Índice - Pokémon Crowned
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Índice de Capítulos

Arco I - Punto de partida
⚫ Capítulo 1  Los elegidos del campeón
Capítulo 2  ¡Primeros pasos, saltos y picotazos!
Capítulo 3 Brota el futuro, arde la rivalidad 
⚫ Capítulo 4 – Perdidos en el bosque de ensueño
⚫ Capítulo 5 – Wild Girl, Wild Area
⚫ Capítulo 6 – ¡¡Dinamax!! ¡Enfrentamiento múltiple en el Área Silvestre! 
Capítulo 7 – Motostoke: Preguntas, respuestas, bolas y... ¡Yell!
Capítulo 8 – No todas las estrellas brillan en el cielo
Capítulo 9 – Curry, huevos y manzanas
Capítulo 10 – Un rival indeseable 
⚫ Capítulo 11 – Milo, el granjero: ¡Batalla floral por la primera medalla!
⚫ Capítulo 12 – Acero sobre cuero, sangre sobre plumas 

Arco II - Huecos llenos y vacíos
Capítulo 13 – Luces y sombras de Hulbury
⚫ Capítulo 14 – Nessa, la sirena: ¡Combate acuático por la segunda medalla! 
⚫ Capítulo 15 – Recuerdos sumergidos
⚫ Capítulo 16 – En el nombre de la reina
⚫ Capítulo 17 – La noche nos cuida y nos observa 
⚫ Capítulo 18 – Hace siete años 
Capítulo 19 Kabu, el muro de fuego: ¡Encuentro abrasador por la tercera medalla! 
Capítulo 20 Ícaro
Capítulo 21 Gloria vs Marnie: Choque de estrellas perdidas
Capítulo 22  Muros altos no permiten ver el Sol
Capítulo 23  Réquiem por la cordura (Primera Parte) 
Capítulo 24  Réquiem por la cordura (Segunda Parte) 

Arco III - Caminos bifurcados
Capítulo 25 – Mira hacia adelante y verás 
Capítulo 26 El tímido y la temida
Capítulo 27 Allister, la pesadilla: ¡Duelo sombrío por la cuarta medalla! (Primera Parte)
Capítulo 28 Allister, la pesadilla: ¡Duelo sombrío por la cuarta medalla! (Segunda Parte)
Capítulo 29  Bea, la técnica implacable: ¡Choque de poder por la cuarta medalla! 
Capítulo 30 Derrumbe
Capítulo 31 Presa de la oscuridad 
Capítulo 32 Después de todo, la amistad también puede quemar 
Capítulo 33 Hermanos 
Capítulo 34 – Todos los laberintos conducen a Ballonlea 
Capítulo 35 – Bede, el sucesor: ¡Zanjando el pasado por la quinta medalla!
Capítulo 36 – Memoria: Un grito que atraviesa el cielo

Arco IV - Rompiendo las cadenas
Capítulo 37 – Lo que perdimos en el camino 
Capítulo 38 – El origen de una rosa espinada
Capítulo 39 – Duelo blanco 
Capítulo 40 – El mito de los dos hermanos 
Capítulo 41 – Gordie y Melony, la avalancha y la ventisca: ¡Lucha emparejada por la sexta medalla! 
Capítulo 42 – Un cálido abrazo en medio de la noche 
Capítulo 43 – Spikemuth hermoso, rebelde, decadente
Capítulo 44 – Convergencia (Primera Parte)
Capítulo 45 – Convergencia (Segunda Parte)
Capítulo 46 – La séptima, por nuestra amistad (Primera Parte)
Capítulo 47 – La séptima, por nuestra amistad (Segunda Parte)
Capítulo 48 – Rumbo al fin

Arco V - El peso de una corona
Capítulo 49 – Un dragón dormido a punto de despertar
Capítulo 50 – Raihan, el guardián de la cima: ¡Explosión meteórica por la octava medalla!
Capítulo 51 – Flores
Capítulo 52 – La verdad detrás de tu alma
Capítulo 53 – Hacia Wyndon: La ciudad donde los sueños confluyen
Capítulo 54 – ¡Comienza la Copa de Campeones!
Capítulo 55 – Shima Doryoku: Un puño contundente y veloz
Capítulo 56 – ¡El guerrero perfecto aparece! Aquel que nunca perdió (Primera Parte)
Capítulo 57 – ¡El guerrero perfecto aparece! Aquel que nunca perdió (Segunda Parte)
Capítulo 58 – ¡Golpe de viento! ¡¡Arrastra las cenizas del pasado!! (Primera Parte)
Capítulo 59 – ¡Golpe de viento! ¡¡Arrastra las cenizas del pasado!! (Segunda Parte)
Capítulo 60 – ¡Golpe de viento! ¡¡Arrastra las cenizas del pasado!! (Tercera Parte)
Capítulo 61 – ¡Golpe de viento! ¡¡Arrastra las cenizas del pasado!! (Cuarta Parte) 
Capítulo 62 – Qué nos une y qué nos separa 
Capítulo 63 – Espadas gemelas (Primera Parte)
Capítulo 64 – Espadas gemelas (Segunda Parte)
Capítulo 65 – La noche y los huesos (Primera Parte - Vamos hacia un mundo de caos)
Capítulo 66 – La noche y los huesos (Segunda Parte - Residuos)
Capítulo 67 – La noche y los huesos (Tercera Parte - Caleidoscopio)
Capítulo 68 – La noche y los huesos (Cuarta Parte - Espada y Escudo)
Capítulo 69 – Los héroes de Galar
Capítulo 70 – Crowned (Próximamente)


Especial – Crowned Christmas: Peinados raros y brindis por una noche sin paz
Especial Un espejo que refleja soledad


Fichas de Personajes
(pueden contener spoilers de la trama)


Mostrar Victor
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Nombre: Victor Evans
Edad: 14 años
Signo: Virgo (9 de Septiembre)
Hogar: Pueblo Postwick
Le gusta: Cocinar curry, vivir aventuras con sus amigos
No le gusta: Preocupar a los demás, sentirse sobrepasado por la situación

Victor es un joven de personalidad calmada y pacífica. Criado en el ambiente de un suave pueblo rural en las afueras de la región, nunca mostró especial interés por volverse el más fuerte, aunque sí por salir a descubrir el mundo y aventurarse en toda clase de lugares junto a su amigo. Solía ser muy introvertido, hasta que conoció a Hop de pequeño y éste lo ayudó a mostrar un poco más de carácter y a relacionarse mejor con las personas. Es un entrenador disciplinado y siempre se esforzará al máximo por pulir el potencial de sus Pokémon. Puede decirse que es bastante riguroso con ellos, especialmente con la pequeña Punkelly.

Equipo:


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Mostrar Gloria
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Nombre: Gloria Scott
Edad: 14 años
Signo: Escorpio (20 de Noviembre)
Hogar: Ciudad Hulbury
Le gusta: El peligro, la libertad
No le gusta: Los que abusan del poder, la gente superficial

Con una crianza afectiva pero restrictiva, Gloria se acostumbró desde muy pequeña a vivir encerrada en la habitación de su casa-barco, en el restaurante familiar de su padre. Todo el equipo de trabajo de su padre en La Mesa del Capitán la apreció mucho siempre, pero ella decidió emprender un viaje independiente para volverse una entrenadora pokémon, tras presenciar una noche desde el techo del barco las luces encendidas y las espectaculares nubes rojas y gritos de pasión provenientes del estadio de la ciudad portuaria. Forjó así una personalidad valiente e intrépida, y huyó junto a su Yamper, Cookie, para aventurarse en las peligrosas tierras del Área Silvestre. Allí conocería a Victor y Hop, con quienes forjaría un vínculo de amistad y compañerismo para seguir juntos en su viaje por Galar.

Equipo:


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Mostrar Hop
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Nombre: Hop Owen
Edad: 14 años
Signo: Leo (25 de Julio)
Hogar: Pueblo Postwick
Le gusta: Aprenderlo todo sobre los combates, Nessa
No le gusta: Que lo menosprecien, pasar desapercibido

Pese a crecer bajo la sombra de su exitoso hermano mayor y campeón de Galar, Hop desarrolló una personalidad enérgica y apasionada, inspirado por la proezas de Leon. Sus padres tuvieron que obligarlo a asistir a la escuela porque se pasaba día y noche prendido a la pantalla del televisor viendo combates oficiales de la Liga Pokémon. Allí conoció a un tímido Victor, con quién supo desarrollar mejor su personalidad extrovertida e impulsiva, incitándolo a emprender un viaje juntos para volverse poderosos entrenadores pokémon. De inmensas ambiciones, Hop se acostumbró a ser comparado con su hermano, pero no permite que lo menosprecien por ello, y siempre demuestra el máximo potencial en sus combates. Suele ser un poco pesado e infantil, pero tiene un gran corazón y siempre está dispuesto a ayudar al que lo necesite.

Equipo:


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Mostrar Marnie
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Nombre: Marnie Villin
Edad: 14 años
Signo: Piscis (18 de Marzo)
Hogar: Pueblo Spikemuth
Le gusta: Los pokémon siniestros, que su hermano le corte el cabello
No le gusta: El Team Yell, exponer sus emociones

Marnie es una joven promesa en la Liga Pokémon. Tiene claro su objetivo de llevar de nuevo la gloria a Spikemuth atravesando por su cuenta el Desafío de Gimnasios, pero detesta saber que pisándole los talones hay una parva de fanáticos descerebrados del Team Yell que hacen todo lo que está en sus manos por aplacar a sus posibles rivales y allanarle el camino. Tiene un talento casi sobrenatural para las batallas, y es dueña de un estilo agresivo e implacable que recuerda al de su hermano mayor y líder de gimnasio Piers. Sin embargo, Marnie desea trazar por sus propios medios su propio camino, intentando que la influencia de su hermano no pese a la hora de hacerle frente a los desafíos. Al parecer, su personalidad apagada e inexpresiva resultan ser su emblema distintivo, pero realmente disfruta de haber hecho amigos en el viaje, y de pasar el rato junto a sus pokémon. No tiene filtro ni pelos en la lengua para decir lo que piensa.

Equipo:


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Mostrar Bede
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Nombre: Bede
Edad: 15 años
Signo: Acuario (1 de Febrero)
Hogar: Ciudad Hammerlocke
Le gusta: Ser reconocido, provocar a los demás
No le gusta: La gente, la debilidad

Muchos detalles sobre la vida de Bede son una incógnita incluso para él mismo. Fue adoptado por el presidente Rose a temprana edad, y elegido como su patrocinado para enfrentar el Desafío de los Gimnasios, recibiendo de sus propias manos una Hatenna a la que nombró Minerva. Siente un profundo respeto por el hombre que le dio la única oportunidad en su vida de demostrarle a todos sus aptitudes, y ciertamente se ha convertido rápidamente en uno de los favoritos para alzarse con la corona de campeón. Sin embargo, su actitud hostil y temeraria le ha dejado unos cuantos enemigos, entre los cuales se encuentran Gloria y Hop. Parece estar constantemente al límite, caminando sobre una delgada línea entre la cordura y la locura.

Equipo:


[Imagen: hKNBocY.png]


Entrevistas a Personajes:

¡Hop Owen! (1)
¡Victor Evans! (1)
¡Gloria Scott! (1)
¡Victor Evans! (2)

¡Marnie Villin! (1)
¡Marnie Villin! (2)
¡Gloria Scott! (2)
¡Hop Owen! (2)


Endings

Mostrar Pokémon Crowned Ending 01


Mostrar Pokémon Crowned Ending 02


Mostrar Pokémon Crowned Ending 03


Mostrar Pokémon Crowned Ending 04

 
Comentarios del Autor

Antes que nada, debo advertir a los lectores que se encuentran ante una historia cuyo principal objetivo es el de trasladar mi propia experiencia de juego con los nuevos títulos de la franquicia para Nintendo Switch, siendo su historia una "novelización" de los acontecimientos canónicos dentro de Pokémon Espada y Escudo (o SWSH, para los amigos). Dicho esto, es claro que no seguiré a rajatabla todos y cada uno de los pasos dados en mi propia partida, puesto que eso implicaría un sinfín de diálogos robóticos por parte de los NPCs, búsquedas en el pasto por especies de un género específico o asesinato despiadado de inocentes Skwovet salvajes -aunque tal vez haya un poco de eso, según de qué humor me levante ese día-.

Será una aventura tradicional con elementos un poco menos tradicionales, propios de lo que inspiró en mí jugar durante ya una treintena de horas una aventura que, bajo mi punto de vista, aborda otra perspectiva del Mundo Pokémon y de lo que representa el progreso de un entrenador, y la espectacularidad que se le brinda a la escena competitiva, destacando los gimnasios y... ¡¿Pokémon gigantes?!

Aclaro que utilizaré los nombres de ciudades y personajes propios de las ediciones anglosajonas de los juegos, así que reemplacen "Paul" por "Hop" y "Pistón" por "Motostoke", y van a andar bien. Para los ataques, sin embargo, decidí respetar en mayor medida la adaptación castellana de sus nombres, pues sonaría raro que los personajes den órdenes en inglés a sus monstruos de bolsillo diseñados por japoneses mientras conversan en español, pero siendo de una región inglesa... Como sea, ustedes sabrán entender.

No puedo dejar de mencionar que soy argentino, pero que adapté los diálogos al insípido neutro para que a nadie incomoden los modismos durante la lectura. Aún así, traté de impregnar en ellos la mayor personalidad posible para que no queden fríos e impersonales.

Esperen aventura, acción, compañerismo, inseguridades y una lectura ligera que, espero, consiga engancharlos y mantenerlos interesados por el viaje de Victor y Hop.

¡Disfruten de la historia!
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Longfic- Pokémon Crowned

Extension largaLongfic
FranquiciaCoregames
GéneroAcciónAventura
Resumen

La región de Galar se prepara para inaugurar el Desafío de Gimnasios, y como cada año, cientos de entrenadores emprenden su viaje para colgar sobre sus hombros la pesada capa de campeón. Esta es la historia de Victor, que desde su lejano pueblo rural dará los primeros pasos en la Liga Pokémon.

AdvertenciaViolencia
Wow, menudo día de lectura, primero con Almita y ahora con Coronita xD

Si el episodio de Saku fue impresionante por su sensibilidad como escritora en cuanto a sus personajes, el tuyo lo ha sido por tu capacidad de mostrarnos en varias facetas el impacto que el plan de Rose está teniendo en la historia. Y ha sido brutal, en más de un sentido. La división en secciones no ha sólo ha tenido un efecto de delimitar claramente cada parte de la misma, sino dar una sensación de lo ominoso que es Eternatus. Ah, Harvey, tonto Harvey, esta bestia era mucho más de lo que creías que podías manejar. De lo que todos pensábamos que los chicos podrían manejar solos. Porque el hijoputa se rehúsa a morir. sin importar qué le hagan. Pero a ver, intentemos ir en orden.

Primero, Rose, Leon y Raihan contra Eternatus (cada bando por su cuenta); cuando el primero aún creía que podía enfrentarse a esto, y ese brillo de esperanza cuando la espada dañó al dragón de la muerte. Sin embargo, tras la aplastante derrota de Amigo (en un sentido DEMASIADO literal), Eternatus recuperó buena parte de su poder y sencillamente procedió a obtener más, barriendo el suelo con sus oponentes. Durante este primer arco y el resto, nuestras esperanzas se alzarían una y otra vez, para volver a caer, hasta ese momento en que...

Tenemos un cambio de escena, con Victor y Gloria enfrentando al Bisharp de Rose, quien no resultó ser un adversario fácil. Pero lo más jugoso de esta parte fue la confrontación entre la chica y el presidente, lo cual respondió por fin a aquella parte del pasado que aún desconocíamos. Pero saber que Rose no tenía intención de matar a Ronald y Ayla no le exime para nada de la responsabilidad de todo lo que ha hecho, cosa que Gloria entiende bien, muy a regañadientes. Su acto de dejar a Eri para protegerle, sólo para que afronte la justicia por todo aquello, no es algo que la Gloria del inicio de la historia habría hecho (incluso sabiendo las circunstancias reales de esto); al menos, es bueno ver que ella ha podido encontrar algo de paz en la verdad que le fue esquiva durante tantos años.

Y finalmente el tercer arco. Madre mía, este tercer acto. Aquí sí que pusieron toda la carne en el asador. Todos los esfuerzos posibles para detener a Eternatus. Y por un momento me permití tener esperanzas de que subvertirías la historia de los juegos cuando esa carga dragón con el escudo decapitó al dragón, cuando esa espada hizo contacto con ese dichoso núcleo mientras Cheepo lo lazaba como Lucky Luck. Pero no, por supuesto que el cabrón tenía que volver a la vida en su forma Eternamax... mientras casi todos están hechos mierda. Y ya es una suerte que nadie más salvo Amigo haya muerto con todo esto (al menos, nadie relevante y en pantalla, por decirlo de algún modo). Y esto da paso a que los perritos por fin se vayan a dignar a aparecer... eso o todo el mundo se va a ir al carajo, como en las visiones de los chicos y Leon, donde enfrentan a sus peores temores (culpa del veneno y ambiente cargado, posiblemente, además de su extrema desesperación owó)

Y bueno, me he dejado muchas cosas por mencionar, pequeños gestos y detalles que hacen más que magníficas las interacciones entre personajes (lo de Rose y sus Pokémon, el abrazo y beso de Hop y Gloria, la amistad y confianza que tienen Leon y Raihan, etc etc) y que sirven como el pegamento de la acción bombástica y pequeñas luces en medio del escenario sombrío que todos ellos tienen que enfrentar ahora mismo. Ahora sí tengo la seguridad, de algún modo, de que todo esto acabará en el siguiente episodio... ya veremos, pero siento que esto no puede alargarse mucho más, no sin perder el efecto que ha tenido hasta el momento. Aunque es cierto que aún nos queda lo de la Torre Rose... en fin, el tiempo ya dirá.

Y nada, como con Sakura, he pasado de citar errores y otras cosas en favor de disfrutar de la lectura. Además, me ha tenido tan enganchado que he sentido que pararme a hacer citas me iba a romper la inmersión, así que ya será para la próxima vez. Como mucho, toca responder tus comentarios previos, antes de que se desatara este pandemonio owo

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(19 Jan 2022
02:23 PM)
Tommy escribió:
Me da gracia que menciones lo de Macro Cosmos y sus sueldazos (que sin duda o les pagan muuuy bien, considerando que Rose debe ser uno de los personajes más asquerosamente ricos de toda la saga, o bien laburan aterrados bajo las amenazas mafiosas del presidente y su adorable secretaria-androide), porque la verdad es que siempre fue un aspecto que traté con muuucha liviandad a la hora de articular esta historia. Como que nunca me importó mucho hacer creíbles a los lacayos de Macro Cosmos o darles profundidad más allá de algún caso aislado necesario para la trama como el tipo que intentó matarse en Hulbury.
Bueno, tampoco es que la requirieran... total, para lo que hacen (??)
 
Cita:No tengo mucho más para añadir sobre el resto de tus comentarios, pero sí quiero remarcar que ese último comentario de Sonia luego del intercambio "civilizado" con Oleana es muestra de que, luego de tantos años junto a tipos como Raihan y Leon, a nuestra flamante profesora se le contagió aunque sea un poco de la actitud cabeza dura y temeraria de sus amigos, luego de haber sido la "Hermione" del grupo cuando vimos su aventura en el pasado. xD
Oh, se nota, sin duda. Espero, por su bien, que esa cabezonería sea equiparada por su inteligencia y recursos, porque va a necesitarlos contra alguien tan fanática como Oleana OwO
 
Cita:Victor es el típico chabón súper tranquilo y de perfil bajo por el que no das un mango hasta que un día aparece con una novia espectacular y terriblemente chiflada, con un auto de carreras y un trofeo de oro puro por el primer lugar en una prestigiosa competencia de... peleas de gallos.
[Imagen: jeff-goldblum-crazy-son-of-a-bitch.gif]

En fin, tampoco voy a alargar más esto. Ha sido un episodio magnífico que no hace más que hypearme para lo que queda. ¡Nos vemos en el siguiente comentario! :)

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
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Well, well, well... este es uno de los mejores autores de la cueva y lo he dicho varias veces. También es uno de mis lectores más fieles. Y es además alguien a quien considero un amigo caro a estas alturas. No podría no estar ahí cuando termines este fanfic en unas cuantas semanas. De modo que voy a andar dando lata por acá cada cuantos días. Cosa que seguramente acabes lamentando.

Tengo sentimientos encontrados sobre los... siete capítulos que acabo de leer. Y no es sentimientos encontrados del tipo "esto me gusta pero me intriga". O "esto no es lo que esperaba pero se ve interesante".

Empezando por el principio: las batallas de gimnasio llegan a su punto más bajo. No, seriously, todavía le pillé algo más de emoción a la de Milo cuando recién empezabas el fanfic. Esa que te he dicho varias veces es menos interesante que la previa entre un Meowth y la lagartija en pañales. Punto que sostengo a muerte. Y aún así, la batalla en Circhester me dice todavía menos. Tengo la ventaja respecto a tus otros lectores de saber que el tal Shima es importante porque al menos eso le dió algo de peso a la previa. Un discreto foreshadowing si querés. Pero dejando eso de lado, la batalla es aburridisima. Es parte de lo que te había dicho un millón de veces de que si todas las batallas son cool, ninguna lo es. Que por bien dinámicas y toda la cosa que sean, al final se gastan. Y eso nunca ha sido un problema porque siempre hay algo más en esas mismas batallas. Yendo hacia atrás tenemos el desarrollo de personaje de Gloria y Bede en el anterior gimnasio y el cliffhanger de las Gigas. Anteriormente tenemos el Hop vs Leon. Anteriormente salvar a Bede del tío Cosa. Y en el anterior gimnasio tenemos a Best girl Bea y a la Quesadilla de Allister con el foco en una Marnie que lo necesitaba tanto. Acá... Tenemos al niño gordo mimado siendo un niño gordo mimado y a la milf siendo una milf, con Víctor y Gloria más preocupados en otras cosas y el lector más interesado en otras cosas también. Sigue habiendo movimientos espectaculares. Sí, los pokes se lucen en grande. Pero se siente vacío. Porque todos sabemos que esto es un trámite y que lo más interesante que podía pasar aquí no es un chango marango bailando la Macarena sino el lore de los doggos del capítulo anterior. Y al final tanto la mamá como su niño malcriado se van como llegaron: siendo chistes olvidables.

Pasemos a otra cosa mariposa. La... gran batalla en Spikemuth. Acá te juro que traté de tener la mente abierta cuando algo no me hizo click. Pensé que, tomando en cuenta que ocupa dos capítulos y quedan cinco, sería injusto de juzgar antes del final de temporada. Así que me esperé hasta el final a ver qué aguardaba.

Lo primero que sentí fue familiaridad. En parte porque ya había visto el principio de este capítulo cuando quería un poco de referencia sobre como no hacer a Piers (no lo tomes a insulto. Pero sé que si hago un pj de Galar de forma similar a vos, invariablemente quedo peor en una comparativa). Recuerdo también que preferí no hacerlo a medio capítulo para no spoilearme de más, y durante mucho tiempo asumí que las cosas seguirían como en la primera mitad del capítulo, es decir, antes del twist. Sin embargo vino el twist. Y la familiaridad me pegó de forma diferente.

Tenemos tranquilidad con nubes de conficto en el horizonte. Parece que la cosa va a estar tranquila. De repente atacan los malos. De repente una de las malas demuestra ser una amenaza bastante amenazante. La ciudad es un caos. Infiltrados. Fuego. Cheepo tiene un momento todo badass. Victor se pone badass y asume la delantera. Marnie tiene un encuentro personal con un antagonista en el que ambos acaban en la mierda. Me resuena mucho con el final del segundo arco y el ataque a Hammerlocke. Incluso esta empieza con un ataque a Hammerlocke. ¿Cuál es mi problema con esta parte? Que se siente un poquito como Hammerlocke. Y si bien entonces era aceptable el factor sorpresa y cómo subía las apuestas de riesgo tanto para los personajes como para el autor al alejarse de lo establecido en el canon de los juegos, ahora se siente un poco forzado. Un poco forzado para poder acabar en una nota ominosa y llena de acción trepidante. Un poco forzado para mostrar que nuestros niños ya no son tan niños. Para cerrar las cosas con Joan, darle su redención y sacar de en medio a Piers de modo que podamos tener a Marnie contra Victor. Un poco forzado para que Gloria pueda tener un poco de payoff respecto a Rose y no parezca que este se sienta sobre sus manos todo el tiempo. Y para introducir a sus nuevos esbirros recién introducidos en el DLC.

Al final me deja un poco frío. Porque esta vez la sorpresa se siente absurda, como un pésimo error de cálculo de parte de nuestro villano quien de repente es tan estúpido como Nemu dice que es. Porque tenerlo enfrentando a Gloria con un solo pokémon que hace mierda a su equipo y perdiendo como idiota lo hace ver, bueno, idiota. Por el tremendo plot armor de poder enfrentarse a Gloria completamente solo sin que nadie hubiera interferido antes. Te lo acepto de Gloria porque es adolescente e impulsiva, pero acá Rose se vio tan descuidado que si no está muerto no es por falta de intento de su parte. Y acá me hubiera quedado. Te hubiera aceptado que de verdad hubiera metido la pata tan en grande mostrando debilidad y temeridad para variar, que nos vienes construyendo a Rose como un antagonista imperfecto. Te hubiera aceptado que de verdad hubiera un plan más grande y más significativo que necesitara forzosamente su presencia ahí y tuviera que hacerlo de forma tan descuidada porque, o se quedaba sin tiempo o no salía bien. Te hubiera aceptado el descuido porque hubiera representado consecuencias que el gigante mediático de Rose hubiera sido expuesto como el canalla que es, y pasara a ser una amenaza pública que aún tiene círculos de transmutadinamaxacion en toda la región. Pero luego llegamos al final del arco... con un alcalde claramente no hipnotizado por Avery exonerando a Rose de todo lo malo que hizo y devolviéndole su poder. Como si todo hubiera sido para nada. Un buen show de acción y exposición de personajes que la necesitaban como Rose y Oleanna (volvemos a eso más tarde), que no tuvo más importancia. Sí, los chicos siguen camino a su desafío. Sí, personajes sin importancia crucial siguen sin tenerla. Y sí, el villano en una posición de poder casi absoluto al principio del arco acaba en... una posición de poder casi absoluto. Los chicos muestran resolución en vencerlo (ya la tenían). Y siguen su camino sin escalas a la octava medalla. Me sabe un poco mal criticar algo de hace al menos un año que seguramente no sirva de feedback pero aún así siento que tal vez sí y que sería ruin de mi parte no decirte en qué creo que puedes mejorar.

Pasemos a otra cosa polillosa: la batalla de gimnasio. La segunda de esta review. Muy linda la forma en que vuelve Marnie. Muy simpático el subplot de Dreepy teniendo personalidad y afectando el curso de una batalla en la que ni siquiera participa. No, no te voy a putear las evoluciones por amistad en mitad de la batalla porque ya perdí la cuenta de cuántas llevas y me sabe mal luego de putearte el final de temporada. Lo fácil hubiera sido volver a tus raíces y darnos un rematch entre los mismos pokes que pelearon la vez pasada. Nadie te hubiera culpado de ser el caso y hubiera sido una forma fácil de establecer el contexto de la batalla. En su lugar, haces justo lo contrario. El Poke menos reconocido de Marnie recién evolucionado contra la iguana rockera que ya no es una bebé. En lugar de mandar a Ink contra su gemelo cool, lo mandas contra la convenientemente introducida hace dos capítulos Mamá Godzilla para seguir una lucha de heavy metal con una lucha de Kaijus que también termina en empate. Y en lugar del prometido Haneki vs Hysteria, la que pelea es la pokémon meme que atrapó en lugar de Kingler. La batalla entre los dos es mitad adorable y mitad memética. Y algo que aprecio es empezarla con Punkelly, la ex bebé que Victor ha forzado a enfrentar sus límites una y otra vez y ahora es fuerte por ello, con la nueva bebé, en la que Victor deposita la misma confianza y quien, por la misma razón, logra evolucionar en un momento de necesidad para congelarle el trasero a la cobaya que la vio como un chiste o una molestia todo el combate. Es el opuesto perfecto al complejo de edipo andante de la sexta medalla. Funciona. Es significativo. Y sigue siendo un espectáculo.

Queda decir que me encantó la caracterización de Rose (si bien no la forma en que fue utilizado en estos capítulos) y lo pone más arriba en mi lista de villanos favoritos. Que me encantó aún más la caracterización de Oleanna a quien siempre ví como poco más que un fetiche con patas y una bolsa de basura. Que esos pequeños detalles de todos viendo la batalla entre Marnie y Victor fueron otro highlight. Y que realmente espero que me calles la boca en este último arco que falta.
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Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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Voy a ser sincero, y admitiré que fui algo estúpido al no anticiparme ante una cantidad algo fuerte de trabajo en la universidad, más aun, que no lo pensara cuando estoy haciendo cosas como tomar clases de japonés en medio de la tarde. Sin embargo, tuve una gran oportunidad para poder ponerme al corriente con algún fic, y si iba a hacerlo, debía empezar con uno del cual ya llevaba progreso. So let's go ahead!

60-61 Victor vs Hop partes 3 y 4:
Okay, estoy de acuerdo con Marnie y Gloria cuando dicen que la pelea se puso muy rígida para ambos. Dicho sea de paso, debo aplaudirle mucho a Gear en toda la pelea, porque él fue quién más castigo aguantó, y el que mejor pudo contra todas sus contras. Fue el MVP: Most Valuable Pokémon.

62 El breather aka el episodio de las cursilerías aka el episodio de las regañizas
Entiendo lo enojadas que estaban las chicas luego de tremenda carnicería, pero siento que fue un poco injusto que la mayoría de cosas malas le cayeran al pobre de Vic, cuando Hop también estuvo provocando. Sé que a él también le cayeron las palabras, pero siento que Victor fue el que la tuvo peor.

63-64 Frankenstein vs Trevi
No fui tan fan de esta pelea tanto como la anterior, no tanto porque fuera más corta o algo así, sino porque los stakes estaban mucho más altos en ese momento, y aquí fue más como ese tipo de jefes en los videojuegos, que son intencionalmente más amigables con los jugadores porque éstos acaban de pasar por un desafío infernal. Admittedly, me gustó que la batalla final fuera entre pokémon distintos a los iniciales, Vic se sacó la gran Ash usando Doble Filo al mismo estilo de "usa Counter contra ese Counter", fue chistoso.

65-67 In Darkest Day, In Brightest Night, Still no evil escapes my sight
Okay, aprecio que los líderes de gimnasio tuvieran tanta participación para lidiar con toda la mierda que aventó Rose. Es un momento muy intenso que debería obligar a todos a actuar, pero en todas las adaptaciones, siempre solo son los protagonistas los que hacen todo, así que ver a gente como Bea y Raihan hacer algo al respecto es un toque bonito. Ahora, la tercera parte es la que más necesito resaltar: primero que nada, la forma en que Eternatus manda al carajo a Rose y le cobra cada cosa mala que hizo me pareció de lo más satisfactoria. Estaba ya pensando en comentar cómo Rose merecía la tortura psicológica que le hizo Gloria más adelante, pero pasó el flashback entero, que te da la idea de que nunca fue intención de Rose matar a la madre y hermanito de la pobre chica...

Sí...

Quizás si no fuera este el mismo Rose que durante toda la obra hizo esas atrocidades que apunté sin una pizca de arrepentimiento, si tuviera más actos de gentileza dignos de destacar fuera del funeral de Magnolia, quizás si le mostrase algo de genuina buena bondad a los héroes como pizca de que realmente no quiso matar a nadie, quizás si no hubiera intentado matarlos en al menos dos ocasiones (Hammerlocke, Spikemuth), estaría dispuesto a sentirme mal por él.

No sé, esa parte va a tener qué esperar al final y al epílogo, asumiendo que eso es lo que sigue a estos eventos. Lo que hizo Gloria justo después de eso me da la impresión de que no lo perdonó, pero uno nunca sabe, viendo la espiral de emociones que es toda la subtrama de su familia. Ciertamente dejará para un tema de conversación interesante.

Me alegra poder haberme puesto al corriente con este fic. No sé cuántos más pueda alcanzar en mi tiempo antes de que el colectivo empiece, pero me alegra saber que pude volver aquí luego de meses de ausencia, y pensar que quizás estaré en primera fila para ver a esta historia llegar a su compleción luego de casi tres años.
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Best Friends
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Pensaba que ya tenía todo cocinado después de la liga... ¡Las pelotas! Este me costó bastante, pero traté de hacerlo lo más simple que pude (mentira, siempre lo puedo complicar más de la cuenta).
A ver si para la semana que viene puedo tener listo el penúltimo así el último lo subo pasado mi cumple, tal vez mirando el mar, tal vez mirando una almeja que intente comerme vivo. En cualquier caso: chau chau adiós, Crowned.

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@SoujiFujimura Es rarísimo subir capítulos nuevos ahora que sé que me leés porque me da un cacho más de nervios hacer algo que te parezca decepcionante. Claro que nunca quiero defraudar a ningún lector, pero siempre sentí este fic como algo muy mío que hago para que me guste a mí y ya... Solo que no, porque es un punto tan importante de la historia que no quiero cagarla, y encima la persona que más me enseñó de esto me está supervisando estrictamente. (?)

Por suerte Rose carrea cualquier bosta solito (bueno, no para Kiwi, ya veremos e.e), así que me salvó de varias faileadas en el capítulo. Lo importante es que realmente su plan no era taaan horrible, solo que se le escapó el pequeño detalle de que no iba a poder hacerse el poronga él solito con la espada y el escudo a la vez. No le alcanzaban las manos para manejar tanto caos por su cuenta, y eso que Amigo terminó siendo bastante buen "amigo" haciendo ese baile con las MTs para mantener ocupado un rato al Eterna.

Me costó bastante tomar la decisión de mostrar ese último flashback de lo que pasó con la familia de Gloria y con un Rose más inexperto en ese entonces, pagando todos un precio altísimo por su falta de... no sé, frialdad o presencia para manejar una situación así, o a sus pokémon en todo caso. Es algo que ya había pensado hace muchísimo tiempo y que estaba escrito en un bloc lleno de notitas del fic, pero que conforme avanzó la historia y fui haciendo a Rose tan pero tan detestable... medio que me dio bronca terminar echándole un cachito de luz al pobre diablo. Espero que nadie piense que traté de eximirlo de nada con esto, sino todo lo contrario: mostrarlo no solo como un hijo de puta y un asesino, sino también como un cretino que ya ni siquiera puede evitar la muerte de una madre y un hijo, y que tiene la pretensión y el tupé de atreverse luego a afirmar que él podrá salvar a una región entera de la Negra Noche.

La peleíta final de Leon y los chicos contra Eternatus antes de que se fuera todo (más) al carajo fue una de las cosas más randoms y divertidas que escribí nunca. Todo lo de Cheepo arreando al bicho gigante fue... absurdo, pero muy apropiado para él. (?)

@MrKiwi Primero que nada: gracias por los halagos, amigo mío. Segundo que todo: ¡¿Cómo que amigo "caro"?! ¡Si los abrazos fueron gratis! Lo demás obviamente tiene su precio. (?)

Ahora bien... Auch. xD!
Me sorprendió algo que te gustaran tan poco casi todos estos capítulos que leíste (encima de un tirón, sorry), pero tengo que defender un poco algunos puntos.

Para empezar, te concedo que el gimnasio de Circhester no fue tan importante por implicancias personales, argumentales o lo que sea... Excepto porque sí. Bueno, una parte muy chiquitita, pero tuvo lo suyo. Primero porque la pelea me quedó re-divina con el Shuckle destructor, el Darmanitan destructor, el jueguito de Subs-Pájaro al final con Seven para ganar y... básicamente mi idea fue transmitir con este gimnasio el punto de vista de los líderes que también pueden ser disfuncionales y también pueden verse sobrepasadísimos por sus retadores. Es cierto que eso ya lo ahondé con la segunda parte del Marnie vs Allister, pero acá intenté sacarle provecho a la dinámica de parejas y quise que se viera un salto más claro en el progreso que tuvieron Victor y Gloria desde que se separaron en Glimwood hasta ahora. Especialmente Victor, que no lo hacía pelear desde Motostoke contra Kabu. La idea original era contar tooodo desde el punto de vista de el pibito y la milf, pero medio que no lo terminé haciendo del todo, porque además quise jugar un cachito con el tema de que los protas se rehusaban a usar la Energía Dinamax después de lo que pasó en Ballonlea y de que Victor conoció mejor la filosofía de Marnie (y si te fijás, no lo hace tampoco en Spikemuth contra ella).

Dicho esto... sí, necesitaba dedicarle un capítulo a esta pelea y ya. Dentro de lo "obligado" que era para la trama, lo cierto es que me divertí planteando los puntos que quise abordar sin extenderlo a dos partes como sí pasó con Allister, Bede y en cierta forma también con Kabu (que eran muchísimo más jugosos).

