Longfic- Pokémon: Ragnarok

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GéneroAcciónDrama
Resumen

El Ragnarok llegará, qué fiestón...

#1
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Mostrar (IMPORTANTE) Acerca de este longfic
"Pokémon Ragnarok" es la culminación de meses y meses de planeación por parte de esta autora. Su concepción como proyecto dio inicio por dos motivos en concreto: 1) La creación y concepción de mi segundo fanfic, "Las Corrientes de la Vida", que no solo sirvió como semi-secuela de mi primer fic, "La Soledad de un Campeón", sino que además abrió la posibilidad de construir un universo compartido de fanfics de Pokémon que tomasen lugar en la misma realidad y en la misma continuidad; y 2) Mi amor hacia la tercera generación de Pokémon y el lore de los juegos de Hoenn en general.

Si este es el primer fanfic mío que estás leyendo y no tienes ningún conocimiento previo sobre mis anteriores one-shots, te sugiero con toda la amabilidad del mundo que abandones este fic inmediatamente y no regreses hasta que hayas leído todas las historias previas (sí, esto incluye los especiales que escribí para las actividades de Halloween y de Navidad en el pasado año 2020), puesto que arrojan un montón de luz y de contexto a todo lo que ocurre y ocurrirá a lo largo de este relato que constará únicamente de 5 capítulos, los cuales espero contendrán todo lo que a un lector o a un fan promedio de Pokémon espera encontrar: drama, aventura, acción, romance, lore y momentos épicos por doquier.

No puedo dar inicio a todo esto sin mencionar antes a los usuarios @Maze @Sakura @Lawl. @Velvet @ y @Gold , tanto por haber leído mis historias como por, en algunos/otros casos, alentarme para llevar a cabo este gran proyecto, con excelentes fanfics como "Oscilaciones", "Gen Bersérk", "Alma de Plata" y "Pokémon: Connection" que sirvieron como gran fuente de inspiración a la hora de comenzar escribir a este longfic, con comentarios positivos y con críticas constructivas que me ayudaron a percatarme de mis flaquezas como escritora y a intentar corregirlas en posteriores relatos. Les agradezco mucho a todos ustedes su apoyo y el haberme hecho sentir en el poco tiempo que llevo aquí parte de esta pequeña pero bella comunidad, y espero que disfruten leer y seguir esta historia tanto como yo disfruto el escribirla.

Como comentario final, y ya para no hacer más preámbulo, sugiero encarecidamente que, además de leer todos mis fics anteriores para entender mejor este, remiren la trama del Episodio Delta de Rubí Omega y Zafiro Alfa y de los juegos de Pokémon X e Y, ya que esta historia hace mucho énfasis en ella, tratando de atar cabos que dichas historias dejaron sueltos. Cualquier discrepancia o contradicción al lore que se vea en la historia contada en estos capítulo deberá ser tomada como parte de un universo alterno, o simplemente como una libertad creativa por parte de la escritora. La crítica y las observaciones con respecto a faltas de ortografía o mala separación de párrafos también serán tomadas en cuenta en pos de arreglar dichos problemas a posteriori mediante la edición, así como también los comentarios serán respondidos cada vez que un nuevo capítulo sea posteado.  


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Capítulo 1: Allegro
           


                                                                   Capítulo 1: Allegro

                                                                             “La calma es el preludio a la tormenta”
 
Comenzará con un destello. Con el rugido del viento, la subida de la marea  y el estremecimiento del suelo.

Dos entidades que nunca debieron ser despertadas de su eterno sueño volverán a encontrarse por última vez.

La gran estrella emitirá un fuerte brillo, anunciando con él el fin de los tiempos.

El señor de la tierra incendiará el cielo, invocando al fénix portador de la muerte. La nieve y los rayos destruirán todo a su paso.

Y los continentes se perderán en lo más profundo del océano.

El planeta se cubrirá de agua, en el despertar de una nueva era.

Humanos, pokémon. El tiempo de ambos llegará a su fin.

A menos...
     

 


“Era más impresionante la última vez que estuve aquí.”

Parada sobre la azotea del Pilar Celeste, Zinnia observaba en silencio el precioso cielo  azul marino, con su larga y roída capa ondeando por la brisa que el aire nocturno había traído consigo. Sus ojos observaban preocupados y con precisión el firmamento, en busca de y listos para detectar aunque fuera una sola señal entre las estrellas que le indicase que él estaba por allí. Que podrían contar con él cuando el momento llegase.

“Rayquaza, por favor” gemía inconscientemente en voz alta “Si puedes escucharme, di algo. Dime que estarás allí para nosotros.”

