Longfic- Pokémon Connection - Capítulo XI 26/07

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FranquiciaOriginal
GéneroAventura
Resumen

En el futuro cercano, Hoenn experimenta uno de los acontecimientos criminales más serios luego de los pasados eventos con el Equipo Magma y el Equipo Aqua. En este contexto, un jóven empieza una aventura y se ve condicionado por dichos eventos. ¿Cómo se manejará en un mundo cada vez más peligroso?

#1
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Buenas! Aqui les presento mi largo proyecto, Pokémon Connection. Es un proyecto personal que estoy desarrollando ultimamente después de volver a estar enganchado en general con todo lo que tiene que ver con Pokémon. Siempre me gustó escribir y eso también es lo que hago para mis estudios, pero nunca escribi una fanfic, siempre me reservé para trabajos originales o de la universidad. Su género es mixto, por un lado tenemos una trama atravesada por un misterio, una conspiración se podria decir. Por otro lado, tenemos un elemento más tradicional de pokémon, un entrenador empezando su aventura por motivos personales. Se explora una región de Hoenn en la que, luego de algunos años después de los eventos de los juegos con Team Aqua y Magma, evoluciona, crece. Muchos elementos de la región fueron cambiados para evidenciar esa evolución, espero que mis ideas agraden. No voy a desarrollar más del plot por acá y voy a dejar que los interesados descubran poco a poco de lo que se trata. Dejando de lado eso, me gustaría saber como puedo mejorar mi trabajo, que errores de otrografía tengo, mejor manera de formatear el texto, etc. Otra cosa, soy de Buenos Aires, así que es muy probable que coloce en el texto algo de jerga o palabras medio raras, así que si tienen algún problema con eso, solo diganlo. En fin, espero que los que lean esto lo disfruten tanto como yo disfruto escribirlo. Mi estimado es un capítulo a cada semana o a cada dos, dependiendo del tiempo que puedo invertir en esto. Amo que comenten, me gusta la relación entre autor y lector. Voy a callarme ahora, si es que leiste todo esto, bye.
 
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Prólogo
 
 
3 de Enero, Localidad Desconocida, 18:20
 
–Lo encontré. –Dijo una persona, analizando una muestra de ADN en una computadora–. No lo puedo creer que lo encontré.
 
Al decir eso, otro científico, claramente un supervisor, se levanta de su asiento y camina por el inmaculadamente organizado y limpio laboratorio en que estaban situados. Los demás hombres que trabajaban allí paran lo que hacen y esperan oír el nuevo descubrimiento. El supervisor se acerca, mira la brillante pantalla de la computadora y lo mira al científico.
 
 –¡Creo que al fin los tres años que invertimos en este proyecto dieron frutos! ¡Encontramos al gen!  –Exclamó el supervisor, con evidente felicidad y satisfacción en su cara–. Esto es un triunfo en el campo de la biología pokémon!
 
–Así que encontramos al Gen Alfa, Supervisor Adams? –Preguntó un científico del lado más lejano del laboratorio–. Creo que nos merecemos ese descanso y aumento de sueldo que el señor Hill nos ha prometido, no?  –Terminó, riéndose.
 
Todo el laboratorio explotó con alegría, los científicos se abrazaban, aplaudían y festejaban, su tarea estaba completa. Por un lado del grande laboratorio se escuchaba el característico ruido del  abrir de una botella de champagne.
 
 
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4 de Enero, Ciudad Rustboro, 9:10
 
Era un día común y corriente en Rustboro, estaba soleado y despejado con una leve brisa, las personas vivían su vida, los adultos iban a trabajar en las diversas oficinas que existían en la ciudad, los niños llenaban las clases de la Escuela de Rustboro y habían entrenadores ya listos para intentar al gimnasio de la ciudad, liderado por la inteligente Roxanne. Uno de los puntos más importantes de interés de aquella ciudad era, además, el gran edificio de la Corporación Devon, el más alto e importante de allí.
 
Aquella mañana, frente las puertas del imponente edificio, una gran cantidad de reporteros se congregaba para poder transmitir un anuncio oficial de la compañía que se esperaba para aquella hora. Una figura sale del edificio; un hombre de mediana edad, alrededor de 55 años, alto y de buen porte físico. Tiene pelo corto y una barba candado, ambas de color grisáceo por la edad y usaba un traje gris informal con camisa blanca y zapatos negros. Se acerca a los reporteros y empieza a hablar.
 
–¡Buen día! ¡Para los que no me conocen, mi nombre el Duncan Hill, dueño del Grupo Hill de empresas dedicadas a la investigación científica y el bienestar de ambos humanos y pokémones por todo el mundo! – Dijo, con un tono de voz bastante alegre y animador–. Me alegra mucho poder compartir este hermoso día y la noticia que tengo que dar con todos ustedes escuchando, es definitivamente un paso adelante para todo el Grupo Hill.
 
Era imposible no conocer al Grupo Hill. Durante los últimos cinco años fue el grupo empresarial con más evolución y crecimiento en Hoenn a causa de varios descubrimientos y desenvolvimiento de medicinas nuevas, nuevas pokébolas, entre otras actividades. Había empezado como un pequeño laboratorio que terminó comprando empresa tras empresa, ahora estaba a punto de cementarse como el grupo hegemónico de la región.
 
–¡El Grupo Hill orgullosamente anuncia la adquisición de Corporación Devon y su integración completa! ¡Termino recién de firmar los papeles con el Señor Stone, los equipos legales y el equipo estatal y puedo decir que estoy muy feliz en poder seguir brindando bienestar y tecnología a Hoenn y todos sus habitantes, ahora de mucha mejor manera gracias a la infraestructura perteneciente a la Corporación Devon! –Exclamó Duncan a las cámaras, con una sonrisa permanente en su cara medianamente arrugada–. ¡Muchas gracias y hasta pronto! – Terminó, dando las espaldas a las cámaras y volviendo al edificio.
 
Los reporteros, desilusionados por la falta de interacción con la prensa, empezaron a gritarle preguntas al magnate, esperando poder sacarle algunas palabras.
 
–¡Señor Hill! ¿No es intento de monopolio lo que está intentando hacer? ¡Devon era su competidor más importante! –Gritó una reportera.
 
–¿Qué tiene usted a decir sobre las acusaciones de experimentación ilegal en pokemones? ¿No cree que debe usted ser un poco más humano para desenvolver sus productos? –Inquirió uno más de ellos.
 
Duncan escuchó de lejos a todas las preguntas que le estaban haciendo, pero la verdad es que por el momento no le podría importar menos los variados juicios legales en los que él estaba metido o las acusaciones que algún grupo ambientalista podría hacer. Finalmente había concretado su plan para dominar el campo de la investigación en Hoenn y no podría estar más contento. Ya en el edificio, cuando está por entrar al ascensor para ir a su oficina, su PokéNav Plus recibe un mensaje de un laboratorio. Duncan lo abre, lo lee y su cara evidencia más felicidad todavía, hoy de verdad era su día.
 
“¡Encontramos al Gen Alfa! Lo aislamos ayer y estuvimos haciendo pruebas  de confirmación para estar 100% si lo encontramos. Esta vez no es solo un falso positivo, es real. Como dijo usted, las posibilidades medicinales de aislar este gen son tremendas, tengo que agradecerle por darme la oportunidad de trabajar en este proyecto. Llámenme cuando quiera que le presentemos los resultados de nuestro trabajo.”
 
Inmediatamente le manda un mensaje, respondiendo.
 
“¡Felicitaciones! Tráiganlo para Rustboro lo más rápido posible, el edificio de Devon va a ser nuestro nuevo centro de trabajo aquí en Hoenn.”
 
 
 
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10 de Enero, Localidad Desconocida, 2:45
 
En el medio de un campo muy abierto, yacía una Mansión de estilo antiguo, alta y ancha, paredes de piedra pulida, cuatro pisos y un techo enorme. A primera vista uno puede pensar que  es el hogar de un viejo empresario que está disfrutando su jubilación, sin embargo, la fachada lujosa de la mansión encubría algo mucho más siniestro.
 
Por un largo corredor con paredes de color beige, adornadas con varias pinturas antiguas caminaba una figura cubierta con una capa y una máscara blanca. Esa máscara se asemejaba a una máscara de teatro que encubría toda su cara, solamente dejando a la vista los cabellos blancos y largos de aquella persona. A su lado estaban dos hombres, vestidos con trajes, leyendo documentos en dos tablets. Estos lo acompañaban y le hablaban.
 
–El equipo de Rustboro ya está listo y tenemos a nuestro hacker conectado al sistema de seguridad del edificio de Corporaciones Devon. Están situados en la entrada de carga trasera, esperamos a sus órdenes. –Dijo el hombre situado a la izquierda de la figura.
 
 
–Tenemos también confirmación del equipo de Littleroot. Ellos están rodeando al Laboratorio del Profesor Birch y ya están en posición para ganzuar la puerta de entrada. –Continuó el hombre situado a la derecha, apretando algunos botones en la pantalla táctil de la tableta.
 
 
–Y con eso ya estamos listos para empezar. Todos los equipos por Hoenn ya reportaron y confirmaron que están en buenas condiciones para llevar a cabo la operación. –Terminó el primer hombre.
 
 
La figura no dijo nada, solamente asintió con la cabeza y siguió caminando, en silencio. El corredor termina llevándolos a una enorme sala plagada de computadoras y pantallas, asemejándose a una sala de control de misiones espaciales. Una gran pantalla en la pared central del salón mostraba un enorme mapa de Hoenn y distintas localidades, cada una con un símbolo que significaba que había un equipo en cada una. Entre estas localidades estaban Rustboro, Littleroot, Lillycove, Mauville y Mossdeep. En cada computadora un agente estaba sentado, monitoreando cada uno sus diversas informaciones.
 
La misteriosa persona al fin rompe su silencio. Con una grave voz, tan grave que parece que estuviera siendo distorsionada por algún aparato, declara:
 
–Muy bien. Todos estamos en posición. Años pasaron desde nuestra creación y este es nuestro punto culminante. En este momento damos marcha a nuestro plan maestro hacia un mundo mejor.
 
La gente que trabajaba en aquel salón empezó a aplaudir las palabras de la figura misteriosa.
 
–El mundo se va a enterar que para tener la igualdad y perfección que tanto desea, uno tiene que hacer sacrificios. ¡Es hora de romper las cadenas! Vamos a empezar. –Completó, desplazándose a una computadora reservada para él.
 
 
 
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En aquella sala el tiempo pasaba lento, cada minuto era lleno de tensión y cada reporte de los equipos de campo era una situación para preocuparse. Sin embargo, parecía que el trabajo se estaba llevando a cabo de manera correcta. Todos los reportes eran positivos.
 
“Aquí es el equipo de Littleroot, infiltramos al Laboratorio silenciosamente y empezamos a recolectar los documentos y reportes de investigaciones de mayor importancia. Conseguimos abrir la caja fuerte de los pokémones iniciales y los adquirimos. Sin embargo en un momento el Profesor, que estaba durmiendo en su cuarto se despertó. Actuamos rápido y lo pusimos de vuelta a dormir con un golpe. No creo que vuelva a despertar. Tiempo estimado restante para la operación, 20 minutos.”
 
“Aquí es el equipo de Rustboro. Infiltración al edificio de Corporación Devon fue fácil, el hacker consiguió deshabilitar el sistema de seguridad y abrió las puertas traseras de carga. La seguridad era escasa y conseguimos ponerlos a dormir con la ayuda de nuestros pokémones con Hipnosis. Mitad del equipo se repartió por el resto del edificio para recolectar papeles y documentos importantes, así como dinero y artefactos de valor, la otra mitad subió hasta el último piso, la oficina principal, que no estaba vigilada por nadie y encontramos el objetivo principal. Los documentos originales que detallan todo sobre el Gen Maestro estaban en una caja fuerte en la pared de la oficina, nuestro Alakazam consiguió abrir la caja fuerte con sus poderes psíquicos. Tiempo estimado restante, 50 minutos, tenemos que reunir todo lo que adquirimos y esperar nuestro transporte.”
 
Los reportes de Petalburg, Mauville, Mossdeep y Lillycove aunque eran objetivos secundarios debido a su menor importancia comparado con los primeros dos objetivos también eran cien por ciento positivos. En las siguientes horas los equipos empezaron a reportar la conclusión de sus tareas y el trasladó de vuelta a la mansión para poder depositar todo lo conseguido. La figura misteriosa esperaba pacientemente su premio, el Gen Alfa.
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#2
Mil fics por leer pero vamos a empezar a leer más... ah, serán tardes largas.

Hola, primero que nada, bienvenido a la Cueva, está oscura y huele a guano pero se arman fiestas chidas con las criaturas que aquí habitan (?) Ok fuera de joda, gracias por darle oportunidad al sitio para publicar y espero que aquí encuentres la clase de material que te pueda interesar.

Me gustó bastante el prólogo, tiene pinta de ser el team malvado de la historia y uno bastante realista... ¡Es Google! Ok no pero cualquier grupo monopólico es algo a temer irl, han logrado hacer un descubrimiento que recuerda mucho al trabajo de genética del TR y parecen tener intenciones que recuerdan a los flare pero de un modo bastante más coherente. Me agrada como se construyendo el escenario para atraparte sin soltarte realmente de qué va a ir la trama de la historia.

Como mini observación, por ahí pusiste pokemones, pokémon se pluraliza tal cual.

Ahora a esperar a ver qué rumbo agarra la historia :)
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#3
Creo que ya me habia leido el prologo por ahí, no se si en FFLandia o en DZ, pero me atrajo la primera vez que lo ví y me atrae ahora. ¿Que sera el gen alpha que tanto trae entre manos la multitud? :b
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#4
Un equipo que busca genes dentro de Hoenn...

Me pregunto qué clase de beneficios conseguirán con éstos, seguramente algo parecido al Gen Berserk de Mewtwo.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#5
Holaaa, antes que nada bienvenido :D espero que disfrutes tu tiempo aquí.

