Longfic- Pokémon: Ragnarok

Extension largaLongfic
FranquiciaCoregames
GéneroAcciónDrama
Resumen

El fin del mundo se acerca, y humanos y pokémon deberán unir fuerzas para detenerlo. Secuela de "Reconexión".

AdvertenciaViolencia
#1
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Mostrar The Hit House-Basalt


Mostrar (IMPORTANTE) Introducción-Acerca de este longfic
"Pokémon Ragnarok" es la culminación de meses y meses de planeación por parte de esta autora. Su concepción como proyecto dio inicio por dos motivos en concreto: 1) La creación y concepción de mi segundo fanfic, "Las Corrientes de la Vida", que no solo sirvió como semi-secuela de mi primer fic, "La Soledad de un Campeón", sino que además abrió la posibilidad de construir un universo compartido de fanfics de Pokémon que tomasen lugar en la misma realidad y en la misma continuidad; y 2) Mi amor hacia la tercera generación de Pokémon y el lore de los juegos de Hoenn en general.

Si este es el primer fanfic mío que estás leyendo y no tienes ningún conocimiento previo sobre mis anteriores one-shots, te sugiero con toda la amabilidad del mundo que abandones este fic inmediatamente y no regreses hasta que hayas leído todas las historias previas (sí, esto incluye los especiales que escribí para las actividades de Halloween y de Navidad en el pasado año 2020), puesto que arrojan un montón de luz y de contexto a todo lo que ocurre y ocurrirá a lo largo de este relato, el cual espero contendrá todo lo que un lector o a un fan promedio de Pokémon espera encontrar: drama, aventura, acción, romance, lore y momentos épicos por doquier.

No puedo dar inicio a todo esto sin mencionar antes a los usuarios @Maze @Sakura @Lawl. @Velvet @ y @Gold , tanto por haber leído mis historias como por, en algunos/otros casos, alentarme para llevar a cabo este gran proyecto, con excelentes fanfics como "Oscilaciones", "Gen Bersérk", "Alma de Plata" y "Pokémon: Connection" que sirvieron como gran fuente de inspiración a la hora de comenzar escribir a este longfic, con comentarios positivos y con críticas constructivas que me ayudaron a percatarme de mis flaquezas como escritora y a intentar corregirlas en posteriores relatos. Les agradezco mucho a todos ustedes su apoyo y el haberme hecho sentir en el poco tiempo que llevo aquí parte de esta pequeña pero bella comunidad, y espero que disfruten leer y seguir esta historia tanto como yo disfruto el escribirla.

Como comentario final, y ya para no hacer más preámbulo, sugiero encarecidamente que, además de leer todos mis fics anteriores para entender mejor este, remiren la trama del Episodio Delta de Rubí Omega y Zafiro Alfa y de los juegos de Pokémon X e Y, ya que esta historia hace mucho énfasis en ella, tratando de atar cabos que dichas historias dejaron sueltos. Cualquier discrepancia o contradicción al lore que se vea en la historia contada en estos capítulo deberá ser tomada como parte de un universo alterno, o simplemente como una libertad creativa por parte de la escritora. La crítica y las observaciones con respecto a faltas de ortografía o mala separación de párrafos también serán tomadas en cuenta en pos de arreglar dichos problemas a posteriori mediante la edición, así como también los comentarios serán respondidos cada vez que un nuevo capítulo sea posteado.  





Mostrar Fichas de personajes (pendiente de actualización)
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Capítulo 1: Allegro

                                                            “La calma es el preludio a la tormenta”
 

Comenzará con un destello. Con el rugido del viento, la subida de la marea  y el estremecimiento del suelo.

Dos entidades que nunca debieron ser despertadas de su eterno sueño volverán a encontrarse por última vez.

La gran estrella emitirá un fuerte brillo, anunciando con él el fin de los tiempos.

El señor de la tierra incendiará el cielo, invocando al fénix portador de la muerte. La nieve y los rayos destruirán todo a su paso.

Y los continentes se perderán en lo más profundo del océano.

El planeta se cubrirá de agua, en el despertar de una nueva era.

Humanos, pokémon. El tiempo de ambos llegará a su fin.

A menos...

     

 


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“Era más impresionante la última vez que estuve aquí.”


Parada sobre la azotea del Pilar Celeste, Zinnia observaba en silencio el precioso cielo azul marino, con su larga y roída capa ondeando por la brisa que el aire nocturno había traído consigo. Sus ojos observaban preocupados y con precisión el firmamento, en busca de y listos para detectar aunque fuera una sola señal entre las estrellas que le indicase que él estaba por allí. Que podrían contar con él cuando el momento llegase.

“Rayquaza, por favor” gemía inconscientemente en voz alta “Si puedes escucharme, di algo. Dime que estarás allí para nosotros.”

No obtuvo respuesta más que el silencio de la noche, seguido del viento soplando con mayor potencia para luego detenerse. Sus nervios y su desesperación crecieron exponencialmente mientras su mirada se posaba en aquella gran estrella que brillaba más fuerte que el resto.

“Sé que estás allí arriba” empezó a murmurar, sollozando a la vez que se dejaba caer de rodillas al suelo, buscando misericordia y comprensión “¿Por qué me ignoras? ¿Crees que te importuno? ¿Que lo que he venido a pedirte no importa? Después de tantos siglos, después de habernos dado esperanza y la posibilidad de evitar que nuestro mundo se destruya, ¿Ahora nos das la espalda y haces oídos sordos a mis súplicas? Tan solo contéstame. Es todo lo que te pido.”

Pero ni Rayquaza ni nadie le contestó. El viento sopló una vez más, esta vez de manera más suave. Mientras bajaba la cabeza y contemplaba el sucio y polvoriento suelo sintiéndose defraudada, sintió que algo golpeaba su espalda con cierto dejo de timidez. Al darse la vuelta se dio cuenta de que se trataba de Salamence. El colosal pokémon dragón intentaba animarla dándole pequeños mimos con el hocico, buscando tranquilizarla. Al igual que el de su ama, su rostro denotaba tristeza, abatimiento. Como si la llama de la vida se hubiese extinguido en sus ojos.

“Oh, Salamence” dijo ella apenada, empatizando con su pokémon y acariciando su hocico con sus ya fríos y descuidados dedos. Acto seguido le abrazó, trayendo su cabeza hasta su pecho “He buscado todas las formas que conozco de contactarle, pero ninguna ha funcionado. ¿Acaso el sufrimiento jamás acabará? ¿Acaso todo ha sido en vano y esta vez no nos salvaremos?”

“Todo ha terminado por fin. Te estoy muy agradecida. Voy a tomarme un tiempo para reflexionar si es posible un nuevo comienzo cuando todo se ha perdido. Hasta nuestro próximo encuentro, Zinnia.”

La carta que le había entregado a Brendan con ayuda de su fallecida Whismur el día en el que el joven y Rayquaza consiguieron destruir el meteorito que amenazaba con impactar sobre la región de Hoenn y hacerla desaparecer en la explosión. Todavía recordaba claramente cada palabra que había escrito en ella con la poca tinta que le quedaba, pero feliz sabiendo que todo lo que había hecho, todo lo que había trabajado para invocar al pokémon legendario y conseguir que ascendiese a aquel estado con el cual podría hacer añicos aquella apocalíptica bola de fuego y de muerte que sus antepasados habían vaticinado sería el fin de los tiempos había valido la pena, que por fin había cumplido la promesa que se había hecho. La promesa que le había hecho.  

“Aster...”

Oh, pero qué bella mentira era ahora la que estaba escrita en aquel arrugado e inservible trozo de papel manchado con tinta. Si tan solo las mentiras pudiesen salvarlos de la calamidad que se avecinaba...

“No debes perder tan pronto la fe” dijo de pronto una voz seca y rasposa, pero que desbordaba templanza y sabiduría en el tono que había empleado “Aster hubiese querido que la mantuvieses.”

“¿Qué es lo que haces aquí?” preguntó Zinnia sin siquiera abrir los ojos, aún abrazada a Salamence y dejando salir las lágrimas repletas de dolor y de angustia.

La misteriosa y enigmática figura salió de entre las sombras para retirar la capucha del largo manto negro que cubría su cabeza y cuerpo: era Spenser, el viejo as del Frente Batalla a cargo del Palacio Batalla. El calvo, barbudo y experimentado entrenador avanzó hacia Zinnia lentamente, cojeando y sosteniéndose con ayuda del báculo azul que llevaba en su mano izquierda, produciendo golpes secos con él sobre el suelo.

“Me preocupas, al igual que has preocupado al resto del Clan Meteoro desde que decidiste darle la espalda” contestó una vez estuvo parado frente a ella “Si has venido hasta aquí con el plan que te he visto tratar de ejecutar, me rompe el corazón decirte que no funcionará. Rayquaza no es y jamás ha sido de tener audiencias con cualquier mortal tras unas simples plegarias, sea quien sea. Solo se hará presente ante los elegidos, y lo sabes.”

“Y tú sabes más que bien que esa no fue la única razón por la que vine hasta aquí” retrucó Zinnia de forma hostil y casi ladrándole, finalmente viéndole a los ojos.

“Ya lo creo que sí” aseguró Spenser con una mezcla de sarcasmo y de melancolía en sus palabras “Piensas que si te tiras desde lo más alto del Pilar Celeste te reunirás con ella. Y es por eso que he venido para detenerte antes de que cometas una tontería. Suicidarte no te devolverá a Aster, y tampoco a Whismur. Además, todavía te queda una tarea más por cumplir en este mundo, y es asistir a los elegidos en cuanto la hora llegue. Guiarlos y asegurarte de que hagan lo que deben de hacer.”

“¡No te atrevas a decirme cuál es y cuál no es mi tarea, Spenser!” gritó la cronista enfurecida. Sus rojos ojos brillaban con una ira primitiva, casi asesina “¡Tú no eres quien para darme órdenes! ¿O es que ya te has olvidado de tu traición a nuestro clan? ¿El cómo intentaste miles de años atrás controlar a Kyogre con el prisma azul para adueñarte de la energía natural antes que Groudon en tu afán por convertirte en un dios?”

“Mi traición fue monstruosa e imperdonable, y el prisma azul reprendió mi osadía conectándome por siempre a la mente de Kyogre, dándome la vida eterna y forzándome a ver a mis hijos, nietos y bisnietos envejecer y morir uno tras otro, teniendo que sobrevivirles a todos ellos” reconoció el viejo as del Frente Batalla con gran pesar, haciendo a un lado su manto para dejar expuestos las espantosas parodias de tatuajes en sus hombros en las que se habían convertido sus venas, emulando las marcas rojas de la letra Alfa representativas de Kyogre, el pokémon legendario señor de los mares “Sin embargo, el clan ha sabido perdonarme con el pasar de los milenios, y aceptarme nuevamente como parte de ellos. El por qué tú no lo has hecho todavía escapa a mi comprensión, considerando que he sido amable contigo desde el día en el que naciste. Incluso llegué a cambiarte los pañales cuando tus padres no podían hacerlo. Te conozco mejor que lo que crees, y sé que sabes que esto está mal. No te digo que me perdones o que pienses de forma distinta sobre mí. Solo quiero que te des cuenta de la mala decisión que estás tomando.”

“Tu amabilidad hacia mí no cambia nada” respondió Zinnia entrecerrando los ojos, bufando “Tal vez les hayas convencido de que has querido cambiar, reinsertándote en la sociedad como parte de ese circo de feria llamado Frente Batalla que montó ese tal Scott, pero a mí no me engañarás. En el fondo sigues siendo el mismo anciano avaro y con sed de poder que fuiste aquel día. Nada de lo que digas me convencerá de lo que quiero hacer. Lo que debo hacer.”

“Pues adelante entonces” contestó de inmediato Spenser, señalando con el báculo hacia un costado de la azotea, a modo de invitación “Ve hasta la punta y salta. Más antes de hacerlo recuerda lo que te digo en este preciso instante: sin ti, los elegidos perecerán, y el mundo entero, nuestra civilización entera, todo el esfuerzo que hemos realizado por convivir pacíficamente con los pokémon a través de las incontables generaciones de este planeta...todo eso se perderá para siempre. Así que hazte la siguiente pregunta, y quiero que pienses bien en tu respuesta: ¿Estás dispuesta a destruir la tierra a pesar de las consecuencias que aquello conlleva? ¿A condenarnos a todos solo para estar con las personas a la que más amas en toda la existencia? ¿Sacrificar millones de vidas solo para ver de nuevo a otras dos?”

Zinnia tragó saliva y desvió la mirada. Ya no podía seguir manteniéndole la mirada al sabio. Ya no sin avergonzarse. Lo odiaba implacablemente, mas le había dado donde más le dolía, y no había forma alguna de objetar a lo que acababa de decirle.

Oyó cómo Salamence resoplaba furioso y enseñando sus colmillos, viendo a Spenser con el mismo desprecio que ella misma le tenía. El pokémon dragón parecía disgustado al ver que aquel viejo decrépito había empeorado el estado de ánimo de su entrenadora y mejor amiga, y estuvo a punto de arremeter contra él de no ser que sintió la mano derecha de Zinnia apoyándose y dando cariñosas palmadas sobre su largo cuello, haciendo que frenase su ataque y relajase los músculos de su cuerpo.

“Tienes razón” admitió finalmente, suspirando “Te detesto con cada parte de mi ser pero...no puedo hacer esto. No puedo morir sabiendo que defraudé a mi clan, o a Hoenn para el caso. Estaría haciendo exactamente lo mismo que te he reprochado. Pero...¿Realmente soy yo la llave a Rayquaza? ¿No existe aunque sea la más mínima probabilidad de que el Oráculo se haya equivocado?”

“Las visiones y predicciones del Oráculo siempre se han cumplido tal y como son descritas” refutó Spenser negando con la cabeza, cruzándose de brazos y apoyándose sobre su bastón “Si alguien tiene que servir como la llave a Rayquaza, esa debes de ser tú, la actual y única cronista del Clan Meteoro. Así como en su momento guiaste al joven Brendan para que despertase la mega-evolución de Rayquaza y destruyese el meteorito para capturar a ese aborrecible ser del espacio exterior, deberás guiarlo nuevamente y junto al otro elegido para que Rayquaza pueda poner fin al inminente cataclismo. Es tu deber no solo como cronista, sino también como guardiana de Hoenn y gran maestra y domadora de los pokémon de tipo dragón.”

La verdad en las palabras del viejo produjo que Zinnia volviese a desplomarse arrodillada sobre el piso, rompiendo en llanto y ocultando su rostro con ambas manos, desconsolada. No quería seguir sirviendo como cronista, y mucho menos como la emisaria de una deidad que parecía estar menos que interesado en ella o en lo que le pudiese ocurrir. Pero a su vez sabía que todo lo que Spenser había dicho era cierto. Y además el momento se estaba acercando. Podía sentirlo en el aire que les rodeaba, en el crujir de la tierra debajo de los cimientos del Pilar Celeste. En el resonar acústico del bravío e indómito oleaje. Su mente divagó en busca de un lugar feliz y apartado del resto, hasta que de pronto recordó y comenzó a cantar en voz baja una vieja canción. Una vieja canción de cuna que su madre y su abuela le habían enseñado desde que tenía uso de razón, y que era más vieja que el tiempo mismo.

Hijos de la Noche
Mi plegaria oíd
Hijos de la Luna
Ya no hay que llorar
Regocíjense
Hijos de la Noche
Sobre el firmamento
Dormid en paz ♪

Apenas había terminado su solitario canto en forma de rezo cuando Spenser se le arrimó para apoyar su mano izquierda sobre su hombro derecho.

“Es el momento de partir” dijo el anciano con solemnidad “El Clan Meteoro y el Clan Endrino se unirán en unos minutos en Arrecípolis para discutir todo este asunto, y deberás estar allí para hacerles entrar en razón.”

“Entonces no debemos perder tiempo” respondió ella decidida, incorporándose para luego subir al lomo de Salamence y extendiéndole la mano derecha a Spenser para indicarle que debía hacer lo mismo, ofreciéndose a ayudarle “Vayamos ya mismo.”

Spenser tomó su mano y subió de inmediato, sujetándose a la cintura de Zinnia y atando el báculo a su espalda con tal de no perderlo en cuanto abandonasen el suelo. Salamence rugió y, cobrando impulso, abrió de par en par sus enormes alas rojas para emprender el vuelo, dejando detrás el Pilar Celeste en cuestión de segundos con una velocidad sorprendente. Mientras se alejaban de allí, la joven cronista vio por última vez hacia atrás aquella gran estrella, y una sonrisa repleta de tristeza se dibujó en sus labios.

“Algún día, Aster” musitó débilmente “Algún día.”

 
                                              



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“¡Les digo que debemos hacer algo!” reclamaba fastidiado uno de los más jóvenes doma-dragones dentro de la sala “¿Es mucho pedir?”

Los clanes Endrino y Meteoro se hallaban reunidos y discutiendo dentro de una sala oscura, iluminada únicamente con una pequeña lámpara colgada del techo, cuya luz revelaba una gran mesa oblonga sobre la cual los más importantes y representativos miembros de ambas facciones  deliberaban acaloradamente su situación. Los discípulos y demás domadores de dragones de menor rango permanecían allí parados, rodeando la mesa y escuchando atentamente la discusión, en ocasiones pidiendo permiso para hablar en un mar de voces y gritos. El desbande era general.

“¡ORDEN, ORDEN!” gritó desde su asiento la Gran Matriarca del Clan Meteoro, golpeando fuertemente la mesa con su puño izquierdo, indignada ante aquella ensalada de opiniones en guerra, logrando que la sala quedase en completo silencio “¡Damas y caballeros, no permitiré este tipo de actitudes en este monasterio! ¡Somos personas civilizadas, debemos discutir esto lógicamente! Por ende, y por cortesía, comenzaré cediéndole la palabra al más honorable de nuestros invitados, el Maestro Dragón. ¡Líder del Clan Endrino!”

“Muchas gracias por su gentileza, Gran Matriarca” agradeció el Maestro Dragón, al mismo tiempo que masajeaba su larga y arrugada frente con los dedos de su mano derecha “Miembros del Clan Meteoro. Estoy más que consciente de que desde tiempos inmemoriales nuestros clanes han tenido sus respectivas diferencias, demasiadas para enumerar en una sola noche, y es por eso que considero que, en esta hora oscura, debemos dejarlas definitivamente de lado si queremos evitar el inminente apocalipsis. Separados caeremos individualmente, pero estoy seguro de que juntos podremos poner fin a este conflicto antes de que siquiera comience. Con eso ya dicho, y con el permiso de este comité de emergencia, le doy permiso para hablar a el mayor orgullo de mi familia. Mi querido nieto, Lance.”

“Sí, claro” le susurraba una aprendiz del Clan Meteoro a su compañero con un tono sarcástico y burlón “Dicen que nos unamos, pero te apuesto doble contra sencillo a que en cuanto surjan los problemas serán los primeros en huir con el rabo entre las patas.”

Lance se levantó lentamente de su asiento para acentuar y dejar clara su presencia ante el resto de la gente reunida allí, retirando su capa con su brazo derecho para que no se le dificultase mover el izquierdo. El más poderoso doma-dragón del Clan Endrino y miembro más fuerte del Alto Mando de Kanto y de Johto imponía tanto con su figura como con su penetrante mirada. Incluso aquellos que nunca le habían visto a él y a sus pokémon en acción o que no estaban al tanto de su poder sabían que era alguien a quien era mejor tener como aliado y compañero que como oponente.

“Estimados miembros de este comité” dijo con serenidad y dureza a la vez “Como nuestro maestro bien ha dicho antes que yo, nos hallamos ante un gran predicamento, y posiblemente en nuestro peor momento. El oráculo nos ha advertido sobre una gran amenaza que arrasará no solo con Hoenn, sino con todo el mundo en cuestión de horas. Los demás miembros del Alto Mando al que represento están bien informados con respecto a todo esto, y es por eso que ya han comenzado con los planes de evacuación para ponerlos en marcha una vez las cosas se salgan de control. Personalmente considero que deberíamos hacer lo mismo con vuestro Alto Mando y campeón, puesto que nos han probado en el pasado que son merecedores de nuestra confianza, especialmente después de aquel desastre de hace un año con la ASNH y el proyecto IFVA. Sus pokémon son igual o quizás mucho más fuertes que los nuestros, y serán de gran ayuda para contener a los legendarios el tiempo suficiente para que la gente de las tres regiones pueda escapar y refugiarse en el gran búnker que hemos conseguido construir con los inestimables aportes de Devon y Silph S.A.”

“¿Qué hay de vuestro campeón, Lance?” se atrevió a preguntar el Primer Sacerdote, miembro más destacado del Clan Meteoro siendo superado únicamente en nivel de importancia por la Gran Matriarca “¿Él también está enterado acerca de esto? Sabemos de buena fuente que él y sus pokémon son titánicamente poderosos.”

“El joven Ethan y sus compañeros serán informados de esto a la brevedad” explicó Lance sin perder la compostura “En base a lo que el Oráculo nos ha dicho, tenemos razones para creer que él también jugará un papel importante en todo esto. Por ahora, y en mi más humilde opinión, considero que debemos contactar con el joven Brendan y hallar al segundo elegido, asumiendo que este exista en primer lugar.”

“Y ya lo creo que existe” respondió desafiante Zinnia, ingresando al salón acompañada de Spenser y sin quitarle los ojos de encima a Lance. Todos los allí presentes comenzaron a murmurar y a decirse cosas los unos a los otros en cuanto la vieron entrar.

“¡¿Qué ha venido a hacer ella aquí?!” inquirió Clair con el ceño fruncido, levantándose ipso facto para luego dirigirse hacia Spenser, quien se limitó a devolverle la mirada repleta de odio “¡Y tú tienes mucha suerte o descaro de presentarte sin que te echemos a patadas!”

“Por favor, Clair” dijo el Maestro Dragón con un tono calmo y con un dejo de fastidio en su voz. Afortunadamente solo bastó para que su nieta volviese a sentarse enojada y de brazos cruzados, antes de que la situación pasase a mayores “Me alegra mucho que hayas reconsiderado tu posición, Zinnia. Dinos, ¿Qué tienes para decirnos?”

“Y a mí también, Gran Maestro Dragón” dijo Zinnia mientras lo saludaba con la mano izquierda tanto a él como a la Gran Matriarca y al Primer Sacerdote. La cronista del Clan Meteoro procedió a sentarse sobre la única silla que quedaba vacía y colocó sobre la gran mesa un pesado y voluminoso libro hecho con piel de Tyrantrum, el cual abrió para revelar y enseñar la página que necesitaba “Estoy más que segura y sin lugar a dudas de que la segunda elegida no es nada más ni nada menos que May Birch, la hija del profesor Birch. De acuerdo con nuestras fuentes, sabemos que la muchacha se ha hecho no hace mucho con el poder de un pokémon legendario, más específicamente el de Latias, la pokémon dragona guardiana de la Fuerza Dragón y del secreto de la Mega-evolución. Su pareja, como ya bien sabemos, tiene de su lado a su contraparte, Latios, quien como hemos descubierto no hace mucho tiempo y con ayuda de los últimos descubrimientos en la Cueva Granito, fue alguna vez el cronista descubridor de la Fuerza Dragón y aquel que, convirtiéndose en un pokémon y mediante sus plegarias, logró que la energía de la Fuerza Dragón y la de la Piedra Arcoiris despertasen y permitiesen al gran Rayquaza acceder al estado en el pokémon  que hemos denominado y que conocemos como Mega-Rayquaza. Si todo lo que el Oráculo ha dicho resulta ser cierto, y sabemos bien que así será, Latios y Latias jugarán un papel fundamental asistiendo a los elegidos en la lucha que se desatará una vez el Ragnarok dé comienzo. Nuestro objetivo será proteger a los elegidos y a los dos dragones para evitar que mueran, hasta que hayamos logrado invocar a Rayquaza.”

“¿Qué hay de los Regis?” preguntó Lance llevándose la mano izquierda a la barbilla “¿Sabemos si ellos podrán ayudarnos?”

“Los Regis siempre despiertan cada vez que Hoenn se halla en riesgo de desaparecer y la fuerza de Rayquaza no es suficiente para detener la amenaza” contestó Zinnia “La única posibilidad que tenemos de que ayuden desde el principio es si Regigigas decide intervenir, cosa que dudo considerando su actual estado.”

“Tal vez podríamos valernos de los Regis que posee Brandon” sugirió Clair “Podrán haber venido de otro mundo, pero cuantos más legendarios ayuden a la causa, más oportunidades tendremos de evitar la catástrofe.”

“Los Regis de Brandon son mucho más débiles que los de nuestro mundo” objetó Spenser apenado “Provienen de una realidad en la cual ni la guerra de hace tres mil años, ni la regresión primigenia ni el fenómeno de la mega-evolución tuvieron lugar, por lo que los pokémon de allí jamás alcanzaron el máximo potencial de su poder evolutivo. Además ya nos han dejado claro más de una vez que para ellos nuestros problemas no son de su incumbencia. Aun si de pronto quisiesen ayudarnos, no serían de mucha ayuda. Ni sus fuerzas combinadas serían suficientes para retener a las aves legendarias, o para detener a Groudon y a Kyogre antes de que se hagan con la energía natural.”

“Y hablando de Kyogre” dijo Clair volviendo a ver a Spenser con desdén. Al igual que Zinnia, la prima de Lance seguía sin poder creer que el Clan Meteoro fuese capaz de permitirle a un traidor de su calibre asistir a sus reuniones como si fuese de fiar “¿Qué hay de él? ¿Se ha puesto en contacto contigo? Y si es así, ¿Qué es lo que te ha dicho?”

“Todavía continúa dormido” aseguró el sabio apoyando ambas manos sobre su báculo y con un tono de voz que reflejaba agotamiento y dolor “La conexión psíquica que tengo con él cada vez se hace más y más débil por algún motivo, pero parece tener interés por la elegida. Supongo que trata de decirme que debo encargarme de buscarla, o por lo menos de guiarla hasta su destino. Si lo que el Oráculo ha dicho que ocurrirá con él ya ha ocurrido y mi conexión con él se debilita por la razón que creo, entonces el enemigo ya le tiene en su poder.”

“Entonces creo que es más que evidente lo que debemos hacer” afirmó resuelto Wallace, poniéndose de pie. El elegante y refinado líder de gimnasio de Arrecípolis había permanecido callado desde que la reunión había comenzado, esperando el momento perfecto para hablar “Mientras el Clan Meteoro se encarga de preparar a sus dragones para la batalla, el Clan Endrino deberá asegurarse de hallar la conexión entre la profecía del Oráculo y el campeón de Johto y Kanto cuanto antes. Zinnia y Spenser vigilarán a los elegidos en cuanto lleguen desde Sinnoh a Hoenn, y se asegurarán de que nada les ocurra hasta que hayan cumplido su propósito. Yo y el resto del Clan Arrecípolis seguiremos custodiando la energía natural de la Cueva Ancestral y el Pilar Celeste, e informaremos si detectamos actividad inusual o anormal de algún tipo.”

“¿Todos a favor?” preguntó la Gran Matriarca, volteándose a ver a los demás.

“Yo estoy a favor, y estoy seguro de que mis nietos también lo estarán” dijo el Maestro Dragón.

“Y así es, abuelo” contestó Lance, asintiendo con la cabeza y reafirmando las palabras de su abuelo.

“Temo que es la única opción que nos queda de momento” suspiró exhausta Clair. Llevaba horas sin dormir a causa del estrés que las palabras del Oráculo le habían provocado, y la falta de sueño estaba empezando a afectarla “Así que yo estoy a favor.”  
                      

“Y yo”  añadió Zinnia.

“Yo también” aseguró Spenser.

“Algo me dice que no podremos detener el Ragnarok” dijo el Primer Sacerdote con cierto aire de pesimismo en el tono de su voz. Clair, Zinnia y Spenser le miraron fijamente y con desconfianza “Pero si todo este comité está a favor de la proposición de Wallace, no me queda otra alternativa más que apoyar la moción.”

“Entonces está decidido” anunció la Gran Matriarca, incorporándose con ayuda del Primer Sacerdote. Sus viejos y gastados emitieron un leve crujido al hacerlo “Ya todos saben qué hacer. Ahora id a cumplir cada uno con su papel. Se levanta la sesión.”

                                   



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“¡Esto es inaudito! ¡Un escándalo!”

Levitando justo en el centro de su caótico y distorsionado reino, donde el tiempo no avanzaba y el espacio era completamente inestable, Giratina discutía iracundo con sus dos hermanos mediante el enlace psíquico proporcionado por Uxie, Mesprit y Azelf, que unía tanto sus mentes como sus dimensiones para que pudiesen conversar sin inconvenientes. Cyrus, callado y serio, escuchaba atentamente las palabras del pokémon de las sombras y las del Trío del Lago mantenían con los otros dos dragones. Sus voces resonaban en el común y escalofriante silencio que el Mundo Distorsión era conocido por tener.

“Todos los seres vivos eventualmente mueren, Giratina” decía Dialga con severidad. El pokémon dragón del Tiempo no estaba muy sorprendido con la terquedad que su hermano mostraba “Y tanto a los humanos como a los pokémon terrestres y alados les ha llegado la hora. No podemos interferir. El Ragnarok es inevitable.”

“¡No podemos permitir eso!” rugía Giratina todavía enfurecido.  El gobernante del Mundo Distorsión estaba tan encolerizado que parecía que se volvería en una bestia salvaje e irracional en cualquier instante “¡Estamos hablando de dejar sacrificar a millones de vidas con tal de dejar que la naturaleza siga su curso! Nuestro padre estaría avergonzado de que siquiera estemos discutiendo esto, cuando es más que claro que debemos hacer algo. ¡Palkia, por favor dime que tú sí comprendes la magnitud de este problema!”

“Temo que tengo que estar de acuerdo con Dialga en este caso” respondió Palkia apenada. La dragona representante del Espacio sonaba como una madre que estaba lista para dejar salir a su hijo al mundo exterior “Ya le hemos dado a la humanidad más de una oportunidad en el pasado, y nos lo han pagado con ofensas, con ataques y con las peores atrocidades que nos podamos imaginar. Si los elegidos no logran su cometido, el Ragnarok debe acabar con ellos para dar comienzo a una tierra más pacífica y bella.  Además, no es la primera vez que no tomamos partido en eventos de esta clase. ¿O es que necesito recordarte lo ocurrido tres mil años atrás con el Rey AZ, Giratina?”

“¡¿Pero es que acaso no se dan cuenta de lo que dicen?!” exclamó Giratina con rabia en su voz. Se sentía rodeado “Los humanos pueden ser violentos y en ocasiones destructivos, pero son tan importantes para este mundo como lo son los pokémon. Si nos guiásemos por esa lógica, nuestro padre debió haberme borrado de la existencia en cuanto vio mi agresiva naturaleza, y en su lugar me dio la noble obligación de mantener la anti-materia en este lugar, para evitar que destruya el resto del universo.”

“Condenar es la palabra que buscas” señaló Dialga “Te condenó a estar aquí atrapado debido a tus crímenes, y lo único que le detuvo de acabar contigo fue el cariño que te tenía. Siempre fuiste su favorito, y no podía erradicarte sin sentirse un monstruo. La diferencia radica en que la humanidad no cumple ningún papel fundamental en el gran plan de las cosas, como tú sí lo haces. Desde que se separaron de nosotros solo han traído la muerte y sufrimiento al mundo terrenal. Sostienen la creencia de que existen por y para un plan mayor, pero la realidad es que son parásitos, y los parásitos deben ser arrancados de raíz si queremos mantener este mundo en perfecto balance, tal y como nuestro padre querría que hiciésemos con lo que ha creado.”

“¡Oh, brillante idea!” rió Giratina con genuino sarcasmo, descolocando a todos los demás. Luego se volteó a ver a Cyrus, todavía hablándole a Dialga “Dime una cosa, hermano. ¿Qué harás con la muchacha que nos ayudó a salvarlos a ti y a Palkia, detener a este demente para que no destruyese todo nuestro universo? ¿Qué le dirás una vez ella haya muerto? ¿Que ella también era un parásito? ¿Que merecía ser arrancada de raíz junto con los parásitos que son su familia, sus amigos y sus conocidos?”

“Nunca dejaré de estar agradecido con aquella humana” reconoció el dragón del Tiempo “Pero ella es solo la excepción a la regla. Ningún otro humano hubiese hecho lo que ella hizo, y en su lugar hubiese permitido que este universo se destruyese.”

“Te equivocas, y ambos sabemos que mientes”  objetó la gran serpiente ciempiés “Los humanos siempre buscan hacer lo posible por convivir en paz con nosotros a pesar de nuestras diferencias e imperfecciones. Algunos de ellos, como nuestro prisionero aquí presente, han intentado alterar esa convivencia, algo que no negaré, ¿Pero acaso vamos a actuar como si algunos de los nuestros nunca hubiesen hecho lo mismo? ¿Por qué nuestros hermanos y hermanas merecen una segunda oportunidad y los humanos no?”

“Si me permiten un comentario, y creo que hablo tanto por Azelf como por Mesprit, yo diría que Giratina se encuentra en lo cierto” añadió Uxie consternado “Si nuestro padre hubiese querido que los humanos fuesen destruidos, no nos hubiese dado la tarea de otorgarles los dones de la emoción, la voluntad y la sabiduría.”

Azelf y Mesprit asintieron con la cabeza, aprobando las palabras de su hermano. Las seis deidades permanecieron callados por unos segundos, evidentemente pensando en quién tenía la razón.

“¿Sabemos qué piensan los demás acerca de esto?” preguntó Palkia rompiendo el hielo.

“Lugia, Ho-Oh, Celebi, Jirachi, Reshiram y Zekrom  ya nos han comunicado que piensan asistir a los elegidos” dijo Azelf “Xerneas, Yveltal y Zygarde también. Mew, Kyurem y los Tapus han escogido mantenerse neutrales ante esta situación, y han dicho que se asegurarán de actuar una vez que el bando ganador sea claro. Todavía no hemos recibido señal de los Regis, mas su decisión final dependerá de si Regigigas decide unirse a la lucha o no.”

“Y Rayquaza está más que dispuesto a cumplir con su rol en todo esto” agregó Mesprit.

“En ese caso les propongo hacer un trato, más bien una simple apuesta” comentó Giratina para sorpresa de todos “Haremos lo que ha dicho Dialga y dejaremos que todo siga su curso. Si el Ragnarok resulta exitoso, veremos qué hacer con el nuevo mundo que Groudon y Kyogre dejarán tras de sí. Pero si se da el caso contrario, si los elegidos demuestran que la humanidad y los pokémon pueden seguir viviendo en paz y armonía, entonces deberemos a partir de ese punto regresar con los humanos. El tiempo de ocultarnos de ellos y de temerles se acabará. ¿Están todos de acuerdo? ¿Les parece razonable?”

Los legendarios dijeron que sí al cabo de unos segundos, y la reunión llegó a su fin. Mientras Uxie, Mesprit y Azelf se tele trasportaban afuera del Mundo Distorsión y Giratina retornaba a su tarea de vigilar las dimensiones conectadas a su vacío y espeluznante reino, Cyrus se quedó allí sentado, reflexionando en todo lo que acababa de escuchar. Si el Ragnarok surtía efecto, su ideal de un mundo sin espíritu llegaría a cumplirse parcialmente. Seguro, aún quedarían formas con alma y vida en el océano, pero el universo que él deseaba crear estaría un paso más cerca de volverse realidad. Solo le bastaría con convencer a Dialga y a Palkia de que el fin del mundo había probado su punto, y una vez que estos le apoyasen, su único obstáculo sería el Ser Original.

Una sonrisa perversa y sádica se dibujó en su rostro.

“Esto será interesante de ver” se dijo a sí mismo.

El reloj que indicaba la llegada del apocalipsis había comenzado a andar. Ya no había vuelta atrás.  

            
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#2
Well that is, quite the crazy idea. Es irónico que sea Giratina aquel que quiera ponerse del lado de los humanos siendo esencialmente una versión de Satán, guess even the darkest of demons gotta have some honour in 'em. Aunque, eso de que muchos de los legendarios ayudarán a los héroes me da una pinta tipo Ilíada, teniendo a los dioses metiéndose en guerra a todo gusto.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#3
                                                                  Capítulo 2: Adagio
                               “Las piezas deben ser puestas en el tablero”

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“Thundurus. ¿Me oyes? Si es así, preséntate ante mí.”
 
Su respuesta llegó inmediatamente en la forma de un relámpago tan veloz que ni el ojo humano podría haberle detectado, seguido de un trueno que hirió de muerte el silencio que hasta entonces había habido entre las abundantes y grises nubes de tormenta. Apenas había comenzado a parpadear cuando su hermano de piel azul clara y de un solo cuerno ya había dado acto de presencia, observándole fijamente y parado frente a él. O al menos lo más cercano a estar parado, considerando que ambos aún se hallaban flotando en el aire, utilizando sus pequeñas nubes como medio de transporte. El cielo nublado que les rodeaba liberara potentes tornados y rayos que sacudían y quemaban todo aquello contra lo que impactaban, incluyendo el bosque situado justo debajo de ellos. El alguna vez pacífico Santuario Abundancia ahora era víctima de llamas feroces y de vientos huracanados. La presencia de ambos genios y de la tormenta que llevaban junto a ellos a dondequiera que fueran era más que nefasta para aquel antiguo y sagrado lugar y los pokémon que vivían en él, por no mencionar al resto de la región de Unova.
 
“Aquí estoy.”
 
“También lo has sentido, ¿verdad?”
 
“Por supuesto que sí. La hora está cada vez más cerca. Pronto podremos divertirnos sin nadie que nos detenga. ¿Ya has recuperado el espejo?”
 
“Así es.”

Una sonrisa vil se dibujó en su boca mientras alzaba el viejo Espejo Veraz con ambas manos para enseñárselo a Thundurus, quien esbozó exactamente la misma mueca en cuanto lo vio.

“No fue tarea fácil localizarlo. Esos buenos para nada del Equipo Plasma planeaban utilizarlo en nosotros para someternos una vez se adueñasen de toda la región. Aparentemente lo dejaron a su suerte una vez que su líder fue derrocado, ocultándolo en lo más recóndito de su palacio.”

“Pobres ilusos. Al haberlo desenterrado nos dieron todo lo que necesitamos para liberar nuestro verdadero poder. El poder que nos fue negado tantos siglos atrás.”

“Pronto deberemos migrar, así que será mejor usarlo cuanto antes.”

Thundurus asintió, y junto a él tocó con sus manos el sucio pero duro vidrio reflejante para absorber la energía oculta que, al igual que su hermano, percibía dentro de él. Y en menos de un milisegundo, el poder que este emitía se repartió entre sus cuerpos, devolviéndoles a sus formas originales.

“Por fin. Ya somos libres. Me siento completo de nuevo.”

“Ahora solo hace falta aguardar a que el momento de cumplir con nuestro papel llegue.”

Una familiar voz, igual de gruesa e imponente que las de ambos, comenzó a hablar desde lo más alto, interrumpiendo su regodeo e iluminando las nubes que se encontraban encima de ellos cada vez que las palabras salían de su boca. El fuego y los tornados disminuyeron su potencia considerablemente, lo que le dio tiempo a varios pokémon salvajes para abandonar la zona de acción junto a sus amigos y familias.

“Tornadus. Thundurus. Deténganse ahora mismo.”

“Puedes tratar de sonar intimidante todo lo que quieras, Landorus. Pero tu influencia sobre nosotros ha llegado a su fin.”

“Con nuestra verdadera fuerza recuperada, ya no hay nada que puedas hacer para interponerte en nuestro camino. Tenemos el espejo en nuestras manos, y tú ni siquiera puedes acceder a tu verdadero estado.”

La respuesta de su hermano mayor no se hizo esperar.

“No necesito de mi forma original para ponerlos a ambos en su lugar. Renuncié a ese poder para evitar volverme igual de mezquino y amoral que ustedes. Y no quiero tener que hacer esto. No tiene por qué terminar así. Por ende les daré una oportunidad: desistan de sus nefastas intenciones mientras aún queda tiempo, y ayúdenme a proteger este mundo al que tanto hemos brindado y que tanto nos ha dado a cambio.”

Tornadus soltó una genuina y estruendosa carcajada. Thundurus se le unió al poco tiempo.

“No nos convencerás de seguir siendo tus esclavos. El Ragnarok debe suceder, y llevaremos la destrucción con él  junto a nuestros hermanos emplumados lo quieras o no.”

“Los humanos y los pokémon tuvieron su chance. Con ellos exterminados, crearemos un nuevo mundo. Uno mejor y mucho más próspero que el anterior. Así que deja de darte aires de grandeza y baja para abandonar ese ridículo aspecto y reclamar lo que te fue quitado. Para ayudarnos a lograr que dicho mundo se haga realidad. ¿Acaso no ves lo que intentamos hacer?”

Landorus se limitó a descender con su nube para reunirse con ambos, cruzado de brazos y viéndoles a los ojos visiblemente indignado. El genio señor de la agricultura estaba realizando un esfuerzo inhumano con tal de contener la cólera y el dolor que bullían a través de sus venas. Su larga cola marrón con protuberancias rosadas se abría y se retraía como la de un gato enojado, claramente un tic o resto que le había quedado de su forma felina original.

“Perdónenme si no comparto su entusiasmo. Pero lo único que veo aquí es a dos genocidas egoístas que están usando todo este asunto como una excusa para justificar el caos que desatarán a futuro. Y que son tan estúpidos que no se dan cuenta de que Groudon y Kyogre eventualmente también se desharán de ellos.”

“Sea como sea, no pararemos. Así que decide: o estás con nosotros...”

“...O en contra.”

Landorus no dijo nada. Levantó sus brazos y, preparándose para lo que sabía que seguía, abrió y cerró las palmas de ambas manos, retando a sus hermanos a que viniesen por él.

“Que así sea.”

Tornadus no se lo pensó dos veces. Llevó sus alas hacia atrás para poder empujar su torso y abdomen hacia adelante, liberando con estas un potente ataque de Vendaval y lanzándolo en dirección a Landorus. Su hermano mayor, sin inmutarse, esquivó el ataque para luego concentrarse y rodear su cuerpo de un aura roja. Acto seguido voló hasta él a una velocidad espeluznante y descargó sobre su cuerpo todo su Enfado mediante una serie de golpes precisos y demoledores, rompiendo los huesos en su cuerpo, inutilizando sus alas y haciéndole caer desde las alturas para estrellarse contra unos árboles cercanos, sin vida.

Thundurus, que no había tenido tiempo para procesar lo que había presenciado, pestañó y se dio cuenta con miedo de que ahora estaba solo. Sabiendo que se encontraba en desventaja, realizó una Danza antigua y prohibida para convertir las nubes grises en negras e invocar con ellas una Lluvia torrencial, aprovechándose de que Landorus se hallaba confuso debido a toda la energía draconiana que había utilizado para lidiar con Tornadus. En cuanto sintió las gruesas gotas de agua cayendo sobre él y mojando tanto su cabeza como sus hombros, no esperó a que su hermano se recuperase y creó uniendo ambas manos una gran Onda Certera para luego lanzársela a su oponente, quien no pudo evitar el inminente ataque a causa de su mareo.

Sintiendo cómo el daño y dolor producidos por aquella esfera de energía le traía de vuelta a la normalidad, Landorus se vio a sí mismo en un serio predicamento: si bien los ataques eléctricos de Thundurus no serían problema para él, la lluvia debilitaría enormemente cualquier ataque de tierra que quisiese emplear, reduciendo su potencia notablemente. Su otro hermano menor le sonrió con desprecio y malicia.

“Ahora estamos en igualdad de condiciones.”

“Por ahora.”

Los dos genios se lanzaron el uno contra el otro, chocando en medio del bosque y produciendo una onda sísmica que sacudió los árboles más cercanos con una violencia temible. Una vez quedaron trabados en combate, comenzaron a forcejear con la intención de hacer retroceder el uno al otro, y parecía que ninguno de los dos se iría jamás para atrás. La lluvia se intensificó y los truenos rugieron a la distancia.

“Sin tu forma original, no eres nada frente a mí.”

“¿Quieres apostar?”

Cayendo víctima de la provocación, Thundurus abrió su boca para liberar de ella un potente Hiperrayo, pero Landorus fue más rápido y tapó su boca con su mano izquierda. El rayo de energía estalló dentro de la boca del genio azulado, generando una explosión que hizo que ambos contendientes retrocediesen unos cuantos metros involuntariamente.

“Mald...coff, coff...¡Maldito! Esto...¡Se acabó! ¡ESTO TERMINA AHORA!”

“Y tienes mucha razón.”

Mientras el humo se disipaba, Thundurus contempló tosiendo y horrorizado cómo Landorus ya estaba haciendo levitar una considerable cantidad de Rocas Afiladas, dejando que flotasen alrededor de su propia órbita. El genio anaranjado estaba listo para desatar su ataque final, viéndole colérico y sin inmutarse ante la caída de la lluvia.

“Perdóname, hermano.”

“¡NO!”

 Pero su cobarde súplica no fue escuchada. Landorus, determinado y conteniendo las lágrimas, le señaló con el dedo índice, y las rocas salieron disparadas hacia él como proyectiles, incrustándose en todas y cada una de las zonas vitales y más vulnerables de su cuerpo, clavándose como pequeños pero poderosos puñales. Sufriendo una indetenible hemorragia interna, el genio de los truenos cayó en estado de shock desde lo más alto de las nubes, colisionando con la firme virgen tierra del santuario y produciendo un enorme cráter en el proceso. Un gran charco de sangre púrpura empezó a formarse alrededor de su cuerpo mientras éste regresaba a su forma avatar, sin recobrar la vida que tenía antes. El cielo se despejó, y tanto la vegetación como el agua del lago regresaron a su tranquila y silenciosa inmovilidad, permitiendo a los pokémon salvajes salir de sus refugios a salvo.

Landorus dejó salir un suspiro lleno tanto de dolor como de cansancio, relajando sus músculos. Mientras observaba los cadáveres de sus hermanos y cerraba sus puños con impotencia, descendió aún más que antes para acercarse al cuerpo de Tornadus. El genio del viento había muerto sosteniendo con las manos de su forma avatar el Espejo Veraz, el cual por motivos que escapaban a su comprensión había sobrevivido milagrosamente a la caída. Tomando con cuidado y con cautela el gran pedazo de vidrio y metal de su fallecido consanguíneo, contempló por unos instantes su reflejo en él con enojo y decepción. Ahora solo podía ver el rostro de un traidor, de un asesino que había matado a los suyos con tal de ganar una inútil batalla en un evento que no podía ser eludido. Uno que arrasaría con todo lo que él conocía, que quería y que hasta ahora había protegido en honor a su padre y creador.

“Landorus...”

Una infantil pero familiar voz sonó dentro de su cabeza. Sin darse cuenta, apretó el espejo con fuerza.

“¿Qué es lo que quieres?”

“Estoy consciente de que lo hago en un muy mal momento, pero he venido a reclutarte. Y sabes muy bien para qué.”

El señor de la agricultura frunció el ceño y desvió la mirada de su reflejo, fastidiado y apesadumbrado.

“Si piensas que voy a reconsiderar mi posición, has venido en vano.”

“Sabes que esto nos afecta a todos. No puedes darnos la espalda. ¿O es que el verde ya ha dejado de importarte?”

Landorus soltó un estruendoso y ensordecedor  rugido similar al de un tigre, intimidando al pequeño invasor psíquico.

“Nunca jamás vuelvas a insinuar lo que acabas de insinuar frente a mí si valoras tu vida. Amo el verde más que a nada en este mundo, y acabo de pagar el mayor precio con tal de defenderlo. Yo mismo estuve junto a Xerneas cuando las leyes de la naturaleza fueron establecidas por el Creador.”

“Entonces estoy seguro de que ya sabes que Xerneas está dispuesta a apoyar a los elegidos con tal de detener a Groudon. ¿Qué cara crees que pondrá cuando descubra que tú no?”

El genio tardó esta vez en contestar. Tras reflexionar y detenerse a ayudar a un indefenso Petilil que había quedado atrapado en un árbol caído cercano, respondió lentamente a la pregunta.

“Aun si decidiese ayudar, poco y nada podría hacer frente a Groudon. Además, las Aves Legendarias me liquidarían en cuanto intentase acercarme.”

“Pues entonces permanece al lado de Xerneas. Ayúdala a que el verde resista. Me aseguraré de que la victoria se encuentre a favor de ambos en todo momento. Pero la decisión es tuya.”

“Déjame en paz, Victini. Por favor.”

La voz de Victini dejó de hablar, dejando al genio e inmerso en sus propios pensamientos, acompañado únicamente de la muerte y de la quietud del santuario.

                                             



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“¡Typhlosion, usa Contraataque!” ordenó Ethan, animado y lleno de vigor.

Typhlosion obedeció ipso facto, poniéndose en cuatro patas y lanzando con su aliento incendiario grandes llamas hacia su oponente. Las llamas en su lomo y hombros ardían con impresionante viveza.

“¡Protección, Swampert!” exclamó Brendan desde el extremo izquierdo del improvisado campo de batalla, preocupado por el estado de su pokémon.

Swampert no perdió ni un instante y generó un campo de energía verde protector que bloqueó el ataque, haciendo que las llamas de su rival estallasen contra este, levantando un montón de arena y polvo en el proceso. Los espectadores provenientes de Ciudad Olivo, congregados alrededor del espectacular combate que llevaba librándose desde hacía una hora en la diminuta playa de la modesta ruta 40, gritaron eufóricos y enloquecidos a causa del choque de movimientos, con cada uno apoyando y diciendo con todas sus fuerzas el nombre del pokémon que querían ver salir victorioso.

“En verdad ambos se han vuelto muy poderosos” pensó para sí Jasmine viendo tanto a Ethan y a Brendan como también a sus últimos pokémon. La líder de gimnasio de pokémon de tipo acero sonrió feliz de poder ser testigo del progreso de ambos jóvenes “Hacía tiempo que no veía un combate así.”

“Tu estrategia fue bastante predecible” afirmó Ethan soberbio, con sus ojos puestos en Brendan. El joven campeón de Johto se hallaba dividido: un parte de él quería desesperadamente que su amigo le venciese; La otra, mantener su racha de victorias “Sacrificaste a la mitad de tu equipo con tal de acabar con Heracross.”

Brendan apretó los puños levemente mosqueado por el comentario. Si bien le había dado satisfacción ver al Heracross de Ethan mordiendo el polvo, lo cierto era que haber perdido a tres de sus mejores pokémon no lo había valido. Si Gardevoir, Hariyama y Absol siguiesen en pie no habría tenido que hallarse en aquella situación con Swampert, y contaría con por lo menos un as bajo la manga.

“Bueno, otro as bajo la manga” reconoció.

 Pero ya no había tiempo de arrepentirse y lamentarse por los errores cometidos. El combate decisivo ya había llegado, y tenían que ganar a como diese lugar si querían que el esfuerzo y sacrificio de sus tres pokémon hubiese valido la pena.

“¿Y bien?” preguntó su viejo amigo y rival confiado, cruzándose de brazos mientras veía la pequeña mega-piedra que Swampert portaba en su cuello a modo de collar “¿Por qué no sacas todo tu poder? ¿Por qué no le ordenas a Swampert que mega-evolucione y hacemos las cosas más emocionantes?”

“¡No necesitamos el poder de la mega-evolución para vencerte!” mintió Brendan desafiante, ajustando su gorro y ocultando sus nervios lo mejor que podía. La verdad era que estaba esperando el momento preciso para usarla. Su mente ya había armado un plan en el momento en el que Typhlosion fue mandado a combatir “¡Tenemos la ventaja!”

“¡Puede que tu Swampert tenga la ventaja de tipo, pero Typhlosion es mucho más rápido!” aseguró Ethan “¡No por nada es mi más fuerte compañero! ¡Ordena todos los movimientos de tierra que quieras, no podrán igualar su velocidad! ¿Verdad, Typhlosion?”

Typhlosion gruñó en señal de asentimiento, reforzando lo que su entrenador acababa de decir. Había vencido a tantos grandes oponentes a lo largo de los años y en compañía de su amo que se sentía imparable.

Brendan volvió a cerrar los puños mientras veía cómo Swampert aguardaba pacientemente sus instrucciones. Ethan tenía razón: su pokémon era por mucho más veloz que el suyo, y si querían ganar debía pensar rápido y no perder el tiempo en estrategias complicadas. Seguro, en teoría podría pedirle a Swampert que usase Disparo Lodo o Agua Lodosa sobre la arena para que pudiese deslizarse rápidamente por el lodo, pero corría el riesgo de que Ethan y Typhlosion se percatasen inmediatamente de sus intenciones y utilizasen Lanzallamas sobre el barro, poniendo a su inicial en una situación todavía más desventajosa. Solo le quedaba rogar que su plan funcionase y cayesen en la trampa que su cerebro ya había diseñado y visualizado.

“¡Entonces pondremos esa velocidad a prueba!” vociferó por fin, manteniendo la compostura “¡Swampert, usa Surf!”

El pokémon ajolote inhaló profundo y, con sus ojos adquiriendo una coloración cían, invocó una gran ola que provino de la orilla a su izquierda, lanzándola en dirección a Typhlosion.

“¡Sofoco!” gritó Ethan, presa de la emoción.

Typhlosion no dudó, y tomando aire expulsó de sus fauces un gran tornado de fuego para contrarrestar el movimiento de Swampert. Las llamas al rojo vivo consiguieron traspasar y evaporar la ola en cuestión de segundos, antes de que el agua llegase a su objetivo.

“¡Muy bien, Typhlosion!” vitoreó su entrenador “Ahora terminemos con esto. ¡Usa Puño Trueno!”

“¡ETHAN, NO!” alcanzó a gritar Lyra tras oír las palabras de su novio. La joven ayudante del profesor Elm se encontraba acompañada de su Marill y sentada en una roca cercana al campo, usando un lápiz y su confiable cuaderno de hojas blancas para dibujar el combate entre los dos pokémon iniciales mientras observaba la pelea “¡AGUARDA!”

Regresando a su postura bípeda, Typhlosion concentró energía eléctrica en su puño derecho y, pegando un gran salto, se abalanzó sobre Swampert, quien permaneció inmóvil, esperando su llegada. El pokémon tejón se lanzó en picada y, con toda su fuerza, descargó su poder sobre la mejilla izquierda del pez de fango, solo para ver que los rayos de su ataque recorrían la piel húmeda y azulada de su oponente sin hacerle ningún daño. Este último permaneció impasible para después dedicarle una sonrisa socarrona, como si tanto el golpe como la electricidad solo le hubiesen hecho cosquillas.

“Espera, ¿Qué?” preguntó Ethan sorprendido “¿Por qué no ha surtido efecto?”

“Le dije que debía familiarizarse más con los pokémon de otras regiones en vez de siempre atacar usando la fuerza bruta” pensó Lyra para sí, llevándose la mano derecha con la que dibujaba al puente de la nariz, decepcionada.

“¡SUJÉTALO!” exclamó Brendan alegre, percatándose del fatal descuido de su rival.

Swampert acató la orden apenas la escuchó, sin ningún tipo de dilación. Alzando sus dos patas delanteras, atrapó a Typhlosion en un poderoso abrazo, impidiendo que huyera. El segundo forcejeó en vano, al mismo tiempo que aullaba de dolor al sentir cómo tanto su espalda como su cintura eran lentamente constreñidas por los poderosos brazos del anfibio.

“¡Typhlosion, sal de ahí ahora!” suplicó Ethan atemorizado y entusiasmado a la vez. La sensación de poder llegar a perder era tanto aterradora como excitante.

Pero el grito del joven resultó ser en vano. Typhlosion no conseguía librarse del potente apretón, y Swampert no pensaba aflojar ni por un segundo.

“¡Ha llegado el momento, Swampert!” anunció Brendan a su pokémon mientras se arremangaba y tocaba la piedra activadora de la mega-pulsera en su muñeca izquierda, liberando un brillo rosado “¡Mega-evoluciona!”

Swampert mantuvo el abrazo y gruñó con fiereza mientras el repentino resplandor magenta de su mega-piedra envolvía su cuerpo, alterando su aspecto, tamaño y musculatura notablemente. Brendan sintió aquel gracioso y familiar cosquilleo recorriendo todo su cuerpo mientras su mente y su alma se sincronizaban con las de su pokémon. Ahora ambos eran casi el mismo ser.

Una sonrisa se dibujó en sus labios una vez Mega-Swampert emergió de aquella cegadora luz y acompañado de los gritos de ovación de aquellos que les apoyaban desde el público, estrujando a Typhlosion como si estuviese hecho de papel. A veces le costaba creer que su primer pokémon, aquel pequeño y tierno Mudkip con el que había salvado al profesor Birch tantos años atrás, era ahora aquella fornida y poderosa criatura semi-acuática que tenía enfrente suyo. La batalla estaba prácticamente ganada.

“Conque así es el fenómeno de la mega-evolución” reflexionó contemplativa Jasmine, llevándose la mano derecha a la barbilla, intrigada ante el radical cambio que el Swampert de Brendan había experimentado “Interesante.”

“¡Trata de zafarte, Typhlosion!” pedía inútilmente Ethan “¡Usa Lanzallamas!”

Con el poco aire que le quedaba, su inicial obedeció liberando unas débiles llamas de la boca en un último intento por librarse de aquella brutal atadura. Para sorpresa de nadie, Swampert ni se inmutó y esperó a que su oponente se cansara de echar fuego, al mismo tiempo que se preparaba para la siguiente orden de su entrenador.

“¡Machada!” pronunció Brendan con convicción.

Swampert procedió a sostener a su adversario con su pata izquierda mientras cargaba un aura de energía blancuzca en su puño derecho. Acto seguido cobró impulso y le propinó un gancho devastador en el estómago, mandándolo a volar hasta el otro extremo del cuadrilátero y dejándole muy malherido.

“Gracias por habernos enseñado ese movimiento, papá” pensó el joven héroe de Hoenn con alegría. Norman habría estado orgulloso tanto de él como de su pokémon si hubiese podido estar allí para observar la pelea.

“¡Typhlosion, si todavía puedes escucharme utiliza Contraataque!” dijo Ethan mientras veía cómo Typhlosion conseguía ponerse de pie a pesar del daño recibido. El pokémon mustélido de fuego se hallaba en las últimas, cojeando y soltando gruñidos lastimeros “¡Devuélvesela con todo lo que tengas!”

“¡HIDROBOMBA, AHORA!” vociferó Brendan, superponiendo su voz con ímpetu.

Swampert abrió sus fauces de par en par y soltó un gigantesco chorro de agua a presión con el que le dio a su contrincante un duro baño de agua fría. Typhlosion resistió el golpe y caminó cojeando lentamente hacia su rival con intención de devolverle todo lo que había aguantado con un último ataque incendiario, ignorando las contusiones obtenidas, pero desafortunadamente terminó desplomándose sobre el centro del campo de batalla, debilitado. La batalla había concluido.

“¡Typhlosion ya no puede continuar!” declaró Jasmine ingresando al campo, desempeñando el rol de réferi que había aceptado una hora atrás “¡Swampert es el ganador! ¡Y la victoria es para Brendan!”

Los dos jóvenes abrieron los ojos como platos mientras los espectadores aplaudían eufóricos, Swampert regresaba a su forma normal y Lyra y Marill corrían a socorrer al desmayado Typhlosion. Ninguno de los dos podía creer cuál había sido el resultado.

“¿Gané?” preguntó Brendan estupefacto. Su sorpresa eventualmente mutó en júbilo y en lágrimas repletas de felicidad, estado de ánimo que le impulsó a correr hasta su pokémon para abrazarlo “¡Ganamos, Swampert! ¡En serio ganamos! ¡Estuviste magnífico!”

Ethan no dijo nada mientras entraba también al campo en pos de ayudar a Typhlosion a levantarse del suelo con la ayuda de Lyra y de Marill, poniendo su pata sobre su cuello y hombros como ya había hecho incontables veces. Su ego había sufrido un fuerte golpe con aquella derrota. Pero no le importaba. Estaba inmensamente feliz de haber sido vencido. Llevaba años sin verse normal, y el desenlace de aquel combate acababa de hacerle sentir más humano que nunca.

