Oneshot- Las Corrientes de la Vida

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroDramaRomance
Resumen

Después de haber pasado cuatro años iniciándose en el mundo de los super concursos pokémon de la región de Sinnoh, May regresa por una semana a Hoenn para reencontrarse con su antiguo vecino y mejor amigo, Brendan. ¿Podrán mantener su amistad después de tanto tiempo?

AdvertenciaContenido sexual
#1
Eran las cuatro de la tarde cuando el S. S. Marea finalmente arribó al puerto de Ciudad Portual, trayendo consigo pasajeros y turistas procedentes de la región de Sinnoh. El que alguna vez había sido un ferry que daba vueltas por todo el archipiélago de Hoenn ahora se había vuelto un crucero de lujo de aproximadamente trescientos veinticuatro metros de longitud, reconocido internacionalmente por su excelente servicio a bordo y por tocar puerto en Ciudad Portual una semana cada cuatro años, en parte gracias a las generosas mejoras y contribuciones por parte de los astilleros de Ciudad Calagua. El barco era, sin lugar a dudas, una proeza de la ingeniería naval.

Mientras observaba cómo varios pasajeros, algunos acompañados de sus pokémon, desembarcaban para reunirse con sus familiares y conocidos, Brendan aguardaba tanto ansioso como preocupado sentado en una banca cercana, sosteniendo su viejo poké-multinavegador en su mano derecha. A su izquierda, su Swampert bostezaba exponiendo sus fauces, lengua y úvula, presa del cansancio y del aburrimiento.

“Llevas como más de ocho horas allí sentado y aún así sigues con energía” rió Norman a través de la pantalla del poké-multinavegador. El ya cuarentón líder de gimnasio de Ciudad Petalia estaba tanto asombrado como orgulloso de ver que aquel activo joven de dieciséis años fuese su hijo “No te había visto tan feliz desde la noche en que volviste a casa en bicicleta por haber conseguido el título de campeón. Se siente como si hubiese sido ayer.”

“No la he visto en cuatro años, papá” contestó Brendan sin despegar los ojos de la rampa de embarque y de la gente y los pokémon que continuaban bajando de ella “La señal de los poké-multinavegadores es demasiado débil en Sinnoh, por lo que nunca hemos podido iniciar una vídeo-llamada y nos hemos tenido que conformar escribiéndonos por correo. ¡Y ahora finalmente volveremos a vernos cara a cara! Solo desearía que el profesor Birch, mamá y tú hubiesen podido estar aquí para acompañarme a recibirla.”

“Yo también hubiese deseado que así fuera” afirmó Norman apenado para luego esbozar una sonrisa pícara “Pero mira el lado positivo: ¡Ustedes tortolitos pasarán toda una semana juntos y sin nadie que los moleste!”

“¡¿Q-qué?!” exclamó el muchacho avergonzado, finalmente mirando a su padre a los ojos, con el pulso de su mano temblando notablemente “¡Papá, ya te he dicho que no somos...!”

“Relájate, campeón” se apresuró a responder Norman, volviendo a reír “Solo era una broma. No necesitas explicarme nada. En fin, debo irme. Tu madre y el profesor han avistado un cardumen de Mantine y quieren que vaya a verlo. ¡Asegúrate de mandarle saludos a May de parte nuestra!”

“Lo haré” prometió Brendan “¡Diviértanse mucho!”

Apenas había acabado de colgar y de atar el poké-multinavegador a la correa de su mochila cuando una dulce voz que no había oído en mucho tiempo le pilló desprevenido. Swampert se espabiló y se levantó del suelo casi de inmediato.

“¡Brendan!” gritó con alegría la voz mientras él se daba la vuelta.

Y allí estaba ella, corriendo a abrazarle con una sonrisa cálida y contagiosa en el rostro, como si de un sueño perfecto se tratase. Detrás de ella venía a la misma velocidad su Sceptile. El pokémon reptil bípedo de escamas verdes, ojos amarillos y cola con forma de pino fue directamente a pararse justo enfrente de Swampert, quien le devolvió la mirada con una cara de pocos amigos debido a la larga rivalidad que siempre había habido entre ellos desde el día en que combatieron por primera vez en la ruta 103, cuando aún eran un Treecko y un Mudkip con pocos años de vida.

“¡May!” alcanzó a decir él mientras se levantaba del banco, justo antes de que ella obstruyese su campo de visión por completo y le abrazase con todas sus fuerzas. Sin resistirse, devolvió el abrazo con la misma potencia que ella. Estaba muy feliz de verle. Pero había algo más que sentía más allá de simple felicidad. Algo que no estaba seguro de lo que podría ser. Pero no importaba realmente. Podía esperar.

“¡Creí que jamás llegaríamos!” exclamó May, apartándose después de unos segundos para dejarle respirar y con júbilo “¡Estaba tan ansiosa de volver a verte!”

“¿En serio? ¡Igual yo!” rió Brendan nervioso, para luego dirigirse a Sceptile, quien miró para otro lado, bufando “También me alegra verte de nuevo, Sceptile.”

“¡Hola, Swampert!” dijo ella con cariño, agachándose para hacer cosquillas con el dedo índice de su mano derecha en señal de afecto sobre el mentón blancuzco de Swampert. El pokémon pez de fango recibió el gesto cerrando los ojos y emitiendo un adorable gruñido de alborozo. Sceptile, con su orgullo herido, continuó desviando la mirada para evitar que su entrenadora notase el enrojecimiento de su cara, producto de la furia y los celos “¿Cómo te has portado?”

Brendan quedó perplejo. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que él y May se habían visto en persona que había olvidado lo mucho que esta amaba a los pokémon, sin importar de qué especie se tratase. Incluso conocía los diferentes puntos de relajación en el cuerpo de Swampert, fruto de las investigaciones y del trabajo de campo que su padre había realizado junto a ella cuando era muy pequeña.

“¿Y cómo has estado?” preguntó rompiendo el hielo “En la última carta que recibí de parte tuya me habías dicho que la presentación en el Súper Concurso de Carisma de Ciudad Corazón fue todo un éxito.”

