Longfic- Minna no Tabi: Advance Tournament

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FranquiciaOtros
GéneroAventuraDrama
Resumen

¿Qué es lo más importante de un viaje? ¿Es la meta a la que quieres llegar? ¿O son las personas con quienes formas vínculos irreemplazables durante éste? ¿Por qué no ambos? La respuesta a esto depende de cada uno de nosotros...

AdvertenciaViolencia
#1
Minna no Tabi: Advance Tournament
 
[Imagen: 253567009-416-k634332.jpg]
Who is this girl, I wonder ~

Y aquí vamos de nuevo, tras años sin publicar esto en foros. ¿Cuántos han sido ya? Tantos que he perdido la cuenta. Divagaciones aparte, AT es la primera historia que me propuse a escribir en serio y por mi propia voluntad, así que le tengo mucho cariño y quiero verla acabada. ¿Qué es MinT, entonces? El universo creativo que nació tras años y años de dar vueltas a qué hacer con AT, tras escribirla y reescribirla, hasta llegar a la versión 8.0 (la definitiva, para bien o para mal). En principio, esta historia coge mucha inspiración del anime, pero tal y como está planteada, es en la práctica un universo paralelo, con diferencias bastante marcadas; por ello, está catalogada como "Otros".

En principio, la única advertencia que tiene esta historia es la violencia (no soy aficionado a lo gráfico, pero parte de la trama lo requiere); si considero añadir alguna más, por lo que sea, ya avisaré por aquí (de nuevo, mi intención es hacer una historia que yo mismo disfrutaría leer, así que no esperéis nada que raye con el mal gusto). Con esto dicho, vamos al contenido importante de este mensaje (el cual será actualizado tras cada episodio después del segundo, así que recomiendo mirarlo tras cada lectura)
 
Índice de Capítulos
 
 
Cronología
 
Mostrar Recuento de hechos significativos en este universo creativo
000 W: El uso de dos bombas potentísimas que arrasan dos regiones enteras de Nihon da inicio a una cruenta guerra entre dos facciones con ideologías irreconciliables. Aunque no es el primer conflicto de este tipo, la tecnología necesaria para semejante destrucción la convierte en un punto crucial en la historia de este mundo.

075 AW: Nace Yamen (febrero)

082 AW: Nace Danot (octubre)

100 AW: Danot inicia la ruta de las medallas en Johto (junio)
 
Personajes

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Tablas de equivalencias
 
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Akane


EN: Whitney
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ES: Débora

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EN: Blaine
ES: Blaine

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ES: Oak

Sakaki


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ES: Giovanni

Utsugi


EN: Elm
ES: Elm

Wataru


EN: Lance
ES: Lance

Yanagi


EN: Pryce
ES: Fredo


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Asagi


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ES: Olivo

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ES: Caoba

Enju


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Entotsu


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Fusube


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Hiwada


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ES: Azalea

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ES: Trigal

Shirogane


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ES: Plata

Tanba


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ES: Orquídea

Tokusane


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ES: Calagua

Wakaba


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ES: Primavera

Yamabuki


EN: Saffron
ES: Azafrán

Yoshino


EN: Cherrygrove
ES: Cerezo

Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#2
Round 001 — Rompiendo el hielo

Pueblo Chouji, martes 3 de Octubre, Año 100 AW, 3:27 PM
 
«Qué frío», pensó Danot al sentir una brisa helada que agitó algunos mechones de cabello negro que sobresalían de su gorro de lana. Hundió las manos en los bolsillos de su jersey y siguió avanzando hacia el portal de caoba rojiza que marcaba la entrada occidental al pueblo, mientras recordaba gratamente su única y larga estancia ahí.
 
—Qué rápido pasa el tiempo —dijo para sí mismo con una sonrisa, mientras sacaba una mano para acomodarse los lentes deportivos celestes que cubrían casi la mitad de su rostro y distorsionaban a la vista el color café de sus ojos.
 
Había pasado poco más de un año desde su llegada a Chouji, el paradero final de un viaje para atrapar Pokémon y recolectar datos de su hábitat para la investigación de su hermano mayor. Aunque a Danot nunca le había apasionado la idea de estudiarlos, había aceptado ese recado al tener cubiertos todos los gastos de su viaje por Johto. Sin embargo, su retorno se debía a algo más… que tuvo que olvidar al notar un insistente jalón en el pantalón; bajó un poco la mirada y se topó con los fieros ojos azules de un reptil bípedo de escamas doradas y gruesas garras blancas.
 
—¿Qué ocurre, Pyro? —preguntó al Charmeleon; supuso que se trataba de algo importante, dada su insistencia.
—¡Char! —gruñó el aludido al indicar con molestia el hálito de vapor que salía de su boca cada vez que la abría; su Entrenador no pudo evitar dedicarle una mirada de escepticismo—. ¡Chaaar! —insistió al agitar la flama en la punta de su cola, esperando que así el aire a su alrededor se calentase un poco.
—Entiendo —dijo con una sonrisa amable, tras lo cual se alzó un poco el jersey y dejó expuesto un cinturón con seis esferas rojiblancas del tamaño de pelotas de ping-pong, sujetadas por pinzas redondeadas—; estarás mejor en tu Pokébola —agregó al coger una del lado izquierdo.
 
Danot apretó el botón en la franja negra que dividía la Poké Ball (o Pokébola, como solía llamar su familia a ese artefacto) y, como si fuese magia, ésta se expandió hasta alcanzar el tamaño de una pelota de béisbol. El mismo botón emitió un rayo rojo que convirtió a Pyro en energía al ser apuntado hacia éste, para luego regresar a su punto de partida. Un segundo toque bastó para devolverla a su tamaño original.
 
—¿Mejor así? —le preguntó Danot con cariño al acercarse la Poké Ball al rostro; una leve sacudida de la misma fue suficiente respuesta, tras lo cual la guardó.
 
Con eso hecho, siguió caminando, a pesar de que prefería hacerlo acompañado de alguno de sus Pokémon. Fue por esta costumbre que tuvo muchas más batallas de las previstas durante su primer viaje, lo cual revivió la pasión por los combates que había perdido poco después de recibir a su primera Pokémon. Era su deseo por participar en el campeonato regional el que había motivado su segundo viaje por Johto; para ello, debía visitar cada localidad con un Gimnasio Pokémon para conseguir sus respectivas medallas, y la de Chouji era la penúltima que necesitaba.
 
Las calles del pueblo estaban conformadas en su mayoría por casas rústicas pero acogedoras, las cuales lucían vistosos adornos en puertas y ventanas. Era ambiente de festival, como Danot comprobó al oír las animadas conversaciones de los pueblerinos, quienes sólo parecían tener cabeza para la celebración de la noche siguiente. Esto le trajo inevitablemente el recuerdo del incidente ocurrido al año anterior, cuando una manada de Sneasel enojados por el ruido de las festividades atacó el pueblo.
 
—¿Todavía recordarán a Shady y compañía? —preguntó para sí mismo, mientras rememoraba su parte en la resolución de aquella situación.
 
Danot procuró afinar el oído para satisfacer su curiosidad, sin resultados. Siguió haciéndolo por un rato más, pero lo único que escuchó fue el bullicio producido por un nutrido grupo de gente en la vía, justo a dos bloques de donde pensaba pasar la noche. Sospechando qué ocurría, se abrió paso para llegar a donde se estaba llevando a cabo una batalla Pokémon. Un conejo regordete de piel blanquiazul evitaba con saltos cortos los envites de una roca con brazos largos y cara de pocos amigos, dando a la mayoría de espectadores la impresión de que se trataba de un combate parejo. Sin embargo, el recién llegado pudo notar que en realidad el Azumarill estaba jugando con su rival; era algo que todo Entrenador con un mínimo de experiencia real podría haber discernido.
 
—¡Pedrada! —ordenó el Entrenador del Geodude; en sus ojos azules podía verse su frustración al no haber acertado ni un solo golpe desde el inicio del combate.
—¡Pistola de Agua! —contraatacó el compañero de Azumarill, un joven de cabello negro y ojos pardos que le daban un aspecto muy vivaz.
 
Esta indicación bastó para que la expresión del conejo se tornase seria y pisase el pavimento con fuerza, para luego desplegar un potente chorro de agua justo cuando su contendiente escupía cinco veloces proyectiles de roca. Éstos fueron arrastrados junto a su emisor, quien sintió cómo el líquido erosionaba su piel antes de caer inconsciente a los pies de su Entrenador. Derrotado, éste le devolvió a su Poké Ball y tardó poco en perderse entre la multitud.
 
—Vamos, ¡¿quién más quiere luchar?! —preguntó el vencedor con actitud retadora y confianza en lograr su tercera victoria seguida; estas palabras fueron acompañadas por el gracioso meneo de la zigzagueante cola de su Pokémon.
—¡Yo! —contestó Danot, casi de manera automática, al volver a abrirse paso entre los demás espectadores.
 
Podía parecer que Danot estaba desesperado por combatir (en realidad lo estaba); no había tenido una batalla entretenida desde hacía más de dos días y no quería que nadie le arrebatase esa gran oportunidad.
 
—Danot, de ciudad Yoshino —se presentó al extender la mano derecha al otro, sin siquiera esperar su asentimiento.
—Maki, encantado —contestó éste al recuperarse de la impresión, acompañando esas palabras con un fuerte apretón de mano.
 
«Está en casa», pensó Danot al recordar el protocolo implícito seguido por la gran mayoría de Entrenadores, el cual había aprendido poco a poco, al viajar e interactuar con otros. La omisión del lugar de procedencia significaba que la persona se hallaba en el mismo.
 
—¿Será uno contra uno, o quieres cambiar las reglas? —preguntó Danot, siguiendo con el protocolo: el Entrenador desafiado tenía la potestad de elegir la modalidad que le pareciese más conveniente.
—Uno contra uno, y si quieres hacerlo más interesante, podemos apostar —fue la segura respuesta de Maki—; siempre que no temas perder tu dinero —agregó con un ligero dejo de arrogancia.
—Me parece perfecto —convino Danot, aparentemente pasando por alto el tono de su interlocutor; mientras pudiese tener un buen combate, poco le importaba la actitud de sus oponentes.
 
Sin demora, Danot sacó de uno de sus bolsillos un pequeño artefacto electrónico con dos pantallas y varios botones blancos. Apretó uno con un ícono de dos Poké Balls chocando, acción que Maki imitó con su propia Pokédex. Cuando ambas se conectaron, sus dueños confirmaron la cantidad de Pokémon a utilizar y se alejaron entre sí cerca de quince metros, listos para empezar.
 
—Azumarill, ¿quieres seguir? —preguntó Maki, sabiendo que su Pokémon estaba muy fresco a pesar de haber combatido un par de veces; un suave gruñido y un brinco lleno de decisión hacia adelante dejaron claras sus intenciones.
—Alfa, te lo encargo —pensó un sonriente Danot, a la vez que cogía con seguridad una Poké Ball del lado derecho de su cinturón para liberar a su Pokémon.
 
Los presentes centraron su atención en la aparición de una enorme estrella de mar de color púrpura, cinco afilados brazos y un núcleo similar a un rubí en el centro de su cuerpo, o eso parecía a simple vista. Una observación cuidadosa revelaba que tenía en realidad dos cuerpos unidos por su zona central, quizá por un tejido especial que le permitía al posterior rotar libremente. No obstante, nada parecía afectar la confianza de Maki, ni siquiera la diferencia de tamaño (ciento veinte centímetros de Alfa contra ochenta de Azumarill) o la tranquilidad de su contrincante.
 
—¡Pistola de Agua! —fue la briosa apertura del entrenador local, queriendo tantear a su oponente antes de decidirse por alguna estrategia en particular.
 
Así empezó la que prometía ser una batalla muy reñida… que terminó un instante después de que Danot diese su primera indicación; tras ésta vino una potente descarga eléctrica, generada por la rápida rotación del cuerpo posterior de Alfa y liberada desde su núcleo. El Rayo usó la Pistola de Agua como conductor para propinar a Azumarill una sacudida que le llevó sin escalas al reino de la inconsciencia. Un pitido suave confirmó la transferencia monetaria a la cuenta bancaria del vencedor y sacó de su estupor a quienes aún no podían creer que la batalla ya había concluido, incluyendo a éste.
 
—¡Bien hecho, Alfa! —le felicitó Danot tras recuperarse de la sorpresa, más que satisfecho por su excelente desempeño—. Gracias, vuelve —le dijo al apuntarle con su Poké Ball, como su oponente acababa de hacer con su Azumarill.
—Vaya, no esperaba que esto acabara tan pronto —comentó Maki al acercársele; a pesar de la derrota, se le notaba tranquilo—; ¡buena batalla! —agregó con mucha más humildad que antes, ofreciéndole la mano derecha.
—¡Lo mismo digo! —contestó éste al corresponderle con un fuerte apretón, un gesto lleno de deportividad con el que solían acabar muchas batallas; tras ello, ambos recibieron los aplausos de quienes habían presenciado ese enfrentamiento.
 
Suficientemente satisfecho a pesar de lo breve del mismo, Danot retomó el camino hacia donde él y sus Pokémon podrían comer y descansar como era debido. Era algo que necesitarían mucho para poder combatir en las mejores condiciones contra el Líder de Gimnasio al día siguiente. Así, llegó rápidamente a la plaza central del pueblo, y una vez ahí, encontró enseguida el Centro Pokémon local, fácilmente reconocible por su característico tejado rojo de madera. Al acercarse, la puerta doble de cristal del frontis se abrió de par en par para permitirle acceder a un salón de suelo de caoba y ventanas con postigos del mismo material. Vio en la recepción a una mujer que llevaba una cofia y un delantal blanco sobre un vestido rosado, el uniforme oficial de las enfermeras que dirigían los Centros Pokémon de cada localidad del país.
 
—Hola —le saludó Danot al acercarse, con aire informal pero respetuoso.
—Hola, ¿en qué puedo ayudarte? —preguntó la enfermera con una sonrisa cordial, la misma sensación que transmitían sus bonitos ojos azules.
—Verás, tengo planeada una batalla de Gimnasio para mañana y creo que a mis Pokémon les vendría bien un tratamiento completo —explicó el chico, mientras alzaba su jersey y empezaba a sacar las Poké Balls de su cinturón.
—¿Necesitas tenerlos listos hoy o puedes esperar hasta mañana por la mañana? —preguntó ella amablemente, a la vez que ponía sobre la mesa una bandeja de metal.
—Puedo esperar hasta mañana, si es que tienes alguna habitación libre —contestó, teniendo la intención de ir al Gimnasio a primera hora; dicho esto, colocó la última de sus Poké Balls infladas en una de las seis cavidades de la bandeja.
—Entonces serán un tratamiento completo y una habitación para dos noches —dijo la enfermera con buen talante, al teclear velozmente en el ordenador que tenía delante—; ¿puedo ver tu identificación? —pidió cordialmente, con la mano derecha extendida.
 
Sin prisa, Danot sacó una tarjeta de plástico del bolsillo interior de su jersey y se la dio a su interlocutora, quien la deslizó por un lector para ver su ficha de identificación. Conforme tras ver su foto y otros datos personales, cogió un llavero de los que tenía colgados en un panel cercano y se lo entregó al chico junto a su tarjeta.
 
—Si necesitas alargar tu estancia, sólo tienes que decírmelo —explicó afablemente la enfermera, mientras cogía la bandeja con las Poké Balls del chico.
—Gracias, pero espero que no sea el caso —contestó cortésmente éste, sabiendo que si se quedaba más tiempo sería por una derrota en su batalla de Gimnasio—; nos vemos mañana —se despidió, con la tranquilidad de saber que sus Pokémon estaban en buenas manos.
 
Danot se dirigió hacia la puerta lateral derecha, y al abrirla se encontró con un pasillo estrecho, desde donde pudo ver las escaleras a la izquierda, una lavandería a la derecha y una sala de comunicaciones justo delante de él. A pesar de que necesitaba descansar, también quería hablar con su familia, por lo que siguió de frente y entró a esta última, una habitación con una hilera de videoteléfonos a cada lado. Se sentó delante del más próximo y suspiró levemente, mientras insertaba su identificación en la ranura, tras lo cual marcó el número de su casa. Si bien era cierto que había hablado con su madre hacía dos días, sabía lo muchísimo que solía preocuparse por él y por sus hermanos. En la pantalla cuadrada del aparato apareció un mensaje que decía “Sólo voz”.
 
—¿Hola? —preguntó una suave voz femenina a través del auricular.
—Hola Mina, soy Danot —respondió el chico con gentileza; no le había sido difícil reconocer a su hermana menor.
—¿Hermanito? —preguntó Mina, muy contenta de poder hablar de nuevo con él.
 
Antes de que el aludido pudiese decir algo más, la cámara del videoteléfono se encendió y la pantalla dejó ver a una adolescente de mirada despierta, quien no había dudado en activar el modo de videoconferencia al saber que se trataba de él.
 
—¡Hola hermanito! —exclamó entusiastamente Mina al saludarle con la mano.
—Hola Mina, ¿cómo estás? —preguntó Danot, sin tantos bríos pero con el mismo cariño.
—Estoy bien, gracias —contestó la chica con una gran sonrisa; el brillo de sus ojos, idénticos a los de su hermano, demostraba la veracidad de sus palabras—; ya vienen los exámenes y quería ir a estudiar después de terminar con los quehaceres —agregó gentilmente, mientras se apartaba un poco el flequillo que a ratos le obstruía la vista; el color de cabello era otro rasgo que compartían.
—Espero que Yamen te esté ayudando, al menos un poco —comentó Danot con un tono ligeramente reprensivo, mezclado con una expresión traviesa.
—Claro que sí; ¿quién te crees que soy? —intervino de pronto una voz masculina grave que el chico pudo oír a través del auricular; ese tono y esa confianza al hablar también resultaron inconfundibles para Danot.
 
No tardó en aparecer junto a Mina un hombre de veinticinco años, ataviado con una bata blanca de laboratorio sobre un elegante conjunto de camisa azul y pantalón marrón. Su cabello, ligeramente más claro que el de sus hermanos, contrastaba con el color café de sus ojos, los cuales veían divertidamente al muchacho por el comentario hecho.
 
—Hola Yamen; a mí también me alegra verte —respondió Danot con una sonrisa, dejando de lado cualquier rastro previo de ironía; vio cómo Mina se despedía y retiraba, quizá para dejarles conversar con tranquilidad.
—Sabes que el sentimiento es mutuo —expresó el científico con tranquilidad, tras acomodarse las gafas cuadradas de marco plateado que solía llevar para trabajar.
 
Hubo un breve silencio entre ambos, no porque no supiesen qué decir, sino porque acababan de liberar de golpe toda la tensión que llevaban acumulando desde su última conversación, dada la tendencia de su madre de preocuparse más de la cuenta.
 
—¿Cómo han estado? —preguntó finalmente Danot, queriendo saber de su familia.
—En el laboratorio estamos tan llenos de trabajo como siempre; casi no puedo esperar a los practicantes que Utsugi prometió enviar, porque como bien sabes, él sólo quiere profesionales para superar la investigación del famoso profesor Ookido —explicó Yamen con algo de irreverencia, porque sabía que era la mejor manera de tomarse esa rivalidad unidireccional—; en cuanto a mamá y papá, ellos han estado como siempre —añadió, esta vez con tono neutral.
 
Danot entendió de inmediato lo que su hermano quería decir. Ambos habían sido miembros del ejército, él como piloto de avión de combate y ella como enfermera en la base de Yoshino, hasta su retiro hacía algo más de ocho años tras un conflicto bélico con uno de los países del continente cercano, el cual reveló una serie de experimentos faltos de toda ética para convertir Pokémon en armas de guerra. Aunque la información sobre éstos no se hizo pública, el retiro por estrés post-traumático de la mayoría de los miembros del grupo que descubrió el laboratorio donde se llevaban a cabo (incluyendo a Sven, su padre) parecía ser prueba suficiente de lo horrorosos que habían sido. Para buena fortuna de su familia, Fumie, su madre, se había adaptado relativamente bien a la vida civil (siendo su única queja la falta de disciplina de sus colegas en el Hospital General de Yoshino). Así, tras algunos años de terapia psicológica y todo el apoyo de su familia, Sven se había recuperado lo suficiente como para decidirse a fundar su propia empresa de seguridad. Sin embargo, aquel incidente había dejado secuelas en ambos: él podía volverse muy irascible cuando alguien maltrataba a los Pokémon, mientras ella se había vuelto temerosa de que su familia no tuviese seguridad en todo lo que hacía. A pesar de todo ello, ambos se habían esforzado en ser buenos padres y apoyar a sus hijos en todo lo necesario; quizá por ello y por su propia dificultad para expresar lo que sentía, no le resultaba fácil hacerles saber lo mucho que disfrutaba de ser Entrenador Pokémon. Su madre le había instado a buscar una seguridad para su futuro cuando se lo comentó tímidamente poco después de cumplir diez años, mientras que su padre le dijo que debía hacerse responsable de lo que quisiese hacer con su futuro. A pesar de encantarle la vida que tenía en ese momento, no estaba seguro de si podría alcanzar lo que deseaba; hacer una carrera en la universidad y buscar un empleo parecía mucho más seguro que seguir viajando sin ninguna garantía de éxito, pero también se le hacía terriblemente monótono. Fuese como fuese, quería disfrutar por completo de su viaje, por lo que procuró enfocarse en ello, porque había sido una aventura que recordaría gratamente incluso si tenía que hacer esa “vida de adulto”, como la llamaba a veces.
 
—Ambos son fuertes, así que no dudo en que podrán superarlo por completo; aun así, sabes que tienen todo mi apoyo —expresó Danot, muy sentidamente.
—Y el mío, hermano —convino Yamen, del mismo modo—; ¿y tú, qué tal? —indagó enseguida, interesado en el progreso de su viaje.
—Sin novedad desde que dejé Enju; estos últimos cuatro días han sido aburridos —admitió, pues había tenido menos batallas de las que esperaba durante ese tiempo—; lo que toca ahora es concentrarse para el combate de Gimnasio de mañana —añadió con mejor talante, recordando las reñidas batallas que había librado para conseguir las seis medallas que ya tenía.
—No dudo de que te resultará entretenido; supongo que a estas alturas todas tus batallas serán de nivel experto —comentó seriamente, a lo que Danot asintió—; debo admitir que tuve mis dudas cuando dijiste que querías desafiar a los Gimnasios en ese modo desde el principio, tras los cambios que hizo la federación nacional el año pasado —añadió, recordando claramente la conversación que habían tenido en mayo, cuando su hermano le contó de su intención de llevar a cabo ese reto.
—Por más que hubiera elegido el modo novato, los Líderes tienen la potestad de cambiar la dificultad del desafío si lo consideran conveniente; además, sólo se aplica a los cuatro primeros Gimnasios de la ruta oficial —aclaró Danot, muy agradecido por el interés del científico.
—Pues parece que la información que recolectaste sobre los Líderes en tu primer viaje ayudó mucho —afirmó Yamen, a lo que su hermano asintió—; supongo que ya has empezado a hacer lo mismo con la Líder de Fusube, aunque aún no hayas estado ahí —agregó con seguridad.
—No, lo haré cuando llegue allá —contestó tranquilamente, para sorpresa de su interlocutor—; creo que esto hará más interesante la siguiente batalla —añadió con emoción, como dejaba ver claramente el brillo de sus ojos.
—Danot, me sorprendes… no creía que fueras de quienes encuentran diversión en las cosas imprevistas —comentó con ironía, sabiendo que el aludido era un apasionado del planeamiento.
—Es un pequeño capricho, ya sabes, por ser la última —contestó con tranquilidad, pasando por alto la ironía, y también la sensación de nostalgia que sentía al pensar que cada vez se acercaba más y más al final de su viaje.
—Mientras sea lo que tú quieras, estará bien —convino Yamen, respetuoso ante tal decisión—; en todo caso, yo debería volver a trabajar —se disculpó, al darse cuenta del tiempo que habían pasado conversando, e hizo el ademán de levantarse.
—Bien, nos vemos entonces; saludos a papá y mamá —se despidió cálidamente, tras lo cual colgó.
 
Danot volvió al pasadizo y, esta vez sí, subió por la escalera que conducía al nivel superior, encontrándose en otro más amplio y mejor iluminado. Avanzó, mirando cada una de las puertas que tenía a ambos lados hasta encontrar la de su habitación, y sin demora, entró. Ésta contaba con un par de camas simples, una mesa pequeña entre ambas, una más grande en la pared opuesta y dos sillas delante de ésta última. Un radiador cerca de la ventana y frazadas sobre las camas eran las únicas diferencias con las habitaciones de invitados de otros centros Pokémon que había visitado durante su viaje. No se lo pensó dos veces antes de dejarse caer, cuán largo era, sobre una de las camas; necesitaba descansar, al menos un poco.
 
No supo cuándo se quedó dormido, pero despertó poco a poco, con la habitación completamente a oscuras. Se incorporó lentamente y buscó a tientas el interruptor; al hallarlo, ésta se llenó de una cálida luz amarilla.
 
—Qué hambre —pensó al sentarse en un lado de la cama y palparse el vientre; no había comido nada consistente desde el desayuno, cerca de las ocho de la mañana.
 
Dejó caer su mochila sobre la cama y se quitó los lentes deportivos, para dejarlos en la mesa de noche. Se frotó un poco los ojos, un hábito que le había quedado de su época escolar, antes de ponerse de pie y sacar de su mochila un estuche con sus gafas de lectura y una libreta de apuntes con un bolígrafo entre sus hojas. Con eso listo, salió, aseguró la puerta con llave y se dispuso a bajar.
 
La cafetería del Centro Pokémon era la zona que ocupaba más espacio en la planta baja. Al caminar hacia la barra, a Danot le pareció notar que la dependiente cambiaba su expresión aburrida por una mucho más despierta y servicial; no le extrañó, al darse cuenta de que él era su primer cliente de la noche.
 
—Buenas, quiero un guiso de vegetales con arroz —pidió Danot tras ver el menú—; y una botella de agua mediana —añadió, al recordar que no había bebido nada desde el mediodía.
 
La encargada tardó poco en volver de la cocina con su pedido en una bandeja que entregó a Danot tras el pago respectivo. El chico se dirigió hacia la mesa más cercana, y ya sentado, removió el guiso y el arroz con una cuchara hasta liberar todo el vapor. Dejó que esa mezcla se enfriase un poco y sacó del bolsillo de su jersey la libreta y el bolígrafo que había cogido antes; se acomodó las gafas con cuidado antes de empezar a revisar sus anotaciones.
 
—Primera cosa a considerar: Yanagi se especializa en Pokémon de tipo hielo —leyó mentalmente Danot, mientras las mesas cercanas empezaban a ser ocupadas por otros Entrenadores—; prioriza el uso de ataques del tipo de sus Pokémon, la mayoría con efectos secundarios, que unidos a las técnicas auxiliares o disruptivas que emplea ocasionalmente suelen tomar por sorpresa a sus retadores —siguió, al tiempo que se llevaba un bocado de comida a la boca y cogía la libreta con la otra mano—. Sus Pokémon son todos de doble tipo, siendo el segundo uno que le dé ventaja sobre los tipos fuertes contra el hielo —siguió leyendo con atención, al ser la primera conclusión importante a la que había llegado al hacer esas anotaciones—; lo más típico es que empiece con Dewgong, Cloyster o Lapras para mantener a raya a los Pokémon de roca, fuego, acero o lucha, sea por la ventaja de tipo o por la piscina que tiene en medio del campo de hielo del Gimnasio, así que llevar a Ray o Sparkle sería una buena idea —dijo para sí mismo, mientras pasaba otro bocado de comida—. Si bien Hellga y Pyro podrían lidiar con Jynx y Delibird, el que me preocupa es su Pokémon más fuerte, Piloswine… así que será mejor no descartar a Alfa —consideró con cuidado—. Otro factor crucial es que, si bien muchos de sus Pokémon son lentos en tierra, el campo de hielo les da una movilidad muy buena en comparación a la que tendrían Pokémon de otros tipos, como los míos, pero como no tengo más datos, tendremos que hallar cómo contrarrestar esa ventaja durante la batalla —concluyó, tras lo cual cerró su libreta y la guardó, para poder cenar con tranquilidad.
 
Al terminar, Danot decidió volver a su habitación sin prisa, mientras repasaba mentalmente el plan de batalla que había ideado; consideró que era simple y efectivo, y con ello se sentía más que satisfecho. Una vez ahí, extrajo de su mochila una caja de plástico con cápsulas similares a Poké Balls infladas en su interior, pero más alargadas. Sacó una y la dejó en medio del cuarto tras apretar su botón central, generándose una intensa luz blanca que precedió a la aparición de una caja cúbica de metal de un metro de arista. Se acercó y presionó el centro de la cara superior, ocasionando que ésta se partiese en dos hojas rectangulares que se alzaron por la acción de pequeños motores en el interior, revelándose así su contenido: camisetas, pantalones, jerséis, chalecos, ropa interior, pares de calcetines y pijamas. Sacó uno de cada, ateniéndose más que nada a su propio gusto, y los dejó en su cama, tras lo cual cerró manualmente la caja, con lo que ésta regresó automáticamente al interior de la cápsula. Tras guardarla, dejó cargando su Pokégear, un modelo de teléfono móvil desarrollado especialmente para los Entrenadores Pokémon hacía más de una década que estaba siendo reemplazado cada vez más rápidamente por los más modernos y multifuncionales SmartRotoms.
 
Teniendo todo listo para el día siguiente, comenzó a desvestirse, dejando ver que tenía el vientre un poco abultado, si bien parecía mantenerse sano, quizá por el tiempo que había pasado viajando a pie. Se quitó también las muñequeras negras que apenas contrastaban con el color trigueño de su piel y las colocó junto a su demás ropa. Con el pijama ya puesto, apagó la luz y se acomodó bajo las gruesas frazadas, pensando en el combate que tendría contra Yanagi… y así se durmió, sonriente, mientras dejaba volar su imaginación.
 
A la mañana siguiente, tras asearse y arreglarse un poco, Danot hizo un ovillo con su ropa sucia y la puso en una de las máquinas disponibles de la lavandería, la que empezó a funcionar tras el respectivo pago con tarjeta. Hecho esto, fue a la cafetería para desayunar antes de ir a recoger a sus Pokémon. Media hora después, se dirigió a la recepción, donde la encargada revisaba un documento importante, o eso pensó él al verla tan seria. Sin embargo, su expresión cambió completamente cuando se percató de su presencia, y diciéndole apenas «Hola» se marchó a la sala que tenía detrás.
 
—Aquí tienes a tus Pokémon, como nuevos —dijo la enfermera con una sonrisa, al extenderle la bandeja que los contenía—; ¿hay algo más en lo que te pueda ayudar? —preguntó, servicial como siempre.
—Gracias —respondió Danot, mientras cogía sus Poké Balls y las guardaba en los bolsillos de su jersey—; y sí, quiero un tubo y una bolsa grande de comida Pokémon —añadió amablemente, queriendo corresponder esa atención y dedicación.
—Muy bien; coge los cuencos que necesites —dijo al señalar la esquina izquierda de la habitación, tras lo cual volvió a entrar a la sala trasera.
 
Danot cogió media docena de los cuencos rojos de plástico disponibles y los colocó en fila cerca de los asientos situados en la pared contigua a la calle. Volvió a acercarse a la recepción cuando la encargada regresó con su pedido, el cual pagó y llevó a donde había dejado los cuencos. Sirvió el pienso en cinco de ellos, mientras que en el otro vertió agua de la botella empaquetada junto al tubo; después, disolvió en ella la pasta que éste almacenaba. Con todo listo, liberó uno a uno a sus Pokémon, comenzando por Alfa; le siguieron Pyro y una ratona eléctrica de expresión adorable, pelaje anaranjado y casi un metro de estatura, una Raichu llamada Sparkle. Los otros tres eran un ave protegida por una resistente armadura metálica, una perra de pelaje negro como la noche y estilizados cuernos, y un cuadrúpedo de erizado pelaje amarillo. Se trataba de una Skarmory, una Houndoom y un Jolteon, en ese orden, cuyos nombres eran Tsurugi, Hellga y Ray, correspondientemente. Todos le saludaron con entusiasmo e hicieron lo mismo entre sí poco antes de ver el festín que Danot les había preparado; fue entonces que se dieron cuenta de lo que estaba a punto de ocurrir.
 
—Sé que ya lo saben, pero lo diré igualmente —dijo para llamar la atención de sus Pokémon; sonrió al ver que se la estaban prestando—; nuestro siguiente destino es el Gimnasio local y esta comida es para que todos ustedes tengan energía extra en caso de que deban luchar allá —expresó con entusiasmo, ante lo cual asintieron—; entonces disfrútenla y luego vayamos a hacer nuestro mejor esfuerzo —finalizó cariñosamente, invitándoles a probar la comida con un suave gesto de mano.
 
Pyro no esperó para abalanzarse sobre uno de los cuencos y empezar a devorar su comida, como Danot vio tras sentarse. Los demás se lo tomaron con más tranquilidad y se pusieron de modo que estuviesen cómodos, con Hellga, Sparkle y Ray muy cerca del lagarto ígneo. Tsurugi, recelosa de esa conjunción de energías tan dañinas para ella, se situó al lado de Alfa, quien metió uno de sus brazos en el agua para filtrar el alimento disuelto en ella. El chico les observaba con interés, pues, por poco que fuera, siempre aprendía algo más de sus caracteres, gustos y otras curiosidades al verles interactuar. Por ejemplo, cómo Hellga prácticamente había adoptado como hermano menor a Ray, como demostraba al lamer con cariño el espacio entre las dos largas orejas de interior lila oscuro del Jolteon, cuyos vivarachos ojos eran del mismo color. O lo mucho que Pyro disfrutaba comer, a veces al punto de la glotonería, justificado en parte por el gran gasto energético que solía hacer en batalla, estuviese en ventaja o no. Pensando en otras cosas más, les dejó comer en paz.
 
—Chicos, vamos antes de que alguien se nos adelante —les instó poco después de verles acabar, y sin ninguna oposición, les devolvió a sus correspondientes Poké Balls.
 
Danot dejó los cuencos en el mostrador y los paquetes vacíos en la papelera, tras lo cual salió del Centro Pokémon y se dirigió rápidamente hacia la parte noroccidental del pueblo, deseando que nadie llegase al Gimnasio antes que él. Durante ese trayecto pudo notar que las calles lucían algo más arregladas que el día anterior, aunque poca gente las transitaba a esa hora, lo cual agradeció. Tras cuarenta minutos de caminata, llegó a un gran bloque rodeado de altas paredes de color crema, por lo que aceleró el paso, con una apreciable expresión de determinación. Tardó un minuto en llegar a donde se hallaba una pesada reja metálica que separaba el interior de la vía pública y su portero, un chico vestido de esquiador que intentaba ocultar el aburrimiento que sentía con una expresión muy seria.
 
—Ya veo que nadie vendrá… todo el mundo debe estar pensando en el festival... —murmuró escépticamente el portero, mientras reprimía las ganas de tirarse de los largos cabellos negros que sobresalían de la gruesa gorra que llevaba, roja como el resto de su atuendo—. ¿Eh, tú, vienes por tu desafío? —preguntó al recién llegado, sin cambiar su actitud.
—Soy Danot Bisel de ciudad Yoshino, y sí, vengo a ello —se presentó éste, sin dar mayor importancia a la misma.
—Entonces, pasa —expresó con mejor cara que antes, mientras deslizaba la reja hacia la derecha.
 
El portero guió a Danot por un pulido camino de cemento, flanqueado a la derecha por una frondosa arboleda de especies perennes y a la izquierda por una gran piscina llena de islotes de hielo ocupados por Pokémon de agua y hielo, muchos de los cuales veía por primera vez en vivo. Tras un minuto de caminata, llegaron a la entrada de un edificio cubierto casi por completo de cristales que reflejaban la luz solar. Una placa al lado de la puerta llamó la atención del recién llegado.
 
—Espera aquí mientras hacemos los preparativos para tu batalla —pidió el portero antes de entrar al edificio, a lo que el aludido se limitó a asentir.
—Gimnasio Pokémon de pueblo Chouji —leyó mentalmente Danot, siendo esa la primera línea en la placa—. Líder: Yanagi Fuyutsuki, “El Maestro de la Crudeza del Invierno” —continuó con las siguientes dos, pensando que dicho título era adecuado para un experimentado usuario de Pokémon de hielo.
 
Suspiró largamente, mientras dirigía la vista hacia la arboleda situada a poco más de sesenta metros de él. No podía evitar sentir una mezcla de emoción y ansiedad, como le ocurría siempre que estaba a punto de tener un combate importante. La primera obviamente era causada por la idea de enfrentarse a un oponente formidable, mientras que la segunda era más ambigua… quizá temía no estar a la altura de sus contrincantes. No obstante, quería creer que aquello nunca pasaría si se esforzaba al máximo, que de verdad podía quedarse tranquilo sin importar el resultado.
 
—Ya está todo listo para tu batalla con mi maestro —dijo súbitamente el portero al volver, sacando abruptamente a Danot de su ensimismamiento.
—Ah, sí, gracias —respondió éste torpemente, aún recuperándose de la sorpresa.
 
Al entrar al edificio, Danot se encontró en un pasadizo de paredes de color crema, iluminado por fluorescentes blancos; no tardó en sentir que la temperatura iba bajando conforme avanzaba, como si estuviesen dirigiéndose a un frigorífico. «Era de esperar», dijo para sí mismo, agradeciendo haber escogido la ropa más abrigadora que tenía.
 
—Hemos llegado —anunció el portero cuando salieron del pasillo, con lo que Danot pudo ver finalmente el corazón del Gimnasio de pueblo Chouji.
 
Ambos habían entrado a un salón de algo más de mil metros cuadrados, en cuyo centro se situaba un campo de batalla de medidas oficiales para Gimnasios Pokémon: treinta y dos metros de largo por dieciséis de ancho. Como Danot sabía de antemano, se trataba de una superficie de hielo liso, excepto por los bloques irregulares del mismo material distribuidos aleatoriamente en ésta y una piscina circular en el centro, lo suficientemente amplia y profunda para que dos Lapras pudiesen nadar en ella con toda comodidad. Varias máquinas refrigerantes instaladas en lo más alto del recinto mantenían la temperatura lo suficientemente baja para evitar que el hielo se fundiese. Alineado con el ecuador imaginario del campo de batalla, próximo a un pedestal negro similar a un domo alargado, estaba un hombre mayor de cabello blanco como la nieve. El pantalón marrón y la gabardina azul que llevaba le conferían un aire de gran elegancia. Distinta, pero no contradictoria, era su expresión adusta y el brillo de la experiencia en sus agudos ojos de color café. El título de “Maestro de la Crudeza del Invierno” no le quedaba nada grande, pensó Danot.
 
—¿Ocurre algo? —preguntó el Líder con tono cordial, si bien algo distante, al notar que su retador le miraba fijamente.
—Disculpe señor, no es nada —respondió apresuradamente Danot, al darse cuenta de que no había sido muy educado con su anfitrión.
—No importa —dijo tajante, pero cortés—; tenemos asuntos más importantes que atender, como tu reto —añadió, invitándole con un suave gesto de mano a acercarse al pedestal.
 
Danot se acercó prestamente al mismo, mientras sacaba su Tarjeta de Entrenador y su Pokédex. El extraño domo se abrió al detectar ésta última, dejando ver una ranura por la que el chico introdujo ese artefacto, tras lo cual volvió a cerrarse y dejó ver sus datos personales en letra verde sobre esa superficie negra.
 
—Así que eres Danot Bisel de ciudad Yoshino —comentó casualmente una voz grave, la cual llevó al aludido a girarse.
 
Se halló cara a cara con una mujer robusta, de quizá la misma edad que Yanagi; sin embargo, sus vivaces ojos azules y abombado cabello castaño le hacían parecer mucho más joven.
 
—¿Me permites tu tarjeta? —preguntó jovialmente la recién llegada.
 
Danot dudó por un instante, hasta que vio que ésta llevaba puesto un uniforme de réferi oficial, consistente en una camiseta de manga larga y pantalones cortos en los que se mezclaban el negro, siempre formal, y un llamativo color rosa. No pudo evitar pensar que era combinación que iba muy acorde a la personalidad de su portadora.
 
—¡Todo en orden, muchacho! —dijo vivazmente la réferi tras devolverle su tarjeta; desprendía tanta energía que no parecía sentir en absoluto el frío del ambiente.
—Ah, Shima, tan entusiasta como siempre —comentó Yanagi al esbozar una sonrisa apenas perceptible, a la que la aludida correspondió con una mucho más visible—; no retrasemos más el desafío —añadió al recobrar su semblante usual, tras lo cual caminó hacia el extremo derecho del campo, visto desde ese lugar. Danot fue al lado opuesto.
 
—¡La batalla oficial por la medalla Ice entre el Líder Yanagi y el retador Danot está por empezar! —exclamó Shima con seriedad, situada en el otro lateral del área de combate, al levantar un banderín rojo con la mano derecha y uno verde con la otra—. ¡Esta batalla será de tres Pokémon por bando! ¡El retador puede hacer los cambios que quiera, pero el Líder no! —explicó, a lo que ambos Entrenadores asintieron con un leve movimiento de cabeza—. ¡Entonces, liberen a sus Pokémon y comiencen! —ordenó con entusiasmo al agitar con fuerza ambos banderines.
—Veamos cómo maneja a este Pokémon —pensó Yanagi al coger una Poké Ball del lado derecho de su cinturón, oculto por la gabardina—. ¡Adelante, Lapras! —exclamó al liberar a su Pokémon a unos pocos metros de la piscina.
 
Dicho Pokémon era una masiva criatura marina de casi tres metros de altura, la mitad de ella debida a su largo y grueso cuello, el cual giró lentamente para dejar ver una expresión seria y pacífica. A pesar de ello, no iba a ser un oponente fácil, pues su constitución anatómica y la pesada coraza que cubría su espalda le daban apreciables capacidades defensivas, por no mencionar que tendría la ventaja de terreno tanto en el agua como en el hielo.
 
—Lapras —murmuró Danot, al ver que Yanagi había escogido al escollo más duro de los que había previsto—; no importa, esto no cambia nada —dijo para sí mismo con decisión, tras lo cual cogió una Poké Ball del lado izquierdo de su cinturón—; ¡vamos, Ray! —exclamó al liberar al aludido.
 
El Pokémon eléctrico apareció unos metros delante del chico. Al sentir la fría capa de hielo bajo sus patas, procuró equilibrarse sobre ella, y gruñó sonoramente cuando se percató de la presencia de su oponente, pero éste le miró con indiferencia. Tampoco se inmutó cuando Ray le mostró los dientes apretados, por lo que Danot pensó que ese Pokémon debía sentirse muy confiado o era muy difícil de provocar o amedrentar.
 
—¡Empieza con Rayo! —ordenó Danot, queriendo valerse de la ventaja de tipo para hacerse rápidamente con el dominio del combate.
—Típico —pensó Yanagi, observando cómo una gran cantidad de chispas recorrían el pelaje de Ray—; bloquéalo con Canto Helado —indicó ante el inminente despliegue del ataque eléctrico.
 
Tras una profunda inspiración, Lapras escupió una lluvia de afilados fragmentos de hielo que chocó con la descarga y la detuvo a poco más de dos metros de su blanco, al no ser un buen conductor. Sin embargo, lo que sorprendió a Danot fue que un ataque relativamente débil como ese pudiese lograrlo; no quedaba duda de que ese Pokémon poseía una fuerza considerable, pero no por ello iba a dejarse intimidar. Ordenó a Ray volver a usar su ataque desde distintas direcciones, pero todos fueron bloqueados del mismo modo. Necesitaban cambiar de estrategia, y la única opción viable parecía ser acercarse y atacar a quemarropa, por más traicionera que pudiese ser la superficie congelada. No obstante, una posible solución se asomó por la mente del retador al ver detenidamente el área de batalla.
 
—¡Ray, usa los bloques para acercarte y ve lanzándole Rayos! —indicó Danot, muy consciente del riesgo que estaban tomando.
—¡No lo dejes, Lapras! ¡Sigue usando Canto Helado! —ordenó Yanagi de inmediato, queriendo aprovechar la ventaja que le daba el terreno.
 
Con toda la intención de asestarle un Rayo a corta distancia, el Jolteon se lanzó en pos de su contendiente con movimientos diagonales, usando los bloques de hielo como postes de pinball mientras lanzaba como podía sus descargas. Y ya era bastante difícil sin el asedio de los Cantos Helados de Lapras, que cuando no bloqueaban los ataques eléctricos amenazaban con golpear a su emisor, quien con cada metro avanzado se iba convirtiendo en un blanco más asequible. Justo lo que Yanagi había querido propiciar.
 
—¡Cascada! —ordenó éste, cuando Ray traspasó el lateral izquierdo de la piscina.
 
Haciendo buen uso de sus anchas y gruesas aletas delanteras, Lapras comenzó a deslizarse sobre el hielo mientras el agua presente en el ambiente se condensaba a su alrededor. No le tomó mucho tiempo formar un manto acuoso que, aunado a su masa y velocidad, sería capaz de causar un daño considerable a un oponente más pequeño.
 
—¡Gira y Doble Patada! —fue la presurosa indicación del retador.
 
Viendo la mole que se le venía encima, Ray ejerció un poco más de presión con las patas delanteras para derrapar y quedar de espalda contra uno de los bloques de hielo. Acto seguido, se apoyó en las patas delanteras para propinarle una coz con las otras dos, generando el impulso suficiente para escapar de la arremetida de Lapras, quien había quedado expuesto a un contraataque.
 
—¡Gira otra vez y Rayo! —ordenó Danot, queriendo aprovechar esa oportunidad.
—¡Terratemblor! —exclamó Yanagi, con tanta fuerza que sus palabras resonaron en todo el frío recinto.
 
Un nuevo derrape causó que Ray acabase chocando contra un bloque de hielo con sus cuartos traseros, pero ni el dolor ni el frío le impidieron soltar una fuerte descarga dirigida a Lapras. Sin embargo, éste demostró no estar indefenso al remecer con todo su cuerpo la superficie de hielo sobre la que ambos luchaban, aun cuando el Rayo le alcanzó. Así, generó una vibración de mediana intensidad que lastimó a su oponente lo suficiente para obligarle a detener su ataque; no obstante, se vio forzado a hacer lo mismo con el suyo cuando sintió cómo sus músculos se entumecían de pronto.
 
—¡Canto Helado! —indicó el Líder de Gimnasio, consciente de la delicada situación en la que se encontraba su Pokémon.
—¡Acércate y Rayo! —ordenó Danot en el acto, sin querer desperdiciar la ventaja obtenida.
 
Girando su cuello con evidente dificultad, Lapras expectoró otra lluvia de afilados fragmentos de hielo hacia Ray, pero éste, a pesar de mostrarse un poco más lento que antes, pudo impulsarse hacia un bloque antes de ser golpeado. Apenas llegó a otro de ellos, descargó de golpe la electricidad acumulada en su pelaje, sin que su contrincante pudiese hacer algo para evitarlo. A pesar de ello, el masivo reptil marino se sobrepuso al dolor y con gran esfuerzo redirigió sus proyectiles gélidos para bloquear la centella.
 
—¡Descanso! —ordenó Yanagi, manteniendo la serenidad y mostrándose satisfecho por el valor mostrado por su Pokémon.
—¡No lo dejes! ¡Ataque Rápido! —indicó presurosamente Danot, dispuesto a tomar un riesgo mayor en esa coyuntura.
 
A pesar de la reducción de su velocidad natural, Ray se abalanzó frontalmente en pos de su contendiente; éste, confiando en el criterio de Yanagi, se sumió rápidamente en un sueño reparador que curó su parálisis y restauró su vitalidad. Extrañamente, empezó a retorcerse con expresión afligida justo antes de que el Jolteon le impactase, dando a Danot la impresión de que tenía una pesadilla. Para el Pokémon eléctrico esto fue como estrellarse contra un muro, aunque no tuvo mucho tiempo para pensar en ello, ya que su “indefenso” oponente le estaba apuntando con la boca, listo para usar su Canto Helado. Tan rápido como llegó, huyó hacia otro bloque, mientras el ataque golpeaba la superficie de hielo.
 
Danot miró acuciosamente a Lapras, quien no daba señales de estar despierto. En ese preciso momento, recordó que existía un ataque con el que un Pokémon podía usar los otros que tenía mientras estaba dormido. La sonrisa serena de Yanagi confirmó esto, al igual que el movimiento con el que su Pokémon produjo una onda expansiva más fuerte que la anterior, la que Ray eludió parcialmente al lanzarse hacia otro bloque. Su Entrenador le ordenó usar Deseo, creyendo que ante la aleatoriedad del Sonámbulo lo mejor era mantenerle fresco. Así, ante la impertérrita expresión del Líder, el Jolteon cerró los ojos y realizó una breve plegaria, tras lo cual una nube de finos brillos dorados apareció sobre él, para después precipitarse a tierra como veloces cometas.
 
—Parece que esto resultará más entretenido de lo que creí —pensó Yanagi mientras se limitaba a observar cómo su Pokémon se manejaba en el campo; le había entrenado para usar automáticamente el Sonámbulo tras recurrir al Descanso, y por la manera en que sus retadores reaccionasen a ello podía determinar qué tipo de estrategias usarían durante el resto del combate.
—¡Esquiva y Rayo! —ordenó Danot, al ver venir un Canto Helado.
 
Con denuedo y un poco de suerte, Ray se lanzó hacia uno de los bloques de hielo cercanos para esquivar ese ataque, bastante preciso considerando que Lapras tenía los ojos cerrados. Una vez a salvo, desplegó una descarga que éste bloqueó parcialmente con un cabezazo potenciado por energía psíquica. Sin embargo, esto no desanimó al Jolteon, quien apretando fuertemente los dientes a pesar del dolor y el frío disparó otro Rayo, pero Lapras lo eludió por poco al comenzar a moverse mientras una cortina de agua se formaba a su alrededor. Fue entonces que al retador se le ocurrió otra idea arriesgada, pero que de funcionar les daría mucha ventaja.
 
—¡Ataque Rápido! —exclamó súbitamente Danot, para sorpresa de Yanagi y de Ray, quien le contestó con un gruñido suave y una mirada suplicante—. ¿Confías en mi? —le preguntó con un tono más suave, a lo que éste finalmente asintió y, sin dudar ya, se lanzó en pos de su contrincante.
 
Ante la atenta mirada de Yanagi, Ray se acercó a Lapras desde el flanco izquierdo, a sabiendas de que sería él quien saldría peor librado en una colisión entre ambos. Sin embargo, Danot tenía otros planes, como comprobaría el Líder dentro de poco.
 
