Longfic- Legionarios

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FranquiciaOriginal
GéneroAcciónAventura
Resumen

Aiko es una joven que comienza su viaje por la región de Odissey con el objetivo claro de serla campeona de la liga; lo que desconoce son las situaciones que tendrá que enfrentar y los posibles aliados que conocerá mientras lucha por lo que cree.

#1
Prólogo
 
Mi nombre es Hitokage Aiko, o simplemente Aiko como me llaman mis amigos.  Tengo 16 años, nací en un poblado al oeste de la región de Odissey llamado Pueblo Evarne.  Me considero una chica normal —demasiado común diría yo—.  Mi cabello es de color rojizo, sedoso, me llega casi a la cintura por lo que me encanta llevarlo siempre suelto.  Soy delgada, en lo personal no me considero ‘muy agraciada’, lo verifico cada mañana cuando me paro frente al espejo del baño en ropa interior; a pesar de que mis amigas y hasta mi propia madre me dicen que ‘tengo las curvas justas’.
 
Aunque no lo parezca todas las personas tienen un historia tras de sí.  Puede que sea grande o pequeña, todo depende de los sueños que se persigan ¿Qué me hace especial? Nada, en realidad; sólo soy una entrenadora más queriendo llegar a la cima.  El sueño que persigo, mi meta, es conquistar la Liga Odissey; es muy probable que no hayas escuchado hablar de ella, extranjero. Deberías considerarte afortunado si no la conoces, créeme. Es la liga más ruda de todas, tanto así que vienen entrenadores de todas partes para probar suerte, quizás pienses que te miento al decirte que la mayoría de las veces regresan con el rabo entre las patas.  En la Liga Odissey la línea entre la gloria y el fracaso es muy delgada.
 
Si decides embarcarte en esta aventura te advierto que encontrarás muchos entradores fuertes y líderes de gimnasio inclementes, pero no todo será malo. Si sabes escoger bien tu camino encontrarás un valioso tesoro: la amistad.  Un amigo puede ser un Pokémon u otro entrenador, y cuando lo consigas verás que las montañas más elevadas parecerán simple colinas, que puedes cruzar acantilados de un salto, de que puedes tomar el sol entre tus manos.
 
Quizás pienses que estoy divagando ¿cierto? Puede que lo que te digo ahora no tiene ni lógica ni sentido, pero en su debido momento recordarás mis palabras. Creo que es mejor que te sientes a mi lado para que escuches toda la historia desde un comienzo, después podrás juzgar mi cordura.
 
Como ya te había dicho, soy Aiko; una sencilla chica de pueblo con un sueño: ser la campeona de la Liga Odissey. Mi historia comienza el día en que obtuve a mi primer Pokémon, lo recuerdo como si fuese ayer.

 
(I)
 
— ¡¿Aiko, ya estás despierta!? gritó mi madre desde el pie de la escalera Vas a llegar nuevamente tarde.
— Diez minutos más, por favor. —Fue mi respuesta apenas sacando la cabeza debajo de la almohada.
— ¿Diez minutos? —La puerta se abrió de golpe y mi madre entró en la habitación Eso es lo mismo que me dijiste hace una hora. Levántate para que bajes a desayunar.
 
Y con esa orden imperativa descorrió las cortinas y el sol de la mañana —quizás media mañana— entró por la ventana dándome de lleno en la cara.  Al parecer mi madre, o debería decir todas las madres, tienen un reloj interno y las cosas se tienen que hacer en el momento justo ¿es que acaso no entiende que las chicas en desarrollo como yo necesitamos dormir lo suficiente para estar siempre bellas?
 
No me quedó más remedio que salir de mi cama y arrastrar mi humanidad hasta el baño para asearme un poco.  Ya frente al espejo pude notar que mi cara se encontraba fresca y descansada, tal vez ya había dormido lo suficiente. Ahora me encontraba frente al guardarropa, ver toda esa ropa a veces me abrumaba, más cuando tenía el tiempo contado para estar lista.  Sin pensarlo mucho tomé una hermosa blusa blanca con un estampado de una de mis bandas favoritas, unos bermuda de color beige y las zapatillas más cómodas que tenía; una vez estuve lista baje a desayunar.  Está de más decir que fue una comida frugal.
 
Evarne es una localidad campestre en medio de una amplia pradera rodeada de montañas.  Está compuesto por un centenar de casas aproximadamente; ni tan pequeño para ser un pueblucho ni tan grande para considerarse una ciudad. A mi parecer tiene el equilibrio perfecto.  Es un pueblo mayoritariamente agricultor, aunque también tiene un hermoso sembradío de flores de todos colores; productos que se intercambian con los pueblos cercanos.
 
En la periferia del pueblo hay una casa que difiere un poco de las demás; tiene el aspecto de una cabaña, en el frente tiene un pequeño jardín que no está muy bien atendido y algunas plantas ya se han marchitado, a un costado hay una gran antena con la cual se puede mantener contacto con el resto de la región.  Es el Laboratorio Pokémon de Pueblo Evarne.
 
Estaba cerca de mi destino cuando divisé frente al laboratorio a un hombre mayor con algunas libras de más, de cabello castaño con algunas partes canas y ojos café claros; es el profesor Takumi Kashikoi.  Al verme se dibuja en su cara una sonrisa bonachona, que crece a medida que me acerco.  Cuando me detuve frente a él deja salir una sonora carcajada para luego decirme:
 
 
— Aiko, siempre llegando tarde. Nunca cambiarás.
— Las personas importantes nunca llegan tarde, profesor.  Llegan en el momento indicado. —Dije mientras colocaba ambas manos en mi cintura formando mis brazos la silueta de una jarra.
— Es por eso que es la quinta vez que intentas retirar tu Pokémon ¿cierto?
 
 
No puedo negar que aquel comentario hirió lo más profundo de mi ego, pero no le iba a demostrar que me había vencido.
 
 
— Está bien, lo siento. No volverá a pasar. —Levanté mis manos en símbolo de rendición— Por cierto ¿llegué tarde de nuevo?
— Para que veas mi generosidad y especialmente porque no quiero que tu madre te de otro sermón… más carcajadas de nuestro estimado profesor te he reservado un Pokémon.
— ¿Es en serio? —Casi brincaba de la alegría Quiero verlo.
— A parte de que llegar siempre tarde eres impaciente, Aiko.  Ven, acompáñame.  Dejé la pokébola sobre la mesa.
 
 
Entramos al laboratorio, la antesala es de aspecto muy sencillo. Con unos viejos pero cómodos muebles para las visitas, una decoración escaza con algunos cuadros y la chimenea para esos tiempos cuando llegan las poco frecuentes nevadas.  Y allí sobre la mesa, esperando por mí, una solitaria pokébola.  La tomé entre mis manos y la admiré por un momento; aquella pequeña esfera roja y blanco que guardaba una maravillosa criatura.  Presioné el botón de la parte del frente de la pokébola y esta se hizo más grande en mi mano.  Mi deseo de mi infancia ya se había cumplido, era el momento de conocer a mi compañero de viaje.
 
 
— ¡Sal, Pokémon! —Grite al momento que lanzaba la pokébola desde la entrada del laboratorio.
 
 
La pokébola describió un arco perfecto y cuando estuvo a punto de tocar suelo se abrió y una luz roja le dio forma al Pokémon que dentro aguardaba.  Era un pequeño, quiero decir ‘pequeña’ porque resultó ser una chica; una pequeña criatura verde de vientre claro, con un aire muy regio y que al instante me vio con sus hermosos ojos rojos.  La criatura no era otra que Tsutarja, un Pokémon del tipo planta conocido por su orgullo y fidelidad.  Al fin tenía frente al compañero de mis aventuras, pero no podía ser una chica más del montón, mi Pokémon debería tener un nombre, y cogiéndolo en brazos a lo alto lo bauticé.
 
 
— Te llamaré ‘Midori’. Midori en japonés significa ‘verde’.  Creo que te quedará muy bien.
 
 
Y con mi nueva compañera decidí que era tiempo de regresar a casa.
 
 
— Vamos, Midori.  Regresemos a la casa para que mi madre te conozca y preparemos todo para el viaje.
— ¿Aiko? —Me interrumpió el profesor.
— ¿Si, profesor?
— ¿No olvidas algo?
— Veamos pensé—, tengo a Midori y ya nos vamos.
— Entonces no hay ningún problema si me quedo con esta Pokédex y las pokébolas ¿cierto?
— ¡Ops! Perdón de nuevo.
— A veces me pregunto dónde tienes la cabeza, Aiko.
— Ya deje de regañarme, profesor. Me llevaré todo, vamos Midori. —Tomé a mi Pokémon en brazos viendo alrededor con disimulo para cerciorarme que no se me olvidaba algo más, y salí del laboratorio.
 
