Original - AL BORDE DEL CATACLISMO

#1
En mi mundo lleno de fantasías fui derrotado ante la magia más poderosa, la realidad.
Me preguntaba si realmente perdí esa batalla y simplemente me dejé vencer
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[Imagen: BjeLNDZ.jpg]


 

— No puedo, un humano no puede hacer esto — Dijo aquel joven caballero de rodillas mientras observaba al anciano.
— Tienes razón, un humano no podría contra todo esto — El viejo sonrió mientras rascaba su barba — Pero, un dragón talvez si podría…








   

— Tengo mucha tarea el día de hoy — Dijo aquel abrumado joven quien caminaba de regreso a casa— Cumplir 19 y estudiar en la universidad es un dolor de cabeza.


La noche se hacía presente mientras las lámparas del camino se encendían, el horizonte ya solo era una franja naranja junto al mar con colores oscuros. Caminaba algo apresurado por la costa cuando pudo ver que cerca del bosque había un letrero algo viejo.


— Un toque de magia en tu vida — Repitió esas palabras, pues las había memorizado durante todo el mes que solía pasar por ahí. Nunca le había importado ese letrero y lo ignoro como de costumbre.


Su hogar estaba a 20 minutos de caminata de la escuela en una pequeña ciudad, un lugar turístico por su tranquila y ambiente acogedor. Un pequeño pueblo cerca de la costa.


— Estoy en casa — Aquel chico entraba por la puerta.
—¡Jhuen volviste! — Una voz dulce y suave la recibió.
— Hana, ¿Cómo has estado?
— No he sentido mareos desde la mañana.


Lo decía con una enorme sonrisa en su cara. Hana era una chica con una fuerte enfermedad, una que ha combatido junto al joven desde siempre.

Al entrar se encontró con una deliciosa cena sobre la mesa, sabía que ella la había preparado al notar ciertas heridas en sus manos. No era muy buena cocinera, pero esa comida casera era una de las cosas que más apreciaba.


Después de cenar, hacia su tarea con el poco tiempo que le quedaba. Había noches en las que dormía pocas horas y esta era una de ellas ya que aprovechaba de todo para estudiar junto a Hana. La chica no solía asistir a una escuela por su padecimiento, hacia lo mejor que podía desde casa. Era bastante buena aprendiendo y eso facilitaba las lecciones que él solía enseñarles.

— Ya es muy tarde — decía Hana al mirar que el chico estaba a punto de caer sobre el escritorio debido al sueño.
— Si tienes razón —golpe sus mejillas recobrando su sentido de orientación.

Recogió las cosas sobre la mesa y entre los artículos pudo ver un libro algo viejo.

— El caballero y el ultimo dragón— Leyó el titulo — ¿Aun conservas este libro?
— Sabes que es mi favorito — tomo el articulo mientras se mostró nostálgica — Cuando los dragones aparecieron, el mundo estallo en guerra y al final de la catástrofe, un valiente caballero lucho a muerte contra el último de los dragones.
— El dragón al estar al borde de la muerte, fue ayudado por el caballero quien le pedía su ayuda desesperadamente.
—Y el dragón miro en los ojos del caballero, todo el dolor y desgracia que la guerra le había dado, comprendió porque el dragón también había perdido a sus amigos, entonces le otorgo un deseo único y especial. Aquel caballero deseo tener el poder suficiente para llevar al mundo sumido en el caos hacia un nuevo amanecer — Ella sonrió — ¿Aun lo recuerdas?
— Lo leímos juntos el día en el que llegue a casa.
— Dime Jhuen, si un dragón te concediera un deseo, ¿Que pedirías?

El chico lo pensó por unos segundos y finalmente encontró en deseo adecuado.

— Que tu salud mejore… ese sería mi deseo. ¿Qué pedirías tú?
— Estar junto a ti para siempre.

Era la primera vez en su vida que el chico había escuchado esas palabras que sonaban tan sinceras y dulces, su sonrisa era la cosa más hermosa que tenía en su vida.
— Pero que dices — sonrió mientras despeinaba su cabello — Claro que vamos a estar juntos para siempre… Te lo prometo, después de todo somos hermanos.

Rieron mutuamente y después de ello descansaron en sus respectivas habitaciones. Esa noche Hana abrazo más que nunca su almohada; era la actitud de una chica enamorada.



La mañana siguiente el cielo crujía por una tormenta que se avecinaba. El joven estudiante preparo el desayuno y suficiente comida para su hermana.


Aquel día fue uno bastante normal, hacia frio y a los estudiantes se les helaron los huesos durante las clases deportivas. Finalizaron sus actividades y Jhuen era el encargado de guardar los balones de futbol; debido a esa tarea le era permitido llegar tarde a su próxima clase. Recogió su mochila del casillero y antes de salir su teléfono comenzó a sonar.


— Diga — atendió al llamado.
— Hola Jhuen.
— ¡Señor Erick!, es una sorpresa que me llame durante la escuela.
— Si, lo siento, pero necesito que me escuches.
— ¿Sucede algo? — podía sentir la preocupación en la voz de aquel sujeto.
— Sabes que viaje al extranjero para poder pagar el tratamiento de mi hija, logre conseguirle un médico privado… pero los resultados no son buenos. Hana no está mejorando, mi hija no está mejorando.

La llamada se entrecortaba, pero no era por una mala recepción de señal, el padre de Hana trataba de no ahogar su voz en un llanto.

— El médico me informo que no tendrá menos de medio año de vida. Hicimos todo lo que pudimos, pero no logramos salvar su vida… Lo siento Jhuen.
— No… Eres un buen padre y ella lo sabe.
— Tomare un vuelo de regreso mañana en la mañana, quiero estar con ustedes.
— Lo estaremos esperando.


El guardo su teléfono y se disponía salir, pero no pudo caminar. La lagrimas comenzaron recorrer sus mejillas mientras evitaba el deseo de poder gritar, estaba realmente al borde del infortunio, la persona más importante en su vida se iría dentro de poco y era inevitable. Golpeo brutalmente su casillero, el metal quedo torcido y su mano sangraba. Salió del vestíbulo y apenas podía caminar por el pasillo, se reposo de espalda sobre una pared para sentarse en el suelo y abrazar sus rodillas. Lloro como nunca lo había hecho: la promesa que le hizo a su hermana el día anterior, no podría cumplirse.




No volvió a su salón de clases, decidió pedir permiso para retirarse temprano; no dio explicaciones. El día se hacía más largo ya que había decidió tomar el camino más extenso a casa.


Llego a casa y ahí lo esperaba Hana. Sentía que no podía mirarla a la cara y aquella expresión negativa llamo la atención de la joven.


— ¿Sucede algo? — pregunto ella.

Jhuen levanto la mirada he hizo lo que considero lo más lógico posible. Sonrió.

— No pasa nada, hoy pasan la película del hombre araña, preparemos la cena y después la veremos.
— Si.


El chico guardo silencio tanto en palabras y expresión durante la cena y la película, esa alegría era totalmente fingida, era lo mejor que podía hacer, pero decir la verdad era lo peor. La noche había llegado y Hana se durmió sobre el sofá de la estancia, el chico la cubrió con una manta y acaricio su cabello. La hora de fingir se había terminado y estaba a punto de llorar, salió hacia el pasillo para inclinarse sobre la puerta únicamente para derramar más lágrimas.


Hana podía escuchar los susurros del llanto de su hermano. Sabía que esa expresión en su rostro era falsa.



En la mañana siguiente fue a la escuela y las clases habían terminado tarde ya que los exámenes escolares estaban cerca. Caminaba apresuradamente a casa por las calles vacías del pueblo para disfrutar del fin de semana en compañía de su hermana. Sus pocos ánimos se vinieron abajo al ver a un trio de lo que podría llamar desgraciados. Delincuentes comunes molestaban a un vagabundo que sostenía una bolsa de botellas plásticas.


— Viejo préstame unos cuantos dólares — El jefe del grupo, el más gruñón y gordo parecía dispuesto maltratarlo.
— Pedirle dinero a un sujeto como yo — El vagabundo le respondió sin temor alguno— No creo que seas de los sujetos que les gusta robar, sino un simple idiota que abusa de los demás para enorgullecer su estupidez.
— ¡¿Que dijiste basura?! — Le tumbo a la fuerza la bolsa de botellas.

Jhuen sintió un enorme trago amargo en su garganta el mirar la escena, sabía que no podía serle de ayuda ante esos matones y que tomar otro camino era la mejor opción. No lo pensó dos veces y sus pies se movieron.

—Escúchame viejo, el dinero que recaudes por recoger esas botellas será mío, entendido— Amenazo con severa agresividad mientras tomo el cuello del abrigo de la víctima.
—No me gusta tu actitud — respondió con frialdad.


Su mirada no estaba asustada, al contrario, estaba realmente irritado por su actitud. Preparaba su puño he iba a golpear a su agresor.

— Alto — La voz de Jhuen llamo la atención de todos.
— ¿Y este mocoso? — El matón soltó al viejo — ¿Quién eres un héroe o un estúpido?
— Yo…— No pudo hablar, sus rodillas le temblaban tanto que no sabía si se desmayaría. No tenía la fuerza ni coraje para actuar como un héroe, así que hizo lo que pareció correcto.

Tomo su mochila y de ella saco algo de dinero.

— Les daré dinero… 80 billetes, serán suyos pero por favor déjenlo en paz.

El gordo era como una abeja ante algo dulce. Le arrebato con fuerza los billetes y seguidamente los contos. Para el viejo era visible todo el miedo que traía el joven.

— No quiero pelea, es un trato justo— Añadió.
— Bien mocoso, muy bien me parece un trato justo, pero no la cantidad correcta.
—¿Qué?
—Me lo pensare por 100 billetes.
—N-no tengo más dinero.
— Entonces haces mal — Le dijo al darle una bofetada en la cara — Quieres comprarme con esta mísera cantidad de dinero.


Jhuen se había metido en un serio problema que parecía no tener salida, se maldijo por hacer algo estúpido, no había salida al darse cuenta que el gordo intento darle un golpe en la cara. Reaccionó por instinto esquivado el golpe y se dispuso a contratacar de la misma manera. Jamás en su vida había tenido una pelea seria y eso fue un grave problema, aquel golpe no tenía suficiente fuerza porque el abusivo atrapo su puño.


Estaba molesto con él, tanto que le dio un fuerte puñetazo en el estómago y antes de poder siquiera reaccionar, recibió aquel golpe en el rostro que había esquivado. Jhuen estaba en el suelo y al viejo eso le molesto.

— Levántate mocoso— pisoteo la cabeza del chico sobre el pasto — Mañana me traerás los 100 billetes, me oíste.

El joven estaba tan asustado que lagrimas comenzaban a recorrer su rostro. Sabía que, si no lo mataban, lo golpearían si lo volverían a ver.

— Suficiente — el vagabundo intervino quien atrajo la atención de todos.
— Estorbas — El matón trato de darle un golpe y antes de poder tocarlo, sintió un fuerte rodillazo en el estómago.
— Te dije que fue suficiente.

Sus amigos notaron dicha acción y no se quedaron de manos cruzadas, uno de ellos intento darle una patada en la cabeza. El viejo como todo un experto en kung fu, se agacho y tomo de la pierna al sujeto para arrojarlo contra su compañero. Fue un golpe tan fuerte que tumbo a ambos. El jefe de la pandilla furioso arremetió contra su víctima y este atrapo el brazo como si de una pelota de béisbol se tratase. Presiono y trituro el puño el granuja el cual no tuvo tiempo de gritar porque el anciano lo tiro del brazo lanzándolo contra sus compañeros.

Como un superhéroe había acabado con los malhechores sin esfuerzo alguno, aquella paliza era suficiente por ahora. Tomo sus cosas del suelo y decidió ayudar al chico.

— ¿Estas bien? — preguntaba mientras lo levantaba. El chico no respondía debido al dolor y lo mejor que hicieron fue marcharse a un lugar mejor.


Caminaron por algunos minutos saliendo de la calle y adentrándose en el bosque cercano, Jhuen pudo darse cuenta que seguían el sendero donde veía ese letrero que solía ignorar todos los días. Llegaron a la cima de la colina

Aquel viejo se adentró en una choza de aspecto rupestre. Era extraña ya que las paredes tenían gran parte de ellas cubiertas de ramas y hojas verdes, como si llevara años construida. Una casa de cuentos de hadas en medio del bosque, bastante extraña pero a la vez linda, sostenía en su puerta un letrero de “Cerrado”. El viejo no parecía mala persona así que decidió aceptar su invitación.

Al entrar en la morada el lugar estaba algo desordenado, pero no parecía una casa de locos, tenía un estante de libros algo desordenada y una mesa con materiales de escritura y dibujo. Decidió sentarse en la mesa principal ya que aún le dolía el cuerpo.

— Te preparare algo para el dolor.
— Lamento molestarlo — trato de disculparse mientras el viejo encendía su vieja estufa. El chico observo más detenidamente aquella morada. Sobre la mesa se encontraba el libro favorito de su hermana. Lo agarro.
— Aquí tienes — coloco una taza de agua caliente frente a al chico. Se acercó a uno de sus percheros donde saco un frasco con un líquido brillante azul, coloco una gota sobre el agua caliente y este emitió un leve vapor — Vamos bébelo.

Apenas conocía a ese sujeto y aceptar aquel regalo era demasiado apresurado para tener confianza, talvez eran drogas o veneno lo que le había puesto en el vaso.

— Lo siento, tengo que irme — Puso la taza sobre la mesa mientras se ponía en pie.
— Ja ja, si creo que te entiendo — dijo entre carcajadas — Está bien que desconfíes de alguien que penas conociste, pero confía un poco en mí, si no quieres beberlo solo olfatéalo un poco.


Con algo de desconfianza Jhuen decidió olfatear el contenido. El aroma más dulce que nunca había sentido estaba tocando su nariz. Lo estremeció.

—Dime niño ¿Cómo están tus heridas?


Tras despistar el olor de su nariz, el dolor muscular casi había desaparecido, jamás en su vida se había sentido así. Decidió beber un pequeño bocado. Su lengua se retorció debido al amargo sabor del contenido. El viejo continúo riendo mientras Jhuen pudo pasar aquel bocado amargo. Fue la sensación más extraña de su vida y el dolor desapareció de inmediato, pero lo que más le sorprendía era que el moretón en su mejilla parecía nunca haber estado ahí.

—¿Que es esta cosa?
— Es un remedio mágico.
— ¿Mágico? La magia no existe.
— Es raro que me digas eso aun cuando tomaste ese libro de fantasía — agarro el libro y le dio una pequeña revisada
— Solo me pareció una extraña coincidencia— Sus pensamientos pesimistas lo invadieron— Un caballero que derrota a un dragón y él le concede un deseo. Todo suena tan ilógico y absurdo.
— Algo malo debe de haberte pasado para que hables tan negativamente de un libro como este — Se acercó
— Vamos puedes contarle tus problemas a este viejo.


Era demasiado pronto para confiar en aquel extraño, pero decirle no afectaría en mucho su situación actual.

— Recibí una mala noticia y eso no me ha dejado pensar bien estos días — Volvió a mirar el libro y dijo seriamente — Si esta historia fuera real, haría lo que fuera por ese deseo.
— Sabes me recuerdas a alguien que conocí hace mucho tiempo —alejándose, el anciano preparaba otra taza de medicina — Una persona muy loca, y para tranquilizarla le di algo muy especial — uso la taza sobre la mesa y en ella agrego una especie de hoja dorada, la cual se disolvió inmediatamente — Un té de escama de dragón.
— Enserio —dijo escépticamente.
— Es para el estrés, bébelo.

El chico bebió el contenido y era más suave que la amarga medicina que había probado.

— Lo siento señor, tengo que irme — Se disponía a salir.
—Es muy pronto para partir, pero si así lo deseas — El viejo comenzó a buscar entre la cantidad de objetos de su estante, coloco varias cosas sobre la mesa, entre ellas cosas simples como hojas viejas y libros sucios. Algo que a Jhuen llamo su atención fue una caja metálica que al agarrarla podía sentir el olor a plomo.

El vagabundo coloco en una bolsa algunos frascos con hierbas; le mostro una pequeña navaja de doble filo y agrego la caja metálica, todo en la bolsa.
—Dijiste que harías lo que fuera por tener un deseo, entonces demuéstralo — Le abrió la puerta de su morada y le entregaba el saco— Esto es un regalo, por haberme ayudado, y si deseas puedes visitarme cuando quieras.

Cerro la puerta y dejo a Jhuen con tantas preguntas y respuestas confusas, talvez solo era aún viejo loco, fue lo que pensó cuando guardo la bolsa que le dio en su mochila y decidió marcharse al notar que el sol casi se ocultaba.

Decidió volver al camino, pero pensó en recorrer la montaña y evitar encontrarse con los abusones que dejo atrás. Salió hacia el pueblo y comenzó a correr. Estaba a pocos minutos de llegar a casa, pero se detuvo frente a una panadería; no era el dulce aroma del pan por el cual miraba el cristal del bazar, sino el hecho de que su herida realmente había desaparecido. Tenía tantas preguntas que hacer, pero las ignoro al sentir que su celular comenzaba a sonar. Un enorme escalofrío recorrió su cuerpo después de responder el llamado. Comenzó a correr desesperadamente.


Atravesó la puerta de casa y al llegar al pasillo, sobre el sofá se encontró a una mujer me edad mayor, era su vecina quien se veía algo alterada. Recibió una explicación rápida del motivo de su llamada. Hana había sufrido un fuerte desmayo debido a la falta de su medicamente, explico que la había encontrado desmayada un par de cuadras lejos de ahí y que había tratado de contactarlo para mantenerlo informado. Jhuen descuido a su hermana y se sentía como basura al cometer semejante error. Subió de inmediato a su habitación y al entrar ahí estaba ella reposando en cama. Toco su frente y tenía una severa fiebre. Busco entre las cosas de su escritorio, reviso los medicamentos y memorizo lo que necesitaba.

— Perdóname Hana — Estaba apunto de romper en llanto mientras sujeto la mano de la chica — dije que siempre iba a estar a tu lado. Lo siento.
— No, no es tu culpa — Alcanzo a susurrar mientras abría los ojos — Es mía por ser así… por ser una carga para ti. Perdón.


Hana no era una chica que se mostrara negativa ante su situación, era frágil en cuerpo pero no en espíritu, siempre mostraba esa sonrisa carismática y era la misma que mostraba en aquella situación mientras sostenía con fuerza de la mano de su hermano. Sus palabras lo atravesaron como un trago amargo.

— No eres una carga para mí — presiono con más fuerza su mano — Yo siempre voy a cuidar de ti.

Tras soltarla, encontró en su mochila suficiente dinero en la billetera para la medicación. Salió de la habitación.

El chico bajo del segundo piso y se encontró la señora Doroti, quien le dijo que tenga cuidado de camino hacia la farmacia y que no se preocupara tanto ya que le prepararía una de sus bebidas de hierbas medicinales. Acepto mientras salió de su casa a toda prisa.



Había tardado al menos una hora y media en tomar el autobús y llegara hacia la ciudad directo en la clínica en donde Hana recibía atención, logro conseguir la medicación necesaria y se disponía volver a casa. Sabía que tardaría mucho si regresaba caminando, pero la estación de autobús solía tener largos retrasos esos días. Decidió usara el tranvía, no era tan rápido, pero nunca se retrasaban, el transporte más preciso de esa ciudad.


Estaba a punto de llegar a la estación y antes de poder sentir algo de calma, todo fue derrumbada al tener la peor de las suertes. Los matones que lo había golpeado, se encontraban en la estación bebiendo cervezas que probablemente le robaron a alguien. Se había acercado hacia ellos sin haberlos reconocido. Se dispuso a regresar, pero accidentalmente pateo una lata de cerveza que probablemente fueron ellos quienes la dejaron ahí. Se percataron de su presencia.

— Maldición — Susurro mientras retrocedió rápidamente.


Apenas dio un paso y chocó contra una persona. El miedo no fue lo único que lo ataco en ese instante, sino que el jefe de la pandilla sujeto fuertemente el cuello de su camisa.

— Es mi día de suerte — Decía mientras lo arrastraba hacia donde se encontraban sus compañeros sujetándolo fuerte mente del cuello.

Jhuen trataba de liberarse, pero era un fuerte agarre. El tipo lo lanzo contra el suelo sirviéndolo en bandeja de plata a sus camaradas.

— Por favor, no, no hagamos esto, hay que tomarlo con calma.
— Primero tu amigo nos golpea y ahora me pides que me calme — El sujeto estaba realmente irritado tanto que escupía mientras pronunciaba sus palabras — NIÑO QUIERO MI DINERO.
— N-no, no lo tengo —El dinero lo había gastado en los medicamentos para su hermana y sujeto su mochila con fuerza esperando no perderla.


Sabía que el sujeto no lo dejaría escapar después de darle una paliza y que posiblemente iría al hospital, o peor, a una la morgue. Ir con Hana ero todo lo que importaba.


Las luces de la estación señalaban que el tranvía estaba a punto de llegar a la estación y el chico miro su reloj, se le ocurrió un plan de escape y eso era darlo todo en esa situación.

— Así que no tienes mi dinero, dime que debo hacer contigo — saco una navaja de su bolsillo y no parecía estar jugando.

Sus compañeros sujetaron al chico mientras su jefe coloco el filoso cuchillo sobre su mejilla.
— De ahora en adelante tu harás lo que te diga, trabajaras para mí, Entendido.
— E-entendido — Alcanzo a responder mientras sus labios temblaban del miedo.

El sonido del vehículo se hacía más fuerte mientras se acercaba a la estación.

— Aun tengo el dinero en mi mochila.

Los tipos lo soltaron para recibir el dinero.

Jhuen era un sujeto que evitaba el conflicto, pero también era alguien que nunca se dejaría dominar por personas así.


Presiono su puño con fuerza aventó su mochila hacia el líder del grupo. Giro su brazo y le dio un fuerte codazo a el sujeto que estaba a su derecha y antes de que el líder y su amigo reaccionaran, Jhuen agarro una de las botellas de cerveza y se la aventó directo en la cara al jefe de la pandilla; la botella logro golpearle en la nariz y soltó la mochila. Su otro camarada intento atraparlo y antes de poder ponerle las manos encima, fue impactado por una fuerte patada en la entre pierna. Los delincuentes estaban en el suelo y el tren estaba muy cerca. Tomo su mochila.

— A donde crees que vas — el tipo gordo quien sangraba por la nariz atrapo de la mochila al chico quien estaba a punto de lanzarse a los rieles del tren.
— No te la lleves — El joven forcejeo al sentir que su mochila estaba siendo arrebatada.

Uso no solo la adrenalina que sentía, sino toda la fuerza que podía tener para lograr recuperar los medicamentos de su hermana. Logro quitársela y caía hacia los rieles del tren.

Su tiempo comenzó a detenerse, lentamente todo a su alrededor comenzaba a moverse más lento y lo único que pudo mirar con atención fue ver que el tren estaba a tan solo un metro cerca del él. Su plan de escape había funcionado, pero salió fuera de tiempo. Lentamente el tren se acercaba e iba a arrollarlo.




—Tengo mucha tarea el día de hoy, Cumplir 19 y estudiar en la universidad es un dolor de cabeza. Y jamás pensé que este sería mi último día de vida, aun había muchas cosas que quería hacer…Lo siento Hana… creo que…


 
Este es mi destino




El fuerte sonido del tren se escuchó en la estación.








Las aguas frías de un riachuelo, golpeaban las piernas de una persona que parecía estar inconsciente sobre la orilla, esas piernas eran de Jhuen.


— HAAAAAAA— grito mientras despertó totalmente agitado y atormentado.


— HAAAAAAA— grito mientras despertó totalmente agitado y atormentado. Se puso en pie y tropezó contra una roca del rio; comenzó a orientarse mientras salía del agua, se hecho de rodillas sobre el pasto para calmarse.


Espero a que su respiración se controlara. Su primera impresión fue darse cuenta de que el sol estaba en medio cielo, a pesar de que hace poco había anochecido. Se puso en pie y lentamente se dio cuenta de que no se encontraba en su pueblo natal y lo que veía era un mundo totalmente diferente; a primera vista la gran ciudad vecina había sido remplazada por enormes bosques y empinadas montañas. En el camino había un letrero que decía “Ciudad Anegror.


¡¿Qué?¡… ¿Dónde estoy?





 
LA TIERRA AL BORDE DEL CATACLISMO
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#2
[Imagen: VFXjYkv.jpg]
Capítulo 1

La humedad del valle y el fuerte calor hacían que el chico sudara mientras caminaba por un camino de tierra, era la única pista que tenía para llegar hacia la ciudad o su pueblo natal, pero mientras más caminaba, menos reconocía el paisaje.
No podía pensar en una explicación lógica del porque había terminado en aquel extenso bosque, su única y absurda explicación era que el tren lo arrastro hasta ahí, pero era completamente ridículo ya que su trayectoria nunca se alejaba de la civilización.
Comenzó a escuchar un ruido de una especia de vehículo acercarse y detrás de él, logro divisar una carroza impulsada por caballos.

— Oiga, ¿Puede ayudarme? — dijo mientras dejo que la carroza se acercara.
Aquel animo de recibir ayuda y encontrar una ruta para volver a casa fue completamente destrozada al ver al tripulante de la carroza.
— ¿Que estás haciendo aquí? — pregunto el piloto.

El ser que conducía el carruaje era un hombre lobo con ropas campesinas, un ser que impacto a Jhuen el cual no podía pronunciar una palabra al verlo; lo único que pensó es que el irresistible calor le estaba provocando alucinaciones, su rostro se comenzaba a poner pálido.

— No dices nada he, entonces quítate del camino — el lobo tiro de las riendas de los caballos que casi golpean al joven.
— No, espere — recobro el sentido y trato de conseguir transporte.
La carroza se alejaba y dado que arrastraba una segunda cabina el chico logro aferrarse y subir en ella. El vehículo llevaba paja y leñas, dedujo que lo llevarían a un posible pueblo campesino, pero lo que más le preocupaba es que si lo que había visto fue real; dejo de pensar en eso al llegar a la conclusión de que el calor y cansancio afectaba su sentido común.

La carroza recorrió un largo camino, así lo veía ya que no se movía a la velocidad de un automóvil normal; obtenía beneficio y el alivio de no sentir dolor en los pies de seguir caminando, incluso aprovecho para mirar con mejor atención el paisaje que le rodeaba. Extensos bosques con enormes árboles y hermosas montañas verdes con lugares tan atractivos. Logro entender que en donde quiera que se encontrara, estaba muy lejos de casa.

El sol tardaría al menos una hora para ocultarse y era una preocupación, no tenía un lugar donde pasar la noche; al menos esa idea comenzó a preocuparle menos cuando vio que la carroza comenzaba a allegar a lo que parecía ser la ciudad.

— ¿Qué es eso? — se cuestionó al ver enormes paredes de ladrillo y piedra, una enorme muralla parecía rodear toda la localidad — ¿El viejo Trump está haciendo de las suyas por aquí?

Estaba impresionado por la enorme construcción, se hacía más grande mientras el trasporte llegaba a las puertas de la ciudad. En la entrada se podía ver personas que portaban armaduras de guerra, posibles guardias de aduana que controlaban a las personas y cosas que accedían a la ciudad. Jhuen siendo un polizonte agarro los cargamentos de paja y leña mientras se cubrió con ellas.Los soldados echaron un pequeño vistazo al cargamento sin notar nada raro e inusual. Dejaron pasar al carruaje.

El polizonte se mantuvo oculto y temeroso mientras la carroza seguía en movimiento, pero parecía moverse más lento; era el momento de escapar. Quitándose la madera y ramas de encima aprovecho la lentitud del vehículo para saltar y caer sobre un camino de piedras.
— Creo que tuve suerte — decía mientras se quitaba la paja del cabello.
Miro a su alrededor y parecía haber llegado a una ciudad comercial, había carrozas que llevaban productos de todo tipo, alimentos, ropa y artesanías. Nada de eso le impresiono, lo único que lo estremeció fue ver que ninguno de los habitantes de ese lugar tenia apariencia humana. Un mundo lleno de seres dignos de cuentos de fantasía era todo lo que le rodeaba. Lobos en dos patas, hombres pequeños y barbudos vendiendo telas, grandes felinos vistiendo ropas humanas y carrosas impulsadas no solo por caballos sino por lagartos gigantes.

¡No hay duda alguna! — decía mientras caminaba por las ciudades — ¡Esto tiene que ser un sueño!

Camino tan confundido al intentar razonar si lo que veía era real o no, tanto que chocaba contra los habitantes que se ponían en su camino, algunos se enojaban y otros simplemente lo ignoraban, pero Jhuen era el único que eso realmente no le importaba; lo que mantenía su mente centrada era que no había ningún habitante que pareciera ser un humano en el pueblo.

Después de pasar algunas cuadras de la ciudad su estómago comenzaba a rugir.
Es increíble que en un sueño el hambre se sienta tan real — miro a los alrededores y algunos puestos ofrecían frutas y verduras frescas, pero se limitaba a hablar con los comerciantes, no parecían ser amables por la incomprensión de expresiones en sus rostros animales.


El hambre fue despistada por un olor demasiado familiar, olor a chocolate, un olor que provenía de un puesto comercial que parecía vender hierbas y plantas medicinales; habría optado por alejarse, pero llamo toda su atención al ver que el vendedor parecía un humano a simple vista. Se acercó aun con desconfianza y pudo ver que el olor a chocolate era una mata de cacao que estaba siendo quemada en una pequeña hoguera.

— ¿Que se te ofrece esclavo? — Pregunto el comerciante

La expresión “esclavo” latoso al chico, aunque eso no era lo más transcendental.