—¡Rayo, a toda potencia! —ordenó el retador cuando su Pokémon estaba a medio camino de alcanzar al reptil marino.
—¡Lapras, despierta y Terratemblor! —exclamó atronadoramente Yanagi, tanto que el campo de hielo pareció sacudirse ante sus palabras.
 
Poniendo toda su alma en un ataque que podría ser definitivo, Ray desplegó una potente descarga cuando se hallaba a apenas unos metros de Lapras, quien despertó súbitamente cuando ésta alcanzó el agua que le rodeaba. Adolorido, poco pudo hacer para detener el proyectil amarillo que se le venía encima, que al colisionar le propinó otra fuerte sacudida. El resultado: el Jolteon salió disparado hacia un bloque lejano y se golpeó fuertemente contra él, mientras que Lapras acabó tendido en el lugar de la colisión, incapaz de seguir luchando. Su Entrenador se dispuso a retirarlo, mostrándose satisfecho por su desempeño.
 
—¡Lapras no puede seguir! ¡La victoria de esta ronda es para el retador! —decretó Shima al ondear su banderín rojo hacia el lado del campo del aludido, mientras el Líder guardaba la Poké Ball de Lapras y tomaba otra de su cinturón. Danot tragó saliva, sabía de sobra qué Pokémon había escogido su oponente. Una mezcla explosiva de emoción y nerviosismo colmaban sus pensamientos en ese momento.
 
Sin mayor ceremonia, Yanagi liberó a un jabalí peludo con una gran joroba, treinta centímetros más alto que Ray (quien superaba por poco los noventa) y más corpulento. Sobresalían de su gruesa mata de pelo marrón dos gruesos colmillos blancos y una nariz achatada, típica de los porcinos. El tamaño de los primeros indicaba que se trataba de un macho, y uno muy vigoroso, como demostró al rascar el suelo con sus macizas pezuñas delanteras.
 
—¡Piloswine de Yanagi contra Jolteon de Danot! ¡Continúen! —exclamó Shima, a la vez que ondeaba sus banderines hacia ambos lados.
—¡Ventisca! —ordenó Yanagi con tono de voz riguroso al notar que su contendiente no hacía ademán de retirar a su Pokémon; creía saber la razón, y no estaba dispuesto a darle más oportunidades de las que ya había tenido.
—¡Esquívala y Doble Rayo! —indicó Danot, queriendo hacer tiempo a pesar de la desventaja de tipo.
 
Sin dilación, Piloswine profirió un potente gruñido mientras el aire se arremolinaba en torno a él, enfriándose tanto como para generar una gran cantidad de nieve. Y, guiándose más por el olfato que por la vista, desplegó esa tempestad hacia Ray. Éste la eludió apenas con un movimiento diagonal, y al tocar un bloque de hielo disparó desde su boca un deslumbrante rayo de energía de vivos colores rojo y verde; sin embargo, el jabalí demostró ser más ágil de lo que parecía, y le bastó un corto movimiento lateral para esquivar ese ataque. No todo fueron malas noticias para el retador y su Jolteon, ya que pronto este último empezó a brillar de color dorado, mientras todas sus heridas superficiales desaparecían. Era el momento que Danot estaba esperando.
 
—¡Ahora Ray! ¡Rugido! —exclamó apasionadamente; solía hacerlo tras verse obligado a contenerse de hacer o decir algo durante un combate.
 
Tan sorpresivo como el grito del retador fue la atronadora emanación sónica de su Jolteon, que incluso fue capaz de poner de punta todos los pelos de Piloswine antes de obligarle a volver a su Poké Ball, para pasmo de Yanagi y Shima. De acuerdo a las reglas de la Federación Regional, cuando un Pokémon era devuelto a su Poké Ball, debía ser reemplazado por uno distinto, aun en una situación forzada.
 
—Así que no sólo quería hacer tiempo para que su Pokémon se recuperara —pensó Yanagi, gratamente sorprendido, mientras cogía la Poké Ball de la sustituta de Piloswine—; Jynx, te lo encargo —dijo tranquilamente al dejarla salir, a pesar de lo aparentemente difícil de su situación en la batalla.
 
La aludida era una extraña criatura antropoide de piel lila, muy similar a una diva de ópera vestida de rojo. El cimbreante movimiento de sus caderas y su larga cabellera dorada, así como un guiño y el ademán de lanzarle un beso volado, desconcertaron un poco al retador. Sin embargo, nada de esto le hizo olvidar lo que quería hacer.
 
—Vuelve Ray, bien jugado —dijo Danot al devolverle a su Poké Ball y guardarla, cosa que no sorprendió a nadie—. ¡Adelante, Hellga! —exclamó al dejarla salir.
 
Delante del chico apareció su fiel Houndoom. Ésta afirmó las patas contra el hielo, sublimándose parte de éste a causa de su calor corporal, y arqueó el lomo de manera apreciable, dejando ver las protuberancias similares a costillas que tenía ahí, tras lo cual gruñó y mostró sus colmillos, con lo que Jynx hizo un amago de retroceder, algo amedrentada, a pesar de tener prácticamente el mismo tamaño: metro y medio de la cabeza a las patas.
 
—Así que por fin saca un Pokémon de fuego —pensó Yanagi mientras analizaba a la Houndoom—; Jynx, usa tu Ventisca —ordenó con tranquilidad, sin intención de mostrar aún todos sus recursos; esto pareció devolver la confianza a su Pokémon.
—¡Lanzallamas! —indicó Danot, confiando en tener la ventaja en ese choque de ataques.
 
Alzando los brazos, Jynx produjo en torno a sí misma una gélida corriente de aire que empezó a acumular mucha nieve, la que dirigió hacia su rival al ponerlos al frente. Esa borrasca pasó de la mitad del campo y se topó con el disparo de fuego de Hellga a un par de metros del borde de la piscina, y en este punto se mantuvieron por algunos segundos, mientras la superficie de ésta se solidificaba por completo. Era, sin duda, la Ventisca más poderosa que Danot había visto en toda su vida como Entrenador, pero a diferencia del Lanzallamas, era un ataque más difícil de mantener y Jynx tendría que cansarse pronto.
 
—¡Sigue así, Hellga! —le animó el chico, mostrándose paciente ante la resistencia de la Pokémon de hielo.
—Tendremos que hacerlo de otro modo —pensó Yanagi al notar que su Pokémon no resistiría ese ritmo por más tiempo—; ¡apártate y usa Granizo! —ordenó de inmediato.
 
Deteniendo su Ventisca y dando un paso corto al costado, Jynx dejó pasar de largo el ataque ígneo y se concentró en exhalar una fría nube que no tardó en subir hasta lo más alto del recinto y extenderse sobre el campo de batalla. De ella empezaron a caer un sinfín de pequeños fragmentos de hielo, con tanta intensidad que Danot tuvo que cubrirse la cabeza y parte del rostro con los brazos para evitar que le lastimasen.
 
—¡Otro Lanzallamas! —indicó el retador, procurando mantenerse enfocado en la batalla a pesar de esa distracción.
—¡Jeer! —ladró Hellga a modo de afirmación, mientras hundía las patas en el hielo tras aumentar su calor corporal, disminuyendo un poco la incomodidad generada por el granizo.
 
Y sin dilación, exhaló una tórrida columna de fuego hacia Jynx, quien siguiendo las órdenes de Yanagi la evitó con pasos que parecían ser parte de una peculiar coreografía, mientras entre sus amplias manos se acumulaba una gran cantidad de energía. Tras el tercer Lanzallamas, contraatacó al desplegar una densa esfera de energía azul, ataque que Danot reconoció como una Onda Certera. La respuesta no se hizo esperar con otro Lanzallamas que la interceptó en la mitad del campo y ocasionó una ruidosa explosión, tras lo cual Hellga empezó a toser, extenuada por el uso continuado de su ataque.
 
—¡Ahora! ¡Poder Oculto! —ordenó rápidamente Yanagi, preparado para aprovechar el fruto de su paciencia.
—¡Esquívalo y acércate! —indicó Danot de inmediato, buscando una confrontación cuerpo a cuerpo.
 
Confiando en el criterio del chico, Hellga se lanzó en pos de su contendiente tras recuperar el aliento, sin amedrentarse ante las varias pequeñas esferas de energía que ésta había generado. Avanzó con pasos muy seguros que fundían el hielo y producían huecos que le impedían resbalar, y cuando vio venir los proyectiles de Jynx los esquivó con saltos y contorsiones dignas de una acróbata olímpica. Así siguió su camino, lista para la orden que estaba a punto de venir mientras mostraba sus aguzados colmillos.
 
—¡Muy bien! ¡Sigue así y Triturar! —le animó Danot, complacido con sus maniobras evasivas.
—¡Jynx! ¡Tu puntería es mejor que eso! —exclamó secamente Yanagi; sus palabras, lejos de ser reprensivas, eran una muestra de apoyo que la aludida entendió muy bien.
 
De nuevo motivada, Jynx generó con celeridad dos hileras de esferas de energía y las lanzó hacia Hellga, quien se aproximaba amenazadoramente con sus mandíbulas abiertas y listas para morder. Esta vez, sin embargo, el Poder Oculto fue más preciso y le lastimó en el pecho y los lados. A pesar de ello, siguió adelante, sin perder de vista a su presa y con tozudez soportó otra andanada que le golpeó en el vientre tras pegar un brinco de un par de metros. Y al descender le propinó una fuerte mordida en el hombro derecho, tanto que perforó su piel en varios puntos, con la consiguiente sensación de dolor que no tardó en expandirse por las zonas periféricas. Su víctima intentó sacársela de encima con abruptos manotazos, sin éxito, pues su fuerza física era muy inferior a la de Hellga.
 
—¡Beso Amoroso! —ordenó imprevistamente Yanagi, queriendo aprovechar la nula distancia entre ambas Pokémon.
—¡Aléjate! —exclamó prestamente Danot; a pesar de encontrarse en situaciones adversas, Yanagi siempre parecía capaz de revertir la situación y ponerle en aprietos.
 
Apoyando las patas delanteras en el torso de Jynx, Hellga abrió sus mandíbulas y se impulsó hacia atrás, justo cuando los prominentes labios de ésta brillaban con una peculiar mezcla de negro y rosado, tumbándola y situándose a una distancia prudente. No fue necesaria una orden para que la perra disparase un Lanzallamas que golpeó de lleno a su oponente, noqueándola en el acto. Esto no sorprendió al chico, a diferencia de los demás presentes; su padre y Yamen la habían entrenado como guardaespaldas, y en más de una ocasión su propio criterio había sido mucho más acertado que el de su protegido.
 
—¡Jynx es incapaz de continuar! ¡El retador y su Houndoom ganan esta ronda! —decretó Shima, ondeando de nuevo su banderín rojo hacia la posición de Danot.
—Bien, esto va mejor de lo que esperaba —pensó Danot, quizá algo incrédulo ante el prospecto de una victoria sencilla.
—Vuelve, Jynx —dijo escuetamente Yanagi al guardarle en su Poké Ball, dándole en pensamientos las gracias por su gran esfuerzo—; ¡debo admitir que estoy sorprendido, Danot! ¡Pocos llegan hasta aquí sin haber perdido al menos uno de sus Pokémon! ¡Sin embargo, si quieres mi medalla, tendrás que vencer a mi Piloswine! —exclamó fervientemente antes de liberar al aludido.
 
El jabalí hizo su segunda aparición en el campo de batalla, gruñendo con fuerza al notar la fiera presencia de su contendiente. Ésta respondió con un potente ladrido, con la intención de vencerlo tan rápidamente como fuese posible, a pesar del daño recibido y la granizada que aún caía sobre ellos. Tras la señal de Shima, reanudaron la batalla.
 
—¡Lanzallamas! —ordenó Danot, optando por lo que creyó más seguro; no estaba amilanado, pero quería guardarse aún algunas de las sorpresas que tenía para Yanagi.
—¡Bomba Fango! —indicó Yanagi, tranquilo a pesar de quedarle sólo un Pokémon.
 
Sin dar tregua a su contrincante, Hellga exhaló ipso facto su ataque de fuego hacia éste. Para su sorpresa y la de Danot, el jabalí pareció esfumarse en medio del granizo y reaparecer dos metros más adelante, desde donde escupió una bola de fango que dio de lleno en un costado de la perra siniestra, empujándole un par de metros con el torso totalmente embarrado y dejándola vulnerable a un ataque que podría ser definitivo.
 
—¡Acábala con Poder Pasado! —exclamó Yanagi, queriendo dar fin a la ronda.
—¡Hellga, levántate por favor! —le instó Danot de inmediato, muy preocupado por su estado.
 
Piloswine no tardó en rodearse de intenso brillo grisáceo que concentró en una esfera delante de su nariz y lanzó enseguida hacia su oponente. Ésta, viéndola venir, apretó fuertemente los dientes y se levantó de un brinco a pesar del dolor, con lo que fue capaz de evitarla. Pero el asedio no acabó ahí, pues se encontró de inmediato con que su contendiente arremetía briosamente hacia ella, mientras la granizada remitía.
 
—Veamos cómo elude ese Golpe de Cuerpo —pensó Yanagi con interés, a pesar de su casi completa seguridad en ganar esa ronda.
—¡Contraataque! —ordenó súbitamente Danot, sabiendo que no volverían a tener una oportunidad tan buena como esa.
 
Por primera vez en la batalla, la expresión de Yanagi se llenó de desconcierto al ver cómo la potente acometida de su Pokémon era detenida por una fuerza invisible que le lanzó violentamente en dirección contraria apenas tocó a Hellga. Y éste creció aún más al ver cómo ésta, maltrecha como estaba, sacaba fuerzas de flaqueza para expeler un Lanzallamas que golpeó de lleno a Piloswine, al no contar con la protección del granizo. Agotada, la Pokémon siniestra cayó de bruces sobre el suelo congelado, y si aún seguía consciente era sólo por su enorme tozudez.
 
—¡Piloswine! —le llamó un preocupado Yanagi, dejando de lado su característico estoicismo.
 
El jabalí reaccionó a ese grito alzando las orejas e intentando levantarse a pesar del intenso ardor que llenaba cada músculo de su cuerpo, mientras sus contendientes esperaban pacientemente. Por más que quisiesen ganar esa batalla, atacar de manera directa y premeditada a un oponente que el réferi considerase incapaz de defenderse suponía la descalificación inmediata del infractor. Debían esperar a que Piloswine se reincorporase o que Shima decretase que éste era incapaz de continuar. Sin embargo, esto pareció ser innecesario cuando Piloswine cayó de cara al suelo, aparentemente sin fuerzas para luchar.
 
Yanagi aún seguía incrédulo ante la idea de que su mejor Pokémon, su compañero de mil y una batallas, hubiese sido vencido tan rápida y categóricamente por alguien a quien había tenido contra las cuerdas durante toda la batalla. Fuese habilidad o suerte, el hecho era que habían perdido y debían reconocerlo. Al notar esto, Shima se dispuso a dar el combate por concluido… hasta que un sonoro gruñido le hizo girar la mirada hacia el campo, al igual que a todos los demás.
 
Piloswine intentó levantarse por segunda ocasión, impulsado por su amor propio y el que sentía hacia Yanagi, pero resultaba obvio que no podría, no en ese estado. Esto le enojó mucho, tanto o más que haber sido vencido de forma abrumadora. Se negaba a admitir la derrota… sentía que habría podido dar más de sí mismo, y quería una oportunidad para demostrárselo. Ésta llegó en la forma de un extraño cosquilleo y un brillo blanco que le rodeó por completo, para sorpresa de los presentes, tras lo cual empezó a crecer hasta alcanzar más del doble de su altura inicial. Sus ojos, grandes y de pequeñas pupilas negras, habían quedado descubiertos, mientras que sus patas y colmillos se habían alargado y engrosado considerablemente, sobre todo estos últimos.
 
—¡Muuuuuuuu! —gruñó estentóreamente Mamoswine, mientras rascaba el hielo y dirigía una feroz mirada hacia sus oponentes, listo para volver a la acción.
—Mamoswine… así que finalmente decidiste evolucionar —dijo Yanagi, sin ocultar la emoción que le embargaba; el aludido giró para asentir con una expresión confiada.
 
Danot contemplaba admirado al masivo híbrido de jabalí y mamut y tuvo el reflejo de sacar su Pokédex para ver los datos de esa especie a pesar de no tenerla a mano. Llamó a Hellga, quien lentamente volvió a levantarse tras su breve descanso; estaba al límite de sus fuerzas, pero aun así quería seguir luchando. Con la aprobación de Shima, se dispusieron a reanudar el combate.
 
—¡Lanzallamas! —comenzó Danot, queriendo mantener alejado a Mamoswine.
—¡Granizo, ya! —ordenó Yanagi, prudente a pesar de su evidente ventaja.
 
Dando inicio a la táctica que ambos habían desarrollado durante sus años juntos, el mamut emitió un sonoro gruñido antes de exhalar una fría nube que ascendió con rapidez, desatándose nuevamente una feroz granizada. Restando importancia a esos diminutos pero dañinos trozos de hielo, Hellga disparó un abrasador torrente de fuego que alcanzó directamente a su enorme blanco. Sin embargo, extenuada como estaba, sólo pudo mantenerlo por suficiente tiempo para dañarle apenas.
 
—¡Acabemos de una vez! ¡Terremoto! —sentenció firmemente Yanagi; no pensaba dejarse sorprender una vez más.
—¡Acércate a él, salta si es necesario! —indicó Danot, confiando en esa arriesgada maniobra para asegurar la victoria.
 
Confiando en él, Hellga corrió con la poca fuerza que le quedaba hacia el mamut, incluso cuando éste alzó una de sus patas delanteras para golpear fuertemente el hielo y causar una poderosa onda sísmica que sacudió todo el campo de batalla. Una mezcla de instinto y experiencia le permitieron brincar oportunamente para evitar el impacto y aterrizar lo más suavemente posible para proseguir con su carga frontal, preparándose para la siguiente orden. A pesar del fracaso inicial, Mamoswine repitió su ataque, esta vez con las dos patas delanteras, produciendo un Terremoto mucho más intenso que el anterior, el que Hellga eludió al forzarse a saltar nuevamente. Suspendida en el aire, el tiempo pareció ralentizarse mientras pensaba en emplear su otra arma secreta apenas Danot se lo indicase. Con esa meta en mente, se dispuso a aterrizar y reducir a cero la distancia que le separaba de su oponente… tan sólo para recibir de lleno el devastador impacto de una gruesa columna de tierra que emergió abruptamente del hielo y le mandó a volar.
 
Danot observaba la escena atónito, y tardó un poco en reaccionar al ver a Hellga caer pesadamente delante de él, ya inconsciente y con varios raspones en el vientre y los costados. Nunca antes había visto a un Pokémon usar de ese modo el Terremoto, ni siquiera a los de los otros Líderes de Gimnasio. Bajó la cabeza con pesar. Sin importar qué, no habrían tenido siquiera oportunidad de desplegar su arma secreta, y por lo que parecía, incluso sus posibilidades de ganar el combate parecían estar desvaneciéndose como la nieve al inicio de la primavera...
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#3
No sabés la emoción con la que fui leyendo este primer capítulo, querido Danot. En verdad, mis recuerdos sobre tu fic eran difusos en el contenido, pero clarísimos en el impacto que habías dejado en mí como escritor, por esa prosa neuróticamente pulida, variada, y la riqueza de palabras que empleabas ya en ese entonces, pero que acá evolucionó a un nivel totalmente refrescante (cuack!).

Igual, del primero en particular sí que me acordaba cosas, y los cambios saltaron a la vista inmediatamente. Acá Pyro tiene una presencia puramente testimonial, y el aprendiz del líder brilla por su ausencia, quizás reducido a un mero peón que guía a los aspirantes a la medalla por las instalaciones, camino al líder. Hay un detalle curioso acá, y es que uno de los fics que te recomendé (Alma de Plata) resultaba ser una adaptación casi obsesiva por los remakes de Oro y Plata, incluyendo al principio a los famosos asistentes de los líderes y hasta repitiendo a rajatabla sus diálogos típicos de NPCs. Luego de un tiempo, Saku, su autora, resolvió que tanta fidelidad en los gimnasios sobraba un poco, y terminó por eliminar a esos ayudantes de un plumazo, incluso usando el propio gimnasio de Mahogany (Chouji para los narutards) para un chistazo sobre la carencia de NPCs retando a la protagonista. Me resultó comiquísimo que, luego de años de revisiones y reversiones, decidieras eliminarlo vos también para que el viejo Pryce (Yanagi para los pueblerinos) pueda lucirse completamente, y vaya si lo hizo.

La batalla es espectacular, no solo por la prolija narrativa que siempre supiste manejar bien, sino por lo variados que son los encuentros. Me pareció genial ir leyendo y dándome cuenta que mucho de mi modo de escribir acción hoy en día lo fui mamando de este fic, de los de Sabrina, y de un par más que me sorprendieron mucho hace ya varios años atrás. Tal vez no soy el mayor fan de los pokémon sabiendo muchos más de cuatro ataques (al principio estaba expectante, pero cuando Lapras empezó con el combito de Rest y Sleep Talk tuve que aceptar que cualquier ataque estaba permitido y era un potencial recurso nuevo en combate), pero sé que puedo confiar y mandarme con los ojos cerrados a la lectura de las batallas que vos escribas, porque no me van a dejar indiferente. Desde el Ray pinball hasta la Hellga despiadada hundiendo los colmillos en el hombro de Jynx, sin olvidar el legendario momento en el que el Piloswine del viejo evoluc-- PARA, ESO NO PASABA EN EL FIC ORIGINAL. De hecho, en el original peleaba Alfa. xD ¿Será que veremos un Pyro vs Mamoswine en el próximo cap? ¿O Alfa será el elegido (¿la elegida? ¿le elegide?) para pwnear al mamut chiquitito? Ya desde el uso de Poder Pasado por el jabalí antes de evolucionar me crispó una ceja, pero el momento me sorprendió totalmente. La evolución en medio del clímax desesperado de un combate es un recurso muy visto pero muy válido, y vos encima lo aprovechaste no solo del lado del gym leader (algo mucho menos común), sino que encima yo lo fui leyendo estando seguro de que algo así no podía pasar porque no había pasado doce años antes cuando leí esto por primera vez. Estoy gratamente sorprendido.

Con respecto a lo demás, tengo que decir de nuevo que envidio tu versatilidad y tu dominio de las palabras. La cadencia de la lectura se hace súper amena de este modo, y cada párrafo es totalmente distinto del anterior... Bueno, la mayor parte del tiempo, porque sí noté por ejemplo un exceso de amabilidad en los diálogos entre Danot y la enfermera del Centro Pokémon. Como que remarcabas persistentemente lo gentiles y correctos y educados que eran cada vez que se decían una cosa diferente. Quizás eso entorpeció un toque la breve (y para nada trascendental) conversación, restándole fluidez. Más allá de esto, me gusta la meticulosidad con la que retratás a Danot estudiando a su futuro oponente, creo que queda bien claro en este primer capítulo lo técnico y estudioso que es como entrenador. Muchos otros fics simplemente muestran a prodigios y genios natos, pero acá vemos al tipo esforzándose con la crianza de sus pokémon, estrechando vínculos al soltarlos un rato para que anden con él, curándolos, dándoles de comer, e incluso arengándolos con breves charlas motivacionales de cara a encuentros importantes. Tal vez sus diálogos no sean demasiado entretenidos (salvo por la interesante mención a sus padres en la charla con su hermano, que... no recuerdo que haya estado tan explorado en la versión vieja, pero no podría poner las manos en el fuego por mi pésima memoria), pero para ser un primer vistazo al protagonista, creo que hiciste un retrato muy correcto de lo que podemos esperar de él como entrenador en futuros capítulos.

El tema de los nombres originales japoneses puede resultar un tanto polémico para algunos, pero para mí está genial y vuelve más novedosa la lectura de un lugar ya excesivamente retratado a lo largo y ancho de muchos otros fics. Que si Pryce, que si Fredo... ¡A la mierda, yo le pongo Yanagi porque en Johto son todos chinos! Digo, japoneses. Digo, johtoneses. Lo que no estaría de más es un glosario en el primer post donde enlistes a qué corresponden esos nombres. Cualquiera con dos dedos de frente puede identificar perfectamente quién es y dónde pasa esto aunque el nombre esté en ruso, pero sería bastante ameno tener un mataburros de referencia a mano sin tener que abrir la wiki para chequear. xD

Y ya. Estoy muy contento por volver a leer esto y por volver a leerte a vos particularmente. Me da muuucha intriga ver lo que vas a hacer con cierta relación de importancia capital en la historia más adelante, a ver si seguís sorprendiendo. Keep going on!

PD: Me había olvidado que, así como gran entrenador, Danot no es el más creativo del mundo para ponerle motes a sus bichos. ¿Pyro? ¿Sparkle? ¿Ray? VAMOS CHABON MEDIA PILA QUE TE VAS A CONFUNDIR A TU RAICHU CON OCHENTA Y CUATRO MAS A LO LARGO DE LA REGION. Igual es muy dosmilero ponerle así a esos bichos, y la nostalgia pega fuerte por ese lado. Alfa, por otra parte, es zarpado nombre para un Starmie (y estoy seguro de que es uno de los consentidos en su equipo).

PD2: Asimismo, Danot Bisel no es un nombre muy japonés. ¿No deberías haberle cambiado el nombre a "Danotsuki Biseru" o algo así? e.e
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#4
Buen dia/tarde/noche

Me alegra por fin leer un escrito tuyo, querido SoujiFujimura y lamento haber demorado tanto en comentar, pero no tenía pensado leer hoy

Primero que nada y como siempre hago...
 
(03 Jul 2021
10:59 AM)
SoujiFujimura escribió:
Así empezó la que prometía ser una batalla muy reñida… que terminó un instante después de que Danot diese su primera indicación; tras ésta vino una potente descarga eléctrica, generada por la rápida rotación del cuerpo posterior de Alfa y liberada desde su núcleo. El Rayo usó la Pistola de Agua como conductor para propinar a Azumarill una sacudida que le llevó sin escalas al reino de la inconsciencia. Un pitido suave confirmó la transferencia monetaria a la cuenta bancaria del vencedor y sacó de su estupor a quienes aún no podían creer que la batalla ya había concluido.

Yo también me hubiera quedado igual si un Starmie me hace un ataque eléctrico ¿Ese Pokémon esta cheto o qué? umbreonwhat es decir, si el de Misty ya da asco con su rayo de burbujas asesinas... no me quiero imaginar uno que tira electricidad... ¿Qué sigue...? que el Miltank de White haga ataques voladores o psiquitos o que también encante hembras... [Imagen: lettalKWA.png]

Bueno ahora sí...

Me intriga un poco el motivo por el que empezamos desde este punto de la aventura, pero supongo que eso se aclararas más adelante junto con ese incidente con Sneasel mencionado. También es intrigante la forma en la que adaptaste funciones de juego en la historia, aunque no deja de ser cosas prácticas que simplifican muchas situaciones.

Juro que inicialmente me shockee con el nombre de la Ciudad y del líder, pero entonces recorde que habías comentado que usabas los nombres originales, así que trauma superado a las tres preguntas mentales de ¿donde es Chouji?

El Equipo Pokémon de Danot me resulta un poco extraño y ¿desvalanciado...? Quizás estoy muy oxidada o enfrascada a un cierto tipo de Pokémon, pero me resulta raro tener Pokémon de tipos repetidos en el equipo, pero bueno cosas mías y sin importancia... Porque se nota el esfuerzo que a puesto por sus Pokémon y la confianza que se tienen entre sí

Por cierto... me parece curioso y gracioso que retrates a Houndoom de esa manera, cuando siempre he visto a ese Pokémon como uno de mal genio (Mira la que retrata a su Garchomp como un pastel)

No tengo nada más que decir por el momento o mejor dicho, me guardare algunas preguntas para más adelante PikaSwag
Con mucho cariño en cada comentario, en especial si hablamos de Gloria
[Imagen: 0OOlYSM.gif]
Y de Ash no hablemos por favor No
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#5
Creo haberlo comentado en algún tema del foro de nuestros orígenes como fickers. Pero no puedo no agradecer a este fic, a su versión correspondiente, como a algunos otros de la extinta ZS/PS el que yo este aquí a día de hoy. Fics que me enseñaron muchas cosas. Y aunque, por muchos motivos mi nivel no sea el mismo quiero pensar que me quedó alguna cosita que otra, el uso de motes, el empeño por las descripciones....o el empezar por la Séptima medalla y usar a un Seadra fuera del agua 



Bueno. Me llena de nostalgia volver a leer nombres como Pyro, Alfa, Shady y los que faltan por salir, también el imperecedero combate entre Alfa y el Padre de Tim (?) Y...me sorprendió en parte el que apuestes por los nombres en japonés, más allá de los apellidos,  Honestamente tengo curiosidad sobre esto: ¿Hay algún motivo en concreto? ¿O es por como ha insinuado Tommy para que parezcan todos japoneses?. Aunque Bugsy sea un Boy Scout

Noto mucho más énfasis en la familia de Danot en este capitulo que casi en todas las versiones anteriores xD. Recuerdo a Yamen y Mina, y como prácticamente Yamen era el padre de Danot en las otras versiones, aunque al susodicho se le mencionara también pero la mención de estos, padre y madre, se resumía a su profesión y poco más. Interesante. Tengo ganas de ver cuanto cambia la trama de este Minna no Tabi respecto al que recuerdo, quiero saber quien es la pelirroja No se parece a la pelirroja sexy que recuerdo del otro  Y tengo curiosidad por si Danot tendrá algún Pokémon distinto respecto a los que recordamos...Respecto a los que Tommy y yo recordamos xD 


 
Cita:Me había olvidado que, así como gran entrenador, Danot no es el más creativo del mundo para ponerle motes a sus bichos.
Aun así, el nombre de Hellga siempre me parecía genial. Un nombre tan infernal como Alemán (?) 

PD: Es curioso que Tommy te hablará de Alma de Plata...Yo hablé a su autora de este fic más de una vez...y de ciertos argentinos con un Larvitar (?)
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#6
Suturas. 

Y más suturas. 

​​​​Mientras leía este fic me dio una sensación particular… bueno, antes que nada, déjame avisar que probablemente voy a divagar un poco. 

Hace no mucho tuve una experiencia particular con alguien que también trabajaba en un fic reescrito buscando la versión ideal y definitiva. Por varias cuestiones tuve que releerlo varias veces, pero siempre llegaba a la misma conclusión: leía a una persona con la experiencia de décadas al servicio de la historia de alguien mucho menos capaz.

No sé si pueda darte feedback. Tienes más experiencia que yo y no creo que lo necesites. Ni creo que pueda ayudar de algo si esta es de hecho una historia tan planeada, de modo que lo siguiente es solamente una opinión. Una larga y pretenciosa opinión.

Nombres en japonés: no me molestan. Cuesta acostumbrarse pero no me molestan. No puedo decir mucho cuando los usé por razones estúpidas; pero mientras no los uses para los pokémon por mi está perfecto. pocas cosas odio más que toparme con un Lizardon por los loles.

Hablando de Lizardon, y del protagonista… Danot no me gusta. ¿Recuerdas cuando mencioné las suturas? Danot es el primer indicio. Hay un término para estos personajes que la narrativa trata por todos los medios de mostrar como positivos pero que simplemente no cuadran.  Clásico prota bueno, inteligente, aventurero y con pasión por las batallas. Va por su séptima medalla para ahorrarnos el fastidio de las anteriores (AJ dice que tomó inspiración de vos en varios sentidos, supongo que este es uno). Claro que tiene un equipo pokémon lleno de pokes geniales y un Charmeleon shiny. Cause los shinys molan. Sospecho que es el inicial. Pero en ese caso, ¿por qué sigue siendo un Charmeleon? Sí, se que la explicación lógica es que puede verse exagerado que ya tenga un Charizard a estas alturas, que sería un desperdicio no guardar al menos una evolución re épica y re evolución, pero este chico ya tiene tremendo equipo que patea culos armado con MTs y pokémon más rotos que mi antebrazo, ¿por qué no surca los cielos aún con su dragón de escamas negras? No, no es una crítica en sí. Pero no deja de ser curioso.

But, tenemos a este, de nuevo, entrenador tremendo que ama las batallas y tiene mucho sin pelear. Luego tenemos a el npc re presumido que debemos remarcar que es un presumido. ¿Qué hace el entrenador que quiere una buena pelea contra el entrenador presumido? Manda a su pokémon pro, que no solo wallea completamente al de el otro, sino que lo oneshotea con su MT. "Satisfecho aunque la pelea fuera corta". Chamo tenés un Charmeleon, dejá de flexear. Si hubiera mandado al Charmeleon me hubiera creído que quería una pelea interesante con un reto extra. Si hubiera sido un "tengo prisa y este presumido de acá está en medio estorbando", te compro que lo oneshotee. Si hubiera sido un "qué pesado el presumido abusando de los débiles con su conejo, le voy a dar una lección", te compro que lo oneshotee, pero así como está narrado no tiene mucho sentido. 

Lo siento algo plano. De esas veces que la narrativa se esfuerza en hacer un pj agradable a base de acentuar la decencia básica. La clase de prota de manual, vestigio del original. 

La pelea en sí… acá se notan las mejoras. Empecemos por el equipo de Danot: Raichu, Jolteon, Houndoom, Starmie, Charmeleon. ¿Qué tienen en común? Ofrecen ventaja contra Hielo, Tierra, Psíquico o Agua. Katsu dice que está desbalanceado, pero yo lo veo como los pokes que eligió contra Yanagi. Me gusta cuando pasa eso. Cuando vemos a un entrenador pro tomando decisiones de entrenador pro. Pasa en Gen Berserk y pasa acá.

Tommy dice que antes Pyro tenía un papel más importante. Y por ahí nos dices que Patricio puede ser la pieza ideal contra Fredo Godofredo. Por ahí sospecho que la idea de mandar a la estrella a oneshotear al conejo fue como foreshadowing de que la pelea final será Patricio vs CMamut. La pelea hasta ese momento esta dinámica y se narra bien, y si construye media sensación de tensión. No es culpa tuya pero en las peleas de gimnasio la tensión suele ser cero cause Protag must win. 

Lo que más me llamó la atención fue el infodump sobre su familia. Sí, se siente un poco infodump. Y sí, junto con la descripción de acciones innecesarias contribuye a que el capítulo sea así de largo. Pero es un buen inicio. Tiene pinta de esa trama que se mantiene de fondo mientras el prota hace sus cosas de monigote de juego de pokémon hasta que la historia se desenvuelve en su totalidad. Tener a personajes que lidian con PSTD y la implicación de que hay cosas más grandes detrás de el recap de la aventura de los juegos es lo más interesante de acá. Al menos para esté amargado que no encuentra mucha emoción en releer al pie de la letra lo que jugó hace años. 
​​​​​​
¿Por qué la gente hace esto? ¿Por qué remienda historias viejas en lugar de aprovechar su talento y experiencia en escribir algo nuevo, sin suturas? No es simplemente el aprecio o la nostalgia, sino que creen que la historia vale la pena ser reescrita y merece un escritor mejor del que tuvo antes. Y aunque la trama A sea mucho menos interesante que la B por ahora, creo que también vale la pena que sea releída. 

Nos vemos en el próximo cap.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#7
Suturas. 

Y más suturas. 

​​​​Mientras leía este fic me dio una sensación particular… bueno, antes que nada, déjame avisar que probablemente voy a divagar un poco. 

Hace no mucho tuve una experiencia particular con alguien que también trabajaba en un fic reescrito buscando la versión ideal y definitiva. Por varias cuestiones tuve que releerlo varias veces, pero siempre llegaba a la misma conclusión: leía a una persona con la experiencia de décadas al servicio de la historia de alguien mucho menos capaz.

No sé si pueda darte feedback. Tienes más experiencia que yo y no creo que lo necesites. Ni creo que pueda ayudar de algo si esta es de hecho una historia tan planeada, de modo que lo siguiente es solamente una opinión. Una larga y pretenciosa opinión.

Nombres en japonés: no me molestan. Cuesta acostumbrarse pero no me molestan. No puedo decir mucho cuando los usé por razones estúpidas; pero mientras no los uses para los pokémon por mi está perfecto. pocas cosas odio más que toparme con un Lizardon por los loles.

Hablando de Lizardon, y del protagonista… Danot no me gusta. ¿Recuerdas cuando mencioné las suturas? Danot es el primer indicio. Hay un término para estos personajes que la narrativa trata por todos los medios de mostrar como positivos pero que simplemente no cuadran.  Clásico prota bueno, inteligente, aventurero y con pasión por las batallas. Va por su séptima medalla para ahorrarnos el fastidio de las anteriores (AJ dice que tomó inspiración de vos en varios sentidos, supongo que este es uno). Claro que tiene un equipo pokémon lleno de pokes geniales y un Charmeleon shiny. Cause los shinys molan. Sospecho que es el inicial. Pero en ese caso, ¿por qué sigue siendo un Charmeleon? Sí, se que la explicación lógica es que puede verse exagerado que ya tenga un Charizard a estas alturas, que sería un desperdicio no guardar al menos una evolución re épica y re evolución, pero este chico ya tiene tremendo equipo que patea culos armado con MTs y pokémon más rotos que mi antebrazo, ¿por qué no surca los cielos aún con su dragón de escamas negras? No, no es una crítica en sí. Pero no deja de ser curioso.

But, tenemos a este, de nuevo, entrenador tremendo que ama las batallas y tiene mucho sin pelear. Luego tenemos a el npc re presumido que debemos remarcar que es un presumido. ¿Qué hace el entrenador que quiere una buena pelea contra el entrenador presumido? Manda a su pokémon pro, que no solo wallea completamente al de el otro, sino que lo oneshotea con su MT. "Satisfecho aunque la pelea fuera corta". Chamo tenés un Charmeleon, dejá de flexear. Si hubiera mandado al Charmeleon me hubiera creído que quería una pelea interesante con un reto extra. Si hubiera sido un "tengo prisa y este presumido de acá está en medio estorbando", te compro que lo oneshotee. Si hubiera sido un "qué pesado el presumido abusando de los débiles con su conejo, le voy a dar una lección", te compro que lo oneshotee, pero así como está narrado no tiene mucho sentido. 

Lo siento algo plano. De esas veces que la narrativa se esfuerza en hacer un pj agradable a base de acentuar la decencia básica. La clase de prota de manual, vestigio del original. 

La pelea en sí… acá se notan las mejoras. Empecemos por el equipo de Danot: Raichu, Jolteon, Houndoom, Starmie, Charmeleon. ¿Qué tienen en común? Ofrecen ventaja contra Hielo, Tierra, Psíquico o Agua. Katsu dice que está desbalanceado, pero yo lo veo como los pokes que eligió contra Yanagi. Me gusta cuando pasa eso. Cuando vemos a un entrenador pro tomando decisiones de entrenador pro. Pasa en Gen Berserk y pasa acá.

Tommy dice que antes Pyro tenía un papel más importante. Y por ahí nos dices que Patricio puede ser la pieza ideal contra Fredo Godofredo. Por ahí sospecho que la idea de mandar a la estrella a oneshotear al conejo fue como foreshadowing de que la pelea final será Patricio vs CMamut. La pelea hasta ese momento esta dinámica y se narra bien, y si construye media sensación de tensión. No es culpa tuya pero en las peleas de gimnasio la tensión suele ser cero cause Protag must win. 

Lo que más me llamó la atención fue el infodump sobre su familia. Sí, se siente un poco infodump. Y sí, junto con la descripción de acciones innecesarias contribuye a que el capítulo sea así de largo. Pero es un buen inicio. Tiene pinta de esa trama que se mantiene de fondo mientras el prota hace sus cosas de monigote de juego de pokémon hasta que la historia se desenvuelve en su totalidad. Tener a personajes que lidian con PSTD y la implicación de que hay cosas más grandes detrás de el recap de la aventura de los juegos es lo más interesante de acá. Al menos para esté amargado que no encuentra mucha emoción en releer al pie de la letra lo que jugó hace años. 
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¿Por qué la gente hace esto? ¿Por qué remienda historias viejas en lugar de aprovechar su talento y experiencia en escribir algo nuevo, sin suturas? No es simplemente el aprecio o la nostalgia, sino que creen que la historia vale la pena ser reescrita y merece un escritor mejor del que tuvo antes. Y aunque la trama A sea mucho menos interesante que la B por ahora, creo que también vale la pena que sea releída. 

Nos vemos en el próximo cap.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#8
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Antes que nada, debo avisar que apenas publique el 2, haré una pequeña actualización en el mensaje introductorio. En todo caso, gracias por vuestros comentarios... vamos a ello :3
 
(03 Jul 2021
06:57 PM)
Tommy escribió:
No sabés la emoción con la que fui leyendo este primer capítulo, querido Danot. En verdad, mis recuerdos sobre tu fic eran difusos en el contenido, pero clarísimos en el impacto que habías dejado en mí como escritor, por esa prosa neuróticamente pulida, variada, y la riqueza de palabras que empleabas ya en ese entonces, pero que acá evolucionó a un nivel totalmente refrescante (cuack!).
Creo que sigo siendo un poco neurótico para escribir, aunque intento no abusar demasiado de las palabras menos comunes, dejándolas para cuando realmente puedan deducirse por contexto (creo). En todo caso, gracias, se siente muy bien volver a un ambiente que se me hace familiar, pero que al mismo tiempo sé que es un avance y no un retroceso en mi vida :)
 
Cita:Igual, del primero en particular sí que me acordaba cosas, y los cambios saltaron a la vista inmediatamente. Acá Pyro tiene una presencia puramente testimonial, y el aprendiz del líder brilla por su ausencia, quizás reducido a un mero peón que guía a los aspirantes a la medalla por las instalaciones, camino al líder. Hay un detalle curioso acá, y es que uno de los fics que te recomendé (Alma de Plata) resultaba ser una adaptación casi obsesiva por los remakes de Oro y Plata, incluyendo al principio a los famosos asistentes de los líderes y hasta repitiendo a rajatabla sus diálogos típicos de NPCs. Luego de un tiempo, Saku, su autora, resolvió que tanta fidelidad en los gimnasios sobraba un poco, y terminó por eliminar a esos ayudantes de un plumazo, incluso usando el propio gimnasio de Mahogany (Chouji para los narutards) para un chistazo sobre la carencia de NPCs retando a la protagonista. Me resultó comiquísimo que, luego de años de revisiones y reversiones, decidieras eliminarlo vos también para que el viejo Pryce (Yanagi para los pueblerinos) pueda lucirse completamente, y vaya si lo hizo.
Ay, los aprendices (respondo esto estando ya al día de Alma de Plata y pudiendo entender por completo el contexto que planteas); considerando que este fic es más viejo que HGSS (la idea primigenia vino de cuando empezaba la tercera generación), mi base fueron los personajes que salieron en el Stadium 2 (de ahí los nombres de los susodichos, Alvin en este caso). Precisamente decidí retirarlos porque antes abusaba de poner batallas como relleno para que pasaran cosas y hacer volumen, cuando la historia podría haber pasado igualmente sin ellas (Pyro ya tendrá su oportunidad para lucirse)
 
Cita:La batalla es espectacular, no solo por la prolija narrativa que siempre supiste manejar bien, sino por lo variados que son los encuentros. Me pareció genial ir leyendo y dándome cuenta que mucho de mi modo de escribir acción hoy en día lo fui mamando de este fic, de los de Sabrina, y de un par más que me sorprendieron mucho hace ya varios años atrás. Tal vez no soy el mayor fan de los pokémon sabiendo muchos más de cuatro ataques (al principio estaba expectante, pero cuando Lapras empezó con el combito de Rest y Sleep Talk tuve que aceptar que cualquier ataque estaba permitido y era un potencial recurso nuevo en combate), pero sé que puedo confiar y mandarme con los ojos cerrados a la lectura de las batallas que vos escribas, porque no me van a dejar indiferente. Desde el Ray pinball hasta la Hellga despiadada hundiendo los colmillos en el hombro de Jynx, sin olvidar el legendario momento en el que el Piloswine del viejo evoluc-- PARA, ESO NO PASABA EN EL FIC ORIGINAL. De hecho, en el original peleaba Alfa. xD ¿Será que veremos un Pyro vs Mamoswine en el próximo cap? ¿O Alfa será el elegido (¿la elegida? ¿le elegide?) para pwnear al mamut chiquitito? Ya desde el uso de Poder Pasado por el jabalí antes de evolucionar me crispó una ceja, pero el momento me sorprendió totalmente. La evolución en medio del clímax desesperado de un combate es un recurso muy visto pero muy válido, y vos encima lo aprovechaste no solo del lado del gym leader (algo mucho menos común), sino que encima yo lo fui leyendo estando seguro de que algo así no podía pasar porque no había pasado doce años antes cuando leí esto por primera vez. Estoy gratamente sorprendido.
Me honra que me hayas tenido como referencia (sobre todo habiendo visto los primeros episodios de Crowned, menudo nivel tienes y parece que será todo ascendente) y la confianza en lo que vaya a escribir. Soy consciente de que escribir batallas es uno de mis fuertes ahora mismo, pero he intentado integrarlas en la historia y que ésta no flaquee tanto como hacía antes, además de intentar meter caracterización de humanos y Pokémon ahí donde me pareciera adecuado, sin entorpecer demasiado el flujo narrativo. Ahora, en cuanto al combate en sí... sorpresa, sorpresa, quise aprovechar mi uso y abuso de los clichés para darle un giro que hasta ahora no había encontrado en nada que hubiera leído (aunque hace mucho que no leía fanfiction), así que, why not? Quedé muy satisfecho por el resultado :)
Como nota curiosa, me ha hecho gracia la mención de varios pronombres para Alfa porque... tuve una ocurrencia al respecto, aunque no saldrá hasta dentro de unos cuantos episodios xD

 
Cita: Con respecto a lo demás, tengo que decir de nuevo que envidio tu versatilidad y tu dominio de las palabras. La cadencia de la lectura se hace súper amena de este modo, y cada párrafo es totalmente distinto del anterior... Bueno, la mayor parte del tiempo, porque sí noté por ejemplo un exceso de amabilidad en los diálogos entre Danot y la enfermera del Centro Pokémon. Como que remarcabas persistentemente lo gentiles y correctos y educados que eran cada vez que se decían una cosa diferente. Quizás eso entorpeció un toque la breve (y para nada trascendental) conversación, restándole fluidez. Más allá de esto, me gusta la meticulosidad con la que retratás a Danot estudiando a su futuro oponente, creo que queda bien claro en este primer capítulo lo técnico y estudioso que es como entrenador. Muchos otros fics simplemente muestran a prodigios y genios natos, pero acá vemos al tipo esforzándose con la crianza de sus pokémon, estrechando vínculos al soltarlos un rato para que anden con él, curándolos, dándoles de comer, e incluso arengándolos con breves charlas motivacionales de cara a encuentros importantes. Tal vez sus diálogos no sean demasiado entretenidos (salvo por la interesante mención a sus padres en la charla con su hermano, que... no recuerdo que haya estado tan explorado en la versión vieja, pero no podría poner las manos en el fuego por mi pésima memoria), pero para ser un primer vistazo al protagonista, creo que hiciste un retrato muy correcto de lo que podemos esperar de él como entrenador en futuros capítulos.
Mentiría descaradamente si dijera que mi subconsciente me llevó a esto por el respeto que Danot tiene por este trabajo, considerando que su madre también lo es... pero tampoco puedo descartarlo del todo, porque llevo un tiempo en que los personajes a veces hacen cosas que hasta a mí me sorprenden (cuando antes tenía que planear todo al dedillo... ahora escribo de manera natural, creo que le llaman). El caso es que, como autor, siento el primer episodio como el más pesado de todos, precisamente por la exposición que tengo que hacer muchas veces para presentar cosas que considero que el lector necesita saber para hacerse una idea de en qué mundo está o qué podría venir a continuación, aunque sea con detalles que podrían parecer insignificantes en un primer momento. El último cambio de versión no sólo fue una modificación sustancial de la historia, sino también del trasfondo y del mundo, un reflejo de mi propio cambio como persona a lo largo de los años. Como le dije a alguien hace unos días por Discord "la historia que escribía antaño ya no se correspondía con la persona en la que me había convertido años después", si bien algunos cambios se van a hacer más llamativos o chocantes que otros (dependiendo de si habías leído una versión u otra de este fic... creo que tú leíste la 2, y AJ la 3... pero tampoco recuerdo claramente). Ah, sí, lo de los padres de Danot es nuevo, porque ya no van a ser las meras figuras decorativas que eran en versiones anteriores... aunque tampoco estoy seguro del alcance de sus acciones, pero la gracia estará en descubrirlo. Oh, y sí, este fic va a ser MUY técnico en cuanto a entrenamiento y estrategias, sencillamente porque me encanta serlo :3
 
Cita:El tema de los nombres originales japoneses puede resultar un tanto polémico para algunos, pero para mí está genial y vuelve más novedosa la lectura de un lugar ya excesivamente retratado a lo largo y ancho de muchos otros fics. Que si Pryce, que si Fredo... ¡A la mierda, yo le pongo Yanagi porque en Johto son todos chinos! Digo, japoneses. Digo, johtoneses. Lo que no estaría de más es un glosario en el primer post donde enlistes a qué corresponden esos nombres. Cualquiera con dos dedos de frente puede identificar perfectamente quién es y dónde pasa esto aunque el nombre esté en ruso, pero sería bastante ameno tener un mataburros de referencia a mano sin tener que abrir la wiki para chequear. xD
Y adoro la polémica, porque ésta genera diálogo y discusiones, que a su vez generan muchas nuevas ideas que hacen que el fandom pueda crecer de manera asombrosa xD
En todo caso, he tomado nota de esto y aprovechado para hacer una tabla mucho más bonita de lo que pensaba que sería, dado el sistema del foro de Pokécueva (sorry Invision, fuiste bueno en su día, pero ya no más ówò)

 
Cita:Y ya. Estoy muy contento por volver a leer esto y por volver a leerte a vos particularmente. Me da muuucha intriga ver lo que vas a hacer con cierta relación de importancia capital en la historia más adelante, a ver si seguís sorprendiendo. Keep going on!
DUN DUN DUN... tendrás que esperar para verlo, pero con lo que llevo avanzado, me siento mucho más satisfecho con esta versión que con la antigua, aunque mis planes abarcan algo más... spoileroso :3
 
Cita:PD: Me había olvidado que, así como gran entrenador, Danot no es el más creativo del mundo para ponerle motes a sus bichos. ¿Pyro? ¿Sparkle? ¿Ray? VAMOS CHABON MEDIA PILA QUE TE VAS A CONFUNDIR A TU RAICHU CON OCHENTA Y CUATRO MAS A LO LARGO DE LA REGION. Igual es muy dosmilero ponerle así a esos bichos, y la nostalgia pega fuerte por ese lado. Alfa, por otra parte, es zarpado nombre para un Starmie (y estoy seguro de que es uno de los consentidos en su equipo).
Pues sí, la nostalgia pega fuerte en este sentido, al menos con los Pokémon que aún sobreviven de la versión antigua del fic (y seamos honestos, este fic empezó en aquella época, así que es normal que sigan así). Aunque técnicamente quizá no haya confusión porque... bueno, ya verás cuando avancemos un poco más la historia, pero tiene su buena justificación, considerando el cambio de nombres owo
 
Cita:PD2: Asimismo, Danot Bisel no es un nombre muy japonés. ¿No deberías haberle cambiado el nombre a "Danotsuki Biseru" o algo así? e.e
Si lo mantuve fue precisamente por algo que ya verás a su tiempo... las cosas del backstory tienen que ir saliendo poco a poco, ¿no crees? ;)
 
(03 Jul 2021
10:18 PM)
Katsurane escribió:
Me alegra por fin leer un escrito tuyo, querido SoujiFujimura y lamento haber demorado tanto en comentar, pero no tenía pensado leer hoy
Te agradezco que lo hayas leído a pesar de no haberlo tenido planeado, aunque me extrañan tus disculpas, porque apenas habían pasado unas horas de que lo publicara, así que no hay motivo. Sólo diré que gracias y espero que haya podido agradarte ^^
 
Cita:Yo también me hubiera quedado igual si un Starmie me hace un ataque eléctrico ¿Ese Pokémon esta cheto o qué? umbreonwhat es decir, si el de Misty ya da asco con su rayo de burbujas asesinas... no me quiero imaginar uno que tira electricidad... ¿Qué sigue...? que el Miltank de White haga ataques voladores o psiquitos o que también encante hembras...
Podría empezar todo un debate con esto, pero el caso es que siempre me han fascinado los Pokémon que aprenden ataques con los que no son compatibles a primera vista, lo cual siempre es un buen recurso sorpresa y una ventaja contra los enterados menos enterados en estos menesteres. Respecto a lo último que mencionas... tiene Cabezazo Zen (y lo de atraer hembras... bueno, esto ya depende del gusto particular de cada Pokémon (?))
 
