Longfic- Minna no Tabi: Advance Tournament

Extension largaLongfic
FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

¿Qué es lo más importante de un viaje? ¿Es la meta a la que quieres llegar? ¿O son las personas con quienes formas vínculos irreemplazables durante éste? ¿Por qué no ambos? La respuesta a esto depende de cada uno de nosotros...

AdvertenciaViolencia
#1
Minna no Tabi: Advance Tournament
[Imagen: 253567009-416-k634332.jpg]
Who is this girl, I wonder ~

Y aquí vamos de nuevo, tras años sin publicar esto en foros. ¿Cuántos han sido ya? Tantos que he perdido la cuenta. Divagaciones aparte, AT es la primera historia que me propuse a escribir en serio y por mi propia voluntad, así que le tengo mucho cariño y quiero verla acabada. ¿Qué es MinT, entonces? El universo creativo que nació tras años y años de dar vueltas a qué hacer con AT, tras escribirla y reescribirla, hasta llegar a la versión 8.0 (la definitiva, para bien o para mal). En principio, esta historia coge mucha inspiración del anime, pero tal y como está planteada, es en la práctica un universo paralelo, con diferencias bastante marcadas; por ello, está catalogada como "Otros".

En principio, la única advertencia que tiene esta historia es la violencia (no soy aficionado a lo gráfico, pero parte de la trama lo requiere); si considero añadir alguna más, por lo que sea, ya avisaré por aquí (de nuevo, mi intención es hacer una historia que yo mismo disfrutaría leer, así que no esperéis nada que raye con el mal gusto). Con esto dicho, vamos al contenido importante de este mensaje (el cual será actualizado tras cada episodio después del segundo, así que recomiendo mirarlo tras cada lectura)
 
Índice de Capítulos

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Primer arco: Hacia la Conferencia Plateada

Round 001 — Rompiendo el hielo
 
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Starlight Traveler
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#2
Round 001 — Rompiendo el hielo

Pueblo Chouji, martes 3 de Octubre, Año 100 AW, 3:27 PM
 
«Qué frío», pensó Danot al sentir una brisa helada que agitó algunos mechones de cabello negro que sobresalían de su gorro de lana. Hundió las manos en los bolsillos de su jersey y siguió avanzando hacia el portal de caoba rojiza que marcaba la entrada occidental al pueblo, mientras recordaba gratamente su única y larga estancia ahí.
 
—Qué rápido pasa el tiempo —dijo para sí mismo con una sonrisa, mientras sacaba una mano para acomodarse los lentes deportivos celestes que cubrían casi la mitad de su rostro y distorsionaban a la vista el color café de sus ojos.
 
Había pasado poco más de un año desde su llegada a Chouji, el paradero final de un viaje para atrapar Pokémon y recolectar datos de su hábitat para la investigación de su hermano mayor. Aunque a Danot nunca le había apasionado la idea de estudiarlos, había aceptado ese recado al tener cubiertos todos los gastos de su viaje por Johto. Sin embargo, su retorno se debía a algo más… que tuvo que olvidar al notar un insistente jalón en el pantalón; bajó un poco la mirada y se topó con los fieros ojos azules de un reptil bípedo de escamas doradas y gruesas garras blancas.
 
—¿Qué ocurre, Pyro? —preguntó al Charmeleon; supuso que se trataba de algo importante, dada su insistencia.
—¡Char! —gruñó el aludido al indicar con molestia el hálito de vapor que salía de su boca cada vez que la abría; su Entrenador no pudo evitar dedicarle una mirada de escepticismo—. ¡Chaaar! —insistió al agitar la flama en la punta de su cola, esperando que así el aire a su alrededor se calentase un poco.
—Entiendo —dijo con una sonrisa amable, tras lo cual se alzó un poco el jersey y dejó expuesto un cinturón con seis esferas rojiblancas del tamaño de pelotas de ping-pong, sujetadas por pinzas redondeadas—; estarás mejor en tu Pokébola —agregó al coger una del lado izquierdo.
 
Danot apretó el botón en la franja negra que dividía la Poké Ball (o Pokébola, como solía llamar su familia a ese artefacto) y, como si fuese magia, ésta se expandió hasta alcanzar el tamaño de una pelota de béisbol. El mismo botón emitió un rayo rojo que convirtió a Pyro en energía al ser apuntado hacia éste, para luego regresar a su punto de partida. Un segundo toque bastó para devolverla a su tamaño original.
 
—¿Mejor así? —le preguntó Danot con cariño al acercarse la Poké Ball al rostro; una leve sacudida de la misma fue suficiente respuesta, tras lo cual la guardó.
 
Con eso hecho, siguió caminando, a pesar de que prefería hacerlo acompañado de alguno de sus Pokémon. Fue por esta costumbre que tuvo muchas más batallas de las previstas durante su primer viaje, lo cual revivió la pasión por los combates que había perdido poco después de recibir a su primera Pokémon. Era su deseo por participar en el campeonato regional el que había motivado su segundo viaje por Johto; para ello, debía visitar cada localidad con un Gimnasio Pokémon para conseguir sus respectivas medallas, y la de Chouji era la penúltima que necesitaba.
 
Las calles del pueblo estaban conformadas en su mayoría por casas rústicas pero acogedoras, las cuales lucían vistosos adornos en puertas y ventanas. Era ambiente de festival, como Danot comprobó al oír las animadas conversaciones de los pueblerinos, quienes sólo parecían tener cabeza para la celebración de la noche siguiente. Esto le trajo inevitablemente el recuerdo del incidente ocurrido al año anterior, cuando una manada de Sneasel enojados por el ruido de las festividades atacó el pueblo.
 
—¿Todavía recordarán a Shady y compañía? —preguntó para sí mismo, mientras rememoraba su parte en la resolución de aquella situación.
 
Danot procuró afinar el oído para satisfacer su curiosidad, sin resultados. Siguió haciéndolo por un rato más, pero lo único que escuchó fue el bullicio producido por un nutrido grupo de gente en la vía, justo a dos bloques de donde pensaba pasar la noche. Sospechando qué ocurría, se abrió paso para llegar a donde se estaba llevando a cabo una batalla Pokémon. Un conejo regordete de piel blanquiazul evitaba con saltos cortos los envites de una roca con brazos largos y cara de pocos amigos, dando a la mayoría de espectadores la impresión de que se trataba de un combate parejo. Sin embargo, el recién llegado pudo notar que en realidad el Azumarill estaba jugando con su rival; era algo que todo Entrenador con un mínimo de experiencia real podría haber discernido.
 
—¡Pedrada! —ordenó el Entrenador del Geodude; en sus ojos azules podía verse su frustración al no haber acertado ni un solo golpe desde el inicio del combate.
—¡Pistola de Agua! —contraatacó el compañero de Azumarill, un joven de cabello negro y ojos pardos que le daban un aspecto muy vivaz.
 
Esta indicación bastó para que la expresión del conejo se tornase seria y pisase el pavimento con fuerza, para luego desplegar un potente chorro de agua justo cuando su contendiente escupía cinco veloces proyectiles de roca. Éstos fueron arrastrados junto a su emisor, quien sintió cómo el líquido erosionaba su piel antes de caer inconsciente a los pies de su Entrenador. Derrotado, éste le devolvió a su Poké Ball y tardó poco en perderse entre la multitud.
 
—Vamos, ¡¿quién más quiere luchar?! —preguntó el vencedor con actitud retadora y confianza en lograr su tercera victoria seguida; estas palabras fueron acompañadas por el gracioso meneo de la zigzagueante cola de su Pokémon.
—¡Yo! —contestó Danot, casi de manera automática, al volver a abrirse paso entre los demás espectadores.
 
Podía parecer que Danot estaba desesperado por combatir (en realidad lo estaba); no había tenido una batalla entretenida desde hacía más de dos días y no quería que nadie le arrebatase esa gran oportunidad.
 
—Danot, de ciudad Yoshino —se presentó al extender la mano derecha al otro, sin siquiera esperar su asentimiento.
—Maki, encantado —contestó éste al recuperarse de la impresión, acompañando esas palabras con un fuerte apretón de mano.
 
«Está en casa», pensó Danot al recordar el protocolo implícito seguido por la gran mayoría de Entrenadores, el cual había aprendido poco a poco, al viajar e interactuar con otros. La omisión del lugar de procedencia significaba que la persona se hallaba en el mismo.
 
—¿Será uno contra uno, o quieres cambiar las reglas? —preguntó Danot, siguiendo con el protocolo: el Entrenador desafiado tenía la potestad de elegir la modalidad que le pareciese más conveniente.
—Uno contra uno, y si quieres hacerlo más interesante, podemos apostar —fue la segura respuesta de Maki—; siempre que no temas perder tu dinero —agregó con un ligero dejo de arrogancia.
—Me parece perfecto —convino Danot, aparentemente pasando por alto el tono de su interlocutor; mientras pudiese tener un buen combate, poco le importaba la actitud de sus oponentes.
 
Sin demora, Danot sacó de uno de sus bolsillos un pequeño artefacto electrónico con dos pantallas y varios botones blancos. Apretó uno con un ícono de dos Poké Balls chocando, acción que Maki imitó con su propia Pokédex. Cuando ambas se conectaron, sus dueños confirmaron la cantidad de Pokémon a utilizar y se alejaron entre sí cerca de quince metros, listos para empezar.
 
—Azumarill, ¿quieres seguir? —preguntó Maki, sabiendo que su Pokémon estaba muy fresco a pesar de haber combatido un par de veces; un suave gruñido y un brinco lleno de decisión hacia adelante dejaron claras sus intenciones.
—Alfa, te lo encargo —pensó un sonriente Danot, a la vez que cogía con seguridad una Poké Ball del lado derecho de su cinturón para liberar a su Pokémon.
 
Los presentes centraron su atención en la aparición de una enorme estrella de mar de color púrpura, cinco afilados brazos y un núcleo similar a un rubí en el centro de su cuerpo, o eso parecía a simple vista. Una observación cuidadosa revelaba que tenía en realidad dos cuerpos unidos por su zona central, quizá por un tejido especial que le permitía al posterior rotar libremente. No obstante, nada parecía afectar la confianza de Maki, ni siquiera la diferencia de tamaño (ciento veinte centímetros de Alfa contra ochenta de Azumarill) o la tranquilidad de su contrincante.
 
—¡Pistola de Agua! —fue la briosa apertura del entrenador local, queriendo tantear a su oponente antes de decidirse por alguna estrategia en particular.
 
Así empezó la que prometía ser una batalla muy reñida… que terminó un instante después de que Danot diese su primera indicación; tras ésta vino una potente descarga eléctrica, generada por la rápida rotación del cuerpo posterior de Alfa y liberada desde su núcleo. El Rayo usó la Pistola de Agua como conductor para propinar a Azumarill una sacudida que le llevó sin escalas al reino de la inconsciencia. Un pitido suave confirmó la transferencia monetaria a la cuenta bancaria del vencedor y sacó de su estupor a quienes aún no podían creer que la batalla ya había concluido.
 
—¡Bien hecho, Alfa! —le felicitó Danot, en cuyo entusiasmado rostro podía verse la satisfacción que sentía por el desempeño de su Pokémon. —Gracias, vuelve —le dijo al apuntarle con su Poké Ball, como su oponente acababa de hacer con su Azumarill.
—Vaya, no esperaba que esto acabara tan pronto —comentó Maki al acercársele; a pesar de la derrota, se le notaba tranquilo—; buena batalla —agregó con mucha más humildad que antes, ofreciéndole la mano derecha.
—Gracias —contestó éste al corresponderle con un fuerte apretón, un gesto lleno de deportividad con el que solían acabar muchos combates; tras ello, ambos recibieron los aplausos de quienes habían presenciado ese breve enfrentamiento.
 
