Original Oneshot- Memento.

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#1
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El relato se supone es parte de una dualidad. El reto fue que el protagonista compartiera cinco diálogos en dos relatos de índole diferente y que, a pesar de las mismas palabras, te hicieran sentir algo diferente. Solo terminé uno, que es este (el otro está a medias). Pero supongo que se tornó en algo personal que debía sacar desde hace tiempo.

Memento
Despiertas bajo un manto nocturno y tratas de volver a conciliar el sueño en cuanto escuchas los quejidos desde el otro lado de tu cuarto. Pero el sonido no se va, y es persistente, creciendo en volumen en cuanto más te esfuerzas por ignorarlo. Cierras los ojos pero es un esfuerzo vano, pues ya estás despierto y tus intentos de volver a conciliar el sueño son vacíos.
 
Vacíos como tu cuarto, vacíos como tu alma.
 
Abres la puerta entre la oscuridad, siendo solo alumbrado por la luz proveniente de la luna. Los quejidos cesan y frente a ti, yace una figura que preferirías olvidar. Sus ojos tristes que te ven, mientras su cuerpo marchito reposa en su cama.
 
Esforzándose por respirar, viéndote a lo lejos. Tu tratas de ignorarlo, pero cuando agachas la mirada para evitar encontrarte con la suya, vuelves a escuchar sus plegarias.
 
–Ven conmigo y escúchame.–Te dice de forma débil, apenas irguiéndose para poder observarte mejor.-Ven conmigo y despídete.
 
Aprietas los puños, negándote a mirarlo, sintiendo la ira arder en tu pecho por lo fácil que las palabras parecen salir de su boca.
 
Y tratas de huir, como tantas otras veces has hecho, pero tus pies parecen enraizados en el suelo, y no sabes por qué.
 
No quieres recordar ese día, no quieres recordar lo que le respondiste.
 
–Ven, por favor.–Te implora.–¿Por qué nunca me haces caso?
 
–¡Por que no tengo que hacerlo!–Respondes, la voz se te quiebra. Aún eres incapaz de mirarlo a los ojos.
 
–Recuerda qué...–Empieza a hablarte en un susurro, ignorándote, como si tu grito espontáneo nunca hubiera sucedido.--Recuerda lo que debes hacer. Recuerda ayudarlos, recuerda…
 
–Por qué…-Le respondes, sin siquiera dejarlo terminar.–¿Por qué estoy aquí? ¿Por que justificas mi existencia en base a un deseo egoísta?
 
Él se detiene y sientes su mirada triste sobre ti.
 
–Eres todo lo que queda.
 
–¡No quiero!-Vuelves a rebatir, más furioso que antes.–¡No quiero ser yo! ¡Después de todas las cosas que escribiste, que te has guardado, pintándome como una decepción, me rehúso! ¡No te importa lo que siento, solo te importa lo que puedes obtener de mí!
 
Sigues sin mirarlo, porque hacerlo le daría poder, poder que no quieres que tenga sobre ti. Pero no sabes que eso ni siquiera es necesario; quizás simplemente no lo quieres aceptar, no quieres aceptar el poder que su presencia permea en tu alma. No quieres aceptar esos sentimientos que te han carcomido durante meses enteros, tratando de borrar esa mancha de tu cuerpo.
 
Él te mira, más triste que antes.
 
–Nunca te he considerado una decepción…
 
–¡No es cierto!–Sabes que es verdad lo que dice, pero es más fácil negar lo contrario.–¿Porque tratas de borrar ahora lo que he leído? ¿Lo que dejaste atrás en tu partida? ¿Resarcir el daño cuando ya no estás?
 
Ya no está, ya no está, y te cuesta aceptarlo. Pero su presencia sigue ahí. En las sábanas que delinean su figura, en las paredes que hacen eco de sus palabras, en las ventanas que reflejan su fantasmal presencia.
 