Y ahora ya con la review. Eso del gen alfa suena muuuy interesante, tengo ganas de saber cuáles son sus propiedades. Y madre mía con los villanos, se ve que están coordinados y saben lo que hacen. Por lo que parece serán unos adversarios duros de roer y eso se agradece. Un prólogo que engancha, sin duda, tengo ganas de leer el siguiente capítulo.
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#6
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(15 Aug 2019
04:45 PM)
Plushy escribió:
Mil fics por leer pero vamos a empezar a leer más... ah, serán tardes largas.

Hola, primero que nada, bienvenido a la Cueva, está oscura y huele a guano pero se arman fiestas chidas con las criaturas que aquí habitan (?) Ok fuera de joda, gracias por darle oportunidad al sitio para publicar y espero que aquí encuentres la clase de material que te pueda interesar.

Me gustó bastante el prólogo, tiene pinta de ser el team malvado de la historia y uno bastante realista... ¡Es Google! Ok no pero cualquier grupo monopólico es algo a temer irl, han logrado hacer un descubrimiento que recuerda mucho al trabajo de genética del TR y parecen tener intenciones que recuerdan a los flare pero de un modo bastante más coherente. Me agrada como se construyendo el escenario para atraparte sin soltarte realmente de qué va a ir la trama de la historia.

Como mini observación, por ahí pusiste pokemones, pokémon se pluraliza tal cual.

Ahora a esperar a ver qué rumbo agarra la historia :)

JAJAJA me gustó esa bienvenida, estate seguro de que ahora no me voy más del sitio (?  En fin, mil gracias por comentar, lo recontra valoro. Me alegro también que el prólogo te haya parecido interesante, la idea es trar un poco de realismo y madurez al mundo pokémon, algo que se me hace dificil entonces que parezca estar dando frutos me deja contento. Se va a ver más de ese eje mientras la fic avanza. Sobre el término pokémones. ¡Es verdad! Yo me habia olvidado totalmente de eso y despues de leer tu comentario fui a arreglarlo en todos los capítulos que ya habia escrito, gracias por evidenciar eso. En fin, me alegro que te haya gustado y ojalá los próximos capítulos también te llamen la atención :D

 
(16 Aug 2019
10:35 PM)
Masterweasel escribió:
Creo que ya me habia leido el prologo por ahí, no se si en FFLandia o en DZ, pero me atrajo la primera vez que lo ví y me atrae ahora. ¿Que sera el gen alpha que tanto trae entre manos la multitud? :b

¡Hello! Si, yo lo habia subido a FFL pero después de que me contaron sobre este lugar, me vine de una y me está gustando bastante. También me alegro que te haya atrapado, ojalá que logre mantenerte atrapado con los próximos capítulos. Sobre el Gen Alfa ahora no puedo contar mucho, pero asegurate que ya se va a revelar su propósito más importante.
 
(17 Aug 2019
07:19 PM)
Nemuresu escribió:
Un equipo que busca genes dentro de Hoenn...

Me pregunto qué clase de beneficios conseguirán con éstos, seguramente algo parecido al Gen Berserk de Mewtwo.

¡Buenas, gracias por comentar! Como habrán visto, esta organización apuesta en grande y el Gen Alfa es el medio que va a utilizar para seguir maximizando sus beneficios. Estos se van a ir revelando con los próximos capítulos, ojalá que te gusten :)
 
(18 Aug 2019
08:01 PM)
PKMNfanSakura escribió:
Holaaa, antes que nada bienvenido :D espero que disfrutes tu tiempo aquí.

Y ahora ya con la review. Eso del gen alfa suena muuuy interesante, tengo ganas de saber cuáles son sus propiedades. Y madre mía con los villanos, se ve que están coordinados y saben lo que hacen. Por lo que parece serán unos adversarios duros de roer y eso se agradece. Un prólogo que engancha, sin duda, tengo ganas de leer el siguiente capítulo.

¡Gracias! Me gusta lo amigable que son acá, seguramente voy a disfrutar mi estadía. Además, gracias por comentar, me encanta poder interactuar con los lectores, una de mis partes preferidas. Sin revelar mucho, este grupo está para quedarse, actuando en las sombras y aumentando su poder cada vez más, ojalá que disfrutes como se va desarrolando su trama. Gracias de vuelta por comentar y ojalá te guste el próximo capítulo.

En fin, muchas gracias nuevamente por leer y comentar. Sin más ni menos los dejo con el próximo capítulo, ojalá que sea de su agrado.
 
 
Capítulo I – Nuevos Comienzos​
 
 
10 de Enero, Pueblo de Littleroot, 10:00
 
 
La mañana era hermosa en el Pueblo de Littleroot, el clima le fue fiel a la descripción popular del pequeño pueblo: “Pueblecito sencillo integrado a la perfección en la verde y exuberante naturaleza que lo rodea.”. El suave viento del mar soplaba en los árboles haciendo con que las hojas bailaran y dibujaran buenas sombras en el suelo cubierto por pasto. Los pokémones que allí vivían se podían ver saliendo de sus nidos, cuevas o árboles para disfrutar de la hermosa mañana, así como las propias personas salían de sus moradas para hacer sus tareas rutinarias. Aquel día también era especial ya que era el primer día en el que Profesor Birch abre su laboratorio y ofrece pokémones iniciales para los jóvenes que desean empezar su aventura en Hoenn y desafiar la Liga Pokémon o los espectaculares Concursos.
 
 
Sin embargo, aquel día era también especial porque era el día después del ataque llevado a cabo por criminales misteriosos fieles a una figura aún más misteriosa. El modesto laboratorio pokémon de Birch, el científico pokémon más importante en Littleroot, situado en un lado más alejado de la zona residencial del pequeño pueblo, estaba custodiado por policías, casi todos los canales de noticias estaban transmitiendo imágenes de los distintos lugares asaltados durante la madrugada anterior. A raíz de eso y de que todos los iniciales que había reservado para entregar habían sido robados, Birch no estaba esperando que nadie pasara por su laboratorio por un buen tiempo.
 
 
Sin embargo hay excepciones para todo. A las afueras de la zona residencial del pueblo, no tan cerca del laboratorio de Birch, vivía una familia, los Holter. Más bien vivian los que quedaban de esa familia, el padre y su hijo. Maxwell y William. En aquella mañana, el alarma del reloj de William inunda su desordenado cuarto, haciéndolo prácticamente saltar de la cama.
 
 
–¡Aaaah! –Exclamó el joven de 17 años, levantándose de su comodísima cama y mirando a su ventana entreabierta– ¡Lindo dia! Por lo menos va a ser un lindo día de caminata hasta Oldale. La verdad es que no puedo esperar. –Dijo a sí mismo dejando escapar una sonrisa.
 
 
William, o como le gustaba que lo llamen, Will, era pelirrojo oscuro, con corto pelo rizado que le hacía contraste con el marrón intenso de sus ojos y su piel clara. Tenía un rostro de forma más ovalada sin ninguna característica muy especial aparte de una chica cicatriz en su labio inferior causada por un corte cuando era chico. Con metro setenta de altura y una constitución tirando al lado atlético, Will se sentía orgulloso de su cuerpo. Le gustaba vestirse con una campera de cuero gris oscura con detalles rojos y blancos a lo largo de las mangas acompañada generalmente por una remera blanca, gris o negra. A eso le agregaba un jeans azul oscuro y zapatillas negras y blancas.
 
Will se levantó de su cama, se dio una rápida ducha, se lavó, puso su ropa habitual, agarró su mochila, cargada de útiles y cambios de ropa para su aventura, que había armado la noche anterior y bajó las escaleras de su casa para su amplia sala de estar. En la mesa central estaba su padre, Maxwell. Él ya era un hombre grande, con 65 años en sus espaldas. Tiene sus pelos bastante cortos (malas lenguas dicen que se está quedando pelado), de color grisáceo tirando para blanco y sus ojos son idénticos a los de su hijo. Él estaba sentado en la mesa central sosteniendo una taza de café caliente mirando a la ventana cerca de la puerta de entrada. La televisión estaba apagada.
 
 
–¡Buen día pa! ¿No pudiste arreglar la televisión todavía? –Preguntó el joven, dándose cuenta que su padre no estaba mirando las noticias, como lo hacía de a menudo– Todavía creo que tenés que llamar al técnico. ¿Me preparaste el desayuno? ¡Gracias, sos un grande! —Dijo, ojeando a una taza fresca de café en el otro lado de la mesa, con un pote de yogur al lado.
 
–¿Cómo estás hijo? Ojalá que bien. Más vale que te preparé el desayuno, no te podés atrasar. Y también ojalá que estés listo y seguro para hoy. –Respondió el padre, con una sonrisa, seguido por un sorbo de su café.
 
–Sabés, siento que fue una buena idea decidir irme ahora y no a los diez años. –Dijo Will, atacando al pobre pote de yogurt.
 
–¡Y yo agradezco que por lo menos hayas terminado la escuela secundaria! –Dijo Max, soltando una gran carcajada– Una pena que no pude ver el pronóstico del tiempo, así ya te ibas de acá por lo menos sabiendo si la semana se va a poner fea o no. Sabes qué, tu mamá seguro está orgullosa. –Mientras le decía esas palabras a su hijo, sus ojos miraron a una foto de Max, Will y su mamá, Anna. En esa foto Anna era la figura que llamaba la atención, principalmente por sus ojos verdes y su largo pelo pelirrojo– ¿Me imagino que tenés todo ya listo para empezar? –Al escuchar eso Will también miró al cuadro de su familia y sonrió.
 
–Yo creo que mamá se está haciendo la fiesta, esté donde esté. –Respondió Will, terminando su café–. Y sí, tengo todo listo. PokéNav, ropas, algo de comida y suficiente dinero para aguantar por un tiempo. –Dijo, chequeando por última vez su mochila y levantándose– No me hagas llorar, vos sabes que odio despedidas. –Continuó, riéndose, anticipando que su padre se levantaba para ir a saludarlo.
 
 
Maxwell lo abrazó en frente de la puerta de entrada, un último adiós antes de dejar a su hijo a que vaya a explorar la región de Hoenn por sí solo, en sus ojos, Will se estaba convirtiendo en un hombre. Además, se iba a quedar solo en la casa, sin la compañía de su fallecida esposa. Algunas lágrimas cayeron de los ojos de ambos hombres cuando terminaron de abrazarse y hicieron un último apretón de manos, gesto que vale más de mil palabras. Ambos se dijeron hasta pronto y Will salió por la puerta principal.
 
–¡No te olvides de USAR tus preservativos, no los compré para que se queden en tu mochila! –Gritó Maxwell, riéndose, cuando Will ya estaba un poco más alejado de la casa. Se escuchó al joven riéndose en la distancia.
 
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Cerca del Laboratorio de Birch, 10:45
 
El clima seguía perfecto en aquella mañana, Will la estaba pasando muy bien en su caminata. Disfrutaba ver a los pokémones caminando o volando por su ámbito natural, ya se imaginaba siendo el nuevo ganador de la Liga de Hoenn, el mismo sueño infantil que siempre tuvo. Capaz el sueño de la Liga era algo que trascendía las edades, quién sabe. Sin embargo, algo le había sorprendido durante su caminata. Había muy pocas personas en las calles y ni hablar después de salir de la zona residencial. Siendo el primer día de entrega de iniciales, la ruta en que el caminaba debería estar plagada de pequeños entrenadores, todos ansiosos para poder llegar temprano y conseguir sus nuevos compañeros, él lo sabía, ya que había presenciado ese hecho varias veces en el pasado. ¿Por ahí había ocurrido algo malo? ¿O por ahí la fecha de entrega se pospuso y él no se había enterado? Extraño o no, él ya estaba demasiado lejos para volver a su casa.
 
Al llegar al lugar del Laboratorio, Will se sorprendió. El Laboratorio estaba custodiado por unos agentes de la policía, algo que no nunca había pasado en un día de entrega de pokémon, no había nadie, no se veía el profesor afuera del laboratorio y no había un solo pequeño entrenador. Will, intrigado, le va a hablar a uno de los policías, que lo mira y le responde que hubo un gran robo al laboratorio y que sería mejor que no perturbara al profesor por unos días.
 
–¿En serio, se llevaron a todos los pokémones reservados para la entrega de hoy? –Exclamó Will, sorprendido y bastante decepcionado.
 
Detrás de Will se escucha un voz femenina, de tono fuerte y demandante, que lo interrumpía.
 
–¡Perdón agente, pero yo que la verdad tengo que hablar con el profesor, no puedo esperar a que se recupere de su “evento traumático”! ¡Yo también ya fui robada y no tuve que tomarme vacaciones para recuperarme! ¡Ahora déjame pasar! –Dijo una joven mujer que aparecía desde atrás de Will y que aparentemente había escuchado lo que el agente había dicho– Además, tengo a mi hermana conmigo. –Terminó, yendo hacia la puerta del laboratorio y golpeándola fuerte varias veces.
 
–Hannah. Está bien, de verdad. Podemos esperar unos días más, es una situación grave. –Respondió otra voz, esta vez más calma y baja.
 
Estas dos jóvenes eran Hannah y Hope McCarthy, hermanas. La primera, Hannah, tenía 19 años. Su piel no era tan clara como la de Will pero no llegaba a ser morena, tenía pelos largos y rubios, era de cuerpo bastante atlético, usaba una camisa de botones blanca, un pantalón jeans gastado con rupturas y unas zapatillas color azul marino. A Will le gustó lo que veía. También llevaba una mochila, un poco más grande que la de Will.
 
La segunda, Hope, tenía sus 17 años. Su piel era bastante pálida, su pelo también era largo pero bastante ondulado de color dorado claro y su cuerpo era más bien delgado. Sus iris eran blancas ya que Hope era ciega y por eso también llevaba un bastón especial para caminar. Llevaba un vestido casual de color rosa claro y sandalias blancas, así como una mochila en sus espaldas. Hope estaba sentada en el piso, un poco alejada de Will, en cuanto Hannah golpeaba la puerta. Will se quedó para ver lo que pasaba, los policías no gustaban de la situación.
 