 
Regresé alegre a mi casa con Tsutarja en mis brazos, se dejaba llevar tranquilamente; observando con detenimiento todo lo que ocurría alrededor.  Hasta los momentos las cosas parecían que iban a funcionar entre nosotros.
 
 
— ¡Mamá, ya volví! —Fue lo primero que dije al cruzar la puerta.
— No es necesario que grites, Aiko.  ¿Dónde quedó la educación que te he dado? respondió mi madre desde la cocina— ¿Cómo te fue?
— Pues… verás… intenté responde dudosamente.
— ¿Volviste a llegar tarde?
— La verdad sí. respondí sinceramente.
— Lo sabía, te volviste a quedar sin Pokémon.
— Pues en eso te equivocas, madre. Te presento a Midori, mi Tsutarja. decía con orgullo mientras mostraba a mi Pokémon.
— Espero que lo trates muy bien, porque es muy mono.
 
 
Luego de las presentaciones subimos a mi habitación.  Ya la tarde estaba comenzando; aproveche para poner en orden algunas cosas e investigar otras.  Tsutarja se paseaba por la habitación sin mucho entusiasmo, tomaba alguna cosa con sus pequeñas lianas y después lo colocaba nuevamente en su lugar, todo era nuevo para ella y parecía aburrirse mucho.  Tome la Pokédex para saber un poco más acerca de mi compañera, al abrirla y colocarla frente a ella se escuchó una voz electrónica.
 
 
Tsutarja. Pokémon Serpiente Hierba. De gran inteligencia y sangre fría. Se mueve ágilmente si recibe rayos de sol de forma continua. Sus movimientos son: Placaje, Malicioso y Látigo Cepa. Evoluciona en Janovy y Jalorda.
 
 
— Eres una chica muy interesante, Midori. le dije con una sonrisa a mi compañera que me veía sin cambiar esa postura elegante que siempre carga.
 
El resto de la tarde se me fue en sacar las cosas que consideraba útiles para mi viaje e investigando sobre la geografía de la región y los Pokémon.  No tardó en caer la noche y sin darme cuenta me quedé dormida con un libro cubriendo mi rostro.
 
Al día siguiente me desperté más temprano que de costumbre.  La culpable esta vez fue Midori ya que con la ansiedad que tenía por el viaje me olvidé de darle comida y tenía un hambre atroz, bueno, teníamos.  Por suerte mi madre siempre piensa en todo y nos tenía preparado una nutritiva y abundante comida.  Durante el desayuno le comenté a mi madre que una vez partiera iría con rumbo a Ciudad Eudora, me recomendó que llevara el navegador para no perderme —Ni que fuese tan despistada—. Con el navegador en mi mochila junto a todo lo demás me dispuse a partir en compañía de Midori.
 
La despedida fue algo triste, pensaba que iba a dejar a mi madre sola por mucho tiempo; y no es nada bonito que una mujer se quede sola, es algo que aprendí en este viaje.  Pero pronto regresaría, ambas lo sabíamos.  Para ella tampoco resultó fácil, pero lo aceptó; su única hija ya había crecido y se estaba embarcando en una aventura.
 
Mi padre me envió desde la capital lo más novedoso en transporte para aventureros: una bicicleta plegable, la cual si se diese el caso podía atar a mi mochila y llevarla a cuestas.  Fabricada con materiales ligeros pero resistentes se estaba convirtiendo en un implemento obligatorio para cualquier joven viajero.  A simple vista parecen dos ruedas unidas a varios tubos, pero una vez armada es una práctica bicicleta.
 
Monte mi flamante bicicleta rosa presta a comenzar mi aventura; como quería que Midori disfrutara del paseo como yo decidí llevarla apoyada sobre el manubrio y nos pusimos en marcha.
 
Ese fue el día que dejé mi hogar, desde entonces no he vuelto a poner un pie allí; y por supuesto nunca he dejado de tener contacto con mi madre, cada vez que puedo nos comunicamos vía telefónica.
De ahí en más inició mi aventura y debo aclarar que comenzó con el pie izquierdo.
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Mi Aventura en la Liga Valora
Episodio #02
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#2
Se me hizo bastante tierno el principio. Aiko es agradable y tiene a Snivy, el inicial más cool de su región. Puntos extra por tener pokes de mi región favorita.

Queda ver qué pasa luego de que obtiene su inicial. De momento se lee interesante.
[Imagen: JCEDJoJ.png]
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#3
Holaaaa
Iniciamos con una gran aventura, desde este primer capítulo ya me dejo enganchado a la historia, es como un inicio medio chibi o kawai (como lo quieran interpretar) sobre Pokemon, en este caso la chica de... 16 años? Eso era al principio pero esto último era un recuerdo de como inicio su aventura pero ahí ya tenía 16 años o tenía 10? Si puedes resolver esa duda porfa.

En fin, esta chica me cayó bien, llena de energía y de amor por su madre, muy pocas veces vemos ese tipo de afecto entre madre e hijo (a) uno normalmente se ahorra o deja pasar ese detalle. Grandote xD

Emm raro o extraño para mi que al principio se recalcara que es una chica con una figura "normal" "decente" "optima" no se si sera importante en el futuro pero meh a la mejor tenías que ser un poquito descritivo en ese sentido lel.

Fuera de lo demás espero que se pueda llevar bien con ese Snivy que está demasiado seria, veamos que tal va todo . Tiene ventaja la chica, ya tiene una bicicleta de su padre que... al parecer está separada de su esposa (típico ya en todos lados, vida real, ficción etc)

Esperare con ansias el siguiente capítulo, iniciaste con el pie izquierdo diría Aiko

Salu2!!!
Entrenador Pokemon en busca de la Perfección y diversión.
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#4
Considero que lo más llamativo de este fic va definitivamente al manejo de nombres japoneses.

Fuera de eso, Aiko se ve como una chica hiperactiva, pero agradable. Veamos como va su relación con Snivy.
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#5
@Maze Como siempre los inicios son mayormente lentos, creo que este tiene un poco de eso. La protagonista es algo interesante pero se irá dando a conocer de a poco, es algo fuera de lo común.

@Abisai a pesar de que la historia se cuenta en retrospectiva no se va tan alejado en el tiempo. La protagonista tiene 16 años porque es la edad mínima establecida en la región para iniciarse como entrenador debido a la dificultad que representa. En cuanto a lo de ser una chica 'normal' es como ella misma se describe, porque considera que no sobresale físicamente; no es una chica de mega curvas y pechos pronunciados, a eso es que se refiere.Y no, los padres no se encuentran separados, digamos que el padre tiene un puesto muy importante en una empresa prestigiosa que tiene su sede en la capital de Odissey y es por eso que no comparte con ellas la mayoría del tiempo. Tsutarja tiene un forma peculiar de ser,sería lo opuesto a la personalidad de la protagonista, se puede decir que es el cerebro en el equipo. Pero eso tendrán que descubrirlo.

@Nemuresu pocos conocen el origen de este fan fiction así que daré la versión corta. Se escribió en el tiempo de lanzamiento de los videojuegos Edición Negra y Edición Blanca, como el primer lanzamiento es en japonés tomamos los nombres originales y los fuimos corrigiendo a medida que avanzaba la información de los juegos, es algo que quise mantener y que le da su esencia al escrito.

Bueno, si más seguimos con el capítulo 2.

PD: algo raro pasa con el etiquetado.
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Mi Aventura en la Liga Valora
Episodio #02
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#6
(II)
Me encontraba detenida en una bifurcación del camino analizando las posibilidades. Según el navegador ambos caminos me llevaban a mi primer destino: Ciudad Eudora, lugar del primer gimnasio Pokémon de mi lista.  El camino a mi derecha serpenteaba en una pradera y pasaba por un pequeño pueblo llamado Nemertes, mientras que el de la izquierda se internaba en un bosquecillo e iba directamente a Eudora. Quizás era la opción más lógica, aprovecharía los Pokémon salvajes que allí me encontrara para entrenar a mi Tsutarja, pero corría el riesgo de que se debilitara y no tuviera como sanarlo. Me estaba devanando los sesos, necesitaba otra opinión.
 
— Emm…. Midori ¿tú sabes qué camino tomar?
 
El Pokémon que estaba aun firmemente sujetado al manubrio de la bici volteó a verme y comenzó a observarme como si tratara de entender lo que le estaba preguntando.
 
— Según el navegador cualquiera de los dos lleva a Ciudad Eudora, pero no sé cual me conviene tomar ¿cuál crees que sea el mejor?
 
