Índice - Minna no Tabi: Advance Tournament
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Minna no Tabi: Advance Tournament
 
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Who is this girl, I wonder ~

Y aquí vamos de nuevo, tras años sin publicar esto en foros. ¿Cuántos han sido ya? Tantos que he perdido la cuenta. Divagaciones aparte, AT es la primera historia que me propuse a escribir en serio y por mi propia voluntad, así que le tengo mucho cariño y quiero verla acabada. ¿Qué es MinT, entonces? El universo creativo que nació tras años y años de dar vueltas a qué hacer con AT, tras escribirla y reescribirla, hasta llegar a la versión 8.0 (la definitiva, para bien o para mal). En principio, esta historia coge mucha inspiración del anime, pero tal y como está planteada, es en la práctica un universo paralelo, con diferencias bastante marcadas; por ello, está catalogada como "Otros".

En principio, la única advertencia que tiene esta historia es la violencia (no soy aficionado a lo gráfico, pero parte de la trama lo requiere); si considero añadir alguna más, por lo que sea, ya avisaré por aquí (de nuevo, mi intención es hacer una historia que yo mismo disfrutaría leer, así que no esperéis nada que raye con el mal gusto). Con esto dicho, vamos al contenido importante de este mensaje (el cual será actualizado tras cada episodio después del segundo, así que recomiendo mirarlo tras cada lectura)
 
Índice de Capítulos
 
 
Cronología
 
Mostrar Recuento de hechos significativos en este universo creativo
000 W: El uso de dos bombas potentísimas que arrasan dos regiones enteras de Nihon da inicio a una cruenta guerra entre dos facciones con ideologías irreconciliables. Aunque no es el primer conflicto de este tipo, la tecnología necesaria para semejante destrucción la convierte en un punto crucial en la historia de este mundo.

075 AW: Nace Yamen (febrero)

076 AW: Nace Ibuki (junio)

077 AW: Nace Wataru (octubre)

080 AW: Nace Tetsurou (junio)

081 AW: Nace Keisuke (octubre)

082 AW: Nacen Danot (octubre) y Shiori (diciembre)

083 AW: Nacen Kenji (febrero), Seiko (mayo) y Yofuu (julio)

084 AW: Nacen Akari, Lynn (agosto) y Tsurio (diciembre)

086 AW: Nace Mina.

091 AW: Se inicia el conflicto armado en el que Sven participaría, para luego ser dado de baja del ejército el año siguiente.

092 AW: Wataru e Ibuki realizan la ruta de las medallas en Johto, como parte del reto que su abuelo les propone para sucederle como Líder de Gimnasio de Fusube. En noviembre, tras huir de casa, Wataru gana el torneo regional, con miras al Torneo de Campeones que se realizará el año siguiente.

098 AW: Akari, Kai y Kururi inician la ruta de las medallas en Hoenn (julio)

100 AW: Danot inicia la ruta de las medallas en Johto (junio). Lynn sigue sus pasos unos meses después.
 
Personajes principales

Mostrar Danot
Danot Bisel

[Imagen: 7VUvVDa.png]

Datos generales


Edad: 18
Cumpleaños: 10 de octubre
Procedencia: Yoshino
Debut: AT001

Apariencia: Cabello negro, ojos café, piel trigueña. Mide 1,76 m y suele llevar lentes deportivos de color celeste. El resto de su vestuario varía según le apetezca, pero suele preferir un estilo casual y cómodo, sobre todo para viajar.

Personalidad: Curioso, deseoso de aprender, aventurero por naturaleza y perseverante al punto de la obstinación. Le cuesta un poco abrirse hacia los demás, dando la impresión de ser una persona demasiado seria, pero que siempre sabrá escuchar a propios y extraños. Lo que sí se toma con completa seriedad son el entrenamiento y las batallas Pokémon, siempre con la mentalidad de “voy a luchar como si ésta fuese la última vez”, sin importarle demasiado quien sea su oponente; lo que le motiva es la emoción que le producen los combates. Su principal defecto es que siempre procura hacer todo por su cuenta o cargarse el peso de su responsabilidad sin recurrir a nadie hasta que comprueba que no puede lograrlo solo.

Habilidades: Tiene un gran capacidad y paciencia para la recolección de datos y formulación de estrategias a partir de ellos (cultivados con su afición a los videojuegos de estrategia), tanto para luchar como para entrenar. También es bueno con las matemáticas y la física, que muchas veces le ayudan cuando tiene que improvisar en batalla.

Trasfondo


Nació en 82 AW, segundo hijo de Sven Bisel y Fumie Fujimura. Quizá influenciado por su ambiente (empezó su vida en los condominios anexos a la base militar de Yoshino), Danot siempre pareció ser un niño muy serio, pero resultaba ser muy hablador con quienes tenía confianza aparte de su familia, especialmente con Lynn, su mejor amiga desde que tenía memoria (debido a que los padres de ambos eran amigos del ejército, desde sus días en Unova)

Su primer contacto cercano con los Pokémon (fuera de la escuela) fue cuando Yamen recibió a Lila, encantado de cómo la Gligar podía volar a pesar de ser tan diferente de las aves que conocía. Cuando éste acabó la secundaria, él y Lynn no dudaron en acompañarle a buscar y atrapar Pokémon, generando en ambos las semillas de su gran aprecio por esas criaturas.

De toda su familia, fue a quien más le chocó el retiro de sus padres del ejército y la posterior mudanza al norte de Yoshino a mediados de 92 AW, al tener que decir adiós a sus amigos de la escuela y todo lo que conocía (esto fue aliviado en parte porque Lynn aún viviría relativamente cerca de él); queriendo reconfortarle, su hermano le llevó a un último paseo por la playa dentro de la base para atrapar un Pokémon que le daría cuando cumpliese 10 años. Fue así que Yamen atrapó a Alfa, la que se convertiría en la primera Pokémon de su hermano menor.

Tras habituarse a su nuevo hogar, empezó la secundaria en su nueva escuela, donde conoció a quienes serían sus amigos durante ese tiempo: Hiroshi, Mayumi y Masaru. Con éste último tendría su primera batalla después de su décimo cumpleaños, en la que perdió estrepitosamente por su propia inexperiencia. A pesar de ello, había sentido una emoción como nunca antes al tener ese combate, su primer deseo de ser  Entrenador Pokémon. Sin embargo, ante un comentario sobre que la vida de los Entrenadores parecía emocionante (tras observar cómo Wataru se coronaba campeón de la liga regional), su madre remarcó que era mejor que acabase sus estudios obligatorios y luego ya podría viajar, aunque se requería mucho talento y preparación para poder ser un Entrenador profesional, y era mejor tener una seguridad. Su padre sencillamente le dijo que decidiese lo que considerase mejor, pero que él mismo debía ser responsable de lo que decidiese. Con esto, Danot decidió acabar sus estudios para al menos poder viajar y experimentar lo que era esa vida (menos entusiasmado que al inicio), aunque decidió pedir a su padre que le enseñase a pelear y otras nociones de supervivencia, en previsión al viaje que deseaba hacer cuando acabase sus estudios.


Estilo de batalla: El estilo de Danot empezó enfocado en Pokémon veloces o capaces de serlo con técnicas auxiliares, pero fue cambiando a aprovechar sus habilidades naturales al atrapar otros que no se ajustaban a ese perfil original. Más recientemente, ha incorporado técnicas de aumento y decremento para aprovechar esa velocidad y hacer el mayor daño posible con relativamente pocos ataques. Por lo general, prefiere tantear a oponentes desconocidos con ataques de ejecución rápida de los tipos de sus Pokémon que le permitan mantener una distancia segura, para poder reaccionar con rapidez a cualquier posible contraofensiva.

Pokémon:

Pyro


[Imagen: charizard.png]

Personalidad: Empezó como un Pokémon tímido tras su nacimiento, quien fue ganando confianza en sí mismo gracias al tiempo con su nuevo humano y compañeros, dejando ver un gran potencial para las batallas. Se volvió mucho más fiero tras su primera evolución, deseando cada vez más la emoción de luchar contra enemigos poderosos física y estratégicamente, pero sin olvidar cómo había empezado y dónde estaba su lealtad. Es también uno de los Pokémon más golosos de Danot, justificado en parte por el enorme desgaste que suele hacer al luchar.

Historia: Desde pequeño mostró una habilidad innata para aprender ataques en menos tiempo que cualquiera de sus compañeros de equipo; se lleva muy bien con Sparkle, a quien respeta como una hermana mayor.

Datos de batalla: Pyro es uno de los Pokémon más rápidos y contundentes con los que Danot cuenta, gracias a su Danza Dragón, pero no fue hasta su evolución final que no se convirtió en su Pokémon más usado, a pesar de no ser tan versátil como Alfa.

Habilidad: Mar Llamas

Ataques:
  • Afilagarras (AT009)
  • Ala de Acero (AT007)
  • Ataque Ala (AT005)
  • Carga Dragón (AT004)
  • Colmillo Ígneo (AT007)
  • Cuchillada (AT002)
  • Danza Dragón (AT002)
  • Envite Ígneo (AT008)
  • Excavar (AT002)
  • Garra Dragón (AT004)
  • Giro Fuego (AT005)
  • Lanzallamas (AT002)
  • Puño Trueno (AT007)
  • Sofoco (AT009)
  • Terremoto (AT009)
  • Triturar (AT004)

Alfa


[Imagen: starmie.png]

Personalidad: Alfa es generalmente inexpresiva (de hecho, la primera cosa que hizo saber a su Entrenador a través de su telepatía tras evolucionar fue que era una “ella”, a pesar de ser una especie sin diferencias de género aparentes), pero demuestra su aprecio con su dedicación al combate y a la protección de su humano.

Historia: Fue la primera Pokémon de Danot, entregada por Yamen en su décimo cumpleaños. Gracias al tiempo que han pasado juntos y a su propio poder psíquico, es quien mejor le conoce de sus Pokémon, lo que le motiva a luchar con todo de sí.

Datos de batalla: Alfa siempre ha sido el comodín de Danot, y su Pokémon más fuerte antes de la evolución final de Pyro. Su versatilidad es muy apreciada en las situaciones inesperadas o difíciles en las que se puedan encontrar, y aunque con el paso del tiempo tenga compañeros que le superen en potencia física o especial, su papel de soporte al equipo es imprescindible.

Habilidad: Cura Natural

Ataques:

  • Escaldar (AT009)
  • Giro Rápido (AT008)
  • Pantalla de Luz (AT006)
  • Psíquico (AT002)
  • Rayo (AT001)
  • Rayo Burbuja (AT002)
  • Rayo de Hielo (AT004)
  • Recuperación (AT002)
  • Reflejo (AT008)

Ray


[Imagen: jolteon.png]

Personalidad: Es un Pokémon que preferiría pasarse el día descansando y jugando que entrenando y luchando, sobre todo contra oponentes contra los que cree que no tendrá ninguna oportunidad; sin embargo, es muy efectivo cuando decide tomarse las cosas en serio (sea porque la situación lo requiere o porque algo le haya enojado)

Historia: Danot recibió a Ray como un regalo de Akane en su primera visita a ciudad Kogane, como agradecimiento por ayudarle en su entrenamiento para la prueba de líder de gimnasio.

Datos de batalla: Es el Pokémon con más velocidad natural del equipo inicial de Danot, además de ataques contundentes; sólo está limitado por su propio desgano por luchar.

Habilidad: Absorbe Electricidad

Ataques:

  • Ataque Rápido (AT001)
  • Deseo (AT001)
  • Doble Rayo (AT001)
  • Doble Patada (AT001)
  • Rayo (AT001)
  • Rugido (AT001)

Hellga


[Imagen: houndoom-f.png]

Personalidad: Hellga es una Pokémon muy tozuda y protectora de su Entrenador y sus compañeros, a quienes aprecia pero también ve como su responsabilidad. A pesar de esto, sabe relajarse y pasarlo bien, al punto de que incluso confía lo suficiente en Danot para dejarle ir sin su compañía si sabe que estará cerca.

Historia: Fue adiestrada por Sven y Yamen como guardaespaldas junto a Tsurugi y Mizuho, como parte del inicio del nuevo trabajo del primero para protección de su familia. Es la líder de ese trío y quien tiene más experiencia de combate junto a Danot.

Datos de batalla: Era la Pokémon con más experiencia de combate al inicio del viaje de Danot, por lo que muchas veces prefirió seguir su propio criterio en lugar del del chico, lo que le hizo aceptar con más facilidad dejar que sus Pokémon decidiesen por sí mismos en batalla. Es muy ágil y lista, y su sorpresivo uso del Contraataque y la Inversión la hacen una oponente a quien no se debe subestimar.

Habilidad: Absorbe Fuego

Ataques:

  • Colmillo Rayo (AT003)
  • Contraataque (AT001)
  • Inversión (AT003)
  • Lanzallamas (AT001)
  • Mofa (AT003)
  • Triturar (AT001)

Sparkle


[Imagen: raichu-f.png]

Personalidad: La consentida del equipo. Es muy enérgica y siempre busca complacer a Danot, para que éste la mime; le gustan las batallas, pero le gusta mucho más ser apapachada.

Historia: Sparkle fue la primera Pokémon que Danot atrapó durante su primer viaje, cerca de ciudad Kikyou; nunca estuvo seguro de si escapó de alguna casa o qué, dada la soltura que mostraba alrededor de los humanos, pero decidió añadirla a su equipo al caerle bien. Fue además la primera compañera de entrenamiento de Pyro, con quien se lleva muy bien.

Datos de batalla: Sus habilidades en batalla están apenas por encima del promedio, pero su afán por ser mimada por su Entrenador le hace llevarse al límite, tomando por sorpresa a más de un oponente y permitiéndole tener victorias sorpresivas.

Habilidad: Electricidad Estática

Ataques:

  • Ataque Rápido (AT004)
  • Avivar (AT009)
  • Cola Férrea (AT008)
  • Demolición (AT008)
  • Excavar (AT002)
  • Rayo (AT002)

Tsurugi


[Imagen: skarmory.png]

Personalidad: Tsurugi se enfoca mucho más en la defensa de su Entrenador, al saber que su misión principal es servirle como medio de escape rápido en una situación complicada. Fuera de las batallas y entrenamientos, le agrada tomar siestas largas y acicalarse, por lo que difícilmente toma parte en actividades con sus compañeros de equipo. Es especialmente reticente a enfrentar a Pokémon de tipo fuego y eléctrico, salvo que la situación lo requiera.

Historia: Fue adiestrada por Sven y Yamen como guardaespaldas junto a Hellga y Mizuho, como parte del inicio del nuevo trabajo del primero para protección de su familia. Es quizá la menos experimentada de las tres, pero también la más resistente.

Datos de batalla: Danot empezó a depender mucho más de ella cuando empezó a hacer la ruta de las medallas, al servirle como freno para Pokémon muy enfocados en la ofensiva (aunque le cuesta mucho ganar batallas por sí misma)

Habilidad: Robustez

Ataques:

  • Aire Afilado (AT004)
  • Ala de Acero (AT002)

Geist


[Imagen: haunter.png]

Personalidad: Un Pokémon bromista al que también le encanta luchar, sobre todo cuando se le provoca. Suele hacer caso a Danot porque no le obliga a entrenar, pero esto le hace también el Pokémon más débil de su equipo, en términos de preparación.

Historia: Danot capturó a Geist en la Torre Quemada durante su primera visita a Enju, ganándose un buen sermón de Matsuba. Desde entonces, es quizá el Pokémon con quien menos ha luchado, dado su carácter tan particular.

Datos de batalla: A pesar de su renuencia a entrenar, Geist es un buen luchador, lo cual representa un problema por su exceso de confianza y el poco respeto que tiene hacia sus oponentes, viéndoles como blancos para sus bromas. Por esto Danot no suele usarlo en batalla, salvo que no tenga otra opción.

Habilidad: Levitación

Ataques:

  • Tinieblas (AT002)

Salma


[Imagen: quagsire-f.png]

Personalidad: Alegre y despreocupada, adora comer, nadar y tomar el sol. Sólo lucha porque Danot le cae bien y le permite ir a su ritmo, pero preferiría poder tener una vida mucho más relajada.

Historia: Salma fue capturada poco después de que Danot dejase Hiwada, cerca de la guardería de la ruta 34. No fue una captura fácil, pues ninguno de los Pokémon del chico tenía una ventaja o estaba directamente en desventaja contra una oponente que sabía defenderse bien.

Datos de batalla: Sobresale su potencial defensivo, formando un buen dúo con Tsurugi para detener a la gran mayoría de atacantes físicos, sobre todo en situaciones comprometidas. Su poder de ataque no es demasiado alto, pero le sirve para rematar a oponentes que por lo general no podría vencer sin ayuda.

Habilidad: Absorbe Agua

Ataques:

  • Agua Lodosa (AT003)
  • Atizar (AT0003)
  • Bostezo (AT003)
  • Disparo Lodo (AT003)
  • Golpe de Cuerpo (AT003)
  • Rayo de Hielo (AT003)
  • Terremoto (AT003)

Mizuho


[Imagen: wartortle.png]

Personalidad: Mizuho es una Pokémon muy seria, como si hubiese nacido para formar parte del más disciplinado de los ejércitos. Su rol como medio de escape por agua no hace sino acrecentar esta seriedad, como demuestra al no separarse en lo posible de Danot cuando no están en una batalla amistosa.

Historia: Fue adiestrada por Sven y Yamen como guardaespaldas junto a Hellga y Tsurugi, como parte del inicio del nuevo trabajo del primero para protección de su familia. Es la más seria del trío y también la mayor.

Datos de batalla: Es una Pokémon de pensamientos y reacciones muy rápidas en batalla, lo que le permite actuar incluso contra oponentes más veloces. Tiene defensas bastante decentes para una Pokémon con su movilidad, lo cual le permite emplear el Manto Espejo y luego rematar a sus oponentes, aunque este combo sea más contundente en el caso de Hellga.

Habilidad: Torrente

Ataques:

  • Hidropulso (AT003)
  • Mordisco (AT004)
  • Protección (AT003)
  • Rayo de Hielo (AT004)

Shady


[Imagen: sneasel-f.png]

Personalidad: Traviesa, oportunista y algo distante, aun así disfruta la presencia de sus compañeros de equipo. Le encanta luchar, provocando a sus oponentes para que cometan errores y le den más oportunidades de ganar.

Historia: Shady era la líder de una manada de Sneasel que vivía cerca de Chouji y que decidió ir a causar problemas en el pueblo durante el primer festival que Danot pasó ahí. Fueron detenidos finalmente cuando Danot se dio cuenta de que ella era quien comandaba el grupo y la atacó directamente con Hellga y Pyro, superándola en fuerza y velocidad con esa combinación y capturándola, lo que causó que ese grupo se dispersase.

Datos de batalla: Shady compensa su relativa falta de fuerza con velocidad, astucia y oportunismo; dado el respeto que tiene por Danot, no dudará mucho en seguir sus indicaciones, por más arriesgadas que sean.

Habilidad: Vista Aguda

Ataques:

  • Ataque Rápido (AT005)
  • Canto Helado (AT004)
  • Chirrido (AT005)
  • Demolición (AT008)
  • Excavar (AT008)
  • Mofa (AT005)
  • Puño Hielo (AT005)

Shizuru


[Imagen: kingdra.png]

Personalidad: Seria y enfocada en sus objetivos presentes, al punto de ser obcecada en lograr los mismos.

Historia: Su vida cambió el día en que apareció aquel misterioso atacante humano en la Guarida Dragón, quien desafió Dratini y masacró Magikarp por igual; aunque tuvo suerte de pillarlo desprevenido y alejarlo sin quedar demasiado lastimada en el proceso, las heridas psicológicas que le dejó ver la muerte de varios conocidos y amigos fueron profundas.

Datos de batalla: Tiene una puntería excepcional y una movilidad considerable en el agua, lo que aunado a su variedad de ataques la convierten en una oponente temible a distancia; sin embargo, es muy vulnerable en el combate cuerpo a cuerpo, por lo que intenta seguir los pasos de su padre para poder al menos defenderse en una situación comprometida.

Habilidad: Francotirador

Ataques:

  • Agilidad (AT007)
  • Anulación (AT006)
  • Bote (AT007)
  • Dragoaliento (AT006)
  • Foco Resplandor (AT008)
  • Niebla Clara (AT007)
  • Pistola de Agua (AT004)
  • Rayo Burbuja (AT007)


Mostrar Ibuki
Ibuki Ryuuzaki

[Imagen: tA284TR.png]

Datos generales


Edad: 24
Cumpleaños: 6 de junio
Procedencia: Fusube
Debut: AT004

Apariencia: Cabello celeste, ojos azules, piel clara. Mide 1,75 m y tiene más fuerza de lo que su apariencia sugiere.

Personalidad: Apasionada, llena de autoconfianza, un tanto impulsiva y obstinada cuando se propone algo, le cuesta expresar sus sentimientos y comunicarse con otros fuera de combates. Sus Pokémon son una parte importante de su familia, y aunque les lleva hasta sus límites en batalla, es porque ellos desean luchar de esa manera junto a ella. Hará lo que sea para proteger a cualquier Pokémon que no pueda defenderse y ajusticiar a quienes se aprovechen de ellos, en especial si se trata de los Rockets.

Habilidades: Está en excelente forma física gracias a todos sus años de entrenamiento con Haku, lo que le ha permitido entrenar a sus Pokémon de manera que sean capaces de atacar sin dar respiro a sus oponentes y cansándoles con ataques contundentes, además de la habilidad para aprovechar estas situaciones y tornarlas a su favor, incluso sin que ella tenga que decirlo.

Trasfondo


Nacida en 76 AW, hija de Tatsuya Ryuuzaki y Sayaka Hotsu, nieta de Haku Ryuuzaki. Su vida cambió mucho a los 5 años, cuando sus padres y tíos dejaron la ciudad para mudarse a Kogane a administrar la empresa textil que acababan de fundar; con sus padres lejos, Ibuki se apegó mucho a su abuelo Haku y primo Wataru, a pesar de no admitirlo abiertamente al ser una niña muy orgullosa a quien le costaba expresar sus sentimientos.

Desde ese entonces, tuvo que ayudar con el día al día del gimnasio, siéndole permitido jugar con los Pokémon de ahí en sus ratos libres, lo que fue la semilla de su amor por ellos y su sueño de ser Líder de Gimnasio. Cuando cumplió 6 años, empezó a entrenarse físicamente por instrucción de su abuelo, como preparación para entrenar a sus Pokémon al estilo Ryuuzaki.

Su vida volvió a cambiar poco antes de cumplir 8 años, cuando sus padres fueron a verla para excusarse de que no podrían pasarlo con ella por una importante reunión de negocios que podría llevarles a la cima del mercado textil. Le pidieron que fuese fuerte, lo que ella aceptó de no muy buen grado y prometieron celebrarlo con ella cuando eso estuviese hecho... cosa que no pudieron cumplir al darse el accidente de coche que les costó la vida.

Durante el velorio, a pesar de ser los más afectados, Ibuki y Wataru intentaban reconfortarse mutuamente, mientras Haku lamentaba que la avaricia de su hijo le hubiese costado tan caro. Sin estar al tanto de las intenciones de su abuelo, éste pidió a sus nietos que escogiesen al Dratini con el que se llevasen mejor, pues a partir de ese día se harían cargo de sus cuidados, aunque oficialmente aún no pudiesen entrenar Pokémon. Fue entonces que empezó a formarse el profundo vínculo entre Ibuki y Tenryuu.


Estilo de batalla: Ibuki se especializa en Pokémon de tipo dragón para sus batallas de Gimnasio, aunque tiene otros de diferentes tipos que atrapó y entrenó cuando hizo la ruta de las medallas de Johto. Su estrategia consiste en acosar a sus oponentes con ataques contundentes y no darles ni un respiro en la medida de lo posible; apoya esto con técnicas de incremento, auxiliares o disruptivas dependiendo de su Pokémon, lo que le permite lidiar con la mayoría de Pokémon. Este estilo de combate tan agresivo y completo le ha valido ser reconocida como la Líder de Gimnasio más fuerte de Johto.

Pokémon:

Gouryuu


[Imagen: charizard.png]

Personalidad: Competitivo, algo orgulloso y un luchador nato desde pequeño, le gusta también darse baños calientes (lo que hace sospechar a Ibuki que su padre sea un Pokémon de agua). Sin embargo, deja ver un lado más cariñoso cuando se trata de su familia, sea Ibuki o Pyro.

Historia: Hijo de la Charizard de Yosaku y un Pokémon desconocido, hacía lo posible para ayudar a su madre en el trabajo que tenía, pero se notaba que lo suyo era combatir, pues no perdía la oportunidad de retar a cuantos entrenadores se cruzasen en su camino. Fue en esa época que Ibuki llegó a Hiwada en su ruta de las medallas y fue retada también por ese Charmander, pero al verse derrotado fácilmente, hizo saber al leñador que quería que ella fuese su Entrenadora. Por su parte, Ibuki, impresionada, no dudó en aceptarlo en su equipo, quitando a Yosaku un gran peso de encima. Así siguieron la ruta de las medallas, y fue uno de los Pokémon que más contribuyó en las victorias de Ibuki, en particular contra Yanagi y Haku. Durante el viaje, desarrolló una gran rivalidad hacia Gekiryuu, pues desde el principio le había tenido por un Pokémon que jamás le superaría, pero tras su evolución a Gyarados su opinión de él cambió radicalmente, considerándole un gran compañero y su mayor rival.

Datos de batalla: Empezó siendo un Pokémon enfocado sólo en atacar, y le costó un poco adaptarse a lo que Ibuki tenía planeado para él. Primero empezó a trabajar en mejorar el aspecto ofensivo con técnicas de incremento de ataque y precisión, dada su predilección por emplear ataques contundentes; contento con los resultados, Gouryuu se hizo más llevadero y confió mucho más en el criterio de su Entrenadora. Sus otras limitaciones eran su falta de velocidad y variedad contra oponentes más fuertes y veloces, las que palió al enseñarle el Viento Afín y Fuego Fatuo.

Habilidad: Mar Llamas

Ataques:

  • Afilagarras (AT009)
  • Ala de Acero (AT004)
  • Carga Dragón (AT004)
  • Envite Ígneo (AT004)
  • Fuego Fatuo (AT009)
  • Garra Metal (AT009)
  • Onda Ígnea (AT004)
  • Puño Trueno (AT004)
  • Viento Afín (AT009)

Gekiryuu


[Imagen: gyarados.png]

Personalidad: A pesar de su apariencia feroz, es por lo general un Pokémon muy dócil, pero que se toma las batallas muy en serio. Siempre fue consciente de sus limitaciones y agradeció el amor y la paciencia que Ibuki tuvo con él, viéndose sus esfuerzos recompensados tras su evolución. Considera que cada oponente merece su respeto y su forma de luchar refleja esto.

Historia: ???

Datos de batalla: Es un luchador formidable en el agua, y a pesar de su reducida movilidad en tierra, no puede ni debe ser subestimado, dada su gran versatilidad de ataques que le permiten atacar y defenderse efectivamente.

Habilidad: Intimidación

Ataques:

  • Acua Cola (AT004)
  • Danza Dragón (AT009)
  • Hidrobomba (AT004)
  • Mordisco (AT004)
  • Onda Trueno (AT009)
  • Roca Afilada (AT004)

Tenryuu


[Imagen: dragonair.png]

Personalidad: Es amable, cariñosa y altamente empática, por lo que no tardó en hacer buenas migas cuando fue escogida por Ibuki (aunque ella había hecho lo propio, ya desde que empezaron a jugar cuando era más joven). Esa empatía produjo que adoptase la actitud orgullosa de su Entrenadora, sobre todo cuando empezó a entrenarse y vencer con facilidad a Gai, su hermano menor, aunque dejó dicho comportamiento tras su primera derrota contra él. Dadas sus características,y saber lo mucho que a Ibuki le cuesta expresarse con otros humanos, no dudará en hacerlo por ella, siempre que éstos le agraden.

Historia: Una de las hijas del Dragonite de Haku, fue la primera compañera de Ibuki. Ha estado con ella en las buenas y en las malas. A diferencia de su Entrenadora, la derrota contra Wataru y Gai causó un cambio de actitud positivo, al hacerle entender que aún podía ser mucho más fuerte de lo que creía que era; sin embargo, era algo que Ibuki misma tenía que ver, por lo que no dudó en esforzarse y hacer lo que ella le pedía, deseando poder expresar todo esto como hacían los humanos, dificultad que ambas compartían.

Datos de batalla: Hasta antes de la evolución de Kiryuu, era la Pokémon con más soltura aérea de los que Ibuki usa en sus desafíos. Aun así, su cuerpo le permite esquivar ataques con mayor facilidad y sigue siendo muy versátil, al poder ser contundente, incapacitar oponentes o proteger al equipo de los cambios de estado.

Habilidad: Mudar

Ataques:

  • Acua Cola (AT008)
  • Carga Dragón (AT005)
  • Cola Férrea (AT004)
  • Ciclón (AT010)
  • Constricción (AT004)
  • Danza Dragón (AT004)
  • Dragoaliento (AT010)
  • Lanzallamas (AT004)
  • Onda Trueno (AT004)
  • Velo Sagrado (AT008)

Rairyuu


[Imagen: ampharos.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Electricidad Estática

Ataques:

  • Agilidad (AT009)
  • Campo Eléctrico (AT009)
  • Cola Férrea (AT009)
  • Onda Trueno (AT009)
  • Rayo (AT009)

Hyoryuu


[Imagen: lapras.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Hidratación

Ataques:

  • Alud (AT009)
  • Danza Dragón (AT009)
  • Remolino (AT009)
  • Velo Sagrado (AT009)

Shouryuu


[Imagen: garchomp.png]

Personalidad: Siempre listo para tener una buena batalla, confía en su propia fuerza y no dudará en demostrarla a cualquier oponente que se le ponga delante. Sin embargo, puede perder mucho la paciencia con un oponente que no le enfrente directamente.

Historia: Otro de los Pokémon que Ibuki atrapó durante su primera visita a la Guarida Dragón, fue el primer reto complicado que tuvo como Entrenadora, al ser una especie tan propensa a morder y rasguñar, y mucho más con un Pokémon tan entusiasta por luchar. No fueron pocos las mordidas y arañazos que su Entrenadora recibió mientras lo adiestraba a pesar de no haber ninguna mala intención, sino falta de control de sus propias habilidades. Fue un camino un tanto tortuoso para ambos, pero tras años de entrenamiento y entendimiento, ambos ahora son una dupla difícil de doblegar.

Datos de batalla: Es el especialista en combate cuerpo a cuerpo de Ibuki, y en general un escollo tan complicado de superar que prefiere guardarlo para las revanchas y poner a prueba la capacidad de adaptación de sus retadores. Sin embargo, también es capaz de atacar a distancia y entablar combate acuático, aunque no es tan efectivo como como Suiryuu o Tenryuu en este aspecto.

Habilidad: Piel Tosca

Ataques:

  • Bucle Arena (AT010)
  • Ciclón (AT010)
  • Danza Espada (AT010)
  • Disparo Lodo (AT010)
  • Dragoaliento (AT010)
  • Garra Dragón (AT010)
  • Garra Metal (AT008)
  • Lanzallamas (AT004)
  • Surf (AT004)

Kouryuu


[Imagen: altaria.png]

Personalidad: A pesar de tener un carácter muy tranquilo, le gusta actuar ruda en batalla, pues no le gusta ser subestimada al verse superada en potencia por sus compañeros de equipo.

Historia: Nació de un huevo que Ibuki recibió de su primera aprendiz, como una muestra de respeto y de buena voluntad.

Datos de batalla: Al ser su Pokémon con menor potencial ofensivo (sin considerar incrementos), suele ser la primera Pokémon de Ibuki en luchar en sus batallas oficiales, para probar la capacidad de sus retadores. Consciente de esto, Kouryuu lo compensa con una destreza aérea sobresaliente y una actitud feroz que toma desprevenido a más de uno.

Habilidad: Aclimatación

Ataques:

  • Afilagarras (AT005)
  • Ala de Acero (AT008)
  • Ataque Aéreo (AT005)
  • Canto (AT005)
  • Carga Dragón (AT005)
  • Danza Dragón (AT010)
  • Dragoaliento (AT008)
  • Onda Ígnea (AT005)
  • Respiro (AT005)
  • Velo Sagrado (AT005)

Suiryuu


[Imagen: kingdra.png]

Personalidad: Se muestra calmado, como si calculase cada movimiento de sus oponentes donde más les pueda doler, pero bajo esta careta disfruta enormemente de cada combate junto a Ibuki. Está orgulloso de su poder, uno que fue la combinación de su propio esfuerzo y la dedicación que ésta le brindó para sacar a flote todo su potencial.

Historia: Fue el primero de los Pokémon que Ibuki capturó en la Guarida Dragón cuando Haku la llevó junto con Wataru a su primer ritual de purificación del tesoro familiar, un colmillo de dragón de más de doscientos años. Aunque su dominio del agua era incuestionable, Ibuki quiso llevarle un paso más allá al enseñarle a dominar el Bote y poder defenderse en tierra, motivo por el que su abuelo rara vez usaba a su propio Kingdra en el Gimnasio. Toda esta dedicación hizo a Suiryuu muy fiel a su Entrenadora, por lo que no cuestionó ninguna de sus órdenes, incluso en sus peores momentos; esa fuerza no era sólo suya, era la que habían conseguido con el esfuerzo de ambos.

Datos de batalla: Es el dragón más adepto al combate acuático del equipo oficial de Ibuki y quien hace mejor uso de la piscina en el centro del campo de batalla para mantener su distancia de sus oponentes. Aunque no es tan bueno en el combate cuerpo a cuerpo como sus compañeros de equipo, no se le debe subestimar, incluso si por algún motivo acaba fuera del agua.

Habilidad: Francotirador

Ataques:

  • Agilidad (AT005)
  • Bote (AT005)
  • Ciclón (AT005)
  • Dragoaliento (AT005)
  • Foco Energía (AT005)
  • Foco Resplandor (AT008)
  • Hidrobomba (AT005)
  • Hiperrayo (AT005)
  • Pulso Dragón (AT005)
  • Torbellino (AT005)

Kiryuu


[Imagen: salamence.png]

Personalidad: Obsesionada con el cielo desde que nació, nunca dudó en poner todo de sí en los entrenamientos para poder alcanzar su evolución final y poder surcarlo a sus anchas. Esto le quitó el temor de lastimarse en batalla y luchar para hacerse más fuerte junto a Ibuki.

Historia: Nacida del huevo que Seiko entregó a Ibuki, para ésta fue un reto tan grande como el de empezar a entrenar a Shouryuu, pero que pudo llevar mucho mejor (incluso con algunos cabezazos de por medio) gracias a su mayor experiencia. Era un entusiasmo que Ibuki comprendió y alimentó en sus momentos libres junto a ella, observando el cielo, al saber de primera mano lo liberador que era surcarlo. Con su evolución en Shelgon, su carácter se templó mucho al ser capaz de controlarse mejor, mas no su pasión, hasta que finalmente pudo llegar a su etapa final.

Datos de batalla: Tras su evolución en Shelgon, Ibuki no dudó en incluirla en su equipo en caso de que alguno de sus Pokémon usuales no estuviese disponible, y aunque esto les costó perder algunas batallas por la falta de costumbre de Ibuki de luchar con una Pokémon tan lenta y pesada, resultó ser una valiosa experiencia para ambas. Tras su evolución final, Kiryuu pasó a ser una combatiente aérea mucho más contundente que Tenryuu y Kouryuu, si bien su destreza y evasión no se comparan a las de ambas en espacios cerrados, a causa de su mayor tamaño y constitución anatómica.

Habilidad: Intimidación

Ataques:

  • Ala de Acero (AT010)
  • Danza Dragón (AT010)
  • Demolición (AT008)
  • Lanzallamas (AT010)
  • Respiro (AT010)
  • Terratemblor (AT010)

Seiryuu


[Imagen: dragalge.png]

Personalidad: Taciturno, prefiere escuchar lo que otros tienen que decir antes de expresar cualquier cosa; esto le hace parecer indiferente delante de sus oponentes, cosa que no duda en aprovechar para provocar a los más impacientes, aunque él mismo desee tener una buena batalla.

Historia: Nacido del huevo que Tsurio entregó a Ibuki poco tiempo después de convertirse en su aprendiz, fue una gran sorpresa que naciese shiny. Dado que en su primera fase no era de tipo dragón, Ibuki se dio el tiempo posible para dedicarle y la paciencia para instruirle a pesar de no resultarle de utilidad inmediata. No pudo evitar sentir algo de envidia y frustración cuando nació Kiryuu, quien por su tipo dragón podía luchar oficialmente cuando hiciese falta, aunque esto se vio aplacado en buena parte por la atención que su Entrenadora que daba a todos ellos era exactamente la misma, incluso a quienes no podían luchar en sus retos oficiales. Esto le motivó a hacerse fuerte lo antes posible, queriendo vivir lo mismo que sus compañeros.

