Longfic- Las batallas perdidas

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FranquiciaOriginal
GéneroAventuraComedia
Resumen
#1
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ÍNDICE

Parte 1
El ocaso de Isla Espejismo


-0- -I- -II- -III- IV V VI VII VIII IX X XI XII XIII
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#2
Las batallas perdidas
 
Parte 1: el ocaso de Isla Espejismo
 
 
-0-
 
Ojo de pez; cenital; nadir; oblicua; panorámica; frontal. Perspectivas infinitas que un ojo humano no podría ver podría captar solo. Sucesos coincidentes que una sola mente no podría presenciar. A través de las miradas de las criaturas, veo el mundo que otros atestiguan. Cielo y tierra; naturaleza y civilización.
 
Los vientos gélidos de un gran ser volador azotan sin piedad a un invicto y a una niña. Miles de personas agonizan con las cruentas imágenes que las pantallas muestran. Una dama envuelta en luz, al alcance de su despertar. El mundo se ha detenido temblando.
 
Todo esto en una misma hora, a la vez. Incluso el cosmos temblaba, intentando con firmeza mantener su propio equilibrio. El tiempo aceleraba mientras aquel incompetente entendía perfectamente una lengua arcaica de otro mundo. La niña herida y el campeón fueron salvados por un duende que fue atrapado por la cruel persona que había domado a Lugia. La conversación de dos hermanos retumbaban por la cabeza de todos, y esas dos personas tuvieron un encuentro con una siniestra persona. Encuentros que determinarían el destino del mundo… de grandes revelaciones y épicas batallas…
 
Y… oscuridad. Sentidos vuelven a funcionar. Tacto; gusto; olfato; oído; vista. El mundo de a mi alrededor se ha vuelto a recomponer. La habitación individual de un hotel de cuatro estrellas, iluminada por una pequeña lámpara y con un teléfono a disposición en la mesita de noche. Los gentiles toques del puño a la puerta me reclaman desde el otro lado. Y, por supuesto, el mareo del hambre no iría a tardar en hacer presente.
 
Sin calzado, camino sobre el algodón tintado de la moqueta hasta que mi mano alcanza el pomo.
 
Ah… el olor de masa de pan con tomate, champiñones, jamón y mozzarela, junto con el dulzor tropical de Alola. El joven botones portaba en su mano lo que iba a ser mi cena esta noche en bandeja de plata.
 
—Su pizza con piña, señora.
 
Amablemente di las gracias y le di un par de euros de propina.
 
—Tenga. Por las molestias.
—Oh, no, por favor, quédeselo. No aceptamos euros aquí.
 
Ah, cierto. Estamos en Japón, no en España. Hoenn, para ser más exactos. Sé que en esta región va a pasar algo enorme; y no es precisamente la lucha entre Groudon y Kyogre. De hecho, esa sería una de las primeras veces que presenciaría luchar codo con codo… esos dos y unos cuantos legendarios más. De primera a tercera generación, salvo Mew y los Regis.
 
Doy gracias a Arceus que Dialga y Palkia no fueran anunciados todavía, o más que mundial esta mierda sería cósmica. Aunque que el cielo se involucre ya es signo de que algo va a ir terriblemente mal. De hecho por poco esto iba a ser un crossover rarísimo entre el mundo de fantasía del autor y Neopets. Por “mi” propia culpa.
 
Menos mal que la parte de Neopets ya me he encargado de modificarla yo misma, desde que su importancia tampoco era mucho mayor.
 
—Etto… oji-sama? ¿Señora? ¿Requiere médico?
—Ah, lo siento mucho. Me suele pasar bastante.—por no decir que me cuesta narrar esta puta mierda self-insertera y mantener mi existencia en esta diégesis tan extraña.—, por cierto, ¿se ha enterado? Parece que el campeón de Europa consiguió un Lugia, el muy tramposo.
—Yo… sentir mucho, estar muy ocupado. Si necesita más cosas, llama servicio.
—Lo tendré en cuenta. Domo arigatto.
 
Ah… que solitario es el papel que he elegido. Por no decir que soy muy mala en crear cercanías. Bueno, tal vez es así como debe ser. Al fin y al cabo, nadie de aquí es real.
 
Aunque, desde que estoy dentro, supongo que no soy sino un mero avatar de las manos que escriben mis pensamientos. Ahora que lo pienso, debo de tener un fuerte ego como para introducirme como un ser superior a cualquier humano o criatura que pise en esta tierra ficticia, ¿verdad? No es que sea nada nuevo, pero… tener consciencia sobre ello… es raro.
 
Será mejor que no lo piense demasiado.
 
Cierro puerta, asiento mi culo sobre la silla mientras con cuidado pongo esa deliciosa pizza en la mesa y pillo una porción.
 
Ah… la mezcla de dulce con salado de la tropical es un contraste odiado y amado por muchos. ¿Hay algún otro ejemplo más perfecto que este? No hay un símil más adecuado de esta historia que este. Destructores del mundo, ángeles que vienen a salvar…
 
Y sobre todo, resulta que uno de esos cuatro seres es otro avatar. Una versión magnificada de una niña que en el pasado encontraba refugio en una comunidad unida, pero distante a la vez. De una ilusa que quería ver que tenía algún lugar, aunque no fuera más que una quimera. Una imagen proyectada por el mago que levantó este cruel mundo, basándose en una ficha torpemente redactada. Aún me pregunto si esa niña lo hizo porque se quería sentir importante o quería ver si le tomaban en cuenta.
 
Por lo menos tengo la certeza de que una vez esa niña disfrutó como una mona, a pesar de las calumnias que le ocurrían. Al menos esta solo es un personaje y no alguien que intenta “arreglar” este mundo.
 
Pero esta historia… no, no importa por donde lo mire, hay agujeros por doquier. Es densa e irreparable. Siquiera sé cómo iba a acabar originalmente. Aunque darle un final es mi designio. Abrupto o digno eso será apartado de jueces; no mío.
 
Sin darme cuenta, la cena había sido devorada por el voraz apetito que tenía. Madre mía… parece que a veces mi cuerpo actúa solo. Bueno, mejor eso que no contar los milímetros que avanzo. Con eso, saco el agua de botella que metí en el minibar y empiezo a hidratarme mientras enciendo la televisión. Imagino que en cinco horas empezará la avanzada hacia Isla Espejismo… cuando lancen las bombas, será la mía.
 
Ahora que pienso, ¿cómo saldré de este hotel sin que me reclamen el dinero del minibar? Hmm… ¿salgo volando desde la azotea o…?
 
Aunque en verdad no creo que vaya a tener tiempo para contemplaciones. Estas ciudades tienden a reducirse a cenizas pronto. Sé qué es lo que va a pasar, y no quiero que la tormenta me azote con toda su furia. Bueno, ¿acaso atacarían a Calagua primero? Todavía tendría algo de tiempo…
 
Meh, da igual. De todas formas, quiera o no, tendré que despertarme temprano.
 
Mañana será un día movido.
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#3
Okeeeeeei No entendí nada. Pero estoy bastante seguro de que esa era la idea. Tenemos a una peor a insert self dentro de una historia que ella misma está narrando y escribiendo a voluntad porque quiere darle cierre… pero hay otra ahí que puede o no ser real. Es estúpidamente surrealista, y me encanta. A ver cómo sigue.
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#4
AH POR FIN LEO EL INICIO DE ESTA COSA Y QUÉ GANAS TENÍA DE VOLVER A ALGO TUYO  pikaowo me trae recuerdos, bonitos recuerdos. Por lo que tengo entendido la gente suele odiar los self-inserts pero a mí me gustan, tengo curiosidad por ver como se proyecta uno mismo en un mundo que ama o una vez amó, o simplemente convertirse en un personaje de ficción para poder explorar más de cerca un universo distinto al nuestro, las posibilidades son infinitas. Claro que hay algunos que... si lo usan para tirarse a todos los personajes que quieren y convertirse en el boss de gratis pues eso mucho no me llama (?) Pero este fic no se va a acercar a eso so estoy tranquila. Me parece curiosa la reflexión que haces de posicionarte como alguien que está por encima de todos en esta historia y es que el poder es algo que nos resulta muy atractivos a todos, de una forma u otra, pero esto es ficción así que siéntete libre de hacer lo que quieras woman. Eso significa que puedes hacer esto todo lo surrealista, épico, oscuro y demás que quieras, ¡aprovéchalo todo todito!

Estaré esperando pacientemente el siguiente capítulo, te animo a darle un final a este fic que, apresurado o no, lo que importa es que seguro que nos dejará un buen recuerdo <3
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~La dulce brisa que te envuelve en un cálido abrazo primaveral~
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#5
(28 Jan 2021
12:21 PM)
Maze escribió:
Okeeeeeei No entendí nada.

¿Quieres saber el nombre del archivo?
 