Satisfecho a pesar de no ser el combate que esperaba, Danot retomó el camino hacia donde él y sus Pokémon podrían comer y descansar como era debido. Era algo que necesitarían mucho para poder combatir en las mejores condiciones contra el Líder de Gimnasio al día siguiente. Así, llegó rápidamente a la plaza central del pueblo, y una vez ahí, encontró enseguida el Centro Pokémon local, fácilmente reconocible por su característico tejado rojo de madera. Al acercarse, la puerta doble de cristal del frontis se abrió de par en par para permitirle acceder a un salón de suelo de caoba y ventanas con postigos del mismo material. Vio en la recepción a una mujer que llevaba una cofia y un delantal blanco sobre un vestido rosado, el uniforme oficial de las enfermeras que dirigían los Centros Pokémon de cada localidad del país.
 
—Hola —le saludó Danot al acercarse, con aire informal pero respetuoso.
—Hola, ¿en qué puedo ayudarte? —preguntó la enfermera con una sonrisa cordial, la misma sensación que transmitían sus bonitos ojos azules.
—Verás, tengo planeada una batalla de Gimnasio para mañana y creo que a mis Pokémon les vendría bien un tratamiento completo —explicó el chico, mientras alzaba su jersey y empezaba a sacar las Poké Balls de su cinturón.
—¿Necesitas tenerlos listos hoy o puedes esperar hasta mañana por la mañana? —preguntó ella amablemente, a la vez que ponía sobre la mesa una bandeja de metal.
—Puedo esperar hasta mañana, si es que tienes alguna habitación libre —contestó, teniendo la intención de ir al Gimnasio a primera hora; dicho esto, colocó la última de sus Poké Balls infladas en una de las seis cavidades de la bandeja.
—Entonces serán un tratamiento completo y una habitación para dos noches —dijo la enfermera con buen talante, al teclear velozmente en el ordenador que tenía delante—; ¿puedo ver tu identificación? —pidió cordialmente, con la mano derecha extendida.
 
Sin prisa, Danot sacó una tarjeta de plástico del bolsillo interior de su jersey y se la dio a su interlocutora, quien la deslizó por un lector para ver su ficha de identificación. Conforme tras ver su foto y otros datos personales, cogió un llavero de los que tenía colgados en un panel cercano y se lo entregó al chico junto a su tarjeta.
 
—Si necesitas alargar tu estancia, sólo tienes que decírmelo —explicó afablemente la enfermera, mientras cogía la bandeja con las Poké Balls del chico.
—Gracias, pero espero que no sea el caso —contestó cortésmente éste, sabiendo que si se quedaba más tiempo sería por una derrota en su batalla de Gimnasio—; nos vemos mañana —se despidió, con la tranquilidad de saber que sus Pokémon estaban en buenas manos.
 
Danot se dirigió hacia la puerta lateral derecha, y al abrirla se encontró con un pasillo estrecho, desde donde pudo ver las escaleras a la izquierda, una lavandería a la derecha y una sala de comunicaciones justo delante de él. A pesar de que necesitaba descansar, también quería hablar con su familia, por lo que siguió de frente y entró a esta última, una habitación con una hilera de videoteléfonos a cada lado. Se sentó delante del más próximo y suspiró levemente, mientras insertaba su identificación en la ranura, tras lo cual marcó el número de su casa. Si bien era cierto que había hablado con su madre hacía dos días, sabía lo muchísimo que solía preocuparse por él y por sus hermanos. En la pantalla cuadrada del aparato apareció un mensaje que decía “Sólo voz”.
 
—¿Hola? —preguntó una suave voz femenina a través del auricular.
—Hola Mina, soy Danot —respondió el chico con gentileza; no le había sido difícil reconocer a su hermana menor.
—¿Hermanito? —preguntó Mina, muy contenta de poder hablar de nuevo con él.
 
Antes de que el aludido pudiese decir algo más, la cámara del videoteléfono se encendió y la pantalla dejó ver a una adolescente de mirada despierta, quien no había dudado en activar el modo de videoconferencia al saber que se trataba de él.
 
—¡Hola hermanito! —exclamó entusiastamente Mina al saludarle con la mano.
—Hola Mina, ¿cómo estás? —preguntó Danot, sin tantos bríos pero con el mismo cariño.
—Estoy bien, gracias —contestó la chica con una gran sonrisa; el brillo de sus ojos, idénticos a los de su hermano, demostraba la veracidad de sus palabras—; ya vienen los exámenes y quería ir a estudiar después de terminar con los quehaceres —agregó gentilmente, mientras se apartaba un poco el flequillo que a ratos le obstruía la vista; el color de cabello era otro rasgo que compartían.
—Espero que Yamen te esté ayudando, al menos un poco —comentó Danot con un tono ligeramente reprensivo, mezclado con una expresión traviesa.
—Claro que sí; ¿quién te crees que soy? —intervino de pronto una voz masculina grave que el chico pudo oír a través del auricular; ese tono y esa confianza al hablar también resultaron inconfundibles para Danot.
 
No tardó en aparecer junto a Mina un hombre de veinticinco años, ataviado con una bata blanca de laboratorio sobre un elegante conjunto de camisa azul y pantalón marrón. Su cabello, ligeramente más claro que el de sus hermanos, contrastaba con el color café de sus ojos, los cuales veían divertidamente al muchacho por el comentario hecho.
 
—Hola Yamen; a mí también me alegra verte —respondió Danot con una sonrisa, dejando de lado cualquier rastro previo de ironía; vio cómo Mina se despedía y retiraba, quizá para dejarles conversar con tranquilidad.
—Sabes que el sentimiento es mutuo —expresó el científico con tranquilidad, tras acomodarse las gafas cuadradas de marco plateado que solía llevar para trabajar.
 
Hubo un breve silencio entre ambos, no porque no supiesen qué decir, sino porque acababan de liberar de golpe toda la tensión que llevaban acumulando desde su última conversación, dada la tendencia de su madre de preocuparse más de la cuenta.
 
—¿Cómo han estado? —preguntó finalmente Danot, queriendo saber de su familia.
—En el laboratorio estamos tan llenos de trabajo como siempre; casi no puedo esperar a los practicantes que Utsugi prometió enviar, porque como bien sabes, él sólo quiere profesionales para superar la investigación del famoso profesor Ookido —explicó Yamen con algo de irreverencia, porque sabía que era la mejor manera de tomarse esa rivalidad unidireccional—; en cuanto a mamá y papá, ellos han estado como siempre —añadió, esta vez con tono neutral.
 
Danot entendió de inmediato lo que su hermano quería decir. Ambos habían sido miembros del ejército, él como piloto de avión de combate y ella como enfermera en la base de Yoshino, hasta su retiro hacía algo más de ocho años tras un conflicto bélico con uno de los países del continente cercano, el cual reveló una serie de experimentos faltos de toda ética para convertir Pokémon en armas de guerra. Aunque la información sobre éstos no se hizo pública, el retiro por estrés post-traumático de la mayoría de los miembros del grupo que descubrió el laboratorio donde se llevaban a cabo (incluyendo a Sven, su padre) parecía ser prueba suficiente de lo horrorosos que habían sido. Para buena fortuna de su familia, Fumie, su madre, se había adaptado relativamente bien a la vida civil (siendo su única queja la falta de disciplina de sus colegas en el Hospital General de Yoshino). Así, tras algunos años de terapia psicológica y todo el apoyo de su familia, Sven se había recuperado lo suficiente como para decidirse a fundar su propia empresa de seguridad. Sin embargo, aquel incidente había dejado secuelas en ambos: él podía volverse muy irascible cuando alguien maltrataba a los Pokémon, mientras ella se había vuelto temerosa de que su familia no tuviese seguridad en todo lo que hacía. A pesar de todo ello, ambos se habían esforzado en ser buenos padres y apoyar a sus hijos en todo lo necesario; quizá por ello y por su propia dificultad para expresar lo que sentía, no le resultaba fácil hacerles saber lo mucho que disfrutaba de ser Entrenador Pokémon. Su madre le había instado a buscar una seguridad para su futuro cuando se lo comentó tímidamente poco después de cumplir diez años, mientras que su padre le dijo que debía hacerse responsable de lo que quisiese hacer con su futuro. A pesar de encantarle la vida que tenía en ese momento, no estaba seguro de si podría alcanzar lo que deseaba; hacer una carrera en la universidad y buscar un empleo parecía mucho más seguro que seguir viajando sin ninguna garantía de éxito, pero también se le hacía terriblemente monótono. Fuese como fuese, quería disfrutar por completo de su viaje, por lo que procuró enfocarse en ello, porque había sido una aventura que recordaría gratamente incluso si tenía que hacer esa “vida de adulto”, como la llamaba a veces.
 
—Ambos son fuertes, así que no dudo en que podrán superarlo por completo; aun así, sabes que tienen todo mi apoyo —expresó Danot, muy sentidamente.
—Y el mío, hermano —convino Yamen, del mismo modo—; ¿y tú, qué tal? —indagó enseguida, interesado en el progreso de su viaje.
—Sin novedad desde que dejé Enju; estos últimos cuatro días han sido aburridos —admitió, pues había tenido menos batallas de las que esperaba durante ese tiempo—; lo que toca ahora es concentrarse para el combate de Gimnasio de mañana —añadió con mejor talante, recordando las reñidas batallas que había librado para conseguir las seis medallas que ya tenía.
—No dudo de que te resultará entretenido; supongo que a estas alturas todas tus batallas serán de nivel experto —comentó seriamente, a lo que Danot asintió—; debo admitir que tuve mis dudas cuando dijiste que querías desafiar a los Gimnasios en ese modo desde el principio, tras los cambios que hizo la federación nacional el año pasado —añadió, recordando claramente la conversación que habían tenido en mayo, cuando su hermano le contó de su intención de llevar a cabo ese reto.
—Por más que hubiera elegido el modo novato, los Líderes tienen la potestad de cambiar la dificultad del desafío si lo consideran conveniente; además, sólo se aplica a los cuatro primeros Gimnasios de la ruta oficial —aclaró Danot, muy agradecido por el interés del científico.
—Pues parece que la información que recolectaste sobre los Líderes en tu primer viaje ayudó mucho —afirmó Yamen, a lo que su hermano asintió—; supongo que ya has empezado a hacer lo mismo con la Líder de Fusube, aunque aún no hayas estado ahí —agregó con seguridad.
—No, lo haré cuando llegue allá —contestó tranquilamente, para sorpresa de su interlocutor—; creo que esto hará más interesante la siguiente batalla —añadió con emoción, como dejaba ver claramente el brillo de sus ojos.
—Danot, me sorprendes… no creía que fueras de quienes encuentran diversión en las cosas imprevistas —comentó con ironía, sabiendo que el aludido era un apasionado del planeamiento.
—Es un pequeño capricho, ya sabes, por ser la última —contestó con tranquilidad, pasando por alto la ironía, y también la sensación de nostalgia que sentía al pensar que cada vez se acercaba más y más al final de su viaje.
—Mientras sea lo que tú quieras, estará bien —convino Yamen, respetuoso ante tal decisión—; en todo caso, yo debería volver a trabajar —se disculpó, al darse cuenta del tiempo que habían pasado conversando, e hizo el ademán de levantarse.
—Bien, nos vemos entonces; saludos a papá y mamá —se despidió cálidamente, tras lo cual colgó.
 
