Longfic- Minna no Tabi: Global Conquest

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FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

¿Serías capaz de llevar tu más preciada meta a cabo, incluso si la mitad del país que tanto amas se opone a ello?

#1
Minna no Tabi: Global Conquest
 
Pero Souji, ¿y el otro fic? Sigue, pero como digo e insisto a menudo, MinT es un universo creativo, así que era cuestión de tiempo para que publicara otro fic situado en el mismo, aunque no me lo esperaba tan pronto (cosas de la inspiración). En cualquier caso, GC por ahora está desconectado de AT, aunque se notarán influencias del primero en el segundo conforme vaya avanzando. Voy a intentar enfocarlo de un modo distinto a AT, tanto en el contenido como en la forma.
 
Índice de Capítulos
 
Mostrar Lista de episodios
Capítulo 001 — Ambición
Capítulo 002 —
Capítulo 003 —
Capítulo 004 —
Capítulo 005 —
Capítulo 006 —
Capítulo 007 —
Capítulo 008 —
Capítulo 009 —


 
Personajes

Mostrar Edelweiss
Edelweiss von Dietrich

Datos generales


Edad: 15
Cumpleaños: 22 de junio
Procedencia: Düsselbarr
Debut: GC001

Apariencia:

Personalidad:

Habilidades:

Trasfondo



Estilo de batalla:

Pokémon:

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Mostrar Lise
Lise von Hellman

Datos generales


Edad: 13
Cumpleaños: 28 de febrero
Procedencia: Derdalle
Debut: GC001

Apariencia:

Personalidad:

Habilidades:

Trasfondo



Estilo de batalla:

Pokémon:

[tab][/tab]

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
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#2

Extracto del libro de reglas de la Federación Internacional de Batallas Pokémon (FIBP)


Decreto de urgencia aprobado por unanimidad el 27 de febrero de 90 AW
 
En adición a las reglas y procedimientos establecidos para la determinación de los Campeones Nacionales, se establece la normativa para los casos en que un mismo Entrenador se convierta en Campeón de dos o más regiones, incluyendo la totalidad de las mismas dentro de un país.
 
Artículo I
 
[...]

 

Capítulo 001 — Ambición

Derdalle, mediados de mayo, Año 91 AW
 

Derdalle era una ciudad preciosa, llena de fuentes y los acueductos más antiguos de toda Gerdasch, que databan de épocas de reyes y emperadores ya olvidados. De no ser por el amor que le tenía a su natal Düsselbarr, Edelweiss la habría considerado la ciudad más hermosa de todo su país, aun con las miradas de antipatía que le dedicaron casi todos los transeúntes que encontró por el camino. Era inevitable, así que no les dio demasiada importancia. Después de todo, había sido ella quien le había arrebatado a su adorada Campeona regional la oportunidad de hacerse con el título nacional.
 
Tardó poco en llegar a su destino: el último piso de un moderno edificio de departamentos. Ya con salir del elevador pudo percibir el dulce aroma de los pasteles y galletas que Lise debía estar horneando mientras la esperaba, por lo que no tardó en llamar a la puerta.
 
—¡Ah, por fin llegas! —exclamó su anfitriona al entornar sus sagaces ojos azules, sabiendo muy bien la razón de su retraso—. Deberías haber venido con algún Pokémon volador —añadió, mientras la dejaba pasar.
—Lo siento, Lise, sabes que me encanta recorrer la ciudad a pie —se excusó, para luego dejar su abrigo en el perchero.
—Sólo para ver si la gente cambia mágicamente de opinión sobre ti —expresó con pesadez para luego dejar escapar un suspiro; para ser la Entrenadora más fuerte que había conocido, a veces Edelweiss parecía tener demasiada fe en la buena voluntad de los demás.
—Hablando de magia… ¿hoy no llevas el disfraz de bruja? —preguntó con un ligero tono de burla al pellizcar sus mejillas.
—¡Ya sabes que sólo lo llevo para los combates! —exclamó indignada, no por la pregunta, sino porque la estaba tratando como una niña, una de las cosas que más odiaba en el mundo; no obstante, que se lo permitiese de tanto en tanto demostraba el enorme aprecio que le tenía.
 
Pronto, el aroma del té recién preparado acompañó el de los dulces, con lo que ambas se dieron un festín de proporciones épicas, como llevaban haciendo desde que se conocieron en Düsselbarr, en la víspera del último Torneo de Campeones de Gerdasch, un día que Lise todavía recordaba con claridad.
 
Se había convertido en la Campeona regional más joven que Sanhalt había tenido, y al ser la hija de dos renombrados Líderes de Gimnasio, se esperaba mucho de ella… demasiado para una chiquilla de apenas trece años. La presión había sido tal que no tuvo otra opción que dejar atrás a toda su comitiva y buscar algo de paz en esas calles desconocidas; tardó poco en hallar una elegante repostería de la que había oído maravillas, y aunque no dudó en entrar, sí que lo hizo al intentar escoger de entre la enorme variedad de pasteles y otros postres expuestos en sus vitrinas.
 
