Original - Rap del Dinosaurio

#1
Rap del Dinosaurio
 
Se expande como una nebulosa en la oscuridad, un supercúmulo de galaxias, de estrellas, de infinitas posibilidades. Todo lo que pudo y no pudo ser.

Por un instante, acaricio la idea de que en un puñado de polvo puede hallarse la vastedad del universo.

Con esta misma hoja le voy dando forma, la nebulosa se yergue hasta convertirse en un monte; el Olimpo, el Sinaí, la cumbre sagrada donde moran los dioses y, como el propio Dios, el montículo se fragmenta en tres entidades, tres haces de luz. La providencia que se encarna en tres personas distintas.

Misteriosamente, las tres líneas frente a mí se asemejan a la garra de un dinosaurio.

¿Por qué pensé en un dinosaurio? Vuelve a mí la idea de la trinidad y empiezo a encontrarle sentido: los dinosaurios me han acompañado siempre y cuando era un niño, los dinosaurios eran lo único en que pensaba; mis cuadernos tenían stickers de dinosaurios, mis juguetes eran dinosaurios, la gorra que usaba todos los días hasta que se rompió en pedazos por desgaste tenía el logo de Jurassic Park. Y todo esto parte del recuerdo primordial: cuando alguien me preguntaba qué quería ser de grande, yo respondía que crecería y sería un T-Rex. Así de simple; “yo voy a ser un T-Rex”. Ahora no importa si eso no tenía sentido, mi yo actual no puede burlarse de mi yo incipiente por pensar así y creer de forma tan obstinada que, por algún extraño proceso de involución forzosa, podía convertirse en un lagarto de dos pisos de altura.

Entonces río en mi soledad. Mi ayer soñaba con un mañana imposible y mi hoy los evoca a ambos a partir de la idea de un dinosaurio. ¡Aleluya! La trinidad está ahí: presente, pasado y futuro. Un solo dinosaurio en tres eras distintas.

Llaman a la puerta. Aún sin asomarme sé que son dos raptores; rap-tores, una muy mala broma. Todo esto es una muy mala broma y yo me encuentro de muy buen humor. Me gusta cómo me siento y me río pero decido dejarlos afuera. No quiero que esos dos raptores vengan a rapear en mi cabeza. No, gracias, ya estoy colocado. Pero a ellos no les importa y abren la puerta. Jurassic Park de nuevo: los raptores abren la puerta y empiezan a armar un alboroto. Se suben a los muebles, persiguen a los niños, el más listo de ellos toma el teléfono y comienza a llamar a sus amigos.

Llegan uno tras otro, entran sin avisar, en un instante la sala está llena de ellos; de todos los tamaños, especies, de todos los tiempos y colores. Toda clase de recuerdos e ideas vienen a mí.

Mis correrías de adolescente, mis travesuras de niño, mis errores de adulto. Todos mis recuerdos saltando y riendo a mi alrededor cubiertos de piel escamosa. Ahí está mi yo de doce años trepando los muros de la escuela para escapar de clase, pero pierde el equilibrio y cae sobre Stella, y se queda ahí, y se empiezan a mover y a mover. Allá estoy yo a los diecisiete fumando un canuto en la azotea del instituto con los fósiles de mis amigos, algunos ya extintos tiempo atrás. Allá está mi yo de dieciocho vomitando en el inodoro, y allá mi yo de veinte, vaciando un frasco de pastillas en su garganta apenas dos días después de salir de la clínica de rehabilitación. Poco a poco va tomando forma una idea, un pensamiento, apenas una leve intuición de que todo esto tiene un significado. Sí, estoy drogado, pero siento que estas visiones tratan de decirme algo, como si todo fuese una alegoría de la cual extraer una enseñanza espiritual. Quiero aferrarme a esa idea pero no puedo ni moverme y los rugidos de mis recuerdos me arrastran de un lado a otro, un concierto de bestias que no me deja pensar en nada. De pronto veo, allá en el fondo, a mi yo futuro. Mi yo T-Rex que soñaba ser, tratando de encender la alarma para incendios, tratando de acallar el ruido para que pueda escucharlo. Es inútil, sus brazos no alcanzan.

Acontece algo extraño: suena el teléfono y los dinosaurios, atemorizados, comienzan a correr de un lado para otro. Se enfurecen, pelean y se devoran entre ellos. Todos tratando de escapar, todos luchando por sobrevivir. El monstruo de la conciencia se alza en el horizonte y amenaza con borrarlos de la faz de la tierra por segunda vez. Mi yo de 22 años, con tres cuernos, camina hacia la ventana para arrojarse. A diferencia de entonces, ésta vez nada le impide saltar.

Las tres líneas se vuelven dos: el camino ha sido delimitado y sólo puedo seguir la dirección que marcan.

Los dinosaurios evolucionan en otras especies, los recuerdos evolucionan en experiencias y esas experiencias en aprendizaje, sea bueno o no. Mis ideas, mis divagaciones, mis delirios se alzan contra mi autopercepción, el teléfono sigue sonando y ellos rugen más fuerte, recuperando el terreno poco a poco. En un último esfuerzo, el yo T-Rex de mi futuro se transmuta en dos policías tratando de poner orden, recriminándome por no ser otra cosa que lo que soy. Su voz es fuerte y agresiva, sus palabras son certeras y yo no tengo cómo defenderme. Me llama fracasado una y otra vez, y tiene razón.

Se cae la máscara. Estos son simplemente delirios. No hay una enseñanza secreta, no voy a tener una epifanía, no va a descender a mí la mano de Dios para enseñarme a recomponer mi vida. Simplemente estoy drogado.

¿Y qué importa?

Ya nada importa.

Estoy demasiado agotado como para que me importe.

Los policías dejan de gritar, los carnívoros los rodean en un instante y al siguiente se arrojan sobre ellos. No les toma más de unos segundos acabar con ellos y ahogar la voz del mundo externo.

La fiesta sigue.

La realidad ha perdido otra vez.



Sé que esto no es el fin, que tarde o temprano estos dinosaurios van a extinguirse también y que, cuando lo hagan, la realidad va a resurgir para devorarme en la oscuridad de sus fauces.

Queda una sola línea.

Un solo tiempo, una sola persona. Mi yo presente.

Pero hasta que el efecto se pase, seguiré siendo la totalidad de las eras. Todos los dinosaurios armando una fiesta dentro de mí.


Dedicado a los chicos más blancos que conoces.
[Imagen: JCEDJoJ.png]
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#2
No se si logro comprender, es un fiesta que salio mal y hacen alegoría a los dinosaurios. Perdona, soy una mente simple
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#3
Nah... Más bien es el viaje de alguien que se está drogando. Porque todo es mejor con dinosaurios :3
[Imagen: JCEDJoJ.png]
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