Oneshot- Origen

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaOriginal
GéneroCiencia ficciónSuspenso
Resumen

Un objeto del espacio cae en la Isla Origen, cambiando la vida de los científicos Joseph y Marya Reevers.

AdvertenciaViolencia
#1
[Imagen: mDPiK5X.png]
(Banner hecho por @Lunarium )

En la Isla Origen, una pequeña isla aislada con forma de triángulo se había instalado el matrimonio Reevers, una dupla científica conformada por Joseph y Marya Reevers.
 
Él era un hombre de 35 años de contextura fornida, cabello canoso, una frondosa barba y bigote de la misma tonalidad de su cabello, siendo un especialista en el área de la astronomía y meteorología. Mientras que ella era una mujer de 30 años, contextura delgada, cabello corto color azul y ojos verdes cubiertos por un par de lentes de marco grueso, siendo ella una especialista en el área de la meteorología y climatología.
 
Ambos decidieron construir su laboratorio allí, ya que era un lugar aislado de las grandes ciudades, con antecedentes de registros de lluvias de meteoritos y otros fenómenos naturales, además de avistamientos de pokémon legendarios como Rayquaza, Lugia y Ho-Oh. También la aceleración gravitacional en esa zona resultaba ser conveniente para sus cálculos.
 
Esa noche del 28 de junio del 2005, las alarmas del laboratorio estaban sonando sin parar, habían detectado que un meteoro estaba por chocar con la tierra, en alguna entre Archi Siete y la región de Hoenn específicamente.
 
- ¿Has recibido algo de las otras regiones? - preguntó Joseph, revisando la velocidad del viento y los niveles de ozono en el aire.
 
-Desde el Centro Espacial de Hoenn me informan que vieron a Rayquaza circular por el límite inferior de la estratosfera - dijo Marya, usando una gran computadora - Según nuestro satélite, el meteoro ya traspasó la línea de Karman - mostrando las imágenes del satélite de su computadora.
 
Se pudo visualizar al meteoro, que estaba hecho una bola de fuego. No iba a ser un gran peligro para la tierras si Rayquaza alcanzaba a destruirlo, el problema estaba en que pasaba si el pokémon legendario no lo lograba.
 
El gran pokémon dragón iba ascendiendo a gran velocidad, tomando impulso para destruir la amenaza del espacio.
 
Ya traspasando el territorio de Rayquaza, este impactó contra el meteoro, convirtiéndolo en pequeños fragmentos que iban cayendo a la tierra, donde la gran mayoría de ellos se desintegró al ir descendiendo.
 
Para el legendario fue una tarea sencilla, ya que tenía un poderoso ataque que lo hacía el guardián perfecto ante amenazas del espacio exterior.
 
- ¡Objeto acercándose a nuestras coordenadas! - dijo Joseph, activando un escudo de protección alrededor del laboratorio, que no los protegía con el impacto de un meteoro, pero si reducía la fuerza de golpe de objetos de menor masa.
 
Se escuchó un gran estruendo afuera, las cámaras de seguridad externas del laboratorio detectaron que un resto del meteoro había caído junto en la Isla Origen, a unos metros del edificio.
 
Joseph y Marya salieron a investigar junto a sus pokémon, un Munchlax y una Mawile respectivamente, además de un Castform que era de ambos.
 
El meteorito se encontraba con una alta temperatura, lo que hacía difícil acercarse a él.
-Castform, usa nieve polvo - ordenó Joseph.
 
El pokémon clima obedeció, soplando una niebla blanca sobre el meteorito, bajando su temperatura para que los científicos pudieran tomar algunas muestras y examinar.
 
Marya sentía algo extraño en el objeto. No sabía cómo describir esa sensación, pero era como si hubiera algo en el interior de ese meteorito y la estuviera llamando.
 
Lentamente comenzó a caminar hacia la roca, que ya estaba a una temperatura justa para ser intervenido por ambos.
 
- Marya, ¿qué haces? - preguntó Joseph, viendo como su esposa se iba acercando al objeto.
 
La mujer no contestó e inconscientemente tocó el meteorito con su mano derecha, haciendo que brillara levemente por el contacto. Acto seguido el objeto del espacio se partió en cuatro pedazos exactamente idénticos, asombrando a la mujer con lo que se hallaba en su interior.
 
- ¿Qué pasa? - preguntó el científico, viendo como Marya no contestó, estando absorta ante su descubrimiento.
 
Se había generado un silencio atrapante, que fue interrumpido por el llanto de un bebe.

