Oneshot- Memorias

ExtensiónOneshot
Extension larga
Franquicia
GéneroDrama
Resumen

El tiempo es devastador, pero hay cosas que jamás se olvidan.

#1
El sol se coló radiante a través de las ventanas ojivales de la habitación. Dentro, la princesa dormitaba intranquila, ajena al influjo de la realidad y prisionera de un sueño triste.


Un mar de personas sin rostro fluía en aquella ciudad llena de nada. Todos eran apenas fantasmas de lo que alguna vez la había hecho feliz; cosas informes que hablaban con voces demasiado familiares, voces que se difuminaban en el espacio del olvido.


Dejó tras de sí la ciudad, y se adentró en un bosque oscuro que emitía susurros tenebrosos. Había dejado de ser una mujer, ahora era una niña asustadiza. Sus cabellos se habían dorado de nuevo, tomando el color de un campo de trigo maduro. Llevaba consigo un sombrerito de paja, el mismo que su madre le había confeccionado especialmente para aquella ocasión. Su madre… ¿Cómo se llamaba su madre?


La niña comenzó a andar descalza sobre el pasto oscuro, abrumada por los amenazantes susurros. Las plantas y los árboles dictaban nombres, y ella trataba de darles rostro. Era inútil. Se sintió triste e inepta. Estaba confundida, era como si le hubieran arrancado de cuajo la mitad de la vida. En el fondo sabía que había sido inmensamente feliz. Pero aquello no servía de nada si no podía recordarlo.


En su corazón intuía la dicha de los alegres viajes, el sabor de la comida compartida a la intemperie, las lágrimas del fracaso, el calor de la amistad y el suave roce del primer beso en aquellas escaleras. ¿Con quién fue su primer beso? ¿Acaso también lo había olvidado?


Las ramas de los árboles que la rodeaban crujieron y se curvaron sobre ella, transformándose en garras amenazantes. Una de aquellas zarpas trató de tomarle por los tobillos, pero la niña fue más rápida y se escabulló. Aunque no pudo evitar el golpe que le hirió en la rodilla, escapó como pudo.


Dolía horrores, pero no podía parar. Debía salir de aquel bosque antes de que el olvido total la devorara. Caminó entre la espesura por un tiempo que le pareció una eternidad, hasta que por fin se encontró con un claro donde convergía el único resquicio de luz que se colaba en aquel lugar.


En el claro había paz y verdor. Las motas de polvo danzaban entorno a los rayos solares, dándoles un efecto mágico.


Se dejó besar por el sol e hipnotizar por el suave contoneo de las hojas que bailaban al compás del viento. Hizo un último esfuerzo por recordar aquello tan amado, pero no pudo. La tristeza le apretó el corazón y se echó a llorar.


La niña del sombrero de paja sollozaba como un ratoncillo rodeado de sombras. No había escapatoria, algo se retorcía entre los arbustos y venía por ella.


Se cubrió los ojos, temerosa, como si eso fuera a persuadir a la cosa entre el follaje. Escuchó pasos leves, y sintió como la sombra de aquello ejercía un peso fantasmal sobre ella.


Y cuando lo creía todo perdido, la niña con el cabello de trigo y la mirada de zafiro escuchó la voz de los recuerdos.


Era la voz de un niño: — Nunca te rindas hasta el final — le dijo, al tiempo que le tendía la mano.


El chiquillo tenía el cabello negro como la madrugada, y una sonrisa más radiante que el sol.


— Te conozco — dijo la niña entre lágrimas. — Te conozco, pero no recuerdo tu nombre.


La sonrisa del pequeño se ensanchó aún más: — ¿Qué pasa? Vamos, ponte de pie.


Ella lo intentó, pero el dolor en la rodilla se lo impidió.


— No puedo.


Entonces, él se acuclilló; sacó un pañuelo y le vendó la rodilla. Movió los dedos de las manos, imitando a un mago que lanza un hechizo infalible, y pronunció un conjuro pueril.


— Listo, inténtalo.


Se puso de pie, pero trastabilló, cayendo en los brazos del chiquillo risueño. Él la atrapó, y un torbellino de recuerdos llegó a ella sin la menor dificultad.


Las risas, los viajes, las metas cumplidas, el amor completo y la divinidad de lo platónico, el beso de despedida, los nombres y los rostros, y todo aquello que el tiempo le había arrebatado cuando se ensañó con su cerebro.


Abrió los ojos, otrora azules como el más intenso de los océanos, ahora empañados por el implacable correr de los años. El sol la bendecía una mañana más. «La última», pensó. Y ahora las lágrimas rodaban por aquella redecilla de arrugas que le surcaba el rostro. Eran lagrimas de alegría, lágrimas de nostalgia, el golpe terrible pero placentero de un millón de recuerdos.


Sostuvo fuertemente contra su pecho aquel listón azul que, pese a la senilidad, se había reusado a desechar o maltratar. En el fondo lo sabía, aquello era valioso. No importaba que la locura del tiempo desgastara la piedra, su amor por él era indestructible.



El primer encuentro fue el último recuerdo que le dio paz cuando la muerte estrujó su corazón aquella mañana soleada.


Y trascendió a las estancias luminosas con una sonrisa en el rostro y la última visión de aquel chiquillo risueño, cuyo nombre se había mantenido tanto tiempo oculto en las bóvedas de su memoria.


— Satoshi — susurró, al tiempo que volvía a cerrar los ojos y a descansar en el más dulce y eterno de los sueños.
[Imagen: cube-2.png]
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  2
Responder
#2
Bueno, bien sugieren algunos que cuando vas a morir, los recuerdos corren por tu mente. Ojalá Serena haya cerrado los ojos en frente de la gente que la quería.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  1
Responder
#3
Que bonito y que sad
[Imagen: FsUUXVs.png]
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  1
Responder
#4
Ke sad y ke bonito

Supongo que la chica era Serena… ¿no?
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#5
Mostrar
[Imagen: 8CriDzp.png]

Ok fuera de memes, es una de esas historias que pese a lo trágico no deja de brillar lo hermoso de la fragilidad de la memoria y de la vida misma, uno no se figura bien qué está pasando hasta que llega a la recta final del escrito, entiendes y es como de HOLY SHIT y te cae como balde el horror de lo que es experimentar eso y lo afortunada que es... o fue el tener un recuerdo tan poderoso que es capaz de barrer la oscuridad del olvido.

Esta es la clase de fics amour que me gusta leer, los que son introspectivos y que le dan un giro de tuerca a una relación que por dárse por hecho a veces a la gente se olvida eso de que te tienen que contar una historia y más cuando está tan finamente redactado  Mewtwo
 0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder




Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)
task