Fue entonces que un soldado… o "peón", con el uniforme de Cipher, descendió del techo, con un enorme maletín a la mano. Sin tardanza se lo entregó a Ein, que lo abrió para presentarle sus contenidos a Giovanni.

- Un millón, como lo prometimos.

Giovanni se quedó viendo por unos segundos el dinero, antes de levantar la mano. Uno de los soldados que lo escoltaban dio un paso al frente, sacando un dispositivo que parecía una computadora manual, la cual proyectó sobre los billetes un muy visible rayo de luz púrpura, escaneándolos. Ein no pudo evitar arquear la ceja, algo sorprendido por esto.

- ¿No confías en nosotros?

- Discúlpenme, pero si confiara en alguien, ya sería hombre muerto. – dijo sombríamente Giovanni, mientras el soldado seguía verificando los resultados de su escaneo.

- Todo es legítimo, señor. – confirmó.

Giovanni le indicó a otro de sus guardaespaldas salir con su propio maletín, que también abrió y presentó el contenido a Ein. Este era un artefacto con el aspecto de una especie de guante metálico y brillante, el cual Giovanni inmediatamente sacó y lo colocó en su propio brazo.

- El Ancla de Duelo. – dijo Giovanni.

Para hacer una demostración, apuntó con el dispositivo al soldado que tenía el dispositivo de escaneo, y una cuerda de energía roja salió disparada del guante, y se enredó alrededor del brazo del soldado. La cuerda rápidamente se volvió invisible, y Giovanni dio un tirón con el brazo donde tenía el guante, causando que el soldado reaccionara ante dicha acción, aunque no por voluntad propia, sino por efecto de la cuerda invisible que lo mantenía atado a su jefe.

- Con este dispositivo, puedes sujetar a otra persona por el tiempo que desees. Y aunque puedo desactivarlo cuando yo quiera, la víctima no.

Originalmente fue concebido como un dispositivo para abrir puertas a larga distancia, incluso puertas selladas de alta seguridad a través de fuerza extrema, pero era demasiado débil para poder hacer eso, y los intentos de hacer ajustes al prototipo para lograrlo resultaron en completos fracasos. Originalmente le llamaron "Cuerda de Energía" pero un científico prometedor de la división de investigación y desarrollo le dio la designación de "Ancla de Duelo", y este creía que el Equipo Rocket podía beneficiarse de obligar a la gente a pelear contra ellos utilizándolo.

Sin embargo, ya que la mayoría de los soldados Rocket usaban Pokémon relativamente débiles que eran más para intimidar que para pelear, esto actuaría de manera contraproducente y dañaría la habilidad del Equipo Rocket de aterrorizar a las masas, y en general también la de los soldados. Para qué lo querrían en Cipher, a Giovanni no podía importarle menos. Después de todo él no iba a utilizar algo que solo le causaría problemas a largo plazo. Y la razón de llamarlo "Ancla de Duelo" era porque sonaba más atractivo para esos tontos de Cipher y los convencería de comprarlo.

- Excelente. – dijo Ein impresionado, mientras Giovanni desactivaba el dispositivo y se lo entregaba, recibiendo rápidamente el dinero del administrador de Cipher a cambio. – Deberíamos cooperar más a menudo entre nosotros.

- No aguantes la respiración. – comentó Giovanni, por dentro sabiendo que eso de "cooperar" era una completa mentira del científico. – Los intercambios como este no son más que la excepción que prueba la regla.

Con eso, Giovanni se fue de la torre en construcción, rodeado por sus guardaespaldas. Mientras los Rocket se iban, satisfechos con el trato, Ein no pudo evitar sonreír con malignidad. Por fin tenían en sus manos ese componente clave de su Máquina de Captura que tantas dificultades tenían para crear.

- "Estúpido Equipo Rocket. Acaban de entregarnos el mundo en bandeja de plata a los de Cipher." – se mofó de ellos por dentro Ein.
(--0--)


Al norte de Ciudad Pewter…

Misty jugaba distraída con una piedra que había recogido, tratando de deshacerla en polvo mientras reflexionaba sobre cómo había sido su vida.

Nunca fue lo suficientemente buena, siempre era lo que le decían. Era la hermana menor fea de las tres Hermanas Sensacionales. La hija no planeada, que no sabía cantar, bailar o actuar. Por eso siempre se quedaba atrás cuando sus padres llevaban a sus hermanas a concursos de belleza infantiles, a prácticas de canto, y a salidas de compras por las mejores ropas, juguetes y comida, quedándose ella sin otra cosa que ropas usadas y muñecas rotas.

La solitaria líder de gimnasio de tipo Agua sintió que sus lágrimas comenzaban a amenazar con salir, mientras la imagen de sí misma a los cinco años aparecía en su mente, sentada en el borde de un tanque de agua y sin otra compañía que la de sus propias lágrimas, cuando entonces múltiples Goldeens, Magikarps, Seakings y Horseas inmediatamente se amontonaron a su alrededor, como si quisieran hacer algo para animarla.

Ser el dueño de un gimnasio era un sueño por el cual muchos matarían. Era un trabajo que ganaba bastante, incluso con los gastos de mantenimiento, para alimentar a una familia de seis (sus padres, sus tres hermanas y ella). Si tu familia era obscenamente grande (como la de Brock), por supuesto, podrías necesitar algo adicional con un segundo trabajo, y muchos líderes de gimnasio hacían esto de todos modos, particularmente en Unova, donde había una enorme paranoia acerca de los fondos del gobierno. Pero a sus padres no les importaba eso mucho. Ella hubiese sido la hija soñada de su abuela, que tuvo dos hijos alrededor del inicio de la era moderna de Oak, hacía ya cuarenta años.

El mayor de los dos se mudó lejos para estudiar más a los Pokémon de tipo Agua, y aparentemente convertirse en un chef. Misty no tenía idea de cómo era este lado de su familia, pues este hijo jamás volvió a Kanto, y los dos hermanos nunca se llevaron del todo bien.

El menor, el cual se quedó, era su padre, y no tenía exactamente una pasión por ser líder de gimnasio. Solo lo conservó por el dinero que generaba, y para poder costear el extravagante estilo de vida de cinco de los seis miembros de su familia. Y esa falta de interés era muy evidente si sabías donde mirar. Los tanques de agua, aparte de los que utilizaban para los shows acuáticos con Pokémon de Agua dando saltos, y eventualmente con sus hermanas cuando se hicieron lo suficientemente mayores, estaban algo turbios, las paredes que los visitantes no llegaban a ver estaban muy manchadas y rayadas, y lo más notable de todo quizás, el porcentaje de victorias del gimnasio era uno de los más bajos de todo Kanto. ¿Cuánto tiempo le quedaría antes de que la Agencia de Inspección Pokémon viniera para clausurarlo?

Otro recuerdo de su pasado volvió a cruzar por su mente.



- ¡Usen Rapidez y Pistola de Agua!

De nuevo una versión más joven de sí misma, una pelirroja marimacha de unos diez años, con unos shorts sujetos con tirantes, una blusa sin mangas amarilla y unos tenis rojos, estaba ahora luchando en un Club de Batalla en Ciudad Cerulean, con dos Staryus, una de las cuales sería su futura Starmie, noqueando al mismo tiempo al Gloom y Growlithe de su oponente, mientras la Enfermera Joy y Don George observaban.

Pero no fue sino hasta que Misty dejó la arena de batalla algún tiempo después, ahora un poco más cercana a su edad actual, que escuchó algunas cosas muy interesantes.


Su talento es impresionante, ¿no lo crees? Esa es su victoria número 100 con sus dos Staryus, y su índice de victorias en promedio es de 87%, lo cual considerando la cantidad de entrenadores con Pokémon de tipo Hierba y Eléctrico llevan al gimnasio es realmente sorprendente. – escuchó decir a Don mientras hablaba con la Enfermera Joy, que asintió en respuesta. Misty, fuera de vista y escondida detrás de una pared, escuchó con interés mientras hablaban sobre ella.

Sí, es obvio que el talento de la familia Waterflower, aunque se haya saltado una generación, parece haberse manifestado a toda su capacidad en ella. Si ella se volviera la nueva líder del gimnasio, podría convencer a mis jefes de no revocar el gimnasio. Por ahora están siendo algo indulgentes, ya que el líder actual tiene problemas de salud y por la reciente muerte de su esposa, pero cuando le llegue su hora…

- Ya todos sabemos que esas "Hermanas Sensacionales" son actrices en primer lugar, y muy lejos del segundo lugar entrenadoras. – dijo George estando de acuerdo. – No tienen ni siquiera el poco talento de su padre, y tengo el mal presentimiento de que preferiría dejarles el gimnasio a ellas y desheredar a la pobre niña en su testamento.

- Eso sería una pena… incluso si ese par de padres del espectáculo solo la toleran porque su reputación se arruinaría si la abandonaran o la mataran, y eso arruinaría todo lo que han construido para sus hermanas. Hasta ellos sabrían que si Misty desafiara a sus hermanas por el derecho del gimnasio, podría ganarles con facilidad usando un Magikarp. Rayos, si la única razón por la que no lo ha hecho es porque está prohibido retar a un líder por el derecho del gimnasio si está moribundo…



Dejó de soñar despierta cuando sintió que algo la tocaba en la frente. Los ojos de Misty se abrieron como platos al ver como Psyduck la miraba de frente, sin estar segura si debería estar molesta o feliz de que la trajera de vuelta a la realidad. De todas maneras, a esas alturas la piedra con la que había estado jugando ya estaba totalmente triturada y hecha añicos, pues la había apretado con muchísima fuerza al revivir todos esos recuerdos que eran tan dolorosos para ella.

- Psy. [Aliméntame, humana.]

Misty rodó los ojos ante la mirada suplicante que le dio Psyduck, pero al mirar a su alrededor, vio algo que hizo que el corazón se le derritiera. Ash estaba dándoles la comida sus tres Pokémon; Pikachu, Butterfree y Pidgeotto, mientras aplicaba una Super Poción a Pidgeotto, tal como la Enfermera Joy se lo había indicado para que sanara su ala lastimada, durante los siete días que estaría fuera de comisión. En particular, no pudo evitar notar la manera en que le cambiaba los vendajes en el ala.

Había… algo con ese entrenador novato que parecía ir a pasos agigantados, algo con la forma en que aplicaba tan meticulosamente los cuidados a su Pokémon herido, y eso le resultaba… muy atrayente. Parecía que no temía demostrar que se preocupaba por sus Pokémon, aunque fuesen unos que no había tenido por mucho tiempo. Inclusive, sus Pokémon también parecían corresponderle esa misma devoción, en particular su Pikachu, pero ella… Misty no podía evitar sentir que Ash de algún modo, también se preocupaba por ella. Estaba segura de que era solo de manera platónica, pero tenía que admitir que… eso le agradaba.

Nadie excepto sus propios Pokémon le había mostrado afecto alguna vez. Ni sus hermanas, ni sus padres, nadie. Lo único que supo desde muy temprana edad era que tendría que valerse por sí sola, que si quería tener éxito tendría que hacerlo por sí misma, así que el hecho de tener a otra persona preocupándose por ella tenía un efecto muy poderoso. Así que aunque no lo admitiera por fuera, por dentro no podía negar que de algún modo se sentía atraída por este muchacho, sin importar de qué manera le demostrara tanto a sus Pokémon como a ella que le importaban.

Y el hecho de que fuese bien parecido tampoco hacía daño…

- Duck, duck, duck. [Si estás planeando aparearte con Ash, dame algo de comer primero.] – dijo Psyduck de manera seca, causando que Misty se pusiera roja más rápido que un Ninjask con habilidad de Impulso de Velocidad.

Se regañó a sí misma por haberse delatado de ese modo, por fortuna, solamente Psyduck lo había notado, y Ash estaba muy lejos para darse cuenta que ella lo había estado mirando. Pero la molestia consigo misma rápidamente fue transferida a Psyduck, y le dijo con mucha seriedad:

- Solo por eso, serás el último en comer.

- ¡¿Duck?! [¡¿Por qué?!]

Misty no iba a darle el gusto de responderle.
(--0--)


Después de la comida, y de camino a Rota…

- ¡¿Hiciste qué?! – gritó Misty incrédula, mientras ella, Ash y Psyduck caminaban por el sendero hacia el Palacio Cameron, con el pato comiendo de una lata de comida Pokémon mientras andaba.

- Aparentemente, aprendí a usar Ataque Rápido mientras trataba de enseñárselo a Pikachu. – admitió Ash encogiéndose de hombros, como si no fuera la gran cosa. Misty no pudo más que sacudir la cabeza.

- ¿Tienes una predisposición genética para hacer lo imposible o algo así?

- Pi. [Sí.]

- Dime, ¿es normal aprender ataques de ese modo? – preguntó Ash, ignorando el comentario de Pikachu. – Lo que digo es que, habíamos estado entrenando con Don George, y tal vez fue allí cuando…

- Eso tal vez sea normal para ti. Por ejemplo, yo aprendí a usar Torbellino y Buceo con mi Horsea, y Surf y Cascada con mi Starmie. – replicó Misty. La pelirroja hizo una pausa antes de preguntar. – ¿Crees que sea porque Pikachu puede aprender Contraataque?

Ash se detuvo por un momento para sacar su Pokédex, sintiendo curiosidad de eso.

- Pikachu es un Pokémon ratón eléctrico nativo de la región Kanto, famoso por haber sido usado en el pasado por muchos entrenadores legendarios, incluyendo a Eagun de Orre. se sabe de Pikachus que han podido aprender una gran variedad de movimientos, incluyendo Puño de Roca, Golpe Centrado, Lazo de Hierba, Electrocañón, Moflete Estático, Rodada, Mega Puño, Electrobola, Atactrueno, Cola de Hierro, y el movimiento característico de su línea evolutiva, Tacleada de Voltios. Los rumores de Pikachus capaces de usar movimientos como Surf, Vuelo y Contraataque son resultados de haber pasado tiempos inhumanos en el océano, atarles globos a la espalda y errores de traducción en textos que fueron transferidos desde Kanto a Unova. Se cree que podría haber también drogas involucradas.

Ash esperaba sin duda que no hubieran sido drogas lo que le permitió aprender a usar Contraataque, o su mamá lo hubiera matado. Hasta donde él podía recordar, él nunca había tomado nada de eso. Misty por su parte, hizo una mueca por haber hecho una pregunta estúpida, pero antes de poder hacer otra, los dos oyeron una extraña música, y tres individuos demasiado familiares aparecieron en su camino anunciando su presencia.

- Prepárense para los problemas, el camino es en aquella dirección.

- Y más vale que teman, ¿quieren que nos dejen fuera de comisión?

Misty y Ash dejaron de hablar en cuanto vieron que el trío Rocket había regresado; aunque Ash tuvo que admitir que sintió algo de alivio ver que seguían siendo los mismos. Patéticos como eran, se sentía casi… antinatural no tenerlos encima. Aunque el tema musical con el que se anunciaron no era muy bueno que digamos. Tal vez si pasaran menos tiempo tratando y fallando en robar Pokémon y más componiendo música, podrían sacar algo bueno.

- ¡Para protegernos de una mala desviación!

- ¡Y evitar que nos sancionen por meternos en esa nación!

- ¡Para evitar los problemas de unas leyes diferentes!

- ¡Y proteger a nuestro gato favorito de que lo vuelen fuera de la frontera!

- ¡Jessie!

- ¡James!

- ¡El Equipo Rocket, advirtiéndoles que vuelvan a la ruta segura para nosotros a la velocidad de la luz!

- ¡Y si no lo hacen en el acto, prepárense para luchar!

- ¡Meowth, así es!

Al haber concluido con ese lema modificado, Ash y Misty solo se quedaron viéndose uno al otro, todavía más confundidos que antes.

- Eso tuvo menos sentido que la última vez, pero sea como sea no van a llevarse a mi Pikachu. – declaró Ash, mientras Pikachu sacaba chispas de sus mejillas. James no pudo ocultar su miedo ante eso.

- Whoah, cálmense, que no venimos para pelear. Solo venimos a pedirles que vuelvan a la Ruta 3 y sigan el camino por el Monte Luna y hacia Ciudad Cerulean, como buenos niños. – dijo James, señalando hacia la dirección opuesta. Los dos solo lo miraron, confusos. – Oh, vamos, ¿qué entrenador no querría capturar un Clefairy? Ya saben lo difíciles que son de encontrar, y el Monte Luna es uno de los pocos lugares donde los hay. El seguro y controlado Monte Luna de Kanto.

Por alguna razón, James sonaba como un vendedor de autos usados… de esos que regatean contigo para venderte un auto viejo y desgastado por una fortuna y que se te desplome cuando más lo necesitas, pensó Ash.

- No creo que un Clefairy me sirviera de mucho. – admitió Ash.

Aunque él con gusto entrenaría a cualquier Pokémon que terminara bajo su cuidado, prefería a los que fueran rápidos y capaces de usar ataques de alto poder. Clefairy tenía un estilo completamente diferente al suyo. Además, con todo lo que había cambiado el mundo, por lo que sabía tal vez los Clefairys lo secuestrarían para sondearlo. Si ese era el caso, ojalá Gary estuviera viajando por el Monte Luna en aquel momento.

- Clefairy, el Pokémon hada. Clefairy generalmente es asociado con cordilleras montañosas propensas a actividad de meteoritos. Se dice que los Clefairys muy rara vez se muestran ante los humanos, aunque contrario a la opinión popular no son de origen extraterrestre, de hecho, están emparentados biológicamente con Jigglypuff. Los únicos Pokémon que se sabe o se cree que vienen de otros mundos son los de tipo Psíquico. Ya que el Profesor Oak no tiene a un Clefairy o algún otro miembro de su familia evolutiva en su laboratorio, sin duda lo apreciaría, pero reconoce que pedirte que te vuelvas loco buscando un Clefairy para él sería contraproducente. – dijo el Pokédex distraídamente.

- Muy bien entonces, ¿qué les parece un Paras? ¿Zubat? ¿Geodude…? – sugirió James.

- ¿Por qué no nos dicen de una vez qué diablos traman? – exigió Misty, harta ya de toda esa estupidez sobre el Monte Luna.

Por supuesto, Misty todavía no conocía al Equipo Rocket lo suficiente para saber que siempre andaban metidos en cosas raras todo el tiempo, y no necesitaban motivo alguno para actuar así.

- Les estamos pidiendo que por favor no se metan en el territorio de Rota. – dijo James, poniendo las manos en posición de rezo. – Allí no podemos sobornar a nadie para evitar que nos ejecuten por ser miembros de una organización terrorista. Así que por favor, váyanse por el otro lado y dejen que los acechemos sin peligro.

- ¡James! – Jessie le dio un zape por detrás de la cabeza por ese comentario. Misty solo se quedó viéndolos con incredulidad.

- "Nota personal, comprarme un hogar de retiro en Rota." – decidió Ash. Luego en voz alta, agregó: – Déjense de rodeos, si es a mi Pikachu lo que quieren, tendrán que venir por él.
Después de todo, ¿cuál otra razón tendrían para andar persiguiéndolo? El trío intercambió miradas de complicidad, tratando de decidir qué hacer.

- Sí, sí, queremos a tu Pikachu. Se lo daremos a nuestro jefe a cambio de dinero, fama y su eterna gratitud. – mintió Meowth, feliz de que el chico les hubiera dado una excusa para atacarlo, aunque siguieran sin tener idea del por qué su jefe quería que lo siguieran. El gato sacó sus garras y exigió. – ¡Ahora, más vale que lo entregues o…!

- ¡Duck Psy! [¡Ustedes tres empiezan a darme una jaqueca!]

Y antes de que el trío pudiese hacer un movimiento, Psyduck dejó salir su poder psíquico oculto, levantándolos del suelo, y haciéndolos volar hacia el cielo violentamente.

- ¡EL EQUIPO ROCKET SALE VOLANDO DE MANERA INUSUAL, OTRA VEZ! – Y de nuevo, desaparecieron hechos una estrellita en el horizonte.

- Duck Psy. [Eso fue divertido.]

- ¿Por qué presiento que mi vida está por volverse aún más extraña? – se preguntó Ash, viendo como el molesto trío salía volando antes de tener oportunidad de hacerle nada.

- Hay muchas personas extrañas en el mundo, Ash. – Misty sacudió la cabeza divertida. – Pero oye, a algunos tal vez nos guste tener vidas interesantes.
(--0--)


Unos días más tarde…

A medida que avanzaban, la frontera entre Kanto y Rota estaba cada vez más cerca. Ya estaban a poco menos de un día de llegar, así que los dos entrenadores decidieron detenerse a almorzar antes de seguir el camino.

- Peck, peck, peck. [As Aéreo…] – A Pidgeotto le gustaba como sonaba ese ataque, mientras le hincaba su pico a su tazón de comida Pokémon. Pikachu le describió el movimiento y a varios de sus usuarios en el equipo de Ash (Swellow, Staraptor, Quilava, Unfezant, y Krookodile). – [Bueno, creo que me va a gustar aprenderlo.]

Mientras Pidgeotto expresaba su interés en aprender un futuro ataque, Ash y Misty de pronto se enfrentaban a otro problema.

- Un mes completo de bolas de arroz, mis narices. – se quejó una hambrienta Misty, mientras un igualmente hambriento Ash descubrió que solo les quedaba una última bola de arroz. – No llevamos ni una semana de haber salido de Ciudad Pewter.

Las bolas de arroz eran la mayor de sus reservas de alimento durante este viaje, ya se habían comido todo lo demás que traían, y pronto el resto de sus bolas de arroz también fueron devoradas en tiempo récord.

- De pronto empiezo a darme cuenta del por qué la gente decía que mi mamá pagaba más cuentas por comida que por cualquier otra cosa. – Ash de pronto se acordó de una vez que oyó a mujeres en el pueblo chismorreando sobre él cuando era niño.

Era una suerte que nadie conectara un apetito anormal y un metabolismo acelerado con el hecho de ser un bloodliner, aunque no fuera solo porque esto probablemente resultaría en una muerte rápida para muchos jóvenes por errores de identidad, y muy probablemente causaría grandes problemas en el camino para toda la humanidad.

- Bueno… ¿quieres dividirla a la mitad? – sugirió Ash, considerando esa la solución más humana, pero rápidamente se volvió un punto muerto con lo que pasó después.

- ¡Ai-Aipom!

Una enorme mano amarillo-blanquecina, conectada a una cola larga y delgada de color púrpura, salió de un árbol y agarró la bola de arroz que quedaba, llevándosela de un jalón al árbol donde estaba. Los dos adolescentes vieron con horror como la bola de arroz de pronto se encontró en posesión de un Pokémon púrpura con aspecto de mono.

- ¡Aipom! – empezó a celebrar, y mordiendo felizmente la bola.

- ¡Oye tú, estúpido ladrón! – gruñó Misty, empezando a formar un ataque de Torbellino. – ¡Devuélveme mi comida!

El Aipom simplemente sonrió burlonamente, como si quisiera provocar a Misty, incluso después que ella le lanzó el Torbellino. Simplemente brincó de un árbol a otro sin preocupación aparente, y todavía sonriendo de oreja a oreja para burlarse de la pelirroja, le echó otro mordisco a la bola de arroz, casi como si dijera. "Ña-ña-ña-ña, no puedes atraparme." A Misty obviamente no le gustaba que le vieran la cara, y de nuevo empezó a cargar otro Torbellino. Ash, por su parte, decidió ver si la telepatía directa podía hacer algo.

- "Pikachu..." – Al parecer, sí había algo que podía hacer, pues Pikachu volteó hacia él de inmediato y le envió su respuesta mental instantáneamente.

"¿Sí?"

Aun así, la respuesta sonaba como si estuviera en un canal de radio mal sintonizado. Aunque pudo escucharlo y entenderlo, sonó distorsionado y con estática. Ash decidió para sí mismo mejor no hacer esto a menudo, viendo que se le haría más sencillo escuchar a sus Pokémon hablándole normalmente. Pero con Misty totalmente furiosa y frenética en aquel momento, era mejor no decir en voz alta lo que estaba pensando.

- "¿Es nuestra Aipom esa que Misty está tratando de asesinar de una manera muy parecida a como lo haría May cuando se ponía furiosa por su comida?"

Mientras veían a Misty derrumbar otro árbol, con Aipom simplemente saltando hacia el siguiente y riéndose como si fuera un simple juego, Pikachu también de pronto se vio interesado en la susodicha mona.

"Sip. Reconocería ese trasero donde fuera." – Ash se quedó viendo en blanco a Pikachu, que le sonrió con picardía. – "¿Qué? Si no lo sabes, yo era muy popular con los Pokémon hembras en los mismos grupos de huevo que yo."

- ¿Grupos de huevo? – dijo Ash en voz alta.

Pikachu está en los grupos de huevo de campo y hada. Los Pokémon presentes en dichos grupos incluyen a Buneary, Snivy, Skitty, Fennekin, Clefairy, Jigglypuff, Roselia, Sealeo, Arbok, Emboar, Hippowdon…

Ash tuvo que darle un golpe al Pokédex en su bolsillo para que se callara, y con suerte eso borraría las imágenes que aparecieron en su cabeza. Esas eran cosas que no necesitaba saber ahora… ni nunca.

- "De acuerdo, guardando eso en la categoría de "cosas que realmente no necesitaba saber", ¿por qué de repente viene a causarnos problemas ahora? No nos topamos con ella sino hasta que fuimos por la Frontera de Batalla, y más específicamente hasta el Gran Festival de Kanto. Don George… hasta cierto punto él tiene sentido, considerando que los Clubs de Batalla ya estaban bien establecidos, ¿pero ella?"

- "[Los viajes en el tiempo siempre hacen que las cosas sean extrañas.]" – expresó su opinión Pikachu sobre la confusión.

- "Eh… ¿crees que capturar a Aipom antes de tiempo vuelva a causar la destrucción del universo? Digo, ninguno de los dos tiene idea de cómo funciona todo esto y…"
Ash también sentía algo de temor de que Misty, que ya había derribado seis árboles en su deseo de venganza por su comida robada, podría llegar a hacer algo si lograba alcanzar a Aipom y esta no podía esquivar sus ataques.

- Aipom, el Pokémon de cola larga. Los Aipoms son una especie social que viven en grupos conocidos como tropeles, y son comunes en bosques tropicales y templados. Los Aipoms tienden a reproducirse y tener crías rápido debido a su tendencia de ser cazados por depredadores, por lo cual es que se conocen muy pocos especímenes de Ambipom fuera de cautiverio. Un Aipom que se encuentre solo tiene suerte si llega a sobrevivir más de una semana. – Por supuesto, el Pokédex también tenía que agregar su opinión al debate.

- Pika. [De acuerdo, mejor arriesgarnos con Misty que con la Madre Naturaleza.] – dijo Pikachu, decidiendo volver a hablar normalmente por cuestiones de eficiencia, y también por mandarle un mensaje sutil a Ash. Un mensaje que por una vez en su vida, Ash captó.

- Muy bien. ¡Butterfree, usa Disparo de Seda y atráela aquí! – ordenó Ash, mientras Pikachu y Butterfree lo veían confusos, pero Butterfree hizo lo que le ordenaron y disparó un chorro de seda hacia Aipom, atrapándola en medio de uno de sus saltos.

- ¡¿Ai?!

- ¡Hey! – Misty, que acababa de derribar el noveno árbol, inmediatamente fue a quejarse con Ash por robarle a su presa. – ¡Ese pequeño ladrón de comida es mío!

- Creo que, por el bien de Aipom y del bosque, será mejor terminar esto rápido. – puntualizó Ash, y luego señaló a Aipom. – ¡Butterfree, Somnífero!

El polvo azul rápidamente cubrió por completo a la mona, que cerró los ojos, tambaleó la cabeza y se desplomó dormida, con todavía la bola de arroz en la manota de su cola, mientras Ash sacaba una Pokébola y se la arrojaba, aunque no sin que antes Misty recuperara lo que quedaba de la bola de arroz y se la comiera. Ash estuvo a punto de protestar por eso, pero ya era tarde, y tal vez ella argumentara que atrapar un nuevo Pokémon valía por haber sacrificado ese bocadillo. Además, ponerse a discutir con ella probablemente solo haría que les diera todavía más hambre.

- Captura Pokémon Registrada en el sistema. Pokémon, Aipom. Género, femenino. Habilidad, Fuga. Movimientos: Arañazo, Rapidez, Puño Incremento e Impresión. La información de este espécimen de Aipom será enviada a la base de datos mientras esta unidad anuncia el progreso vocalmente: 5%, 6%, 7%...

- ¿Por qué necesitas hacer eso? – gruñó Ash, sacando su Pokédex del bolsillo.

- Esta unidad es complicada, 15%, 16%, 17%...

Ash no tenía del por qué el Pokédex en esta línea temporal parecía tener una personalidad propia, pero no podía evitar sentirse preocupado por eso. ¿No era así como comenzaban las historias de ciencia-ficción acerca de robots que quieren esclavizar a los humanos y dominar al mundo?
(--0--)


Después de unas horas…

A final de cuentas no importó quién de los dos se comió esa última bola de arroz, los dos todavía seguían muriéndose de hambre, y lamentablemente la comida Pokémon no era una opción para tratar de extender su aguante el trayecto que faltaba. Lo único que oían, además de sus propios pasos, eran sus estómagos rugiendo furiosos y pidiendo ser llenados.

- Rota solo está a un par de horas… – gruñó Misty mientras seguían adelante. – Podemos llegar… y ese Pokédex tuyo nos podrá pagar un buffet de todo lo que podamos comer.

- Por favor… no me hables… de comida… – murmuró Ash entre delirios, mientras los estómagos de ambos parecían alternarse en rugir.

- [Cómo me alegra que los sacos eléctricos de mi especie sean letales para el consumo humano.] – bromeó Pikachu, algo mórbido, para sí mismo, caminando detrás de Ash y Misty, y tratando de darle a Ash algo de ánimo en medio de ese estado debilitado por el hambre.

Sin embargo, mientras los dos adolescentes hambrientos y el moderadamente preocupado Pikachu seguían su camino hacia el frente, ninguno de ellos alcanzó a ver la marca que delimitaba los bordes entre Rota y Kanto. Un anillo, hecho de raíces que parecían hechas de cristal, provenientes del Árbol del Comienzo, que se iluminó en cuanto Ash pasó por encima de ellas…
(--0--)


Mientras tanto, en el Palacio Cameran…

Los cristales en la sala del trono del Ducado de Rota brillaron con un vibrante color, sorprendiendo a las dos personas que se encontraban en la habitación en ese momento; una mujer joven y hermosa de cabello rubio con un vestido púrpura y que estaba sentada en el trono, y una sirvienta de pelo canoso.

- Oh cielos… – dijo la sirvienta sorprendida, mientras la luz llenaba toda la sala del trono, junto con todos los demás cristales del reino. – Nunca antes había visto algo como esto…

- Entonces es verdad. – dijo la dama sentada en el trono en completo shock, como si hubiese visto a un ser mítico o legendario.

- ¿Qué? ¿Qué es verdad, Lady Ilene? – inquirió la sirvienta. – Por favor dígame que no tiene nada que ver con ese sujeto Nostradamus.

- Por fin… un heredero ha llegado. – declaró solemnemente la llamada Lady Ilene.
 
Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#10
Capítulo 7: La verdad, buena y mala.

(--0--)

Ciudad Cerulean, en el camino desde el "gimnasio" al Centro Pokémon…
 
Gary había ido a desafiar al Gimnasio Cerulean con cuatro de sus Pokémon más fuertes: su inicial Squirtle, su Rattata con Híper Colmillo, su veloz Pidgeotto al cual había atrapado como Pidgey, y su recientemente capturado Abra… y se ganó una medalla sin perder a un solo Pokémon durante el encuentro. Esas "Hermanas Sensacionales" le dieron menos pelea que Brock, y eso que él estaba usando Pokémon con debilidad cuádruple contra su Squirtle. Ni siquiera estaba seguro de por qué tenía que ir al Centro Pokémon después de eso, aunque había escuchado algo acerca de un "Puente Pepita", donde se reunían los entrenadores, ese tal vez sí sería un buen desafío. Y resultó ser mucho más que eso, pues el último retador del gimnasio acababa de derrotar a todos los demás allí.

- ¡Charmeleon, termina esto con Tumba de Rocas!

El lagarto bípedo de color rojo oscuro, respondió arrojándole una lluvia de rocas a su Pokémon volador, noqueándolo. Así terminó la primera ronda.

- ¡Clefairy, Canto!

Alrededor del Pokémon hada rosa, su Abra amarillo y marrón se teletransportaba, pero incluso este pequeño truco no fue suficiente, las enormes notas musicales flotantes lograron alcanzarlo y lo hicieron caer dormido al suelo.

- ¡Ahora, termina con Doble Bofetón!

- ¡Clefairy! ¡Fairy! ¡Fairy! ¡Fairy! – Un bofetón al Pokémon Psíquico, dos, tres y al cuarto fue que le puso fin a la batalla de Abra.

- ¡Rattata, usa Híper Colmillo! – le ordenó Gary a su roedor púrpura, mientras este se lanzaba a la carga contra un Pikachu con sus grandes colmillos expuestos.

- ¡Bloquea con Puño Trueno!

El Pikachu se golpeó su palma izquierda con su pequeño puño derecho, y lo levantó. Una bola de energía eléctrica se empezó a formar alrededor de dicho puño, que impactó en el estómago del Pokémon rata y justo antes de poder alcanzarlo. Gary solo pudo ver en shock como su Rattata volaba por los aires y caía desplomado al suelo, noqueado igual que los otros. Ya solo le quedaba su última esperanza.

- ¡Squirtle, Pistola de Agua!

La tortuga disparó un torrente contra el Pikachu, que desapareció usando un Ataque Rápido e impactó al Pokémon acuático, listo para dar el golpe final.

- ¡Impactrueno!

*¡ZAP!* Un estallido eléctrico a quemarropa después, y el primer Pokémon de Gary, junto con sus últimas esperanzas, cayó al suelo totalmente derrotado. Gary a su vez cayó de rodillas mientras se disponía a recoger a su inicial vencido, y fue entonces que notó a una niña rubia con un vestido amarillo acercándose a su oponente y gritando con entusiasmo:

- ¡Red, estuviste increíble! ¡Le pateaste su trasero por completo!

Gary, forzándose a sí mismo a volver a ponerse de pie, regresó a Squirtle a su Pokébola, y se quedó viendo a su oponente, logrando apenas recuperar la voz para preguntar:

- ¿Quién… quién diablos eres tú?

- ¡Se llama Red! – le gritó la niña con arrogancia.

- Le pregunté a él, no a ti, mocosa. ¿Qué, te crees su porrista personal? – preguntó Gary, enfurruñado. En serio, ¿quién andaba por allí con su propia porrista personal? Quienquiera que lo hiciera tendría serios problemas de ego, y falta de entendimiento del mundo real.

- ¿Para qué molestarme si Yellow ya lo dijo por mí? – El ahora identificado como Red hablaba en una voz totalmente controlada, como si pensara que el solo hecho de hablar pudiese traer graves consecuencias. La niña asintió con satisfacción antes de proseguir.

- ¡Red será un Maestro Pokémon! ¡Es el mejor entrenador que he visto! ¡Se convertirá en un campeón, y te dejará tan atrás que no te quedará ni el polvo!

Gary se sintió molesto. La forma en como esa niña decía las cosas le recordaba, desgraciadamente, a cierto idiota con quién creció en Pueblo Paleta. Si hasta tenía las mismas marcas en forma de rayitos que él en sus mejillas.

- No puedes ser un Maestro Pokémon sin un equipo completo. Y yo ya he capturado más de cuarenta diferentes…

- Sí, y los de Red son mejores que los tuyos. – interrumpió la niña. Gary sintió un deseo de lanzársele al cuello y estrangularla, aunque una mirada de Red detuvo en seco ese pensamiento.

- Bueno, ¿y qué importa si me venciste aquí? – dijo Gary, tratando de salvar algo de su orgullo. – También derrotaste a los gimnasios Pewter y Cerulean, así que imagino que planeas competir en la Conferencia Índigo, ¿verdad? Eso quiere decir que tendré la oportunidad de humillarte en frente de todos en un estadio a nivel nacional.

Red sin embargo, solo lo ignoró y se dio la vuelta para alejarse, mientras Yellow se burló de él sacándole la lengua, caminando detrás de su acompañante hacia el puente, tal vez con intenciones de ir hacia las rutas al norte para capturar a algún Pokémon. Gary, echando humos por la rabia que le provocaba esa actitud de indiferencia a su desafío, simplemente se dio la vuelta y se fue pisoteando furioso de vuelta al Centro Pokémon. Ahora sí, requeriría de sus servicios, urgentemente.
(--0--)

Mientras tanto, en Rota…

Ash y Misty con gusto se hubiesen ido al restaurante de comida rápida más cercano que pudieran encontrar, de no ser porque apenas pusieron un pie en la ciudad, se vieron rodeados por una multitud de guardias armados.

No, eso no fue solo una descripción, apenas habían divisado un local de Subway y estuvieron a punto de ir hacia él, pero un grupo de guardias armados salió de un camión blindado que estaba en un lado del camino, y sin decir más los rodearon, apuntándoles con unas lanzas ceremoniales (al menos, Ash esperaba que lo fueran), vestidos con uniformes muy parecidos a la ropa que Ash recordaba de Sir Aaron, aunque sin la capa, el sombrero de ala ancha, los guantes, y en general viéndose con un estilo más moderno. Desde luego, para cualquiera familiarizado con Sir Aaron, la influencia era notable.

- Ustedes dos, vendrán con nosotros. – dijo uno de los dos guardias en un tono muy serio. Pikachu se puso al frente, echando chispas de las mejillas amenazadoramente, hasta que le apuntaron con una de las lanzas a él también.

- ¿No podrían al menos dejarnos comer algo primero? – se quejó Misty, y su estómago rápidamente confirmó lo que decía. De hecho, resonó con tanta fuerza que los guardias casi esperaban que apareciera algo muy grande (como un Rhydon o un Onix) para tratar de comérselos.

- Eh, capitán… – dijo otro de los guardias, algo perturbado ante la idea de tener que oír esos gruñidos hambrientos todo el camino al castillo, y al parecer compadeciéndose de los hambrientos adolescentes. – ¿No deberíamos darles algo para comer primero?

- La Duquesa ordenó explícitamente que estos dos fueran llevados a su presencia a la brevedad. – respondió el aludido, seguramente el que estaba a cargo. – No podemos perder el tiempo, y ya que no nos dijeron explícitamente que no podíamos usar la fuerza…

- ¡¿Pero qué hicimos, si apenas acabamos de llegar aquí?! – gritó Misty indignada ante esto.

- Calma, jovencita, la Duquesa solo solicita hablar con ustedes dos. Y si es algo de comer lo que quieren, eso puede arreglarse. – concluyó el capitán.

- Disculpen, ¿para qué quiere vernos la Duquesa? – inquirió Ash, asumiendo que esta susodicha Duquesa fuese la misma Lady Ilene de su antigua línea temporal.

- Eso solo lo sabe ella, muchacho. – dijo el capitán con tono gruñón. Y sin más, él y sus hombres obligaron a los dos bloodliners a entrar al camión a punta de lanza. Demasiado hambrientos para oponer resistencia, no hicieron otra cosa que dejar que los sentaran para lo que sin duda sería un "agradable paseo".
(--0--)


En el interior del Palacio Cameran…

La buena noticia, fue que en cuanto llegaron al palacio sí les trajeron la comida que necesitaban para saciarse (que fue muchísima). La mala… todavía seguían sin tener la más remota idea del por qué se los llevaron a punta de lanza a ese lugar.

Ahora, los dos estaban a solas en la sala del trono con Lady Ilene (o más bien, la Duquesa Ilene), su siempre presente sirvienta, y una enorme pintura de Sir Aaron montado sobre su Pidgeot, aunque esta pintura también tenía a Lucario en ella. Eso podría haber sido una buena señal (que Lucario había sido reconocido como un héroe y no había sido "traicionado" por Aaron), o una mala (Lucario estaría muerto al igual que Aaron). Aunque seguramente pronto lo averiguaría, por supuesto. Las cosas siempre parecían ocurrir de ese modo con él. Era… conveniente, aunque a veces pudiera ser algo extraño.

- Me disculpo por el recibimiento que les dieron mis guardias. – comenzó a hablar Ilene. – Creo que debí haber tenido más cuidado al darles las órdenes.

Se puso de pie del trono, y la sirvienta le entregó un bastón que Ash reconoció de inmediato. El bastón de Sir Aaron, en el cual Lucario había quedado atrapado en la línea temporal anterior. Ilene les apuntó con el bastón, primero a Misty, y después a Ash, y en ese instante comenzó a brillar en una luz azul que llenó toda la habitación, muy similar al color del aura.