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Yyyup! Espero que eso de una idea de lo absurdo que puede llegar a ser. ¡Y veo que @Sakura  también comentó! Holly molly, no esperaba que tuviera buena recepción. ¡No, cuánto menos no esperaba que tuviera comentarios AT ALL! Eso me anima... yyyyy me aterra a la vez. Siento que se están haciendo expectativas y temo que en algún momento voy a defraudar...
Hmm... ¿es eso a lo que le llaman síndrome del impostor? <(ó-ò)

Igual tranquilos, que este self-insert no es tu típico self-insert. Wait, ¿no había quedado eso claro ya?

Anyway, thanks for you patronage~! Adelanto que hay un total de 22 capitulos ya escritos por adelantado. So... de momento diría que por un mes o dos habrán publicaciones regulares. Luego no sé cómo irá la cosa. Quiero decir, esto lo empecé hace un año y sufrió un hiatus enooooorme porque... wellp. Digamos que empecé a atrancarme con la historia, el formato se cambió y... bueno...
Anyway, que me voy por las ramas. Os dejo con este capítulo.

Cheerioooo~
 

 
I
 
Han fallado. No importa cuantos esfuerzos han hecho; no importan cuántos han caído por el camino, todas las autoridades de Hoenn han fallado en su intento de alcanzar al desquiciado Campeón de Europa. Dos de los potentes muros que bloqueaban el sendero habían sido previamente derrotados; pero los dos últimos, en cambio…
 
Fueron formidables. El tercer entrenador, teñida con una inusual sombría en sus ojos, había liquidado gran parte de los grandes líderes con tan solo usar su equipo normal. Monstruos negros y ojos teñidos en sangre que habían olvidado lo que era la piedad atacaban Pokémon y personas por igual. Esa persona desde luego no hacía distinción entre bestias y humanos.
 
Solo una había sobrevivido. Anabel y su resistente Snorlax pudieron apaciguar la cólera del Kraken a duras penas. Sería motivo de alegría de no ser porque ese no era el último contrincante que debían enfrentar antes de pisar el castillo.
 
Por todo lo alto, al lado de un cráter; alzada en un alto pedestal, ahí estaba. Una figura fantasmagórica de ojos enrojecidos cuyo manto cubría su identidad. Un pequeño espectro que no conocía la compasión por las criaturas; pues no dudó ni un segundo en inocular veneno en los torrentes sanguíneos de aquel oso con su oscuro Venomoth.
 
Pero sí le quedaba rastros de piedad, pues no acabó con su vida como sus compañeros. La derrota de Anabel era la señal para que ella ordenara lanzar una ráfaga mortal hacia la isla. Cinco estelas de diferentes nacionales que quizá, solo quizá, terminarían con esta pesadilla.
 
Mas las cosas no irían a ser tan sencillas. Oh, no, aquí no.
 
Por supuesto, las bombas dieron de lleno en el blanco. Las explosiones se produjeron en el lugar designado, justo como estaba planeado. O por lo menos eso indicaban las imágenes y los radares, pues no veían ningún signo de vida.
 
Eso era lo que aparentaba, pero la realidad fue que no cumplieron con su función de destrucción. Sea porque la isla tenía una barrera invisible o el mismo demonio que acompañaba al señor del castillo las hizo estallar en el aire, la isla y todos sus habitantes estaban como si no hubiera pasado nada. Todas las esperanzas de que el planeta sobreviviera soplaron como la polvareda que estos obuses soltaron al aire.
 
Todo está perdido. Parecía. Aunque, otra vez, las apariencias indicaban que las tornas irían a cambiar pronto…
 
Ah, ya está. Ya han anunciado los caídos en Los Juegos del Hambre. No hay ni una cara anónima en aquel frío anuncio de defunciones importantes. Todos eran, o bien líderes de gimnasio o bien de la Élite o Ases del Frente de Batalla. Lo raro era que el ex-campeón no estuviera en esta isla… claro, debieron asumir que todavía estarían en el hospital cuando en realidad se fueron al aeropuerto de Barajas a un destino que ni ellos pudieron imaginar. ¿Que llegarían a Hoenn? Sí. ¿Que tendrían un respiro?
 
JA. JA. JA. UNA MIERDA.
 
—Vale, creo que ya me estoy pasando de bocazas, ¿no pensáis, chicos?
 
Y todo mi equipo, formado por nuevos y no tan nuevos me miraban con cara de “qué demonios estás diciendo”. Menos quizá por el gato violeta que mecía su cola acabado en diapasón, que seguramente estaba escuchando mis silenciosas palabras.
 
Aún así, sé que está reprochando la poca seriedad con la que me tomaba los acontecimientos. No te culpo, Aristóteles. Al fin y al cabo, es cierto que estoy subestimando la gravedad de este asunto. ¿O tal vez es por la falta de empatía?
 
En fin. Una vez desayunemos todos, saldremos a la azotea. Suerte que ya compré lo que comeríamos antes de venir aquí.
 
Galletas Lava. Riquísimas. Muy, muy buenas. A mí me gustan, a Robin también, a Rosalia también, Gionna también… los otros tres que quedan eran más de aperitivo cárnico. Aunque no era nada que unos mini-fuets no pudieran solucionar.
 
Mebd tendía mucho a acapararlos todos, por eso. No, hija mía, deja algunos a Tamamo y Aristóteles, que también tienen que comer. Y, como si la cosa intentara tener un comic relief, Aristóletes empezó a darle dolores de cabeza a la Salazzle y armarla gorda en la habitación.
 
—¡CHICOS, YA!—ordené imperativa para que no empezaran a hacer destrozos y emitir gases tóxicos en el recinto. Poco me apetecía envenenarme. Ahora que todos teníamos algo en el estómago, empecé a robar lo que serían las cervezas de la victoria y algún refrigerio para el camino. Normalmente sería civilizada y las pagaría todas o simplemente me los hubiera comprado en un súper (desde que el precio por lata era un atraco) pero… eh. Puedo hacer lo que me de la gana aquí.
 
Imagino que ya habrán llegado a la parte por donde todos se quedaron estupefactos al ver que había cero daños en la isla… en fin, serafín. Vamos a salir de aquí. Es importante que no me deje nada en este cuarto. Bolso, mochila… male-ah, no, es verdad, que no me he traído. Me recambio la ropa mágicamente por los designios del fanfic.
 
Y la llave del hotel. Por si me encuentro a alguien del personal. Quizá llamen a la policía, pero nah, no creo que ejecuten la orden de busca y captura. Van a estar bastante ocupados evacuando a gente en nada. Por supuesto, el ascensor va más lento que la hostia, porque hay gente que entra y sale del hotel… quizá más saliendo que entrando, porque la cosa está bastante inestable ahora.
 
A la porra, voy a subir las escaleras con toda la peña. Tamamo, muy amable ella, me carga sobre sus lomos. Al fin y al cabo no peso casi nada en esta realidad. I’m a wizard, after all.
 
Y así es como una sube diez pisos sin usar un mínimo de esfuerzo. La azotea estaba ahí, con una clara piscina vacía y…
 
Oh, mierda, parece que vamos a tener testigos aquí. “¿Lo matamos?”, pregunto a Tamamo por lo bajo. Pero la moral de mi Ninetales era bastante acorde al de un shonen con complejo de seinen.
 
—Está bien, veremos si podemos negociar con él entonces.
 
Aunque soy un asco negociando, pero en fin. Quizá una pequeña conversación bastará. Nos acercamos como un jefe tiburón yyyy…
 
—Vaya, no sabía que fumabas. Te vas a joder los pulmones si sigues así.
 
Por supuesto, le di un susto de muerte, dado que mis pasos parecían más aire que pies calzados con bambas negras.
 
—¡Ah, tú! ¡La de doscientos-seis!
—Sí, la de la hawaiiana. Pareces preocupado.
—Ah, sí. ¿Tú enterarte? Bombas no han destruido Mirage Island.
 
“Es Isla Espejismo en español, pero bueno, ya te debió costar aprender esos diez idiomas, así que te lo perdono”, pienso.
 
—Ah, sí. Vi las noticias. Son muy aciagas, la verdad.
—¿Qué es aciago?—ah, puta, ya me salió la vena literaria en el habla.
—Aaaah… ¿sabes lo que es siniestro?
—¿Eso no es “tipo dark”?
—Eh, también. No, quiero decir… ugh, ¿cómo lo decíais vosotros…? Agh, da igual. Oye, tengo que marcharme de este hotel, así que te doy la llave, ¿vale?
—Eso… es mejor recepción…—ya, ya lo sé, es la forma legal; pero no puedo.
—Aaaah… lo siento, pero me urge un poco de prisa, ¿sabe? Debo de irme ya.
—No me diga que va a ir a Mirage Island.—ugh, cómo odio el spaninglish en los fanfics, de verdad.
 
Pero porque valgo pesos en oro aquí, me subo en el borde del balcón de la azotea y regreso a Tamamo en su pokéball.
 
—Ah, ¿suicidio?—y me lo dice como si fuera lo más normal que pasara en este balcón.
—Eh… no. Voy a Espejismo.
—Cuidado no se mate.—me dijo con cortesía.
—Tranqui, tampoco es que fuera a morir de todas formas.—dije solo para tranquilizar pero… no, no parece tranquilo, más bien parece alterado.
 