Cita:Me intriga un poco el motivo por el que empezamos desde este punto de la aventura, pero supongo que eso se aclararas más adelante junto con ese incidente con Sneasel mencionado. También es intrigante la forma en la que adaptaste funciones de juego en la historia, aunque no deja de ser cosas prácticas que simplifican muchas situaciones.
Voy a ser completamente sincero: la versión original empezaba aquí porque me daba pereza escribir todo un viaje y porque lo realmente interesante (o eso creía yo) iba a empezar cerca de este punto. En la actual, me planteé muchas veces empezar desde el principio del viaje por las medallas (porque, como se revela en el capítulo, Danot lleva viajando más tiempo que eso), pero entre el factor nostalgia y la posibilidad de ir jugando con revelar poco a poco partes del pasado, decidí mantenerlo a pesar del cambio de rumbo de la historia. Lo que sí tengo que agradecerte es que, ese incidente lo tenía dándome vueltas en la cabeza, sin demasiada claridad en cómo ejecutarlo a pesar de que sabía cómo acababa, pero tras leerte, me vino la inspiración para empezar a darle una forma más definida; posiblemente haga mención de ello en algún momento, pero incluso con ello, haré un OS dentro del Mintverse para detallarlo un poco más y quizá explorar alguna cosa más :3
Y sí, todo esto era parte del worldbuilding original :p

 
Cita:Juro que inicialmente me shockee con el nombre de la Ciudad y del líder, pero entonces recorde que habías comentado que usabas los nombres originales, así que trauma superado a las tres preguntas mentales de ¿donde es Chouji?
Mahogany/Caoba (ahora fácilmente consultable en el primer post :3)
 
Cita:El Equipo Pokémon de Danot me resulta un poco extraño y ¿desvalanciado...? Quizás estoy muy oxidada o enfrascada a un cierto tipo de Pokémon, pero me resulta raro tener Pokémon de tipos repetidos en el equipo, pero bueno cosas mías y sin importancia... Porque se nota el esfuerzo que a puesto por sus Pokémon y la confianza que se tienen entre sí
Creo que Kiwi lo mencionó luego de tu comentario, pero añadiré algo más: no sólo es el recambio de Pokémon (porque Danot tiene más de seis), sino que también es un equipo en construcción. Hay especies con las que a Danot le gustaría contar, así que su equipo no va a ser algo que se quede estático ^^
 
Cita: 
Por cierto... me parece curioso y gracioso que retrates a Houndoom de esa manera, cuando siempre he visto a ese Pokémon como uno de mal genio (Mira la que retrata a su Garchomp como un pastel)
Cuestión de percepciones, supongo. Lo cierto es que me influenció mucho un episodio del anime para la caracterización de Hellga (el de Johto en que Togepi se pierde y un Houndoom mensajero se lo lleva de viaje), si bien soy de los que considera que cada Pokémon tiene su propio carácter, a pesar de compartir rasgos comunes a su especie; por eso tampoco me extrañó lo del Garchomp de Galen ^^
 
(04 Jul 2021
05:33 PM)
AJ Slifer escribió:
Creo haberlo comentado en algún tema del foro de nuestros orígenes como fickers. Pero no puedo no agradecer a este fic, a su versión correspondiente, como a algunos otros de la extinta ZS/PS el que yo este aquí a día de hoy. Fics que me enseñaron muchas cosas. Y aunque, por muchos motivos mi nivel no sea el mismo quiero pensar que me quedó alguna cosita que otra, el uso de motes, el empeño por las descripciones....o el empezar por la Séptima medalla y usar a un Seadra fuera del agua
Awwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww, AJ ;w;
Eres mejor escritor de lo que te das crédito (sabes que no leo cosas por compromiso y que Path me encanta; con Alola, apenas empezamos, pero sigue teniendo ese toque tan tuyo que tengo mucha curiosidad por cómo sigue, más al no haber leído fics de Alola aún)

 
Cita:Bueno. Me llena de nostalgia volver a leer nombres como Pyro, Alfa, Shady y los que faltan por salir, también el imperecedero combate entre Alfa y el Padre de Tim (?) Y...me sorprendió en parte el que apuestes por los nombres en japonés, más allá de los apellidos,  Honestamente tengo curiosidad sobre esto: ¿Hay algún motivo en concreto? ¿O es por como ha insinuado Tommy para que parezcan todos japoneses?. Aunque Bugsy sea un Boy Scout
El padre metafórico de Tim, espero, porque si no... (?)
En cuanto a motivos... mi primera idea, antes de esta versión, era hacer una mezcla de nombres, como bien viste en su época, pero luego me dije "¿Y si damos algo de identidad a cada lugar con algo idiomático?". Fue por esto que cambié todos los nombres de personajes canónicos y la gran mayoría de los nombres de personajes originales, salvo unos pocos, precisamente para explorar otro fenómeno social. Todo tiene que ver con el contexto del mundo que quiero representar en esta iteración definitiva del fic (que espero poder acabar, aunque vaya taaaaaaaaaaan lento)
Y según la vieja, Bugsy era un jardinero (?)

 
Cita:Noto mucho más énfasis en la familia de Danot en este capitulo que casi en todas las versiones anteriores xD. Recuerdo a Yamen y Mina, y como prácticamente Yamen era el padre de Danot en las otras versiones, aunque al susodicho se le mencionara también pero la mención de estos, padre y madre, se resumía a su profesión y poco más. Interesante. Tengo ganas de ver cuanto cambia la trama de este Minna no Tabi respecto al que recuerdo, quiero saber quien es la pelirroja No se parece a la pelirroja sexy que recuerdo del otro  Y tengo curiosidad por si Danot tendrá algún Pokémon distinto respecto a los que recordamos...Respecto a los que Tommy y yo recordamos xD
Sí, esta vez quise darles más peso en la trama y más pronto de lo que habría sido en la versión anterior (tenía planeado que salgan, pero... no llegué a eso), aunque todavía falta para verlos en persona. Y bueno, sí, habrá cambios, algunos más llamativos que otros, que ya iréis viendo :3
En cuanto a la pelirroja, en realidad, es ella, aunque su caracterización también va a cambiar mucho xD

 
Cita: Aun así, el nombre de Hellga siempre me parecía genial. Un nombre tan infernal como Alemán (?) 
Dicho así, invita a pensar mal :3U
 
Cita:PD: Es curioso que Tommy te hablará de Alma de Plata...Yo hablé a su autora de este fic más de una vez...y de ciertos argentinos con un Larvitar (?)
El mundo es un pañuelo, AJ, sobre todo tras haberme puesto al día con Alma xD
 
(15 Jul 2021
04:49 PM)
Maze escribió:
Suturas. 

Y más suturas. 

​​​​Mientras leía este fic me dio una sensación particular… bueno, antes que nada, déjame avisar que probablemente voy a divagar un poco.
El doctor dice que debería ser igualmente funcional a pesar de las suturas, aunque dejarán marca por el resto de su vida. Then again, las cicatrices no son motivos de vergüenza o.o (y sí, eres bienvenido a divagar lo que te apetezca xD)
 
Cita: Hace no mucho tuve una experiencia particular con alguien que también trabajaba en un fic reescrito buscando la versión ideal y definitiva. Por varias cuestiones tuve que releerlo varias veces, pero siempre llegaba a la misma conclusión: leía a una persona con la experiencia de décadas al servicio de la historia de alguien mucho menos capaz.
Entiendo a lo que te refieres, y no puedo decir que no sea también mi caso, pero... aparte de resultarme algo a lo que le tengo mucho aprecio por ser la primera cosa que escribí en serio y por mi propia voluntad (a diferencia de historias que pudiera inventar para trabajos de escuela), es también el campo de experimentación literario en el que me siento más libre. Hay otras historias que quiero escribir y que posiblemente estarán libres de suturas (no lo afirmo porque aún soy incapaz de ver el futuro), pero aunque hayan pasado cosas complicadas, casi siempre le tenemos aprecio a nuestro/a first one, am I right?
 
Cita: No sé si pueda darte feedback. Tienes más experiencia que yo y no creo que lo necesites. Ni creo que pueda ayudar de algo si esta es de hecho una historia tan planeada, de modo que lo siguiente es solamente una opinión. Una larga y pretenciosa opinión.
Citando (seguramente de manera inexacta) a cierto fic con el que acabo de ponerme al día, sigues aprendiendo a pesar de la experiencia que puedas tener, así que cualquier feedback es bienvenido. Y aunque dé la impresión de que es una historia muy planeada, sigue teniendo muchos más grados de libertad que su predecesor y cosas que con las que quiero experimentar al escribir, así como seguramente cambiaré de opinión más de una vez con cosas importantes... porque soy así de caprichoso.
 
Cita:Nombres en japonés: no me molestan. Cuesta acostumbrarse pero no me molestan. No puedo decir mucho cuando los usé por razones estúpidas; pero mientras no los uses para los pokémon por mi está perfecto. pocas cosas odio más que toparme con un Lizardon por los loles.
Me lo planteé por un momento, pero creí que sería demasiado... aún me cuesta seguir la pista a los más nuevos en inglés, así que sería dispararme al pie intentarlo con otro idioma :3U
Y también, Lizardo (su preevo) es un nombre, así que más loles (?)

 
Cita:Hablando de Lizardon, y del protagonista… Danot no me gusta. ¿Recuerdas cuando mencioné las suturas? Danot es el primer indicio. Hay un término para estos personajes que la narrativa trata por todos los medios de mostrar como positivos pero que simplemente no cuadran.  Clásico prota bueno, inteligente, aventurero y con pasión por las batallas. Va por su séptima medalla para ahorrarnos el fastidio de las anteriores (AJ dice que tomó inspiración de vos en varios sentidos, supongo que este es uno). Claro que tiene un equipo pokémon lleno de pokes geniales y un Charmeleon shiny. Cause los shinys molan. Sospecho que es el inicial. Pero en ese caso, ¿por qué sigue siendo un Charmeleon? Sí, se que la explicación lógica es que puede verse exagerado que ya tenga un Charizard a estas alturas, que sería un desperdicio no guardar al menos una evolución re épica y re evolución, pero este chico ya tiene tremendo equipo que patea culos armado con MTs y pokémon más rotos que mi antebrazo, ¿por qué no surca los cielos aún con su dragón de escamas negras? No, no es una crítica en sí. Pero no deja de ser curioso.
Y no sabes lo que me alegra que no te guste (porque a estas alturas aún le falta MUCHO como personaje), y es cierto, esto mismo que mencionas fue mi motivo original para hacer un skip a este punto (ahora es pura nostalgia), aunque como he mencionado antes, me da también la opción de soltar poco a poco cositas del pasado. De nuevo, se trata de experimentar sin miedo.
No mencioné el tema del inicial porque me lo guardé para un momento en que no se me hiciera forzado, pero voy a desmentir esto: Pyro no es el inicial de Danot, aunque sí es cierto que le tiene mucho cariño; el inicial ha salido, aunque la pista ha sido muy sutil (Tommy lo sabe con seguridad, al haber leído la versión antigua y quizá la única persona a quien me atreví a dejarle a Danot para un cameo en un antiguo fic suyo xD); ah, y tampoco lo hace por otra cosa que curiosamente se menciona en el episodio que publicaré dentro de nada xD

 
Cita:But, tenemos a este, de nuevo, entrenador tremendo que ama las batallas y tiene mucho sin pelear. Luego tenemos a el npc re presumido que debemos remarcar que es un presumido. ¿Qué hace el entrenador que quiere una buena pelea contra el entrenador presumido? Manda a su pokémon pro, que no solo wallea completamente al de el otro, sino que lo oneshotea con su MT. "Satisfecho aunque la pelea fuera corta". Chamo tenés un Charmeleon, dejá de flexear. Si hubiera mandado al Charmeleon me hubiera creído que quería una pelea interesante con un reto extra. Si hubiera sido un "tengo prisa y este presumido de acá está en medio estorbando", te compro que lo oneshotee. Si hubiera sido un "qué pesado el presumido abusando de los débiles con su conejo, le voy a dar una lección", te compro que lo oneshotee, pero así como está narrado no tiene mucho sentido. 
Admito que la pelea en la versión original era un poco más larga... un poco, pero nada que ver con la del Gimnasio. Así que quise hacerla así de corta, otra vez el efecto de la nostalgia. Sin embargo, entiendo tu punto y esto me demuestra que aún no soy el escritor que querría, al no haber podido expresar lo que quería con esta escena (es algo a lo que llevo dando vueltas y vueltas desde hace unos días)... seguramente lo vuelva a redactar cuando tenga un día de descanso del trabajo, para que quede de una manera que me satisfaga mucho más ^^
 
Cita:Lo siento algo plano. De esas veces que la narrativa se esfuerza en hacer un pj agradable a base de acentuar la decencia básica. La clase de prota de manual, vestigio del original.
Me resulta curioso este comentario, en el sentido de que hace muchos años que dejé de seguir guías y otras estructuras rígidas para la escritura. Entiendo que te pueda esa sensación, pero difícilmente me resulta un vestigio del original (por motivos muy personales). Puedo asegurar que no es la intención, pero es tu opinión (y luego habría que considerar el contexto, porque... en fin, que el fic siga avanzando a paso de Stakataka xD)
 
Cita:La pelea en sí… acá se notan las mejoras. Empecemos por el equipo de Danot: Raichu, Jolteon, Houndoom, Starmie, Charmeleon. ¿Qué tienen en común? Ofrecen ventaja contra Hielo, Tierra, Psíquico o Agua. Katsu dice que está desbalanceado, pero yo lo veo como los pokes que eligió contra Yanagi. Me gusta cuando pasa eso. Cuando vemos a un entrenador pro tomando decisiones de entrenador pro. Pasa en Gen Berserk y pasa acá.
Básicamente es esto que dices, sí, es un tema de elección contra un oponente que has estudiado. Y esto es importante, por algo que empezará a desarrollarse después, basado en esta premisa :3
 
Cita:Tommy dice que antes Pyro tenía un papel más importante. Y por ahí nos dices que Patricio puede ser la pieza ideal contra Fredo Godofredo. Por ahí sospecho que la idea de mandar a la estrella a oneshotear al conejo fue como foreshadowing de que la pelea final será Patricio vs CMamut. La pelea hasta ese momento esta dinámica y se narra bien, y si construye media sensación de tensión. No es culpa tuya pero en las peleas de gimnasio la tensión suele ser cero cause Protag must win.
En la versión anterior, Pyro era quien luchaba contra el Pokémon del aprendiz; por esto su mención de que en esta versión su presencia es meramente testimonial. Y sí, entiendo a lo que te refieres, es un hecho que ya tengo asumido desde hace mucho; por esto, intento que pueda haber estas pequeñas sorpresas y hacerla lo más entretenida posible, con la premisa de que me importa mucho más el camino que el destino del mismo o.o
 
Cita:Lo que más me llamó la atención fue el infodump sobre su familia. Sí, se siente un poco infodump. Y sí, junto con la descripción de acciones innecesarias contribuye a que el capítulo sea así de largo. Pero es un buen inicio. Tiene pinta de esa trama que se mantiene de fondo mientras el prota hace sus cosas de monigote de juego de pokémon hasta que la historia se desenvuelve en su totalidad. Tener a personajes que lidian con PSTD y la implicación de que hay cosas más grandes detrás de el recap de la aventura de los juegos es lo más interesante de acá. Al menos para esté amargado que no encuentra mucha emoción en releer al pie de la letra lo que jugó hace años. 
Un poco sí, la verdad, pero como todo recurso, se usa cuando es necesario o no tienes la capacidad de exponerlo de otro modo. Then again... esto es un fic de viaje, esto ya lo advierto, así que puede que no te acabe gustando. Lo único que puedo prometer es que no pienso atarme a la trama de ningún juego en particular, sino ir explorando lo que se cuece en este mundo (o no, quizá en realidad no pasa nada y nos tenemos que aburrir con un viaje más :3)
 
Cita:​¿Por qué la gente hace esto? ¿Por qué remienda historias viejas en lugar de aprovechar su talento y experiencia en escribir algo nuevo, sin suturas? No es simplemente el aprecio o la nostalgia, sino que creen que la historia vale la pena ser reescrita y merece un escritor mejor del que tuvo antes. Y aunque la trama A sea mucho menos interesante que la B por ahora, creo que también vale la pena que sea releída.
Coincido en esto... excepto en la parte del final, pero por meros temas personales. No es tanto porque la trama sea menos interesante (que lo es), sino que no se alinea con lo que quiero expresar como escritor. Las obras no son entes neutrales, tienen mucho (o todo) de nosotros, así que prefiero escribir algo con lo que me sienta mucho más cómodo y sin obligación, porque la versión anterior era una que hacía para ser leído y comentado, una que escribí para llamar la atención de otros; la actual, es algo que empecé escribiendo para mí mismo y que he aprendido a disfrutar fuera de las opiniones de otros. Así que considero que las creaciones crecen junto a sus autores, incluso tras accidentes y suturas que, aunque visibles y marcadas, no son ningún motivo de vergüenza ^^

 

 
Round 002 — ¿Casualidad o causalidad?

Pueblo Chouji, miércoles 4 de Octubre, Año 100 AW, 10:58 AM
 

El frío en Chouji no era impedimento para que sus habitantes se dedicasen con ahínco a sus labores diarias, muchos de ellos a la espera del festival que celebrarían esa noche. El lugar más gélido del pueblo en ese momento era el Gimnasio, donde irónicamente se había estado desarrollando una ardiente batalla entre Yanagi y Danot. El segundo permanecía quieto, con la cabeza gacha, mientras la réferi decretaba la derrota de Hellga; sin embargo, el chico sólo había atinado a retirarla, no a elegir a su reemplazante.
 
—Retador Danot; sustituya a su Pokémon o será descalificado —decretó Shima al dirigirle una mirada seria; a pesar de ello, entendía bien el duro golpe que éste había sufrido tras la evolución del Pokémon de Yanagi.
 
Danot no contestó a esa orden... no con palabras. Alzó la cabeza, dejando ver una expresión llena de determinación, a la vez que liberaba a su Starmie. Apenas apareció en el campo, ésta empezó a ser dañada por el granizo que caía, pero no mostró signos de incomodidad ante esto. Con la venia de Shima, el combate se dio por reanudado.
 
—¡Rayo Burbuja! —ordenó Danot, mientras agradecía mentalmente a Hellga por haberle dejado atisbar la fuerza del recién evolucionado Mamoswine.
—¡Ventisca! —contraatacó Yanagi con seguridad.
 
Alfa fijó el blanco con su percepción extrasensorial y desplegó desde su núcleo un sinfín de burbujas del tamaño de pelotas de fútbol. Viéndolas venir, el mamut se apuró en arremolinar el aire cargado de nieve y trozos de hielo en torno a sí y redirigirlo para interceptar el ataque de agua. Si bien esa Ventisca no era tan potente como la de Jynx, bastó para congelar las burbujas que no habían estallado por el granizo; siguieron así por casi un minuto, hasta que Yanagi ordenó a su Pokémon usar su Poder Pasado. Brilló de color blanco antes de atacar a Alfa con una esfera de energía grisácea que barrió las debilitadas burbujas y la golpeó frontalmente, derribándola.
 
—¡Alfa, levántate! —le instó Danot, preocupado tras ese fuerte golpe.
—¡Mamoswine, ya sabes qué hacer! —le indicó Yanagi, con aire misterioso.
 
Aprovechando que su contendiente había caído, el mamut pisó el hielo con fuerza antes de emitir un estruendoso Rugido que asustó a Alfa y la obligó a volver a su Poké Ball, para sorpresa del retador. «Dos pueden jugar el mismo juego», pareció decirle la confiada expresión de Yanagi. Viéndose obligado a hacer un cambio desfavorable, Danot tardó un poco en coger el contenedor de Ray. No obstante, al observar las condiciones del campo, pensó que podría aprovechar esa coyuntura y decidió posponer el regreso de Alfa.
 
—Sólo te pido que ganes un poco de tiempo, nada más —susurró a la Poké Ball de Ray antes de liberarlo, sabiendo que pedirle una victoria en su estado sería demasiado.
 
Ray hizo su segunda aparición en el combate, resintiendo de inmediato el tiempo adverso, pero ni siquiera ello le hizo erizar (todavía más) su pelaje como la visión del enorme contendiente que tenía enfrente. Giró para ver a su Entrenador con una mirada suplicante, preguntándose por qué le había escogido precisamente a él.
 
—Ese Pokémon acaba de vencer a Hellga —fue la única respuesta que Ray obtuvo.
 
Estas palabras bastaron para ocasionar un súbito cambio de actitud en el Pokémon eléctrico. Fijó su enojada mirada en Mamoswine, quien le respondió con una idéntica. Esto no intimidó a Ray, como demostró al avanzar tres pasos, erizando mucho más su pelaje y apretando los dientes, dispuesto a dar todo de sí para vencer al mamut, o al menos cansarlo tanto como fuese posible.
 
—¡Bomba Fango! —ordenó Yanagi, reservando su mejor ataque para una situación más propicia.
—¡Evádela y Doble Rayo! —indicó Danot, manteniendo la determinación con la que había reanudado la batalla.
 
Mamoswine tardó poco en expectorar una enorme bola de fango hacia Ray, quien aprovechando su conocimiento previo del campo se deslizó diagonalmente entre los bloques de hielo para evitar tal ataque. Tras ello, disparó rayos bicolores desde su boca para interceptarlos e intentar acertar alguno a su contendiente, aunque ello resultaba prácticamente imposible con la granizada que aún caía. Además, ésta le iba debilitando lentamente, pero nada de esto le importó más que darle un buen golpe. La oportunidad llegó tras cruzar la piscina congelada, cuando su Doble Rayo dio directamente en el rostro del mamut, obligándole a recular un par de metros. Furioso, estampó violentamente el hielo con sus patas delanteras, por indicación de Yanagi.
 
—¡Salta! —mandó rápidamente Danot, viendo la escena con especial atención.
 
Esto extrañó a Yanagi, quien esperaba un ataque directo tras lo ocurrido con Hellga, por lo que se mantuvo alerta. Observó cómo Ray aterrizaba con dificultad, procurando no resbalar, justo donde aparecería la columna de tierra, a cinco metros del mamut. Y fue entonces que Danot ordenó un segundo salto, basándose en el tiempo que le tomó a la anterior emerger del hielo. Así, valiéndose de su velocidad explosiva, el Pokémon eléctrico saltó justo a tiempo para evitar el ataque y quedar frente a frente con su sorprendido oponente. Y sin esperar, Ray le soltó un Doble Rayo a la cara, del que ni siquiera su Manto Níveo le pudo proteger, brindando al retador un tiempo vital para decidir su siguiente movimiento.
 
—¡Doble Patada en sucesión! —ordenó inmediatamente Danot, a sabiendas de que no tendrían otra oportunidad así.
 
Un derrape en medio de su veloz carrera le sirvió a Ray para ponerse de espaldas a su oponente y comenzar a arrearle en el morro y pecho una serie de rápidas patadas, para su sorpresa y la de Yanagi. No obstante, éste último se recuperó de la impresión en el acto, y le bastó una orden para que Mamoswine recobrase el enfoque y lanzase a quemarropa un proyectil fangoso que dañó al Jolteon y detuvo de sopetón su ofensiva. A pesar de ser una relativamente débil, había causado más daño del esperado.
 
Adolorido, embarrado y mucho más enojado que antes, Ray intentó reincorporarse ante la vista y paciencia de su oponente, a pesar de sus deseos de volver a estamparle contra el suelo por lo ocurrido anteriormente. Sin embargo, las reglas eran las reglas y debía esperar a que se levantase del todo, lo que el Jolteon aprovechó para dispararle un Doble Rayo tras un rápido giro, pero la menguante granizada acabó por debilitarle antes de poder alcanzar a su oponente.
 
—¡Jolteon ha sido vencido! ¡Esta ronda es para el Líder y su Mamoswine! —decretó Shima al ondear su banderín verde en dirección de estos últimos.
—Gracias Ray, buen trabajo —le felicitó Danot tras guardarlo en su Poké Ball, para después tomar la de Alfa—; ¡ve! —exclamó al dejarle salir, listo para la ronda final.
 
La estrella de mar apareció por segunda vez en el campo de batalla, lista para su confrontación final contra el as de Yanagi, quien la analizaba con detenimiento. Tras la indicación de Shima, Alfa desplegó un sinnúmero de veloces burbujas y Mamoswine disparó una esfera de energía grisácea. Sin embargo, en esta ocasión, ambos ataques se anularon mutuamente luego de que la granizada amainase súbitamente, tal y como Danot llevaba calculando desde que liberó a Ray.
 
—¡Otro Rayo Burbuja! —mandó con celeridad el retador, queriendo aprovechar esa brecha en la defensa del Líder.
—Así que por eso dejó a su Jolteon —pensó Yanagi, mientras se debatía entre atacar o usar el Granizo—; ¡Poder Pasado! —ordenó, considerando más adecuado lo primero.
 
Se repitió el choque de ataques en la mitad del campo, sin una ventaja clara para ninguno de los dos competidores. Sin embargo, uno de ellos ya tenía claros sus planes.
 
—¡Ve saltando hacia adelante y mantén la presión! —indicó Danot, sin intención de dar respiro alguno a Mamoswine.
—¡Esquiva y usa Bomba Fango! —ordenó Yanagi, recurriendo a un ataque de rápida ejecución y suficiente fuerza para darle tiempo en caso de acertar un golpe directo.
 
Alfa empezó a dar una serie de largos saltos diagonales en el hielo, propulsándose con el giro de su cuerpo posterior y evitando resbalar con la ayuda de su telequinesia, a la vez que disparaba andanadas de veloces burbujas. No obstante, Mamoswine dejó ver su excelente movilidad en el hielo al deslizarse lateralmente y comenzar a expeler una serie de proyectiles de fango que tampoco hallaron su blanco. Y así siguieron por casi un minuto, en el cual la distancia entre ambos se redujo a menos de la mitad.
 
—¡Psíquico! —ordenó Danot en el acto, queriendo aprovechar esa cercanía.
—¡Terremoto! —contraatacó Yanagi, con la misma intención.
 
Con su núcleo brillando de color azul, Alfa se plantó delante de su contendiente y desplegó una potente onda telequinética a la vez que éste impactaba con violencia la superficie de hielo con sus patas delanteras para causar un fuerte sismo. Así, el mamut recibió de lleno ese poder invisible y cayó de costado, en tanto que la estrella de mar resintió las vibraciones antes de ser golpeada por una gruesa estaca de tierra que emergió bajo ella, mandándola a volar. Sin embargo, al ser más resistente que Hellga a ese tipo de ataque, pudo soportarlo y situarse en un ángulo conveniente para seguir atacando a su oponente, quien acababa de levantarse.
 
—¡Rayo Burbuja! —ordenó Danot, para continuar el asedio sobre Mamoswine.
—¡Granizo, rápido! —indicó Yanagi con tono severo, confiando en la resistencia de su Pokémon; una vez protegido por esa técnica, ya podría contraatacar efectivamente.
 
Aún en el aire, Alfa desplegó desde su núcleo una gran cantidad de burbujas que golpearon duramente la retaguardia del mamut. Éste, a pesar del intenso dolor, o quizá motivado por el mismo, exhaló un espeso hálito blanco que se elevó rápidamente hacia el cielo raso y formó espesas nubes que dejaron caer una fuerte granizada sobre todos ellos. Esto anuló la mayor parte del ataque de agua. A pesar de este revés, Danot fue capaz de notar, por apenas un instante, algo que podría darle una oportunidad a pesar del tiempo adverso. Y sabía que tendría que hacerlo rápido, porque Mamoswine ya cargaba con todo su poder hacia donde Alfa había aterrizado.
 
—¡Salta e inclínate hacia Mamoswine! —indicó Danot, sin perderle de vista.
—¡Joh! —asintió Alfa, quien usó la fuerza de los apéndices delanteros sobre los que se apoyaba y la rotación de su cuerpo posterior para impulsarse y ganar altura.
—Buen movimiento, pero eso no bastará para ganar mi medalla —pensó Yanagi, al ver cómo la Starmie se inclinaba; sabía qué planeaba el chico y cómo contrarrestarlo.
 
Como Danot había previsto, el espacio frente a su Pokémon se vio libre del granizo que golpeaba su zona posterior tras colocarse en el ángulo adecuado. Y tras un súbito «¡Rayo Burbuja!», Alfa desplegó velozmente un ataque que, al estar protegido por su emisor, amenazaba con lastimar de manera considerable al mamut.
 
—¡Deténlo con Ventisca! —ordenó Yanagi con presteza, demostrando la capacidad de su Pokémon más confiable para atacar y defenderse al mismo tiempo.
 
Un atronador gruñido precedió a la formación de una vertiginosa corriente de aire, nieve y granizo en torno de Mamoswine, quien no tardó en dirigirla hacia su oponente. Así, las burbujas acabaron estallando o solidificándose, siendo estas últimas arrojadas junto a Alfa hasta la zona central del área de combate, justo encima de la congelada superficie de la piscina; un sonoro crac proveniente de ésta prosiguió a la fuerte caída. Fue entonces que, visible en medio de la granizada, un titileo de luz roja del núcleo de la Starmie se dejó ver. Era la señal de que estaba al límite de sus fuerzas.
 
—¡Terremoto! —ordenó Yanagi de inmediato, sabiendo que el éxito de ese ataque decidiría el resultado de la batalla.
—¡Recuperación, rápido! —le urgió Danot, consciente de que su Starmie no podría resistir otro ataque como ese en su condición actual.
 
Aún tendida sobre el hielo, con la hipotermia y el dolor apoderándose de todo su cuerpo, Alfa comenzó a brillar de color dorado, con lo que sus heridas superficiales desaparecieron y su vitalidad empezó a ser restaurada, justo cuando su oponente daba un pisotón doble que generó una potente onda sísmica. Ésta alcanzó y castigó tanto a la equinodermo como al trozo de hielo sobre el que estaba apoyada, y por unos pocos segundos se dio una lucha sin cuartel entre el daño y la regeneración, con una ventaja leve para la última. Sin embargo, el factor decisivo que daba tranquilidad a Yanagi no tardó en manifestarse en la forma de una gruesa columna de tierra que surgió a través del hielo… a tres o cuatro metros delante de su blanco.
 
A pesar de ese inoportuno error de cálculo, Yanagi mantuvo la tranquilidad y ordenó de inmediato un Golpe de Cuerpo, justo cuando Alfa se levantaba, todavía brillando. Siguiendo esa orden, Mamoswine dejó de lado el cansancio y el dolor para arremeter a toda velocidad, con un solo objetivo en mente: llevarse por delante a su contendiente. Ante tal situación, Danot enfocó su atención en el área de combate, buscando algo que le ayudase a obtener una ventaja decisiva, cualquier cosa, por más pequeña que fuese. Y fue entonces que la halló, en el lugar menos esperado.
 
—¡Alfa, salta hacia atrás e inclínate de nuevo! —ordenó prestamente, queriendo esconder su improvisada estrategia tanto tiempo como le fuese posible.
—¿Otra vez eso? —pensó Yanagi, escéptico al ver cómo Alfa saltaba y se inclinaba en el aire—. ¡Ventisca! —indicó cuando Mamoswine traspasó el límite de la piscina.
 
Deteniéndose de golpe (y fracturando un poco más el hielo con ello y su peso), el mamut volvió a arremolinar aire, hielo y nieve en torno a sí antes de dirigirlos hacia su oponente, quien acababa de alcanzar la altura máxima de su salto. El golpe resultante sería devastador si llegaba a alcanzarle, incluso con la resistencia de Alfa a los ataques de hielo.
 
—¡Devuelve su ataque con Psíquico! —exclamó fervorosamente Danot, queriendo transmitirle toda su determinación.
 
Teniendo a la Ventisca prácticamente a un palmo, Alfa generó ipso facto una fuerte onda telequinética que la detuvo de golpe, para total sorpresa de Yanagi y Mamoswine. A continuación, hizo un esfuerzo titánico para lanzar toda esa masa helada de vuelta a su emisor, quien la recibió directamente en el lomo junto al impacto psíquico. La capa de hielo sobre la piscina, que ya presentaba roturas visibles, no pudo soportar toda esa presión y terminó por ceder, despedazándose por completo. Así, varios fragmentos de hielo quedaron flotando a la deriva, al igual que el desesperado Mamoswine, quien nadaba como podía para escapar del agua que empezaba a hacerle daño.
 
—¡Ahora sumérgete y Rayo Burbuja! —complementó Danot su orden anterior, con toda la intención de hacerse con la victoria.
—¡Sal de ahí y usa tu Ventisca! —contraatacó Yanagi, quien incluso en esa situación adversa parecía haber hallado una forma de ponerla nuevamente a su favor.
 
Siguiendo esa indicación, Alfa usó la gravedad y la rotación de su cuerpo posterior para zambullirse rápidamente en la alberca y, aprovechando la libertad de moverse de forma tridimensional en ese entorno, se situó justo debajo del mamut, quien ya estaba cerca de la orilla. Sin dudarlo, disparó a quemarropa una andanada de burbujas que, inafectadas por el granizo, lastimaron considerablemente a su blanco, dejándole fuera de combate antes de que pudiese salir del agua. La equinodermo surgió poco después, con su núcleo titilando, pues la baja temperatura del agua había empezado a dañarla.
 
—¡Mamoswine no puede continuar! ¡Danot y su Starmie ganan esta ronda, y por lo tanto, el combate! —decretó Shima al ondear su banderín rojo hacia el lado de estos últimos, mientras el Líder hacía volver a su propio Pokémon.
—Bien hecho, amigo; hoy has luchado mejor que nunca —le felicitó Yanagi al coger cerca del rostro la Poké Ball de su fiel compañero, sintiéndose realmente satisfecho con su desempeño.
—¡Genial trabajo, Alfa! —congratuló Danot a su Pokémon, al alzar el puño derecho con fuerza; la guardó en su Poké Ball poco después, para protegerla del frío.
 
Cuando la granizada finalmente amainó, los tres involucrados en el batalla se reunieron al lado del pedestal, el cual se abrió cuando la réferi acercó la muñequera que llevaba en el brazo izquierdo. Así, una pequeña luz roja empezó a parpadear cerca de la ranura donde estaba alojada la Pokédex de Danot.
 
—Ustedes los retadores tienen mucha suerte —comentó Shima, con el mismo tono de voz que había usado antes del combate—; se quedarían sin un sólo yen si perdieran contra Yanagi de no ser por este artefacto —añadió al poner la mano sobre el pedestal, justo cuando éste expulsaba la Pokédex.
—Supongo que sí —fue lo único que Danot atinó a contestar mientras la recogía, sin saber cómo tomarse esas palabras.
—Oh, Shima. ¿No ves que estás poniendo a nuestro invitado en un aprieto? —le reprendió suavemente Yanagi, sabiendo que ella podía ser demasiado sincera a veces.
—Vamos, Yanagi, no seas aguafiestas —contestó Shima, mientras reía con fuerza; Danot no pudo evitar preguntarse qué tipo de relación tenían esos dos, pues no parecía ser estrictamente profesional.
—En fin —siguió Yanagi, tras carraspear un poco—, por tu victoria en mi Gimnasio, te entrego la medalla Ice —añadió tras sacar del bolsillo interior de su gabardina un pequeño hexágono metálico con el diseño de un estilizado copo de nieve.
—Gracias, señor —contestó el chico al recibirla, tras lo cual la situó delante del pedestal; un lector láser, casi indetectable a simple vista, registró el código de barras impreso en la parte trasera, justo encima del prendedor.
—Entonces, sólo me queda agradecerte por este combate tan divertido y desearte éxito en tu viaje —expresó solemnemente, extendiendo la mano derecha al chico.
 
Respondiendo a esa cortesía, Danot le estrechó la mano enérgicamente, pudiendo notar de cerca que, tras esa apariencia seria y distante, se hallaba la calidez de un ser humano. Repitió dicho gesto con la réferi y, con esa nueva medalla guardada junto a su Pokédex, se dispuso a volver al Centro Pokémon.
 
Estaba tan feliz por su victoria que no le molestó lo abarrotadas que estaban las calles, ni la baja temperatura ambiental (aunque tras haber estado en el frigorífico que era el Gimnasio, era comprensible). Fue recién al llegar al Centro Pokémon que empezó a sentir el trajín matutino, pero esto no le impidió dejar de inmediato a Ray, Hellga y Alfa con la enfermera, para que recibiesen un tratamiento rápido. Bastaría esto y un poco de descanso para que se recuperasen, y de ese modo todos ellos podrían honrar la costumbre que tenían de comer juntos tras ganar una batalla de Gimnasio.
 
Sabiendo que tendría que esperar aún un par de horas, Danot consideró adecuado dedicarse a lo que había dejado pendiente. Puso su ropa lavada en la secadora y volvió a su habitación. Una vez ahí, sacó de su mochila un estuche dorado grabado con el diseño de una Poké Ball roja en la tapa, donde colocó su medalla más reciente, junto a otras seis de formas y colores variados. Volvió a guardarlo y se sentó cerca de la mesa, tras lo cual sacó su Pokédex y empezó a buscar información sobre Mamoswine, como había querido hacer durante su batalla de Gimnasio. Tal y como había supuesto, éste tenía los tipos tierra y hielo de su preevolución, si bien su fuerza física, velocidad y resistencia eran mayores, como había podido comprobar de primera mano.
 
—Tendré que avisar a Lynn de esto —pensó seriamente, al recordar que su mejor amiga también estaba haciendo la ruta de las medallas; se preguntó cómo le iba, ya que no habían hablado desde hacía varios días.
 
Dejando de lado esa consideración, buscó en la Pokédex la otra cosa que le había llamado la atención durante el combate con Yanagi. Escribió «Terremoto» en el índice de ataques, con lo que la pantalla superior mostró un vídeo que fue acompañado por una descripción textual en la inferior y una voz mecánica que decía exactamente lo mismo. Era lo mismo de siempre, excepto por un pequeño botón que apareció debajo del texto cuando el vídeo terminó. Curioso, lo presionó, suponiendo que era una actualización obtenida durante la batalla. No tardó en aparecer otro texto, mucho más largo que el anterior y cuyo título le sorprendió.
 
—¿Variaciones de ataque? —se preguntó, extrañado ante esa novedad.
 
Se dispuso a leer esa entrada, la cual decía que algunos Pokémon podían usar sus ataques de modo distinto al usual, a veces conveniente para situaciones específicas. También explicaba que, por lo general, eran producto de entrenamientos enfocados en ese ataque particular, si bien existía evidencia de casos en los que habían ocurrido de forma espontánea, siendo éstas la inspiración para los primeros casos. Al final del texto halló una lista de ataques con variaciones grabados en su memoria, que actualmente sólo tenía un elemento. Danot cerró su Pokédex y la volvió a guardar.
 
Necesitado de descanso, se recostó en “su” cama y comenzó a imaginar todas las posibilidades que se abrían para él y sus Pokémon con dicho descubrimiento. Y tendría que hacer muchas preguntas a Yamen, comenzando por «¿Por qué no me dijiste que esto existía?». Sin embargo, pronto se dio cuenta de que el tiempo no le bastaría para todo ello, no si es que la Conferencia Plateada era realmente el final de su aventura. No quiso pensar más en el asunto y decidió descansar mente y cuerpo hasta la hora de comer.
 
Sintiéndose mucho mejor tras un par de horas de reposo, Danot fue a la recepción a recoger sus Pokémon tras haber comprado su comida en la cafetería, la cual llevaba en un envase desechable. Con sus Poké Balls ya en el cinturón, pidió a la enfermera la misma comida que había comprado por la mañana, pagada con el dinero ganado en el Gimnasio. El chico cogió seis cuencos y los situó como había hecho por la mañana. No solía dar de comer a sus Pokémon más de una vez al día si permanecían fuera de sus Poké Balls (el alimento para Pokémon era muy completo y varios estudios confirmaban que todos ellos lo aprovechaban casi por completo), pero ésta era una ocasión especial (¡ganar una medalla de Gimnasio no era cosa de todos los días!). Cuando acabó, volvió a la recepción para recoger la comida de sus amigos y servirla donde correspondía. Se le notaba muy entusiasmado, pues estos siempre eran momentos muy especiales para todos ellos.
 
Cuando por fin tuvo todo listo, los dejó salir de dos en dos para no armar jaleo ni llamar demasiado la atención. Y como pasó por la mañana, todo su equipo intercambió animados saludos con él y entre sí.
 
—Bien, chicos; como ven, hemos ganado y vamos a celebrarlo —les dijo Danot con una sonrisa cálida, mientras se sentaba al lado de su propia comida, refiriéndose a la de ellos—; Ray, Hellga y Alfa, ¡gracias por su gran esfuerzo! —les felicitó con orgullo.
 
Escuchando las palabras de su Entrenador y viendo la comida que tenían servida, los saludos se convirtieron en jubilosas felicitaciones hacia quienes habían participado en el combate. Así, empezaron a festejar a su modo, comiendo juntos, intercambiando alguna gracia o comentario (aunque Danot no pudiese entenderlos, todos ellos le transmitían una sensación agradable, y con eso le bastaba). Permanecieron ahí por poco más de media hora tras acabar, para reposar un poco antes de que el chico les devolviese a sus Poké Balls y se aprestase a recoger los cuencos y dejar los desechos donde correspondía. Sólo le faltaba recoger su ropa para poder descansar tanto como quisiese, al menos hasta el día siguiente.
 
De nuevo en su cuarto, guardó su ropa en el mismo sitio de donde había sacado la que llevaba puesta y se acostó en la cama, para reposar mientras planeaba el viaje a través del Camino de Hielo. Si bien él y sus Pokémon lo habían utilizado como área de entrenamiento durante meses y sabían qué clase de Pokémon vivían ahí, nunca habían intentado llegar hasta el final, no con la fuerza que tenían en ese tiempo. Sin embargo, con siete medallas, la experiencia de muchas batallas y un buen equipo, sentía que estaban listos para ello. Lo único que quedaba decidir era quiénes le acompañarían. Alfa era la elección obvia, al poder encargarse de todos las especies de la ruta, pero decidió que descansase porque le hacía sentir más seguro contar con su presencia para su última batalla de Gimnasio, dada su gran versatilidad. Supuso que Salma, Mizuho o ambas podrían lidiar con los Swinub y Piloswine del lugar. Hellga, Pyro y Tsurugi ya se encargarían de los otros Pokémon de hielo, mientras que Sparkle y Ray harían lo propio con los Zubat y Golbat en la bóveda de la entrada. Se decidió por este último, dada su reciente experiencia en combate sobre hielo. Lo único que faltaba era pedírselos a Yamen, quien administraba el sistema de almacenamiento Pokémon que empleaba para los suyos.
 
Con eso resuelto, se sintió libre de imaginar cómo podría ser su última batalla de Gimnasio, a pesar de no saber mucho de la persona que enfrentaría. Y cuando ganase, podría participar en la Conferencia Plateada, donde seguramente hallaría Entrenadores muy fuertes con quienes medirse. A pesar de confiar en la fuerza de sus Pokémon, dudaba de que su propia habilidad fuese suficiente para ganar el torneo; además, sólo tenía diez Pokémon, un número insuficiente para una competencia donde el recambio solía ser un factor crucial para ganar desde el inicio hasta el final. Sin embargo, aquello le preocupaba muy poco, pues su meta era disfrutar de las batallas que pudiese tener, sin importar el resultado. Era una vida llena de emociones que adoraba con toda su alma y que le habría gustado seguir llevando, mas la realidad parecía dictar que con su nivel de habilidad actual no podría tener suficientes ingresos para asegurarse un buen futuro… dicho privilegio parecía estar reservado para quienes lograsen destacar de forma superlativa. Sumido en esas cavilaciones, deseándolo de corazón pero temiendo no conseguirlo, no tardó mucho en quedarse profundamente dormido.
 
La noche llegó sin que lo notase, y con ella, mucho más frío. Sin embargo, esto no fue impedimento para que la mayoría de habitantes del pueblo, vestidos con coloridos kimonos, saliesen a las calles a gozar del ambiente festivo. Todo ese jolgorio despertó a Danot, quien se acercó a la ventana y cerró sus postigos; fue entonces cuando recordó qué día era.
 
—Quizá no sea mala idea ir a ver qué hay —dijo para sí mismo, mientras encendía el radiador; le vendría bien entretenerse un poco tras todos esos días viajando.
 
Se sentó otra vez en la cama, y tras pensarlo un poco, empezó a liberar uno a uno a sus Pokémon, quienes, a pesar del limitado espacio del cuarto, pudieron moverse con comodidad. Se preguntaban por qué Danot los había sacado a todos a la vez.
 
—Chicos, voy a salir y quiero saber quién quiere acompañarme a pasear y comer cosas ricas —les dijo Danot con entusiasmo, ante sus expectantes miradas.
 
El prospecto de salir con el frío que hacía fuera desanimó a todos menos a Sparkle, quien se acercó al chico y se frotó contra su pierna izquierda. Sin embargo, la mención de comida causó que Pyro volviese sobre sus pasos y lo viese con interés. A diferencia de él, Alfa, Hellga y Ray se situaron frente al radiador, mientras que Tsurugi se recostó en la otra cama al no recibir ninguna objeción por parte de su Entrenador.
 
—Veo que sólo seremos tres esta vez —comentó Danot con una sonrisa, habiendo creído que serían menos aun—; vamos entonces —añadió al levantarse, tras acariciar a Sparkle y Pyro en la cabeza—; espero que este lugar siga entero cuando regresemos —comentó a modo de broma, a lo que sus otros Pokémon asintieron perezosamente.
 
Tras dejar el cuarto para que sus compañeros pudiesen pasar un rato agradable, Danot, Pyro y Sparkle bajaron tranquilamente por las escaleras, con el lagarto delante para asegurarse de que no quemase nada con la punta de su cola. Una vez en la calle, se encontraron con un mar de gente disfrutando del ambiente festivo a pesar del frío, y se adentraron en él, queriendo contagiarse de su entusiasmo.
 
Creyendo que las atracciones más llamativas estarían en las plazas secundarias, el muchacho guió a sus Pokémon hacia la más cercana, llamando la atención de los otros transeúntes. No tardaron en oír comentarios de niños y adultos, los primeros diciendo lo genial que se veía Pyro, y los segundos preguntándose si era uno de los Pokémon que había ayudado a resolver el incidente del año anterior. Sólo unos pocos pudieron avistar a Danot junto al aludido y confirmar sus sospechas.
 
Siguieron avanzando en medio de ese animado gentío, procurando no separarse al transitar por las zonas más concurridas, sobre todo Sparkle, al ser la más baja de ellos. A pesar de su esfuerzo, perdió de vista a sus compañeros cuando ambos se detuvieron en uno de los varios puestos ubicados a ambos lados de la calle, por lo que tuvo que recurrir a su olfato para encontrarlos. Al hacerlo, detectó también un aroma muy dulce en la misma dirección, lo que acabó llevándole a un stand de madera blanca, donde una anciana de apariencia gentil vendía dulces tradicionales con forma de varios peces Pokémon. Y ahí, al frente, estaban Danot y Pyro, a quienes se acercó a prisa, notando que el primero hablaba con dicha mujer.
 
—¿Cuánto cuestan los taiyakis? —preguntó el chico con interés, mientras a Sparkle se le hacía agua la boca.
—Seis por quinientos yenes —contestó amablemente la tendera, contenta al ver a una persona joven que parecía apreciar su especialidad.
—Entonces llevaré seis —pidió, mientras sacaba dinero en efectivo para pagarle.
 
Tras recibir y contar el dinero, la anciana vertió algo de masa en moldes basados en Pokémon como Goldeen, Magikarp y Gorebyss, y puso algo de relleno dulce antes de cerrarlos y ponerlos a dorar, ante la atenta mirada de Danot. Sus Pokémon tuvieron que conformarse con olerlos, al no ser lo suficientemente altos para hacer lo mismo. Un par de minutos después, la tendera le entregó una bolsa con seis piezas aún calientes y le agradeció encarecidamente su compra.
 
—Tengan chicos, pero no se quemen —advirtió Danot al coger con cuidado tres de esos dulces y repartirlos con sus Pokémon, quienes los recibieron encantados.
 