“Peleaste muy bien, amigo” dijo acariciando a Typhlosion en la cabeza con su mano derecha una vez este consiguió mantenerse sobre sus patas traseras sin que estas le temblasen. Su golpeado y magullado pokémon gruñó con una sonrisa blanda, pero agradecida “No me importa lo que digan, seguirás siendo el número uno para mí. ¿Qué tal han quedado tus dibujos, Lyra?”

“No son mi mejor trabajo, pero estoy segura de que te encantarán” sonrió Lyra mostrándole a su novio las diferentes fases del combate que había logrado plasmar en su cuaderno con sus dotes artísticas. Sus dibujos eran tan detallados y estilizados mediante el trazado y sombreado que casi parecía como si los pokémon de Ethan y de Brendan se hubiesen metido directamente a las hojas “¿Qué te parecen?”

“Igual de asombrosos que todos los que me has mostrado” expresó contento él mientras le daba un beso en la mejilla para luego avanzar hacia Brendan, dispuesto a estrechar manos con él. Lyra miró para otro lado mientras recibía el beso, actuando de manera distante “Fue un muy buen combate, Brendan. Quizás no entiendas ahora mismo por qué te lo digo realmente pero...gracias por derrotarme.”

Brendan pestañeó dos veces en un mismo segundo, levemente confundido. Las crípticas palabras y el cansado tono de su amigo le habían tomado por sorpresa. ¿A qué se refería con eso? ¿Acaso había algo que le ocurría y que estaba guardándose para sí mismo? Al final decidió no darle mucha importancia, y se conformó con sonreírle de la forma más natural posible mientras aceptaba el apretón de manos.

“Eh...de nada, Ethan” contestó sin mucha seguridad, al mismo tiempo que veía cómo Swampert y Typhlosion se daban la pata el uno al otro, alegres y sin resentimientos “Aunque para ser justos casi me vences de nuevo. Puede que te haya ganado, pero todavía me falta mucho para estar a tu nivel.”

“Eres demasiado modesto” rió el campeón de Johto “Aunque todavía no entiendo por qué Typhlosion y yo perdimos exactamente. Estaba casi seguro de que Puño Trueno funcionaría. Después de todo, Swampert sigue siendo un pokémon de agua.”

Brendan y Lyra intercambiaron una mirada cómplice, anonadados ante la ingenuidad de Ethan. Marill se llevó ambas patas a la cara.

“Me temo que tienes la verdad a medias, Ethan” comentó Jasmine con una risita mientras se acercaba a ellos, viniendo de haberse encargado de que la gente se dispersase y circulase para dejar a los jóvenes tranquilos “Swampert es un pokémon de agua, pero también es tipo tierra, lo que le otorga inmunidad a ataques eléctricos. Lo aprendí durante mis viajes por Hoenn y por Sinnoh.”

“¡¿QUÉ?!” exclamó Ethan boquiabierto e incrédulo “¡¿Todos lo sabían menos yo?! ¡¿P-pero por qué nadie me lo dijo?! Debí haber lucido como un tonto.”

“Tal vez si te hubieses molestado en revisar esa enciclopedia que te presté hace como un mes y medio sobre especies ajenas a Johto...” masculló Lyra cruzada de brazos y evidentemente irritada.

“Lo siento” suspiró él avergonzado mientras se llevaba la mano izquierda al cuello, habiendo sido atrapado “Quizás me lo merecía.”

“En verdad le agradezco que haya accedido a ser árbitra en nuestro combate, señorita Jasmine” afirmó Brendan volteándose a ver a la bella líder de gimnasio muy contento “Espero no la hayamos distraído de sus obligaciones en el gimnasio y en el faro.”

“Fue un honor, Brendan” respondió Jasmine con una sonrisa afable y simpática. La líder de cabello y ojos castaños conocía a Brendan desde que era un bebé, mucho antes de que su familia se mudase de Ciudad Olivo a Villa Raíz, y todavía le costaba creer que el retoño de Norman se había vuelto el fuerte y decidido joven que ahora tenía frente a ella “Yo también debo agradecerles a ustedes por haberme dado la oportunidad de ver qué tanto han mejorado como entrenadores. Solo lamento que tus padres no hayan podido estar aquí hoy para acompañarnos en un combate tan importante.”

“Sí” gimió el muchacho cabizbajo “Yo también lo hubiese querido. Pero lo entiendo, el gimnasio también es importante.”

“Oye, no te aflijas” le reconfortó la mujer, apoyando su mano derecha sobre su hombro izquierdo “Estoy segura de que luego podrás contárselos en cuanto regreses a Hoenn. Es más, ya sé lo que les animará. ¿Qué les parece ir a celebrar bebiendo y comiendo algo en el Café Olivo? Yo invito.”

“¡¿DE VERDAD?!” gritó ilusionada Lyra, secundada por Marill. La joven asistenta de laboratorio ya sentía los rugidos y estremecimientos de su estómago, que imploraba ser llenado con comida rica y sustanciosa.
Jasmine se limitó a asentir con una sonrisa. Les indicó con un sencillo ademán que la siguiesen, y Lyra y su pokémon fueron tras ella brincando de la alegría por la promesa de que pronto comerían como reyes. Ethan aprovechó que él, Brendan y los pokémon de ambos habían quedado rezagados para acercarse a hablarle a su amigo.

“Oye, Brendan” le susurró en voz baja, temeroso de que Lyra pudiese llegar a oírlo “Hay algo muy serio de lo que quisiera hablar contigo.”

“¿Y qué es?” preguntó su Brendan sorprendido, con curiosidad ante el lenguaje corporal y vocal de su compañero.

“Bueno...” musitó el joven campeón “May y tú son muy felices juntos, y están a unos meses de casarse. Son prácticamente la pareja perfecta, y ya sabes que tienen la bendición de todos nosotros.”

“Sí...¿Y?” inquirió él confuso, arrugando el entrecejo con genuina perplejidad “¿A dónde quieres llegar?”

“Ay, no sé cómo decir esto” se lamentó Ethan para luego inhalar y exhalar agotado, procediendo a rogar quitándose la gorra de la cabeza “Necesito que me des consejos para mejorar mi relación con Lyra.”

“¿Consejos?” preguntó su amigo entrecerrando los ojos y sin entender nada de lo que estaba pasando “¿De mí?”

“Sí, verás” empezó a explicar él “Últimamente nuestra relación no ha sido la mejor. Desde un poco antes de lo ocurrido con su hermana y con Ho-Oh me ha dicho que necesita espacio, y que deberíamos estar separados un tiempo. He hecho todo lo posible por reconquistarla, pero nada parece funcionar. Por favor, dime qué debo hacer.”

Brendan tragó saliva y se tomó unos segundos para asimilar lo que acababa de escuchar. El hecho de que Ethan de entre todos sus amigos y conocidos viniese a pedirle consejos en el amor cuando siempre había visto su relación con Lyra como ideal le resultaba la cosa más extraña en el universo, incluso más que el haber salvado al mundo de un virus espacial montado en un dragón gigante.

“Entiendo” respondió finalmente “Entonces, ¿Qué es lo que has tratado de hacer?”

“Bueno, para empezar he intentado seguirla a todas sus excursiones a las Ruinas Alfa y a la Ruta Helada” empezó a enumerar Ethan con los dedos “Le he capturado cuantos pokémon he podido para ayudarla a ella y al profesor Elm con sus investigaciones, y no he reparado en gastos en cuanto a regalos, además que siempre la acompaño para ver los huevos de pokémon que sus abuelos descubren cada tanto en su guardería. Como ya he dicho, lo he probado todo, y aun así sigue aplicándome la ley del hielo.”

“¿Y qué es lo que le has regalado exactamente?” indagó Brendan, temiendo lo que su amigo fuese a decir a continuación.

“...¿Más pokémon?” preguntó Ethan con una sonrisa débil y completamente abochornado, haciendo que su amigo se llevase la mano derecha a la cara al darse cuenta de que lo que había imaginado era en verdad cierto.

“Creo que es más que obvio lo que sucede” dijo el muchacho de gorra blanca “Lyra no quiere pokémon. Quiere que hagas algo realmente especial por ella. Piensa en lo que verdaderamente le gusta.”

“Yo...” empezó Ethan, para luego ponerse rojo como un tomate “...no estoy muy seguro de lo que le gusta.”

“¡¿Me estás diciendo que llevan más de cuatro años saliendo y ni siquiera sabes cuáles son sus intereses además de investigar y hacer excursiones?!” exclamó Brendan con la sangre comenzando a hervirle repentinamente, como si fuese agua caliente burbujeando dentro de una tetera colocada encima de una hornalla “Amigo, la conoces desde que eran niños. Ahora solo falta que me digas que nunca lo han hecho.”

“De hecho...” admitió su compañero, más rojo que antes “Ya que lo mencionas...”

Brendan golpeó fuertemente su rostro a modo de acto-reflejo. Swampert, por otro lado, miró a Typhlosion en busca de una respuesta. El pokémon tejón contestó al ajolote encogiéndose de hombros y soltando un suspiro de superado.

“Bueno, señor sabio” protestó el muchacho de cabello lacio, tanto humillado como con envidia “Ya que eres tan experto en el tema del amor, dime, ¿Cuánto sabes tú sobre tu chica?”

“Su color favorito es el azul” retrucó su joven amigo sin pensarlo, con un tono de voz monótono y casi robótico “Su cumpleaños es el veinte de noviembre, un mes y diez días antes del mío. Le gustan tanto la música sinfónica como la estridente, especialmente si es romántica. Le enloquecen los girasoles y los dientes de león. Adora andar en bicicleta, caminar por la playa y las puestas de sol. Le teme a las alturas y odia volar por sobre todas las cosas, ya que le produce vértigo, a menos que sea no muy lejos del suelo. Le gusta que todo esté ordenado y en su lugar, y colecciona peluches de todo tipo de pokémon, especialmente si son de los que son pequeños y adorables. Es alérgica al cereal, y detesta cualquier tipo de comida salada. ¿Quieres que siga?”

Ethan abrió la boca para hablar a la vez que alzaba el dedo índice de su mano derecha, solo para descubrir que no tenía forma de objetar contra nada de lo que Brendan había dicho. La vergüenza que sentía se manifestó en el color de sus mejillas y en su expresión facial una vez más.

“No te juzgaré por...bueno, ya sabes por qué” volvió a hablar el joven entrenador mientras aclaraba su garganta de la forma más disimulada posible, sintiéndose incómodo al tener que estar hablando de aquel asunto “Pero no puedes esperar que me crea que en todos estos años no sabes nada de ella. Trata de pensarlo detenidamente y de hacer memoria.”

Aquella última oración produjo que Ethan empezase a replantearse súbitamente todo lo que había vivido y compartido con Lyra. Los últimos ocho años de su vida pasaron a una endiablada velocidad por su mente, desde el día en el que abandonó Pueblo Primavera con Cyndaquil a su lado hasta aquel preciso instante, con Brendan aguardando cruzado de brazos a que le dijese algo.

“Chicos, ¿Se encuentran bien?” preguntó Lyra preocupada, habiéndose dado la vuelta para notar que su novio, su amigo y sus pokémon iniciales se habían quedado allí parados, a unos cuantos metros apartados de ellos. Jasmine y Marill también se voltearon a ver qué era lo que ocurría “Aún iremos a almorzar al Café Olivo, ¿Verdad?”

“¡Sí, no se preocupen!” dijo Brendan casi al instante con una falsa pero bien fingida alegría, intentando guardar las apariencias para que Ethan pudiese seguir pensando tranquilamente “Parece que a Ethan se le ha caído algo del bolsillo. Si quieren pueden ir adelantándose. ¡Las alcanzaremos pronto!”

“Creo que será mejor que los dejemos solos un momento” le susurró Jasmine mientras contestaba a Brendan con una sonrisa y un saludo. Acto seguido tomó a la joven asistente de laboratorio de la mano izquierda y trató de sacarla de allí, buscando distraerla. Marill, sorprendido, las siguió a ambas buscando mantener el paso “Dime Lyra, ¿Te gustan los huevos revueltos?”

“Nunca los he probado” admitió Lyra, siguiéndole mientras comenzaba a recordar la guardería pokémon que su familia administraba en la ruta 34 “Mis abuelos dicen que son algo pesados, ¡Pero no tendría problema en comer aunque sea uno!”

“Pues entonces te encantarán los que sirven en el Café Olivo” aseguró Jasmine con una sonrisa simpática “¡Verás que son de primera!”

“¿Entonces ya has recordado algo o vas a tenerme aquí esperándote todo el día?” inquirió molesto Brendan a Ethan en cuanto vio que Jasmine y Lyra seguían caminando hacia adelante, dejándolos cada vez más atrás. La repentina pregunta hizo que su amigo saliese abruptamente del trance.

“Bueno, le gusta bastante leer, dibujar y escribir” dijo Ethan en voz alta, pensando con frialdad “Ama los cerezos en flor, y le encanta coleccionar libros sobre los mitos y leyendas tanto de Johto como del resto del mundo. De vez en cuando le gusta participar en las pruebas y juegos olímpicos de la Carpa Pokéathlon con Marill, y adora en especial el atrapa-banderas.”

“¡Pues llévala un fin de semana de estos a la Carpa Pokéathlon!” sugirió Brendan “Cómprale un libro de mitos, y un racimo de cerezos en flor también. Lo último es más que fácil de conseguir aquí en Johto, si no me equivoco. ¿No suelen vender de esos en Ciudad Iris desde hace unos años?”

“¿Estás seguro de que funcionará?” cuestionó él inquieto, claramente sin estar del todo convencido “No es que menosprecie tus consejos, pero la amo demasiado, y el pensar en perderla me aterra de sobremanera.”

“Entonces debes empezar por hacer lo que es bueno para ella y no solo lo que es bueno para ti” aseveró Brendan disgustado “Solo así podrás demostrarle que la amas. Mira, tan solo haz el intento. Y si todo lo que te acabo de proponer falla, habla con tu madre al respecto. No se me ocurre nadie mejor con quien hablar sobre chicas.”

“Tienes razón” aceptó Ethan cabizbajo, mirando cómo Lyra se hallaba cada vez más lejos de su posición. A los pocos segundos sonrió y procedió a chocar con determinación su puño derecho con el izquierdo de Brendan “Gracias, Brendan. Ya van dos cosas que te debo el día de hoy.”

“No es nada” contestó Brendan contento, aunque también algo dubitativo. Seguía sin olvidar el rostro de Ethan agradeciéndole por haberle derrotado unos minutos atrás, hablándole en aquel tono de voz gastado y apagado. Comenzaba a sospechar que había más cosas mal con su amigo que las que ya saltaban a simple vista a juzgar por su charla “¿Para qué están los amigos si no?”

“En fin, probablemente debamos alcanzar a Jasmine y a Lyra” señaló el campeón de Johto deseoso por saltar de un tema de conversación al otro, con sus tripas rugiendo a modo de súplica “No sé tú, pero yo me muero de hambre.”

“Ya somos dos” rió él mientras reanudaban la caminata en compañía de Swampert y de Typhlosion, ingresando por fin a Ciudad Olivo. Los músculos de su cara esbozaron sin que él lo supiese una sonrisa repleta de nostalgia, producto de hallarse en su ciudad natal después de tanto tiempo “Llevo años sin poner un pie en el Café Olivo. ¿Qué tan buena sigue siendo la comida?”

“Igual que siempre” replicó Ethan “Jasmine suele invitarme a comer allí cada vez que la visito para entrenar y librar combates entre nosotros. Es muy amable.”

“Dímelo a mí” dijo Brendan con genuina alegría “Cuando era muy pequeño venía a vernos a mi madre y a mí cada vez que papá volvía a casa, y hasta me llevaba a montar en su Steelix. Hubo una época en la que solía llamarla Tía Jasmine.”

“¿Y aún lo haces?” indagó su amigo interesado.

“En ocasiones” admitió el joven “Me dolió mucho en su día no poder volver a verla a causa de la mudanza. Mamá me prometió que algún día volveríamos aquí para verla pero...nunca sucedió.”

“¿Y no aprovechaste para saludarla cuando viniste hace unos años a Johto para desafiarme?” preguntó Ethan muy confundido.

“Papá y ella quedaron en muy malos términos la última vez que se vieron” explicó Brendan mirando al suelo con tristeza “Temía que me guardase algún tipo de rencor a mí y a mi familia por ello. De haber sabido que ese no era el caso, hubiese pasado por el gimnasio aquel mismo día.”

Su plática fue cortada por un pitido más que familiar para el joven elegido de Hoenn. Su poké-multinavegador, que siempre llevaba consigo atado a la correa de su mochila, estaba sonando. Al tomarlo y abrirlo, descubrió para su sorpresa que el dispositivo no le indicaba quién le estaba llamando. Ethan también se percató de ello.

“Parece ser un número desconocido” notó su amigo con desconfianza “Tal vez sea más prudente ignorarlo. Podría tratarse de un hacker.”

“Debe de ser Steven” dedujo Brendan en voz alta “Siempre que sale de Hoenn me llama desde algún otro número privado para contarme lo que ha descubierto en la última cueva en la que ha estado.”

Decidió tomar el riesgo de atender mientras pulsaba el botón de Aceptar mientras acercaba el celular naranja con forma de calculadora a su oído derecho.

“¿Hola?” preguntó algo curioso y ansioso.

“¿Reconoces mi voz, joven Brendan?” preguntó la persona del otro lado de la línea.

En efecto la reconocía, y Swampert también. Era una sola frase. Pero distinguiría aquel tono masculino frío, parsimonioso y orgulloso en cualquier rincón del mundo en el que lo oyera.

“¿Cómo consiguió este número?” preguntó con el ceño fruncido y con una voz serena, pero repleta de desprecio. Swampert gruñó enojado, mientras que Ethan y Typhlosion se miraron el uno al otro, asustados y confundidos.

“El Equipo Magma tiene amigos en lugares muy elevados, mi querido muchacho” respondió el viejo y para nada querido conocido, manteniéndose impasible ante el tono agresivo de Brendan “Me temo que debo comunicarme contigo con respecto a un asunto muy urgente. Algo que tanto a ti como al campeón, al Alto Mando y a los líderes de gimnasio podría concernirles debido a la gravedad que supone.”

“Oh, ¿En serio?” retrucó Brendan de forma irónica, apretando con fuerza el poké-multinavegador y enseñando los dientes a causa de la rabia “¿Y qué podría necesitar de mí el grande y ególatra líder Maxie?”

“Cuida tu tono, jovencito” espetó el ex-villano a regañadientes para luego recuperar la compostura “Requiero de tu presencia en mi base de operaciones. Ya sabes en dónde se encuentra, así que no hay necesidad de que te envíe las coordenadas. Y por favor...trae contigo a tus amigos. Algo me dice que también les necesitaremos a ellos.”

Ethan observó como Brendan volvía a atar fastidiado su dispositivo a su mochila una vez el remitente cortó la llamada. Había escuchado en una o dos instancias sobre el Equipo Magma por parte de Brendan, y este nunca había hablado precisamente bien de ellos. Sabía que odiaba a su líder como a nadie más por el daño que había causado tanto a Hoenn como al resto del mundo, y a pesar de sus intentos por enmendar su error nunca había llegado a perdonarle por lo ocurrido con Groudon. Por casi haber conducido a todo el planeta al mismísimo apocalipsis. Pero al mismo tiempo sentía que había algo más. Algo que su amigo nunca se había dignado a compartirle. Parecía que él no era el único de los dos con secretos.

“Podría ser una trampa” logró decir finalmente mientras veía a Typhlosion gruñir, como si hubiese olido un desafío y supiese en lo que estaban por meterse “¿Qué es lo que haremos?”

Brendan no le contestó. Permaneció callado unos segundos, hasta que se volteó para mirarle con una mirada penetrante. Sus ojos amarillos echaban chispas tanto de enojo como de determinación.

“Activaremos esa trampa” le respondió sin el más mínimo temblor ni en sus labios ni en su voz.

                                                     



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“Bueno, aquí lo tienen” declaró Candice con orgullo, alzando su mano izquierda con energía para mostrar su hallazgo a sus compañeros de expedición “Contemplen a Regigigas.”

“Vaya” consiguió decir Lucas asombrado, dando un paso hacia el frente para acercarse y extender su mano derecha hacia Regigigas. El colosal pokémon legendario se hallaba sentado sobre la seca y rocosa tierra, inmóvil como una estatua y sin dar ningún indicio de vida “Es igual de grande que como las leyendas lo describen.”

“¡NO LO TOQUES!” gritó Maylene, deteniendo y apretando bruscamente el brazo del joven con su mano izquierda de forma instantánea, a modo de reflejo. Tanto el tono de su voz como las facciones de su rostro se relajaron segundos después “No es seguro. Detecto una gran y extraña energía siendo exudada por su cuerpo.”

“¿Cómo puedes detectar algo así?” preguntó el joven investigador desconcertando, mirando genuinamente intrigado a la descalza líder de gimnasio de Ciudad Rocavelo.

“Cuando tienes y entrenas un pokémon capaz de percibir auras agudizas todos sus sentidos, desarrollando la propiocepción y aprendiendo a confiar más en tus oídos y en tu olfato que en tus ojos” explicó Maylene con un dejo de orgullo, al mismo tiempo que miraba a aquel pokémon de su equipo con el que más conectada estaba “¿Tengo o no tengo razón, Lucario?”

Lucario asintió con la cabeza, parpadeando lentamente. Su joven ama de cabello y ojos rosados sonrió feliz de ver que el bípedo y luchador pokémon chacal estaba de acuerdo con respecto tanto al vínculo que los unía como a todo lo que habían aprendido ejercitándose y luchando juntos.

“Mejor hazle caso a Maylene, Lucas” pidió Rowan mientras tomaba del hombro izquierdo a su pupilo con su mano derecha y lo hacía retroceder, trayéndolo hacia él. El viejo, serio y sesentón profesor pokémon sacó de su abrigo un pequeño pañuelo para pasarlo por su sudorosa frente con su mano izquierda, al mismo tiempo que exhalaba una cortina de vaho “Aunque comparto tu entusiasmo, lo mejor será no precipitarnos. Debemos ser cautelosos y respetar el letargo de Regigigas. Cynthia, tú también posees un Lucario. ¿Detectas lo mismo?”

“En cierta forma” admitió la ex-campeona de la región de Sinnoh, haciendo a un lado sus largos y dorados cabellos para llevarse la mano derecha a la barbilla, con el ceño fruncido. La poké ball de su Lucario, que se encontraba metida en el bolsillo derecho de sus oscuros y holgados pantalones se sacudió en respuesta “Siento ciertos rastros de energía vital corriendo por el cuerpo de Regigigas, aunque algo débiles. Es...como si estuviese dormido, o en coma.”

Apagado más bien” añadió Candice para dejar en claro que compartía el punto de vista de Cynthia “Así fue como Maylene, yo y el equipo de excavación lo hallamos. No se ha movido ni un centímetro desde entonces.”

“Tal vez solo se está haciendo el dormido y espera a que nadie lo vigile para fugarse” sugirió Barry desconfiado, clavando su vista en aquellos pequeños y huecos agujeros circulares que venían a ser los ojos del gólem legendario “¡Propongo que hagamos guardia por las siguientes veinticuatro horas para asegurarnos de que no pueda fugarse!”

“No creo que ese sea el motivo” contestó la líder de Ciudad Puntaneva, reflexionando en voz alta “El otro día le pedimos a uno de los trabajadores y a su Hitmonchan que se quedasen vigilándolo, y cuando vinimos aquí temprano a verlo nos juró que no había hecho ningún movimiento o sonido fuera de lo común. También probamos dejarle a solas, y tampoco pasó nada. Si quisiera escaparse lo habría hecho desde que lo encontramos. Pero no lo ha hecho. No lo sé, es...extraño, cuanto menos.”

“A mí me llama más la atención esa inscripción” comentó Dawn, señalando con el dedo índice de su mano derecha el grabado en piedra situado bajo los pies de Regigigas, que consistía de diferentes agrupaciones de ocho o más puntos que generaban juntos diversas formas geométricas “Parece un mensaje escrito en algún tipo de lengua muerta. ¿Tú qué opinas, Lucas?”

“Debe de ser braille” dijo su amigo al mismo tiempo que sacaba de su mochila su confiable laptop para abrirla, encenderla y colocarla en el suelo “Buscaré en línea alguna posible traducción. Como la señal de Wi-Fi aquí es algo inestable puede que me tome unos cuantos minutos, así que les sugiero que busquen algún rincón para sentarse a esperar.”

“Contamos contigo, muchacho” afirmó Rowan mientras se quitaba el pesado equipaje de la espalda y se sentaba cerca de él en el suelo, junto a los demás.

Durante los siguientes veinticinco minutos se realizó un largo y profundo silencio, el cual fue únicamente llenado por el sonido de los veloces dedos de Lucas entrando en contacto con las teclas de su computadora, el aleteo de los Zubat y Golbat que pululaban por el techo, los murmullos de los Jynx manteniendo a sus crías lejos de los Sneasel y el ocasional y espantoso estruendo que producían pokémon como Graveler, Onix o Steelix al rodar y arrastrarse sobre o bajo tierra. Si bien el templo podía llegar a ser acogedor, el frío y el hielo que les rodeaba ya comenzaba a inquietarlos, entumeciendo levemente sus mejillas, a excepción de Maylene, quien parecía ser inmune a ellos como producto de su entrenamiento en zonas climatológicamente desfavorables. Para remediar la situación, tanto Barry como Dawn decidieron sacar respectivamente a Rapidash y a Infernape, cuyas rojas y vivaces llamas devolvieron el calor corporal a todos los presentes. Los dos pokémon de fuego se sentían muy contentos de poder asistir tanto a sus dueños como a sus amigos.

“Oye, Maylene” preguntó de pronto Dawn en voz baja, rompiendo el hielo y yéndose a sentar junto a la joven de malla azul con franjas negras, mitones también azules y pantalones grises “¿Cómo va ese entrenamiento especial que llevas dándole a Lucas desde hace un tiempo?”

“¡Fantástico!” aseguró la líder de gimnasio de dieciséis años  mientras rascaba con los dedos de su mano derecha la pequeña bandita blanca que cubría el tabique como el puente de su nariz “Le he enseñado a defenderse sin ayuda de sus pokémon, ¡Y ya hasta puede subir y bajar las escaleras en menos de cuatro segundos! Todo un récord considerando que cuando empezamos tardaba más de un minuto. ¿Por qué preguntas?”

“El profesor y el padre de Lucas están algo preocupados por él” le susurró ella al oído “El último mes apenas se presentó al laboratorio a trabajar, y ahora pasa tiempo contigo cada martes y jueves. Creí que su entrenamiento solo se daba los viernes.”

“Bueno, verás...” comenzó a decir Maylene repentinamente nerviosa, juntando y separando constantemente las yemas de sus dos dedos índices.

“¡A mí no me engañan, Maylene!” interrumpió de pronto Barry con una sonrisa burlona en su rostro, asustando a ambas chicas “¡Tú y Lucas están saliendo!”

“¡BARRY!” gritó Dawn, reaccionando irritada ante la falta de tacto por parte de su amigo.

“¡¿Q-QUÉ?!” exclamó Maylene ruborizada, con sus labios empezando a temblar “¡E-eso no es verdad!”

“¡Claro que lo es!” afirmó Barry con la misma sonrisa de antes, satisfecho de ver que sus palabras habían logrado el efecto deseado “El último martes los vi a ambos sentados frente al Lago Valor, tomados de la mano mientras leían un libro y reían. ¿Qué estaban haciendo allí en lugar de entrenar dentro del gimnasio, tortolitos?”

“Barry, ya déjala en paz” pidió Dawn llevándose la mano derecha a su cara para cubrir sus ojos, decepcionada con la actitud de su mejor amigo y rival.

“¡N-n-nada, lo juro!” gimió Maylene completamente avergonzada, haciendo un gesto de alto con ambas manos “¡S-solo tenemos picnics los martes y los jueves mientras me lee historias! He-hemos a-armado un...un club de lectura para dos, ¡Sí! Eso mismo.”

“¿En serio?” bromeó Barry con un tono de voz tanto guasón como sarcástico “¿Y qué clase de libros leen? ¿Poesía romántica?”

Maylene, humillada, no supo qué contestar. En su lugar enmudeció e involuntariamente mordió su labio inferior, temblando y estando más roja que nunca. Lucario, percatándose del incómodo momento por el que su entrenadora estaba pasando, miró a Barry enfadado, dedicándole la misma mirada que Dawn. Cynthia y Candice, por otro lado, se miraron la una a la otra perplejas.

“¿Tú sabías algo de esto?” musitó la primera con curiosidad.

“En parte” reconoció la segunda, soltando una risita mientras veía a su amiga de Ciudad Rocavelo hundiéndose en la vergüenza “Me lo comentó hace unas semanas.”

“¡AJÁ!” declaró Barry triunfante “¡Lo sabía!”

“Barry, ya has hecho el chiste de que somos novios más de cien veces” dijo Lucas con un tono de voz apagado y neutro, sin despegar la vista del ordenador y sin dejar de teclear “Ya no es gracioso. Sigue molestándola y me aseguraré de que no sientas tu mejilla.”

“Aaaww, en serio se gustan” suspiró Barry, genuinamente enternecido.

“Barry, no estás ayudando” retrucó Dawn fastidiada. La joven campeona estaba tentada de abofetearle.

“¡Compórtense, jóvenes!” espetó Rowan con su paciencia al límite, al mismo tiempo que se ponía de pie para comprobar el avance de su asistente “Ya discutiremos esto más tarde. Lucas, por favor dime que has hecho algún progreso.”

“Eso creo, profesor” contestó el muchacho entusiasmado, finalmente alejando su vista de la pantalla “He revisado los sitios de mayor confianza y combinado la información extraída de todas sus fuentes, algunas de ellas un poco contradictorias entre sí. Pero he conseguido traducir el mensaje en un noventa por ciento.”

“¿Noventa por ciento?” preguntó Barry desconcertado, sin entender absolutamente nada de lo que acababa de oír. Cada vez que su amigo utilizaba porcentajes y estadísticas se sentía como un extraterrestre en su propio planeta.

“Me refiero a que puede ser una traducción algo burda, pero aquí va” dijo el joven investigador antes de hacer una pausa para aclarar la garganta. Acto seguido procedió a compartir lo que su investigación le había revelado con un tono solemne “Un cuerpo de roca. Un cuerpo de hielo. Un cuerpo de acero. Cuando reúnas a los tres pokémon, el rey aparecerá.

“¿Cuerpos?” indagó Dawn.

“¿Tres pokémon?” inquirió Maylene interesada.

“Bueno, se dice que Puntaneva fue construida antaño por un rey y sus pokémon de roca, hielo y acero, que le ayudaron a formar el terreno” razonó Candice, intentando unir las piezas “Y este templo fue construido en honor a ellos apenas terminaron con su labor.”

“Eso dicen” señaló Rowan pensativo “Aunque...es extraño. Los textos sagrados sobre los orígenes de Sinnoh no mencionan a ningún rey. Sabemos de la guerra que se desató entre el rey Andreus y la reina Eryx, pero Puntaneva era en aquel entonces una tierra sin reclamar.”

Cynthia sintió que la luz de una bombilla se encendía dentro de su cabeza.

“A menos que dicho rey no fuese un humano” dijo chasqueando los dedos de su mano derecha y con una sonrisa “¡Sino un pokémon! Se sabe que en la antigüedad Regigigas enseñó al hombre a utilizar arcilla, hielo y magma. Quizás...quizás Regigigas haya sido el rey de dichos pokémon.”

“Una sólida hipótesis a mi parecer” concluyó el científico.

“Entonces...” conjeturó Maylene “...si Regigigas es el rey original de Puntaneva...¿Significa eso que está esperando a tres pokémon para despertarse? ¿Pero a cuáles?”

“¡Por supuesto!” gritó Dawn tras hacer memoria y para sorpresa de todos “¡Regirock, Regice y Registeel!”

“¿Regiroquefort y que qua?” cuestionó Barry extrañado ante los bizarros nombres que su amiga acababa de mencionar.

“Los golems guardianes de roca, hielo y acero de Hoenn” continuó Dawn “May y Brendan me hablaron de ellos hace ya un largo tiempo. Descubrieron su existencia cuando visitaron una cámara sellada en lo más profundo del océano, mucho antes de que May y yo nos conociésemos. Y eso no es todo: ¡En ellas hallaron inscripciones idénticas a las del mensaje grabado de aquí!”

La joven entrenadora abrió su bolso blanco para sacar de él su viejo diario. En una de sus muchas páginas llevaba guardadas tanto copias de fotografías que May le había mostrado de sus abandonados estudios como anotaciones de los mensajes que figuraban en los montículos de tierra presentes en las fotografías que la coordinadora y su novio habían tomado. Rowan y los demás se acercaron a observar el contenido de la hoja con gran interés, movidos por la curiosidad. Infernape y Rapidash intensificaron las llamas en sus cabezas para brindar la suficiente luz como para que todos pudiesen leer con claridad.

“Fascinante” pronunció el profesor pokémon “Y en efecto la escritura coincide con el braille del grabado. Lucas, ¿Crees poder traducirlo?”

“Podría intentarlo” dijo el muchacho regresando al teclado de su laptop “Después de todo parece ser el mismo tipo de braille, así que debe de seguir los mismos principios básicos.”

El joven investigador no tardó mucho en descifrar las crípticas palabras que se hallaban detrás de todos y cada uno de los puntos. Una vez pudo reconstruir todas las oraciones, volvió a decir fuerte y claro el mensaje completo que acaba de unir:

Esta cueva ha sido nuestro hogar. Lo que somos se lo debemos a los pokémon. Pero los encerramos para siempre. Tuvimos miedo. Quienes poseen valor y esperanza abren la puerta hacia un pokémon eterno.”

“Un pokémon eterno” repitió Cynthia involuntariamente “¿Estarían refiriéndose a Regigigas?”

“O a los cuatro” sugirió Rowan para luego mirar a Dawn “Los golems de Hoenn se hallan en cavernas diferentes, ¿No es cierto?”

“Eso fue lo que May me dijo” confesó la chica de cabello y ojos azules “Tal vez lo que en realidad dice el mensaje es: Quienes poseen valor y esperanza abren las puertas hacia unos pokémon eternos.”

“Pero hay algo que no cuadra en todo esto” observó Candice “Si Regigigas creó a estos otros Regis, y estos Regis a su vez son los pokémon de roca, hielo y acero que se dice que le ayudaron a construir Puntaneva, ¿Cómo fue que estos terminaron en una región completamente distinta, lejos de su maestro?”

“Existe la posibilidad de que parte de los pueblos originarios de Sinnoh hayan migrado a lo que ahora es el archipiélago de Hoenn” supuso Cynthia “Regigigas pudo haber enviado a Regirock, Regice y Registeel con ellos con la misión de protegerles, y en algún momento por motivos que desconocemos se salieron de control, lo que hizo que dichos pueblos escogiesen encerrarlos en aquellas ruinas para someterlos.”

“Lo que a mí me confunde es esta parte” comentó Maylene señalando un párrafo de la traducción del mensaje que se hallaba en la pantalla de la laptop de Lucas “Lo que somos se lo debemos a los pokémon. ¿Querrá decir que Regigigas y los demás Regis ayudaron a la gente de Puntaneva y de Hoenn a construir su sociedad?”

“O tal vez Regigigas no solo construyó la sociedad del hombre” dedujo Rowan impresionado “Tal vez Regigigas creó al hombre. Y no solo le dio el don de la vida, sino que también le enseñó a utilizar la arcilla, el hielo y el magma creando a los otros tres Regis a partir de dichos elementos. Quizás la traducción que Lucas consiguió no sea errónea. Regigigas debe de ser el pokémon eterno. Y los otros tres Regis juntos forman la puerta que conduce a él.”

El profesor pokémon hizo una pausa para carraspear en frente de Dawn y compañía, que ahora le veían con los ojos abiertos como platos a causa de sus palabras y lo que su significado implicaba. Luego siguió.

“Esto solo comprueba una de mis viejas hipótesis” afirmó con una mezcla de alegría y enojo en el tono de su voz “Hace muchos años, cuando era más joven, presenté a la academia la teoría de que existía cierta conexión entre la Montaña Dura de Sinnoh y el Monte Cenizo de Hoenn. Se burlaron de mí en aquel entonces, ¡Pero ahora me doy cuenta de que no solo no estaba loco, sino que además la conexión es mucho mayor que lo que imaginaba! Me pregunto si esto también conecta al Monte Corona con la Caverna Abisal y la Cueva Ancestral.”

“¿La Caverna Abisal?” preguntó la ex-campeona “¿La misma en la que reposa el pokémon legendario Groudon?”

“Reposaba” aclaró el científico para luego volver a mirar a Dawn “Tengo entendido que el Equipo Magma le despertó hace unos años, y que tuvo que ser capturado para evitar que destruyese Hoenn y el resto del mundo.”

“Brendan dice que fue quien lo capturó” respondió Dawn “Y que para impedir que causase más daños guardó su poké ball en su PC para que nadie pudiese liberarlo.”

“Todo esto se vuelve cada vez más complicado” dijo Barry llevándose ambas manos a la cabeza “Entonces, ¿Regigigas está esperando a que Regiroquefort y los otros dos se reúnan y lo despierten?”

“Eso es lo que parece indicar, joven Barry” asintió Rowan “A menos, claro, que haya una pista o indicio que hayamos malinterpretado o pasado por alto.”

“A lo mejor deberíamos explorar las ruinas de los Regis en Hoenn” propuso Cynthia “Podrían darnos aún más respuestas.”

“Concuerdo” afirmó el profesor al mismo tiempo que se giraba a ver a la líder de gimnasio de Ciudad Puntaneva “Tan pronto como hayamos juntado un grupo de expedición y el equipo apropiado. Muchas gracias por habernos compartido su descubrimiento, Candice.”

“Fue un placer” aseguró Candice muy contenta. Maylene se conformó con asentir y sonreír.

Un zumbido seguido de una melodía dulce y armoniosa puso fin a la plática, distrayendo a todos.

“¿De dónde viene esa música?” se alarmó Maylene atónita y levemente asustada.

“Oh, es la notificación de Mensaje Nuevo de mi teléfono” dijo Dawn mientras tomaba un pequeño y rosado celular de su bolso “Olvidé apagarlo, como hicieron ustedes. Lo lamento, solo tomará un segundo.”

Lucas y Barry notaron cómo los ojos de su amiga se iban abriendo más y más conforme se movían de derecha a izquierda, leyendo un párrafo tras otro del mensaje recibido, como si le hubiesen informado de algo catastrófico. Justo cuando pudieron pestañear le vieron cerrar con fuerza su celular para luego voltearse a verlos a ambos a los ojos, arrugando el entrecejo. Tres simples palabras salieron de su boca.

“Chicos, debemos irnos.”
                   



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“¡BIENVENIDOS, AMANTES DEL ROCK!” gritaba con todas sus fuerzas el anunciador de cabello rubio, traje y pantalones azules y zapatos negros desde el escenario, buscando animar a todas las personas que se hallaban a sus pies mientras presentaba extendiendo su mano izquierda a aquellos a quienes todo el mundo había venido a ver “Porque todos los deseaban. ¡Porque todos pedían sus nombres a gritos! Démosle una gran bienvenida con un fuerte aplauso a la banda más “in” del momento. ¡El orgullo de Galar y de Unova combinadas! ¡SHADY POISON!”

“Marnie tenía razón, Hop” dijo Gloria tanto alegre como apenada mientras conseguía abrirse paso junto con su amigo a través de la enorme y asfixiante multitud compuesta tanto por personas como por pokémon, hasta lograr ver a la banda del hermano de su novia entrando en escena para saludar a sus incontables fanáticos “¡Toda Galar está aquí!”

“¿No te lo dije?” rió Hop parándose justo a su izquierda “¡Este concierto ha vendido por lo menos dos mil entradas! Si esto no resucita el turismo en Pueblo Crampón, ¡Nada más lo hará!”

“¿Crees que Rillaboom se sienta cómodo como el baterista suplente?” preguntó la joven campeona de Galar preocupada “Tal vez me odie por haberle puesto como reemplazo de última hora.”

“Despreocúpate, Glori” contestó su amigo abrazándola con la intención de confortarla “Rillaboom estará bien. ¡Tocar el tambor no es muy diferente de tocar una batería, así que está en su elemento después de todo!”

“Muy bien, es hora del espectáculo” suspiró Piers mientras hacía crujir los dedos de sus manos para luego rodear con ellos el trípode que servía como soporte para su micrófono y mirar a su colega “¿Te encargas de presentarnos?”

“No tienes que pedírmelo dos veces” contestó Roxie con orgullo. La líder de gimnasio de Unova especialista en pokémon venenosos apoyó en el suelo el cuerpo de su grande y pesado bajo eléctrico y tomó sin la menor pizca de miedo su micrófono para dirigirse a las masas con aquel agresivo e imperativo tono de voz que siempre utilizaba para preparar el ambiente antes de cada canción “¡BUENOS DÍAS, GENTE DE GALAR! ¡¿ESTÁN LISTOS PARA EL ROCK?!”
     

La ensordecedora ovación por parte del público no se hizo esperar, dibujando la misma sonrisa en los cuatro integrantes de la banda. Varios “Sí”, “Hurra” y “Te amo, Shady Poison” llegaron a sus oídos.

“¡PUES ESTÁN DE SUERTE!” retrucó Roxie con el mismo tono de antes “¡Porque el día de hoy estrenamos una nueva canción, titulada Nido de Amor. Canción que será sumada a nuestro nuevo álbum, que podrán comprar en todas las disquerías de la región apenas finalice el concierto! ¡Y no podemos estrenarla sin antes presentar a la persona con la que co-escribimos la letra! ¡La persona que nos inspiró y nos ayudó a terminarla! ¡La persona para la que ha sido más que un honor para nosotros hacer esta gran colaboración de caridad por la preservación de la vida marina en Hoenn! People from Galar, please welcome our special guest, MAY BIRCH!”

Los reflectores colocados en ambos costados del escenario se encendieron, revelando con sus luces de colores a la estrella principal: May Birch,  portando un largo vestido rosado con lentejuelas y un moño en su cabeza y zapatos de tacón alto que combinaban con él, caminó lentamente hacia el micrófono del centro, recibiendo halagada los aplausos de sus seguidores de Hoenn y Sinnoh, que representaban por lo menos un cuarenta por ciento del total de espectadores.

“¿Y esa quién es?” preguntó Hop extrañado e intrigado. Gloria lo miró enormemente sorprendida.

“¡No me digas que no la conoces!” exclamó su amiga tapándose la boca con la mano izquierda de la impresión “¡Es May Birch, la coordinadora pokémon más talentosa en la actualidad! Es toda una leyenda. Comenzó en el mundo de los concursos cuando apenas tenía doce y en su pueblo natal en Hoenn, lo que la vuelve la estrella más joven en ese ámbito, ¡Y luego cosechó un gran éxito en Sinnoh, lo que le permitió realizar grandes giras a través de todo el mundo!”

“Pues...vaya” respondió lentamente el muchacho moreno, volviendo a fijarse en May, quien se hallaba aclarando su garganta antes de hablar para dirigirse a sus admiradores.  

“Buenos días a todos” dijo la ya famosa joven coordinadora, genuinamente feliz de encontrarse allí “Les agradezco a todos los presentes por haber venido. Espero que disfruten esta canción tanto como nosotros disfrutamos componiéndola.”

“¡AND ONE, TWO, THREE!” vociferó Roxie tras ecualizar el volumen y el tono con las perillas de su bajo para después sacarle a la primera cuerda una muy aguda pero poderosa nota con ayuda de su púa cían, dando comienzo a la primera canción del recital. 
       

El logotipo de la banda ubicado previamente en el muro detrás de la misma, un Obstagoon con cuerpo de Koffing y expulsando veneno con una sonrisa siniestra, fue encendido desde tras bambalinas. Piers dio la señal con su mano libre, y tanto Billy Jo como Rillaboom comenzaron a tocar su guitarra y su batería. El maquillado pokémon gorila de tipo planta todavía se sentía algo nervioso por haber tenido que sustituir a Nicky tras que este terminase en el hospital por haberse fracturado la mano derecha, pero sus dudas se disiparon en cuanto sus palillos tocaron los tambores. May se aprestó a cantar, mientras que los dos líderes de gimnasio prepararon sus cuerdas vocales para acompañar a la cantante principal.

♫Déjame ir
He ya de partir
Quema mi corazón
Asfixiante pasión
Como llamas del sol
Arde sin control
Nido de amor (amooor)
Pútrido amor (amooor)
Nido de amor (amooor)
Pútrido y amargo amor
Un destello fugaz, en un mar de tinieblas
Promesas vacías me hunden sin más
Muero en paz, mi vista se nubla
Solo a mí me mentía, mas ya nunca jamás
Nido de amor (amooor)
Pútrido amor (amooor)
Nido de amor (amooor)
Pútrido y amargo amor
Mentiras gigantes construyen este
Nido de amor (amooor)
Pútrido amor (amooor)
Nido de amor (amooor)
Pútrido y amargo amor♫

La canción llegó a su fin con ayuda del Sceptile de May, quien emergió de su poké ball para liberar un potente Pulso Dragón al techo, iluminando el escenario. Los gritos y aplausos de la gente se oyeron una vez más.

Reponiéndose del estupor que le había causado aquella dulce y melódica voz, Gloria volvió en sí para ver cómo May estrechaba manos con Roxie para luego bajar del escenario acompañada de su pokémon y dejar a la banda continuar con el espectáculo. La joven coordinadora se había reunido con otras dos mujeres, una de cabello verde agua y otra con cabello parecido al suyo, quienes la ayudaban a mantener a sus admiradores a raya para que se comportasen y pasasen a pedirle autógrafos de forma ordenada.

“¡Sí que tiene unas increíbles cuerdas vocales!” reconoció Hop, tanto asombrado como alegre “¿No lo crees, Glori?”

Pero cuando se dio la vuelta, notó para su sorpresa que su amiga ya había echado a correr en dirección hacia la cola de fanáticos de May, una fila que no era precisamente corta. Antes de que pudiese pronunciar siquiera otra palabra, oyó una voz familiar detrás suyo.

“¡HOP!” gritó agitada la mujer de cabello anaranjado y ojos verde esmeralda, llegando agotada y empapada en sudor mientras él se volteaba a verla “¡Menos mal que te he encontrado! Lamento la tardanza. Tuve que venir corriendo desde Pueblo Par porque no pasaba ni un condenado aerotaxi. ¿Dónde está Gloria?”

“Oh, hola Sonia” sonrió el muchacho moreno, feliz de ver a la profesora pokémon y señalando con el dedo índice de su mano izquierda hacia la ubicación de su amiga “Creí que no llegarías. Está por allá, en esa larga fila.”

“¿En serio?” preguntó la joven investigadora perpleja mientras miraba hacia donde el muchacho le señalaba, hasta que sus ojos detectaron a la campeona de Galar “Qué curioso. No sabía que era admiradora de May Birch.”

“Ni yo” admitió Hop confundido “Aunque, ¿Quién no podría admirar a una chica con una voz tan hermosa como esa?”

“Demonios” pensó Sonia para sí “Eso significa que me perdí la canción de apertura.”

Mientras sus amigos se hallaban conversando animadamente y disfrutando de la siguiente canción por parte de Shady Poison, Gloria esbozó una sonrisa al ver que la fila avanzaba rápido. Decidió ir preparándose, por lo que procedió a sacar lo que necesitaba de su mochila, y en un parpadeo se vio cara a cara con la persona que había estado esperando conocer.

“¡Vaya!” exclamó May al verla, estupefacta “Tú eres Gloria, la campeona de Galar, ¿No es así?”

“¡ASÍ ES!” vociferó Gloria, eufórica. Acto seguido se controló carraspeando para modular el tono de su voz “Quiero decir...sí, soy yo. No tienes idea de lo encantada que estoy de conocerte. Mi novia es gran admiradora tuya, al igual que yo.”

“¿De veras?” inquirió la muchacha de Hoenn intrigada “Eso...¡Es genial! Creo que tu hermano Piers me había comentado un poco sobre el tema. ¡Y debo decir que tu Rillaboom es un excelente baterista!”

“¡Gracias!” respondió ella ruborizada para luego entregarle lo que había traído para ser autografiado: era un poster promocional de May y de sus pokémon adoptando sus características poses de baile y de presentación “Desearía que mi novia hubiese podido estar aquí hoy para verte en persona.”

“¿Te lo dedico a ti o a alguien más?” preguntó May con bolígrafo en mano y lista para firmar, al mismo tiempo que veía aquel poster con un dejo de nostalgia. Era el primero que el departamento de marketing de Ciudad Corazón había distribuido con tal de anunciar su primera gira mundial.

“De hecho querría que fuese para Marnie” explicó Gloria ilusionada “Hoy es su cumpleaños, y esto le alegraría el día como no te imaginas.”

“Lo comprendo perfectamente” sonrió ella a la vez que terminaba de firmar y devolverle el afiche “Sabes, quizás sea algo precipitado, pero quisiera pedirte un favor. Verás, esta es la primera vez que visito Galar. No me quedaré por mucho tiempo aquí, y por eso me gustaría que alguien me diese una visita guiada para conocer la región. ¿Te gustaría ser ese alguien?”

Gloria se quedó sin aliento. Nunca habría esperado que su ídolo le hiciese semejante petición.

“¿E-en serio?” preguntó tras haberlo contemplado unos segundos, llevándose la mano izquierda al corazón y hallándose incapaz de esconder la agitación que se estaba apoderando de ella. Parecía una niña en una dulcería, esperando a que sus padres le diesen permiso para comprar todas las paletas que se le antojasen.

“¡Claro!” afirmó May con una sonrisa sincera y contagiosa “¿Quién mejor para mostrarme Galar que la campeona de Galar? Le pediría a Piers, pero él está muy ocupado con el recital. De paso podríamos conocernos mejor. ¿Qué dices?”

“¡POR SUPUESTO!” gritó desaforada Gloria mientras tomaba súbitamente a la coordinadora de la muñeca derecha y la arrastraba en dirección hacia afuera de Pueblo Crampón, corriendo a la velocidad de una bala. Sceptile, tras haber procesado lo que había sucedido, fue tras su entrenadora con la misma rapidez “¡TE LO MOSTRARÉ TODO!”

“¡MAY, RECUERDA QUE ESTAREMOS ESPERÁNDOTE EN EL HOTEL BUDEW!” alcanzó a decir Lisia, solo para percatarse de que su representada y la chica de Galar ya se encontraban demasiado lejos para escucharla “Ay, no tiene caso. Parece que esa muchacha es igual de apresurada que ella. Laura, ¿Puedes ir tras ella y asegurarte de que no le pase nada?”

La experta en concursos vio cómo su amiga le sonrió para luego responderle. Su simpática y ya más que familiar voz sonó en su cabeza acompañado de un eco.

“Será un placer.”

 Y, cerciorándose de que nadie excepto Lisia estaba mirándola, canalizó su poder. Sus plumas doblaron la luz que tocaba su cuerpo para cambiar de apariencia y desaparecer de su vista, tornándose invisible.
                                               



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“¡No podemos seguir con las inyecciones! Si continuamos administrándole tantas dosis seguidas de epinefrina, ¡Podría morir de una sobredosis,  al igual que los demás!”

“No me interesan tus temores auto-infundados, Fuji. Ya hemos invertido demasiado y sido lo suficientemente pacientes con él. Es tiempo de que sepamos qué tanto puede resistir realmente. De lo contrario jamás comprenderemos la extensión de sus poderes psíquicos.”

“¡Entonces lo harás tú solo! No pienso seguir trabajando en estas condiciones mientras esa criatura sigue sufriendo, Blaine. ¿Acaso no piensas que podría terminar rebelándose contra nosotros?”

“Estás en lo correcto. Entonces lo haré yo solo. ¡Seguridad! Enciérrenlo.”

“¿Qué? ¡NO! ¿Qué hacen? ¡Suéltenme!”

“Lo siento, Fuji. Pero si te dejo ir irás con la policía. Ya tenemos suficiente con los riesgos que hemos corrido últimamente. Este será el trabajo de mi vida, y no dejaré que se venga abajo solo porque andas por allí de lenguaraz.”

“¡¿Cómo puedes hacerme esto?! Esta era nuestra visión. Nuestro sueño.”

“Era. Tiempo pasado. Continuaré con o sin ti. Llévenselo, y asegúrense de que no pase hambre. Es lo menos que podemos hacer por él ahora.”

“¡No! ¡Déjenme!¡Debo permanecer cerca de él! ¡Soy el único en quien confía! ¡Despertarán sus peores instintos si me quitan de la ecuación!”

“Correremos el riesgo. Ya sáquenlo de aquí.”

“¡NO! ¡NO HAGAN ESTO! ¡NOOOOO!”

                                        



“Los...mataste...”

“Resiste. Ya casi llegamos.”

Y así era. Allí, más adelante y a pocos metros de distancia, una enorme y extraña cueva se alzaba imponente sobre una pequeña y modesta ciudad. Una sonrisa se dibujó en sus labios a causa del alivio. No le cabía duda de que allí estarían a salvo, lejos de ojos curiosos.

“Es...mi culpa...yo...te hice hacer...”

“¡TE HE DICHO QUE RESISTAS!”

Su esperanza fue devorada por la desesperación. La conexión psíquica que compartía con ella se volvía cada vez más débil a medida que pasaban los segundos. Debía apresurarse, por lo que la sujetó con aún más fuerza entre sus manos y aumentó la velocidad de su vuelo.

“Y ahora...te cazarán...”

“¡SÍ!”

Entraron en la lúgubre y seca caverna como una flecha silbando suavemente en pleno lanzamiento por parte del mejor de los arqueros. Los Golbat y Parasect salvajes que la habitaban, aterrorizados ante el evento, se dispersaron entrando en pánico, mientras que los Graveler y Wobbuffet que allí se encontraban se acercaron con sumo interés a observar a aquel extraño ser humanoide de apariencia felina que apoyaba en suelo a aquella joven moribunda de cabello y ojos aguamarina. Los Golduck, Slowbro y Magikarp asomaron la cabeza a la superficie, invadidos por una genuina curiosidad.

“¡Lo logramos! ¡Al fin lo conseguimos!”

“S-sí...lo...”

Ella hizo una pausa para toser aún más sangre. A él no le gustó para nada.

“No. ¡No, no, no! Tienes que aguantar. Tan solo un poco más. Quédate aquí e iré a buscar...”

“No. Quédate...quédate tú conmigo.”

Su voz reflejaba dolor, pero también felicidad. Las lágrimas que escapaban de sus ojos trasmitían tanto tristeza como júbilo.

“Quítate...esa cosa.”

Tenía razón. Había olvidado en plena huida que todavía la llevaba puesta. Se deshizo inmediatamente de aquel horrible y pesado trasto metálico que cubría todo su rostro. Ella sonrió apenas vio su cara, y realizando un esfuerzo con las pocas fuerzas que le quedaban alzó su mano izquierda para acariciar su fría mejilla, buscando tranquilizar aquellos agitados y llorosos ojos púrpuras. No soportaba verlo así. Y todo era su culpa. No podía dejar de pensar que era su culpa.

“¡Pero tengo que ir! ¡Tengo que salvarte!”

“Ya lo...has hecho.”

“¡No, no lo he hecho! ¡Debo de hallar la cura! ¡Antes de que...!”

“Es...demasiado tarde. Tienes que ser fuerte. Y bueno. Prométeme...que serás bueno.”

Su corazón se resquebrajó mientras veía como sus párpados se cerraban por última vez. Su boca exhaló su último aliento al mismo tiempo que la conexión terminaba de perderse para siempre.

“¡No, por favor! ¡Vuelve! ¡AMBER!”

               



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“¡MEWTWO!”

La voz llamó insistentemente una vez más, esta vez acompañada de una cálida sensación en su hombro derecho, arrebatándole de aquel turbulento sueño. Sus ojos se abrieron de par en par, y una vez sus retinas se ajustaron a los rayos de sol que se habían filtrado a través de un hueco en la pared, se halló con el único rostro al que sabía que aquella voz podía pertenecer. Ella le veía preocupada, con su largo cabello rubio reposando como siempre sobre ambos hombros. Había apoyado su mano derecha sobre su hombro, mientras que con la izquierda sostenía ante él un gran trozo de corteza que, a modo de bandeja improvisada, sostenía una baya redonda azulada y un coco repleto de agua en su interior que, a juzgar por su aspecto, no llevaba más de cinco minutos partido.

“Serena, yo...”

“¿Te encuentras bien?” preguntó la joven campeona de Kalos con clara ansiedad “Estabas estremeciéndote y sudando. Aquí está el desayuno.”

Dirigió su mirada al suelo mientras tomaba la bandeja para luego mordisquear y masticar la baya con sus malformados colmillos. Una vez más se había quedado dormido meditando, en posición de loto. Sus patas temblaban con nerviosismo, y su cola se movía de un lado al otro, de forma rápida y violenta. El resto de su cuerpo estaba empapado en sudor, traspirando y eliminando toxinas de todo tipo.

“Mewtwo” repitió Serena al ver que no había contestado su pregunta “Por favor, no me ignores. ¿Qué fue lo que pasó?”

El clon dejó salir un suspiro de derrota. No le quedaba otra opción más que contestar.

“Yo...soñé con Amber. Después de tantos años.”

Serena le miró a los ojos atónita, insegura con respecto a lo que debería sentir y decir en aquella circunstancia. El pokémon legendario llevaba mucho tiempo viajando a su lado, y a pesar de todo lo que habían vivido y experimentado juntos seguía resultándole imposible comprender cuándo se sentía feliz, triste o enojado. Aquellos ojos morados y felinos que nunca cambiaban de expresión eran como la combinación de una caja fuerte que seguía sin descifrar.

Abrió otra vez la boca para hablar. Pero él la detuvo en el acto.

“Solo fue eso, un sueño. Deja de preocuparte.”

“No, no fue solo un sueño” retrucó Serena irritada mientras veía a Mewtwo terminando de comer el pulposo fruto para proceder a beber el agua del coco “Fue una pesadilla, ¿Verdad? ¿Otro de esos recuerdos reprimidos tuyos?”

“Soy yo el que debe protegerte, no al revés.”

“¡Y no lo harás si me sigues mintiendo así!” objetó ella, casi mandándolo a callar “¡Si continúas ocultándome secretos, solo te harás daño a ti mismo! Ahora dime la verdad.”

El gato antropomórfico de piel grisácea suspiró nuevamente. Quería cambiar de tema a como diese lugar.

“¿Por qué suspiras tanto?” preguntó Serena arqueando su ceja izquierda “¿Por qué siempre tienes que dártelas de misterioso? Sabes que no voy a hacerte daño. Aun si pudiese no lo haría. Tan solo tienes que...”

Pero antes de que terminase su oración, un veloz cuerpo en movimiento se tele-trasportó frente a ellos, haciéndoles retroceder y asustándoles momentáneamente.

“¡SEÑORITA SERENA!”

La muchacha se repuso inmediatamente del susto apenas escuchó al flotante ser pronunciar su nombre con característica e infantil tono de voz, sustituyendo su estupor con su enojo.

“¡HOOPA!” vociferó con su rostro poniéndose rojo “¡Prometiste que no volverías a hacer eso!”

“Sentirlo mucho, señorita Serena” se lamentó el pequeño y cornudo genio de cabello rosado y cuerpo y brazos con forma de trompos, dándose cuenta del error que había cometido “Pero amigos pelear de nuevo. Hoopa tratar de detenerlos, pero no poder hacer nada. Pensar que señorita Serena poder hacer algo.”

Y no mentía. Allí afuera había dado inicio un molesto griterío desde hacía dos minutos. No necesitaban saber quién estaba peleando contra quién.

“Esta discusión no ha terminado” dijo Serena mientras se levantaba del suelo y apuntaba a Mewtwo con el dedo índice de su mano derecha, al mismo tiempo que Hoopa volvía a tele-trasportarse “En cuanto me encargue de esto, tú y yo tendremos una charla más que larga.”