 
Marya estaba preparando el desayuno en la cocina del laboratorio. Estaba siendo ayudada por Mawile, quien le iba pasando los ingredientes.
 
Joseph seguía en el interior de su sala que usaba como laboratorio privado, encerrado probando un experimento.
 
-Sólo le falta un toque de orégano - a lo cual su pokémon le entregó el frasco con la especia - Gracias Mawi - mientras aderezaba el plato - ¡Pietro, el desayuno! - pero el mencionado no contestó.
 
La científica sabía dónde podía estar metido, por lo que se quitó su delantal, se puso su bata de laboratorio y salió junto con Mawile afuera del edificio.
 
- ¡Pietro! - volvió a gritar, sin obtener una respuesta.
 
Se percató de que su Castform estaba flotando por la orilla este de la isla, por lo que se dirigió hacia allá para verificar si por ahí se encontraba la persona que estaba buscando.
 
- ¿Pietro? - preguntó viendo a la orilla.
 
De pronto, del agua salió un joven, de unos 11 años, cabello rojo y ojos morados, llevaba puesto un traje de baño negro y estaba acompañado por un Mudkip que estaba sobre su cabellera roja, así como también por unos 5 Huntail.
 
-Hola mamá - saludó el chico.
 
-Por Arceus, ¿Qué haces nadando tan temprano? - sacando al chico y al Mudkip del agua.
 
-Unos Huntail me dijeron que había esto debajo del agua - mostrando unas 3 pequeñas perlas - Para ti.
 
-Oh, muchas gracias, hijo - recibiendo las perlas - pero ya es hora de desayunar, hoy es un día muy importante.
 
El chico asintió y acompañó a la científica junto a los pokémon de regreso al laboratorio.
 
El chico se secó y se vistió, poniéndose un pantalón café, una camiseta negra y un polerón rojo, para luego dirigirse a la cocina para desayunar junto a su mamá.
 
En el refrigerador de la habitación había varias fotos de ellos dos a lo largo del tiempo, así como algunos dibujos que Pietro hizo cuando era más pequeño.
 
- ¿Estás nervioso? - preguntó Marya sirviendo el desayuno a Pietro - Tu primera salida fuera de la isla.
 
-Un poco - dijo comiendo su desayuno que constaba de un puré de bayas con huevo - ¿Papá vendrá con nosotros?
 
-Me temo que no. Está muy ocupado con su investigación - dijo Marya, viendo una expresión triste en el rostro de su hijo - Pero me dijo que te deseaba mucho éxito.
 
-Ya veo - dijo terminando de comer su desayuno, un poco desanimado por la noticia de su padre - Muy bien, iré a cepillarme los dientes, permiso gracias - yendo a su cuarto junto a su Mudkip para buscar su cepillo.
 
Marya también fue a arreglarse, ya que junto a Pietro irían a Ciudad Algaria, más específicamente al Centro Espacial de esa ciudad.
 
Ya estando arreglados, salieron del laboratorio rumbo al muelle, donde iban a esperar a una lancha que los transportaría a su destino. Marya estaba acompañada por su Mawile y Pietro por su Mudkip, un regalo por parte del profesor Birch, quien era amigo de su mamá y su papá, que le regaló el pokémon de tipo agua para su cumpleaños número 10.
 
Estaba emocionado, a simple vista parecía algo insignificante como visitar una ciudad cualquiera, pero para Pietro era algo muy importante, ya que era la primera vez que podía poner un pie fuera de la Isla Origen.
 
Desde que tenía memoria nunca había podido salir de la isla, siendo sus padres los únicos que lo hacían para traer suministros y otras cosas al laboratorio.
 
Dado que no tenía amigos de su edad con quien jugar y divertirse, pasaba el rato con los pokémon que deambulaban por la isla, como pokémon marinos o voladores, haciendo vínculos rápidamente con ellos, algo que a su padre le llamaba mucho la atención.
 
En su cumpleaños 10 les pidió a sus padres una oportunidad de poder salir de la isla, a cualquier lugar. Joseph se negaba rotundamente, pero fue convencido por Marya, quien sugirió que fueran al Centro Espacial, ya que tenía contactos en ese lugar y podía organizar una breve visita. El científico aceptó a regañadientes, con la única condición de que Pietro se portara muy bien y que no se metiera en problemas.
 