El chico sopló suavemente su taiyaki antes de probarlo, acción que Sparkle imitó como pudo. A diferencia de ellos, Pyro se comió el suyo de un bocado, quizá porque era ridículo creer que a un Pokémon de fuego le incomodaría algo así. «A veces Danot se preocupa demasiado», pensó con una media sonrisa irónica.
 
Tras acabar todos la segunda ración, continuaron con su recorrido, disfrutando del contagioso ambiente festivo, visible en las sonrisas de quienes que intentaban ganar en los puestos de juegos y en las expresiones de interés de otros que observaban las curiosidades expuestas por carismáticos feriantes. Salir había sido una idea magnífica. Se lo estaban pasando tan bien que no fueron conscientes del tiempo, al menos hasta que el ruido proveniente de sus tripas les llamó la atención. Mirándose cómplicemente, corrieron con entusiasmo hacia el puesto de comida más cercano.
 
—Deme una docena de onigiris para llevar, por favor —pidió un distendido Danot, esperando tener suerte en el reparto de esos bocadillos.
—¿Eh?
 
Una de las personas en el puesto de al lado volteó al oírle, y su expresión seria se tornó en una de gran sorpresa al verle, o más exactamente, al ver a sus Pokémon. Giró su musculoso cuerpo y se ajustó la gorra negra que llevaba para disimular su mirada, mientras seguía preparando un okonomiyaki de shiitake y cebolla. Su acompañante no pasó por alto su comportamiento.
 
—¿Qué te ocurre, Rock? —preguntó ésta ásperamente; se trataba de una mujer de rasgos toscos y cabello castaño, quien le dedicó una mirada de desaprobación.
—Nada, Jade —contestó el aludido, tajante y sin mirarle siquiera, mientras seguía cocinando.
—Así que nada —dijo ésta con ironía, para luego dar un puntapié en la pierna de su interlocutor, quien tuvo que contener un grito de dolor para no llamar la atención.
—Sí, nada —respondió con falsa serenidad, a la vez que su aviesa mirada indicaba el puesto vecino, donde Danot acababa de recibir una bolsa con dos cajas de onigiris.
 
Jade entendió este gesto y fijó la mirada en la dirección indicada, entendiendo de inmediato el secretismo de su compañero. Cuando el chico y sus Pokémon estuvieron a una distancia que consideró segura, sus ojos azules llenos de enojo se dirigieron hacia Rock, quien acababa de poner el okonomiyaki en un plato.
 
—Espero que no estés pensando en repetir la idiotez de hace tres meses —expresó severamente, por más que supiese que sería en vano.
—Lo que yo haga es asunto mío —respondió secamente Rock, mientras empezaba a comer lo que había preparado.
—No creo que Obsidian piense lo mismo —contraatacó irónicamente Jade, tras lo cual se dispuso a preparar más masa de okonomiyaki.
 
Rock chirrió los dientes de ira. Si no hubiese sido porque su estirado superior había descubierto su pequeño negocio particular de venta de Pokémon shiny a coleccionistas inescrupulosos, no tendría que esforzarse en obtener ingresos adicionales para suplir el castigo monetario que había recibido hasta finales de ese mes. A veces, la vida podía ser muy dura para un soldado Rocket.
 
—Creo que tendrías que decírselo; quizá lo vea como un gesto de buena voluntad y hasta te dé un bono extra —expuso Jade, intentando evitar una estúpida empresa de cuyas consecuencias seguramente tendría que encargarse.
—Me lo pensaré —contestó Rock, entornado sus ojos negros como la noche; habría preferido tener todo el beneficio para él, pero dada su situación, no podía arriesgarse a otro error.
—Pues tendrás que hacerlo rápido —replicó irónicamente, al notar la presencia de dos elegantes figuras que se acercaban.
 
Sin estar al tanto de esa conversación, Danot y sus Pokémon siguieron paseando por las calles aledañas al centro del pueblo, viendo con curiosidad los artículos exóticos de algunos puestos. Poco después, el trío llegó a una de las plazas secundarias, donde hallaron lo más interesante que el festival podía ofrecerles: batallas Pokémon. En ese momento, se enfrentaban un conocido suyo y una chica bajita de cabello castaño atado en dos trenzas, quien dirigía a un Pokémon bípedo dos palmos más bajo que ella. Su pelaje era amarillo surcado por rayas negras, con una larga cola del mismo patrón; su oponente era el Azumarill contra el que había luchado el día anterior. Danot notó lo entusiasmados que estaban Pyro y Sparkle al ver cómo ese Pokémon se cubría de agua y prácticamente volaba como un torpedo hacia el Electabuzz de la chica. Sin perder su temple, éste la bloqueó con los brazos cruzados, los cuales se llenaron de inmediato de electricidad que echó atrás al acuaconejo, quien de inmediato recibió un fuerte azote de su cola iluminada de color metálico.
 
—¿Chicos, quieren luchar? —preguntó Danot en voz baja, tras hincar una rodilla, para verles cara a cara; no tardaron en afirmar, pues deseaban algo de acción tras no haber podido participar en el combate contra Yanagi—. Bien, déjenlo en mis manos —les dijo antes de retornarles a sus Poké Balls, tras lo cual se abrió paso entre los presentes.
 
Mientras tanto, en una calle que conectaba a esa plaza, cierto dúo disfrutaba de lo que el festival tenía para ofrecer. O al menos Shima lo hacía, viendo las atracciones de los puestos, mientras que Yanagi vigilaba a la gente a su alrededor. Había escuchado rumores de que soldados Rocket merodeaban Chouji, y no iba a sentirse tranquilo hasta que comprobase que eran falsos… o hacer algo al respecto en el caso contrario. Caminaba tan absorto que no notó lo que ocurría delante de él, de no haber sido por el aviso de Shima. Levantó la mirada y pudo ver a un lagarto de escamas doradas esquivando con una enérgica danza los Lanzallamas emitidos por un mustélido de pelaje azul en el lomo y crema en el vientre, cuya cabeza parecía coronada por un penacho de llamas. Lo que más le llamó la atención, no obstante, fue ver quién estaba dando indicaciones al primero.
 
—Veo que ese chico no pierde el tiempo —pensó con satisfacción al ver a Danot en batalla, sin poder evitar preguntarse cómo habría sido combatir contra su Charmeleon; recordando que también tenía una Houndoom, dedujo que debía ser el Entrenador que ayudó a resolver el incidente del festival anterior.
 
Sin estar al tanto de nada más que la batalla, el lagarto se acercó velozmente a su rival, eludiendo con brincos diagonales y laterales los veloces Lanzallamas que éste lanzaba a diestra y siniestra. Teniéndole ya cerca, el Quilava cambió de estrategia y se lanzó a por él a toda velocidad tras la orden de su Entrenadora, la misma del Electabuzz. No obstante, Pyro se anticipó a esa acción y disparó su propio Lanzallamas, que si bien no hizo mucho daño, le dio suficiente tiempo para seguir con una certera Cuchillada en el costado izquierdo, potenciada por el aumento de fuerza y velocidad brindado por el uso previo de su Danza Dragón. Esto bastó para noquear al otro Pokémon de fuego.
 
—Gracias, ha sido un gran combate —dijo un animado Danot, extendiendo la mano a su oponente luego de que ésta guardase a su Quilava.
—Lo mismo digo, me has ayudado a aprender mucho con esta batalla —contestó ella al corresponder ese gesto con entusiasmo, como demostraba el vivaz brillo de sus ojos azules—; has hecho un gran trabajo criando a tu Charmeleon —comentó gentil y sinceramente, dados su conocimiento y amor por los Pokémon de fuego; esto ocasionó que el aludido se hinchase de orgullo.
—Tu Quilava también es muy fuerte, Moe —respondió del mismo modo, pues éste les había dado más dificultades de lo que había parecido a simple vista.
 
A pesar de haber salido con un objetivo claro, Yanagi no pudo evitar sentir el deseo de volver a medirse contra el muchacho. Gente como él, joven y llena de pasión por los combates, le hacía volver al pasado, cuando recorría el mundo y vivía aventuras junto a sus Pokémon. Sin embargo, antes de poder decidirse, vio que Danot era abordado por un hombre vestido con un elegante kimono negro de sencillos dibujos rojos y blancos. Tenía el cabello de un lustroso color negro y era un poco más alto que su interlocutor, lo cual le hacía parecer algo más delgado que éste a pesar de tener una complexión más gruesa.
 
—Hayabusa Hiten, de ciudad Tokusane —se presentó el recién llegado, cumpliendo con el protocolo usual.
—Danot Bisel, de ciudad Yoshino —contestó el chico, extendiéndole la mano derecha; los ojos negros, la voz grave y el fuerte apretón de su interlocutor le hicieron pensar que éste tenía mucha autoconfianza—; ¿y qué te trae a Johto? —preguntó con curiosidad; era la primera vez que trataba con un Entrenador de Hoenn o Sinnoh desde que había iniciado su segundo viaje.
—Vacaciones —explicó sucinta pero cordialmente, quizá porque tenía más interés en luchar que en socializar—; entonces, ¿te interesaría tener una batalla doble? —inquirió, mientras esbozaba una sonrisa llena de seguridad.
—¿Batalla doble? —preguntó Danot, extrañado; pronto, un vago recuerdo llegó a su mente, sobre un tipo de combate muy extendido en Hoenn—; nunca he tenido una, pero suena divertido, así que probemos —convino, muy intrigado por las habilidades de Hayabusa.
—Entonces, empecemos —le instó éste al alejarse y situarse en el lugar que antes había ocupado Moe.
—Ven, Pyro —le llamó Danot tras hacer lo propio, y una vez ahí, liberó a Sparkle—; chicos, voy a mandarlos a luchar juntos y quiero que colaboren con el otro tanto como puedan —les pidió amablemente, confiando en que podrían hacerlo bien a pesar de su inexperiencia en esa modalidad de combate.
 
Pyro y Sparkle asintieron y se miraron mutuamente, creyendo que su camaradería bastaría para darles el triunfo; no era de extrañar, pues la Raichu había sido la primera compañera de entrenamiento que el lagarto había tenido. Con determinación, ambos se colocaron delante de Danot y aguardaron a que Hayabusa eligiese a los suyos. Éste no tardó en liberar a una feroz langosta de coraza roja y crema, y una confiada mofeta de pelaje mayormente púrpura, ambos de una estatura similar a la de Pyro. Crawdaunt levantó sus poderosas pinzas en un gesto amenazante, en tanto que Skuntank hizo lo mismo con su larga y gruesa cola, surcada por una irregular línea blanca que se mezclaba con la punta del mismo color. Pero sus oponentes no se dejaron amedrentar: Sparkle llenó sus mejillas de electricidad y Pyro asumió una pose que dejaba a la vista sus filosos colmillos y garras, así como la llameante punta de su cola. Al final, ninguno de los dos bandos se dejó intimidar por el otro.
 
—¡Crawdaunt, Danza Dragón! ¡Skuntank, cúbrelo con Pulso Umbrío! —comenzó Hayabusa, manteniendo su sonrisa llena de confianza.
—¡Pyro, bloquéalo con Lanzallamas! ¡Sparkle, salta y Rayo a Crawdaunt! —ordenó Danot, emocionado de tener a un oponente que parecía saber muy bien lo que hacía.
 
Skuntank se situó delante de su compañero con un largo salto y empezó a emanar una densa aura de tonos negros y púrpuras que desplegó radialmente. Viendo venir tal ataque, Pyro afirmó con fuerza sus patas en el suelo y expelió un rápido Lanzallamas que pareció detener su avance en la franja entre ambos Pokémon. Aprovechando ese choque de energías, Sparkle dio un gran brinco por sobre la derecha del lagarto y liberó una potente descarga hacia el crustáceo, quien apartado de los demás, ya había dado inicio a su frenética danza. Sin embargo, demostrando un gran control sobre su ataque, la mofeta hizo ascender tres haces oscuros para interceptar el Rayo, conteniéndolo lo suficiente como para que Crawdaunt pudiese eludirlo con su ya ganada velocidad. Esto fue aprovechado por Pyro, quien aumentó rápidamente la potencia de su Lanzallamas, logrando penetrar el Pulso Umbrío y alcanzando de lleno a su emisora, lo que le obligó a hacerse a un lado.
 
—Rayos —gruñó Danot cuando el ataque siniestro se disipó y vio que Crawdaunt había desaparecido, quedando sólo un agujero en el suelo detrás de la mofeta—. ¡Pyro, Danza Dragón! ¡Sparkle, Rayo a Skuntank! —indicó a sus Pokémon, preparándolos para la amenaza latente mientras lidiaban con la más inmediata.
—Pantalla de Humo —ordenó tranquilamente Hayabusa, queriendo ganar tiempo.
 
Sin dilación, Skuntank exhaló un espeso humo negro que le rodeó por completo, lo que le salvó de un potente Rayo que lo atravesó sin alcanzarle. Sin dejarse amilanar por ello, Sparkle disparó de nuevo tras otra orden de Danot, mientras Pyro realizaba una enérgica danza que ya había aumentado tanto su fuerza física como su velocidad, como dejaban ver los abultados músculos de sus extremidades. Viendo la situación con atención, el chico creyó que Sparkle era el blanco más probable de Crawdaunt, al ser de un tipo con ventaja contra éste y contar con menos oportunidades de eludir su ataque Excavar.
 
—¡Usen Rayo y Lanzallamas en el centro de la Pantalla de Humo! —ordenó Danot, queriendo probar un nuevo truco para intentar sacarse de encima a Skuntank.
 
Asintiendo entre sí, sus Pokémon desplegaron sus ataques hacia la nube de humo, coincidiendo ambos en su zona central. Esto produjo un fuerte estallido que lanzó a la aturdida mofeta por los aires, haciéndole aterrizar bruscamente a tres o cuatro metros de Sparkle. Este breve tiempo fue aprovechado por Crawdaunt para emerger de forma inesperada por debajo del Charmeleon, mandándole a volar también.
 
—¡Pyro! —le llamó un preocupado Danot, quien se calmó un poco al verle dar una voltereta en el aire y aterrizar de pie—. ¡Usa Cuchillada! ¡Sparkle, Rayo a Crawdaunt! —ordenó, queriendo acabar rápidamente con el Pokémon más peligroso de su rival.
—Defiéndete con Martillazo —indicó Hayabusa al chasquear los dedos, sabiendo muy bien que tenía la ventaja y que sería difícil arrebatársela.
 
A pesar del dolor, Pyro se lanzó en pos de su contendiente con sus garras al frente, mientras su compañera liberaba una descarga eléctrica. Sin embargo, Crawdaunt no se amilanó por ello y utilizó su adquirida velocidad para evitarla y recibir al lagarto con las pinzas en alto y rodeadas de una capa de agua. El violento choque de extremidades llevó a una furiosa pugna en la que el perdedor recibiría toda la potencia del ataque del otro. Aprovechando que la langosta estaba distraída, Sparkle se dispuso a usar su Rayo por enésima vez, pero no pudo. Había sido detenida en el acto por un artero zarpazo lleno de energía siniestra en el vientre, cortesía de Skuntank, quien se había levantado cuando nadie se fijaba en ella. En cuanto a los otros dos Pokémon, ninguno cejaba en su afán de ganar el pulseo que sostenían, concentrándose sólo en el otro. Aquello había devenido en un duelo personal, como demostraban las miradas llenas de ferocidad y determinación que se lanzaban mutuamente.
 
—¡Termínenlos con Pulso Umbrío! —ordenó Hayabusa, teniendo a los Pokémon de su contrario justo donde los quería; comprendía bien que Crawdaunt hubiese desarrollado una rivalidad hacia Pyro, pero no por ello iba a desaprovechar una buena oportunidad para ganar.
—¡Rayos! —pensó Danot, molesto consigo mismo por no haber notado la súbita reincorporación de Skuntank; esto, sin embargo, le ayudó a encontrar la solución que necesitaba en ese momento—. ¡Ambos, Excavar, ya! —fue su presurosa indicación.
 
Confiando por completo en el criterio de Hayabusa, Crawdaunt dejó su orgullo de lado y, al igual que Skuntank, se llenó de una temible aura negra y púrpura mientras sus pinzas perdían el agua que las cubría. Esto último supuso un alivio para Pyro, mas al oír la indicación de Danot y, sobre todo, sentir la energía siniestra, no tardó en aprovechar su aumento de fuerza para excavar velozmente ahí donde estaba. Un poco más lenta, además de adolorida, Sparkle hizo lo mismo justo a tiempo para esquivar la confluencia de Pulsos Umbríos, de la que los Pokémon siniestros salieron apenas afectados. A pesar de ello, Hayabusa sabía que acababa de perder su ventaja. Sopesando la situación, pensó por un instante en enviar a la langosta a un combate subterráneo, pero descartó esa idea enseguida al caer en que ahí debajo sería presa fácil de los ataques eléctricos de la Raichu de su oponente. Ésta y el lagarto ígneo tendrían que emerger pronto ya que, al no ser Pokémon de tierra, no podrían soportar mucho tiempo bajo ella, por lo que decidió prepararse para recibirlos.
 
—¡Crawdaunt, Danza Dragón! ¡Skuntank, Afilagarras! —ordenó, dejando clara su intención de contraatacar contundentemente cuando lo considerase propicio.
 
Siguiendo esa orden, Crawdaunt volvió a iniciar su frenética danza, agitando con vehemencia sus tenazas y las extremidades más cortas que nacían de la zona central de su cuerpo. Por su parte, Skuntank se apoyó sobre sus patas traseras para adoptar una pose encorvada y empezó a frotar entre sí sus zarpas, las cuales parecían adquirir por momentos un siniestro brillo negro. Danot observaba la escena con ansiedad, preguntándose qué harían Pyro y Sparkle, dado que no tenían ninguna indicación de a quién atacar. Sabía que podía decirlo en cualquier momento, pero no quiso prevenir a su contrincante. Por eso decidió confiar y esperar.
 
Hayabusa le miró con incredulidad. Eran pocos los Entrenadores que dejaban que sus Pokémon decidiesen con tanta libertad, porque era un arma de doble filo; todo ello le estaba resultando muy divertido. Ante su atenta mirada, Pyro y Sparkle emergieron a la vez, con apenas medio metro de distancia, para asestar a Skuntank fuertes puñetazos cubiertos de una fina capa de arena en los lados de la caja torácica. Danot sonrió con satisfacción ante la escena, pero su expresión pronto cambió a una de consternación al ver cómo del cuerpo de la mofeta se liberaba un fuerte estallido tras ese contacto que le había dejado ya sin sentido. Esto dañó considerablemente a sus atacantes, quienes cayeron al suelo de mala manera, demasiado cerca el uno del otro.
 
—Acábalos con Martillazo —ordenó inmediatamente Hayabusa, mientras hacía volver a su debilitada Skuntank; a pesar de su sacrificio, éste había resultado ser el escenario más conveniente de los tres que había previsto.
—¡Croodont! —asintió ferozmente el crustáceo, comenzando así una veloz carga frontal hacia sus lastimados oponentes.
—¡Chicos, levántense! ¡Defiéndanse con Rayo y Lanzallamas! —les animó Danot; a pesar de lo adverso de la situación, no estaba dispuesto a rendirse, no sin tratar antes.
 
Maltrechos como estaban, Pyro y Sparkle tuvieron que hacer un gran esfuerzo para reincorporarse, mientras Crawdaunt se acercaba a toda carrera, con sus pinzas en alto y rodeadas de una gruesa capa de agua. Sabiendo que en su estado no podrían evadir aquello, confiaron en su Entrenador y liberaron como pudieron sus respectivos ataques. Nada intimidado, Crawdaunt aprovechó su incremento para recibirlos de frente y, soportando el dolor, propinar a cada uno de sus contendientes un furibundo Martillazo directamente en el cráneo, con suficiente fuerza para noquearlos en el acto.
 
Danot suspiró, resignado, mientras hacía volver a sus Pokémon y les agradecía el esfuerzo hecho, tras lo cual se acercó a Hayabusa, quien acababa de guardar al suyo.
 
—Buena batalla —expresó Danot con sinceridad, extendiéndole la mano derecha.
—Lo mismo digo —respondió Hayabusa, tras algunos segundos de duda que disimuló con una expresión confiada—; espero no haber lastimado demasiado a tus Pokémon —agregó en el acto, mostrándose preocupado al respecto.
—Tranquilo; son muy resistentes y se recuperarán en poco tiempo —contestó con calma, para quitar hierro al asunto; de todos modos, seguramente debería olvidarse de contar con Pyro para cruzar el Camino de Hielo—. Tu Crawdaunt es muy fuerte; mira que resistir un Rayo a tan poca distancia —comentó animadamente, muy impresionado por dicho Pokémon y mucho más por que el tiempo no hubiese mellado las habilidades de Hayabusa, si es que su suposición de que éste no era un Entrenador activo era cierta; sin embargo, también pensó que no se podía decir lo mismo de su uso del protocolo.
—Los tuyos también; estoy seguro de que con más entrenamiento llegarán a ser aun más fuertes que Crawdaunt —respondió éste, con tono de voz neutral, mientras pensaba que, por actitud y aptitud, Danot le recordaba mucho a sí mismo en sus años de Entrenador viajero, antes de su forzado retiro; éste había sido el verdadero motivo de su demora al corresponder al saludo, y no un olvido, como su interlocutor creía.
 
—Lástima, ya no podrás retarlo —le dijo Shima al oído, habiendo notado lo que el Líder pensaba por la forma en la que había empezado a observar el combate.
—Quizá haya sido lo mejor, Shima —respondió éste, con expresión severa; algo de lo ocurrido en esa batalla no le había gustado nada y quería comprobar sus sospechas.
—¿Y eso por qué? —preguntó ella, extrañada por su actitud.
—Te lo diré mañana, cuando nos veamos en el Gimnasio —contestó tajantemente, tras lo cual se marchó sin decir más.
 
Shima entendió inmediatamente que se trataba de algo serio y que Yanagi le había dejado de lado por su seguridad. Si bien tuvo el impulso de seguirlo, decidió respetar su decisión y verlo al día siguiente en el Gimnasio, como llevaban haciendo desde hacía muchos años.
 
Considerando que era tarde y que sus Pokémon necesitaban tratamiento antes de ser enviados con Yamen, Danot se dispuso a volver al Centro Pokémon. Su oponente se quedó viéndole un rato mientras se alejaba de él, y con una sonrisa de satisfacción, dio media vuelta y se perdió también entre la animada multitud.
 
El camino de vuelta fue más tranquilo de lo que esperaba, pues mucha gente ya había vuelto a casa. Así, tuvo la calma necesaria para decidir a quién llevaría al Camino de Hielo en caso de que necesitase sustituir a Pyro. Al entrar, halló a la enfermera en la recepción, y sin demora, le dio las Poké Balls de éste y Sparkle.
 
—Por favor, dales un tratamiento rápido —pidió, sin querer entrar en detalles; su expresión seria lo decía todo.
 
Luego de que la enfermera entrase en la sala de tratamiento, Danot fue a sentarse en el mismo lugar que había ocupado durante el almuerzo con sus Pokémon. Se pasó la siguiente media hora reflexionando sobre su última batalla, analizando en qué puntos podría haber actuado de forma diferente para ganar. Su conclusión final fue que habían sido ampliamente superados en fuerza y experiencia, por lo que debería entrenar más con sus Pokémon, como había dicho Hayabusa. Tendría que hacerlo mucho mejor si quería hacer un buen papel en la Conferencia Plateada, y sabía que el mejor lugar para pulir sus habilidades sería el siguiente Gimnasio.
 
—Tus Pokémon ya están listos —dijo la enfermera con suavidad, si bien su tono de voz denotaba algo de cansancio; aparentemente, había tenido un día muy ajetreado.
 
Tal llamada de atención sacó a Danot de sus cavilaciones respecto a cómo mejorar sus entrenamientos. Caminó hacia la recepción y recogió a Pyro y Sparkle después de prometer a la encargada que ambos tendrían descanso suficiente y adecuado (por dos días, había dicho ella). Con las Poké Balls en un bolsillo de su jersey, volvió a su cuarto para despertar a los demás y guardarlos, además de dejar la bolsa con onigiris sobre la mesa. Luego, se dirigió hacia la sala de comunicaciones y llamó a Yamen, quien seguía trabajando en el laboratorio a pesar de ser tan tarde. Éste adoraba tanto su trabajo que Danot a veces pensaba que hasta parecía casado con él.
 
—Vaya, creía que ya no llamarías —comentó el mayor con tono jocoso, tras dar un sorbo a su taza de café, su fiel compañero para las noches de trabajo.
—Bueno, me he distraído más de la cuenta en el festival de aquí —confesó Danot, un poco avergonzado.
—¿Con el festival o con las batallas? —preguntó divertidamente antes de dar otro sorbo a su bebida, sabiendo muy bien qué tipo de cosas podían absorberle así.
—Con las batallas —admitió sonriente, como quien ha disfrutado de hacer una travesura.
—Pensaba que tendrías suficiente con tu batalla de Gimnasio —comentó Yamen, irónico, pero también interesado en cómo se había desarrollado ésta.
 
Riendo ante esas palabras, Danot le contó con lujo de detalles cómo había sido su batalla contra Yanagi, haciendo especial hincapié en el peculiar uso del Terremoto por parte de su Mamoswine.
 
—Sí, alguna vez había oído de ello, pero no se trata de algo genético, sino de algo que se va adquiriendo con la práctica, según tengo entendido —explicó Yamen, cuyo campo de estudio era cómo la genética de los Pokémon influía en sus habilidades de batalla.
—Ya veo —contestó Danot, preguntándose qué clase de entrenamiento necesitaría para enseñar a sus Pokémon a usar así sus ataques.
—En todo caso, asumo que mañana te dirigirás a Fusube; ¿harás algún cambio en tu equipo? —preguntó con seriedad, sabiendo lo que ello implicaba para su hermano menor.
—Sí, quiero que me mandes a Salma, Mizuho y Geist —contestó, refiriéndose a su Quagsire, Wartortle y Haunter, respectivamente—; te enviaré a Alfa, Pyro y Sparkle —añadió al sacar las Poké Balls que llevaba en el jersey, y una de su cinturón—; deja que descansen fuera, que lo necesitan —pidió cuando empezó a colocar, una a una, esas esferas en el pequeño transportador acoplado al videoteléfono.
—Me aseguraré de que lo hagan —prometió Yamen, aceptando el envío y situando el lugar de llegada en el transportador que tenía cerca; a diferencia de los laboratorios más grandes, como los de Ookido y Utsugi, el suyo no tenía un sistema automatizado para el almacenamiento masivo de Pokémon.
 
Tras recibir la última Poké Ball, Yamen se puso de pie para ir a traer los Pokémon que Danot le había pedido; los guardaba en un estante con capacidad para sesenta Poké Balls, en ese momento ocupado sólo por cuatro de ellas. Puso las tres que tenía en los espacios libres de arriba y cogió las otras tres, las cuales transfirió al regresar al videoteléfono.
 
—Bien, ya los tengo —dijo Danot mientras ponía las recién llegadas Poké Balls en su cinturón—; te llamaré cuando llegue a Fusube, si es que no surge algún imprevisto —dijo a modo de despedida, sintiéndose algo cansado tras su divertida salida nocturna.
—Entonces estaré esperando tu llamada —respondió Yamen, tras lo cual colgó.
 
Con eso listo, Danot volvió a su habitación para cambiarse de ropa y disponerse a dormir. Puso la alarma del Pokégear a las siete de la mañana, con lo que descansaría lo suficiente para poder salir temprano.
 
A las ocho de la mañana del día siguiente, ya estaba vestido y listo para continuar su viaje. Salió del Centro Pokémon tras despedirse de la enfermera y sacó una bicicleta plegable de una de las cápsulas que guardaba en la mochila, con la que se dirigió hacia el este, pedaleando con fuerza para quitarse el frío que llenaba las calles de Chouji a esa hora. Aunque no tenía la intención de detenerse hasta la hora de comer, lo hizo al llegar al lindero del pueblo. Se dio un momento para dedicarle una mirada llena de añoranza, pues todo ello prácticamente marcaba el límite de lo que conocía en Johto… tras lo cual empezó a pedalear, sintiéndose listo para lo que deparase el camino, como dejaba ver su expresión decidida.
 
Su recorrido por la ruta cuarenta y cuatro fue muy tranquilo, al no dar suficiente tiempo a otros Entrenadores para retarle al ir a prisa en su bicicleta; habría preferido ir a pie y acompañado de Hellga y los demás, pero al no haber ningún Centro Pokémon a medio camino entre Chouji y Fusube, prefirió evitar que se cansasen en la medida de lo posible. A pesar de ello, no se negó a los desafíos que le hicieron cuando se detuvo a descansar o comer, lo cual rompió un poco la monotonía que le producían las decenas de kilómetros de camino flanqueado por árboles leñosos y pequeños arbustos de hojas amarillentas, similares a los que poblaban la ruta entre Enju y Chouji. Pasó la noche en una cabaña para viajeros cercana a un río que se originaba en la imponente montaña que albergaba al Camino de Hielo y volvió a emprender la marcha al romper el alba. Lo único llamativo que vio esa mañana fue un helicóptero negro que también se dirigía hacia el este.
 
Danot llegó por fin a la entrada al Camino de Hielo cerca de las cuatro de la tarde. Hambriento y cansado, se sentó a un lado del camino, cobijado por unos arbustos, para poder comer con tranquilidad. Con eso hecho, guardó su bicicleta, sacó una bolsa de dormir y se acurrucó dentro de ella para dormir unas cuatro o cinco horas. Empezando a esa hora, llegaría a Fusube antes del mediodía si iba a paso moderado.
 
La alarma del Pokégear sonó poco después de las nueve, y lo primero que Danot halló al abrir los ojos fue el cielo estrellado sobre él; era un espectáculo tan bonito que decidió quedarse así por un rato, contemplándolo fascinado. Treinta minutos después, ya estaba de pie, con prendas de abrigo por encima de su ropa y con Hellga y Ray a su lado, listo para adentrarse en el Camino de Hielo. Los tres observaron con reverencia la cima nevada que se alzaba a cientos de metros sobre ellos, para luego bajar la mirada hacia la amplia abertura en el pie de la montaña; esa vista les recordó el tiempo que habían entrenado ahí para prepararse para el viaje que estaban realizando.
 
—Bueno, vamos ya —instó Danot a sus Pokémon, apuntando hacia adelante con la linterna que llevaba en la mano izquierda.
 
Con paso decidido, se adentraron en esa oquedad, encontrándose con una enorme bóveda de roca que siempre les había hecho sentirse diminutos. Danot tuvo cuidado de no apuntar el haz de luz demasiado alto y, al igual que sus Pokémon, intentó no hacer demasiado ruido al andar. Lo último que necesitaban era un grupo de enfadados Zubat y Golbat dándoles problemas ya desde el principio.
 
Avanzaron con sigilo hacia el centro de la bóveda, desde donde pudieron avistar el amplio túnel que llevaba a Fusube, por lo que apresuraron el paso. Sin embargo, al acercarse, Danot vio una luz tenue a varios metros a su izquierda y, casi sin pensarlo, apuntó su linterna hacia ésta, con lo que pudo atisbar por un instante varios Pokémon de tipo bicho y roca que se disponían a perforar el muro de roca. Lo siguiente que vio fueron dos veloces esferas provenientes de ese mismo punto que casi les arrollaron, para luego dar vueltas en círculos a su alrededor, cortándoles cualquier vía de escape.
 
Danot no pudo evitar temblar ante la situación. No era la primera vez que tenían que defenderse del ataque de múltiples Pokémon, pero sí la primera en que éste era dirigido por humanos, como confirmó al ver aproximarse a dos figuras que llevaban uniformes negros con una gran R roja en el pecho. Tragó saliva al darse cuenta de que la situación era peor de lo esperado.
 
Jade y Rock les veían con altanería, sabiéndose en ventaja contra lo que pensaban que eran presas indefensas. Habían tardado demasiado en encontrar lo que buscaban, por lo que para el segundo fue una enorme satisfacción y tranquilidad tener enfrente a su boleto para congraciarse con su superior o sacar un cuantioso beneficio económico.
 
—Chico, dame el Charmeleon y te dejaré ir —dijo Rock, con marcada malicia en sus ojos negros como la noche; era obvio que estaba mintiendo.
 
«¡¿Pyro?!». Danot sintió de inmediato un escalofrío recorriéndole la espina dorsal. Ese bandido lo había visto en algún momento previo con su Charmeleon y se lo quería arrebatar. Sabía bien que su situación había ido de mal a mucho peor, como comprobó cuando una tercera esfera atravesó el cerco formado por las otras dos para intentar golpearlo. La rápida reacción de Hellga le salvó cuando su Lanzallamas paró en seco y debilitó a dicho Pokémon, una esfera con ojos similar a una Poké Ball, pero mucho más grande.
 
—Siempre tiene que ser por las malas —musitó Jade con sequedad, al liberar a dos de sus Pokémon para ayudar a los de Rock, mientras éste hacía volver a su debilitado Voltorb.
 
Delante de los soldados Rocket aparecieron unas enormes abeja reina y avispa que no tardaron en expectorar hilos de seda pegajosa hacia Danot y sus Pokémon. Hellga disparó otro Lanzallamas para quemarlos, haciendo reaccionar a su Entrenador. Tenían que salir de ahí cuanto antes.
 
—¡Sigue con tu Lanzallamas, Hellga! ¡Ray, Rayo a esos Pokémon! —ordenó a toda prisa, habiendo pasado ya del choque inicial de esa situación.
 
Hellga volvió a exhalar un torrente de fuego que incineró los Disparos Demora, tras lo cual Ray desplegó una rápida centella. El primer ataque casi alcanzó a la Vespiquen de Jade, mientras que el segundo no hizo mella en los Pokémon de Rock, que seguían rodando a toda velocidad. Danot supuso que eran Pokémon de tipo tierra y pensó por un instante liberar a sus Pokémon de agua, pero eso le obligaría a dividir demasiado su atención, lo cual podría resultar contraproducente en esa situación. Fue entonces que el recuerdo de su batalla con Hayabusa le dio una idea que podría ayudarles.
 
—¡Rayo y Lanzallamas a Beedrill y Vespiquen! —indicó súbitamente, sabiendo que se arriesgaba a quedar indefenso ante un posible ataque de los Pokémon rodantes; fue entonces que decidió hacer algo más, por lo que llevó rápidamente la mano derecha a su cinturón.
—Ha caído —pensó Rock con satisfacción, saboreando la situación—; ¡a por él! —ladró a sus Pokémon.
 
Los ataques de fuego y electricidad redujeron a cenizas la seda de los insectos de Jade y les obligaron a alejarse entre sí para no recibir los siguientes que vinieron. Tanto Ray como Hellga eran conscientes de lo peligrosa que era la situación y no iban a dejar que nadie lastimase a Danot ni a sus compañeros. Los soldados Rocket tuvieron que empezar a moverse también para evitar ser lastimados, lo cual no les dejó ver cómo una gran ave metálica aparecía delante del chico y usaba sus resplandecientes alas de color metálico para detener en seco a los dos Pokémon rodantes.
 
—¡Lanzallamas y Rayo cruzados! —ordenó inmediatamente Danot al señalar hacia los Rockets, justo antes de que Tsurugi venciese la resistencia de sus atacantes y les mandase a volar.
 
Tomados por sorpresa, ambos Rockets atinaron a alejarse antes de que los ataques les alcanzasen, sólo para darse cuenta de que éstos no iban dirigidos hacia ellos. La explosión resultante les hizo caer de lado y desestabilizó el vuelo de los Pokémon de Jade, mientras un espeso humo negro les dificultaba la respiración. Lo único que pudieron ver a través de éste fue a un veloz proyectil plateado que se dirigía hacia el túnel con dirección a Fusube. Haciendo un gran esfuerzo, Jade ordenó un Tornado con el que Vespiquen despejó el humo, dejándoles ver a los debilitados Geodude de Rock.
 
—¡Ese cabrón…! —masculló Rock, mientras guardaba a sus Pokémon—. Cuando le ponga las manos en… —sin embargo, fue silenciado por un rápido manotazo de Jade.
—Silencio —fue lo único que dijo, con expresión preocupada, mientras observaba cada rincón de la bóveda.
 
Ambos pudieron escuchar un creciente rumor que parecía venir de todas partes, una mezcla de chirridos y rápidos aleteos que no tardaron en reconocer. Sin embargo, fueron demasiado lentos para intentar escapar del numeroso y enfurecido grupo de murciélagos de piel azul y alas de membrana morada que había descendido desde el techo de la bóveda.
 
Sin mirar atrás, Danot se aferró con fuerza a la espalda de Tsurugi mientras ésta volaba a través del túnel de paredes cubiertas de hielo, impulsándose con sus afiladas garras y alas extendidas cada vez que perdía altura. Aunque esa manera de “volar” era poco eficiente, no le pidió detenerse, pues ignoraba si los Zubat y Golbat de la primera cámara serían suficiente distracción para sus atacantes. Había sido mucha suerte tener tiempo suficiente para guardar a Hellga y Ray y subirse a cuestas de la Skarmory tras la explosión, a pesar de nunca haberse aventurado a volar montado sobre ella, dada su inexperiencia y un leve temor a las alturas. Sin embargo, su plan había funcionado, por el momento.
 
En la cámara cercana a la entrada, unos extenuados Rock y Jade estaban sentados espalda contra espalda, rodeados de pilas de murciélagos debilitados, la gran mayoría de ellos pequeños y sin ojos. Los otros eran más grandes, dotados de vista, amplias alas y colmillos prominentes. Sus propios Pokémon no estaban en mejor estado, pero al menos habían logrado ahuyentar a los demás Zubat y Golbat.
 
—Ha... escapado… —dijo entrecortadamente Rock, intentando recobrar el aliento.
—No me… había… dado cuenta —respondió irónicamente Jade, a pesar de tener la misma dificultad que su interlocutor.
 
Intercambiaron miradas de enojo entre sí, mientras esperaban que sus pulmones se llenasen de nuevo de aire limpio. Ambos pensaban que el otro podría haberlo hecho mejor, pero se abstuvieron de increpárselo y se dispusieron a encauzar la situación a su favor. Jade cogió una pequeña radio negra que llevaba al lado del cinturón, mientras Rock aplicaba a los Pokémon de ambos medicina que guardaba en uno de los bolsillos de la enorme y vacía mochila negra que llevaba a cuestas.
 
—¿¡Cómo es que se atreven a llamarme recién ahora!? —exclamó una enojada voz femenina a través del auricular, con tanta fuerza que incluso a Rock se le erizó todo el vello del cuerpo.
—Lo siento mucho, señora; hemos tenido dificultades inesperadas —explicó Jade, intentando apaciguar a su superior; no lo hacía por gusto, sino porque era ella quien firmaba sus cheques de pago.
 
La soldado Rocket explicó detalladamente su propia versión de los hechos, dejando a Danot como el culpable de la demora en su misión. Esto llenó a Rock de anticipación, pues sus superiores seguramente se encargarían de él y podría congraciarse con ellos a pesar de su fracaso inicial si les hacía saber que era el mismo Entrenador del que les había hablado la noche anterior, durante el festival.
 
—Si realmente es tan fuerte como dices, avancen y cierren el camino detrás de él; el comandante y yo nos encargaremos del resto —indicó secamente, tras lo cual colgó.
—Ya oíste, grandote; nos vamos —le instó Jade, con una mezcla de camaradería e ironía; a pesar de sus discusiones, ambos sabían entenderse bien cuando se trataba de trabajar.
 
Con sus Pokémon ya recuperados, los soldados Rocket se dispusieron a hacer una última cosa antes de marcharse. Los dos Geodude de Rock y un tercer Pokémon de roca más grande que ellos, de expresión altanera y seis extremidades, se lanzaron contra la pared de roca para dejar expuesto lo que los humanos buscaban: una gran cantidad de piedras celestes similares a trozos de hielo, las que Jade y Rock recogieron enseguida. Con sus mochilas completamente llenas, guardaron a sus Pokémon y se aprestaron a avanzar por el mismo camino que Danot había usado, y una vez dentro, Rock liberó al único Pokémon que no había usado para combatir. Se trataba de un pequeño Pokémon metálico de cuerpo redondo y un único ojo en la zona central, que levitaba a varios centímetros del suelo gracias a los magnetos en forma de herradura a ambos lados de cuerpo, los cuales agitó con vehemencia al ver a su Entrenador, exigiéndole así algo de acción.
 
—Luego, Magnemite; ahora tienes trabajo que hacer —le amonestó Rock, ya que a pesar de agradarle ese carácter conflictivo tan parecido al suyo, consideraba que era demasiado débil para luchar—; usa tu Electrotela y cierra el camino —ordenó con una sonrisa malévola.
 
Frunciendo el ceño (si es que realmente se le podía llamar así), Magnemite generó una espesa fibra electrificada entre los dos tornillos situados en su zona inferior, hasta que ésta le igualó en tamaño. Produciendo fuerza magnética, la lanzó hacia el inicio del túnel; ésta fue desenrollándose conforme se alejaba, hasta pegarse a la roca y el hielo con cierta dificultad.
 
—Vamos, que aún tenemos mucho trabajo por hacer —les urgió Jade, con ambas manos cerca de su cinturón; su compañero y Magnemite no tardaron en ir tras ella.
 
Mientras tanto, varios cientos de metros más adelante, Tsurugi comenzaba a dar señales de fatiga. Y no era para menos: habían atravesado sin descansar tres túneles y tres bóvedas más grandes que la primera, ignorando a los pocos Pokémon salvajes que se les habían cruzado. Pero no podían detenerse, al menos no hasta tener la certeza de que se habían alejado lo suficiente de sus atacantes. De tanto mirar hacia atrás, ni Danot ni Tsurugi notaron a tiempo la densa red electrificada que bloqueaba el paso. Queriendo proteger al chico, la Skarmory se inclinó hacia la derecha para dejarle caer con tanta suavidad como le fue posible. Así, ella acabó rodando y enredándose con ese obstáculo, que al contacto le asestó una potente descarga; hizo un gran esfuerzo para liberarse, cortándola con las afiladas plumas de sus alas, sólo para caer inconsciente apenas se la quitó de encima.
 
—¡Tsurugi! —le llamó Danot, a unos pocos metros de distancia; los raspones de la caída empezaban a doler, pero sabía que eso era nada en comparación a lo que su Pokémon podría haber sufrido a causa de la red electrificada.

Sin demora, se descolgó la mochila y buscó su botiquín a toda prisa, pero al abrirlo se encontró con una desagradable sorpresa: la mayoría de recipientes de medicina se había roto con la caída, quedando sólo los más básicos. Se mordió el labio inferior, para luego aplicar lo que quedaba a su debilitada Skarmory. Sin poder curar a sus Pokémon en caso de tener que volver a luchar, sólo le quedaba huir antes de que diesen con él.
 
—Muchas gracias, Tsurugi —expresó sentidamente Danot, antes de guardarla en su Poké Ball; no tardó en coger otra y liberar a otro de sus Pokémon.
 
Se trataba de un risueño espectro de cuerpo (o cabeza, según se viese) púrpura y gruesos picos a los costados. Sus ojos, triangulares y de pequeñas pupilas negras, se clavaron en Danot con cierto aire de reproche. No era de extrañar, pues eran raras las ocasiones en las que éste le incluía en su equipo, dada su renuencia a cualquier tipo de entrenamiento; la última había sido para la batalla de Gimnasio en Tanba. No obstante, no tardó en dejar ese puchero y lo “abrazó” con sus manos de gruesos y puntiagudos dedos, las cuales estaban separadas del resto de su cuerpo.

—También me alegra verte, Geist —le dijo Danot, al acariciarle la zona superior de la cabeza, tangible en ese momento.
 
No se habría atrevido a hacer tal temeridad con cualquier otro Haunter, salvaje o no, dada la toxicidad de los gases que esa especie emitía. Sin embargo, si estaban en confianza y no consideraban a la persona o Pokémon como una presa o amenaza, eran capaces de suprimir ese mecanismo natural.
 
—Vamos —le instó seriamente mientras apuntaba hacia adelante con la linterna; esperó que la compañía del juguetón y despreocupado Geist le ayudase a mantener la compostura y evitar que el miedo le nublase el juicio.
—¡Jon jon jon! —rió contentamente Geist tras ponerse al lado de Danot (y dejar ver que era casi tan alto como él), pues no le gustaban las luces intensas.
—Usa Tinieblas en esa red y sigamos —indicó Danot, sintiéndose ya un poco más tranquilo; aun así, no podía quitarse la preocupación de lo nuevo y amenazante de su situación, sobre todo si Jade y Rock no eran los únicos Rockets en el Camino de Hielo.
 
Notando la preocupación de su Entrenador, Geist se tomó el asunto con seriedad a pesar de no dejar de sonreír. Sin demora, disparó desde sus ojos un par de tenebrosos rayos púrpuras que desintegraron la red desde el centro. Con el camino libre, ambos avanzaron tan velozmente como las piernas le permitieron al muchacho… hasta que se toparon con otra Electrotela bloqueando el paso. Geist la destruyó con otra emanación sombría, mientras su Entrenador le iba explicando lo ocurrido.
 
Las siguientes horas fueron más de lo mismo y el fantasma comenzaba a mostrar señales de aburrimiento, más que de cansancio. A pesar de no tomarse a broma la situación, quería algo de acción, pues ni siquiera los Pokémon salvajes salían de las madrigueras camufladas por el hielo de las paredes. Era como si tuviesen mucho miedo de algo o alguien. Sin embargo, cuando desintegraba la enésima Electrotela que bloqueaba el camino, fue golpeado por una esfera sombría que explotó en su cara, dejándole fuera de combate en el acto.
 
—¡Geist! —le llamó un preocupado Danot al girarse; le hizo volver rápidamente a su Poké Ball y se dispuso a tomar la de Hellga.
 
Pero no pudo hacer mucho más que esto pues, al girarse hacia adelante, se topó con un par de pequeños ojos rojos rodeados de un relajante fulgor azul. La Hipnosis no tardó en hacer efecto sobre él, con lo que cayó pesadamente al suelo, indefenso.
 
—Bien hecho, Drifblim —le felicitó una mujer joven de ojos color miel y expresión seria—; cárgalo, que el comandante Obsidian ya ha esperado demasiado —indicó a continuación, mientras se apartaba con elegancia los mechones de cabello rojo que tapaban parcialmente su ojo derecho.
 
Dicho Pokémon, un globo aerostático fantasmal de color púrpura, utilizó sus cuatro apéndices similares a cintas lavandas y amarillas para envolver con fuerza las piernas y torso de su víctima. Mientras tanto, su dueña liberaba a una polilla morada de alas rojiverdes y gruesas antenas amarillas, casi tan grande como Drifblim, quien medía cerca de metro y cuarto desde la nube blanca sobre su cabeza hasta el agujero inferior con el que regulaba su volumen corporal.
 
—Vamos ya —les instó Ruby, de pie detrás del fantasma; su Dustox se situó entre ambos y empezó a aletear con algo de fuerza, proveyendo a su compañero el impulso necesario para moverse con la carga que llevaba.

Danot se sentía muy ligero y, a la vez, muy frío. Todo a su alrededor era oscuro y sus sentidos estaban completamente adormecidos. Lo primero que recobró fue el oído, y con ello, su sentido del equilibrio. Así, pudo escuchar las pisadas de la persona que iba detrás de él y el aleteo que la acompañaba. Lo siguiente fue el tacto, lo cual le permitió saber que estaba siendo sujetado con firmeza y, junto al sentido anterior, que estaba siendo llevado hacia algún lugar en contra de su voluntad. El gusto y el olfato no le brindaron ninguna información relevante, salvo el agradable aroma del perfume de su captora. Cuando por fin pudo volver a ver, notó que se movía a unos pocos centímetros del suelo. Intentó zafarse, pero le resultó imposible. Todavía tenía buena parte de sus músculos entumecidos.
 
Tardaron poco en llegar a una bóveda mucho más grande que las anteriores, casi tanto como el estadio principal de cualquier liga regional. En el centro de ésta estaba alguien que los esperaba, pero Danot sólo pudo ver sus botas negras y la parte inferior de su elegante pantalón púrpura, justo cuando empezaba a recuperarse por completo del efecto de la Hipnosis. Pudo comprobar que su captora vestía algo parecido cuando ésta se le acercó. Aquel individuo hablaba por radio con Jade, a quien ordenó apurarse en alcanzarles.
 
—Señor, aquí tiene al chico problemático —informó Ruby con tono de voz marcial, al dedicar un saludo igual a su superior.
—Excelente, Ruby —le felicitó cordialmente el aludido; su voz era grave y su tono, confiado.
 
Algo no acababa de encajar para Danot. Podía entender lo de problemático, dado lo ocurrido en la primera bóveda, pero había algo más que sabía que estaba ahí y era incapaz de identificar.
 
—¿Qué hago con él, señor? —preguntó Ruby, expectante; normalmente, ya se habría encargado de que no volviese a ser una molestia, pero la orden había sido sólo traerlo; supuso que su superior quería encargarse personalmente del asunto.
—Por ahora, ponlo en posición vertical —indicó, con marcada seguridad.
—Drifblim —dijo ella, a modo de orden para su Pokémon.
 
Dicho y hecho, el fantasma desenvolvió uno de los apéndices que tenía en torno al pecho de Danot para luego rodearle con éste el hombro izquierdo, y repitió esto con el otro para cogerle el derecho. Teniéndole así, empezó a levantarlo poco a poco, pero el chico siguió viendo sólo las piernas de Obsidian, al tener la cabeza gacha, mientras sentía que su entumecimiento desaparecía del todo. Cuando Drifblim finalmente le dejó perpendicular al suelo, su víctima alzó la mirada gradualmente, fijándose en la cómoda chaqueta púrpura con una R roja mediana estampada en la parte izquierda del pecho. Danot no dio importancia a ello cuando pudo ver por fin el rostro del jefe de su captora. Ojos negros, cabello corto del mismo color y expresión de total confianza, mezclada en ese momento con una mueca de diversión.
 
Danot por fin comprendió por qué esa voz, ese tono y esa seguridad se le hacían tan conocidos.
 
El respetado y temido comandante Obsidian era… Hayabusa Hiten.
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#9
Buen día/tarde/noche aqui llegó para dejar mi comentario...

Primero que nada y entrando al... estigma Pokémon...
 
(03 Aug 2021
01:44 PM)
SoujiFujimura escribió:
Éste no tardó en liberar a una feroz langosta de coraza roja y crema, y una confiada mofeta de pelaje mayormente púrpura, ambos de una estatura similar a la de Pyro. Crawdaunt levantó sus poderosas pinzas en un gesto amenazante, en tanto que Skuntank hizo lo mismo con su larga y gruesa cola, surcada por una irregular línea blanca que se mezclaba con la punta del mismo color.