Humana y pokémon salieron juntos de la cueva sin dirigirse ni una sola palabra. Allí fuera, dos jóvenes de casi su misma edad sino un poco mayores discutían verbal y acaloradamente, riñendo. Detrás de ellos, un gran guiverno blanco y peludo de ojos azules los envolvía con sus enormes y majestuosas alas, emulando la posición de un ángel de la guarda. No muy lejos de allí, el Aurorus de Serena protegía del ruido a un pequeño ser de piel verde y armadura escarlata. El pokémon saurópodo de escamas blancas y barriga azul marina hacía lo posible por que el brillo del cristal incrustado en el pecho de la joven criatura se regulase, reconfortándole y meciéndolo mediante un abrazo con su larga cola.

“¡No podemos regresar!” exclamaba uno de ellos “¡No después de todo lo que ha pasado! ¡Nos preguntarán por qué no los salvamos! ¡Por qué no estuvimos allí para ellos!”

“¡¿Por qué hablas en plural?!” respondía la chica “¡Es solo a ti a quien buscarían!”

“¡Ese no es el punto!” retrucó él “¡Si me persiguen a mí, irán también tras de ti! Y no podría vivir conmigo mismo si le hiciesen algo a ti o a tu familia. Piensa en tus padres. ¡Piensa en Kelsie!”

“¡Tenemos que arriesgarnos!” espetó ella “¡N podría protegernos! ¡Incluso podríamos pedirle ayuda a la actual campeona! Después de todo sabemos de buena fuente que Cheren y Bianca se llevan bien con ella.”

“¿Y qué tal si se niega a ayudarnos?” señaló él “¿Qué tal si en cambio ayuda a la gente de la región a cazarnos?”

“¡Mejor a seguir huyendo!” replicó la muchacha.

“¡¿Quieren bajar la voz?!” gritó Serena colérica, silenciándolos a ambos “¡Asustarán a Junior!”

Pero ya era demasiado tarde. Junior ya había apartado a Aurorus, empezando a emitir chillidos distorsionados y agudos, similares a los de una máquina de fax. Su cristal verde brillaba con mayor intensidad que antes, amenazando con salirse de su cuerpo. Todos ellos tragaron saliva, sabiendo lo que eso significaba.

Mewtwo cerró sus párpados y meneó con la cabeza mientras el indefenso extraterrestre se arrimaba a él en busca de protección. Instintivamente le rodeó con ambos brazos, y comenzó a darle palmadas en la espalda con su mano izquierda.

“Tranquilo. Todo está bien.”

“No...puedo...Padre...amenaza...con...SALIR.”

“Concéntrate. Lo has apaciguado antes y puedes volver a hacerlo. Sigue mi voz.”

Él le hizo caso, y reunió toda la energía psíquica en su pecho. Al cabo de unos segundos el brillo en su gema desapareció por completo. Todos suspiraron aliviados.

“Lo siento, Junior” dijo el muchacho de cabello castaño abochornado, acercándose al pequeño para acariciar su frente “Te alteramos demasiado, por lo que veo.”

“También te debo una disculpa, pequeñín” añadió la muchacha, agachándose para mirarle a los ojos con mayor detenimiento “No me di cuenta de lo mucho que estábamos estresándote.”

La voz del infante no tardó mucho en sonar en sus mentes y en la de los demás.

“Está bien, amos Hilbert y Hilda. No es su culpa.”

“¡SÍIII!” celebraba Hoopa dando giros en el aire de la alegría “¡Hoopa estar feliz de que todo resolverse!”
Mewtwo aprovechó aquel momento para dejar a su hijo adoptivo en manos de los dos humanos y voltearse a ver a Reshiram, quien le miraba de reojo, con la vista clavada en el calmo e infinito océano que se extendía hasta el horizonte. Decidió entablar con él una conversación psíquica privada.

“No has dejado de leer mi mente, ¿Verdad?”

“No dejo de leer la mente de nadie, y mucho menos la tuya. Dime, ¿Cuánto tiempo nos queda en realidad?”

“Temo que no lo sé a ciencia cierta. Mas sí sé que ya estamos a muy pocos kilómetros de nuestro destino.”

“Estás mintiendo. De lo contrario me mirarías a la cara ahora mismo.”

“Mentir no está en mi naturaleza. Sin embargo, admito que puede que los escritos en el libro de tu compañera humana sean verídicos. Y de serlos, nos queda menos de una hora para que todo comience. Por eso debemos viajar hasta allí. Porque será allí donde todo comenzará.”

El dragón y el gato permanecieron callados unos instantes, sin dirigirse la mirada. El segundo, tras meditarlo un poco, decidió abordar el Copperajah en el cuarto.

“¿Por qué lo hiciste?”

“¿Disculpa?”

“¿Por qué nos escogiste? Ya suficiente tenías con tu humano elegido y su pareja. ¿Por qué arrastrarnos a todos los demás a esto?”

“Todos ustedes persiguen alguna verdad. Mi maestro y ella buscan la respuesta a lo que realmente es mejor para ellos y su lugar de origen. Aquella a la que proteges y que crees es la reencarnación de tu amiga fallecida busca el secreto para convertirse en una maestra.”

“¿Y a mí qué? ¿Me escogiste por lástima?”

“Por la misma razón que escogí al pequeño Junior: buscas la verdad detrás de tu nacimiento. Buscas tu lugar en el mundo, un propósito que sientas que valide tu existencia. Quizás no posea la respuesta a lo que buscas, pero sí puedo guiarte hasta ella.”

“Ustedes los dioses no son muy diferentes de los humanos. Buscan hacernos deambular por este mundo sin sentido, sin un rumbo fijo, y todo para decidir nuestros destinos sin que tengamos una elección. Para su retorcido disfrute personal.”

“No podrías estar más equivocado. Le hemos dado a la humanidad más de una oportunidad en el pasado, hasta hemos intentado convivir en armonía con ellos. Fueron ellos los que decidieron alejarse de nosotros, diciendo que no nos necesitaban y considerándonos dictadores, monstruos inclusive. Lo que pasará hoy determinará si aún queda una esperanza. Si humanos y pokémon pueden coexistir.”

“Humano...pokémon...¿Cuál es la diferencia? ¿No podemos llevarnos todos bien?”

Los dos legendarios se voltearon sorprendidos, solo para descubrir que tanto Junior como los demás les miraban fijamente.

“Sí, podemos oírlos. Junior unió nuestras mentes con las suyas.”

“No hace falta que digan nada. Sabemos lo que está en juego, y lo daremos todo con tal de evitar que el mundo se destruya.”

“Aunque nos cueste la vida.”

“Hoopa ayudar amigos porque querer amigos. Sin amigos, Hoopa estar solo y muy triste.”

“Y yo haré todo en mi poder por ayudar a mi maestra Serena.”

Reshiram asintió con la cabeza, complacido no solo por la dedicación de todos ellos, sino también por el deseo del pequeño genio por desear ayudar, a pesar de que casi todo el mundo tenía razones para temerle.

“Entonces ya es hora de partir. Debemos llegar a destino antes de que el sol comience a descender.”

Mewtwo negó una vez más con la cabeza, al mismo tiempo que aceptaba lo inevitable.

“No puedo creer que vaya a tener que volver a vérmelas con...”
                     



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“¿Red?” exclamó Green, muy sorprendida ante la pregunta que el anciano acababa de hacerle y apoyando su taza de té sobre la gran mesa oblonga. Tras reponerse de la impresión, sonrió “Oh, él está muy bien. Su madre no le ha dejado salir últimamente de casa para pasar más tiempo juntos, eso es todo.”

“Bueno, si es que hoy vas a visitarlo, recuerda mandarle saludos de parte mía y de Sabrina” pidió Fuji con su rasposa voz que parecía de abuelo paterno “Llevamos años sin verlo.”

“¿Sabrina lo busca?” preguntó la joven aspirante a líder de gimnasio, perpleja.

“Así es” afirmó la joven Reina, validando las palabras del viejo. La joven de cabello castaño y ojos azul zafiro se hallaba enfrentada a Green en el otro extremo de la mesa, acariciando el cráneo del Marowak que ella y su abuelo llevaban más de una década cuidando “Se presentó aquí ayer para visitar la tumba de su Gallade, y nos comentó que estaba muy preocupada por él. De hecho, desde que se enteró de que regresó a Pueblo Paleta ha querido pasar a visitarle, pero no ha tenido el tiempo. También ha tratado de ponerse en contacto con él, pero no le ha contestado ni una sola llamada.”

Green no pudo evitar esbozar una sonrisa de aceptación. “Clásico Red”, pensó.

“Veré de hablar con él hoy” aseguró mientras se levantaba finalmente de su asiento “En fin, será mejor que me ponga en camino. Le prometí a su madre que llegaría a tiempo.”

“En serio te agradezco lo mucho que nos has ayudado hoy, Green” dijo Fuji con una sonrisa cálida y reconfortante “De no ser por ti no habríamos terminado de limpiar ni la mitad de las tumbas.”

“Gracias a usted y a Reina por dejarme ayudarles, señor Fuji” dijo mientras sacaba de su bolso de mano rojo la poké ball que contenía a su Dodrio, para luego alejarse montado en él a gran velocidad “¡Los veré el próximo viernes!”

“Es una muy buena niña” reflexionó Fuji en voz alta, justo cuando Reina terminaba de saludar a Green y cerraba la puerta detrás de ella “Y pensar todo por lo que ha atravesado...”

“Desearía haber tenido una hermana mayor como ella, abuelo” suspiró triste su nieta mientras movía su silla con delicadeza y se sentaba cerca de él para reconfortarlo. Marowak saltó al regazo de la muchacha para hacerle compañía, como de costumbre “Si tan solo papá y mamá estuviesen aquí para darnos una mano...”

Hizo una pausa para llorar en silencio. Fuji la abrazó rodeándola con su brazo derecho, en un intento por hacerla sentir mejor. Verla en ese estado y hundiéndose en tan amargos recuerdos le rompía el corazón.

“Yo también los extraño, Reina” aseguró “Pero debemos seguir adelante.”

“No es solo eso, abuelo” decía Reina entre sollozos “¿Qué haré cuando tú ya no estés? ¿Cómo podré seguir manteniendo a todos estos pokémon abandonados sin tu ayuda? Sin ti el presidente de Kanto podría decidir dejar de pasarnos dinero. El banco nos embargaría, y no tendríamos lugar a dónde ir.”

“Una preocupación para otro día” respondió su abuelo cabizbajo y con una sonrisa débil, intentando soportar el dolor que le causaba su actual predicamento “Ahora debemos celebrar que estamos vivos y que estamos felices con lo poco que...”

Como si el pasado hubiese decidido arruinar aquel momento mordiéndole en la consciencia, una espeluznante voz que conocía mejor que la de nadie más y que nunca pensó que volvería a oír retumbó en su cerebro.

“Nos veremos pronto.”

“¿Abuelo?” preguntó Reina finalmente, alzando la cabeza para descubrir para su sorpresa que Fuji se hallaba mirando a un punto indeterminado del techo, con los ojos abiertos como platos y el rostro igual o más pálido que la luna, como si hubiese visto u oído un fantasma “¿Estás bien? ¿Qué pasa?”

“N-nada” mintió Fuji mientras los abrazaba a ella y a Marowak con fuerza, disipando sus dudas. Su ceño se frunció por completo, y las facciones de su cara se endurecieron “Absolutamente nada.”

                   



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“No” respondió finalmente Mars, saliendo del estupor inicial para luego caminar de espaldas hacia atrás, viéndose incapaz de creer lo que sus oídos acababan de escuchar “¡N-no! Eso no es cierto. Mi padre era un médico respetado, ¡No un mafioso vulgar y perdedor!”

“No, Mars” explicó el muchacho pelirrojo cuyo corte de cabello era idéntico al suyo y que se hallaba en compañía de un Sneasel “Michael era tu padrastro. No solo Ariana es nuestra madre, sino que también compartimos padre. Giovanni es tu padre biológico. Y también el mío.”

La ex-comandante del Equipo Galaxia retrocedió aún más, negándose a aceptar lo que en su cabeza solo podían ser mentiras. Intentó ponerse detrás de su Purugly, pero esta se apartó de ella. La obesa y orgullosa gata estaba cansada de defender a una persona que nunca le había dado ni aunque fuese el más mínimo cariño.

“¡¿Cómo podría ser hermana de un mocoso como tú?!” dijo ella furiosa, al mismo tiempo que dirigía su atención hacia aquellos documentos blancos que Silver sostenía en su mano izquierda“¡¿Cómo sé que esos papeles de adopción no están falsificados?!”

“Puedes revisarlos cuantas veces quieras” retrucó él “No hallarás más que evidencia en ellos. Te garantizo que no están alterados.”

“No intentes engañarme” respondió Mars colérica, al mismo tiempo que se detenía frente a uno de los gruesos y antiguos pilares de la Columna Lanza “¡Jamás de los jamases podría estar emparentada con un ladrón de poca monta como tú!”

“¿Ah, sí?” preguntó Silver de manera sarcástica, finalmente perdiendo la compostura “Mira quién habla, la idiota que se unió a una falsa organización benéfica con el objetivo de destruir nuestro mundo y recrearlo desde cero, dándolo todo por un hombre que ni siquiera se percata de que existe.”

Ella abrió la boca, pero la cerró inmediatamente para gruñir y cerrar ambos puños, conteniendo la furia que dominaba su ser. Sabía que aquel niño tenía razón, pero no podía aceptarlo. No quería aceptarlo. Pero no tenía a nadie que la apoyase. Allí arriba solo estaban ella, él, los pokémon de ambos y el abrumador silencio del Monte Corona. Los vientos del sur y del norte que azotaban la cima de aquel monte en el que la vida como ellos la conocían se había originado soplaban y aullaban con vigor, relatando remanentes de legendarias batallas, dioses poderosos, embrujos prohibidos y héroes extraordinarios.   

“Aún si fuera tu hermana, ¡¿Por qué demonios has venido aquí por mí?!” respondió al fin, plantándole cara “¡No tenemos nada en común más que la sangre!”

Silver inhaló y exhaló profundamente. Había pasado semanas enteras subiendo los pisos y recorriendo todas las zonas de aquel laberíntico y condenado monte con tal de alcanzar la cima y encontrar a aquella ingrata a la que por la fuerza debía llamar hermana. La única alegría que había tenido en todos esos lentos y tortuosos días había sido la evolución de su Magneton en Magnezone a causa del campo magnético que rodeaba toda la montaña. Ho-Oh le había explicado que no podría llevarle hasta lo más alto sin que muriese de hipotermia, por lo que debía recorrer aquel largo y traicionero sendero por su cuenta, y él le estaría esperando allí arriba. Por un lado quería estrangular tanto a Mars como al fénix legendario por todas las hordas de pokémon salvajes que había tenido que derrotar y ahuyentar en el camino, y por todas las bayas silvestres que debió recolectar y comer para no fallecer del hambre; por el otro, sabía que debía mantener la calma y ser lo más franco posible con ella.

“Porque quiero salvar la poca familia que me queda” afirmó él irritado a causa del frío y del cansancio “No malgastes tu tiempo buscando a Cyrus. No podrás acceder por aquí al Mundo Distorsión para rescatarle, y tampoco por la Cueva Retorno. Y aún si pudieras hacerlo, ¿Por qué querrías salvar a ese hombre? Hasta donde sé solo quería crear un mundo para él solo. Te habría borrado a ti también, junto con el resto del Equipo Galaxia.”

“¡¿Y cómo sabes todo eso?!” preguntó ella, señalándole acusatoriamente con el dedo índice de su mano derecha. Ahora además de desesperada se sentía espiada “¡¿Cómo sabes que estuve explorando en la Cueva Retorno?!”

“Ho-Oh me lo ha dicho” contestó Silver “Y creo en sus palabras. ¿No es así, Ho-Oh?”

Como si hubiese estado esperando el momento oportuno para hacer su aparición, el majestuoso y elegante pájaro de fuego se materializó justo detrás de ellos, asintiendo con la cabeza y alejando con el calor de sus llamas la nieve y el frío que los rodeaban. Purugly dio un brinco maullando asustada, mientras que Sneasel ni se inmutó.

Mars quedó boquiabierta ante la magnificencia que Ho-Oh desprendía con sus alas abiertas de par en par. Había oído leyendas acerca de él, pero jamás pensó que fuese real. Era como ver al sol mismo encarnado en un pokémon.

“Deja esta vida de fugitiva de la ley y ven conmigo” dijo Silver dando un paso hacia adelante y extendiéndole su mano derecha “No tienes por qué seguir escapando sola. Ayúdame a reconstruir a nuestra familia.”

“¿Cómo sé que no tendré que seguir huyendo de la policía?” respondió ella con lágrimas en los ojos, con la culpa y el remordimiento carcomiendo su corazón “¿Cómo sé que no eres igual que yo? Hasta donde he leído sobre ti no somos diferentes. Robaste un pokémon, igual que yo robé a los míos, y de seguro debes de tratarlos de la misma forma.”

“Tienes razón” admitió Silver “Robé pokémon porque estaba solo y enojado. Porque quería ser mejor que nuestro padre. Pero luego aprendí a querer a mis pokémon, a verlos como mis amigos y no como meras herramientas. Puedo ayudarte a hacer lo mismo con los tuyos. A ser una mejor persona. Pero para ello debes confiar en mí. Dame la mano. Mejoremos juntos.”

Mars volvió a encontrarse a sí misma sin palabras. Sus ojos se desviaron del rostro de Silver hacia los de su Sneasel, que la miraba con curiosidad.

“Je” rió ella con gran pesar “Sabes...me recuerdas un poco a Cyrus. A él también le gustaban los Sneasel.”

Silver quedó atónito. Antes de que pudiese contestar a aquella observación, sintió cómo ella lo abrazaba como si fuese un salvavidas. Decidió dejar de lado su orgullo por un instante y corresponder a aquella muestra de afecto, feliz de haberla hecho entrar en razón.

Conmovido por la escena que acababa de presenciar, Ho-Oh giró luego la cabeza en dirección hacia el que sabía era su siguiente destino, tanto consternado como serio.

“Apresúrate.”

La voz de Lugia le llamaba, suplicándole su asistencia. No podían defraudarle.

                   



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“¿Partir?” preguntó el viejo diseñador de trampas muy apenado, sentándose sobre su silla favorita mientras sentía como si mil puñales se le estuviesen clavando en la espalda “¡Pero Jirachi, mi viejo amigo! ¡Desde que te hallé en ese cometa me has ayudado mucho! ¡Has logrado que mi nuevo negocio aquí en Kanto prospere dándome ideas para nuevos trucos tan brillantes que ni a mí se me podrían haber ocurrido! ¡De no ser por ti hubiese tirado la toalla hace mucho tiempo atrás! ¡No podré sobrevivir sin ti!”

“Usted también me ha ayudado mucho, querido Maestro Treta” respondió Jirachi mediante telepatía. El pequeño pokémon singular había llegado a querer al anciano como si fuese su propio padre “Pero ya no puedo quedarme. El mundo me necesita. No puedo fallarle a aquellos que han depositado su fe en mí.”

“¿Al menos puedes prometerme que volverás cuando todo esto acabe?” preguntó el Maestro Treta ilusionado.

“¡Por supuesto!” aseguró el genio de los deseos con una sonrisa de oreja a oreja mientras flotaba en el aire “Pero solo si usted me promete a su vez que se pondrá a buen resguardo.”

“¡Tenemos entonces un trato, mon ami!” respondió el anciano estrechando manos con su inseparable amigo. Tras separarse sacó un largo pañuelo blanco de su chaqueta de muchos colores para secar sus lágrimas “¡Ahora ve! ¡Ve con tus amigos antes de que me eche a llorar cual payaso triste de feria!”

Y concediéndole su deseo, el genio blanco de cabeza amarilla con forma de estrella salió volando por la ventana del taller, partiendo hacia donde el deber le llamaba.


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@Nemuresu Personalmente siempre he visto a Giratina como la versión de Hades del universo pokémon, basándome en la personalidad que tiene en el anime y el rol que cumple en Platino, salvando al mundo de los planes de Helio/Cyrus. Tengo entendido que en el manga de Special es un villano, pero podría estar equivocada.
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#4
Me siento bastante mal por Landorus. Él sabía muy bien por donde iban las cosas, pero sus hermanos fueron demasiado tercos para entenderlo. Ya' don't fuck with the top dog of OU indeed.

No estaba esperando a que el Ragnarok fuese tan extenso en cuanto a los personajes, debo admitir. Primero están todos los de Unova directamente, luego está Mewtwo aún traumado con el TR (nica callback to Amber btw), luego Hoopa que me da una impresión similar a Hulk, y ahora también un Jirachi.

Hope everyone's ready for some extensive explanations around.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#5
 
Capítulo 3: Scherzo, Parte 1
 
“Con las piezas en posición, la partida comienza”
 
 
Ciento cincuenta años atrás, en los tiempos de la era feudal de la región de Johto, dos grandes torres se alzaban en todo su esplendor sobre la antigua y sagrada Ciudad Iris.

Ambas torres albergaban a dos colosales aves. Una de ellas ostentaba un plumaje tan rojo como el fuego que su pico podía exhalar y tan dorado como el sol en el que bañaba sus alas; la otra, plumas plateadas como la luna y placas tan azules como el mar.

Desde lo más alto de sus moradas, aquellas dos aves velaban por el despertar, por el sueño y por la salud tanto de los humanos como de los pokémon, reconociendo la existencia del otro y conviviendo en armonía.

Pero un día, a causa de las constantes e interminables guerras, un fuerte rayo de origen desconocido azotó a una de las dos torres, quemándola en cuestión de segundos. Aunque casi todos lograron evacuar el enorme torreón, tres desconocidos y desgraciados pokémon perecieron al quedar atrapados dentro de él, siendo consumidos por las llamas.

Invocando a una potente y tormentosa lluvia, el ave de plumas plateadas acabó con el incendio con un simple batir de sus alas. El ave del sol, entristecida ante la gran tragedia, resucitó con su poder celestial a aquel trío de pokémon, dándoles una nueva vida y convirtiéndoles en los nuevos guardianes de toda la región.

Los humanos temieron el poder de aquellos pokémon que habían manipulado el ciclo de la vida y de la muerte, e intentaron suprimirlo mediante la violencia. Y las dos aves, ofendidas ante su atroz conducta, abandonaron aquellas tierras junto a los tres guardianes para luego tomar caminos separados.

Mientras el ave de alas plateadas se sumergía en lo más profundo de los mares para vivir en soledad, el ave del sol engendró en un arrebato de ira a tres indómitos y desagradecidos hijos. El primero de ellos heredó de él un corazón tan frío como el hielo; el segundo, su orgullo en su mayor estado de vanidad.

Y el tercer hijo, aquel al que llegaría a odiar por sobre los otros dos con mucha diferencia, heredaría las llamas ennegrecidas por la oscuridad en su corazón. Y cuando llegase el momento, aquella falsa ave del sol traería consigo y junto a sus hermanos el Armagedón.

 


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“Quizás mis últimas palabras estaban demasiado envueltas en la sutileza” dijo la mujer de cabello oscuro y ojos rosados con frialdad mientras sostenía su pokégear con su mano derecha, con la mirada fija en la pared y en la nada misma “Así que lo diré una vez más en términos que pueda entender: no haré La Puerta al Mundo Mágico 4. ¿Ahora sí ha quedado claro?”

“¡Oh, pero Sabrina!” gimoteó la voz masculina y rasposa desde el otro lado de la línea “¡No tienes idea de lo mucho que a Hitomi y a mí nos ha costado convencer al señor Wood para que me permita rodar la cuarta parte! ¡Hasta he tenido que pedir un préstamo por adelantado al banco, y sin mi estrella principal, solo me quedas tú!”

“La respuesta sigue siendo no” retrucó Sabrina, impertérrita y con indiferencia “Con la tercera parte apenas pudimos recuperar lo invertido, y las cuartas entregas siempre son veneno de taquilla. Además, no volveré si Rosa no vuelve. Así que ya sabe dónde puede meterse su oferta.”

La voz del hombre se tornó agresiva y hostil en un pestañeo, como si sus esperanzas hubiesen sido aplastadas y reventadas contra el suelo por el Mazazo de un Abomasnow.

“¡LO SABÍA! ¡Debí habérmelo esperado de una...!”

Sabrina arrugó el entrecejo mientras escuchaba a aquel hombre detenerse en pleno grito para luego emitir un silencioso y cómodo gorjeo, como si algo o alguien estuviese ejerciendo una potente presión sobre su cuello, ahorcándole. Tal y como esperaba que lo hiciese.

“Es lo máximo que le permitiré acercarse a esa palabra, señor Pokémet” expresó con evidente descontento “Así que le sugiero que piense en una más profesional en cuanto le suelte.”

Oyó finalmente al frustrado director exhalando, probablemente buscando aire mientras el color rojo desaparecía de su rostro. No pudo evitar hallar tragicómica aquella imagen mental.

“Tienes razón” reconoció él entre jadeos mientras recuperaba el aliento “Eso no fue correcto de mi parte. Pero tienes que entender que esto es muy importante para mí, Sabrina. Esta película será no solo la última de la saga, sino también la culminación de mi carrera. Será la forma perfecta de jubilarme y pasar los años que me queden con mi esposa. Y sabes más que bien que fuiste tú misma quien nos ayudó a que las dos primeras películas fuesen tan exitosas en tu papel de Bellelba. El público te adora más que a Rosa. ¿O es que ya has olvidado cómo en la avant-première por lo menos la mitad de los fanáticos fueron solo para sacarse una foto contigo?”

“No lo he olvidado” espetó ella ipso facto, al mismo tiempo que suspiraba y se llevaba los dedos de su mano izquierda al puente de la nariz “Muy bien, le ayudaré. Pero solo con dos condiciones.”

“¿Y cuáles serían?” inquirió Pokémet preocupado, temiéndose lo peor.

“La primera es que Bellelba deberá morir en la historia, con una muerte digna y sin posibilidad alguna de que resucite” articuló Sabrina en perfecto castellano y con un tono seco y cortante “Será la única forma en la que el público comprenderá que este es el final. Asegúrese de que Hitomi ponga eso en el guion.”

“La convenceré” prometió él, consciente de que ella estaba leyéndole la mente con tal de cerciorarse de que no estaba mintiéndole “¿Y cuál sería la segunda condición?”

“Cobraré el doble de lo que me pagaron en la tercera” afirmó ella sin rodeos.

“¡¿Qué?!” exclamó Pokémet asustado “Pero eso equivaldría a...”

“Sesenta millones” le interrumpió Sabrina “Lo sé. No necesito que me haga la suma.”

“¡Pero Sabrina, tengo una casa y una esposa a la que mantener!” se quejó el director.

“Y yo tengo pokémon y un gimnasio que mantener” objetó ella irritada. Las discusiones con Pokémet siempre terminaban agotándola “Escúcheme bien, Sidney. Ya hemos pasado por esto en incontables ocasiones. Entiendo que esté orgulloso de sus películas, y yo también estoy feliz por que haya logrado triunfar en la industria. Pero necesito el dinero tanto como usted, especialmente si esta será la última vez que trabajemos juntos. Las figuras de la reina Bellelba ya no se venden, por lo que mis ingresos están disminuyendo. Apenas gano lo suficiente con las lecciones que les cobro a mis estudiantes, y no voy a vivir haciendo trucos con mi mente y pidiendo limosna hasta que consiga firmar contrato para otra clase de filmes si esta cuarta parte suya no recauda sea cual sea la cifra que el señor Wood espera. Así que tome mi oferta o déjela.”

Aguardó pacientemente su respuesta. No tenía nada de lo que asustarse, pues sabía exactamente lo que escucharía a continuación.

“De acuerdo” aceptó Pokémet rendido “Trato hecho. La filmación empezará en enero del año próximo. Me aseguraré de que Hitomi te envíe una copia del guion en estos días, si es que lo completa esta semana.”

“Así me gusta” afirmó Sabrina “Que tenga un buen día, señor Pokémet.”

No recibió otra respuesta más que el sonido de Sidney colgando y poniendo fin a la llamada. Decidió distenderse dejando su pokégear sobre la mesa de luz para luego dirigirse hacia el sillón de tramado morado de su sala de estar, donde se desplomó exhausta, apoyando su cabeza sobre el brazo derecho del mueble. Se atrevió a bajar los párpados y descansar, solo para tener que alzarlos a los pocos segundos cuando sintió una diminuta lengua lamiendo su mejilla derecha. Dos ojos felinos y púrpuras con pupilas tan blancas como la luna ocupaban por completo su campo de visión.

“¿Y tú qué me ves?” preguntó fastidiada, casi rezongando “¿Qué es lo que quieres ahora? ¿Comida? ¿Caricias? ¿Más práctica de Paz Mental?”

Su entrecejo se arrugó por segunda vez aquel día en cuanto la imagen que Espeon le compartió fue procesada por su cerebelo y su cerebro.

“¡¿Y qué más quieres que haga?!” gritó furiosa y forzando a la gata psíquica a retroceder, haciéndola caer al suelo de pie “¡Si tanto quieres reencontrarte con él, entonces ve corriendo hasta allá! Conoces el camino, así que ve tú misma. ¡Porque yo no te acompañaré!”

Espeon movió su cola bífida de izquierda a derecha, mirándola a los ojos muy enojada. Nuevamente le compartió lo que sentía.

“¡YA NO IRÉ A VERLO!” vociferó Sabrina colérica, perdiendo los estribos mientras se levantaba del sillón y se cruzaba de brazos a la velocidad de un rayo “¡Es él quien debe venir aquí a disculparse! Ha sido un cretino conmigo, y también contigo. ¡¿O es que te atreves a defenderlo?!”

La gata de pelaje lila aterciopelado se echó para atrás atemorizada en cuanto recibió las violentas ondas psíquicas que su entrenadora estaba liberando involuntariamente. Su rostro se entristeció.

“¡Como sea!” protestó la líder de gimnasio mientras apoyaba sus manos sobre sus caderas “¡¿Sabes qué?! Estoy harta. Te prohíbo abandonar esta casa o hablar siquiera del tema. Él ya no es tu dueño, ¡Yo lo soy! Y como dueña tuya que soy harás exactamente lo que te diga. ¡¿ENTENDIDO?!”

Espeon se vio obligada a asentir con la cabeza, soltando un maullido melancólico y lastimero. No le gustaba admitirlo, pero en el fondo sabía que ella tenía razón.

Sabrina volvió a conectar sus dedos con el puente de su nariz. Tras suspirar derrotada, tomó a Espeon con ambas manos y se sentó con ella en el centro del sillón para acariciar su espalda con afecto. Mientras la gata ronroneaba y comenzaba a quedarse dormida sobre su regazo, observó cómo los generadores potenciadores de sus brazaletes brillaban con un fulgor verde lima, indicando que sus poderes se habían desbocado de nuevo. Se sentía mal por haber tenido que llegar a aquel extremo gritándole a su compañera de departamento considerando el vínculo de amistad que habían formado los últimos años, pero a su vez comprendía que no le había dejado otra alternativa. “Sé fuerte para ser gentil”, se decía siempre a sí misma.

Sin poder volver a dormirse y sin saber qué hacer, jugueteó involuntariamente con la hebilla romboide color plata de su cinturón, apretando el interruptor para abrir un compartimiento secreto y sacar de ella con su mano derecha el contenido en su interior: era aquella preciosa y rara alakazamita que su auto-proclamado admirador número uno de Kalos le había obsequiado el año pasado. La minúscula piedra irradiaba un aura apenas perceptible cuya coloración alternaba entre amarillo y marrón claro cada cierto tiempo, produciendo un efecto casi hipnótico.

La líder de gimnasio de Ciudad Azafrán comenzó a reflexionar sobre lo que había sido su vida hasta aquel punto. Estando a menos de dos meses de cumplir veinticinco años había conseguido una vida tanto pacífica como apasionante. La gente de la ciudad ya no la veía con miedo cada vez que paseaba por la calle, había hecho las paces con el maestro del dojo-karate, los demás líderes de gimnasio ahora se atrevían a hablarle, se había vuelto una sensación en Unova como actriz de los estudios cinematográficos Pokéwood, atendía muchos más alumnos que cuando era joven e incluso se había vuelto una socia honoraria de Silph S.A. al haber sido la primera en estrenar su más reciente y revolucionario invento, el Mega-Cinturón. Estaba en su mejor momento pero, ¿Por qué entonces se sentía como si le hubiesen acabado de amputar un brazo?

Naturalmente no todo había sido color de rosas. Su Gallade había muerto tres años atrás, empujándola para evitar que una viga suelta la aplastase mientras se encontraba en el estudio actuando en una película sobre un drama entre un hombre casado con hijos y su amante secreta. Nunca perdonaría a Pokéwood por lo ocurrido, mas al mismo tiempo se culpaba por el fallecimiento de su pokémon. Si tan solo hubiese podido haber hecho caso a aquella horrible premonición que había tenido la noche antes del primer día de rodaje...

El llamado a su puerta por alguien que había tocado el timbre la arrebató de su introspección. Ya sabía perfectamente el rostro familiar con el que se encontraría antes de siquiera haber puesto su mano sobre el picaporte.

“Buenas tardes, señorita Sabrina” dijo el hombre de cabello verde y encrespado, ataviado con sus características bata roja y sandalias azules y con una sonrisa de oreja a oreja “Es hora de su masaje semanal.”

“Buenas tardes, Liu” contestó Sabrina mientras resistía el impulso de estamparle la puerta en la cara “Escucha, me disculpo por no haberte avisado por teléfono con antelación pero, ¿Podemos posponerlo para el viernes próximo? Te pagaré esta y la sesión de la semana que viene si accedes.”

“Cómo lo siento, pero no puedo permitirme retrasar su terapia” se lamentó Liu muy apenado “Ya hasta he traído la camilla.”

“¿Estás seguro de que no puedes hacer una excepción el día de hoy?” suplicó ella, haciéndose en vano ilusiones por que le dijese que sí “Hoy no estoy muy de humor. Además, sabes que me resulta humillante.”

“A mí también me da vergüenza, señorita Sabrina” afirmó el joven kinesiólogo con buena intención mientras pasaba, ingresando despacio con la camilla en la residencia “Pero recuerde lo que le dijo el médico: si se rehúsa a hacer esto una vez a la semana deberán recetarle pastillas para controlar el estrés. Y los dos sabemos que usted odiaría eso.”

“En efecto lo odiaría” reconoció resignada Sabrina mientras cerraba la puerta. La dedicación y la humildad del muchacho siempre le ganaban “Muy bien, entonces hagámoslo cuanto antes. Así podrás irte temprano.”

Procedió a desvestirse sin prisa pero sin pausa, y en menos de dos minutos ya estaba acostada boca abajo sobre la camilla, con la parte de abajo de su cintura cubierta por la suave manta blanca. Mientras Liu comenzaba a realizar maravillas con sus dedos sobre su desnuda y caucásica espalda, escogió hacer levitar con una simple orden mental su pokégear frente a ella, dispuesta a revisar su pequeña y muy limitada lista de contactos para recordar con exactitud a quién debía o quería llamar.

Sabrina odiaba la tecnología. No era alérgica a ella, pero aborrecía utilizar seguido su teléfono celular tanto como el beber café o alcohol. Para ella eran tanto pésimos estimulantes como unos mata-neuronas de primera, y siempre la ponían demasiado tensa, razón por la cual se había negado a cambiar su viejo y todavía funcional pokégear por los más recientes modelos de SmartRotom que se habían popularizado en Galar y en Kanto la última década. Ni siquiera usaba las redes sociales, aún a sabiendas de que su inactiva cuenta en Instapoke contaba con más de medio millón de seguidores que esperaban ansiosamente a que hiciese una nueva publicación con foto incluida. Las consideraba una pérdida de tiempo que podría invertir entrenando con sus pokémon o aprendiendo a dominar sus poderes psíquicos, los cuales aumentaban a cada minuto desde el día en el que se manifestaron, haciéndola doblar con su mente su primera cuchara de plata cuando era pequeña. Pese a que disfrutaba el ya no ser considerada una fenómeno por todos en Kanto, también prefería estar sola. Como consecuencia, la cantidad de gente que tenía anotada a su pokégear era minúscula. Decidió revisar cada nombre por orden alfabético.

Brycen. Líder de gimnasio de Ciudad Teja, y maestro en pokémon del tipo hielo. Habían hecho buena pareja en más de una película, y aunque ninguno de los dos hablaba mucho con el otro había llegado a considerarlo alguien de fiar y a quien podía ver como un igual.

Caitlin. Aquella muchacha amiga de Cynthia que ejercía como miembro del Alto Mando de Unova. La había conocido casi de pasada durante la proyección de su última película en Pokéwood, y habían acordado intercambiar números para mantenerse en contacto en cuanto descubrieron que la otra tenía poderes psíquicos. La verdad era que por lo poco que habían llegado a hablar no quería volver a verla. Le recordaba demasiado a como ella había sido de joven: recta y arrogante. Y detestaba a la gente que le hacía recordar sus propios defectos.

Erika. La líder de gimnasio de Ciudad Azulona. Llevaban siendo amigas desde hacía ya ocho años, y aunque hallaba encomiable su preocupación por la naturaleza, el medioambiente y los pokémon del tipo planta nunca paraba de hablar y se quedaba dormida con facilidad. Además siempre le ofrecía un té de manzanilla que tenía un sabor asqueroso.

Ethan. Aquel muchacho de Johto que ahora era considerado el campeón de ambas regiones, habiéndole quitado el título a Lance ocho años atrás. Solían entablar combates pokémon los domingos, y siempre la vencía. Se había atrevido a echar un vistazo en su mente tiempo atrás, solo para hallar una ingenuidad y una arrogancia tan alarmantes como las de aquel patán de Blue. No le apetecía escuchar su voz en aquel instante de relajación.

Liza. Aquella dulce y simpática niña líder de gimnasio de Hoenn. Ella y su hermano Tate eran probablemente sus amigos más cercanos pese a la diferencia de edad. Ambos mellizos la habían sorprendido con lo maduros que eran para tener tan solo quince años, y hasta le habían enseñado un par de trucos mentales más que útiles. Nada le encantaría más que llamarles en aquel instante para preguntarles cómo estaban, pero sabía que probablemente estarían entrenándose junto a sus pokémon en aquellas horas, y no quería romper su concentración. Sabía mejor que nadie que no había nada más desagradable para un psíquico que ser molestado en plena meditación.

Misty. Líder de gimnasio de Ciudad Celeste. La especialista en pokémon acuáticos se había puesto en contacto con ella unas horas antes, implorándole que se mantuviese alerta. Para su extrañeza, y según lo que le había dicho, Koga y el resto del Alto Mando habían enviado instrucciones por parte de Lance a cada líder de gimnasio de Kanto y de Johto para pedirles que estuviesen atentos a cualquier tipo de actividad inusual o anormal en su área, y que se preparasen para evacuar a toda la gente si las cosas terminaban “pasando a peores”. Había tratado de leer su mente en busca del motivo detrás de aquella petición tan vaga e imprecisa, solo para descubrir que sabía lo mismo que ella. No era la primera vez que interactuaban, y tampoco le caía precisamente mal, mas la conocía bien y sabía que si volvía a llamarla de seguro comenzaría a hablarle sobre el chico con el que llevaba saliendo por casi once años desde que se conocieron en el Cabo Celeste, sin concretar la relación de una vez por todas.

Red.

Los amargos recuerdos volvieron a bullir en su mente mientras recordaba al único hombre en su vida que se había robado su corazón tanto como se lo había roto. Le había enseñado a ser ella misma, e incluso habían perdido la virginidad juntos con la promesa de que algún día harían pública su relación casándose y formando una familia. ¿Y todo para qué? Para que la abandonase permaneciendo recluido en el Monte Plateado por diez años, solo para volver a su hogar y sin dignarse a hablar con ella o a pedirle perdón por su larga ausencia. No solo no atendía sus llamadas, sino que además obstruía sus intentos de comunicación telepática con su barrera mental. La misma barrera mental que ella misma le había enseñado a crear.

“Hola, Sabrina, he vuelto. Discúlpame por haberte dejado sin previo aviso y poniéndote como niñera de mi pokémon por once años mientras me la pasaba estando deprimido y sintiendo pena por mí mismo en el lugar más frío e inhóspito del planeta. ¿Te apetece ir a almorzar?”

El imaginarse aquel ficticio escenario le causaba más rabia de lo debido. No podía culparle, puesto que sabía que ambos aún tenían muchos asuntos que atender y resolver antes de reunirse definitivamente. Sabía que se reunirían definitivamente.

Había tenido varias visiones borrosas aunque idílicas que auguraban un futuro hermoso para ambos: una conversación de medianoche, una sortija de compromiso y un bello niño varón con rasgos de ambos. Sin embargo una parte de ella temía a su vez que dichas visiones no llegasen a cumplirse, que algo malo pudiese llegar a suceder en el medio. Había aprendido más de una vez que el futuro estaba en constante movimiento, y que podía cambiar impredeciblemente de un segundo al otro. No obstante había algo sobre lo que tenía absoluta certeza: el amor era un poder psíquico tan potente como cualquier otro. Una chispa de energía que jamás moría, que solo se transformaba.

Chispa.

Como si la ira de un dios hubiese decidido desquitarse con su hogar, su casa fue azotada repentinamente por un potente sismo que hizo que varios muebles se sacudiesen y algunos libros y marcos con fotos que había en los estantes de su biblioteca cayesen violentamente al suelo. Espeon, más despierta que nunca, pegó un brinco con el pelaje erizado y, agazapada, empezó a sisear, enseñando los colmillos y con los ojos clavados en el techo.

“¡MADRE MÍA!” exclamó Liu, deteniendo su labor mientras se sostenía de una silla de madera para no perder el equilibrio “¡¿Qué ha sido eso?! ¡¿Qué está pasando?!”

Sabrina abrió los ojos como platos mientras su mente procesaba lo que acababa de acontecer. Sabía que Espeon siempre siseaba de esa forma cuando su pelaje detectaba alguna notoria y adversa alteración en el clima que la rodeaba. Instintivamente se levantó de la camilla y, cubriendo su torso con la manta, corrió hacia la ventana izquierda de su casa para asomarse a contemplar el panorama.

Allí afuera, Ciudad Azafrán estaba a punto de ser reducida a cenizas por una colosal y relampagueante nube negra, que desde el cielo se cernía sobre la inmensa metrópolis y sus indefensos ciudadanos como si estuviese ante un buffet de todo lo que pudiese comer.

 


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“¿Ha habido algún cambio?” preguntó un estresado e impaciente Wallace por enésima vez en aquel largo y tedioso día. La espera finalmente comenzaba a afectarle.

“Ninguno” respondió una mujer de cabello de coloración similar a la del suyo mientras monitoreaba junto a su Sealeo las ondas de energía que el corazón de la Cueva Ancestral emitía con un pequeño dispositivo amarillento en su mano izquierda “Los niveles son estables.”

“Confirmo” comentó un hombre corpulento con rasgos faciales similares a los de Wallace, acompañado de un Crawdaunt y con un aparato idéntico al de la mujer en su mano derecha “Si Groudon y Kyogre hubiesen despertado, los niveles estarían por las nubes.”

La gran radio apoyada sobre el suelo rocoso rodeado de enormes formaciones de rubíes y un río de lava crepitó, dando a entender que un comunicado sería dado a través de ella a continuación.

“Tampoco hay señales de Rayquaza cerca del Pilar Celeste” anunció una voz masculina “Llevamos horas aquí arriba en la cima, pero sigue sin haber ni rastros de él. Informaremos si detectamos algo.”

Wallace se dio la vuelta decepcionado, haciendo a un lado su larga y elegante capa blanca, que combinaba con su característica boina. Había tenido la corazonada de que el dragón legendario se manifestaría antes del Ragnarok, pero el tiempo que llevaban vigilando ambos sitios no habían hecho más que demostrar que su hipótesis había conducido a un callejón sin salida. ¿Por qué Rayquaza no había dado acto de presencia? Sabían que tras el evento ocurrido años atrás había despertado, y había llegado a avistarle durante la invasión de Deoxys en Hoenn. ¿Acaso debían valerse nuevamente de la energía de varias mega-piedras como Zinnia había hecho en su momento para invocarle? Aquellas y más eran las dudas que asaltaban su mente, sin darle una respuesta clara de lo que debían hacer. Y el tiempo se les acababa.

El líder de gimnasio de Arrecípolis sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo. ¿Y qué tal si la predicción del Oráculo había resultado errónea? ¿Y qué tal si Rayquaza no se presentaría y todos morirían?

No. No podía ser posible. El Oráculo nunca se equivocaba. Debía confiar en que su clan, el clan Endrino y el clan Meteoro podrían detener el Ragnarok junto con los elegidos. Aún tenían tiempo. Tan solo debía hallar un modo de acelerar las cosas para que la balanza se inclinase a su favor.

“Pero mira qué guapo te has puesto desde la última vez que nos vimos, muchacho.”

Aquella familiar voz hizo que su inicial sorpresa fuese reemplazada en un parpadeo por una gran alegría. Dejó de caminar en círculos y se volteó para recibir con una reverencia al recién llegado mientras veía cómo el resto de su clan miraba su accionar estupefacto.

“¡Gran maestro Juan!” exclamó con júbilo mientras volvía a ponerse de pie muy contento “Nos honra con su presencia. Pero, ¿Qué está haciendo usted aquí?”

“¿Que acaso un viejo coordinador como yo no puede pasar por aquí unos días antes de recuperar su viejo título de líder de gimnasio para visitar a su mejor estudiante?” rió jovialmente Juan mientras abrazaba a Wallace frente a sus anonadados discípulos como si de un viejo amigo se tratase “Mi gira por Alola terminó un poco antes de lo esperado, así que decidí aprovechar la oportunidad para venir a ver cómo estabas. El viejo guardián me informó que te encontrabas aquí dentro.”

Wallace le correspondió el abrazo y al separarse de él abrió la boca para hablar, pero su antiguo maestro le detuvo alzando su mano derecha para indicarle que no había terminado.

“No te preocupes, me lo ha explicado todo” afirmó con un tono más serio y formal mientras tocaba la punta de su fino y bien cuidado bigote con las yemas de los dedos de su mano izquierda “Admito que me resulta un poco difícil de creer. Predicciones de un oráculo sobre el inminente fin del mundo es demasiado fantasioso e impactante como para asimilarlo todo tan de sopetón. Pero siempre me he dicho a mí mismo ser lo más receptivo posible, así que si necesitas ayuda con algo aquí me tienes.”

Wallace sonrió muy agradecido. Después de tantos años su tutor en el arte de los concursos y en el dominio y adiestramiento de pokémon marinos seguía siendo el mismo hombre sabio y caritativo que había conocido cuando era apenas un infante. No había cambiado ni un poco.

“En verdad lo aprecio” respondió por fin con una segunda reverencia “Aunque me temo que de momento no tengo mucho para pedirle.”

“No es molestia, mi muchacho” carcajeó Juan mientras abría su grueso y majestuoso abrigo azul marino con bordes plateados para resistir mejor el calor que la lava de la Cueva Ancestral emitía “Me conformaré con hacerte compañía el tiempo que sea necesario.”

Su enternecedor reencuentro se vio interrumpido por una serie de pitidos que provenían del poké-multinavegador de Wallace. El ex-campeón de Hoenn miró asombrado su dispositivo en cuanto lo abrió para enterarse de que quien le llamaba no era otro que Steven.

“Discúlpeme un segundo, maestro” pidió mientras atendía la llamada “¿Steven? ¿Qué sucede?”

“No estoy muy seguro, Wallace” retrucó Steven con un dejo de preocupación en el tono de su voz “Maxie del Equipo Magma ha solicitado mi presencia, la del Alto Mando y la de los líderes de gimnasio en su guarida cerca de Ciudad Calagua. No nos ha dado mucha más información al respecto, y tememos que podría tratarse de una embocada. Necesitaremos que tú también vayas para que estemos todos juntos por si algo sucede. Te estaremos esperando allí.”

“Ya veo” consiguió Wallace muy perplejo antes de poner fin a la llamada “Voy en camino.”

“Me quedaré aquí ayudando al resto de tus amigos” declaró Juan con una sonrisa repleta de seguridad y entendimiento “Mantendré la señal de mi poké-multinavegador abierta por si necesitas ponerte en contacto conmigo. Y descuida, si veo que el agua sube aunque sea unos cuantos centímetros me aseguraré de que Arrecípolis sea evacuada en el acto.”

“No sé cómo podré agradecérselo, maestro” contestó su aprendiz con una tercera y última reverencia.

“No tienes que, viejo amigo” aseguró su maestro apoyando con orgullo su mano derecha sobre su hombro izquierdo con orgullo “Ahora ve. Tus compañeros te necesitarán.”

Wallace asintió esbozando una sonrisa y se apresuró a abandonar la Cueva Ancestral lo más pronto posible. Una vez fuera de ella, se acercó al gran lago que se hallaba en el centro de la antigua y sagrada ciudad y sacó la poké ball que contenía a su Milotic. La larga y bella pokémon serpiente marina de relucientes escamas amarillas, rojas y azules que recordaban a las de una sirena emergió de su cápsula contenedora emitiendo un hermoso y cautivante canto como el que solo las mejor desarrolladas hembras de su especie podían.

“No debemos perder tiempo” dijo en voz alta y con determinación Wallace mientras se quitaba su capa y procedía a subirse al lomo de su pokémon “¡Hacia la ruta 124, Milotic! ¡Utiliza Buceo!”

Milotic obedeció entusiasmada, y en cuanto se cercioró de que su amo hubiese respirado profundo para reunir aire se sumergió en lo más profundo del océano, dejando Arrecípolis atrás en cuestión de segundos.

Mientras se sujetaba del cuello de su amiga y resistía la presión del agua lo mejor posible, Wallace comenzó a pensar en Steven. Empezaba a lamentarse el hecho de que la petición por parte de Lance la noche anterior de advertir a su amigo y al Alto Mando hubiese sido ignorada y olvidada en favor de decidir el lugar en el que cada clan debía de estar hasta que el desastre hubiese comenzado. Y solo él tenía la culpa de ello, pues él mismo había sido quien lo había propuesto.

Steven y él habían sido amigos desde que tenía uso de razón. Habían crecido y entrenado juntos por años bajo la tutela de Juan y del viejo Drake, hasta que eventualmente consiguieron superar a sus dos maestros. Pero en los últimos años se habían vuelto muy distantes, con Steven abandonando Hoenn muy frecuentemente y forzándole a tener que ocupar su lugar como campeón de la región a causa tanto de su ausencia como también tras que el joven Brendan perdiese credibilidad como campeón tras su derrota a manos del campeón de Johto. Había tenido que presenciar los horrores causados por Deoxys a lo largo y ancho de toda su región, así como también el mantener la compostura para cazar uno por uno a los miembros de la ASNH por los daños causados y las vidas perdidas durante el ataque del pokémon del espacio, por no mencionar la lenta y tortuosa reconstrucción de Ciudad Portual y de Ciudad Calagua.

Todavía recordaba con claridad la forma insólita en la que todo concluyó. Deoxys se la pasó días y días enviando más y más zánganos mientras hacía frente a los ataques de los pokémon del Alto Mando y al mismísimo Rayquaza, hasta que un día, sin previo aviso ni explicación lógica, desapareció sin dejar rastro, y como consecuencia de ello sus clones comenzaron a caer muertos desde el cielo, desintegrándose en el aire. La prensa aseguraba que él y sus colegas líderes de gimnasio junto con Steven y el Alto Mando habían sido los responsables de destruirle, pero todos ellos sabían que eso no era cierto, mas prefirieron no decir palabra alguna al respecto para que no cundiese el pánico. Y tras lo ocurrido con aquel pokémon de otra dimensión capturado por Flannery, el joven Brendan le sugirió a Steven regresar como campeón, lo que significaba que él volvería a su viejo puesto como líder de gimnasio.

Wallace ya había tenido suficiente estrés por todo un año y medio. Le resultaba más práctico que Juan ejerciese nuevamente su viejo papel como líder de Arrecípolis para poder enfocarse en algo que llevaba años posponiendo, que era la búsqueda de los otros posibles descendientes del Clan Arrecípolis. Los últimos meses de investigación habían dado sus frutos, permitiéndole hallar a por lo menos medio puñado de hombres y mujeres que compartían tanto su historia y linaje como también su color de piel, de ojos y de cabello. Y con algo de suerte pronto se les unirían más descendientes.

Eso, claro está, si sobrevivían a lo que ocurriría aquel día.

Su mente estaba divagando. Volvió a concentrarse en Steven y lo muy asustado que le notó cuando hablaron por el poké-multinavegador. ¿Qué podría traerse entre manos alguien como Maxie? La respuesta era nada bueno, desde luego. Aborrecía a aquel hombre y a su organización eco-terrorista por las tres ocasiones en las que casi habían causado el fin de Hoenn y el del mundo entero en el proceso. Le costaba trabajo comprender cómo era que un criminal como él seguía sin estar tras las rejas después de todo lo que había hecho. Pero no importaba. Ya lo averiguarían en cuanto llegase a su destino y se reuniese con los demás. Y lo más importante de todo: ya tendría tiempo para enmendar su error explicándole a Steven la situación apenas se viesen cara a cara.

Con valor y con premura golpeó suavemente la espalda de Milotic para convencerla de nadar más rápido. Su pokémon se volteó a verle con sus despampanantes ojos rojo borgoña y, sonriéndole, apresuró el paso.

 


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Hacía tiempo que no usaba su bicicleta.

Sus padres le habían convencido de que debía sacarla del garaje más a menudo para que no juntase tanto polvo, y aquel viernes era el día perfecto para viajar pedaleando. Normalmente, y como lo dictaba el hábito al que ya se había acostumbrado a repetir periódicamente, le habría pedido a su Mandibuzz que le llevase volando hasta su destino, como muchos jóvenes de su edad hacían con sus pokémon voladores.

Pero su madre tenía razón. Debía darle un descanso a Mandibuzz y comenzar a acostumbrarse a hacer ejercicio regularmente, aunque fuese tan solo pedaleando una vez a la semana. Y no se perdonaría el hacerla llorar si la contrariaba.

Pedalear nunca le había molestado, mas al mismo tiempo jamás le había agradado la sensación de tener que estar en todo momento con los pies tan enraizados a los pedales si no quería frenar abruptamente para terminar saliendo disparado hacia adelante, o cayendo hacia los costados. Pero no quería romper su sorpresa. Y de todas formas aquel día contaba con viento de popa, lo cual facilitaría el combinar la energía generada por sus piernas con la eólica, contando con un punto de apoyo.

En menos de una hora llegó casi volando a la costera y pintoresca Ciudad Marga, famosa por sus largos puentes de agua situados sobre el cristalino mar de la Bahía Arenisca. Desde allí pudo tomar al oeste la ruta 22, para luego atravesar el Gran Boquete y finalmente ingresar en la ruta 23, donde estuvo casi a punto de estrellarse contra una gran manada de Bouffalant que se hallaba atravesando el sendero, como si estuviesen llegando tarde a algún sitio. Decidió no perturbarles mediante un fútil combate que probablemente terminaría mal tanto para él como para sus compañeros, y esperó pacientemente hasta que el último de ellos hubiese pasado. Solo entonces prosiguió con el viaje.

Se sorprendió mucho al encontrársela parada frente al descomunal e intimidante portón que daba la bienvenida a la Calle Victoria, vestida con su típica camisa blanca y azul y sus shorts amarillos, ataviada con su gorra y bolso de entrenamiento. No parecía muy feliz de verlo.

“¡Rosa!” exclamó mientras aparcaba su medio de transporte frente a ella “¿Qué haces aquí? Pensé que estarías allí adentro.”

“Llegas tarde” retrucó ella al instante y con un tono tajante mientras se cruzaba de brazos “Diez minutos tarde, para ser exactos.”

Algo no estaba bien. Ella no era así de ruda o estricta. La conocía mejor que lo que podría admitir.

“Vamos, solo fue un pequeño retraso” objetó, intentando defenderse “Todas las otras veces he estado aquí a horario. No creo que hoy sea un día tan importante como para que me…”

“Ya basta” le interrumpió ella, alzando su mano derecha para indicarle que se detuviese “No toleraré tus excusas, Nate. Así que, como castigo real, ¡Decreto que a partir de ahora pasarás a ser el bufón de mi corte!”

Su desconcierto se convirtió en enojo en cuanto detectó cómo los ojos azules de la chica adquirían una coloración aguamarina brillante, al mismo tiempo que sus labios esbozaban una siniestra sonrisa, enseñando unos largos y aserrados colmillos.

“¡CAÍSTE!” carcajeó la falsa Rosa mientras se desvanecía en el aire, revelando a un pokémon antropomórfico de rasgos vulpinos, pelaje marrón grisáceo y una espesa melena rojiza con puntas negras sujetada de la porción inferior por un brazalete que hacía juego con el color de sus ojos, formando una cola de caballo improvisada.

“Muy gracioso” comentó Nate con un rictus cargado de desdén “Ya en serio, ¿Dónde está tu entrenadora?”

El Zoroark dejó de reírse como una hiena y, concentrándose, alzó ambos pares de garras al aire para crear una nueva ilusión, rodeando todo su cuerpo de una resplandeciente aura magenta. Tenía ahora frente a él a un joven pelirrojo de aproximadamente su misma edad, que vestía una camiseta de manga corta y pantalones negros como la noche, acompañados por zapatillas verde agua. Sus ojos de borde rojo remitían a su verdadera apariencia.

“¿Dónde más crees?” le respondió mordazmente y con un tono burlón, pero amigable “Te aguarda en lo más alto del palacio. Aunque debo advertirte que ahora mismo está meditando, y podría ponerse de muy mal humor si la desconcentras de forma muy brusca.”

“Tomo nota” replicó determinado el muchacho ajustando la visera de su gorra roja, blanca y negra “Ahora llévame con ella de una buena vez. No estoy de humor para más bromas tuyas.”

“Vaya, pero qué carácter” bromeó de buena gana el zorro bípedo mientras abría el portón para invitarle a pasar “Es por aquí.”

Mientras Zoroark le guiaba a través de las interminables cuevas de la montaña, el joven de cabello y ojos castaños aprovechó para contemplar por enésima vez el majestuoso y recientemente reconstruido Palacio de N: aquella fortaleza que alguna vez había sido erigida por el Equipo Plasma para infundir el temor en los ciudadanos de Unova para luego caerse a pedazos junto con los delirios de grandeza y la sed de poder de Ghetsis ahora había sido convertido en un hermoso y monumental edificio que, estando pegado a la sede de la Liga Pokémon, trasmitía paz y seguridad exhibiendo su grandeza desde la cima de la colina. Dentro del mismo, numerosos miembros de la reformada logia se encargaban con ayuda de sus pokémon de realizar los últimos arreglos interiores, dirigidos por el sabio Rood y por Anthea y Concordia, las musas del Amor y de la Paz. Todos ellos estaban tan ocupados yendo de un lado al otro que casi ni repararon en el joven de catorce años y el pokémon peludo que se desplazaban por las instalaciones como si de dos sinuosas sombras se tratase.

Tal y como Zoroark le había prometido, Rosa se hallaba en el piso más alto del castillo, más específicamente en la todavía sin restaurar sala del trono, vistiendo un largo vestido rosado y blanco. La joven campeona de la región se hallaba sentada en el trono que alguna vez había sido pensado para que N lo usase, meditando y con su Serperior dormitando alrededor de su cuello. La elegante pokémon serpiente parecía una deslumbrante bufanda verde cuidadosamente bordada.

Nate tragó saliva en cuanto se percató de que no estaba sola: Zekrom, el colosal dragón legendario del rayo, le observaba fijamente con sus profundos ojos de irises blancas y pupilas oscuras, observando cada paso que daba y sin perder contacto visual con él. El generador de electricidad que formaba parte de su cola se hallaba apagado, en estado de reposo.

“Me alegra mucho que ya estés aquí, Nate” afirmó Rosa muy contenta mientras abría sus ojos y bajaba del trono, con su Serperior espabilándose y empezando a reptar para quitarse de encima de su entrenadora “¿Qué te parece el cómo hemos dejado el palacio?”

“Sin duda ha quedado impecable, Rosa” admitió sorprendido él, al mismo tiempo que abrazaba a su amiga para luego separarse de ella “¿Cómo has estado? Oí que el Alto Mando ha decidido ponerse en tu contra en las elecciones.”