Llegaron al muelle de la isla y al cabo de unos minutos llegó una lancha, manejada por un hombre de piel bronceada, cabello verde y gafas de sol, tenía una camisa veraniega con diseño de piñas y tenía de copiloto a un Slakoth, que estaba usando un cinturón de seguridad.
 
La madre, el hijo y los pokémon se subieron al vehículo acuático, y al momento de abrocharse los cinturones, el sujeto aceleró de pronto.
 
Pietro sentía el viento golpeando su rostro, así como también contemplaba cómo se estaban moviendo en el agua.
 
A un costado de la lancha podía ver a los Huntail con los que había nadado antes, realizando piruetas, así como también a los pokémon voladores surcar el cielo.
 
Al llegar al muelle de Ciudad Algaria se bajaron de la lancha, que rápidamente zarpó a su próximo destino.
 
Al poner los pies en un nuevo lugar, Pietro rápidamente se emocionó, también al ver a lo lejos las personas y pokémon caminando por la ciudad.
 
Reconocía algunas cosas por los libros que leyó, pero otras eran totalmente nuevas para él, una nueva experiencia.
 
Al adentrarse en la ciudad reconoció el centro y la tienda pokémon, así como también a los pokémon que acompañaban a sus entrenadores, como Gardevoir, Tropius, Duskull, entre otros, mientras pasaban al frente del gimnasio de la ciudad, liderado por Tate y Liza, unos hermanos mellizos que se especializaban en el tipo psíquico.
 
- ¿Quién eres? - escuchó una voz masculina - ¿Cómo ingresaste aquí?
 
Se volteo a todos lados para ver quien le había hablado.
 
- ¿Qué sucede hijo? -  preguntó Marya.
 
-Escuché que alguien me llamaba - dijo Pietro.
 
-Deben ser los nervios de tu primera vez fuera de la isla - dijo Marya, tomando la mano de su hijo para dirigirse a su destino.
 
-Debe ser eso - dijo mientras Mudkip le frotaba la cabeza para calmarlo un poco.
 
Siguieron caminando hasta llegar al Centro Espacial, un edificio que envía cohetes y satélites al espacio, con el objetivo de indagar más en el infinito cosmos que rodeaba a la tierra, así como también de monitorear meteoros con dirección a la tierra.
 
Pietro pudo ver parte de un enorme cohete que se encontraba en la parte trasera del edificio.
 
Al llegar a la entrada les pidieron sus permisos respectivos que tenía Marya, dándoles acceso a la instalación espacial y unos gafetes que decían “visitantes”.
 
-Que gusto volver a verte Marya - dijo un científico.
 
-Stephen, cuanto tiempo - dijo la mujer saludando a su viejo conocido.
 
El sujeto era un hombre flaco, de cabello rubio y ojos cafés, llevando una bata de laboratorio igual que Marya.
 
- ¿Este es tu pequeño? - preguntó agachándose a la altura del niño.
 
-Hola, soy Pietro Reevers, mucho gusto –
 
-Encantado - parándose - Soy Stephen Braun, conocido de tu madre y científico encargado en los viajes de cohetes.
 
-En verdad te estoy muy agradecida por dejarnos hacer un tour por las instalaciones - dijo Marya.
 
-Por favor, no tienes nada de que agradecer, sabes que el Centro Espacial está en deuda contigo - dijo Stephen - En fin, por aquí.
 
El interior del Centro Espacial era bastante grande, con una gran cantidad de pisos, pasillos, salas y personas moviéndose.
 
-Aquí en el C.E nuestro objetivo principal es descubrir las maravillas del espacio - dijo Stephen mientras caminaba - En el planeta aún nos falta descubrir varias zonas oceánicas o las montañas más altas, pero aspiramos a más, intentando ver si hay algo allá afuera y si estamos o no solos en el universo.
 
- ¿Quiere decir vida extraterrestre? - preguntó Pietro.
 
-Exacto - dijo Stephen - miren por aquí - mostrando la parte trasera del edificio - este es el último cohete que recibimos con colaboración del Instituto Regional de Unova.
 
Desde la ventana lograron ver el enorme cohete en toda su majestuosidad, de alrededor de 60 metros de altura con 3 impulsores, que era en su totalidad de color blanco con la parte inferior negra.
 
- ¿Fantástico verdad? - preguntó Stephen.
 
Pietro estaba fascinado, ya había visto cohetes en libros o en juguetes, pero no se comparaba al que tenía frente a él.
 
- ¿Cuál es su destino? - preguntó Pietro.
 