Datos de batalla: Junto a Kouryuu, es uno de los Pokémon más resistentes de Ibuki, aunque también el más lento de todos ellos (cosa a la que ella se acostumbró por el tiempo de Kiryuu como Shelgon); sin embargo, su arsenal de técnicas disruptivas lo hacen un oponente temible si se le subestima. Dada su reciente evolución y menor experiencia, Ibuki prefiere emplearlo como uno de sus posibles Pokémon de apertura, procurando que su veneno no afecte de ningún modo a sus compañeros de equipo.

Habilidad: Adaptable

Ataques:

  • Bote (AT007)
  • Carga Tóxica (AT010)
  • Escaldar (AT010)
  • Púas Tóxicas (AT010)
  • Pulso Dragón (AT010)
  • Rayo (AT010)
  • Viento Hielo (AT010)


Mostrar Akari
 
Akari Nukutani

[Imagen: gE2L1Os.png]

Datos generales


Edad: 16
Cumpleaños: 8 de agosto
Procedencia: Fuen
Debut: AT006

Apariencia: Cabello rojo muy largo (casi le llega a las rodillas desatado, al llevarlo siempre en una trenza que llega hasta su cintura) y ojos color caoba, casi rojos, y piel muy ligeramente bronceada. Mide 1,50 m, pero esto no le impide ser atlética y una excelente saltadora. Dado que suele llevar mangas largas fuera de Hoenn, es difícil ver las cicatrices y marcas que tiene en ambos brazos.

Personalidad: Directa, honesta, energética y apasionada, sus pasiones son las batallas Pokémon y todo lo que tenga que ver con el género SR (afición que descubrió gracias al novio de su hermana, Asuna); varios de sus Pokémon tienen nombres que hacen alusión a esto, e incluso durante las batallas se emociona tanto que grita técnicas de dichas series, cosa a la que sus Pokémon ya se han acostumbrado y entienden.

Habilidades: ???

Trasfondo


Nacida en 84 AW, es la hermana menor de Asuna por 4 años. Desde pequeña mostró un gran amor por los Pokémon, jugando siempre que podía con los de su abuelo y hermana, y aprendiendo de ellos a defenderse, en particular del Combusken (luego Blaziken) de Asuna. Aunque tenía envidia de que ésta ya pudiese luchar, agradecía ser la segunda, pues no le agradaba nada la idea de tener que heredar el gimnasio, al ser su sueño viajar y participar en cuantas ligas pudiese.

En 93 AW conoció al que poco después se convertiría en el novio de su hermana, un reconocido chef quien compartió con ella la que se convertiría en su segunda pasión: el género SR, cuya honestidad y ardiente pasión resonaron inmediatamente con ella.

Con el retiro de su abuelo a mediados de 97 AW, ayudó con lo que pudo a Asuna a asentarse en su nueva posición. Sabiendo que no podía enseñar a su hermana más de lo que su abuelo ya había hecho, le comentó que en Kanto había un Líder de Gimnasio de tipo fuego de quien podría aprender mucho, cuando hubiese acabado la escuela. En preparación a esto, Akari decidió aprovechar las vacaciones de su penúltimo año de secundaria para recorrer Hoenn antes de viajar a Kanto.

Fue a inicios de julio de 98 AW en Mishiro que conoció a Kai y Kururi, quienes también habían ido a recoger una Pokédex para iniciar su viaje ese día. A pesar de sus caracteres tan diferentes, no tardaron en hacerse amigas y decidieron recorrer juntas las región en los tres meses que tenían de vacaciones (deberes mediante durante sus estancias en ciudades). Dicho viaje no tuvo mayores incidencias hasta después de visitar su hogar para desafiar a Asuna.

Mientras dejaban descansar sus Pokémon tras la última batalla contra Asuna, recibieron una sorpresiva visita de parte de Daigo Tsuwabuki. Yendo al grano, éste explicó que tenían una situación peligrosa en la montaña Entotsu y necesitaba la ayuda de Asuna, al conocer el terreno mejor que nadie y ser la Líder más cercana; conociendo también el terreno y no queriendo dejar sola a su hermana, Akari no tardó en ofrecerse a ir con ellos, y con ella Kai y Kururi. Daigo parecía dubitativo de dejar que unas niñas se expusiesen a semejante peligro, pero aceptó al creer que lo estarían igualmente si no detenían a tiempo esa amenaza. Sin embargo, les pidió que le mostrasen rápidamente los Pokémon en sus equipos, mientras abría un maletín que llevaba consigo; viendo a Blaziken, Houndoom, Gyarados y Altaria, les dio Piedras Activadoras encastadas en Megapulseras y sus correspondientes Mega Piedras, además de intercambiar números, en caso de necesitar comunicarse.


Estilo de batalla: Es tan directo y honesto como ella, usando principalmente ataques del tipo de sus Pokémon (Reidam lleva tanto de su tipo como los de su Mega X) y técnicas de incremento de ataque o ataque especial o velocidad (de nuevo, Reidam), y al menos una técnica con cada parte de sus cuerpos, para poder reaccionar en la mayor cantidad posible de situaciones. No es inusual que aproveche el terreno para su ventaja cuando tiene que improvisar. Tras su tiempo con Kururi, también incorporó técnicas recuperativas a su repertorio, usándolas para compensar la relativa fragilidad de sus Pokémon.

Pokémon:

Yami


[Imagen: houndoom-f.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Absorbe Fuego

Ataques:

  • Pulso Umbrío (AT006)


Reidam


[Imagen: charizard.png] >>> [Imagen: charizard-mega-x.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Poder Solar

Ataques:

  • Avivar (AT006)
  • Envite Ígneo (AT006)
  • Garra Dragón (AT006)
  • Viento Afín (AT006)

Hikari


[Imagen: arcanine.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Absorbe Fuego

Ataques:

  • Voltio Cruel (AT007)

Goudan


[Imagen: infernape.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Puño Férreo

Ataques:

  • Danza Espada (AT007)
  • Garra Umbría (AT007)
  • Lanzallamas (AT007)
  • Patada Ígnea [Fire Soul Breaker] (AT007)
  • Puño Trueno [Heart Breaker] (AT007)
  • Roca Afilada (AT007)

Solvion


[Imagen: solrock.png]

Personalidad: ???

Historia: ???

Datos de batalla: ???

Habilidad: Levitación

Ataques:

  • Danza Espada (AT009)
  • Lanzarrocas (AT009)
  • Pulimento (AT009)

 
Referencias

Mostrar Listado de alusiones por episodio

Round 001


  • El calendario está basado en el empleado en After War (AW) Gundam X, serie que vi cuando empecé a escribir la versión 8.0 del fic.
  • Las cápsulas son una referencia a Dragon Ball (además de un mecanismo muy conveniente de explicar la "mochila infinita", considerando que ya existen las Poké Balls.
  • Fuyutsuki, el apellido de Yanagi, es una referencia al subcomandante del mismo apellido en Evangelion. Curiosamente, ambos personajes tienen mismo actor de voz en japonés (cosa que ignoraba cuando elegí su apellido)

Round 002


  • Hayabusa Hiten, el nombre falso que Obsidian adoptan, hace referencia a cohetes y similares de la agencia espacial japonesa. Considerando su afiliación, era una pista muy rebuscada.

Round 003


  • La línea "recuperar su futuro" en la narración del diálogo de Danot antes del combate contra Obsidian hace alusión a la letra de GONG, canción de JAM Project.

Round 004


  • Los motes de todos los Pokémon de Ibuki que salen en el episodio (Gouryuu, Gekiryuu, Tenryuu, Rairyuu, Hyoryuu y Shouryuu) son alusiones a personajes de YuushaOh Gaogaigar, incluyendo materiales suplementarias (la OVA FINAL, la novelización HakaiOh, etc.)
  • Jin'ya está basado en un personaje secundario de un fic de la cueva que llevo años leyendo: Jean de Path to Glory.

Round 005


  • El título es una alusión al quinto libro de Canción de Hielo y Fuego: Danza de Dragones.
  • Kouryuu es también una alusión a otro personaje de Gaogaigar, mientras que Suiryuu es una alusión a un personaje de One Punch Man que se mantiene en la tónica con los nombres de sus compañeros de equipo.
  • La mención de "menos del 1% de posibilidades de victoria" y ganar a pesar de ello también es una referencia a Gaogaigar.
  • La coloración grisácea que adquiere Pyro en su escenario mental previo a su evolución es una referencia a Transformers, en especial a la primera instancia de esto con la muerte de Optimus Prime en la película de 1986.

Round 006


  • Kenji de ciudad Tokiwa evidentemente es una alusión descarada a Ken de ciudad Verde (aunque esto es un hecho más conocido para quienes conozcan de prehistoria de fics)
  • Akari está basada en Hikaru Shidou, una de las protagonistas de Magic Knight Rayearth, pero con algunas adaptaciones al mundo Pokémon (así que ya pueden imaginar quiénes son sus queridas amigas, si conocen este anime)
  • Shizuru recibe su nombre de mi personaje favorito de Shinkon Gattai Godannar, quien es una experta francotiradora que suele vestir de azul/morado (su robot tiene este segundo color)

Round 007


Quizá el episodio con más referencias hasta el momento.

  • El título es una referencia al episodio 7 de Godannar, "Muerte por Reminiscencia".
  • Seiryuu y Kiryuu sólo siguen el patrón de nombres, no son una referencia en particular... por ahora.
  • El mote del Infernape de Akari, Goudan, es derivado del robot principal de Godannar (de donde sale el nombre). Por esto es que algunos de los ataques que emplea son alusiones a las técnicas del mismo: "Heart Breaker" para Puño Trueno y "Fire Soul Breaker" para Patada Ígnea.
  • Evidentemente, el anime del que Danot y Akari hablan es este mismo.
  • Y el juego que ambos compran es el Super Robot Wars T, donde Magic Knight Rayearth hizo su debut en la saga.
  • La frase en la portada del mismo es una alusión al primer opening de dicha serie.

Round 008


  • Gai Shishiou, el protagonista mayor de Gaogaigar, recibe dos referencias: comparte nombre con el Dragonite de Wataru, y apellido con Yofuu, el aprendiz más reciente de Ibuki.
  • ¡Sorpresa! Por fin encontré una forma reconciliar el carácter de Ibuki de los juegos y el anime de manera que me resultara satisfactoria como personaje (ergo, referencias a Pokémon Crystal en particular)

Round 009


TODO el episodio. Para ser más concretos:

  • El título es una alusión a parte de la letra de todos los openings de Gaogaigar, en la que se exclaman cuatro características que se exaltan en esa parte de la canción.
  • La película que los tres protagonistas van a ver está basada en el cierre del universo compartido de Gaogaigar y Betterman, la cual es parte de la trama de SRW30, la entrega más reciente de la saga.
  • La pizzería que visitan antes de la película y el camarero que los atiende son referencias a Soldato J-002, uno de los muchos personajes de Gaogaigar, quien durante mucho tiempo operó bajo el pseudónimo "Pizza" tras su zonderzación.
  • Solvion, el Solrock de Akari, es una referencia a la forma definitiva del mecha principal de Choujuushin Gravion: Sol Gravion.


 
Tablas de equivalencias
 
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Akane


EN: Whitney
ES: Blanca

Asuna


EN: Flannery
ES: Candela

Daigo Tsuwabuki


EN: Steven Stone
ES: Máximo Peñas

Dracéna


EN: Drasna
ES: Drácena

Genji


EN: Drake
ES: Dracón

Ibuki


EN: Clair
ES: Débora

Katsura


EN: Blaine
ES: Blaine

Matsuba


EN: Morty
ES: Morti

Mikan


EN: Jasmine
ES: Yasmina

Ookido


EN: Oak
ES: Oak

Sakaki


EN: Giovanni
ES: Giovanni

Tatsu


EN: Wilma
ES: Ela

Utsugi


EN: Elm
ES: Elm

Wataru


EN: Lance
ES: Lance

Yanagi


EN: Pryce
ES: Fredo


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Asagi


EN: Olivine
ES: Olivo

Chouji


EN: Mahogany
ES: Caoba

Enju


EN: Ecruteak
ES: Iris

Entotsu


EN: Mt. Chimney
ES: Monte Cenizo

Fuen


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ES: Lavacalda

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ES: Endrino

Hiwada


EN: Azalea
ES: Azalea

Kanazumi


EN: Rustboro
ES: Férrica

Kogane


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ES: Trigal

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EN: Cherrygrove
ES: Cerezo

 
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Responder

Longfic- Minna no Tabi: Advance Tournament

Extension largaLongfic
FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

¿Qué es lo más importante de un viaje? ¿Es la meta a la que quieres llegar? ¿O son las personas con quienes formas vínculos irreemplazables durante éste? ¿Por qué no ambos? La respuesta a esto depende de cada uno de nosotros...

AdvertenciaViolencia
#31
No sé qué me da más cringe. Los forzados juegos de palabras en japonés con el Jumpluff o el hecho de que los entiendo.

Is kinda weird leer un capítulo luego de leer siete. Se siente bien, se siente del largo adecuado... e igual me sabe a poco. Kek. No es culpa del capítulo que me ha gustado bastante. Es una apreciación personal luego del abrupto cambio en contenido.

Una parte de mí empieza a shippear muy fuerte a Ibuki y a Dansuke a pesar de que trato de convencerme que es nada más una bonita amistad. Qué quieres, así funciona mi cerebro. Me ha gustado entrar algo más en la psique de ambos, sus sueños y sus convicciones. Ver que el encuentro con Obsidian dejó una marca importante en Dansuke, impulsandolo a perseguir sus sueños. Me mola que acá Ibuki sea bastante más abierta en sus sentimientos e inseguridades, y que tenga la cabeza ordenada respecto a cómo ser la clase de entrenadora que quiere ser. Se agradecen las referencias a la Ibuki toa loca de los juegos que te pone a hacer estupideces en LUGAR DE DARME MI MALDITA MEDALLA POR QUÉ TODAS EN JOTO TIENEN QUE SER ASÍ.

Youfuu me pareció simpático más allá de su gimmick de no ser Lance, y acabó siendo un pj competente que se integra bien con el resto de los aprendices, hinteando una cierta rivalidad con Dansuke. La verdad me agrada cuando por ratos la cámara abandona el hombro del protagonista y empieza a narrar desde la perspectiva de alguien más, dando algo de frescura. Los entrenamientos esta vez estuvieron más interesantes... o me estoy acostumbrando al ritmo del fanfic. Cualquiera puede ser.

Algo me dice que no es nula la posibilidad de que Danot acabe aprendiendo el Cometa Draco también, más precisamente con la poni nalgona.

Qué más, qué más... eh, me alegra que seas consciente de eso de Obsy. He visto bastantes fanfics irse a la mierda por sobreexponer al personaje cool que era cool en primer lugar por salir eventualmente.

Nos vemos en el próximo!
[Imagen: 6zFZgO5.png]
Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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Responder
#32
¡¡ALERTA DE JUMPLUFF, ALERTA DE JUMPLUFF, ALERTA DE JUMPLUFF!!

Sí, este capítulo arranca con una espectacular pelea algodonosa entre la no-tan-impresionante Altaria y el pokémon más poderoso que un fic haya conocido. ¿Cómo podría esa dragoncita tener acaso una mínima chance contra--? Momento... ¡¿Cómo que me noqueaste a Jumpy así de fácil?! Bueno, todo sea para dejar activas las... esporaLgodones (¿en el juego se llama esporagodón por límite de caracteres? xD) que pesan tanto como acero. Nunca interpreté ese ataque como algo que se ve soft y es re denso, sino como algo re molesto que se te mete en los ojos y hasta en el culo y no te deja mover cómodamente. Como sea, el punto es que voy a darle la victoria de Manectric a Jumpy porque sin él, no habría sido posible. Te queremos, Jump-chan.

Ahora en serio: Yofuu es un personaje muy misterioso. No porque sea realmente misterioso (en todo caso, Ibuki y el propio Danot me siguen pareciendo más intrigantes incluso luego de abrirse mucho en este cap), sino más bien porque cerró el capítulo anterior pareciendo un bufón y arrancó éste confirmándolo con su tiradísimo de los pelos equipo temático de Watarucosas... Aunque después durante su entrenamiento se lo ve usando cosas como Magcargo, Blaziken o Umbreon que no son muy Wataruescas. ¿O me estoy perdiendo referencias rebuscadas con sus nombres japoneses y los kanjis que los conforman?
Y no solo eso, sino que la actitud del tipo es mucho más contenida y menos rimbombante o rocambolesca de lo que daba la impresión en su presentación oficial al final del capítulo anterior. Como que es un tipo serio y enfocado, un tanto excéntrico por su fanatismo pero que en definitiva se preocupa más por ser un entrenador competente que por ser EL PROXIMO WATARU QUE ENAMORARA A SAKU. Y tomá nota de que me esfuerzo un montón en los comentarios para no referirme a ninguno de estos personajes no originales por su nombre occidental, porque posta me cuesta horrores no decirle Lance a Lance o Clair a Clair. Pero eso ya lo comenté alguna vez atrás. xD

¡Interrumpimos el comentario para marcar un minúsculo error!
 
Cita:Cuando llegó la hora (de) las batallas de práctica (...)

Ahora sí, seguimos:

MAS ARCO DE ENTRENAMIENTO LA PUTA MADRE. A veces disfruto las prácticas, y otras me resultan soporíferas.

¿Para qué voy a engañarte, querido Danot? Sabés que mi parte favorita de tus capítulos es cuando arrancan así de plomo a pura pelea breve para abordar aprendizajes de técnicas y terminan con momentos más humanistas o íntimos entre personajes que se van conociendo mejor... ¡Y acá por supuesto que lo tenemos! Aunque el diálogo entre Danot e Ibuki fue muchísimo más breve de lo que habría apostado, la verdad es que la charla se sintió bien natural y sincera. Tal vez Danot sacó el tema un poco de la nada, teniendo en cuenta de dónde venía y que en realidad se la estaba chamuyando para pedirle que su abuelo le enseñe el ataque definitivo a su dragón (?), pero rápidamente le agarré la ondita a su narración y al conflicto tan natural del designio familiar y el ser un adulto de bien (bien aburrido) que trabaje y contribuya a la sociedad con algo más que peleas clandestinas de gallos.

¡Ah pero pará! Que te mandaste un tremeeendo callback a los juegos y a prácticamente toda adaptación de GSC con la Clair forrita y caprichosa después de perder. No te puedo creer que posta esa versión suya sea canónica en tu fic después de todo, y que la que conozcamos ahora sea una versión lógicamente crecida y madurada de ésta. Muy buen detalle y muy divertido el modo en que lo abordaste a través precisamente de Yofuu, que me va a terminar cayendo bien por más razones que su Jumpluff.

Interrumpimos el comentario para quotear el puñal por la espalda que nos clavaste a todos en esta parte:
 
Cita:habían tenido suerte de que el material aislante de éstas hubiese evitado que sus camisetas y lo demás se mojasen demasiado.

Jodeme que nos perdimos de una clásica estratagema de fanservice. Definitivamente ese gimnasio es el más despiadado de todos. D:!!

Me siento un lector súper atento por haber cazado al vuelo los ataques que los pokes de Ibuki le enseñaban a los de Danot, aunque tampoco es que los disimulaste mucho a través de las descripciones. No me acordaba que Kingdra podía aprender Foco Resplandor pero es una detallazo, teniendo en cuenta que eventualmente Shizuru deberá enfrentarse a algunas hadas molestosas... o a pokes de hielo molestosos. Bah, esos no molestan mucho; casi que se matan solos.

Y hablando de ser de hielo y matar, Shady fue bastante badass en su encuentro con Blaziken... principalmente porque no murió solamente por estar cerca del gallo fuego/lucha; es todo un mérito para ella, incluso aunque terminara perdiendo de todos modos. xD!

El final con la promesa de un entrenamiento intensivo con Akari me resultó esperanzador por Akari y embolante por... entrenamiento. ¡¡Basta de entrenar Danot, la puta madre, andá a la Conferencia Plateada de una vez!! ¡¿Cuánto falta?! Perdón pero soy culo inquieto y me desespera atascarme tanto tiempo en una cosa, y el gimnasio de Ibuki estará lleno de waifus con látigos pero no es suficiente para este ingenuo lector que vino a ver explosiones.

Ah, el traumita con Obsidian continúa desarrollándose acá... A ver cuándo volvés a torturar un poco más a Danot con estos tipos bien turbios. e.e
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#33
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Qué corto se me ha hecho febrero, sobre todo por haber tenido que volver a trabajar tan pronto uwu

Primero que nada, un agradecimiento especial a @Dr.Kaos por haber fanboyeado conmigo por todas las referencias de este episodio y por su sugerencia en cuanto al título y algunas cosillas más. No habría sido lo mismo sin su valiosa aportación.

Ahora bien, antes de responder comentarios, tengo que informaros de algunas cosas. Las buenas noticias: muchas actualizaciones en las fichas de personajes, incluyendo ilustraciones hechas por el bueno de @MuerteRigurosa . Las malas noticias: éste es el último episodio acabado que tengo antes de un día de publicación, así que a partir de ahora no garantizo su publicación mensual (seguiré poniéndolos los días 3, para permitirme un margen de seguridad y avanzar lo más posible)

Vamos a ponernos manos a la obra owo
 
(04 Feb 2022
10:13 PM)
MrKiwi escribió:
No sé qué me da más cringe. Los forzados juegos de palabras en japonés con el Jumpluff o el hecho de que los entiendo.
Me doy por satisfecho en haber logrado uno de mis objetivos secundarios con esto xD
 
Cita:Is kinda weird leer un capítulo luego de leer siete. Se siente bien, se siente del largo adecuado... e igual me sabe a poco. Kek. No es culpa del capítulo que me ha gustado bastante. Es una apreciación personal luego del abrupto cambio en contenido.
Y es por esto por lo que decidí empezar el fic en ese punto, fuera del hecho de que a mí mismo me aburría tener que contar otra historia más que recién se pondría interesante en este punto. Todo lo ocurrido previamente será abordado de un modo u otro, porque igual hay varios detalles interesantes de por medio que considero que es mejor mostrar poco a poco o usarlo como marco para desarrollar algo que ocurra en el presente de la historia :o
 
Cita:Una parte de mí empieza a shippear muy fuerte a Ibuki y a Dansuke a pesar de que trato de convencerme que es nada más una bonita amistad. Qué quieres, así funciona mi cerebro.
Y esto me deja conforme, porque pienso que las relaciones románticas más duraderas y satisfactorias empiezan con una buena amistad. ¿Acabarán así? Aún hay mucha historia por contar y el romance no es una prioridad de la misma (aunque, las cosas a veces pasan porque sí owo)
 
Cita:Ver que el encuentro con Obsidian dejó una marca importante en Dansuke, impulsandolo a perseguir sus sueños.
Una experiencia así tiende a hacer que te sinceres contigo mismo, o esto me parece xD
 
Cita:Me mola que acá Ibuki sea bastante más abierta en sus sentimientos e inseguridades, y que tenga la cabeza ordenada respecto a cómo ser la clase de entrenadora que quiere ser.
Y esto es algo en lo que quiero abordar en algún momento, porque me encanta la transición entre dos etapas muy distintas de su vida... ya será, a su debido momento owo
 
Cita:Se agradecen las referencias a la Ibuki toa loca de los juegos que te pone a hacer estupideces en LUGAR DE DARME MI MALDITA MEDALLA POR QUÉ TODAS EN JOTO TIENEN QUE SER ASÍ.
Esos traumas de segunda generación... xD
Pero era un pequeño plot twist que quería guardarme para este punto, quizá porque ayuda a resaltar lo que ocurre en el episodio actual o.o
 
Cita:Youfuu me pareció simpático más allá de su gimmick de no ser Lance, y acabó siendo un pj competente que se integra bien con el resto de los aprendices, hinteando una cierta rivalidad con Dansuke.
Con Yofuu aún hay mucha tela por cortar, aunque podría decir lo mismo de los otros aprendices o.o
 
Cita:La verdad me agrada cuando por ratos la cámara abandona el hombro del protagonista y empieza a narrar desde la perspectiva de alguien más, dando algo de frescura.
Es un recurso que me gusta emplear para intentar hacer las situaciones un poco más dinámicas, y que incluso el personaje menos pensado pueda poner su granito de arena en dichas situaciones :o
 
Cita:Algo me dice que no es nula la posibilidad de que Danot acabe aprendiendo el Cometa Draco también, más precisamente con la poni nalgona.
Vayan haciendo sus apuestas, señores owo
 
Cita:Qué más, qué más... eh, me alegra que seas consciente de eso de Obsy. He visto bastantes fanfics irse a la mierda por sobreexponer al personaje cool que era cool en primer lugar por salir eventualmente.
También lo he visto y sé lo terrible que puede ser, así que no, todo en su justa medida (aunque a Katsu le duela xD)
 
(18 Feb 2022
07:20 PM)
Tommy escribió:
¡¡ALERTA DE JUMPLUFF, ALERTA DE JUMPLUFF, ALERTA DE JUMPLUFF!!
Justo la reacción que estaba esperando xDDD
 
Cita:Momento... ¡¿Cómo que me noqueaste a Jumpy así de fácil?! Bueno, todo sea para dejar activas las... esporaLgodones (¿en el juego se llama esporagodón por límite de caracteres? xD) que pesan tanto como acero. Nunca interpreté ese ataque como algo que se ve soft y es re denso, sino como algo re molesto que se te mete en los ojos y hasta en el culo y no te deja mover cómodamente. Como sea, el punto es que voy a darle la victoria de Manectric a Jumpy porque sin él, no habría sido posible. Te queremos, Jump-chan.
Ni idea del motivo, porque el límite era de 12 caracteres (por eso teníamos Dragonbreath antes de que luego pasara a ser Dragon Breath, por ejemplo) y eso tiene 11... igual, lo puse como lo puse porque me parece un error que le falte esa "l". En cuanto a la interpretación de esa técnica, sí, seguramente es más como dices tú, pero quería lograr un efecto mucho más limitante en Kouryuu, aunque no fuese inmediato, más que nada porque si pierdes velocidad durante el vuelo caes sí o sí a tierra, a menos que te lo quites de encima de algún modo (y echarse al agua no era una opción xD). Igualmente sí, esa victoria no se podría haber dado sin la intervención de tu algodón favorito xD
 
Cita:Ahora en serio: Yofuu es un personaje muy misterioso. No porque sea realmente misterioso (en todo caso, Ibuki y el propio Danot me siguen pareciendo más intrigantes incluso luego de abrirse mucho en este cap), sino más bien porque cerró el capítulo anterior pareciendo un bufón y arrancó éste confirmándolo con su tiradísimo de los pelos equipo temático de Watarucosas... Aunque después durante su entrenamiento se lo ve usando cosas como Magcargo, Blaziken o Umbreon que no son muy Wataruescas. ¿O me estoy perdiendo referencias rebuscadas con sus nombres japoneses y los kanjis que los conforman?
No, realmente no hay referencias de esos últimos tres, en lo absoluto. Aunque todo esto tiene su motivo de ser, pero es algo que ya se irá viendo conforme desarrolle al personaje... no puedo decir más por ahora owo
 
Cita:en definitiva se preocupa más por ser un entrenador competente que por ser EL PROXIMO WATARU QUE ENAMORARA A SAKU. Y tomá nota de que me esfuerzo un montón en los comentarios para no referirme a ninguno de estos personajes no originales por su nombre occidental, porque posta me cuesta horrores no decirle Lance a Lance o Clair a Clair. Pero eso ya lo comenté alguna vez atrás. xD
AY POR FAVOR XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD
Bueno, igualmente, si te cuesta tanto, puedes usar los nombres occidentales, nadie te dice que no owo
 
Cita:Aunque el diálogo entre Danot e Ibuki fue muchísimo más breve de lo que habría apostado, la verdad es que la charla se sintió bien natural y sincera. Tal vez Danot sacó el tema un poco de la nada, teniendo en cuenta de dónde venía y que en realidad se la estaba chamuyando para pedirle que su abuelo le enseñe el ataque definitivo a su dragón (?), pero rápidamente le agarré la ondita a su narración y al conflicto tan natural del designio familiar y el ser un adulto de bien (bien aburrido) que trabaje y contribuya a la sociedad con algo más que peleas clandestinas de gallos.
Me gustó mostrar cosas que cada uno tiene que superar o ya lo ha hecho, pero que llevan a algo más. Y lo que aún les viene encima... paciencia, paciencia owó
 
Cita:¡Ah pero pará! Que te mandaste un tremeeendo callback a los juegos y a prácticamente toda adaptación de GSC con la Clair forrita y caprichosa después de perder. No te puedo creer que posta esa versión suya sea canónica en tu fic después de todo, y que la que conozcamos ahora sea una versión lógicamente crecida y madurada de ésta. Muy buen detalle y muy divertido el modo en que lo abordaste a través precisamente de Yofuu, que me va a terminar cayendo bien por más razones que su Jumpluff.
¡Sorpresa! :D
Finalmente encontré una mejor forma que la del fic anterior de reconciliar ambas caracterizaciones, y es una cosa en la que aún tengo que ahondar, como le he dicho antes a Kiwi. Porque de esto se desprenden otros desarrollos que todavía no he expuesto y son de importancia :o
 
Cita:No me acordaba que Kingdra podía aprender Foco Resplandor pero es una detallazo, teniendo en cuenta que eventualmente Shizuru deberá enfrentarse a algunas hadas molestosas... o a pokes de hielo molestosos. Bah, esos no molestan mucho; casi que se matan solos.
Lira pensaba esto antes de enfrentarse a Fredo por primera vez y mira cómo acabó owo (?)
Ahora en serio, te reirás de su fragilidad defensiva, pero cómo pegan en el aspecto ofensivo... y los Kingdra, así como los Swampert y Gyarados temen mucho cierto ataque llamado Liofilización... así que la precaución no está de más. Por otra parte, hay quienes pueden decirte lo jodidos que son Pokémon capaces de controlar la temperatura al punto de hacerla mortal para otros que no sean de su tipo; en cuanto a esto, el tipo hielo es ciertamente MUY peligroso de tomar a la ligera :o
 
Cita:Y hablando de ser de hielo y matar, Shady fue bastante badass en su encuentro con Blaziken... principalmente porque no murió solamente por estar cerca del gallo fuego/lucha; es todo un mérito para ella, incluso aunque terminara perdiendo de todos modos. xD!
Y lo que me encanta escribir a Shady, quien aún va a tener muchos momentos para brillar owo
 
Cita:El final con la promesa de un entrenamiento intensivo con Akari me resultó esperanzador por Akari y embolante por... entrenamiento. ¡¡Basta de entrenar Danot, la puta madre, andá a la Conferencia Plateada de una vez!! ¡¿Cuánto falta?! Perdón pero soy culo inquieto y me desespera atascarme tanto tiempo en una cosa, y el gimnasio de Ibuki estará lleno de waifus con látigos pero no es suficiente para este ingenuo lector que vino a ver explosiones.
Como te dije por Discord, aún queda un poco, aunque este episodio en particular... bueno, ya verás owo
 
Cita:Ah, el traumita con Obsidian continúa desarrollándose acá... A ver cuándo volvés a torturar un poco más a Danot con estos tipos bien turbios. e.e
Si esto fuera tu típico fic de Pokémon, a estas alturas el conflicto con los Rockets ya estaría resuelto o lo haría tras la liga... pero el centro de esta historia no es este conflicto (¿o sí? owo); honestamente, no puedo decir cuándo saldrán de nuevo porque ni yo mismo lo sé, pero lo que puedo asegurar es que será cuando realmente tengan que hacerlo. A fin de cuentas, ahí están, como una amenaza latente que podría surgir en el momento menos oportuno owo
 

 
Round 009 — Yume! Yuujyou! Yuuki! Shouri!
(¡Sueños! ¡Amistad! ¡Valor! ¡Victoria!)
 
Ciudad Fusube, jueves 12 de Octubre, Año 100 AW, 4:02 PM
 
Como Yofuu había predicho, Ibuki sólo les dedicó el tiempo necesario para la práctica de la mañana y aprovechó que no tuvo retadores a primera hora para dedicarse a su entrenamiento especial con Haku. Respetando su dedicación, los chicos hicieron todo lo posible para continuar su rutina con normalidad y ayudarse entre sí para lo que hiciese falta durante el día. Habiendo acabado la práctica con Seiko, Danot no tardó en dirigirse al Centro Pokémon a lomos de Pyro, disfrutando cada vez más de esa nueva forma de viajar; una risueña Akari, ataviada con unos tejanos azules y una camiseta blanca de manga larga, ya les esperaba en la entrada y no dudó en lanzarse a abrazarlos apenas aterrizaron.
 
Fueron a tomar algo antes de ir a entrenar por sugerencia de Danot, quien quería explicar con detalle sus dudas sobre el Envite Ígneo, las posibles alternativas y la única solución viable que había hallado, además de su inquietud por su uso contra Pokémon resistentes. Akari bebió por lo menos un par de batidos de baya Pecha antes de que su amigo por fin terminase con su disertación.
 
—Entiendo —dijo ella con una gran sonrisa, tras lo cual dio el sorbo final a su tercer batido, mientras Danot recién empezaba el suyo—; no soy la persona más adecuada para aconsejarte sobre cosas complicadas, pero sí puedo asegurar que el Respiro de Reidam nos ha salvado más de una vez —explicó, agradecida por el consejo que su amiga Kururi le había brindado cuando empezó a entrenar a la que en esa época era una pequeña Charmander—; y sobre los Pokémon duros de pelar… —hizo una pausa más o menos larga, dejando ir un suspiro— si realmente no me basta con el Avivar de Reidam, ella tiene otra técnica que no sé si Pyro pueda aprender —expresó con pesar, sabiéndole mal no poder ayudarles con esto.
 
Danot supuso que debía tratarse de un movimiento huevo. Alguna vez había escuchado de Yamen que los casos en que un Pokémon podía aprender esta clase de ataques de otros de su propia especie eran raros y dependían mucho de la genética del receptor. No era imposible, pero considerando el poco tiempo que tenían para que comenzase la Conferencia Plateada, no era una opción factible.
 
—Entonces tendré que trabajar con lo que tengo —decidió finalmente Danot, levantándose de su asiento tras acabar su bebida—; ¿vamos a entrenar? —propuso tras recoger todo lo que habían consumido para echarlo en la papelera más cercana.
 
Con dicha intención, buscaron el parque más cercano y se dedicaron a entrenar hasta que cayó la noche. Aquello resultó ser más provechoso de lo que Danot había esperado tras su leve decepción en la cafetería, pues ver al equipo de su amiga le dio varias ideas para sus propios Pokémon, sobre todo para los que todavía no tenía a mano. Además, Reidam había enseñado a Sparkle cómo usar Avivar, después de que esta última quedase impresionada al verla potenciar todos sus ataques y decidiese hacérselo saber al chico. Dados los excelentes resultados que tuvieron, Akari y Danot acordaron hacer lo mismo al día siguiente.
 
El viernes fue prácticamente una repetición del día anterior, excepto por que Ibuki tuvo el tino de dejar libre al grupo de Gouryuu, con lo que Pyro pudo por fin comenzar su aprendizaje del Afilagarras. Poco después de concluir su entrenamiento con Seiko, Danot pudo observar a Yofuu haciendo lo mismo con Shiori, al igual que Keisuke y Tsurio, antes de marcharse hacia la ciudad junto a su Charizard. Sin embargo, fue el sábado cuando pudo notar la diferencia con la rutina a la que ya se había acostumbrado durante la semana: aparte de la Líder y él, sólo Shiori y Keisuke habían decidido realizar los ejercicios de calentamiento usuales, esta vez cerca del campo con piscina.
 
—Ya que están aquí, vamos a hacer un entrenamiento especial —dijo Ibuki con confianza cuando acabaron, para sorpresa de sus aprendices, quienes esperaban que se marchase a la Guarida Dragón para entrenar con los Pokémon que no podía emplear en sus desafíos oficiales.
 
Sin darles tiempo a replicar, liberó prestamente a Gouryuu, Rairyuu, Gekiryuu y Hyoryuu, este último en la piscina; el segundo se mostraba extremadamente contento de haber vuelto tras el tedioso período de vigilar la entrada de la Guarida Dragón.
 
—Intenten vencer a alguno de mis Pokémon usando uno con desventaja de tipo —propuso Ibuki con expresión mucho más seria, queriendo prepararles para una de las situaciones más complicadas que podrían encontrarse durante el torneo en el que iban a participar.
 
Keisuke y Shiori no tardaron en asentir, entusiasmados por la oportunidad que su maestra les estaba ofreciendo. Sin demora, el primero liberó a su Croconaw para luchar contra Rairyuu, mientras la segunda hizo lo mismo con su Ninetales para enfrentar a Hyoryuu.
 
—¿Realmente es adecuado que ellos estén aquí? —preguntó Danot al acercarse a Ibuki, refiriéndose a los Pokémon contra los que sus compañeros estaban combatiendo.
—Sí, no te preocupes por esto; expliqué lo ocurrido a mi abuelo y ahora sus Pokémon están cuidando la entrada… él también cree que no podemos hacer más que prevenir que algo así se repita —aclaró la Líder para tranquilizarle, agradecida por su deferencia por lo ocurrido—; así que aprovecha la oportunidad que tienes —le instó, sabiendo que a él también le hacía falta.
 