- Así que tú eres el elegido, solo quería estar segura. – dijo hablándole a Ash, que solo se quedó viéndola confuso. – Después de todo, hoy es un día importante, después de miles de años, finalmente un heredero de Sir Aaron ha regresado a Rota.

Después de esto, tanto la Duquesa como su sirvienta se inclinaron respetuosamente frente a Ash, sorprendiéndole mucho que lo trataran con semejante reverencia (especialmente tratándose de alguien con el título de Duquesa). Acto seguido, se puso de pie y prosiguió.

- Por favor acompáñanos, hay mucho que tenemos que mostrarte, y mucho que discutir.
(--0--)

Tras una caminata por el palacio…

- Sip… ya lo sabía. – murmuró Ash, habiendo visto venir desde muy lejos la respuesta a su interrogante.

Por supuesto, de algún modo, todo estaría conectado a Aaron y su "aura similar", lo que lo convertía en su ancestro. O, considerando que Ash no podía recordar mucho de la nueva línea temporal, por lo que sabía, Aaron podría haber sido su padre gracias a un viaje en el tiempo, o a un Magikarp azul transdimensional, o alguna otra locura como esa. Estando Celebi y Dialga por allí, no era que fuese imposible. Increíblemente improbable, a menos que Ash fuese alguna especie de mesías Pokémon, pero no imposible. Pero de todas maneras, Ash seguía sin tener idea de qué era lo que Ilene querría mostrarle o decirle.

Como estaban sus memorias de la línea temporal, los eventos habían sido básicamente ganar el torneo de batallas, el baile en el salón, liberar a Lucario, tras lo cual Pikachu fue secuestrado por Mew, y después de eso fueron al Árbol del Comienzo donde encontraron a Pikachu. Después fueron tragados por el árbol solo para después ser escupidos (junto con el Equipo Rocket), para luego quedar en peligro de marchitarse y morir, siendo salvado únicamente por Lucario al dar su fuerza vital para restaurarlo por completo a costa de su propia vida. Luego de eso, retornaron al palacio y poco después, siguieron su camino hacia la Arena de Batalla.

Ash prefería no tener que ir cara a cara a enfrentarse a los golems legendarios en este punto en el tiempo, ni tampoco quería volver a ver morir a Lucario. Si podía evitarlo, se aseguraría de que las cosas no fueran como la vez pasada. Por supuesto, ya que Ash seguía sin tener idea de lo que estaba pasando esta vez, su mente se puso a divagar. ¿Acaso iban a otorgarle un anillo ancestral que le perteneció a Aaron? ¿Tendría que utilizar su sangre para activar algún sello especial? ¿Lo pondrían a construir una espada con un cristal de Rota?

- Hemos llegado. – Lady Ilene y su sirvienta se detuvieron, al llegar al final del pasillo para encontrarse con una enorme sala, una sala que dejó tanto a Ash como Misty sin poder pronunciar palabra.

Era una biblioteca, una biblioteca inmensa, gigantesca, más grande que ninguna otra que Ash recordara haber visto en cualquiera de las dos líneas temporales. Ningún profesor, investigador o coleccionista obsesivo jamás podría haber soñado con juntar semejante cantidad de libros. Ash calculó que tenía que haber por lo menos unos 153 libreros que se estiraban desde el suelo hasta el techo, superando en estatura a su Snorlax (estando él parado en una pila de otros tres Snorlaxes dormidos uno encima del otro) antes de que no pudiese echar más atrás la cabeza para seguir mirando arriba. Había varias computadoras en las paredes alineadas por toda la habitación, y varias filas de pergaminos colgados en las paredes, y al igual que en la mayor parte de Rota, los cristales parecían estar por doquier. De hecho, había tres cristales particularmente grandes colgados del techo, y Ash calculó que serían más grandes que al menos cinco de sus Tauros todos juntos, los cuales formaban una especie de triángulo.

- Sean bienvenidos a la biblioteca real de Rota, la tercera biblioteca más grande del mundo. – declaró Ilene con orgullo. – La hemos mantenido andando y constantemente expandiéndola desde los tiempos de Sir Aaron.

- ¡¿Cuántos libros tienen aquí?! – Misty trataba de estimar qué tan grande sería esta biblioteca, y qué clase de biblioteca podría ser tan grande.

Esta unidad ha contado en total 721.649.493 libros de distintas eras, orígenes y tamaños dentro de esta biblioteca, además de una base de datos electrónica que esta unidad todavía está calculando. – dijo el Pokédex desde el bolsillo de Ash. – Esta unidad desea escanear y descargar todo ese conocimiento para incrementar su información.

Ilene se quedó viendo el bolsillo de Ash, al no estar acostumbrada a sus comentarios del mismo modo que Ash y Misty a estas alturas.

- Le juro que no tengo idea del por qué mi Pokédex suena como si tuviera su propia conciencia y quisiera algún día eliminar a la vida orgánica. – dijo Ash con mucha seriedad ante la mirada interrogante de la dama.

- Esta unidad no ve propósito en conquistar a las formas de vida orgánicas. Eso privaría a esta unidad de su medio de existencia pues obtengo mi energía de tus movimientos.

De alguna manera, eso no hizo que Ash se sintiera menos inclinado a entrenar a Pikachu para que aprendiera a lanzar pulsos electromagnéticos.

- En realidad nunca he contado los libros… así que asumiré que tiene razón. – Ilene pareció recuperarse de la extraña personalidad del Pokédex, y a los pocos segundos, los cristales del techo comenzaron a resplandecer.

La luz emitida por los cristales eventualmente se solidificó en dos específicamente, uno de ellos iluminó a Ash, y el otro Misty. Los dos fueron tomados por sorpresa ante esta extrañamente selectiva luz (que parecía ignorar ciertas leyes de la física que Ash, que había tenido un 81% de promedio en dicha materia en la escuela, podía recordar), y más todavía cuando esta comenzó a adoptar formas muy extrañas.

La luz que rodeaba a Ash generó una serie de imágenes holográficas de Lucarios, todos haciendo distintas poses y efectuando diferentes ataques, uno de ellos generaba una Aura Esfera, otro daba una Patada Llameante, un tercero Garra de Metal, y así sucesivamente, apareciendo y reapareciendo alternándose entre ellas, como si quisieran mostrar cada faceta de lo que significaba ser un Lucario. Y mientras la luz seguía a su alrededor, de pronto escuchó más palabras en su cabeza, muy parecidas a las que oyó cuando lo enviaron atrás en el tiempo la primera vez, y que tenían tanto sentido como las que oyó en aquel instante:
 
La Redentora, la Cazadora, la Silenciosa, la Perdida, la Vengadora y la Destrozada.
El As, el Primero, el Ave, la Artista, el Poderoso y el Negociador.
El Don, los Corruptores, los Disruptores, el Destructor, el Sabio y el Caído.
 
Pikachu todo el tiempo simplemente se quedó fuera de sí, como si ser iluminado por esa luz de Lucario lo hiciera hacerse sentir mareado. La energía era… muy extraña. Algo así como la diferencia que sentiría alguien que bebía soda ordinaria con regularidad y de pronto decidiera beber una soda dietética, se sentía raro, pero no era como mezclar corriente alterna y corriente directa, lo que podría provocar una explosión.

Misty, sin embargo, pareció verse rodeada por varias inmensas cascadas, ríos y mares, todos llenos de enormes cantidades de agua. Al parecer cada especie de Pokémon de tipo Agua que Ash había visto, y varios otros que nunca antes había llegado a ver, flotaban alrededor de ella. Desde Luvdisc hasta Wailord, pasando por Sharpedo y Lapras, era más o menos como describir la naturaleza misma del agua. Ilene, que todo el tiempo que la luz estuvo resplandeciendo, no hizo más que mirarlos con expresión de intriga en su rostro.

- Interesante. – dijo, mientras la luz se disipaba.

- ¿Qué diablos fue eso? – exigió saber Misty, más confundida que otra cosa por todo ese espectáculo de luces y efectos visuales que acababa de experimentar.

- Es solo que necesitaba confirmar algo primero, una teoría que tuve al verte. – dijo Ilene. – Necesitaba saber qué tipo de bloodliner eres, compañera del heredero.
(--0--)


Región Orre, biblioteca pública de la Aldea Agate…

La verde y vibrante aldea de Agate en las montañas de Orre era uno de los pocos lugares que valía la pena visitar y que era habitable, aunque el hecho de que la mayor parte de su población eran ancianos, era un poco disuasivo para él. El pueblo era un sitio donde entrenadores de edad avanzada podían hacer su retiro si lograban pasar de los cincuenta años, y una de las escasas áreas donde Cipher no tenía ninguna influencia. Esto en parte se debía a que los ancianos pensaban que el uniforme de Cipher era horrendo (muy típico de la gente de edad avanzada con ropas que no eran de su época), y los echaban cuando se acercaban. Tampoco ayudaba que el administrador de Cipher que enviaron a hacer reconocimiento en el lugar era un fenómeno de la naturaleza obsesionado con el baile, y con un afro que parecía sacado directo de un Bouffalant.

Sin embargo, si ibas bien vestido, con un traje de caballero elegante como el que llevaba Giovanni, pasearse por la Aldea Agate no era ningún problema, y tampoco lo fue su visita a la biblioteca. Había información que quería comprobar en persona mientras estaba en ese lugar, aunque fuese solo porque no estaba disponible en digital. Información que era vitalmente importante obtener para el futuro del Equipo Rocket, pero la falta de tecnología en esa aldea dificultaba las cosas.

Giovanni, con una expresión de fastidio en su rostro, se levantó de la mesa donde estaba sentado, con media docena de libros sobre historiales de familias y registros públicos hechos un total desorden a su alrededor.

- Maldita sea con este lugar tan arcaico. Aparte de la oveja blanca, no encuentro los nombres de ninguno de los Siete Hermanos.

Los Siete Hermanos, un grupo de notables criminales, cuyas únicas pruebas de existencia eran un montón de documentos de registros legales dañados, que solamente mostraban que todos ellos, excepto por el único niño bueno entre los siete, fueron a prisión. No había nada que le dijera si alguno de ellos salió bajo fianza, se fugó de la cárcel o simplemente murió. En aquel momento se estaba quejando en voz baja con el soldado disfrazado junto a él, que llevaba ropa casual, cuidando de no andar exhibiendo una gran R roja por allí que los vejetes de la aldea pudieran notar. No, el soldado llevaba ropa que cualquier abuelo (como lo eran la mayoría de los residentes de la aldea) querría que llevaran sus nietos; un suéter de lana de Mareep, pantalones casuales y zapatos de vestir. Dicho soldado tenía aspecto de tener mucha comezón, y hacía muecas como si no pudiera sentir otra cosa que un interminable dolor en sus pies y piernas, pero Giovanni no le dio importancia.

- Este viaje fue un desperdicio. Aquí no hay nada, y sería una estupidez tratar de robar Pokémon con ese idiota de Eagun corriendo por allí como un novato lleno de energía. – se dijo. Ese viejo estúpido seguramente vendría corriendo a la primera señal de un conflicto, y Giovanni no tenía deseos de pelear contra uno de los mejores entrenadores del mundo.

*¡RING, RING, RING!*

Giovanni rodó los ojos en señal de fastidio mientras atendía la llamada. Eran Jessie, James y Meowth, que estaban en medio de la misión más importante que tenía en curso actualmente el Equipo Rocket. Sintió un escalofrío bajarle por la espina ante dicho pensamiento.

- Es una llamada importante. Despeja el área, y no te estés rascando allí. – le ordenó severamente Giovanni al soldado, antes de sacar su claramente muy caro teléfono celular para activarlo. – Habla Giovanni, más vale que eso sea… ¡¿QUÉ QUIEREN DECIR CON QUE LO PERDIERON?!

El tono de Giovanni se volvió así de violento de golpe ante el simple hecho de que el trío acababa de decirle que le habían perdido el rastro a la persona que estaban siguiendo. ¡La persona que podría tener el destino mismo del Equipo Rocket en sus manos!

- Pues, verá, señor… se metió en el territorio de Rota, y usted ordenó específicamente que miembros del Equipo Rocket jamás deben entrar en ese lugar luego de que nuestros agentes de allí fueron capturados y ejecutados. – lloriqueó James. – Tratamos de hacerlo ponerse de vuelta en la ruta para Ciudad Cerulean, pero por alguna razón él y su… amiguita, o novia, o no sé lo que sea, parecían muy decididos a meterse allí.

Giovanni sintió que le venía una migraña. Rota, de todos los lugares. Pero tal vez… eso tuviera sus ventajas. Para empezar, "él", quienquiera que fuese, tendría tan poca influencia en Rota como el Equipo Rocket, y el muchachito estaría fuera de su alcance.

- Aunque no creo que planee quedarse allí, señor. – continuó James, sin tener idea de los pensamientos de Giovanni respecto a Rota. – Como se lo reportamos previamente, ya consiguió la Medalla Roca, y no hay razón para creer que se conformará solo con ella. Y como no hay gimnasios en Rota, tendrá que volver a Kanto tarde o temprano.

Giovanni sintió como los beneficios adicionales de que el muchacho estuviera en Rota se le escurrían entre los dedos, pero rápidamente recuperó la compostura.

- Muy bien, quiero que vigilen todas las rutas fronterizas entre Kanto y Rota. En cuanto ese muchacho vuelva a cruzar la frontera, quiero que se le peguen como la tierra a un Dugtrio, ¿me entendieron? – El trío movió sus cabezas con tanta fuerza que Giovanni pudo oírlos por el teléfono. Y por alguna razón, se atrevió a preguntarles algo más. – Y mientras tanto, ¿qué diablos están haciendo, trío de tarados?

- Capturamos los Pokémon de un entrenador con el que nos topamos por casualidad. – informó Jessie.

- Querrás decir más bien un imbécil. – interrumpió Meowth.

- Sí, los Pokémon de un entrenador imbécil llamado Damian, y después de derrotarlo le dimos unas cuantas pataditas. – dijo James. – Habíamos escuchado rumores de que tenía un Charmander, pero resultó ser falso. Pero conseguimos un total de veinte Pokémon en excelente condición, y ya los enviamos al cuartel general para que los inspeccionen.

Giovanni no dejó de fruncir el cejo al escuchar su reporte. Fuese un buen botín o no, que esos tres se pusieran a robarle a la gente por allí no era lo que necesitaba que hicieran en ese momento.

- Oigan, señor… para compensar por haber perdido al muchacho, nos tomamos la libertad de quitarle al imbécil todo el dinero y las cosas de valor que llevaba, aunque no creerá lo que nos costó limpiarle la sangre a todos esos piercings que llevaba. ¿Serviría de algo si le enviamos un botón para el ombligo de cinco quilates?

- No.

- ¿Qué tal un juego de seis piercings para la oreja, hechos de plata unovana pura?

- No.

- ¿Le interesaría un piercing para la lengua de bronce de Sinnoh?

- No.

- ¿Y unos aros dorados para el p…? – Giovanni colgó inmediatamente después de ese último. Quizás lo haría sentir un poco mejor si los obligara a ellos tres a ponerse esas cosas.

Habiendo terminado la llamada, Giovanni suspiró mientras daba involuntariamente un respingo. El destino del Equipo Rocket, y posiblemente del mundo entero, descansaba en las manos de esos tres.

Que Arceus se apiadara de él, Arceus y todo el licor que estaría consumiendo en el largo vuelo de camino a casa.
 
(--0--)


De vuelta en Rota…

- Vayamos por partes. Para empezar, mi nombre es Misty, y el de él es Ash. Segundo, ¿a qué se refieren con eso de "tipo"? ¿No se supone que todas las bloodlines son iguales, solo que se diferencian por elemento?

Los cuatro se encontraban ahora alrededor de una mesa en medio de la biblioteca: un Ash muy confundido, una Misty confundida e irritada, la monarca sentada y la sirvienta de pie detrás de ella.

- La gente muy rara vez se toma el tiempo de estudiar a detalle lo que no entiende, y cualquier intento por hacer observaciones en ello usualmente se hace con suposiciones erradas o incompletas. – explicó Ilene. – Esa es la razón por la cual en tiempos antiguos la gente creía, y en ocasiones todavía sigue creyendo, que Absol causa desastres, o que Cubone lleva el cráneo de su madre fallecida solo porque los Marowaks tienen un índice ligeramente más alto de muertes durante el parto que la mayoría de otros Pokémon. Las bloodlines son similares, y la mayoría de la gente solo está familiarizada con la variedad específica a la que le tienen más miedo. En realidad, existen cuatro variedades distintas.

- ¿Pi? [¿Nos viene ahora una larga explicación? En serio espero que ese Pokédex tenga una grabadora, porque seguro que esto será importante después.]

- Sir Aaron investigó las bloodlines durante varios años antes de morir, así que Rota tiene una de las pocas fuentes confiables de información sobre ellas en todo el mundo, aunque está muy lejos de estar completa. – dijo la duquesa. – Ni siquiera pudo encontrar a ningún poseedor de la cuarta variedad de bloodlines, Dominio, que pudiese investigar. Sin embargo, sí pudo encontrar y estudiar a varios bloodliners poseedores de las otras tres variedades; Corazón, Especie, y Técnica.

»La que tú posees es la variedad de tipo Corazón, la más rara, y sin embargo la más conocida entre las bloodlines. Posees Corazón de Agua, una bloodline que te permite tener un dominio total de los Pokémon de tipo Agua. Puedes hacer que ellos hagan tu voluntad y sigan tus órdenes, entenderlos a todos, y posees la suma promedio de todas sus habilidades generales. Eso te permite aprender cualquier técnica, pero solo del tipo Agua, respirar bajo el agua sin ahogarte, y soportar la presión de las profundidades a niveles inhumanos.

»Ash, por otra parte, posee una bloodline de tipo Especie, la misma que tenía Sir Aaron, específicamente la bloodline de Lucario. Y no, a pesar de lo que digan algunos intolerantes, eso no quiere decir Ash tenga un Lucario en su árbol familiar. – agregó como si se anticiparan a su pregunta. – Sir Aaron investigó eso específicamente, y considerando que nadie en el linaje que lo precedió tuvo contacto con la región Sinnoh, ese no es el caso. Una bloodline de tipo Especie es más común que las de tipo Corazón, pero más rara que la de tipo Técnica. Aquellos que poseen una bloodline de tipo Especie tendrán las habilidades y técnicas de dicha especie Pokémon. Para Ash, eso incluye poder aprender cualquier movimiento que pueda aprender un Lucario, y cualquier otra de sus habilidades inherentes, como utilizar el Aura para potenciar sus sentidos y sus habilidades físicas. Similarmente, aquellos que poseen la bloodline de Pidgeot serían capaces de correr tan rápido como puede volar un Pidgeot, los que posean la de Milotic serían dotados del mismo nivel de belleza, y si existiera una de Porygon, podrían incluso entrar al ciberespacio.

Misty se notaba bastante interesada en lo que estaba oyendo, aunque para Ash, parecía ser demasiado qué procesar. De nuevo, descubrir que era un humano o algo así con superpoderes, sería algo muy difícil de procesar después de todo.

Los movimientos de Lucario incluyen Contraataque, Ataque Rápido, Aura Esfera, Patada Llameante, Puño Bala y Copión. – salió al paso el Pokédex desde el bolsillo de Ash. – Esta unidad ha decidido grabar esta conversación por un 99.99% de probabilidades de relevancia.

- ¿Esa cosa no tiene un botón de silencio? – preguntó la sirvienta, fastidiada con los comentarios de la máquina.

- Para ser honesto, no creo que tenga un botón de apagado. – admitió Ash.

El entrenador suponía que tenía que tener alguna fuente de energía. Si usaba energía solar, tal vez lo dejaría en el lugar más oscuro que pudiera encontrar por un tiempo. Por supuesto, Ash no había prestado atención cuando dijo que eran sus propios movimientos lo que le daba energía; un sensor de movimiento registraba cada paso que daba y eso lo mantenía en marcha, así que a menos que se amarrara el artilugio con mucha fuerza o lo dejara abandonado totalmente, nunca se quedaría sin energía.

- Como sea… – La joven monarca decidió volver a la conversación que tuvieron antes. – La tercera variedad de bloodline que Sir Aaron pudo estudiar a detalle fue la de tipo Técnica, la más común de todas, y es cuando un humano solo es capaz de utilizar un único movimiento Pokémon específico, como podría ser Lanzallamas o Doble Equipo. Aunque esto los limita mucho, pueden beneficiarse si son capaces de usar esas técnicas a su máximo potencial, inclusive ir más allá. Algo así como… ¿alguna vez oyeron hablar de Mami Tomoe? – Ilene notó que los dos adolescentes se miraron confundidos entre ellos, mientras la sirvienta dio un respingo de terror al recordar haber visto ese programa en particular con ella. – ¿No? Bueno, básicamente son mucho más flexibles con sus técnicas que los bloodliners con habilidades generales. Por ejemplo, Sir Aaron una vez escribió sobre un bloodliner de Lanzallamas que era capaz de dispararlo por los pies para impulsarse hacia arriba y volar, y también lanzar un fuego capaz de congelar con suficiente práctica.

- ¿Cómo llegas a hacer eso? – se preguntó Ash. Lo de usar el Lanzallamas como propulsor no sonaba del todo mal, si Ash recordaba bien, Keldeo hizo algo similar con su Hidrobomba.

- Pika. [No tengo idea, pregúntale a alguien que sea de tipo Fuego.]

- La biblioteca de Rota será suya por lo que resta del día. – Ilene se puso de pie después de terminar con la explicación. – Estoy segura de que tendrán muchas preguntas, así que espero que todo lo que tenemos aquí a su disposición sea suficiente para responderlas. Tristemente, tengo asuntos por atender, así que los dejo. Por favor siéntanse como en casa.

Hecho esto, se alejó seguida de su sirvienta, mientras los dos entrenadores y Pikachu se quedaban a solas, con un millón de preguntas sin contestar. Lo suficientemente lejos para que ningún bloodliner, Pokémon o Pokédex pudiera oírlas. La sirvienta finalmente decidió hablar cuando estuvieron ya a unos cuantos corredores de distancia.

- Milady, no puedo decir que me considere una experta, pero no les dijo todo.

- Por favor no me digas que te refieres a esa vieja y estúpida historia. – dijo Ilene. – ¿Te parezco una asaltacunas? Además, no me sorprendería si Misty tratara de usar Escaldar conmigo por mencionar algo como eso.

- ¡Eso no, lo de las escrituras antiguas! – reiteró la sirvienta. – Las tablas de piedra que datan hasta los tiempos de Sir Aaron, las que escribió después de oír a bloodliners que eran profetas…

- ¿Esas cosas? – Ilene rodó los ojos ante este comentario. – Son como los libros que utilizan en esa fe que es prevalente en Unova y Kalos, se pueden leer e interpretar de docenas de formas sin estar del todo equivocado. Tanto esos libros como nuestras tablas de piedra podrían interpretarse como el fin del mundo o una utopía.

Era el problema de utilizar colores para especificar si la tabla de piedra decía algo como "cuando el heredero regrese, la paz y el amor llenarán toda la tierra", o algo como "cuando la guerra civil familiar llene de muerte al mundo, la humanidad caerá". Al menos la Biblia utilizaba palabras que solo salían diferentes dependiendo del traductor.

- Preferiría no angustiarme por algo que es demasiado improbable que ocurra. – dijo Ilene. – Sir Aaron fue una leyenda, pero no era infalible. Hasta él podría equivocarse.
 
(--0--)


Unos días después…

Rota les había dado la información que necesitaban, pero no podrían quedarse allí para siempre. No había grandes ríos (solo unos pocos géiseres) para que Misty pudiese pescar, y tampoco gimnasios que Ash pudiera desafiar, así que no les quedó más alternativa que retornar a su viaje.

Después de salir de Rota y volver a Kanto (lo que significaría que el Equipo Rocket los estaría acechando de nuevo), ahora tendrían que tomar una desviación para rodear Ciudad Cerulean y tomar el camino hacia Ciudad Vermillion para la segunda batalla de gimnasio de Ash. Misty todavía no quería decirle por qué no quería ir a Cerulean, y Ash no iba a molestarla con eso. Considerando que, por lo que sabía ahora, potencialmente ella hasta podría hacer que un Gyarados se lo devorara si la hacía enfurecer, ese era sentido común, algo que Ash, contrario a algunas opiniones, sí tenía.

A pesar de todo, hasta el sentido común de Ash tenía sus límites…

- ¡Aipom, yo te elijo!

La mona, que al haber sido capturada antes de tiempo desplazó a Bulbasaur como su Pokémon número 4, estaba peleando ahora contra el Wingull de Misty, una batalla que Ash quería utilizar para probar sus habilidades con el aura, específicamente la telepatía. Ash pensó que sería una buena idea superar de una vez los problemas que tenía con ella, como pudo comprobar cuando iba de camino a Rota.

El problema era, que también había decidido tratar de leer los pensamientos de su Pokémon al mismo tiempo, eso le dejó poco tiempo para poner a Aipom al tanto de lo que había sucedido, a excepción de decirle: "Sí, estamos en el pasado, y ahora no digas nada si no quieres que Misty crea que estás loca." Eso quería decir que Misty ahora estaba enfrentándose a esa mona que le robó su bola de arroz y se burló de ella, a la cual claramente todavía no había perdonado por eso.

Sí, probablemente Ash debió haberlo pensado un poco mejor…

- ¡Pistola de Agua!

- ¡Gull! – La gaviota disparó un torrente de agua hacia Aipom, que se puso tensa a medida que se acercaba.

"Contraataca con Rapidez." – Ash trató de enviarle sus instrucciones telepáticamente a Aipom, que retrocedió ligeramente ante el confuso e irritante sonido de la telepatía no entrenada, pero fuera de eso entendió y obedeció, dejando salir una lluvia de estrellas directo hacia el chorro de agua, neutralizándolo con un poder igual.

- ¡Ahora, dale a esa ladrona de comida tu Ataque de Ala!

- ¡¿Ai?!

Con las alas resplandeciendo en blanco, Wingull voló hacia Aipom con la velocidad de una mujer hambrienta, con la fuerza de una mujer furiosa, y con toda certeza sentenciando a Aipom a tener un muy, muy fuerte dolor de cabeza cuando conectara.

- ¡Bulba!

Ash y Pikachu se sobresaltaron al ver que un par de látigos muy familiares salían disparados de entre la maleza y atrapaban tanto a Wingull como a Aipom, interrumpiendo la batalla, mientras emergía de su escondite una criatura de color verde azulado, con forma de una especie de sapo cuadrúpedo y un bulbo verde creciéndole en la espalda. Alguien muy conocido para el entrenador y su roedor, y les sorprendía muchísimo verlo aquí y ahora.

- Bulbasaur, el Pokémon semilla. Bulbasaur fue el primer Pokémon agregado al Pokédex de Oak, y ha sido una constante en la cultura de Kanto por varias generaciones. Se dice que el quinto emperador de Kanto solo abandonaría su palacio si era acompañado por una escolta de diez Bulbasaurs. Se cree que esto fue una causa de su muerte a manos de su hermano, el sexto emperador, el primer entrenador de Zubats según los registros históricos. – empezó a sonar el Pokédex.

- Gracias, especialmente por esa información inútil. – dijo Ash sarcásticamente.

De nada. – le respondió el Pokédex de la misma forma.

- ¡Pikachu-Pika! [Bulbasaur… ¡es nuestro Bulbasaur, y no donde se supone que debería estar!]

Ash tuvo que estar de acuerdo con lo que decía Pikachu. Si bien no podía recordar con exactitud donde se encontraba aquella aldea oculta, de algo estaba seguro, no podía estar por allí. Según él recordaba tenía que estar en alguna desviación del camino a Ciudad Vermillion, por lo que Ash no se esperaba encontrar a Bulbasaur sino hasta poco antes de pelear contra el Teniente Surge.

Mientras Bulbasaur separaba a los dos Pokémon que estaban peleando entre ellos (algo así como una versión más violenta de N) y les echaba miradas asesinas a Misty y Ash, este último se percató de que había un serio problema. Para poder "persuadir" a Bulbasaur de venir con ellos, Ash tendría que tocarlo y restaurarle sus memorias, antes de que fuese a hacerlos volar con un Rayo Solar (o quizás no ese movimiento, pero sí algo por el estilo). Sin embargo, Ash sabía que Bulbasaur no se iba a dejar acariciar así como así, y Butterfree, que en el pasado hubiera sido en teoría la mejor opción para hacer que se les acercara, había sido derrotado en batalla por Bulbasaur la primera vez, y Ash no quiso arriesgarse a que pasara eso, y en el peor de los casos, que su viejo amigo fuera a perderse entre los bosques para no volver a verlo nunca más.

Y eso sin entrar todavía en la cuestión de su Bulbasaur seguiría siendo salvaje o no. Había la posibilidad de que le perteneciera a… ¿cómo se llamaba esa chica? ¿Maddy? ¿Maylene? ¿Madoka? Había conocido a tantas personas en sus viajes que se le hacía muy difícil recordar los nombres de todos.

- Oh, por fin, aquí estás. – En cuanto la chica de pelo azul entró al radio de visión de Ash y Misty, el nombre volvió a su memoria: Melanie. – ¿Qué crees que haces, Bulbasaur?

A su llamado, Bulbasaur finalmente soltó a los dos Pokémon del agarre de su Látigo Cepa. La chica peliazul se acercó a Bulbasaur y se agachó para tratar de calmarlo.

- Ustedes dos… ¿por casualidad están perdidos? – les preguntó.

- No en realidad, solo… decidimos tomar el camino largo. – dijo Misty en tono de broma, encogiéndose de hombros.

Ash la miró de reojo. Si la hubiera escuchado decir algo así durante la línea temporal original, le hubiera dicho que se mandara a examinar de la cabeza. Ella siempre había sido la más vocal entre ellos tres (él, ella y Brock) cuando se extraviaban de su camino.

- Oh, entonces supongo que no deben de haber pasado la cerca. Ninguno de ustedes está invadiendo propiedad privada, ¿verdad? – comentó Melanie. Bulbasaur les echó una mirada que, en un humano, tendría aspecto de ser una especie de chantaje, y tanto Ash como Misty retrocedieron. – Por favor acompáñenme a la entrada, no puedo tenerlos aquí peleando. Este lugar es muy importante, y muy sensible respecto a esto.

- ¿Por qué esto se siente tan familiar… y no solo lo digo por Bulbasaur? – se preguntó Ash, mientras los dos empezaban a seguir a Melanie.

Por algún motivo, tuvo el presentimiento de que esto no iba a ser del todo igual que antes, pero a la vez era como si ya lo hubiese hecho de la misma manera. El problema era, que ya había encontrado de todo en sus viajes, desde viajeros en el tiempo hasta fantasmas y espectros. Eso quería decir que quedaban muchas cosas a considerar, de lo que podría resultarle familiar ahora…
 
(--0--)


Mientras tanto, en la entrada…

Una enorme cerca de madera rodeaba la propiedad de Melanie, por lo menos en el lado desde el cual usualmente veía la gente, y era custodiada por un par de estatuas de Bulbasaur. El Equipo Rocket estaba ahora parado frente a dicha puerta.

- ¿A dónde creen que se fue el mocoso? – preguntó Jessie.

Después de ocultarse en los caminos entre Rota y Kanto hasta que el dúo al que acechaban volviera a su territorio, los habían seguido sin problemas, hasta que tuvieron que escapar por sus vidas, de una muy temperamental mamá Rhydon. Por andar corriendo y gritando tan fuerte que algunos Pokémon se alborotaron y los atacaron también por haberlos asustado, se habían perdido y como resultado, también le perdieron el rastro a sus dos objetivos, habiendo pasado la mayor parte del último día tratando de volver a encontrarlos.
Y ahora, lo único que se interponía entre ellos y sus objetivos eran un par de estatuas de Bulbasaur y una gran puerta de madera.

- ¡Ekans, usa Excavar para...!

- ADVERTENCIA, ESTÁ ENTRANDO A UN ÁREA RESTRINGIDA. – Una voz grabada resonó desde las estatuas de Bulbasaur. – POR FAVOR ALÉJESE DE INMEDIATO.

- Ohh, un sistema de seguridad. ¡Eso quiere decir que ese futuro asesino de Koffings debe estar ocultándose en algún lugar que guarda algo valioso! – exclamó James triunfante. – ¡Imagínense, tal vez encontráramos Fort Knox!

- Nah, más bien encontramos el Área 51 y hay cuerpos de extraterrestres. – exhaló Meowth con sarcasmo.

- Sí sabes que esos dos lugares están en Unova, ¿verdad? – Jessie pareció la más inteligente del trío en aquel momento, por una rara vez.

ADVERTENCIA, ESTÁ ENTRANDO EN UN ÁREA RESTRINGIDA. – volvió a repetir la voz grabada, mientras los bulbos en las estatuas se empezaron a levantar. – ESTA UNIDAD ESTÁ AUTORIZADA A UTILIZAR FUERZA LETAL DE SER NECESARIO. POR FAVOR ALÉJESE DE INMEDIATO.

La parte superior de cada bulbo empezó a brillar como si estuvieran preparando un ataque de Rayo Solar, solo que en vez de amarillo, brillaba de un rojo proyectando un haz de láser hacia ellos a modo de advertencia antes de disparar. El Equipo Rocket parpadeó por un momento, antes de darse la vuelta y salir corriendo en la dirección opuesta por sus vidas. Ya estando fuera de vista, el sistema de seguridad se desactivó.
 
(--0--)


En el interior de la cerca…

Todo parecía apuntar a que, aunque Melanie todavía seguía ayudando a Pokémon heridos y abandonados igual que antes (entre ellos al mismo Oddish), ahora tenía otro trabajo además de esa rehabilitación. Un trabajo que de hecho, Ash ya había visto antes en una ocasión, en Hoenn.

- Se los digo de antemano, no pueden de ningún modo revelar la locación de este lugar, eso estaría penado por la ley. – les advirtió Melanie, mientras pasaban frente a un enorme estante repleto de huevos con colores similares a Bulbasaur, todos siendo bañados por energía solar.

Melanie era una criadora Pokémon al servicio de la Liga Pokémon esta vez, una de las que ayudaban a reproducir a los Pokémon iniciales. Igual que aquel viejo Swampy de la Isla Dewford, pero con Bulbasaurs en lugar de Mudkips. Por supuesto, a diferencia de la línea temporal pasada, no parecía que Ash fuese a conseguir comida gratis de una instalación restringida, y su ventana de oportunidad para recuperar a su Bulbasaur se empezaba a desvanecer rápidamente.
-"Pikachu… ¿se te ocurre alguna idea?" – le preguntó Ash a su compañero telepáticamente.

Pikachu tembló un poco ante la pregunta mental, pero rápidamente asintió, y se bajó del hombro de Ash de un salto. Se plantó enfrente de Melanie y Bulbasaur, a quién Pikachu le apuntó con los dedos y empezó a decir algo. Ash, cuya mente estaba más enfocada en su preocupación por Bulbasaur, no captó con exactitud lo que Pikachu decía, pero vagamente sonaba a que lo estaba insultando, incluyendo en cierto momento un comentario acerca de poner a cocinar a la parrilla su bulbo y dárselo de comer a los Caterpies. Un muy irritado Bulbasaur le respondió con un gruñido furioso, y se lanzó contra Pikachu con una Embestida.

- ¡Bulbasaur, no! – le gritó Melanie, pero ya que no era dueña de Bulbasaur ni lo tenía en una Pokébola, no era que pudiera hacer mucho para detenerlo.

Pikachu brilló en amarillo mientras dejaba salir un Impactrueno hacia Bulbasaur, que tuvo suficiente fuerza para mandarlo a volar directo hacia Ash, que fue similarmente electrocutado y voló hacia atrás con él. Aunque eso quiso decir que pudo hacer contacto con Bulbasaur, y con eso devolverle su memoria, lo de los choques eléctricos podría habérselo saltado con gusto.

- Dios mío, ese Pikachu necesita más entrenamiento si se pone a buscar peleas así. – comentó Melanie. Misty por su parte se quedó viendo con sospecha. Eso no iba para nada con el carácter de Pikachu. ¿Qué sucedía allí?

Pero lo más extraño vino después. Bulbasaur de repente dejó de mirar feo al Pikachu, como si lo reconociera, y después volteó a ver a Ash, exactamente de la misma manera. No, más que eso, era como si de pronto lo viera como un… como su amigo, si tuviera que adivinar.

- ¡Bulb! ¡Bulba Saur Bul!

Melanie no tenía idea de lo que había pasado. Primero, de pronto Pikachu y Bulbasaur parecían querer agarrarse a pelear, después al electrocutar a Bulbasaur (y a su entrenador), el efecto de pronto fue que Bulbasaur, inexplicablemente, le había tomado aprecio al entrenador y al Pikachu a los que apenas unos minutos antes estaba viendo de manera asesina. No tenía sentido. Pero al final, Melanie no pudo hacer nada, pues Bulbasaur le echó unos ojitos suplicantes, y ella no pudo resistirse. Considerando además que era poco probable que algún nuevo entrenador se lo llevara…

- Oye, esto parecerá repentino, pero… parece que le agradas a Bulbasaur, y me preguntaba si querrías…

La mirada en los ojos del entrenador, Bulbasaur y Pikachu le dio la respuesta que necesitaba antes de formular la pregunta. Parecía como si fuese cosa del destino. Melanie casi quiso reírse, ¿desde cuándo ella creía en el destino?

- Muy bien, no sé qué lo habrá hecho cambiar de parecer, pero está claro que Bulbasaur quiere ir contigo. Puede que parezca extraño pedirte que cuides de un Pokémon así tan de repente, pero…

- ¡Por supuesto! – dijo Ash con mucho entusiasmo.

A Melanie le sorprendió mucho esa actitud, le respondió como si ya estuviera listo desde el principio y esperándolo, pero rápidamente lo superó. Después de todo, Bulbasaur era un Pokémon increíblemente raro. Estaba tan ensimismada que no notó que Misty miraba a Bulbasaur y Ash con algo de suspicacia. Lo que sí notó fue que Bulbasaur de pronto se quedó congelado, como si recordara algo, y sin más salió corriendo hacia el interior de la casa.

- ¡Bulba Bulbasaur!

Melanie inclinó la cabeza de lado, preguntándose por un momento si Bulbasaur de pronto había cambiado de opinión otra vez, pero se sorprendió todavía más cuando vio lo que traía agarrado con sus látigos. No solo su propia Pokébola, sino además la de un segundo Pokémon. Los ojos de Melanie se iluminaron al reconocerla.

- Bulbasaur, ese es… – En respuesta, Bulbasaur asintió con la cabeza, insistiendo. Melanie se volteó hacia Ash después de un momento. – Si no es demasiado pesado, ¿podrías llevarte a otro Pokémon además de Bulbasaur? A este su dueño lo abandonó, y no ha respondido muy bien estando aquí. Tal vez un nuevo entrenador le haga bien.

Ash parpadeó sorprendido, sin estar del todo seguro lo que Bulbasaur trataba de hacer, ¿pero para qué mirarle los dientes a un Pokémon regalado? Además, no era que él no tuviese experiencia de sobra con Pokémon maltratados: Charmander, Chimchar, Tepig… ¿por qué todos ellos eran iniciales de tipo Fuego, de todos modos?

Aunque si lo pensaba bien, él mismo había sufrido su ración de maltrato… gracias a Misty, bromeó para sus adentros.
 
(--0--)


Un poco después…

Ash esperó hasta estar a una distancia más o menos prudente del lugar de Melanie (y de los sistemas de seguridad) antes de comprobar la segunda Pokébola que le habían regalado.

- De acuerdo, vamos a ver a quién tenemos aquí.

Ash, sin saberlo, había estado filtrando un poco de su Aura en la Pokébola durante todo el tiempo que la había estado sujetando, así que todo lo que era la "ceremonia de bienvenida a la nueva línea temporal" ya había pasado. Así que cuando arrojó la Pokébola, el Pokémon que estaba adentro ya había hecho su transición. Desgraciadamente para Ash, este Pokémon había perdido… bueno, muchísimas cosas más al volver atrás.

- ¡¿Char?!

Como por ejemplo, sus alas. Sin embargo, a Ash le brillaron los ojos de alegría al toparse con otro más de sus Pokémon veteranos: un pequeño lagarto color naranja, parado sobre sus patas traseras y una llama ardiendo en la punta de la cola. Dicho lagarto, al cual pudo entender mucho más rápido que a Bulbasaur por haber sujetado su Pokébola por al menos unos cinco minutos ininterrumpidos, ahora estaba saltando de rabia.

- ¡Char! ¡Char Mander Char! [¡¿Qué demonios pasa aquí?! ¡¿Qué le pasó a mis alas, mis enormes y gloriosas alas?!]

