Longfic- Las batallas perdidas

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FranquiciaOriginal
GéneroAventuraComedia
Resumen
#1
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ÍNDICE

Parte 1
El ocaso de Isla Espejismo

-0- -I- -II- -III- -IV- -V- -VI- -VII- -VIII- -IX- -X- -XI- XII XIII
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#2
Las batallas perdidas
 
Parte 1: el ocaso de Isla Espejismo
 
 
-0-
 
Ojo de pez; cenital; nadir; oblicua; panorámica; frontal. Perspectivas infinitas que un ojo humano no podría ver podría captar solo. Sucesos coincidentes que una sola mente no podría presenciar. A través de las miradas de las criaturas, veo el mundo que otros atestiguan. Cielo y tierra; naturaleza y civilización.
 
Los vientos gélidos de un gran ser volador azotan sin piedad a un invicto y a una niña. Miles de personas agonizan con las cruentas imágenes que las pantallas muestran. Una dama envuelta en luz, al alcance de su despertar. El mundo se ha detenido temblando.
 
Todo esto en una misma hora, a la vez. Incluso el cosmos temblaba, intentando con firmeza mantener su propio equilibrio. El tiempo aceleraba mientras aquel incompetente entendía perfectamente una lengua arcaica de otro mundo. La niña herida y el campeón fueron salvados por un duende que fue atrapado por la cruel persona que había domado a Lugia. La conversación de dos hermanos retumbaban por la cabeza de todos, y esas dos personas tuvieron un encuentro con una siniestra persona. Encuentros que determinarían el destino del mundo… de grandes revelaciones y épicas batallas…
 
Y… oscuridad. Sentidos vuelven a funcionar. Tacto; gusto; olfato; oído; vista. El mundo de a mi alrededor se ha vuelto a recomponer. La habitación individual de un hotel de cuatro estrellas, iluminada por una pequeña lámpara y con un teléfono a disposición en la mesita de noche. Los gentiles toques del puño a la puerta me reclaman desde el otro lado. Y, por supuesto, el mareo del hambre no iría a tardar en hacer presente.
 
Sin calzado, camino sobre el algodón tintado de la moqueta hasta que mi mano alcanza el pomo.
 
Ah… el olor de masa de pan con tomate, champiñones, jamón y mozzarela, junto con el dulzor tropical de Alola. El joven botones portaba en su mano lo que iba a ser mi cena esta noche en bandeja de plata.
 
—Su pizza con piña, señora.
 
Amablemente di las gracias y le di un par de euros de propina.
 
—Tenga. Por las molestias.
—Oh, no, por favor, quédeselo. No aceptamos euros aquí.
 
Ah, cierto. Estamos en Japón, no en España. Hoenn, para ser más exactos. Sé que en esta región va a pasar algo enorme; y no es precisamente la lucha entre Groudon y Kyogre. De hecho, esa sería una de las primeras veces que presenciaría luchar codo con codo… esos dos y unos cuantos legendarios más. De primera a tercera generación, salvo Mew y los Regis.
 
Doy gracias a Arceus que Dialga y Palkia no fueran anunciados todavía, o más que mundial esta mierda sería cósmica. Aunque que el cielo se involucre ya es signo de que algo va a ir terriblemente mal. De hecho por poco esto iba a ser un crossover rarísimo entre el mundo de fantasía del autor y Neopets. Por “mi” propia culpa.
 
Menos mal que la parte de Neopets ya me he encargado de modificarla yo misma, desde que su importancia tampoco era mucho mayor.
 
—Etto… oji-sama? ¿Señora? ¿Requiere médico?
—Ah, lo siento mucho. Me suele pasar bastante.—por no decir que me cuesta narrar esta puta mierda self-insertera y mantener mi existencia en esta diégesis tan extraña.—, por cierto, ¿se ha enterado? Parece que el campeón de Europa consiguió un Lugia, el muy tramposo.
—Yo… sentir mucho, estar muy ocupado. Si necesita más cosas, llama servicio.
—Lo tendré en cuenta. Domo arigatto.
 
Ah… que solitario es el papel que he elegido. Por no decir que soy muy mala en crear cercanías. Bueno, tal vez es así como debe ser. Al fin y al cabo, nadie de aquí es real.
 
Aunque, desde que estoy dentro, supongo que no soy sino un mero avatar de las manos que escriben mis pensamientos. Ahora que lo pienso, debo de tener un fuerte ego como para introducirme como un ser superior a cualquier humano o criatura que pise en esta tierra ficticia, ¿verdad? No es que sea nada nuevo, pero… tener consciencia sobre ello… es raro.
 
Será mejor que no lo piense demasiado.
 
Cierro puerta, asiento mi culo sobre la silla mientras con cuidado pongo esa deliciosa pizza en la mesa y pillo una porción.
 
Ah… la mezcla de dulce con salado de la tropical es un contraste odiado y amado por muchos. ¿Hay algún otro ejemplo más perfecto que este? No hay un símil más adecuado de esta historia que este. Destructores del mundo, ángeles que vienen a salvar…
 
Y sobre todo, resulta que uno de esos cuatro seres es otro avatar. Una versión magnificada de una niña que en el pasado encontraba refugio en una comunidad unida, pero distante a la vez. De una ilusa que quería ver que tenía algún lugar, aunque no fuera más que una quimera. Una imagen proyectada por el mago que levantó este cruel mundo, basándose en una ficha torpemente redactada. Aún me pregunto si esa niña lo hizo porque se quería sentir importante o quería ver si le tomaban en cuenta.
 
Por lo menos tengo la certeza de que una vez esa niña disfrutó como una mona, a pesar de las calumnias que le ocurrían. Al menos esta solo es un personaje y no alguien que intenta “arreglar” este mundo.
 
Pero esta historia… no, no importa por donde lo mire, hay agujeros por doquier. Es densa e irreparable. Siquiera sé cómo iba a acabar originalmente. Aunque darle un final es mi designio. Abrupto o digno eso será apartado de jueces; no mío.
 
Sin darme cuenta, la cena había sido devorada por el voraz apetito que tenía. Madre mía… parece que a veces mi cuerpo actúa solo. Bueno, mejor eso que no contar los milímetros que avanzo. Con eso, saco el agua de botella que metí en el minibar y empiezo a hidratarme mientras enciendo la televisión. Imagino que en cinco horas empezará la avanzada hacia Isla Espejismo… cuando lancen las bombas, será la mía.
 
Ahora que pienso, ¿cómo saldré de este hotel sin que me reclamen el dinero del minibar? Hmm… ¿salgo volando desde la azotea o…?
 
Aunque en verdad no creo que vaya a tener tiempo para contemplaciones. Estas ciudades tienden a reducirse a cenizas pronto. Sé qué es lo que va a pasar, y no quiero que la tormenta me azote con toda su furia. Bueno, ¿acaso atacarían a Calagua primero? Todavía tendría algo de tiempo…
 
Meh, da igual. De todas formas, quiera o no, tendré que despertarme temprano.
 
Mañana será un día movido.
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#3
Okeeeeeei No entendí nada. Pero estoy bastante seguro de que esa era la idea. Tenemos a una peor a insert self dentro de una historia que ella misma está narrando y escribiendo a voluntad porque quiere darle cierre… pero hay otra ahí que puede o no ser real. Es estúpidamente surrealista, y me encanta. A ver cómo sigue.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#4
AH POR FIN LEO EL INICIO DE ESTA COSA Y QUÉ GANAS TENÍA DE VOLVER A ALGO TUYO  pikaowo me trae recuerdos, bonitos recuerdos. Por lo que tengo entendido la gente suele odiar los self-inserts pero a mí me gustan, tengo curiosidad por ver como se proyecta uno mismo en un mundo que ama o una vez amó, o simplemente convertirse en un personaje de ficción para poder explorar más de cerca un universo distinto al nuestro, las posibilidades son infinitas. Claro que hay algunos que... si lo usan para tirarse a todos los personajes que quieren y convertirse en el boss de gratis pues eso mucho no me llama (?) Pero este fic no se va a acercar a eso so estoy tranquila. Me parece curiosa la reflexión que haces de posicionarte como alguien que está por encima de todos en esta historia y es que el poder es algo que nos resulta muy atractivos a todos, de una forma u otra, pero esto es ficción así que siéntete libre de hacer lo que quieras woman. Eso significa que puedes hacer esto todo lo surrealista, épico, oscuro y demás que quieras, ¡aprovéchalo todo todito!

Estaré esperando pacientemente el siguiente capítulo, te animo a darle un final a este fic que, apresurado o no, lo que importa es que seguro que nos dejará un buen recuerdo <3
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#5
(28 Jan 2021
12:21 PM)
Maze escribió:
Okeeeeeei No entendí nada.

¿Quieres saber el nombre del archivo?
 
[Imagen: S6gq5ez.png]
 
Yyyup! Espero que eso de una idea de lo absurdo que puede llegar a ser. ¡Y veo que @Sakura  también comentó! Holly molly, no esperaba que tuviera buena recepción. ¡No, cuánto menos no esperaba que tuviera comentarios AT ALL! Eso me anima... yyyyy me aterra a la vez. Siento que se están haciendo expectativas y temo que en algún momento voy a defraudar...
Hmm... ¿es eso a lo que le llaman síndrome del impostor? <(ó-ò)

Igual tranquilos, que este self-insert no es tu típico self-insert. Wait, ¿no había quedado eso claro ya?

Anyway, thanks for you patronage~! Adelanto que hay un total de 22 capitulos ya escritos por adelantado. So... de momento diría que por un mes o dos habrán publicaciones regulares. Luego no sé cómo irá la cosa. Quiero decir, esto lo empecé hace un año y sufrió un hiatus enooooorme porque... wellp. Digamos que empecé a atrancarme con la historia, el formato se cambió y... bueno...
Anyway, que me voy por las ramas. Os dejo con este capítulo.

Cheerioooo~
 

 
I
 
Han fallado. No importa cuantos esfuerzos han hecho; no importan cuántos han caído por el camino, todas las autoridades de Hoenn han fallado en su intento de alcanzar al desquiciado Campeón de Europa. Dos de los potentes muros que bloqueaban el sendero habían sido previamente derrotados; pero los dos últimos, en cambio…
 
Fueron formidables. El tercer entrenador, teñida con una inusual sombría en sus ojos, había liquidado gran parte de los grandes líderes con tan solo usar su equipo normal. Monstruos negros y ojos teñidos en sangre que habían olvidado lo que era la piedad atacaban Pokémon y personas por igual. Esa persona desde luego no hacía distinción entre bestias y humanos.
 
Solo una había sobrevivido. Anabel y su resistente Snorlax pudieron apaciguar la cólera del Kraken a duras penas. Sería motivo de alegría de no ser porque ese no era el último contrincante que debían enfrentar antes de pisar el castillo.
 
Por todo lo alto, al lado de un cráter; alzada en un alto pedestal, ahí estaba. Una figura fantasmagórica de ojos enrojecidos cuyo manto cubría su identidad. Un pequeño espectro que no conocía la compasión por las criaturas; pues no dudó ni un segundo en inocular veneno en los torrentes sanguíneos de aquel oso con su oscuro Venomoth.
 
Pero sí le quedaba rastros de piedad, pues no acabó con su vida como sus compañeros. La derrota de Anabel era la señal para que ella ordenara lanzar una ráfaga mortal hacia la isla. Cinco estelas de diferentes nacionales que quizá, solo quizá, terminarían con esta pesadilla.
 
Mas las cosas no irían a ser tan sencillas. Oh, no, aquí no.
 
Por supuesto, las bombas dieron de lleno en el blanco. Las explosiones se produjeron en el lugar designado, justo como estaba planeado. O por lo menos eso indicaban las imágenes y los radares, pues no veían ningún signo de vida.
 
Eso era lo que aparentaba, pero la realidad fue que no cumplieron con su función de destrucción. Sea porque la isla tenía una barrera invisible o el mismo demonio que acompañaba al señor del castillo las hizo estallar en el aire, la isla y todos sus habitantes estaban como si no hubiera pasado nada. Todas las esperanzas de que el planeta sobreviviera soplaron como la polvareda que estos obuses soltaron al aire.
 
Todo está perdido. Parecía. Aunque, otra vez, las apariencias indicaban que las tornas irían a cambiar pronto…
 
Ah, ya está. Ya han anunciado los caídos en Los Juegos del Hambre. No hay ni una cara anónima en aquel frío anuncio de defunciones importantes. Todos eran, o bien líderes de gimnasio o bien de la Élite o Ases del Frente de Batalla. Lo raro era que el ex-campeón no estuviera en esta isla… claro, debieron asumir que todavía estarían en el hospital cuando en realidad se fueron al aeropuerto de Barajas a un destino que ni ellos pudieron imaginar. ¿Que llegarían a Hoenn? Sí. ¿Que tendrían un respiro?
 
JA. JA. JA. UNA MIERDA.
 
—Vale, creo que ya me estoy pasando de bocazas, ¿no pensáis, chicos?
 
Y todo mi equipo, formado por nuevos y no tan nuevos me miraban con cara de “qué demonios estás diciendo”. Menos quizá por el gato violeta que mecía su cola acabado en diapasón, que seguramente estaba escuchando mis silenciosas palabras.
 
Aún así, sé que está reprochando la poca seriedad con la que me tomaba los acontecimientos. No te culpo, Aristóteles. Al fin y al cabo, es cierto que estoy subestimando la gravedad de este asunto. ¿O tal vez es por la falta de empatía?
 
En fin. Una vez desayunemos todos, saldremos a la azotea. Suerte que ya compré lo que comeríamos antes de venir aquí.
 
Galletas Lava. Riquísimas. Muy, muy buenas. A mí me gustan, a Robin también, a Rosalia también, Gionna también… los otros tres que quedan eran más de aperitivo cárnico. Aunque no era nada que unos mini-fuets no pudieran solucionar.
 
Mebd tendía mucho a acapararlos todos, por eso. No, hija mía, deja algunos a Tamamo y Aristóteles, que también tienen que comer. Y, como si la cosa intentara tener un comic relief, Aristóletes empezó a darle dolores de cabeza a la Salazzle y armarla gorda en la habitación.
 
—¡CHICOS, YA!—ordené imperativa para que no empezaran a hacer destrozos y emitir gases tóxicos en el recinto. Poco me apetecía envenenarme. Ahora que todos teníamos algo en el estómago, empecé a robar lo que serían las cervezas de la victoria y algún refrigerio para el camino. Normalmente sería civilizada y las pagaría todas o simplemente me los hubiera comprado en un súper (desde que el precio por lata era un atraco) pero… eh. Puedo hacer lo que me de la gana aquí.
 
Imagino que ya habrán llegado a la parte por donde todos se quedaron estupefactos al ver que había cero daños en la isla… en fin, serafín. Vamos a salir de aquí. Es importante que no me deje nada en este cuarto. Bolso, mochila… male-ah, no, es verdad, que no me he traído. Me cambio la ropa mágicamente por los designios del fanfic.
 
Y la llave del hotel. Por si me encuentro a alguien del personal. Quizá llamen a la policía, pero nah, no creo que ejecuten la orden de busca y captura. Van a estar bastante ocupados evacuando a gente en nada. Por supuesto, el ascensor va más lento que la hostia, porque hay gente que entra y sale del hotel… quizá más saliendo que entrando, porque la cosa está bastante inestable ahora.
 
A la porra, voy a subir las escaleras con toda la peña. Tamamo, muy amable ella, me carga sobre sus lomos. Al fin y al cabo no peso casi nada en esta realidad. I’m a wizard, after all.
 
Y así es como una sube diez pisos sin usar un mínimo de esfuerzo. La azotea estaba ahí, con una clara piscina vacía y…
 
Oh, mierda, parece que vamos a tener testigos aquí. “¿Lo matamos?”, pregunto a Tamamo por lo bajo. Pero la moral de mi Ninetales era bastante acorde al de un shonen con complejo de seinen.
 
—Está bien, veremos si podemos negociar con él entonces.
 
Aunque soy un asco negociando, pero en fin. Quizá una pequeña conversación bastará. Nos acercamos como un jefe tiburón yyyy…
 
—Vaya, no sabía que fumabas. Te vas a joder los pulmones si sigues así.
 
Por supuesto, le di un susto de muerte, dado que mis pasos parecían más aire que pies calzados con bambas negras.
 
—¡Ah, tú! ¡La de doscientos-seis!
—Sí, la de la hawaiiana. Pareces preocupado.
—Ah, sí. ¿Tú enterarte? Bombas no han destruido Mirage Island.
 
“Es Isla Espejismo en español, pero bueno, ya te debió costar aprender esos diez idiomas, así que te lo perdono”, pienso.
 
—Ah, sí. Vi las noticias. Son muy aciagas, la verdad.
—¿Qué es aciago?—ah, puta, ya me salió la vena literaria en el habla.
—Aaaah… ¿sabes lo que es siniestro?
—¿Eso no es “tipo dark”?
—Eh, también. No, quiero decir… ugh, ¿cómo lo decíais vosotros…? Agh, da igual. Oye, tengo que marcharme de este hotel, así que te doy la llave, ¿vale?
—Eso… es mejor recepción…—ya, ya lo sé, es la forma legal; pero no puedo.
—Aaaah… lo siento, pero me urge un poco de prisa, ¿sabe? Debo de irme ya.
—No me diga que va a ir a Mirage Island.—ugh, cómo odio el spaninglish en los fanfics, de verdad.
 
Pero porque valgo pesos en oro aquí, me subo en el borde del balcón de la azotea y regreso a Tamamo en su pokéball.
 
—Ah, ¿suicidio?—y me lo dice como si fuera lo más normal que pasara en este balcón.
—Eh… no. Voy a Espejismo.
—Cuidado no se mate.—me dijo con cortesía.
—Tranqui, tampoco es que fuera a morir de todas formas.—dije solo para tranquilizar pero… no, no parece tranquilo, más bien parece alterado.
 
Que lástima que solo se quede en un personaje terciario. Me caía bien el chaval. Me giro para verlo desde la altura y para evitar ver ese pequeño bosquejo de edificios que tenía en frente mío, solo para despedirme.
 
—Bueno. ¡Au Revoir! Que no te maten los legendarios.
 
Y sin más, dejé que la gravedad ejerciera sobre mi ligero peso. Espalda inclinada; caída grácil; elegante, encarado al sol del alba. El salto hizo una curva que solo podía continuar por abajo. Una pirueta en el aire para que mis pies apuntaran al suelo. Mis manos estaban preparadas para pillar el primer ave que pasara.
 
—¡Gionna!
 
Y, justo como si estuviéramos sincronizadas, la golondrina pasó por debajo mío y dejó que mis manos se agarraran a sus patas y me alzara con su velocidad, dando una última imagen artística de mi persona al humilde botones. Este me despedía con mano al frente, deseándome éxitos en el mortal reto de Shinta. Tal vez por fuera parecía que estaba deseándome lo mejor, ¿pero, seguro que no lo estaba haciendo por cortesía? Al fin y al cabo, ese era su trabajo.
 
Ni siquiera yo puedo saberlo. Ahora lo que importa es que estoy colgando bajo la mata de plumas de mi presta Swellow mientras el viento en cara me mecía como si fuera una lona tendida. El mar no se hizo esperar en mostrarse con su infinita amplitud, sin barco que disrumpiera el vacío azul. Algunos Wingull pasaban al lado nuestro, pues, cómo no, la costa era su hábitat.
 
Y por fin, un barco pirata se mostró en el horizonte. Una clásica fragata que no pintaba nada en el Siglo XXI del Mundo Pokémon. Esta era mi embarcación.
 
Indiqué a Gionna que descendiera rumbo a ese barco, y esta sin más cumplió mi solicitud. Dejé caerme sobre la madera del barco, y me encuentro con las miradas atónitas de varios animales de colores y distintos elementos. Y no, no eran Pokémon.
 
¿Os acordáis de la parte de los Neopets? Sí, mi plan era eliminarlos de la faz de la historia… pero claro. Luego me di cuenta que eran un plot device y la historia no compilaba bien sin ellos. Así que les cambié su origen y dueño. Imagino que con eso habré dado más consistencia a esta mierda. También les di personalidad y habla, justo como estaban en Neopia (más personalidad, de hecho). Porque, veréis, el autor original le quitó el asunto del habla porque básicamente caerían en la misma categoría de animales con poderes. Y claro, que otras criaturas se llevaran el foco en Pokémon… es un pecado, en verdad.
 
Me siento culpable de disrumpir los acontecimientos con animales de relleno. Lo increíble es que no me haya mandado a la mierda. Por lo menos no fue un privilegio que solo yo gocé…
 
—Eh… espera, ¿tú quién eres y qué haces en nuestro barco?
 
Ah, cierto. Me están mirando. Sobre todo el gato peludo y morado tenía su enorme cola agazapada mientras los otros… a ver, a ver, el Bori, el Pteri Mutante (antes azul, pero lo cambié porque ese es el color que tiene ahora), la Pheophin, el Wocky… e incluí unos cuantos más para que el nuevo personaje que introduje de estranquis no tuviera fallos. Ente ellos el unicornio blanco punk con ropas de invierno y un murciélago con cola de demonio metálico hecho de magma y fuego con vestido al puro estilo Steampunk; una Uni y un Korbat, respectivamente. Ya que esto es un fic de Pokémon, más vale dejar bien claro cómo son estas especies invasivas, ¿no os parece?
 
Ah, sí; normalmente un Pteri es un pájaro con cola de reptil, pero como es mutante es la viva imagen de un basilisco azul con tres ojos (con más partes de serpiente que de gallo). Bori es una mezcla de armadillo y cánido con poca armadura de color azul y prominentes garras en las patas. Y… un Peophin es un hipocampo, básicamente. Caballo por arriba, cola de pescado de cintura para abajo.
 
Un hipocampo con un color feísimo. Con razón lo había abandonado a mis doce. Qué amarillo más asqueroso para ponerle a todo un animal, por dios. Imagino que no hace falta que describa al Wocky, desde que ya lo hice antes… ah, me olvidé de poner el detalle de la collera de Eevee, ¿no? Aish.
 
Quisiera decir también cómo se llama cada uno, tranquilos. Pero quiero hacerlo bien y no simplemente pegarlo con cinta de carrocero en la edición.
 
—¿Pero quieres responder de una vez? ¿Acaso de mueres te ganas a que te arreemos de hostias, eh?
 