Danot volvió al pasadizo y, esta vez sí, subió por la escalera que conducía al nivel superior, encontrándose en otro más amplio y mejor iluminado. Avanzó, mirando cada una de las puertas que tenía a ambos lados hasta encontrar la de su habitación, y sin demora, entró. Ésta contaba con un par de camas simples, una mesa pequeña entre ambas, una más grande en la pared opuesta y dos sillas delante de ésta última. Un radiador cerca de la ventana y frazadas sobre las camas eran las únicas diferencias con las habitaciones de invitados de otros centros Pokémon que había visitado durante su viaje. No se lo pensó dos veces antes de dejarse caer, cuán largo era, sobre una de las camas; necesitaba descansar, al menos un poco.
 
No supo cuándo se quedó dormido, pero despertó poco a poco, con la habitación completamente a oscuras. Se incorporó lentamente y buscó a tientas el interruptor; al hallarlo, ésta se llenó de una cálida luz amarilla.
 
—Qué hambre —pensó al sentarse en un lado de la cama y palparse el vientre; no había comido nada consistente desde el desayuno, cerca de las ocho de la mañana.
 
Dejó caer su mochila sobre la cama y se quitó los lentes deportivos, para dejarlos en la mesa de noche. Se frotó un poco los ojos, un hábito que le había quedado de su época escolar, antes de ponerse de pie y sacar de su mochila un estuche con sus gafas de lectura y una libreta de apuntes con un bolígrafo entre sus hojas. Con eso listo, salió, aseguró la puerta con llave y se dispuso a bajar.
 
La cafetería del Centro Pokémon era la zona que ocupaba más espacio en la planta baja. Al caminar hacia la barra, a Danot le pareció notar que la dependiente cambiaba su expresión aburrida por una mucho más despierta y servicial; no le extrañó, al darse cuenta de que él era su primer cliente de la noche.
 
—Buenas, quiero un guiso de vegetales con arroz —pidió Danot tras ver el menú—; y una botella de agua mediana —añadió, al recordar que no había bebido nada desde el mediodía.
 
La encargada tardó poco en volver de la cocina con su pedido en una bandeja que entregó a Danot tras el pago respectivo. El chico se dirigió hacia la mesa más cercana, y ya sentado, removió el guiso y el arroz con una cuchara hasta liberar todo el vapor. Dejó que esa mezcla se enfriase un poco y sacó del bolsillo de su jersey la libreta y el bolígrafo que había cogido antes; se acomodó las gafas con cuidado antes de empezar a revisar sus anotaciones.
 
—Primera cosa a considerar: Yanagi se especializa en Pokémon de tipo hielo —leyó mentalmente Danot, mientras las mesas cercanas empezaban a ser ocupadas por otros Entrenadores—; prioriza el uso de ataques del tipo de sus Pokémon, la mayoría con efectos secundarios, que unidos a las técnicas auxiliares o disruptivas que emplea ocasionalmente suelen tomar por sorpresa a sus retadores —siguió, al tiempo que se llevaba un bocado de comida a la boca y cogía la libreta con la otra mano—. Sus Pokémon son todos de doble tipo, siendo el segundo uno que le dé ventaja sobre los tipos fuertes contra el hielo —siguió leyendo con atención, al ser la primera conclusión importante a la que había llegado al hacer esas anotaciones—; lo más típico es que empiece con Dewgong, Cloyster o Lapras para mantener a raya a los Pokémon de roca, fuego, acero o lucha, sea por la ventaja de tipo o por la piscina que tiene en medio del campo de hielo del Gimnasio, así que llevar a Ray o Sparkle sería una buena idea —dijo para sí mismo, mientras pasaba otro bocado de comida—. Si bien Hellga y Pyro podrían lidiar con Jynx y Delibird, el que me preocupa es su Pokémon más fuerte, Piloswine… así que será mejor no descartar a Alfa —consideró con cuidado—. Otro factor crucial es que, si bien muchos de sus Pokémon son lentos en tierra, el campo de hielo les da una movilidad muy buena en comparación a la que tendrían Pokémon de otros tipos, como los míos, pero como no tengo más datos, tendremos que hallar cómo contrarrestar esa ventaja durante la batalla —concluyó, tras lo cual cerró su libreta y la guardó, para poder cenar con tranquilidad.
 
Al terminar, Danot decidió volver a su habitación sin prisa, mientras repasaba mentalmente el plan de batalla que había ideado; consideró que era simple y efectivo, y con ello se sentía más que satisfecho. Una vez ahí, extrajo de su mochila una caja de plástico con cápsulas similares a Poké Balls infladas en su interior, pero más alargadas. Sacó una y la dejó en medio del cuarto tras apretar su botón central, generándose una intensa luz blanca que precedió a la aparición de una caja cúbica de metal de un metro de arista. Se acercó y presionó el centro de la cara superior, ocasionando que ésta se partiese en dos hojas rectangulares que se alzaron por la acción de pequeños motores en el interior, revelándose así su contenido: camisetas, pantalones, jerséis, chalecos, ropa interior, pares de calcetines y pijamas. Sacó uno de cada, ateniéndose más que nada a su propio gusto, y los dejó en su cama, tras lo cual cerró manualmente la caja, con lo que ésta regresó automáticamente al interior de la cápsula. Tras guardarla, dejó cargando su Pokégear, un modelo de teléfono móvil desarrollado especialmente para los Entrenadores Pokémon hacía más de una década que estaba siendo reemplazado cada vez más rápidamente por los más modernos y multifuncionales SmartRotoms.
 
Teniendo todo listo para el día siguiente, comenzó a desvestirse, dejando ver que tenía el vientre un poco abultado, si bien parecía mantenerse sano, quizá por el tiempo que había pasado viajando a pie. Se quitó también las muñequeras negras que apenas contrastaban con el color trigueño de su piel y las colocó junto a su demás ropa. Con el pijama ya puesto, apagó la luz y se acomodó bajo las gruesas frazadas, pensando en el combate que tendría contra Yanagi… y así se durmió, sonriente, mientras dejaba volar su imaginación.
 
A la mañana siguiente, tras asearse y arreglarse un poco, Danot hizo un ovillo con su ropa sucia y la puso en una de las máquinas disponibles de la lavandería, la que empezó a funcionar tras el respectivo pago con tarjeta. Hecho esto, fue a la cafetería para desayunar antes de ir a recoger a sus Pokémon. Media hora después, se dirigió a la recepción, donde la encargada revisaba un documento importante, o eso pensó él al verla tan seria. Sin embargo, su expresión cambió completamente cuando se percató de su presencia, y diciéndole apenas «Hola» se marchó a la sala que tenía detrás.
 
—Aquí tienes a tus Pokémon, como nuevos —dijo la enfermera con una sonrisa, al extenderle la bandeja que los contenía—; ¿hay algo más en lo que te pueda ayudar? —preguntó, servicial como siempre.
—Gracias —respondió Danot, mientras cogía sus Poké Balls y las guardaba en los bolsillos de su jersey—; y sí, quiero un tubo y una bolsa grande de comida Pokémon —añadió amablemente, queriendo corresponder esa atención y dedicación.
—Muy bien; coge los cuencos que necesites —dijo al señalar la esquina izquierda de la habitación, tras lo cual volvió a entrar a la sala trasera.
 
Danot cogió media docena de los cuencos rojos de plástico disponibles y los colocó en fila cerca de los asientos situados en la pared contigua a la calle. Volvió a acercarse a la recepción cuando la encargada regresó con su pedido, el cual pagó y llevó a donde había dejado los cuencos. Sirvió el pienso en cinco de ellos, mientras que en el otro vertió agua de la botella empaquetada junto al tubo; después, disolvió en ella la pasta que éste almacenaba. Con todo listo, liberó uno a uno a sus Pokémon, comenzando por Alfa; le siguieron Pyro y una ratona eléctrica de expresión adorable, pelaje anaranjado y casi un metro de estatura, una Raichu llamada Sparkle. Los otros tres eran un ave protegida por una resistente armadura metálica, una perra de pelaje negro como la noche y estilizados cuernos, y un cuadrúpedo de erizado pelaje amarillo. Se trataba de una Skarmory, una Houndoom y un Jolteon, en ese orden, cuyos nombres eran Tsurugi, Hellga y Ray, correspondientemente. Todos le saludaron con entusiasmo e hicieron lo mismo entre sí poco antes de ver el festín que Danot les había preparado; fue entonces que se dieron cuenta de lo que estaba a punto de ocurrir.
 
—Sé que ya lo saben, pero lo diré igualmente —dijo para llamar la atención de sus Pokémon; sonrió al ver que se la estaban prestando—; nuestro siguiente destino es el Gimnasio local y esta comida es para que todos ustedes tengan energía extra en caso de que deban luchar allá —expresó con entusiasmo, ante lo cual asintieron—; entonces disfrútenla y luego vayamos a hacer nuestro mejor esfuerzo —finalizó cariñosamente, invitándoles a probar la comida con un suave gesto de mano.
 
Pyro no esperó para abalanzarse sobre uno de los cuencos y empezar a devorar su comida, como Danot vio tras sentarse. Los demás se lo tomaron con más tranquilidad y se pusieron de modo que estuviesen cómodos, con Hellga, Sparkle y Ray muy cerca del lagarto ígneo. Tsurugi, recelosa de esa conjunción de energías tan dañinas para ella, se situó al lado de Alfa, quien metió uno de sus brazos en el agua para filtrar el alimento disuelto en ella. El chico les observaba con interés, pues, por poco que fuera, siempre aprendía algo más de sus caracteres, gustos y otras curiosidades al verles interactuar. Por ejemplo, cómo Hellga prácticamente había adoptado como hermano menor a Ray, como demostraba al lamer con cariño el espacio entre las dos largas orejas de interior lila oscuro del Jolteon, cuyos vivarachos ojos eran del mismo color. O lo mucho que Pyro disfrutaba comer, a veces al punto de la glotonería, justificado en parte por el gran gasto energético que solía hacer en batalla, estuviese en ventaja o no. Pensando en otras cosas más, les dejó comer en paz.
 
—Chicos, vamos antes de que alguien se nos adelante —les instó poco después de verles acabar, y sin ninguna oposición, les devolvió a sus correspondientes Poké Balls.
 
Danot dejó los cuencos en el mostrador y los paquetes vacíos en la papelera, tras lo cual salió del Centro Pokémon y se dirigió rápidamente hacia la parte noroccidental del pueblo, deseando que nadie llegase al Gimnasio antes que él. Durante ese trayecto pudo notar que las calles lucían algo más arregladas que el día anterior, aunque poca gente las transitaba a esa hora, lo cual agradeció. Tras cuarenta minutos de caminata, llegó a un gran bloque rodeado de altas paredes de color crema, por lo que aceleró el paso, con una apreciable expresión de determinación. Tardó un minuto en llegar a donde se hallaba una pesada reja metálica que separaba el interior de la vía pública y su portero, un chico vestido de esquiador que intentaba ocultar el aburrimiento que sentía con una expresión muy seria.
 
