Oneshot- Pecado Original

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FranquiciaCoregames
GéneroDramaMisterio
Resumen

Trabajo del Intercambio de Fics. De Nemuresu a Meri

#1
Mostrar Introducción de mi parte. Tal vez valga la pena, tal vez no.
Como leyeron en el resumen, este es mi obsequio a Meri.

Debo admitir algo, desde hace tiempo, estuve pensando en escribir un spin-off de otro trabajo, ella me dio uno que daba lugar para ello después de unas conversaciones que tuvimos en ese tema: El Policía y la Princesa. La organización del intercambio me dio una chance de escribirlo, aunque la verdad es que tengo miedo.

He sido tan leal como sea posible a la historia original, aunque claro, hice mis claros cambios para que funcionara, aunque siempre temo por haberme pasado por alto algún detalle.

No solo temo por ello, temo también porque estoy siguiendo un trabajo de escritura muy bello. Realmente no puedo decir que soy digno de escribir sobre lo que hacen mis compañeros, menos de la mejor. Estoy en una prueba para demostrar si vivo a la altura del original, solo hay dos posibles resultados.

Meri, si tú lees esto, sabes muy bien que mi intención sobre todas las cosas es que estés contenta con lo que escribí para ti; esa fue la única intención con la que entré al intercambio, darle al autor que me tocara algo que valiera la pena. Si piensas que fallé, si piensas que insulté tu trabajo, si quieres putearme, no estreses ni un momento si debes hacerlo, hazlo. Nada podría darme más asco que la idea de que un trabajo que hice con buenas intenciones termine por hacerle daño a los demás, pero cuando es la verdad, no hay de otra más que me lo echen en cara, lo único que merecería en ese caso. Y si te sentiste contenta con lo que hice, pues solo puedo decir que me alegra haber cumplido con mi intención.

Y para los demás lectores, tampoco teman en criticarme. Estoy lejos de ser el mejor, siempre aspiro a mejorar y aun así eso nunca me hará inmune a los errores.


Si llegaron hasta aquí, solo puedo decirles que ojalá el trabajo sea de su agrado.
Pecado Original

[I: El Pasado Regresa para Morder]

El cuarto donde el Policía y la Princesa estaba increíblemente tranquilo. Nada podía hacerles daño después de un momento tan especial.

—¿Importa si entro?

—Pasa. —el Policía permitió el paso de su amigo hacia la habitación.

—¿Cómo están?

—Más felices que un Chansey —la Princesa contestó—. Le hemos dado la bienvenida a la persona más importante de nuestras vidas.

Ella presentó a su nueva bebé, era para todos los adultos el ser más bello que habían visto. Lo mejor que les pudo pasar en unas vidas tan intensas como las que llevaban.

—Nuestra lila… —musitó victoriosa.

—¿“Lila”? ¿Así la van a llamar? —preguntó el amigo.

—Primero, se pronuncia “Lai-la” y segundo: tengo un mejor nombre para ella, aunque no sé si mi esposo quiera sugerir uno.

—Para nada, amor. Tienes todos los honores de nombrarla.

—Gracias, cariño. Será Anabel.

—Bienvenida al mundo, Anabel —el compañero de la pareja se acercó a la chica—, Cuenta con que yo estaré ahí para cuidarte. Estaré para darte todo lo que necesites.

Acerola no era la misma desde hace un tiempo, ya a partir de que Anabel se le acercó empezaba a dudar del tío. Lo único que aún mantenía cerca a la niña de Nanu era el hecho de que seguía siendo su guardián y para demostrárselo, decidió finalmente adoptarla y dejarla vivir en su hogar con todos los Meowth. Con todo y obvio cinismo, el expolicía había dejado claro que no permitiría que nadie la lastimara.

—Bueno, me voy por un par de horas. Recuerda lo que te dije, controla tus emociones y todo estará bien.

—Sí, tío Nanu. ¿Por qué la necesidad de recordármelo tan constantemente? —ya empezaba a sonar como una adolescente a pesar de que aún faltara tiempo para esa etapa.

—Ya sabes muy bien. Ningún monstruo puede venir hacia ti si mantienes la calma. Así es como jamás vienen por mí.

—Eso no parece haber evitado que Anabel atraiga a los monstruos por sí sola.

—¿Y tú crees que Anabel es un ejemplo a seguir? —alzó la voz como muy pocas veces—. Esa mujer es una mala influencia para ti. Marca mis palabras: por donde sigas haciéndole caso, terminarás arrepintiéndote de haberlo hecho. Como dice el dicho: “la curiosidad mató al Meowth.” ¿Entendido?

—¡Okay, okay! —respondió asustada. Ya tenía una idea vaga de cómo era Nanu enojado, pues incluso siendo tan joven, sabía que si intentaba jugar con esas emociones, terminaría como él mismo sugirió: arrepintiéndose de instigarlo.

—Así me gusta. Ya sabes que puedes agarrar lo que necesites de aquí. —no mentía, ella ya era bastante grande para prepararse la comida, cosa impresionante para su corta edad, aunque esa inteligencia le podía jugar en contra.

Nanu se fue de la casa con un azote. Si bien vivir ahí era más tranquilo que en el orfanato, extrañaba poder juntarse con los niños para poder jugar con ellos, los gatos eran demasiado roñosos para divertirse, y lo único que realmente se acercaba a la diversión era continuar su labor como capitana de Ula-Ula, la cual ascendió a una sorprendente posición como entrenadora de Élite, puesto que debía ir al tío, pero por razones que éste aun no contestaba, terminó otorgado a ella.

Unas horas después, la chica ya se había aburrido del hogar. Cuando tuvo hambre, se preparó un buen sándwich de bayas. Cuando quiso leer algo, pudo meterse en el cuarto de su tío para agarrar material de lectura, pues a él no le importaba que lo hiciera, no había nada que pudiera hacerlo ver mal. Solo tenía prohibido meterse a la oficina policial, donde el hombre seguramente guardaba muchos récords criminales. Lo único que le quedaba era mirar hacia la ventana en búsqueda de algo interesante. Quizás podría encontrar a algún pobre idiota del Team Skull fuera de Pueblo Po haciendo una estupidez, o un entrenador pidiendo ayuda para continuar con sus pruebas. Algo, cualquier cosa que la obligara a salir sería excelente. Acerola no hubiera mirado por más de quince minutos, de no ser por una presencia de un ser familiar…

—¡Mimikins! —ella abrió la ventana para llamar a su nombre y la fantasma contestó mirándole a los ojos—. Entra, ando sola.

Aquel Pokémon disfrazado de Pikachu entró con una expresión de curiosidad en sus ojos reales. Sin embargo, su presencia perturbó a todos los Meowth, algo que fácilmente podía repercutir cuando Nanu volviera. Sin embargo, para calmarlos, lanzó varios rayos de corazones que les hicieron bajar la guardia, Encanto. Acerola se alivió y como recompensa, se sentó en el sillón donde leía para invitarla a su regazo.

—Siéntate, mereces unas caricias.

Mimikins aceptó, aunque no parecía interesada en la idea. Algo fuera de lugar, pues la chica recordaba lo mucho que le gustaba ser acariciada en esa cabeza falsa. Ni siquiera le miró a la cara.

—Dime, ¿cómo ha estado la Casa Aether?

La fantasma no contestó. Usualmente haría algún sonido o seña para demostrar sus emociones, pero ahora era diferente.

—Imagino que me extrañan…

Cero respuestas.

—¿No me… odian o sí…?



—Mimikins, si sientes que te ofendí al irme, te diré que no fue mi intención abandonarte —rogó—. También quiero mucho al tío Nanu, y pensé que si aceptaba vivir con él, sería feliz. Es mi familia, justo como tú.