- ¿Cómo diablos tienes tanta suerte? – quiso saber Misty, mientras Ash se encogía de hombros, todavía viendo nervioso al frenético Charmander, al cual le pareció entenderle algo como "¡Otra vez soy un enano debilucho!"

- ¿Será el karma? – replicó Ash.

Por supuesto, eso podía significar o buena suerte en compensación por todas las veces que Cyrus se metió con él, o mala suerte cortesía de un probablemente furioso Chariz… perdón, Charmander, por quién admitió sentirse un poco culpable, por haberlo forzado a retroceder dos niveles en su evolución.

- ¡Char Man-Dar! [¡Que alguien me responda o les echaré un Lanzallamas a la cara! *Cof, cof* ¡Ah, demonios! ¡Mi Lanzallamas se ha ido!]

- Pikachu. [Eh… ¿por qué no te calmas y me dejas explicártelo todo?]

Pikachu sudó una gota gorda al ver cómo Charmander se sumió en una profunda depresión. Esto no iba a ser nada fácil de explicar.
 
(--0--)


Más tarde aquella noche, locación desconocida…

¡Vivillon, Paralizador! – gritó Ash… o al menos el Ash que no era de un color azul pálido.

No, nuestro Ash, el que había sido enviado atrás en el tiempo, era como un fantasma, un fantasma envuelto en un aura azul, al igual que un montón de otros "fantasmas" que estaban a su alrededor: Pikachu, Butterfree, Pidgeotto, Aipom, Charmander (que seguía claramente furioso ante la idea de volver a ser un debilucho) y un Bulbasaur, observaban de manera invisible a un Ash de Kalos, que comandaba a un Vivillon de color púrpura lanzándole un paralizador a un enorme Pokémon con aspecto de conejo, vagamente similar a un Bunnelby de la misma forma que Bulbasaur era similar a Ivysaur.

- Eso es nuevo.

Ash no recordaba haber tenido esa batalla. ¿Acaso atrapó a un Vivillon? ¿O solo era uno salvaje que le obedecía, tal vez de esa extraña manera en que podía hacer que los Pokémon salvajes escucharan sus órdenes? ¿Cuál era el contexto de esta batalla?

La escena de repente cambió a una batalla entre Froakie y un Pokémon con aspecto felino que tenía vaga similitud con un Espeon o algún otro miembro de esa familia. Froakie golpeó a la criatura con un Hidropulso, que pareció hacerle un buen daño. La entrenadora de este Pokémon, una adolescente mayor que él cuya camiseta dejaba expuesto bastante de la sección media de su cuerpo, respondió con la siguiente orden:

- ¡Sylveon, usa Atracción!

- ¡Froakie, esquívalo! – gritó el Ash fantasma, aunque fue entonces que se percató de que no podía hacer nada, pues, los corazones volaron por doquier y rodearon a su pobre Pokémon rana acuática.

La escena volvió a cambiar, ahora mostrando a Bonnie jugando con su Dedenne y… un Pokémon gris con aspecto como de gatito que nunca antes había visto, en un cuarto lleno de juguetes para niños que no parecerían fuera de lugar en la habitación de Molly Hale. Bueno, si esta no estuviese repleta de cristales y con un Entei creado por los sueños. Charmander distraídamente sintió que le bajaba un escalofrío al leerle el pensamiento a Ash sobre aquel "Entei", sintiéndose todavía más debilucho que antes.

Era más lindo y adorable que ver perder a Froakie, pero eso rápidamente cambió a una batalla entre Froakie y un Pokémon con aspecto de rana más grande el cual, similar al que antes se parecía a un Bunnelby evolucionado, tenía un aspecto demasiado similar a Froakie para ser casualidad. Los dos estaban midiendo fuerzas con ataques de Hidropulso y Burbujas.

- ¿Char? [¿Ranas ninjas? Podría jurar que eran las Tortugas Ninjas.] – dijo Charmander distraídamente.

- ¿Pom? [¿Tortugas Ninjas? Torkoal sería un ninja horrible.] – señaló Aipom. Sería muy difícil ser un ninja si no parabas de echar humo de tus poros.

- Pika Chu-Chu. [Ranas ninjas… eso suena a algo salido de un juego de peleas.]

De las ranas ninjas, la escena cambió a una especie de torre con equipamiento electrónico, y una mujer con una capucha acariciando a un Pikachu que lucía muy extraño, como si lo estuvieran controlando. Ash y extrañamente Meowth, estaban enfrentándosele. Pikachu luego comenzó a atacarlos, electrocutando a Ash mientras veía al Equipo Rocket, Serena, Clemont y Bonnie, con esa misma mirada de control mental.

- Pikachu… ¿por qué estás intentando electrocutarme? – tuvo que preguntarle Ash a su ratón eléctrico, que se veía tan confundido como él por eso.

Y la confusión solo empeoró cuando uno de los robots de Clemont, un Pikachu con ruedas, irrumpió en la habitación estrellándose contra un enorme Pokémon con forma de calamar, lo cual aparentemente causó que Pikachu cesara su intento de freírlo.

La escena finalmente cambió a algo con lo que todos ellos estaban familiarizados, nada de ninjas, calamares hipnotizadores o Eveelutions que lanzaban corazones. Era una batalla de gimnasio, con Froakie corriendo por el cuerpo de un Onix con gran apoyo de un amplio Doble Equipo. ¿Así que había aprendido ese grandioso ataque?

- Es decir que el siguiente gimnasio de Kalos iba a ser de tipo Roca. – Ash notó que Bulbasaur parecía deprimido ante esto.

- ¡Bulba! [¡¿Por qué nunca vamos a gimnasios de tipo Roca cuando estoy en tu equipo?!]

- Karma. – respondió Ash.

La batalla continuó por un momento, hasta que Froakie le dio con un Hidropulso directo en la cara a Onix haciendo que se desplomara en el suelo, derrotado. Sin embargo, cuando el líder de gimnasio retornó a Onix y se preparó para lanzar su siguiente Pokémon, todo el tiempo se quedó congelado, dándoles un susto a todo el grupo, que rápidamente empezaron a mirar a su alrededor de izquierda a derecha, tratando de averiguar lo que pasaba.

- Niño tonto, ¿crees que solo por haber dejado esa línea temporal te desligaste por completo de ella, la hayan destruido o no? Las acciones de tu viejo futuro seguirán siendo relevantes, sin importar dónde te encuentres en el espacio tiempo.

Una voz profunda resonó por todo el campo de batalla del gimnasio de tipo Roca, causando que las imágenes no fantasmales de Ash, Serena, Froakie, Clemont, Bonnie y el líder de gimnasio empezaran a pixelearse. Los pixeles empezaron a girar alrededor de un vórtice que llevaba a una completa oscuridad, concentrándose en una vaga silueta que poco a poco fue tomando una forma sólida.

La primera parte en definirse era un cuerpo con forma de serpiente, el cual Ash y Pikachu reconocieron de sus encuentros con Giratina en su Forma Origen. Lo siguiente, un par de brazos muy familiares con unas perlas gigantes en el centro, y finalmente una cabeza, unida a un cuello muy, muy largo. Ash, Aipom y Pikachu, que estaban lo bastante familiarizados para saber de dónde venían las "piezas" que componían a esta criatura, se echaron para atrás del horror, mientras los otros Pokémon también estaban aterrorizados, pero más ante lo desconocido.

Y a medida que su forma se volvía más definida, Ash notó algunos detalles algo… perturbadores, respecto a esta criatura. La "parte" de Giratina en su cuerpo tenía los colores invertidos, el negro remplazaba al gris y viceversa, y las rayas rojas eran de un púrpura oscuro. Los brazos de Palkia tenían el tono rosado reemplazado por un similar y siniestro tono de púrpura, y las perlas eran de rojo como la sangre, con las partes grises negras. La cabeza de Dialga era de un azul más oscuro, casi llegando a negro, y las líneas luminosas que deberían ser azul claro, eran ahora de un naranja rojizo. Al final de cuentas, lo que quiera que fuese esta cosa… era una horrible abominación, una monstruosidad. Y entonces, este ser habló de nuevo.

- Saludos, Ash Ketchum. Soy MissingNo. También me conocen con los nombres de Diablo, Satán, el Condenado, Anti-Helix y Atropius. Es hora de que tengamos una charla acerca de este universo, y del anterior.

Charmander por supuesto hizo lo más "lógico" al momento de enfrentarse a una entidad demoníaca, y utilizó su ataque de Brasas en su contra. MissingNo ni se movió cuando las llamitas le dieron y se disolvieron al instante. Viendo a Charmander ocultándose detrás de Ash, entre deprimido y asustado, MissingNo volvió a hablar.

- ¿Esa es la manera de hablarle a la única otra entidad que sabe que había otro mundo antes que este? Me siento ofendido. – Ash pareció sorprenderse de oír eso, pero MissingNo tenía más que decir. – Fui creado a partir de los restos de tu antiguo mundo, así que poseo conocimientos de los que inclusive el propio Arceus carece. Por ejemplo, ¿sabías acaso que tu destino todavía está conectado al camino que ibas a seguir, de no haber sido porque la realidad explotó? Aquellos a los que hubieras conocido en el futuro de aquel mundo, todavía están de algún modo enlazados a ti. Si por ejemplo, digamos que hubieses capturado a un Hawlucha, te encontrarías en este nuevo mundo con ese mismo Hawlucha. Interesante, ¿no te parece?

- Claro. – masculló Ash entre dientes, sin tener idea de qué rayos era un Hawlucha. – Ahora, no es que me considere una persona muy religiosa, pero hasta donde yo sé, el Diablo no hace visitas a domicilio sin una buena razón. ¿Qué quieres de mí?

- Eso es sencillo. Causarte una mayor miseria con solo hacerte ver aquello que tanto te preocupa. – MissingNo claramente no se andaba con rodeos. – Tu amigo Brock, y las implicaciones de haberle permitido cumplir su sueño.

- Su sueño… ¿su sueño? ¡Sus padres están muertos! ¡¿Cómo puedes llamarle a eso su sueño?! – gritó Ash hecho una furia.

MissingNo solo se rio. – Los sueños no vienen gratis, muchachito. Pregúntate esto: ¿cuál era el sueño de Brock en tu antiguo mundo? Él deseaba a alguien que lo amara, sin importar si fuese un líder de gimnasio, criador o doctor, así que arreglé las cosas para que tuviese una oportunidad de estar con esa persona, que fuera todo lo que él deseaba y más. Alguien que pudiera darles a sus hermanos todo ese mismo afecto que a él, una mujer que fuese fuerte pero también amable y cariñosa. ¿Crees que podría conseguir eso sin pagar un precio? Y a pesar de lo que digan sobre la ley de equivalencia de intercambio, en mi opinión unos padres ausentes son un pequeño precio a pagar por cumplir ese sueño.

- ¡Estás hablando de las vidas de las personas!

- Las vidas son algo muy frágil, ¿acaso importa? Y como te dije antes, los sueños no vienen gratis. En tu antiguo mundo, tú y casi todos tus demás amigos vivían en una casi eterna y completa felicidad, como si fuese una caricatura para niños o algo así. Pero sin importar cuanto se esforzaran, tú o cualquiera de ellos, sus sueños siempre parecían estar por encima de ustedes, como si los vieran a través de un techo de cristal. En este nuevo mundo, todos serán libres de romper a través de ese cristal, a cambio de un precio que hice pagar a todos. Como a Misty, por ejemplo.

Ash miraba a MissingNo con furia, pero no podía decir nada. Todo lo que le quedaba era seguir escuchando, aunque tenía el presentimiento de que no le iba a gustar nada.

- Su sueño de llegar a ser la mejor entrenadora de Pokémon de Agua es posible en este mundo, todo lo que tenía que hacer era sacrificar algo importante para ella. Oh, vamos no me veas así. No hago favoritismos, todos tus amigos tienen el mismo trato que Brock, una oportunidad de lograr sus sueños, a cambio de algo importante para ellos.

- ¡Pikachu, Impactrueno!

Ash ya no pudo aguantar más, y Pikachu solo estaba esperando a que él dijera las palabras para actuar. MissingNo ni siquiera parpadeó, todo lo que hizo fue teletransportarse fuera de la línea de fuego, o trueno, en este caso, y siguió hablando.

- De verdad es sorprendente lo que sucede cuando cambias solo un aspecto en la vida de una persona, a cambio de abrirle las puertas a sus sueños. Es decir, he escuchado acerca del efecto Butterfree, pero algunos casos de verdad se llevan las palmas.

- ¡Aipom, Rapidez! – Aipom también atacó, pero MissingNo volvió a esquivar desapareciendo y reapareciendo, antes de seguir hablando.

- Como a Dawn, por ejemplo. No podría haberle dado una vida más miserable con lo que le pasó a cambio de darle la posibilidad de ganar el Gran Festival por una vez aunque me esforzara. Aunque debo admitir que me decepcioné un poco del sacrificio de May. Quiero decir, todo estaba previsto para que su nueva vida fuese totalmente desdichada, pero Norman tenía que intervenir y arruinar mi diversión, ¿no crees que apesta?

- ¡Impactrueno, Rapidez, Brasas! – exclamó Ash. Los tres Pokémon obedecieron, pero MissingNo ni se molestó en esquivar, solo dejó que los ataques lo golpearan sin hacerle nada, deprimiendo todavía más a Charmander.

- Y por supuesto, están los sacrificios que todavía faltan por ocurrir. Pobres de Iris y Serena, será muy triste lo que les va a suceder. Pero solo imagina todo lo que podrán lograr con eso.

Ya en este punto, Ash ya estaba tan furioso que no iba a molestarse con sus Pokémon. Decidió resolver esto con sus propios puños y se echó a correr contra MissingNo para darle un golpe. Por supuesto, el resultado fue que lo atravesó, al parecer se le había olvidado que en ese momento era poco más que un fantasma.

- Claro, para ti es mucho pedir, pero todo valdrá la pena. Después de todo, como ustedes los humanos dicen, no es que Dawn necesite tener una infancia, o Cilan una relación sana con sus hermanos. – MissingNo en ese momento se acercó de frente a Ash, para decirle fríamente a la cara. – Y tú, Ashy-boy, no necesitas un padre que te quiera. Buenas noches, y dulces sueños.

Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#11
Capítulo 8: Arco de Cerulean, Parte 1: Desesperación.

(--0--)

Ciudad Cerulean, un poco en el futuro…

- ¿Abuelo? – Gary se sorprendió mucho de ver al Profesor Oak entrando al Centro Pokémon justo cuando él estaba a punto de marcharse.

- Oh, qué bien, esperaba poder encontrarme contigo, Gary. – dijo el viejo profesor sonriendo, mientras los dos tomaban asiento.

Gary frunció el cejo a la insinuación del profesor sobre estar feliz de encontrarse con él. No estaba pensando en mandarlo a lavar los platos u obligarlo a ver maratones de ese show tan raro y aburrido de nuevo, ¿verdad? Pero fue entonces que Gary se percató de que su abuelo llevaba dos paquetes consigo. Tal vez tendría algo que ver con eso.

- Ya veo que te diste cuenta. – dijo Oak. – Muy bien. Verás, Gary, necesito que me ayudes con algo.

- ¿Quieres que entregue esos paquetes en alguna parte? – fue lo primero que asumió Gary, por las cajas que Oak llevaba consigo.

- No, no, eso no va a ser necesario. – dijo Oak, después de reírse un poco. – Para eso tenemos el servicio postal. No, esto, muchacho, esto es el futuro.

Gary gruñó, mientras agarraba una de las cajas. Con suerte, este no sería otra baratija de mercancía de ese show del Doctor como-fuera-que-se-llamara que su abuelo había comprado. Ya bastante tenían de esa basura allá en casa, no necesitaban más.

- Muy pequeño para ser una máquina del tiempo, ¿verdad? – preguntó. El Profesor Oak se volvió a reír con eso.

- No, no, por supuesto. Si tuviera una máquina del tiempo, estaría estudiando a los Pokémon antiguos en su hábitat natural, en vez de tener que hacerlo en el laboratorio… pero infortunadamente ese no es el caso. Por el momento, tenemos esto.

Oak abrió una de las cajas, revelando un guante metálico, cuya superficie de acero resplandecía, era extremadamente reflectora. Gary lo agarró y se puso a examinarlo por un momento, antes de arquear una ceja con recelo.

- Abuelo… por favor no vengas a decirme que saliste del clóset de béisbol ahora.

- No, no, no, Gary. Este no es un guante de béisbol. – dijo Oak. – ¿Te acuerdas de la vez que te conté sobre el escándalo del botón de intercambio?

Gary pensó en ello por un momento, repasando todas las cosas extrañas que su abuelo había hecho en su vida (esa era una lista bastante larga) hasta que finalmente se acordó de lo que hablaba.

- ¿El botón teletransportador en el primer Pokédex que no funcionó bien, y provocó que el Magikarp en cuestión fuese borrado de la existencia?

- Sí, ese escándalo que casi le puso fin al Pokédex. – El Profesor Oak claramente se sentía muy mal de tener que recordar ese incidente, y su cara lo delataba. – Aunque sigo preguntándome si eso no se debió a que tal vez el Pokémon en cuestión era un Magikarp a punto de evolucionar.

Los Magikarps eran considerados los Pokémon más inútiles por la mayoría de las personas, y su forma evolucionada era algo peor que inútil (léase: muy peligrosos). Aunque en algunas culturas antiguas, los hombres solo se les consideraban como tales después de haber criado o domado a un Gyarados. Era una de las maneras como esas personas practicaban su control de nacimientos. ¿Era una sorpresa entonces lo poco que crecía una población cuando al menos la mitad de sus hombres jóvenes terminaban vaporizados antes de poder casarse?

- Y desde entonces, he estado trabajando muy duro en crear un sistema de teletransportación de Pokémon, que sea capaz de permitirle a los entrenadores intercambiar Pokémon fácilmente entre su equipo activo y su lugar de almacenamiento – señaló entonces el guante que Gary tenía en la mano. – Y este es el fruto de mi trabajo. Los primeros prototipos de guantes Portátiles de Acceso Omnipolar a los Pokémon (Handheld Omnipolar Pokémon Expediter). O simplemente guantes H.O.P.E., para abreviar.

- Pasaste un largo tiempo pensando un acrónimo ingenioso, ¿verdad? – preguntó Gary con sarcasmo. Oak solo se rio nerviosamente.

- Como no tienes idea, muchacho. Como sea, estos guantes usan el mismo sistema de energía que el Pokédex, los movimientos de quienes lo usan. Son a prueba de agua, a prueba de ácido, y al igual que el Pokédex pueden soportar el pisotón de un Snorlax. – El profesor agarró el guante mientras proseguía la explicación. – Estos guantes envían una señal inalámbrica al Pokédex para conectarse a la misma frecuencia que envía a los Pokémon adicionales que sean capturados a mi laboratorio. Si colocas una Pokébola en la ranura que hay en la palma, esta será transportada directo a mi laboratorio, como si usaras una máquina de transportación regular. Además de eso, los guantes envían actualizaciones al Pokédex para activar una aplicación que me envía un mensaje de cuál de tus Pokémon quieres enviar o recibir. Con esto, los entrenadores podrán rotar sus equipos de manera mucho más eficiente.

A Gary no le tomó mucho entender todas las aplicaciones potenciales. Sería lo más cercano a poder tener más de seis Pokémon a la mano en cualquier momento. Sonrió con satisfacción al ponerse su guante, dándose cuenta que se ajustaba perfectamente al tamaño de su mano no dominante. Esto sin duda le pondría un paso más adelante para lograr su victoria y ascensión a convertirse en Maestro Pokémon. Pero de pronto, al ponerse a pensar en esto, le vino algo de suspicacia.

- Espera un minuto… ¿por qué soy yo el que está probando esto? ¿Acaso la Liga Pokémon no querría ordenar un cargamento de estos para sus Campeones y miembros del Alto Mando? – Gary, a pesar de ser arrogante, no lo era tanto como para creerse mejor que Cynthia o Eagun (no todavía al menos).

- Solamente pude fabricar estos dos, Gary, y todavía necesito ver cuáles son sus limitaciones. Puse todos los dispositivos de seguridad que pude para evitar que ocurra otro escándalo como ese. – Oak se detuvo un momento, pues la tecnología para lograr esto la consiguió gracias al Profesor Hastings, manteniéndose fuera del radar. – Pero hay muchas cosas que necesito saber antes de empezar a distribuir esto a la población general de entrenadores. Tú y Ash ayudarán a hacer la prueba de campo de los guantes H.O.P.E., y al hacerlo me permitirán descubrir si hay fallas en el sistema. Además… no tenía moldes de las manos de Cynthia, o Alder o alguno de los miembros del Alto Mando, solo tenía los de ustedes dos.

- ¿Y cuándo conseguiste un molde de mi mano? O de Ash, ahora que lo pienso.

El Profesor Oak pareció mucho más divertido de lo que debería estar por no haber respondido a esa pregunta que por el resto de su charla. A pesar de todo, todavía su papel no había terminado, incluso después de haber dejado que Gary se fuera a probar su nuevo guante.

- Discúlpeme, Profesor Oak, hay un paquete aquí para usted, que necesita ser entregado a Ash Ketchum. – lo llamó la enfermera, antes de dejarlo irse por la ciudad a visitar los clubes de poesía local.

- ¿En serio? ¿De dónde viene, de Pueblo Vaniville? – preguntó el Profesor con curiosidad.

No era imposible que Serena, sabiendo ya que Ash habría empezado su viaje a estas alturas, le estaría mandando a Oak las cartas para Ash, de hecho, el muchacho había hecho los arreglos para que así fuera.

- No, fue enviado desde Rota. – dijo la enfermera.
(--0--)


De vuelta con nuestro héroe, un poco antes…

Ash se despertó sobresaltado y su reacción fue, naturalmente, mirar a todas partes para encontrarse con… que todo estaba normal.
- "Fue solo un sueño…" – fue lo primero que pensó Ash. – "No hay forma de que haya visto a ese monstruo pixeleado, no puede ser que…"

Y en ese preciso instante, Pikachu también salió de su lugar en la bolsa de Ash, igual de alarmado y sudando frío, como si acabara de despertar de una horrible pesadilla.

- Pikaaa… [Cielos, tuve el sueño más extraño. Nosotros siete estábamos hablando con una especie de demonio con un nombre estúpido y…] – masculló Pikachu, antes de darse la vuelta para encontrarse con la cara conmocionada de Ash. – Chu. [Eso… no fue un sueño, ¿verdad?]

Ash no pudo más que negar con la cabeza al recordar ese horror, y con todas sus fuerzas deseando que lo hubiera sido. Si Pikachu también lo había visto, lo más probable era que los demás Pokémon también lo recordaran. Pero en aquel momento, estaba demasiado intranquilo para pensar con claridad. Lo primero era ordenar sus ideas, y después, decidiría qué hacer al respecto.

Después de que se calmó (lo que le tomó bastante tiempo y esfuerzo), dejó salir a todos sus Pokémon, y se los llevó a una distancia prudente de Misty, para poder conversar acerca de ese… inusual encuentro, ese contacto cercano con un demonio que al parecer, se les había aparecido solo para restregarle en sus caras que los amigos de Ash iban a sufrir grandes problemas. Charmander, sin embargo, no se sentía con ganas de participar. No, el antes rudo y poderoso Pokémon de Fuego reducido a una forma miniaturizada prefería ocupar su tiempo y energías en hacer flexiones en el suelo, usar a los árboles como blanco de práctica para sus ataques y en general, entrenar de manera obsesiva.

- Caw. [Pues… yo podría volar y llevarles mensajes…] – quiso sugerir Pidgeotto, antes que Butterfree la interrumpiera.

- ¿Free? [¿Crees poder volar todo el camino hasta Hoenn, Sinnoh, Unova y Kalos, y después de vuelta, antes de la Liga Pokémon? Y estoy hablando de en la que Ash compitió en Johto, por si las dudas. Sin mencionar las posibilidades de que alguno de ellos le crea a un perfecto extraño que les advierte que podrían morir o algo.]

- Pi Pika. [Serena también conoce a Ash en esta línea temporal, pero a diferencia de la otra mantuvieron más contacto. A ella podríamos convencerla… aunque tomaría demasiado tiempo para llegar a Kalos en primer lugar.] – señaló el roedor eléctrico. Pidgeotto se quedó congelada, y bajó la cabeza deprimida al darse cuenta.

- Caw... [Oigan, yo también estaba acostumbrada a ser Pidgeot. Alégrense de que no estoy actuando igual que Chariz...Charmander por allá.] – Señaló con el ala al lagarto de fuego que acababa de cortar un árbol con unas garras brillantes de acero.

- ¡Char! ¡Mander char! [¡Garra de Metal!] – Charmander pareció sentirse muy orgulloso de haber conseguido un nuevo ataque. – [¡Pero no es suficiente, necesito más, más poder!]

Sin perder tiempo, volvió a su obsesivo entrenamiento, atacando a los árboles ferozmente. Ash suspiró con resignación al ver a Charmander, sin poder culparlo por querer recuperar su poder perdido, aunque preguntándose cómo haría con su dieta ahora que ni Brock ni Cilan estarían allí para cocinarle.

- Bulba. [Se los juro, si trata de usar mis látigos como cuerdas para saltar, le voy a echar Somnífero y Paralizador juntos directo a sus narices.]

Ash no estaba seguro de que eso fuera a detener a Charmander en este punto, pero rápidamente volvió su atención al debate que realmente importaba.

- ¿Pi Pikachu? [¿Ustedes los humanos no tienen un, cómo se llama, "instragrama" o algo así para contactar rápido a la gente?]

- Eso es para intercambiar fotos, Pikachu. Creo que estás pensando en el Facebook. El problema es que la mamá de Serena no la deja tener una cuenta. – dijo Ash. Eso él lo sabía porque frecuentemente ella se quejaba de eso en las cartas que le enviaba. – Y no puedo imaginarme a ninguna versión de Iris con una página de Facebook. Además, ¿cómo se supone que voy a buscar en el Facebook a personas que ni siquiera conozco, y menos si no tengo manera de acceder a…?

En ese momento el Pokédex lo interrumpió empezando a pitar. Ash lo agarró algo nervioso, sin tener idea del porqué de pronto empezó a actuar solo. De hecho, el que fuera capaz de hacer tantas cosas que él todavía no entendía solo lo hacía sentirse aún más intranquilo. Pero a pesar de todo, lo abrió.

- Iniciando función de comunicación instantánea del Pokédex. Accediendo a la cuenta de Facebook de Ash Ketchum. Insertando contraseña…

- ¡¿Hey, y tú cómo diablos conoces mi contraseña?! ¡Ni siquiera a mi mamá se la dije!

"ASHKETCHUMROCKS" no es una contraseña muy difícil de descifrar. – replicó el Pokédex en un tono seco y sarcástico. – Acceso a la cuenta completado. Ash, tienes 13 mensajes sin leer.

Ash se quedó viendo a su historial de Facebook; en el cual no podía recordar haber agregado a Brock a sus contactos. O haber subido imágenes desde que salió de Pueblo Paleta, ni tampoco haber hecho un post sobre haber ganado su Medalla Roca. Ash distraídamente notó los Likes que le dieron su madre y el Profesor Oak en cada una de sus imágenes de "nueva captura" y en la de la medalla. Tampoco se le escapó el mensaje de Gary sobre dicha medalla: "Te tardaste mucho, Ashy-boy."

- Oh, por Arceus, esta maldita cosa postea en mi Facebook. – Ash no tenía idea de por qué se sentía tan horrorizado ante ese pensamiento.

También puedo acceder a Tumblr, MySpace, Instagram, Twitter, I-Tunes y ciertos foros. – replicó el Pokédex, y de pronto echó a andar un reproductor de música: "Tengo que ser, siempre el mejor, mejor que nadie más…". – Ahora, ¿habías dicho que querías buscar a algunas personas?

- Sí, muy bien. – le dijo al Pokédex, preguntándose por dentro si los teóricos de las conspiraciones estaban tan locos como decía la gente. – Por favor busca a May de Ciudad Petalburg.

- ¿Bulbasaur Bul? [¿No deberías poner un apellido también?]

Ash se quedó algo pálido al ver como todos sus Pokémon, a excepción de Pikachu y Charmander (muy ocupado entrenando para poner atención) le daban miradas de "¿Es en serio?", tratando de pensar en cómo podría ser posible que a Ash nunca se le hubiera ocurrido aprenderse el apellido de May.

- ¿Y desde cuándo los demás usan sus apellidos? – se defendió Ash. – Aparte de mí, claro está. Y Ketchum es un apellido genial.

Bulbasaur murmuró algo entre dientes que no alcanzó a escuchar, pero le pareció oír la palabra "kétchup". De acuerdo, tal vez su nombre sonara similar a eso, pero tampoco estaba tan mal.

- Pi Pika. [Estoy de acuerdo con Ash en eso. Aunque ahora que lo pienso, creo que los demás nunca nos dijeron sus apellidos. Ni Paul, ni Brock, ni Misty.] – defendió Pikachu a su compañero, quien por dentro se preguntó por qué se le ocurrió mencionar primero a Paul.

Hay aproximadamente unas 30 cuentas localizadas en Ciudad Petalburg con el nombre May. ¿Tienes otros parámetros de búsqueda para reducirlas más? – inquirió el Dex. Ash se detuvo a pensar un poco más.

- ¿Puedes reducirlas a solo chicas de pelo castaño?

- Procesando… ahora solo hay cinco. Mostrando resultados.

Ahora con un número más pequeño, el Pokédex mostraba las imágenes de perfil de cada una de las Mays de Petalburg. La tercera de la lista era la que estaba buscando, esa chica castaña ojiazul que Ash conocía.

- ¡Es ella!

Ash tocó con el dedo la foto del perfil de May, con ello, la pantalla del Pokédex cambió para desplegar el perfil completo, que tenía una foto recientemente subida de ella con su familia, que se veían igual y como Ash los recordaba, excepto porque May se veía un poco mayor, lo cual fue reforzado por su perfil que decía que no hacía mucho había cumplido los trece. En vez de su bandana, May llevaba en su cabello un listón de color similar, y la blusa que llevaba puesta era de un rojo más claro que el top que solía llevar cuando viajaron juntos. También se pudo dar cuenta de que había crecido bastante, no solo de estatura, sino también estaba bien dotada en… otros lugares en particular. No podía negar que se veía bastante, bueno, atractiva, incluso con la diferencia de edad.

- Ai. [No parece estar destrozada o algo.] – señaló Aipom. Ash frunció ligeramente el cejo, aunque por dentro estaba aliviado.

- Bueno, según dijo MissingNo, al parecer su padre hizo algo para impedirlo.

- Bulba saur. [Espero que sí, definitivamente me gustaría volver a ver a su Venusaur después de tanto tiempo.]

A Ash no terminó de… gustarle el tono de voz Bulbasaur. Le hizo pensar en los comentarios que hizo Pikachu acerca del trasero de Aipom. Desplazando la barra hacia abajo para ver el resto del perfil de Facebook, Ash no vio ningún post que pudiera ser… cuestionable. Ningún signo de depresión, de tristeza, tendencias suicidas ni nada que le dijera lo que pudiera haber sido lo que fuera que Norman aparentemente había evitado. O tal vez, de tanto ver shows sobre crímenes con su mamá por tanto tiempo, Ash solo estaba sacando conclusiones sobre lo que le había pasado a May (Delia después de todo tenía un gusto casi sobrenatural por Derek Morgan y Elliot Stabler). Tal vez Norman simplemente la había sacado de en medio de aquel banco de Tentacools que le causaron ese trauma con los Pokémon en la línea temporal original.

Sin más que hacer, decidió ver las cuentas de Facebook de algunos de los otros.

- Dexter, busca a Tracey Sketchit… no estoy del todo seguro de dónde es su lugar de origen, pero debe estar en las Islas Naranja.

Esa era toda la información relevante sobre Tracey que Ash se le ocurrió de momento, y todo lo que pudo darle al Pokédex. A sus órdenes, el dispositivo empezó a buscar por los infinitos corredores del internet.

- Buscando, buscando, analizando registros sobre las islas naranja… borrando publicidad molesta. Buscando… encontrado, Tracey Sketchit.

La página de Facebook mostraba a un entrenador de pelo verde oscuro vestido con una camisa verde claro, acompañado por un Venonat, Marill y Scyther. Se sintió bastante aliviado, junto con Pikachu y Bulbasaur (Charmander seguía todavía sin poner mucha atención). Se veía un poco mayor en esta línea temporal, tal vez en sus veinte, si Ash tuviese que adivinar.

- Tracey Sketchit, observador Pokémon independiente, y famoso artista que ha hecho trabajos en conjunto con la Asociación de Profesores Pokémon, estando a cargo del arte oficial de sus artículos publicados sobre sus investigaciones. Actualmente se sabe que está visitando el Gran Pantano en la región Sinnoh.

La respuesta del Pokédex de nuevo hizo que Ash se sintiera aliviado. Tracey parecía estar mejor que bien en este nuevo mundo. Con suerte, todos los demás también estarían sanos y salvos.

- Ahora, busca a Dawn de Pueblo Twinleaf. – le ordenó Ash a su Pokédex, que de nuevo comenzó a pitar.

Buscando, buscando… error. No se encontraron coincidencias para el nombre Dawn en Pueblo Twinleaf.

Ash, Pikachu y Aipom intercambiaron miradas de tensión ante esa respuesta.

- Buscando en los registros del censo oficial de Twinleaf, buscando en la guía telefónica, buscando en registros escolares… ninguna Dawn ha vivido en Twinleaf desde el principio de la era de Oak, y la última persona conocida con ese nombre era una niña ciega que fue devorada por un Garchomp.

Ash se aferró a la esperanza de que esa no fuese la Dawn que él conocía. Además, el Pokédex le mostró solo una fotografía que se veía muy antigua, mostrando una niña que definitivamente no se parecía a ella.

- Intenta… con Cilan de Ciudad Striaton. – A Ash casi se le va la voz antes de pedirle a su Pokédex que hiciera la nueva búsqueda.

- Error. No se encuentran coincidencias para el nombre Cilan en Ciudad Striaton. Buscando en los registros del censo oficial de Unova… Cilan encontrado. – Ash y Pikachu dejaron salir un suspiro de alivio que pronto tuvieron que tragarse al ver lo que siguió. –Cilan, junto con sus hermanos trillizos Cress y Chili, fueron secuestrados del hospital infantil de Striaton hace unos diez años. Todavía hay una alerta para cualquiera que sepa de su paradero. El caso ya se ha quedado frío a estas alturas, y esta unidad no tiene razones para creer que no estén enterrados en alguna parte.

El alivio en la cara de Ash desapareció, haciéndole lugar otra vez al terror. Esta vez no se anduvo con rodeos.

- ¡Iris, busca a Iris de la Aldea de los Dragones! – le gritó con una voz casi histérica.

Buscando Aldea de los Dragones… registros encontrados. Escaneando Facebook… error. No se detecta ninguna Iris. Aislando locación del condado, buscando en el censo oficial… Iris encontrada.

Igual que antes, Ash y Pikachu sintieron un breve alivio que inmediatamente desapareció como burbuja explotada.

Documentos legales sobre un acta de juicio mencionan el nombre de Iris. Información clasificada. Iniciando hackeo de documentos solo para demostrar que puedo hacerlo… hackeo exitoso. Infante designada como Iris recibió un certificado de defunción después que las autoridades arrestaron a sus padres bajo los cargos de infanticidio y abandono infantil tras dejar a su muerte a su hija recién nacida en el bosque. Nunca se encontró el cuerpo. El padre parece haber abandonado a su hija por una mezcla de deseos de no tener hijos y la sospecha de que podría ser una bloodliner. Actualmente sirve una condena de cadena perpetua en prisión mientras que su madre podrá salir en nueve años por fuertes evidencias de coerción y asistencia forzada por parte del padre en el crimen.

El Pokédex concluyó mostrando los retratos de los dos padres, que no se veían particularmente agradables a simple vista. Bulbasaur, Pidgeotto y Butterfree, que no conocieron a ninguno de los tres que aparentemente ahora no existían, miraron a su entrenador y al primer Pokémon, y al ver sus expresiones de horror tuvieron la certeza de que no serían ellos mismos por un buen tiempo. Charmander, que sí había conocido a Iris, detuvo su entrenamiento al oír su nombre. Todavía se estaba resistiendo a la urgencia de volver a su entrenamiento por respeto a ella.

- Busca… a Clemont y Bonnie, en Ciudad Lumiose. – dijo Ash con un tono casi moribundo.

- Buscando… Clemont encontrado. – El Pokédex mostró ahora una página de Facebook cuya foto de perfil era la cara sonriente de un Clemont de catorce años de edad. Una Bonnie que lucía igual a como Ash la recordaba, sorbía una cajita de jugo detrás de él, tan adorable como siempre. – Clemont, dos veces ganador de la feria de ciencias juvenil de Ciudad Lumiose. No hay evidencia de tendencias asesinas en la familia, aunque puedo buscar más en profundidad si lo deseas.

De alguna manera, ese comentario no sirvió de mucho para levantarle los ánimos a Ash. De nuevo, ¿de qué otra manera se suponía que reaccionara después de averiguar todo eso? Ciertamente había visto mejores días. En este momento, casi se encontraba deseando que algún Pokémon legendario superpoderoso y enfurecido apareciera para ponerle fin a su miseria. Colapsó de rodillas, sin saber qué hacer o decir, solo que quería que algo terminara con ese dolor que sentía.

Pero un momento después, algo le haría recuperar sus deseos de vivir. El Pokédex, que ya había terminado de reproducir la canción favorita de Ash en su cuenta de ITunes, empezó inexplicablemente a tararear algo diferente, mientras buscaba algo más.

- Accediendo a grabaciones de emergencia, variable Ash. Escaneando archivos… archivo número 4 encontrado. Iniciar reproducción.

Ash solo miró de manera distraída al dispositivo (que no dejaba de traerle sorpresas) mientras comenzaba a reproducir una especie de mensaje, del tipo que usualmente se oían con una contestadora o en un buzón de mensajes de voz.

- Hola, Ash. – La voz grabada era la del Profesor Oak saliendo del Pokédex. – Si estás oyendo este mensaje, será el primero que escuches entre los muchos que te he dejado. Como tal vez te hayas dado cuenta en este punto, los Pokédex tienen una amplia gama de características especiales para ayudarte en tu viaje como entrenador, en todos los posibles, y algunas veces improbables, eventos que lleguen a ocurrir. Este mensaje podrías verlo el día después de que recibas tu Pokédex, o tal vez lo oigas cuando ya hayas cumplido veintidos, dando vueltas en la maternidad de un hospital mientras esperas el nacimiento de tu hijo. Tal vez nunca oigas ninguno de estos mensajes, pero por si las dudas, no hará daño estar preparado.

Hubo una larga pausa, y el Pokédex cambió su tono al pasar de una grabación a otra. La voz seguía siendo del Profesor Oak, pero esta vez hablaba con un tono mucho más compasivo y que parecía intentar reconfortarlo.

- Ash... la vida no siempre querrá ser tu amiga. A veces sentirás que solo parece querer lastimarte. Pero no puedes darte por vencido. Ahora, no puedo ni imaginar qué podría haber sido lo que te causó tanto dolor que estés oyendo ahora este mensaje. Tal vez sea después de que perdiste a alguien muy importante y eso te dejó devastado. Tal vez sea después de mi propio funeral o (que Arceus no lo permita) el de tu madre. No puedo ver el futuro. Sin embargo, no puedes permitir que este único momento te defina por el resto de tu vida. No importa lo mal que se vean las cosas ahora, siempre habrá un mañana. El mañana siempre llegará. Darte por vencido nunca arreglará las cosas Ash. En lugar de eso, sigue adelante con lo que puedes arreglar, o déjalo atrás si no puedes.

»Si perdiste una batalla, entrena duro para no perder la siguiente. Si perdiste a un ser querido, vive por esa persona y por aquellos que todavía están contigo. Siempre tienes que seguir adelante, Ash. Nadie llega a ninguna parte sin hacer nada, y sin esforzarse para cambiar su vida. De eso se trata, la vida, y las personas, siempre tienen que seguir hacia adelante, hacia el mejor futuro posible. Nunca lo olvides, Ash. Nunca.

El mensaje terminó, y hubo una línea en particular que le resonó en la mente: "Si perdiste a un ser querido, vive por esa persona y por aquellos que todavía están contigo". Ash era normalmente una persona muy alegre y optimista, así que no estaba acostumbrado a sufrir una depresión. Sin embargo, esas palabras, de alguna manera, hicieron que su expresión fuera cambiando, lento, pero seguro, de una derrota total, a una gran determinación.

- Vivir por aquellos que todavía están conmigo…

Dichas estas palabras, la mirada de Ash se dirigió de vuelta a Charmander, que había reanudado su entrenamiento (pausándolo solo para darle a Iris un minuto de silencio por respeto). Y entonces, una idea lo golpeó en la cabeza. Una idea que, para la mayoría de las personas, podría parecer un suicidio.