Que lástima que solo se quede en un personaje terciario. Me caía bien el chaval. Me giro para verlo desde la altura y para evitar ver ese pequeño bosquejo de edificios que tenía en frente mío, solo para despedirme.
 
—Bueno. ¡Au Revoir! Que no te maten los legendarios.
 
Y sin más, dejé que la gravedad ejerciera sobre mi ligero peso. Espalda inclinada; caída grácil; elegante, encarado al sol del alba. El salto hizo una curva que solo podía continuar por abajo. Una pirueta en el aire para que mis pies apuntaran al suelo. Mis manos estaban preparadas para pillar el primer ave que pasara.
 
—¡Gionna!
 
Y, justo como si estuviéramos sincronizadas, la golondrina pasó por debajo mío y dejó que mis manos se agarraran a sus patas y me alzara con su velocidad, dando una última imagen artística de mi persona al humilde botones. Este me despedía con mano al frente, deseándome éxitos en el mortal reto de Shinta. Tal vez por fuera parecía que estaba deseándome lo mejor, ¿pero, seguro que no lo estaba haciendo por cortesía? Al fin y al cabo, ese era su trabajo.
 
Ni siquiera yo puedo saberlo. Ahora lo que importa es que estoy colgando bajo la mata de plumas de mi presta Swellow mientras el viento en cara me mecía como si fuera una lona tendida. El mar no se hizo esperar en mostrarse con su infinita amplitud, sin barco que disrumpiera el vacío azul. Algunos Wingull pasaban al lado nuestro, pues, cómo no, la costa era su hábitat.
 
Y por fin, un barco pirata se mostró en el horizonte. Una clásica fragata que no pintaba nada en el Siglo XXI del Mundo Pokémon. Esta era mi embarcación.
 
Indiqué a Gionna que descendiera rumbo a ese barco, y esta sin más cumplió mi solicitud. Dejé caerme sobre la madera del barco, y me encuentro con las miradas atónitas de varios animales de colores y distintos elementos. Y no, no eran Pokémon.
 
¿Os acordáis de la parte de los Neopets? Sí, mi plan era eliminarlos de la faz de la historia… pero claro. Luego me di cuenta que eran un plot device y la historia no compilaba bien sin ellos. Así que les cambié su origen y dueño. Imagino que con eso habré dado más consistencia a esta mierda. También les di personalidad y habla, justo como estaban en Neopia (más personalidad, de hecho). Porque, veréis, el autor original le quitó el asunto del habla porque básicamente caerían en la misma categoría de animales con poderes. Y claro, que otras criaturas se llevaran el foco en Pokémon… es un pecado, en verdad.
 
Me siento culpable de disrumpir los acontecimientos con animales de relleno. Lo increíble es que no me haya mandado a la mierda. Por lo menos no fue un privilegio que solo yo gocé…
 
—Eh… espera, ¿tú quién eres y qué haces en nuestro barco?
 
Ah, cierto. Me están mirando. Sobre todo el gato peludo y morado tenía su enorme cola agazapada mientras los otros… a ver, a ver, el Bori, el Pteri Mutante (antes azul, pero lo cambié porque ese es el color que tiene ahora), el Pheophin, el Wocky (gato)… e incluí unos cuantos más para que el nuevo personaje que introduje de estranquis no tuviera fallos. Ente ellos el unicornio blanco punk con ropas de invierno y un murciélago con cola de demonio metálico hecho de magma y fuego con vestido al puro estilo Steampunk.
 
Ah, sí; normalmente un Pteri es un pájaro con cola de reptil, pero como es mutante es la viva imagen de un basilisco azul con tres ojos (con más partes de serpiente que de gallo). Bori es una mezcla de armadillo y cánido con poca armadura de color azul en este caso. Y… el Peophin es un hipocampo, básicamente.
 
Un hipocampo con un color feísimo. Con razón lo había abandonado a mis doce. Qué amarillo más asqueroso para ponerle a todo un animal, por dios. Imagino que no hace falta que describa al Wocky, desde que ya lo hice antes… ah, me olvidé de poner el detalle de la collera de Eevee, ¿no? Aish.
 
—¿Pero quieres responder de una vez? ¿Acaso de mueres te ganas a que te arreemos de hostias, eh?
 
Oh-oh. Cuqui ya está haciendo gala de su bravuconearía. Será mejor que les conteste.
 
—Perdón mi intrusión. ¿No os dijo vuestra dueña que vendría aquí?
—Um… lo cierto es que dijo que vendría alguien en el barco, pero… pensamos que embarcaría con nosotros…—me respondió la Uni Navidad con toda su duda. Ay dios, parece que no puedo remediar mi pésima habilidad para comunicar las cosas claras, se ve.
—Espera, ¿es esa “viajera especial”? ¿En serio?—preguntó Cuqui, toda irritada.
—A juzgar por su llegada… sí…
—Yo pensaba que sería un poco menos… ordinaria…—decía el murciélago como si estuviera esperando que una belleza aterrizara al barco.
—Ala, Teddy, vago de mierda, tú y tus fantasías, es que no paras nunca, ¿eh?
—Por favor, Cuqui, si la gente no pudiéramos soñar seguramente todos acabaríamos tan amargados como tú.
—¡A QUE TE DOY UNA HOSTIA QUE NO VAS A OLVIDAR!
—¡CHICOS, YA!—el caballo intentó dar muestra de fuerza extendiendo sus alas y pisoteando el suelo con sus pezuñas doradas.—, ¡ahora no es el momento de pelear! Remiau, por favor, avisa a…
 
Y sin darse cuenta, el Wocky ya se había ido.
 
—Oh… se ha adelantado.
—Típico. También lo hubiera hecho.—dijo el Bori meciendo la cola mientras estaba acostado.
—Ara, ara, vosotros… sois bastante incansables, ¿eh? Me alegro que haya tenido la oportunidad de conoceros en este lugar.
 
Cierto, Corli no hubiera existido en este sitio si no fuera por mis poderes de escritora. Tal vez tuve que ocuparme de eso antes de causar una disrupción temporal. Igual puede que sean los que menos carácter tengan, desde que son rescatados del pasado.
 
Y, como si la cosa no quisiera avanzar, la capitana del barco sale de su cabina. Un pequeño pájaro colorido se posaba en su brazo como si fuera el típico loro que acompañaba al pirata; acomodada en una pesada gabardina de color negra. Su cabello, también negro y con un peinado anime en forma de pentagrama no invertido, se mecía con la brisa marina. Tenía ojos de color amarillo cuyas pupilas eran reptilianas a más no poder, en contraste con la dulce e inocente mirada de la avecilla. Las anchas mangas de su abrigo estaban cruzadas, tapando el camisón blanco de debajo.
 
—Así que has venido justo cuando empezamos a dirigir rumbo hacia la isla de los cien años, ¿eh? Joder, y yo esperando días y noches a que hicieras acto de presencia.
—Sí, yo también me alegro de conocerte en persona, Bituin.—bromeo con toda la falta de respeto que un creador pudiera dar a su personaje. La mueca de risa de ese OC mostraba unos filosos colmillos que, en conjunto con sus puntiagudas orejas y piel pálida, le alejaba de la connotación de “ser humano”.
—Heh. Debes de tener los ovarios bien colocados como para darme esta respuesta.
—Eh, no te creas. Si realmente fueras real estaría acojonada, en verdad.—y esta vez, como si tuviera un interruptor para apagar mi sarcasmo, di mis más sinceras palabras.
 
Lo que tenía en frente no es sino el resultado de una unión forzosa entre hada y dragón. Una pequeña alimaña que creció cual bestia y creció con el odio hacia la otra mitad de su sangre. Alguien que sufrió confinamiento en una estrella durante tres milenios, y, un buen día, regresó al mundo donde pertenecía… reducida a una niña amnésica apreciada como buena arma de destrucción masiva que es.
 
Esa es la nueva dueña de los Neopets que estaban aquí. Un antihéroe que, a pesar de todo, encontró su sitio en el bohemio estilo de vida de la Isla de Krawk. Alguien cuyo lema era “dejadme ver mundo antes de que lo destrocéis, soplapollas”. Alguien que ahora se reía escandalosamente por mi comentario.
 
—Ay, dios mío. No estás entendiendo tu situación, ¿no? Ahora tú también perteneces a esta historia… bueno, no sé qué privilegios te habrás dado, pero tampoco veo que hayas roto las leyes de la física, así que dudo mucho que tengas taaaaanto poder…
—Bueno… su medio de transporte tampoco parece que sufra de mucha fatiga, considerando las circunstancias…—sí, Naiserita estaba en lo correcto. Casi peso igual que una pluma.
—Beh, que sea liviana o no no importa nada. Más me intriga si ese pájaro es capaz de transportar dos sacos de cocos de Neopia Central a Sakhmeth.
 
Ah, el clásico gag de las golondrinas. Nunca envejece.
 
—¿Y bien? Me has dicho que nos dirigiéramos a esa isla, pero aún me debes una respuesta. ¿Para qué? ¿Que diablos pintamos aquí?
 