Fue ahí cuando finalmente el Pokémon disfrazado respondió. Sacó una de sus garras oscuras y la alzó al cabello de Acerola para acariciarla. Una respuesta alivianadora.

—Me alegra que pudieras entenderlo.

El gusto de la niña duró poco, pues la Mimikyu dejó su regazo y empezó a moverse por la casa. La joven de cabello púrpura le siguió con cuidado para no llamar la atención. No parecía muy interesada por la cocina o los pequeños cuartos para dormir, lo que sí le atrajo fue la oficina prohibida.

—¡Mimikins, por favor no entres!

Pero el Pokémon hizo caso omiso. Acerola sabía bien lo arruinada que estaría si el tío descubría cualquier rastro de alguien ahí dentro, pero su única opción era dejar huellas para detenerla.

Ya cuando entró pudo ver a la fantasma husmeando en los cajones con todo tipo de casos. Los aventaba a los aires desesperadamente, como si estuviera buscando algo. La niña ya estaba horrorizada al ver semejante desastre.

—¡ALTO!

Ella dio su mejor esfuerzo por atrapar a aquel espectro, aunque por tamaño y velocidad le era imposible. Mimikins también aprovechaba el tirar los papeles para aturdirla, así antes de que pudiera atraparla, podría abrir otro cajón entero.

Después de varios minutos de esfuerzo fútil, la Mimikyu se detuvo en un casillero cualquiera. Lo abrió por completo, más debajo vio algo muy sospechoso. Esa distracción le dio una chance a Acerola para finalmente atraparla, pero por instinto, la Pokémon se quitó el disfraz y lo aventó hacia la chica. Esa situación era muy peligrosa, pues la niña sabía que si intentaba quitárselo, vería la verdadera forma del espectro, una sentencia de muerte garantizada. No supo qué más hacer y lloró desesperada.

—¡¿POR QUÉ ME HACES ESTO, MIMIKINS?!

Los sollozos eran fuertes y llamaban la atención de todos los Meowth, ahora más alarmados que nunca. Esas emociones podían ser peligrosas y los Tapus no querrían que la situación escalara.

Sin embargo, se detuvieron de una manera que Acerola no entendía: sintió un abrazo, pero con las manos de Mimikins, sino con las de una mujer adulta. La sensación que le causaba era de una manera que solo podía interpretar como “maternal.”

—Tranquila —una voz angelical respondió. La joven no podía verla, sin embargo, ese tono le hacía creer que un ser hermoso—. Recuerda lo que tu tío dijo, no llores o atraerás a los monstruos.

—¿Quién eres? —preguntó intrigada por ese ser.

—Soy una persona que te conoce como nadie más en el mundo. Soy alguien que te quiere mucho, y tiene fe en ti. Tu fuerza para vivir pese a todo me llena de orgullo, y por eso sé bien que puedes dejar de llorar.

—Okay… —Acerola se calmó. Quién fuera ese ente, tenía una capacidad influencia sobre la niña, comparable a de un padre con su hijo.

—Así está mejor. Ahora, cierra los ojos y no los abras hasta que te lo diga.

—Bueno, pero por favor no me hagas daño.

—Primero arderé para siempre antes de lastimarte. Eres demasiado bella para que te haga algo tan horrible.

Un tiempo pasó. La chica no dejó de sentir el abrazo, que seguía siendo igual de fuerte que antes. El poder de semejante personaje la tuvo callada por el suficiente tiempo.

—Ahora, ábrelos.

E hizo caso. Estaba de regreso en la oficina desordenada del tío Nanu. Mimikins ahora se encontraba frente a ella, junto a un collar cerrado y una nota. Claramente eran para ella, así que la capitana primero tomó el objeto abrible para revelar su contenido: adentro había una foto de tres personas: un hombre de cabello oscuro con gabardina, otra era una chica muy parecida a Anabel, su cabello era corto y más daba la apariencia de un varón, pero podía reconocer sus estructuras faciales, así como el corte de cabello; aunque la más llamativa del trío era una mujer: tenía un pelo parecido al suyo con los mechones, aunque tenía una cola de caballo parecida a la de la agente policiaca, y como rasgo más notorio, poseía una flor similar a Mimikins. Era parecida a todas de manera inexplicable

Acerola cerró el collar abruptamente, más confundida que nunca. Por muy estúpido que fuera, tuvo qué preguntarle a la Mimikyu.

—¿Son la familia de Anabel?

La fantasma no contestó, simplemente le pasó la nota que aún no leía.

“Sal de aquí y regresa a la Casa Aether. No te preocupes por Nanu. Anabel te sacará de esto. Las veo después.”

El espectro tomó el collar tan pronto como ella terminó de leer y se fue flotando lejos de la casa. La capitana no logró detenerla igualmente, y antes de que pudiera salir de la casa para perseguirla, desapareció. Tenía mucho qué procesar, pero siguiendo las palabras del ser angelical que le consoló, fue fuerte y obedeció a la nota. Tenía esperanza en que la policía la salvara de cualquier castigo.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#2
[II: Irresponsabilidades]

—¡¿Estás loco?! —preguntó el amigo al Policía—. ¡Solo tiene diez años!

—¿Y? —éste le contestó con un cinismo enorme—. Ella es una luchadora eficaz. Somos muy pocos en nuestra unidad y nos hacen falta más.

—¡Es tu hija, maldita sea! ¡Ella merece una mejor vida que esto!

—Existen muchos hijos que siguen los pasos de sus padres.

—Y esos hijos siempre han tenido la elección de hacerlo o no. Tú no le diste opción.

—Mira, cuando nosotros no estemos para impartir la justicia y lidiar con estos seres de otra dimensión. ¿Quién estará a cargo? Ella es nuestra única esperanza para ese futuro.

—Pues eres un verdadero imbécil si crees que ese futuro depende de una sola persona, más aún para pensar que no existirán más fallers además de nosotros. Voy a verla.

Tras un viaje largo de una agencia a otra, el amigo llegó hacia la torre donde la niña se desempeñaba en combate. Ya había terminado con sus sesiones de hoy, así que tendría suficiente tiempo para hablarle.

—Hola.

—¿Quién eres tú? —preguntó con un tono muy grosero.

—Soy tu padrino. ¿No me recuerdas? Te solía ver mucho cuando eras más pequeña.

—Ah, debes ser el amigo de papá sobre el que a veces habla. ¿Viniste a mandarme dinero de su parte?

—¡No! —se preocupó—. Vine porque quería saber cómo estabas. Hace tiempo que no hablo contigo y te extraño.

—Si tanto te importo, ¿dónde estuviste los años que estuve entrenando?

—Tuve muchos trabajos, pero ahora puedo volver a verlos. No sabes lo mucho que quise verte.

—¡Pues lárgate! —contestó—. Mi familia nunca está cuando la necesito. No soporto a mis padres, menos a un tipo que se hace llamar mi padrino.

—Pero —sintió su corazón partirse en pedazos—, te queremos…

—Lo que ustedes quieren de mí es poder y nada más. El día que me vuelva policía, verán que soy superior a todos. Ese es mi único deseo. Ahora vete antes de que mis pokémon te destrocen.

—Okay…

El amigo abandonó la Torre de Batalla. Antes de que tomara un taxi de regreso a su hogar, lloró de la frustración que le causó no haber estado para educarla debidamente. Jamás se había sentido tan herido en su vida, más por aquella niña a la que le juró una protección de por vida.