No obtuvo respuesta más que el silencio de la noche, seguido del viento soplando con mayor potencia para luego detenerse. Sus nervios y su desesperación crecieron exponencialmente mientras su mirada se posaba en aquella gran estrella que brillaba más fuerte que el resto.

“Sé que estás allí arriba” empezó a murmurar, sollozando a la vez que se dejaba caer de rodillas al suelo, buscando misericordia y comprensión “¿Por qué me ignoras? ¿Crees que te importuno? ¿Que lo que he venido a pedirte no importa? Después de tantos siglos, después de habernos dado esperanza y la posibilidad de evitar que nuestro mundo se destruya, ¿Ahora nos das la espalda y haces oídos sordos a mis súplicas? Tan solo contéstame. Es todo lo que te pido.”

Pero ni Rayquaza ni nadie le contestó. El viento sopló una vez más, esta vez de manera más suave. Mientras bajaba la cabeza y contemplaba el sucio y polvoriento suelo sintiéndose defraudada, sintió que algo golpeaba su espalda con cierto dejo de timidez. Al darse la vuelta se dio cuenta de que se trataba de Salamence. El colosal pokémon dragón intentaba animarla dándole pequeños mimos con el hocico, buscando tranquilizarla. Al igual que el de su ama, su rostro denotaba tristeza, abatimiento. Como si la llama de la vida se hubiese extinguido en sus ojos.

“Oh, Salamence” dijo ella apenada, empatizando con su pokémon y acariciando su hocico con sus ya fríos y descuidados dedos. Acto seguido le abrazó, trayendo su cabeza hasta su pecho “He buscado todas las formas que conozco de contactarle, pero ninguna ha funcionado. ¿Acaso el sufrimiento jamás acabará? ¿Acaso todo ha sido en vano y esta vez no nos salvaremos?”

“Todo ha terminado por fin. Te estoy muy agradecida. Voy a tomarme un tiempo para reflexionar si es posible un nuevo comienzo cuando todo se ha perdido. Hasta nuestro próximo encuentro, Zinnia.”

La carta que le había entregado a Brendan con ayuda de su fallecido Whismur el día en el que el joven y Rayquaza consiguieron destruir el meteorito que amenazaba con impactar sobre la región de Hoenn y hacerla desaparecer en la explosión. Todavía recordaba claramente cada palabra que había escrito en ella con la poca tinta que le quedaba, pero feliz sabiendo que todo lo que había hecho, todo lo que había trabajado para invocar al pokémon legendario y conseguir que ascendiese a aquel estado con el cual podría hacer añicos aquella apocalíptica bola de fuego y de muerte que sus antepasados habían vaticinado sería el fin de los tiempos había valido la pena, que por fin había cumplido la promesa que se había hecho. La promesa que le había hecho.  

“Aster...”

Oh, pero qué bella mentira era ahora la que estaba escrita en aquel arrugado e inservible trozo de papel manchado con tinta. Si tan solo las mentiras pudiesen salvarlos de la calamidad que se avecinaba...

“No debes perder tan pronto la fe” dijo de pronto una voz seca y rasposa, pero que desbordaba templanza y sabiduría en el tono que había empleado “Aster hubiese querido que la mantuvieses.”

“¿Qué es lo que haces aquí?” preguntó Zinnia sin siquiera abrir los ojos, aún abrazada a Salamence y dejando salir las lágrimas repletas de dolor y de angustia.

La misteriosa y enigmática figura salió de entre las sombras para retirar la capucha del largo manto negro que cubría su cabeza y cuerpo: era Spenser, el viejo as del Frente Batalla a cargo del Palacio Batalla. El calvo, barbudo y experimentado entrenador avanzó hacia Zinnia lentamente, cojeando y sosteniéndose con ayuda del báculo azul que llevaba en su mano izquierda, produciendo golpes secos con él sobre el suelo.

“Me preocupas, al igual que has preocupado al resto del Clan Meteoro desde que decidiste darle la espalda” contestó una vez estuvo parado frente a ella “Si has venido hasta aquí con el plan que te he visto tratar de ejecutar, me rompe el corazón decirte que no funcionará. Rayquaza no es y jamás ha sido de tener audiencias con cualquier mortal tras unas simples plegarias, sea quien sea. Solo se hará presente ante los elegidos, y lo sabes.”

“Y tú sabes más que bien que esa no fue la única razón por la que vine hasta aquí” retrucó Zinnia de forma hostil y casi ladrándole, finalmente viéndole a los ojos.