Woh. Mierda. Se me pasó. No le dije qué es lo que tenía que hacer. De hecho, todos me estaban mirando con intriga. Aunque bueno, lo cierto es que les debo una, después de haberles hecho venir a un mundo que a duras apenas es fiel al canon…
 
—Ah, sí. La razón de vuestra aparición… veréis. Como bien sabréis, odio llevarme toda la gloria, pues sería un self-insertismo marisueismo descarado. Y mientras intentaba hacer esta historia más acorde al canon y quitar lo prescindible pensé; “espera, podría hacer uso de estos datos. Tal vez si les diera más relevancia y los pudiera colar como equivalentes a Pokémon”…
—Disculpe que le interrumpa, señorita; ¿pero nos estás diciendo que solo somos meros datos?
 
Ups. Se me fue la lengua.
 
—Ah, no, es… una forma de decirlo… eh… en fin. El caso es, tengo una cosa que hacer aquí, y no puedo hacerlo yo sola sin entrar en modo OP. La primera mitad del recorrido es fácil; pero a partir de la otra mitad el nivel sube de golpe porrazo, así que debo tomar precauciones. Es bastante posible que no tengamos que hacer nada, pero… ya me entendéis, por si acaso.
—En otras palabras… quieres que te salvemos el culo si las cosas se ponen muy feas, ¿verdad?
—Sí, básicamente.—di una de mis “encantadoras” sonrisas, para darle un toque risueño a mis palabras. —, otra vez, quizá no es necesario que tengáis que hacer algo, pero la última parte es bastante posible que deba intervenir, así que…
—Aaaa-já. Bah, de todas formas no estaba pasando nada interesante en Neopia y el último plot fue de risa, así que… no me quejo.
—Lo sé. Por eso sabía que te iba a encantar estar aquí.—sin darme cuenta, mi sonrisa se ensanchó. Todavía no le he dicho que va a haber medio panteón mandando al planeta a hacer gárgaras, ¿verdad?
—, aparte que necesito un sidekick medio agresivo para darle un poco más de gracia a la cosa. Si solo fuera yo, la cosa se volvería bastante aburrida, ¿no crees?
—¿Quéeee? ¿Cómo que voy a ser el sidekick, ah? ¡A mí no me degrades a compa en este barco, que te mando a la tabla con los Jetsam!
—Sharpedo, Bituin. Aquí hay Sharpedo.—rectificó Naiserita.
—¡COMO SEA!
—Tranquila. Estoy segura de que ganarás más simpatía entre los lectores que yo.
—No sé, no sé… ah, qué importa. Me prometiste aventura, así que de acuerdo. No desertaré. Aún.
—Me alegra oírlo.—cada vez estaba pareciendo más al Señor Burns con sus maquiavélicos gestos. Lástima que mis manos estaban recogiendo las pelotas que debía tener. —. Estas son Pokéball. Tienes que meter a tus Neopets dentro. No pasa nada; no provocan ningún cambio de personalidad como dicen algunos cómics Nuzlocke de Blanco y Negro.
—Tía. Me estás diciendo que me lleve a mi familia en el puto bolsillo.
—Es lo que te estoy pidiendo, sí. Al fin y al cabo, vete a saber el shock que tendrían si saben que hablan…
—Eh… no sé yo, pero diría que un caso de pokémon parlante no es tan extraño… al menos según mis fuentes.—dijo el murciélago ígneo.
—Están muy contados, Teddy.—añadió Naiserita.—, y aparte veo otro problema. ¿Cómo vamos a justificar nuestra existencia, siendo criaturas de otro mundo?
—Primero esto ya no es problema. Aquí hay otro mundo que no me consta existencia en otra fuente y también hay ángeles, así que como que puede haber un poco de todo ya. Y en cuanto a lo primero… decís que sois de Galar y a tomar por saco. O de Reino Unido, en su defecto. Tampoco vamos a rompernos la cabeza con las excusas.
—Vale. Puede funcionar entonces.—por una vez estamos de acuerdo.
—Eh, eh, yo también tengo una pregunta. ¿Estaremos cómodos ahí?—preguntó el gato.
—Hmmm… no lo puedo decir yo misma. Sí sé que podréis ver el exterior. Bajo un filtro rojo, pero sí, no estaréis del todo aislados. Solo comprimidos, eso es todo.
—Ugh, no suena muy alentador.
—Bueno, ahora si no te importa, Bituin…
—Muy bien, chicos, ya la habéis oído. Id para dentro. Iremos hablando de bolsillo a boca.
 
Todos se miraban entre ellos. No sabían como meterse.
 
—Esto… ¿cómo diablos los meto en las pelotas?
 
Vaya manera de prolongar un capítulo, por dios. No he tenido otra que enseñar cómo funciona una Pokéball y meter a los seis Neopets que habían de pie ahí. Ya sea enseñando cómo entrar por sí solos o… capturando a la vieja usanza, como en el caso de Cuqui, quien no quería meterse. A partir de ahí ya sería cuestión de tiempo que llegáramos a nuestro destino.
 
A un destino por donde se libraría quizá la batalla más épica que mis jóvenes ojos podrían haber presenciado.
 
Una isla donde, a pesar de estar en Japón, todos hablarían en un perfecto español mexicano.
 
Un sitio donde los villanos son risibles a más no poder.
 
Ese sería el escenario que iría a mejorar. La mayor locura de todos los tiempos que jamás he escrito con mis manos estaría más cerca de ponerse bueno…
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#6
Hm. Han pasado dos semanas y... no veo ná [?]
Meh, como si eso me importara. Por mí esperaría una semana más, peeero... ¡AH, BTW, BANNER'S ON THE WAY! Estoy tratando de acabarlo para este fin de semana justo. No es que esté muy contenta con el fondo y siento que le tendría que añadir más cosas después, pero... bueno, está en ello, ando dando sombra ya.

Este capítulo lo describo como la culminación de toda la comedia y el momento en el que vais a empezar a amar/odiar a Bituin por lo idiota que es.

Also me acabo de dar cuenta que numeré mal a partir del segundo capítulo.
Ups.

Anyway, espero que este capítulo os saque algunas carcajadas. Cheerio~!
 

 
-II-

 El señor del castillo se asentaba en su trono mientras disfrutaba de un buen filete hecho por él mismo. El jugo de la carne de Miltank se deshacía en su boca mientras estaba sumergido en sus pensamientos. Esos idiotas militares habían atacado sin éxito a su morada, y sus vasallos debían recuperar sus fuerzas para los siguientes que vinieran. Según los designios originales, aquellos que iban a venir no serían más que los mismos héroes que siempre salvan el día, junto a una vieja conocida y, con posterioridad, una más.
 
Pero las tornas habían cambiado. Por alguna razón, sentía que esta vez se estaba equivocando. Como buen ser maligno, sentía la disrupción en la historia. Una fuerte, que había alterado el curso de los acontecimientos. Una nueva molestia que no procedía ni de Dyá y tampoco era originaria de este mundo.
 
Al menos su títere no se frenó a usar el mundo como si fuera su campo de juego. Al fin y al cabo, él tenía a su mano a los legendarios que más influenciaban a la naturaleza. Su plan parecía ir sobre ruedas, y aún así…
 
Aquí estamos. Este es el sitio. Usualmente oculta bajo un manto de invisibilidad, Isla Espejismo se postraba ante nosotros como el hostil campo de batalla que se había convertido. Un recorrido de cuatro horas de cuesta arriba hasta el castillo que se alzaba en la colina. Bueno, ya digo que la primera parte es bosque, campo, desierto y otra vez bosque. Luego después del lago SÍ, es cuesta arriba todo. Podría alcanzarlo si decidiera volar, pero las turbulencias eran lo suficientemente erráticas como para prevenir que alguien se adelantara surcando los cielos. Ya lo he comprobado con Gionna y he visto que tenía problemas para avanzar a partir de los tres-mil metros de altura a unos pocos kilómetros.
 
Ante nosotras, se alzaba una advertencia en forma de monolito. “Aquellos que tengan la osadía o estupidez de entrar aquí, deberán pasar las pruebas que encuentren en su camino, y vencer a los cuatro Dark Trainers, para ganarse el derecho de tener una batalla contra el mas grande entrenador de todos los tiempos: Shinta”.
 
Por suerte para los cobardes que se equivocaron de isla se podía dar marcha atrás si cambiaban de opinión. Nadie los estaba observando al fin y al cabo. Pero nosotras desde luego no retrocederemos, desde que tenemos un deber que cumplir.
 
—Vaya, menuda mansión se ha montado el bellaco, ¿eh? Heh, a saber los tesoros que ocultarán…
—Ahora no, Bituin, por dios.
—Sí, sí, sí, hay que llegar a la montaña, ¿no? ¿Por lo menos, dijiste?
—Sip. Ahí está nuestro destino. El siguiente será el castillo. Por aquí, alguien loco de remate intentará matarnos con su equipo de legendarios sin igual, así que tendremos que tener cuidado.
—Eh… ¿pero eso no es trabajo de los protagonistas? Es más, ¿pensaba que no éramos los protas aquí?
—Bueno, adivina qué; soy parte prota.
 