Nanu había salido hacia un hotel cualquiera. Cuestionaba por qué es que sus compañeros de la policía habían escogido un lugar tan poco discreto para hablar de Ultraentes, aunque tampoco podía pensarlo demasiado. A fin de cuentas, sin una Fundación Aether que les pudiera detener, no necesitaban tanta discreción.

Le habían llamado para discutir un plan: un Guzzlord andaba suelto por la Gruta Resolución y seguramente se cobró a algunas víctimas. Su mejor opción fue enviar a Anabel y al campeón de Alola a hacerse cargo, mientras los otros dos hombres esperaban.

—Ya ha pasado algo de tiempo —Looker se dio cuenta—. ¿No crees que ya es hora de que hagamos algo nosotros?

—Eso pensé, ¿pero sabes? Conozco a Helio, sé que cuenta con la ayuda del mismísimo Zygarde para detener a los Ultraentes. Ya lo enfrenté y me demostró la clase de fuerza que tiene. Anabel estará bien con él.

—Puedo entender esa parte, pero por otra, ¿no te parece vergonzoso que nosotros como policías no tomemos acción?

—Tengo poco o nada de qué avergonzarme.

“Algo que tú en cambio, deberías…” pensó.

—Tal vez simplemente estoy siendo dramático, aunque no puedo evitar sentir preocupación por ella. Para su edad es algo despistada del mundo.

“¡Uy! ¿Por qué será?”

—Comprendo. Solo ten fe en ella. Está en las manos correctas.

“Algo que no puedo decir de las tuyas.”

—Hmm… —luego suspiró—. Supongo que tienes razón. Tal vez simplemente me entraron recuerdos de mi tiempo en Kalos y cómo fui un padre para Emma.

Nanu no contestó. Solo hizo un ruido cerrado, que mostraba una clase de indiferencia a los oídos cualquiera.

—Y ahora que lo pienso, ¿cómo está Acerola? Supe que la adoptaste.

—Fue algo que decidí después de que se uniera a la Élite de Alola. Anda bien. No he podido estar para ella las veces que hubiera deseado, pero creo que he sabido cuidarla. Aunque si soy justo, ya va para la edad donde empezará a independizarse, aunque aprovecharé los años que esté conmigo.

—Esa pobre niña me da lástima. Uno creería que alguien venido de la realeza tendría una familia, en lugar de ser una huérfana…

—Cosas del destino.

—Igual, de haber sabido que nosotros nos quedaríamos haciendo nada, la hubieras traído. Quizás podría animarla.

—No. —respondió con un tono severo.

—¿Por qué?

Lo único que recibió como respuesta fue una mirada penetrante del veterano. Si bien Nanu era un hombre muy estoico, no podía evitar sentir que algo más venía de que le viera tan extraño. Lo que sea que quería transmitir claramente fue incapaz de captarlo, entonces habló.

—No quieres saberlo.

—Por supuesto que sí.

—Mira lo que le hiciste a Emma y pregúntate si lo deseas de verdad. Créeme.

Looker hubiera intentado seguir cuestionando, sin embargo, ese comentario logró penetrar su moral como nunca imaginó. Recordó que Emma no tenía una vida buena antes de encontrarlo, era una simple niña callejera al mando de una banda de huérfanos con un Espurr como único amigo. Él la sacó de las frías calles para darle un hogar donde le ayudaría a resolver casos, y ella al ver que no estaba devolviéndole nada, se metió en trabajos sucios, inconsciente de ello.

Una vez que la descubrió como la misteriosa criminal Essentia, se cuestionó si debía regañarla o no, pero así como ella fue deshonesta con aquel trabajo, él también lo fue al ocultar su labor como detective en Kalos. Le perdonó, y cuando fue tiempo de partir a Alola, la dejó a cargo de su agencia, pues ella conocía mejor las calles que él y tenía en posesión el traje para desempeñarse como una de las mejores agentes encubiertas que la Interpol podría desear.

Sin embargo, al recordar semejante cosa, empezó a reflexionar:

“¿Realmente hice bien? Digo… le di mi agencia de Kalos para que pudiera tener hogar, pero a su vez, no conoce mucho del mundo fuera de haber sido mi asistente.”

Era cierto. Incluso si Emma ya era una adolescente cuando la conoció, no justificaba el hecho de que tenía un bajo entendimiento del mundo. Lo más lógico que cualquier adulto hubiera hecho con una chica como ella era enseñarle valores, explicarle la importancia de ser feliz y ayudarla a descubrir lo que quería ser en la vida. En lugar de eso, aprovechó que ella ya tenía habilidades como espía y una experiencia ayudando en investigaciones. Simplemente se despidió con una carta y la dejó a cargo de todo.

“Nunca le pregunté si le gustaba la playa, tampoco si le interesaba hacer otras actividades, menos me molesté en sugerirle alguna idea. Ni siquiera me molesté en buscarle una escuela…

¿Pero qué hice?”
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#3
[III: In Nebula Veritas]

La hija del Policía eventualmente creció. Se había vuelto la agente policiaca que su padre deseaba tener.

—¿A dónde vas, Anabel? —preguntó éste a la mujer.

—A cuidar de mi madre. No dará a luz sin la seguridad apropiada.

—¡Eso es música para mis oídos! ¿Qué tal si me das un abrazo?

Ella lo rechazó. Prefirió atender una llamada de su superior en el que él explicaba la situación. Luego se fue de camino directo al hospital donde estaba su progenitora, sin despedirse.

—Ya no estás muy feliz con tu decisión, ¿verdad? —el amigo apareció para reprocharle sus planes como padre.

—Mira, tal vez no parezca humilde, más sé que en el fondo nos quiere. Por algo va a cuidar a su madre en mi lugar.

—Lo hace por compromiso… —rodó sus ojos—. A esa chica le importamos un comino.

—Tal vez sea así contigo. Yo puedo ver que no es mala. Aún es la Lila de mamá. Deja de ser tan rencoroso conmigo. Ahora vamos, necesitamos hacer un papeleo para que ella pueda cuidar a nuestra nueva hija.

Los dos agentes tomaron el camino hacia unos cuarteles de la Interpol. Desgraciadamente, el jefe de ambos era bastante hablador, y tendía a interrumpirlos por cualquier cosa, a pesar de ser un simple papeleo que no debía tomar más de media hora. Lo peor vino cuando el Policía recibió una llamada.

—¿Aló?

—¡Papá! ¡Algo terrible acaba de pasar! ¡Un Ultraumbral apareció en el hospital! ¡Me he llevado a mamá y a mi hermana hacia la Torre de Batalla! ¡Pero otro portal apareció! ¡Estoy tratando de protegerlas y-!

—¡¿Anabel?! ¡¿ANABEL?! —después colgó—. ¡Tenemos que irnos!

Ambos se fueron hacia la agencia donde la chica trabajaba. Solo encontraron un portal abierto. El Policía comenzó a llorar de lo horrible.

—¡NO! ¡He llegado tarde…! ¡Debí acompañarlas! ¡DEBÍ PROTEGERLAS!

Pero poco lugar había para los lamentos. Si no entraba rápido al portal, no iba a tener oportunidad de rectificar aquel error, así que se metió mientras su amigo le juró que protegería a las chicas en su ausencia.

Sin embargo, el amigo sabía que deseaba cuidarlas tanto como él, así que en un último instante, entró al Ultraumbral, sin importarle si perdía la memoria o no.

Lo primero que supo al traspasarlo fue que no había perdido ni un solo recuerdo. Esos detalles aún eran demasiado difíciles de explicar. Sabía de gente que perdía la memoria, así como de otros que no. Efectos aún difíciles de entender.