–¿Perdón, cómo te llamas? Yo me llamo Will. ¿Vos sabias que no iban a haber pokémones iniciales hoy? –Le preguntó Will a Hannah, sorprendido por la situación. Hannah todavía golpeaba la puerta.
 
–Creo que podes descifrar que no tenía idea ninguna de que esto estaba pasando. Si no, no hubiera venido desde mi casa hasta acá con mi hermana ciega, genio. –Respondió fríamente la chica– Pero bueno, ahora que estamos acá no me voy a ir tan fácilmente, supongo que vos tampoco, ya que seguís acá. Yo soy Hannah, allá sentada está mi hermana Hope.
 
Eh, ya que estamos, no perdemos nada hablando con Birch, de última podemos intentar reservar nuestros pokémones para cuando tenga más. –Respondió Will, mirando de reojo a Hope– Me gusta la voluntad de tu hermana, mismo ciega quiere empezar una aventura por Hoenn.
 
Sí, sí, te escucho, pero la verdad que no estoy con ganas de… –Dijo Hannah, pero fue casi instantáneamente interrumpida por un ruido de llave abriendo la puerta del laboratorio.
 
¡De verdad pensé que no iba a haber nadie acá hoy! –Exclamó una voz grave que salía del laboratorio– Gran sorpresa, gran sorpresa. ¿Creo que es una sorpresa para todos acá no? De cualquier manera, no creo que ustedes sean los mismos que me entraron ayer la noche, entren, vamos a hablar.
 

Ese hombre era profesor Birch, el científico principal del pueblo de Littleroot. Birch era un hombre bastante interesante, no era como los otros profesores, fácilmente era el más relajado y amistoso de todos, eso se notaba directamente ya que no parecía tan destrozado por los acontecimientos de la noche anterior. Tenía pelo y barba marrón, estaba un poco arriba de peso y usaba un delantal blanco, una remera azul oscura y bermudas caqui con sandalias.
 
Will fue el primero a entrar al laboratorio mientras que Hannah fue a buscar a Hope y acompañarla al laboratorio. Mismo que Hope supiera cómo manejarse con su bastón y había escuchado la conversación entre el profesor y los jóvenes, Hannah todavía se sentía con la responsabilidad de ayudar a su hermana lo máximo que podía.
 
Lo primero que vieron los tres cuando entraron fue el estado en que estaba el lugar. La primera palabra que podría describirlo sería “vacío”; no había una computadora en el lugar, se veían estanterías totalmente vacías que normalmente estarían llenas de libros o documentos y varios muebles habían sido tirados al piso y desordenados.
 
Arceus. De verdad no me había imaginado que algo así podría pasarte, profesor. –Dijo Will, dándole una mirada al resto del lugar.
 
Lo que me sorprende es que no se hayan enterado, según la policía, todos los canales están pasando algún tipo de programa cubriendo el tema, lo están llamando el “robo más grande de Hoenn”. –Respondió Birch, dejando escapar una risa.
 
¡Mi excusa es que mi televisión está rota! –Exclamó Will, riéndose– ¿Y ustedes, chicas, por qué no se enteraron?
 
Mi excusa fue ser cabeza dura y apurarme para salir. ¿Vos sos Will, no? ¡Escuché la conversación que tuviste con mi hermana, yo soy Hope! –La chica de pelos dorados exclamó, rompiendo su silencio– Además, una de nosotros estaba medio atrasada en el baño. Dijo Hope, tocando la pierna de su hermana con su bastón, riéndose.
 
¡Hope, ya te dije que mi alarma no sonó cuando debía! –Respondió Hannah, sonrojándose de vergüenza– En fin, nos apuramos y salimos sin mirar la tele. Nuestros padres tampoco estaban en casa, se fueron de la ciudad por cuestiones de trabajo y no nos llamaron. Me impresiona lo poco preocupado que está usted profesor.
 
Birch no evitó soltar una carcajada.
 
El pasado ya está, tengo cosas que hacer, un laboratorio por reparar, investigaciones para hacer e iniciales para conseguir. Como mínimo tengo un mes de puro trabajo para poner este laboratorio en buenas condiciones, no voy a deprimirme ahora. –Retrucó el relajado profesor, guiñándole el ojo a Hannah.
 
Llegando a la sala principal del laboratorio, Birch y los jóvenes se sientan en un par de sillas frente a su vacío escritorio. Birch continuó hablando.
 
Como seguramente se dieron cuenta, no tengo más iniciales para repartir hoy. Así que nada de Torchics, Treeckos o Mudkips por un buen tiempo. Y sí, sé que es una pena y que eso va a cortar drásticamente la cantidad de entrenadores que van a empezar este año, pero no todo está perdido.
 
Hannah y Will se miraron, ambos decepcionados, Hope suspiró. Birch abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó una bolsa de cuero, apoyándola en el escritorio.
 
Hoy a la mañana, después de llamar a la policía y de reportar todo lo que pasó a los medios que vinieron a hacerme preguntas, un Pelipper del servicio de correo llegó con un paquete que venía de Kanto, del profesor Oak, con pokémones de Kanto que necesitaba para unos proyectos sobre adaptación pokémon entre regiones. La suerte que tienen ustedes es que todos esos proyectos fueron robados ayer así que los pokémones que me llegaron no me sirven, así voy a dejar que elijan uno cada uno; ¿les parece?
 
Los tres jóvenes instantáneamente cambiaron la expresión en sus caras, no podían creer que después de un sube y baja de expectativas aquella mañana finalmente iban a poder conseguir su pokémon. Seguramente no era lo que esperaban, pero tomando en cuenta la situación, eso era mejor que nada. Birch sacó cinco pokébolas de su bolsa y suelta los pokémones en el piso.
 
De la primera, sale un pequeño pokémon gris, musculoso, con tres rayas en su cabeza, imitando pelo. Al salir estiró sus músculos, flexiona sus brazos y deja salir unas palabras “Machop!”. De la segunda y de la tercera, respectivamente salen dos roedores, uno azul claro y otro violeta oscuro, ambos tienen espinas largas en su cuerpo y dientes grandes, al salir dijeron “Nidoran!”. De la cuarta sale una criatura de cuatro patas, marrón y blanca, que agita su larga cola y tímidamente dice “Eevee!”. Por último, sale una criatura parada en dos patas con una calavera cubriendo su cara y sujetando un hueso. Sin embargo el pokémon no dice nada y se sienta, con cara triste. Hope y Will se ponen felices al ver y escuchar los pokémones que fueron liberados, Hannah los miraba con cierta indiferencia.
 
YO QUIERO EL EEVEE! –Gritó Will, corriendo hacia el pequeño pokémon raposa, que instantáneamente se asustó, dejando salir un grito de susto y salió corriendo, poniéndose debajo de las piernas de Hope.
 
Parece que Eevee quiere a la chica, Hope; ¿cierto? –Dijo Birch, mirando a Hope– ¿Te gusta?
 
¡Claro que lo quiero! ¡Súbete a mis brazos! –Respondió Hope, riéndose se la reacción de Eevee y del grito que había dado Will.
 
Eevee no tardó en dejar de esconderse y subirse en los brazos de la joven chica. Hope lo acarició en la cabeza y Eevee se quedó quieto en sus brazos, uno estaba hecho para el otro. Will se había quedado decepcionado, ya no podía tener su inicial de Hoenn y el Eevee lo había rechazado. Fue ahí cuando vio al Cubone que parecía deprimido y le preguntó a Birch.
 
¿Le pasa algo a ese Cubone?
 
Hm, sí, buen ojo. –Respondió Birch, poniéndose un poco más serio– Oak me dijo que había sido criado con su mamá y que la había perdido hace muy poco.
 
Will miró al pobre pokémon y lo agarró. Cubone, sorprendido, lo mira a Will y larga una sonrisa al ver que el joven le estaba dando atención.
 
¿Cu-cu-cubone? –Indagó el pequeño pokémon, preguntando si ese joven iba a ser su nuevo compañero.
 
¡Sí! ¡Claro que voy a ser tu nuevo compañero, chiquito! Siento mucho por lo de tu mamá, te prometo que conmigo vas a tener una nueva familia. –Respondió el pelirrojo, abrazando a su nuevo compañero. Hannah, Hope y Birch miran a los dos, apreciando el gesto de Will– ¿Y vos Hannah, vas a elegir a alguien? Preguntó de manera amigable, mirándola.
 
Yo estoy aquí solo para acompañar a mi hermana, no pienso conseguir nada en especial. Además, no conozco a ninguno de estos. –Respondió.
 
Hermana, yo creo que el Machop va a ser perfecto para vos. –Sugirió Hope, demostrando más conocimiento de pokémones que Hannah– Es tipo Luchador, más o menos como vos. –Terminó, riéndose.
 
Machop, escuchando que hablaban sobre él, miró a Hope y luego miró a Hannah  y apuntó a la enérgica rubia.
 
Machop! –Gruñó el pokémon, como si estuviera desafiando a la joven.
 
¿Me estas desafiando a que te elija? –Respondió a Machop– ¡Dale, yo te elijo! Vamos a acompañar a Hope y a Eevee juntos, necesitamos a alguien bastante fuerte para ayudarlas.
 
El pequeño Machop asiente con la cabeza y camina hacia Hannah y le choca los puños. Ambos Nidoran son retornados a sus pokébolas por el profesor que también les da a los dos entrenadores sus respectivas pokébolas.
 
Todos parecían muy felices con el resultado de aquella reunión. Will ya había dado su primer paso como entrenador y las hermanas ya estaban equipadas para partir. Hasta Birch parecía haberse olvidado de lo ocurrido con sus pertenencias con el optimismo que la reunión había generado. ¿Pero hasta qué punto este optimismo podría durar? ¿Acaso la vida del entrenador promedio había cambiado para siempre después de aquella noche? Solo el tiempo lo dirá.​
 
Pokémon Connection - Capítulo XI
¿Como se manejará un grupo de jóvenes en una Hoenn cada vez más peligrosa?
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#7
Will es pelirrojo, eso ya hace que me guste desde el principio XD (y la escena de los preservativos lol, me encantan los toques de humor).

Preferencias físicas de lado veo que aquí se nos introduce a los protagonistas. Will se siente atraído por Hannah en un primer momento, ¿desembocará en algo más serio o se quedará como mera atracción? Solo el tiempo lo dirá. Es una suerte que el profesor tuviera más pokémon, quién sabe cómo habría reaccionado Hannah de no ser así XD me ha hecho gracia cuando al final Machop le ha retado a escogerle, es como si tuvieran personalidades parecidas. Tengo la sensación de que estos dos harán un dúo cómico estupendo. Eevee y Hope me han parecido unos cuties, como su hermana mayor tiene un pokémon acorde a ella.

Ha sido otro cap interesante, me gusta que los protas tengan personalidades marcadas y diferenciadas. Eso les hace únicos y crea un contraste que se agradece. Ya tengo ganas de ver cómo avanza la cosa. Also, eso de que sus iniciales sean de Kanto cuando la aventura es en Hoenn le da un toque original.
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#8
Will me cayó bien como personaje, no solo por ser mas maduro, si no por que parece ser que estudio con cierto ainco para salir bien preparado de viaje :D. Will se va con las hermanas, y muestra preferencia por Hanna, ¿ira por ella, o se mostrara amiguero con Hope despues? xD
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#9
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(20 Aug 2019
05:50 AM)
PKMNfanSakura escribió:
Will es pelirrojo, eso ya hace que me guste desde el principio XD (y la escena de los preservativos lol, me encantan los toques de humor).

Preferencias físicas de lado veo que aquí se nos introduce a los protagonistas. Will se siente atraído por Hannah en un primer momento, ¿desembocará en algo más serio o se quedará como mera atracción? Solo el tiempo lo dirá. Es una suerte que el profesor tuviera más pokémon, quién sabe cómo habría reaccionado Hannah de no ser así XD me ha hecho gracia cuando al final Machop le ha retado a escogerle, es como si tuvieran personalidades parecidas. Tengo la sensación de que estos dos harán un dúo cómico estupendo. Eevee y Hope me han parecido unos cuties, como su hermana mayor tiene un pokémon acorde a ella.

Ha sido otro cap interesante, me gusta que los protas tengan personalidades marcadas y diferenciadas. Eso les hace únicos y crea un contraste que se agradece. Ya tengo ganas de ver cómo avanza la cosa. Also, eso de que sus iniciales sean de Kanto cuando la aventura es en Hoenn le da un toque original.

¡Hello y buenas! Gracias por leer y dejar un comentario, me encanta que te esté gustando. Los jóvenes recién se estan conociendo, pero si, ya se pueden ver ciertas chispas saltando jajaja, ya verán como se irá desenlazando en capítulos futuros todo ese tema. Sobre los iniciales, sí, yo siempre pienso que un buen indicador de que querés generar algo original, inusual en una fic de pokémon es cambiar los inciales de acuerdo como te lo indica la historia, sino a veces es como forzar el mismo cliche de los tres inciales clásicos, que pueden quedar como gastados. Además, como mencionaste sobre los protagonistas, voy a tratar de hacer que esta fic sea heavy en desarrollo de los personajes (auqnue de vez en cuando exista uno que otro episodio puente o de "relleno"), que aparte son mi parte preferida de escribir. Así que nada, espero que te guste este nuevo capítulo, see ya!
 
(20 Aug 2019
12:04 PM)
Masterweasel escribió:
Will me cayó bien como personaje, no solo por ser mas maduro, si no por que parece ser que estudio con cierto ainco para salir bien preparado de viaje :D. Will se va con las hermanas, y muestra preferencia por Hanna, ¿ira por ella, o se mostrara amiguero con Hope despues? xD

¡Que onda! Gracias por leer y me alegro que te haya gustado el anterior capítulo. Siempre me pareció piola agarrar un personaje que tenga una visión más madura de su aventura, algo que también pueda generar un vinculo con los lectores más grandes. Aparte, da la oportunidad de tener un eje distinto en el desarrollo de la historia, permitiendo ciertos temas que por ahi quedan fuera de lugar con un protagonista de 10 años. Sobre Will y las chicas, me voy a reservar ese comenário, no spoilers here sobre eso. 