Danot asintió y no tardó en liberar a Pyro y Shady para confrontar a los dos Pokémon libres de Ibuki. Mientras tanto, Croconaw se empleaba a fondo para eludir los Rayos y Ondas Trueno de Rairyuu gracias al movimiento errático de su Danza Espada, aprovechando que era un poco más rápido que éste; cuando por fin sintió consolidado su incremento de fuerza física, no tardó en excavar un agujero para sorprender al Pokémon eléctrico con un golpe subterráneo, pero no se esperó que éste comenzase a correr por el campo en un patrón aleatorio con su Agilidad, evitando esa arremetida por amplio margen y propinándole un fuerte golpe con su Cola Férrea. Por su parte, Ninetales expectoraba masas viscosas de color púrpura hacia Hyoryuu mientras mantenía su distancia del agua, pero éste las esquivaba con soltura gracias a dicha precaución y su Danza Dragón, a pesar de su gran tamaño; aunque el zorro no acertaba con ello, Shiori se mantenía tranquila, cosa que Ibuki no pasó por alto al notar que nada del veneno había caído fuera de la piscina.
 
—¡Velo Sagrado! —indicó prestamente, queriendo poner aún más a prueba la paciencia de su aprendiz.
 
Hyoryuu se detuvo apenas un momento para cerrar los ojos y conjurar un aura blanca para protegerse del agua de la superficie, que empezaba a tomar una coloración púrpura, con lo que Shiori se mordió el labio inferior. Sabía que esa égida no duraría para siempre, por lo que debía hacer tiempo para que se desvaneciese y el veneno afectase a su blanco, aunque empezaba a dudar de que Ninetales pudiese aguantar lo suficiente para lograrlo.
 
—¡Giro Fuego! —ordenó igualmente, sabiendo que no podía darse el lujo de dudar en esos instantes.
 
Sin embargo, el reptil marino respondió por su cuenta con una espiral de agua que anuló el dicho ataque. Shiori no pudo evitar cuestionarse si la Líder se había preparado específicamente para aquel entrenamiento o si en realidad estaba más que preparada para lidiar con oponentes como ella. Fuese como fuese, era un entrenamiento magnífico, por lo que procuró concentrarse para hallar una solución con los recursos que tenía, una sensación parecida a cuando resolvía todo rompecabezas que había llegado a sus manos durante su niñez.
 
Mientras tanto, como hizo en su batalla contra el Blaziken de Yofuu, Shady logró mermar la defensa de Gouryuu con su Chirrido, pero se vio súbitamente superada en rapidez cuando éste empleó su Viento Afín, obligándola a ponerse a la defensiva para evitar sus zarpazos y golpes de ala metalizados; ni siquiera podía mantenerse segura a la distancia por culpa de su molesta Onda Ígnea, y Excavar no iba a servir de nada contra un oponente que podía alzar fácilmente el vuelo. En cuanto a Pyro, esta misma característica y su Danza Dragón le permitían eludir con cierta soltura los potentes ataques de Gekiryuu, pero le costaba hallar aperturas en su postura defensiva incluso con su incremento de velocidad, al menos hasta que Danot reparó en lo que podía hacer en esa situación; siguiendo el ejemplo de Shiori, indicó un Giro Fuego para mermar poco a poco la energía de la serpiente marina, mas ésta usó su propia técnica de aumento para evitar ese ataque a pesar de haber tenido que salir de su elemento. Sin dejarse abatir por ese fracaso inicial, Pyro insistió con ese ataque, queriendo aprovechar que todavía era más rápido, pero al notar cómo su oponente los evadía con más soltura, decidió hacer lo mismo y se forzó a aumentar aún más su fuerza y velocidad; así, consolidó el nivel dos de su Danza Dragón y fue capaz de propinarle algunos golpes de ala con la suficiente destreza para evitar sus coletazos llenos de agua y chorros de alta presión. Esto pareció darle una apertura, por lo que se lanzó en pos de Gekiryuu mientras sus garras se llenaban de chispas… sólo para darse de cara con un sorpresivo pulso eléctrico que entumeció sus alas en el acto, haciéndole presa fácil de una contundente Acua Cola que lo mandó al suelo.
 
—¡Pyro! —le llamó un preocupado Danot, a quien le costaba prestar atención a esos dos combates paralelos, a diferencia de Ibuki, quien parecía mantenerse serena a pesar de tener que estar pendiente de cuatro de ellos.
 
Gouryuu dirigió la mirada hacia su hermano caído, quien intentó levantarse enseguida a pesar del daño recibido; sonrió satisfecho, sabiendo que esto sólo le incitaría a intentar vencer a su rival, pues él había pasado exactamente por lo mismo. Consideraba que, con algo más de experiencia, Pyro incluso podría tener una mejor oportunidad de lograrlo; esta leve distracción fue aprovechada por Shady para acercarse por detrás e intentar anular su habilidad de volar con un Puño Hielo en la base de las alas. No obstante, Gouryuu se tiró boca abajo con la cola en alto, la cual agitó para producir un sinfín de esferas de fuego espectral que quemaron a la comadreja al contacto, dejándola vulnerable a una exhalación de aire caliente que éste emitió mientras se reincorporaba, creyendo que no tendría otra oportunidad así contra una oponente tan astuta y escurridiza, a quien dedicó una mirada de respeto. A pesar de tal reconocimiento, Shady hizo lo indecible para ponerse de pie, pero sus quemaduras se encargaron de volver a postrarla.
 
—Gracias, Shady, ya has hecho suficiente; descansa —dijo Danot al devolverla a su Poké Ball, tras lo cual enfocó su atención en Pyro, quien se había reincorporado con mucha dificultad a causa de la parálisis—; ¡intenta volar e insiste con Lanzallamas y Giro Fuego! —ordenó en el acto, queriendo evitar que fuese un blanco fácil mientras empleaba esos ataques inefectivos.
 
Pyro batió sus alas con esfuerzo para elevarse un par de metros y exhalar una columna de fuego que Gekiryuu se limitó a bloquear con su cola envuelta en agua, para después moverse y eludir la espiral ígnea por indicación de Ibuki, quien intentaba ponérselo lo más difícil posible, mientras Gouryuu se posaba en tierra para usar su Afilagarras sin ninguna orden de por medio. Fue con esto que los chicos entendieron por fin que no era sólo por la desventaja de tipo que todos ellos estaban teniendo tantas dificultades: era la manera de combatir de los Pokémon de Ibuki, quien realmente no había estado al tanto de las cuatro batallas al mismo tiempo. Esa era la base del estilo Ryuuzaki, con el que los Pokémon eran entrenados para ser contundentes y capaces de tomar decisiones difíciles cuando hiciese falta, como si sus propios Entrenadores les estuviesen dando tales indicaciones; tras casi una década de luchar juntos, se notaban los resultados en su firmeza ofensiva y defensiva. A Danot no le cabía ninguna duda de que, de desearlo, Ibuki podría ganar con holgura la Conferencia Plateada, aunque no se podía atrever a asegurar una victoria suya contra el Alto Mando o el mismo Wataru, al no conocer de primera mano la fuerza de esos Entrenadores de élite. Se trataba de un nivel aún muy por encima del suyo propio, por lo que ese ejercicio era uno de los tantos pasos que debía dar para acortar la distancia con aquellos a quienes aspiraba enfrentar y derrotar, una vez que fuese capaz de al menos hacerse con la victoria en el campeonato regional.
 
Enfocado en esa meta, Danot siguió dando indicaciones a Pyro, quien finalmente consiguió acertar un Giro Fuego que comenzó a mermar la vitalidad de Gekiryuu. Sin embargo, cuando intentó propinarle un Puño Trueno, un inoportuno entumecimiento en la mitad izquierda de su cuerpo detuvo su ataque y ocasionó que se precipitase contra el suelo, con lo que recibió una potente Hidrobomba que lo arrastró varios metros antes de debilitarlo.
 
—Gracias, amigo; bien hecho —le agradeció Danot tras acercarse y acariciar su cuello, tras lo cual lo guardó y se alejó un poco del área de batalla; debía aguardar a que Rairyuu estuviese disponible, ya que Sparkle y Shizuru no cumplían el requisito impuesto por la Líder.
 
Mientras esperaba, pudo ver cómo el cansado Ninetales de Shiori caía debilitado por varios pedriscos provenientes de una nube muy oscura por encima Hyoryuu, su ataque Alud. Vio una expresión mezcla de molestia en la chica, quien no tardó en reemplazarlo por su Dragonair, la cual había atrapado durante su prueba y evolucionado una semana antes de que Danot llegase a Fusube.
 
Tuvieron que pasar unos cuantos minutos más para que el Blastoise de Keisuke finalmente cayese vencido, por lo que no tardó en tomar su lugar y liberar a Alfa, mientras su compañero se disponía a enfrentar a Gekiryuu con su Swampert. La estrella de mar desplegó su Pantalla de Luz mientras evitaba por los pelos el primer Rayo de Rairyuu, quien aprovechó su ya ganada velocidad para reducir a nada la distancia entre ambos y atacar a quemarropa; sin embargo, su oponente se valió de su Giro Rápido para equiparar su velocidad y mermar su vitalidad poco a poco con su Rayo Burbuja. Siguieron así por un rato, en el que Alfa pareció ganar un poco de ventaja gracias a su Recuperación, hasta que Ibuki llamó la atención de su Pokémon y le pidió que se lo tomase más en serio, con lo que éste volvió a acortar la distancia entre ambos para emitir un veloz pulso eléctrico y paralizar a su oponente.
 
—¡Alfa, Escaldar! —ordenó Danot, sabiendo que tendría que arriesgarse a emplear ataques más potentes tras la considerable disminución de velocidad de la nombrada.
—Campo Eléctrico —indicó Ibuki con tranquilidad, sabiendo que su Pokémon podría resistir aquello, tras lo cual fijó su atención en lo que hacían sus otros Pokémon.
 
Rairyuu no tardó en agazaparse mientras reunía toda su electricidad, por lo que recibió de lleno ese chorro de agua hirviente, pero esto no le detuvo de proferir un atronador gruñido al reincorporarse y generar así un área rectangular rebosante de electricidad, lo suficientemente extensa para que la paralizada Alfa no pudiese escapar de ella. Queriendo devolverle el favor por esa desagradable ducha caliente, el Ampharos liberó un Rayo tan exageradamente potente que ni la Pantalla de Luz evitó que su inmovilizada contrincante acabase noqueada en el acto. Danot no tardó en guardarla, reconociendo que, incluso sin esa inoportuna parálisis, Alfa habría sido incapaz de esquivar semejante ataque.
 
Finalmente, cada Pokémon de Ibuki fue capaz de enfrentarse a tres o cuatro contendientes antes de requerir descansar. Danot, Shiori y Keisuke se observaban entre sí, reconociendo lo complicado que había sido luchar en esas condiciones, pero aprender a sobrellevar este tipo de situaciones podría ser un factor determinante en cualquier combate del torneo que tenían por delante. Ambos aprendices se retiraron para entrenar juntos tras agradecer esa agotadora pero útil sesión, sabiendo que podían continuar sin problema al saber que los demás debían estar ocupándose de la comida, dado que habían decidido no practicar por la mañana. Por su parte, tras dejar a sus Pokémon debilitados en la máquina restauradora, Danot siguió entrenando con Ibuki, haciendo que Seiryuu intentase evadir o, en el peor de los casos, bloquear los ataques de Sparkle para mejorar su escasa velocidad; en paralelo, Kiryuu se empleaba a fondo para eludir con su Danza Dragón los precisos Dragoalientos de Shizuru. Cuando todos ellos necesitaron una pausa, el chico fue a buscar a sus otros Pokémon mientras la Líder aplicaba pociones a los suyos, dejándoles observar el entrenamiento de los demás mientras reposaban; así, se fueron alternando entre ejercicios y descansos hasta la hora de comer. Tras esto, Danot se apresuró en volar hacia la ciudad para su sesión intensiva de entrenamiento con Akari, ya que quería dejar a sus Pokémon descansar todo lo que quisiesen al día siguiente. Por su parte, Ibuki dejó libres a los Pokémon que no iba a usar en sus batallas de Gimnasio para que pudiesen relajarse tras el duro entrenamiento que todos habían tenido.
 
El domingo por la mañana, sólo Ibuki y Danot decidieron hacer ejercicios tras desayunar, pues los otros habían decidido pasar el día fuera, cada quien con una idea clara de cómo sacar provecho al día. Dado que hacía muy buen tiempo, ambos se dirigieron al lago con la intención de dejar libres a sus Pokémon para que pudiesen jugar entre ellos o hacer lo que les apeteciese más. Así, no tardaron a ver a Haku cerca de la orilla, pescando con toda tranquilidad mientras mantenía los ojos cerrados, esperando al más mínimo movimiento en su caña; que Alfa y los otros Pokémon acuáticos se sumergiesen en el lago no pareció perturbar su estado de paz. Los Pokémon capaces de volar hicieron esto mismo, en tanto la Sneasel subió al árbol más cercano a echar una siesta, y Sparkle y Rairyuu empezaron a perseguirse mutuamente. Por lo que sólo se quedaron con los humanos Kiryuu y Shouryuu, quienes se recostaron cerca de la orilla para tomar el sol. Danot se sentó al abrigo del árbol elegido por Shady, con su libreta de apuntes a mano para repasar lo hecho con sus Pokémon durante la semana y organizar lo que haría con los otros, pues por fin podría recibirlos de Yamen al día siguiente. Estuvo un rato así, hasta que se le cansó la mano de escribir; fue entonces que fijó su atención en Ibuki, quien palpaba la coraza de Kiryuu con firmeza. Ésta seguía echada de panza al suelo, profiriendo algún gruñido de incomodidad dependiendo del lugar que su Entrenadora tocase.
 
—Con más pausa, Ibuki; entiendo que quieras aprenderlo lo antes posible, pero las quejas de tu Pokémon son una señal clara de que estás perturbando sus canales energéticos —adujo súbitamente Haku, con marcada autoridad a pesar de su tono suave, uno muy distinto del que habría empleado al inicio del entrenamiento de sus nietos.
—Sí, abuelo; gracias —contestó ella con respeto, sabiendo que tenía toda la razón; supuso que había adivinado sus intenciones, pero había tenido el decoro de no revelarlas delante de su amigo.
 
Habiendo oído esto, Danot volvió a sumirse en sus apuntes, no queriendo importunar su privacidad, aunque con ello pudo deducir que el Cometa Draco requería abrir algunos canales energéticos de los Pokémon de tipo dragón, para generar algo tan impresionante como aquel ataque que había dado más de una victoria al Dragonite de Wataru. Pero volvió a centrarse en sus propias cosas, queriendo aprovechar el tiempo que tenía. Sacó su Pokédex, sabiendo que sería el último día que podría mantenerla encendida antes de partir hacia Wakaba, para revisar los detalles de varios ataques y pensar en posibles variaciones. En su lista de éstas figuraban Terremoto y Pulso Umbrío (registrado gracias a Yami), pero no podía quedarse sólo con esto; sin embargo, no tardó mucho en desistir de ese empeño, al darse cuenta de que sería mucho más fácil hallarse primero en la situación que intentar imaginársela, lo cual significaba tener más batallas. Así, se centró en terminar de definir las estrategias para el resto de sus Pokémon, aun cuando una cansada Sparkle fue a recostarse a su lado, por lo que le dedicó alguna caricia de tanto en tanto mientras hacía sus anotaciones. No pasó mucho para que sintiese una vibración en el suelo y una calidez muy pronunciada: Pyro había aterrizado y se había recostado al otro lado de la Raichu para darle un poco de calor, lo que ésta aceptó de buen grado. Danot no dudó en mimar también al lagarto, sintiendo un contraste marcado entre sus duras escamas y el afelpado pelaje de la ratona, gesto que ambos disfrutaron mucho, como evidenciaban los suaves gruñidos que emitían cada vez que los acariciaba. Se quedaron así hasta bien pasado el mediodía, cuando Danot empezó a sentir apetito, por lo que se levantó y llamó a sus Pokémon. En ese momento, Ibuki estaba palpando la espalda de Shouryuu, con cuidado de no lastimarse con sus ásperas escamas, a pesar de que el Garchomp estaba muy relajado.
 
—Ibuki, voy a comer; ¿quieres que caliente algo para ti? —preguntó tras guardar a todos sus Pokémon menos Pyro y Sparkle, quienes querían acompañarle un rato más.
—No, tranquilo, quiero seguir un rato más con esto —contestó ella, mientras palpaba con suavidad el contorno de la espalda de su Pokémon.
 
Danot no insistió al verla tan empeñada en ello… cosa que lamentaría luego. Así, antes de encargarse de sí mismo, alimentó a sus Pokémon en las inmediaciones de la piscina y les hizo compañía hasta que quedaron satisfechos. Tras guardarlos y comer también, decidió tomar un breve descanso… que se prolongó por horas, al no ser consciente del cansancio que llevaba acumulado por todo lo hecho durante la semana. Despertó al percibir actividad a su alrededor, cuando los primeros de sus compañeros en regresar entraron a la sala de estar. Estos no pudieron evitar reír un poco al encontrarle soñoliento y con un hilillo de baba escapando por la comisura de sus labios, mas le dieron tiempo de acabar de despertarse para que les ayudase con los preparativos de la cena y el desayuno del día siguiente. Durante la cena, no pudo evitar preguntarse si acaso Ibuki se había saltado la comida anterior, dado el apetito que mostraba, pero no quiso sacar el tema delante de los demás. Asimismo, ella misma debía saber cómo llevar su propio itinerario, por lo que prefirió no entrometerse en ello.
 
Ya por la tarde del día siguiente, se dirigió al videoteléfono situado en una esquina de la sala de estar para llamar a su hermano y, por fin, recibir al grupo de Hellga para comenzar su entrenamiento de cara a la Conferencia Plateada, al quedar tres semanas para su inicio. Apagó su Pokédex y esperó tan pacientemente como pudo a que se estableciese la comunicación con el laboratorio, sintiendo que no iba a quedarse tranquilo del todo hasta que pudiese comprobar con sus propios ojos que todos ellos ya estaban recuperados.
 
Ya con todas sus Poké Balls a mano, Danot se dirigió al campo de práctica con piscina para empezar con lo que quería hacer. Fue liberando uno a uno a quienes le habían acompañado en el Camino de Hielo, los que habían hecho posible que saliese indemne de su encuentro con los Rockets. Salma le dedicó un saludo despreocupado al verse libre, poco antes de que Hellga y Ray le saltasen encima para llenar su rostro de cariñosos lametones, mientras Tsurugi y Mizuho le dedicaban sonrisas confiadas desde la distancia y Geist soltaba una buena risotada al ver así al muchacho, antes de darse cuenta de dónde estaba, por lo que frunció cómicamente el ceño. Sabía que si Danot no lo había liberado para combatir, seguramente querría que se sometiese a otro de esos tediosos entrenamientos que detestaba con toda su alma; para su buena suerte, éste se tomó su tiempo para ir hablando con cada uno de ellos y verificar su estado. Así, dedicó unas afectuosas caricias a Hellga y Ray antes de hacer lo mismo con Tsurugi, quien gorjeó con suavidad al sentir ese cálido contacto. Se puso de cuclillas para comprobar el estado de la piel de Salma, quien le dedicó una mirada curiosa y una gran sonrisa para luego zambullirse en la piscina; Mizuho fue un poco más paciente y recibió varios mimos en sus afelpadas orejas antes de hacer lo mismo, dejando al chico mucho más tranquilo. Por fin, se dirigió hacia el fantasma, quien lo observó con cierto recelo, esperando esas fatídicas palabras que no quería oír. Sin embargo, no fue esto lo que su Danot tenía por decir.
 
—Me alegra verlos bien, a todos —expresó mientras se le humedecían los ojos, habiéndose quitado por fin un gran peso de encima, a lo que sus Pokémon asintieron; se los enjugó antes de liberar a los otros, siendo la primera vez que tenía a todos sus Pokémon juntos desde que había iniciado la ruta de las medallas.
 
Grande fue la sorpresa del grupo de Hellga al encontrarse con un enorme lagarto alado de escamas negras y a una imponente hipocampo de piel púrpura; tardaron un poco en reconocer al primero como Pyro, su compañero desde que había sido un pequeño Charmander dorado, pero la Kingdra no les sonaba de nada; ésta les dedicó un leve gesto con la cabeza, ganándose sobre todo la atención de Hellga, Mizuho y Tsurugi.
 
—Chicos, ella es Shizuru; Shizuru, ellos son Hellga, Ray, Tsurugi, Salma, Mizuho y Geist —Danot hizo las presentaciones entre sus Pokémon, esperando que pudiesen llevarse bien, o al menos, que no tuviesen conflictos entre sí.
 
Los aludidos compartieron una breve conversación, tras lo cual la sempiterna Kingdra se aproximó a Danot, mostrándose más interesada entrenar que en socializar. Éste le dedicó una mirada que le pedía algo de paciencia, a pesar de haberse cerciorado ya del estado de todos, en particular cuando el fantasma empezó a levitar a su alrededor, queriendo sacarle una risa con sus exagerados gestos; lo único que consiguió fue un resoplido de la dragona.
 
—¡Bien, chicos, hora de entrenar! —por fin habían llegado las palabras que Geist no quería escuchar y Shizuru aguardaba, por lo que el primero no tardó en intentar volver a su Poké Ball, cosa que Danot impidió al cubrir el botón central de ésta—. Sí, Geist, eso también iba para ti —añadió con expresión seria, recordando cómo había sido incapaz de reaccionar al sorpresivo ataque del Drifblim de Ruby.
 
El fantasma también recordaba esto con claridad, a pesar de creer que en una pelea cara a cara habría tenido mejor suerte, aunque quizá esto era una excusa muy conveniente para no entrenar; sin duda le gustaba combatir, pero tener que entrenar se le hacía muy cuesta arriba. Viendo que si seguían así iban a perder más tiempo, Danot indicó a sus otros Pokémon que se juntasen en pares como les apeteciese e intercambiasen ataques como calentamiento; por su parte, Geist había adoptado una postura que le hacía parecer cruzado de brazos.
 
—Sé que detestas entrenar —expresó Danot, mientras pensaba mil y un argumentos para convencerlo de que accediese a ello—; ¿ni siquiera querrías intentar aprender algún ataque nuevo, para que no ocurra lo de la última vez? —inquirió, intentando apelar a su orgullo.
 
Sabía lo mucho que Geist aborrecía perder, aunque cada vez era más difícil motivarlo para que no se quedase atrás; todavía recordaba cuando, como un Gastly, dio a un pequeño Pyro muchas dificultades para derrotarlo y capturarlo, pero en ese momento el Pokémon flamígero sin duda le llevaba una ventaja significativa.
 
Geist le miró con recelo. Era cierto que le gustaba luchar, y viajar no se le hacía realmente desagradable, pero entrenar era otro asunto… igualmente, su Entrenador había metido el dedo en la llaga, y aunque sabía que tenía razón, le daba pereza. Acabó mascullando alguna grosería antes de dirigirse hacia los demás con las manos como si le colgasen del cuerpo, ya resignado. A pesar de esa victoria momentánea, Danot suspiró, sabiendo que no harían progresos a largo plazo si aquello se mantenía así. Otro de los motivos por el que había querido tener a todos sus Pokémon juntos era para poder dilucidar quiénes de ellos estarían completamente dispuestos a mantener e incluso incrementar la rutina de entrenamiento que tenía planeada para las dos semanas que tendrían para prepararse. Aunque apreciaba a todos, tras haber empezado aquel régimen y presenciado la profesionalidad con la que Ibuki adiestraba a sus propios Pokémon, había comenzado a considerar que quizá no todos ellos querrían seguir el arduo camino que había escogido. Era algo de lo que necesitaba estar seguro antes de continuar, por el bien de todos ellos y el de su propio sueño, por lo que se tomó el resto del día para evaluar esto y en base a lo que observase, decidir cómo llevar acabo las prácticas de los días siguientes. Decidió además emplear a los seis recién llegados en sus batallas de la mañana siguiente, queriendo ver su desempeño en una batalla real tras su tiempo de recuperación.
 
Y así pasaron algunos días más, en los que alternó entrenar con sus compañeros y Akari (dando a Hellga por fin una reunión grata con una congénere tras lo ocurrido con los Rockets), dado que Ibuki sólo les podía dedicar el tiempo justo para la práctica matutina. Aunque por las mañanas parecía tener algo de paz para dedicarse a su propio entrenamiento y dejar libres a los Pokémon que no empleaba en los desafíos oficiales para que ayudasen a sus aprendices si hacía falta, las tardes las tenía muy ocupadas por la gran cantidad de retadores que venían a enfrentarla. Tal fue ese volumen que tuvo que depender de Kiryuu para completar más de una batalla, y tal su intensidad que la afanosa Shelgon terminó evolucionando en medio de uno de esos combates para luego dominarlo con su nueva forma alada. Aun con esto, a Ibuki cada día se le veía más cansada y silenciosa durante las comidas, pero nadie se atrevió a sugerirle que reposase, al notarse cierta irascibilidad que ella intentaba reprimir a toda costa desde que Kenji finalmente pudo vencerla por escaso margen y hacerse con su medalla. Por esa combinación de respeto por su esmero y tenacidad y temor a causar que tuviese un arrebato como en sus inicios como Líder, nadie pareció hallar el modo de abordar el tema, queriendo creer que ella misma sabía cuál era su límite y cuándo debería descansar.
 
Durante la tarde del viernes de dicha semana, día en que Danot se quedó en el Gimnasio (Akari aludió que necesitaba descansar y dejar que sus Pokémon hiciesen lo mismo, además de estar ya en el arco final del juego que habían comprado juntos) y que la piscina estaba siendo ocupada por Tsurio y Keisuke, decidió liberar a Pyro y acercarse a Yofuu para pedirle ayuda para entrenar, cosa que éste estaba haciendo con su Blaziken y Manectric.
 
—¿Así que quieres que enseñe Sofoco a tu Charizard? —preguntó éste, pensativo, ya que Seiko le había pedido lo mismo días atrás para su Combusken—. De acuerdo, pero tendrás que vencer primero a mi Magcargo… con él —expresó con una sonrisa sardónica al señalar a Pyro, queriendo obligarle a luchar en desventaja.
 
Tras esa primera batalla que había ganado a pesar de haber sido avasallado por Shady y Danot, las siguientes habían sido mucho más igualadas en cuanto a dominio, siendo sus peores resultados un par de empates por límite de tiempo. Quería seguir disfrutando de la satisfacción que le brindaba derrotarlo, buscando borrarle al menos una vez esa expresión optimista que se le empezaba a hacer molesta.
 
—¡De acuerdo! ¡Hagámoslo así! —respondió Danot con entusiasmo ante tal reto, cosa con la que Yofuu no había contado, al haberse concentrado más en observar su desempeño que a la persona en sí, por lo que todavía no era capaz de comprender su manera de afrontar tales situaciones.
 
Danot y Pyro no tardaron en situarse en un extremo del campo, mientras Yofuu mantuvo a sus dos Pokémon cerca de su propia zona técnica para que viesen la paliza que pensaba dar a su oponente, con lo que dejó salir a su caracol volcánico.
 
—¡Magcargo, esos dos quieren que les enseñes tu Sofoco! ¡Así que vamos a mostrárselos con una batalla! —exclamó teatralmente, intentando hacer su mejor impresión de Wataru en sus batallas de campeonato.
—Pyro, ¿listo? —preguntó Danot con confianza, presto para mostrar lo mucho que ambos habían mejorado desde su llegada a Fusube—. ¡Danza Dragón! —indicó enseguida, sabiendo ya lo dura que podía ser la defensa física del caracol.
—¡Zaar! —asintió el Charizard, alzando de inmediato el vuelo al saberse muy vulnerable a los ataques de roca de su oponente.
—¡Rompecoraza y Lanzarrocas! —ordenó Yofuu con un aparatoso gesto de mano, con toda la intención de eliminar la posible ventaja de velocidad de sus oponentes y golpearlos de modo contundente, teniendo muy en cuenta el consejo de Ibuki de ser mucho más proactivo.
 
Magcargo dedicó una mirada molesta a su oponente mientras un suave brillo rojo y blanco asomaba por las fracturas que empezaron a llenar su concha pétrea; aprovechando esto, giró sobre su masivo pie para arrojar las partes flojas a gran velocidad contra el Charizard, mas éste las esquivó por un pelo gracias a una hábil pirueta con la que afianzó el nivel uno de su Danza Dragón. Sintiéndose más ligero, el caracol escupió varias esferas de lava que no tardaron en enfriarse y convertirse en pedruscos dirigidos hacia su par de fuego, quien los eludió mientras endurecía sus alas y se lanzaba en pos de él tras la indicación de Danot. Yofuu sonrió confiado e instó a su Pokémon a mantener ese ataque, pero Pyro lo sorprendió moviéndose lo justo para proteger su cabeza y alas, sin importarte recibir algún pequeño corte en el torso y piernas.
 
—¿Pero qué…? —masculló un frustrado Yofuu, sin tanta confianza como al principio.
 
Danot sonrió satisfecho. Su contrincante les había subestimado, pero para ser justos, él no podía estar al corriente de todo lo que habían mejorado con sus prácticas fuera del Gimnasio, irónicamente gracias a su consejo.
 
Un par de días atrás…
 
Lo he estado pensando, y con lo que sí puedo ayudar a Pyro es enseñándoles a lidiar con situaciones de desventaja —expresó Akari cuando llegaron a la sección del parque que ya se había convertido en su lugar usual de prácticas.
 
Danot asintió. Era normal que una Entrenadora especialista se encontrase mucho en tales circunstancias, sobre todo de un tipo con debilidades relativamente comunes. Sin tardar más, liberó a Pyro, listo para seguir las indicaciones de su amiga, quien no tardó en dejar salir a un Pokémon flotante que parecía una representación tallada en roca del sol del atardecer, dado su tono rojizo.
 
Pensaba que sólo entrenabas Pokémon de fuego —expresó un sorprendido Danot, lamentando no poder contar con su Pokédex en ese momento para consultar su información.
Creía que lo era antes de atraparlo —admitió Akari, claramente avergonzada al recordar el día que aquello ocurrió—; aun así, es un compañero preciado y nos ha ayudado mucho a prepararnos para enfrentar una de nuestras debilidades típicas —proclamó con orgullo y afecto—; Kai nos ayudó con la otra —agregó del mismo modo, incapaz de olvidar la risotada de ésta por tal confusión, si bien no pudo culparla del todo, dado el color de ese Pokémon y su repertorio de ataques de fuego.
¿Es Entrenadora de Pokémon de agua? —preguntó con curiosidad, pareciéndole lo más probable.
¡La mejor que he conocido! —exclamó con entusiasmo—. O eso querría decir, pero está Mikuri… aunque no se lo menciones o se enfadará —advirtió, medio en serio, medio en broma, teniendo en cuenta el carácter de su amiga y la historia que tenía con su primo—; pero basta de charla… ¡vamos, Solvion! ¡Lanzarrocas! —ordenó prestamente, para aprovechar el tiempo que tenían.
 
El Pokémon meteorito no tardó en girar como una peonza y generar varios proyectiles de roca desde las protuberancias que simulaban rayos de luz. Danot no necesitó indicar a Pyro que levantase el vuelo y esquivase ese ataque, lográndolo con relativa facilidad.
 
¡Danza Espada y más Lanzarrocas! —insistió Akari, con lo que Solvion, aparentemente inafectado por su moción giratoria, la hizo aún más intensa mientras liberaba más y más calor; con ello, los subsiguientes peñascos incrementaron su número y tamaño, por lo que Pyro tuvo que valerse de su Danza Dragón para eludirlas, aunque con menos soltura que al principio—. ¡Pulimento y más Lanzarrocas! —continuó, queriendo medir la capacidad evasiva del Charizard para calibrar ese entrenamiento.
 
Solvion dejó de rotar sagitalmente para hacerlo axialmente mientras frotaba la punta de sus apéndices contra el suelo, generando chispas mientras éstos parecían hacerse más lisos. A velocidad inusitada, empezó a levitar por el campo mientras volvía a girar sobre su eje sagital para liberar sus proyectiles de roca a toda velocidad, siendo tantos y tan veloces que Pyro tuvo que forzarse tanto como en su batalla con Suiryuu para evadirlos todos.
 
No está mal, ¿pero podrán ganar sólo esquivando nuestros ataques? —les retó Akari, no sin razón, mientras Solvion descansaba de esa retahíla de ataques.
 
Danot y Pyro se miraron mutuamente. Sabían que la chica tenía toda la razón y que con lo que estaban haciendo sólo habían ganado tiempo, pero no la batalla.
 
¡Ala de Acero! —ordenó el muchacho, justo como su Pokémon había esperado.
¡Lanzarrocas! —contraatacó Akari, queriendo ver qué eran capaces de hacer en tales condiciones.
 
Pyro se lanzó en pos de su oponente con las alas extendidas y brillando de color metálico, pero éste no tardó en desplazarse de su posición original mientras giraba y expelía proyectiles de roca. El lagarto tuvo que forzarse a eludirlos con toneles volados y otras piruetas dignas de un acróbata olímpico, pero no pudo evitar que algunos rozasen sus piernas y torso, a pesar de haber aprovechado la consistencia de sus alas para bloquear o reducir a grava otros.
 
¡No dejen que esto los detenga! ¡No siempre podrán evitar los ataques! ¡Para Pokémon voladores como Reidam y Pyro, lo más importante es proteger su vista y alas de los ataques de roca! —exclamó Akari, queriendo animarles a continuar.
¡Ya la has oído, Pyro! ¡Tú puedes! —el chico hizo lo mismo, agradecido por ese consejo.
 
—¡Ala de Acero! —ordenó Danot, teniendo claro cómo lidiar con ese Magcargo.
—¡Sigue con tu Lanzarrocas! —insistió Yofuu, creyendo que ese ataque neutral poco podría hacer, incluso con la disminución de defensas del caracol; y aunque fuese el caso, también les tenía guardadas algunas sorpresas.
 
Pyro siguió ejecutando vistosas piruetas mientras eludía o pulverizaba las rocas que podía, procurando usar lo menos posible sus brazos como escudos en caso de que alguna fuese a su rostro para no perder de vista a su oponente, quien también se estaba moviendo por el campo a una velocidad considerable para su especie. Pero sabía que él era más rápido, y lo demostró al acercársele lo suficiente como para propinarle un tajo en un costado con su ala derecha, con lo que pudo percibir por primera vez algo más caliente que su propio cuerpo, una experiencia inusual para un Pokémon de fuego. También sintió cómo sus propias escamas se endurecían, el efecto secundario del ataque que había empleado, por lo que no dudó en volver a lanzarse en pos del caracol tras volver a esquivar otra andanada de filosas rocas. Justo lo que Yofuu había estado esperando.
 
—¡Ahora, Rodar! —instruyó abruptamente a su Pokémon, quien no tardó en aprovechar su anatomía para desplazarse como una veloz rueda de roca que impactó violentamente a Pyro; éste cayó al suelo con dureza, pero tuvo que apresurarse en volver a alzar el vuelo para no ser arrollado por el caracol.
—¡Mantén tu distancia y Danza Dragón! —indicó Danot al notar la merma en el aura que rodeaba a Pyro, creyendo que Magcargo no podría separarse demasiado del suelo.
 
No tardó en darse cuenta de lo errado que estaba. Con su aumento de velocidad y fuerza, además del efecto acumulativo de su ataque, el caracol pudo amenazar a su oponente con un impacto si se le ocurría volar demasiado bajo. Esta situación hizo a Danot recordar la batalla de Tsurugi contra Mirutan (la Miltank de Akane), salvando las diferencias en cuanto a efectividades y fuerza física. Quizá era el momento para volver a probar aquello.
 
—¡Carga Dragón! —ordenó Danot con determinación, queriendo probar si sería suficiente para detener a ese oponente.
—¡Ve por él, Magcargo! —le arengó Yofuu, completamente seguro de que no perderían en una confrontación directa.
 
Era la primera vez que utilizaría ese ataque en un combate real desde su derrota contra el Croconaw de Jin’ya y no podía evitar sentir algo de temor por volver a fallar, pero Danot estaba confiando en él. Lo había practicado hasta la saciedad desde su evolución, su hermano le había enseñado todo lo posible al respecto… era un esfuerzo que no podía irrespetar por su miedo a fallar, no. Se rodeó prestamente de una estela de energía azul, un feroz dragón que impactó de lleno contra Magcargo, quien rodaba con vehemencia para intentar superar la presión de dicha emanación mística. Aunque ese pulseo duró sólo unos segundos, éstos se hicieron eternos para ambos Entrenadores, quienes sólo podían observar cómo sus criaturas ponían todo de sí para imponerse sobre la otra. Finalmente, el caracol salió expelido hasta caer de lado a unos metros delante de Yofuu mientras Pyro ascendía al realizar un bucle interior, anticipándose a la orden que estaba por venir.
 
