Oneshot- Pirotecnia Vulnerable Y Mojada

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaMystery Dungeon
GéneroDramaRomance
Resumen

Una lluvia que amenaza con destruir el mundo, o al menos eso se cree, y dos viejos amigos se reúnen con amargos resultados

AdvertenciaViolenciaTrastornos mentales, Lemon
#1
Eh, buenas noches.

Perdí una cierta apuesta y me obligó a escribir una historia así de nuestros amigos de Cazadores de Recuerdos. Antes que nada debo decir que este fic no es canon ni afecta a ninguno de los sucesos que pudieran ocurrir en el fic. Sin más rodeo, lo tenemos acá.

PD: Nunca dije que iba ser un buen lemon. Léalo bajo su propio riesgo.

En las historias, las aventuras siempre tienen un inicio y un final, acabándose cuando el momento llega, para cerrar todo con un festival de fuegos artificiales. No obstante, ¿Qué pasa si una fuerte lluvia echaba a perder la pirotecnia? ¿Qué pasa si el plot deja de girar? ¿Qué pasa si las cosas simplemente se acaban por motivos de la vida misma? Yo sabía que esas cosas podían suceder, más que nada porque eso sucedió. Un día, cuando volvimos de enterrar a Juan Diego, Susana me dijo que iba visitar al señor Darling y nunca volvió. Mi padre me sugirió que podría buscarla, pero conocía lo suficiente a ese idiota para saber que las cosas iban a acabar mal.

Y el tiempo pasó y evolucioné a zweilous. Apenas podía vivir con el poco dinero que ganaba de las regalías de los textos que Susie dejo atrás, en una casa a las afueras de Vaoris. Una de mis dos cabezas quería llamar al teléfono del hydreigon para aceptar la oferta de unirse al negocio de conseguir adornos de manera sanguinaria, mientras que la otra seguía con aquel orgullo estúpido que me hacía morirme de hambre. Un día como cualquiera salí a buscar bayas a un bosque cercano.

De vuelta a casa, comenzó a llover, pero no era una lluvia normal. Era como si en el agua tuviera la intención de hacerme daño. En aquel momento recordé lo que había visto en las noticias. En medio de una gran ciudad, habían encontrado a un Pokémon colosal, tirado junto a unas botellas de alcohol tan negro como el futuro del dragón. Se hacía llamar Kyogre o algo así, proveniente de la corte de legendarios de Arceus y que venía a cuidarnos a todos con su dulce humedad. Antes de que los pokémon pudiesen maravillarse por una muestra empírica de la existencia de algún dios en la Tierra, un grupo de niños que estaban jugando al futbol pateó la pelota hacia la ballena. 

La pelota impactó. El Kyogre se lo tomó con demasiada madurez, o lo que es lo mismo, volvió a levitar al cielo mientras lloraba y amenazó con hacer llover por tres días seguidos. Muchos científicos trataban de tranquilizar a la población al decir que eso no era suficiente tiempo para inundar la tierra y hubieran tenido más credibilidad si no fuera porque esos mismos tipos eran los que decían que ningún dios podía existir, así que vete tú a creerles algo.

Esa era la lluvia que prometió.

—No importa si nos mata o no —susurré—. Aunque se lo agradecería sin dudarlo.

«Pero antes, quisiera hacer una ultima cosa antes de morir» pensé mientras mi verga se endurecía como un metapod sufriendo un ataque.

¿Cuándo era la ultima vez que había metido mi pene en un orificio que se moviera? No podía recordarlo en ese entonces.

—Si aceptas ser sicario, puedes quedarte con las esposas de a quienes mates —dijo la voz de Timeo en una de mis cabezas, lo que era una de sus múltiples intentos de seducción—. El sexo oral es más excitante cuando las lágrimas de las rockruff te mojan el miembro mientras te la chupan.

—No gracias.