-Lamentablemente no puedo revelarles esa información, es clasificado - dijo Stephen - pero tiene como objetivo encontrar algo allá arriba – señalando el cielo.
 
El científico se movió seguido de los visitantes, llevándolos a una gran sala que tenía en el fondo un gigantesco computador, y una mesa de comando con varios botones donde estaba sentada una persona que controlaba todo.
 
- ¿Qué es este lugar Stephen? - preguntó Marya.
 
-Este computador reproduce unos audios - dijo Stephen - para ser más precisos unas señales que nos llegaron del espacio exterior.
 
- ¿Han captado señales de sonido desde el espacio exterior? - preguntó Pietro.
 
-Así es, desde hace 10 años hemos recibido una serie de señales, sin embargo, todavía no sabemos lo que significan –
 
- ¿Podemos escucharlas? - preguntó Marya.
 
-Desde luego - dijo Stephen, haciéndole una señal a la persona para que reproduzca las señales.
 
La persona asintió, presionando unos botones haciendo que la computadora comenzará a reproducir los sonidos.
 
Eran bastante extraños, como si de una interferencia de radio se tratase, teniendo pausas abruptas mientras se iba reproduciendo.
 
Marya no podía captar algún mensaje claro en dicha señal, ni siquiera Mawile o Mudkip.
Pietro sintió un leve escalofrío seguido de una especie de corriente eléctrica que le recorría el cerebro.
 
Inesperadamente se cayó al suelo, casi como si estuviera convulsionando, con sangre saliendo de su nariz.
 
- ¡Hijo! - dijo Marya agachándose para ver el estado de su hijo.
 
- ¡Apágalo, apágalo! - dijo Stephen a lo cual la persona obedeció.
 
El chico seguía retorciéndose en el suelo, con sus ojos morados brillando de una extraña manera.
 
Podía escucharlos, las señales, las voces de esos sonidos, los podía entender, insertándose en su cabeza, repitiendo el mismo mensaje una y otra vez.
 
Pese a eso, seguía escuchando lo que ocurría a su alrededor, los gritos de desesperación de su madre, la llamada de auxilio de Stephen, como lo llevaban en una camilla a una sala médica del Centro Espacial, todo junto a las voces en su cabeza.
 
Estaba en cama, su padre había llegado rápidamente a Ciudad Algaria tan pronto como escuchó sobre lo sucedido.
 
Él se encontraba junto con Marya en una habitación de recepción, que quedaba a 3 pisos por encima de donde estaba Pietro.
 
Ellos creían que el niño no los podía escuchar, pero por extraño que parecía incluso para él, podía escuchar a la perfección lo que sus padre estaban diciendo.
 
- ¡No te paso nada, no tienes heridas! - dijo preocupado Joseph.
 
-Cariño, yo estoy bien - dijo Marya, intentando calmar a su esposo - Pietro es quien me tiene preocupada.
 
- ¿Dices que se desmayó al escuchar unos sonidos? - preguntó Joseph.
 
-Si, de unas señales provenientes del espacio - dijo Marya.
 
-No puede ser, ¡Te lo dije esa noche, era peligroso el quedarnos con él! - dijo Joseph.
 
- ¡¿Qué querías que hiciera?!- se quejó Marya - ¡Era un bebe indefenso, no podía dejarlo a su suerte!, ¿Qué clase de humano haría algo así?
 
- ¡Él no es humano! - dijo Joseph, tomando por los hombros a su esposa - ¡Y nunca fue nuestro hijo!
 
Se escuchó un fuerte golpe que resonó por toda la habitación.
 
- ¡No digas eso! - dijo Marya, separándose de su esposo - Pietro es mi hijo, y yo soy su madre, eso es algo que nunca cambiará - mientras salía de la sala de recepción dejando a Joseph solo frotándose la mejilla.
 
Pietro estaba choqueado con lo que acababa de escuchar.
 
¿No era humano?
 
¿Ellos no eran sus padres?
 
¿Quién era él entonces?
 
Marya entró a su habitación junto a Mawile y Mudkip, por lo que simuló que recién se estaba despertando.
 
- ¿Estás bien? - preguntó Marya, acercándose a Pietro con Mudkip saltando sobre él.
 
-Estoy bien - dijo un poco decaído mientras abrazaba a su pokémon.
 
-Me tenías muy preocupada - mientras abrazaba a su hijo, un abrazo que él no correspondió, abrazando únicamente a Mudkip.
 
Estaba inseguro si preguntarle o no a Marya todas las dudas que tenía, y si le iba a responder con la verdad.
 