—¡Lanzarrocas! —indicó Yofuu, al ser el ataque que su Pokémon podría ejecutar con más rapidez en esa posición… de no haber sido por el pequeño gran detalle de que había quedado amedrentado, por lo que no pudo reaccionar a esa orden de inmediato.
—¡Terremoto! —prorrumpió Danot, al dejarse llevar por la emoción del combate.
 
Esa sola palabra bastó para producir escalofríos en la columna de Yofuu, y muchos más al ver al Charizard shiny descender y girarse en el último momento para golpear el suelo con sus extremidades inferiores con suficiente fuerza para causar una onda expansiva que pilló de lleno a Magcargo. Danot se había contenido de mostrar ese recurso hasta el momento en que Yofuu no tuviese ninguna oportunidad de contrarrestarlo; había usado su exceso de confianza en su contra, como éste tuvo que admitir para sí mismo mientras chirriaba los dientes con la cabeza gacha. No sólo había perdido por presumido, sino que también lo había hecho a pesar de tener una considerable ventaja de tipo, algo que le frustraba muchísimo.
 
Tragándose su orgullo a pesar de lo mucho que le escocía esa primera derrota, aceptó el apretón de manos de Danot y aplicó algo de medicina a su Pokémon para poder cumplir con su parte del trato. Era lo debido, en un mundo en el que el fuerte se imponía sobre el débil, y tras esa batalla, quedaba claro que él había sido esto último. Marcó a fuego esa amarga sensación en lo más hondo de su ser mientras Magcargo ejecutaba el Sofoco delante de un atento Pyro, para que esto fuese la llama que alimentase su deseo de superar por completo a quien le había humillado de ese modo.
 
—A todo esto, ¿cómo te va con tu Dragonair? —preguntó Danot con curiosidad, pues no lo había visto en las ocasiones que había luchado contra Yofuu.
 
¿Le estaba echando en cara su debilidad, aprovechándose de su victoria? Aunque su rival parecía preguntarlo con interés genuino, no podía decir con seguridad cuál era su intención.
 
—De maravilla; Keisuke y Shiori me han ayudado mucho con él —respondió al señalar a los nombrados, quienes practicaban el vuelo con sus respectivos Dragonair; según ambos tenían entendido, dichos Pokémon habían evolucionado a inicios de mes.
 
Danot asintió, a pesar de no estar del todo satisfecho con esa respuesta. Reconocía que Yofuu era un gran Entrenador, pero por alguna razón nunca había usado a su dragón contra él; no tardó en quitárselo de la cabeza, atribuyéndolo a que quizá él todavía no le consideraba lo suficientemente experimentado con dragones como para que su Pokémon pudiese aprender algo de ello. Sus razones tendría, y aunque rompía un poco con la armonía que había sentido en el Gimnasio hasta antes de su llegada, ya tenía otras cosas de qué preocuparse. Quedaban apenas dos semanas para el inicio de la Conferencia Plateada, lo cual le daba algo más de una de entrenamiento efectivo, al requerir entre cuatro y siete días para viajar de pueblo Wakaba a pueblo Shirogane siguiendo la ruta determinada por la Federación para todos los debutantes de dicha competencia. Además, debía mantenerse al tanto del efecto del ritmo de entrenamiento que estaba imponiendo a sus Pokémon; aunque Geist era el único que se negaba a hacerlo de forma activa (ya había sido un logro que aceptase aprender ataques nuevos), a otros parecía costarles por más empeño que le pusiesen, por lo que era su responsabilidad animarles a ello o hallar una alternativa para que no se quedasen atrás, si realmente querían seguir ese camino. Pero, ¿era lo que desearían para sí mismos, en caso de poder escoger con libertad? Lo habían hecho hasta ese momento, pero salvo Pyro y Shizuru, incluso Alfa y Shady, no tenía esa seguridad con los otros que había atrapado, pues hasta hacía poco, todos ellos seguramente habían asumido que ese viaje sería el último, si era cierto que los Pokémon podían comprender los gestos subconscientes de sus Entrenadores. Debía ser por esto que más de uno intentaba esforzarse lo más posible… al igual que Ibuki, a quien cada día veía más cansada, a pesar de su empeño en seguir adelante. Quizá realmente había perdido la noción de dónde estaban sus límites y esto empezaba a notarse en su desempeño en sus desafíos de Gimnasio, según había escuchado de Tsurio y Shiori. Entendía que tuviese toda esa presión encima, mas no se sentía en la potestad de pedirle que parase… aunque quizá su abuelo podría ser la voz de la razón en cuanto a esto, por lo que decidió ir a visitarlo tras terminar con su propio entrenamiento.
 
Algo de media hora antes del atardecer, Danot se dirigió hacia la cabaña cercana a la orilla del lago, donde pudo divisar a Haku con una antigua pero maciza caña de pescar; supuso que tenía los ojos cerrados y estaba completamente concentrado en ello.
 
—¿En qué puedo ayudarte, joven Danot? —preguntó serenamente al dejar la caña de lado, momentos antes de girarse hacia su dirección.
 
¿¡Cómo había sabido que era él!? Se había acercado por detrás del anciano, por lo que su reflejo no podía haber aparecido en la superficie del lago, y aunque no se había fijado mucho en ello, tampoco creía haber hecho demasiado ruido… supuso que no por nada era el líder del Clan Dragón de Fusube. Pero no había había venido a asombrarse ante sus proezas, como se amonestó mentalmente.
 
—Buenas tardes, señor Haku —le saludó con educación antes que nada, por respeto a la hospitalidad y entrenamiento que estaban brindándole—; sí, hay algo que quisiera consultarle, si no le resulta inconveniente —añadió, intentando ganar algo de tiempo para hilvanar lo que quería decir; su interlocutor asintió, con curiosidad, al notar el ligero nerviosismo del chico.
—Dime, tienes toda mi atención —le indicó con paciencia, para que supiese que no tenía ninguna prisa en volver a pescar.
 
Danot se aclaró la garganta, todavía nervioso pero decidido a explicar aquello que le había llevado ahí.
 
—Se trata de Ibuki, señor —empezó, mientras sentía que la garganta se le hacía un nudo.
—Hijo, si quieres pedir su mano en matrimonio, tendrías que hablar con ella y no conmigo —replicó éste con tono solemne… para después soltar una buena risotada ante la expresión de asombro y extrañeza del chico.
 
Danot no entendió a qué venía esto, pero no pudo evitar acabar riendo junto a él, y antes de que se diese cuenta, todo su nerviosismo ya se había marchado. Vio la sonrisa satisfecha de Haku, quien le instó a continuar con un suave gesto de cabeza.
 
—Ella lleva varios días de mucha tensión y creo que no se está dando el tiempo necesario para descansar y recuperarse —expuso por fin, siendo palpable su preocupación al respecto.
—¿Y nadie se lo ha hecho notar? —inquirió Haku con tono neutral, sabiendo lo obstinada que podía ser su nieta.
 
Danot se limitó a negar. Nadie había tenido el valor de decirle esto, sobre todo al notar su estado de ánimo durante esos días y el gran respeto que tenían hacia su disciplina y esmero, a pesar de sentir que se estaba esforzando más allá de lo que era sano.
 
—Esto explica la preocupación que noté en algunos de tus compañeros cuando vinieron a pedirme consejo sobre otras cosas —expresó Haku, complacido por la deferencia que tenían hacia su nieta, pero temiendo el extremo lógico de la misma—; y sobre este tema, joven Danot, sólo puedo darte consejo, ya que no puedo intervenir directamente en él, así que es algo que tendrás que resolver por tu cuenta —añadió con tono serio, incluso un tanto severo, aunque el chico no supo si iba dirigido hacia él, Ibuki o el mismísimo anciano.
—¿¡Cómo que no puede intervenir!? ¡Estamos hablando de su propia nieta! —prorrumpió un exaltado Danot, indignado por la aparente desaprensión de Haku; no se había esperado tal respuesta de quien sabía que era el familiar más cercano que Ibuki todavía tenía.
 
El anciano no se inmutó ante dicho arrebato, incluso esbozó una sonrisa que se perdió en medio de sus espesos bigotes y barba.
 
—Y es precisamente por su bien que no puedo intervenir, muchacho —respondió Haku con tono sereno, pero igualmente imponente—; tengo demasiado poder sobre ella y decirle que se detenga podría hacerle más daño que bien a largo plazo —añadió con la misma compostura, si bien el chico pudo notar un atisbo de contrición en sus palabras; al parecer, había mucho que aún ignoraba sobre la familia de Ibuki.
—No acabo de entender su punto, pero dudo que ella se detenga si se lo digo yo —expresó Danot con respeto, a pesar de lo bien que se llevaban, quizá por temor a confrontarla al haber visto lo obstinada que podía ser.
—Entonces tendrás que ser valiente y plantarle cara, muchacho; conozco sus límites y sé lo tozuda que puede ser, pero si realmente crees que tiene que detenerse, es mejor que se lo diga un igual, un amigo, no una figura de autoridad para ella —sentenció Haku, agradeciendo esa preocupación por su nieta, pero sabiendo que no bastaría con esto; el chico debía hallar su propia fuerza para resolver aquello.
 
«Un amigo», pensó Danot, al entender por fin la razón de Ibuki para invitarle a entrenar en su Gimnasio, aparte de la ayuda que podía dar a sus aprendices. Y era que, aunque todos ellos habían sido muy amigables desde que llegó, siempre habían mantenido cierta distancia de la Líder, y ella misma no había intentado aminorarla, con tal de ser una instructora que cumpliese con todas sus expectativas. Sin embargo, todas esas intensas emociones que había sentido en su batalla contra ella, todo lo que habían compartido durante esos días… a pesar de sus dudas, en ese momento se dio cuenta de que era el único ahí que podía conseguir que se detuviese y reparase en que estaba forzándose más de lo debido.
 
—Eso haré entonces, señor Haku; gracias por su consejo —convino Danot al inclinarse con respeto; a fin de cuentas, era su responsabilidad afrontar algo nacido de su propio desasosiego.
—Gracias a ti por ser su amigo —contestó el anciano con suavidad, sintiéndose algo más tranquilo al ver que había alguien aparte de él y Wataru que se preocupaba por el bienestar de su nieta.
 
Reconoció con pesar que era algo que le había faltado mucho cuando era más joven, sobre todo tras la súbita partida de Wataru para competir en la Conferencia Plateada, momento en el que reveló que no deseaba convertirse en su sucesor. A pesar de que los tres habían hecho las paces sobre esto y todo lo ocurrido previamente, sabía que ambos todavía tenían heridas que el tiempo no iba a curar… tiempo que sentía que no tenía, a pesar de la vitalidad que exhibía.
 
—No podía ser de otro modo… Ibuki es alguien a quien me honra poder tener como amiga —expresó Danot con convicción, para dejarle tranquilo pero también para darse valor para lo que tenía que hacer; al fin y al cabo, los amigos a veces tenían que chocar para entenderse…
 
Haku asintió, agradecido, y le despidió con su porte usual; sin embargo, cuando sintió que el muchacho ya estaba lo suficientemente lejos, dejó escapar una sonora tos mientras caía de rodillas al suelo. Tsubasa, quien estaba ocupándose de los quehaceres en la cabaña, no tardó en salir a auxiliarle, mientras el anciano deseaba poder tener tiempo de ver al menos el inicio de todo lo que esos jóvenes podían lograr…
 
En el camino de vuelta a los dormitorios, mientras aún pensaba en cómo abordar el tema con Ibuki, cogió su Pokégear para saber si había alguna novedad. Grande fue su sorpresa al ver que tenía casi quince mensajes de Akari, siendo los diez primeros exclamaciones de jolgorio previas a lo que realmente quería decirle. Danot sonrió ante la idea de Akari y le respondió de inmediato, creyendo que esto podría ayudarle con su predicamento; ya sólo le faltaba hallar el momento ideal para hablar con Ibuki…
 
Dicha oportunidad llegó el domingo por la mañana, tras haber dedicado el día anterior a poner a punto al grupo de Hellga al luchar contra los Pokémon de Ibuki y a los otros con Seiko y los demás para no dejar nada pendiente para ese día; no quería dar a Ibuki ninguna apertura para negarse a lo que planeaba. Como hacía una semana, fueron los únicos en ir a ejercitarse tras el desayuno; para Danot fue algo chocante verla dar todo de sí a pesar de sus leves ojeras y labios resecos, una estampa muy contrastante con su imagen usual. Fue por eso que, cuando terminaron, tuvo el buen tino de ofrecerle un zumo revitalizador que había comprado durante su última salida a la ciudad; él también tomó uno de la nevera portátil que había preparado con ese fin antes de desayunar.
 
—¿Y qué planes tienes para hoy? —preguntó Ibuki tras terminar su bebida, procurando mostrarse animada y creyendo que su compañía podría hacer su propio entrenamiento mucho más llevadero.
 
Danot pareció pensarlo por un instante, aunque en realidad estaba decidiendo las palabras para aprovechar la gran oportunidad que la Líder le había brindado.
 
—Quiero tomármelo con algo de tranquilidad tras todo el entrenamiento de esta semana… ya sabes, dejar a los chicos tomar el aire y que se relajen un poco, comer sin prisas, ir al cine en la ciudad —enumeró con expresión serena, esperando que Ibuki pillase la indirecta.
—¿Estás seguro de esto? ¿Con el poco tiempo que te queda para entrenar aquí? —pero ella no la captó, sintiéndose algo preocupada por esa actitud a apenas una semana del final de su tiempo de entrenamiento en Fusube.
 
Danot se abstuvo de dejar salir un suspiro de leve frustración por esto; a fin de cuentas, se había preparado para esta eventualidad, aunque, con una contendiente como Ibuki, nunca se podía estar lo suficientemente listo.
 
—Completamente seguro —replicó, procurando mostrarse de ese modo; no podía ceder en ese instante, no si quería tener éxito en lo que se había propuesto—; no exigirme más allá de lo razonable fue una de las primeras cosas que me enseñaste al llegar aquí —agregó, con una genuina expresión de agradecimiento, aquello por lo que quería que ella misma se percatase de que se estaba extralimitando.
—¿En verdad lo hice? —inquirió, extrañada, al no tener la mente del todo clara a causa de su cansancio mental, como demostró al llevarse la mano derecha a la sien correspondiente.
—Sí, lo hiciste —afirmó Danot, habiendo encontrado por fin la apertura que necesitaba—; y dado tu estado, creo que a ti también te haría falta un buen descanso; llevas días sin verte del todo bien —manifestó con marcada preocupación.
 
¡Por fin había dicho lo que nadie se había atrevido a expresar abiertamente durante toda esa semana! Ibuki abrió mucho los ojos de la sorpresa y dudó un poco antes de responder.
 
—¿D-de qué hablas? Si estoy perfectamente… —refutó, a pesar de que claramente no era el caso.
—Entonces mírame a los ojos y dímelo con la confianza que normalmente exhibes —exigió Danot, procurando mostrarse lo más firme posible; ya no había marcha atrás para él, debía llevar aquello a buen puerto.
 
Ibuki no tardó en sentirse invadida por una extraña mezcla de sensaciones. Era la primera vez que veía a Danot así de imperturbable fuera de un entrenamiento o batalla, y eso en cierto modo chocaba con su propio orgullo. Sí, era cierto. Sabía que se estaba llevando más allá de su límite, pero tenía una buena razón para ello, algo que no podía compartir hasta que fuese el momento idóneo.
 
—¿¡Quién te crees que eres para pedirme las cosas así!? ¡Sé muy bien cuándo tengo que parar! —replicó con un tono más áspero del que quería usar, al haber acopiado todo su orgullo con tal de darle una réplica contundente a pesar de no tener la seguridad de lo que afirmaba… como habría hecho cuando empezó su carrera como Líder de Gimnasio.
—¡Soy tu amigo, Ibuki! ¡Honestamente no sé qué pretendes lograr con todo esto, pero no puedo dejar que te consumas así! ¡Necesitas descansar, al menos por hoy! —prorrumpió Danot con el corazón en la mano, preguntándose por qué tenía que ser tan obstinada.
 
Y con estas palabras, Ibuki sintió que algo dentro de ella se derrumbaba, como ella misma, cuando sus piernas perdieron fuerza y estuvo a punto de caer al suelo, de no ser por la rápida reacción de Danot, quien la había atrapado justo a tiempo. Teniéndole así de cerca, no tardó en hundir el rostro en su hombro izquierdo y empezar a llorar a moco tendido, dejando salir así la frustración de años de soledad y aislamiento emocional. Por su parte, el chico no se esperaba algo así, por lo que sólo atinó a abrazarla, mientras agradecía que no hubiese nadie más ahí para verla en ese estado.
 
La sensación de seguridad y calidez que le transmitió ese abrazo no hizo sino alentar a la Líder a dejar ir todo aquello que se había guardado para sí misma; cada lágrima que dejaba ir era como un fragmento menos del irónico muro de hielo que había construido en torno de sí misma desde que tenía uso de razón. No sólo habían sido las palabras utilizadas por su amigo, sino también los sentimientos que venían con ellas. Era algo que llevaba muchísimo tiempo anhelando, por lo que también se aferró a él y no lo dejó ir hasta que sus ojos quedaron secos como un Sandshrew; era la primera vez en años que lloraba por y para sí misma. Danot la dejó hacer y no se atrevió a decir nada hasta que ella lo hiciese primero.
 
—¿Y bien? ¿Cómo planeas que descanse y me recupere? Porque si pretendes que me pase el día en la cama, lo llevas claro —refunfuñó Ibuki, esperando que su amigo hubiese ido más allá de sólo querer expresar su preocupación; y, aunque no quiso admitirlo, no quería tener que pasar ese rato a solas.
—Tenemos una cita con Akari dentro de unas horas, pero antes tenemos que ocuparnos de que nuestros Pokémon también puedan pasar un rato agradable —contestó él, sintiendo que se quitaba un peso enorme de encima ante la respuesta positiva de Ibuki; así, cogió su Pokégear y le mostró los últimos mensajes con la aludida.
 
Para Ibuki fue muy significativo que su amigo le dejase ver algo tan privado como era su conversación con alguien más, tanto que retrasó un poco su reacción al ver la imagen con el afiche de una película de estreno reciente.
 
—¿Cómo han sabido que…? —comenzó a formular su duda, cuando por fin encontró las palabras para ello.
—Por los motes de tus Pokémon —le interrumpió Danot, con una sonrisa confiada, a lo que ésta asintió; junto a Akari, era la primera persona aparte de su primo en ser consciente del origen de la mayoría de esos nombres, cosa que le hizo sentirse especialmente cálida.
—Menudo par —expresó, sintiéndose derrotada, pero igualmente feliz por ello—; ahora tengo curiosidad por qué habrías hecho de no haber podido convencerme —añadió con guasa, queriendo picarle un poco.
—Supongo que me habría quedado discutiendo contigo hasta que hubieras caído rendida del cansancio, con lo que sí te habrías pasado el resto del día en la cama —respondió Danot al encogerse de hombros para dar el tema por concluido, al no querer enfrentarse a los límites de su tozudez.
 
Ibuki rió agradecida, tras lo cual se dispuso, por fin, a descansar un poco antes de hacerse cargo de sus Pokémon y, luego, asistir a su “cita” con Akari, como Danot la había llamado. Al llegar a su habitación y ponerse delante del espejo, pudo ver por fin qué tan mal aspecto tenía. Si bien había algo que había querido lograr antes de que acabase la temporada de desafíos de Gimnasio, no podía descuidarse así, no con amigos que se estaban preocupando así por ella. Sonrió y decidió tomárselo con un poco más de calma.
 
Un par de horas luego, con algunos de sus Pokémon a mano en caso de requerirlos, Ibuki y Danot llegaron a la entrada principal del centro comercial más grande y concurrido de Fusube, donde estaba situado el cine al que acudirían. Habían decidido ir a pie para no interrumpir el descanso de sus criaturas, por lo que no pudieron evitar llamar la atención de algún ciudadano o Entrenador que reconoció a la Líder, pues era todo un suceso verla llevar ropa casual, dado lo raro que era que saliese del Gimnasio vistiendo algo distinto a su uniforme para los desafíos. Así, fiel a su costumbre de llevar ropa cómoda para viajar, Danot iba con uno de sus conjuntos usuales, mientras que Ibuki se había decantado por unos tejanos oscuros y una chaqueta muy abrigadora que no dejaba adivinar lo que llevaba debajo, pues el día se había tornado bastante frío, como invitándoles a quedarse en casa; se notaba que el invierno estaba a la vuelta de la esquina.
 
Habiéndose comprometido del todo a descansar y no dar ningún motivo a Ibuki para hacer lo contrario, Danot procuró no pensar en nada relacionado a entrenar y dejar reposar su mente, cosa complicada por lo mucho que ambos se implicaban con su progreso como Entrenadores. Al menos, esto les dio la oportunidad de hablar de cosas más triviales pero que desconocían del otro. Fue recién con su principal meta fuera de sus pensamientos que se permitió apreciar lo atractiva que era Ibuki a pesar de que todavía se notaban un poco los efectos de su falta de descanso; tenía una buena figura y…
 
—¡Ibuki, Danot! —el grito de Akari interrumpió sus pensamientos, por lo que no tardó en girarse hacia ella.
 
Ambos se sorprendieron al verla llegar, por lo distinta que se veía respecto a su apariencia usual: llevaba un bonito conjunto de falda negra y roja a cuadros, blusa rosa y un cárdigan de color cereza, además de una boina del mismo color y botas altas negras. Todo ese atuendo de estilo occidental, posiblemente con influencia de la moda de Kalos, le hacía parecer cualquier chica de su edad en lugar de una Entrenadora capaz de plantar cara hasta al más pintado. Sin duda, era quien había elegido la ropa más adecuada para una ocasión especial y que no podría pasar por ropa de viaje. Sin embargo, Akari seguía siendo Akari, como demostró al no dudar en lanzarse a abrazar a ambos, sabiendo que tendrían la fuerza para contenerla.
 
—Un día de estos vas a hacerte mucho daño si te equivocas de persona —expresó Danot con una sonrisa nerviosa al imaginarse a alguien como Obsidian o Kenji, aún sorprendido por toda la fuerza y energía que Akari desprendía.
—No creo que esto vaya a detenerla, igualmente —acotó Ibuki con tono irónico, si bien le estaba muy agradecida por su idea de salir juntos.
—La verdad es que no —admitió Akari al reír cándidamente, tras lo cual sus tripas dejaron escapar un sonoro gruñido.
 
Antes de que alguien pudiese decir algo al respecto, el clamor de sus intestinos habló por ellos; no habían comido nada desde el desayuno.
 
—¿Tenemos tiempo suficiente para comer algo antes de la película? —inquirió Ibuki, igual de hambrienta que sus acompañantes.
—Hora y media —respondió Danot, agradeciendo haber pedido a Akari reunirse bastante antes de hora, por si ocurría algo así.
—¿Hay algo que les apetezca en particular? —preguntó la Líder con curiosidad, al no ser usual para ella comer fuera; las muy pocas veces que lo había hecho fueron tras las reuniones anuales de Líderes de Gimnasio.
—¡Pizza! —contestaron Akari y Danot al unísono, para luego mirarse entre sí y reír por ello.
—¿Eh? —fue la azorada reacción de Ibuki, hasta que entendió que se referían a la comida y no al personaje que se había hecho llamar así en los eventos previos a la película que iban a ver, cosa que los otros dos supieron enseguida al ver su expresión.
—¿No la has probado nunca? —inquirió una curiosa Akari, si bien comprendía que fuese el caso; en su hogar en el Gimnasio de ciudad Fuen habían sido igual de castizos con la comida hasta que su hermana mayor empezó a salir con un reconocido chef de fama internacional.
 
Danot sólo vio cómo Ibuki negaba suavemente, al saber ser más discreto, aunque también le resultaba curioso. Supuso que era normal para alguien con un contexto familiar mucho más tradicional, a diferencia del suyo, mezcla de culturas entre Johto, Unova y aquel país donde sus abuelos paternos habían vivido antes de emigrar. Comida de este tipo no había sido inusual en su hogar, aunque su madre insistiese en que fuese algo ocasional para mantener una nutrición adecuada.
 
—Pues vamos a ver qué tiene para ofrecernos este lugar —planteó Ibuki con su seguridad usual, disfrutando de la emoción ante esa experiencia novedosa para ella y la compañía de ese par.
 
Decidieron comer en la pizzería más cercana al cine donde iban a ver la película escogida por Akari, “El Rey de la Destrucción”. Se trataba de un local de fachada verde y naranja, cuyo nombre estaba escrito en caracteres occidentales, “Il Soldato”, cosa que pareció hacerles algo de gracia por la coincidencia. No tardaron en entrar y pillar una mesa; una curiosa Ibuki cogió el menú y empezó a leerlo con curiosidad, al no saber qué se encontraría. Para su tranquilidad, la enorme mayoría de ingredientes eran lo que tendría normalmente cualquier comida en el Gimnasio. Tras deliberar un poco, un camarero pelirrojo y algo narigón tomó su orden de pizzas caprese, funghi y fugazza, esta última por recomendación de Akari.
 
Así, mientras esperaban, siguieron conversando como lo haría cualquier grupo de jóvenes, aunque la mención de las batallas Pokémon fue inevitable con Akari presente, por lo que Ibuki y Danot intentaron seguir la conversación intentando no pensar en entrenar; en ese momento ambos reconocían, en diferente medida y por motivos distintos, que necesitaban desconectar del entrenamiento, envidiando un poco la capacidad de Akari para ello. No tardaron en darse cuenta de que quizá no era que debiesen dejar de pensar en esto, sino evitar obsesionarse con realizarlo como si fuesen máquinas y no seres humanos. Danot fue el primero en soltarse, tras reconocer que, en su esfuerzo por ayudar a Ibuki, había dejado de comportarse naturalmente tras la conversación que habían tenido por la mañana, mientras que ella por fin pudo dejar de sentir como una presión el hecho de que tenía que descansar. Sin saberlo, Akari les había dado la clave para un equilibrio que a ambos les hacía falta, lo que les permitió disfrutar mucho más de toda esa experiencia.
 
Cuando llegaron las pizzas, pudieron ver que estaban cortadas con precisión quirúrgica en ocho trozos iguales. Ibuki no tardó en tomar un trozo de la caprese, la más sencilla de todas, para comenzar, mientras que sus amigos hacían lo propio con las otras pizzas. Notó con agrado el calor de la masa en su mano y vio con curiosidad cómo la punta se inclinaba hacia abajo por efecto de la gravedad; así, le dio un buen bocado, sintiendo cómo esa fina masa de pan, queso y salsa de tomate parecía fundirse en su lengua, llenándola de una sensación cálida y muy agradable.
 
—¿Qué tal? —inquirió Danot, al notar la expresión de gusto de la Líder, mientras Akari la observaba también con interés.
—Muy buena —contestó Ibuki tras tragar aquello, encantada con ese sabor y esa textura; no pudo evitar preguntarse cómo había podido vivir tanto tiempo sin conocer aquella maravilla.
—¡Y las que te quedan por probar! ¡Si esto es la esencia divina de los cielos! —exclamó Akari, quien ya iba por la segunda tajada, con tono exageradamente dramático.
 
Los otros dos sólo pudieron reír ante tal comentario, por lo que se aprestaron a continuar disfrutando de la comida. Tanto se había contagiado Ibuki de ese entusiasmo que dio otro buen mordisco a su tajada, la cual contenía un gran trozo de tomate, cosa en la que Akari y Danot no repararon antes de que su amiga lo mordiese con fuerza. Su expresión de dolor al sentir cómo el jugo ardiente de ese fruto le quemaba la lengua les hizo saber que habían llegado tarde para advertirle sobre ese pequeño peligro que los novatos de la pizza solían descubrir de este modo.
 
—¿Estás bien? —preguntaron Akari y Danot con preocupación, quizá un poco más de la debida en su afán de que Ibuki pudiese relajarse y pasarlo bien.
—Sí, debí haber ido con un poco más de cuidado —respondió ella apenas se lo permitió su lengua, aún sensible por la quemadura—; si esto es como entrenar dragones, muy satisfactorio pero no puedes distraerte ni por un instante —bromeó, queriendo demostrarles que no pasaba nada; no por esa tontería iba a dejar de disfrutar aquel descubrimiento.
—Si me hubiera pasado, lo habría comparado con entrenar Pokémon de fuego —intervino Akari con una sonrisa, al alzarse las mangas y dejar expuestas varias cicatrices cruzadas con marcas de quemaduras; sus interlocutores sólo asintieron, sorprendidos por su naturalidad al mostrarles aquello.
 
Era la primera vez que Danot las veía, pues Akari siempre llevaba mangas largas; lo había atribuido al frío de Fusube en esa época del año en comparación a Hoenn, pero no pudo evitar preguntarse si a su amiga le daba vergüenza tener esas marcas, a pesar de la confianza que les había tenido para mostrarlas. Esto le hizo recordar la fama que solían tener los dragones de agresivos, lo cual le hizo cuestionarse si acaso Ibuki tenía alguna, ya que durante las prácticas con ella no había visto ninguna… y esto provocó que se sonrojase de inmediato, al pensar que podrían estar en las zonas que normalmente llevaba cubiertas. Trató de no darle más vueltas al asunto y centrarse en comer, aunque tuvo que reconocer que había tenido mucha suerte con todos sus Pokémon hasta ese momento, al no haberse lastimado de ningún modo durante sus propios entrenamientos.
 
Así, siguieron intercambiando anécdotas y disfrutando de la comida, tanto que pidieron dos pizzas más que terminaron con suficiente tiempo para llegar sin apuros al cine; habían comido tan bien que sólo pidieron bebidas frías para la función. Al menos esto le resultaba más conocido a Ibuki, quien recordó la primera vez que había estado en un lugar así, por curiosidad, cuando visitó Kogane durante su viaje por las medallas. No recordaba nada de la película que había visto ese día, pero sí la experiencia, al haber sido la primera vez rodeada de tanta gente fuera de su tiempo en la escuela.
 
La sala a la que entraron seguía iluminada, al quedar aún cinco minutos para el inicio de la función, si bien estaba prácticamente llena; se notaba que, a pesar de los años tras su última emisión en televisión, la franquicia seguía siendo muy popular. Para sorpresa de Danot e Ibuki, Akari había conseguido muy buenos asientos, mientras ésta reía cantarina al recordar cómo tuvo que pasar la madrugada del sábado esperando delante de la boletería para obtener esas entradas, jugando aquel juego y con Goudan y Reidam turnándose para evitar que pasase frío. No le había molestado en lo absoluto tener que hacerlo, pues era algo que ella había querido hacer para sí misma, aunque saber lo ocurrido con la Líder terminó siendo otro gran aliciente para ello.
 
Al estar delante de los asientos, sin embargo, Ibuki los observó sin saber cómo repartirlos, pues aunque deseaba estar al lado de Akari y Danot, no quería impedirles aquello si acaso lo preferían así. Pero ellos ya lo tenían más que claro, por lo que la tomaron sorpresivamente de ambos brazos y la hicieron sentarse en la butaca del medio, haciendo Danot lo mismo a su derecha y Akari a su izquierda.
 
—T-tampoco hace falta que me traten como a una niña —expresó Ibuki, algo avergonzada al haber tanta gente que podía observarlos, aunque no podía negar que estaba contenta por el gesto que ambos habían tenido con ella.
—¿Y dejar que huyas antes de que empiece la película para irte a entrenar? —se atrevió a picarle Danot, tras lo cual situó su mano izquierda sobre la derecha de Ibuki; Akari sonrió e hizo lo correspondiente por el otro lado.
—Después de todo lo que han hecho hoy, no me perdería esto por nada —replicó con su confianza usual, sintiéndose muy cálida con ambos, por lo que les permitió hacer, dejándose llevar.
 
Y la función no tardó mucho más en comenzar, con la profunda y emotiva voz del narrador de la serie original abriendo la película con «Éste era el final de la historia del valiente rey que trasciende el destino... pero todo final es un inicio, y un peligro inminente marcará el regreso de nuestro rey de los valientes», causando algarabía en quienes estaban sentados en las filas posteriores. Ibuki no pudo evitar volver a sentirse como una niña pequeña delante del televisor en el salón de la cabaña de Haku, una de las pocas distracciones distinta a los Pokémon que éste permitió a sus nietos tras empezar el entrenamiento físico de ambos. Pero ahora estaba acompañada por sus amigos, a quienes dedicó miradas de sincero aprecio; no sólo disfrutó de la película, sino que pudo sentir muy bien cómo ambos reaccionaban a ésta por la manera en que el agarre que ejercían en sus manos variaba, sobre todo en las escenas más significativas.
 
Salieron eufóricos del cine, deseosos de ver ya la continuación, que estaba anunciada para exactamente dentro de un año. Akari no dudó en acompañarlos hasta el Gimnasio, con tal de poder pasar más tiempo con ambos, contenta de que la “cita” hubiese sido todo un éxito; por esto, tampoco dudó en aceptar la espontánea invitación de Ibuki a quedarse a cenar con ellos, por lo que se dispusieron a preparar algo agradable para comer antes de que los aprendices de esta última volviesen. Para todos ellos fue una gran sorpresa ver ahí a Akari, en particular para Yofuu, quien no la conocía de nada.
 
Ya durante la cena, Danot les explicó que era ella con quien había estado entrenando en la ciudad, mas dejó que fuese Akari quien contestase las preguntas respecto a lo que habían visto en su batalla de Gimnasio, dadas las circunstancias de lo que le había narrado; Ibuki hizo lo propio, aunque se mostró de muchísimo mejor humor de lo que sus aprendices la habían visto durante la semana, cosa que les tranquilizó y les hizo disfrutar mucho más de la comida. Dado que ya se habían encontrado con ésta lista, tuvieron que compensarlo dedicándose a preparar todo lo necesario para el desayuno del día siguiente, mientras Ibuki y Danot se despedían de su invitada.
 
—¡Tenemos que repetir esto! —exclamó una entusiasmada Akari, mientras daba saltitos de alegría.
—Me temo que no podrá ser pronto, pero menos mal que pudimos hacerlo hoy —expresó Danot con alivio, sabiendo que a ambos apenas les quedaban unos días más en la ciudad.
 
Con esto, Ibuki entendió finalmente por qué Danot había sido tan insistente; era cierto, era el día idóneo para que descansase sin romper su rutina, para que pudiese afrontar de la mejor manera posible la semana más dura de la temporada de Gimnasios. Estaba tan agradecida y sobrecogida por ello que, antes de darse cuenta, ya estaba abrazando fuertemente a ambos, tomándolos por sorpresa. Sólo atinaron a devolverle el gesto, reconfortados por verla capaz de expresarse un poco más abiertamente, aunque no fuese con palabras.
 
—Lo haremos cuando ambos vuelvan de la Conferencia Plateada —sentenció finalmente, a los que Akari y Danot asintieron, deseándolo también.
 
Mantuvieron ese abrazo por un rato más, quizá por el frío, quizá porque se sentía muy bien estar así de cerca, disfrutando de ese silencio en el que sentían tan arropados. Había sido una promesa que fortalecía los lazos que habían forjado ese día, lazos que les ayudarían a superar todo lo que el futuro les deparaba.

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[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
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#34
Supongamos que has vivido toda tu vida creyendo que eres algo. Todo el que conoces asume que lo eres, e incluso entre los que te aprecian, te miran con condescendencia. Como si tu nombre fuera sinónimo de algo negativo. Como si encarnaras un concepto nocivo. Tal vez sería inevitable que te lo creyeras. Tal vez crees que está bien serlo, hasta que conoces a alguien a quien haces daño por ser lo que te han dicho que eres. Tal vez ya no quieres serlo, pero, ¿cómo dejar de serlo? El mundo no va a creer en ti, y tal vez tú tampoco. Tal vez eventualmente descubras que cambiar es más difícil de lo que parece. Y tal vez dejes una estela de destrucción a tu paso. Pero aún así, quieres ser más. Aún así, quieres cambiar. Y tal vez, después de todo, no eres el único que cree que puedes hacerlo. Tal vez esas personas que lastimaste estén dispuestas a darte una mano.

Me encantaría escribir algo así... Pero supongo que no es momento de hablar de eso. Se supone que estamos aquí para hablar de Minnabi. Para empezar... tengo que ser sincero y decir que el inicio es aburridillo. Y no tanto porque sea malo, que no lo es, sino porque sigue siendo entrenamiento. Entrenamiento que lleva al menos tres capítulos y batallas de práctica entre personajes que ya conocemos, que ya sabemos que Youfu es medio mezquino, que Akari es buena como el pan con jamón. Que me hace pensar que, si bien este arco de entrenamiento ha sido muy satisfactorio tanto para conocer al personaje principal, a sus próximos rivales, a personajes interesantes como a construir más el contexto de la historia, queda la sensación de que el arco se está prolongando demasiado y la historia ha dejado de avanzar.