“¡Oh, ya lo creo que sí!” contestó ella mientras se levantaba del suelo para poder verle a los ojos “Debiste haber estado allí para ver las caras de los jueces. ¡Swellow y yo les dejamos boquiabiertos! ¡Lisia estaba tan orgullosa de nuestro desempeño que me dijo que lo único de lo que se arrepentía era no haber podido inscribirse para competir con nosotras! ¿Y tú qué me cuentas? ¿Aún sigues asistiendo a los concursos de Calagua?”

“Sí, aunque no con tanta regularidad como antes” admitió él, quitándose por un instante su gran gorro blanco y procediendo a rascar su nuca con su mano derecha, revelando su recién cortado cabello castaño “Actualmente estoy más enfocado entrenando con Swampert y los demás para participar en el Frente Batalla.”

“¿El Frente Batalla ya se ha inaugurado?” preguntó May desconcertada “Creí que jamás estaría abierto al público. Escuché que los ases son más rudos y experimentados que todos los miembros del Alto Mando y Steven juntos. En especial Brandon. ¡Luce muy apuesto en las fotos que vi de él!”

“Temibles es la palabra que usaría para describirles” rió Brendan, observando la Super Ball en el bolsillo izquierdo de su pantalón que albergaba a su Hariyama “Brandon es un hueso duro de roer. Su Regice nos dio muchos problemas, y de no ser porque usé a Hariyama en el primer turno probablemente hubiese barrido con todos mis pokémon de un solo golpe.”

“¡Rayos, tenemos tanto de qué hablar!” rezongó ella frustrada, mientras observaba cómo Swampert y Sceptile se miraban fijamente el uno al otro, dispuestos a ver quién de los dos parpadeaba y desviaba la mirada primero “Tal vez deberíamos ir a algún lugar más callado para seguir conversando. Toda esta gente juntándose alrededor comienza a hacerme sentir incómoda.”

“¿Qué te parece si vamos hasta Ciudad Malvalona por unos porcehelados?” propuso él “Se me antoja comer algo frío.”

“Excelente idea” dijo ella mientras le seguía de cerca “A mí también.”

Durante las dos horas que siguieron, los jóvenes se limitaron a circular por los alrededores de Ciudad Malvalona, degustando los porcehelados que habían comprado a un precio de doscientos poké-dólares cada uno y observando las diferentes colonias de Beautifly, Dustox y Masquerain que revoloteaban en las rutas más cercanas. Al cabo de un rato terminaron sentados en la orilla de la ruta 118, contemplando los bancos de Magikarp y Carvanha que asomaban la cabeza de vez en cuando. Swampert y Sceptile, por otra parte, permanecían cerca de allí, acostados sobre la arena e ignorándose mutuamente.

“Es una pena que nuestros padres se encuentren ahora mismo en ese viaje por Unova” dijo May con melancolía “Cuando hice las maletas para venir hasta aquí tenía la ilusión de mostrarle a papá y a mamá todos los listones que mis pokémon y yo habíamos ganado.”

“No tienes de qué preocuparte” dijo Brendan “Podrás mostrárselos en otra ocasión.”

“Brendan, sabes muy bien que eso no es lo que me preocupa” aclaró ella con un dejo de enfado ante la ingenuidad del muchacho “Solo me quedaré una semana aquí, y el sábado tendré que regresar para presentarme nuevamente en Ciudad Corazón si quiero firmar ese contrato para poder hacer giras con Sceptile y los demás alrededor del mundo. Lisia ya ha invertido un montón de dinero como mi manager para que pueda cumplir mi sueño de convertirme en una coordinadora pokémon profesional. Perderá la cabeza si no regreso a tiempo.”

“Lo sé, y sé que no volverás hasta dentro de otros cuatro años” contestó él apenado “Lo que digo es que todos estamos orgullosos de ti. Yo estoy orgulloso de ti. No tienes porqué sentirte sola. Tendrás nuestro apoyo, aún si llegue a tomar tiempo para que volvamos a estar todos reunidos.”

“Desearía que pudieses venir conmigo” dijo ella, inconscientemente apoyando su mano derecha sobre su mano izquierda. Él se sonrojó involuntariamente, inseguro de a qué podría deberse “Sabes, cuando estábamos en el escenario, imaginaba que estabas en las gradas, ovacionándome. Pero cuando los aplausos comenzaban y miraba hacia donde se encontraba al público, recordaba que tú te encontrabas aquí. Sé que estás muy ocupado ayudando a Steven con sus excavaciones y entrenando para conseguir todos los símbolos del Frente Batalla, pero me sentiría más cómoda si contase con tu compañía en el próximo concurso.”

“Aunque quisiera, y sé que quiero, no podría, y lo sabes” suspiró Brendan, observando las formas extrañas y en ocasiones graciosas que las nubes adoptaban en aquella hermosa tarde “Desde que aquel muchacho Ethan venció a todos mis pokémon con solo su Heracross los chicos y yo hemos duplicado los esfuerzos y las horas de entrenamiento. Mi título como el entrenador más fuerte de Hoenn ha sido puesto en duda desde el día en que Steven le cedió a Wallace el puesto de campeón de la Liga, y es por eso que debo conquistar el Frente Batalla. No puedo quedarme dormido en los laureles.”

Los dos permanecieron en silencio unos largos y agonizantes segundos, sin saber qué decir. Apenas habían vuelto a encontrarse después de tantos años y la tristeza que habían sentido estando lejos el uno del otro ya les había invadido nuevamente.

“Oye” dijo él de pronto, buscando desesperadamente cambiar de tema “¿Quieres ir por más porcehelados?”

“No, gracias” contestó ella alicaída, para luego verle a los ojos con una sonrisa débil “Aunque reconozco que estaban deliciosos.”

“¡Lo sé! ¿No es genial?” dijo Brendan, intentando animarla “Aún me cuesta creer que hayan abierto una heladería para venderlos en Malvalona. Y pensar que todo comenzó con la hija de un señor procedente de Unova que había traído unos cuantos porcehelados con ella para convencer a su padre de que tendrían éxito aquí en Hoenn. No es por alardear, pero yo fui su primer cliente.”

“Tienes razón” dijo May dejando escapar una risita “Hoenn ha cambiado mucho desde el día en que me fui. Aunque supongo que nosotros seguimos siendo los mismos.”