“Ya lo creo que sí” aseguró Spenser con una mezcla de sarcasmo y de melancolía en sus palabras “Piensas que si te tiras desde lo más alto del Pilar Celeste te reunirás con ella. Y es por eso que he venido para detenerte antes de que cometas una tontería. Suicidarte no te devolverá a Aster, y tampoco a Whismur. Además, todavía te queda una tarea más por cumplir en este mundo, y es asistir a los elegidos en cuanto la hora llegue. Guiarlos y asegurarte de que hagan lo que deben de hacer.”

“¡No te atrevas a decirme cuál es y cuál no es mi tarea, Spenser!” gritó la cronista enfurecida. Sus rojos ojos brillaban con una ira primitiva, casi asesina “¡Tú no eres quien para darme órdenes! ¿O es que ya te has olvidado de tu traición a nuestro clan? ¿El cómo intentaste miles de años atrás controlar a Kyogre con el prisma azul para adueñarte de la energía natural antes que Groudon en tu afán por convertirte en un dios?”

“Mi traición fue monstruosa e imperdonable, y el prisma azul reprendió mi osadía conectándome por siempre a la mente de Kyogre, dándome la vida eterna y forzándome a ver a mis hijos, nietos y bisnietos envejecer y morir uno tras otro, teniendo que sobrevivirles a todos ellos” reconoció el viejo as del Frente Batalla con gran pesar, haciendo a un lado su manto para dejar expuestos las espantosas parodias de tatuajes en sus hombros en las que se habían convertido sus venas, emulando las marcas rojas de la letra Alfa representativas de Kyogre, el pokémon legendario señor de los mares “Sin embargo, el clan ha sabido perdonarme con el pasar de los milenios, y aceptarme nuevamente como parte de ellos. El por qué tú no lo has hecho todavía escapa a mi comprensión, considerando que he sido amable contigo desde el día en el que naciste. Incluso llegué a cambiarte los pañales cuando tus padres no podían hacerlo. Te conozco mejor que lo que crees, y sé que sabes que esto está mal. No te digo que me perdones o que pienses de forma distinta sobre mí. Solo quiero que te des cuenta de la mala decisión que estás tomando.”

“Tu amabilidad hacia mí no cambia nada” respondió Zinnia entrecerrando los ojos, bufando “Tal vez les hayas convencido de que has querido cambiar, reinsertándote en la sociedad como parte de ese circo de feria llamado Frente Batalla que montó ese tal Scott, pero a mí no me engañarás. En el fondo sigues siendo el mismo anciano avaro y con sed de poder que fuiste aquel día. Nada de lo que digas me convencerá de lo que quiero hacer. Lo que debo hacer.”

“Pues adelante entonces” contestó de inmediato Spenser, señalando con el báculo hacia un costado de la azotea, a modo de invitación “Ve hasta la punta y salta. Más antes de hacerlo recuerda lo que te digo en este preciso instante: sin ti, los elegidos perecerán, y el mundo entero, nuestra civilización entera, todo el esfuerzo que hemos realizado por convivir pacíficamente con los pokémon a través de las incontables generaciones de este planeta...todo eso se perderá para siempre. Así que hazte la siguiente pregunta, y quiero que pienses bien en tu respuesta: ¿Estás dispuesta a destruir la tierra a pesar de las consecuencias que aquello conlleva? ¿A condenarnos a todos solo para estar  con las personas a la que más amas en toda la existencia? ¿Sacrificar millones de vidas solo para ver de nuevo a otras dos?”

Zinnia tragó saliva y desvió la mirada. Ya no podía seguir manteniéndole la mirada al sabio. Ya no sin avergonzarse. Lo odiaba implacablemente, más le había dado donde más le dolía, y no había forma alguna de objetar a lo que acababa de decirle.

Oyó como Salamence resoplaba furioso y enseñando sus colmillos, viendo a Spenser con el mismo desprecio que ella misma le tenía. El pokémon dragón parecía disgustado al ver que aquel viejo decrépito había empeorado el estado de ánimo de su entrenadora y mejor amiga, y estuvo a punto de arremeter contra él de no ser que sintió la mano derecha de Zinnia apoyándose y dando cariñosas palmadas sobre su largo cuello, haciendo que frenase su ataque y relajase los músculos de su cuerpo.

“Tienes razón” admitió finalmente, suspirando “Te detesto con cada parte de mi ser pero...no puedo hacer esto. No puedo morir sabiendo que defraudé a mi clan, o a Hoenn para el caso. Estaría haciendo exactamente lo mismo que te he reprochado. Pero...¿Realmente soy yo la llave a Rayquaza? ¿No existe aunque sea la más mínima probabilidad de que el Oráculo se haya equivocado?”

