Oneshot- Nunca más robaré

ExtensiónOneshot
FranquiciaMystery Dungeon
GéneroAcciónAventura
Resumen

Pancham, el temido ladrón, buscará ampliar su alcance de actos delictivos.

#1
Aquí va otro fic que escribí hace tiempo. Espero les guste :D 
 


Pancham era un pequeño pero peligroso ladronzuelo, que actuaba de manera muy eficaz cada vez que iba a robar algo, sin dejar rastros pero si un muy mal recuerdo a sus víctimas. Sus objetivos eran equipos de exploración o investigación muy novatos, o simplemente algún Pokémon que se viera dócil y estuviese sólo; el jamás se metería con alguien o algo que pudiese atraparlo. Si bien él tenía bajo su manga unos movimientos nada débiles, raramente los usaba para atacar o entrar en batalla contra alguien, sino más bien los empleaba para poder sorprender a su víctima y luego poder escapar sin dejar nada que pudiese revelar su paradero. Le gustaba robar comida o dinero, como así también objetos de cierto valor que luego pudiese vender para obtener alguna paga.

En la Villa Serena y sus alrededores, todos estaban aterrados de sus actos de delincuencia, al tal punto de que nadie se animaba a salir sólo fuera del pueblo sin estar acompañado de alguien fuerte que pudiese al menos defenderlos. Las autoridades ya no tenían idea que hacer, ya que no tenían ninguna pista ni testigos que pudiesen dar alguna indicación de donde se escondía este delincuente juvenil.

Pancham se dio cuenta del nivel de alerta y paranoia de la villa, y resolvió que no podía seguir cometiendo sus malignos actos en ese lugar, o al menos, a la misma gente a la que el robaba todo el tiempo. Él pensó en el Kecleon de la tienda, alguien al que jamás le robó, pero luego recordó que jamás iría a robar a esa tienda ya que estaba a la vista de todos, y ahí podría meterse en serios problemas. Pero claro, no era el único que había. El pequeño oso en sus ocasionales aventuras que tuvo en las mazmorras de la región, avistó varias veces otros Kecleon que también vendían cosas en un puesto ambulante, pero jamás les prestó atención ya que la mercadería que ofrecían no era lo suficientemente tentadora para él. Aparte, robar en lugares tan remotos y desconocidos, que eran donde normalmente estos mercaderes solían vender, era algo muy arriesgado para llevar a cabo, ya que no tendría donde escapar, y también era probable el que se pudiera encontrar con un equipo muy fuerte que pudiese ponerlo en su lugar. Sin embargo, la situación que se daba en la Villa Serena lo obligó a tener que expandir sus fronteras y entonces, decidió adentrarse a un lugar desconocido para él, para pillar a algún Kecleon y poder robarle sus pertenencias.

El camino que conecta la Villa Serena con el Pueblo Algarabía parecía ser el indicado; es transitado por muchos Pokémon y por ende, los Kecleon suelen colocar puestos ambulantes para provisionar a los viajeros que pasan día a día. Aún con los riesgos que un camino así implicaba, Pancham se preparó para su aventura y partió hacia dicha ruta en pleno día.

Su objetivo era llegar a la Cueva Desnivel, ya que se encontraba más alejada de la villa y así evitar algún encuentro con algún conocido que quisiese ajustar cuentas con él. Claro, primero tuvo que cruzar el hostil terreno que representaba las Cumbres Escarpadas, un lugar lleno de precipicios y dónde rara vez había lugar para esconderse de los Pokémon voladores que merodeaban la zona. Para Pancham no fue muy difícil, ya que su metodología era tratar de evitar enfrentamientos directos, aparte él tenía la suficiente movilidad para sortear las dificultades de las cumbres. Una vez que pudo completar ese tramo del camino, llegó a la Cueva Desnivel, donde las cosas se facilitaron mucho más, ya que era una bajada muy gentil que conducía al Pueblo Algarabía dónde no habitaban muchos Pokémon agresivos. Si bien para ese entonces ya se había hecho de noche, él aprovechó la ocasión para comenzar sus operaciones, ya que no se encontraban viajeros y los habitantes salvajes del lugar estaban durmiendo.

