Colección- Los songfics de la Saku y algo más

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Franquicia
Género
Resumen

Una colección de songfics y otros relatos que no tienen nada que ver entre sí o, dicho de otro modo, escritos hechos desde el alma usando la música como vehículo.

#1
Bienvenidos y bienvenidas seáis todos y todas a un proyecto que hace tiempo que quiero empezar y me hace ilusión poder compartir por fin. Como dice el título aquí encontraréis sobre todo songfics basados en canciones que me gustan, porque muchos de vosotros sabéis lo que disfruto escribiéndolos y como tengo ya varias ideas prefiero tenerlos todos ordenaditos en un mismo sitio en vez de ir subiéndolos esporádicamente. Puede que alguna vez suba algún relato que no sea un songfic, pero no será lo habitual. Los escritos no estarán relacionados entre sí y si alguno tiene relación con un fic que he hecho anteriormente lo pondré en el título para que lo sepáis [ej: Di que me amas (AdP)].

¿Qué podéis encontrar aquí, exactamente? Un poco de todo, lo único que puedo asegurar es que serán minifics puros en el sentido de que escribiré únicamente pensando en mí, mis experiencias con Pokémon y lo que me apetece. Al ser algo tan personal puede que algunos no se lleguen a entender del todo o sintáis que os falta información; es normal, esto lo voy a usar como una especie de portfolio personal, si aun así a alguien le pica la curiosidad y quiere ir viendo de qué trata esto es más que bienvenido de adentrarse en mi mente y disfrutar de la experiencia (no, no habrán drogas, aunque tal y como lo he escrito parezca que sí). Sin más dilación os dejo con el índice, si alguien quiere curiosear espero que le guste. Peace <3


ÍNDICE

1. Castillo de Arena
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Érase una vez un grupo de extraños destinado a salvar el mundo.
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#2
Mostrar Breve explicación y canción
Esta es una de mis canciones favoritas desde pequeña, amo la tranquilidad que me brinda y el sentimiento de nostalgia que despierta en mí (y la voz del cantante, adoro a David Otero <3). Me hizo recordar un evento del juego Exploradores de la Oscuridad, aquel en el que Manaphy aparece en tu vida para que luego os separen cruelmente. Se me ocurrió hacer este breve relato donde mi self-insert y compañera lo buscan desesperadamente. Sí, mi self-insert furro, esta colección empieza bien, ¿eh?

Si no habéis jugado a ese juego o no habéis llegado a esa parte puede que vayáis un poco perdidos, pero hay varios gameplays que la cubren. Realmente me encariñé del pequeñín y este fic me transmite vibes parecidad a las de la canción, he quedado muy satisfecha con el resultado.






1. Castillo de Arena




Las olas se estiran con la intención de rozar sus patas, pero ella se aleja antes de que el agua le salpique. Cuando estas se retraen entonces se acerca un poquito para ver si consigue ver a su compañera, aunque no tarda en volver a retroceder cuando el agua prueba a alcanzarla de nuevo. Parece que las olas están juguetonas esa tarde así que tiene que tener cuidado, un paso en falso y como el tipo fuego que es puede deshacerse al entrar en contacto con ellas.

Por desgracia, por mucho que se esfuerza solo es capaz de ver las burbujas que crean los krabby al atardecer danzar sobre la superficie anaranjada del mar. Yuki empieza a dar vueltas en la orilla y ve cómo el agua se lleva con ella las huellas que deja en la arena, así que no tarda en convertirlo un juego, uno que le recuerda a él. Cuando era pequeño también seguía las huellas que ella dejaba en la arena y podían pasarse horas y horas divirtiéndose juntos. No puede evitar ponerse triste, realmente disfrutaba el tiempo que pasaban jugando y ahora no tiene la menor idea de dónde está.

—Argh. Maldita marea.

La Torchic está tan centrada en sus pensamientos que ni se da cuenta de que su compañera finalmente ha regresado de su búsqueda. Una Totodile cabizbaja sale del mar arrastrando los pies y jurando a su elemento, aquel que tanta paz y alegría le solía dar parecía estar escondiéndole algo importante. Aunque Yuki sabe que eso no indica nada bueno, no puede evitar ir corriendo a su encuentro por si ha descubierto algo.

—¿Qué tal? ¿Has encontrado alguna pista?

—Nada. Es como si el mar se lo hubiera tragado, a él y cualquier rastro que hubiera podido dejar. Ya no sé por dónde buscar, me estoy empezando a desanimar.