A ver Danot... mueve esas chiripitas que tienes en la cabeza... el tío tiene dos Pokémon medio siniestros y que casualmente son Pokemon pertenecientes a dos grupos delictivos diferentes; y para dar más enfasis uno es de su región natal (?) Creo que eso lo hace más que sospechoso y de tu desconfianza, pero bueno allá tú... (?) Malicious

Ahora si... a la historia...

Bien las cosas comienzan movidas con la continuación del combate y la victoria trabajosa por parte de Danot contra el Mamut cheto umbreonwhat ( Si esta cheto porque nadie anula el Rayo Burbuja de un Starmie. Si me leyeron bien ¡Nadie lo anula! No ) Aunque parece que el subidon y la racha de victorias no le duro mucho (si chico... no vas a vivir de la pasta que ganes si sigues batallando de esa forma) aunque como bien dicen... se agradece que el protagonista no sea la maquina noqueadora de Pokémon y humilladora de entrenadores de turno.

Como nota general dire que... No se porque me da que Yanagi reconocio al señor Hayabusa Hiten, pero como buen ciudadano del universo Pokémon que se respete... ¿para que advertir al niño...? Es mejor para él que se enfrente y encuentre con un hombre potencialmente peligroso; para que con suerte soluciene el problema... que más da... si le dejo el dichoso incidente del año pasado al niño, por qué no dejarle este tambien No (Esta gente irresponsable y vaga que no hace ni la mitad de su trabajo)

Ahora que se dan a conocer algunas personalidades del nuevo y mejorado Team Rocket, aunque por sus equipos varios dan la sensación de ser un rejunte de miembros de otros Team regionales y no solo un grupito de resentidos del antiguo Team. Esto es algo que también se agradece, porque por mucho cariño que les tenga a ciertos villanos... el Team Rocket creo que es el más reciclado y el que más sale de toda la saga (aunque es justificado porque canónicamente eran la mafia más poderosa y extendida que hacian ver al resto como un grupito de aficionados)

Ahora bien pondre otro estigma Pokemon... ¿¡cómo es que Danot se dejo vencer por el grupo de turno y en el primer combate contra el team delictivo respectivo!? Psweatduck  
[Imagen: PBAny5H.jpg]
(Lastima que no tiene un Miltank en su equipo LetalQQ )

Por cierto... sentí un aire a Cassidy y Butch en el par de soldados... aunque "este Butch" es más gruñón

Para finalizar dire... que ahora tengo curiosidad por dos cosas concretamente... ¿Qué pasara con Danot ahora que esta amerced de un comandante potencialmente peligroso y con parte de su equipo debilitado? ¿Haran realmente su papel villanesco y le robaron hasta los interiores o lo dejaran ir como buenos villano de franquicia que no esperan que un niño les arruine los planes?

Mi otra duda sigue y seguira siendo... ¿Qué paso con los Sneasel y, por el nuevo dato que arrojaste, el festival anterior? (Me alegra haberte inspirado para poder darle forma a ese incidente, pero... no se como hice eso ni en que momento umbreonwhat )
Con mucho cariño en cada comentario, en especial si hablamos de Gloria
[Imagen: 0OOlYSM.gif]
Y de Ash no hablemos por favor No
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#10
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(04 Aug 2021
12:52 PM)
Katsurane escribió:
A ver Danot... mueve esas chiripitas que tienes en la cabeza... el tío tiene dos Pokémon medio siniestros y que casualmente son Pokemon pertenecientes a dos grupos delictivos diferentes; y para dar más enfasis uno es de su región natal (?) Creo que eso lo hace más que sospechoso y de tu desconfianza, pero bueno allá tú... (?) :malicious
Menudos prejuicios, Katsu. Con esto, estás poniendo en duda la honorabilidad de gente tan destacada como Karen y Sidney... (???). Aunque viendo el resto de tu comentario, creo que has hecho una suposición que es buena... pero se basa en los hechos de otro universo, así que no aplica a éste en concreto owo
 
Cita:Bien las cosas comienzan movidas con la continuación del combate y la victoria trabajosa por parte de Danot contra el Mamut cheto :what: ( Si esta cheto porque nadie anula el Rayo Burbuja de un Starmie. Si me leyeron bien ¡Nadie lo anula! :no: ) Aunque parece que el subidon y la racha de victorias no le duro mucho (si chico... no vas a vivir de la pasta que ganes si sigues batallando de esa forma) aunque como bien dicen... se agradece que el protagonista no sea la maquina noqueadora de Pokémon y humilladora de entrenadores de turno.
Es un progreso... ha pasado del mamut chiquito al mamut cheto (?)
Bueno, recién empieza la historia... si a estas alturas tuviéramos esto, la poca tensión que puedo generar se iría al garete :s
 
Cita:Como nota general dire que... No se porque me da que Yanagi reconocio al señor Hayabusa Hiten, pero como buen ciudadano del universo Pokémon que se respete... ¿para que advertir al niño...? Es mejor para él que se enfrente y encuentre con un hombre potencialmente peligroso; para que con suerte soluciene el problema... que más da... si le dejo el dichoso incidente del año pasado al niño, por qué no dejarle este tambien :no: (Esta gente irresponsable y vaga que no hace ni la mitad de su trabajo)
En defensa de Yanagi diré... que ambos temas los abordaré a su debido tiempo. Sólo diré que una persona racional y con mucha experiencia como él, al tener sospechas, querría confirmarlas antes de tomar acciones al respecto. ¿O es que has pensado que se iba a su casa tras esto? :GlaceonShush:
 
Cita:Ahora que se dan a conocer algunas personalidades del nuevo y mejorado Team Rocket, aunque por sus equipos varios dan la sensación de ser un rejunte de miembros de otros Team regionales y no solo un grupito de resentidos del antiguo Team. Esto es algo que también se agradece, porque por mucho cariño que les tenga a ciertos villanos... el Team Rocket creo que es el más reciclado y el que más sale de toda la saga (aunque es justificado porque canónicamente eran la mafia más poderosa y extendida que hacian ver al resto como un grupito de aficionados)
Y aquí veo la confusión que he mencionado antes. No, esto no son los juegos, y no porque la acción ocurra en Johto significa que estoy siguiendo la línea argumental de GSC/HGSS. Nada de Reds ni Golds, pues esto es un AU de Anipoke, así que los Rockets han seguido operando con toda normalidad... el porqué de la presencia de estos Pokémon es tan sencillo como que las cuatro primeras regiones son parte del mismo país, y como bien has dicho, son una mafia extendida (y paro aquí, que podrían salir spoilers owo)
 
Cita:Ahora bien pondre otro estigma Pokemon... ¿¡cómo es que Danot se dejo vencer por el grupo de turno y en el primer combate contra el team delictivo respectivo!? :psweatduck:  
[Imagen: PBAny5H.jpg]
(Lastima que no tiene un Miltank en su equipo :letalQQ: )
Porque... ¿es lo más plausible cuando un chico solo se enfrenta a un grupo delictivo? xD
Su primera reacción contra el par de reclutas ha sido huir, como haría una persona en sus cabales... pero no acabó de salir bien por inexperiencia :3U
 
Cita:Por cierto... sentí un aire a Cassidy y Butch en el par de soldados... aunque "este Butch" es más gruñón
Quite so... aunque esto a nivel superficial. Aunque me ha hecho gracia recordar que en la versión anterior, a Rock (antes Gort) le hacían un Butch (es decir, no le llamaban por el nombre correcto para provocarlo, aprovechando su facilidad para enojarse :3U)
 
Cita:Para finalizar dire... que ahora tengo curiosidad por dos cosas concretamente... ¿Qué pasara con Danot ahora que esta amerced de un comandante potencialmente peligroso y con parte de su equipo debilitado? ¿Haran realmente su papel villanesco y le robaron hasta los interiores o lo dejaran ir como buenos villano de franquicia que no esperan que un niño les arruine los planes?
La respuesta a continuación xD
 
Cita:Mi otra duda sigue y seguira siendo... ¿Qué paso con los Sneasel y, por el nuevo dato que arrojaste, el festival anterior? (Me alegra haberte inspirado para poder darle forma a ese incidente, pero... no se como hice eso ni en que momento :what: )
Mi mente trabaja de formas misteriosas. Lo que más se acerca a una respuesta es que tu propia curiosidad sirvió como combustible para que mi orgullo quisiera darte una respuesta más clara (?)
 

 
Round 003 — Infierno glacial
 
Camino de Hielo, sábado 7 de Octubre, Año 100 AW, 1:27 AM
 
Danot cerró los puños con una mezcla de decepción y desasosiego, deseando que todo eso fuese un mal sueño y aún estuviese durmiendo en las afueras del Camino de Hielo. Pero, por más que quisiese negarlo, la persona a quien había llegado a admirar en tan breve tiempo era en realidad parte del Equipo Rocket. La intensa mirada que le dirigió dejaba claros esos sentimientos.
 
—Debes estar preguntándote muchas cosas ahora mismo —comentó casualmente Obsidian, sabiéndose en control de la situación.
 
Danot no contestó, mostrándose disgustado a pesar de lo adverso de su situación, como manera de lidiar con lo dolido que se sentía.
 
—¡Responde, insolente! —expresó súbitamente Ruby, sobresaltada por esa falta de respeto hacia su superior; un gesto de mano de éste le detuvo antes de que pudiese ordenar a su Drifblim ejercer más presión en el chico.
—¿Qué es lo que quieres? —contestó parcamente Danot, procurando ocultar que esa llamada de atención le había hecho reaccionar y volver a centrarse en el peligro al que se enfrentaba.
—Sólo quiero tener una conversación amigable contigo —expresó cordialmente, queriendo romper la barrera de resentimiento del chico.
 
Danot le dedicó una mirada escéptica. Vulnerable como estaba, le habrían podido arrebatar sus Pokémon en cualquier momento, por lo que temió que Obsidian quisiese hacerle más daño antes de llevárselos. Éste no se inmutó en lo absoluto, dejando claro que su autoconfianza sería un hueso muy duro de roer.
 
—Te escucho —cedió Danot tras un largo silencio, queriendo ganar tiempo para encontrar alguna manera de escapar.
—Entonces iré al grano —dijo Obsidian, complacido por tal respuesta—; quiero que te unas al Equipo Rocket; obviamente, como mi subordinado —expuso afablemente, sin dejar de lado su ya característica sonrisa de suficiencia.
 
Esto tomó al chico completamente por sorpresa, al igual que a Ruby, quien supo disimularlo mejor. Dudaba mucho que éste tuviese lo necesario para ser un Rocket, pero no dijo nada al respecto, confiando en el criterio de su superior.
 
—¿Por qué yo? —inquirió Danot, sin creerse una palabra de lo que acababa de oír.
—Porque creo que tienes un potencial que sería una lástima desperdiciar —afirmó categóricamente Obsidian, con la mirada fija en él.
—No sé de qué hablas —negó en el acto, creyendo que era un intento de hacerle bajar la guardia—; además, ¿por qué ofrecerme algo así, tras haberme opuesto a ustedes? —cuestionó a continuación, dudando mucho de que los Rockets fuesen por el mundo ofreciendo puestos en su organización de manera tan desenfadada.
—Porque prefiero convertir a mis potenciales enemigos en aliados —expuso, sin un ápice de duda—; si eso no es posible, por más que alguien pueda ser muy fuerte, hábil o inteligente… debe ser eliminado si se empeña en oponerse al Equipo Rocket —afirmó severamente, entornando los ojos y frunciendo el ceño.
 
Danot no pudo sino admirarse ante el razonamiento de su interlocutor, poco antes de sentir un intenso escalofrío al escuchar su última afirmación. Intentó recomponerse enseguida, aunque cada vez se le hacía más difícil mantener su careta de disgusto; las palabras de Obsidian habían tenido el efecto deseado.
 
—¿Qué ganaría uniéndome a ustedes? —preguntó con cautela, procurando ocultar su curiosidad por lo que Obsidian sería capaz de ofrecer con tal de convencerlo.
—Dinero, poder, fama… lo que necesites para cumplir tus propias metas, mientras no resulten perjudiciales para el equipo —explicó convencidamente, a pesar de no ser su caso; se preguntó qué motivaría al chico a aceptar su propuesta—; además, tendrás la seguridad de que nadie acabará con la vida que quieras llevar, siempre que nos seas leal y obediente —agregó al cruzar los brazos y levantar altivamente la mirada.
 
Danot no lo notó, pero el semblante de Ruby se ensombreció considerablemente al oír esas últimas palabras, mientras Obsidian se mantenía impasible. Y es que en verdad se sentía identificado con el muchacho, y no quería hacerle pasar por el mismo suplicio de quienes habían intentado ser héroes y habían terminado siendo mártires anónimos. Sin embargo, no iba a concederle más que esto… a menos que decidiese colaborar con él.
 
Por su parte, ante el prospecto de morir en ese lugar si no hilaba fino, Danot se dio cuenta de algo importante. En medio de la sensación de tristeza de no poder volver a ver a su familia ni seguir viajando con sus Pokémon, emergió algo mucho más intenso, algo que creía que había olvidado por completo: el intenso deseo de aquel niño de diez años que quería convertirse en Entrenador profesional y competir contra los mejores. Y por más tentadora que fuese, la oferta de Obsidian no era la mejor vía para lograrlo, al implicar seguir órdenes de gente inescrupulosa que no dudaría en sacrificar a sus peones o pisotear inocentes con tal de conseguir sus propios fines. Ser un proscrito de la sociedad y tener que estar siempre en alerta de las autoridades y de sus supuestos aliados no era la vida que quería llevar.
 
—Entiendo, parece una oferta muy conveniente… pero tendré que rechazarla —expresó enfáticamente Danot al entornar los ojos, a pesar de saber que podría estar cavando su propia tumba con ello; le aterraba la idea de morir ahí mismo, pero lo hacía mucho más verse obligado a vivir una vida que no sería realmente suya.
—Entonces no tengo nada más que hacer aquí —contestó escuetamente Obsidian, dándole la espalda—; excepto atar los cabos sueltos —afirmó severamente al apuntarle con una pistola que había sacado de la funda oculta bajo su chaqueta.
 
A Danot se le erizó la piel al ver dicha arma, la cual Obsidian apuntaba hacia su cabeza sin siquiera parpadear. Sintió latir su corazón como nunca lo había hecho, el sudor frío en su espalda y un notorio temblor que le fue imposible controlar. No estaba listo para morir, pero realmente, ¿quién lo estaba? Había sido su decisión y esto le brindaba cierta paz, al haber entendido por fin las palabras de su padre en esa ocasión tan lejana. Cerró los ojos al ver a Obsidian apretar el gatillo y esperó el fin de todo ello.
 
Los siguientes segundos se le hicieron eternos, tanto que empezó a preguntarse si acaso ya había muerto y todavía no lo había notado. Sabiendo que no tenía nada que perder, se atrevió a abrirlos nuevamente; para su sorpresa, seguía en el mismo lugar donde estaba, sin ninguna herida aparente.
 
—Podría haberte eliminado tres o cuatro veces en este tiempo, pero sigo creyendo que sería un desperdicio —afirmó Obsidian tras guardar su arma, impresionado por esa determinación—; así que, ¿por qué no apostamos? —sugirió, mientras sacaba de sus bolsillos algo que Danot no alcanzó a ver.
—¿Apostar? —preguntó éste, confuso por ese cambio de actitud.
—Si ganas, te dejaré ir; tienes mi palabra —prometió seriamente, sin hacer caso a la incrédula expresión del chico—; pero si pierdes, deberás unirte a nosotros —añadió con el mismo tono, dejando ver las Poké Balls minimizadas que tenía en la mano.
 
Obsidian le miró expectante, habiendo entendido que no podría convencerlo hasta que no rompiese por completo su espíritu de lucha, y no se le había ocurrido una mejor manera que con un combate en igualdad de condiciones. Por su parte, preguntas como «¿realmente me está dando una oportunidad de huir?», «¿de verdad puedo confiar en él?» y «¿en serio me cree capaz de arriesgar mi futuro en una batalla?» resonaban en la cabeza de Danot una y otra vez. Supuso que si Obsidian estaba dispuesto a apostar era porque tenía total seguridad en ganar, y no era para menos, teniendo en cuenta su desempeño en el último combate que habían tenido. Derrotarlo no sería fácil, pero esa era la batalla de su vida… literalmente. A pesar de preferir no correr demasiados riesgos fuera de los combates, la situación lo requería, lo cual le motivaba mucho más a dar todo de sí para obtener la victoria… tal y como pensaba hacer en la Conferencia Plateada. Así, aunque no pudiese cumplir con su deseo del modo en que había elegido vivir, pensó que sería mejor que hacerlo de una forma que no pudiese disfrutar de verdad. E incluso si perdía, encontraría la manera de conseguirlo, pero no pensaba preocuparse por ello hasta que se diese la circunstancia.
 
—Dime las reglas —pidió Danot al trabar miradas con Obsidian, dejando ver toda la determinación que llenaba la suya; su objetivo estaba claro: recuperar su futuro, ese en el cual sería él y sólo él quien decidiese.
—Tres Pokémon por lado, sin sustituciones; liberarás al tuyo primero —estableció Obsidian con una sonrisa confiada, tras lo cual dedicó una mirada seria a su subalterna.
 
Ésta asintió en el acto y, con paso ágil, se situó junto con Dustox en la entrada de la bóveda. Tras ello, Drifblim soltó suavemente al chico tras dejarle pisar el suelo y se colocó en la salida, la cual Obsidian también bloqueó tras haberse alejado unos veinte metros. Danot solamente atinó a frotarse las zonas donde el fantasma le había estado sujetando, notando esa formación al volver a erguirse, así como la presencia de una potente lámpara halógena ubicada en un relativamente cercano rincón de la bóveda.
 
—Ambos sabemos que no pensabas confiar sólo en la batalla para salir de este predicamento —sentenció Obsidian al cruzar los brazos y verlo con altivez; no pensaba darle la oportunidad de repetir su escape de la primera cámara.
—Parece que no puedo pillarlo por sorpresa —murmuró Danot al ver truncado su plan de escape más inmediato—; ¡empecemos entonces! —exclamó con fuerza, tras lo cual cogió una Poké Ball de su cinturón y la maximizó con un toque suave.
 
Era consciente de que sólo contaba con dos tercios de su equipo, así que tenía que aprovechar las pocas ventajas que tenía. Y la elección de Ray como su primer Pokémon obedecía a un patrón que había notado en los Pokémon de su contendiente; además, la bóveda era lo suficientemente amplia para hacer buen uso de su velocidad. Obsidian sonrió complacido, y en el acto liberó a su propio Pokémon, uno ideal para lidiar con oponentes rápidos, tal y como había anticipado. Dicha criatura, una mezcla de cactus antropomorfo y espantapájaros de casi metro y medio de estatura, extendió las espinas que tenía en los brazos mientras los agitaba con fuerza y fijó sus intimidantes ojos amarillos de pequeñas pupilas negras en el Pokémon eléctrico. Éste no se quedó atrás y erizó mucho más su hirsuto pelaje, sabiendo que esa no iba a ser una batalla normal, por lo que ni se molestó en girar la mirada hacia su Entrenador como habría hecho en otro caso. Aún tenía muy fresco el recuerdo de lo ocurrido horas antes.
 
—Gracias por tomártelo en serio —dijo Danot en pensamientos, con la mirada fija en el Cacturne; tal y como sospechaba, Obsidian se especializaba en Pokémon de tipo siniestro.
—¡Yolt! —gruñó Ray, queriendo apoyar a Danot; por ello, también dirigió la mirada hacia su oponente y le mostró los dientes apretados; no pensaba darle ni un respiro.
—Empecemos —indicó Obsidian, mientras su Pokémon seguía agitando los brazos y haciendo muecas con la hilera de agujeros que tenía por boca—. Día Soleado —ordenó de inmediato.
—¡No se lo permitas! ¡Doble Rayo! —contraatacó Danot, sabiendo que no debía dejar el más mínimo margen a su oponente si quería tener una oportunidad de ganar.
 
Sin miramientos, Ray apretó con fuerza sus patas sobre el frío suelo de roca antes de disparar un veloz rayo bicolor en dirección del espantapájaros. Éste, siguiendo la orden de Obsidian, había generado entre sus brazos una pequeña bola de luz que lanzó hacia lo más alto antes de recibir de lleno el ataque de tipo bicho. Así, ésta continuó ascendiendo mientras crecía al absorber oxígeno, alcanzando el tamaño de un coche pequeño al tocar el techo, con lo que la temperatura del lugar empezó a subir.
 
Danot no tardó en ordenar otro Doble Rayo hacia el caído, dejando de lado la deportividad a la que estaba acostumbrado, sabiendo que su oponente no tendría tales contemplaciones en ese momento. Sin embargo, Cacturne no era moco de pavo, como demostró al levantarse de un ágil salto a pesar del daño recibido y disparar desde su boca un rayo de luz que interceptó ese ataque y causó un fuerte estallido que llenó el centro de la bóveda, deslumbrado a todos los presentes por un instante. Y ese tiempo bastó al cactus para disparar otro Rayo Solar que desintegró el suelo delante de su contrincante, quien salió volando hacia los pies de su preocupado Entrenador.
 
—Desarrollo —fue la escueta orden de Obsidian, quien había hallado el pequeño margen que necesitaba.
 
Cacturne no tardó en forzar su cuerpo a crecer apreciablemente, mientras su piel adquiría una tonalidad mucho más verde y viva. Así, alcanzó un tamaño que fácilmente duplicaba al de Ray, quien apretando los dientes se reincorporó, listo para continuar. Le bastaron unos segundos para llegar al centro de la bóveda y lanzar desde ahí su Doble Rayo, pero el cactus respondió con un Rayo Solar mucho más fuerte que el anterior, tanto que engulló completamente al otro ataque y obligó al Jolteon a hacerse a un lado para no correr la misma suerte. La gruta se remeció cuando el ataque golpeó la pared de roca, dejando un agujero tan grande como la entrada al Camino de Hielo.
 
—¡Ataque Rápido! —cambió de estrategia Danot, aprovechando la velocidad de su Pokémon y el notorio cansancio de Cacturne, a pesar de la potencia de sus ataques.
—Tormenta de Arena —ordenó un tranquilo Obsidian, esbozando una leve sonrisa; había tenido la situación controlada desde el principio del combate.
 
Y Cacturne lo demostró al girar frenéticamente, utilizando uno de sus amplios pies como apoyo y liberando de los poros de su cuerpo partículas de arena que llenaron la bóveda. Esa maniobra no sólo le permitió extinguir la esfera de luz que había creado, sino también repeler la carga frontal de su rival, quien quedó completamente expuesto a la tempestad de sílice. No obstante, éste reaccionó abalanzándose otra vez sobre el espantapájaros, sólo para ser evitado gracias al Velo Arena de éste y recibir en un lado un contundente puñetazo que absorbió parte de su energía vital antes de mandarle a volar cerca de su Entrenador por segunda ocasión.
 
—¡Ray! —exclamó éste, preocupado, antes de cubrirse la nariz y la boca con un brazo; por suerte, sus lentes deportivos protegían sus ojos y le permitían ver con algo de claridad en medio de la arena.
—¡Yolt! —respondió el aludido al reincorporarse y buscar a su contrincante con el olfato, al haberse dado cuenta de que no podía fiarse de su vista en esas condiciones.
—¡Ve hacia adelante y usa Doble Rayo! —ordenó apenas notó que Ray había hallado al Pokémon siniestro.
—Ya sabes qué hacer —indicó discretamente Obsidian, cubriéndose la cara con ambos brazos y dejando apenas una franja entre ellos para poder ver.
 
Ray avanzó con una mezcla de decisión y furia y se aprestó a desplegar su Doble Rayo cuando llegó nuevamente al centro de la bóveda. No obstante, su contrincante se anticipó a esa intención ofensiva y se lanzó a su encuentro mientras era rodeado por una intensa aura negra. Así, eludió el rayo bicolor con un ágil brinco y su habilidad para mimetizarse con la arena, por ello no bastó para ocultarse del fino olfato de Ray, quien sintiéndole venir, pudo hacerse a un lado para asestarle un par de violentas coces que le derribaron. Por primera vez en la batalla, Obsidian se mostró sorprendido.
 
—Gigadrenado —ordenó este último, consciente del riesgo que corría su Pokémon si no recuperaba algo más de vitalidad antes de recibir otro ataque como el anterior.
—¡Esquívalo! —fue la rápida reacción de Danot, queriendo evitar que el cactus se recuperase a la vez que causaba daño.
 
Levantándose rápidamente, Cacturne desplegó desde los orificios que formaban su boca una serie de hilos verdes de energía, queriendo absorber otra vez la vitalidad de su oponente. Éste, sin embargo, los evitó empleando su gran velocidad, tratando de situarse en una posición cómoda para contraatacar. A ese ritmo, lo único que lograría sería cansarse y seguir siendo lastimado por tempestad arenosa.
 
—¡Rayo! —mandó Danot, para extrañeza de sus oponentes y del propio Ray, quien igualmente decidió confiar en lo que sea que estuviese planeando.
 
Sin dilación, este último disparó una potente descarga hacia la aparente posición de Cacturne, cuyos látigos de energía la anularon fácilmente y alcanzaron a su víctima con facilidad. Ese drenaje tan rápido y violento resultó muy doloroso para el Ray, pero fue cuando se percató de su posición relativa que entendió el plan de su Entrenador, por lo que se preparó para la orden que vendría a continuación.
 
—¡Doble Rayo, a toda potencia! —ordenó presurosamente Danot, habiendo dejado a regañadientes que Ray recibiese ese ataque para poder tener un blanco mucho más accesible.
 
Sin dejar tiempo de reaccionar a su oponente, Ray disparó un rayo bicolor hacia él, anulando los hilos de energía y golpeándole directamente, con tanta fuerza que acabó empotrándolo contra el muro de roca más cercano. A pesar de tal impacto, Cacturne se reincorporó de inmediato, si bien se mostraba muy maltrecho; su oponente no estaba mucho mejor, entre los ataques recibidos y el continuo asedio de la Tormenta de Arena. El siguiente intercambio seguramente sería el último para cualquiera de ellos, pero el cactus contaba con la ventaja del tiempo favorable, por lo que Danot debía encontrar alguna manera de revertir la situación. Sólo le quedaba confiar en que el plan que se le acababa de ocurrir funcionase.
 
—¡Ataque Rápido! —indicó súbitamente, esperando que Obsidian no descubriese su intención antes de tiempo.
—Golpe Bajo —contraatacó el comandante Rocket, empezando a hacerse una idea más completa de las fortalezas y debilidades del chico; no sólo estaba luchando contra él, estaba evaluándolo a cada momento.
 
A pesar de la clara desventaja física, Ray no dudó en lanzarse en pos de Cacturne a toda velocidad; éste, valiéndose otra vez de esa intención ofensiva, fue envuelto por una intensa aura negra antes de salir a su encuentro. Ambos avanzaban lo más rápido que permitían sus cansados cuerpos, preparados para lo que podría ser el golpe final. Sin embargo...
 
—¡Deténte y usa Deseo! —ordenó abruptamente Danot, tomando por sorpresa a ambos Rockets, quienes ya daban por hecha la victoria del cactus espantapájaros.
 
Le costó, pero presionando sus patas contra el suelo y sus dientes entre sí, Ray se detuvo a poco menos de tres metros de su oponente, quien viéndose desprovisto de la intención ofensiva que alimentaba su ataque, se quedó parado como lo que era. A salvo por el momento, el Jolteon cerró los ojos para hacer una plegaria, generando un sinnúmero de pequeños e intensos brillos dorados que no tardaron en precipitarse a tierra, sin ser afectados por la tempestad de arena.
 
—Lo he subestimado —admitió mentalmente Obsidian, admirado de que el chico conociese la truculenta naturaleza del Golpe Bajo, a pesar de no haberlo reconocido la vez anterior—. ¡Puño Drenaje! —ordenó, queriendo apelar aún al cuerpo a cuerpo.
—¡Que no te alcance, Ray! —indicó Danot de inmediato, queriendo llevar a cabo la segunda parte de su plan.
 
Mostrando de nuevo sus excelentes reflejos, Ray evitó el fuerte puñetazo rodeado de aura absorbente, pero Cacturne no se dio por vencido e intentó propinarle una serie de ellos desde todos los ángulos posibles. Sin embargo, ninguno pudo tocar al Jolteon gracias a los oportunos saltos y giros que daba, si bien la tormenta seguía lastimándole sin misericordia.
 
Pasó cerca de un minuto en el que se mantuvieron así, tras el cual se dieron tres hechos que decidirían el resultado de la batalla: primero, la remisión de la Tormenta de Arena, lo cual dejó a ambos Pokémon visibles para todos los presentes; segundo, el regreso de Cacturne a su tamaño normal, con lo cual perdió el poderío físico y especial con el que amenazaba a su oponente; tercero, un brillo dorado que envolvió al Jolteon, restaurando su energía y curando la mayoría de sus heridas. Obsidian, sorprendido por esa confluencia de eventos, se negó a atribuirlo a una casualidad, como había hecho durante su primera batalla con Danot. Sonrió, satisfecho. El combate sería mucho más desafiante de lo que había pensado en un principio.
 
—¡Doble Rayo! —mandó Danot de inmediato, queriendo derrotar cuanto antes al Pokémon de Obsidian.
 
Éste se mantuvo en silencio, sin dar órdenes a su Cacturne, quien con esfuerzo se lanzó por enésima vez sobre su antagonista, con ambos brazos llenos de una brillante aura verde. Lo hizo incluso cuando le vio disparar el rayo bicolor desde su boca, el cual le impactó de lleno en el pecho. A pesar de la intensa quemazón en esa zona, el cactus no cejó en su ahínco de avanzar y darle un puñetazo, poniendo todo de sí en ello. Fue tal su determinación que finalmente pudo alcanzarle… justo antes de caer debilitado.
 
Obsidian no tardó en retirar al cactus y liberar a su reemplazo, mientras Ray hacía buen uso de ese tiempo para conjurar otro Deseo por orden de Danot, a quien se había acercado tras su victoria. El chico agradeció haber sido cauto, pues su nuevo oponente era todavía más temible que Cacturne, a pesar de ser apenas más alto. El monstruoso escorpión de cuerpo segmentado vio con desdén a su próxima víctima, pensando en arrancarle la carne con sus masivas mandíbulas, romperle las patas con sus poderosas pinzas o aplastarle el cráneo con su alargada cola, si es que acaso Obsidian quería que fuese rápido. En caso contrario, le haría sufrir lentamente con sus potentes toxinas.
 
—Terremoto —indicó Obsidian con calma, tras haber echado un vistazo al techo de la bóveda.
—¡Salta y Rayo! —contraatacó Danot de inmediato; si ese Drapion era tan fuerte como parecía, Ray difícilmente podría resistir un ataque como ese.
 
Resignado a no poder empezar con sus mejores armas, el escorpión púrpura causó un fuerte sismo al golpear el suelo con dos de sus cuatro patas articuladas. Sintiéndolo venir, Ray dio un salto en el momento adecuado y, ya en el aire, se dispuso a disparar su ataque eléctrico; sin embargo, una enorme estalactita cayó entre ambos y le sirvió a Drapion como escudo. Instintivamente, Danot alzó la mirada para ver el techo, lleno de afilados picos de roca… ¡y uno iba a caer sobre él! Saltó de inmediato hacia un lado, justo antes de que éste se clavase ahí donde había estado de pie. Pasado ese susto de muerte, centró su atención en el área de batalla, sembrada de varias estalactitas que limitaban la movilidad de Ray, quien a falta de órdenes buscaba un punto idóneo para contraatacar. Drapion no se lo ponía nada fácil, al emplear su peculiar anatomía para atacar con sus pinzas cubiertas de energía oscura o con su cola brillando de color morado desde el suelo o subiéndose a los trozos de roca. A pesar de ese asedio, el Jolteon eludía los ataques mientras respondía con descargas que tampoco alcanzaban a su blanco.
 
—¡Ataque Rápido! —ordenó Danot al reincorporarse en la batalla, con una idea de cómo ganar una ventaja importante contra ese oponente.
—Tajo Umbrío —contraatacó Obsidian, tranquilo a pesar de tener una estalactita de más de medio metro clavada a apenas cuatro palmos a su izquierda.
 
Drapion alzó sus pinzas que brillaban de color negro, y se preparó para recibir a su oponente. Éste siguió adelante a pesar del riesgo, con suficiente velocidad y habilidad para evitar esos peligrosos apéndices y golpearle en un lado, pasando de largo a causa de la anatomía del escorpión. No le había lastimado mucho, pero no importaba, porque Ray ya había logrado lo que Danot quería: situarse a la espalda de Drapion y atacarlo contundentemente desde un punto ciego.
 
—¡Rayo! —ordenó enseguida, no queriendo dar a Obsidian tiempo para reaccionar.
 
Apretando los dientes, Ray se apresuró en desplegar su ataque eléctrico hacia el desprevenido escorpión… cuya achatada cabeza giró ciento ochenta grados, para su gran sorpresa. Drapion aprovechó tal distracción para golpearlo duramente con su cola destellante de color morado, presionándole contra el suelo. No obstante, ello no bastó para detener el ataque eléctrico, el cual le lastimó moderadamente.
 
—Sujétalo y usa Colmillo Hielo —ordenó fríamente Obsidian, del mismo modo que veía la situación.
—¡Ray! —le llamó un preocupado Danot, intentando encontrar una manera de que su Pokémon pudiese escapar a pesar del daño recibido.
 
El Jolteon sentía que el mundo le había caído encima, y no era para menos, dada la fuerza que Drapion ejercía sobre él con su cola, la cual no tardó en ser acompañada por la presión de sus pinzas en el cuello y una de sus patas traseras, en una demostración de su asombrosa flexibilidad. Ray intentó zafarse pero sólo pudo patear el aire, incluso cuando su oponente retiró la cola y lo alzó con facilidad, tras lo cual le hincó con saña sus colmillos recubiertos de hielo, para pasmo de Danot.
 
—¡Deja salir toda tu electricidad! —exclamó apresuradamente, queriendo obligar a Drapion a soltarle.
 
Sabiéndose cerca del límite de sus fuerzas, Ray se dispuso a cumplir dicha orden a la brevedad posible, a lo que Obsidian respondió ordenando a Drapion que dejase de sujetarle con las pinzas; con ello, la relativamente débil descarga no pudo superar la poca conductividad del hielo que había cubierto la mitad derecha del maltrecho Jolteon. En un acto de arrogancia, el escorpión giró intempestivamente su cabeza y aprovechó el impulso para arrojar a su congelado y derrotado oponente a los pies de Danot.
 
—Ray… —el chico se hincó ante él y retiró como pudo el hielo pegado a su piel, sin importarle la incómoda sensación de humedad que empezaba a llenar sus guantes.
 
Inconmovible ante tal escena, Drapion se dispuso a abalanzarse sobre ambos en el acto, pero al girarse para pedir permiso a Obsidian, se halló con una mirada seria y un gesto de mano que le indicaba no moverse. No pensaba romper la única regla implícita de ese combate: no atacar al Entrenador contrario; de otro modo, su victoria no tendría el efecto deseado. Además, aunque no dejase verlo, entendía la preocupación del chico y no quería hacerle experimentar lo que significaba enfrentarse a alguien a muerte… a menos él que le obligase a hacerlo.
 
Con esfuerzo y las manos entumecidas por el frío, Danot finalmente pudo quitar el hielo que cubría el frágil cuerpo de Ray, y tras una última caricia en la frente, lo guardó en su Poké Ball. Se levantó y dirigió una mirada molesta hacia sus oponentes, sólo para darse cuenta de que Drapion estaba reprimiendo sus ansias asesinas, como dejaba ver el irregular movimiento de sus pinzas y cola. Fue entonces que entendió que, a pesar de la violencia empleada, Obsidian estaba respetando no sólo las reglas del combate, sino también su vida.
 
—Sigamos —dijo Danot mientras relajaba su expresión, si bien se mantuvo serio y enfocado en el reto que tenía por delante.
 
Sin demora, liberó a una salamandra celeste de apariencia despreocupada, la cual contrastaba mucho con la de su contrincante, quizá porque era igual de alta. O porque se sentía segura por la ventaja de tipo que tenía, o sencillamente porque era su forma de ser.
 
—¡Salma, Disparo Lodo! —ordenó Danot, apelando a la ventaja de tipo.
—Evádelo y Afilagarras —pidió tranquilamente Obsidian, sabiendo bien que la piel viscosa de los Quagsire les daba cierto grado de protección ante los ataques físicos.
 
Abriendo su gran boca, Salma expelió una andanada de glutinosos chorros de lodo hacia Drapion, quien ni corto ni perezoso comenzó a moverse por el campo lleno de estalactitas que empleó de escudos. Así, aprovechó cada momento posible para frotar entre sí sus pinzas, con lo que sus músculos se tensaron notablemente, a la vez que la percepción de sus alrededores se hacía más clara. Sólo le faltaba encontrar el instante adecuado para contraatacar, y éste se dio cuando Salma tuvo que tomar aire tras esa seguidilla de ataques.
 
—¡Tajo Umbrío! —exclamó súbitamente Obsidian al dejarse llevar por la emoción del combate, para luego recuperar su compostura; eran raras las ocasiones en las que podía permitirse esos arrebatos de disfrute y pensaba aprovechar ésta, sin olvidar cuál era el objetivo de esa batalla.
—¡! —Danot habría reído distendidamente por esto si la situación no hubiese sido tan seria; en cierta forma le tranquilizaba que su oponente pudiese apasionarse así por un combate, pero no podía confiarse en lo absoluto—. ¡Agua Lodosa! —contraatacó.
 
Drapion se lanzó en pos de Salma con sus pinzas cubiertas de energía oscura, listo para partirla en dos si se daba la oportunidad. Sin embargo, no esperó encontrarse con una pared de agua lodosa que su oponente generó rápidamente en torno a sí misma, con lo que fue expulsado hacia atrás con relativa facilidad. Los trozos de roca que aún quedaban de pie en el área de combate no tardaron en correr la misma suerte.
 
—Colmillo Hielo —indicó Obsidian, tranquilo a pesar de ese revés.
—¡Rayo de Hielo a las patas! —reaccionó Danot, mostrándose más apasionado por la batalla que su antagonista, quizá con la remota esperanza de convencerlo de dejarle ir sin más.
 
Ambos habían tenido la misma idea. Gracias al frío ambiental, los ataques de hielo tardaron poco en formarse, pues la bóveda ya había recuperado su temperatura usual. Así, Salma disparó su fino rayo congelante, pero Drapion lo evitó con un increíblemente coordinado movimiento de patas, lanzándose sobre ella con las fauces abiertas. Si bien su percepción de los alrededores había regresado a la normalidad, no tendría ningún problema en cogerla y ocasionarle tanto daño como quisiese.
 
—¡Golpe de Cuerpo! —mandó inmediatamente Danot, queriendo aprovechar la cercanía que el Pokémon siniestro había propiciado.
 
Lenta pero segura, Salma se lanzó al encuentro de su contrincante y le golpeó con dureza el tórax mientras extendía sus cortas extremidades, obligándolo a retroceder varios centímetros antes de que éste le clavase sus fauces llenas de cristales de hielo en el hombro derecho. Los pequeños ojos negros de la salamandra se achicaron más aún cuando un dolor frío y punzante empezó a expandirse por su torso. Habría querido usar su maniobra defensiva anterior, pero si Danot no la había ordenado era por temor a que acabase encerrada en una prisión de hielo generada por la interacción entre el Agua Lodosa y el Colmillo Hielo. Sin embargo, ésta no era el único recurso con el que Salma contaba, como demostró al girar a pesar del dolor para golpear fuertemente a su contrincante con su gruesa cola. Necesitó tres impactos para que Drapion le soltase y se alejase en el acto, preparándose para contraatacar.
 
—Cola Veneno —ordenó Obsidian, con una idea clara de cómo lidiar con Salma tras haber analizado la situación.
—¡Bostezo! —indicó Danot, mientras Drapion volteaba para volver a atacar.
—¡Mofa! —reaccionó inmediatamente ante ese movimiento sorpresivo, dejándose llevar nuevamente por la emoción del combate.
 
Salma expelió tan rápidamente como pudo una burbuja rosada algo más grande que su cabeza hacia el escorpión, quien aprovechando su ataque venenoso la reventó con un tajo diagonal de su cola. Acto seguido, se situó en el rango visual de la anfibia y le mostró una expresión burlesca, a la vez que sus ojos se iluminaban de un siniestro fulgor negro y le hacía un irrespetuoso gesto con las pinzas. Esto ocasionó un peculiar trance en Salma, obligándola a pensar sólo en atacar. El muchacho hizo una mueca de molestia ante la inhabilitación de sus técnicas indirectas, pero pareció recuperar su buen talante al notar algo que podría inclinar la balanza a su favor.
 
—¡Rayo de Hielo! —indicó seguidamente, queriendo pillar a Drapion desprevenido.
—Cola Veneno —ordenó Obsidian, extrañado ante ese cambio de humor del chico.
 
Salma abrió rápidamente su boca y desplegó una serie de finos rayos congelantes que su oponente esquivó con facilidad, mientras su alargada cola empezaba a brillar de color morado. Le bastó un hábil giro para dirigir un fuerte azote de ésta hacia la anfibia, quien por orden de su Entrenador volvió a generar un muro de agua lodosa en torno a sí misma, bloqueando así ese ataque. Tal y como Obsidian había anticipado.
 
—Acua Cola —mandó sin pestañear, dando paso a la segunda etapa de su plan.
—¿Pero qué? —Danot intentó ocultar su sorpresa ante ese cambio de ataque, más que nada porque le resultaba demasiado conveniente; había aprendido por las malas que con Obsidian nada podía darse por seguro.
 
Pensando que por fin podría aplastar a su oponente, Drapion alejó un poco su cola mientras ésta se rodeaba de una vertiginosa espiral de agua, producida al condensar la humedad ambiental. Así, asestó sin piedad un golpe descendente capaz de partir roca sólida. Para su sorpresa, su ataque fue detenido por una fuerza invisible justo cuando acababa de superar la protección que era el Agua Lodosa de Salma. Acto seguido, todo ese líquido fue rápidamente absorbido por la piel de la salamandra, restaurándose así buena parte de su vitalidad, como demostraba su expresión serena.
 
—Aléjate y Afilagarras —fue la reacción de Obsidian ante su error, a pesar del cual se mantenía bastante tranquilo.
—¡No lo dejes! ¡Disparo Lodo! —ordenó Danot, queriendo presionar mucho más a su oponente, tan afanosamente que no reparó en la confiada expresión de éste.
 
Valiéndose de la nimia distancia entre ambos, Salma expelió un grueso chorro de lodo que golpeó al escorpión en el tórax y lo empujó varios metros, dañándole de modo apreciable.
 
—¡Rayo de Hielo a las patas! —siguió decidido, sin querer darle oportunidad de recuperarse.
 
Incansable, Salma liberó en sucesión dicho ataque, tan rápidamente como le fue posible, pero esto no bastó para alcanzar al escurridizo escorpión. Al no recibir nuevas órdenes, éste volvió a frotar entre sí sus pinzas para ganar en poco tiempo un masivo incremento de fuerza física y precisión. Creyó que con eso bastaría para derrotar a su irritante antagonista; no podía soportar aquella expresión tan carente de preocupación o miedo hacia su presencia.
 
Su gran oportunidad llegó cuando Salma se detuvo súbitamente y empezó a toser, para sorpresa de Danot. Éste dirigió rápidamente la mirada hacia Obsidian, quien no se molestó en ocultar su satisfacción ante el éxito de su estrategia previa. Fue entonces que el chico entendió lo ocurrido: el Agua Lodosa había disuelto las toxinas de la Cola Veneno, y el posterior uso de la Acua Cola causó que Salma absorbiese toda esa agua envenenada, que si bien al principio restauró su vitalidad, fue mermándola poco a poco. No pudo evitar preguntarse qué habría ocurrido si Salma hubiese tenido una habilidad distinta a Absorbe Agua, pero supuso que Obsidian ya había previsto tal posibilidad.
 
—Acábala con Tajo Umbrío —indicó, impasible; esperaba que tal demostración de fuerza dejase vulnerable a su oponente durante el resto del combate.
 
Incapaz de contenerse más, Drapion se lanzó en pos de la afligida anfibia mientras sus pinzas se llenaban de un siniestro brillo negro. Tal era su impaciencia que no dudó en hacerlo a toda velocidad… demasiada, pensó Obsidian poco antes de verle resbalar estrepitosamente. Fue recién entonces que se percató de que el suelo entre Danot y él estaba cubierto por una capa de hielo que había propiciado el tropiezo del confiado escorpión, quien se dirigía sin control hacia su oponente. En menos de un parpadeo, se había convertido en la presa de ésta.
 
—¡Terremoto! —ordenó inmediatamente Danot, devolviendo a Obsidian la mirada de satisfacción que éste le había dedicado previamente.
 
A pesar de sentir cómo el veneno le quemaba las entrañas, Salma acopió lo que le quedaba de fuerza para dar un fuerte pisotón y generar un potente sismo que dañó de forma considerable a Drapion. Al borde de la inconsciencia, éste intentó reincorporarse y contraatacar, pero un rápido chorro de lodo directo a la cara acabó por debilitarlo. Sin inmutarse, Obsidian lo regresó a su Poké Ball.
 
Ruby no pudo evitar sobresaltarse al ver a Drapion ser arrastrado hasta los pies de su superior. «No seas tonta, él no perderá», se dijo a sí misma con tono reprensivo; esa noción fue reforzada al verle coger una Poké Ball negra y amarilla en la parte superior, una Ultra Ball. El chico había resultado más hábil de lo que pensaba en un principio, por lo que Obsidian había decidido emplear su mejor baza. Bastó un elegante movimiento de muñeca para que esa esfera aterrizase y se abriese en el único hueco en medio de la capa de hielo entre ambos Entrenadores. Una figura cuadrúpeda tomó forma delante de Danot y Salma, una que se les hacía muy familiar: cuerpo esbelto, patas delgadas y musculosas, fuertes mandíbulas y gruesos cuernos que se curvaban hasta casi alcanzar su espalda. El Houndoom les dirigió una mirada amenazante y seria, sabiendo que si su compañero lo había escogido era porque esos dos le estaban dando problemas. Sonrió, divertido, agradecido por la confianza que Obsidian siempre depositaba en él, en las buenas y, sobre todo, en las malas.
 
Danot no pudo ver sin extrañeza al can, preguntándose por qué su oponente no había elegido a su Crawdaunt u otro Pokémon con menos desventaja; sin embargo, la enorme confianza que demostraba le hizo pensar que debía ser su as o tener algún ataque efectivo para esa situación. En cualquier caso, estaba a punto de descubrirlo.
 
—Acábala ya —sentenció Obsidian, mucho más serio de lo que se había mostrado hasta entonces.
 
A pesar de sentir que sus Pokémon y él se habían desempeñado estupendamente, Danot se estremeció al oír tal orden, la cual le hizo temer que Obsidian hubiese estado jugando con él, dejándole creer que tenía oportunidad de ganar. Intentó tranquilizarse buscando algo que le dijese lo contrario, y lo halló en la calma que Salma le transmitía, con lo que pudo recuperar parte de su confianza. Sólo debían derrotar a ese Houndoom para poder irse, siempre y cuando su oponente cumpliese con su parte del trato; de no ser el caso, ya encontrarían el modo de huir. Sin embargo, el corazón se le heló y toda esa confianza pareció desvanecerse cuando creyó oír el llamado de la muerte, capaz de asustar incluso a la normalmente despreocupada salamandra.
 
Ese aterrador aullido precedió a una intensa aura ígnea que rodeó por completo al Houndoom de Obsidian, confiriéndole un tono ligeramente rojizo. Incapaz de identificar tal ataque, fue su gran curiosidad por éste la que le permitió sobreponerse lo suficiente como para reaccionar.
 
—¡Agua Lodosa! —indicó en el acto, repitiéndose a sí mismo que ya tendría tiempo de investigar todo sobre ello después de ganar; no podía darse el lujo de distraerse en ese momento.
 
A pesar de la fuerte quemazón interior, Salma saltó hacia adelante y utilizó todo su poder en generar una cortina de agua turbia en torno a sí misma, desplegándola aprisa hacia sus alrededores. Sin embargo, cuando ésta se encontraba ya a un metro del can, éste liberó una columna ígnea que fue engrosándose con cada centímetro avanzado. Así, el diámetro del Sofoco superó por mucho la altura de su contrario y lo evaporó por completo antes de seguir su curso hacia Salma, abrasándola, ante la pasmada mirada de Danot.
 
Tras segundos que parecieron eternos, Houndoom cesó por fin su ataque y bajó la cabeza, jadeando levemente. Esto no le impidió esbozar una media sonrisa al ver a su víctima tendida cuán larga era sobre el suelo ya desnudo de hielo, inconsciente y con su usualmente húmeda piel muy reseca, como dejaba ver el escaso contraste entre la piel morada y la larga aleta azul que la recorría hasta llegar a la punta de su cola. Como si esto no hubiese sido prueba suficiente del poder de tal ataque, la temperatura ambiental había ascendido al punto de hacer algo incómodas las prendas de abrigo de los presentes.
 
—Regresa Salma… gracias… —expresó un apesadumbrado Danot, sin terminar de recuperarse de aquel dantesco espectáculo.
 
Teniéndole contra las cuerdas, Obsidian le dedicó toda su atención, preguntándose qué haría a continuación. Si realmente había quebrado su confianza, sólo le quedaba esperar su rendición o derrota, dudando que tuviese la voluntad para intentar escapar. En caso contrario, y si realmente podía fiarse de la información de la que disponía, no sería demasiado difícil someterlo.
 
Danot se dio un momento para respirar hondamente e intentar recuperar la calma. Le costó, pero por fin fue capaz de hacerlo al darse cuenta de que Obsidian no se había anticipado a todas sus decisiones durante el combate. Esto no le garantizaba que fuese a ganar, pero le daba esperanzas de tener una oportunidad, por lo que se aprestó a sopesar con cuidado sus opciones. Por un lado, Mizuho tenía ventaja de tipo y defensas decentes, mientras que Hellga era más ágil y contundente ofensivamente; no obstante, teniendo en cuenta lo ocurrido con Salma, se decantó por la segunda. Así, juntando cada ápice de su determinación, liberó a Hellga en el lugar que había ocupado su compañera. Fue justo entonces cuando Rock y Jade llegaron finalmente a la bóveda, sorprendiéndose ambos al ver al Houndoom de su superior, pero mucho más al ver que Ruby no estaba participando en la paliza que se imaginaban que tendría lugar ahí.
 