—Ya veo que nadie vendrá… todo el mundo debe estar pensando en el festival... —murmuró escépticamente el portero, mientras reprimía las ganas de tirarse de los largos cabellos negros que sobresalían de la gruesa gorra que llevaba, roja como el resto de su atuendo—. ¿Eh, tú, vienes por tu desafío? —preguntó al recién llegado, sin cambiar su actitud.
—Soy Danot Bisel de ciudad Yoshino, y sí, vengo a ello —se presentó éste, sin dar mayor importancia a la misma.
—Entonces, pasa —expresó con mejor cara que antes, mientras deslizaba la reja hacia la derecha.
 
El portero guió a Danot por un pulido camino de cemento, flanqueado a la derecha por una frondosa arboleda de especies perennes y a la izquierda por una gran piscina llena de islotes de hielo ocupados por Pokémon de agua y hielo, muchos de los cuales veía por primera vez en vivo. Tras un minuto de caminata, llegaron a la entrada de un edificio cubierto casi por completo de cristales que reflejaban la luz solar. Una placa al lado de la puerta llamó la atención del recién llegado.
 
—Espera aquí mientras hacemos los preparativos para tu batalla —pidió el portero antes de entrar al edificio, a lo que el aludido se limitó a asentir.
—Gimnasio Pokémon de pueblo Chouji —leyó mentalmente Danot, siendo esa la primera línea en la placa—. Líder: Yanagi Fuyutsuki, “El Maestro de la Crudeza del Invierno” —continuó con las siguientes dos, pensando que dicho título era adecuado para un experimentado usuario de Pokémon de hielo.
 
Suspiró largamente, mientras dirigía la vista hacia la arboleda situada a poco más de sesenta metros de él. No podía evitar sentir una mezcla de emoción y ansiedad, como le ocurría siempre que estaba a punto de tener un combate importante. La primera obviamente era causada por la idea de enfrentarse a un oponente formidable, mientras que la segunda era más ambigua… quizá temía no estar a la altura de sus contrincantes. No obstante, quería creer que aquello nunca pasaría si se esforzaba al máximo, que de verdad podía quedarse tranquilo sin importar el resultado.
 
—Ya está todo listo para tu batalla con mi maestro —dijo súbitamente el portero al volver, sacando abruptamente a Danot de su ensimismamiento.
—Ah, sí, gracias —respondió éste torpemente, aún recuperándose de la sorpresa.
 
Al entrar al edificio, Danot se encontró en un pasadizo de paredes de color crema, iluminado por fluorescentes blancos; no tardó en sentir que la temperatura iba bajando conforme avanzaba, como si estuviesen dirigiéndose a un frigorífico. «Era de esperar», dijo para sí mismo, agradeciendo haber escogido la ropa más abrigadora que tenía.
 
—Hemos llegado —anunció el portero cuando salieron del pasillo, con lo que Danot pudo ver finalmente el corazón del Gimnasio de pueblo Chouji.
 
Ambos habían entrado a un salón de algo más de mil metros cuadrados, en cuyo centro se situaba un campo de batalla de medidas oficiales para Gimnasios Pokémon: treinta y dos metros de largo por dieciséis de ancho. Como Danot sabía de antemano, se trataba de una superficie de hielo liso, excepto por los bloques irregulares del mismo material distribuidos aleatoriamente en ésta y una piscina circular en el centro, lo suficientemente amplia y profunda para que dos Lapras pudiesen nadar en ella con toda comodidad. Varias máquinas refrigerantes instaladas en lo más alto del recinto mantenían la temperatura lo suficientemente baja para evitar que el hielo se fundiese. Alineado con el ecuador imaginario del campo de batalla, próximo a un pedestal negro similar a un domo alargado, estaba un hombre mayor de cabello blanco como la nieve. El pantalón marrón y la gabardina azul que llevaba le conferían un aire de gran elegancia. Distinta, pero no contradictoria, era su expresión adusta y el brillo de la experiencia en sus agudos ojos de color café. El título de “Maestro de la Crudeza del Invierno” no le quedaba nada grande, pensó Danot.
 
—¿Ocurre algo? —preguntó el Líder con tono cordial, si bien algo distante, al notar que su retador le miraba fijamente.
—Disculpe señor, no es nada —respondió apresuradamente Danot, al darse cuenta de que no había sido muy educado con su anfitrión.
—No importa —dijo tajante, pero cortés—; tenemos asuntos más importantes que atender, como tu reto —añadió, invitándole con un suave gesto de mano a acercarse al pedestal.
 
Danot se acercó prestamente al mismo, mientras sacaba su Tarjeta de Entrenador y su Pokédex. El extraño domo se abrió al detectar ésta última, dejando ver una ranura por la que el chico introdujo ese artefacto, tras lo cual volvió a cerrarse y dejó ver sus datos personales en letra verde sobre esa superficie negra.
 
—Así que eres Danot Bisel de ciudad Yoshino —comentó casualmente una voz grave, la cual llevó al aludido a girarse.
 
Se halló cara a cara con una mujer robusta, de quizá la misma edad que Yanagi; sin embargo, sus vivaces ojos azules y abombado cabello castaño le hacían parecer mucho más joven.
 
—¿Me permites tu tarjeta? —preguntó jovialmente la recién llegada.
 
Danot dudó por un instante, hasta que vio que ésta llevaba puesto un uniforme de réferi oficial, consistente en una camiseta de manga larga y pantalones cortos en los que se mezclaban el negro, siempre formal, y un llamativo color rosa. No pudo evitar pensar que era combinación que iba muy acorde a la personalidad de su portadora.
 
—¡Todo en orden, muchacho! —dijo vivazmente la réferi tras devolverle su tarjeta; desprendía tanta energía que no parecía sentir en absoluto el frío del ambiente.
—Ah, Shima, tan entusiasta como siempre —comentó Yanagi al esbozar una sonrisa apenas perceptible, a la que la aludida correspondió con una mucho más visible—; no retrasemos más el desafío —añadió al recobrar su semblante usual, tras lo cual caminó hacia el extremo derecho del campo, visto desde ese lugar. Danot fue al lado opuesto.
 
—¡La batalla oficial por la medalla Ice entre el Líder Yanagi y el retador Danot está por empezar! —exclamó Shima con seriedad, situada en el otro lateral del área de combate, al levantar un banderín rojo con la mano derecha y uno verde con la otra—. ¡Esta batalla será de tres Pokémon por bando! ¡El retador puede hacer los cambios que quiera, pero el Líder no! —explicó, a lo que ambos Entrenadores asintieron con un leve movimiento de cabeza—. ¡Entonces, liberen a sus Pokémon y comiencen! —ordenó con entusiasmo al agitar con fuerza ambos banderines.
—Veamos cómo maneja a este Pokémon —pensó Yanagi al coger una Poké Ball del lado derecho de su cinturón, oculto por la gabardina—. ¡Adelante, Lapras! —exclamó al liberar a su Pokémon a unos pocos metros de la piscina.
 
Dicho Pokémon era una masiva criatura marina de casi tres metros de altura, la mitad de ella debida a su largo y grueso cuello, el cual giró lentamente para dejar ver una expresión seria y pacífica. A pesar de ello, no iba a ser un oponente fácil, pues su constitución anatómica y la pesada coraza que cubría su espalda le daban apreciables capacidades defensivas, por no mencionar que tendría la ventaja de terreno tanto en el agua como en el hielo.
 
—Lapras —murmuró Danot, al ver que Yanagi había escogido al escollo más duro de los que había previsto—; no importa, esto no cambia nada —dijo para sí mismo con decisión, tras lo cual cogió una Poké Ball del lado izquierdo de su cinturón—; ¡vamos, Ray! —exclamó al liberar al aludido.
 
El Pokémon eléctrico apareció unos metros delante del chico. Al sentir la fría capa de hielo bajo sus patas, procuró equilibrarse sobre ella, y gruñó sonoramente cuando se percató de la presencia de su oponente, pero éste le miró con indiferencia. Tampoco se inmutó cuando Ray le mostró los dientes apretados, por lo que Danot pensó que ese Pokémon debía sentirse muy confiado o era muy difícil de provocar o amedrentar.
 
—¡Empieza con Rayo! —ordenó Danot, queriendo valerse de la ventaja de tipo para hacerse rápidamente con el dominio del combate.
—Típico —pensó Yanagi, observando cómo una gran cantidad de chispas recorrían el pelaje de Ray—; bloquéalo con Canto Helado —indicó ante el inminente despliegue del ataque eléctrico.
 
Tras una profunda inspiración, Lapras escupió una lluvia de afilados fragmentos de hielo que chocó con la descarga y la detuvo a poco más de dos metros de su blanco, al no ser un buen conductor. Sin embargo, lo que sorprendió a Danot fue que un ataque relativamente débil como ese pudiese lograrlo; no quedaba duda de que ese Pokémon poseía una fuerza considerable, pero no por ello iba a dejarse intimidar. Ordenó a Ray volver a usar su ataque desde distintas direcciones, pero todos fueron bloqueados del mismo modo. Necesitaban cambiar de estrategia, y la única opción viable parecía ser acercarse y atacar a quemarropa, por más traicionera que pudiese ser la superficie congelada. No obstante, una posible solución se asomó por la mente del retador al ver detenidamente el área de batalla.
 
—¡Ray, usa los bloques para acercarte y ve lanzándole Rayos! —indicó Danot, muy consciente del riesgo que estaban tomando.
—¡No lo dejes, Lapras! ¡Sigue usando Canto Helado! —ordenó Yanagi de inmediato, queriendo aprovechar la ventaja que le daba el terreno.
 
Con toda la intención de asestarle un Rayo a corta distancia, el Jolteon se lanzó en pos de su contendiente con movimientos diagonales, usando los bloques de hielo como postes de pinball mientras lanzaba como podía sus descargas. Y ya era bastante difícil sin el asedio de los Cantos Helados de Lapras, que cuando no bloqueaban los ataques eléctricos amenazaban con golpear a su emisor, quien con cada metro avanzado se iba convirtiendo en un blanco más asequible. Justo lo que Yanagi había querido propiciar.
 
—¡Cascada! —ordenó éste, cuando Ray traspasó el lateral izquierdo de la piscina.
 
Haciendo buen uso de sus anchas y gruesas aletas delanteras, Lapras comenzó a deslizarse sobre el hielo mientras el agua presente en el ambiente se condensaba a su alrededor. No le tomó mucho tiempo formar un manto acuoso que, aunado a su masa y velocidad, sería capaz de causar un daño considerable a un oponente más pequeño.
 
—¡Gira y Doble Patada! —fue la presurosa indicación del retador.
 
Viendo la mole que se le venía encima, Ray ejerció un poco más de presión con las patas delanteras para derrapar y quedar de espalda contra uno de los bloques de hielo. Acto seguido, se apoyó en las patas delanteras para propinarle una coz con las otras dos, generando el impulso suficiente para escapar de la arremetida de Lapras, quien había quedado expuesto a un contraataque.
 
—¡Gira otra vez y Rayo! —ordenó Danot, queriendo aprovechar esa oportunidad.
—¡Terratemblor! —exclamó Yanagi, con tanta fuerza que sus palabras resonaron en todo el frío recinto.
 