“Las visiones y predicciones del Oráculo siempre se han cumplido tal y como son descritas” refutó Spenser negando con la cabeza, cruzándose de brazos y apoyándose sobre su bastón “Si alguien tiene que servir como la llave a Rayquaza, esa debes de ser tú, la actual y única cronista del Clan Meteoro. Así como en su momento guiaste al joven Brendan para que despertase la mega-evolución de Rayquaza y destruyese el meteorito para capturar a ese aborrecible ser del espacio exterior, deberás guiarlo nuevamente y junto al otro elegido para que Rayquaza pueda poner fin al inminente cataclismo. Es tu deber no solo como cronista, sino también como guardiana de Hoenn y gran maestra y domadora de los pokémon de tipo dragón.”

La verdad en las palabras del viejo produjo que Zinnia volviese a desplomarse arrodillada sobre el piso, rompiendo en llanto y ocultando su rostro con ambas manos, desconsolada. No quería seguir sirviendo como cronista, y mucho menos como la emisaria de una deidad que parecía estar menos que interesado en ella o en lo que le pudiese ocurrir. Pero a su vez sabía que todo lo que Spenser había dicho era cierto. Y además el momento se estaba acercando. Podía sentirlo en el aire que les rodeaba, en el crujir de la tierra debajo de los cimientos del Pilar Celeste. En el resonar acústico del bravío e indómito oleaje. Su mente divagó en busca de un lugar feliz y apartado del resto, hasta que de pronto recordó y comenzó a cantar en voz baja una vieja canción. Una vieja canción de cuna que su madre y su abuela le habían enseñado desde que tenía uso de razón, y que era más vieja que el tiempo mismo.

Hijos de la Noche
Mi plegaria oíd
Hijos de la Luna
Ya no hay que llorar
Regocíjense
Hijos de la Noche
Sobre el firmamento
Dormid en paz ♪

Apenas había terminado su solitario canto en forma de rezo cuando Spenser se le arrimó para apoyar su mano izquierda sobre su hombro derecho.

“Es el momento de partir” dijo el anciano con solemnidad “El Clan Meteoro y el Clan Endrino se unirán en unos minutos en Arrecípolis para discutir todo este asunto, y deberás estar allí para hacerles entrar en razón.”

“Entonces no debemos perder tiempo” respondió ella decidida, incorporándose para luego subir al lomo de Salamence y extendiéndole la mano derecha a Spenser para indicarle que debía hacer lo mismo, ofreciéndose a ayudarle “Vayamos ya mismo.”

Spenser tomó su mano y subió de inmediato, sujetándose a la cintura de Zinnia y atando el báculo a su espalda con tal de no perderlo en cuanto abandonasen el suelo. Salamence rugió y, cobrando impulso, abrió de par en par sus enormes alas rojas para emprender el vuelo, dejando detrás el Pilar Celeste en cuestión de segundos con una velocidad sorprendente. Mientras se alejaban de allí, la joven cronista vio por última vez hacia atrás aquella gran estrella, y una sonrisa repleta de tristeza se dibujó en sus labios.

“Algún día, Aster” musitó débilmente “Algún día.”

 
                                              



“¡Les digo que debemos hacer algo!” reclamaba fastidiado uno de los más jóvenes doma-dragones dentro de la sala “¿Es mucho pedir?”

Los clanes Endrino y Meteoro se hallaban reunidos y discutiendo dentro de una sala oscura, iluminada únicamente con una pequeña lámpara colgada del techo, cuya luz revelaba una gran mesa oblonga sobre la cual los más importantes y representativos miembros de ambas facciones  deliberaban acaloradamente su situación. Los discípulos y demás domadores de dragones de menor rango permanecían allí parados, rodeando la mesa y escuchando atentamente la discusión, en ocasiones pidiendo permiso para hablar en un mar de voces y gritos. El desbande era general.

“¡ORDEN, ORDEN!” gritó desde su asiento la Gran Matriarca del Clan Meteoro, golpeando fuertemente la mesa con su puño izquierdo, indignada ante aquella ensalada de opiniones en guerra, logrando que la sala quedase en completo silencio “¡Damas y caballeros, no permitiré este tipo de actitudes en este monasterio! ¡Somos personas civilizadas, debemos discutir esto lógicamente! Por ende, y por cortesía, comenzaré cediéndole la palabra al más honorable de nuestros invitados, el Maestro Dragón. ¡Líder del Clan Endrino!”

“Muchas gracias por su gentileza, Gran Matriarca” agradeció el Maestro Dragón, al mismo tiempo que masajeaba su larga y arrugada frente con los dedos de su mano derecha “Miembros del Clan Meteoro. Estoy más que consciente de que desde tiempos inmemoriales nuestros clanes han tenido sus respectivas diferencias, demasiadas para enumerar en una sola noche, y es por eso que considero que, en esta hora oscura, debemos dejarlas definitivamente de lado si queremos evitar el inminente apocalipsis. Separados caeremos individualmente, pero estoy seguro de que juntos podremos poner fin a este conflicto antes de que siquiera comience. Con eso ya dicho, y con el permiso de este comité de emergencia, le doy permiso para hablar a el mayor orgullo de mi familia. Mi querido nieto, Lance.”