Oh-oh. Cuqui la basilisca ya está haciendo gala de su bravuconearía. Será mejor que les conteste.
 
—Perdón mi intrusión. ¿No os dijo vuestra dueña que vendría aquí?
—Um… lo cierto es que dijo que vendría alguien en el barco, pero… pensamos que embarcaría con nosotros…—me respondió la equina llamada Naiserita con toda su duda. Ay dios, parece que no puedo remediar mi pésima habilidad para comunicar las cosas claras, se ve.
—Espera, ¿es esa “viajera especial”? ¿En serio?—preguntó Cuqui, toda irritada.
—A juzgar por su llegada… sí…
—Yo pensaba que sería un poco menos… ordinaria…—decía el murciélago como si estuviera esperando que una belleza aterrizara al barco.
—Ala, Teddy, vago de mierda, tú y tus fantasías, es que no paras nunca, ¿eh?
—Por favor, Cuqui, si la gente no pudiéramos soñar seguramente todos acabaríamos tan amargados como tú.
—¡A QUE TE DOY UNA HOSTIA QUE NO VAS A OLVIDAR!
—¡CHICOS, YA!—la yegua intentó dar muestra de fuerza extendiendo sus alas y pisoteando el suelo con sus pezuñas doradas.—, ¡ahora no es el momento de pelear! Remiau, por favor, avisa a…
 
Y sin darse cuenta, Remiau el gato cósmico ya se había ido.
 
—Oh… se ha adelantado.
—Típico. También lo hubiera hecho.—dijo Beile garras grandes meciendo la cola mientras estaba acostado.
—Ara, ara, vosotros… sois bastante incansables, ¿eh? Me alegro que haya tenido la oportunidad de conoceros en este lugar.
 
Cierto, Corli la yegua marina no hubiera existido en este sitio si no fuera por mis poderes de escritora. Tal vez tuve que ocuparme de eso antes de causar una disrupción temporal. Igual puede que sean los que menos carácter tengan, desde que son rescatados del pasado.
 
Y, como si la cosa no quisiera avanzar, la capitana del barco sale de su cabina. Un pequeño pájaro colorido se posaba en su brazo como si fuera el típico loro que acompañaba al pirata; acomodada en una pesada gabardina de color negra. Su cabello, también negro y con un peinado anime en forma de pentagrama no invertido, se mecía con la brisa marina. Tenía ojos de color amarillo cuyas pupilas eran reptilianas a más no poder, en contraste con la dulce e inocente mirada de la avecilla. Las anchas mangas de su abrigo estaban cruzadas, tapando el camisón blanco de debajo.
 
—Así que has venido justo cuando empezamos a dirigir rumbo hacia la isla de los cien años, ¿eh? Joder, y yo esperando días y noches a que hicieras acto de presencia.
—Sí, yo también me alegro de conocerte en persona, Bituin.—bromeo con toda la falta de respeto que un creador pudiera dar a su personaje.
 
La mueca de risa de ese OC mostraba unos filosos colmillos que, en conjunto con sus puntiagudas orejas y piel pálida, le alejaba de la connotación de “ser humano”.
 
—Heh. Debes de tener los ovarios bien colocados como para darme esta respuesta.
—Eh, no te creas. Si realmente fueras real estaría acojonada, en verdad.—y esta vez, como si tuviera un interruptor para apagar mi sarcasmo, di mis más sinceras palabras.
 
Lo que tenía en frente no es sino el resultado de una unión forzosa entre hada y dragón. Una pequeña alimaña que creció cual bestia y creció con el odio hacia la otra mitad de su sangre. Alguien que sufrió confinamiento en una estrella durante tres milenios, y, un buen día, regresó al mundo donde pertenecía… reducida a una niña amnésica apreciada como buena arma de destrucción masiva que es.
 
Esa es la nueva dueña de los Neopets que estaban aquí. Un antihéroe que, a pesar de todo, encontró su sitio en el bohemio estilo de vida de la Isla de Krawk. Alguien cuyo lema era “dejadme ver mundo antes de que lo destrocéis, soplapollas”. Alguien que ahora se reía escandalosamente por mi comentario.
 
—Ay, dios mío. No estás entendiendo tu situación, ¿no? Ahora tú también perteneces a esta historia… bueno, no sé qué privilegios te habrás dado, pero tampoco veo que hayas roto las leyes de la física, así que dudo mucho que tengas taaaaanto poder…
—Bueno… su medio de transporte tampoco parece que sufra de mucha fatiga, considerando las circunstancias…—sí, Naiserita estaba en lo correcto. Casi peso igual que una pluma.
—Beh, que sea liviana o no no importa nada. Más me intriga si ese pájaro es capaz de transportar dos sacos de cocos de Neopia Central a Sakhmeth.
 
Ah, el clásico gag de las golondrinas. Nunca envejece.
 
—¿Y bien? Me has dicho que nos dirigiéramos a esa isla, pero aún me debes una respuesta. ¿Para qué? ¿Que diablos pintamos aquí?
 
Woh. Mierda. Se me pasó. No le dije qué es lo que tenía que hacer. De hecho, todos me estaban mirando con intriga. Aunque bueno, lo cierto es que les debo una, después de haberles hecho venir a un mundo que a duras apenas es fiel al canon…
 
—Ah, sí. La razón de vuestra aparición… veréis. Como bien sabréis, odio llevarme toda la gloria, pues sería un self-insertismo marisueismo descarado. Y mientras intentaba hacer esta historia más acorde al canon y quitar lo prescindible pensé; “espera, podría hacer uso de estos datos. Tal vez si les diera más relevancia y los pudiera colar como equivalentes a Pokémon”…
—Disculpe que le interrumpa, señorita; ¿pero nos estás diciendo que solo somos meros datos?
 
Ups. Se me fue la lengua.
 
—Ah, no, es… una forma de decirlo… eh… en fin. El caso es, tengo una cosa que hacer aquí, y no puedo hacerlo yo sola sin entrar en modo OP. La primera mitad del recorrido es fácil; pero a partir de la otra mitad el nivel sube de golpe porrazo, así que debo tomar precauciones. Es bastante posible que no tengamos que hacer nada, pero… ya me entendéis, por si acaso.
—En otras palabras… quieres que te salvemos el culo si las cosas se ponen muy feas, ¿verdad?
—Sí, básicamente.—di una de mis “encantadoras” sonrisas, para darle un toque risueño a mis palabras. —, otra vez, quizá no es necesario que tengáis que hacer algo, pero la última parte es bastante posible que deba intervenir, así que…
—Aaaa-já. Bah, de todas formas no estaba pasando nada interesante en Neopia y el último plot fue de risa, así que… no me quejo.
—Lo sé. Por eso sabía que te iba a encantar estar aquí.—sin darme cuenta, mi sonrisa se ensanchó. Todavía no le he dicho que va a haber medio panteón mandando al planeta a hacer gárgaras, ¿verdad?
—, aparte que necesito un sidekick medio agresivo para darle un poco más de gracia a la cosa. Si solo fuera yo, la cosa se volvería bastante aburrida, ¿no crees?
—¿Quéeee? ¿Cómo que voy a ser el sidekick, ah? ¡A mí no me degrades a compa en este barco, que te mando a la tabla con los Jetsam!
—Sharpedo, Bituin. Aquí hay Sharpedo.—rectificó Naiserita.
—¡COMO SEA!
—Tranquila. Estoy segura de que ganarás más simpatía entre los lectores que yo.
—No sé, no sé… ah, qué importa. Me prometiste aventura, así que de acuerdo. No desertaré. Aún.
—Me alegra oírlo.—cada vez estaba pareciendo más al Señor Burns con sus maquiavélicos gestos. Lástima que mis manos estaban recogiendo las pelotas que debía tener. —. Estas son Pokéball. Tienes que meter a tus Neopets dentro. No pasa nada; no provocan ningún cambio de personalidad como dicen algunos cómics Nuzlocke de Blanco y Negro.
—Tía. Me estás diciendo que me lleve a mi familia en el puto bolsillo.
—Es lo que te estoy pidiendo, sí. Al fin y al cabo, vete a saber el shock que tendrían si saben que hablan…
—Eh… no sé yo, pero diría que un caso de pokémon parlante no es tan extraño… al menos según mis fuentes.—dijo el murciélago ígneo.
—Están muy contados, Teddy.—añadió Naiserita.—, y aparte veo otro problema. ¿Cómo vamos a justificar nuestra existencia, siendo criaturas de otro mundo?
—Primero esto ya no es problema. Aquí hay otro mundo que no me consta existencia en otra fuente y también hay ángeles, así que como que puede haber un poco de todo ya. Y en cuanto a lo primero… decís que sois de Galar y a tomar por saco. O de Reino Unido, en su defecto. Tampoco vamos a rompernos la cabeza con las excusas.
—Vale. Puede funcionar entonces.—por una vez estamos de acuerdo.
—Eh, eh, yo también tengo una pregunta. ¿Estaremos cómodos ahí?—preguntó el gato.
—Hmmm… no lo puedo decir yo misma. Sí sé que podréis ver el exterior. Bajo un filtro rojo, pero sí, no estaréis del todo aislados. Solo comprimidos, eso es todo.
—Ugh, no suena muy alentador.
—Bueno, ahora si no te importa, Bituin…
—Muy bien, chicos, ya la habéis oído. Id para dentro. Iremos hablando de bolsillo a boca.
 
Todos se miraban entre ellos. No sabían como meterse.
 
—Esto… ¿cómo diablos los meto en las pelotas?
 
Vaya manera de prolongar un capítulo, por dios. No he tenido otra que enseñar cómo funciona una Pokéball y meter a los seis Neopets que habían de pie ahí. Ya sea enseñando cómo entrar por sí solos o… capturando a la vieja usanza, como en el caso de Cuqui, quien no quería meterse. A partir de ahí ya sería cuestión de tiempo que llegáramos a nuestro destino.
 
A un destino por donde se libraría quizá la batalla más épica que mis jóvenes ojos podrían haber presenciado.
 
Una isla donde, a pesar de estar en Japón, todos hablarían en un perfecto español mexicano.
 
Un sitio donde los villanos son risibles a más no poder.
 
Ese sería el escenario que iría a mejorar. La mayor locura de todos los tiempos que jamás he escrito con mis manos estaría más cerca de ponerse bueno…
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#6
Hm. Han pasado dos semanas y... no veo ná [?]
Meh, como si eso me importara. Por mí esperaría una semana más, peeero... ¡AH, BTW, BANNER'S ON THE WAY! Estoy tratando de acabarlo para este fin de semana justo. No es que esté muy contenta con el fondo y siento que le tendría que añadir más cosas después, pero... bueno, está en ello, ando dando sombra ya.

Este capítulo lo describo como la culminación de toda la comedia y el momento en el que vais a empezar a amar/odiar a Bituin por lo idiota que es.

Also me acabo de dar cuenta que numeré mal a partir del segundo capítulo.
Ups.

Anyway, espero que este capítulo os saque algunas carcajadas. Cheerio~!
 

 
-II-

 El señor del castillo se asentaba en su trono mientras disfrutaba de un buen filete hecho por él mismo. El jugo de la carne de Miltank se deshacía en su boca mientras estaba sumergido en sus pensamientos. Esos idiotas militares habían atacado sin éxito a su morada, y sus vasallos debían recuperar sus fuerzas para los siguientes que vinieran. Según los designios originales, aquellos que iban a venir no serían más que los mismos héroes que siempre salvan el día, junto a una vieja conocida y, con posterioridad, una más.
 
Pero las tornas habían cambiado. Por alguna razón, sentía que esta vez se estaba equivocando. Como buen ser maligno, sentía la disrupción en la historia. Una fuerte, que había alterado el curso de los acontecimientos. Una nueva molestia que no procedía ni de Dyá y tampoco era originaria de este mundo.
 
Al menos su títere no se frenó a usar el mundo como si fuera su campo de juego. Al fin y al cabo, él tenía a su mano a los legendarios que más influenciaban a la naturaleza. Su plan parecía ir sobre ruedas, y aún así…
 
Aquí estamos. Este es el sitio. Usualmente oculta bajo un manto de invisibilidad, Isla Espejismo se postraba ante nosotros como el hostil campo de batalla que se había convertido. Un recorrido de cuatro horas de cuesta arriba hasta el castillo que se alzaba en la colina. Bueno, ya digo que la primera parte es bosque, campo, desierto y otra vez bosque. Luego después del lago SÍ, es cuesta arriba todo. Podría alcanzarlo si decidiera volar, pero las turbulencias eran lo suficientemente erráticas como para prevenir que alguien se adelantara surcando los cielos. Ya lo he comprobado con Gionna y he visto que tenía problemas para avanzar a partir de los tres-mil metros de altura a unos pocos kilómetros.
 
Ante nosotras, se alzaba una advertencia en forma de monolito. “Aquellos que tengan la osadía o estupidez de entrar aquí, deberán pasar las pruebas que encuentren en su camino, y vencer a los cuatro Dark Trainers, para ganarse el derecho de tener una batalla contra el mas grande entrenador de todos los tiempos: Shinta”.
 
Por suerte para los cobardes que se equivocaron de isla se podía dar marcha atrás si cambiaban de opinión. Nadie los estaba observando al fin y al cabo. Pero nosotras desde luego no retrocederemos, desde que tenemos un deber que cumplir.
 
—Vaya, menuda mansión se ha montado el bellaco, ¿eh? Heh, a saber los tesoros que ocultarán…
—Ahora no, Bituin, por dios.
—Sí, sí, sí, hay que llegar a la montaña, ¿no? ¿Por lo menos, dijiste?
—Sip. Ahí está nuestro destino. El siguiente será el castillo. Por aquí, alguien loco de remate intentará matarnos con su equipo de legendarios sin igual, así que tendremos que tener cuidado.
—Eh… ¿pero eso no es trabajo de los protagonistas? Es más, ¿pensaba que no éramos los protas aquí?
—Bueno, adivina qué; soy parte prota.
 
Bituin parpadeó los ojos unas cuantas veces hacía un leve movimiento de cabeza.
 
—¿Qué? ¿Qué me estás contando ya?
—A ver, no digo que sea importante; pero hay… cierta persona que…
 
Mejor me callo, que se me va a ir la lengua otra vez.
 
—Te lo explicaré cuando lleguemos. ¿Vamos? Tenemos un buen camino por delante.
 
Estaba arrugando la nariz. Lo sé; estoy siendo demasiado críptica. Pero no puedo dejarle saber mis intenciones… aún.
 
Sin más preámbulos, empezamos a cruzar el solitario bosque, donde ningún gorrión entonaba sus canciones. El sendero era recto, y no había posibilidad de pérdida. Cruzamos la llanura, donde las hierbas mecían con el turbulento aire tormentoso. Sin rastro de ratas.
 
Hasta que al final no había vegetación. Solo la arena era gentilmente levantada por el aire de levante. Y, con el aire, también se alzaba el característico olor a líder muerto.
 
—¡Bruah! ¡Que asco! ¿Es que no limpian nunca el campo o qué?
—Nop, no parece… al fin y al cabo, es una buena manera… de… desequilibrar la psique de los que vengan aquí… urp.
 
Y a los estómagos más débiles, de paso.
 
—En fin, parece que no hay nadie aquí… vámonos antes de que eche la pota.
 
Pero eso era solo una ilusión. Bajo ese manto arenoso, había un encapuchado, aguardando. Estaba en frente, con la capa ondeando al son del desierto; firme. Y, por la forma que estaba sujetando esa pokéball, diría que se estuvo preparando.
 
Mis temores se hicieron realidad cuando esa voz joven preguntó si habíamos venido a luchar.
 
—Mi-mierda… pero… no puede ser. Se supone que debió de ser derrotado ya. O-oye, Bituin, no has visto una lancha motora con seis personas, ¿verdad?
—Hmmm… ¿lancha…? ¡Oh, ya, esos barcos blancos con ventanas! Sí, vi bastantes, y me amenazaron con arrestarme, así que los acañoneé.
 
Ah, bueno, sí es verdad que las autoridades estaban “rondando” por ahí para procurar que nadie cometiera seppukku aceptando el reto de Shinta. Pero por lo que a mí me consta ellos llegaron antes de que pusieran algún cordón policial por todo el diámetro de la isla.
 
¡No, eso no era lo que había pedido!
 
—¡No, Bituin! Una lancha. Sin ventanas. Sin cabina. ¡Con gente!
—¡Aaaaah, esos…! Sí, también. Como que no me hacían ninguna diferencia entre uno y el otro.
 
Mi gozo en un pozo. Esta tía es bruta hasta hartar.
 
—Bi-biiituiiiiin… esos eran los protagonistas de la historia.
—¿Qué?
—¡LO QUE OYES, MENTECATA! ¡Te has cargado a Ash y compañía!
 
La boca de la pirata se le quedó un poco colgada. Ahora imagino que ya ha comprendido la gravedad de la situación.
 
—Eeeeeh, tranquila, tranquila, igual creo que no les di… del… todo… sí, provoqué una onda de choque y la barca se volcó, pero diría que estarán vivitos y coleando… no pasa nada…
 
Oh, por el amor de dios, no empeores las cosas. Igual tampoco es como si se hubiera cargado una parte importante… bueno, una tercia parte era importante. La chica que no pertenece al canon, sobre todo.
Y aún así, fue un daño considerable. Sin ellos, nuestros números están muy mermados. Parece mentira que tenga que desatarme tan temprano…
 
Solo la idea de que tenga que darme un power-up desmesurado sin justificar me pone más mala todavía. El horizonte se me está girando. Mi equilibrio se tambalea. Yyy allá van las galletas de esta mañana. Yikes.
 
—Perdón. Hemos tenido… un problema, ahhahahahaha… —espero que no se le haya cruzado la idea de matarnos mientras estábamos discutiendo.
—Bien, ¿vais a luchar?
—Sí, sí… deja que me limpie un poco… Bituin, hazme el favor y saca los cleenex, anda.
—Joder, qué refinada que eres, macho.—dijo la que disparó cañones a una lancha con civiles sin pensarlo dos veces. Al menos las Pokéball no olerían a ácido.
 
Por supuesto, el señor dejó que la acción de su brazo desencapuchara su rostro revelando algo que tal vez a los primeros que debían venir les hubiera causado un shock; pero a mí no me ha funcionado. Pelo casi blanco con tonos celestes y ojos… que tendrían que ser también cianes, pero tienen un gris acercándose a rojo. Ese sería el hombre que en teoría debería de pasarse días en el hospital junto a la niña esa; pero por milagros de Celebi no estuvo.
 
En efecto. Era aquel hombre que apareció en televisión. Máximo, ex-campeón de la liga de Hoenn, hacía un combate más como nuevo miembro del oscuro Alto Mando de las Islas Espejismo. Y, aunque fuera el primer contrincante, no iría a irse de chiquitas. Toda su armada de pokémon afiliados a los minerales, oscurecidos por un tinte más negro que las profundidades abisales, estaban en tierra, ansiosos por destruír.
 
Desde luego, el aspecto oscuro de nuestros enemigos fue suficiente para que Bituin se impresionara un poco.
 
—Joder, marinero. Tú has pintado a todos con un pincel sombra, ¿eh? Que mal rollo que dan.
—No te preocupes, Bituin. A los protagonistas solo le han tomado un capítulo para vencerlos a todos en el original. Con suerte podré cargármelos a todos en medio.
—Eeeeh… disculpa, pero no puedo figurarme cuánto tiempo es esto en MI perspectiva, así que, ¿me podrías por favor indicar CUÁNTO es esto en horas, por favor?
—Hm… dame quince minutos.
—Deeee… acuerdooo…
 
Y cómo no, como soy más chula que un ocho, mi elección es la más frágil pero ofensiva. Elijo la pokéball, y de ahí solo sale un lagarto morado y negro con una marca naranja en el medio. Mi Salazzle se relamía sus colmillos con su lengua bífida, preparándose para una buena fiesta.
 
Claro que la epicidad del asunto se vio un poco arruinada por la cara de pánfilo que puso mi enemigo. Es lógico. Al fin y a cuentas, este pokémon todavía no existía en la época que este existió por primera vez.
 
Pero no pasa nada. He añadido las normas de séptima generación y el Tipo Hada en este fanfic. Está bien. No se va a joder el espacio-tiempo por eso. Igual se ve a tres leguas de tendría que ser tipo veneno, por lo menos.
 
—Vale, empecemos fuerte. ¡Claydol, Poder Pasado!
—¡Shit, que me-! ¡Protégete!
 
¡ARGH, POR LOS PUTOS PELOS! Ese hijo de su reputísima madre ha lanzado piedras a Salazzle. Casi no puedo mantener el equilibrio. Encima el Metagross se estaba abalanzando hacia Mebd con su puntiaguda pierna. Menos mal que el muy hijofruta no se atrevía a ir de kamikaze con Terremoto o hubiera sido preocupante.
 
—¡Mebd, a la izquierda!
 
Suerte que la lagarta tenía ese cuerpo esbelto tan ágil. De hecho, esa una de las razones por la que elegí a Mebd y no a Tamamo. Su rapidez no tenía parangón con estos mastodontes. Sus movimientos eran una mofa para dar a entender que era inalcanzable. Había hecho su jugada, y no me iría a quedar atrás.
 
—Perfecto. ¡Ahora usa Tóxico! ¡A TODOS!
 
Ni un minuto de vacilo. Mebd saltó por los aires para evitar posibles Terremotos y de sus fauces disparó un chorro de lodo violeta a toda la plebe. Podía oír a Máximo reírse por lo bajo; probablemente pensando que era gilipollas por ordenar a mi Pokémon que intentara envenenar a tres pokémon de tipo acero.
 
Pobre de él, no sabe lo que le espera.
 
—Jaj, novata. Cradily, ¡Atadura!
 
Oh, no, no lo vas a conseguir.
 
—¡Evita las cepas, Mebd!
 
Sigo jugando a la defensiva. Los… tentáculos… de la anémona esta se alargaron y acosaban a Mebd como si quisiera hacer un Hentai con ella. Pero esas ataduras no eran ningún rival para sus prístinos reflejos reptilianos. Con carreras, deslices serpentinos y saltos, había evitado que fuera constreñida por esa planta.
 
No importaba lo que le lanzaran, Mebd les vacilaba con su flexibilidad y su velocidad, mientras, en los pequeños ratos que no le estaban atacando por doquier, iba pensando en cosas nazis para potenciar su Ataque Especial. Era algo que ya definí en su inicio. Iría a usar Maquinación sin que tuviera que decirlo. Así nadie esperaría lo que le venía.
 