Un nuevo derrape causó que Ray acabase chocando contra un bloque de hielo con sus cuartos traseros, pero ni el dolor ni el frío le impidieron soltar una fuerte descarga dirigida a Lapras. Sin embargo, éste demostró no estar indefenso al remecer con todo su cuerpo la superficie de hielo sobre la que ambos luchaban, aun cuando el Rayo le alcanzó. Así, generó una vibración de mediana intensidad que lastimó a su oponente lo suficiente para obligarle a detener su ataque; no obstante, se vio forzado a hacer lo mismo con el suyo cuando sintió cómo sus músculos se entumecían de pronto.
 
—¡Canto Helado! —indicó el Líder de Gimnasio, consciente de la delicada situación en la que se encontraba su Pokémon.
—¡Acércate y Rayo! —ordenó Danot en el acto, sin querer desperdiciar la ventaja obtenida.
 
Girando su cuello con evidente dificultad, Lapras expectoró otra lluvia de afilados fragmentos de hielo hacia Ray, pero éste, a pesar de mostrarse un poco más lento que antes, pudo impulsarse hacia un bloque antes de ser golpeado. Apenas llegó a otro de ellos, descargó de golpe la electricidad acumulada en su pelaje, sin que su contrincante pudiese hacer algo para evitarlo. A pesar de ello, el masivo reptil marino se sobrepuso al dolor y con gran esfuerzo redirigió sus proyectiles gélidos para bloquear la centella.
 
—¡Descanso! —ordenó Yanagi, manteniendo la serenidad y mostrándose satisfecho por el valor mostrado por su Pokémon.
—¡No lo dejes! ¡Ataque Rápido! —indicó presurosamente Danot, dispuesto a tomar un riesgo mayor en esa coyuntura.
 
A pesar de la reducción de su velocidad natural, Ray se abalanzó frontalmente en pos de su contendiente; éste, confiando en el criterio de Yanagi, se sumió rápidamente en un sueño reparador que curó su parálisis y restauró su vitalidad. Extrañamente, empezó a retorcerse con expresión afligida justo antes de que el Jolteon le impactase, dando a Danot la impresión de que tenía una pesadilla. Para el Pokémon eléctrico esto fue como estrellarse contra un muro, aunque no tuvo mucho tiempo para pensar en ello, ya que su “indefenso” oponente le estaba apuntando con la boca, listo para usar su Canto Helado. Tan rápido como llegó, huyó hacia otro bloque, mientras el ataque golpeaba la superficie de hielo.
 
Danot miró acuciosamente a Lapras, quien no daba señales de estar despierto. En ese preciso momento, recordó que existía un ataque con el que un Pokémon podía usar los otros que tenía mientras estaba dormido. La sonrisa serena de Yanagi confirmó esto, al igual que el movimiento con el que su Pokémon produjo una onda expansiva más fuerte que la anterior, la que Ray eludió parcialmente al lanzarse hacia otro bloque. Su Entrenador le ordenó usar Deseo, creyendo que ante la aleatoriedad del Sonámbulo lo mejor era mantenerle fresco. Así, ante la impertérrita expresión del Líder, el Jolteon cerró los ojos y realizó una breve plegaria, tras lo cual una nube de finos brillos dorados apareció sobre él, para después precipitarse a tierra como veloces cometas.
 
—Parece que esto resultará más entretenido de lo que creí —pensó Yanagi mientras se limitaba a observar cómo su Pokémon se manejaba en el campo; le había entrenado para usar automáticamente el Sonámbulo tras recurrir al Descanso, y por la manera en que sus retadores reaccionasen a ello podía determinar qué tipo de estrategias usarían durante el resto del combate.
—¡Esquiva y Rayo! —ordenó Danot, al ver venir un Canto Helado.
 
Con denuedo y un poco de suerte, Ray se lanzó hacia uno de los bloques de hielo cercanos para esquivar ese ataque, bastante preciso considerando que Lapras tenía los ojos cerrados. Una vez a salvo, desplegó una descarga que éste bloqueó parcialmente con un cabezazo potenciado por energía psíquica. Sin embargo, esto no desanimó al Jolteon, quien apretando fuertemente los dientes a pesar del dolor y el frío disparó otro Rayo, pero Lapras lo eludió por poco al comenzar a moverse mientras una cortina de agua se formaba a su alrededor. Fue entonces que al retador se le ocurrió otra idea arriesgada, pero que de funcionar les daría mucha ventaja.
 
—¡Ataque Rápido! —exclamó súbitamente Danot, para sorpresa de Yanagi y de Ray, quien le contestó con un gruñido suave y una mirada suplicante—. ¿Confías en mi? —le preguntó con un tono más suave, a lo que éste finalmente asintió y, sin dudar ya, se lanzó en pos de su contrincante.
 
Ante la atenta mirada de Yanagi, Ray se acercó a Lapras desde el flanco izquierdo, a sabiendas de que sería él quien saldría peor librado en una colisión entre ambos. Sin embargo, Danot tenía otros planes, como comprobaría el Líder dentro de poco.
 
—¡Rayo, a toda potencia! —ordenó el retador cuando su Pokémon estaba a medio camino de alcanzar al reptil marino.
—¡Lapras, despierta y Terratemblor! —exclamó atronadoramente Yanagi, tanto que el campo de hielo pareció sacudirse ante sus palabras.
 
Poniendo toda su alma en un ataque que podría ser definitivo, Ray desplegó una potente descarga cuando se hallaba a apenas unos metros de Lapras, quien despertó súbitamente cuando ésta alcanzó el agua que le rodeaba. Adolorido, poco pudo hacer para detener el proyectil amarillo que se le venía encima, que al colisionar le propinó otra fuerte sacudida. El resultado: el Jolteon salió disparado hacia un bloque lejano y se golpeó fuertemente contra él, mientras que Lapras acabó tendido en el lugar de la colisión, incapaz de seguir luchando. Su Entrenador se dispuso a retirarlo, mostrándose satisfecho por su desempeño.
 
—¡Lapras no puede seguir! ¡La victoria de esta ronda es para el retador! —decretó Shima al ondear su banderín rojo hacia el lado del campo del aludido, mientras el Líder guardaba la Poké Ball de Lapras y tomaba otra de su cinturón. Danot tragó saliva, sabía de sobra qué Pokémon había escogido su oponente. Una mezcla explosiva de emoción y nerviosismo colmaban sus pensamientos en ese momento.
 
Sin mayor ceremonia, Yanagi liberó a un jabalí peludo con una gran joroba, treinta centímetros más alto que Ray (quien superaba por poco los noventa) y más corpulento. Sobresalían de su gruesa mata de pelo marrón dos gruesos colmillos blancos y una nariz achatada, típica de los porcinos. El tamaño de los primeros indicaba que se trataba de un macho, y uno muy vigoroso, como demostró al rascar el suelo con sus macizas pezuñas delanteras.
 
—¡Piloswine de Yanagi contra Jolteon de Danot! ¡Continúen! —exclamó Shima, a la vez que ondeaba sus banderines hacia ambos lados.
—¡Ventisca! —ordenó Yanagi con tono de voz riguroso al notar que su contendiente no hacía ademán de retirar a su Pokémon; creía saber la razón, y no estaba dispuesto a darle más oportunidades de las que ya había tenido.
—¡Esquívala y Doble Rayo! —indicó Danot, queriendo hacer tiempo a pesar de la desventaja de tipo.
 
Sin dilación, Piloswine profirió un potente gruñido mientras el aire se arremolinaba en torno a él, enfriándose tanto como para generar una gran cantidad de nieve. Y, guiándose más por el olfato que por la vista, desplegó esa tempestad hacia Ray. Éste la eludió apenas con un movimiento diagonal, y al tocar un bloque de hielo disparó desde su boca un deslumbrante rayo de energía de vivos colores rojo y verde; sin embargo, el jabalí demostró ser más ágil de lo que parecía, y le bastó un corto movimiento lateral para esquivar ese ataque. No todo fueron malas noticias para el retador y su Jolteon, ya que pronto este último empezó a brillar de color dorado, mientras todas sus heridas superficiales desaparecían. Era el momento que Danot estaba esperando.
 
—¡Ahora Ray! ¡Rugido! —exclamó apasionadamente; solía hacerlo tras verse obligado a contenerse de hacer o decir algo durante un combate.
 
Tan sorpresivo como el grito del retador fue la atronadora emanación sónica de su Jolteon, que incluso fue capaz de poner de punta todos los pelos de Piloswine antes de obligarle a volver a su Poké Ball, para pasmo de Yanagi y Shima. De acuerdo a las reglas de la Federación Regional, cuando un Pokémon era devuelto a su Poké Ball, debía ser reemplazado por uno distinto, aun en una situación forzada.
 
—Así que no sólo quería hacer tiempo para que su Pokémon se recuperara —pensó Yanagi, gratamente sorprendido, mientras cogía la Poké Ball de la sustituta de Piloswine—; Jynx, te lo encargo —dijo tranquilamente al dejarla salir, a pesar de lo aparentemente difícil de su situación en la batalla.
 
La aludida era una extraña criatura antropoide de piel lila, muy similar a una diva de ópera vestida de rojo. El cimbreante movimiento de sus caderas y su larga cabellera dorada, así como un guiño y el ademán de lanzarle un beso volado, desconcertaron un poco al retador. Sin embargo, nada de esto le hizo olvidar lo que quería hacer.
 
—Vuelve Ray, bien jugado —dijo Danot al devolverle a su Poké Ball y guardarla, cosa que no sorprendió a nadie—. ¡Adelante, Hellga! —exclamó al dejarla salir.
 
Delante del chico apareció su fiel Houndoom. Ésta afirmó las patas contra el hielo, sublimándose parte de éste a causa de su calor corporal, y arqueó el lomo de manera apreciable, dejando ver las protuberancias similares a costillas que tenía ahí, tras lo cual gruñó y mostró sus colmillos, con lo que Jynx hizo un amago de retroceder, algo amedrentada, a pesar de tener prácticamente el mismo tamaño: metro y medio de la cabeza a las patas.
 
—Así que por fin saca un Pokémon de fuego —pensó Yanagi mientras analizaba a la Houndoom—; Jynx, usa tu Ventisca —ordenó con tranquilidad, sin intención de mostrar aún todos sus recursos; esto pareció devolver la confianza a su Pokémon.
—¡Lanzallamas! —indicó Danot, confiando en tener la ventaja en ese choque de ataques.
 
Alzando los brazos, Jynx produjo en torno a sí misma una gélida corriente de aire que empezó a acumular mucha nieve, la que dirigió hacia su rival al ponerlos al frente. Esa borrasca pasó de la mitad del campo y se topó con el disparo de fuego de Hellga a un par de metros del borde de la piscina, y en este punto se mantuvieron por algunos segundos, mientras la superficie de ésta se solidificaba por completo. Era, sin duda, la Ventisca más poderosa que Danot había visto en toda su vida como Entrenador, pero a diferencia del Lanzallamas, era un ataque más difícil de mantener y Jynx tendría que cansarse pronto.
 
—¡Sigue así, Hellga! —le animó el chico, mostrándose paciente ante la resistencia de la Pokémon de hielo.
—Tendremos que hacerlo de otro modo —pensó Yanagi al notar que su Pokémon no resistiría ese ritmo por más tiempo—; ¡apártate y usa Granizo! —ordenó de inmediato.
 
Deteniendo su Ventisca y dando un paso corto al costado, Jynx dejó pasar de largo el ataque ígneo y se concentró en exhalar una fría nube que no tardó en subir hasta lo más alto del recinto y extenderse sobre el campo de batalla. De ella empezaron a caer un sinfín de pequeños fragmentos de hielo, con tanta intensidad que Danot tuvo que cubrirse la cabeza y parte del rostro con los brazos para evitar que le lastimasen.
 