La pequeña serpiente bípeda me sonrió y luego hizo un gesto con sus hombros.  Tenía razón, daba igual que camino tomara.  Nos pusimos en marcha tomando el camino de la derecha, era muy probable que en Nemertes consiguiera información útil sobre el gimnasio de Eudora, y con un poco más de suerte me metería en algunos combates para ganar experiencia.  En la pradera corría una agradable brisa fresca que mecía sutilmente la hierba; mis cabellos rojos ondeaban libremente así como las pequeñas hojas de Midori, se sentía como un paseo dominical.  Arriba en el cielo las aves jugueteaban tomando las corrientes de vientos ascendentes.
 
Pasaron cerca de quince minutos cuando pudimos divisar a lo lejos los primeros tejados de las casas, en ese momento pedaleé con más fuerzas.  De pronto desde unos matorrales a un lado del camino apareció una sombra, era un pequeño gato que decidió detenerse a mitad del camino, por la velocidad que llevaba era muy difícil esquivarlo por lo que accioné los frenos a fondo.  La bicicleta derrapó y al golpear con una piedra nos lanzó a ambos cayendo bruscamente; yo caí de costado y me arrastré algunos metros levantando una polvareda, Midori salió despedida por su liviano peso, pero con la suerte de caer entre los matorrales. La bicicleta siguió su marcha sin nosotros quedando justo al lado del gato, el cual no pareció inmutarse con el accidente y seguía lamiendo tranquilamente su patita. 
 
Como pude me levanté, debía tener la cara roja por la rabia acumulada, la cual aumentó al ver como la pequeña criatura simplemente nos ignoraba a pesar de ser la causante de aquel aparatoso encuentro. Saqué la Dex de mi bolsillo para saber de qué Pokémon se trataba.
 
 
Choroneko: Pokémon Malévolo. Estos Pokémon suelen asustar a las personas que salen en las noches. Son muy populares como mascotas. Se dice que cuando se les atraviesa a los entrenadores, algo muy curioso siempre pasa. Su cola tiene forma de hoz. Sus movimientos son: Arañazo, Gruñido y Ayuda.
 
 
Pensé que sería una excelente oportunidad para entrenar a mi Pokémon y de paso tomar un poco de venganza por hacer que mi hermosa ropa se llenara de tierra.  Así que llame a mi Tsutarja a combate quien acudió presto para tomar su parte.
 
 
— Midori, usa Placaje. —Ordené. Al siniestro Pokémon no le costó nada hacerse a un lado y seguir con su limpieza, se comportaba como si no estuviésemos y eso me enfurecía más.
— Nuevamente Placaje. El gato dio un salto para esquivar a su rival en el último segundo ¡oh! Escurridizo minino.
— Aprovecha que está en el aire y usa Látigo Cepa. —No tardé en reaccionar al ver una oportunidad, Midori lanzó sus pequeñas lianas apresando al Choroneko en el aire quien hacía esfuerzos en vano para liberarse.
— Bien, ahora usa Malicioso. Tsutarja miró fijamente a su rival quien no podía esquivar la mirada, sus ojos brillaron dejando al Pokémon indefenso.
— Acabemos con esto. Lánzalo en el aire y usa Placaje. —El pobre gato se vio de pronto volando por los aires, moviendo sus patas en vano tratando de afirmarse en la nada, el efecto del Malicioso lo tenía con la guardia baja; lleno de miedo se tapó los ojos con sus patitas para luego ser golpeado por Midori cuyo impactó lo lanzó hasta un árbol cercano quedando debilitado.  Quedé de allí de pie observando la escena cuando siento que Midori me está mirando fijamente.
—¡Ah, claro! La pokébola. Comencé a rebuscar entre la mochila hasta que conseguí el objeto esférico que me había entregado el profesor al salir. Presioné el botón y la pokébola se hizo más grande y la lancé en dirección al Pokémon derrotado.  Cuando hizo contacto un rayo rojo salió de la misma absorbiendo al minino; cayendo en el camino la pokébola comenzó a agitarse hasta que se detuvo, había capturado a mi primer Pokémon.
 
 
Corrí hacia donde estaba la pokébola y lanzándola al aire deje salir al Pokémon recién capturado, era un minino de pelaje púrpura con unos enormes ojos verdes, como esmeraldas; lo tomé entre mis brazos y lo fui acariciando; el pobre estaba algo adolorido pero no dudo en regalarme unos dulces ronroneos, era una auténtica monada.
 
 
— Tranquilo, Choroneko. Voy a cuidar muy bien de ti.  Pero por ahora regresa a tu pokébola hasta que pueda llevarte a un Centro Pokémon para que te atienda. —Y con un pequeño toque de la esfera fue absorbido nuevamente.
 
 
¿Así son los combates Pokémon? «Me pregunté» La verdad fue una experiencia alucinante, aún podía sentir un poco de la adrenalina correr por mi cuerpo.  Luego podría disfrutar de esa sensación; Midori se encontraba un poco agotado por el combate, Choroneko necesitaba ser atendido y yo necesitaba un cambio de ropa.  Luego de sacudirme un poco la tierra levante la bici y junto a mis Pokémon seguí la marcha.
 
El sol ya comenzaba a caer cuando logramos divisar el pueblo, por el efecto de la luz las casas parecían estar pintadas de dorado.  Cuando terminamos de descender de la colina nos encontramos dentro del pueblo, era un lugar bastante agradable.  Había como una veintena de casas en Nemertes; hermosas casas de dos pisos pintadas de colores claros y pequeños jardines al frente.  En el ambiente se percibía el aroma de flores, de pan recién horneado y otros exquisitos aromas.  Las personas a esa hora se encontraban en la calle, algunos regresando de sus trabajos y otros haciendo sus oficios frente a sus establecimientos. Los niños jugueteaban por las calles entre ellos. 
 
Me baje de la bici para hacer el trayecto a pie, y para evitar otro accidente. Midori desde su puesto de mando en el manubrio observaba todo a su alrededor.  Nos encontrábamos en la calle principal del pueblo, algunos de los chicos se acercaban a Midori para acariciarla y luego salían corriendo.  Era muy divertido ver su expresión al no tener idea de lo que ocurría.  Al frente de una de las casas una señora descansaba en su mecedora, decidí acercarme para pedirle indicaciones.
 
 
— Muy buenas tardes, señora. —Salude cortésmente.
— Buenas tardes, jovencita ¿te puedo ayudar en algo? —Respondió la amable señora.
— Si, podría indicarme si hay un Centro Pokémon en el pueblo. Necesito que cuiden a mis Pokémon.
— Por supuesto que tenemos uno.  Llega hasta el final de la calle, —la anciana se puso de pie para guiarme haciendo señas con sus manos luego tienes que cruzar a la derecha, te será fácil encontrarlo.
— Muchas gracias, hasta luego.
 
Agradecí a la anciana y luego proseguí mi camino siguiendo sus instrucciones.  Al girar donde me dijo pude observar una cabaña con un estilo muy campestre y sobre su entrada un anuncio con una esfera blanca y roja, el Centro Pokémon.
 
Aseguré mi bicicleta antes de entrar.  Fuimos recibidos por una joven de cerca de veinte años, de cabellos castaños sueltos hasta la altura de los hombros, ojos color miel y la piel aceitunada.  Vestía un pulcro uniforme rosa de enfermera.
 
— Buenas tardes, mi nombre es Hariko —se presentó soy la encargada del Centro Pokémon de Pueblo Nemertes. Bienvenida.
— Un placer, mi nombre es Aiko, vengo de Pueblo Evarne.  ¿Podrías hacerte cargo de mi Tsutarja y de Choroneko?
— Por supuesto.
 
 
La chica tomó la pokébola donde estaba Choroneko y Midori se fue con ella caminado a su lado, estaban a punto de cruzar una puerta cuando me percaté de algo.
 
— ¿Hariko?
— Si, dime. dijo la chica volteándose ¿Sucede algo?
— Verás. hice una pausa mientras me veía toda apenada Tuvimos un accidente antes de llegar y me gustaría quitarme esta ropa mugrienta.
— Claro, no hay problema. Si sigues por esa puerta señaló encontrarás en la segunda puerta a la izquierda una habitación con baño que podrás usar, puedes pasar la noche allí si gustas.
— Te lo agradezco.
 
Cuando me dirigía a la habitación lo que más deseaba es que tuviese una ducha con agua caliente, de verdad que lo necesitaba.  Entré a la habitación, era pequeña pero acogedora.  La cama se notaba que era mullida y así lo comprobé al tocarla, dejé la mochila sobre ella; abrí la única puerta que estaba dentro de la habitación y encontré el baño, se notaba algo antiguo o tal vez ‘clásico’ como diría mi padre.  Abrí una de las llaves de la ducha y suspiré, mis plegarias fueron escuchadas, una agradable agua tibia salía de la regadera.
 