 
Levantas la vista y, por primera vez, permites que tus ojos se encuentren con los suyos; notas lo rojos que están, tristes y derrotados. Y no sabes que te enoja más, si su mirada condescendiente o el hecho de que sabes que no te mira como piensas que lo hace y es más un reflejo de tus propios demonios, de tus propias inseguridades.
 
–Ven...–Te vuelve a decir y extiende la mano.–Ven y déjame explicarte.
 
–¡¿Qué quieres explicarme?!–Ruges, enojado.
 
No hay un trueno que preceda a la lluvia, pero las gotas empiezan a caer, haciendo eco de tus palabras y de tus sentimientos. Llueve como aquel día y cierras los ojos para no recordar. Aunque ya es demasiado tarde.
 
Estás enojado, con él, contigo, con Dios y todas las consecuencias que devinieron con su partida. Estás enojado porque ya no puedes disculparte y las últimas palabras que dejaron tu boca fueron reclamos y acusaciones hirientes.
 
Estás enojado porque ya nunca podrás volver a verlo.
 
–Lo siento mucho.–Te dice. No sabes cuándo se levantó de la cama. No sabes cuando sus abrazos te envolvieron, tratando de protegerte de la lluvia. Esos brazos que ya no son más que cenizas frías de un calor que hace mucho tiempo se apagó.
 
Y lloras bajo la lluvia, lloras abrazándote a su recuerdo, lloras dejando que los truenos y relámpagos ahoguen tus pensamientos. Lloras por esas palabras que nunca se dijeron y esas heridas que dejó sin explicación.
 
Por que en ese entonces ese último abrazo se sintió falso y hecho por obligación; ahora, ahora solo deseas que esa frialdad que sientes desaparezca, que tus dudas se evaporen, y que esas notas imborrables se pierdan.
 
Notas que relatan un pasado que jamás se te contó y un sentir oculto que jamás viste.
 
Te aferras a su recuerdo, te aferras a lo poco que puedes guardar; porque ya no está y se va desvaneciendo junto con la lluvia.
 
–Te extraño.–Te dice, ya no sabes si lo dice él o es tu imaginación llenando los huecos. Pero no importa, porque sabes que de una u otra forma es real. Sus palabras hacen eco a tus propios pensamientos.
 
–Yo también… yo también…
 
La lluvia desaparece junto a su silueta, dejándote solo en un cuarto vacío, en una casa demasiado grande y el peso de su legado sobre tus hombros.
 
–Ojalá algún día puedas perdonarme.–Le susurras a la nada. A una noche demasiado larga que ya no brilla como antes.
 
Quizás, por primera vez, las pesadillas ya no vuelva después de esa noche.
 
[Imagen: iSs3j2Q.jpg] 
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#2
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Otro excelente relato digno de tu talento, Gold, ¡Y encima un original! La atmósfera deprimente y mística está bien lograda, y el misterio que rodea al recuerdo del ser querido o conocido perdido por el protagonista en circunstancias desconocidas las cuales mediante el diálogo dejan de forma explícita que se debió a un error cometido por este, con su culpa manifestándose a través de dicha aparición que puede o no ser producto de su imaginación elevan la ya de por sí perfecta prosa. No tengo más que decir, una historia corta pero magistral y redonda. Casi parece haber sido escrita por Edgard Allan Poe.
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#3
Para variar, un relato oscuro. Para variar, un relato obtuso. Y pese a ello… uno que duele leer. 

Se siente extremadamente personal. De haberlo escrito cualquier otra persona, lo habría tomado como un relato más pero esto… es personal. Son sentimientos que se desbordan entre más tratas de ahogarlos hasta que ellos te lo hacen a ti. Inevitables. Ineludibles. Y no sé qué tanto consuelo sea que puedas convertirlos en algo tan bonito. 

Te queremos Dora. Atentos a lo próximo que subas.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#4
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Bastante bueno como el anterior que leí tuyo. Una gran atmosfera atrapante y que genera una sensación de pesadez (no en el mal sentido) al leerlo, o por lo menos a mi, además de ser bastante misterioso y de tener una vibra de poema antiguo conforme va transcurriendo la historia.
Nos leemos en otra ocasión.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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