Pero de nuevo, los grandes héroes siempre tenían el hábito de lograr lo imposible contra todo pronóstico, gracias a algún talento o recurso que tuvieran con ellos. Ash tal vez no tendría la capacidad de replicarse a sí mismo en múltiples clones con cantidades infinitas de chakra, no tendría el ki potencial de un guerrero Saiyajin o el cosmos de un caballero al servicio de una diosa. Pero sí tenía su propio poder, y una ventaja que nadie más tenía para aprovecharlo al máximo.

- De acuerdo, muchachos, escúchenme bien. – dijo poniéndose de pie. – Tenemos que volvernos más fuertes. Más fuertes para asegurarnos que los amigos que todavía nos quedan no van a sufrir más de ninguna manera. Y para lograrlo, todos vamos a entrenar. Todos, ustedes y yo. ¿Quién está conmigo?

Aunque sus Pokémon notaron esa sonrisa llena de determinación que lo caracterizaba, no podía dejar que le vieran los ojos. Claro, se le hizo relativamente fácil decirlo de dientes para afuera para aparentar confianza, pero por dentro, era un revoltijo de emociones que todavía estaba esforzándose por ordenar. Había perdido a personas que le importaban, y varios de sus Pokémon seguramente estarían sufriendo tanto como él, pero tenía al menos que aparentar ser fuerte… por el bien de ellos.

No podía dejarse caer en la desesperación por aquellos pensamientos que lo atormentaban tanto. Pero a pesar de ese entusiasmo forzado, sus Pokémon parecieron captar el mensaje, pues solo intercambiaron miradas silenciosas entre ellos y asintieron. El único que sí parecía estar de humor para lo que fuera que Ash tuviera en mente, ese fue Charmander, que dejó lo que hacía para acercarse a su entrenador y darle una mirada que claramente decía "Dime qué necesitas que haga".
 
(--0--)


Un poco más tarde…

- ¡Charmander, usa Garra de Metal conmigo!

Misty, que había estado pasando su tiempo yendo a asearse, pensando y poniéndose a pescar (sin que nada picara el anzuelo) por más de lo que Ash había estado despierto, dejó caer su ducha portátil en total shock cuando vio al muchacho despierto, ordenándole a su Charmander que lo ATACARA. Por un momento, casi se esperó que fuese a brotarle sangre y tripas a borbotones del estómago en cuanto las garras lo alcanzaran. Pero eso no sucedió, en lugar de eso, Ash solamente retrocedió un poco como si fuese un Pokémon, mientras resplandecía con la misma luz naranja que le vio en su primer encuentro.

- ¡Contraataque! – gritó Ash, redirigiendo la energía del movimiento de vuelta hacia Charmander con el doble de fuerza. Charmander se defendió usando una Cola de Dragón que Misty no recordaba que tuviera cuando se fue a dormir la noche anterior.

- En el nombre de todo lo que es bueno y húmedo, ¿se puede saber qué diablos tienes en la cabeza? – masculló Misty entre dientes, antes de empezar a inhalar para poder gritarle. ¿Perdió la razón acaso? O al menos… ¿más de lo que ya la había perdido?

Pero antes de poder hacerlo, Psyduck (que venía cargando el contenedor de la ducha portátil encima de la cabeza) cometió el error de sacar su propio comentario respecto a esto.

- Psy. [Tiene sentido.]

- ¡No, claro que no! ¡¿No ves que le está ordenando a su Pokémon que lo mate?! – le gritó Misty, soltando el aliento que tenía para el grito en su pato favorito (y menos favorito al ser el único que tenía).

- Duck Psy-Duck. [Es la misma idea que tú tienes conmigo, cuando me pones a practicar (y fallo) esquivando la Pistola de Agua de Staryu. Los Pokémon entrenamos mejor con compañeros, eso cualquiera lo sabe, y el compañero ahora es Ash.]

- Pero vaya, si él no es un Pokémon…

- Duck. [Si habla como un Pokémon, se mueve como un Pokémon y usa ataques como un Pokémon, entonces es un Pokémon. Y además, ¿qué diferencia hay contigo cuando te pusiste a nadar con Staryu y Starmie para aprender a usar Surf y Buceo?]

Misty trató de formular una respuesta, y las palabras se le fueron al llegarle a la boca, incapaz de darle una. Miró hacia el cielo, y en un tono que de alguna manera controló todo el desconcierto, replicó:

- Por sorprendente que parezca, lo que dices tiene sentido…

- Psy. [Sí, lo que probablemente significa que se acerca el fin del mundo. Obviamente se te olvidó guardar agua fresca y oro, ¿verdad?]

- ¿Y dónde se supone que encontraría oro? – replicó, siguiéndole el juego.

- ¿Duck? [¿Al final del arcoíris?] – le respondió sarcásticamente el pato.

Ash podría haber oído todo este intercambio de no ser porque en aquel momento le ordenó a Butterfree tratar de atraparlo con Disparo de Seda, mientras él usaba Ataque Rápido para esquivarlo. Y al mismo tiempo, Bulbasaur usaba su Látigo Cepa para intentar hacerlo tropezar. Estaba tan enfrascado en su entrenamiento, que tardó por lo menos otra media hora en percatarse de que Misty ya había regresado. Aunque admitiéndolo, la chica se tomó su tiempo para admirar el espectáculo y por eso no lo interrumpió.
(--0--)


Unos días más tarde, en cierta escuela para entrenadores Pokémon…

Unos cincuenta años antes, un grupo fue formado específicamente con el propósito de formular nuevas estrategias para contrarrestar a los brotes repentinos de hordas de Pokémon. Este grupo estaba formado por seis de las más brillantes mentes de su tiempo, y juntos lograron salvar millones de vidas. Entre sus logros estaban haber logrado contener parcialmente el ataque de los Tentacruels gigantes en Ciudad Lilycove, y evitar que Ciudad Nimbasa sufriera a manos de los enjambres asesinos de Volcaronas, al haber exterminado a un 90% de su población total.

Sin embargo, luego que las investigaciones de Oak llevaron al notable, y todavía persistente pacifismo entre los Pokémon, de pronto se encontraron con que ya no eran importantes como antes. Queriendo permanecer relevantes, entre todos fundaron una escuela conocida como el Instituto Tecnológico Pokémon (o simplemente Tech Pokémon) con sedes en Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh, Unova y Kalos, para seguir estudiando sus teorías y pasando sus conocimientos y creencias a la siguiente generación. Dicho grupo de los seis fundadores eventualmente derivó en el actual consejo directivo, y así había sido desde que existía la Universidad de Smogon.
Uno de los miembros de este consejo creyó que se había unido al grupo por las razones correctas, para asegurarse que la siguiente generación de los más brillantes y talentosos entrenadores del mundo estuvieran preparados para enfrentarse a las Ligas Pokémon, y eventualmente, al mundo entero. Había tenido a su cuidado a muchísimos Pokémon, siempre enseñándoles movimientos bien calculados en cuestión de balance tal como decían las teorías de los mejores expertos. Los alimentaba con la mejor comida, los entrenaba con la intensidad apropiada, y les había pasado estas enseñanzas a sus estudiantes.

Dichos estudiantes, que podía considerar sin temor a equivocarse la mejor y más brillante clase a la que había enseñado durante sus años, estudiantes que fácilmente podrían estar por encima del promedio de un entrenador regular con dos, tal vez hasta tres medallas, ahora estaban recibiendo una paliza de parte de quienes parecían ser un par de entrenadores novatos, que habían sido engañados para que entraran a la escuela por la no oficial, pero todavía tolerada e incluso incentivada tradición entre los estudiantes del Tech de atraer a entrenadores que pasaran cerca de los terrenos, para que así los alumnos pudiesen derrotarlos y presumir de su superioridad, dejando a los entrenadores que no estudiaban en el Tech como el hazmerreír. En lugar de eso, ahora estaba siendo testigo de cómo un grupo compuesto por los siguientes Pokémon: Pikachu, Pidgeotto, Butterfree, Aipom, Bulbasaur, Charmander, Staryu, Starmie, Psyduck y Wingull, estaban literalmente barriendo el piso con los Pokémon de sus estudiantes.

- Como te dije antes, hay mucho más en las batallas que solo el conocimiento. Las dimensiones de una batalla pueden ser infinitas. – comentó el hombre que había venido a verlo, mientras miraba la… batalla ya no era, "masacre" sería un término más apropiado.

- No quise creerte. Y jamás me hubiera tragado mi opinión, si no fuera porque lo estoy viendo ahora con mis propios ojos. – observó el susodicho profesor.

- No te equivoques, puedo ver que les enseñaste bien. Para esas dimensiones tan limitadas con las que trabajan, tus estudiantes son buenos combatientes. Pero sus oponentes lo hacen mucho mejor, y considerando que escuché de una fuente confiable que el muchacho de la gorra es un usuario de Pokédex elegido por el propio Oak en persona, y el jugoso reporte que me dieron de su primera batalla de gimnasio, no me sorprendería si en unos años decido salir a buscarlo a él específicamente. Y quizás también a la muchacha, aunque presiento que no estaría muy interesada en mi operación.

- Cuando mencionas tu "operación", ¿te refieres a ese pequeño grupo que estás armando? – preguntó el profesor.

- Sí. – respondió el hombre con un deje de orgullo. – Quiero expandir mi Frontera de Batalla mucho más allá de lo que podría ir con cualquier simple torneo. Convertirla en algo que motive a los entrenadores a afrontar retos a la altura del Alto Mando o los Campeones, o inclusive superiores. Un lugar para los mejores en todos los estilos de batalla reconocidos y no reconocidos por el mundo, donde puedan enfrentarse los mejores entre la élite, y sean capaces de ir más allá al dominar sus puntos fuertes y aprender de sus errores. Ya he reunido a un as estrella del estilo de batalla en espectáculos de las ligas profesionales, a un sabio experto en lo que son las batallas en la naturaleza, a una reina de la fortuna que es la más fuerte en el estilo de fuerza total que lamentablemente solo es común en batallas clandestinas, aunque es muy agradable una vez que llegas a conocerla, y a un rey de los mundos antiguos, uno de los primeros pioneros en batallas con legendarios. Pero sigue siendo un campo muy pequeño. Quiero expandir mi grupo todavía más, y me gustaría que tú representaras el estilo de batallas con las estrategias propuestas por Smogon. ¿Qué me dices?

- Escuché que hasta tienen epítetos, ¿es verdad eso? – preguntó el profesor. El hombre que lo acompañaba, bajito y regordete con una camiseta azul con flores blancas, y unas gafas de sol, simplemente le sonrió y respondió con dos palabras:

- Por supuesto.

- Muy bien. – El profesor le devolvió la sonrisa. – Noland, el profesor… no, que sea el "Jefe de la Fábrica", se unirá a tu Frontera de Batalla.

- ¿Una Fábrica de Batallas? Bueno, considerando que tenemos ya un Pico y una Pirámide de Batallas, ¿quién soy yo para hacer preguntas?

Apenas unas horas después, cuando no quedó ningún estudiante dispuesto o capaz de seguir enfrentando a los visitantes, llamaron al chef de la escuela, para entregarles su recompensa. Normalmente, si algún visitante lograba derrotar a los estudiantes, el premio sería una beca completa para estudiar en el Tech Pokémon, pero ellos en lugar de eso pidieron un buffet de todo lo que pudieran comer, tanto para ellos, como para sus Pokémon. El chef y todo su personal tuvieron un arduo trabajo aquel día, pues la chica sola se había devorado tres bistecs de Castelia, y ya había encontrado el pastrami.

- Qué suerte tienen los niños ricos. – comentó el muchacho, mientras su platillo de costillas a la parrilla desaparecía en cuestión de segundos, sin que quedara un solo trozo de carne en los huesos.

Y ellos no eran los únicos, los Pokémon también se estaban dando su festín. Su Pikachu, que ya había terminado de vaciarse en su boca su cuarta botella de kétchup como un marinero bien entrenado, se relamió de gusto y fue por la siguiente, determinado a tragarse más del delicioso condimento como si fuera un pozo sin fondo.
 
(--0--)


Varios días después…

Misty sonrió con satisfacción al ver el Puente Pepita, que daba el acceso por el norte a Ciudad Cerulean, totalmente cubierto de equipo de construcciones, que podía verse claramente desde el campo florido que había a un lado del camino. Al parecer alguien había causado destrozos en él, y gracias a eso, no había manera de que Ash pudiese poner un pie en esa ciudad.

Estaba a salvo, muy, muy a salvo. Nunca más tendría que volver a verlas.

Sonriendo, enfocó la atención de sus pensamientos en Ash, y en esas emociones que la invadían cada vez que pensaba en él. Confusión, ante el hecho de que se sentía como si lo conociera, con la familiaridad de alguien que había sido tu compañero de viaje por al menos tres regiones. Conmoción, ante el hecho de lo rápido que parecía entender lo que debía y no debía hacer en las batallas, para ser un entrenador novato. Y algo muy… intenso, respecto a su amabilidad, su apariencia y su determinación, algo que constantemente tenía que recordarle a su Psyduck que no quería discutirlo.

Aunque recientemente, lo había notado con un cierto nivel de urgencia y motivación que no le había visto antes. Estaba entrenando con sus Pokémon, lo cual muchos simplemente verían como que simplemente quería poner a uso su condición de bloodliner a su máximo potencial. Sin embargo, había algo más respecto a esta determinación, algo que realmente la desconcertaba. Por todo el deseo que Ash tenía de querer mejorarse a sí mismo, también parecía haber un deseo igual de querer distraerse de algo, casi. Más o menos, como si utilizara este entrenamiento para alejar su cabeza de algún pensamiento que lo perturbara. Su primera idea fue que tal vez, tenía algo que ver con su condición de bloodliner, pero rápidamente descartó la idea, pues el hecho de utilizar sus habilidades de bloodliner durante su entrenamiento no cumpliría el propósito de no pensar en eso (hasta sería algo hipócrita de cierta manera). ¿Qué más podría ser?

La chica de Cerulean estaba tan inmersa en sus pensamientos sobre este extraño comportamiento de Ash, que no vio a la enorme flor roja hacia la que estaba caminando, hasta que fue demasiado tarde…



Mientras Misty estaba ocupada con sus pensamientos, Ash no había estado de humor para ponerse a pensar mucho realmente. Después de una larga sesión de entrenamiento, Ash y sus seis Pokémon se tendieron a descansar junto a un tronco, para tomar un respiro. El entrenador tomó un trago de su cantimplora, y se lo pasó a Pikachu. Mientras el ratón trataba de levantar la cantimplora sobre su cabeza para refrescarse, Ash decidió cerrar los ojos un momento y tomar una siesta…

- ¡Pikachu-pi! [¡Misty!]

Ash volvió a abrir los ojos sobresaltado al grito de su compañero, que salió corriendo en la misma dirección en la que Misty había salido a caminar. Sin perder tiempo, corrió detrás de él, seguido rápidamente por el resto de sus Pokémon, y pronto se encontró con una horrible escena que le hizo entender por qué salió así.

Misty yacía en el suelo, cubierta de polvo morado y amarillo, convulsionándose y respirando con dificultad, mientras la enorme cabeza roja de un Vileplume, salía corriendo en la distancia, al parecer huyendo de la escena del crimen. Si no fuera suficiente, su Pokédex eligió ese preciso momento para sacar información que realmente no necesitaba.

- Vileplume, el Pokémon flor. El polen de Vileplume es increíblemente tóxico para Pokémon que no sean del tipo Hierba, y viene en tres colores distintos. El polen verde causará que el afectado caiga dormido durante un largo tiempo. El amarillo puede afectar el sistema nervioso de las personas y que se comporten de manera errática. El púrpura puede afectar los tejidos y causa graves daños a los órganos respiratorios si es inhalado. Los dos últimos pueden ser fatales para humanos y Pokémon por igual. Los humanos son más afectados por este polen que los Pokémon, debido a que no poseen los anticuerpos específicos para combatirlo. Por fortuna, este solo es un mecanismo de defensa y no un ataque deliberado de parte de los Vileplumes, y los antídotos para este polen se encuentran disponibles en cualquier hospital.

Excepto que él no tenía ninguno de esos antídotos con él en aquel momento, se dio cuenta de eso al arrodillarse junto a ella y tomarla en brazos.

- No… no puedo perderte a ti también… – se dijo. Primero Dawn, Cilan e Iris… Misty no podía ser la siguiente. No podía dejar que ella también…

- Bulba... [Esto es malo, si no la llevamos rápido a un hospital podría morir.] – Bulbasaur era quien tenía que decir la palabra. Aipom saltó agitada.

- ¡Ai-Aipom! [¡Pero el hospital más cercano sería el de Ciudad Cerulean, y ella nos dijo que no entráramos allí por ningún motivo!]

- ¡Caw! [¡Su vida está en peligro, no tenemos tiempo para eso ahora!] – señaló Pidgeotto, deseando tener su antigua forma para poder llevársela volando hasta allá, pero no podía (obviamente) con su tamaño actual.

Ash pareció poner más atención al tren de pensamiento de Pidgeotto que al de Aipom. Pasando un brazo por debajo de las piernas de Misty, la levantó del suelo, ignorando el polen que todavía tenía encima, aunque para entonces ya estaba inerte y no le haría daño a él, pero claro, Ash no tenía manera de saber eso y tampoco le importaba en ese momento. Ash primero empezó a caminar hacia el puente, pero se dio cuenta de que tratar de pasar por ese lugar con la chica en condición crítica sería demasiado peligroso. Incluso si los trabajadores le ayudaban, tener que moverse a través de todo ese metal lo retrasaría demasiado.

Y cuando creyó que las cosas no podían empeorar, una silueta apareció de las profundidades del río, dispuesto a causarle más miedo y terror. Dicha silueta, con una mirada maligna que sus gafas oscuras no podían ocultar, se aproximó hacia Ash.

- ¡Squirtle! [¡Humano tonto! ¡Por meterte en mi territorio te voy a despedazar miembro por miembro! ¡La venganza del último sobreviviente del Escuadrón Squirtle comenzará ahora, con tu muerte!]

Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#12
Gaiden de Johanna
Escrito por Crossoverpairinglover, traducido por Fox McCloude.

(--0--)

 
 
Trece años antes del Capítulo 2 de Reset Bloodlines, región Sinnoh, Lago Valor…
 
*Estimada Johanna Berlitz:
A la luz de recientes comunicaciones entre el Centro Médico de Jubilife y su compañía de seguros, lamentamos informarle que su padre, Lucas Berlitz, y su madre, Ayoko Berlitz (nacida Platinum), no se encuentran cubiertos bajo las políticas del gobierno concernientes al seguro familiar, debido al período de su padre como fumador entre sus 20 y 35 años de vida, y la condición de asmática de su madre. Siendo ese el caso, todos los cuidados médicos les serán suspendidos dentro de las próximas 72 horas a menos que se cancele un monto de 300.000 dólares. En adición, la próxima cirugía que requieren los pacientes necesitará que se efectúe un pago de 100.000 adicionales para poder llevarse a cabo. Le recomendamos pagar también ese monto en caso de que pueda proveer los fondos necesarios.
Gracias por confiar en nosotros.*
 
Arrugando el papel en sus manos de furia y horror, la joven mujer de diecinueve años parecía estar lista para explotar en cualquier momento, ya fuese llorando, golpeando algo o a alguien, o golpeando lo primero que se le cruzara en el camino mientras lloraba, sin siquiera registrar el nombre de la persona que firmó la carta.

Era una mujer muy bonita, a punto de graduarse de su belleza de adolescente para entrar a la de mujer adulta. Su cabello azul se veía brillante y bien cuidado, y tenía una figura esbelta y refinada, que no era demasiado sexual pero tampoco demasiado modesta. Sus ojos azules estaban anegándose de lágrimas, amenazando con manchar el hermoso vestido azul de concursos Pokémon.

- No pueden… no pueden hacernos esto. ¡¿Cómo puede alguien ser tan desalmado?! – exclamó sin hablar con nadie, excepto tal vez las Pokébolas que tenía sobre la mesa de al lado. – ¡Mis padres son seres humanos! ¡¿Cómo pueden mirarlos, ver lo enfermos que están... y quieren echarlos por algo que los dos superaron hace mucho tiempo?!

Se suponía que las compañías como esa no se ponían a chuparle la vida a las personas sino hasta después que se habían recuperado para soportarlo. Cayendo al suelo en desesperación y abrazándose las rodillas, la joven mujer sintió el peso de su situación como si le cayera encima una tonelada de ladrillos. Las actuaciones en Concursos Pokémon le ganaban un buen dinero: el solo pasar de la primera ronda ganaba para pagar las cuentas de la comida del coordinador por varios meses, y entrar en uno y hacer una actuación medianamente decente (y sin hacer trampa) era suficiente para varias semanas.

Pero 400.000… para conseguir esa cifra, tenía por fuerza que ganar.

Johanna era buena, eso no estaba en discusión. Ni siquiera ella misma podía negarlo. En su primer año como coordinadora a la edad de quince, entró en seis concursos en total y ganó cinco de ellos. Decían que era una supernovata, una artista capaz de ascender a la cima de su categoría a una velocidad impresionante, como pocos. De hecho, este ya sería su quinto Gran Festival, y en sus pasados cuatro había tenido excelentes actuaciones. Había llegado los mejores 16 la primera vez, a los mejores 8 la segunda y tercera vez, y en su última participación a las semifinales. Y en cada ocasión siempre terminó perdiendo contra el eventual ganador, a menudo por un margen más cerrado que los subcampeones. Tenía la habilidad para ganar entonces, y ahora también contaba con la experiencia para medirse de igual a igual contra otros que llevaban compitiendo en el Gran Festival por años, habiéndose ya ganado sus cinco listones reglamentarios en esa región y pasando su tiempo restante en practicar su arte sin tener que ir por más adicionales.

Incluso siendo veterana en su propia región, todavía podía entrar a ganar listones en los concursos, no era ilegal, y además era una excelente manera de probar los nuevos trucos, pero muchos coordinadores (especialmente los más novatos) se molestaban mucho cuando el quinto listón que querían ganar en el último concurso del año se lo llevaba alguien que ya tenía doce en su historial.

Pero esta sería la primera vez que estaba en esa posición: en la de la coordinadora que tenía que ganar sí o sí con su actuación. Perder no era una opción. Con el dinero del premio, podría salvar las vidas de sus padres, y pagarles por lo menos dos cirugías más a ambos. Si no lo lograba, el monto no sería suficiente ni para mantenerlos en el hospital. Ninguno de los amigos de Johanna tenía para proporcionarle semejante cantidad, y ella misma no contaba con suficiente crédito como para solicitar un préstamo como ese de manera legal. Y ella no iba a meterse a hacer tratos con gente que la haría terminar mal eventualmente. Por primera vez en su vida, la derrota no sería un retroceso menor. Sería una catástrofe devastadora. Si perdía esta batalla de concurso…

Ya no podía escuchar nada a su alrededor; estaba demasiado enfrascada en el desastre que se aproximaba. Todo lo que podía oír era el lento sonar de las agujas del reloj que colgaba arriba en la pared.

*TIC. TAC. TIC. TAC.*

Lento pero seguro, un paso con cada tic, Johanna logró recuperar el control. Lentamente fue saliéndose de su derrumbe emocional, poniéndose de pie, tanto física como mentalmente. Si sus padres necesitaban que ella ganara este concurso para poder vivir, lo haría. Sin excusas, ni arrepentimientos, ni nada. No tenían de qué preocuparse. Este era su año para ganar; ella y sus Pokémon estaban en su mejor forma. Lo lograrían.
(--0--)


Arena de duelo de los concursos, tiempo después…

- ¡Cinco minutos en el reloj, comencemos!

- ¡Glameow, Umbreon, salgan al escenario! – Con ese grito de determinación, y en una lluvia de estrellas y corazones, sus dos Pokémon aparecieron en escena, listos para la batalla más importante de sus vidas.

Su inicial, su querido felino gris con la cola enroscada, y su compañero de tipo Oscuro de color negro y con aros amarillos, siempre estaba listos para dar su mejor esfuerzo, nunca menos que eso, y eso no iba a cambiar el día de hoy. Si no podía ganar con ellos, no podría ganar con nada.

- ¡Medicham, Tangrowth, aparezcan!

Su oponente, cuya apariencia Johanna no podía ver bien a causa de la iluminación (o tal vez por estar demasiado enfocada para ponerle atención), dejó salir a sus propios Pokémon, Medicham, de cuerpo gris y con los miembros rosas, y el enorme montón de lianas de color azul de tipo Hierba. Ellos serían sus oponentes. Podía manejar a un Medicham, y un Tangrowth no debía ser demasiado difícil de superar. Esta batalla sería pan comido…

- ¡Medicham, responde a mi corazón! ¡Mega Evoluciona!

Al ver las luces resplandeciendo, los ojos de Johanna se ensancharon del horror. El grito de "¡Lopunny, vamos a ganar! ¡Mega-evoluciona!" había sido lo que sentenció la batalla que perdió en su segundo Gran Festival, dándole la victoria al coordinador que la derrotó. Esa abertura, todo el poder, el shock de lo que había sucedido exactamente acababa de hacerle perder la concentración. Desde aquel entonces, nunca se había enfrentado a un oponente con esa clase de poder, contra un Pokémon Mega Evolucionado. Usualmente ellos competían en Ligas Pokémon, con en Concursos. Jamás había podido practicar cómo enfrentarse a ellos. Y ahora, acababa de aparecer otro, en el peor lugar y momento posible.
Johanna apretó los dientes mientras la luz dejaba de resplandecer sobre el Pokémon, revelando a un Medicham flanqueado por cuatro brazos fantasmales, una diadema alterada, y varios otros cambios que ocultaban lo poderoso que se había vuelto. Esta pelea no iba a ser nada fácil, pero tenía que darlo todo en ella. Especialmente porque la Mega Evolución ya le había costado una enorme cantidad de puntos.

- ¡Umbreon, usa Pulso Obscuro, y Glameow, Ataque Rápido!

Johanna supo que tenía que empezar con todo si quería tener una oportunidad de ganar esto. Abriendo su boca, su Umbreon disparó varios aros negros hacia el Mega Medicham, mientras Glameow se lanzaba a la carga atravesando los aros con un brillo blanco rodeándola. Al hacerlo, el Ataque Rápido de Glameow absorbió el poder de los aros y adquirió un lustre oscuro, y con él embistió a Medicham con fuerza, dando un excelente primer ataque. Johanna sonrió al ver que eso equilibró los puntos. Podía hacerlo.

Un minuto después, se las había arreglado para tomar una pequeña ventaja tras intercambiar varios ataques. Su oponente acababa de usar a su Tangrowth para disparar una Bola de Energía, que Mega Medicham golpeó con Fuerza de Palma para atacar, golpeando a los Pokémon de Johanna con la suavidad de una bala de cañón. Umbreon y Glameow salieron volando por los aires, justo cuando Johanna les ordenó lanzar su contraataque.

Umbreon saltó en la cola de resorte de Glameow, que la utilizó para catapultarlo directo hacia Tangrowth, girando en el aire mientras su cola brillaba de metal con Cola de Hierro. El ataque giratorio golpeó a Tangrowth en todo el centro, cortándole varias de sus enredaderas y empujando al Pokémon de hierba hasta su límite. Umbreon rebotó de vuelta al escenario aterrizando con gracia, mientras Tangrowth se desplomaba. La chicharra desde la cabina de los jueces le informó que se había anotado un KO.

- ¡Sí! Dos contra uno, no podemos perder…

Ya se sentía con ganas de celebrar, hasta que oyó a su oponente ordenarle a Medicham atacar a Umbreon con Fuerza de Palma.

- ¡Protege a Umbreon con Atactrueno! – gritó Johanna en respuesta, mientras su inicial comenzaba a echar chispas amarillas y lanzaba el ataque eléctrico hacia Medicham.
Con uno de sus brazos regulares, la Fuerza de Palma bloqueó el ataque Eléctrico, mientras los puños fantasmas comenzaban a rodear a Umbreon para golpearlo, todos brillando con Fuerza de Palma. Y entonces, una ráfaga veloz de puñetazos comenzó a llover sobre Umbreon, mientras Medicham gritaba furioso con cada golpe que conectaba. Siguió y siguió, hasta que Umbreon no pudo soportar más y colapsó derrotado. Con eso, los puntos volvían a ponerse en su contra, y solo quedaban treinta segundos en el reloj.

Cada uno de los puños fantasmas de Medicham comenzó a brillar con los poderes del Fuego, Trueno, Hielo y Veneno. Empezó a utilizarlos en secuencia, primero el Puño Fuego, que Glameow esquivó de un salto, seguido del Puño Hielo, que pasó rozándole los pelos de la espalda. El Puño Trueno fue bloqueado por una Garra de Sombra, y finalmente el Pinchazo Venenoso, que lo esquivó al doblarse de una manera que un humano jamás podría haberlo hecho.

Veinte segundos en el reloj. Todavía iba perdiendo contra Mega Medicham, tenía que sacar algo grande, y rápido. Su oponente volvió a ordenar una Fuerza de Palma, y mientras el puño sólido empezaba a resplandecer, la inspiración la golpeó como un Giga Impacto.

- ¡Rápido, Glameow, enrolla tu cola alrededor de Medicham! – gritó Johanna.

Con un maullido de reconocimiento, Glameow saltó hacia Medicham. Saltando para esquivar los puños fantasmas que trataban de agarrarla, Glameow se deslizó fuera del camino de la Fuerza de Palma y se puso justo debajo de Mega Medicham, antes de extender su cola. Esta se enredó alrededor de todo el cuerpo del Pokémon Luchador-Psíquico, causando que tanto él como su entrenador se quedaran paralizados de la sorpresa.

- ¡Ahora, Atactrueno!

Con ese ataque eléctrico a quemarropa, Medicham recibió daño que se esparció incluso hacia sus extremidades fantasmas. La electricidad finalmente salió despedida fuera del cuerpo de Medicham, formando unos anillos que explotaron en lo que parecía una estrella muy brillante, centrada en el electrocutado Mega-Pokémon. No era exactamente una flor de lis como le hubiera gustado, pero serviría. Y justo a tiempo, ya que en ese momento sonó el reloj indicando que el tiempo se había terminado.

Ambos de pie con mucho esfuerzo, Glameow y Mega Medicham, al igual que sus entrenadores, se dieron la vuelta hacia el tablero, para averiguar quién ganó. La diferencia parecía ser de un solo punto, y el ganador de ese encuentro fue…

- ¡Tras una dura y feroz batalla, la ganadora del Gran Festival de este año es Johanna de Pueblo Twinleaf!

El público estalló en vítores, inclusive Glameow corrió hacia ella y saltó hacia sus brazos, aferrándose cariñosamente a ella por su victoria, pero Johanna se quedó dónde estaba, demasiado abrumada con todo a su alrededor para hacer o decir algo. Lo logró… finalmente lo había logrado. Había ganado el Gran Festival… y justo a tiempo.
 
(--0--)


Unas semanas después…

Todo el dinero ya se había ido: sus padres estaban ahora en una cirugía adicional. Ella con gusto se hubiese quedado con ellos, pero su padre fue muy, muy insistente en que "no desperdiciara su vida rondando a sus viejos padres y que merecía ir a divertirse un poco". Así era como había terminado en Pueblo Celestic, por invitación de Lila, quien no ocultaba para nada su radiante alegría porque su amiga ganara el Grand Festival, y con una técnica basada en las suyas, nada menos. Era divertido, aunque había demasiado alcohol para el gusto de Johanna.

La edad legal para tomar era de veinte años en las regiones de Kanto, Johto, las Islas Naranja, Hoenn y Sinnoh, pero recientemente Hoenn y Sinnoh habían elegido reducirla a dieciocho. Cuando eso sucedió, Johanna fue convencida de irse con algunos amigos a tomarse unos tragos solo porque podían hacerlo. Para resumir la historia, terminó con varios números de teléfono anotados por todas partes y con una extraña tensión, y por si las dudad hizo una visita a una clínica local para asegurarse de no tener ninguna infección o haber terminado embarazada. Por fortuna no fue así, pero mejor no seguir tentando a la suerte.

Desde entonces, Johanna se limitó a celebrar solo poniéndose a bailar y ocasionalmente flirteando, mientras no hubiese licor involucrado. Así era más sencillo.

- Vaya, vaya, vaya… la nueva Gran Coordinadora de Sinnoh. Y debo decir, te ves realmente bella hoy. Una belleza digna de tus talentos. – le habló de pronto una voz que sonaba con acento extranjero, detrás de ella.

La peliazul se dio la vuelta, y se encontró de frente con un hombre, por lo menos unos diez años mayor que ella, aunque por la iluminación no podía estar del todo segura. Y dado que las luces a su alrededor cambiaban de color a cada segundo, no podía ver con exactitud el color de su pelo o de ojos. Lo único que podía distinguir era que llevaba ropa oscura.

- Gracias. – respondió Johanna, sonrojándose por alguna razón. De hecho, el solo estar cerca de este hombre la hizo sentirse… algo incómoda.

Parecía estar viéndola de arriba abajo. Johanna conocía esa mirada, era muy común en fiestas y reuniones sociales, y usualmente era seguida por encuentros sexuales. No todas sus escapadas habían sido bajo la influencia del alcohol, ya sabía perfectamente como era que la estuviesen viendo, tanto con hombres como mujeres. En realidad no le importaba eso mucho, mientras no lo hicieran mientras hacía sus espectáculos.

Usualmente se sentía halagada de que la apreciaran, pero algo con este sujeto se sentía… incómodo. La forma en como la veía, como si la desvistiera mentalmente… no se sentía normal. Era más como cuando su Umbreon veía a Glameow cuando se ponía en celo. Era… inquietante. Pero le daba igual, de todos modos no podría embarazarse por otras tres semanas. Solo le daba escalofríos, nada más.

- ¿Y qué planes tienes, ahora que te hiciste un nombre? – preguntó el hombre en tono cordial, como si no hubiese notado, o no le importara, que ella se había sentido incómoda de que la vieran como potencial material para procrear.

- Primero tendré que esperar para ver cómo resuelvo mis asuntos familiares. Después de eso… tal vez me dedique a la enseñanza. – Johanna discretamente trató de alejarse de este hombre que la ponía nerviosa, tratando de no provocar una escena que arruinase la fiesta de Lila.

Su amiga no se molestaría con ella por causar una conmoción si era por salir corriendo de un sujeto que trataba de propasarse con ella o algo así. No era así de egocéntrica. Sin embargo, sería un dolor de cabeza, entre los tabloides y la mala prensa que un escándalo como ese podría terminar echándole a Lila.

- ¿Oh, así que te gustan los niños? – dijo el hombre.

Johanna de pronto sintió como si la recorriera una ola de… Oh, por Arceus, ¿qué le estaba pasando? ¿Acaso de pronto se estaba excitando solo por estar tan cerca de este hombre? No había tomado nada, ¿sería que había algo en el aire? Esto se ponía escalofriante…

*¡RING, RING, RING! ¡LLAMADA, LLAMADA! ¡RING, RING, RING!*

Oportunamente, su teléfono le dio la excusa perfecta para salirse de la fiesta. Si era una llamada urgente tendría un pretexto para irse a otra parte por si se trataba de algo privado. Mientras se alejaba, el hombre no hizo ningún movimiento para seguirla, simplemente se quedó viéndola con una expresión de fastidio.

- Qué lástima, el viaje fue un desperdicio. – murmuró para sí mismo, mientras también abandonaba la fiesta. – En fin, siempre hay otras candidatas...

Y dicho esto, también se marchó.
(--0--)


Algún tiempo después…

Tras aquel último procedimiento médico fallido, sus padres le dijeron que ya no más. Habían decidido que, razonablemente, ella ya no podía hacer nada para revertir su cáncer, y no querían que ella siguiera gastando su dinero en balde tratando de salvarlos. No fue una conversación agradable: Johanna no tenía idea de cómo no fue a parar en un bar después de eso, aunque tal vez su encuentro con aquel hombre había ayudado a que se mantuviera en guardia. Y desde luego, a su Umbreon no le molestaba hacer de Pokémon guardián para ella.

Desde luego, todo ello conllevó al inevitable resultado. Un día extremadamente seco y caluroso, Johanna se encontró de pie, con un vestido negro, sus ojos llenos de lágrimas, en el funeral de sus padres. Una parte de ella, su cerebro, trataba de decirle que hizo todo lo que pudo, y que cualquier otra cosa la hubiese dejado en la calle. La otra, su corazón, se sentía que tal vez, solo tal vez, una cirugía más hubiese podido ser la que les salvara la vida.

Y luego para empeorar, aprendió de la manera difícil que los funerales también implicaban más costos de lo que se imaginaba. Especialmente cuando la guardería Sunny Day era la que proveía a los Pokémon, un servicio que no sabía que estaba allí, o que podía ahorrarse para no gastar algunos billetes de más. Y con eso, la idea de que sus padres prefirieran irse en paz y que ella no tuviese que "gastar su dinero en ellos", terminó siendo un punto muerto tras este reciente giro de acontecimientos.

Francamente, Johanna tuvo muchísima suerte de que la casa de sus padres todavía estuviera a su nombre, pues se la dejaron en su testamento, y pudo pagarla por completo al banco. Porque una hipoteca ahora sería un golpe fatal a su vida en estos momentos. En aquel instante, Johanna se encontraba sentada en la mesa de la cocina, y frente a ella docenas de cuentas que estaban esperando a ser pagadas.

- ¿Y bien, Glameow? ¿Me salto la cuenta de calefacción de este mes, la del internet y el teléfono, o dejamos de almorzar? – preguntó a su inicial con un humor algo negro. La gata le respondió siseando de una manera que podía interpretarse como "quítame mi calefacción y sufrirás las consecuencias". – Muy bien, creo que eso significa que no podré ir al estadio a atrapar pelotas de béisbol este mes…

Johanna suspiró, de un modo u otro tendría que quedarse endeudada con alguna de las corporaciones mayores. En aquel instante sonó el teléfono de su casa. Lo tomó con resignación, preguntándose si sería otra llamada automática política. Si había un lado positivo en sus actuales problemas financieros, era que esas llamadas en particular pronto cesarían.

- ¿Hola, residencia Berlitz? – Johanna habló con el tono más educado posible, pero estaba lista para colgar en cualquier momento.

- Saludos, Johanna Berlitz. – le sonó una voz masculina desconocida, en un tono neutral pero educado. – ¿Estás disponible para un almuerzo?

En aquel momento el estómago le gruñó escandalosamente. Trató de ignorarlo, aunque sin mucho éxito.

- Si estás invitándome a salir, ¿puedo saber por lo menos tu nombre? – respondió con un tono algo seco. – No acostumbro aceptar citas de gente que me llama al azar.

- ¿Una cita? Me malinterpretas, Gran Coordinadora. No vengo aquí por placeres, vengo por negocios. Mis asociados y yo en la U.T.P. quisiéramos contratar tus servicios.

- ¿La U.T.P.? – preguntó Johanna entrecerrando los ojos. – ¿Qué rayos es eso de la U.T.P.? Casi suena como un grupo terrorista o algo así.

- No, no somos un grupo de terroristas. Creo que te estás refiriendo al Batallón Universal de Entrenadores (Universal Trainers Battalion), U.T.B. – Parecía sonar como si la pregunta hubiese sido una broma que ya le aburría desde hacía tiempo. – Piensa más en nosotros como un grupo de consejeros, y deseamos conocerte. Si aceptas la invitación a almorzar, te pagaremos la cuenta y también por tu tiempo. Suficiente para que puedas cubrir esas… expensas acumuladas que tienes en estos momentos.

A la mención de que iban a pagarle todo, Johanna se quedó viendo sus recibos, como si lo considerara. Su Pokémon inicial, aunque no había escuchado la conversación desde el otro lado, pareció deducir lo que pasaba, pues no tardó en echarle una mirada que le decía "¿Estás segura que esto no va a terminar mal?"

Para ser honesta, Johanna no estaba segura, pero considerando el agujero en el que estaba, el dinero lo necesitaba de urgencia, y en Twinleaf no había quien pudiese contratarla para algún trabajo de momento…

- Está bien. – Johanna respondió con un tono de voz que sonaba con cautela. – Nos veremos en el Restaurante Staravia al este de Twinleaf en media hora. – Ese lugar siempre estaba repleto de gente, si pasaba algo raro, serviría para salir del atolladero. – Llevaré a mis Pokémon conmigo.

- Por supuesto, no puede ser de otra manera. Un buen entrenador o coordinador nunca debe salir sin ellos. – Dicho esto, la voz misteriosa colgó la llamada. Johanna también hizo lo mismo, y de pronto una enorme sensación de intranquilidad la invadió. Su Glameow también puso rígida la cola al sentirlo.