— Dígame… ¿Que es este lugar?
— Que pregunta es esa — se molestó — Estas en la capital comercial Anegror, ¿Acaso te perdiste de tu amo, o has estado bebiendo?
— ¡¿Anegror?!
— Si, y si estas ebrio mejor lárgate de aquí — trato de ahuyentarlo siendo severo — Tengo que irme antes de que anochezca.
— No, no espere señor, solo quiero algo de comida — miro los productos y vio algunas manzanas frescas — Quiero esas.
— Esta bien, son 50 monedas de plata.

La cantidad le pareció exagerada para unas cuantas frutas, era normal al no conocer el sistema monetario del lugar.

— 50 monedas, ¿Le parecen bien estas? — de su bolsillo saco una moneda americana de 50 centavos.
— ¿Qué es esto?, ni siquiera se parece a una moneda ordinaria.
— Es americana, ¿No la conoce?
— Tu plata no es válido— le aventó la moneda — Lárgate con tu falso dinero.

Se notaba que el mercader quería alejarlo, Jhuen al saber que no le haría caso busco algo en su mochila para intentar hacer un trueque. Entre las cosas que traía en su mochila saco inconscientemente uno de los frascos de hierba que aquel vagabundo le dio.

— Alto ahí chico— dijo el proveedor — Eso que tras en el frasco, déjame verlo.

Decidió mostrarle el frasco y el viejo abrió los ojos como si hubiera visto oro.

—¡Hierbas Cannabis! ¿De dónde las sacaste?
— Me las regalo un viejo loco.
—¡¿Te las regalaron?!, no es posible— el comerciante tomo las frutas que el chico quería — Son tuyas si me das las hierbas.

Jhuen se dio cuenta del rápido cambio de actitud y la propuesta inmediata del vendedor, parecía demasiado interesado en las hierbas porque no le quitaba los ojos de encima. Miro con atención los frascos en su bolsa y en ellas pudo ver que las plantas que contenían eran del tipo medicinal.

— No las quiero, se me antoja algo más, buscare en otra parte.
— No, no hagas eso— lo oprimió fuertemente de los hombros para no dejarlo escapar —Está bien, te daré 5 monedas de oro por el frasco.

Al escuchar la palabra oro, dedujo que lo que traía era tan valioso como para valer su precio en oro. El trato parecía bueno, pero tenía algo más en mente.

— Le daré el frasco, solo si me consigue comida y un lugar en donde pasar la noche.
— Esclavo, no me gusta ser tan amable con los humanos.
— Tengo más de estas hierbas — le mostro la mochila dejando boquiabierto al sujeto.


El comerciante empaqueto y guardo su mercancía en una carroza para ir a casa, Jhuen decidió seguirlo porque el trato estaba hecho. El viejo mercader jalaba de su propia carroza mientras caminaban por la ciudad, la noche ya se había presentado mientras llegaron a las zonas más alejadas del pueblo, donde no había mucha población y las casas parecían algo abandonadas. Un barrio pobre a primera vista, eso pensaba Jhuen.

Llegaron una pequeña chozuela, el comerciante dejo su carroza en un cobertizo pequeño e inmediatamente ingresaron a la cabaña, al entrar el olor a estofado se podía percibir en el aire abriéndole el apetito al chico.

— Llegaste tío Bartrack — dijo un joven adolecente quien preparaba la comida.
— La cena de hoy huele apetitosa Looker — decía mientras se dejó caer sobre una silla del comedor.

Jhuen algo incómodo decidió acercarse lentamente.

— Tenemos visitas esa noche — el joven cocinero escucho el chillido de la madera que Jhuen provocaba al caminar — Es raro que el tío Bartrack traiga a alguien a casa.
— Lamento interrumpir — se disculpaba, pero le parecía extraño que el joven no se volteara ni siquiera a mirarlo, tenía su vista completamente en la cocina. Decidió sentarse.
— No hay problema— el joven se acercó con dos vasijas de comida las cuales sirvió sobre la mesa.

Jhuen no pudo dar gracias porque estaba atónito, el joven tenía una venda en sus ojos; entendió que no lo había mirado porque no podía ver nada.

— Gra-Gracias — apenas alcanzo a decir, entonces decidió actuar como siempre lo ha hecho— No, no tienes que hacer esto, yo te ayu…
—No te preocupes — el joven ciego sonreía — El que no pueda ver nada no significa que sea un inútil, bueno lo era antes, pero gracias a la magia del tío Bartrack puedo hacer las cosas por mí mismo.
— ¿Magia?
— Si, aunque no lo parezca, es un gran hechicero — Sirvió otro plato de comida — Le llevare su cena a Sayumi — salió de casa.
— No entiendo que pasa.
— Humano no me digas que aun estas ebrio — Bartrack saboreaba el estofado.

El supuesto humano decidió probar el estofado y su lengua salto de felicidad al sentir el delicioso sabor de la comida.


Durante la cena el chico trato de explicarle a Bartrack de dónde provenía, incluso le mostro las cosas que llevaba consigo, desde su ropa, celular y hasta sus cuadernos con sus tareas.

— Déjame ver si entendí — hablo el mercader viendo el reloj que Jhuen le había prestado — Según todo esto, vienes de otro mundo donde hay otra cultura y no existen los seres con pelos que caminan en dos patas.
— En realidad los hay, pero son más pequeños y no hablan.
— No, no te creo.
— Tío, revisa su brazo — dijo el joven ciego quien había regresado y escucho parte de la historia.

Bartrack tomo la mano del chico y la reviso de arriba abajo. Se sorprendió al no encontrar nada inusual.

— Quizás tu historia no es tan loca, no tienes una marca de esclavitud.

El chico de otro mundo estaba confundido.

— Todos los humanos tienen una marca de esclavitud en el brazo— Añadió el joven si ojos — Es completamente imposible que no tengas una.
— No entiendo nada de lo que dicen— el chico comenzaba perder el sentido común — Hay humanos bestias por todas partes y no conocen los celulares ni el internet, para mí esto no es más que un loco sueño.
— De acuerdo de acuerdo — Bartrack agarro una un jarrón de la cual se sirvió un vaso de licor — Quieres saber que es este lugar, te lo narrare solo porque me gusta contar historias — le sirvió un trago al chico, pero inmediatamente él se negó a beberlo.
—La historia de esta tierra es demasiado antigua, nadie sabe lo que sucedió antes de que los dragones aparecieran.
— ¿Dragones?
— Lo único que sé es que los dragones eran las criaturas más poderosas y temidas que gobernaban en esta tierra que era dominada por humanos, se decía que protegían una fuerza que era la fuente de su poderío y durante las guerras la fuente de su poder se extravió; esa fuerza fue reclamada por otras especies, criaturas que vivían en los bosques se lamentaron de la magia dragón y obtuvieron poder transformándose en grandes bestias con poderes inimaginables. Humanos y bestias unieron fuerzas para acabar con los dragones; no eran suficientemente fuertes, pero lograron ganar muchas batallas.

Cuando Jhuen escuchaba la narración, le sorprendía que muchas cosas eran similares al libro favorito de Hana.

Fueron cientos de años en guerra hasta que un día todo cambio. De la nada aparecieron varios seres tan poderosos como los dragones, varias razas diferentes a los humanos o las bestias llegaron hasta este mundo, las llamaron razas puras y celestiales.

— Ángeles, Hadas, Elfos y Enanos— alcanzo a decir el huésped.
— ¿Qué quiere decir con eso? — pregunto el cocinero.
—Si te refieres a los Angeloids, Heidas, Herfios, Enanors, creo que hablamos de la misma cosa.

Jhuen no comprendía como era que las historia que el sujeto relataba tenía mucho parecido a la historia que leía con Hanna cuando eran niños, consideraba demasiada coincidencia.

— ¿Que paso cuando esas rasas aparecieron?
— Simple, todos unieron fuerzas y aniquilaron a todos los dragones, pero había rumores de que algunos se escondieron y otros desaparecieron— terminaba su vaso de licor — La historia es más clara desde ahí. Después de la guerra y de que las poblaciones se recuperaran; lo principal fue que los humanos encontraron la fuente de poder de los dragones, y la ocultaron. Cuando la paz llego, la humanidad tomo control de los gobiernos enseñándoles a las demás especies sobre su mundo, maneras de crear ciudades y las mejores fuentes de alimento a su propia manera, algunas especies aprendieron rápido, otras solo quisieron ser independientes, pero la humanidad estuvo a la cima por el increíble poder del conocimiento.
— Es común en los gobiernos — dijo el chico — La mejor manera de tener progreso es dejarlo en manos de quienes saben manejar los recursos o el poder para hacer lo que el pueblo necesita— Jhuen pensó más detenidamente — Pero la verdadera razón fue porque este mundo era completamente desconocido para las demás razas y no sabían cómo manejar los recursos y alimento que habían.
— Creo que era algo obvio, pero ¿Cómo sabes esas cosas?
— Conozco una historia parecida — seguía algo confundido — Podría continuar
— Si, fue gracias a todo eso que el mundo se recuperó más rápido borrando todo rastro de las guerras; se formaron varios reinos gobernados por humanos y también los independientes que fueron reinados por otras razas, pero la humanidad era la cabeza del gobierno. Pero esa paz termino muy pronto
— ¿Qué paso?
—Ambición, la humanidad se volvió codiciosa tanto que hizo algo terrible, cometió traición hacia las demás clases; las convirtieron en esclavos. Suena absurdo porque la humanidad era la más débil que todas las demás razas, pero eso sucedió porque los humanos firmaron un pacto con una quinta raza que apareció poco después de la última guerra contra los dragones. Los llamados Demonarcks.
—Eso no estaba en el libroJhuen susurro
— Una especie temible y tan poderosa como las 4 razas juntas, se mantuvieron escondidos y protegieron a los gobernantes humanos desde las sombras, dándoles el misterioso poder para someter y explotar a sus pueblos en los trabajos, o simplemente las enviaban a morir en la conquista de otras tierras. Pero esa alianza no duro mucho, la quinta raza despreciaba tanto a los humanos como a las demás clases. Cuando los Demonarcks finalmente decidieron traicionarlos, salieron de su escondite y todos los reinos entraron en completo caos. Mala suerte para los humanos, no podían defenderse porque ya eran traidores y todos los estaban cazando. Varios gobernantes y traidores fueron masacrados, anunciando una nueva guerra entre los reinos y los Demonarcks. Ante la desesperación y la falta de poder, la humanidad tenía una última carta en sus manos.
— La magia dragón.
— La habían escondido en la capital de esta nación, Neriny era el mejor de los reinos, sin discriminación ni abuso de autoridad, era gobernado por la hija del rey Camerus, la princesa Hélina, una mujer justa y noble que paso toda su vida creando el país perfecto, un lugar donde todos podían vivir y compartir plenamente. Paso toda su vida ocultando la magia dragón; desgraciadamente las demás naciones que eran gobernadas por humanos estaban al corriente. Sabían que la princesa no les daría ese poder para la guerra, así que tomaron como blanco la capital y robaron la magia de los dragones; fue un ataque sorpresa haciendo inevitable que las personas inocentes murieran. Los humanos huyeron de sus reinos y se agruparon hacia el norte, ciudad Dorinan, ocultaron la magia e intentaron controlarla, pero el ataque sorpresa a la capital despertó la ira de todos los países. No se formó una alianza, se formó una guerra por el control del poder y cuando se enteraron que los humanos se estaban apoderado de él.
— ¿Los…asesinaron? — pregunto con temor y el comerciante rio.
— Fue una masacre, las calles de Dorinan se pintaron todas de sangre, apenas y tuvieron compasión en no matar a todos, pero la humanidad fue casi aniquilada de la noche a la mañana. La guerra fue cruel y mato todo a su paso, todas las razas se mataron unas a otras por el control de la magia dragón, una guerra que consumió a todos sus guerreros. Solo los más fuertes sobrevivieron y los más fuertes fueron la peor raza que pudo adueñarse de ese poderío. Los Demonarcks fueron los primeros apoderarse de ella. Según la leyenda el primer Demonark que se adueñó de la magia dragón, obtuvo tanto poder que su cuerpo se transformó en el de un colosal dragón que destruyo a casi toda la ciudad con solo un rugido.
— Esas cosas no estaba en el libro — Jhuen volvió a susurrar —¿Que paso después?
—No lo sé, algunos dicen que una estrella apareció desde el cielo y se estrelló contra la magia dragón destruyéndola por completo y todo el poder que había liberado desapareció de la faz del mundo… O eso pensaron.
— ¿Qué quiere decir?
— Cuando ese poder se destruyó, se desvaneció en el cielo, pero hace ya muchos años que ha estado volviendo a casa.
— No lo entiendo.
— Porque no lo vez por ti mismo —Señalo una ventana y la curiosidad de Jhuen lo venzo, se acercó y miro por el cristal, la oscuridad de la noche no era tan negra porque un brillante destello luminoso salía desde el espacio y parecía desaparecer en alguna parte de la tierra.
— ¡¿Qué es eso?!
— La magia dragón, aunque algunos solo prefieren llamarle “el cataclismo”
—¿Por qué?
— Porque esa cosa solo trae muerte y destrucción en donde quiera que este — Bartrack termino su botella de licor —Para resumírtelo todo, esta tierra siempre estuvo en guerra y siempre que alguien se apodera del cataclismo, se autoproclamara como rey de todo lo que le rodea, lo humanos lo fueron, pero ahora los Demonarcks son nuestros adalides y gobernantes, ellos son peores y más crueles de lo que fueron los humanos, llevamos muchos años en paz, pero vivimos bajo una tiranía de conquista.

Jhuen aún estaba asombrado por la luz vertical, era como una cascada que fluía lentamente desde el cielo, tan hermosa y aterradora a la vez.

— Cuando los dragones aparecieron el mundo estallo en guerra — comenzó a murmurar — Al final de la catástrofe un valiente caballero lucho a muerte contra el último de los dragones.
— ¿De que estas hablando?
— Es una vieja historia que conozco, por alguna razón esa historia tiene similitud con lo que me está diciendo, pero esa historia dice que el caballero fusiono su alma con la del dragón para destruir todo el caos que había en el mundo. Cuando lo hizo la tierra y sus habitantes encontraron finalmente la paz.
— ¡Y crees que yo digo locuras!, mira lo que dices — Bartrack comenzó a reír.
— Es solo que es demasiada coincidencia — comenzó a preocuparse — No puede ser posible, ¿Acaso estoy dentro del libro?

La cordura de Jhuen comenzaba a quebrarse, creer que todo era un sueño era lo que más consideraba lógico y pesaba únicamente en despertar.

— Si eres un visitante de otro mundo o no— Bartrack rio — Solo se me ocurre decirte una cosa…

 
Bienvenido a Norinam
 
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[Imagen: T6lvW4j.jpg]
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#3
Es como un isekai, pero este men sera el elegido? Nomas tenemos que ver que le sucede...
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#4
El sonido del llanto de un niño, quien sostenía una hoja de examen con una excelente calificación, inundaba aquella habitación de hospital que estaba vacía.


Capítulo 2

Los primeros rayos de sol atravesaban la vieja puerta del cobertizo, en el que el joven de otro mundo comenzaba a despertar. Había dormido sobre paja y una vieja manta que se encontraba ahí.

— No puede ser — decía mientras se frotaba los ojos — No fue un sueño, realmente no estoy en casa.

A pensar de escuchar la loca historia del mercader y las cosas que había visto, comenzó a captar que todo lo que le rodeaba si era real.

— ¿Que voy a hacer ahora? — se dijo así mismo con preocupación.

Trato de levantarse, pero sintió un gran bulto sobre sus pantalones

—¿Qué es esto? — levanto la cobija rápidamente y ahí se encontraba una joven con aspecto de niña, tenía su cuerpo cubierto con una especie de burka que apenas dejaba ver su rostro. Ella lo estaba abrazando.
— ¡Ah! …!HAAAAAAAAAA!

Aquel grito provoco que las aves salieran volando asustadas de los árboles.


Lentamente aquella niña despertó y al darse cuenta de que Jhuen la estaba mirando de forma asustada, actuó de igual manera; apenas y pudo dar un ligero grito mientras tomo cobija y se cubrió con ella. Comenzó a temblar de miedo.

— ¡¿Oye, quien eres tú?¡ — pregunto mientras se le acerco.
— NO, POR FAVOR, no me lastimes — respondió de inmediato cubriéndose un más con su ropaje.

Era una enredosa situación, aquella niña se comportaba como si hubiera visto un fantasma, su manera de actuar y el rechazo inmediato, daba la impresión de que sufría alguna especie de trauma.

— ¿Que sucede aquí? — Bartrack entro por la puerta y vio la situación; lanzo un suspiro.


Tras el pequeño alboroto, los presentes se dirigieron hacia la cabaña y desayunaron una comida ligera de té y frutas, durante la comida intentaron aclarar las cosas.

— ¿Porque esa niña estaba en el cobertizo?
— Olvide decírtelo — Bartrack tomaba un poco de té — Como no tengo habitaciones para huéspedes, no sabía dónde ponerte.
— ¡¿Qué clase de respuesta es esa?! — dijo algo enojado, entonces miro que la pequeña comía sola en esquina, el ropaje que llevaba, daba la impresión de que parecía una niña que vivía en las calles — ¿Viven juntos?, porque parece estar en una situación deplorable.
— A ella le gusta vestir así, a mí no me importa.
— Pero que dice — se puso de pie de forma molesta —Debería preocuparse por ella.
—Oye, oye — Bartrack se puso serio — Puede que no seas de por aquí, pero quiero que entiendas un par de cosas; yo no soy ni su padre ni estoy a cargo de ello, solo les doy lo necesario para vivir a cambio de que ellos me den lo que quiero.
—¿Usted no es ningún familiar?, ¡no es tío de Looker!
—No, no lo es —Looker intervino— Me gusta decirle así por la hospitalidad que nos dio, es mucho mejor que vivir en las calles.
—Pero no… —Jhuen trato de responder, pero no tenía autoridad ni derecho a opinar en un lugar como ese, decidió no decir nada y aguantar la amargura de la actitud de Bartrack hacia los chicos.
—Como sea — Bartrack agarro una bolsa de suministros y se disponía a marcharse— Saldré por algunas cosas a la ciudad, ¿Que vas a hacer tu?
— Yo… no he pensado en eso.
— Si vas a vivir en este mundo, será mejor que aprendes cómo funcionan las cosas por aquí.
— Ven con nosotros — Looker se quitaba el delantal—Es una buena oportunidad para conocer al pueblo y sus habitantes, Sayumi, tú también deberías acompañarnos.

La pequeña simplemente movió su cabeza en señal de afirmación.

Jhuen no tuvo más remedio que acceder, después de todo no tenía muchas opciones.


Se dirigieron al cobertizo y no tomaron la carroza pequeña sino una más grande, lo suficiente como para llevar pasajeros. Sacaron la pesada carroza y la pusieron en el camino.

—¿Cómo van a llevar esto hacia la ciudad? — pregunto Jhuen con algo de dolor en la espalda.
—Ese no es un problema — Bartrack miro hacia el pastizal de su propiedad y en ella se podía ver a la pequeña quien traía un enorme lagarto con una liana en su hocico. Aquella bestia dejo boquiabierto y asustado a Jhuen.
—¡¿Van a usar eso?!
—Se llama Mina y es muy fuerte como servicial.
—¡Es un lagarto gigante!
—Creo que… no hay de estos de dónde vienes —dijo atando la rienda del animal a la carroza.
—Los hay, pero son más pequeños— se acercó con inseguridad y el animal parecía completamente domesticado, lo entendió porque agacho su cabeza esperando que lo acariciaría, Jhuen sintió la fría y escamosa piel del reptil, era tan impresionante como bello.

Después de cargar todo a la carroza, comenzaron a llegar a la ciudad, Bartrack conducía y Looker le hacía compañía. El chico universitario y la niña iban en la parte de atrás. Sayumi estaba sentada en una esquina, evitaba ante todo tener contacto visual con Jhuen, aquella actitud temerosa le preocupaba, talvez Bartrack abusaba de ella de manera física, eso explicaría por qué tiene esa actitud temerosa y por qué cubre casi todo su cuerpo con esos ropajes, incluso el hecho de que no utilizaba ningún tipo de calzado; lo que más le preocupaba y llamaba su atención era que su cabello cubría completamente su ojo izquierdo. El pensar todo eso le decía que talvez Bartrack no era un buen sujeto después de todo.

Habían llegado a la misma zona de comercios y rápidamente armaron su negocio, el cargamento contenía hierbas de diferentes tipos, algunas que Jhuen desconocía y otras que eran fáciles de reconocer.

No llegaban muchos clientes, pues la mayoría decidían comprar frutas o verduras, la comida era esencial ante todo, eso le hacía preguntarse al chico de otro mundo el por qué aquel viejo preferiría vender esa hierbas y no alimentos.

Pasaron algunas horas y Jhuen quien sentado en una vieja silla de madera miraba de manera atenta a los transeúntes del lugar, sus aspectos animales y de otros tipos llamaban su atención, seguía siendo sorprendente ver criaturas así, sin embargo mientras más lo hacía, pudo darse cuenta de algunas cosas.

— Oye Bartrack, dime una cosa.
—¿Qué quieres saber? — Bartrack trituraba algunas hierbas.
— Si existen 5 razas diferentes a los humanos, porque hay humanos que son mitad animal — Su curiosidad lo llevo a una imaginación mientras hizo una extraña señal con sus manos — Acaso los seres bestias y los humanos hicieron… eso.
—¿Que si copularon? — lo dijo sin sentir vergüenza, al contrario, sintió molestia — Si eso piensas tienes una mente enferma.
—¡No, no, yo no! — bajo la cabeza llena de vergüenza.
— Si puede ser confuso — dijo Looker — Generalmente todas las especies tienen diferentes rasgos, pero las familias son únicas y las especies no pueden mezclarse. Los hombres mitad felinos solo pueden unirse con mujeres felinas, y así para todas las especies.
— Lo entiendo, pero eso no ayuda con mi duda.
— Nuestra historia no es tan clara — decía Bartrack — Algunos dicen que, durante los tiempos de guerra, la hambruna fue el peor factor negativo de las conflagraciones, tanto que algunos se vieron obligados a comer la carne de sus camaradas muertos en batalla. En esos tiempos los humanos fueron aliados de las bestias mágicas de ese entonces, así que cuando devoraron su carne, absolvieron también parte de la magia de los dragones, transformándolos en mitad humano; aunque se dice que algunos abrazaron su lado animal y bueno ese es el resultado — señalo a la mayoría de habitantes de la zona.


— Así que así son la cosas — Jhuen lo comprendía, pero aun tenia preguntas — Que hay de ti, ¿Cómo es que eres un hechicero?
— Los hechizaron fueron humanos, pero ellos también se vieron obligados a recurrir a métodos poco convencionales para las confrontaciones. Hicieron tratos con las razas puras para que les otorgaran poderes, algunos dominaron la magia que se les ofrecía mientras otros solo murieron por no ser dignos de manipular el poder. Los hechiceros son fáciles de reconocer por los sellos en nuestros cuerpos.
—¡Esas marcas! —miro las marcas en el rostro y brazos de Bartrack —Suena a experimentación, entonces son ratas de laboratorio.
—¿Ratas?
—Creo que entiendo lo que trata de decir— Looker rio por el comentario
— Así que un hechicero, y Looker es…
— Un humano cualquiera—dijo el joven ciego.
—Y Sayumi
— Bueno, ella es …
—Looker — Bartrack lo silencio justamente porque un grupo de habitantes paso cerca del puesto, los cuales se alejaron rápidamente — No hables de eso en este lugar.

Dejo ofendido al chico y Jhuen no entendí la situación.

Había llegado el medio día y comieron algo pequeño, algunas frutas y una pequeña porción de sopa que Looker había cocinado, era difícil saber cómo alguien sin vista era tan bueno en la cocina.


El día continuo su marcha, Jhuen continuaba observaba a los personajes de la zona, tratando de conocer muy bien a cada raza. Entre ellas pudo ver mujeres pequeñas y ancianas, más de lo normal, los Enanors eran gente pequeña. Había algunas personas altas con ojeras un poco más grandes de lo normal, tenían la piel clara y eran rubias, todos los Herfios parecían tener el color de cabello rubio. Entre los demás solo había más seres mitad bestias, pero aparte de casi no ver humanos, era extraño no ver más especies en ese pueblo.


No faltaba mucho para que anocheciera y Bartrack ya estaba levantando las cosas de su tienda.

— ¿Hay alguna librería por aquí? — pregunto Jhuen mientras acomodaba algunas cajas.
— En el distrito norte, hay gente confiable por ahí — respondió Bartrack — ¿Quieres algo en especial?
— Me gustaría conocer el idioma y un mapa de este mundo.
—Puedes ir, Sayumi te acompañara, yo tengo que conseguir algunas cosas en la zona este.
—E-está bien — miro a la pequeña —Por favor llévame a ese lugar.

Ella no respondió, solamente oculto más su cabeza con la cogulla que llevaba puesta.

— Ahora qué recuerdo, no traigo dinero.
—No hay problema — Bartrack le entrego una bolsa de monedas — Esto es por las hierbas que me diste.
—¡Tío, espera! — Looker parecía preocupado — Creo que no es buena idea que alguien sin marca vaya hasta la zona norte.
—Tienes razón, oye Jhuen, si quieres puedo ponerte una marca de esclavitud.
—No gracias, no la quiero — negó inmediatamente.

La palabra esclavo le daba mala vibra y al no conocer totalmente las normas de aquel mundo, negarse fue lo mejor

—No deberías negarte — insistió — El no tener una es un gran riesgo, para los humanos ponerles una marca es muy fácil, podrías terminar siendo un esclavo de alguien a quien no quisieras como amo.

Aquella frase lo lleno de inseguridad, sonaba a que cualquiera podría secuestrarlo y terminar en el peor lugar posible; pero no quería tener una marca de alguien que aún no confiaba en su totalidad.

—¿Hay otra forma?
—Puedo ponerte una temporal— el viejo sugirió y Jhuen accedió.

Los dos chicos mostraron sus brazos y en ellos pudo ver una marca que parecía una escritura en un idioma desconocido. Bartrack susurró algunas palabras y las marcas brillaron junto a los que tatuajes en su cuerpo. Un extraño humo de color azul brillante se postro sobre la palma de Bartrack; era realmente brillante y hermoso, cosa que cautivo a Jhuen.

—Dame tu mano — dijo y Jhuen obedeció.

Juntó su mano con la de Bartrack y esta enseguida su puño comenzó a sentir una fuerte quemadura, aquel dolor desvanecía lentamente y en lugar de dejar una herida, dejo un extraño símbolo de color negro.

—Con eso puedo saber en dónde estás, si estas en peligro la marca me lo dirá.

Aquella acción dejó estupefacto al chico, pudo ver por primera vez un verdadero acto de magia.


Guardaron las cosas y se separaron, Bartrack partió junto con Looker; el plan era regresar dentro de una hora a ese lugar y luego partir a casa antes del anochecer.

Jhuen siguió detrás de Sayumi quien caminaba lentamente. La pequeña realmente le preocupaba al chico, parecía no comer muy bien y el que estuviera descalza era lo inquietaba a un más; intento distraerse mientras observaba los comercios. Se encontraban en la zona de las artesanías, los artículos eran cosas como herramientas de cocina y algunas especias de armas, como espadas y escudos, estaba tan distraído que golpeo con una persona.

— ¡Ah, lo siento! — se disculpó mientras vio que la persona con la que había chocado llevaba una gran manta oscura que cubría todo su cuerpo.

Aquella persona se detuvo y miro a Jhuen con una enorme expresión de seriedad que se podía reflejar en sus ojos. Una mirada brillante en aquellos ojos azules, unos ojos que Jhuen nunca antes había visto en su vida, eran realmente hermosos.

—Fíjate por donde caminas — fue lo que dijo para de inmediato darle la espalda.

Aquel encuentro se sintió de otro mundo, estaba estupefacto por lo que había visto y no podía ni decirle palabra alguna a esa persona, pero no había nada más que decirle. A sus pies pudo ver que había una gran pluma blanca bástate llamativa, la cual recogió sin pensarlo.

—¿Qué extraño?

Guardo la pluma en su bolsillo y miro hacia todos lados, se había separado de Sayumi sin haberse dado cuenta, dio algunos pasos por el camino que estaba siguiendo y logro reconocerla, ella se había detenido frente a un puesto de ropajes y miraba con atención un vestido bástate llamativo, como si quisiese querer llevarlo.

—¿Te gusta? — pregunto mientras se le acerco.
—No, no me gusta — volvió ser córtate con sus palabras y tratar de negar sus deseos — Hay que darnos prisa — dijo mientras comenzó a caminar más rápido.

Habían llegado a una vivienda que sostenía un letrero con una escritura que Jhuen no entendí, un pensamiento extraño recorrió su cabeza ya que parecía algo curioso que, al no entender las escrituras, podía entender el idioma. Entro siguiendo a Sayumi. El lugar estaba lleno de libros, parecía ser la biblioteca del pueblo y la curiosidad de Jhuen actuó como la de un niño, leer era una de los pocos pasatiempos que tenía. Sayumi se acercó hacia la persona encargada quien era un enorme jabalí con ropas artesanales, ella oculto su rostro mientras susurro algunas palabras, el bibliotecario se alejó y mientras Jhuen miraba los libros, agarro uno de ellos y noto algo extraño, algunas de las escrituras le resultaron familiar, había libros similares en aquella choza del viejo a quien ayudo. La razón de terminar en ese mundo comenzaba a tener algo de sentido.

— Vámonos — Sayumi se encontraba detrás del chico y traía un par de libros.

Salieron de la librería y el sol estaba a punto de ocultarse, comenzaron caminar un poco más rápido. El irse temprano a casa era señal de que el pueblo no era seguro por las noches. Sayumi camino sin decir nada y mientras regresaron por el camino el chico se detuvo a mirar aquel vestido que la niña parecía querer usar, junto a el logro divisar un par de zapatos, no pudo observar más porque Sayumi se alejaba.