“Sé que tú no has cambiado en nada” afirmó él “Eres igual a como te recordaba.”

“Eso me recuerda a algo que he querido preguntarte” dijo ella mientras se ponía de pie para posar como si estuviese en un concurso, colocando su mano izquierda sobre su nuca y la derecha sobre su cadera, presumiendo tanto de su figura como de su camiseta naranja, sus shorts negros y sus zapatillas blancas y naranjas “He estado pensando que con la dieta que llevo últimamente podría participar este mes en uno de los concursos de traje de baño veraniegos que se dan allá en Ciudad Marina. ¿No crees que luciría bonita en bikini?”

Brendan volvió a sonrojarse y miró por un instante para otro lado, tratando de disipar la pervertida imagen que había venido a su mente. Una vez se cercioró de haberse deshecho de aquel pensamiento impuro, respondió a la pregunta de May.

“Desde luego que sí” dijo con tranquilidad “Aunque debo admitir que siempre creí que no te gustaban esa clase de competiciones.”

“¡Por favor!” exclamó May con una actitud que denotaba indiferencia “No hay nada de malo en vestir bikini en época de verano. Y si algún malpensado intenta ponerme las manos encima, siempre contaré con Sceptile para protegerme. ¿No es verdad, Sceptile?”

Los jóvenes miraron hacia atrás y Sceptile, quien se hallaba recostado boca arriba sobre la arena caliente para disfrutar de los últimos rayos del sol del día, asintió con la cabeza. Swampert, por el contrario, estaba desplomado boca abajo y evidentemente apesadumbrado, como si estuviese afligido por algo.

“Parece que Swampert no se está divirtiendo mucho” observó May, repentinamente preocupada.

“Ha estado así toda la semana” aseguró Brendan, mirando la Poké Ball de sus otros pokémon en su bolsillo “Desde que se enteró de que ella y Gardevoir no pueden tener hijos lo único que hace es seguirme de aquí para allá con poco interés, comer y dormir.”

“Nunca me dijiste que tu Swampert y tu Gardevoir se habían vuelto una pareja” dijo ella extrañada.

“Se aman desde que él era un Mudkip y ella un Ralts” afirmó él mientras su mente rememoraba aquella lejana tarde de otoño en la que había hallado a la entonces pequeña Ralts mientras buscaba pokémon fuertes en la hierba alta de Ciudad Petalia “Swampert solía recibir los ataques y golpes por ella cada vez que entablaba un combate doble con otros entrenadores. La semana pasada finalmente aceptaron que estaban enamorados, y desde entonces siempre pasan tiempo juntos, ya sea cuando entrenamos o cuando los saco de sus Poké Balls para que tomen aire fresco.”

La mención de Gardevoir hizo que Sceptile bufara indignado. Después de tantos años aún tenía sentimientos hacia la pokémon psíquica bailarina, y el hecho de que Swampert se hubiese ganado el corazón de ella le fastidiaba de sobremanera.

“Quizás debería capturar otro Ralts” pensó Brendan en voz alta “Una cría les haría muy felices a ambos. Aunque considerando que los avistamientos de Ralts salvajes han ido disminuyendo desde el año pasado, dudo mucho que llegue a encontrar uno.”

“Tal vez no sea necesario” dijo May “Verás, hace unos días conseguí capturar un Ditto en el Jardín Trofeo del viejo señor Backlot. Tal vez, y solo si tu Gardevoir está de acuerdo, podríamos dejarlos a ambos en la Guardería para obtener un huevo con un Ralts que ella y Swampert podrían criar juntos una vez eclosione.”

“Podría funcionar” pensó él, viendo cómo el sol comenzaba a descender lentamente. Acto seguido, para sorpresa de May, se puso de pie y, tras sacudirse la arena de su chaqueta y sus pantalones, regresó a Swampert a su Poké Ball “Se está haciendo muy tarde. Sígueme.”

“¿Seguirte?” preguntó la chica arqueando una ceja “¿A dónde?”

“Hay algo que quiero enseñarte antes de que anochezca” le respondió el muchacho mientras guardaba la Poké Ball de Swampert en su bolsillo y lanzaba al aire su Lujo Ball, de la que salió gruñendo un imponente Salamence “Ven, sube.”

“¡¿Desde cuándo tienes un Salamence?!” exclamó May asustada, retrocediendo. Sceptile se levantó del suelo rápidamente, preparándose para luchar en caso de que tuviese que defender a su entrenadora.

“Me lo obsequiaron Zinnia y los miembros del Clan Meteoro el año pasado” explicó Brendan mientras le extendía a May su mano derecha para invitarla a subir “En aquel entonces era solo un pequeño Bagon. Tranquilízate, no te hará daño. Es manso.”

May inhaló y exhaló profundamente para reponerse del susto. Finalmente, y con una mirada firme y decidida, metió a Sceptile en su Poké Ball y le dio a Brendan su mano izquierda. Este la tomó con fuerza y le ayudó a subir para que se ubicase detrás de él, justo delante de las alas de Salamence. Fue entonces cuando vio que Brendan estaba susurrándole algo al Salamence en el oído. El pokémon dragón pareció asentir y, un segundo después, abandonó el suelo, levantando una pequeña nube de arena.

“¡Sujétate!” dijo Brendan mientras sentía como May se aferraba a su cintura, gritando aterrada por la velocidad que Salamence había alcanzado.

Desde que era pequeña, May siempre había odiado volar. Su miedo a las alturas le hacía preferir viajar en barco o en tren, a pesar de que el viajar en un pokémon volador siempre resultaba más rápido y eficaz. Y ahora que se hallaba montada con su mejor amigo sobre uno de los pokémon dragón más veloces y temerarios, sentía que moriría en cualquier momento. Con su corazón latiendo con fuerza, cerró los ojos y esperó el inminente final.

“May” oyó decir a Brendan “Abre los ojos.”