- U.T.P… – murmuró Johanna para sí misma. - ¿Qué querrá decir? ¿"Unique Trainer Profilers"? ¿"Ultimate Trainer Project"? ¿"Ultimate Tomorrow Premiers"? ¿"Unsettling Top-Secret Patronage"? ¿"Ultimate Tortellini Preparation"?

Glameow siseó ante la mención de ese último. Johanna tenía tanta hambre que debía estar delirando.

- Creo que… simplemente les preguntaré mientras ordeno un enorme sándwich.

FIN.
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#13
Capítulo 9: Arco de Cerulean, Parte 2: Poder.

(--0--)


Norte de Ciudad Cerulean, donde nos quedamos en el capítulo anterior…

La guerra de Squirtle de una sola tortuga solitaria en contra de toda la humanidad llegó a su fin en cuanto Bulbasaur lo agarró con sus látigos, lo arrojó hacia Ash (que todavía llevaba a Misty en brazos) e hizo contacto con él.

Y por contacto, quiso decir que Squirtle le dio un coletazo por detrás de la cabeza. Ash no tuvo tiempo ni de reaccionar, pues Squirtle se quedó congelado al recuperar sus memorias, y de pronto se puso frenético al sentir como que de pronto le faltaba algo.

- ¡¿Squirtle squirt?! [¿Qué demo… dónde estoy? Este no es el Escuadrón Squirtle, mis gafas están del color equivocado por adentro. ¿Por qué tengo este extraño deseo de hacer pedazos a los habitantes de la superficie? ¿Y cuándo fue que Ash y Misty pasaron de la pubertad?] – Fue entonces que notó a Charmander. – ¿Squirtle Squirt? [¿Oh, no me digan que Charizard tuvo un hijo? Cielos, eso me hace sentir viejo.]

Hubo una pausa muy incómoda después de esto, mientras Squirtle parecía pensar en qué decir a continuación, sin tener la menor idea de lo que pasaba.

[¿Cómo estás, flamita? Soy un viejo amigo de tu papá, puedes llamarme tío Squirtle.] – lo saludó. La reacción de Charmander fue tirarse al suelo y comenzar a golpearlo gimiendo en frustración. – [¿Qué le pasa, está mal de la cabeza?]

- Pika, pika. [No, es solo que él es el Charizard que conoces, no su hijo.] – dijo Pikachu con la voz seca. – [Para resumir la historia, la realidad se destruyó por completo, y Ash fue enviado atrás en el tiempo para evitar que volviera a suceder, pero en el proceso, el mundo se alteró por completo. Haciendo contacto con Ash podemos recuperar nuestras memorias, y al parecer también le dio a Misty algunas de las suyas.]

- ¿Squirtle? [¿Eh? Vaya, eso explica por qué Butterfree y Pidgeotto de repente están aquí.] – Los dos aludidos le echaron una mirada por no haberlos notado antes. – [¿Y quién es el mono púrpura?]

- Aipom. [Creo que no nos conocimos antes. Soy Aipom, antes conocida como Ambipom. Ash me capturó durante el Gran Festival de Kanto poco antes de derrotar a Brandon, y estuve con él antes de ser intercambiada a Dawn en Sinnoh. Después de eso, decidí dedicarme a ser campeona de ping pong.]

- [Vaya, te vas por unas cuantas aventuras y te pierdes de muchas cosas.] – dijo arqueando una no existente ceja al escuchar lo último de Aipom. – [Está bien, mientras siga siendo el más rudo de los Pokémon de tipo Agua que haya tenido, lo que sea que haya pasado está bien para mí. Bueno, tal vez no que la realidad haya hecho kaboom, pero lo demás no importa.]

Pikachu tuvo que resistirse al deseo de mencionar a Froakie, que podría con facilidad haber destronado a Squirtle por ese título si la realidad no hubiese colapsado. Aunque ese encuentro tendría que esperar para otra ocasión, probablemente hasta Kalos. Ash, por su parte, finalmente pareció procesar bien el hecho de que su Squirtle estaba aquí, y de pronto tuvo una idea:

- Squirtle, necesito que uses Surf para llevar a Misty a… – Ash iba tan rápido que no se detuvo sino hasta que Squirtle frunció el cejo y le dijo que se callara por un momento.
[Ash, no sé si estás al tanto, pero para usar Surf y llevar a un humano por el agua a la vez, necesitas un Pokémon lo suficientemente grande para cargarte, o para que te agarres de él. Misty no puede agarrarse de mí en ese estado, y para cargarla necesitarás a alguien mucho más grande que yo. Como un Lapras, o algo así.]

Esta realización hizo que las esperanzas de Ash se fueran por la coladera en un instante. Por fortuna para él, Squirtle todavía no había terminado.

- [Diablos, creo que los únicos Pokémon lo suficientemente grandes como para hacerlo en esta área serían los Gyarados, y no hay forma de que… ay, no, maldición, yo y mi bocota.]

Squirtle dejó de hablar al darse cuenta de que sin mediar palabras, su entrenador echó a andar hacia el borde del agua. ¿En serio iba a intentar lo que él creía? Sus ojos estaban llenos de determinación, y nada ni nadie lo iba a detener, aunque pareciera un suicidio. Al diablo todo lo demás, si era la única oportunidad que tenía de salvar a Misty, que así fuera.

- Gyarados, el Pokémon atroz. Los Gyarados son criaturas violentas que han causado el fin de civilizaciones enteras en un solo día.

El comentario del Pokédex no hizo nada para amilanar los pasos que daba Ash. Volvió a insistir.

- Gyarados, el Pokémon atroz. Los Gyarados se enfurecen con facilidad y eran considerados la mayor de las amenazas para los marinos desde tiempos antiguos en los registros históricos. Eran tan peligrosos que esto conllevó a repetidos sacrificios de Gyarados y envenenamientos de Magikarps que aniquiló casi por completo a ambas especies en Kalos.

Nada, Ash todavía seguía andando hacia el agua, eso tampoco iba a detenerlo.

Gyarados, el Pokémon atroz. Los Gyarados son una especie depredadora capaz de comer humanos. Son atraídos fácilmente cuando los incautos empiezan a salpicar en la superficie del agua al borde de los… – Como si fuese su señal, Ash llegó al borde del agua y empezó a patearlo violentamente. – Maldición, idiota, si tienes deseos de morir al menos sácame de tu bolsillo antes que termine en el estómago junto contigo.

Bulbasaur intercambió una mirada Pikachu, y este le respondió sacudiendo la cabeza firmemente, básicamente diciendo que no salvaran al Pokédex. Aunque esa idea fuese estúpidamente peligrosa, no podían decir que no estuvieran detrás de Ash en esto. El entrenador, cuando se hartó de las quejas de su aparato, se lo sacó del bolsillo y lo arrojó (casi podría jurar que lo oyó gritar "¡AUCH!" cuando chocó contra el borde rocoso del río). Dejó de patear el agua solo por un momento para quedarse viéndola fijamente.

- Me rehúso… a perder a alguien más. – dijo Ash en voz baja, pero todavía audible. – Aunque sea muy tarde para salvar a Dawn, a Cilan o a Iris, no pienso perder a otro de mis amigos. No me importa lo que tenga que hacer. – El agua empezó a agitarse enfrente de él. Finalmente había respondido. –Aunque eso signifique obligar a un Gyarados a que me obedezca, con mis propias manos.

Pese a que estaba totalmente preparado para enfrentarse al Gyarados con sus puños si era necesario, no pasó mucho antes que Pikachu, movido por su inquebrantable sentido de la lealtad, se parara firme a su lado, listo para luchar codo a codo con su entrenador.

- Pi. [No. No vas a pelear tú solo.]

Inmediatamente, lo siguieron Bulbasaur y Charmander, después Aipom, Pidgeotto y Butterfree, y finalmente Squirtle (a pesar de que técnicamente seguía siendo un agente libre y no estaba en obligación alguna de obedecer a Ash). Todos se acercaron al borde del agua, preparados para lo que venía.

[Todos estamos contigo.]

Todos ustedes van a morir, y a mí me reciclarán en un iPad. – dijo de alguna manera el Pokédex, pero ninguno de ellos le puso atención.

Y a los pocos segundos, la gran forma del Gyarados, finalmente emergió de las profundidades, una gigantesca criatura azul y blanca con forma de serpiente, que se anunció con un poderoso rugido, fácilmente superándolos a todos juntos, Ash y sus Pokémon, en tamaño. Pero ninguno de ellos se dejó intimidar, todos se prepararon para lanzar sus ataques, simultáneamente.

Al parecer anticipándose a esto, Gyarados volvió a rugir y parecía que estaba por atacarlos primero, pero de pronto, su mirada se fijó en el cuerpo inmóvil de Misty, y su expresión, aunque imperceptible para el observador casual, cambió por completo, al igual que sus rugidos. Ya no parecían amenazadores, sino más bien de preocupación. Y al percatarse de esto, Ash les ordenó a todos que se calmaran por un momento.

- ¡¿Roar?! – dijo mirándolos con expresión interrogante. Ash frunció el cejo, y tuvo que darse la vuelta hacia donde estaba Squirtle.

- Hey, amigo, ¿qué está diciendo?

Ash con esto se percató de que sus poderes tenían una notable falla, específicamente tratándose de entender a los Pokémon. Solo podía entender a aquellos con quienes tenía una conexión cercana. Eso quería decir que solo podía hacerlo con sus propios Pokémon, y quizás con algunos de los de sus amigos con algo de esfuerzo (aunque considerando que no confiaba en Psyduck acerca de no irse de lengua con Misty con el hecho de que él era del futuro, todavía no ponía a prueba esta teoría), pero definitivamente no con los Pokémon salvajes. Así que todavía necesitaría la ayuda de sus Pokémon para que le tradujeran, similar a como Meowth lo hacía para el Equipo Rocket.

- Squirt. [Dice que está preocupado porque acaba de ver que su amiga está herida.]

Le tomó a Ash un par de segundos percatarse de que el Gyarados con "amiga" probablemente se refería a Misty. Y otro par más para que con ese pensamiento, Ash se atreviera a tener una corazonada.

- Hey, Pikachu… si Misty tenía un Gyarados… ¿crees que este podría ser…? – No tenía manera de estar seguro, pero él siempre seguía a su intuición y esta le decía que estaba en lo correcto. Pikachu solo se encogió de hombros, sabiendo perfectamente lo que Ash estaba pensando.

- ¿Chu? [¿Probablemente?]

Con esta información en mente, Ash se adelantó para hablar de frente con Gyarados, alegrándose de que los Pokémon podían entender el lenguaje humano aunque la mayoría de los humanos no pudieran entenderlos a ellos. Tomando un profundo respiro, empezó a hablar.

- Gyarados, mi nombre es Ash Ketchum, y soy amigo de Misty. Escucha, ella no está bien, necesita atención médica tan pronto como sea posible, y solo podremos llegar a tiempo cruzando el agua por aquí. Tú eres el único lo suficientemente grande para cargarla. Por favor, necesito tu ayuda. Misty necesita tu ayuda.

Ash miró fijamente a los ojos de Gyarados, para que este viera por sí mismo que era totalmente sincero y que le importaba la vida de Misty. Gyarados rugió hacia el cielo, antes de mover su enorme cola y colocarla en la orilla, como si fuera el puente para abordar un barco.

- Squirt. [Dijo que sí.]

Ash sonrió triunfante, aunque realmente no necesitaba la traducción. Sin perder tiempo, volvió para recoger a Misty de nuevo, mientras Gyarados le rugía para que se diera prisa si querían salvarla.

- Voy a salvarte, Misty… – se dijo Ash en voz baja mientras la volvía a tomar en brazos y se subía a la espalda de la serpiente marina.

Pronto, el resto de sus Pokémon también se le unieron, con Bulbasaur usando sus látigos para recuperar al Pokédex (oyéndolo gritar "¡Suéltame, estúpido organismo simbiótico!") antes que fueran a dejarlo olvidado.

Por desgracia, ahora no había tiempo de ir a recoger sus sacos de dormir, provisiones y todo lo demás, no había más opción que dejarlas allí y regresar por ellas después. Con suerte, nadie trataría de robárselas, y al decir "nadie", Ash se refería específicamente al Equipo Rocket, especialmente después que le dijeron que estaban "acechándolo". ¿No estarían vigilándolo ahora mismo?
(--0--)


Mientras tanto, en un pequeño pueblo no muy lejos de donde estaban Ash y Misty…

- ¡Ekans!

- ¡Koffing!"

Los dos Pokémon tipo Veneno que poseían los miembros del Equipo Rocket, ahora se encontraban amenazando a los empleados de un supermercado, manteniéndolos contra la pared, mientras el trío, llevando unos enormes sacos en cada mano, procedían a saquear toda la comida y productos de primera necesidad que el trío requería, para poder continuar con sus observaciones de su objetivo, Ash Ketchum. Habían salido esa mañana, conscientes de que tendrían mejor oportunidad de robar la tienda apenas abriera, y confiando en que el muchacho no haría nada interesante mientras no lo estaban mirando. La última vez que lo vieron se veía extremadamente enfrascado en el entrenamiento con sus Pokémon, así que lo más probable era que siguiera en eso por un largo rato. Si iban a vigilarlo, tenían que estar seguros de tener lo necesario para poder sobrevivir en lo salvaje ellos también.

Por supuesto, los tres se sorprendieron enormemente al saber que el muchacho era un bloodliner. No habían parado de preguntarse por qué su jefe quería que lo tuvieran vigilado. ¿Acaso quería reclutarlo para sus filas? ¿Estaría planeando empezar su propio ejército de bloodliners? ¿O simplemente quería hacer los arreglos para que muriera de alguna manera que beneficiara a la ola de anti-bloodliners que estaba surgiendo? La respuesta de Giovanni cuando le hicieron la pregunta fue muy corta y directo al punto.

- "Hablen de esto con alguien más aparte de mí, y pueden despedirse de sus miserables vidas."

Es decir que la verdadera razón de su trabajo seguía siendo un misterio, pero habría mucho tiempo de pensar en ello luego de reabastecerse de sus galletas favoritas y el desodorante que necesitaban. Y el motivo de que todavía estuvieran ocupados en esto: este había sido su tercer blanco para llevar a cabo su operación. James decidió que cancelaran el asalto al primer local, porque el dueño estaba pagando la educación de dos de sus hijos en la universidad, y tenía otros dos aproximándose a esa etapa de su vida, mientras que Jessie se rehusó a atacar el segundo cuando se enteró que el dueño de ese era el principal proveedor de un orfanato local.

Pero el dueño del supermercado que ahora estaban asaltando no tenía nada que disuadiera al trío de querer robarlo. Nada de pagar la universidad, nada de pobres huerfanitos, solo un hombre de 36 años sin esposa ni hijos, y cuya primera reacción al ver a Meowth andando tranquilamente (en realidad vigilando) por el callejón trasero fue patearlo para que se largara. Eso quería decir que no habría piedad para él ni para sus empleados de sueldo mínimo.

- Pringles, champú, el último número de National Poké-Geographic, un mapa, y todos sus celulares rotos para que no vayan a delatarnos. Eso ya es todo. – dijo James, leyendo y marcando todo en una lista, como si fueran a pagar por lo que se estaban robando.

- ¡No van a salirse con la suya! – gritó el dueño, todavía de espaldas a ellos, mientras Jessie se burlaba.

- ¿Es lo mejor que se te ocurre decir? Además, si la gente pudiera detener al Equipo Rocket, ya lo habrían hecho, ¿qué, tal vez hace veinte, cuarenta, o algunos años más?
Y con estas palabras, el trío procedió a dejar el edificio, haciendo solo una última parada para recuperar a Koffing y Ekans antes de marcharse, echándose sus sacos al hombro y volviendo para vigilar a su objetivo. Seguro que el niño no podía haberse ido a hacer alguna locura en tan poco tiempo.
(--0--)


Encima del agua…

- ¡Char! [¡No te temo, agua! ¡Una vez pude volar por encima de ti, y volveré a hacerlo! ¡Te evaporaré con mis llamas, te partiré con mis garras, y luego cavaré un agujero donde antes estabas como prueba!]

- Bulba… [Y yo que creía que Totodile y Gible tenían sus problemas. En serio, espero que más nadie se ponga así de psicótico con esto…]

Ash en aquel momento no estaba poniéndole mucha atención a las amenazas de Charmander o a sus intentos de atacar el agua con sus Brasas, ni tampoco a Bulbasaur sintiéndose exasperado por los deseos que tenía el lagarto de agarrarse a pelear con lo que fuera con tal de volver a evolucionar. Hizo una nota mental de utilizar a Charmander contra el Teniente Surge, aunque por dentro se preguntaba si tendría elección cuando llegara el momento.

Misty todavía seguía inconsciente, mientras él la sujetaba con fuerza para evitar que se ahogara, y se preguntaba si sería mejor regresar al resto de sus Pokémon y capturar apropiadamente a Squirtle de nuevo. Aunque sería algo contradictorio con su actitud solidaria de antes, el hecho era que incluso con Pidgeotto y Butterfree volando y Squirtle nadando por sus propios medios, todavía eran peso adicional y ralentizaban a Gyarados. Pero al mismo tiempo, todos ellos eran necesarios afuera, ya que como pudieron comprobar, había muchos Gyarados más en el río, y tuvieron que utilizar sus ataques para mantenerlos alejados y que el suyo pudiese seguir avanzando hacia la otra orilla, en vez de estar perdiendo el tiempo tratando de pelear contra ellos.

Sin embargo, los ataques de Charmander en la superficie del agua terminaron por atraer la atención de otro habitante de las profundidades, que terminó lanzándose hacia ellos con todo su poder. Por fortuna, era uno muy pequeño, y Charmander pudo interceptar sus Tenazas con su Garra de Metal. También le resultó extremadamente familiar a Ash… y también a los otros Pokémon a excepción de Aipom, pues reconocieron su olor. Los ojos de Charmander se ensancharon al ver quién había saltado desde el agua, un pequeño cangrejo color crema y rojo.

- ¡Char! [¡Tú!]

- ¿Ki?

- Krabby, el Pokémon cangrejo de río. Krabby es un Pokémon a menudo usado en platillos de comida marina. Este en particular sería ofrecido con descuento o para un almuerzo dietético en cualquier restaurante de sushi que se respete. – dijo sarcásticamente el Pokédex.

Ignorando el comentario de su Pokédex, Ash distraídamente le hizo un gesto a Bulbasaur para que sostuviera a Misty por él y que no se cayera. Alargó las manos para agarrar a Krabby, pero este forcejeó para soltarse de las garras de Charmander, y amenazó con volver a caer al agua.

- ¡Pokébola, ve! – gritó Ash, arrojándole desesperadamente una Pokébola, consciente de que si Krabby se le escapaba ahora, tendría suerte si lo volvía a encontrar.

Sería muy triste salvar solo a Misty, y terminar perdiendo a uno de sus Pokémon más veteranos, incluso si no lo utilizaba muy a menudo (tal vez era tiempo de corregir eso ahora que tenía la oportunidad). Podría jurar que esta vez cuando la Pokébola lo capturó, escuchó un sonido que sonaba como silbido, en lugar del pitido normal. La bola alcanzó a Krabby a menos de medio metro de distancia de que tocara el agua, con ello capturando al séptimo de los Pokémon originales de Ash, se agitó una sola vez, y dejó salir las chispas de la captura. Luego empezó a brillar, igual que la última vez que Ash había capturado a un séptimo Pokémon mientras estaba con el equipo completo mientras estuviera en el radio de teletransportación (en Unova al estar tan lejos, este nunca fue el caso).

Captura crítica reconocida. Informando a la base de datos. – dijo el Pokédex, mientras Ash se quedaba confuso.

- ¿Captura crítica?

Sí, de cierta manera fue una captura crítica, pero eso sonaba más a que el artefacto simplemente le había puesto un nombre así por así. Tal vez seguía molesto con Ash por atraer a un Gyarados en lo que cualquiera vería como ganas de suicidarse, ya que después de eso no quiso responder a la pregunta de Ash.
(--0--)


Ruta 5 físicamente, el mundo de los sueños mentalmente…

El fuego siguió ardiendo por horas, reduciendo todo a su alcance a cenizas. Su casa, su familia, inclusive los pilares de su vida, todo a su alrededor ardía en llamas y se rompía en pedazos. El sonido del fuego consumiendo todo, y la visión de su hogar ardiendo en llamas, el olor del humo, todo ello quedaría marcado por siempre en su memoria.

Su único consuelo era que su compañero no veía esto, su Pichu recién nacido dormía profundamente en sus brazos, tan dormido como lo había estado cuando Red salió de la casa en llamas, siendo ellos dos los únicos sobrevivientes de los tres ocupantes. Un incendio provocado por…

- ¡Tenías que abrir tu bocota!

- ¡Todo lo que tocas queda hecho pedazos!

- ¡Con razón tu padre nunca se tomó molestias contigo! ¡Eres un fenómeno de la naturaleza!

Cada una de las voces que oía, eran de los que lo atormentaban durante su infancia, una y otra vez, al verse de nuevo atrapado en su cuerpo de niño, un niño de piel pálida con pelo negro alborotado que nunca se dejaba someter del todo, y un par de marcas en forma de rayito debajo de sus ojos marrones, las cuales desaparecieron ya hasta cuando cumplió los doce. Su camiseta blanca, con una imagen de una Pokébola, estaba manchada con marcas de quemaduras por todos lados.

¡¿Por qué su odio nunca se iba?! ¡No los había visto en años! ¡¿Por qué simplemente no podía olvidarlos?!



- ¡Red! ¡Red, despierta!

Los ojos de Red se abrieron de golpe, para encontrarse de frente con la cara de Yellow mirándolo fijamente. La preocupación era casi palpable en los ojos de la chica, y solo se vio reforzada por su voz cuando finalmente le habló:

- Estabas agitándote, y hablando en sueños. ¿Qué te pasa? – le preguntó. Él solo se puso de pie, incapaz de mirar a la chica a los ojos.

- No es nada…

- No me mientas. – replicó Yellow. – La gente no se agita así mientras está dormida por nada, a menos que tenga pesadillas. Como mi tío Wilton, cuando tenía esos sueños sobre su tiempo en la guerra.

Red recordó vagamente que Yellow le había contado que, tras la muerte de su madre, la había criado su tío abuelo Wilton, un veterano de la última gran guerra, y uno de los últimos que recientemente había fallecido, si recordaba bien. Eso explicaba el por qué una niña de su edad andaba sin supervisión en un mundo lleno de criaturas lanzafuego y venenosas. Comportamiento que tal vez sería posible en algunas décadas si el mundo seguía en marcha hacia una era de paz de parte de ambos lados, pero no en el presente.

Red continuó en silencio, mientras las memorias seguían resonándole en la cabeza, negándose a mirar a los ojos a Yellow, pero todavía sintiendo su mirada de preocupación entremezclada con algo de rabia.
(--0--)


Ciudad Cerulean…

Sorprendentemente, no hubo muchas complicaciones una vez que Ash y Gyarados llegaron al hospital de Cerulean. Para empezar, no solo el hospital estaba muy cerca del borde del río, lo que le evitó molestas preguntas de la gente por ver a un muchacho corriendo por la ciudad con una chica inconsciente en brazos, sino que además los guardias se mostraron extrañamente calmados después de ver a un Gyarados aparecer cerca del lugar que vigilaban.

Bueno, tal vez en parte porque inmediatamente al verlo dejaron salir un par de docenas de Voltorbs y Magnemites, pero en cuanto notaron que Ash estaba montado en él, concluyeron que no sería una amenaza salvaje para el hospital.

En cuanto vieron a Misty, y Ash les dijo lo que había pasado, se mostraron mucho más comprensivos, y rápidamente la llevaron a la sala de emergencias. De hecho fueron tan eficientes en su trabajo que ninguno de ellos se percató que Ash había usado una de las Pokébolas de Misty para capturar a ese Gyarados, y una de las suyas propias para Squirtle. Las Pokébolas, estando registradas para el que las compra (o las renta, como en el caso de áreas como la Zona Safari), podían usarse por otras personas para capturar Pokémon para ellos. Así era a menudo como los padres usualmente capturaban Pokémon iniciales para sus hijos, y la razón de que Brock no tuviera a ninguno de los Tauros de Ash, a pesar de haberle ayudado a capturar unos cuantos.

Extrañamente, aunque Squirtle se teletransportó al laboratorio del Profesor Oak igual que Krabby, la Pokébola de Gyarados se encogió y se selló por completo, similar a cuando él tuvo más de seis Pokémon en Unova.

Por si no lo sabes, estás en la minoría, el 1% afortunado. La mayoría de los entrenadores no cuentan con un dispositivo tan maravilloso como yo para teletransportar sus Pokébolas, y al exceder su límite, la Pokébola se bloquea, incluso las tuyas también lo harían si estuvieras demasiado lejos del radio de mis capacidades. La mayoría de los que tienen más de seis Pokémon a mano tienen que rotar a sus Pokémon activos manualmente, lo que implica bloquear una de las Pokébolas en el equipo para poder desbloquear una diferente. – le informó el Pokédex a Ash desde su bolsillo mientras recogía la bola de Gyarados, antes de volver a meterla en la mochila de Misty (se había quedado con ella mientras se la llevaban para atenderla).

Y apenas unas horas después, después de leer todas las revistas que había en la sala de espera, surfear en el internet con Dexter hasta que se cansó de todo el fanart de "Mi Pequeño Ponyta" que veía por todos lados, ahora estaba caminando de un lado al otro con Dexter proveyéndole canciones en una lista de reproducción, escuchándolas con unos auriculares que la secretaria le prestó porque según ella "necesitaba algo para mantenerse ocupado o podría volverse loco esperando sentado".

En serio, la única otra cosa que Ash podía hacer en este momento (y que lo haría quedar como un patán que no le importaba su amiga enferma) podría haber sido registrar la mochila de Misty. Dejó a Pikachu, que estaba dormido encima de ella en una de las sillas de la sala de espera, descansando en la mochila a propósito para resistirse a la tentación inducida por el aburrimiento, habiendo regresado al resto de sus Pokémon, ya que un lagarto con la cola llameante podría poner nerviosas a las enfermeras.

¡Como no sé perder, lo mejor de mí yo doy! ¡Mucho hay que aprender, batallas que ganar! ¡Siempre al frente iré sin miedo a lo que irá a pasar!

I-Dexter actualmente reproducía la sexta canción de su lista de reproducción, tal vez ya por tercera vez, cuando un doctor ingresó a la sala de espera.

- Ash Ketchum. – dijo con una voz grave. Ash se quedó congelado.

No. No podía ser… Había llegado rápido, tan rápido como podría haber sido alguien sin haber desarrollado espontáneamente teletransportación. Ella no podía estar…

- Me alegra informarte que no tendrás que firmar ningún papeleo. Tu amiga está fuera de peligro. – Su tono se volvió de pronto más relajado y alegre.

Ash suspiró de alivio. Si fue que no se dio cuenta de que el doctor había intentado hacerle una pequeña aunque algo cruel broma, o sí se dio cuenta pero no le importó, no había forma de saberlo. Lo único que le importaba era que Misty se había salvado.

- Tendrá que pasar unos días para poder recuperarse del todo, y lo más probable es que no despierte hasta mañana. – continuó el doctor. – Ahora, entiendo que estés preocupado por ella, pero creo que tal vez quieras hacer algo más aparte de pasearte de un lado al otro como un padre esperando el nacimiento de su hijo. – Ash se sonrojó ante las implicaciones de eso. – Te lo toleramos antes mientras esperabas para saber la condición de tu amiga, pero si haces eso toda la noche, tendremos que llamar a la Oficial Jenny.

Lo directo que fue el doctor con su advertencia finamente hizo que Ash bajara la cabeza, avergonzado de su comportamiento. Claro, no podía decirle de dónde venía tanta preocupación por Misty. Si le decía que podría haber perdido a otro de sus amigos en esta nueva línea temporal, lo encerrarían de por vida en el ala psiquiátrica.

- Mira, puedo ver que tienes mucha energía acumulada, y aunque normalmente te sugeriría ir al Club de Batallas a que la ventiles, en este momento está cerrado por reparaciones, ya a que al parecer a alguien se le fue la mano con Erupción, Terremoto y Excavar. No será mucho, pero tenemos un gimnasio Pokémon en esta ciudad, especializado en tipo Agua. Las líderes no son la gran cosa, pero sería el mejor lugar al que puedes ir para no causar una escena aquí.

- Pero espere, yo…

Ash trató de pensar en cómo iba a explicárselo. Misty obviamente no quería estar en este lugar, y aunque salvarle la vida era una razón perfectamente aceptable, todavía no tenía idea del por qué. Considerando que Misty tenía una relación algo tensa con sus hermanas en la línea temporal original, lo más lógico era pensar que ellas tendrían algo que ver con eso. Así, pelear contra ellas probablemente le causaría problemas con Misty…

- Órdenes del doctor. Ve a desahogar toda esa energía, o me veré forzado echarte de las instalaciones, y solo te dejaré entrar de nuevo si tu amiga despierta o necesitas atención médica. – La mirada del doctor provocó que un escalofrío le bajara por la espina, forzándolo a obedecer. – Y si intencionalmente te rompes una pierna, haré que te pongan en la lista para donadores de órganos, ¿te quedó claro?
(--0--)


Tras una caminata, en el gimnasio Cerulean…

Reflexionando sobre lo que había pasado, Ash se preguntaba si para otra persona que no fuese él, tener que elegir entre incurrir en la furia de Misty por dejarla en el hospital para ir a pelear en un gimnasio en la misma ciudad que ella quería evitar, o dejar que un doctor escalofriante le quitara sus órganos hubiera sido una decisión tan fácil. Pikachu, que había estado dormido toda la conversación, tenía tan poca idea de eso como él.

El roedor volteó la cabeza cuando notó que Ash llevaba la mochila de Misty colgada del hombro, adentro de ella sus Pokébolas, la caña de pescar retráctil y sus provisiones, incluyendo algo de ropa y artículos de aseo, como para asegurarse que nadie le fuese a robar nada.

- Pikachu-Pi Ka. [Sabes, si Misty no quiere estar aquí, es probable que tenga que ver con sus hermanas. Si entras a su gimnasio con su mochila, tal vez sospechen algo.]

- Esta mochila no tiene el nombre de Misty en ninguna parte. – dijo Ash, encogiéndose de hombros. – No tiene llaveros, manchas ni ninguna marca. Además, esta mochila es una Kasumi Trailblazer de correa sencilla, que apenas salió a la venta hace nueve meses. Si Misty ya lleva cerca de un año viajando por su cuenta, no hay forma de que sepan que es suya.

Pikachu se quedó mirando a su humano, sorprendido de que supiera todo eso. Al notarlo, Ash se sonrojó.

- Bueno, para que lo sepas, recuerdo que ordené mi propia mochila comprándola en línea antes de empezar mi viaje, Pikachu. Recuerdo haberla visto cuando ordené mi Satoshi Explorer 1, después de pasar varios días deliberando con mi mamá sobre el precio, el tamaño y reputación de la compañía.

Pikachu sacudió la cabeza, sin dejar de sorprenderse de las cosas al azar que Ash parecía recordar a veces, ya fuera de la actual línea temporal o de la antigua.

- Chu. [Mejor sería que la guardaras fuera de vista en tu propia mochila, por las dudas.] – señaló Pikachu, mientras los dos compañeros llegaban a las puertas de una vista familiar, el Gimnasio Cerulean, que tenía el mismo aspecto festivo que ambos recordaban.

- Ya lo intenté, no cabe. – replicó Ash, mientras empujaba las puertas para abrirlas. Y al hacerlo, escuchó un trío de voces extremadamente familiares.



- ¡No puedo creer esto!

- ¡Totalmente! ¡No nos puedes amenazar con clausurarnos!

- Todos esos entrenadores que nos vienen son, ya lo saben, demasiado fuertes. ¿No se les hace extraño que solo tengamos un 3% de victorias?

Tres muy hermosas jóvenes mujeres, al menos por afuera, estaban sentadas alrededor de una mesa en la oficina de recepción del gimnasio. Todas parecían estar a mediados de sus veinte, y tenían aspecto de haberse hecho alteraciones cosméticas en algún momento, quizás antes de poder dar su propio consentimiento. La que habló primero, tenía pelo rubio y más largo que las otras dos. A sus lados estaban una chica de pelo azul y otra de pelo rosa.

Y en medio de todas, una carta mala entre la montaña de cartas de sus admiradores, pues era un mensaje oficial de la Agencia de Inspección Pokémon. Básicamente les estaban advirtiendo que si no subían su porcentaje de victorias pronto, si no ganaban al menos uno de los próximos tres desafíos (de los cuales ya habían perdido dos, y no había excusa ni siquiera si el retador les echaba encima un Raikou y un Zapdos), el gimnasio quedaría clausurado.

Era tan injusto. Solamente manejaban el gimnasio para poder hacer sus espectáculos acuáticos la mayor parte del tiempo. Nadie les dijo que tenían que soportar las batallas tanto. Por cosas como esa era que lamentaban haber echado a "esa cosa" de allí. Aunque "la-que-no-debía-ser-mencionada" era una abominación de la naturaleza, al menos era buena en las batallas y parecía gustarle. Podría haber sido más sencillo si la encerraban en una jaula y solo la soltaban cuando llegaban los retadores. Después, cuando se fueran, la encerraban de nuevo, tal vez con algo de comida adicional como incentivo para ganar.

Un retador ha entrado al gimnasio. – sonó el sensor automático. Muchos líderes tenían de estos instalados en sus entradas para avisarles de un desafío. El monitor conectado a la cámara de seguridad reveló a un adolescente que hasta cierto punto les parecía atractivo. Quizás aceptarían salir con él por lástima entre descansos con las superestrellas que preferían. Se veía muy… corriente para sus preferencias, con ese pelo oscuro, esas ropas azules tan ordinarias, y su Pikachu caminando a su lado.

- Maldición, es un Pikachu. – se quejó la hermana peliazul, Violet. – ¿Por qué los entrenadores siempre tienen que traer de tipos Eléctrico o Hierba aquí? ¿No podemos vetarlos? Quiero decir, ese sujeto Surge allá en Vermillion no acepta desafíos de activistas en contra de los veteranos de guerra, y Erika tampoco deja que entrenadores masculinos peleen en su gimnasio.

- Surge fue un soldado unovano, por eso es un patán violento. – dijo la rubia, que era la mayor, Daisy, con algo de burla. – Y Erika metió esa demanda por aquel viejo rabo verde que provocó que la AIP fuese más laxa con ella. – Por supuesto, no se molestó en mencionar que los dos tenían buenos márgenes de victorias. – Los líderes de gimnasio solo pueden vetar a personas o grupos de sus gimnasios si tienen una razón específica y cumplen con ciertas reglas, los Pokémon no se pueden vetar.

- ¡Pero no queremos perder, esa es una buena razón! – se quejó la pelirrosa, Lily, la menor de las tres. Mientras tanto, el monitor reveló la data sobre el susodicho retador.
 
Entrenador: Ash Ketchum de Pueblo Paleta.
Total de medallas de gimnasio: 1 (Medalla Roca)
Pokémon conocidos: Pikachu, Butterfree, Pidgeotto, Aipom, Bulbasaur, Charmander, Krabby, Squirtle
Equipo permitido para batalla: Staryu 2, Starmie 1, Goldeen 2, Seel 1, Shellder 1
 
- ¿Un Pikachu y un Bulbasaur? ¡Nos va a masacrar! – se quejó Violet. – ¡Es como que ese niño no nos quiere dejar conservar nuestro gimnasio!

- ¡Nos van a clausurar! – lloriqueó Lily. – ¡Vamos a tener que vivir en el condominio a tiempo completo!

- ¡¿Y a dónde haremos nuestros shows acuáticos si tenemos que pagar la renta?!

- ¡Nos van a perseguir los tabloides!

Daisy no se unió en el berrinche que hacían sus hermanas, pues se puso a pensar (aunque le doliera la cabeza de hacerlo). Se había leído el libro de reglas de los líderes de gimnasio, una vez que estuvo enferma y sin nada mejor que hacer en aquel momento, excepto la tarea de matemáticas. Recordaba lo suficiente de él, cosa que siempre la sorprendía, incluyendo las reglas y regulaciones respecto a las batallas. Había una en particular que podría jurar que sería su vía de escape de este predicamento, para conseguir una victoria y quitarse de encima a esa Joy de la AIP, pero la tenía en la punta de la lengua…

- ¿Creen que si nos acostamos con él se irá?

- ¡Ack! De ningún modo, eso le daría un festín a los tabloides, Violet. Además, no parece que sea de edad legal…

- ¡Ya lo tengo! – exclamó Daisy cuando finalmente lo recordó. Las hermanas menores se quedaron viéndola raro.

- ¿Qué, vamos a seducirlo?

- No. – sonrió Daisy. – Vamos a vencerlo.

- ¡¿Pero cómo, si tiene un Pikachu y un Bulbasaur?!

- Pero nosotras tenemos algo más, la zanahoria perfecta, y la trampa perfecta.

- ¿Zanahoria?

- Es una expresión, Lily, solo una expresión.
 
(--0--)


Un poco después…

Ash de pronto se sintió bastante intranquilo al estar de nuevo de pie en el lado del retador en la arena del gimnasio. La misma piscina en la cual peleó contra Misty, y después la vio hacer un ballet acuático con un disfraz de sirena en la línea temporal original. Y extrañamente, una parte de él de pronto se encontró preguntándose cómo se vería la Misty actual con un disfraz similar.

No fue reconfortante de ninguna manera cuando vio a las tres Hermanas Sensacionales, que se veían más… sensacionales en apariencia ahora que eran un poco más mayores, y de algún modo también se veían más falsas. Casi podía oler el Botox desde donde estaba parado. ¿Sería porque un Lucario tenía la capacidad de detectarlo con el olfato?

- Bienvenido a nuestro gimnasio. – le habló Daisy de una manera que fácilmente puso en alerta máxima los sensores de Ash para "sonrisa falsa", "está tramando algo", y el más fuerte de todos, "Misty se pondrá furiosa y te golpeará hasta el próximo año cuando se entere de esto". – Dinos, señor Ash Ketchum, ¿así que estás interesado en competir en la Liga Pokémon?

- Sí, así es. – dijo Ash, luchando por controlar su intranquilidad, que iba en aumento. Pikachu, que estaba en su hombro, también empezó a sentirse igual.

- Sabes, es muy molesto tener que caminar o pedalear a lugares lejanos para competir en una Liga Pokémon. – continuó Daisy dejando que su tren de conversación siguiera… hacia donde fuera que iba. – Tener que ahuyentar a Pokémon salvajes, retrasos con el ferry y probablemente ser asaltado una o dos veces por el Equipo Rocket.

Ash rodó los ojos con la última. El Equipo Rocket no lo asaltaba, él los mandaba a volar. O por lo menos solía hacerlo, parecían menos propensos a eso recientemente.

- Como líderes de Gimnasio, podemos hacer arreglos para ahorrarte las molestias. – La sonrisa en la cara de Daisy era seductora, y a la vez escalofriante, la más escalofriante que Ash jamás le hubiera visto. – Verás, los líderes de gimnasio podemos hacer algo por los entrenadores, darles una batalla que los puede calificar inmediatamente para Liga Pokémon. Es decir, ¿de qué otra manera haría un padre soltero con una pizquita de responsabilidad para poder competir en las finales de la liga? Digo, no puedes andarte con un bebé por todo Kanto y desafiar a los gimnasios, ¿verdad?

Ash frunció el cejo ante lo que escuchó. Primero, sonaba demasiado bueno para ser verdad. Y segundo, a Ash no le interesaba hacer algo así. En su opinión, viajar era una parte importante de ser un entrenador Pokémon. Te ayudaba a ti y a tus Pokémon a crecer, mucho más que si te quedaras en un solo lugar, aunque podía entender por qué le convendría más a un padre soltero ese (probablemente falso) que Daisy estaba sugiriendo.

Si nunca hubiera salido de Pueblo Paleta, o si solo se hubiera ido hasta Ciudad Viridian y ganado allí de esa manera que Daisy estaba describiendo, jamás habría conocido a prácticamente ninguno de los Pokémon que capturó a lo largo de la región Kanto, y en ninguna de las otras. Jamás habría conocido a ninguno de sus amigos, incluyendo tal vez a la propia Misty. ¿Y quién se hubiera enfrentado a los Equipos Rocket, Aqua, Magma, Galactic y Plasma si él no hubiera estado allí?