Muchas cosas que mencionás de lo de Spikemuth no las había reflexionado hasta tu comentario, y me agarro la cabeza con lo mal que quedan bastantes puntos si los comparo con el bardo en Hammerlocke. Pasa que lo de la Cámara Heptagonal fue absolutamente propio del fic y no pasaba ni a palos en el juego, y menos en ese punto del juego... Pero cuando vas por la séptima medalla o justo antes de la octava, en los juegos, pasa lo que vive Hop en Hammerlocke con los bichos haciéndose gigantes y rompiendo todo. Solo que en el juego cae Leon y va a salvar la situación mientras te dice que vos sigas tu camino buscando medallitas. Así que quise combinar ambas cosas y la excusa que se me ocurrió fue que Rose use a los Dinamax como pantalla para plantear una emboscada a Spikemuth. Se supone que no iba a ir solo, sino con los de Macro Cosmos infiltrados entre los punks, y Klara y todo eso. Solo que... no sé, estilísticamente a mí me gustó que se encuentre con Gloria y se muestre re impune avanzando mientras la piba intentaba cortarle el paso. Que caiga con un Perrserker y nada más solo sumaba a su trolleo constante, aunque termine saliéndole mal y perdiendo casi un brazo y quedando expuesto ante todo el mundo (solo que no, porque... bueno, mejor no digo más xD!).

El tema es que hasta este preciso instante en que pierde contra Gloria y Cookie, Rose parecía un tipo re perfectito y frío y calculador... Pero acá se muestra su parte impulsiva heredada directamente del "recuerdo" en el que Gloria ve cómo se separa de su hermano y despierta su interés en Eternatus y la Negra Noche. De ahí a que Gloria también lo encare con más altura y menos terror. Es una Gloria que ya vio y recordó mucho sobre su pasado y cómo el tipo se lo había cagado... Pero fuck, tampoco puedo decirte mucho más al respecto porque te quedan cosas por leer. Aunque temo que, de ahora en más, ya no vayas a tomártelo tan en serio por mis pifies hacia el final de ese arco. ;__;

Nada que decir sobre lo demás porque posta te concedo los pifies y flaquezas en ese cierre, aunque en su momento al escribirlo me transmitió mucha seguridad y confianza de que estaba entregando algo bueno, pero obviamente no a todos les va a parecer, y menos a vos que leíste de todo ya. Quizás el mayor problema sea que no conseguí un buen balance entre lo que buscaba adaptar con cierta fidelidad y lo que necesitaba contar con mayor libertad para darle vuelo a los personajes. Por eso no logro que destaquen tanto los originales, o no justifico siempre del todo bien que la aventura avance como en los juegos si en el fic acabo de sacarme del culo que el malo mutila gente y hace cosas mucho más turbias de lo necesarias para el plot original. Meh, a esta altura es obvio que ninguno de esos errores podrá ser subsanado, pero confío en que hay momentos lo suficientemente valiosos en el último arco como para que no me quieras cagar a trompadas. Espero que te animes a leerlo en algún momento.

@Nemuresu Tu regreso fue tan emocionante como cuando me enteré que Elfo también me estaba leyendo los capítulos más recientes (aunque el guacho todavía no me dijo nada hjsahdksa). En fin, no te hagas drama por desaparecer un tiempo, obviamente los estudios y el laburo y... casi cualquier cosa que se te ocurra en la vida es más importante que leer un fucking fanfic de Pokémon. Así que por mi parte no hay problema en que te tomes todo el tiempo que necesites para leerlo, más teniendo en cuenta lo mucho que se extendieron en palabras los últimos capítulos.

Gear casi siempre fue MVP, por eso contra Gloria pegué el twist de que... no pudiera bancársela tanto (aunque igual se la bancó bien). Además, es un problema hacer pokes tan copados cuando en realidad la idea sería darle un balance y momentos de luz y espectáculo al resto del equipo, que algunos pobres como Ayla quedan medio opacados (igual en mi partida del Shield casi no usé a la pobre Frosmoth xD).

Y pensá que Hop terminó perdiendo y... bueno, eso ya es un golpe lo suficientemente duro como para que encima después le reprochen que se pasó de la raya (aunque sí se lo hacen saber, en especial Gloria). Imaginate lo que quería castigar a Victor después de ese combate que hasta estuve a punto de hacer que Marnie lo mande a la mierda en esa charlita en la terraza donde medio se le plantó, peeeero me iba a parecer innecesariamente dramático, especialmente para un personaje como Mar, y lo dejé así, que termine teniendo un aire positivo. Para drama ya está todo lo que viene al final del fic.

Te doy la razón a vos y a cualquiera: Victor vs Hop rindió mucho más que Victor vs Gloria. Obvio que soy un pelotudo por haber arruinado así la posibilidad de hacer una final muchísimo más espectacular y trascendental que el resto del torneo... Pero creo que hice mucho mejor los enfrentamientos previos con Hop y Shima, y entre Victor y Gloria no existió una tensión tan grande más allá de su bonita amistad y la conexión por lo de Oniria como para hacer otra cosa que no fuera una pelea de eruditos y revelaciones del entreamiento pokémon que iban a usar estrategias híper ñoñas y tiradas de los pelos. Capaz no quise trasmitir tanta emoción como incertidumbre, porque nadie supo realmente quién iba a ganar al final más allá de la típica especulación entre uno y otro (bah, no sé... ¿Estaba muy cantado que sería Victor, teniendo en cuenta que me baso en mi partida que jugué y pasé con el equipo que usa Victor? xD!).

Ver a Rose perder fue muy gratificante y me alegra un montón que el enemigo público número uno de mi Rose esté igual de satisfecho con la tremenda pwneada que le pegó Eternatus. Sé cuánto odiás al hijo de puta, así que me imaginé leyendo tu comentario que ibas a ODIAR todo lo del flashback que lo mostraba más como un gil que como un despiadado asesino... Pero la idea es que se junten tooodas las piezas para ver la imagen completa, porque el tipo demostró ser un frío asesino cuando asumió lo que había hecho a Oleana en ese otro flashback, tras matar a los papás de Bede porque eran hippies que le rompían las bolas a su corporación. Tenemos la etapa del asesinato por error (mamá y hermano de Gloria), después el asesinato por maquiavelismo (padres de Bede) y al final los asesinatos a sangre fría que directamente manda a cometer a otras personas como Oleana y de forma más indirecta a Joan dándole ese Golisopod roto que la punky no podía controlar. Tampoco tenía mucho problema en hacer que pibitos como Bede o Klara terminen matando en su nombre si era necesario. Así que ahí tenés el arco del tipo que capaz alguna vez tuvo intenciones nobles, pero que no supo cómo carajo hacer para ejecutar sus ideales sin joderle la vida a un montón de otras personas. Un hijo de puta, en pocas palabras.

Les agradezco muchísimo por sus comentarios, en serio aprecio y valoro todo lo que dicen, bueno y malo por igual. Tomo nota de todos mis aciertos y de mis errores para poder seguir escribiendo mierdas que valga la pena leer. ¡Ah! Y les prometo que ya falta re poco para que se liberen de tantos choclos de texto porque voy a tomar un curso intensivo de escribir menos y contar más. Bueno, no lo voy a tomar... pero algo voy a tomar. (?)

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Capítulo 68 — La noche y los huesos (Cuarta Parte – Espada y Escudo)


Ciudad Wyndon


Con un arranque de furia, miedo y desesperación, los dedos en sus manos se sacudieron más rápido que el viento que azotaba en las alturas, y las ocaso ball latieron más rápido que su propio corazón, ampliándose y abriéndose para liberar a dos bestias que se interpusieron entre ella y la muerte.

Dio algunos pasos hacia atrás, con la mirada desencajada y los párpados reticentes a pestañear mientras Hysteria ascendía en un manto de centellas huyendo de las pinzas del Drapion que se cerraban sobre el cráter del que había emergido. El suelo se agitó cuando un puño de Duke voló por un flanco y se enterró en el rostro bobo y enfermizo del Slowbro, hundiéndole medio cuerpo entre grietas de concreto. Un rugido de Margaret paralizó fugazmente al Scolipede que aceleró con los cuernos chorreando gruesas gotas de veneno, y la tejona bípeda le asestó un tarascón siniestro que casi se los parte, relamiéndose con tanta rabia como placer la ponzoña que el insecto le había ofrecido como presente fatal.

«Solo nos volverás más fuertes» —pensó la líder de Spikemuth, permitiéndose respirar con alivio durante el segundo en que su Obstagoon pareció volverse más grande y más feroz tras ingerir el veneno—. ¡¡Solo nos volverás más fuertes!! —Insistió, ya por fuera de su propio ser, necesitada de hacerle saber a su adversaria que sus sucios trucos jamás serían tan eficaces como los de ella misma.

Pero Klara sonrió y, con un simple movimiento de su brazo libre, Slowbro invocó una columna de fuego desde el cráter que Hysteria había dejado en el suelo, coordinándola con su garra danzante y trazando un círculo que envolvió a sus pokémon cuando se juntaron espalda con espalda. Duke parecía especialmente irritado por la presencia del fuego, viendo cómo las llamas se elevaban tres metros por encima de sus cabezas.

—Slowbro no debería conocer el movimiento “Llama Embrujada” —gruñó Marnie por lo bajo, mientras sus pokémon se sincronizaban para apartar las llamas arrojando explosivas descargas eléctricas, ondas expansivas de energía oscura y rápidos azotes con sus tentáculos de pelo como látigos. Y, sin embargo, las llamas continuaban envolviéndose a su alrededor, formando una cúpula de fuego de la que no podrían salir sin recibir severas quemaduras. Klara soltó otra repulsiva risotada.
—Que mi pokémon no conozca ese ataque no quiere decir que no sepa cómo embrujar las llamas —soltó, embriagada de confianza—. Tuve un buen tutor el último par de meses que me ayudó a perfeccionar las capacidades psíquicas de Slowbro. El fuego es cortesía de la señorita Oleana y su Salazzle, por si te lo estabas preguntando.
—¡¡Marnie!! —exclamó alguien del otro lado del incendio controlado por Slowbro, y tanto Drapion como Scolipede fueron los primeros en girarse hacia la voz preparando sus púas venenosas para atacar. Klara espió por encima del hombro, restándole importancia con un resoplido, pero una lluvia de piedras brillantes se hundió sobre el fuego levantando una cortina de polvo que cegó su vista.

Era la voz de Sonia, no cabía duda, pero toda la información que los ojos de Marnie le aportaron fue el resplandor de unos colmillos celestes tornándose acuosos antes de estallar en un mordisco aplanador sobre el brazo con el que Slowbro manipulaba las flamas. El pokémon con el cañón de molusco soltó un grito desgarrador mientras era elevado por los aires con la fuerza inquebrantable de un Dracovish tan herido como dispuesto a pelear hasta el último suspiro, que agitó su terrorífica cabeza y lo mandó a volar por los aires justo antes de que un pútrido tentáculo silbase al ras del suelo entre sus patas, envolviendo uno de sus tobillos y arrastrándolo de vuelta a una cortina de gas tóxico.

La silueta de Garbodor parecía haber crecido, alimentándose de cualquier rastro de escombros, polvo y hasta sangre derramada en el campo de batalla, y el rechinar vidrioso de sus colmillos le crispaba los nervios a la chica de Spikemuth, que hasta ese momento creía estar perfectamente habituada a cualquier ruido estridente gracias a los conciertos de su hermano mayor.

—Intentaré regalarte unos segundos extra —le dijo la profesora, emergiendo de la cortina de humo escoltada por un relámpago peludo que paralizaba en el acto cualquier intento de los pokémon venenosos por agredirla—. ¿Cómo se encuentra de ejercitado tu Thievul?
—Al 120% —respondió Marnie sin dudar. Sonia le sonrió.
—Dicen que son los mejores ladrones de Galar, ¿me equivoco? —Marnie entornó la mirada, y la sombra de malicia que danzó en sus ojos celestes fue todo lo que ella necesitó como respuesta—. Entonces tengo un gran robo para encargarle.

Oleana observaba la densa nube de gas venenoso que expulsaba su Garbodor mientras enfrentaba al implacable Stonjourner de Sonia. La batalla parecía reñida, pero de algún modo el tipo roca se las había arreglado para descargar una Avalancha al otro lado de la terraza, liberando de las llamas controladas por Slowbro a los pokémon siniestros de aquella mocosa altanera de Spikemuth. La mano derecha de Rose, por supuesto, detestaba con su alma a la gentuza de ese pueblo indomable. Por ello, las únicas palabras que le susurró a su vieja compañera de basura antes de perderla de vista dentro de la cortina verdosa y púrpura fueron que se ocupe, en última instancia, de la chica de cabello oscuro y coletas.

Mientras oía los chillidos agudos de Klara cada vez que Dracovish barría el suelo con uno de sus pokémon, Oleana se manchaba los nudillos con labial rojo y miraba de reojo la hora avanzando en su reloj. Tenían que resistir el tiempo necesario, y no podía confiarse en que Sonia simplemente se hubiera alejado del combate para asistir a la nueva líder. Debía esperar un ataque sorpresivo en cualquier momento, pues ella misma se mostraba desprotegida con sus cinco pokémon ocupados luchando desperdigados por la torre, así como incendiando e inundando lentamente las instalaciones. El humo negro ascendía por los recovecos del suelo y los cráteres en el techo de la impresionante edificación, envolviendo como una serpiente malévola el pilar de luz rojo que enloquecía a las bestias salvajes que asediaban Wyndon y eran repelidas con gran esfuerzo por los líderes de la región.

Una nueva silueta se formó delante de sus ojos dentro del manto tóxico invocado por su pokémon, y la figura de un Thievul altanero emergió con una sonrisa estampada en su rostro clavándole la mirada. Instintivamente, Oleana retrocedió un paso mientras le enseñaba al zorro el brazalete cargado de Energía Dinamax en su muñeca. Entre sus finos dedos, una pokébola se agrandaba y una brillante lengua roja se desdoblaba en el gigantesco pilar a sus espaldas. Pero el tintineo de la porcelana con la que el taco aguja de su zapato chocó le hizo girar la vista inmediatamente, mientras la luz carmesí que envolvía la pokébola de Garbodor cegaba parcialmente su visión, y una figura espectral emergió de su propia sombra a los pies de la tetera que un Yamper juguetón había arrastrado hasta allá con asombroso sigilo.

—Maldita perra —gruñó la mujer justo antes de intentar hundir la mano en el hondo bolsillo de su delantal para resguardar el brazalete, pero Yamper soltó una Onda Trueno que la paralizó de pies a cabeza justo a tiempo, y Guywill aceleró desde el otro lado para intentar arrancárselo con los colmillos de la muñeca. Increíblemente, la mujer era más tenaz que muchos pokémon a los que Yamper había electrificado antes, y consiguió torcer su cadera hacia un lado para evitar que el ágil zorro consiguiera morder el brazalete.
—¡Guywill, Psíquico! —gritó Marnie corriendo lejos del abrazo de un Drapion que intentó retenerla mientras Klara pegaba gritos afónicos sobre su lomo, huyéndole a su vez al Branquibocado de Dracovish.

Si el Yamper de Sonia no era suficiente para paralizar sus músculos, el Psíquico de Guywill debería bastar de sobra para bloquear su mente el tiempo suficiente para arrastrar lejos de su brazo la muñequera de energía. El Thievul derrapó barriendo el suelo con su larga cola de plumero y le dedicó una sonrisa a su entrenadora mientras enseñaba el brazalete entre sus finos colmillos: lo había conseguido. Y Oleana, con la mirada desencajada, abrió la boca para vociferar una orden que le salvó el cuello a Marnie justo cuando las tenazas de Drapion estaban por cerrarse sobre ella.

—¡¡Klara!! —rugió la imponente mujer, arrojando por los aires con todas sus fuerzas la pokébola todavía brillante de su pokémon. Yamper se impulsó sobre su hombro para saltar sobre ella, pero la pokémon de basura disparo una Bomba Lodo tan potente que se le hundió en el pecho dejándolo sin aire y enviándolo lejos de allí.
—¡¡Twinings!! —gritó Marnie a su vez, sabiendo impotente que ni con su mejor salto podría alcanzar el receptáculo que voló sobre su cabeza—. ¡¡Legado!!

Una sucesión de eventos caóticos levantó sus pies del suelo, o tal vez fueron los fuertes brazos del escorpión púrpura que se cerraron sobre ella. Tal vez solo buscaba tapar sus labios, o quizás intentaba partirla en dos con su estrujón. Vio cómo Sonia forcejeaba y llamaba con un grito a Stonjourner para liberarla de la prisión, y cómo Klara saltaba sin pensarlo dos veces desde su lomo para atajar en el aire la pokébola, haciendo brillar su propia muñequera Dinamax. Y del otro lado de la batalla campal, Twinings envolvió el cuerpo de Oleana con delicadeza y rodeó su sien con los finos brazos de ectoplasma, dejando pasar la sustancia a través de sus poros y expulsando una fragancia cálida que obnubiló sus pensamientos y desvaneció sus párpados en un trance profundo.

Por unos segundos, o tal vez minutos, tanto Marnie como Oleana perdieron la conciencia mientras un rugido bestial llenó cada espacio vacío en Wyndon, y la Torre Rose entera se agitó como el fuego de una vela en medio de una tormenta.

Como no tenía la costumbre de exteriorizar sus emociones, las personas a menudo daban por sentado que Oleana las ignoraba al punto de poder decir lo que quisieran sobre ella a sus espaldas.

—¿Cuántos años tiene esa chica?
—Debe haber cumplido los dieciocho, pero no creo que tenga mucho más que eso.
—Es admirable que a su edad ya sea la asistente principal del presidente.
—Sí, pero… ¿Por qué se comporta como si fuera un robot? ¿La habrá construido el propio Rose para sus propósitos?
—No debe estar bien de la cabeza. ¡Tanto trabajo debe ser estresante!

Jamás había mostrado agresividad, y siempre parecía paciente cuando le consultaban sobre la apretada agenda de Rose, los avances tecnológicos en el desarrollo de los reactores de Energía Dinamax y la organización de los principales eventos de la Liga Pokémon en Galar. Oleana era una mujer medida en sus palabras y sus actos, pero que de algún modo parecía siempre ejecutar a la perfección la voluntad de su jefe. Más allá de su avanzado intelecto, la misteriosa sombra del presidente parecía un auténtico genio de la lámpara cuando se trataba de los deseos de Rose, y fue gracias a ella que Macro Cosmos creció exponencialmente los últimos años, así como la popularidad de la liga regional en el resto del mundo.

—Señor —dijo Oleana una tarde, viendo la nuca bronceada del hombre que dejaba ver apenas su difuso reflejo en la ventana frente a él—. El chico del Charizard venció a Kabu, y Mustard comentó en una entrevista que está interesado en entrenarlo de cara a la Copa de Campeones.

Rose soltó un gruñido, hundiéndose en el asiento de su sillón y desapareciendo bajo el alto respaldo aterciopelado. Cada cierto tiempo, el presidente se permitía tener un día de mal humor, pero guardaba el recaudo de exteriorizar sus demonios únicamente en compañía de su mano derecha. Ese nivel de confidencia era, tal vez, lo único que todavía despertaba algo parecido a una emoción en ella. Al menos le resultaba confortante saber que Rose no debía forzar dolorosas sonrisas en su presencia.

—El líder de Motostoke sufrió tres derrotas seguidas el día de hoy —continuó informando la mujer, revisando un bloc de notas—. Considero que no sería un despropósito evaluar un posible descenso de categoría. Puedo reunir al comité oficial y--
—Déjalo —soltó Rose, haciendo un ademán con la mano sin dejar de darle la espalda desde su sillón. Sus ojos simplemente miraban vacíos los recovecos de la imponente ciudad que se erguía al otro lado del inmenso ventanal de su despacho. Las cortinas estaban completamente corridas y, sin embargo, apenas algunos débiles rayos de luz se filtraban por los cristales, como si las nubes grises en el cielo se resistieran a bendecirlo con el brillo de su sol. Como si supieran todo lo que había hecho, y lo que estaba pensando hacer hace tiempo—. Si Kabu decidió dejar de ser un problema para los novatos, entonces no lo volveremos un problema para nosotros. Dejemos que él solo hunda lo que le quede de reputación.
—Sin embargo, señor —observó Oleana, deslizando a toda velocidad su vista sobre las interminables líneas de texto estadístico en sus notas personales—, el rendimiento de los últimos retadores estuvo muy por encima de la media. El muchacho de Spikemuth lo derrotó sin perder un solo pokémon en combate, y afirmó que no necesitará de ninguna “energía especial” para que sus pokémon arrasen en la Liga.
—Todos se llenan la boca de palabras tras una buena racha —suspiró Rose, dejando salir el humo del cigarro que sostenía entre los labios—. Pero cuando vean de lo que son capaces con todo ese poder, no podrán resistirse. Verás que la usarán, Oleana, no te preocupes por un hablador más con un puñado de medallas en el saco.
—No es por mí —agachó la cabeza la mujer—. Sabe que quiero impulsar el uso de la Energía Dinamax para que usted pueda--
—No necesitas recordármelo, querida —sentenció el hombre, mirándola por primera vez al girar un poco la cabeza. Oleana estaba segura de que le dedicaría aquella sonrisa fingida y condescendiente que le recordaba al gesto inexpresivo del peluche desvencijado que la había acompañado durante su infancia en las calles de Wyndon, y no se atrevió a sostenerle la mirada—. Eres la única persona que lo sabe y, a riesgo de que me tomes por mentiroso, preferiría que continúe siendo así. Los rumores circulan a toda velocidad hoy en día, y necesito que seas todavía más reservada de ahora en adelante.
—Cumpliré su sueño, señor —afirmó Oleana, visiblemente conmovida por la confesión que su jefe le había revelado hacía un año atrás, cuando sus manos se mancharon de sangre por primera vez. Ella no lo sabía entonces, pero aquel sería solo el inicio de una serie de errores que le costarían la vida a varias personas dentro y fuera de su empresa—. Recolectaré las Estrellas Deseo que faltan, y Wyndon se iluminará con la Energía Dinamax a fin de año. Nadie ignorará el poder del que es capaz esta región bajo su liderazgo.
—Lo dices muy seria, Oleana —soltó Rose, interrumpiendo su discurso lleno de ahínco con una sonrisa que la desarmó por completo. Rose notó que la mujer desvió la mirada inmediatamente, y su sonrisa solo se ensanchó más hasta liberar una sentida carcajada—. Permítete sonreír un poco. El poder es importante, pero si olvidas que tienes un corazón latiendo dentro tuyo, entonces estarás muerta de verdad. Quiero que la Energía Dinamax haga latir todos los corazones de Galar.

Claro que lo quería. Incluso aquellos que se hubieran sumido en un sueño profundo durante milenios enteros. Encender un faro de esperanza en la oscuridad, blandir las armas con las que enfrentaría al mal renacido, y cuando por fin todo se mantenga en un profundo silencio… Tal vez ahí podría escuchar el único corazón que realmente buscaba encontrar en medio de la desolación. Oleana se preguntaría durante mucho tiempo si ese latido que anhelaba Rose sería el de su hermano desaparecido, el de la bestia de las leyendas o… tal vez el suyo propio. ¿Acaso él deseaba verla sonreír una vez más para no convertirla a ella en lo mismo que él se había transformado?

Pero ella mató por él, tiempo después. Y, casi como si de un premio se tratase, Rose le devolvió ese viejo y roto recuerdo en forma de pokémuñeco. Oleana lo tomó como un castigo, como un reflejo de su dependencia y de su miseria. Pero también como una señal de que Rose sabía quién era ella realmente. Recordaba a la perfección el instante en el que la había descubierto en ese callejón sin salida, otorgándole una salida a ella y a Trubbish. Encerrándolas a ambas en una simple pokébola que deslizó amablemente con una sonrisa en el rostro.


La sonrisa de Rose se agitó y desfiguró antes de que pudiera disfrutar lo sincera que había sido en ese distante primer recuerdo, y dio paso a un manto de oscuridad que la tiró al suelo cuando el rugido de su bestia desatada la arrastró de vuelta a la realidad.

Una Garbodor tan grande como un edificio de tres plantas alzó sus brazos por los aires y arañó el techo de la cúpula de cristal con sus garras que eran ahora postes de luz retorcidos y parpadeantes. Cualquier resto de basura en su interior se había hinchado tanto como él, emergiendo por todo su cuerpo y asomando peligrosamente para hacerle sombra a todo lo demás. Un pequeño barquito de juguete parecía ahora un crucero donde cabría una familia entera, y el inexpresivo rostro deshilachado y remendado de Clefairy se levantó por encima suyo mientras ella temblaba de terror en el suelo, asediada por los gruñidos feroces y salvajes tanto de Guywill como de Yamper. El rostro inexpresivo de la niña que había aprendido a defenderse apagando todo atisbo de emoción, a resguardarse entre los seguros brazos del hombre que no dudaba en cometer asesinatos con tal de seguir adelante con sus propios planes. Un hada de mentira, una infancia arrancada de raíz. Otra infancia arrancada de raíz.

—¡¡Garbodor!! —chilló Oleana, cuando los colmillos de los canes se tiñeron de negro—. ¡¡Gigapestilencia!!

Los cristales de la cúpula en lo alto de la torre se empañaron por el verdoso hedor desprendido por la pila de basura que luchaba por defender a su compañera. Klara cabalgaba sobre su Scolipede lejos de la Rueda Aural con la que Hysteria la perseguía para arrollarla, mientras que Drapion y Slowbro se trenzaban en un combate a puro desgaste contra Margaret y Duke, que parecía a punto de caer desmayado por la insoportable presencia de veneno en el campo de batalla.

Sonia y Marnie se aferraron a las barandas en un borde para no salir disparadas cuando el rugido de Garbodor invocó una serie de chorros de mugre disparados desde el suelo y precipitándose como una lluvia pestilente que hacía arder la piel de todos los que la recibían. Afortunadamente para ellas, si es que así podían considerarlo, Garbodor había concentrado su ataque únicamente en los pokémon rivales, intoxicándolos en el momento. Sin embargo, y pese al veneno haciendo mella en su estado de salud, Dracovish y Stonjourner se impulsaron junto a Yamper ascendiendo por distintos flancos del gigantamax para asestarle sus mejores ataques, pero un simple sacudón de la mole los mandó a volar.

—¡¡Guywill!! —gritó Marnie, insistente, mientras Sonia envolvía su cuello con una manga de su guardapolvo rotoso para que use a modo de bufanda contra el veneno—. ¡¡Psíquico y Bola Sombra!!
—¡Vul!

Acelerando como disparado por un cañón, Guywill trepó corriendo prácticamente de forma vertical por la espalda grumosa del monstruoso pokémon gigante, sorteando obstáculos tales como un imponente avión de juguete e incluso un peluche de Substituto mientras formaba una estela de bolas sombrías que hacía danzar con su técnica psíquica, hundiéndolas en el cuerpo de Garbodor y haciéndolas estallar tras su paso para herirlo todo lo posible desde adentro. Las defensas de la bestia eran descomunales, pero tal vez esa retahíla de ataques fantasmales podría turbar su espíritu el tiempo necesario para que los pokémon de Sonia hicieran el resto.

—¡¡Deshazte de esa basura, Garbodor!! —ordenó Oleana, poniéndose de pie a tropezones y pegando una patada al aire para sacarse el zapato cuyo tacón había roto con la caída.

El envenenamiento nublaba sus sentidos, pero Guywill sabía que estaba cerca de alcanzar los cuernos en lo alto de la montaña de mugre. El zorro astuto se dio impulso expulsando un Pulso Umbrío para llegar más rápido todavía, pero Garbodor no necesitó voltearse para hacerle frente al escurridizo adversario, y con un rugido de dolor se atravesó el pecho con uno de los caños de hierro que sobresalían de la pila de barro y tierra que tenía por mano, emergiendo por su espalda y disparando un chorro de veneno a presión que golpeó el estómago del Thievul, estampándolo contra la cúpula de cristal y haciéndole una grieta por la fuerza del disparo que se expandió por todo lo alto, partiéndola en dos finalmente.

—¡¡No!!
—¡¡Marnie, detente!!

¿Cómo iba a escucharla? No había tiempo ni espacio para la sensatez en un momento como ese. Marnie se zafó de los brazos de la profesora y corrió con todas sus fuerzas hacia el cuerpo del pokémon que caía rendido desde más de treinta metros de altura. Saltó por encima de un lago de ácido que podría haberle deshecho las botas, y aceleró agachándose para evitar un coletazo del Drapion que intentó interponerse en su camino. Klara retorció una expresión de incrédula sorpresa al ver los asombrosos reflejos de la líder que parecía quieta y taciturna, y que ahora actuaba como un émulo de la Forma Voraz de su Morpeko, quien a su vez rodó al ras del suelo y tumbó finalmente al veloz Scolipede, haciéndola caer también a ella.

Justo cuando estaba por alcanzar a su pokémon e intentar, tal vez en vano, detener su pesada caída, uno de los tres tentáculos en la mano diestra de la gigante venenosa envolvió sus tobillos, uniendo sus piernas y levantándola por los aires como un Magikarp arrastrado por la mejor caña de pescar. Hysteria soltó un chillido de terror cuando vio el cuerpo de su entrenadora zamarreado contra el viento y rumbo a una muerte segura, y aceleró envuelta en su feroz rueda de chispas azules y negras elevándose por encima de la propia cúpula que se terminaba de desmoronar con el filo de su velocidad, impulsándose con sus patas traseras y envolviéndose nuevamente en otra Rueda Aural con la que consiguió cortar el alargado tentáculo de Garbodor, obligándola a soltar un grito doloroso mientras Marnie era liberada por los aires a merced de la inclemente gravedad.

La cúpula estalló y los vidrios se desmoronaron peligrosamente. Sonia solo pudo refugiarse bajo el cuerpo de su Stonjourner a punto de caer rendido por el veneno, mientras un Dracovish igual de moribundo arrojaba mordiscones al aire para triturar los escombros cortantes. La profesora abrazó a su Yamper debilitado, temiéndose lo peor mientras sus ojos veían cómo Marnie caía fuera de los límites de la torre.

Margaret se arrastró con la lengua afuera intentando alcanzar el borde con las garras, pero el veneno acabó por derrotarla. Twinings intentó hacer lo propio, pero un Psíquico de Slowbro lo aplastó contra el suelo. Guywill e Hysteria cayeron inconscientes uno junto a la otra tras un último y temerario envite contra esa Garbodor herida que, sin embargo, se rehusaba a caer vencida todavía. Duke rugió entre las garras ponzoñosas de Drapion y estiró un brazo arrojando sus largos tentáculos de pelo oscuro para envolver a Marnie por el torso, intentando resistir con todas sus fuerzas antes de dejarla caer a los brazos de la muerte.

La chica estaba casi inconsciente por el contacto directo con el cuerpo sumamente tóxico de Garbodor, y todo daba vueltas mientras bajo sus pies veía cómo el fuego combinado de los líderes ahuyentaba el peligroso taladro del Rhydon gigante que regresaba espantado a las montañas nevadas de las afueras. El humo negro salía desbordado por los ventanales rotos de los pisos altos de la torre, producto del incendio desatado por Salazzle, mientras que el suelo se inundaba gradualmente por el Surf empleado por Milotic, tal y como Oleana había amenazado minutos atrás.

Si el plan de Rose era arrancar toda esperanza en los corazones de Galar esa noche, definitivamente estaba dándole resultado. Oyó con claridad el rugido de dolor de su Grimmsnarl mientras Drapion hundía su cola venenosa en el brazo con el que se aferraba a ella para no dejarla caer.

—¡Duke…! ¡No te… dejes vencer por esa cosa…! —sollozaba ella, con los ojos cerrándosele y la cabeza pesándole—… no dejes que te gane. Suéltame y pelea. Necesitas este brazo para pelear… ¡¡Necesitas pelear con todas tus fuerzas y solo estoy siendo una carga para ti!!
—¡¡Grimm!! —gruñó el demonio oscuro de Marnie arrancándole un par de colmillos a Drapion con un férreo codazo de su brazo libre, viendo cómo su piel verde se tornaba ya casi completamente púrpura por efecto del veneno. Estaba a punto de caer, pero no lo haría sin salvar a su entrenadora.
—¡¡Te equivocas, hermanita!! —rugió con más fiereza incluso que el demonio de los bosques una voz que cualquiera allí habría reconocido. El acople de un micrófono ensordeció tanto a Klara como a Oleana, que se giraron incrédulas cuando el problema de la mocosa de Spikemuth parecía haberse resuelto por fin, y la sonrisa altanera del hombre que había llegado heló su sangre.

Una sombra a su lado aceleró y pasó de largo levantado una ráfaga de viento que levantó por los aires el cabello cenizo de la vicepresidenta y arrancó el moño de Dustox de la estrella musical frustrada. El manchón oscuro saltó con impresionante agilidad y giró en el aire atajando a Marnie y cruzando sus brazos fornidos alrededor de su torso, mientras un segundo pokémon que Marnie reconoció de un vistazo como Malamar emergió del humo negro que salía de los ventanales para formar un Reflejo que resistió el aterrizaje del mustélido, quien flexionó las piernas y se impulsó con todas sus fuerzas, regresando en un parpadeo a la seguridad de la terraza con la joven líder en brazos.

—¿Hermano? —parpadeó Marnie, incrédula, mientras Piers apoyaba un pie en alto por encima del cuerpo derrotado de una Milotic que su Toxtricity dejaba caer pesadamente en el suelo. Al otro lado, Scrafty hacía lo propio soltando de la cola a una debilitada Salazzle.
—Es tu pokémon el que te necesita a ti para seguir peleando —le dijo, llevándose el micrófono a los labios con la expresión más seria que le había visto nunca—. Si te das el lujo de morir… ¿Crees que a cualquiera de ellos les quedarían fuerzas para salir adelante? ¡No es ahora cuando los de Spikemuth bajamos los brazos! ¡¡Es ahora cuando los levantamos por encima de las mismísimas estrellas!!

Una ráfaga de viento sacudió su chaqueta de cuero y sus largas coletas de pelo oscuro, y el ruido de las hélices de un helicóptero negro fue socavado por el rugido de combate de una banda de punks, ebrios y maleantes con crestas fucsias en punta y ropa demasiado ajustada y sucia de cuero que saltaron desde su interior al techo del edificio, liberando rápidamente a un pequeño ejército de Liepard, Skuntank y Linoone que rodearon a los pokémon de Klara y a la propia chica. Dos miembros del Team Yell bajaron una pequeña rampilla a un lado del helicóptero y a través de ella descendió en último lugar la chica en silla de ruedas con largo cabello trenzado rubio con mechones fucsias y piercings en los labios decorando una sonrisa tan franca como hostil dedicada para Oleana, quien no podía creer lo que sus ojos veían, mientras sus dos pokémon escoltas le apuntaban directamente con sus espadas: Sirfetch’d y Golisopod.

—No te atrevas a acercarte a esa cabina —apretó los dientes Oleana con una ceja crispada y las pupilas encogidas. Las venas se marcaban en su frente por la irritación—. No asustas a nadie con ese par de buenos para nada acostumbrados a la derrota. ¡Ninguno de ustedes puede intimidarme ahora mismo! ¡Todavía pue--!
—D-disculpen la demora —murmuró una voz fantasmagórica antes de que la figura de Allister apareciera subida a lomos de su Gengar, que se reía divertido con el rostro magullado por golpes y algunos dientes menos luego de su duro encontronazo con la Froslass a la que sujetaba inconsciente entre sus garras.
—Se complicó el tránsito para llegar —ironizó Bea, subiendo desde las escaleras acompañada por su Machamp con una mejilla hinchada por alguna férrea Patada Tropical de la Tsareena que yacía inconsciente en su par de brazos inferior—. Oh, veo que se nos adelantaron.

Piers sonrió con malicia mirándolos a ambos, complacido por su presencia, y tanto Allister como Bea se sintieron ligeramente inquietados por el aura que emanaba el misterioso ex líder de Spikemuth.

—¿Decía algo, señorita Oleana? —arrastró las palabras el máximo exponente del Team Yell, y Oleana se vio rodeada por varios frentes con un nivel individual superior incluso al de su Garbodor. Solo contaba con la Energía Dinamax especialmente para ella, y negada a cualquier otro que intentase usarla… Pero Joan estaba demasiado cerca de la cabina que Slowbro había sellado retorciendo barrotes de hierro en la puerta.
—Date por vencida —soltó Joan, quien no podía ocultar que seguía débil por el ataque del Bronzong en las afueras de su pueblo—. Rose jamás pondría algo tan valioso como su propia obsesión en manos de alguien más; lo que tú hagas o dejes de hacer aquí ya no tendrá nada que ver con lo que él orquestó para Galar.
—Marnie —susurró Sonia, sonriéndole con un entusiasmo que la joven todavía no podía terminar de procesar, incrédula de estar rodeada de pronto por tanta gente de su bando—, ganamos. No tiene ninguna escapatoria.
—Si creen que pueden arrancar de mis manos la posibilidad de ser útil para él… —apretó los dientes Oleana, mientras sus nudillos huesudos temblaban y sus uñas rojas se hundían en las palmas de sus manos, haciéndolas sangrar.

Estaba tan irritada por la permanente intromisión de estos molestos líderes a los que el presidente había dado todo que comenzaba a experimentar algo que no había sentido en mucho tiempo: el deseo auténtico por ocuparse de algo por su cuenta. No estaba siguiendo ciegamente las ordenes de su jefe. No seguía un mandato inculcada desde pequeña por un intrincado lavado de cerebro. No era una fanática… Era un ser humano lleno de odio y remordimiento. Llena de desesperación e inquietud. Llena de dudas, y de certezas. Iluminada entonces por aquella repentina revelación, Oleana se permitió aflojar el agarre a su propia carne, y dejó caer los dedos y los hombros, ablandando su expresión por primera vez en una eternidad y dedicándole una mirada a Piers y Joan que les heló la sangre.