Después vio que estaba en una versión de la Batalla de la Frontera que parecía haber salido de una pesadilla. Todo era un desastre total. Escombros por doquier, polvo por todo el aire y los rugidos de un Guzzlord como sonidos de ambiente.

Buscó a la familia por todos lados. Lo último que necesitaba era perderlos a todos en ese horrible mundo. Se puso a buscar por todas partes con tal de ver señales de vida. Pronto escuchó gemidos saliendo de la Pirámide de Batalla, o lo que quedaba de ésta. Una vez que los rastreó, dio con el Policía y su hija, pero no con la princesa.

—¡¿Dónde está?! —preguntó por la ausente.

—Murió… —ella musitó entre gemidos—. Por mi culpa… ¡Yo debería ser fuerte! ¡Tendría que haber podido salvarla…! ¡Pero cuando enfrenté a Guzzlord, me venció a pesar de dar mi mejor! ¡Entonces intentó agarrarme! ¡Pero ella me empujó, lanzó a Acerola y sus joyas! Solo así pude huir… ¡FALLÉ!

—¡Lila, por favor cálmate! —el padre rogó por la devastación que le causaba oírla sollozar.

—¡JAMÁS! ¡Soy un fiasco total! ¡Mi misión era protegerla y fracasé! ¡No quiero vivir con esto en mi consciencia!

Los llantos de la hija causaron que más portales aparecieran en la zona. Uno de ellos atrapó a ambas.

—¡MIS HIJAS! —ellas apenas escucharon aquel grito antes de separarse por la distancia—. ¡NO! ¡¿QUÉ HE HECHO?!

—¡Amigo, por favor cálmate! Podemos buscarlas después y-

—¡Nada de eso! ¡Todo es mi culpa! ¡Fui un pésimo padre! ¡No merezco una familia!

Pronto otro portal apareció cerca. En su área no podía llevarse a los hombres, pero el Policía tenía otros planes. Agarró una piedra y se posicionó cerca de la puerta hacia otro mundo.

—Por favor, sigue tu promesa. Cuida de ellas… dales una mejor vida… —eso fue lo último que dijo antes de que se golpeara la cabeza con esa roca para así aventarse al Ultraumbral.

Ahora ya solo quedaba el amigo, y por no querer entrar en pánico, hizo lo único sensible: seguir el portal de las hijas para cumplir el favor.

Anabel había seguido al Campeón de Alola todo el camino hacia Isla Poni. Separarse no era opción para una misión tan arriesgada. Arceus tuviera piedad de cualquiera de los dos si no podían cuidarse las espaldas contra Guzzlord.

Sin embargo, por causa de lo que ella solo podía procesar como una mala jugarreta del destino, el camino cercano hacia la Gruta Desenlace se había vuelto muy brumoso. No era algo normal toparse con ese tipo de niebla. Ambos trataron de seguir el camino tomados de las manos, más eventualmente, la policía dejó de sentir a su compañero y tras llamarlo, recibió la respuesta de una voz misteriosa.

—Anabel.

Por alguna razón, la voz sonaba un tanto familiar para ella, aunque no podía distinguirla. Quien fuera que le llamara no dejaba de hacerlo, y conforme más repetía su nombre, más se desesperaba.

Había escuchado en alguna ocasión que Tapu Fini creaba la niebla con tal de que los vivos se reunieran con seres queridos que partieron hacia otra vida, aunque eso solo traía más cuestiones: ¿por qué ahora haría semejante cosa? ¿Es que acaso esa diosa no debería estar preocupada por la bestia que vive en su isla? Y más aún: ¿por qué a ella?

—¡¿QUIÉN ERES?! —se desesperó—. ¡No te conozco! ¡Aparece o déjame en paz!

—Tranquila, no necesitas enojarte conmigo.

Y así como respondió, aquel ser que la llamaba apareció para complacer esa petición.

Una mujer de apariencia muy parecida a ella le miró directo a los ojos. La agente podía ver que tenía una cara similar, y en otras partes se parecía a Acerola. Pero eso no tenía sentido. Ella era la mamá de esa capitana. ¿Cómo era posible que una persona con mayores parecidos pudiera existir? Cuestionarse eso le llevó a descubrir algo más: si bien ambas chicas de cabellos púrpura eran similares, nunca había pensado en las diferencias cruciales que distinguían a una de la otra. ¿De dónde sacó sus ojos azules? Ella no los tenía, Looker tampoco. ¿Cómo es que su cara no se parecía a ninguno de los dos? O incluso el cabello, ¿por qué era tan diferente de sus padres? Lo que había creído como una verdad ahora parecía carecer de sentido.

—Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi, Lila…

Aquella última palabra tenía un poder penetrante. “Lila” solo era un apodo que ella misma inventó por sus colores, y de alguna manera, sabía que era poco original, que venía de otra persona, ¿pero quién? Entonces algo en su cabeza hizo contacto, como cuando alguien logra encontrar el cable correcto para conectarlo a la corriente.

—¿Ma-mamá…? —musitó.

—Me olvido que perdiste la memoria —la mujer se entristeció—. Seguramente me olvidaste.

—¡NO! —trató de hacerle pensar lo contrario, y ya sabiendo quién era aquella mujer, se esforzó por recordar—. ¡Sé que eres mi madre! ¡Que eras una princesa! ¡Me pusiste Lila! ¡También que me compraste cosas…!

—¿Y qué más?

—Pues… pues… ¡no sé qué más! Me cuesta trabajo recordar, pero sé que te conozco.

—Claro que sí. Deja de engañarte a ti misma y admite que no recuerdas tu pasado. Empieza por ello.

—Entiendo… —se inclinó derrotada.

—¿Por qué te inclinas?

—Siento algo feo en mí… algo te hice… fue horrible… me es imposible recordar exactamente qué… solo que tengo culpa…

—Pues adivina: yo estoy aquí para ayudarte a obtener la respuesta.

—¿Cómo?

—Primero levántate y mírame de nuevo.

Ella le hizo caso. Esperaba recibir una expresión de decepción en su rostro, pero solo vio una linda sonrisa. La madre por otro lado, vio que su hija tenía lágrimas.

—Vamos, Anabel, no llores. Así como le dije a tu hermana, eres fuerte, y lo que debes hacer ahora requiere de ello.

La policía entonces arrastró un brazo contra el rostro, así se quitó todo rastro de haber llorado. Luego respiró profundamente.

—¿Qué debo hacer?

—Toma —le entregó un collar—. Admíralo bien. Encara a Nanu después. Él tiene las respuestas que tú buscas.

Antes de responder, Anabel abrió el objeto. Vio la foto de su familia, cuando ella apenas tenía diez años. Esa imagen le trajo una determinación necesaria para cumplir aquella misión. Cerró los ojos por instante y los abrió.

—Gracias, ¡voy a hacerlo!

Pero por alguna razón, la niebla había desaparecido en ese corto lapso en que había cerrado sus globos oculares. La figura de su madre desapareció también. Solo quedaba un hermoso campo de flores lila y un pokémon fantasma.

—¡Hey, eres el Mimikyu de Acerola! —luego entendió que estaba en el mismo lugar de la fallecida mujer—. ¡Espera! ¿Eres-?

El ser disfrazado se fue antes de que pudiera terminar esa pregunta. No le hizo mucha falta pensar para saber que realmente era ella, sin embargo, se sentía atontada por la idea que le dio. Aunque ahora era más importante cumplir con la misión.