Bituin parpadeó los ojos unas cuantas veces hacía un leve movimiento de cabeza.
 
—¿Qué? ¿Qué me estás contando ya?
—A ver, no digo que sea importante; pero hay… cierta persona que…
 
Mejor me callo, que se me va a ir la lengua otra vez.
 
—Te lo explicaré cuando lleguemos. ¿Vamos? Tenemos un buen camino por delante.
 
Estaba arrugando la nariz. Lo sé; estoy siendo demasiado críptica. Pero no puedo dejarle saber mis intenciones… aún.
 
Sin más preámbulos, empezamos a cruzar el solitario bosque, donde ningún gorrión entonaba sus canciones. El sendero era recto, y no había posibilidad de pérdida. Cruzamos la llanura, donde las hierbas mecían con el turbulento aire tormentoso. Sin rastro de ratas.
 
Hasta que al final no había vegetación. Solo la arena era gentilmente levantada por el aire de levante. Y, con el aire, también se alzaba el característico olor a líder muerto.
 
—¡Bruah! ¡Que asco! ¿Es que no limpian nunca el campo o qué?
—Nop, no parece… al fin y al cabo, es una buena manera… de… desequilibrar la psique de los que vengan aquí… urp.
 
Y a los estómagos más débiles, de paso.
 
—En fin, parece que no hay nadie aquí… vámonos antes de que eche la pota.
 
Pero eso era solo una ilusión. Bajo ese manto arenoso, había un encapuchado, aguardando. Estaba en frente, con la capa ondeando al son del desierto; firme. Y, por la forma que estaba sujetando esa pokéball, diría que se estuvo preparando.
 
Mis temores se hicieron realidad cuando esa voz joven preguntó si habíamos venido a luchar.
 
—Mi-mierda… pero… no puede ser. Se supone que debió de ser derrotado ya. O-oye, Bituin, no has visto una lancha motora con seis personas, ¿verdad?
—Hmmm… ¿lancha…? ¡Oh, ya, esos barcos blancos con ventanas! Sí, vi bastantes, y me amenazaron con arrestarme, así que los acañoneé.
 
Ah, bueno, sí es verdad que las autoridades estaban “rondando” por ahí para procurar que nadie cometiera seppukku aceptando el reto de Shinta. Pero por lo que a mí me consta ellos llegaron antes de que pusieran algún cordón policial por todo el diámetro de la isla.
 
¡No, eso no era lo que había pedido!
 
—¡No, Bituin! Una lancha. Sin ventanas. Sin cabina. ¡Con gente!
—¡Aaaaah, esos…! Sí, también. Como que no me hacían ninguna diferencia entre uno y el otro.
 
Mi gozo en un pozo. Esta tía es bruta hasta hartar.
 
—Bi-biiituiiiiin… esos eran los protagonistas de la historia.
—¿Qué?
—¡LO QUE OYES, MENTECATA! ¡Te has cargado a Ash y compañía!
 
La boca de la pirata se le quedó un poco colgada. Ahora imagino que ya ha comprendido la gravedad de la situación.
 
—Eeeeeh, tranquila, tranquila, igual creo que no les di… del… todo… sí, provoqué una onda de choque y la barca se volcó, pero diría que estarán vivitos y coleando… no pasa nada…
 
Oh, por el amor de dios, no empeores las cosas. Igual tampoco es como si se hubiera cargado una parte importante… bueno, una tercia parte era importante. La chica que no pertenece al canon, sobre todo.
Y aún así, fue un daño considerable. Sin ellos, nuestros números están muy mermados. Parece mentira que tenga que desatarme tan temprano…
 
Solo la idea de que tenga que darme un power-up desmesurado sin justificar me pone más mala todavía. El horizonte se me está girando. Mi equilibrio se tambalea. Yyy allá van las galletas de esta mañana. Yikes.
 
—Perdón. Hemos tenido… un problema, ahhahahahaha… —espero que no se le haya cruzado la idea de matarnos mientras estábamos discutiendo.
—Bien, ¿vais a luchar?
—Sí, sí… deja que me limpie un poco… Bituin, hazme el favor y saca los cleenex, anda.
—Joder, qué refinada que eres, macho.—dijo la que disparó cañones a una lancha con civiles sin pensarlo dos veces. Al menos las Pokéball no olerían a ácido.
 
Por supuesto, el señor dejó que la acción de su brazo desencapuchara su rostro revelando algo que tal vez a los primeros que debían venir les hubiera causado un shock; pero a mí no me ha funcionado. Pelo casi blanco con tonos celestes y ojos… que tendrían que ser también cianes, pero tienen un gris acercándose a rojo. Ese sería el hombre que en teoría debería de pasarse días en el hospital junto a la niña esa; pero por milagros de Celebi no estuvo.
 
En efecto. Era aquel hombre que apareció en televisión. Máximo, ex-campeón de la liga de Hoenn, hacía un combate más como nuevo miembro del oscuro Alto Mando de las Islas Espejismo. Y, aunque fuera el primer contrincante, no iría a irse de chiquitas. Toda su armada de pokémon afiliados a los minerales, oscurecidos por un tinte más negro que las profundidades abisales, estaban en tierra, ansiosos por destruír.
 
Desde luego, el aspecto oscuro de nuestros enemigos fue suficiente para que Bituin se impresionara un poco.
 
—Joder, marinero. Tú has pintado a todos con un pincel sombra, ¿eh? Que mal rollo que dan.
—No te preocupes, Bituin. A los protagonistas solo le han tomado un capítulo para vencerlos a todos en el original. Con suerte podré cargármelos a todos en medio.
—Eeeeh… disculpa, pero no puedo figurarme cuánto tiempo es esto en MI perspectiva, así que, ¿me podrías por favor indicar CUÁNTO es esto en horas, por favor?
—Hm… dame quince minutos.
—Deeee… acuerdooo…
 
Y cómo no, como soy más chula que un ocho, mi elección es la más frágil pero ofensiva. Elijo la pokéball, y de ahí solo sale un lagarto morado y negro con una marca naranja en el medio. Mi Salazzle se relamía sus colmillos con su lengua bífida, preparándose para una buena fiesta.
 
Claro que la epicidad del asunto se vio un poco arruinada por la cara de pánfilo que puso mi enemigo. Es lógico. Al fin y a cuentas, este pokémon todavía no existía en la época que este existió por primera vez.
 
Pero no pasa nada. He añadido las normas de séptima generación y el Tipo Hada en este fanfic. Está bien. No se va a joder el espacio-tiempo por eso. Igual se ve a tres leguas de tendría que ser tipo veneno, por lo menos.
 
—Vale, empecemos fuerte. ¡Claydol, Poder Pasado!
—¡Shit, que me-! ¡Protégete!
 
¡ARGH, POR LOS PUTOS PELOS! Ese hijo de su reputísima madre ha lanzado piedras a Salazzle. Casi no puedo mantener el equilibrio. Encima el Metagross se estaba abalanzando hacia Mebd con su puntiaguda pierna. Menos mal que el muy hijofruta no se atrevía a ir de kamikaze con Terremoto o hubiera sido preocupante.
 
—¡Mebd, a la izquierda!
 
Suerte que la lagarta tenía ese cuerpo esbelto tan ágil. De hecho, esa una de las razones por la que elegí a Mebd y no a Tamamo. Su rapidez no tenía parangón con estos mastodontes. Sus movimientos eran una mofa para dar a entender que era inalcanzable. Había hecho su jugada, y no me iría a quedar atrás.
 
—Perfecto. ¡Ahora usa Tóxico! ¡A TODOS!
 
Ni un minuto de vacilo. Mebd saltó por los aires para evitar posibles Terremotos y de sus fauces disparó un chorro de lodo violeta a toda la plebe. Podía oír a Máximo reírse por lo bajo; probablemente pensando que era gilipollas por ordenar a mi Pokémon que intentara envenenar a tres pokémon de tipo acero.
 
Pobre de él, no sabe lo que le espera.
 
—Jaj, novata. Cradily, ¡Atadura!
 
Oh, no, no lo vas a conseguir.
 
—¡Evita las cepas, Mebd!
 
Sigo jugando a la defensiva. Los… tentáculos… de la anémona esta se alargaron y acosaban a Mebd como si quisiera hacer un Hentai con ella. Pero esas ataduras no eran ningún rival para sus prístinos reflejos reptilianos. Con carreras, deslices serpentinos y saltos, había evitado que fuera constreñida por esa planta.
 
No importaba lo que le lanzaran, Mebd les vacilaba con su flexibilidad y su velocidad, mientras, en los pequeños ratos que no le estaban atacando por doquier, iba pensando en cosas nazis para potenciar su Ataque Especial. Era algo que ya definí en su inicio. Iría a usar Maquinación sin que tuviera que decirlo. Así nadie esperaría lo que le venía.
 