Y así lo hizo. Lo que vio la dejó sin palabras: estaban volando a la misma altura que las nubes más elevadas, y a juzgar por cómo el conjunto de islas que formaban la región de Hoenn parecía una serie de puntos color verde claro y marrón oscuro desde allí arriba supuso que debían de encontrarse a unos veinte kilómetros de altitud. Todavía temerosa, se atrevió a extender su brazo derecho hacia una de las nubes, y su mano la traspasó por completo, recolectando un pequeño montículo de aire cálido y húmedo de cumulonimbos que se dispersó rápidamente. Aquella suave sensación en la palma de su mano hizo que el miedo se le fuera y una sonrisa se dibujase en su rostro. De pronto volar ya no parecía ser tan malo.

“¿A dónde vamos?” preguntó alegre, volviendo a colocar su mano sobre la cintura de Brendan con tal de no perder el equilibrio.

“Es una sorpresa” contestó él riendo “Ya lo verás. Por ahora disfruta del viaje.”

En ese preciso instante, Salamence soltó un gruñido peculiar, como si sintiese una presencia desconocida. Brendan y May intercambiaron una mirada repleta de incertidumbre, y la respuesta a su comportamiento llegó a los pocos segundos, cuando una figura de piel verdosa y de titánicas proporciones asomó su cabeza, abriéndose paso a través de las nubes que se encontraban a la izquierda: se trataba de Rayquaza, el pokémon dragón legendario, protector de la región de Hoenn y de la capa de ozono. Se decía que pasaba gran parte del tiempo surcando los cielos de la región y oculto entre las nubes, alimentándose del agua y de las partículas que hallaba en la atmósfera, por lo que solo se le llegaba a avistar cada cierto millón de años, o cuando la región y el mundo entero se hallaban en riesgo.

Brendan recordaba a Rayquaza de aquella vez en la que había tenido que montar a su lomo para detener a tiempo el inminente meteorito que estaba a punto de estrellarse contra la región y aniquilarla por completo en el impacto, despertando el poder de su mega-evolución y cumpliendo con la profecía escrita por el Clan Meteoro de Hoenn un milenio atrás. Tras haber detenido la catástrofe, le liberó para que fuese libre de ir a donde quisiese, más jamás hubiese imaginado que tendría la oportunidad de volver a verle en persona aquel día. Feliz de estar ante su humilde presencia, le saludó con su mano izquierda para llamar su atención. La imponente serpiente alada se volteó a verle con las penetrantes pupilas amarillas de sus negros ojos y, al reconocerle, hizo una mueca que evocaba una sonrisa, exhibiendo sus enormes mandíbulas. Acto seguido lanzó un potente rugido y siguió volando en línea recta y a la velocidad de un meteoro, dejando tras de sí rastros de un aura verde esmeralda.

May, por su parte, había quedado estupefacta. Si bien había oído sobre cómo Brendan había salvado Hoenn del meteorito estando montado en Rayquaza, esta era la primera vez en su vida que veía a la deidad protectora de su región en persona, y ni los dibujos ni las leyendas que había escuchado sobre esta desde que era niña le hacían justicia. El hecho de que Brendan fuese amigo de la deidad salvadora de su región siendo originario de Johto y que ella jamás hubiese podido conocerla hasta entonces le despertaba celos del tamaño de un Wailord. Pero también era cierto que le agradaba tener como mejor amigo a un joven tan heroico e intrépido. Después de todo, si su amistad había durado tantos años mediante tan solo unas míseras cartas y correos electrónicos ocasionales, entonces no era de extrañar que fuesen tan unidos.

“¡Gracias, Brendan! ¡Realmente eres un campeón! He conocido a tanta gente...Y me he encontrado con tantos pokémon...Ha sido...cómo te diría yo...¡Muy, muy divertido!

La memoria de aquella bella noche en la que ella y Brendan habían tenido una revancha tras que el segundo hubiese ganado la Liga Pokémon años atrás era sin duda uno de sus recuerdos más preciados. Los pokémon de ambos habían estado tan igualados en poder que por un breve instante sintió que ambos eran un solo entrenador desafiándose a sí mismo. Pero, ¿Acaso era eso lo máximo a lo que podía llegar su relación? ¿Mejores amigos? ¿O tal vez había una chance de que pudiesen llegar a ser...?

“¡Mira!” dijo Brendan, sacándola de su tren de pensamiento y señalando con el dedo índice de su mano izquierda hacia adelante “¡Ya hemos llegado!”

Las nubes que estaban en frente se disiparon, revelando al gigantesco y majestuoso Pilar Celeste. La antigua y sagrada torre llenaba de confianza y de esperanza a todo aquel que posase su mirada en ella.

“¿El Pilar Celeste?” preguntó May perpleja, aunque sin dejar de maravillarse al ver la torre tan cerca por primera vez “No lo entiendo. ¿Por qué aquí de todos los lugares?”

“Lo verás en cuanto estemos en la azotea” aseguró Brendan con una cálida sonrisa “¡Salamence, llévanos más alto, por favor!”

Salamence obedeció y comenzó a volar en sentido ascendente, mientras los jóvenes sentían el viento en sus caras más fuerte que antes. Minutos más tarde alcanzaron la azotea. Y allí, observándoles como si hubiese estado esperándoles, estaba Rayquaza.

“Bien, ya estamos aquí” dijo May, mientras bajaba lentamente del lomo de Salamence, feliz de que sus pies volviesen a estar en tierra firme “Entonces, ¿Qué era lo que querías mostrarme?”

“Mira hacia arriba y observa” dijo Brendan bajando de su pokémon y poniéndose a su lado, mientras revisaba su “Debería de ocurrir en tres, dos, uno...”

El sol había terminado de ocultarse en el horizonte, haciendo visible el precioso firmamento de la región de Hoenn, repleto de bellas y lejanas estrellas. De pronto, y sin previo aviso, un cometa resplandeciente iluminó por un instante el cielo con una luz blanca que solo podía ser descrita como celestial. May apenas pudo parpadear del asombro antes de que se perdiese en el interminable e hipnótico cielo azul marino.

“La noche en que partiste con Lisia hacia Sinnoh vine hasta aquí para pensar qué haría a continuación” dijo Brendan “Fue entonces cuando vi ese cometa pasar por aquí. Por alguna razón sigue la misma trayectoria todas las noches a esta misma hora, y hasta el día de hoy sigo sin saber por qué. Pero cada vez que lo veo pienso en ti, y me motiva a seguir persiguiendo mis metas.”