O bueno, sus misiones. No quiso irse a Ula-Ula sin antes saber si su compañero estaba bien. A fin de cuentas, más le iba a atormentar la idea de que haya dejado al muchacho morir antes de saber la verdad, así que fue a la Gruta Resolución con tal de saber los resultados. Afortunadamente, él logró hacerse cargo del monstruo glotón, y según su testimonio, cayó más fácil que las demás bestias. Eso bastó para ahora encarar al policía mentiroso.
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#4
[IV: Revelaciones]

La playa, antes tranquila, vio su presencia perturbada ante la aparición de un cuerpo. El amigo pronto surgió, pues era el único apto para tomar acción.

“Santo cielo…”

Aquella chica inconsciente emitió un ruido tan fuera de lugar para los oídos de cualquiera. Demasiado joven para venir de su boca. Solo verificando el cuerpo es que iba a encontrar una respuesta obvia al extraño llanto.

En los brazos de la muchacha lloraba su hermanita. Afortunadamente, él aún podía recordar muy bien lo ocurrido, sin embargo, más complicado era tomar las acciones correctas.

“¿Por dónde empiezo contigo?”

La pequeña era lo más importante para aquel varón cansado de un día ya duro. Aunque no pudo evitar sentir una lástima enorme por la pobre persona que la sostenía.

“Seguramente me odiarás por esto, pero si estuvieras consciente de todo, tal vez lo comprenderías.”

Tomó a la bebé y la llevó a un lugar más seguro, pensando que podría ejecutar el mejor plan posible tan pronto como ya no estuviera en sus brazos.

“Y ahora que estoy pensándolo…”

Además de ella, también agarró un par de tesoros, unos que contenían una verdad que nadie deseaba escuchar. Los tomó para que no afectaran su plan, aunque a fin de cuentas, ¿qué tan difícil sería crear una mentira convincente…?

Nanu volvió a su hogar en Ula’Ula luego de que el Campeón de Alola regresara al hotel. Anabel no había regresado, aunque no temía a una sorpresa fea. Acerola estaba lo suficientemente adiestrada para no dejarle abrir a cualquiera, o eso pensaba. Sorprendentemente, la mujer no estaba cerca, algo que solo le dio más confianza para recibir una bienvenida normal por parte de su sobrina.

—¡Acerola, ya volví!

Extrañamente, no recibió contestación alguna. Pensó que tal vez andaría en algún lado de la casa, y no la vio por la cocina, la sala o incluso su habitación; luego se fijó en algo extraño: la puerta de su oficina estaba abierta.

“Esa niña…” rechinó sus dientes tras pensar en lo que podía haber ocurrido.

Entró a la habitación y encontró un completo desorden. Él era imperturbable como persona, más estaba a nada de gritar y darle un fuerte castigo a la niña por haberle desobedecido en la única cosa que le pidió de verdad, nunca entrar ahí. Ignoró los papeles, pues no eran importantes. Prefirió mirar hacia uno de los cajones, donde ocultaba un tesoro que jamás debía ver la luz, de una observación notó que ya ese objeto no estaba ahí.

“Maldita se-”

—¿Buscabas algo? —una voz familiar preguntó.

El policía dejó de observar el pequeño hueco, se levantó y volteó a ver a su compañera de trabajo, quien tenía una mueca de furia incontenible.

—¿Cuánto tiempo llevas aquí?

—Un par de horas… estuve esperando a que entraras por la habitación de Acerola, pero me abrí a la posibilidad de que entrarías a esa oficina. Debo agradecer el que ella dejara la ventana de la sala abierta, o eso deduzco. No me ayudó en nada. —después sacó el collar que buscaba.

—¿Quién te lo dio?

—El fantasma de mi madre.

—A otro Growlithe con ese hueso, yo no creo en ese tipo de apariciones.

—Deberías ir a Poni un día que haya niebla. Te hace ver bastantes cosas. Sabes muy bien por qué vine, dímelo todo.

—¿Qué sería “todo”?

—¡Déjate de estupideces, Nanu! —gritó con la fuerza para hacerlo saltar del volumen—. Conoces tus mentiras: me hiciste pensar que no tenía familia, luego me hiciste creer que era la mamá de mi hermana. Mejor escupe la sopa en de una vez, por las buenas —luego sacó una poké bola— o por las malas, tú eliges.
El mentiroso pensó por unos segundos. Tenía los recursos para defenderse de la mujer, pero contra sus expectativas, eligió no hacerlo y en su lugar suspiró.

—Okay, te diré lo que quieres, solo por favor suelta esa poké bola.

—¿Y darte la oportunidad de huir? Aparte, si descubro que me estás volviendo a mentir, te voy a aniquilar. Es una promesa.

—Bueno, intenté —se inclinó de hombros—. Me sorprende que no lo vieras antes. ¿Sabes?

—No tenía razones para dudar.

—Entonces déjame hacerte una pregunta grande: ¿cómo piensas que tu madre murió? De la historia que conoces, no puedes imaginarte muchos escenarios en los que de alguna manera ella pudo dar a luz antes de morir. La princesa fue una víctima de muchas cosas: los Ultraentes en sí, la estupidez de tu padre, tu debilidad para salvarla.

Aquellas palabras terminaron perforando la mente de Anabel. Era mucho más lógico de lo que imaginaba, y lograba darle poder a una idea en la que no quería creer.

—Te dije que no me mintieras… —su voz tembló.

—No. Se acabaron las mentiras aquí y ahora. Lo que te voy a contar es mi crimen original tal y como ocurrió:

“Años atrás, la princesa conoció a un policía encargado de investigar los misteriosos portales de Alola junto a mí. En ese entonces no existía una unidad especializada en esas criaturas que pronto serían referidas como “Ultraentes”.

“Ella amaba tanto a ese hombre, que incluso contra sus deseos, le seguía para entender nuestra investigación. Cuando empezamos a descubrir más sobre los invasores, ella se alistó a nuestras fuerzas impresionando a los superiores.

“A mí no me gustaba la idea de poner a otros en semejante riesgo, pero su capacidad en combate impresionaba, y sin importar cuánto pudiese abogar, ellos la asignaron a nuestro grupo y lo renombraron al que conoces ahora.

“Yo me obligué a tolerarlo gracias a un único aspecto salvador: el amor entre el policía y la princesa emanaba esperanza. Quizás no tendría nada a qué temer mientras su unión les diera el poder que necesitaban para cumplir sus órdenes.

“Llegó un momento en que ambos se casaron. Yo estuve ahí, puedo recordar bien que era el único pobre idiota sin traje de gala costoso, pues era el solo invitado por parte del policía, aunque valió la pena, seguía siendo el padrino por nuestra amistad.

“No pasó mucho tiempo antes de que anunciaran que tendrían a su primera hija, y yo estaba muy feliz por ellos. Les juré que estaría para protegerlos a todos, incluida a la pequeña Anabel.

“Sin embargo, todo empezó a desmoronarse tan pronto como empezaste a crecer. Tus padres se rehusaron a abandonar ese maldito trabajo y eso te hizo daño. Les dije que no tenía problemas trabajando solo o con otros, aunque no, no quisieron renunciar porque sus superiores los alagaban tanto. Encima, pensaron que realmente no iban a poder encontrar buenos sustitutos. ¿Sabes qué significó para ti? Te volviste salvaje, desobediente, maleducada…

“En una ocasión que tus padres debían hablar con los demás en su casa allá en Hoenn, te entrometiste y les empezaste a presumir de tus capacidades de combate, esa que heredaste de mamá.  Impresionaste a los imbéciles en la cima y les diste la idea de que tú serías una buena adición a sus filas.