—Están equivocados —resolvió—. Yo soy yo, y ustedes despertaron en mí un deseo que va mucho más allá de cualquier responsabilidad que tenga para con el presidente. He mirado al mundo desde abajo tantas veces, avasallada por su inmensidad… Y hoy finalmente puedo verlos a todos ustedes, entrenadores cegados por su ego, a los ojos. No… Puedo verlos incluso por encima de todas sus cabezas. Y si intentan hacerse más grandes que nosotros… ¡¡Los aplastaremos una, y otra, y otra vez hasta que no puedan ver otra cosa que su sombra insignificante!! ¡¡Garbodor!!

Ellos eran la única basura que debía ser limpiada. Ellos quienes sometían a los pokémon al juicio de su voluntad, pero que no dudaban en señalarla a ella cuando obraba para complacer al único que se había fijado en su insignificante presencia. Ellos, quienes le gritaban con desesperación a sus bestias que se arrojen al ataque, que se sacrifiquen, que se pongan en peligro para mantenerlos a ellos a salvo. El Sirfetch’d trazando una perfecta línea recta como si se creyera un caballero en una justa, apuntándole a ella misma con su puerro como lanza. El Golisopod blandiendo sus espadas de Hidroariete para pulverizar los barrotes retorcidos de acero que sellaban el acceso a la cabina de control. El Obstagoon acelerando para erguir su Obstrucción delante de Marnie, buscando protegerla de la devastadora explosión de energía tóxica que liberó la Garbodor Gigantamax junto a un rugido que hizo estallar cristales en toda Wyndon. Y el resto de pokémon que todavía estaban en condiciones de pelear saltando con todas sus fuerzas para bloquear el ataque del coloso con sus propias energías, intentando que retroceda con envites frontales y disparos de energía a larga distancia, mientras la Torre Rose comenzaba a hundirse por el propio peso de su desmedida ambición.

—¡¡Marnie!! —rugió Piers, haciendo que con una poderosa energía psíquica su Malamar contuviera a tiempo el Asalto Estelar con el que Sirfetch’d sin duda podría haber liquidado a Oleana en un parpadeo. Antes de que Joan pudiera reprocharle nada, Sonia aceleró por un lado e ingresó a la cabina pateando la puerta y posicionándose justo frente al teclado, viendo más allá de los monitores cómo Marnie alzaba la vista al Grimmsnarl herido que, aun así, hundía sus garras en la mugre que daba forma a Garbodor para escalar su cuerpo—. ¡¡Duke es el que está más alto, necesitamos que llegue más allá!!

Sacudiendo sus brazos tentaculares y desprendiéndose de la mugre y los desperdicios que formaban su cuerpo, Garbodor alejaba a las bestias que intentaban golpearla desde todos los flancos, envolviéndose sobre su propio eje y vomitando Residuos de proporciones colosales que formaban cascadas putrefactas desbordando por los márgenes del rascacielos. Machamp y Gengar estaban ya agotados de sus encuentros previos con Tsareena y Froslass, así que no tardaron en caer bajo una pila de juguetes rotos gigantescos que ocultaba la bestia en su interior. Los pokémon del Team Yell que no estaban entretenidos con los de Klara caían rendidos ante el veneno antes de poder acercársele lo suficiente como para dañarla. Los pokémon de Sonia hacían lo que podían para repeler la cortina de humo tóxico que se esparcía rápidamente por la terraza, pero ni todas las barreras psíquicas que formaba Malamar alrededor podían contener la potencia desatada del pokémon de basura.

Y trepando casi hasta colgarse de sus propios colmillos de vidrio roto, Duke se sentía al borde del desmayo cuando le llegaba la respiración de aliento pútrido de Garbodor de frente. Pero tenía que llegar a lo más alto para descargar sobre ella todo su poder. Solo desde una posición privilegiada como esa podía desmoronar ese pesado montículo de mierda.

—¡¡Duke!! ¡¡Puedes hacerlo!! —lo animaban los del Team Yell coreando a cánticos su nombre.
—No… No podrá solo —murmuró Marnie, mientras el Obstagoon de su hermano absorbía el veneno y se volvía más grande y fuerte, producto de las Agallas—. Perdón, hermano, pero--
—¡¡No te atrevas a disculparte!! —rugió Piers al otro lado, con sus pokémon sujetando finalmente a Oleana para que no intentara escapar—. ¡¡Jamás te disculpes con nadie por ser la más fuerte, hermanita!! ¡¡Todos confiamos en ti ahora!! ¡¡Usa todo ese poder como lo creas conveniente!!

Había recibido ese viejo prototipo de brazalete para desatar la Energía Dinamax desde que se había ganado el merecido puesto en las semifinales de la Copa de Campeones, de mano del mismísimo Rose. Se había rehusado a utilizarla, viendo cómo Macro Cosmos ponía toda su dedicación en el desarrollo y explotación de esa anomalía en la naturaleza y no en cuidar de los pueblos en decadencia de la región, volviendo a lugares como Spikemuth espacios casi invisibilizados para el resto de Galar. Por principios y rebeldía natural, había arrojado esa muñequera al fondo de una cajonera tapada por recuerdos perdidos de sus épocas como entrenador novato, y se había prometido nunca usarla. Marnie había aprendido a rechazar esa clase de poder corrupto, y se había vuelto una de las entrenadoras más prometedoras de Galar siguiendo firmemente esa convicción.

Tuvo que ver a la Negra Noche a la cara, y a su hermana arrojándose a los brazos de la muerte sin dudas ni temor para comprender que ya había alcanzado su propia cima como entrenadora. No necesitó otra razón para lanzarle la Muñequera Dinamax que siempre se había rehusado a emplear, viendo la distracción del propio Grimmsnarl entre los ojos de Garbodor como la oportunidad perfecta para hacer algo que Oleana jamás habría imaginado posible.

—¡¡Hazlo gigante, Marnie!! ¡¡Será más grande que su bolsa de mierda!! —vociferó el rockero de Spikemuth, aferrándose al micrófono con forma de calavera que llevaba siempre consigo, mientras su propio Toxtricity amplificaba sus palabras para sacudir el campo de batalla—. ¡¡No lo dudes nunca, hermanita!! ¡¡Spikemuth está orgulloso de ti!!
—Y yo de ustedes —suspiró ella, esbozando una sonrisa tras atajar la muñequera en el aire y sintiendo un chispazo de energía estremeciéndola desde la planta de los pies hasta el infinito que era ahora su mente. El poder que irradiaba ese extraño y aparatoso brazalete no podía compararse con el que le inculcaban su hermano, su pueblo y sus amigos luchando desde distintos puntos en toda Galar. No tardó en notar que el chispazo no había sido exclusivamente emocional, y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando comprobó que Hysteria tenía tantas ganas de luchar como Duke, incluso aunque su cuerpo apenas hubiera podido arrastrarla hacia sus pies.
—¡¡Ahora, Marnie!! —gritó Sonia, mientras el pilar de Energía Dinamax sobre la cabina parecía volverse menos rígido por un instante, meciéndose suavemente como si desde el centro de comandos la profesora hubiera conseguido aplacar a la bestia.

Se llevó el brazalete al pecho y dejó que embeba con la energía de las estrellas la esfera negra y verde en la que sus pokémon solían descansar. La ocaso ball se hinchó hasta pesarle en la palma de la mano, y la levantó por encima de su cabeza echándose hacia atrás y arrojándola mientras llenaba sus pulmones de aire para descargar luego un grito que nadie podría ignorar.

—¡¡DUKE, ESTO POSIBLEMENTE TE VA A DAR MIEDO…!! ¡¡PERO ESPERO QUE A ESA GARBODOR LE DE MUCHO MÁS!!

Y siendo atrapado por un instante en el interior del receptáculo que siguió creciendo hasta cegar los ojos desencajados de la pila de basura, Duke estalló en el aire envuelto en un torrente de Energía Dinamax que pasó rápidamente del carmesí más cruel al magenta más hipnótico, desatándose su espíritu y expandiéndose cada extremidad en su cuerpo, adhiriéndose más a él una capa tras otra del manto oscuro que era su pelaje. Su complexión hosca y encorvada se estilizó, sus piernas se alargaron mucho más que sus brazos, y la melena de cabello que caía sobre sus hombros y espalda ahora se elevó envuelta en una aureola de nubes que lo coronó como rey absoluto incluso de la Negra Noche. No era simplemente un Grimmsnarl Dinamax, sino que había adoptado la rara forma Gigamax a la que solo unos pocos privilegiados podían aspirar.

—¡¿Cómo te atreves a emplear la Energía Dinamax desarrollada por nosotros?! —chilló Oleana antes de que Malamar envolviera su mandíbula con uno de sus tentáculos, pero la secretaria lo mordió tan fuerte que el psíquico se sobresaltó, permitiéndole hablar todavía un poco más—. ¡¡Se supone que ustedes estaban en contra de eso!! ¡¡Nos boicotearon durante años!!
—Que yo sepa, ustedes no tienen los derechos exclusivos de esa energía —entornó la mirada la líder de Spikemuth con un destello de malicia, justo cuando su Grimmsnarl la asestaba una pesadísima patada descendente en el cráneo a Garbodor, hundiéndola como un charco de mugre antes de arrojarse nuevamente contra él, intentando estrangularlo con sus brazos extensibles—. El fenómeno Dinamax data de mucho antes que tú o tu jefe. Además… Mira cómo se divierte Duke usándolo.

El intercambio de golpes ponzoñosos y sombríos despedazó lo poco que quedaba en pie de la cúpula de cristal, y todo el mundo tuvo que cubrirse las cabezas. Un paso en falso podría haber hecho caer al vacío a cualquiera de ellos, pero todos estaban demasiado paralizados por la brutal confrontación como para mover un solo músculo de sus piernas. Incluso los pokémon más aguerridos se limitaban a observar con una mezcla de impotencia, rencor y fascinación cómo Duke ponía a Garbodor contra las cuerdas lentamente, desgastando su inhumano aguante a base de golpes secos, mordiscos que no le hacían asco a sus restos putrefactos y una patada con su pierna izquierda convertida en un taladro de sombras cortantes que pulverizó el peluche de Clefairy en miles de pedazos, desperdigándose en un remolino de viento ascendente delante del rostro incrédulo de Oleana.

Cuando todo parecía decidido, Garbodor atravesó su propio cuerpo con el caño retorcido que emergía en su mano izquierda y trabó con éste los colmillos de un Duke tan divertido como desaforado por el poder conseguido. Quizás estaba cegado por la Energía Dinamax, o tal vez solo estaba siendo tan salvaje como lo era siempre desde que había evolucionado por primera vez en su batalla contra Allister. Sea como fuere, la extremidad de Garbodor fungió como caño de escape y dejó salir un torrente de gas tóxico que aturdió cada sentido del ogro negro, colándose por sus conductos respiratorios y haciéndolo retroceder pesadamente mientras su postura erguida y orgullosa se encorvaba lentamente de nuevo, flexionando las rodillas y agachando la cabeza con una tos virulenta de la que salía veneno púrpura.

—¡Duke! —se alarmó Marnie, llevándose las manos a la boca. Oleana soltó una risilla mordaz.
—¡¿Lo ves?! ¡¡Por mucho que lo intentes, nunca podrás entender lo que es crecer desde lo más bajo!!
—Tienes razón —concedió ella, devolviéndole la mirada y bajando la mano que tapaba una sonrisa maliciosa que hizo retroceder incluso a Allister—, crecer realmente apesta.
GRIMM…

Los dientes apretados del gigante siniestro se retorcieron mientras su mandíbula hacía crujir una sonrisa maquiavélica, y los ojos rojizos de Grimmsnarl se enfocaban desde su ensombrecido cuerpo agazapado hacia la desconcertada Garbodor en las alturas. Marnie retrocedió unos cuantos pasos y Oleana notó cómo una ráfaga de chispazos eléctricos escapaba entre los dedos cerrados de la mano diestra de Duke, que no dudó en azotar el aire con un férreo manotazo de volea liberando finalmente a la cobaya enardecida que cortó el viento con su pequeño cuerpo convertido en un proyectil ineludible.

—¡¡Rueda Aural, Hysteria!! —ordenó Marnie con su dedo apuntando al mismo cielo, y las chispas se envolvieron a lo largo formando sierras que silbaron y rugieron hasta concentrarse en una sola y descomunal rueda de hámster para que pudiera correr hasta el mismo firmamento.

La boca de Garbodor quedó abierta y su expresión bobalicona se petrificó mientras su pecho estallaba por la violencia del impacto, y la Rueda Aural de la cobaya seguía de largo hasta convertirse en la única estrella resplandeciendo en ese oscuro manto negro que era el cielo. Duke extendió las garras en sus manos para formar alargados tentáculos de pelo negro con los que atrapó el cuerpecito de la Morpeko antes de que cayera al vacío, devolviéndola a salvo a los brazos de una Marnie que la abrazó temblorosa por lo arriesgado que había sido eso.

Allister cayó de espaldas, anonadado al contemplar cómo Duke volvía a salirse con la suya, alzándose con un triunfo gracias a una estratagema traicionera donde fingía haber sido amedrentado por la culpa o la fuerza de su rival. Oleana, por su parte, permaneció paralizada mientras la Energía Dinamax explotaba y abandonaba el cuerpo de su pokémon, que caía rendida en el suelo sin poder creer lo que había sucedido.

—¡Déjenme! ¡Suéltenme, calvos asquerosos! —chillaba Klara mientras un par de Yell grandulones la inmovilizaban atándole los brazos al torso con una cadena—. ¡Esto es absolutamente ilegal!
—Si sigues soltando toda esa mierda me harás vomitar —soltó Joan, viéndola de reojo con su instinto asesino más afilado que nunca, mientras Golisopod mataba de terror al Slowbro que se había encerrado por su propia cuenta en una prisión psíquica junto a los derrotados Scolipede y Drapion.
—¿Se encuentran todos bien? —preguntó Sonia cuando llegó hasta Marnie y Piers, que se repartían abrazos con Hysteria y el resto de sus pokémon. Los hermanos de Spikemuth le devolvieron a Sonia una sonrisa tan radiante que la pelirroja creyó estar en medio de un sueño.
—Rose acaba de perder una pata importante para su plan —afirmó Bea, viendo cómo Oleana se dejaba caer sobre sus rodillas, observando en shock los trozos desperdigados de tela rosa y algodón que habían dado vida a su Clefairy de peluche alguna vez. Su única compañía durante su primera infancia, despedazada. Su compañera pokémon, gravemente derrotada. Y el hombre que la había elegido para acompañarlo el resto de su vida como adulta… ¿Acaso él se encontraría en mejores condiciones?
—Oye —le dijo Marnie entonces, y Oleana salió por un instante del ensimismamiento—. ¿Tienes idea de cómo se puede bajar rápidamente de este lugar?
—Tenemos el helicóptero que nos quedamos la última vez que Rose atacó Spikemuth —dijo Piers con malicia, señalando el impresionante vehículo negro.
—Gracias por toda la ayuda —dijo Sonia sentidamente, y Piers se limitó a hacer una mueca que afloró en sonrisa al encontrarse nuevamente con un abrazo de su hermana menor.
—Vámonos d-de aquí, a-antes de q-- —pero la propia tartamudez de Allister se quebró cuando la torre entera se agitó, y una cortina de humo se expandió desde sus cimientos mientras algunos ventanales estallaban y bloques enteros de hormigón se partían desde la estructura misma del rascacielos.

Pronto, el cielo sobre ellos se torció, y el pilar de Energía Dinamax parpadeó titubeante, alterándose la gravedad misma sobre la cual estaban parados cuando todo comenzó a desmoronarse, cayendo por su propio peso tal y como Oleana había deseado para sepultarlos a todos bajo sus escombros.


Ciudad Hammerlocke


La forma Eternamax de Eternatus había sido desatada, recogiendo con inigualable codicia cada partícula de Energía Dinamax que hubiera sido emitida en todos los rincones de Galar. La bestia retorcía ahora su larga columna de huesos en forma de una espiral que alteraba las corrientes de viento y la gravedad en toda Hammerlocke, desprendiendo porciones de tierra y piedra y elevándolas por los aires en un carrusel de infinito terror. Las garras en que se había convertido rasgaban con su filo la tela de la realidad delante de los ojos de los allí presentes, que contemplaban cómo el cielo negro se quebraba en un caleidoscopio de imágenes distorsionadas de sus viajes, sueños y pesadillas.

Los miedos que albergaban sus corazones se veían reflejados en aquella proyección demencial con ecos a un pasado que no debió ser y a un futuro que, esperaban, jamás sea. Un padre perdido entre la nieve. Una madre abrazando el cuerpo de su hijo mientras era azotada por las olas hasta ya no poder más. Una muralla inalcanzable de espaldas que volteaban admiradas hacia las verdaderas figuras, ignorando todos sus esfuerzos. El fin de Galar como la habían conocido. El fin de los tiempos.

—¡Charizard! —vociferó el campeón, avanzando junto al lagarto que se reincorporó con una mueca de dolor, pues el veneno esparcido por la entidad gigantesca era capaz de corroer incluso el acero que revestía el plumaje de los Corviknight—. Necesito un poco más de tu poder, amigo. ¿Crees que podr--?
—¡Grruaurgh! —rugió secamente su inicial de fuego, azotando el suelo resquebrado con la pesada cola terminada en una llama que se rehusaba a extinguir. Claro que podía; el pokémon más fuerte del entrenador más fuerte no se daría por vencido ante algo tan insignificante como un apocalipsis. Leon sonrió, aliviado por ver que no se dejaría doblegar por algo como el miedo. No lo había hecho contra ese Steelix en el desierto, y tampoco lo haría ahora que se había vuelto mucho más fuerte.

Una mueca de dolor emergió en su rostro al comprobar, mirando por encima de su hombro, que tanto su hermano como Victor y Gloria se hallaban todavía petrificados con la mirada clavada en el cielo que les revelaba sus peores pesadillas. Los estaba sometiendo a un peligro que lo llenaba de culpa, y sabía que era una carga demasiado pesada para cualquiera… Pero alguien tenía que seguir luchando. Alguien tenía, al menos, que tratar.

—Entonces, le apuntaremos a la palma —evaluó Leon, visualizando cómo las garras se mecían casi con calma, como si ahora Eternatus supiera que tenía todo el tiempo del mundo para jugar con sus vidas como quisiera. Le demostraría lo equivocado que estaba—. ¡¡Anillo Ígneo!!
 
El lagarto alado vomitó una explosión de fuego circular que encendió el cielo con sus brasas, pero Eternatus extendió su garra índice como ofreciéndola al propio anillo, y la sacudió creando una ráfaga de viento que partió en dos el ataque, disipándolo con la facilidad con la que se apaga la llama de un cerillo soplando suavemente. Apretando los colmillos, testarudo como era, Charizard desplegó las alas y las batió con fuerza arrojándose a una ofensiva frontal.

—¡Detente! —le ordenó su entrenador, consciente de inútil que sería intentar un golpe directo, pero fue la propia fuerza de Eternatus la que lo obligó a retroceder.

Apuntándole con su garra inyectada en Energía Dinamax y veneno ponzoñoso, el legendario expulsó un chorro de humo que golpeó el pecho de Charizard más fuerte que un Hiperrayo, arrojándolo hacia atrás sin que pudiera ni pensar en esquivarlo. El lomo de Charizard golpeó directamente contra Leon, que intentó recibirlo para amortiguar el golpe de su caída, pero junto al debilitado pokémon de fuego llegó una ráfaga tóxica que le hizo sentir un insoportable ardor en la garganta, y un rápido entumecimiento de sus músculos y articulaciones.

Su rango de visión se acortó drásticamente, y sus ojos se irritaron por el contacto directo con el veneno expulsado por el dragón gigante. Todo comenzó a oscurecerse para él, mientras sentía todo el peso muerto de su Charizard sobre su cuerpo. Eternatus emitió un crujido en los cielos como si estuviera tronándose los nudillos, y juntó sus cinco dedos al frente para expulsar cinco chorros de veneno sobre todo el castillo de Hammerlocke, condenándolos a una lenta agonía; pero alguien corrió más rápido de lo que su temor quería permitirle, y hundió en las grietas del suelo un escudo desgastado que repelió la tormenta ponzoñosa para protegerlos.

—Hop… No vayas… Por favor… Ponte a salvo… —sollozaba Leon, viendo con apenas un hilo de luz entrándole en los ojos cómo la espalda de su hermano parecía haberse ensanchado mientras se plantaba con todas sus fuerzas para evitar el retroceso. El escudo oxidado le confería una resistencia absolutamente inhumana, pero él sabía más que nadie que Hop era mucho más testarudo y fuerte que cualquier otro chico. Incluso sin el escudo por delante, él no retrocedería.

Se sintió inútil al principio, y luego profundamente orgulloso. Sus palabras no bastaban para ponerlos a salvo del peligro, y eran ellos ahora los que corrían por delante suyo para sumarse a la defensa de su hermano. Victor y Gloria sostuvieron sus brazos para aguantar mejor el peso del ataque enemigo, acompañados por Gear y Lancelot que abrieron sus alas para resistir el veneno e impedir que llegase a los chicos. Hop gritó con desesperación al mismo tiempo que el propio Eternatus, que había contemplado cómo ese insignificante humano había bloqueado su feroz acometida. Leon supo que su batalla había concluido cuando vio a los tres amigos peleando codo a codo, y una sonrisa afloró en su rostro justo antes de desvanecerse, perdiendo la consciencia por efecto del envenenamiento.

—¡Solo un poco más…! —gruñía Gloria, apretando los dientes con rabia mientras ocultaba su rostro tras el grueso escudo y sentía el silbido agudo del veneno pasando por encima de su cabeza.
—¡Resistan, chicos! —animó Victor a los pokémon de acero que enterraban sus ganchudas garras en el concreto para no ser arrastrados por la insoportable presión del legendario.
—¡¡Lee!! —gritó Hop, viendo cómo Leon caía finalmente a sus espaldas junto con el debilitado Charizard.

Era una imagen mucho más surrealista incluso que la de estar enfrentándose a Eternatus, y sus brazos flaquearon por primera vez cuando pensó que lo peor podía sucederle a su hermano mayor. Fue entonces cuando Victor y Gloria hicieron todavía más fuerza para sujetar el escudo, mientras Hop intentaba correr hacia Leon pero se detenía cuando un trueno partía el cielo y el crujido de los huesos que formaban a Eternatus retumbaban en su propia cabeza, susurrándole toda clase de malicias para amedrentarlo.

—Eres un inútil.
—Tus amigos confiaban en ti, y ahora los estás defraudando.
—Eres débil e insignificante.
—Jamás harás la diferencia en esta batalla.
—No podrás hacerlo sin su ayuda.
—No podrás hacerlo con su ayuda.
—Ninguno de ustedes saldrá vivo de aquí.


Sintió que un par de garras diminutas pellizcaban su nuca y lo forzaban a levantar la cabeza hacia el cielo ennegrecido, solo para contemplar cómo todas esas espaldas que lo ignoraban ahora se habían volteado para verlo de frente. Eran entidades sin rostro hablándole al unísono y apuntándole con un centenar de dedos acusadores. Por fin lo miraban, pero solo era para culparlo por su debilidad, por su cobardía y su inmadurez.

No tenía lo necesario para ser un campeón, pues Victor había sido mejor estratega que él. No tenía lo necesario para ser un amigo, pues había dudado de su amistad en Glimwood. No tenía lo necesario para protegerla, pues ella había sido siempre mucho más fuerte. Ni siquiera tenía lo necesario para ser un buen hermano, porque ahora el miedo y la angustia lo paralizaban en medio del caos, sin poder sujetar ese maldito escudo, sin poder correr hacia Leon para ver si respiraba. Eternatus era consciente de todas sus miserias, y las exhibía en el firmamento como castigo por haberse atrevido a hacerle frente instantes atrás.

Aprovechando la desazón generalizada, Eternatus dejó de ejercer su ponzoñosa presión sobre ellos y ganó un poco de altura mientras abría bien la mano que le daba forma, exhibiendo sus cinco largas garras desplegadas y expulsando un chorro de Energía Dinamax por el núcleo envuelto en su columna retorcida para acelerar en picada sobre ellos, cubriéndolo todo con su amarga sombra. Podían intentar levantar ese pesado escudo, pero de nada serviría para soportar el peso de todo su poder. Incluso aunque el escudo permaneciese intacto a lo largo de toda la eternidad, el suelo bajo sus pies colapsaría, el edificio se desmoronaría, la ciudad entera perecería, y sus huesos no resistirían el duro golpe que había preparado para ellos.

—¡¡Tenemos que hacer algo!! —gritó Victor, desesperado, mientras un coro de voces chillaba de espanto en el firmamento.

Gear y Lancelot endurecieron el metal en sus plumajes y gorjearon con todas sus fuerzas sabiendo que el impacto de aquel monstruo como un meteorito descomunal sería inevitable.

—¡¡Hop, despierta ahora!! —exclamó Gloria, imperante, aferrada a la esperanza de que si los tres aunaban fuerzas todavía podrían hacer algo.

El suelo se desprendía a su alrededor, y parte del castillo resquebrajado era absorbido por la fuerza gravitacional en torno al núcleo de poder absoluto con el que Eternatus caía sobre ellos, listo para aplastarlos como insectos.

«¡Despierta! ¡Maldita sea!» —se forzaba Hop en su interior, mientras su cuerpo veía paralizado los dedos acusadores de todo el mundo estampado en el cielo, ignorando las garras que lo despedazarían—. «¡Tienes que ayudarlos! Tú puedes morir las veces que quieras, idiota… Pero no ellos. No dejes que nada malo les pase a ellos. No dejes que paguen el precio de tus flaquezas. ¡¡AHORA, HOP!!» ¡¡CHEEPOOO!! —Rugió finalmente, rompiendo el trance que se deshacía en un escalofrío acobardado abandonando su piel por la punta de sus dedos—. ¡¡RESISTE CON TODAS TUS FUERZAS!!

Y la bestia surgió invocada por el ímpetu de su entrenador, alzando sus brazos detrás suyo y tensando los músculos en todo su cuerpo para aguantar aunque fuera por un segundo la aplastante voluntad de Eternatus. Los huesos ennegrecidos de esas garras y las lenguas ardientes de Energía Dinamax cegadora intentaban escaparse entre sus dedos, pero el poderoso Rillaboom se plantó como otra fuerza de la naturaleza, haciendo crecer un bosque entero bajo sus pies para que troncos y copas de árboles tan altos como una casa hicieran contrapeso para alejar al legendario de Hop y sus amigos. Gear y Lancelot gorjearon una vez más y levantaron vuelo arrancándose algunas plumas para que los chicos usen como bufandas contra el veneno que se esparcía rápidamente, desmayando en efecto dominó a los pocos discípulos de Raihan que continuaban en pie, ocultos entre los escombros que fungían de barricadas. Embistiendo con sus cuerpos al vuelo una de las garras, los córvidos intentaron quebrar sus huesos con sus picos de hierro, pero Eternatus no quiso ceder, y el cielo tronó con impaciencia, reclamando vidas en ese mismo acto.

—Sostenlo un momento, amigo —pidió Victor, entregándole el escudo oxidado a Hop para sujetarlo con firmeza sobre sus cabezas.

Apenas las manos de Hop empuñaron el brazal del escudo, Victor soltó con agilidad todas sus pokébolas restantes liberando a Punkelly, Ink y Ayla. Gloria hizo lo propio aprovechando el pase de manos para abrir las pokébolas de Joseph, Darla y Melody. Los seis nuevos pokémon comprendieron la gravedad de la situación apenas emergieron de sus receptáculos, y arrojaron sus mejores ataques en contra de aquella mano imponente que intentaba aplastarlos.

Así, mientras los córvidos empujaban con Cabezas de Hierro y Vendavales, la propia Ayla batía sus alas a toda velocidad invocando una Ventisca que cristalizó buena parte de los huesos en los dedos feroces de Eternatus. Punkelly apoyó con sus mejores descargas eléctricas y Darla con un torrente de fuego calcinante, ambos elementos potenciados por un Joseph que concentraba todo su poder psíquico para intensificarlos, a la vez que extendía las manos al frente formando barreras que detenían un poco más el avance del enemigo. Ink, salvaje como era, se trenzaba en una competencia de músculos con Cheepo para resistir la palma gigante con sus propias manos, pero además extendía todos los mechones de largo cabello en su cuerpo para formar taladros que penetraban la corteza de Energía Dinamax. Melody se había mostrado intimidada por la magnitud del adversario, pero no dudó en sumarse al verse acompañada por el resto de sus compañeros y por la mirada atenta de Gloria, invocando una horda de Bolas Sombra que danzaron alrededor de la mano gigante y estallaron opacando los destellos de su luz.

—¡Así es, chicos! ¡Ya casi lo tenemos! —animó Gloria, sumándose a Victor para empujar el escudo de Hop, que ensombreció la mirada bajo su acero inquebrantable. Ella notó que tenía apretados los dientes y que sus puños temblaban sosteniendo la rodela—. Hop, no hagas toda la fuerza tú solo, déjanos ayud--
—No —dijo él, empujando con todas sus fuerzas y haciendo que el escudo brille empuñado con fiereza por sus manos—. Ustedes tienen que hacer algo más. No ganaremos esta batalla defendiendo… Para eso te encomendaron la espada, Glo. Para eso te pedimos que uses la master ball, Vic. Yo estoy aquí ahora, y yo seré el que los defienda… ¡Cheepo! ¡Chicos! ¡¿Pueden darme solo un segundo de sus fuerzas para resistir?! —Exclamó al resto de los pokémon, que rugieron a coro descargando sus ataques con el doble de potencia, haciendo retroceder los centímetros necesarios a Eternatus.
—¡Hop! ¡No podrás contenerlo solo! —advirtió Victor, preocupado por la cabeza dura de su amigo. Hop sonrió con ímpetu, levantando la mirada y sacando pecho mientras sus piernas flexionadas se afirmaban completamente.
—¿Solo? No estoy solo —soltó, categórico, y dejó que las lianas de Cheepo aferren el escudo oxidado mientras deslizaba sus manos por el cinturón, desprendiendo en un solo movimiento otras cuatro pokébolas—. ¡No estoy solo!

Y, arrojando las esferas a sus pies, éstas estallaron en una serie de haces de luz rojos que revelaron a Ñamo, el imponente Snorlax, a Gaius, el férreo Coalossal, a Espi, el aguerrido Pincurchin, y a Lulú, su inseparable Dubwool.

—¡Lancelot! —llamó a su Corviknight plateado, que giró la cabeza inmediatamente sin dejar de aletear su majestuoso Vendaval—. Necesito que te lleves a Leon y los demás al Centro Pokémon. ¡Chicos! ¡Vamos a aguantar lo que sea que este monstruo quiera arrojarnos! ¡Le mostraremos todo nuestro poder ahora!
—¡¡RILLAAAA!! —arengó Cheepo al resto de pokémon, que se encendieron en una espectacular unión colectiva para arrojarse con todas sus fuerzas contra el legendario mientras Lancelot volaba a toda velocidad y se encargaba de regresar a Charizard a la pokébola usando sus dúctiles garras y de cargar en su lomo tanto a Leon como a Raihan y a todos los discípulos que podía, dirigiéndose hacia el Centro Pokémon a los pies del masacrado castillo.

Gaius y Snorlax aportaron fuerza bruta, y el suelo se agrietó bajo el peso de sus cuerpos mientras empujaban. Espi se iluminó y disparó una balacera de púas eléctricas que se clavaron en cada rincón del dragón venenoso. Lulú baló con ahínco y se hinchó tanto que su propio volumen alejó bastante a Eternatus, desprendiendo además partes de su lana que se adhirieron a las garras gigantes, inflándose en las articulaciones y atrofiando sus movimientos.

La combinación de energía de los doce pokémon fue potente incluso para el legendario de poder ilimitado, que pese a no dar señas de agotamiento, sí que presentaba marcadas dificultades para avanzar, y más teniendo en cuenta que el propio Hop estaba haciendo resplandecer el escudo oxidado con la fuerza de su ímpetu, desplegando un aura de energía alrededor del metálico objeto que retenía aún más la presión ejercida por el dragón. Pronto, el equipo combinado de los tres entrenadores comenzó a ganar terreno, y fue el respiro que necesitaron para que Hop se dirija a sus amigos una vez más.

—¿Qué esperan? ¡Tienen que ir a buscar la espada y la master ball!
—¡No hay tiempo para ponernos a buscar en los escombros! —insistió Victor.
—¡Yo les daré todo el tiempo que sea necesario! ¡Vamos, que no estoy peleando contra esta mano gigante para las cámaras!
—Victor, creo que tengo una idea —intervino Gloria, más mesurada cuanto más caótica parecía la situación a su alrededor, en medio de explosiones y rugidos—. Pero tendré que sacarte un poco de ayuda, Hop…
—Adelante —sonrió Hop, sudando la gota gorda y pasándole su escudo a Cheepo, que se lo aventó con toda su potencia a Punkelly del otro lado para que resistiera un zarpazo propinado por Eternatus, repeliendo fácilmente el ataque. Acto seguido, Punkelly arrojó el escudo a Lulú, que lo atrapó entre sus cuernos y realizó un espléndido Giga Impacto potenciado aún más por la solidez de la coraza, arrastrando varios metros atrás al legendario.
—¡Joseph! —llamó la chica a su Indeedee, que dejó alzadas varias barreras psíquicas antes de girarse a su entrenadora—. Tus cuernos deben ser buenos para rastrear cosas, ¿no? Me rastreaste todo el tiempo desde Glimwood hasta Ballonlea.
—Tal vez haya sido por tu olor… —opinó Hop, sacudiendo las manos enrojecidas de tanto sostener el pesado escudo, y Gloria se contuvo para no darle un golpe por su irreverencia. Mientras tanto, Cheepo había recuperado el escudo con un salto potenciado por la barriga de Ñamo, y usó sus baquetas de madera para golpear repetidas veces la superficie de acero para producir ondas sonoras mucho más intensas, aturdiendo al gigante que se retorció en los cielos alejándose completamente y soltando un chillido agudo que llevó escalofríos a cada rincón de la ciudad—. ¡¡Está bien, vayan y busquen eso con Joseph!! ¡¡Yo cuido al resto de sus pokémon!! ¡¡Van a necesitar a Gear!!
—Más de lo que tú lo necesitas, por lo visto… —parpadeó Victor, atónito por cómo el gorila había usado sus habilidades musicales para sacar de quicio a Eternatus, sin que el resto de los pokémon deje de atacar, desplegándose por la terraza—. ¡¡Gear!! —Lo llamó, y en un abrir y cerrar de ojos el Corviknight arañaba el suelo con sus garras bajando la cabeza para que se suban.
—A partir de ahora se pondrá más agresivo —suspiró Hop, secándose el sudor de la frente y dedicándoles una sonrisa que no disimulaba cierto nerviosismo—. Creo que no le agrado a esa cosa, debe tener algo en contra de los héroes, ya saben… ¡¡Vayan!!
—¡No hagas nada estúpido! —le gritó Gloria, aferrándose a las plumas que envolvían su cuello para cubrirse del veneno.
—¿Más estúpido que esto? —ironizó Victor, sujeto al cuello de su pokémon—. Imposible.

Así, con el rugido de batalla de sus pokémon y los chillidos de furia de Eternatus como marco en la distancia, Gear aceleró por los aires volando al ras de los escombros y alrededor de los torreones mientras Joseph hacía brillar sus cuernos y cerraba los ojos agudizando su concentración, rastreando con ondas telepáticas la espada oxidada y la esfera púrpura con la M grabada. Eran objetos lo suficientemente únicos y específicos como para pasar desapercibidos para él, pero en medio del castillo desmoronándose parecía una tarea casi tan titánica como la que tenía Hop conteniendo la furia de Eternatus.

—Oye Victor —dijo Gloria, notando que ocasionalmente su amigo desviaba la vista al cielo sobre sus cabezas—, lo que sea que te esté mostrando Eternatus ahí arriba… No le prestes atención. Solo intenta jugar con nuestras mentes.
—Debí suponerlo —suspiró el castaño, volviendo la vista al frente—. ¿Cómo haces para estar tan enfocada ahora, Glo…? ¿Qué se supone que te está mostrando a ti?

Ella no alzó la vista, aunque sobre su cabeza todavía naufragaba el recuerdo turbulento de los cuerpos perdiéndose en un abismo oscuro.

—A gente que nos apoya —respondió al cabo de unos segundos, esbozando una tenue sonrisa—. Gente por la que vale la pena luchar.

Victor reflexionó sobre aquello mientras el sonido de las explosiones retumbaba, y cortinas de humo y polvo se esparcían por la superficie del castillo. No importaba qué tan nítidos o difusos fueran los recuerdos, incluso era justo luchar por ellos. Por las personas, los pokémon, los lugares, los sueños… e incluso también por el miedo. Por el deseo a superarlo, pero también a comprenderlo. A desandar la incertidumbre. A conocer lo desconocido. Tal vez la última pista para hallar su verdadero camino se encontraba más allá de lo que sus ojos podían ver. Quizás esa figura oculta entre la fuerte nevada no agitaba el brazo para decir adiós, sino hola. Tal vez lo estaba llamando, invitándolo a una nueva aventura.

La intensa luz desprendida por los cuernos de Joseph lo arrancó del ensimismamiento, y sus manos danzando en el aire removieron escombros en lo alto de la torre principal, desde donde un objeto metálico asomó. Su brillo fue reflejado por el acero de Gear, que aceleró rumbo a aquello que el Indeedee había localizado finalmente. Gloria estiró las manos hacia el frente con los ojos ansiosos, y la espada silbó hacia ella como por arte de magia, dejándose empuñar una vez que estuvieron lo suficientemente cerca. Un suave resplandor emergió de la misma al entrar en contacto con ella, pero tan pronto como sus retinas lo procesaron, el arma se opacó nuevamente.