Regresaron al punto de encuentro, ahí Bartrack los esperaba y cargaba unos costales le leña y algunos suvenires alimenticios, en su espalda traía una bolsa que parecía contener más hierbas medicinales. Subieron de vuelta a la carroza y regresaron a casa; el lagarto fue puesto en un pequeño establo y los demás volvieron a casa.


Looker comenzó a preparar la cena en aquella vieja cocina de leña y Bartrack se alojó en su despacho personal. Jhuen sentado en la mesa de comida observaba los libros que había comprado sin entender ni una sola palabra de lo que veía, tanto que despeinaba su cabello de la desesperación. Dejo a un lado el libro y tomo el otro; en él había imágenes ilustradas de lo que parecía ser varios mapas, entre ellas algunas que parecían ser montañas, otros eran mares e islas, pero una en peculiar que llamo su atención fue lo que parecía ser una montaña con un símbolo de una calavera muy extraña, definió que probablemente era un lugar peligroso.


Aquel libro también tenía letras extrañas que no entendía. Lanzo un suspiro y cerro el libro, miro hacia la cocina y Looker se veía tan normal, miro a Sayumi quien estaba sentada en una esquina de la casa, ella sostenía un libro pequeño.

—¿Has logrado aprender algo? — Bartrack entraba sosteniendo una botella que parecía ser un químico porque liberaba cierto humo espeso.
—Es inútil, no entiendo ni una sola palabra.
—Entonces date por vencido — decía mientras lanzaba una carcajada — Sayumi ven aquí.


La pequeña dejo su libro y se acercó a Bartrack. Jhuen miro molesto al sujeto por burlarse de él, pero esa molestia se convirtió en sorpresa al ver que sacaba una filosa navaja de sus bolsillos. Sayumi extendió su mano y Bartrack clavo el puñal en su palma. Jhuen quedó pasmado al ver aquella acción sanguinaria, la sangre de Sayumi comenzó a emanar en gran cantidad se su palma, sangre que era recogida en un frasco por Bartrack mientras la pequeña trataba de aguantar el dolor de aquella gran herida


—¡¿Que está haciendo?! — pregunto con ira mientras se levantó de su asiento.
—Necesito probar mis medicinas— Alejo el cuchillo de Sayumi y se retiraba junto con la sangre recolectada, mientras ella cubrió su herida con las mantas que traía puesta.
—¿De qué rayos está hablando? — Se acercó a Sayumi para revisar su herida — ¿Estas bien? — ella no respondió e inmediatamente se alejó de él.
—¿No te preocupes por ella?
—¡Como que no!, ¡ella está sangrando!
—Sera mejor que lo veas por ti mismo, Sayumi, enséñale.

Aquella niña descubrió su palma, aquel sangrado parecía haberse detenido y el asombro se apodero de Jhuen. Aquella grieta en su piel comenzaba a cerrarse y su piel comenzaba a unirse por sí misma. Jhuen quedó pasmado al ver aquel extraño y pavoroso suceso, la piel de Sayumi se regenero por completo.

—Aterrador no es así — Dijo ella con la voz un poco baja — Esto es lo que soy
—¡¿Qué?!, ¡No lo entiendo!
—Sayumi no es una humana como aparenta — Bartrack añadió — Ella es una Demonarck…una de las peores razas de este mundo.

Quedo un más confundido, no podía juzgar cosas que desconocía, pero le perturbaba un poco lo que acabo de ver, tanto que no podía hablar.

Looker había terminado con la cena y durante ella, nadie dijo una sola palabra, apenas y hablaban para compartir la comida. Sayumi apenas comía una pequeña porción de lo que le servían, a diferencia de Bartrack quien comía como si nada importara. Jhuen por su parte estaba algo incómodo, ya no estaba con personas normales y eso comenzaba a incomodarle tanto que empezó recordar su hogar, personas y cosas normales, todo eso comenzaba a extrañarlo más que nunca. Después de terminar y limpiar la mesa, era una costumbre inmediata el ir a dormir, todos los habitantes del lugar se retiraron a sus habitaciones.


El chico había vuelto a la pequeña choza, miraba el tejado mientras pensaba aun en cómo funcionaban las cosas en ese mundo, era un competo extranjero sin conocimiento, pero temía el aprender la cultura. Tomo su celular y miro que apenas eran las nueve de la noche, solía dormir más tarde debido a sus estudios, pero mañana no tendría que ir a la universidad y tampoco tenía medios electrónicos para entretenerse, estaba realmente aburrido y extrañaba los videojuegos.

La puerta del lugar se abrió y Sayumi entraba lentamente, no miro al chico, simplemente se acercó hacia una esquina y se recostó sobre unas mantas.

—Oye tu — llamo su atención, pero Sayumi se cubrió con las sabanas.

Parecía nunca querer hablarle, cosa que comenzaba a molestarle un poco al universitario, talvez esa era su forma de ser ya que Bartrack dijo que era una Demonarck, pero ante sus ojos ella solo era una niña que vivía en algo parecido a la desgracia, algo que no toleraba. Agarro su teléfono y comenzó a reproducir una canción. La clásica pieza de Kiss, I Was Made For Lovin' You comenzó a sonar, aquel sonido despertó la atención de la pequeña, claramente un sonido que jamás en su vida había escuchado, se quitó las mantas de encima y miro atentamente el celular de Jhuen.

—¿Que es ese sonido?
—Es música, en mi mundo es conocida como rock, una pieza clásica —Se acercó lentamente apuntando con el celular y un flash inmediatamente cegó Sayumi — No te asustes — le enseño la pantalla y en ella había una foto de la pequeña.
—¿Esa soy yo?… pero… no entiendo — se quedó atónita — ¿Qué clase de magia es esa?
—Magia, podría ser, solo que nosotros le decimos ciencia o tecnología.

Le entrego el teléfono el cual Sayumi comenzó a mirar por todos lados. Aquella escena no era nada más que un pequeño animal indefenso que se encuentra ante algo que nunca había visto, escena que provoco una ligera risa en el chico.

—Si quieres puedo enseñarte cómo funciona, pero a cambio quiero que tú me enseñes una cosa — mostro los libros que había comprado —Sabes leer ¿Verdad?

Sayumi le entrego el celular y movió la cabeza en señal de afirmación.

—Entonces quiero que me enseñes.
—¿Po-porque quieres que te enseñe?
—Porque no conozco a nadie de por aquí y creo que podrías ser una buena maestra— hizo una ligera pausa y su mirada se volvió algo melancólica — Además me recuerdas mucho a una persona que conocía cuando era niño, ella es…
—NO, YO NO — Grito impulsivamente — No puedo ayudarte, yo soy una Demonarck.
—Yo no sé qué es eso — respondió de manera seria—Para mí no eres una Demonarck o lo que sea, solo eres una pequeña con algo de miedo — se arrodillo frente a ella extendiendo su mano — No te asustes, confía en mí.

Las palabras de Jhuen provocaron algo de sosiego y trasmitían su amabilidad, un gesto que no había visto en mucho tiempo, aquella amabilidad, aquella sonrisa cuando le hablaba, le recordó aquellas emociones que tenía antes de vivir ocultando su rostro, logro divisar una silueta de aspecto femenino atreves del chico.

—Mamá —susurro mientras sus ojos comenzaron a llorar.
—¡Oye, oye, no tienes que llorar! — Jhuen inmediatamente comenzó a secar aquellas lágrimas con las viejas mantas— Tranquila, todo está bien.
—¿Porque eres amable conmigo? — decía mientras secaba sus lágrimas.
— Jeje es que me recuerdas mucho a Hana.
—¿Quién?
—Mi hermana, te pareces mucho ella cuando solía ser una niña.

Se sintió nostálgico al decir eso, pero había algo que quería saber.

—Dices que eres una Demonarck, ¿Qué son exactamente los Demonarcks?
—Los Demonarcks somos, los peores seres de esta tierra — levanto sus manos mientras lentamente se quitaba aquel ropaje que cubría su cabeza — Y esto es lo que nos distingue de todas las demás razas.

Jhuen quedo boquiabierto al ver lo que Sayumi ocultaba bajo esa manta, de los extremos de su cabeza, se podía ver lo que parecía ser un par de punzones, algo pequeños porque parecían cortados.

Una chica con cuernos que sobresalían de su cabeza, otra de las cosas más extrañas que Jhuen tenía que aceptar que existían, era sorprendente y algo aterrador.

—Esto es lo que soy.
— ¡Eso significa! — Jhuen dijo aun con la impresión en su rostro —Sayumi, tu eres…



 
Una niña demonio
 
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[Imagen: j79Gmi0.jpg] 
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#5
Buenas! No suelo pasar mucho por acá pero esta historia me llamó bastante la atención. Más que nada el esfuerzo que le ponés a tu trabajo, la trama, los variados personajes, el mundo en que ellos viven asi como los dibujos de dichos personajes. La originalidad es palpable. De este último capítulo me gustó mucho por ejemplo como describiste la situación de las diferentes razas de una forma simple y graciosa, explicás lo que tenés que explicar y listo. En fin, desde como ambientaste la historia en nuestro mundo hasta la transición y al personaje descubriendo cada cosa que este nuevo presenta, me gustó. Voy a seguir visitando!
Pokémon Connection - Capítulo XV
¿Como se manejará un grupo de jóvenes en una Hoenn cada vez más peligrosa?
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#6
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Agradezco los comentarios en la historia, seguire esforzandome en mejorar y hacer de esta una buena historia.


Había una vez una mujer que adoraba las flores y vivía en una granja rodeada de ellas, les daba agua suficiente para que crecieran y cuando lo hacía, las cortaba y las vendía en el pueblo en que vivía, alegraba a las personas con su dulce sonrisa en cada flor que entregaba.

Una noche cuando estaba a punto de dormir, escucho un llamado a su puerta, cuando la abrió algo extraño se encontraba en ese lugar, había extraño mostró que tenía cuernos en su cabeza y unas alas algo rasgadas. Aquella mujer estaba asustada por aquella extraña presencia, pero sintió mucha angustia al ver lo herido que estaba. Decidió acogerlo.

Durante varios días la mujer le dio medicinas y curo las heridas de aquella extraña persona, y con el pasar de esos días dejo de tenerle miedo. Aquella presencia se mostró seria e intimidante, pero se volvía más blando conforme la mujer le mostraba su amabilidad. Durante esos días, aquella mujer conoció mejor a esa criatura, le conto que lo perseguían porque algunas personas lo consideraban un monstruo y si lo encontraba, lo matarían; pero ella no lo veía así, su apariencia bien podría ser aterradora y ella no juzgaba a nadie por su apariencia; aquella criatura sabía que la mujer hablaba con sinceridad y así decidió confiar plenamente en ella.

El tiempo paso y las heridas del extraño ser curaron por completo, aunque temía salir de casa porque seguramente las personas volverían a atacarlo. La mujer trato de convencerlo de que las personas también podrían darse cuenta de que no era malo, pero él se negó. Aquella dama no se daría por vencida, tarde o temprano lo convencería.

Y el tiempo siguió su curso, la primavera había terminado y el verano había llegado, la mujer mientras más convivía con la criatura, él cada vez se sentía mejor bajo su compañía, tanto que nunca se dio cuenta de que amaba con locura a la mujer, lo mismo sucedía con ella, aquel monstruo solo era el hombre más dulce que había conocido.

El otoño había llegado y una noche la mujer y el monstruo demostraron mutuamente el amor que sentían el uno al otro.

Paso el tiempo y el invierno llego con lo que parecían ser malas noticias, la mujer esperaba el fruto del amor que había construido con el ser que amaba; pero este no parecía contento, “¿Cómo puedes estar embarazada?” reclamo con enojo el monstruo, claramente esa noticia no era de su agrado y aquella musa con el corazón desgarrado preguntaba porque odiaba al ser que llevaba en su interior, él no le respondió porque a pesar de todo, amaba a esa persona como para hacerle más daño. “Cuando ese niño nazca, estarán condenadas” fue lo único que dijo y después se fue.

Los días y las estaciones pasaron, la mujer paso ese tiempo hundida en soledad, pero ansiosa por la llegada de su hijo.

Aquel día del su nacimiento llego, algunas cantas personas y amigos ayudaron durante el parto, un parto realmente doloroso; al cabo de unas horas él bebe había nacido, era una niña saludable, una hermosa criatura que asusto a todas las personas que se encontraba ahí, la niña tenía cuernos.

Los aldeanos decían que esto solo podía ser actos demoniacos y que la mujer junto y su hija estaban malditas y debía asesinarlas, no lo dudaron y así decidieron hacerlo. Aquella mujer con un gran dolor en el alma, al ver que todas esas personas con las que compartía rosas y sonrisas, querían asesinarla junto a su hija; escapo de su hogar y lejos de todo lo que amaba.

A pesar de todo el dolor que sentía, al ver a su pequeña niña con cuernos, no le parecía un monstruo, era la cosa más hermosa que tenía en su vida.


Capítulo 3

Los sonidos de los grillos y demás seres nocturnos resonaban por todo el prado, sonidos que Jhuen escuchaba mientras se encaminaba hacia el baño, dado que no había inodoros ni servicios públicos, se conformó con usar un árbol. Sin luz de luna la noche brillaba por el hermoso resplandor que salía del suelo y desaparecía en el cielo, aquella luz no le preocupaba en lo más mínimo. Regreso hacia el establo abrió la puerta y allí la pequeña dormía tranquilamente. A pesar de ver su aspecto verdadero, se preocupaba tanto por la situación en que vivía. Se dio cuenta que en la cabaña había luz de una vela que aún estaba encendida y decidió investigar.

Llego hacia el despacho de Bartrack y abrió lentamente la puerta, ahí se encontraba aquel viejo triturando hierbas mientras cocinaba algunas otras, parecía una persona realmente trabajadora.

—¿No debería descansar? —Jhuen entro lentamente.
—No cuando hay mucho trabajo que hacer — respondió sin tomarle mucha importancia su presencia —¿Qué hay de ti?
—No tengo sueño y Sayumi se mueve mucho cuando duerme.
—Sí, puede ser problemática.
—No debería decir eso de ella —decidió sentarse ya que tenía la intención de discutir.
—No la conoces.
—Usted tampoco — se puso serio — Talvez la haya recogido de la calle pero debería mostrarse como una figura paterna.
—Esa es mi idea de ser paterno con ella, mostrarle lo dura que es la vida y lo que tiene que hacer para sobrevivir — miro a Jhuen — Acaso tu padre no te trato de esa forma.
—Mi padre — el joven aparto la mirada y lanzo una sonrisa sarcástica— Mi padre solo es de esas personas que gritan sus hijos para luego irse y jamás volver, en realidad nunca tuve un padre.
—Te abandono verdad — El hechicero se sentó mientras tomaba un descanso — Si, los niños pueden ser un problema… eso era lo que pensaba la madre de Sayumi.
—¿Tuvo una infancia difícil? Pregunto el chic mientras el viejo decidió tomar un trago
—Una niña que nació de la relación prohibida entre un Demonarck y un humano. Despreciado por los Demonarck por ser humana y odiada por su propia raza por ser una Demonarck, y su único pecado, el haber nacido.
—No pueden culparla por eso.
—A nadie le importo hacerlo — continúo tomando algunos tragos —La conocí cuando apenas tenía un año de vida, su madre la había ocultado desde el día en que nació, pero dado que continuaba creciendo, era más difícil esconderla, sufría de discriminación en donde quiera que fuera y si un Demonarck las descubría era seguro que las asesinarían.
—¿Que paso con su madre?
—Llego a mi cuando estaba en un pueblo hacia el norte, me pidió de manera desesperada una cura para volverla humana, pero no existen hechizos para esa clase de cosas, fue la primera vez que la vi; tiempo después cuando decidí asentarme en esta capital volví a encontrarla, se veía algo irreconocible, era como si su cordura se hubiera perdido durante ese tiempo, sobre todo su mirada, ya no miraba a su hija con algo de cariño, solo la miraba con un enorme desprecio. Un mes después encontré a Sayumi en los callejones del pueblo, imaginaba que su madre finalmente la había abandonado, porque cuando la encontré parecía que su alma había muerto. Sentada entre la basura y el frio esperando únicamente la hora de su muerte.
—Eso… debió ser horrible — susurro mientras pensó en lo pavorosos que pudo haber sido el soportar ser abandonada por su familia a su corta edad.
—Supongo que si — se puso de pie mientras acomodaba algunas cosas de la mesa — Aunque hay personas que la han pasado igual o peor. Estoy casado, me iré a dormir.

Salió de la habitación y Jhuen se quedó sentado sintiéndose mal por lo que había escuchado, creía que debía hacer algo al respecto, después de todo, él era esa clase de persona.


Decidió volver al cobertizo y cuando entro, la pequeña Sayumi se encontraba durmiendo en su cama, seguramente tenia frio; tomo otra vieja manta y la acomodo sobre ella para calentarla mejor.
—Puede que tenga cuernos, pero se ve tan inocente cuando duerme — intento lentamente acariciarle las mejillas.
—Mamá— ella susurro entre sueños.

Aquella palabra le trajo nostalgia al universitario, quien decidió sentarse sobre las retamas secas y cubrirse con un pedazo de tela vieja; bostezo para posteriormente quedarse dormido.

La palabra mamá le rezumbo en su mente e inconscientemente comenzó a recordar su infancia mientras se quedaba dormido.



Era una vieja choza a las afueras de la ciudad, un lugar con moho sobre algunas paredes y una ventana rota que era cubierta por un pedazo de cartón, en aquella pequeña y dañada casa se encontraba un niño que estaba a punto de llorar.


—¿Como que te peleaste con tus compañeros? — reclamo una mujer de mediana edad quien sostenía algunas prendas — Y rasgaste tu uniforme, tienes idea de lo que me costara repararlo.
—Lo-lo siento mama— dijo entre lágrimas y mocos — Pero ellos se burlaron de mi mochila.
—Te dije que no te preocuparas por eso — dijo la madre de aquel niño quien sostenía una vieja mochilas que eran únicamente piezas de ropa cosidas para sostener algunas cosas — Al final de este mes tendré suficiente dinero para comprarte una mochila nueva, pero ahora tendrás que esperar porque reparare tu uniforme.
—Perdón — intento contener el llanto ante la actitud de su madre quien sonaba algo desesperada.
— Tengo que ir al trabajo, ahora escúchame bien — miro con enorme seriedad al niño —Quiero que estudies y saques buenas notas en los próximos exámenes. Entendido.
—Sí, sí, lo hare — estaba tan asustando ante la actitud temeraria de su madre, que hizo lo mejor para no tirarse a lloriquear.

Aquella noche el niño se dedicó a sus estudios; se encontraba completamente solo y eso le daba un poco de miedo, decidió comer un poco; en la cocina solo había una funda de pan y una banana en descomposición, no era la mejor merienda, pero para él era lo más delicioso que podía comer.


Los días pasaban y aquel niño asistía a una escuela con algo de prestigio, no era la mejor de las escuelas, pero tenía gran popularidad por ser una de las mejores de la ciudad. Los niños eran como todos, inquietos con cierta inmadurez, aquella que se reflejaba cuando decían cosas malas de las personas.

“Mira ahí está el niño pobre “
“Que hace en esta escuela, debería largarse con los de su clase”
“ Escuche que su madre paga la escuela lavando la ropa de los maestros”
“No digas eso o te golpeara”
“Es muy violento, seguramente se volverá un delincuente”

Aquellas era las frases que escuchaba a diario, lo único que podía hacer era cubrir sus oídos porque sabía que su madre se molestaría si volvía a meterse el algún pleito.

En la escuela no se juntaba con nadie porque los demás niños lo rechazaban debido a las cosas que decían, en cierta parte no le importaba, pero se sentía triste ya que no tenía con quien jugar o reírse de vez en cuando. Ese día antes de finalizar la escuela el maestro entrego los resultados de los últimos exámenes y cuando aquel niño vio sus notas siento verdadera decepción y preocupación, su nota era verdaderamente baja. Temía volver a casa, pero debía enfrentarse a la realidad.

—¡SACASTE UN TRES! — decía su madre quien acomodaba flores en un recipiente de cristal, miraba la hoja de examen sobre el suelo — Como pudiste, a pesar de todo lo que te pedí, de cuanto hice por ti para que entraras en esa escuela, y me pagas DE ESTA FORMA.
— A mí, no me gusta esa escuela — dijo sin dejar de tener la mirada hacia abajo.
—No digas tonterías — golpe fuertemente la mesa reclamando de manera algo violenta —Si no estudias en una escuela como esa no podrás tener una buena educación ni un buen futuro, acaso quieres terminar siendo un fracasado y vivir en un lugar como este.
— Yo no… — al ver la actitud de su madre quiso quedarse callado, pero no podía soportar el callar lo que pensaba — No me gusta, no tengo amigos y los demás niños hablan mal de mí y de ti, no quiero ir a un lugar como ese…

Escucho el sonido de un cristal quebrarse, pues su madre iracunda había aventado el florero hacia el piso.

—¿Acaso eres como tu padre? — dijo con un enorme grado de frialdad — Alguien que siente que lo mejor es abandonar sus problemas porque piensa que es lo mejor, sin importar el daño que pueda hacer a los demás — sus ojos comenzaron cristalizarse por las lágrimas que quería derramar— Tú no eres como ese hombre, no seas como él…

Fue lo último que pudo decir antes de colapsar, sufrió un desmayo y cayó al suelo.

—¡Mama!, ¿Mamá estas bien? — el niño desesperadamente trato de ver como se encontraba su madre.
— Jordan… perdón por gritarte — dijo lentamente mientras se quedaba inconsciente.
— Mamá, MAAAA — gritaba desesperadamente al ver que la mujer so se movía.
—Jhuen, Jhuen despierta — el viejo Bartrack despertó al chico —Escucha iré con Looker a un pueblo del norte, hay alguien que desea verme así que saldré de la ciudad.
— ¿Qué, que quiere decir? — aún estaba adormilado.
—Cuida bien de mi casa si — comenzó a salir de la choza — Regresare antes del anochecer.
— ¡¿Qué?! — parecía algo molesto — Empiezo a pensar que me trata como su esclavo o su perro guardián — miro hacia las mantas viejas y vio que Sayumi ya había despertado. Salió de la morada.

En las afueras Looker ataba a Tina en la carroza y Bartrack subía algunas cosas.

—¿Vienes con nosotros? — Looker pregunto a Sayumi quien ayudaba al viejo.

Con su expresión demasiado tímida, miro a Jhuen quien le mostro una sonrisa.

—Yo… quiero quedarme — dijo con cierto grado de calma — Me pidió que le enseñara las escrituras de este mundo.
—Está bien, pero asegúrate de no salir de casa — Bartrack subió a la carroza y junto a Looker comenzaron a alejarse mientras se despedían de ellos.

Era un día bástate tranquilo con un clima agradable afuera, aunque Jhuen prefirió pasar la mañana dentro de casa, tenía algunas cosas que hacer.

—Entonces tomas ese pájaro rojo y lo avientas hacia los cerdos de esta manera — el chico le enseñaba a Sayumi el cómo usar aplicaciones un su celular.

La chica no conocía bien el sistema táctil de aquella tecnología, pero comprender la mecánica del juego resultaba fácil, paso algunos minutos usando la aplicación.

—Bien creo que la lo entendiste, mira incluso ganaste algunas monedas de oro.
—¡Monedas!, ¡¿Gane?!
—Ah, no, no son de verdad, solo sirven en los juegos, déjame enseñarte — agarro el celular y noto que el porcentaje de batería estaba a menos del treinta por ciento de su carga, talvez necesitaría el celular para algún caso especial y considero que lo mejor sería ahorrar batería. Decidió apagarlo.
—Tengo una mejor idea.

Había decidido salir de casa hacia el campo abierto, aparentaba ser un buen día para jugar afuera que pasarse todo el día en un celular.

— Bien ahora voy a lanzar esta piedra y tú la vas a golpe muy fuerte —el universitario tenía una roca en sus manos.
—Entiendo — dijo con seguridad la pequeña Demonarck quien sostenía un pedazo de madera.

El chico aventó el peñasco y Sayumi no logro golpearla.

—Otra vez.
—Si.

La chiquilla no parecía decepcionada, al contrario, se veía algo motivada.

Jhuen lanzo la piedra una y otra vez y la pequeña no lograba golpearla, aunque cada vez estaba más cerca de lograrlo.

—Ahí va — el joven lanzo la piedra y Sayumi forzando el agarre logro finalmente golpearla; no se alejó más de cinco metros, pero estaba realmente feliz de haberla golpeado — Bien hecho, aquí va otra.

Volvió a lanzar algunas piedras las cuales Sayumi comenzó a golpear y lanzarlas cada vez más lejos.

—Ese fue un buen tiro.
—Lo hice —aquella actitud medrosa en la pequeña parecía desaparecer.

Decidieron cambiar de puestos, Jhuen agarro la vara de madera y Sayumi recogió algunos guijarros. Comenzó a lanzarlas y el chico igualmente fallo los golpes.

—Había olvidado que no soy bueno en los deportes — dijo algo decepcionado de sí mismo, pero dispuesto a golpear la roca. Después de algunos intentos fallidos, tomo con fuerza el pedazo de madera y le dio un fuerte golpe a la piedra la cual voló más lejos que todas las que Sayumi había golpeado.

Una sonrisa en el rostro de aquella niña comenzó a dibujarse, aunque no reflejaba su alegría en totalidad, al menos parecía que estaba tranquila y el día aún continuaba.

— A la derecha, solo un par de pasos — Jhuen le daba órdenes a Sayumi quien con el pedazo de madera caminaba lentamente mientras tenía los ojos cubiertos por una venda.
—¿Do-dónde está? — preguntaba algo confundida y nerviosa mientras se movía de un lado a otro.
— Solo un poco hacia el frente y listo, está ahí.

Sayumi dio un gran golpe hacia el suelo y rompió en pedazos una sandía.

—Bien, lo hiciste bien — decía el joven dando algunos aplausos.
—Lo, lo hice — Sayumi comenzó a alegrarse.
—¿Fue divertido?
—Sí, fue divertido.

Finalmente la pequeño mostro una sonrisa de felicidad ante el momento, era una emoción que no recuerda si alguna vez en su vida había sentido, una sensación realmente recortable, pero miro atentamente la sandía despedazada.

—Ese era nuestro almuerzo.

La sonrisa de Jhuen se rompió al escuchar la noticia, sabía que partir la sandía pudo haber sido divertido, pero sigue siendo un claro ejemplo de desperdiciar comida.


En aquel tiempo comenzó a caer algunas gotas de agua; una fuerte llovizna cayó de improvisto y los chicos corrieron rápidamente de regreso a casa sin poder evitar mojarse por la lluvia.

—Quien diría que iba a llover —Jhuen buscaba algunas mantas para secarse — Sayumi cámbiate de ropa, encenderé la fogata.

El joven se acercó hacia la hoguera y coloco algunas maderas sobre ella, seguidamente busco un fosforo y al hacerlo se dio cuenta que aquel objeto no se encontraba por ninguna parte. Era verdad que algunas cosas modernas de su época no existían, incluso si era un hogar con pocos recursos, sin tuberías de agua ni luz eléctrica, no entendía como llevaban las cosas ahí.

—¿Cómo encienden el fuego?
—Hay que usar esto— la chica tenía una piedra roja la cual froto en sus manos y la lanzo hacia los leños, lentamente la piedra comenzó a echar chispas y prontamente se encendió. Aquella piedra era un objeto mágico de aquel lugar.

—Tienes que enseñarme esas cosas.

Sayumi no pudo responder porque lanzo un estornudo debido al frio.

—Sera mejor que te quites esa ropa, aparte de estar mojada parece estar muy sucia.
—Yo no…no tengo más ropa — dijo con algo de vergüenza mientras sujetaba sus mantas.
—No imaginaba eso, pero si no lo haces te vas a resfriar, es mejor que te des un baño con agua caliente.
—Suelo bañarme en los ríos del bosque cuándo no hace mucho frio.

Volvió a olvidar que no estaba en su mundo y que los sistemas de calefacción no existían; sin servicios de agua caliente tenía que pensar en algo rápido. Improvisar, ese solía ser uno de sus pocos talentos que a veces solía mostrar y recordó que no siempre fue una persona de comodidad. Agarro una de las ollas más grandes que había, la lleno con agua de lluvia que atrapaba de las goteras y la puso en una de las pequeñas habitaciones de esa casa.

—Espero que esto funcione — agarro una piedra para encender el fuego la cual froto y cuando comenzó a calentarse el arrojo al agua, esta inmediatamente comenzó a calentarse.
—No usamos eso para lanzarlas al agua, Bartrack se enojará
—Pero funciono, mira el agua está caliente.

Sayumi se veía algo incomoda y preocupada, parecía no pensar o actuar por sí misma, como si viviera su vida a base de órdenes, no era difícil de pensar eso por lo que el chico había visto los días que llevaba ahí.

—Asegúrate de lavarte detrás de las orejas.

Jhuen salió de aquella habitación mostrando una sonrisa y eso confundía un poco a Sayumi, las personas de ese lugar, en especial los humanos no se comportaban ni un poco a como Jhuen lo hacía, había estado jugando con ella golpeando piedras con un palo y rompiendo frutas a ciegas, algo que nunca había visto en los seres que habitaban ese mundo, entonces entendió que el estar cerca de el no solo parecía ser divertido. Se desvistió y lentamente entro en aquella bañera, sus pies sintieron el agua caliente por primera vez. El agua se sentían igual que el chico, cálido y acogedor.



En la cocina Jhuen no encontró una gran variedad de utensilios de cocina, tampoco muchas cosas comestibles porque había algunas verduras en mal estado que no servirían para hacer un estofado. Reviso toda la cocina y encontró frutas en estado de descomposición, seguramente se arruinaron por no estar en congelación; comenzó nuevamente a pensar en su hogar, adaptarse se volvía un reto y era la única opción que tenía. Tras revisar toda la cocina encontró lo que necesitaba, algunos plátanos en buen estado y una gran cantidad de huevos y harina.