“Suena estúpido, ¿verdad? Por supuesto. Pero deja te explico algo sobre impartir la ley: hay una clara línea entre el bien y el mal, la cual no deberíamos cruzar para no caer en la misma oscuridad que la gente que perseguimos; sin embargo, cuando ese mal empieza a hacer cosas muy feas, personas como tu papá deciden que no basta que seamos buenos, así que a esa línea que divide el blanco del negro le empiezan a dibujar capas grises, las cuales usan para que idiotas digan: “sí, puedo hacer esta cosa mala porque estas otras cosas justifican que me pase de listo,” y así no les importa hacer estupideces, como haberte metido en el trabajo.

“Pero claro, no iban a meterte así nada más. Así que llamaron a un gordo de mierda llamado Scott para que te compraran una enorme torre dónde podías ponerte a luchar con cualquier tarado para así entrenarte y que eventualmente, te volvieras una policía de verdad.

“Tus padres te volvieron una joven engreída, frívola, ególatra, mimada; cuando debieron haberte hecho una niña educada, respetuosa, humilde.

“¿Y cómo no? La cerecita sobre el pastel: mamá iba a tener otra hija, así que otros ocho meses sin trabajar para ella. Seguramente has de imaginar ahora: “bueno, tal vez yo estuve ahí para protegerla,” y tiene algo de cierto, pero no todo lo verdadero es bueno.

“Un portal apareció justo en la sala dónde ella tendría a su bebé, tú la trataste de salvar llevándola y a tu hermanita hacia la Torre de Batalla, donde otro portal las succionó. Fue ahí que tanto tu padre como tú fueron puestos a prueba para salvar a la princesa, y fracasaron…

“Ella ya había dado a luz cuando la protegiste. Más esa fuerza no bastó para detener a un Guzzlord destructivo, entonces lo único que tu madre pudo hacer fue dejarse devorar para que sus hijas huyeran sanas y salva. Looker llegó tarde, igual yo.

“El resto es igual a la historia que le contaste a Acerola, excepto que la mujer que cargaba al bebé no era su mamá, sino su hermana.

“Ninguno de ustedes quería recordar lo que pasó, así que mi única opción fue mentir…

“Acerola fue a para hacia la Casa Aether, tu padre de alguna u otra manera volvió con la Interpol donde pasó un tiempo investigando crímenes en Kalos hasta volver a Alola, y tú… bueno, ya sabes cómo continuaron las cosas contigo.”

Anabel perdió la razón tras escucharlo. Sufrió de una horrible jaqueca con la que venían incluidos sus recuerdos de la infancia. La Torre de Batalla, la cara de su madre, esas palabras: “¡No quiero vivir con esto en mi consciencia!

Cayó traumada. Ella no quería creer que la historia fuese real, pero su cabeza era claramente capaz de distinguir entre la imaginación y los recuerdos, y eso fue lo que le hizo imposible negar el pasado. Tan solo tenía la fuerza suficiente para evitar que sus gemidos llamaran la atención de un Ultraumbral.

Con lágrimas en los ojos, se levantó y estranguló a su excompañero de trabajo, más furiosa que todos los Tapus.

—¡Maldito seas, Nanu! ¡Todo lo que me ocultaste…!

—La verdad duele —musitó—. ¿Qué vas a hacer ahora que comprendes todo?

No pudo responder. Elaborar un buen plan para todo era algo imposible en sus condiciones emocionales. Solo soltó el cuello del viejo, cosa que fue seguida por varios puñetazos hasta que éste comenzó a sangrar de la nariz.

—¡¿Por qué no te defiendes?!

—Porque pensé que desearías hacerme daño… —la expresión de rabia en la mujer no cambió—. No estoy con juegos mentales. Sabía que algún día iba a pagarla caro por haberte mentido, a ti y a tu familia, más cuando te acercaste a Acerola, y sobre todo luego de que ella empezara a ganar poder como entrenadora. Una de las dos iba a descubrir mi secreto.

Anabel se levantó. Subió un pie cerca de la cara de su tío, listo para pisotearlo. Lo alejó un momento, y cuando éste creyó que le desfiguraría, apartó la extremidad.

—Admite que nos odias. Estás buscando una salida para evitar tu castigo…

—Te equivocas —suspiró al mismo tiempo que lágrimas salieron de sus ojos como nunca había visto—. No tienes ni idea de cuánto quiero lo mejor para los tres. Sé que suena muy absurdo decirlo después de despotricar contra tus padres, pero eso es porque sus decisiones me dieron un asco que no me puedo quitar. Aún los quiero y me arrepiento de no haber tomado las mejores decisiones. Cuando reflexiono, a veces quisiera haber podido renunciar para cuidarte dónde ellos no pudieron o haber interferido más de lo que realmente hice para evitar siquiera un poco de todo este desastre.

Ella se enterneció con lo que dijo, aunque quería más respuestas.

—¿Por qué me hiciste creer que era su mamá?

—Porque pensé que tal vez así pensarías que tanto tú como tu padre no son aptos para cuidar de una niña y que la dejarían en paz. En retrospectiva, debí haberme asqueado después de plantear semejante mentira.

—Tiene sentido en contexto.

La agente empezó a alejarse del hombre.

—No te atrevas a irte. Voy a volver.

Anabel salió de la casa. Él ya podía imaginarse a dónde iba.

Ya era tarde en la noche cuando Looker escuchó que tocaban a su puerta. No se había echado a dormir sabiendo que Anabel no regresaba a casa, solo confió en Nanu y Helio cuando le dijeron que tuviera fe en su regreso. Al abrir, entendió que tenían razón.

—¡Lila! —su emoción desgraciadamente desapareció tras ver los ojos rojos que tenía—. ¿Qué te pasó?

—¿Te molestaría si tenemos una charla? Es de suma importancia…

—Por supuesto que podemos hablar, pasa.

Una vez que ambos estuvieron adentro, se sentaron en una cama. Anabel le hizo preguntas a Looker sobre su pasado antes de Kalos, del cual aún no tenía memoria, luego ella le mostró el collar, el mismo resucitó la imagen de la princesa de Alola, y de ahí empezó la recuperación de memorias. Un proceso doloroso emocionalmente para el detective, que ahora podía mirar de nuevo sus propios pecados para rogar por disculpas. Fue una noche pesada, y ni siquiera pudieron dormir hasta que el sol apareció.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#5
[V: Todos Son Culpables]

Un mes pasó desde las revelaciones. Nanu ya no había vuelto a saber nada del Unidad Especial de Prevención contra Ultraentes. Pensándolo un poco más, ya ni siquiera sabía de mucho sobre Alola. Estaba desaparecido para toda la sociedad y por puro milagro no aparecían nuevos entrenadores en el recorrido insular que pudieran buscarle. Afortunadamente para él, ya nunca tendría qué escuchar sobre la región si tan solo tomaba un ferry que ya estaba a poco de aparecer

Estaba ya en el puente de Melemele, esperando a que llegara ese vehículo. Nadie iba a poder reconocerlo cuando entrara, o eso pensó.

—¿En serio te vas?

Miró a su espalda y vio algo que ya podía imaginarse, pero igualmente deseaba no mirar: la Familia Real de Alola estaba detrás suyo, con unas sonrisas difíciles de imaginar.

—Fuiste más difícil de encontrar de lo que pensamos. —Looker alagó sus habilidades para esconderse.

—¿Qué quieren?

—¡Convencerte de que te quedes, tío! —Acerola pidió.

—¿Es en serio? —preguntó cínicamente—. Yo fui un problema para todos ustedes. Mis mentiras les dieron una vida que no merecían. Están mejor sin mí.

—Ahí es donde te equivocas. Todos quisimos escapar de los malos recuerdos porque no supimos afrontar la realidad. Yo debí ser una hija más fuerte.