—¡Lo lograste, Joseph! —celebró Gloria, abrazando al cabrito con cuidado de no rebanarle el cuello a Victor en el proceso.
—Parcialmente —matizó éste, buscando desesperadamente la master ball para encerrar de una vez por todas a esa bestia, si acaso ello fuera realmente posible como les había dicho Sonia—. Gear, ¿puedes dejarme aquí? Tiene que estar en alguna parte no muy lejos.
—Gear, sigue volando —ordenó Gloria, y el córvido no dudó en hacerle caso a ella, pues la telepatía de Joseph seguía haciendo efecto para rastrear la master ball en movimiento. Victor notó entonces que una de las garras de Eternatus parecía seguir sus movimientos desde lo alto, ocupándose tanto de luchar contra la horda de pokémon comandados por Hop como por no perderlos de vista para atacar apenas bajasen la guardia—. No podemos distraernos, o Eternatus nos disparará con ese dedo. Piensa que lo tenemos prácticamente encima todo el tiempo.
—No necesito ni pensar en eso… Se ha devorado todo el cielo que pueden ver mis ojos —evaluó Victor, palideciendo ante la magnitud de su oponente—. Joseph, ¿todavía nada?
—¡Dee! —resopló el cabrito en brazos de Gloria, mientras la espada oxidada vibraba apuntándole directamente al monstruo que los acechaba entre los nubarrones hinchados de Energía Dinamax.

Mientras buscaban por cada rincón del castillo, sobrevolando los ocho puentes circundantes y hasta el lago en la fosa rodeada por murallas, Victor y Gloria se desesperaban al escuchar los gritos de los pokémon y las explosiones, así como la voz quebrada de Hop gritando órdenes para todos ellos a diestra y siniestra, como el comandante de un ejército. Parecían tratar de detener un tsunami con las manos, pero de algún modo… estaban ganando todo ese valioso tiempo para ellos. Victor estaba tan desesperado por recuperar aquello que había sido su responsabilidad, que se colgó del cuello de Gear y extendió el brazo para hundir su mano en el agua helada de la fosa, por si acaso sintiera la master ball parcialmente sumergida… pero no tuvo éxito. Joseph comenzó a chillar apuntando al cielo, aunque la luz en sus cuernos no parpadease, y Gloria comprendió lo que necesitaba.

—No es solo tiempo —dijo ella—, Joseph requiere de un espacio correcto para buscar. El movimiento no lo ayuda, porque sus ondas mentales no fluyen de este modo; por eso al combatir siempre busca posiciones altas y despejadas para realizar mejor sus ataques —Explicó—. Tenemos que subirlo a lo alto de la torre para que haga de antena desde ahí.
—Tienes suerte de que no haya una tormenta eléctrica… Por ahora —suspiró Victor, y asintió a Gear para que suba a toda velocidad a lo más alto del castillo, incluso más de lo que estaba ahora el propio Eternatus, que reptaba con sus garras aplastando torretas menores y repartiendo zarpazos que los pokémon intentaban bloquear como podían pasándose el escudo oxidado de un lado al otro—. Joseph, ¿podrás concentrarte desde acá?
—Vic —lo llamó Gloria, mientras el cabrito saltaba del lomo de Gear y se sujetaba al mástil de una bandera con el escudo real flameando—, no podemos quedarnos aquí.

Sus ojos veían con claridad desde esa altura cómo el monstruoso legendario comenzaba a anticiparse a la estrategia de Hop, intercambiando ataques directos con chorros de veneno que ahuyentaban a aquellos pokémon que intentaban rodear cada garra con la que atacaba para tomarlo por sorpresa. Su amigo corría ágilmente entre las bestias y les ordenaba distintos posicionamientos y ataques combinados para retrasarlo, pero no parecían estar consiguiendo dañarlo de ese modo; Hop solo podía defender. Si querían ganarle tiempo a Joseph para encontrar esa master ball, debían pasar a la ofensiva. Y Gloria ya portaba en su mano lo que necesitaba para hacerlo.

—Los pokémon empezarán a caer rendidos en cualquier momento —dijo, pasándose a la delantera sobre Gear, y Victor comprobó que Ayla y Ñamo se hallaban debilitados—. Incluso si Hop logra defenderlos de los ataques de Eternatus, el desgaste que les supone es demasiado. Se debilitarán solo por el agotamiento.
—Quisiera enviar a Haneki, pero no puedo exponerla por segunda vez en el día —se lamentó Victor, mirando la pokébola de su inicial en su cinturón—. Ya bastante arriesgado fue mandarla con sigilo a atacar al Bisharp de Rose.
—Cookie también quedó bastante cansado después de eso… Pero no dudaré en usarlo si de cualquier modo Eternatus piensa masacrarnos —insistió ella—. Hop está peleando con todo lo que tiene, no podemos hacer menos que el máximo —Y, puntualizando sus palabras, Gloria empuñó con más fuerzas el mango de su espada, enseñándole el filo oxidado pero implacable de la misma a Victor—. ¡Vamos a pasar a la ofensiva!
—¡Cooor! —gorjeó Gear lleno de motivación. Victor suspiró, y esbozó una sonrisa cargada de resignación y aprecio por el coraje compartido por su amiga y su pokémon.
—Tengo suerte de estar con ustedes, chicos… —reconoció el muchacho de Postwick, que ni en sus sueños más locos habría creado un panorama como el que estaban viendo sus ojos en ese momento—. Joseph, ¡te encargo la master ball!
—Dee —asintió el cabrito con calma, intensificando el fulgor que emitía su cornamenta.
—¡¡Vamos!! —apuntó Victor al frente, y Gear aceleró como un torpedo en dirección al centro de la acción.

Hop sentía que ni las plumas con fibras de acero de Lancelot conseguían mantenerlo totalmente despierto luego de varios minutos lidiando con la bestia de cien metros y con los doce pokémon a los que comandaba como podía para evitar la mayor cantidad de bajas. Aún con todos sus esfuerzos transformados en sudor empapando su rostro, Hop veía con impotencia cómo Ñamo caía tras un revés de Eternatus que lo mandó a volar contra la torre principal como si fuera apenas una piedrita en el zapato, o cómo Ayla se desvanecía luego de formar todo el hielo que podía para crear Ventiscas que, eso sí, consiguieron congelar parcialmente una de las garras del dragón gigante, retardando considerablemente su ofensiva.

Espi era usado principalmente como proyectil por Cheepo y Gaius, que se lo pasaban de un lado al otro y lo arrojaban contra Eternatus para injertar púas eléctricas que lo estremecían tanto como con los Amplificadores estruendosos de Punkelly. Al cabo de un tiempo, Espi decidió que sus fuerzas se agotaban, por lo que aprovechó un último envión para detonar una Autodestrucción que apenas sacudió un poco al gigante. Gaius, sin embargo, tomó inspiración de la táctica kamikaze y decidió que, antes que caer rendido por un ataque oponente o por su propio desgaste, prefería hacerlo a lo grande; así que se aferró cuando el dragón intentó asestarle un zarpazo inyectado en veneno para desatar una colosal Explosión en las alturas que, ahora sí, aplastó contra el suelo al legendario, hundiendo el suelo bajo su peso y exponiéndolo a un ataque colectivo que no podían dejar pasar.

—¡¡Todos juntos, ahora!! —exclamó Hop con el escudo al frente, y todos se lanzaron sobre la mano derribada para someter al monstruo.

Pero justo cuando se habían posicionado sobre la mano gigantesca, su luz roja se encendió con mayor intensidad que antes, y sacudiéndose hacia arriba los mandó a volar mientras se giraba para sostenerlos sobre la palma ardiente y rebosante de Energía Dinamax. Mientras Hop se montaba en Lulú para protegerse del ardor y recoger a los caídos en sus respectivas pokébolas, otros como Ink y hasta Melody dejaban sus últimos suspiros en ese ataque sorpresivo del legendario, no sin antes descargar sus fuerzas restantes en un ataque final sombrío que apenas pareció notar el enfurecido dragón.

Eternatus siguió ganado altura mientras enroscaba nuevamente su largo brazo alrededor del núcleo central, y todos saltaron desde allí sobre uno de los puentes para cubrirse tras Hop cuando el muchacho ordenó una defensa, presentándole el escudo oxidado al monstruo que ahora extendía sus cinco dedos dividiendo las placas romboides en la palma de su mano para revelar un centro de energía tan brillante como ardiente, del que comenzaba a formarse una esfera de poder ilimitado. Era un ataque como no habían visto nunca, pero Hop no dudó de su potencia al ver que cada partícula de Energía Dinamax que fluía por toda su extensión comenzaba a acumularse en aquel rayo que cocinaba a fuego lento para ellos.

—No dejen que retroceda, por favor —les pidió a los pokémon detrás suyo, y sintió las manos de Cheepo sujetando sus hombros con firmeza y la suavidad esponjosa de la lana de Lulú haciéndole soporte a su espalda. La luz llegó a su punto álgido justo cuando el chico tuvo que ocultar sus ojos tras el escudo, apretándolos con fuerza ante lo que podía haber sido el final para él… Pero algo pasó zumbando a toda velocidad desde un flanco y descargó una lluvia de flechas explosivas sobre Eternatus, distrayéndolo justo a tiempo para detener su ataque definitivo—. ¡Ese es…! ¡¿Dracossack?!

El dragón fantasmal había regresado, y voló a toda propulsión serpenteando entre las torretas para evadir una lluvia de Lanzallamas que expulsó el enfurecido Eternatus por las puntas de sus dedos, calcinando la piedra y haciendo arder las banderas mientras el Dragapult atravesaba los muros y zigzagueaba velozmente para evadir las lenguas de fuego que intentaban atraparlo.

Aprovechando la distracción, Punkelly corrió hacia él seguida por Darla y el propio Cheepo, pero Eternatus retorció uno de sus dedos y expulsó una ráfaga de fuego que el gorila eludió por poco colgándose del puente con una liana, mientras que el chorro ardiente pasaba de largo y se llevaba consigo a la Toxtricity de Victor, que cayó rendida antes de poder golpear. Darla, por su parte, aceleró dentro de las llamas e intentó enroscarse alrededor de la garra del legendario, pero ésta la azotó repetidas veces contra el puente hasta agrietarlo, y Hop la regresó a la acopio ball de Gloria antes de que perdiera algo más que el conocimiento.

Dracossack regresó al cabo de unos segundos cargando una Hidrobomba que expulsó sobre la garra ardiente del legendario para apagar sus llamas, pero éste respondió con dos cortes cruzados de ponzoña, obligándolo a apartarse. Ahora cada dedo del legendario se retorcía por su cuenta alrededor de la mano moldeada por Energía Dinamax, respondiendo a cada ataque individualmente con perfecta autonomía el uno del otro. Dracossack rugió para llamarlo y se elevó por encima de los nubarrones para que intente darle caza, pero Eternatus se enfocó en Hop y el odioso escudo oxidado que se negaba a soltar, y volvió a exhibir la palma de su mano para calcinarlo con su ataque definitivo, concentrando nuevamente su energía ahora que solo quedaban en pie su Rillaboom y su Dubwool, quienes tomaron la delantera.

—¡Chicos! ¡Cúbranse detrás de mí! ¡El escudo podrá resistir cualquier cosa! —insistió Hop, que ahora veía las espaldas magulladas de sus aguerridos pokémon. Con ellos había empezado todo, pero si tenía que terminarse también a su lado, lo aceptaría con honor.

Pero Cheepo y Lulú no eran los únicos que lo habían empujado en sus primeros pasos. No eran los únicos preocupados por él. No eran los únicos dispuestos a pelear a su lado. Y cuando el rayo definitivo estuvo a punto de ser vomitado por segunda vez… Otra cosa pasó volando a toda velocidad por un flanco. Creyendo que se trataba otra vez de ese molesto Dragapult, Eternatus lo ignoró, pero un tajo inmenso se abrió sobre su palma y el Rayo Infinito que estaba listo para disparar se desdobló e hizo implosión agrietando los huesos romboides en su mano, haciéndole soltar un bestial rugido de profundo dolor mientras una serie de explosiones deslumbrantes lo alejaron golpeándose contra la torre principal y arrancándola de cuajo. Hop vio incrédulo cómo el Corviknight de Victor los llevaba a él y a Gloria al frente, portando ésta última la espada oxidada con la que había conseguido cortar al legendario, causándole un daño fuera de toda proporción.

—¡¡Joseph!! —gritó Gloria, aterrada al ver cómo la torre sobre la que se había posado su pokémon caía desmoronada bajo el peso del herido Eternatus, pero entonces emergió Dracossack de los escombros llevando sobre su lomo al fiel cabrito que parecía no haber detenido ni por un segundo su meditación para rastrear la master ball perdida.
—¡Mira al frente, Glo! ¡¡Y sujétate fuerte!! —pidió Victor con el viento golpeándole el rostro y el crujido infernal de los huesos estremeciendo sus sentidos mientras las garras emergían nuevamente de la polvareda, iluminando las sombras con el fulgor de su energía ilimitada—. ¡¡Gear, esquiva!!
—¡¡Cor!!

Y dejándose llevar por la corriente de energía que generaba su propio espíritu de batalla, Gear plegó las alas y aceleró evadiendo una serie de Cañones Dinamax que el gigante disparó en su contra al otro lado del cielo, ganando altura nuevamente para derribar desde una posición ventajosa al endemoniado cuervo de acero que parecía tan intocable como el Dragapult de antes.

—¡Si dispara el ataque central con el que intentaba darle a Hop, estamos perdidos! —advirtió Victor, sacudiéndose por cada maniobra evasiva de Gear—. ¡Por algo intentó darle dos veces con eso incluso aunque estuviera frente al escudo que resiste todos sus otros ataques!
—¡¡No lo dejaremos!! ¡¡Gear, vuela de frente y yo misma me encargaré de cortarlo!! —se envalentonó Gloria presentando su espada por encima del córvido. A Victor le pareció una estrategia audaz, pero no astuta; sin embargo, el feroz Gear parecía más del lado de Gloria que de él a la hora de enfrentarse al peligro, y viró alrededor de una torreta en pie para lanzarse de lleno contra la mano gigante que todavía jadeaba con el corte expuesto en la palma.
—¡¡No se te ocurra hacerle daño!! —gritó Hop al legendario cuando los cinco dedos apuntaron hacia el Corviknight, y se abrió paso entre sus pokémon cargando el escudo encendido hacia el frente.

Grave error. Eternatus sintió el poder que manaba del escudo cuando Hop se le acercó demasiado, y azotó el puente con su columna como un látigo para desmoronarlo en el acto, derrumbándolo mientras Gear se obligaba a virar el vuelo para rescatarlos antes de que cayeran al vacío. Fue el momento que aprovechó el dragón venenoso para escupir un chorro de energía a toda potencia sobre el córvido desprotegido, que apenas atinó a girarse en el aire y envolver con sus alas reforzadas los cuerpos de Victor y Gloria, recibiendo el impacto de lleno y desencadenando un estallido que los arrojó nuevamente sobre la terraza central.

Salieron rodando de entre las plumas chamuscadas del córvido. Gloria soltó su espada y tosió bajo el cielo ennegrecido, con una intensa luz en el rabillo de sus ojos que le indicó que Eternatus volvía a preparar su ataque final sobre el castillo en su totalidad. Victor permanecía agazapado contra el cuerpo maltrecho de su pokémon, que apenas y daba signos de respirar con mucha dificultad, apretando sus ojos rojos opacados por el agotamiento. La chica de Hulbury se incorporó con un profundo dolor en las costillas, pero se arrastró hacia el cráter polvoriento para comprobar que Cheepo seguía en pie, con una rodilla hincada, gruñéndole a la bestia que los había superado a todos en poder. A sus espaldas, el cuerpo de Hop asomaba entre la inflada lana de Lulú, que yacía inconsciente en el suelo partido luego de ejecutar su Rizo Algodón a último momento para amortiguar la caída.

—¡Hop! ¡Hop! —lo sacudió ella, apoyando el oído en su pecho y luego los dedos en su cuello para rastrear signos vitales. Hop retorció una mueca de dolor en una sonrisa sin siquiera poder abrir los ojos, con una mancha de sangre esparcida sobre su frente, y extendió su brazo firme hacia Gloria para enseñarle en la palma de su mano las pokébolas encogidas de todos los pokémon que habían caído debilitados.
—Te dije que cuidaría de todos… —tosió el chico, orgulloso de haber mantenido su palabra—. Aunque, temo que el resto dependerá de ustedes… —Se lamentó, tanteando el escudo a sus pies mientras se incorporaba y miraba con pesar a Lulú, devolviéndola con un quejido de dolor a su pokébola—. Gracias por todo, amiga, siempre supe que ibas a ser la más fuerte del rebaño.
—¿Perdón? —oyó decir a Victor, que se acercó arrastrando los pies con la pokébola de Gear en mano, luego de regresarlo—. ¿Dijiste que el resto dependía de nosotros? ¿Ya estás dándote por vencido, Hoppie? —A Gloria no le cayó nada bien la provocación.
—¡Victor, ¿no ves cómo--?! —pero él les devolvió una amplia sonrisa a ambos, incluso aunque el ardor del Rayo Infinito que cargaba Eternatus en lo alto comenzara a marearlos.
—Vean ustedes lo que hay en sus manos —los animó él, y ambos bajaron la vista hacia la espada y el escudo que empuñaban con ahínco y resplandecían intensamente al estar cerca el uno del otro—. Si esa chatarra no se dio por vencida, ¿por qué nosotros seríamos menos?
—Eternatus se enfoca especialmente en esos dos objetos… —observó Gloria, presentando su espada mientras Hop se incorporaba con ayuda de su amigo.
—No resistiré una descarga de ese ataque, no me quedan tantas fuerzas… —suspiró Hop antes de devolver la vista al frente, inflando de orgullo su pecho—. Pero si Eternatus le tiene miedo a este escudo, entonces haré que sea lo último que vea antes de volar en pedazos este lugar.
—Esperen —los alertó Victor, oyendo el suave tintineo metálico de las armas en sus manos—. Rose iba acompañado por ese Bronzong todo el tiempo para enfrentarse a Eternatus, y cuando Cheepo usó sus baquetas en el escudo, el sonido lo aturdió. ¿Qué pasaría si el eco metálico de las dos armas fuera la clave para frenarlo? Tal vez puedan usarlas mejor de ese modo que como armas de ofensa o defensa solamente. Tal vez así puedan hacer una combinación más armoniosa para debilitarlo.
—O quizás con ese eco… —se le ocurrió decir a Gloria, mirando el fulgor en la hoja de la espada que ocultaba su reflejo—. Podamos pedir algo de ayuda, ¿no les parece?
—¡¡Glo!! —rugió Hop, apartándose unos metros y levantando el escudo con sus dos brazos por encima de la cabeza—. ¡¡Dame con todo lo que tengas!!
—¡¡Gloria, ya está a punto de disparar su ataque!! —advirtió Victor, retrocediendo mientras Cheepo le rugía al demonio que intentaba borrar su existencia.
—¡¡Muy bien, allá voy!! —apretó los dientes ella, separando las piernas y alzando a un lado la espada oxidada sujetada firmemente por sus dos manos—. ¡¡Sostenlo fuerte, Hop!!
—¡¡Haz que Cheepo se sienta orgulloso!! —rugió él, justo cuando las placas romboides en la palma de la mano de Eternatus volvían a separarse para expulsar el chorro de energía sobre ellos.


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Y blandiendo la espada como si fuera ya una extensión de su propio cuerpo, Gloria azotó el escudo oxidado con la hoja de la misma y el hierro contra el hierro estalló en una onda de agudo sonido metálico que se expandió como un aullido en medio de una silenciosa noche. El cuerpo de Hop se aferró con alma y vida, y el propio Cheepo sostuvo sus hombros para que no retrocediera por la fiereza con la que la chica arrojó el golpe. Las armas ancestrales resplandecieron con mayor intensidad mientras Eternatus tomaba distancia y expulsaba su Rayo Infinito que deformaba la realidad a su alrededor, llevándose consigo las imágenes tormentosas en el cielo y los lamentos extintos en el aire, formándose un torrente de Energía Dinamax de un rojo mortífero y abrasador.

Sus ojos se encendieron ante la proximidad de la luz, y el eco de acero continuó vibrando y sacudiendo cada pasto y cada charco de Galar. Las aves salieron volando de las copas de los árboles, la nieve se desprendió de los picos de las montañas, las nubes se revolvieron y disiparon, y los vidrios de cada ventana vibraron suavemente mientras el aullido de guerra se propagaba por todo el territorio, anunciando con él su llamado al combate. Era momento de despertar, y aunque no estaban seguros de cómo o cuándo sucedería exactamente, viendo cómo el rayo de energía ilimitada consumía todo tras su paso hacia ellos, los tres amigos se unieron con los ojos cerrados y Victor tomó las manos que no sostenían los elementos oxidados.

No podían explicarlo, pero sintieron cierta paz mientras el metal todavía se sacudía entre sus dedos. El rugido de Eternatus a la distancia parecía explotar en el interior de sus cabezas. El calor insoportable les hacía sentir que se derretían. Las piedras alrededor de sus zapatos se elevaban por la distorsión de gravedad y la insoportable presión de la Negra Noche. Todo parecía precipitarse vertiginosamente hacia un final inevitable desde que Rose había tenido la absurda y egoísta idea de despertar a la bestia… Pero fueron ellos los que despertaron a los héroes de leyenda con su llamado final. A través de su nobleza y valor, a través de su miedo y también de su unión en los momentos más drásticos de sus vidas, el sonido del acero trazó dos arcos desde el rincón más distante en los confines del Bosque Oniria. Dos mantos de luz donde danzaban estrellas de tonos cian y magentas que chocaban y friccionaban energía pura dando forma a las figuras de aquellos que enfrentarían al mal.

Sintieron el silbido de dos estrellas fugaces iluminando el cielo ensombrecido como un par de amaneceres simultáneos, y se cubrieron los rostros cuando los arcos de poder cortaron el viento a ambos lados de Eternatus, retrayendo esas garras acobardadas y derrapando delante de ellos para interponerse entre el Rayo Infinito y los tres amigos. Dos figuras imponentes que incluso a cuatro patas parecían más grandes que el propio Charizard del campeón. Dos hermanos que nacieron junto con la misma región y velaron durante milenios por su bienestar. Los guardianes de un bosque olvidado por el paso del tiempo, y de un futuro con el que todos podían soñar.

El primero, el más grande, avanzó sin cavilar y absorbió la energía del escudo oxidado que se desintegró entre los dedos de Hop, acoplándolo a su propio cuerpo como una armadura inquebrantable. Su pelaje era rebelde y rojizo, abriéndose en puntas segmentadas por cicatrices y cortes grisáceos que avisaban un sinfín de batallas a cuestas. Su feroz aspecto lobuno solo era enaltecido por el majestuoso escudo de tres placas, dorado y con detalles rojos, que formaba parte ahora de su pecho y se expandía alrededor de su cabeza. Un aullido del pokémon defensor bastó para ampliar las placas y levantar un inmenso escudo de luz carmesí que recibió de lleno el impacto del Rayo Infinito, deshaciéndolo sin filtrar una sola partícula de energía a sus espaldas, manteniendo completamente a salvo a los entrenadores que observaban boquiabiertos la defensa absoluta de Zamazenta.

El segundo, de apariencia esbelta y un pelaje más lacio en tonos claros de azul, se diferenciaba también por dos largas trenzas de pelo rosa que se desarmaban al contacto con las partículas de la espada oxidada, mostrándose como largos cabellos que ondulaban con las ráfagas de energía desatadas por Eternatus, clavándole la mirada mientras apretaba entre sus colmillos agudos el mango de una larga espada dorada con detalles rojos en el canal de la hoja. Apenas su hermano repelió el Rayo Infinito del dragón venenoso, blandió su espada tiñéndola por un fulgor cian que la hizo crecer en su hocico, acelerando a toda velocidad mientras dos placas doradas adheridas al pelaje de su espalda se afilaban como alas, tomando impulso con el escudo de su compañero y pegando un salto con el que pareció volar, asestándole un elegante corte horizontal descendente con el mandoble que ahora manipulaba con gráciles movimientos de cabeza. El espacio entre el filo de su acero y el duro hueso de Eternatus fue cortado en dos, y el monstruo gigantesco retorció sus dedos cadavéricos soltando un gruñido de dolor mientras se echaba atrás por la implacable ofensiva de Zacian.

Con una estilizada voltereta hacia atrás, Zacian aterrizó junto a Zamazenta, y los lobos giraron levemente la cabeza en dirección a Gloria y Hop, que temblaban en sus lugares con las lágrimas a punto de escapárseles de los ojos por la emoción de encontrarse frente a ellos. Victor sonreía con calma, y asintió suavemente tras recordar cómo habían despertado su furia al adentrarse tontamente en el Bosque Oniria sin estar realmente preparado para enfrentarse a los peligros que albergaba su interior. Fue al ver el aspecto imponente pero bondadoso de los pokémon guerreros que comprendió que aquella vez no habían intentado hacerles ningún daño, sino ahuyentarlos para evitarles adentrarse en los terrenos del bosque donde habitaban pokémon más peligrosos como los Corviknight salvajes y los Weezing de Galar.

Gloria avanzó hasta Zacian, que la observó con cierto desdén, notando las heridas que presentaba la chica en su ropa y en su piel. Hop hizo lo propio con Zamazenta, que parecía más paciente.

—Zacian, Zamazenta… —balbuceó la chica de Hulbury—. Perdónennos por interrumpir su descanso —Pidió, compungida, comprendiendo que no era la primera vez que los molestaban con su osadía, aventurándose siempre en asuntos de sumo peligro.
—Intentamos ganarle por nuestra cuenta —se excusó Hop, acariciando sin miramientos el escudo bajo la quijada de Zamazenta—, pero estas armas son tan viejas que ya no sirven para mucho. Creo que les quedan mejor a ustedes.
—Hop, no es el mejor momento para ofender a los que van a salvar tu trasero —hizo rodar los ojos Victor, desviando por un segundo la mirada hacia las alturas—. Además… Eternatus todavía quiere seguir luchando.
—¿Podrían pelear a nuestro lado? —preguntó Gloria, y Zacian asintió suavemente mientras hacía rozar el filo de su espada sobre la piedra al voltearse de nuevo hacia la mano gigante cargando otro rayo de energía infinita.
—¡No los dejaremos solos! —insistió Hop, y Cheepo saltó delante suyo golpeándose el pecho con los puños.
—¡Rilla!
—Tienes razón —asintió Gloria, inflando una pokébola y liberando a Seven, que alzó la vista al oponente y curvó una altanera sonrisa, satisfecho por oponerse a un peligro semejante. Al ver el sutil gesto, su entrenadora sintió una profunda nostalgia por lo mucho que había crecido desde ser un temeroso Sobble.
—Haneki… —murmuró Victor, mirando detenidamente la pokébola de su inicial—. ¡Cuento contigo!

Y, haciéndola estallar a sus pies, liberó a la coneja de fuego que se sumó a sus compañeros iniciales y a los lobos de leyenda para enfrentar a la forma absoluta de Eternatus. Los cinco pokémon se alinearon para atacar, intercambiando fugaces miradas que transmitían su acuerdo para arrojarse a la batalla de manera sincronizada. Zacian y Zamazenta liderarían con su feroz ataque e imbatible defensa, mientras que Seven aportaría la precisión y elementos sorpresa a distancia, Cheepo la fuerza bruta y contundencia de sus ataques rítmicos para aturdir al oponente, y Haneki la agilidad y velocidad explosiva con la que podría sumarse tanto a uno como a otro para golpear al pokémon gigante definitivo. Victor constató una vez más que, en presencia de la forma Eternamax del legendario, las Muñequeras Dinamax estaban completamente fuera de funcionamiento, pues el monstruo acaparaba toda la energía en Hammerlocke para sí mismo.

Sin embargo, una silueta oscura aceleró en la distancia y aterrizó detrás de los chicos, y dos Dreepy juguetones salieron desprendidos de la cabeza de Dracossack para meterse bajo la gorra de lana de su entrenador. Gloria y Hop los observaron expectantes, revolviéndose bajo su beanie gris, y pronto emergieron al unísono extendiendo delante de sus ojos aquello que Joseph, bajando de un saltito del lomo del Dragapult, había recuperado para ellos con una sonrisa jactanciosa: la master ball cubierta de polvo que la mano temblorosa de Victor sostuvo cuando los dragoncitos la dejaron caer para él.

Ensanchó una sonrisa al igual que sus amigos y sopló con todas sus fuerzas para despejar el polvo y ver finalmente la M reluciendo en el centro, pero su expresión se apagó justo en el momento en que los cinco pokémon se arrojaron al ataque con un rugido de guerra, y una larga grieta se reveló en la parte superior de la carcasa. Con los pokémon lanzando sus ataques en perfecta concordancia y Eternatus retorciéndose de dolor en las alturas, Victor solo pudo fijarse en el daño que su descuido le había hecho a la posibilidad de encerrar para siempre a la bestia.


Continuará…


TRAINER’s PROFILE

Victor Evans
Edad: 15 años
Puesto: Ganador del Torneo de Aspirantes en la Copa de Campeones de Galar
Pokémon:
- Cinderace (Lv.73) “Haneki”
- Corviknight (Lv.73) “Gear”
- Toxtricity (Lv.72) “Punkelly”
- Grimmsnarl (Lv.71) “Ink”
- Dragapult (Lv.72) “Dracossack”
- Frosmoth (Lv.70) “Ayla”

Gloria Scott
Edad: 15 años
Medallas: 8
Pokémon:
- Inteleon (Lv.72) “Seven”
- Boltund (Lv.73) “Cookie”
- Appletun (Lv.70) “Eri”
- Cursola (Lv.72) “Melody”
- Centiskorch (Lv.72) “Darla”
- Indeedee (Lv.72) “Joseph”

Hop Owen
Edad: 15 años
Medallas: 8
Pokémon:
- Rillaboom (Lv.74) “Cheepo”
- Dubwool (Lv.73) “Lulú”
- Coalossal (Lv.71) “Gaius”
- Pincurchin (Lv.70) “Espi”
- Corviknight (Lv.71) “Lancelot”
- Snorlax (Lv.70) “Ñamo”

Marnie Villin
Edad: 14 años
Puesto: Líder de Gimnasio de Pueblo Spikemuth
Pokémon:
- Morpeko (Lv.73) “Hysteria”
- Thievul (Lv.70) “Guywill”
- Obstagoon (Lv.69) “Margaret”
- Grimmsnarl (Lv.72) “Duke”
- Polteageist (Lv.66) “Twinings”
- Tyranitar (Lv.73) “Cleo”


Ending

Mostrar Ending 4 - Pokémon Crowned

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Responder
La verdad es que pensaba que iba a ser más inmediato (luego te quejas de que yo alargo demasiado las cosas xD), pero me gusta ver que te tomas tu tiempo para desarrollar lo que le da alma a esta historia :D

En este caso hemos tenido dos partes claramente diferenciadas. La primera, en la torre Rose, nos da el colofón del enfrentamiento de Sonia y Marnie contra Oleana y Klara de huevo podrido, revelándonos mucho más del conflictuado mundo interior de la asistenta de la amenaza "menor" en Galar. Creo que ya lo comento en las citas, pero incluso aunque ella niegue estar ciega en su devoción, el odio que siente hacia el mundo produce un efecto similar al fanatismo por una figura tan influyente en su vida. En lo personal, me parece una genial construcción de un personaje tan particular como es ella (incluso en su caracterización canónica), con un odio tan arraigado que la impulsado a cometer todo aquello por la causa de Rose. Y ha servido como un gran contraste con la porción de Marnie y Piers (y Spikemuth en general), sólo para que nos dejes con otro cliffhanger a medio episodio D: (aunque con esto sospecho fuertemente de que no habrá Battle Tower y posiblemente Leon conserve su puesto de campeón cuando Victor decida que lo suyo es seguir viajando y explorando, siendo Marnie y sus amigos su único motivo para regresar cada tanto a Galar)

Y la segunda parte es la que lidia directamente con el apocalipsis. Soberbias las muestras de desarrollo del trío protagonista, quienes toman la batuta de un vapuleado Leon al sobreponerse a sus propios demonios con la convicción de que ese no será el final ni para ellos ni para su apreciada región. Hemos pasado de la defensa a la búsqueda de los objetos perdidos al contraataque de forma orgánica, bombástica y entretenida, y aunque todos esos esfuerzos hayan parecido ser en vano, en realidad han construido la vía para el gran momento de la aparición de Espadog y Escudog, quizá porque todo ese valor era necesario para invocarlos junto al resonar de los implementos oxidados. No lo puedo afirmar con toda seguridad, pero me gusta pensar que ha sido el caso. Y es que realmente, Vic, Glo y Hop no podrían haber llegado a este gran momento sin superar sus temores y luego el miedo natural y comprensible que supone enfrentarse a tal bestia de proporciones titánicas. Y sí, lo de la Master Ball es un GRAN problema, pero algo tendrán que hacer igualmente... eso o el episodio 70 de Crowned será la nada absoluta y dudo que sea el caso (ni que esto fuera Namor owo)

Y nada, lo leí más rápidamente de lo que pensaba, aunque la movida semana laboral que he tenido no me ha dejado armar un comentario como Arceus manda hasta hoy. Seguramente en la primera lectura vi alguna falta, pero no era de consideración si no las volví a ver o cité, así que ve tranquilo. Lo más importante ha sido el giro que ha tenido esto, y que ahora exista una posibilidad real de salir a buen recaudo de la Negra Noche (al menos, para la mayoría de personajes... ahora que lo pienso, Raihan ocupa el mismo puesto que Denji y... no quiero seguir gastando ese chiste xD)

Mostrar Citas
(18 Feb 2022
09:35 PM)
Tommy escribió:
—El líder de Motostoke sufrió tres derrotas seguidas el día de hoy —continuó informando la mujer, revisando un bloc de notas—.
Leon, Raihan y Sonia, imagino xD
 
Cita:—¡¡Te equivocas, hermanita!! —rugió con más fiereza incluso que el demonio de los bosques una voz que cualquiera allí habría reconocido. El acople de un micrófono ensordeció tanto a Klara como a Oleana, que se giraron incrédulas cuando el problema de la mocosa de Spikemuth parecía haberse resuelto por fin, y la sonrisa altanera del hombre que había llegado heló su sangre.
Ésta es definitivamente una familia de badasses xD
 
Cita:—Es tu pokémon el que te necesita a ti para seguir peleando —le dijo, llevándose el micrófono a los labios con la expresión más seria que le había visto nunca—. Si te das el lujo de morir… ¿Crees que a cualquiera de ellos les quedarían fuerzas para salir adelante? ¡No es ahora cuando los de Spikemuth bajamos los brazos! ¡¡Es ahora cuando los levantamos por encima de las mismísimas estrellas!!
Menudas frases más épicas se manda este hombre, por favor xDD
 
Cita:Estaba tan irritada por la permanente intromisión de estos molestos líderes a los que el presidente había dado todo que comenzaba a experimentar algo que no había sentido en mucho tiempo: el deseo auténtico por ocuparse de algo por su cuenta. No estaba siguiendo ciegamente las ordenes de su jefe. No seguía un mandato inculcada desde pequeña por un intrincado lavado de cerebro. No era una fanática… Era un ser humano lleno de odio y remordimiento. Llena de desesperación e inquietud. Llena de dudas, y de certezas. Iluminada entonces por aquella repentina revelación, Oleana se permitió aflojar el agarre a su propia carne, y dejó caer los dedos y los hombros, ablandando su expresión por primera vez en una eternidad y dedicándole una mirada a Piers y Joan que les heló la sangre.

—Están equivocados —resolvió—. Yo soy yo, y ustedes despertaron en mí un deseo que va mucho más allá de cualquier responsabilidad que tenga para con el presidente. He mirado al mundo desde abajo tantas veces, avasallada por su inmensidad… Y hoy finalmente puedo verlos a todos ustedes, entrenadores cegados por su ego, a los ojos. No… Puedo verlos incluso por encima de todas sus cabezas. Y si intentan hacerse más grandes que nosotros… ¡¡Los aplastaremos una, y otra, y otra vez hasta que no puedan ver otra cosa que su sombra insignificante!! ¡¡Garbodor!!
Y es esto lo que hace a Oleana tan peligrosa como temible, que no es ciega ni estúpida... aunque estar consumida por el odio tiene también sus propios inconvenientes...
 
Cita:Ellos eran la única basura que debía ser limpiada. Ellos quienes sometían a los pokémon al juicio de su voluntad, pero que no dudaban en señalarla a ella cuando obraba para complacer al único que se había fijado en su insignificante presencia. Ellos, quienes le gritaban con desesperación a sus bestias que se arrojen al ataque, que se sacrifiquen, que se pongan en peligro para mantenerlos a ellos a salvo.
Es un contrapunto interesante, el de Oleana; sin embargo, lo que ella no ve es que en cierto modo Rose sigue jugando con ella tal y como ha hecho con otros... su mayor herramienta, su mejor arma... diría o.o
 
Cita:No era simplemente un Grimmsnarl Dinamax, sino que había adoptado la rara forma Gigamax a la que solo unos pocos privilegiados podían aspirar.
Hasta que vino el DLC con la sopa de hongos radioactivos (?)
 