—¡Otro Lanzallamas! —indicó el retador, procurando mantenerse enfocado en la batalla a pesar de esa distracción.
—¡Jeer! —ladró Hellga a modo de afirmación, mientras hundía las patas en el hielo tras aumentar su calor corporal, disminuyendo un poco la incomodidad generada por el granizo.
 
Y sin dilación, exhaló una tórrida columna de fuego hacia Jynx, quien siguiendo las órdenes de Yanagi la evitó con pasos que parecían ser parte de una peculiar coreografía, mientras entre sus amplias manos se acumulaba una gran cantidad de energía. Tras el tercer Lanzallamas, contraatacó al desplegar una densa esfera de energía azul, ataque que Danot reconoció como una Onda Certera. La respuesta no se hizo esperar con otro Lanzallamas que la interceptó en la mitad del campo y ocasionó una ruidosa explosión, tras lo cual Hellga empezó a toser, extenuada por el uso continuado de su ataque.
 
—¡Ahora! ¡Poder Oculto! —ordenó rápidamente Yanagi, preparado para aprovechar el fruto de su paciencia.
—¡Esquívalo y acércate! —indicó Danot de inmediato, buscando una confrontación cuerpo a cuerpo.
 
Confiando en el criterio del chico, Hellga se lanzó en pos de su contendiente tras recuperar el aliento, sin amedrentarse ante las varias pequeñas esferas de energía que ésta había generado. Avanzó con pasos muy seguros que fundían el hielo y producían huecos que le impedían resbalar, y cuando vio venir los proyectiles de Jynx los esquivó con saltos y contorsiones dignas de una acróbata olímpica. Así siguió su camino, lista para la orden que estaba a punto de venir mientras mostraba sus aguzados colmillos.
 
—¡Muy bien! ¡Sigue así y Triturar! —le animó Danot, complacido con sus maniobras evasivas.
—¡Jynx! ¡Tu puntería es mejor que eso! —exclamó secamente Yanagi; sus palabras, lejos de ser reprensivas, eran una muestra de apoyo que la aludida entendió muy bien.
 
De nuevo motivada, Jynx generó con celeridad dos hileras de esferas de energía y las lanzó hacia Hellga, quien se aproximaba amenazadoramente con sus mandíbulas abiertas y listas para morder. Esta vez, sin embargo, el Poder Oculto fue más preciso y le lastimó en el pecho y los lados. A pesar de ello, siguió adelante, sin perder de vista a su presa y con tozudez soportó otra andanada que le golpeó en el vientre tras pegar un brinco de un par de metros. Y al descender le propinó una fuerte mordida en el hombro derecho, tanto que perforó su piel en varios puntos, con la consiguiente sensación de dolor que no tardó en expandirse por las zonas periféricas. Su víctima intentó sacársela de encima con abruptos manotazos, sin éxito, pues su fuerza física era muy inferior a la de Hellga.
 
—¡Beso Amoroso! —ordenó imprevistamente Yanagi, queriendo aprovechar la nula distancia entre ambas Pokémon.
—¡Aléjate! —exclamó prestamente Danot; a pesar de encontrarse en situaciones adversas, Yanagi siempre parecía capaz de revertir la situación y ponerle en aprietos.
 
Apoyando las patas delanteras en el torso de Jynx, Hellga abrió sus mandíbulas y se impulsó hacia atrás, justo cuando los prominentes labios de ésta brillaban con una peculiar mezcla de negro y rosado, tumbándola y situándose a una distancia prudente. No fue necesaria una orden para que la perra disparase un Lanzallamas que golpeó de lleno a su oponente, noqueándola en el acto. Esto no sorprendió al chico, a diferencia de los demás presentes; su padre y Yamen la habían entrenado como guardaespaldas, y en más de una ocasión su propio criterio había sido mucho más acertado que el de su protegido.
 
—¡Jynx es incapaz de continuar! ¡El retador y su Houndoom ganan esta ronda! —decretó Shima, ondeando de nuevo su banderín rojo hacia la posición de Danot.
—Bien, esto va mejor de lo que esperaba —pensó Danot, quizá algo incrédulo ante el prospecto de una victoria sencilla.
—Vuelve, Jynx —dijo escuetamente Yanagi al guardarle en su Poké Ball, dándole en pensamientos las gracias por su gran esfuerzo—; ¡debo admitir que estoy sorprendido, Danot! ¡Pocos llegan hasta aquí sin haber perdido al menos uno de sus Pokémon! ¡Sin embargo, si quieres mi medalla, tendrás que vencer a mi Piloswine! —exclamó fervientemente antes de liberar al aludido.
 
El jabalí hizo su segunda aparición en el campo de batalla, gruñendo con fuerza al notar la fiera presencia de su contendiente. Ésta respondió con un potente ladrido, con la intención de vencerlo tan rápidamente como fuese posible, a pesar del daño recibido y la granizada que aún caía sobre ellos. Tras la señal de Shima, reanudaron la batalla.
 
—¡Lanzallamas! —ordenó Danot, optando por lo que creyó más seguro; no estaba amilanado, pero quería guardarse aún algunas de las sorpresas que tenía para Yanagi.
—¡Bomba Fango! —indicó Yanagi, tranquilo a pesar de quedarle sólo un Pokémon.
 
Sin dar tregua a su contrincante, Hellga exhaló ipso facto su ataque de fuego hacia éste. Para su sorpresa y la de Danot, el jabalí pareció esfumarse en medio del granizo y reaparecer dos metros más adelante, desde donde escupió una bola de fango que dio de lleno en un costado de la perra siniestra, empujándole un par de metros con el torso totalmente embarrado y dejándola vulnerable a un ataque que podría ser definitivo.
 
—¡Acábala con Poder Pasado! —exclamó Yanagi, queriendo dar fin a la ronda.
—¡Hellga, levántate por favor! —le instó Danot de inmediato, muy preocupado por su estado.
 
Piloswine no tardó en rodearse de intenso brillo grisáceo que concentró en una esfera delante de su nariz y lanzó enseguida hacia su oponente. Ésta, viéndola venir, apretó fuertemente los dientes y se levantó de un brinco a pesar del dolor, con lo que fue capaz de evitarla. Pero el asedio no acabó ahí, pues se encontró de inmediato con que su contendiente arremetía briosamente hacia ella, mientras la granizada remitía.
 
—Veamos cómo elude ese Golpe de Cuerpo —pensó Yanagi con interés, a pesar de su casi completa seguridad en ganar esa ronda.
—¡Contraataque! —ordenó súbitamente Danot, sabiendo que no volverían a tener una oportunidad tan buena como esa.
 
Por primera vez en la batalla, la expresión de Yanagi se llenó de desconcierto al ver cómo la potente acometida de su Pokémon era detenida por una fuerza invisible que le lanzó violentamente en dirección contraria apenas tocó a Hellga. Y éste creció aún más al ver cómo ésta, maltrecha como estaba, sacaba fuerzas de flaqueza para expeler un Lanzallamas que golpeó de lleno a Piloswine, al no contar con la protección del granizo. Agotada, la Pokémon siniestra cayó de bruces sobre el suelo congelado, y si aún seguía consciente era sólo por su enorme tozudez.
 
—¡Piloswine! —le llamó un preocupado Yanagi, dejando de lado su característico estoicismo.
 
El jabalí reaccionó a ese grito alzando las orejas e intentando levantarse a pesar del intenso ardor que llenaba cada músculo de su cuerpo, mientras sus contendientes esperaban pacientemente. Por más que quisiesen ganar esa batalla, atacar de manera directa y premeditada a un oponente que el réferi considerase incapaz de defenderse suponía la descalificación inmediata del infractor. Debían esperar a que Piloswine se reincorporase o que Shima decretase que éste era incapaz de continuar. Sin embargo, esto pareció ser innecesario cuando Piloswine cayó de cara al suelo, aparentemente sin fuerzas para luchar.
 
Yanagi aún seguía incrédulo ante la idea de que su mejor Pokémon, su compañero de mil y una batallas, hubiese sido vencido tan rápida y categóricamente por alguien a quien había tenido contra las cuerdas durante toda la batalla. Fuese habilidad o suerte, el hecho era que habían perdido y debían reconocerlo. Al notar esto, Shima se dispuso a dar el combate por concluido… hasta que un sonoro gruñido le hizo girar la mirada hacia el campo, al igual que a todos los demás.
 
Piloswine intentó levantarse por segunda ocasión, impulsado por su amor propio y el que sentía hacia Yanagi, pero resultaba obvio que no podría, no en ese estado. Esto le enojó mucho, tanto o más que haber sido vencido de forma abrumadora. Se negaba a admitir la derrota… sentía que habría podido dar más de sí mismo, y quería una oportunidad para demostrárselo. Ésta llegó en la forma de un extraño cosquilleo y un brillo blanco que le rodeó por completo, para sorpresa de los presentes, tras lo cual empezó a crecer hasta alcanzar más del doble de su altura inicial. Sus ojos, grandes y de pequeñas pupilas negras, habían quedado descubiertos, mientras que sus patas y colmillos se habían alargado y engrosado considerablemente, sobre todo estos últimos.
 
—¡Muuuuuuuu! —gruñó estentóreamente Mamoswine, mientras rascaba el hielo y dirigía una feroz mirada hacia sus oponentes, listo para volver a la acción.
—Mamoswine… así que finalmente decidiste evolucionar —dijo Yanagi, sin ocultar la emoción que le embargaba; el aludido giró para asentir con una expresión confiada.
 
Danot contemplaba admirado al masivo híbrido de jabalí y mamut y tuvo el reflejo de sacar su Pokédex para ver los datos de esa especie a pesar de no tenerla a mano. Llamó a Hellga, quien lentamente volvió a levantarse tras su breve descanso; estaba al límite de sus fuerzas, pero aun así quería seguir luchando. Con la aprobación de Shima, se dispusieron a reanudar el combate.
 
—¡Lanzallamas! —comenzó Danot, queriendo mantener alejado a Mamoswine.
—¡Granizo, ya! —ordenó Yanagi, prudente a pesar de su evidente ventaja.
 
Dando inicio a la táctica que ambos habían desarrollado durante sus años juntos, el mamut emitió un sonoro gruñido antes de exhalar una fría nube que ascendió con rapidez, desatándose nuevamente una feroz granizada. Restando importancia a esos diminutos pero dañinos trozos de hielo, Hellga disparó un abrasador torrente de fuego que alcanzó directamente a su enorme blanco. Sin embargo, extenuada como estaba, sólo pudo mantenerlo por suficiente tiempo para dañarle apenas.
 
—¡Acabemos de una vez! ¡Terremoto! —sentenció firmemente Yanagi; no pensaba dejarse sorprender una vez más.
—¡Acércate a él, salta si es necesario! —indicó Danot, confiando en esa arriesgada maniobra para asegurar la victoria.
 