“Es un poco complicado” explicó Rosa un poco desanimada mientras se ajustaba la pequeña corona dorada que portaba en la cabeza “Shauntal estuvo de acuerdo con mi propuesta, pero Caitlin y Marshal se opusieron completamente, diciendo que mi gobierno solo traerá desdicha. Grimsley también prometió defenderme, pero su voto y su apoyo no valdrán de mucho si sigue con su plan de claudicar dentro de unos meses.”

“¡¿Grimsley se retirará del Alto Mando?!” exclamó Nate estupefacto, incrédulo ante lo que sus oídos acababan de escuchar.

“Eso me temo” suspiró ella “No deja de hablar sobre querer dedicarse al surfeo de Mantine en la región de Alola. Anunciará su retiro públicamente el mes que viene. Suponemos que Iris podría ser una buena sustituta para él.”

“¿Y has hablado con Hugh últimamente?” inquirió él, cambiando de tema.

“Sabes que no” contestó Rosa, levemente entristecida “No quiere hablar conmigo. Pero está bien. Creo...creo que los dos necesitamos tiempo, es todo.”

Los dos jóvenes permanecieron callados por unos segundos, mirando para otro lado para evitar el contacto visual y poder pensar en silencio. Al poco tiempo, Nate alzó la cabeza para hablar.

“¿Realmente crees que estamos haciendo lo correcto, Rosa?” inquirió con notable preocupación en el tono de su voz “Si ganas las elecciones contra el presidente...bueno, estamos hablando de cambiar por completo el sistema político con el cual Unova se ha sostenido por más de un siglo. Y si tu idea llega a fracasar...la gente podría condenarte y perseguirte por ello.”

“Nate, soy consciente de los riesgos” aseguró ella cabizbaja “Pero debo hacerlo. Es la única forma en la que podré cumplir mi sueño de unir definitivamente a humanos y pokémon. Es mi ideal, y me mantendré firme en mi decisión de defenderlo hasta el final.”

“Lo sé, pero…” comenzó él para hacer una pausa, aclarar la garganta y continuar “Mira, tú sabes que te apoyo, al igual que tu madre, la profesora Juniper y los líderes de gimnasio. Pero, al mismo tiempo...no estoy muy seguro de que esto es lo que N querría.”

“N me dijo que tenía el ideal de ser el puente entre humanos y pokémon” afirmó Rosa adoptando un semblante serio “Y pienso ayudarle a hacer realidad ese ideal, aun si él no puede estar presente para verlo cumplirse. Nuestra región está al borde del colapso, Nate. Nuestro presidente y nuestras fuerzas armadas hicieron la vista gorda cuando debían defendernos del Equipo Plasma, y causaron el hurto de innumerables pokémon y la muerte por congelamiento de millones de personas en Ciudad Caolín. Sus manos están manchadas con sangre de gente inocente. Y es por eso que Unova necesita una nueva autoridad. Una que devuelva la fe a sus ciudadanos, para recordarles que no tienen nada que meter. Que unidos somos invencibles.”

“No niego que el presidente debe dejar su puesto y pagar por sus crímenes” replicó su amigo dubitativo “Pero...Rosa, estamos hablando de re-estructurar todo prácticamente desde cero. De pasar de una democracia representativa a una monarquía autoritaria.”

“No autoritaria” le corrigió ella “constitucional. Dividiré el poder entre los líderes de gimnasio, el Alto Mando y yo para lograr un gobierno abarcativo, sabio y justo. Nos ayudará a escuchar y a atender mejor las necesidades de cada ciudad y pueblo. Y no solo eso, sino que también acercará más a las personas con sus pokémon, para que reconecten y recuperen los vínculos que perdieron a causa del daño producido por las acciones pasadas del Equipo Plasma. Traeremos de vuelta los valores en los cuales Unova se fundó originalmente. Es la única manera en la que podremos seguir adelante. Y quizás, solo quizás, llegará así el día en que humanos y pokémon no necesitemos de poké balls para estar verdaderamente unidos.”

“Y eso inevitablemente nos pondrá en problemas con la U.E.R.” concluyó él.

“Como ya te he dicho, soy consciente de los riesgos” repitió Rosa sin temor ni duda de ningún tipo reflejados ni en su rostro ni en sus cuerdas vocales “Y si la Unión de Estados Regionales decide declararnos la guerra...pues entonces atacaremos antes que ellos. ¿Verdad, Serperior?”

Su pokémon inicial asintió con la cabeza, mirándola a los ojos y en señal de entendimiento.

“¿Y tú qué opinas de todo esto?” preguntó Nate mientras se daba la vuelta para dirigirse hacia el todavía disfrazado Zoroark “¿También crees en su visión?”

“Siempre seré leal a mi maestra y entrenadora” contestó Zoroark, casi sintiéndose ofendido ante la pregunta “Conozco a aquel al que ustedes llaman N desde que él era un niño perdido en el bosque y yo un pequeño Zorua, y él estaría a favor de esto. Si mi maestra desea volver realidad el sueño de mi mejor amigo y llevar tanto a lo que queda del Equipo Plasma como a la humanidad y a los pokémon hacia tan radiante y glorioso futuro, la apoyaré incondicionalmente.”

De pronto, y para sorpresa de todos los presentes en el recinto, Zekrom dio dos atronadoras pisadas hacia adelante y, mirando hacia el techo, soltó un potente rugido que hizo que todo el salón se estremeciese.

“¿Qué ocurre, Zekrom?” preguntó la campeona, mejor actriz y aspirante a reina de Unova, atónita ante la acción del dragón legendario.

“Zekrom dice que debe partir” tradujo Zoroark “En un viaje que solo él debe tomar.”

“¿Un viaje?” inquirió Nate arqueando una ceja “¿Con destino a dónde?”

“ A donde todo terminará o comenzará” retrucó el pokémon vulpino ilusionista de forma críptica y cortante.

 


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“Se presentó aquí ayer para visitar la tumba de su Gallade, y nos comentó que estaba muy preocupada por él. De hecho, desde que se enteró de que regresó a Pueblo Paleta ha querido pasar a visitarle, pero no ha tenido el tiempo. También ha tratado de ponerse en contacto con él, pero no le ha contestado ni una sola llamada.”

Las palabras de Reina volvieron a hacer eco en el banco de su memoria, superponiéndose a lo que sus oídos escuchaban, a las secas y casi improcesables pisadas que las veloces y fortalecidas patas de su Dodrio hacían cada vez que establecían contacto con el suelo. Había intentado ahogarlas junto con el escalofrío que había recorrido su nuca y su columna vertebral completa mientras dejaba detrás Pueblo Lavanda. Pero su mente se había puesto en su contra, jugándole una sucia jugarreta al recordarle de forma insistente un detalle al que había escogido darle demasiada importancia.

Green ya conocía de sobra a Sabrina. Desde que había comenzado a hacer las prácticas para volverse la futura líder de gimnasio de Ciudad Azulona, la especialista en pokémon psíquicos de Ciudad Azafrán había pasado en más de una ocasión para conversar con su maestra Erika sobre asuntos privados, ignorándola por completo y haciendo de cuenta como si ella estuviese pintada. Sabía más que bien que era una mujer de cuidado, fría y completa y llanamente intratable. Muchas personas en Kanto se referían a ella como una bruja, una arpía y un innumerable listado de otros adjetivos que no eran para nada halagadores. Solo los habitantes de Azafrán y los fanáticos de su personaje en las películas de La Puerta al Mundo Mágico parecían tener cosas positivas para decir sobre ella.

¿Pero por qué había preguntado por Red? ¿Por qué quería ver a su viejo amigo y hermano mayor adoptivo? ¿Acaso había quedado resentida por la aplastante derrota que había sufrido ante él años atrás y deseaba la revancha? ¿O acaso formaba parte de un plan mucho más retorcido y siniestro? Fuera como fuera defendería a Red, a su madre y a sus pokémon con su vida. No dejaría que sus vidas fuesen arruinadas por aquella mujer entrometida y vil.

Una sonrisa repleta de añoranza y de nostalgia se dibujó en sus labios mientras entraban en Pueblo Paleta. Llevaba meses afuera de aquel modesto pueblo que había sido su hogar por gran parte de su vida, y volver a poner los pies en él la embargaba de felicidad. Tras un par de palmaditas en señal de afecto y agradecimiento, bajó del lomo de su Dodrio para regresarlo a su poké ball y usó el juego de llaves que se le había confiado para entrar a la velocidad de un dardo en la residencia que tan bien conocía y que tanto quería.

“¡Green, mi niña!” celebró emocionada la mujer de cabello castaño que había sido por muchos años lo más cercano a una madre para ella al verla ingresar en su residencia, dejando los platos lavados para ir a abrazarla “¿Cómo has estado?”

“¡Excelente, señora Tajiri!” respondió la joven entrenadora, correspondiendo el abrazo “¡Gracias por preguntar!”

“Oh, querida, siempre tan educada y tan formal” rió entre lágrimas la mujer “Ya te he dicho más de una vez que puedes llamarme mamá.”

“Lo sé” rió Green nerviosa y con una gota de sudor recorriéndole la frente “¿Está Red en casa?”

“Metido en su cuarto, como siempre” bromeó la señora Tajiri “Ve si puedes sacarlo de allí aunque sea a rastras.”

Le devolvió la sonrisa asintiendo y subió las escaleras que conducían hacia el piso de arriba llena de energía y vitalidad. Como ya se lo imaginaba, la puerta del que alguna vez había sido el cuarto de ambos estaba entreabierta y sin candado, y él se hallaba acostado boca arriba sobre su cama, con un adormilado Charizard haciéndole compañía desplomado sobre el suelo, a escasos centímetros de los pies de la cama de su dueño.

Apenas había puesto un pie en la pieza cuando le vio abrir sus ojos. Aquellos cautivantes y profundos ojos cuyo color cada cierto tiempo parecía pasar del castaño de su cabello a un rojo sangre intenso. Su semblante serio pasó a ser sustituido por una sonrisa afable y amistosa en cuanto hizo contacto visual con ella.

“Hola, Red” dijo ella con una sonrisa sincera y alzando la mano para saludarle, acercándose a él “¿Qué cuentas?”

“Green” dijo en un tono apagado, pero también amable “Hacía tiempo que no venías a visitarnos.”

“Bueno, te prometí a ti y a tu madre que pasaría hoy, ¿No es cierto?” replicó ella mientras se le escapaba una risita pequeña que hizo que el Charizard se despertase y alzase la cabeza “¡Oh! Hola, Charizard.”

El lagarto ígneo alado respondió el saludo de la hermana adoptiva de su maestro dándole un leve y cariñoso empujón en la cintura con su hocico, emitiendo un pequeño gruñido que denotaba afecto y alegría. Luego volvió a bajar la cabeza para seguir descansando.

“Es muy tierno cuando duerme, ¿No crees?” preguntó Green muy contenta mientras se sentaba cerca de la cama, mientras él hacía un lado sus piernas para dejarle un poco más de espacio.

“Cambiaste de estilo” contestó él, habiendo detectado finalmente su nueva remera blanca de rayas grisáceas y su falda azul oscuro. Había sustituido su viejo bolso de mano amarillo por uno rosado que hacía juego con su viejo gorro blanco, el cual tenía dibujado la mitad de arriba de una honor ball. Sus brazaletes negros deportivos eran la única parte de su vestimenta que no había cambiado en lo absoluto.

“¡Gracias por notarlo!” exclamó ella muy halagada mientras sus mejillas adquirían una coloración rojiza “Pensé que debía actualizar mi ropa y mi apariencia si voy a ser líder de gimnasio.”

“¿Y cómo han ido las prácticas?” inquirió Red perplejo e intrigado a la vez.

“¡De maravilla!” afirmó Green feliz de la vida, lista para compartir todo lo que le había pasado la última semana “Erika cree que ya casi estoy lista para dejarme a cargo y así empezar a preparar su campaña ambientalista.”

“¿La de la lucha por el fin de la contaminación del aire en Azulona de la que me has hablado?” preguntó él sin esconder su interés.

“Esa misma” asintió ella muy entusiasmada “Y eso no es todo. ¡Ivysaur evolucionó ayer en Venusaur durante el entrenamiento! ¿No es genial?”

Charizard no pudo evitar sonreír mientras dormitaba. El saber que su viejo compañero de laboratorio había alcanzado su etapa evolutiva definitiva llenaba su alma de felicidad.

Red se limitó a mirar a su hermanastra menor con orgullo. Siempre había sido una niña de un corazón tan puro como el agua de manantial de las cataratas Tohjo, y ahora se había convertido en toda una señorita hecha y derecha con tan solo catorce años de edad, lista para convertirse en la líder de gimnasio que desde pequeña había soñado ser. Era ahora más que nunca que se lamentaba no haber estado para ella durante aquella fase de transición de la infancia a la adultez. Si había alguien que le había extrañado más que su propia madre era ella. Y la culpa sola recaía en nadie más que en él.
“Green” suspiró, finalmente reuniendo el valor que andaba buscando desde hacía un tiempo.

“¿Sí, Red?” preguntó ella, volteándose para dedicarle con una sonrisa toda su atención.

“Hay algo que debo decirte” contestó el ex-campeón de Kanto, al mismo tiempo que se levantaba de la cama y se ponía de pie “Y debo decírtelo ahora.”

Ella le miró confundida, sin comprender con qué le saldría a continuación. Él, por su parte, se limitó a tragar saliva y a carraspear, aclarando su garganta para que pudiese expresarse fuerte y claro.

“Voy a pedirle a alguien matrimonio” dijo finalmente.

El rostro de la muchacha expresó asombro, alegría y júbilo en menos de cinco segundos.

“¡OH POR…RED, ESAS SON EXCELENTES NOTICIAS!” vociferó Green mientras brincaba con lágrimas en los ojos, abrazando a su hermanastro con todas sus fuerzas para luego darle espacio “¡NUNCA ME DIJISTE QUE TENÍAS NOVIA! ¡¿PERO CUÁNDO Y CÓMO PASÓ SI ESTUVISTE TANTOS AÑOS ALLÍ ARRIBA EN EL MONTE, BUENO NO IMPORTA, DIME QUIÉN ES LA AFORTUNADA…!?”

“Sabrina” contestó Red con una sonrisa débil, pero auténtica.

La mención de ese nombre paró a Green en seco. La joven aspirante a líder sintió un nuevo escalofrío, muy similar al que había percibido un rato antes, cuando Dodrio y ella abandonaron Pueblo Lavanda.

“¿S-sabrina?” consiguió balbucear por fin “¿Q-quieres d-decir….l-la l-líder de g-gimnasio de A-azafrán?” ¿E-esa S-sabrina?”

“¿Conoces a otra Sabrina?” se atrevió a bromear el ex-campeón, algo muy poco habitual en él.

Con sus dudas disipadas, Green volvió a abrir la boca. Pero esta vez no fueron de regocijo los gritos que escaparon de sus labios, sino de genuino e innegable horror.

“¡P-PERO RED, ES SABRINA, ELLA ES..!”

“La persona más sincera y más parecida a mí que conozco” la atajó Red, interrumpiéndola por segunda vez para luego arquear su ceja derecha “No hay ningún problema con eso, ¿O sí?”

“¡¿P-pero por qué ella?!” insistió ella sintiéndose completamente perdida “¡¿Cuándo fue que ella y tú se…?!”

“Muchos años atrás” retrucó él con frialdad “Cuando Blue y yo aún estábamos en pleno viaje. Pasamos unos días juntos conversando y entrenando para conocernos mejor, y al cabo de un tiempo nos enamoramos. Pasada la liga y mi cumpleaños seguí viéndola. Por eso...por eso viajaba tan seguido a Ciudad Azafrán antes de que me fuese de casa.”

“¡Nos dijiste que era para entrenar con el Maestro Karateka del dojo-karate!” espetó ella, involuntariamente señalándole de forma acusatoria con el dedo índice de su mano derecha.

“Mentí” le respondió su hermanastro de forma cortante “Eran otros tiempos. Si nuestra relación se hacía pública, ella habría sido acosada por los medios. Y no quería ponerla en esa situación. Pero ahora que ambos somos adultos será más sencillo dar el siguiente paso.”

Green inhaló y exhaló profundamente mientras unía ambas manos y las apoyaba sobre su nariz y labios, como si estuviese a punto de ponerse a rezar. Luego volvió a verle a los ojos.

“¿Alguien más sabe de esto?” preguntó de forma directa.

“No” aseguró él de forma automática, casi robótica “Eres la primera a la que se lo cuento.”

“Red, eso no está bien” objetó ella “Debes decírselo ya mismo a tu madre. Además...bueno...ha pasado mucho tiempo. ¿En verdad crees que todavía te está…?”

Esta vez fue ella misma la que se interrumpió. Ya sabía la respuesta a esa última pregunta. Red aprovechó su silencio para contestársela.

“No lo creo, lo sé” afirmó él con el mismo tono que había empleado antes “Tenemos un vínculo mental que nos permite sentir las emociones del otro. Está esperando a que vaya a verla, Green. Y no se me ocurre mejor momento que ahora para hacerlo.”

“Aun si lo que dices es cierto, debes decírselo a mam-digo a tu madre…” comenzó Green para luego frustrarse por un breve instante y proseguir “...A mamá. No puedes seguir ocultándoselo.”

“Todavía no es el momento” dijo Red mientras se acercaba a su ventana con intención de escapar. Charizard se levantó del suelo y le siguió, abriendo sus fauces para bostezar “Pero sí es el momento para…”

“¡RED!” protestó ella indignada, cruzándose de brazos “¡No te atrevas a huir y a dejarme aquí hablando! ¡Baja ahora mismo y dile a mamá la verdad!”

“¿O qué?” retrucó él con su pierna izquierda ya apoyada sobre el marco de la ventana, girando la cabeza y dedicándole una mirada desafiante.

“¡Te retaré a una batalla pokémon!” amenazó ella mientras tomaba de su bolso la poké ball que contenía a su Venusaur “¡Y te venceré!”

“Inténtalo” respondió él mordazmente mientras sacaba del bolsillo derecho de su pantalón la cápsula contenedora de su Lapras. Charizard abrió ambas alas y gruñó, ansioso por un nuevo desafío.

Pero el combate que probablemente hubiese hecho volar la habitación por los aires no llegó a darse. El sonido de la puerta de calle cerrándose violentamente, dos voces discutiendo brevemente y unos pasos agitados corriendo por sobre las escaleras les detuvieron, para que luego una cara conocida ingresase sin invitación al cuarto, dejando a ambos y al lagarto igual de boquiabiertos.

“¡¿PROFESOR OAK?!” exclamaron ambos en estéreo.

“¡Red, muchacho!” exclamó el viejo científico mientras la madre de Red también daba acto de presencia. Su blanca bata de laboratorio lucía agujereada y con restos de quemaduras, al igual que sus pantalones morados “¡Gracias al cielo que te encuentro aquí!”

“Profesor, ¿Qué le ha pasado?” preguntó Red atónito y preocupado “¿Por qué toda su ropa está así?”

“¡No hay tiempo para explicar!” espetó Oak con una muy impresionante velocidad y vigor para su edad “¡Enciende tu televisor ya mismo!”

El joven ex-campeón, aunque todavía con medio millón de preguntas en la cabeza, obedeció. Tomó velozmente el control remoto que siempre dejaba debajo de la cama y presionó el botón rojo, apuntando al televisor. Y las imágenes que los cuatro vieron por el canal de noticias en cuanto la pantalla se iluminó le dejaron sin palabras.

“¡Estamos aquí presenciando lo que podría describirse como el suceso más insólito en la historia de esta región desde la Gran Guerra de Kanto!” decía la reportera de cabello oscuro, ojos azabache y blusa verde “¡Las Aves Legendarias Articuno y Zapdos llevan unos cuantos minutos atacando Ciudad Fucsia y Ciudad Azafrán, congelando y friendo todo a su paso con tormentas de hielo y eléctricas! Ya se han reportado alrededor de veinte muertos y ochenta heridos, y la policía local ha comenzado a evacuar a los ciudadanos. Todavía se desconocen las intenciones detrás de los dos pokémon, pero recomendamos a los entrenadores y viajeros que se encuentren ahora mismo en las rutas colindantes no acercarse hasta que las autoridades pertinentes se hayan hecho cargo de la situación. Repito: NO SE ACERQUEN.”

Parecía un montaje, una película de alto presupuesto diseñada para engañar y apantallar tontos. Pero las imágenes y videos eran reales: allí estaban Articuno y Zapdos, los dos pájaros legendarios del Hielo y del Rayo, trayendo consigo destrucción y muerte desde el cielo. Y parecían estar sufriendo.

“Ya he contactado con Blue en el camino desde Ciudad Fucsia hasta aquí para que asista a Janine en la defensa de la ciudad” explicó Oak “¡Red, odio pedirte esto, pero creo que sería una excelente idea que tú y tus pokémon ayudasen a los oficiales de Ciudad Azafrán!”

“¡Ciudad Azafrán!” observó Green sorprendida “¡Pero allí es donde vive…!”

“...Sabrina” completó Red, finalmente reaccionando y corriendo decidido a subirse al lomo de Charizard “¡Tengo que ir por ella!”

“¡Y yo te acompañaré!” declaró su amiga yendo en la misma dirección que él y aferrándose a su cintura.

“¡DE NINGUNA MANERA!” gritó la señora Tajiri furiosa mientras se interponía entre la ventana abierta y el reptil lanza-fuego a punto de despegar del suelo “¡Los dos no irán a ninguna parte!”

“¡Mamá, déjanos ir!” contestó su hijo irritado “¡Muchas personas inocentes morirán si no vamos!”

“Ya pasé diez años de mi vida llorando por la desaparición de un hijo” gimió la mujer encolerizada “¡No perderé ambos el día de hoy! ¡No a manos de esos pokémon!”

“Mamá, ya he luchado antes contra Articuno y contra Zapdos, y hasta les capturé” se defendió Red “Solo yo podré tranquilizarlos. Además, ¡No podemos perder tiempo!”

“¡Por favor!” suplicó Green entristecida, con su cabeza asomando por encima del ala derecha del inicial de su hermanastro.

La señora Tajiri no pudo contener más las lágrimas. Con un profundo dolor en su corazón se dirigió hacia sus dos protegidos para estrujarlos mediante un demoledor abrazo que posteriormente le fue correspondido. Segundos después, procedió a apartarse.

“Cuida bien de ellos” pidió a Charizard, quien respondió asintiendo determinado con la cabeza. Luego se volteó a ver a Red y a Green por última vez “Y ustedes dos...prométanme que volverán ilesos.”

Aquellos a los que consideraba sus dos retoños respondieron de la misma forma que el pokémon, y en un parpadeo atravesaron con ayuda de la lagartija alada y barrigona la ventana, volando a toda velocidad con rumbo al este, hasta que no fueron más que un punto naranja apenas perceptible para el ojo humano.

“Estarán bien” afirmó apesadumbrado Oak a su vieja amiga, intentando reconfortarla mediante el gesto de apoyar su mano izquierda sobre su brazo derecho “Los dos son más que capaces.”

“Espero que tengas razón, Samuel” respondió la señora Tajiri apretando ambos puños, hallándose desconsolada y a merced de sus propias emociones.

 


Miles y miles de años atrás, cuando la gran bestia azul declaró la guerra al fiero señor de los continentes invocando un diluvio universal, un hombre y su pokémon previeron la calamidad que se avecinaba sobre todas las formas de vida que necesitaban de la tierra para sobrevivir.

Negándose a morir, el hombre construyó con ayuda de la magia de su pokémon un arca más grande que cualquier otro navío en existencia en poco tiempo. A ella subieron tanto su esposa, sus hijos y sus nueras como dos miembros de cada especie habida y por haber de todos los pokémon alados y terrestres, un macho y una hembra por raza.

El arca resistió maremotos, remolinos, vientos huracanados y hasta las más devastadoras tempestades, manteniendo a todo aquel ser vivo que estuviese dentro de ella a salvo. Y cuando el gran dragón finalmente puso fin a aquella apocalíptica contienda sin sentido, los mares se tranquilizaron, y la tierra volvió a florecer.

Habiendo vuelto a pisar tierra firme, el hombre pasó el resto de sus días en compañía de su pokémon y de sus seres queridos. Su último regalo a la humanidad fue aquella preciada arca a la que tanto cariño y esmero le había puesto y con la que tantas vidas había puesto a buen resguardo.

 


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El lejano pero potente eco del ruido producido por un antiguo e inmenso gong a causa de un fino mazo de madera apresuró a Zinnia a terminar el último párrafo de lo que presentía sería su última entrada. La joven cronista del Clan Meteoro cerró el pesado libro con piel de Tyrantrum, retiró con agua la tinta en la punta de la pluma que había usado para escribir, ajustó la mega-tobillera azulada localizada debajo de la rodilla en su pierna derecha y, con diario en mano, se apresuró a abandonar su recámara.

Apenas había recorrido unos cuantos metros cuando un rostro conocido salió a su encuentro. Uno que no le alegraba mucho ver, pero que estaba consciente de que se le cruzaría en poco tiempo.

“Parece que ya es nuestro momento de partir” le sonrió Spenser con amabilidad “¿Ya estás lista?”

“Imaginé que los elegidos tardarían más en llegar” contestó ella con frialdad, esquivando la pregunta por completo y revisando su viejo reloj de bolsillo cuya tapa llevaba grabada el dibujo de un Vibrava que exhibía orgulloso sus enormes alas romboides color esmeralda. Aún funcionaba tan bien como el día en el que Aster se lo regaló “El tiempo vuela cuando una escribe.”

La sonrisa en los labios del anciano se desdibujó, siendo reemplazada por un ceño de tristeza. Comprendía más que bien la indirecta.

“En efecto” respondió segundos después, poniendo fin al incómodo silencio que les rodeó por un instante “El vigía los ha avistado a ambos en dirección hacia aquí. Y parece que no vienen solos. El joven campeón de Johto y sus otros amigos también les acompañan.”

“Recuérdame por qué debes acompañarme” indagó ella sin ocultar el fastidio que le causaba la presencia de Spenser “Por qué no puedo hacer esto sola.”

“Como dije en la asamblea, Kyogre tiene interés en la chica” retrucó él impasible “Probablemente espera que ella tome mi lugar, y si es así debo guiarla.”

“Espera” le detuvo la cronista con los ojos como platos “Si la busca a ella, ¿Significa que tú…?”

El anciano asintió apenado con la cabeza. Tres palabras huyeron de sus labios en la forma de un susurro.

“Eso me temo.”

“Nunca me lo dijiste” señaló ella.

“Nunca lo preguntaste” contestó Spenser apoyándose en su báculo para recuperar el equilibrio que había perdido momentáneamente “De hecho me sorprende que te muestres tan impresionada. Pensé que no te importaba.”

“No me importas” espetó ella “Y esto no cambia nada. Solo me ha sorprendido porque no lo sabía.”

Los dos permanecieron parados uno frente al otro, mirándose fijamente e ignorando a los muchos y agitados miembros de los clanes Meteoro y Endrino que pasaron cerca de ellos con mucha prisa, acompañados de numerosos pokémon dragón, entre los que se podían ver unos cuantos Dragonair, Shelgon, Gabite y Flygon. Para ellos, todo lo que les rodeaba parecía no existir salvo el otro.

“Sin embargo me recuerda a algo que nunca te he preguntado” continuó Zinnia de pronto, manteniéndole la mirada “¿Cómo fue exactamente aquel día? ¿Qué fue lo que se sintió?”

Spenser suspiró con gran pesar. Sus labios se contrajeron en un rictus, al mismo tiempo que los dedos de su mano derecha izquierda estrujaban el mango de su báculo, casi arañándolo. El amargo dolor de las vidas que había arruinado y perdido a causa de su nefasta ambición oprimía su corazón.

“Estaba aterrado, con la espalda contra la pared” dijo por fin, comenzando su relato “El viento aullaba con fuerza, y la lluvia no dejaba de caer mientras los rayos iluminaban el cielo con un fulgor tenebroso. Y lo único que podía hacer era quedarme allí, mirando a los ojos de la gran bestia azul.”

Spenser creyó ver por un breve milisegundo a su yo pasado de hacía miles de años, ahogando un grito y tragando saliva mientras el agua del océano le llegaba a escasos centímetros del cuello, con las anaranjadas y rojizas pupilas de Kyogre observando fijamente tanto su empalidecido rostro como el reluciente y cristalino cuerpo geométrico en la palma de su mano derecha que emitía un brillo azul claro e intenso, casi enceguecedor. Zinnia se percató del repentino temblor en los tensos nudillos de sus casi esqueléticas manos, así como también de la luz tenue que provenía de las venas en sus brazos, y por un instante se compadeció con él.

“Acababa de utilizar el prisma azul para hacer que Kyogre viniese a mí” prosiguió en cuanto se repuso del haber revivido aquella traumática experiencia “Y cuando finalmente le tuve enfrente mío comprendí tarde el grave error que había cometido. Los prismas, si bien habían sido diseñados con el fin de despertar y controlar el poder de ambos legendarios, también contenían una energía de tal magnitud que cualquier humano o pokémon que tuviese una exposición prolongada a ellos terminaría sucumbiendo ante su poder primigenio.”

Hizo una pausa para apoyar ambas manos sobre el bastón y desviar la mirada hacia abajo, tanto avergonzado por su accionar como también por lo que tendría que describir a continuación. Un familiar dolor comenzó a oprimirle el pecho.

“El prisma terminó fusionándose con mi piel, hundiéndose en mi mano y recorriendo todo mi brazo y hombro hasta alcanzar mi caja torácica, donde se detuvo para irradiar aún más energía, alterando por completo mi estructura molecular. Grité como nunca jamás lo había hecho hasta aquel entonces mientras me retorcía a causa del sufrimiento que estaba experimentando. Era como si todas y cada una de las células que conformaban mi ser ardiesen con las llamas del infierno, sin terminar de consumirse. Mi mente se estaba haciendo pedazos, y cuando creí que ese sería mi final, oí una voz frente a mí. Kyogre estaba hablándome. El prisma me había otorgado un saber tan amplio que ahora no solo comprendía su lengua, sino que además podía leer sus pensamientos.”

“Y...¿Qué fue lo que te dijo?” inquirió Zinnia con temor.

“Estaba furioso conmigo” respondió Spenser lentamente “Decía que había osado dominarle, y que podría haberme devorado con tan solo abrir sus fauces para hacerme pagar el precio. Pero que me daría la oportunidad de ser su heraldo en cuanto terminase de destruir la tierra y de formar el mundo marino que tanto ambicionaba.”

La cronista alzó una ceja incrédula.

“Me explicó que Groudon y él estaban atrapados en una lucha interminable” explicó el anciano líder del Palacio Batalla “Una que solo acabaría cuando uno de los dos acabase ahogado o incinerado. Y que aunque quisieran detenerse, el poder de la regresión primigenia es como una adicción a la que no pueden renunciar, que les reduce a sus instintos primitivos y a una insaciable necesidad por conseguir más y más poder. Es por eso que ambos desean hacerse con la energía natural del planeta. Y si no pueden conseguirla, entonces se conformarán con matarse el uno al otro.”

“Costó mucho lograr que el prisma azul abandonase mi cuerpo. Se necesitó de las artes arcanas de los mejores hechiceros para retirármelo, y cuando Rayquaza drenó tanto a Kyogre como Groudon de sus poderes primigenios, solo entonces conseguí que la separación fuese completa. Naturalmente ya era demasiado tarde, puesto que ahora podía escuchar la voz de Kyogre incluso si este permaneciese dormido. Seguía conectado en cuerpo, mente y alma a mí, aunque fuese en un sueño, advirtiéndome de que vendría por mí el día en que tanto él como el prisma escogiesen a un nuevo heraldo.”

“No te sigo” admitió Zinnia rascando su nuca, intentando procesar todo lo que estaba escuchando “Entonces...¿Dices que Kyogre busca que le sirvas y que al mismo tiempo le detengas?”

“Podría decirse” reconoció Spenser “Y ahora que se ha fijado en la chica, su mente se encuentra más dividida que nunca. Una parte de él quiere que la salve de tan horrible destino. La otra desea que eso ocurra. Y eso, por lógica, implica que yo quede fuera de la ecuación primero.”

“¿Y qué piensas hacer al respecto?” preguntó ella confundida.

“Lo primero” afirmó él con evidente determinación y un dejo de enojo en su voz “Nadie jamás debe volver a pasar por lo que yo pasé. Los prismas azul y rojo deben permanecer en el Monte Pírico, que es donde pertenecen, sin que nadie los toque.”

“Pero hay algo que no encaja” señaló la cronista perpleja “Maxie, el líder del Equipo Magma, estuvo expuesto al poder del prisma rojo cuando despertó a Groudon. ¿Cómo es posible que no haya sucumbido ante la energía primigenia y tú sí?”

“Maxie no estuvo el suficiente tiempo expuesto al prisma rojo” contestó el viejo haciendo a un lado sus barbas para poder rascar su barbilla “O al menos eso es lo que yo creo. Además, para que la fusión de transformación en heraldo dé lugar, el prisma también debe elegir al portador, reconociéndole como digno, como fue mi caso.”

El silencio se cernió sobre ambos nuevamente. El gong que Zinnia había escuchado antes volvió a ser golpeado más adelante.

“Imagino que ya te has despedido de todos aquí, incluyendo a la Gran Matriarca” dijo Spenser cambiando de tema.

“No de todos” replicó Zinnia mientras comenzaba a avanzar “Aún hay una persona con la que debo hablar antes de partir.”

Callados y sin dirigirse palabra alguna, el inmortal hombre y la muchacha caminaron derecho por los amplios pasillos, hasta dar una vuelta a la izquierda y llegar ante una gran puerta de hierro que era custodiada por un hombre alto y fornido y su Zweilous, quienes en cuanto les vieron se apartaron para permitirles el acceso, haciendo una reverencia en señal de respeto.

Abriéndose paso entre los muchos discípulos y caballeros que iban de un lado a otro asegurándose de que una pareja de cada especie de pokémon entrase sin chistar a donde estarían a buen resguardo, hallaron a Lance y a Clair contemplando juntos y con el ceño fruncido aquel enorme búnker.

El búnker. Ese era el nombre clave que le había sido conferido a aquella colosal embarcación que antaño había salvado a incontables seres vivos. Tras haber sido recuperado por los descendientes del Clan Meteoro y del Clan Endrino, aquel enorme navío que contaba con más de ochocientos cincuenta metros de altura había sido modificado con el pasar de los siglos mediante numerosas piezas de tecnología de empresas como Devon S.A. y Silph S.A., con el objetivo de otorgarle un diseño más aerodinámico y una mayor resistencia en caso de que algún día tuviese que ser usado nuevamente.

Clair se dio la vuelta en cuanto se percató de la presencia de Zinnia y de Spenser, apoyando sus manos sobre sus caderas para adoptar una posición de jarrón y mirando a ambos con una cara de pocos amigos que no reflejaba otra cosa más que desdén.

“¿No deberían haber partido ya?” preguntó altaneramente, sin siquiera pestañear.

“No podía irme sin hablar contigo” replicó Zinnia, manteniéndole la mirada sin siquiera estremecerse “Escucha, Clair. Mi sexto sentido me dice que probablemente no volvamos a vernos después de esto, y si mi corazonada resulta ser cierta no quiero tener que irme sin haber hecho las paces contigo.”

“Como si eso fuera a ocurrir” retrucó la doma-dragones con una de las venas en su frente palpitando “¿Piensas que olvidaré el cómo guiaste a esos maniáticos del Equipo Magma hasta la ubicación de Groudon solo para despertar a Rayquaza, poniendo a todo el planeta en riesgo?”

“Clair…” comenzó Lance, solo para que su prima alzase su mano derecha, indicándole que se callara. El pelirrojo no tuvo otra alternativa más que cerrar la boca, pues sabía que discutir con Clair era como querer entrar en razón con el más terco de los Charizard.

“Lo que hice fue por una buena causa” argumentó Zinnia “Quería evitar que el meteorito destruyese Hoenn, y en aquel punto no había hallado otra manera para llamar la atención de nuestro guardián. Admito que cometí una gran equivocación, pero al final logré lo que me había propuesto. Salvé a toda una región.”

“Dirás que ese muchacho y Rayquaza salvaron a toda una región” espetó Clair “Y siéndote franca, ya he visto algunas de las batallas de ese chico y sus pokémon, y no estoy sorprendida. No creo que esté a la altura de un conflicto como este, y no depositaré mi fe en él.”

“Con el debido respeto, Clair” se atrevió a observar Spenser “¿No son él y su novia los elegidos que el Oráculo ha dicho nos salvarán del Ragnarok? ¿No son ellos quienes poseen el poder de los dragones eón y la clave para invocar a Rayquaza?”

El Oráculo. Todos en el Clan Meteoro le conocían y le respetaban tanto como le temían. Se trataba de una figura delgada y esquelética que, a juzgar por la banda que cubría su vacías cuencas y las largas hebras canosas de cabello que tapaban su cuerpo hasta seguir en el suelo, era imposible determinar si era un hombre o una mujer. Se decía que existía desde la época de la primera vez que Groudon y Kyogre se enfrentaron, y que por motivos que nadie conocía había llegado a vivir hasta el día de la fecha, probablemente producto de alguna bendición o maldición que había caído sobre él o ella. Sus siempre acertadas predicciones habían ayudado a ambos clanes en más de una ocasión, más nunca quería hablar con nadie más que con la Gran Matriarca, y parecía hallar únicamente la paz y la tranquilidad cuando se hallaba rodeado de pokémon del tipo psíquico, fantasma o siniestro, siendo su mejor amigo un Banette salvaje que le visitaba a menudo. Su conexión con el Más Allá era todo menos innegable.

“Las palabras del Oráculo pudieron haber sido malinterpretadas” puntualizó Clair casi bufando como un Tauros enardecido “Sabemos de sobra que nunca nos ha dado toda la información cada vez que sufre visiones.”

“Sea como sea, no me iré de aquí hasta haber arreglado las cosas entre nosotras” afirmó Zinnia cruzándose de brazos, permitiéndose a sí misma soltar un suspiro antes de seguir “¿Qué fue lo que nos pasó, Clair? Éramos tan unidas cuando éramos niñas. Te consideraba mi hermana mayor. Ya ha pasado mucho tiempo, y ahora que nos encontramos ante el posible fin de todo lo que conocemos sigues siendo dura e inflexible conmigo. ¿Por qué no…?”

Clair apretó con fuerza sus dientes mientras sus ojos se tornaban llorosos. Ya no podía seguir conteniendo la ira y el dolor que carcomían lo más profundo de su alma.

“¡POR TU CULPA CASI MORIMOS TODOS EN DOS SITUACIONES!” vociferó colérica “¡POR TU CULPA ES QUE TODOS ESTAMOS EN ESTA SITUACIÓN! ¡Y DE NO SER POR TI, ASTER TODAVÍA ESTARÍA CON VIDA!”

Lance y Spenser notaron cómo todos y cada uno de los músculos de los brazos de Zinnia se tensaban tanto como los de un Machamp tras haber realizado el movimiento Corpulencia, al mismo tiempo que las pupilas de sus rojos ojos se contraían a causa del odio y la tristeza. Evidentemente la joven cronista estaba así de cerca de perder la compostura y abofetear a la líder de gimnasio de Endrino.

“La muerte de Aster es algo que jamás me perdonaré” respondió la muchacha, con su rostro ensombrecido, con sus dientes chirriando y con sus puños crujiendo “No pude defenderla cuando aquellos cazadores vinieron al Pilar Celeste con la intención de capturar a Rayquaza, y todo porque tenía miedo de enfrentarles. Y por ello la perdí. Mi mejor amiga. Mi compañera. Mi alma gemela.”

Un abrumador silencio calló los labios de la cronista, haciendo temblar a su vez los de la doma-dragón. Lance y Spenser también guardaron silencio, sabiendo perfectamente que ambas necesitaban un momento.

“No quiero tus disculpas” continuó Zinnia, casi a modo de un murmullo “Pero sí quiero que entiendas. Que entiendas que no quiero que sigamos así. No cuando es posible que esta sea la última vez que hablemos. Ya perdí a una amiga. No quiero perder otra a causa de lo que hice o no hice por la primera.”

Clair abrió la boca para hablar, pero el torbellino de emociones en su mente le impedía formar una oración que no fuese a sonar como un inentendible e incoherente balbuceo. De pronto, y para sorpresa tanto de su primo como del anciano, abrazó a Zinnia con fuerza, como si fuese a morir si la dejaba ir. Las dos mujeres lloraron en voz baja por la tragedia que las unía.

“En serio lo siento” susurró Zinnia.

“Lo sé” consiguió mascullar Clair.

Eventualmente las dos se separaron para secar sus lágrimas y, tras compartir un firme apretón de manos, se despidieron con una mirada solemne, de entendimiento mutuo.

“Tal vez podrías también hacer las paces conmigo” susurró Spenser al oído izquierdo de la cronista.

“Tal vez” reconoció ella avergonzada.

“Creí que nunca la perdonarías por lo sucedido” comentó Lance mientras veían a Zinnia y a Spenser salir de la sala, dejándoles a solas con el resto del clan y los pokémon que todavía no habían subido al búnker.

“Ella tiene razón” afirmó Clair, respondiendo a la observación de su primo “La Gran Matriarca nos enseñó a las tres de niñas que el pasado debe de ser enterrado. Solo entonces puede haber un nuevo comienzo. Pero supongo que mi orgullo me cegó por tanto tiempo que me hizo olvidar a las personas que son importantes para mí.”

“Tal vez debimos habernos disculpado también con aquel muchacho Silver” reflexionó el pelirrojo llevándose la mano a la barbilla “No es del todo su culpa el que sea tan inflexible con sus pokémon. Después de todo fue criado por uno de los hombres más crueles que alguna vez haya visto. Me pregunto si Ho-Oh ya le ha ayudado a encontrar a aquella hermana que está buscando.”

“Es posible” reconoció la doma-dragones “Y espero sinceramente que tanto Ho-Oh como Lugia nos protejan en estas circunstancias. Sé que Lugia se halla en poder de aquel chico Ethan, pero la historia nos ha demostrado una y otra vez que el poder de un pokémon legendario es mucho mayor al del entrenador que este elija.”

“Si mi hipótesis es correcta, tanto Ethan como Lugia tendrán un papel fundamental en todo esto” afirmó su primo “Después de todo el vigía también los ha avistado a ellos.”

“¿Y cómo ha ido la reunión secreta con la Gran Matriarca y el Primer Sacerdote?” preguntó ella, finalmente girando la cabeza hacia la derecha para mirarle a los ojos “¿El abuelo y tú lograron convencerles del error que están cometiendo al no informar al campeón, al Alto Mando y a los líderes de gimnasio sobre todo esto?”

“Desearía poder decir que sí” contestó Lance apesadumbrado “Pero siguen pensando en que será mejor que se enteren por ellos mismos. Y a decir verdad no puedo culparles. Probablemente nos verían como lunáticos si les dijésemos que el mundo se acabará en unas pocas horas.”

El ex-campeón de Kanto y de Johto meditó por unos segundos la pregunta que tenía pensada hacer. Una vez se sintió preparado, procedió a hacerla.

“¿Crees que Zinnia les diga algo?” inquirió con curiosidad.

“No lo creo” replicó Clair “ que les dirá algo. La conozco desde que éramos niñas, y siempre ha sido brutalmente honesta con todo lo que dice o piensa. Nunca ha ocultado un secreto a menos que la situación lo requiriese. Y hablando de situaciones, ¿Ya estás listo para tu gran debut en televisión internacional?”

“Hemos conseguido interceptar las señales de las telecomunicaciones de Kanto, Johto, Hoenn, Unova y Galar” retrucó Lance “Y no falta mucho para que consigamos establecer contacto con Sinnoh. En serio espero que el búnker sea lo suficientemente veloz como para cubrir la distancia que separa a Hoenn del resto de las regiones que debemos rescatar.”

“Sí, y los resultados con Alola han sido infructíferos” suspiró ella con un dejo de irritación “Ya me lo dijiste hace una hora. Pero eso no contesta mi pregunta. ¿Estás listo o no para semejante responsabilidad?”

“Nunca he estado más listo para algo en toda mi vida, Clair” afirmó Lance mientras los dos veían como la última pareja de pokémon, dos Tropius, entraba al búnker.

 


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Le costaba trabajo creer lo rápido que había llegado a su destino. Había gastado demasiada energía en su viaje para alcanzar a su objetivo, pero por fin estaba allí.

“Solo espero tener tiempo suficiente para lo que debo hacer”, pensó.

Alzando con cansancio y con agobio la cabeza, Jirachi observó maravillado el Monte Plateado, siempre envuelto por la nieve y el frío, siempre tan inhóspito para cualquier viajero al que se le ocurriese la nefasta y suicida idea de escalarlo. Le había visto durante la primera mitad de su último sueño de mil años, y ahora que le tenía enfrente suyo se daba cuenta de que lucía mucho más imponente que como lo recordaba en las oníricas visiones de su letargo.

Mientras utilizaba sus poderes psíquicos para levitar y alcanzar la cima, sintió un escalofrío que produjo que hasta su capa metálica cristalina y protectora temblase de pavor. Rodeó el monte volando en círculos, en busca de alguna pequeña abertura o caverna que condujese al interior de la montaña, y cuando finalmente halló una entró en él a la velocidad de un proyectil, ya sin poder soportar el gélido viento que estaba congelando su cuerpo de acero.

Apenas había terminado de ingresar cuando vio a un sinfín de pokémon huyendo aterrorizados. Numerosos Ponyta, Phanpy, Sneasel, Tangela, Teddiursa, Doduo y sus respectivas evoluciones corrían despavoridos, como si la parca fuese a llevárselos con ella si se detenían a mirar atrás. Y no le tomó mucho el descubrir el porqué de su comportamiento: más hacia el frente, en un boquete que conducía a otra caverna, un resplandor amarillento y rojizo alumbraba toda la cueva, acompañado de graznidos similares a alaridos que derretían todo el hielo del interior. La temperatura allí dentro estaba elevándose drásticamente.

“¡Moltres! ¡Detente ahora mismo o…!”

No recibió advertencia alguna antes de que un potente ataque de Lanzallamas fuese disparado hacia él, forzándole a pensar rápido y a invocar y generar una pequeña barrera psíquica conformada por dos capas, una de color verde claro que le salvó de ser derretido vivo y otra de una coloración azul claro que elevó considerablemente su defensa física.

“¡No! ¡Llegué demasiado tarde!”

Y así era. La ave legendaria del Fuego emergió de su cubículo, exhibiendo su envergadura y revelando que había cambiado radicalmente de apariencia: sus ojos ahora eran azules como el cielo, y su plumaje amarillento se había tornado tan negro como la más oscura de las noches. Su pico y sus patas, al igual que las llamas en su cabeza y en sus alas, habían adquirido una coloración escarlata. Orgulloso de la mutación que había sufrido, sonrió desafiante a su nuevo oponente.

“Esfúmate o te aniquilo” sentenció en perfecto castellano.

“¡Jamás!” retrucó el pequeño genio con determinación “¡No permitiré que traigas contigo el fin de humanos y pokémon! ¡Y será la oportunidad perfecta para despertar mi dormido poder!”

“¿Quieres poder?” graznó Moltres mientras batía sus enormes alas “Veamos si te gusta sentir el ardor del averno. ¡FURIA CANDENTE!”

El fénix oscuro rió mientras su cuerpo expulsaba una onda de energía color magenta para dispararla hacia Jirachi, quien al estar enfocado en acumular energía con el tercer ojo en su barriga abierto, no tuvo tiempo para esquivar el ataque. Se deleitó en cuanto vio a su adversario caer al suelo para gemir y retorcerse de dolor, intentando en vano usar su capa para protegerse de la energía oscura que le había infligido un considerable e inacabable daño.

“Imagina el mayor dolor que alguna vez hayas sentido” carcajeó con una sonrisa maligna “Ahora imagínalo volviéndose cada vez más fuerte cuanto más te muevas. Pero no te preocupes. Pronto no tendrás que imaginarlo siquiera.”

La sonrisa se le desvaneció en cuanto vio que el cuerpo de Jirachi comenzó a brillar, hasta liberar con esfuerzo un potente ataque de luz que le dio de lleno en el vientre, haciéndole retroceder.

“AAAARGH, maldito genio de pacotilla” vociferó iracundo “Me has dañado. Pero si crees que tu Deseo Oculto me detendrá, estás más que equivocado. Podría calcinarte y reducir tu cuerpo a metal líquido y burbujeante con solo pensarlo, pero prefiero dejarte aquí a que te pudras en esta cueva, teniendo que padecer sabiendo que has fracasado. Así que si me disculpas, tengo un apocalipsis que traer.”

Jirachi sollozó adolorido, incapaz de moverse mientras veía cómo Moltres emprendía el vuelo y abandonaba el Monte Plateado para dejarlo atrás en cuestión de segundos, derritiendo toda la nieve y la escarcha en su camino, sin inmutarse ante el frío que le rodeaba. Un solo pensamiento repleto de tristeza fue elaborado por su mente.

“He fallado.”

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@Nemuresu Recuerda que Jirachi fue mencionado en el primer capítulo por Azelf como uno de los muchos legendarios que confirmaron que tratarán de luchar a favor de los elegidos. Pero sí, en efecto hay muchos personajes, y cada uno cumplirá su papel, ya sea grande o pequeño.
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#6
(24 Apr 2021
09:04 PM)
Lunarium escribió:
“Con la tercera parte apenas pudimos recuperar lo invertido, y las cuartas entregas siempre son veneno de taquilla. Además, no volveré si Rosa no vuelve. Así que ya sabe dónde puede meterse su oferta.”

[Imagen: x7ht0Py.gif]
Es verdad. Solo pregúntale a la Era del Hielo 4, o a Viernes 13 4, o a Batman y Robin, o a Superman IV.

Siento que ese plan que tiene Rosa de volverse presidenta va a salirle muy mal, no sé me da la impresión de que ella poco o nada va a saber de política, si tan dispuesta está a atacar primero en la guerra. Bueno, la realidad es que ni siquiera va a tener qué declararle la guerra a nadie porque ésta solita va a llegar a Unova.

Y vaya con la parte de Red, aislado tantos años de su única novia para que de la nada decida pedirle matrimonio (cosa que con la parte de Sabrina no aspira a terminar bien), pero justo cuando decide tomar esa iniciativa, es cuando el desastre comienza. Tiene el dolor garantizado, solo que no va a saber de qué forma. Hubieras puesto un bebé en ella cuando la tuviste cerca, campeón.

El desastre apenas ha comenzado, ya muchos sienten miedo, pero todas esas emociones se pondrán más fuertes en lo que siga a este evento.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#7
Capítulo 4: Scherzo, Parte 2
Y entonces llegó el heraldo portador del fin”
 
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Preciosa, ¿no es cierto?”

¿C-cómo? Disculpa, ¿qué decías?”

Ji, ji, ji. Ay, Zinnia, siempre con los ojos en el horizonte. Me refería a eso: ¡La Estrella Draco! ¿No ves lo fuerte que brilla esta noche?”

Ah, sí. Dicen que los espíritus de todos los cronistas anteriores pasan a formar parte de ella tras que sus cuerpos son enterrados en el Monte Pírico, y es la pureza de sus almas, junto con la bendición de Rayquaza, lo que le da ese brillo tan particular."

¿Crees que algún día forme parte de la Estrella Draco con los demás cronistas?”

Probablemente. Aunque lo que sí creo es que serás mejor que todos ellos.”

Pensar que mañana será mi ceremonia de nombramiento. ¡Qué nerviosa estoy! ¿En verdad crees que la Gran Matriarca, el Primer Sacerdote y el Oráculo no se equivocaron? ¿Que Rayquaza me aceptará como su heraldo? Francamente sigo pensando que tú serías una mejor cronista que yo.”

Aster, no hay nadie que escuche y comprenda la voz y el corazón de los pokémon mejor que tú. Tienes un don que ni en mil años podría poseer. Si Rayquaza se ha fijado en ti es porque reconoce que eres digna. Y el que me lo discuta se las verá conmigo. Y también con Clair, pero primero conmigo.”

Eres una gran amiga, Zinnia. Prométeme que siempre estaremos juntas.”

Te doy mi palabra de honor. Te juro por este hermoso reloj que me has regalado que nunca dejaré que nada malo te pase.”

Te quiero.”

Y yo a ti.”

 


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May sintió un nudo en su garganta mientras emprendía el vuelo montada en Latias, seguida detrás por sus nuevos amigos. Se sentía mal por haberlos arrastrado a aquella situación, aun siendo consciente de que se habían ofrecido voluntariamente a acompañarla. Y sabía que Lisia no estaría muy contenta de que se hubiese ido de manera tan abrupta pese al mensaje con audio que le había dejado.

El mensaje que Brendan e Ethan supuestamente le habían enviado a todos incluyéndola por el canal que todos compartían gracias a que Lucas se había ofrecido a mejorar el rango de la señal satelital de los dispositivos de comunicación de todos sus amigos unos meses atrás le había caído como una bomba al estómago por lo extraña que era la situación en la que se encontraban. ¿Qué era lo que querían esos chiflados del Equipo Magma? ¿Y por qué pedían que todos los amigos de su novio, mejor amigo y prometido fuesen hasta su escondite? No lo comprendía, mas al mismo tiempo sentía que debía de estar allí. Desde ese día a la mañana tenía un presentimiento de que algo malo sucedería, pero no estaba segura de qué. Al menos ahora podía hacerse una idea.

“¿Y dices que esos locos fueron los que liberaron a Groudon hace unos años?” preguntó Hop intrigado a más no poder. Él y Gloria mantenían el ritmo de Latias montados en el Corviknight del primero. El pokémon grajilla parecía sentirse honrado de volar al lado de la dragona eón legendaria “Gloria y yo leímos algo en su momento sobre sus ridículos planes para la expansión de la tierra en Hoenn, pero jamás pensamos que estarían tan dementes como para despertar a un pokémon legendario con semejante poder.”

La pregunta del joven asistente de laboratorio le recordó que se encontraba a mitad de una conversación, sacándola del trance. Sacudió la cabeza hacia ambos costados y procedió a responder la pregunta del muchacho.

“Así es” contestó con seriedad y preocupación a la vez “Yo estuve allí el día en el que lo hicieron, y de no haber sido por que Brendan logró capturar a Groudon todos hubiésemos muerto a causa de tanto sol y de tanto calor.”

“Que me aspen” reflexionó Gloria impresionada, aferrándose a la espalda de Hop con su brazo izquierdo y evitando que su gorra de lana verde no saliese volando de su cabeza a causa del viento. La campeona de Galar desvió la mirada del rostro de May para centrarla en Latias “¿Y tú también estuviste allí, Latias?”

La respuesta de la dragona con aspecto de avión jet llegó a la mente de los tres a los pocos segundos. Era una voz joven, dulce y armoniosa, pero que al mismo tiempo parecía contener una basta cantidad de sabiduría.

Tristemente May y yo no nos conocíamos por aquel entonces. Yo aún seguía resguardando el secreto de la mega-evolución en la Isla del Sur, por lo que no pude ser de mucha ayuda. Afortunadamente mi hermano Latios pudo asistir al joven Brendan durante la crisis.”

“Mega-evolución” pensó Hop en voz alta para luego elevar su tono tras que el viejo recuerdo de algo que Gloria y él habían leído cuando aún eran muy pequeños llegase a su mente “¡Claro! Según los mitos y leyendas de Hoenn Latios y tú son los guardianes y protectores de la energía draconiana que produce dicha mutación en algunas especies de pokémon. Lo que significa que tanto tú como tu hermano pueden mega-evolucionar, ¿no es cierto?”

Latias miró a Hop de reojo y sonrió mientras asentía con la cabeza, para luego enfocarse nuevamente en mirar hacia adelante. Frente a los tres jóvenes y sus pokémon voladores, el largo y ancho mar parecía no tener fin, con su bella coloración azulada y sus incontables bancos de pokémon acuáticos, que por algún motivo parecían estar yendo en la misma dirección que ellos.

“Entonces May” comentó Gloria interesada, cambiando de tópico “Los medios dicen que Brendan y tú son novios y que viven juntos en Ciudad Corazón, en la región de Sinnoh. ¿Son ciertos los rumores sobre que fue a buscarte cuando estabas volviendo a Sinnoh, y que subió a bordo del barco con ayuda de Rayquaza, el pokémon legendario?”

May soltó una risita mientras sus mejillas adquirían un color rosado. Su mente y su corazón no podrían olvidar aquella escena tan romántica e idílica por más que le pagasen por hacerlo.

“Todos y cada uno de ellos” contestó la coordinadora completamente ruborizada “Me gusta pensar que Rayquaza nos dio su bendición aquel día. Que en cierta forma él sabía que estábamos hechos el uno para el otro. Y francamente...nunca pensé que me enamoraría perdidamente de mi mejor amigo.”

“Aaww, eso es tan adorable” suspiró Gloria mientras sentía que el corazón se le derretía a causa de las palabras de su ídolo y coordinadora favorita “Ojalá Marnie y yo hubiésemos tenido algo parecido por parte de Zacian. Pero supongo que no estaba destinado a ser. En serio espero que cuando se casen sean muy felices juntos.”

Las palabras de su admiradora causaron que May inevitablemente repensase en algo que llevaba semanas contemplando por sí misma. Una extraña y algo tonta interrogante que llevaba picoteándole la nuca como un Taillow usando Picotazo sobre un árbol para hacer su nido desde hacía un tiempo.

Brendan, Ethan, Lyra, Dawn, y ahora Gloria y Hop...muchos de sus amigos habían salvado el mundo, ganado la liga regional y/o tenido la posibilidad de capturar uno o más pokémon legendarios que habían decidido viajar con ellos, apenas siendo jóvenes adolescentes a los que todavía les faltaban unos cuantos años para ser considerados adultos jóvenes, con Wally, Barry y Lucas siendo las claras excepciones. ¿Cómo era posible que chicos de sus edades se hubiesen vuelto tan excelente entrenadores, investigadores y coordinadores en tan poco tiempo y a tan corta edad, superando a hombres y mujeres que les llevaban años de experiencia, tanto en madurez como entrenando pokémon? Y más importante, ¿Por qué los legendarios de sus regiones natales se habían fijado en todos ellos? ¿Acaso era una mera coincidencia? ¿O tal vez todos ellos formaban parte de algo más grande? ¿De un plan cósmico escrito en las mismísimas estrellas?

No, no podía ser. Simplemente habían tenido a la fortuna sonriéndoles, eso era todo. Ella solo era una chica de Hoenn, experta en concursos, amiga de una pokémon legendaria y con un novio más que normal, Brendan.

Brendan…

La sola mención del nombre de su prometido hizo que un minúsculo dejo de envidia se colase dentro del inmenso amor que tenía por él. ¿Por qué él y Latios podían mega-evolucionar y ella y Latias no? Se suponía que los dos se veían el uno al otro como iguales, con la única diferencia de que él había salvado al mundo en dos ocasiones muy específicas. Pero no importaba qué tanto las dos estrenasen los fines de semana cuando no estaba practicando una nueva coreografía con Sceptile y sus otros pokémon, seguían sin poder ir un paso más allá para conectar aún más sus mentes. ¿Qué era lo que estaba fallando? ¿Quizás Latias no estaba lista? ¿O solo era ella haciendo algo mal sin siquiera darse cuenta?

Latias, apenada al escuchar sus pensamientos, decidió responderle para tranquilizarla, esta vez asegurándose de que ella y solo ella pudiese escucharla en su cabeza.

No te aflijas, tarde o temprano lo lograremos. A tu novio y a mi hermano les costó mucho tiempo alcanzar ese estado. Solo necesitamos estar en perfecta sincronía la una con la otra, y cuando lo logremos te prometo que surcaremos los cielos a la velocidad que quieras con ayuda de la mega-evolución.”

May esbozó una sonrisa ante aquella reconfortante promesa. Latias y ella se habían vuelto tan cercanas los últimos meses que ya la consideraba una amiga de toda la vida. Pasear juntas, reír juntas, volar juntas...por no mencionar que gracias a ella había comenzado a tomarle el gusto a el volar. Más que un pokémon era la hermana mayor con la que siempre había soñado de pequeña. Prácticamente se habían vuelto inseparables.