Pancham recorrió los pasillos de la dicha cueva para encontrar algún puesto ambulante. Su búsqueda fue larga; pasaban los minutos y no podía hallar nada. El delincuente juvenil empezaba a aburrirse ya y entonces decidió tomar un descanso y probar cuando amaneciera, ya que habría más posibilidad de encontrar dicho puesto ambulante. Justo cuando buscó un lugar seguro para acomodarse, vio de casualidad a lo lejos en una zona amplia, el puesto que el tanto buscaba, y para su sorpresa, estaba operativo con el respectivo Kecleon dueño del negocio. Antes de entrar allí, recorrió los alrededores para asegurarse que no había nadie y así poder escapar, más considerando que estaba intentando planear un robo en un lugar donde jamás estuvo. Luego de haber procedido con el reconocimiento del lugar, entró al lugar dónde se hallaba este puesto.

Dos antorchas en forma de faroles en el suelo iluminaban toda la zona y más importante, la mercadería del negocio. Se sorprendió al ver tantos objetos a la venta, desde manzanas, bayas, orbes, varitas, alguna que otra piedra evolutiva y hasta brazales muy raros. Pancham sintió que ganó la lotería, así que se acercó al puesto e inspeccionó la mercadería. Quedó tan fascinado con todo lo que veía, que se distrajo y se olvidó del otro Pokémon que estaba ahí, hasta oír una voz que provenía delante de él.

—¡Bienvenido al puesto ambulante Kecleon, señor! — Le comentaba el camaleón con un tono muy alegre —Veo que le gusta mucho la mercadería, ¡Se libre de revisar lo que usted quiera! Cuando decida que llevarse, sólo avíseme

Pancham lo miró de reojo pero no le hizo mucho caso. Empezó a ver qué era lo que más tenía valor, y fijó su mirada en un brazal cubierto de oro que podía dejar ver su brillo excepcional incluso en la luz tenue de los faroles. Sin dudarlo, lo tomó de donde estaba y se quedó contemplándolo, mientras pensaba cuánto dinero podría ganar vendiendo un tesoro como este.

—Veo que le gusta mucho ese brazal. Sin duda, una de las cosas más raras que suelo tener a la venta, para clientes con buen gusto como el de usted, señor. — Le asegura Kecleon con su tono convincente digno de un buen vendedor.

Lo miró de vuelta, pensando que el reptil estaba ya siendo una molestia. Siempre tuvo la idea de que estos Pokémon no tenían mucha destreza en combate más allá de poder camuflarse, así que creyó que podría escapar fácilmente de él. Entonces, caminó rápidamente hacia una de las salidas de esa zona. Sin embargo, antes de llegar a siquiera poner un pie en esta, el Kecleon apareció frente de Pancham sorpresivamente.

—Señor, si desea llevarse ese objeto, el costo será de tres mil monedas, y no se preocupe, puede pagarme a mí.

—Mira bueno para nada— Le contesta Pancham luego de haber estado en silencio todo este tiempo —Yo vine aquí a llevarme este pequeñín, y tres mil… no… ¡Cinco mil seré lo que ganaré vendiendo esto! Así que, ¡Adiós! ¡Ten suerte en tu negocio, tonto! —Le dice con un tono muy burlesco.

Con un golpe muy fuerte, Pancham apartó a Kecleon de su camino, dejándolo tragando polvo en el suelo, y se fue a toda velocidad del lugar. Corrió, con la velocidad que lo caracterizaba, por los pasillos de la Cueva Desnivel, cuales apenas estaban iluminados gracias a la luz de la luna que atravesaba por las pequeñas aberturas en el techo. Pero, sentía que algo lo estaba persiguiendo. Echó un vistazo hacia atrás y vio que un equipo de Kecleon lo estaba siguiendo a una velocidad alarmante. Sin pensarlo mucho, Pancham se detuvo y empleó un Gancho Alto hacia el techo, impactando contra este y dejando caer unos grandes escombros que taparon el paso, dejando a los otros tres sin posibilidad de seguir persiguiéndolo. Creyó que eso sería suficiente, así que siguió su camino hacia delante. Tras haber corrido unos cuantos metros, vio frente de él que otro equipo de Kecleon corría hacia su dirección. Se empezó a sentir muy acorralado, así que tuvo que girar a la izquierda y así tomar otro pasillo. También decidió usar el movimiento que usó antes para bloquear el camino. Al final de este, él pudo divisar una habitación muy grande, dónde la luz lunar pegaba muy de lleno gracias a que prácticamente no había un techo arriba, y también otro pasillo a la derecha dentro de esta. Pancham llegó al lugar, y al no verlos más, se sentó en una esquina para tomar un descanso corto para luego seguir camino. Jamás había tenido tantos problemas antes; normalmente él solía robar y escapar sin que nadie pudiese seguirle, pero estos Kecleon aparecieron de la nada y lo habían seguido un buen rato. Pero él estaba seguro que, con los desastres que ocasionó en su camino producto de bloquear los pasillos, los Pokémon reptil ya no estaban detrás de él.