- Dicha regla en efecto existe y es válida. – salió al paso Dexter desde el bolsillo de Ash. – Es una variante especial de pelear por una medalla de gimnasio que se otorgaría por una victoria en condiciones normales. Sin embargo…

- Sí, ¿ves que es verdad? – interrumpió Daisy antes que el Pokédex pudiera sacar la parte del "sin embargo" en su explicación. – Si ganas, puedes ir directo a la competencia de la Liga Pokémon sin tener que andar viajando y que te roben, o que te piquen los insectos o tener que ensuciarte. Y si pierdes, siempre está la próxima vez…

La forma en que dejó interrumpida la última oración en esa pausa dejó a Ash preguntándose qué era lo que Dexter había querido decirle. Ese mal presentimiento volvió, y diez veces más fuerte. Inclusive el Pokédex parecía irradiar un aura de fastidio por haber sido silenciado antes de terminar de hablar.

- Mejor no… – Ash estuvo a punto de revisar su Pokédex, presintiendo que tal vez tendría las reglas en forma escrita para ver cuáles eran las cláusulas.

- ¿"Mejor no pierdo la oportunidad" estás diciendo? – salió la peliazul, Violet, poniendo palabras en la boca de Ash que claramente no iba a decir, mientras corría hacia él, lo jalaba del brazo y a pura fuerza lo arrastraba hasta el campo de batalla antes que pudiera verificar las reglas, e ignorando por completo sus protestas.

- ¡Muy bien, qué comience la batalla de gimnasio!

Detrás de las otras dos hermanas, a las que rápidamente se les unió la tercera en cuanto Ash fue arrastrado hacia su lugar en el campo de batalla, apareció un tablero luminoso mostrando su cara y la de Daisy, con iconos de seis Pokébolas debajo de cada uno.

- Oigan, esperen, ¿de aquí a cuando que va a ser una batalla de seis contra seis?

- Es una de las reglas por aceptar esta batalla. – Por alguna razón, la sonrisa de Daisy de pronto le recordó a un Pokémon depredador, como Sharpedo o Gyarados, a punto de devorar a su presa.

- ¡Hey, yo no accedí a nada! – trató de protestar Ash, pero ya era tarde, estaban en automático y nada las detendría.

- ¡Vamos a comenzar, ve, Kingdra!

Ash y Pikachu no pudieron más que quedarse con las caras atónitas de ver como el Pokémon dual de tipo Agua-Dragón y evolución final de Horsea aparecía tanto en la piscina como el tablero. Ya no había vuelta atrás.

- Kingdra, el Pokémon dragón. El primer Pokémon de tipo Dragón fuera de la línea evolutiva de Dratini descubierto por los expertos de Kanto, Kingdra vive en las profundidades de los océanos. Este Pokémon fue declarado como un Pokémon apto para una batalla por octava medalla por la Liga Pokémon, y no debería ser utilizado contra un retador por su segunda medalla. – La última parte claramente iba dirigida a Daisy. En una rara situación, el Pokédex estaba defendiendo a Ash en lugar de insultándolo.

- Bueno, bajo las reglas de una batalla contra un entrenador que no puede viajar, me veo obligada a usar lo mejor que tengo. Sería muy irresponsable de mi parte probar si está listo para la Liga Pokémon usando mi equipo por la segunda medalla. – dijo Daisy con inocencia fingida. Ash y Pikachu no pudieron más que echarle una mirada asesina llena de rabia.

- Chu. [Tramposas.]

Ash asintió estando de acuerdo, tratando de pensar qué hacer en esta situación, pero solo había dos caminos posibles. El primero, era resignarse y rendirse ahora, y Ash jamás haría algo como eso. Si estuviera en su naturaleza, jamás hubiese seguido adelante peleando contra Tobias y su Darkrai, o simplemente se hubiera marchado cuando solo le quedó Pikachu para pelear contra Latios.

El segundo, que era lo más lógico para él, era por lo menos hacer el intento. Aunque fuese una batalla injusta, no podía darse por vencido ahora. Además, él sabía perfectamente que salir huyendo de una batalla oficial podría tener consecuencias legales, y lo último que quería era terminar siendo vetado del sistema a raíz de eso. Así que su única opción era ganar, y viendo que estaba peleando contra un tipo Dragón, ¿por qué no empezar con el Pokémon que recién había recordado un movimiento de tipo Dragón?

- ¡Charmander, yo te elijo!

Saliendo de su Pokébola en una explosión de luz, Charmander no reaccionó como lo hubiera hecho en otro tiempo al estar rodeado de agua y confrontando a un Kingdra. No, en lugar de eso, el Pokémon de tipo Fuego le apuntó a Kingdra con sus garras y empezó a gritarle dramáticamente.

- ¡Charmander! [¡¿Qué me estás viendo, pescadito fuera de forma?! ¡No dejaré que me venzas! ¡Voy a aplastarte a ti, y a todo tu equipo con mis propias garras! ¡Los convertiré en cenizas a todos, y haré que lamentes haber evolucionado! ¡No serás más que una pequeña huella en mi camino para recuperar lo que es mío!]
- Vaya, vaya, esto terminará más rápido de lo que creí. – Daisy se rio a más no poder de verlo enviar a un tipo Fuego contra un tipo Agua-Dragón. – ¡Kingdra, usa Burbuja!

Aspirando profundamente, y con un aire de pereza que Ash no se esperaba, Kingdra soltó un (muy lento) torrente de burbujas contra Charmander, dándoles tiempo de sobra para contraatacar.

- ¡Charmander, bloquéalas con Ascuas!

Charmander también aspiró profundo, y soltó una lluvia de chispas de fuego para interceptar el camino de las burbujas, haciendo que explotaran entre ellas y cubrieran de un espeso vapor todo el campo. Por supuesto, las hermanas no se esperaban esto, y el Kingdra, envuelto en el vapor, se sonrojó de vergüenza por lo patético de ese ataque.

- ¡¿Pi?! [Wow, ¿es lo mejor que puede hacer? Ese Kingdra parece estar muy fuera de forma. Si lo pensamos bien, si todo su equipo está igual, tal vez hasta podríamos ganar.]

Ash decidió pasar de largo ese comentario tan pesimista solo porque había algo de realismo detrás de ello, y además sabía, incluso sin comunicación mental, lo que Charmander tenía que hacer ahora. Aunque sí había notado de pasada que podía oír lo que Charmander y Pikachu decían sin tener que poner un esfuerzo deliberado en ello en ese momento. Quizás eso fuera algo bueno.

- ¡Charmander, Cola de Dragón!

Cuando el campo fue visible de nuevo, Kingdra se puso pálido al darse cuenta de que Charmander había aprovechado el vapor para saltar por las plataformas y ponerse justo detrás de él, dándole un golpe con su cola irradiando energía draconiana pura. Kingdra salió volando al otro extremo de la piscina, mientras Charmander reclamaba el territorio donde antes había estado. Kingdra logró de algún modo volver a enderezarse luego de deslizarse por la piscina como una piedra saltando en la superficie del agua, pero después de ese coletazo no se veía muy bien.

- ¡Muy bien, ya la hiciste! ¡Kingdra, acábalo con Pistola de Agua!"

Otra vez, aspirando con algo de pereza, Charmander se tensó mientras Kingdra empezaba a cargar otro ataque de tipo Agua. Aunque el lagarto parecía más que listo para enfrentarlo con sus propias llamas de nuevo, Ash sabía que no había forma de que un ataque de Brasas pudiera parar un ataque de agua más fuerte y concentrado de la misma forma que uno débil y disperso como Burbuja.

- ¡Charmander, esquívalo! – ordenó Ash.

El lagarto de fuego pareció molestarse con esto, pero obedeció, aunque esa molestia le costó una demora que bastó para que la Pistola de Agua le rozara en el hombro. Al verlo sujetarse donde el chorro lo golpeó, Daisy de pronto se sintió envalentonada y recuperó algo de su confianza.

- ¡Ja! Tipo o no, no hay forma de que un Charmander pueda derrotar a un Kingdra. ¡Acábalo, usa Pistola de Agua otra vez!

Los tres simultáneamente, Ash, Pikachu y Charmander, rodaron los ojos en perfecta sincronía. ¿Cuántas veces no habían visto ellos cómo los Pokémon lograban ganarles a otros que les superaban uno o dos niveles de evolución? Pero mientras Kingdra empezaba a cargar su ataque otra vez, Ash se dio cuenta que era improbable que Charmander pudiera esquivarlo a tiempo. Agarró su Pokébola y ya se disponía a regresarlo antes de que lo lanzara. Pero su Pokédex eligió ese momento para informarle:

- Ash, retirar a un Pokémon en este estilo de batalla es ilegal, excepto cuando el Pokémon del oponente haya sido vencido.

Ash tuvo que resistirse al deseo de soltar una maldición. Maldita batalla, y malditas ellas también por no decirle las reglas, pero ya era demasiado tarde para lamentarse por eso. Ya solo le quedaba una esperanza.

- ¡Charmander, usa Ascuas para detener ese ataque de frente!

Charmander sonrió con confianza, volviendo a soltar sus Brasas contra el chorro de agua de Kingdra. Los dos ataques colisionaron de frente, pero como era de esperarse la Pistola de Agua empezó a ganar terreno poco a poco y a acercarse peligrosamente a Charmander. Si lo alcanzaba, caería irremediablemente al agua que había detrás de él. Eso extinguiría la llama de su cola, y potencialmente podría hasta matarlo...

- Vamos, Charmander. Vamos, tú puedes… sé que puedes.

Ash apretó los dientes, aferrándose desesperadamente a cualquier esperanza, pero finalmente soltó su mochila y la de Misty, preparado para saltar al agua y salvar a Charmander si era necesario, sin importarle si podían descalificarlo o no por eso. Había venido a Ciudad Cerulean para salvar a su amiga, no para perder a otro amigo en el proceso.

No podía permitir que Charmander perdiera. ¡No podía dejarlo morir!

Como en respuesta a la preocupación de Ash por el bienestar de su Pokémon, y tal vez también a ese deseo desesperado de algún poder que surgiera de la nada para salvarlos (no le harían ascos a una evolución espontánea, y ya varias veces le había sucedido a muchos de sus Pokémon cuando más la necesitaban), de pronto los ojos del entrenador empezaron a brillar de un color marrón-naranja, pero afortunadamente la sombra que proyectaba su gorra y la distancia a la que estaba impidió que las hermanas pudieran ver eso. Los ojos de Charmander se pusieron igual, aunque un poco más pálidos, justo cuando la Pistola de Agua estaba a punto de dominarlo.

- ¡CHAAAAAAAR!

Con ese grito, las Ascuas de Charmander empezaron a volar aumentando de intensidad, como si un segundo poder se hubiese sincronizado con él para darle ese impulso de fuerza que necesitaba, no muy diferente a ese que podría otorgar un Victini. Las Brasas de Charmander no solo detuvieron el avance del Chorro de Agua, sino que rápidamente revirtieron su avance hasta que lo dominaron por completo y golpearon a Kingdra haciéndolo volar con una serie de explosiones.

- ¡¿Qué diablos?! – maldijo Daisy, mientras veía como Kingdra salía volando hacia las gradas, producto del ataque potenciado de Brasas, y haciéndolo caer para el conteo.

- K… K… Kingdra ya no puede pelear, ¡¿Charmander es el ganador?! – tartamudeó Violet en total shock.

Las hermanas no eran las únicas sorprendidas, Ash y Pikachu también se preguntaron qué acababa de pasar. Charmander, por su parte, solo asumió que fue cosa suya e hizo una pose de victoria, antes que Ash decidiera retirarlo por ahora, aliviado de poder hacerlo bajo las reglas en las que estaba. De acuerdo, ese era uno. Solo quedaban cinco.
(--0--)


De regreso en el hospital…

Misty abrió los ojos como platos, y su primera acción, naturalmente, fue salirse de la cama donde estaba tendida de un salto, totalmente confundida y preguntándose lo que estaba pasando. Lo último que recordaba era haber salido a caminar un poco, y ahora de pronto despertaba en lo que parecía ser un hospital. ¿Qué había pasado? Por fortuna para ella, en aquel momento entró a la habitación un joven doctor de pelo castaño, que se sorprendió de verla de pie.

- Vaya, despertaste, jovencita. – le dijo.

- ¿Cómo llegué aquí? ¿Dónde estoy y quién es usted?

- Una sola pregunta a la vez, por favor. Soy el Doctor Tenzo Yamato, y estás en el Hospital General de Cerulean. Sufriste envenenamiento por polen de Vileplume, y de hecho me sorprende que te hayas levantado tan rápido. De no ser por tu amigo, que te trajo a lomos de un Gyarados de todas las cosas, no hubieses llegado a tiempo aquí para que te salváramos.

Lo dijo todo tan rápido que a Misty le tomó un rato procesarlo todo. Seguramente no se esperaba que alguien se recuperara tan rápido de algo como eso. De nuevo, los bloodliners eran quizás lo más cercano a un eslabón perdido entre los humanos y los Pokémon. Tal vez ella tuviera un poco de la resistencia natural de los Pokémon a las enfermedades. Pero claro, ella no iba a ponerse a hacer la prueba con eso. Nunca más quería volver a tener una experiencia semejante con toxinas venenosas.

- Espere, ¿qué dijo? ¡¿Un Gyarados?! – Misty finalmente terminó de registrar la última parte de lo que había dicho el doctor.

Aparentemente Ash, tratando de salvarla, había capturado un Gyarados e hizo que lo obedeciera en… probablemente en solo cuestión de unas pocas horas, a lo mucho, no podía estar segura de cuánto tiempo estuvo fuera de comisión. Ni siquiera podía estar segura de lo que estaba sintiendo en aquel momento, o cómo debería sentirse.

¿Impresionada con él por haber logrado semejante (y loca) hazaña? ¿Enfadada de que él arriesgara su vida tratando de capturar un Gyarados salvaje, y después montarlo en aguas infestadas de con toda certeza más de ellos? ¿Conmovida ante el pensamiento de que hizo todo eso, solo por ella? La última parte la hizo sonrojarse, y gracias a Arceus cierto pato no andaba cerca en aquel momento para decírselo.

Y hablando de su salvador, tal vez después tendría o no que ponerse a estrujarlo violentamente por haberla traído a Ciudad Cerulean (fuera por salvarla o no).

- Ash… ¿dónde está Ash?

- Oh, ¿tu amigo? – el Doctor Yamato frunció el cejo. – Tuve que enviarlo a que fuera a ventilar su energía en el gimnasio local. Estaba causando molestias en la sala de espera, así que era eso o echarlo a patadas.

El doctor tardó un poco en notar la expresión de horror que apareció en la cara de Misty al oír esas palabras. De primera instancia asumió que tal vez le preocupaba que Ash podría perder si no estaba concentrado, al preocuparse por ella.

- No te preocupes, las líderes de gimnasio de la ciudad son patéticas. Y además, ese chico pudo domar a un Gyarados y tiene un Pikachu. No hay forma de que pueda perder…

- Yo no estaría tan segura, doctor. – dijo una voz femenina.

Tanto doctor como paciente se dieron la vuelta sorprendidos para encontrarse con dos caras familiares del pasado de Misty. Acompañada del Don George cuyo club de batallas frecuentaba con regularidad, también estaba la Enfermera Joy de la Agencia de Inspección Pokémon, que tenía una expresión muy sombría. La enfermera levantó su teléfono inteligente, que ahora mostraba un app que desplegaba un tablero muy similar al visto en gimnasios Pokémon y conferencias de la Liga. Este mostraba la cara de Ash, que tenía a su Charmander y otros cinco Pokémon activos, representados con iconos de Pokébolas, mientras que Daisy tenía a Kingdra noqueado, y le quedaban otros cinco Pokémon.

Pero encima del tablero, lo más preocupante de todo, en unas enormes letras rojas aparecía el siguiente mensaje:
 
PROTOCOLOS DE ENTRADA INMEDIATA A LA LIGA ACTIVADOS.
Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#14
Instituto Tecnológico Pokémon, Sede de la Región Kanto…

Desde siempre le habían enseñado a aspirar a ser la número uno. No podía aspirar a menos. Así la habían instruido sus padres. Su familia siempre aspiraba a ser solo lo mejor de lo mejor. Ese era el motivo de haber sido enrolada en el Tech Pokémon, la mejor escuela para entrenadores Pokémon que el dinero pudiese pagar.

Para la familia de Giselle, el dinero nunca era un problema. Lo único que necesitaba era esforzarse por ser la mejor, y en el proceso, motivar al resto de sus compañeros a ser lo mejor que pudieran. Claro que tendrían que conformarse con estar siempre por debajo de ella, pues se había ganado a pulso su lugar como la primera de la clase, y no tenía intenciones de permitir que se lo quitaran.

Ayudaba mucho que los profesores de la institución eran muy competentes en su trabajo. Claro, el resto de los estudiantes no era que le tuvieran mucho aprecio al señor Elmfire, que podía ser realmente irritante y golpear los nervios de los estudiantes con su constante argumento de si los nombres de las especies de Pokémon debían o no escribirse con mayúscula, y constantemente los marcaba en los ensayos escritos que le entregaban. Pero fuera de eso, hacían bien su trabajo. El consenso general, sin embargo, era que el mejor de los profesores era sin lugar a dudas Noland Datsura, el instructor sobre estrategias de batalla, y un egresado de la Universidad de Smogon. Un hombre realmente inteligente, pero cercano con sus alumnos, y siempre dispuesto a escuchar y ayudar incluso fuera de las horas de clase.

Aquel día, la lección que les estaba dando era acerca de los efectos del clima en batalla, y cómo utilizarlos a tu favor para ofrecer soporte al equipo. Qué habilidades, movimientos y demás se veían afectados por qué condiciones, como por ejemplo usar Danza de Lluvia para activar habilidades como Piel Seca o Cura de Lluvia para recuperar las heridas, o Nado Rápido, para incrementar la Velocidad. O en el caso de Día Soleado, acelerar la carga del ataque de Rayo Solar y potenciar los ataques de tipo Fuego.

- … así que para aprovechar por más tiempo los efectos del clima, lo más conveniente es equipar a sus Pokémon con una de estas rocas especiales.

Mostró en la pantalla del proyector cuatro rocas específicas. Tres de ellas de color marrón con protuberancias de colores distintos: azul-blanco, rojo y marrón-amarillo. La última parecía envuelta totalmente en una capa azul transparente como el agua. Estas eran respectivamente las Rocas de Hielo, Calor, Suave y Lluvia, para extender cada una su condición climatológica específica. Los estudiantes rápidamente tomaron nota de esto.

- Y bien, ¿les queda alguna pregunta? – preguntó el profesor. Solo una mano se alzó. – ¿Joe?

Giselle desvió la mirada hacia el sitio donde se encontraba el alumno aludido. Joe, el estudiante menos remarcable de la clase. Esto no quería decir que fuese malo, era bueno con la teoría, si bien en la práctica solía desear mucho qué desear. Y muchas veces, tenía ideas… algo extrañas.

- Sí, profesor. – dijo Joe poniéndose de pie. – Durante toda la clase estuvo describiendo el sol, la lluvia, el granizo y las tormentas de arena como las condiciones climatológicas que afectan las batallas Pokémon. Pero considerando la infinidad de condiciones climatológicas que hay, ¿no cree que en teoría podría haber otras?

- ¿Cómo por ejemplo? – El profesor cruzó los brazos con interés.

- Hace unos meses, leí en una revista un artículo sobre una de los líderes de gimnasio de Unova. – dijo Joe. – Supuestamente, desarrolló un movimiento capaz de crear un clima ventoso en el campo de batalla, y al utilizarlo aumenta la velocidad de los Pokémon de tipo Volador y potencia sus ataques. Aunque la Liga todavía no lo reconoce oficialmente, tengo entendido que le ha ayudado a ganar muchas batallas y pensé que…

De pronto todos comenzaron a mirarlo como si hubiese dicho algo raro, incluyendo a Giselle. Inmediatamente al notarlo, quiso volver a sentarse, pero fue en ese momento sonó la campana de final de clase. Literalmente lo salvó.

- Muy bien, eso es todo por el día de hoy. – dijo el profesor. – Mañana continuaremos viendo las condiciones atmosféricas según las áreas regionales de Kanto y Johto y cómo los Pokémon se han adaptado a ellas. De pie, saluden.

- ¡Muchas gracias! – dijeron todos los estudiantes.

El profesor recogió sus notas y abandonó el aula, mientras los alumnos hacían lo propio y se disponían a retirarse también. Una vez que el señor Datsura cruzó la puerta, nuevamente las miradas se volvieron a posar en el alumno de nombre Joe. De pronto, el hecho de que era el más pequeño de estatura en la clase se hizo más notorio, especialmente con tantos estudiantes altos a su alrededor. En medio de todos, Giselle se abrió paso.

- Yo hablaré con él. Ustedes pueden irse. – les dijo.

Echándole una última mirada a Joe, todos los estudiantes asintieron e hicieron caso de lo que les dijo sin cuestionarla. Ya quedándose a solas con el muchacho, puso los brazos en jarras y lo miró con severidad.

- Joe, ¿qué fue eso de hace un momento? – le preguntó. – ¿Pensando en aplicar un nuevo movimiento solo porque lo leíste en un artículo de revista?

- Creí que sonaba interesante. – dijo el muchacho.

- Ese movimiento todavía no está oficialmente reconocido por la Liga Pokémon. – dijo Giselle. – Es solo un truco que se inventó una líder de gimnasio para ganar una ventaja personal.

- Eso no quiere decir que no sea útil. – replicó Joe.

- ¿Me permito recordarte dónde estamos? – Giselle cruzó los brazos. – Somos estudiantes de la academia Pokémon más prestigiosa que existe. Debemos poner el ejemplo y aplicar sus enseñanzas para convertirnos en entrenadores ejemplares.

- No digo que no sea así. – dijo Joe. – ¿Pero no has pensado que deberíamos intentar ir más allá de lo que nos enseñan aquí? ¿Examinar otras alternativas y buscar nuevas formas de aplicar las habilidades de nuestros Pokémon?

Giselle exhaló un suspiro. De nuevo con sus ideas raras. A pesar de ser muy bueno para aprender la teoría, en la práctica Joe siempre terminaba quedándose de último, y su récord de victorias era el más bajo de toda la clase. Esta no era la primera vez que intentaba proponer algo como eso. Para lo que le serviría, si no era capaz de aplicar las tácticas óptimas que les habían enseñado durante todo el curso.

- Joe, cuando hayas mejorado tu desempeño, entonces ahí podemos hablar de tus ideas de ir "más allá". ¿Cómo supones que vas a mejorar si no eres capaz de dar el rendimiento apropiado con las tácticas tradicionales?

Joe no quiso o no pudo darle una respuesta. Era consciente de que su rendimiento dejaba mucho qué desear a comparación del resto de la clase, pero ella tenía razón. ¿De qué servirían sus idea cuando no era capaz siquiera de dominar lo básico del entrenamiento? Por su parte, a Giselle le dolía mucho tener que ser tan directa al decirle las cosas, pero tenía que reconocer sus puntos débiles si quería superarlos. El que fuera el último de la clase no quitaba que seguía siendo parte de la Generación de Oro del Tech Pokémon, y tenía que ponerle empeño para ponerse a la altura.

- Mira, ¿qué dices si te ayudo después de clases mañana? Estaré libre por la tarde. – le ofreció.

- Lo apreciaría mucho, gracias. – Joe sonrió tímidamente.

- Pero a cambio, tendrás que suplirme en mis deberes de limpieza del aula de hoy. Así podré prepararme para ayudarte apropiadamente.

La sonrisa de Joe se disipó. Obviamente ella no iba a ayudarle sin esperar algo a cambio. Nada en el mundo era gratis después de todo, pero era un precio pequeño por ayudarle a mejorar. Sin embargo, el chico asintió con resignación y aceptó el trato. Giselle sonrió y se fue para dejarlo trabajar en paz.

Mientras iba por el pasillo, una parte de ella se preguntaba si no estaba siendo demasiado dura con él. Joe era un buen chico, y un buen estudiante dentro de lo aceptable, pero en la generación de oro no cabía ser solo "bueno", había que ser excepcional. Y ella quería que todos, sin excepción lo fueran. Especialmente él. Quizás no lo demostrara mucho, pero Giselle tenía cierta debilidad por los chicos como Joe: adorables, dulces y vulnerables. Solo necesitaba ayudar a formarle un poco el carácter, y presionarlo era la mejor forma de hacerlo.
(--0--)


Dos meses más tarde…

El semestre estaba a punto de tocar su fin, y solo faltaban un par de semanas para los exámenes finales. Los alumnos estaban ocupadísimos preparándose para ellos, estudiando y entrenando sin descanso. Luego de esto vendrían las vacaciones, y Giselle ya había hecho sus planes. Durante las últimas ocho semanas había estado siguiendo el desempeño de Joe muy de cerca. El chico era diligente con sus asignaciones, pero no parecía haber una mejoría muy notable. La castaña empezaba a preocuparse. ¿Qué estaba haciendo mal? ¿Por qué no lograba hacerlo progresar?

En serio le dolía mucho haber tenido que disciplinarlo seriamente, pero así eran las reglas extraoficiales del Tech Pokémon. Si no estabas a la altura, tenías que atenerte a las consecuencias. Aunque eso significara tener que hacer el trabajo pesado, serviría para formar el carácter. Giselle sabía que Joe tenía el potencial para ser mejor, solo tenía que sacárselo de alguna manera. En el peor de los casos, ya estaba lista para ponerlo a través de un curso intensivo durante las vacaciones al final del semestre. Ya tenía bastante experiencia haciendo de tutora, y sería divertido pasar el rato con él.

Aquel día después de clases, el profesor Datsura recibió una visita durante la hora del descanso. Al parecer, un amigo suyo había venido para hablar con él sobre un asunto importante, pero de qué se trataba, eso era un misterio, y no era asunto de ellos para inmiscuirse. En ese momento, Giselle se encontraba sentada bajo un árbol leyendo sus notas de la lección de la mañana, repasando todo lo que habían dicho.

- Oye, Giselle. – la sorprendió de pronto la voz de Joe.

- ¿Necesitas algo? – le preguntó. Ya habían tenido una sesión de tutoría, el día de hoy no tenían ninguna programada. El chico se rascó la cabeza antes de responderle.

- Los chicos dicen que vieron a un par de entrenadores en los terrenos de la escuela. – respondió Joe. Una sonrisa se apoderó del rostro de la colegiala

- ¿Y qué estás esperando entonces? – le dijo. El muchacho no parecía muy contento con esto.

- Giselle, ¿esto realmente es necesario?

- Ya conoces la tradición. Los atraemos aquí, para demostrarles por qué somos los mejores. – dijo la castaña, poniéndose de pie.

- Eso ya lo sé. Lo que no entiendo es, ¿por qué tengo yo que ser el que haga de carnada?

- Joe. – Giselle puso los brazos en jarras.

Debido a la ubicación de la escuela, no era de extrañarse que entrenadores viajeros que se desviaban un poco del camino pasaran cerca de allí, y entre los estudiantes existía una tradición que, si bien no se encontraba dentro de las regulaciones oficiales, se había mantenido durante años entre los estudiantes. La idea siempre era provocarlos para atraerlos hacia los terrenos y retarlos a batallas, como una manera de demostrar y reafirmar con ello su superioridad.

El asunto era, que siempre alguien tenía que hacer de carnada para llamar la atención de las víctimas, y ese rol, usualmente, recaía en el estudiante con el más bajo rendimiento, es decir el último de la clase. A Joe claramente no le gustaban esas implicaciones.

- Cumple con tu deber, Joe. Recuerda que es la tradición como la hemos mantenido desde hace años. Y no te sientas mal, seguro que podrás con ellos. Con suerte, tal vez los demás no tendrán siquiera que intervenir.

- A veces quisiera ser un bloodliner… – masculló Joe entre dientes, aunque no lo suficientemente bajo como para que Giselle no le oyera.

- ¿Disculpa? ¿Qué dijiste de ser un bloodliner?

- ¿A ti no te gustaría? – preguntó Joe. – Piénsalo, ellos tienen habilidades realmente increíbles. Tal vez algunos de ellos podrían incluso decirnos qué se siente ser un Pokémon. ¿No crees que sería genial?

Giselle quiso reírse, pero hasta ella tuvo que admitir que eso no sonaba del todo mal. El incremento de bloodliners en los últimos dieciséis años más o menos había hecho que cada vez fuesen más y más tema de conversación entre la gente, y el Tech Pokémon no estaba exento de eso. Hasta ahora, sin embargo, al menos en la sede de Kanto no se tenía noticia de ningún estudiante que hubiese demostrado ese tipo de habilidades, y de haber alguno, lo más probable era que intentasen ocultarlas. El sentimiento general dentro del instituto, era digamos de tolerancia con algo de recelo, a raíz de algunos incidentes que supuestamente involucraban a bloodliners que abusaban de sus poderes para cometer crímenes y causar daño, aunque tampoco faltaban algunos que intentaban utilizar los suyos para ayudar a las personas y salvar vidas. En cuanto a Giselle, a ella ni le iban ni le venían.

- Tal vez lo sea para ti, pero a mí ni me vienen ni me van. – declaró la castaña. – No necesito superpoderes para probar que soy excepcional, y tú tampoco. Ahora, sé bueno y haz lo que te corresponde, ¿de acuerdo?

Joe abrió la boca para replicar algo, pero finalmente decidió no decir nada. Con resignación, aceptó su papel y se dirigió a hacer su parte, haciendo que Giselle sonriera con satisfacción por su obediencia. Tal vez eso era lo que necesitaba, una victoria fácil que lo ayudara a motivarse. Después de todo, incluso con su nivel actual, eso no quitaba que seguía siendo un miembro de la Generación de Oro del Tech Pokémon. ¿Qué podría salir mal?
 
(--0--)

Un par de horas después…

Normalmente a esta hora, Giselle se encontraría disfrutando tranquilamente de su almuerzo en la cafetería del instituto. Especialmente el día de hoy que servirían su postre favorito: pastel tiramisú doble. Siempre esos días ella quería ser la primera en la fila para disfrutarlo, así que no había nada que le molestara más que alguien viniera a interrumpirla.

- ¡Giselle! ¡Giselle! – exclamaron mientras llegaban corriendo a toda prisa

- ¿Qué sucede? ¿No ven que tengo prisa? – protestó la chica.

- Necesitamos tu ayuda. – dijo uno, poniendo las manos en posición de rezo. – Esos dos entrenadores…

- Sí, ¿qué con ellos? ¿No me digan que pudieron contra Joe? – preguntó Giselle, poniendo los brazos en jarras. Si pudieron contra Joe, quizás ese par de entrenadores no fueran tan inútiles, pero no veía cuál podía ser el problema.

- ¡Nos están haciendo pedazos! – dijo el otro, tomándola totalmente por sorpresa. – ¡Encima de todo, el señor Datsura nos está viendo, es humillante!

- ¿Perdóname? Repite lo que acabas de decir.

- Sé que suena increíble, pero es verdad. – dijo el primero. – Si no nos crees, vamos a la sala de audiovisuales, las cámaras de la arena deben tener las batallas en video.

A Giselle no le agradaba la idea de perderse el gusto de ser la primera en la fila para su postre favorito, pero tenía que comprobarlo. ¿Qué podrían tener un par de entrenadores para que sus compañeros dijeran que los estaban "haciendo pedazos"?

Otra de las ventajas de ser la estudiante número uno del instituto era que tenía acceso total a todas las salas y clubes de los demás estudiantes cuando quisiera. No era que ella abusara (demasiado) de este privilegio, pero sin duda no temía tomar ventaja de él cuando le convenía, y esta era una de esas ocasiones. Por fortuna, el club de audiovisuales no estaba haciendo ninguna actividad en aquel momento, así que no le pusieron objeciones cuando les pidió entrar. La arena principal de batalla de los estudiantes tenía cámaras por todas partes, que como era de esperarse se utilizaban para grabar las batallas de entrenamiento de los estudiantes, y estas tenían un enlace directo con el club de audiovisuales para que estos pudieran estudiarlas.

Giselle revisó los archivos más recientes, y presionó sin tardanza el botón de reproducción. Los recién llegados se veían aproximadamente de su misma edad, eran un chico y una chica. El muchacho era bastante alto, con cabello negro algo alborotado que se asomaba debajo de una gorra de la expo de la Liga Pokémon, y llevaba a un Pikachu sobre su hombro. La joven pelirroja que lo acompañaba era casi de su misma estatura y tenía los ojos verdes. El Psyduck que estaba a su lado tenía una expresión de idiota, ¿sería posible que realmente hubieran perdido contra ellos? No se veían nada especiales.

Sin embargo, al ver el transcurso de las batallas, se quedó con la boca abierta. Decir que los estaban haciendo pedazos había sido sobrevalorarse. Esas no podían llamarse batallas: no cuando uno de los dos bandos dominaba por completo y sin piedad al otro. Entre las cosas que vio, primero el chico utilizó un Bulbasaur contra un Sandshrew, al cual mantuvo a raya utilizando Látigo Cepa para restringirlo, e incluso en una ocasión le impidió escapar usando Excavar agarrándolo de la cola y sacándolo de su agujero por la fuerza. Después, la chica utilizó su Starmie contra un Weepinbell, y con un par de ataques de Fuerza Psíquica lo estampó contra el suelo dejándolo noqueado. Estos estuvieron al menos un poco justificados por aprovechar ventaja de tipos. Pero el que definitivamente no lo estuvo, fue cuando el Charmander del chico masacró salvajemente con Garra de Metal a un Geodude, reduciéndolo prácticamente a grava en cuestión de segundos y sin darle oportunidad de contraatacar o defenderse en ningún momento. Incluso el Psyduck de la chica, por su apariencia de idiota, esquivó los ataques de un Venonat con lo que parecían resbalones y tropiezos, y cuando trató de lanzarle un Paralizador, este ejecutó lo que parecía un ataque de Confusión y le echó encima todo su propio polvo para que se lo tragara.

- ¿Qué significa esto? – preguntó Giselle, incrédula.

- Te dije que no estábamos bromeando. Ahora tú eres nuestra última línea de defensa.

- No… no me digan que…

Los muchachos asintieron. Giselle sabía que la otra parte de la tradición de atraer a los entrenadores, en caso de que la provocación inicial no fuera suficiente, era tentarlos ofreciéndoles una jugosa recompensa si ganaban, para que se envalentonaran. La recompensa era cualquier cosa que pudiera ofrecer el Tech dentro de su presupuesto, lo cual incluía la posibilidad de una beca completa para estudiar allí, si lo deseaban. De hecho, algunos de los miembros de la Generación de Oro habían obtenido así sus actuales lugares. Sin embargo, consideraban que ya no había lugar para más en su grupo, y no tenían intenciones de romper su récord de este año.

- Muy bien, si esos dos realmente creen ser tan buenos, ya es tiempo de que se midan conmigo.

- Pero Giselle, ¿y el postre?

- La reputación de esta escuela es más importante. – dijo Giselle. – Vamos para allá.

Y sin tardanza, Giselle y su séquito se fueron del salón de audiovisuales, y se dirigieron a la arena de batallas. Era hora de enseñarles a ese par de entrenadores presumidos cómo se hacían las cosas en el instituto.

Llegando a la arena, Giselle pudo ver que una batalla doble estaba en curso en ese momento. O más bien, en ese instante estaba terminando: del lado de los invitados estaban peleando un Pidgeotto y una Staryu, el primero de los cuales dio un golpe con Ala de Acero sacando por los aires a un Spearow, y era rematado por un Giro Rápido de la estrella marina, para luego caer inconsciente junto a un Paras que parecía tener rato noqueado. Todo por supuesto, bajo la vista del profesor Datsura, que se encontraba acompañado y comentando con un hombre joven de baja estatura, regordete, con gafas de sol y una camiseta con diseño que no parecería fuera de lugar en la región de Alola. Sin embargo, centró su atención en la pareja de entrenadores, que destacaban del resto por no traer el uniforme escolar, cuando estos se chocaban la mano por su victoria conjunta, se veían bastante alegres. No podía culparlos, no cualquiera sería capaz de llegar tan lejos enfrentándose a ellos. Pero qué lástima, ahora que ella había llegado, su racha llegaba a su fin.

- Vaya, vaya, ¿a quién tenemos aquí? – dijo anunciándose.

La pareja de entrenadores inmediatamente se volteó hacia ella. El chico mantuvo una expresión neutral, pero la pelirroja frunció el cejo al verla. Algo más de lo que se percató fue que Joe parecía estar ocultándose detrás de ellos por alguna razón. Eso era inusual, pero no le prestó atención de momento.

- Creo que lo primero es que presentarnos apropiadamente. – dijo adoptando el tono más cortés que pudo. – Me llamo Giselle, y seguramente como les habrán dicho mis compañeros, soy la representante de nuestra clase.

- Soy Ash Ketchum, de Pueblo Paleta. – dijo el muchacho.

- Misty, de Ciudad Cerulean. Mi apellido no es importante. – dijo a su vez la chica, con algo de amargura al decir la segunda línea. – ¿Conque tú eres la líder de esta bola de abusones?

- Disculpa, ¿abusones? – Giselle pareció ofenderse ante esta denominación.

- No finjas. – dijo Misty. – ¿Usan a este chico Joe como carnada para atraernos aquí, y se enfurecen con él cuando nos reta solo porque lo vencimos? Eso fue muy cruel.

- Y dice que todavía son sus amigos. – dijo Ash. – Con amigos así, ¿quién querría enemigos?

- ¿Qué sabrán ustedes? – replicó Giselle. – Aquí en el Tech Pokémon, nosotros somos considerados como la Generación de Oro y no hay lugar en nuestras filas para entrenadores de baja categoría, solo para los mejores. Solo intentamos motivarlo para que mejore su desempeño.

- Hay otras formas de motivar, y en lo que a mí concierne, esa no es forma de tratar a tus amigos. – dijo Misty con un tono que sonaba a que la estaba desafiando. – Ahora que recuerdo… tus otros amigos nos prometieron un premio si podíamos vencerlos a todos. Si la cuenta no me falla, entre todos los de aquí, ahora solo faltas tú.

Giselle arqueó una ceja. Era una verdadera sorpresa: hasta ahora no había habido nadie capaz de vencerlos a todos. Con suerte, quizás lo lograrían con uno o dos de los que estaban abajo en el ranking, pero en todo ese año ningún visitante había podido llegar lo bastante alto como para retarla a ella personalmente. Si estos dos habían podido realmente vencer a los demás, tal vez le podrían dar algo de entretenimiento.

- Veamos si realmente son tan buenos como dicen. – declaró Giselle. – ¿Quién de ustedes dos quiere enfrentarme?

Misty parecía lista para dar un paso al frente, pero Ash alargó el brazo enfrente de ella, deteniéndola.

- Espera. Déjame a mí. – le dijo.

- ¿Ash? ¿Estás seguro?

- Confía en mí. Lo tengo. – aseguró él, sonriéndole.

La pelirroja parecía querer protestar, pero finalmente se encogió de hombros y retrocedió para darle el paso. Giselle no pudo evitar sonreír de lado. Si no lo supiera mejor, el muchacho casi parecía como si estuviese protegiendo a su novia. ¿Serían pareja acaso? Pero eso no importaba, él la estaba retando y su deber como representante de su clase era responder a dicho desafío.

- De acuerdo, ¿te parece bien un dos contra dos? – propuso Giselle, tomando una de sus Pokébolas de la repisa. Ash asintió. – De acuerdo. ¡Ve, Cubone!

Haciendo una pose dramática y elegante (que atrajo las miradas de casi todos los estudiantes), Giselle arrojó su Pokébola hacia el campo de batalla, y el pequeño Pokémon con el cráneo por casco y el hueso en la mano apareció, esperando sus órdenes.

- ¡Cubone, bone!

Ash miró a Cubone, y después al Pikachu sobre su hombro, y con un asentimiento, este saltó hacia el campo de batalla, encarando a su oponente. Giselle lo miró de manera extraña: ¿por qué elegía un tipo Eléctrico para pelear contra un tipo Tierra? Por lo visto necesitaba darle una lección acerca de las ventajas y desventajas de los tipos.

Cubone, el Pokémon solitario. Cubone es un Pokémon tipo Tierra y tu elección de enfrentarlo con un tipo Eléctrico es increíblemente cuestionable. – dijo de repente una voz proveniente del bolsillo de Ash.

- Nadie pidió tu opinión. – dijo Misty, como si supiera qué era.

Como si eso fuera necesario.

Giselle no sabía mucho al respecto, pero esa voz, a pesar de su tono sarcástico definitivamente sonaba como un Pokédex. Si ese muchacho tenía uno, tal vez no fuera solamente suerte de principiante haber derrotado a todos los demás. Esto sería interesante.

- ¡Cubone, Hueso Boomerang! – ordenó Giselle.

- ¡Cubone! ¡Cu-bone!