No quería aceptar que llegué a pensármelo por un segundo. Esa noche me iba a costar agarrar sueño por el aguacero de afuera, así que prendí la chimenea y pretendía ver un poco de televisión. Mi pene había vuelto a su estado normal, lo que aproveché para quitarme la voz de mi padre de encima. El fuego comenzó a ondear cuando alguien tocó la puerta. Si fuera cualquier otro, hubiera sospechado que había empezado la purga y que cualquiera que estuviera detrás de la puerta venía con una escopeta a reventarme mis dos cerebros, pero como nunca he tenido menos ganas de vivir que en aquel instante, abrí la vieja entrada de madera en busca de mi destino.

Vaya que estaba mi destino detrás. Solo que no iba ser el que pensaba. 

En el umbral, mojada hasta sitios insospechados, estaba ella. La reconocí de inmediato por las oscuras ojeras debajo de esos ojos rojos. No era la ralts chaparra que recordaba de las aventuras con las tortugas inmigrantes de Iztlan. Su copa -AA se había convertido en una copa A, sus piernas se habían alargado como si fueran agujas de porcelana, sus ojos estaban a simple vista pese un lindo flequillo y su falda era más bonita. Se había convertido en una kirlia.

—¿¡Me vas a dejar pasar o no!?

Algunas cosas nunca cambian. Mis palabras estaban vagas en ese momento, así que solo di un saltito para dejar la puerta libre. Susana entró sin muchas contemplaciones, sacudiéndose el pelo verde, gotas de lluvia cayendo en el suelo de tablones. El vestido que tenía incorporado desde su nacimiento estaba más que empapado, lo que era un problema porque no podía quitárselo. Lancé un fuerte suspiro al mismo tiempo que la señorita Darling se sentaba en el sillón viejo frente a las llamas.

Yo me senté frente a ella. El fuego hacía que aquellas dos protuberancias pequeñas en ese pecho, apenas visibles, resaltarán más. No hablamos durante un rato hasta que me atreví a romper el silencio.

—¿Por qué huiste?

—Yo no huí… —espetó—. Mi padre no me dejó salir.

—¿No estaba asustado de lo que podía hacer Timeo?

—El imbécil comprendió que ya estaba muerto.

—Entiendo….

Otro silencio incómodo.

—Oye Barti, ¿tú crees que la lluvia nos va a matar?

Esbocé una pequeña sonrisa.

—¿Tú lo crees?

La kirlia desvió la mirada.

—No, es una estupidez, pero… Es un legendario después de todo.

Solté una carcajada.

—La Susana que conocía no iba a creer en eso tan fácil.

La mirada de Darling se ensombreció.

—Después de estudiar toda tu vida, vigilada por un maldito fantasma, llega un momento que te cansas de pensar.

—Pero te dejaron salir ¿no?

—Escapé.

Un silencio más mientras procesaba la información.

—He visto que mis manuscritos se han vuelto famosos. Gracias.

—No hay de que…

La realidad era que una steelix demasiado entusiasta había llegado como un ariete a la casa de Timeo y me obligó a publicarlos en un sitio de internet a punta de Foco Resplandor. Si se preguntan porque demonios no deje que me matará, era porque su risa me dada demasiado miedo para pensar siquiera de manera prudente y aún tenía la esperanza de que la ralts volviese por esa puerta a seguir nuestras aventuras. De pronto, Susie se levantó y gracias a las llamas de la chimenea, pudo formar esa sombra tan reconocible.

—¿Quieres pelear un poco, Barti? Por los viejos tiempos. No he cambiado mis ataques durante estos años.

—De acuerdo. A ver si me matas esta vez.

No podría describir la pelea de una manera que resultase interesante. Los dos estábamos entumidos y únicamente lanzábamos ataques al azar. Los que me daban no me dolían puesto que las hormonas estaban a flor de piel. Mi verga estaba más dura que un maldito golem a punto de usar una blanca autodestrucción. No quería pelear. No quería. Después de varios intercambios de movimientos, un puñetazo de la sombra me hizo girar hasta caer boca arriba.

—Gané —dijo Susana deshaciendo su sombra para luego acercarse.

Se mordía el labio mientras dudaba, se sentó encima de mí, de manera que mi pene quedara debajo de su falda. Yo ya no necesitaba más motivación, solo una pequeña guía que podía remediar mi confusión. Agarró mi miembro con sus delicados brazos de palo, comenzó a moverlo con cuidado para que no esto no acabara rápido. Al ser las hembras conscientes de su cuerpo, no tardó en ubicar por memoria donde estaba ese pequeño agujero que siempre soñaba con desatascar.