“Sí, claro” le susurraba una aprendiz del Clan Meteoro a su compañero con un tono sarcástico y burlón “Dicen que nos unamos, pero te apuesto doble contra sencillo a que en cuanto surjan los problemas serán los primeros en huir con el rabo entre las patas.”

Lance se levantó lentamente de su asiento para acentuar y dejar clara su presencia ante el resto de la gente reunida allí, retirando su capa con su brazo derecho para que no se le dificultase mover el izquierdo. El más poderoso doma-dragón del Clan Endrino y miembro más fuerte del Alto Mando de Kanto y de Johto imponía tanto con su figura como con su penetrante mirada. Incluso aquellos que nunca le habían visto a él y a sus pokémon en acción o que no estaban al tanto de su poder sabían que era alguien a quien era mejor tener como aliado y compañero que como oponente.

“Estimados miembros de este comité” dijo con serenidad y dureza a la vez “Como nuestro maestro bien ha dicho antes que yo, nos hallamos ante un gran predicamento, y posiblemente en nuestro peor momento. El oráculo nos ha advertido sobre una gran amenaza que arrasará no solo con Hoenn, sino con todo el mundo en cuestión de horas. Los demás miembros del Alto Mando al que represento están bien informados con respecto a todo esto, y es por eso que ya han comenzado con los planes de evacuación para ponerlos en marcha una vez las cosas se salgan de control. Personalmente considero que deberíamos hacer lo mismo con vuestro Alto Mando y campeón, puesto que nos han probado en el pasado que son merecedores de nuestra confianza, especialmente después de aquel desastre de hace un año con la ASNH y el proyecto IFVA. Sus pokémon son igual o quizás mucho más fuertes que los nuestros, y serán de gran ayuda para contener a los legendarios el tiempo suficiente para que la gente de las tres regiones pueda escapar y refugiarse en el gran búnker que hemos conseguido construir con los inestimables aportes de Devon y Silph S.A.”

“¿Qué hay de vuestro campeón, Lance?” se atrevió a preguntar el Primer Sacerdote, miembro más destacado del Clan Meteoro siendo superado únicamente en nivel de importancia por la Gran Matriarca “¿Él también está enterado acerca de esto? Sabemos de buena fuente que él y sus pokémon son titánicamente poderosos.”

“El joven Ethan y sus compañeros serán informados de esto a la brevedad” explicó Lance sin perder la compostura “En base a lo que el Oráculo nos ha dicho, tenemos razones para creer que él también jugará un papel importante en todo esto. Por ahora, y en mi más humilde opinión, considero que debemos contactar con el joven Brendan y hallar al segundo elegido, asumiendo que este exista en primer lugar.”

“Y ya lo creo que existe” respondió desafiante Zinnia, ingresando al salón acompañada de Spenser y sin quitarle los ojos de encima a Lance. Todos los allí presentes comenzaron a murmurar y a decirse cosas los unos a los otros en cuanto la vieron entrar.

“¡¿Qué ha venido a hacer ella aquí?!” inquirió Clair con el ceño fruncido, levantándose ipso facto para luego dirigirse hacia Spenser, quien se limitó a devolverme la mirada repleta de odio “¡Y tú tienes mucha suerte o descaro de presentarte sin que te echemos a patadas!”

“Por favor, Clair” dijo el Maestro Dragón con un tono calmo y con un dejo de fastidio en su voz. Afortunadamente solo bastó para que su nieta volviese a sentarse enojada y de brazos cruzados, antes de que la situación pasase a mayores “Me alegra mucho que hayas reconsiderado tu posición, Zinnia. Dinos, ¿Qué tienes para decirnos?”