Cita:—Tienes razón —concedió ella, devolviéndole la mirada y bajando la mano que tapaba una sonrisa maliciosa que hizo retroceder incluso a Allister—, crecer realmente apesta.
Ahora sabemos que todas las menciones de látigos que Tommy hace en los comentarios de mi fic son su subconsciente haciéndole pensar en las noches que quiere ser azotado por Marnie owo (?)
 
Cita:Pronto, el cielo sobre ellos se torció, y el pilar de Energía Dinamax parpadeó titubeante, alterándose la gravedad misma sobre la cual estaban parados cuando todo comenzó a desmoronarse, cayendo por su propio peso tal y como Oleana había deseado para sepultarlos a todos bajo sus escombros.
DDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD:
 
Cita:Claro que podía; el pokémon más fuerte del entrenador más fuerte no se daría por vencido ante algo tan insignificante como un apocalipsis. Leon sonrió, aliviado por ver que no se dejaría doblegar por algo como el miedo. No lo había hecho contra ese Steelix en el desierto, y tampoco lo haría ahora que se había vuelto mucho más fuerte.
Y aquí es donde ese flashback cobra tanta fuerza. Me encanta esa forma de caracterizar a este bicho con esta alusión a un evento pasado y de importancia para ambos, sólo que ahora ese par está mucho más templado por la experiencia :o
 
Cita:Leon supo que su batalla había concluido cuando vio a los tres amigos peleando codo a codo, y una sonrisa afloró en su rostro justo antes de desvanecerse, perdiendo la consciencia por efecto del envenenamiento.
DDDDDDDDDD:
Ya tienes el antecedente de haber matado a Denji... ahora te veo capaz de matar a Leon para quedarte con Sonia (aunque perderías a Saku en el proceso [?])
 
Cita:«¡Despierta! ¡Maldita sea!» —se forzaba Hop en su interior, mientras su cuerpo veía paralizado los dedos acusadores de todo el mundo estampado en el cielo, ignorando las garras que lo despedazarían—. «¡Tienes que ayudarlos! Tú puedes morir las veces que quieras, idiota… Pero no ellos. No dejes que nada malo les pase a ellos. No dejes que paguen el precio de tus flaquezas. ¡¡AHORA, HOP!!» ¡¡CHEEPOOO!! —Rugió finalmente, rompiendo el trance que se deshacía en un escalofrío acobardado abandonando su piel por la punta de sus dedos—. ¡¡RESISTE CON TODAS TUS FUERZAS!!
Hop demostrando lo muchísimo que ha crecido como personaje :'3
(y sea dicho, Tom como autor... wow, en serio, menudo desarrollo te marcaste con Hoppie owo)
 
Cita:—¡Hop! ¡No podrás contenerlo solo! —advirtió Victor, preocupado por la cabeza dura de su amigo. Hop sonrió con ímpetu, levantando la mirada y sacando pecho mientras sus piernas flexionadas se afirmaban completamente.
—¿Solo? No estoy solo —soltó, categórico, y dejó que las lianas de Cheepo aferren el escudo oxidado mientras deslizaba sus manos por el cinturón, desprendiendo en un solo movimiento otras cuatro pokébolas—. ¡No estoy solo!
Hop acallando a los detractores que dicen que no puede imponerse a Victor owo [?]
 
Cita:—A gente que nos apoya —respondió al cabo de unos segundos, esbozando una tenue sonrisa—. Gente por la que vale la pena luchar.
Ay... qué bonitas palabras :'3
(otro punto al desarrollo de Tom como escritor xD)
 
Cita:Quizás esa figura oculta entre la fuerte nevada no agitaba el brazo para decir adiós, sino hola. Tal vez lo estaba llamando, invitándolo a una nueva aventura.
Y Vic, el buen Vic... un trío de protagonistas muy redondo en cuanto a desarrollo :'3
 
Cita:—¡¡Glo!! —rugió Hop, apartándose unos metros y levantando el escudo con sus dos brazos por encima de la cabeza—. ¡¡Dame con todo lo que tengas!!
Hay tantas formas de sacar de contexto este diálogo... incluyendo algo llamado "pegging" (?)
 
Cita:Ensanchó una sonrisa al igual que sus amigos y sopló con todas sus fuerzas para despejar el polvo y ver finalmente la M reluciendo en el centro, pero su expresión se apagó justo en el momento en que los cinco pokémon se arrojaron al ataque con un rugido de guerra, y una larga grieta se reveló en la parte superior de la carcasa. Con los pokémon lanzando sus ataques en perfecta concordancia y Eternatus retorciéndose de dolor en las alturas, Victor solo pudo fijarse en el daño que su descuido le había hecho a la posibilidad de encerrar para siempre a la bestia.
Vaya forma de colarnos un cliffhanger cuando parecía que todo iba a ser un poco más sencillo a partir de este momento... D:
Igual, el ratio de captura de Eternatus en los juegos tampoco es tan bajo... owo [?]
 
Cita:Es rarísimo subir capítulos nuevos ahora que sé que me leés porque me da un cacho más de nervios hacer algo que te parezca decepcionante. Claro que nunca quiero defraudar a ningún lector, pero siempre sentí este fic como algo muy mío que hago para que me guste a mí y ya... Solo que no, porque es un punto tan importante de la historia que no quiero cagarla, y encima la persona que más me enseñó de esto me está supervisando estrictamente. (?)
Tonterías, Tom. Ya desde el momento en que tú mismo disfrutes de lo que escribes, ninguna opinión más importa (y menos la mía); que sí, te entiendo y sé a qué te refieres, pero... alguien que tiene como pasión esto debe tener un corazón fuerte para saber cuándo ha hecho lo que quería y debía con su obra, incluso si el mundo no lo aprecia aún. Algo así, tampoco quiero ponerme a dar clases de filosofía xD
Igual, es un honor que me sigas teniendo esa consideración a pesar de que ya has hecho mucho más que yo :p
 
Cita:Me costó bastante tomar la decisión de mostrar ese último flashback de lo que pasó con la familia de Gloria y con un Rose más inexperto en ese entonces, pagando todos un precio altísimo por su falta de... no sé, frialdad o presencia para manejar una situación así, o a sus pokémon en todo caso. Es algo que ya había pensado hace muchísimo tiempo y que estaba escrito en un bloc lleno de notitas del fic, pero que conforme avanzó la historia y fui haciendo a Rose tan pero tan detestable... medio que me dio bronca terminar echándole un cachito de luz al pobre diablo. Espero que nadie piense que traté de eximirlo de nada con esto, sino todo lo contrario: mostrarlo no solo como un hijo de puta y un asesino, sino también como un cretino que ya ni siquiera puede evitar la muerte de una madre y un hijo, y que tiene la pretensión y el tupé de atreverse luego a afirmar que él podrá salvar a una región entera de la Negra Noche.
Una opinión que comparto o.o
El flashback en cuestión no hace sino humanizar a Rose, tanto en lo bueno como en lo malo. A pesar de que asesinar a Ayla y su hijo no entrara en sus planes, fue completamente su responsabilidad al haber entrenado así a sus Pokémon, pero no a sí mismo para controlarlos en caso de una falsa alarma. Y que con esto no haya visto que no podía estar en control de todo (¿o quizá esto contribuyó a su búsqueda de controlar todo? Es una interpretación alternativa muy válida e interesante), cosa que contribuye a su caracterización como un tipo arrogante que, en la mayoría de situaciones, puede mantenerse por encima de todo, pero cuando realmente las papas queman, se desmorona como un castillo de naipes. Igual, aún me queda la incógnita de las intenciones de Amigo para con Rose, y su motivación para luchar contra la bestia, dado todo lo visto en el fic. Quizá será un misterio por el resto de la eternidad (o nos harás pasar por una paywall para averiguarlo), pero aún quedan dos episodios. A ver qué nos revelas con esto y qué quedará oculto... igual, ya casi descarto ver un Vic vs Leon completo, si es que acaso se da. Me huelo otra forma de concluir esto, pero ya veremos qué pasa owo
 
Cita:La peleíta final de Leon y los chicos contra Eternatus antes de que se fuera todo (más) al carajo fue una de las cosas más randoms y divertidas que escribí nunca. Todo lo de Cheepo arreando al bicho gigante fue... absurdo, pero muy apropiado para él. (?)
Completamente de acuerdo xDDDDDD

Y ya está, por el momento. El hype alcanza niveles estratosféricos y me hace cuestionarme qué tantas de mis sospechas se harán realidad. ¡Nos vemos en el siguiente comentario! :D

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
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¡Oh! ¿Qué es eso que surca los cielos? ¿Es un ave? ¿Es ROMA? no, es...

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[Imagen: vLvlTj1.jpg]
¡Este precioso fanart de Memerlin Prototype! Solo no la mires demasiado. ¡Es mía!

Vamos por partes. Para empezar tengo que decir que... Mira. Te he perdonado muchas, pero que muchas cosas. Y te he puteado por otras tantas pero siempre esperando que fueras a mejorar. Te perdoné las evoluciones a medio combate que has usado... A ver, Ayla, Punkelly, Ink, Seven, Cheepo, Gear, Duke, creo que la Hatterene de Bede también aunque no estoy seguro... ¡Pero son muchas! Te perdono que Hop solo tuviera una pelea de gimnasio y Marnie tuviera pelea y media. Que nunca vimos pelear a Piers hasta ahora de verdad mas que en la invasión a Spikemuthgakure que ya te critiqué bastante. Hasta te perdono que... eh, no sé. Algo que no me acuerdo. Lo que no puedo, ni quiero perdonar, es el funeral de Magnolia. En serio, ¿Qué clase de fraude fue ese? ¡Faltó el personaje más importante de todos! Para un capítulo que se jacta de que todo el mundo y su abuela fue al funeral... bueno, la abuela de Sonia no, porque, you know... ¡Pero no fue Bolifacio! Seguro que él también quería presentar sus respetos y no lo dejaste asistir. Eso me ofende como no tienes idea.

La verdad acá el funeral no me pegó tanto como debía. En parte porque estoy seguro de que alguien lo spoileó. Seguramente Danot. Danot, si lees esto, que sepas que te espera una venganza. Voa por ti, prro.

Como decía. En parte fue por eso. Y en parte porque era medio predecible que se iba a morir (no lo digo como crítica, porque hasta los chicos lo sospechan). Y en parte por culpa mía. Cuando pasaba la escena de la Magnolia enferma, puse mi música triste (Lingering Ice, por si la querés oír). Pero se me olvidó que la tenía en loop y la seguí escuchando durante la batalla de gimnasio, así que me quedé viendo la pelea toda épica con mi música triste hasta que me dí cuenta de que me estaba dando sueño y puse ost de Fairy Tail. Que se me olvidó quitar durante el funeral de Magnolia que de repente sonaba demasiado shonen...

Me gustó una que otra sutileza. Como el discreto abrazo de Raihan a Nessa y el guiño a Hop como "Es mía prro deja de verla". Me encantó igual que Han de repente se pone todo protector con Nessa y cuando los pokémon van a rendir sus respetos que Cheeporlin se manda un Garden of Avalon y le llena el suelo de florecitas con todos los demás en todas sus etapas llorando igual. La verdad el capítulo estuvo bastante bonito.

La pelea igual estuvo guapa, que no la speedrunneé. Me gustó lo rápido que se adaptó Victor a la pelea con equipo y cómo su estrategia completa viró en torno a sus pokémon trabajando como equipo. Me gustó ese sutil guiño a que Magnolia se estaba despidiendo de él. Te tengo que dar puntos extra porque Kommo-o es mi pseudo legendario favorito y mi dragón favorito y acá se lució como tremendo guerrero con garras y colmillos pero especialmente PUÑOS aguantando más que ningún otro y dando más pelea que ningún otro. Onda, en el fic siempre has mostrado como inicial y Poke de confianza a Flygon y en los juegos su as es el zippoautobot con patas. Pero acá el que se lució más de todos fue el buen Kommo-o.

Oye, ¿Alguna vez has visto a un perro tener pesadillas? Te rompe el corazón pensar que algo los asusta tanto como para soñar con eso, pero si los acaricias se calman poco a poco. Perdón pero tenía que compartirlo.

Decía. Lo de usar Atracción fue medio random pero gracioso. Un poco raro pero gracioso. Y medio va marcando una pauta de que Vic a veces se vale de trucos muy básicos para ganar, como cuando usó el Mar de Llamas contra Penta Penguin pero no adelantemos acontecimientos. El caso es que la pelea fue re badass y me encantó igual lo del vínculo entre los Derpy. Y lo rápido que fue oneshoteada la mariposa.

Y ahora pasemos a otra cosa Mariposa. La parte del Bosque Oniria me encantó. En particular eso de que, COMO VENGO DICIENDO SIEMPRE, Hop es el primero que salta instintivamente a proteger a sus amigos llegando a pelearse con ellos por eso. Y Gloria es la más lanzada al peligro y a combatir, además de la más violenta. Efectivamente son el escudo y la espada, y el que Victor sea el que se dé cuenta de ello es re lindo. Ah, algo que debo mencionar sí o sí. Me pareció perfecto el detalle de que Hop tenga la Masterball y se la entregue a Gloria. Que Victor tenga el escudo y se lo entregue a Hop. Y que Gloria tenga la Masterball y se la entregue a Víctor. No sé si lo hiciste a propósito pero esa entrega triangular siento que enmarca todo demasiado bien y simboliza muy bien la amistad entre los tres de forma perfecta. Y porque seguro se me olvida más adelante, me gusta el juego de palabras que haces más adelante con Victor/victoria, Gloria/gloria y Hop/esperanza. Que se quedaron cortos a una letra para hacer la perfecta correspondencia.

Off Topic: me recuerda esa parte de mi himno nacional: "Para ti las guirnaldas de oliva, un recuerdo para ellos de gloria, un laurel para ti de victoria, un sepulcro para ellos de honor". Sí, tengo que presumir mi himno nacional porque es el himno más badass. ¡En tu cara Rusia! Ningún país con un presidente tan putín puede ser más badass que mi México.

Y hablando de badass, tengo que citar este intercambio:


 
Cita:—Sonia no va a soportar otro funeral el día de hoy —le dijo Hop en voz muy baja a sus amigos. Victor lo miró con seriedad, y le dio una palmada sobre el hombro.
—Moriremos otro día, entonces.



Y no sé si fue a propósito pero el hecho de que Victor escuche constantemente el graznar de un Rokidee me pareció bastante adecuado. ¿Se acuerdan cuando Gear estaba chikito? Ha pasado tanto tiempo...

Duda. ¿El nombre de la tetera se pronuncia Tuinings o tuainings? Porque lo he escuchado de ambas formas y la curiosidad no me deja dormir.

El capítulo de Gloria estuvo lindo aunque acá me tengo que poner de lado del papá. Ocultar a tu hija es la decisión correcta cuando tienes a un Rose Mel Trozeau conspirando libre por ahí, y la verdad me hizo sentir mal cuando Gloria le decía todas esas cosas hirientes. Lo bueno es que ella se da cuenta también. Y ahora la pregunta importante. ¿Qué diablos pasa con Teodoro? ¿Al final perdió la memoria y fue adoptado junto con otras dos ardillas llamadas Simón y Alvin? Nunca lo sabremos. O tal vez sí.

Me encantó lo ineptos que son Gloria y Víctor en disfrazarse de civiles y acaban con lo más básico entre lo más básico. Re gracioso. Casi como el intento de Marnie de hacer un chiste que es pésimo y al mismo tiempo ridículamente adorable. Also Hop se vio re badass bloqueando una patada de un Hitmonlee. Aunque dicho Hitmonlee también era medio patético. Como su entrenador de nombre raro y cara de zapato.


Off topic. Me topé con un par de comentarios míos entre estos capítulos, incluyendo uno acerca de una tal Donna que ya ni me acordaba quién era por todo el tiempo que ha pasado sin una pelea de Hop. Just saying.

Luego me encontré otro donde puteaba a Shuumatsu. ¿Sabes por qué? Porque solo había visto la primera pelea y me pareció una bosta. Como a alguien que conozco. Just saying.


Y vale, que yo entiendo que Leon es el héroe y es buenito y no puede ir por ahí Vasavi Shaktiando gente pero se me hace medio boludo que nomás amenace a Rose sabiendo la clase de alimaña que es. Cierto que tiene las manos medio atadas pero coño. La Liga no va a desaparecer porque cierto gordo hijo de puta se convierta en comida de Charizard.

Also tuve que googlear qué era Telgopor y resulta que es POLIESTIRENO. PORQUE ES TU CUMPLEAÑOS Y TODOS SABEN QUE EL 9895 ES EL ANIVERSARIO DE POLIESTIRENO. O de la ira falsa. Sí, yo también pienso que el remake de los padrinos mágicos se ve de la mierda. Pero siempre tendremos las referencias.

Y sé que muy en tu interior entendiste el error de tus acciones y te redimiste con Bolifacio, perdón, MASTER BOLIFACIO. En la escena más emotiva desde que a Sonia le pusieron su batita. Ah, qué tiempos. Antes de que Magnolia estire la pata. De grande quiero ser como MASTER BOLIFACIO y tener mi propio BOLIESCUADRÓN.

Also referencia al monorriel, porque las referencias a los Simpsons no pueden faltar. La parte de las tarjetitas estuvo cool, pero lo mejor fue el viejo badass de las medallas. ¿Se puede ser más badass que este viejo? Solo con una pokéball en la cabeza.

Ah, y hasta acá oigo a Ramen gritar de la emoción de que uses el apodo de pelo de vieja. Btw, estúpidamente preciso que pasen exactamente 32. Pero suele ser igual en todos los arcos de torneo en fics: por alguna razón siempre pasa un exponente de 2 para facilitarle las cosas al autor.

Aunque dijiste que las batallas de apertura habían sido malasas, a mí me gustaron. En parte porque fueron ligeras sin esa obsesión tuya por hacer todo épico y en parte porque los oponentes venían con buenas estrategias. Especialmente Oliver White. Novio de Cerulean. Vaya que no te rompiste la cabeza con los nombres acá. Además Shima entra todo badass a la arena a detener la pelea que se vio re bien. La verdad mientras leía todo esto me venían unas enormes ganas de escribir... algo completamente distinto porque no hay nada más distinto que Osci y Crowned pero esto no es sobre mi así que sigamos. Eh... Ah, Hop. Me gusta cómo se nota que a él le va pesando más la idea de enfrentarse a sus amigos y que parece ser el único que entiende lo que implica que los tres luchen en el mismo torneo. No, no el único que lo entiende sino el que lo tiene más presente. Y aunque intenta ser competitivo, no puede evitar echarles una mano cuando puede como avisando a Vic de la batalla con Raihan. Se nota que le estás metiendo más galleta a la evolución de los personajes con el paso del tiempo.

Y... la pelea. Acá me vas a perdonar. Quería leer otros diez capítulos y avancé con esa intención pero cuando acabé la pelea de Gloria habían pasado demasiadas cosas. Y al notar que la siguiente es el No Matter What de Crowned creo que esa merece que la lea por separado. Primero, decir que me gustó cómo fuiste construyendo paulatinamente a Shima como ese muro invencible que todos ven como el favorito a ganar. Lo introduces desde, Sinchister me parece, y de ahí sigue saliendo a cada rato su nombre como el muro a vencer, al grado que de verdad temes por Gloria cuando llega su turno contra él.

Also, se me hizo re gracioso cómo reaccionan los tres líderes al ver al Hydreigon: Bede con desdén porque las hadas lo oneshotean; Marnie y Raihan con emoción porque representa sus tipos.

Cabrito contra Pinzas: divertida. Cool. Nada fuera de lo normal. Pero cool.

Cabrito contra Brunhilde: no sé si le pusiste a propósito el nombre de una valquiria y al oso confesoso el de un filósofo de la guerra. Pero si fue así, buen trabajo. Acá me encanta cómo juegas con el hecho de que es una bestia imparable y violenta a diferencia del Pinzas que era más metódico. Y la verdad sí me hizo sentir mal cómo lastima a cabrito. Lo que nos lleva a...

Melody vs los dos: la coralita se pone la camiseta y se baja a los dos de la forma más badass. Si alguien fuera a decirme que en algún momento esa puta fantasma blanqueada iba a ser así de badass me hubiera reído en su cara. Porque, en serio, la forma en que se bajó a los dos fue estúpidamente badass. Ya sé que ya lo dije mucho pero es la única palabra que le hace justicia a la esponja de cocina. La parte en la que hace detonar un millón de veces a la dragona desde dentro es simplemente genial... una parte de mí quiere creer que lo que provocó la detonación en cadena fue el fueguito mágico de cabrito. Y usar el Canto de Paquita de esa manera contra el pinzas fue igual de genial. Me encanta el detalle de que ambos pierden por subestimar de forma distinta su oponente. Uno por orgullo y la otra por su sed de sangre.

Acá tengo que hacer una pausa en mis alabanzas a la esponja para comentar que es re gracioso que no hayas leído Antes de Ponerse la Capa de Nemu. Supongo que pillas que esto lo digo por un par de similitudes muy obvias entre Damian y Shima: como el hecho de que ambos son artistas marciales que se visten de negro y ambos tienen a Scizor y Hydreigon entre sus pokémon más fuertes. Lo que no sabes es que en capa Damian hizo lo mismo de liberar a sus pokémon porque no se creía digno de ellos (por perder tanto en las ligas). O que tenía el mismo defecto de llamarse a sí mismo débil para todo. Y AHORA AMBOS TIENEN UN OSO CONFESOSO. Casi se sienten como hermanos de distintos fics.

Qué te digo. Me ha gustado mucho cómo has llevado a Shima. Me gusta cómo sus pokémon reaccionan de forma diferente. El Tallonflame de buenos stats que no lleva mucho con él rompe la pokéball con rabia y huye rápidamente, demostrando cierto resentimiento. El pez error de la naturaleza simplemente se va con total indiferencia, ignorando al humano que nunca le importó mucho. El Venusaur reconoce el vínculo y parece guardarle respeto pero de todos modos se retira de su lado, mientras Scizor responde con desesperación y Hydreigon con indignación. Muy apropiado para los dos que se quedaron con él hasta el fin.

Al fin encontré un OST apropiado. Resulta que el tema de Mothman le pega perfecto a la pelea de Oso Confesoso.

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Porque, sí. La pelea con Sun Tzu se cuenta a parte. Tiene un tono distinto y un ritmo distinto, más ominoso, si cabe. Aunque acá tengo que admitir que pasé la primera mitad creyendo que Cockie era un Manetric. Con razón algo no encajaba del todo.

Acá tengo la duda de si será el mismo Kubfu con el que Mustard venció a todo su equipo cuando llegó a la isla, pero de igual forma tuvo que ser Melody again la que salva el día, con un final estúpidamente épico de grandes proporciones. Acá la narración paralela saca lo mejor de vos y ofrece una imagen mental en 4D de Shima cayendo al vacío para ser salvado por sus pokémon. Qué quieres que diga. Una parte de mí quería ver ganar a Shima. Otra a Gloria. Al final, ambas admiten que el final fue genial.

Le paro acá o no alcanzo a comentar. Ya quiero leer el siguiente. Sí, el final es predecible, pero eso nunca ha sido obice para disfrutar esta historia.
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Coño. Todavía faltan siete... Fuck. Ya solo faltan siete.

Ahora no quiero que esta historia acabe, no cuando me está gustando tanto y ¿Por qué tiene que acabar ya en dos capítulos? ¡Esto es demasiado genial!

Sip. Como con la batalla entre Hop y Leon, decidí hacer un comentario en específico para esta batalla... ya lo había decidido pero medio me distraje. Haciendo cosas. Cosas muy importantes. Tomé unas cuantas notitas sobre las cosas que quería comentar y qué bueno porque al acabar estos capítulos mi cabeza es algo así como... una cabeza que no piensa con completa claridad.

Para empezar, que me esperaba algo más o menos a cuando Yugi pelea contra Joey y sale esa cancioncita toda gay sobre amigos peleando. Pero esto parece más bien heavy metal. ¿Ya dije que no me gusta el heavy metal? Bueno, digamos que esto es FFDP o algo así. Re intenso. Luego sí se puso medio gay. Luego se puso bonito.

Nota notita: me gustó bastante la escena con la foto de Bede. Me recordó a la otra escena de la foto a la salida de Ballonlea, que a la vez es reminiscente a la escena de la foto ya hace tanto tiempo en Hammerlocke. Estos dos no son amigos porque no se permitirían aceptarlo en voz alta, pero se ve una clara camaradería creciente entre los dos, y ciertamente el más adecuado para hablar con él me parecía Bede. Me encanta que le diga lo mismo que eventualmente le dice Lee al final del encuentro (con otras palabras), y algo que me encanta al doble es que sea Bede quien acude a Hop y Marnie quien acude a Víctor, justo los dos rivales que conocieron allá en Hammerlocke cuando empezaba su aventura y que ahora son mucho más que eso. Da una sensación de progreso y al mismo tiempo, de remembranza. No sé si los otros lectores notaron este paralelismo al inicio de la historia, pero me alegra pensar que lo hiciste conscientemente.

Nota notita: puteadas al stall. Me gusta que putees al stall. Pero como alguien que adora torturar con veneno de vez en cuando me siento un poquito ofendido. Lo cierto es que no recuerdo una lucha de stall acá, me parece... excepto con Melody pero Melody es badass.

Y... Pasamos a la pelea. No vamos a pretender que no sabíamos que Victor iba a vencer acá. Tengo mogollón de cosas qué contar, y hay dos cosas que quiero decir contra los metafóricos traseros de Katsu y Nemu. Pero esas son impresiones y primero quiero hablar de la pelea que...

Wow. Empieza bastante brutal. Me acuerdo que tenía en mente exactamente cuáles eran los pokémon de Víctor (Haneki, Gear, Dracossack, Ayla, Ink, y Punkelly) y los de Hop (Cheepo, Lulú, Espi, Donna, Bashara y Gaius). Estoy seguro de que tus otros lectores pensaron lo mismo. No estoy realmente seguro de si lo hiciste para sorprendernos a nosotros o para seguir fiel al hecho de que Hop va rotando sus pokes en el juego, pero la llegada de Laxo fue toda una sorpresa. Y sí... sé que su nombre no es Laxo, pero en un capítulo le pusiste así por error, y por alguna extraña taumaturgia, ahora recuerdo el nombre equivocado mientras que el correcto lo he olvidado. La pelea fue bastante brutal y ayuda a marcar el tono el hecho de que lo mejor que pudo hacer Punkelly fue retrasar un poco las cosas antes de ser pulverizada. Prácticamente ya estaba vencida y el terremoto fue solo un overkill de los duros. Again, esto marca mucho el tono. Creo que es la primera vez que la violencia en encuentros deportivos es tan gráfica en Crowned. Hemos visto mutilaciones y demás, pero dentro de un estadio creo que es la primera vez que vemos huesos rotos y pokes desgarrados. I mean, el cabrito Joseph igual salió bastante lastimado pero eso me parece aún menos violento.

Ah, antes de que se me olvide: me pareció genial la analogía con el nombre de Ink. Y su caída fue la de un badass...

Acá debo decir que si los pokémon tienen esa fuerza para herirse entre sí, es enteramente lógico que usen esa fuerza cuando lo dan todo en un combate. I mean, hablamos de los pokémon de estos chicos que parecen recuperarse de todo gracias a los dioses del shonen para darlo todo de nuevo y un poco más. Y que la actitud de Hop es bastante un character, y mucho más honorable que la de Vic.

Y también que el verdadero protagonista de este combate es Hop. Que quien más se lució en batalla fue Hop. Vamos, que Espi la emvipeó contra Ayla y jodeeeeer que esa escena en la que va de un lado a otro usando las púas para moverse fue estúpidamente badass. Que Laxo no Laxo se mandó un puny god contra Punkelly, con la apertura más badass que puedes darle a una pelea, con Lancelot, que de Lancelot quiero hablar después, con Lulú countereando la evolución de un semilegendario con inmunidad defensiva a base de agallas y estrategia de forma tan woooooooooooooooooo por no hablar de Cheepo que le dió el duelo de su vida a la coneja que debió tener la victoria más fácil del equipo. Y con Bashara que le enseña a ser un dragón a Dracossack al grado que el pobre tiene que salir del combate. En comparación Punkelly e Ink son los que caen de forma fácil contra oponentes que los dominaron por completo y fueron los otros cuatro los que tuvieron que cubrir la distancia. La verdad, la verdad, acá el que se lució más fue Hop.


Ahora, sobre momentos puntuales. Hop se vio estúpidamente badass. En primera, me hiciste recordar Osci en algo. Ya te comenté que es gracioso que Nemu y tú hayan hecho algo similar con Shima y Damian sin haberse leído el uno al otro. Ahora me hace gracia que, mucho antes de que yo lo escribiera, acá el ver a Hop usando el uniforme del dojo y la gorra de Leon cuando en Osci hay una escena similar con Petrel usando la bata de Fennel y el sombrero de Gio. Como ambos queriendo tomar fuerza de lo que creen que los ha llevado a donde están. Me hace gracia porque me recuerda a cuando señalaste el parecido entre los dos Mew hijos de puta que realmente no son hijos de puta de Meri y yo. Y me hace pensar que realmente, o nos estamos influenciando entre todos de forma subconsciente, al grado que a veces llegamos a las mismas respuestas sin darnos cuenta, o que simplemente el hecho de escribir es así de mágico.

Señalaría lo tierno que es que Espi lleve movimientos de Gaius y Donna pero eso ya lo dijo Lee. Pero de todas formas es tierno de pensar que Hop les haya dicho a sus pokes precisamente que ellos dos no iban a participar, y que hayan sido ellos dos los que enseñaran esos movimientos al chikito.

Y luego llega Lancelot. Que de algún modo se las arregla para ser MÁS BADASS que Laxo al entrar. Tal vez porque tiene un nombre más genial. Tal vez porque entra de forma más genial. Tal vez porque es Shiny. Me gusta que sea completamente diferente a Gear, porque mientras que Gear siempre ha sido un poke que aguanta y pega muy duro, Lancelot acá es un atacante a distancia que emplea mucho más su velocidad. En lugar del honorable Gear que aguanta hasta la muerte sin bajar la cabeza jamás, acá Lancelot es un pájaro traicionero, como el propio Lancelot, dispuesto a usar trucos sucios para ganar. Ayuda a diferenciar a los dos pájaros y presenta otra ventaja estratégica para Hop: el entrenar a su cuervo de forma opuesta a la de Víctor porque sabe que no podrá vencer a Gear en su terreno, pero que Vic no estará preparado contra un cuervo tan diferente.

Y para variar... el MVP de Vic es nada más y nada menos que Gear. Sin evoluciones a medio combate, sin trucos maravillosos. Pura y dura badassería, un acero demasiado duro para doblarse. Que se comió una explosión, una inversión, las lanzas eléctricas que le perforaron las alas y aún así no estaba dispuesto a rendirse. El pokémon más badass del fanfic se va de la forma más badass posible.

Ah, y me gustó el foreshadowing a Lancelot en la forma del Rokidee que no se callaba en el bosque. Al final no era el único que lo escuchaba...

Ah, y me gustó el foreshadowing a la lluvia en la batalla final en forma de las nubes cuando Vic y Hop se van a volar a las alturas y no pueden ver el sol.

Y lo más lindo de todo fue tener a Leon como el más hypeado, siempre deteniendo al referí cuando iba a decir algo estúpido.

Y sobre el final, la verdad lo veo bastante adecuado. Victor tirando la toalla fue lo mejor del mundo. Porque si bien es fácil darle la razón al alarmarse por la brutalidad de Hop, lo cierto es que es él quien no se está tomando la batalla con seriedad. Victor, quien manda a Punkelly o a Dracossack contra oponentes ridículamente más fuertes, está asustado de las consecuencias. Su mente no está en el lugar indicado y la de Hop sí, y ¿Quién sigue después de Hop? Gloria. Y si juntas esta escena con la anterior del bosque donde le entrega el escudo a Hop, es fácil darse cuenta de que Victor, tal vez no sin razón, se siente sobrepasado por sus dos amigos. Siente que no está a la altura de ellos ni es tan bueno como ellos. Siente, aunque llegue a una conclusión distinta, lo mismo que Hop. Y es hermoso. Porque sin darse cuenta, los dos se han perseguido el uno al otro creyendo que su mejor amigo los está dejando atrás. Y mientras que Victor retrocede, Hop sigue adelante con todas sus fuerzas. Y he aquí la razón por la que Victor sigue avanzando y Hop no... porque Victor aún tiene lecciones que aprender mientras que Hop, por ahora, ha cerrado su ciclo.

Hablaría de lo badass que fue la pelea final pero ya sabes qué tan badass fue. Al notar que todavía quedaba un capítulo completo para Haneki vs Cheepo, estaba seguro de que cerrarías con algo espectacular, y así fue. Las katanas de luz de Cheepo, los rebotes locos de Haneki, ese PRECIOSO final donde se intercambian la energía Dynamax para la pelea de Kaijus, que Cheepo haya alcanzado a los otros dos a base de entrenamiento (otro guiño), la indignación de Hop con Víctor como ese empujón que aún necesitaba, la referencia a la brújula moral a los primeros capítulos, como si te hubieras releído Crowned para escribir esto. El abrazo entre hermanos, los dos pokes peleando hasta las últimas o que ambos lleven a sus iniciales sobre los hombros.

Me spoileé los títulos de los demás capítulos y, la verdad, no parece que vaya a haber otra pelea de este calibre y longitud. No estoy seguro de que un Gloria vs Victor pueda igualar esto, y dudo mucho que en 9 capítulos tengas espacio para cerrar todo Y hacer batallas del mismo tamaño que esta. Como si supieras que esto es la gran batalla personal, la que lleva más carga emocional, y lo hubieras dado todo en ella. Y puedo decir que, al menos para mí, es la mejor batalla que he leído en este sitio.

Eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeen fin. La verdad quisiera seguir leyendo pero tengo un par de capítulos pendientes de dos fanfics que me tomó mucho alcanzar. Y luego de eso debo seguir probando combinaciones. Porque soy medio imbécil y se me dan mal las disculpas. A ver si puedo leer los próximos siete antes de que termines esta historia.

Nos vemos pronto.
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SORPRESA, he vuelto para ver el desenlace de esta historia, no podía dejarlo así como así, especialmente por el pasado de Gloria, es como una telenovela de televisa, pero echa con seriedad, aunque igual de icónica y emocionante. Seguramente te preguntarás ¿Dónde ha estado el miembro más popular e importante de la cueva? Y mi respuesta es: no lo sé, no soy yo. Pero no importa, yo estoy bien, han habido muchos cambios en la vida y las decisiones se rigen ante argumentos más simples y complejos. Sigo siendo el Elfo de siempre, pero al mismo tiempo diferente, soy como un Elfo de Schrödinger.

Capítulo 63: Impactade con este inicio de combate, Gloria ha estado brutal y el hecho de que lo narres en primera persona y que gracias a eso nos permitas saber lo que siente Victor en cada momento, hace que Gloria se vea aún más amenazante. Pero otra cosa que me gustó mucho de la narración sea en primera persona, es que podemos sentir lo que siente Victor en cada momento, es como acompañarlo en cada momento de la batalla. También me gustó mucho los versus que hiciste, ¿son artes del tcg? Si algún día vuelvo a la escritura, quiero hacer algo así.
 
Capítulo 64: nuevamente impactade, voltear la narración hacia Gloria me pareció sumamente pertinente, tengo que admitir que no lo esperaba, pero era lógico, aunque me hizo dudar de quién ganaría, pero era la mejor elección para narrar el final del capítulo. Esperaba muy en el fondo que Victor ganase, pero qué manera de ganar, algo impensado y de último momento, pero bien aprovechado y usado, me encanta que haya sido así, terminar una batalla colosal e impactante, con algo tan técnico y común como un nuevo ataque que aprendió, le da un buen contraste, pues al final, para determinar al ganador, no importa lo que haya pasado durante la batalla, sino cómo se gana. Pero lo que más me gustó fue ese final del capítulo, Dios mío, qué forma de interceder la de Rose y qué mejor forma de relatarla desde el punto de vista de Gloria, la manera en que relataste hasta fue como si viniese una amenaza oculta, ya sabemos quién era, pero aún así parecía estar en las sombras, pero al mismo tiempo a la vista de todos y ¡BAM! La negra noche llegó.
 
Capítulo 65: Impactadarks. Me imaginaba que Bede buscaría a Rose para patearle el trasero, pero no pensé que terminaría peleando contra Avery, y qué batalla, lo que más me sorprendió fue lo que hizo Newton, no lo esperaba. Espero que de todas formas Bede le plante cara a Rose, al menos con un puñetazo en todo su rostro, se lo merece. MENCANTÓ la presentación de Eternatus, qué manera de narrarlo, asfixiante y tóxico, siniestro e intimidante. Especialmente por el detalle que dijiste de que sus huesos eran tan tóxicos que no permitieron la existencia de piel, me gusta mucho cuando los escritores dan sus propios toques a cosas ya establecidas, eso no estaba en la pokédex, pero hace agregarlo, profundiza en la naturaleza de Eternatus.
 
Capítulo 66: Siempre lo voy a decir, me encanta ver a los líderes de gimnasio en acción fuera de sus gimnasios, verlos pelear como un equipo es simplemente fascinante. Ver usar a los Stunfisk como trampas me gustó mucho, me recordó a los primeros arcos de PokéSpe, cuando un solo entrenador controlaba a hordas de pokémon con tan sólo uno. La revelación/insinuación de que Bronzong haya posiblemente lavado el cerebro a Rose es muy interesante, tal vez sólo quede ahí, en una posibilidad, pero, no deja de llamarme la atención que sea posible que Bronzong tenga sus propios objetivos, ha estado con Rose desde la desaparición de su hermano, que sea una figura manipulando todo desde las sombras es muy intrigante y cambia la perspectiva de las cosas, aunque eso no quita culpa a Rose, creo que tuvo influencia en él, pero no lo obligó a nada. Y finalmente Sonia le pateará el trasero a Oleana, tendrá su revancha y la pondrá en su lugar, la pelea/conversación que tuvieron fue muy interesante, el único propósito de Oleana es que Rose cumpla el suyo. Ya me preguntaba qué era de Klara, me la imagino super odiosa y odiable, mencanta.
 