Luego me pongo a pensar que, bajo la premisa de escribir un capítulo por mes, es perfectamente lógico que un autor se sienta en la necesidad de escribir al menos un combate, avanzar con los pokémon y sus entrenamientos y hacer lo que pueda por avanzar la trama de los personajes. Realmente no lo sé. No estoy en tu cabeza pero de cuando en cuando me dan ganas de escribir peleas aunque no tengan ninguna relación con la trama que avanza. Realmente desconozco tu proceso creativo y sería inapropiado de mi parte pretender que sé cómo piensas. Que lo hago todo el tiempo. Pero al menos, cuando volvimos a Ibuki, caí en cuenta de que este capítulo no era una prolongación inútil porque te gusta demasiado escribir de los chicos entrenando. Es que esto va sobre Ibuki.

Y acá me quedo sin más qué decir. Fue lindo, sí. Me encantó la idea de hacer evidente que, efectivamente Dansuke se ha acercado más a Ibuki que cualquier otro y que él sí puede romper la coraza y hacerla entrar en razón. Me gusta la actitud de Haku de tener miedo de hablar porque es conciente que ejerce demasiada influencia sobre Ibuki. Me gusta que se den cuenta que pensar en descansar los está estresando demasiado como descansar de verdad y tanto la escena del cine agarrados de las manos como el abrazo grupal fueron lo más lindo del mundo después de los conejitos que ví esta mañana... me da tristeza pensar que esos conejitos van a morir de forma horrible dentro de poco. Pero qué se puede hacer.

Cuando te das cuenta a lo mejor en el capítulo pasa poco... pero ese poco necesitaba su propio capítulo. Y más allá de conocer más al equipo, como al Haunter que no le gusta trabajar, autistear con estrategias o plantear que algunos de ellos podrían no querer entrenar tanto como los otros, lo que me agrada porque hace ver a los pokes como más que herramientas, en general, todo sirve para adornar más el foco del capítulo y que no se sienta demasiado directo, por lo que, de un modo u otro, acaba sumando más de lo que resta.

Ojalá pudiera decir algo más profundo o que te sirva de feedback, pero a autores como vos es difícil darles feedback. Solo queda acostumbrarse a tu ritmo, a respirar con este fanfic y a dejarse envolver con esta historia.

... ahí nos vemus.
[Imagen: 6zFZgO5.png]
Animus. Antrum. Unverse. Anima, Animusphere
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#35
Mostrar Sabía que la Claire que conocemos estaba escondida en algún lugar

Buen día/tarde/noche totodile

Vengo a comentar MincinnoKnife

Pero primero que nada...
 
(02 Feb 2022
07:44 PM)
SoujiFujimura escribió:
—Aunque nací en Fusube, tuve que mudarme a Hoenn por motivos familiares hace algo de ocho años —empezó Yofuu, lo que hizo entender a Ibuki por qué no lo había visto en la ciudad a pesar de sonarle de algo, aunque ese tiempo en particular...—; la última noticia que tenía sobre ti es que eras una Líder difícil de tratar, tanto si ganabas como si perdías —añadió, midiendo sus palabras en un intento de no ofenderla por lo que iba a explicar.
 
Ibuki se puso roja de la vergüenza enseguida, al recordar su nada auspicioso inicio como Líder de Gimnasio, el cual los demás debían ignorar o, si sabían de ello, habían tenido el decoro de no sacarlo a colación. Por las reacciones de sorpresa de los demás, debía ser lo primero. No iba a serle nada cómodo tener que dar explicaciones al respecto.

[Imagen: m4AqdtY.jpg]

Eso fue lo primero que me vino a la mente al leer esa parte Chespin  lo siento, pero creo que parte de lo que hace querible a esa mujer es lo berrinchuda que puede llegar a ser.

Bueno ahora si con los dos capítulos...

Comenzare diciendo que comparto la decepción de Ibuki con Yofuu y su equipo no tan dragonezco, aunque para ser justos Wataru tampoco tiene puros dragones en su equipo o por lo menos no en primeras instancias (no habían tantos en sus inicios jajaja) Incluso ella misma, pero ambos lo compensan con Pokémon que pueden aprender ataques de dicho tipo y eso supongo que es la esencia real de ser líder de gimnasio.

Por otro lado... entiendo que quiera tener un enfrentamiento con otros entrenadores que tengan la misma especialización que ella, ya que como bien insinuan/dijeron es una forma de poner a prueba sus habilidades en dicho campo, pero también debe tener presente que no todo el mundo esta dispuesto a entrenar a un dragón o tiene la "facilidad" de hacerse con ataques de dicho tipo. Además si fuera tan "fácil/común" que los entrenadores tuvieran Pokémon de ese elemento, creo que la "esencia" de los domadragones se perdería un poco... Malicious

Ahora vamos con el fan de Lance, el srito Yofuu, que en mi mente llamo tofu... Supongo que su recorrido no fue el más sano o no estuvo en el mejor de los ambientes como entrenador/persona, ya que no veo su personalidad como altiva/presumida.

Parece más alguien receloso y desconfiado, que es incapaz de ver las buenas intenciones de los demás y que siempre esta pensando de forma ligeramente "paranoica". Puede ser que en algún momento hayan traicionado su confianza o por las mismas circunstancias de su vida le toco experimentar lo peor de las personas y esto tuvo serias repercusiones en él...

Sea cual sea el caso... si no cambia esa actitud no podra vencer a Ibuki a tiempo para la conferencia plateada, así como tampoco podrá alcanzar su sueño de ser el doble de Wataru Chespin

Ahora con Ibuki y su entrenamiento desmedido... en un inicio pense en que posiblemente estaba ligado a esa personalidad ostinada de la Claire que todos conocemos. Aparte de la rivalidad con su primo "perfecto" y sus dificultades para ser reconocida por su abuelo, algo que supongo motiva el hecho de que Haku no quiera ser el que le aconseje descansar.

Pero siento que eso es solo una parte y que lo que realmente la empuja es la sensación de que "no tiene mucho tiempo para ello". Ibuki debe ser "consciente" de que su abuelo no está bien y que solo aparenta sentirse mejor. Por esto y su personalidad se sobresfuerza para demostrarle a su abuelo que ella ya no es la misma chiquilla que tanto le costo madurar, aunque en el proceso deje ver que aún existe dicha mocosa necia.

Así que es bueno que Danot se haya animado a ponerle un parón, junto con Akari, para que la mujer tomara un descanso, ya que era solo cuestión de tiempo para que la líder tuviera un accidente por culpa del cansancio, algo que solo hubiera supuesto un problema en las últimas semanas de la competición.

Bueno creo que esto es todo... Flet 

Será hasta otro comentario Mewwave

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#36
Este capítulo es otro ejemplo en la exquisita bibliografía minnanotabística de cómo arrancarlo pesaaado para que el lector se arrastre con los personajes a lo largo de las interminables sesiones de entrenamiento, y cómo ir sorprendendo con fragmentos llenos de frescura por acá (Magcargo) y por allá (Solrock) -curiosamente, dos pokémon que nadie asociaría con algo fresco-, hasta llevarnos de la manito a uno de los momentos más adorables y divertidos de tu historia hasta ahora.

En todos mis últimos comentarios dediqué párrafos a opinar de los entrenamientos, de las cosas que me gustaban y las que no... Y la verdad es que sos un autor muy riguroso y meticuloso como para suponer que alguna vez va a ser diferente. No lo es. Acá te tomás todo el tiempo del mundo para profundizar en los entrenamientos no solo de Danot, sino de cuarenta y ocho aprendices más en el gimnasio a los que no tengo idea cómo vamos a seguirles el rastro conforme avance el fanfic, pero que dispersan quizás un poco el foco puesto en el protagonista, y no solo en él, sino que, como bien comentó Kiwi, pareciera que por momentos hasta desvía el rumbo de la trama. Quizás el mayor problema sea que el arranque de la historia, con un protagonista ya experimentado y con un surtido equipo de pokes evolucionados a su disposición, te da la sensación de que el viaje está tan avanzado porque a vos te interesaba contarnos la parte más crítica y bombástica del mismo... Pero no es así. O tal vez sí sea tu intención definitiva, pero también sé lo MUCHO que te importa que conozcamos la meticulosidad obsesiva de Danot, el estilo tradicional de dojo del gimnasio dragón y a la Ibuki más entrañable de la historia QUE SIGUE TARTAMUDEANDO ACA TAMBIEN NAAAH ME MUERO, LA AMO.

Pero volviendo al punto que quería tocar: al lector le da como una sensación de urgencia al principio, porque el propio autor consideró propicio saltarse toooodo el inicio del viaje (y casi que la parte media también, si lo fragmentamos por la cantidad de medallas xD), y porque de entrada ya tenemos zarpada batalla de gimnasio contra un mamut no-muy-chiquitito y después una escena súper tensa y bien armada con el prota siendo emboscado en la gruta helada, a punta de pistola y todo. ¡Y con pelea salvaje de perros infernales! Y después de toda esa adrenalina, y de otra PODEROSÍSIMA batalla en el gimnasio final... El merecido descanso. ¡Por fin podremos ver a Danot más tranquilo haciendo sus quehaceres del día a día! ¡Miralo qué lindo cómo cocina! ¡Epa, qué interesante cómo organiza el entrenamiento de cada poke según sus características individuales a pulir! ¡Uya, mirá estos personajes nuevos todos con nombres imposibles de recordar pero que tienen pokes re pintones! ¡Y se ponen a luchar! ¡Y siguen luchando! ¡Y ahora contra Ibuki! ¡Y ahora la shonencolorada ready-to-go que rompe todo con su Zard X! ¡¡Y más pelea!! ¡¡¿Y ESO ES OTRO SHINY?!! ¡¡¿Y OTRO SHINY??!! ¡¡¿¿Y OTRO?!!! *mira las fichas, ahora más detalladas y pormenorizadas que nunca* ¡¡¡¿¿Y EL SOLROCK TAMBIEN ERA SHINY?!?!?!?! HDKSADHSAKDHA. Bueno basta de sufrir accidentes cerebrovasculares mientras comento tu fic.

Ya me perdí.

...

¡Ah! ¡Sí! Hay un recurso muy efectivo que mechás en medio de estos últimos... tres o cuatro capítulos de entrenamiento, y es el de mechar las largas sesiones de entrenamiento con pokes re pintorescos y momentos de genuino ingenio por parte de Danot o alguno de sus oponentes. Y casi siempre rematás esos capítulos con momentos más intimistas, desnudando un poco el alma (y ahora hasta las cicatrices, grrrawr) (no me dejen volver a escribir "grrrawr" nunca más en la vida, por favor) y aquello que humaniza a tus personajes. Digamos que la ardua preparación física que demandan estos capítulos conceden frutos al final, o una especie de recompensa para el lector que, sabrás bien, necesita desconectar un poco de tanta estrategia y ejercicio. Porque es importante saber cómo se las va a ingeniar nuestro prota para ganar, y qué es eso que lo hace tan fuerte junto a sus pokémon, y cómo llega a volverse así de buen entrenador... Pero nada de eso importa si no estás interesado genuinamente en verlo ganar, y conseguir todas esas metas que tan bien definidas parece tener desde el comienzo de la historia.

Entonces un personaje tan maravilloso como Akari, que mecha mejor que cualquiera de los otros dos ese encanto por su parte humana así como esa salvaje y ardiente personalidad como entrenadora en combate, sirve como pegamento definitivo para enganchar no solo a los personajes de tu universo (y no es casual que sea ella la que parezca ablandar finalmente a Danot e Ibuki en su... ¡¿CITA TRIPLE?! WOOHOOOO ok basta), sino al lector que obviamente va a deleitarse con los momentitos de Dansuke siendo otaku por robotitos con ella, o de Ibuki correspondiéndole un abrazo a la hermana de Flannery (perdón pero ME ACABO DE ENTERAR QUE ES LA HERMANA MENOR QUE ONDA CUANDO DIJISTE ESO EN EL FIC QUE NO PRESTE ATENCION PERO SI AL DETALLE DE STEVEN Y PERDON NO ME ACUERDO LOS NOMBRES PONJAS), y haciendo a través de ese abrazo que más adelante sea la propia líder dracónica la que reparta abrazos a diestra y siniestra, mucho menos reacia a mostrar sus emociones.

Por ahí Kiwi también mencionó algo de Ibuki rompiendo su coraza (e incluso el propio Danot, tras esa charla maravillosa con el vejete Haku que lo anima a decirle las cosas de frente a la emo workaholic de su nieta), y me parece un detalle fantástico que justo acá veamos una batalla ESTELAR con un Magcargo que justamente usa ROMPECORAZA para pwnearse al Chorizord. Aunque bueno... al final Chorizord gana, porque es el más mejor, pero Magcargo estuvo RE CERCA y la rompió toda (la coraza). La verdad es que el Wataru-Wanna-Be puede ser detestable por muchos, pero a mí me sigue encantando como personaje y creo que, aunque en menor medida, también aporta frescura al híper homogéneo repertorio de aprendices en el gimnasio de Fusabe, incluso aunque deba hacerlo a costa de la empatía o el amiguismo que sí aportan los demás. Me parece más auténtico, más genuino, más... él. Y es irónico porque lo presentaste como un freak imitador de Elvis (digo, de Wataru), cuando al final destacó mucho más que los otros a base de ser medio cabrón y de usar pokes y estrategias bieeen propias de él y que, al menos a mí, no me recordaron casi nada al Lanzado. Ah, y no olvidemos que tiene a JUMPLUFF. Besto chabón.

Otra pelea buenísima se da contra un Solrock, que resultó ser shiny. ¿Sabías que me leí tooodo lo que actualizaste al post principal de tu fic? Me hablaste un montón de las kilométricas anotaciones que estabas haciendo sobre el lore de tu historia, sus personajes y sus pokémon... Pero la CANTIDAD de información que me encontré fue casi abrumadora. ¡Y eso que todavía te falta agregar data de varios pokes! Pero, por ejemplo, leí que ponés que Mizhuo destaca por sus defensas para emplear luego Manto Espejo con bastante efectividad... Aunque después no está señalado en su lista de movimientos porque todavía no lo usó en la historia. ¿Es solo por eso o ya no sabe Manto Espejo? Nah en este fic los pokes no olvidan los ataques, salvo que se den un golpe en la cabeza o los hipnoticen o... no sé, otras razones más realistas que mover un chip detrás de sus nucas. ¿En dónde me había quedado...? ¡Ah sí! ¡Dale momentos de gloria a los outsiders del protagonista!

Me enamoré de ese Haunter bardero y holgazán que solo quiere divertirse y trollear a sus oponentes en combate hasta volverlos locos de rabia. Entre lo que leí en este capítulo y lo que leí en su pokefichita, me quedé re manija por verlo combatir... Pero por cómo van las cosas no pinta que Danot lo vaya a usar demasiado, salvo que de el batacazo durante la Conferencia Plateada. Lo mismo con Skarmory, que no es la primera vez que comento que la quiero ver pelear más... Pero ya le va a llegar su momento, incluso aunque digas que sea de las más débiles en el equipo del prota. ES UN FUCKING SKARMORY. Tiene que romperla toda (la coraza).

Y divago mucho porque tengo la cabeza re quemada, pero tengo que cerrar el comentario agradeciéndote nuevamente por el buen rato que me hiciste pasar EN ESPECIAL con los párrafos finales de la historia. La confrontación de Danot a Ibuki y su reacción desmedida (y absolutamente mal calculada, pues ella no quiso ser agresiva con él porque sí), y la forma tan adulta y sosegada en que encaraste esa breve discusión que no llegó a ser tal cosa, y que termina llevándolos de la manito (aaw) a un paseo inolvidable por la ciudad, que se volvió más ciudad promedio del mundo real que en cualquier otro momento de la historia porque fueron a ver una peli otaku Y A COMER PIZZA. Y EL NOMBRE DEL LUGAR ES IMPRESIONANTE. Y ENCIMA ES OTRA REFERENCIA DE ESAS QUE TANTO AMAS METER. Queda todo tan redondo como una pizza... o como un Solrock... o como el caparazón de Magcargo... roto (en ocho porciones). Ah, y la forma en la que describiste esas pizzas y cuando Ibuki prueba su primera porción... Me saco el sombrero. Debe ser la mejor descripción de un momento culinario que leí en mi vida, y lo sentí el equivalente perfecto a cuando en Shokugeki no Soma (o como se llame, no la vi) tienen todos orgasmos con esos platazos de comida tan bien dibujados.

En definitiva, un capítulo tedioso que rápidamente se vuelve glorioso. Bueno, no tan rápidamente... ¡Pero llega! Igual que va a llegar por fin la Conferencia Plateada, que vas a esmerarte MUCHISIMO por retrasar algún capítulo más pero que sabés que a esta altura ya es recontra inevitable y que necesito ver cómo la encarás. Estoy muy entusiasmado por ver cómo sigue esto... aunque después tarde un mes entero en leer y comentar el cap nuevo. Perdón, la próxima voy a ser mejor lector.  LetalQQ

Gracias por tanto y perdón por tan poco.  CindaBlush
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Wow, dos meses desde la última publicación... se nota que el trabajo me ha golpeado fuerte owó

@MrKiwi 
 
Cita:Supongamos que has vivido toda tu vida creyendo que eres algo. Todo el que conoces asume que lo eres, e incluso entre los que te aprecian, te miran con condescendencia. Como si tu nombre fuera sinónimo de algo negativo. Como si encarnaras un concepto nocivo. Tal vez sería inevitable que te lo creyeras. Tal vez crees que está bien serlo, hasta que conoces a alguien a quien haces daño por ser lo que te han dicho que eres. Tal vez ya no quieres serlo, pero, ¿cómo dejar de serlo? El mundo no va a creer en ti, y tal vez tú tampoco. Tal vez eventualmente descubras que cambiar es más difícil de lo que parece. Y tal vez dejes una estela de destrucción a tu paso. Pero aún así, quieres ser más. Aún así, quieres cambiar. Y tal vez, después de todo, no eres el único que cree que puedes hacerlo. Tal vez esas personas que lastimaste estén dispuestas a darte una mano.

Me encantaría escribir algo así... Pero supongo que no es momento de hablar de eso.
... ¿no es éste el arco de personaje de Yveltal en Osci? No, aún tengo pendiente pasar de la mitad del primer capítulo, pero todo este planteamiento me ha evocado completamente al Pokémon de la Destrucción owo
 
Cita:No estoy en tu cabeza pero de cuando en cuando me dan ganas de escribir peleas aunque no tengan ninguna relación con la trama que avanza. Realmente desconozco tu proceso creativo y sería inapropiado de mi parte pretender que sé cómo piensas. Que lo hago todo el tiempo.
Cuando lo hagas, avísame, que yo mismo necesito entenderme mejor (?)
Ahora en serio, mi proceso creativo... es ir anotando cosas, darles forma, anotar más cosas, redactar borradores, dejar espacios para alguna improvisación, anotar más cosas, improvisar algo genial en medio, pasar a limpio, publicar... o algo así. Oh, y escribir peleas fuera de la trama... antes abusaba de ello, para rellenar. Ahora, si no son para algo de la trama, sirven para escribir algo que me resulte entretenido y un vehículo de caracterización para humanos y Pokémon; como la vida misma, no todo puede ser utilitario, y no todos los vínculos se gestan a través de eventos significativos... al menos, esta es mi idea al escribir o.o
 
Cita:Pero al menos, cuando volvimos a Ibuki, caí en cuenta de que este capítulo no era una prolongación inútil porque te gusta demasiado escribir de los chicos entrenando. Es que esto va sobre Ibuki.
DUN DUN DUN
Por algo digo que esta historia tiene 5 protagonistas; no garantizo que el peso del argumento esté distribuido equitativamente entre ellos, pero sí que todos ellos van a tener su debida relevancia en la historia o.ó
 
Cita:Me encantó la idea de hacer evidente que, efectivamente Dansuke se ha acercado más a Ibuki que cualquier otro y que él sí puede romper la coraza y hacerla entrar en razón. Me gusta la actitud de Haku de tener miedo de hablar porque es conciente que ejerce demasiada influencia sobre Ibuki. Me gusta que se den cuenta que pensar en descansar los está estresando demasiado como descansar de verdad y tanto la escena del cine agarrados de las manos como el abrazo grupal fueron lo más lindo del mundo después de los conejitos que ví esta mañana...
Si te encantó, imagínate lo que fue para mí... hacía mucho que quería escribir algo así, desde que empecé a reescribir todo esto, quizá. Las interacciones que tienen ahora mismo me resultan adorables y quería... no, necesitaba que tengan unos cimientos sólidos para lo que les viene encima.
 
Cita:Cuando te das cuenta a lo mejor en el capítulo pasa poco... pero ese poco necesitaba su propio capítulo.
Y aquí es cuando debo confesar que originalmente el 9 y el 10 eran parte del mismo capítulo, hasta que surgió esta idea que me tuvo de cabeza por semanas, una de esas improvisaciones que menciono a veces. Era un desarrollo muy importante que no había previsto, pero que en cierta forma los personajes decidieron llevar por su cuenta, y éste es el resultado. Sí, como bien dices, todo esto requería su propio capítulo o.o
 
Cita:Ojalá pudiera decir algo más profundo o que te sirva de feedback, pero a autores como vos es difícil darles feedback. Solo queda acostumbrarse a tu ritmo, a respirar con este fanfic y a dejarse envolver con esta historia.
En realidad, tu opinión sincera, sea cual sea, es el mejor feedback que puedes darme. Me has confirmado que buena parte de lo que quería transmitir te ha llegado, así que puedo darme por satisfecho :'3

@Katsurane 
 
Cita:lo siento, pero creo que parte de lo que hace querible a esa mujer es lo berrinchuda que puede llegar a ser.
... Katsu, siempre me sorprendes con tus motivos para querer a la gente, en serio... en fin, cada quien con sus filias PikachuFacePalm
 
Cita:Incluso ella misma, pero ambos lo compensan con Pokémon que pueden aprender ataques de dicho tipo y eso supongo que es la esencia real de ser líder de gimnasio.
No estoy de acuerdo con esto... quiero decir, un líder de gimnasio como tal debería adherirse al tipo de su elección para sus desafíos oficiales, no sólo a emplear esos ataques. Que sí, que en los inicios del juego era un tema jodido por la escasez de Pokémon de ciertos tipos (graciosamente, hago una alusión a esto cerca del inicio del presente capítulo), pero ya han pasado muchos años y generaciones, por lo que la excusa de "no hay suficientes Pokémon" ya no es válida :s
 
Cita:Por otro lado... entiendo que quiera tener un enfrentamiento con otros entrenadores que tengan la misma especialización que ella, ya que como bien insinuan/dijeron es una forma de poner a prueba sus habilidades en dicho campo, pero también debe tener presente que no todo el mundo esta dispuesto a entrenar a un dragón o tiene la "facilidad" de hacerse con ataques de dicho tipo. Además si fuera tan "fácil/común" que los entrenadores tuvieran Pokémon de ese elemento, creo que la "esencia" de los domadragones se perdería un poco... Malicious
Katsu, Katsu, te estás olvidando del punto principal aquí: es un tipo que ha declarado "querer ser el mejor domador de dragones del mundo"; obviamente, es complicado, como bien dices, pero si alguien así se presenta con aires y luego no tiene aquello que esperas de él es normal que te sientas decepcionado. Es como que seas una espadachina y alguien se las dé como aspirante al mejor espadachín del mundo y te rete con un cuchillo de cocina... GlaceonShush
 
Cita: 
Parece más alguien receloso y desconfiado, que es incapaz de ver las buenas intenciones de los demás y que siempre esta pensando de forma ligeramente "paranoica". Puede ser que en algún momento hayan traicionado su confianza o por las mismas circunstancias de su vida le toco experimentar lo peor de las personas y esto tuvo serias repercusiones en él...
Oh, si supieras Katsu, si supieras... [Imagen: mewtwoLUL.png]
 
Cita: 
Sea cual sea el caso... si no cambia esa actitud no podra vencer a Ibuki a tiempo para la conferencia plateada, así como tampoco podrá alcanzar su sueño de ser el doble de Wataru Chespin
Considerando la forma en que perdió, ese sueño aún está un poco lejos para él, me temo... ¿o no? Posibles respuestas a continuación (?)
 
Cita:Pero siento que eso es solo una parte y que lo que realmente la empuja es la sensación de que "no tiene mucho tiempo para ello". Ibuki debe ser "consciente" de que su abuelo no está bien y que solo aparenta sentirse mejor. Por esto y su personalidad se sobresfuerza para demostrarle a su abuelo que ella ya no es la misma chiquilla que tanto le costo madurar, aunque en el proceso deje ver que aún existe dicha mocosa necia.
Es una buena teoría, PERO... si realmente fuera esto, dudo que hubiera dado su brazo a torcer tan fácilmente. Durante el conato de discusión con Danot, se menciona que hay un "motivo que no puede revelar aún", y algo como lo que mencionas no es algo que querrías mantener oculto si aquello es tan importante. Lo que quiero decir, sí, Ibuki tenía una razón importante para ella, pero en términos absolutos no llega al nivel de esto que mencionas. Aunque sí que es cierto que, aunque ha crecido, hay rasgos que sigue conservando y en los que aún tendría que trabajar o.ó
 
Cita:Así que es bueno que Danot se haya animado a ponerle un parón, junto con Akari, para que la mujer tomara un descanso, ya que era solo cuestión de tiempo para que la líder tuviera un accidente por culpa del cansancio, algo que solo hubiera supuesto un problema en las últimas semanas de la competición.
Completamente de acuerdo con esto. Habría sido muy contraproducente que no se hubiera detenido en ese momento...

@Tommy 
 
Cita:Acá te tomás todo el tiempo del mundo para profundizar en los entrenamientos no solo de Danot, sino de cuarenta y ocho aprendices más en el gimnasio a los que no tengo idea cómo vamos a seguirles el rastro conforme avance el fanfic, pero que dispersan quizás un poco el foco puesto en el protagonista, y no solo en él, sino que, como bien comentó Kiwi, pareciera que por momentos hasta desvía el rumbo de la trama.
Me remito al nombre del universo y a la enorme libertad que me supone dejar a Dansuke de lado por momentos para centrarme en otros personajes o desarrollos... pero como señaló Kiwi, realmente Ibuki fue el centro del episodio anterior (y del actual, en cierta medida). Porque...
 
Cita:Quizás el mayor problema sea que el arranque de la historia, con un protagonista ya experimentado y con un surtido equipo de pokes evolucionados a su disposición, te da la sensación de que el viaje está tan avanzado porque a vos te interesaba contarnos la parte más crítica y bombástica del mismo... Pero no es así. O tal vez sí sea tu intención definitiva, pero también sé lo MUCHO que te importa que conozcamos la meticulosidad obsesiva de Danot, el estilo tradicional de dojo del gimnasio dragón y a la Ibuki más entrañable de la historia QUE SIGUE TARTAMUDEANDO ACA TAMBIEN NAAAH ME MUERO, LA AMO.
Es en estas instancias que vas a notar la diferencia de enfoque en comparación a otros fics de viaje de la cueva, como Alma o Crowned. Me mantengo firme en mi posición de que un sólo viaje no basta para la mayoría de entrenadores para llegar a alturas épicas, y bueno, decidí empezar así porque a mí mismo me aburría la idea de escribir un viaje que había tenido unos cuantos highlights pero por lo demás había sido de lo más normal. No me agrada escribir relleno ni forzar una trama, sino más bien tomarme mi tiempo para explorar personajes... como mencionas luego, un balance entre su humanidad y lo que hacen para llegar gradualmente a sus metas, o algo así o.ó
 
Cita:Pero volviendo al punto que quería tocar: al lector le da como una sensación de urgencia al principio, porque el propio autor consideró propicio saltarse toooodo el inicio del viaje (y casi que la parte media también, si lo fragmentamos por la cantidad de medallas xD), y porque de entrada ya tenemos zarpada batalla de gimnasio contra un mamut no-muy-chiquitito y después una escena súper tensa y bien armada con el prota siendo emboscado en la gruta helada, a punta de pistola y todo. ¡Y con pelea salvaje de perros infernales! Y después de toda esa adrenalina, y de otra PODEROSÍSIMA batalla en el gimnasio final... El merecido descanso. ¡Por fin podremos ver a Danot más tranquilo haciendo sus quehaceres del día a día! ¡Miralo qué lindo cómo cocina! ¡Epa, qué interesante cómo organiza el entrenamiento de cada poke según sus características individuales a pulir! ¡Uya, mirá estos personajes nuevos todos con nombres imposibles de recordar pero que tienen pokes re pintones! ¡Y se ponen a luchar! ¡Y siguen luchando! ¡Y ahora contra Ibuki! ¡Y ahora la shonencolorada ready-to-go que rompe todo con su Zard X! ¡¡Y más pelea!!
¿Y qué tiene todo esto en común, aparte del hecho de que me encanta escribir batallas? Todos son, en mayor o menor medida, vehículos de caracterización de personajes. Por supuesto que las batallas van a ser así de reñidas porque cierto señor quiso hacerlo del modo difícil, como mencioné en el primer capítulo (sí, aún tengo pendiente hacer más alusiones a esas 6 batallas perdidas, que sólo hice menciones a las de Hayato/Falkner y Akane/Whitney en medio de otras). Pero sí, has notado ese bajón de ritmo precisamente porque lo que más me interesaba desde el episodio 4 hasta el actual era construir vínculos entre personajes en medio del arco de entrenamiento... porque sentía que sería mucho más provechoso que sólo entrenar.
 
Cita:Y casi siempre rematás esos capítulos con momentos más intimistas, desnudando un poco el alma (y ahora hasta las cicatrices, grrrawr) [...] y aquello que humaniza a tus personajes. Digamos que la ardua preparación física que demandan estos capítulos conceden frutos al final, o una especie de recompensa para el lector que, sabrás bien, necesita desconectar un poco de tanta estrategia y ejercicio. Porque es importante saber cómo se las va a ingeniar nuestro prota para ganar, y qué es eso que lo hace tan fuerte junto a sus pokémon, y cómo llega a volverse así de buen entrenador... Pero nada de eso importa si no estás interesado genuinamente en verlo ganar, y conseguir todas esas metas que tan bien definidas parece tener desde el comienzo de la historia.
Precisamente a lo que me refería antes, aunque tengo un matiz por hacer: no es lo que "hace tan fuerte a nuestro prota", sino lo que considero que hace fuerte a cualquiera que se dedique seriamente a cualquier actividad. El talento es una ventaja importante, pero sirve de muy poco si no se cultiva con práctica y disciplina, al ser un potencial y no una cualidad cultivada. Pero como bien dices, de nada sirve plantear todo esto si al lector no le hace ni fu ni fa (que a veces es inevitable, hay gustos para todos)
 
Cita:Entonces un personaje tan maravilloso como Akari, que mecha mejor que cualquiera de los otros dos ese encanto por su parte humana así como esa salvaje y ardiente personalidad como entrenadora en combate, sirve como pegamento definitivo para enganchar no solo a los personajes de tu universo (y no es casual que sea ella la que parezca ablandar finalmente a Danot e Ibuki en su... ¡¿CITA TRIPLE?! WOOHOOOO ok basta), sino al lector que obviamente va a deleitarse con los momentitos de Dansuke siendo otaku por robotitos con ella, o de Ibuki correspondiéndole un abrazo a la hermana de Flannery (perdón pero ME ACABO DE ENTERAR QUE ES LA HERMANA MENOR QUE ONDA CUANDO DIJISTE ESO EN EL FIC QUE NO PRESTE ATENCION PERO SI AL DETALLE DE STEVEN Y PERDON NO ME ACUERDO LOS NOMBRES PONJAS), y haciendo a través de ese abrazo que más adelante sea la propia líder dracónica la que reparta abrazos a diestra y siniestra, mucho menos reacia a mostrar sus emociones.
Nunca me cansaré de expresar lo que me encanta escribir a Akari, es un amor de personaje, tanto que mucho de lo que hace en este episodio fue una inspiración por su propio carácter :o
OH... es que en el fic en sí aún no he mencionado explícitamente que sea su hermana, sino que lo aludí indirectamente con esto:
 
Cita:—¿No la has probado nunca? —inquirió una curiosa Akari, si bien comprendía que fuese el caso; en su hogar en el Gimnasio de ciudad Fuen habían sido igual de castizos con la comida hasta que su hermana mayor empezó a salir con un reconocido chef de fama internacional.
Puntos extra para quienes hicieron la conexión sin revisar las notas de autor... porque a ver: color de pelo, especialidad, mención de un gimnasio... owo
 
Cita:Por ahí Kiwi también mencionó algo de Ibuki rompiendo su coraza (e incluso el propio Danot, tras esa charla maravillosa con el vejete Haku que lo anima a decirle las cosas de frente a la emo workaholic de su nieta), y me parece un detalle fantástico que justo acá veamos una batalla ESTELAR con un Magcargo que justamente usa ROMPECORAZA para pwnearse al Chorizord.
Aquí me toca ser humilde y admitir que no lo había planeado, y si salió así fue de manera completamente subconsciente :3U
 
Cita:La verdad es que el Wataru-Wanna-Be puede ser detestable por muchos, pero a mí me sigue encantando como personaje y creo que, aunque en menor medida, también aporta frescura al híper homogéneo repertorio de aprendices en el gimnasio de Fusabe, incluso aunque deba hacerlo a costa de la empatía o el amiguismo que sí aportan los demás. Me parece más auténtico, más genuino, más... él. Y es irónico porque lo presentaste como un freak imitador de Elvis (digo, de Wataru), cuando al final destacó mucho más que los otros a base de ser medio cabrón y de usar pokes y estrategias bieeen propias de él y que, al menos a mí, no me recordaron casi nada al Lanzado. Ah, y no olvidemos que tiene a JUMPLUFF. Besto chabón.
Yofuu es otro personaje que me encanta escribir, precisamente por lo que mencionas y por ese contraste que tiene un motivo relevante para el personaje. Aunque aún no has visto combatir al Lanzado (xD) de esta historia, si bien es algo que ya tengo anotado y sacramentado en su ficha de personaje, así que a partir de eso podremos hacer las comparaciones (que a este pasado, va a luchar el de MinT antes que el de AdP Malicious )
 
Cita:Pero, por ejemplo, leí que ponés que Mizhuo destaca por sus defensas para emplear luego Manto Espejo con bastante efectividad... Aunque después no está señalado en su lista de movimientos porque todavía no lo usó en la historia. ¿Es solo por eso o ya no sabe Manto Espejo? Nah en este fic los pokes no olvidan los ataques, salvo que se den un golpe en la cabeza o los hipnoticen o... no sé, otras razones más realistas que mover un chip detrás de sus nucas. ¿En dónde me había quedado...? ¡Ah sí! ¡Dale momentos de gloria a los outsiders del protagonista!
Es porque no lo ha usado en el presente. Considera que todo lo escrito en fichas está sujeto a información que tengo de hechos que han ocurrido ya, pero que no he mostrado en el texto aún (que ya lo haré a modo de flashbacks o publicaciones complementarias al fic). En cuanto a dar momento de gloria a los outsiders... fuera de lo que ocurra en lo mencionado previamente, ya veremos; no es algo que quiera meter con calzador, como pasa en la vida misma: no siempre todos van a poder brillar, aunque hagan un trabajo encomiable o fundamental para el equipo :s (no lo sabré bien, que me pasa en el trabajo xD)
 
Cita:Me enamoré de ese Haunter bardero y holgazán que solo quiere divertirse y trollear a sus oponentes en combate hasta volverlos locos de rabia. Entre lo que leí en este capítulo y lo que leí en su pokefichita, me quedé re manija por verlo combatir... Pero por cómo van las cosas no pinta que Danot lo vaya a usar demasiado, salvo que de el batacazo durante la Conferencia Plateada. Lo mismo con Skarmory, que no es la primera vez que comento que la quiero ver pelear más... Pero ya le va a llegar su momento, incluso aunque digas que sea de las más débiles en el equipo del prota. ES UN FUCKING SKARMORY. Tiene que romperla toda (la coraza).
Ya veremos qué pasa... alguna cosa tenía planeada a medias, pero queda supeditada a los cambios que han surgido con el contenido del 9 y cómo ha afectado el final del 10. Aunque tengo que aclarar, no es que Hagane sea de las más débiles del equipo de Danot, sino del trío de guardaespaldas que conforma con Hellga y Mizuho; objetivamente, es más fuerte que Salma, Geist y Sparkle... con Shady están por ahí, diría owo
 
Cita:Queda todo tan redondo como una pizza... o como un Solrock... o como el caparazón de Magcargo... roto (en ocho porciones).
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA [Imagen: mewtwoLUL.png]
 
Cita:Ah, y la forma en la que describiste esas pizzas y cuando Ibuki prueba su primera porción... Me saco el sombrero. Debe ser la mejor descripción de un momento culinario que leí en mi vida, y lo sentí el equivalente perfecto a cuando en Shokugeki no Soma (o como se llame, no la vi) tienen todos orgasmos con esos platazos de comida tan bien dibujados.
Sí, diría que se llama así (la tengo pendiente de ver)... pero wow, gracias, menuda comparación :'3
 
Cita:Igual que va a llegar por fin la Conferencia Plateada, que vas a esmerarte MUCHISIMO por retrasar algún capítulo más pero que sabés que a esta altura ya es recontra inevitable y que necesito ver cómo la encarás. Estoy muy entusiasmado por ver cómo sigue esto...
Nah, está ya a la vuelta de la esquina, y con ello, el final de este arco y el inicio del siguiente. Yo también tengo ganas de que llegue, aunque aún me queda cierto temor de que el desafío me vaya un poco grande xD
 

 
Round 010 — Graduación 

Ciudad Fusube, lunes 23 de Octubre, Año 100 AW, 4:02 PM
 
El breve pero significativo descanso del día anterior había hecho maravillas para Ibuki. No sólo se notaba más fresca, sino que por fin se había quitado de encima la horrible sensación de que su entrenamiento no progresaba, con lo que pudo transmitir esa tranquilidad tanto a sus aprendices como a sus Pokémon.
 