Mi oportunidad de oro para tumbar al primero vino cuando un ligero corroído Skarmory se abalanzaba directa a ella con sus alas metalizadas. Era el momento.
 
—¡AHORA MEBD, LANZALLAMAS!
—¡SKARMORY, ESQUIVA CON AGILIDAD!
 
Fue bestial. Un enorme chorro de fuego había cruzado el horizonte nublado, calcinando a Skarmory en el proceso. El ave de acero había sucumbido sin más a esa gran y potente llamarada que no tuvo tiempo de evitar.
 
Y aún mejor; el resto de pokémon estaban empezando a sucumbir al veneno. Su Aggron acababa de arrodillarse jadeando porque el ácido ya estaba corroyendo gran parte de su coraza. Igual que Metagross, que le empezaban a fallar las juntas de sus piernas.
 
—¿Qué? ¿Pero qué está pasando? No puede ser, parece como si mis pokes hubieran sido…
—¿Envenenados? Sí. Lo están.—acabé su frase por él. Grandes revelaciones.
—¿¡Pero cómo!? ¡Eso es imposible!
—En efecto. Lo era. Hasta que en 2016 se presentó a la línea de Salandit con su habilidad “Corrosión”. Sí, Steven.—ahora me ha dado por llamarlo por su nombre en inglés, dafuck—, vengo del puto futuro. Una lástima que esa habilidad solo le permita envenenar a todos y no saltarse la inmunidad del tipo acero. Habría sido un verdadero horror para aceros y hadas por igual.
 
Entre que le daba la charla, sus pokémon se degradaban todavía más. Sin dudarlo, aproveché la desesperación de Máximo para darle punto y final. Mebd había disparado otra gran ráfaga a mi orden. Armaldo intentó protegerse con un Protección, pero apenas sirvió para retrasar su inevitable caída.
 
Todos sus pokémon yacieron agonizando en la arena; quemados o agonizando por la corrosión. Lo había dejado como su propio apellido; de piedra. Imagino que hablarle de las futuras habilidades lo dejó demasiado patidifuso.
 
En cuanto Bituin… bueno, no puedo decir si estaba maravillada por el espectáculo pirotécnico que había dado u horrorizada por dejar todas estas criaturas inocentes hechas un fisco. Más probable creo que es la primera.
 
—Eso. Fue. ¡FANTÁSTICO, CHAVALA! ¡Son las llamas más grandes que he visto en mi vida!
 
Hostia, mira, 666 palabras justas desde que Steven habló hasta después de esta frase. Estoy orgullosa.
 
—¿Verdad? Joder, lo increíble es que no me haya despeinado siquiera.—decía mientras guardaba a Mebd a su celda. —¿Bien? ¿Vas a dejarnos pasar?
 
Él por supuesto no podía objetar. Sin más remedio, también guardó a su equipo y se apartó del medio.
 
—Adelante. Vuestro siguiente rival os espera.
—Gra-ciaaas. ¿Vamos, Bituin?
—¡Arr la orden, capitana, YAHOO!—dijo con toda la alegría del mundo, aún flipando en colores por ese cacho llama y brincando mientras iba cantando “y una botella de ron”.
 
Espero que ahora no se piense que esto va a ser un camino de rosas, porque si no…
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#7
-III-
 
Los mares que rodeaban la Isla Suprema estaban apaciguados. Esa isla, una gran desconocida entre el más mayor público, se alzaba orgullosa con un prominente árbol de cientos metros de altura y más de veinte metros de diámetro. Dentro de su interior, inscripciones rúnicas y representaciones primitivas de sus guardianes estaban imprimidas en las paredes de su corteza. Eso era lo que llamaban “el Árbol del Origen”. O, como antiguamente llamaban algunos, “Ygdrassil”.
 
Los escalones y las motas de luz les daba la bienvenida a los visitantes con un aroma agradable. Poco a poco, los cuatro que habían entrado subían escalón por escalón con los sentidos a avizor, pues sabían que podía aparecer sus protectores en cualquier momento. Pero por supuesto, el papel que su guía tenía era de calibre divino. ¿Quién iría a molestar a esta joven a su misión cuando la propia voluntad del planeta sabía a lo que había venido?
 
Y, ahí en la copa, rodeados de hojas, Jessie, James y Meowth fueron testigos del poder que aquella chica de morada melena albergaba. Con solo respirar y ensanchar los brazos en posición de mesías, hizo que los vientos se arremolinaran hacia ella. Letras extrañas con un solo ojo la acompañaron en su ritual de liberación del karma terrenal, haciendo que varias auras multicolor se ensancharan por todos los cielos. La columna de luz que la rodeó le hacía ajena a los bruscos tiempos entre día y noche que se producían alrededor.
 
Solo fueron cinco minutos. Pero, justo cuando parecía que se iba a cumplir, los Uwnow se sintieron perturbados. Había otra fuerza, una mayor que los cielos, que estaba irrumpiendo en ese globo. Un temible poder que estaba alterando el orden de las cosas. El cuerpo de Athena no se hizo esperar en percatarse, y la luz que la envolvía pronto se volvió en su contra. Los vientos le abandonaron y dejaron que cayera de rodillas, aturdida. Había gritado las palabras adecuadas, y en teoría el Poder Supremo debió de ser liberado, pero…
 
De enseguida, su Gardevoir se dirigió a ella, preocupada al verla inhalando y exhalando tan agitadamente. Gracias a ella, pudo volver a sus sentidos y estar por el Team Rocket que había yacido inconsciente con ese despliegue tan breve de poder. Pero ese choque… ¿por qué le había dado? Antes no tuvo ningún problema.
 
En todo caso, al menos sabía cuál sería su siguiente destino. Y tenían que ir pronto. Las ansias destructivas de Shinta se estaban intensificando, y debían apurarse antes de que destrozara más mundo.
 
 
—Veinte hombres van en el ataúd…
—¡YO-HO-HO Y UNA BOTELLA DE RON!
 
Llevamos todo el puto camino cantando la misma cancioncita una, y una, y una, y otra vez. Habíamos atravesado la meseta y, como si no quisiera la cosa, volvimos a adentrarnos en pleno bosque. La orografía de aquella isla era rarísima por las partes bajas. Una vez piensas que has acabado con los árboles, vuelves a entrar en ellas. Era como tener a Los Monegros y Ourense en Mallorca. Hay que ver.
 
Y por el momento, parece que nos estamos adentrando en el Bosque de las Meigas, porque esto se está poniendo tan denso que está costando ver. Por supuesto, ni un alma que ver. Aunque si no me equivoco, va a haber auroras boreales a las tres del mediodía. Sí, en esta hora, en esta parte del mundo, localizado también en la cocina de Skinner.
 
Hm, cierto. Creo que va siendo la hora de que le comunique a Bituin lo que tiene que hacer.
 
—Bueno, Bituin… ¿cómo has visto el combate? ¿Fácil?
—Más que fácil, diría que me ha emborrachado como un buen licor… er… claro que ninguno de los chicos podrían escupir veneno de su boca.
—Bueno, lo de Mebd es un nicho suyo. En verdad puedes ir a lo bruto con lo que tienes. De hecho… voy a tener que pedirte un favor.
—¿Ah? ¿Qué, quieres que trapichee sus bolas con sus huevos, lo flameé con ron o…?
—Que nari- ¡NO, A DÓNDE VAS, SO LOCA!
—¡YAR-HAHAHAHAAHHAHA, tranquila, tranquila chica, era una broma! ¿Qué es?
 
¿No se lo figura? ¿En serio? ¿Se lo tengo que decir, de verdad? Erhg, está bien.
 
—Tendrás que luchar contra el siguiente en mi lugar. No puedo ir y desgastar a mi equipo sabiendo lo que nos espera.
—Wa- por las barbas de Kelpbeard, pero… no sé si podría…
—No te preocupes. Sí es cierto que este va a ser un poco más duro que el anterior; pero al contrario que el otro, este será un combate uno contra uno. Vamos, algo estándar.
—Ah, no tendré que mirar por todos los flancos pues. Suena bien. Pero… er… no sé, pero tres de los chicos no se les da muy bien esto de luchar…
—Tranquila. Se desenvolverán bien, ya verás.
 
Es lo que quería decir, pero, la verdad… al menos admitamos que Remiau, Belie y Corli son un poco inútiles en esto.
Bueno, también solventé esto en parte, pero… sus personalidades son… un poco difíciles de todas formas.
 
Bueno. Ya está. Ya hemos llegado al claro. El sujeto que nos bloqueaba no tenía nada que ver con Máximo Peñas. Su piel era morena, camuflándolo un poco en la espesura del bosque; pero sus ropas claras (un conjunto informal conformado con una playera y unos chándal cortos de color gris) arruinaban su intento de esconderse. Tengo que añadir que soy fan de ese afro negro poco voluptuoso y esa cara fina con esos ojos esmeralda. Estaba también rodeado de Eevee y su familia de cinco evoluciones. Estaría fangirleando por la variada paleta de colores que ofrecía esta familia de zorros y gatos; pero, otra vez. Eran igual de negros que el alma de Chthulu si tuvieran alma.
 