—Subcomandante Ruby —le saludó Jade, siguiendo el protocolo; ésta asintió, pero no dijo más, observando a Hellga con detenimiento—; ¿qué está pasando? —se atrevió a preguntar con tono suave, casi sumiso.
—¿No es obvio? El comandante quiere divertirse un poco antes de acabar con él —intervino Rock al tronarse los nudillos, siendo ésta la respuesta que más convenía a sus propios intereses.
—No te hagas la idea equivocada; se trata de una apuesta —le cortó severamente Ruby—. Si el comandante gana, el chico se unirá a nosotros; y, en el improbable caso contrario, dejaremos que se vaya —sentenció enfáticamente, sin intención de permitir cuestionamientos hacia el criterio de su superior.
 
Rock estuvo a punto de replicar por ese inesperado cambio de planes, pero por una vez fue capaz de contenerse, temeroso de otro castigo. A pesar de que ninguna opción le resultaba conveniente, supuso que lo más probable y aprovechable era una victoria de Obsidian, por lo que decidió disfrutar del espectáculo en lugar de discutir con Ruby.
 
Para Hellga, encontrarse con un congénere solía ser una experiencia agradable, ya que disfrutaba compartir experiencias sobre sus compañeros, pero éste, más grande y musculoso que ella, no tenía ninguna intención amistosa. Su lenguaje corporal y sus gruñidos expresaban completa fidelidad hacia Obsidian, pero también su disposición a acabar con sus enemigos, sin importar la manera… y en ese momento, sus enemigos eran ella y Danot. Gruñó ferozmente. No iba a dejar que ninguno de ellos le tocase un solo cabello, incluso si tenía que arriesgar su propia vida o terminar con la de ellos.
 
—Interesante elección —comentó Obsidian al observar esa interacción, admirado por el valor de su contrincante.
 
No era para menos, pues muchos Entrenadores solían rehuir de los combates entre Pokémon de la misma especie, al sentirse presionados a demostrar que los suyos eran mejores, aunque sus compañeros no diesen tanta importancia a esto. Otros, más soberbios, buscaban activamente este tipo de retos al creer en la superioridad absoluta de sus habilidades y Pokémon, lo cual resultaba en una experiencia desagradable para quienes se tomaban estas batallas con una actitud mucho más sana.
 
—Entonces, acabemos con esta batalla —dijo Obsidian con una sonrisa arrogante, confiando en que su experiencia y la de su Houndoom les diesen la victoria.
—¡Colmillo Rayo! —mandó Danot tras asentir, tomando la iniciativa.
—Aullido —ordenó el Rocket en el acto, queriendo confirmar algo importante antes de emplear sus mejores ataques.
 
Hellga se lanzó en pos de su oponente, con sus mandíbulas llenas de electricidad. Inafectada por ese Aullido, no dejó de correr a pesar de verle pisotear repetidamente el suelo y abalanzarse sobre ella cubierto de una tenue capa Ígnea que fue engrosándose a cada paso que daba. La colisión entre ambos fue estrepitosa… o lo habría sido si el Houndoom macho no hubiese sido detenido por una fuerza invisible que absorbió todo el fuego que le rodeaba. Aprovechando su cercanía, Hellga intentó asestarle una fuerte mordida en el cuello que éste evitó por los pelos, respondiendo en el acto con un golpe de su cola rígida y brillando de color metálico en el lado izquierdo, dañándole un poco.
 
—Espero que el Houndoom del comandante destroce a esa odiosa perra —espetó Jade, todavía enojada por lo ocurrido en la primera cámara.
—¡Ja ja, ni lo dudes! ¡Esa inútil no tiene nada qué hacer contra el Houndoom del comandante! ¡Basta con ver la diferencia de tamaño para saber quién ganará! —afirmó categóricamente Rock, creyendo saber del tema.
—El resultado de este tipo de batallas se decide por la habilidad de Entrenadores y Pokémon, no por el tamaño —pensó Ruby, perpleja ante tamaña falta de perspectiva; le habría corregido de no ser porque le creía incapaz de comprender la situación real.
—Ahora imagina que no gane —comentó una maliciosa Jade, mientras observaba cómo Hellga eludía por muy poco las Colas Férreas y Colmillos Rayos de su oponente.
—No perderá… no puede perder... —contestó Rock, cada vez menos seguro de ello; su codicia le iba empujando cada vez a actuar en contra de los deseos de Obsidian, a pesar de su temor por otro castigo económico.
—El comandante Obsidian no perderá, así que cállense y asuman sus posiciones, que no les he dado permiso para descansar —les regañó Ruby, encontrando molesta esa falta de fe—; espero que el chico sea mejor subordinado que ustedes —dijo para sí misma, mientras dejaba ver una sonrisa que sorprendió mucho a los soldados Rocket, acostumbrados a su semblante eternamente serio.
 
Mientras tanto, los Houndoom intercambiaban dentelladas llenas de electricidad o energía siniestra sin éxito, al ser ambos muy ágiles. Las expresiones de sus respectivos Entrenadores, no obstante, eran muy distintas: Danot se sentía presionado tras haber notado la presencia de los otros dos Rockets, en tanto Obsidian se mantenía tranquilo a pesar de esa aparente igualdad de habilidad y velocidad… por lo que creyó que ya era hora de atacar en serio.
 
—Aullido y Finta —ordenó, sabiéndose dueño de la situación.
—¡No lo dejes! ¡Mofa y Colmillo Rayo! —indicó Danot, dando inicio a su estrategia de restringir todavía más los ataques del otro Houndoom.
 
Anticipándose a tal intención, el Houndoom Rocket aulló fieramente justo antes de que Hellga empezase a ladrar provocadoramente y con los ojos llenos de un siniestro fulgor negro. Con los músculos mucho más abultados que antes, el can se concentró en su oponente mientras ésta se acercaba con las mandíbulas llenas de electricidad. En el instante menos esperado, pareció desvanecerse en el aire para reaparecer después por su flanco derecho y golpearle en el torso con un rápido cabezazo.
 
A pesar del fuerte golpe, Hellga se reincorporó enseguida y esbozó una confiada sonrisa, dando a entender que podía aguantar mucho más. No era un comportamiento usual en ella pero, dadas las circunstancias y la táctica que creía que Danot iba a usar, debía provocarlo lo más posible, aun si estaba bajo el efecto de la Mofa. A pesar de su considerable orgullo, el Houndoom macho contuvo su deseo de lanzarse en pos de ella, aguardando las instrucciones de su humano.

—¡Colmillo Rayo! —ordenó Obsidian, confiando en que los aumentos de fuerza de su Pokémon bastasen para doblegar a su semejante.
—Hellga, deja que vaya a ti —indicó prestamente Danot, para gran sorpresa de los Rockets.

Viendo su sospecha confirmada, Hellga apretó con fuerza sus patas contra el suelo y esperó a su oponente, sin moverse ni mostrarse intimidada. Obsidian sabía que ese par planeaba algo, pero no lograba dilucidar el qué, a pesar de su mayor experiencia. «No es que importe mucho», pensó al decidir arriesgarse a descubrirlo, ya que había entrenado a su Pokémon para dar siempre al menos un golpe con su Cola Férrea si sus contrincantes eludían alguno de sus ataques de corto alcance, quitándoles el intervalo necesario para contraatacar (como Hellga y Danot habían comprobado al principio de esa ronda). Fue muy tarde cuando se dio cuenta de la razón real.

El Houndoom Rocket saltó con las fauces abiertas, listo para lacerar la garganta de su víctima, pues no era más que esto: otra de las tantas víctimas que había tomado y pensaba seguir tomando en su afán de seguir la senda que Obsidian recorría. Ninguno de ellos la disfrutaba, pero no podía ni quería dejarle solo. Él no lo hizo, aun cuando los mejores médicos del Equipo Rocket aseguraban que no volvería a luchar nunca más en su vida… ¡aún recordaba sus caras de asombro al verlo hacer trizas a un Golem meses después!

Para su sorpresa y la de Obsidian, Hellga se quedó quieta aun cuando los colmillos electrificados del primero hicieron contacto con su garganta, y finalmente entendió la razón cuando se vio paralizado por una fuerza invisible. Poco después, sintió cómo ésta le lanzaba en la dirección contraria, más fuertemente que la presión que había ejercido con su ataque. Bastante dañado, aterrizó bruscamente a varios metros de su oponente, quien tampoco había salido ilesa de ello: sus músculos habían quedado entumecidos tras recibir ese feroz Colmillo Rayo.
 
—Ingenioso, pero dudo que tu Pokémon pueda repetirlo en ese estado —comentó ufanamente Obsidian, mientras su can se levantaba—. Finta —ordenó prestamente, al saber ya a qué se enfrentaba.
—¡Contraataque! —mandó rápidamente Danot, consciente de que Hellga no podría esquivar aquello.
 
Apretando los dientes con fuerza, Hellga ignoró los intensos calambres y punzadas que le afligían para no desplomarse. Su congénere, teniéndola indefensa, se lanzó a la carrera prestamente y, como una exhalación, desapareció de su campo visual para reaparecer por la derecha, luego por la izquierda y finalmente por delante, dañándole moderadamente con cada golpe. Sin embargo, la parálisis impidió cualquier reacción por parte de Hellga, quien impotente sentía cómo su vitalidad decrecía gradualmente con los precisos ataques de su contrincante.
 
Danot apretó los puños y empezó a animar a Hellga a toda voz mientras intentaba hallar una manera de ayudarle, deseando con todo su ser poder hacer algo más. Nunca supo si fue su deseo, la suerte o ambos, pero su Pokémon dejó escapar un gran gruñido mientras superaba por apenas un instante la parálisis y, para sorpresa de su confiado contrincante, detener de golpe su Finta antes de lanzarle violentamente en dirección opuesta, tras lo cual cayó pesadamente al suelo, jadeando de cansancio y dolor. Sin embargo, no se podía permitir desfallecer en ese momento, por lo que se reincorporó lentamente, respirando con dificultad y con sus patas temblando por el gran esfuerzo que ello le suponía. Tenía la vista nublada, tanto que le costó ver que su antagonista ya se había levantado, esperando la orden para darle el golpe final. Para su sorpresa y la de Danot, lo único que escucharon de Obsidian fue una serie de sonoros aplausos.
 
—Has luchado mejor de lo que esperaba, ¿pero no crees que ya es suficiente? —inquirió Obsidian, sabiendo que Hellga no podría resistir otro ataque así, en un intento “suave” de someterle—; ríndete ahora y no lastimaré más a tu Pokémon —ofreció sinceramente, si bien con un marcado dejo de superioridad.
—¿Hellga? —preguntó Danot, aparentemente ignorando a su contrincante; obtuvo como respuesta un débil para decidido ladrido—. Ya la has escuchado —le dijo con aire desafiante, a pesar de lo adverso de la situación.
—Como desees —contestó Obsidian, nada impresionado ante tal demostración—; Golpe Bajo —ordenó seguidamente, anticipándose a la necesidad de su rival de atacar directamente para ganar.
—¡Hellga, ya sabes qué hacer! —exclamó éste con determinación, tan dispuesto como su Pokémon a poner todo de sí en ese último y decisivo ataque.
 
El Houndoom de Obsidian se agazapó de inmediato, fijando todos sus sentidos en su congénere, buscando la más mínima intención de atacarle directamente. Y se lanzó sobre ella apenas la detectó, rodeándose de una intensa aura oscura. A pesar del dolor, su contendiente también comenzó a avanzar, más lentamente pero igual de decidida, mientras diminutas chispas rojizas recorrían su ahora desaliñado pelaje.
 
Al ver esto, Jade contuvo el aliento. Rock apretó los puños, expectante, y profirió un eufórico grito al ver que el otro perro se movía más rápido y con más fuerza. Ruby se extrañó al notar la tranquilidad del chico, preguntándose qué clase de ataque le daba tal confianza en su Pokémon, pese a su lamentable estado. Obsidian se mantuvo serio, incluso cuando todo parecía desarrollarse a su favor. Y fue entonces cuando un intenso brillo rojizo envolvió completamente a Hellga, cuando faltaban casi dos metros para la colisión. Danot sonrió ampliamente. La victoria estaba a su alcance.
 
Por primera vez en la batalla, el Houndoom Rocket tuvo miedo. Miedo de una rival que, a pesar de haberle dado alguna sorpresa, había dominado a sus anchas hasta ese momento. A pesar de ello, siguió avanzando raudamente para hacerle sentir todo su poder, incluso si salía lastimado en el proceso. Podría soportar mejor una herida o un hueso roto que defraudar la confianza de Obsidian. Se lo debía y no pensaba fallarle.
 
El choque frontal entre ambos perros fue brutal, pero ninguno de los presentes osó apartar la mirada. Cabezas en contacto, ambos pugnaron con violencia, impulsados por sus sentimientos hacia sus respectivos compañeros. El deseo de proteger a toda costa contra el deseo de seguir fielmente el camino de su Entrenador. Lealtad contra lealtad, tan similares a pesar de sus muy diferentes circunstancias que, por sí mismas, parecían incapaces de decidir el resultado del enfrentamiento.
 
Finalmente, fue la ventaja de tipo la que se impuso. Incapaz de resistir mucho más, el can Rocket se vio arrollado por la demoledora fuerza de la Inversión de Hellga. Así, con los cuernos prácticamente empotrados en su torso, ésta le arrastró varios metros hasta que ambos terminaron impactándose contra el muro de roca próximo a Obsidian. Los demás Rockets observaban la escena con incredulidad.
 
—¡Hellga! —le llamó Danot, temiendo que se hubiese lastimado gravemente en su empeño por protegerle.
—¡Houndoom! —Obsidian hizo lo propio, más preocupado por su propio Pokémon que por el resultado de la contienda.
 
La atención de los presentes se centró en los dos Pokémon empotrados en la pared de roca, inmóviles como ésta y sin dar señales de haber escuchado el llamado de sus Entrenadores. Nadie se atrevió a decir más, esperando a ver qué ocurría.
 
Finalmente, el tenso silencio en la bóveda fue roto por el leve sonido del cuerpo de uno de los perros al deslizarse por la pared de roca y acabar tendido en suelo, fuera de combate. Con la cabeza muy adolorida por el duro golpe, agudas punzadas en todo el cuerpo y una pronunciada cojera al andar, Hellga se separó de su noqueado congénere y regresó a duras penas con su Entrenador, sólo para caer a sus pies, extenuada pero satisfecha por haber podido protegerle, incluso a ese costo.
 
—Gracias amiga… de verdad, gracias —expresó sentidamente Danot, arrodillado a su lado y acariciándole la cabeza con cariño, sin prestar atención a los Rockets.
 
Imperturbable ante la derrota, Obsidian devolvió a Houndoom a su Ultra Ball tras agradecer su esfuerzo en pensamientos. Luego, dirigió la mirada hacia sus subalternos, quienes aún no asimilaban que hubiese sido vencido por un Entrenador cualquiera.
 
—¡¡¡Nos marchamos, ya!!! —exclamó súbitamente, para sacarles de su estupor.
 
Sin perder más tiempo, Ruby guardó a Dustox y Drifblim y se apresuró en dejar la bóveda, al igual que Jade y Rock; éste último levantó a regañadientes la lámpara y la llevó hasta la salida, donde esperó a Obsidian. Sabía que si no hacía algo, se quedaría sin ningún beneficio, por lo que debía actuar antes de que fuese demasiado tarde.
 
—Como prometí, te dejaremos en paz por esta vez —expresó Obsidian, tranquilo y serio; le molestaba haber perdido pero, a la vez, le alegraba no haberse equivocado en cuanto a sus expectativas sobre Danot—; sin embargo, será mejor que no interfieras de nuevo con el Equipo Rocket, porque podrías no volver a tener tanta suerte como hoy —advirtió con semblante sombrío, queriendo dejarle claro que lo ocurrido había sido una excepción.
—¡Señor, con el debido respeto, no puede dejarlo así! —intervino Rock, procurando ser lo más diplomático posible (¡un gran logro, dado su carácter conflictivo!)
—¿Y eso por qué, Rock? ¿Qué puede ser lo suficientemente importante como para incumplir con mi palabra? —preguntó Obsidian con tono condescendiente.
 
El aludido se vio en un gran aprieto. Sabía que su superior desconfiaba de él y que si no hilaba fino, no ganaría nada de esa situación. Se dio un momento para pensar una respuesta adecuada, el cual se le hizo eterno. Danot sólo podía observar la escena con inquietud, sintiéndose levemente aliviado ante la disposición de Obsidian de cumplir lo acordado. A pesar de esto último, se mantuvo alerta, mientras cogía una Poké Ball del lado izquierdo de su cinturón.
 
—Porque no obt… —Rock carraspeó levemente, queriendo disimular lo que podría haber sido un error fatal—; porque el equipo no obtendrá ningún beneficio si no nos quedamos con los Pokémon del chico —argumentó finalmente, si bien sus ojos dejaban ver un claro brillo de avaricia.
—Porque eso sería traicionar al equipo —contestó Obsidian, con tranquilidad, a lo que su subordinado afirmó con vehemencia, creyendo que había logrado lo que quería—; si esa hubiera sido tu respuesta, podría haberlo considerado; veo que aún no has aprendido nada de tu error —añadió con mirada fría, sabiendo de sobra sus intenciones reales, tras lo cual le dio la espalda y se dispuso a dejar el lugar.
 
Rock, quien había pasado por una montaña rusa de emociones desde su llegada a la bóveda, no pudo más con ello. Lleno de frustración y desesperación ante la pérdida de su ansiado premio, se aprestó a abalanzarse sobre Danot para tomar sus Pokémon por la fuerza. Sin embargo, antes de que éste pudiese reaccionar, una figura conocida se cernió por detrás del soldado Rocket y le derribó de un certero golpe de tenaza en la espalda.
 
—Gracias, Crawdaunt; ahora coge a esa basura y llévala fuera —le pidió Obsidian, tras lo cual cogió la lámpara halógena que aún iluminaba el lugar y empezó a caminar.
 
Atónito ante tamaña demostración de autoridad, Danot vio cómo la langosta cogía a Rock del tobillo y le arrastraba sin mucha delicadeza hasta la salida, siguiendo a su Entrenador. De alguna manera, sintió que quizá sería mejor que todos ellos se alejasen antes de marcharse, por si acaso.
 
La ira era lo único que había evitado que Rock cayese inconsciente, pero sabía que esto no le daría tiempo suficiente para encargarse de los dos culpables de su fracaso. Además, enfrentar abiertamente a Obsidian podría dar a este un magnífico pretexto para eliminarlo, por lo que sólo le quedaba lastimar su maldito orgullo. Así, cogió con dificultad una Poké Ball de la que liberó a su fiero Graveler, justo cuando atravesaba la salida. Al ver esto, Danot reaccionó de inmediato e hizo lo mismo con la que tenía en la mano.
 
—Explosión —ordenó, casi murmuró Rock con sus últimas fuerzas, esbozando una retorcida sonrisa justo antes de caer inconsciente.
 
Sin cuestionar tal orden, el Pokémon rocoso acopió casi toda su energía interna en la superficie de su cuerpo, rodeándose de un intenso brillo dorado. Sonrió con maldad justo antes de liberarla de golpe, produciendo un estallido que sólo Danot vio venir.
 
Un gran estruendo se dejó sentir en las montañas al norte de Fusube. Todos los Rockets habían sido empujados violentamente a varios metros de la salida del Camino de Hielo, quedando cubiertos de pequeñas piedras y polvo gris. Obsidian fue el primero en reincorporarse, a pesar de que sus oídos aún retumbaban y la cabeza le dolía lo que no estaba escrito. Cuando por fin recuperó el equilibrio, se aprestó a verificar el estado de sus subordinados y Pokémon, empezando por Ruby, quien reaccionó en el acto al oír su voz. Crawdaunt y Jade también reaccionaron rápidamente, para su tranquilidad. Tras cerciorarse del estado de Rock, averiguaría qué había pasado y, si era posible, hallaría al culpable de ello. Se aproximó a su subordinado y le llamó a toda voz, pero al no obtener respuesta, le zarandeó también, con el mismo resultado. Preocupado, se dispuso a tomarle el pulso, pero al cogerle de la muñeca, vio que éste aún sujetaba con fuerza una Poké Ball. Su desconcierto se tornó en ira al girar la mirada hacia la entrada de la bóveda, en ese momento bloqueada por toneladas de roca y fango, de los cuales sobresalía un brazo rocoso que reconoció enseguida. Tomó la Poké Ball y comprobó que se trataba del Pokémon de Rock al ser capaz de guardarle en ésta, mientras Ruby y Jade observaban la escena con expresiones muy distintas.
 
—Ruby, prepara el helicóptero —indicó a su incrédula subalterna, quien asintió de inmediato; había entendido la ocurrido enseguida y sabía que Obsidian estaba furioso, pero aún no podía creer que Rock se hubiese atrevido a semejante cosa.
—Rock, eres un idiota —pensó agriamente Jade, habiendo sabido desde el inicio que el aludido había sido el responsable; de los presentes, era quien le conocía mejor.
—¡Crawdaunt, Jade! —les llamó Obsidian con tono de voz grave y mirada sombría; la segunda temió por su compañero al ver a la langosta acercarse con las pinzas en alto, como si supiese algo que ella no—. Crawdaunt, lleva a esta basura al helicóptero y asegúrate de que Jade lo deje bien atado —ordenó severamente, sospechando también de ella.
 
Jade entendió el mensaje y siguió a Crawdaunt, quien volvió a arrastrar con poco cuidado al inconsciente Rock. Por más que le pesase, no iba a arriesgarse a recibir un castigo por la idiotez de éste, pues aún necesitaba al Equipo Rocket para conseguir lo que quería. Fuese cual fuese el destino final de su compañero, no era problema suyo.
 
Mientras tanto, Obsidian se había girado hacia la bloqueada salida del Camino de Hielo, preguntándose qué había ocurrido con Danot, si acaso estaba herido o si podría salir de ahí antes de que fuese demasiado tarde. No podía hacer por él más de lo que ya había hecho sin traicionar al Equipo Rocket, por lo que dio media vuelta y, a paso lento, se dirigió hacia el vehículo que le esperaba.
 
Con el cabello revuelto por el giro de las aspas, Obsidian subió al sujetarse de la baranda y dejó la lámpara apagada a un lado tras comprobar que Rock estaba atado de manos y pies. Dirigió una última mirada hacia el derrumbe antes de cerrar la puerta y situarse en el asiento del copiloto, deseando que de alguna manera pudiese volver a enfrentar a Danot, mientras el helicóptero alzaba el vuelo.
 
La situación no era distinta dentro de la bóveda: la salida estaba bloqueada por una gran pila de rocas y tierra que había llegado a varios metros dentro de la misma; entre los escombros más lejanos asomaba apenas un brillo esmeralda, el cual se reveló como una semiesfera de energía cuando éstos cayeron por su propio peso. Dicha Protección no tardó en desvanecerse, habiendo cumplido ya su cometido de escudar a Danot y a la tortuga de piel azul que le acompañaba del estallido y posterior derrumbe de la salida.
 
—Gracias, Mizuho; eso estuvo demasiado cerca —agradeció Danot al acariciarle una de sus peludas orejas blancas.
—Tortol, tortol —contestó la Wartortle, moviendo contentamente su cola afelpada.
 
Agotado, Danot se dejó caer sentado sobre el duro suelo, usando como respaldo la espalda de su Pokémon, un caparazón de sólidas placas marrones, y agradeciendo el entrenamiento de guardaespaldas que su padre y Yamen habían dado a ésta, Tsurugi y Hellga. Se quedó en esa posición por poco más de media hora, tiempo en el que la aún agradable temperatura ambiental comenzó a volver a su nivel habitual. Sabiendo que era su señal para marcharse, se reincorporó poco a poco, aún adolorido en los hombros y rodillas, e indicó a Mizuho despejar las rocas que les rodeaban tras sacar una linterna de su mochila, pues había dejado caer la otra cuando Ruby le emboscó. Ésta afirmó sus patas contra el suelo y expelió una retahíla de esferas de agua tan grandes como su cabeza y lo suficientemente fuertes para pulverizar o arrastrar los peñascos hasta el muro más cercano. Con eso hecho, se alejaron unos metros de la salida y la observaron con detenimiento.
 
—Mizuho, Hidropulso en sucesión —pidió Danot al apuntar a la base del derrumbe, queriendo comprobar si ese ataque bastaría para despejar el camino.
 
Tras asentir seriamente, la tortuga se irguió y desplegó una andanada de esferas de agua hacia la base de la pila de escombros, haciéndola volar en pedazos. Para su mala suerte, lo único que logró fue que ésta se viniese abajo súbitamente, tapando de nuevo el acceso y dando un buen susto a ambos.
 
Había quedado claro que no podrían salir por ahí, pero tampoco podían volver por donde habían llegado. Con expresión seria y los brazos cruzados, Danot intentó hallar una solución a ese predicamento. Sabiendo que no podía hacer más por el momento, Mizuho se acercó a uno de los muros que había recibido su primer ataque de agua para sentarse a descansar. Para su sorpresa, cuando apoyó uno de sus brazos sobre esa superficie, ésta se derrumbó como un castillo de naipes.
 
—¿Qué es esto? —se preguntó Danot, tras situarse junto a su Pokémon.
 
Apuntó la linterna hacia el agujero, pudiendo ver lo que parecía ser un estrecho pasadizo natural ascendente orientado hacia el sudoeste (si es que la salida realmente lo estaba hacia el sur). No estaba totalmente seguro de ello, pero era, además de la ayuda de Mizuho (y quizá Tsurugi), con lo único que podía contar en ese momento.
 
—¿Crees que sea seguro? —le preguntó mientras se rascaba la sien, indeciso; solía hacerlo cada vez que debía tomar una decisión importante fuera de una batalla.
 
No recibió una respuesta inmediata. La tortuga tenía los ojos cerrados y las orejas bien abiertas, intentando captar hasta el más mínimo ruido procedente del agujero que tenía delante. Una mueca de extrañeza apareció en su rostro al detectar un sonido que se le antojó familiar, aunque muy débil. Abrió los ojos y apuntó hacia el pasadizo con las tres garras romas en las que terminaban sus cortos brazos.
 
—Entonces vamos. Será mejor que quedarnos a morir de frío aquí —dijo Danot con el buen humor que aún le quedaba, para combatir el temor de estar dirigiéndose hacia un callejón sin salida.
 
Sin saber qué aguardaba tras esa misteriosa oscuridad, ambos avanzaron por el estrecho pasadizo, esperando que éste les llevase fuera de su helada prisión. Lo que Danot ignoraba en ese momento es que esa elección tendría consecuencias de enorme importancia para su vida… en más de un sentido.
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#11
Buen día/tarde/noche Mewwave

Vengo a acuchillarte como prometí MincinnoKnife  nah... es broma Malicious

Como siempre y primero que nada...
(02 Sep 2021
06:02 PM)
SoujiFujimura escribió:
—Explosión —ordenó, casi murmuró Rock con sus últimas fuerzas, esbozando una retorcida sonrisa justo antes de caer inconsciente.

Sentí lastima por ti, Rock; y casi pude simpatizar con tu impotencia, pero nooooo... tenías que cagarla de manera tan monumental al segundo siguiente PikachuFacePalmBueno... supongo que esto nos da oportunidad para ver si es verdad lo de los castigos y la severidad de los mismos, como aseguró Obsidian. Por cierto... muy fan del hombre CindaBlush

Bueno... el capítulo no fue lo que me esperaba, ya que no fue ninguna de las dos opciones que dí... Dire que en un principio teorizaba que el viejete iba a llegar a salvar el día montado en su mamut cheto y con una capa hecha de hielo, pero no... me he encontrado con una batalla y una muy buena  pikaowo

Supongo que lo que peco de confianzudo Danot en el anterior capítulo, lo peco aquí Obsidian al creer que por haber ganado el día anterior y que este hecho iba a repetirse. Completamente satisfecha con la pelea entre el Jolteon y el Cacturne, en donde demuestra que la ventaja de tipo no lo es todo y también donde Obsidian debió darse cuenta que no debía subestimar más al protagonista.

Aunque bueno... es comprensible, nadie lo culparía porque es un sentimiento generalizado de la mayoría de villanos, el "subestimar" al mocoso de turno GrowThink

Drapion... tranquilo compañero, se lo aterradores que pueden ser esas salamandras viscosas con cara de poker. Uno nunca conoce el potencial de un Quagsire hasta que te toca enfrentarte con uno con todo el arcenal para tocarte las... en fin, es un Pokémon no muy común de ver y usar. Este también fue un gran combate y me encanta que representes las actitudes de cada Pokémon o más bien, el pensamiento de ambos bandos respecto al combate y lo que los mueve.

Como nota adicional dire... que no sabía que Drapion podía aprender Acua cola umbreonwhat  Supongo desventajas de haber usado poco y nada ese Pokémon, pero es un dato interesante que puedo sacar provecho. Malicious

Finalmente Hellga contra Houndoom, supongo que los prejuicios que hablaba Danot en el primer capítulo, estaba orientado a su Houndoom y como este Pokémon parece siempre vinculado a sujetos como Obsidian, pero bueno... Querido... el perrito tiene pinta de malo y la gente es muy ociosa (?)

Me pica la curiosidad por saber la historia de ese Houndoom y el motivo por el que Obsidian se unió al Team Rocket, porque el hecho de que haya cumplido con su parte, quiere decir que aún conserva algo de honorabilidad en su ser y no es un hombre despiadado como quiere aparentar. Tambien quiero saber sobre las circunstancias que forzaron a Ruby y a Jade a entrar al Team Rocket, porque solo Rock parece el prospecto perfecto de villano entre ellas dos.

No se si tiene algo que ver, pero que las dos mujeres tengan nombre de rocas preciosas mientras el chico tenga tal nombre... me hace pensar en una especie de metafora, pero bueno... dejemos al pobre diablo morir en paz.

No tengo nada más que decir, aparte de que quede satisfecha. Si, dejó ir al niño, pero solo después de empujarlo al limite en un combate espectácular y cómo me agrado el hombre, tiene mi perdón por haber sido blando con el chico al final.

PD: Mi comentario de la deshonra... es un estigma de Pokémon Larvitar Todo protagonista guionizado de esta franquicia que se respete, siempre es un entrometido, tiene complejo de héroe, no teme al peligro y vence al team villano, así pelee 10 vs 1. Pero como Danot hizo todo lo opuesto a eso, ¿podría tomarse como el desertor, el traidor? GrowThink

PD2: Sobre los miembros... no me refería a eso, sino que tienen Pokémon variados y eso es difícil de ver. En el tema de villanos siempre tienen un equipo full siniestro o muy característico, cómo si les dieran esos Pokémon de forma genérica en la base y esperaran que hicieran algo con semejante basura. Estos parecen que usan de verdad sus propios pokémon y es algo que se demuestra en este capítulo.

Bueno... ahora si no tengo nada más que decír hasta un próximo capítulo Mewwave
Con mucho cariño en cada comentario, en especial si hablamos de Gloria
[Imagen: 0OOlYSM.gif]
Y de Ash no hablemos por favor No
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Responder
#12
¡Pero qué pedazo de lectura! Con toda seguridad me quemé más las pestañas leyendo estos dos capítulos tuyos que diez de otros fics (menos el de Kiwi, que ese me abruma siempre por su complejidad xD), pero es que los cargaste de una cantidad de contenido muy zarpada. De hecho, vamos a empezar con una crítica bien despiadada:

El segundo capítulo. Tiene cosas que me gustaron un montón... De hecho, cada parte individual del mismo me gustó mucho. Me gustó el cierre de la pelea con el vejete, y ese espectacular y cinematográfico momento donde Alfa hace mierda los bloques de hielo en el piso para zambullirse empapando al mamut y disparándole a quemarropa desde las profundidades, sabiendo que así dejaría su estómago expuesto. Pude imaginar bien el dinamismo de la acción ahí, aunque en otras partes de tus combates sé que les imprimís un ritmo un poco más pausado, quizás por tu propia forma de escribir, para que puedan verse bien claritas las pistas sobre las estrategias que los entrenadores buscarán ejecutar momentos después. Siento que escribís de un modo tan correcto y tan preciso que a veces se pierde un poquito de ese desenfado o esa brutalidad con la que yo suelo imaginar los combates, pero a su vez esa contención hace las cosas más claras y ordenadas, y sirve mejor para el componente estratégico y calculador de la misma, y que aplica bien a Danot, que no por nada ya está muy cerca de completar su recorrido por Johto y afianzarse como un entrenador realmente experimentado.

Sigo, que sino paveo mucho en una sola cosa: Me gustó mucho el festival, y cómo se introducen a personajes que tendrán importancia capital en el devenir de los sucesos. Ese Hayabusa Hiten no solo tiene un nombre y un look muy geniales, sino que... en sí es un personaje que dan ganas de seguir leyendo. Y me alegró un montón ver que esta vez no sería uno más del montón, aunque quizás tener un Crawdaunt y un Skuntank en el equipo no te vendan muy bien porque no son los bichos más cancheros del mundo... Ah, pero Cacturne, Drapion y Houndoom sí que rinden muchísimo más. Supongo que el sexto debería poder volar, pero puede ser cualquier cosa, mientras sea una cosa siniestra. Como sea, acá el combate doble me pareció valioso para mostrar las flaquezas de Danot en menesteres que le son todavía desconocidos, y además para forjar esa pseudo rivalidad con el que será su captor y principal enemigo más tarde. Sin embargo, conseguís que tanto la revelación de Obsidian quede espectacular, como que el villano no sea simplemente "el villano" y despierte genuina empatía por el lector, incluso después de tener la sangre fría para apuntarle directamente con un arma de fuego, por mucho de que solo la haya empleado para darle énfasis a su idea de "Soy malo, sí, pero podría matarte realmente y si no lo hago es porque tengo un punto y quiero demostrarte que puedo doblarme".

Ahora bien, ya después de ese punto y con la intromisión en la Gruta Helada y los otros Rocket medio bufonescos pero no tan bufonescos (como dijo Katsu por allá arriba, es cierto que tienen un poco de Butch y Cassidy en cuanto al equilibrio entre no ser tan payasos como Jessie y James, ni tan edgys como Atila y Juno del especial de Raikou), la cosa se me empezó a hacer bastante cuesta arriba. No sé si tanto por no estar tan habituado a leer capítulos tan largos como los que yo mismo escribo en mis fics (sería un caradura si criticase eso), sino porque realmente siento que apilaste demasiados sucesos y todos ellos bastante trascendentales. Creo que estiraste un poco de más la cuerda y terminó quedando muy rígida, y eso entorpeció un poco la asombrosa revelación final y la apremiante situación para Danot (hubiera sido muy sexy si era protagonista femenina y estaba sufriendo un bondage fantasmal por parte del Drifblim, ¿no? xD!). Es decir, ese final levantó mucho un tramo final que, para mi gusto, había decaído bastante. Aunque sí me gustó el breve vuelo a toda velocidad sobre Skarmory y cómo incluso sos tan detallista de explicar que no es un ave muy diestra volando, así que se ayuda con las garras en sus patas para tomar impulso y medio brincar entre los estrechos túneles de piedra.

Por todo esto, el tercer capítulo me pareció muchísimo más redondo, más enfocado y más potente en su desarrollo. Es solo un combate de 3 vs 3 entre dos personajes importantes y que fungen bárbaro como antagonistas, porque no hay sentimientos "básicos" como el odio de por medio, ni tampoco un especial aprecio el uno por el otro. Pero está ese componente de respeto y casi deportividad que los vuelve primero entrenadores y después "chico bueno" y "chico malo". Eso sí, la pelea es sin cuartel y nos regalás ahí momentazos como Jolteon siendo un crack pwneando al Cacturne incluso bajo el Sol abrasador o la insoportable tormenta de arena, y sobre todo esa estrategia brillante de Obsidian combinando el veneno de Drapion con la Aqua Cola para intoxicar a Salma. Sabía que tenía que haber una razón para que ordene ese ataque que en cualquier otro marco habría resultado súper favorable para la adversaria, pero mis ojos no pudieron ver el truco de magia hasta que sucedió. Eso sí: fue súuuper ñoño y nerd de tu parte pensar algo así, pero te banco a muerte por esa ñoñez. xD!! Plus, el momento de Golpe Bajo vs Deseo también me pareció ingenioso y bien plasmado; Danot supo sacarle jugo a la estrategia "misteriosa" de su adversario para ganar tiempo curando al bueno de Ray.
Asimismo, el uso del terreno de combate y las estalactitas a su favor muestran que Obsidian es un tipo que no solo disfruta de los combates como cualquier entrenador con vocación, sino que encima es... jodidamente bueno. Incluso hasta me da bronca que Danot le haya ganado por los pelos al final y con el clásico truco de la Inversión, pero lo cierto es que los dos aplicaron muy bien sus estrategias y claramente el protagonista estaba más desesperado por ganar que su oponente. Casi que pareciera que Obsidian sintió un poco de alivio de no tener ni que matar ni que secuestrar al chico después de todo. ¡Ah! Lo que sí fue creativo fue un mirror match entre los Houndoom donde ambos fueron casi exclusivamente físicos, una buena riña de canes infernales.

Rock me caía como el orto hasta que hizo explotar todo a la mierda. Me gusta que su nombre pegue perfectamente bien con su personalidad, e incluso el tipo de pokémon robustos y duros que emplea. El tipo es patético pero incluso me despierta cierta admiración que ese patetismo no le reste orgullo y amor propio, al punto de redoblar la apuesta cuando ya tenía todo perdido contra su superior. Me sorprendería mucho que Obsidian se la deje pasar cuando vuelvan a la guarida. Ruby me cayó un poquito mejor que Jade, por su devoción casi ciega hacia su superior, pero las chicas no causaron una impresión demasiado fuerte en mí. Espero que tengan más espacio y escenas para lucirse.

¡Ah! Y antes que me olvide: Me gusta el detalle (¿detalle?) de que el color de la letra del tercer capítulo es de un tono bien frío y casi lúgubre, a diferencia del prolijo blanco de los anteriores. No sé si fue una decisión tanto estética como útil para la narrativa, pero me pareció un buen toque de cualquier modo.

Para ir cerrando, debo decir que encontré dos errores bobos e intrascendentes durante la lectura del segundo capítulo. Te los quoteo a continuación, pero realmente no perjudican en nada a la lectura, solo lo hago porque sé que te gusta revisar esas cosas cuando leés. xD
 
Cita:—Gracias Ray, buen trabajo —le felicitó Danot tras guardarlo en su Poké Ball, para después tomar la de Alfa—; ¡ve! —exclamó al dejarle salir, listo para ronda final.
 
Cita:Ésta y el lagarto ígneo tendrían que emergen pronto ya que, al no ser Pokémon de tierra, no podrían soportar mucho tiempo bajo ella, por lo que decidió prepararse para recibirlos.

¡Nos vemos el mes que viene! A ver si llega a Fusube de una vez y pasan cosas rikas... o no. e.e
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
 0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
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#13
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(03 Sep 2021
12:55 AM)
Katsurane escribió:
Bueno... supongo que esto nos da oportunidad para ver si es verdad lo de los castigos y la severidad de los mismos, como aseguró Obsidian. Por cierto... muy fan del hombre :CindaBlush:
¿Debería sorprenderme? Creo que no :3U (?)
 
Cita: 
Aunque bueno... es comprensible, nadie lo culparía porque es un sentimiento generalizado de la mayoría de villanos, el "subestimar" al mocoso de turno :GrowThink:
Hmm... es más como dice Tommy; más que subestimarlo, el otro estaba más urgido por ganar, pero supongo que para esto, Obsi podría haberse deshecho de un par de reservas hmm
 
Cita:Finalmente Hellga contra Houndoom, supongo que los prejuicios que hablaba Danot en el primer capítulo, estaba orientado a su Houndoom y como este Pokémon parece siempre vinculado a sujetos como Obsidian, pero bueno... Querido... el perrito tiene pinta de malo y la gente es muy ociosa (?)
Lamentablemente xD
Pero sí, la antesala de esta batalla me permitió hacer una cosa que tenía muchas ganas de mostrar: que dos Pokémon de la misma especie no tienen por qué parecerse en carácter :3
 
Cita:Me pica la curiosidad por saber la historia de ese Houndoom y el motivo por el que Obsidian se unió al Team Rocket, porque el hecho de que haya cumplido con su parte, quiere decir que aún conserva algo de honorabilidad en su ser y no es un hombre despiadado como quiere aparentar. Tambien quiero saber sobre las circunstancias que forzaron a Ruby y a Jade a entrar al Team Rocket, porque solo Rock parece el prospecto perfecto de villano entre ellas dos.
Esto es parcialmente cierto. Quizá lo siguiente te dé algunas respuestas a lo primero, o más dudas. Todo lo referente a estos personajes tendrá que esperar un poco, porque el centro de la historia lo ocuparán otros durante un tiempo owo
 
Cita: 
No se si tiene algo que ver, pero que las dos mujeres tengan nombre de rocas preciosas mientras el chico tenga tal nombre... me hace pensar en una especie de metafora, pero bueno... dejemos al pobre diablo morir en paz.
Y con estos comentarios es que me das ideas para escribir cosas, Katsu; tenía claro el motivo de esto, pero a ver si me hago un corto o algo con esto, sólo por los loles (porque es un poco lolesco, lo admito). Si te fijas, en realidad, su jefe inmediato también tiene un alias que es un mineral en inglés :3
 
Cita:PD: Mi comentario de la deshonra... es un estigma de Pokémon :larvitar: Todo protagonista guionizado de esta franquicia que se respete, siempre es un entrometido, tiene complejo de héroe, no teme al peligro y vence al team villano, así pelee 10 vs 1. Pero como Danot hizo todo lo opuesto a eso, ¿podría tomarse como el desertor, el traidor? :GrowThink:
Pues los protagonistas que respeto precisamente no hacen esto, y no puedo decir que haya leído pocos fics. Mi intención al escribir es hacer algo entretenido, pero que no me parezca tirado de los pelos. A ver qué pasa cuando Danot u otro tenga que lidiar con una amenaza menos dispuesta a dialogar :3U
 
Cita: 
PD2: Sobre los miembros... no me refería a eso, sino que tienen Pokémon variados y eso es difícil de ver. En el tema de villanos siempre tienen un equipo full siniestro o muy característico, cómo si les dieran esos Pokémon de forma genérica en la base y esperaran que hicieran algo con semejante basura. Estos parecen que usan de verdad sus propios pokémon y es algo que se demuestra en este capítulo.
Admito que les puse lo que creí que fuera mejor con sus personalidades y los roles que quería que cumplieran en la historia, pero no ahondé mucho más. Aún tengo que preparar a fondo toda la documentación relacionada a la organización de los Rockets owó
 
(03 Sep 2021
11:25 AM)
Tommy escribió:
El segundo capítulo. Tiene cosas que me gustaron un montón... De hecho, cada parte individual del mismo me gustó mucho. Me gustó el cierre de la pelea con el vejete, y ese espectacular y cinematográfico momento donde Alfa hace mierda los bloques de hielo en el piso para zambullirse empapando al mamut y disparándole a quemarropa desde las profundidades, sabiendo que así dejaría su estómago expuesto. Pude imaginar bien el dinamismo de la acción ahí, aunque en otras partes de tus combates sé que les imprimís un ritmo un poco más pausado, quizás por tu propia forma de escribir, para que puedan verse bien claritas las pistas sobre las estrategias que los entrenadores buscarán ejecutar momentos después. Siento que escribís de un modo tan correcto y tan preciso que a veces se pierde un poquito de ese desenfado o esa brutalidad con la que yo suelo imaginar los combates, pero a su vez esa contención hace las cosas más claras y ordenadas, y sirve mejor para el componente estratégico y calculador de la misma, y que aplica bien a Danot, que no por nada ya está muy cerca de completar su recorrido por Johto y afianzarse como un entrenador realmente experimentado.
Esto me hace plantearme que tendré que adaptarme a otros estilos, cuando llegue el momento, considerando el énfasis que quiero dar al estilo de lucha de cada quien. Lo que me funciona con Danot no necesariamente servirá con fulano y mengano hmm
Ah, sí... hay una cosa en la que discrepo mucho de este párrafo y es la noción de que el chico sea "realmente experimentado". Podrá parecer tremendista, pero ya verás a qué me refiero cuando acabe este arco ^^
 
Cita:Ese Hayabusa Hiten no solo tiene un nombre y un look muy geniales, sino que... en sí es un personaje que dan ganas de seguir leyendo. Y me alegró un montón ver que esta vez no sería uno más del montón, aunque quizás tener un Crawdaunt y un Skuntank en el equipo no te vendan muy bien porque no son los bichos más cancheros del mundo... Ah, pero Cacturne, Drapion y Houndoom sí que rinden muchísimo más. Supongo que el sexto debería poder volar, pero puede ser cualquier cosa, mientras sea una cosa siniestra. Como sea, acá el combate doble me pareció valioso para mostrar las flaquezas de Danot en menesteres que le son todavía desconocidos, y además para forjar esa pseudo rivalidad con el que será su captor y principal enemigo más tarde. Sin embargo, conseguís que tanto la revelación de Obsidian quede espectacular, como que el villano no sea simplemente "el villano" y despierte genuina empatía por el lector, incluso después de tener la sangre fría para apuntarle directamente con un arma de fuego, por mucho de que solo la haya empleado para darle énfasis a su idea de "Soy malo, sí, pero podría matarte realmente y si no lo hago es porque tengo un punto y quiero demostrarte que puedo doblarme".
El sexto lo verás mencionado aquí y verás que cumple ambos criterios xD
No sé, en lo personal Crawdaunt es un Pokémon que me produce mucho respeto, sobre todo si consideras que tiene una habilidad particularmente potente. Y sí, la intención del combate doble fue esto... que se afianzará con cosas que podrás ver más adelante. Ah, y me encanta escribir a Obsi; me lleva al límite en cuanto a intentar darle una buena caracterización xD
 
Cita: 
la cosa se me empezó a hacer bastante cuesta arriba. No sé si tanto por no estar tan habituado a leer capítulos tan largos como los que yo mismo escribo en mis fics (sería un caradura si criticase eso), sino porque realmente siento que apilaste demasiados sucesos y todos ellos bastante trascendentales. Creo que estiraste un poco de más la cuerda y terminó quedando muy rígida, y eso entorpeció un poco la asombrosa revelación final y la apremiante situación para Danot (hubiera sido muy sexy si era protagonista femenina y estaba sufriendo un bondage fantasmal por parte del Drifblim, ¿no? xD!). Es decir, ese final levantó mucho un tramo final que, para mi gusto, había decaído bastante. Aunque sí me gustó el breve vuelo a toda velocidad sobre Skarmory y cómo incluso sos tan detallista de explicar que no es un ave muy diestra volando, así que se ayuda con las garras en sus patas para tomar impulso y medio brincar entre los estrechos túneles de piedra.
Es posible que sea el caso, aunque también contribuye a hacer la atmósfera algo más asfixiante, dado todo lo que ocurre. Quizá no es perfecto, pero me dejó satisfecho a pesar de todo :'3
Hmm... no quise decir realmente que Tsurugi no fuese diestra volando, sino que el ambiente no se lo permitía, menos cargando con Danot; lo que sí es cierto es que no tienen experiencia de esto, y esto es un punto que exploraré un poco más adelante, cuando se dé la situación o.o
Y Tommy, lo de nuestros fetiches, por privado (?)
 
Cita:Asimismo, el uso del terreno de combate y las estalactitas a su favor muestran que Obsidian es un tipo que no solo disfruta de los combates como cualquier entrenador con vocación, sino que encima es... jodidamente bueno. Incluso hasta me da bronca que Danot le haya ganado por los pelos al final y con el clásico truco de la Inversión, pero lo cierto es que los dos aplicaron muy bien sus estrategias y claramente el protagonista estaba más desesperado por ganar que su oponente. Casi que pareciera que Obsidian sintió un poco de alivio de no tener ni que matar ni que secuestrar al chico después de todo. ¡Ah! Lo que sí fue creativo fue un mirror match entre los Houndoom donde ambos fueron casi exclusivamente físicos, una buena riña de canes infernales.
El tipo es muy bueno, sí... ¿por qué está con los Rockets? Lo sabremos a su tiempo owo
El mirror match me permitió exponer una cosa con la que quería hacer un poco de world building y sentar las bases para algo que vendrá después; y sí, realmente acabó siendo una pelea de perros por la inhabilitación de sus ataques a distancia, cosa que también contribuyó a esa sensación de urgencia y de tener que ganar fuera como fuera D:
 
Cita:Rock me caía como el orto hasta que hizo explotar todo a la mierda. Me gusta que su nombre pegue perfectamente bien con su personalidad, e incluso el tipo de pokémon robustos y duros que emplea. El tipo es patético pero incluso me despierta cierta admiración que ese patetismo no le reste orgullo y amor propio, al punto de redoblar la apuesta cuando ya tenía todo perdido contra su superior. Me sorprendería mucho que Obsidian se la deje pasar cuando vuelvan a la guarida. Ruby me cayó un poquito mejor que Jade, por su devoción casi ciega hacia su superior, pero las chicas no causaron una impresión demasiado fuerte en mí. Espero que tengan más espacio y escenas para lucirse.
Rock tiene... el poder de la avaricia; a ver si le sirve para aguantar lo que le tocará recibir... :3U (?)
Ya tendrán sus momentos... si no me olvido de ellas. Bueno, de Ruby no me voy a olvidar, porque su trasfondo tiene mucha tela por cortar owo
 
Cita: 
¡Ah! Y antes que me olvide: Me gusta el detalle (¿detalle?) de que el color de la letra del tercer capítulo es de un tono bien frío y casi lúgubre, a diferencia del prolijo blanco de los anteriores. No sé si fue una decisión tanto estética como útil para la narrativa, pero me pareció un buen toque de cualquier modo.
Honestamente, pensaba que había puesto color plata a todos... pero parece que aquí le di al plata claro. Así que sí, fue completamente fortuito xD
 
Cita:Para ir cerrando, debo decir que encontré dos errores bobos e intrascendentes durante la lectura del segundo capítulo. Te los quoteo a continuación, pero realmente no perjudican en nada a la lectura, solo lo hago porque sé que te gusta revisar esas cosas cuando leés. xD
Gracias, lo aprecio mucho <3
Si ya hago esto con las historias de otros, imagina con las mías... y aun así se me escapan owó
 
Cita:¡Nos vemos el mes que viene! A ver si llega a Fusube de una vez y pasan cosas rikas... o no. e.e
Cosas con sabor a cereza (?)
 