Mi oportunidad de oro para tumbar al primero vino cuando un ligero corroído Skarmory se abalanzaba directa a ella con sus alas metalizadas. Era el momento.
 
—¡AHORA MEBD, LANZALLAMAS!
—¡SKARMORY, ESQUIVA CON AGILIDAD!
 
Fue bestial. Un enorme chorro de fuego había cruzado el horizonte nublado, calcinando a Skarmory en el proceso. El ave de acero había sucumbido sin más a esa gran y potente llamarada que no tuvo tiempo de evitar.
 
Y aún mejor; el resto de pokémon estaban empezando a sucumbir al veneno. Su Aggron acababa de arrodillarse jadeando porque el ácido ya estaba corroyendo gran parte de su coraza. Igual que Metagross, que le empezaban a fallar las juntas de sus piernas.
 
—¿Qué? ¿Pero qué está pasando? No puede ser, parece como si mis pokes hubieran sido…
—¿Envenenados? Sí. Lo están.—acabé su frase por él. Grandes revelaciones.
—¿¡Pero cómo!? ¡Eso es imposible!
—En efecto. Lo era. Hasta que en 2016 se presentó a la línea de Salandit con su habilidad “Corrosión”. Sí, Steven.—ahora me ha dado por llamarlo por su nombre en inglés, dafuck—, vengo del puto futuro. Una lástima que esa habilidad solo le permita envenenar a todos y no saltarse la inmunidad del tipo acero. Habría sido un verdadero horror para aceros y hadas por igual.
 
Entre que le daba la charla, sus pokémon se degradaban todavía más. Sin dudarlo, aproveché la desesperación de Máximo para darle punto y final. Mebd había disparado otra gran ráfaga a mi orden. Armaldo intentó protegerse con un Protección, pero apenas sirvió para retrasar su inevitable caída.
 
Todos sus pokémon yacieron agonizando en la arena; quemados o agonizando por la corrosión. Lo había dejado como su propio apellido; de piedra. Imagino que hablarle de las futuras habilidades lo dejó demasiado patidifuso.
 
En cuanto Bituin… bueno, no puedo decir si estaba maravillada por el espectáculo pirotécnico que había dado u horrorizada por dejar todas estas criaturas inocentes hechas un fisco. Más probable creo que es la primera.
 
—Eso. Fue. ¡FANTÁSTICO, CHAVALA! ¡Son las llamas más grandes que he visto en mi vida!
 
Hostia, mira, 666 palabras justas desde que Steven habló hasta después de esta frase. Estoy orgullosa.
 
—¿Verdad? Joder, lo increíble es que no me haya despeinado siquiera.—decía mientras guardaba a Mebd a su celda. —¿Bien? ¿Vas a dejarnos pasar?
 
Él por supuesto no podía objetar. Sin más remedio, también guardó a su equipo y se apartó del medio.
 
—Adelante. Vuestro siguiente rival os espera.
—Gra-ciaaas. ¿Vamos, Bituin?
—¡Arr la orden, capitana, YAHOO!—dijo con toda la alegría del mundo, aún flipando en colores por ese cacho llama y brincando mientras iba cantando “y una botella de ron”.
 
Espero que ahora no se piense que esto va a ser un camino de rosas, porque si no…
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#7
-III-
 
Los mares que rodeaban la Isla Suprema estaban apaciguados. Esa isla, una gran desconocida entre el más mayor público, se alzaba orgullosa con un prominente árbol de cientos metros de altura y más de veinte metros de diámetro. Dentro de su interior, inscripciones rúnicas y representaciones primitivas de sus guardianes estaban imprimidas en las paredes de su corteza. Eso era lo que llamaban “el Árbol del Origen”. O, como antiguamente llamaban algunos, “Ygdrassil”.
 
Los escalones y las motas de luz les daba la bienvenida a los visitantes con un aroma agradable. Poco a poco, los cuatro que habían entrado subían escalón por escalón con los sentidos a avizor, pues sabían que podía aparecer sus protectores en cualquier momento. Pero por supuesto, el papel que su guía tenía era de calibre divino. ¿Quién iría a molestar a esta joven a su misión cuando la propia voluntad del planeta sabía a lo que había venido?
 
Y, ahí en la copa, rodeados de hojas, Jessie, James y Meowth fueron testigos del poder que aquella chica de morada melena albergaba. Con solo respirar y ensanchar los brazos en posición de mesías, hizo que los vientos se arremolinaran hacia ella. Letras extrañas con un solo ojo la acompañaron en su ritual de liberación del karma terrenal, haciendo que varias auras multicolor se ensancharan por todos los cielos. La columna de luz que la rodeó le hacía ajena a los bruscos tiempos entre día y noche que se producían alrededor.
 
Solo fueron cinco minutos. Pero, justo cuando parecía que se iba a cumplir, los Uwnow se sintieron perturbados. Había otra fuerza, una mayor que los cielos, que estaba irrumpiendo en ese globo. Un temible poder que estaba alterando el orden de las cosas. El cuerpo de Athena no se hizo esperar en percatarse, y la luz que la envolvía pronto se volvió en su contra. Los vientos le abandonaron y dejaron que cayera de rodillas, aturdida. Había gritado las palabras adecuadas, y en teoría el Poder Supremo debió de ser liberado, pero…
 
De enseguida, su Gardevoir se dirigió a ella, preocupada al verla inhalando y exhalando tan agitadamente. Gracias a ella, pudo volver a sus sentidos y estar por el Team Rocket que había yacido inconsciente con ese despliegue tan breve de poder. Pero ese choque… ¿por qué le había dado? Antes no tuvo ningún problema.
 
En todo caso, al menos sabía cuál sería su siguiente destino. Y tenían que ir pronto. Las ansias destructivas de Shinta se estaban intensificando, y debían apurarse antes de que destrozara más mundo.
 
 
—Veinte hombres van en el ataúd…
—¡YO-HO-HO Y UNA BOTELLA DE RON!
 
Llevamos todo el puto camino cantando la misma cancioncita una, y una, y una, y otra vez. Habíamos atravesado la meseta y, como si no quisiera la cosa, volvimos a adentrarnos en pleno bosque. La orografía de aquella isla era rarísima por las partes bajas. Una vez piensas que has acabado con los árboles, vuelves a entrar en ellas. Era como tener a Los Monegros y Ourense en Mallorca. Hay que ver.
 
Y por el momento, parece que nos estamos adentrando en el Bosque de las Meigas, porque esto se está poniendo tan denso que está costando ver. Por supuesto, ni un alma que ver. Aunque si no me equivoco, va a haber auroras boreales a las tres del mediodía. Sí, en esta hora, en esta parte del mundo, localizado también en la cocina de Skinner.
 
Hm, cierto. Creo que va siendo la hora de que le comunique a Bituin lo que tiene que hacer.
 
—Bueno, Bituin… ¿cómo has visto el combate? ¿Fácil?
—Más que fácil, diría que me ha emborrachado como un buen licor… er… claro que ninguno de los chicos podrían escupir veneno de su boca.
—Bueno, lo de Mebd es un nicho suyo. En verdad puedes ir a lo bruto con lo que tienes. De hecho… voy a tener que pedirte un favor.
—¿Ah? ¿Qué, quieres que trapichee sus bolas con sus huevos, lo flameé con ron o…?
—Que nari- ¡NO, A DÓNDE VAS, SO LOCA!
—¡YAR-HAHAHAHAAHHAHA, tranquila, tranquila chica, era una broma! ¿Qué es?
 
¿No se lo figura? ¿En serio? ¿Se lo tengo que decir, de verdad? Erhg, está bien.
 
—Tendrás que luchar contra el siguiente en mi lugar. No puedo ir y desgastar a mi equipo sabiendo lo que nos espera.
—Wa- por las barbas de Kelpbeard, pero… no sé si podría…
—No te preocupes. Sí es cierto que este va a ser un poco más duro que el anterior; pero al contrario que el otro, este será un combate uno contra uno. Vamos, algo estándar.
—Ah, no tendré que mirar por todos los flancos pues. Suena bien. Pero… er… no sé, pero tres de los chicos no se les da muy bien esto de luchar…
—Tranquila. Se desenvolverán bien, ya verás.
 
Es lo que quería decir, pero, la verdad… al menos admitamos que Remiau, Belie y Corli son un poco inútiles en esto.
Bueno, también solventé esto en parte, pero… sus personalidades son… un poco difíciles de todas formas.
 
Bueno. Ya está. Ya hemos llegado al claro. El sujeto que nos bloqueaba no tenía nada que ver con Máximo Peñas. Su piel era morena, camuflándolo un poco en la espesura del bosque; pero sus ropas claras (un conjunto informal conformado con una playera y unos chándal cortos de color gris) arruinaban su intento de esconderse. Tengo que añadir que soy fan de ese afro negro poco voluptuoso y esa cara fina con esos ojos esmeralda. Estaba también rodeado de Eevee y su familia de cinco evoluciones. Estaría fangirleando por la variada paleta de colores que ofrecía esta familia de zorros y gatos; pero, otra vez. Eran igual de negros que el alma de Chthulu si tuvieran alma.
 
¿Y, su nombre? Omen. En inglés, eso es “presagio”. Me pregunto si ese nombre se puso a lo random o tendrá alguna razón de usarse…
 
Oh. Estoy oyendo a Bituin a reír estruendosamente por lo alto. Parece que estaba esperando algo mucho peor que toda una familia de Eeveevoluciones, se ve.
 
—¡Aay, dios mío, me parto! Mira que empezamos fuerte; pero que me vengan ahora con una manada de… lo que sean esas cosas negras, AAARJAJAAJAJAJAJAJAJAJA, ay, me parto, lo siento.
—Bituin, nooooo.—mascullé entre dientes. —, vigila con lo que dices, que de un momento a otro te manda al otro barrio.
 
Luego se le paró la risa cuando vio que en el suelo habían más cadáveres repartidos en el suelo. Sobre todo en especial atención al cadáver de Norman, que, en circunstancias normales, habría servido a Aura de motivo para luchar… si no se hubiera muerto ella antes por culpa de Bituin, claro.
 
—Oh. Bueno, no sé quiénes son esos, pero tienen que ser gilipollas como para matarse por estos chuchos.
—Please. El gato ese de grandes orejas te puede reventar la cabeza. Literal.
—Vale, ahora sí estoy con el rabo entre las piernas. ¡Vale! Ah… ¿cómo se hace? ¡TÚ, MARINERO DE AGUA DULCE!—señaló a Omen.—, te desafío. ¡AL DUELÓDROMO, YA!
 
Obviamente el pobre no podía más que arquear una ceja y levantar otra, porque sus palabras ahora mismo sonaban como un galimatías sin sentido.
 
—¿Pero qué estás diciendo?—preguntó Omen.
—A la mierda, voy a abrir el cacharro entonces.
 
Acaba de pillar una Pokéball al azar. Y parece que Teddy va a ser el primero en salir.
 
—¿Eh? ¿Eh, qué, pero-? Woah, ¿ya empezamos?
 
Bocazas, tenías que fingir que eres un Pokémon, por dios. Ugh, ¿por qué tengo la sensación de que esto va a ir para largo?
 
—¿A-acaba de…? Ah, qué más da, ¡Eevee, yo te elijo!
 
Y, como era de predecir, Omen se estaba guardando lo mejor para el final. Chico listo.
 
—Así que el pequeño entra primero, eh… grrrr, ¿cómo funciona esto?
—Hehe, no tengo ni idea, pero esta criaturita desde luego es muy mona. ¡Hola, cachorrito!
 
El Korbat se acercó a él para acariciarle, pero este se alejó, agazapado. Parece que esta criaturita es igual de cauta que su entrenador, eh…
 
—Um… de acueeeeerdooo…
—¡Eevee, usa Rapidez!
—¿Rapi-qué?
 
¡Yyyyy toma castañazo! Le dio estrellas como para hacer toda una galaxia.
 
—¡Au! ¿¡Pero qué narices fue eso!? ¡Pensaba que no íbamos a luchar todavía!
—Bueno, adivina qué, piltrafilla; estás en la arena ahora.—encogió Bituin sus hombros, en tono burlesco.
—Ay, por la gracia de Fyora… sabes que si uso mucho mi fuego me vuelvo piedra, ¿verdad?
—¡Eso son cuentos de Shenkuu! Un momento, ¿por qué estamos hablando? ¡Teddy, usa… eh… fuego!
—De verdad que…
 
El perezoso Korbat había batido sus alas para que varias llamaradas, pequeñas ondas ígneas, azotaran de lleno al Eevee azabache. Pero por supuesto, todos estos malditos Pokémon tenían Protección. Me acuerdo que este pequeñín no había demostrado más que usar Ataque Rápido y Placaje; pero sabía que por defecto debía tener ese.
 
—Puto.
 
Ahora que era su turno, Omen decidió que era hora de golpear “fuerte” con un Ataque Rápido en el torso de Teddy. Solo fue un golpe débil, claro; pero suficiente para hacer que perdiera el equilibrio.
 
—¡Ahora vuelve a usar Rapidez!
—Oh, nonononono, Teddy, reacciona, caray…
 
La respuesta del murciélago fue rodar en el suelo para impedir que las estelas impactaran contra él. Pero desde que era un movimiento que perseguía a su enemigo, no iría a evitar todas. Al menos el daño fue menor comparado a antes y pudo erguirse de nuevo.
 
—Este zorro es listo, eh… Bituin, creo que no voy a poder. No le veo flancos por ninguna parte.
—¿¡Cómo que no!? ¡Tío, si solo intentaste UNA sola cosa!
—Ya, ya, ya, ¿pero como quieres que le azote a este zorrillo? Si se va a echar a correr, o se va a cubrir…
 
Joder. ¿Es que solo confían en el fuego estos dos? Par de pirómanos… se están fijando en una sola manera de dar un vuelco a la situación. Estoy que intervengo y doy una solución táctica.
 
—Chicos… si me permitís…
—¡Ah, nonono! ¿Dijiste que lo hiciéramos nosotros, no? ¡Pues ahora te aguantas!
 
Dios mío… está bien. Por lo menos parece que ahora los shenanigans de Dyá se van a producir. El cielo se ha empezado a cubrir con auroras multicolor y los vientos están…

¿Huh? ¿No está soplando aire?
 
—Tsk. Mira, cielo, me voy a quedar aquí quieto sin hacer nada, ¿vale?
—¿Quieres que te coman los tiburones ya? Hay que joderse, hermano, mira que…
 
Entonces noté que la cara de Bituin se le había iluminado y las orejas se le han levantado junto a sus párpados. Se le dibujó una amplia sonrisa en la cara. Parece que ya se le ha ocurrido algo.
 
—Muy bien, ¡pues quédate pasmado si quieres!
—Tsk, está bien, lo haré.
 
Entonces musitó algo que no alcancé oír. Sus orejas dieron un pequeño tic nada más oír sus órdenes; y, dándose cuenta de que estaban siendo más transparentes que el cristal, empezaron a hacer comedia entre los dos.
 
—¡¿Qué estás diciendo, bestia salvaje?! ¡¿Que me vaya a la eme?!
—¡Sí, que te vayas y te mueras de una condenada vez, a ver si se te inflan los huevos, coño!
—¡Pues vale, lo mismo te digo!
 
Teddy se quedó con las patas delanteras sobre la cintura mientras enrollaba su cola metálica en frente sobre el suelo y se hizo el ofendido. El engaño estaba funcionando. Omen vio que su victoria, con esta actitud estaba decidida. Ordenó una vez más a Eevee que usara Placaje en él.
 
Craso error. Ya habían visto venir esa decisión. Cuando Eevee dio el impulso, Bituin dio la señal.
 
—¡AHORA, TEDDY!
 
El semblante del murciélago se iluminó con una sonrisa donjuanesca. Dejó que su cuerpo girara con gracia y levantó la cola para darle un pesado latigazo al Pokémon Evolución. El impacto candente, junto a la dureza del metal, había hecho que Eevee fuera lanzado a tierra y rodara malherido. Eso fue lo que normalmente se consideraría una “Cola Férrea”, juntado con una “Finta”.
 
No habían acabado con él, pero habían logrado que Teddy saliera ileso de ese golpe. Y, además, con el calor que transmitía su cuerpo, había hecho que Eevee tuviera una quemadura. Si no me equivoco, eso mermaría su poder ofensivo… menos cuando use Rapidez.
 
Pero por supuesto, ellos no irían a esperar a que se levantara. Irían a acabar esto ahora.
 
—Esta es la nuestra, Teddy.
—No puedo estar más de acuerdo.
 
Lo irían a terminar a lo bruto. Teddy empezó a tomar altura y hacer carrera usando el impulso de sus alas para azotar a Eevee repetidas veces con los bordes metálicos que incluían sus guantes hasta que su rival no podía usar sus patas. El primer Pokémon estaba fuera de combate.
 
—¡AYEEEE, TOMA-YA, MI PRIMERA VICTORIA! ¡Bien hecho, Teddy!
—Será NUESTRA primera victoria, animal.—corregía el Korbat.
—Nuestro, tuyo, mío, ¡qué más da! La cuestión es que nos lo hemos quitado de encima.
—Sí… pero este solo era el entrante. Ahora viene el plato principal.—dije por lo bajo.
—¿Hm? Oh, cierto, aún quedan cinco más… ¿te hace otra ronda, Juanito?
—No sé, ya veremos, yaaa veremos…
 
Y, cómo no, como Omen tenía confirmación de que un supuesto tipo fuego iría a quedarse en la arena, sacó al que más ventaja tenía sobre él. Un cuadrúpedo negro escamado coronado con aletas hacía acto de presencia. Nada más ver la forma pisciforme de su cola, podían deducir que era un ser acuático, y, probablemente tendría acceso a magia de agua. Lo cual hizo que Teddy entrara en pánico.
 
—Ooooh no, nop, nooononononononope yo me abro, lo siento, no gracias, pero me vuelvo ahí dentro, ¡SÁLVAME, HERMANA!—decía mientras se escondía tras la espalda de Bituin.
—¡Oye, que me vas a quemar el cuero, idiota! Oye, dile que solo es un zorro de color maraquático, ¡anda!
—Nop. Es la evolución del bicho que os enfrentasteis. Y sí, tiene movimientos tipo agua, así que es mejor que lo retires de aquí.
—Oh. En tal caso…
 
Lógicamente no iría a arriesgar a Teddy a una petrificación segura. Así que guardó a Teddy a su Pokéball y sacó a Remiau en su lugar.
 
—Ah… con que este es mi oponente, eh…
—Sí. No se me había ocurrido mejor cosa.—encogió de hombros.
—Bueno. No importa. Tampoco parece muy rápido.
 
Oh. Siguen de cháchara… y esto se está alargando mucho. Me encanta la cara que está poniendo Omen al ver un segundo “““Pokémon”””” parlante, pero habrá que hacer algo para que esto no se prolongue demasiado.
 
—Chicos. No dije antes porque me estaba resultando hilarante vuestras conversaciones, ¿pero…?—me bajé a la altura de Remiau para musitar. —¿podrías privarte del habla por un ratito? Le estamos dando un shock al pobre.
—Pero si no está afectando nada. Además, ¿no es mejor así? Por lo menos sus acciones no serán tan acertadas…
—Aún así, si la… gente de arriba se entera de que podéis hablar, podrían… intentar de… abduciros y…
 
El gato suspiró nada más entender la gravedad del asunto y asintió.
 
—De acuerdo, pero no me des más la lata. Me tengo que concentrar.
—¿Habéis terminado de musitar ya?—preguntó Bituin.
—Ssss-digo, ¡miau!
 
Me di un buen facepalm en la cara. Al menos sus intenciones no van a ser tan obvias a partir de ahora.
 
—Aaaah… ¿oooookeyyyyyy?… ¿empezamos ya?
—Claro, claro.—dije mientras me retiraba del campo. Sin esperar, Remiau se agazapó y adoptó una personalidad completamente felina ante su contrincante. Vaporeon empezó disparando un rayo gélido de su boca; pero al contrario que Teddy, este empezó a esquivar saltando y avanzando hacia Vaporeon. Remiau estaba acostumbrado a actuar independientemente de los demás, así que no necesitaba que Bituin le dijera nada. Por no decir, Remiau era su mentor tiempo atrás.
 
Este iba evadiendo cada ráfaga de viento helado que le lanzaba, y él estaba a punto de abalanzarse con sus colmillos. Pero, sorpresivamente, Vaporeon había invocado una ola de agua que serviría para repelerlo, ahogarlo y tumbarlo.
 
El impacto fue duro. Pero Remiau se levantó, tosió y se zarandeó el pelaje como si nada hubiera pasado.
 
—¿¡Estás bien, Remi!?
—¡Nya!—confirmó él, entusiasmado.
—Vale…
 
Estaba pensando. En realidad, Remiau estaba mirando qué técnicas utilizaba la sirena para combatir. Sus artimañas. Su estilo de combate. A juzgar por sus técnicas, la sirena optaba por atacar a distancia y repeler sus combatientes. Era una mezcla ofensivo-defensivo que iba alternando. Por supuesto, “Surf” y “Rayo hielo” eran unas opciones muy obvias para mí. ¿Pero cuáles serán las otras dos? Seguramente una será protección, pero la otra…
 
Tóxico. No hay duda. Seguramente prefiera que se vaya desgastando a atacar a mansalva. Empecé a advertir.
 
—Bituin, que Remiau se mantenga alerta. Si empieza a disparar gazapos morados y le alcanza, vamos a tener un problema.
—¿Me estás diciendo que podría utilizar lo mismo que hiciste tú?
 
Asentí. De eso no me cabía duda. Es un movimiento estándar para este tipo de Pokémon, al fin y al cabo.
 
—¡O-key! La has oído, ¿verdad?
—Nya.
—Vale. Sigue haciendo lo tuyo.
 
Como era de esperar, Vaporeon empezó a tirar gotas de ponzoña usando su cola de espray. Cosa que evitó gracias a sus reflejos felinos. Remiau no se hizo esperar más y empezó a acelerar rápido para darle un zarpazo al costado.
 
Fue un golpe crítico, sí. Pero no le había acercado ni por asomo.
 
—¡Aprovecha, Vaporeon, usa Tóxico, ahora!
—Ups.—se le escapó a Remiau.
 