En fin, gracias por leer y comentar, aqui les dejo el próximo capítulos. Aloha :)
 
Capítulo II - Diferentes Destinos
 
Sede Regional de la Policía Internacional, Mar de Hoenn, 10 de Enero,  11:15 AM
 
Una de las ventajas estratégicas más importantes de Hoenn es su gran cantidad de islas, esparcidas por su cuasi infinito océano. ¿Qué mejor lugar para establecer la sede del organismo de seguridad más importante de la región que en una de esas islas? Al norte de Mossdeep se encuentra la llamada “Watcher Island”, nombrada por la propia Policía Internacional cuando decidieron establecerse en ella. Acá se localizaba el edificio supuestamente más seguro e importante para mantener la seguridad en Hoenn, lejos de cualquier intento de invasión o ataque, virtualmente era una fortaleza.
 
Sin embargo, la fortaleza y seguridad que emana desde su exterior aquél día no se traducía en el personal trabajando en el edificio. La enorme estructura tenía diversos pisos que albergaba varios departamentos, todos estaban en un estado prácticamente de desespero. Y cuando la policía muestra desespero, nunca es una buena señal.
 
“!Detective Aaron! ¡Presentarse a la oficina del Superintendente Rockwell de inmediato!” Este era el mensaje que el megáfono principal del despacho de detectives repetía. En una de las diversas salas del despacho, uno de los detectives se tomaba la cabeza con las manos, parecía frustrado.
 
 
¿Arceus, justo ahora cuando estoy lleno de trabajo por hacer, me llamás? –Gritó el detective, al aire.
 
 
Este detective era Aaron Reiner, recientemente integrado a la fuerza. Tenía una piel color oliva, con ojos de color avellana. Su pelo era un negro oscuro, corto, para respetar las normas de la Policía. Regularmente se vestía con una camisa negra, saco y pantalones de color azul petróleo y zapatos negros, un atuendo simple, limpio y efectivo. De cuerpo trabajado para mantener las exigencias de su trabajo, Aaron generalmente era un hombre alegre, siempre alerta y listo para trabajar. Sin embargo hoy no era uno de esos días. Había sido despertado en el medio de la madrugada en uno de sus pocos días de descanso para auxiliar en el caso del “mayor robo de Hoenn”. Su oficina estaba cubierta de papeles y su computadora no paraba de recibir correos electrónicos. La llamada del Superintendente era la frutilla del postre.
 
En un rápido momento, se levantó de su silla, se limpió las lagañas de sus cansados ojos, tomó un último sorbo de café y corrió hasta el ascensor, apretando el botón del piso de su jefe. Al llegar, tocó su puerta y lo dejaron entrar.
 
 
Aaron! Antes de que me vengas a joder que no podes aceptar lo que te voy a dar porque estás lleno de trabajo, ya tengo un reemplazo para vos. Escúchame. –Dijo el superintendente, alzando la voz y fumando su cigarro.
 
 
Aquél era Superintendente Rockwell, jefe de la división regional de la Policía Internacional. Un hombre de estatura tirando más para abajo, con una piel blanca y con tonos rojizos en diversas partes, especialmente si estaba estresado o empezaba a sudar. Ya tenía más de cincuenta años, evidenciado por sus blancos cabellos cortos, o falta de los mismos. Estaba vestido de manera común, un saco y pantalones marrones con una camisa blanca. El humo de su cigarro inundaba la oscura habitación, haciendo que Aaron tosiera al entrar.
 
 
Estoy necesitando más agentes en la isla de Hoenn, principalmente agentes como vos, detectives con experiencia en el campo. ¡Yo hasta ahora no puedo creer que algo de tremenda magnitud haya pasado como si nosotros no fuéramos nada! Son unos inútiles los que están trabajando en el campo ahora, si seguimos así en cualquier momento empiezan a tomar control de ciudades. –Continuó el hombre, con su hábito de siempre exagerar y echar culpa a sus subordinados– Entonces, lo que tengo para vos es lo siguiente, te va a encantar. Yo quiero que vayas por Hoenn y hagas lo que haces mejor, investigar. Tu primer objetivo va a ser Duncan Hill, el presidente del Grupo Hill, seguro ya escuchaste de lo que hizo últimamente. Quiero que vayas al antiguo edificio de Devon en Rustboro y lo cuestiones. ¿Ok? –Terminó, dando otra pitada de su cigarro, esparciendo más humo en la oficina.
 
Sí señor, por supuesto. Por lo menos me libero del trabajo de oficina, no hay nada peor. –Respondió el detective.
 
Sí, sí, las bolas que te liberas. Completá tu trabajo hoy, andá a descansar y te vas para Rustboro mañana, te va a esperar un helicóptero a las ocho en punto. Ahora vamos, ¡tengo bastantes cosas que organizar por acá!  Movete.
 
 
Aaron asintió con su cabeza y salió de la oficina del superintendente, escondiendo su frustración por tener que seguir tratando con el papeleo que lo esperaba en su despacho. Por lo menos solo le quedaban un par de horas más.
 
 
Bueno, hora de recargar mi café. –Dijo a sí mismo, largando un bostezo al entrar al ascensor.
 
 
-x-
 
 
Afueras del Laboratorio de Birch, 12:00 PM
 
El trío se había despedido de aquél curioso profesor, empezando cada uno a dar sus primeros pasos de su aventura en Hoenn. Ellos habían vuelto sus pokémon a sus pokébolas y empezaron a alejarse del famoso laboratorio, dejando para tras también a los policías que todavía custodiaban el lugar. En poco tiempo llegaron a la entrada de la Ruta 101, la única salida de Littleroot que llevaba para el pueblo de Oldale. Will empieza a caminar hacia la entrada cuando se da cuenta que Hannah y Hope no lo estaban siguiendo.
 
 
¡Chicas! ¿No van a seguir hasta Oldale conmigo? –Preguntó Will, rascándose la cabeza.
 
Eh, no. –Respondió Hannah, de su particular manera distante.
 
Han, no seas mal educada. –Dijo Hope, riéndose un poco– Yo le pedí antes de que fuéramos al laboratorio si nos podíamos quedar acá por Littleroot hasta mañana para poder descansar bien antes de empezar. Aparte, nosotras vamos a ver los Concursos por ahora, no creo que desafiemos ningún gimnasio. –Completó.
 
Ah. Yo ya estaba empezando a pensar que íbamos a seguir viaje, viste, la clásica. Pero bueno, totalmente, no hay problema. Ojalá las pueda encontrar de vuelta algún día, me cayeron re bien. –Dijo el colorado, medio tristón.
 
¡Nos podés agregar en la PokéNav! Así seguro algún día nos vamos a cruzar y mientras tanto, nos hablamos. Te digo, mi usuario es HopeStar. Y el de mi hermana es…
 
Y el mío, bueno, es, es, hmmm. –Hannah parecía estar avergonzada de decirle su usuario.
 
¡El de ella es HanHan! –Dijo rápido Hope, para molestar a su hermana. Will largó una carcajada que solo hizo que Hannah se pusiera más roja de lo que estaba.
 
Bueno, bueno. –Dijo Will, intentando recomponerse de sus risas, agregando los contactos en su PokéNav– ¡Entonces listo, fue muy bueno conocerlas a las dos, que la pasen genial viendo los Concursos! Yo me voy yendo, tendría que llegar a Oldale todavía hoy. ¡Me tengo que apurar!
 
 
Los jóvenes se saludaron y Will, después de un hondo respiro, empezó su caminata por la muy importante Ruta 101, el punto de partida para muchos nuevos entrenadores. ¿Qué será de su aventura? ¿Iba a ver a sus nuevas compañeras de vuelta? Todas esas preguntas volaban en la cabeza del colorado mientras se alejaba cada vez más de su pequeño pueblo natal, empezando una nueva etapa de su vida.
 
 
-x-
 
 
Ruta 101, 15:00 PM
 
Después de horas de caminata bajo el agradable clima de aquel soleado día, Will se tomó un tiempo para descansar, sentándose al lado de una serie grandes árboles que creaban una sombra agradable. Lo primero que hizo el entrenador fue liberar su nuevo pokémon al aire libre. El colorado lo quería conocer mejor, saber sus movimientos y personalidad, especialmente ya que no tenía una pokédex para ayudarlo.
 
Cubone era un pokémon bípedo, de color beige, con extremidades más o menos cortas, incluyendo una cola y en sus pequeñas manos llevaba un hueso que lo usa para golpear, en su cabeza llevaba una calavera, que la cubría enteramente. Cuando salió de su pokébola, el pequeño pokémon se ajustó la cabeza en su calavera y miró a sus alrededores, maravillándose con el espacio abierto y limpio cielo azul. Según su reacción, parecía que no había estado totalmente libre en un entorno natural por un buen tiempo.
 
 
¡Hola Cubone! –Dijo Will, agarrándolo en sus brazos– ¿Lindo día no? El Profesor me dijo que tuviste algunos problemas últimamente. ¡Te quiero decir que yo te voy a cuidar lo mejor que puedo, la vamos a pasar muy bien juntos! –Continuó el colorado, recibiendo un gruñido alegre del pokémon– Ahora, hay algo importante que te quiero preguntar. Para que nosotros batallemos contra otros entrenadores, tengo que saber tus movimientos. ¿Cuáles son?
 
 
El pequeño rápidamente entendió lo que su entrenador le estaba pidiendo y se alejó un poco de él para poder demostrar sus habilidades. Empezó con sus movimientos preferidos, primero apuntando a un árbol cerca de Will, corriendo hacia él y pegándole un tremendo golpe con su cabeza, dejando una ruptura importante en el fuerte tronco. El cabezazo de Cubone causó que ramas empezaran a caer de la cima del árbol, por lo que el pequeño pokémon agarra su hueso más fuerte y espera que las ramas caigan un poco más para poder saltar y empezar a acertarlas con su hueso. Su entrenador lo miraba atentamente y aplaudía después de cada movimiento. Sin embargo Will no entendió cuando Cubone empezó a gruñir y a mover su cola, debido a su inexperiencia, no conocía esos movimientos. La demostración continuó, hasta que ambos fueron interrumpidos por una voz medio desagradable.
 
 
Esos ataques son lo más básico de lo básico, cuando uso Gruñido, tu pokémon intimida al otro y disminuye su capacidad de atacar. Cuando mueve su cola, está provocando al otro pokémon, haciéndolo que baje su guardia, se llama Látigo. –Dijo una voz masculina, que se acercaba al dúo– Que pena, un pokémon tan raro en manos de alguien tan inexperto.
 
 
La voz eventualmente dio lugar a la persona que le había hablado a Will y a su compañero. Era un joven, probablemente con menor cantidad de años que Will, pero no muchos menos. Tenía pelos marrones y desprolijos, piel blanca y ojos negros que desafiaban al novato entrenador. Se vestía de manera común, una camisa de botones y un pantalón de jeans. Will se levantó del pasto para responderle al joven.
 
 
Bueno, yo empecé hace muy poco a entrenar, no me sé todos los movimientos de cada uno. –Intentó responder Will, queriendo ser diplomático.
 
Sí, pero ya me doy cuenta que no vas durar nada en Hoenn. ¿Qué tipo de entrenador no tiene una pokédex para poder evaluar los movimientos de sus posesiones? –Dijo, sacando de su bolsillo un pequeño aparato rojo y analizando el Cubone de Will– Como yo me imaginé, principiante que sale a su aventura mal preparado. Si solo pusieran un filtro para los nuevos entrenadores, no tendríamos uno de los peores records en las competencias internacionales.
 
 
El colorado se vio visiblemente afectado por las palabras de aquel asqueroso joven. Él se hartó de intentar ser amigable y lo confrontó.
 
 
¿Perdón señor experto en tecnicatura pokémon, pero que hacés en la Ruta 101 si sos tán experto en batallas? –Preguntó, sarcásticamente– ¿No deberías estar entrenando en la Batalla de la Frontera? O capaz me equivoco, capaz empezaste hace poco, papá te compró una pokédex, conseguiste un par de victorias y ya te creés el padrino de la Ruta 101. –Terminó Will, haciéndolo al joven frente a él que se cambiara totalmente la expresión. Sus ojos evidenciaban soberbia hace pocos momentos, ahora solamente mostraban rabia.
 
¿De verdad? Me decís a mí principiante pero no sabés los ataques más básicos de tu primer pokémon. Por lo menos yo estudié sobre mi primer pokémon antes de conseguirlo.
 
Antes que tu papá te lo consiguiera. –Retrucó Will, entrando en modo cien por ciento provocador.
 
 
En un brote de rabia, el joven tiró su pokédex en el suelo entre medio de los dos, cerró sus puños y le apuntó a Will con uno de sus dedos.
 
 
Ok, pedazo de idiota, ya me calenté. Ya que veo que te gusta tanto este pedazo de porquería de pokédex, hagamos algo. Batalla uno contra uno, si ganás, te doy mi pokédex, si perdés, vos me dás tu Cubone y te voy a mostrar cómo de verdad se entrena a un pokémon.
 
 
En este momento Will se retracta un poco y lo mira a Cubone, empezó a pensar que la situación se estaba yendo de las manos. Pero al mirar a su nuevo compañero, este en vez de dudar, asintió con la cabeza y caminó hacia frente. Le apuntó al arrogante joven con su hueso y le gruñó, aceptando el desafío.
 
 
¿Estás seguro Cubone? –Preguntó Will, preocupado con su inexperiencia. El pequeño pokémon nomás asintió y se plantó, esperando su adversario.
 
Así que este Cubone parece ser igual de terco que vos. Voy a disfrutar cuando lo tenga en mi equipo. ¡Sal, Shuppet! –Dijo el entrenador, tirando una pokébola al aire, que materializa a un pokémon claramente fantasma, de color violeta oscuro, con dos enormes ojos amarillos y azules. Su cuerpo se asemejaba a una tela animada, suspendida en el aire.
 