 
Apéndice del Round 003 — Una noche muy larga
 
Afueras de Pueblo Chouji, miércoles 4 de Octubre, Año 100 AW, 11:13 PM
 
Obsidian sonrió con suficiencia, pero poco pudo hacer para esconder su cansancio. Le había costado horrores doblegar al equipo de Yanagi, como reconoció para sí mismo al guardar a sus derrotados Crawdaunt y Honchkrow. A pesar del cansancio, sus otros Pokémon tenían rodeado al Líder y a su lastimado pero aún feroz Mamoswine, quien no pensaba dejarles acercarse a su Entrenador; no era una situación en la que pudiese darse el lujo de descuidarse o perder. A pesar de ello, Yanagi se mantenía tranquilo, con una sonrisa que parecía desafiar la suficiencia con la que su oponente intentaba quebrar su espíritu de lucha.
 
—¡Vamos! ¿Por qué no nos das el golpe final? —preguntó provocadoramente el Líder, sabiéndose en peligro, pero también en una posición relativamente ventajosa para su objetivo en ese lugar.
—¿Golpe final? Si lo único que he hecho ha sido defenderme —adujo Obsidian, al fingir ignorancia; sospechaba del motivo por el que su interlocutor le había atacado, pero sin pruebas para incriminarlo, poco más podría hacer—. Sólo estoy esperando a que se vaya y me deje en paz, mi buen señor —añadió afablemente, queriendo evitar ensuciarse las manos con una acción irreversible que seguramente llamaría demasiado la atención.
—¿Y dejar que un Rocket haga de las suyas en mi pueblo? ¡No me tomes por un idiota, mocoso insolente! —replicó severamente Yanagi, jugándose la vida con esas palabras; hasta el momento, sus acciones podrían haber pasado por un malentendido, pero acababa de abandonar su fachada.
 
Obsidian le dirigió una mirada sombría. Si aún no había huido era porque corría el riesgo de ser seguido y de que el Líder obtuviese las pruebas que requería para poner en evidencia al Equipo Rocket. Eliminarlo tampoco era una opción, al ser un personaje público bastante conocido, pero un accidente… cualquiera podía tener un accidente, incluso el más experimentado de los Entrenadores.
 
—Patrón de ataque alfa —ordenó súbitamente Obsidian, viéndose sin otra opción; a pesar de ello, se cuidó de no desvelar mucho más, por si acaso.
 
Houndoom, Drapion y Cacturne flanquearon a sus presas, pero el mamut no tardó en escudar a su Entrenador, quien estaba de espaldas al río en las afueras del pueblo. Éste había considerado guardar a Mamoswine y lanzarse al agua, pero con la oscuridad reinante esto era una opción demasiado arriesgada, y nada le decía que su oponente estuviese solo. Después de todo, los Rockets siempre iban como mínimo en pares.
 
El can siniestro se dispuso a azotar al mamut con su cola endurecida y brillando de color metálico, mientras Drapion se acercaba con sus pinzas teñidas de energía negra. Cacturne se mantuvo a una distancia segura, esperando el momento adecuado para cumplir con su propia labor; viéndose en esa situación, Mamoswine desplegó un fuerte Terremoto que remeció sus alrededores, evitando por poco los ataques de sus tozudos oponentes, instante que el cactus aprovechó para lanzarle varios hilos de energía que empezaron a drenar la suya apenas hicieron contacto con él. Teniéndole vulnerable, los otros dos Pokémon se dispusieron a dejarlo fuera de combate, pero golpearon el aire, pues Yanagi había tardado poco en guardar a su Pokémon, a pesar de saber que podría estar condenándose con ello.
 
—Houndoom, Finta —ordenó Obsidian, queriendo evitar un daño significativo que hiciese sospechar de que Yanagi no había sufrido un accidente.
 
Yanagi no cerró los ojos. Había vivido muchos años a plenitud y no se arrepentía de nada… Shima y Kuro, su aprendiz, sabrían entender lo ocurrido, a pesar no haberles podido decir adiós. Asumió su destino con valentía, cosa que su antagonista entendió e incluso respetó. Sin embargo, ninguno de ellos se esperaba la columna de agua a presión que Houndoom esquivó por los pelos y el puntiagudo carámbano que Cacturne tuvo que romper con un Puño Drenaje para no ser ensartado por el mismo. Una figura rápida y esbelta no tardó en aparecer desde la ribera y situarse delante de Yanagi, junto a un confiado Sneasel, mientras un feroz cocodrilo bípedo de gruesas escamas azules les cubría las espaldas.
 
—¡Maestro, huya rápido! —le instó el chico de largo cabello negro, quien lo llevaba buscando desde que vio a Shima sola en el festival.
 
Yanagi lo vio con una mezcla de severidad y agradecimiento. Le había insistido en reiteradas ocasiones que lo último que debía hacer era encarar abiertamente al Equipo Rocket, y siempre había encontrado ira contenida en su mirada a pesar de aceptar sus órdenes, pero en esa ocasión era distinto. Su aprendiz no tenía ninguna intención de luchar sin que fuese necesario; sólo quería sacarlo de ahí lo antes posible.
 
Obsidian no tardó en recobrar su compostura, mientras analizaba al recién llegado. Su excepcional sigilo y el lugar donde estaban le hicieron pensar de inmediato en el clan Iga de Chouji… quizá el exterminio que sus predecesores ejecutaron no fue tan completo como habían creído; fuese como fuese, tenía dos problemas de qué ocuparse en ese momento. Sin embargo, antes de que pudiese decir o hacer algo más, el terreno en torno al chico y su maestro empezó a resquebrajarse y soltar nubes de vapor, como si estuviese hirviendo, a lo que siguieron columnas de energía geotérmica que golpearon a los Pokémon siniestros y por poco no acertaron al comandante Rocket. Entre la confusión, pudo atisbar la mirada decidida y amenazante de los intensos ojos plateados del chico, una que se le hizo muy familiar, justo antes de que éste y Yanagi se subiesen en los lomos de un Rhydon y Feraligatr y saltasen al río, para dirigirse de vuelta al pueblo. Sabiéndose burlado, Obsidian simplemente hizo volver a sus Pokémon tras agradecer su excelente trabajo y esperó, tras lo cual Ruby hizo acto de presencia.
 
—¿Hice bien en dejarlos escapar? —preguntó humildemente la pelirroja, habiendo observado todo lo ocurrido desde una posición lo suficientemente oculta para no ser avistada y cercana para actuar en caso de que fuese necesario.
—Sí, no tienen nada con qué ponernos en evidencia; además, ya habremos dejado el pueblo antes de que se recuperen —respondió, muy seguro; a pesar de no agradarle dejar cabos sueltos, lo ocurrido era la segunda mejor opción que tenían, dado el caso.
 
Ruby asintió y se dispuso a volver al pueblo con su superior. Éste había tenido la precaución de guiar a Yanagi en dirección contraria de donde tenían escondido el helicóptero negro con el que habían llegado a Chouji, una prueba que sí les habría puesto en un gran predicamento. Volverían a su alojamiento y se reunirían en el punto acordado con Jade y Rock para revisar los planes que tenían en la zona antes de llevar a cabo el siguiente, si es que la información de éstos era realmente fiable.
 
Casi una hora después de su oportuno escape, Yanagi y su aprendiz habían vuelto finalmente al Gimnasio. El chico dejó a su maestro en el sofá de la sala de estar y llevó de inmediato sus Pokémon a la máquina restauradora, esperando que sólo necesitasen aquello y algo de descanso. Si no, siempre podrían cerrar el Gimnasio por unos cuantos días hasta que todos ellos se recuperasen del todo.
 
—Maestro… —dijo finamente el chico, queriendo disculparse con él; había roto la única regla que Yanagi le había impuesto desde que le contó todo sobre su turbulento pasado y lo ocurrido con su familia biológica.
 
El Líder lo observó muy seriamente. No era enojo ni decepción, sino preocupación y agradecimiento, a pesar de que el chico le había desobedecido. Después de todo, era el hijo que la vida le había traído a pesar de su dedicación a su vida como Entrenador y luego como Líder de Gimnasio. Pero sabía que en ese momento debía instarle a partir, por su propia seguridad.
 
—Sabía que este día llegaría, pero habría preferido que no fuese tan pronto —dijo Yanagi, sintiendo por primera vez el peso de los años en sus hombros, al verse incapaz de seguir protegiendo efectivamente al muchacho.

Éste no dijo nada. Era consciente de lo que había hecho y por qué, pero no había marcha atrás, y ambos lo entendían. Su oponente, sin duda un Rocket, no dudaría en divulgar su presencia en Chouji, con lo que toda la organización buscaría completar su exterminio del clan Iga.
 
—¿A dónde debería ir, entonces? —preguntó, sintiéndose como al principio de su tiempo junto a Yanagi.
—Kalos está lo suficientemente lejos de la influencia de los Rockets como para que den contigo rápidamente; además, tengo un conocido ahí que te alojará y te ayudará a completar tu entrenamiento. Me gustaría asegurarte que para cuando hayas acabado, ya nos habremos deshecho de los Rockets, pero quizá también necesitemos tu fuerza para ello, Kuro… no, mi apreciado Ginji —explicó, algo lloroso; entendía el deseo de justicia de éste, pero no estaba listo para tal tarea, ni siquiera dentro de un grupo bien organizado.
 
El chico sintió que el corazón se le encogía. Hacía mucho que Yanagi no le llamaba por su nombre real; ambos habían acordado que adoptase el nombre falso de “Kuro” y se tiñese el cabello de negro para evitar que algún posible espía Rocket supiese lo más mínimo de su existencia.
 
—¿Y usted, maestro? —replicó, dubitativo; deseaba más que nada poner un alto a los Rockets, pero entendía que no estaba listo, y tampoco quería dejar desprotegida a su familia actual.
—No te preocupes por mí; a menos que esto llegue al nivel de una guerra total, no se atreverán a ponerme un dedo encima a plena luz del día. Además, dudo que lleguen a ese punto, porque perderían el anonimato que les permite operar como hasta ahora —explicó Yanagi, bastante seguro de ello; le habría gustado estarlo totalmente, pero no quería dar motivos a su aprendiz para no marcharse lo antes posible.
 
Ginji asistió, por más que no quisiese marcharse del que había sido su hogar por tantos años; a pesar de la incerteza que sentía al respecto, decidió aceptar las palabras de Yanagi sin dudar de ellas. Sabía que era lo mejor para ambos a largo plazo, por lo que, tras una respetuosa reverencia, fue a preparar sus cosas para partir a la brevedad posible. Iba a a ser una noche muy larga…
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#14
¡Hoy Danot vino con todo!

No solo abrió un tema en el que AJ mostró sus dotes de guionista para infomercial y que Poi no se queda atrás como vendedora departamental, así cómo también un espacio en donde mostraremos lo malo que somos para hacer públicidad de nuestros fic (o por lo menos en mi caso LetalQQ) Sino que además subio un nuevo capítulo para que yo lo pueda acuchillar MincinnoKnife

Bueno ahora sí... vamos de lleno al capítulo

Este capítulo, a pesar de su corta extensión, deja a la luz un importante dato de que nuestro viejete ya conocía al Sr Obsidian y que este último barrio el piso con su persona. Comprendó que la situación lo dejó medio traumatizado y sus Pokémon bastante lastimados, así que por ese motivo decidió que era muy sensato no advertir a Danot después de su combate con Obsidian en su versión civil y que era mejor mandarse a lo macho vernáculo contra el hombre malo. Porque este viejo aplicala la de "consejos vendo que para mi no tengo"

Pero si piensas que con este capítulo mirare con mejores ojos a Yanagi... ¡Estás muy equivocado! No

A ver... la pelea de Danot con Yanagi fue el 4 de Oct a las 10:58AM y la de Yanagi con Obsidian a las 11:13PM, dezconozco con exactitud cuando Danot fue al festival y se enfrentó a Hayabusa Hiten, pero por la info que soltó el discípulo con el Sneasel seguramente fue un poco antes del enfrentamiento de Yanagi con él. Bueno... si esto es cierto Danot se fue del pueblo el 7... ¿¡Cuánto tiempo tuvo para decirle o advertirle al chico que tuviera cuidado con el hombre y no lo hizo!? PikachuFacePalm

No... Yanagi decidió que era mejor ir a su gimnasio a "meditar" y que Arceus se apiade del chico. Seguro pensó el típico "Él estara bien, me venció de forma expectácular y seguro que se puede encargar del Team Rocket" PikachuFacePalm 

Sigo sin ver el castigo de Rock... umbreonwhat  ¿Obsidician es puro hablar y poco actuar o me daran la sorpresa más adelante? Coffee  Lo que si veo es esa mala costumbre de dejar a los buenos irse, cuando tienen oportunidad de hacer un daño real Malicious Desperdicio de recursos.

Bueno no tengo nada más que decir, salvo que preguntar... ¿Quién es el chico que apareció para salvar el culo del viejete? y ¿Qué fue toda esa cosa de la familia del mismo y el resto de información que soltaron allí? Pero en fin... eso queda para otro capítulo.

Debo decir que me alegra saber que de algo sirven mis teorias locas y sin fundamento aparente de mis comentarios, que te inspiren para cosas tiene que sumar puntos para que aguantes mis horrores LetalQQ .

Bueno eso es todo lo que puedo decir, hasta un próximo capítulo Mewwave
Con mucho cariño en cada comentario, en especial si hablamos de Gloria
[Imagen: 0OOlYSM.gif]
Y de Ash no hablemos por favor No
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#15
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Me toca acuchillar de vuelta (?)
 
(09 Sep 2021
09:29 PM)
Katsurane escribió:
Este capítulo, a pesar de su corta extensión, deja a la luz un importante dato de que nuestro viejete ya conocía al Sr Obsidian y que este último barrio el piso con su persona. Comprendó que la situación lo dejó medio traumatizado y sus Pokémon bastante lastimados, así que por ese motivo decidió que era muy sensato no advertir a Danot después de su combate con Obsidian en su versión civil y que era mejor mandarse a lo macho vernáculo contra el hombre malo. Porque este viejo aplicala la de "consejos vendo que para mi no tengo"
Hmm... quizá esto es estirarlo un poco. Cuando escribo, me gusta dejar algunas cosas al aire para que el lector intente llenar los espacios, aunque yo mismo lo tenga más o menos claro (nunca puedo asegurarlo siempre) qué ocurre tras bastidores. Pero no, no lo conocía... con el último golpe de Crawdaunt en el combate doble notó un típico MO Rocket (pero no iba a decirlo en el 2 o spoileaba todo xD). Y entiendo tu fijación con lo de "todo protagonista que se respete", pero Katsu, ¿es que acaso crees que Danot es el entrometido que tiene que solucionar todo, y por esto tendría que haber ido a advertirle? (Porque la historia no da señales de esto). Y es que no se puede hacer acusaciones de algo sin pruebas... Yanagi sencillamente mordió más de lo que podía masticar, aunque sus sospechas no estaban nada desencaminadas (eso sí, admito que fue MUY arriesgado de su parte provocar así a Obsidian xD)
 
Cita:Pero si piensas que con este capítulo mirare con mejores ojos a Yanagi... ¡Estás muy equivocado! :no:
En cuanto a esto, no voy a intentarlo siquiera... tus opiniones sobre los personajes son tuyas y ahí no me meto xD
 
Cita:A ver... la pelea de Danot con Yanagi fue el 4 de Oct a las 10:58AM y la de Yanagi con Obsidian a las 11:13PM, dezconozco con exactitud cuando Danot fue al festival y se enfrentó a Hayabusa Hiten, pero por la info que soltó el discípulo con el Sneasel seguramente fue un poco antes del enfrentamiento de Yanagi con él. Bueno... si esto es cierto Danot se fue del pueblo el 7... ¿¡Cuánto tiempo tuvo para decirle o advertirle al chico que tuviera cuidado con el hombre y no lo hizo!? :PikachuFacePalm:
Pero aquí sí que cometes un error de cálculo. Danot se fue el 5 por la mañana y tuvo dos días de viaje hasta llegar a la Ruta Helada, mientras que Yanagi seguía en el pueblo (y esto, quitando el hecho de que Danot no es el salvador de la región ni mucho menos xD)
 
Cita:No... Yanagi decidió que era mejor ir a su gimnasio a "meditar" y que Arceus se apiade del chico. Seguro pensó el típico "Él estara bien, me venció de forma expectácular y seguro que se puede encargar del Team Rocket" :PikachuFacePalm:
Me temo que el buen hombre estaría más pensando en otras cosas... es que, a ver, ¿cómo siquiera sospecharía que se iban a encontrar? Es decir, hablamos de un retador más (créeme, habrán [email protected] que puedan derrotarlo mucho más categóricamente, y esto puedo decirlo con toda seguridad), así que dudo que esté pensando en que los Rockets iban a querer algo con él (hay que separar la perspectiva del lector, gracias al narrador omnisciente, con la perspectiva de los personajes, que suelen tener una visión más limitada del todo... que Yanagi no es brujo, como la Opal de Crowned xD)
 
Cita:Sigo sin ver el castigo de Rock... :what:  ¿Obsidician es puro hablar y poco actuar o me daran la sorpresa más adelante? coffee  Lo que si veo es esa mala costumbre de dejar a los buenos irse, cuando tienen oportunidad de hacer un daño real :malicious Desperdicio de recursos.
Katsu, difícilmente ibas a ver el castigo a Rock aquí, si esto ocurre antes de que metiera las cuatro xD
En cuanto a lo de dejarlo ir... creo que te has perdido de las reflexiones de Obsidian cerca del principio y las palabras de Yanagi al final o.ó
 
Cita:Bueno no tengo nada más que decir, salvo que preguntar... ¿Quién es el chico que apareció para salvar el culo del viejete? y ¿Qué fue toda esa cosa de la familia del mismo y el resto de información que soltaron allí? Pero en fin... eso queda para otro capítulo.
Estaba oculto a plena vista... ahora es tu labor releer para ver dónde :3U (?)
La razón de ser de este apéndice es en realidad plantar semillas para desarrollos futuros (otros fics, OS relacionados); es trabajar con un universo creativo, más que con un solo fic; yo mismo creo que no es mi mejor escrito, pero de alguna forma tenía que plantear todo esto owo
 
Cita:Debo decir que me alegra saber que de algo sirven mis teorias locas y sin fundamento aparente de mis comentarios, que te inspiren para cosas tiene que sumar puntos para que aguantes mis horrores :letalQQ: .
...
No, Katsu, una cosa no tiene nada que ver con la otra... si leo algo es porque me gusta, no porque me lean, así como no iré a leer algo que no me gusta sólo porque alguien me comente. Éste es quizá el error más flagrante de tu comentario D:

Y con esto respondido, por fin el episodio 4, con un par de debuts :D
 


Round 004 — Encuentros, desencuentros y reencuentros
 
Ciudad Fusube, sábado 07 de Octubre, Año 100 AW, 7:17 AM
 

Amaba cómo el viento agitaba su largo cabello celeste cada vez que sus Pokémon surcaban el agua o el cielo a toda velocidad con ella a cuestas. El sonido de sus duras escamas al cortar el aire le hacía sentirse muy viva, y los callos en sus manos tras años de sujetarse a ellos no eran más que un pequeño precio por la sensación de libertad y cercanía que esto le brindaba.
 
Les tomó poco tiempo atravesar el lago al norte de la ciudad, algo que hacían cada sábado desde que acabaron la ruta de las medallas de Johto. Con un par de aleteos de sus enormes alas, el gran lagarto de piel naranja que montaba aterrizó con suavidad en la orilla opuesta a su punto de partida. Se bajó de él con un ágil brinco, y tras unas amables palabras de agradecimiento, ambos caminaron hacia una enorme roca similar a una cabeza de dragón, con todo y colmillos. Pasaron entre ellos con cuidado de no golpearse y se adentraron en una caverna oscura y húmeda, dentro de la cual la flama en la punta de la cola del Charizard les sirvió como iluminación para evitar los charcos y otras irregularidades del terreno.
 
Siguieron caminando por varios minutos hasta encontrarse delante de una laguna que ensombrecía todo aquello bajo su superficie. Algo cansado, el Charizard apoyó la espalda contra una roca tan alta como él, sentándose así, mientras su Entrenadora se desabotonaba la camisa color ladrillo que llevaba por encima de una camiseta roja. No era para menos, ya que la temperatura en la Guarida Dragón siempre se mantenía igual, sin importar las condiciones atmosféricas del exterior. Esto la hacía ideal para la proliferación de especies que no soportaban bien el frío, como la mayoría de Pokémon de tipo dragón.
 
Creyendo que su Pokémon había reposado lo suficiente, Ibuki sacó del bolsillo de su pantalón una Poké Ball que lanzó hacia la orilla, liberando en el agua a una enorme serpiente marina de gruesas escamas azules. Viendo a su compañero de equipo, el Charizard se levantó enseguida, listo para empezar. Su Entrenadora sonrió complacida.
 
—Gouryuu, Gekiryuu —se dirigió, primero a su Charizard, y luego a su Gyarados—; empecemos como siempre, con los ataques físicos —les instó con firmeza.

Ambos asintieron, tras lo cual intercambiaron miradas desafiantes, dejando fluir su rivalidad. Gekiryuu atacó primero, saliendo con rapidez de la laguna y alzando su cola rodeada de una vertiginosa espiral de agua, que blandió como un pesado martillo. Sin embargo, Gouryuu se anticipó a tal intención y alzó el vuelo poco antes de que ese ataque dejase un boquete en el suelo, a la vez que sus afiladas garras comenzaban a destellar con chispas amarillas. Voló en círculos, buscando una apertura en la postura del Gyarados; cuando creyó encontrarla, se lanzó hacia su espalda con las zarpas por delante, listo para atacarle, pero no previó que éste girase con las mandíbulas abiertas. Un hábil quiebro le permitió eludir esa trampa, mientras la cola de la serpiente volvía a rodearse de agua. A pesar de tal revés, su Entrenadora notó la voluntad en sus ojos azules, rasgo que compartían.

Gouryuu siguió volando en torno a su rival, buscando otro punto de ataque, pero esa postura parecía impenetrable, una combinación de ataque y defensa que ninguno de sus ataques físicos parecía capaz de superar. Eran contadas las veces en que había podido vencerlo desde su evolución en Gyarados, pues incluso su Puño Trueno no podía hacer mucho contra los mejores ataques de Gekiryuu. En medio de esas cavilaciones, tuvo una idea al recordar una conversación reciente entre los humanos con los que su Entrenadora solía entrenar. Así, se lanzó hacia éste mientras la flama de su cola se expandía hasta cubrir todo su cuerpo, convirtiéndose en un ardiente bólido que iluminó la gruta. Lejos de mostrarse preocupado, Gekiryuu alzó su cola y lo recibió con un raudo azote, el cual fue detenido con esfuerzo por los delgados pero fuertes brazos del testarudo Charizard. Previsiblemente, la Acua Cola extinguió el fuego que rodeaba a éste y lo dañó considerablemente, como dejó clara su expresión de dolor. Sin embargo, ésta pronto devino en una sonrisa pícara cuando sus garras, en contacto directo con la cola de Gekiryuu y la espiral de agua que la rodeaba, se llenaron de electricidad que aturdió a éste. Ello dio a Gouryuu suficiente tiempo para propinarle dos puñetazos en la mandíbula antes de alejarse volando, preparándose para volver a atacar y satisfecho por esa pequeña victoria.

El punzante dolor que la electricidad causó en el cuerpo y orgullo de Gekiryuu fue aplacado por la satisfacción de saber que su rival aún podía sorprenderle. Además, con ello había recordado que no debía descuidarse, aun teniendo ventaja y varias victorias contra él. Ajeno a esas reflexiones, éste se lanzó al ataque con sus cuernos cubiertos de piel brillando de color azul, tras lo cual fue envuelto por una emanación energética del mismo color que tomó la forma de un largo y feroz dragón. Ante dicha amenaza, el Gyarados no tardó en golpear la orilla con un fuerte coletazo, causando que un sinfín de afiladas rocas saliese disparado desde el suelo, lo cual obligó a Gouryuu a desviarse y disipar toda esa energía mientras sus alas se endurecían y comenzaban a fulgurar de color metálico. Esto le sirvió para contrarrestar con éxito las siguientes Rocas Afiladas que su oponente desplegó y dejarle un leve corte en el lado izquierdo cuando tuvo la oportunidad de contraatacar.

—Ahora usen los ataques especiales —indicó su Entrenadora, queriendo evitar que ambos se extenuasen; sabía que eran más que capaces de seguir luchando cuerpo a cuerpo por horas y horas de esa manera si es que no les ponía un alto.

Y no era para menos. Sin importar el agotamiento o las heridas, ambos estaban dispuestos a darlo todo en esos entrenamientos que siempre acababan convirtiéndose en encarnizados enfrentamientos donde daban rienda suelta a su rivalidad. Y esta vez no sería la excepción, como comprobó cuando Gekiryuu disparó una gruesa columna de agua a presión, la cual Gouryuu contrarrestó exhalando una tórrida corriente de aire tras aterrizar.

A pesar de la tozudez de ese par, no pudo sino sentirse orgullosa del crecimiento y desarrollo de ambos y sus otros Pokémon desde que había comenzado a entrenarlos. Eran más que sus compañeros, eran la familia que sólo había tenido consideración y cariño hacia ella, incluso en su peor época. Ellos no le habían negligido como hicieron sus padres, ni la habían tratado desaprensivamente como hizo su abuelo durante años, ni tampoco habían carecido de sinceridad y consideración como hizo su primo antes de irse de casa. Gracias a su paciencia y apoyo, además del de las personas correctas en el momento adecuado, pudo superar sus propios errores y encaminarse hacia una vida mejor. Estaba cumpliendo su sueño de la niñez y, tras armarse de valor y dejar de lado su orgullo, pudo resolver sus diferencias y volver a estar en buenos términos con su abuelo y primo. Con sus padres no había tenido la misma suerte, pues un lamentable accidente de coche había reclamado sus vidas hacía más de quince años, así que sólo podía pedir que pudiesen descansar en paz sabiendo que no les guardaba rencor por lo ocurrido. Dos golpes secos la sacaron de su ensimismamiento, y al girarse hacia sus Pokémon, los vio tendidos en el suelo de roca, jadeando de cansancio pero satisfechos. Les ofreció una media sonrisa que expresaba lo mismo, considerando que ya habían entrenado lo suficiente.

—Bien hecho, vuelvan —dijo al apuntarles con sus correspondientes Poké Balls, las cuales guardó en el bolsillo izquierdo de su pantalón.

La caverna volvió a quedar a oscuras sin la flama de Gouryuu, pero esto no pareció molestarle; conocía bien el lugar y contaba con una Pokémon adecuada para viajar por él. Sacó la única Poké Ball que llevaba en el bolsillo derecho del pantalón y, sin soltarla, liberó a una dragona de escamas blancas en la parte inferior y azules en el resto de su alargado cuerpo.

—¡Uumm! —gruñó animadamente la Dragonair a modo de saludo, iluminando los alrededores con la suave luz azul que emitía la esfera cristalina en su cuello.

Sabiendo lo que debía hacer, sus emplumadas orejas blancas se extendieron hasta alcanzar el cuádruple de su tamaño original, tras lo cual flotó cerca de su Entrenadora, a quien dirigió una entusiasta mirada de irises rojos. Ella acarició el cuerno blanco que coronaba su cabeza antes de montar en su lomo y sujetarse firmemente a su cuerpo de más de cuatro metros de largo.

—Vamos, Tenryuu —pidió suavemente, con lo que la aludida se elevó prestamente para que pudiesen cruzar la laguna de aguas oscuras que se extendía delante de ellas.

El trayecto resultó ser tranquilo… demasiado para un lugar normalmente lleno de Pokémon activos y recelosos con los extraños. El agua estaba muy quieta, señal de que sus habitantes estaban escondidos en lo más profundo, como si temiesen salir de ella. Ambas sabían que su propia presencia no era la causante, dado el tiempo que llevaban entrenando ahí. Esto sólo podía significar que alguien había asustado a los Pokémon que vivían cerca de la entrada, incluso a los más fuertes. Fuese quien fuese, no iban a dejarle hacer lo que le viniese en gana.

Siguieron el camino hacia la orilla opuesta en silencio. Al llegar, Ibuki se bajó de Tenryuu y continuó a pie, mientras ésta iluminaba el suelo, resbaloso y lleno de hoyos. Sin embargo, ninguna precaución habría servido para lo que hallaron: un sinnúmero de carpas desperdigadas hasta donde llegaba la vista, cuyas aletas dorsales amarillas y escamas anaranjadas eran recorridas por hilillos rojos por los que parecía escapárseles la vida. A pesar de ello, muchas intentaban saltar para volver al agua, pero la mayoría de ellas sólo lograba retorcerse lastimeramente. Afectadas por tan dantesca visión, tardaron un poco en percatarse de que los Magikarp no habían sido las únicas víctimas: entre ellos había quizá treinta criaturas similares a la Dragonair que les veía con horror. Diferían de ésta en su menor longitud, un tono más oscuro de sus escamas azules y la carencia de cuerno y esferas de cristal en la cola y cuello.

Sin poder resistir más, se abalanzó sobre sus preevoluciones a toda prisa e intentó reanimarles con leves toques de su morro, ante la horrorizada mirada de la peliceleste, quien reaccionó por fin cuando una de las Poké Balls en su bolsillo izquierdo se sacudió con violencia, por lo que liberó a su Pokémon casi sin pensarlo. Un enfurecido Gekiryuu buscó al responsable de esa atrocidad, con la garganta llena de agua lista para ser disparada a toda presión cuando lo hallase. Al no poder hacerlo, tuvo que limitarse a expelerla hacia lo más alto de manera lenta, produciendo así una llovizna que revitalizó a los lastimados Pokémon. Así, los que aún estaban conscientes ganaron la suficiente movilidad para regresar por su cuenta a la laguna, no sin alguna dificultad.

Mientras tanto, Ibuki ya había corrido hacia los Pokémon que todavía yacían en el suelo, sin importarle mojarse. Estaba hincada delante de uno de los cuatro Dratini que aún no se habían movido, palpando con firmeza y delicadeza su piel escamosa.

—No tiene heridas visibles, pero sus músculos están muy tensos, como si hubiera sido atacado con un Dragoaliento —dedujo tras revisarlo por medio minuto, tras lo cual le aplicó la medicina que llevaba en su mochila e hizo lo mismo con los otros—; están un poco lastimados, pero un par de días de descanso bastarán para que se recuperen —pensó, tras lo cual liberó a Gouryuu y le pidió que los llevase, uno por uno, hasta la orilla de la laguna.

Así, mientras éste llevaba en brazos a los dragoncillos, Ibuki se aprestó a auxiliar también a los Magikarp. Todos estaban gravemente lastimados, con la piel desprovista de escamas a los lados, aletas maltrechas o incluso cercenadas por algo muy afilado; la falta de movimiento de más de uno le hizo temer lo peor. Efectivamente, su semblante se ensombreció al ver que no respiraban, tenían los ojos fuera de órbita y la boca llena de sangre, diluida por la llovizna que Gekiryuu había producido minutos antes.

—Garra Dragón, Carga Dragón, Enfado —nombró con pesar los ataques que, según su experiencia, habían ocasionado esas heridas letales—; quien haya hecho esto quería eliminarlos —pensó, habiendo confirmado su sospecha de que el culpable había sido un humano con uno o más Pokémon—; ya verá cuando lo encuentre —dijo para sí misma, apretando los puños por la frustración e indignación que sentía.

Aceptando que no habrían podido hacer nada para evitar lo ocurrido, empezaron la penosa tarea de encargarse de los cadáveres, después de que Gouryuu acabase con su primera labor. Con respeto, llevaron a todos los Magikarp hasta la orilla, y uno a uno, la humana fue colocándolos en el agua. Se permitieron unos minutos de contemplación tras dejar ir al último de esos desafortunados Pokémon.

—Gracias, Gekiryuu, Gouryuu; ahora sí, descansen —expresó afablemente, tras lo cual los guardó en sus Poké Balls—; sigamos, Tenryuu —le pidió, mientras rogaba que no hubiese más víctimas que lamentar.

Avanzaron algo más de cien metros antes de llegar a una bifurcación en el camino, delante de la cual había una poza oscura que bloqueaba poco más de mitad de la vía derecha. Ésta llevaba a una cámara con una laguna conectada por el subsuelo con ese pequeño cuerpo de agua, mientras la otra conducía hasta un templo erigido hacía casi dos siglos en lo más hondo de la gruta, donde la familia a cargo de su cuidado llevaba a cabo cada cierto tiempo un importante ritual de purificación; ésta era también la que regentaba el Gimnasio Pokémon local.

A pesar de no temer por la seguridad del templo, decidieron seguir por el camino izquierdo, suponiendo que para un extraño parecería bastante más seguro que el otro. Al disponerse a avanzar, sin embargo, ambas evitaron por poco una delgada columna de agua disparada desde su derecha. Preparadas para contraatacar, se giraron hacia esa dirección para hallarse con la feroz mirada de una hipocampo de gruesas espinas a los lados y sobre su cabeza, de cuya boca alargada y tubular había provenido esa veloz Pistola de Agua.

Irises azules y negros se enzarzaron en un duelo de miradas, en tanto la dueña de los segundos emergía lentamente de la poza. Su cuerpo compacto estaba protegido por escamas azules, excepto en el pecho, donde eran de color carmín y de apariencia más punzante; todas ellas se veían bastante maltrechas. La humana no pasó esto por alto, y no tardó en suponer que su atacante también había enfrentado a los invasores, aparentemente con más éxito que los demás.

La Seadra, viendo que ellas no eran a quien buscaba, agitó sus puntiagudas aletas laterales antes de volver a sumergirse. Sin perder más tiempo, Ibuki y su Dragonair se apresuraron en continuar su camino.

Mientras ese par corría por el camino del lado izquierdo, en la bóveda hacia la cual llevaba el otro se respiraba un ambiente de paz y tranquilidad, como demostraban los Pokémon que nadaban despreocupadamente en la laguna situada al centro de ésta. Al parecer, nada raro había pasado ahí… hasta que un desprendimiento del techo de roca trajo consigo a dos figuras conocidas. La más pequeña se aferró rápidamente a la otra y generó de inmediato una barrera esférica de energía que iluminó levemente el lugar, dejando ver cómo chocaba contra el agua y sobresaltaba a los Pokémon que estaban cerca.

Danot, aún aturdido tras el aterrizaje, tardó en percatarse de dónde estaban, y tras recuperarse, buscó la orilla más cercana mientras Mizuho procuraba mantener activa su Protección. Al avistarla, no tardó en poner manos y pies sobre el interior de la esfera para hacerla avanzar sobre el agua, dándose de bruces varias veces hasta que por fin pilló el truco. Llegaron a su destino tras unos minutos de ese esfuerzo, y agotado como estaba, se sentó en el suelo, sin importarle la dureza o humedad de éste, y buscó su linterna.

—¿Qué es este lugar? —se preguntó, mientras su mirada recorría los muros llenos de surcos producidos por la erosión del agua que descendía por ellos—. Sea lo que sea, parece mejor que el Camino de Hielo o los Rockets —comentó, sin ser consciente de los peligros que aguardaban a quienes lo recorrían descuidadamente.

No tardó en quitarse las prendas de abrigo al sentirse acalorado, mientras Mizuho vigilaba los alrededores. Ambos agradecieron esa previsión cuando todos los Pokémon salvajes que habían huido tras el susto inicial regresaron, y no estaban precisamente contentos. Varios Dratini y unos cuantos Gible les habían cortado el paso por tierra, en tanto que otros de los primeros esperaban en el agua, preparados para atacar ante la más mínima provocación.

—Déjennos pasar, por favor. Nuestros amigos necesitan atención médica —expuso Danot con firmeza, si bien procuró sonar lo más afable posible; era muy consciente de su situación, pero no podía perder más tiempo ahí.

Sin embargo, los Pokémon salvajes no dieron ninguna señal de ceder. Para ellos, se trataba de extraños que habían invadido su hogar, y lo único que querían era darles un buen escarmiento. Sin dudar, atacaron todos al mismo tiempo con ráfagas de aliento azul, obligando a Mizuho a generar rápidamente una barrera de energía. Danot suspiró con resignación.

—Amplía tu Protección lo más que puedas —pidió a la tortuga, enfocado ya en lo que debía hacer, tras lo cual liberó a Tsurugi.
—Eaa —gorjeó suavemente ésta, algo débil pero aliviada de ver a Danot a salvo; al ver en qué situación estaban, procuró sacar fuerzas de flaqueza para soportar el peso de éste cuando se montó en su lomo.
—Mizuho, gira y usa tu Rayo de Hielo apenas se detengan; Tsurugi, elévate lo más que puedas —indicó rápidamente, confiando en que la segunda pudiese conseguirlo a pesar de su estado.

Tsurugi se agazapó de inmediato, lista para salir volando apenas tuviese el camino libre; Danot se sujetó a ella lo mejor que pudo, procurando tranquilizarse para no serle un lastre. Mizuho se esforzó en mantener su escudo sin dejar de prestar atención a los Pokémon salvajes, cuyo ataque empezó a flaquear poco después, viéndose obligados a detenerse para recuperar el aliento. Para su gran sorpresa, vieron cómo la semiesfera esmeralda era atravesada por un veloz proyectil plateado, distracción que les impidió atinar a defenderse de los rayos congelantes de la Wartortle. Los Gible, espantados por el frío, fueron los primeros en huir, valiéndose de sus garras y mandíbulas para excavar en el suelo o las paredes más cercanas. Los Dratini demostraron ser más obstinados y, sin demora, volvieron a disparar ráfagas de aliento azul hacia Mizuho, quien se escudó en el hielo para poder contraatacar.

—¡Aire Afilado! —ordenó rápidamente Danot tras bajarse de Tsurugi en un punto relativamente lejano, sabiendo que sus Pokémon podrían luchar mejor al no tener que preocuparse por su seguridad.

La Skarmory volvió a alzar el vuelo y generó veloces cuchillas de aire con un par de aleteos que tomaron a los Dratini por sorpresa, dando a Mizuho la oportunidad para volver a usar su Rayo de Hielo. Viéndose atacados por ambos flancos, éstos decidieron escapar también, sumergiéndose rápidamente en el agua, no sin miradas molestas que dejaban claro que no volverían a aceptar otra intromisión en su territorio. Con el peligro lejos por el momento, una exhausta Tsurugi aterrizó trabajosamente y se dejó caer de lleno en el suelo, con lo que sus compañeros corrieron de inmediato a su lado.

—Muchas gracias, Tsurugi; ahora sí, descansa —le instó Danot antes de devolverla a su Poké Ball, sabiendo bien que si había resistido hasta ese momento era sólo por su propia fuerza de voluntad; esperaba poder tener al menos la mitad de la misma para llegar al Centro Pokémon de Fusube.

A pesar de la preocupación que sentía por Tsurugi y los demás, Mizuho no dejó de prestar atención a sus alrededores, por lo que no tardó en instar a Danot a moverse, ahora que la vía hacia la salida estaba despejada. La tortuga se mantuvo delante, con todos sus sentidos alerta, mientras Danot iluminaba el camino con la linterna. Ya había tenido demasiadas sorpresas desagradables en las últimas horas, y era sobradamente consciente de que había tenido muchísima suerte de salir ileso de su encuentro con los Rockets. Dudaba que cualquier otro aparte de Obsidian le hubiese dejado irse con vida, y aunque hubiese luchado con todas sus fuerzas, difícilmente habría podido imponerse a un grupo grande, organizado, con armas o todo lo anterior junto. A pesar de haber sido una mala experiencia, ésta le había ayudado a sincerarse consigo mismo y con lo que realmente deseaba.

Un gruñido de Mizuho le devolvió a la realidad. Ésta se había detenido frente a una poza que obstruía parte de la salida, alertada por una tenue luz azul a poco menos de cien metros de ellos. Notar que se trataba de una mujer acompañada de una dragona no ayudó a Danot a saber si sería buena idea acercárseles, al ignorar sus intenciones en ese lugar tan apartado y dado su propio estado. Debía tomar una decisión rápida.

Ambas habían decidido regresar al lugar de la masacre luego de comprobar, para su gran alivio, que la siguiente laguna en su camino estaba llena de Magikarp, Dratini e incluso algún Dragonair, todos en perfectas condiciones. Ninguna de ellas podía olvidar lo ocurrido, y estaban decididas a hallar al culpable y hacerle pagar por ese deleznable crimen. El sonido de pasos las sacó de sus cavilaciones, y al girarse vieron a un chico de piel trigueña y una Wartortle que caminaban lentamente hacia ellas, como si les costase mantener el paso. Antes de que pudiesen decir algo, la fiera Seadra emergió repentinamente de la poza para atacar a Danot con rápidas Pistolas de Agua; la primera le dio en el lado derecho y lo derribó, mas las siguientes fueron bloqueadas por la Protección de Mizuho, quien había tardado en reaccionar por su propio cansancio. Al darse cuenta de que no era a quien buscaba, la hipocampo volvió a sumergirse tras dirigir al chico una mirada aviesa, mientras éste se reincorporaba poco a poco, aún sorprendido por lo doloroso y preciso que había sido ese ataque. No tuvo mucho tiempo para pensar en ello, al verse empujado por su propia Pokémon, quien en el acto disparó su Hidropulso hacia la serpentina figura que se acercaba amenazadoramente.

Dejándose llevar por la indignación, humana y Pokémon pasaron por alto la huida de la Seadra. Fue recién cuando la segunda eludió ágilmente una retahíla de esferas de agua que la primera cayó en que había la posibilidad de que se hubiesen equivocado de persona, al notar por fin que la hipocampo había vuelto a sumergirse. A pesar de ello, decidió correr el riesgo; aunque no fuese el culpable, poca gente tenía permitido entrar en la Guarida Dragón, así que era su responsabilidad saber por qué y cómo ese extraño estaba ahí.

—¡Rayo de Hielo! —ordenó Danot, finalmente de pie tras haberse recuperado de la impresión inicial, decidido a quitarse de encima a sus atacantes lo antes posible.
—Ya sabes qué hacer —contraatacó Ibuki, poco impresionada por esa resistencia.

Tan determinada como su Entrenador, Mizuho disparó una serie de rayos gélidos, pero su oponente reaccionó usando su endurecida y brillante cola como una mezcla de espada y escudo. Fue avanzando así, hasta hallar finalmente un hueco en su defensa, que aprovechó para enrollarse en torno a la Wartortle. Ésta, lejos de rendirse, intentó asestarle una fuerte dentellada, pero se vio detenida de sopetón por una onda eléctrica que afectó todo su cuerpo.

—¿Qué es lo que quieren de nosotros? —preguntó Danot cuando pudo ver por fin el rostro de su atacante, queriendo ganar tiempo para que Mizuho pudiese liberarse.
—Saber qué hacen aquí; ¡la Guarida Dragón es un área restringida! —contestó ella con firmeza, lista para liberar a sus otros Pokémon ante cualquier movimiento extraño del chico.

Danot finalmente ató cabos tras esas últimas palabras. Durante su viaje había oído algunas cosas de dicho lugar, pero recordaba claramente dos: era el hogar de muchos Pokémon de tipo dragón (el nombre lo dejaba claro) y el acceso estaba limitado a gente autorizada por el Gimnasio local. Sabía que su situación no era buena, pero tras todo lo ocurrido, aparentemente el peligro real ya había pasado.

—Puedo explicarlo, pero primero debo llevar a mis Pokémon para que los atiendan de urgencia —expresó tras pensar bien sus palabras, alzando ambas manos en señal de rendición, para sorpresa de todas las presentes.

Ahora era el turno de la peliceleste de hilar fino. Creyó que las palabras del chico tenían tres posibles explicaciones: él era el culpable y el resto de sus Pokémon estaban lastimados, o era el culpable y quería aprovechar esa distracción para atacarlas y huir, o estaba diciendo la verdad. Procuró no dejar ver las dudas que sentía y con un rápido movimiento de mano liberó a Gekiryuu, Gouryuu y un Pokémon bípedo de corto pelaje amarillo, recorrido por franjas negras en sus largos cola y cuello, además de sus orejas cónicas; grandes y lustrosas esferas rojas coronaban su frente y la punta de su cola. Danot tragó saliva, temiendo haberse confiado demasiado de la situación.

—De acuerdo, pero antes quiero que me dejes ver a todos los Pokémon que llevas contigo —exigió con cierta dureza, procurando mantener su entereza ante el prospecto de estar delante del asesino.

Danot bajó la mirada, renuente a exponer el lamentable estado de sus Pokémon. Seguía desconociendo las intenciones de su interlocutora, y si bien al principio había temido que ésta fuese una ladrona de Pokémon, lo descartó al reparar en su forma de actuar. Sin otra opción, asintió y llevó lentamente las manos a su cinturón. Viendo esto, Mizuho intentó sobreponerse a la parálisis y liberarse, pero fue en vano; Tenryuu la tenía bien sujeta, lista para contrarrestar cualquier intento de escape.

—Mizuho, no te resistas —le pidió Danot, con la voz un poco quebrada por lo que estaba a punto de hacer.

La tortuga le observó sorprendida, y aunque pensaba que no era la mejor opción, no podía hacer mucho más, y tampoco es que Tenryuu fuese a dejarle. Ibuki asintió, expectante ante lo que estaba a punto de ver, y pronto tuvo su respuesta en la forma de una maltrecha perra de pelaje negro, un fantasma que cambiaba caóticamente de forma en su estado de inconsciencia, un ave metálica completamente extenuada, una salamandra celeste con la piel completamente reseca y, por último, un cuadrúpedo de erizado pelaje amarillo que daba señales de hipotermia. Danot sintió la gran necesidad de apartar la mirada, pero no lo hizo, por respeto al esfuerzo y sacrificio hecho por sus Pokémon.

—¿Pero qué es esto...? —masculló Ibuki, visiblemente afectada por lo que acababa de ver.

Lo primero que pudo dilucidar de la tormenta de sensaciones en su mente fue lástima por los Pokémon de Danot, teniendo muy fresca la imagen de los Magikarp asesinados. Este recuerdo le llevó a cerrar fuertemente los puños, y no pudo ni quiso evitar las lágrimas de indignación que llevaba rato conteniendo, tanto por lo ocurrido como por su propio error: ninguno de esos Pokémon podía usar los ataques empleados en la masacre, y ninguna de sus heridas podía haber sido causada por los Pokémon que vivían ahí. Era una situación irregular de la que ni él ni sus Pokémon eran responsables, cosa que Tenryuu entendió enseguida, por lo que soltó a Mizuho y volvió al lado de su Entrenadora, quien se enjugó las lágrimas antes de guardar a sus otros Pokémon. Danot hizo lo mismo con los suyos, todavía sorprendido por la reacción de su atacante, pero sabiendo que tenía que llegar a Fusube lo antes posible.

—No sé qué haya pasado o si podría ayudarte, pero debo marcharme ya —dijo con pesar, suponiendo que debía ser algo muy grave para haberle llevado a actuar de esa manera.
—No —respondió ella, para su sorpresa—; ¡nosotras te llevaremos! —añadió, más rehecha, dudando de que en el estado en que estaban Danot y sus Pokémon pudiesen llegar a tiempo, o siquiera llegar al Centro Pokémon de la ciudad.

Si bien quería atrapar al culpable, era consciente de que ganaría poco quedándose ahí si es que éste ya había escapado, como parecía ser el caso. Necesitaría ayuda de la policía para atraparlo y evitar otro posible crimen, pero para esto debía volver a la ciudad (lamentando por primera vez su costumbre de dejar el móvil en casa cuando iba a entrenar a la Guarida Dragón). Por esto y por lo ocurrido hacía unos minutos es que había decidido hacer tal oferta. Demostrando su buena fe, montó sobre Tenryuu y dejó un espacio delante para Danot, pensando que así podría escuchar su historia de forma más cómoda y segura.

Cansado y un poco inseguro aún (tanto por la idea de volar como por no conocer a esa persona), Danot se apoyó en el lomo de la ahora dócil dragona para subirse en ella, notando la firmeza de sus escamas, que a la distancia le habían parecido más bien lisas y delicadas. Viendo que le costaba montarse, Ibuki le ofreció una mano para ayudarle y luego sujetarlo del torso para que no cayese, dejándole sentir que tenía más fuerza de lo que su apariencia dejaba entrever. Danot no pudo evitar pensar que Entrenadora y Pokémon eran muy similares en ese sentido, justo cuando la segunda comenzaba a alzar el vuelo.

—¿Tienes miedo de volar? —preguntó su acompañante, procurando ser suave, al notar cómo Danot temblaba un poco; supuso que nunca antes lo había hecho, a pesar de tener una Skarmory.
—Un poco, sí… —admitió éste, no ganando nada con ocultarlo.
—Tenryuu, procura ir despacio, pero no demasiado —indicó a su compañera, tras lo cual le acarició suavemente el lomo; aunque todos ellos tenían prisa, no quería hacer la experiencia aún más desagradable para su pasajero.

La dragona se dirigió a velocidad moderada hacia la salida, procurando volar a un par de metros del suelo para que sus pasajeros no tuviesen que preocuparse del techo. Esto le hizo recordar las primeras veces que había volado junto a su Entrenadora, en las que ambas tuvieron que compenetrarse mucho más de lo que habían logrado hasta ese entonces para surcar los cielos como si fuesen una. Era uno de sus recuerdos favoritos con ella.

—Entonces, ¿cómo es que llegaste aquí? —preguntó finalmente ésta, mientras el punto de luz que marcaba la salida se iba haciendo cada vez más grande.
—Verás… —empezó Danot, rememorando lo ocurrido.

Procurando ser conciso, Danot narró su encuentro con los Rockets en el Camino de Hielo, haciendo especial hincapié en su batalla con Obsidian, causando una mueca de desagrado en su interlocutora. A continuación, narró cómo Mizuho y él se internaron en el pasadizo que ésta había hallado, llegando a una bóveda más pequeña y cálida. Fue entonces que la Dragonair tuvo que detenerse, al haber llegado a la salida y carecer de suficiente margen para maniobrar, por lo que los humanos tuvieron que seguir a pie.

—En el centro hallamos un agujero que parecía ser la única salida, pero tardamos tanto en decidir qué hacer que el suelo lo hizo por nosotros —explicó Danot con cara de circunstancias, al recordar lo ocurrido después.
—Ya… veo... —fue la sorprendida respuesta de su interlocutora, quien por primera vez desde el incidente dejó ver una leve sonrisa, la cual pasó desapercibida para Danot al quedar deslumbrado tras atravesar la salida, al haber pasado tantas horas sin ver la luz del Sol.