Lo tocó. El veneno que escupió había hecho contacto con la piel del felino. Ahora el muy desgraciado podía hacer stall protegiéndose y atacando de vez en cuando. Desde luego, el mareo le estaba afectando.
 
Tal vez él no tenía ninguna oportunidad después de todo.
 
—Oh, no, ¡RESISTE, REMI! Voy a-
—No… déjame hacer esto. Creo que puedo hacer algo antes de caer.
 
¿¡Qué coño he dicho sobre hablar entre combates, mentecatos!?
 
—Pero… no seas idiota, si sigues así te van a matar.
 
Hizo caso omiso. Estaba sintiéndose enfermo, cierto; pero tenía confianza que le dejaría un “regalito de hasta luego” si le salía bien el plan. Solo tendría que evitar que le congelen los pies… y agotar sus defensas. Sin esperar a que actuara, él empezó otra vez a dirigirse hacia Vaporeon con los pies más prestos que nunca, y empezó a abalanzar otra vez sus garras.
 
—¡Vaporeon, Protección!
 
Como era de predecir (para mí), el felino acuático alzó su barrera para no ser dañado. Pero, todo y que era algo que no se esperaba, Remiau empezó a entrar en frenesí, intentando romper la barrera. Todo eso a pesar de que el veneno le estaba haciendo rápidamente mella.
 
—¡REMI, PARA! ¡NO VAS A SACAR NADA ASÍ!
 
Pero por supuesto, él no le iría a hacer caso. Iría de kamikaze, intentando atravesar ese molesto muro. Como si supiera que esta protección no iría a durar para siempre.
 
Entonces, en un momento dado, la tenacidad de Remiau dio resultado. La barrera había quebrado. Y con ello, su siguiente zarpazo fue directo hacia los ojos. El Vaporeon aulló de dolor, enfurecido y lanzando rayos helados por doquier, intentando que este le diera.
 
—¡Cálmate, Vaporeon! ¡VAPOREON! ¡Usa surf! ¡SURF!
—¡NO TE LO PERMITIRÉ!
 
Pronto, el Wocky reaccionó ante las órdenes de Omen y se retiró para cargar su pelaje de electricidad estática mientras el agua de Vaporeon intentaba formar otra ola. El animal empezó a alzarse sobre sus dos patas para coger fuerzas pronto y apartar a Remiau de ahí.
 
Pero de nuevo, todo se redujo a una cuestión de velocidad. Solo llegó a levantar unos centímetros de agua antes de que Remiau pudiera saltar sobre él y placar con toda la corriente que había acumulado. El pokémon no pudo soportar la electricidad que venía con el impacto, y del shock entrando en las heridas hechas previamente, yació debilitado antes que él.
 
Había ganado otra vez. Por los pelos, pero lo había logrado.
 
—Remiau…—musitó atónita su sobrina adoptiva. —, ¿pero desde cuándo eres tan bueno?
—Ah… no lo sé… pero siento que aquí se requiere mucho menos nivel que en Neopia…
 
Pero desde luego, no iría a durar mucho. El gato vomitó e hizo sus mejores esfuerzos para no estar gacho.
 
—¡¿Remi?! ¿¡Estás bien!?
—Agh… no… este veneno es… canela fina, en verdad. Creo que no voy a poder continuar.
—Joder, no te me mueras ahora, por favor… ¡si apenas estamos empezando!
—Eh… no… no creo que esto me mate. Creo… que una cabezadita me hará bien… por favor, Bituin, ni se os ocurra perder ahora, ¿eh?
 
Dicho esto, el gato dejó que su cuerpo se desplomara para que fuera aliviando sus dolores. Ella estaba gritando su nombre repetidamente hasta que vio que todavía estaba respirando. Un poco más ronco de lo normal, pero respiraba.
 
—Ah. Está bien, el cabrón.—dicho esto, lo regresó a su pokéball. Por lo menos quedaban cuatro de seis. —, muy bien, ¿quién sigue ahora?
 
Ahora bien… sí es cierto que tal vez ella lo tenga más complicado, desde que no tiene tantas ventajas de tipo como lo tendría Aura. Al menos puedo esperar que esos “vientos” que le concedieron la victoria vuelvan a suceder.
 
Vamos, ¿cuándo vas a llegar a hacer tu magia, Athena? ¿¡Dónde diablos están las dichosas auroras!?
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#8
Resumiendo mi reacción a este fic en una sola imagen...
[Imagen: C9PGBv3.jpg]
Esta historia me mata de risa. O sea, la autora misma se va de viaje, no se pone a pelear con sus pokémon sino con unos neopets, y encima se anda garchando a gente como el pendejo de Steven. Oh God I died of laughter.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#9
Yaaaay, Nemu, good to see you back in action! De hecho, tengo que decir que cada vez que veo un comentario temo un rant sin nada bueno que decir... but oh boy, me alegro que esto esté resultando gracioso hasta aquí.
En serio, temía que os íbais a morir de cringe, like...

Eeeeen fiiiiiiiiin... ya han pasado dos semanas, así que toca capítulo. No hay mucho que añadir, I mean. Es la continuación de este [?]
So yeah, enjoy!

Cheerio~!
 

 
 -IV-

 
Era extraño.
Completamente extraño.
 
El señor del castillo miraba cómo la batalla entre Bituin y Omen se desenvolvía en el campo de batalla. Podía ver que su entrenador estaba sufriendo. Era normal. Lo único que le habían hecho a él era corromper a su equipo; pero no lo controlaban. Era un intercambio que él aceptó de buen grado.
 
Pero las criaturas que estaban saliendo… juraba que las había visto antes en su tierra de origen. ¿Pero por qué no podía discernir el nombre de su especie? Había algo aquí que fallaba. Y sobre todo, había sentido un choque también procedente de ahí. Sin embargo, por alguna razón, este se había interrumpido. Era algo que le indicaba que todo iba a su favor… pero a la vez le desconcertaba. Sobre todo sentía que la presencia de la otra chica estaba causando ciertos “fallos” en la escritura de los hechos.
 
¿Quién era y de dónde procedía esta chavala? ¿Por qué, a pesar de ser ajena a estos mundos, tenía la sensación de que la vio hace poco?
 
En todo caso, estaba seguro que su… ¿prisionera, invitada? Ah, qué más le daba, estaba a punto de recuperar la consciencia. Tendrá que atenderla para que no se asuste demasiado.
 

 
—Aaaah...
—Em…
—O-keeyyyyyy… esto es raro…
 
Teddy había vuelto a combate al ver que su siguiente contrincante era un animal que hacía competencia a Remiau en el nivel de fluff. Pensaron que sería igual de frágil que el primero.
 
Pero el Flareon se mofaba de ellos. Estaba ahí, recibiendo con agrado el calor que emanaba el Korbat y recibiendo las ráfagas de fuego como si no les afectara.
 
—De acuerdo, vuelve a intentar incinerarlo, a ver si se quema más de lo que ya está.
—¡NO, IDIOTA! ¿¡Qué no te das cuenta que estás combatiendo fuego con fuego!? ¡NO VAIS A LLEGAR A NINGUNA PARTE ASÍ!
—Pero es la idea, ¿no? Él va con fuego, nosotros vamos con fuego y como nosotros aguantamos más, pues…
—No, no, no entendéis la gravedad del asunto. Estáis alimentando a ese cabrón, ¿entendéis?
 
No, Bituin, no me mires con esa cara de pato mareado, que es muy obvio.
 

 
Vale, de acuerdo, tendré que hacer un info dump para idiotas, por lo visto.
 
—Es su habilidad. Si Flareon recibe un ataque de tipo fuego (es decir, FUEGO) este lo absorbe y luego lo utiliza para expulsar MÁS FUEGO, potenciando así sus ataques. De fuego. Lo único que como Teddy parece que tenga la misma habilidad y vosotros estáis mandándole fuego a mansalva, está aprovechando para potenciar sus ataques AÚN MÁS. ¿Entendéis ahora?
—O sea. Estás diciendo que somos gilipollas por intentar tres veces algo que no funciona y potenciando el poder de este de paso, ¿no?
—Aparte de la parte de gilipollas, que lo has añadido tú… sí.
 
La cara de Bituin se arrugó como la de un bulldog. Ahora se dio cuenta del error garrafal que había cometido. No es que fuera un problema para Teddy porque, al fin y al cabo, los golpes físicos no le hacían casi nada; y tampoco a Flareon. Pero la batalla estaba yendo para largo y volviéndose aburrida hasta hartar. El problema va a ser cuando Bituin decida pasar a la ofensiva. Si cambia a cualquiera sin pensarlo, estaremos perdidos.
 
Necesitaremos un milagro para salir de esta, ¿¡DÓNDE COÑO ESTÁN LAS AURORAS BOREALES!?
 
Y de repente, un suspiro.
 
—Parece que vamos a necesitar a la cerebrito del grupo para esta situación.
—Estoy de acuerdo.
 
No, no, no, ¡Bituin! ¡Saca a Corli! ¡Hice que aprendiera Surf y Acua Cola justo para que pueda acabar pronto con este Flareon! ¡No cometas ese error!
 
¡NOOOOOOOOO, LO HIZO! ¡VAMOS A PERDER A LA SEGUNDA CABEZA MÁS IMPORTANTE DE ESTE GRUPO! Estoy que lloro de la desesperación. ¡Necesito que este fanfic no dure más que doce episodios, maldita sea! Y NOS ESTÁ TOMANDO DOS, YA. ¿¡Cómo coño voy a acortar los dos que falten!?
 
—Os he podido oír desde dentro. Estamos en problemas, ¿verdad?
—¡Flareon, Llamarada!
 
Y, como era de esperar, Omen no iría a dejar charlar. Flareon hizo su magia y formó un enorme “daimonji” directo hacia la Uni.
 
Suerte para nosotros que ella se percató y averiguó rápido por dónde podría esquivarlo. Así que no se quemó. Por suerte. No puedo decir lo mismo de esos árboles, por eso.
 
Otro bosque a tomar por culo. Genial. Bituin estaba atónita, pero en el fondo, estaba disfrutando el espectáculo. Eso hizo que la equina tragara saliva.
 
—Joooodeeeeer, no bromeabas cuando potenciaba los ataques, no.
—Hm… sí que estamos en un aprieto.
 
Y como si no quisiera la cosa, Omen, por intentar limitar al caballo, intentó que su pequeño zorro león le aplastara con su cuerpo. Una suerte que sus alas no estaban desplegadas en ese momento y no llegó a romper ningún hueso. Eso hubiera supuesto otro problema mayor y un golpe seguro para Flareon.
 
—¡Nai!—gritó Bituin. Esta se acomodó la crin, un poco acomodada.
—Estoy bien.—respondió. —, imagino que depende mucho de la fuente de calor, ¿cierto? Entonces… ¿qué tal esto?
 
Las alas de Naiserita se extendieron cubriendo todo el cielo. Pronto, nubes de tormenta se cernieron sobre el campo. Las gotas de lluvia no tardaron en precipitarse, apaciguando el incendio que ese monstruo negro había provocado. Ahora el clima estaba en contra del mismo Flareon, que empezaba a mostrar molestia ante las gotas de lluvia.
 
Es buena idea. De hecho, está bastante bien pensado. Está claro que Nai está a un nivel de inteligencia por encima de la media de su propia familia. Aunque no creo que una lluvia no merme las llamas lo suficiente.
 
—¿Eso es todo? ¿Un poco de agua? ¡Flareon, usa Giro Fuego!
 
Todos lo están haciendo mal. Todos. Sí, el Giro Fuego seguía siendo mucho más grueso que de costumbre y lograría apartarlo… pero ahora que era mucho más pequeño…
Oh, vaya. Ha repelido el ataque con un batir de alas. Así que pretendía hacer las llamas más manejables, ¿eh?
 
Vale, puede que me haya quejado antes de su elección, pero esto tampoco está tan mal.
 
—Heh.
 
Y con gracia, alzó vuelo hacia las alturas manejando un vendaval sobre el suelo. Estaba creando un vórtice de aire que impediría la ignición de sus ataques. Había dejado a Flareon sin opciones de ataque salvo el cuerpo a cuerpo. Y como estaba a en el aire, entonces…
 
Sí. No tenía escapatoria. Ahora iría a atacar ella con su pesado cuerpo lanzándose en picado y tirándolo a un árbol. Pero bueno, ¿acaso bastaría con un moretón con derrotar a este animalillo?
 
Pues sí. Al fin y a cuentas, con los repetidos golpes que intercambió antes con Teddy, había sufrido un poco. Y las defensas físicas de Flareon no es que fueran muy buenas precisamente. De modo que estaba a punto de caramelo para caer. Una vez vio que estaba acabado, Naiserita aterrizó en el brazo y alzó la cabeza orgullosa.
 
—Ha sido fácil. ¿Y bien? ¿Cuál es el siguiente?—vaya, se le ha subido el ego, ¿eh?
—Este. ¡Jolteon!
 
Oh-oh. Esto es malo. Muy malo. Si Nai no se retira pronto del combate, Jolteon usará Trueno y la va a freír. Y no tendrá escapatoria alguno. Si uno intentaba evadir ese ataque por las alturas estaba muerto. Y el trote de Nai no es bueno. ¡Nada bueno!
 
Había que hacer el cambiazo, y rápido.
 
—¡Bituin! ¡Cambia, rápido!
—¿Um? ¿Por qué te ves tan asustada?
—¡Es el Jolteon! Con estas condiciones climáticas y su velocidad estamos en desventaja. Si empieza a atacar…
—Por la velocidad no te preocupes. Puedo ralentizarlo si lo requiere.
—¡No va a servir, Nai! Hacedme caso, por favor. Si os quedáis quietos demasiado tiem-
—¡Jolteon, usa Trueno!
 
Allá va. La electricidad que Jolteon almacena en su cuerpo estaba ascendiendo hasta las nubes tormentosas y revoloteando por el cielo. Es ahora o nunca.
 
—¡BITUIN, RÁPIDO!
—¡VOY VOY VOY VOY!
 
Todo pasó tan rápido… el Trueno que Jolteon había lanzado me había cegado por un momento. El rugir del gran rayo que ha caído ha sido ensordecedor a más no poder. Había dejado escapar un grito de niña mientras protegía a mis tímpanos con las manos. No podía ver absolutamente nada.
 
Cuando el trueno se cayó y el destello dejó de notarse tras mis párpados, pude abrirlos; con parsimonia, pues tenía miedo de ver un alicornio muerto en el suelo. Con un parpadeo, y después de limpiar mis gafas de las gotas, comprobé el estado de la arena.
 
La tierra agrietada. Una notoria estela carbonizada. Sin restos orgánicos a la vista. El chasquido de lengua frustrada de Omen. Bituin comprobando el contenido de la pokéball. Y ella expresando su alivio con un suspiro que acabó convirtiéndose en un silbido.
 
¡Por-por los putos pelos! Un poco más y la habríamos perdido.
 
—Parece que este es todavía más duro que los anteriores, ¿eh? Ya veo, ya… entonces en este caso…
 
Ah, no. Estoy viendo la forma serpenteante de Cuqui y no me gusta. Le agarré la mano y le impedí que lanzara la Pokéball.
 
—A partir de ahora yo voy a tomar las decisiones, ¿de acuerdo? Que esto se te está yendo de las manos un poco ya.
—¿Qué? ¡¿Pero no dijiste que luchara yo?! ¡¿POR QUÉ TE ESTÁS METIENDO EN MEDIO AHORA?!
—Bituin.—dije firme. —, estas dos veces estás colocando a tus mejores ases en bandeja de plata. Si de hecho estás a punto de poner a alguien lento para combatir velocidad, ¿no lo ves?
—Exactamente, estoy sacando algo fuerte para batir esta escoba edgy de un plumazo, ¿que no lo ves?
—Cuqui no podría darle ni aunque quisiera, hombre.
—¿Me estás retando?
—¿Eh? No. ¡NO, QUÉ-!
 
Cálmate. Inspira, expira. Inspira, expira. Uno, dos, tres, has vuelto al mundo de yupi. Ahora adoptamos voz de interiores yyy...
 
—Escucha. Este Pokémon será rápido y fuerte, pero también se distrae con mucha facilidad. Si sacas a alguien que se le de bien los amagos…
—Hm. Ya veo. Quieres que saque a Beile.
 
Sí, sí. Lo estás pillando rápido. Muy bien Bituin.
 
Aunque, un momento, ¿le puse alguna fortaleza a Beile? ¿Tal vez Excavar? Pero… me acuerdo que era un Neopet muy poco entrenado. Sí que le puse altas defensas, pero… defensas especiales, que se diga…
¿Entonces la habré pifiado yo ahora?
 
—Bien, entonces, ¡SAL DE LA POKÉBALL, HERMANA! ¡ARRASA CON ESE PAYASO!
—No, por dios, UN MOMEN-
 
Ah, maldita bellaca… no me iba a hacer caso igual, ¿eh?
 
—¡GRAAAAAAAAAW! ¡POR FIN! ¡ESTABA QUE NO ME AGUANTABA EN ESTA ASQUEROSA PELOTA, TÍA!—graznaba el basilisco… oh por dios.
—Lo sé, lo sé… tienes ganas de destrozarlo, ¿verdad? ¡Adelante, pues! ¡Destruye, quema, viola!
—Será todo un placer.
—La-la madre que os parió a las dos.
 
Para colmo Bituin tiene la osadía de sacarme la lengua y hacer una pedorreta con ella. Hay que joderse lo que tengo que ver aquí. Cuqui estaba que no cabía de su gozo. Tanto que fue corriendo directa a clavarle las garras a ese Jolteon.
 
Y, como era de esperar, este hizo un movimiento ninja y esquivó sus garras para ponerse detrás.
 
—¿Qué putas?
—Trueno.
 
Y de nuevo, el rayo azotó la tierra cual martillo divino; esta vez dándole a su presa. El rayo le había dado de lleno. Los graznidos de dolor se hicieron eco por todo el bosque…
Y cuando la luz cegadora cesó…

¿Es… taba fingiendo?
 
—Uyyy… vaya forma más bestia de hacer cosquillas, pequeñito.
—¿Khé?—se me escapa por lo bajo. ¿No le ha hecho nada?
 
Oooh-ohohoho, a ver si lo adivino. Ha adquirido el tipo Dragón, ¿verdad? Aparte que ese era el Neopet que utilizaba para el Duelódromo… sí, creo que también heredó las defensas del mismo. Me ha tomado por sorpresa tanto a mí como a Jolteon. Tenía tanta cara, TANTA CONFIANZA que puso su rostro contra el suyo. El pobre le estaba temblando las piernas como un descosido…
 
—¿Quieres que te enseñe un golpe de verdad?
 
Y, sin previo aviso, le dio un gancho en toda la barbilla, lanzándolo un poco lejos. Ella se fue acercando con parsimonia como gato al ovillo; pero Jolteon evitó su golpe de cola en el último momento. En ese momento, Omen se hizo rogar y ordenó a Jolteon que use Agilidad para evitarla.
 
—¡Ay, jaja, pero qué cobarde! ¿¡Es que solo sabes correr!?
—¿Solo correr? ¡Jolteon, demuéstrale lo que sabes hacer con Doble equipo!
 
Y ahora veía mucho más que quíntuple. Ella intentaba mirar por dónde demonios se localizaba entre tanta copia; pero este ataque, junto a Agilidad y la oscuridad del entrono, era como un zootropo que giraba a veinte kilómetros la hora. En un intento de localizar al único y auténtico Jolteon, Cuqui estaba empezando a marearse y a desorientarse. Sus sentidos estaban previniendo que utilizara su cerebro de mosquito.
 
Peor aún, parece que se me estaba erizando el pelo. Signo que, a la vez que corría en círculos y que haciendo ninjutsu, estaba preparando un trueno todavía mucho más gordo.
 
Era desesperante. De verdad, si hubiéramos optado por otra opción…
Luego una bombilla se encendió en alguna de esas recónditas neuronas que manejaban la memoria. ¿Que no tenía una habilidad que aturdía al enemigo por un turno?
 
—Joder… Cuqui. ¡Cuqui! ¡CUQUI!
 
La voz de Bituin le había sacado de su trance. Parece que ESE era su plan, después de todo.
 
—¿Qué?
—¡LA HABILIDAD! ¡USA LA HABILIDAD!
—¿La habilidad…?
—¡Fulgor de Lentes, hermana! ¡Usa Fulgor de Lentes!
—¡ROGER!
 
Sin demorarse más, los ojos de Cuqui se iluminaron intensamente hasta que Jolteon fue cegado por la luz directa y se tropezó con sus propios pasos y salió rodando. Su ataque se había interrumpido.
De nuevo, la muy oportunista se abalanzó contra él y, sin que este se diera cuenta, fue duramente azotado por las garras y la abrumadora fuerza se su cuerpo. No tuvo piedad alguna. Había repartido un frenesí de golpes que no cesó hasta que se cansó.
 
Y con eso, Jolteon había caído. Bueno, eso fue corto. Me quito el sombrero. Se podía ver la frustración que Omen estaba teniendo con esta chica. Casi diría que estaba a punto de considerar retirarse.
 
Pero no lo hará. Eso seguro que no.
 
—He-heyy, muy buena, sistah.—chocaban los puños las dos con orgullo y alegría.
—Esa fuerza bruta mola, tía.
—Aw, yeah, mejor estrategia evah.
—Creo que ya estamos listas para recibir lo que sea.
—CAW-HAHAHA, YEAH. ¡BRING IT, BITCH! ¡DADME TODO LO QUE PUEDA DESTROZAR! ¡ENTRETÉNME! ¡DAME TU MEJOR BAZA Y HAGO ARTE CON SU CUERPO!
 
Estaba empezando a cansarse de intentar ir a con evasivas. Esperaba que, al ver la amenaza que era Cuqui, se pondría a sacar a Espeon y poner toda la carne en el asador…
 
Pero en vez de eso, sacó a Umbreon, que, por muy sorprendente que parezca, no tenía ningún cambio en su paleta de colores. Imagino que, como era negro de por sí, el oscurecimiento no iba a tener ningún aspecto. De todas formas, creo que ya estaba empezando a desesperarse. Tendría que considerar al menos la posibilidad de que pudiera volver a usar Fulgor de Lentes para que ese incidente no se repitiera. Pero no, parece que uno de sus objetivos ahora era ver sufrir a Cuqui.
 