 
Will al verlo, se sorprendió, nunca había visto un pokémon de tipo fantasma en persona, solo en algunas batallas por televisión, verlo en persona era una experiencia diferente, el contraste de los colores del fantasma y la manera de que se movía ejercía cierto temor en Will, era desconcertante, intimidante.  Sin embargo Cubone no tuvo la misma reacción, se plantó en su lugar, lo miró a su entrenador y le gruñó, pidiendo para que comience, tenía confianza. 
 
 
Ok, Cubone, vamos a empezar. –Dijo, nervioso– ¡Bajále la defensa, como me mostraste! –Will podría ser novato, pero se acordaba del aviso dado por su adversario.
 
Shuppet, no te preocupes por tu defensa, vamos por la ofensiva. Quiero que uses Desarme.
 
 
Cubone parecía entender la lógica de Will, pero él estaba más preocupado por hacerle daño a su enemigo. Sin embargo obedeció el comando su entrenador y empezó a mover su cola, usando el ataque Látigo. Combinando el movimiento del pokémon tipo tierra y el comando de su entrenador, el fantasma se largó de primera al ataque, rápidamente golpeando a Cubone en su mano, haciendo que largara su hueso, que fue lanzado unos metros para atrás. Will intentó reaccionar rápidamente, le iba a pedir a su pokémon que utilizara Cabezazo, pero se acordó de último momento que ataques físicos de tipo normal, como Cabezazo, no afectaban a tipos fantasma. Tuvo que formar otra estrategia.
 
 
¡Cubone, quiero que uses Látigo una vez más y que retrocedas a buscar tu hueso! –Gritó Will, con una idea en mente.
 
¡Ja! Sin su hueso Cubone no es nada, Shuppet, tranquilo, solo tenés que seguir golpeándolo, esta batalla ya la ganamos. ¡Quiero que uses Tinieblas!
 
 
El pequeño pokémon de Will parecía entender el plan de su entrenador, entonces volvió a abanicar su cola, provocando a su enemigo, que le clavó la mirada y lo volvió a atacar sin hesitar. Cubone empezó a correr hacia su hueso cuando de repente fue acechado por oscuras sombras que lo rodearon y parecían físicamente dañarlo, lanzando a Cubone unos metros para atrás, afortunadamente cerca de su hueso. Había vuelto a conseguir su arma, pero la fatiga era evidente, se lo veía medio agotado. Will apretó sus puños, preocupado.
 
 
Shuppet, vamos a terminar esto, Desarme. No quiero darle ninguna chance a este entrenador, quiero una victoria aplastante. –Así, fríamente, el entrenador intentaba derrotar a su oponente.
 
¡Cubone! ¡Vos sabés que hacer, aprovechá nuestra ventaja, Hueso Palo! –Evocó el colorado, limpiándose el sudor de su frente.
 
 
Cubone rápidamente agarra su hueso firmemente, se posiciona frente al avance descuidado del fantasma y justo cuando iba a llevar a cabo el Desarme, el pokémon tipo tierra lo golpea fuertemente con su hueso en la parte que sería su cabeza, haciéndolo retroceder y mandándolo unos metros para atrás. El adversario de Will dejo escapar un ruido de incredulidad frente a la situación y rápidamente parecía desesperado. El colorado había leído bien la situación, sumando la baja habilidad defensiva base de Shuppet con los dos usos de Látigo, el pokémon fantasma estaba altamente vulnerable a cualquier ataque físico de Cubone. Will tenía la batalla en sus manos.
 
 
¡Shuppet, no te desesperes, todavía tenemos esto en nuestras manos, Tinieblas! –Exclamó el entrenador, sin captar la ironía de lo que recién había dicho.
 
Cubone, este es nuestro momento, te dije que te iba a cuidar de cualquier manera, no te voy a defraudar. ¡Último esfuerzo, vamos por otro Hueso Palo! –Dijo Will, motivando a su compañero.
 
 
La batalla llegaba a su final. Ambos lados estaban exhaustos, pero uno parecía determinado a ganar más que el otro. Shuppet, recibiendo el nerviosismo de su entrenador empezó a perseguir rápidamente a Cubone, que lo fue a atacar de frente. Shuppet empezó a crear las oscuras sombras una vez más, pero en un sublime movimiento Cubone salta por encima de las sombras recién creadas y se tira sobre el fantasma, pegándole críticamente con su hueso, levantando una gran nube de tierra y polvo en el momento en que ambos pokémones chocan con el piso. Cuando la nube se disipa, solo hay uno que sigue parado y este es el Cubone de Will.
 
Cuando Will lo ve, no lo puede creer. Corre a abrazar y a felicitar su nuevo amigo por la excelente batalla que hizo, sea principiante o no. El colorado estaba muy satisfecho, no solo porque lo había humillado a su enemigo si no porque finalmente había tenido su primera batalla. Cuando vuelve a Cubone a su pokébola, lo confronta a su enemigo.
 
 
¿Quién es el novato ahora, genio?
 
Tu vieja, pedazo de basura. –Le respondió el entrenador.
 
 
En un acto de infantilidad, el entrenador agarró su Pokédex y la arrojó dentro de la serie de árboles cerca de ellos, probablemente se había adentrado por los arbustos y plantas que cubrían gran parte de la Ruta 101. Al hacer eso, vuelve a Shuppet y se va de ahí, corriendo.
 
 
Tarado. –Murmuró Will– Ahora voy a tener que buscar esta cosa. ¡Pero ey, una Pokédex gratis! Te digo que no estoy en ninguna condición de quejarme. –Terminó, riéndose solo.
 
 
Will se empezó a meter entre la vegetación que, para decir la verdad, no era tan densa. Pero encontrar aquel aparato en el medio del pasto iba a probar ser difícil. Sin embargo, era definitivamente el día de suerte del colorado. Después de unos minutos de búsquedas, sacándose arbustos de enfrente, Will se encuentra con un pequeño charco de agua. Al lado de ese charco, yacía un gracioso pokémon azul, con un pico amarillo y una enorme hoja verde en su cabeza, desmayado. Y para el alivio del colorado, con la Pokédex en la cabeza. Era un Lotad, Will lo reconocía, un vecino suyo tenía uno. El entrenador debería haberla tirado tan fuerte, que cuando le pegó a este pequeño pokémon, lo desmayó de primera.
 
 
Aww, pobrecito. –Suspiró Will, con cara de pena– ¿Qué puedo hacer con vos para que no te quedes así solo?
 
 
Al agarrar la pokédex, sin embargo tuvo una idea. ¿Por qué no capturar su primer pokémon aquí y ahora? Aparte, era un Lotad, a quién no le gustan los Lotads, pensaba. Entonces abrió su mochila, sacó una de las pokébolas que su padre le había comprado y la arrojó al desmayado pokémon, capturándolo instantáneamente.
 
 
¡Vamos todavía! Una pena que esté desmayado, tengo que correr hacia Oldale. –Habló consigo mismo– Es mejor que siga camino, creo que ya gasté demasiado tiempo con todo este tema. Me imagino qué hubiera pasado si no me hubiera encontrado a aquel pedazo de idiota. –Terminó, mirando fijo al cielo por unos momentos.
 
 
El joven rápidamente volvió al camino de la Ruta 101, apurando su paso. El atardecer ya se venía acercando en el cielo de Hoenn y el tono azul intenso del cielo empezaba a dar lugar a tonos naranjas y amarillentos. A medida que llegaba cada vez más cerca a las afueras de Oldale, él percibía más gente en la Ruta 101, esto lo dejaba un poco más aliviado, porque aunque intentara, un pensamiento no lo dejaba tranquilo. El robo que le hicieron al laboratorio de Birch. Seguramente no eran una pandilla de ladronzuelos que lo hicieron, se habían llevado de todo, no solo plata o pokémones. Tenía que justo haber pasado en el año en que empezaba su aventura, ¿no? Por lo menos sus pensamientos mezclados con el hermoso atardecer lo distrajeron por el resto de su caminata. Después un buen tiempo, Will ya podía ver algunas construcciones del pueblo de Oldale en el horizonte. Pero no podía parar de pensar. ¿Podría estar la vuelta de los viejos Equipos Aqua y Magma a Hoenn?
Pokémon Connection - Capítulo XI
¿Como se manejará un grupo de jóvenes en una Hoenn cada vez más peligrosa?
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#10
3 por uno para Will, consigue un par de contactos en su nav, una pokedex de un reverendo idiota, y un lotad, todo en el mismo paquete, y eso que va en la ruta 101 xD. Por otro lado, el comandante Aaron me parece un policía tipo Nanu, con un cierto grado de madurez, pero ciertamente sarcástico y mamila xD
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#11
Ya estoy al día je, hora de comentar.
 
(25 Aug 2019
12:09 AM)
Lawl. escribió:
Sí, sí, las bolas que te liberas.

Esto me hizo gracia XD el man solo quería un día sin papeleo, parece que no fue posible.
 
(25 Aug 2019
12:09 AM)
Lawl. escribió:
Aparte, nosotras vamos a ver los Concursos por ahora, no creo que desafiemos ningún gimnasio.

Aw me quedé como Will, pensé que viajarían juntos. Pero también tiene sentido, no importa mientras las veamos en futuros caps todo bien :'3 btw qué username más cute tiene Hope, le pega totalmente.
(25 Aug 2019
12:09 AM)
Lawl. escribió:
– Que pena, un pokémon tan raro en manos de alguien tan inexperto.

Bueno, en toda historia no puede faltar el típico idiota subidito que va de listo, menos mal que luego recibe su merecido. Lo bueno es que Will ha sacado de la pelea una Pokédex gratis y otro pokémon, no podría empezar mejor su día.

En este capítulo vemos que envían a un detective, al parecer competente, a investigar lo ocurrido. Me pregunto si acabará cruzándose con Will en algún momento de la historia. Also, el joven se cuestiona si los teams han vuelto a la región. Es una pena para él que tenga que sufrir eso al inicio de su aventura pero para el resto hace que todo resulte más interesante XD

Muy buen cap, esperaré el siguiente.
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#12
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(25 Aug 2019
12:19 AM)
Masterweasel escribió:
3 por uno para Will, consigue un par de contactos en su nav, una pokedex de un reverendo idiota, y un lotad, todo en el mismo paquete, y eso que va en la ruta 101 xD. Por otro lado, el comandante Aaron me parece un policía tipo Nanu, con un cierto grado de madurez, pero ciertamente sarcástico y mamila xD

Espero que te haya gustado Aaron, lo vamos a ver bastante de acá en adelante! Y si, siempre uno encuentra gente de ese estilo por la vida, por suerte Will pudo hacer de lo mejor para salir lucrando de la situación. Gracias por leer, espero que te gusten los próximos capítulos :D
 
(27 Aug 2019
12:52 PM)
PKMNfanSakura escribió:
Ya estoy al día je, hora de comentar.
 
(25 Aug 2019
12:09 AM)
Lawl. escribió:
Sí, sí, las bolas que te liberas.

Esto me hizo gracia XD el man solo quería un día sin papeleo, parece que no fue posible.
 
(25 Aug 2019
12:09 AM)
Lawl. escribió:
Aparte, nosotras vamos a ver los Concursos por ahora, no creo que desafiemos ningún gimnasio.

Aw me quedé como Will, pensé que viajarían juntos. Pero también tiene sentido, no importa mientras las veamos en futuros caps todo bien :'3 btw qué username más cute tiene Hope, le pega totalmente.
(25 Aug 2019
12:09 AM)
Lawl. escribió:
– Que pena, un pokémon tan raro en manos de alguien tan inexperto.

Bueno, en toda historia no puede faltar el típico idiota subidito que va de listo, menos mal que luego recibe su merecido. Lo bueno es que Will ha sacado de la pelea una Pokédex gratis y otro pokémon, no podría empezar mejor su día.

En este capítulo vemos que envían a un detective, al parecer competente, a investigar lo ocurrido. Me pregunto si acabará cruzándose con Will en algún momento de la historia. Also, el joven se cuestiona si los teams han vuelto a la región. Es una pena para él que tenga que sufrir eso al inicio de su aventura pero para el resto hace que todo resulte más interesante XD

Muy buen cap, esperaré el siguiente.
Es lo peor cuando uno empieza algo solo para recibir malas noticias bien al principio de ese algo, a Will le tocó eso pero en versión extrema, ahora tendrá que estar preocupandose por algo bastante fuera de su control. Hannah y Hope definitivamente van a volver a aparecer más temprano que tarde, de eso estate segura! Y ojalá que te haya gustado Aaron, para mi es uno de los personajes más interesantes de escribir ya que es como insertar algo más relacionado al mundo real y tratar de adaptarlo al mundo pokémon, es un desafio entretenido. Gracias por leer, espero que te guste este cap :)

Mostrar Nota del autor
Gente, me parece que tengo que especifica esto. Este próximo capítulo más que nada sirve de puente, es el capítulo que por si termina la "introducción" por así decirlo de la fic. Luego de este pequeño filler se va a empezar a ver con más frecuencia temas claves de la historia y mayor desarrollo de los personajes. Si este capítulo les pareció de menor calidad que los anteriores, dejemelo saber asi lo tomo en cuenta para posibles futuros capítulos de esta categoria. ¡Con esto dicho, espero que les guste la lectura, saludos!

 

 
Capítulo III - Una Pequeña Pausa



10 de Enero, Afueras de Oldale, 19:45


El atardecer ya había cedido su lugar a los comienzos de aquella típica oscura y fresca noche de Hoenn que, poco a poco, ya se asentaba en los cielos de la región. No más los pokémones salvajes diurnos cantaban, volaban o merodeaban por ahí, si no que los nocturnos estaban por empezar su “día”. Tampoco se veía más mucha gente en las afueras del pueblo, la mayoría volviendo a sus confortables casas después de un día más de trabajo, agradecidos por el llegar de la noche. Sin embargo, una persona seguía caminando por las afueras de Oldale, queriendo llegar luego al Centro Pokémon del pueblo. Este era Will. 