Capítulo 67: absolutamente impactade con la muerte de Amigo, creo que llegué a sentir lo que sintió Rose en ese momento, siento que para uno, siempre será chocante ver morir a un pokémon, sea cual sea, pero también aporta a que entendamos mejor la naturaleza de Eternatus, matarlo de esa forma fue espantoso y no lo esperaba, imagino que ese fue un momento de antes y después para Rose, siento que comenzó a actuar diferente, por algo aceptó su muerte, muerte que no creí que pasaría, en todo momento pensé que alguien lo salvaría, no puede morir, aún hay cosas pendientes a su alrededor. Y las cosas pendientes llegaron muy rápido, una manera interesante e inesperada de hacer que todo conecte, finalmente sabemos qué pasó con la mamá y el hermano de Gloria, hacen una referencia sumamente interesante a la Tundra de la Corona, pero ahora todo queda muy claro, otro momento de Rose que argumenta su fría personalidad, en el mismo momento se percata de que no hay nada que hacer ni otra forma de actuar, es que todo conecta tan bien y justo está Melody y siento que necesitaba leer este momento, ya puedo morir en paz. Este capítulo ha mostrado un lado muy interesante de Rose, lo ha mostrado frágil y humano. Finalmente, Eternatus muestra su forma de mano grande, pero me pareció sumamente horrible y espectacular que los protagonistas viesen sus peores miedos, y según entendí, las personas de la ciudad también veían los suyos, pero el que no entendí fue el de Victor lo que me lleva a que no hay mucha historia pasada sobre él, a diferencia de Leon, Gloria, Rose, etc., pero al mismo tiempo pienso, su historia la hemos visto a lo largo de este fic, entonces pienso, ese camino largo que se extiende, es lo que esta viviendo ahora? O sea, de salir bien todo con Eternatus, sabemos que así será, aunque estoy dispuesto a esperar sorpresas sabrosas, tendrá que enfrentarse a Leon y ser eventualmente el campeón de Galar, ¿tendrá miedo del peso que eso conlleva? ¿Y el camino largo que se extiende es sólo una metáfora de la incertidumbre que aquello le genera? ¿Será que con estas preguntas me fui en la profunda?
 
Capítulo 68: AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH Que presentación de Zacian y Zamazenta. Finalmente derrotan a Oleana, ya se me hacía que faltaba relatar el final de alguien, me gustó ver esa desesperación de su parte, darlo todo por el hombre que la rescató de la calle, imagino que no va a quedar libre como en los juegos. Dios mío, esa batalla contra Eternatus y todavía no alcanza su clímax, los lobos recién aparecen, pero todo el momento previo fue tan épico, me imagino la mano furiosa en el cielo intentando matarlo, yo estaría orinado, pero ellos aguantando estoicamente cual héroe de Marvel (te amo Steve Rogers), no me imagino cuánto debió costarte planear cada acontecimiento en los últimos capítulos, pero siento que todo está fluyendo y convergiendo de manera orgánica, para terminar centrándonos únicamente en la batalla final contra Eternatus, todo está en su punto para el clímax. Me encanta como todo encaja y llega tan bien a donde tiene que llegar, muy bien construido.

Besos LGBT+
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Quién lo hubiera pensado... aventarse directo al mero peligro que es usar armas antiguas contra una criatura de más de mil años sin saber cómo usarlas. No puedo decir que culpo a Hop por su comentario algo fuera de tono, pero uno ve esas cosas y se pregunta cómo fue que funcionaron en primer lugar. Al menos ya soportaron lo suficiente para poder ponerle un fin a semejante pesadilla.

Ahora me pregunto cómo es que estarán los demás con Oleana, viendo que técnicamente, todos han quedado tirados en la torre. No me sorprendería que nadie se haya muerto en el instante, pero sí me cuestiono el qué les pueda haber pasado en medio de todo, seguramente habrán fallado en mantener a Oleana y Klara cerca, que quizás o no resulte en que se fuguen a otro lado.
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Best Friends
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Bueno, casi que ya estaríamos. Uno más y no jodemos más.

Si tuviera que decir algo de este capítulo es que me siento tan libre como afligido por haber llegado al punto en que no tengo mucho más por escribir de esta historia. Bueno, sí: no voy a conformarme con la versión que preparé hace como un año del capítulo final. Así que probablemente modifique alguna cosa y añada otra para hacerlo todavía más finaloso. Pero, de momento, esto puede ser un buen preámbulo para el último... y al mismo tiempo, si me pasa algo y jamás llego a publicar el 70 (no creo que pase, ya superé los 27 años), el 69 cierra también la historia en cierto modo. Así que si, aunque yo no muera, a ustedes les pinta morirse o simplemente se aburren de leer choclos de texto interminables, bien pueden dejar acá Crowned.

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@SoujiFujimura Tras otra larga espera por una actualización en un fic que supe actualizar VARIAS VECES POR SEMANA (qué enfermito, igual eso me duró... una semana ni bien entré al foro xD), finalmente tengo la excusa perfecta con mi labor en el colectivo. Puede parecer que me rasqué sobremanera con Crowned durante mis vacaciones... ¡Y sí! Pero a cambio me rasqué muy poco con dos prólogos del Hisuikai. Si no los hacía, probablemente Crowned ya habría terminado... Pero gracias a que pude desviar un poquito mi atención de los Galarpibes es que siento que al fin tengo el espíritu que necesito para culminar mi trabajo acá. Gracias por la paciencia, querido Danot. ;___;

Oleana es tan divertida de escribir que llega un punto en el que me tengo que pegar un cachetazo y forzarme a encontrar de nuevo el foco en la trama, porque ya tuve tiempo de sobra para desarrollarla y, aún así, me gustan demasiado este tipo de personajes con un tipo de personalidad muuuy marcado y con muchísimo misterio alrededor. Como que eso le suma a lo inquietante de sus apariciones, pero también el desnudarla en el momento justo (sin fanservice) con pantallazos más o menos breves a aquellos acontecimientos que moldearon al monstruo. Con Rose fue un laburo de exploración un toque más metódico, pero con Oleana fue surgiendo sobre la marcha y postergado ad eternum desde el tercer arco. Lo del capítulo pasado fue más un bonus que otra cosa, pero quise despedirla así (aunque todavía le falte alguna escenita más por ahí...).

Lo de los cliffhangers a la mitad y al final del capítulo anterior es para cagarme a patadas en la cabeza. ¡¡ESTA HISTORIA NO NECESITABA MAS GIROS INESPERADOS DE GUION TOMAS!! Pero soy re cabeza dura y los metí, casi sin pensar. Soy péeesimo para estructurar lo que quiero escribir, pero eso se viene notando hace rato. xD
Por eso un capítulo como este que cierra cosas casi definitivamente es tan importante... Hasta que te encuentres OTRO MAS POR AHI SUELTO. No me mates.

Tu párrafo hablando del momento apocalipsis con los tres protas dándolo todo es una perfecta interpretación de lo que quería transmitir en ese momento. Claro que quería mostrar un último paso adelante de madurez para Hop, Gloria y Victor individualmente, pero también su trabajo en equipo y el uso de las armas oxidadas sumado a su valor para oponérsela a Eternatus como colofón para invocar a los lobitos. En el capítulo de hoy hago algo muy ligado a todo esto, pero añadiendo un elemento más a la fórmula (¡¿la sustancia x?!).

@MrKiwi Estuviste desatento durante el funeral, porque claramente menciono a un Raboot llorando junto a Haneki y el resto de los iniciales de otros entrenadores... ¡Bolifacio estaba disfrazado de conejo! Es que le daba vergüenza que lo fueran a reconocer sin la pokébola gigante en la cabeza.

A mí no me conmovió tanto la muerte de Magnolia como el hecho de que todos se reunieran y compartieran el dolor juntos pero también ese espíritu de camaradería y esa determinación a no fallarle a aquella que les había dado su aprobación para seguir sus caminos hacia la Liga. No es un personaje que haya desarrollado en demasía, pero sí una especie de centro de mesa bonito para que todos los otros personajes principales puedan sentarse a comer y charlar y conocerse un poco más y terminar bailando el carnaval carioca... Ah no, pará, eso es en una boda. Oh well, son ceremonias similares.

Siempre que escribo batallas me sale espontáneamente hacer resaltar más a pokes no solo que me gusten más a mí en lo particular, sino que por su anatomía o estilo de pelea descrito en juegos/anime/manga/dexentrys me resulten más atractivos para idear las coreografías y secuencias de acción. Duraludon será mucho el poke central de Raihan, y estoy seguro de que pueden hacerse cosas divertidísimas con la heladera-encendedor gigante de metal... Tal vez otro autor podría hacer cosas muy imaginativas con esa cosa. Pero yo tenía servido en bandeja de plata a un crack con rastas y dragones, y nada tiene más crack, rastas y draconitud que KOMMI-CHAN. Solo que éste hizo más ruido. La verdad, es muy divertido escribirlo pelear, y capaz por eso lo metí también en Namor en el equipo de Leilani. Fue divertidísimo escribirlo, y quiero seguir haciéndolo cuando se presente la oportunidad.

Y ahora muchas micro-cositas:

- Nunca tuve perros pero vi a gatos soñar con cosas que les hacían sacar la lengua y arrojar patadas al aire. No me partió el corazón pero me dieron ganas de hacerles pppbbbdrrr en la pancita. (?)

- El truco de Atracción fue tan sucio como genial, no podés decirle básico a eso porque NADIE ESPERARIA un ataque así en una pelea decisiva por octava medalla contra un freak de la estrategia VGC como Raihan. Medio como cuando usó a su Impidimp con METRONOMO contra Kabu, solo para despistarlo y que baje la guardia por lo random de su estrategia (y porque no tenía mejores ataques para enseñarle a esa altura del viaje, claramente xD). Voy a defender el Vs Raihan a capa y espada (y escudo), así que no me bulleen esa peleíta. ;__;

- Lo de Oniria es tal cual como lo decís, no había mejor momento para establecer una TRI-FORCE como corresponde entre los protas. Btw adoré la letra de tu himno pero siento que los himnos tienen letras mucho más bonitas que la parte de composición musical propiamente dicha. Aunque el argento sea glorioso para corear en las canchas... casi que parece hecho específicamente para partidos de fútbol.

- Twinings se pronuncia... ¿Tuínings? Al menos así pronuncio yo la marca de té que le gusta a mi vieja.

- We don't talk about Teodoro!

- Leon es como Batman o Spiderman: se disfraza con los calzones por fuera de noche. Digo... ¡Él no mata! Y no podía matar al fucking presidente restituido de la Liga Pokémon un día antes de que arranque la Copa de Campeones. Además se sintió de super lujo amenazándolo y robándole las pokébolas al desgraciado.

- Jamás usé la palabra "poliestireno" en mi vida, y de hecho esa acaba de ser la primera y última vez que la emplee. TELGOPOR. También se puede decir TERGOPOL. Es como dentrifico.

- Clasifican 32 a la CdC como clasifican... no sé cuántos a los mundiales de fútbol. Onda, siempre es un cupo específico justamente para que progresen ordenadamente a través de las rondas, ¿no? Aparte es Galar, ¿cuántos nubs querés metidos ahí? Ya bastante que puse a pelear a la random del Flapple y al muerto de hambre del Hitmonlee (Hitmonlee me parece un poke re piola, eso sí).

Ufff mierda que el comentario es largo. ¡Y falta otro! xD A ver, sigo con más calma abordando lo importante:

Las batallas de apertura fueron de trámite. Viéndolo en retrospectiva, debería haber encarado la liga de otra manera y organizar mucho mejor las rondas, pero solo me interesaba verdaderamente narrar el encuentro de Gloria vs Shima, de Victor vs Hop y de Victor vs Gloria en la final. Todo lo demás era decorativo, pero me terminó comiendo espacio fundamental que luego lamentaría al momento de tener que apurar ciertas cositas de la trama o de las propias peleas estelares. Es bastante jodido escribir torneos, y espero no tener que volver a hacerlo jamás.

Me alegra un montón que hayas fangirleado zarpado con las dos que leíste porque creo haberles dedicado... fácil seis meses en total, o no sé cuántos hiatus se comió esta cosa mientras los escribía. Incluso con cuatro partes siento que me quedé corto a nivel flashbacks en el Victor vs Hop, pero no quiero cargosear tanto mi propia historia con el amor que tengo por los personajes y las miles de ideas apiladas en mi cabeza que generalmente no tienen cabida real en la trama que estoy llevando adelante. Menos en el tramo final de la misma.

Los nombres son casi todos a propósito y sacados de donde vos dijiste. Fue una googleada rápida eh, no te creas que tengo conocimientos de nada porque... apenas y sé un poco sobre pokémon como para escribir al respecto. Y me re spoileaste del fic de Nemu que su Batman tiene un oso cariñoso. >:(

Soy mucho de copiarme escenas a mí mismo con ligeras variaciones para no caer en el flashback directo, y eso mismo hice con la famosa tarjetita que marcó a fuego el primer encuentro entre Bede y Hop. Me imagino mil versiones yaoi que podrían exprimir esa idea como oro gomoso (?), pero acá no es más que la representación de una amistad que puede empezar desde trozos rotos y desperdigados que acaben reconstruyéndose en algo sólido con el paso del tiempo. De algún modo esa imagen rota que tenían el uno del otro se fue recomponiendo, y es una de mis partes favoritas de la historia, aunque no sea fundamental para la misma, sí creo que lo es para Hop y Bede como personajes, cada uno por sus propios motivos. Uno por rencoroso, otro por desconfiado. Uno por tener el ego golpeado por vivir a la sombra de su hermano, y otro por tener NULOS conocimientos de interacción social por haber crecido en ese orfanato triste y solitario y porque lo adoptó alguien peor que Ronald McDonald (y que el E4 de Sinnoh que parece Ronald McDonald).

Lo del equipo rotativo de Hop fue al mismo tiempo una buena y una mala idea. Buena porque lo enganché no solo a la parte del juego en la que el pibe inseguro prueba con pokes distintos, cada vez más variados y fuertes, para intentar superar a sus rivales, sino también al hecho de que Hop se fue directamente a entrenar a la Isla Armadura y se tuneó zarpado el equipo de cara específicamente no a la Copa de Campeones, sino a su encuentro en cuartos contra Victor. Fue mala idea porque... tendría que haber explotado más esa característica del personaje desde el principio del fic, pero me aferré al equipito todo bonito que le había pensado desde que hice un garabato en un papelito ideando equipos finales para los protas de un hipotético fanfic de SWSH.

Nada que decir sobre el párrafo en que hablas de las similitudes entre nuestros fics y lo mágico del proceso casi en conjunto de escritura dentro de esta comunidad, solamente que me pareció muy bonito y que agradezco mucho haber podido desarrollar esta historia mientras me nutría de lo que fui leyendo de todo sustedes. Lo de Hop combinando el uniforme del dojo y la gorra de su hermano no es más que él escogiendo finalmente qué lugar quiere ocupar en la historia de la Liga Pokémon, y cómo quiere distinguirse por encima de su hermano o de cualquier otro entrenador en Galar mostrando esa amalgama de "condecoraciones": haber superado el riguroso entrenamiento de Mustard y encima llevar esa gorra como trofeo por haber pwneado parcialmente a Leon. xD

A Lancelot lo hice básicamente como counterpart implacable de Gear, recordando esas típicas rivalidades shonenísticas donde la figura antagónica era perfectamente opuesta al héroe, contrastándose y amalgamándose con la suma de sus cualidades individuales. Efectivamente, por esto Hop volcó su entrenamiento a algo contra lo que Victor no estuviera habituado a combatir, ni siquiera el propio Gear: un bicho muy rápido para su especie, y con muchísimo enfoque en la agresividad del ataque de rango, ganando buena distancia y avasallándolo de entrada. Gear sin embargo se sigue beneficiando por el combate lento y a desgaste, porque sabe que ahí se encuentra su fortaleza... Y es lo que termina dándole la victoria ultimadamente.

Vas a ver al menos una batalla más no solo del tamaño de la de Victor y Hop, sino... varias veces más grande. No será tan convencional, pero creo que todavía puedo dar alguna sorpresa en este mar de clichés. xD

@Thranduil Tu come back fue glorioso, no sabés cuánto lo esperaba. Bueno, sí sabés porque te rompí las bolas con eso cada vez que te encontré por Discord, y todavía me jode que no estés siguiendo con House of Rocket pero BUENO, voy a tenerte la paciencia que me tuviste varias veces a mí después de meses largos sin actualizar acá. Confío en que en algún momento vas a retomar esa historia, o cualquier otra que te den ganas de escribir. De verdad, me alegra un montón que te pases por acá para ver el final de esta historia. Muchas gracias.

Ahora respondo sobre cada cap que comentaste:

Glo vs Vic 1: Totalmente, el punto de vista de Victor fue abordado acá específicamente para mostrar a Gloria como la figura implacable y casi intimidante durante el primer tramo del enfrentamiento. Es un recurso que intenté aplicar fallidamente en un capítulo pasado (el de los dos contra Melony y Gordie), y que siempre me quedé con ganas de explotar seriamente en otro punto importante de la historia. No sé si fue la mejor decisión del mundo hacerlo precisamente en la FINAL de la Copa de Campeones, pero me ayudó a meterle el ritmo que necesitaba luego de haberme matado por meses con los combates previos que seguían un esquema más tradicionalista. Las imágenes si mal no recuerdo son todas del TCG, sí, aunque alguna puede que la haya sacado googleando si el poke en cuestión no tenía todavía suficientes artworks del juego de cartas. Aunque casi casi seguro que es todo 100% TCG y que podés conseguir las cartitas con esas encantadoras ilustraciones.

Glo vs Vic 2: Acá pongo la cámara sobre el hombro de Gloria, porque es más impredecible si el punto de vista es el de la persona que pierde y no de la que gana. Es un poco cruel, capaz, pero necesitaba equilibrar la balanza con estos dos... Y todo el combate fue una especie de fuerza de espejos reflectándose ad eternum, intentando establecer sus paralelismos como entrenadores y su lado más vulnerable y agresivo en una batalla decisiva, así como el orgullo de sus pokémon. Al final, cualquiera de los dos podría haberse llevado el triunfo, pero Victor terminó estando una fracción de centímetros por delante de Gloria hacia la línea de meta, anticipando precisamente que Dracossack llegaría al nivel 70 en esa confrontación final para sorprender a Cookie con su Doble Filo. El punto de vista de Gloria también era crucial por el suceso que destacás hacia el final del capítulo: tenía que ser ella la que vea a Rose aparecer en esa pantalla junto con la Negra Noche en el cielo sobre el estadio. No hubiera tenido el mismo impacto desde los zapatos de Victor.

Impactadarks: No tengo mucho para decir con este, porque era el camino necesario a seguir para dividir a todos los personajes y repartirlos apropiadamente contra sus respectivos oponentes. El bien contra el mal en Wyndon, Hammerlocke y el Área Silvestre. Me pareció apropiado que Bede choque con Avery y que sea en el Área Silvestre donde el primero lo perdió todo por culpa de Rose, además de que tienen estilos muy similares. Eternatus es tan... divertido como insoportable de escribir. En serio, me estresa mucho laburar con pokes tan inmensos y todopoderosos. Por eso agradezco que los combates de pokes Dinamax/Gigamax duren muy poco tiempo. Eternatus es... inmenso hasta el final. Y se pone más grande todavía conforme progresa la batalla. Fuck it. xD

El 66(¿6?): Re interesante que prestes atención al detalle de Bronzong, porque hay algo de eso. ¿Leíste el breve especial que les dediqué a esos dos personajes en otro thread? Hay alguna que otra pista más por ahí. En cualquier caso... Todavía falta por saberse alguna cosa más de nuestro respetadísimo presidente. (?)
La aparición de Klara acá fue casi exactamente igual a su primera revelación como villana durante el ataque a Spikemuth. No estuve muy original, pero la mina es una hueca sexy que se divierte imitando la maldad de Oleana y Rose. Solamente quiere intentar verse tan malota como ellos, pero no le sale taaan bien, aunque quizás eso la vuelva más despreciable para el lector. xD!

Amigon't: La muerte de Amigo estaba pensada como algo mucho más seco y crudo, pero acabé dándole una... relativamente épica. ¿Por qué carajo me encariño tanto con los malos de la historia? Mierda, no se merecen tanto cariño. Tal y como especulás, en el momento que aparece Eternatus forma "La Gaaarra" de los marcianitos de Toy Story, todos los habitantes de Hammerlocke ven sobre su cielo sus peores miedos reflejados. Victor le teme al camino incierto que se planta delante suyo en ese punto de su carrera como entrenador, efectivamente, pero también a la figura de su padre perdido en la propia Tundra, sin saber si ese destino incierto y casi trágico lo está llamando a él para arrastrarlo hacia una muerte segura, o para invitarlo a una aventura diferente.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH: La coreo de todos los enfrentamientos contra Eternatus fue agónica para mí. Un proceso de escribir, borrar, escribir, borrar, arrepentirme de lo que borré, escribirlo de nuevo, que no me quede igual, borrar, anotar otras cosas... gasté mucho tiempo pensando en las mejores formas de representar el peligro del bicho este y lo DURO que era bajarlo para TODOS. Pero realmente necesitaba retratar bien la escala de poder a la que se oponían, aunque lógicamente tuve que hacer concesiones y darle ciertos power ups random a los protas como que de golpe las armas oxidadas puedan bancársela solas sin importar quién las sostuviera. Claro que no son indestructibles, pero desde que el Hitmonlee le pegó una patada al escudo sin que Hop se inmutara medio que hinteé que tenían cualidades ligeramente fantásticas aparte de ser solamente chatarras de metal oxidado. xD

Ojalá disfrutes los dos que faltan.

@Nemuresu ¿Qué tanto hay que saber de cómo usar una espada y un escudo? ¡Ah! Pará... Vos te referís a cómo usarlas para llamar a los lobitos. Pasa que los chicos jugaron el Espada y Escudo y se vieron la cut-scene. Bueno, no. xD!! Pero creo que estaba claro en su momento que no tenían mucha idea de qué hacer con esas armas aparte de defender y atacar a lo pavote, y por eso fracasaron continuamente en sus intentos por vencer a Eternatus de ese modo. Por eso pelando agallas y coraje lograron "prenderlas" y arriesgarse a usar el eco metálico para amedrentar al legendario y, con un poco de suerte, pedirle ayuda a Zacian y Zamazenta. En el propio capítulo marco el momento exacto en que se dan cuenta, gracias precisamente a que Amigo, el Bronzong de Rose, había usado ese mismo recurso con su propio acero para estremecer al dragón venenoso y así ganar tiempo.

Tu predicción sobre lo de la torre... ¿Será así? VEREMOS VEREMOS. Si le pegás te doy una galleta.

Gracias a todos por su paciencia y sus hermosísimos comentarios. Probablemente esto habría muerto hace rato de no haber sido por su apoyo incondicional. La próxima vez va a ser la última que les de las gracias porque en Namor y en el colectivo voy a estar re odioso. ¡Ya avisé! (?)

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Capítulo 69 — Los héroes de Galar

—Ustedes pudieron… —dijo, dejándose caer de rodillas—. Consiguieron la espada y el escudo para derrotarlo. Pero yo, que debía atraparlo con un objeto infalible… ¡Solo lo dejé caer al vacío!

La master ball quebrada rodó lejos de su mano, pero su sombra se estiró por debajo del receptáculo y la cabeza de Dracossack emergió entre las tinieblas, mirándolo fijo con sus ojos dorados y empujándola de regreso hacia él.

—¡Draga! —gruñó el dragón fantasmal, y tanto Gloria como Hop le tendieron una mano para que se incorpore nuevamente.
—No es momento de derrumbarnos —le dijo Hop, más mesurado que de costumbre—. Todo a nuestro alrededor puede estar cayéndose a pedazos por culpa de esa mano horrible, pero no nosotros.
—¡Arriba! —animó ella con una sonrisa, comprobando de reojo que los lobos y los iniciales se disputaban cada uno una garra de Eternatus para quebrarla con un ímpetu colectivo que no distinguía niveles o escalas de poder—. En lugar de amargarte, deberías al menos hacer el intento, ¿no crees?
—Eso es —asintió Hop, completamente alineado con Gloria—, quizás la master ball funcione incluso pese a esa grieta. Y, en caso de que no lo haga, te prometemos debilitar tanto a Eternatus que hasta terminará cabiendo en una pokébola común y corriente.
—Tenemos a Zacian y Zamazenta de nuestro lado ahora —insistió Gloria, enseñándole a Victor cómo los lobos saltaban sobre los pedruscos suspendidos en el aire para intercambiar ataques sobre un Eternatus que debía contraatacar con todas sus fuerzas para repelerlos—. ¡Podemos ganar esto! Pero necesitamos trabajar los tres en equipo.

Las manos tendidas de Hop y Gloria fueron su soporte para reincorporarse, con la mirada todavía ensombrecida por la culpa que le daba haber desaprovechado una oportunidad única para encerrarlo en la master ball intacta. La grieta sobre la carcasa era una retorcida línea negra en medio del brillante color de la parte superior de la esfera, con su letra inicial partida en dos por el zigzag que llenaba de incertidumbre su mente. Los ojos de sus amigos se posaban sobre él ahora, pues había asumido la responsabilidad.

Los lobos legendarios eran implacables trabajando en equipo, y rebatían cada ataque de Eternatus mientras los tres iniciales lo despistaban con su velocidad. No podía dejar que su duda ensombreciera el esfuerzo que todos estaban poniendo en el enfrentamiento. Incluso si fallaba, ellos estarían ahí, buscando abrirle el camino para otra oportunidad. El ímpetu de Hop y la valentía de Gloria eran el empujón final que necesitaba para subirse al lomo de Dracossack, aferrando sus manos a los oscuros cuernos al frente de su cabeza.

—No puedo prometer nada —les dijo a sus amigos, pasándole la master ball a uno de los Dreepy ocultos entre los cuernos para ser arrojado como proyectil contra el dragón gigante.
—Lo harás, Vic —aseguró Gloria, y Hop apuntó alto con tal vigor que su brazo podría haber salido disparado ahí mismo.
—¡Promete que dispararás con todas tus fuerzas!
—Lo haremos —confirmó el castaño, acariciando la barbilla de su Dragapult, que rugió con confianza antes de elevarse por los aires—. ¡Distráiganlo por mí!
—¡¡Cheepo!! —rugió Hop, y su gorila inmenso se giró con una sonrisa ardiente en medio del fuego que exhalaba Eternatus para aplacarlos—. ¡¡Atúrdelo con ayuda del escudo de Zamazenta!!
—¡¡Rilla!!
—¡¡Zacian, pásale la espada a Seven!! —acompañó Gloria, apuntándole a su inicial que se elevaba por los aires ayudado por la fuerza psíquica de Joseph.

Dracossack aceleró cortando el viento con sus cuernos en punta, mientras abajo Zamazenta desplegaba su escudo absoluto para recibir las percusiones del Rillaboom que azotó el suelo e invocó enormes raíces que impactaron contra el acero, causando un eco metálico expandido que hizo retorcer de dolor a Eternatus, empujado hacia atrás por las ondas sonoras amplificadas. Seven desplegó las membranas en su espalda para planear por encima de la mano, y Zacian saltó a través de pedruscos suspendidos en el aire arrojando con la mandíbula su pesada espada, atrapándola el Inteleon con su cola y girando como un trompo cabeza abajo para dejarla caer cual bumerang sobre uno de sus dedos, haciéndole un tajo que tumbó en el suelo al legendario y levantó una cortina de humo que lo cubrió todo.

—¡¡Está intentando levantarse!! —advirtió Hop, viendo cómo el humo era cortado por las garras que rasgaban la piedra.
—¡¡Es obstinado como tú!! —gruñó Gloria, y arrojó otra pokébola al frente—. ¡¡Seven, Anegar!! ¡¡Cookie, Colmillo Rayo!!

Todavía en el aire, Seven apuntó y disparó una bomba acuática que estalló sobre Eternatus como una lluvia arremolinada por el viento, bañando cada hueso oscuro y cada brillo carmesí de la Energía Dinamax, ablandando la solidez de su inmenso cuerpo para volverlo suave como el agua. Apenas apoyó las patas delanteras en el suelo, Cookie aceleró desapareciendo tras un chispazo de velocidad para hundir sus colmillos electrificados en el nuevo cuerpo acuoso del dragón veneno, que se paralizó del dolor cuando la mordida hizo crujir todos sus huesos.

Cheepo golpeó su pecho con los puños y con un rugido hizo crecer cientos de tubérculos inmensos desde las entrañas de la tierra para envolver cada extremidad del herido Eternatus, atándolo al suelo de piedra de la torre para inmovilizarlo justo cuando Dracossack giraba por el aire y se acercaba lo suficiente apartando las cortinas de gas tóxico con su Hidrobomba. Victor pudo ver un espacio despejado cerca del núcleo de poder ilimitado que el legendario rodeaba con su alargada columna de huesos, y vio cómo su luz se volvía más tenue conforme los ataques hacían mella en su salud. Vio así su oportunidad para intentarlo una vez más: la master ball tenía que funcionar esta vez.


La torre se desprendió de sus piezas como si de naipes estuviera hecha, azotada por el incendio, la inundación y el feroz intercambio de golpes en la cima de los Garbodor y Grimmsnarl Gigamax. La pokémon venenosa había caído finalmente con un inesperado arranque de pura potencia por parte de Duke, quién lanzó a Hysteria convertida en una afilada Rueda Aural para penetrar su sólida defensa de mugre y podredumbre. Oleana solo podía ver cómo el suelo se inclinaba hacia un lado y las pokébolas rodaban sin control empujadas por la gravedad. El lamento del acero retorciéndose y el concreto partiéndose en los pisos inferiores hacía vibrar la estructura completa de la Torre Rose, pero las hélices del helicóptero oscuro que el Team Yell se había apropiado retumbaron con mayor fiereza, elevándose el vehículo cerca de los principales representantes de Spikemuth.

—¡Rápido, suban! —pidió uno de los sujetos de cresta teñida, tendiéndoles la mano a Marnie, Piers y Joan. Al otro lado, parte del edificio se resquebrajaba dividiéndolos en bloques con anchas grietas de por medio de las que escapaban algunas llamas y humo negro que hacían sonar las alarmas de Wyndon.

Mientras Marnie pegaba un salto dentro del helicóptero, Allister se quedó atrás para soltar a su Runerigus, haciendo que sus bloques de piedra sirvieran como rampas firmes para que Piers y Obstagoon pudieran empujar cómodamente la silla de ruedas de Joan. Sonia fue la última en disponerse a subir, dirigiéndose a Oleana entre el humo negro del fuego y el veneno todavía arremolinado en el lugar, pero al tenderle una mano para reincorporarla notó que, aunque su mirada seguía perdida en el suelo que se despedazaba alrededor y sus fuerzas parecían haberla abandonado, algo más fuerte tiró del otro lado, y un sollozo partido por la angustia le habló desde las sombras.

—Por favor —dijo una voz aguda y rasposa. Sonia sintió encogérsele el corazón al ver a Klara sujetando la otra muñeca de Oleana con sus dos manos. Las rodillas le temblaban, y había perdido casi completamente el color en su rostro, quizás producto del veneno que se había esparcido por el lugar—, deja que me la lleve.
—¡¿Estás loca?! —espetó la profesora, desencajada—. ¡Su único destino posible es tras las rejas! ¡Y el tuyo también debería serlo, aunque seas solo una mocosa!
—¿”Mocosa”? —repitió una voz inquietantemente agradable a sus espaldas, y Sonia se giró para encontrar de frente los ojos claros de un joven rubio que le sonreía—. Empieza a hablar como si fuera su abuela, profesora.
—¡Sonia! ¡Cuidado! —gritó Marnie desde el helicóptero, notando la repentina aparición del muchacho que chasqueaba los dedos en el aire.

Una ráfaga de viento sacudió el cabello de fuego de la joven investigadora, que vio cómo la imagen del muchacho se iluminaba por un brillo celeste antes de desvanecerse ante sus ojos, al mismo tiempo que la mano de Oleana que apretaba con fuerza se evaporaba en un instante. Desde el helicóptero que había pertenecido a Rose, el Equipo Yell señaló al pokémon que hizo girar las cucharas en sus manos antes de llevarse consigo a las causantes de aquel desastre. El vehículo negro se elevó entre el humo y Bea liberó a Falinks, quienes colgando del mismo se balancearon como una liana envolviendo la mano extendida de Sonia con sus pequeños brazos terminados en escudos, subiéndola a salvo junto con todos los demás mientras la torre entera se partía y desmoronaba hacia un lado definitivamente. El viento se colaba por la puerta abierta ensordeciéndolos, pero Joan le tendió a Piers un micrófono con forma de cráneo que el líder del Team Yell se llevó a los labios sin dudarlo ni por un segundo, corriendo hacia el borde de la abertura y soltando un rugido bestial a todo pulmón mientras otros integrantes de su banda plantaban amplificadores a ambos lados.

¡¡LÍDERES DE GALAR!! —vociferó con el estruendo de un trueno quebrando el cielo, emergiendo el helicóptero con su imagen entre el humo y el polvo que mantenía en vilo a la ciudad entera. Abajo, todos levantaron la vista mientras sus pokémon se desvivían por pulverizar los bloques de concreto más grandes y peligrosos que llovían desde la torre—. ¡¡SUS BRAZALETES DINAMAX FUNCIONAN NUEVAMENTE!! ¡¡USEN TODO EL PODER DE SUS POKÉMON!!

Y con el fulgor carmesí de las muñequeras alrededor de sus brazos, los líderes alzaron los brazos al unísono mientras se hinchaban los receptáculos sobre sus manos. Los ventanales de cada casa y edificio en Wyndon se tiñeron de aquel brillo de terror y esperanza, y el suelo tembló una vez más cuando las criaturas defensoras de Galar adquirieron su forma definitiva elevándose por encima de las nubes oscuras que coronaban su grandeza. Sobre todos ellos, la Torre Rose partida era ahora un pilar de Energía Dinamax tan descomunal que podía verse incluso cruzando el mar desde regiones cercanas.

Varios entrenadores que habían corrido desde el estadio para ayudar a los líderes se refugiaban bajo sus pokémon agotados de los escombros cuando notaron una sombra inmensa expandiéndose bajo sus pies, alzando los ojos para ver a una imponente Eldegoss inflando el pompón algodonado en su coronilla para amortiguar la lluvia de cemento y hierro fundido por el fuego, desplegando además una avasallante Maxibarrera que puso a salvo al resto de líderes mientras arrojaban sus pokébolas gigantes al cielo. Por último, invocó una serie de firmes raíces alrededor de la base de la Torre Rose para que envolvieran sus cimientos, creciendo rápidamente como una enredadera.

El viejo Drednaw de Nessa adquirió un aspecto que Marnie no le reconocía, pues era distinto a la forma que normalmente empleaba en su gimnasio contra retadores como ella: su faceta Gigantamax se erguía sobre sus patas traseras y poseía un caparazón tan sólido que le permitió resistir cómodamente el peso del edificio, impidiendo que la parte superior cayera y expulsando por sus grietas chorros de agua que partieron los vidrios apaciguando el incendio en el interior y desbordando por el lado contrario como cascadas que absorbió la piel del Lapras de Melony, quién haciéndose gigante del otro lado invocó brazos de hielo con su melodioso cántico para fijar su estructura.

El Coalossal de Gordie apretó las barras de hierro con sus manos ardientes, soldándolas con el calor que manaba de su cuerpo, al tiempo que invocaba una corona de piedras del tamaño de árboles para apoyar el soporte del resto de los pokémon gigantes, mientras que el Centiskorch de Kabu aceleró a toda velocidad enroscándose intrincadamente por los recovecos de la Torre Rose para terminar de fijar el acero con los aros de fuego en su interminable vientre.

Una mancha blanquecina pasó volando velozmente delante de la mano de Piers que sujetaba el micrófono apoyado contra sus dientes apretados, arrebatándoselo en el acto. El líder de los Yell casi salta del helicóptero para recuperarlo, desesperado, pero Marnie lo detuvo mientras una risita burlona se hacía oír junto a la abertura del vehículo. Asomando los ojos desencajados, Piers corroboró que allí estaba un sonriente Togekiss transportando en su lomo la alargada figura de Opal, sentada cómodamente con una sombrilla abombada descansando sobre su hombro.

—¿Me lo prestas un momento, cariño? —dijo la bruja de Ballonlea, y Marnie vio a su hermano mayor estremeciéndose de terror por primera vez en mucho, mucho tiempo—. ¡¡SOSTENGAN LA TORRE UNOS SEGUNDOS, QUERIDOS LÍDERES!! —Vociferó inmediatamente después, sin darle tiempo alguno a pronunciar una respuesta negativa o afirmativa. Todos quedaron pasmados por el vigor que almacenaban todavía esos viejos pulmones—. Alcremie, necesito un poco de tu magia ahora.