¿Y, su nombre? Omen. En inglés, eso es “presagio”. Me pregunto si ese nombre se puso a lo random o tendrá alguna razón de usarse…
 
Oh. Estoy oyendo a Bituin a reír estruendosamente por lo alto. Parece que estaba esperando algo mucho peor que toda una familia de Eeveevoluciones, se ve.
 
—¡Aay, dios mío, me parto! Mira que empezamos fuerte; pero que me vengan ahora con una manada de… lo que sean esas cosas negras, AAARJAJAAJAJAJAJAJAJAJA, ay, me parto, lo siento.
—Bituin, nooooo.—mascullé entre dientes. —, vigila con lo que dices, que de un momento a otro te manda al otro barrio.
 
Luego se le paró la risa cuando vio que en el suelo habían más cadáveres repartidos en el suelo. Sobre todo en especial atención al cadáver de Norman, que, en circunstancias normales, habría servido a Aura de motivo para luchar… si no se hubiera muerto ella antes por culpa de Bituin, claro.
 
—Oh. Bueno, no sé quiénes son esos, pero tienen que ser gilipollas como para matarse por estos chuchos.
—Please. El gato ese de grandes orejas te puede reventar la cabeza. Literal.
—Vale, ahora sí estoy con el rabo entre las piernas. ¡Vale! Ah… ¿cómo se hace? ¡TÚ, MARINERO DE AGUA DULCE!—señaló a Omen.—, te desafío. ¡AL DUELÓDROMO, YA!
 
Obviamente el pobre no podía más que arquear una ceja y levantar otra, porque sus palabras ahora mismo sonaban como un galimatías sin sentido.
 
—¿Pero qué estás diciendo?—preguntó Omen.
—A la mierda, voy a abrir el cacharro entonces.
 
Acaba de pillar una Pokéball al azar. Y parece que Teddy va a ser el primero en salir.
 
—¿Eh? ¿Eh, qué, pero-? Woah, ¿ya empezamos?
 
Bocazas, tenías que fingir que eres un Pokémon, por dios. Ugh, ¿por qué tengo la sensación de que esto va a ir para largo?
 
—¿A-acaba de…? Ah, qué más da, ¡Eevee, yo te elijo!
 
Y, como era de predecir, Omen se estaba guardando lo mejor para el final. Chico listo.
 
—Así que el pequeño entra primero, eh… grrrr, ¿cómo funciona esto?
—Hehe, no tengo ni idea, pero esta criaturita desde luego es muy mona. ¡Hola, cachorrito!
 
El Korbat se acercó a él para acariciarle, pero este se alejó, agazapado. Parece que esta criaturita es igual de cauta que su entrenador, eh…
 
—Um… de acueeeeerdooo…
—¡Eevee, usa Rapidez!
—¿Rapi-qué?
 
¡Yyyyy toma castañazo! Le dio estrellas como para hacer toda una galaxia.
 
—¡Au! ¿¡Pero qué narices fue eso!? ¡Pensaba que no íbamos a luchar todavía!
—Bueno, adivina qué, piltrafilla; estás en la arena ahora.—encogió Bituin sus hombros, en tono burlesco.
—Ay, por la gracia de Fyora… sabes que si uso mucho mi fuego me vuelvo piedra, ¿verdad?
—¡Eso son cuentos de Shenkuu! Un momento, ¿por qué estamos hablando? ¡Teddy, usa… eh… fuego!
—De verdad que…
 
El perezoso Korbat había batido sus alas para que varias llamaradas, pequeñas ondas ígneas, azotaran de lleno al Eevee azabache. Pero por supuesto, todos estos malditos Pokémon tenían Protección. Me acuerdo que este pequeñín no había demostrado más que usar Ataque Rápido y Placaje; pero sabía que por defecto debía tener ese.
 
—Puto.
 
Ahora que era su turno, Omen decidió que era hora de golpear “fuerte” con un Ataque Rápido en el torso de Teddy. Solo fue un golpe débil, claro; pero suficiente para hacer que perdiera el equilibrio.
 
—¡Ahora vuelve a usar Rapidez!
—Oh, nonononono, Teddy, reacciona, caray…
 
La respuesta del murciélago fue rodar en el suelo para impedir que las estelas impactaran contra él. Pero desde que era un movimiento que perseguía a su enemigo, no iría a evitar todas. Al menos el daño fue menor comparado a antes y pudo erguirse de nuevo.
 
—Este zorro es listo, eh… Bituin, creo que no voy a poder. No le veo flancos por ninguna parte.
—¿¡Cómo que no!? ¡Tío, si solo intentaste UNA sola cosa!
—Ya, ya, ya, ¿pero como quieres que le azote a este zorrillo? Si se va a echar a correr, o se va a cubrir…
 
Joder. ¿Es que solo confían en el fuego estos dos? Par de pirómanos… se están fijando en una sola manera de dar un vuelco a la situación. Estoy que intervengo y doy una solución táctica.
 
—Chicos… si me permitís…
—¡Ah, nonono! ¿Dijiste que lo hiciéramos nosotros, no? ¡Pues ahora te aguantas!
 
Dios mío… está bien. Por lo menos parece que ahora los shenanigans de Dyá se van a producir. El cielo se ha empezado a cubrir con auroras multicolor y los vientos están…

¿Huh? ¿No está soplando aire?
 
—Tsk. Mira, cielo, me voy a quedar aquí quieto sin hacer nada, ¿vale?
—¿Quieres que te coman los tiburones ya? Hay que joderse, hermano, mira que…
 
Entonces noté que la cara de Bituin se le había iluminado y las orejas se le han levantado junto a sus párpados. Se le dibujó una amplia sonrisa en la cara. Parece que ya se le ha ocurrido algo.
 
—Muy bien, ¡pues quédate pasmado si quieres!
—Tsk, está bien, lo haré.
 
Entonces musitó algo que no alcancé oír. Sus orejas dieron un pequeño tic nada más oír sus órdenes; y, dándose cuenta de que estaban siendo más transparentes que el cristal, empezaron a hacer comedia entre los dos.
 
—¡¿Qué estás diciendo, bestia salvaje?! ¡¿Que me vaya a la eme?!
—¡Sí, que te vayas y te mueras de una condenada vez, a ver si se te inflan los huevos, coño!
—¡Pues vale, lo mismo te digo!
 
Teddy se quedó con las patas delanteras sobre la cintura mientras enrollaba su cola metálica en frente sobre el suelo y se hizo el ofendido. El engaño estaba funcionando. Omen vio que su victoria, con esta actitud estaba decidida. Ordenó una vez más a Eevee que usara Placaje en él.
 
Craso error. Ya habían visto venir esa decisión. Cuando Eevee dio el impulso, Bituin dio la señal.
 
—¡AHORA, TEDDY!
 
El semblante del murciélago se iluminó con una sonrisa donjuanesca. Dejó que su cuerpo girara con gracia y levantó la cola para darle un pesado latigazo al Pokémon Evolución. El impacto candente, junto a la dureza del metal, había hecho que Eevee fuera lanzado a tierra y rodara malherido. Eso fue lo que normalmente se consideraría una “Cola Férrea”, juntado con una “Finta”.
 
No habían acabado con él, pero habían logrado que Teddy saliera ileso de ese golpe. Y, además, con el calor que transmitía su cuerpo, había hecho que Eevee tuviera una quemadura. Si no me equivoco, eso mermaría su poder ofensivo… menos cuando use Rapidez.
 
Pero por supuesto, ellos no irían a esperar a que se levantara. Irían a acabar esto ahora.
 
—Esta es la nuestra, Teddy.
—No puedo estar más de acuerdo.
 
Lo irían a terminar a lo bruto. Teddy empezó a tomar altura y hacer carrera usando el impulso de sus alas para azotar a Eevee repetidas veces con los bordes metálicos que incluían sus guantes hasta que su rival no podía usar sus patas. El primer Pokémon estaba fuera de combate.
 
—¡AYEEEE, TOMA-YA, MI PRIMERA VICTORIA! ¡Bien hecho, Teddy!
—Será NUESTRA primera victoria, animal.—corregía el Korbat.
—Nuestro, tuyo, mío, ¡qué más da! La cuestión es que nos lo hemos quitado de encima.
—Sí… pero este solo era el entrante. Ahora viene el plato principal.—dije por lo bajo.
—¿Hm? Oh, cierto, aún quedan cinco más… ¿te hace otra ronda, Juanito?
—No sé, ya veremos, yaaa veremos…
 
Y, cómo no, como Omen tenía confirmación de que un supuesto tipo fuego iría a quedarse en la arena, sacó al que más ventaja tenía sobre él. Un cuadrúpedo negro escamado coronado con aletas hacía acto de presencia. Nada más ver la forma pisciforme de su cola, podían deducir que era un ser acuático, y, probablemente tendría acceso a magia de agua. Lo cual hizo que Teddy entrara en pánico.
 