–¡No te puedo creer! ¡Al fin llegué! –Dijo a sí mismo, con un tono de voz cansado pero esperanzado.



No solo su voz lucía cansada si no que sus ojos ya mostraban signos de ojeras, producto del cansancio y también del poco sueño que había conseguido la noche anterior. Pero por suerte, en la distancia, el joven avistó a lo lejos el particular techo rojizo de un Centro Pokémon. 

Esa vista lo revitalizó para aguantar los últimos metros que lo separaba de una probable noche de descanso. Dando un suspiro de alivio, aumentó su velocidad, decidido en llegar lo más rápido posible. Al arribar en la puerta, sus piernas parecían que iban a ceder a cualquier momento, su respiración también, tenía la boca abierta, respirando la mayor cantidad de aire que podía. Capaz debería haber dedicado tiempo para entrenarse antes de empezar su aventura. 

Ya más recompuesto, Will entró al Centro Pokémon. Al verlo por dentro, se sorprendió; no había estado adentro de uno desde uno de sus viajes con la escuela secundaria hacia Rustboro. Era un grande edificio, espacioso por dentro, simplemente decorado pero lleno de servicios destinados a entrenadores. Al centro estaba la estación principal, donde varias enfermeras atendían a entrenadores y trataban sus pokémones heridos. El ala izquierda del edificio estaba destinada a un comedor, donde los entrenadores podían saciar su hambre y la de sus compañeros. El ala derecha era básicamente un alojamiento, allí los entrenadores podían solicitar un cuarto para pasar la noche, todo sin cargo. Cerca del sector de alojamiento también se encontraba un local que vendía ítems variados, principalmente para entrenadores.

Will eligió acercarse directamente al sector médico para curar principalmente a su Lotad. Este sector estaba compuesto por varias divisiones, todas con una tecnológica máquina utilizada para sanar a los pokémon, cada una bajo atención de una enfermera. Eligió una de las estaciones y se acercó, hablándole a una de las simpáticas mujeres que estaba atendiendo.




–Hola, perdón por molestar. Necesito que cuides de mis pokémones, los dos están que no dan más. –Dijo Will, avergonzado.

–Buenas Noches. ¿Me imagino que sos un entrenador novato? –Preguntó la enfermera, simpáticamente– Que tiempos más desafortunados para empezar tu aventura. ¿Te enteraste de los robos, no? Ah y pasame tus pokébolas, por favor.

–Sí, ni me hables, justo hoy empecé. Tenías que haber visto la cantidad de polícias rodeando el laboratorio del Profesor Birch. Durante la noche le robaron todos los iniciales que tenía guardado para hoy. Por no sé, milagro de Arceus, fallaron en encontrar un par de pokémon extra que tenía guardado. A mí me tocó recibir un Cubone.  –Respondió Will, poniendo sus pokébolas en el mostrador.

–Me alegro, fuiste afortunado. Hoy estuve acompañando las noticias, me impresiona la cantidad de lugares que fueron robados. ¿Cómo puede ser que nadie sepa nada? Varios entrenadores me dijeron hoy que estaban bastantes preocupados sobre viajar solos, algunos hasta están pensando en parar. –Dijo ella, dando una mirada de reojo a un televisor cerca de su estación y colocando las pokébolas del entrenador en la máquina– Ya que querés seguir la Liga, entonces estás yendo para Petalburg; ¿cierto? 

–Si, voy a ir hasta Petalburg y desde ahí hasta Rustboro, la ruta clásica. Después me iré a Dewford y a Mauville, si es que todo sale bien. –Respondió Will, en cuanto miraba como la enfermera ponía sus pokébolas en el aparato que iba a mejorar a sus compañeros– Pero quién sabe. ¿No?

–¡Mucha suerte entonces! –Sonrió la enfermera– Tus compañeros van a estar sanos en unos minutos, alguien del personal de Centro te los va a llevar cuando estén listos. También podés esperar y retirarlos mañana. ¿Por dónde vas a estar?

–Hmm, yo creo que voy a comer algo antes de dormir, tengo mucha hambre. –Dijo Will, agarrándose la panza– Y después estoy seguro que me voy a agarrar un cuarto, retiro mis pokémon cuando despierte. ¿Está bien?

–Perfecto, te los reservo hasta mañana. Nomás voy a necesitar que me presentes tu documento. En los Centros Pokémon tenés derecho a un plato de comida por día y un cuarto por noche, si es que hay disponibilidad. 



Haciendo la entrega del documento, la enfermera toma los pokémon y los coloca en la máquina, encendiéndola. La máquina emitía un brillo y un sutil ruido, empezando su tarea de curar los compañeros del colorado. Luego de eso, Will empezó a moverse hacia el área alimenticia. El colorado estaba satisfecho. Finalmente estaba haciendo su propia vida, se sentía por primera vez independiente. Al llegar al comedor, fue al mostrador en el cual atendía un joven y pidió el plato de la cena, una porción de arroz con curry. Al recibirlo, se fue a sentar en la serie de mesas que rodeaba y aprovechar su merecida comida. Mientras hacía movimientos rápidos con su tenedor para meter la mayor cantidad de comida posible en su boca, Will miraba a los pocos demás entrenadores que estaban sentados disfrutando sus comidas.


–No puede ser que una organización de ladrones interrumpa con nuestro modo de vida. –Dijo, para sí mismo– No nos vamos a acobardar. Siempre salimos adelante.


Al terminar su comida, ya lleno, llevó el plato y los cubiertos al mostrador y se dirigió al sector de alojamiento. Allí le pidió al encargado un cuarto que estuviera disponible y recibió la llave para el 107. El colorado subió las escaleras llevando a las habitaciones y rápidamente encontró la suya. Al entrar, se había sorprendido. Lógicamente no era nada cinco estrellas, pero tenía una cama de dos plazas y un baño con ducha, no era nada mal. Sin embargo, la alegría le duró poco, porque en el momento que se tiró en la cama, él se rindió al sueño, terminando finalmente su primer día oficial como entrenador.


 




11 de Enero, Centro Pokémon, Pueblo de Oldale, 10:20 AM


De esta vez, Will no tenía alarma para despertarse temprano, o mejor dicho, si la tenía, su PokéNav podía hacer función de alarma perfectamente, pero el colorado no tenía que despertarse temprano, ya estaba cuidando de sí mismo, era independiente. Aunque sabía que era tarde, Will no se preocupó. Se levantó tranquilo de su cama, se bañó, agarró sus cosas y fue a retirar sus pokémon de la enfermera. Estaba energizado, bajó de las escaleras con una sonrisa y le fue a devolver la llave al encargado de la zona de alojamiento.

Al bajar, se encontró con un Centro Pokémon más activo, varios entrenadores estaban desayunando, otros siendo atendidos por las enfermeras y otros simplemente descansando. Cuando fue al mismo mostrador que había ido la noche anterior, la enfermera de turno había cambiado, mismo así ella le habló al colorado.

–¡Buen día! Vos deber ser Will. ¿No? –Preguntó la energética enfermera– Ayer Carmen me dijo que habías dejado a tu Cubone y Lotad para retirar. ¿Los quieres ahora?

–Buen día. Si, por favor, los voy a retirar ahora así me voy marchando hacia Petalburg. –Respondió Will.


La enfermera le entregó sus pokébolas al colorado junto con una pequeña bolsa de comida pokémon titulada “cortesía del Centro Pokémon”. Él rápidamente guardó todo en su mochila. Agradeció por el servicio y se retiró del local. Al salir, se encontró con el pintoresco y pequeño pueblo de Oldale propiamente dicho. Los habitantes, la mayoría personas mayores o familias más numerosas, estaban haciendo sus actividades diarias, la gente se iba al trabajo en los pequeños locales comerciales y algunos entrenadores se veían de pasaje, probablemente con el mismo destino de Will, Petalburg. El colorado consideró pasar un día más en el pueblo, pero sabía que se iba a atrasar si no se adelantaba con su caminata, Oldale parecía ser una pequeña y linda localidad, pero en el esquema grande de las cosas el pueblo no le servía.

La próxima ciudad que tenía que visitar era Petalburg. Dicho lugar, que estaba más o menos a la misma distancia entre Littleroot y Oldale, era la sede del líder de gimnasio Norman. El padre de la gran entrenadora May que junto con su compañero Brendan, hacía siete años atrás habían salvado a Hoenn de una segura destrucción bajo la autoría de Kyogre y Groudon, que estaban bajo el control de los Equipos Magma y Aqua, declaradas organizaciones terroristas que apuntaban reordenar el clima y la geografía de Hoenn para sus propios fines.

Ya una buena distancia del Centro Pokémon y de la parte más poblada de Oldale, Will encontró un lugar abierto en el pasto y liberó a su Cubone y al nuevo Lotad. Quería introducirse a su nuevo compañero y pasar un buen tiempo con sus pokémon, todos tenían que conocerse mejor. Por un lado el pokémon calavera se liberó de su esfera y cuando miró al colorado y luego a su alrededor, se estiró, largando un buen bostezo. El tipo agua, cuando salió de su pokébola, se lo veía confuso. No sabía en donde estaba, todavía parecía medio anonadado por el incidente con la pokédex del dia anterior. Cuando hechó sus ojos sobre Will, no pudo evitar parecer aún más confundido, hasta se lo veía medio nervioso, inusual para los Lotad. El joven entrenador trató de calmarlo, lo miró a los ojos y con una voz amigable le empezó a hablar.



–¿Cómo estás, Lotad? Yo soy Will. Ayer te encontré tirado y desmayado en el medio de la vegetación. No podía dejarte solo, entonces te capturé y te llevé a que te pongan mejor. ¿Todo bien? –Preguntó, sentándose al lado de Lotad. Cubone, por otro lado, también lo miraba al pokémon acuático. 


Con unos pequeños gruñidos y una leve cara de confusión, Lotad trataba de hacer sentido de toda la situación. Mientras Will le hablaba y Cubone trataba de ser amigable, el pokémon acuático, aunque tardaba, empezaba a hacer sentido de la situación, cada vez más se sentía menos amenazado. El entrenador, en un intento de convencer a su pokémon de su buena voluntad, sacó la pequeña bolsita de comida que le habían dado más temprano y se la abrió en frente. Al olerla, Lotad abrió una gran sonrisa, pareció agradecerlo y saltó con todo a los pequeños pedazos de alimento. En unos minutos había terminado, agradeciendo a Will de nuevo, esta vez abrazando su pierna.


–Yo también te quiero. De hecho, los quiero a los dos. Vengan. –Dijo, abrazándolos a los dos. Vamos a hacer que esta aventura sea la mejor.


La figura del trío atraía las miradas del pequeño pueblo, con todo lo que estaba pasando, todas las malas noticias, era lindo ver como un entrenador interactuaba de linda manera con sus pokémon. De hecho, estaban en el medio de una emotiva charla.


–Cubone, ya sé que no hay buen tiempo cierto para preguntarte esto. ¿Pero te acordás lo que le pasó a tu madre? –Inquirió Will, después de pasar unos minutos debatiendo consigo mismo si preguntarle o no sobre el tema a su compañero.


A su lado, Cubone instantáneamente cambió su carita feliz por una triste y, abrazando su hueso, le empezó a responder de la manera en que todos los pokémones hablan, repitiendo su nombre entre pequeños gruñidos. Lotad, que ahora estaba acostado sobre la cabeza del colorado, así como el mismo Will, mientras escuchaban la historia del pequeño pokémon huérfano. 


–No sabés cuánto lo siento Cubone. –Dijo Will, abrazando a Cubone de vuelta, hasta Lotad se había sumado al abrazo– Tu mamá fue muy valiente, defenderte de depredadores para mantenerte a salvo fue lo mejor que ella pudiera haber hecho. No podía haberte dejado caer en sus manos. –Siguió, limpiando una lágrima de Cubone con su remera– Te lo pregunto porque mi mamá también se murió. –Terminó Will.


El pequeño pokémon tipo tierra no se había esperado lo que acababa de oír, tanto que su triste cara se convirtió rápidamente en una cara de asombro, de sorpresa, casi que invisible detrás de su calavera. De su propia manera, Cubone le preguntó que le había pasado a la madre de su entrenador. Lotad, por otro lado, se retiró a un lado, con una idea pícara. 


–Accidente de ómnibus, el conductor no estaba prestando atención en la calle. No sé ni siquiera si has visto uno. –Dijo Will, intentando no ponerse demasiado deprimente. Mismo que él ya había explicado lo que le había pasado a su madre a la gente miles de veces, siempre le pegaba de la misma manera– Estaba cruzando la calle y el conductor directamente no la vió. No se compara con lo que hizo tu madre por vos, pero de cualquier manera, la perdí. A lo que quiero llegar Cubone, es que bueno, espero que con nosotros encuentres una nueva familia. Todos acá tenemos nuestros problemas y pasados medio jodidos, pero de acá en adelante nos tenemos a nosotros. ¿Ok? 

–¡Cubone! –Exclamó el pokémon de tierra, asintiendo con la cabeza. Aunque todavía lloroso, tenía una cara más contenta.

–¡Genial! Y eso también va para vos Lotad. –Dijo el colorado, dándose cuenta que el pokémon azulado ya no estaba más con ellos– ¿Lotad?


En ese mismo momento en que el colorado preguntó por su nombre, el pequeño pokémon azul saltó de un montón de arbustos, llevando una ramita y un pedazo de tronco seco en sus pequeñas patas. Lotad se colocó en frente de Will y Cubone y empezó a chocar la rama contra el tronco así como también intentar cantar repitiendo su nombre, queriendo crear un ritmo musical divertido para alegrar la atmosfera y el momento que el grupo estaba pasando. Frente a eso, el pokémon de tierra y el pelirrojo miraron a aquel espectáculo con cara rara por un momento antes de estallarse de risa. Tener un Lotad era así, toda su línea evolucionaria era bien fiestera, no podían soportar momentos tristes o melancólicos por mucho tiempo, siempre buscaban la manera de poder transformar dicho momento en uno feliz.