Estaba confiando demasiado en las defensas de su Umbreon. Eso me queda claro. Las nubes también se disiparían pronto, así que tenía la posibilidad de curarse…
Pero estas horas del día no son las adecuadas para ir a esa estrategia. No para él.
 
—Así me gusta, con decisión. ¡Vamos!
—Umbreon… espera a mi señal.
 
Y, como siempre, Cuqui se abalanzó sin pensarlo dos veces. Los primeros rayos de sol después de este momento estaban destellando unas gotas de tono morado por encima del pelaje del Umbreon.
 
Vaya hombre. Ya debió ver venir esto… ¿pero eso estaba permitido? Ah, qué demonios.
 
—¡NO, CUQUI, NO LO TOQUES!
—¡ESO ES, USA TÓXICO!
—¿¡OTRA VEZ, TÍO!?
 
Tarde. Su cola hizo contacto con el quieto Umbreon, que a duras penas llegó al borde de la plataforma. La mueca de dolor del conejo era más que evidente; pero había aguantado como un campeón. Parecía que su plan era esparcir gotas de veneno agitando el pelaje; mas parece que el contacto directo fue suficiente. Cuqui parecía jadear sin ninguna razón.
 
—Ay, no, hermana, ¿estás bien?
—Arrgh… sí… ¿pero por qué coño me siento tan mal? Creo que impedí que se moviera un dedo…
—No… no, no, no, no no. ¿Cómo ha…? No importa, igual le hemos hecho daño con esto. ¡Sigue así!
—¡Sí!
—Umbreon, protección.
 
Ah, ya empezamos otra vez con la técnica de marras. El Umbreon iba ahí, resguardándose de las palizas de Cuqui mientras su cuerpo intentaba luchar contra el veneno. Claro que protección no era una solución eterna; pero la cuestión era que estaba funcionando. Y, es más… parece que tenía razón. Temía que Cuqui volviera a usar el mismo truco; ergo no utilizó Doble Equipo en ningún momento. Lo cual era beneficioso para nosotras, pues tarde o temprano, llegaría a caer.
 
En un momento dado, los dos estaban desgastados. Por una parte, los golpes inconstantes que daba Cuqui estaban destrozando poco a poco al robusto Umbreon. Por otra, la prolongación de un combate que podría haber acabado con cuatro golpes se estaba cobrando gran parte de su salud. Solo necesitaba durar un par de minutos más, y había ganado.
 
Pero estaba claro que su barrera iría a quebrar una vez más. Tendría que recuperarse… aunque con el día que hace…
 
Aún había una mínima posibilidad de que Protección aguantara un golpe más. Si lograra obrar el milagro de la Tercera Generación, tal vez tendría una oportunidad.
O quizá si usara Doble Equipo ahora…
 
—Umbreon, ¡usa Luz Lunar!
—Pr-phphphpffftja jajajajajaja…
 
Ya está. Ya perdí la compostura. A ver ahora quién detiene mi risa de bruja piruja.
 
—¡AAAAAAJJJAJAJAJJAJAJAJAJAJAAAAAY, PERO QUÉ IMBÉCIL, HA COMETIDO EL MISMO ERROR QUE EN EL ORIGINAAKHUAJAJAJAJAJAJA!
—Joder, pero cálmate un poco, por dios… das miedo.
—Aaay… lo siento… pero es que… ¡es que…!—mi dedo señalaba por sí solo al tonto imbécil de Omen mientras el de la otra mano se secaba las otras. —¡Tío! ¿¡Pero por qué cometes el mismo error dos veces!? ¿¡No ves que todavía es de día!?
 
Entonces el joven vio el cielo y comprobó que el sol todavía irradiaba su luz candente. Podía oír por su cabeza cómo se fustigaba después de cometer tan garrafal error. Con razón su Umbreon no se había curado una mierda. Y con esa enorme ventana, Cuqui arremetió el último golpe.
 
Adiós, Umbreon. Se acabó el stall para ti.
 
—¡Puf! Ha costado, ¿eh?—decía mientras se aliviaba los nudillos.—como dolían los putos escudos estos.
—Seh… muy duro de roer… y encima vas a acabar igual que tito Remi… ugh…—decía Bituin como lamentándose de lo que había pasado.
—Naaa… todavía estoy bien, en verdad. Creo que se me está pasando.
 
No, no, esto no es posible, por si se lo preguntan. Su salud debería de estar a menos de la mitad a estas alturas. A no ser que esté desarrollando inmunidad… cosa que francamente no creo que sea posible…
 
Ahora solo quedaba el que en mi opinión sería el más complicado. No tengo ningún dato sobre él porque al fin y al cabo el autor hizo skip a esa batalla mientras se centraba en otro punto de vista. Eso excepto que parecía un híbrido con el cuerpo de Espeon y los colores de Umbreon. Pero presumo que será una batalla muy difícil. Y no creo que Bituin tenga a nadie aparte de Cuqui que pueda con…
 

 
Vale, ¿sabéis qué? No he dicho nada. Habían tres cosas que podrían pasar aquí. Una era que Cuqui adquiriera el tipo Veneno aparte del Dragón. Otra era que adquiriera Siniestro y Veneno. Y la última era que fuera justo igualita que Hydregion.
 
Y vaya por dios, parece que nos ha salido tipo Dragón/Siniestro, porque los Psíquicos que ha lanzado ese gato no han hecho nada más que retenerla un poquito y no causarle ningún tipo de daño. Una vez más, Cuqui ganó en su constante batalla contra la lógica, y emergió victoriosa. Escupiendo sangre venenosa de vez en cuando, pero victoriosa.
 
Y con eso, el arco contra Omen se termina. En un tiempo récord. Y menos mal, porque no estaba segura si podía aguantar más tonterías de parte de esas dos.
 
—¡JUA, JUA, JUA, GANAMOS, GANAMOS, CUQUI, GANAMOS ESTE COMBATE!
—¡Los gatos no pueden contra mí~!
—¡El veneno no hace ni mierda~!
—¡Laaa telequinesis está sobre-valoraadaaaaa~!
—Los rayos multicolores no le hacen naaadaaa~.
—Los venidos del cielo solo cosquillas dan~.
—¡Laaa Cuqui de Tyrannia una vez más no tuvo rival con-!
—¡PARANGÓN, GON, GON GON, GON!—finalizaron así a unísono su canción improvisada. Omen, por fin, se resignó al hecho de haber perdido y guardó a su recién derrotado Espeon.
 
—Lo reconozco. Sois fuertes. Habéis pasado esta prueba. Bueno, aunque en el quinto fui tonto y el último me pilló casi por sorpresa… podéis pasar. Ah, sí. Coged estas.
 
El entrenador tiró algo. Intenté pillar una por mis manos, pero como siempre, se me pasan. He tenido que agacharme.
 
¡Oh! ¿Nos está ayudando?
 
—Eeeer… ¿un melocotón rosado? ¿Es eso un premio o algo?
—¿N-no sabes lo que es? Agh, da igual, es una Baya Meloc. Cura el envenenamiento. Ese que está sufriendo tu… er… ¿qué Pokémon es ese?
—Pokémon no, es un Neo-
 
Calla, Bituin, que no se entere que esto se acaba de convertir en un crossover.
 
—Es… un Pteri Galariano. Vamos, de la región de Galar. ¿Sabías que algunos pokémon se adaptan a la climatología de la región? Que cosas, ¿no?—añado risa nerviosa para “disimular” la mentira… muy bien, chica, premio a la mejor embustera del año para ti.
—Huh. ¿Y los Pokémon hablan ahí?
—a.—shit. ¿Ahora qué digo, que han aprendido a hablar español gracias a los cursos Magic English de Disney o qué?
 
Menos mal que luego le quitó importancia al asunto.
 
—En fin. Seguid avanzando, por favor. El siguiente Dark Trainer os espera.
 
Pobre chico. Es el único que no parece ser utilizado y aún así debe cumplir con esas labores tan crueles. Aunque… también es cierto que no podemos entretenernos mucho. Tenemos que seguir subiendo.
 
Es un poco triste… sobre todo porque se estará condenando por cometer ese error. Me pregunto si Shinta le reprocharán este tipo de fallos…
 
Claro que nadie comente fallos aquí porque operan bajo una misma cabeza, en teoría.
 
 

 
No, no puedo acabar este capítulo así. Acabo de recordar algo muy feo de esta historia. Un destino que en mi manual se clasifica de “nefasto”; y no quería que él cayera también en eso. No sabiendo que todavía mantenía su personalidad. Encima se tomó la molestia de darnos un par de bayas para que pudiéramos tratar el envenenamiento de Cuqui y Remiau... no puedo darle la espalda e irme sin más. Tengo que hacer algo. Aunque sea un pequeño gesto.
 
—Esto.
—¿Sí?
 
Puñeta, pero no te bloquees ahora, ¿qué te piensas que eres ahora, una protagonista de un shoujo?
 
—Sé… que es un poco inoportuno pero…
 
¿Peeeero? ¡Oooh, venga, vamos! ¡Nadie te va a contratar en tu puta vida como sigas tardando tanto en acabar las frases!
 
—¿No descansas nunca? Eh… igual se está acercando la hora de la merienda, así que…
 
¿¡Merienda!? ¿¡Qué edad tienes tú ahora!? ¿¡Diez!?
 
—¿Te importaría tomar el té con nosotras? A-aunque… imagino que no podréis.—vale, mejor. Así piensan que eres británica o algo así.
—¿Té?
—Phftjrl, marifona.—te he oído, Cuqui. Bueno, parece que por lo menos se lo está pensando…
—Hm… aprecio la oferta, pero… tendré que rechazarla. Ya hice bastante dando dos bayas meloc, y si el jefe se entera de que fui de picnic con dos retadoras de por aquí…
 
Auch. Eso ha dolido. Bueno, igual era lógico que no se diera a cabo. Es un personaje que no tiene mucha importancia, al fin y al cabo.
Pero bueno, no pasa nada. Si no me equivoco, él se unirá después al segundo equipo principal, así que estará bien. Dios, ¿por qué me puse de mesías salvadora para entonces?
 
—Está bien. Bueno, gracias por las bayas de todas formas. Vamos, Bituin.
—A ti.
 
Estará bien. Estamos avanzando, y la mayoría de nuestro equipo está en condiciones óptimas para el siguiente, así que no pasa nada. Mirando por la parte buena, sin las casualidades de las auroras místicas, las batallas se han sentido mucho más auténticas que antes. Así algunos se habrán entretenido. Aún así… es un motivo para que me preocupe. ¿Significa eso que Athena ha dejado de existir? Es improbable, pero…
 
No, da igual. Ahora parece que esto ahora está en nuestras manos, independientemente de lo que hagamos. No hay marcha atrás. Ya no importa nada más.
 
No importa si el equipo principal fue asesinado por Bituin.
No importa si el “Poder Supremo” no se ha liberado como es debido.
No importa si solo somos nosotras dos, podremos con este reto. Mis cálculos son perfectos. La fuerza nos acompaña.
 
¿Qué podría salir mal?
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#10
Esto es una puta locura… pero me prometí ir lento y no leer más de dos capítulos diarios de un fic para ponerme al corriente más rápido con todos.

¡Qué te digo! Esto es una puta locura. Éste self insert todo raro y paródico he parece que te la pasas súper bien escribiendo. Por ahí flasheé duro cuando sale Gionna… aunque acá es un Swellow. El propio fic se burla de todo lo que pasa con tanto carisma que, aún sin entender nada, te deja con ganas de leer más.

Lo que me molesta es que no he leído mucho de ti y por eso me pierdo de la mayoria de las referencias.

BETWEEN ES LA RE ONDA SE CARGÓ A LOS PROTAS OMG. Y lo dice con tal desparpajo que no puedes no amarla. Y luego esa batalla con Steven que se memetiza sola… y demasiadas referencias a Digimon. Al menos esas sí las entiendo. Dime la verdad, ¿Qué estabas inhalando mientras escribías la original? Que con la actualización debe ser polvo de hadas. 

En fin. Muy, muy divertido. Mañana le sigo, lo prometo.
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Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#11
¡Bueno! Han pasado dos semanas. Ya sabéis lo que toca~ Thanks for you patronage :3. Si pensáis que esto se está volviendo loco, esperad un poco más porque va a ser un fruto cacao mental a partir de... tres capitúlos más después de este. Luego quizá la cosa se vuelva más normal, pero... eh, gotta be honest, estoy tentadísima a volver a este surrealismo.
A ver, que la segunda parte es surrealista a su manera, pero no es tan surrealista digamos. Cuanto menos es más ordinaria.

Igual, antes que nada, gracias por el comentario Kiwi. Contestando a tu pregunta, no, no he inhalado nada mientras escribía el original poeque el original (es decir, el fanfic en el que se basa este fanfic, por si no está claro [?]) no lo hice yo. Lo hizo... er... alguien. Me acuerdo del nickname que usaba perfectamente, pero dudo mucho que ya pulule por estos lares así que... es un poco inútil decirlo ahora. Obviamente Bituin no existe en el original. Ella fue una adición mía poooorque resulta que es un OC que hice hará unos cuatro años en un intento de dar sentido a un rol de Neopets. Y sí, habían Neopets en el original. No es que fueran muy importantes (de hecho eran más plot device que no otra cosa), pero como la mitad de estos pets (que pedí que metiera, por cierto) les puse también una personalidad y ponerme soleándome la funkin' Elite 4 de Cífer resultaría algo tedioso por ambas partes, pues... "yeah, why not, no era como si nadie lo fuera a leer salvo mi mejor amigo anyway" [?].
(So that was a funkin' lie [?????????])

Debería de hacer un recopilatorio de fun facts cuando termine de publicar la primera parte. Hay bastantes cosas del arco de la Isla Espejismo que no se van a poder plasmar en este fanfic. Y algunas cositas del original es que también son canela en rama.

Yyy bueno, ¡ahí va el siguiente capítulo! Esta es otra pelea larguilla. De esos que duran más de 1000 palabras. Ala, espero que os guste.

Cheerio~!
 


-V-
 
¡En directo con Noticias Trigal!”
 
Buenos días, aquí Leticia Snowmen presentando Noticias Trigal en el canal tres con una noticia de última hora.
 
La ciudad de Tokio ha sido destruida por el campeón de Europa, Shinta… sin apellido. El hombre, quien se creía muerto hace unas horas, ha hecho uso de todos los legendarios registrados hasta la fecha para sembrar el pánico por la ciudad y ha provocado una explosión de 83 megatones; una potencia muy superior a una bomba termonuclear. La explosión se ha podido presenciar desde vía satélite. Esta es la imagen de Japón una vez que se ha producido la explosión. Y así ha quedado Tokio después de la explosión. Como podéis ver, no queda rastro de la ciudad.
 
En otras noticias, las autoridades locales nos han informado que un galeón antiguo, presuntamente del siglo XVII, ha estado bombardeando a las patrullas marítimas de las aguas de la Ruta 130, cerca de Oromar. Se recomienda a los entrenadores que por favor se mantengan seguros en sus casas y no vayan hacia Isla Espejismo bajo ninguna circunstancia.
 
Eso es todo por ahora. Se despide Leticia Snowmen de Noticias Trigal. Podéis encontrar más noticias en uve doble, uve doble, uve doble, punto Noticias Trigal punto…
 
Mis ganas por llegar al final eran febriles. Estaba que daba vuelcos cada vez que me daba constancia de que estábamos a punto de encarar a la batalla más cruenta de esta isla. Y digo esto porque, aunque sí es cierto que este es el Mundo Pokémon, lo cierto es que a veces las batallas también involucran al entrenador. Lo cual es guay, porque, seamos francos; ¿cómo diablos uno no puede tener accidentes en este mundo de criaturas mágicas con alto potencial destructivo? Pero lo de este fanfic está a otro nivel. ¿Recuerdan cuando Ash sufría los daños de su Greninja? Bueno, algo así pasó antes; solo que sin llegar a provocar una pseudo-megaevolución y aplicable a todos los pokémon.
 
Dios mío. Ese momento fue traumatizante. Fue la peor paliza que…
 
¿Ara...?
 
No, no, no, esto… no me pasó a mí. Parece que la propia historia está transtocando mis memorias ya…
¿Pero… pensaba que había entrado como un ente ajeno…?
 
Pero, todo y que ardía de ganas por acabar esto, el cansancio era más que real. Las pantorrillas empezaban a doler, y mi corazón latía a cien por hora. Los golpes que retumbaban dentro de mi pecho hacía que respirar fuera una tarea de último momento. El hecho de que empezaba a haber laderas tampoco ayudaba a mi cuerpo recuperarse. Todo y que… ¿por qué estoy sintiéndome cansada también? Pensé que le había dado a este cuerpo la resistencia necesaria para este camino.
 
Aunque sí era cierto que se estaba volviendo un poco largo. Argh, cómo envidio a Bituin en estos momentos, macho. Mírala, tan campante y caminando sin mostrar nada de cansancio…
Um. Se paró. Parece que se dio cuenta que me estaba dejando atrás.
 
—Hey, ¿quieres que paremos un rato?
 
Hm. No recuerdo que la palabra “consideración” estuviera en su personalidad. Aún así, insistía. Teníamos que llegar antes de que…
 
Grrrrrr.
 
Ah. Cierto. No he comido nada desde que almorzamos en el hotel. Supongo que narrar las batallas también consume energía, huh.
 
—¡Ajajajaaja, ay qué gracia! Eres tan lenta respondiendo que tu estómago habla por ti. Igual este puesto es perfecto para un picnic…
—Pero… tenemos un poco de prisa…
—¿Quieres pillar escorbuto y dejar que se caigan tus dientes o qué?
 
Habla por ti. Yo voy bien de vitamina C. Pero sí… tampoco voy a poder enfrentarme a Azul en condiciones con el estómago vacío.
 
—Está bien, está bien, ya saco el mantel, aish.
—Pero déjame hacerlo a mí…
 
Nope. Que tengo un montón de cosas por sacar. El té helado, las frutas, los bocadillos, el agua, las galletas, los crackers, el tapper de ensalada y pollo rebozado al curry, los cubiertos… naranjas para Bituin, que no queremos que se le caigan los colmillos…
 
Ala, hecho. La “mesa” ya está servida. Con eso ya nos podíamos sentar (como podíamos) y comer lo más cómodamente posible. Bituin invitó también a Remiau, Cuqui, Teddy y Naiserita para comer. Lo cual está bien. Tienen que recuperarse después de haber trabajado tan duro.
 
—¡COMIIIIDAAAAAA!—y… como era de esperar… Cuqui se abalanzó hacia mis pechuguitas de pollo. Vaya pedazo caníbal.
—¡Cuqui, no, que es para los demás!—bueh. Ya se están peleando esas dos. Remiau, el pobre, solo iba comiendo a mordisquitos la Baya Meloc. Parece que aborrece lo dulce.
 
Y… joder, no, Bituin, ¿te has traído una botella de ron? ¿En serio?
 
—Bueno… parece que todo va sobre ruedas, ¿no? Dime, ¿quién nos toca ahora?
 
¡Ah, genial! Vamos a hacer un plan estratégico antes de encaminarnos a la batalla mientras comemos. Bien pensado Bituin.
 
Entonces, procederé con dar la información que necesita saber.
 
—Bien. Te digo. La tercera Dark Trainer, es decir… la chica con la que nos vamos a dar de hostias ahora se llama Azul. Esta chica es la campeona de las Ligas Pokémon de Asia, y… es la entera razón por la que te he traído aquí.
—¿Hm?—por la intriga, Bituin apartó por un momento el cuello de la botella de ron.—, ¿por qué? ¿Es porque es un híbrido humanoide bestia, un hada malvada de la oscuridad o…?
—No.—ojalá fuera por eso, no te jode…—, es porque, en su estado, no hace distinción entre entrenadores y pokémon. Por lo tanto…
—¿Oh? ¿Quieres decir con eso que mandará a sus secuaces a matar a cualquiera?
—Sí, exacto. Como has podido ver ahora… soy una especie de semi-dios en este mundo; pero mi cuerpo sigue siendo el de una persona sedentaria. Aunque me di capacidad para poder respirar bajo el agua, el impacto de un Hidrobomba podría fracturarme varios huesos. Sigo siendo un poco frágil en este aspecto.
—Hm. Y pensaste que yo podría aguantar esos golpes, desde que estoy habituada al combate cuerpo a cuerpo.
—En efecto.—digo mientras pego un buen bocado a la ensalada.—, por ehfa razón.. nom, nom, non, nom… necefito tu…—ala, p’adentro ya.—… ayuda. Si pudiera alejarme del peligro de la hipotermia, también sería fantástico.
—Pero hay algo que no entiendo aquí. Se supone que esto son batallas de criaturas. ¿Por qué demonios involucran a los líderes también?
—Sencillamente, porque el desprecio a la vida de estos capullos es enorme. Aunque… sí, no es lo normal que los entrenadores ataquen a otros.
—Les debe gustar mucho matar a estas personas…
 
No. Ahí ya se empezaba a equivocar.
 
—Eso… no es cierto.
—¿Que no? ¿Pero no dijiste que dejaban los muertos porque-?
—Te has fijado en los ojos del primer Dark Trainer, ¿verdad?
 
Ahí ya la he descolocado.
 
—Hmmm… ¿no…?
—¿Te has fijado que tienen un fulgorcito rojo?
—Hrm… yo los veía grises… grises rosados, como mucho.
—Bueno, pues ese no es su color normal. Verás… la gran mayoría de los que están aquí no están por su propia voluntad. Podrían estar cohesionados, cierto; pero… aunque fueran extorsionados, estas personas son lo suficientemente fuertes para oponerse. ¿Y qué hacemos para tener armas vivas gratis? Venga, va, esta la sabes; lo viviste en tus propias carnes, ¿recuerdas? ¿Doce años, empezando por Virtupets?
—¡NO ME RECUERDES ESE EPISODIO DE MI VIDA, POR DIOS, FUE HORRIBLE! Tuve que aguantar ver cómo mis garras destripaban a todos, y estar al lado de esa siniestra mujer, y, y-y-y…
 
Lástima que se haya dado cuenta ahora lo que quería decir, porque habría sido una buena oportunidad para mostrar un poco de su pasado.
 
—No… ¿me estás diciendo… que están siendo manipulados mentalmente?
 
Asentí.
 