—Y yo un mejor padre. Por mí es que elaboraste esa red de mentiras, y tú como mi amigo pensaste en la solución que consideraste apropiada. Tuvimos suficiente tiempo para hablar de esto, ver qué debíamos hacer ahora que todo estaba resuelto. Decidimos que nuestra mejor opción era seguir adelante. Eso es lo que mi amada hubiera querido para todos. Nos rehusamos a hacerlo sin ti. Nos consta a todos, sigues siendo parte de nuestra familia. —le ofreció una mano como oferta.

—Mi respuesta es no… —les volteó—. Sean felices. Es lo único que necesito de ustedes.

Nadie le respondió con palabras, sin embargo, Nanu sintió los brazos de alguien en su cintura.

—Jamás voy a estar feliz sin ti —la entrenadora tipo fantasma le dijo—. Eres mi tío, siempre vas a serlo.

El acto de Acerola llevó al hombre a volver a verlos. Juró que por un momento, la princesa había aparecido donde estaba Mimikins, pero tras parpadear, solo veía al mismo pokémon de siempre. Looker aún le ofrecía la mano, esperando una respuesta. Luego vio a su sobrina con ojos llorosos, entonces sonrió.

—Okay. —apretó la mano.

—¡SÍ! —la niña le abrazó más fuerte que antes, al punto de tirarlo. Luego le dejó levantarse.

—Vas a ver que tomaste una buena decisión, amigo mío. Acompáñanos.

—¿De vuelta al viejo hotel?

—En realidad —Anabel respondió por su padre—. Como la Unidad Ultra tomó nuestro lugar en el control de Ultraentes, hemos decidido renunciar a la Interpol, y ya que andamos libres, vamos a tomarnos un mes de vacaciones.

—¿Qué diablos es la Unidad Ultra?

—Seres interdimensionales aptos para ese tipo de misiones. Ya tendremos tiempo para hablar sobre eso cuando estemos de viaje, de momento, ve por tus cosas, que aún nos queda suficiente tiempo para eso.

—No tengo ropa para el frío…

—¡Bah! Nosotros tampoco, pero la vamos a comprar antes de que andemos por las Nieves de la Corona. Antes de ello, para las playas de Hoenn y a visitar a Emma en Kalos.

Y así fue que el grupo se reunió. Los agentes cumplieron con su última misión en Alola. Una vez que terminaron con la maleta de Nanu, se tomaron una foto en Melemele antes de tomar el ferry. Sería el último recuerdo de la región por un tiempo, aunque uno muy especial, pues demostraba que todas las heridas sanan, siempre y cuando el amor estuviera en todos.
[El Fin]
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#6
Mostrar  1 de marzo 3 de la mañana
Rara.
 
Antes de que publicaras esto me dijiste, aunque sea una sola palabra decime que pensaste de la primera parte que te mande como en enero. Ahora que la leo entera unas cuantas veces, realmente no tengo otra palabra.
Qué historia mas rara. Siento que hace varios meses no escribo nada en el foro y tener que escribir uno de mis comentariazos esos ultra largos me va a ayudar a aflojar un poco.
 
Para empezar, se ve que o la leí muy a las apuradas a la cosa que me mandaste hace un par de meses, porque realmente pensé que iba a ser una especie de epílogo o algo así - que ahora que veo NADA que ver. Es como una especie de what if- pero mezclando partes de mi historia con la trama nueva y tratando de que encaje de alguna forma u otra. La historia, en los primeros tres capítulos, hace agua por todos lados.
Por qué carajo Nanu le grita y maltrata a Acerola cuando no solamente en los juegos, sino en la serie y en mi historia NUNCA jamas le hizo nada más que hacer el que la niña le molestaba cuando en realidad nada que ver. Acá queda como una especie de padre ultra protector medio rozando lo maltratador que me quedé WTF
Segundo, por QUE ACEROLA ESTA ASUSTADA DE SU MIMIKYU Y DE LOS FANTASMAS. Te juro que me quede flasheando mal en esa parte. Es una entrenadora fantasma y toda su vida se llevo mejor con los bichos que con las personas, por qué de golpe se comporta como si algo sobrenatural le tuviera terror. Es como que mezclaste personalidad de niña inocente y el trama de la madre y te quedó esto que contradice el canon del personaje a favor de tu historia. No solamente eso, sino que Acerola, que es el personaje principal de mi historia junto con Nanu (te recuerdo que TOOOODA esta historia era un reto de escribir algo de Alola y Nanu+Acerola son los únicos personajes que me encantaron de toda la abominación que fue SM), pero acá la chica queda relegada a un pedacito de capítulo al principio de la historia y como que ya tá.
 
Tercero, Anabel. Acá es donde se me da vuelta la tortilla. Me acuerdo haber leído mi propia historia varias veces y darme cuenta que Anabel había terminado siendo el personaje más flojo de la historia, que o quedaba como una persona de mierda o quedaba como una entrometida, y me costó un montón reacomodarlo de tal forma que la historia terminara con ella teniendo que aguantarse la misma posición que la de Nanu. Sin embaaaargooo, acá hiciste un trabajo espectacular con ella. Siento que parte de los sacrificios que tu historia hizo en ciertos personajes lograron enfocarla a ella como el personaje principal, que me encantó porque no sabía que carajo hacer con la chica y el hecho de que la hayas llevado por el lado de que era una malcriadita pero en el fondo seguía siendo más buena que el pan. Mi historia trataba de mostrar como lo que había hecho Nanu salía de una intención de ayudar a Acerola y de evitar que la policía la metiera por la fuerza (cosa que en el penúltimo capítulo de acá medio que le erraste y lo llevaste por otro lado). Tu historia más o menos repite lo mismo, pero aparte suma a Anabel como una adolescente con un lado inmaduro, y sobre todo como otra persona amenazada por los objetivos de la policía internacional, al igual que Acerola.
 
A fin de cuentas, mantuviste la regla primordial de que no hay villanos en la historia. La Policía Internacional trabaja por el bien de la gente, la Anabel y Looker de mi historia hacían su trabajo y nada más, y Nanu antagoniza la moralidad de la PI y les esconde a Acerola para que no pudieran usarla.
Tu historia usa a Anabel para mostrar que es lo que le hubiera pasado a la Acerola de mi historia, lo que me parece brillante, y si bien es medio estúpido que el hecho de que Anabel descubra lo que ella cree que es la verdad para que Nanu le muestre que es toda una fachada (hasta aca llega mi historia), para que despues diga SIKE no mentira había OTRA CAPA MAS atrás pero esa capa tambien era una mentira porque parte de lo que te dije que era mentira era verdad y realmente la madre de Acerola si era de la familia real de Alola... lo vuelve demasiado enrevesado. Ya me parecía bastante complicado en mi historia, y el hecho de que le agregues todavia más vueltas lo hace un mareo total.
 
El dramatismo over the top de algunas escenas con todos llorando y gritando me hace acordar a cuando dijeron que parecia una trama de telenovela, solamente que ahora vos tambien le agregaste LAS ESCENAS EXAGERADAS DE TELENOVELA - punto para abajo
La explicación del capítulo 4 es fantástica- realmente muy tranquila y muy bien explicada, me encantó como asemeja el 5 o el 7 o no se cual carajo era el capítulo mío - lástima el dramatismo de vuelta pero bueno qué se le va a hacer a estas alturas. Punto para arriba.
 