“Escuché hablar sobre ese cometa cuando tenía cuatro años” aseguró May volviendo en sí, sin despegar la vista del firmamento “Mi madre solía decirme que la gente de Hoenn cree que está relacionado con el pokémon singular Jirachi, quien de acuerdo con la leyenda saldrá de ese cometa y se hará presente por una semana cada mil años si se le despierta con un canto puro. Entonces te cumplirá el deseo que escribas en una de las notas que hay en su cabeza.”

“¿En serio?” rió Brendan, tanto sorprendido como entusiasmado “Quién lo diría.”

“Brendan” dijo ella, dándosela la vuelta para abrazarle con lágrimas en los ojos “Es lo más bello que he visto en toda mi vida. Gracias por compartirlo conmigo.”

“No fue nada” dijo él, aceptando el abrazo y devolviéndoselo mientras cerraba los ojos. Al volver a abrirlos, notó que su Salamence contemplaba las estrellas con una sonrisa. Rayquaza, por otro lado, se encontraba con su cuello y la mitad de su torso alzados, observando una estrella en particular que por momentos parecía brillar más fuerte que las demás con una expresión seria. El resto del cuerpo del pokémon legendario, cola incluida, estaba recostado y enrollado, adoptando la forma de un gran óvalo “Sabía que te gustaría.”

Continuaron abrazados unos cuantos minutos más, deseando que aquel momento durase para siempre. Fue entonces cuando May escuchó cómo tanto su corazón como el de Brendan latían al mismo ritmo. El sentimiento de sincronización que sintió con él aquella noche tantos años atrás había vuelto a hacerse presente. Sus mejillas se enrojecieron. Ya no tenía dudas: estaba enamorada de su mejor amigo.

“T-tal vez deberíamos regresar” dijo de pronto, para sorpresa de Brendan.

“¿Regresar?” preguntó él, saliendo del trance y preocupado por las palabras de su amiga “P-pero acabamos de llegar.”

“Lo sé, p-pero...” contestó ella, deteniéndose por un segundo, insegura con respecto a lo que quería decir. Luego prosiguió “...E-es que estoy muy cansada. El viaje en barco fue muy agotador. E-en serio lo lamento. No es que no disfrute estar aquí arriba contigo, pero...”

“Lo entiendo” rió Brendan nervioso, finalmente apartándose para darle a su amiga un poco de espacio “Y sé exactamente a dónde podemos ir.”

En menos de un minuto ambos se encontraron montados nuevamente sobre el Salamence de Brendan y dejando detrás el Pilar Celeste en completo silencio, no sin antes despedirse de Rayquaza, quien subió y bajó la cabeza levemente, como si estuviese deseándoles un buen viaje. May se quedó observando al dragón legendario unos cuantos segundos mientras se alejaban de allí a gran velocidad, hipnotizada por la figura del mismo, y por un segundo sintió que este estaba devolviéndole la mirada. Una mirada de comprensión, de aprobación. ¿Acaso Rayquaza podía sentir el conflicto que había en ella? ¿Estaba dándole su bendición? Varias preguntas y dudas asaltaron su mente de sopetón. Más algo era seguro: esa noche había algo que debía hacer.

Su reflexión se vio interrumpida cuando vio que se aproximaban hacia la vieja y nostálgica ruta 113, que aún seguía tan nublada y cubierta por la ceniza volcánica proveniente del Monte Cenizo, igual a aquella vez en la que Sceptile y ella habían tenido que abrirse paso a través de ella, combatiendo con varios entrenadores que estaban deseosos de enfrentarse a ella y a sus pokémon. La recordaba tan bien que prácticamente podría haberla recorrido de cabo a rabo teniendo los ojos vendados.

“Descansaremos aquí” dijo Brendan una vez descendieron y metió a Salamence en su Lujo Ball, internándose en el gran boquete que había en una ladera cercana.

“¿En una cueva?” preguntó May genuinamente perdida.

“No es una cueva ordinaria” rió él mientras la tomaba de la mano y le invitaba a entrar “Créeme, esto te encantará.”

El interior de la cueva era sorprendentemente más que espacioso, con su suelo y paredes repletos de estantes con numerosos muñecos de distintas especies de pokémon y grandes afiches, además de una pequeña lámpara de queroseno que iluminaba totalmente la guarida, asegurando que cualquiera que entrase en ella pudiese hacerlo sin tener que caminar a oscuras. En el centro de la sala había una mesa redonda con el dibujo de una Poké Ball y dos sillas también redondas a sus costados, y en un rincón apartado se alzaba una enorme y bonita tienda de color azul, evidentemente diseñada con el fin de dormir dentro de ella.

“Hace dos años me uní al gremio de bases secretas de Ciudad Arborada” comentó Brendan a la vez que se quitaba su mochila de la espalda “Un sujeto originario de Unova, un tal Aarune, me explicó las bases de cómo diseñar una super base en donde quisiera, ya fuese dentro de una ladera, de un árbol o de un arbusto. En mi tiempo libre me la pasé decorando mi base con todos los objetos que pudiese conseguir en el centro comercial de Ciudad Calagua, esperando el día en que pudiese mostrártela. Ponte cómoda y siéntete como en tu casa.”

“¡Vaya!” exclamó May mientras dejaba su riñonera sobre una de las sillas y exploraba con sus ojos la base, hasta que una de las estanterías llamó su atención “¿Tienes un muñeco de Jigglypuff?”

“Ah, sí” dijo Brendan tras voltearse a ver el muñeco que ella le indicaba, recordando el día lluvioso en que lo había conseguido “Fue el primero con el que me hice. Sabía lo mucho que te gustaban los Jigglypuff, así que decidí comprarte uno para dártelo el día en el que volvieses. ¡Es todo tuyo!”

La joven coordinadora se sonrojó y abrazó el muñeco con algo de vergüenza. Se sentía como una niña.

“Lo recordaste después de tanto tiempo” dijo ella en un susurro apenas perceptible, pero audible.