Confiando en él, Hellga corrió con la poca fuerza que le quedaba hacia el mamut, incluso cuando éste alzó una de sus patas delanteras para golpear fuertemente el hielo y causar una poderosa onda sísmica que sacudió todo el campo de batalla. Una mezcla de instinto y experiencia le permitieron brincar oportunamente para evitar el impacto y aterrizar lo más suavemente posible para proseguir con su carga frontal, preparándose para la siguiente orden. A pesar del fracaso inicial, Mamoswine repitió su ataque, esta vez con las dos patas delanteras, produciendo un Terremoto mucho más intenso que el anterior, el que Hellga eludió al forzarse a saltar nuevamente. Suspendida en el aire, el tiempo pareció ralentizarse mientras pensaba en emplear su otra arma secreta apenas Danot se lo indicase. Con esa meta en mente, se dispuso a aterrizar y reducir a cero la distancia que le separaba de su oponente… tan sólo para recibir de lleno el devastador impacto de una gruesa columna de tierra que emergió abruptamente del hielo y le mandó a volar.
 
Danot observaba la escena atónito, y tardó un poco en reaccionar al ver a Hellga caer pesadamente delante de él, ya inconsciente y con varios raspones en el vientre y los costados. Nunca antes había visto a un Pokémon usar de ese modo el Terremoto, ni siquiera a los de los otros Líderes de Gimnasio. Bajó la cabeza con pesar. Sin importar qué, no habrían tenido siquiera oportunidad de desplegar su arma secreta, y por lo que parecía, incluso sus posibilidades de ganar el combate parecían estar desvaneciéndose como la nieve al inicio de la primavera...
Starlight Traveler
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#3
No sabés la emoción con la que fui leyendo este primer capítulo, querido Danot. En verdad, mis recuerdos sobre tu fic eran difusos en el contenido, pero clarísimos en el impacto que habías dejado en mí como escritor, por esa prosa neuróticamente pulida, variada, y la riqueza de palabras que empleabas ya en ese entonces, pero que acá evolucionó a un nivel totalmente refrescante (cuack!).

Igual, del primero en particular sí que me acordaba cosas, y los cambios saltaron a la vista inmediatamente. Acá Pyro tiene una presencia puramente testimonial, y el aprendiz del líder brilla por su ausencia, quizás reducido a un mero peón que guía a los aspirantes a la medalla por las instalaciones, camino al líder. Hay un detalle curioso acá, y es que uno de los fics que te recomendé (Alma de Plata) resultaba ser una adaptación casi obsesiva por los remakes de Oro y Plata, incluyendo al principio a los famosos asistentes de los líderes y hasta repitiendo a rajatabla sus diálogos típicos de NPCs. Luego de un tiempo, Saku, su autora, resolvió que tanta fidelidad en los gimnasios sobraba un poco, y terminó por eliminar a esos ayudantes de un plumazo, incluso usando el propio gimnasio de Mahogany (Chouji para los narutards) para un chistazo sobre la carencia de NPCs retando a la protagonista. Me resultó comiquísimo que, luego de años de revisiones y reversiones, decidieras eliminarlo vos también para que el viejo Pryce (Yanagi para los pueblerinos) pueda lucirse completamente, y vaya si lo hizo.

La batalla es espectacular, no solo por la prolija narrativa que siempre supiste manejar bien, sino por lo variados que son los encuentros. Me pareció genial ir leyendo y dándome cuenta que mucho de mi modo de escribir acción hoy en día lo fui mamando de este fic, de los de Sabrina, y de un par más que me sorprendieron mucho hace ya varios años atrás. Tal vez no soy el mayor fan de los pokémon sabiendo muchos más de cuatro ataques (al principio estaba expectante, pero cuando Lapras empezó con el combito de Rest y Sleep Talk tuve que aceptar que cualquier ataque estaba permitido y era un potencial recurso nuevo en combate), pero sé que puedo confiar y mandarme con los ojos cerrados a la lectura de las batallas que vos escribas, porque no me van a dejar indiferente. Desde el Ray pinball hasta la Hellga despiadada hundiendo los colmillos en el hombro de Jynx, sin olvidar el legendario momento en el que el Piloswine del viejo evoluc-- PARA, ESO NO PASABA EN EL FIC ORIGINAL. De hecho, en el original peleaba Alfa. xD ¿Será que veremos un Pyro vs Mamoswine en el próximo cap? ¿O Alfa será el elegido (¿la elegida? ¿le elegide?) para pwnear al mamut chiquitito? Ya desde el uso de Poder Pasado por el jabalí antes de evolucionar me crispó una ceja, pero el momento me sorprendió totalmente. La evolución en medio del clímax desesperado de un combate es un recurso muy visto pero muy válido, y vos encima lo aprovechaste no solo del lado del gym leader (algo mucho menos común), sino que encima yo lo fui leyendo estando seguro de que algo así no podía pasar porque no había pasado doce años antes cuando leí esto por primera vez. Estoy gratamente sorprendido.

Con respecto a lo demás, tengo que decir de nuevo que envidio tu versatilidad y tu dominio de las palabras. La cadencia de la lectura se hace súper amena de este modo, y cada párrafo es totalmente distinto del anterior... Bueno, la mayor parte del tiempo, porque sí noté por ejemplo un exceso de amabilidad en los diálogos entre Danot y la enfermera del Centro Pokémon. Como que remarcabas persistentemente lo gentiles y correctos y educados que eran cada vez que se decían una cosa diferente. Quizás eso entorpeció un toque la breve (y para nada trascendental) conversación, restándole fluidez. Más allá de esto, me gusta la meticulosidad con la que retratás a Danot estudiando a su futuro oponente, creo que queda bien claro en este primer capítulo lo técnico y estudioso que es como entrenador. Muchos otros fics simplemente muestran a prodigios y genios natos, pero acá vemos al tipo esforzándose con la crianza de sus pokémon, estrechando vínculos al soltarlos un rato para que anden con él, curándolos, dándoles de comer, e incluso arengándolos con breves charlas motivacionales de cara a encuentros importantes. Tal vez sus diálogos no sean demasiado entretenidos (salvo por la interesante mención a sus padres en la charla con su hermano, que... no recuerdo que haya estado tan explorado en la versión vieja, pero no podría poner las manos en el fuego por mi pésima memoria), pero para ser un primer vistazo al protagonista, creo que hiciste un retrato muy correcto de lo que podemos esperar de él como entrenador en futuros capítulos.

El tema de los nombres originales japoneses puede resultar un tanto polémico para algunos, pero para mí está genial y vuelve más novedosa la lectura de un lugar ya excesivamente retratado a lo largo y ancho de muchos otros fics. Que si Pryce, que si Fredo... ¡A la mierda, yo le pongo Yanagi porque en Johto son todos chinos! Digo, japoneses. Digo, johtoneses. Lo que no estaría de más es un glosario en el primer post donde enlistes a qué corresponden esos nombres. Cualquiera con dos dedos de frente puede identificar perfectamente quién es y dónde pasa esto aunque el nombre esté en ruso, pero sería bastante ameno tener un mataburros de referencia a mano sin tener que abrir la wiki para chequear. xD

Y ya. Estoy muy contento por volver a leer esto y por volver a leerte a vos particularmente. Me da muuucha intriga ver lo que vas a hacer con cierta relación de importancia capital en la historia más adelante, a ver si seguís sorprendiendo. Keep going on!

PD: Me había olvidado que, así como gran entrenador, Danot no es el más creativo del mundo para ponerle motes a sus bichos. ¿Pyro? ¿Sparkle? ¿Ray? VAMOS CHABON MEDIA PILA QUE TE VAS A CONFUNDIR A TU RAICHU CON OCHENTA Y CUATRO MAS A LO LARGO DE LA REGION. Igual es muy dosmilero ponerle así a esos bichos, y la nostalgia pega fuerte por ese lado. Alfa, por otra parte, es zarpado nombre para un Starmie (y estoy seguro de que es uno de los consentidos en su equipo).

PD2: Asimismo, Danot Bisel no es un nombre muy japonés. ¿No deberías haberle cambiado el nombre a "Danotsuki Biseru" o algo así? e.e
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#4
Buen dia/tarde/noche

Me alegra por fin leer un escrito tuyo, querido SoujiFujimura y lamento haber demorado tanto en comentar, pero no tenía pensado leer hoy

Primero que nada y como siempre hago...
 
(03 Jul 2021
10:59 AM)
SoujiFujimura escribió:
Así empezó la que prometía ser una batalla muy reñida… que terminó un instante después de que Danot diese su primera indicación; tras ésta vino una potente descarga eléctrica, generada por la rápida rotación del cuerpo posterior de Alfa y liberada desde su núcleo. El Rayo usó la Pistola de Agua como conductor para propinar a Azumarill una sacudida que le llevó sin escalas al reino de la inconsciencia. Un pitido suave confirmó la transferencia monetaria a la cuenta bancaria del vencedor y sacó de su estupor a quienes aún no podían creer que la batalla ya había concluido.

Yo también me hubiera quedado igual si un Starmie me hace un ataque eléctrico ¿Ese Pokémon esta cheto o qué? umbreonwhat es decir, si el de Misty ya da asco con su rayo de burbujas asesinas... no me quiero imaginar uno que tira electricidad... ¿Qué sigue...? que el Miltank de White haga ataques voladores o psiquitos o que también encante hembras... [Imagen: lettalKWA.png]

Bueno ahora sí...

Me intriga un poco el motivo por el que empezamos desde este punto de la aventura, pero supongo que eso se aclararas más adelante junto con ese incidente con Sneasel mencionado. También es intrigante la forma en la que adaptaste funciones de juego en la historia, aunque no deja de ser cosas prácticas que simplifican muchas situaciones.

Juro que inicialmente me shockee con el nombre de la Ciudad y del líder, pero entonces recorde que habías comentado que usabas los nombres originales, así que trauma superado a las tres preguntas mentales de ¿donde es Chouji?

El Equipo Pokémon de Danot me resulta un poco extraño y ¿desvalanciado...? Quizás estoy muy oxidada o enfrascada a un cierto tipo de Pokémon, pero me resulta raro tener Pokémon de tipos repetidos en el equipo, pero bueno cosas mías y sin importancia... Porque se nota el esfuerzo que a puesto por sus Pokémon y la confianza que se tienen entre sí

Por cierto... me parece curioso y gracioso que retrates a Houndoom de esa manera, cuando siempre he visto a ese Pokémon como uno de mal genio (Mira la que retrata a su Garchomp como un pastel)

No tengo nada más que decir por el momento o mejor dicho, me guardare algunas preguntas para más adelante PikaSwag
 
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#5
Creo haberlo comentado en algún tema del foro de nuestros orígenes como fickers. Pero no puedo no agradecer a este fic, a su versión correspondiente, como a algunos otros de la extinta ZS/PS el que yo este aquí a día de hoy. Fics que me enseñaron muchas cosas. Y aunque, por muchos motivos mi nivel no sea el mismo quiero pensar que me quedó alguna cosita que otra, el uso de motes, el empeño por las descripciones....o el empezar por la Séptima medalla y usar a un Seadra fuera del agua 



Bueno. Me llena de nostalgia volver a leer nombres como Pyro, Alfa, Shady y los que faltan por salir, también el imperecedero combate entre Alfa y el Padre de Tim (?) Y...me sorprendió en parte el que apuestes por los nombres en japonés, más allá de los apellidos,  Honestamente tengo curiosidad sobre esto: ¿Hay algún motivo en concreto? ¿O es por como ha insinuado Tommy para que parezcan todos japoneses?. Aunque Bugsy sea un Boy Scout

Noto mucho más énfasis en la familia de Danot en este capitulo que casi en todas las versiones anteriores xD. Recuerdo a Yamen y Mina, y como prácticamente Yamen era el padre de Danot en las otras versiones, aunque al susodicho se le mencionara también pero la mención de estos, padre y madre, se resumía a su profesión y poco más. Interesante. Tengo ganas de ver cuanto cambia la trama de este Minna no Tabi respecto al que recuerdo, quiero saber quien es la pelirroja No se parece a la pelirroja sexy que recuerdo del otro  Y tengo curiosidad por si Danot tendrá algún Pokémon distinto respecto a los que recordamos...Respecto a los que Tommy y yo recordamos xD 


 
Cita:Me había olvidado que, así como gran entrenador, Danot no es el más creativo del mundo para ponerle motes a sus bichos.
Aun así, el nombre de Hellga siempre me parecía genial. Un nombre tan infernal como Alemán (?) 