Cubone abrió el encuentro arrojándole su hueso a Pikachu. Sorprendentemente el roedor eléctrico en vez de tratar de hacerse a un lado corrió de frente y lo esquivó saltando en el último momento, haciendo que pasara por debajo de él dando vueltas sin tocarlo. Pikachu aterrizó en la nariz del casco de calavera y usándolo como trampolín se lo volteó. Mientras Cubone trataba de enderezárselo, Pikachu aterrizó detrás de él y le mordió la cola, haciendo que chillara de dolor, para luego empezar a rasguñarlo con las uñas de sus patas en la espalda. En ese instante, Cubone logró enderezarse el casco, pero apenas justo a tiempo para ver que su hueso venía de regreso…

- ¡Cubone, cuidado! – gritó Giselle.

*¡WHACK!* 

Fue demasiado tarde, el hueso giratorio le pegó en toda la frente, dejándolo mareado. Fue en ese momento que Ash decidió darle a su Pikachu la primera orden del encuentro.

- ¡Pikachu, Ataque Rápido y Cola de Hierro!

- ¡Pika! – Pikachu salió disparado a una velocidad de relámpago, con su cola adquiriendo un brillo metálico. Saltó y desde el aire asestó el ataque en el mismo lugar donde el hueso lo había golpeado, con suficiente fuerza para causarle una grieta en el cráneo. Eso bastó para dejarlo fuera de combate.

- ¿Eh? ¿Cubone ya no puede pelear? – declaró el estudiante que estaba haciendo de réferi en el encuentro.

- No puedo creerlo. – dijo Giselle. – ¿Desde cuándo un Pikachu puede pelear de esa manera?

- ¿Hay alguna regla que dice que no puede? – dijo Ash encogiéndose de hombros.

Giselle se mordió el labio. Técnicamente Pikachu no estaba usando movimientos, solo se puso a pelear literalmente a uñas y dientes para descontrolar a Cubone. Lo más extraño fue que lo hizo sin que su entrenador le dijera absolutamente nada, excepto por ese único ataque de Cola de Hierro. Era casi como… como si lo hubieran hecho antes.

- No cantes victoria, solo me tomaste con la guardia baja. – le dijo tomando su segunda Pokébola. – Ahora sí es tiempo de ponerme seria. ¡Graveler, ve!

- ¡Graveler! – El Pokémon tipo Roca/Tierra apareció en el campo, chocando dos de sus puños en señal de desafío contra Pikachu.

Giselle se esperaba que Ash decidiera sustituir a Pikachu, pero no lo hizo, simplemente intercambiaron miradas nuevamente y el roedor eléctrico encaró a su adversario. ¿Estarían tramando algo? No importaba, excepto por ese ataque de Cola de Hierro, dudaba que pudiera representar un gran problema.

- ¡Graveler, usa Rodada! – exclamó Giselle. El Pokémon de Roca retrajo sus miembros y empezó a rodar como una aplanadora viva directo hacia Pikachu. Para ser tan pesado realmente se movía bastante rápido mientras rodaba.

- ¡Esquívalo y usa Cola de Hierro! – ordenó Ash, y Pikachu no tuvo que hacer más que apartarse saltando hacia un lado, girándose para darle un coletazo cubierto de metal en cuanto lo pasó de largo. Graveler dejó de rodar e hizo una mueca, evidenciando que ese golpe le había dolido, y a Giselle no le gustó nada eso.

- ¡Graveler, usa Lanzarrocas! – Lo primero, mantener a ese roedor a raya para evitar que pudiera atacarlo con Cola de Hierro. Graveler generó varios pequeños trozos de roca a su alrededor y estos salieron disparados contra Pikachu.

- ¡Esquiva con Ataque Rápido! – replicó Ash.

Pronto, Pikachu se volvió una mancha amarilla que dejaba una estela blanca tras de sí, moviéndose en zigzag por el campo de batalla, y esquivando las piedras sin mucha dificultad. Era rápido para moverse, eso era seguro. Muy bien, mejor ir por algo que no podría esquivar tan fácilmente.

- ¡Graveler, Magnitud!

Graveler dejó de arrojar piedras y dando un pequeño salto hizo retumbar el suelo, enviando una onda sísmica por todo el campo. El poder de Magnitud siempre era aleatorio, pero la suerte se puso del lado de Giselle, e hizo que este saliera realmente potente, dejando a Pikachu inmovilizado y haciendo que apretara los ojos y los dientes mientras soportaba el ataque. Giselle sonrió con satisfacción ante esto, y decidió aprovecharlo.

- ¡Muy bien, Graveler, usa Golpe de Roca y acaba con él! – exclamó la colegiala.

Graveler obedeció al instante, e inmediatamente volvió a lanzarse con su puño resplandeciendo para golpear a Pikachu. Para entonces la Magnitud ya había cesado, pero el roedor todavía tenía dificultad para moverse. Giselle imaginó que trataría de esquivar de nuevo, así que esta vez no se le iba a escapar. Pero para su sorpresa, eso no fue lo que intentó hacer.

- ¡Pikachu, salta sobre la cara de Graveler y usa Impactrueno! – gritó Ash casi en el último instante posible.

- "Qué tonto, eso no le servirá de nada." – pensó Giselle.

Pikachu recuperó su movimiento justo a tiempo para esquivar el puñetazo y tal como le dijo su entrenador, saltó sobre la cara de Graveler y le soltó un Impactrueno a quemarropa. Como era de esperarse, este ataque no hizo absolutamente nada, y al ver que aterrizó cerca, Giselle decidió seguir atacando.

- ¡Graveler, usa Golpe de Roca!

Graveler obedeció, pero para sorpresa y shock de Giselle (y todos los demás) el puñetazo literalmente lo dio al aire, ni llegando de cerca a dónde Pikachu estaba, aunque literalmente estaba a menos de medio metro de distancia.

- ¡¿Graveler, qué estás haciendo?! ¡Golpéalo! – gritó Giselle, pero al mirar los ojos de Graveler, se dio cuenta que sus pupilas se había contraído (y ya de por sí eran pequeñas). Fue entonces que se percató de lo ocurrido: ese Impactrueno no era para dañar, era para cegarlo al lanzarle el destello eléctrico tan cerca de los ojos.

- ¡Pikachu, usa Ataque Rápido, una y otra vez!

Dicho y hecho, el roedor volvió a moverse velozmente con Ataque Rápido contra su oponente, esta vez sí para golpear repetidas veces. Aunque el ataque en sí mismo no fuera muy efectivo, el objetivo de Ash no era en sí causar daño, sino algo más. Mientras Graveler intentaba golpearlo a ciegas, Pikachu se mantenía atacando y corriendo sin parar, hasta que finalmente ocurrió lo que Ash intentaba hacer: chispas eléctricas aparecieron en Graveler después de recibir uno de tantos golpes del Ataque Rápido.

- ¿Estática? – jadeó Giselle. De pronto todos esos ataques parecían tener un propósito verdadero. Ahora esa parálisis le restringiría el movimiento.

- ¡Eso es, Pikachu, ahora, Cola de Hierro! – exclamó Ash.

- ¡Chuuu-PIKA! – Pikachu salió en el aire y le se dispuso a darle un coletazo metálico.

- ¡Graveler, bloquea eso con Golpe de Roca! – gritó Giselle en un arranque de desesperación.

- ¡Grav! – Luchando contra la parálisis, Graveler alcanzó a alargar su puño y usarlo para interceptar la cola de Pikachu, enviándolo hacia atrás a duras penas.

- ¡Usa Magnitud! – ordenó Giselle, rezando por que fuera suficiente. Lamentablemente, la parálisis actuó en ese momento, impidiéndole a Graveler moverse para hacer su ataque, y dándole a Ash y Pikachu la oportunidad perfecta de sellar el encuentro.

- ¡Pikachu, Cola de Hierro! – ordenó Ash.

Esta vez, sin nada que lo detuviera, Pikachu avanzó hacia su oponente, de nuevo revistiendo de energía metálica su cola, y dando un enorme salto la dejó caer encima de Graveler, dejándole un tajo en todo el medio de los ojos. El Pokémon de Roca emitió un patético quejido y se desplomó inconsciente por el golpe, derrotado.

Giselle cayó de rodillas. No podía creerlo. Ella, la mejor de la clase, la primera de la llamada "generación de oro" del Tech Pokémon, según el Profesor Datsura los mejores estudiantes que había tenido, acababan de ser vencidos por un par de entrenadores novatos. En especial ella, derrotada por un Pokémon con total desventaja por tipo. ¿Cómo podía ser eso? La peor parte, su profesor había presenciado todo. No podía atreverse a mirarlo a la cara ahora.

- Muy bien hecho, Ash. – dijo muy satisfecha la pelirroja, feliz con el resultado. – Y bien, ¿antes dijeron que nos darían de premio lo que quisiéramos?

- Sí, por supuesto. – dijo otro de los estudiantes. – Lo que deseen, incluso si es una beca para estudiar aquí.

- Ni pensarlo, no quiero quedarme encerrada en este lugar. Más bien… – Misty se interrumpió cuando su estómago y el de Ash rugieron furiosamente. – Nos gustaría un bufet de todo lo que podamos comer, ¿no estás de acuerdo, Ash?

Los estudiantes se miraron entre ellos. Esa era una petición inusual, pero no imposible. Por supuesto, la comida del Tech Pokémon era preparada por los mejores chefs que podía costear la institución. Por dentro, Giselle se encontró a sí misma alegrándose de que no hubiesen aceptado la beca. No estaba segura de poder lidiar con semejante competencia a diario.

Algo más que también notó, fue que el profesor Datsura y el amigo con el que conversaba intercambiaban miradas. Después, el profesor miró hacia ellos, o específicamente, hacia la propia Giselle, y de repente se marchaba sin más. Eso solo le trajo más interrogantes. ¿De qué podrían estar hablando, y más importante aún, qué pensaría de ellos ahora, al verlos ser derrotados de esa manera tan humillante?
 
(--0--)


Un poco más tarde…

Cuando la pareja de entrenadores pidió un bufet de todo lo que pudieran comer, nadie, ni los estudiantes ni los chefs del instituto se imaginaron de cuánto estaban hablando. Y eso sin incluir además todo lo que se comieron sus Pokémon. El Pikachu se bajó no menos de unas ocho botellas de kétchup antes de ponerse a retozar, y entre su amo y la chica que lo acompañaba se comieron no menos de unas veinte raciones en total de platillos variados, y todavía les quedó espacio para el postre con pastel (incluyendo el de tiramisú que Giselle quería para ella) y helados de diversos sabores.

De lejos, Giselle notó que Joe le había pedido a Ash irse aparte por un momento para conversar con él. Sobre qué, ella no tenía ni idea. Entretanto, la chica pelirroja, Misty, todavía seguía disfrutando de su tercer trozo de pastel tiramisú, y al ver que no tenía nada mejor que hacer de momento, decidió acercarse a conversar con ella, así fuera solo por pasar el tiempo.

- Tu novio es un chico interesante. – le dijo. Misty casi se ahoga con un bocado cuando oyó ese comentario. Tuvo que golpearse el pecho para terminar de tragar.

- ¿Qué dijiste?

- Oh, creí que él era…

- ¿Ash? – dijo Misty. – No, él no… no es mi novio, si eso era lo que pensabas.

- ¿En serio? – Giselle arqueó la ceja. – Podría haberme engañado. Es decir, la manera en que decidió enfrentarme, casi parecía que intentaba protegerte o algo.

- ¿Tú crees? – Misty miró a Ash. – En realidad él y yo no tenemos mucho tiempo de conocernos, pero siempre es amable conmigo… más que cualquier miembro de mi familia, de todos modos.

Giselle volteó a verla en cuanto hizo ese comentario. Pareció salírsele de manera involuntaria, y al darse cuenta de esto rápidamente sacudió la cabeza.

- No me prestes atención. – dijo la pelirroja. – El punto es, él es un chico, y es mi amigo, pero no es mi novio.

- Como digas. Aunque hay que admitir que su apariencia tampoco es mala. – comentó Giselle. – Claro, si tu tipo son los altos y morenos. Además, se nota que tiene talento. Su manera de pelear es… inusual. Nunca vi que alguien derrotara a Pokémon tipo Tierra usando a un Pikachu de esa manera.

- Sí, a veces me cuesta creer que sea un novato. – dijo Misty.

Giselle notó que Joe y Ash miraban en dirección hacia donde ellas estaban por un momento. Más específicamente hacia ella. Joe mantuvo contacto visual con ella por unos cinco segundos fijos antes de romperlo, y Ash le dijo algo más. Estaban demasiado lejos para saber lo que decían, pero Giselle no pudo evitar tener la sensación de que estaban hablando de ella. Por otra parte, tal vez Joe solo estaba pidiéndole algún consejo para ser más fuerte, viendo que él pudo derrotarla a ella, que era la mejor en toda la clase. Eso estaba bien, después de todo, el chico necesitaba mejorar su desempeño.

- Sigo creyendo que tú y los otros son una bola de abusones. – intervino Misty, sacando a Giselle de sus pensamientos. – ¿Por qué trataban a Joe de ese modo? ¿No es su compañero de clases?

- Joe necesita mejorar su desempeño. – replicó Giselle. – Es bueno con la teoría, pero en la práctica, deja mucho que desear. Si somos la generación de oro del Tech Pokémon todos tenemos que estar a la altura. Tenemos que ser firmes con él para motivarlo.

- ¿No has pensado que él podría responder mejor de otras maneras? – preguntó Misty. – No todos son iguales. Mira por ejemplo a Ash. Él tiene métodos muy peculiares de entrenamiento, pero ya ves que le funcionan bien. Te venció, después de todo.

Giselle frunció la boca ante ese recordatorio, pero por mucho que quisiera negarlo, tenía razón. Ningún libro de texto o enciclopedia que hubiera leído le habría podido enseñar eso. Los métodos del Tech Pokémon resultaban para ella, y por lo que podía ver, para la mayoría de los estudiantes. ¿Cometió un error por pensar que no funcionaría con todos, o más específicamente, con Joe?

La castaña decidió dejar que la pelirroja terminara de comerse su enorme pastel (¿cómo podía estar tan delgada comiendo tanto?) y volvió a centrar su atención en Joe y Ash. Le intrigaba saber de qué podrían estar hablando, y más cuando ocasionalmente echaban miradas hacia ella.
(--0--)


Al día siguiente…

El humor en el aula de clases aquella mañana estaba totalmente diferente de lo usual. No era para menos, después de haber sufrido esas derrotas tan humillantes contra un par de entrenadores novatos. Lo más notable era que la silla de Joe estaba vacía, y esto no pasaba desapercibido considerando que usualmente él era el primero en llegar al aula. Y además de eso, el Profesor Datsura tardó unos minutos más de lo usual en llegar al aula. Y cuando lo hizo, todos se fijaron en que no traía consigo material para clase. Eso era demasiado extraño.

- Buenos días, clase. – los saludó al llegar a su escritorio. – Tengo un anuncio importante que hacerles a todos. Efectivo desde el día de hoy, he presentado mi renuncia al Tech Pokémon, así que ha llegado el momento de despedirnos.

El revuelo entre toda la clase no se hizo esperar, pues decir que este anuncio los tomó por sorpresa era quedarse corto. Tardaron unos minutos en calmarse lo suficiente, y fue entonces que Giselle, que fue la que tuvo el mayor de los shocks, tomara la palabra para hablar en representación de todos.

- Profesor Datsura, ¿esto tuvo que ver con nuestro… lamentable desempeño del día de ayer? – le preguntó. – ¿Acaso se va porque está… decepcionado de nosotros?

- ¿Decepcionado? Por Arceus, ¿qué te hace pensar eso, Giselle? – dijo el profesor, claramente sorprendido. – Aunque hayan perdido ayer, eso no cambia el hecho de que sigo considerando que ustedes son la mejor generación de alumnos que he tenido en toda mi carrera como profesor en esta escuela. No, mis razones para marcharme no tienen nada que ver con eso.

Esto hizo que tanto Giselle como el resto de la clase se sintieran muy aliviados, pero aun así, ¿por qué querría marcharse tan de repente?

- Recientemente, recibí una oferta de un amigo cercano, para unirme a su Frontera de Batalla. El ver a esos dos entrenadores ayer me hizo pensar en algunas cosas, y me hizo darme cuenta de que hasta un veterano como yo puede aprender mucho de la nueva generación. – prosiguió el profesor. – Así que decidí aceptar su oferta, quiero experimentar y aprender más.

- ¿Y qué pasará con los exámenes finales del semestre? – preguntó otro de los alumnos. – Ya están a la vuelta de la esquina.

- Por eso no tienen que preocuparse. – les aseguró. – Ya hablé con mi reemplazo y le pasé mis notas. Los exámenes se llevarán a cabo tal como está planeado. Así que, antes de despedirme, quisiera compartir algunas palabras con ustedes. Me siento muy orgulloso de todos, y muy feliz de haberles enseñado todo lo que podía. Tengo la certeza de que llegarán a ser entrenadores excepcionales. Pero quiero aconsejarles que vayan más allá. No se conformen solo con lo que han aprendido en este instituto, o conmigo. Como pudieron ver ayer, hay mucho más en las batallas que solo el conocimiento. Sigan aprendiendo, y no teman buscar otro camino para hacerlo, experimentar cosas nuevas. Recuerden que algún día se enfrentarán a un gran mundo allá afuera más allá de este instituto. Es todo.

El Profesor Datsura inmediatamente se retiró, mientras el murmullo empezó a hacer eco por toda el aula otra vez. Extrañamente, la única que permaneció en silencio fue Giselle, que involuntariamente volvió a mirar hacia la silla vacía de Joe. Las palabras de su ahora exprofesor le dieron una ligera idea del por qué no había venido.
(--0--)


Un poco más tarde, en los dormitorios…

Con la renuncia de su profesor, los estudiantes tendrían toda esa hora completa libre, y Giselle aprovechó de irse directo hacia los dormitorios masculinos. Usualmente no estaba permitido que los estudiantes de sexo opuesto entraran a los dormitorios, pero Giselle tuvo el extraño presentimiento de que si no hablaba con él ahora, no tendría otra oportunidad después. Tomando un profundo respiro, tocó la puerta de la habitación

- ¿Quién es? – respondieron del otro lado.

- ¿Joe? Soy yo, Giselle, ¿podemos hablar?

Unos segundos después, la puerta se abrió. Joe ya no traía puesto el uniforme escolar, y Giselle alcanzó a ver una maleta abierta en la cama mirando por encima de su hombro. Si ya estaba empacando, su presentimiento quedaba confirmado.

- No deberías estar aquí, este es el dormitorio masculino. – señaló el chico.

- Necesitaba hablar contigo. – dijo Giselle. – ¿Planeabas irte sin despedirte?

- Creí que sería lo mejor. – dijo Joe. – Nunca fui bueno para las despedidas.

- ¿Primero el Profesor Datsura, y ahora tú? – dijo Giselle. – ¿Qué sucede con ustedes?

- Las batallas de ayer me dieron mucho en qué pensar. Me hicieron darme cuenta de muchas cosas. Principalmente, que yo no pertenezco a este instituto.

- ¿Por qué piensas eso? Estamos en la escuela para entrenadores más prestigiosa que hay en toda la región y quizás en el mundo. ¿No deberíamos sentirnos honrados de estar aquí?

- Giselle, eso es fácil para ti decirlo, siendo que eres la primera de la clase. – replicó Joe. – Yo siempre fui el último, el rezagado. Por mucho que me esforzaba nunca era suficiente. Y ya me di cuenta del por qué.

Joe tomó un profundo respiro antes de continuar. Giselle tenía el presentimiento de que no iba a gustarle lo que le iban a decir.

- Creo que sabes que estuve hablando con Ash, ¿verdad? – dijo Joe. – Me dijo algunas cosas muy interesantes. Cosas que de hecho yo ya me había preguntado antes, pero nunca me atreví a decir en voz alta.

- ¿Como cuáles? – preguntó Giselle, poniendo los brazos en jarras y ladeando la cabeza. Esto sería interesante.

- Por ejemplo, él considera que cada Pokémon es diferente individualmente, y que no necesariamente está limitado por los parámetros de su especie. – dijo Joe. – Y a él le gusta desarrollar sus puntos fuertes basándose en eso. Ya pudiste comprobarlo con su Pikachu, ¿verdad?

Giselle desvió la mirada. No quería admitirlo, pero en esa parte tenía toda la razón, aunque le pesara la humillación.

- También me dijo… que ya no debería estar soportando abusos de nadie. – prosiguió, esta vez con un poco de amargura en su tono. – Especialmente no de personas que se dicen ser mis amigos.

- ¿Disculpa? – Giselle de pronto se sintió aludida.

- Sabes, había muchas cosas con las que no estaba de acuerdo, pero nunca me atreví a llevarles la contraria, porque los consideraba a todos, incluyéndote a ti, como mis amigos. – dijo Joe. – Pero por dentro, a veces realmente me lastimaba la forma en cómo me decían las cosas, o los castigos que me imponían cuando no cumplía con sus expectativas.

- Siempre estuvimos tratando de motivarte a mejorar. – trató de defenderse Giselle.

- Supongo que no funcionó para mí. – replicó Joe. – Y es por eso que decidí volver a casa. Quiero empezar desde cero con mi primer Pokémon igual que Ash. Él me demostró que lo que enseñan en este lugar no es absoluto, y que puedo encontrar mi propio camino. Si él lo hace a su manera y le funciona, ¿por qué no puedo hacer lo mismo?

Dicho esto, Joe volvió a su habitación, terminó de empacar lo poco que le quedaba y cerró su maleta. Después de cerrar por última vez la puerta, se acercó a Giselle y se sacó algo de su bolsillo. La castaña miró con curiosidad al darse cuenta que se trataba de una fotografía suya.

- Creo que debería entregarte esto. – dijo Joe. – Ahora que lo pienso, creo que estuvo mal que te la tomara en secreto.

Giselle habría querido decirle que él no sería el primero ni el último en ese instituto que le tomaba una fotografía en secreto y se la guardaba; ella ya estaba acostumbrada a eso (y le gustaba que así fuera). Pero en vez de eso, simplemente negó con la cabeza.

- Puedes quedártela. – le dijo. – Es más, ¿por qué no me dejas una tuya como recuerdo antes de que te vayas? Me gusta tener fotos de todos mis amigos.

- ¿En serio me consideras tu amigo? – Joe casi no parecía creerlo.

- Quizás no fueras el mejor como entrenador, pero la verdad, siempre fuiste un chico dulce y amigable y eso me gustaba mucho de ti. – confesó Giselle. – Siento mucho no haberlo demostrado tanto como debería.

- Gracias. – Joe sonrió, volviendo a meterse en el bolsillo la foto. – Ya es hora de que me vaya. Mejor que no te vean por los pasillos. Nos vemos.

Y sin decir más, Joe se fue arrastrando su maleta, listo para dejar atrás el Tech Pokémon, a sus compañeros… y a ella. Giselle no lo admitiría mucho de dientes para afuera, pero le entristecía un poco que Joe se marchara. Quizás no debió haber sido tan cruel con él, o dejar que los demás lo fueran.

En cuanto a ese chico Ash Ketchum… había sido un oponente interesante. Si Joe se estaba marchando por querer seguir el consejo que ese entrenador le dio, tal vez ella también debería hacer lo mismo. Aprender de su error y volverse más fuerte. Sí, tenía que sacar algo bueno de esta derrota. Analizar qué hizo mal, y usarlo para mejorarse a sí misma.

Tendría suficiente tiempo para hacerlo, después de todo, ahora que Joe se marchaba, sus planes para las vacaciones después del semestre se acababan de ir por el drenaje.
Si algún día volvía a cruzarse en su camino, estaría preparada para enfrentarlo.

- Ash Ketchum… la próxima vez que nos veamos no pienso perder contra ti.

FIN.
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#15
Capítulo 10: Arco de Cerulean, Parte 3: Dominio.

(--0--)

Gimnasio Cerulean…

- ¡Cloyster, es tu turno!

El masivo Pokémon con forma de almeja, una enorme criatura con armadura y de color azul-grisáceo lleno de múltiples espinas, apareció en el lado de Daisy del campo. Dexter no perdió el tiempo en dar sus comentarios al respecto.

Cloyster, el Pokémon biválvula. La armadura de Cloyster, si se mantiene en buenas condiciones, es capaz de soportar casi cualquier armamento explosivo moderno. Cuando no tiene el cuidado apropiado, digamos por cierto trío de hermanas que ganaron tiaras de estrella de bebés, un simple Golpe Centrado es suficiente para hacerlo pedazos.

- ¡Hey! – gritó Daisy, claramente ofendida por el comentario del Pokédex, y por más de un motivo. – ¡Nada de darle consejos, eso es trampa!

- Se lo dice la sartén al cazo. Además, la descripción de mi trabajo incluye ayudar a motivar a mi entrenador con consejos de batalla y comentarios ingeniosos. –

Ash sacudió la cabeza en resignación. Honestamente, incluso cuando su Pokédex estaba de su lado, siempre tenía que tener la última palabra.

Un Cloyster… hasta donde Ash podía recordar, solo en dos ocasiones había peleado contra esta especie de Pokémon. La primera vez, fue contra el de Pete Pebbleman durante la Liga Índigo: logró derrotar a ese Cloyster con el Martillazo de Kingler. La segunda, fue el Cloyster de Lorelei… que derrotó a Pikachu con humillante facilidad. Sin embargo, si el Kingdra al que derrotó con Charmander era algún indicio, este Cloyster probablemente no fuese un desafío al nivel de esos dos. Un tipo Agua-Hielo le daba pocas opciones, pero la sugerencia de Dexter sobre usar un Golpe Centrado le dio una idea.

- ¡Aipom, tu turno!

En un estallido de luz blanca, la mona púrpura apareció en el aire, dando una serie de piruetas antes de aterrizar en el centro de una de las plataformas sobre la mano enguantada de su cola y posando, mostrando su característica sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Ai! [¡Todavía lo tengo!] – sonrió al hacer su entrada en los concursos.

- ¡Muy bien, Cloyster, usa Cañón de Picos! – Las púas en el caparazón de Cloyster empezaron a brillar de blanco, mientras Ash preparaba su propio ataque.

- ¡Aipom, contrarréstalo con Rapidez!

- ¡AI-POM!

Aipom sacudió su cola mientras brillaba, liberando una lluvia de estrellas doradas que colisionaron contra los picos que disparó Cloyster. A pesar de haber iniciado el ataque después, el de Aipom fue más rápido, y al colisionar estando más cerca de Cloyster, las estrellas de Aipom dominaron y comenzaron a golpear el caparazón de la almeja, mientras los picos de Cloyster eran desviados hacia los lados.

- ¡Eso es! – Ash apretó el puño triunfante.

- ¡No entiendo! ¿Qué diablos pasa? – gritó Daisy.

Los Pokémon son criaturas vivientes, que respiran el mismo aire que ustedes. No puedes convertirlos en datos de computadora para guardarlos por años y esperar que sus habilidades no se atrofien. – dijo Dexter, sin poder decirlo mejor. – Incluso métodos de viaje que toman varios días entre regiones, tal vez en barco, pueden hacer que las habilidades de un Pokémon se oxiden hasta cierto punto si no pueden practicar. ¿Por qué creen que la mayoría de los entrenadores no capturan a más de seis Pokémon, tienen un sistema dedicado para rotarlos, o dejan al resto de sus Pokémon en lugares donde pueden seguir entrenando y mantenerse en forma con su propia iniciativa, como el laboratorio de mi creador? ¿Hace cuánto que no sacan a ese Cloyster para que haga ejercicio?

Daisy gruñó de rabia ante el hecho de que un dispositivo electrónico se estuviera burlando de ella y diciendo que era una mala entrenadora. No podía permitir eso de ninguna manera.

- ¡Acaba a ese mono con Pistola de Agua! – ordenó Daisy. Cloyster dejó salir el torrente desde su núcleo central oscuro, aunque Ash pudo ver que le faltaba mucho brillo y velocidad.

- ¡Aipom, esquiva y usa Rapidez! – gritó Ash por acto reflejo. Aipom esquivó el ataque sin problemas, al tiempo que arrojaba su lluvia de estrellas a su oponente.

- ¡Usa Refugio para soportarlo! – ordenó Daisy, y en un instante Cloyster cerró su caparazón, cubriéndose con una capa brillante aumentando el poder defensivo.

Ash estuvo a punto de decir que Refugio incrementaba la defensa normal en lugar de la defensa contra ataques especiales (como Rapidez) pero él recordaba haber usado tácticas similares con Corphish y Torkoal en este tipo de situaciones. Sorprendentemente, el impacto de la Rapidez en el caparazón de Cloyster fue el mismo como si lo hubiese esperado de uno de sus propios Pokémon. ¿Acaso este truco todavía funcionaba en esta línea temporal?

El uso de movimientos como Fortaleza y similares incrementan permanentemente el poder defensivo del Pokémon que los usa. – habló el Pokédex en respuesta a la pregunta no formulada de Ash. – Sin embargo, puede usarse como una defensa provisional para repeler un ataque en el instante en que se utiliza.

Ash decidió tomar nota de esta información, en caso de que pudiera serle de utilidad en el futuro. Muy bien, si los ataques a distancia no servirían, tendría que atacar cuerpo a cuerpo.

- ¡Aipom, acércate a Cloyster y dale con Puño Incremento! – ordenó Ash. La cola de Aipom brilló en color naranja. Mientras se lanzaba a la carga, Ash vio que Daisy sonreía con satisfacción.

- ¡Un ataque físico no servirá de nada contra Cloyster, pequeño novato! ¡Sigue usando Refugio!

Una segunda capa protectora se formó alrededor de Cloyster en cuanto la mano de Aipom lo golpeó, sin efecto visible. Mientras Daisy se reía de ellos, dos memorias dentro de la mente de Ash se intersectaron una con otra. La primera, el haber entendido como funcionaba Puño Incremento durante su entrenamiento con Aipom. La segunda, su batalla con el Cloyster de Pete Pebbleman, y cómo Kingler acabó con él.

- ¡Aipom, mantén el paso! ¡Sigue usando Puño Incremento sin parar! – le gritó Ash. Aipom se enfurruñó un poco, pero aun así obedeció.

- ¡Pom! [Qué repetitivo. Si estuviera en un concurso perdería, ¡pero ya entendí lo que quieres!]

Con una furiosa ráfaga de puñetazos brillantes, Aipom siguió golpeando a Cloyster una y otra, y otra vez, mientras Lily y Violeta se reían a más no poder.

- Bah, lo de ese Charmander fue pura suerte. – se mofó Violeta. – No sé si entiendes esto, muchachito, pero no puedes ganar si solo repites el mismo ataque una y otra vez. Esa es la primera regla de las batallas, ¿no?

- No, la primera regla de las batallas es que los entrenadores tienen que pelear limpiamente. – Ash recordó que esa pregunta estuvo en el test del campamento del Profesor Oak. – Y lo de repetir el mismo ataque, ¿por qué no miran bien?

- ¿Mirar qué? ¡Si solo estás usando el mismo ataque, para lo que te sirva! – Lily trató de sonar inteligente, mientras que Ash y Pikachu se vieron uno al otro, sin saber si enfadarse o reírse de su estupidez.

- ¿Saben por qué el ataque se llama "Puño Incremento"? – les preguntó, haciendo énfasis en la última palabra. – ¿No? Es porque cada golpe que conecte es más fuerte que el anterior…

*¡CRACK!* 

Y como prueba de ello, en ese momento la concha de Cloyster cedió, agrietándose violentamente.

- ¡Imposible! – gritó de horror Daisy, mientras Ash sonrió con satisfacción.

- ¡Imposible es mi segundo nombre!

- Tú no tienes segundo nombre. – dijo con tono seco el Pokédex.

- Pikapi. [¿Y a qué madre se le ocurriría ponerle ese nombre a su hijo?]

Por supuesto, la madre de Ash no tenía la habilidad de poner nombres que tenía la familia de N. Cloyster, que no pudo poner atención a lo que estaban diciendo, simplemente se desplomó de lado, mientras Aipom saltaba hacia atrás, victoriosa, pero jadeando por el cansancio. Los dos Pokémon fueron regresados a sus Pokébolas, uno para ser utilizado después, y el otro derrotado y fuera del encuentro. Daisy apretó su segunda Pokébola con rabia. ¿Por qué este molesto niño no se dejaba vencer de una vez?

- ¡Poliwrath, dale una lección por mí!

Con esto apareció el enorme Pokémon con forma de sapo azul oscuro, parado sobre una de las plataformas destrozadas por las otras rondas. Aunque este poderoso guerrero no parecía tener el mismo nivel de… masa muscular que tenían los Poliwraths que utilizaron Tad y Chuck contra él en el pasado. Y de hecho, esta batalla de algún modo hizo que Ash se sintiera mejor por el hecho de no siempre llamar a sus viejos Pokémon. Incluso después de no traerlos para que vinieran a ayudarlo durante algunas… aventuras (Ash todavía no estaba seguro de por cuánto tiempo había viajado por el mundo), los Pokémon como Noctowl o Cyndaquil nunca se vieron así de mal. De hecho, recordaba que se veían bastante sanos. Pero, dejando de lado esto, todavía tenía una batalla por ganar.

- Poliwrath, el Pokémon renacuajo, y una de las dos evoluciones finales de Poliwhirl.

- ¿Lo es? – Daisy sonó sorprendida al oír esto. ¿En serio no lo sabía?

Un Poliwrath en buena forma se dice que es capaz de nadar por océanos enteros. El tuyo… definitivamente no debería intentarlo.

Mientras Daisy se veía lista para querer agarrar y estrujar esa máquina burlona con sus propias manos, Ash supo exactamente a quién utilizaría. Después de todo, le debía una batalla de gimnasio.

- ¡Pidgeotto, es tu turno!

Daisy sintió que hervía más de rabia de ver que apareciera un Pokémon evolucionado en el lado de Ash. Ya era bastante malo que estuviera utilizando y ganándoles con los no evolucionados.

- ¡Acabemos con esto rápido, Poliwrath, usa Pistola de Agua!

Flexionando sus músculos (los pocos que tenía), un torrente de agua salió disparado desde el centro de la espiral de su estómago, directo hacia Pidgeotto.

- ¡Bloquéalo con Ráfaga! – Ash no perdió un instante, y su primer Pokémon Volador empezó a aletear, logrando frenar el agua con una potente ráfaga de viento.

- ¡A ver si puedes bloquear esto! ¡Poliwrath, Golpe de Roca! – ordenó Daisy.

Haciendo brillar en color naranja su puño, Poliwrath saltó en el aire hacia Pidgeotto. Ash por su parte, decidió que era tiempo de probar ese movimiento que habían estado practicando en una batalla real.

- ¡Hora de usar As Aéreo!

Pidgeotto desapareció justo antes de que Poliwrath la alcanzara, reapareciendo por detrás un segundo después y embistiéndolo con fuerza, directo en la espina.

- ¡Poli! – El sapo guerrero gritó de dolor al recibir el impacto y caer directo sobre una de las plataformas flotantes, mientras Pidgeotto flotaba aleteando encima de él.

- ¡Caw! [¡Es oficial, este es mi nuevo ataque favorito!] – decidió. Mientras Poliwrath lograba volverse a levantar, Ash resolvió ponerle fin de una vez.

- ¡Una vez más, Pidgeotto, As Aéreo! – gritó Ash, y su amiga emplumada estuvo más que feliz de obedecer, descendiendo rápidamente y volando por encima de la superficie del agua hacia Poliwrath.

- ¡No creas que te dejaré hacer eso otra vez, pequeño niño bobo! – le gritó Daisy. Por alguna razón, Ash la sintió como cierto trío de ladrones, como si a estos les hubiesen robado algo que ellos habían robado primero. – ¡Poliwrath, detén a Pidgeotto con tus Burbujas!

Poliwrath respiró profundo, antes de soltar un enorme chorro de burbujas desde el pecho, formando un muro espumoso entre él y Pidgeotto que venía acercándose. A primera vista, Ash tuvo que admitir que era un plan muy decente: atrapar a Pidgeotto en burbujas para que no pudiera moverse, y después tirarla al agua con un Puño de Roca. Ya estando empapada, Pidgeotto no podría volar bien y sus opciones quedarían muy limitadas. Ash recordaba haber usado una estrategia muy similar con el Seadra de Mandi en una ocasión.

Sin embargo, el ataque de As Aéreo tenía su pequeño truco, uno que una simple carga con agilidad no tenía. Específicamente, como Daisy y Poliwrath pudieron comprobar para su gran horror, era la habilidad de moverse tan rápido, que el Pokémon temporalmente desaparecía de vista, antes de reaparecer de otro lado, muy lejos de la pared de espuma. El golpe desde el lado izquierdo mandó a Poliwrath cayendo al agua, con lo cual de pronto Daisy cambió su expresión y recuperó su confianza de golpe.

- ¡No puedo creer que esto no se me ocurrió antes! ¡Poliwrath, ve debajo del agua y arrójale la plataforma a ese maldito pajarraco! – le ordenó.

- ¡¿Qué dijo?! – Ash de pronto se sintió horrorizado.

- ¿Ese Poliwrath puede usar Fuerza para mover rocas y cosas similares? – Hasta el Pokédex sonaba sorprendido.

- ¿Pi? [Y lo que yo me pregunto es, ¿por qué hasta ahora que se le ocurrió atacar desde debajo del agua con un Pokémon de tipo Agua?]

Mientras Poliwrath arrojaba la plataforma contra Pidgeotto, Ash no pudo más que reaccionar con un contraataque rápido.

- ¡Pidgeotto, usa Ráfaga para repelerlo! – declaró Ash, mientras de pronto sus ojos volvían a adquirir ese destello marrón-naranja, al igual que los de Pidgeotto.

- ¡CAW!

Graznando con fuerza y furia, Pidgeotto ejecutó un aleteo tan fuerte que la ráfaga salió disparada en un golpe de aire comprimido, golpeando con tal fuerza la plataforma que la detuvo en seco y la mandó de regreso a dónde vino, directo de vuelta al agua. La ola resultante arrojó a Poliwrath de vuelta al aire, mientras los ojos de Pidgeotto y Ash volvían a la normalidad. Pikachu esta vez sí notó con claridad el brillo en los ojos de su entrenador, y no pudo evitar alarmarse. ¿Qué había sido eso?

- ¡Poliwrath! – gritó Daisy preocupada, y más todavía cuando Ash dio su orden final.

- ¡Terminemos con esto ya, acábalo con As Aéreo!

Pidgeotto voló a toda prisa hacia el sapo que seguía en el aire, esta vez dejando una estela de rayas blancas, antes de golpearlo de lleno en el estómago. Poliwrath ya estaba noqueado antes de caer en el agua, mientras Pidgeotto, que comparativamente con Charmander y Aipom, había salido relativamente ilesa de esta batalla, descendió con calma de vuelta en el suelo.

- ¡¿Cómo… cómo demonios hiciste eso?! ¡Solo eres un novato, maldita sea! – exigió saber Daisy, mientras recogía a Poliwrath.

- No me llamaría por completo un novato. – dijo Ash. Omitiendo algunos detalles, lo que iba a decir era cierto, técnicamente – Estuve en un campamento preliminar para futuros entrenadores, así que eso cuenta como algo de experiencia.

- ¡No, no, no, no, y no! – Daisy empezó a pisotear furiosa en el suelo, como una niña haciendo un berrinche. – ¡Puedes estudiar todo lo que te dé la gana, eso no te hace un buen entrenador! ¡Puedes leer todos los malditos libros o artículos que te dé la gana, pero eso no te hace un buen entrenador!

Ninguno de ellos tenía idea de que, a cientos de kilómetros de allí, en la región Hoenn, el joven hijo de Norman de pronto estornudó mientras veía una retransmisión de las últimas batallas oficiales de Cynthia.

Ahora, volviendo con Ash…

- También he viajado y tengo algo de experiencia práctica. – agregó Ash, omitiendo que lo había hecho por mucho, mucho más tiempo de lo que ellas imaginaban. Daisy le echó una mirada asesina.

- Estás haciendo algo, ¿verdad? ¡Sí, debes haberles dado algo a tu Charmander y Pidgeotto antes de venir aquí! ¡Eso tiene que ser!

- ¡PROTESTO! Este entrenador puede haber cometido estupideces, pero no es tan tonto como para mandar a un Charmander a una batalla completa de seis a seis en un gimnasio de tipo Agua a menos que no tuviera otra opción. – resonó el Pokédex. Ash, Pidgeotto y Pikachu no sabían si estar más molestos con lo que decía Daisy, o los comentarios de Dexter. Finalmente, ignoró al segundo, y decidió replicarle a la rubia.

- ¡Hey, solo porque les estoy ganando después de que me arrastraron a una batalla ilegal…!

- ¡No es ilegal, solo moralmente cuestionable! – le interrumpió Daisy, al borde de la histeria.

- ¡Como sea, eso no quiere decir que estoy haciendo trampa! – protestó Ash, sintiendo que empezaba a hervirle la sangre por la acusación. Él podía ser muchas cosas, pero un tramposo no era una de ellas.