“Pues...” comenzó él rascando su hombro derecho con su mano izquierda, siendo incapaz de esconder el rubor en sus mejillas “¿Qué clase de amigo sería si no recordase lo que te gusta? En fin, como te decía, aquí dentro tenemos de todo. Si ya tienes sueño puedes usar la tienda azul de por ahí. Que las cortinas no te engañen, es mucho más grande por dentro que lo que aparenta por fuera. Además...”

“Brendan” dijo May de pronto, deteniéndole.

“¿S-sí, May?” preguntó Brendan tartamudeando. Ya había escuchado ese tono de voz suyo en más de una ocasión, y por lo general solía usarlo o cuando hablaba en serio o cuando había dicho o hecho algo que la había molestado enormemente.

Asustado, se dio la vuelta. Ella estaba parada justo frente a él, a escasos centímetros de su cara.

“¿Q-qué s-sucede?” alcanzó a decir, al mismo tiempo que empezaba a sudar. Y fue entonces cuando lo que menos se esperaba sucedió: ella le besó.

Era una hermosa sensación, como si un dulce tarro de miel pura hubiese mojado sus labios. La imagen de un campo de amapolas repleto de Volbeat e Illumise en plena tarde primaveral vino a su mente inmediatamente, y se fue tan pronto como vino, pues ella se apartó a los pocos segundos para recobrar el aliento.

“¿Y e-eso p-por qué f-fue?” consiguió preguntar finalmente, con la lengua enredándosele y aun encontrándose en pleno estado de shock.

“Porque...” empezó May, para luego detenerse en plena oración. Su rostro se puso rojo como un tomate y sus ojos miraron para otro lado. Finalmente reunió el valor suficiente para completarla “...creo que estoy enamorada de ti.”

Brendan abrió la boca para hablar, pero descubrió que no había palabra alguna que se le ocurriese. Cualquier cosa que dijese determinaría lo que ocurriría con y entre ellos a continuación, por lo que decidió escoger sus palabras sabiamente.

“¿E-en serio?” preguntó tímidamente “¿D-desde c-cuándo?”

“N-no sabría decirlo” admitió ella con ojos llorosos “Pero he venido sintiéndome así desde hace un tiempo. Es solo que...Has sido mi único vecino y amigo desde el día en que tú y tu familia se mudaron al lado de nuestra casa en Villa Raíz. Fuiste quien me inspiró a salir de mi pueblo natal para conocer el resto de mi región y conocer a tantas personas, a tantas especies de pokémon, quien me empujó a fortalecer y a estrechar mis vínculos con mis propios pokémon, a experimentar el fenómeno de la mega evolución con Sceptile. Me alentaste a descubrir mi pasión por los concursos, por la mera idea de convertirme en coordinadora. Salvaste a toda Hoenn en dos ocasiones, siempre fuiste considerado conmigo y siempre buscas animarme cuando me deprimo. Y te he extrañado cada segundo de cada minuto de cada hora de cada día de cada año desde que me fui. Santo cielo, aún no puedo comprenderlo, solo sé que te amo.”

Un silencio abrumador se apoderó del interior de la base. Ninguno de los dos podía mirar al otro a la cara.

“May...” consiguió decir Brendan finalmente.

“¡Lo sé, lo sé, debí habértelo di...!” comenzó a gritar May entre lágrimas, pero su llanto fue interrumpido cuando sintió cómo los labios de Brendan volvían a entrar en contacto con los de ella. Su dolor y abatimiento fueron reemplazados por sorpresa y gozo. Segundos después volvieron a separarse para poder respirar.

“Llámame loco” le dijo él, acercándose y susurrándole al oído derecho “Pero creo que también estoy enamorado de ti.”

May quedó estupefacta por un instante, con su mente indecisa con respecto a cómo debía de reaccionar ante lo que sus oídos acababan de escuchar. Finalmente rompió en llanto, liberando lágrimas repletas de amor puro y verdadero. Sin pensárselo dos veces brincó sobre Brendan y, rodeando su cuello con ambas manos, le besó apasionadamente. Aquel tercer beso hizo que ambos sintiesen cómo el mundo que les rodeaba, aquella acogedora cueva en la que se encontraban, comenzase a desvanecerse, como si se tratase de una mera ilusión, un largo y amargo sueño del cual estaban a punto de despertar juntos.

Permanecieron así unos segundos más, hasta que tuvieron que separarse nuevamente para inhalar y exhalar. La temperatura en sus cuerpos se había elevado drásticamente, y como consecuencia habían comenzado a sudar. Cuando sintieron que estaban listos para el siguiente asalto, conectaron labios por cuarta vez. Inconscientemente, ella le quitó su gran gorra blanca, acariciando su cabello, mientras él rodeaba su delgada y delicada cintura con ambas manos. Los latidos de sus corazones volvían a estar en la misma sintonía.

“Brendan” alcanzó a susurrar ella embelesada mientras comenzaba a aplicarle pequeños besos en el cuello y a sacarle la camiseta, dominada por su propia pasión “Hay algo que quiero pedirte.”

“Dime” dijo él, hipnotizado por aquel precioso pañuelo verde que ella portaba en la cabeza.

“Quiero...” contestó vacilante. Él alcanzó a percibir por un breve instante el temor en el tono de su voz “...que seas mi primera vez.”

Brendan se sonrojó aterrorizado. Hacía años que se había venido preguntando qué haría el día que llegase a conseguir una novia y esta le saliese con semejante solicitud. Y ahora que estaba frente a aquel escenario, con la chica a la que tanto amaba, no sabía qué contestar. No obstante otra parte de sí mismo le gritaba que dijese que sí. No tenía ningún tipo de experiencia previa en el amor. Y sin embargo sentía que estaba listo.

“Sé mi amigo...te amo, Brendan” suplicó May mientras comenzaba a deshacerse tanto de sus guantes blancos como de los mitones naranjas que él llevaba puestos.

“Y yo a ti” pudo decir Brendan, mientras la parte racional de su mente terminaba de dormirse por completo. La última imagen que pudo procesar fue la de sus manos haciendo que el pañuelo y la camiseta de May desapareciesen en un parpadeo, dejando al descubierto su brasier.

La lámpara de queroseno fue apagada, sumiendo a la cueva en completa oscuridad y dándole privacidad a los dos jóvenes amantes.  
                                                         


Martes, miércoles, jueves, viernes. Los cuatro días restantes de la semana pasaron volando más rápido que un Swellow dibujando arcos en el cielo. Y con ellos también volaron las desilusiones, las discusiones y los gritos.