No lo entiendo. Si tanto Latios como tú pueden cambiar de apariencia para aparentar ser humanos, ¿por qué Latios no lo hace?”

Mi hermano nunca ha sido muy acérrimo de usar sus plumas para disfrazarse. Se conforma con hacerse invisible. Además...cada vez que me ve adoptando esta forma se pone triste.”

¿Y eso por qué?”

Yo...te lo explicaré mejor otro día. Por ahora tendrás que confiar en mí. Solo no le digas a Latios que te he compartido esto. ¿Palabra de mejores amigas?”

¡Palabra de mejores amigas!”

Y era ese fuerte vínculo tan estrecho entre ellas, tan similar al que tenía con Sceptile, lo que la llenaba más y más de rabia cada vez que fallaban en desbloquear su verdadero poder. Pero Latias tenía razón. Tan solo debía ser paciente, y el poder que les hacía falta para mega-evolucionar llegaría cuando menos se lo esperasen. La paciencia era algo que podía mover tantas montañas como la fe, algo que aprendió por las malas durante sus primeros años en el mundo de los concursos.

“Oigan” dijo preocupada, girando la cabeza hacia atrás para mirar nuevamente a los ojos a Gloria y a Hop “En serio les agradezco que hayan querido ayudarme. Pero, ¿están seguros? Esta podría ser una misión muy peligrosa.”

“Glori y yo ya nos hemos metido en líos así antes” rió Hop muy confiado “Además, no serán los primeros chicos malos a los que tengamos que derrotar.”

Corviknight graznó con mucho brío, buscando reafirmar las palabras de su entrenador.

“Hop tiene razón” reconoció Gloria “Les patearemos el trasero a esos Magma si es necesario, y de paso conoceremos a todos tus amigos de los que tú y Latias nos han platicado. Con pokémon como los nuestros, ¡nadie puede pararnos!”

“Pues entonces pronto se les concederá su deseo” afirmó May con una sonrisa afectuosa en el rostro, al mismo tiempo que señalaba hacia más adelante con el dedo índice de su mano derecha “¡Miren!”

Los dos jóvenes originarios de Galar miraron hacia donde la coordinadora apuntaba, solo para quedarse boquiabiertos al ver a un pokémon de aspecto similar al de Latias, pero de plumaje azul claro, ojos rojos brillantes y mayor envergadura frenando en pleno vuelo para reunirse con ellos, ubicándose justo a la izquierda de Latias y llevando en su espalda a un muchacho de ojos amarillos y un gran gorro blanco con una banda negra en la cabeza. A los pocos segundos otros tres pokémon que también transportaban a otros jóvenes de su misma edad, un Staraptor, un Honchkrow y un Garchomp, les rodearon. Y su impresión fue incluso mayor cuando una colosal ave de plumas plateadas y placas azules apareció justo sobre sus cabezas, con otros dos entrenadores sobre su lomo y emitiendo un cántico similar al de un Wailord.

Mientras May procedía a presentar a Gloria y a Hop ante Brendan y ante los demás, Latios decidió entablar una charla telepática con su congénere.

Creí que no nos alcanzarían.”

Cómo lo siento, tuvimos un pequeño retraso, como ya has podido ver. Entonces, ¿ya pudiste decirle al chico la verdad?”

Me temo que no. ¿Y qué hay de ti con ella?”

Tampoco. Y lo que es peor, aún no hemos conseguido mega-evolucionar. Lo lamento, hermano. Soy una buena para nada.”

No te disculpes. Si nuestras visiones fueron correctas, podrás acceder a tu verdadero poder cuando ambas más lo necesiten.”

¿Pero y qué tal sino? ¿Qué tal si nuestras visiones están equivocadas?”

No lo están. Confío en que no.”

¿Cómo lo sabes?”

No lo sé. Pero la esperanza que nos da el creer en ellas es lo único con lo que contamos por ahora.”

Lugia, que llevaba unos cuantos segundos oyendo la conversación, optó por unirse a la conversación, tanto interesado como desasosegado.

Ho-Oh ha dicho que se nos unirá más tarde, que probablemente no llegará para brindarnos su ayuda en el acto.”

Latias no pudo ocultar su repentino resquemor al oír que el ave legendaria de Johto todavía no se reuniría con todos ellos.

¿Por qué? ¿Qué es lo que le está retrasando tanto?”

No ha querido decirlo. Pero de todas formas tendremos que defender a los niños sin él.”

En ese caso será mejor que los tres mantengamos los ojos abiertos y estemos atentos. Pase lo que pase debemos asegurarnos de que Brendan y May detengan el Ragnarok con nuestra ayuda, hermana.”

¡Pueden contar conmigo! ¡Con mi Campana Cura me cercioraré de que puedan sanar de cualquier estado desventajoso que sufran!”

Los tres pokémon legendarios se sorprendieron enormemente al escuchar la voz de Celebi. El pequeño guardián singular del Encinar se hallaba comunicándose con ellos, evidentemente habiendo escuchado toda la discusión y todavía metido en la GS Ball que estaba guardada en el bolso de mano de Lyra.

Me encargaré entonces de proteger a Celebi el tiempo necesario para que pueda realizar su magia cuando la situación lo exija. No podemos permitir que Groudon, Kyogre o las Aves le hagan daño si queremos que nuestros amigos y aliados tengan algo de ventaja.”

El dúo eón asintió intercambiando una mirada entre ellos para luego responder a Lugia con el mismo gesto. Los tres sonrieron, sintiéndose más tranquilos al saber que ahora por lo menos tenían algo cercano a un plan.

 


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Shepherd Whitelocke. Ciudad Calagua. Médico.

Emily Berrycloth. Pueblo Verdegal. Bióloga.

Victor Dagger. Ciudad Malvalona. Físico.

Robert Dankworth. Ciudad Férrica. Geólogo.

Anselm Ajax. Pueblo Oromar. Bioquímico.

Cinco grandes mentes con talento y con potencial. Y todos ellos estaban muertos.

Maxie llevaba más de media hora repasando minuciosamente aquellos expedientes, sobre todo el primero. Seguía sin poder creer que el que alguna vez fue su compañero de banco en la secundaria había fallecido, preguntándose si hubiese podido hacer algo para evitar que pereciese durante el incidente con el pokémon extraterrestre y la ASNH. Y en rigor sabía la respuesta a su pregunta. Solo él tenía la culpa por haber puesto a Shepherd en una posición tan desfavorable para luego dejarle a su suerte y correr como un cobarde cuando aquel monstruo se liberó de su prisión y comenzó a masacrar a todos los científicos y pokémon en las instalaciones.

Decidió cerrar los documentos para luego pedirle a su comandante que los guardase en la gaveta correspondiente del sifonier localizado detrás de su escritorio, para luego quitarse las gafas con intención de descansar la vista, apoyándolas sobre la mesa a la vez que suspiraba a causa del cansancio. La piedra activadora en la hendidura izquierda de estas emitió un pequeño brillo al reflejarse contra la luz amarillenta de la bombilla de la lámpara que colgaba del techo.

“Courtney” preguntó de pronto en voz alta, mientras elucubraba “¿Qué soy?”

La mujer de cabellos y ojos lila que se hallaba parada a su derecha con las manos detrás de la espalda alzó sus párpados atónita, rompiendo la fría y rígida expresión que tanto la caracterizaba. Le tomó unos cuantos segundos procesar las palabras de su jefe para poder formular una respuesta que considerase apropiada.

“Usted es nuestro líder, señor Maxie” replicó en un tono de voz neutro, pero que a la vez dejaba vislumbrar un pequeño resquemor.

“¿Y confías en tu líder?” indagó Maxie, sin despegar la vista de sus lentes “¿Le eres leal?”

Courtney se ruborizó. No necesitaba pensar la respuesta a esas segunda y tercera preguntas.

“Hasta el final, señor” retrucó sin siquiera parpadear “Usted mismo ya lo sabe. ¿Por qué lo pregunta?”

“Últimamente he sentido que nuestros esfuerzos han sido infructíferos” admitió el exhausto geólogo “Desde el fracaso del Proyecto AZOTH y la inmunidad diplomática que nos concedió el presidente, hemos conseguido pasar de eco-terroristas a ambientalistas en menos de cinco años y medio, alejándonos del ojo público y contribuyendo al bienestar de Hoenn en secreto. Y sin embargo nuestras manos están más manchadas que nunca. La tragedia que significó el Proyecto IFVA no solo no nos dio ningún beneficio, sino que además las desastrosas ramificaciones que este trajo produjeron que el público nos odie más que antes por haber estado involucrados. Y por si fuera poco…”

La comandante se quedó estupefacta al notar un apenas perceptible destello de vulnerabilidad en el tono de la voz del hombre al que más admiraba y amaba. Uno que no había visto en él desde el día en el que el Proyecto AZOTH se salió de control y el Equipo Magma se vio forzado a rectificar su atroz equivocación ayudando al joven encargado de detener a Groudon. El mismo que la había motivado a intentar retomar la misión, tratando de provocar en un arranque de ira y de locura que el meteorito del pokémon del espacio impactase contra Hoenn.

“Y por si fuera poco perdí en el proceso a un viejo amigo” retomó Maxie finalmente “O por lo menos alguien a quien consideraba un viejo amigo. Un viejo amigo al que traicioné solo por mi ambición por adueñarme de la energía en el cuerpo de ese pokémon alienígena. Y solo para cometer el mismo error de antes. Hemos abierto los horrores de la caja de Pandora tantas veces sobre esta región que es un milagro que su gente no esté pidiendo todavía mi cabeza clavada en la punta de una estaca.”

Tragó saliva mientras mantenía la vista fija en sus gafas, como si esperase que estas le revelasen el secreto de la vida, del universo y de la creación misma. Luego suspiró y volvió a hablar.

“Adoro Hoenn, Courtney” continuó “Fue la región en la que nací, y no me gustaría vivir en ningún otro lugar. Desde que era apenas un niño tomé nota de las precarias condiciones en las que vivían muchos de mis amigos y familiares lejanos a causa de la desigualdad social y la carencia de tierra firme, razón por la cual me volqué de lleno a la ciencia y a la geología, buscando hallar la forma de evitar que nuestro bello archipiélago se perdiese en el océano. Esos payasos charlatanes de la academia me llamaron lunático por exponer los problemas de la falta de comunicación entre la gente de Pueblo Azuliza y Pueblo Oromar con las ciudades más grandes. Fue por eso que cuando obtuve mi título decidí reunir los contactos y medios para fundar el Equipo Magma. La tierra lo es todo para mí. Es la clave para el desarrollo de nuestra civilización. Pero en vista de lo que hemos atestiguado los últimos años….tal vez la tierra requiera de nuestra ausencia. O tal vez solo de la mía.”

“Líder Maxie, yo…” empezó Courtney, solo para ser interrumpida por el sonido de dos puertas automáticas que se abrieron de par en par. Se trataba de Tabitha, quien entró a la oficina corriendo para luego detenerse justo enfrente del escritorio de su jefe, inhalando y exhalando con la boca de la mucha grasa que había tenido que quemar.

“¡Líder Maxie, señor!” exclamó entre jadeos, consiguiendo esbozar una sonrisa repleta de orgullo “¡Me complace anunciar que los invitados han llegado!”

“Excelentes noticias, Tabitha” replicó Maxie mientras volvía a ponerse sus lentes para levantarse de su asiento y dirigirse hacia la salida de su despacho “No les dejemos esperando entonces. Los dos, acompáñenme y manténganse alerta. Tengan sus poké balls a mano por si intentan algo.”

Courtney se dispuso a seguir a su jefe cuando sintió que alguien le estaba jalando de la mano derecha para impedirle el avance. Al voltearse se vio cara a cara con Tabitha, quien le dedicaba una mirada repleta tanto de seriedad como de preocupación.

“Imagino que aún no han hablado sobre lo que sientes por él” susurró discretamente el hombre mofletudo y regordete.

“No” respondió ella de un modo neutro, casi mecánico “Y es mejor así.”

“¿Acaso pretendes seguir sirviéndole así?” inquirió Tabitha consternado “¿Viviendo una mentira?”

“Así tiene que ser” retrucó ella, zafándose del agarre de su compañero “Ahora movámonos. Tenemos trabajo que hacer.”

Espero que cambies de parecer pronto” pensó su colega mientras avanzaba al ritmo de ambos.

Caminaron hasta llegar con ayuda de una de las baldosas tele-transportadoras de la base a la sala de reuniones. Tal y como Tabitha había dicho, los líderes de gimnasio, el campeón y el Alto Mando ya se hallaban allí sentados, esperando a Maxie con los brazos cruzados y con caras de pocos amigos. El líder del Equipo Magma procedió a sentarse, a la vez que veía como el joven ex-campeón y sus compañeros llegaban para hacer lo mismo, sorprendiéndose levemente al notar a aquella niña de gorra verde y ese muchacho moreno de los que poca o nada de información tenía al respecto.

Mientras se disponía a tomar posesión de las últimas sillas que quedaban junto a sus amigos, con May a su izquierda e Ethan a la derecha, Brendan sintió una extraña sensación de confort y de alegría al ver que, además de Steven y del Alto Mando, todos los líderes de gimnasio habían venido. Su padre y Flannery se limitaron a saludarles a él y a May disimuladamente con gestos, el primero sonriéndoles orgulloso y la segunda guiñándoles el ojo mientras alzaba el pulgar de su mano derecha. Una parte de él admitía que se hubiese sentido incluso más a gusto si Wally también hubiese estado allí, mas confiaba en que con ellos de su lado eran más que suficientes en caso de que fuese una trampa y los reclutas Magma que les rodeaban comenzasen a mandar a sus pokémon uno tras otro para someterlos.

“Me complace ver que todos han podido asistir tan pronto” comentó Maxie en voz alta mientras cubría su boca con sus dos manos juntas, como si estuviese pensando sobre algo muy importante “Su puntualidad es más que notable, sino impecable.”

“Ahórranos el sarcasmo y ve directo al grano, Maxie” espetó Winona con firmeza y sin mover ni un solo músculo que no fuese sus labios y sus cuerdas vocales. La líder de gimnasio de Ciudad Arborada estaba más que furibunda, algo que el tono de voz que estaba empleando dejaba más que claro “Todos tenemos mejores cosas que hacer, como por ejemplo seguir supervisando los preparativos para el Festival de las Plumas. Así que dinos, ¿por qué estamos aquí?”

El geólogo pelirrojo frunció el ceño. Movió los ojos hacia todas las direcciones, y lo único que vio fue rostros igual de furiosos y reprobatorios que el de Winona. Decepcionado, se relajó y procedió a hablar.

“Hace unas pocas horas, nuestro Submarino Explorador 1…” comenzó antes de ser interrumpido nuevamente.

“El Submarino Explorador 1 que ustedes robaron a los astilleros de Ciudad Portual” remarcó Wattson indignado. El líder de Malvalona especialista en pokémon eléctricos sacaba chispas de lo mucho que le molestaba estar allí.

“Como sea” retrucó él “Como estaba diciendo, hace unas horas el Submarino Explorador 1 fue sustraído de nuestras instalaciones. Tenemos razones para creer que…”

Hizo un brusco intervalo para carraspear. Todos en la sala aprovecharon aquel segundo para afinar el oído y dedicarle su total atención.

Sabemos que el Equipo Aqua estuvo detrás del hurto” concluyó, auto-corrigiéndose.

Todos sus invitados quedaron perplejos, sin saber qué decir o pensar al respecto. El silencio reinó en toda la base por unos cuantos segundos.

“¿El Equipo Aqua?” preguntó por fin Brawly, incrédulo. El líder de gimnasio de Pueblo Azuliza se halló a sí mismo incapaz de tomarse la situación en serio “¿Esos locos que se la pasan hablando sobre cómo los humanos arruinamos el mundo de los pokémon en el programa de chismes los viernes por la noche? Debes estar bromeando.”

“Les aseguro que no hay ningún intento de hacerles reír detrás de mis palabras” aseguró Maxie sin siquiera parpadear “Tenemos evidencia irrefutable de que han sido ellos.”

“Nos gustaría verla” dijeron Tate y Liza al unísono.

El científico asintió con la cabeza mientras sacaba de su chaqueta una especie de aparato de comunicación disimulado para mantener presionado el botón rojo que había en él.

“Tráiganlo” ordenó de forma cortante.

Antes de que alguien pudiera hacer siquiera una simple pregunta, unas puertas ubicadas a la derecha de la sala se abrieron de par en par, y un pequeño grupo conformado por cuatro reclutas del Equipo Magma, tres hombres y una mujer, entraron sujetando esposado a un imponente prisionero. Era un hombre de piel oscura, muy alto y en cueros, cuya musculatura podría haber hecho babear a cualquier mujer. Llevaba guantes, pantalones y botas azul oscuro, y dos gruesas cadenas doradas le servían de cinturón.

“¡Madre mía!” exclamó Phoebe asombrada, llevándose la mano izquierda a la boca.

“Asumo que tenemos el placer de hablar con Matt, comandante del Equipo Aqua” conjeturó Drake dubitativo, pero enfocado. El líder del Alto Mando había seguido de cerca tanto a los Magma como a los Aqua desde el incidente con Deoxys, por lo que no le costó mucho identificar al individuo que ahora tenían enfrente.

“Asumes bien, hombre dragón” gruñó Matt desafiante y con cierto dejo de ironía, casi bufando como un Rapidash negándose a obedecer a su jinete “Verdaderamente eres el más inteligente de los Cuatro Magníficos.”

El viejo maestro en el entrenamiento de pokémon dragón se mantuvo sereno ante la provocación. Por motivos que seguía sin comprender, aquella denominación que le habían dado a él y al resto del Alto Mando de Hoenn tras haber comandado la resistencia contra la invasión de Deoxys le mosqueaba a más no poder. Quizás era por lo mucho que sonaba a acto de circo de feria, mas a la vez comprendía que no era un título del cual debía sentirse avergonzado. Y sabía que a Sidney, a Phoebe y a Glacia tampoco les entusiasmaba mucho ese nombre.

“No entiendo nada” reconoció Sidney perplejo “¿Cómo cuenta el que tengan a este mastodonte cautivo como prueba de que el Equipo Aqua robó el submarino?”

“Lideraba el pequeño grupo de bribones que llevó a cabo el hurto” explicó Tabitha, señalando a Matt con el dedo índice de su mano izquierda alzado y con claro desdén “Se quedó atrás para que sus compañeros pudiesen escapar, y nos dio una admirable pelea. Pero finalmente logramos someterlo a él y a su Sharpedo mega-evolucionado.”

“¡Quítenme estas esposas y devuélvanme a Mordelón!” demandó Matt iracundo, forcejeando en un intento por romper las esposas que le apretaban las manos, sin éxito “¡Tengo a ese pequeñín conmigo desde que era un pequeño Carvanha!”

“No estás en posición de exigir nada, Matt” replicó Maxie mientras se levantaba de su silla para darse la vuelta y encarar al gigante que le superaba tanto en altura como en fuerza “No te dejaremos ir hasta que nos hayas dicho lo que queremos saber. Así que, ahora que mis estimados invitados están aquí presentes, te lo preguntaré una última vez: ¿Qué es lo que busca hacer tu jefe con ese submarino?”

“¡JA!” rió el comandante en la cara del geólogo, enseñando todos y cada uno de sus dientes “¡Nunca jamás se los diré! ¡Juré a mi bro Archie que le sería siempre leal desde el día que me salvó la vida y pienso mantenerme fiel a mi palabra! ¡Así que púdrete, nerd!”

Courtney dio un par de pasos hacia adelante, acompañada del mecánico y seco golpe de las puntas de sus tacones, y en un movimiento que dejó anonadados a todos, tomó a Matt por el cuello con su mano izquierda, haciendo gala de una extraordinaria fuerza y forzándolo a agacharse.

“Ten mucho cuidado con cómo te diriges al líder Maxie” susurró de una forma amenazante, sin que su expresión cambiase en lo más mínimo “Te sugiero por tu bien que no nos hagas perder más el tiempo y nos des la información que queremos.”

“Courtney, aprecio tu inestimable ayuda como siempre, pero por favor suéltalo” solicitó su jefe sin poder evitar sonreír. Pese a que rara vez lo expresaba, sentía una profunda admiración y complacencia por lo devota que Courtney era tanto a él como a la causa de su organización. Era ahora que tenía absoluta certeza de que había hecho una excelente elección al haber reclutado a una científica tan brillante y tan leal como ella para que estuviese de su lado “La estrangulación y la tortura solo le harán entrar en estado de shock antes de que hayamos podido socavarle lo que sabe.”

“Como usted lo desee” contestó ella mientras aflojaba y retiraba sus dedos del grueso cuello de Matt, dejándole caer al suelo exhausto para que recuperase el oxígeno perdido.

“¡N-no me das miedo, delgadita!” espetó el fortachón temblando y tartamudeando mientras los soldados Magma le sujetaban de ambas manos, fallando en disfrazar el hecho de que estaba muerto del susto. El haber visto tan de cerca los fríos ojos de aquella pálida y aterradora mujer había sido como tener a la mismísima muerte parada frente a él.

“Ya fue suficiente de este bizarro espectáculo” declaró enojado Steven “¿A dónde quieres llegar, Maxie? ¿Por qué nos cuentas todo esto?”

“Porque les he convocado para pedirles que nos ayuden a recuperar el submarino” respondió el geólogo mientras se giraba nuevamente para contestar a la pregunta de la experta en pokémon fantasma “No estamos seguros de lo que el Equipo Aqua pretenda hacer con él, o a dónde quiera dirigirse, pero sabemos debido a nuestros choques anteriores con ellos que las tropas de Archie nos superan en número. No podremos detenerlos solos.”

“Eso es lo que yo denomino tu problema” señaló Glacia, poniéndose de pie y apoyando sus manos sobre sus caderas “Ustedes y los Aqua ya han dado suficientes dolores de cabeza a esta región por demasiado tiempo. Así que en lugar de entrometernos en su guerrita personal les dejaremos tranquilos para que se destruyan los unos a los otros.”

“Me apena oír tan duras palabras saliendo de sus bocas” suspiró Maxie mientras volvía a tomar asiento “Esperaba más de los mejores entrenadores y protectores de Hoenn. Aunque supongo que no debería extrañarme, considerando que hablo con las mismas personas que no hicieron nada para detenerme cuando yo robé el prisma rojo del Monte Pírico y el submarino de Portual para despertar a Groudon en la Caverna Abisal, dejándole toda la responsabilidad a un niño de por entonces doce años.”

Los nueve líderes de gimnasio estallaron en estruendosas carcajadas, descojonándose de la risa. Steven, el Alto Mando y el resto se conformaron con guardar silencio, manteniendo las mismas miradas de desprecio hacia el líder Magma que habían adoptado desde el principio de la reunión.

“Ser líder de gimnasio o miembro del Alto Mando es más que solo estar todo el día esperando a que un entrenador venga a desafiarte o a que la región esté en riesgo, Maxie” remarcó Wattson entre risotadas “También significa firmar papeleo, mantener el gimnasio y los cuarteles generales en las condiciones que dicta el protocolo y atender tanto necesidades de los ciudadanos como las nuestras. Yo por ejemplo debo estar constantemente monitoreando el generador de la central de Malvalanova para que funcione correctamente en mi tiempo libre, previniendo que vuele por los aires junto con el resto de la planta y que perjudique al medioambiente. Roxanne tiene a sus estudiantes, Winona su proyecto para un santuario dedicado a los pokémon pájaro guardianes de Arborada y Brawly y Flannery pasan gran parte de su tiempo asegurándose de promocionar a Azuliza y a Lavacalda de modo tal que sigan figurando en el mapa.”

“Por no mencionar que al igual que Norman tengo que mantener familiares y pagar las deudas y las cuotas de la casa con el salario que mi puesto me da” añadió Flannery, todavía de brazos cruzados “De lo contrario los hubiese detenido de inmediato si me hubiese enterado a tiempo de que ustedes payasos estaban jugando con la lava del Monte Cenizo.”

“Nosotros también” aportaron Tate y Liza con impecable sincronía “Nuestro padre lleva desde hace años trabajando como astronauta certificado del Centro Espacial de Algaria, y cada vez que viaja al espacio en busca de pokémon y formas de vida extraterrestres le acompañamos para protegerle de cualquier posible peligro. Por eso no pudimos estar aquí durante el ataque de Groudon y la caída del meteorito.”

“Y yo suelo ausentarme en muchas ocasiones para ayudar a mi sobrina con los espectáculos que ella y la joven May suelen dar afuera de Hoenn para fomentar el turismo y ayudar a la lucha contra la contaminación de las aguas” puntualizó Wallace “Por no mencionar mi posición como representante del Clan Arrecípolis y todos los asuntos delicados que he tenido que atender personalmente como campeón provisorio.”

“¿O es que acaso crees que nos rascamos el higo dentro del gimnasio todo el día?” finalizó Norman de forma cortante y agresiva.

“En cuanto a nosotros, nos hallábamos en una junta con el presidente de Hoenn cuando nos enteramos de que la región estaba en riesgo, y para cuando llegamos a Arrecípolis Groudon ya había sido derrotado por el joven Brendan” agregó Drake “Y cuando el meteorito fue detectado por los científicos del Centro Espacial de Algaria habíamos tenido que salir nuevamente para participar en el Pokémon World Tournament en Unova para representar a la región. De más está decir que ganamos el primer lugar.”

“Se los imploro” exigió Maxie desesperado, haciendo un notable esfuerzo por no perder la compostura “Si el Equipo Aqua ha robado el Submarino Explorador 1 deben de estar buscando algo grande, algo peligroso. Sea lo que sea que esperan encontrar en el océano debemos evitar que se hagan con él. Y no podremos pararlos sin ustedes.”

“Seré honesto y diré algo que creo que todos estamos pensando ahora mismo, Maxie” contestó Steven irritado y llevando los dedos de su mano derecha al puente de su nariz “Tú no nos agradas. Tal vez el presidente te haya concedido inmunidad diplomática para poder trabajar en conjunto con la empresa de mi padre. Pero eso no nos hará olvidar todo lo que has hecho. Siempre es lo mismo contigo y con los tuyos: en tres ocasiones han intentado hacerse con el poder de un pokémon legendario, sin importar el cómo pudiese eso afectar a toda la región y poniéndonos a todos en peligro. A comparación contigo, Archie y los Aqua son solo unos vulgares ladrones de los que podremos encargarnos eventualmente, y la verdad es que no han hecho nada que amerite que vayamos tras ellos más allá de robarles un submarino que ustedes mismos ya habían robado a alguien más y ser una vergüenza nacional, haciendo el ridículo por televisión. Así que, teniendo eso en cuenta, ¿por qué deberíamos ayudarles?”

“Porque dice la verdad, y porque si no lo hacen todos moriremos” anunció súbitamente alguien detrás de él.


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La inesperada respuesta por parte de aquella voz produjo que todos los presentes inevitablemente se diesen la vuelta. Para su sorpresa, una mujer joven de cabello oscuro y ojos rojos que Brendan, May, Maxie y Steven identificaron de inmediato, acompañada de un anciano calvo y con un báculo largo y azulado que todos reconocieron, caminó en línea recta hasta reunirse con ellos, con su golilla y su larga capa rasgada agitándose con cada paso que daba. Los reclutas Magma que rodeaban la mesa, confundidos y desorientados, miraron en todas las direcciones posibles para deducir de dónde podría haber salido para que no la hubiesen escuchado o visto entrar, sin éxito, mientras que Wallace esbozó una sonrisa, sintiéndose feliz de que hubieran llegado.

“¡Zinnia!” exclamó Brendan, tanto asombrado como estupefacto. Era la primera vez que veía a Zinnia en persona desde el día en el que salvó a la región con el poder de la mega-evolución de Rayquaza. Habría jurado que ni siquiera la había avistado entre los miembros del Clan Meteoro que les habían ayudado a hallar sobrevivientes tras que May y él se enterasen del ataque de Deoxys a la región de Hoenn y viajasen hasta allí para asistir a las víctimas que se encontraban atrapadas bajo los escombros de las ciudades.

“Hola, Brendan” contestó la cronista del Clan Meteoro con una sonrisa radiante y sincera “Tiempo sin vernos. ¿Cómo está ese Bagon que le pedí a mi clan que te entregase a mi nombre hace ya un tiempo? Espero que lo hayas cuidado bien.”

“M-muy bien” consiguió responder el joven ex-campeón de Hoenn con timidez, tartamudeando involuntariamente a causa de la impresión que le había causado la aparición de la joven “Ya ha evolucionado en un Salamence. Aunque no está aquí conmigo ahora mismo.”

“¡Fantástico!” dijo Zinnia muy contenta “Contigo como su entrenador de seguro debe de haberse vuelto titánicamente poderoso. Ojalá algún día y en mejores circunstancias puedas mostrarme lo mucho que lo has entrenado. ¡Probablemente ya rivaliza en fuerza con el mío!”

Conque esa es la tal Zinnia de la que me ha hablado” pensó intrigada May para sí, al mismo tiempo que desviaba la mirada para descubrir a Norman frunciendo el entrecejo cuanto más observaba la escena, evidentemente buscando la conexión entre su hijo y aquella enigmática mujer “¡Es la misma mujer que me robó temporalmente mi piedra activadora hace más de cuatro años! ¿Qué hará aquí exactamente?”

Esa mujer otra vez” reflexionó Maxie mirando a Zinnia fijamente mientras viejos y desagradables recuerdos volvían a su memoria “Creí que nunca volveríamos a verla después de que robó mi piedra activadora. Me pregunto qué estará buscando.”

"Buenas tardes a todos, damas y caballeros” se dirigió la entrenadora de pokémon dragón ante los demás con una modesta reverencia “Exceptuando a por lo menos cuatro personas intuyo que la mayoría de ustedes no me conoce, así que procederé a presentarme. Soy Zinnia, la actual cronista del Clan Meteoro, los verdaderos protectores de Hoenn. Y este caballero que me acompaña...bueno, creo que ya conocen a Spenser, as del Palacio Batalla y...también miembro honorario y secreto de nuestro clan.”

Los líderes de gimnasio, así como también el Alto Mando y los demás comenzaron a murmurar entre ellos sobre los recién llegados, buscando intercambiar opiniones discretamente.

“Es un placer volver a verte, Zinnia” reconoció Steven a pesar de su opinión personal con respecto a la cronista. A pesar de estarle agradecido por ser la responsable junto con Brendan de haber detenido el meteorito invocando a Rayquaza muchos años atrás, lo cierto era que aquella extraña mujer seguía siendo un completo misterio para él, razón por la cual le temía más que lo que la respetaba “Aunque, si el Clan Meteoro los ha enviado, entonces la situación es mucho peor que lo que imaginábamos. Por favor, ilumínanos.”

“Yo lo haré por ella, Steven” afirmó Spenser mientras recorría con la mirada los rostros de todos y cada uno de los que los miraban, incluyendo a Ethan, a Lyra y a los demás niños sentados junto a los que sabía eran los elegidos “Lamentamos informarles que lo que Maxie intenta decirles es de extrema urgencia.”

El inmortal y longevo entrenador hizo una pausa momentáneamente para inhalar y exhalar profundamente, sintiendo el peso que representaba lo que tendría que explicar a continuación. Se sentía como un juez anunciando la condena de un sentenciado a muerte.

“El Equipo Aqua busca despertar a Kyogre” anunció finalmente.

May sintió un calosfrío de forma inmediata en la nuca al escuchar ese nombre. Uno que vio reflejado tanto en el rostro de Wallace como en el de todos los demás líderes de gimnasio y miembros del Alto Mando. De niña su madre le había relatado historias para dormir sobre los estragos que Kyogre había causado en tiempos remotos sobre el mundo durante sus encuentros con Groudon, todos ellos culminando con la pacificación de ambos gracias a la divina intervención de Rayquaza. El avistar a aquel pokémon ancestral auguraba y traía consigo tanto la perdición como la muerte. Era el mar bravío personificado.

“¿K-Kyogre?” se atrevió a preguntar Lucas, rompiendo el abrumador y mortal silencio “¿El pokémon creador de los mares del mundo?”

Spenser asintió con gran pesar. Zinnia aprovechó aquel gesto para añadir más a su respuesta.

“Hace unas semanas los guardianes del Monte Pírico nos informaron que el Prisma Azul, la antigua reliquia capaz de despertar el poder primigenio de Kyogre, había sido robado y reemplazado con una muy bien esculpida réplica” contextualizó la cronista “En base al hurto, lo que nos ha dicho el Oráculo del Clan Meteoro y lo que Maxie menciona sobre la sustracción del submarino, suponemos que Archie ha estado investigando la localización exacta del lugar de reposo del pokémon legendario, y cuando lo haga...bueno, a juzgar por sus reacciones, creo que no necesito decirles lo que ocurrirá.”

“Toda Hoenn y todo el mundo se hundirán” concluyó Roxanne, llevándose la mano derecha a la boca mientras procesaba la magnitud de la situación que afrontaban.

“Exactamente” reafirmó Spenser “Y es por eso que hemos venido tanto por ustedes como por los elegidos.”

“¿Elegidos?” preguntó Barry estupefacto “¿Están diciendo que hay una profecía de por medio?”

“N-no puedo creerlo” dijo Dawn, hallándose incapaz de salir del asombro.

“Más les vale que lo crean” aconsejó Zinnia, al mismo tiempo que caminaba unos pasos más hacia adelante para luego colocar ambas manos sobre los hombros de May y de Brendan “Porque los elegidos están justo aquí, frente a ustedes.”

Se produjo un silencio asfixiante, casi sofocante. Todos miraron a los jóvenes de Hoenn tanto con sumo interés como con genuina sorpresa.

“¿Y-yo, una elegida?” se atrevió a preguntar May, incrédula y a la vez asustada “¡N-no! ¡T-tiene que haber un error! D-digo, sé que Brendan ha salvado el mundo antes, p-pero...¿Y-yo? ¡E-eso es absurdo! ¡N-no puedo ser tan importante para el destino del mundo!”

“Eres más importante de lo que crees, May” aseguró el anciano as del Frente Batalla, acercándose a la niña por la derecha, forzando a la joven coordinadora a girar la cabeza, ignorando a Zinnia “Tú y tu familia son los últimos descendientes lejanos de la Gente del Mar. Un pueblo conformado por los primeros humanos que antaño migraron desde Sinnoh hasta el sur de Hoenn, acompañados por Regirock, Regice y Registeel, los titanes legendarios.”

La chica de Hoenn quedó tiesa como una estatua. De pronto la idea en su mente sobre un plan cósmico ya no le sonaba tan bizarra. Ahora todo tenía sentido para ella.

“¡¿May tiene relación directa con una de las civilizaciones antiguas de Hoenn?!” exclamó Brendan atónito, sin poder terminar de darle crédito a lo que acababan de escuchar sus oídos “¡¿P-pero cómo puede ser eso posible?! ¡¿Cómo es que usted sabe eso?!”

“Porque yo también soy descendiente de la Gente del Mar” replicó Spenser en el acto “Estuve allí cuando esta llegó a Hoenn, así como también cuando gran parte de ellos se desperdigó por todo el archipiélago. Y es por eso que conozco a los descendientes de la familia de May.”

“¡P-pero la Gente del Mar lleva muchos siglos extinta!” objetó Lucas desde su asiento, al mismo tiempo que sacaba de su mochila uno de sus muchos libros sobre prehistoria y civilizaciones antiguas “Si usted estuvo vivo para aquel entonces, ¿eso no le daría entonces como casi tres mil años de edad?”

“Bueno, no me gusta alardear, pero estás en lo correcto jovencito” bromeó el viejo con una sonrisa socarrona.

“¡Santa ciencia!” vociferó el joven investigador con los ojos abiertos como platos, admirando al hombre que tenía frente a él.

“Sabemos también que no hace mucho entablaste amistad con Latias, la dragona legendaria protectora del secreto de la mega-evolución” prosiguió Zinnia, retomando la explicación dada previamente por Spenser “La hermana y contraparte de Latios, quien es ahora compañero de viaje de tu novio. No es una coincidencia que Brendan y tú terminasen juntos.”

“¿Están diciendo que los Latis escogieron a mi hijo y a May por una razón?” preguntó Norman seriamente, llevándose la mano izquierda a la barbilla.

Los dos dragones eón emergieron sin previo aviso de sus cápsulas contenedoras, como si hubiesen estado esperando el momento propicio para unirse a la conversación. Haciendo uso de sus poderes psíquicos, comenzaron a hablar a todos los presentes con telepatía, mientras se mantenían flotando en el aire.

Alguna vez fuimos humanos, como todos ustedes. Fuimos quienes descubrimos el poder de la Fuerza Dragón para que la gran piedra que otorgó a nuestro padre el poder de la mega-evolución.”

Al igual que Spenser, somos lo que queda de la Gente del Mar y del Clan Meteoro original. Y Brendan y May son nuestros tatara-tatara-tatara-tatara-nietos directos.”

Y es justo por eso que solo ustedes pueden detener a Kyogre. Solo ustedes, que poseen la bendición tanto nuestra como de nuestro padre, el todopoderoso rey de los dragones. El Místico Rayquaza.”

Brendan y May enmudecieron completamente, abriendo involuntariamente sus bocas como consecuencia del efecto que la revelación les había producido, al igual que Norman, Flannery y el resto de los líderes de gimnasio y de sus amigos y conocidos. Steven frunció el ceño y se volteó para encarar a un desprevenido Wallace, quien comenzó a sudar apenas sintió los acusatorios ojos de su viejo amigo cerniéndose sobre su nuca. Y no tuvo que esperar mucho para sentir también los de Drake.

“¿Tú sabías algo de todo esto?” preguntó el campeón de Hoenn cruzándose de brazos, tanto indignado como decepcionado, pues solo necesitaba ver el lenguaje corporal del líder de Arrecípolis para saber que lo que vendría a continuación no sería más que una confesión.

“Se acordó entre mi clan y los demás no hablar del asunto con nadie más” se excusó Wallace nervioso “¡Pensaba decírtelo apenas la reunión hubiese…!”

“Más tarde hablaremos sobre confianza” terció Drake, interponiéndose entre ambos para tranquilizarlos y detener a tiempo lo que hubiese sido una discusión acalorada “Ahora nuestro objetivo es detener a esos dementes de los Aqua, si es que todo lo que hemos escuchado es cierto.”

Es cierto” remarcaron Tate y Liza “Hemos leído la mente tanto de esa mujer como la de Spenser y las de los Latis. No hay ni una sola mentira en sus palabras.”

“Mencionaron que Archie planea despertar a Kyogre” caviló Phoebe en voz alta y con la mirada perdida, como si estuviese haciendo un cálculo “¿Cuánto tiempo nos quedaría entonces de acuerdo con esta profecía?”

“No más de una hora” retrucó Spenser apenado “Por ello es preciso que nos pongamos en movimiento.”

“¿Y saben siquiera a dónde se dirigen?” indagó Wattson consternado y ansioso.

“Afortunadamente sí” aseguró Zinnia con una sonrisa repleta de confianza y de orgullo “Kyogre lleva eones encerrado en la Roca Ombligo, una lejana isla que, de acuerdo con las coordenadas, se ubica en el Archipiélago Sete, justo en el centro de la corriente marítima que conecta Kanto con Johto y con Hoenn. Rayquaza le confió antaño a Lugia y a Ho-Oh, las aves guardianas de Johto, la creación de aquella isla para que Kyogre pudiese dormir dentro de ella, estando lo más alejado posible de la Caverna Abisal, donde Groudon descansaba. Esto último lo sabemos gracias a la información que nos proporcionó el Clan Endrino.”

El Clan Endrino” pensó Ethan, arrugando el entrecejo “Entonces eso significa que Lance y Clair también están trabajando en el caso. Lugia, ¿Es cierto lo que esta mujer ha dicho sobre tu conexión con esa isla?”

Así es” admitió el pokémon legendario mediante telepatía, sin salir de su ultra ball “Ho-Oh y yo la construimos con ayuda de los titanes legendarios. Imaginamos que ese sería el final de todo, más siempre temimos que un día como este, en el que el hombre trataría de despertar a Kyogre, llegaría.”

“Conque por eso robaron el submarino” conjeturó Maxie en voz alta “Planean utilizarlo para llegar hasta allí bajo el agua, para evitar ser detectados por las autoridades pertinentes.”

“Correcto” retrucó la cronista.

“¿Y qué hay de nosotros?” inquirió Lyra muerta de la curiosidad, pero también con temor a saber la respuesta “¿Tampoco es coincidencia que estemos aquí?”

“Dudo mucho que sea coincidencia” afirmó Spenser, meneando la cabeza levemente hacia ambos costados “Los hemos estado siguiendo de cerca a todos ustedes. Ethan y Lyra, ustedes también han formado un vínculo con Lugia y Celebi, además de poseer relación y amistad con el Clan Endrino y fascinación con los pokémon del Tipo Dragón. Dawn, has entrenado y domado un Garchomp, uno de los pokémon dragón más poderosos, y sabemos de buena fuente que has llegado a conocer a Giratina, Dialga y Palkia, los dragones de la Anti-Materia, el Tiempo y el Espacio, salvando a todo el universo con ayuda de tus amigos, Lucas y Barry. Y por supuesto Gloria y Hop, también conocidos como los jóvenes héroes que salvaron a la región de Galar de Eternatus con ayuda de Zacian y Zamazenta, los lobos legendarios.”

¡Tiene mucha razón, escúchala!” comentó mentalmente Celebi desde su GS ball, sorprendiendo a su entrenadora.

“¿Están sugiriendo que nuestros encuentros y relaciones previas con pokémon legendarios también nos vuelven elegidos?” inquirió Hop atónito y con más de medio millón de preguntas amontonándose en su cabeza.

“No necesariamente” puntualizó Zinnia “A lo que nos referimos es que todos ustedes de un modo o de otro han mostrado algún tipo de conexión con por lo menos un pokémon legendario del tipo dragón, al igual que sus amigos. Lo cual nos ha llevado a pensar que su presencia aquí no sea del todo incidental.”

“¿Acaso importa?” preguntó Gloria decidida, levantándose de la silla en la que había tomado asiento y golpeando con fuerza la mesa con su puño izquierdo “¡Elegidos o no vamos a ayudar! ¡No sé ustedes, pero ningún loco de remate va a hundir a mi familia y a mis amigos en mi guardia! ¡Partamos ya mismo para allá!”

Ethan y el resto de los jóvenes asintieron con la cabeza, presentando la misma convicción y determinación que la campeona de Galar. May y Brendan inconscientemente unieron manos.

Será mejor que llame a papá, al abuelo y a Connie para que estén al tanto de esto” pensó para sí Lucas mientras sacaba su teléfono celular y comenzaba a discar un número que solo él conocía. Le urgía asegurarse de que su familia estuviese a salvo en el improbable caso de que su misión fracasase.

Debo llamar a mamá y a mis abuelos” concluyó mentalmente Lyra con un pensamiento similar al de su amigo de Sinnoh.

“Y nosotros también asistiremos” declaró Norman con firmeza, poniéndose de pie “Hoenn es nuestra región, y la defenderemos de cualquier amenaza pase lo que pase.”

“Si de verdad nos queda menos de una hora entonces no debemos perder más tiempo quedándonos aquí hablando” afirmó Steven con repentina y evidente urgencia “Propongo que usemos a nuestros pokémon más veloces para cubrir mayor distancia en menor tiempo.”

“Le pediré a todo mi equipo que se encarguen de transportar a aquellos que no tengan pokémon voladores” objetó Winona “De todas formas iré en Altaria. Mi chica es más rápida que cualquiera de su especie.”

“Y supongo que ustedes también nos acompañarán para arreglar todo este lío” dijo Glacia mirando a Maxie con cierto dejo de desprecio “¿O me equivoco?”

“Tabitha, quiero que tú y un pequeño grupo se queden aquí a vigilar a nuestro prisionero” ordenó Maxie, haciendo caso omiso a la provocación de la miembro del Alto Mando y girando la cabeza para dirigirse hacia su confiable comandante, al mismo tiempo que miraba de reojo a Matt con un reprimido pero palpable odio “No dejen por nada del mundo que escape hasta que hayamos vuelto. Courtney, reúne a nuestros mejores hombres y preparen a los Wailmer y a los Swellow. Zarpamos de inmediato con destino a la Roca Ombligo.”

Courtney no dijo ni una sola palabra. Respondió haciendo un saludo militar con su brazo derecho y corrió sin prisa pero sin pausa hacia una pared cercana para sacar del collar que llevaba en el cuello una pequeña llave dorada que introdujo en una cerradura para producir un sonido seco y metálico, desbloqueando el acceso a un botón rojo que pulsó apenas este estuvo al alcance de su mano izquierda.

La sirena de alerta de la base Magma comenzó a sonar, emitiendo un sonido de alarma y de emergencia que hizo que todos los reclutas y soldados de élite corriesen a sus puestos, alistándose para lo que sería la misión más importante que habían tenido en mucho tiempo.

 



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“Cielo santísimo...”

Red y Green contemplaron obnubilados el aterrador y apocalíptico escenario que les rodeaba mientras ingresaban a Ciudad Azafrán, montados en el lomo de Charizard, quien se hallaba igual de perturbado y preocupado que ellos. Aquella gran nube negra y eléctrica que había cubierto por completo el espacio aéreo de la enorme metrópolis parecía un agujero negro en constante expansión, chupando, electrocutando y prendiendo fuego edificios de forma aleatoria y sin ningún patrón discernible. El caos y la anarquía se habían apoderado de las calles por las que el dragón ígneo y los jóvenes sobrevolaban a la par que incontables bandadas de Spearow, Pidgey y sus respectivas evoluciones escapaban volando aterrorizados de la ciudad, batiendo sus alas lo más rápido y fuerte posible. A dondequiera que miraran solo habían autos destruidos y calles agrietadas, quemadas o en llamas.

Entre los muchos policías y fuerzas especiales que se estaban encargando de hacer evacuar a los ciudadanos y a sus pokémon, Green pudo distinguir a dos personas extrañas vestidas en uniforme, concretamente un hombre y una mujer, asegurándose de que ninguno civil quedase atrás con ayuda de un Gliscor y una Lopunny, pokémon nativos de la región de Sinnoh que había llegado a ver en una o dos ocasiones entre los muchos turistas que solían desembarcar en el puerto de Ciudad Carmín cada cierto tiempo para luego alquilar y hospedarse en algún cuarto del Gran Hotel de Ciudad Azulona. No le cabía duda de que debían de ser agentes de la Policía Internacional o algo por el estilo.

Los desesperados y parpadeantes ojos del ex-campeón de Kanto se iluminaron con un pequeño halo de esperanza cuando, tras haberle pedido a Charizard que virase hacia la izquierda en la siguiente esquina para arribar al destino que había sido el punto de aquel repentino y veloz viaje, avistaron una escena mucho más favorable que la que esperaba encontrarse: Sabrina se hallaba parada justo en el centro de la cuadra, generando junto a su mega-evolucionado Alakazam y a Espeon una barrera de energía psíquica y de coloración verdusca para repeler una serie de potentes rayos y centellas que amenazaban con freírlos a los tres, evidentemente haciendo tiempo para que sus estudiantes y los niños del barrio consiguiesen evacuar con el resto de los vecinos, siendo guiados y protegidos por los miembros del Dojo-Karate y sus pokémon luchadores. La piedra activadora en su mega-cinturón brillaba a la par que la alakazamita adherida a una de las cinco cucharas de plata flotantes de su pokémon, iluminando gran parte de la zona.

Red no pudo evitar tragar saliva. Por un lado estaba feliz de volver a ver a Sabrina, aunque no fuese en la mejor de las condiciones, pues extrañamente ahora la veía más bella que nunca peleando por su vida; por el otro, solo podía imaginarse la sarta de insultos y de reclamos que ella estaría lista para lanzarle verbalmente en cuanto tuviesen tiempo a solas. Tiempo a solas que solo tendrían si los dos sobrevivían a la ira de...

“¡Red, mira!” exclamó Green estupefacta, señalando con el dedo índice de su mano derecha a algo que claramente escapaba al campo de visión de su hermano, obligándole a inevitablemente alzar la vista.

Y allí, erguido sobre el transparente domo del morado tejado del edificio de la compañía Silph y siendo el ojo del huracán, se hallaba ni nada más ni nada menos que Zapdos. La imponente y soberbia ave del Rayo graznaba a los cuatro vientos, descargando su ira contra el escudo de Sabrina mientras terminaba de experimentar lo que a primera vista era una lenta y dolorosa muda de plumas, que le había hecho adquirir un aspecto mucho más fiero e intimidante: su abundante, siempre erizado y característico plumaje amarillo brillante había adquirido una coloración anaranjada, y tanto su pico como sus patas ahora se habían oscurecido notablemente, haciendo juego con sus plumas secundarias. Sus alas ahora lucían pequeñas y atrofiadas, como si la metamorfosis que había sufrido hubiese reducido significativamente su habilidad para volar para aumentar la masa muscular en sus patas y convertirle en un corredor nato. Sus ojos, ahora tan amarillos como los relámpagos que iluminaban el cielo, no desbordaban más que ira y odio, y al igual que sus garras parecían estar almacenando y descargando cantidades peligrosas de energía eléctrica. Era como ver a una batería de alto voltaje viviente con forma de correcaminos.

“¡Es Zapdos!” añadió la aspirante a líder de gimnasio “No se parece en nada al pokémon que me dijiste que enfrentaste. ¿Por qué luce así? ”

“Eso no importa ahora” retrucó Red mientras aplicaba leves palmadas al costando derecho del cuello de Charizard, quien captó la orden de su entrenador y se elevó en dirección al edificio “Trataré de distraerlo. ¡Tú ve y ayuda a Sabrina!”

Green miró a su hermanastro a los ojos y asintió con el ceño fruncido. Acto seguido se soltó del lomo de Charizard y procedió a caer en picada. Enfocada, sacó de su bolso una poké ball y la abrió para liberar a su Dodrio y aferrarse a su lomo. El pokémon dodo de tres cabezas no perdió tiempo y, en la infinitesimal fracción de segundo que necesitó para cerciorarse de que su entrenadora estaba bien sujeta a él, frenó la caída de ambos clavando con impecable destreza sus garras sobre el muro de concreto del edificio que más cerca tenían, permitiéndoles descender hasta el suelo y tocar tierra firme sin ningún daño, asombrando a Sabrina.

“¡Tú!” exclamó la líder de gimnasio de Azafrán, tanto atónita como disgustada, como si ahora tuviese otra responsabilidad más que atender “¡Eres la alumna de Erika! ¿Qué estás haciendo aquí?”

“Hemos venido a ayudar” replicó Green molesta mientras regresaba a Dodrio a su receptáculo esférico y se reunía con ella, tratando de esconder la mueca de desagrado que se formó en su rostro en cuanto intercambió miradas con Sabrina. Seguía sin comprender qué era lo que había visto Red en una mujer tan fría y antipática como la que tenía enfrente “Mi hermano y yo, de hecho.”

“Pero si has venido con tu hermano” dedujo la psíquica al mismo tiempo que alzaba la vista hacia el cielo y redoblaba los esfuerzos junto a Espeon y Alakazam “¡Eso significa que el que va en ese Charizard es…!”

Ahora comprendía por qué las dos presencias que había percibido minutos antes le resultaban tan familiares. Allí en lo más alto, Red y Charizard se hallaban combatiendo con Zapdos, esquivando sus ataques eléctricos y respondiendo lo más pronto posible, sin tener éxito al intentar penetrar el campo de fuerza del ave legendaria, que bloqueaba las llamas del lagarto ígneo con increíble facilidad. Radiantes Truenos y Lanzallamas salpicaban y encendían los cielos, encandilando a todo aquel ciudadano o pokémon que se hubiese detenido por unos instantes a recobrar el aliento y a contemplar el impresionante duelo en las alturas.

“¡Zapdos!” gritó Red furioso “¡Detén esta locura y deja de atacar a estas pobres personas! ¡No son tus enemigos!”

Zapdos, aún parado en la punta del edificio de Silph e incapaz de emprender vuelo, graznó aún más fuerte que antes, y levantó sus ahora diminutas alas para reunir más energía de la tormenta y lanzar un gigantesco y deslumbrante Rayo hacia sus oponentes, quienes lo esquivaron de pura suerte. El ave del Rayo deseaba reducir a menos que materia a aquel insolente mortal que una década atrás se las había apañado para capturarlo y someterlo a él y a sus hermanos. Quería oír su grito y ver cómo todas y cada una de las partes de su cuerpo volaban en pedazos, saliendo despedidas en diferentes direcciones mientras pintaban de rojo la ciudad.

“No tiene caso” dijo el ex-campeón de Kanto mientras se arremangaba, revelando el brazalete en su brazo izquierdo “Charizard, será mejor que luchemos con todo nuestro poder si queremos ganar. ¿Estás preparado?”

Charizard resopló, listo para la acción y mirando decidido a su entrenador, quien procedió a activar la piedra en su brazalete, generando que la charizardita en su collar se activase, liberando un brillo magenta que envolvió su cuerpo para llevar a cabo el proceso de transformación. Sus durmientes genes de dragón se activaron, generando en su torrente sanguíneo una sensación tan cálida que solo podía ser comparada con el abrazo de un viejo y querido conocido mientras su aspecto terminaba de cambiar. Los rezagados y refugiados se quedaron sin aliento al contemplar al fabuloso dragón oscuro y azul que ahora se hallaba en lugar del lagarto de fuego.

“¡Lanzallamas!” ordenó Red, apuntando a Zapdos con el dedo índice de su mano izquierda, con Charizard acatando la orden.

Zapdos se vio forzado a replegarse al ver que aquellas azules y alumbrantes llamas harían añicos su campo de fuerza, y en menos de un milisegundo esquivó el ataque pegando un brinco tan alto que pareció que estaba volando. Transformando la energía eléctrica almacenada dentro de su ser en energía cinética, y con una velocidad mayor a la de cualquier impulso eléctrico que el cerebro humano pudiese recibir, aterrizó sobre sus atacantes para propinar dos potentes patadas tan rápidas como un relámpago sobre la vulnerable barriga de Charizard para luego retroceder unos cuantos metros, realizando una cabriola en el aire. Sus fuertes patas tocaron nuevamente el domo de Silph al mismo tiempo que el tiempo se descongelaba y tanto Red como Charizard salían expedidos unos cuantos metros hacia atrás rompiendo la barrera del sonido, resquebrajando el cristal con sus filosas garras.

“¡Charizard!” exclamó el joven de cabello castaño aferrándose lo mejor posible al lomo de su pokémon “¿Te encuentras bien?”

El inicial soltó un atronador rugido que destrozó el vidrio de las ventanas más cercanas, convirtiendo su dolor en furia y posteriormente en combustible. Sus grandes alas fueron batidas con un ritmo más acelerado, desafiando los restos de electricidad que afectaban levemente su motricidad y el vendaval que la enorme nube había desatado.

“Miserable reptil” graznó Zapdos en su idioma “Aún tiene ganas de combatir a pesar de que mis Patadas Relámpago deberían haberle pulverizado. Bien, si él y su repugnante amo quieren morir, sus deseos son órdenes. ¡Es tiempo de…!”

¡ONDA MENTAL!”


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La arrogante deidad del Rayo cayó desde las alturas en cuanto fue atacada por detrás por una gigantesca y purpúrea onda de energía psíquica, formando un cráter del tamaño del Monte Plateado con la estruendosa explosión eléctrica que su cuerpo produjo al estrellarse contra el pavimento. Red alzó la cabeza una vez más, y en cuanto el denso humo se disipó quedó atónito al detectar la figura antropomórfica que se hallaba flotando frente a él y a su pokémon.

“¡¿Mewtwo?!” consiguió pronunciar incrédulo.

El legendario y titánicamente poderoso pokémon felino que alguna vez había enfrentado una década atrás le miraba seriamente, con una apariencia nunca antes vista: su estatura se había reducido drásticamente, y sus orejas ahora lucían como dos puntiagudas espinas que, curvadas hacia atrás, se conectaban y llegaban a formar un medio arco, similar al de un anillo. Los dedos de sus manos y patas se habían vuelto pequeños bulbos igual de morados que su cola, la cual ahora le colgaba de la nuca como si de un apéndice se tratase, y sus ojos se habían tornado rojos como el carbón encendido.

Hola, humano. Ha pasado mucho tiempo.”

Su telepática voz masculina sonaba en su cabeza tan ronca y a la vez tan serena como la recordaba, contrastando con su apariencia femenina.

“¿De dónde has salido?” se atrevió a preguntar “¿Y por qué luces así?”

Charizard dejó salir un gruñido que expresaba tanto temor como desconfianza. El cuerpo de Mewtwo irradiaba una energía casi idéntica si es que apenas distinta y mucho más poderosa a la que había expulsado el suyo al momento de mega-evolucionar. ¿Acaso era siquiera concebible? ¿Un pokémon pudiendo alcanzar el estado de la mega-evolución sin necesidad de una mega-piedra, una piedra activadora y el vínculo con un entrenador con el que estuviese sincronizado?

Mis poderes se han duplicado desde que me derrotaste años atrás en la Cueva Celeste. Tal vez a un terrible precio. Pero no tengo por qué compartírtelo.”

“¿Pero qué haces aquí?” insistió Red “¿Por qué nos ayudas?”

“Nunca antes había visto un pokémon igual” dijo Green desde tierra firme mientras entrecerraba los ojos para poder distinguir la figura de Mewtwo, al mismo tiempo que acariciaba el lomo de Espeon, quien estaba muy feliz de verla “¿Qué especie podrá ser? ¿Y por qué pareciera estar hablando con Red?”

“Mewtwo” masculló Sabrina en un tono de voz inaudible, deshaciendo finalmente la barrera al ver que los rayos que los atacaban habían frenado su ataque “¿Qué es lo que quiere ese monstruo y por qué ha aparecido justo ahora? Desearía poder escuchar lo que dicen y piensan, pero está bloqueando mi acceso a sus mentes. Alakazam, dime por favor que has tenido éxito.”

El bípedo y mega-evolucionado pokémon psíquico pudo contestar meneando la cabeza antes de que un temblor sacudiese el suelo, haciendo que la atención de todos se dirigiese al cráter en el centro de Azafrán, donde una fuerte concentración de energía eléctrica estaba teniendo lugar.

“Conque el primogénito bastardo de Mew ha decidido aparecer” espetó Zapdos mientras emergía lentamente del pozo, con los ojos fijos en su nueva presa “Te haré lamentar el siquiera haber osado tocarme.”

Mewtwo se limitó a fruncir el ceño, mirando al pájaro eléctrico con desprecio y resentimiento. No podía sentir más que maldad emanando del alma de aquel cruel y egoísta dios.

He vuelto para impedir que destruyas el mundo que me dio la vida. No eres merecedor del poder que te fue conferido. Lo malgastas en destrucción sin sentido, solo para traer el mundo a un inminente final.”

“No debiste regresar” bramó el correcaminos mientras lanzaba un potente Rayo hacia su objetivo “Y menos solo.”

Mewtwo esbozó una sonrisa desafiante que hizo que Red se estremeciese con tan solo verla.

¿Y quién te dijo que he venido solo?”

Una veloz e imprevista ráfaga de viento repelió el movimiento de energía, haciendo que las chispas que lo conformaban se dirigiesen hacia un edificio lejano y deshabitado, que en consecuencia estalló en mil pedazos. Fue entonces cuando tanto Red como Charizard miraron hacia la derecha, descubriendo que a su lado había una joven de cabello rubio y ojos azules montando una extraña criatura de pelaje oscuro y vientre morado con una melena blanca y abundante cubriéndole el cuello, cuyas grandes alas y orejas le volvían una curiosa mezcla entre un murciélago y un dragón.

“Tú debes ser Red” supuso en voz alta la recién llegada, sonriéndole al desconcertado ex-campeón “He leído acerca de ti. Mi nombre es Serena, y Mewtwo y yo somos buenos amigos.”