Y lo metió dentro.

Mi miembro de decente tamaño entró a través del ano de mi antigua compañera mientras ella comenzaba a bajar y subir como si estuviese haciendo sentadillas. Soltó un grito que hasta día de hoy no podría decir si era de placer o dolor, tal vez las dos cosas, al mismo tiempo que mi verga exploraba sus profundidades intimas. En eso estaba cuando Susie se separó de mi bruscamente, soltando otro grito de dolor al caer sentada al suelo.

—Espera, esto no está bien, ¿¡Qué demonios estoy haciendo!?

—Sí, sí lo está.

Nunca había tenido tantas ganas de vivir. No esperé ni un minuto para meterle mi lengua a través de su garganta. Se resistió un poco, pero luego comprendió que también lo quería, así que nuestras lenguas comenzaban a entrelazarse como en una reunión navideña de lickitung. A pesar de esa exploración, mi pene aun estaba igual de duro que cuando empezábamos y se lo hice notar al pegárselo contra el vientre. Unas pequeñas secreciones de liquido blanco mancharon su vestido, pero esto estaba lejos de terminar.

El beso se separó. Nos miramos el uno al otro. Nunca la había visto tan vulnerable.

Susana me dio un empujón, pero en vez de irse, volvió a agarrar mi verga y comenzó a lamerla desde la punta y no paró hasta que pudo lamer un poquito de ese codiciado liquido blanco. Volvió a caer de trasero y esta vez no le di tiempo a considerarlo. Agarré de los hombros a Susie. Ella captó el mensaje y abrió sus piernas. Era hora de la exploración final. El pequeño Barti entró como un ariete dentro de las puertas sagradas de la psíquica. Ella gritó como una corsola siendo devorada por un mareanie al mismo tiempo que pequeñas gotas rojas manchaban la madera y al no resistir más, el pequeño valiente soltó su “sangre” dentro de aquel lugar.

Los dos gritamos. La lluvia comenzó a desaparecer. Al parecer era una falsa alarma. Nos separamos. Susana Darling miró aterrada los restos de semen en sus piernas y salió corriendo.

Nunca la volví a ver. 

A día de hoy, mientras escribo estas palabras, mis hijos deben estar esperándome para cenar. Después de este suceso me saqué un titulo y me casé con una linda garchomp. No podría haber elegido mejor. El único problema es que cuando evito esa piel tosca, no puedo evitar pensar en ella y en su vulnerabilidad y en aquellos ojos rojos. Si lees estas palabras, haz el favor de no juzgarme, pues bien sabes que hay cosas que no se pueden olvidar.

¿Recuerdan lo que dije al principio? Mentí.

Este final tuvo unos fuegos artificiales, pero en este caso el problema fue, que nadie se quedó a limpiar la pólvora después del festival.

06 de Agosto del 2019
A las siete con cincuenta y cinco de la noche.
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#2
7 de Agosto, 06:48 de la mañana. Me quiero morir.

Me pasé toda la noche estudiando una de las materias más horribles de toda mi carrera. Antes de acostarme, me decidí a leer esto.

Podría haber soportado esa noche de estudio si hubiera sido el único condicionante, pero leer esto fue la gota que rebalsó el vaso de lo que creí era capaz de soportar.

Adiós, oh mundo cruel. Ojalá nos volvamos a ver, cuando los seres humanos que viven en vos sean más puros e inocentes.



























:meri:
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#3
Dos de los personajes mas irreverentes de la pagina cogiendo... ya llevame diosito
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#4
Solo puedo decir:

la vas a mataaaar prro
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#5
Es el lemon más gracioso (aunque voy a suponer que es involuntario) que he leído, y me recuerda porque prefiero quedarme en la zona Vainilla :3
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#6
Bueno, estoy de acuerdo en que fue chistoso para ser porno. Lástima que Susi desaparece de la vida de Barti después de eso.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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