“Te fuiste por tanto tiempo dejándome vacío, ¡¿Y ahora esperas que abandone mi meta de convertirme en el mejor entrenador solo porque quieres que vaya contigo a apoyarte en tus concursos?!”

Con jaqueca y melancolía, Brendan rememoraba sentado frente a la larga y rectangular mesa del living de su casa en Villa Raíz todos los desagradables eventos que habían tomado lugar los últimos cuatro días, sin saber qué haría a continuación. Esa mañana de sábado debía tomar la que probablemente sería la decisión más importante de toda su vida, y se sentía más impotente que un Magikarp salpicando y retorciéndose sobre un pequeño charco, incapaz de moverse sin ayuda de alguien más.

“¡No te pido que abandones tu meta! ¡Te pido que no me abandones a mí!”

La quebrada y a la vez furibunda voz de May continuaba abrumándole, alimentando y volviendo más pesado el sentimiento de culpa.

“¡Este no es un país de los sueños, May! ¡Vuelve a la realidad! ¡Tú vas a ser una coordinadora y yo soy un entrenador!”

“¡¿Sabes qué?! ¡Olvídalo! ¡Por mí está bien! No quiero volver a verte. De hecho, ¡Ni siquiera te molestes en venir a despedirme este sábado!”

Sobre la mesa se hallaban tres objetos a los que se había pasado observando más de una hora: las llaves que sus padres le habían dado para que cuidase de la casa en su ausencia, un boleto para el S. S. Marea con destino a Ciudad Canal y una carta que había escrito unas horas antes con pluma y papel. La carta en cuestión decía lo siguiente:

Queridos Mamá y Papá:
He resuelto irme a vivir con May a Sinnoh. Me he dado cuenta de que ya no queda nada para mí aquí, y que si quiero volverme un mejor entrenador debo salir a explorar el mundo con ella y con mis pokémon. La amo, y no quiero que se vaya de nuevo sin mí. Díganle al profesor que cuidaré de ella, y que nunca dejaré que algo malo le pase. Prometo escribirles todos los días, y sepan disculparme por no haber podido esperarles para despedirme en persona.
Con amor,
                                                                                                                    Brendan

El reloj que su madre había instalado dos meses atrás en la pared marcó las diez. Todavía tenía tiempo de echarse atrás. Podía convertir la hoja en un bollo de papel, tirarla a la basura junto con el boleto y quedarse allí sentado, sin hacer nada. Pero sabía que no podía hacerlo. Su conciencia seguía insistiendo en que debía reunir valor y seguir adelante.

“Viajar por todo el mundo para entrenar te fortalecerá a ti y a tus pokémon. Sabes que yo lo hice mucho tiempo atrás, y si me sirvió a mí, también te servirá a ti.”

La conversación que había tenido con Steven Stone el día anterior en la ciudad de Arrecípolis llegó a su mente. Y no fue la única voz que invadió su memoria.

“Debes ir con ella, Brendan. Si no lo haces, te arrepentirás por el resto de tus días” oyó decir a Wally, visualizándole acompañado de su confiable Gallade en su cabeza.

“Si hay por lo menos un consejo que puedo darte en lo que respecta al amor es que siempre duele, pero eso no significa que no valga la pena pelear por él. Lo que trato de decirte es simple: no la dejes ir”, le había dicho Lanette el jueves, mientras monitoreaba el sistema de almacenamiento de pokémon en todos los PC de Hoenn, asegurándose de que no hubiesen fallas en el mismo.

El reloj ahora marcaba las diez y veinte. Si iba a tomar una decisión debía tomarla ahora, más no sabía si sería la correcta o si estaba cometiendo un terrible error. Fue entonces cuando, sin previo aviso, todos sus pokémon salieron de las Poké Balls en su mochila, rodeando la mesa y a él en el proceso.

“¿Chicos?” preguntó desconcertado “¿Qué hacen? Regresen a sus Poké Balls. Mamá me matará si alguno de ustedes camina por la casa y destroza algún mueble como pasó la última vez. Conocen las reglas.”

Hariyama no dijo nada y, en vez de hacer lo que se le había dicho, se limitó a colocar su manota izquierda sobre la mano derecha de su entrenador, dedicándole una mirada seria y asintiendo con la cabeza. Absol, por otra parte, se acercó para frotar su cabeza contra su pecho en señal de afecto, mientras que Manectric procedió a lamer los dedos de su mano izquierda, evidentemente intentando animarlo. Salamence le sonrió e inclinó el cuello y la cabeza, como si estuviese invitándole a levantarse. Swampert y Gardevoir hicieron lo mismo que Hariyama y colocaron su mano derecha, mirando a Brendan consternados.

“Chicos, agradezco lo que tratan de hacer” suspiró él, mientras aplicaba suaves caricias sobre el suave y fino pelaje blanco plateado de Absol con ambas manos “Pero deben entender que no es tan fácil como parece. Sí, he comprado el boleto y pienso disculparme, ¿Pero qué haré si se niega a escucharme? Me porté como un tonto con ella, y no podría culparla si prefiere ignorarme.”

Los seis pokémon soltaron un gruñido de decepción y bajaron la cabeza, abatidos. Gardevoir recostó cariñosamente su cabeza contra el torso de Swampert, quien la rodeó con su pata delantera izquierda para acercarla más hacia él, sonrojado. De pronto, como si una gran revelación hubiese caído desde los cielos sobre él, Manectric se alejó corriendo a gran velocidad y regresó al poco tiempo con un objeto compuesto por madera y vidrio en su boca, espabilando a su dueño con sus ladridos.

“¡Manectric!” protestó Brendan, indignado ante el comportamiento del pokémon eléctrico mientras le quitaba lo que tenía entre los caninos “¿Cuántas veces debo decírtelo? ¡Los cuadros de la familia no son para masti...!”

Pero el enojo abandonó su sistema cuando observó el cuadro que Manectric había tomado: era una vieja foto que él y May se habían sacado juntos y acompañados de sus familias y sus pokémon justo enfrente de su casa, pocos días antes de que ella se fuese. Se les veía felices, con sonrisas la mar de contagiosas.