“Y a mí también, Gran Maestro Dragón” dijo Zinnia mientras lo saludaba con la mano izquierda tanto a él como a la Gran Matriarca y al Primer Sacerdote. La cronista del Clan Meteoro procedió a sentarse sobre la única silla que quedaba vacía y colocó sobre la gran mesa un pesado y voluminoso libro hecho con piel de Tyrantrum, el cual abrió para revelar y enseñar la página que necesitaba “Estoy más que segura y sin lugar a dudas de que la segunda elegida no es nada más ni nada menos que May Birch, la hija del profesor Birch. De acuerdo con nuestras fuentes, sabemos que la muchacha se ha hecho no hace mucho con el poder de un pokémon legendario, más específicamente el de Latias, la pokémon dragona guardiana de la Fuerza Dragón y del secreto de la Mega-evolución. Su pareja, como ya bien sabemos, tiene de su lado a su contraparte, Latios, quien como hemos descubierto no hace mucho tiempo y con ayuda de los últimos descubrimientos en la Cueva Granito, fue alguna vez el cronista descubridor de la Fuerza Dragón y aquel que, convirtiéndose en un pokémon y mediante sus plegarias, logró que la energía de la Fuerza Dragón y la de la Piedra Arcoiris despertasen y permitiesen al gran Rayquaza acceder al estado en el pokémon  que hemos denominado y que conocemos como Mega-Rayquaza. Si todo lo que el Oráculo ha dicho resulta ser cierto, y sabemos bien que así será, Latios y Latias jugarán un papel fundamental asistiendo a los elegidos en la lucha que se desatará una vez el Ragnarok dé comienzo. Nuestro objetivo será proteger a los elegidos y a los dos dragones para evitar que mueran, hasta que hayamos logrado invocar a Rayquaza.”

“¿Qué hay de los Regis?” preguntó Lance llevándose la mano izquierda a la barbilla “¿Sabemos si ellos podrán ayudarnos?”

“Los Regis siempre despiertan cada vez que Hoenn se halla en riesgo de desaparecer y la fuerza de Rayquaza no es suficiente para detener la amenaza” contestó Zinnia “La única posibilidad que tenemos de que ayuden desde el principio es si Regigigas decide intervenir, cosa que dudo considerando su actual estado.”

“Tal vez podríamos valernos de los Regis que posee Brandon” sugirió Clair “Podrán haber venido de otro mundo, pero cuantos más legendarios ayuden a la causa, más oportunidades tendremos de evitar la catástrofe.”

“Los Regis de Brandon son mucho más débiles que los de nuestro mundo” objetó Spenser apenado “Provienen de una realidad en la cual ni la guerra de hace tres mil años, ni la regresión primigenia ni el fenómeno de la mega-evolución tuvieron lugar, por lo que los pokémon de allí jamás alcanzaron el máximo potencial de su poder evolutivo. Además ya nos han dejado claro más de una vez que para ellos nuestros problemas no son de su incumbencia. Aún si de pronto quisiesen ayudarnos, no serían de mucha ayuda. Ni sus fuerzas combinadas serían suficientes para retener a las aves legendarias, o para detener a Groudon y a Kyogre antes de que se hagan con la energía natural.”

“Y hablando de Kyogre” dijo Clair volviendo a ver a Spenser con desdén. Al igual que Zinnia, la prima de Lance seguía sin poder creer que el Clan Meteoro fuese capaz de permitirle a un traidor de su calibre asistir a sus reuniones como si fuese de fiar “¿Qué hay de él? ¿Se ha puesto en contacto contigo? Y si es así, ¿Qué es lo que te ha dicho?”

“Todavía continúa dormido” aseguró el sabio apoyando ambas manos sobre su báculo y con un tono de voz que reflejaba agotamiento y dolor “La conexión psíquica que tengo con él cada vez se hace más y más débil por algún motivo, pero parece tener interés por la elegida. Supongo que trata de decirme que debo encargarme de buscarla, o por lo menos de guiarla hasta su destino. Si lo que el Oráculo ha dicho que ocurrirá con él ya ha ocurrido y mi conexión con él se debilita por la razón que creo, entonces el enemigo ya le tiene en su poder.”

“Entonces creo que es más que evidente lo que debemos hacer” afirmó resuelto Wallace, poniéndose de pie. El elegante y refinado líder de gimnasio de Arrecípolis había permanecido callado desde que la reunión había comenzado, esperando el momento perfecto para hablar “Mientras el Clan Meteoro se encarga de preparar a sus dragones para la batalla, el Clan Endrino deberá asegurarse de hallar la conexión entre la profecía del Oráculo y el campeón de Johto y Kanto cuanto antes. Zinnia y Spenser vigilarán a los elegidos en cuanto lleguen desde Sinnoh a Hoenn, y se asegurarán de que nada les ocurra hasta que hayan cumplido su propósito. Yo y el resto del Clan Arrecípolis seguiremos custodiando la energía natural de la Cueva Ancestral y el Pilar Celeste, e informaremos si detectamos actividad inusual o anormal de algún tipo.”

“¿Todos a favor?” preguntó la Gran Matriarca, volteándose a ver a los demás.

“Yo estoy a favor, y estoy seguro de que mis nietos también lo estarán” dijo el Maestro Dragón.

“Y así es, abuelo” contestó Lance, asintiendo con la cabeza y reafirmando las palabras de su abuelo.