Me quité la ropa de inmediato y deje que el agua recorriera mi cuerpo, tomé el jabón y me dispuse a eliminar las impurezas de mi juvenil cuerpo.  Comencé por el cuello bajando por mis pechos, mi vientre y luego le dedique atenciones a mis piernas.  Comencé a sentirme como nueva; ahora le dedicaría un momento a mi cabello, él también se lo merecía.
 
Con una toalla alrededor de mi cuerpo y otra en mi cabellera salí del baño después de esa revitalizante ducha, rebusqué entre mi mochila una ropa cómoda para ponerme, un pantalón deportivo y una blusa ligera sería suficiente por ahora.  Limpia y con ánimos salí de la habitación; Hariko me esperaba con la cena ya servida.  Conversamos un poco y aproveché para solicitar información acerca de mi siguiente reto.
 
Hariko me comentó que quien está al mando del gimnasio de Ciudad Eudora es una chica que usa Pokémon del tipo psíquico, que Choroneko me sería de mucha ayuda si lograba entrenarlo un poco más. También me advirtió que tuviese mucho cuidado ya que la mayoría de los entrenadores que buscan participar en la liga no logran llegan más allá de ese gimnasio.  No puedo negar que sus palabras me causaron algo de temor y duda, pero estaba decidida.
 
La sopa de verduras llenó de energías renovadas mi cuerpo.  Hariko trajo a mis Pokémon que ya se encontraban listos para nuevas aventuras y con sus barriguitas llenas también.  Nos retiramos en la habitación y me puse a jugar con mis nuevas amigas, casualmente Choroneko era una chica también; así seguimos hasta que nos quedamos dormidas.
 
Y así terminaba mi primer día de viaje, con mi primera victoria y con un segundo Pokémon en mi equipo.
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Mi Aventura en la Liga Valora
Episodio #02
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#7
Bueno, eso es primer día simple, pero efectivo.

La noticia sobre el primer gimnasio será una ventaja, pero por el tipo me huele a una pelea muy ardua, y posiblemente, no se gane a la primera.
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#8
Letra más pequeña e.e

Welp ese si no mal recuerdo sí lo pude empezar a leer en su momento y se me hizo curioso porque como literal nos volvimos hipsterlandia guiño guiño como que menos esperaba encontrarme era un inicio típico... tan típico que realmente parece que lo escribió una chica de 16 teniendo los elementos de "Hola, soy fulana de tal, tengo tantos años y me veo así". Aunque si no mal recuerdo luego este fic se pone darks D:

Pues si, todos los fic de inicio de aventuras son lentitos pero la ventaja de que los caps sean cortos ayudan con el ritmo para que no se sienta aburrido y podamos ir apreciando mejor el crecimiento del personaje.
[Imagen: UTen4qq.png]
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#9
Bueno, se viene un nuevo capítulo así que es tiempo de responder comentarios.

@Nemuresu Muchas veces el conocer lo que se avecina no representa precisamente una ventaja, desde ya puedo decir de que será un combate bastante complicado, es una líder con varios trucos bajo la manga. Solo queda esperar que la fuerza esté con Aiko.

@Plushy en realidad si da la impresión de que es una historia escrita por una adolescente; puedo decir que Aiko es mi personaje favorito, uno que cree y es tan original en su forma de ser; en cuanto al crecimiento nos quedan muchos capítulos por delante —al menos 30— para conocer sus aventuras y desventuras por Odissey.

Sin más que agregar los dejo con el siguiente capítulo, disfrútenlo.
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Mi Aventura en la Liga Valora
Episodio #02
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#10
(III)
 
El sol anunciaba que un nuevo día había comenzado, pero yo seguía cómodamente debajo de las sábanas, Choroneko y Midori comenzaron a acariciarme la cara para despertar.  Con mucho esfuerzo logré salir de la cama para vestirme, me puse unos leggins de jean y una blusa celeste un poco más abajo de la cintura, después de ponerme sólo un poco de maquillaje salí de la habitación.  Pude percibir el aroma de las tostadas, no eran como las de mi mamá y eso me daba nostalgia.
Decidí que si iba a estar viajando lo mejor sería disfrutar de la oportunidad, así que después de desayunar junto a Hariko fui a dar un paseo acompañada de mis Pokémon, y de paso aprovechar hacer algunas compras, a las chicas nos encanta comprar.  Caminamos por el mercado del pueblo que se encontraba cerca del Centro Pokémon, estaba lleno de personas, habían puesto con mercadería de la más variada.  Nos detuvimos en uno de los puestos que estaba a mi derecha, no era muy grande pero si bonito, tenía ropa muy hermosa; la dueña me acogió muy bien y me dijo que me probara todo lo que quisiera sin problema, consiguió despertar mi interés en esa tiendecita.
Midori y Choroneko me veían extrañadas como tomaba una y otra y otra prenda, la final me decidí por algo para ellas; a Midori le compré una cinta amarilla que coloque alrededor de su fino cuello y a Choroneko una cinta fucsia que hiciera contraste con sus ojos, para mi escogí un sombrero de color malva para protegerme del sol para cuando estuviese en el campo abierto.  Mis compañeras nunca habían recibido tales atenciones por lo que todo era nuevo para ellas; Choroneko en particular intentada sacarse la cinta con sus patitas.  Pagamos y seguimos la marcha.
Hacia un poco de calor así que fuimos por unos zumos a una cafetería cercana, pero estaban muy llenos y tuvimos que esperar nuestro turno.  Pasó una hora o quizás más hasta que por fin nos pudieron atender y salimos de allí con nuestras bebidas, Midorí tenía una de fresas la cual sostenía con las pequeñas lianas que salían de su cuello; Choroneko disfrutaba de un zumo de limón y para mi había pedido de piña.  Al salir una repentina brisa se llevó mi sombrero malva y tuve que correr para alcanzarlo.
El sombrero cayó a los pies de un sujeto raro de lentes oscuros, algo regordete que se estaba comiendo una baguette de bacón, estaba acompañado de un simpático cachorro.  Con mucha amabilidad le dije que estaba pisando mi hermoso sombrero, pero el sujeto me veía con rabia. No tenía idea de que estaba pasando.
 
 
  • Pequeña mocosa. Recibirás tu merecido. alcanzó a decirme el sujeto con sus dientes sucios.
  • Pero si yo no hice nada. le dije alzando mis manos, no tenía idea de que me acusaba.
  • ¡Me da igual! bufó el sujeto.
  • No tendré otra opción. ¡Vamos Choroneko! llamé a mi Pokémon quien soltó su bebida presto a la batalla.
  • ¡Adelante Yorterrie! el pequeño cachorro se colocó delante de su entrenador gruñendo ferozmente.
 
 
Mi compañera de batalla sonrió maliciosamente cuando vio al oponente al cual se enfrentaba.
 
 
  • Usa Arañazo. fue mi primera orden y mi Pokémon obedeció al instante lastimando con sus zarpas al rival.
  • ¡Placaje, Yorterrie!
  • ¡Esquívalo! la minina saltó ágilmente esquivando en el último segundo el ataque de su rival quedando detrás del mismo.
  • ¡Mordisco!
  • ¡Arañazo! ordenamos al mismo tiempo, cuando el canino se giraba sobre sí para morder a mi Pokémon recibió un zarpazo al costado que lo dejó imposibilitado.
 
El Yorterrie chilló cuando las garras de Choroneko se clavaron en un costado de su pequeño cuerpo haciéndole sangrar un poco, la batalla ya estaba decidida a mi favor. El extraño lanzó unas cuantas maldiciones mientras devolvía al herido Pokémon a su pokébola.  Luego me vio fijamente con una mirada cargada de odio, al cabo de unos segundos se dio vuelta y se perdió entre la multitud que estaba viendo el combate; en ese momento suspiré aliviada.  Choroneko había conseguido su primera victoria, emocionada la alcé en alto; era una gata pequeña pero fuerte.
Con mi sombrero un poco estropeado por el incidente con aquel desagradable hombre nos pusimos en marcha hacia Ciudad Eudora.  Fui hasta el Centro Pokémon para buscar mi bicicleta, en un par de minutos ya habíamos dejado atrás a Nemertes.  Midori estaba en su lugar asida al manubrio de la bicicleta mientras Choroneko disfrutaba de la vista y la brisa fresca que hacia sobre mi hombro.  Pedaleaba por el camino que sale del pueblo y bordea el bosque, la brisa mecía los árboles, sobre nosotras había una bandada de aves revoloteando alegremente.  De pronto una de ellas se lanzó en picada, tuve que maniobrar para esquivarla lo que nos mandó de nuevo al suelo. No era posible que saliera de ese pueblo de la misma forma en que había llegado.
Por suerte la caída no fue tan brusca y mis Pokémon cayeron sobre mí.  Furiosa me levanté y decidí hacerle frente a ese insolente Mamepato.
 