El turno matutino de aquel lunes fue trepidante, al haber ya una extensa fila de retadores esperando delante de la entrada del Gimnasio cuando Tetsurou fue a cubrir su puesto. Perdió la cuenta de todas las batallas que debió librar hasta la hora de comer, así como de las medallas que tuvo que otorgar en ese ínterin, pero al menos pudo disfrutarlas a pesar del gran desgaste físico y mental que esto le supuso. Por esto le costó reaccionar cuando Danot la llamó a voces desde el campo con piscina, pero lo que vio le hizo recobrar sus energías de sopetón: Shizuru estaba luchando contra un hipocampo casi tan alto como ella, protegido por escamas azules en su rostro y moradas en el resto de su encorvada anatomía; sus aletas, apéndices y la cresta verde que coronaba su cabeza le daban una apariencia mórbida, ideal para hacerse pasar por una aglomeración de algas podridas en las profundidades del mar. Al notar la presencia de su humana, el recién evolucionado Dragalge dedicó una mirada deferente a su oponente antes de girarse y dirigirse hacia la orilla para encontrarse con ella.
 
—Felicidades por tu evolución, Seiryuu —expresó Ibuki con una sonrisa llena de orgullo por su metamorfosis, mientras se quitaba los guantes.
 
Por apenas un instante Danot pudo atisbar las manos desnudas de su amiga, surcadas por cicatrices, marcas de mordidas y callos, con lo que recordó sus dudas de la noche anterior. Sin estar al tanto de esto, Ibuki acarició el lomo de su Pokémon con delicadeza, acostumbrándose al tacto de esa piel mientras tenía el debido cuidado de no activar sus glándulas ponzoñosas, consejo que había recibido cuando Genji y Dracéna le mostraron sus propios Dragalge, un par de horas antes del incidente con los Rockets en la Guarida Dragón.
 
El hipocampo bramó con entusiasmo, tan satisfecho como su humana, pues por fin podría unirse a sus combates oficiales, con lo que ambos intercambiaron miradas decididas. La Líder sabía lo mucho que Seiryuu había deseado poder participar en ellos, sobre todo tras la primera evolución de Kiryuu, tras lo cual lo guardó para que pudiese reposar y afrontar la ardua tarde que tendrían por delante. Danot hizo lo mismo con Shizuru, necesitado también de comer algo.
 
—¿Cómo ha ido el entrenamiento? —preguntó Ibuki con interés mientras ambos se dirigían hacia los dormitorios; se le notaba cansada, pero de mucho mejor humor que hacía unos días.
—Shizuru ya ha dominado todos los ataques que nos habíamos propuesto —expuso Danot, aliviado de que su entrenamiento aún estuviese yendo de acuerdo a lo previsto, dado el poco tiempo que les quedaba de cara a la Conferencia Plateada—; ah, sí, te mandé un vídeo de la evolución de Seiryuu por Reshigram —añadió, agradeciendo haber tenido consigo su Pokégear cuando aquello ocurrió.
—Vaya, gracias —contestó ésta, sorprendida y agradecida, pues realmente deseaba poder haber visto aquello en vivo; admitió para sí misma que debería haberse esperado esto, dado el aumento del ritmo de trabajo físico de quienes participarían en ese certamen.
 
Como si esa reflexión necesitase una confirmación, avistó a Gouryuu y Rairyuu reposando cerca de la puerta de los dormitorios tras haber ayudado a Keisuke y Shiori con sus respectivos entrenamientos, tan o más intensos que el de Danot tras la pausa que habían hecho durante el último fin de semana. Ibuki acarició a sus Pokémon antes de guardarlos, para poder curarlos y volver a dejarlos libres luego de comer. Fue curioso para sus aprendices verla hablar algo más de lo usual, pues finalmente había entendido y aceptado que buena parte de su sensación de soledad venía de su dificultad de abrirse hacia otros. A su vez, esta soltura animó a los demás, quienes también se aprestaron a aprovechar al máximo el resto del día.
 
Y así, entre entrenamientos, batallas y más entrenamiento, llegó el penúltimo día de retos de Gimnasio. Todo aconteció con normalidad hasta la hora de los combates de práctica, cuando unos serios Keisuke y Shiori se acercaron a Ibuki en lugar de dirigirse a la arena, para sorpresa de todos menos Tsurio y Danot. Éste último se limitó a sonreír, recordando la conversación que habían tenido junto a Akari hacía un par de días.
 
—¿Qué ocurre, Shiori, Keisuke? —inquirió Ibuki, también azorada, dada la expresión adusta que ambos portaban.
—Finalmente me siento listo para volver a desafiarla, maestra —contestó Keisuke, con una formalidad que sólo mostraba ante ella y Haku, dado el enorme respeto que les profesaba.
—Igual que yo, y no queremos aguardar al último día, porque ambos sabemos que no será fácil vencerla —añadió Shiori del mismo modo, sabiendo tan bien como su compañero el gran reto que tenían por delante.
—Por supuesto, siempre has sido así de precavida, Shiori —expresó Ibuki con una sonrisa confiada, si bien su mirada dejaba entrever algo de nostalgia; a veces olvidaba que la prioridad de ambos antes de convertirse en sus aprendices había sido competir en la liga regional—; bien, serán mis primeros retadores de hoy, así que vayan, hagan todos los preparativos necesarios y volveremos a vernos cuando estén listos —les instó, sabiendo que les haría falta, dado lo que tenía planeado desde que decidió volver a tener aprendices.
 
Ambos asintieron y se marcharon prestamente, dejando a algunos de sus compañeros con ganas de interrogarles a pesar de haber entendido la situación. Sin embargo, tardaron poco en ser conscientes de que ese también sería su último día de entrenamiento con Danot, dada la cercanía de la Conferencia Plateada. Quizá por esto, quizá por ser la última oportunidad que tendrían en mucho tiempo para enfrentar a un oponente que apuntaba tan alto como Keisuke y Shiori, fue que cada uno de ellos usó sus mejores Pokémon y estrategias contra él. Danot atinó a hacer lo mismo, agradeciendo enormemente esa despedida, la mejor que podían brindarle.
 
Cuando terminaron, todos menos Tetsurou se dirigieron hacia el campo principal con tal de darle los retoques necesarios para las batallas que sus compañeros tendrían, pero para su gran sorpresa, esos dos ya habían avanzado buena parte del trabajo, pues querían empezar cuanto antes y les había resultado una gran forma de matar los nervios. Así, cuando Ibuki llegó al lugar tras cambiarse de ropa, no pudo evitar dedicarles una sonrisa enternecida al verles preparar juntos el área de combate, posiblemente por última vez.
 
Acabaron con los preparativos mucho antes de lo usual, con lo que no harían esperar más de la cuenta a los retadores externos que acudiesen ese día al Gimnasio. Sólo faltaba esperar a que llegase el réferi, a quien Ibuki ya había avisado de que comenzarían antes de lo usual.
 
—Shiori, Keisuke, espero que su tiempo aquí les haya resultado provechoso y hayan podido lograr aquello que se propusieron cuando empezaron a ser mis aprendices —expresó Ibuki, habiendo decidido usar el tiempo de espera para exponer lo que tenía planeado para sus retos.
 
Ambos asintieron con humildad, sabiendo bien que aunque su progreso era consecuencia de su propio esfuerzo, difícilmente podrían haberlo conseguido sin la guía de su instructora.
 
—Aun así, no quiero que se marchen de aquí sólo con mi medalla, sino con la seguridad de que reconozco lo mucho que han aprendido y mejorado en este tiempo… porque ustedes serán los primeros aprendices que tendré el honor de declarar graduados, aunque yo misma aún sea incapaz de adiestrar a domadores de dragones como mi abuelo haría —admitió con un cariz de nostalgia, pues era una espina que aún tenía clavada tras lo ocurrido con su primera discípula; sin embargo, también sentía un gran alivio por el carácter que ambos habían mostrado durante su tiempo con ella—; en cualquier caso, éstos no sólo serán combates por sus medallas, sino también su prueba final como mis aprendices —anunció con seriedad, severidad incluso.
 
Los bisbiseos entre los demás no se hicieron esperar, mientras Keisuke y Shiori sopesaban lo que acababan de escuchar. ¿La batalla iba a ser la prueba o deberían hacer algo más para superarla?
 
—¿Y qué debemos hacer para superarla, maestra? —inquirió Keisuke, mostrándose muy entusiasmado a pesar de la incerteza que sentía; sabía que Shiori también lo estaba, aunque no lo dejase ver tan abiertamente.
—Quiero comprobar por mí misma su progreso con los dragones que les pedí entrenar, así que tienen que luchar junto a ellos y ganar; no importa si no son sus últimos Pokémon en pie, pero deben participar en sus combates si realmente desean considerarse graduados —planteó, dejando claro que esto último era opcional; quería evitarles una presión que pudiese interferir con sus propios objetivos.
—¡Acepto! —prorrumpió Shiori, sorprendiendo a todos con ese arrebato, pues había tenido claro desde el principio que iba a contar con su Dragonair para dicho combate.
—¡Yo también, maestra! —exclamó algo tardíamente Keisuke, intentando mostrarse seguro a pesar de que esto le suponía cambiar buena parte de su plan de batalla.
 
Esa condición extra le había sacado por completo de su zona de confort al obligarle a tener una batalla tan trascendente con un Pokémon que no era de tipo agua. Sin embargo, no podía echarse atrás cuando su rival la había aceptado de tan buen grado.
 
—Eso es lo que quería escuchar —expresó Ibuki, empezando a sentirse emocionada por las batallas que estaban a punto de tener—; para hacerlo más rápido, emplearé un equipo distinto contra cada uno de ustedes —añadió con confianza, pues aquella había sido la primera semana en toda su carrera como Líder en que había podido contar con un equipo completo de Pokémon de su especialidad.
 
Entre exclamaciones de sorpresa, el réferi por fin hizo acto de presencia en la arena. Se le notaba agitado tras haber tenido que apresurarse para llegar ahí lo antes posible, pero lo había hecho de buen grado; a fin y al cabo, se había encariñado de los aprendices de Ibuki y aquello era una ocasión especial… siempre y cuando Keisuke y Shiori pudiesen vencerla, claro. Tras los saludos de rigor, la Líder volvió a fijar su atención en ambos retadores.
 
—Entonces, ¿quién será el primero? —preguntó con mirada acuciosa, evaluándolos desde ya.
 
Keisuke y Shiori se vieron entre sí, pues no habían acordado un orden en particular. Antes de saber la condición de graduación, el chico había deseado ser el primero en combatir, pero empezaba a tener dudas de poder ganar apegándose a la misma. Su amiga lo notó en sus ojos, una inseguridad que él rara vez dejaba ver.
 
—¡Yo, maestra! —exclamó sin hesitar, dando un suave toque en el hombro de su amigo y guiñándole un ojo antes de dirigirse hacia su zona técnica, tal y como hizo Ibuki tras oírla.
 
Habría preferido que Keisuke fuese el primero en luchar y así saber de antemano el equipo que Ibuki usaría contra ella, pero viéndole así, no quería que se arriesgase a luchar sin tener la seguridad de lo que hacía. Dejó escapar un leve suspiro al llegar a su puesto, preguntándose en qué momento su autodenominado rival se había hecho tan importante para ella. Dirigió la mirada hacia donde estaban sus compañeros y pudo ver que éste alzaba su pulgar como forma de apoyo. No tenía duda alguna, iba a ganar esa batalla por ella misma, pero si podía ayudarle a quitarse las vacilaciones de encima, mejor todavía. Tras la introducción de rigor de parte del réferi, espero a ver cuál sería el primer Pokémon de su maestra.
 
—¡Ve, Kouryuu! —exclamó Ibuki al liberar a su Altaria, quien se sorprendió un poco al tener a Shiori como su oponente antes de exhibir su atípica ferocidad.
 
La retadora esbozó una leve sonrisa irónica, al haber tenido la certeza de que su maestra reservaría a la dragona emplumada para esa batalla, pero aquello no cambiaba nada. Se había preparado muy a conciencia para ello y no se iba a echar atrás.
 
—¡Adelante, Jynx! —llamó a su primera Pokémon, la misma con la que había comenzado sus dos batallas anteriores contra Ibuki.
 
Ésta le dedicó una sonrisa confiada, preguntándose cuál sería su plan de batalla esta vez. En la primera batalla, Jynx había intentado dormir a Kouryuu, pero su Velo Sagrado anuló esto y su Tóxico, mientras que en la segunda fue más directa al enfrentar a Shouryuu, terminando muy malparada al ser éste mucho más rápido y capaz de explotar su escasa resistencia física. Con la venia del réferi, finalmente se aprestaron a empezar el combate.
 
—¡Jynx, lo que practicamos! —indicó Shiori a toda prisa, sabiendo que no podría dejar a su maestra tomar la iniciativa.
—¡Vuela y Velo Sagrado! —ordenó prestamente ésta, queriendo mantener su distancia de una Pokémon muy amenazadora para Kouryuu a la vez que se protegía de la manera usual de combatir de su aprendiz, sobre todo al ignorar a qué planeaba hacer.
 
Pero esa precaución no le sirvió de nada, como comprobó al ver a Jynx desplazarse a una velocidad de vértigo antes de que la Altaria alzase el vuelo, para propinarle una bofetada doble que la obligó a retroceder en el acto y cubrirse el rostro con las alas. Teniéndola a su merced, disparó un rayo gélido que la empujó hasta un borde del campo, dañándole considerablemente y empezando a congelar sus alas. Los compañeros de Shiori estaban pasmados por semejante combinación de Sorpresa y un ataque ofensivo y la gran rapidez con la que Jynx había podido ejecutarla; no la habían visto usarla en las batallas de práctica, por obvias razones.
 
—¡Velo Sagrado y Ala de Acero! —indicó Ibuki en el acto, al notar cómo las alas de Kouryuu empezaban a dar señales de congelamiento; sonrió ampliamente, hacía mucho que nadie le tomaba por sorpresa ya desde el inicio de un combate.
—¡Insiste con Rayo de Hielo, Jynx! —le arengó Shiori, a pesar de que detestaba luchar así; sin embargo, tuvo que recordarse a sí misma que no podía ser inflexible ni conformarse con lo que ya había obtenido si realmente quería llegar lejos en su carrera como Entrenadora.
 
Jynx llevó sus manos al frente y, tras darse un breve respiro, volvió a expeler varios rayos gélidos hacia Kouryuu, quien aprovechó esa pausa para generar prestamente una cálida égida de luz blanca que alivió el escozor de sus alas; así, éstas no tardaron en endurecerse y resistir algo mejor ese asedio, mientras dedicaba a la diva una mirada feroz. Detestaba esa sensación de impotencia, sobre todo tras haber sido tomada por sorpresa, por lo que no tardó en emplear esos apéndices como espadas para protegerse y generar calor, comenzando a tener un mejor entendimiento de lo que Ibuki ordenaría a continuación, aquella complicidad que ya compartía con sus Pokémon previos.
 
—¡Onda Ígnea! —ordenó justo cuando Jynx se vio obligada a hacer otra pausa, momento en el que Kouryuu agitó con fuerza sus alas endurecidas para producir un tórrido viento dirigido hacia ésta.
—¡Cuidado! —le advirtió a tiempo Shiori, con lo que la diva saltó hacia un lado y rodó para evitar ese ataque.
 
En lugar de insistir con ello, Kouryuu alzó el vuelo enseguida para alejarse de su oponente y frotar entre sí sus garras por indicación de Ibuki. Aunque se sentía tentada de usar el Respiro para restaurar todo el daño que había causado ese primer Rayo de Hielo, sabía que no era una opción hasta que hubiese vencido o al menos inhabilitado a Jynx, no con esos ataques gélidos tan potentes o esa habilidad telequinética capaz de detener a la Altaria en el peor momento posible para hacerla presa de los primeros.
 
—La maestra está recuperando el control del combate —comentó Seiko con algo de pesar, deseando que su amiga pudiese ganar la batalla y dar otro paso para cumplir sus objetivos.
—Porque está manteniendo su distancia para cansar a Jynx al obligarla a atacar desde tan lejos… aunque Shiori ha sido lo suficientemente lista para no caer en su juego —comentó Yofuu con leve dejo de ironía, viendo cómo la Pokémon de hielo disparaba rayos gélidos a intervalos, intentando conservar sus energías para cuando Kouryuu decidiese atacar de frente.
 
Efectivamente, la retadora estaba hilando fino; si bien había algo que habría querido tratar en ese momento, no quería prevenir a su maestra de sus posibles estrategias hasta que ésta no pudiese hacer nada para contrarrestarlas. Aun así, prefería los juegos de ingenio a los de paciencia… a menos que pudiese convertir el presente en uno.
 
—¡Rayo de Hielo a la piscina! —ordenó prestamente Shiori, para sorpresa de todos; pronto, los más avispados entendieron su idea, justo cuando la superficie del agua quedó congelada.
—No estará pensando en… —pensó con preocupación Ibuki al ver aquello, y sus sospechas se confirmaron al notar el brillo azul en los ojos de Jynx—; ¡Kouryuu, cuidado! —exclamó para prevenirla.
 
El reluciente bloque de unos quince centímetros de grosor y más de cien metros cuadrados de superficie levitó a varios palmos por encima del nivel del agua antes de ser convertido en una miríada de láminas de hielo por el efecto combinado de la gravedad y el poder psíquico de Jynx, quien los arrojó hacia su oponente con gran precisión. Así, esos improvisados proyectiles silbaron por la sala, haciéndose añicos al chocar contra sus macizas paredes, logrando llevarse consigo algunas plumas de la acuciada Altaria, quien había conseguido por fin hacer brillar sus garras de negro. Sin embargo, parecía ser sólo cuestión de tiempo para que alguno le diese de lleno…
 
—¡Danza Dragón! —ordenó Ibuki con una sonrisa confiada, sintiéndose conforme de que Shiori fuese la primera en enfrentarse a todo el potencial de Kouryuu.
 
Haciendo gala de su notable destreza aérea, Kouryuu eludió el enésimo fragmento de hielo con una pirueta que la hizo volar en espiral mientras empezaba a rodearse de un aura azulada, de una energía mucho más familiar. No era la primera vez que utilizaba esa técnica, pero Ibuki había insistido en que aprendiese a luchar sin valerse de ella y usarla recién cuando hubiese obtenido su capacidad máxima para ejecutar movimientos, algo que todo Pokémon podía hacer tras superar el nivel sesenta de las cuantificaciones inventadas por los humanos para medir su intrigante poder. Ser capaz de usar ese ataque con libertad y luchar como Ibuki había planeado desde el principio de su tiempo juntas ocasionó que Kouryuu pudiese quitarse por fin la hórrida sensación de haberse quedado atrás con respecto a sus predecesores; para ella, era la prueba definitiva e irrefutable de la confianza que su humana le había brindado.
 
Así, Jynx agotó su improvisada munición poco después de que la Pokémon cantora llegase al nivel dos de su Danza Dragón, gozando en ese momento de mayores fuerza física, velocidad y precisión, que unidas a sus ataques contundentes y potentes la hacían una amenaza temible a pesar de su desventaja de tipo. Aunque esto significase un gran revés para Jynx y Shiori, Danot no pudo evitar sentirse emocionado al poder presenciar tal combo en acción, al ser una buena indicación de lo que Pyro podría ser capaz de hacer en un futuro cercano; lo único que evitaba que se sintiese culpable por tales pensamientos era que su amiga no se había dejado intimidar en lo absoluto.
 
—¡Ala de Acero! —ordenó Ibuki al ver que su aprendiz no tomaba la iniciativa; no dudaba de que planeaba algo, pero no podía caer en su juego y quedarse sin hacer nada.
 
Ya había perdido dos veces contra su maestra, no iba a angustiarse por algo así. Notó que, aprovechando su ganada velocidad, Kouryuu rondaba a Jynx, esperando atacarla por un ángulo ciego que le evitase reaccionar a tiempo. Costaba mucho avistarla, por lo que debía esperar a una señal más fiable… como la leve variación del silbido del aire al ser cortado por las alas de Kouryuu.
 
—¡Reflejo y Rayo de Hielo! —indicó en el acto Shiori, sabiendo que se estaba arriesgando mucho con ello.
 
Esta orden tomó por sorpresa a todos los presentes, pues no tenían constancia de cuándo Jynx había aprendido esa técnica; sin duda, su amiga había sido muy precavida en cuanto a no dejar que su maestra pudiese enterarse de sus tácticas para esa revancha. Así, Kouryuu cargó por la derecha de su oponente, sólo para estrellarse contra un muro de luz que evitó que su ala izquierda le diese de lleno; incluso con ese amparo, Jynx no pudo evitar sentir cómo su hombro crujía, como si hubiese estado a punto de dislocarse, pero esto no evitó que girase y disparase a quemarropa un Rayo de Hielo que empujó a la dragona hasta uno de los bordes del campo.
 
A pesar de no poder congelarla, aquello la dañó considerablemente; este primer hecho fue aprovechado por Kouryuu para agitar sus alas y generar una onda de aire caliente que disipó el ataque gélido y dañó masivamente a la Pokémon humanoide a causa de su propia habilidad, la cual le permitía aprovechar el agua para recuperar su vitalidad pero acrecentaba su debilidad a los ataques de fuego.
 
—¡Respiro! —ordenó prestamente Ibuki, habiendo encontrado por fin el instante ideal para que su Pokémon recuperase su vitalidad; su aprendiz le había mostrado una de las debilidades evidentes del estilo de lucha de Kouryuu, pero era algo en lo que tendría que pensar luego del combate.
—¡Beso Drenaje! —indicó Shiori, reconociendo con cierta reticencia que una Mofa le habría servido mucho a Jynx en ese momento; le tenía tirria por ser una técnica que perjudicaba su propio estilo de combate, pero tuvo que repetirse a sí misma que debía ser mucho más flexible como Entrenadora si quería llegar a la cima de aquel mundo.
 
Kouryuu no tardó en agazaparse y recuperar energía con su técnica curativa, aun cuando sintió los húmedos y fríos labios de Jynx pegados a su coronilla. Se sintió tentada de endurecer sus alas y asestarle un golpe con ellas, mas estaba tan lastimada que temía caer vencida antes de poder intentar usar cualquier otro ataque que rompiese el ciclo curativo de Respiro… o que su oponente decidiese usar un Rayo de Hielo a quemarropa. Estaba en una encrucijada, pero mientras más tiempo tardase en decidir, más energía recuperaría Jynx, mientras que la suya se mantendría exactamente igual. Dado el caso…
 
—¡Ala de Acero! —ordenó Ibuki, al haber llegado a la misma conclusión que su Pokémon; aunque le frustraba no haber podido dominar esa ronda, le aliviaba el hecho de que había sido por la considerable mejoría de su aprendiz.
—¡Aléjate y Rayo de Hielo! —indicó prestamente Shiori, considerando que su Pokémon ya se había recuperado lo suficiente.
 
Kouryuu endureció sus alas en el acto y desplegó dos súbitos azotes que, dada su mayor velocidad, Jynx fue incapaz de evadir por completo y la lanzaron a varios metros de su posición original. Adolorida, pero habiendo resistido aquello gracias a su Reflejo y la vitalidad repuesta, se giró en el aire para disparar un certero rayo helado antes de tocar el suelo, alcanzando a su rival en el pecho y congelándola, al no contar ya con el amparo de su Velo Sagrado. Así, cayó debilitada con su torso cubierto de hielo, con lo que el réferi no tardó en decretar la victoria de esa ronda para Jynx y Shiori.
 
—Gracias, Kouryuu; diste una gran batalla, así que no lamentes la derrota —susurró a su Poké Ball, al recordar el fatídico día en que el mundo de su Pokémon se quebró por completo; era inevitable, dado lo que estaban haciendo en ese momento.
—¡Jynx, al agua! —indicó abruptamente Shiori, para sorpresa de todos.
 
La Pokémon de hielo se lanzó a la piscina sin dudar y empezó a brillar de color azul pálido, con lo que recuperó algo de su vitalidad, tras lo cual se acercó a la orilla y esperó al siguiente Pokémon de Ibuki. A pesar de lo inesperado de esto, el réferi lo permitió, ya que aprovechar el terreno para recuperar vitalidad en la remisión de sustitución de los Líderes no se consideraba una infracción. Ibuki tampoco alegó nada, agradecida de que Shiori se lo tomase tan en serio como para aprovechar cualquier pequeña oportunidad que le diese ventaja… porque ella iba a hacer exactamente lo mismo.
 
—¡Seiryuu, te lo encargo! —exclamó Ibuki al liberar a su Dragalge en el piscina, quien se mostró indiferente a pesar de ver a su próxima oponente en un elemento que claramente no era el más cómodo para ella.
 
Shiori chasqueó la lengua, sabiendo lo que Ibuki pretendía. Nada era más desmoralizador para un Entrenador que ver vencidos a sus Pokémon a pesar de la apabullante ventaja de tipo, aunque fuese lógico que uno cansado y lastimado estuviese a la merced de uno bastante más fresco. Reconoció que para muchos podía ser complicado mantener la cabeza fría en medio del calor del combate, pero era algo que debía hacer si quería sobresalir y triunfar como Entrenadora.
 
—¡Rayo de Hielo! —indicó con premura, habiendo decidido procurar acertar al menos un golpe con Jynx antes de sustituirla.
—¡Escaldar! —contraatacó Ibuki, queriendo poner a prueba el criterio de su aprendiz.
 
Un veloz rayo gélido atravesó la piscina en un parpadeo, pero fue detenido abruptamente por un chorro de agua hirviente que no tardó en ganar terreno y descongelar buena parte de la superficie que se había solidificado instantes antes. Una resignada Shiori no tardó en retirar a su Pokémon, reconociendo que si bien ese ataque podría hacer que ésta recuperase parte de su vitalidad, era arriesgado someterla a un choque térmico; por algo era que los Pokémon de agua y hielo o sus preevoluciones no podían emplear ese ataque. El Dragalge shiny le dedicó una mirada aburrida, queriendo provocarla, pero Shiori le restó importancia; podía equivocarse, pero no iba a caer presa de un engaño por algo así.
 
—¡Es tu turno, Dragonair! —exclamó al coger la Honor Ball en su cinturón y liberar a su propia dragona, sabiendo que en ese momento le convenía contar con su mayor movilidad y capacidad de luchar cómodamente en tierra, aire o agua.
 
La serpiente dedicó una mirada curiosa a su oponente y tardó poco en reconocerlo como aquel pequeño hipocampo que había visto a veces durante sus prácticas con Shiori. Sonrió con suficiencia, queriendo medirse contra él y vencerlo con astucia. Al notar esto, Ibuki le dedicó una mirada confiada, invitándola a intentarlo.
 
—¡Onda Trueno! —ordenó Shiori, sabiéndose por fin libre del impedimento que era el Velo Sagrado de los otros Pokémon de la Líder.
—¡Viento Hielo! —contraatacó ésta sin inmutarse, también con la intención de reducir la velocidad de la Pokémon contraria.
 
Dragonair emitió enseguida un veloz pulso eléctrico desde su cuerno, el cual chocó con la emanación de viento frío expelida desde la pequeña boca de Seiryuu; nada impresionada, alzó rápidamente el vuelo para eludir aquello y volver a usar su técnica paralizante, pero su rival, a pesar de ser más lento, aprovechaba cada movimiento para obstruir por completo sus intentos y amenazar con disminuir su velocidad.
 
—¡Ciclón! —ordenó Shiori, queriendo probar un enfoque distinto.
 
La dragona gruñó briosamente para generar una tromba de viento esmeralda que absorbió el aire frío emitido por Seiryuu justo antes de adentrarse en la piscina y empezar a perturbar el flujo del agua, amenazando con tragarse al hipocampo.
 
—¡Pulso Dragón! —pidió Ibuki, con la misma intención que su aprendiz.
 
La esfera de energía que Seiryuu produjo en la punta de su boca fue enorme, mucho más grande que cualquiera que sus compañeros de equipo pudiese generar; semejante ataque impactó de frente al Ciclón y lo disipó con violencia.
 
—La maestra está demostrando quién maneja mejor a su dragón —manifestó Keisuke con una seriedad nada característica, buscando de alguna forma lidiar con su propia inseguridad al tener que emplear al suyo en la siguiente batalla.
—Quizá, pero Shiori es muy lista; sabrá cómo superar esto —alegó Tsurio para animarle, al ser quien le conocía mejor y entender sus dudas al respecto.
 
De vuelta a la arena, Dragonair insistía en intentar paralizar al hipocampo, pero los Vientos Hielo de éste no le daban tregua. Enfrentar a un oponente que no podían envenenar, ya fuese por sus protecciones o inmunidad, se estaba convirtiendo en todo un desafío para la serpiente. Sin embargo, Shiori aún quería guardar a su as para ese combate hasta que realmente hiciese falta emplearlo.
 
—¡Bajo el agua! —ordenó prestamente, con una nueva idea en mente.
—¿Qué planeas ahora, Shiori? —se cuestionó Ibuki, conociendo muy bien esa mirada suya, llena de un cariz travieso; posiblemente, había reparado en algo que podría darle la ventaja que necesitaba—. ¡Pulso Dragón! —indicó, considerando peligroso dejar que esa Pokémon se acercase demasiado.
 
Con gran garbo, la Dragonair se sumergió en el agua y demostró lo buena nadadora que era al eludir los orbes de energía emitidos por su oponente, sin que la perturbación del agua le afectase mucho. Keisuke no pudo sino quedar maravillado ante semejante espectáculo, pues la dragona estaba completamente en su elemento, como si fuese otra Pokémon de agua más; al dirigir la mirada hacia Shiori, ésta no tardó en dirigirle un leve gesto afirmativo antes de volver a centrar su atención en el combate.
 
Aunque sus ataques de tipo dragón y veneno eran muy potentes gracias a su habilidad, el hipocampo era vulnerable contra oponentes más rápidos adeptos al combate acuático, sobre todo aquellos capaces de luchar mano a mano, por lo que no tenía escapatoria del asedio de Dragonair. Así, antes de que pudiese siquiera intentar esquivarla, ésta emergió y lo constriñó con fuerza, tras lo cual empezó a elevarse para alejarlo del agua.
 
—¿Lo arrojará fuera de la piscina? —preguntó en voz alta un sorprendido Yofuu, creyendo que era la opción más lógica.
—Quizá sería en vano, si tienes en cuenta lo que puede hacer el Kingdra de la maestra —terció Tsurio, dado que él aún estaba intentando lograr ese resultado con el suyo y su Skrelp.
—Considerando el poco tiempo que tiene de haber evolucionado, parecería plausible que no fuera capaz… pero estamos hablando de Ibuki —matizó Danot, sin dejar de prestar atención a ambos Pokémon.
 
Por su parte, la nombrada observaba la escena con tranquilidad. Sabía que ese ataque no estaba lastimando demasiado a Seiryuu, quien intentaba responder con sus ataques de largo alcance como Viento Hielo o Pulso Dragón, sin éxito. Había dejado completamente su careta de indiferencia y estaba disfrutando del combate a pesar de esa situación complicada, como había deseado desde que conoció a Ibuki y supo de su trabajo y dedicación. Esperaba una orden que le ayudase a salir de ese aprieto, pero ésta no llegaba, por lo que intentó girar la cabeza hacia su dirección; al cruzarse sus miradas, entendió que ella le estaba instando a resolverlo por sí mismo, que estaba teniendo confianza en que pudiese determinar lo más propicio, como si ella misma se lo estuviese indicando. Pronto, su cola empezó a brillar de blanco mientras acopiaba energía potencial elástica en la misma, pero su oponente aumentó la presión de su agarre al notar esto, sometiéndole gracias a su mayor fuerza física.
 
Dándose cuenta de que debía ser más listo y flexible, intentó emplear un ataque eléctrico, pero éste apenas dañó a la dragona y no la paralizó como esperaba, por lo que debía pensar en algo más. Los ataques de sus propios tipos eran mucho más fuertes que los de sus compañeros de equipo… incluyendo al tipo que le hacía distinto a ellos, ese por el que Ibuki tenía especial cuidado cuando le acariciaba. No podía culparla, él mismo aún desconocía la potencial real de su propio veneno, así que quizá era el momento de descubrirlo. Disimuló su intención al emitir un hálito helado, ocasionando que Dragonair se retorciese para evitar que éste le rozase y mermase su velocidad, con lo que Seiryuu quedó mirando hacia el techo; aprovechó ese breve instante para expectorar una gran cantidad de pinchos violáceos que no tardaron en caer sobre el suelo y la piel de la perpleja dragona, envenenándola en el acto, con lo que la presión de su Constricción empezó a disminuir. A pesar de tal revés, el brillo de seguridad en los ojos de Shiori no pareció desvanecerse.
 
—¡Pulso Dragón! —indicó Ibuki con presteza, no queriendo dar a su aprendiz la ocasión de conseguir aquello que se hubiese propuesto.
—¡Cola Dragón! —ordenó ésta de pronto, con una sonrisa de oreja a oreja; en realidad, ya había logrado su cometido.
 
Dragonair fue rápida en soltar su oponente para dejarlo caer y aprovechar su capacidad de vuelo para eludir esa gran esfera de energía, tras lo cual lo estrelló contra el suelo con un azote de su cola cubierta de una escamosa estela azul en pleno vientre. El efecto secundario de ese ataque obligó a Seiryuu a volver a su Poké Ball, mientras las manchas violáceas sobre la piel de la dragona se extendían cada vez más.
 
La presión se había trasladado a Ibuki, quien estaba forzada a revelar a su tercer Pokémon para ese combate; no cabía duda de que su aprendiz estaba siendo un hueso muy duro de roer. No tardó mucho en decidirse por Tenryuu, por su capacidad de luchar en cualquier terreno y su Velo Sagrado; así, la liberó con un ágil movimiento de mano, mientras su congénere serpeaba en el aire, analizándola con recelo. Era evidente que tenía más alcance y fuerza física, pero no por ello iba a dejarse amilanar… iba a derrotarla con su mayor astucia.
 
Tras el anuncio de reanudación de la batalla, la Dragonair de Shiori no tardó en expectorar masas viscosas de color púrpura que la otra evitó mientras volaba a toda velocidad y se cubría de su Velo Sagrado, como todo el mundo esperaba. Sin embargo, la dragona más joven no dejó de expelerlas, sólo para que éstas acabasen manchando el suelo alrededor de la piscina de ese color tan pútrido y desagradable. Shiori no la detuvo, lo cual hizo recelar a Ibuki, en particular porque el veneno hacía cada vez más mella en su propia Pokémon.
 
—¡Danza Dragón! —indicó Ibuki, siendo cauta y preparándose para los otros Pokémon que Shiori aún tenía disponibles una vez que derrotase a su Dragonair; en particular, le preocupaba Jynx, pues a pesar de su cansancio era naturalmente más rápida que Tenryuu y podría darle los mismos problemas que a Kouryuu.
—¡Ciclón! —ordenó prestamente la retadora, no queriendo traer de vuelta a Seiryuu con una Cola Dragón.
 
Tenryuu hizo alarde de su destreza aérea al utilizar su danza mística para eludir la enorme tromba esmeralda que su congénere había generado con un potente gruñido. Sin embargo, no tardó en verse sorprendida por otras más delgadas perpendiculares a la primera, las cuales la otra dragona iba liberando desde su boca con mucha más rapidez, aunque esto le supusiese un denuedo mayor. Más de uno no pudo evitar preguntarse cuándo la Dragonair de Shiori había aprendido a hacer una variación de ese ataque mientras ese caótico cruce de corrientes de aire dañaba moderadamente a Tenryuu. A pesar de ello, ésta consiguió consolidar su incremento de ataque y velocidad cuando su oponente se vio forzada a detener su ofensiva por una tos seca y profusa, aparentemente habiendo llegado a su límite por culpa del veneno.
 
—¡Acábala con Cola Férrea! —indicó Ibuki, sabiendo que no podía fiarse de Shiori, incluso en esa situación.
—¡Niebla y Descanso! —mandó prestamente la retadora, habiendo esperado que Tenryuu se lanzase directamente al ataque.
 