“Temo que es la única opción que nos queda de momento” suspiró exhausta Clair. Llevaba horas sin dormir a causa del estrés que las palabras del Oráculo le habían provocado, y la falta de sueño estaba empezando a afectarla “Así que yo estoy a favor.”  
                      

“Y yo”  añadió Zinnia.

“Yo también” aseguró Spencer.

“Algo me dice que no podremos detener el Ragnarok” dijo el Primer Sacerdote con cierto aire de pesimismo en el tono de su voz. Clair, Zinnia y Spenser le miraron fijamente y con desconfianza “Pero si todo este comité está a favor de la proposición de Wallace, no me queda otra alternativa más que apoyar la moción.”

“Entonces está decidido” anunció la Gran Matriarca, incorporándose con ayuda del Primer Sacerdote. Sus viejos y gastados emitieron un leve crujido al hacerlo “Ya todos saben qué hacer. Ahora id a cumplir cada uno con su papel. Se levanta la sesión.”

                                   



“¡Esto es inaudito! ¡Un escándalo!”

Levitando justo en el centro de su caótico y distorsionado reino, donde el tiempo no avanzaba y el espacio era completamente inestable, Giratina discutía iracundo con sus dos hermanos mediante el enlace psíquico proporcionado por Uxie, Mesprit y Azelf, que unía tanto sus mentes como sus dimensiones para que pudiesen conversar sin inconvenientes. Cyrus, callado y serio, escuchaba atentamente las palabras del pokémon de las sombras y las del Trío del Lago mantenían con los otros dos dragones. Sus voces resonaban en el común y escalofriante silencio que el Mundo Distorsión era conocido por tener.

“Todos los seres vivos eventualmente mueren, Giratina” decía Dialga con severidad. El pokémon dragón del Tiempo no estaba muy sorprendido con la terquedad que su hermano mostraba “Y tanto a los humanos como a los pokémon terrestres y alados les ha llegado la hora. No podemos interferir. El Ragnarok es inevitable.”

“¡No podemos permitir eso!” rugía Giratina todavía enfurecido.  El gobernante del Mundo Distorsión estaba tan encolerizado que parecía que se volvería en una bestia salvaje e irracional en cualquier instante “¡Estamos hablando de dejar sacrificar a millones de vidas con tal de dejar que la naturaleza siga su curso! Nuestro padre estaría avergonzado de que siquiera estemos discutiendo esto, cuando es más que claro que debemos hacer algo. ¡Palkia, por favor dime que tú sí comprendes la magnitud de este problema!”

“Temo que tengo que estar de acuerdo con Dialga en este caso” respondió Palkia apenada. La dragona representante del Espacio sonaba como una madre que estaba lista para dejar salir a su hijo al mundo exterior “Ya le hemos dado a la humanidad más de una oportunidad en el pasado, y nos lo han pagado con ofensas, con ataques y con las peores atrocidades que nos podamos imaginar. Si los elegidos no logran su cometido, el Ragnarok debe acabar con ellos para dar comienzo a una tierra más pacífica y bella.  Además, no es la primera vez que no tomamos partido en eventos de esta clase. ¿O es que necesito recordarte lo ocurrido tres mil años atrás con el Rey AZ, Giratina?”

“¡¿Pero es que acaso no se dan cuenta de lo que dicen?!” exclamó Giratina con rabia en su voz. Se sentía rodeado “Los humanos pueden ser violentos y en ocasiones destructivos, pero son tan importantes para este mundo como lo son los pokémon. Si nos guiásemos por esa lógica, nuestro padre debió haberme borrado de la existencia en cuanto vio mi agresiva naturaleza, y en su lugar me dio la noble obligación de mantener la anti-materia en este lugar, para evitar que destruya el resto del universo.”

“Condenar es la palabra que buscas” señaló Dialga “Te condenó a estar aquí atrapado debido a tus crímenes, y lo único que le detuvo de acabar contigo fue el cariño que te tenía. Siempre fuiste su favorito, y no podía erradicarte sin sentirse un monstruo. La diferencia radica en que la humanidad no cumple ningún papel fundamental en el gran plan de las cosas, como tú sí lo haces. Desde que se separaron de nosotros solo han traído la muerte y sufrimiento al mundo terrenal. Sostienen la creencia de que existen por y para un plan mayor, pero la realidad es que son parásitos, y los parásitos deben ser arrancados de raíz si queremos mantener este mundo en perfecto balance, tal y como nuestro padre querría que hiciésemos con lo que ha creado.”