Se preparó para irse de ahí, cuando de repente empezó a notar que unos seres se movían por las paredes. Los nervios empezaron a invadirlo cada vez más y más cuando veía estos aumentaban en número. Y no sólo eso, sino que estos que se movían empezaron a tomar forma de lo que Pancham estaba huyendo inicialmente. Le habían tendido una trampa.

—¿¡Qué quieren de mí!? ¿¡Quieren el brazal!? ¡Tómenlo, y dejen de seguirme! —Gritó de forma desesperada Pancham mientras arroja el objeto que había robado anteriormente.

Pero esto no cambió para nada la actitud de los Kecleon. Las siluetas oscuras de estos se acercaron lentamente a él. El terror empezaba a adueñarse de él, al punto de que su cuerpo comenzó a temblar.

—¡Ya les devolví lo robado! ¡Déjenme irme, se los suplico! —Dijo Pancham sollozando.

Dos manos muy secas y frías lo agarraron de sus hombros, y el pequeño oso escuchó una voz suave pero desafiante a la vez por detrás.

—Tu cara te delató, me di cuenta de tus intenciones cuando visitaste mi negocio, ¿Crees que nací ayer, desgraciado? ¿Crees que puedes resolver fácilmente las cosas huyendo? Qué lástima que, en tu pequeña cabeza de delincuente, pienses que puedas huir de nosotros. La pagarás muy caro, amigo.

Pancham se quedó totalmente paralizado; el reconocía esa voz, era la del Kecleon al que intentó robarle. Pero antes de poder siquiera hacer algo, un golpe muy seco lo dejó inconsciente en el suelo.

A la mañana siguiente, el sol decía buenos días en la Villa Serena. La jornada parecía ser alegre, hasta que un habitante de la villa dio aviso a las autoridades de que avistó un Pokémon colgado de una soga en el gran árbol de la colina. Rápidamente, el Sheriff Magnezone, acompañado por el oficial Magneton y el recluta Magnemite, acudieron al lugar de los hechos para ver que estaba pasando. Considerando las cosas que sucedieron en la localidad anteriormente, creyeron que se trataba de algún delito cometido por el delincuente que aterraba a los pobladores. Sin embargo, al llegar al árbol, se llevaron una sorpresa que los dejó atónitos.

Vieron a un Pokémon pequeño, con aspecto de oso, colgado patas arriba con una soga, con los brazos atados. Se trataba de Pancham, el temido delincuente que todo Villa Serena buscaba. Pidió ayuda a los oficiales para que le sacasen de ahí, mientras estos miraban un cartel improvisado que se hallaba al lado de él, que decía: “Nunca más robaré”. El Sheriff obviamente sabía de quien se trataba.

—¡Bzzt Bzzt! Te bajaremos del árbol, pero te llevaremos a la villa para que rindas cuentas por todos los actos que has cometido. —Le dijo Magnezone al pobre de Pancham que se movía para todos lados, como si de un péndulo se tratase. —¡Oficial Magneton! Bzzt… ¡Corte la soga que lo sostiene del árbol! ¡Pero no le desate! ¡Lo llevaremos atado! —Le ordenaba al oficial.

Mientras el Pokémon de tres imanes procedió a llevar a cabo las ordenes, el recluta Magnemite se dirigió al Sheriff.

—¡Bzzt Bzzt! ¡Señor! ¿Cómo es que el delincuente temido terminó ahí? ¿Qué es lo que lo detuvo?