—Hora de preparar algo al estilo tierra — se colocó el delantal y comenzó a cocinar.

Preparar alimentos en una cocina a leña no era algo tan nuevo, pero si un pequeño reto; preparo una gran cantidad de masa para hornear y las combino con las frutas, sitúo un plato de cerámica sobre el fuego y añadió algo de aceite que había encontrado; comenzó a freír.

El extraño aroma de la cocina de Jhuen llamo la atención de Sayumi quien había terminado con su baño, se asomó lentamente mostrando su cabeza por la puerta.

—Terminaste — Jhuen coloca algo de comida sobre la mesa — Llegas a tiempo para el almuerzo.
—¿Que es ese olor?
—Seguro te encantara probar este platillo, ven.

Ella se negó y Jhuen se sintió algo rechazado, se acercó un poco hacia Sayumi y esta inmediatamente se alejaba, entonces lo entendió que ella no estaba vestida y eso puso en vergüenza a Jhuen, había olvidado que no le dejo un cambio de ropa.


Aquella llovizna no parecía detenerse, pero no importaba por el calor de la fogata y el agradable aroma de la comida de Jhuen, Sayumi sentada en la mesa parecía estar ansioso de probar ese platillo que nunca lo había visto, afortunadamente Jhuen la cubrió con algunas mantas y así evitar que se resfrié o algo parecido.

—¿Que estas preparando? — pregunto la curiosa niña.
—Ya lo sabrás, use algunos plátanos, aunque olvide tirar los que estaban dañados, los quitare del comedor.

La pequeña vio atentamente las frutas dañadas sobre la mesa, seguidamente las agarro mirándolas muy atentamente.

—Está listo —Jhuen sirvió el plato sobre la mesa —Solo déjame limpiar estas… —se quedó en silencio al mirar que las frutas dañadas se veían en un buen y perfecto estado —Es extraño, juraría que estaban podridas.
—Lo siento, no debí hacerlo.
—¿Tu lo hiciste?, ¿Cómo?

Sayumi agarro una manzana podrida entre las frutas en descomposición mientras Jhuen presto atención como la pequeña miraba atentamente aquella fruta. La magia volvía a hacerse presente, la palma de Sayumi comenzó a brillar mientras la fruta podrida comenzaba a regenerar sus células muertas, tan solo unos segundos basto para que la manzana volviera a estar madura y roja.

—¡Imposible! —Jhuen agarro la manzana la cual examino, Sayumi se veía algo inquieta por lo que había hecho, parecía que haber mostrado sus habilidades la pondrían en una situación indeseable y eso le preocupaba. Jhuen le dio un mordisco y sintió una extraña sensación.
— ¡Que dulce!, esta es una buena fruta.
—¿No, no te asusta? — pregunto algo sorprendida.
—El que uses magia para reparar frutas, bueno para mi sigue siendo extraño todo esto, pero en realidad es increíble, además sé que puedes regenerar tus heridas, eres como un superhéroe.
—¿Superhéroe?
—Si, como Wolverine o Deadpool; aunque ninguno de los dos es un buen ejemplo a seguir, je je.

La sonrisa que Jhuen expresaba no se parecía a ninguna de las cosas que Sayumi había visto en su vida, solo podía recordar expresiones de miedo, odio y desprecio, los dolorosos recuerdos de su pasado se tranquilizaban al ver aquella sonrisa, sintió las mismas emociones cuando golpeaba aquella roca con un palo.

La pequeña por primera vez en su vida comió un bizcocho de plátano, la cosa más dulce que había probado, estaba tan delicioso que a Jhuen le sorprendió tanto el ver como comía tan felizmente un platillo que no consiguió un sabor que él esperaba, debido a que le faltaron muchos ingredientes para un buen bizcocho, de todos modos, no importaba, estaba hambriento y a Sayumi le encantaba.

—Gracias por la comida — el chico termino su porción y vio como Sayumi tenía la cara llena de migas, la limpio con un trapo de cocina mientras lo hacía tenía una duda.
—No te molesta que el cabello cubra el rostro, ¿Algo le pasa a tu ojo izquierdo?
—Mi ojo —ella cubrió su ojo con sus manos sintiendo miedo como de costumbre.

A pesar de aun tener miedo de mostrar quien es en realidad, Jhuen le hacía sentir la suficiente tranquilidad como para tener buena confianza, así que decidió ser completamente sincera, levanto el cabello y mostro su ojo izquierdo, su pupila era de color rojo.

—¡Tienes ojos… diferentes!, solo haba visto ese en gatos y perros. No te ofendas.
—Nadie debe saber que mis ojos son así, promételo que nunca se lo contaras a nadie— aquellas palabras parecían una súplica desesperada.
—No hare eso — volvió a notar que Sayumi volvía a ponerse afligida—Dime una cosa Sayumi, ¿cuántos años tienes?
—Tengo… n-no sé.
—Es increíble que no lo sepas, debes tener al menos unos 11 años.

Jhuen pensó por un momento si la edad se aplicaba igual para los seres de su raza como para los humanos, entonces recordó todas las cosas que Bartrack le había contado y quien mejor que Sayumi para decirle los sucesos malos que le habían ocurrido. Pero decidió abrirse primero.

—Verte me hace recordar muchas cosas, cuando tenía tu edad tuve muchos problemas en casa como en la escuela, era un niño problemático y siempre terminaba metido en alguna pelea y lo que era peor, era malo en mis estudios.

La pequeña no entendía muy bien sobre las cosas que Jhuen decía, aunque veía la expresión de tristeza que el chico comenzó a poner en su rostro.

—Solía vivir con mi mama en una vieja caseta algo parecida a esta, aquella era más pequeña, era lo mejor que podíamos pagar al no tener dinero. Mi madre se esforzaba mucho mientras trabajaba como sirvienta, le pagaban poco, pero era todo lo que había, la mayoría del dinero que ganaba siempre era para mí, trabajó muy duro para que yo estudiara en una escuela prestigiosa y tuviera los mejores implementos de estudio; aunque ella tuviera que vestir la misma ropa por un mes. No tenía un carácter amable, siempre me estaba gritando para que estudiara y fuera un buen niño y una persona modelo. Lo que trato de decir es que mi mamá a pesar de lo dura y estricta que fue, siempre hizo lo mejor para mí; aunque no tenía tiempo para escucharme o jugar conmigo, sé que siempre le importe. Las madres son así, siempre dan lo mejor por sus hijos.

Sayumi bajo su mirada, parecía que iba a llorar y Jhuen logro el momento perfecto para aclarar una de sus grandes dudas.

—¿Cómo era tu madre?, me gustaría saber por qué dices su nombre mientras duermes. Puedes contarme esos. . .


 
Recuerdos del pasado.
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#7
Capítulo 4

—Atrápala — era las palabras de unos niños quienes jugaban con un viejo balón.

A orillas de un rio se había asentado un pequeño pueblo bástate tranquilo lleno de algunas familias felinas, una villa llena de hombres bestias y algunos pocos humanos. Los niños solían divertirse a orillas del rio durante los días calurosos.

— Ahí va — un pequeño niño gato golpeo aquel balón tan lejos que cayó cerca de un gran árbol, justo debajo de él había una persona quien agarro la esfera.

Los chiquillos no podían verla con claridad porque la sombra del árbol no lo permitía, así que uno de los niños llamo su atención. Aquella persona era una niña muy pequeña de cuatro años, quien decidió acercarse sosteniendo el balón. Los pequeños quedaron estupefactos al ver a aquella niña y su característica especial.

—¡Ti-tiene cuernos! — dijo uno de ellos muy asustado.
—¡Es un Demonarck! — grito otro mientras los niños comenzaron a correr — Miren sus ojos.

Aquella niña no entendió el por qué las reacciones de todas esas personas que la miraban con miedo incluyendo los adultos del lugar. Ella trato de hablar, pero recibió el golpe con una piedra en la cabeza, una herida que rápidamente comenzó a sangrar. Los adultos del lugar comenzaron a lanzar guijarros esperando ahuyentarla. Con miedo y dolor se alejó mientras recibía aquellos golpes, tantos que tropezó sobre el césped. La situación comenzaba a ponerse mal, algunos aldeanos comenzaron acercarse mientras sostenían afiladas espadas y algunos tridentes campesinos.

El miedo y la desesperación se reflejó en la mirada de la pequeña niña mientras trato de ponerse en pie y en ese ínstate una persona con una túnica gris que cubría su cuerpo por completo, la agarro y rápidamente escaparon del lugar.


En las afueras de aquel pueblo, debajo de un puente se encontraban algunas cosas hogareñas, como algunas mantas viejas y pedazos de madera, como si alguien se hubiera detenido ahí para vivir. La pequeña con cuernos llego junto a la persona que la había rescatado.

—¿Porque te alejaste de este lugar? — pregunto de manera demasiado intimidante.
—Mamá, perdón — dijo ella quien parecía que iba a llorar.
—Ahora tendremos que irnos de este lugar antes de que nos descubran — comenzó desesperadamente guardar las cosas que había en el lugar mientras la pequeña estaba algo adolorida por los golpes que recibió.

La noche había llegado y la mujer junto a su pequeña hija había decidido pasar la noche en el bosque, encendieron una fogata y comieron algunos peces frescos de la zona, no era la mejor comida del mundo, pero era todo lo que tenían. Después de comer habían tomado un descanso.

—Mamá, frio — dijo ella quien reposaba a los pies de su madre.
—Cállate y deja de moverte — la mujer colocaba una venda sobre la cabeza de su hija para tapar la herida y evitar que perdiera sangre, el golpe que había recibido resulto algo fuerte pero no serio, cicatrizaría dentro de poco.
—¿Porque los habitantes de aquí me tienen miedo? — pregunto con tristeza.

Su madre no dijo nada, no tenía valor para decir palabra alguna y entonces su hija respondió.
— ¿Es porque soy un monstruo?

Al escuchar eso su madre se cuestionó si lo que decía era cierto o no, una niña con cuernos y ojos de diferente color, sobre todo un ojo de color carmesí, un detalle muy característico de los demonios de ese mundo.

—Olvídalo y duérmete — la mujer se apartó de ella y se cubrió con las mantas.


Sayumi sabía que su madre se preocupaba, pero desde hace algunos dias comenzaba a mostrarse distante y casi no le hablaba, tenía mucho frio y se acurruco junto a ella. La fogata se había apagado y el frio de aquella noche era más fuerte; la pequeña temblaba a pesar de estar dormida, algo que sabía su madre quien decidió acercarse más a ella y abrazarla para compartir su calor. La miraba con tristeza mientras recordó lo que dijo “?Es porque soy un monstruo?”

—Porque a mi hija — comenzó a llorar mientras la abrazó más fuerte.


Paso un par de meses y habían llegado a una ciudad hacia el norte de Norinam, ahí se encontraron con un anciano Herfios quien hacia negocios con la mujer.

—¿Como que no hay un cura? — reclamo golpeando una mesa sobre la cual estaba discutiendo.

Sayumi estaba asustada por la actitud iracunda de su madre así que decidió distraerse mirando los objetos del lugar, entre ellos había un libro con colores llamativos.

—Ya le dije que no es posible — el viejo Herfios no estaba dispuesto a negociar — Y quiero que la saque de aquí, este pueblo no acepta a los Demonarck. Si quiere mi consejo mejor véndala a un comerciante de esclavos.
— ¡COMO SE ATREVE! — aventó al suelo la silla sobre la cual estaba sentada.

Estaba realmente furiosa así que decidió dar por negado el trato e inmediatamente agarro el brazo de Sayumi quien sostenía el libro para inmediatamente salir del lugar.


Aquella era una noche de invierno y una nevada tranquila caía del cielo, afortunadamente Sayumi y su madre se refugiaron en una casa abandonada que tenía un techo y cuatro paredes en mal estado; era mejor que pasar la noche en la fría nieve. La mujer había conseguido ramas secas y encendió una fogata. Sayumi vio en su madre aquella expresión de frialdad mientras miraba el fuego, sabía que si le hablaba ella se molestaría. Entre sus cosas había una pequeña muñequita de tela con pequeñas alas de mariposa, abrazo aquel juguete como si fuese una de las cosas más importantes de su vida. Se cubrió con algunas mantas acercándose al fuego; junto con su muñeca comenzaron a mirar el libro que habían traído después del encuentro con el Herfio.

Las hojas tenían algunos dibujos sobre animales y algunas criaturas encantadas, aquellas ilustraciones le gustaban mucho pero no podía entender los símbolos que había en algunas páginas. Su madre tiraba algo más de leña al fuego y vio el libro que Sayumi sostenía, inmediatamente se lo quito.

—Dame eso, lo arrojare al fuego.
—¡No, no quiero! — inmediatamente suplico que se detuviera pero su madre mostro nuevamente una mirada contradictoria, inmediatamente vio las pequeñas lágrimas en los ojos de su hija. Observo el libro y este parecía ser un cuento de la tierra natal de los Herfios. Se acercó a ella y abrió el libro.
— Escucha, esto es una letra, significa una “H” — la pequeña miro con atención lo que su madre le explicaba — Esta es una A, esta una D y esta es otra A, aquí dice hada.

Sayumi no aprendía adiestramiento como los niños normales que recibían educación de sus padres o aquellos que iban a alguna escuela del pueblo, así que era una de las pocas veces que su madre le enseñaba algo. Presto mucha atención a cada palabra y lección para entender las escrituras del libro.


Los días pasaron y la pequeña Demonarck junto a su madre recorrían ciudades en búsqueda de hechiceros que tuvieran alguna especie de cura, pero no encontraban nada. Tenían que ser discretas tanto en los lugares que se encontraban como a los que pedía ayuda.


Los años pasaron y ellas continuaron sin rumbo, de pueblo en pueblo pasando la mayor parte del tiempo ocultándose del mundo. Una vida en desdicha, apenas tenían para comer y lo poco que conseguía era de la basura de los restaurantes a los pueblos que visitaba. El tiempo continuo su marcha, sin dinero y sin poder conseguir un trabajo estable, dicha situación siempre ponía a la madre de la pequeña en una situación desesperante.

Cierto día cerca de un rio, la mujer miraba la corriente de agua mientras bebía una botella de licor.

—Mama — su hija quien sostenía su querida y vieja muñeca de trapo se veía preocupada —¿Estas bien?, has estado bebiendo mucho…
—¡CALLATE, y de quien es la culpa!— grito iracunda la mujer lanzando la botella a los pies de su hija.

Sayumi estaba asustada y estaba a punto de llorar, las lágrimas y el dolor que reflejaba no le dejaba pensar con claridad a su madre. Era inestable; no podía sonreír ni sentirse feliz, pero tampoco quería explotar de ira. Tras la confusión de sus sentimientos miro una de las cosas que más le molestaba reflejada en su hija.

—Esos malditos cuernos – susurro mientras busco algo entre sus pertenencias.

En ellas había un cuchillo que la mujer usaba para tareas domésticas y de vez en cuando para defenderse ante situaciones peligrosas.

Tomó el objeto y sus pensamientos de razonamiento comenzaron a desvanecerse, “Si corto esos cuernos podría tener una hija normal, Si corto esos cuernos podría tener una hija normal” fue su único pensamiento. Miro el afilado y peligroso objeto metálico e inmediatamente los cuernos de su hija, su mano comenzó a temblar de desesperación y locura. Soltó el afilado objeto. Su estado mental se recuperó, aunque no se sentía como antes, tras las confusiones y sentimientos indeseados, la mujer había tomado una decisión.


Levantó los objetos de valor del lugar guardándolos en una vieja bolsa de carga y comenzó a alejarse.


—¡Mamá!, ¿Mamá a donde vas? — la pequeña se acercó a su madre — ¿Vas a irte de nuevo?, no quiero quedarme sola esta noche.

Tiraba de las ropas de su madre mientras comenzaba a llorar, la mujer miro a su hija sin emoción alguna en su rostro, sin embargo no la dejaba marcharse.

—No te vayas, quiero quedarme contigo…

Un sonido doloroso salió del aquel lugar, la mujer había abofeteado fuertemente a su hija quien se desplomo sobre el riachuelo. Era el primer golpe que había recibido en su vida por parte de su figura materna, estaba asustada y no podía reaccionar. Toco su adolorido rostro y su madre la miro fríamente.

—Debí haber dejado que murieras el día en que naciste.

Fueron las palabras más dolorosas que Sayumi escucho, su madre se alejaba mostrándole una miraba con desprecio y odio.

Aquella niña no entendió que había pasado, ¿Porque su madre la golpeo?, ¿Porque las demás personas le temían y le arrojaban piedras?, ¿Porque era diferente?, Solo pudo pensar en una cosa, la razón más clara, todo era culpa suya y aquel golpe era el precio de su existir.

—Perdón, perdóname mama, yo no quise, es mi culpa — eran las cosas que una confundida niña susurraba al vacío, había perdido su sentido de orientación y razonamiento sin dejar de susurrar la palabra perdón. Su alma estaba quebrada.






La fuerte llovizna se había detenido hace algunos minutos y el sol atravesaban las nubes negras antes de ocultarse, los cálidos rayos entraban por la ventana de la residencia de Bartrack. Jhuen colocaba algunos troncos de leña sobre la vieja chimenea. Sayumi se había quedado dormida sobre algunas mantas, seguramente se encontraba algo cansada por el día que había pasado.

—Debería dormir aquí, es más caliente que esa choza — decía el chico al ver que dormía plácidamente entre las cobijas.

Quiso acariciar su cabeza mirando esos cuernos que salían entre su cabellera y lentamente los toco; eran como los de una un animal de granja, inofensivos y si razón de considerarse peligrosos, pudo ver que estaban algo quebradizos, como si hubiesen sido cortados continuamente evitando que se desarrollen de manera sana.

—No eres diferente a muchas personas de mi mundo, hay muchas que han sufrido tanto que tú.

Nuevamente aquella niña le recordaba mucho a Hana y a la niñez que compartieron, Jhuen era de las personas que tenían el deseo de ayudar a quienes necesitaran ayuda, sabía que tenía que volver a su mundo, pero Sayumi era alguien que necesitaba su ayuda más que nadie.

—Hana, ¿Qué harías tú?
—¿Quién es Hana? — la pequeña algo somnolienta comenzó a despertar.
—¡Ah!, ya despertaste.
—No tenía mucho sueño.
—Bueno, me contaste lo poco que sabias de tu mama así que está bien que yo haga algo parecido — Jhuen se sentó junto a ella — Hana es mi hermana, bueno en realidad es como mi hermanastra, no, en realidad no es ni eso — Aquella frase dejo confundida a la pequeña — Hana es una amiga que ha crecido conmigo desde que somos niños, cuando cumplí 12 me mude junto a ella y su padre en una residencia de un pueblo pequeño. En ese tiempo no tenía muchos amigos y había faltado un año a la escuela, estaba en una situación algo difícil, pero Hana estuvo ahí para mí era la única compañía que tuve durante un largo tiempo.
—¿Cómo es ella?
— Es alegre, amistosa y es muy buena en la cocina, sin mencionar inteligente, es muy inteligente, su IQ es de 154.
—¿IQ?
—Quiero decir que es buena para resolver algunos problemas, cuando le enseño algo ella lo aprende de inmediato.
—¿Donde esta ella?
—La pregunta es en donde estoy yo — lanzo un suspiro y miro hacia el tejado — Tengo volver con ella, pero siento que no podré hacer nada si estoy a su lado.

Jhuen empezó a sentirse afligido mientras hablaba de ella y todo ese buen humor desparecía, fue algo que Sayumi pudo darse cuenta porque el chico siempre sonreía cuando estaban juntos.

—Hana se parece un poco a ti, cuando tenía más o menos tu edad tenía problemas con las demás personas, no podía acercárseles y había gente que le tenía algo de miedo.
—¿Tiene cuernos igual que yo?
—No, no, no los tiene, pero no se necesita de cuernos para que las personas te rechacen o te tengan miedo. Mucha gente le teme a las cosas que son diferentes. Hana lo sabía y no le importo, dejo sus preocupaciones a un lado esforzándose para que la gente la aceptara como era. Pienso que tu deberías hacer lo mismo, Bartrack es un tipo serio ante su trabajo, pero no es una mala persona, estoy seguro que si dejas de tenerle miedo e intentar acercarte a él, podría mejorar su relación. No tratare de forzarte, solo te pido que lo intentes.


Nuevamente le mostro esa cálida sonrisa que hacía que aquella niña se sintiera segura y tranquila ante su presencia, comprendió lo que Jhuen le dijo y se preguntaba si tenía el valor de dejar de esconderse para demostrar que no era alguien que quería callar todo lo que tenía que decir, dudaba de hacerlo o no, esa respuesta no era tan clara

Solamente pasaron algunos segundos y se escuchó el ruido de pasos sobre charcos de agua y Jhuen vio que Bartrack y Looker estaban de regreso.

Al llegar a casa guardaron sus pertenecías en los almacenes e inmediato se adentraron, Jhuen se acercó y ellos se quitaron la ropa que estaba mojada.

—Bienvenidos, espero que les haya ido bien trabajo.
—Estoy algo cansado — Bartrack parecía no querer hablar.
—Mal, eh.
—Problemas con un cliente — dijo Looker quien se quitaba los zapatos para ingresar a casa — No quiso pagar lo requerido.
—Si no puedes pagar el precio, no merecen mis medicinas, vamos tengo hambre…

Se escuchó un golpe en la puerta e inmediatamente llamo la atención de todos, Bartrack la abrió la y entre los charcos de agua y fango, había una mujer pueblerina con orejas de panda, detrás de ella había un hombre con apariencia de oso, tenía una gran túnica cubriendo su cuerpo, apenas y podía mantenerse en pie, estaba extremadamente agitado. Aquellas personas estaban empapadas de lluvia; parecían desesperadas.

—Por favor tiene que ayudar a mi esposo — la mujer suplicaba mientras sacaba una bolsa con monedas de plata — Esto todo lo que tengo, después le daré mucho más pero por favor tiene que ayudarlo.

Jhuen sintió un enorme nudo en la garganta al ver la desesperación y lágrimas en el rostro de la mujer, no podía soportar la situación.

—Ya se lo dije, 20 monedas de oro o no hay trato, no aceptare su palabra de un pago a futuro.
—Prometo que le pagare — volvía a decir rompiendo en llanto, una expresión que se desvanecía mientras Bartrack cerraba la puerta.

Impotencia, desesperación y preocupación, eran las sensaciones que Jhuen sintió en su corazón al ver a aquella mujer pedir desesperadamente ayuda. Odio y enfado fue lo que sintió al ver que Bartrack ingresaba a su morada sin sentir ni una pizca de empatía hacia el dolor de aquella pobre mujer.

—Ayúdela — alcanzo a decir — Tiene que ayudarla.
—No hare eso si no paga —parecía dispuesto a no cambiar de opinión.
—Tenía dinero y estaba desesperada. No tenía que dejarla así — Jhuen nuevamente se mostró enojado ante la actitud fría del viejo.
—Yo tengo una política y esa es que si no pagan mi precio entonces no merecen mi ayuda.
—¿Usted es esa clase de persona? — lo miro con verdadero rencor — No merece ser alguien que se dedique a crear medicinas.

Aquellas palabras molestaron a Bartrack quien vio que el joven se disponía a abrir la puerta.

—¿Crees que puedes ayudarlos? — dijo el viejo mientras Jhuen se detuvo — ¿Que puedes hacer tu para salvar la vida de esa persona?

Bartrack tenía razón, Jhuen sabía que era el tipo de persona que ayudaría a quien necesitara una mano, pero nuevamente estaba a punto de caer en el mismo error, él era una persona que actuaba por instinto siempre sin tener un plan, eso no lo había ayudado mucho siempre que lo intentaba, su última acción le dio una paliza. La situación era algo diferente y algo que probablemente podría hacer, aunque fuera un poco, quizás era malo con los puños, pero no malo con su cerebro.

—Estoy en mi segundo año de estudio médico — dijo seriamente mientras miro a Bartrack — Estudio para ayudar a las personas en situaciones así, mi carrera universitaria es muy importante y no voy a desperdiciar lo que he aprendido, hare lo que pueda para ayudarlos.

Aquella mirada retorica ante las palabras de Bartrack le hicieron ver un recuerdo de sus propios días de juventud, quizás el viejo hechicero y Jhuen no eran personas diferentes después de todos. Un humano normal no miraría a alguien de rango mayor con esa intrepidez y a su vez le hacían dudar, ¿Jhuen mentía o decía la verdad?

—Entonces veamos que puedes hacer — decidió ver que tan fuerte era la voluntad de Jhuen.


Bartrack abrió la puerta y dejo que la mujer con su esposo no estuviese en el frio ni sobre el fango, aquel hombre reposó sobre una silla, tenía mucho calor y sudaba mucho, Jhuen no dudo en darle un vaso de agua. Aquel hombre tenía graves síntomas de fatiga, aunque lo que verdaderamente llamaba la atención fue el extremo calor que emitía.

—Señora, ¿Ha estado en contacto con su pareja? — pregunto el chico y la mujer respondió en señal de afirmación, lo que hizo pensar al chico — No tiene los síntomas, significa que no es gripe común o alguna influencia — susurraba y Bartrack trataba de escucharlo.

Jhuen seguidamente le pidió al paciente que se quitara el abrigo y lentamente comenzó a masajear su parte respiratoria, el paciente se quejaba de dolor y eso nuevamente le puso a pensar, llego a un no tan claro veredicto cuando el paciente comenzó a toser fuertemente.

—Debe ser una enfermedad causada por una bacteria, una Legionella, eso explica su tos seca.
—¿De qué hablas? — Bartrack no entendía.
— Algo parecida al neumococo, por eso no se contagia por el aire.
—Bien… supongamos que sabes lo que esta persona tiene, ahora dime, ¿Como vas a curarla?


Bartrack dio en el punto débil, aunque detectara la enfermedad, que podía hacer, era evidente que en ese mundo no podía ir a una farmacia a comprar simples medicinas y que tampoco había cosas que pudiera usar en esa cabaña, estaba oscureciendo y no lograría marcharse a buscar alguna medicina al pueblo. Cometió el mismo error.

—¿Puede ayudarla? — pregunto con un enorme nudo en la garganta — Si no se cura ahora, la enfermedad podría crecer y él morirá.
—Puedo aliviar sus síntomas — Bartrack se dio cuenta que Jhuen se dio por vencido — Pero tiene que pagar el precio establecido. Lo siento, pero no puedes hacer nada.

Era verdad, no conocía ese mundo y no importaba que fuera un estudiante universitario, eso le hizo sentir más que un completo inútil, a pesar de todo, era quien era y eso era algo que no importaba en el mundo en el que estuviera.

—Yo pagare — dijo mientras se inclinó hacia el hechicero — Pagare lo que hace falta, pero por favor cure su enfermedad—Si hubiera aunque sea una pequeña posibilidad de hacer algo, suplicar era todo lo que podía hacer.

Sayumi miraba ocultándose detrás de una pared de la cocina, comprendió la clase de persona que Jhuen era en realidad, alguien que daría todo para ayudar los demás. La pequeña agarro una manta vieja de la cocina, cubrió sus cuernos con ella y salió de su escondite.

—Por favor — la pequeña se pronunció llamando la atención de los presentes —Ayúdalos y yo… también ayudare a pagar lo que haga falta.

A pesar de sonar tan determinada, los pies de Sayumi temblaban ante la presencia de Bartrack. Era la primera vez que el viejo había escuchado a Sayumi hablar de esa forma y en frente de tanta gente, tenía a dos personas que suplicaban su ayuda y comenzó a pensar que talvez estaba siendo demasiado egoísta.

El hechicero lanzo un suspiro y seguidamente abrió su mochila de productos medicinales sacando una botella con un líquido morado, se acercó al paciente e hizo que bebiera un pequeño bocado del contenido. Cerro sus ojos y susurro algunas palabras en un idioma diferente, el cuerpo del paciente comenzó a brillar y Jhuen se sorprendió al ver lo que la magia de Bartrack podía hacer, el brillo poco a poco comenzó a desaparecer mientras la respiración del paciente comenzaba a actuar normal.

— Eso es todo.
—¡Lo ha curado! — preguntaba la mujer con gran alivio al ver que su esposo respiraba mejor, aunque aún tenía algo de fiebre.
—Ya se lo dije — Bartrack guardaba el resto de la medicina — Aliviaría sus síntomas, no curaría su enfermedad.
—Es verdad; gracias por su ayuda.

La mujer se disponía a entregar las monedas y antes de hacerlo estas fueron arrebatada por Jhuen.

—¿Qué haces? — dijo el viejo algo enojado.
—Cómo puede cobrarle solo por apaciguar sus síntomas.
—Ese era el trato — Bartrack comenzaba a irritarse.
—Pero no el mío — dijo alzando la voz, seguidamente se acercó a la mujer y le entrego la bolsa de monedas — Asegúrese de que su esposo descanse los próximos días, que coma fruta fresca y que se mantenga hidratado.
—Sí, lo entiendo — la mujer estaba atónita ante la mirada y sonrisa que Jhuen le mostraba, sobre todo el hecho de que le devolviera el dinero. Agradeció y mientras ayudo a su esposo quien se sentía mucho mejor, salieron de la casa del médico.

Se sintió un incómodo silencio. Bartrack estaba enojado, Looker no había comprendido lo que había sucedido, Sayumi estaba algo preocupada por lo que Jhuen había hecho o lo que pasaría ya que Bartrack parecía que iba a regañarlo.

— Legionella — dijo el chico con voz fuerte — Cólera, artritis, pulmonía.
—¡¿Estas recitando un hechizo?! — Bartrack se sintió amenazado.
— Gastritis, gripe, gonorrea, esa son pocas de las enfermedades que existen en mi mundo y talvez en el suyo. He pasado casi toda mi vida tratando con una muy grave enfermedad y se tanto de medicina como para saber que esa persona recaerá dentro de poco.