—¿Por qué no te tomas un descanso? A lo mejor parar te vendrá bien.

Sí, a lo mejor. A Haru le gustaría, volver a su guarida y dormir plácidamente en su cama con los ronquidos de Yuki de fondo sonaba demasiado bien, pero sabe que no podrá. No podrá dormir bien por su ausencia y sabe que su compañera tampoco, ver su plumaje despeinado es suficiente para entender que las dos están igual de desesperadas. No puede rendirse tan fácilmente, no va a darse ese lujo.

—No, el mar está más tranquilo de noche y la luna está a punto de salir, ella me hará de guía. Aprovecha tú ahora para descansar.

—No —Yuki llena su pecho de aire mientras niega con la cabeza enérgicamente. Ella tampoco va a tirar la toalla con facilidad—. Si tú vas a pasar la noche buscándole yo me quedaré aquí esperándole. Si vuelve será a este sitio, a la playa, ¿verdad? Donde nos conocimos.

Haru le dedica una triste sonrisa. Es probable, pero no lo sabe, ni siquiera sabe si se acordará de ellas. Era muy pequeño cuando se lo llevaron, a lo mejor ahora lleva otra vida en su nuevo hogar y ellas son un pequeño recuerdo ahogado en un mar de nuevas experiencias.

—Está bien. Volveré al amanecer, no te preocupes por mí.

Yuki asiente mientras Haru se da la vuelta para adentrarse en el mar. El agua acaricia sus escamas suavemente y la recibe con los brazos abiertos, pero ella sabe que es una ilusión, un vil engaño. Le promete dulces susurros como el canto de una sirena, pero no le va a dar lo que busca, va a volver sola y con las manos vacías. Intenta dejar esos pensamientos pesimistas de lado y prefiere ocupar su mente con otras cosas, como las clases de natación que le daba a Manaphy ahí. Es un pokémon de tipo agua, habría aprendido por su cuenta, pero le hacía especial ilusión ser ella quien estuviera ahí para guiarle en sus primeras andaduras en el mar, un mar que ahora le escondía de ella.

Traidor.

No puede dejar de insultar el agua, ni siquiera la luz de la luna puede calmarla. Por lo menos esta se encuentra llena y el cielo está despejado, por lo que no tiene problemas para ver y Yuki tampoco.
La Torchic ha retomado su pequeño paseo por la orilla y está recolectando restos de pequeños bivalvos que han llegado a la costa para usarlos en su humilde creación: un pequeño montículo de arena amorfo. Con alas en vez de manos es difícil hacer un buen castillo de arena, pero hará falta mucho más que eso para detenerla. A Manaphy le encantaba hacerlos y decorarlos a su gusto, fantaseando con vivir un día en uno, si llena la playa de ellos tal vez no tendrá más remedio que volver.

•••

Le despierta la fría brisa matutina. Yuki entreabre los ojos temblando y preocupada al darse cuenta de que se ha quedado dormida tan cerca del agua, aunque pronto se tranquiliza porque ve que las olas están tranquilas. La estampa de ese día es muy distinta a la del anterior, el atardecer fue luminoso y animado al tener las olas bailando a un ritmo alegre, ahora el sol se esconde tras unas nubes grises y las olas parecen estar dormidas, casi aburridas, ya no están interesadas en perseguir a la Pokémon de tipo fuego. Ella intenta quitarse la arena mientras se acerca con cautela a la orilla y al cabo de un rato ve a Haru salir del agua. Su cara lo dice todo, de nuevo su búsqueda no ha dado ningún fruto.

Las dos no se dicen nada. Está claro que no tiene sentido seguir así, de nuevo lo han dado todo y de nuevo no han conseguido nada. Por el momento no van a seguir ahí, ha llegado la hora de irse de la playa y desaparecer para descansar, tampoco pueden dejar completamente de lado su labor como equipo de exploración porque hay otros Pokémon que necesitan su ayuda. Sin embargo, no van a rendirse tan fácilmente, saben que merece la pena buscarle y esperar y eso seguirán haciendo hasta que vuelvan a reencontrarse, porque es cuestión de tiempo que suceda, las dos lo creen fervientemente. En silencio regresan a su casa para descansar en condiciones y, con un poco de suerte, reencontrarse con él en sus sueños.
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Érase una vez un grupo de extraños destinado a salvar el mundo.
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