—No lo sé recluta, pero quien o quienes hayan sido, quedó demostrado que algún día iba a ser detenido. ¡Bzzt! —Le contestó Magnezone

—Debió ser algo muy poderoso, pero qué bueno que ya lo tenemos, señor. ¡Bzzt bzzt! —Le dijo Magnemite, mientras Magneton se acercó hacia ellos, con el detenido amordazado.

—Vamos a llevar a este pequeño villano hacia el pueblo, seguro muchos tienen asuntos que resolver con él. —Dijo el Sheriff, mientras los tres, junto a Pancham que temía por su futuro, se dirigieron hacia el centro de la Villa Serena.
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#2
Si bien no conozco mucho de MM, de las cosas que sí recuerdo bien, estaba lo difícil que es enfrentarte a los Kecleon vendedores.

Claramente, en este mundo, no te metes con ellos.
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#3
Me gusta este pequeño relato, y al igual que el anterior, me gusta que deja un mensaje positivo: si no dejas de hacer cosas malas, van a alcanzarte las consecuencias. Pancham tuvo muchas oportunidades de enmendarse. Sabía que caminaba en hielo quebradizo, que robar era cada vez más difícil y que aún no era demasiado tarde. Incluso Kecleon le da al menos dos oportunidades para desistir, pero no lo hizo. Puede ser un poco rudo leer la escena de la persecución, pero lo cierto es que lo merecía.

También me gusta cómo está narrado. Es ligero, es sencillo, yet, te despierta cierta sensación de inquietud cuando empieza a entender que está acorralado, y que se incrementa cuando lo persiguen hasta el punto que el mismo Pancham pierde la fechada de tipo rudo y empieza a llorar. Yet again, en el último tramo es incluso cómica, lo que se agradece.

Hablando de eso precisamente, lo que más me gustó fue el final. Sí, era un criminal. Sí, debe pagar por sus crímenes, pero en una historia diferente, los kecleon simplemente lo hubieran matado. Acá es humillado y próximo a ser juzgado, pero vive. Hay una pequeña esperanza para el pequeño ladrón que fue demasiado lejos. Hay una posibilidad de que las cosas cambien para él si aprende de sus errores. En lugar de buscar un impacto mucho más cruel, le das una oportunidad de pagar y redimirse, y eso es lo que cierra el relato a la perfección.

¡Nos vemos!
[Imagen: JCEDJoJ.png]
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#4
Buena historia, amigo.

Me gustó que hayas usado localizaciones oficiales de los juegos de Mundo Misterioso, lo que es algo novedoso ya que la mayoría de los que escribimos de MM (incluyéndome) solemos escribir en un universo "original" creado por nosotros. El tono de fabula también es un buen detalle y agradecido en este tipo de historias con una lección al final.

Aunque creo que alguien ya lo dijo, este fic es de esos que imaginarías en nuestros libros de primaria si los pokémon existieran.

Saludos.
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#5
Moraleja: Nunca falta aquel que tiene mas fuerza que tu, mas agallas que tu y mas inteligencia que tu. El chiste para no hacerlo tu enemigo es no provocar a nadie xD
Master Weasel. Es esa sombra extraña que te sigue en la cueva 
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#6
Fue muy buena historia jaja me encantó, sería muy buen capítulo si existiera un anime de mundo misterioso, perfecto para los niños o mejor dicho para toda la familia.

Ese maldito oso ratero, por un momento pensé que era un Mapache jaja (existe un Pokemon Mapache???) No importa. También por un momento imaginé que tu imagen de perfil era el protagonista no se porque xD.

Esos resptiles si son de temer, en especial el que atrapó atrapó nuestro protagonista, maldito randal!!!

Me asusté cuando leí que el pancham estaba colgado, esto no es explicitoooo pero no, estaba colgado de cabeza y con las manos atadas. Que agridulce sorpresa.
la verdad me entretuvo bastante 10/10
Esto nos deja una gran enseñanza.

NO COMETAS EL CRIMEN SI NO PUEDES CUMPLIR LA SENTENCIA.

Salu2!!!
Entrenador Pokemon en busca de la Perfección y diversión.
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#7
Hay que tenerlos muy puestos para intentar robar a un Kecleon en MM. Y al final, la justicia siempre acaba llegando. Moraleja del asunto: roba a cualquier otro (?)
Hic sunt dracones

[Imagen: coURMrK.gif] 
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