Se puso a pensar en el trabajo que hacia Bartrack quizás no era un médico como los que había en casa y en realidad era como un simple aprendiz de los años cincuenta, el viejo dedicaba su vida a estudiar la medicina, era lo que pensaba cuando había visto los experimentos que hacía en su despacho. Había una diferencia entre Bartrack y los médicos modernos, una cosa que Jhuen necesitaba comprender y era esa tal magia que usaban.

—Me gustaría preparar la cena — dijo mientras trataba de tranquilizar la situación —Y también me gustaría hablar sobre algunas cosas.


Pasaron un par de horas después de aquella situación, el mal humor de Bartrack había disminuido y eso fue por el olor de la comida que Jhuen elaboraba, aunque en realidad era una cena ligera; había preparado nuevamente el bizcocho de plátano con algo de ayuda de Sayumi. La actitud de la pequeña aun tenia intrigado a Bartrack, era la primera vez que tenia deseos de hacer algo y juntarse con alguna persona; ya no parecía ser la misma niña asustada de siempre. Termino de preparar los bizcochos los cuales sirvió con un vaso caliente de chocolate, una bebida que sorprendió tanto a Bartrack como a Looker

—¿Cómo cocinaste estas cosas?— pregunto el joven ciego al oler el dulce sabor del chocolate.
— Tome algunas de sus semillas de cacao y trate de preparar chocolate con ellas, si tuviera los ingredientes necesarios esto sabría mucho mejor.
—¿Beben esto en tu mundo? — Bartrack no entendía como una de sus semillas medicinales se convirtió en alimento.
—Hacemos mucho más que esto, pero hay una cosa que no tenemos y es exactamente de lo que me gustaría hablar. ¿Qué es esa magia que usan y como funciona?

Como había podido preparar algo deliciosos y realmente sabia la enfermedad que padecía aquel hombre oso,era evidente que Jhuen pertenecía a otro mundo, y eso despertó verdaderamente la curiosidad de Bartrack, quizás contarle lo que sabía no era ningún problema.

—Está bien te lo explicare — Bartrack decidió tomar más chocolate caliente — Parte de la magia proviene del cataclismo, la otra proviene de los poderes de las 5 razas, cada una diferente y a su vez derivada de su propia raza. Su poder puede ser de diferentes formas, por ejemplo, los Enanors poseen una magia que supera la fuerza natural, son capaces de arrancar arboles del suelo o romper fuertes rocas, parte de esa magia que se otorga hacia algún humano actúa de la misma forma, sus cuerpos se vuelven más resistentes y más fuertes.

—Es como aumentar sus niveles de fuerza— susurraba el chico.
—Algunos Herfios san rápidos y agiles, la magia que otorgan tiene el mismo resultado.
—¿Qué clase de magia posee usted?
— La magia que yo uso me la otorgaron los Herfios, también expertos en medicina y alquimia, solo los Herfios de élite son capaces de calmar cualquier herida o alivianar cualquier malestar con su magia en cuestión de segundos; eran expertos en conocer cada propiedad de cada planta o material que les fuera benefactor para su labor. A diferencia de ellos, estoy en lo más bajo, solamente puedo aliviar malestares y curar enfermedades demasiado comunes. No puedo hacer mucho con solo ver los síntomas del paciente para preparar un antídoto. Necesito del dinero para conseguir mas plantas e intentar más recetas. Es lo que pocos hechiceros podemos hacer ya que el conocimiento en la medicina de los Herfios se extinguió hace mucho.
—¿Por qué?
—Fue durante la última batalla, cuando los Demonarck se hicieron con el poder del país, una de las primera razas que cayeron ante su dictadura fueron los Herfios y los que conocían más de medicina fueron en parte de los primeros que masacraron. Por eso la medicina de este mundo es muy escaza y cara.

Jhuen por fin entendió el trabajo en el que Bartrack invertía su tiempo; a pesar de ser una sucia rata que cobraba por un trabajo sencillo, usaba el dinero para mejorar, Bartrack no se limitaba a dar un servicio incompleto, sino que eso era todo lo que podía hacer.

—Si usted supiera todo lo que se necesita saber de medicina, ¿Cree que podría ser un buen medico hechicero?
—Es imposible, solo los Herfios sabían todo acerca de las medicinas y plantas curativas. No hay nadie más que sepa.
—En su mundo talvez no, pero si en el mío— levantándose de su asiento, Jhuen busco entre sus cosas y saco un libro — Y yo sé exactamente todo lo que se necesita saber. Entre a la universidad con el propósito de convertirme en doctor y en mi primer año de estudio me enseñaron las bases principales de la medicina. Mi conocimiento es poco, pero creo que si usamos su magia podemos lograrlo.
— ¿Estás diciéndome que tú sabes los conocimientos mágicos de la medicina?
— Claro que sí. Eso es debido a …


 
La vida que tenido.
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#8
Capitulo 5

Una nueva mañana había llegado a la tierra de Norinam y tanto Bartrack Looker y Sayumi aún dormían tranquilamente. Un ruido molesto comenzaba a despertarlos.

—Un poco mas — Jhuen movía algunas de las cosas de casa haciendo espacio en la sala.
—¿Que estás haciendo ? — Bartrack se frotaba los ojos mientras entraba.
—Preparando un estudio para la primera clase del día.
—¡¿Qué?!—
—Ese aroma, nunca lo había olido —Looker también llegaba al lugar.
—El desayuno está listo, prepare huevos con chocolate caliente, terminen su desayuno que hay mucho que hacer el día de hoy.

Tanto el viejo como el joven ciego no entendía las intenciones de Jhuen al hacer todo eso, el desayuno se veía apetitoso así que no importaba mucho. Sayumi también se acercaba, tenía los cabellos algo enmarañados ya que era la primera noche que había dormido dentro de la casa de Bartrack, tanto las sabanas como el ambiente le resultaron tan acogedores que había tenido una buena noche de sueño.

Sayumi comía con tanto anhelo que no importaba compartir la mesa con los demás, no sentía miedo alguno pues el sabor de la comida le hacía olvidar todo lo demás.

—Toma esto —Jhuen le entrego una manta nueva a Sayumi quien había vestido una simple tela vieja desde el día de ayer — Es mejor que esos viejos harapos.
—Oye, oye — Bartrack nuevamente se mostró molesto —Esas mantas son mías y son algo cost…
—Se las pagare — interrumpió —Trabajare y se las pagare.

Bartrack desconfiaba mucho de las personas ya que durante su trabajo se había encontrado con muchos ladrones y mentirosos; Jhuen no parecía ser ninguno de ellos, tomaba sus cosas sin permiso, pero no la usaba para su propio beneficio.


Habían terminado el desayuno y se reunieron en la sala, Sayumi quiso ser participe y aun mantuvo su distancia. Jhuen daba una charla acerca de la medicina moderna de su mundo.


— Se procesa y se convierte en analgésicos jarabes o intravenosos, tardan tiempo en actuar, pero así funciona la medicina en mi mundo.
—No entendí muy bien, suena complicado — dijo Looker algo confundido.
—Ni siquiera yo entendí— Bartrack se mostró optimista— Se oyen interesantes, dime ¿Pueden curar cualquier enfermedad?
—No, a pesar de tener un vasto conocimiento nuestra medicina es limitada, podemos tratar enfermedades por algunos años, pero a veces no podemos contra ellas.

Inconscientemente pensó en Hana y su enfermedad, nuevamente esa mala y amarga noticia comenzó a dañar su buen humor de la mañana.

—Así que es incompleta — Supuso Bartrack.
— Seguimos trabajando duro para combatir nuevas y mortales enfermedades.
—¿Y qué pretendes lograr enseñándome lo que sabes?
—He estado pensando en que es exactamente la magia, tengo una teoría, pero para demostrar que es verdad, debo enseñarle algunas cosas.

La lección había empezado, saco uno de sus libros universitarios sobre medicina e inmediatamente comenzó a dar una clase. A pesar de que su principal objetivo era que el viejo aprendiera, no le importaba mucho si Looker escuchaba o si Sayumi le prestaba atención, quizás eso les ayudaría de alguna forma.

Comenzó enseñándole cosas básicas, como el nombre de cada planta medicinal que tenía en su despacho y para que más comúnmente sus funciones, desde la función de la manzanilla para dolores estomacales e inflamatorios y el uso de la menta para aliviar la migraña. Explico lo mejor que pudo y Bartrack presto suma atención a cada palabra del chico.


Paso toda la mañana educando el conocimiento de las plantas hasta que había llegado la hora del almuerzo, Bartrack se quedó a repasar lo que le enseñaron ayudándose con el libro de Jhuen que le llamaba mucha atención. Looker se dispuso a preparar la comida y Jhuen decidió enseñarle a hacer algún platillo de su tierra, como siempre no tenía los condimentos e ingredientes necesarios así que hacer algo ligero sería lo mejor. Eso le hizo pensar que no sería mala idea marchar al mercado a conseguir algunos alimentos ya que desde que llego a ese mundo se había limitado a que los demás le prepararan las cosas, pero desde ayer había empezado a actuar y acoplarse a su nuevo ambiente. Prepararon un ligero estofado de patatas y disfrutaron de un ligero almuerzo.

—No logro entender muy bien todas esas cosas — Bartrack se limpiaba con una vieja servilleta —Hay plantas que penas y conozco y otras que jamás había visto, las que trajiste contigo son muy escasas, demasiado en realidad. Solo hay una cosa que no entiendo — Bartrack le mostró el libro a Jhuen — No entiendo nada de lo que dice aquí.

El chico de la tierra escupió algo de estofado al escuchar a Bartrack, le había enseñado las diferentes plantas y sus propiedades, pero olvido completamente enseñarle el idioma de la tierra. Uno de los malos hábitos de Jhuen era que solía descuidar algunas cosas cuando otras se hacían más importantes, aunque eso no le quitaba el hecho de que siempre trataba de ser una buena persona.
— Entonces hay mucho que estudiar —agarro su tazón de sopa y bebió rápidamente el caldo.

Retomaron nuevamente el estudio, Jhuen comenzó con algo simple, empezando desde el alfabeto y su pronunciación, silabas simples y palabras sencillas de una sílaba. Mientras Bartrack repasaba lo aprendido Jhuen aprovecho el momento de hacer su parte e inmediatamente le pidió a Sayumi que le enseñara las escrituras de su mundo empezando por los libros que había comprado. Según avanzaba el día las lecciones también avanzaban a un ritmo lento. La noche había llegado y todos estaban cansados de haber estudiado todo el día. Después de comer una cena ligera Bartrack se quedó dormido mientras repasaba tanto las palabras que Jhuen le había enseñado como las propiedades curativas de las plantas medicinales. Sayumi también estaba cansada y nuevamente se había dormido en la sala y no en el establo como acostumbraba. Jhuen la cubrió con una manta y la dejo descansar.


Tenía algo de sueño y se disponía a lavarse la cara antes de dormir y en la cocina Looker se encontraba limpiado algunos trastes sucios. El joven había mantenido conversaciones con el viejo y Sayumi, pero nunca una con el joven ciego. Quizás era momento de conocerlo un poco mejor.


—¿Te ayudo con eso?
—No hace falta — el chico secaba los trastes con un trapo viejo — Dime una cosa, ¿Porque quieres ayudar a el tío Bartrack con sus medicinas?
—Creo que… él dijo que la medicina de este mundo es exigua, estoy seguro que debe haber cientos de personas que sufren por las enfermedades y que necesitan de ayuda, creo que puedo ayudarlas de esta forma.
—Eres como un médico de otro mundo, ¿No quieres regresar?
—Claro que quiero, mi hermana me está esperando — Se quedó callado al recordar la situación de Hana—Ella me necesita más que nunca, quiero regresar, pero ni siquiera sé como llegue hasta aquí — trato de no pensar en ello he hizo una pregunta —¿Cómo puedes ver sin tus ojos?
—Te interesa — el chico se limpiaba las manos — Creo que fue hace casi un año cuando Bartrack me recogió de las calles, me dijo que, si me interesaba formar parte de un experimento, me llevo con unos Herfios y probaron un hechizo en mi sin buenos resultados, trataron de curar mis ojos, pero no lo lograron ni con sus hechizos más poderosos, a cambio solo lograron darme una forma de poder ver. Necesito dar pisadas fuertes para ver lo que hay a mi alrededor.
—¿Qué significa eso?
—No sé cómo explicarlo, pero necesito golpear algunos objetos para saber en dónde me encuentro.

El ciego no podía expresar bien su habilidad, no era muy diferente de un ciego normal que usaba un bastón para guiarse por cualquier lado. Tenía algo que le había dado una pista y fue que dijo que necesitaba golpear objetos.

—¡Usas eco localización! — dijo y el joven quedo confundido — Golpeas objetos y estos producen ondas de sonido que rebotan contra otros; es un sistema de navegación que usan los murciélagos.
—Dices cosas complicadas, no cabe duda que eres de otro mundo — Looker dio un par de pisadas fuertes — Según lo que dices, esa eco localización me permite darme cuenta de que estas a unos 50 centímetros cerca de mí, la mesa principal hacia un metro justo a mi izquierda y la puerta, bueno esa no puedo verla, mi habilidad no tiene mucha distancia.

—Jamás había visto a una persona capaz de hacer eso, es algo extraordinario.
—Claro que no — comenzó a alejarse — Soy solo un idiota que confió en cosas que no debía —paso cerca de donde Sayumi dormía percatándose de su presencia —Si no habría confiado en ella jamás habría perdido mis ojos — dijo mientras se marchaba a su habitación — Tu también deberías no ser tan amable con ella.

El joven ciego parecía no quería hablar más del tema y algo Jhuen no entendía fue el motivo del porque dijo eso hacia Sayumi, quizás algo había sucedido entre ellos. Jhuen era una persona un tanto curiosa, pero hasta él sabía que estaría mal meterse en los asuntos ajenos, tal vez habría alguna otra oportunidad de hablar sobre ello.

Después de dormir, despertaron temprano e inmediatamente se dirigieron al mercado; durante el trayecto Looker condujo mientras Bartrack repasaba los escritos de los libros universitarios de Jhuen; por su parte el chico también tenía que hacer parte de su trabajo e inmediatamente tomo los libros que había comprado, se sentó junto a Sayumi y le pidió que le ayudara a entender las palabras, la pequeña sonrió e inmediatamente comenzó a explicarle. Aquel momento llamo tanto la atención de Looker; algo comenzaba a molestarle.

Pasaron toda la mañana en el mercado comercializando algunas hierbas medicinales, apenas y vendieron unas como de costumbre, con el poco dinero recaudado dieron una vuelta por el mercado comprando algunos alimentos, la mayoría de ellos eran verduras y frutas, casi no había mercados de carne y Jhuen comprendió que era algo razonable, algunos de los habitantes del lugar eran prácticamente los animales que comían en su mundo. Sintió algo de culpa.

Usaron casi todo su tiempo libre estudiando tanto Bartrack como Jhuen, el viejo con las palabras y las formulas medicinales y él con las lecturas y las palabras. Termino el día y habían vuelto a casa, Looker preparo la cena y después de comer volvieron a seguir con los estudios.


Al cabo detres días y tanto Jhuen como Bartrack aprendían a un ritmo acelerado, Jhuen ya conocía al menos el cincuenta por ciento de las escrituras y Bartrack ya sabía el idioma de Jhuen y lo que le había enseñado acerca de la medicina, desde las plantas medicinales hasta las enfermedades más comunes en las personas.

Había oscurecido y Bartrack decidió dar una demostración del cómo funcionaba la magia de curación.

— Usaremos esta flor de caléndula para analizarla a fondo — coloco dicha planta sobre su mesa de trabajo, dijo un par de palabras en el idioma mágico y el objeto comenzó a flotar.

La planta comenzó a desintegrarse mientras sus componentes orgánicos comenzaban a separarse formando nubes brillantes de diferentes colores.

— Las partes amarillas son el compuesto orgánico de las hierbas, las verdes son las propiedades curativas y las grises son una pequeña cantidad que no sirven para nada, la mayoría de seres vivíos funcionan de esta forma todos tiene elementos que las conforman.
— ¡Es increíble! — Jhuen miro aquel maravilloso espectáculo de luces flotantes.
—Usamos esto para verificar los poderes de las plantas y comprobar la eficacia que provocan en las personas que sufren de males, Sayumi necesito una gota de tu sangre.

La pequeña sintió algo de temor aun siendo un hábito que Bartrack usara su sangre para experimentos, accedió a ello con algo más de valor que usualmente suele mostrar. Bartrack al intentar hacer una cortada sobre su mano como de costumbre, vio la expresión de Sayumi quien estaba dispuesta a ser lastimada. Sabía que eso dolía así que decidió ser algo condescendiente; uso solo la punta de su navaja he hizo un ligero corte en su dedo. Sayumi apenas sintió dolor y su herida se regenero como de costumbre.

—Quiero que mires esto — Bartrack coloco las pocas gotas de sangre sobre un recipiente, volvió a usar el hechizo y la sangre se desintegro convirtiéndose en polvillos de colores — —Esta pequeña parte roja es su sangre humana, pero esta cantidad gris es sangre Demonarck, uso la sangre de Sayumi como un compuesto toxico para probar la eficacia de las medicinas en las que trabajo, esto es lo que paso si combino un poco de su sangre con los elementos de las plantas.

Usando su magia, movió la nube gris sobre la nube verde y esta comenzó a desintegrarse convirtiéndose en polvo, el elemento toxico le hacía daño, acto que Jhuen miro muy intrigado.

—La sangre de los Demonarck es única y forma parte de su propia naturaleza mágica, aparte del veneno el resto de su sangre no es común el resto de elementos de ella son desconocidos.

El universitario al ver lo que había ocurrido dedujo que era como un ensayo de sustancias químicas probadas en un laboratorio, aunque estas eran diferentes, no necesitaban de complicados procesamientos para un resultado, sino que actuaban de manera directa en tiempo real. Jamás pensó que algo así sería posible. Eso abrió una posibilidad en sus pensamientos.

—Este proceso de conocerlos compuestos orgánicos y químicos, puede hacerlo con cualquier objeto.
—Plantas, seres, vivos incluso algunas rocas posen materiales somáticos similares pero la mayoría de sus elementos son completamente inútiles para medicinas.
—Tengo una idea — nuevamente busco algo entre los bolsillos de su mochila y encontró un paquete que contenía una gran cantidad de pastillas — Estos son los medicamentos de mi hermana, le ayuda a tratar con su enfermedad.
—¿Que son esas cosas? — Bartrack miro las pequeñas capsulas médicas.
—Quiero que intente usar su magia para analizas estas medicinas.

Bartrack no perdía nada si lo intentaba, agarro una pastilla y nuevamente utilizo su magia, la pastilla se desintegro y de esta salieron varias nubes de colores llamativos

— ¡Imposible! — Bartrack no entendía porque de esa pequeña piedrita surgían varios elementos que no parecían orgánicos sino sintéticos.

Eran al menos siete colores diferentes que salieron del medicamento, algo que Bartrack en toda su vida jamás había visto, ya que algunas nubes presentaban al menos hasta tres colores que conservaban un perfecto equilibrio.

—Jamás había visto estos elementos, ni siquiera los conozco.
—¿Eso es una buena señal? — Pregunto Jhuen al ver la confusión de Bartrack.

El medico decidió tomar un elemento de la pastilla y juntarlo con el elemento toxico, la nube gris al hacer contacto con el otro elemento comenzó a expandirse y contraerse un par de segundos hasta que lo rechazo y se alejó de él. La cara de Bartrack estaba atónita.

— No puedo creerlo, de ningún modo espere una reacción mágica así — tomó las pastillas y las miro encandilado— Estas cosas, necesito saber que son.
—Pastillas para el tratamiento del cáncer.
—¿Y cómo se crean, o se fabrican?
— Están llenas de elementos químicos — Jhuen se dio cuenta de una cosa — Si necesita saberlo, creo que llego la hora de estudiar algo de química.


A la mañana siguiente hicieron labores domésticas como de costumbre y un poco de limpieza. Partieron temprano a comprar algunos víveres y tratar de vender algunas medicinas. Había sido un día algo afortunado ya que un poco después de mediodía una enorme tormenta se acercaba, los comerciantes de la zona comenzaban a marcharse ya que el aguacero no les permitía vender bien sus mercancías. Bartrack y su grupo de ayudantes regresaron a casa y después de comer un ligero almuerzo, Jhuen comenzó a enseñarle las bases de la química a Bartrack comenzando con la tabla periódica de elementos. El viejo estaba realmente interesado en la química moderna que no dejo de anotar en sus viejos libros de práctica cada cosa que Jhuen le enseñaba.



Ya había pasado más de una semana desde que el chico había llegado al nuevo mundo, ya podía leer una poca cantidad de libros y conocía algunas zonas de la tierra de Norinam, mientras estudiaba sus mapas y poco a poco se acostumbraba a la gran cantidad de personas con pelos y aspectos de animales, aunque no deseaba convivir mucho con ellos. Mientras más Jhuen se adaptaba a el estilo de vida campesino, comenzaba a sentir una especie de desesperación. Necesitaba volver a casa y sin tener dinero o una ruta de regreso, estaba completamente estancado en ese lugar. No podía dejar de pensar eso mientras miraba el cielo estrellado de aquel lugar.

—Te vez triste — Sayumi se acercaba.
—No es nada, solo pensaba que me gustaría regresar a casa.
—¿Te iras? — Sayumi parecía ponerse algo desconsolada.
—No estoy muy seguro — se acercó hacia ella — Pero como están las cosas, aun estaré aquí por algún tiempo —Jhuen decidió regresar a la cabaña; el joven parecía mostrarse distante poco a poco.

Aquella niña disfrutaba mucho la compañía de Jhuen, tanto que algunas veces se preguntaba si así era tener un hermano mayor y era claro que se sentiría realmente sola si él se marchaba.


Había llegado la media noche y el chico universitario salió de la cabaña hacia el baño, aun no se acostumbraba a regar los árboles, pero no importaba si nadie lo veía. Regresaba de camino y se detuvo a ver el gran resplandor azul que se perdía en lo alto del cielo. Al mirarlo recordó algo que Bartrack le había dicho durante la historia de Norinam, pero salió de sus pensamientos cuando escucho un extraño sonido entre las ramas de algunos árboles cercanos. Había poca luz de las estrellas y en la oscuridad era difícil divisar lo que estaba en las ramas del árbol. Jhuen lentamente se acercó y pudo divisar una gran sombra entre las arboledas. Un sonido fugaz choco contra un árbol mientras aquella sombra se extendió mostrando lo que parecían ser alas. Aquel suceso asusto a Jhuen quien dio un par de pasos atrás y cayó al suelo por el susto. Sintió que había visto una extraña criatura y tanto el temor como la inexperiencia lo obligaron a correr sin mirar atrás, abrió rápidamente la puerta e ingresó a la morada. Respiraba muy estremecido mientras lentamente se asomaba por una ventana, levantó una vieja tela que se usaba como cortina para darse cuenta de que aquel árbol estaba vacío.

Tal vez aún estaba adormilado, quizás su mente le jugo una broma o tal vez era real lo que había visto. No lo sabía con exactitud, solo pudo pensar que algo o alguien lo estaba vigilando.


Había llegado la mañana y Jhuen no pudo dormir bien debido al susto de anoche, se despertó con los cabellos revueltos para comer alguna fruta para el desayuno.

—Te vez terrible — decía Bartrack quien leía el libro de química.
—Tuve una noche horrible — se dirigió hacia la cocina para lavarse la cara — Sé que no lo vi bien anoche, pero creo que había una extraña criatura allá afuera.
—¿Criatura?, tal vez fue alguna ave de rapiña, en esta época del año suelen emigrar al sur.

Jhuen no pudo decir que era verdad la suposición de Bartrack, aunque si tenían un lagarto gigante que usaban como caballo, lo que decía podría ser verdad.

—Parece que no habrá nada para comer esta mañana, las frutas que compramos ayer se dañaron rápidamente — Looker colocaba dichos alimentos sobre una cesta para tirarlas.
—No puede ser — Bartrack se acercó y observo que algunas manzanas se habían podrido rápidamente — Ese conejo me dijo que aguantarían al menos por dos días, tíralas afuera.



Looker se encamino hacia la salida con las frutas y Jhuen quería decir algo al respecto. Era algo de lo que no sentía que no podía hablar de ello a la ligera, entonces se dio cuenta de que Sayumi se acercaba a la cocina y miraba como Looker se disponía a tirar los alimentos. Sayumi pudo notar a Jhuen le decía algo con la mirada. Había entendido el mensaje.


—Espera — A Sayumi le temblaba un poco la voz — No-no las tires.
—No sirven — dijo Looker.

La pequeña Demonarck aún era muy insegura de cómo actuar ante los demás, a pesar de la poca confianza que había adquirido durante aquellos días en las que había pasado más tiempo tratando de encajar en ese hogar. Si algo le había enseñado Jhuen, era que o importaba que fuera diferente, podía hacer lo que quisiera.

—Yo, pu-puedo arreglarlas.

Looker coloco las frutas sobre la mesa y tanto Bartrack como él no sabían porque había hecho eso. La pequeña con cuernos agarro un melocotón en mal estado, estaba algo incomoda por ser el centro de atención que quería salir corriendo de ahí, que si lo hacía dejaría a lado el poco valor que Jhuen le había dado. Respiro profundamente mientras se olvidaba de todo, únicamente se concentró en el melocotón.

La fruta comenzó a brillar mientras lentamente sus partes en deterioro fueron restaurándose, dejándola como nueva.

—¡Imposible ¡— Bartrack agarro la fruta y la examino —¡Jamás vi algo parecido en toda mi vida!
—Si yo también me sorprendí cuando la vi.
—Oye ¿Porque no me dijiste que podías hacer algo así? — el jefe de casa hazlo un poco la voz y eso provoco algo de miedo en Sayumi.

Jhuen golpeo levemente el hombro del viejo y le mostró una señal de disgusto. El viejo no era bueno con las relacione humanas, no obstante, era al menos algo sabio para darse cuenta de que Sayumi era una niña que no pretendía destacar por su clara apariencia.

—Dime, ¿Puedes restaurar todas las frutas? — le pregunto con una voz pacífica.

A pesar del temor, quiso demostrar de lo que era capaz de hacer ya que era una oportunidad de poner su habilidad en marcha; agarro todas las frutas en mal estado y restauró todas y cada una de ellas. Bartrack mordisqueo una pera y esta tenía un excelente sabor fresco.

Por su parte Looker toco y olfateo las frutas para comprobar lo que los demás decía, probó una de ellas y esta tenía un sabor muy dulce.

—Vaya, una habilidad propia de un monstruo.

Aquella palabra provoco un desconcierto en aquella mesa, la pequeña sintió un extraño golpe en el pecho e inmediatamente salió corriendo del lugar. Atravesó la puerta y nuevamente se adentró en el viejo cobertizo a ocultarse. Jhuen se dio cuenta que aquella palabra le dio un enorme golpe a sus emociones.

—Oye, no debiste decir eso — Reclamo algo molesto hacia Looker quien apenas y sintió algo de remordimiento.
—Él tiene algo de razón — decía Bartrack — Este poder solo puede provenir de la propia magia de un Demonarck.

Nuevamente no podía defender su argumento. No conocía a un Demonarck y no sabía qué clase de ser podría ser. Pero no quería quedarse con la boca callada.

—Que ella tenga cuernos no la convierte en un monstruo. Se parece más a una persona normal de lo que creen.
—Sí, yo también creía eso — Looker nuevamente se mostró molesto.
—Lo dices como si te hubiera hecho algo malo.
—Porque lo hizo — el ciego golpe fuertemente la mesa — ella y los de su raza destruyeron nuestro pueblo, asesinaron a nuestros amigos y me arruinaron la vida.

Jhuen guardo silencio, no podía opinar ni sacar alguna respuesta que defendiera a Sayumi sin hablar como si supiera todo sobre ella.

—Lamento si quite la buena impresión que tenías de esa Demonarck, así que déjame decirte que necesitas…


 
Aprender y estudiar
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#9
Capítulo 6



Debajo de un viejo puente, el suave movimiento de un riachuelo era interrumpido por una pequeña niña que se lavaba su fisionomía, observaba su rostro en el agua cristalina. Como cualquier niño de esa edad sentía interés en su anatomía y lo que llamaba completamente su atención era el color carmesí de su ojo izquierdo, incluso su pupila, era parecida a la de un ojo de un gato. Sentía algo de curiosidad también en los pequeños cuernos sobre su cabeza. Su tranquila calma fue interrumpida por lo que parecían ser ruidos extraños en la cima del puente.

—Maldito mocoso, como te atreves a robar mis frutas otra vez —reclamaba iracundo lo que parecía ser un comerciante.
—Es todo, vamos a darle una lección — decía otro mientras comenzó a escucharse una especie de pelea.

Fuertes azotes y golpes con palos eran los sonidos que Sayumi escuchaba, temblaba de miedo y la parálisis en sus rodillas le impedían el poder moverse, oculto su cuerpo en una gran manta y únicamente dejaba ver su rostro. Después de algunos segundos los ruidos de la trifulca cesaron y del puente un niño cayo hacia el agua. Los comerciantes no hicieron más que alejarse emitiendo un aire de satisfacción.

Aquel niño comenzó a ser arrastrado lentamente por la corriente de agua y Sayumi lo miraba alejarse. El rostro ensangrentado del chico exclamaba ayuda ya que trataba de no hundirse en el agua con las pocas fuerzas que le quedaban. Sayumi sentía que debía ayudarlo. Era una fortuna que el rio no fuera tan profundo y que la corriente estuviera tranquila, ella pudo meterse al agua y agarrar los ropajes el chico para sacarlo del riachuelo. Con las escasas fuerzas que tenía lo llevo arrastrado hacia uno de los callejones del puente.