Si no sabes qué eligir, éste siempre es una buena opción para comenzar; no por nada es la especialidad de la casa —comentó tras ella una voz femenina llena de confianza; al girarse, se encontró con una chica algo mayor que ella, de vivaces ojos violeta y largo cabello castaño.
 
Tan encandilada estaba que sólo pudo asentir y pedir aquello junto a su té favorito. La otra pidió un pastel más sencillo y, para su sorpresa, la misma bebida.
 
Tienes muy buen gusto para el té; me has hecho recordar a un conocido muy aficionado a esto —expresó animadamente la chica mayor, si bien Lise pudo intuir un leve hastío en sus últimas palabras; supuso que ambos no debían llevarse demasiado bien.
¡Y tú con los dulces! ¡Esto sabe divino! —exclamó tras probar la primera cucharada; el interior era esponjoso, con una mermelada ligeramente agria que realzaba considerablemente el sabor de su cobertura dulce.
Edelweiss —se presentó con una sonrisa, ofreciéndole la mano.
Lise —correspondió del mismo modo, encantada por su compañía.
 
Por esas ironías de la vida, se volvieron a encontrar al día siguiente en el campo de batalla del estadio de Düsselbarr para la primera batalla del día, brindando a Raizam, el Campeón de Holswig y Campeón Nacional vigente, la oportunidad de observarlas antes de enfrentarlas. A pesar de ello, Edelweiss se había alzado con la victoria al final del día, proclamándose así como la portadora más joven de aquel título. Lise suspiró para sus adentros, sabiendo bien que esto sólo era parte del motivo por el que la gente fuera de Westnalia le tenía tanta ojeriza; su mayor reparo era su linaje. Edelweiss pertenecía a la familia que había regentado Gerdasch por siglos, hasta que el último emperador, Heinrich von Dietrich, abdicó al trono para allanar la conversión del país en una república federada tras el final de la guerra de hacía casi un siglo. Sin embargo, mucha gente aún recelaba de sus descendientes, temiendo de forma subconsciente que éstos tuviesen aún las ansias de conquista de los antiguos emperadores; y la ambición de Edelweiss no ayudaba demasiado a calmar tales temores.
 
—Entonces, ¿a qué debo el honor de esta visita? —preguntó Lise, mientras servía más té para ambas.
 
Aunque adoraba tener ese tiempo juntas, sus itinerarios solían ser demasiado estrictos como para que Edelweiss hubiera insistido en ir a verla sin una buena razón.
 
—Directa al grano, como siempre —contestó, complacida por su costumbre de aprovechar el tiempo al máximo—; ¿recuerdas aquel libro del que te hablé la última vez, el de regulaciones de la FIBP? Hallé algo muy interesante ahí, por lo que he decidido iniciar la ruta de las medallas de Sanhalt y Holswig dentro de dos semanas —anunció con completa naturalidad, a pesar de saber muy bien lo que estaba implicando.
 
Y una persona tan lista como Lise no tardaría en entender por completo su intención. Ésta casi soltó la taza de la estaba bebiendo, sin poder evitar quemarse un poco la lengua con el té.
 
—¡Lo que quieres hacer es una locura, Edelweiss! ¿¡Unificar las tres regiones!? ¡Sabes muy bien el revuelo que va a causar tan sólo intentarlo! —le recriminó sin contenerse, sabiendo que los vecinos del piso inferior no podrían escucharlas.
 
Lo cierto era que muchos otros lo habían intentado en el pasado, sin éxito; sin embargo, ninguno de ellos tenía el linaje de su amiga, y todo lo que esto conllevaba en el contexto de su país. Edelweiss sencillamente sonrió, mientras un brillo de astucia llenaba sus ojos violeta.
 
—Te lo digo porque somos amigas… te estás arriesgando demasiado con esto —expresó, habiendo recuperado el aliento y la compostura tras su exabrupto—; el sólo hecho de pasearte por las calles de esta ciudad es ya una provocación para muchos —añadió, con una mirada de notoria preocupación.
—Ídem, mi apreciada Lise —respondió Edelweiss mientras se acomodaba uno de sus rizos, más que agradecida por su consideración.
 
Lo podía ver en sus ojos. No temía en lo absoluto ser despojada de su título de Campeona, a pesar de lo mucho que había trabajado para ello; era una consecuencia natural de la vida que llevaban, ser vencidos tarde o temprano. Se sintió completamente afortunada de tenerla como su mejor amiga.
 