–¡Lotad!  –Exclamó Will, todavía entre risas– Vos también sos de lo mejor y también sos parte de esta nueva familia. ¡Aparte, toda familia necesita a un fiestero! –Chisteó– ¿Entonces, seguimos camino? Tenemos un largo rato hasta llegar a Petalburg.

Will, ahora con Lotad de nuevo descansando en su cabeza y Cubone caminando a su lado, Will, mientras tarareaba una melodía, ahora llenos de confianza y más amigos, los tres empezaron a dirigirse hacia su próximo destino, Petalburg. 

 




11 de Enero, Localidad Desconocida, 3:15 AM


Era una noche más de trabajo en aquella misteriosa mansión donde se controlaron y se llevaron a cabo los distintos ataques y robos por toda Hoenn. Finalmente el Gen Maestro yacía en las manos de aquella figura enmascarada, la primera y más importante parte de su plan estaba concretada. 

En esta ocasión, la figura estaba es un salón grande y oscuro, iluminado apenas por el brillo de un proyector, que emitía en una pared la imagen de lo que parecía ser una molécula de ADN humana. El salón no estaba muy lleno, pero si hacían presencia personas de aparente suma importancia para el equipo del enigmático líder. Hombres de traje y posibles científicos estaban ahí con el objetivo de escuchar a su jefe y la nueva parte de su plan de acción. 

Después de unos momentos, por una puerta, entra la persona enmascarada, emanando su siniestra aura que llegaba a intimidar a todos que lo veían pasar. Aquella noche parecía invisible, con la oscuridad del salón y su cuerpo entero cubierto por su oscura capa, los ojos de todos se centraban en su intimidante máscara, que brillaba por el reflejo del proyector. Una vez situado, la voz alterada de la persona se empezó a escuchar por los parlantes en la habitación.




–Todos los objetivos fueron cumplidos. –Dijo en voz calma, ya recibiendo aplausos– Conseguimos lo más esencial. El gen maestro. Esta figura que ven es de nuestro ADN. –Siguió, apuntando a la proyección– Ahora, lo que les voy a mostrar son moléculas de ADN de varios pokémones. 



Las imágenes empezaron a pasar, primero el ADN de un Ditto, después de un Pikachu y así en adelante. Para los científicos allí presentes, no era nada una sorpresa, los ADN de humanos y pokémones eran generalmente 95% idénticos, especialmente porque la teoría de la evolución no es equivocada, humanos y pokémones tienen un ancestro en común. Pero ese 5% de diferencia era el foco que la figura enmascarada quería hacer.



–Como saben, las moléculas son casi idénticas. Pero solamente casi, es decir, no totalmente. Gracias a nuestros espías en el Grupo Hill, descubrimos que ellos encontraron la diferencia más importante entre nosotros y los pokémones. Esto es el Gen Maestro. –Siguió, haciendo énfasis en una nueva figura que describía lo que era esta nueva descubierta– Lo llaman Maestro porque basado en estudios preliminares, está ligado a la capacidad de obediencia de un pokémon, más específicamente, la obediencia a su entrenador o dueño. Estos mismos estudios, realizados por distintos laboratorios, indican que se puede sobre estimular las áreas bajo efecto del gen para poder tomar control absoluto de cualquier pokémon. Cualquiera, hasta los que son de otros entrenadores, sin ninguna resistencia.



Las personas allí sentadas estaban visiblemente sorprendidas, principalmente los científicos, algunos directamente en shock por dicho descubrimiento. El ente enmascarado de pelos blanco no había terminado.



–Y esta es nuestra nueva etapa del plan de acción. Encontrar la manera de sobre estimular dichas áreas y adquirir la habilidad de controlar cualquier pokémon, en cualquier momento. Una vez que tengamos esa habilidad, empezaremos con nuestras operaciones de campo. Voy a asegurarme de mandarles copias de toda la información necesaria a sus equipos para que ya empiecen a trabajar. Buena suerte, no me defrauden.



Y así como si nada, se apagó el proyector y el ente misterioso se retiró del salón, dirigiéndose probablemente a otro sector importante de su mansión, que ya doblaba como centro operacional de su grupo, que parecía estar muy bien compuesto y preparado para llevar a cabo las ambiciones de su jefe, que todavía eran tan misteriosas como él.
Pokémon Connection - Capítulo XI
¿Como se manejará un grupo de jóvenes en una Hoenn cada vez más peligrosa?
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#13
Ahora entiendo a lo que va, buscan controlar pokemon a distancia con ayuda de este gen maestro. Es un concepto interesante :D. Por otro lado, Will y su cubone son adorables, ahora se que pasó con la pobre madre del colorado :(
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#14
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(30 Aug 2019
11:59 PM)
Masterweasel escribió:
Ahora entiendo a lo que va, buscan controlar pokemon a distancia con ayuda de este gen maestro. Es un concepto interesante :D. Por otro lado, Will y su cubone son adorables, ahora se que pasó con la pobre madre del colorado :(

¡Heyo, gracias por leer! Que bueno que te está gustando como se desarrolla Will y su pokémon, ese elemento va a ser un gran foco de la fic. Y si, le diste a uno de los propósitos de la organización, esa va a ser una de las principales herramientas que va a utilizar. Ojalá te guste este próximo capítulo :D
 
Capítulo IV - Investigación

 
11 de Enero, Ciudad de Rustboro, 11:05 AM


Rustboro, el corazón de los negocios en Hoenn. Los numerosos habitantes a esta hora ya entraban cada uno a sus trabajos o los jóvenes a estudiar, reactivando el motor de la sociedad, un día a la vez. Y no era exageración, la ciudad ya era una potencia local años atrás, cuando la antigua Corporación Devon decidió instalarse en ella; en los últimos años había entrado en un rápido proceso de crecimiento empresarial debido a la situación económica favorable de Hoenn. La consecuencia de eso fue que la cantidad de empresas y consecuentemente, la cantidad de la población de la ciudad, explotó. 

Y a esa ciudad había llegado recién el Detective Aaron, agente de la Policía Internacional.  Su helicóptero aterrizó en el helipuerto de la estación de policía, un gran edificio, situado bien en la zona central de la urbe. Rápidamente se presentó con el Intendente de Rustboro, la autoridad local, y efectivizó su permiso para realizar los interrogatorios pedidos por su agencia. 
Él notó que la estación estaba en modo de alerta, claramente como consecuencia de los ataques en la ciudad de los días pasados, pero se estaba dando cuenta que el personal del local no estaba muy preocupado, no se movían con la urgencia que los agentes de la Policía Internacional se movían allá en la Isla Watcher. Medio desconcertado, Aaron encontró el primer agente que parecía tener rango más alto que cadete por el brazo y le preguntó:



–Ei, agente. Una pregunta. –Le dijo al hombre, mirándolo fijo– ¿No se supone que deben estar en Protocolo Rojo? Por lo que yo sé, hace poco ustedes dejaron que ocurriera uno de los peores robos de la historia de la región. 


El agente se puso nervioso de primera, viendo que Aaron era de varios rangos superiores que él. Aparte, no quería perder su trabajo.


–N-n-no señor, quie-quiero decir, sí, sí señor, se supone que estamos en Protocolo Rojo. Tenemos el doble de personal en las calles y acá estamos haciendo lo posible para resolver el caso. –Respondió el hombre, como podía.

–¿Entonces por qué este lugar parece haberse rendido? No veo a nadie corriendo con papeles, ningún mensaje por los megáfonos, nada. ¿Cómo viene la investigación? –Vuelve a inquirir el Detective, soltando al hombre después de atraer unas miradas en el precinto.

–Hasta donde mi rango me permite saber, no encontramos nada contundente en ninguna de las escenas del crimen, nada de ADN, nada de huellas, todas las cámaras fueron desactivadas o hackeadas antes del ataque, francamente creo que no podemos hacer nada por ahora, ellos trabajaron muy bien, hay que reconocerlo. –Terminó el hombre, ya más calmo. 


Aaron se agarró la frente con una mano en frustración, no era posible que ninguna investigación haya dado frutos contundentes, la ciudad era bastante grande para que nadie se haya dado cuenta de nada.


–Bueno, ok. Entonces por lo menos no me mandaron acá para nada, hay bastante trabajo que hacer. –Respondió Aaron– Pero antes que empiece, decime algo, yo estoy despierto desde las siete de la mañana y recién vengo de salir desde un helicóptero. ¿En dónde está la máquina de café?


Todavía medio nervioso, el agente apunta para el final el pasillo. Y casi que inmediatamente, Aaron despega y lo deja al pobre agente para atrás, buscando su néctar de los dioses. Rápidamente inserta la cantidad exacta de pokédolares para conseguir un vaso de “Pure Black Umbreon Brew”, un estilo de café que solo las máquinas de la policía servían, era uno de los cafés más fuertes que había, bien para dejarte despierto toda la noche revisando hojas y hojas de evidencia, el favorito del Detective. 
La máquina no tardó en dispensar la caliente bebida, que Aaron agarró y la llevó a su boca para beberla. En unos instantes y unos sorbos de café después, estaba listo para empezar. Bajó las escaleras del edificio hasta la planta baja, saludó a la recepcionista y se tiró a las calles de Rustboro. 


Esa última parte sin embargo, lo tomó un poco de sorpresa. Aaron había nacido en Lilycove, también una ciudad grande, así que no estaba intimidado por Rustboro, o como muchos locales la llamaban, el Golem de Hoenn, claramente por su tamaño. Pero su problema no estaba ahí, hacía mucho tiempo que no había visitado la ciudad, entonces estaba bastante desorientado por los cambios que le habían hecho. Así mismo continuó adelante, sacó su PokéNav, en el GPS marcó la sede de Corporaciones Hill (el antiguo edificio de Corporaciones Devon) y empezó a caminar.


Después de caminar unas cuadras, empezaba a darse cuenta lo difícil que se había vuelto patrullar la ciudad con efectividad. Había un gran flujo de gente, muchos que se habían mudado a la ciudad en tiempos recientes, el servicio de policía todavía claramente no se había adaptado a la creciente demanda de seguridad. 

Pero tampoco justificaba la actitud que la policía local estaba tomando frente al problema, lo estaban tomando como algo común y corriente cuando claramente no era. ¿Lo estaban haciendo a propósito para suscitar reacción de sus superiores y obligar que hagan reformas? Aaron no lo sabía responder, pero iba a hacer lo posible para ayudar a resolver la situación. 
Después de un rato más de caminar, el Detective ya estaba dejando el centro propiamente dicho de la ciudad, ya la densidad y altura de edificios se hacía bastante menor, ahora había entrado en una zona más “clase alta”, si se puede decir. Acá estaban tres de los puntos más emblemáticos de Rustboro, el complejo del Grupo Hill, el Gimnásio de la líder Roxanne y la Escuela Pokémon. Lo curioso era que este era el antiguo “centro” de la ciudad, que debido a su nuevo poder económico, fue reformado y convertido en su mejor parte. 



–Acá estamos. –Habló Aaron, para él mismo, dejando de mirar el mapa de su PokéNav y apuntando su vista al gran edificio– Ojalá que este tipo coopere. Bah, a quien quiero engañar, la gente con poder nunca lo hace. –Dijo, riéndose. 


Al llegar cerca del complejo, ve que era un complejo cerrado por cercas metálicas y solo un par de entradas, por la frente del complejo y por detrás en el área de carga. Desde el día después del robo, estaba fuertemente resguardado por agentes policiales. Pasando esas cercas, estaba el gran edificio. Construido en un estilo neoclásico, se parecía más a una mansión de alguna familia aristocrática de Kalos que un edificio de una empresa de alta tecnología, más todavía, dejaba en evidencia todo el poder económico que, en su época, la Corporación Devon llegó a acumular. Sin embargo también le hacía acordar a Aaron que ahora quien poseía más que cualquier otra empresa en Hoenn era el Grupo Hill, su primer objetivo para interrogar. 

Aaron mostró sus credenciales al policía encargado de la entrada y después de una rápida confirmación de identidad fue dejado entrar, no sin miradas poco amistosas de algunos de los guardias privados pertenecientes a la compañía. Sacó su PokéNav, empezó a grabar un mensaje y se dirigió hacia la puerta principal.


–Nota Uno: Estructura cercada en todo el perímetro, dos entradas prominentes. La seguridad privada no me ha sacado los ojos desde que pasé por la puerta, no prueba sustancialmente nada, pero es útil tomarlo en cuenta. –Dijo él al micrófono de su aparato, grabando una de las varias notas sobre sus investigaciones.


Por dentro, el edificio era muy lujoso. La planta baja consistía en una gran área de recepción y atendimiento a clientes, con diversos bancos en caso de esperas, estatuas decorando el amplio interior, más a un costado había un coffee shop, también para uso de los clientes y de los empleados. Al costado del área de recepción había cuatro ascensores. Aaron dejó de mirar el lugar como si fuera un turista y se dirigió a la recepción.


–Buen día, soy el Detective Aaron de la Policía Internacional, tengo una entrevista marcada con el Señor Hill. –Dijo, mostrando brevemente sus credenciales a la recepcionista de turno, que lo miró con curiosidad.

–Como no, el Señor Hill está en una reunión en el momento, pero puede subir. Me dijo que lo haga esperar afuera de su oficina. –Respondió simpáticamente la recepcionista, chequeando los datos de Aaron– Décimo piso.


El Detective agradeció y se dirigió a uno de los ascensores que ya estaba en la planta baja y apretó el botón del número diez. Rápidamente el ascensor se cerró y empezó a subir, no tardando nada en llegar a su destino. Sin embargo, al abrirse la puerta, una persona estaba al otro lado, una persona que Aaron conocía.


–Cathy. –Dijo Aaron, casi que instantáneamente, clavando su mirada en la mujer que tenía a su frente y saliendo del ascensor.

–Detective Aaron Reiner. –Respondió la mujer, con una leve sonrisa– ¿Cómo estás, todo bien? Hace mucho tiempo que no te veo. Parece que seguís con nuestra querida Policía. 