Desde que tenía memoria jamabas había estado tan cerca de otra persona ya que su madre era el único contacto con otro ser, el tener a un chico era una situación nueva para ella y no sabía siquiera a que especie pertenecía porque el rostro del muchacho estaba cubierto por sangre y tenía un ojo morado, respiraba de manera agitada y parecía tener frío. Sayumi busco y entre la basura encontró algunas frazadas viejas para protegerlo del frío.

Las horas pasaron y el sol comenzaba a ocultarse, hacía un poco de frio y la panza de la pequeña con cuernos comenzaba gruñir, pensaba en comida, aunque era más importante la persona que estaba cuidando. Agarro su viejo ropaje y oculto sus cuernos junto a su ojo izquierdo.

Lentamente el chico comenzó a despertar mientras recordaba lo que le había sucedido, se dio cuenta que estaba cubierto por las mantas y que Sayumi estaba a su lado.

—Malditos granjeros, no les gusta regalar nada a los humanos —dijo el joven frotándose las heridas del rostro.

Sayumi tenía algo de miedo ante su presencia.

—No sé quién seas, pero gracias por ayudarme. — dijo y la pequeña se mantuvo alejada—No hablas mucho eh… — el dolor de su cuerpo le impidió hablar.
—¿Es-estas, bien? — pregunto la tímida chica.
—Me ha ido peor, en el distrito norte casi pierdo una oreja — comenzó a reír como si los moretones no le dolieran.

Aquellas heridas le recordaban los golpes que Sayumi había recibido durante su corta vida, la diferencia era que ella siempre lloraba de dolor, así que no entendía porque la persona que había ayudado reía a pesar del sufrimiento que debía sentir. Trato de hablar, pero su estómago gruño fuertemente.

—Tienes hambre, qué suerte que no me quitaron estas — saco algunas manzanas entre su ropa que apartemente había escondido.

Compartió la poca comida con quien había salvado su vida y ella a pesar de la desconfianza decidió tomar una manzana, le dio un ligero mordisco y consecutivamente comenzó a comer de forma apresurada; la fruta era realmente dulce.

— Estaban deliciosas — el chico adolorido se puso de pie y noto que estaba a punto de anochecer —Debo volver, gracias por salvarme, espero pagarte este favor — comenzó alejarse sosteniendo una sonrisa.

Sayumi se preguntaba si lo volvería a ver o simplemente desaparecía para siempre de su vida; a pesar de lo duro que era su existencia de siempre tener que ocultarse, pensaba que sería algo agradable si lo volvería a encontrar.


Su madre y ella habían acampado en aquella ciudad, no era una grande, pero era perfecta para esconderse por un par de días. Conocida por ser una ciudad con un mercado grande, no había problemas ni disturbios de ningún tipo. Tanto Sayumi como su madre se sentían algo calmadas a pesar de vivir debajo de ese puente.


Al día siguiente como era un hábito, la mujer salió de aquel lugar a buscar algo de dinero o algún suvenir alimenticio mientras la pequeña la esperaría en el refugio. Se sentía bastante sola en aquel callejón, únicamente poseía una vieja muñequita de trapo con la que solía jugar cortos periodos de tiempo.

Nuevamente había ocurrido el mismo suceso de ayer, se escucharon ruidos de que alguien era perseguido sobre el puente, Sayumi se ocultó entre las cosas viejas que había y pudo ver que alguien volvió a caer hacia el rio. Aquel chico de ayer hizo su aparición de nuevo, cayó de pie en el agua y se escondió a los pies del viejo puente. Esta vez parecía traer más comida que ayer. Sayumi perdió el miedo que tenía al darse cuenta de la presencia del chico, no estaba segura de que hacer, simplemente se limitó a no hacer ruido. Paso un par de segundos hasta que el ruido que hacían las personas que perseguían al supuesto delincuente se alejaron.

—Eso estuvo cerca — aquel niño estaba realmente aliviado, era peligroso volver por el camino así que decidió buscar otra ruta. Al hacerlo pudo ver que algo se movía entre la poca basura del lugar — ¿Eres tú, la que me ayudo el día de ayer?

Sayumi se dio cuenta de que la había visto, dado que debía hacer caso a su madre, el niño callejero no parecía una mala persona ya que fue tan amable de compartir sus alimentos.

—Soy yo — dijo con voz baja mientras salía del lugar ocultando sus rasgos diferentes con su ropaje.
—No creí encontrarte aquí nuevamente — se le acerco con una sonrisa mientras le mostraba la canasta que había robado — Mira lo que pude conseguir.

La cesta estaba llena de lo que parecían ser pan casero, se veían verdaderamente apetitosos, tanto que Sayumi quedo perpleja al ver aquellos alimentos, como siempre tenía mucha hambre. El chico no confiaba mucho en los adultos así que con la pequeña era más abierto, así que decidió compartir.

—¿Vives aquí? — pregunto el niño con la boca llena y la pequeña respondió moviendo su cabeza — Es un lugar algo oscuro, ya se, hay que ir a las colinas, escuche que llegaran cargamentos de frutas — sin pensarlo agarro de la mano a la pequeña quien inmediatamente se asustó.
—NO, no quiero ir — dijo fuertemente mientras se soltó del agarre del chico —No puedo salir, ocultarme… tengo que ocultarme — estaba temblado de miedo mientras se volvió a esconder.

Aquel niño de las calles no entendía porque el miedo de Sayumi, quizás aún era demasiado pequeña como para aventurarse sola ya que no se parecía a las personas con las que convivía. Trato de no ser insistente, si no quería salir de allí debía haber algún motivo claro para no hacerlo.

—Entiendo, bueno espero que estés bien —Se alejó con aquella misma sonrisa del día anterior —Olvide decírtelo, me llamo Looker — se despidió de forma carismática.


La noche había llegado y la pequeña junto a su madre quien bebía algo de licor, comían algunas frutas en mal estado, era un amargo bocado de alimento tomando en cuenta que aquella mañana había comido pan fresco. Su madre se veía de mal humor; ya llevaba algunos días con esa expresión en la cara y sabía que cuando estaba así, no tenía intenciones de hablar sobre nada. Pensó que el contarle que había compartido un almuerzo con una persona podría llegar al enfado de su madre, ya que siempre le advertía que debía esconderse. Se limitó a guardar silencio, quizás ese chico no volvería a aparecer.

En la siguiente mañana las cosas fueros iguales tanto que Sayumi se aburría de la misma rutina. Acostada sobre mantas viejas escucho lo que parecía ser un silbido, levanto su cabeza y el chico se encontraba a orillas del rio con algunas frutas frescas. El niño vio a Sayumi salir de su escondite y simplemente saludándola desde lejos, dejo las frutas cerca del callejón y se alejó. “Quizás el volverá” fue lo que Sayumi pensó, después de todo la comida que le traía era fresca.

Los días continuaron y mientras Sayumi seguía oculta, el chico sin razón alguna llegaba a dejarle algo de comida ya sea alguna fruta o alimento preparado, siempre a la misma hora del día. Hubo cierto día en el que llego con un par de amigos que era niños de las calles trayendo un gran cesto de fruta fresca, seguramente lo robaron y eso a Sayumi no le importaba, le regalaban alimentos y era realmente la segunda vez que alguien no tenía miedo de compartir algo con ella.


Había pasado alrededor de una semana desde que aquel niño y sus amigos compartían amablemente los alimentos que robaban junto a una desconocida, aunque para ellos no lo era, ya que aquel niño la veía como a uno de ellos. Un día la pequeña miraba el reflejo del atardecer sobre el agua cristalina del río, entonces escucho que alguien se acercaba e inmediatamente decidió esconderse.

—¿Oye, estas aquí? — el chico parecía algo agitado y la pequeña salió de su escondite mientras él se le acercaba —Quiero decirte algo, mis amigos y yo iremos al otro pueblo, escuchamos que hay un rumor de que al este hay una gran ciudad. Algunos mercaderes de aquí se dirigen hacia allá, vamos a escapar en carrozas de cargamentos de pieles. Buscaremos una mejor vida.

Era una clara invitación para que ella los acompañara, pero Sayumi dudaba un poco porque significaba que ya no le traerían alimentos frescos y lo que era más claro, jamás volverían a verse.

—No puedo ir— dijo con una voz suave.
—¿Por qué?,¿Hay alguna razón? — el pequeño insistió más directamente — ¿Acaso ocultas algo?

Tras escucharlo Sayumi toco su cabeza, sus cuernos y su ojo eran las únicas cosas que la diferenciaban de ser una persona normal. Aquel niño había sido muy amable en traerle comida agradable sin un motivo en especial, no era una mala persona. Mostrar su verdadero rostro no resultaba una buena idea, seguramente se aterraría o le arrojaría alguna piedra para ahuyentarla, era en todo lo que pensaba, tanto que no pudo ver que el chico se le había acercado.

—Puedes confiar en mi — dijo con sorpresa y Sayumi se asustó que cayo hacia el suelo y uno de sus cuernos quedo expuesto.

La poca luz del lugar no era buena para ver claramente.

—¡Eres mitad bestia! — dedujo al ver el cuerno.
—No, no lo soy.
—Mira, no me importa si eres mitad bestia o cualquier animal raro, para mi eres una amiga, una a la que le debo la vida.

“Amiga” era una de las palabras que jamás había escuchado en su vida, y ahora alguien la consideraba una. Tenía miedo de mostrar su rostro, pero en su corazón sintió algo que nunca había sentido. Era el deseo de poder estar junto alguien que no la consideraba un monstruo como todas esas personas que le mostraron desprecio. Un sentimiento que le daba algo de felicidad. Lentamente se quitó su manta que cubría la mayor parte de su cuerpo. Camino despacio hacia la poca luz que entraba a ese lugar y mostro su verdadero ser.

—¡Cuernos oscuros, y tienes un ojo carmesí! —sorprendido comenzó a caminar hacia atrás —¡Eres una Demonarck! —se dio la vuelta y comenzó a alejarse.

El distanciamiento que el chico hizo le provoco a la pequeña ese sentimiento de dolor que tenía cuando las personas la rechazaban, cayo de rodillas al suelo.

—Lo siento, lo siento — decía con lágrimas en el rostro, nuevamente su corazón había sido lastimado. Estaba a punto de tirarse en el pavimento cuando pudo ver los zapatos del chico frente ella.
—Los Demonarck tiene la piel oscura y cara feas — el chico se encontraba justo frente a ella —Tú te pareces más a mí que a uno de ellos. así que no me importa como te veas— en sus manos sostenía una manzana la cual amablemente le ofrecía.

Por primera vez en su vida alguien no se había asustado por su apariencia; sus ojos lagrimaban. Era extraño porque no estaba asustada ni sentía dolor de ningún tipo, estaba llorando y no sabía porque; estaba realmente feliz.


La noche había llegado y Sayumi estaba algo ansiosa de que su madre llegara. No importaba si estaría de mal humor o algo parecido, quería contarle que había alguien que no le tenía miedo, quería decirle que tenía un amigo y que no sería una mala idea si decidía ir con él y sus amigos hacia el pueblo vecino, quería contarle todo ello. Ya había pasado la hora a la que se madre acostumbraba llegar con alimentos, era insólito porque no solía tardar tanto tiempo. Con algo de temor decidió salir un poco del escondite y afuera se percibían ruidos extraños, como si hubiera una turbulencia, también se escuchaba como si hubiera algún incendio ya que el smog en el aire podía sentirse en la nariz de la pequeña. No entendía porque sucedía esa clase de cosas, hasta que escucho que algo bajaba por el riachuelo. Sus ojos se estremecieron de terror al ver que lentamente un cuerpo humano se acercaba flotando. El espantoso cadáver impacto a la niña por su forma, tenía el cuello rebanado y le faltaba un brazo, paso lentamente por el riachuelo cubierto de sangre y aquella escena de terror tenia paralizada a la pequeña, sentía que no podía respirar.

—Sayumi — fue el llamado de su madre quien apareció y corría hacia ella.

La pequeña apenas y pudo pronunciar una palabra cuando su madre la agarro y rápidamente salieron del callejón.

La ciudad estaba en llamas, la gente gritaba de desesperación mientras todos huían aterrorizados provocando un enorme caos, varios seres mitad bestias estaban heridos y muchas personas estaba tiradas por las calles; los cuerpos estaban sin vida y algunos habían sido mutilados, otros simplemente se habían quemado por las llamas que incineraban la ciudad.

—Cierra los ojos — le ordenaba su madre mientras trataba de salir de la ciudad.

Intentaron llegar al puente principal del pueblo, el cual estaba siendo atacado por lo que parecían soldados enemigos, vestían armaduras punzantes y sus rostros eran oscuros y sus ojos brillaban del mismo color de las llamas. Estaban atacando a todos los que querían abandonar la ciudad. La mujer dio marcha atrás mientras abrazo forzudamente a su hija y se adentró al poblado mientras buscaba una nueva ruta.

Atravesaban las calles en llamas pasando por una vieja edificación, cuando de cielo una enorme bola de fuego golpeo una parte del edificio y provoco un gran estallido. El impacto del golpe aventó a la mujer por el aire y se estrelló contra una pared golpeándose fuertemente su cabeza al tratar de proteger a su hija.

—Sayumi, escóndete — dijo algo mareada en el suelo mientras su cabeza comenzó a sangrar.
—MAMÁ, mamá — gritaba de desesperación mientras ayudo a su madre quien no podía ponerse en pie.

Se podía escuchar una especie de aleto en el aire mientras algo aterrizaba. Sayumi con la poca fuerza que tenía, arrastro a su madre hasta ponerla debajo de una carroza abandonada. Escondió a su madre debajo de ella y rápidamente se ocultó.

Cerca de donde había impactado aquella bola de fuego, dos presencias extrañas caían del cielo, eran seres de colores grises con lo que parecían ser alas, colas puntiagudas y cuernos negros. A pesar de ser similares tenían aspectos diferentes, uno de ellos era robusto y su brazo parecía haber sido remplazado por una cabeza de dragón; el otro era delgado y su cuerpo estaba rodeado por una cadena.

— Eso fue genial…. — decía entre risas el monstruo delgado.
—Me pareció haber olfateado algo extrañodijo el monstruo con el dragón en el brazo.
—¡Extraño!... humm, si hay algo extraño — el delgaducho comenzó a olfatear la zona — Es uno de los nuestros, no, este olor es repugnante.
—Humano y con nuestra sangre, está aquí.

Ante aquella afirmación Sayumi sintió temor, miro a aquellos seres y pudo notar que tenían similitudes, ojos color sangre y sus cuernos no eran diferentes a los de ella. El cuerpo entero le temblaba de miedo así que intento quedarse quieta y no hacer ningún ruido mientras su madre trataba de recuperarse del golpe. La situación era clara, la estaban buscando.

—Donde estas humano, ven, vamos a jugar un poco — decían el sujeto de la cadena mientras se arrastraba por el suelo como una cucaracha — Te encontré.

La cadena que cargaba en su cuerpo se extendió como si fuera una parte de su anatomía, este atrapo la pierna de la pequeña.

—Sayumi— susurro su madre quien intento sostenerla, pero la cadena la sacó de su escondite.

Sayumi grito tan fuerte por el miedo mientras la cadena que parecía flotar en el aire la trajo de frente hacia el enemigo.

—Mira esto Dorian, el rumor era cierto después de todo, si hay una hibrida de nuestra especie— decía la bestia de la cadena.
—Es una niña, una injuria a nuestra raza.
—A nuestro rey le complacerá saber que te encontramos.
—Porque llevarla, hay que matarla ahora mismo — la bestia gorda, acercaba su brazo el cual abría su boca.
—Déjala, es nuestro rey quien decidirá — el sujeto de las cadenas le dio un empujón a su compañero —Recuerda que yo estoy a cargo.
—Te crees mejor que yo Dekuma — la boca de su brazo comenzaba emanar fuego —Te aplastaría si así lo quisiera…

Dejo de hablar porque una piedra golpeo su espalda. Los Demonarck lograron divisar que, entre el fuego de las calles, había un niño. Looker sostenía una piedra en su mano.

—SUÉLTENLA — grito aventando la roca, la cual golpeo la espalda de Dorian quien no se molestó en esquivarla.

—Voy a aplastar a ese mocoso.

El monstruo robusto parecía dispuesto a atacarlo cuando en ese momento, un pilar quebrado de la destruida catedral de la ciudad, comenzaba a desplomarse sobre ellos. El pilar era empujado por varios niños y adolescentes callejeros. El extremo de la cadena que sostenía a Sayumi fue golpeada por una extraña bala y esta se quebrantó y la pequeña cayo al suelo. Dekuma apenas se dio cuenta de lo sucedido y aquella columna de concreto cayo rápidamente sobre los enemigos a quienes estuvo a punto de tomar por sorpresa, pues el brazo de Dorian de un fuerte golpe destruyo el pilar. El impacto provoco una nueve de polvo y dicha situación fue aprovechada por la madre de Sayumi, quien agarro a su retoño e inmediatamente saco unas hierbas de sus bolsillos las cuales restregó sobre el cuerpo de su hija.

—Malditos niños — Dorian se quitaba las rocas a su alrededor provocando más polvo.

Dekuma vio que algo había cortado sus cadenas, era claro que no era obra de esos niños. Miro a los alrededores y Sayumi había desaparecido.

—¡Escapo!, no puedo detectar su olor.
—¿Escapo? — susurro el chico quien temblaba de miedo ante la situación; se alegró y rápidamente hizo una señal para que sus compañeros escaparan.

Sus compañeros estaban a punto de correr cuando inesperadamente una bola de fuego los impacto. El brazo de Dorian había atacado. Los llantos y gritos de dolor se adentraron en los oídos de Looker, quien solo pudo observar como sus amigos se quemaban vivos, algunos trataban de apagar las llamas de sus cuerpos mientras otros caían al suelo debido al extremo dolor. La cruel escena era vista con claridad por Sayumi quien con su madre apenas y pudieron esconderse entre los escombros y maderas de una choza en ruinas. Era realmente horrible y ella no podía nada por ellos.

Aquel acto inhumano estremeció de terror al chico, sus piernas apenas y podían moverse, pero no podía ni siquiera reaccionar tras ver a sus amigos caer al suelo mientras sus cuerpos se carbonizaban; intento correr desesperadamente y antes de que pudiera dar un paso, la cadena inmovilizó su pierna y lo atrajo frente al demonio que la controlaba.

—Dime a donde fue.
—No-no lo sé — Looker estaba tan atemorizado que apenas y podía hablar.
—No estas mintiendo— dedujo el de las cadenas al mirar su expresión en el rostro —Entonces dime donde se oculta.
—No, no tengo idea.
—Eso es una mentira.

Eso era un hecho, el chico sabía el escondite de Sayumi y que el demonio supiera que decía mentiras era una clara razón de que podía percibir las mentiras y las verdades. La cadena se enredó en su cuerpo y lo apretó por completo, especialmente en el cuello.

—¿En dónde se esconde?
—No… te diré…—apenas y pudo hablar debido a que lo estaba estrangulando.
—OYE NIÑA — grito el de los hierros — Si no sales de tu escondite voy a matar a este chaval.

Sayumi podía ver con entre los escombros como su amigo sufría por el brutal estrangulamiento mientras su madre la abrazaba con fuerza. Uso las pocas fuerzas que tenía para liberarse de su madre e inmediatamente se disponía a salir para ayudarlo, pero su madre la frenó con más fuerza.

—Si lo ayudas, van a asesinarte — le susurraba su madre —Es por eso que siempre te escondes.

Sayumi recordó el hecho por el cual vivía oculta del mundo, esos demonios eran una razón gigante para hacerlo, la odiaban y querían asesinarla. Dejo de forcejear y se quedó en silencio.

—Parece que se marchó, es una pena que la ayudaras solo para que te abandonara — dijo el gordo con una risa en el rostro—Dekuma mejor mátalo.
—Ayúdenme — decía el joven quien estaba a punto de desmayarse, abrió los ojos y pudo ver a Sayumi atreves de las grietas del lugar donde se escondía y ella no hacía más que no querer mirar.
—Pobre de ti — las cadenas dejaron de apretar a su víctima y la acercaron hacia Dekuma—Tu boca dice mentiras, pero solo tus ojos saben la verdad y ese será tu castigo, vivirás sin ver la verdad confiando únicamente en las palabras que podrían ser mentiras.

Dekuma presiono la cabeza del niño cubriéndole los ojos. La palma del demonio comenzó a arder mientras el niño gritaba de un enorme dolor porque su rostro comenzaba a quemarse. La pequeña nuevamente vio una escena aterradora, el grito de sufrimiento destrozaba sus oídos y aumentaba más su angustia; su amigo estaba siendo torturado y no podía hacer nada, solo observar como lentamente el chico dejo de gritar, pues parecía que estaba muriendo por el sufrimiento. El monstruo de las cadenas soltó la cabeza del niño y este tenía los ojos quemados, la cadena lo dejó caer al suelo porque ya no se movía.

—Maldición, el mocoso se desmayó — Dekuma estaba molesto.
—No debiste usar tu poder contra un simple niño humano — decía su compañero — Sabes que es demasiado letal.
—No importa cuando despierte hare que me diga donde se encuentra la niña.

La cadena iba a agarrar al niño cuando nuevamente fue destruida por el impacto de una flecha. Los Demonarck miraron hacia el cielo y en la cima de una torre en llamas se podía ver una silueta femenina, tenía grandes alas que brillaban junto con sus ojos por la luz de la luna de aquella noche.

—Esa maltita Angeloid está aquí — dijo furioso el Demonarck robusto.
—Vamos tras ella.

Los Demonarck extendieron sus alas y salieron volando del lugar mientras persiguieron a el enemigo quien también salió volando con la ayuda de sus emplumadas alas blancas.

Al darse cuenta de que los demonios se habían marchado, Sayumi quiso ayudar al niño quien seguía tendido en el piso, salió de su escondite y antes de poder caminar hacia él, su madre la agarro y escapo de inmediato. Sayumi con sus ojos llenos de lágrimas solo pudo ver como el fuego se extendía más por la zona y a su vez, escombros en llamas caían cerca del lugar donde se encontraba el niño. La ciudad poco a poco se perdía entre el fuego.




Los grillos del bosque acompañaban la fría noche y dentro de la vieja choza, Bartrack tomaba un café mientras seguía estudiando las formulas químicas de la medicina.

Jhuen sentado en el comedor junto había escuchado el relato de Looker de manera bastante atenta.

—Después de eso no recuerdo que paso, cuando recupere la conciencia estaba asustado porque no podía ver nada, no sabía lo que les había pasado a mis ojos.
—¿Que paso después de que el pueblo se quemó? — Jhuen tenía curiosidad.
—Cuando me tranquilice me dijeron que estaba junto un grupo de refugiados ante la catástrofe, después me abandonaron en este pueblo. Era un callejero que vivía robando alimentos, pero sin mis ojos ya no podía hacer nada más que comer la poca basura que apenas podía olfatear.
—Yo lo encontré hace como dos años — Bartrack interrumpió mientras cerro el libro —Le ofrecí un trato para curar sus ojos, dado que nada funcionaba decidí que era un desperdicio, pero necesitaba algo de ayuda con el trabajo así que le dije que si quería estar conmigo, aprendería a cocinar usando su nariz y como vez es baste bueno con ella.
—Ahora sabes porque ella no me agrada — Looker comenzaba a marcharse — Yo trate de salvarle la vida y ella simplemente me abandono. Así son todos los Demonarcks.

Jhuen por fin conoció la trágica historia del joven ciego. No había idea ni una comparación como para entender el sufrimiento por el que paso y no tenía derecho a defender a la pequeña, porque podría estar equivocado, solo pudo dejar que Looker se marchara y nuevamente sintió que no había nada que podía hacer.

—Nunca me ha importado el hecho de que se lleven bien o no — Bartrack rompió el silencio — pero desde que llegaste Sayumi parecía querer dejar de esconderse, no estoy en contra pero si lo hace tarde o temprano alguien la encontrara y yo no podre ayudarla.

Bartrack también se retiró del lugar dejando a Jhuen con un mal sabor de boca. Estaba entre la duda y la razón. Seguir apoyando a Sayumi talvez era una peligrosa idea si había gente que la quería asesinar; era una clara bomba de tiempo que podría estallar en cualquier momento y fue entonces que deseo más que nunca volver a casa y dejar atrás lo que parecía ser un mal sueño.


Había llegado la hora del almuerzo en el cual nadie dijo ninguna palabra y solo se limitaron a comer. Jhuen no tenía hambre, jugaba con su sopa mientras veía vacía la silla que Sayumi comenzaba a ocupar. Sabía que nuevamente estaría en el cobertizo culpándose por su apariencia y escondiéndose del mundo.

Las horas pasaron y las cosas continuaron con normalidad, Bartrack seguía estudiando y Jhuen no tenía muchos ánimos de repasar los mapas de Norinam. Looker hacia labores de limpieza y no tenía intención de hablar con nadie.

Cuando anocheció y se había repartido la cena sobre la mesa nuevamente había una silla vacía mientras ese silencio incomodaba a Jhuen quien se dio cuenta que Bartrack ni Looker parecía haberles afectado la falta de la pequeña Sayumi.

—No tengo hambre — el joven se levantó de la mesa mientras se llevaba su plato.

Salió por la puerta principal y se dirigió hacia el cobertizo, toco la puerta un par de veces y nadie respondía.

—Sayumi, ¿Tiene hambre? dejare un poco en la entrada así que espero que comas algo antes de que se enfrié.

La pequeña no quería salir y obligarla sería algo malo, sabía que tenía emociones que le dolían y tratar de aliviarlas era algo que él no podía hacer. Solo conseguiría darle algo de apoyo.

—Looker me contó la historia del cómo se conocieron, y el hecho del cual perdió sus ojos; lo sé, es doloroso que de algún modo alguien llegue a tener la culpa de una tragedia como esa.

La pequeña quien abrazaba sus piernas sentada sobre un montón de tozos de madera y algunas viejas herramientas del campo, escuchaba lo que Jhuen decía.

—Todavía hay muchas cosas que no se sobre este mundo, pero lo que te dije es verdad, sé que eres diferente; pero no eres un monstruo, no para mí — coloco el plato sobre cerca de la puerta y comenzó a alejarse lentamente.

Bartrack y Looker miraron por una ventana a Jhuen quien se alejaba del cobertizo.

—No entiendo porque se esfuerza tanto por alguien como ella — Looker nuevamente estaba molesto.
—Porque ese chico no es de este mundo — dijo Bartrack al mirar cómo se alejaba —Puede ser algo torpe y asustadizo hacia las cosas que desconoce, pero no hay duda alguna de que se preocupa más por los demás, que por sí mismo.

Después de que Jhuen volviera a casa y que todos terminaran sus alimentos, Bartrack le pidió que le ayudara a resolver algunas dudas sobre los estudios que recibía. El joven ciego decidió irse a dormir y el anciano junto a Jhuen trabajan en el despacho.

—Oye viejo, dime una cosa — Jhuen estaba repasando algunos libros—¿Quiénes son exactamente los Demonarck?
—Los dueños de este mundo — dijo con algo de preocupación —No son conquistadores, pero atacan pueblos y matan cierto número de personas por motivos personales. La mayoría de conflictos suceden cuando se forman rebeliones contra ellos, pero siempre terminan cayendo ante su poderío militar.
—¿Cree que atacaran este pueblo?
—No lo sé — Bartrack decidió beber un poco de licor, era su costumbre —Existía una alianza entre pueblos para protegernos, todos tenían un objetivo en común y era derrotar a la dictadura de los Demonarck. En los últimos años la alianza se ha debilitado y ya no trabajan para proteger al mundo sino a sus propios pueblos. En parte es algo bueno ya que los Demonarcks concentran sus ataquen ante esas alianzas e ignoran a los pueblos pequeños. Pero sé que es cuestión de tiempo hasta que decidan atacar este.
—Y cuando eso suceda ¿Que pasara con nosotros?
—Ya una vez perdí todo lo que tenía, cuando era niño los Demonarck atacaron mi pueblo, fue un conflicto entre una alianza y ellos, arrasaron todo el pueblo, perdí a mis padres y hermanos a causa de…


 
La crueldad de los Demonarcks
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#10
Capítulo 7

En los movidos mercados de las ciudades de Norinam, un viejo humano compraba algunos suplementos alimenticios de los puestos de mercados, atravesó varias tiendas comprando hierbas medicinales y algunos ropajes. Transitaba de camino a casa pasado por las viejas calles mientras la lluvia comenzaba a bañar la ciudad. Decidió descansar debajo de una vieja tienda abandonada esperando a que la lluvia se detuviera mientras revisaba si la mercancía adquirida estaría en buen estado; al hacerlo dejó caer algunas monedas al suelo y una de ellas había rodado hacia un callejón cerca de un canal de agua de la ciudad. Decidió seguirla ya que era una moneda de oro y no podía desperdiciarla. Agarro la moneda del piso y en una vereda del callejón había un poco de basura la cual sobre ella se encontraba una niña.

—¿Qué es eso? — se preguntó el curioso hombre mientras agarro una vieja vara del suelo y se acercó.

Los ojos de aquella pequeña parecían mirar hacia la nada, cosa que llamo la atención del viejo, sabía que no estaba muerta y no entendía porque una niña estaba en ese lugar en medio de tanta lluvia. Al acercarse pudo ver algo que comenzó a darle algo de temor, la pequeña tenia cuernos y que parte de su cabello cubrían uno de sus ojos que tenía color rojizo, su ropaje estaba roto principalmente en la párete del estómago, tenía una enorme corte, como si un arma blanca la hubiera atravesado. No era la primera vez que veía a esa niña, ya que hace algún lapso atrás la había conocido cuando una mujer que decía ser su madre quería una cura para volverla humana. Esta era la primera vez que la tenía tan de cerca y no entendía porque estaba en esa situación; uso la vara y la golpeó levemente en las piernas, ella parecía no reaccionar así que supuso que talvez estaba muerta. Era lo que creía cuando inesperadamente ella dirigió la mirada hacia el viejo el cual en sentido de alerta saco un cuchillo de su cinturón.