—Pero voy a hacerlo igualmente, cueste lo que cueste —sentenció, firme en su resolución—; este país ya ha pasado demasiado tiempo fragmentado, y en tal estado seremos incapaces de enfrentar adecuadamente los nuevos retos del mundo —añadió con seriedad, dejando que sus palabras calasen lentamente en su amiga.
—¿¡Pero de qué retos estás ha-…!?
 
Lise no tardó en recordar la comunicación oficial y confidencial que su federación regional había recibido hacía poco más de un mes, sobre la organización del primer torneo mundial en Unova, dentro de cuatro años.
 
—Nos preciamos de nuestra disciplina y poderío como Entrenadores, pero el mundo es un lugar muy grande, Lise, y pocos han salido a enfrentar los retos que tiene para ofrecer —glosó Edelweiss con severidad, harta de tal complacencia—. ¿Recuerdas a Hilda von Weiss? Ella lo sabía, la burbuja en la que estamos encerrados; ella experimentó los retos del mundo y halló algo más por el camino a qué dedicar su vida, antes de que la parca decidiera arrebatárnosla —expresó con cariz nostálgico, habiendo deseado desde niña poder enfrentar a su gran ídolo, la Entrenadora más fuerte que conocía—. Quiero que todos sepan que Gerdasch tiene a los mejores Entrenadores del mundo, y sé que no puedo lograr esto sola: pero antes de ello, debo llevar a nuestro país a ser uno, al menos en cuanto a las competencias oficiales —culminó su monólogo, dejándose hundir en la butaca que ocupaba; había sonado tan grandilocuente como muchos de sus antepasados y no podía evitar sentirse un poco avergonzada.
 
Por su parte, Lise sólo podía observarla, totalmente encandilada. Edelweiss solía mostrarse fría como el hielo en batalla, lógica en sus acciones y pensamientos, pero dentro de ella ardía una pasión como no había visto fuera de su limitada experiencia. Dudaba de que fuera la única persona en el mundo en sentirse así, pero tenía toda la seguridad de que ella tenía la ambición y capacidad para conseguir lo que se había propuesto. No podía decir lo mismo de sí misma. Le encantaba combatir y develar los secretos para hacerse más fuerte junto a sus Pokémon, mas no tenía esa avidez como para ver más lejos; se había contentado con ser la Campeona de su región, pero su amiga deseaba más, muchísimo más.
 
—Digamos que estoy de acuerdo con este loco plan tuyo —planteó, con una de sus típicas sonrisas de astucia cuando Edelweiss le planteaba algún reto intelectual—; ¿qué rol quieres que juegue en todo esto? —inquirió, muy curiosa por su respuesta.
—Que seas mi piedra de afilar, Lise, y yo la tuya; ¡tú y todos los que formen parte del Alto Mando nacional con el que afrontaremos el Campeonato Mundial! —declaró con convicción.
 
Lise sólo pudo reír un poco ante tales palabras. Sin duda, esa ambición no conocía límites.
 
—Para esto primero tendrás que vencer a mis padres, y luego a mí y a mi Alto Mando; ¡no creas que será algo sencillo! —replicó, desafiante; no supo cuándo, pero su amiga había vuelto a encender una flama dentro de sí que sentía apagada desde hacía ya un tiempo.
—¡Eso era precisamente lo que quería escuchar! —expresó una agradecida Edelweiss; con esto, finalmente podía empezar su conquista de Gerdasch, y luego, del mundo.

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
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#3
Sorprendentemente debo decir que soy el primero en comentar. Milagro, me pregunto que clase de desgracias devendrán por ello(?)

Ya veremos qué onda con la campeona queriendo conquistar el mundo. Me pregunto cómo hará Edelweiss para llegar a eso siendo una entrenadora pokemon, o tendrá algún apoyo más en mente además de los ancestros y ser campeona.


Sobre el tema de la escritura en si no puedo comentar nada, ya que yo soy el noob al respecto acá en el barrio. Como siempre se lee genial Larvitar

Ahora leyendo hay una curiosidad que me surgió:
Cita:ella experimentó los retos del mundo y halló algo más por el camino a qué dedicar su vida, antes de que la parca decidiera arrebatárnosla
Me pregunto qué personificación (o pokenización (?)) manejaran en tu universo.
Por lo pronto te dejo declaraciones de mi bromista al respecto(?)
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[Imagen: L4MbaHx.gif]
Mortis: No me miren a mi...ella quería experimentar otros caminos (?)

Y antes de terminar este breve comentario, dejo un meme que se me ocurrió y va al otro tema de memes también xP
Mostrar MEME
[Imagen: BtHqlH2.jpg]

Ahora si,

Saludos totodile



^^^ PKAR - Pokemon Kurayami Akari Ryu  ^^^
Fic...algún día...

[Imagen: iy58IM7.gif]
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