—Todo y que en mayor o menor grado. Algunos logran resistir parte de él y no obedecen todas las normas que acatan. Es más, a veces no necesitan manipularlos del todo… solo… trastocar un poco su personalidad. Potenciar las cualidades que crean más oportunas; subirle el ego; la ira; darle un toque sádico, intensificar emociones… pero hay casos en los que no tienen nada por donde trabajar. A partir de ahí, el control empieza a ser total. Bloquean su personalidad y les implanta la simple orden de matar y aniquilar; así de simple. Eso es lo que le han hecho a Azul y… al cuarto mismo. Todo y que este último no ataca a las personas como este.
—Pero… esto es… oye. ¿No sería más sencillo encontrar la fuente que les está jodiendo el cerebro y cargárselo, así nos quitamos un peso de encima?
—No creo que sea tan sencillo, Bituin.—Naiserita entonces hizo su aporte.—, si así fuera, habríamos ido a por él directamente.
—Sí, Nai tiene razón. La fuente de ese hack solo puede estar en dos sitios; o en el castillo, del cual no se puede acceder por aire o junto a Shinta en su viaje de destrucción masiva. Es más, esa… cosa está demasiado dopada. Si tenemos un enfrentamiento directo con él, nos va a freír. Así que no es una opción.
—Oh… rayos. Me duele oír esto. Pero, un momento, los otros dos tampoco han intentado matarnos, ¿entonces…?
—Eso… cierto, tampoco han sido taaaaaaan hostiles con nosotros. Aunque tengo dos hipótesis al respecto; una es que asesinan una vez que tumban a sus pokémon y la otra es que, una vez ven que han perdido, viene Shinta y se los carga. Al fin y al cabo, él disfruta con el sufrimiento ajeno.
—Joder con el Shinto este.—dice con cara de odio.—, le pienso incinerar cuando lo vea. Ya me dirás quién es, ¿no?
—Tranquila… aparecerá una vez acabemos con el cuarto combate. Ya verás.
 
Entonces será cuando libere a la cuarta entrenadora… o eso espero.
 
—Bueno, esa ha sido una información valiosa y tal, pero… no hemos discutido sobre el rival en cuestión.
 
Ah, ya. El equipo y las técnicas de Azul. Entonces será mejor que hagamos una estrategia.
 

 
¿Pero qué gracia tendría si escribiera el diálogo que contaría todo el puto combate? Mejor saltamos hasta la parte por donde recogemos las cosas y retomamos el camino hasta la arena, que no era un amplio espacio sin apenas árboles acaparado por un lago cristalino. La Dark Trainer hacía honor a su nombre con su aspecto. Piel clara; pelo largo y lacio de color azul marino; capa del mismo tono; falda azul que le llegaba hasta las rodillas; botas largas también oscuras y una blusa llena de virutas y demás. Todo ello, sobre todo la capa, le hacía parecer una persona potente y cruel.
 
Ni palabras. Ni presentaciones. Ni gestos. Solo intercambiamos unas miradas de respeto de nuestra parte y una vacía llena de pena de la suya. Parece que me equivoqué en una sola cosa. Parece que aquí el control no es activo; pero la lobotomía psíquica estaba hecha, de eso no me cabía duda.
 
Pero parece que el daño es bastante mayor aquí… para provocarle esas secuelas debió de haber sufrido antes…
 
Ella no se hizo esperar. Con una impetuosa llamada, sacó a todos sus seis pokémon. Tal como estaba escrito, la primera fase sería una batalla de cinco contra seis. Y, a partir de ahí, empezará la primera parte del plan.
 
Todos sus pokémon eran de tipo agua. Milotic, Gyarados, Kingdra, Sharpedo y Feraligatr eran los llamados a luchar. Usar a Pokémon tipo fuego como Ninetales y Salazzle y Neopets hechos de magma como Teddy no eran una opción viable.
 
Especialidad de la entrenadora: Ataques Masivos. Requiere acercamiento evasivo, fortificación de defensas y resistencia al frío y al agua. Ergo, nuestra elección iba a ser obvia.
 
Swellow, Espeon, Decidueye, Uni, Peophin y Pteri. Swellow y Decidueye serán los DPS. Espeon el Support. Cuqui tomaría el rol de tanque; el resto serían tanques healers. Así de sencillo.
 
—Vaya, vaya, qué colores tan sombríos tienen estos muchachos… espero que no sean demasiado duros con nosotros.
—Sí… es tal como dijo. Todos tienen pinta de concentrarse en la ofensiva. Entonces nuestro acercamiento equilibrado debe de ser la mejor opción que tenemos…
—¿¡QUÉ IMPORTA!? ¡LOS MATARÉ! ¡A TODOS! ¡SÍ, Y A TI TAMBIÉN!—proclamaba Cuqui señalando a Azul.
—¡NO! ¿¡Quieres joderla más todavía!?—exclamé.
 
Sin hacerse esperar, Azul ya empezó ordenar el ataque. Para empezar, unos ataques físicos. Sharpedo iría a por Aristóteles con Triturar mientras Feraligatr intercambiaría puños con Cuqui. Son movimientos que ya había visto venir. Por eso mismo puse a Corli para que bloqueara ese Triturar. Sí, se habrá desgraciado un poco la cola, pero al menos podría devolvérsela con queso tirando al tiburón contra la cara de Gyarados. Así mi gato pudo animar a todos con “Refuerzo”. Con eso no solo he potenciado la capacidad ofensiva de todos; también he acortado el tiempo que necesitaban para poder prepararse.
 
Sobre todo, pretendía que el ataque de Gionna subiera todavía más de lo que ya estaba subido. Había hecho que ella cargara con una Llamasfera para así poder activar su pasiva. La pobre sufriría por las llamas y las quemaduras; pero es un mal necesario. Voy a necesitar su potencia bruta para echar abajo a Milotic por lo menos. En cuánto a Robin, este estaría ahí, también subiendo su ataque mientras Naiserita le defiende de los ataques de hielo de Milotic.
 
Sobre todo debía impedir que Kingdra y Gyarados usaran Danza Dragón. Si no lográbamos deshacernos de esos dos primeros, estaríamos perdidos. El siguiente sería Feraligart. Lo necesito fuera para alzar los muros tranquilamente. De este modo no podrán herirnos.
 
Pero Kingdra… en verdad me preocupa. Estamos esperando a ver si se mostraba; pero parece que estaba optando por observar primero. ¿Estará tan confiado como para no hacer absolutamente nada? De todos modos, los chicos ya estaban listos para atacar… sobre todo Robin, que acabó con su danza de espadas. Era el momento de que diera la señal.
 
—¡Robin, a por Kingdra! ¡Usa Hoja Aguda!
 
Sin pensarlo dos veces, mi lechuza se abalanzó al caballo de mar con una pluma herbácea grande dispuesto a cortar. Pero, por mucho que me lo hubiera currado, Azul parecía que estaba cubierta con esas cosas a todo riesgo.
 
—¡Kingra, Rayo Hielo!
 
¿¡QUÉ!? ¡Inaudito, se ha podido defender de la espada de Robin bloqueando el filo de la espada con un Rayo Hielo! Encima le hizo retroceder hasta estar en una posición incómoda.
Ordené inmediatamente que se desprendiera de la hoja. Pero por desgracia, el hielo había alcanzado a adherirla en la mano. Con ese peso añadido, no podía volar. Y si no podía alzar vuelo, no podría evitar ser azotado por las olas y las ventiscas.
 
Encima lo necesito para luego. No puedo permitir perderlo tan pronto.
 
—¡Gin, Robin necesita ayuda!
 
No hizo falta decir más. Imbuida en llamas, ella hizo una acrobacia aérea para luego abalanzarse hasta Kingdra y después propinarle un buen golpe con Imagen. Con eso había infringido un daño considerable al draco; aunque no lo acabó de rematar. Al ver que no sirvió para debilitarlo, Gionna volvió a las alturas al más puro estilo hit and run.
 
En ese apartado ya se encargaría el mismo Robin. Kingdra estuvo buscando a la golondrina en el cielo; pero volvió a clavar sus ojos al Decidueye.
 
Ese era su momento.
 
—¡AHORA, GOLPE BAJO!
 
Fue contundente a más no poder. Usando la misma cuchilla congelada, Robin se adelantó al disparo helado y fue golpeado justo en el cuello; lo suficientemente duro como para que se desprendieran algunas virutas de su mano. Con aquello, Kingdra volvió al agua, sin poder moverse. Ahora faltan cuatro antes de la cosa gorda. Podía notar desde ahí la muesca de frustración que hacía Azul al ver que una de sus estrellas en el ataque se hubiera ido tan fácil. No digo que sea necia, por eso. Es solo que utilicé las herramientas apropiadas para este cometido.
 
De pronto, tras devolver a Kingdra a su Pokéball, ella empezó a ordenar a voz viva.
 
—¡GYARADOS, FERALIGART, MILOTIC, SHARPEDO, TODOS JUNTOS… USAD VENTISCA Y RAYO HIELO!
 
¿¡Tan pronto!? ¡Y NO ES UN ATAQUE BASADO EN AGUA! ¡Mierda, no conté con eso! ¿¡Qué hago!?
 
¡Venga, rápido, no te duermas en los laureles! Puedo mandar a Aristóteles que lo detenga con Psíquico…
 
No, no, nonono, no va a bastar, ¡tendré que levantar las defensas, YA!
 
—¡ARISTÓTELES, RÁPIDO, PON TODOS A CUBIERTO!
 
A poco tiempo de que ese mortífero ataque, el Espeon intentó formar una Pantalla Luz lo suficientemente grande como para cubrir a todos, pero… había un problema. Robin, por mucho que todavía pudiera correr, no podría resguardarse en ese pequeño escudo. Naiserita, quien esperaba turno para curar, escuchó las órdenes de Azul, y de enseguida se dio cuenta del calibre del ataque.
 
—¡Oh, no!
 
Y entonces se desató. Una gran ventisca que movió árboles y formó picos helados por doquier. Una corriente bestial, que azotó duramente el escudo de Aristóteles. Una tormenta que obligó a Corli cubrirse con su cola de sirena. Una que tampoco mostró clemencia a nuestra persona.
Era frío. Tan frío que quemaba. Yo intentaba cubrirme y poner mis pies en polvorosa para que el viento no me levantara y me llevara lejos. No podía ver lo que estaba pasando con lo que se estaban empañando mis gafas.
 
Siento que voy a morir congelada… espera, no. Estoy exagerando; tampoco está haciendo tanto viento. Encima está pasando un calorcillo bastante agradable…
 
Espera.
 
No me jodas… ¡¿cuándo salió Teddy de su Pokéball?! ¿¡Y CUÁNDO ME HA CUBIERTO BITUIN BAJO EL ALA DE SU GABARDINA!?
 
—¡Aaarrr, ESA ZORRA! ¡Juega bastante sucio, eh!
—F-frío… Bituin, hermana mía, no sé si voy a aguantar esto…
 
Estaba prendido. Bien prendido. Intentaba protegernos a las dos interponiéndose entre el viento y él desprendiendo todo el calor que podía emitir. Pero su cuerpo… estaba perdiendo su incandescencia.
 
—¡Aguanta ahí, Teddy! No creo que dure eternamente esta tormenta.
 
Pero… no puedes sacar más de seis pokémon en medio de un combate… ¿qué estás haciendo? Claro que técnicamente no ha entrado en batalla…
Y aún así, estaba sufriendo las consecuencias. Ese viento estaba acabando con todo su calor. Entre la ventolera oía los gritos de los nuestros, intentando también aguantar.
 
Después de un tiempo, la ventisca cesó. El lago estaba parcialmente helado. Había escarcha por doquier, tanto en el suelo como en el agua. Cuando paró, Bituin apartó el cuero y preguntó lo debido.
 
—¿Estás bien?
 
Asentí. Qué miedo he pasado, por dios. Con que eso debe de ser salir en una fuerte nevada, eh…
Vale. Tengo que valorar los daños.
 
El horror.
 
Frente nuestro, Teddy estaba casi apagado por el frío. Gionna seguía desde las alturas, también atónita por el cambio brusco del ambiente. En cuanto Aristóteles, a pesar haber creado la barrera a tiempo para proteger a Corli y a Cuqui, él también sufrió por estar en la delantera. Estaba temblando del frío. No puedo ver a Robin por ninguna parte, por eso.
 
—¿T-Teddy?
 
Bituin pudo tocarlo con la yema de los dedos. Todavía estaba cálido; pero estaba rígido como una piedra. Podía ver que Cuqui no fue tan temeraria como siempre y se resguardó de la gran ventisca… pero tenía varias lesiones por la congelación. Pero Nai…
 
Estaba ahí, en el suelo, inconsciente y llena de nieve. Una de sus alas estaba más subida que la otra.
 
—¡NAI!
 
Sin dudarlo, Bituin corrió hacia ella con toda la preocupación del mundo. Ella no estaba capacitada para estas cosas. No podía defender a nadie. ¿Por qué no se fue a la barrera, me pregunto?
 
¡A no ser…!
 
No me jodas… así que lo que hay bajo su ala es…
 
Estaba bien. ¡Mi Decidueye estaba bien! ¡Había ido expresamente a protegerlo! ¿¡Pero por qué!?
 
—¡Nai, Nai, contéstame! Por favor, dime que no te has muerto…
 
Los ojos del unicornio alado se abrieron nada más oír la voz de Bituin. Estaba que no podía moverse. Sus músculos; sus alas… todo estaba herido.
 
—Her… mana…
—¿¡PERO QUÉ MOSCA TE HA PICADO!? ¡Pensaba que eras la lista! ¿¡P-por qué!? ¿¡Por qué te pusiste en frente de las narices de la tormenta!?
—Ah… es… curioso que me lo hayas preguntado, porque… verás… creo que ya lo dije, pero… yo le veía muchos agujeros a esa estrategia… nada más porque no aguantaba tan bien este tipo de golpes y nuestra mejor baza estaba en peligro, así que… pensé… que tal vez sería de más utilidad si-
—Shhh, no hables, no hables por favor.—abrazaba el hocico de la equina como si estuviera al borde de la muerte. —, está bien, está bien… no eres una inútil, Nai… no lo eres… eres la lista, y por eso… ¡por eso te necesitamos! Por favor no te vayas…
—Ah… no te preocupes. Son… solo unas heridas de nada, heh. Tampoco me sienta tan mal… soy un Uni Navidad ahora… ¿recuerdas?
—Pero… estás fatal… y Teddy, ¡oh Teddy! Teddy se nos ha ido.
—Solo está solidificado, Bituin.—dijo, molesta.—, con un poco de calor podrá moverse otra vez.
—Ah. Hostia, claro. Aaaaay, qué tonta soy, ¿no? Ahahahahaha.
 
Naiserita suspiró de alivio.
 
—En todo caso… yo… no puedo seguir con esto. Ahora está en vuestras manos.
 
Con ello, Naiserita dio un último suspiro antes de desmayarse. Y, sin verlo antes, alguien estaba preparando otra ráfaga de aire congelante.
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#12
Válgame Dios, mientras esta tipa y sus Neopets intentan sobrevivir al boss rush, un man va y destroza Tokyo. Supongo que ya ha de ser un zombie ahora, pero man... esto va a tener un final digno de reírse hasta que entres a casa.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#13
¡Han pasado dos semanas, muchachos! Ya sabéis lo que toca.

Me alegra comunicar que este fanfic está lejos del abandono y que vais a tener capítulos regulares por unas cuantas semanas. Eso sí, como medida cautelar no voy a adelantar la publicación de ninguno. Quiero decir... es cierto que a veces solo me basta con dos semanas para terminar uno; pero eso es si estoy muy motivada y no estoy haciendo otra cosa entremedio. La media es más bien entre un mes y tres. Si ya tarda más de eso, mala cosa. Pero de momento me faltan unos 28 capítulos por publicar, sin incluir este.
"Tiene que ser una parodia corta", dije. "Me tiene que durar veinte capítulos como mucho", dije. ¡SUS MUERTOS!
Anyhoo. Otra vez gracias a Nemu por su comentario. No tengo gran cosa que decir, pero lo de los villanos ya veréis que es bastante hilarante (y la mejor parte es que son igualitos al fanfic original, like. Poco he inventado yo aquí). Ah, ¿recuerdan que dije que os volaría la cabeza pronto? Bueno, quizá si uno es lo suficientemente observador tal vez lo que pase aquí (o mejor dicho las acciones de cierto personaje) no le sorprenda lo más mínimo.

Eso es todo lo que tenía por comunicar. ¡Espero que disfruten de este capítulo!

Cheerio~!
 

 
-VI-
 
 
La bella mamba acuática negra había disparado otro de sus rayos hielo hacia Bituin antes de poder guardarla. No podía mirar. Si me la azotaban antes, no podría continuar.
 
Mas los prístinos reflejos de Bituin había visto venir ese ataque, e inmediatamente se cubrió con el arma que cargaba en su espalda. Era una larga naginata de un metro veinte de altura, con un palo de madera de caoba pintado de rojo y una hoja de damasco reforzado con escamas de dragón. Era un arma que un hada del fuego le había forjado por y para ella, con todo el cariño del mundo. Sí; había congelado el palo y su mano por consiguiente. Pero ella estaba bien.
 
—Eh. ¿Qué te crees tú que estás haciendo, ah? ¿¡No ves… QUE ESTABA HABLANDO CON MI HERMANA!?
 
Sin demora, Bituin se había levantado y, con un golpe en seco del arma, se rompió el hielo que la cubría.
 
Estaba cabreada. Muy cabreada. Podía verlo porque sus manos habían crecido ligeramente. Sus uñas se habían vuelto más afiladas y se volvieron negras, a la vez que su mano se cubrió de escamas rojas. Luego blandió su arma y la agitó hacia un lado.
 
—¡PENSABA QUE ESTO ERA UN COMBATE SOLO ENTRE LOS QUE ESTABAN AQUÍ, MALDITA ARPÍA TRAMPOSA! ¡¿Y ERES UNO DE LOS QUE ESTÁN AQUÍ, EH?! Me las vas a pagar… ¡VAS A PAGARLO CARO, PUTA!
 
Mierda. Eso era malo. ¡Muy malo! ¡Si llega matar a Azul, va a disrumpir la continuidad de la historia! Debo de hacer algo. ¡Llamarla, aunque sea!
 
—¡BITUIN, FRENA! ¡NO VAS A-!
 
Oh. Parece que no hace falta. Gyarados se puso en frente de su entrenadora y le apartó de un Hidrobomba. La llevó juuuuuusto en frente de mí. Empapada, pero vivita y coleando. Ella iba a la carga de nuevo; pero la detuve.
 
—¡Déjalo, Bituin! No merece la pena matarla.
—¡Pero-pero mira lo que le ha hecho a Nai! ¡Y mira lo que le ha hecho a Teddy! ¡NO PUEDO AGUANTAR SU CARETO!
—Bituin, él salió porque tú lo sacaste, ¡no me jodas! Además… tenemos que seguir. Si nos descuidamos, esta tía nos podría matar.
—¿Ah, sí? Pues no sé yo, pero si seguimos así van a a matar a mi familia antes, así que… como no hagas algo de utilidad...
 
Sí, sí, sigue cegada por tu ira, a ver si acabas cargándote el mundo al final.
 
—Bueno, si quieres que te diga algo útil… diría que Feraligart y Sharpedo están a punto de atacar.
 
Y tan pronto como quería la cosa, oigo a Azul gritar “¡Demolición!” a Feraligatr. La barrera que había montado se había hecho añicos. Por instinto, Aristóteles retuvo el puño del cocodrilo bípedo usando sus artes psíquicas. Pero eso era solo un amago. El tiburón estaba bajo el agua, con su aleta dorsal dirigiéndose al costado derecho del Espeon.
 
Si esos dientes le alcanzaban… y Corli no podía defender; tenía que aplicarle la curación a él.
 
—¡CUQUI, TIBURÓN GRANDE A LA DERECHA!
—¡VOY!
 
Sin más preámbulos, el basilisco se deslizó hacia el lado derecho de Aristóteles y retuvo los dientes de Sharpedo con sus brazos ganchudos y emplumados. La quijada de ese pez intentaba cerrarse con todas sus fuerzas, mientras que Cuqui hacía de palanca. Al no poder resistir su fuerza, enrolló su cuerpo y lo lanzó haciéndolo chocar contra el hielo. Gracias a eso, Espeon acabó de repeler al cocodrilo de un Psíquico y Corli acabó de curar a Espeon; cosa que agradeció con un maullido.
 
—Gracias por tus servicios, cielo. De verdad, eres bastante fuerte.
—Beh, no es nada, señora.—dijo poniendo los brazos sobre el cuerpo. Parece que estábamos retomando la ventaja. El tiburón no podía hacer nada más que salpicar sobre el suelo. Era una oportunidad de oro para derrotarlo ahora… antes de que vuelva al lago. Una oportunidad que desde luego Cuqui no iba a desaprovechar.
 
Ella miró al pez fuera de su hábitat mientras ella babeaba con el pico entreabierto y chocaba sus garras. Entonces, empezó a repartir porrazos por doquier por todo el cuerpo. Con las garras; con la cola; con el pico…
 
Pero había algo que no sabía antes y tampoco parecía importarle tanto. Las escamas de Sharpedo eran serradas. Por cada golpe que daba, estaba sangrando todavía más. No paró hasta que ese pobre escualo dejó de moverse.
 
Eso estaba bien porque ese animal tendía a emboscar mucho; mas el estado de Cuqui ahora era mucho más lamentable que antes. Si dejaba sangrar demasiado estas heridas, es muy probable que se produzca una tragedia. Peor aún; parece que propinar semejante paliza le había dejado agotada.
 
—Joder, ha costado, eh… me están sangrando los nudillos y todo… más… de lo normal…
—¿Te curo ahora, cielo?
—Eeeeh, si no te molesta…
 
Y luego… un aterrador Trueno había azotado el agua, cerca de Milotic. Sin quererlo ni saberlo, las fuerzas de Gionna se esfumaron con un haz de luz eléctrico. Todo mientras ella estaba aún con vuelo.
 
Mierda… se me había pasado por completo. Por algo quería yo cargarme a ese Gyarados pronto. Igual parece que…
 
No, un momento. Sigue viva. ¡Sigue en pie! Era ahora o nunca.
 
—¡Gionna, pronto! ¡Acércate a Gyarados con Ataque Rápido!
 
La golondrina graznó y volvió a retomar vuelo; esta vez tomando la velocidad de un coche en la autopista. Milotic por atrás intentaba rematarla con Rayo Hielo; pero los sentidos del pájaro estaban agudos. Esquivó esos Rayos Hielo con maniobras acrobáticas.
 