La última cosa que me llamo muchísimo la atención es como manejaste el final. Mi historia te muestra un final que parece triste por el hecho de que Anabel decide mantenerse lejos de Acerola y Looker sigue sin saber nada. Sin embargo tiene un punto de positivismo al saber que Acerola va a estar a salvo de la Policía Internacional. Que Nanu la va a cuidar más de cerca, y que Anabel puede seguir codo con codo junto a Looker para hacer del mundo un lugar mejor para Acerola. Agridulce pero tirando más a dulce que otra cosa porque Accelenanu y Acerolast order (matate kiwi si estas leyendo esto) terminan viviendo juntos.
En tu historia terminan felices los 4 que ni Maluma se atrevió a tanto, y como que trata de cerrar todo de una forma demasiado conveniente. El problema de querer cerrar una historia con un final tan perfecto es que no solamente se siente demasiado coincidental, sino que el hecho de que la unidad de USUM se encargue de los ultrabichos enfrenta la trama de la historia por completo, quitándole mucha fuerza. El hecho de que Anabel metiera la nariz donde nadie la había llamado y hubiera descubierto todo no sirve de nada, porque si la amenaza de los UE desaparece gracias a la unidad especial, Nanu no tendría ninguna razon para seguir escondiendo a Acerola de ellos. A veces un final feliz no es la solución, porque en la intención de buscarle una salida pacífica al hecho de que Acerola y Anabel iban a seguir siendo Fallers e iban a seguir en la telaraña de la PI, escribiste un final que desmerita el esfuerzo del personaje en el que más te centraste.
 
En definitiva, leer esto es una buena experiencia para poder volver a revisitar los puntos flojos que tenía mi historia, así como también ver la vuelta que le diste vos y como ni entre los dos podemos terminar armando algo redondito y perfecto sin que terminemos haciendo agua por un lado u otro. Claramente pudiste darle a tu Anabel una mejor historia llevando su motivación del lado familiar + justificar la actitud de malcriada, en lugar de la mía que la llevé por un lado completamente distinto a cambio de darle mas introspección a Nanu. En retrospectiva, Nanu ya tenía una historia lo suficientemente interesante y no necesitaba a Anabel de refuerzo - y tu propia historia me lo muestra clarísimo.
Rara la historia. No puedo decir que me encantó porque sobreescribe cosas de mi historia que me ponen los pelos de punta, pero tampoco puedo decir que no me gustó porque lograste escribir a la Anabel que buscaba de una forma más completa, que era lo que yo nunca pude hacer encajar incluso despues de casi una semana dandole vueltas en la cabeza.
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#7
Mostrar 1 de Marzo. 2 AM aquí, 5 AM en Argentina
Alright, me siento un tanto raro, tanto como la historia. Hay bastante de qué hablar, so let's start covering!
(01 Mar 2021
01:59 AM)
Velvet escribió:
Por qué carajo Nanu le grita y maltrata a Acerola cuando no solamente en los juegos, sino en la serie y en mi historia NUNCA jamas le hizo nada más que hacer el que la niña le molestaba cuando en realidad nada que ver. Acá queda como una especie de padre ultra protector medio rozando lo maltratador que me quedé WTF

La verdad, es que mi intención no era hacerlo ver como un abusador, pero sí como alguien intimidante. Fue algo que pensé porque como él no desea que Acerola hable con Anabel o Looker, tenía que imponer algo de miedo. Lejos de verlo como un abusador, pienso Nanu es un tío amoroso. My bad por esa parte.
 
(01 Mar 2021
01:59 AM)
Velvet escribió:
Segundo, por QUE ACEROLA ESTA ASUSTADA DE SU MIMIKYU Y DE LOS FANTASMAS.

En realidad no quería implicar que a Acerola le dan miedo los fantasmas, sino un miedo hacia la forma real de Mimikyu, que acorde a varias entradas de la pokédex, puede causar la muerte a quién la ve. Ahora, podemos hacer un caso en que ella tampoco tendría qué temerle a eso por convivir con los fantasmas a un punto personal, pero a fin de cuentas mi intención es que temiera porque Mimikins se quitó el disfraz y podía quitarle la vida. También me disculpo por no haber dejado claro ese detalle en la historia.

Ahora, con la parte de las enredaderas causadas por la verdadera historia de la familia real de Alola:
Cuando hablamos de este fic hace un año, te conté que no veía mucho esa parte que querías sugerir sobre Looker metiendo a su propia hija en la Interpol, una de las razones por las que Nanu escondió a Acerola, además de que mencionaste a Emma, que podía ser un caso para dicha idea. También me habías dicho que tu intención original era hacer que Mimikins fuera el fantasma de la madre de Acerola. Yo te comenté en ese thread que una solución podía ser volver a Anabel la hermana mayor de Acerola en lugar de su madre, y con esa premisa en mente, redacté el fic, diciéndome a mí mismo: "atemos estos cabos sueltos del fic original, ¡seguro va a funcionar!"
And I messed it up...
Pero bueno, el caso es que para hacer esa premisa funcionar, tuve qué transformar el cuento que relata Anabel en una mentira, porque en la historia original, te quedas con la idea de que Anabel es la mamá de Acerola, incluso si ella termina viéndose como el personaje que menos aporta a esa historia.
No me parecía complejo hacer ese cambio, porque Nanu parece alguien de edad avanzada, yo pienso que tiene entre 50 y 60 años. Looker era más difícil de imaginar así a tan avanzada edad, pero pensé: si Lusamine se ve bastante bien para tener más de cuarenta años, ¿por qué Looker no podría ser igual? Añade además que ya tienes una idea de que Nanu sabe mentir, y por ende es posible que también tenga otras más guardadas.
Sin embargo, ya vi que subestimé la complejidad del asunto.

Y sobre el final, no voy a mentirte, lo escribí así porque en ese entonces aún me sentía golpeado, ya te has de imaginar de qué hablo. Quería escribir algo feliz porque deseaba hacerlos felices tanto a ti como a los lectores, y enseñar una lección: si tú eres una buena persona, no te hagas daño si cometiste un error, tus seres queridos tampoco son perfectos, aún te quieren porque conocen tu bondad y saben que sigues siendo una buena persona en tu corazón.
Sí, cosa muy rara decir eso con lo fuertes que eran las mentiras de Nanu, pero lo hablamos antes, tanto él como la Interpol tienen grises ahí. Looker y Anabel son culpables por haber querido escapar de su pasado (el primero más porque no le importó alistar a su hija a las filas de la policía), y Nanu es culpable por haberles ayudado a ello. Todos tienen algo de malo, y por ello es que perdonan a Nanu. De ahí el título que le puse al cap: todos son culpables.
¿Pero sabes qué? Tienes razón, la mención de la Unidad Ultra termina siendo muy repentina y hace que el acto parezca un Deus Ex Machina hecho para justificar las vacaciones. ¿Por qué les di vacaciones? Porque quería que demostrar que la familia podía dejar el pasado atrás y volver a ser feliz. En retrospectiva, se ve tan mal... pude haber hecho que la Unidad Ultra apareciera en algún capítulo, que Nanu o Looker hablara de cómo ellos empiezan a entrometerse más y más en las misiones de la Interpol, incluso tenerlos negociado para trabajar en conjunto en la lucha contra Ultra Entes; cosas que justificarían el final debidamente.

Es raro, yo me quedé pensando tanto en reacciones de "o a Meri le gustará o lo odiará" que nunca llegué a pensar en ese punto medio donde la historia tiene una parte opaca y otra brillante que simplemente chocan y dejan sentimientos mixtos.
Me alegra que al menos haya podido ayudarte a quitarte lo oxidada que has de haber estado en tu ausencia, así como poder reflexionar sobre qué partes de la historia original resultaron flojas. Same goes for me, ciertamente no había considerado algunos de estos detalles hasta que los apuntaste. Ambos como escritores cometimos errores y la acción más lógica es aprender de ellos. No voy a olvidar esto cuando vuelva a escribir sobre tus fics.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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