-Mamá, ¿Quién soy yo? - terminó por preguntar.
 
La científica se preocupó un poco con la pregunta del chico, sin saber a qué se debía.
 
- ¿Por qué preguntas eso? – respondió Marya.
 
-Simplemente quiero saberlo – dijo Pietro – eso es todo.
 
-Eres Pietro Alexander Reevers, eres un niño dulce, inteligente, cariñoso, y eres mi hijo - terminó por decir Marya, mientras seguía abrazándolo - eres lo mejor que me haya pasado en la vida - recordando esa noche cuando lo encontró.
 
Podía escuchar los latidos del corazón de Marya, que lo hacían sentirse más tranquilo y le generaban una cálida sensación, calmando sus inseguridades y dudas por el momento.

 
Habían pasado unos cuantos días desde el incidente en el Centro Espacial de Algaria. Los médicos de la instalación estaban preocupados por la reacción que tuvo el chico por los sonidos, a lo cual Joseph contestó que se debía a un ataque de epilepsia por los ruidos de las señales.
 
Pietro seguía en cama, siendo cuidado por su madre y por Mawile, con Mudkip haciéndole compañía.
 
Durante esos días descubrió algunas cosas sobre él, además de su super oído, es el hecho de que tenía una especie de poderes psíquicos, similares a los de Sabrina, líder de gimnasio de Kanto, o Will, Alto Mando de Johto. Esto lo descubrió cuando por accidente rompió un vaso al estrellarlo con una pared con su mente, viendo que, de hecho, sus poderes podían llegar a ser más fuertes que los de los ya mencionados.
 
Podía hacer levitar los objetos en su cuarto con mucha facilidad, como sillas, cuadernos, Mudkip o hasta su propia cama.
 
Eso no se lo contó a sus padres, quienes no se habían dirigido la palabra desde que llegaron del Centro Espacial. Su padre se había recluido en su laboratorio, continuando con su investigación, descansando en la sala de estar por las noches.
 
De pronto llegó Mawile con una bandeja con el platillo favorito de Pietro, curry picante con hamburguesas y con una nota que decía “Te quiere, mamá”.
 
-Muchas gracias Mawi - dijo Pietro recibiendo la bandeja, sonriendo al leer la nota.
 
Le gustaba mucho el picante, y ahora más que nada, ya que le servía para socavar esos mensajes que tenía en su mente desde el incidente en C.E.
 
Esos mensajes le revelaban secretos, los secretos de sus poderes y lo que tenía que hacer de ahora en adelante, sin embargo, estaba dudoso de si obedecerlos, puesto que su madre se pondría triste si lo hiciera.
 
¿Qué hacer?
 
En un abrir y cerrar de ojos acabó su comida, dejando la bandeja vacía en su mesita de noche. Mientras procesaba la información que las voces en su cabeza le decían, se dedicó a hacer levitar a Mudkip por toda su habitación.
 
El tiempo pasó volando y se hizo de noche. Pietro dormía cómodamente abrazando a su pokémon. Era la primera vez desde que salió de la C.E que dormía con tanta tranquilidad, sin sentirse acosado por los mensajes en su cabeza al estar descansando.
 
De repente, se levantó de golpe, despertando a Mudkip, quien vio a su entrenador levantarse de la cama para salir de su habitación.
 
El pokémon pez lodo siguió al chico pelirrojo, que caminaba dormido por la noche, moviéndose por los alrededores del laboratorio hasta llegar a la habitación que su padre usaba como laboratorio privado donde realizaba sus experimentos e investigaciones.
 
Chocó abruptamente con la puerta de la habitación, sin embargo, eso no hizo que Pietro despertara. Abrió los ojos, todavía dormido y comenzaron a brillar, resaltando la tonalidad morada que tenían.
 
La puerta se abrió, dándole acceso al laboratorio, Mudkip se quedó afuera del laboratorio, teniendo miedo de ingresar, dado que a Joseph no permitía que nadie ingresara ahí.
El lugar estaba bastante desordenado, con papeles y lápices en el suelo, notas en las paredes, tubos de ensayo, algunos con un extraño líquido azul en su interior y otros con una sangre bastante espesa.
 
Al fondo de este había otra puerta, esta era de acero y estaba reforzada. Camino hacia ella, y con el mismo truco que con la primera, abrió la pesada puerta.
 
Lo que había detrás de la puerta eran cuatro rocas situadas en una mesa alargada. Todos los pedazos eran iguales.
 