–Con la policía sí, pero no la de Lilycove. La Internacional. –Retrucó– Me sorprende verte acá. ¿Estás trabajando para Hill?


Esa mujer era Catherine Arakawa, ex compañera de Aaron en la fuerza, cuando todavía trabajaba para la policía local de Lilycove. Habían trabajado bastante tiempo juntos, de hecho, ellos dos habían estado en una relación durante tres años, habiendo terminado cuando Catherine eventualmente decidió dejar la fuerza y dejar la ciudad para poder hacer una nueva vida. 

Ella era asiática, de piel blanca con ojos negros y un pelo largo lujuosamente lacio. En aquella oportunidad llevaba una vestimenta bastante formal, pantalón y saco, con una blusa por debajo, apropiado para la ocasión. De verdad era muy bonita y ella lo sabía, lo había usado muchas veces a su favor durante sus tiempos de investigadora policial y claramente lo sigue usando en su favor ahora.


–Interesante, me alegro por vos. Bien que lo hicieron, alguien leal y profesional como vos va a ser una pieza muy valiosa para los jefes en la Isla Watcher. –Dijo la mujer, mirando el horario en su reloj dorado– Mirá, yo sé que Hill te está esperando para una “reunión”, así que no lo dejes esperar. Si te gustaría hablar, encontrame en la salida del edificio después de lo que sea que tengas que hablar con este tipo. ¿Ok?


Y así nomás, Catherine, sin despedirse, agarró el mismo ascensor en que había venido Aaron y se retiró del piso. El Detective todavía estaba medio desconcertado con toda la situación, pero no podía dejar que eso lo distraiga, tenía que seguir con su trabajo. Sacó su Pokénav y empezó a grabar de vuelta.


–Nota Dos: Catherine estaba hablando con Hill, descubrir relación. 


Con eso hecho, se dirigió al final del pasillo que el ascensor lo había traído, hacia una gran puerta de vidrio, la magnánima entrada para la oficina de Duncan Hill. Parado en frente de la puerta, antes que Aaron pueda empujarla con sus manos, un sensor se enciende y con un flash de luz verde, la puerta se abre automáticamente, revelando adonde Hill trabajaba.    

La oficina era la antigua oficina del Señor Stone, ex presidente de Devon, entonces todavía era frecuentada por las estatuas antiguas y esqueletos fosilizados pero estos estaban en proceso de ser cambiados. El nuevo look de la oficina era espacioso, con grandes ventanas de vidrio que habilitaban mirar gran parte de la activa ciudad, pantallas fijadas a la pared con información relevante para Hill, un gran escritorio moderno y claro, sus útiles laborales. Claramente le ganaba de goleada a la oficina de Aaron de la base en la Isla Watcher.

Y sentado en su imponente escritorio estaba el hombre más importante de la compañía, Duncan Hill. De esta vez usaba un conjunto de traje y pantalón plateados, combinando con el color de su pelo y barba candado, contrastados por una corbata roja, bastante llamativa. Además, dejaba en evidencia su poder económico completando su traje con gemelos de oro y una cadena, también de oro, que llevaba un decorativo con forma de orbe, totalmente negro. Era acertado decir que el Detective estaba un poco intimidado, pero eso no impediría que haga bien su trabajo.  


–Señor Reiner. Bienvenido, siéntese. –Dijo el empresario, sin levantarse, apuntando a una silla empresarial bastante lujosa del otro lado del escritorio.


Sin responder, Aaron caminó hacia el escritorio y se sentó. Agarró su PokéNav y empezó a grabar la conversación, también sacó un bloque de notas de su bolsillo en el que él anotaba puntos y preguntas importantes para plantear. Por fin, vio que en el escritorio había un par de biromes sin utilizar y agarró una, sin preguntarle a Hill.


–Buenas tardes, muchas gracias por recibirme, también quería decirle que la Policía Internacional agradece mucho su cooperación. Empecemos. –Respondió Aaron, fríamente y directo al grano, era su táctica preferida– ¿Estaba usted en este edificio el día del robo?

–Me gusta tu estilo Detective, ya veo porque te mandaron a vos y no a cualquier otro agente. –Dijo mirándolo fijo– También me gusta tu estilo, un saco azul petróleo no se ve mucho hoy en día. – Terminó, comentando sobre la ropa del detective.

–Respóndeme la pregunta, Hill. Estoy seguro que tenés otras cosas para hacer después de esta entrevista, no quiero perder mucho de tu tiempo. –Retrucó el detective.

–Oh, no, para nada, tengo mucho tiempo a mi disposición, lo bueno de ser el jefe es poder delegar casi todas tus responsabilidades si lo necesitás. –Mencionó, sarcásticamente– Pero no, desafortunadamente no estaba en el edificio. Estaba en mi departamento. Si hubiera estado acá, no hubiera dejado que ladrones de mierda roben cosas tan valiosas e importantes como las que robaron. –Concluyó Hill, cambiando su estilo sobrador por un tono de voz serio.

–¿Y qué cosas le robaron? –Inquirió el Detective.

–Ustedes ya tienen toda la información, la policía ya vino acá y ya me hizo todas las preguntas sobre el asalto. ¿No me creen? –Respondió, confortativo.

–Yo no estoy afiliado con la policía de Hoenn, Hill, yo soy Detective de la Policía Internacional, somos independientes. ¿Y si, por ejemplo, la policía de Rustboro está en la cama con los que te robaron? No desconfío de usted todavía, pero colabore conmigo. –Dijo el Detective, cambiando su tono de voz para uno más amigable.

–Ha, “todavía” no es muy asegurador. Pero bueno. Más vale que esto ayude. Nos robaron de todo que es maquinaria electrónica, computadoras, instrumentos, sensores, fabricadores, materia prima, hasta pokébolas. Nuestra división de ciencias avanzadas fue robada, cosas muy valiosas fueron robadas, papeles de investigación, resultados de dichas investigaciones, mucha teoría sobre todo lo que manejamos en la empresa. –Confesó. 


Aaron no sabía lo que concluir de aquello, lo notaba aprehensivo a Hill, él sabía que no le estaba contando toda la historia, eso es típico de toda persona que él había interrogado en toda su carrera, todos mienten. Pero también veía el otro lado, es una persona que en poco tiempo pasó de estar en el auge de su carrera a estar en caída libre. Sin embargo el tren de pensamiento del detective fue interrumpido.


–¿Sabés que el valor del Grupo Hill en la Bolsa no paró de descender desde el asalto, no? De hecho, todas las empresas afectadas tuvieron caída en su valor, hasta el gran complejo de Shoppings en Lilycove o algunas empresas en Mauville. ¿No hay ninguna movida en la Policía para investigar espionaje empresarial? –Preguntó el empresario, cambiando el foco de la situación.

–Si te digo la verdad, mis órdenes no fueron para investigar guerras corporativas, pero en este punto no hay un consenso firme en lo que pudo haber pasado, por eso tengo que hacer todas las preguntas posibles. Igual no descarto la posibilidad, todo es plausible por ahora. ¿Podemos continuar?


Hill asintió con la cabeza. La conversación se extendió por un largo tiempo, Aaron lo siguió bombardeando con preguntas relacionadas a sus empleados, si alguno podría estar involucrado con el asalto, otras preguntas relacionadas con posibles empresas competidoras que tengan la capacidad de llevar a cabo tamaña operación, posibles conexiones pasadas de Hill con criminales, algún tipo de grabación del crimen, posibles testigos oculares, pero desafortunadamente no consiguió los datos contundentes que buscaba.

Hill le contó que la policía local estaba en el proceso de cuestionar a todos los empleados del edificio pero que no había descubierto nada todavía, también dijo que no había nada en ninguno de los sistemas de seguridad, todos hackeados tampoco conocía de testigos oculares. Lo que sí habló con gusto fue sobre los posibles competidores de otras regiones con poder para llevar a cabo una cierta “guerra corporativa”, sin embargo esa hipótesis no le cerraba a Aaron por varias razones. El detective estaba insatisfecho, pero sentía que ya estaba golpeando su cabeza contra una pared, las casi tres horas lo habían agotado.


–Última pregunta Hill. Cuando llegué a la oficina había una mujer, yo estoy enterado de quien es ella. ¿Se puede saber cuál es la relación entre ustedes dos? –Preguntó Aaron, sabiendo que era una pregunta que se podía considerar como muy personal o fuera de lugar. Pero sus sentimientos le habían pasado una mala jugada.

–¿Pregunta medio rara, no detective? –Dijo Hill, entre risas– Es una empleada, nada más que eso, le aseguro que no hay nada raro entre nosotros, si es que usted insinuaba eso. Pero en serio, usted debe conocer que ella fue ex policía, ella está haciendo una tarea investigativa, pero por mi cuenta. ¿Terminamos?

–Sí, terminamos. Probablemente entre en contacto con usted si llego a necesitarlo de vuelta. Gracias por la cooperación. –Terminó, fríamente.


Aaron se levantó de su asiento y ambos hombres se dieron un apretón de manos. Sin saludarse, el detective recogió todas sus cosas, guardó la grabación en su PokéNav y dejó la espaciosa oficina, todavía intrigado con la respuesta que le había dado sobre Catherine. Salió rápidamente del edificio, su mente todavía concentrada en procesar todos los datos que Hill le había dicho, intentando juntar pieza con pieza para formar una narrativa. Sin embargo lo que aparentemente quedaba era una narrativa llena de huecos, porque nada le hacía click en la cabeza al detective. Después de pasar una vez más por la barrera policial, empezó a caminar hacia la estación de la Policía de Rustboro, cuando fue interrumpido.


–¿Te olvidaste de que te iba a estar esperando? –Dijo Catherine, agarrándolo a Aaron por uno de sus brazos– Sabía que te ibas a olvidar, tu cabeza siempre se concentra demasiado en algo cuando trabajas.

–¡Ah! –Exclamó, sorprendido al principio– Perdón, no pensé que de verdad me ibas a esperar. Aparte, la conversación que tuve con tu jefecito fue bastante agotadora, le gusta bastante su privacidad. –Dijo sarcásticamente. Catherine no parecía reírse.

–No me imaginaba que él te lo iba a contar. La verdad es que te lo iba a decir yo cuando ya estuviéramos lejos de Hill. –Respondió ella, medio dudosa.

–¿Me querés explicar bien el rol que estás jugando acá? Porque me parece todo medio raro. Voy a investigar uno de los empresarios más poderosos de Hoenn que fue víctima de uno de los robos más importantes de la región y de la nada, el mismo día me encuentro con vos después de quien sabe cuánto tiempo. ¡No puede ser de casualidad! –Exclamó Aaron, llegando a punto de ebullición por toda la situación.

–Tenés que dejar de creer que todo está conectado, risitas. –Dijo, colocando su mano sobre el hombro de Aaron– Yo estaba igual de sorprendida que vos de verte. 


Al escuchar esas palabras Aaron volvía a estar más calmado. Muchas veces quedaba muy obsesionado con sus casos, frecuentemente no sabía separar el trabajo de su vida, pero Catherine lo hacía volver a tiempos más simples.


–Sí, ya sé, pero vos me conocés, es mi trabajo. No puedo no sospechar de nada. ¿Si no te molesta, que tipo de tareas estás haciendo para Hill? –Preguntó, volviendo a sus cabales.

–Yo cuando dejé la policía, largué todo lo relacionado a la fuerza. Me fui a Johto, tomarme un tiempo de vacaciones. Cuando volví, empecé a buscar trabajo, pero nada me satisfacía tanto como investigar. Pero no podía volver a la policía, odio la burocracia y la manera de manejarse que tienen, vos lo sabés. Entonces empecé a trabajar como detective privada. –Explicó Catherine.

–Y te debe estar yendo muy bien, para que Hill te contrate.

–Sí, no te miento, me fue bastante bien. Me gusta lo que hago. Y Hill me contrató para investigar lo que la policía no consigue tan efectivamente. Hago lo que la burocracia lo hace imposible. Pero tampoco soy perfecta.

–¿En qué sentido? –Inquirió Aaron, curioso.

–Creo que me vendría bien ayuda tuya, el caso es complicadísimo. Hill me dijo: “Quiero que encuentres al grupo que me robó”. Como si fuera simple. Ahora sí, tengo bastantes recursos, él me está financiando gran parte de la investigación. Pero aun así me parece que si nos ayudamos intercambiando información lo podemos resolver más rápido, por el bien de Hoenn.


“Por el bien de Hoenn”. Esa frase retumbó en la mente de Aaron, es una frase que Catherine decía mucho durante su tiempo en Lilycove. Pero es ahí donde el instinto policíaco del Detective se activó. Catherine, que trabaja para Hill, estaba intentando sacarle información oficial para ayudarla a ella a resolver el caso de Hill. Pero Hill la financiaba a ella. ¿Podría estar Hill intentando usar a Catherine para manipular y sacarle datos? Capaz eso era lo que Hill trataba de esconder. De cualquier manera, el deber venía primero.


–Cathy. No puedo. Mi deber es con la policía. Yo no puedo estar divulgando datos al aire libre. En mi lugar vos harías lo mismo.

–Ya sé. Es que me suena que esto es más grande de que lo que parece. Bastante más grande. Y no quiero estar en desventaja si la situación llega a empeorar. Llámalo instinto, intuición femenina, lo que sea, pero esto no termina acá. Mirá, te dejo mi número. –Le dijo, entregándole una tarjeta con información de contacto– Llamame cuando quieras hablar o discutir algo; ¿ok?


Y con eso, le dio un beso en el cachete de despedida y empezó a caminar, alejándose del detective que volvía una vez más a maquinar en su cabeza los plausibles caminos que este caso podría llegar a crear, especialmente después del comentario que hizo Catherine sobre que este caso podría ser más grande de lo que ambos pensaban. 
Pokémon Connection - Capítulo XI
¿Como se manejará un grupo de jóvenes en una Hoenn cada vez más peligrosa?
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#15
¿Por que temo que Hill esta involucrado en el robo? (autorobo para encubrimiento?)
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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