—¡Estas viva! — el sujeto estaba nervioso.
—¿Quieres lastimarme? — dijo sin cambiar de expresión — Oye, por favor… mátame.

Aquella palabra tomo por sorpresa a aquel hombre que no entendía por qué pedía que la asesinara, había muchas posibilidades y no podía pensar en alguna que pudiera ser correcta.

—¿Quieres que te mate? ¿Por qué?
—Todos… quieren hacerlo, todos dicen que debería morir, incluso ella lo dijo; Mamá me abandono, todo es mi culpa, siempre fue mi culpa — decía con esa voz quebrada mientras que a pesar de no mostrar expresión alguna, sus ojos comenzaron a llorar.

Aquellas lagrimas ablandaron el miedo que sentía el sujeto del cuchillo, era una Demonarck pero también una humana, ignorarla parecía la mejor situación posible.

—¿Quieres morir?, lo siento, yo no te asesinare — comenzó a alejarse sin bajar la guardia.
—Por favor, hazlo— volvió a decir mientras sus lágrimas comenzaban a detenerse.

Aquella niña al darse cuenta de que el viejo se alejaba, sabía que no cumpliría con su deseo, entonces ante la desesperación y la locura, se puso en pie y corrió rápidamente hacia el sujeto, el cual no pudo reaccionar ante la velocidad de aquella niña quien le quito la navaja empujándolo fuertemente al sujeto estrellándolo contra unas cuantas cajas de madera.

—Estoy cansada de este sufrimiento — la pequeña agarro el cuchillo fuertemente mientras sus manos temblaba— ESTOY HARTA.

Apuñalo su estómago con todas las fuerzas que sus pequeños brazos podían lograr, el cuchillo atravesó por completo su abdomen y provocando un leve sangrado. El mercader vio atónito el suicidio de la pequeña mientras ella se derrumbaba de rodillas sobre el mojado barro del callejón.

El silencio ante aquella situación fue interrumpido cuando el cuerpo de aquella niña expulso el cuchillo e inmediatamente la herida comenzó a regenerarse dejando una mirada aterrada en la pequeña. Era la primera vez que en su vida le había ocurrido algo así que llego a cuestionar lo que realmente era. Grito de desesperación hacia el cielo e inmediatamente se desmayó.

El sujeto no entendía lo que había ocurrido; se acercó a la pequeña con algo de inseguridad, agarro su navaja la cual estaba cubierta de sangre y noto que aquella niña no tenía ni un rastro de la herida, eso despertó su curiosidad.

La levanto del fango cubriéndola con algunas viejas mantas para protegerla de la lluvia y para que nadie pueda ver que cargaba una Demonarck ya que eso le traería problemas; salió del mercado principal y se dirigió a los barrios bajos donde se encontraba su pequeña y vieja casa. Entró por la puerta y allí se encontraba un joven quien quitaba algo de polvo con una escoba.

—Bartrack, has regresado — dijo el joven al notar su presencia pero él inmediatamente lo ignoro e ingreso a la casa con apuro — ¿Que sucede?
—Encontré algo interesante en el pueblo —coloco a la pequeña sobre un viejo sillón de piel
—¿Es una persona?
—Talvez, pero voy a averiguarlo — el viejo agarro la mano de la niña inocente y comenzó a recitar un hechizo, las marcas en su cuerpo se iluminaron junto a la mano de la pequeña.

En su brazo se formó una marca de esclavitud y el viejo estaba sorprendido.

—¡Funcionó, realmente funcionó!

El joven ciego se acercó, al no poder ver nada uso su habilidad de ultrasonido golpeando algunos objetos cerca del sillón, pudo darse cuenta de que había figura pequeña y que era femenina, golpeo cerca de su cabeza y pudo notar que aquella presencia tenía cuernos.

—¿Qué es esto?
—Una hibrida de una humana y un Demonarck, es una niña.

Al escuchar aquella descripción llegó a su cabeza dolorosos recuerdos que el joven poseía, hechos atroces que habían ocurrido hace algunos años atrás.

—La niña Demonarck —el joven sin ojos retrocedió y busco cerca de una mesa un cuchillo de cocina.
—¡¿Qué haces?! — Bartrack miro como el chico parecía querer lastimar a la pequeña pero el poseía una marca en su brazo y esta comenzó a brillar provocándole un enorme dolor que le obligo a soltar el arma, el sufrimiento no fue suficiente ya el viejo le dio un golpe en el rostro y el chico se desplomo hacia el suelo.
—Es una Demonarck, es peligrosa.
—Lo sé y soy consiente — Bartrack estaba molesto —Ella posee una extraña habilidad que puedo aprovechar, como ves también es humana y pude ponerle una marca, ahora es de mi propiedad.
—Cómo puede traer algo tan peli…—reclamaba el joven e inmediatamente fue interrumpido por un fuerte golpe de Bartrack sobre una mesa cercana.
—Conozco tu historia y lo que los Demonarck te hicieron, pero recuerda que yo estoy a cargo aquí; esta niña se quedara con nosotros hasta que yo lo diga, así que no quiero que le hagas daño.

Camino hacia su despacho de manera molesta mientras Looker quien tirado en el suelo estaba realmente furiosos por lo que había sucedido.


Las horas pasaron y ya se había hecho de noche, a su vez la pequeña lentamente comenzó a despertar y se dio cuenta lentamente de que se encontraba dentro de una cabaña, había una chimenea con fuego activo y un olor a deliciosa comida.

—Despertaste — Bartrack tenía un plato de alimentos mientras lentamente se acercó hacia ella —¿Tienes hambre?

La pequeña no respondió porque no entendía como había acabado en esa situación, hasta hace poco vivía en un callejón y ahora estaba dentro de una casa y lo que más la intrigaba era el hecho de que su vientre no tenía ninguna herida por aquel daño que se hizo.

—¿Recuerdas cómo te llamas?
—Sa-sayumi— respondió mientras se alejaba lentamente.
—No tienes que sentir miedo— dijo Bartrack tratando de que le tomara confianza, anqué se cuestionaba si realmente podría hacerle daño gracias a su poder curativo — Vivías con tu madre, ¿Dónde está ella?
—No lo sé— parecía que no recordara bien lo que le había pasado y aparentaba confusión.
—Si no lo recuerda, supongo que no tiene importancia, ahora quiero que me escuches, mira tú brazo, esa marca significa que ahora eres de mi propiedad tendrás que hacer lo que te diga así que no te preocupes, tendrás un techo donde vivir. Come un poco, debes estar hambrienta.

El viejo se alejó y dejo que la pequeña descansara un poco, a pesar de tener hambre seguía sin comprender la situación en la que se encontraba. Era extraño ya que era la primera vez en su vida que pasaría la noche en una choza y no en una cabaña en ruinas.


Paso algo de tiempo y Sayumi apenas y comió un poco, tenía tantas cosas que preguntarle al viejo y lo que más le intrigaba era el hecho del porque su intento de suicidio fracasó. Aquella noche llovía muy fuerte y mientras nadie estuvo presente, Sayumi estaba asustada por lo que le ocurría a su cuerpo, había tomado un viejo cuchillo de cocina y se realizó un corte su mano, la herida le dolió y derramo poca sangre ya que aquel corte se cerró inmediatamente. Estaba asustada.

—Oye niña —el joven ciego se hizo presente y eso asusto a la pequeña quien inmediatamente quiso esconderse —Eres una Demonarck ¿Cierto?

Ella no respondió debido al miedo, entonces observo la venda en los ojos del chico y llamaron su atención.

—Quiero saber una cosa, hace 3 años en el pueblo de Katamu, había una niña Demonarck que vivía escondida debajo de un puente; eras tú ¿Verdad?

Sayumi no entendía bien la pregunta debido a lo confundida que aún estaba, pero comenzó a pensar un poco y algunos de sus viejos y traumáticos recuerdos pasaron por su mente, entre todos ellos encontró los sucesos ocurridos referentes a las palabras del chico.

—¡Lo…Looker! — dijo atónita.
—Así que si eres tu — el chico parecía molesto, entonces en un empuje de rabia, derribo a la pequeña y entre su ropaje saco un afilado escalpelo.

El cuerpo de Sayumi nuevamente se envolvieron en miedo y pánico, tanto que no podía ni moverse. Looker quería hacerle daño, pero la marca del mercader le provocaba un tremendo dolor a sus músculos evitando que actuara por cuenta propia, así que estrello el cuchillo contra el suelo no muy lejos de la cabeza de Sayumi.

—Aquella vez que te ayudé a escapar de esos demonios, lo hice porque confié en que eras una persona que merecía ser salvada, pero cuando me abandonaste me hiciste darme cuenta de que cometí un error y ese error me quito mis ojos.
—Lo- lo siento.
—NO TE CREO — grito lleno de rabia mientras se ponía en pie — Ustedes los Demonarck son un montón de criaturas asesinas y espantosas, los odio tanto que siento deseos de matarte. Pero no puedo porque el tío así lo quiere — comenzó a alejarse mientras la pequeña se sintió muy dolido por la amenaza del chico— Si vuelves a traicionar al viejo o a mí, nunca te lo perdonare.

La pequeña Demonarck se dio cuenta de una cosa cuando el chico se alejaba dándole la espalda; que así debió sentirse Looker cuándo ella decidió no ayudarlo; traición y dolor, nuevamente su corazón se quebraba más y más. Todo tenía sentido ahora, al tener una aterradora pericia de regeneración, supo que era un peligro para el mundo, morir era su mejor opción, pero no era capaz de eso, vivir sabiendo que su existencia era un peligro para aquellos que la rodean, talvez era el castigo de su propia existencia. Pensó en escapar de aquella morada, pero su marca comenzaba a lastimarla, entonces vio un viejo cobertizo, se encerró en el para esconderse del mundo, un mundo que no la necesitaba, ese era su castigo.






Algunas aves silvestres adornaban la mañana a las afueras del pueblo de Anegror, un cantar con el cual Bartrack despertaba mientras salía de su choza a recibir los primeros rayos de sol, estiro un poco su cuerpo mientras tomaba un gran respiro.

—Bien, hora de actuar de forma paterna — dijo eso mientras se encamino hacia el establo y seguidamente dio un par de golpes a la puerta — Sayumi si no sales de ahí en los próximos 10 segundos entrare por la fuerza.

Aquel llamado despertó a la pequeña quien parecía un zombie debido a que no había comido muy bien el día anterior. Jhuen quien lavaba algunos platos de la cocina, avistó por la ventana a al viejo.

—¿Que está haciendo? — se preguntaba mientras se limpiaba las manos.

Bartrack espero durante diez segundos y al no escuchar ninguna respuesta, se paró firmante frente a la puerta y le dio una enorme patada. La puerta se quebró y eso asusto a Sayumi.

—¡Cero! — Bartrack azotó con más fuerza la puerta y el impacto del golpe hizo que los objetos que taponaban la entrada salieran volando, incluida la pequeña quien trato de evitar que entrara — ¿Dónde estás?

Sayumi había caído en un poco yesca delgada, se ponía en pie observando la actitud seria de Bartrack quien camino lentamente hacia ella, trato de esconderse entre las mantas y el viejo la agarró y la cargó en su hombro. Sayumi pataleaba mientras trataba de soltarse. Jhuen apareció y estaba algo estupefacto ante la actitud del viejo.

—¡¿Que está haciendo?!
—Hago lo que me pediste, actuar de forma paterna.
—¡¿Que tiene esto de paterno?!
—No tengo idea, pero siento la necesidad de hacer esto.

Bartrack regreso a su casa mientras Sayumi continuó exasperadamente intentar soltarse. Jhuen sabía que Bartrack no querría hacerle daño, aunque le preocupaba lo que podría pasar.

Bartrack se acercó hacia la concina y con algo de rudeza coloco a la pequeña en una silla, frente a ella había una taza de chocolate caliente y algunas bananas un tanto frescas.

—Date prisa que el desayuno se enfría.
—¡Qué!, ¡pero yo! — trato de hablar y el hechicero se sentó frete a ella.
—Tienes hambre verdad — habló con seriedad y ella no se atrevió a responder —Eso me molesta, nunca has sido sincera conmigo, nunca me pediste nada, nunca me dijiste quien eres o de lo que podías ser capaz. Eso también es culpa mía, te trate como un objeto para mi beneficio. Y a veces pienso que lo aceptaste porque eso te dio un propósito de vida. Eres una Demonarck, pero también eres una humana.

Era la primera vez en su vida que Bartrack se dirigía a ella con esas palabras, una que Sayumi jamás había escuchado.

—Y es de humanos el cuidarnos los unos a los otros, es por eso que quiero pedirte disculpas.

El anciano inclino la cabeza ante la pequeña quien no entendía porque su dueño hacia eso, no era normal ya que ningún amo se inclinaría ante un esclavo ni mucho menos ante un Demonarck.

—¿Porque te disculpas? — pregunto ella mientras aquel miedo que sentía desaparecía poco a poco.
—Por no darme cuenta de lo que tenía frente a mí, una Demonarck, no, una niña asustada del mundo que la rodeaba — Se acercó a ella y le levanto el cabello de su rostro exponiendo su ojo de demonio—Al menos ante mí no tienes que esconderte ni de demostrar lo que eres.
— Pero yo…
—Hablaremos de esto después, hoy hay mucho trabajo que hacer.

Jhuen estaba sorprendido por el cambio de aires de Bartrack, era verdad que no parecía el mismo viejo despreocupado cuando lo conoció, tampoco era alguien que trasmitiera alegría con una sonrisa, quizás había dado un paso para intentar convivir con aquellos que lo rodeaban. Decidió acercarse y ser partícipe del desayuno.

Looker quien miraba a la distancia pensó el por qué Bartrack se disculpó con una Demonarck, ¿Había enloquecido o sentía pena por Sayumi?, comenzó a irritarse y decidió no ser partícipe del desayuno.


Aquel día hicieron lo mismo de costumbre, ir al mercado a ganar algo de dinero y cuando llego la noche Jhuen nuevamente se concentró en enseñarle sus estudios universitarios al viejo. Sayumi no dijo casi nada en todo el día, aún estaba algo dolida por las palabras de Looker quien la había ignorado todo el día.


—La medicina de sulfa es practica como antibióticos bacteriostáticos, y sus procesos químicos son — Jhuen reviso en sus libros de estudio y las siguientes hojas estaban en blanco — Eso es, es todo lo que se, lo siento aún estoy estudiando, apenas estoy iniciando mi segundo año, esta semana tenía que prepararme para los exámenes iniciales.

El hechicero se levantó de su escritorio para revisar varias fórmulas químicas sobre su pizarrón— Creo que esto es suficiente, con todo lo aprendido siento que puedo lograr algo con todas estas cosas de química.

— En teoría creo que, si logra memorizar y recrear los componentes químicos con su magia, podría mejorar sus medicinas— el joven se frotaba los ojos debido al cansancio.
—Ve a dormir, yo ordenare un poco esto.

El chico se retiró mientras Bartrack recogía sus papeles.

El mercader comenzó a repasar algunas composiciones de elementos y miro de forma pensativa los medicamentos de Jhuen, agarró algunos y comenzó a desintegrarlos para analizarlos.

El chico se dirigió hacia afuera, agarro una cubeta y tomo algo de agua del tanque de agua de la vivienda para lavarse el rostro. Nuevamente llamo su atención el enorme resplandor de color brillante que se desvanecía en el cielo. Esa idea seguía en su cabeza, tenía que volver a casa y no sabía cómo, solamente decidió irse a dormir.


Había llegado la mañana y como de costumbre Looker era uno de los primeros en despertar, Jhuen quien dormía en el sofá de la habitación principal, despertó y vio a Sayumi quien había pasado la noche en una esquina con un par de mantas viejas. Era agradable saber que no había dormido en esa vieja choza.

—Buenos días Looker — saludo amablemente mientras se acercó a la cocina y el chico no le dijo nada —¿Está todo bien?
—Si todo esa bien — fue demasiado indiferente al decir ello — Despierta a Sayumi y dile que… — se quedó callado porque escucho un fuerte ruido que provenía del despacho de Bartrack.

Aquel sonido despertó a Sayumi y justo en ese momento Jhuen y Looker decidieron investigar qué había sucedido. Trataron de abrir la puerta, pero estaba sellada.

—Señor Bartrack, ¿Se encuentra bien? — Jhuen llamo, pero no respondía, supo entonces que algo estaba mal, entonces trato de abrir la puerta justo cuanto esta se abrió de golpe y Bartrack salió.
—¡Rápido hay que desayunar ¡— el viejo actuaba como si hubiera bebido mucho café.
—¿Que sucede tío?, te vez muy animado.
—No dormí muy bien anoche porque estuve trabajando, y logré algo, rápido preparen una taza de chocolate caliente y empaquen sus cosas, iremos al distrito sur de la ciudad.

Bartrack se veía más animado de lo normal, a pesar de tener una mirada como la de un zombie. Junto a sus colegas comieron un par de frutas e inmediatamente salieron de casa. Jhuen sacaba a la gran lagartija del corral, ya se había acostumbrado a acercarse un poco a ella; Looker ayudaba a Bartrack cargando algunas de sus pociones mágicas las cuales depositaban en la carroza. Jhuen amarro a reptil y pudo ver que Sayumi parecía no querer salir de casa.

—¿Que estás haciendo? — Bartrack aparecía por la puerta — No te quedaras sola, tú también vienes con nosotros — le entrego una gran manta que era una nueva, claramente quería que ocultara sus cuernos.

La Demonarck tenía algo de confianza tanto en las palabras de Jhuen como en las de Bartrack. Dudaba un poco, pero quería ir con ellos. Se colocó la manta e inmediatamente subió al carruaje.

Partieron de casa tomando una ruta diferente evitando la zona poblada principal, cruzaron algunas zonas donde las viviendas eran muy pocas, una villa llena de hombres bestias y otras pocas de las demás especies, las zonas eran bastante tranquilas, claramente uno de los barrios con menor riquezas que el resto de la ciudad. Jhuen recordó lo que había estudiado, esa ciudad no tenía una un sistema de igualdad, así que los más ricos del pueblo eran los que vendían más productos alimentarios y eran dueñas de las edificaciones más grandes del pueblo. Otra cosa era que esa ciudad no tenía un gobernante ya que era un pueblo especializado para el comercio y un punto de expansión para los comercios de otros poblados, muchos productos que se vendían en esa ciudad eran exportados hacia otros pueblos. Con el pasar del tiempo poco a poco llegaron a su destino.

— ¿Qué hacemos en este lugar? — pregunto el chico al mirar algunas casas viejas cerca de un riachuelo.
—Buscamos a un cliente — fue lo único que dijo Bartrack ya que parecía algo cansado.

Dejaron la carroza cerca de un árbol de pino, bajaron de ella excepto Looker quien decidió quedarse a cuidar las cosas. Sayumi agarro de los ropajes a Jhuen, parecía no conocer esa parte de la ciudad.

—Pueden quedarse aquí, pero prefiero que me acompañen — el viejo bajaba unas pequeñas maletas — En especial tu chico — le decía señalando al joven de otro mundo.

Caminaron unos cuantos metros y frente a ellos había una choza sencilla de madera, cercana a ella pasaba el riachuelo la cuan tenía un olor un tanto desagradable llamando la atención del universitario, el cual se detuvo a mirar las aguas. Parecía una corriente de desperdicios que probablemente venían de la parte principal de la ciudad, era agua contaminada. Se acercaron hacia la puerta y tocaron, inmediatamente una mujer de aspecto animal abrió la puerta. Era la misma persona que días atrás le pidió ayuda desesperadamente a Bartrack.

—¿Cómo esta señora? — pregunto Bartrack.
—¡Es usted! — la mujer animal estaba sorprendida por la presencia del viejo.
—He venido a ver a su esposo.

Tras escuchar esas palabras la mujer estaba algo confundida, pero a la vez preocupada. Dejo entrar a todos y se dirigieron hacia la habitación en la que aquel hombre oso se encontraba recostado, respiraba de manera agitada y estaba sudando.

—Después de que aliviara sus síntomas ha estado descansado pero estos últimos días ha comenzado a empeorar — decía la mujer — El poco dinero que nos quedaba lo gaste en alimentos así que no tenía nada para pedirle ayuda.
—Espero que tenga suerte el día de hoy — el hechicero comenzaba a poner una mirada seria —Tendrá una consulta gratis.

El medico agarró una botella y de ella salió un liquido morado, parecía ser el primer remedio que uso para aliviarle los síntomas al paciente, coloco ese brebaje sobre un recipiente y sobre otro un líquido verdoso mientras de su bolsillo saco una pequeña bolsa con un polvo blanco.

—Si lo que me enseñaste realmente funciona, entonces podre lograrlo.

Las marcas de su cuerpo comenzaron a brillar mientras decía palabras en el idioma mágico, las pócimas comenzaban a desintegrase junto con el polvo blanco, estas se mesclaron directamente sobre el paciente mientras su cuerpo absorbía las pociones del hechicero

—¿Que acaba de hacer? — pregunto el joven.
—Azitromicina.
—¿Azitromcina? Como logro… — el chico se quedó callado al ver que el hombre osos comenzaba a despertar.

El milagro había ocurrido, el paciente lentamente se levantó y se puso de pie como si hubiera estado tomando un pequeño descanso, respiraba con normalidad y no parecía tener fiebre. Estaba completamente sano y su esposa no pudo contener las lágrimas de felicidad al ver un verdadero milagro. Jhuen no entendía que era lo que Bartrack había hecho; a pesar de conocer la capacidad de su poder, aún no sabía de lo que era capaz. Las medicinas modernas tardaban horas en hacer efecto y curar pacientes en días. Ese viejo lo hizo solo en segundos.

Después de terminar el trabajo, recogieron sus pertenecías y esperaban regresar a casa.

—Estoy realmente agradecida por lo que hizo por nosotros — la mujer aun no podía creerlo — Nunca tendré lo suficiente para pagarles y esto es todo lo que tengo — dijo mientras en sus manos sostenía una cesta llena de frutos frescos y algunos no tanto.
—Señora no es necesario — Jhuen no sabía que hacer ya que la mujer parecía muy decidida a que aceptaran la paga.

Jhuen era de los típicos ingenuos que harían cosas como esas sin cobrar.

—Aceptare la paga — Bartrack agarró la cesta.

Jhuen sabía que eso era de lo que se trataba ser médico, ganar dinero era importante y se sentía algo molesto que Bartrack tomara la comida cuando la mujer dijo que había usado el poco dinero que tenía para comprar esos frutos. Bartrack se había esforzado para lograr aprender lo que el chico le enseñó sobre las medicinas. Talvez si merecía ese dinero, así que decidió no decir nada y confiar en que esa familia pobre estaría bien por ahora.

—No me parece suficiente — el hechicero separaba los frutos, los frescos los dejó en la canasta y el resto los puso en la carroza— Aceptare la mitad, pero el resto me lo pagara de otra forma. Sé que hay más personas que sufren de la misma enfermedad por esta zona, quiero que contacte a todas y que les diga que hay una cura, para mañana tendré más de esa medicina así que cuento con usted como parte del trato.

La mujer sonrió de felicidad junto a su esposo, jamás en el pueblo habían escuchado algo similar, había alguien dispuesto a ayudarlos. Aceptaron el trato ya que el medico estaba lleno de confianza.

Colocaron todas sus pertenencias dentro de la carroza y Looker conducia de regreso. Apenas pasaron pocos minutos de camino y Jhuen tenía un montón de preguntas para Bartrack.

—Sé que la azitromicina es buena en las enfermedades infecciosas, pero ¿Como logro fabricarla?, los medicamentos de Hana no tienen muchos de los compuestos para esas pastillas.
—Lo sé y tarde toda la noche tratando de descomponerlos y mezclaros con los elementos correctos de mis medicinas — Bartrack se recostaba en la carroza, parecía estar muy cansado—Puedo duplicarlos y fabricar cuanta medicina pueda, tu ciencia y mi magia lo lograron, podemos salvarlos a todos.
—¡Salvarlos a todos! enserio puede…— dejo de hablar al ver que Bartrack se había quedado dormido.

En su mundo no había una persona como el, un humano capaz de curar una enfermedad con algo como la magia ni en un millón de años. Bartrack talvez solo era un viejo mercader hechicero, pero ante los ojos de Jhuen era…



 
El alquimista de la medicina.
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#11
Capítulo 8


La vieja carroza en la que el veterano Bartrack se había quedado dormido, el joven de otro mundo leía algunos mapas de sus libros de estudios junto a la pequeña quien le ayudaba.

—Dicen que Arizon es tierra Érfica, pero suelen se rumores; también esta Kandorian, una de las costas más comerciales de Norinam — Sayumi señalaba dichas ubicaciones en el mapa.
—¿Qué hay de este? — Jhuen marco algo en el mapa que tenía el sello de una calavera.
—Es Zandaros, es una…
—Es tierra Demonarck— Looker interrumpió con una voz algo seria —Solían llevar esclavos a esas tierras para explotarlos laboralmente.

Habían llegado a casa y Looker detuvo el carruaje.

— Así son los de tu especie Sayumi, unos malditos monstruos.

No solo era una afirmación, parecía más un insulto hacia la pequeña que se sintió ofendida e inmediatamente decidió alejarse de Jhuen hacia una esquina y quedarse callada.

Jhuen se molestó ante la actitud del joven sin ojos, parecía que encontraba el momento perfecto para señalar a la pequeña como un monstruo y nada más. Eso lo enfureció tanto que quería discutir con Looker.

—Deberías despertar a Bartrack — Looker le daba una orden a Sayumi de manera algo molesta mientras bajaba de la carroza — Llévalo a su habitación, yo preparare algo de comer.
—¡LOOKER!

Se escuchó el grito que Jhuen deseaba lanzar, pero no fue él quien lo dijo, sino Sayumi quien bajaba de la carroza.

—Yo no, yo no soy un MONSTRUO.
—No me vengas con esa basura ahora — respondió de manera fuerte mientras se le acerco— Ustedes malditos, cuantos asesinaron a los nuestros, cuantos mataron porque se les dio la gana, cuantos murieron tratando de protegerte, los Demonarck no son más que escoria que debería desaparecer de este mundo y tu deberías irte con ellos.

Aquellas palabras lastimaron el corazón de Sayumi, Looker no era diferente de esas personas que desean que ella se desvaneciera del mundo. Quería llorar y esconderse en el cobertizo, pero había algo de lo que ella estaba cansada, y fue entonces que exploto en ira.

—CÁLLATE — dijo mientras empujo al joven ciego — Tu que sabes de mí, deja de hablar como si me conocieras — volvió a empujarlo mientras lo tiro al suelo y se le aventó encima.

Jhuen supo que debía hacer algo o de otro modo ambos se harían daño físicamente, entonces cuando decidió bajar de la carroza, Bartrack lo detuvo. El viejo había despertado e inmediatamente agarro con fuerza del brazo al joven dándole a entender que no debía interferir en esa situación.

—Estoy harta de escucharte decirme eso, no tiene idea de lo que es siempre esconderse porque las personas te tienen miedo, del dolor que se siente cuando te arrojan piedras para que te alejes, tú no entiendes lo que es que todos te odien porque existes, tú no sabes lo que es que la única persona que creías que te amaba, te despreciara como un pedazo de basura.

Golpeaba el pecho del chico que estaba sobre el suelo mientras decía aquellas palabras; el trató de protegerse y ella mientras más hablaba, comenzaba a golpear menos fuerte. Las palabras del ciego, eran como espinas clavadas en su corazón que le hacían sangran llanto reflejado en lágrimas de sus ojos, lagrimas que caía sobre las mejillas de Looker.

—Tú fuiste la primera persona que me aceptó tal y como soy, y eso me hizo muy feliz — Sayumi sostuvo de las mejillas a su amigo—Si es verdad que te hicieron esto por mi culpa y …lo lamento mucho… EN VERDAD LO LAMENTO.

Finalmente libero parte de su dolor de su corazón, tanto que derramo más lágrimas de las que había derramado hace mucho tiempo.

—¿Por qué? ¿Porque te disculpas? — pregunto el joven quien sostuvo las manos de la pequeña mientras la banda en sus ojos comenzaba a empaparse de lo que parecían ser sus propias lagrimas —¿Porque una Demonarck se disculpa conmigo? ¿Porque estas llorando?
—Si no soy honesta conmigo y con los demás nunca podre pedirte disculpas de forma apropiada, por eso te pido que me perdones por lo que hice.

Sayumi sin dejar de llorar se quitó encima del chico en inmediatamente ingreso a casa. Looker tirado en el suelo, cubrió las lágrimas en su pañuelo que comenzaba a humedecerse más por no tener fuerzas de aguatar el dolor que traía encima con un enorme nudo en la garganta.

—¿Que acaba de pasar? — Jhuen estaba algo preocupado por la situación.
—Creo que acaban de dar un paso — dijo Bartrack con una sonrisa —Es la primera vez que los veo discutir y también la primera vez que los veo ser honestos el uno con el otro.

Quizás Bartrack tenía razón, Looker y Sayumi tenían algo que resolver y era algo que no lo habían intentado hace mucho, llorar y pedir disculpas podría ser la clave para empezar de nuevo aquella amistad que no pudo crecer entre ellos; eso era lo que Jhuen pensaba y lo hacía estar tranquilo. Bajaron las cosas de la carroza y decidieron tomar un leve descanso en casa.


La noche había llegado y mientras Looker quien no había dicho ni una sola palabra desde que regresaron, se dedicaba a preparar la cena. Sayumi tampoco había hablado y únicamente se limitó a observar como Bartrack le hacia una explicación a Jhuen acerca de su poder mágico.