  • Midori, usa Embestida. el Tsutarja se lanzó hacia su rival que al verse atacado comenzó a batir sus alas formando un pequeño remolino levantando polvo y algunas hojas del camino. Midori tuvo que retroceder un poco al perder visibilidad.  Luego el ave lanzó un Gruñido que obligó a mi Pokémon a cubrirse los oídos.
  • ¡Látigo Cepa! fue mi siguiente movimiento. Midori intentó atrapar al ave con sus lianas pero comenzó a volar y pudo esquivarlo sin problemas— Regresa, Midori. ¡Arañazo Choroneko! no me quedó otra opción que cambiar de Pokemon.  La minina saltó hacia su rival quien trató de embestirla, digo ‘trató’ porque la esquivó en pleno salto y luego dio un certero golpe con sus garras Nuevamente Arañazo, Choroneko. la gata al tocar el suelo volvió a saltar pero el ave remontó vuelo alejándose de nosotras.
 
Pensaba que ya nos habíamos quitado esa molestia de encima escuchamos un ruido en el bosque; al parecer los problemas no seguían uno detrás de otro.  Los arbustos comenzaron a agitarse, traté de moverme pero me tambaleé un poco.  En situaciones normales Midori y Choroneko me hubiesen ayudado, pero me conocían lo suficiente como para no agarrarme a menos que estuviese al borde de un precipicio.  Midori se puso frente a mi lista para defenderme de aquella posible amenaza.  Lo que apareció fue un pequeño Chillarmy, el cual resultaba inofensivo pero Choroneko se abalanzó sobre él y se vieron con ganas de querer matarse uno al otro ¡por Arceus! ¿Cuántas cosas raras me tocaría encontrar en este viaje? —Me pregunté—.  Antes de darme cuenta la chinchilla inició el combate atacando con un Destructor; golpeó con la cola a Choroneko pero el daño fue mínimo ¡le íbamos a dar una paliza!
 
  • Choroneko, ataca con Arañazo. el Pokémon felino atacó con sus garras pero su rival esquivaba ágilmente sus ataques, para entonces luego contraatacar con un golpe de cola.  Parecían dos boxeadores atacando y defendiendo al mismo tiempo, sin cederle espacio al rival.  Era un combate cerrado entre ambos Pokémon, pero mi Choroneko no se dejaría ganar tan fácilmente, comenzó un ataque violento con las garras de ambas patas delanteras que fueron arrinconando a su rival hasta que consiguió su objetivo de causarle daño; al verse lastimado la chinchilla se fue por donde mismo apareció.
 
Suspiré aliviada al darme cuenta que el combate había terminado, la paz volvía a reinar en los lides del bosque.  Habíamos perdido mucho tiempo con esos insolentes Pokémon y no faltaba mucho para llegar a la ciudad. Nos montamos nuevamente en la bicicleta para continuar el camino.
Los árboles se fueron haciendo escasos y dieron paso a un amplio valle donde se encontraba una elegante ciudad, no puedo evitar sonreír gustosa, era el primer destino importante hacia la liga.  Antes de ir hacia el gimnasio decidí ir al Centro Pokémon para que les realizaran un control a mis Pokémon.  Las calles bullían de actividad, la gente iba a venía muy rápido; el paquete completo del caos de una gran ciudad, algo a que una chica de pueblo como yo no está acostumbrada.
Había más tiendas que en el pueblo anterior con unas dependientas muy amables, pero no tenía tiempo para eso —por los momentos—.  Después de solicitar algunas indicaciones llegamos al Centro Pokémon, al entrar fuimos recibidos por una chica de unos veinte años con una larga cabellera rosa, de piel blanca un poco bronceada con ojos color caramelo.  La enfermera de nombre Hayami, que diligentemente examinó a mis Pokémon me informó que no tenían heridas graves de que preocuparme, que con un par de horas de descanso estaría totalmente recuperados.  Aprovechamos el tiempo para comer algo y descansar en el Centro Pokémon.
A mitad de la tarde salimos a dar una vuelta, como siempre Midori a mi lado, Choroneko tenía un merecido descanso dentro de su pokébola.  Estaba fascinada con todas esas tiendas de ropa y bisutería cuando Midori llamó mi atención; estaba perdida en mi mundo de sueños cuando me giré y vi una imponente fachada. No cabía duda, era el escenario donde tendría lugar mi primer reto oficial: el Gimnasio Ilusión.
Daba la impresión de ser una opulenta mansión, la gran verja de acero se encontraba abierta por lo que decidimos entrar.  La edificación tenía la forma de un enorme rectángulo, en el frente se encontraban unas majestuosas columnas de mármol blanco veteadas, con grandes ventanales y frente a nosotros una enorme puerta de madera que daba la apariencia de ser muy pesada.  Cuando nos acercamos a ella se fue abriendo poco a poco, una vez abierta completamente fuimos recibidas por dos chicas, ambas de cabellos rubios y de piel blanca, se podría decir que eran gemelas pero tenían diferencias notables, comenzado con el color de los ojos, la de la derecha los tenía azules mientras que la de la izquierda eran de color avellana.  Lo que más me llamó la atención es que estaban vestidas como mucamas.
 
  • Buenas tardes ¿en qué te podemos ayudar? dijeron al unísono.
  • Buenas tardes. saludé cortésmente después de intercambiar miradas con Midori— Soy entrenadora y vengo a retar al líder del gimnasio.
  • En un momento la señora le atenderá. Pase por acá por favor.
 
La chica de ojos azules me guio a través de la mansión mientras que la otra chica había desaparecido a través de una de las puertas, seguramente para avisar al líder de mi presencia.  Mi Pokémon y yo volvimos a intercambiar miradas, no pensaba que los gimnasios serían tan formales.  Una vez dentro quedé impresionada con tantos lujos; los necesarios para que una chica como yo viva próspera y tranquilamente.  Al traspasar una de las puertas llegamos al centro del edificio donde se encontraba la arena, los ventanales estaban adornador con largas cortinas de seda roja, a los lados había una especie de gradas para que los combates se realizaran con público, para mi suerte estaban vacíos. Del techo colgaban elegantes candelabros con lágrimas de vidrios.  Escuchamos el ruido de una puerta y vimos aparecer una elegante mujer vestida con un traje al estilo victoriano de color amarillo canario con detalles de perlas que hacían juego con su cabello rubio con rizos y el sombrero del mismo color; sus ojos era de un intenso color verde esmeralda.
 
  • Bienvenida a Ciudad Eudora. MI nombre es Anna y soy la líder de Gimnasio Ilusión. se presentó ¿Y tú eres?
  • Muchas gracias, Soy Hitokage Aiko y vengo de Pueblo Evarne.
  • Tu intención es retarme por la medalla Ilusión ¿correcto? la elegante dama hablaba sin perder compostura. Manteniendo las manos entrecruzadas al frente y con el rictus propio de la clase aristócrata.
  • Así es. Respondí sin dudas.
  • Antes de comenzar debo hacerte una pregunta ¿Has ganado alguna medalla?
  • N…no respondí con algo de duda, sin poder evitar mirar al suelo con algo de vergüenza Es mi primera vez en un gimnasio y ante un líder.
  • Muy bien, en ese caso vamos a prepararnos para el combate. dicho esto hizo una seña a la mucama de ojos color avellana que se encontraba aún en la puerta.
 
Minutos después la sirvienta llegó acompañada de un hombre no muy mayor, que ya presentaba signos de calvicie vestido con un elegante traje gris; entró a la arena y se posicionó entre ambas. Se tomó unos segundos para detallarnos minuciosamente.  La chica de ojos azules se acercó a la líder, llevaba en sus manos un cojín color turquesa en el que reposaban dos pokébola. Anna tomó ambas pokébolas y las guardó en un bolsillo oculto en su vestido.  El silencio incómodo del ambiente fue roto cuando el hombre al fin habló.
 
  • Por el poder concedido a mi persona por la Liga Pokémon de Odissey declaro oficial este combate por la Medalla Ilusión del Gimnasio de Ciudad Eudora. Será un combate de dos contra dos; cuando ambos Pokémon de un entrenador no puedan continuar el mismo será finalizado ¿Entendido?
  • ¡Si! respondimos ambas.
  • ¿¡Retadora lista!?
  • Estoy lista.
  • ¿¡Líder lista!?
  • Si.
  • ¡Que inicie el combate! en ese momento los candelabros se encendieron iluminando aún más la arena.
 