Junto con la tos, la intoxicada dragona expelió una espesa niebla negra que interceptó a su congénere y anuló sus incrementos; aun así, esta última se forzó a volar a toda velocidad para asestarle un fuerte coletazo antes de que pudiese sumirse en un sueño reparador. Para su gran sorpresa, al golpear un costado de la otra Dragonair sintió cómo su propia cola se entumecía, como si hubiese atizado una densa plancha de acero, mientras un muro invisible se acababa de romper con algunos chispazos azules, el Reflejo que Jynx había empleado minutos atrás. Shiori sonrió al ver a su Pokémon resistir ese ataque y dejarse caer suavemente al suelo tras haberse quedado dormida, con lo que recuperó toda su energía y curó su envenenamiento.
 
Ibuki habría hecho un comentario irónico de no ser porque intentaba buscar una forma de superar el considerable aumento de defensa que la Escama Especial de su oponente le daba, incluso ya sin el Reflejo. Sonrió, sabiendo que si Shiori había esperado tanto para ello era para devolverle el golpe anímico que había intentado asestarle previamente; no dudaba de que aún tuviese más sorpresas para ella, y aun así decidió probar su suerte.
 
—¡Danza Dragón! —indicó prestamente.
 
Pero Shiori no respondió, si bien toda su atención seguía puesta en su propia Dragonair. La otra levantó el vuelo y volvió a ejecutar una serie de gráciles piruetas, pero tuvo que forzarse a evadir un súbito Ciclón escupido por su par, quien había alzado la cabeza a pesar de tener los ojos cerrados. Danot no tardó en reconocer esto como el ataque que el Lapras de Yanagi había empleado durante su batalla en Chouji, aquel que permitía a un Pokémon usar aleatoriamente sus otras técnicas mientras estaba dormido. A esto siguió un torrente de llamas que Tenryuu sorteó con facilidad, al haber alcanzado ya el nivel uno de su técnica de aumento, por lo que se abalanzó sobre su rival con su Cola Férrea mientras seguía evitando adeptamente sus ataques. No obstante, su esfuerzo fue en vano, pues su oponente volvió a dormirse para reparar el daño recibido y asegurar la activación de su habilidad, tras lo cual circundó a Tenryuu con su Niebla, anulando nuevamente sus incrementos.
 
—¡Dragoaliento! —optó Ibuki por la vía especial, mientras Tenryuu eludía una abrupta Cola Dragón.
 
La dragona mayor exhaló una potente ráfaga de aliento que golpeó de lleno a su par, pero no le hizo tanto daño como esperaba; aunque decente, su ofensiva especial no se comparaba a su desempeño físico. Para más inri, su némesis expelió Ciclones que bloquearon sus siguientes Dragoalientos, para gran alivio de Shiori, quien agradecía no estar enfrentando a una Pokémon de ofensivas más equilibradas, como Kiryuu. A pesar de la presión, Ibuki mantuvo su expresión serena, lo que acabó de confirmar a su retadora que no podría quebrarla como solía hacer con contrincantes más impacientes; sin embargo, todavía podía sorprenderla antes de que pudiese recuperar el dominio del combate.
 
—¡Insiste con Cola Férrea! —indicó Ibuki con firmeza, dejando ver que a pesar de todo aún estaba en control de la situación.
 
Más de uno supuso que quería intentar disminuir la defensa de Dragonair con una retahíla de esos ataques, aunque una inoportuna Niebla haría todo ese esfuerzo inútil. Aun así, Tenryuu empezó a dar estoques con su cola endurecida mientras hacía lo posible para eludir Ciclones y Lanzallamas prácticamente a quemarropa; en cambio, las técnicas disruptivas de su par eran oportunidades de oro para desgastarla sin demasiado riesgo.
 
No pasó mucho rato para que la Pokémon de Shiori despertase y se alejase prestamente, volviendo a usar su Descanso al no recibir nuevas indicaciones. Deteniéndose un instante para recuperar el aliento, Tenryuu se giró para ver a Ibuki a los ojos, quien sólo asintió; así, se lanzó en pos de su congénere, esquivando un Lanzallamas, para asestarle un coletazo en plena cara. Fue entonces que la cola de la Dragonair más joven empezó a brillar de color azul, justo lo que la Líder estaba esperando.
 
—¡Tenryuu, recíbela! —indicó abruptamente, para sorpresa de los espectadores y horror de Shiori, quien adivinó de inmediato sus intenciones.
 
Entendiendo que no era la Pokémon adecuada para esa situación, Tenryuu se dejó golpear por la cola de su par para ser devuelta en el acto a su Poké Ball por el efecto secundario de ese ataque. Ibuki agradeció en pensamientos su fe en ella a pesar del daño recibido y, sin dilación, liberó a Seiryuu, justo cuando el Velo Sagrado se desvanecía.
 
—¡Dragonair, despierta! —le imploró Shiori, sabiendo que ella misma había propiciado esa situación al depender completamente de la aleatoriedad del Sonámbulo; aunque al inicio había sorprendido a su maestra, ésta había podido revertir la situación al poner sus propias tácticas en su contra.
—¡Pulso Dragón! —ordenó ésta, dedicando a su aprendiz una mirada llena de respeto; la batalla aún no había acabado, pero sí la excelente participación de su dragona en la misma.
 
El hipocampo dejó ir un gran orbe de energía mística que su oponente ni siquiera notó en su estado. Tras un atronador estallido, ésta cayó al suelo con la piel ligeramente chamuscada, aunque era difícil decir a con certeza la diferencia entre un Pokémon dormido y uno debilitado, cosa para lo que los árbitros estudiaban concienzudamente. El encargado de esa batalla dedicó una mirada acuciosa hacia la caída, mientras Seiryuu se mantenía alerta, por si acaso estuviese fingiendo.
 
—¡Dragonair es incapaz de continuar! ¡La ronda es para la Líder y su Dragalge! —decretó finalmente, ondeando su banderín verde hacia el área técnica de los nombrados.
 
Keisuke vio cómo Shiori retiraba a su derrotada dragona y tragó saliva, sintiendo aún algo de inseguridad; ella lo notó y trabó miradas con él, dedicándole un travieso guiño. Aunque era cierto que le habría gustado derrotar a Tenryuu con su propia Dragonair, ésta y Jynx ya habían hecho lo que necesitaba. Era el momento de que su as para ese combate demostrase todo lo que podían hacer.
 
—¡Acabemos con esto, Golduck! —exclamó con confianza al liberar a su tercer Pokémon.
 
Un pato antropomorfo de fino plumaje azul hizo su aparición delante de Shiori, dedicando una confiada mirada a Seiryuu, quien le devolvió una aburrida, intentando provocarlo. La única reacción que consiguió fue que éste negase con una de sus agudas garras mientras torcía su pico de color crema en una mueca burlesca, incluso cuando varias finas púas moradas volaron hacia él a toda velocidad para envenenarlo.
 
Para más de uno se hizo increíble ver a un Pokémon tan confiado delante de la Líder más fuerte de Johto, pero Ibuki sonrió sin más. Sabía de primera mano lo fuerte que era ese Golduck y quería experimentar qué tanto había mejorado desde la última vez que lo enfrentó.
 
—¡Carga Tóxica! —indicó, dando a su aprendiz una cucharada de su propia medicina.
—¡Anegar! —respondió Shiori, resignándose a que Golduck tuviese ya un límite de tiempo en esa batalla.
 
El hipocampo escupió un chorro de una sustancia pegajosa e insalubre de color verde limo, pero su rival demostró que sus extremidades palmeadas no eran un impedimento para correr en tierra y eludirlo con facilidad gracias a su mayor velocidad, tras lo cual escupió un amplio chorro de agua de tono zafirino. Seiryuu fue incapaz de esquivarlo y empezó a brillar del mismo color, pero esto no le impidió volver a expectorar aquella desagradable sustancia; sin embargo, ese segundo ataque fue considerablemente más débil que el anterior, a causa de su cambio de tipo y lo dependiente que su habilidad era de esto.
 
—¡Ahora, Tóxico! —ordenó Shiori, quitándose por fin el clavo de todos los problemas que ese Dragalge le había dado previamente.
—¡Escaldar! —contraatacó Ibuki, aprovechando la táctica de su aprendiz para darle nuevas preocupaciones.
 
Golduck escupió una masa viscosa violeta, mas su oponente respondió con un disparo de agua hirviente mucho más potente que el empleado en su batalla contra Jynx, el cual disolvió el veneno y amenazó con dañar al pato, quien lo sorteó por poco y retrocedió. Seiryuu no tenía problemas en manipular el agua, había sido uno de sus elementos antes de evolucionar, por lo que se aprestó a disparar de nuevo a pesar de la distancia.
 
—¡Psíquico, como lo practicamos! —ordenó Shiori con tono misterioso, con lo que los ojos rojos del pato se cubrieron de un brillo cerúleo.
 
Más de uno no pudo evitar preguntarse por qué no había ordenado dicho ataque antes del cambio de tipo, cuando habría sido más efectivo. Por su parte, Ibuki esperaba que su aprendiz intentase devolver ese Escaldar, pero para gran sorpresa de todos, varios proyectiles viscosos confluyeron en la posición de Seiryuu y lo intoxicaron con la mitad de los Tóxicos que Dragonair había desplegado a los alrededores de la alberca. Shiori sonrió conforme, habiendo esperado usar todo aquello contra Tenryuu, pero no habían tenido más opción que revelar ese as bajo la manga.
 
—No puedo descuidarme con ella ni por un instante —admitió Ibuki para sí misma, con una sonrisa de resignación—; ¡Viento Hielo! —ordenó, queriendo disminuir esa movilidad que tanta ventaja daba a Golduck; a fin de cuentas, ambos ya estaban afectados por el veneno.
—¡Rayo de Confusión! —indicó prestamente Shiori, sintiéndose por fin libre de utilizar todo el potencial de sus Pokémon.
 
Seiryuu volvió a expeler una gélida brisa hacia su contendiente, quien saltó para intentar esquivarla, pero ésta igualmente alcanzó sus pies mientras sus ojos se llenaban de un tétrico fulgor púrpura que salió disparado hacia los de su rival. Éste lo recibió de lleno, con lo que su juicio empezó a nublarse y comenzó a ver múltiples imágenes de su rival, las cuales sufrieron transformaciones sumamente grotescas: filosos colmillos que sobresalían de sus picos llenos de una espesa y ácida saliva, enormes cuernos llenos de pinchos, ojos negros inyectados de sangre que parecían clamar su alma y aguzadas garras de dos palmos que harían lo mismo con su carne. Sintiéndose en un pánico como nunca había sentido, el dragón empezó a desplegar ataques al tuntún, mientras esas ilusiones seguían acercándose, inafectadas por los mismos. Uno de esos patos demoníacos no tardó en asirlo por detrás y ejercer una gran presión que no le dejaba moverse. En realidad, Golduck había aprovechado su desorientación para emplear su Psíquico para alzarlo en el aire y aprestarse a lanzarlo fuera de la piscina, mas fue interrumpido por un rayo carmesí; Ibuki había decidido retirarlo, sabiendo que esa era una batalla perdida y sin intención de dejarlo sufrir más, incluso si eso significaba dar menos tiempo a que el veneno afectase a Golduck.
 
—¡La Líder retira a Dragalge! ¡La victoria de esta ronda es para la retadora y su Golduck! —anunció el réferi, ondeando su banderín rojo hacia el área técnica de Shiori.
 
Ésta dejó ir un suspiro de alivio. Por fin se había librado de ese molesto Pokémon y sólo quedaba una Tenryuu bastante tocada por el daño recibido previamente. Vio a sus compañeros comentar lo ocurrido con diversos grados de emoción, pero a quien buscó con la mirada fue a Keisuke, quien parecía algo más distendido que antes. Sintió que el corazón se le aceleraba un poco, por lo que volvió a centrarse en ganar la batalla, para intentar arrancar de cuajo la duda que había notado en él. No podía dejar que su rival se dejase amilanar por una situación así, pero para esto, primero debía hacerse con la victoria.
 
—¡Velo Sagrado! —ordenó Ibuki tras la reanudación del combate, queriendo mantener la única ventaja que aún tenía.
—¡Anegar! —respondió su aprendiz, habiendo previsto esto.
 
A pesar de sentir cómo el veneno le quemaba las entrañas, Golduck se dio maña para acercarse lo suficiente y disparar su peculiar chorro de agua zafirina que cayó como una fuerte lluvia sobre Tenryuu, cuyo efecto no podía ser evitado por su recién conjurado Velo Sagrado.
 
—¡Torbellino! —indicó Shiori, queriendo limitar por completo la movilidad de la dragona.
—¡Ciclón! —ordenó Ibuki, con un marcado énfasis que Tenryuu comprendió enseguida.
 
Golduck alzó altivamente una garra mientras su cuerpo brillaba de azul, con lo que generó una espiral de agua que no tardó en lanzar hacia su oponente, quien respondió generando una tromba de viento verdemar que bloqueó su ataque. Para su sorpresa y la de Shiori, ese choque de ataques les obstaculizó ver las otras de desplazamiento horizontal que una cansada Tenryuu generó, imitando lo que su congénere había hecho varios minutos antes.
 
La sorpresa al ver la facilidad con la que la dragona había copiado esa variación de ataque fue general, si bien era algo factible, considerando su mayor experiencia. El pato hizo lo posible para eludir esos feroces vientos mientras procuraba mantener su movilidad y concentración a pesar del veneno, y cuando tuvo la oportunidad, dirigió una garra hacia su oponente mientras sus ojos brillaban de color azul, con lo que todos esos Ciclones desaparecieron de inmediato. La Anulación había probado una vez más ser una técnica providencial para quien contase con ella.
 
—¡Dragoaliento! —insistió Ibuki en emplear ataques especiales, procurando que Tenryuu mantuviese su distancia de ese sagaz Golduck.
—¡Psíquico! —contraatacó Shiori, aplicándose por completo a ganar.
 
La potente ráfaga de aliento fue detenida a pocos centímetros del concentrado pato, quien no tardó en devolverla con un súbito movimiento de sus manos palmípedas. Éste sonrió con confianza, recordando que en su primer encuentro había sido incapaz de contener tal ataque. Sin duda había mejorado mucho desde entonces, y muchísimo más desde que conoció a Shiori, la única que había confiado en él para convertirlo en el gran luchador que era ya, uno capaz de restringir en gran medida los ataques de sus contrincantes.
 
—¡Carga Dragón! —indicó finalmente Ibuki, decidida a que Tenryuu no volviese a quedar limitada a usar su Danza Dragón por efecto del molesto Otra Vez de Golduck, una equivocación de su primera batalla contra éste que no pensaba volver a cometer.
—¡Torbellino! —indicó Shiori, intentando dañar lo más posible a la dragona antes de que el veneno debilitase a su propio Pokémon.
 
Sin el incremento típico de la Danza Dragón y el cambio de tipo por el Anegar, ese embate se hizo mucho más manejable para el pato, quien lo encajó como pudo mientras generaba un vórtice de agua en torno a su contendiente. Así, empleó sus últimas fuerzas para golpearla con sus ondas telequinéticas, arrojándola con violencia al suelo cercano al borde de la piscina, tras lo cual hincó una rodilla en el suelo y tosió con expresión de dolor mientras intentaba mantener ese ataque. Sin embargo, esto no impidió a Tenryuu expeler una fuerte ráfaga de aliento que golpeó del lleno el pecho del palmípedo y lo hizo caer finalmente derrotado.
 
—Sólo le queda Jynx, y ahora no tiene ataques efectivos contra la Dragonair de la maestra —comentó un preocupado Keisuke, mientras el réferi decretaba la victoria de Tenryuu.
—No es como esto fuera a detenerla; tranquilo, no creo que vaya a perder por esto —trató de animarle Danot, entendiendo su temor; él también quería que sus amigos le acompañasen a la Conferencia Plateada.
—Es ahora cuando Shiori debe demostrar que no es una más del montón —intervino Yofuu, curioso ante cómo se desarrollaría aquello.
 
La retadora no tardó en liberar a Jynx, sabiendo que estaban cerca de su objetivo, tras lo cual las Púas Tóxicas que Seiryuu había dejado hicieron efecto. Dirigió una mirada respetuosa y llena de confianza hacia su maestra; estaba muy agradecida por todo lo que había aprendido con ella y los demás, pero éste debía ser el adiós si acaso quería crecer como Entrenadora.
 
—¡Sorpresa y Beso Drenaje! —indicó ipso facto tras la reanudación del combate, queriendo ganar algo de tiempo.
—¡Bloquéalo con Cola Férrea! —contraatacó Ibuki, esperando que Tenryuu pudiese tener la suficiente velocidad de reacción para lograrlo.
 
Sin embargo, no le sirvió de nada. A pesar de estar tan maltrecha como Tenryuu, Jynx fue capaz de atravesar en un parpadeo la distancia entre ambas y darle una bofetada doble que la dejó amedrentada, tras lo cual le plantó un húmedo beso en el vientre para robar buena parte de su vitalidad, a pesar de ocasionar daño neutral. Esto le permitió tener el suficiente margen para eludir un azote de la endurecida cola de su oponente.
 
—¡Reflejo y al agua! —indicó prestamente Shiori, queriendo atenuar el daño recibido para que Jynx pudiese alargar su tiempo en el campo; sonrió satisfecha, pues su maestra la estaba llevando a nuevas alturas al forzarla a superar su propio estilo de batalla.
—¡No lo permitas! ¡Lanzallamas! —replicó ésta, intentando pillarla al vuelo antes de que se alejase demasiado.
 
Jynx llevó sus manos al frente para generar su égida y saltó a tiempo al agua para sortear ese torrente de fuego; ese húmedo contacto alivió algo más su menguante vitalidad, al sentir que el veneno comenzaba a nublar sus sentidos. Se sumergió para esquivar otro Lanzallamas, pero éste sólo fue una distracción que permitió a Tenryuu alejarse y emplear su Danza Dragón, preparándose para un ataque que podría ser definitivo.
 
—¡Usa Psíquico en lo que queda del Tóxico! —ordenó prestamente Shiori.
 
Y con esto, las manchas violáceas que aún quedaban en torno de la alberca se alzaron con la voluntad de Jynx, tomando la forma de afiladas lanzas que ésta no tardó en aventar hacia su oponente. A pesar de saber que no podrían envenenarla, ésta las evitó con gráciles piruetas, queriendo evitar el daño físico que podrían ocasionarle en esa forma… pero fue entonces que su Velo Sagrado se desvaneció. Ibuki se planteó por un instante volver a ordenarlo, pero creyó que esto sólo daría a su retadora tiempo para contraatacar; debía acabar esa batalla ya.
 
—¡Carga Dragón! —ordenó finalmente, pues Jynx difícilmente podría esquivarlo en el agua, además del posible amedrentamiento en caso de que lo resistiese.
—¡Protégete con el veneno! —indicó Shiori, siendo también consciente de que el final del combate se acercaba.
 
La Pokémon de hielo no tardó en situar toda esa masa viscosa delante de sí, a modo de un muro violeta que bloqueó el paso de Tenryuu gracias al poder añadido del Psíquico. La dragona pudo sentir cómo esa sustancia se filtraba por sus poros y la envenenaba mientras porfiaba para avanzar; era como intentar atravesar una tela lo suficientemente elástica para contener su acometida, y aunque su habilidad se activaba para librarla de esas toxinas, de poco le servía al estar rodeada de las mismas. A pesar del cansancio, finalmente pudo abrirse paso mientras sus aumentos se esfumaban junto a una capa de piel que se llevó lo último del veneno… sólo para chocar contra el Reflejo de Jynx, instante que ésta aprovechó para usar su Beso Amoroso y dormirla enseguida, mientras ella misma procuraba mantener la conciencia. Así, la Dragonair cayó rendida sobre la superficie del agua, dando a la retadora la apertura que buscaba.
 
—¡Tenryuu, despierta! —la llamó Ibuki, sabiendo muy bien qué vendría a continuación.
—¡Comesueños! —ordenó Shiori, aprovechando al máximo esa oportunidad de oro.
 
Jynx llevó una mano al frente mientras se rodeaba de un aura rosácea, con lo que emitió una proyección traslúcida de sí misma hacia la durmiente dragona. Al contacto con ésta, la hizo brillar del mismo color y drenó rápidamente su energía, con lo que su usuaria comenzó a verse bastante más lozana. Sin embargo, esos hilos de energía se cortaron súbitamente cuando los clamores de Ibuki por fin alcanzaron a Tenryuu, si bien ésta ya se encontraba al borde del desfallecimiento.
 
—¡Ya casi las tenemos, Jynx! ¡Rayo de Hielo! —exclamó Shiori a viva voz, queriendo darle ese empuje extra que podría darles por fin la victoria.
—¡Lanzallamas! —respondió Ibuki, más que satisfecha con ese combate; aunque una parte de sí misma quería ganarlo a como diese lugar, la otra deseaba que fuese su aprendiz quien se alzase con la victoria.
 
Hielo y fuego colisionaron en medio de la alberca, con ambas Pokémon al límite de sus fuerzas y siendo el aliento de sus respectivas Entrenadoras lo único que les permitía mantener la conciencia. Y por uno de esos inesperados giros del destino, una súbita tos propiciada por el veneno hizo que Jynx se hundiese en el agua, quedando su cabello chamuscado por el fuego, pero propiciando que el líquido entre ella y su rival se congelase antes de golpearla a la altura de la quijada, con lo que finalmente cayó rendida. La Pokémon humanoide trepó como pudo sobre esa capa de hielo mientras sentía que el veneno se llevaba ya lo último de sus fuerzas.
 
—¡Dragonair no puede continuar! ¡La victoria del combate es para la retadora y su Jynx! —decretó firmemente el réferi, intentando disimular una sonrisa de satisfacción con tal resultado.
 
Habiendo escuchado estas palabras, esta última se giró hacia su Entrenadora con una gran sonrisa de satisfacción; tras tantas dificultades y trabajo duro, finalmente habían superado ese escollo tan duro… por fin sentía que había logrado hacer algo distinto a decepcionar a quienes le rodeaban, con lo que se permitió caer en los brazos de la inconsciencia, contenta de haber correspondido de algún modo el amor y la confianza que su humana le había brindado desde que el día que se conocieron.
 
El anuncio causó que Keisuke y Seiko se abrazasen y diesen saltitos de felicidad, mientras que los demás fueron algo más comedidos en mostrar su alegría por la vencedora. Tanto ésta como la Líder guardaron a sus Pokémon tras agradecerles su encomiable esfuerzo, tras lo cual se acercaron al réferi para el apretón de manos de rigor. Shiori prácticamente no cabía en sí misma, ¡por fin había derrotado al mayor obstáculo que había tenido en toda su carrera como Entrenadora!
 
—Felicidades, por fin lo has logrado —la elogió Ibuki con una sonrisa sincera, recordando claramente cómo Shiori le había pedido ser su estudiante: declarando que quería hacerse más fuerte para derrotarla, sin ningún reparo o secretismo en cuanto a sus intenciones.
—No podría haberlo conseguido sin mis Pokémon ni lo que aprendí aquí de todos ustedes —reconoció ésta con humildad y profundo agradecimiento, dirigiendo una mirada de soslayo a sus compañeros.
—Además de tu propio esfuerzo, así que porta esto con orgullo —expresó solemnemente, tras lo cual le otorgó su medalla Rising.
 
Tras registrarla en el sistema del domo negro y recuperar su Pokédex, Shiori volvió con los demás para regocijarse de su triunfo mientras Ibuki iba a dejar a sus Pokémon en la máquina restauradora, sabiendo que su día de batallas apenas empezaba. Sonrió al volver y ver a todos ellos platicar animadamente; cosas así hacían que su trabajo realmente valiese el esfuerzo. Fue entonces que cayó en que, con lo ocurrido, Shiori había dejado de ser su aprendiz… ya no tenía que existir esa barrera de respeto; aquello podría ser una gran oportunidad para algo más.
 
Al ver a su maestra volver, Keisuke se dispuso a dirigirse al campo de batalla, a pesar de tener aún algunas dudas respecto a usar a su Dragonair en esa batalla. Sin embargo, antes de que pudiese dar un paso más, Shiori se interpuso en su camino.
 
—¡Ve a darlo todo! ¡No te perdonaré si no vas a la Conferencia Plateada conmigo! —clamó con tono autoritario—. ¡… y los demás, claro! —se apresuró a añadir tras percatarse de lo que había dado a entender, intentando ocultar el rubor que había llenado sus mejillas; así, se apuró en volver con sus compañeros, quienes los veían con una mezcla de curiosidad y diversión por parte de los más avispados.
 
Keisuke sólo pudo atinar a sonreír mientras negaba, pues esa sinceridad y espontaneidad de Shiori la habían dejado en evidencia a pesar de sus mejores esfuerzos para disimular lo que sentía. Pero era justo lo que necesitaba para quitarse sus últimas hesitaciones, sobre todo tras lo que ya había hecho. Le había dejado claro lo mucho que podía hacer con su propio dragón, su magnífico desempeño en el agua, además de hacerle saber por adelantado a qué Pokémon se enfrentaría. Aun así, no iba a ser sencillo, pero no lo habría querido de otra manera. No sólo iba a conseguir lo mismo que Danot, Akari y Shiori, sino que iba a ganar a su manera, con los Pokémon que había entrenado con todo su esfuerzo.
 
Mientras el réferi hacía el discurso inicial de cada batalla oficial, Danot vio en su Pokégear que eran casi las diez y cuarto; la batalla de Shiori se había extendido mucho, dado su estilo de combate. Suspiró, suponiendo que la de Keisuke sería más corta y no habría quejas de parte de ningún retador ese día. A diferencia de las ligas regionales, los desafíos de Gimnasio no tenían más límite de tiempo que el que el Líder determinase; pero ya se preocuparían por tiempos de batalla restringidos cuando Keisuke hubiese ganado su medalla.
 
Tras el anuncio del inicio del combate, Ibuki se aprestó a liberar a Kiryuu. La gran dragona cuadrúpeda de macizas escamas azules azotó el suelo con su larga cola un par de veces y fijó sus pequeños ojos en el retador, sorprendiéndose de encontrar una cara conocida. Le sonrió con confianza, dejando ver parte de sus afilados colmillos, instándole a mandar lo mejor que tuviese contra ella mientras batía sus alas, preparándose para levantar el vuelo en cualquier momento; sin duda, su aplomo había crecido considerablemente tras su evolución. No era para menos, dados su potencial ofensivo en ambos espectros y su habilidad, la cual aminoraba la potencia física de sus oponentes al ser liberada. Todos estaban inquietos por esto, pues Ibuki había reservado a aquella Pokémon especialmente problemática para Keisuke… todos menos Tsurio, quien sonreía tranquilamente, recordando todos los repasos de estrategia que había tenido con su amigo desde su primera derrota a manos de la Líder.
 
—Tranquilos, estará bien… confío en él —expresó con seguridad, a lo cual todos asintieron.
 
Shiori apretó los puños, clavándose las uñas en las palmas, sabiendo que no podía hacer mucho más por Keisuke. Que cumpliese con su promesa de ir juntos a la Conferencia Plateada dependía exclusivamente de su esfuerzo y habilidad con los Pokémon.
 
—¡Adelante, Empoleon! —el retador liberó a su primera elección con un lanzamiento largo, cerca de la piscina.
 
El gran pingüino emperador hizo su aparición en el campo, gorjeado con fuerza mientras extendía sus amplias y fuertes alas, exhibiendo tres aguzadas garras en cada una, si bien el filo de esas extremidades era tan o más cortante. Al cruzar miradas con su oponente, la habilidad especial de esta última se activó, intimidándolo y haciéndole retroceder un poco… sólo para que Empoleon avanzase con decisión mientras sus músculos se fortalecían y su mirada dejaba ver un brillo de evidente orgullo.
 
—Bien jugado, Keisuke —pensó Ibuki al esbozar una sonrisa de satisfacción, suponiendo que Tsurio había jugado un rol fundamental en la elección de su equipo para esa revancha; esa habilidad, Competitivo, había aprovechando la Intimidación de Kiryuu para darle en bandeja de plata un incremento de ataque.
 
La sorpresa fue general, mientras Tsurio se hinchaba de orgullo por su acertada sugerencia de hacía unos días, justo cuando el réferi indicó el inicio del combate. Empoleon se lanzó como un misil hacia su oponente al cubrirse de agua, pero ésta lo eludió al alzar el vuelo y comenzar su Danza Dragón por indicación de Ibuki. Sabiéndose más lento, se valió de su Agilidad para correr por el campo cada vez con mayor velocidad, disparando de tanto en tanto haces de luz plateada que Kiryuu esquivó por escaso margen, dada su masiva forma. No obstante, ésta era engañosamente aerodinámica, como confirmaron las elegantes piruetas con las que sorteó los siguientes ataques, cada vez con más soltura.
 
—¡Avivar! —ordenó Keisuke, al haber consolidado ya la velocidad de su Pokémon, aunque no poder despegarse del suelo por demasiado tiempo les suponía un problema importante; aun así, se dispuso en dar al menos un buen golpe a esa Salamence antes de considerar siquiera en hacer una sustitución.
 
Empoleon se detuvo a dar un fuerte aplauso con sus imponentes alas, ocasionando que su potencia física y especial aumentasen en simultáneo mientras era rodeado por una tenue aura rojiza, mientras su oponente consolidaba ya el nivel dos de su Danza Dragón, con pequeños dragones de energía recorriendo la estela azul que la rodeaba. Ambos Pokémon intercambiaron miradas desafiantes; estaban listos para comparar sus fuerzas.
 
—¡Demolición! —indicó Ibuki, habiendo deseado contar con tal ataque en su batalla contra Shiori; tendría que buscar opciones para sus otros Pokémon, pero ya tendría tiempo para esto después del combate.
—¡Ala de Acero! —exclamó Keisuke, sin dejarse avasallar por la presión.
 
Kiryuu descendió a toda velocidad con una garra en alto, valiéndose de la gravedad para acrecentar la potencia de su ataque, pero se topó con la sólida ala del pingüino, quien resistió el golpe mientras sentía sus patas palmípedas hundirse en el suelo; así, se dispuso a asestarle un aletazo en la cabeza por el flanco contrario, sólo para ser bloqueado por la garra libre de la dragona. Ésta no tardó, por indicación de su humana, en emitir una tórrida exhalación en la faz de su contrincante, quien no tardó en neutralizarla con un disparo de agua a presión que echó varios metros atrás a Kiryuu, dándole el espacio necesario para propinarle un par de tajos en el vientre, dejándole un par de cortes poco profundos gracias a lo gruesas que eran las escamas que lo protegían. Sin embargo, esto no aplacó el enojo de la Salamence, quien le largó un azote de su prominente cola, una variación del ataque Demolición que llevaba practicando desde su evolución.
 
—¡Danza Dragón! —indicó Ibuki, sabiendo ya lo dura que era la defensa de ese Empoleon, uno de los Pokémon más resistentes de su aprendiz.
—¡No la dejes! ¡Ventisca! —ordenó éste enseguida, mientras su Pokémon hacía lo posible para mantener sus incrementos.
 
Y Kiryuu sintió miedo por primera vez durante el combate, cuando percibió cómo el borde de su ala izquierda era rodeaba por una capa de hielo tras el potente gruñido del pingüino que precedió a una gélida corriente de aire y nieve. Atiesó sus alas como Ibuki le había enseñado a hacer en esos casos, con lo que éstas adquirieron la consistencia del acero, y reanudó su danza mística tras alejarse lo suficiente.
 
—¿Por qué no ha usado eso antes? —cuestionó Yofuu, refiriéndose al instante en que esos dos habían trabado extremidades.
—Probablemente porque no habría podido bloquear el fuego —conjeturó Seiko, a pesar de no estar del todo segura.
—O quizá está intentando amedrentarlas para que no ataquen de cerca —intervino un muy seguro Tsurio, si podía fiarse de lo que había observado del carácter del Empoleon de su amigo.
—No parece algo que Keisuke haría… pero podrías tener razón —terció Shiori, un poco más tranquila al ver que el aludido se estaba manteniendo tranquilo a pesar de la presión.
 
Danot se mantuvo en silencio, pensativo. Sospechaba que Ibuki se estaba preparando para un ataque contundente, pero cuál podría permitirle atacar efectivamente sin caer presa de una Ventisca a quemarropa… ahogó un grito al recordar qué ataque le parecía haber visto practicar a Kiryuu tras su evolución, cosa que explicaría por qué estaba enfocándose en los incrementos.
 
Mientras tanto, Empoleon volvía a valerse de su Agilidad para mantenerse a la par de su contrincante y acosarla con rayos luminosos que disparaba desde su pico, pero ésta los eludía cada vez con más facilidad y elegancia.
 
—¡Avivar! —ordenó Keisuke tras notar cómo el aura rojiza en torno al pingüino empezaba a menguar; al menos tenía la tranquilidad de saber que el incremento por Competitivo duraría un poco más, al ser uno conferido por su habilidad.
 
Empoleon volvió a dar otro aplauso y vivificó el halo que le rodeaba, precisamente en el instante en que Kiryuu se lanzó como un misil hacia él. Creyendo que no había hecho caso a su advertencia previa, dejó escapar un gran gruñido mientras generaba un viento helado cargado de nieve que la dragona eludió con un bucle interior para dirigirse hacia el suelo con sus patas listas para impactarlo.
 
—¡Terratemblor! —ordenó Ibuki, esperando que con su potencia amplificada bastase para noquear a su blanco.
 
No esperarse ese ataque costó a Empoleon y Keisuke que el primero recibiese de lleno el impacto de la onda expansiva y, por tanto, un daño considerable, si no definitivo.
 
—¡Vamos, Empoleon! ¡Puedes soportar eso y más! —le arengó el retador, a quien también le costaba mantenerse en pie por culpa de esas intensas vibraciones.
 
Arreado por esas palabras, el pingüino dio un gran gorjeo al haber resistido por poco dicho ataque gracias al muy oportuno aumento de defensa que le había brindado el uso previo de su Ala de Acero, mientras sentía que su fuerza aumentaba apreciablemente, aún en desmedro de su velocidad. Esto no le impidió lanzarse con un rápido y furioso Acua Jet que impactó a Kiryuu donde nacía su cuello, dejándola sin aire por un instante, el cual aprovechó para generar una Ventisca a quemarropa que congeló sus alas, impidiéndole así el vuelo. Con una expresión de suficiencia, Empoleon comenzó a atacar impetuosamente con sus filosas alas, contra las que la dragona se defendió con coletazos y torrentes de fuego, mientras intentaba sacudir las suyas para descongelarlas. Keisuke dejó a su Pokémon hacer, sabiendo que quería ganar con su poderío físico, estando muy orgulloso del mismo, pero habiendo reconocido el mejor momento para anular la ventaja aérea de su rival.
 
—Si tanto insisten en que no volemos… ¡Terratemblor! —indicó Ibuki en el acto.
 
Era muy consciente del deseo de ambos y lo respetaba, mas si querían ganar a su manera, tendrían que ser lo suficientemente fuertes para al menos poder derrotarla estando en ventaja. No dudó en dedicarles una sonrisa irónica, pues sin saberlo, Keisuke había anulado la habilidad de Kiryuu para recuperarse con su Respiro al haber congelado sus alas, partes imprescindibles para la ejecución de esa técnica. Sin duda, lo suyo era luchar por instinto más que preocuparse de los detalles más técnicos, como hacía Shiori.
 
—¡Chulería! —ordenó Keisuke, queriendo aprovechar todos los incrementos que tenían en su haber para emplear el ataque preferido de su Pokémon.
 
Kiryuu no tardó en producir una onda de choque al golpear el suelo con sus patas, pero su contendiente fue más rápido y dio un gran salto mientras se rodeaba de un aura oscura cuya característica más vistosa eran las largas púas que sobresalían por encima de su espalda, una por cada nivel de incremento que mantenía en ese instante. Estampó su ala derecha en la cara y hombro de Kiryuu con suficiente fuerza para derribarla y romper parte del hielo que apresaba sus alas; sorprendida y adolorida, respondió con un feroz Lanzallamas que no detuvo al ave de asestarle más golpes de esa técnica acumulativa, aun con las quemaduras que éste le produjo. Dos, tres, cuatro golpes más bastaron para que la dragona por fin mordiese el polvo, incapaz de volar o recuperar su energía. El orgulloso Empoleon se irguió cuán alto era, dedicando una sonrisa petulante a su rival… sólo para acabar colapsando por el daño de las quemaduras, al haber estado él mismo demasiado cerca de su límite.
 
—¡Salamence y Empoleon son incapaces de continuar! —decretó el réferi al extender sus banderines hacia ambas áreas técnicas.
 
Sus respectivos humanos los guardaron con presteza y agradecieron a su manera la gran batalla que habían tenido, aun cuando había sido bastante más violenta de lo que esperaban. Y era en estos casos en que el rol del Entrenador se hacía fundamental, para evitar que hubiese mala sangre en lugar del deseo de ganar sin dejar de respetar al oponente.
 