—Pase toda la noche analizando los químicos y las propiedades de las plantas, pero los elementos que más me ayudaron fueron estas cosas — le mostro algunas de los medicamentos de Hana — la cantidad de elementos que poseen son grandiosas, copie sus compuestos químicos, calcio anhidro, almidón pre gelatinizado, croscarmelosa de sodio, y muchos más que aún no logro memorizar sus nombres, pero el elemento principal fue la sangre de Sayumi.
—He estado pensando que la habilidad de Sayumi posee es un acelerado proceso de reparación celular, ¿Eso está en su sangre?

La conversación llamo la atención de la pequeña.

—Su sangre es la clave, me ha tomado mucho tiempo descifrar el funcionamiento de su magia, así que recree la misma usando medicinas, llegue a fabricar pócimas incompletas y tu ciencia la perfecciono, por fin logre lo que tanto había esperado.
—¿Quiere decir que puede curar cualquier enfermedad? —dijo algo ilusionado.
—No, eso sigue siendo imposible — Respondió con honestidad —Necesitaría magia pura para lograrlo y esa dichosa magia desapareció hace mucho de este mundo.
—Quiere decir que solo puede con enfermedades que solo la medicina puede combatir.
—Aún estoy experimentando con algunas cosas para mejorar.
—Se oye bien de todas formas, pero es hora de la cena — decía un Looker un tanto serio quien sostenía un cucharon de madera.

Después de algunos minutos terminaron la cena, Bartrack inmediatamente decidió trabajar para crear más medicinas mientras le pedía ayuda a Jhuen. Looker como siempre decidió limpiar la mesa y lavar algunos trastes mientras Sayumi observaba en silencio.

Paso su tiempo evitando hablar con el chico, especulaba que estaba molesto y que talvez ahora la odiaba, eso le preocupaba mucho. Dejo esos pensamientos cuando escucho un ruido, Looker había aventado un par de copas al suelo.

—Rayos — el chico golpeaba el suelo para buscar los objetos.

Con su eco localización agarro uno de ellos y cuando estaba a punto de recoger el otro se dio cuenta de que Sayumi estaba cerca de él.

—¿Quieres que te ayude? — pregunto con cierta inseguridad.
—No necesito tu ayuda para esto — le quitó el vaso e inmediatamente agarro una cubeta de madera vacía.

Sayumi sintió rechazo nuevamente y como siempre le dolió; quizás Looker jamás la perdonaría y tendría que vivir con eso. Comenzó a alejarse.

—Si quiere ayudarme, tráeme algo de agua —dijo el joven ciego y la pequeña se detuvo — Luego seca algunos cubiertos, hay unas mantas cerca del lavadero.

Sayumi vio la cubeta e inmediatamente la tomó con una pequeña sonrisa.

—Claro, traeré agua de inmediato — decía mientras Salí de casa.

El chico no pudo ver esa expresión en Sayumi, solo sintió que había algo de felicidad en ella ya que era la primera vez que su voz no se escuchaba como si estuviera triste, ella había cambiado un poco y parecía ser agradable que eso hubiera sucedido.

Looker lavo sus implementos de comida mientras Sayumi los secaba y los colocaba en orden, ningunos dijo alguna palabra; parecía que no había odio ni rencor entre los dos.

Después de un par de horas el sueño recayó sobre todos, Jhuen descansaba algo intranquilo en el viejo sofá donde reposaba.

—Sigue siendo imposible — susurro mirando el viejo techo.

Trato de dormir cuando escucho los pasos de Looker se acercó a Sayumi quien dormía en una esquina cubierta con algunas delgadas mantas que fueron levantadas por el joven ciego, que en su lugar dejo una cobija más gruesa y limpias. Decidió salir de la habitación y Jhuen quien tenía poco sueño, vio con una sonrisa lo que el joven había hecho por la pequeña.


A la mañana siguiente de la misma forma se dirigieron a al barrio donde la mujer panda y su esposo oso junto con algunas pocas personas los esperaban. Al llegar al lugar Bartrack fue informado que algunas familias de la zona tenia los mismos síntomas de la enfermedad que Jhuen denominaba como Legionella.

Al escuchar lo sucedido Jhuen decidió inspeccionar el lago y los riachuelos cercanos al pueblo y efectivamente su teoría era cierta, la gran parte del lago estaba contaminada, lo dedujo al ver que algunos canales de la ciudad conectaban con el lago. Era bastante natural que los habitantes del lugar se enfermaran por bacterias en las aguas.

Bartrack acepto la solicitud de algunas personas mitad bestia de la zona y fue de casa en casa curando efectivamente las enfermedades sin fallo alguno y recibiendo su pago respectivo. Los pacientes estaban realmente felices por su recuperación junto a sus familias, estaban tan agradecidos con Bartrack que aparte de la recompensa algunos de manera muy amable regalaron algunos alimentos y ropajes sencillos, Bartrack no tenía más remedio que aceptar, después de todo las personas en esa ciudad comenzaban a recuperar la fe que habían perdido hace mucho.

Después de pasar medio día en esa zona, un colega le informo que había algunas personas por varias zonas de la ciudad que necesitan algunas medicinas, era un compañero mercader que compraba plantas y que estaba pendiente de las personas enfermas del pueblo, Bartrack le dio algo de dinero a cambio de las direcciones de cada paciente. Pasaron todo el día visitando varias cosas y curando enfermedades de distintos tipos que el chico universitario alcanzaba a reconocer, gripe, migraña o dolores estomacales; hacía su trabajo dando recomendaciones sobre los alimentos que podían ingerir y sobre los riesgos a evitar para empeorarse.


El sol se ocultaría dentro de poco y tanto Bartrack como Jhuen estaban cansados por haber atendido a muchos clientes. El joven se encontró con algunos casos como diabetes, asma, caries y eso le hizo entender que, a pesar de tener cuerpos animales, las enfermedades comunes en humanos se presentaban de manera natural.

—Increíble — Bartrack deslumbró su bolsa de dinero que se encontraba más llena que nunca — Hay que ir a casa y guardar esto — les decía a sus compañeros quienes guardaban el equipaje en la carroza.
—Disculpe, necesito ayuda — un hombre con escamas de lagarto se acercaba y parecía muy preocupado.

Bartrack y los demás decidieron atender al pedido de ayuda e inmediatamente se adentraron en una vivienda algo vieja, allí se encontraba un hombre con pelaje y aspecto de mapache, recostado en cama. El paciente estaba algo delgado y parecía tener severas nauseas.

—¡Lleva mucho tiempo así y está empeorando! — dijo el hombre reptil mientras su compañero parecía tener mucho dolor estomacal.
—Universitario, ven aquí — Bartrack le decía a Jhuen quien se acercó y comenzó a observar la herida del paciente.

Jhuen aún no se acostumbraba mucho a las personas con pelaje, tanto que había mantenido sus distancias de todos los pacientes que Bartrack había atendido, aunque ser médico era su aspiración sabia esta clase de cosas era lo que le esperaba. Miro detenidamente al paciente si y su desnutrición era una clave.

— Su amigo antes de adelgazar, ¿Comía con normalidad?
—No, durante varias semanas no toleraba la comida, y vomitaba los alimentos, tiene náuseas y le duele mucho el estómago.

Jhuen pensó por un momento y llego a una conclusión nada favorable.

— ¡Podría ser adenocarcinoma!
—Es una enfermedad del estómago — dijo Bartrack — algo llamado cáncer, lo recuerdo de tus libros.
—Si ese es el caso… podría ser un tumor cancerígeno, su desnutrición es bastante clara, la enfermedad ya debe estar muy avanzada —Jhuen estaba preocupado — Lo que le enseñe no puede curar algo como esto.
—¿La medicina del tío no puede hacerlo? — Pregunto Looker.
—Lo que puedo hacer es potenciar los antibióticos para que destruyan de manera acelerada los virus y bacterias del cuerpo —el medico se sentía presionado —El tumor de su cuerpo no es un virus sino un fallo en sus tejidos digestivos, si lo intento solo lo mataría en el proceso.
—Existe la posibilidad de operarlo — Jhuen intervino — pero no sobreviviría a la operación, no hay nada que podamos hacer.

Tras decir eso, el hombre lagarto y los demás reaccionaron atónitos ante las palabras del chico quien sintió un amargo sabor de boca al decir eso. Dar malas noticias le hacía sentir verdaderamente de lo peor.

El hechicero miro sus frascos de medicinas mientras pensaba un poco, entonces dirigió su mirada a Sayumi quien mostraba preocupación y tristeza.

—Hay que intentarlo — Bartrack ll amo la atención de Sayumi y ella se le acerco —Recuerdas lo que te dije, que usaría tus habilidades para mi benéfico, te necesito ahora, voy a lastimarte un poco así que quiero que confíes en mí.

La pequeña miro como Bartrack sacó una navaja de la mochila, le recordaba cuando solía extraerle sangre para sus medicinas y esta no era la excepción, iba a lastimarla y eso la asusto. La mirada de Bartrack no era la misma que tenía cuando solía hacer aquello en el pasado, se veía algo preocupado y a la vez incitaba a que confiara un poco en él. Sayumi comprendió que si también podía ser de ayuda lo haría.

El viejo y la pequeña se acercaron al paciente, ella siguió las indicaciones de Bartrack mientras él bebió una de sus pociones, sostuvo el cuchillo y corto la mano de Sayumi provocándole dolor, coloco la mano ensangrentadas sobre el estómago del paciente. El hechicero agarro fuertemente del brazo a Sayumi y la del enfermo mientras recito algunas palabras. Las marcas en su cuerpo se iluminaron más que nunca, Sayumi sintió algo de dolor en su herida que comenzó a dolor mientras se cicatrizaba, a su vez el paciente también siento una fuerte molestia estomacal que se aligeraban poco a poco hasta que el dolor se aligeraba. La herida de Sayumi se cerró y Bartrack se desmayó.

—¡Oiga!, ¡¿Se encuentra bien?!— Jhuen algo asustando trato de levantarlo del suelo y él se veía realmente agitado.
—Es… un hechizo… muy difícil de realizar —Respiraba de manera jadeante mientras trataba de tranquilizarse.

Bartrack se sentó en el suelo mientras Looker le daba algo de agua fresca. Decidieron tranquilizarse mientras la situación se calmaba. Al cabo de varios minutos Bartrack se encontraba un poco mejor que decidió revisar al paciente. Uso las pocas fuerzas que le quedaban para usar su magia y verificar el cuerpo del paciente con los campos cuánticos. Jhuen miro atentamente el diagrama del estómago del paciente y pudo notar como lo que parecían ser células cancerígenas disminuían de tamaño.

—¡¿Qué fue lo que hizo?!
—Lo único que tu ciencia no puede hacer…. replicar hechizos — Bartrack bebió un gran tragó de agua — Sé que no lo cure por completo, hice lo mejor que pude.

El paciente abrió los ojos y saludo a su amigo, pues su dolor había bajado considerablemente y estaba algo feliz.

Bartrack estaba realmente cansado así que les dijo a sus compañeros que era todo y que regresaran a casa; mientras lo hacían el hombre reptil le dio algunas monedas de oro por la ayuda, Bartrack tomo algunas y le devolvió el resto.

—No está curado por completo; no se preocupe volveré a ayudarlo, ahora solo debe relajarse y descansar.
—Se lo agradezco — decía el hombre lagarto bastante tranquilo ante la ayuda del médico.

Bartrack y sus inquilinos salían de aquella casa llevándose su esquipo médico. Jhuen por su parte miro los capos cuánticos del estómago de paciente mientras le hechizo del hechicero se desvanecía. Estaba atónito.


Subieron todas sus pertenencias a la carroza y Bartrack decidió acostarse para descansar un poco.

—Bien es todo por hoy — Bartrack miraba su gran bolsa de dinero y estaba feliz —Chicos creo que esta noche cenaremos filetes y también…
—Alto, alto, alto — Jhuen subía a la carroza a toda prisa — ¿Usted, enserio cree poder eliminar el tumor cancerígeno de ese paciente?
—Es algo difícil pero no imposible.
—¿Cómo?
—La habilidad de Sayumi, no solo posee en impresionante proceso de restauración celular, sino que es prácticamente en escudo de enfermedades, su maldición no solo la protege de las heridas sino también de las enfermedades, cuando corte su mano trate de traspasar su hechizo de curación sobre el paciente, su poder no solo trato de curar su propio cuerpo sino trato de eliminar la enfermedad de ese paciente, traté de engañar al hechizo, no funcionó muy bien.
—Su magia trato de curar un organismo que no era el suyo —Jhuen susurraba —Significa que puede reparar tejidos n ese estado de deterioro— el chico cayo de rodillas al suelo mientras parecía sonreír— Eso significa que Hana… puede salvarse.

Bartrack y Looker estaban confundidos ante la actitud de Jhuen, a excepción de Sayumi quien era la única que había oído hablar de Hana.


Retomaron camino a casa y en el trascurso Jhuen hablo de su vida personal, en especial de su hermana Hana, no quiso ser especifico y de lo único que hablo era de su enfermedad, una leucemia que había combatido por años y esa enfermedad había evolucionado a un cáncer, esa dolorosa noticia que recibió hace un par de semanas. Conto que en su mundo no había medicina que pudiera salvarle la vida, pero al final de su historia tenía una sonrisa en su rostro.


Había anochecido y después de terminar de cenar Bartrack retomo el tema de la hermana de Jhuen, estaba algo interesado en su enfermedad.

—Leucemia, eh — Bartrack se puso a pensar un rato mientras bebía té caliente — es posible, pero necesito entrenarme a mí mismo para potenciar el hechizo, la pocas veces que lo he sentido como si quisiera matarme.
—Díganme que puede lograrlo — Fue algo agresivo al decir aquello —¿No es una mentira?
—Oye, oye, yo no miento.

Tenía razón, pudo curar la enfermedad de muchos pacientes y aunque Jhuen pudo verlo aún le parecía muy difícil creer en una cura para Hana.

—¡Entonces eso hare!, traeré a Hana y usted la curara —estaba demasiado contento y esa expresión desapareció al darse cuenta de una cosa.
—¿No tienes idea que como volver a tu mundo? — Bartrack noto la expresión negativa de Jhuen
— He desperdiciado casi un mes en este lugar y ni siquiera estoy seguro de como llegue aquí, Soy un IMBÉCIL — maldijo dando un golpe sobre la mesa para seguidamente lamentarse.
—No digas eso — Sayumi trato de ser positiva.
—Es verdad, a pesar de que quería volver, una parte de mí no quería hacerlo, si regresaba no podría hacer nada por ella, más que verla morir. No quería eso, he tenido miedo de eso todo este tiempo, yo…
—Pero no todo fue en vano — el viejo intervino —Si habrías elegido irte, no me hubieras ayudado a curar a todas esas personas que necesitaban ayuda y más importante, no habrías encontrado una forma de salvar la vida de tu hermana, al contrario, ahora puedes cumplir tu promesa.
—Sí, creo que si — decidió beber algo de té mientras pensaba un poco.
—Si llegaste de una forma, debe haber otra para regresar — Looker le servía otra taza de té —Solo hay que tener algo de mente abierta
—Un momento — Jhuen miro detenidamente al chico ciego — Señor Bartrack su medicina… ¿Puede curar la ceguera de Looker?

Al hacer esa pregunta tanto el joven ciego como su amiga Demonarck se intrigaron al querer escuchar las palabras del viejo.

—Es imposible —Bartrack hablo sin rodeos— Creí que le había quemado los ojos, pero cuando los revise note que era otra cosa.
—¿Qué quiere decir? — Sayumi estaba confundida
—Sus ojos no están quemados, están sellados.
—El Demonarck que le quito la vista puso una maldición sobre él, es por eso que ni siquiera la poca medicina de los Herfios pudo ayudarlo. Muchos creer que la maldición desaparecerá si el Demonarck que se la puso llega a morir.
—¿Entonces no volverá a ver? — Sayumi se deprimía — Es mi culpa yo no…
—No te sientas de esa forma por mi — Looker la silencio mientras le daba algo más de té — Aunque me pidas perdón mis ojos no se sanaran.
—Él tiene razón, además no creo que sea imposible que vuelva a ver — Bartrack intercedió — hasta hace poco creí que podía curar enfermedades en unas décadas más y lo logre en una semana, todo va a mejorar de ahora en adelante para nosotros — entre sus brazos agarro a sus muchachos mientras mantenía esa sonría en el rostro— Mañana iremos a la zona oeste hay más personas que debo curar y cuando lo haga celebraremos con algo de comida de calidad, solo por esta vez — le dijo a los chicos mientras frotaba sus cabellos, era una clara acción de que una mejor vida les esperaba.


Jhuen se dio cuenta de algo, hace algunos días atrás y parecían desconocidos que comían en la misma mesa, pero esa era la primera vez que actuaban como si fueran una extraña familia, sobre todo porque era la primera vez que el viejo reía, que Looker no parecía estar molesto y que Sayumi compartía una mesa sin sentirse rechazada por nadie. Quizás era verdad, las cosas mejorarían de ahora en adelante.


Depuse de dormir y lDespertrse por la mañana, se dirigieron a la zona oeste del pueblo y allí había alguna personas que los esperaba, se había corrido un rumor de que un hechicero tenia algunas medicinas milagrosas y eso favoreció a Bartrack quien fue precavido y preparo una ración extra de medicina, durante todo el día paso por el pueblo curando las enfermedades infecciosas por bacterias; junto a Jhuen quien dio algunos consejos para evitar contagiarse y alivio algunas otras enfermedades como gripes comunes o dolores corporales. Después de una larga mañana la bolsa de dinero del viejo hechicero volvía a estar llena, la contemplaba mientras pasaban cerca de un camino y a lo lejos se podía ver un riachuelo de agua limpia.

—Oye Sayumi — Jhuen sostenía una cubeta en sus manos — Creo que Tina se ve sedienta, ¿Puedes traerle un poco de agua?
—Si, claro — la pequeña bajo de la carroza con la cubeta en sus manos para dirigiré hacia el rio, al estar bastante alejada Jhuen llamo la atención de Looker y Bartrack — Me gustaría contarles algo.

Después de que Sayumi trajera agua y la enorme lagartija bebiera, retomaron el camino, pero antes decidieron pasar por la zona comercial. Al llegar al lugar se separaron, Bartrack y Looker decidieron hacer algunas compras mientras le pidieron a Jhuen que cuidara de Sayumi. Tardaron alrededor de treinta minutos y nuevamente retomaron el camino a casa.


Las horas pasaron y Jhuen decidió hacer una cena al estilo tierra ya que habían comprado una buena cantidad de condimentos necesarios para una buena comida. Bartrack decidió tener una charla personal con la pequeña y en su despacho ella hacia muestra de sus habilidades.

—Ahora intenta con esta — Bartrack le entregaba una fruta en estado deplorable a Sayumi la cual había estado usando su habilidad restaurativa con varios productos en descomposición que habían comprado a bajos precios.

Al usar su habilidad la fruta no logro restaurase por completo, ya que el moho que la cubría despareció, pero aún estaba en mal estado.

—¿Porque estoy haciendo esto?
—Quiero conocer el límite de tu maldición.
—¿Mi maldición? — Sayumi se puso algo triste — Cada vez que alguien me lastimaba, las heridas dolían tanto que llegué a pensar que quería morir para no sufrir más, y cuando quise hacerlo …
—Tomaste mi cuchillo en intentaste hacerlo, pero no pudiste.
—¿Porque no pude? —sus ojos comenzaron cristalizarse por la tristeza reprimida en su corazón — Tener esto era mucho pero que morir, es como seguir sufriendo por el resto de mi vida.
—Talvez lo es…o talvez no — El viejo con canas le mostro su palma la cual hizo un pequeño corte con su cuchillo, esta comenzó a sangrar de inmediato— Quiero que intentes restaurar mi mano como lo haces con las frutas, si puedes lograrlo, lo que posees no será una maldición, será la mejor bendición que esta tierra tendrá.

Bartrack tenía una completa confianza en ella y en su poder, no la miraba como una herramienta, la miraba como una parte importante en su vida. Ella decidió confiar en su maldición e hizo lo que le ordeno, sujeto la mano del viejo y su cuerpo comenzó a brillar, en especial sobre la palma de Bartrack. Este no sintió ningún cambio en su mano, sin embargo, el sangrado se detuvo.

—¿Fu-Funciono?
—No, no funciono — Bartrack noto que su mano volvió a sangrar, aunque esta vez era más ligero — No sabes muy bien cómo controlar tus poderes, con algo de practica podrás lograrlo. Escúchame con atención, de ahora en adelante ya no serás una herramienta para mi beneficio, ahora serás mi aprendiz.

¿Qué significaba eso?, ero lo que aquella niña se preguntaba al ver la sonrisa que Bartrack le mostraba cuando dijo esas palabras, no parecía ser el mismo viejo amargado que conocí cuando la recogió de las calles, lo miraba de una manera que no podía entender el extraño sentimiento que tenía en su pecho.

—Lamento interrumpir — Jhuen asomaba su cabeza por la puerta que estaba medio abierta — Ya es hora.

Los miembros de casa se reunieron en el comedor mientras alistaban lo que parecía ser una sorpresa, Jhuen caminaba lentamente junto a la pequeña quien tenía los ojos vendados, lo que le provocaba una enorme confusión. Mientras más se acercaba a la cocina, ella pudo notar un olor bastante dulce que nunca había sentido, la casa estaba un poco oscura ya que la mayoría de velas no se habían prendido.

Jhuen descubrió los ojos de Sayumi, la cual vio sobre una mesa un extraño pedazo de masa esponjosa sobre la mesa cubierta de algo blanco y junto a ella algunas velas.

—Si te preguntas que es todo esto, fue idea de él —Looker señalo al chico de otro mundo quien se juntó al trio de hombres.
—En mi mundo solemos celebrar algo a lo que llamamos cumpleaños, es cuando una persona cumple un año entero desde el día de su nacimiento, no sabemos cuándo fue el día en que naciste, así que Bartrack me dijo que ya ha pasado un año desde que llegaste entonces pensé sería bueno que lo celebráramos este día.
—Es mi manera de dar gracias — dijo el médico —Si no fuera por ti, nunca habría logrado fabricar mis medicinas, aunque no entiendo bien esto de los cumpleaños.
—Yo también quiero decir algo — Looker parecía algo avergonzado mientras intentaba hablar — Quiero pedir disculpas… Es verdad que aquel día en que me abandonaste, no fuiste tú quien me quito la vista, odie tanto lo que me ocurrió que he pasado este tiempo culpándote a ti de algo que hicieron los Demonarcks, yo lo siento mucho.

El joven ciego inclino su cabeza en señal de arrepentimiento, una acción que tomo por asombro a la pequeña quien no sabía qué hacer.

—No-no necesitas disculparte, a pesar de todo me siento culpable por lo que le paso a tus amigos y en especial a ti— se le acerco y lo levanto por los hombros — Por eso yo… prometo curar tu visión.

Aquel enunciado tomo por sorpresa a todos los presentes, en específico al joven ciego que no podía creer lo que aquella Demonarck le decía.

—Le pediré a Bartrack que me enseñe como hacer medicinas, estudiare y estudiare hasta conseguir una cura para sanarte.
—No puedo creer que hables en serio — Looker trataba de reírse de esas palabras, pero no lo pudo, era como si las palabras de la pequeña sonaran más a una promesa que una simple propuesta.
—Señor Bartrack, ¿Eso podría ser posible? — pregunto Jhuen al mirar a los pequeños jóvenes.
—Un Demonarck sello los ojos de Looker, talvez otro Demonarck pueda abrirlos, si es hace entonces hay mucho trabajo que hacer

Ocurrieron muchos sucesos en los últimos días, en especial Sayumi quien parecía que su vida iba a ser diferente después de esa noche.

Retomaron la pequeña fiesta y mientras se acomodaron en la mesa, Looker y Bartrack le entregaron a Sayumi un par de objetos envueltas en telas finas.

—No sabemos mucho de chicas, así que esperamos que te guste — dijo Looker algo avergonzado.

La niña abrió lentamente las bolsas empezando por la de Bartrack, en ella se encontraba un elegante y llamativo vestido que parecía ser de su talla, estaba atónita ante la suavidad de la tela y el elegante listón que la rodeaban, jamás en su vida había sentido el roce de sus dedos ante el textil de la prenda. Decidió abrir la bolsa de Looker y en ella estaba unos zapatos bastante sencillos de planta baja, no eran tan elegantes, pero parecían ser de un material sumamente resistente.

Coloco ambas prendas sobre la mesa y las miro detenidamente, cerro sus ojos mientras recordó viejos momentos de su infancia, unos en la que su madre le regalaba prendas para vestir en mal estado, y cada vez que crecía las pendas se volvían más viejas que se trasformaron en simples trapos para cubrir su cuerpo. Volvió a abrir los ojos contemplando con devoción los vestuarios elegantes mientras su corazón dejo caer lagrimas sobre la deslumbrante seda.

—¡Creo que no le gusto! — Bartrack comenzaba a preocuparse y seguidamente se enojó con su compinche —Te dije que debimos comprar el modelo azul, se veía mejor.
—No puedo distinguir los mólelos, soy ciego — Looker se puso igual de molesto con el viejo luego trato de suavizar el asunto—Si no quieres podemos cambiarlos por…
—Me gusta — interrumpió mientras se secaba las lágrimas— Estoy llorando porque estoy feliz, nunca me habían regalado algo así, gracias por todo.
—No nos agradezcas mucho, agradécele al él — Bartrack señalo a Jhuen quien había mantenido algo de distancia — Fue su idea esto del cumpleaños, de todas formas quería darte las gracias.
—Voy a apreciar mucho estos regalos — dijo aun con lágrimas mientras abrazaba las prendas.

Pasaron algunos minutos y el viejo como el joven ciego repartían la cena, una sabrosa barbacoa. Sayumi había tirado sus mantas viejas y se había puesto el vestido que resultó ser una talla un poco más grande; no había problema ya que crecería de todas formas, a diferencia de los zapatos que eran de su talla. Después de probarse la ropa Jhuen la esperaba con un peine en sus manos. Él también quiso hacer algo por ella a su manera, no era estilista, pero lo intentaría. Pasaron un par de minutos y Bartrack estaba algo impaciente, pues tenía mucha hambre.

—Ya está lista— Jhuen entraba a la cocina y los chicos prestaron atención a la invitada.

La risueña silueta de una chica joven pasaba por la vieja puerta de madera hacia la cocina, una silueta que impresiono a Bartrack ya que no se imaginaba que aquella niña que vivía en su cobertizo podría lucir de una manera radiante con ese vestido elegante, su cabello a pesar de estar algo alborotado se veía mejor de lo que se había visto en mucho tiempo en especial sus cuernos, los cuales Jhuen cubrió con su cabello formando dos cebollines.

—Te ves bien— dijo el viejo con una ligera sonrisa.
—Sí creo que se ve bien — Looker quien no podía ver, trataba de entender lo que Bartrack decía con la emoción de sus palabras.

Sayumi sabia eso, así que se acercó a su amigo ciego agarrando sus manos e hizo que tocara sus mejillas, Looker estaba algo avergonzado por lo sucedido, ya que las mejillas de Sayumi eran tan suaves, que nunca había sentido algo así en su vida.

—¿Ahora puedes verme? —pregunto ella.
—S-si —respondió él, quien con su habilidad podía sentir la silueta de su amiga, la cual tenía esa vieja sonrisa como aquel día en el que se volvieron amigos.

Se sentaron sobre la mesa y comieron un sabroso estofado de carne de calidad promedio con las grandes ganancias de Bartrack; era la primera vez en mucho tiempo que comieron algo verdaderamente sabroso, en especial Jhuen quien aquella cena le traía recuerdos de su mundo. Después de terminar la cena, Jhuen encendió algunas velas que coloco sobre el pastel.

—Ahora tienes que soplarlas y pedir un deseo, el pastel no es mágico per si te esfuerzas por tu deseo, ten por seguro que este se hará realidad, solo tienes que pensar en aquello que más anheles de corazón.
—¿Lo que más anhele de corazón? — La pequeña miro atentamente las flamas de la vela y justo en ese momento recordó uno de los momentos más tristes de su vida; agarro aire y apago las velas mientras pensó en su deseo.
—¿Cual fue tu deseo? — pregunto el curioso Looker.
—Quiero… encontrar a mi mamá.

Aquellas palabras dejaron perplejos a todos por el deseo inesperado.

—Sé que me abandonó, pero ella cuido de mi durante mucho y quiero darle las gracias por todo ello.
—Podría suceder —dijo el viejo quien acaricio la cabeza de la pequeña — Pasare un par de meses más en este pueblo hasta perfeccionar algunas otras medicinas, y cuando lo logre viajaremos por todo Norinam curando a mas pueblos, si tenemos suerte la encontraremos en alguno de ellos.
—Gracias por ayudarme con mi capricho — sonrió con una verdadera expresión de felicidad.

Jhuen miro la sonrisa de Sayumi, una que borró por competo aquella mirada tenebrosa que tenía el día que la conoció, tanto Bartrack como Looker habían crecido durante el tiempo que estuvo en ese lugar, pero la que más necesitaba ese cambio era la persona que celebraba su cumpleaños, Jhuen hizo lo que pudo para ayudar a todos, ahora solo había una cosa más por hacer.

— Todos al centro — les dijo a los integrantes de casa quienes se agruparon frente al celular del chico mientras él también se colocó junto a ellos— Digan queso.

El flash de la cámara se disparó y este tomo la primera fotografía de Jhuen en el nuevo mundo, una imagen que reflejaba el primer momento de lo que parecía ser una familia extraña. No pudo contemplar la foto por mucho tiempo ya que la batería se agotó y este se apagó; no importaba porque esa foto reflejaba lo que tenía justo frente a sus ojos y eso era.


 
Una familia en este hogar
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