—Ooooh no, nop, nooononononononope yo me abro, lo siento, no gracias, pero me vuelvo ahí dentro, ¡SÁLVAME, HERMANA!—decía mientras se escondía tras la espalda de Bituin.
—¡Oye, que me vas a quemar el cuero, idiota! Oye, dile que solo es un zorro de color maraquático, ¡anda!
—Nop. Es la evolución del bicho que os enfrentasteis. Y sí, tiene movimientos tipo agua, así que es mejor que lo retires de aquí.
—Oh. En tal caso…
 
Lógicamente no iría a arriesgar a Teddy a una petrificación segura. Así que guardó a Teddy a su Pokéball y sacó a Remiau en su lugar.
 
—Ah… con que este es mi oponente, eh…
—Sí. No se me había ocurrido mejor cosa.—encogió de hombros.
—Bueno. No importa. Tampoco parece muy rápido.
 
Oh. Siguen de cháchara… y esto se está alargando mucho. Me encanta la cara que está poniendo Omen al ver un segundo “““Pokémon”””” parlante, pero habrá que hacer algo para que esto no se prolongue demasiado.
 
—Chicos. No dije antes porque me estaba resultando hilarante vuestras conversaciones, ¿pero…?—me bajé a la altura de Remiau para musitar. —¿podrías privarte del habla por un ratito? Le estamos dando un shock al pobre.
—Pero si no está afectando nada. Además, ¿no es mejor así? Por lo menos sus acciones no serán tan acertadas…
—Aún así, si la… gente de arriba se entera de que podéis hablar, podrían… intentar de… abduciros y…
 
El gato suspiró nada más entender la gravedad del asunto y asintió.
 
—De acuerdo, pero no me des más la lata. Me tengo que concentrar.
—¿Habéis terminado de musitar ya?—preguntó Bituin.
—Ssss-digo, ¡miau!
 
Me di un buen facepalm en la cara. Al menos sus intenciones no van a ser tan obvias a partir de ahora.
 
—Aaaah… ¿oooookeyyyyyy?… ¿empezamos ya?
—Claro, claro.—dije mientras me retiraba del campo. Sin esperar, Remiau se agazapó y adoptó una personalidad completamente felina ante su contrincante. Vaporeon empezó disparando un rayo gélido de su boca; pero al contrario que Teddy, este empezó a esquivar saltando y avanzando hacia Vaporeon. Remiau estaba acostumbrado a actuar independientemente de los demás, así que no necesitaba que Bituin le dijera nada. Por no decir, Remiau era su mentor tiempo atrás.
 
Este iba evadiendo cada ráfaga de viento helado que le lanzaba, y él estaba a punto de abalanzarse con sus colmillos. Pero, sorpresivamente, Vaporeon había invocado una ola de agua que serviría para repelerlo, ahogarlo y tumbarlo.
 
El impacto fue duro. Pero Remiau se levantó, tosió y se zarandeó el pelaje como si nada hubiera pasado.
 
—¿¡Estás bien, Remi!?
—¡Nya!—confirmó él, entusiasmado.
—Vale…
 
Estaba pensando. En realidad, Remiau estaba mirando qué técnicas utilizaba la sirena para combatir. Sus artimañas. Su estilo de combate. A juzgar por sus técnicas, la sirena optaba por atacar a distancia y repeler sus combatientes. Era una mezcla ofensivo-defensivo que iba alternando. Por supuesto, “Surf” y “Rayo hielo” eran unas opciones muy obvias para mí. ¿Pero cuáles serán las otras dos? Seguramente una será protección, pero la otra…
 
Tóxico. No hay duda. Seguramente prefiera que se vaya desgastando a atacar a mansalva. Empecé a advertir.
 
—Bituin, que Remiau se mantenga alerta. Si empieza a disparar gazapos morados y le alcanza, vamos a tener un problema.
—¿Me estás diciendo que podría utilizar lo mismo que hiciste tú?
 
Asentí. De eso no me cabía duda. Es un movimiento estándar para este tipo de Pokémon, al fin y al cabo.
 
—¡O-key! La has oído, ¿verdad?
—Nya.
—Vale. Sigue haciendo lo tuyo.
 
Como era de esperar, Vaporeon empezó a tirar gotas de ponzoña usando su cola de espray. Cosa que evitó gracias a sus reflejos felinos. Remiau no se hizo esperar más y empezó a acelerar rápido para darle un zarpazo al costado.
 
Fue un golpe crítico, sí. Pero no le había acercado ni por asomo.
 
—¡Aprovecha, Vaporeon, usa Tóxico, ahora!
—Ups.—se le escapó a Remiau.
 
Lo tocó. El veneno que escupió había hecho contacto con la piel del felino. Ahora el muy desgraciado podía hacer stall protegiéndose y atacando de vez en cuando. Desde luego, el mareo le estaba afectando.
 
Tal vez él no tenía ninguna oportunidad después de todo.
 
—Oh, no, ¡RESISTE, REMI! Voy a-
—No… déjame hacer esto. Creo que puedo hacer algo antes de caer.
 
¿¡Qué coño he dicho sobre hablar entre combates, mentecatos!?
 
—Pero… no seas idiota, si sigues así te van a matar.
 
Hizo caso omiso. Estaba sintiéndose enfermo, cierto; pero tenía confianza que le dejaría un “regalito de hasta luego” si le salía bien el plan. Solo tendría que evitar que le congelen los pies… y agotar sus defensas. Sin esperar a que actuara, él empezó otra vez a dirigirse hacia Vaporeon con los pies más prestos que nunca, y empezó a abalanzar otra vez sus garras.
 
—¡Vaporeon, Protección!
 
Como era de predecir (para mí), el felino acuático alzó su barrera para no ser dañado. Pero, todo y que era algo que no se esperaba, Remiau empezó a entrar en frenesí, intentando romper la barrera. Todo eso a pesar de que el veneno le estaba haciendo rápidamente mella.
 
—¡REMI, PARA! ¡NO VAS A SACAR NADA ASÍ!
 
Pero por supuesto, él no le iría a hacer caso. Iría de kamikaze, intentando atravesar ese molesto muro. Como si supiera que esta protección no iría a durar para siempre.
 
Entonces, en un momento dado, la tenacidad de Remiau dio resultado. La barrera había quebrado. Y con ello, su siguiente zarpazo fue directo hacia los ojos. El Vaporeon aulló de dolor, enfurecido y lanzando rayos helados por doquier, intentando que este le diera.
 
—¡Cálmate, Vaporeon! ¡VAPOREON! ¡Usa surf! ¡SURF!
—¡NO TE LO PERMITIRÉ!
 
Pronto, el Wocky reaccionó ante las órdenes de Omen y se retiró para cargar su pelaje de electricidad estática mientras el agua de Vaporeon intentaba formar otra ola. El animal empezó a alzarse sobre sus dos patas para coger fuerzas pronto y apartar a Remiau de ahí.
 
Pero de nuevo, todo se redujo a una cuestión de velocidad. Solo llegó a levantar unos centímetros de agua antes de que Remiau pudiera saltar sobre él y placar con toda la corriente que había acumulado. El pokémon no pudo soportar la electricidad que venía con el impacto, y del shock entrando en las heridas hechas previamente, yació debilitado antes que él.
 
Había ganado otra vez. Por los pelos, pero lo había logrado.
 
—Remiau…—musitó atónita su sobrina adoptiva. —, ¿pero desde cuándo eres tan bueno?
—Ah… no lo sé… pero siento que aquí se requiere mucho menos nivel que en Neopia…
 
Pero desde luego, no iría a durar mucho. El gato vomitó e hizo sus mejores esfuerzos para no estar gacho.
 
—¡¿Remi?! ¿¡Estás bien!?
—Agh… no… este veneno es… canela fina, en verdad. Creo que no voy a poder continuar.
—Joder, no te me mueras ahora, por favor… ¡si apenas estamos empezando!
—Eh… no… no creo que esto me mate. Creo… que una cabezadita me hará bien… por favor, Bituin, ni se os ocurra perder ahora, ¿eh?
 
Dicho esto, el gato dejó que su cuerpo se desplomara para que fuera aliviando sus dolores. Ella estaba gritando su nombre repetidamente hasta que vio que todavía estaba respirando. Un poco más ronco de lo normal, pero respiraba.
 
—Ah. Está bien, el cabrón.—dicho esto, lo regresó a su pokéball. Por lo menos quedaban cuatro de seis. —, muy bien, ¿quién sigue ahora?
 
Ahora bien… sí es cierto que tal vez ella lo tenga más complicado, desde que no tiene tantas ventajas de tipo como lo tendría Aura. Al menos puedo esperar que esos “vientos” que le concedieron la victoria vuelvan a suceder.
 
Vamos, ¿cuándo vas a llegar a hacer tu magia, Athena? ¿¡Dónde diablos están las dichosas auroras!?
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#8
Resumiendo mi reacción a este fic en una sola imagen...
[Imagen: C9PGBv3.jpg]
Esta historia me mata de risa. O sea, la autora misma se va de viaje, no se pone a pelear con sus pokémon sino con unos neopets, y encima se anda garchando a gente como el pendejo de Steven. Oh God I died of laughter.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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