  • ¡Vamos, Midori! de inmediato mi Pokémon se colocó frente a mí.
  • ¡Sal, Munna! la líder arrojó al campo una de las pokébolas que había guardado y apareció frente a nosotras un Pokémon rosa.  De inmediato saqué la Pokédex para saber de qué Pokémon se trataba.
 
Munna: Pokémon del Tipo Psíquico. Tiene la apariencia de un pequeño tapir de color rosa con un diseño de flores en la parte trasera.
 
  • ¡Munna, usa Bostezo! la líder hizo el primer movimiento.
  • ¡Ataca con Látigo Cepa, Midori! Tsutarja se lanzó al ataque y de su cuello salieron un par de lianas que golpearon de forma directa al rival lastimándolo un poco. Pero no pudo esquivar el movimiento del contrario y quedó rodeado de una extraña nube que lo dejo somnoliento.  Tenía que demostrar mi valía, así que ataqué de inmediato. Látigo Cepa, una vez más Midori.
  • ¡Protégete con Rizo Defensa, Munna! la líder impartía órdenes sin perder la compostura, se notaba que era una estrategia preparada con antelación.
 
Midori atacó nuevamente con sus lianas pero el Pokémon rosa comenzó a girar sobre sí mismo protegiéndose de los ataques que apenas hicieron daño.
 
  • Confusión, Munna.  era el momento del contraataque de la líder.
  • Placaje, Midori. intenté un cambio de estrategia con un combate más cercano y físico.  La reacción del Tsutarja fue rápida y pudo atacar primero, pero cuando se encontraba cerca del rival se desplomó cayendo dormido; momento en que fue atrapado por el movimiento de Munna levantándolo del suelo y arrojándolo contra la pared. Mi Pokémon quedaba fuera de combate por el momento. ¡No puede ser! grité frustrada— Regresa, Midori. el Pokémon fue absorbido por la pokébola ¡Sal, Choroneko! llamé a la arena a mi segunda compañera.
  • ¡Munna, Confusión! fue la orden de la líder apenas apareció mi Pokémon, pero no surtió efecto. Pude notar en su rostro un dejo de frustración, el minino siniestro no era algo que tenía entre sus planes, un desliz de la líder que iba a aprovechar.
  • Ataca con Arañazo, Choroneko. el minino se abalanzó contra su rival con sus pequeñas zarpas hacia adelante tan pronto como di la orden.
  • Rizo Defensa, Munna. el Pokémon psíquico comenzó a girar sobre sí mismo generando una barrera, el daño recibido por el ataque de Choroneko fue leve pero significativo debido a que Tsutarja ya le había lastimado.
  • ¡Vamos otra vez, Choroneko! ¡Arañazo con todo lo que tengas! alenté a mi Pokémon.
  • ¡Esquívalo y usa Bostezo, Munna! por primera vez la líder parecía agitada y movías sus manos cuando impartía las órdenes.  Aunque intentó esquivar el ataque la velocidad de Choroneko le sirvió para asestar unos cuantos golpes cuando el Pokémon rosa intentaba alejarse flotando. Pero no pudo esquivar el movimiento y se vio envuelto en ese extraño humo.  Los zarpazos fueron mucho para el Munna que cayó debilitado. Choroneko caía dormido en ese momento.
  • Munna ya no puede continuar, el combate es para Choroneko. anunció el juez.
 
  • Suerte de principiante masculló la líder ¡Regresa, Munna!
  • ¿Te parece? le respondí dedicándole mi mejor sonrisa irónica.
  • ¡Sal, Gothimu!
 
Gothimu: Pokémon Inquisitivo. Clava su mirada en Pokémon y Entrenadores como si observara algo solo perceptible por él.
 
  • Usa Destructor. No tardó en ordenar la líder ya que estaba claro que mi Pokémon no se defendería. Continúa, no te detengas, Gothimu.
 
Choroneko estaba recibiendo una serie de bofetadas mientras se encontraba dormido, por mi parte me sentía con las manos atadas sin poder hacer nada para ayudar a mi Pokémon; en ese momento comprendí porque muchos de los entrenadores no consiguen ir más allá del Gimnasio Ilusión.  Me esta resignando a una derrota cuando mi Pokémon despertó de su mal sueño y pudo esquivar el último golpe, estábamos de nuevo en la pelea.
 
  • Es hora del contraataque, Choroneko ¡Usa Arañazo!
  • Dale un poco de Cosquillas, Gothimu. Gothimu se acerca a Choroneko y comienza a hacerle cosquillas con la intención de que baje la guardia pero este se defiende y de un zarpazo lo envía lejos. — Destructor nuevamente. ordena la líder sin perder tiempo.
  • Usa Arañazo con todo lo que tengas Choroneko. el minino se lanza ferozmente contra su rival, su cuerpo se cubre de una sutil aura negra y desaparece justo en frente a Gothimu, un segundo después reaparece a su espalda y con sus pequeñas garras lanza un ataque a traición. El Pokémon psíquico caía debilitado.
 
  • Gothimu no puede continuar sentenció el juez la victoria es para la retadora.
 
 
En ese último segundo la voluntad que tenía mi Pokémon y la confianza que tenía en él en ese momento fue la mezcla perfecta para que aprendiera el ataque de Finta, burlando así al rival y acertando un golpe que le daba ventaja de tipo. De esta forma obtenía mi primera victoria oficial en la liga.
 
  • ¡Si! Lo hiciste, Choroneko. le decía al minino mientras lo alzaba en brazos como a un niño pequeño.
  • Debo admitir que fue un combate muy emocionante; la suerte estuvo de tu lado esta vez.  mientras celebraba con mi Pokémon la líder se había acercado a mí con un pequeño cojín entre manos. — Es un honor para mí hacerte entrega de la Medalla Ilusión.
  • Muchas gracias. respondí al momento que tomaba el pequeño objeto; tenía forma de disco, de color rosado con el borde blanco nacarado y algunas pintas casi imperceptibles moradas. No podía creer que ese pequeño objeto fuese tan codiciado y que me causara tantos problemas.
 
Después de tomarme un momento para conversar con Anna e intercambiar elogios por el combate salí del gimnasio con la medalla en mis manos casi saltando de alegría. Acababa de dar un gran paso importante, un paso que no hubiese podido alcanzar sin mis compañeros.  No podía arrepentirme de haber dejado mi pueblo natal hace algunos días y embarcarme en esa aventura. Pero no era tiempo de estar divagando, no podía darme el lujo de dormirme en los laureles; mi viaje apenas estaba comenzando. Después de cuidar como es debido a mis Pokémon era momento de ponernos en marcha hacia nuestro próximo destino.
[Imagen: Q8Btjas.png]
• Indigno de ser humano •

Mi Aventura en la Liga Valora
Episodio #02
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#11
A mí se me hizo lindo. Tipo, da mucho esa sensación de que empieza un viaje y tiene cierta estructura de rol que lo hace más o menos ligero. Las peleas estuvieron cool, y como purrloin es un poke que me agrada, me gustó ver que hubiera ganado la primera batalla.

¡NOS VEMOS!
[Imagen: JCEDJoJ.png]
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#12
Tierno.

Lo bueno es que Aiko supo adaptarse a la situación para poder salir victoriosa contra Anna.
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#13
@Maze la verdad es que es una historia ligera por la forma y el tiempo en que se escribió originalmente, lo que he hecho es hacer una edición más profunda y agregarle detalles con cambios mínimos. Espero que te gusten varios porque solo encontrarás Pokémon de Isshu en esta historia.

@Nemuresu es un requisito para ser entrenador, tienes que adaptarte, aunque esta vez la suerte estuvo más del lado de Aiko que la estrategia.

Bueno, ahora si viene el nuevo capítulo.

PD: intente agregar apoyo visual para los que no están familiarizados con los nombres originales, pero me salían en versión Dinamax.
[Imagen: Q8Btjas.png]
• Indigno de ser humano •

Mi Aventura en la Liga Valora
Episodio #02
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#14
(IV)
Después de salir de gimnasio me dirigí al centro para que atendieran a mis Pokémon que resultaron muy heridos en el combate, aprovecharía para pasar allí la noche y planear mi viaje al siguiente destino.  Hayami cuidó con mucho cariño a mis compañeras, en muy poco tiempo estaban repuestas y listas para continuar la marcha.  Pasamos una noche tranquila, cabe decir que me quedé dormida con la Medalla Ilusión entre manos; a la mañana siguiente luego de desayunar junto a Hayami eché un último vistazo al mapa en mi tableta, la ruta a seguir era larga pero había un pueblo donde podría pasar la noche. Tomé mis cosas, devolví a mis compañeras a sus pokébolas y comencé la marcha.
 