“¡Oh, brillante idea!” rió Giratina con genuino sarcasmo, descolocando a todos los demás. Luego se volteó a ver a Cyrus, todavía hablándole a Dialga “Dime una cosa, hermano. ¿Qué harás con la muchacha que nos ayudó a salvarlos a ti y a Palkia, detener a este demente para que no destruyese todo nuestro universo? ¿Qué le dirás una vez ella haya muerto? ¿Que ella también era un parásito? ¿Que merecía ser arrancada de raíz junto con los parásitos que son su familia, sus amigos y sus conocidos?”

“Nunca dejaré de estar agradecido con aquella humana” reconoció el dragón del Tiempo “Pero ella es solo la excepción a la regla. Ningún otro humano hubiese hecho lo que ella hizo, y en su lugar hubiese permitido que este universo se destruyese.”

“Te equivocas, y ambos sabemos que mientes”  objetó la gran serpiente ciempiés “Los humanos siempre buscan hacer lo posible por convivir en paz con nosotros a pesar de nuestras diferencias e imperfecciones. Algunos de ellos, como nuestro prisionero aquí presente, han intentado alterar esa convivencia, algo que no negaré, ¿Pero acaso vamos a actuar como si algunos de los nuestros nunca hubiesen hecho lo mismo? ¿Por qué nuestros hermanos y hermanas merecen una segunda oportunidad y los humanos no?”

“Si me permiten un comentario, y creo que hablo tanto por Azelf como por Mesprit, yo diría que Giratina se encuentra en lo cierto” añadió Uxie consternado “Si nuestro padre hubiese querido que los humanos fuesen destruidos, no nos hubiese dado la tarea de otorgarles los dones de la emoción, la voluntad y la sabiduría.”

Azelf y Mesprit asintieron con la cabeza, aprobando las palabras de su hermano. Las seis deidades permanecieron callados por unos segundos, evidentemente pensando en quién tenía la razón.

“¿Sabemos qué piensan los demás acerca de esto?” preguntó Palkia rompiendo el hielo.

“Lugia, Ho-Oh, Celebi, Jirachi, Reshiram y Zekrom  ya nos han comunicado que piensan asistir a los elegidos” dijo Azelf “Xerneas, Yveltal y Zygarde también. Mew, Kyurem y los Tapus han escogido mantenerse neutrales ante esta situación, y han dicho que se asegurarán de actuar una vez que el bando ganador sea claro. Todavía no hemos recibido señal de los Regis, más su decisión final dependerá de si Regigigas decide unirse a la lucha o no.”

“Y Rayquaza está más que dispuesto a cumplir con su rol en todo esto” agregó Mesprit.

“En ese caso les propongo hacer un trato, más bien una simple apuesta” comentó Giratina para sorpresa de todos “Haremos lo que ha dicho Dialga y dejaremos que todo siga su curso. Si el Ragnarok resulta exitoso, veremos qué hacer con el nuevo mundo que Groudon y Kyogre dejarán tras de sí. Pero si se da el caso contrario, si los elegidos demuestran que la humanidad y los pokémon pueden seguir viviendo en paz y armonía, entonces deberemos a partir de ese punto regresar con los humanos. El tiempo de ocultarnos de ellos y de temerles se acabará. ¿Están todos de acuerdo? ¿Les parece razonable?”

Los legendarios dijeron que sí al cabo de unos segundos, y la reunión llegó a su fin. Mientras Uxie, Mesprit y Azelf se tele trasportaban afuera del Mundo Distorsión y Giratina retornaba a su tarea de vigilar las dimensiones conectadas a su vacío y espeluznante reino, Cyrus se quedó allí sentado, reflexionando en todo lo que acababa de escuchar. Si el Ragnarok surtía efecto, su ideal de un mundo sin espíritu llegaría a cumplirse parcialmente. Seguro, aún quedarían formas con alma y vida en el océano, pero el universo que él deseaba crear estaría un paso más cerca de volverse realidad. Solo le bastaría con convencer a Dialga y a Palkia de que el fin del mundo había probado su punto, y una vez que estos le apoyasen, su único obstáculo sería el Ser Original.

Una sonrisa perversa y sádica se dibujó en su rostro.

“Esto será interesante de ver” se dijo a sí mismo.

El reloj que indicaba la llegada del apocalipsis había comenzado a andar. Ya no había vuelta atrás.  

            
                         [Imagen: pokemon-ultraluna-nintendo-3ds_322025.jpg]
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#2
Well that is, quite the crazy idea. Es irónico que sea Giratina aquel que quiera ponerse del lado de los humanos siendo esencialmente una versión de Satán, guess even the darkest of demons gotta have some honour in 'em. Aunque, eso de que muchos de los legendarios ayudarán a los héroes me da una pinta tipo Ilíada, teniendo a los dioses metiéndose en guerra a todo gusto.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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