Mientras Danot se daba un momento para descansar sus ojos y tomar algo de aire fresco, Ibuki cogió una de la Poké Balls que llevaba en el bolsillo y liberó al Ampharos que había sacado antes, cuando pidió al chico que le mostrase sus Pokémon.

—Pprrr —gruñó suavemente el Ampharos al verse al aire libre, agitando sus cortos brazos parecidos a aletas; saltaba a la vista que era un Pokémon muy activo.
—Rairyuu —comenzó a hablarle, manteniendo la mirada fija en sus pequeños ojos café—; sé que no te gustará, pero necesito que hagas guardia aquí —dijo con seriedad; éste solamente atinó a dirigirle una mirada de aburrimiento, asintiendo finalmente.

Sabía que Rairyuu odiaba tener que quedarse quieto y esperar, pero precisamente este impulso y sus técnicas paralizantes eran adecuados para retardar a la mayoría de intrusos. Para los que no, ya lo tenía previsto, también.

—Gracias, y no te preocupes, tendrás compañía —explicó al acercarse a la orilla y liberar en el lago a un Lapras más pequeño y joven que el de Yanagi—; Hyoryuu, ayuda a Rairyuu a vigilar la entrada, por favor —indicó afablemente, sabiendo que el Pokémon acuático tenía muchísima más paciencia que su compañero de equipo; lamentaba no haber podido entrenar con ellos ese día, pero esto era mucho más importante.

La idea de no estar solo tranquilizó al enérgico Ampharos, quien agradeció mucho la relajante melodía que su compañero le dedicó para sosegarlo. Sabiendo que la luz de Rairyuu sería visible a la distancia incluso de día, sólo hacía falta mantenerse alerta para evitar otro incidente. Su Entrenadora sonrió satisfecha.

—Una cosa más —dijo, llamando la atención del Ampharos—; si alguien viene y no te muestra aquello, quiero que emitas la luz más fuerte que puedas y no lo dejes pasar; Hyoryuu, serás su apoyo —indicó, a lo que ambos asintieron, tras lo cual Rairyuu se ocultó entre unas rocas cercanas a la entrada y su compañero se sumergió en el lago.

Habiendo escuchado todo ello, Danot empezó a hacerse una idea más clara de lo ocurrido, aunque prefirió no preguntar, a pesar de lo tenso que estaba; encontró algo de alivio en la mirada llena de curiosidad que Tenryuu le dedicó. Cuando Ibuki volvió con ellos, volvieron a montar sobre la dragona, esta vez con algo más de seguridad de parte del chico. El viaje le estaba resultando más agradable de lo que había pensado que sería en un inicio, por más que aún tuviese algo de miedo; además, era la forma más rápida de llegar al Centro Pokémon, así que no tenía nada de qué quejarse.

—Hay algo más que necesito saber —dijo ella, justo cuando Tenryuu empezaba a sobrevolar el lago, en dirección sur—. Tras llegar aquí, ¿viste a alguien más? —preguntó con expresión seria, esperando que Danot pudiese darle alguna pista útil.
—No, sólo a ti —respondió él, sin rodeos; fue entonces que halló la apertura para preguntar por lo ocurrido—. Más bien… ¿qué pasó para que, bueno…? —no supo cómo acabar de formular esa pregunta, por más que quería entender no sólo la situación, sino también a su interlocutora. Parecía buena persona, si bien algo impulsiva.

Ésta suspiró con resignación, quizá enojo, pero decidió contestar aquello. Danot no pudo evitar sobrecogerse al escuchar esa detallada explicación, comprendiendo por fin por qué su interlocutora se había comportado así y el motivo de sus lágrimas al ver a sus maltrechos Pokémon.

—Lamento lo ocurrido… y no haber podido ayudarte con ello —expresó Danot con pesar, todavía remecido por ese relato.
—Me ayudaste a darme cuenta de que ese infeliz ya había escapado, pero no te preocupes, ¡lo atraparemos tarde o temprano! —respondió Ibuki, no queriendo dejarle con una sensación completamente amarga; era su responsabilidad y él sólo se había visto envuelto en ello por pura casualidad.
—Espero que reciba su merecido pronto —añadió, un poco débil, admirado por la fuerte voluntad de su acompañante.

Se hizo un silencio incómodo entre ellos, pues al casi no conocerse, no sabían qué más decir. Afortunadamente para ambos, éste se vio roto pronto cuando Danot empezó a ver las calles de tierra afirmada y casas tradicionales que predominaban en el norte de la ciudad, donde reinaba una atmósfera de paz que transportaba al pasado. Era una vista preciosa desde el aire, como el muchacho dejó claro con sus palabras, causando otra sonrisa en su acompañante, quien asintió. Amaba su ciudad y le gustaba que otros también pudiesen apreciarla así. Para sorpresa del primero, el panorama cambió por completo tras atravesar un gran parque lleno de endrinos, y la ciudad se convirtió en un sinfín de calles asfaltadas, casas de cemento y edificios considerablemente altos. El contraste entre las zonas tradicional y moderna de Fusube resultaba más marcado en comparación a las otras ciudades de Johto que había visitado. Comenzaron a descender tras avistar el Centro Pokémon, similar a su par en Chouji, incluso en su estilo de tejado y postigos. Tras bajarse de Tenryuu, Danot le dedicó una suave caricia en el lomo, a lo que ésta respondió con agrado, aparentemente sintiéndose a gusto con el chico.

—Gracias por traernos hasta aquí —dijo Danot a ambas, algo más tranquilo por la seguridad de sus compañeros; la peliceleste asintió con firmeza.
—Espero que tus Pokémon se recuperen pronto —expresó sentidamente, con una fuerte resolución en mente.
—Y yo que halles a ese infeliz lo antes posible —respondió con seriedad, queriendo darle ánimos para ello.

Ella asintió, tras lo cual Tenryuu volvió a elevarse y voló a toda velocidad hacia el noroeste. Poco tardó Danot en darse cuenta de que no le había preguntado su nombre, pero supuso que, siendo una Entrenadora local autorizada para entrar en la Guarida Dragón, era probable que alguien del Gimnasio la conociese. Se giró hacia el edificio, y tras acercarse, la puerta automática se abrió de par en par, dejándole acceder a un acogedor y cálido ambiente de paredes color naranja y cómodos muebles de madera. La enfermera a cargo, una mujer de cabello y ojos plateados, quien estaba atendiendo a un muchacho de cabello castaño, le saludó cordialmente al verlo aproximarse. Danot le respondió débilmente antes de empezar a perder el conocimiento, por lo que ambos se apresuraron a auxiliarlo. No tenían forma de saber que, tras verse seguro por fin, había perdido toda la fuerza que su estado de necesidad y alerta le había brindado para superar el dolor, cansancio y falta de sueño.

Un par de horas después, a mediodía, Ibuki y Tenryuu volaban raudamente hacia el este, hasta que finalmente llegaron a su destino: un desfiladero con una entrada en la base, sellada por toneladas de escombros, tal y como había explicado Danot. Maldijo la ambición desmedida del Equipo Rocket, recordando con enojo el incidente ocurrido en la Guarida Dragón hacía diez años, mientras la dragona descendía. Tras comprobar que no había nadie ahí, ambas afrontaron el derrumbe con una sola idea en mente.

—¡Danza Dragón y Cola Férrea! —ordenó de inmediato, sintiéndose como si fuese a luchar contra los causantes de lo ocurrido.

Bastó una grácil y ágil pirueta en el aire para que la velocidad y fuerza física de la dragona llegasen al nivel uno de su técnica de incremento, tras lo cual se acercó a los escombros, con su cola brillando de color metálico. Treinta contundentes golpes de la misma fueron suficientes para reducir los peñascos a trozos del tamaño de un puño; a pesar de ello, el camino aún seguía bloqueado.

—¡Lanzallamas! —indicó a continuación, mientras se aprestaba a liberar a otro de sus Pokémon.

Tenryuu abrió su pequeña boca y exhaló una columna de fuego hacia las rocas, en tanto a su lado aparecía un dragón bípedo con rasgos de tiburón, piel mayormente azul y afiladas garras blancas; este último también abrió sus temibles fauces para utilizar el mismo ataque. Juntos, lograron elevar en cientos de grados la temperatura de la masa pétrea, dejándola al rojo vivo. Fue entonces que se detuvieron, tras la indicación de su Entrenadora.

—¡Shouryuu, Surf! —ordenó ésta tras situarse detrás de su Garchomp, cuya aleta dorsal dejaba ver una muesca típica de los machos de su especie.

El aludido se agazapó y cerró sus ojos de escleróticas negras e irises dorados para concentrarse en sus alrededores, dando tiempo a Tenryuu para resguardarse. Emitió un atronador rugido al abrirlos, con lo que la humedad del ambiente se condensó casi de inmediato en un devastador muro de agua que, al tocar las piedras calientes, produjo una gran nube de vapor y un sonido muy similar al de un cascanueces. Ibuki sonrió con satisfacción al ver los antes imponentes peñascos convertidos en guijarros que no tardaron en ser barridos por un segundo Surf de Shouryuu, dejando despejado por fin el camino.

—Bien hecho, ambos —les felicitó serenamente, tras lo cual dejó escapar un suave suspiro; de alguna forma, había dejado escapar toda la tensión acumulada del día con lo que acababa de hacer—; será mejor que volvamos a casa y descansemos un poco, porque posiblemente tengamos una tarde ocupada —les instó animadamente, porque se trataba de seguir cumpliendo el sueño por el que tanto se había esforzado.

Dicho esto, guardó a Shouryuu y montó sobre Tenryuu, deseando que los Rockets no volviesen a acercarse a Fusube en mucho tiempo. Mientras ascendían, se preguntó si acaso el responsable de lo ocurrido en la Guarida Dragón también sería uno de ellos, pero al no tener ninguna certeza al respecto, prefirió concentrarse en sus actividades de la tarde, lo cual le mejoró considerablemente su humor.

Danot no despertó hasta la mañana siguiente. Algo adormilado, vio la habitación con extrañeza, sin recordar cómo había llegado ahí, y si bien se sentía descansado, aún le dolían las articulaciones. Pronto se percató de que estaba en un cuarto de invitados, seguramente del Centro Pokémon de Fusube, con lo que por fin pudo recordar todo lo ocurrido hasta su llegada ahí. Queriendo saber qué había pasado con sus Pokémon, se levantó tan prestamente como le fue posible, hallando sus cosas en una mesa, junto a un llavero que también cogió. No tenía el mejor aspecto, pero ya se encargaría de ello después…

Encontró a la encargada al llegar a la recepción, cuya expresión se llenó de alivio al verlo caminar por su propio pie, si bien con algo de dificultad aún. Sin embargo, tuvo que responder sus preguntas respecto a su propio estado antes de poder preguntar por Hellga y los demás, tras lo cual fue conducido a una amplia sala de paredes blancas y luces del mismo color, llena de cápsulas metálicas con tapas de cristal perfectamente alineadas, siendo las más pequeñas también las más cercanas a la entrada. La mayoría de ellas estaban vacías, como comprobó al pasar a su lado, pero se detuvo al encontrar las tres que albergaban a los inconscientes y maltrechos Ray, Salma y Hellga.

—Todos están fuera de peligro —dijo Teina con tono suave para tranquilizarlo, sin poder olvidar su pésimo estado cuando comenzó a atenderlos—; tus otros Pokémon están en mejores condiciones, pero todos ellos necesitarán descanso absoluto por una semana como mínimo —explicó al volver sobre sus pasos, llegando a una estantería de donde cogió una bandeja con tres Poké Balls que entregó al chico.
—Entonces los enviaré a casa ahora mismo —respondió éste tras colocarlas en su cinturón, aliviado por fin—; si te dejo un número telefónico, ¿podrías mandar a los otros apenas estén curados? —preguntó amablemente, sin intención de postergar su batalla de Gimnasio; sabía bien que Hellga y los demás lo querrían así.
—Claro, anótalo aquí —indicó al darle una libreta y un bolígrafo, con los cuales el chico escribió rápidamente el número del laboratorio de Yamen.
—Gracias, por ayudarme y salvar a mis Pokémon —agradeció espontáneamente, para luego disponerse a salir.
—Sólo hacía mi trabajo —respondió Teina, levemente sonrojada por esas palabras; no estaba acostumbrada a los elogios hacia su propio esfuerzo o cualidades, dadas sus particulares circunstancias familiares en su natal Kanazumi—; aunque no fui la única que te ayudó ayer —añadió, recordando cómo el chico al que había estado atendiendo en ese momento le había ayudado a llevar a Danot hasta la habitación donde había pasado la noche —; así que si ves a Jin’ya, dale las gracias también —pidió, no queriendo obviar su mérito en ello.
—¿Jin’ya? Eso haré entonces, apenas tenga la oportunidad —contestó, agradecido también por esa información.

Con una preocupación menos, Danot se dirigió a la sala de comunicaciones y no tardó en llamar a su hermano. Tenían mucho de qué hablar.

—Danot, tienes muy mal aspecto —dijo Yamen con ironía al verle algo despeinado—; ¿tuviste problemas en el Camino de Hielo? —preguntó, mucho más serio.
—Más de los que había previsto… verás… —empezó a explicar, necesitado de que alguien cercano le escuchase.

Danot narró con lujo de detalle lo acontecido en el Camino de Hielo y la Guarida Dragón, sorprendiendo considerablemente a su hermano, quien no se esperaba ni por asomo lo que escuchó.

—Has tenido muchísima suerte… muy pocos se topan con esos infelices y no salen lastimados —comentó Yamen con semblante sombrío, agradeciendo que no hubiese ocurrido nada irreversible.
—Sólo porque Hellga y los demás estuvieron ahí para evitarlo —respondió Danot, lamentando que sus Pokémon hubiesen salido lastimados para protegerle—; por eso quiero mandarlos a casa, para que descansen lo necesario, aunque no tengo a todos aquí —explicó, procurando animarse, sabiendo que la mejor manera de agradecer todo su esfuerzo y sacrificio sería esforzarse en cumplir sus metas.
—Mándalos y te enviaré a los otros —propuso amablemente, adelantándose a su intención—; ¿cuánto tiempo necesitarán Hellga y los otros para recuperarse? Porque no creo que quieras disponer sólo de cuatro Pokémon para tu batalla —conjeturó, mientras recibía las Poké Balls que el chico había empezado a enviar a través del transportador.
—Una semana, como mínimo. Y sí, pienso hacerlo, como un reto extra —afirmó con tanta seguridad que Yamen no pudo evitar sorprenderse—; sé que no es mi forma usual de actuar, pero quiero hacer de esta batalla de Gimnasio una experiencia inolvidable, si es que va a ser la última de mi viaje —agregó con un cariz de nostalgia e ilusión; prefirió no mencionar lo que realmente había decidido hacer con su vida y dejarlo para después, cuando sus padres también estuviesen presentes.
—Seguramente lo será, considerando la fama de fuertes que tienen los dragones del Gimnasio de Fusube —contestó Yamen, mientras ponía en el transportador una de las cuatro Poké Balls que Danot quería.

El chico asintió, recordando bien cómo habían sido ampliamente superados por Tenryuu, lo que le llevó a preguntarse si los Pokémon del Gimnasio serían más fuertes y rápidos que ésta. Salió de su ensimismamiento con la llegada de la primera Poké Ball, la de Alfa, la cual le devolvió la confianza, dado todo el tiempo que habían pasado juntos. Una a una, las fue reduciendo y poniendo ordenadamente en su cinturón.

—Bien, ya las tengo —dijo animadamente Danot, acariciándolas con las yemas de los dedos—; la enfermera te enviará los demás cuando el tratamiento haya acabado —explicó, para que esa llamada no tomase desprevenido a Yamen.
—Entonces estaré pendiente —respondió éste de buena gana, volviendo a sonreír por fin—; considerando que estoy esperando una llamada muy importante, tendré que estarlo igualmente —explicó, visiblemente emocionado.
—¿Oh, y eso? —preguntó, intrigado por ello.
—Te lo contaré cuando lo sepa con seguridad —prometió, no queriendo hacerse falsas ilusiones.
—De acuerdo; sea lo que sea, ¡mucha suerte con ello! —le deseó sinceramente, con una gran sonrisa.
—¡Lo mismo con tu batalla, hermano! —correspondió el mayor, de igual forma—; y que no te ganen humillantemente —se permitió bromear, más relajado tras esa charla.

Danot rió ante tal comentario antes de que Yamen colgase, sabiendo que le estaba instando a tomárselo con calma, fuese cual fuese el resultado. Sin nada más por hacer ahí, se marchó a arreglarse un poco y desayunar, mientras acababa de decidir su plan para el resto del día.

Con mejor aspecto, el estómago lleno y la intención de recopilar suficientes datos, Danot se dispuso a salir tras pedir indicaciones a Teina. Primero fue a buscar medicinas en la tienda de artículos Pokémon, situada en el sudeste de la ciudad, y luego se dirigió hacia el norte, buscando el extenso parque que había visto desde el aire el día anterior.

Al llegar, halló justamente lo que quería: decenas de Entrenadores practicando con sus Pokémon o combatiendo entre sí, aprovechando el día de descanso establecido por las Federaciones Regionales para los Gimnasios. Así, empezó con su manera usual para recopilar datos: buscar a alguno de los primeros, entablar una conversación casual y preguntar lo que necesitaba saber. Era un método que había ido refinando cuando se dedicaba a conseguir datos de campo para Yamen. En el mejor de los casos, bastaban unos minutos para obtener lo que necesitaba, y en el peor, soportar alguna majadería e irse con las manos vacías. Sin embargo, sus favoritos eran los intermedios, en los que tenía que ganárselo con una batalla.

Así, pasó las siguientes tres horas recorriendo el parque y combatiendo, pero fue poco lo que pudo averiguar, pues la mayoría de Entrenadores había perdido antes de ver al segundo o tercer Pokémon de la Líder de Gimnasio. No fue un esfuerzo en vano, ya que esas batallas ayudaron a fortalecer a sus cuatro Pokémon, como dejó ver Alfa al vencer a la mayoría de sus oponentes con dos o tres ataques antes de cansarse. Por su parte, Shady se había mantenido invicta hasta que su gran velocidad fue anulada por la mayor fuerza física de un rudo Rhydon, mientras que Sparkle y Pyro lo habían tenido más fácil al luchar con ventaja de tipo. Tras todo ese trajín, este último era el único que todavía tenía energías para continuar.

Creyendo que no podría obtener más datos y aún necesitado de descanso, Danot pensó que sería un buen momento para sentarse y organizar los que ya tenía, pero cambió de idea al ver a dos chicos con los que todavía no había hablado. El mayor, de cabello azul y vivaces ojos café, daba órdenes a un hurón de cuerpo alargado y pelaje crema y marrón que evadía hábilmente las Pistolas de Agua de un cocodrilo bípedo de quijada prominente y escamas celestes dirigido por el otro, castaño y de ojos café, a quien Danot reconoció de inmediato: era el chico que, junto a Teina, le había auxiliado el día anterior. Decidió dejarlos acabar antes de decir nada, por lo que pasó unos tres o cuatro minutos observando esa práctica, en los cuales Croconaw pudo por fin dar cinco golpes directos a su escurridizo blanco antes de que éste se cansase.

—¡Bien hecho, Furret! —le agradeció el peliazul, antes de guardarlo—. Creo que ya estás listo para tu revancha, Jin’ya —añadió con una sonrisa sincera.
—¡Sí, con tu entrenamiento y consejos por fin podré vencer a Ibuki! —contestó con bríos el aludido, aunque su mirada no parecía tan entusiasmada, mientras acariciaba la cresta roja en la cabeza de su Pokémon; fue entonces que notó la presencia de Danot—; parece que nuestro bello durmiente por fin despertó —comentó al dirigirse a hacia él, con una sonrisa traviesa.

Si bien no lo dejó ver, este comentario normalmente habría hecho que Danot se echase para atrás por la confianza que su interlocutor se había permitido con él, pero si no lo hizo fue por notar el alivio sincero en su expresión.

—Ja ja, sí —contestó finalmente Danot, no queriendo ser desconsiderado con Jin’ya—; muchas gracias por tu ayuda —añadió sentidamente, a pesar de esa primera mala impresión.
—Lo único que hice fue ayudar a llevarte a la cama más cercana —dijo el castaño con modestia, si bien fue difícil para su interlocutor saber si ésta era del todo sincera—; soy Jin’ya de ciudad Yoshino, y este gran Entrenador es Saburou, mi paisano —explicó con algo de pompa, al darse cuenta que había dejado de lado a su propio benefactor.
—¿¡En serio!? —preguntó un sorprendido Danot, pues a pesar de venir de la misma ciudad, ninguno de los dos le sonaba de nada.

Ante la extrañeza de ambos, el recién llegado explicó lo ocurrido, causándoles una risa suave. Con la coincidencia aclarada, Danot expuso lo que quería y Saburou accedió a compartir lo que sabía de la Líder de Gimnasio si aceptaba tener una batalla contra Jin’ya y su Croconaw. A pesar de saberse en mucha desventaja, era justo lo que quería. Tras asentir, se alejó unos metros antes de liberar a su Charmeleon, ante las atentas y agradecidas miradas de su oponente y el cocodrilo de escamas celestes.

—¡Char! —gruñó Pyro al ver a este último, alzando las garras y mostrando la flama en la punta de su cola.
—¡Empieza con Pistola de Agua! —ordenó Jin’ya, aprovechando la ventaja de tipo.
—¡Danza Dragón! —indicó prestamente Danot, listo para disfrutar del combate.

A Pyro le bastó un brinco diagonal para evitar ese disparo y empezar una enérgica danza con la que esquivó los siguientes, si bien por escaso margen. Aunque estaba satisfecho con el resultado de su entrenamiento, Jin’ya sabía que su ventaja no serviría de nada si sus ataques no alcanzaban al oponente.

—¡Cuchillada! —ordenó Danot, tras ver a su Pokémon rodeado ya por el fuego azul propio de la Danza Dragón.
—¡Bloquéala con Mordisco! —contraatacó el castaño, sin querer dejarse intimidar; no sólo estaba luchando contra su paisano, sino también contra su propia inseguridad.

Con una reacción muy rápida, Croconaw se lanzó en pos de Pyro y atrapó su garra izquierda con la boca. Sin embargo, no se esperó un zarpazo en el vientre de la otra, quedando así un fino rastro rojo sobre las escamas amarillas que lo cubrían, por lo que tuvo que soltar al lagarto y alejarlo con su Pistola de Agua. La extremidad bloqueada también dejaba escapar hilillos de sangre, como Danot comprobó cuando Pyro volvió a su posición inicial. Ambos Entrenadores se vieron mutuamente con respeto.

—¡Cuchillada de nuevo! —ordenó Danot, queriendo aprovechar la mayor fuerza y velocidad de su Charmeleon.
—¡Danza Dragón! —indicó súbitamente Jin’ya, para sorpresa de sus oponentes.

Esbozando una sonrisa confiada, Croconaw evitó el zarpazo con un salto que fue el primer paso de una rauda danza que podría devolverle su ventaja inicial. No queriendo perder de nuevo contra un rival que empleaba también su ataque favorito, Pyro hizo lo mismo, con lo que el combate se convirtió en una persecución mutua, con ocasionales Cuchilladas cortando el aire o siendo bloqueadas por un ataque similar. Se detuvieron tras poco más de un minuto, rodeados de fieros hálitos azules, a la espera de la orden que pudiese romper esa aparente igualdad.

—¡Mordisco! —ordenó Jin’ya, al haber notado algo importante durante ese tiempo.
—¡Triturar! —indicó Danot, siendo consciente de lo mismo; no quería arriesgarse demasiado, pero tampoco quería dar la iniciativa a su contrincante.

A pesar de estar al mismo nivel de Danza Dragón, el Pokémon ígneo demostró ser algo más rápido al clavar primero sus colmillos en el hombro izquierdo de su oponente, quien chilló de dolor antes de hacer lo propio. No obstante, éste tenía más fuerza física, como Pyro comprobó al verse sometido gradualmente en ese pulseo, lo cual le llevó a presionar más fuertemente. Se mantuvieron así por unos segundos más, tras los cuales se vieron obligados a soltarse mutuamente y retroceder, cansados y con sus aumentos amenazando con desvanecerse en cualquier instante. Aun así, ninguno de ellos estaba dispuesto a rendirse sin dar todo de sí.

—¡Cuchillada! —ordenó Jin’ya, creyendo que el combate no duraría mucho más y queriendo asegurar su victoria.

Pyro vio cómo su contrincante se acercaba a toda velocidad con las zarpas en alto, listo para dar el golpe definitivo, por lo que se preparó para hacer lo mismo. Danot era consciente de que para ganar ese mano a mano tendrían que utilizar ese ataque. Era muy arriesgado, pero si querían dominarlo no quedaba más opción que intentarlo las veces que hiciese falta.

—¡Carga Dragón! —indicó rápidamente, poniendo toda su fe en ello.

Sorprendido por tal orden, Pyro no pudo evitar recordar todas las veces en las que había fallado con ese ataque. Sin embargo, esto no le desanimó de volver a intentarlo, por lo que corrió prestamente hacia su oponente mientras el aura de su Danza Dragón se combinaba con la emanación energética proveniente de su cuerno, la cual tomó la forma de un largo y feroz dragón azul. Croconaw sintió por un instante la necesidad de hacerse a un lado ante tal arremetida, pero no lo hizo por respeto a su Entrenador. Fue la mejor decisión que podría haber tomado, porque su contrincante perdió el control de toda esa energía y pasó de largo cuando intentó embestirle, con tan mala suerte que acabó chocando contra un árbol cercano, para pasmo de Saburou y Jin’ya.

—Eh… acábalo con Surf —ordenó este último, aún recuperándose de la impresión.

Sin demora, el cocodrilo gruñó con fuerza antes de generar una ola de dos metros con la humedad ambiental, la cual noqueó a Pyro justo cuando éste volvía a ponerse de pie. Danot lo regresó prestamente a su Poké Ball, no sin agradecerle su gran trabajo y pensando en las cosas que aún tenían que mejorar, juntos.

Cumpliendo su promesa, Saburou le contó todo lo que sabía sobre los Pokémon y estilo de combate de la Líder de Gimnasio, con más detalle de lo que Danot esperaba; esto era, como supo poco después, porque el peliazul la había vencido hacía más de un año (al quinto intento, lo cual le había permitido estudiarla bien). Decidiendo que ya tenía suficientes datos y que Pyro y los demás necesitaban recuperarse, se despidió de sus paisanos y se dispuso a volver al Centro Pokémon. Tras dejarlos con Teina, se sentó en uno de los sofás de la recepción y sacó su preciada libreta de apuntes para buscar la primera página en blanco posterior a la dedicada a Yanagi, donde escribió “Gimnasio de ciudad Fusube” con letra poco arreglada pero entendible. Así, se dispuso a apuntar todo lo que había averiguado; era poco en comparación a lo que conocía de los otros Líderes, pero creyó que sería suficiente para elaborar una estrategia efectiva.

—Ibuki se especializa en Pokémon de tipo dragón —leyó mientras escribía, a pesar de ser algo que ya tenía por mano—. Cuenta con Pokémon como Dragonair, Garchomp, Altaria y Kingdra, pero es posible que tenga alguno más que pueda aprovechar o volar sobre la piscina en medio del campo—siguió, intentando recordar los Pokémon de ese tipo que conocía y cumpliesen dicho criterio, como Flygon o Salamence—. Su estilo se basa en atacar contundentemente y no dejar respirar a sus retadores; también emplea técnicas de incremento, auxiliares o disruptivas, dependiendo de su Pokémon —puesto así, parecía tener un estilo de combate muy completo—. Siempre comienza con Altaria, salvo en las revanchas, en las que escoge a Garchomp como primero —anotó, teniendo una certeza que podría facilitarle las cosas—. Para estos y Dragonair, la capacidad de nado, velocidad y ataques de hielo de Alfa y Shady serán útiles, pero no sé si bastarán —dijo para sí mismo, suponiendo que el desenlace final dependería de la diferencia de nivel y habilidad entre ellos—; quien me preocupa más es su Kingdra; si Sparkle o Pyro conociesen algún ataque de tipo hada o dragón confiable, tendríamos una oportunidad más sólida contra él —pensó en voz alta, preguntándose cómo podría solucionar ese predicamento.

Después de hacer algunas anotaciones respecto al entrenamiento que haría por la tarde, decidió ir a la cafetería y se sentó en la primera mesa libre que halló, mientras seguía pensando en alguna alternativa que le permitiese enfrentar de igual a igual al Kingdra de Ibuki, hasta que se dio cuenta de que no podría disfrutar de su comida si seguía así. Dejó el tema de lado e intentó apreciar cada bocado como si fuese el último del día, agradeciendo el esfuerzo de todos quienes la habían hecho posible.

Tras un breve descanso, recogió a sus compañeros y se dirigió al área de práctica situada detrás del Centro Pokémon y separada de la calle por un muro de tres metros de altura. Ésta contaba con tres campos de arcilla delimitados por líneas de cal, por lo que no perjudicarían a nadie si entrenaban ahí por un par de horas. Danot liberó a sus Pokémon y se dispuso a empezar, prestando especial atención a una pícara comadreja bípeda de pelaje azabache y garras afiladas, algo más pequeña que Pyro. Shady era su mejor baza para ganar su octava medalla al primer intento, aunque sabía que no lo tendría nada fácil.

Así, empezó a darles indicaciones. Sparkle se mantuvo a su lado mientras Pyro era flanqueado por Alfa y Shady. Acicalándose la pluma roja al lado izquierdo de su cabeza, esta última comenzó a escupir una lluvia de cristales de hielo hacia el lagarto, quien la evitó con un brinco lateral que dio inicio a su Danza Dragón. La estrella de mar se unió al ejercicio con un zigzagueante rayo gélido disparado desde su núcleo, forzando a su blanco a intensificar su ritmo de movimiento.

—¡Chicos, sé que pueden hacerlo mejor! ¡Nuestros rivales serán más rápidos que esto, así que debemos mejorar nuestra puntería y reflejos para no darles oportunidad de contraatacar! —les arengó con mucha energía y firmeza; sus Pokémon asintieron y se aprestaron a continuar con la práctica—. Es una gran ventaja que Pyro pueda usar Danza Dragón y que los ataques de hielo no le afecten mucho —pensó, orgulloso de la rutina de entrenamiento que había diseñado.

Centrándose en Pyro, Alfa y Shady siguieron disparando sus ataques de hielo, en tanto el primero se empleaba a fondo para eludirlos con su técnica de incremento. Sin embargo, un instante de distracción de su parte permitió que algunas de las dagas de hielo de la comadreja le diesen en la espalda, y de no ser por un abrupto salto, también lo habría hecho el rayo congelante de la estrella de mar.

—Sparkle, ve preparándote; cuando Pyro se canse, será tu turno —le indicó Danot, sin querer forzar mucho a sus Pokémon, pues planeaba desafiar a Ibuki al día siguiente.
—¡Rai, rai! —asintió la aludida, mientras su expresión juguetona pasaba a ser una mucho más seria y decidida.

A pesar de las palabras de Danot y el cansancio que empezaba a sentir, un tozudo Pyro pudo mantener el ritmo de su danza mística. Sabía que llevándose al límite podría brindar a sus compañeros de equipo la mejor ayuda posible, independientemente de su posible aportación en el campo de batalla. Además, esto le ayudaría a fortalecerse, por lo que era un esfuerzo doblemente útil. Con dicha meta marcada a fuego en su mente, pudo resistir seis minutos más de asedio, tras lo cual tropezó y cayó estrepitosamente, con sus extremidades inferiores agarrotadas. No le importó en lo más mínimo, ya que había conseguido exactamente lo que quería.

—Sparkle, te toca —dijo Danot al indicar otro punto del campo hacia el que ésta y las otras dos corrieron en el acto—; ¿estás bien? —preguntó mientras ayudaba a Pyro a ponerse cómodo.
—Char —afirmó éste, tras echarse de lado y estirar sus piernas tanto como le fue posible.
—De acuerdo, pero no te fuerces más de la cuenta, ¿sí? Ninguna victoria o medalla vale más que tu bienestar —expresó con toda honestidad, teniendo aún muy fresco lo ocurrido en el Camino de Hielo.

Pyro no respondió a esto. Apreciaba el sincero interés de su Entrenador, pero era él mismo quien sabía hasta qué punto podía o quería arriesgarse y agradecía que éste lo respetase, por más que a veces pudiese preocuparse demasiado. Esto no quería decir que no confiase en él; había sido así desde el principio y no concebía algo que pudiese hacerle cambiar de opinión. Una suave caricia en la cabeza no hizo más que reafirmar este sentimiento.

Tras esa breve conversación, ambos vieron cómo Sparkle evitaba con holgura los ataques de hielo de Alfa y Shady gracias a su Ataque Rápido. Continuaron así por poco más de cinco minutos, tras los cuales la primera cayó rendida y las otras dos cesaron su ofensiva, necesitadas también de una pausa.

—Bien, descansen —indicó Danot al dar palmadas para llamar su atención—; Pyro, ayúdame por favor —le pidió al caminar hacia la caseta en una esquina formada por los muros delimitadores del área de práctica.

Con algo de esfuerzo, Pokémon y Entrenador cargaron cuatro dianas a un extremo del campo que estaban ocupando, para utilizarlas luego. Así, mientras Sparkle, Shady y Alfa descansaban, Pyro empezó a dar Cuchilladas al aire por indicación de Danot, quien quería mejorar los ataques que no fuesen inefectivos contra sus oponentes. Además de la electricidad, el fuego y el agua, había descartado los ataques de tierra a causa de la piscina en medio del campo de batalla, la cual daba una enorme ventaja al Kingdra de la Líder de Gimnasio.

Tras diez minutos de práctica, el lagarto se unió al descanso que aún tomaban sus compañeras, y otros cinco minutos después, todos estaban listos para continuar. Danot indicó a Alfa, Shady y Sparkle que repitiesen el ejercicio anterior, mientras él cogía una diana y la situaba a poco más de doce metros del Charmeleon.

—¡Pyro, usa tu Carga Dragón! —ordenó al apuntar a la diana, pensando que si iban a dominar dicho ataque, ese sería el mejor momento para hacerlo.
—¡Char! —asintió el aludido, teniendo en mente exactamente lo mismo.

Un fuerte gruñido precedió a una intensa aura azul en torno a su cuerno, la cual se convirtió en una emanación de energía en forma de dragón cuando Pyro se lanzó en pos de su objetivo. No obstante, a poco más de dos metros de éste, justo al saltar para alcanzarlo, no pudo controlar todo ese poder y acabó desviándose y dándose de bruces contra el suelo. Era lo mismo que había ocurrido en el parque, horas atrás.

—¿Estás bien? —preguntó Danot al ayudarle a levantarse, llamando la atención de sus otras Pokémon, quienes se acercaron rápidamente.

Pyro se reincorporó lentamente con dicha ayuda, más dolido en su orgullo que en otra cosa, sobre todo al recordar su derrota más reciente. A pesar de tener la intención de ayudar a sus compañeras a entrenar, realmente deseaba participar en la batalla del día siguiente, pero no quería ser tan egoísta como para exigir tal oportunidad sin estar en la capacidad real de contribuir a una victoria.

—Chicas, sigan practicando, por favor —pidió amablemente Danot, agradeciendo su interés, pero creyendo que su presencia ahí sólo agobiaría más al Charmeleon.

Entendiendo la situación, el trío volvió a donde estaba para seguir con su práctica. No podían hacer más, salvo confiar y esperar que su Entrenador pudiese manejarla.

—Veo que aún tienen problemas con ese ataque —comentó una confiada voz joven que a Danot y Pyro se les antojó conocida.

Detrás de ellos estaban Jin’ya y Croconaw, quienes aparentemente acababan de volver al Centro Pokémon. Pyro gruñó algo molesto, lo cual no pareció incomodar en lo más mínimo al Pokémon acuático.

—Acabamos de empezar, así que es algo normal —respondió Danot, sin alterarse; seguía agradecido por su ayuda del día anterior y durante la mañana, por más que no le gustase su actitud de superioridad—; tan pronto como ganemos la medalla de Ibuki, nos gustaría tener una revancha —expresó sinceramente mientras ponía una mano en el hombro de Pyro, confiando en él para ello.
—A este ritmo, lo tienen difícil; menos mal que tengo algo que podría ayudarles —replicó Jin’ya con una sonrisa confiada, satisfecho por tener su atención; no había sido casualidad que se hubiese dirigido a ambos—; Croconaw, usa tu Garra Dragón —indicó a continuación.

Encorvándose y cruzando sus garras, Croconaw emitió un gruñido gutural mientras éstas se rodeaban de una brillante energía azul, idéntica a la de la Carga Dragón, en apenas un instante. Acto seguido, realizó una sucesión de rápidos zarpazos ante los asombrados Danot y Pyro, quienes parecían hipnotizados por el sonido del aire al ser cortado de esa manera.

—¿Impresionante, verdad? —preguntó Jin’ya, orgulloso—. Puedo ayudarte… si me pagas la comida —agregó con expresión de circunstancias, mientras sus tripas rugían; era culpa suya, por entusiasmarse muchísimo tras su victoria en el parque y comprar varias cosas que le habían dejado muy ajustado de dinero.
—Me parece perfecto —respondió Danot con completa naturalidad, para sorpresa de su paisano; le parecía una ganga por una opción aparentemente confiable para su batalla del día siguiente.
—¡Entonces te lo encargo, Croconaw! —dijo a su resignado Pokémon, quien aún no entendía por qué su Entrenador no podía ser un poco más previsor.

Tras recibir algo más que el dinero suficiente para comprar una comida y un par de bebidas, Jin’ya corrió hacia la cafetería mientras Croconaw se disponía a cumplir con su parte del trato; a fin de cuentas, gran parte del dinero gastado había sido para comprar comida especial para él y sus compañeros de equipo.

—Gracias, esto nos ayudará mucho —le dijo Danot con una sonrisa y respeto muy sinceros; Pyro, algo más seco, secundó el gesto hacia quien veía como otro rival por superar.
—Noou —respondió el cocodrilo, también con respeto.

Croconaw volvió a asumir una postura encorvada y comenzó a rasguñar el aire con sus garras llenas de energía azul, más lentamente que antes para que Pyro pudiese observarlas mejor.

—Pyro, ¿listo para imitarlo? —preguntó Danot, notando la ardiente determinación en su mirada.
—¡Char! —asintió el lagarto, sabiendo que ésta era su gran oportunidad; se situó al lado de Croconaw y comenzó a cortar el aire con sus garras, pero no pudo encenderlas como éste había hecho. No se rindió y siguió intentándolo con ahínco, creyendo que si su rival era capaz de hacerlo, él también.
—Voy a ver cómo van las demás; sé que podrás aprenderlo en poco tiempo —le animó, sabiendo que Pyro tenía una gran facilidad para aprender ataques; éste asintió y se dispuso a observar atentamente cómo el cocodrilo volvía a ejecutar su Garra Dragón.

Dejando solos a esos dos, Danot fue hacia donde estaban las demás. Sparkle aún era capaz de eludir los ataques de Shady y Alfa, aunque con mucho menos margen que al inicio. Cuatro minutos después, su Entrenador les instó a parar y descansar al notar el cansancio de todas ellas, además del suyo propio, por lo que se sentó en una banca cercana. Sin que se lo esperase, una sensación muy fría llenó su mejilla, y al girarse se encontró a Jin’ya y una botella de agua que éste le ofreció, para luego sentarse y seguir comiendo.

—Gracias —dijo Danot, tras lo cual se puso la botella en la frente, queriendo aprovecharla así antes de beber su contenido.
—¿Hay alguna razón por la que quieras retar a Ibuki sólo con ellos? —preguntó con curiosidad, entre bocado y bocado, creyendo que era algo precipitado, dado lo ocurrido el día anterior y el estado de sus otros Pokémon; Danot asintió.
—Sé que aún queda un mes para el inicio de la liga y que podría esperar a que mis otros Pokémon se recuperen, pero quiero hacer de esta última batalla de Gimnasio algo memorable —contestó, con una mezcla de ilusión y nostalgia evidentes.
—Lo será, no lo dudes; no por nada Ibuki es la última Líder de la ruta oficial, y lo digo por experiencia propia —afirmó, recordando claramente su derrota ante la aludida.
—¿Cómo fue tu batalla con ella? —preguntó con interés, pensando que esto podría serle de utilidad durante su propio combate.
—Me dio una paliza —admitió, recordando lo confiado que había llegado hacía tres días al Gimnasio—; no pude con la presión después de que sacara a su Dragonair —añadió, procurando ocultar la inseguridad que había sentido tras el combate; este tipo de derrotas le hacían cuestionarse si acaso valía la pena continuar el camino que había escogido como Entrenador profesional.

Sin embargo, Danot acabó notándolo, porque él mismo se encontraba al principio de seguir ese mismo camino, sin importar el resultado de la conversación que pensaba tener con sus padres tras la Conferencia Plateada, si bien realmente deseaba tener su apoyo para esto. Y es que seguramente tendría muchos momentos como el que Jin’ya estaba pasando, pero quería ser capaz de tener el valor y la convicción para continuar a pesar de ello.

—Siempre habrá situaciones así; es la vida del Entrenador, ¿no te parece? —dijo, queriendo darse valor y dárselo a su interlocutor; no quería partir en malos términos con sus padres, pero tampoco podía traicionar lo que anhelaba con todo su ser, y esto era algo que nadie podía negarle hacer, por más difícil que pudiese resultar.
—Tienes razón; es el camino que elegimos por nosotros mismos —respondió Jin’ya, muy agradecido por esas palabras de aliento, tras lo cual pudo disfrutar mucho más de su comida.

Danot también agradeció poder haber tenido esa conversación. Le había animado muchísimo ser capaz de expresar todo aquello sin ningún reparo, además de ayudar a quien le estaba ayudando a acercarse cada vez más a su meta.

—¡Vamos, sigamos practicando! —instó con energía a sus tres Pokémon, quienes se reincorporaron de inmediato para seguirle.

Tras indicarles que reiniciasen su rutina previa, Danot fue a ver a Pyro y Croconaw; al acercarse, comprobó con satisfacción cómo el primero ya podía encender pequeñas chispas azules en torno a sus garras con cada movimiento que hacía. El chico le dedicó una felicitación y una caricia en la cabeza antes de volver con el otro grupo y observar la mejoría en la puntería de Alfa y Shady, siendo la prueba que Sparkle sólo duró tres minutos de ese asedio antes de tener que ser llamada a descansar.

—¡Alfa, Shady! ¡A partir de ahora se alternarán entre usar sus ataques y evadir los de la otra! —les indicó con ánimo tras dedicar una cariñosa caricia a Sparkle, quien lo siguió lentamente hasta el otro punto de entrenamiento.

Ahí, pudieron ver que Pyro ya había logrado generar un débil pero visible halo azul en torno a sus garras, mientras imitaba los rápidos zarpazos de Croconaw. Estaba muy familiarizado con esa energía, menos intensa que la de la Carga Dragón, pero mucho más controlable. Estaba realmente satisfecho con su nuevo ataque.

El entrenamiento se extendió por algo más de hora y media tras la reincorporación de Sparkle, pero ya no como objetivo de Alfa y Shady, sino más bien acompañándoles a disparar ataques de largo alcance contra las dianas. En cuanto a Pyro, la práctica le permitió generar por fin un ardiente fulgor azul alrededor de sus garras y cortar el aire tan rápida y precisamente como lo hacía Croconaw. Con esto, Danot dio por terminada la sesión y guardó a sus Pokémon tras felicitarles por su esfuerzo; Jin’ya hizo lo mismo con el cocodrilo.

—Supongo que con esto será suficiente —comentó Danot mientras miraba al cielo, con las manos en los bolsillos; había hecho todas las preparaciones posibles, por lo que sólo le quedaba seguir adelante con su plan.
—Tranquilo, creo que mañana harás un gran combate —contestó Jin’ya, queriendo darle una seguridad real.
—Seguro que sí —asintió, agradecido y confiando en todo lo hecho durante el día—; ¿también lucharás mañana? —preguntó con interés.
—Quiero tomármelo con calma, así que lo decidiré mañana mismo —explicó, pues a pesar del visto bueno de Saburou, aún resentía el duro golpe que le había supuesto perder tan contundentemente contra Ibuki; así, se despidió de Danot y volvió al Centro Pokémon.

Danot no tardó en hacer lo mismo, tras dedicar un par de minutos a sus propios pensamientos. Dejó a sus Pokémon con Teina, decidiendo recogerlos al día siguiente para realizar su ritual previo a las batallas de Gimnasio, tras lo cual creyó conveniente tomarse con tranquilidad lo que quedaba del día. Mientras subía a su habitación, pensó que podría ser un buen momento para actualizar la información que tenía sobre Yanagi y enviársela a Lynn, como había pensado antes de partir de Chouji.

A la mañana siguiente, cuando su Pokégear marcaba casi las diez, Danot partió del Centro Pokémon hacia el noroeste tras hacer todo lo que tenía previsto, mientras sus compañeros descansaban a gusto en sus Poké Balls. Tras atravesar el gran parque que dividía la ciudad, llegó a la zona tradicional de ésta, cuyas construcciones sencillas y ambiente tranquilo le hicieron sentirse en el pasado. En total, le tomó algo más de una hora llegar a un complejo en el extremo noroccidental de Fusube, distinto de las casas aledañas, no sólo por su considerable extensión, sino también por el estilo moderno de la pared de dos metros de altura que lo rodeaba.

—Por fin —dijo Danot para sí mismo, tras tomar una gran bocanada de aire fresco.

Estar delante del Gimnasio de más nivel de Johto le causó escalofríos muy intensos pero nada desagradables. El complejo se extendía hasta unos pocos metros de la orilla del lago que había atravesado hacía dos días montado en Tenryuu, recuerdo que ayudó a acrecentar esa sensación. Por encima de la pared, pudo avistar un edificio parecido a una catedral, de tejado rojo y un saliente en el centro, siendo este último adornado por un vitral circular. «Debe estar muy alto para poder verse desde aquí», pensó mientras caminaba hacia el portón metálico resguardado por un muchacho mayor que él, quien vestía una chaqueta roja y pantalones y mitones largos de un azul marino muy oscuro.

—Buenos días; vengo por una batalla con la Líder —expresó Danot con seriedad, queriendo dejar atrás cualquier atisbo de duda que pudiese quedarle.
—¿Un desafío? ¡Bien! —exclamó animadamente el portero antes de dejarle pasar, revelando un par de vivaces ojos café tras la cortina de cabello negro que cubría casi la mitad superior de su rostro.

Así, Danot fue llevado hasta la entrada del edificio principal del Gimnasio, donde el portero le pidió que esperase un poco mientras hacían los preparativos para la batalla. Se alejó lo suficiente para poder apreciar el vitral que había avistado desde la calle: era una pequeña circunferencia de la que se desprendían ocho brazos elipsoidales. Danot no supo si era una representación estilizada del Sol o de una flor, pero era agradable de ver; su mirada descendió hasta llegar a la puerta celeste por la que el portero había entrado, al lado de la cual había una placa como las de los otros Gimnasios que había visitado durante su viaje.

—Ibuki Ryuuzaki, “La Bendecida Domadora de Pokémon Dragón” —leyó, sin poder esconder su sorpresa ante tal título—. ¡Esta batalla va a ser magnífica! —pensó, muy emocionado; casi no podía esperar a medirse con ella.

Viendo parte de las instalaciones con las que contaba el lugar, supuso que Ibuki no sólo era una buena Entrenadora, sino que también se dedicaba a mantener el nivel del Gimnasio, y por ende, su lugar en la ruta oficial de Johto. El edificio principal estaba flanqueado por dos campos de arcilla y la misma cantidad de almacenes, seguramente llenos de implementos de entrenamiento. «Es un sitio excelente para entrenar», pensó, envidiando un poco la suerte de los aprendices de la Líder.

No tuvo tiempo de hacer mucho más, pues la puerta del edificio se abrió de pronto y el portero le hizo una señal para que entrase, mientras él regresaba al portón. Danot atravesó un pasillo corto antes de llegar al salón que albergaba el campo principal del Gimnasio, cuyos macizos muros parecían capaces de soportar el castigo de los reñidos combates que debían realizarse ahí. Recorrió uno de ellos con la mirada hasta llegar al techo, lo suficientemente alto para que los Pokémon voladores pudiesen moverse con soltura. Al bajar la vista, se encontró con un campo de batalla de dimensiones oficiales, cuyo centro era ocupado por una piscina que cubría más de un cuarto de su superficie. «Suficiente para que dos Gyarados luchen libremente», pensó al acercarse, viendo que el réferi le esperaba junto al pedestal negro instalado a un lado del campo. Sin embargo, no había ni rastro de la Líder.

Antes de poder preguntar por su paradero, oyó pasos provenientes del otro pasillo que conducía al salón, demasiados para ser de una sola persona. En efecto, se trataba de dos chicos con la misma ropa que el portero y dos chicas que llevaban las mismas chaquetas y mitones, pero con pantalones cortos y medias hasta las rodillas. Uno de los primeros, de cabello castaño y expresión confiada, se adelantó al resto para hablar con el retador tras saludarlo animadamente y presentarse como Keisuke.

—La maestra Ibuki llegará pronto, así que, ¿por qué no aprovechas para registrarte ahora? —sugirió amable y sucintamente.
—Eso haré, entonces —asintió cordialmente Danot, volviéndose hacia el pedestal.

Mientras el retador se registraba bajo la supervisión del réferi, Keisuke volvió con su grupo y todos ellos empezaron a charlar animadamente, ansiosos por la batalla que estaban a punto de presenciar, la primera del día. Esto hizo pensar a Danot que no iba a ser el único que se lo pasaría bien, pero no le dejó oír los suaves pasos de la Líder, ante quien sus aprendices se inclinaron respetuosamente.

Danot volteó tras acabar, encontrándose cara a cara con una mujer joven vestida con un leotardo azul marino y una capa color vino en el interior y negra en el exterior, siendo este último el color de las hombreras que la sujetaban. No obstante, no fue su vestimenta lo que más le sorprendió, sino sus penetrantes ojos azules, su largo cabello celeste atado en una cola de caballo y su sonrisa de confianza. La Entrenadora que había conocido en la Guarida Dragón, la Líder de Gimnasio más fuerte de Johto, ambas eran la misma persona. Ambas eran a quien tendría que derrotar para poder competir en la Conferencia Plateada.
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
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