El joven adulto de Pueblo Paleta abrió la boca para hablar, solo para cerrarla en cuanto vio cómo de la espalda de Serena emergió un pequeño y cornudo ser de cabello rosado y piel lavanda que procedió a dirigirse flotándose hacia el epicentro de la acción, encarando a Zapdos tanto con valor como con orgullo.

“¡Muy buenas!” saludó al ave mientras sacaba el anillo en su cuerno izquierdo para lanzarlo al aire, permitiendo que se expandiese justo entre ambos, encarando a Zapdos y generando un gran portal que contenía una energía azul purpúrea, la cual fluía ininterrumpidamente en forma de espiral “¡Yo ser Hoopa! Hoopa no querer que usted acabe con todo. Y Hoopa haber recibido pedido por parte de un viejo amigo de venir hasta aquí y pararle. Viejo amigo de Hoopa estar listo para patearle el trasero.”

Y Zapdos no pudo evitar temblar en cuanto vio la colosal y oscura figura de ojos con escleróticas rojas, irises blancos y pupilas negras que comenzaba lentamente a salir del portal, caminando directamente hacia él.

 


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“Comandante Shelly, señora” dijo el joven recluta a cargo del periscopio “Hemos llegado a destino.”

“Gracias por el informe, soldado” contestó Shelly con un tono de voz frío, firme y autoritario, con sus manos apoyadas sobre sus caderas “Comiencen el ascenso inmediatamente.”

El soldado de infantería tragó saliva e hizo un saludo militar para luego darse la vuelta y corrió a cumplir con su tarea, haciendo lo posible por evitar mostrar lo intimidado que se sentía ante su superior.

Archie esbozó una sonrisa de satisfacción en cuanto el Submarino Explorador 1 se detuvo en la orilla y pudo desembarcar con el resto de sus tropas para estirar las piernas. Si bien el interior del buque era bastante espacioso y acogedor, le irritaba de sobremanera haber tenido que estar tanto tiempo sentado y sin moverse mucho en el asiento del capitán, monitoreando todo dentro de la sala de control.

Al menos debo agradecerle a Maxie el haber expandido y mejorado el tamaño del submarino para poder llevar más hombres conmigo”, pensó para sí mientras flexionaba las piernas y conseguía que los músculos de las mismas se espabilasen, lo que le permitió recuperar la motricidad perdida “Es una pena saber que no podré decírselo en persona.”

Frente a él tenía finalmente a la legendaria Roca Ombligo. La antigua y solitaria isla estaba conformada por una gran porción de tierra infértil, y en el centro de la misma se alzaba imponente una enorme cueva cuya plateada piedra caliza parecía adquirir una coloración dorada cuando la luz del sol la tocaba con sus rayos.

“Debo reconocer que tu jefe te dio las coordenadas correctas, K” dijo en voz alta sin esconder su complacencia, volteándose a ver a aquella computadora de alta tecnología que se desplazaba por tierra firme con unas patas similares a las de un Scolipede. En la pantalla de esta, una silueta humana en un cuarto oscuro observaba atentamente al líder Aqua “No nos han defraudado.”

“Recuerda nuestro trato, Archie” retrucó K agresivamente. Su voz sonaba grave y distorsionada, evidentemente gracias a un sistema de alteración que impedía determinar si se trataba de un hombre o de una mujer “Te hemos dado todo lo que necesitas para que tu Proyecto Poseidón se lleve a cabo, tanto el prisma como el U.M. y la localización de esta isla. Una vez lo hayas acatado tú y tus hombres podrán resguardarse de la inundación en la Isla Origen, donde les estaremos esperando para discutir la repartición de las tierras que queden en el nuevo orden mundial. Intenta hundirnos y ni siquiera el poder de ese pokémon podrá protegerte de la ira de nuestro jefe.”

“Sí, sí, sí, ya me lo has dicho medio millón de veces” contestó Archie dándole la espalda desinteresadamente, al mismo tiempo que realizaba un gesto grosero con la mano derecha para indicarle que cortase el rollo “Ahora, ¿por qué no vuelves con tu superior a informarle que ya hemos llegado y me dejas en paz?”

K no dijo palabra alguna. La computadora que trasmitía su silueta desplegó desde la parte trasera un par de alas que recordaban a las de un Yanmega para luego abandonar el suelo y abandonar la isla volando a una velocidad vertiginosa, hasta perderse en el horizonte.

“No deberías tomarte sus amenazas tan a la ligera” aconsejó Shelly muy preocupada “Sabes bien que son gente peligrosa.”

“Por favor, Shelly” rió Archie, soltando una estruendosa carcajada “¿De veras crees que debería temerles? Con el poder del Prisma Azul y Kyogre bajo mi control, no habrá ser en la faz de la tierra que pueda detenerme, humano o pokémon.”

“Archie” suspiró ella abatida “No pongo en duda tu plan, y sabes que te apoyaré hasta el final. ¿Pero realmente vale la pena hacer esto? ¿Acaso no hay otra manera?”

“Ya te he dicho que sí, y que no la hay” respondió su líder dejando de reír, con su expresión despreocupada y llena de orgullo cambiando drásticamente a una más seria, adoptando una mirada penetrante que le helaría la sangre a cualquiera “Sabes lo que debe hacerse. Debemos crear un mundo mejor, y solo lo lograremos de esta forma. Y antes de que vuelvas a preguntármelo sí, sí ha valido el tener que dejar a Matt atrás. Él mismo conocía los riesgos, y su heroico sacrificio por lealtad será por siempre recordado. Ahora deja de cuestionarme y prepara a las tropas.”

Shelly no pudo evitar soltar un segundo suspiro, sintiéndose derrotada. Con gran pesar, adoptó un semblante serio y se giró hacia los hombres y mujeres bajo su cargo, que no eran precisamente pocos y que aguardaban expectantes sus órdenes.

“¡Atención a todos!” comenzó tras inhalar y exhalar profundamente con la nariz, comenzando una potente perorata “¡Este día nuestro ansiado ideal, que por tanto tiempo hemos perseguido, finalmente será alcanzado! La humanidad ha abusado por mucho tiempo de la tierra y del mar, sobreexplotando sus recursos naturales en busca de sus deseos más banales y egoístas. Y es por eso que hoy, por fin al mundo entero le toca escuchar nuestra advertencia. Hoy, el mundo entero recibirá nuestro castigo. Somos el futuro tanto de los seres humanos como de los pokémon, y en nuestras manos recaerá la creación de un mundo nuevo y glorioso. ¡Salve el Equipo Aqua y salve nuestro todopoderoso líder Archie!”

“¡SALVE!” gritaron al unísono todos los reclutas, alzando con vigor sus puños como si no hubiese un mañana.

Archie sonrió una vez más. Una vez Shelly dejó más de veinte soldados para que vigilasen el exterior de la isla e informasen sobre cualquier peligro, guió a su comandante y a las tropas restantes, que cargaban el equipo que necesitarían más adelante, por el interior de la lúgubre y desolada caverna, que parecía no albergar a ningún tipo de pokémon salvaje, ni siquiera a un mísero Zubat. Dominado por la adrenalina y motivado por su propia convicción, bajó con su grupo de expedición detrás de él por los onces niveles inferiores que le separaban de su objetivo, sin cansarse y sin siquiera titubear. Había esperado demasiado, y no veía la hora de concretar su plan final. No esperaría a nadie.

Las pupilas en sus ojos marrón café se dilataron en cuanto terminó de bajar hasta el nivel más bajo y se detuvo con genuino júbilo ante lo que había venido a buscar. Aquella fascinante y colosal figura durmiente que le esperaba justo enfrente, situada en el centro de un pozo inundado de agua subterránea. La pérfida y orgullosa sonrisa en sus labios se ensanchó, producto del ansia que tenía por comenzar.

“Saludos, Kyogre” anunció con soberbia “Soy tu nuevo amo y señor. Y juntos purificaremos este mundo.”

Acto seguido se dio la vuelta para encarar tanto a Shelly como a sus hombres.

“¡Preparen el Prisma Azul y el Unificador de Materia!” ordenó mientras se bajaba con su mano izquierda el cierre de su traje azul, blanco y cian, dejando al descubierto su moreno y corpulento torso.

“¡Ya oyeron al gran líder Archie!” imperó Shelly con la misma actitud “¡A trabajar!”

Y, sin decir ni pío, su escuadrón se puso manos a la obra, sin saber que menos de cuarenta minutos más tarde un fuerte temblor proveniente desde arriba sacudiría toda la cueva como solo el Terremoto de un Garchomp hubiese podido hacerlo.


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@Nemuresu Estoy más que de acuerdo con respecto a lo de Rosa. Y sí, tanto Red justo tuvo que escoger el peor momento para ir a ver a Sabrina finalmente. Es lo que pasa a veces cuando pospones demasiado algo y recién lo atiendes cuando surge un problema mayor.
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#8
Mostrar Pyromentario del capítulo 1
Al fin, el gran fiestón.
Te hare caso y me tomare mi tiempo de leer los capítulos uno por uno, pero de igual forma dejare un comentario al momento, ya que considero que una obra de este calibro lo necesita y lo vale, además de que no podre aguantar mucho la emoción de comentar cada capítulo hasta llegar al actual.
Un tema que puede sonar un poco innecesario para algunos, pero que me gustaría rescatar, la música. No sabes lo genial que se sentía el leer con la música acorde a la lectura, generando una placentera sensación que daba una gran epicidad a cada dialogo y párrafo, muy bien en ese apartado.
Utilizar al personaje de Spenser, que es un personaje únicamente conocido como un dolor en el culo en el Frente Batalla, aquí tiene un trasfondo bastante genial. Su relación con Kyogre, con el Clan Meteoro, con Zinnia, su pasado mostrándolo como alguien no tan bueno, de hecho, horrible, teniendo un merecido castigo, el peor en mi opinión, de presenciar la muerte de todos tus seres vivos. (Creo que en una parte del capitulo 1 lo escribiste como Spencer, pero es un detalle bastante inferior).
Aquí puedo decir, tan solo leyendo el primer capítulo, como todo tu ingenio, escritura y talento sale a flote, ya que eres alguien que admiro en ese apartado, dando bastante detalle haciendo del escenario algo muy rico y épico. totodile
Todo pensado y calculado, en una idea así obviamente uno piensa, ¿Pero y los legendarios no intervendrán?, y pues en la ultima parte se explora eso, me sorprende de que Giratina este preocupado por la humanidad, y por otro estoy de acuerdo, con la postura y pensamiento de Dialga y Palkia, de que los humanos son seres atroces que destruyen y utilizan el planeta y que se debe respetar el flujo correcto de las cosas, sin intervenir en el destino ya establecido, mencionando de antemano los legendarios que aconteceremos más adelante y los que estarán en una postura neutral (Kyurem lol).
El tema de las profecías como que nunca me acaban de convencer, ya que son muy convenientes, pero aquí da la sensación a los escritos nórdicos y griegos. De que puede haber salvación, pero también puede que no. Como la energía potencial, que tiene la capacidad de realizar trabajo, tiene, pero no necesariamente lo va a hacer. Pero basta de física aburrida. Aquí puedo sentir, personalmente, tensión por lo que ocurrirá, como se solucionara, y si en verdad la humanidad se salvara, y algo que aumenta esa tensión es que Cyrus sonrió, alguien que no posee emociones sonría, aunque sea de interés, me dio la sensación de que se vienen cosas muy serias, aunque eso es obvio, la humanidad, y el hogar donde habitan nuestros queridos personajes que hemos seguido a lo largo de los OS esta en juego.
Lo ultimo que quisiera comentar es sobre las conexiones, como se puede intuir de que cada personaje va a tener un rol en esta historia, Brendan y May claramente serán los principales, pero los demás me da la sensación, que no se quedaran atrás y no serán simplemente un estorbo o algo de relleno, mencionando por ejemplo a Ethan o a Lance.
Muy buen capítulo que establece y pone las cosas claras para lo que sigue, enganchándote de una.
Yo al leer Ragnarok:
[Imagen: QpNetCh.jpg]
Sin nada más que escribir, nos leemos en el siguiente capítulo.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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#9
Mostrar Pyromentario del capítulo 2
UFFFFF, iniciamos brutal este 2do capítulo, en el buen sentido.
En los últimos momentos, las personas y pokémon muestran quienes realmente son, escribo esto aprovechando que con Saku estamos en modo comedia, y para resaltar que pasa con los hermanos de Landorus. Ya acercándose el Ragnarok, aprovecharían para hacer también su desmadre, cosa que es conocida de ellos, pero aquí se profundiza en que lo hacen por el gusto de hacerlo, en vez de que se les pase la mano en sus confrontaciones, no todos los pokémon legendarios son buenos, y aquí se puede apreciar mejor eso.
Su pelea estuvo brutal, como ya dije, me siento mal por Landorus, pero no tenia otra opción. (Las formas originales son las formas totem no?, es que en una parte sale que Tornadus llevo sus brazos hacia atrás cuando iba a atacar, siendo que este tiene alas, pero ya seria muy quisquilloso de mi parte)
Victini y la iniciativa legendarios.
Me gustan mucho las transiciones, obviamente al tener a una gran cantidad de personajes distribuidos por todo el mundo, es bastante útil y aquí se siente verosímil, me recuerda un poco a lo que vi de la serie The Defenders, que al principio muestran lo que están haciendo cada personaje que integra el grupo, siendo también aquí un crossover de todas tus historias, sumado a que las melodías siguen funcionando para insertarte más en la lectura.
La pelea de Ethan contra Brendan esta bien, me gusto mucho que se estén resolviendo algunos cabos sueltos de los OS anteriores o que se mencionen y se tengan que resolver aquí, como el dilema de Ethan sobre que nadie podía derrotarlo. Me resulta un poco tonto que Ethan no sepa el tipo de Swampert y por eso perdiera, pero igual como que va con su personalidad descuidada, tan descuida que también afecta su relación con Lyra. Me gusto esta parte, ya que en La sangre es más espesa que el agua, se menciono que tenían un problema de pareja, pero no se resolvió, y esta es una gran oportunidad para desarrollar a este personaje y a Lyra también. (A Brendan le llego una llamada de fraude xD)
También destacar que sin ese descuido por parte de Ethan, no habríamos tenido ese divertido momento Simpson. Ethan se esta ganando el puesto de Don Comedia, pero nadie me lo quiera, aunque el que esta más cerca de alcanzarme es Barry.
Esta parte de los niños de Sinnoh encontrando a Regigigas también me gusto, aporta mucho al lore del universo. Regiroquefort, necesitamos un producto que se llame así de inmediato.
También se hace hincapié en lo visto en la actividad de Saku, sobre Maylene y Lucas. En serio madura Barry xD, o vas a terminar bien virgo.
Eso de que Regigigas creo al hombre, UFFF, también quedo muy bueno, uniendo magistralmente al final la llamada de Brendan con los niños de Sinnoh.
La canción y letra de May estuvieron buenas, que puedo decir sobre eso, 10/10.
Si bien esta parte la siento más como para conectar a los de Galar con el Ragnarok, se siente orgánica, además de mostrar el paradero de May. Yo creo que AJ abuchearía a Rillaboom xD.
No se vale Gloria, yo estaba detrás de ti en la fila y también quería que May me autografiara algo. 
Ksad También pensé que allí estarían Hilbert y la fea del Moonverse, digamos Unova y Galar tocando juntos, pero de inmediato pensé, ¿Por qué estarían allí si la última vez que los vimos estaban buscando al N*****? 
Luego vamos al paradero Serena y Mewtwo. Me gusto mucho los detalles que recuerdan a la película, así como también a Blaine como parte de la creación de Mewtwo recordando al manga. Si te soy sincero, pensé que Blaine había matado a Fuji, aunque bueno, en este universo esta vivo, al Giovanni de Red/Green no le gusta eso.  MincinnoKnife
Como también se nos muestra a Serena queriendo alcanzar su sueño y el de Calem de ser una Maestra Pokémon y se enfatiza en que el pokémon clon tiene problemas con su pasado como experimento y la perdida de la niña.
Es aquí donde aparece la pareja de Unova, discutiendo, (Hazle un hijo Hilbert, seguro y así se le pasa?). En verdad aquí hay muchas interrogantes de todo lo que pasaba, ya que sale que están huyendo, cuando antes se fueron para buscar a N, que también mencionan y dicen que los puede ayudar, también como se cruzaron con Serena. También se hace una mención indirecta a Rosa, que sería la campeona de Unova. (Hay un error también me parece, ya que sale Todo ellos)
La aparición de Junior esta genial, haciendo otra conexión y la charla de Mewtwo y Reshiram sobre los dioses esto y aquello, queda muy bien con el personaje, sumado a que Reshiram se interpreta como un pokémon bastante sabio.
Hoopa se me hace una especie de Hulk o Tarzan, la manera en que se expresa, y tal parece que Mewtwo tendrá que reencontrarse con Red, ¿O acaso será con Green?
Blue, que diga, Green, también hace una contribución a esta historia,  hablando con Fuji (que aquí descubrí que seguía vivo xD) sobre Red y Sabrina. Me enternece mucho que la mamá de Red no lo deje salir, obvio, el tipo estuvo en aislamiento por quien sabe cuanto y ni siquiera llego el Covid19.
Creo que lo de Sabrina y Red, pasa algo entre ellos en un relatos lunares, que aun lo tengo pendiente. Tal vez Sabrina se da cuenta que ella iba a tener un papel importante en Red/Green, pero llego Blue y le robo el papel   [Imagen: mewtwoLUL.png] . Ya enserio, debería dejar de hacer referencia descaradas a mi fic.
Ese mensaje final de Mewtwo también me hace pensar que Fuji jugara un rol, si bien no protagónico o importante, medio que relevante en el Ragnarok. Tal vez muera y haga que Mewtwo desate todo su potencial.
Casi se me olvidaba, el detalle de Green siendo una aspirante a líder de gimnasio, del gimnasio Verde supongo, pero, ¿Y Blue?
La revelación de Silver de "No, Giovanni es tu padre" y Mars "No, no es cierto, es imposible".
La verdad quede fascinado con eso, nunca se me habría ocurrido eso. Se puede interpretar que Ariana es madre de Silver, ¿Pero Mars como hermana de Silver?, sin palabras. Además de decir que Giovanni un criminal tal por cual, jajajaja, el burro hablando de orejas, pero al menos era consiente de su Hippopotas.
De hecho, la aparición de Mars aquí me hace sospechar lo del capítulo anterior, que Cyrus igual aparecerá y tendrá cierto grado de participación.
El sujeto que estaba con Jirachi, tuve que googlear de quien se trataba porque no lo recordaba, pero fue un buen detalle.
Un gran capítulo, lleno de vida, lleno de detalles. Las transiciones ayudan a no hacer tan pesada la lectura y para poder apreciar lo que están haciendo los protagonistas.
Me gusto mucho que se resolvieran los cavos sueltos de los OS anteriores, o que se mencionen, pero que de igual manera se generen otros nuevos que se irán desarrollando y resolviendo conforme avanza la historia. La intervención de los legendarios también esta bien, desde el inicio se puede sentir que todo es serio, que el Ragnarok esta cerca y ni los legendarios están a salvo, cualquiera podría morir. De igual forma me gusto volver a leer de personajes que no había sabido nada de ellos desde hace mucho, como Gloria, Hilbert, Hilda y Serena.
Sin nada más que escribir, nos leemos en el siguiente capítulo. totodile
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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#10
*Se frota los nudillos* Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer, porque no sé por dónde empezar a comentarlo, dado lo mucho que abarca. Y precisamente esto es lo que nos da una idea clara de lo enorme que es lo que está ocurriendo (¡señores, nada menos que el fin del mundo!). Y lo mejor es que no pierdes la pista de los personajes, en el sentido de que la escala de los acontecimientos va de la mano con el desarrollo de los mismos, dejándonos ver el drama humano y el desarrollo de los distintos participantes en la salvación o destrucción del mundo (que cada personaje relevante no te deje indiferente es un factor que siempre me lleva a apreciar una historia, cuyas bases ya fueron cimentadas en los OS previos). Todo esto hace notar la evolución que ha tenido esta historia (aunque hay partes de la misma que hacen preguntarme si me he perdido de alguna cosa, como la relación entre Red y Sabrina, que igualmente ha estado retratada de modo genial y fue interesante descubrir de este modo), y cómo todas las piezas se van juntando (la más distante, por ahora, es la trama de Rosa de tomar el poder para reformar una región que ve en decadencia, proveyendo explicaciones para los hechos de BW y BW2). Con lo que llevas avanzado de historia, ya es para mí un ejemplo y referente en cuanto a crear universos amplios dentro de lo que es el fanfiction ^^

Y ahora, voy a seguir comentando con las citas, que creo que me ayudarán a encauzar mis impresiones sobre todo lo que ha ido ocurriendo :)

Sí, a partir de aquí spoilers, si a alguien aparte de la autora le da curiosidad leer esto owo

Mostrar Citas del capítulo 1
Cita:“¡No te atrevas a decirme cuál es y cuál no es mi tarea, Spenser!” gritó la cronista enfurecida. Sus rojos ojos brillaban con una ira primitiva, casi asesina “¡Tú no eres quien para darme órdenes! ¿O es que ya te has olvidado de tu traición a nuestro clan? ¿El cómo intentaste miles de años atrás controlar a Kyogre con el prisma azul para adueñarte de la energía natural antes que Groudon en tu afán por convertirte en un dios?”
Primera sorpresa de la historia, con una expansión considerable del rol de Spenser en comparación a su contraparte del Special. No es la primera vez (ni será la última) en que tu headcanon me sorprenda para bien de la historia owo
 
Cita:“Pues adelante entonces” contestó de inmediato Spenser, señalando con el báculo hacia un costado de la azotea, a modo de invitación “Ve hasta la punta y salta.
*Zinnia saltó y el mundo se fue al garete poco después*
...
Ahora en serio, pobre. Está tan atormentada por todo lo ocurrido que sólo piensa en el suicidio como forma de escapar al dolor... quizá no serviría de mucho, pero dan ganas de abrazarla y darle esperanzas, pobre ;w;
 
Cita:Zinnia tragó saliva y desvió la mirada. Ya no podía seguir manteniéndole la mirada al sabio. Ya no sin avergonzarse. Lo odiaba implacablemente, más le había dado donde más le dolía, y no había forma alguna de objetar a lo que acababa de decirle.
mas
Love it :3
 
Cita:Oyó como Salamence resoplaba furioso y enseñando sus colmillos, viendo a Spenser con el mismo desprecio que ella misma le tenía.
cómo
Me ha encantado cómo esos dos están tan compenetrados que le muestran la misma tirria owo
 
Cita:“¡¿Qué ha venido a hacer ella aquí?!” inquirió Clair con el ceño fruncido, levantándose ipso facto para luego dirigirse hacia Spenser, quien se limitó a devolverme la mirada repleta de odio “¡Y tú tienes mucha suerte o descaro de presentarte sin que te echemos a patadas!”

devolverle, ¿quizá? (considerando que es una narración en tercera persona)
Primero se lo atribuí a la falta de sueño, pero la cosa iba mucho más profundo... segunda sorpresa interesante de tu headcanon :3
 
Cita:Aún si de pronto quisiesen ayudarnos, no serían de mucha ayuda. Ni sus fuerzas combinadas serían suficientes para retener a las aves legendarias, o para detener a Groudon y a Kyogre antes de que se hagan con la energía natural.”
Aun
La redundancia la dejo pasar, al ser diálogo y estas cosas ocurren o.o
Interesante punto, el del potencial de los Regis owo
 
Cita:“Todavía continúa dormido” aseguró el sabio apoyando ambas manos sobre su báculo y con un tono de voz que reflejaba agotamiento y dolor “La conexión psíquica que tengo con él cada vez se hace más y más débil por algún motivo, pero parece tener interés por la elegida. Supongo que trata de decirme que debo encargarme de buscarla, o por lo menos de guiarla hasta su destino. Si lo que el Oráculo ha dicho que ocurrirá con él ya ha ocurrido y mi conexión con él se debilita por la razón que creo, entonces el enemigo ya le tiene en su poder.”
El enemigo... esto me llamó la atención, porque hasta este momento pensaba que el Ragnarok era una ocurrencia natural, llevaba por los Pokémon legendarios cansados de los humanos (o los genocidas aburridos); ¿se refiere al bando o a una mente maestra detrás de todo? La ambigüedad le da un gran toque que hace que te quedes enganchado a la historia :o
 
Cita:“Temo que es la única opción que nos queda de momento” suspiró exhausta Clair. Llevaba horas sin dormir a causa del estrés que las palabras del Oráculo le habían provocado, y la falta de sueño estaba empezando a afectarla “Así que yo estoy a favor.”
Pobre ówò
Pero míralo así, acabe como acabe esto, podrás descansar de un modo u otro (!)
 
Cita:“Lugia, Ho-Oh, Celebi, Jirachi, Reshiram y Zekrom ya nos han comunicado que piensan asistir a los elegidos” dijo Azelf “Xerneas, Yveltal y Zygarde también. Mew, Kyurem y los Tapus han escogido mantenerse neutrales ante esta situación, y han dicho que se asegurarán de actuar una vez que el bando ganador sea claro. Todavía no hemos recibido señal de los Regis, más su decisión final dependerá de si Regigigas decide unirse a la lucha o no.”
mas
El panorama en cuanto a los bandos se va aclarando, incluyendo al neutral... a ver qué otros desarrollos tenemos más adelante...
 
Cita:“Esto será interesante de ver” se dijo a sí mismo.
... y si este demente tendrá algún rol importante en el conflicto ówò

Mostrar Citas del capítulo 2
Cita:Sintiendo como el daño y dolor producidos por aquella esfera de energía le traía de vuelta a la normalidad, Landorus se vio a sí mismo en un serio predicamento:
cómo
Pobre Landorus; de alguna forma, siento que le ha dolido más matar a esos dos que lo que le haya dolido a ellos (?)
 
Cita:Mientras el humo se disipaba, Thundurus contempló tosiendo y horrorizado como Landorus ya estaba haciendo levitar una considerable cantidad de Rocas Afiladas,
cómo
Golpe crítico en 3, 2, 1...
 
Cita:Un gran charco de sangre púrpura empezó a formarse alrededor de su cuerpo mientras este regresaba a su forma avatar, sin recobrar la vida que tenía antes.
éste
Lo dicho, pero él mismo se lo buscó ówò
 
Cita:el cual por motivos que escapan a su comprensión había sobrevivido milagrosamente a la caída.
escapaban, ¿quizá? (por ser narración en pasado)
 
Cita:“Estoy consciente de que lo hago en un muy mal momento, pero he venido a reclutarte. Y sabes muy bien para qué.”
He dudado en poner esta cita, pero me resulta mucho más natural "Soy consciente"... es la primera vez que escucho/leo "Estoy consciente" en este contexto o.o
 
Cita:Aún si decidiese ayudar, poco y nada podría hacer frente a Groudon. Además, las Aves Legendarias me liquidarían en cuanto intentase acercarme.”
Aun
... sí, sobre todo, debe mantenerse alejado de Articuno ówò
 
Cita:Brendan volvió a cerrar los puños mientras veía como Swampert aguardaba pacientemente sus instrucciones.
cómo
 
Cita:El segundo forcejeó en vano, al mismo tiempo que aullaba de dolor al sentir como tanto su espalda como su cintura eran lentamente constreñidas por los poderosos brazos del anfibio.
cómo
 
Cita:“¡Typhlosion, si todavía puedes escucharme utiliza Contraataque!” dijo Ethan mientras veía como Typhlosion conseguía ponerse de pie a pesar del daño recibido.
cómo
 
Cita:“¡Typhlosion ya no puede continuar!” declaró Jasmine ingresando al campo, desempeñando el rol de réferi que había aceptado una hora atrás “¡Swampert es el ganador! ¡Y la victoria es para Brendan!”
Y esto es lo que llevaba esperando desde el principio, y como leí después, Ethan también :o
¡Felicidades, Brendan!
 
Cita:Ethan no dijo nada mientras entraba también al campo en pos de ayudar a Typhlosion a levantarse del suelo con la ayuda de Lyra y de Marill, poniendo su pata sobre su cuello y hombros como ya había hecho incontables veces. Su ego había sufrido un fuerte golpe con aquella derrota. Pero no le importaba. Estaba inmensamente feliz de haber sido vencido. Llevaba años sin verse normal, y el desenlace de aquel combate acababa de hacerle sentir más humano que nunca.
Awwww... realmente, no podríamos haber tenido un resultado mejor, para ambos chicos, pero sobre todo para Ethan... ahora faltan resolver otros problemas (aparte del fin del mundo ówò)
 
Cita:“Igual de asombrosos que todos los que me has mostrado” expresó contento él mientras le daba un beso en la mejilla para luego avanzar hacia Brendan, dispuesto a estrechar manos con él. Lyra miró para otro lado mientras recibía el beso, actuando de manera distante “Fue un muy buen combate, Brendan. Quizás no entiendas ahora mismo porqué te lo digo realmente pero...gracias por derrotarme.”
por qué
Pues no, parece que estos dos aún siguen distantes, o al menos de parte de Lyra... y en buena parte es responsabilidad de Ethan ówò
 
Cita:“Eh...de nada, Ethan” contestó sin mucha seguridad, al mismo tiempo que veía como Swampert y Typhlosion se daban la pata el uno al otro, alegres y sin resentimientos
cómo
 
Cita:“¡¿QUÉ?!” exclamó Ethan boquiabierto e incrédulo “¡¿Todos lo sabían menos yo?! ¡¿P-pero por qué nadie me lo dijo?! Debí haber lucido como un tonto.”
Un poquito sí, Ethan... so much para quien hace unos meses pensaba que era imbatible :3U
... pero, si te sirve de consuelo, Ken de ciudad Verde y la versión de Clair de su historia cometieron un error idéntico cuando lucharon ówò (lo bueno que tiene conocer cosas de antaño :3U)
 
Cita:“Tal vez si te hubieses molestado en revisar esa enciclopedia que te presté hace como un mes y medio sobre especies ajenas a Johto...” masculló Lyra cruzada de brazos y evidentemente irritada.
Someone is quite and justly pissed off, I see :3U
 
Cita:“Ay, no sé cómo decir esto” se lamentó Ethan para luego inhalar y exhalar agotado, procediendo a rogar quitándose la gorra de la cabeza “Necesito que me des consejos para mejorar mi relación con Lyra.”
Me imagino que más de uno estaba esperando también este momento... pobre, no se puede decir que no lo está intentando ówò
 
Cita:“¡¿Me estás diciendo que llevan más de cuatro años saliendo y ni siquiera sabes cuáles son sus intereses además de investigar y hacer excursiones?!” exclamó Brendan con la sangre comenzando a hervirle repentinamente, como si fuese agua caliente burbujeando dentro de una tetera colocada encima de una hornalla “Amigo, la conoces desde que eran niños. Ahora solo falta que me digas que nunca lo han hecho.”
Vamos a tomar esto por partes y con pinzas
Por una parte, sí, entiendo bien la indignación de Brendan por la poca atención que Ethan ha tenido con Lyra con todo lo no relacionado a los Pokémon; a pesar de ello, quizá se ha pasado un poco con lo último, a nivel personal. No soy un creyente del sexo sin amor (ni tampoco del amor sin sexo), pero puedo entender que haya gente quien no haya dado este paso por una razón u otra... de hecho, en el caso de Ethan y Lyra, me preocuparía que lo hubieran dado con lo poco que él ha hecho por esa relación desde que se obsesionó con lo que todos ya sabemos :o
 
Cita:Ethan abrió la boca para hablar a la vez que alzaba el dedo índice de su mano derecha, solo para descubrir que no tenía forma de objetar contra nada de lo que Brendan había dicho. La vergüenza que sentía se manifestó en el color de sus mejillas y en su expresión facial una vez más.
Ethan ha vuelto a ser derrotado, para su bien :o
 
Cita:“Entonces debes empezar por hacer lo que es bueno para ella y no solo lo que es bueno para ti” aseveró Brendan disgustado “Solo así podrás demostrarle que la amas. Mira, tan solo haz el intento. Y si todo lo que te acabo de proponer falla, habla con tu madre al respecto. No se me ocurre nadie mejor con quien hablar sobre chicas.”
No es mal consejo, no o.o
 
Cita:“Tienes razón” aceptó Ethan cabizbajo, mirando como Lyra se hallaba cada vez más lejos de su posición.
cómo
 
Cita:“¿Para qué están los amigos sino?”
si no
 
Cita:Ethan observó como Brendan volvía a atar fastidiado su dispositivo a su mochila una vez el remitente cortó la llamada.
cómo
 
Cita:“¡N-n-nada, lo juro!” gimió Maylene completamente avergonzada, haciendo un gesto de alto con ambas manos “¡S-solo tenemos picnics los martes y los jueves mientras me lee historias! He-hemos a-armado un...un club de lectura para dos, ¡Sí! Eso mismo.”
Y esto me pilló completamente por sorpresa, pero creo que hacen una pareja tierna :3
 
Cita:“Barry, ya has hecho el chiste de que somos novios más de cien veces” dijo Lucas con un tono de voz apagado y neutro, sin despegar la vista del ordenador y sin dejar de teclear “Ya no es gracioso. Sigue molestándola y me aseguraré de que no sientas tu mejilla.”
Y ésta es la persona que estuvo a punto de morir hace unos cuantos OS... yo iría con cuidado, Barry :3U
 
Cita:“¿Regiroquefort y que qua?” cuestionó Barry extrañado ante los bizarros nombres que su amiga acababa de mencionar.
Sí, el Regi hecho de queso, de tipo veneno owo
 
Cita:Lucas y Barry notaron como los ojos de su amiga se iban abriendo más y más conforme se movían de derecha a izquierda, leyendo un párrafo tras otro del mensaje recibido, como si le hubiesen informado de algo catastrófico.
cómo
DUN DUN DUN
 
Cita:“No tienes que pedírmelo dos veces” contestó Roxie con orgullo. La líder de gimnasio de Unova especialista en pokémon venenosos apoyó en el suelo el cuerpo su grande y pesado bajo eléctrico
Tengo la sensación de que falta un "de" en medio de las palabras subrayadas o.o
 
Cita:“¿Y esa quién es?” preguntó Hop extrañado e intrigado. Gloria lo miró enormemente sorprendida.
Despistado, sin duda xD
 
Cita:Solo a mí me mentía, más ya nunca jamás
mas
 
Cita:Reponiéndose del estupor que le había causado aquella dulce y melódica voz, Gloria volvió en sí para ver como May estrechaba manos con Roxie para luego bajar del escenario acompañada de su pokémon y dejar a la banda continuar con el espectáculo.
cómo
 
Cita:y a pesar de todo lo que habían vivido y experimentado juntos seguía resultándole imposible comprender cuando se sentía feliz, triste o enojado.
cuándo
 
Cita:Aún si pudiese no lo haría. Tan solo tienes que...”
Aun
 
Cita:“Esta discusión no ha terminado” dijo Serena mientras se levantaba del suelo y apuntaba a Mewtwo con el dedo índice de su mano derecha, al mismo tiempo que Hoopa volvía a tele-trasportarse “En cuanto me encargue de esto, tú y yo tendremos una charla más que larga.”
Mewtwo, el Pokémon más poderoso creado por la ciencia, siendo reprendido por Serena... priceless xD
 
Cita:“Temo que no lo sé a ciencia cierta. Más sí sé que ya estamos a muy pocos kilómetros de nuestro destino.”
Mas
 
Cita:“Mentir no está en mi naturaleza. Sin embargo, admito que puede que los escritos en el libro de tu compañera humana sean verídicos. Y de serlos, nos queda menos de una hora para que todo comience. Por eso debemos viajar hasta allí. Porque será allí donde todo comenzará.”
Ésta fue toda una sorpresa, que Serena y los Hil se hayan encontrado y viajen juntos... luego sabremos su destino, por lo que veo que tendremos dos grupos grandes haciendo lo que puedan para evitar el Ragnarok... me encanta cómo vas construyendo esto, poco a poco, de manera sólida :o (eso y que han pasado muchas cosas en medio que exploras con este fic largo owo)
 
Cita:“No, Mars” explicó el muchacho pelirrojo cuyo corte de cabello era idéntico al suyo y que se hallaba en compañía de un Sneasel “Michael era tu padrastro. No solo Ariana es nuestra madre, sino que también compartimos padre. Giovanni es tu padre biológico. Y también el mío.”
Nunca lo habría pensado (no sé si GF lo hizo, siquiera :3U), pero ciertamente es un rasgo muy distintivo de ambos, así que bien aprovechado. Me hace recordar cuando emparenté a dos personajes de Johto en la versión previa de mi fic (cosa que ya no está en el nuevo por motivos del cambio de trama :3U)
 
Cita:Silver quedó atónito. Antes de que pudiese contestar a aquella observación, sintió como ella lo abrazaba como si fuese un salvavidas. Decidió dejar de lado su orgullo por un instante y corresponder a aquella muestra de afecto, feliz de haberla hecho entrar en razón.
cómo
Awwwwwwwwww, uno de los momentos que más tiernos se me hicieron del capítulo. No sé cuánto les durará la felicidad, pero al menos ha sido agradable verlos disfrutar un poco de ella. Por otra parte, me lleva a preguntarme qué pasará con Kris, porque viva está :3U

Mostrar Citas del capítulo 3
Cita:Mientras el ave de alas plateadas se sumergía en lo más profundo de los mares para vivir en soledad, el ave del sol engendró en un arrebato de ira a tres indómitos y desagradecidos hijos. El primero de ellos heredó de él un corazón tan frío como el hielo; el segundo, su orgullo en su mayor estado de vanidad.

Y el tercer hijo, aquel al que llegaría a odiar por sobre los otros dos con mucha diferencia, heredaría las llamas ennegrecidas por la oscuridad en su corazón. Y cuando llegase el momento, aquella falsa ave del sol traería consigo y junto a sus hermanos el Armagedón.
La construcción de estos dos párrafos me llamó MUCHO la atención en su momento, por lo que parecían ser alusiones a las formas de Galar de este trío... y era la primera pista de lo que ocurriría después. Realmente, uno de los puntos que más destaco de este episodio, me encantó o.o
 
Cita:observó como los generadores potenciadores de sus brazaletes brillaban con un fulgor verde lima, indicando que sus poderes se habían desbocado de nuevo.
cómo
 
Cita:Nunca perdonaría a Pokéwood por lo ocurrido, más al mismo tiempo se culpaba por el fallecimiento de su pokémon.
mas
 
Cita:más la conocía bien y sabía que si volvía a llamarla de seguro comenzaría a hablarle sobre el chico con el que llevaba saliendo por casi once años desde que se conocieron en el Cabo Celeste, sin concretar la relación de una vez por todas.
mas
Ah, esta referencia xDDDD
 
Cita:Los amargos recuerdos volvieron a bullir en su mente mientras recordaba al único hombre en su vida que se había robado su corazón tanto como se lo había roto. Le había enseñado a ser ella misma, e incluso habían perdido la virginidad juntos con la promesa de que algún día harían pública su relación casándose y formando una familia. ¿Y todo para qué? Para que la abandonase permaneciendo recluido en el Monte Plateado por diez años, solo para volver a su hogar y sin dignarse a hablar con ella o a pedirle perdón por su larga ausencia. No solo no atendía sus llamadas, sino que además obstruía sus intentos de comunicación telepática con su barrera mental. La misma barrera mental que ella misma le había enseñado a crear.
Y aquí siento que me he perdido de leer algo... pero igualmente, me ha gustado descubrirlo de este modo o.o
Ay, Sabrina, si supieras...
 
Cita:“Hola, Sabrina, he vuelto. Discúlpame por haberte dejado sin previo aviso y poniéndote como niñera de mi pokémon por once años mientras me la pasaba estando deprimido y sintiendo pena por mí mismo en el lugar más frío e inhóspito del planeta. ¿Te apetece ir a almorzar?”
Y con esto morí de risa, fue el break adecuado de todo el drama que se estaba acumulando xD
 
Cita:Allí afuera, Ciudad Azafrán estaba a punto de ser reducida a cenizas por una colosal y relampagueante nube negra, que desde el cielo se cernía sobre la inmensa metrópolis y sus indefensos ciudadanos como si estuviese ante un buffet de todo lo que pudiese comer.
DUN DUN DUN
Por eso mutó Zapdos y se puso gordito (?)
 
Cita:Dejó de caminar en círculos y se volteó para recibir con una reverencia al recién llegado mientras veía como el resto de su clan miraba su accionar estupefacto.
cómo
 
Cita:“Mantendré la señal de mi poké-multinavegador abierto por si necesitas ponerte en contacto conmigo.
abierta (se refiere a la señal)
 
Cita:más prefirieron no decir palabra alguna al respecto para que no cundiese el pánico.
mas
 
Cita:Pedalear nunca le había molestado, más al mismo tiempo jamás le había agradado la sensación de tener que estar en todo momento con los pies tan enraizados a los pedales si no quería frenar abruptamente para terminar saliendo disparado hacia adelante,
mas
 
Cita:Su desconcierto se convirtió en enojo en cuanto detectó como los ojos azules de la chica adquirían una coloración aguamarina brillante, al mismo tiempo que sus labios esbozaban una siniestra sonrisa, enseñando unos largos y aserrados colmillos.
cómo
YOU'VE BEEN TROLLED! xD
 
Cita:“N me dijo que tenía el ideal de ser el puente entre humanos y pokémon” afirmó Rosa adoptando un semblante serio “Y pienso ayudarle a hacer realidad ese ideal, aún si él no puede estar presente para verlo cumplirse.
aun
 
Cita:“No niego que el presidente debe dejar su puesto y pagar por sus crímenes” replicó su amigo dubitativo “Pero...Rosa, estamos hablando de re-estructurar todo prácticamente desde cero. De pasar de una democracia representativa a una monarquía autoritaria.”

“No autoritaria” le corrigió ella “Constitucional. Dividiré el poder entre los líderes de gimnasio, el Alto Mando y yo para lograr un gobierno abarcativo, sabio y justo. Nos ayudará a escuchar y a atender mejor las necesidades de cada ciudad y pueblo. Y no solo eso, sino que también acercará más a las personas con sus pokémon, para que reconecten y recuperen los vínculos que perdieron a causa del daño producido por las acciones pasadas del Equipo Plasma. Traeremos de vuelta los valores en los cuales Unova se fundó originalmente. Es la única manera en la que podremos seguir adelante. Y quizás, solo quizás, llegará así el día en que humanos y pokémon no necesitemos de poké balls para estar verdaderamente unidos.”

“Y eso inevitablemente nos pondrá en problemas con la U.E.R.” concluyó él.
Uf, mucho por comentar de estos párrafos owo
Por el momento, esta trama es la que parece más desconectada de lo que ocurre con los demás personajes de la historia, pero es igual de interesante el tema político y la explicación de por qué la inacción de las autoridades ante lo ocurrido con los Plasma. Aquí también veo pinceladas de idealismo vs realismo, representados por Rosa y Nate, respectivamente :o
A ver cómo conecta esto con la que es la trama principal owo
 
Cita:¿Pero por qué había preguntado por Red? ¿Por qué quería ver a su viejo amigo y hermano mayor adoptivo? ¿Acaso había quedado resentida por la aplastante derrota que había sufrido ante él años atrás y deseaba la revancha? ¿O acaso formaba parte de un plan mucho más retorcido y siniestro? Fuera como fuera defendería a Red, a su madre y a sus pokémon con su vida. No dejaría que sus vidas fuesen arruinadas por aquella mujer entrometida y vil.
Green cree que está en el Special (?)
No, ahora en serio... estos malentendidos pueden llevar a situaciones muy incómodas... o peligrosas. A ver qué será en esta ocasión owo
 
Cita:“¡Excelente, señora Tajiri!” respondió la joven entrenadora, correspondiendo el abrazo “¡Gracias por preguntar!”
Adoro esta referencia xD
 
Cita:“Voy a pedirle a alguien matrimonio” dijo finalmente.
DUN DUN DUN
Cómo una sola línea de diálogo es capaz de reflejar el enorme cambio en un personaje, me encanta :o
 
Cita:“Mentí” le respondió su hermanastro de forma cortante “Eran otros tiempos. Si nuestra relación se hacía pública, ella habría sido acosada por los medios. Y no quería ponerla en esa situación. Pero ahora que ambos somos adultos será más sencillo dar el siguiente paso.”
Lo puedo entender, Red, bien pensado owo
... lástima esos 11 años fuera :3U
 
Cita:Aún si lo que dices es cierto, debes decírselo a mam-digo a tu madre…” comenzó Green para luego frustrarse por un breve instante y proseguir “...A mamá. No puedes seguir ocultándoselo.”
Aun
Awwww, Green es tan tierna :3U
 
Cita:y una mayor resistencia en caso de que algún día tuviese que ser vuelto a ser usado.
Honestamente, el final de esta frase se me hizo muy lioso... "ser usado nuevamente / de nuevo" y parecidos me resultan más naturales y menos enredados, pero como veas o.O
 
Cita:“¡POR TU CULPA CASI MORIMOS TODOS EN DOS SITUACIONES!” vociferó colérica “¡POR TU CULPA ES QUE TODOS ESTAMOS EN ESTA SITUACIÓN! ¡Y DE NO SER POR TI, ASTER TODAVÍA ESTARÍA CON VIDA!”
Otra parte de tu headcanon que me tomó por sorpresa muy gratamente, sobre todo por todo a lo que llevó después :o
 
Cita:Lance y Spenser notaron como todos y cada uno de los músculos de los brazos de Zinnia se tensaban tanto como los de un Machamp tras haber realizado el movimiento Corpulencia, al mismo tiempo que las pupilas de sus rojos ojos se contraían a causa del odio y la tristeza.
cómo
Le hierve la sangre, literamente ówò
 
Cita:Clair abrió la boca para hablar, pero el torbellino de emociones en su mente le impedía formar una oración que no fuese a sonar como un inentendible e incoherente balbuceo. De pronto, y para sorpresa tanto de su primo como del anciano, abrazó a Zinnia con fuerza, como si fuese a morir si la dejaba ir. Las dos mujeres lloraron en voz baja por la tragedia que las unía.
Precioso TwT
 
Cita:“Nunca he estado más listo para algo en toda mi vida, Clair” afirmó Lance mientras los dos veían como la última pareja de pokémon, dos Tropius, entraba al búnker.
cómo
Esas referencias a la obra de ficción más vendida de la historia... ok, no (?)
 
Cita:Y no le tomó mucho el descubrir el por qué de su comportamiento:
porqué
 
Cita:Y así era. La ave legendaria del Fuego emergió de su cubículo, exhibiendo su envergadura y revelando que había cambiado radicalmente de apariencia: sus ojos ahora eran azules como el cielo, y su plumaje amarillento se había tornado tan negro como la más oscura de las noches. Su pico y sus patas, al igual que las llamas en su cabeza y en sus alas, habían adquirido una coloración escarlata. Orgulloso de la mutación que había sufrido, sonrió desafiante a su nuevo oponente.
Y aquí es cuando ese párrafo de antes cobra un nuevo sentido, con tu idea de aprovechar las formas Galar como mutaciones que traerán el fin del mundo owo
 
Cita:“Imagina el mayor dolor que alguna vez hayas sentido” carcajeó con una sonrisa maligna “Ahora imagínalo volviéndose cada vez más fuerte cuanto más te muevas. Pero no te preocupas. Pronto no tendrás que imaginarlo siquiera.”
preocupes
Moltresádico owo
 
Cita:Jirachi sollozó adolorido, incapaz de moverse mientras veía como Moltres emprendía el vuelo y abandonaba el Monte Plateado para dejarlo atrás en cuestión de segundos, derritiendo toda la nieve y la escarcha en su camino, sin inmutarse ante el frío que le rodeaba.
cómo

Mostrar Citas del capítulo 4
Cita:aún siendo consciente de que se habían ofrecido voluntariamente a acompañarla.
aun
 
Cita:No lo comprendía, más al mismo tiempo sentía que debía de estar allí.
mas
 
Cita:Brendan, Ethan, Lyra, Dawn, y ahora Gloria y Hop...muchos de sus amigos habían salvado el mundo, ganado la liga regional y/o tenido la posibilidad de capturar uno o más pokémon legendarios que habían decidido viajar con ellos, apenas siendo jóvenes adolescentes a los que todavía les faltaban unos cuantos años para ser considerados adultos jóvenes, con Wally, Barry y Lucas siendo las claras excepciones. ¿Cómo era posible que chicos de sus edades se hubiesen vuelto tan excelente entrenadores, investigadores y coordinadores en tan poco tiempo y a tan corta edad, superando a hombres y mujeres que les llevaban años de experiencia, tanto en madurez como entrenando pokémon? Y más importante, ¿Por qué los legendarios de sus regiones natales se habían fijado en todos ellos? ¿Acaso era una mera coincidencia? ¿O tal vez todos ellos formaban parte de algo más grande? ¿De un plan cósmico escrito en las mismísimas estrellas?
May reflexionando sobre lo que han sido los juegos de Pokémon desde la segunda generación... buena forma de aprovechar una cosa tan meta como elemento para la historia owo
 
Cita:“Últimamente he sentido que nuestros esfuerzos han sido infructíferos” admitió el exhausto geólogo “Desde el fracaso del Proyecto AZOTH y la inmunidad diplomática que nos concedió el presidente, hemos conseguido pasar de eco-terroristas a ambientalistas en menos de cinco años y medio, alejándonos del ojo público y contribuyendo al bienestar de Hoenn en secreto. Y sin embargo nuestras manos están más manchadas que nunca. La tragedia que significó el Proyecto IFVA no solo no nos dio ningún beneficio, sino que además las desastrosas ramificaciones que este trajo produjeron que el público nos odie más que antes por haber estado involucrados. Y por si fuera poco…”
La reflexión que hace Maxie nos acerca a su realidad como personaje... ¿a qué llevará todo esto? El tiempo lo dirá... o.o
 
Cita:más confiaba en que con ellos de su lado eran más que suficientes en caso de que fuese una trampa y los reclutas Magma que les rodeaban comenzasen a mandar a sus pokémon uno tras otro para someterlos.
mas
 
Cita:Era un hombre de piel oscura, muy alto y en cueros, cuya musculatura podría haber hecho babear a cualquier mujer. Llevaba guantes, pantalones y botas azul oscuro, y dos gruesas cadenas doradas le servían de cinturón.
Lo que me hizo más gracia de esta descripción es que justo delante está una de las mujeres a las que precisamente no haría babear porque tiene novia. All hail Gloria (?)
 
Cita:Quizás era por lo mucho que sonaba a acto de circo de feria, más a la vez comprendía que no era un título del cual debía sentirse avergonzado.
mas
 
Cita:No estamos seguros de lo que el Equipo Aqua pretenda hacer con él, o a donde quiera dirigirse, pero sabemos debido a nuestros choques anteriores con ellos que las tropas de Archie nos superan en número. No podremos detenerlos solos.”
dónde
 
Cita:“Me apena oír tan duras palabras saliendo de sus bocas” suspiró Maxie mientras volvía a tomar asiento “Esperaba más de los mejores entrenadores y protectores de Hoenn. Aunque supongo que no debería extrañarme, considerando que hablo con las mismas personas que no hicieron nada para detenerme cuando yo robé el prisma rojo del Monte Pírico y el submarino de Portual para despertar a Groudon en la Caverna Abisal, dejándole toda la responsabilidad a un niño de por entonces doce años.”
When the a**hole has a point owo
 
Cita:“Se los imploro” exigió Maxie desesperado, haciendo un notable esfuerzo por no perder la compostura “Si el Equipo Aqua ha robado el Submarino Explorador 1 deben de estar buscando algo grande, algo peligroso. Sea lo que sea que esperan encontrar en el océano debemos evitar que se hagan con él. Y no podremos pararlos sin ustedes.”
Cuando Maxie te ruega (a su manera), tienes que entender que algo va terriblemente mal ówò
 
Cita:“Porque dice la verdad, y porque si no lo hacen todos moriremos” anunció súbitamente alguien detrás de él.
Y Zinnia lo sabe :3U
 
Cita:La chica de Hoenn quedó tiesa como una estatua. De pronto la idea en su mente sobre un plan cósmico ya no le sonaba tan bizarra. Ahora todo tenía sentido para ella.
Esas epifanías xD
 
Cita:“¿Acaso importa?” preguntó Gloria decidida, levantándose de la silla en la que había tomado asiento y golpeando con fuerza la mesa con su puño izquierdo “¡Elegidos o no vamos a ayudar! ¡No sé ustedes, pero ningún loco de remate va a hundir a mi familia y a mis amigos en mi guardia! ¡Partamos ya mismo para allá!”
Angry Scottish girl to the rescue! xD
 
Cita:Quería oír su grito y ver como todas y cada una de las partes de su cuerpo volaban en pedazos, saliendo despedidas en diferentes direcciones mientras pintaban de rojo la ciudad.
cómo
Siguiendo la senda de su hermano, Zapdosádico xD
 
Cita:La antigua y solitaria isla estaba conformada por una gran porción de tierra infértil, y en el centro de la misma se alzaba imponente una enorme cueva cuyas plateada piedra caliza parecía adquirir una coloración dorada cuando la luz del sol la tocaba con sus rayos.
cuya

“Debo reconocer que tu jefe te dio las coordenadas correctas, K” dijo en voz alta sin esconder su complacencia, volteándose a ver a aquella computadora de alta tecnología que se desplazaba por tierra firme con unas patas similares a las de un Scolipede. En la pantalla de esta, una silueta humana en un cuarto oscuro observaba atentamente al líder Aqua “No nos han defraudado.”
ésta
Personaje misterioso localizado... ¿será la mente maestra, u otro peón del plan de destruir el mundo? owo
 
Cita:“¡Preparen el Prisma Azul y el Unificador de Materia!” ordenó mientras se quitaba bajaba con su mano izquierda el cierre de su traje azul, blanco y cian, dejando al descubierto su moreno y corpulento torso.
Ay, ay... Archie quiere convertirse en un Spenser 2.0 ówò

Bueno, para el siguiente sí que haré un comentario más al punto, que he tenido que abarcar mucho material. Eso sí, ha sido una lectura muy satisfactoria, por lo que espero el siguiente con muchas ganas ^^
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#11
Mostrar Pyromentario del capítulo 3
Esta interesante eso de que Ho-Oh sea el responsable de la creación de las 3 aves legendarias, ya que siempre vi que bajo sus orígenes influenciaba en algo Lugia, aunque en si tiene más sentido considerando que el pajarraco de fuego tiene una esencia más divina que el señor de los mares.
Eso es Sabrina, demuestra quien manda, cobra lo que veas necesario. Tiene sentido que este molesta con Red, literalmene el chamaco se fue a la cima de una helada montaña a estar solo, sin avisarle a nadie y recluirse, aunque también lo espera, rápido Red, que esperas!!
Lo que dijo Wallace sobre Maxie es algo que me tenía en mi mente desde que vi su primera aparición en el Lunaverso, ¿Por qué ese loco no sigue libre?, Es más en el tema de Deoxys estaba codeándose con los demás como si no hubiera querido invocar a un dinosaurio rojo para aumentar la masa de tierra.
Lo de Rosa queriendo ganar unas elecciones y cambiar toda la estructura de gobierno para su región, con el hippie estando indirectamente metido en el asunto. Me gusto su plan de que los lideres y altos mandos para ver los problemas de cada ciudad, es más, es algo que yo haría en la estructura de mi país.
Esa U.E.R es una especie de ONU o Unión Europea del mundo pokémon, si es así ya los veo como la típica policía del mundo y del pensamiento, queriendo dictar los derechos de cada región a diestra y siniestra.
VOTE ROSA. 
Me gusta mucho la relación de Green y Red. Tengo una duda respecto como ella no llama a la mamá de Red como su madre también, siendo que fue adoptada por ella. Y aquí también se esclarece mi duda sobre Green queriendo ser líder de gimnasio de Azulona, tomando el manto de Erika quien va a fumar marihu... digo, a proteger la naturaleza.
Me dio mucha risa como Green estaba pelando descaradamente a su futura cuñada xD, para sorpresa de ella siendo la chica que Red quería proponerle matrimonio, y como le exigía a Red que le diga también a su madre al respecto (terrible chora la Green).
Me gusto también como se hace alusión al arca de Noe en el universo pokémon (Aunque me quedo con la versión de D.Gray-Man) y aquí me causo gracia que Zinnia dijera que gracias a ella salvo a toda una región, cuando en retrospectiva, y siguiendo los juegos, ella en si es un Plot device, con el protagonista siendo el verdadero salvador, no te lleves el crédito.
Aquí también se aprecia el conflicto de Clair y Zinnia, que se cierra, digo, el Ragnarok se esta acercando.
Esta genial como tomaste las formas Galar de las aves legendarias, como una mutación (no se a ciencia cierta como es en los juegos), pero que capaz y por esas formas más lo que dijo Ho-Oh sobre ellos es que se estén volviendo malignos.
P.D: Pobre Jirachi, pensé que lo iban a derretir.
Muy buen capítulo donde introduces a otros personajes que tendrán un rol en la historia, cono los ya vistos estando en acción de manera proactiva, cosa que se agradece.  totodile
Sin más que escribir, nos leemos en otra ocasión.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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#12
 
 Capítulo 5: Scherzo, Parte 3
 
“El rey del mar hará notar su presencia”

 
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Desde pequeña, más específicamente desde el día en el que su padre consideró que ya estaba lista para iniciarla en las artes del ninjutsu y del envenenamiento, Janine había presenciado cosas que solo alguien entrenado en el camino del ninja podría presenciar con sus propios ojos y experimentar en carne propia: la increíble cantidad de corrupción dentro de los departamentos de policía y varias empresas internacionales. Bandidos y asesinos robando, matando y operando desde las sombras. Fantasmas tomando posesión de los cuerpos de seres vivos en contra de su voluntad. La delgada línea que separaba el mundo terrenal del espiritual.
 
Pero nada podría haberla preparado para lo que había acontecido aquel día ante sus ojos: Ciudad Fucsia, la bella y tan radiante ciudad en la que había crecido, se había convertido en una tierra desolada y gélida, desprovista de la vida y el color que alguna vez habían formado parte de su atractivo regional y turístico. Miles de personas, plantas y pokémon a su alrededor, entre los que podía ver decenas de buenos ciudadanos y amigos con los que había compartido tantos buenos momentos y recuerdos, habían quedado congeladas con expresiones de genuino horror en sus rostros, pegadas al suelo y muertas a causa de la repentina e ineludible hipotermia. Lo que bajo cualquier otra perspectiva hubiese sido visto como un hermoso jardín invernal repleto de figuras de hielo y congelado en el tiempo se sentía más como transitar por el cementerio más grande que la humanidad hubiese visto. Una tumba silenciosa y deshonrosa para una metrópolis completa con más de cien años de historia.
 
Hombres. Mujeres. Niños. Ni siquiera la policía y sus pokémon entrenados habían permanecido en pie. Todos reducidos a nada más que tristes estatuas que nunca dejarían de gritar, envueltas por una nieve y un invierno eternos. Solo quedaban ella y sus pokémon, todos ellos en mal estado y a salvo en sus poké balls, con excepción de su más confiable compañera, su Venomoth. La pequeña e intrépida pokémon polilla se negaba a caer víctima de aquel frío mortal y dejar sola a su entrenadora, batiendo sus alas con ímpetu y con coraje.
 
Y frente a ella se hallaba nadie más ni nadie menos que el único culpable de la realización de tan atroz, barbárico e imperdonable crimen.
 
Sobrevolando la devastación y esperando con tranquilidad el siguiente movimiento de sus últimas oponentes, Articuno admiraba desde las alturas tanto su obra como su nueva apariencia: su alguna vez plumaje azul claro se había tornado lavanda, al igual que las garras de sus ahora oscuras patas, y tanto su larga cola como su pico y las tres plumas de la cresta en su cabeza, ahora dobladas hacia atrás, habían obtenido una coloración púrpura. Las plumas blancas en su cuello y pecho eran más negras que el carbón, y una prominente máscara facial similar a un antifaz cubría sus ojos, los cuales emitían un brillo tan cian y tan pálido como el de las nubes que ahora cubrían por completo su espacio aéreo.
 