Pietro se acercó lentamente, alzando la mano para tocar uno de ellos.
 
- ¡¿Quién anda ahí?! - gritó Joseph con una escopeta, acompañado de su Munchlax.
 
El grito del científico despertó a Pietro, impidiéndole tocar una de las cuatro rocas.
 
- ¡Oh por Arceus, Pietro! - dijo Marya, entrando al laboratorio para ir donde se encontraba su hijo, seguida de Joseph, quien dejó su arma en la entrada de la habitación.
 
El joven estaba asustado y desorientado, no sabía dónde estaba ni qué hacía, sin embargo, el abrazo que su madre le dio lo tranquilizó un poco.
 
- ¿Dónde estoy? - preguntó mirando a su alrededor - ¿Qué son esas cosas? - viendo las rocas.
 
Marya no sabía qué decirle, no quería asustarlo o confundirlo más de lo que estaba.
 
-Es un meteorito - dijo de pronto Joseph - Tu llegaste en eso.
 
- ¡Joseph! –
 
- ¡Tiene que saber la verdad! - gritó Joseph.
 
Marya no respondió, en el fondo sabía que su esposo tenía razón, que era lo más lógico decirle la verdad. Pero su instinto maternal quería protegerlo, quería cuidarlo y que no se sintiera como una extraña criatura.
 
- ¿Yo llegué… en eso? –
 
-Hace 10 años, un meteorito cayó en la isla. Al abrirse, había un bebe, un bebe humano - dijo Joseph.
 
Pietro no tenía palabras que decir ante lo dicho por el hombre.
 
-Marya tuvo la idea de criarte como su hijo, más yo me negaba, no sabía cuál era tu propósito aquí, fácilmente podías ser un peligro para la humanidad –
 
- ¿Propósito? - dijo Pietro, pensando en el mensaje que tenía en su cabeza.
 
-Pero eso no importa - dijo Marya, separándose un poco del chico para tomar su rostro entre sus manos - Cuando te vi, tan solo, tan indefenso, supe que Arceus había escuchado mis plegarias - acariciando su cabello.
 
Pietro no sabía qué pensar, todo en su vida había cambiado y nada sería como antes.
 
¿Quién era él entonces?
 
¿Qué tenía que hacer?
 
¿Todo lo que pasó en esos 10 años fue solo una mentira?
 
- ¿Me mentiste? - dijo Pietro, separándose de Marya.
 
-Lo hice para protegerte - dijo la científica, comenzando a llorar.
 
Pietro retrocedió más, hasta que por accidente tocó uno de los meteoritos con su mano derecha.
 
Sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo. Marya y Joseph lo miraban asustados, no sabía que le había pasado o porque ellos estaban así.
 
Al fijarse en su mano se percató lo que le había sucedido. Toda su extremidad superior derecha se había convertido en un par de largos tentáculos, uno rojo y el otro azul.
 
-AHHHH!!! - gritó horrorizado al ver su brazo, saliendo volando del laboratorio, destrozando el techo de este.
 
- ¡Pietro! - gritó Marya, saliendo del laboratorio junto a su marido y los pokémon para seguir su rastro en el cielo, pero el joven voló rápidamente, perdiéndose en la distancia.
 
Estaba tan asustado con lo que le había ocurrido a su mano que ni se dio cuenta que estaba surcando los cielos.
 
¿Qué era él?
 
Al percatarse que estaba a más de 40 kilómetros de altura, casi sobrepasando la estratosfera, comenzó a perder el control de su vuelo, cayendo en picada en la región de Kanto.
 
Aterrizó en las calles de Ciudad Azulona, ocasionando varios destrozos de algunos edificios y autos. La gente gritaba despavorida ante el suceso, con algunos curiosos quedándose cerca del cráter que Pietro había provocado, utilizando sus celulares para captar el fenómeno.
 
Tras disiparse la cortina de humo, los presentes se asustaron de la presencia de Pietro, corriendo y gritando despavoridos mientras el chico salía del cráter, viéndose en el reflejo de una de las ventanas de los edificios a su alrededor.
 
No podía creer lo que estaba viendo.
 
¿Ese era él?
 
¿Ese era su verdadero yo?
 
Una criatura roja de forma bizarra, tentáculos por brazos y un cristal morado en su pecho.
 
Quería llorar, estaba asustado con todo lo que estaba pasando, pero las lágrimas no salían de sus ahora ojos negros, su nueva fisiología no se lo permitía.
 