PD: Es curioso que Tommy te hablará de Alma de Plata...Yo hablé a su autora de este fic más de una vez...y de ciertos argentinos con un Larvitar (?)
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#6
Suturas. 

Y más suturas. 

​​​​Mientras leía este fic me dio una sensación particular… bueno, antes que nada, déjame avisar que probablemente voy a divagar un poco. 

Hace no mucho tuve una experiencia particular con alguien que también trabajaba en un fic reescrito buscando la versión ideal y definitiva. Por varias cuestiones tuve que releerlo varias veces, pero siempre llegaba a la misma conclusión: leía a una persona con la experiencia de décadas al servicio de la historia de alguien mucho menos capaz.

No sé si pueda darte feedback. Tienes más experiencia que yo y no creo que lo necesites. Ni creo que pueda ayudar de algo si esta es de hecho una historia tan planeada, de modo que lo siguiente es solamente una opinión. Una larga y pretenciosa opinión.

Nombres en japonés: no me molestan. Cuesta acostumbrarse pero no me molestan. No puedo decir mucho cuando los usé por razones estúpidas; pero mientras no los uses para los pokémon por mi está perfecto. pocas cosas odio más que toparme con un Lizardon por los loles.

Hablando de Lizardon, y del protagonista… Danot no me gusta. ¿Recuerdas cuando mencioné las suturas? Danot es el primer indicio. Hay un término para estos personajes que la narrativa trata por todos los medios de mostrar como positivos pero que simplemente no cuadran.  Clásico prota bueno, inteligente, aventurero y con pasión por las batallas. Va por su séptima medalla para ahorrarnos el fastidio de las anteriores (AJ dice que tomó inspiración de vos en varios sentidos, supongo que este es uno). Claro que tiene un equipo pokémon lleno de pokes geniales y un Charmeleon shiny. Cause los shinys molan. Sospecho que es el inicial. Pero en ese caso, ¿por qué sigue siendo un Charmeleon? Sí, se que la explicación lógica es que puede verse exagerado que ya tenga un Charizard a estas alturas, que sería un desperdicio no guardar al menos una evolución re épica y re evolución, pero este chico ya tiene tremendo equipo que patea culos armado con MTs y pokémon más rotos que mi antebrazo, ¿por qué no surca los cielos aún con su dragón de escamas negras? No, no es una crítica en sí. Pero no deja de ser curioso.

But, tenemos a este, de nuevo, entrenador tremendo que ama las batallas y tiene mucho sin pelear. Luego tenemos a el npc re presumido que debemos remarcar que es un presumido. ¿Qué hace el entrenador que quiere una buena pelea contra el entrenador presumido? Manda a su pokémon pro, que no solo wallea completamente al de el otro, sino que lo oneshotea con su MT. "Satisfecho aunque la pelea fuera corta". Chamo tenés un Charmeleon, dejá de flexear. Si hubiera mandado al Charmeleon me hubiera creído que quería una pelea interesante con un reto extra. Si hubiera sido un "tengo prisa y este presumido de acá está en medio estorbando", te compro que lo oneshotee. Si hubiera sido un "qué pesado el presumido abusando de los débiles con su conejo, le voy a dar una lección", te compro que lo oneshotee, pero así como está narrado no tiene mucho sentido. 

Lo siento algo plano. De esas veces que la narrativa se esfuerza en hacer un pj agradable a base de acentuar la decencia básica. La clase de prota de manual, vestigio del original. 

La pelea en sí… acá se notan las mejoras. Empecemos por el equipo de Danot: Raichu, Jolteon, Houndoom, Starmie, Charmeleon. ¿Qué tienen en común? Ofrecen ventaja contra Hielo, Tierra, Psíquico o Agua. Katsu dice que está desbalanceado, pero yo lo veo como los pokes que eligió contra Yanagi. Me gusta cuando pasa eso. Cuando vemos a un entrenador pro tomando decisiones de entrenador pro. Pasa en Gen Berserk y pasa acá.

Tommy dice que antes Pyro tenía un papel más importante. Y por ahí nos dices que Patricio puede ser la pieza ideal contra Fredo Godofredo. Por ahí sospecho que la idea de mandar a la estrella a oneshotear al conejo fue como foreshadowing de que la pelea final será Patricio vs CMamut. La pelea hasta ese momento esta dinámica y se narra bien, y si construye media sensación de tensión. No es culpa tuya pero en las peleas de gimnasio la tensión suele ser cero cause Protag must win. 

Lo que más me llamó la atención fue el infodump sobre su familia. Sí, se siente un poco infodump. Y sí, junto con la descripción de acciones innecesarias contribuye a que el capítulo sea así de largo. Pero es un buen inicio. Tiene pinta de esa trama que se mantiene de fondo mientras el prota hace sus cosas de monigote de juego de pokémon hasta que la historia se desenvuelve en su totalidad. Tener a personajes que lidian con PSTD y la implicación de que hay cosas más grandes detrás de el recap de la aventura de los juegos es lo más interesante de acá. Al menos para esté amargado que no encuentra mucha emoción en releer al pie de la letra lo que jugó hace años. 
​​​​​​
¿Por qué la gente hace esto? ¿Por qué remienda historias viejas en lugar de aprovechar su talento y experiencia en escribir algo nuevo, sin suturas? No es simplemente el aprecio o la nostalgia, sino que creen que la historia vale la pena ser reescrita y merece un escritor mejor del que tuvo antes. Y aunque la trama A sea mucho menos interesante que la B por ahora, creo que también vale la pena que sea releída. 

Nos vemos en el próximo cap.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#7
Suturas. 

Y más suturas. 

​​​​Mientras leía este fic me dio una sensación particular… bueno, antes que nada, déjame avisar que probablemente voy a divagar un poco. 

Hace no mucho tuve una experiencia particular con alguien que también trabajaba en un fic reescrito buscando la versión ideal y definitiva. Por varias cuestiones tuve que releerlo varias veces, pero siempre llegaba a la misma conclusión: leía a una persona con la experiencia de décadas al servicio de la historia de alguien mucho menos capaz.

No sé si pueda darte feedback. Tienes más experiencia que yo y no creo que lo necesites. Ni creo que pueda ayudar de algo si esta es de hecho una historia tan planeada, de modo que lo siguiente es solamente una opinión. Una larga y pretenciosa opinión.

Nombres en japonés: no me molestan. Cuesta acostumbrarse pero no me molestan. No puedo decir mucho cuando los usé por razones estúpidas; pero mientras no los uses para los pokémon por mi está perfecto. pocas cosas odio más que toparme con un Lizardon por los loles.

Hablando de Lizardon, y del protagonista… Danot no me gusta. ¿Recuerdas cuando mencioné las suturas? Danot es el primer indicio. Hay un término para estos personajes que la narrativa trata por todos los medios de mostrar como positivos pero que simplemente no cuadran.  Clásico prota bueno, inteligente, aventurero y con pasión por las batallas. Va por su séptima medalla para ahorrarnos el fastidio de las anteriores (AJ dice que tomó inspiración de vos en varios sentidos, supongo que este es uno). Claro que tiene un equipo pokémon lleno de pokes geniales y un Charmeleon shiny. Cause los shinys molan. Sospecho que es el inicial. Pero en ese caso, ¿por qué sigue siendo un Charmeleon? Sí, se que la explicación lógica es que puede verse exagerado que ya tenga un Charizard a estas alturas, que sería un desperdicio no guardar al menos una evolución re épica y re evolución, pero este chico ya tiene tremendo equipo que patea culos armado con MTs y pokémon más rotos que mi antebrazo, ¿por qué no surca los cielos aún con su dragón de escamas negras? No, no es una crítica en sí. Pero no deja de ser curioso.

But, tenemos a este, de nuevo, entrenador tremendo que ama las batallas y tiene mucho sin pelear. Luego tenemos a el npc re presumido que debemos remarcar que es un presumido. ¿Qué hace el entrenador que quiere una buena pelea contra el entrenador presumido? Manda a su pokémon pro, que no solo wallea completamente al de el otro, sino que lo oneshotea con su MT. "Satisfecho aunque la pelea fuera corta". Chamo tenés un Charmeleon, dejá de flexear. Si hubiera mandado al Charmeleon me hubiera creído que quería una pelea interesante con un reto extra. Si hubiera sido un "tengo prisa y este presumido de acá está en medio estorbando", te compro que lo oneshotee. Si hubiera sido un "qué pesado el presumido abusando de los débiles con su conejo, le voy a dar una lección", te compro que lo oneshotee, pero así como está narrado no tiene mucho sentido. 

Lo siento algo plano. De esas veces que la narrativa se esfuerza en hacer un pj agradable a base de acentuar la decencia básica. La clase de prota de manual, vestigio del original. 

La pelea en sí… acá se notan las mejoras. Empecemos por el equipo de Danot: Raichu, Jolteon, Houndoom, Starmie, Charmeleon. ¿Qué tienen en común? Ofrecen ventaja contra Hielo, Tierra, Psíquico o Agua. Katsu dice que está desbalanceado, pero yo lo veo como los pokes que eligió contra Yanagi. Me gusta cuando pasa eso. Cuando vemos a un entrenador pro tomando decisiones de entrenador pro. Pasa en Gen Berserk y pasa acá.

Tommy dice que antes Pyro tenía un papel más importante. Y por ahí nos dices que Patricio puede ser la pieza ideal contra Fredo Godofredo. Por ahí sospecho que la idea de mandar a la estrella a oneshotear al conejo fue como foreshadowing de que la pelea final será Patricio vs CMamut. La pelea hasta ese momento esta dinámica y se narra bien, y si construye media sensación de tensión. No es culpa tuya pero en las peleas de gimnasio la tensión suele ser cero cause Protag must win. 

Lo que más me llamó la atención fue el infodump sobre su familia. Sí, se siente un poco infodump. Y sí, junto con la descripción de acciones innecesarias contribuye a que el capítulo sea así de largo. Pero es un buen inicio. Tiene pinta de esa trama que se mantiene de fondo mientras el prota hace sus cosas de monigote de juego de pokémon hasta que la historia se desenvuelve en su totalidad. Tener a personajes que lidian con PSTD y la implicación de que hay cosas más grandes detrás de el recap de la aventura de los juegos es lo más interesante de acá. Al menos para esté amargado que no encuentra mucha emoción en releer al pie de la letra lo que jugó hace años. 
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¿Por qué la gente hace esto? ¿Por qué remienda historias viejas en lugar de aprovechar su talento y experiencia en escribir algo nuevo, sin suturas? No es simplemente el aprecio o la nostalgia, sino que creen que la historia vale la pena ser reescrita y merece un escritor mejor del que tuvo antes. Y aunque la trama A sea mucho menos interesante que la B por ahora, creo que también vale la pena que sea releída. 

Nos vemos en el próximo cap.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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