Como siempre era otra mañana agradable en Odissey, para esa época el clima era fresco y más en esa parte de la región.  Atrás quedó Eudora, una amplia pradera se extendía frente a mí.  Llevaba como una hora pedaleando cuando decidí detenerme un momento y comer algo bajo la sombra de un árbol a un lado del camino. Le había dado el primer mordisco a la manzana cuando sentí que algo golpeó mi cabeza, a mi lado cayó un extraño Pokémon que hacia esfuerzos por apoyarse sobre sus patas, no lo había visto antes así que acudí a mi dex.
 
 
Fushide. El Pokémon Ciempiés. Por su cuerpo corre un veneno letal que hasta sus enemigos mortales, las aves gigantes, temen.
 
 
Al ponerse de pie me pareció aún más amenazante, era de color rojizo con unos enormes ojos amarillos, de verdad no me gustaba para nada y hasta comenzaba a darme asco; de pronto se acercó a mí, cuando sentí sus asquerosas patas por instinto tomé la pokébola y llamé a Midori.
 
  • ¡Usa Látigo Cepa! —grité prácticamente.
 
Las lianas de mi Tsutarja golpearon repetidamente el cuerpo del Pokémon alejándolo un poco, ese momento lo aproveché para poner de pie y hacerle frente a vil insecto.
 
  • Midori, Placaje.
 
Mi Pokémon embistió al rival arrojándolo unos metros atrás, pero éste no se amedrentó y enrollando su cuerpo contraatacó con Desenrollar haciéndole leve daño. El Pokémon bicho giraba alrededor de nosotros manteniendo su forma. Todo decía que no tenía intenciones de dejarnos en paz.
 
  • Nuevamente Placaje, Midori. —ordené a mi Pokémon.
 
El Tsutarja golpea nuevamente a Fushide justo antes de que arremetiera causando más daño que el golpe anterior.  Tenía que pensar en otra estrategia para que no resultara más lastimado.
 
  • ¡Atrápalo con Repetición! ordené.
 
Exhausta por los ataques anteriores Midori atrapó al insecto con sus lianas pudiendo de tener su ataque antes de recibir un tercero y quizás definitivo golpe.  La presión de las lianas lograron calmarlo, quizás por encontrarse agotado cesó en sus intenciones de ataque.  Una vez se vio liberado de las lianas trepó por el tronco del árbol y desapareció entre el follaje.  Al parecer no iba a dejar de tener estos raros encuentros durante mi viaje.
 
La tarde se acercaba a su fin cuando divisamos a Cárites, así indicaba el mapa que se llamaba el único pueblo que se encontraba en medio de aquella amplia pradera.  Las calles comenzaban a iluminarse anunciando que la noche estaba cerca.  Cárites como casi todos los poblados en Odissey se sentía muy apacible.  Estaba conformado por casi cien casas al parecer, a pesar de ser más o menos grande no fue difícil encontrar el Centro Pokémon.  Allí fuimos recibidas por una agradable chica llamada Nemu, de cabello negro y claros ojos azules; se ofreció amablemente a cuidar de Midori que había recibido heridas importantes durante la batalla y además presentaba un ligero envenenamiento por el contacto con Fushide; tendría que pasar toda la noche en observación.  Después de cenar me fui a la cama con Choroneko.
 
A la mañana siguiente Midori se encontraba totalmente repuesta, desayunamos todas juntas. Decidí que era buena idea dar una vuelta por el pueblo antes de continuar el viaje hasta la próxima ciudad.  Había pequeños establecimientos con artesanía local muy bonita, aproveché para abastecerme con algo de comida para mi viaje.  Luego llamé a casa para saber cómo iban las cosas por allá, mi madre se emocionó mucho al saber que ya había ganado mi primera medalla.
 
Después de esa amena plática con mi madre continué mi rumbo; me tomó cerca de dos horas llegar a la siguiente ciudad, al momento en que puse un pie en ella quedé maravillada. Ciudad Eris tiene un tamaño considerable, con edificaciones imponentes; cuando digo ‘imponentes’ no me refiero a que eran altas sino más bien muy lujosas.  Los edificios importantes tenían en sus frentes gigantescas columnas de mármol, lo que le daba un aspecto a una ciudad de la antigüedad, y no solo eso, toda era de un blanco muy puro.  Sus calles eran de piedra, pulida por el paso de las personas y los vehículos.
 
Llegue a una plaza con una enorme fuente en medio adornada con un ángel de alas extendidas, de cuya base brotaba agua.  Alrededor había un grupo considerable de chicos de mi edad y algunos un poco mayores, mientras caminaba entre ellos llevando mi bicicleta alcancé a escuchar a un par que conversaba.
 
 
  • Con mis Pokémon en tan excelente forma ganaré fácilmente este gimnasio. —dijo de forma orgullosa un chico de cabello castaño en punta que sostenía una pokébola entre su mano.
  • Yo en cambio tendré que entrenar un poco más. —respondió su compañero.
 
 
Me emocionó ver a tantos entrenadores que se preparaban para retar al líder de la ciudad.  Me pareció buena idea sacar a mis Pokémon para que me acompañaran en mi recorrido.  Midori se quedó a mi lado, pero Choroneko siempre independiente decidió explorar por su cuenta.  No tardó en encontrar con que entretenerse, pude verla como saltaba entre la gente tratando de alcanzar algo en el aire, al parecer era un Pokémon aunque su apariencia era más como una pelusa flotante.  Decidí que era mejor detenerlo antes de que se metiera en problemas.
 
Cuando lo tomé en brazos se me acercó una chica aparentemente de mi edad, de cabellos rubios y ojos color esmeralda con un hermoso vestido blanco con bordados de flores.
 
 
  • ¡Qué lindo! ¿Ese Choroneko es tuyo?
  • Si, también este Tsutarja. Se llama Midori. —le respondí con una sonrisa orgullosa de mis compañeras.
  • Es hermoso. —alabó a mi Pokémon mientras se ponía a su altura para verlo de cerca— Que lindos Pokémon tienes.
  • Muchas gracias. Mi nombre es Aiko
  • Un placer, mi nombre es Amy y este es mi Koromori, Muffy.
  • Está muy lindo también. —sostenía con fuerza a Choroneko que aún hacia esfuerzos por atraparlo mientras flotaba alrededor de nosotros.
  • Gracias. ¿Te gustaría tener un combate de entrenamiento conmigo? Es que lo demás entrenadores son algo rudos y no quiero que lastimen a mis queridos Pokémon.
  • Claro, no hay problema. Seguro me ayudará para mi combate en el gimnasio.
  • ¡Qué bien! —la chica estaba muy emocionada por tener con quien luchar.
 
 
Fuimos a un lugar que estuviese más despejado y poder tener nuestro combate de entrenamiento, de seguro me ayudaría a prepararme para mi siguiente reto. Ya en el lugar nos dispusimos a iniciar el combate.
 
  • ¿Quién comienza? —pregunté algo sonrojada por no estar acostumbrada a este tipo de combates.
  • Yo empiezo. —dijo Amy al momento que tomaba una pokébola de su cintura— ¡Sal, Luffy!
 
De la pokébola salió un tierno Pokémon, que ya había visto en una ocasión pero que no conocía bien por lo que me apoyé con mi Dex.
 
Chillarmy: el Pokémon Chinchilla. Es de carácter amable y tiene una hermosa piel la cual se acicala varias veces al día, no les gusta vivir en lugares sucios.
 
Teníamos una cuenta pendiente con esa especie, así que no dude en elegir quien lo iba a enfrentar.
 
  • ¡Adelante, Choroneko!
 
Como si lo estuviese pensando no tardó mucho en colocarse al frente, se podía notar con las llamas del odio brillaban en sus hermosos ojos esmeralda, al parecer hay una larga historia de rivalidad entre los Choroneko y los Chillarmy.  La pequeña chinchilla no tardó en dedicarle una mirada furibunda a mi gata.
 
  • ¡Comencemos! —dijo Amy con mucho entusiasmo— ¡Luffy, usa Destructor!
  • ¡Arañazo, Choroneko! —la Chinchilla atacó golpeando con su cola a la vez que Choroneko lanzaba sus zarpas, quedando el roedor más lastimado.
  • ¡Luffy, Gruñido!
  • ¡Nuevamente Arañazo! —ordené El gruñido hizo que Choroneko perdiera la concentración por un momento pero no fue lo suficientemente efectivo para evitar que completara su ataque, las garras se clavaron en su delicada piel causándole un daño considerable dejándola fuera de combate.
  • ¡Ay no! —grito Amy mientras tomaba en brazos a su compañera para luego devolverla a su pokébola—. Todavía no estoy derrotada ¡Ahora es tu turno, Muffy! —Si algo admiro de esa chica es la determinación que tiene.
 