-¡¡¡RRAAAAAAAA!!! - se escuchó un fuerte rugido en el cielo.
 
El legendario pokémon Rayquaza, había aparecido en el firmamento, asombrando a todos con su presencia. Se acercó más a la ciudad, abriendo su gigantesca boca para expulsar una ráfaga de fuego contra Pietro.
 
El ataque le llegó directamente, pero inconscientemente generó un escudo para protegerse de la llamarada de Rayquaza.
 
El pokémon dragón entonces usó velocidad extrema, acercándose a Pietro para embestir y hacerlo chocar con unos edificios. Acto seguido usó pulso dragón, generando una gran esfera celeste que lanzó en dirección a Pietro.
 
El ataque de tipo dragón generó otra cortina de polvo tras impactar contra el edificio, pero no pudo acertarle a su objetivo principal, quien se había teletransportado detrás de Rayquaza.
 
No sabía cómo estaba haciendo todo eso, como esquivaba o bloqueaba los ataques del pokémon legendario. Todo era producto de su instinto de supervivencia, que lo hacía reaccionar ante los ataques del pokémon dragón, y contraatacar.
 
Usó sus poderes psíquicos para hacer levitar unos escombros y lanzarlos contra el dragón serpentiforme, causándole algo de daño.
 
Rayquaza, pese a eso, estaba listo para seguir peleando. El chico era un intruso para él, un invasor que sintió en su territorio y que lo hacía sentir igual a cuando destruyó el meteoro que iba a impactar contra la tierra 10 años atrás, una amenaza que tenía que ser destruida a como dé lugar.
 
Utilizó velocidad extrema para acercarse a Pietro y usando Triturar para atacar, mordiendo y arrancándole con sus fauces el costado derecho del chico, el cual sangraba un líquido casi azulado.
 
Se asusto, pero de inmediato comenzó a emanar una luz amarilla alrededor de su cuerpo, para lentamente comenzar a recuperar la parte que Rayquaza le había arrancado.
 
Usando sus poderes psíquicos nuevamente, partió en dos a un edificio de la ciudad, tirándolo encima de Rayquaza, quien no tuvo tiempo de reaccionar y quedó sepultado.
 
Las fuerzas de defensa habían llegado, escoltando a los civiles a zonas de seguridad y rescatando a otros que estaban atrapados entre los escombros, con brazos o piernas rotas.
 
Rayquaza salió de las ruinas, acercándose hacia Pietro otra vez y golpeándolo con su larga cola, haciendo que volviera a chocar con otra edificio, solo que esta vez, el chico había creado una burbuja de energía a su alrededor, reduciendo el impacto.
 
El dragón se acercó a él, abriendo sus fauces para intentar devorarlo. Pietro usaba sus tentáculos para mantener la boca de Rayquaza cerrada, y evitar que este cerrara el hocico.
 
Se sentía harto, todas las desgracias que le habían pasado y le están sucediendo, sintiéndose un poco tentado a obedecer lo que los mensajes en su cabeza le decían.
 
Rayquaza estaba a punto de usar llamarada, pero antes de que pudiera atacar, Pietro generó una enorme onda de energía producto de todo lo que estaba sintiendo, haciendo retroceder a Rayquaza.
 
Antes de que el dragón se levantara, Pietro moldeo sus tentáculos en forma de cuchilla bastante afilada e improvisó un psicocorte que le llegó de lleno en el ojo al pokémon legendario, dejándolo tuerto y haciéndolo sangrar de sobremanera y rugir de dolor.
 
Pietro comenzó a levitar y a cargar energía psíquica, listo para lanzarla contra Rayquaza, quien se estaba recuperando de la herida en su ojo.
 
-¡¡PIETRO!! - gritó una voz femenina que el muchacho logró identificar de inmediato.
 
Marya estaba en medio del caos, usando su típica bata blanca de laboratorio y su lentes de marco grueso, con Mudkip en su hombro, mirando desde abajo como su querido hijo convertido en una extraña criatura comenzaba a descender para quedar frente a ella.
 
La mujer tenía una mirada de preocupación en su rostro, una preocupación que Pietro pudo sentir producto de la manifestación emocional desde el centro de su pecho. Logró sentir la fragancia de la bata de su madre, brindándole una sensación de calma y seguridad auténtica.
 
Se sentía culpable de todo el daño que había causado y lo que estaba dispuesto a hacer, pero su apariencia física lo seguía poniendo incómodo.
 
¿Quién era él realmente?
 