Ibuki no tardó en liberar a su siguiente Pokémon, Shouryuu, quien bufó con fiereza al verse en el campo de batalla. No era la primera vez que Danot lo veía, pero no podía evitar sentirse emocionado cada vez que presenciaba sus combates; por su parte, un más que entusiasmado Keisuke dejó salir a un formidable cocodrilo de escamas azules, las que contrastaban con las crestas rojas en su cabeza, espalda y cola, y fauces tan intimidantes como las del que sería su oponente. Era bastante más alto que éste a pesar de estar levemente encorvado, como si no le fuese del todo sencillo mantenerse erguido sólo con sus poderosas patas traseras; sus fornidos brazos y cola también eran de temer, si bien su expresión era mucho más alegre que feroz, a diferencia del expectante Garchomp.
 
—¿¡Cuándo fue que Croconaw evolucionó!? —inquirió a voces una muy sorprendida Shiori; aunque no dijeron nada, Danot, Seiko y Yofuu parecieron preguntar lo mismo con sus miradas fijas en el único que podría saberlo.
—Ayer, al final de la última práctica que tuvimos —respondió Tsurio con sus aires usuales, mientras se ajustaba las gafas.
 
Antes de que alguien pudiese decir o increparle algo (como quiso hacer Shiori), el anuncio del reinicio del combate llamó toda su atención.
 
—¡Avivar! —indicó prestamente Keisuke, sabiendo lo duro de pelar que sería ese oponente.
—¡Disparo Lodo! —ordenó Ibuki, al desconocer las nuevas capacidades del evolucionado Pokémon de su aprendiz.
 
Sintiéndose extasiado de enfrentarse a un oponente más masivo que él, Shouryuu escupió una serie de chorros de lodo mientras se aprestaba a acortar distancias con éste, quien dio una serie de aplausos que generaron una estela rojiza a su alrededor, abultándose así sus músculos y aumentando su concentración, tras lo cual se preparó para recibir al tiburón mientras evadía esos ataques y también acortaba distancias.
 
—¡Al agua! —mandó súbitamente Keisuke, con que Feraligatr eludió otro de esos viscosos disparos con un clavado digno de un nadador olímpico.
 
Shouryuu escupió algo de lodo, disgustado al ver que su contrincante rehuía de él. Miró de soslayo a Ibuki, quien negó con la cabeza, por lo que siguió disparando chorros de lodo que el saurio evitó al sumergirse o anuló con disparos de agua caliente que el tiburón sorteó también, intentando mantener la compostura.
 
Ibuki se mostró impertérrita, aunque en realidad estaba inquieta. Sabía que sus oponentes estaban provocando a Shouryuu, pues la urgencia de ganar no era suya… pero un combate en esas condiciones no era divertido, y sabía que el tiburón tenía poca paciencia contra rivales así. Por esto había preferido no enfrentarlo contra Shiori, pero no se había esperando que su otro aprendiz fuese a optar por un enfoque similar. No obstante, tenía opciones para obligarlo a salir del agua.
 
—¡Ciclón! —ordenó con presteza.
 
Medianamente satisfecho con ese comando, el tiburón dejó ir un gran gruñido para invocar una tromba de viento verdemar en medio de la piscina para arrastrar al cocodrilo fuera de ella. Feraligatr intentó dispararle más chorros de agua caliente, pero la corriente le hizo fallar por un margen considerable; intentó detener ese ataque con una gélida exhalación de viento, con el mismo resultado. Lo último que todos los demás pudieron ver fue cómo cruzaba los brazos y se preparaba para soportar esa correntada. Ibuki esperó con paciencia, sabiendo que un Pokémon tan pesado y con tanta fuerza física no sería tan fácil de someter; Shouryuu no era su atacante especial más fuerte, por lo que necesitaría tiempo para lograr su cometido.
 
La tensión creció conforme pasaban los segundos. Nadie esperaba que Feraligatr fuese a ahogarse, pero ciertamente no debía ser fácil nadar en esas aguas tan turbulentas… hasta que un misil de agua salió expelido de la misma, siendo bloqueado a tiempo por las garras y aletas cruzadas del tiburón, aunque ambos resintieron el impacto; los músculos de su contrincante se veían mucho más abultados que antes y sus colmillos, mucho más filosos. Sin dejarse asustar, Shouryuu lo empujó y se dispuso a hacerle sentir todo el poder de su Garra Dragón, sólo para ser detenido en frío por los puños llenos de cristales de hielo del saurio, con quien intercambió una serie de rápidos golpes hasta que un furibundo gancho por su flanco izquierdo lo mandó a volar hasta el otro extremo del campo. Se levantó con cierta dificultad, escupiendo un par de dientes ensangrentados que se le habían zafado tras semejante porrazo; estaba adolorido pero satisfecho por el desempeño de su rival, quien generó una Ventisca mientras se iba acercando poco a poco.
 
—¡Danza Espada! —ordenó en el acto Ibuki, suponiendo que Feraligatr debía haber hecho lo mismo mientras vadeaba el Ciclón.
 
Shouryuu apretó los dientes mientras cruzaba sus afiladas zarpas blancas, con lo que dio inicio a un brioso giro respecto a su eje sagital mientras se movía erráticamente por el campo, evitando por poco el viento y nieve que Feraligatr emitía.
 
—¡Acua Jet! —indicó Keisuke, sabiendo a qué se exponía, mas no podía dejar que el dragón equiparase la fuerza que había adquirido su propio Pokémon.
 
El cocodrilo se cubrió de una tenue capa de agua con la que rápidamente se lanzó del pos del tiburón, embistiéndolo con un salvaje cabezazo; no obstante, el giro de éste fue lo bastante fuerte y veloz para repelerlo, dañándole gracias a lo rugosas y duras que eran sus escamas. A pesar de ello, Feraligatr se reincorporó con una sonrisa confiada, habiendo conseguido lo que él y Keisuke querían.
 
—¡Puño Hielo! —ordenó este último, sabiendo que uno o dos golpes bien dados podrían tumbar a su oponente.
 
Ibuki se abstuvo de dar indicaciones y confió en el criterio de su Pokémon, quien seguía rotando para aumentar su poder de ataque, sabiendo que no corría el riesgo de ser congelado a causa de la habilidad del cocodrilo. Evitó el primer golpe de esos puños llenos de hielo con un rápido movimiento hacia su derecha, y luego con otro hacia su izquierda, inclusive una barrida de la cola endurecida de su oponente, hasta que al fin éste fue capaz de encajar un buen golpe a la altura de su pecho… o eso creyó, porque en realidad su puño había sido atajado por las garras y aletas cruzadas del tiburón, cuyos músculos lucían igual de tensos, mientras esos apéndices fulguraban de color metálico.
 
—¡No le des tregua! ¡Garra Metal! —indicó por fin Ibuki, sabiendo que un uso consecutivo de tal ataque podría darles una ventaja importante en caso de activarse su efecto secundario.
—¡Sigue con Puño Hielo! —le arengó Keisuke, confiando en que fuese capaz de romper ese bloqueo y asestar otro buen par de golpes a su contrincante.
 
Feraligatr ejecutó una serie de puñetazos helados que su oponente, equiparando su fuerza ya, bloqueó con certeros movimientos de sus garras y aletas endurecidos y fulgurando de color metálico. Pronto, los golpes del cocodrilo empezaron a perder fuelle, y sin manera de reavivar sus incrementos sin quedar a la merced del dragón, se aprestó a compensarlo del único modo que se le ocurrió: se lanzó a morder uno de sus brazos, haciéndose daño en el proceso por su piel rasposa y quedando al alcance de su otra garra. Shouryuu intentó forcejear y soltarse, mientras preparaba su otra extremidad para atacar y procuraba mantener la distancia de las de su oponente.
 
—¡Garra Dragón! —ordenó Ibuki, creyendo que ese sería el modo más efectivo de obligar a Feraligatr a aflojar su agarre; sospechaba lo que éste había querido propiciar con esa maniobra tan arriesgada.
—¡No lo sueltes! ¡Puño Hielo a discreción! —mandó Keisuke, agradecido por la valentía y capacidad de improvisación de su Pokémon.
 
Shouryuu encendió su garra derecha de un halo azul con la que laceró a su rival mientras procuraba eludir sus puñetazos gélidos, valiéndose de un ágil juego de pies para compensar la nula distancia entre ambos. Sin embargo, el cocodrilo lo sorprendió al lograr bloquear su zarpa con un brazo, y aunque fue incapaz de congelarlo, esa sensación de aterimiento era molesta a más no poder. Y fue con esa distracción que Feraligatr pudo propinarle un gancho al vientre, y otro, y otro, por más que cada golpe le hacía daño también. Desesperado, el dragón sólo atinó a dispararle una ráfaga de aliento sulfuroso a la cara, pero ni esto le instó a soltarlo; lo cambió por disparos de lodo, mas incluso con los ojos cerrados, el cocodrilo apretó más sus mandíbulas mientras seguía arreándole golpe tras golpe con su brazo libre. El último recurso del Garchomp fue un chorro de gravilla que envolvió a ambos y los laceró con su movimiento giratorio, pero esto no cambió nada; el Bucle Arena no tardó en desaparecer cuando su usuario cayó rendido, momento en el que un magullado Feraligatr por fin lo dejó libre.
 
—¡Garchomp es incapaz de continuar! ¡La victoria de esta ronda es para Feraligatr! —fue el dictamen del réferi, mientras ondeaba su banderín rojo hacia el área técnica de Keisuke.
—Al menos tuviste una lucha en condiciones, como querías —musitó Ibuki, con una sonrisa que mezclaba resignación y satisfacción, sabiendo que Shouryuu quizá requeriría algo más de descanso que sus compañeros; así, se dispuso a liberar a su último Pokémon.
 
—Sólo queda uno —expresó Shiori con el corazón en la mano, preguntándose si Keisuke se había sentido así justo después de ella venciese a Seiryuu.
 
Y aunque hasta ese momento el chico se había mantenido bastante tranquilo, quedaba ver cómo estaría cuando tuviese que combatir junto a Dragonair. Dudaba de que Feraligatr, en su estado, pudiese vencer al Kingdra de su maestra, pero incluso haciendo esto, no cumpliría con la condición de ésta para graduarse.
 
Suiryuu no tardó en hacer su aparición en la piscina, mientras Ibuki dedicaba una mirada confiada a su aprendiz. Danot pudo sentirse identificado con éste, pues era prácticamente la misma situación que había enfrentado durante su propia batalla contra la Líder, una que había analizado hasta el cansancio tras el consejo de ésta. Contrastar aquello con lo que había visto ese día le estaba permitiendo aprender mucho más de lo que esperaba.
 
—Regresa, Feraligatr —ordenó Keisuke al apuntarle con su Poké Ball, mientras le pedía un poco de paciencia con la mirada; el aludido asintió, reconociendo que le vendría bien algo de reposo antes de enfrentarse a ese rudo Kingdra.
 
Aparte de esta razón, deseaba cumplir la condición de su maestra. Se dio un instante para acariciar las Poké Balls de Swampert y Blastoise, quienes habían perdido contra el hipocampo en sus dos desafíos previos, pidiéndoles disculpas por privarles de su esperada revancha. No se trataba de un tema táctico, ni tenía el apremio por ser reconocido; sólo quería honrar el deseo de quien le había ayudado tanto a mejorar durante su tiempo ahí. Dio un gran suspiro para aliviar la tensión que sentía antes de tomar la Honor Ball de Dragonair y liberarlo; no debía transmitirle su desasosiego si iban a dar su mejor batalla y ganar por fin esa medalla, para cumplir la promesa que había hecho a Shiori. Con la aprobación del réferi, se dispusieron a seguir mientras intercambiaban miradas confiadas, dispuestos a darlo todo de sí para vencer.
 
—¡Dragoaliento! —tomó la iniciativa Ibuki, queriendo presionarlos desde el principio.
—¡Danza Dragón! —fue la respuesta de Keisuke, queriendo compensar la gran desventaja de nivel y poder de su dragón con ese incremento.
 
Dragonair no tardó en extender sus alas y volar para empezar su danza mística, al ser más que consciente de la mayor fuerza y experiencia de su oponente, con lo que eludió esa ráfaga de aliento y las que siguieron mientras recorría el contorno de la piscina, sin perderlo de vista. Sabiendo ya qué hacer en estos casos, Suiryuu se concentró mientras emitía pequeñas nubes de vapor y fulguraba de rojo, tras lo cual empezó a usar su Pulso Dragón a mansalva, causando así explosiones que asustaron al ofidio y lo obligaron a emplearse a fondo para no ser víctima de las mismas. Lo único que le permitió salir airoso de esto fue el aliento que le brindó Keisuke, con lo que poco a poco comenzó a sentir que quizá ganar no estaba tan fuera de su alcance como había temido al principio.
 
—¡Cola Férrea! —ordenó Keisuke cuando su Pokémon afianzó el nivel uno de su técnica de aumento, sabiendo que no podían esperar más.
 
Usando su cola como una katana, el ofidio dio veloces tajos que hicieron explotar antes de tiempo las esferas de energía mística emitidas por su contrincante, saliendo apenas lastimado de ello; esto le hizo reforzar cada vez más su autoconfianza, entendiendo que Keisuke estaba contando con él a pesar de su juventud e inexperiencia.
 
Tras semejante despliegue, Suiryuu tuvo que detenerse para recuperar el aliento, lo que el otro dragón aprovechó para abalanzarse sobre él mientras se rodeaba de una estela de energía mística, su Carga Dragón. Viéndose en peligro, el hipocampo se alejó tras bostezar con fuerza y dejar una burbuja rosa en su lugar, la cual estalló en la cara de su ponente, dejándole bastante soñoliento luego de que se disipase la energía de su ataque.
 
—¡Dragoaliento! —ordenó Ibuki, teniéndolo justo donde quería.
—¡Vamos a todo o nada, Dragonair! ¡Enfado! —contraatacó Keisuke, jugándose su ventaja numérica en ese ataque tan riesgoso.
 
Dragonair no pudo evitar tensarse ante esto; aunque se trababa de su ataque más fuerte, también era uno que podría hacerle perder el control. Keisuke lo sabía, y aun así se lo estaba pidiendo, arriesgándose a pesar de que aquello podría salir muy mal. Una gran dicha le llenó por completo… era el último empujón que requería para superar su temor por ser el más joven del equipo, el que menos podía aportar. Debía intentarlo, pasase lo que pasase, porque Keisuke estaba confiando en él.
 
Más de uno se alertó al ver al dragón alargado rodearse de una muy intensa aura rojiza y lanzarse en pos del otro, por lo que decidieron alejarse a una distancia prudente de la arena de combate, mientras Ibuki se mantenía en alerta. Sabía lo peligroso que podía ser un dragón bajo la influencia de ese ataque, y mucho más uno con incrementos activos, mas Keisuke no parecía amilanado; ciertamente no se había lanzado a ciegas a ello, a pesar del gran riesgo inherente.
 
Suiryuu se empleó a fondo para eludir esos salvajes embates con un veloz movimiento de nado, justo a tiempo para dejar que el efecto de su Bostezo por fin durmiese a su brioso rival. Sin embargo, volvió a ponerse en alerta cuando la piel de éste brilló tenuemente para después caerse a pedazos, con lo que el ofidio despertó y encendió nuevamente su aura bermeja, más que decidido a ganar.
 
—¡Bajo el agua! —indicó Ibuki, habiendo decidido limitar el riesgo para sus espectadores y dejar el resto a criterio de Suiryuu.
—¡No lo dejes escapar, Dragonair! —le arengó Keisuke, queriendo creer que su Pokémon aún le estaba escuchando.
 
Cuando vieron a ambos Pokémon sumergirse, Danot y los demás se aventuraron a volver a sus posiciones anteriores, pero sólo pudieron ver el agua sacudirse por las rápidas arremetidas de Dragonair y posiblemente las explosiones de los Pulsos Dragón de su oponente. Finalmente, una tromba esmeralda emergió del centro de la piscina, de la cual salieron expulsados ambos Pokémon. Suiryuu acabó golpeándose fuertemente contra el borde la piscina más próximo a su humana, visiblemente magullado tras esa pugna subacuática, mientras que Dragonair colisionó aparatosamente contra el agua, aferrándose a la conciencia con los dientes apretados mientras intentaba recuperar sus fuerzas y seguir atacando, ante la atenta mirada del réferi.
 
—¡Dragonair, lo has hecho de maravilla! —expresó prestamente Keisuke, sintiendo que era lo menos que le debía tras todas las dudas que había tenido previamente—. Puedes reposar ya, amigo —le instó con suavidad al apuntarle con su Honor Ball.
 
Esas palabras fueron música para sus oídos… saber de boca de su propio humano que no había defraudado su confianza a pesar de no haber podido vencer a su oponente. Fue entonces que por fin se dejó abrazar por la inconsciencia, agotado tras ese titánico esfuerzo.
 
Otra vez uno contra uno, aunque ese segundo encuentro se había desarrollado con mayor velocidad que el anterior. Esperando que Feraligatr hubiese reposado lo suficiente, Keisuke no tardó en liberarlo; al volver a encontrarse con el vapuleado Suiryuu, dejó ir un atronador rugido para demostrar que estaba listo para vencerlo. Éste no se dejó amilanar, a pesar de reconocer que no estaba en la mejor de las condiciones. Tras la orden del réferi, se aprestaron a proseguir con el combate.
 
—¡Dragoaliento! —indicó Ibuki en el acto, procurando mantener la distancia entre ambos.
—¡Acua Jet! —respondió Keisuke, buscando lo contrario.
 
Feraligatr no tardó en cubrirse de un velo de agua e impulsarse a toda velocidad hacia su némesis, mientras hacía lo posible para eludir sus ráfagas de aliento; algunas le golpearon en la cola y patas, pero el dolor no detuvo su arremetida, cerrando la distancia entre ambos en un parpadeo. Ibuki respondió ordenando una Agilidad y más de esos ataques, con lo que Suiryuu se desplazó erráticamente por la piscina mientras seguía disparando sus hálitos sulfurosos, con lo que el cocodrilo viró conforme hizo falta para alcanzarlo. Aquella persecución duró poco más de un minuto, cuando el dragón tuvo que detenerse a recobrar el aire, con lo que su oponente finalmente le impactó en el pecho; si bien el daño fue ínfimo, ya había logrado lo que quería.
 
—¡Triturar! —ordenó Keisuke con premura, sabiendo que no tendría otra oportunidad así para pillarlo.
 
Suiryuu intentó eludir esa acometida con su Agilidad, pero el saurio fue apenas más rápido y consiguió clavarle sus dientes en el cuello, la zona más accesible de su anatomía, con lo que también le dificultaría ejecutar la gran mayoría de sus ataques.
 
—¡Ciclón! —contraatacó una resignada Ibuki, no queriendo una repetición de lo acontecido con Shouryuu.
 
Sabiendo bien qué le estaba pidiendo, el hipocampo bufó con fuerza antes de generar un enorme Ciclón justo detrás de Feraligatr, ataque que lastimó a ambos. Sabiendo que no debía dejarlo ir, éste aumentó la presión de sus mandíbulas mientras intentaba asestarle puñetazos helados, pero su contrincante se retorció de modo que pudo esquivar muchos golpes directos. Finalmente, la masiva tromba los golpeó de lleno, mandándolos a volar hasta el borde opuesto de la piscina y dejándolos al borde del desfallecimiento; tras unos momentos de incerteza, el cocodrilo por fin soltó a su antagonista y apoyó sus zarpas en el borde más cercano, intentando recuperar el aliento. Por su parte, el hipocampo flotaba boca arriba, ya debilitado, con apenas unas marcas en el cuello gracias a sus recias escamas.
 
—¡Kingdra es incapaz de continuar! ¡Feraligatr gana esta ronda y la batalla! —anunció el árbitro al extender su banderín rojo hacia el área técnica de Keisuke, quien dedicó una efusiva felicitación a su agotado Pokémon antes de guardarlo; ya celebrarían como era debido cuando él y los demás hubiesen descansado debidamente.
 
—Lo logró, ¡lo logró! —exclamó una eufórica Shiori, casi sin poder creérselo; ambos habían ganado, por lo que ya no había nada que les impidiese ir juntos a la Conferencia Plateada.
 
Y para sorpresa de esos dos, sus compañeros de entrenamiento, Ibuki e incluso el árbitro empezaron a aplaudirlos a rabiar, pudiendo por fin expresar abiertamente sus felicitaciones por semejante logro y lo complacidos que habían quedado al presenciar esas fenomenales batallas. Keisuke y Shiori no pudieron evitar sonrojarse un poco por tal demostración de aprecio, muy agradecidos por todo lo que habían vivido y aprendido ahí.
 
Cumplido el protocolo posterior al combate, Ibuki se dio un momento para hablar a solas con los dos chicos tras encargarse de sus propios Pokémon, por lo que Yofuu se ofreció a avisar a Tetsurou que en breve podría dejar entrar al primer retador externo. Así, se situaron al lado del domo negro.
 
—Tengo tantas cosas por decir que no sé por dónde comenzar —admitió Ibuki, viéndoles con orgullo, tan o más feliz que ellos por sus victorias—; espero que su tiempo aquí les haya ayudado no sólo a reforzar sus habilidades y vínculos con sus Pokémon, sino también con otras personas —expresó con sinceridad, sintiendo que no habría podido tener mejores estudiantes—. A partir de este instante, dejamos de ser maestra y aprendices —pronunció al presionar los botones virtuales que aparecieron en la pantalla del domo tras dejarle escanear su mano derecha; con esta acción, pudieron leer «Entrenadores certificados por Ibuki Ryuuzaki» y sus propios nombres—, pero me gustaría que pudiéramos ser buenos amigos —ofreció, abriéndose por primera vez a ellos mientras les tendía esa mano y les brindaba una sonrisa radiante, cosa que veían por primera vez desde su llegada a Fusube.
 
Ambos quedaron sorprendidos por tan inesperada petición, pero no tardaron en responder al acercar sus manos a la de Ibuki y aferrarla con firmeza, sintiendo que la distancia que habían mantenido con ella empezaba a desvanecerse.
 
—¡Claro que sí, maestra… digo, Ibuki! —expresó Keisuke, admitiendo para sí mismo que algunos hábitos serían difíciles de dejar.
 
Ibuki y Shiori rieron con ese lapsus, pero al menos la intención estaba.
 
—En fin, seguramente tengo ya una fila enorme de retadores esperando, así que vayan, que deben tener muchas cosas por preparar para su viaje; ¿cuándo tienen pensado partir? —preguntó la primera, ya para cerrar esa conversación.
—Mañana por la mañana, ya que pudimos ganar hoy —contestó una aliviada Shiori, ya que quería adelantarse ni que fuese por un día a los últimos retadores que pudiesen hacerse con la medalla Rising.
—Eso acordamos con Danot y Akari, para hacer más seguro nuestro viaje hacia Shirogane —añadió Keisuke, muy agradecido con esos dos por su gesto de ofrecerse a esperar al domingo en caso de cualquier contratiempo.
—Ya veo; bien, entonces vayan, que todos tenemos mucho por hacer —les despidió por fin, con lo que se dirigió hacia el campo para comprobar su estado luego de que sus aprendices le diesen una repasada previa a la llegada del primer retador externo.
 
Keisuke y Shiori asintieron, tras lo cual abandonaron el recinto, aún asimilando el hecho de que por fin iban a poder participar en la Conferencia Plateada. Apenas salieron, no dudaron en chocar palmas, muy conformes con lo logrado. Sin embargo, con toda la tensión fuera, Shiori no tardó en darse cuenta de que estaban solos, por lo que por un momento se quedó sin saber qué decir.
 
—B-bueno, ¡voy a curar a mis Pokémon y hacer mi equipaje! —balbuceó en voz alta antes de correr hacia los dormitorios como alma que lleva el diablo, dejando a Keisuke con la palabra en la boca.
 
El chico se limitó a encogerse de hombros a pesar de haberse quedado con curiosidad por lo que había dicho antes de su batalla, tras lo cual la siguió a paso más relajado, sabiendo que tendría varios días por delante para sacar el tema.
 
Por su parte, Danot acababa de retirar a sus Pokémon de la máquina restauradora, justo cuando una apresurada y algo sonrojada Shiori entró, y tras darle una breve felicitación, subió a su propia habitación con tal de preparar el equipaje necesario para el día siguiente. Aunque había pasado poco tiempo ahí, sentía que habían sido los días más significativos de su vida, al haberse decidido firmemente a qué hacer con ella. Mientras recogía sus cosas, dejando fuera sólo lo que necesitaría hasta antes de su partida, no pudo evitar preguntarse cómo se estarían sintiendo Keisuke y Shiori, quienes habían pasado más tiempo ahí y además habían tenido sus metas claras desde hacía mucho más tiempo que él; le emocionaba poder compartir el trecho final de ese viaje con ellos y Akari, a quien envió un mensaje para saber cómo llevaba sus propios preparativos. Así, tuvo todo arreglado unos minutos antes de que le llamasen a comer, si bien aún restaba la decisión más relevante de todas: a quiénes llevaría consigo para recorrer la zona más agreste de Johto.
 
Durante la comida, surgió el tema por parte de Seiko de que deberían hacer una fiesta de despedida para quienes iban a participar en la Conferencia Plateada, incluyendo a Akari. Yofuu iba a replicar al respecto, pero una intensa lluvia acalló cualquier posible queja suya, dado que sería sumamente molesto tener que entrenar bajo tales condiciones.
 
—Pueden hacerlo, pero recuerden que mañana tendremos que abrir el Gimnasio como en un día normal, al ser el último para los desafíos —estableció Ibuki mientras veía el panorama, lamentándolo por los retadores que no pudiesen guarecerse de la lluvia.
 
Con ese sí, Seiko, Tsurio y un reticente Yofuu se dispusieron a preparar todo lo necesario tras asegurarse de que el campo estuviese en buenas condiciones para el resto de la jornada, e instaron a los otros tres a dedicar su atención a los preparativos de su viaje o reposar. Tetsurou no dudó en coger un paraguas, al tener que estar fuera todo el día, mientras que a Ibuki no le molestó correr bajo la lluvia, esperando con ganas esa celebración, la forma perfecta de terminar ese día tan ocupado e igualmente satisfactorio. La única responsabilidad adicional que Danot tuvo fue la de avisar a Akari y que ella supiese que podría pasar la noche con ellos.
 
El resto de la tarde vio una serie de lluvias intermitentes mientras Danot, Keisuke y Shiori reposaban o daban los toques finales a sus preparativos de viaje. Con su equipo ya decidido, el primero acercó esas seis esferas a su Pokédex antes de encenderla, con lo que las otras fueron teletransportadas en el acto por el mecanismo que conectaba ese artefacto con el sistema de almacenamiento de Yamen, tras lo cual bajó a la entrada del edificio para esperar a Akari. Por su parte, Keisuke y Shiori salieron de sus respectivas habitaciones, habiendo acabado ya con lo necesario para el día siguiente, ambos con marcadas expresiones de nostalgia.
 
—Voy a extrañar este lugar —comentó el chico, quien había pasado más tiempo ahí.
—Y yo… nunca pensé que fuera a encariñarme tanto de él —admitió ella, aunque se sentía aliviada de que aún podría continuar pasando tiempo con Keisuke.
—Shiori… —la llamó éste, queriendo preguntar por lo ocurrido hacía unas horas, con lo que la aludida dio un respingo.
—¡Sí, habría que ver si hay algo en lo que podamos ayudar a los demás, ahora que hemos acabado! —exclamó abruptamente, con lo que se apresuró en bajar por las escaleras.
 
Keisuke suspiró, resignado, tras lo cual se dispuso a seguirla. Al fin y al cabo, era el último día completo que podrían pasar con sus amigos, al menos hasta que terminase la Conferencia Plateada. Cuando bajaron, vieron que todo ya estaba preparado para la celebración y que los demás se aprestaban a dirigirse al campo principal para ver las últimas batallas del día de Ibuki y dejarlo listo para el día siguiente, con lo que podrían festejar sin tener que pensar en trabajar después.
 
Por su parte, mientras seguía esperando a Akari, Danot oteaba los mensajes más recientes de su conversación de Reshigram con Lynn. La última vez que supo de ella había sido al inicio de la tarde del día anterior, cuando ésta le mandó fotos de la interesante (para ella) flora en los alrededores de la entrada del Camino de Hielo. En una de ellas podía verse a un equino inusual en Nihon galopando a toda velocidad; dado lo borrosa que era esa captura, los únicos rasgos reconocibles de su amazona eran su cabello carmesí y piel extremadamente clara. Aunque era una curiosidad interesante, a Danot le preocupaba mucho más que su amiga de la infancia no fuese a llegar antes de que acabase el plazo para ganar la medalla de Ibuki y se perdiese de la Conferencia Plateada, en la que había prometido participar durante su penúltima estancia en Kogane; y aun si llegaba a tiempo, era muy arriesgado retar a Ibuki con tan poco margen. Leyó de nuevo las notas que había compartido sobre ésta, esperando que le pudiesen servir de algo, y le envió un «Espero que estés teniendo un buen viaje. Avísame cuando llegues a Fusube, que yo saldré hacia Shirogane mañana por la mañana». Estaba tan enfocado en ello que no notó la llegada de Akari ni cómo ésta se le echó encima con un enérgico abrazo, con lo que terminó cayendo de culo al suelo; la pelirroja sólo pudo reír ante su propio desliz mientras le ayudaba a levantarse.
 
Ya con todos presentes, comenzó una animada celebración en la que la tónica general fue de recordar todo lo acontecido desde la llegada de cada uno al Gimnasio, por lo que abundaron las risas y alguna reflexión seria en medio. Akari no ocultó su entusiasmo al ver que Ibuki no se mostraba tan reservada como cuando la había conocido, por lo que se permitió disfrutar de la fiesta sin ninguna inquietud. Por su parte, a pesar de haberse soltado mucho, llegó un instante en que la Líder necesitó un respiro, por lo que se excusó y salió a tomar el aire; aunque el cielo estaba nublado, la luz de la Luna todavía se podía entrever en medio de ese manto esponjoso. Aunque lo estaba pasando de maravilla junto a todos ellos, lo ocurrido durante el día le había hecho rememorar el pasado, por lo que había preferido alejarse por un momento ese ambiente tan animado.
 
—¿Hay algo que te preocupe? —la pregunta de Danot la sacó de su ensimismamiento, por lo que tardó un poco en negar.
—Estaba recordando, es todo —respondió, encontrando curioso que los colores del cielo evocasen los rasgos de quien llenaba sus pensamientos en ese instante—; a Kirara, mi primera aprendiz —enunció con un marcado cariz de nostalgia.
 
Tal alusión hizo recordar a Danot que Ibuki había mencionado a dicha persona durante su segundo día de entrenamiento en el Gimnasio. Luego de ello, no se había dado la ocasión para preguntar más sobre el tema.
 
—La persona que te dio el huevo de Kouryuu hace dos años —comentó tras hacer algo de memoria, con lo que Ibuki le dedicó una sonrisa agradecida por haberlo recordado.
—Así es —confirmó ella, a pesar de sentir como si hubiese pasado mucho más tiempo de esto—; pero es una historia larga y amarga, y no quiero arruinar las ganas de celebrar de nadie —expresó, deseando sacarse de dentro varias cosas al respecto, pero considerando que ese no era el momento idóneo—; lo importante es que sepas que hoy he podido quitarme una espina que había tenido clavada por mucho tiempo —añadió con tranquilidad, antes de que su amigo pudiese alegar al respecto.
—Pues cuando quieras hablar de ello, dímelo… —respondió sentidamente, sin pensarlo del todo—; aunque creo que tendrá que esperar a que acabe la liga —agregó, al haberse percatado de la mala situación en la que se había puesto a sí mismo.
—Oh, respecto a eso… —ella se giró y volvió hacia los dormitorios, con expresión resuelta.
 
Un expectante Danot no tardó en seguirla, preguntándose qué estaba planeando. Al entrar al salón, todos centraron su atención en ella, por lo que simplemente se aclaró la garganta.
 
—No soy buena con los discursos, así que seré breve —empezó, ganándose alguna risilla disimulada de parte de alguno—; éste ha sido un año inusual para mí: tener aprendices, aparte de un par de retadores que se quedaron en la ciudad a pesar de ganar mi medalla —dirigió una mirada de aprecio a todos los presentes, en el mismo orden en que los había conocido—. Por esto, Danot, Akari, Shiori y Keisuke… apenas acabe con mis obligaciones aquí, no duden de que iré a verlos competir, por lo que contaré con los demás para que cuiden el Gimnasio durante mi ausencia —anunció finalmente con una media sonrisa, muy atenta a sus reacciones.
 
Tan sorpresivas fueron estas palabras que a todos les tomó un poco de tiempo asimilarlas, tras lo cual empezaron las expresiones de algarabía por el honor que les estaba brindado. Por esto no extrañó a nadie que Akari se lanzase a abrazar a Ibuki, quien agradecida por su gran entusiasmo no dudó en corresponder el gesto, disfrutando mucho de esa cercanía. Así, los que permanecerían ahí no tardaron en felicitar a los otros y desearles lo mejor para ese certamen, poco antes de que diesen la celebración por terminada y se aprestasen a dejar todo listo para el día siguiente; tras esto, Shiori y Seiko se llevaron a Akari a la habitación de la segunda, para pasar una “noche de chicas” (invitación que Ibuki declinó, pues necesitaba descansar lo mejor posible para el día siguiente). Los demás se dispusieron a descansar, preguntándose de dónde sacaban las chicas tanta energía. Fue antes de acostarse que Danot recibió un mensaje de Lynn, confirmando que por fin había llegado a Fusube, lo cual le tranquilizó lo suficiente como para tener una buena noche de descanso; también le instó a tener un viaje seguro y prometió alcanzarle a más tardar en Shirogane.
 
A pesar de haber dormido presumiblemente menos que Danot y Keisuke, Akari y Shiori se habían levantado frescas como una rosa, y tras compartir el desayuno con todos por última vez en al menos un mes, se dispusieron a hacer los preparativos finales para su partida, mientras los demás se disponían a comprobar el estado del campo principal tras despedirse de ellos. La Líder se dio un momento antes de afrontar su último y más arduo día de trabajo para hacer lo propio con todos ellos.
 
—El camino será duro, pero espero que aun así tengan un viaje seguro y agradable —les deseó, a pesar de no haberlo recorrido nunca; la única referencia que tenía era lo que Wataru le había contado años después de realizarlo, cuando ya se habían reconciliado.
—Si pudimos con el entrenamiento aquí, podremos con cualquier cosa —respondió Keisuke con confianza, alzando ambos pulgares.
—Espero que sigas trabajando con tu Dragonair y puedas confiar en él como haces con tus otros Pokémon —expresó ella, reconociendo el potencial del chico, quien asintió.
—Yo también lo haré; aprendí muchísimo aquí, Ibuki, de ti y los demás, y quiero llevar a Dragonair y los demás a alturas aún mayores —manifestó una solemne Shiori.
—Ambas sabemos muy bien que lo conseguirás —contestó al tomar sus manos y dirigirle una mirada llena de confianza y aprecio.
 
Al acabar y girarse hacia Akari, ésta se lanzó a darle un fuerte abrazo, al no encontrar las palabras adecuadas para despedirse de ella.
 
—Gracias por tu calidez, Akari, incluso antes de abrirme a ti —expresó al corresponder su gesto y luego acariciar su cabello con suavidad.
—Entonces haremos todo lo posible para seguir en carrera cuando llegues a Shirogane —terció Danot, con una sonrisa que buscaba transmitir confianza en esas palabras y ofreciéndole su puño en alto.
—Confío en que será el caso, porque sé muy bien lo capaces que son como Entrenadores —contestó Ibuki, correspondiendo ese gesto y dedicándole una sonrisa de oreja a oreja.
 
Sabiendo que no podían alargar más aquello, sobre todo por el bien de la jornada laboral de Ibuki, los futuros competidores dejaron salir a los Pokémon que los llevarían hasta su primer destino: Pyro, Reidam y los Dragonair de Keisuke y Shiori. Con sus Entrenadores montados, no tardaron en alzar el vuelo ante la solemne mirada de la Líder, quien les dedicó un último adiós.
 
Semejante grupo de Pokémon no pasó desapercibido para la primera persona en llegar a la entrada del Gimnasio, cuyos ojos fríos como el hielo observaron con curiosidad a tal comparsa; supuso que debían ser aprendices de la Líder que tenían pensado participar en la Conferencia Plateada. También fueron avistados por una menuda muchacha de cabello verde y llamativas mechas azules, cuyo corazón dio un vuelco cuando sus vivaces ojos café divisaron al Charizard negro; no tardó en sacar su SmartRotom para tomarles algunas fotos antes de agitar las manos y desearles a voces un buen viaje, a pesar de que no la verían ni oirían a esa distancia. La otra retadora tan sólo arqueó una ceja, entre extrañada y curiosa por tan enérgica demostración.
 
Ajenos a todo ello, el cuartero de amigos se dirigió prestamente hacia el sur, sabiendo que la última etapa de su viaje empezaba en ese instante. Con la seguridad que les brindaba contar con sus compañeros que los llevaban a lomos y la compañía de los otros, asintieron antes de instarles a acelerar, queriendo llegar cuanto antes a donde podrían al fin poner sus habilidades a prueba.

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