Era el turno del Koromori de Amy el cual entró al campo de combate flotando como una mota de algodón.  Era un nuevo Pokémon para mí y quería saber más de él.
 
Koromori: Pokemon Murciélago. No tiene muy buena vista pero su excelente olfato le permite encontrar fruta a kilómetros de distancia.
 
  • ¡Muffy, Tornado!
  • Choroneko, salta y dale un Arañazo. —la minina se alejó en dirección a un árbol próximo y de forma ágil lo trepó evitando el ataque de su rival, apoyándose en el tronco dio un salto en dirección al Pokémon murciélago logrando herirlo.
  • Levántate y usa Tornado. —ordenó Amy, el Pokémon casi a ras de suelo batió sus alas levantando una polvareda.
  • ¡Esquívalo y nuevamente Arañazo! —en ese momento no dudé que la velocidad de Choroneko era superior, esquivaba los ataques con facilidad y sus movimientos eran certeros causando mucho daño.
  • ¡Tornado con todo lo que tengas, Muffy!
  • ¡Choroneko, Finta! —la minina saltó en dirección de las ráfagas de viento y antes de que dieran en el blanco desapareció para luego reaparecer a la espalda del murciélago y mordiendo sus alas hizo que cayera al suelo acabando con el combate.
  • Regresa, Muffy. —Amy devolvió a su pokébola a su compañero, la victoria era nuestra.
  • Buena batalla, —felicité— ha sido un agradable combate.
  • Gracias, —pude notar el tono de decepción en su voz— aún me queda mucho por entrenar.
  • No te preocupes, —traté de alentarla— de seguro tus Pokémon y tú se hacen más fuertes, solo tienes que perseverar.
  • Eso espero.
 
MI pequeña gata siniestra resultó ser muy competitiva, cosa que al parecer era lógico, pero no dejó de sorprenderme. Acariciaba su suave pelaje mientras intercambiaba opiniones del combate con mi nueva amiga; en ese momento se nos acercó un chico mayor que nosotras, con su cabello rubio despeinado vestido con jeans azules y una chaqueta de cuero desgastada.
 
  • ¿Qué estás haciendo, Amy?
  • ¡Hermano! Estaba entrando a mis Pokémon. Te presento a mi nueva amiga, Aiko.
  • ¿Tuvieron un combate? —preguntó el chico con mirada inquisidora.
  • Así es, acabamos de terminar.
  • ¿Y quién ganó?
  • Ella. Amy —me señaló.
  • Era de esperarse, eres solo una niñita…
  • ¡Hey! —le interrumpió— ¡No digas esas cosas, hermano! —Amy parecía avergonzada por el comportamiento de su pariente.
  • Pero si es la verdad. Veamos qué tal le va contra un profesional como yo. —dicho esto se puso frente a mí, era un combate que no podía rehusar aunque quisiera.
  • Me parece bien. —respondí un poco ofendida por su actitud.
  • Aiko, ten cuidado. m—e advirtió, Amy— Mi hermano ya ha ganado una medalla de gimnasio.
  • ¿En serio? —la situación me pareció de lo más entretenida— Yo también he ganado una. —seguidamente saqué de mi bolsillo la Medalla Illusion y la puse frente a su rostro.
  • Entonces será un combate más interesante de lo que creí. ¿Te parece si hacemos un combate uno contra uno?
  • Por mi está bien. Comencemos.
  • ¡Sal, Kojofu!
  • ¡Es tu turno, Midori!
 
De la pokébola del rubio salió un Pokémon al parecer del tipo lucha, inmediatamente tomó posición en el campo con su brazos al frente y meciéndose lentamente de un lado a otro. Miré la Dex para tener más información.
 
Kojofuu: El Pokemon Artes Marciales. Para evolucionar necesita llegar a la perfección en sus artes marciales, esto le lleva mucho tiempo.
 
Mi compañera al instante se puso frente a su oponente mirándolo fijamente con esos ojos maliciosos que pone cuando se enfrenta a un rival fuerte. Sin perder más tiempo el combate comenzó, realicé el primer movimiento.
 
  • ¡Midori, usa Látigo Cepa con ese Pokémon de lucha!
  • ¡Kojofu, Sorpresa! —nuestro rival cubrió la distancia en un segundo sin darnos tiempo a reaccionar palmeó frente a Midori desconcentrando su movimiento.
  • ¡Midori!
  • Te dije que te ibas a enfrentar a un profesional.
  • Dos pueden jugar al mismo juego. me encontraba molesta— ¡Malicioso, Midori!
  • Kojofu, Meditación. —el movimiento de Midori logró alcanzarlo bajando un poco su defensa, el Pokémon lucha juntó sus manos y cerró los ojos, quizás esta era nuestra oportunidad.
  • ¡Placaje! —fue mi orden inmediata.
  • ¡Detección, Kojofu! Midori —se abalanzó para embestir a su rival, pero en el último segundo éste lo evitó con un ligero movimiento sin siquiera abrir los ojos o perder la postura— ¡Ahora usa Destructor!
  • ¡Látigo Cepa, Midori! —el impacto de la palmada fue mayor de lo que se suponía logrando que el Tsutarja retrocediera un par de metros, al ser su movimiento de largo alcance logró impactar al luchador arrojándolo sobre el césped— ¡Látigo Cepa otra vez!
  • ¡Kojofu, Detección! —nuevamente logró evitar el ataque en el último instante mirando a Midori y riendo con sorna. Mi Tsutarja se estaba poniendo nervioso.
  • ¡Malicioso! —ordené.
  • ¡Kojofu, Destructor y acábalo! —Midori no cayó en la misma trampa dos veces, logró esquivar el ataque para luego aturdirlo con su mirada maliciosa.
  • ¡Látigo Cepa!
  • ¡Detección! —ordenamos al mismo tiempo; ya me estaba impacientando, ese Pokémon no hacía otra cosa que esquivar los ataques, el combate no podría durar mucho.
  • ¡Látigo Cepa, nuevamente! —insistí.
  • ¡Detección! —no podía permitirme fallar, así que cambié la estrategia al instante.
  • ¡Repetición, Midori! —antes de que pudiera esquivar las lianas se vio rodeado éstas apresándolo.
  • ¡Demonios! —masculló el rubio, el Pokémon trataba de soltarse pero las lianas presionaban sus músculos— ¡Kojofu, Destructor! —el Pokémon se movió un poco y logro liberar un poco una de sus manos tomando las lianas jaló a Midori hacia sí y cuando lo tuvo cerca lo golpeó con la otra mano hiriéndolo seriamente. Se notaba el cansancio en ambos Pokémon.
  • ¡Levántate, Midori! —animé a mi Pokémon— ¡Trata de darle con Látigo Cepa!
  • ¡Detección! —nuevamente lograba esquivar los ataques consecutivos, pero no me daría por vencida.
  • ¡Placaje!
  • ¡Destructor! —ambos ataques fueron efectivos y de daño considerable, los Pokémon estaban llegando a su límite. El sol del mediodía brillaba en todo su esplendor sobre nosotros.
  • ¡Placaje! —era todo o nada.
  • ¡Detección! —el luchador ya mostraba signos de cansancio por usar repetidas veces el mismo movimiento; la velocidad de Midori aumentó sin darle oportunidad de esquivarlo y con un giro le dio un poderoso golpe de cola que lo arrojó lejos quedando fuera de combate.
  • ¡Bien! —Tsutarja lo había conseguido, corrí a abrazarla.
  • ¡No! —nuestro rival maldijo— Ya eran nuestras.
  • Ha sido un combate emocionante. —dije sinceramente extendiendo mi mano para estrecharla con la de él.
  • Felicitaciones. Has tenido suerte, niña
  • O es que mis Pokémon son mejores de lo que creías. —respondí pícaramente.
  • En verdad fue una buena batalla, espero tener la revancha. Y ahora —hizo una pausa— ¿Retarás al líder?
  • Si, a eso vine a la ciudad.
  • Déjame advertirte que el líder es fuerte, no sé si mi advertencia te sirva de algo conociendo la fuerza de tu Tsutarja.
  • No tengo miedo, pero aceptaré con gusto tu consejo.
  • Sígueme, conozco un atajo al gimnasio. Por cierto, mi nombre es Alan. volteó y una brisa meció su rubia cabellera.
[Imagen: Q8Btjas.png]
• Indigno de ser humano •

Mi Aventura en la Liga Valora
Episodio #02
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#15
No sé por qué, pero Amy y Alan me recordaron un poco a Bianca y Barry.

Amy a Bianca por su apariencia y el usar a Minccino (Chillarmy), y Alan a Barry por su "diálogo".

Mostrar Explicación del chiste

Si aún no queda claro, es básicamente "habla demasiado, demuestra poco".
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