—Maldita sea, ¡GYARADOS, ACABA CON SWELLOW USANDO TRUENO!
 
El dragón rugió fuerte. Unas nubes negras opacaron el cielo del atardecer, y dejó caer una tormenta eléctrica con muchos rayos. Rayos que no atinaban al blanco. El pájaro evadía la cólera de los cielos con maestría, como si fuera un Latias de Oblivia.
 
—Bien, eso es, Gin… ¡SACA TU ESPÍRITU RANGER!
 
El dragón, frustrado ante la poca precisión de sus rayos, intentó dejar sus fauces bien abiertas y empezar a cargar un gran Rayo Hielo… pero para entonces era demasiado tarde.
Aquel pequeño misil rojo-azulado le golpeó en el vientre como una flecha. Había provocado que disparara en la dirección equivocada, y, por si fuera poco, Gionna ahora podía contraatacar con Imagen repetidas veces… hasta que ambos cayeron rendidos al agua. Los daños colaterales de las quemaduras provocadas habían causado que Gionna se debilitara después de acabar con su objetivo.
 
—Gracias, Ginny.—abracé la Pokéball sobre el corazón, como si quisiera darle un abrazo. Ahora se merecía un buen descanso.
 
Aunque había caído demasiado pronto. ¿Cómo voy a lidiar con Feraligatr ahora? Cuqui estaba en las últimas, y Corli…
 
Oh dios mío. Ahí estaba el muy puto, arrasando con todo a cuchillazos. Había herido de gravedad a Cuqui; y ahora estaba ocupándose de Corli, quien intentó aplicarle “Agua de Curación”. Aristóteles estada admendentrado, y parecía lucir una herida de mordedura en la pata… si esto seguía así… al menos Feraligatr se lucía débil y cansado…
 
Solo bastó con un golpe crítico de Cuchillada y Corli estaba fuera de combate. La vena de Bituin se le estaba empezando a hinchar. Había perdido a casi todos sus queridos Neopets. Estaba prácticamente descalificada. Juraba que iría a darle una paliza cuando pudiera… aish.
 
Creo que ya va siendo hora de cambiar de planes.
 
—¡Aristóteles! ¡ARISTÓTELES!
 
El gato levantó sus oídos, dispuesto a escucharme.
 
—¡Haz lo que hiciste antes! ¡Ya no vas a defender! ¡ATACA!
 
Su rol ha cambiado. La joya de su frente brilló con intensidad. Pronto, aquel monstruo negro se encontró constreñido por las fuerzas telequinéticas de aquel felino liláceo.
 
Huesos rotos; tráquea apretada. Y, para acabar, un morrazo contra el suelo. Con esto y un bizcocho, Feraligatr estaba acabado. Y Milotic también acababa de caer. Con varios Golpe Bajo que atinaron porque la serpiente no sabía más que atacarlo con hielo y sanarse las heridas, pudo terminar de romper el hielo que le entorpecía y rematarla con Hoja Aguda.
 
Se había acabado. Por fin. Las bajas eran mucho mayores que lo esperado, pero… hemos podido acabar con los primeros cinco. Y menos mal.
 
—Ga… ganamos… por fin…
 
Bituin ya estaba cantando victoria. Claro, después de ver cómo su querida familia se desplomaba ante ella, tendría que estar aliviada.
 
—¡JAJAJA, CHÚPATE ESA, AZ-ORRA! ¡Es lo que tienes con meterte con nosotras, oh, SÍ!
—Bituin…
—¡Y tú calla! Que dijiste que ganaríamos por mucho, ¡pero nos han acribillado pero bien! ¿Qué voy a hacer con ellos ahora? ¿¡Cómo voy a tratar sus heridas!? ¡Aaaargh, si supiera lo duro que era esto…!
—Bituin, creo que te estás olvidando…
—¿Qué? ¿Qué me olvido? ¿El “a qué he venido”? Porque no recuerdo haber querido.
 
Azul ensanchó una macabra sonrisa que lo decía todo. No estaba acabada. Ni de lejos. De hecho… lo mejor estaba por empezar ahora.
 
—No. Te estás olvidando de ESO.
—¿Eso? Quieres decir… ¿el payaso?
 
Más quisieras. Para empeorar las cosas lo estaba viendo todo a cámara lenta. Agua negra; mi dedo señalando el lago erguirse; la cara de Bituin desfigurándose a un rostro de pleno terror pirata…
 
—N-no…
 
El agua derramándose por toda la hierba. Una veintena de grandes tentáculos desplegándose por toda la arena. El chirrido de un Kraken enjoyado y enfurecido, con unas enormes ansias de matar.
 
He aquí una prueba de que el Dynamax existía antes de su propia existencia. Una enorme medusa con ojos escondidos tras un casco azul de cientos de metros se imponía ante nos. Una bestia que era muy capaz de infundir terror a las mismísimas Torres Gemelas… bueno, más que estar dentro de sus capacidades, es un hecho en sí.
 
Y también era capaz de barrernos si no teníamos cuidado. Un poco más y me tocan esos ponzoñosos apéndices, por dios. Corli no tuvo la misma suerte, por eso. Le había azotado de tal forma que casi la mandaba a la orilla de la playa.
 
En fin, tampoco sabía muy bien cómo manejarla, al fin y al cabo…
 
—Tch.—mascullé entre dientes, visto cómo todo se volvía del revés. Por lo menos quedaban tres en pie… aunque Cuqui y Aristóteles no estaban en sus mejores momentos, precisamente.
—¡PUTA TRAMPOSA! ¡¿Acaso está permitido traer al Kraken aquí?! ¡JODER, Y ENCIMA ME HA MANDADO A CORLI A TOMAR POR CULO!
 
¿Pero qué preguntas haces, Bituin?
 
—Bueno, no desesperemos, ¿vale? Todavía podemos hacer algo. ¡Aristóteles!
 
No hizo falta que acabara la orden. Él intentó ejercer presión sobre su gigantesco cuerpo y romper las joyas de su cabeza; pero nada. Tal como temía, parece que no va a bastar con unos cuantos Psíquicos para tumbar a este gigante. El gato estaba agazapado frente al pulpo hasta que le oigo oír algo que habría sacado de sus casillas a cualquier adepto del canon…
 
Bueno. Si algún erudito de la franquicia leyera el original a día de hoy, seguro que ya se habría arrancado los pelos al leer que Kingdra sabía usar Garra Dragón, jajaja.
 
—¡Tentacruel, usa Bola Sombra!
 
Frente a la joya de su frente se generó la bola de la perdición. Instintivamente, Aristóteles levantó otra Pantalla Luz para protegerse del impacto. Suerte que Corli le había curado antes; pero el impacto en sí fue muy duro. Le había dejado entre las cuerdas.
 
Vale, esto pinta muy mal. Parece que voy a tener que utilizar mi as en la manga… muñeca, perdón. Creo que es el momento adecuado.
 
—De acuerdo, Robin; es nuestro turno. ¿Estás li- PHWAH!?
 
Mis… mis costillas…
Mi espalda…
Agh, he salido volando hasta el tronco de un árbol. Ese cabrón me ha dado bien fuerte. Ni un respiro, ¿eh? Juraba que Bituin quería llamarme; pero no tenía ningún nombre por cual referirse a mí…
Por lo menos no llegó a picarme con esas agujas… pero casi diría que me llegaba a clavar las costillas en los pulmones…
 
Lo peor era que me costaba horrores levantarme. Es más, diría que perdí la voz por ese golpe. ¿Los Tentacruel aprenden Golpe Mordaza, por casualidad? No… no creo…
Bueno, su tamaño y su fuerza ya son suficientes como para callarme por otros medios. Pero si no podía ejecutar el Movimiento Z…
¿Y ahora qué? ¿Tengo que quedarme aquí agonizando y ver cómo muere el mundo?
Pero este no es mi mundo…
¿Pero quiero salvarlo también? ¿Por qué me importa tanto esta diégesis?
Aunque necesito un empujoncito para volver a levantarme. Esa es buena razón.
 
—¡Ack!—¡JODER, CÓMO DUELE! Si lo llego a saber no entro como una mortal cualquiera. Encima creo que no me voy a poder mantener consciente por mucho más tiempo.
 
No desfallezcas.
 
Creo que no voy a poder con ello.
 
Por favor, no lo hagas. Eres lo poco que nos queda ahora…
 
¿Por qué demonios estoy oyendo voces ahora? Dejadme en paz, por dios… tengo cosas que atender en la vida real…
 
—Ya me he hartado de jugar limpio a esta mierda.
 
¿Hm? Acabo de ver el abrigo de Bituin caer sobre mí. Me estaba tapando, como si ya fuera un fiambre.
¿Oh? Hay una Poción de la Salud V aquí. ¿La dejó aquí a posta? De todos modos, me la voy a beber.
No alivió de todo el dolor, pero al menos ahora no sentía las costillas partidas. Había hecho bien su trabajo.
 
—¿Os rendís ya? Bueno, es una lástima… Tentacruel, Trueno.
 
Un chirrido. Un rayo. Un solo rayo potente cayó sobre Bituin. Su fuerza se hizo eco por toda la isla, retumbando con un gran bramido. El aire repartía pequeñas corrientes alrededor, mientras que su cegadora luz me impedía ver el panorama. Tras irse ese haz, la humana que “era” Bituin había desaparecido.
 
En su lugar, había quedado una bestia. Un par de prominentes alas habían cubierto al antropomorfo escamoso que supuestamente había aparecido. Una vez cesó aquella pequeña tormenta, sus prominentes fauces, sus grandes garras negras y sus ojos de esclerótica amarilla y pupilas rojas quedaron al descubierto. La cola que ahora tenía se desenrolló, luciendo así todo su cuerpo escamado con un color carmesí. Tenía la ropa hecha jirones por el Trueno; pero su piel (al menos la parte interna) estaba bien.
 
Azul, cómo no, se desconcertó. Ya no era una pirata peligrosa y armada la que se oponía ante su barrera. No; ahora era un drago pirata peligroso y armado.
 
Sin más, Bituin corrió directo hacia el ojo del Kraken con la asta en ristre.
 
—Que dem- ¡Tentacruel, no dejes que se acerque! ¡Usa “Death Poison”!
 
Con las órdenes oídas, el gigante volvió a alzar tentáculos listos para emponzoñar de gravedad a la nueva bestia que pisaba la arena e intentó atraparla con ellos. Pero su ira y reflejos no le irían a permitir sufrir dicho destino. Aunque con menos elegancia que un Swellow, ella evadía esos largos tentáculos por el aire. Por desgracia, ella carecía de la velocidad para evitar todas esas extensiones, y dos de ellos le iban a tocar con toda la carga.
 
Pero hizo algo inaudito para cualquier persona de este fanfic que estuviera en su sano juicio.
 
Los cortó. Sí. Con su naginata. En el aire. La sangre azul de la medusa se derramó por todo el agua y el campo, pintando y matando el césped por todos los lugares que entintaba.
 
—¡Tentacruel!
—Te vas a rendir tú, tramposa de mierda.—dijo Bituin, con la voz más ronca que antes.—, mira que esconder ese bicho en el fondo… voy a hacer que te arrepientas de haberlo usado para atacar a gente indefensa.
 
Pero… si de todas formas aunque muriera no iba a morir. WTF Bituin?
 
De todas formas, ahora el filo estaba apuntando justo en el punto débil de aquella sepia.
 
—Siéntete halagado, hijo de puta. Vas a ser la mejor presa que hemos cazado después de AÑOS de que Teddy pillara a ese calamar.
—A-aún no…
 
No quería perder.
 
—¡Aún no…!
 
Lo presentía. Estaba al borde de una crisis nerviosa. Su racha de victorias se iba a acabar en nada; y no quería que eso pasara.
 
No quería fallar.
 
No quería fallarle a él. Eso es lo que veo y presiento sentada en este tronco.
 
—¡TENTACRUEL…!
 
Aunque tenga que renunciar a su humanidad… ella mataría por no decepcionar a ese distante chico. Era un hecho, y una realidad. Era el cerrojo que le habían metido para que hiciera todo esto…
 
Lamentable.
 
—¡USA “TSUNAMI”!
—¡JA, COMO SI ESO IMPIDIERA…!
 
Con los otros tentáculos que le quedaban, Tentacruel había levantado una ola de muchos metros; suficientes para anegar a toda una capital. Iba a hacer dos cosas con ello. Una es ganar tiempo; la otra es tomar mi vida ahogándome. Obvio Bituin trató de evitar esa tromba de agua tomando altura; pero fue arrastrada con ella. Robin por suerte se escabulló entre los árboles para no ser agarrado por ello. Lo que no me esperaba era que, por iniciativa propia, Aristóteles se apartó de su puesto e hizo el mejor de sus esfuerzos para retener la ola con Psíquico.
 
Pero, con tal fuerza… no… no lo va a poder aguantar.
 
—¡Aristóteles, no!
 
Pero, sea por un anhelo deseo de proteger o por puro egoísmo, él estaba empleando toda su energía para ralentizar la ola. Con un aire sobrenatural, sus bigotes y su cola empezaban a mecerse bajo una corriente anormal. Destellos de colores estallaban a su alrededor, para luego formar una onda psíquica que tranquilamente podía competir con el “Tsunami” de Tentacruel.
 
Ambas fuerzas chocaron hasta que la demoledora ola se quedó en una gentil corriente que bañarían mis piernas. Con ello había arrastrado a Bituin, tosiendo agua y temblando. Con esa ola amainada, el Espeon desfalleció, completamente agotado.
 
No lo entiendo. ¿Por qué demonios hizo esto? Ese golpe no me habría ma… no, seguramente me habría acabado de partir el cuello. Aparte, ¿qué fue eso? No recuerdo que el autor mencionara algún súper-movimiento de los suyos que fuera de tipo Psíquico. Tampoco recuerdo haberlo creado yo. ¿Tal vez debería bautizarlo yo misma o qué?
Y, no, tampoco recuerdo que Artistóteles y yo nos lleváramos tan bien como para que él decidiera protegerme de esta manera. ¿Cómo es que se lanzó a por ello?
 
Con todas esas dudas, pillo a mi minino mojado y lo acaricio. Parece que está vivo, pero… ¿por qué estoy llorando? ¿Es por el miedo que me hizo pasar?
 
El toser violento de Bituin me devuelve a este presente, haciéndome olvidar que tengo a un Espeon en brazos.
 
—Aaaarrrrgh, que hija-putaaa. Me acaba de hacer retroceder como tres nudos del pulpo ese. Ese bicho es duro de roer, ¿eh?
—Sí… y más ahora que se está curando.
—¿En serio?
 
Sí; en serio. Sus tentáculos se estaban regenerando. Era como si Bituin no hubiera hecho absolutamente nada. Tal como temía, una ráfaga de golpes constantes no irían a bastar para tumbar a ese mastodonte. Nunca jamás había estado tan implicada en una lucha como esta. Injusta; con muchos reveses; poco ortodoxa… lo peor era que sabíamos hacia dónde apuntar; pero no sé cómo demontre nos íbamos a acercar.
 
A no ser…
 
—Bituin… voy… a necesitar que sigas intentando clavar el arma en la joya de la frente.
—¿Qué? ¿¡Cómo!? Si casi me ahoga, ¿recuerdas?
—Lo sé, y a mí casi me parte la médula ósea, pero tampoco nos quedan muchas opciones. Si logro que Robin desvíe su atención o lo incapacite en algún momento, podríamos ganarle de una vez por todas… aunque… es arriesgado. Si lo pierdo ahora…
—¿Ese pajarraco que no hizo nada más que dar golpes por lo bajo? Y pretendes que ese cobarde gane la puta batalla.
 
Eh, respeto. Quizá aquí no se lució tanto; pero es buen pokémon, en verdad.
 
—Tú confía en mí. Que ya sé exactamente qué hacer.
—Tch. Bueno.
 
Se volvía a preparar el arma.
 
—Tampoco es como si fuera a dejarte esta presa a ti sola.
 
Estaba enseñando sus colmillos con una retorcida sonrisa. Parece que ella también se implica mucho en esta pelea… es más, creo que en el fondo se está divirtiendo. Después de tantos años de paz por su mundo y dada su propia naturaleza, es natural.
 
Y, como un soplo de levante, volvió a tomar carrera. Llamé a Robin con un silbido para que viniera mientras ella volvía a Gigantocruel con la punta del arma delante suyo. Como era de esperar, él intentó azotar también a Robin una vez que volvió de la arboleda, pero él era más presto.
 
—Vaya, ¿así que vuelves directa hacia él? Muy bien pues. ¡ACABA CON ELLA, TENTACRUEL!
—Que te lo has creído.
 
De nuevo, la medusa intentó enredar a la hija de dragón en sus ponzoñosos tentáculos; pero una vez más, aquello se convirtió en un festín de sangre y tiras seccionadas por esa hoja afilada. De vez en cuando, Tentacruel intentaba congelarla con sus Rayo Hielo; pero ella lo evitaba como podía. Una vez, una de esas corrientes gélidas le azotó en frente del arma, pero el hielo se derritió de enseguida por el calor que emanaba la naginata.
 
Era la posición perfecta. Con esta distancia tan cercana no podía usar Trueno; y con los pocos tentáculos que le quedaban, su Surf gigante había perdido fuerza. Eso, junto a la altura que estaba Bituin, ya era imposible repelerla. Y seguramente Azul no sospechaba de nuestras intenciones.
Así que su siguiente movimiento sería…
 
—Recuperación.
 
Bingo. Justo lo que quería. El brillo dorado de su hexagonal joya estaba delatando la clave de su éxito. Era el momento perfecto para dar los toques finales.
 
—¡Ahora, Robin!
 
Y, con mi señal, la lechuza apuntó desde la rama de un árbol y disparó una flecha umbría que le dio directo al ojo. Eso interrumpió la regeneración y, lo que era más importante; lo dejó aturdido del dolor. ¡Ese era el momento de darle por donde más duele!
 
—¡BITUIN!
—¡No hace falta que me lo digas, mandona!
 
Sin tardar ni un segundo, mientras su ojo derecho se ponía azul, Bituin se alzó sobre su frente y apuntó la joya central del casco. Su arma acabó imbuyéndose en llamas y fue directa a clavarla.
 
—¡MUERE!
 
El pequeño secreto que Tentacruel guardaba a escondidas se descubrió. Mientras esa joya se quebraba, se revelaba una estrella de mar de diez puntas que se había camuflado a la perfección en la negra piel de la medusa.
 
Entonces entendió por qué demonios era tan insistente con darle en la frente mientras discutíamos nuestra ya fallida estrategia.
 
—Vaya, vaya, vaya con la campeona de Asia. Que juego más limpio nos ha ofrecido, ¿eh, señora?
 
Y cómo no, Bituin volvía a hacer gala de su crueldad. No tuvo ningún reparo en sacudir el arma para tirar a Starmie al suelo. Lo había matado en el acto, así que ya no le importaba. Azul, cómo no, estaba atónita. Pensaba que su cobertura era perfecta. Que su secreto estaba bien guardado…
Juraba que dirigía su mirada llena de odio a mí, desde que era la que aparentemente averiguó su truco. Y yo no podía hacer nada más que levantarme mientras acababa de beber la botella de un trago, triunfante.
 
Ahora Tentacruel estaba vulnerable a cualquier ataque. Estaba lista para rematar.
 
—Ahora sí… ahora podremos hacerlo. ¿Listo, Robin?
 
Él asintió. El kaiju no hizo más que dar un furioso chillido, reflejando la visceral frustración que tenía su dueña. Crucé mis brazos, dejando que el cristal Z empezara a adquirir su brillo característico.
 
I am the feather of my arrow. Leaves are my body and sap is my blood.
 
Junté mis dos muñecas y me agaché rápidamente con las manos en modo velociraptor para luego erguirme ondulante hasta tapar mi cara e intentar hacer un susto.
 
I have created over a thousand bows… unknown to victory, nor known to failure.
 
Los ojos de Robin destellaron mientras un aura siniestra empezaba a rodearle, como si la noche viniera hacia él. Sincronizándose con mi canto, él se alzó al cielo sacando a relucir mil plumas que se convirtieron en filosas flechas.
 
Have wisthood deaths to test so many darts… yet this pride will never hold back. So, as I pray…
 
Extendiendo sus alas, él se preparaba para ser el jet que fusilaría a Goliath. Su veredicto estaba dicho. Y su sentencia, decidida.
 
SINISTER ARROW RAID!
 
Directo. Conciso. La lechuza se dirigió al calamar con ellas y, con un batir de alas, lanzó una parte de ellas. El resto de flechas las dejó caer mientras pasaba de nuevo por encima.
 
La explosión fue espectacular. Como una buena película de Michael Bay, inundó al escenario con colores vivos y mucho humo. El humo se disipó cuando el pesado cuerpo de Tentacruel cayó sobre el suelo, derrotado completamente. Y como no, el fiel Robin regresó a mi lado, quitándose el polvo de sus alas como si esto no hubiera sido nada.
 
Azul cayó de rodillas tras presenciar cómo ese nuke táctico acabó con su “invencible” Tentacruel. Cómo no, no daba crédito alguno a lo que acababa de pasar. Primero que un entrenador se metió en la pelea convirtiéndose en una bestia en sí; luego que su queridísimo Pokémon… y ahora esto. Era demasiado para la pobre.
 
Casi era devastador, pero… se terminó. No quería llegar hasta el punto de dejar que asesinaran al Starmie, pero… si así tuvo que ser…
 
Aunque no puedo evitar pensar que ese era el precio justo por intentar llevarse a los míos.
 
No tengo condolencias para decirle. Guardé a los que quedaron fuera y me fui mentalizando para la próxima batalla. Bituin también volvía a su posición de aspirante volviendo a ser la persona que era. Y con ello le devolví la gabardina. No había más que hacer.
 
—Vamos.
 
Y con eso nos fuimos de ahí, rumbo a la siguiente batalla…
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Responder
#14
Ah. Sí. Esta es. Esta es la parte donde me muero de cringe. Quizá porque es por esa parte donde dije "hmmm sí, es un buen momento para ponerse en plan, ya sabes, PERSONAL". Una introspección barata y no sé qué más historias. Y los buffs sacados de la chistera... y las referencias a Fate...

En fin, se vienen cuatro capítulos de pura pelea, muchachos. Espero que os guste.

Cheerio~!
 