La sexta pokébola gigante descendió desde las alturas estallando y liberando la diminuta figura de la pokémon dulzona que creció más que todos los demás, abriendo sus brazos juguetonamente mientras se alzaba junto a la Torre Rose como una segunda torre hecha de postre de fresas y nata. El cremoso pokémon Gigantamax hizo brillar el moño azulado sobre su pecho y las estrellas doradas que la decoraban mientras sus dedos danzaban haciendo girar los distintos bloques de pastel que daban forma a su cuerpo, desprendiendo nata encantada que voló a través del edificio esparciendo una especie de pegamento brillante que terminó de unir cada grieta en su estructura, hechizándolo y devolviendo a su lugar cada pieza en su interior. Las columnas se enderezaron, los papeles quemados recuperaron su aspecto inmaculado y se acomodaron rápidamente dentro de carpetas, y las carpetas dentro de estanterías, y las sillas se ordenaron junto a cada mota de polvo que fue absorbida por la pulcritud de la técnica decorativa definitiva.

—¡¿Cómo rayos hizo eso?! —chilló Joan, frotándose los ojos mientras Piers le arrebataba nuevamente el micrófono a la líder de tipo hada.
—¿No te lo dijeron nunca? —rio Opal maquiavélicamente—. La magia existe, niña.
—Más bien parece una especie de variante del ataque característico de Alcremie —murmuró admirado Allister, que estaba muy maravillado por la técnica como para permitirse tartamudear—: “Decoración”. ¿No es así, profesora?
—Sonia —la llamó Marnie, notando el estado de trance en el que se hallaba la pelirroja. Desde que había subido al helicóptero con ayuda del Falinks de Bea no había pronunciado una palabra, ni mirado siquiera cómo el trabajo conjunto de los líderes ponía finalmente a salvo la Torre Rose y toda la periferia de Wyndon en la zona norte de la ciudad—. No tienes que preocuparte por ellas: las vamos a atrapar.
—No son solo ellas… —murmuró Sonia, apretando un puño con impotencia—. ¿No viste a ese otro chico? Hizo una mención a mi abuela… Es el mismo que estuvo en su funeral.
—Rose no trabaja solo —gruñó Joan, asintiendo pesadamente—. Siempre tuvo colaboradores en las sombras… Hasta consiguió arrastrarme a sus planes con la excusa de proteger a Marnie si lo hacía. No me extraña que haya convencido a chicos descarriados como esa de pelo rosa, o incluso a su propia secretaria con tornillos flojos.

Cuando el helicóptero aterrizó finalmente, las calles de Wyndon eran puro jolgorio, incluso cuando la amenazante capa de nubarrones oscuros en el cielo permanecía inmóvil en su lugar. El peligro no había pasado para Galar, pero al menos los líderes lucharon juntos por su región manteniendo relativamente a salvo a los ciudadanos de la gran capital. Ellos, sin embargo, estaban demasiado ocupados en permanente comunicación con sus respectivas ciudades para verificar, a través de sus subordinados en los distintos gimnasios, que allí también hubieran conseguido mantener a raya a los amenazantes pokémon gigantes de las rutas aledañas, logrando encender sus dispositivos de Energía Dinamax para repelerlos tras la caída de Oleana.

—Con un poco de suerte —murmuró Sonia, levantando la vista en dirección al sur, mientras los líderes a sus espaldas intercambiaban abrazos y apretones de mano entre ellos y con los ciudadanos y entrenadores que se acercaban a celebrar el pequeño triunfo—, aquello a lo que Rose intentó alimentar con toda la energía de la región se habrá quedado ya sin su principal fuente de poder. Tal vez esto que hicimos pueda aportar algo para que lo derroten. Lee, Han, Victor, Hop, Gloria… Por favor, no se rindan.
—No responden —dijo Marnie con un ligero temblor en la voz que llamó la atención de Allister en medio del aplauso colectivo. La líder de Spikemuth le enseñaba su SmartRotom negro desviando automáticamente las llamadas que hacía con insistencia a sus amigos en Hammerlocke. Sonia le dio un fuerte abrazo, conteniéndola antes de que pudiera quebrarse como la torre había amagado hacer momentos atrás.
—Eso solo puede significar una cosa —le susurró, llevándole tranquilidad a su espíritu—: todavía están luchando por todos nosotros.


Acelerando a toda velocidad entre las grietas del castillo que sufría el permanente retumbar de las garras de Eternatus, Dracossack se escurrió llevando a Victor hacia un spot seguro para intentar nuevamente capturar a la bestia legendaria que tenía en vilo a la región entera. Las cortinas de gas tóxico y polvo de explosiones eran más densas cerca del gigante, pero la Hidrobomba de Seven en conjunto con un fugaz corte de espada de Zacian despejaron el camino para que su brazo pudiera arrojar con todas las fuerzas la master ball hacia su blanco: el núcleo cerca de la palma de la mano terrorífica.

El receptáculo aceleró frenéticamente expulsado ahora por los precisos cañones en los cuernos de Dracossack, pero Eternatus descargó de imprevisto una ráfaga de Energía Dinamax por esa misma palma, arrancando sus garras de la prisión de lianas de Cheepo que las ataban sobre el suelo y elevándose a toda velocidad como un cohete de propulsión a chorro. Afortunadamente para Victor, Joseph estuvo muy atento a la locación de la master ball con los cuernos encendidos permanentemente, encerrándola en su energía psíquica y devolviéndola con un ágil movimiento de brazos a las manos del entrenador de Postwick, cuyo Dragapult aceleró lejos de un zarpazo que arrojó el dragón ponzoñoso desde las alturas, consciente ahora de que buscaban volverlo prisionero del objeto que le habían aventado. No era la primera vez que un humano se atrevía a encerrarlo.

—¡Mierda! ¡Todavía no es suficiente! —maldijo Victor, observando cuidadosamente que la esfera en su mano no hubiera sufrido mayores daños—. ¡Dracossack, tenemos que alejarnos y atacar por sorpresa una vez más, o Eternatus no nos dejará en paz!
—¡Draga! —asintió el dragón, enfilando su vuelo hacia la marea de edificios que se alzaban alrededor del castillo en la parte baja de la ciudad. Desde las alturas, Eternatus rugió con violencia y vomitó una serie de Estrellas Deseo sobre la Hammerlocke. En cada lugar donde cayeron, un débil pilar de Energía Dinamax se elevó hasta el cielo, y moviendo las garras como un director de orquesta, desdobló sus cuerdas rojizas para lanzarlas como serpientes rastreadores detrás del dragón fantasmal.

Por debajo suyo, los lobos gemelos corrieron como el viento con un aullido paralelo mientras hacían brillar las armas que eran ahora una extensión más de sus cuerpos, propulsándose desde uno de los puentes inconexos del torreón principal para trazar un arco de luz como estela. Zamazenta se colocó justo por encima de Victor y desplegó una vez más su escudo perfecto para frenar los rayos de luz carmesí que Eternatus hizo llover sobre ellos, causando una serie de explosiones contenidas de las que el entrenador y su pokémon solo se enteraron por el ruido sobre sus cabezas, sin sufrir ningún daño. Zacian, mucho más aguerrida y salvaje que su hermano en el fragor de la batalla, se propulsó verticalmente desplegando sus alas doradas y haciendo crecer el mandoble entre sus colmillos para invocar una ráfaga de cortes a toda velocidad que se expandieron como hoces brillantes cortando cada garra y cada hueso de Eternatus, haciéndolo retorcerse con un agudo dolor.

—¡Haneki, dispara una Bola Voltio delante de Seven! —le pidió Gloria a la coneja de fuego, aprovechando el nuevo tipo elemental de su enemigo. Hop sonrió por la maliciosa astucia de la chica, y le dio una palmada al hombro de su inicial de planta, animándolo a probar una estrategia similar.
—¡Cheepo, necesito que uses tu fuerza física para arrojar a Cookie lo más alto que puedas!
—¡Cinde!
—¡Rilla! —asintieron al unísono los pokémon, formando la primera un impecable balón de chispas sobre el empeine con el que hizo jueguito un par de veces para perfilarlo justo por delante del dedo extendido de Seven, que apuntaba con un ojo cerrado la palma abierta del dragón venenoso en los cielos, distraído ahora con los lobos legendarios y con el propio Dragapult que zigzagueaba entre los edificios para escapar de sus ataques teledirigidos. Rillaboom, por su parte, atrapó al Boltund de Gloria entre sus manos y tensó los músculos en sus brazos mientras se echaba un poco hacia atrás para tomar impulso.

Casi como si Cookie se hubiera vuelto una jabalina hecha de rayos, Cheepo lo arrojó con todas sus fuerzas mientras el can eléctrico pegaba sus patas al torso y retorcía una frenética sonrisa mientras veía todo delante de sus ojos desdibujarse, volviéndose apenas un manchón de colores a los que dejaba atrás con su propia velocidad. A su lado y un poco más atrás, una descomunal Hidrobomba de Seven empujaba la Bola Voltio de Haneki. No necesitó de ninguna indicación de Gloria para saber qué debía hacer a continuación, y con una simple sacudida de su alegre cola dejó tras su paso una tela eléctrica a través de la cual pasaron los ataques de Haneki, potenciándolo, y de Seven, volviéndolo ahora un impresionante chorro de truenos ascendentes que ensordecieron a Eternatus antes de reventar contra él. Cookie le hincó los colmillos electrificados una vez más, colgándose de su garra media al tiempo que la Bola Voltio y la Hidrobomba de Seven lo desmoronaban en el aire.

Cegado por el implacable ataque combinado, Eternatus giró en el aire una vez y desplegó su larga columna vertebral para azotar con su cadena de huesos a los pokémon en el castillo, partiendo varios de los puentes concéntricos. Cookie no pudo aferrarse por más tiempo a los huesos reblandecidos del dragón, y con el rápido movimiento de su cuerpo salió disparado por los aires, pero Zacian aceleró corriendo sobre la larga columna y se impulsó nuevamente en un vuelo corto con el que atrapó al can entre sus colmillos, rodando a través de los ventanales de un edificio y derrapando sobre un alfombrado salpicado por cristales. Cookie se reincorporó, tiritando por el susto y la adrenalina, y Zacian le dedicó apenas una corta reverencia antes de apartarse de ahí a toda velocidad, recuperando la espada que había quedado suspendida en el aire, girando a la espera de su dueña, mientras Zamazenta usaba su Embate Supremo para cortar el aliento pútrido de Eternatus una vez más.

Sobre el castillo, Hop y Gloria se reincorporaron tosiendo mientras Cheepo jadeaba exhausto envolviéndolos en un colchón de arbustos. Haneki y Seven se acercaron preocupados a su compañero, que parecía el más desgastado del grupo por llevar al límite sus capacidades ofensivas y defensivas. Hop sabía que no podía mantenerlo en combate por mucho tiempo más, pero también estaba consciente de que sería un insulto para su pokémon el presentarle su pokébola ahora para resguardarlo en ella. Ninguno de ellos dejaría de luchar si sus ojos seguían abiertos mirando el caos que se desataba al frente. Y no podrían permitirse cerrarlos si Eternatus no caía definitivamente.

—Esa bestia no se da por vencida —observó Gloria, consternada, como si hubiera leído los pensamientos de Hop en ese momento. Era cierto: su oponente era tan testarudo como cualquiera de ellos, incluso cuando hubiera perdido hace rato la ventaja en ese encuentro final. Y aunque todavía almacenaba una cantidad descomunal de energía en su interior, la luz que brillaba a través de su esqueleto se había vuelto más tenue, como si ya no estuviera recibiendo todo ese poder que durante milenios había enterrado bajo Galar.
—Lo mismo debe pensar Eternatus de ti —dijo Hop, notando en los ojos de la chica cómo un millar de ideas viajaban de un punto de su cerebro hacia otro, debatiéndose entre la mejor para terminar de aplacar al enemigo.

Un golpecito constante se interponía entre sus pensamientos, y sus oídos condujeron su mirada hacia la causante de dicho golpecito: una ansiosa Haneki que miraba el cielo, impaciente, mientras hacía subir y bajar sobre su empeine una pequeña roca que se encendía en llamas y se apagaba intermitentemente. Tenía ganas de sumarse a la batalla que ahora Zacian y Zamazenta se trenzaban en el cielo contra Eternatus, desgastándolo cada vez más. Sintió el impulso de pedirle a la coneja que no hiciera eso, pues le impedía concentrarse para trazar un plan idóneo para vencer al dragón con forma de mano gigante… Hasta que un chasquido retumbó en su cabeza, y la luz de las ideas le llegó junto con el fuego ardiente alrededor de la roca con la que la Cinderace jugaba.

—Puede funcionar… ¡Puede funcionar! —se golpeó una mano con la otra, mirando a Gloria lleno de ilusión mientras se descolgaba la mochila y la abría en el suelo—. ¡Glo! ¡Dime que tienes pokébolas disponibles en ese bolso!
—No debo tener más de diez encima —respondió ella sin disimular su extrañeza, revisando rápidamente su bolso cruzado y encontrándose apenas con algunas más de las que había calculado. Desde que habían llegado a Wyndon para participar de la Copa de Campeones había dejado de invertir tanto dinero en pokébolas, pues la captura de pokémon salvajes no le resultaría tan útil en esa instancia de su viaje. Afortunadamente para ellos, Hop tenía bastantes más haciendo peso en el fondo de su mochila, y las dejó rodar todas a sus pies, desperdigándose por el suelo—. No me digas que estás pensando--
—¡Claro que lo estoy pensando! —insistió él, sin ocultar su entusiasmo con la idea que Haneki le había dado sin querer—. ¡Necesitamos una lluvia de pokébolas para esa cosa si queremos que Victor pueda capturarlo con la master ball! ¡Intentaremos capturarlo nosotros desde aquí!
—Hop, Eternatus ni siquiera va a amagar con entrar en cualquiera de nuestras pokébolas —intentó concientizarlo ella, bajándole los pies a la tierra de un tirón, pues aunque contaban con pokébolas de alta efectividad como las ultra y las ocaso, éstas no tendrían la capacidad de encerrar una bestia tan gigantesca como esa.
—No necesitamos que entre —confió él, guiñándole un ojo—; solo tenemos que abrumarlo. Y nuestros pokémon pueden ser de mucha ayuda… ¿O no quieres arrojarle unas cuantas bolas a esa bestia, Haneki?
—¡Cinde! —asintió la coneja sin dudar, reduciendo a cenizas la piedrita con la que jugaba previamente por su emoción descontrolada. Hop y Gloria se miraron de reojo y tragaron saliva al ver la eufórica reacción de la de fuego.
—Solo… no las quemes, ¿sí? —pidió él, rascándose la nuca.

Así, acomodando los casi cincuenta receptáculos al borde del castillo por delante de los tres iniciales, Hop y Gloria le pidieron encarecidamente que afilen la puntería, pues debían conseguir que Eternatus se entere de todos esos proyectiles dirigidos hacia él. Con solo ganar su atención un momento, Victor sabría que tendría la oportunidad perfecta para arrojarse sobre él. Y con Haneki dando el primer patadón, arrojando a toda velocidad una diminuta pokébola común por los cielos, tanto Cheepo como Seven replicaron el gesto, dándole el primero un férreo azote con sus baquetas y el segundo un disparo certero con la punta de su dedo a otra que elevó con un golpe de su cola. En apenas unos segundos el cielo era testigo de una lluvia de pokébolas de toda clase precipitándose directamente sobre Eternatus, quien había perdido ya mucha altura tras los incesantes envites de los lobos.

Zacian y Zamazenta parecieron interpretar adecuadamente las intenciones de Gloria y Hop, pues se apartaron justo cuando la primer pokébola estalló contra el cuerpo del dragón venenoso, deshaciéndose por la putridez de sus huesos. Pero, aunque las siguientes diez cayeron en pedazos sin apenas amagar con abrirse para atraparlo, fueron el resto de los proyectiles arrojados con vigor los que consiguieron emanar sus rayos de luz alrededor de sus garras, envolviéndolas en su energía cautivante. Eternatus, por supuesto, opuso suficiente resistencia como para apartarlas de todas formas, pero los receptáculos no paraban de llegarle, y pronto el dragón comenzó a mostrar desesperación ante el acoso de las prisiones de bolsillo. Aquella energía que desprendían contenía un magnetismo espeluznante para él, sintiendo cómo partes de su cuerpo se desmaterializaban al contacto con la ráfaga de luces encendiéndose y apagándose con cada zarpazo que arrojaba al aire para desviar su trayectoria.

—¡Zacian! ¡Zamazenta! —los llamó Gloria, mientras Hop le pedía a Joseph que use Psíquico para continuar arrojándole a Eternatus aquellas pokébolas que caían desperdigadas por los reveses del legendario—. ¡Necesitamos que ataquen al unísono desde dos flancos diferentes! ¡Eternatus tiene que defenderse de ustedes para quedar expuesto a las pokébolas!

Los lobos la observaron en la distancia y asintieron, apartándose el uno del otro y deteniéndose en dos torres opuestas desde las que podían volver a tomar impulso en un salto majestuoso por encima de Eternatus. A espaldas de la bestia gigante, una sombra escurridiza hizo acto de presencia al otro lado de Hammerlocke, agitando las banderas con su vuelo raudo.

El espacio se partió en dos con la curva perfecta del Tajo Supremo que Zacian arrojó frente a Eternatus, consumiendo en el vacío provocado por el filo de su espada la energía que el gigante intentó dispararle a quemarropa. La mano se hundió y los dedos se retorcieron ante el violento impacto del Embate Supremo de Zamazenta, que proyectó su escudo como un aura de energía cegadora y más dura que el diamante, quebrándole los huesos cercanos al núcleo sin contenerse. El cuerpo de Eternatus se elevó nuevamente, pero ahora no por decisión propia: estaba siendo arrastrado como una lumbre moribunda en medio de un vendaval. Tan aturdido que creían estar sorprendiéndolo cuando el dragón fantasmal se acercó sigilosamente por su espalda. Tan débil que debían pensar que no podría rebatirlo con un azote implacable de su larga columna de huesos. Dracossack pegó una voltereta imposible justo a tiempo para evadir el contraataque sorpresivo de Eternatus, pero los Dreepy que disparó aceleraron tomándose de las patas y creando un torbellino verde oscuro que estalló entre sus garras.

—Me gustó eso que hizo Cheepo con Cookie —comentó alguien, acercándoseles desde los escombros de uno de los puentes.
—¡¿Victor?! —exclamó Hop, incrédulo por ver al chico en otro lado que no fuera el lomo de su Dragapult. Gloria le puso una mano en la boca para que dejase de levantar la voz, pues había comprendido que necesitaban ser sigilosos en ese momento.
—Se me ocurrió que Eternatus estaría muy alerta a la proximidad de Dracossack, así que le pedí que me deje aquí antes de arrojarse al ataque junto a Zacian y Zamazenta —comentó él con discreción, manteniéndose en las sombras y enseñándoles la master ball en su mano—. Podemos intentarlo una vez más.
—Cheepo —le habló Hop a su pokémon, que movía circularmente el hombro para aliviar el entumecimiento de sus músculos—, ¿crees que puedes hacerlo?
—Boom —gruñó el gorila, permitiendo atisbar una sonrisa en medio del agotamiento y asintiendo mientras desviaba su mirada hacia Haneki.
—Seven —llamó Gloria a su Inteleon, que realizó el gesto afirmativo antes siquiera de que su entrenadora tuviera que decirle nada.
—Haneki —dijo Victor por último, enseñándole el receptáculo a su inicial—, sé lo mucho que te gusta brillar. Pero, por favor… No destruyas esto cuando te llegue el pase, ¿sí?
—¡Cinde! —negó reiteradas veces la coneja, haciendo rotar sus patas alargadas con entusiasmo.
—Confiamos en ustedes, amigos —los animó Gloria, apretando un puño cargado de determinación.
—¡Esta será la vencida! —insistió Hop, apuntándole a la bestia que desdibujaba los nubarrones oscuros con sus garras, intentando cazar a los escurridizos lobos que danzaban a su alrededor blandiendo las armas mientras se propulsaban sobre los bloques de piedra suspendidos en el cielo.
—¡Muy bien! —asintió Victor, juntando a sus amigos y a los pokémon en un círculo de manos entrelazadas sobre los hombros para una arenga final—. ¡¡Vamos a atrapar a Eternatus!!

Todos compartieron el gesto de absoluta concordancia y Cheepo fue el primero en avanzar cargando a Haneki bajo su brazo diestro. La coneja aligeró su peso relajando cada músculo de su cuerpo mientras sus ojos se clavaban fijamente en un punto ciego por encima de la garra que despedazaba las plataformas sólidas flotando a su alrededor para impedirle a los lobos legendarios el avance. Seven, por su parte, le apuntó con su dedo diestro a un flanco izquierdo de la bestia, mientras Victor presentaba la master ball sobre la palma de su mano justo por delante suyo.

Con un rugido final, el Rillaboom de Hop enterró las patas en el suelo para afianzar su postura y arrojó con un movimiento de bolea de su brazo el cuerpo de Haneki, que cruzó el cielo como un proyectil dejando una estela de llamas. Eternatus desvió el movimiento de sus huesos en dirección a la saeta, solo para oír el silbido agudo de algo que era disparado por su espalda desde el castillo: un chorro de agua fino y casi imperceptible, pero a una potencia tal que llevaba en su frente una esfera brillante y diminuta que lo hizo estremecer.

—¡¡Ahora, Zacian!!
—¡¡Necesito tu escudo, Zamazenta!!

En perfecta sincronía, Zacian empujó con la parte plana de la hoja de su espada la master ball que pasó volando junto a ella, arrojándola con una curvatura perfecta por encima del cuerpo descomunal del legendario, que sintió la minúscula sombra cargada de energía haciendo un rodeo sobre él. Haneki, por su parte, pegó una voltereta para amortiguar la velocidad y apoyó sus patas sobre el sólido e implacable escudo al frente de Zamazenta, que se aferró a un bloque de concreto del lado diestro de Eternatus para permitirle tomar el impulso que necesitaba para un segundo salto, ahora en dirección a la coronilla espiralada del dragón tóxico. La estela de luz dejada por la master ball y la de fuego trazada por el vuelo de Haneki confluyeron finalmente en el centro más alto, donde apenas la vista de los chicos les permitió llegar: aquel al que Eternatus ya no tendría tiempo de girar, ni de arrojar un ataque de contacto o a distancia para neutralizar.

Un trueno retumbó en el cielo y estremeció de terror a la Negra Noche, coincidiendo con el momento en que el empeine de la coneja, girada completamente en el aire y con las orejas apuntándole a la mano envuelta en nubarrones, conectó finalmente con la sólida pero agrietada carcasa del objeto esférico. La master ball se hinchó ante el contacto con su patada, y descendió como un meteoro imperceptible a través del centenar de huesos que conformaban a la terrorífica entidad. Cada hueso intentó cerrarse sobre sí mismo para repelerla con su energía, pero su energía ya no era suficiente para rivalizar con la patada de Haneki. Ni con la precisión del disparo de Seven. Ni con la fuerza arrasadora de Cheepo. Ni con el apoyo conjunto de los héroes de las leyendas que ya lo habían enfrentado en el pasado. El resultado necesitaba mantenerse para que Galar pudiera resurgir de las tinieblas una vez más: Eternatus debía caer, y la Negra Noche llegar a su fin.

Un destello encendió el cielo y despejó los nubarrones, y todos en Hammerlocke pudieron ver desde sus hogares, refugios y calles cómo un rugido se extinguía en las alturas, retorciéndose cinco largas y ganchudas garras mientras una energía arrasante las retraía implacable hacia el interior del receptáculo. La bestia más grande que hubieran visto jamás se encogía agazapada, desmaterializándose hasta fundirse con la luz que absorbió en apenas un segundo la master ball que un sigiloso Dreepy atrapó entre sus patas antes de regresar con su Dragapult, quién acababa de atajar sobre su lomo a la Cinderace que quedó suspendida en un cielo inmenso y ahora vacío.


Victor sostenía en la palma de su mano la esfera que almacenaba el poder infinito de la Negra Noche, ahora extinta definitivamente. Su grieta oscura en la parte superior era lo único que le permitía intuir que allí dentro descansaban fuerzas tan oscuras, pero el brillo púrpura reflejado bajo el Sol imperante le transmitía cierta paz a su espíritu, así como la quietud del receptáculo contra el que Eternatus no parecía haber podido oponer ninguna resistencia. A su lado, Gloria y Hop recibían a los lobos legendarios con un sentido abrazo que él no se habría atrevido a darles, pues la figura misteriosa de los hermanos todavía le transmitía recuerdos de sus pesadillas con aullidos en las profundidades de Oniria. Sin embargo, el ver a Gloria acariciando el cuello de Zacian y a Hop admirando con golpecitos suaves el escudo de Zamazenta le hizo comprender que estaba preparado para dejar sus miedos atrás.

Dracossack había llevado sobre su lomo a Cookie, ayudado por el certero rastrillaje de Joseph que no tardó en localizarlo en el edificio donde Zacian lo había puesto a salvo. Aunque el Boltund estaba casi inconsciente, pudo dedicarle una lamida a la mejilla de Gloria cuando ésta se desplomó sobre él para agradecerle su infinito apoyo, y Hop pudo ver un destello de orgullo, o tal vez admiración, reflejándose incluso en la serena y majestuosa mirada de Zacian.

—Ahora descansa, pequeño —pidió Gloria, guardando a Cookie en su pokébola antes de abrazar a su Indeedee y devolverlo también a la suya, agradeciéndole igualmente su incondicional ayuda.
—Ustedes también necesitan recuperarse —le dijo Hop a los iniciales, que le brindaban un colchón de plantas y un sorbo de agua cristalina a la exhausta Haneki, cuyo pecho subía y bajaba por el inmenso desgaste físico que le había supuesto esa última patada. Pero Cheepo y Seven se negaron con una sonrisa, señalando con sus miradas a la ciudad que aun ardía más allá del castillo. El humo se elevaba como una mancha negra en el ahora despejado cielo anaranjado del atardecer, pues los ataques de Eternatus habían provocado múltiples incendios, así como derrumbes. Las sirenas de ambulancias, camiones hidrantes y coches de policía retumbaban por toda la ciudad, así como gritos distantes de personas pidiendo ayuda. Todavía era muy pronto para descansar.

Dracossack ofreció su lomo a Seven, y juntos volaron sobre la ciudad para apagar con Hidrobombas los incendios, apoyando al equipo de bomberos local, mientras que Cheepo se balanceó con lianas entre los edificios percutiendo sobre los bloques de concreto con sus baquetas para esparcir colchones de vegetación que devolvieron un poco de color a Hammerlocke, así como nutrientes para personas y pokémon heridos en sus calles y edificios.

—Nos salvaste a todos, Haneki —le susurró Victor a su Cinderace, acariciando el mechón de pelo colorado que se alzaba orgulloso entre sus enormes orejas—. Pero tú debes quedarte en tu pokébola hasta que te pongas mejor, ¿sí? Ya brindaste un increíble espectáculo por hoy… Ahora esperemos un poco para el próximo; te prometo que será en Wyndon. Ahí te celebrarán con aplausos una vez más.

La coneja abrió la boca, pero de ella no salieron palabras, pues estaba demasiado débil incluso para hablarle a su amigo. Resignada a que ella no era una bestia de leyendas como los lobos y el dragón de huesos, Haneki se rindió al sueño con una sonrisa mientras Victor le devolvía otra todavía más ancha, antes de ponerla a resguardo dentro de su pokébola. Hop se le acercó y le tendió una mano para ayudarlo a reincorporarse.

—Vas a necesitar ayuda para guardar bien esa master ball —opinó él, dándole una palmada en la espalda—. Tal vez deberíamos enviarla al espacio con un cohete, directo rumbo al Sol.
—Deberías dejar de lado tus aspiraciones tan… altas, Hop —sugirió Gloria, llevándose los dedos al tabique. Victor soltó un suspiro y negó con la cabeza.
—De hecho, no me parece una idea terrible —concedió, mientras su amigo soltaba una risa por su cinematográfica ocurrencia—. Pero creo que estará mejor aquí. Aunque deteste admitirlo, si Rose lo tuvo encerrado durante tantos años en la central de energía subterránea, tal vez sea un lugar seguro para que descanse dentro de la master ball.
—¡Es cierto! ¡Rose! —pegó Gloria un sobresalto, y Zacian soltó un gruñido a sus espaldas como si comprendiera perfectamente el miedo que había volado a la mente de a chica en ese instante, desapareciendo a toda velocidad por el orificio en la torre partida del castillo, directo rumbo al más hondo de los subsuelos. Zamazenta le ofreció su lomo a los chicos: era tan grande que podían subirse perfectamente uno atrás del otro, aferrándose Hop a la armadura dorada que emergía a ambos lados de su cuello.

El aullido rabioso de la loba dueña de la espada real hizo eco en la recámara ensombrecida del subsuelo. Cuando Zamazenta aterrizó y los chicos se bajaron de su lomo, todo lo que pudieron ver fue el cuerpo inconsciente de Eri, así como el de un Bisharp ennegrecido que extendía un brazo al frente con el filo de su cuchilla todavía refulgiendo. Había empleado sus últimas fuerzas contra la dragona que, sin embargo, consiguió envolverse en hojas y enredaderas que le permitieron mantener activa una Recuperación efectiva, zafándose así de las garras de la muerte. Hop y Victor se mostraron consternados por el ataque traicionero del de acero a la pacífica Appletun, mientras que los ojos de Gloria veían perdidos más allá del orificio abierto en una de las paredes rojizas: una diminuta puerta hacia el exterior.


La hierba reseca se partía bajo las presurosas pisadas de zapatos que parecían huirle a la luz que, tímidamente, comenzaba a filtrarse a medida que los nubarrones negros en el cielo se desvanecían. Con la camisa empapada en sangre y tierra, el hombre se encorvaba por terror y agotamiento mientras tropezaba entre la arboleda quebrada por ataques de pokémon gigantes que ahora yacían reducidos en el suelo.

El pastizal en la pradera del Área Silvestre, en las afueras de Hammerlocke, era la vida imagen de los restos de una guerra absurda. Todavía crepitaban algunas llamas sobre la maleza, incluso en aquellas zonas donde era común que lloviera. Bloques negros del propio castillo habían volado hasta allí, enterrándose profundamente hasta fundirse con el paisaje, que incorporaba benevolente a cualquier intruso que quisiera formar parte de él. Tal vez, pensó, le había llegado la hora de fundirse con el mismo. Pero, incluso receloso por la idea de ser atrapado a plena luz del día, Rose se obligó a parar. Su cuerpo se lo venía pidiendo hace rato, pero su corazón lo guio intempestivamente al último lugar al que debía dirigirse, y al último que quería ver antes de que todo acabara.

Adivinando un poco el rumbo y siguiendo la ladera colindante con los muros desmoronados de la ciudad fortaleza, Rose dejó que la propia luz del Sol retornando a Galar le indique con sus reflejos metálicos el paradero que intentaba localizar con un ojo cerrado por el párpado contuso. Se apretaba el brazo con fuerza, aunque ya no lo sintiera. Y, aprovechando la leve pendiente, se dejó caer de rodillas hasta rodar dentro de la fosa convexa de acero que había construido en aquella grieta olvidada por el mundo, en algún punto del Área Silvestre. Aquella donde había perdido a su hermano para siempre, y probablemente también a sí mismo. O, quizás, ese lugar en donde había conocido a su último y único amigo verdadero. El acero todavía estaba un poco tibio por la insana cantidad de Energía Dinamax generada en sus entrañas horas atrás, y apoyó sus manos entumecidas sobre éste para ver su propio reflejo: el de un hombre derrotado.

No soportó verse así por más de unos segundos, así que levantó su vista hacia el frente, mientras la luz crepuscular se expandía por delante suyo y revelaba la textura áspera de la piedra. Una pesada y oscura roca sellaba al vacío el orificio central de su fosa. El Rhyperior de Leon debía haberse encargado de taparlo antes de dirigirse junto al Aegislash rumbo a Hammerlocke. Al otro lado de la misma, una voz suave se dirigió a él.

—Sabía que vendrías —le dijo repentinamente, expandiéndose como olas a lo ancho de la placa convexa de metal. Y avanzando sus pasos para dar un rodeo a la roca, un muchacho joven se detuvo frente a él. El único ojo con el que podía apreciarlo titubeó y se hinchó con agua más que con sangre, pero la vista le devolvió una imagen diferente a la de su hermano.

Delgado y menudo, no mucho más alto de lo que debió haber sido Theodore a su edad. Joven, pero con una mirada cargada de historia. Una mirada triste, pero con un peculiar brillo de astucia en lo más profundo de sus irises: la misma que le había encontrado a ese niño que había sacado del orfanato. La luz hacía brillar su cabello rubio y rizado, pero una sombra espectral se rehusaba a barrer su rostro, oscureciendo la mueca de desprecio que debían dedicarle sus labios en ese momento. Sujetaba una pokébola en su mano izquierda, aunque posiblemente ya habría liberado a todos sus pokémon para emboscarlo.

—Venciste a Avery —fue lo primero que salió de los labios de Rose. Sus palabras sonaron como el gruñido apaciguado de una bestia herida—. Me enorgullece ver que te has vuelto tan fuerte, Bede.

Pudo ver entonces la mueca de desprecio pronunciándose en su rostro. Bede se acercó un poco más, y Rose pudo ver el odio, casi la tristeza, inyectados en sus ojos.

—Avery no trabajaba para ti, Rose —le dijo secamente, intentando mantener la compostura en su tono—; él siguió su propio camino. Las personas tenemos esa ridícula tendencia a no ser títeres de un desquiciado como tú por mucho tiempo. Intentabas arrastrarnos a todos a la muerte —Rose intentó sostenerle la mirada, pero un destello de luz reflejado en la superficie de la super ball en su mano lo cegó. No se atrevió a contradecirlo.

Con un quejido de dolor, el presidente derrocado se incorporó pesadamente, dejando que su brazo roto se balancee con sus irregulares movimientos. Llevó la mano sana al bolsillo de su pantalón, y sacó de su interior un fragmento diminuto de Estrella Deseo que le enseñó a Bede.

—Es el primero que trajiste para mí —explicó. Y casi como si Bede lo hubiera deseado, el fragmento concedió su plegaria desvaneciéndose en polvo opaco entre los dedos demacrados de Rose. El hombre soltó una risa cargada de amargura por la ironía de aquello, viendo cómo el niño que creía haber tenido siempre en su poder se esfumaba de su mano. Tras una pausa, Rose levantó la vista nuevamente hacia Bede. Ni siquiera la piedra a su espalda parecía más dura que el muchacho rubio—. Supongo que vas a terminar con esto.

Sonrió con melancolía mientras Bede extendía la super ball frente a sus ojos, dejándole ver una silueta oscilante reflejada en la prístina carcasa azul, roja y blanca del receptáculo. Algo alto se mostraba detrás de su ojo verde, y Rose sintió un escalofrío silencioso recorriéndole la columna vertebral. Probablemente todos tuvieran derecho a llevarse un poco de su vida luego de lo que había hecho, pero no le desagradaba la idea de que fuera aquel niño el encargado de arrebatársela al final.

—Ten mucho cuidado, Rose —murmuró Bede, dejando que su cabello desordenado arrastrase sombras sobre sus ojos—: los sentimientos impuros alteran a Minerva. Usted mismo me lo enseñó.
—Así parece… —se encogió de hombros, agachando dócilmente la cabeza para enseñarle la nuca descubierta a la Hatterene de dos metros que se erguía detrás suyo. Resignado, Rose separó los brazos extendidos hacia ambos lados, preparado para enfrentar su único destino.

A continuación, Bede pronunció una orden que Rose no alcanzó a escuchar. Un latido de sangre ensordeció la acústica dentro de sus oídos, y su ojo apenas le permitió ver los labios del chico moviéndose con una eterna mueca de inquietud. Vio la larga sombra del hada psíquica desdibujarse más allá de la suya propia, y el brazo pendular sobre su sombrero en punta desdoblándose por encima de su cabeza. Un dedo hinchado de Minerva le apuntó.

Fue en ese momento que cerró completamente su ojo sano, permitiéndose un final. ¿Cómo iría a morir? ¿Habría decidido finalmente ese niño al que había dejado huérfano la manera correcta de castigarlo por todos sus pecados? Tal vez su pokémon lo volaría en pedazos con una onda de energía expansiva. Quizás lo quemase durante largos y agónicos minutos con su Llama Embrujada, haciéndole sentir en vida apenas un esbozo de lo que el infierno le tenía preparado bajo el acero sobre el que descansaban sus pies; el mismo fuego con el que había sellado las vidas de sus padres. O posiblemente se apiade de su alma en el último momento, obsequiándole una muerte indolora y fulminante con un paro al corazón.

Estaba listo para dar el paso hacia otra vida, o hacia la nada absoluta, cuando el único cambio que su cuerpo experimentó fue el de sus brazos cerrándose detrás de su espalda, con las muñecas envueltas por un aro de energía que lo inmovilizó cabalmente.

—Morirás —respondió Bede a la pregunta que se había formulado en su mente, como si pudiera interpretar adecuadamente sus más oscuros pensamientos—, pero no antes de pagar en vida por lo que hiciste. Tal vez encerrado en una jaula de metal te sientas más acogido que en un castillo gigante y solitario. Quizás así puedas reflexionar sobre la mierda que nos hiciste pasar a todos. Todavía no es tiempo de descanso para ti, Rose, no te lo has ganado.