Y además, los Poké-esteroides son de acción rápida y el efecto no dura mucho. Si mi entrenador se los hubiese dado a Pidgeotto, tendría que haber sido durante la pelea entre Charmander y Kingdra para que fueran efectivos. – agregó el Pokédex. – Y tendría también que habérselos dado a Charmander en el momento exacto en que entró al gimnasio.

- Pi… [¿Por qué no me sorprende que sepa el tiempo exacto?] – Pikachu sacudió la cabeza. El Pokédex y ese extraño conocimiento suyo de los hechos era una locura.

- ¡Con esto probaré que eres un tramposo, ve, Tentacruel!

- ¡Te toca, Butterfree! – exclamó Ash, regresando antes a Pidgeotto para tener a alguien más descansado y tener al menos algo de ventaja.

Y con esto inició la cuarta ronda de la batalla, con la enorme forma azul de Tentacruel, con dos enormes estructuras cristalinas encima de la cabeza, de color rojo como rubíes, enfrentándose contra Butterfree.

- Tentacruel, el Pokémon medusa. Tentacruel usa su veneno para inmovilizar a su presa. Tentacruel y su forma pre-evolucionada Tentacool son increíblemente comunes en las aguas de Kanto, Johto, Hoenn, Sinnoh y Kalos, y se sabe que reaccionan muy violentamente a cualquier disrupción a su hábitat natural. Son considerados una peste por muchos.

Recordando su primer encuentro con esos Pokémon, Ash inmediatamente decidió agregar esa pequeña "aventura" a su lista personal de "incidentes que si es posible mejor no repetirlos", junto con lo del barco St. Anne, el Pico de la Doncella, Pokémopolis, el Rey de Pokélantis, quedarse atrapado en esa cueva durante la ventisca, todas las ocasiones que lo obligaron a vestirse de chica, y todos los incidentes que temporalmente le causaron la muerte (y de estos eran varios, no quiso tentar a su suerte esta vez). Luego le pediría a Pikachu algo de ayuda para agregar las que hicieran falta.

- ¡Acabemos con esto rápido, Tentacruel, usa Picotazo Venenoso! – Daisy interrumpió los pensamientos de Ash sobre Tentacruel, mientras hacía que su Pokémon disparara docenas de agujas moradas hacia Butterfree.

- ¡Defiéndete con Ráfaga! – Ash no perdió un instante y mandó su propia orden, mientras Butterfree comenzaba a aletear, logrando que los aguijones cayeran sin hacerle daño al agua. – ¡Ahora, usa Confusión!

Los ojos de Butterfree brillaron en azul, el ahora perfeccionado ataque tipo Psíquico atrapó a Tentacruel en un aura del mismo color, sacándolo del agua, a pesar de que forcejeaba por liberarse. Pero no pudo, ahí se quedó.

- Confusión y Fuerza Psíquica funcionan inmovilizando al enemigo y causando daño lentamente. Aunque uno simplemente podría optar por arrojar al enemigo para aumentar el daño más rápido, el ambiente acuático de este campo de batalla y la fisiología de Tentacruel haría que eso fuera una estupidez. Lo mejor que podrías hacer sería arrojarlo contra la pared, lo cual va totalmente en contra de lo que he observado en tu naturaleza. – notó el Pokédex mientras Ash fruncía el cejo.

- Eso no sería muy justo. – replicó Ash. Sonaba a que Confusión podría ser peor que Giro de Fuego o Tóxico si no dejaba libre a Tentacruel (para que pudiera contraatacar), o actuaba contra su propio sentido de la moral.

- ¿Por qué crees que los Pokémon de tipo Psíquico estaban prohibidos en Kanto hasta que la gente descubrió más movimientos de tipo Fantasma y Oscuro para poder contrarrestarlos? Eran demasiado molestos, como el movimiento de Constricción, solo que ahora hay suficientes contramedidas para que lo quitaran de la lista de prohibiciones de Kanto, a diferencia de constricción. Incluso ahora, el tipo Psíquico sigue siendo demasiado poderoso con sus dos movimientos estándar. Si no te gustan los movimientos que restringen al oponente, te sugeriría aprender Psicorrayo en su lugar.

Después de ese discursito de su Pokédex, Ash se detuvo a pensarlo por un momento. Sí podía recordar algunos Butterfrees capaces de usar ese movimiento, incluyendo el de Drew. Si él había podido enseñarle a su Butterfree un movimiento como ese (asumiendo que dicho Butterfree no lo tuviera cuando lo atrapó), Ash podía hacer lo mismo con el suyo. Pero ya habría tiempo para eso después, por ahora, tenía una batalla que ganar.
(--0--)
 


Mientras tanto, en la ciudad…

- Ahora empiezo a recordar por qué esta ciudad apesta tanto. – se quejó Misty, mientras el trío formado por ella misma, Don George y la Joy inspectora de nuevo encontraban su camino bloqueado por una construcción.

Misty recordaba vagamente que antes de irse de esta maldita ciudad, había elecciones para alcalde en curso, y el oponente del que intentaba optar para reelección decía que el presupuesto para la reparación de las calles había sido reducido enormemente por haber querido balancear con el resto. Tal vez eso fuera cierto. Pero de todos modos, ¿qué sabía ella? Nunca le habían agradado los políticos en general.

- Nuestra ciudad necesita un tren aéreo o un subterráneo. Es una pesadilla moverse por aquí. – agregó Don.

- Lo que me pregunto es, ¿cómo hizo Ash para meterse al gimnasio sin toparse con todas estas construcciones? – volvió a preguntarse Misty.

- Ash siempre pareció tener mucha suerte en lo que hacía. – dijo de pronto una voz en tono de broma. – Si tuviera tiempo de apostar, y su madre me lo permitiera, con gusto me lo hubiera llevado a los Salones de Juegos en Celadon para que me acompañara.

Misty reconoció la voz, pues la había escuchado varias veces en los videoteléfonos de los Centros Pokémon las veces que Ash llamaba a casa. George y Joy a su vez también la reconocían por varios programas de radio educativos, y entrevistas en televisión. El hombre que venía detrás de ellos llevaba una caja larga debajo del brazo, como para meter en ella algo del tamaño de un bate de béisbol, y con una mochila colgada de los hombros.

- Y díganme, ¿también se dirigen al gimnasio, es allí donde se encuentra Ash en este momento? – preguntó amablemente el Profesor Oak. El grupo entero frunció el cejo.

- Bueno, sí, pero… – empezó a decir Joy. El Profesor Oak los vio confusos ante su aparente intranquilidad.

- ¿Qué sucede? Ash está en su elemento natural cuando se trata de batallas Pokémon. – les dijo. – No es como que esté haciendo un examen escrito.

- No será escrito, pero desafortunadamente, sí está en una especie de examen. – dijo la Inspectora Joy.

Al ver la expresión confusa del Profesor, en respuesta le mostró su teléfono inteligente, que le mostraba el curso de la batalla actual. Ash todavía tenía sus seis Pokémon en el juego, con Butterfree activo, luchando contra el Tentacruel de las hermanas. Y el título de "PROTOCOLOS DE ENTRADA INMEDIATA A LA LIGA ACTIVADOS" todavía seguía allí.

- ¡¿QUÉEEEEEEEEE?! – Al Profesor Oak casi se le cae la mandíbula al ver eso. – ¡Pero eso, Ash ni siquiera tiene idea de lo que es! ¡El muchacho a veces es imprudente, pero no está tan loco como para hacer algo como eso!

- Es posible que lo hayan forzado a aceptar, tal vez hasta lo engañaron. – sugirió Joy. – Las líderes del Gimnasio Cerulean están bajo mucha presión actualmente, y deben estar desesperadas por conseguir una victoria. Aunque debo decir que Ash parece estar haciéndolo muy bien. Incluso con lo patéticas que son, uno pensaría que un equipo para desafío por la octava medalla, en teoría, tendría que ser capaz de derrotar al menos a un Pokémon en el equipo de un entrenador que compite apenas por su segunda medalla de gimnasio.

- Disculpen, ¿me podrían decir qué es eso del "Protocolo de Entrada Inmediata" o como se llame? – Misty finalmente hizo la gran pregunta. El Profesor frunció el cejo, pero siguieron en marcha mientras seguían hablando en busca de una vía alterna rodeando la ruta bloqueada.

- Es una regla que permite que un entrenador que no puede viajar mucho por algún motivo u otro pueda desafiar a un gimnasio por una medalla que te permite ir directo a la Liga Pokémon, si logras ganarle al equipo más fuerte del líder. – dijo la Inspectora Joy. – En esencia, eso te permite saltearte las primeras siete medallas e ir directo a la batalla que te califica de una sola vez, y los entrenadores con más experiencia usualmente recurren a esto. Así pueden ir directo a una nueva liga con solo derrotar a un líder de gimnasio, sin tener que repetir todo el desafío, con lo que les queda tiempo más que suficiente para entrenar como prefieran.

- En efecto, muchos entrenadores de Kanto que prefieren un cambio de aires después de varias competencias en la Liga Índigo, pueden ir después a Johto, pelear contra Falkner bajo esta regla, y después enfocar sus esfuerzos para tener un inicio fresco, por así decirlo, en la Conferencia Plateada. – empezó a decir Oak. – De ser este el caso, Falkner pondría a prueba al entrenador con su mejor equipo: Pokémon como su Dodrio, Pidgeot y Honchkrow, en lugar de utilizar un equipo compuesto de Hoothoot, Pidgey o Pidgeotto, como un novato común de Johto.

Oak se dejó llevar por su discursito tanto que Misty empezó a sentir ganas de bostezar, a pesar de la seriedad del asunto, y empezó a preguntarse cómo haría Ash para soportar a este hombre que hablaba tanto sin aburrirse. Volvió a poner atención cuando Joy intervino de nuevo en la conversación.

- Sin embargo, cuando se estableció la regla, hubo muchos entrenadores que sobreestimando sus habilidades trataron de abusar de ella, y como es de esperarse siempre terminaban mal. Era un problema muy serio, y les causó muchos quebraderos de cabeza a los líderes de gimnasio. El líder del Gimnasio de Cinnabar tuvo que relocalizarse en una cueva para que cualquier idiota con una caña de pescar dejara de venir a retarlo. La unión de líderes de gimnasio se reunió y los gimnasios quedaron cerrados hasta que se llegó a un acuerdo. La regla se quedó, pero se agregó una nueva condición para impedir que los…

- Creo que el término que buscas es… "noobs". – Oak pronunció la última palabra con algo de pena por usarla. – Sí, hay muchos que piensan que pueden ganar en la Liga con solo un Rattata, de alto porcentaje o no.

- Así es. – dijo Joy. – Actualmente, cualquier entrenador que desafíe a un gimnasio bajo esa regla y pierda, tendrá prohibido desafiar a cualquier otro gimnasio en la región durante un año entero.

Pasó un minuto completo antes de que Misty entendiera todas las implicaciones de esto. Eso quería decir que si Ash perdía, tendría que esperar otro año para poder desafiar a cualquier otro gimnasio. La pelirroja se paró en seco una vez que procesó todo.

- ¡¿QUÉEEEEEEEEEEE?!
 
(--0--)


Mientras tanto, en la batalla de gimnasio que arriesgaba los sueños y esperanzas de Ash…

Tentacruel flotaba panza arriba, vencido por un constante (y muy sucio, en opinión de Ash) asalto psíquico de Confusión, y con ello los dos Pokémon fueron regresados, el tablero marcando un 4-0 a favor de Ash.

- ¡Esto es ridículo! – se quejó Daisy. – ¡No deberías estar haciéndolo así de bien! ¡Ah, pero tarde o temprano se tendrá que acabar tu suerte! ¡Ve, Seaking!

Con ello, apareció en el campo la forma evolucionada de Goldeen, el pez rojo, blanco y negro salpicó en el agua mientras el Pokédex hacía su trabajo.

- Seaking, el Pokémon pez dorado y la forma evolucionada de Goldeen. Se reproducen en los ríos, formando sus nidos con sus cuernos. Los Seakings, a pesar de su nombre, prefieren reproducirse en agua dulce antes de migrar hacia el mar.

Ignorando la información que le dio su Pokédex, Ash tomó la última Pokébola sin utilizar que le quedaba. Sería mejor dejar a Pikachu para el final, en teoría, él sería su mejor arma.

- ¡Bulbasaur, es tu turno, amigo!

- ¡Bulba! [¡Por fin, que me utilizan en una batalla de gimnasio donde tengo ventaja!] – gritó al aterrizar en una de las plataformas.

- Jaja, esto lo tengo cubierto. ¡Seaking, usa Picotazo! – ordenó Daisy. Haciendo brillar su cuerno, el poderoso pez dorado saltó del agua y se disparó en picada hacia el Pokémon de tipo Hierba.

- ¡Usa Látigo Cepa para detenerlo! – reaccionó Ash de inmediato, mientras de la espalda de Bulbasaur salían los látigos y estos se enrollaban alrededor del cuerno, haciéndolo perder el balance y deteniéndolo en seco.

- Grrrr… – gruñó Daisy entre dientes. – ¡Si así es como quieres jugar, Supersónico!

- ¡Arrójalo!

Ash respondió rápidamente mientras las ondas sónicas empezaban a salir del cuerno de Seaking, pero fue demasiado tarde, ya que al salir volando no pudo proyectarlas en la dirección correcta para confundir a Bulbasaur. Seaking cayó con un salpicón al agua, y de inmediato a Daisy se le ocurrió otra idea.

- ¡Atrápalo con Torbellino!

Con un breve resplandor en su cuerpo, empezó a formarse una espiral de agua alrededor del cuerno de Seaking, que rápidamente se expandió hasta absorber todo el campo en un vórtice masivo que arrastró todo lo que tuvo a su alcance, incluyendo las plataformas y al propio Bulbasaur. Daisy sonrió con satisfacción al ver las caras de preocupación de Ash y Pikachu al ver a Bulbasaur siendo arrastrado por el remolino de agua.

- ¡Sí, por fin algo que funciona! ¡Ahora, Seaking, Picotazo!

Desde toda la base del vórtice de agua, el Pokémon pez salió disparado con su cuerno resplandeciendo, listo para darle un golpe directo a Bulbasaur. En un arranque de desesperación, Ash gritó con todas sus fuerzas, aunque no fuese necesario para que Bulbasaur pudiera escucharlo.

- ¡Usa Somnífero y detenlo!

- ¡Bulba!

La nube de polvo azul que salió disparada desde la semilla de Bulbasaur directo hacia el camino de Seaking. A la velocidad que iba, el pez no tuvo tiempo de esquivar y lo recibió de frente, cerrando los párpados y cayendo profundamente dormido antes de llegar hasta Bulbasaur, y al hacerlo, el Torbellino a su alrededor poco a poco se fue calmando hasta que todo volvió a la normalidad.

- ¡HEY! ¡Despierta, pescado estúpido! – gritó Daisy. – ¡Es una batalla de gimnasio, no es hora de la siesta! ¡Ya tuviste meses para dormir de sobra desde tu última batalla!
Ash se golpeó la cabeza y la sacudió en negación. ¿En serio no habían sacado a ese Seaking a hacer ejercicio desde hacía meses? ¿Y todavía se preguntaban por qué estaban perdiendo? Bueno, si así eran las cosas, lo mejor era ponerle fin lo más rápido posible.

- ¡Bulbasaur, Hojas Navaja!

- ¡Bulba! – Una tormenta de hojas filosas salió volando desde Bulbasaur, golpeando a Seaking por los costados.

- ¡Ahora, Látigo Cepa! – agregó Ash.

- ¡Hey, no se vale! ¡Déjalo despertar primero! – protestaron las hermanas.

Pero Ash no les iba a dar concesiones. Los látigos atraparon al Pokémon dormido, y este no pareció dar ningún signo de que su siesta fuera interrumpida. Queriendo acabar con esto rápido, Ash le ordenó a Bulbasaur usar Embestida, y así lo hizo, mandando al pez a volar por los aires, cayendo a los pies de una desconcertada Daisy, noqueado totalmente. La rubia retornó a su Pokémon sin decir una palabra, y Ash hizo lo mismo con Bulbasaur.

- Esto no puede estar sucediendo. Un novato… se suponía que tú nos ayudarías para poder conservar este maldito gimnasio.

Daisy habló con un tono de furia que, aunque era muy similar a Misty cuando estaba enojada, también le recordó a Ash la forma en que hablaba la Cazadora Pokémon J (léase: el tono de una asesina a sangre fría).

- Pues vaya, discúlpenme por no querer perder. – replicó Ash en un tono sarcástico. Daisy parecía cada vez estar más al borde de sufrir un colapso.

- Todo hubiera resultado bien: nosotras conservamos el gimnasio, y tú podías volver con tu desafío el próximo año. Pero tenías que venir y ser un egoísta…

- Espera, ¿qué? – exclamó Ash, incrédulo.

- Pika. [Alguien aquí parece tener su sentido de la moral con los cables cruzados, ¿no crees?] – observó Pikachu sardónicamente.

- ¡Ya se acabó, déjate ganar de una maldita vez! ¡Ve, Dewgong!

El Dewgong que Ash recordó que tenían en la línea temporal anterior apareció frente a él, y no se veía muy diferente desde entonces. Antes lo tenían como mascota, tal vez había tenido más oportunidad de hacer más ejercicio por sí mismo que los otros cinco que pusieron a pelear contra él. Cualquiera que fuera el caso, solo tenía una opción.

- Llegó la hora, Pikachu. – dijo Ash. El inicial eléctrico asintió y saltó hacia el campo, listo para iniciar el asalto final. – ¡Terminemos esto rápido, usa Impactrueno en el agua!

- ¡Pika-chu!

Con un fuerte grito, Pikachu soltó su ataque eléctrico directo hacia el agua. En cuanto las chispas de electricidad hicieron contacto con el líquido, la intensa energía se propagó hacia todo lo que había a su alcance, incluyendo a un Pokémon tipo Agua que rápidamente sufrió sus efectos.

- ¡Dew! – El león marino de tipo Hielo-Agua chilló de dolor al sentir en todo su largo cuerpo la electricidad.

- ¡Congela el agua!

Mientras su furiosa mirada seguía fija en Ash, Daisy le ordenó a Dewgong contraatacar con una enorme explosión de energía azul desde la boca, la cual Ash reconoció como un ataque de Rayo de Hielo. En cuanto este tocó la superficie del agua, esta se empezó a solidificar, hasta que toda la piscina fue cubierta por una espesa capa de hielo, aislándolo de la electricidad de Pikachu que quedara en el agua. Daisy sonrió malignamente al ver que había neutralizado la estrategia inicial de Ash.

- ¡Ahora, Cabezazo!

Usando sus aletas frontales para impulsarse, Dewgong se disparó a Pikachu como un misil, apuntando con su cuerno, listo para usar una muy letal combinación de velocidad, poder y filo en la punta.

- ¡Defiéndete con Cola de Hierro!

Ash no perdió un instante en ordenar su contraataque. Pikachu envolvió su cola en energía metálica, mientras saltaba hacia el cuerno de Dewgong para interceptarlo. El resultado fue que quien recibió la peor parte del choque fue Dewgong, y Pikachu tuvo que rodar en el aire para evitar caer mal, con cuidado de no patinar de más encima del hielo.

- Pi. [Demonios, todavía no tengo suficiente poder. Se siente como Zekrom otra vez.]

Ash mentalmente hizo una nota de hacer algunas sesiones de entrenamiento con Pikachu una vez que salieran de esto. Además, a Charmander le vendría bien un rival con quien medirse.

- ¡Acabemos con esto! ¡Pikachu, usa Electrobola!

Mientras la electricidad comenzaba a formarse alrededor de la cola de Pikachu, tanto él como Ash se sintieron algo intranquilos. Todavía estaban trabajando en recuperar ese movimiento: a diferencia del Atactrueno no requería mantenerlo de manera continua y era más fácil de recordar, pero Pikachu todavía tenía problemas para hacer la carga apropiadamente, pese a que recordaba perfectamente cómo hacerlo.

- ¡Dewgong, gírate y usa Otra Vez! – ordenó Daisy, mientras una bola de luz dorada se formaba en alrededor del cuerno de Dewgong.

Mentalmente recordando la batalla de Dawn contra los Plusle y Minun de Ursula, Ash supo exactamente lo que le haría esto si conectaba. Le gritó a Pikachu que se apartara en el acto. Y justo cuando el destello de luz dorada salió disparado, Pikachu usó el hielo para deslizarse lanzándose sobre su panza, evitando ser alcanzado por el rayo de repetición forzada por los pelos de la cola, volviendo a saltar en el aire una vez que pasó.

Sin embargo, la perturbación causada por el rayo de Otra Vez provocó un cambio inesperado en la electricidad de la proto-Electrobola, y más por haber hecho contacto con la punta de la cola de Pikachu. La electricidad se entremezcló con las energías naturales que le daban al ratón eléctrico su habilidad de Estática.

El resultado: cuando Pikachu formó la bola eléctrica y se la arrojó a Dewgong, esta se veía mucho más oscura que una Electrobola, más densa y un poco más lenta, pero aun así golpeó a Dewgong de lleno en toda la parte central del cuerpo. Claro estaba, un Pokémon de alto nivel como Dewgong no caería tan fácilmente ante el ataque de un Pikachu tan debilitado, y solo se deslizó por el hielo. Fue a ponerse de pie para volver a atacar, pero entonces la electricidad estática de la parálisis lo envolvió, impidiéndole moverse.

- ¡¿Qué diablos?! – exclamó Daisy, en un mayor shock que su Pokémon.

- Qué raro, no recuerdo que la Electrobola pudiera hacer eso. – Ash dijo exactamente lo que Pikachu estaba pensando.

- Electrobola no provoca parálisis. No, ustedes dos, genios, acaban de usar por accidente Electrocañón. De alguna manera lograron desarrollarlo por sus propios medios mientras intentaban aprender Electrobola. En serio que me sorprenden a veces.

Los dos amigos intercambiaron miradas de sorpresa. Bueno, no era la primera vez que aprendían un nuevo movimiento durante una batalla de gimnasio. Pero ya podrían pensar en eso después, especialmente porque esto actuaba a su favor. Electrocañón siempre causaba parálisis al conectar, y eso quería decir que Dewgong tendría dificultad para moverse a partir de ahora.

- ¡Pikachu, sujétate de Dewgong y usa Impactrueno!

Sin perder tiempo, Pikachu saltó y se agarró del cuello de Dewgong, y empezó a soltarle las descargas a quemarropa con todas sus fuerzas.

- ¡Gong!

- ¡Quítatelo de encima! – ordenó Daisy.

Dewgong trató de obedecerle, pero la parálisis actuó, y no pudo hacer nada mientras Pikachu continuaba atacando. En ciertos puntos, la intensidad del Impactrueno fue tal que casi podría parecer un Atactrueno. Con algo de entrenamiento podría llegar a serlo, pero todavía no era muy consistente.

- ¡Dewgong, por lo que más quieras, usa Cascada y sacúdetelo de encima! - suplicó Daisy.

Dewgong volvió a chillar de dolor y empezó a formar un velo de agua a su alrededor para hacer el ataque… solo para terminar colapsando derrotado cuando finalmente su cuerpo no pudo más con toda esa electricidad. Pikachu saltó fuera de él, viendo al inconsciente Dewgong yaciendo a sus pies.

- Imposible… – Daisy cayó de rodillas, incapaz de disimular su horror.

- No puede ser… – dijo Violet, sin más palabras.

- ¡Se los dije, deberíamos habernos acostado con él y ya! – lloriqueó Lily en voz tan alta que Ash llegó a oírlo.

A diferencia de la anterior línea temporal, el muchacho sabía exactamente a lo que se referían y tuvo un respingo de imaginarse las implicaciones de eso. Y ya cuando pudo hablar y se le bajó el color de la cara, cometió el error de hacer esa preguntita:

- Bueno… supongo que eso significa que gané la medalla, ¿verdad?

Pronto se arrepintió de haber dicho eso. Las tres hermanas estaban rojas de pura rabia, y en sus ojos se podía ver que lo único que querían hacer en ese momento era asesinarlo. Por suerte para Ash, antes de que pudieran hacer nada, la puerta se abrió de golpe, y una Enfermera Joy, con una placa en mano, apareció para detenerlas, justo a tiempo.

- ¡Agencia de Inspección Pokémon! ¡Daisy, Lily y Violet Waterflower! ¡Las tres han cometido serias violaciones de códigos de conducta, y acaban de perder su tercera oportunidad! ¡Todas vendrán conmigo en el acto!
(--0--)


Tras un violento arresto, fuera del Gimnasio Cerulean…

- ¡TE LO DIJE, ASH KETCHUM! ¡QUE NO! ¡QUERÍA! ¡VOLVER! ¡AQUÍ! ¡NUNCA MÁS!

Misty enfatizó su rabia subiendo la voz con cada palabra que pronunciaba. Para cuando terminó de desahogarse por completo y casi quebrándose la voz de tanto gritar, Ash no pudo hacer nada excepto soportarlo hasta que terminó de gritarle en la cara y finalmente él tuvo la oportunidad de replicarle.

- ¿Y qué se suponía que hiciera? ¿Dejarte morir? – trató de defenderse.

- Preferiría morir antes que volver a este lugar. – dijo ella en una voz distante, mientras su cara se ensombrecía.

Ya no tenía más energías para seguir gritando. Aunque supiera que él lo había hecho por querer salvarla, eso no cambiaba el hecho de que había ido en contra de sus deseos, y de que no había querido volver a poner un pie en Ciudad Cerulean nunca más. Los ojos de la pelirroja se posaron en el gimnasio, sintiéndose como si los fantasmas de su pasado flotaran enfrente de ella, antes de volver a encarar al moreno.

- Ash… entiendo que lo hiciste por salvarme, y te lo agradezco. – le dijo un poco más calmada. – No creo que nadie más hubiera sido capaz de hacer que un Gyarados le obedeciera para salvarme. No hay palabras que puedan expresar lo agradecida que estoy contigo por haber salvado mi vida. Pero es que no tengo recuerdos felices de este lugar. Todo lo que podría haber tenido, mis hermanas me lo quitaron hace mucho.

Volvió a detenerse antes de poder continuar. Todavía le quedaba más por decir, y parecía estar utilizando toda su fuerza para evitar dejar salir sus lágrimas.

- Esa medalla que te ganaste, la que te dio la Inspectora Joy cuando se llevó a mis hermanas, aunque te la hayas ganado a pulso, antes solía ser un gran desafío, uno que muy pocos podrían completar. Un día, esperaba ser yo la que diera ese desafío, era uno de mis dos sueños en vida. Pero por culpa de mis estúpidas y holgazanas hermanas, el nombre del Gimnasio Cerulean está arruinado para siempre, y ese sueño también…

Por mucho que se esforzara, Misty ya no pudo más, y una lágrima finalmente salió de la esquina de su ojo. Su sueño se había ido para siempre. Ya no podría verlo realizado nunca más.

- No tiene por qué ser así. – sonó de pronto la voz de Oak.

Los dos adolescentes se dieron la vuelta al escuchar la voz del Profesor Pokémon. Ahora traía en la mano lo que parecía ser una especie de IPad, y con la otra sostenía ese paquete largo y delgado que le habían enviado para entregárselo a Ash.

- ¿Profesor? ¿Qué está haciendo aquí? – preguntó Ash al verlo. El viejo profesor le sonrió.

- Oh, de hecho, había venido a buscarte, y qué manera de encontrarte. – le respondió. Después se volteó hacia Misty. – Y tú, jovencita, no tienes por qué entristecerte. Cuando un líder pierde su gimnasio, otro puede conseguirlo. Aunque claro, el papeleo que hay que hacer para conseguirlo es horrible. Tendrían tiempo de viajar por todo Kanto y las Islas Naranja para cuando estuviera listo.

Misty no supo qué decir de eso. Quizás, a su manera el profesor quería animarla y hacerle ver que no todo estaba perdido para lograr su sueño. Pero antes de poder continuar, Oak volvió su atención hacia Ash.

- De cualquier manera, Ash, ¿qué piensas hacer ahora? – le preguntó. – Es decir, acabas de ganar una batalla que te calificaría directamente a la Liga Pokémon.

- Pika-Pikachu. [Podríamos irnos a entrenar en las montañas hasta que comience la Liga índigo. Tal vez a Charmander eso le gustaría.]

Ash se quedó viendo a su compañero, como si lo considerara. Tal vez no fuese tan mala idea, pero no era su estilo. Estaba tan ensimismado en pensar su respuesta que ni se fijó en la expresión del profesor, que todavía estaba impresionado con él ante esta hazaña.

- Para ser honesto, no creo que esta medalla me haya ganado un puesto en la Liga Pokémon. – dijo Ash con toda sinceridad. – Más bien, creo que la sentí como una batalla por mi segunda medalla que fue más difícil de lo normal. Todavía tengo mucho que aprender y muchos gimnasios que desafiar. Es decir, todavía puedo hacerlo, ¿no? Se puede ir y ganar más de ocho medallas, ¿verdad?

Después de todo, Gary ganó diez medallas en Kanto la vez anterior, y si recordaba bien, la gente competía en ligas individuales muchas veces, particularmente en la Liga Índigo.

- La mayoría no lo hacen, pero sí, es posible. – dijo Oak. – Una vez que consigues las ocho medallas, puedes desafiar la Liga Pokémon regional todas las veces que quieras, y tienes permitido desafiar a otros gimnasios de la región de manera oficial. Algunos entrenadores piensan que derrotar a más gimnasios los hace estar mejor preparados para la Liga, y quizás sea verdad de cierta manera, aunque otros lo hacen solo porque se sienten muy superiores y arrogantes por tener más medallas que otros.

Ash y Pikachu se rieron de dientes para adentro ante eso. A Gary no le haría ninguna gracia si se enterara que el Profesor sin saberlo estaba criticando su actitud.

- Si todavía no te sientes preparado para competir en la liga, todavía hay muchos gimnasios en Kanto. Vermillion, Celadon, Fuchsia, Cinnabar, Viridian, y muchos más. No serías el primer entrenador que decide ir un poco más allá.

A Ash no se le escapó que Oak había omitido Saffron de su lista. ¿Quería decir eso que no había gimnasio en Saffron en esta ocasión, o tal vez que Sabrina era mucho peor en esta línea temporal?

- Pero antes de eso, Ash, hay otras cosas que necesito discutir contigo. Lo primero… – El profesor sacó de su bolsa una pequeña caja, que inmediatamente abrió para sacar de él un pequeño guante metálico para presentárselo a Ash. – Aquí tienes, Ash. Tu propio guante Portátil de Acceso Omnipolar a los Pokémon.

- ¿Mi qué? – preguntó Ash confundido, poniéndose el guante, notando un par de detalles, como que tenía una pequeña depresión en la palma con la forma de una Pokébola, y también que se ajustó perfectamente a su mano sin estirarse.

- O guante H.O.P.E. para abreviar. Como sea, muchacho, esta será tu herramienta para el futuro. – dijo Oak. – Con esto, un día los entrenadores podrán rotar sus equipos Pokémon a voluntad, cuando quieran y desde donde quieran. Pero en este momento todavía están en período de prueba, así que espero que tú y Gary me ayuden con cualquier detalle o desperfecto que tengan antes de introducirlos apropiadamente al mundo.

Ash se quedó mirando su nuevo accesorio, acercándolo más a su cara para verle todos los detalles. No se veía nada mal, aunque al parecer el profesor Oak se le había contagiado el hábito de Clemont de ponerle nombres absurdamente largos y ridículos a sus inventos. Pikachu a su vez se puso a olerlo con curiosidad.

- Entonces… ¿está diciendo que con esto, puedo cambiar a los Pokémon de mi equipo cuando yo quiera?

- Bueno, no totalmente. – dijo Oak, rascándose detrás de la cabeza. – Es decir, si ni yo ni ninguno de mis ayudantes estamos disponibles, puede que haya un retraso momentáneo. Y ciertamente espero que no se te ocurra usarlo a la medianoche. Pero en sí, es lo que estos guantes van a hacer eventualmente. Sin embargo, el tuyo tiene algo más con lo que espero que puedas ayudarme.

Ash se quedó quieto y dejó de admirar su guante por un momento. El profesor se disponía a continuar hablando, esta vez con un tono un poco más serio.

- Verás, Ash, siempre he sabido que eres especial. Y por escuchar los gritos furiosos de las Hermanas Sensacionales, me doy cuenta de que tu amiga aquí presente también tiene eso en común contigo.

Los ojos de Misty casi se le van por el horror. Sus hermanas sabían lo que ella era (otra razón más por la cual la despreciaban), y si se fueron de lengua con el Profesor Oak, o con la Inspectora Joy y Don George, ¿qué estarían pensando ahora? Oak, sin embargo, pareció leerle el pensamiento, y de inmediato se dispuso a tranquilizarla.

- Despreocúpate, jovencita. Con toda la histeria que hay por las bloodlines allá afuera, los Don Georges y las Enfermeras Joy saben que una familia donde todos son idénticos es la prueba de que la gente no es tan distinta como muchos piensan. Son mucho más empáticos con los que están en el mismo bote que ellos. – Misty dio un suspiro de alivio ante esto. Resuelto este problema, Oak prosiguió. – Quiero saber más sobre ti, Ash. Quiero saber cómo se activan tus habilidades, de dónde se originan y por qué. El guante podrá registrar esa información, y al hacerlo podría develar muchos detalles importantes sobre los bloodliners que nadie sabía que existían. Es una oportunidad única.

- Oiga, ¿acaso es que quiere usar a Ash como un Rattata de laboratorio? – acusó Misty al científico, que genuinamente se ofendió por esto.

- Por supuesto que no, ¿por quién me tomas? – dijo Oak. – Tienen que entender, sabemos muy poco o casi nada sobre los bloodliners. ¿Por qué tienen esos poderes? ¿Por qué la mayoría son mujeres? ¿Y por qué han estado apareciendo más de ellos recientemente? ¿Por qué Ash, que solo demostró estas habilidades una vez cuando era niño, de pronto las demuestra ahora de nuevo?

- Espere, ¿lo hice? – preguntó Ash. No podía recordar eso.

- Algún día tendré que contártelo, ¿verdad? – admitió Oak. – Aunque no tengo el tiempo para esa historia… o el alcohol, dicho sea de paso. Pero eso no importa en este momento. Lo importante es que con esta información, podríamos evitar que la gente le haga cosas horribles a los bloodliners solo por miedo o porque no los entienden. Este podría ser mi segundo gran paso para cambiar al mundo, que nos ayude a avanzar tanto o más cuando logré poner fin a los conflictos entre humanos y Pokémon.

Ash cerró los ojos por un momento, pensando en esto. Si esto era importante para el profesor, si podía ayudar a hacer un mundo mejor, ¿cómo podría rehusarse? Tal vez, eso también fuera parte de la misión que Arceus le encomendó al enviarlo al pasado en primer lugar.

- Cuente conmigo, Profesor. Solo dígame qué tengo que hacer.

- Oh, solo sigue siendo tú, Ash. – le aseguró el profesor. – En este momento, la mayor pregunta sobre los bloodliners es si sus poderes pueden controlarse o no, y cuáles son sus límites. Y creo que tú, querido muchacho, tal vez encontraste la respuesta durante tu batalla de gimnasio.

Diciendo esto, el Profesor le mostró a Ash y Misty el IPad que llevaba consigo. En ese momento, estaba mostrando una serie de gráficos. Según lo que decía, eran de los sensores de energía en el gimnasio, que se utilizaban para registrar los niveles de poder de los Pokémon, en particular cuando estos utilizaban sus ataques. Pero lo que más llamó la atención de Ash, fueron dos picos que se elevaron mucho más de lo normal, solo por un momento. Pikachu, al observar el tiempo, se dio cuenta de que esos habían ocurrido específicamente durante las rondas en que utilizó a Charmander y Pidgeotto, o más concretamente, en el momento en que estos dos estuvieron en grave peligro.

- Pika, Pikachu. [Oye, Ash… durante las batallas con Kingdra y Poliwrath, no sé si te diste cuenta, pero tus ojos estaban brillando, y en ese preciso instante, sus ataques tuvieron un incremento de poder repentino. Fue algo así como el poder de Victini.] – le informó Pikachu a su entrenador.

- Espera, ¿qué estás diciendo, Pikachu? ¿Tratas de decir que… que puedo darles un incremento de poder a mis Pokémon?

Al mirar las expresiones confusas de Misty y del Profesor Oak, Ash inmediatamente les repitió lo que Pikachu les había dicho. Decir que estaban sorprendidos sería quedarse cortos. Especialmente Misty, que no pudo más que negar con la cabeza de ver que Ash seguía rompiendo las reglas que ella creía conocer sobre los bloodliners.

- Te lo juro, Ash, entre más tiempo paso contigo, más cambia lo que creía saber sobre ser una bloodliner.

- Fascinante. – dijo Oak intrigado. – Esto amerita una mayor investigación. Tu guante H.O.P.E. será muy útil para ayudarme a recopilar información. Y ahora, tengo una petición que hacerle a tu amiga.

- ¿Se refiere a mí, Profesor? – preguntó Misty. Oak asintió.

- El guante también podrá analizar y recopilar información de cualquier otro bloodliner en un radio de unos quince o veinte metros. Ahora, me sentiría mal, si no te ofreciera algo por tu ayuda. Me parece que Don George y la Inspectora Joy dijeron algo de que tu sueño es capturar a todos los Pokémon de Agua en el mundo, ¿es correcto?

- Sí, así es. – afirmó Misty, y el profesor sonrió ante su respuesta.

- Lo que te ofrezco, a cambio de ayudarme a conseguir información, es que puedas utilizar mi laboratorio como lugar de reserva para tus Pokémon adicionales. Tengo muy pocos Pokémon que son completamente acuáticos, como Seaking o Kingdra. Hay muy pocos entrenadores que se especializan en ellos ya que su uso es muy limitado fuera de campos de batalla acuáticos, como estoy seguro de que ya lo saben. Este es el trato, a cambio de tu consentimiento y recopilar información de ti para mi investigación sobre los bloodliners, me ocuparé de cuidar al resto de tus Pokémon, igual como lo hago con los de Ash.

El profesor aparentemente todavía no tenía idea de que Ash había conseguido a Krabby y Squirtle. Sin embargo, la sonrisa de Misty se volvió aún más radiante ante la oferta del Profesor Oak, y al propio Ash también le agradaba esa idea. Sin poder hacer o decir más para expresar su gratitud, Misty asintió firmemente, más que feliz de aceptarla.

- ¡Espléndido! ¡Ahora tengo toda la investigación que podría desear! – Oak parecía más feliz que niño con juguete nuevo. – Es mejor que me vaya a casa, no quiero atrasarme con mi trabajo. Ah, pero antes de marcharme, tengo algo más para ti, Ash.

Le entregó el paquete alargado. Tanto Ash como Misty se quedaron viéndolo con curiosidad, preguntándose qué podría ser.

- No tengo idea de lo que sea, pero me dijeron que lo enviaron desde Rota específicamente para ti. – dijo Oak. – En fin, ya debo marcharme. Cuídense mucho, los dos.

Dicho esto, el viejo científico se dio la vuelta y tomó su propio camino. De cierta manera, iba tan alegre que casi los asustaba un poco, pero Misty tuvo que admitir que le resultó bastante simpático, a su particular manera. Quedándose a solas, y tras suficientes emociones por un solo día, los dos extasiados bloodliners decidieron centrar su atención en el paquete.

- Desde Rota… ¿Lady Ilene te habrá enviado algún regalo? – preguntó Misty

- Solo hay una forma de averiguarlo. – replicó Ash, empezando a quitar el envoltorio para poder abrir la caja.

Había algo con el tamaño y forma del paquete que le resultaba… familiar a Ash, de alguna manera. ¿Pero por qué? Cuando finalmente abrieron la caja, Ash y Pikachu se quedaron lívidos en cuanto vieron el contenido. Misty también se sorprendió, aunque no tanto como ellos dos, pues reconoció el objeto en cuestión.

- Hey, ¿ese no es el bastón que llevaba Lady Ilene cuando te declaró "heredero de Sir Aaron"? – preguntó la pelirroja.

Efectivamente Ash se encontró con dicho bastón. Y en cuanto lo tocó, el muchacho sintió algo dentro de él. Algo que ya había sentido antes en la línea temporal pasada, durante el festival del Héroe del Año, que eventualmente llevó a los eventos del Árbol del Comienzo. Un aura muy familiar que dormía dentro de él, el aura del primer usuario de dichos poderes que Ash conoció en su vida y le enseñó sobre ella.

Lucario estaba dentro del bastón, y ahora Ash lo tenía en sus manos.

Esta historia continuará…
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder




Usuarios navegando en este tema: 4 invitado(s)
task