-VII-
 
Era frío. Tan frío como el viento de las montañas invernales de los Pirineos. El espacio por donde ahora estaba la joven no había nada que pudiera hacer. Oprimida por cadenas invisibles, ella no se podía mover por sí sola. Su cuerpo y su mente solo respondían ante aquella voz de ultratumba que le ordenaba destrozar a todo ser viviente. Solo acorde a aquella voz y esas órdenes, podría responder. Pero aún así, su determinación por salir podía conservar el poco ápice de compasión que tenía.
 
Pero aún así, no era capaz de romper estas cadenas. Soportar las palizas que esos demonios y retener su propia moral ya gastaba la suficiente energía como para no poder salir por su cuenta. Su consciencia apenas se mantenía en tierra. Solo podía regresar cuando le indicaban estar, e irse cuando le decían que podía descansar.
 
Era horrible. Era justo lo que no quería. Pasaban ratos de descanso, y ella solo podía sollozar en ese espacio onírico que no tenía ni forma ni color. Estaba ligada a esta isla y a este propósito para acabar con el mundo.
 
No tenía nada que ganar. Y tampoco que perder. Y aún así…
 
Pronto, a pesar de los silenciosos pasos, notó una presencia distinta a la que suele mover sus hilos. Un caminante que, a pesar de la omnipresencia de esa prisión, se burlaba de su naturaleza pisando sobre ella con sus zapatos llenos de pedrería. Una persona que, sin saber si era consciente o no, cruzaba sin miedo entre la relativa oscuridad. Alguien que abrazaba a esa oscuridad, como si suya se tratase.
 
Aquella niña no sabía si era un producto de su infantil imaginación o era alguien real… pero una cosa estaba clara. Ese cabello castaño… sus ojos, todavía llenos de vida… aquel rostro lleno de curiosidad, girándose hacia su lamentable estado…
 
No entendía qué era lo que estaba haciendo exactamente. Ni siquiera sabía si era un espíritu benevolente u otro demonio que quería usarla como muñeco de trapo. No sabía siquiera cómo era que había llegado hasta aquí. Pero por alguna razón… sentía que tenía las respuestas a todo. Quería preguntarle tantas cosas a la vez…
 
Pero ella hizo signo de silencio al mínimo movimiento de labio que hizo. No tenían que intercambiar palabras. Aún no. Todavía no podía dárselas.
 
En vez de eso, solo dijo tres palabras que no sabría bien su significado.
 
Attendre et Espérer”.
 
Y, con esas palabras tan exóticas, el espectro espejo se difuminó en la oscuridad, desapareciendo.
 

 
Mis sentidos vuelven a activarse. Tacto; gusto; oído; olfato; vista. Todo el mundo que me rodea se ha vuelto a formar.
 
Pero mi consciencia le cuesta horrores mantenerse en el mundo que ahora me acoge. Mi intención en esos momentos era dormir una hora antes de encararme al último combate; pero… parece ser que, sin querer, acabo de entrar en la prisión psíquica de la persona que nos espera. Muy posiblemente pensaría que debía ser un dios omnisciente que todo podía contestar… pero aún no podía. No con esos ojos vigilándola. Hm, ¿qué dije exactamente?
 
Ah, qué más da.
 
—Uaaah…
 
Bostecé tan fuerte y amplio cual león alfa. Intenté limpiar el mal sabor de boca de recién despierto y me limpié las babas que seguramente colgaron mientras dormía. Bituin estaba ahí, aguardando mi llegada al borde de un risco mientras sujetaba su naginata, mirando el ocaso sobre el mar.
 
Parece que esa última batalla le ha dejado un poco consternada, hm.
 
—Ey.—intento llamarle la atención; cosa que responde de enseguida.
—Ah, ¿ya estás despierta?
—Sí… no he descansado muy bien, se ve.—decía eso mientras me limpiaba las lágrimas post-sueño.
 
Espera, ahora que me doy cuenta tengo las mejillas empapadas. ¿Qué? Pero… yo no era la que estaba llorando ahí.
 
—Jo-der… te debió dar un buen trauma esta tía, ¿eh? Igual pronto será de noche. Si quieres dormir a partir de ahora-
—No. No puedo permitirme este lujo.—sobre todo, porque ahí arriba, alguien está sufriendo.
—¡Pero, tía! ¡Pareces muy cansada! ¿No sería mejor si descansaras?
—Naaa… esto con una taza de té se pasa. Además… por mucho sueño que tuviera no descansaría como es debido. Tendría pesadillas constantemente…
 
Obviando la posibilidad de no retorno, claro está.
 
—Bueno, si tú insistes…
 
Vale, Bituin aceptó mis insistencias. Igual tampoco creo que ella quisiera pararse ocho horas seguidas mientras recuperaba fuerzas.
Sin más, saqué la botella de té de la mochila y me fui sirviendo en la taza por el camino. El camino se hacía aún más angosto. Poco a poco, la luz del día se iba apaciguando hasta que era lo suficientemente oscuro como para que Bituin tuviera que prender un palo para iluminarnos.
 
Aunque, aún sin él, todavía podíamos ver algo. Parece que hoy era luna llena. Dando constancia de que, si hubiéramos decidido ir por la noche, habríamos tenido un problema con el Umbreon de Omen. Caminamos y caminamos hasta, que al final, dejamos atrás los árboles y el viento empezó a soplar con vehemencia.
 
—A todo esto…
—¿Sí?
—Llevamos tooodo este viaje charlando, luchando juntas, riñendo juntas y todo lo que se puede hacer en este infierno, sé que me creaste y tal, pero… joder, ¡no me has dicho ni como te llamas ni nada! ¿Podrías ser tan amable de decírmelo?
 
Oh, ¿ahora me tenía que venir con esa trivialidad? Bueno, si así fuera le habría dicho sin demora, pero…
 
Creo que es mejor que se espere un poco.
 
—Todo al tiempo, Bituin. Tengo que prepararme mentalmente para luchar.
—¡Ah, qué ruda! ¡¿Me haces venir aquí para no sé qué cosa y no me quieres ni decir el nombre?! Pero venga va hombre, ¡no seas así! ¿Por qué me niegas este capricho?
—Tran-quiiiila, mujer.—intento calmarla, cuando la teína me está subiendo la presión.—, cuando terminemos con esto, lo sabrás. Confía en mí, ¿vale?
 
Bituin resopló y se cruzó de brazos. Lo sé. Es un coñazo; pero si digo mi nombre ahora, vete a saber qué mal entendidos se podrían producir ahora.
 
Aunque… creo que no voy a poder ocultarle por mucho más tiempo. ¿Por qué iría?
 
—Pero diría que sí puedo decirte la razón por la que me he metido de lleno en este reto tan cruel.
—¿Y es…?
—Bueno…
 
Di un suspiro. Parece que ahí viene otro info dump~ oh my word.
 
—La verdad… no te lo he dicho, ¿cierto? Digamos que, mientras nosotras estamos pisando este sitio, humillando a los secuaces de Shinta, lo cierto es que él lo está destrozando a medida que va pasando el tiempo.
—¿Eeeh? ¿Pero qué me dices…?
—Lo que oyes. Cuando derrotamos a Omen, una ciudad llamada Tokio fue aniquilada y borrada del mapa juntando el poder de todos los grandes monstruos que habitan en este mundo. Estos son… los llamados Pokémon legendarios. De alguna forma él consiguió someterlos todos bajo su yugo… o el de Deoxys, mejor dicho.
—Qué… entonces… ¿estás diciendo que estamos en medio del fin del mundo?
—Eeeeeh… no. Bueno, sí; literalmente el mundo se está acabando por culpa de este hombre.
—¿Y… por qué? No, calla, deja que lo adivine… es porque lo odia todo, ¿verdad? Hasta el punto que quiere arrasar todo para empezar de nuevo acorde a sus ideas.
 
Intuitiva eres, Bituin. No podía asentir con más firmeza. Excepto que esa no es la historia completa.
 
—Típico.
—Yep… de hecho, si quieres que te diga la verdad… me recuerda un poco a ti en ese aspecto.
 
Ella había parpadeado confusa. E imagino que nadie entendió por qué dije eso. Y es que hubo un periodo en su vida por donde ella fue… separada de su familia. Se le borraron los recuerdos; cualquier rastro afectivo que ella había formado en los años de su nueva vida. Todo para que ella volviera a su forma más primigenia. A que volviera a ser la temible “Kerpyros” y pudiera cumplir los designios de la más temida villana de su mundo. Todo para que volviera a prender a Neopia en llamas una vez más, a pesar de que ella quería aprovechar esta segunda oportunidad.
 
Bueno, contaría su historia con mucho gusto; pero creo que sigue siendo material para otro fanfic. Y desde luego tampoco iba a revelar el pasado de Shinta así como así. Voy a respetar el canon aquí y dejar que las cosas se revelen a su tiempo.
 
—¿Eh? O sea, ¿que también le lincharon y se ganó el odio de su pueblo hasta el punto de ser desterrado y por eso está vengándose del mundo o…?
—Eeeeeeeh… no tan así, pero sí, diré que involucra venganza y tejemanejes varios.
—Oh dios. No sé si sentir pena por él o asco por ser tan imbécil.
—Puedes sentir las dos cosas si quieres. Al fin y al cabo lo suyo también es un poco triste…
—Meh, da igual; que se joda. Ni que fuera a sentir lástima por él. Menos sabiendo lo que está haciendo ahora.
 
Se le estaba arrugando el entrecejo. Como si se estuviera frustrando después de saber aquello.
 
—¿Por qué siempre acabo metiéndome en medio de todo cataclismo?
—No lo sé; solo sé que es divertido verte cómo intentas salvar el mundo.
—Entonces… ¿me estás diciendo que me trajiste solo para poder salvar este mundo que ni siquiera tú creaste?
—Bueno…
 
Perdona, pero el autor tampoco inventó el mundo Pokémon como tal; y tampoco creé Neopia con mis propias manos. Pero una cosa es indudable; estos mundos fueron la antorcha que iluminaban el vacío que tenía. Aunque la luz no alumbraba toda la negrura, sí aliviaban el frío que sentía con la soledad.
Pero aún sabía que la niña que vagaba por esa cueva vacía todavía lloraba en alguna parte… y era a la vez la voz chillona que me embriagaba en fantasías en medio de mi día a día.
 
Si tan solo fuera tan fácil dar una causa sencilla para meterme a mí misma en esta… porquería edgy… pero lo único que se me ocurre decir es:
 
—La verdad, lo que le pase a este mundo no es que sea de mi incumbencia. Aunque no sé; si se fuera al traste después de todo lo que hemos pasado, yo; tú; todos los que nos lean con fervor se sentirían indignados y desesperanzados.
—¿Entonces por qué coño estás aquí?
 
Buena pregunta. La verdad es que me he olvidado. Ya no sé si es por inflar mi ego; por callar de una puñetera vez las fantasías que me interrumpen en mi día a día o por intentar corregir este intento de “historia épica y apoteósica” para aliviar el cringe que me dio al recordar que esto todavía existía en mi pen.
 
Aunque lo más posible es que sea lo primero. Eso y porque qué narices, es divertido colar referencias y hacer el espectáculo. En todo caso, la cuestión ahora es que estaba aquí. Y ya no había marcha atrás.
 

 
Ah… ¿tal vez debería incluir el “hablar conmigo misma” e “intentar separar lo que soy y no soy” en mi lista de causas?
 
Y, por supuesto. Parece que no puedo ni contestar. Ahí mi persona se quedó en blanco. Huh, ¿por qué estoy hablando como si fuera ahora un narrador externo? ¿Es posible…?
¡No, vuelve ahí! Por dios, estás asustando a Bituin.
 
—No. Puedo…
—¿No puedes…?
—Puro ocio, imagino.
 
Me vale. Tampoco hay otra razón más válida y correcta que esta.
 
—En fin, mejor sigamos, que me estoy empezando a romper la cabeza demasiado ya.
—Eeeeh… o… ¿key…?
 
Procedimos a paso constante, hasta que pisamos terreno llano y, delante nuestro, un puente colgante se mecía sobre el vacío. Y, después de cruzarlo… ahí estaba. Al fin.
 
Después de un largo camino; de pasar gracias y penurias con el último combate, nos encontramos cara a cara. El último Dark Trainer, oculto bajo una caperuza, se levantaba de su plataforma, mirándonos desde la altura con una superluna azul detrás suyo. Nos recibía con silencio. Con el débil fulgor rojo tan impropio de su ser.
 
Casi me destrozaba el corazón ver cómo la habían reducido a la gárgola que guardaba la fortaleza. Después de todo lo que ella había pasado, no se merecía tal cosa. Por lo menos en esta arena no había la nauseabunda presencia de ningún cadáver… señal que nadie, absolutamente nadie, llegó hasta aquí.
 
—Eh… solo nos está mirando… brrr, me está dando escalofríos el enano este.
—Pff-hehe, tranquila, mientras no saques a nadie de ahí no va a hacer nada.
 
Porque la niña detrás de esa capa ni siquiera se iba a inmutar con sus inapropiados comentarios, pues estaba atrapada en su propia mente. Sin poder actuar por su cuenta; sin poder expresar sus más viscerales emociones. Ya le estaba costando horrores no caer en la tentación de arrojarnos al lago de lava de al lado con sus pokémon.
 
—Bueno… basta de lamentarnos.—dije en voz alta mientras arrojaba la botella de plástico vacía a la lava—, hemos venido a luchar. No… eso es incorrecto. He venido aquí expresamente para luchar contra ti. Porque quieres salir de esta isla, ¿no es así?
 
Bituin había alzado las cejas extrañada, como si hubiera dicho algo raro.
 
—Pero… ¿pensaba… que estabas aquí solo por entretenerte?
—Hm… bueno, sí. Pero si pudiera liberarle de estas cadenas sería mejor, la verdad.
 
No, pero en realidad ella ya iba a salir de ese trance. Con la llegada de…
 

 
Claro que había la posibilidad de que esa parte también se haya trastocado y luego el guion me delegue esa tarea a mí. Así que… sí, puede que lo tenga que hacer yo de todas formas.
 
—Oh… igual tampoco es como si fueras a joderla más, así que déjame que te-
—Está bien, Bituin. Hiciste más que suficiente por ahora. Y por eso te doy las gracias.—digo con vehemencia, con una calmada sonrisa en el rostro.—, ahora debo de hacer esto sola.
—Pero… ¿el plato principal? ¿Y-y el señor del castillo? ¿¡Qué va a pasar con el planeta después de esto!? ¡Dime!
—Está bien, está bien… tendrás tu parte, tranquila. No pienses que te voy a despachar ahora.
 
Con aquello vuelvo a mirar a aquella figura mientras iba preparando a la primera Pokéball para el lanzamiento.
 
—¿Empezamos?
 
Como una gota de agua, el Dark Trainer había sacado su Pokéball al igual que yo la mía. Ambas estábamos esperando esto.
 
—¡Rosalia!
—¡Venomoth!
 
Ambas polillas emergieron tras un intenso haz rojo. Las escamas de mi contrincante opacaban la luna mientras las de la mía resplandecían junto a ella. Sin gastar tiempo en miramientos, ambas colisionaron con fuertes ondas psíquicas y empezaron a revolotear por el cielo estrellado, intentando llevar al suelo a la contraria. Aunque sea hiriendo las alas o intentar desorientar con sus propias vibraciones. Era una batalla entre iguales, estaba claro.
 
Pronto noté, desde el cielo, que el abdomen de Venomoth se contrajo. Estaba preparando un “Death Poison” para clavarlo justo en el corazón. Pronto supe cómo actuar.
 
—¡ROSALIA, RECÍBELO!
 
Mi enemigo era veloz y mucho más resistente que mi polilla. Era indudable que el dopaje en sus pokémon era mucho más fuerte que el resto; a pesar de que ya lo eran de por sí. Era por eso que Rosalia iba amagando cada combate con gracia y elegancia usando Danza Aleteo. Solo de esa manera podía evitar y bloquear los ataques que me intentara dar.
 
Y también por esa razón iría a frenarlo. Cumpliendo con mis órdenes, mi Venomoth se puso frente al aguijón que acababa de salir, y, con sus patas, lo detiene cerca de su cara. La mariposa negra ya no tenía escapatoria alguna para lo que le iba a venir.
 
—¡Ahora usa Sonmífero!
 
Y con eso, el batir de alas de Rosalia se intensificó. Dejó que el polvo hiciera contacto con el cuerpo de Venomoth, y con eso, cayera presa del sueño. Ahora podía atacar.
 
—¡Y, POR ÚLTIMO… LLUVIA DE PSÍQUICOS!
 
Los ojos y el dibujo de las alas de Rosalia brillaron con un intenso azul celeste; aparentando ser variocolor por momentos. Con un gran batir de alas, varios choques con la potencia de un tren azotaron sin piedad al Venomoth negro, hasta que decidió estrellarlo contra el suelo.
 
Dormido, pero adolorido, la gran polilla ya no podía seguir luchando. Venomoth volvió a su Pokéball, y Rosalia descendió para estar más a la altura del suelo. A pesar de esa aplastante derrota, ella no mostró ninguna emoción.
 
¿O sí lo hizo? Es difícil decir bajo la sombra de la capucha y con estas viejas gafas. Hasta que no lanzó al siguiente y se retiró la capucha, no pude saberlo.
 
Un semblante ensombrecido que intentaba sonreír por haber tenido una derrota que nunca antes había tenido; un par de coletas castañas que tenían un reflejo rubio por la luz de la luna; los ojos marrones que todavía tenían ese asqueroso brillo rojo… quizá a algunos les habrá pillado desprevenidos en el momento; a otros no tanto. Y a mí, desde luego, no me sorprendió nada, pues ya sabía a quién me enfrentaba. Pero el hecho de que ella empezara a mostrar la cara ya era signo de que iba a jugar en serio.
 
—Por fin te muestras, bambina.—sonrío yo de vuelta mientras salía su Skarmory de su Pokéball. Ese pájaro de Estínfalo que parecía forjado por hierro quemado… iba a suponer un problema para mi “estrategia”. Si no lograba tumbarlo ahora, en ese mismo momento, las cosas se me van a torcer un poco.
 
Era ahora o nunca. Si paso este obstáculo con Rosalia, ya habré ganado.
 
—¡Atenta a sus movimientos, Rosalia!
 
La mariposa nocturna asintió. Skarmory ya empezaba a abalanzarse con Golpe Aéreo; pero no iría a dejar que él le tocara con sus filosas plumas. Frenó el ataque usando otra vez uno de sus potentes psíquicos y agrietó el suelo con su peso, impidiendo que lo alcanzara. Con la habilidad Cromolente, no debería de haber diferencia entre un ataque neutral y uno poco efectivo.
 
Pero, cómo no, este no se iría a dejar subyugar por unas ondas psíquicas. El peso de sus poderes era abrumadora; pero aún tenía el atrevimiento de erguir su cuello y dar un poderoso graznido chirriante que desconcentró a Rosalia.
 
Acaba de usar Eco Metálico, ¿eh? Entonces…
 
—¡Que no te aturda! ¡Toma distancias, rápido!
 
Rosalia acató mis órdenes con exactitud. Aprovechando sus fortalecidas alas, ella empezó a tomar altura tan rápido como un jet.
 
Pero, a pesar de sus mayores esfuerzos; a pesar de tener su velocidad a su máximo pico, Skarmory le había sobrepasado. Lo suficiente como para propinarle una buena Ala de Acero.
 
—¡ROSALIA!
 
Ese golpe había sido un golpe duro. Hubiera sido diferente si hubiera sido un ataque especial; pero este… fue muy contundente. Una de sus delicadas alas habían sido rasgadas con esa cuchillada. Y no se paró con uno. Con un par de Golpes Aéreos en el descenso, había terminado de tumbar al único insecto que adoraba.
 
He sido ingenua. Claro que no podría hacerle gran cosa con Rosalia a esa ave de mal agüero; si no, este combate no hubiera sido demasiado fácil para ser la última frontera. Pero esta batalla… aunque han dejado a uno de mis más preciados miembros hecho un fisco, estaba siendo un espectáculo digno de tomar parte. Era hora de guardarla hasta que la pudiera curar.
 
—Realmente eres dura de roer, ¿eh…? Quién me iba a decir que vivir una batalla Pokémon iba a ser tan intenso… y tan divertido…
 
Notaba que los músculos de mi cara de tensaban para soltar una risa. Apenas estábamos empezando y ya estábamos haciendo gala de nuestras mejores técnicas… no podíamos parar ahora. Bituin estaba observando con silencio, también sintiendo la emoción en el aire.
 
—¡Está bien! ¿Quieres bailar entonces? ¡Pues venga, que así sea! ¡BAILEMOS!
 
Y ahí iba, otro de mis pokémon había pisado el campo. Esta vez, iba a procurar acabar con ese pájarraco de una vez por todas.
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#15
¿Alguna vez has oído esa frase tan cliché y despreciable de "no me importan los lectores, yo escribo para mí" que tanto se usa entre los especialitos? Well. Éste es el primer fic que me hace sentir eso.

Lets see. Alguien escribió esta historia, o al menos la campaña principal, pero o no la terminó o la conclusión fue poco satisfactoria. Poi se inserta como sí misma para terminar el trabajo junto con personajes de su invención en lo que viene a ser un crossover, ¿cierto? Eso es lo que puedo deducir. Quizá me.equivoco.

Mi problema acá (me disculpas, suelo empezar por lo negativo y pasar a lo bueno). Mi problema acá es que sea tan cerrado. Es como llegar a una fiesta en la que todos se ríen de algo que pasó minutos antes pero nadie te quiere contar. Muy pocas descripciones, muy pocas explicaciones, muchas referencias internas imposibles de entender para el que desconoce las historias. Es muy poco amigable con el lector y la mayor parte del tiempo me siento como un intruso que no entiende nada.

El resto me gusta me gusta que predomina la comedia pero aún puede ponerse serio. Me gusta que sea tan metarreferencial en la forma que aborda las historias inconclusas. Me gustan sus personajes, especialmente Cuqui, Remiau y Bituin. Y que las batallas sean una locura. Me gusta cuando se pone más serio e introspectivo o ese deseo latente de Prota-kun de salvar, o al menos hacer algo lindo por los DT. Also me gustó la introducción a la muñeca misteriosa, se ve interesante.

Lo que parece de este lado es que te estás divirtiendo. Y leer a un autor divertirse es divertido también. Seguí así.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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