Subrayando sus palabras, un coro de sirenas sonó acercándose por el camino de la colina que conectaba el Área Silvestre con Hammerlocke. Las luces distantes, rojas y azules, parpadearon en el horizonte mientras una nube de polvo se levantaba tras el avance presuroso de los patrulleros policiales. Incluso con los ojos cerrados, Rose podía ver esa insoportable luz acrecentándose a través de sus párpados hinchados. Apretó los dientes con rabia, pero sus hombros cayeron pesadamente junto con el resto de su cuerpo, resignándose de rodillas al destino impuesto por quien había escogido no ser su verdugo.


La noticia de la Negra Noche llegando a su fin tardó apenas segundos en esparcirse por toda Galar, y apenas unos minutos más en golpear las puertas de cada región en el mundo. Personas de todas partes habían sostenido sus corazones en un puño ante las angustiosas y apocalípticas imágenes de la región aplastada por las sombras y los descontrolados pokémon gigantes, pero la viva imagen de la esperanza se reflejó en las figuras de aquellos que entregaron todo por proteger su hogar. Humanos y pokémon trabajando en equipo para ahuyentar a los Dinamax y Gigamax de sus pueblos y ciudades, los líderes de gimnasio en Wyndon evitando un desastre colosal con la caída de la Torre Rose, e incluso imágenes del resistido Team Yell colaborando codo a codo en las calles de la gran capital en conjunto con los choferes de aerotaxis y el escuadrón de Bolifacio para auxiliar a aquellos que lo necesitasen.

El aprisionamiento del presidente Rose rivalizó con la aparición de Eternatus en las portadas de los periódicos a la mañana siguiente, así como la desaparición repentina de las mujeres que habían desatado el caos en la torre que llevaba su nombre, y que el alcalde restituido aseguró que nombraría como Torre Batalla para apoyar el resurgimiento de la pasión en sus habitantes por el entrenamiento de los pokémon. El referente para todos los entrenadores de Galar, sin embargo, permanecía alejado del ojo público, pues se mantuvo hospitalizado durante varias semanas, con lo que la final del torneo se pospuso por tiempo indefinido.

Las obras de reparación y reconstrucción comenzaron al día siguiente. Mientras aquellos que habían apoyado a Rose en Macro Cosmos eran encarcelados o se entregaban por sus propios medios, los ciudadanos en las calles colaboraban con los obreros para alzar nuevamente los cimientos de la región que amaban, buscando con su esfuerzo contrarrestar el pesar por la pérdida de vidas valiosas, así como el desasosiego por la suspensión abrupta de la Liga Pokémon.

—Señor Kabu —llamó un periodista al líder de Motostoke, quien se hallaba junto a los demás a lo ancho de una larga mesa durante la conferencia de prensa pública que dieron días después de lo ocurrido—, ¿qué piensa de aquellas voces que afirman que la Liga Pokémon tuvo una participación activa en el desarrollo de los planes de Rose?
—Creo que todos tuvimos responsabilidad en encumbrar la figura de alguien que había ganado poder gracias al honor que acarreaba su apellido —reconoció el canoso con cierto desdén, pues de entre todos era uno de los que más rispideces había mostrado siempre con las políticas de Macro Cosmos inmiscuyéndose en la Liga—. Sin embargo, pienso que la Liga Pokémon jugó un rol crucial para que podamos unirnos en el peor momento, y para que nuestras jóvenes promesas desplegasen un poder capaz de rivalizar con el de la Negra Noche.
—Se sabe que nuestro Campeón lo dio todo junto a su Charizard para detener a Eternatus en lo alto de Hammerlocke —comentó otra reportera, mientras Kabu dejaba el micrófono para tomar un trago de agua—. Sin embargo, hemos visto a varios entrenadores participantes de la Copa de Campeones acudir a la vieja capital para ayudar. ¿Qué se sabe de su implicación? —Kabu se dispuso a abrir la boca, pero Raihan golpeó el micrófono con el dedo y se lo acercó a los labios, mirándolo de reojo para pedir la palabra. Kabu asintió seriamente, y Raihan le devolvió una sonrisa a la reportera. Tenía el rostro lleno de gazas y vendas, pero su actitud parecía igual de enérgica que siempre.
—Lee hizo mucho por Galar, no podemos negar eso —concedió el líder de tipo dragón—. Pero si algo puede enorgullecerle de su legado, es el haber inspirado a chicos como Hop, Gloria y Victor, quienes activamente lucharon a su lado en el castillo de Hammerlocke y derrotaron en conjunto a Eternatus, incluso mucho después de que nosotros quedemos fuera de combate.
—¡Raihan! —lo pateó Nessa por debajo de la mesa, dedicándole una radiante sonrisa a las cámaras mientras susurraba ferozmente entre dientes—. ¡Dijeron que no querían que eso se supiera!
—E-ellos no fueron los únicos q-que combatieron valientemente c-contra la N-Negra Noche —añadió Allister, tembloroso, mientras Bea le acercaba el micrófono y lo animaba cálidamente a aportar su granito de arena—; los líderes de Spikemuth, Marnie y P-Piers Villin, lucharon junto a nosotros en Wyndon y f-fueron determinantes para que Rose no se saliera con la s-suya llevándole más energía a Eternatus.
—El Team Yell fue imprescindible brindándole su apoyo al resto de líderes en Wyndon —añadió Melony, sonriéndole dulcemente a un Piers que tiritó incómodo en su asiento mientras Gordie le dedicaba una mirada hostil por encima de sus gafas oscuras.
—¡Y los representantes de Ballonlea no fueron menos! —superpuso su aguda voz la anciana Opal, poniéndose de pie y regodeándose ante los flashes de las cámaras que inmortalizaban su ya de por sí aparentemente inmortal imagen—. Claro que fue gracias a mí y Alcremie que la Torre… Como-se-llame, se mantuvo en pie. Pero no puedo restarle méritos al valioso discípulo y sucesor de mi gimnasio: ¡Bede! Él fue el primero en seguirle el rastro a Rose rumbo a Hammerlocke, y su colaboración enfrentándose a sus aliados en el Área Silvestre retrasó el tiempo suficiente los planes de Macro Cosmos para que los demás pudieran doblegar a Eternatus en el castillo. Además, aunque los medios lo hayan acusado de secuaz y delincuente juvenil, no se han esmerado lo suficiente para retratar el momento exacto en que él mismo apresó a Rose y lo entregó a la policía. ¡La misma que ya lo había dejado huir con anterioridad!


A raíz de las polémicas declaraciones de Opal, el murmullo se convirtió en acaloradas y escandalosas discusiones entre los periodistas y la multitud que se agolpaba alrededor del anfiteatro destechado en la plaza central de Wyndon, mientras un pálido rubio se ponía rojo y apagaba rápidamente el televisor desde el destartalado hogar en Ballonlea.

—Realmente eres una bruja escandalosa… —gruñó Bede, dejando de lado la conferencia para enfocarse en un libro sobre la mesada repleta de ellos, rodeado por toda clase de pokémon del Bosque Glimwood y de sus propias compañeras hadas. La luz era muy tenue en ese recinto, pero una serie de círculos se encendieron delante de sus ojos para ayudar en su lectura, mientras un Orbeetle le correspondía la sonrisa a su entrenador.


En Spikemuth, la conferencia era proyectada sobre el campo de batallas del gimnasio local, pero las palabras petulantes de Opal eran silenciadas bajo el estruendoso choque de botellas, vasos y jarrones llenos de alcohol que el Team Yell tragaba alegremente mientras alzaban en brazos a Marnie e Hysteria, elevándolas por los aires y coreando entre eructos y cánticos sus nombres. Se sentía tan abochornada por la euforia colectiva como conmovida por el reconocimiento de sus pares no solo con ella, sino con su pueblo y su hermano mayor, quién finalmente parecía sentirse cómodo en una mesa junto al resto de líderes. Mientras Hysteria se deleitaba con las semillas que los Yell le arrojaban desde todas las direcciones, Marnie sintió aflorar una nueva sonrisa en su rostro sin necesidad de ensancharla con sus propios dedos.


En el Hospital General de Hammerlocke, Hop sentía revivir en su alma un amargo recuerdo del pasado en ese mismo lugar. Probablemente fuese, incluso, la misma habitación en la que Gloria había pasado días recuperándose del asalto a la Cámara Heptagonal. Aquella vez, su hermano le había hecho compañía, dedicándole palabras de aliento y reconociendo su entereza. Ahora, su hermano estaba postrado en la cama, conectado a quién sabe cuántos respiradores, mientras oía el murmullo en que se había convertido el lamento de Sonia, que no se apartaba del borde de la cama ni dejaba de acariciar sus dedos ásperos por el vendaje.

—Ese idiota… —soltó Hop, mirando con desdén la pantalla silenciada del televisor que retransmitía filmaciones caseras del caos en Wyndon y en la torre que oscilaba tanto como aquella de Johto—. De haber sabido el peligro en que te metiste tú sola por quedarte en Wyndon, seguramente te habría traído consigo a Hammerlocke —Sonia esbozó una débil sonrisa, secándose las mejillas empapadas con las manos antes de devolverle una mirada al menor.
—Y aun así —dijo ella, apretando la mano dócil del campeón— habría luchado con todas mis fuerzas a su lado. Esa es la clase de cosas que aprendes en un viaje junto a tus amigos, ¿no?
—Dímelo tú, Profesora —se encogió de hombros el peliazul, antes de ablandar su gesto—. Quisiera dejar de aprender a la fuerza, viendo a las personas que amo pasar por la camilla de un hospital para marcar una nueva cicatriz en mis recuerdos. Pero… Creo que no puedo hacer otra cosa que enorgullecerme por su esmero. Y supongo que… De enorgullecerme de mí mismo. Por primera vez, me vi peleando a la par de todos ellos. No, no es eso… Por primera vez olvidé mi posición en el tablero, ¿sabes? Solo compartir esa pasión por lo que estábamos poniendo en juego para superar a esa bestia. Ya no importaba si era yo, o el campeón, o mis mejores amigos que lo habían hecho mejor que yo en la Copa de Campeones, o incluso los ciudadanos llevando baldes con agua de un lado al otro en la parte baja de la ciudad. Era una fuerza colectiva que ni la Negra Noche pudo superar.
—Aquello a lo que debieron enfrentarse para vencer a Eternatus no fue el propio Eternatus, sino el miedo que los paralizaba para tomar la decisión de intentarlo —concluyó Sonia, meditando sobre aquello mientras le acercaba un pañuelo de tela a Hop para secarse las propias lágrimas… pero que el muchacho usó en cambio para sonarse ruidosamente la nariz—. El valor que afloró en ese momento cuando se dispusieron a seguir adelante incluso luego de que Lee cayera, fue lo que despertó finalmente a Zacian y Zamazenta de su letargo. Los espíritus guardianes de Oniria se materializaron frente a ustedes como reconocimiento de sus logros, de su valor, de su anhelo puro por poner a salvo a los demás. Ellos no son más que una representación viva de la fuerza que poseen. De la fuerza que tú mismo posees, Hop.
—La fuerza… Es algo mucho menos físico de lo que siempre había imaginado —reflexionó el joven, mirando los puños apretados sobre sus rodillas. Se detuvo un segundo en silencio, dejando que la habitación se llene con el pausado “pip” del equipo de monitoreo cardíaco y cerebral conectado a su hermano. Cuando la idea terminó de tomar forma en su cabeza, Hop se puso de pie, sobresaltando un segundo a Sonia—. ¡Quiero descubrirlo todo acerca de este mundo! No puedo hacerme más fuerte porque ya soy el más fuerte, así que solo me falta ser el que tenga mayores conocimientos teóricos, científicos, históricos… ¡Necesito volverme el entrenador definitivo, Sony! ¡Por favor, cuando Lee se recupere, quiero empezar a trabajar en tu laboratorio en Wedgehurst cuanto antes!
—Oye, no armes tanto escándalo o nos sacarán las enfermeras… —susurró ella, aturdida por la reavivada euforia del menor de los Owen—. ¡Está bien, está bien! De todos modos, ya era una decisión tomada. Pero lo primero que aprenderás será a mantenerte en silencio, o ahuyentarás constantemente a los objetos de estudio en los trabajos de campo.

Junto a los Corviknight que volaron desde Wyndon llegaron no solo Sonia, sino también los padres de Gloria y Victor, con quienes se reunieron en la cafetería del Centro Pokémon mientras éstos velaban por la salud de todos los que habían combatido contra Rose y Eternatus. El edificio de salud estaba incluso más colapsado que el Hospital General, y las tiendas locales habían cerrado sus puertas en solidaridad con éstos, proveyéndoles toda clase de objetos curativos para acelerar el proceso de sanción de los pokémon heridos en combate. Por esto mismo, algunos como Joseph o Dracossack consiguieron recuperarse más rápido que los demás, sumándose a la reunión entre los jóvenes entrenadores y sus familias.

El staff completo de La Mesa del Capitán abrazó a Gloria tal y como el Team Yell había hecho con Marnie, levantándola en brazos los grandulones Elzie y Segar antes de arrojarse a un fuerte abrazo con su padre. El viejo lobo de mar, Howell, no disimuló sus lágrimas de felicidad al comprobar que su hija estaba bien.

—¡No puedo creer lo que hiciste! —rugía el hombre, atemorizando a todos menos a Gloria, que compartía el alivio por ver entero a su aguerrido padre—: ¡¡Derrotaste a esa mano gigante en el cielo!! ¡¡Eres una auténtica heroína!!
—¡¿Quéee?! —intervino la madre de Victor, mirando con una ceja muy arqueada a su hijo mientras le apretujaba los cachetes de felicidad—. ¡¿Ustedes se enfrentaron a Eternatus?!
—¡Lo acaba de decir Raihan en las noticias! —intervino uno de los muchachos que veían la conferencia de prensa en las pantallas gigantes del vestíbulo. En un segundo, Victor y Gloria se vieron rodeados por personas que aplaudían y estrechaban sus manos, dándoles palmadas en la espalda y agradecimientos por su heroísmo. Victor hubiera deseado esconderse bajo su gorro de lana, mientras que Gloria se alegraba de tener a los guardaespaldas del restaurante de su papá para alejar a todos los que intentaban tirársele encima por la proeza que habían compartido.
—¡¿Ustedes no se cansan de hacer cosas terriblemente peligrosas?! —lloró la madre de Victor, abrazándose a su pecho.
—Pero… Si ya nos habían dado su apoyo en Wyndon para venir… —murmuró casi con culpa el castaño, antes de que su madre le pusiera un dedo en la nariz, mirándolo con los ojos desencajados llenos de lágrimas.
—¡Para enfrentar a un hombre! ¡No a un dragón legendario de mil años!
—Tiene más de tres mil —acotó Victor, con una sonrisa boba, solo para ser inundado nuevamente por preguntas, aplausos y todo tipo de ovaciones por parte de los curiosos en el Centro Pokémon.


Algunos días después, una visita tomó por sorpresa a Rose en su celda. Normalmente no las tendría permitidas, ni tampoco esperaba recibirla por parte de nadie —y deseaba que Oleana se mantuviera lo más lejos posible de allí—, pero los guardias de la prisión a la que lo habían confinado entre las montañas de Stow-On-Side le informaron que se trataba de una persona autorizada por la Liga Pokémon. Con los pies y las manos envueltos en grilletes de pesado acero, Rose desplazó sus restos a la sala de visitas que se hallaba vacía esa mañana. Delante de una mesa informal y bebiendo té tranquilamente, una anciana de nariz alargada y atuendo excéntrico de colores pastel lo recibió con una mirada desdeñosa de arriba abajo.

—Aunque cualquiera diría que ese uniforme naranja te va pintado —soltó Opal, revolviendo el té con una cucharilla de plata reluciente—, yo pienso que te sienta mejor el gris.

Rose tomó asiento, supervisado estrictamente por dos guardias. Uno de ellos permaneció a pocos metros del ex presidente, mientras que el otro cerró la puerta y permaneció de pie contra ella, impidiendo que cualquier intruso pueda entrar o salir. La sala estaba rodeada por cámaras de vigilancia, y unos Magneton flotaban en sus esquinas monitoreando los movimientos de Rose con su par y medio de ojos.

Como el preso no parecía tener interés alguno en responder a la apreciación de su imagen, Opal prosiguió:

—Te has llevado muchas vidas por delante con esa ambición tuya, Rose —murmuró la anciana, entornando los ojos mientras una onda expansiva se abría en la superficie de su té—. Sí, sí… Imagino que dirías algo como “Y aquí estoy”, pero sabes que no es así realmente. Tú no estás aquí, muchacho. Tú sigues atrapado en ese recuerdo de hace décadas, encerrado en esa rabia contra Eternatus y en la desesperación por haber perdido a… ¿Cómo dijiste que se llamaba tu hermano? ¡No lo sé! Le has dicho de tantas maneras cuando viniste a verme por primera vez, que supuse que tu Bronzong se había ocupado finalmente de darle un nombre definitivo en tu memoria —La anciana se detuvo otro instante, levantando la vista con perspicacia para adivinar alguna clase de reacción en el rostro de Rose, cuyos ojos verdes apagados se perdían en algún punto de la habitación lejos de ella—. Ya veo… Entonces ese pokémon modificó tus recuerdos, tal y como sospechaba. ¡Todo este tiempo estuv--!
—¿A qué debo el gusto de tu visita? —cortó Rose, de golpe, apoyando un puño cerrado sobre la mesa y agitando el té que amagó con rebalsar su taza. Opal la levantó con calma y esperó a que la infusión se apacigüe en el interior, dejándola reposar.
—Quiero saber, Rose —le pidió Opal, inyectándole la mirada mientras se encorvaba largamente sobre la mesa—: dime por qué dejaste que ese pokémon altere tus recuerdos. Yo misma pude ver cómo ese Bronzor los atacaba a ti y a tu hermano. ¡Pudieron haber muerto por su culpa mucho antes de que Eternatus apareciera! No… ¡Esa memoria era completamente ridícula! Porque Eternatus jamás apareció para llevarse a tu hermano en primer lugar.
—No puedes ver a través de mis ojos —replicó él, sin notar que su voz tembló levemente al pronunciar las palabras. Opal soltó una aguda risotada que crispó una ceja en los guardias.
—¡¿Crees que no puedo ver a través de tus ojos, muchacho?! ¡Justo tú, que arruinaste tu vida entera por dejarte engañar por ese pokémon salvaje, viéndolo todo a través de sus ojos!
—¡Ya fue suficiente! —se puso de pie Rose, hastiado, y el guardia se acercó raudamente para sujetar sus brazos con firmeza—. ¡¡Llévenme a mi celda!! ¡¡No pienso escuchar una sola palabra más por parte de esta vieja desquiciada!!
—No me ofenden tus agravios, joven Rose —hizo una mueca de dolor la anciana, mientras el guardia fornido arrastraba al desgarbado lejos de la mesa. Rehusándose a su evasiva, Opal se puso de pie y aceleró con pasos cortos y rápidos hasta interponerse entre la puerta y él—. Ni siquiera me ofende que hayas intentado arrastrar al infierno a esta región. ¿Sabes qué no puedo soportar? Que incluso viéndote derrotado no sepas reconocer cómo fue que empezó tu caída realmente: eludiendo la realidad. Perdiéndote en un mundo de fantasías--
—Mire quién habla acerca de perderse en mundos de fantasías… —frunció el seño Rose, apretando los dientes y transmutando su expresión a la de un Thievul rabioso y acorralado—. ¡El peligro que acechaba a Galar era tan real como estas cadenas!
—¡¡Tú nunca luchaste por Galar!! —vociferó ella, con tal presencia que incluso el robusto guardia no supo cómo manejar la situación para aplacar a la ancianita—. ¡No sabes por qué luchaste, porque ese Bronzong que te acompañó desde chico fue el que te hizo creer que Eternatus era tu enemigo! ¡¡Piénsalo!! Una bestia enterrada durante quién sabe cuántos años, décadas o siglos, encontrada por un par de jovencitos que la desentierran y se vuelven, en su inocencia, los blancos perfectos para reflejar en ellos la verdad amarga que no pueden reconocer a simple vista. Tú, cuyo mayor miedo era quedarte solo; y tu hermano, que estaba harto de vivir atado a los mandatos familiares, anhelando siempre una vía de escape para ser feliz. Tú lo perdiste todo, empezando por tu propio hermano, que confundido por el entonces Bronzor simplemente huyó. Eternatus no atacaba a la región desde hace tres mil años, Rose… ¡Tres mil años! ¡Ni los tatarabuelos de tus tatarabuelos vivieron hace tanto tiempo!

Rose permaneció en silencio, observando incrédulo y con la boca desencajada cómo los ojos de Opal parecían hundirse como gemas entre las profundas arrugas de sus párpados a medida que los nervios se apaciguaban en ella. Le dolía la cabeza, y estaba seguro de que habría preferido cualquier método de tortura por parte de los guardiacárceles antes que las agudas palabras de la bruja de Ballonlea.

—Váyase —pidió él, agachando la cabeza, completamente rendido. El guardia debía sujetarlo con fuerza para que no se viniera abajo. Opal llevó sus arrugados dedos al hombro del presidente, dedicándole una minúscula caricia a la tela naranja de su uniforme de presidiario.
—Necesito que lo recuerdes, Rose —pidió ella, con una mueca de auténtico dolor—. Necesito que me digas el nombre de tu hermano, para poder buscarlo… Él debe estar allá afuera, en alguna parte… Solo que no te recuerda, porque ese pokémon psíquico no se lo ha permitido. Como no te permitió a ti recordar su nombre durante décadas, para que así jamás puedas hallarlo.
—¿Cree que no me lo he preguntado? —soltó Rose, con un hilo de voz—. Quién es Theodore, cómo era, qué lo llevó a enfrentar a la Negra Noche por su cuenta… Creí que con la luz de la Energía Dinamax podría levantar un faro en el cielo oscuro para que me encuentre desde cualquier rincón, pero no ha sido así. ¡¡Él está muerto, Opal!! —Los labios de Rose temblaban bajo la barba crecida, así como las cadenas de sus grilletes, vibrando con un reiterado tintineo metálico—. Y yo soy el único que debería estarlo.

Resignada a abandonar el recinto sin una respuesta, el único consuelo para Opal fue saber que al menos una parte de Rose se había sincerado no solo con ella, sino consigo mismo. Su megalomanía no era mayor a la desesperación de un niño solitario y perdido buscando hacer algo de luz en medio de la oscuridad.

Cuando salió de la cárcel de máxima seguridad, y pese a que se hallaba en un terreno árido, seco y bañado casi completamente por los rayos del Sol más inclemente, Opal sintió un frío gélido recorriéndole la piel. Tal vez fueran los años, pero una porción de su alma le hizo creer que quizás sea algo más. Abriendo su sombrilla abombada, la anciana se dirigió tranquilamente al camino donde Togekiss la esperaba para transportarla de vuelta a Ballonlea.


Aunque la conferencia de prensa de los líderes de gimnasio no había salido del todo como ellos hubieran deseado, al menos les consoló saber que nadie supo de la intervención de los lobos legendarios. Lo habían discutido en el propio castillo, ante la serena mirada de Zacian y Zamazenta. Aunque Hop se desesperaba por contarle a todo el mundo la proeza de aquellas bestias majestuosas, y aunque la propia Gloria estaba interesada en desafiar a Zacian más adelante para capturarlo y volverlo formalmente parte de su equipo, Victor tuvo que oficiar esta vez de mediador, haciéndoles entender que, tal vez, lo mejor para Galar fuese mantener a las leyendas en su lugar. Estaba claro que Eternatus no podía campar libremente y a sus anchas por los cielos de la región, pues incluso sin desearlo llevaría caos y muerte allá a donde se dirigiera.

Sin embargo, los guardianes del Bosque Oniria deberían descansar allí, a salvo de los curiosos y los intrusos que, atraídos por la hazaña en Hammerlocke, deseasen adentrarse para buscarlos.

—En realidad los estamos salvando a ellos de una muerte segura —suspiró Hop, ladeando la cabeza mientras imaginaba a un montón de entrenadores metiches siendo rebanados por la espada de Zacian. Gloria disipó su imaginaria nube de pensamientos.
—¡Ellos son los héroes de Galar! ¡¿Cómo se te ocurre pensar que matarían a cualquiera solo por adentrarse en el bosque?!
—Ahuyentarlos sigue siendo la mejor opción, ¿no? —coincidió Victor, mirando de reojo a los lobos que asintieron secamente, recordando la mala pasada que le habían hecho pasar a los tres intrusos cuando se metieron al bosque al inicio de su viaje.

Tras recuperarse Leon y permitirse todos regresar a sus hogares para descansar un poco de todo lo vivido, los tres amigos coincidieron una vez más en las afueras de Postwick para dirigirse al Bosque Oniria, esta vez acompañados también por Marnie y Bede, que hizo matar de la risa a Hop cuando pegó un sobresalto al ver a Zacian aparecer junto a Gloria, dedicándole una furtiva mirada mientras apretaba la espada entre sus colmillos. Era una mañana llena de nubes, pero también de una brisa fresca que abría el camino ante ellos para disipar la pálida neblina que se mecía junto a la hierba crecida.

Caminaron guiados por los pasos de los lobos a través de los árboles sinuosos y cruzando puentes naturales de troncos caídos sobre el río hasta llegar a su destino: el claro a los pies del lago enmarcado por la parte más frondosa del bosque, aquella que parecía poner punto final al recorrido de cualquier viajero extraviado. El santuario dedicado a las bestias seguía tal y como lo recordaban, e incluso a Victor le pareció escuchar el escurridizo cántico de un Rookidee atravesando rápidamente la maleza y dejando caer suavemente algunas hojas sobre el agua cristalina.

—Este lugar me recuerda a una película que veía con mi hermano de pequeña… —murmuró Marnie, paseándose curiosa por el manantial con una inquieta Hysteria entre brazos que pataleaba por salir a corretear entre los matorrales, tal vez en búsqueda de bayas o de algún oponente para electrocutar—. Un grupo de amigos acampaba en un lugar como este, y todos terminaban muertos por un asesino que los acechaba constantemente.
—¡Vaya películas te hacía ver Piers! —se sobresaltó Hop, pálido, y aunque Bede estuvo a punto de hacer un comentario mordaz al respecto, su amigo le recordó que no tenía nada que decir luego de la cara que puso cuando tuvo frente a él a los lobos de leyendas—. Diría que eso explica muchas cosas, pero Victor me encerraría en la master ball si lo hiciera.
—Agradece que solo hay una —entornó los ojos Gloria, dándole un golpecito de karate en la cabeza antes de avanzar por la escalinata hacia el altar dedicado a Zacian y Zamazenta. Sobre la piedra desgastada todavía podían apreciarse las grietas dentro de las cuales habían reposado los objetos oxidados antes de su llegada—. Zacian, Zamazenta… Nunca podré agradecerles lo suficiente por todo lo que hicieron. Nos mantuvieron a salvo cuando nos perdimos aquí por primera vez… Y nos guiaron hacia la victoria cuando creíamos estar perdidos contra Eternatus. De verdad, todo se lo debemos a ustedes.

Zamazenta negó dócilmente con la cabeza justo al mismo tiempo que Zacian alzaba el hocico con petulancia, jactándose efectivamente de las condecoraciones que la chica le había concedido. El carácter de los hermanos era tan dispar como asombrosa su sincronía en combate, y aquel rasgo de personalidad por parte de ambos arrancó una sincera carcajada entre los amigos.

—Prometo venir seguido a traerte algo delicioso para comer, Zamazenta —le propuso Hop, abrazando por última vez su frondoso pelaje rojizo—. Mi abuela hace un curry excelente… ¡Ah! ¡Pero no tanto como el de Victor!
—Mientras no le traigas un Wooloo… —comentó Bede, poniendo los ojos en blanco, y Gloria no supo si matarlo a él por su ácida observación o a Hop por considerar la idea durante un instante.
—Gloria, a ti te queda muy lejos como para venir a visitar a Zacian… —pensó Marnie en voz alta, lamentándose por el largo trayecto entre Hulbury y Oniria. La castaña notó cómo la propia Zacian parecía aguardar una respuesta positiva de su parte, ladeando ligeramente la cabeza. Le pareció increíblemente similar al modo en que la veía Cookie cuando esperaba que le arrojase algo bien lejos para jugar.
—Bueno… Ella cruzó la región entera cuando la necesité —concedió, rascando con cariño la barbilla de la loba azul—; lo menos que puedo hacer es tomar el tren para visitarla. Además, ¡todavía me muero por tener un buen combate contra ti, Zacian!

Zacian soltó un aullido alegre, desviando su mirada astuta hacia Hop, que parecía estar guardándose algo en el pecho desde que Marnie expuso su inquietud.

—A-además, sabes que puedes quedarte en Postwick las veces que quieras… —comentó el menor de los Owen como quien no quiere la cosa, y los ojos de Victor, Marnie y especialmente Bede se clavaron en él al instante, enrojeciéndolo tanto que estuvo a punto de salirle humo por las orejas como una locomotora.
—¿Acabas de tartamudear como Allister? —preguntó Marnie, y Gloria se le acercó tanto a Hop que Zamazenta tuvo que empujar su espalda con la cabeza para que no resbalara hacia atrás sobre el lago.
Cuento con eso —fueron las únicas palabras que la de Hulbury necesitó dedicarle delante de los demás.

Tras reír un rato más por el bochorno en el que Hop se había metido solo, finalmente llegó el momento de dejar partir a los héroes que habían colaborado con ellos y sus pokémon para detener a Eternatus. Desprendiéndose de las armaduras que recubrían su suave pelaje, Zacian y Zamazenta depositaron la espada y el escudo oxidados en las ranuras de piedra para mantenerlas firmemente atrapadas bajo su supervisión. Nadie que no tuviera intenciones nobles podría levantarlas. Nadie que no estuviera dispuesto a luchar por el bien de Galar podría soportar el peso que demandaba aquella responsabilidad.

Al verlos desprovistos de sus armaduras, Victor, Gloria y Hop los recordaron tal y como los habían descubierto entre la bruma oscura de Oniria durante su primer encuentro, pero su figura salvaje y su piel curtida por eternas cicatrices de antiguas batallas ya no representaban para ninguno de ellos una imagen amenazante. No podían temerle a aquello que los mantenía atados al mundo que anhelaban descubrir. A sus misterios y secretos, pero también a los maravillosos amigos que podían hacer en el camino por explorarlos.

Mientras los lobos aullaban una vez más para despedir a los humanos que habían compartido su fuerza, caminando suavemente sobre el lago hasta hundirse envueltos por el agua brillante y sus ondas expansivas poniéndole notas de armonía a su partida, los chicos levantaron las manos para dedicarles un cálido “Hasta luego”.


Continuará…


TRAINER’s PROFILE

Victor Evans
Edad: 15 años
Puesto: Ganador del Torneo de Aspirantes en la Copa de Campeones de Galar
Pokémon:
- Cinderace (Lv.75) “Haneki”
- Corviknight (Lv.74) “Gear”
- Toxtricity (Lv.73) “Punkelly”
- Grimmsnarl (Lv.72) “Ink”
- Dragapult (Lv.74) “Dracossack”
- Frosmoth (Lv.72) “Ayla”

Gloria Scott
Edad: 15 años
Medallas: 8
Pokémon:
- Inteleon (Lv.74) “Seven”
- Boltund (Lv.74) “Cookie”
- Appletun (Lv.71) “Eri”
- Cursola (Lv.73) “Melody”
- Centiskorch (Lv.73) “Darla”
- Indeedee (Lv.74) “Joseph”

Hop Owen
Edad: 15 años
Medallas: 8
Pokémon:
- Rillaboom (Lv.76) “Cheepo”
- Dubwool (Lv.74) “Lulú”
- Coalossal (Lv.72) “Gaius”
- Pincurchin (Lv.71) “Espi”
- Corviknight (Lv.73) “Lancelot”
- Snorlax (Lv.71) “Ñamo”

Marnie Villin
Edad: 14 años
Puesto: Líder de Gimnasio de Pueblo Spikemuth
Pokémon:
- Morpeko (Lv.74) “Hysteria”
- Thievul (Lv.72) “Guywill”
- Obstagoon (Lv.71) “Margaret”
- Grimmsnarl (Lv.73) “Duke”
- Polteageist (Lv.70) “Twinings”
- Tyranitar (Lv.75) “Cleo”

Bede
Edad: 15 años
Puesto: Líder de Gimnasio de Pueblo Ballonlea
Pokémon:
- Hatterene (Lv.73) “Minerva”
- Rapidash (Lv.72) “Bella”
- Sylveon (Lv.71) “Mary”
- Weezing (Lv.72) “Duncan”
- Mawile (Lv.70) “Aileen”
- Orbeetle (Lv.72) “Newton”


Ending

Mostrar Ending 4 - Pokémon Crowned

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Ay que bonito final.

Holis, me intriga saber qué podría haber en el potencial capítulo 70, en este capítulo (número cochino) da la sensación de que todo se cerró, ningún cabo suelto más allá de detallitos, entonces el capítulo 70 podría servir de epílogo.

Que final de batalla, imaginaba que iba a estar complicadísimo, no sólo por lo enorme de Eternatus, sino por cómo le iban a hacer para capturarlo, me gustó que la masterball se trizara un poquito, sirve para que el lector piense que pasará alguna otra cosa y se preocupe mucho. No recuerdo si lo dije en el anterior comentario pero me encantó que sean los 3 protagonistas con sus iniciales los que estén ahí combatiendo, salirse de eso de 4 pokémon como máximo para una incursión, es un caso más que excepcional y un escritor se puede tomar la licencia que quiera si lo estima conveniente, todos lo hemos hecho, si no lo hiciésemos los arbolitos no dejarían pasar a nuestros personajes. Pero la verdad, es que ahora me percato de que fue algo que no pensé, sabía que se enfrentarían a la mano, pero creo que no me detuve a pensar cómo. Me gustó mucho la personalidad de los lobos, tan diferentes entre sí y al mismo tiempo sincronizados, como dices en una parte al final. Me gustó mucho que se hicieran amigos de los lobos y que prometan visitarlos. La mejor parte del capítulo es cuando Hop se pone muy rojo luego de ofrecerle su casa a Gloria y que los demás lo miraran.

Recuerdo que una vez te pregunté por qué en la batalla contra Nessa no aprovechaste de usar el gigamax de drednaw, me dijiste algo así como, que no lo haya usado, no significa que no vaya a aparecer. Y aquí está, apareció, cuando los pokémon de los líderes se estaban agrandando esperé a que apareciera y apareció.

La conversación de Opal con Rose no la esperaba y me sorprendió cuando se mencionó que Bronzong había alterado los recuerdos de Rose y también los de Theodore, eso explicaría eventualmente la diferencia de nombre con Peony (¿ese es el nombre?), me pareció muy ingenioso y simple, pero veo que Rose se reúsa a ver la realidad, si Bronzong murió, ¿los recuerdos reales no vuelven? Pero creo que entiendo que lo que hizo fue alterar los recuerdos y listo. 

Dejar a Eternatus en la masterball para siempre fue la mejor decisión, si lo dejan libre haría un desmadre horrible, imagino que habrá mucha seguridad y eso.

Sigo enigmado con el eventual capítulo 70, o será que ese capítulo nunca existió y este es el final, pero nunca lo supimos. Si no hay capítulo 70 avísanos, para dejar el comentario final de todo el fic y llorar.

Besos.
[Imagen: giphy.gif]
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Bueno, Tom, debo felicitarte por haber llegado a este punto, de verdad. Luego de dos años, casi tres, llegaste justo al final de la historia, bueno, casi porque tienes todavía un cap más, aunque me da risa la idea de que la historia termina en el 69 y no en el 70.

Este debería ser el momento para ya dar mis reflexiones finales, pero quiero pensar que el 70 llegará en algún momento de este año. Tengo esa clase de esperanza. Si llego a saber lo contrario, me aseguraré de editar este comment para que tenga todo lo que deba decir al respecto. Por el momento, quiero enfocarme en los detalles específicos de aquí.

Por un lado, me gustó la idea de que atrapar a Eternatus fuera a base de una misión suicida en la que casi se matan todos, específicamente, me gusta que haya sido un movimiento donde cada uno intenta impulsar la Master Ball para que golpee al dragón. Un momento donde un solo milímetro fallaba y todos morían ese mismo día.

Ahora, la parte con Sonia hablando de cómo aparecieron los lobos me pareció que logró un arreglo bastante aceptable. Un problema de los juegos es que la necesidad de Hop por volverse profesor es demasiado forzada, porque quiere ser uno con tal de proteger a los demás, yet para eso mejor haberse vuelto policía o guardia. Aquí desea serlo porque el mejor entrenador no es solo fuerza bruta, lo cual me parece un mejor fundamente para querer esa profesión. Va a pasarla del nabo por todos los libros que tendrá qué meterse a la cabeza, pero espero que valga la pena para él.

Y lo que más me tuvo pensando: Bronzong. No me tomó más de dos segundos pensar en que esa revelación era para hacer un retcon que no sé si llamar necesario o no, pero me sí que me dejó pensando en tres posibilidades:
1.- Rose es esquizofrénico y se inventó una historia que no existió en su propia cabeza.
2.- Peony usó a Bronzong para manipular a su hermano y poder escapar de Galar a una mejor vida.
3.- Bronzong era ambicioso por su propia cuenta y quiso destruir Galar por sí mismo.
Si es el primero, pues Rose no debería ir a la cárcel, sino a un asilo mental, que eso es jodido; si es el segundo, pues Peony tendría tremendo infarto al ver que él desató todos los eventos del fic sin intención de hacerlo; si es el tercero, pues solo espero que Bronzong se derrita en Poké-Infierno para toda la eternidad, que morir no basta para un pedazo de mierda como ese.

Espero el epílogo con ansias.
[Imagen: l1Mexwv.png]
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