-Mamá, ¿Quién soy? - preguntó nuevamente a la señora.
 
Marya pudo percibir como Pietro estaba asustado y afligido por lo que le había sucedido, por lo que le dio una respuesta sincera proveniente desde el fondo de su corazón.
 
-Tu eres Pietro Alexander Reevers - dijo Marya, brindándole una sonrisa sincera y sosteniendo uno de sus tentáculos - No importa la forma que tengas o de donde vengas, eso nunca va a cambiar el hecho de que yo soy tu madre, y tú eres mi hijo. Y eso es lo más real del mundo.
 
El joven volvió a sentir una corriente eléctrica alrededor de todo su cuerpo y vio en el reflejo de los lentes de su madre como había vuelto a ser como antes.
 
De inmediato la abrazó, siendo correspondido por ella, con Mudkip acariciando su cabello rojo.
 
Rayquaza se levantó, respirando con dificultad y contemplando la escena.
 
Era diferente, ya no sentía la misma amenaza de antes, sentía paz y calma que provenía del joven, casi podía compararlo con un recién nacido.
 
Dio un fuerte rugido y salió volando, rumbo a la estratosfera para poder curar sus heridas de batalla.
 
Pietro, Marya y Mudkip contemplaron la retirada del pokémon legendario.
 
Las personas y miliares alrededor miraban la escena de familia, que se separaron del abrazo.
 
Pietro estaba más calmado, pero todavía tenia un asunto pendiente que debía resolver, y ese era el propósito y el mensaje que se iba repitiendo una y otra vez en el interior de su cabeza.
 
Miró al cielo, y recordó las palabras que Stephen le había dicho, sobre la vida fuera del planeta tierra.
 
Marya miro a su hijo, y sabia lo que vendría, su instinto de madre se lo decía.
 
- ¿Volverás? – preguntó Marya, a lo que Pietro se asombró.
 
“Vuelve”, era el mensaje que rondaba en su cabeza, un mensaje encriptado en unos sonidos extraños que solo él podía entender.
 
Estaba inseguro, no sabia si debía dejar o no el planeta tierra, dejar a su padre, dejar a Mudkip y dejar a su madre.
 
El chico respiro profundamente, para luego ver directamente a su madre a los ojos.
 
-Si – respondió, brindándole una sonrisa – despídete de mi papa por mí, y cuida a Mudkip mientras tanto.
 
Marya asintió y le dio un ultimo abrazo a su hijo, antes de verlo elevarse al cielo, perdiéndose entre las estrellas del firmamento y dejando a los presentes atónitos.
 
Comenzó a llorar, estaba triste, pero confiaba en la palabra de su hijo, sabiendo que volvería tan pronto como él descubra su origen.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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#2
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Interesante y muy original versión del origen y de la llegada de Deoxys a la tierra. Me gustaron los paralelismos con el origen de Superman, así como también la idea de que Pietro haya adoptado una forma humana al nacer a causa de que Marya tocase el meteorito.

La pelea con el pepino volador también es brutal, y de hecho me produjo flashbacks de la batalla entre estos dos en la película del marcianito en el anime. En ese apartado, al igual que lo que al drama humano se refiere, te doy un 10.

Ahora entiendo el que me hayas preguntado el si Tate y Liza tenían poderes psíquicos, aunque me llamó la atención que estos no sintiesen algo extraño con la presencia de Pietro al llegar a ese lugar. Imagino que la voz masculina que escucha Pietro al llegar a Algaria era la de Tate, aunque de ser ese el caso me sorprende que los gemelos no hayan participado de alguna forma en la trama, cuando bien podrían haber intervenido en la catástrofe de Azulona y convencer tanto a los ciudadanos como a Rayquaza de que Pietro no era un peligro, que solo estaba asustado (eso y ellos tienen pokémon espaciales como ases, así que podrían haber formado algún tipo de vínculo con el chico). Aunque bueno, quizás estoy siendo quisquillosa en este último tramo, así que no me hagas caso, porque de todas formas la historia está perfecta como está.

Hasta el próximo comentario lunar, Pyro totodile
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#3
Y'know a veces me termino imaginando a Deoxys como un equivalente del Martian Manhunter: del espacio, con la fuerza de Superman y los poderes psíquicos del Profesor X, incluso aquí tiene un shapeshifting mucho más avanzado. Y me gusta, toma el camino de Superman en haber sido criado como un ser benevolente en lugar de un monstruo. Da para varias historias.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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