“¡Maldito monstruo!” alcanzó a vociferar Janine entre sollozos, cubriendo su boca con su alargada y rosada capa a modo de bufanda, haciendo lo imposible con tal de evitar seguir inhalando el letal aire gélido que amenazaba con destruir tanto sus fosas nasales como sus pulmones “¡¿Por qué lo hiciste?! No tenías motivos para hacer esto. ¡Los has matado a todos!”
 
La legendaria Ave del Hielo respondió en su propia lengua, soltando una serie de graznidos roncos y secos que, la joven líder de gimnasio intuyó, eran carcajadas. Solo eso le bastaba como evidencia de que la cruel deidad no estaba dispuesta a escucharla, y que con gusto la liquidaría a ella y a su equipo para terminar con el funesto trabajo que había comenzado. Y en el fondo sabía por qué: no eran rival para él. Estaban perdidas.
 
“Venomoth” consiguió decir la muchacha entre jadeos a su pokémon. La enorme mariposa nocturna se volteó a ver a su ama y amiga, irresoluta “En caso de que muera...ha sido un honor entrenar y luchar contigo.”
 
Venomoth asintió conmovida para luego darse la vuelta y encarar con sus últimas fuerzas a Articuno, quien aburrido levantó sus párpados para empezar a cargar una poderosa ráfaga de energía psíquica con su heladora mirada. Viendo que el fin se avecinaba, entrenadora y pokémon se prepararon física y mentalmente para aceptar con los brazos abiertos el frío e inmisericorde roce de la muerte.
 
Pero el ataque jamás llegó a su destino.

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¡BLASTOISE, PULSO UMBRÍO!”
 
De pronto, y sin previo aviso, tres poderosos y oscuros Pulsos Umbríos salieron a interceptar el movimiento, con dos de ellos produciendo un impresionante choque de poderes con el objetivo que culminó en una ensordecedora explosión. El tercero, que parecía ser más grande y grueso que los otros, siguió de largo hasta alcanzar a Articuno, causándole un considerable daño y forzándole a retroceder en el aire para iniciar adolorido el lento proceso de sanación.
 
Con la boca abierta y viendo sorprendida que no habían perecido todavía, Janine se atrevió junto con Venomoth a mirar atrás, hallando para su asombro un rostro conocido: un joven de ojos y cabello marrón café encrespado, vestido con una gruesa campera térmica negra, pantalones grises impermeables y guantes y botas negras para la nieve, miraba a Articuno con enojo y odio, mostrándose impasible ante la caída de la nieve y del granizo. Detrás de él, un colosal Blastoise mega-evolucionado imitaba su lenguaje facial y corporal, con una pequeña piedra brillando en el mega-aro de su brazo izquierdo. Los tres cañones en los brazos y en el lomo del caparazón del bípedo y pesado quelonio seguían humeando a causa del ataque empleado segundos atrás.
 
“Maldición” masculló el recién llegado entre dientes mientras miraba las tumbas que les rodeaban, evidentemente decepcionado de sí mismo “Si tan solo Pidgeot y yo hubiésemos estado aquí unos minutos antes…”
 
“Tú…” murmuró ella tiritando del frío, con Venomoth posándose sobre su espalda y frotándose contra ella en pos de darle algo de su calor corporal “Eres el nieto de Oak, Blue. Él dijo que vendrías.”
 
“Sí” retrucó él con un tono de voz apagado que denotaba un dejo de furia e impotencia, volviendo a clavar sus ojos en Articuno “E hice unos amigos en el camino desde Verde hasta aquí.”
 
Janine abrió la boca nuevamente para preguntarle a qué se refería con esa última frase, solo para volver a cerrarla al alzar la cabeza y encontrarse con la respuesta a su duda: una resplandeciente y brillante luz amarillenta y rojiza hirió de muerte el gris y neblinoso paisaje, liberando tras de sí una potente ola de calor que hizo retroceder a Articuno por segunda vez, interrumpiendo su proceso de curación. Era como si el calor en las almas de todos los difuntos hubiese descargado su ira contra su asesino común, en busca de la justicia verdadera e impoluta.
 
Y entonces lo vio: un majestuoso e imponente guiverno de un pelaje tan blanco como la nieve y ojos igual de azules que el mar, abriéndose paso a través de las nubes con sus dos magníficas alas y dispuesto a atacar a Articuno con todo lo que tenía. Montado sobre su lomo, un joven de cabello y ojos castaños profirió cuatro simples y más que entendibles palabras con convicción.
 
¡RESHIRAM, USA LLAMA AZUL!”
 
Reshiram no esperó a que se lo dijesen de nuevo, y tras echarse hacia atrás para reunir aire con las fauces abiertas, liberó con su aliento incendiario un fuego cuya coloración azulada era igual o más brillante que la de sus ojos, iluminando el cielo por segunda vez. El motor en su cola trabajó con mayor potencia que nunca, intensificando el calor de su devastador ataque.
 
Viendo que ya no disponía del tiempo suficiente como para recuperarse y luego contraatacar, Articuno generó velozmente con su mente dos clones falsos de sí mismo, haciéndose a un lado y dejando que uno de ellos recibiese el daño por él y fuese desintegrado. Tras esquivar el movimiento por escasos centímetros, utilizó la energía psíquica almacenada en las plumas de sus alas para usar nuevamente su Mirada Heladora contra Reshiram, quien al ser distraído por el segundo clon no pudo alejarse lo suficiente y fue alcanzado, siendo congelado y cayendo inmediatamente en picada hacia abajo junto con Hilbert.
 
“Nada ni nadie se interpone en mi camino y vive” crascitó el ave legendaria en su lengua, con una mezcla de furia y de malicia en su tono de voz “Que tengan un feliz aterrizaje.”
 
“¡Reshiram, trata de liberarte!” exclamó Hilbert muy preocupado, mientras se aferraba al pelaje del dragón legendario lo mejor que podía “¡O la caída nos matará!”
 
El pokémon legendario respondió adolorido al joven mentalmente gracias al vínculo mental que Junior había creado entre ellos.
 
No puedo. Mis alas no me responden. No puedo moverme.”
 
“¡Claro que puedes!” insistió su entrenador y compañero, temiendo por la vida de ambos “¡Usa todo el fuego que te quede y úsalo para impulsarte!”
 
Comprendiendo la idea del muchacho, Reshiram asintió con la cabeza. Con toda su fuerza de voluntad, el dragón defensor de la verdad redirigió toda la energía calórica en su cola hacia el resto de su cuerpo, lo que le permitió desentumecer los músculos tanto de sus alas como los de sus patas y liberarse del maleficio que Articuno le había lanzado mediante el aumento de su propia temperatura corporal, logrando remontar el vuelo a tiempo. Articuno, perplejo, terminó de sanar las quemaduras que los ataques de Blastoise y de Reshiram le habían infligido y se aprestó a combatir, haciendo desaparecer al clon que había sobrado, pues ya había quedado al descubierto y no había sentido en seguir utilizándolo.
 
“¡Llama Fusión!” ordenó Hilbert, apuntando a Articuno con el dedo índice de su mano derecha.
 
Sin perder impulso, Reshiram acató la orden generando con las llamas sobrantes en su cola una enorme bola de fuego para luego lanzarla en dirección hacia su adversario. Articuno respondió generando un escudo protector con su mente que, a pesar de que cumplió su función, no pudo contener la explosión que el ataque de su oponente causó al entrar en contacto y estalló en mil pedazos, mandándole a volar lejos y forzándole a batir sus alas con mayor esfuerzo para poder estabilizarse, instante que ni Hilbert ni Reshiram pensaban desperdiciar.
 
“¡LLAMA AZUL!” vociferó el muchacho de Pueblo Arcilla, determinado a dar por finalizado el combate con todo lo que tenían.
 
Reshiram volvió a aspirar oxígeno, y con las llamas del motor de su cola ardiendo con un fulgor azul brillante, volvió a soltar por la boca su ataque más poderoso, esta vez alcanzando con éxito a Articuno, quien no logró esquivar el movimiento de su contrincante y comenzó a graznar con cólera y con dolor al sentir cómo las llamas quemaban su nuevo plumaje, entrando en contacto con su sensible piel.
 
“¡Ese chico nos lo ha suavizado, Blastoise!” afirmó Blue tanto enfurecido como envalentonado “¡Démosle con todo a ese desgraciado! ¡Usa Pulso Umbrío de nuevo!”
 
“¡Ayudemos al Blastoise, Venomoth!” agregó Janine con la misma energía que Blue, contagiada por su entusiasmo “¡Usa Danza Aleteo y luego Zumbido!”
 
Blastoise gruñó y, apuntando a su objetivo, y disparó ipso facto, liberando tres Pulsos Umbríos que, a diferencia de los tres primeros que había lanzado anteriormente, se unieron en el aire para formar uno solo, mucho más enorme y poderoso. Venomoth, por otro lado, realizó enérgicamente en el aire movimientos cortos y precisos hacia todas las direcciones posibles, creando una danza improvisada mediante un veloz aleteo. Milisegundos más tarde, cuando su cuerpo se vio envuelto en un blancuzco y despampanante brillo, procedió a expulsar de su minúscula mandíbula una serie de ondas vibrantes de coloración rojiza que, junto con el Pulso Umbrío de Blastoise, impactaron en el vientre de Articuno, resultando en una explosión que forzó a los tres entrenadores a taparse los ojos para evitar perder la vista en el proceso. Y fue en ese preciso momento cuando Janine oyó una tercera voz. Una que, en contraste con las otras dos que ya había escuchado, era femenina.
 
¡TÓXICO, DARMANITAN!”
 
Se escuchó un fuerte y ronco chillido simiesco, seguido del disparo de un rayo de energía púrpura que dañó a Articuno gravemente, empujándolo hacia las nubes más lejanas y forzándole a elevarse hasta perderse de la vista de todos. En cuanto sus ojos se acostumbraron a la poca luz sobrante de la explosión que ya comenzaba a disiparse en el aire, la joven experta en pokémon venenosos pudo distinguir a su izquierda un titánico y musculoso pokémon cuadrúpedo de rostro anaranjado, dientes puntiagudos, cejas envueltas en llamas y pelaje rojizo, cuya posición cuadrúpeda era idéntica a la de un orangután. A su lado, una joven de cabello castaño recogido con una coleta y ojos azules igual de abrigada que Blue le acariciaba en la cabeza, como si estuviese felicitándolo por haber hecho un gran trabajo.
 
“¡Huyó hacia arriba!” alcanzó a decir Hilbert todavía montado sobre Reshiram “¡Debe de estar herido!”
 
“¡Vayan tras él, Hilbert!” exclamó la chica “¡Nosotros trataremos de ayudar a estas personas!”
 
Hilbert y Reshiram asintieron con la cabeza, y en un parpadeo desaparecieron volando hacia arriba y a una velocidad sobrehumana, con el motor de la cola del segundo ardiendo a máxima potencia y dejando un notable rastro de humo y de calor detrás de ellos.
 
“¿Quiénes son ustedes?” logró preguntar Janine estupefacta, mirando a la joven y a su pokémon de fuego sin poder salir del asombro.
 
“Soy Hilda, y ese de allí arriba es mi novio, Hilbert” explicó la joven de Unova preocupada, dejando de acariciar a Darmanitan para estrechar manos con la líder de gimnasio “Vinimos tan pronto como pudimos. Con gusto te ayudaremos a sacar a esta gente de aquí.”
 
“¿Qué sentido tiene?” se lamentó Janine cabizbaja, habiendo perdido toda esperanza “Llegan demasiado tarde. Todas estas personas y pokémon han muerto. Y soy responsable por no haberlos puesto a salvo de la crioquinesis de Articuno. Toda la evacuación fue un fracaso.”
 
“Tal vez, pero no necesariamente” objetó Blue, acercándose para encontrarse con ellas al mismo tiempo que volvía a mirar el pavoroso cuadro de la calle. Blastoise le siguió detrás dando grandes pisadas y hundiéndose en la nieve, al tiempo que regresaba a su estado base “Si nos apresuramos y usamos a nuestros pokémon quizás podamos salvar a algunos pocos. Hilda, tal vez las habilidades de tu Darmanitan podrían sernos de ayuda.”
 
“¡Tienes razón!” reconoció Hilda sorprendida, a la vez que se llevaba ambas manos al puente de la nariz para contener la respiración y evitar estornudar. El efecto producido por el calor del fuego y las llamas de Reshiram estaba empezando a replegarse, cediendo ante el viento y el frío invernales generados por la influencia de Articuno “¡Rápido Darmanitan, usa Día Soleado!”
 
Orgulloso de su fuerza, Darmanitan se paró sobre sus patas traseras e hizo crujir los huesos de los dedos de las delanteras. Acto seguido se concentró y, reuniendo y canalizando la poca energía solar que se hallaba a su alrededor en las palmas de sus manos, creó dos resplandecientes esferas de luz para luego alzarlas y dispararlas hacia el cielo en forma de rayos. Como consecuencia de aquella acción, las nubes se dispersaron, y los rayos del hasta entonces oculto sol se intensificaron, comenzando a derretir lentamente toda la nieve y hielo que sus rayos tocaban, convirtiéndolos en agua pura y líquida.
 
“Eso nos servirá mucho” dijo el líder de gimnasio de Ciudad Verde mientras se quitaba su abrigo, sintiendo el notable cambio en la temperatura que le obligaba a deshacerse de él “Ahora solo nos queda descongelar a cuantos podamos y comprobar su pulso para determinar quiénes siguen con vida y quiénes no.”
 
“Estupendo” dijo Janine con Venomoth zumbando en forma de aprobación, para luego señalar con el dedo índice de su mano derecha a un grupo de víctimas que se hallaba más atrás “Comencemos por aquella zona.”
 
Un fuerte pero caluroso viento levantándose desde atrás hizo que Hilda mirase hacia atrás, comprobando que en efecto Hilbert había regresado, y estaba haciendo descender a Reshiram sobre la zona más repleta de verde que tuviesen cerca. El verle de vuelta tan pronto la alarmó de sobremanera.
 
“Hemos perdido a Articuno” se lamentó su novio con gran pesar mientras corría apresuradamente hacia ella “El cobarde se valió del granizo y de la nieve para dejarnos atrás y escapar antes de que terminásemos con él.”
 
“¡Entonces vayamos tras él ya mismo!” espetó ella indignada “¡No podemos dejar que…!”
 
“No” retrucó él adoptando un semblante serio “Primero debemos ayudar a sacar a los sobrevivientes que queden de aquí. Si lo que Serena leyó en ese libro y lo que Reshiram nos ha dicho es cierto, ya no es nuestro deber ir tras él, sino que alguien más se encargará de ello.”
 
Reshiram volvió a valerse del vínculo mental con los jóvenes para que su voz resonase en sus mentes.
 
Debemos apegarnos al plan. Estas personas nos necesitan. Luego veremos qué más podemos hacer.”
 
Hilda abrió la boca para decir algo, solo para volver a cerrarla igual de rápido. Su chico y el guiverno estaban en lo correcto. Quedarse allí a rescatar y poner civiles a salvo sonaba más razonable que lanzarse a una persecución sin sentido en busca de un enemigo que, aunque herido, ahora se hallaba escondido y contaría con el factor sorpresa a la hora de atacar. Debía controlar su impulsividad si, al igual que los demás, quería realmente ayudar.
 
“¡Oigan, niños profetas del fin del mundo!” llamó Blue mientras seguía ayudando a Janine a romper la prisión de hielo en la que se encontraba su primer superviviente “Este sujeto y su Meowth aún respiran. Traigan a sus pokémon de fuego y dennos una mano. Estos témpanos no van a derretirse solo con el sol.”
 
“Espero que Serena y los demás ya hayan llegado a los lugares acordados” pensó en voz alta la joven entrenadora mientras ella y su pokémon se echaban a correr en dirección hacia Janine y Blue “¡Vamos, Darmanitan!”
 
Al ver a su novia en movimiento, Hilbert se apresuró para seguirle el paso, pero se detuvo unos metros después para mirar preocupado hacia atrás: Reshiram se había quedado parado en el pastizal sobre el que había descendido, mirando hacia el cielo en dirección oeste, que era hacia donde Articuno había emprendido la huida.
 
“¿Qué sucede, Reshiram?” preguntó el muchacho sorprendido, intentando mirar y hallar lo que imaginaba que el dragón había detectado.
 
Reshiram no apartó la vista de las nubes, mas se dispuso a contestar telepáticamente y de forma sincera a la pregunta de su entrenador.
 
Presiento que Zekrom está en problemas.”
 

 
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“¡CÚBRANSE!” gritó Serena montada sobre Noivern y con Hoopa aferrándose a sus hombros, dándole instrucciones al primero mediante el tacto en la espalda para que se lanzase en picada hacia abajo, donde estarían seguros.
 
“¡GREEN, AGÁCHATE!” agregó Red detrás de ellos, sujetándose fuertemente con ambos a los picos en los hombros de su mega-evolucionado Charizard, quien de la misma forma que Noivern ya estaba alcanzando una velocidad vertiginosa.
 
Los dos dragones y sus respectivos pasajeros tocaron tierra firme bruscamente y a tiempo, justo antes de que Sabrina, Alakazam y Espeon acabasen de convertir su barrera en un campo de fuerza que protegería tanto el frente como la retaguardia de todos. Green siguió la advertencia de su hermano y se tiró al suelo cuanto antes, segundos antes de que una gran bola de fuego estallase en las alturas, sacudiendo tanto el cielo como la tierra en el proceso. El viento levantado por el punto de impacto produjo que innumerables autos, transportes públicos, semáforos, postes de luz, bocas de incendios y hasta cachos de calles saliesen volando por los aires. Edificios enteros se desmoronaron estruendosamente, con varios de sus cimientos saliendo disparados como proyectiles y haciéndose añicos contra la burbuja generada por el trío psíquico.
 
“Amigo Zekrom ser muy fuerte” observó Hoopa mientras se hacía a un lado para que Serena pudiese quitarse de encima de Noivern y proceder a atenderlo “Hoopa casi salir freído de tanta energía eléctrica alrededor.”
 
“Gracias al cielo” comentó Serena aliviada mientras terminaba de revisar la condición de Noivern, para luego rociarle con un pequeño aerosol de color dorado que había sacado de su bolso de mano “Solo te has torcido un poco el ala. Este cura-todo te arreglará en un santiamén. Una vez estés mejor te daré un mango.”
 
Noivern dejó salir un gruñido lastimero pero tierno mientras cerraba los ojos y esbozaba una sonrisa repleta de complacencia. La promesa de poder comer nuevamente su fruta favorita tras haber salido vivo de un encuentro cercano con la muerte era la mejor recompensa que sentía podía recibir de parte de su siempre atenta dueña.
 
“¡Charizard!” exclamó Green muy asustada y al mismo tiempo que Red, mientras se ponía de pie para ir a socorrer al pokémon inicial de su hermanastro, quien en contraste con Noivern había caído desmayado, regresando en el proceso a su estado normal. Al igual que el pokémon de Serena, el lagarto de fuego alado de Red presentaba diversos moretones y rasguños a lo largo de toda su escamosa piel, incluyendo dos notorios hematomas en su amarilla barriga, evidente vestigio de las patadas que Zapdos le había dado “¡Por favor, responde!”
 
“Puedo oírlo respirar entrecortado” observó Red, consternado con el estado de su pokémon “Está muy débil, y mi enlace psíquico con él no funciona. ¡Ha recibido más daño del que pensé!”
 
“Apártate” pidió ella mientras sacaba de su bolso rosado una amor ball con extrema urgencia “¡Sal, Hiroko!”
 
La aspirante a líder de gimnasio lanzó la ball al aire, haciendo que se abriese en pleno vuelo y liberase con un haz de luz blanca y brillante su contenido: se trataba de una alegre, bípeda y voluminosa pokémon de pelaje rosado, panza blanca, orejas de conejo y ojos verde agua a la que Red identificó en el acto como una Wigglytuff.
 
“¡Rápido Hiroko, usa Pulso Cura!” ordenó Green con prisa, señalando a Charizard con el dedo índice de su mano izquierda.
 
Hiroko se puso manos a la obra, feliz de poder ser de utilidad. Uniendo las palmas de sus patas, juntó energía para generar una pequeña bola de aura rosada, soltándola y empujándola lenta y delicadamente hacia Charizard, quien al ser alcanzado por ella se vio rodeado por una energía de idéntica coloración. Como si fuese por obra de magia, los numerosos golpes en el cuerpo del dragón naranja comenzaron a sanar, hasta desaparecer.
 
“Tomará unos cuantos minutos, pero se pondrá bien” aseguró Green a Red mientras se giraba para acariciar a su pokémon en la zona de atrás de las orejas, cosa que Hiroko le permitió gustosa “Muchas gracias, chica. Eres la mejor.”
 
“Maldición” masculló Sabrina cayendo sentada y agotada mentalmente al suelo, con los generadores potenciadores de sus brazaletes brillando enloquecidamente “Ya no puedo seguir de esta manera. Alakazam, tú serás la defensa principal a partir de ahora. Trataré de mantener activo tu estado más allá de la evolución para que no pierdas agarre. Espeon, concentra tu poder en el centro y refuerza la consistencia del escudo. No podemos dejar que las otras dos capas se debiliten a falta de una.”
 
El escuchar un “Sí” al unísono en su mente por parte de sus pokémon hizo que la líder de gimnasio pudiese suspirar y aflojar todos los músculos de su cuerpo. Muchos de sus colegas la habían criticado siempre por lo rigurosa e inflexible que solía ser con ellos durante las sesiones de entrenamiento, mas se sentía conforme con los resultados. Había logrado que todos en el barrio pudiesen evacuar a salvo, y todo gracias a que Espeon y Alakazam habían sido lo suficientemente fuertes como para ayudarla a sostener aquel muro ahora convertido en domo. Incluso ahora más que nunca su filosofía era jamás conformarse ni con la ineptitud ni con los resultados aceptables. Un pokémon psíquico o una persona que no se esforzaba por desbloquear todo su poder oculto no era digna de recibir sus enseñanzas.
 
Red permaneció embobado, observando a Sabrina mientras se levantaba, giraba la cabeza para atrás y le miraba a los ojos. Vestida con sencillos pero profesionales zapatos tan magentas como sus ojos, pantalones tan blancos como los recién crecidos aguijones de un Beedrill joven y un top corto con tirantes del mismo color que sus zapatos que dejaba su ombligo al descubierto, lucía más bonita que lo que la recordaba. Su alguna vez largo cabello ahora solo le llegaba hasta los hombros, y tanto sus tensos brazos como sus pechos y su abdomen estaban en excelente condición física, al igual que sus fornidas piernas. Si él había crecido durante todo el tiempo que llevaban lejos el uno del otro hasta convertirse en un joven adulto y apuesto, ella ya era toda una mujer hecha y derecha, siendo tan o incluso más hermosa y atractiva que como el día en el que entró a su gimnasio para desafiarla. Los latidos de su corazón se aceleraron de manera notable.
 
“Sabrina” alcanzó a murmurar, perdido en el trance en el que tan grandiosa belleza lo había atrapado mientras veía cómo ella caminaba hacia él con paso decidido “T-te extrañé tan…”
 
Una fulminante y demoledora sensación de dolor se encargó de traerle de vuelta a la realidad, arrancándolo brusca y salvajemente de aquella preciosa fantasía. A modo de reflejo llevó su mano izquierda para tocar su mejilla, solo para descubrir que estaba tan roja como un Primeape enojado e igual de inflada que un globo, con la visible y palpable marca de una mano sobre ella. Un pequeño hilo de sangre brotaba de la zona izquierda de sus labios, tocando el suelo y formando pequeñas manchas rojas sobre el asfalto. Y frente a él, la mujer de su vida permanecía parada frente a él, con su mano izquierda levantada, sus labios expresando disgusto y sus ojos pareciendo dos rubíes ardiendo con nada más que rabia.
 
“Once años” espetó Sabrina mientras su ya de por sí amenazante tono de voz iba subiendo, hasta tornarse completamente hostil “Once años esperé a que cambiaras de parecer, implorándote que bajaras de esa condenada montaña. Suplicándote que no me dejaras sola. Llorando por ti día tras día, noche tras noche. Me ignoraste, haciéndome perder la esperanza y dejándome como la tonta que cuidaba de tu pokémon mientras seguía con mi vida. Ni siquiera viniste a verme en cuanto regresaste. Y ahora, cuando mi ciudad y media Kanto están al borde de la destrucción, tienes las BOLAS para venir aquí, esperando que te reciba con los brazos abiertos, ¡¿Y DICIÉNDOME QUE ME EXTRAÑASTE?!
 
“¡Oye, déjalo en paz!” protestó indignada Green, tratando de alejar a su hermano de la líder de gimnasio antes de que esta terminase el trabajo que había comenzado “¡Ha pasado por mucho!”
 
“¡TÚ NO TE METAS!” retrucó la experta en pokémon psíquicos con una furia ciega, haciéndola a un lado para luego sujetar a un estupefacto Red de la chaqueta y con las lágrimas a punto de escapar de sus ojos “Dijiste que era la persona más importante para ti. Que nunca me abandonarías. Y te fuiste sin previo aviso, sin siquiera compartirme lo que sentías, sin siquiera despedirte en persona. ¡¿Por qué lo hiciste?! ¿Creíste que eventualmente te olvidaría? ¡¿Que te superaría así sin más?!”
 
Red no supo qué responder. El ex-campeón de Kanto bajó la cabeza, con sus ojos perdiéndose en el fuerte color rojo que su sangre en el suelo presentaba. El dolor que sentía en su mejilla fue sustituido por uno nuevo. Uno que empezó a oprimir su corazón, ahogándolo de angustia, de culpa y de remordimiento acumulados por años.
 
Se produjo un incómodo y desagradable silencio por unos segundos en los que Green, Charizard y Espeon dirigieron su atención a ambos entrenadores, preocupados y expectantes a lo que sucedería a continuación. Serena, viendo que se hallaba en medio de una trifulca en la que no tenía ni voz ni voto, se preocupó por ayudar a Noivern a ponerse de pie antes de servirle su merecido mango, con un poco de asistencia por parte de Hoopa. El pokémon guiverno estaba como nuevo gracias a los efectos inmediatos del cura-todo.
 
“Mira a nuestro alrededor” prosiguió finalmente Sabrina con el mismo tono de antes “Esta ciudad está siendo reducida a escombros, ¡y hasta ha muerto gente tanto aquí como en Fucsia! No hay tiempo para venir a hacerse el héroe, niño tonto. ¡Ahora mismo podrías estar asegurándote de que la gente en Pueblo Paleta o cercana a Ciudad Verde y Ciudad Celeste se mantuviese alejada de aquí y has desperdiciado tiempo valioso queriendo venir a rescatarme y recuperarme, cuando se supone que deberías saber de sobra que puedo cuidarme sola! ¡¿Qué harás cuando Zapdos haya acabado aquí y continúe así por el resto de la región junto con Articuno, hasta que no quede nada con vida?! ¡¿Acaso estás dispuesto a mandar a todo el mundo a la tumba?! ¡¿Por qué diablos has venido aquí?! ¡CONTÉSTAME!”
 
“Porque quiero salvar mi mundo” respondió Red, sin despegar los ojos del asfalto “Tú eres mi mundo, Sabrina.”
 
Sabrina retrocedió unos cuantos pasos, genuinamente impactada por lo que acababa de escuchar. Amargas y gruesas lágrimas por fin abandonaron sus ojos para resbalarse por sus mejillas y abandonar su rostro.
 
“Bastardo” dijo furiosa, cerrando los ojos y ambos puños mientras enseñaba los dientes “Malnacido hijo de…”
 
“Eh, disculpen” interrumpió Serena, finalmente metiéndose en la conversación “Soy nueva en todo esto y por ende no tengo derecho a hablar pero, ¿podríamos concentrarnos en, no sé, LA BATALLA? ¡¿Cómo vamos a detener a Zapdos?!”
 
“No podemos” contestó Red a regañadientes mientras veía cómo Charizard al fin se levantaba, totalmente sanado gracias al Pulso Cura de Hiroko “Nuestros pokémon no son lo suficientemente fuertes, y si los mandamos de nuevo al campo podrían morir. Aunque no me guste la idea, todo depende ahora de Mewtwo y de ese pokémon dragón.”
 
El grupo alzó la vista hacia las nubes, donde el histórico duelo seguía teniendo lugar. Zekrom, agotado físicamente a causa del esfuerzo que había conllevado utilizar su potente y resplandeciente Ataque Fulgor, se hallaba incapaz de seguirle el ritmo a Zapdos, quien con su endemoniada velocidad y agilidad no solo recibía daño igual que como lo repartía, sino que además parecía aprovechar mejor la energía eléctrica de la tormenta que el dragón tao para recuperar salud y recargar energías. Mewtwo, por otra parte, asistía a Zekrom lo mejor que podía, utilizando su forma especial para impulsarse y poder volar con la misma rapidez que el ave del Rayo. Era como ver dos rayos tan veloces y tan fugaces que aparecían y desaparecían en cuestión de nanosegundos, con el ojo y el cerebro humanos teniendo que tomarse unos cuantos minutos para detectarlos y asimilarlos. Sus choques retumbaban como indómitos truenos en el ojo de la tormenta.
 
“Tal vez lo mejor sea que escapemos mientras podamos” observó Green “Algo me dice que si esos tres vuelven a chocar como hace unos segundos este campo de fuerza no nos protegerá.”
 
“Coincido” reconoció Sabrina “Si nos quedamos aquí tarde o temprano nos volveremos daño colateral. Y además, la policía ya ha podido evacuar a todos. Debemos escapar a un sitio más seguro, y después de eso pensar mejor qué hacer.”
 
“¡No podemos irnos!” objetó Serena molesta “¡Mewtwo y Zekrom nos necesitan! Debe haber algo que podamos hacer que no requiera de nuestros pokémon. ¡Hoopa! ¿Tienes alguna idea? ¿No puedes aunque sea traer a alguien más?”
 
Hoopa se llevó la mano derecha a la barbilla para rascársela, pensativo. El pequeño y travieso geniecillo canalizó sus poderes mentales para hallar con ellos alguna voz lejana y familiar que estuviese dispuesta a darle una mano, cubriendo millas y leguas de viaje aéreo y submarino. Su rostro se iluminó de la alegría en cuanto halló una que llevaba mucho tiempo sin escuchar. Una que, desde lo más profundo de una lejana y lúgubre cueva, le decía que estaba dispuesta a hacer lo que pudiese, que se asegurase de tener a mano lo que necesitaba.
 
“¡Ya tenerlo!” exclamó en voz alta eufórico “¡Amigo Zekrom necesitar más poder! ¡Hoopa tener la solución!”
 
El pokémon singular sacó de su cuerno derecho un pequeño aro, el cual expandió para abrir un portal del que sacó con su mano derecha algo antes de cerrarlo y regresarlo a su lugar. Se trataba de un pequeño objeto plateado, metálico y con forma de cono que, sobre una base triangular, tenía incrustado un diminuto rombo amarillo.
 
“La Punta ADN…” dedujo la muchacha de Kalos impresionada, reconociendo el artefacto por haberlo visto dibujado en uno de los libros sobre mitos y leyendas de la región de Unova que llevaba consigo.
 
“Deshagan el campo un segundo” sugirió entusiasmado “Hoopa necesitar espacio para lo que tener que hacer.”
 
“¡Ni lo sueñes!” replicó Sabrina colérica “Este campo es lo único que evita que nos convirtamos en cadáveres ahumados!”
 
“¡Es la única manera!” insistió Hoopa con convicción “¡Confiar en mí, mujer con cara de Rapidash y malhumorada!”
 
“¿Cómo me llamaste?” preguntó amenazante la líder de gimnasio entrecerrando los ojos y mirando al pokémon singular con desprecio.
 
“¡No tenemos tiempo para esto!” retrucó Serena irritada “¡Hazle caso si quieres que Zekrom acabe con Zapdos y haya aunque sea una ciudad para reconstruir! ¡AHORA!”
 
Sabrina bufó enojada, llevándose los dedos de su mano derecha al puente de la nariz. Dos segundos más tarde, volvió a hablar.
 
“Ya la oyeron” dijo mirando a Espeon y a Alakazam.
 
Los dos pokémon psíquicos asintieron con la cabeza y retiraron el escudo para tomarse un descanso, con Alakazam regresando a su forma normal. Hoopa no perdió tiempo y se quito el gran y grueso anillo que tenía en la cintura para abrir un enorme portal enfrente suyo. Tanto Red y Green como sus pokémon abrieron la boca asombrados al sentir una serie de pisadas que se asemejaban a temblores, al mismo tiempo que unos colosales cuerpo y cabeza emergían del aro. Era un titánico, cornudo y espeluznante pokémon dragón bípedo de piel grisácea y azulada, con prominentes dientes aserrados y ojos amarillos carentes tanto de pupilas como de cualquier tipo de sentimiento. Su figura anoréxica y cadavérica le otorgaba la apariencia de un muerto viviente.
 
Hagámoslo” gruñó el ente en la cabeza de Hoopa, con una voz neutra y apagada, despojada de todo atisbo de emoción.
 
“¡Servirse, señor Kyurem!” respondió el geniecillo, empujando con su telequinesis la Punta ADN hacia el dragón legendario.
 
Ante los ojos de todos, el objeto semi-cúbico produjo un extraño zumbido mientras se acercaba a su destino. Acto seguido se disolvió en el aire, transformándose en una serie de aros celestes brillantes que, girando sobre el mismo eje, fueron absorbidos por el cuerpo de Kyurem, quien se vio rodeado de una energía del mismo color mientras sus atrofiadas alas eran liberadas de su prisión de hielo, alargándose.
 
Apuntando a su objetivo, el reptil de sangre fría disparó con ellas rayos de energía magenta que, viajando a la velocidad del sonido, alcanzaron a Zekrom, transformándole ante los ojos de Zapdos y de Mewtwo en un minúsculo orbe oscuro que descendió rápidamente, convirtiéndose en una cadena de aros rojos que se hundieron en la carne de Kyurem. Y mediante una repentina y deslumbrante explosión de electricidad que sacudió todo el terreno con violencia y que forzó a todos los presentes a apartarse, su aspecto comenzó a cambiar.

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Kyurem. ¿Qué has venido a hacer aquí? Creí que te mantendrías neutral en este asunto.”
 
Nuestro amigo en común me ha persuadido para ayudarte. Ahora cierra la boca y prepárate para el segundo asalto.”
 
Un potente y enceguecedor destello iluminó la zona y las cuadras más cercanas mientras las alas, brazos y cola de Kyurem mutaban, incrementando su tamaño y masa muscular notablemente. Las pupilas e irises de Zekrom se hicieron presentes en sus ojos, y cuatro largos tubos orgánicos de color cian brotaron de su espalda para conectarse de forma equitativa a los costados del motor de su cola, proveyéndole energía eléctrica extra que le sería de mucha utilidad.
 
Finalmente listo para luchar, el renacido Kyurem oscuro rugió en su idioma un desafío a su adversario, impresionando a sus espectadores con su imponente apariencia. Relampagueantes y peligrosas descargas eléctricas brotaron de su cola, símbolo de su coraje y del embriagador poder que ahora recorría todo su cuerpo.
 
ZAPDOS DEBE MORIR.”
 
ESTAMOS DE ACUERDO.”
 
Zapdos graznó iracundo, aceptando la proposición mientras el potenciado dragón producto de la fusión se elevaba en el aire, encarándole y poniéndose a la izquierda de Mewtwo.
 
Una vez acabe con los tres no serán ni átomos.”
 
Nunca hubiera creído posible que dos pokémon fuesen capaces de convertirse en un solo ser” pensó para sí Mewtwo mientras pasaba de su forma especial a la de ataque físico, incrementando su musculatura en el proceso. Al igual que los demás, el felino psíquico había quedado anonadado con la magnífica metamorfosis que ambos dragones habían experimentado “Puedo sentir su poder. Es casi incalculable. Me alivia saber que están de nuestro lado.”
 
El repotenciado dúo guerrero se lanzó al ataque contra el ave del Rayo, forzando a Sabrina y a sus pokémon a crear un segundo campo de fuerza, y como resultado de su choque una segunda explosión se produjo, mucho más grande que la primera. La devastadora onda de choque hizo trizas las pocas ventanas de vidrio de los edificios que habían resistido la primera ola, y un campo de energía electro-magnética rodeó Azafrán entera en un abrir y cerrar de ojos. Nadie podría entrar. Y tampoco salir.
 
“Zekrom y Kyurem haberse vuelto muy poderosos” observó Hoopa muy contento y a la vez triste mientras observaba junto a sus compañeros la tremenda pelea de la que sus ojos eran testigos “Hoopa desearía poder ayudar también pero...Hoopa no podría controlarse a sí mismo si pelear con su verdadero poder.”
 
“No te aflijas, Hoopa” afirmó Serena mientras apoyaba su mano derecha sobre el hombro izquierdo del pokémon singular, buscando reconfortarlo “Has ayudado más de lo que piensas.”
 
Mientras todos se encontraban presenciando la batalla de gigantes, Red se percató con extrañeza de que Sabrina estaba usando su pokégear, aparentemente teniendo una discusión seria con alguien cuya voz no pudo alcanzar a escuchar bien a causa del estruendo que producían los rayos de Kyurem Negro y de Zapdos y los ataques psíquicos de Mewtwo al entrar en contacto los unos con los otros.
 
“Muy bien, ya llenamos a ese dragón con esteroides” aceptó Sabrina frustrada mientras terminaba de colgar la llamada “Ahora nos vamos.”
 
“Espera, ¿qué?” exclamó la campeona de Kalos, mirando a la líder de gimnasio estupefacta “¡Pero estamos a punto de ganar!”
 
“He recibido una llamada por parte de Janine, la líder de gimnasio de Ciudad Fucsia” contestó fríamente la especialista en pokémon psíquicos “Aparentemente Articuno ha abandonado Fucsia con dirección hacia el oeste, lo que significa que podría estar dirigiéndose hacia Ciudad Verde, Plateada o Azulona, incluso Pueblo Paleta. El presidente y el Alto Mando quieren que traslademos a todos los civiles hacia la Meseta Añil, y eso pienso hacer. Debemos irnos.”
 
“¡Pero debemos quedarnos a comprobar que Mewtwo y Zekrom conseguirán derrotar a Zapdos!” insistió Serena.
 
“Quédate a comprobarlo tú misma si tu vida y la de tus pokémon significan tan poco para ti” respondió Sabrina, dándose la vuelta “Si alguien más quiere quedarse es bienvenido a hacerlo. Pero yo no me quedaré aquí sin hacer nada, aguardando el morir en el fuego cruzado. Además, mis colegas y mi región cuentan conmigo.”
 
“Yo también iré” dijo Green decidida, regresando a Hiroko a su amor ball y guardándola en su bolso de mano para caminar hasta donde Sabrina se encontraba “Si Articuno llega hasta Pueblo Paleta el profesor, Daisy y mamá morirán, y no podría vivir con eso.”
 
“Hoopa no moverse de aquí hasta que el pajarraco de mal agüero haber palmado” afirmó Hoopa con el ceño fruncido “Hoopa no dejará a la señorita Serena y a sus amigos solos.”
 
“¡Por favor, no nos dejen!” suplicó la muchacha rubia, buscando comprensión en el rostro de alguno de ellos, tomando aleatoriamente a Red de y con ambas manos “Red, te lo suplico. Tú sí te quedarás, ¿verdad?”
 
Red permaneció callado, mirando tanto a Serena como a Green y a Sabrina por unos instantes. Luego, tras mucha reflexión, se dio la vuelta hacia atrás para observar a Charizard. Su viejo amigo con el que tantas experiencias, aventuras y penurias había vivido estaba devolviéndole la misma mirada de inseguridad, mas a la vez mantenía un lenguaje corporal que denotaba lealtad y determinación. Seguiría a su maestro e inseparable compañero a dondequiera que fuera, sin importar el final al que sus decisiones les condujesen.
 
“Ya oíste a Green, Charizard” dijo finalmente el ex campeón de Kanto, dedicando una última mirada a la joven de Kalos con una mezcla de tristeza y empatía “Lo lamento mucho, Serena. Pero sea o no el fin de todo como me has dicho, no abandonaré a mi familia. Green y yo necesitamos saber que se encuentran bien.”
 
Y soltó a Serena para hacer retornar a Charizard a su poké ball, procediendo a tomar con su mano derecha de la izquierda a Sabrina, quien a su vez tomó la mano derecha de Green. La líder de gimnasio de Azafrán hizo que Espeon volviese a su cápsula contenedora con una simple orden mental mientras se aseguraba de que tanto Green como Red tomasen con sus manos libres las de Alakazam para formar un círculo.
 
“Alakazam, utiliza Tele-transportación hasta la Meseta Añil” ordenó sin titubear “Cierren los ojos y no rompan el círculo ni por un segundo. Ahora intenten visualizar los cuarteles generales de la Liga Pokémon…”
 

 
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¡Zinnia! Psst. ¡ZINNIA!”
 
Mmm, ¿q-qué pasa?”
 
¡Despierta, dormilona, despierta!”
 
Aster, ¿qué ocurre? El sol aún no ha salido.”
 
Algo fantástico ha sucedido. He tenido una visión.”
 
¿Una qué?”
 
¡Una visión! De esas que suele tener el Oráculo antes de vaticinar cosas.”
 
Estás bromeando.”
 
¡No, en serio! Ya he descubierto por qué siento tanta afinidad hacia los Whismur, los Loudred y los Exploud. Cada vez que duermo con ellos cerca y tengo pesadillas o sueños extraños, ellos parecen tener los mismos sueños que yo. Es como si tuviesen la capacidad de captar inconscientemente la actividad de mis ondas cerebrales con sus orejas y tubos. ¿Puedes creerlo?”
 
¡Pero creía que solo los pokémon psíquicos y fantasma tenían esa habilidad!”
 
¡Yo también! Pero pude hablar con ellos y me compartieron su secreto.”
 
Entonces, ¿qué clase de visión has tenido?”
 
Lo vi a él, Zinnia. ¡Vi a Rayquaza! Y no de cualquier forma. ¡En su divino estado de Mega-Rayquaza!”
 
¿Hablas en serio?”
 
¡Sí! Y no estaba solo. Había alguien montado sobre él.”
 
¿Quién?”
 
No lo sé. Definitivamente era humano, pero no lucía como un entrenador, ni como alguien de nuestro clan. Llevaba una armadura y un casco color esmeralda, que le cubrían el cuerpo y el rostro. Y portaba una larga lanza en la mano izquierda.”
 
¿Y cómo estás tan segura de que fue una visión?”
 
El Oráculo dijo una vez que cuando tiene visiones al dormir despierta temblando e incapaz de controlarse. ¡Y cuando me desperté hasta los dedos de mis pies parecían tener vida propia! Se sintió demasiado real. Como si yo misma estuviese allí.”
 
Espera un segundo. Entonces, si puedes hablar con los pokémon y también tienes visiones...¡Entonces el Primer Sacerdote, el Oráculo y la Gran Matriarca tenían razón! ¡Rayquaza oficialmente te ha escogido!”
 
¿Tú crees?”
 
¡Sí! ¿No lo ves? Es obvio que te ha compartido sus pensamientos como una señal. ¡Ese caballero de la visión debes de ser tú!”
 
¡Oh, tienes razón! ¡entonces ya no puedo esperar a la ceremonia de mañana!”
 
¡Yo tampoco!”

 
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Los constantes chapoteos de un banco cercano de Feebas y de Barboach abriéndose paso a través del océano con pura fuerza de voluntad e instinto de supervivencia hicieron que Zinnia dejase de estar sumergida en sus propios pensamientos para sacudir la cabeza hacia ambos lados, volviendo en sí. La cronista se hallaba montada en su Salamence, volando a la par del sereno y taciturno Claydol de Spenser y con un tranquilo viento de popa que auguraba y aseguraba un vuelo más que tranquilo y pacífico. Detrás de ellos, los elegidos, sus amigos, los líderes de gimnasio, el Alto Mando, el campeón y los miembros del Equipo Magma les seguían un poco rezagados, al mismo tiempo que conversaban entre ellos para hacer del viaje algo más ameno, antes de llegar a lo que sería una situación menos que feliz.
 
Todavía no termino de creerme que soy una elegida” oyó decir a May mientras conversaba con Dawn y con Latias “Ahora me siento más nerviosa que nunca.”
 
Yo todavía no me lo explico” decía Lucas “Si de verdad Latios y Latias son los ancestros de Brendan y de May vueltos pokémon, ¿quiere decir que lo que Dawn contó sobre un mayordomo muerto convertido en un Gengar en la Vieja Mansión del Bosque Vetusto era cierto?”
 
TE LO DIJE” protestaba Dawn, montada en Garchomp y genuinamente irritada con su amigo investigador.
 
Pues yo siempre te creí” afirmaba Barry muy risueño, subido a su Staraptor “Digo, considerando todas las cosas absurdas y escalofriantes que siempre oí acerca de esa mansión no podría no hacerlo.”
 
Yo tampoco” vio decir a Lyra, quien se hallaba igual de sonriente que Barry.
 
Tengo un mal presentimiento sobre todo esto” reconoció Ethan en voz alta, subido a la espalda de Lugia.
 
No hay nada que disculpar, Glori” decía Hop encima de su Corviknight, en una conversación completamente ajena a la primera “Yo sé que a veces puedo ser un tanto molesto, pero nunca lo hago adrede. De una u otra forma Marnie y tú siempre podrán contar conmigo para cualquier cosa.”
 
Gracias, Hop” decía Gloria conmovida, sentada justo detrás de él“Eres el mejor amigo que alguien como yo podría pedir, y no supe darme cuenta de ello hasta ahora.”
 
Zinnia no pudo evitar sonreír al escuchar todos y cada uno de los intercambios de palabras que sus oídos pudieron procesar. No le cabía duda alguna de que aquellos jóvenes eran muy unidos. Tenían amigos, pokémon fieles y un gran futuro por adelante. No como ella, que llevaba años de su vida huyendo de su propio pasado, que no dejaba de atormentarla, incluso cuando creía estar en paz consigo misma. No como ella, que llevaba años de su vida cargando con el puesto de aquella persona a la que amaba más que a cualquier otra persona o cosa sobre la faz de la tierra. No como ella, que estaba completamente sola.
 
“Estabas pensando en Aster, ¿no es cierto?” preguntó Spenser, sacándola del trance. El anciano se encontraba meditando en posición de loto, sentado sobre la cabeza de su Claydol y sin mover ni un solo músculo, buscando sentir física y espiritualmente los latidos del cielo, del mar y de la tierra mientras se preguntaba preocupado lo que estarían haciendo sus amigos ases del Frente Batalla, a quienes no había logrado convencer de la peligrosa situación en la que se hallaban. Podrían haberse desatado mil y un tornados a su alrededor y su concentración no habría sido afectada ni un poco.
 
“¿Cómo lo adivinaste?” preguntó ella, volteándose a verle perpleja.
 
“Siempre te desconectas de todo lo que te rodea cuando lo haces, adoptando la misma expresión” intuyó el as del Palacio Batalla “Yo también pienso en ella. En ocasiones. Era la jovencita más dulce, honesta, aplicada y noble que jamás conocí. Y siempre formaba un irrompible vínculo con cualquier pokémon que conocía, especialmente si era un Whismur.”
 
“Sí” admitió Zinnia, sonriendo y desviando la mirada mientras la imagen de Aster feliz y radiante llegaba a su mente “Su amor por los Whismur era lo único que se acercaba a su conexión con los pokémon del tipo dragón.”
La miembro del Clan Meteoro alzó su mano izquierda para limpiar una pequeña lágrima en su ojo mientras la débil sonrisa en sus labios se desdibujaba.
 
“Todo este tiempo no he dejado de pensar en el sueño del que me contó un día antes de…” comenzó para luego hacer una pausa a causa de la amargura que le producía completar dicha oración. Decidió expresarse de otro modo, cambiando de enfoque “...en aquel sueño premonitorio que tuvo la noche antes de la ceremonia de nombramiento. Decía haber visto a un guerrero cubierto por armadura esmeralda, montando a Rayquaza en su forma mega-evolucionada y con una gran lanza en sus manos. En ese entonces creí que la visión significaba que Aster sería aquel guerrero, y después de lo ocurrido tuve la certeza de que dicho guerrero podría llegar a hacerse presente cuando el meteorito se acercase a la tierra. Pero nada. ¿Acaso guardará después de todo este tiempo alguna relación con lo que acontecerá hoy? ¿Con el Ragnarok?”
 
Spenser rompió su concentración y tomó su báculo con su mano izquierda para incorporarse y acariciar sus barbas con la derecha, comenzando a reflexionar.
 
“Es probable” reconoció al cabo de unos segundos “El Oráculo casi nunca nos ha dado toda la información con sus visiones. A veces a dichos sueños se les escapan ciertos detalles, y tal vez ese guerrero esmeralda sea la pieza final del rompecabezas. Pero, de ser ese el caso, ¿quién podría ser?”
 
“¿Les molesta si me uno a la conversación?” preguntó de imprevisto y con respeto Brendan, apareciendo a la derecha de Zinnia y montado sobre Latios. Tanto ella como Spenser se giraron a verle sorprendidos, para luego contestarle con una sonrisa que denotaba confianza en el joven entrenador.
 
“Siempre que quieras, muchacho” respondió jovialmente el anciano “Ya nos conocemos tan bien que prácticamente eres un miembro honorario del Clan Meteoro.”
 
“¿En verdad podremos detener al Equipo Aqua?” inquirió el joven muy preocupado “¿Realmente somos May y yo elegidos?”
 
“Lo primero solo lo sabremos cuando lleguemos a la Roca Ombligo” confesó Zinnia con gran pesar “El futuro y destino del mundo no están escritos en piedra. Pero sí. Ambos son elegidos. Y todo lo que nosotros, Latios y Latias hemos dicho sobre el linaje de May y sobre ti es verdad. Yo mejor que nadie puedo garantizártelo. Soy cronista, si hay algo en lo que me enfoco es en describir y documentar con precisión tanto lo que presencio como lo que he investigado.”
 
Los tres guardaron silencio por un instante para mirar hacia el horizonte, donde se hallaba su destino. La Roca Ombligo comenzaba a asomarse finalmente, como un punto blanco y plateado reluciente rodeado de un infinito e interminable mar.
 
Sabiendo que pronto ya no tendrían más tiempo para hablar, Zinnia decidió romper el hielo cambiando de tópico a uno más ligero y alegre.
 
“Spenser me contó hace un tiempo que tú y tus pokémon se han fortalecido mucho desde nuestro último combate años atrás en el Pilar Celeste, Brendan” comentó con aquella enigmática y despreocupada sonrisa con la que el joven elegido le recordaba.
 
“Pues...sí, así es” admitió él sonrojado y rascándose la nuca con su mano derecha, pues no estaba muy acostumbrado a que le elogiasen por su destreza entrenando pokémon “Supongo que el participar en los desafíos de la Mansión y del Frente Batalla nos obligaron a entrenar e ir más allá de nuestras fuerzas.”
 
“Debiste verlo luchando contra mí” añadió Spenser, rememorando el día en el que el joven Brendan ganó el privilegio de enfrentarle dos veces seguidas para poder ganar los símbolos de plata y de oro del Palacio Batalla “Su Swampert tiene el privilegio de haber sido hasta ahora el primer y único oponente en acabar con mi Arcanine y mi Slaking mediante solo dos golpes.”
 
“Pues entonces me alegra saber que lo que he escuchado es cierto” contestó la cronista muy complacida con lo que se le estaba compartiendo “Los míos y yo también lo hemos hecho durante nuestros viajes, ¿no es cierto, Salamence?”
 
Brendan se limitó a observar con fascinación al Salamence de Zinnia, quien contestó a la pregunta de su entrenadora gruñendo orgulloso, permitiéndose sonreír aunque fuese por un momento para luego concentrarse en seguir volando hacia adelante. A diferencia de otros ejemplares de su especie, el pokémon dragón de la cronista poseía escamas con un azul más oscuro de lo habitual, y sus alas, pese a ser rojas, también se inclinaban hacia una coloración más anaranjada, por no mencionar que a juzgar por sus descomunales proporciones superaba con creces en tamaño y en longitud tanto a su Salamence como al de Drake, del Alto Mando. Era, indudablemente, único en su clase. ¿Acaso todo eso era producto de haber sido criado por un miembro del Clan Meteoro y haber vivido por más tiempo que otros de su raza en su hábitat natural, que era en lo más profundo de la Cascada Meteoro? ¿O tal vez había seguido algún tipo de dieta especial que podría haber influido en el desarrollo de dichas características tan notables? Había aprendido tanto con May sobre los pokémon de Hoenn y la forma en la que todos ellos se adaptaban a su medioambiente que no le habría sorprendido si Zinnia le hubiese confesado en ese momento que era un resultado de ambos factores.
 
“Extrañaba hablar contigo” reconoció en voz alta, dirigiéndose a Zinnia “Porque...sabes, había algo de lo que quería que conversáramos. He estado pensando en algo que me preguntaste el día en el que nuestros caminos se cruzaron. Algo que en su momento no supe responder.”
 
“¿De verdad?” inquirió ella, repentinamente intrigada “¿Y cuál es ese algo?”
 
“Me preguntaste tras nuestro primer combate en la Cueva Granito qué ideales me movían a actuar como actúo” replicó lenta y cuidadosamente “Que hasta qué punto creía en ellos. No sé si lo recuerdas o no.”
 
Zinnia abrió sus ojos como platos, patitiesa y patidifusa. En efecto recordaba más que bien el momento preciso en el que se lo dijo. El hecho de que el joven hubiese retenido eso de entre todas las cosas que ella le había dicho el día en el que destruyó el gran meteorito y capturó a Deoxys con la ayuda de Mega Rayquaza la asombraba de sobremanera.
 
“Mi ideal siempre ha sido entrenar para volverme más fuerte, y para que mis padres estén orgullosos de mi desempeño como entrenador” continuó Brendan “Nunca esperé llegar a ser campeón, y mucho menos un héroe o el elegido de una o más profecías. Y últimamente no estoy muy seguro de hasta qué punto sería capaz de seguir creyendo en mi ideal. Por eso...cuando ya hayamos lidiado con todo este asunto, si es que lo logramos, quisiera volver a luchar contigo, aunque sea por tercera y última vez. Siento que solo combatiendo con alguien tan hábil y tan poderosa como tú podré saber la respuesta a esa pregunta.”
 
Las palabras del joven originario de Johto provocaron que Zinnia se ruborizase levemente. Una parte de ella siempre había admirado a Brendan desde la vez en la que vio lo apto que era para domar a Rayquaza y se sintió feliz de trasmitirle su conocimiento sobre la historia de su clan y de su región para que el dragón legendario pudiese acceder a su olvidado y más poderoso movimiento, el Ascenso Draco; la otra, por otro lado, había desarrollado unos latentes celos hacia él. ¿Por qué Rayquaza le había elegido a él para salvar el planeta en lugar de a ella? ¿Qué de todo aquello en lo que no había reparado tendría que haber hecho para llamar su atención por sobre la del muchacho? Un nuevo duelo limpio y en condiciones con él podrían ayudarla a despejar sus dudas con mayor claridad. Con una sonrisa que irradiaba tanto alegría como respeto decidió contestar a la pregunta de su adolescente amigo.
 
“Te doy mi palabra de que volveremos a enfrentarnos” afirmó con completa certeza “Es una promesa.”
Los dos entrenadores intercambiaron un sincero apretón de manos antes de que un desconfiado y muy agitado Steven se les arrimase por la izquierda de Spenser, volando en su enorme y veloz Skarmory.
 
“Ya estamos cerca de la Roca Ombligo” anunció el campeón de Hoenn “Prepárense para lo peor.”
 
“Será mejor ir con cautela” reflexionó Wallace debajo de ellos, montado sobre Milotic “No tenemos idea de lo que esos dementes son capaces.”
 
“Tengo mucho miedo” confesó May mientras que acercándose con Latias tomaba la mano derecha de Brendan con la izquierda. Su novio, en respuesta, se la apretó con fuerza pero a la vez con delicadeza “Ojalá podamos poner fin a esto antes de que empiece.”
 
“Más nos vale” afirmó Drake encima de Scar, su intrépido Salamence “De nosotros depende que Kyogre permanezca dormido para siempre.”
 
Birch, Alison y Caroline me matarán si algo le pasa a nuestros hijos” pensó Norman sobre el Tropius entregado a él por parte de Winona, tragando saliva.
 
“Abuela, por favor danos a mis pokémon y a mí el temple necesario para poner de rodillas a nuestros adversarios” rezó Phoebe en voz baja y encima de su Drifblim, besando la poké ball en sus manos que contenía a su querido Sableye. La miembro del Alto Mando con maestría en el dominio de los pokémon fantasma estaba hecha un manojo de nervios pese a saber mantener la compostura y disimular frente a sus compañeros.
 
La isla estaba todavía a unos cuantos centímetros de distancia, mas su superficie ya podía ser avistada y apreciada claramente desde el aire.
 
“La mujer demente y el viejo decían la verdad” razonó en voz alta y con frialdad Maxie encima de su Crobat, ofendiendo a Zinnia y a Spenser con su comentario “Hay muchos soldados del Equipo Aqua custodiando la entrada a la caverna.”
 
“Hemos llegado a contar entre veinte y treinta hombres y mujeres” afirmaron Tate y Liza al mismo tiempo. Los dos gemelos diestros en pokémon psíquicos habían hecho un rápido y breve análisis del enemigo usando sus mentes en conjunto “La mayoría de ellos poseen pokémon acuáticos, siniestros y voladores, algunos más fuertes que otros. Afortunadamente todavía no nos han visto.”
 
“A juzgar por sus rostros diría que no son chicos malos, solo están siendo manipulados” observó Wattson subido a su Magnezone y llevándose la mano izquierda a la barbilla, fijándose con mucha atención en las expresiones faciales de temor y de incertidumbre en varios de los reclutas, muchos de ellos siendo hombres y mujeres jóvenes que evidentemente estaban en sus veintitantos, con uno o dos mayores en sus treintas “Drake, sugiero intentar convencerlos mediante el diálogo para no recurrir tan pronto a la violencia.”
 
“Estoy de acuerdo” contestó el líder del Alto Mando asintiendo con la cabeza “Sidney, Phoebe, Glacia, los tres vienen conmigo. Los demás, pónganse a cubierto y no dejen que los vean a menos que les demos la señal.”
 
“De esa forma podremos tomarlos por sorpresa” dedujo Roxanne “Astuto.”
 
“¿Y cuál será esa señal?” indagó Brawly confundido, subido al Honchkrow que Winona le había prestado.
 
“Si ellos y nosotros disparamos, ustedes también” retrucó Drake ajustándose su blanco gorro de capitán de barco mientras aplicaba leves palmadas sobre el cuello de Scar para indicarle que debía descender.
 
“Y protejan a los niños hasta entonces” agregó Glacia.
 
“Ese plan sí me gusta” contestó Flannery entusiasmada sobre el Pelipper de Winona, con una sonrisa socarrona formándosele en los labios.
 
“Courtney, soldados” ordenó Maxie a su comandante y a sus tropas, quienes desde sus Wailmer y Swellow respondieron haciendo un saludo militar.
 
“Todos síganme en silencio” dictó Winona sobre Altaria “Ya he detectado el lugar perfecto para escondernos.”
 
Mientras los demás desembarcaban y aterrizaban a un costado de la isla para guardar a sus pokémon y proceder a ocultarse detrás de una formación de rocas cercana, Drake, Phoebe, Glacia y Sidney tocaron tierra firme con ayuda de Scar, Drifblim, Glalie y Mandibuzz respectivamente, a quienes hicieron retornar a sus receptáculos mientras caminaban en línea recta. Los cuatro magníficos avanzaron con paso decidido hacia adelante uno al lado del otro, dejando huellas en la suave y virgen arena.
 
“¿Piensas que les haremos entrar en razón?” preguntó Sidney dubitativo, resistiendo el impulso de tomar de su bolsillo la poké ball en la que estaba su Shiftry.
 
“No lo sé” admitió Drake sin dejar de mirar hacia adelante, analizando el escenario “Pero probar no nos cuesta nada. Déjenme hablar a mí.”
 
No pasó mucho tiempo para que una de los reclutas del Equipo Aqua se percatase de su llegada y saliese a su encuentro.
 
“¡Alto ahí!” solicitó la soldado en cuestión, alzando su mano izquierda en señal de alto frente al cuarteto. Se trataba de una mujer de cabello y ojos rojos, con pañoleta, chaqueta y pantalones azules, camisa musculosa negra y abdomen expuesto “Esta isla está actualmente bajo el control del Equipo Aqua. Soy Salacia, subcomandante del Gran Líder Archie. Identifíquense.”
 
“Somos el Alto Mando de Hoenn” contestó Drake sin el más mínimo dejo de pavor “Estamos al tanto de lo que planean hacer aquí, y por eso hemos venido en persona a darles la oportunidad de desistir.”
 
“No tienen jurisdicción aquí” espetó altaneramente Salacia cruzada de brazos, con una sonrisa pérfida en el rostro “Y no nos obligarán a traicionar al Gran Líder Archie. Kyogre debe despertar para hacer realidad el sueño del Equipo Aqua: ¡Un mundo mejor y con más agua!”
 
“No vamos a repetir esta oferta” retrucó el viejo marinero entrenador de tipo dragón impertérrito “Entréguense pacíficamente o habrán graves consecuencias.”
 
“Lo mismo digo” respondió la subcomandante chasqueando los dedos y dándole la señal a sus subordinados para sacar a sus Poochyena, Mightyena, Zubat y Golbat, al mismo tiempo que sacaba con su mano libre una poké ball de su cinturón y la abría para revelar a un inmenso e intimidante Walrein “Sus pokémon, si son tan amables.”

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“Supongo que podemos decirle adiós a la diplomacia” suspiró Phoebe mientras sacaba a su Sableye. El pequeño pokémon fantasma sonrió con júbilo, deseoso de comenzar a luchar.
 
“No” objetó Glacia mientras volvía a exponer a Glalie, al mismo tiempo que Sidney mandaba al campo a su Absol y Drake a Scar “Solo a las negociaciones no-hostiles.”
 
“¡Walrein, Frío Polar!” imperó Salacia echándose para atrás. La descomunal morsa obedeció liberando una enorme onda de energía gélida, apuntando hacia sus ocho objetivos.
 
“¡Glalie, contrarréstalo con Liofilización!” ordenó de inmediato Glacia.
 
Glalie no vaciló. Abriendo la boca, soltó rápidamente una gigantesca bocanada de aire frío que bloqueó por completo el Frío Polar de Walrein, devolviéndoselo a su agresor, que no se vio muy afectado por la gruesa capa de hielo que cubrió su pelaje.
 
“¡Scar, Colmillo Rayo!” vociferó Drake mientras su Salamence cargaba a sus dientes con energía eléctrica y arremetía contra el Walrein, hundiendo sus dientes en la carne del mismo. Paralizado y amedrentado, la morsa se desplomó en el suelo, siendo incapaz de moverse.
 
“¡No se queden ahí parados y babeando como tarados!” espetó Salacia a sus esbirros mientras corría a socorrer a su pokémon “¡Acaben con ellos!”
 
Los reclutas espabilaron y se abalanzaron con sus pokémon sobre los miembros del Alto Mando, que mantuvieron la calma y se prepararon para enfrentar la estampida.
 
“¡Absol, Golpe Aéreo!” solicitó Sidney, a lo que su Absol respondió brincando y aplicando un demoledor golpe con su pata delantera izquierda a un feroz Mightyena, protegiendo a su entrenador.
 
“¡Sableye, Sorpresa!” anunció Phoebe, con su Sableye juntando ambas manos para crear una onda de choque deslumbrante que forzó a un segundo Mightyena a echarse para atrás, confundido.
 
“¡Ya hemos esperado suficiente!” afirmó Ethan saliendo de su escondite e invocando con su poké ball a su pokémon inicial “¡Typhlosion, Lanzallamas!”
 
Typhlosion saltó a la acción de inmediato, liberando fuertes y poderosas llamas sobre los Zubat y Golbat de los soldados más cercanos, quienes se vieron forzados a retroceder para evitar sufrir quemaduras de segundo y tercer grado. El pokémon comadreja estaba listo para todo, con las brasas en sus hombros y lomo ardiendo salvaje y vigorosamente.
 
“¡Celebi, usa Psíquico!” ordenó Lyra, con el pequeño pokémon singular liberando ondas cerebrales que aturdieron a otros Golbat que intentaron atacar a Ethan y a Typhlosion por detrás.
 
“¡Grotle, Tumba Rocas!” imperó Lucas.
 
“¡Empoleon, Rayo Hielo!” añadió Barry.
 
“¡Toxtricity, Estruendo!” gritó Gloria.
 
“¡Inteleon, Disparo Certero!” exclamó Hop.
 
Los líderes de gimnasio, viendo la pasión que los jóvenes amigos de Brendan y de May estaban demostrando y que los soldados Aqua no hacían más que seguir llegando, saltaron al combate, soltando a sus pokémon para asistir a sus compañeros.
 
“¡Démosles una buena descarga con Rayo, Magnezone!” ordenó Wattson, a lo que su Magnezone liberaba un potente ataque eléctrico con sus imanes sobre la colonia de Golbat más próxima a su posición.
 
“¡Joya de Luz, Probopass!” pidió Roxanne, con su pokémon insignia soltando un ataque de energía blanca y salmón que alcanzó a los Golbat que no habían sido alcanzados por el segundo ataque.
 
“¡Hariyama, Roca Afilada!” vociferó Brawly para que el pokémon luchador de sumo invocase al tocar el suelo rocas picudas y usarlas contra el Golbat que parecía ser el líder del ejército.
 
“¡Slaking, Machada!” ayudó Norman, con su pokémon gorila dándole un golpe fulminante al Golbat líder, que había conseguido aguantar el daño producido por las rocas de Hariyama a duras penas.
 
“¡Pulso Dragón!” alzó la voz Winona mientras su Altaria liberaba de su pico un rayo draconiano que pulverizó a tres Golbat al hacer contacto con sus cuerpos.
 
“¡A la carga!” gritó Maxie mandando a sus soldados de élite para irrumpir en el campo de batalla, con Tate y Liza creando una barrera protectora para gran parte de sus pokémon con la asistencia de sus Solrock y Lunatone.
 
“¡Bastardos del Equipo Magma!” masculló Salacia enfurecida mientras noqueaba con una llave a un recluta Magma que, con su Numel siendo derrotado por un recuperado Walrein de un solo golpe, había intentado entablar un combate cuerpo a cuerpo con ella “¡¿No pueden dejarnos tranquilos ni cuando estamos por llevar a cabo nuestro plan maestro?!”
 
“Analizando” susurró Courtney mientras caminaba lentamente hacia Salacia, mirándola de arriba a abajo y apoyando sus manos sobre sus propias caderas “Análisis completo. Conclusión: oponente inadecuada.”
 
“Oh, conque te crees mejor que yo, ¿eh, rarita?” gruñó la subcomandante pelirroja al ver que la estaban retando “Muy bien, veamos qué opinas cuando te deje helada. Walrein, hazme el favor y deshazte de esta con Frío Polar.”
 
Courtney no respondió de ninguna forma. Se limitó a dejar caer al suelo la poké ball en su cinturón, de la que surgió una enorme y pesada pokémon camello de pelaje negro, con tres anillos dorados dibujados en ambos costados de su cuerpo y dos grandes jorobas en su lomo que parecían volcanes inactivos.
 
“Fisura” ordenó desinteresadamente a su Camerupt, quien feliz de la vida recibió sin inmutarse la onda gélida para luego golpear el suelo con ambas pezuñas delanteras, abriendo una grieta rebosante de energía tectónica que siguió de largo hasta estallar justo debajo de Salacia y de Walrein, mandándolos a volar por los aires para después hacerlos caer violentamente a tierra firme, quedando fuera de combate “Análisis acertado. Resultados satisfactorios.”
 
“¡Garchomp, Terremoto!” espetó Dawn, con el escualo dragón rugiendo y golpeando fuertemente el suelo con sus patas, liberando como resultado ondas sísmicas que debilitaron a todos los Poochyena y Mightyena que les rodeaban.
 
“Maxie no mentía” observó May “El Equipo Aqua supera en número a los Magma. Son más de los que imaginaba.”
 
“Y si los enfrentamos hasta vencerlos a todos perderemos tiempo valioso” supuso Brendan “Archie debió imaginar que una o más autoridades locales podrían venir a desbaratar su plan. Por eso trajo tantos soldados como pudo en ese submarino.”
 
“Debemos hallar la forma de entrar a esa cueva” puntualizó Steven, con su Metagross utilizando Puño Meteoro sobre todos los Golbat que intentaban atacarles detrás de las rocas “Wallace, ¿tienes alguna idea?”
 
“Será mejor que nos separemos” sugirió el líder del Clan Arrecípolis “Steven, tú, yo, Spenser y Flannery cubriremos la retaguardia de Zinnia, May y Brendan. Eso les dará tiempo para poder abrirse paso y llegar hasta Archie. ¿Dudas?”
 
“Yo también iré con ellos” añadió Maxie acomodando sus gafas con el dedo índice de su mano izquierda “Necesitarán de mi maestría en combates pokémon. Además, Archie y yo tenemos asuntos pendientes.”
 
“Como sea” suspiró Zinnia, igual de molesta que Brendan y que May por tener que hacer equipo con aquel pedante y odioso hombre “Pongámonos manos a la obra. Tenemos mucho que hacer y muy poco tiempo.”
 
Preparados, los ocho entrenadores salieron juntos de su escondite, con Wallace y Flannery preparando sus poké balls, listos para hacer frente a los reclutas del Equipo Aqua que llevaban un largo rato intentando tirar abajo la roca que estaban usando como trinchera.
 
“¡Milotic, utiliza Ventisca!” ordenó Wallace, a lo que la pokémon sirena siguió exhalando por la boca un viento frío y huracanado que congeló sin piedad a varios Zubat y Golbat, convirtiéndolos en témpanos de hielo.
 
“¡Metagross, Cabezazo Zen!” agregó Steven, con Metagross embistiendo con su cabeza a un Golbat que estuvo a punto de morder a su amo, habiendo concentrado una gran cantidad de energía psíquica en el cráneo con anterioridad.
 
“¡Blaziken, Patada Ígnea!” vociferó Flannery, revelando que su Combusken había alcanzado finalmente su última etapa evolutiva, lo cual dibujó una sonrisa en los rostros de May y de Brendan. El pokémon gallo emergió de su ball en el aire, propinando una demoledora patada envuelta en llamas en la quijada al Mightyena que tenía delante suyo “¡Aprovechen ahora! ¡Corran!”
 
“¡No permitan que Kyogre se levante!” exclamó Spenser.
 
El cuarteto, viendo que finalmente tenían el camino despejado, no perdió tiempo y corrió hasta la cueva, desapareciendo al atravesar la entrada. Mientras Flannery, Steven y Wallace luchaban codo con codo junto a sus pokémon, Spenser procedió a hacer crujir las vértebras de su cuello, sin asustarse ni un poco ante los muchos soldados Aqua que le encerraron formando un óvalo reducido. Con tranquilidad y con valor, tomó la poké ball que contenía a su más viejo amigo. Uno al que había conocido muchos siglos atrás, habiéndolo hallado muy malherido detrás de un portal con forma de anillo que conducía a otro mundo. Un amigo al que solo usaba en casos de extrema urgencia, y que era con mucha diferencia su más fiel compañero.
 
“¡ADELANTE, SUICUNE!” gritó el viejo as del Palacio Batalla, aventando la poké ball con toda la fuerza en su brazo derecho.
 
Y el perro legendario de melena azul marino y pelaje y cresta bígaras aterrizó de pie frente a sus enemigos, aullando con convicción y dispuesto a pelear hasta morir.
 


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“Archie, ¿te encuentras bien?” preguntó Shelly muy preocupada mientras el fragor de la batalla de arriba seguía sacudiendo la cueva y el zumbido del unificador de materia se hacía cada vez más tenue. Sus hombres se estaban encargando de asegurarse de que el pesado y costoso artefacto terminase de apagarse bajo las debidas condiciones.
 
“Más de lo que pudieses imaginar” carcajeó el líder Aqua mientras admiraba los numerosos tatuajes que el Prisma Azul, ahora fundido con su torso, había comenzado a dibujar en su cuerpo, irradiando una impresionante cantidad de energía a lo largo de todo su ser. Sus ojos emitían un brillo azul intenso que podría haber dejado ciego a cualquiera que se hubiese quedado observándolos por mucho tiempo “Este poder...es increíble. Puedo escuchar el sonido del oleaje, la subida y bajada de la marea, el murmullo de los ríos, ¡los latidos de todos los pokémon marinos! ¡Me he convertido en un dios!”
 
“Si tú de entre todos los mortales eres un dios, entonces oficialmente hemos caído demasiado bajo como especie” comentó con un tono severo una voz detrás de ellos.
 
Los soldados se dieron la vuelta tomando sus poké balls instintivamente, solo para volver a guardarlas intimidados en cuanto vieron a los recién llegados: Maxie, acompañado por Brendan, May y Zinnia, se abrió camino entre ellos con paso firme y decidido, preparado para encarar a su antiguo rival.
 
“Maxie, viejo estirado” sonrió Archie mientras veía al líder Magma parándose a unos metros, justo enfrente de él “Imaginé cuando me reportaron que Matt no había podido huir que no tardarías en aparecer con tu pastosa cara aquí. ¡Y veo que trajiste refuerzos! Bien, cuanto más público mejor. Llegan justo a tiempo para ver el inicio de un nuevo y mejor mundo.”
 
“¿Qué es lo que pretende lograr con esto?” preguntó Brendan, tomando lentamente de su mochila la poké ball en la que guardaba a Swampert.
 
“¿Que qué pretendo lograr, mocoso?” preguntó desafiante el líder Aqua, estallando en carcajadas “¿No acabas de oírme? ¡Es más que evidente! La gente de Hoenn y de otras regiones lleva años sino décadas y siglos contaminando los mares, destruyendo ecosistemas y abusando de los pokémon tanto terrestres como marinos y alados. ¡El Equipo Aqua ya no tolerará eso! Por eso utilizaré el poder del prisma azul para despertar al pokémon legendario Kyogre y regresarlo a su estado de poder primigenio. Con su ayuda, el mundo tendrá una nueva oportunidad. Hundiremos la tierra vieja en lo más profundo del océano y proveeremos nuevos hábitats para los pokémon acuáticos, limpiando el planeta de los humanos viles y egoístas que no han hecho más que herir a la madre naturaleza. Y cuando llegue el momento de repoblar el nuevo mundo, ¡crearemos una utopía en una nueva isla virgen y pura!”
 
“Archie, Kyogre no traerá tu mundo ideal” objetó Zinnia duramente “Solo te usará como su heraldo, y cuando ya no le seas de utilidad te desechará como a un papel usado. Y si él no te aniquila, la energía del prisma azul lo hará. Debes quitártelo antes de que destruya tu cuerpo y tu mente. Si lo haces ahora, en el mejor de los casos solo estarás una semana en cama.”
 
“Zinnia tiene razón, señor” aportó May con el mismo tono de voz “Si de verdad quiere combatir por la descontaminación de los mares pelee por ello con campañas para apelar al sentido común de la gente, como yo llevo haciendo desde hace un tiempo con donaciones benéficas gracias al dinero que gano a diario como coordinadora. Y déjeme decirle de un ambientalista a otro que si de veras piensa que barrer los problemas bajo el tapete mediante el genocidio es una buena idea, entonces oficialmente se le han desalineado todos los Psyduck.”
 
“Es un aceptable precio a pagar por salvar al mundo” retrucó Archie encogiéndose de hombros y sonando muy seguro de sí mismo “De todas formas ya es muy tarde. El unificador de materia que hemos construido ya ha pegado el prisma permanentemente a mis órganos vitales. Si quieren quitármelo, tendrán que matarme.”
 
“¡Imbécil!” espetó Maxie indignado por lo que estaba oyendo “Matarás a infinidad de personas y de pokémon inocentes por jugar con un poder mayor a ti. ¿Es que acaso no aprendiste nada de mis errores con Groudon?”
 
“Como si tú fueras el indicado para decirme lo que debo o no debo hacer” replicó el líder Aqua a su rival “Sí, Maxie. Sí aprendí de tus errores con Groudon. Pero también aprendí de los errores de la ASNH con ese pokémon extraterrestre. Vi el daño que la humanidad actual causó por intentar explotar a esa criatura, y fue cuando me di cuenta de que si esta no puede priorizar el beneficio de otros por sobre el propio, entonces es incorregible. Por eso debemos crear desde cero una nueva generación. Una que valore de verdad tanto a sus hermanos y hermanas como a todo lo que este bello planeta nos ha dado sin esperar nada a cambio.”
 
“¡No puedo permitirte que hagas esto!” gritó el pelirrojo líder dando otro paso al frente mientras apartaba a los demás, sacando de entre sus prendas una poké ball y tocando la piedra activadora incrustada en sus gafas “¡Preséntate a la batalla, Camerupt, y prepárate a mega-evolucionar!”
 
Camerupt salió de su receptáculo esférico, roncando determinado mientras la cameruptita anexada a su cuello emitía un brillo magenta que envolvió su cuerpo instantáneamente, transformando todo su cuerpo drásticamente en el proceso. Archie, sin inmutarse, lanzó otra poké ball, liberando a su Sharpedo y activando con la piedra activadora en su collar con forma de ancla la sharpedonita atada a la aleta dorsal de su pokémon, mega-evolucionándolo instantáneamente. El pokémon escualo con aspecto de torpedo se mantenía parado en tierra firme, equilibrando y distribuyendo correctamente su peso con la fuerza que imprimía sobre su aleta pélvica.
 
“¡Acua Jet!” ordenó el líder Aqua sin que le temblase ni el pulso.
 
“¡Usa Maldición!” imperó Maxie.
 
Pero fue en vano. Cobrando impulso y desplazándose a la velocidad de un misil, Mega-Sharpedo embistió con toda la fuerza de su Acua Jet a Mega-Camerupt, quien no tuvo tiempo de elevar su defensa para resistir el golpe y cayó debilitado al suelo, destranformándose y volviendo a su estado base.
 
“¡Camerupt!” exclamó Maxie, enormemente preocupado por el bienestar de su pokémon.
 
“Es inútil tratar de detenerme” afirmó orgulloso Archie mientras veía cómo Brendan, May y Zinnia sacaban a Swampert, a Sceptile y a Salamence, dispuestos a hacerle frente a él y a su Mega Sharpedo “Únanse a mí y les prometo que tendrán una posición privilegiada en mi nuevo mundo.”
 
“Ni lo sueñes” dijeron los dos jóvenes de Hoenn serios y al mismo tiempo. Sus pokémon iniciales gruñeron enfurecidos.
 
“No va a suceder” añadió la cronista mientras su Salamence bufaba furibundo, abriendo sus grandes alas de par en par y soltando un rugido ensordecedor que infundió temor en los corazones de los reclutas.
 
“Entonces lo siento mucho” contestó el líder Aqua, regresando a Sharpedo a su cápsula contenedora y dándose la vuelta para encarar a la durmiente estatua que era Kyogre “Bien. Entonces ya podemos poner el Proyecto Poseidón en acción.”
 
“¡Archie, espera un segundo!” suplicó Shelly aterrada “¿Qué tal si lo que dicen es cierto? ¿Qué tal si el mundo que anhelas crear y el que Kyogre creará son dos lugares completamente distintos?”
 
Los reclutas Aqua presentes se miraron entre ellos, indecisos de lo que debían hacer y contra quién debían combatir. La convicción que los había conducido hasta aquel punto gracias al carisma y a la voluntad de hierro de su líder parecía haberles abandonado por completo.
 
“Ya hemos llegado demasiado lejos, Shelly” replicó Archie poniendo su mano izquierda sobre su desnudo pecho “No iré a la cárcel, y tampoco dejaré que este mundo siga sufriendo. ¡KYOGRE! ¡DESPIERTA DE TU LARGO LETARGO Y RECLAMA TU PODER PRIMIGENIO! ¡HAZ QUE EL MUNDO VUELVA A COMO ALGUNA VEZ FUE, Y A COMO DEBERÍA SER LEGÍTIMAMENTE!”

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El prisma azul se activó mediante una simple orden mental, liberando un resplandeciente y enceguecedor brillo que iluminó el cuerpo de Archie y las aguas subterráneas que habían inundado el pozo delante suyo. Un rayo de energía amarillenta iluminó la pequeña fosa, comenzando a ejercer presión sobre la prisión de piedra de Kyogre, resquebrajándola hasta destruirla. Y May no pudo evitar sentir un escalofrío recorriendo su espina cuando los amarillos ojos con irises naranjas y pupilas rojizas de la titánica orca legendaria se abrieron, mirando directo a los de ella.
 
Afuera, frente a los confundidos ojos tanto de aliados como de enemigos, una sobrenaturalmente enorme nube negra tapó el cielo por completo, seguido de una lluvia torrencial y aterradores relámpagos que helaron la sangre de todos.
 
“No…” susurró Spenser mirando al cielo, dejando caer su báculo sobre la arena y temblando ante el espectral aullido de los vientos. Una vez más estaba frente a aquel apocalíptico escenario, ante aquel macabro y espeluznante espectáculo.
 
“¡No!” gritó Steven, comprendiendo frustrado inmediatamente lo que aquel diluvio significaba “¡Miren lo que han permitido que su jefe haga! ¡Nos han condenado a todos!”
 
“No” respondió orgullosa Salacia con una cruel sonrisa “No a todos. Solo a ustedes.”
 
“¡Los elegidos han fallado!” se lamentó Wallace.
 
Brendan...May…” pensaron Norman y Flannery con el corazón prácticamente en la boca.
 
“¿Qué...qué está pasando?” preguntó Dawn, aferrada a Garchomp y sintiéndose de pronto diminuta.
 
“El inicio, joven Dawn” dijo con gran pesar el viejo e inmortal as del Palacio Batalla “El inicio del fin.”
 
Los demás, que justo habían terminado de atar y de someter a los últimos soldados Aqua, miraron aquel terrorífico diluvio paralizados por el pavor. Inconscientemente, Ethan y Lyra tomaron la mano del otro.
 
Archie había triunfado. Kyogre había despertado. Y en algún lugar del firmamento, la Estrella Draco comenzó a brillar.
 

 
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Oh, todavía estás vivo. Veo que no te ha matado.”
 
Jirachi se atrevió a abrir los ojos con temor al escuchar aquella extraña y desconocida voz, viendo que la cegadora y mortal luz proveniente del exterior estaba siendo bloqueada por una figura humanoide de piel verde y armadura roja cuyos profundos y acuosos ojos le observaban con detenimiento y preocupación, al mismo tiempo que sostenía entre sus manos una pesada cantimplora que contenía un brillante líquido verde en su interior. El terror se apoderó de él en cuanto reconoció en aquel ser al monstruo proveniente del espacio exterior que, en su ausencia, había convertido la región de la que procedía en un infierno.
 
¡OH, NO! ¡ALÉJATE DE MÍ!”
 
¡Oye, oye, relájate! No te lastimaré. He venido a sanarte. Puedo arreglar el daño que Moltres te ha infligido. Solo no te muevas mientras te aplico esto que mis amigos me dieron para auxiliarte.”
 
...¿Deoxys?”
 
No. Me temo que no. Deoxys era el nombre de mi padre. De mi padre biológico, al menos. Me llamo Junior. Y estoy aquí para cumplir con mi papel en el plan.”
 
¿Plan?”
 
El plan que mis amigos y yo hemos ideado para salvar a la humanidad y a todos los pokémon. Y el que limpiará tanto el nombre de mi padre como el mío.”
 
El pequeño pokémon singular psíquico no pudo evitar sonreír ante el esperanzador optimismo del extraterrestre.
 
Es inútil. Moltres ya se ha marchado, y cuando él y los otros dos se reúnan será el final.”
 
Junior meneó la cabeza en negación, sin perder su entusiasmo mientras destapaba la cantimplora para acercarla a los labios de Jirachi.
 
Todavía estamos a tiempo. No he venido solo. Apenas te recuperes los cinco iremos por ellos. Ahora bebe esto. Estarás mejor en unos minutos.”
 
Y al percatarse leyendo su mente de que el curioso ser decía la verdad, el genio procedió a beber el líquido curativo con confianza mientras veía cómo otras tres figuras, dos humanas y una alada, creaban un gran boquete en una pared cercana para poder entrar. Sus ojos se abrieron como platos en cuanto reconoció a la majestuosa y magnífica deidad de enorme envergadura que se paró frente a él.
 
¡Su majestad!” exclamó con júbilo. 

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@Pyro ¡Pyro, querido! Un gusto verte aquí.
 
Empecemos con tu comentario sobre el capítulo 1: primero que nada, me alegra que te haya gustado la música que añadí para hacer más divertida la lectura. Confieso que la metí porque, al igual que como le pasa a algunos aquí, me gusta inspirarme escuchando tracks de los juegos o del anime, y tratar de que el lector se meta de lleno en la escena y la sienta como yo la sentí. Y en segundo lugar, te agradezco mucho las faltas de ortografía que me señalaste. Como te comenté por privado, ya me aseguré de buscarlas y de editarlas siguiendo tus correcciones.
 
Como le había respondido a Nemu, personalmente no veo a Giratina como un legendario malvado, solo violento por naturaleza, y uno al que por supuesto le preocuparía tanto la realidad misma como por extensión la humanidad, considerando que los humanos al igual que él son “pecadores”, algo con lo que puede empatizar, motivo por el cual en su momento aprisionó a Cyrus en el Mundo Distorsión para que no deformase con el poder de Dialga y de Palkia. A mi juicio Dialga es un hipócrita, ya que se jacta de que “no pueden interferir” cuando antaño permitió que tanto Ethan como Lyra viajasen en el tiempo para detener a Giovanni solo porque Celebi le pidió permiso, lo que obviamente produjo una paradoja temporal. Es algo que eventualmente tendrá sus respectivas ramificaciones en posteriores capítulos, de una forma o de otra, puesto que no será la última vez que veamos al trío dragón en esta historia.
 
Otra cosa que me pone muy contenta es que te haya interesado lo que estoy haciendo con Spenser. De niña siempre me gustó su diseño, y siempre tuve en la cabeza el head-canon de que a juzgar por sus tatuajes y el báculo debía de tener alguna conexión con Kyogre, con las esferas o mínimo con el Monte Pírico y la historia de Hoenn. Es una pena que ni él ni el resto de los ases regresasen en ORAS, ya que era la oportunidad perfecta para expandir la poca personalidad o historia que tiene. Pero en fin, para algo están los fanfics (???).
  
En lo que respecta al tema de las profecías, nunca he tenido un problema con ellas en una historia siempre y cuando sean los protagonistas los que muevan la trama y no al revés, de ahí la semilla de duda que se plantea aquí con lo que ocurrirá al final. Y como ya has podido ver todos los protagonistas de los fics anteriores tendrán algo que hacer, aunque su papel sea pequeño en comparación con el de los dos chicos de Hoenn, Zinnia y Spenser. ¿Cuáles serán? Tendrás que esperar a leerlos y/o a seguir avanzando con la historia, ya que no pienso revelar nada XD
 
Ahora vayamos con el comentario que me dejaste para el segundo capítulo.
 
Espero que de verdad te haya gustado la pelea entre los tres genios (o más bien, de Landorus contra sus hermanos). A decir verdad tenía miedo de terminar pifiándola con la atmósfera o con la acción. Pero no, tenía que ir a pifiarla con el tema de las alas y los brazos de Tornadus (gracias de nuevo por la correción, por cierto). Y sí, las “formas originales” son las tótem. Solo que no quería referirme a ellas como “tótem” para que no sonasen tan vulgares o literales.
  
La cosa con Blue y con Green es porque, como probablemente ya has notado, me suelo guiar mucho por los nombres en inglés en lo que refiere a los personajes humanos (y por los en español para las ciudades). Por eso llamé “Green” a la chica y “Blue” al rival.
  
La conexión entre Red y Sabrina efectivamente se desarrolla más en uno de los One-Shot que publiqué hace un tiempo en la colección de Relatos Lunares, como ya has visto, mas no requiere ser leído para entender cómo se irá desarrollando la historia de ellos aquí. Por eso no lo incluí en el listado, igual que el resto de los fics de dicha colección y las historias que haya escrito para la actividad de los ships. Son material complementario, mas no suplementario.
  
Para Hoopa me basé principalmente en el cómo en el anime le gusta hablar en tercera persona. Eso y quería darle esa forma de hablar para que se diferenciase de otros legendarios. Te confieso que cada vez que escribo y leo sus diálogos me lo imagino en la cabeza con un acento hebreo o musulmán.
  
Y ya con todo lo demás que mencionaste (Mewtwo, Fuji, el gimnasio de Green, el paradero de Blue y Cyrus) no puedo contestártelo sin revelar lo que ocurrirá posteriormente, así que por ahora esto es todo lo que puedo decirte, ya que prefiero guardarme las sorpresas para no arruinarlas.
  
Sobre el tercer capítulo: para lo de Maxie tendrás que leer el cuarto, y Green tiene problemas para llamar “mamá” a la señora Tajiri porque aunque fue adoptada y criada por ella todavía recuerda a sus padres biológicos, ergo le cuesta trabajo darle el nombre y se refiere a ella como “señora” o “la mamá de Red”. Es algo que ya tengo pensado ir armando conforme avancen los capítulos. Pero me alegra que te agrade la relación de hermanos entre ella y el Ash mudo.
  
Las aves legendarias de Galar en los juegos son una variante regional de las de Kanto, siendo especímenes totalmente distintos, algo que se explica en el DLC. Aquí me tomé unas cuantas libertades creativas, pues estas surgieron cuando la idea de Ragnarok como fic ya estaba en plena fase de desarrollo, cuando el DLC de Espada y Escudo había sido anunciado y antes de que tanto los juegos como los sitios web oficiales confirmasen que eran en efecto pokémon diferentes. Eso y, como ya he compartido por el server o en mis blogs, los legendarios en el Lunaverso son únicos, no hay cabida para segundos o terceros. Si aparece un ejemplar distinto es porque pertenece a otra realidad, como los Regis de Brandon, o la Heatran hembra de Flannery. Otra cosa que tiene que quedar clara es que las aves no se vuelven malvadas a causa de las mutaciones, las tres ya son así, como se establece al inicio del tercer capítulo.

 @SoujiFujimura Empiezo este texto agradeciéndote, como ya lo he hecho varias veces, las observaciones que me has hecho con respecto a los errores ortográficos y gramaticales, así como también el que de verdad te hayas interesado tanto en el proyecto como para leer las 14 historias previas al evento. Me alegra y me conmueve que estés tan entusiasmado y encantado con respecto a lo que ocurre en este pequeño universo tanto como yo lo estoy escribiéndolo por obvias razones. Como ya te comenté por privado, me tomé la molestia de aplicar todos los cambios para que los capítulos quedasen más prolijos, así que muchísimas gracias otra vez.
  
Como le dije en su momento a Pyro, lo de Red y Sabrina es algo que estoy cocinando a fuego lento en esta historia a pesar de la ya existente sobreabundancia de subtramas en este fic, y no es necesario leer la colección de Relatos Lunares para comprenderla, mas me dibujó una sonrisa el hecho de que le echases un vistazo a eso aunque fuese por mera curiosidad. Eso y, como bien dijiste, es una sorpresa grata descubrir el pasado de ellos de esta forma, que era a lo que apuntaba, pues es la primera vez desde Soledad que tanto Red como Kanto en general tienen algún tipo de exposición más allá de la conexión entre Johto y esta, y quería que se llevasen algunas sorpresas. Tenía pensado contestártelo con este comentario antes de que la leyeses, pero la escritura del capítulo 5 se atrasó debido a ciertos percances y obligaciones IRL, y con ello la publicación de esta respuesta, obviamente.
  
Lo de Rosa, Nate y Hugh está ahí con la intención más de hacer world-building que la de que se conecte con el fin del mundo, pues debe mostrar cómo ha cambiado Unova durante la ausencia de Hilbert y de Hilda, es decir, después de los eventos del fic de estos dos y tras el viaje de Rosa. Eso y, si recuerdas bien la conversación entre el trío del lago y los dragones legendarios en el primer capítulo, se establece que Zekrom está igual de interesado que Reshiram y muchos otros legendarios en ayudar a detener el Ragnarok, por ende es necesario saber dónde ha estado todo este tiempo si los eventos de Blanco 2 y Negro 2 ocurrieron en esta realidad y ya no está con N, para que después no parezca que ha salido de la nada cuando Hoopa le invoca en el cuarto capítulo. Y concuerdo completamente con lo que has dicho sobre que es un caso de realismo contra idealismo, pues aunque el plan de Rosa suena bueno en teoría podría dañar gravemente la estructura gubernamental y el orden socio-político de la región. Personalmente me identifico con la chica avatar en el sentido de que pienso que el poder no corrompe, sino que revela lo que aquel que lo obtiene siempre quiso hacer desde un principio, pero tendremos que esperar a ver en qué termina todo ;) Después de todo los ideales desviados pueden traer consigo terribles consecuencias.
  
En efecto es triste lo que Landorus tuvo que sacrificar con tal de evitar que el bosque y por extensión Unova quedasen devastadas, y en efecto le dolió mucho, pues por más malvados que fuesen Tornadus y Thundurus seguían siendo sus hermanos de sangre. Pero en su defensa, les dio la posibilidad de evitar que se tuviese que derramar sangre. Es algo que pasa mucho en la vida real, cuando las peores cosas ocurren por falta de diálogo. Y como dice el Martín Fierro, si entre hermanos se pelean los devoran los de afuera.
  
También estoy parcialmente de acuerdo con lo de que no puede haber amor sin sexo. En el caso de Ethan con Lyra, el problema (a mi parecer, porque de nuevo, es mi opinión) es que una relación como la de ellos que ha comenzado con tantas fallas eventualmente termina pendiendo de un hilo hasta que el hilo se rompe. Después de lo ocurrido en el Monte Plateado, la "muerte" de Kris y el hecho de estar preocupada por el paradero de Silver, quien la última vez que lo vieron se fue con Ho-Oh para hallar a Mars, Lyra ya ha tenido tantos episodios con Ethan encerrándose y pensando solo en su dilema mientras la preocupa que está empezando a cuestionarse si seguir o no la relación, algo que yo misma haría en su situación. Se conocen de toda la vida, y llevan tanto tiempo saliendo (cuatro años no es precisamente poco) y con los mismos problemas que si Ethan no cambia y no se da cuenta de lo que tiene que hacer la perderá para siempre, que es lo que Brendan trata de hacerle ver, pues el noviazgo es un compromiso en el que tanto el hombre como la mujer (o los dos hombres/mujeres) se comprometen a serle leal o fiel al otro, teniendo que sacrificar algunas cosas. Tiene que pensar más en lo que comparten más que en lo que a él le gusta hacer o le pasa, y no pueden mantener la relación por siempre con solo caricias, besos y “Te amo”. Ella tarde o temprano querrá una sortija de compromiso y un poco de vitaminas Diglett, si entiendes a lo que me refiero UWU
  
Con respecto a lo de los head-canon, me dibujó una sonrisa el ver que te sorprendiesen gratamente las conexiones entre Zinnia, Spenser, Kyogre, Clair, Lance y los dos clanes (tres contando el de Arrecípolis), así como también el que te gustase la compenetración entre la cronista y su Salamence, ya que eres el primero de los que han comentado aquí que lo nota. En su momento me pareció apropiado mostrarlo porque al ser su pokémon más poderoso es lógico asumir que tienen cierta sincronía, especialmente considerando que, you know, ella posee una mega-tobillera, una piedra activadora y una salamencita para hacerlo mega-evolucionar, y la mega-evolución guarda relación a su vez con cosas como los vínculos, y depende de la concentración tanto del entrenador como de la del pokémon para poder ser controlada, lo cual se ha visto en el anime con el caso de Korrina y su Lucario. Aquí eso no es diferente. Eso y, por supuesto recordemos que, además de venerar a Rayquaza, el Clan Meteoro guarda una estrecha relación con los pokémon del tipo dragón, en gran parte por su conexión con el dragón legendario desde antaño, por ende es a mi parecer correcto concluir con que, además de amaestrarlos, los tratan como amigos e iguales para reforzar los vínculos cuando no los usan para el combate. Hay que tener en cuenta que Hoenn como región guarda una conexión tanto física como espiritual con la naturaleza, abarcando el mar, el cielo y la tierra, algo que se ve reflejado hasta en los iniciales, el clima, los ecosistemas, los fósiles (incluyendo a Relicanth, que es literalmente un fósil viviente como su descripción en la pokédex y el animal en el que está basado lo indican), el lore y por supuesto los legendarios, de ahí que hayan cultos y clanes antiguos que veneren a estas deidades, u organizaciones ambientalistas o eco-terroristas como lo son los Magma y los Aqua.
  
Y ya para cerrar, espero que sigas disfrutando de todas las sorpresas que todavía no he destapado. O que están ocultas a plena vista en lo que ya has leído, como la identidad de la figura misteriosa ;)
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#13
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Menudo inicio de capítulo... el ave legendaria que nos faltaba no ha perdido el tiempo y ya tiene un bodycount impresionante (o eso parecería... sí, esto es un apunte post-lectura). Por un momento creí que Janine se nos iba (cuando apenas había debutado en la historia xD), pero Blue y luego nuestro par favorito de Unova llegaron al rescate. Lamentablemente, Articuno pudo escapar (aún dará juego el hijo de fruta), por lo que ahora toca la esforzada labor de buscar sobrevivientes... que algunos hay, por suerte.
 
Cita:“¡Oigan, niños profetas del fin del mundo!” llamó Blue mientras seguía ayudando a Janine a romper la prisión de hielo en la que se encontraba su primer superviviente “Este sujeto y su Meowth aún respiran. Traigan a sus pokémon de fuego y dennos una mano. Estos témpanos no van a derretirse solo con el sol.”
Capitán simpatía, sin duda xD

Salto de parte. Menuda intensidad, tanto del combate de titanes como el reencuentro de Red y Sabrina (she's royally pissed off!). Natural, cargado de emociones contenidas, es refrescante ver al deificado Red nuevamente como un humano, mientras que la líder nos muestra la suya de otro modo... sabemos que no lo ha olvidado, pero siendo lo racional que es, su deber está primero, algo que deja muy claro a su antiguo amante. Y todo esto choca con la misión de Serena, quien ahora ha quedado sola... a ver qué pasa, ahora que Kyurem negro ha entrado en el meollo. Also, me encanta Hoopa y su rol de soporte (dado lo que él mismo expresa respecto a su poder real)
 
Cita:Una fulminante y demoledora sensación de dolor se encargó de traerle de vuelta a la realidad, arrancándolo brusca y salvajemente de aquella preciosa fantasía. A modo de reflejo llevó su mano izquierda para tocar su mejilla, solo para descubrir que estaba tan roja como un Primeape enojado e igual de inflada que un globo, con la visible y palpable marca de una mano sobre ella. Un pequeño hilo de sangre brotaba de la zona izquierda de sus labios, tocando el suelo y formando pequeñas manchas rojas sobre el asfalto. Y frente a él, la mujer de su vida permanecía parada frente a él, con su mano izquierda levantada, sus labios expresando disgusto y sus ojos pareciendo dos rubíes ardiendo con nada más que rabia.
Lo siento, Red, pero no puedo decir que no te la has ganado a pulso :3U
 
Cita:“Bastardo” dijo furiosa, cerrando los ojos y ambos puños mientras enseñaba los dientes “Malnacido hijo de…”
 
“Eh, disculpen” interrumpió Serena, finalmente metiéndose en la conversación “Soy nueva en todo esto y por ende no tengo derecho a hablar pero, ¿podríamos concentrarnos en, no sé, LA BATALLA? ¡¿Cómo vamos a detener a Zapdos?!”
Serena sí que ha tenido las bolas de intervenir; por ahora, sigue siendo mi avatar preferida del Lunaverso xDDD
 
Cita:“¡Es la única manera!” insistió Hoopa con convicción “¡Confiar en mí, mujer con cara de Rapidash y malhumorada!”
 
“¿Cómo me llamaste?” preguntó amenazante la líder de gimnasio entrecerrando los ojos y mirando al pokémon singular con desprecio.
 
“¡No tenemos tiempo para esto!” retrucó Serena irritada “¡Hazle caso si quieres que Zekrom acabe con Zapdos y haya aunque sea una ciudad para reconstruir! ¡AHORA!”
Serena y Hoopa hacen una dupla genial (pun intended owo)

Y ahora le toca a Zinnia. Empezamos con un significativo flashback con Aster y la mención de la figura con la armadura esmeralda...
 
Cita:“No hay nada que disculpar, Glori” decía Hop encima de su Corviknight, en una conversación completamente ajena a la primera “Yo sé que a veces puedo ser un tanto molesto, pero nunca lo hago adrede. De una u otra forma Marnie y tú siempre podrán contar conmigo para cualquier cosa.”
 
“Gracias, Hop” decía Gloria conmovida, sentada justo detrás de él“Eres el mejor amigo que alguien como yo podría pedir, y no supe darme cuenta de ello hasta ahora.”
Awwwwww, Hop se acaba de ganar su lugar como hombre de confianza en la boda de ambas (?)
 
Cita:Zinnia no pudo evitar sonreír al escuchar todos y cada uno de los intercambios de palabras que sus oídos pudieron procesar. No le cabía duda alguna de que aquellos jóvenes eran muy unidos. Tenían amigos, pokémon fieles y un gran futuro por adelante. No como ella, que llevaba años de su vida huyendo de su propio pasado, que no dejaba de atormentarla, incluso cuando creía estar en paz consigo misma. No como ella, que llevaba años de su vida cargando con el puesto de aquella persona a la que amaba más que a cualquier otra persona o cosa sobre la faz de la tierra. No como ella, que estaba completamente sola.
Y por estas cosas es que me darían ganas de darle un buen abrazo ;w;
Quizá es una apuesta arriesgada, pero creo que Ragnarok sólo puede acabar de dos formas para Zinnia (no excluyentes, al pensarlo bien): morirá cumpliendo su deber (o eso le parecerá en su muerte) o superará sus propios problemas y verá que realmente no está sola; de la forma en que la estás desarrollando, sería injusto que no encontrara un poco de paz owo
 
Cita:Brendan se limitó a observar con fascinación al Salamence de Zinnia, quien contestó a la pregunta de su entrenadora gruñendo orgulloso, permitiéndose sonreír aunque fuese por un momento para luego concentrarse en seguir volando hacia adelante. A diferencia de otros ejemplares de su especie, el pokémon dragón de la cronista poseía escamas con un azul más oscuro de lo habitual, y sus alas, pese a ser rojas, también se inclinaban hacia una coloración más anaranjada, por no mencionar que a juzgar por sus descomunales proporciones superaba con creces en tamaño y en longitud tanto a su Salamence como al de Drake, del Alto Mando. Era, indudablemente, único en su clase. ¿Acaso todo eso era producto de haber sido criado por un miembro del Clan Meteoro y haber vivido por más tiempo que otros de su raza en su hábitat natural, que era en lo más profundo de la Cascada Meteoro? ¿O tal vez había seguido algún tipo de dieta especial que podría haber influido en el desarrollo de dichas características tan notables? Había aprendido tanto con May sobre los pokémon de Hoenn y la forma en la que todos ellos se adaptaban a su medioambiente que no le habría sorprendido si Zinnia le hubiese confesado en ese momento que era un resultado de ambos factores.
Ese guiño del que ya hablamos xD
 
Cita:Las palabras del joven originario de Johto provocaron que Zinnia se ruborizase levemente. Una parte de ella siempre había admirado a Brendan desde la vez en la que vio lo apto que era para domar a Rayquaza y se sintió feliz de trasmitirle su conocimiento sobre la historia de su clan y de su región para que el dragón legendario pudiese acceder a su olvidado y más poderoso movimiento, el Ascenso Draco; la otra, por otro lado, había desarrollado unos latentes celos hacia él. ¿Por qué Rayquaza le había elegido a él para salvar el planeta en lugar de a ella? ¿Qué de todo aquello en lo que no había reparado tendría que haber hecho para llamar su atención por sobre la del muchacho? Un nuevo duelo limpio y en condiciones con él podrían ayudarla a despejar sus dudas con mayor claridad. Con una sonrisa que irradiaba tanto alegría como respeto decidió contestar a la pregunta de su adolescente amigo.
 
“Te doy mi palabra de que volveremos a enfrentarnos” afirmó con completa certeza “Es una promesa.”
Los dos entrenadores intercambiaron un sincero apretón de manos antes de que un desconfiado y muy agitado Steven se les arrimase por la izquierda de Spenser, volando en su enorme y veloz Skarmory.
¿Será ésta la clave de lo que he comentado antes de Zinnia? El tiempo lo dirá owo
 
Cita:“¡Pulso Dragón!” alzó la voz Winona mientras su Altaria liberaba de su pico un rayo draconiano que pulverizó a tres Golbat al hacer contacto con sus cuerpos.
Me queda la duda de si esto ha sido literal owo
 
Cita:Courtney no respondió de ninguna forma. Se limitó a dejar caer al suelo la poké ball en su cinturón, de la que surgió una enorme y pesada pokémon camello de pelaje negro, con tres anillos dorados dibujados en ambos costados de su cuerpo y dos grandes jorobas en su lomo que parecían volcanes inactivos.
Shiny <3
 
Cita:“Yo también iré con ellos” añadió Maxie acomodando sus gafas con el dedo índice de su mano izquierda “Necesitarán de mi maestría en combates pokémon. Además, Archie y yo tenemos asuntos pendientes.”
Pedante, pero tiene toda la razón :3U
 
Cita:“Si tú de entre todos los mortales eres un dios, entonces oficialmente hemos caído demasiado bajo como especie” comentó con un tono severo una voz detrás de ellos.
Y sí, realmente es pedante, pero Maxie del Lunaverso se roba las mejores líneas xD
 
Cita:“Zinnia tiene razón, señor” aportó May con el mismo tono de voz “Si de verdad quiere combatir por la descontaminación de los mares pelee por ello con campañas para apelar al sentido común de la gente, como yo llevo haciendo desde hace un tiempo con donaciones benéficas gracias al dinero que gano a diario como coordinadora. Y déjeme decirle de un ambientalista a otro que si de veras piensa que barrer los problemas bajo el tapete mediante el genocidio es una buena idea, entonces oficialmente se le han desalineado todos los Psyduck.”
She's so pure <3... but this can backfire against such a mad man :3UUU
 
Cita:“Es inútil tratar de detenerme” afirmó orgulloso Archie mientras veía cómo Brendan, May y Zinnia sacaban a Swampert, a Sceptile y a Salamence, dispuestos a hacerle frente a él y a su Mega Sharpedo “Únanse a mí y les prometo que tendrán una posición privilegiada en mi nuevo mundo.”
 
“Ni lo sueñes” dijeron los dos jóvenes de Hoenn serios y al mismo tiempo. Sus pokémon iniciales gruñeron enfurecidos.
Y aquí es donde Archie acaba de demostrar que es otro hipócrita del montón... ofreciendo posiciones privilegiadas a sus enemigos jurados; no eres mejor que Lysandre, no (?)
 
Cita:“¡OH, NO! ¡ALÉJATE DE MÍ!”
 
“¡Oye, oye, relájate! No te lastimaré. He venido a sanarte. Puedo arreglar el daño que Moltres te ha infligido. Solo no te muevas mientras te aplico esto que mis amigos me dieron para auxiliarte.”
 
“...¿Deoxys?”
 
“No. Me temo que no. Deoxys era el nombre de mi padre. De mi padre biológico, al menos. Me llamo Junior. Y estoy aquí para cumplir con mi papel en el plan.”
 Primero quemado y Jirachi ya se veía también comido... suerte que era Junior :3U
 
Cita:“¡Su majestad!” exclamó con júbilo.
DUN DUN DUN

Como comentario final, ha sido un capítulo lleno de muchas emociones, con desarrollos sorpresivos por una parte y esperados por otra (con ciertos giros que le dan interés a la cosa); como siempre, me quedo con mucha curiosidad de cómo seguirá. Nos vemos en el siguiente :)

Edit: En mi prisa por comentar, se me olvidó hacer citas a tus respuestas xD

Mostrar Lo que el despistado de Souji olvidó contestar owó
Cita:Empiezo este texto agradeciéndote, como ya lo he hecho varias veces, las observaciones que me has hecho con respecto a los errores ortográficos y gramaticales, así como también el que de verdad te hayas interesado tanto en el proyecto como para leer las 14 historias previas al evento. Me alegra y me conmueve que estés tan entusiasmado y encantado con respecto a lo que ocurre en este pequeño universo tanto como yo lo estoy escribiéndolo por obvias razones. Como ya te comenté por privado, me tomé la molestia de aplicar todos los cambios para que los capítulos quedasen más prolijos, así que muchísimas gracias otra vez.
Ha sido todo un placer :)
 
Cita: 
Como le dije en su momento a Pyro, lo de Red y Sabrina es algo que estoy cocinando a fuego lento en esta historia a pesar de la ya existente sobreabundancia de subtramas en este fic, y no es necesario leer la colección de Relatos Lunares para comprenderla, mas me dibujó una sonrisa el hecho de que le echases un vistazo a eso aunque fuese por mera curiosidad. Eso y, como bien dijiste, es una sorpresa grata descubrir el pasado de ellos de esta forma, que era a lo que apuntaba, pues es la primera vez desde Soledad que tanto Red como Kanto en general tienen algún tipo de exposición más allá de la conexión entre Johto y esta, y quería que se llevasen algunas sorpresas. Tenía pensado contestártelo con este comentario antes de que la leyeses, pero la escritura del capítulo 5 se atrasó debido a ciertos percances y obligaciones IRL, y con ello la publicación de esta respuesta, obviamente.
Nada como la cocción a fuego lento :3~~ (?)
Bueno, tranquila, ya sabemos que la RL puede ser muy intempestiva y sacar nuestros proyectos de la lista de prioridades ówò
 
Cita: 
Lo de Rosa, Nate y Hugh está ahí con la intención más de hacer world-building que la de que se conecte con el fin del mundo, pues debe mostrar cómo ha cambiado Unova durante la ausencia de Hilbert y de Hilda, es decir, después de los eventos del fic de estos dos y tras el viaje de Rosa. Eso y, si recuerdas bien la conversación entre el trío del lago y los dragones legendarios en el primer capítulo, se establece que Zekrom está igual de interesado que Reshiram y muchos otros legendarios en ayudar a detener el Ragnarok, por ende es necesario saber dónde ha estado todo este tiempo si los eventos de Blanco 2 y Negro 2 ocurrieron en esta realidad y ya no está con N, para que después no parezca que ha salido de la nada cuando Hoopa le invoca en el cuarto capítulo. Y concuerdo completamente con lo que has dicho sobre que es un caso de realismo contra idealismo, pues aunque el plan de Rosa suena bueno en teoría podría dañar gravemente la estructura gubernamental y el orden socio-político de la región. Personalmente me identifico con la chica avatar en el sentido de que pienso que el poder no corrompe, sino que revela lo que aquel que lo obtiene siempre quiso hacer desde un principio, pero tendremos que esperar a ver en qué termina todo ;) Después de todo los ideales desviados pueden traer consigo terribles consecuencias.
Nicely done, then owo
A ver cómo acaba lo de este par (esperemos que mejor que lo de Landorus :3UUUUUUUUUU)
 
Cita:En efecto es triste lo que Landorus tuvo que sacrificar con tal de evitar que el bosque y por extensión Unova quedasen devastadas, y en efecto le dolió mucho, pues por más malvados que fuesen Tornadus y Thundurus seguían siendo sus hermanos de sangre. Pero en su defensa, les dio la posibilidad de evitar que se tuviese que derramar sangre. Es algo que pasa mucho en la vida real, cuando las peores cosas ocurren por falta de diálogo. Y como dice el Martín Fierro, si entre hermanos se pelean los devoran los de afuera.
Aunque esto me supone una duda... si en el Lunaverso un legendario, que es único, muere... ¿ya está, se acabó? Quiero decir, considerando que hay algunos que supuestamente mantienen el universo en su lugar (esto es cuestionable, pero sigamos esta línea de pensamiento), ¿se va todo al garete? ¿O es que habrá que llamar a la fábrica (o sea, Arceus) para que nos lo reponga? No sé, se me acaba de ocurrir ahora, porque aquí va a correr mucha sangre legendaria (además de la humana)
 
Cita:También estoy parcialmente de acuerdo con lo de que no puede haber amor sin sexo. En el caso de Ethan con Lyra, el problema (a mi parecer, porque de nuevo, es mi opinión) es que una relación como la de ellos que ha comenzado con tantas fallas eventualmente termina pendiendo de un hilo hasta que el hilo se rompe. Después de lo ocurrido en el Monte Plateado, la "muerte" de Kris y el hecho de estar preocupada por el paradero de Silver, quien la última vez que lo vieron se fue con Ho-Oh para hallar a Mars, Lyra ya ha tenido tantos episodios con Ethan encerrándose y pensando solo en su dilema mientras la preocupa que está empezando a cuestionarse si seguir o no la relación, algo que yo misma haría en su situación. Se conocen de toda la vida, y llevan tanto tiempo saliendo (cuatro años no es precisamente poco) y con los mismos problemas que si Ethan no cambia y no se da cuenta de lo que tiene que hacer la perderá para siempre, que es lo que Brendan trata de hacerle ver, pues el noviazgo es un compromiso en el que tanto el hombre como la mujer (o los dos hombres/mujeres) se comprometen a serle leal o fiel al otro, teniendo que sacrificar algunas cosas. Tiene que pensar más en lo que comparten más que en lo que a él le gusta hacer o le pasa, y no pueden mantener la relación por siempre con solo caricias, besos y “Te amo”. Ella tarde o temprano querrá una sortija de compromiso y un poco de vitaminas Diglett, si entiendes a lo que me refiero UWU
Me lo tengo que sacar de dentro... "vitaminas de Diglett" xDDDDDDD
Bueno, ahora que he vuelto a reír por enésima vez con esto, vamos a la respuesta seria. Por supuesto, una relación seria de este tipo es una cuestión de dos, aunque no acabo de compartir la parte del sacrificio. Quiero decir... si tienes que sacrificarte (y hablo de algo en serio, no de una tontería), ¿vale la pena realmente esa relación? Es posible, pero siendo una persona que quiere vivir libre, ahora mismo se me hace MUY cuesta arriba. En este sentido, con todo, May y Brendan parecen haber conseguido una relación equilibrada, y de hecho, el segundo es un ejemplo bastante sano que Ethan podría intentar emular (eso y que los terapeutas no existen en este mundo... al menos, entiendo que es muy difícil encontrar uno bueno y con vocación para ello). En este caso concreto, Ethan sabe que tiene un problema gordo, pero no lo está afrontando de la manera debida, precisamente por encerrarse... a ver qué pasa con estos dos. No sea que se dé una alineación interfiquesca y Lyra del Lunaverso se sincronice con Lira del Sakuverso y acabe yendo por Lance para que le dé sus vitaminas de Dratini (???)
 
Cita:Con respecto a lo de los head-canon, me dibujó una sonrisa el ver que te sorprendiesen gratamente las conexiones entre Zinnia, Spenser, Kyogre, Clair, Lance y los dos clanes (tres contando el de Arrecípolis), así como también el que te gustase la compenetración entre la cronista y su Salamence, ya que eres el primero de los que han comentado aquí que lo nota. En su momento me pareció apropiado mostrarlo porque al ser su pokémon más poderoso es lógico asumir que tienen cierta sincronía, especialmente considerando que, you know, ella posee una mega-tobillera, una piedra activadora y una salamencita para hacerlo mega-evolucionar, y la mega-evolución guarda relación a su vez con cosas como los vínculos, y depende de la concentración tanto del entrenador como de la del pokémon para poder ser controlada, lo cual se ha visto en el anime con el caso de Korrina y su Lucario. Aquí eso no es diferente. Eso y, por supuesto recordemos que, además de venerar a Rayquaza, el Clan Meteoro guarda una estrecha relación con los pokémon del tipo dragón, en gran parte por su conexión con el dragón legendario desde antaño, por ende es a mi parecer correcto concluir con que, además de amaestrarlos, los tratan como amigos e iguales para reforzar los vínculos cuando no los usan para el combate. Hay que tener en cuenta que Hoenn como región guarda una conexión tanto física como espiritual con la naturaleza, abarcando el mar, el cielo y la tierra, algo que se ve reflejado hasta en los iniciales, el clima, los ecosistemas, los fósiles (incluyendo a Relicanth, que es literalmente un fósil viviente como su descripción en la pokédex y el animal en el que está basado lo indican), el lore y por supuesto los legendarios, de ahí que hallan cultos y clanes antiguos que veneren a estas deidades, u organizaciones ambientalistas o eco-terroristas como lo son los Magma y los Aqua.
Y así es como se vende un fic a su público, señores owo (?)
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#14
Mostrar Pyromentario del capítulo 4

OMG, justo empecé a leer el capítulo 4 y ya sacaste el 5, nice.
Empezando con el hecho de que May se llevó a los niños de Galar me hace acordar cuando Bart y Lisa siguen a un hombre que les dice que lo sigan en el centro comercial xD.
Me gusta también que se exploré más la relación fuera de pantalla de Latias y May, algo que será de mucha importancia en el futuro.
La parte en la que May piensa del hecho de que eran un grupo de adolescentes con energía que salvaron sus respectivas regiones, ganaron la liga, los legendarios, etc. me resulta gracioso, medio parecido a lo que hicieron los rápidos y furiosos en su ultima película, pero aquí me dio más gracia.
Cuando Maxie esta leyendo unos nombres, hay un total de 5, pero luego dice que son 4, no se si es un error o uno de ellos no era alguien con potencial como para admirarlo.
También la no tan sutil admiración romántica que la loquita siente por Maxie. (No se si lo comente antes, pero si es así, lo digo de nuevo, cada vez que leo ese nombre no puedo quitarme de la cabeza al hijo de Goofy).
El comentario que le tira a los lideres de gimnasio y Altos Mandos tiene medio sentido para los que juegan los juegos, digo, hay un loco queriendo recrear el universo y los lideres haciendo puzzles difíciles para niños de 10 años (aunque hay excepciones), pero luego sacan que tienen que pagar la luz, el agua, que hay que comer, y parece que describen lo que es empezar a vivir solo como un adulto, y en general si tiene sentido, pues las historias no son calcas literales de los juegos (puede que si exista una) donde los lideres no hacen nada, no tienen hobbies y se quedan estáticos, sino que todo se mueve, y el Lunaverso es la prueba de lo genial que es un universo así.
Da risa que los Aqua sean representados como bufones y amenazas menores, hasta que se dan cuenta que tienen en sus manos una bomba de 300 megatones, lo cual ya no es tan gracioso como sus actos de stand up.
Lyra y Lucas siendo los únicos que llaman a sus padre, me siento identificado con los otros, porque o aviso a ultima hora cuando voy a salir o no aviso.
La Batalla de Azafrán esta cargada de acción, al fin Red y Sabrina están en el mismo lugar, con Green frunciendo el ceño a su futura cuñada. (No se porque me imagino que Sabrina le pateara las bolas a Red cuando estén cerca xD).
Aquí una de mis teorías locas se cumplieron, aunque era predecible, y es que Red uso la megaevolución para pelear contra el correcaminos, que por cierto, esta genial que su forma Galar tenga un origen un tanto macabro relacionado al Ragnarok.
La repentina aparición de Mewtwo y de Serena a la batalla, así como también del erro... de Hoppa, listos para suplir al mudo.
El cameo de los agentes que se vengaron de todos los que atesoraron un Gengar.
Al final el Archie despertando a la ballena para que haya más agua, boom, y así termina.
En términos generales un buen capitulo, todo avanza, los caminos se están entrelazando, faltando los chicos de Unova y de Alola  Malicious .
No se porque presiento que si Brendan y May llegan a morir, reencarnaran o algo mágico para volver a estar unidos de nuevo, porque se menciona que ya estaba determinado por el destino lunar.
Sin nada más que escribir, nos leemos en otra ocasión. totodile
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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