Los rayos de sol, que hasta aquel punto habían sido tapados por las nubes de un día nublado, comenzaron a filtrarse a través de las ventanas de la casa, iluminando la pequeña sala de estar. Y fue gracias a aquellos rayos que una sonrisa finalmente se dibujó en el rostro de Brendan, a la vez que el color regresaba a sus mejillas.

“Muchas gracias, Manectric” rió el joven entrenador, acariciando con su mano izquierda la cabeza de su compañero pokémon, quien le contestó lamiendo su palma animosamente. Acto seguido se volteó para ver al resto de sus amigos “A todos, en verdad. Tienen razón. No puedo creer que todavía esté aquí sentado como un idiota. Tengo que ir a buscarla, antes de que sea demasiado tarde.”

La involuntaria mención de la palabra “tarde” hizo que la atención del muchacho se dirigiese hacia el reloj, el cual, para su horror, marcaba nada más ni nada menos que las diez y cuarenta y cinco.

“¡Oh, no!” exclamó mientras se levantaba de la silla de un salto “¡Son casi las once! ¡El S. S. Marea ya debe de haber zarpado! ¡Debo apresurarme! ¡Rápido muchachos, regresen!”

Con la velocidad de un relámpago, Brendan tomó sus Poké Ball y comenzó a meter de nuevo en ellas a todos sus pokémon uno por uno, a excepción de Swampert. El pokémon pez de fango adoptó una expresión repleta de confusión y extrañeza al ver que su entrenador aún no le había devuelto a su cápsula contenedora.

“Swampert” dijo Brendan “Necesitaré tu ayuda si quiero alcanzar ese barco. Pero para ello habrá que tomar medidas extremas. No te va a gustar.”

                    


La sirena del S. S. Marea anunció con fuerza su retiro de Ciudad Portual, con sus pasajeros despidiéndose alegremente de sus seres queridos y conocidos, acompañados del hermoso y radiante sol que acababa de emerger del cielo, iluminando y augurando el feliz viaje que todos ellos y sus pokémon disfrutarían. El Capitán Stern, orgulloso de lo mucho que había evolucionado el ferry los últimos cinco años, contemplaba maravillado y satisfecho cómo el imponente crucero zarpaba hacia la región de Sinnoh sin el más mínimo problema.

La felicidad era general y todos parecían estar festejando. Eso a menos que uno de ellos llevase de nombre May. La joven aspirante a coordinadora miraba con murria cómo dejaban atrás el bello y preciado archipiélago que era su hogar, apartada del resto de la tripulación y con sus brazos apoyados sobre la parte del barandal cercana a la aleta de estribor. Fue entonces cuando una grande y familiar bola de pelo anaranjado toqueteó su pierna derecha para llamar su atención, soltando chillidos de preocupación.

“Estoy bien, Raichu” dijo ella, con su mirada clavada en el cautivante mar azul “Solo estoy un poco cansada. No tienes porqué afligirte.”

Su pierna izquierda se vio invadida por una suave sensación de calor. Al darse la vuelta se dio cuenta de que se trataba de su Magcargo. El pokémon caracol de fuego también parecía estar preocupado por su entrenadora. Posado sobre su caparazón de roca, Swellow trisó con desasosiego.

“¿Por qué me miran así?” preguntó May desconcertada, a la vez que fingía entusiasmo para tranquilizar a sus pokémon “¿Acaso no están felices? ¡Volveremos a casa!”

Sceptile gruñó detrás de ella y cruzó los brazos. Wailord, estando dentro de su Poké Ball, comenzó un canto que evocaba nostalgia.

“¡Vamos, anímense!” dijo ella apenada, con una sonrisa débil “¡En cuanto lleguemos les prepararé unos cuantos pokochos!”

Magcargo y Raichu le devolvieron la sonrisa, pero cabizbajos. Sceptile ignoró sus palabras y miró para otro lado, frustrado. Swellow, por otra parte, se limitó a alzar la vista para contemplar el horizonte, y fue entonces cuando chirrió con todas sus fuerzas, abriendo sus alas de par en par y atrayendo a gran parte de los pasajeros, que comenzaron a juntarse alrededor.

“Eh...¿Swellow?” preguntó May avergonzada al ver que todo el mundo se juntaba alrededor para observar el mar desde el barandal. Fue entonces cuando la voz de una niña con un Slakoth que se encontraba cerca de ella gritando “¡Papi, papi, mira!” hizo que decidiese voltearse para ver porqué todo el mundo estaba tan inquieto.

Allí a lo lejos, en el ancho mar, dos figuras, una grande y musculosa y la otra delgada y humana, se acercaban hacia el barco nadando a la velocidad de una lancha. May entrecerró los ojos para poder ver con mayor claridad qué clase de pokémon podía ser y se quedó sin aliento: era Brendan, quien venía montado en su Swampert y con su mega-aro en su muñeca izquierda emitiendo un brillo rosado intenso. Swampert, mega-evolucionado, nadaba incansablemente, recorriendo grandes distancias con sus enormes aletas, sus fortachonas patas delanteras y sus rechonchos dedos.                    

“¡MAY!” gritó Brendan desaforado, mientras su pokémon le acercaba a estribor lo mejor que podía.

“¡¿Brendan?!” exclamó May impresionada, a la vez que los demás pasajeros se volteaban a verla confundidos “¿Qué estás haciendo aquí? ¡Estoy yéndome!”

“¡LO SÉ!” contestó él, volviendo a gritar. Swampert, por su parte, nadó con mayor rapidez, finalmente igualando la velocidad del crucero “¡Y YO VOY CONTIGO!”

“¡¿Q-qué?!” preguntó ella completamente perdida “¡¿P-pero por qué?!”

“¡Ya te dejé ir una vez!” exclamó Brendan “¡No pienso volver a cometer el mismo error!”

“Oigan, ¿No es ese el muchacho que venció la Liga Pokémon de Hoenn hace unos años?” preguntó una señora de cabello rubio que vestía un vestido y zapatos rojos.

“¡Swellow!” dijo May, dirigiéndose a su pokémon, quien aún se hallaba posado sobre el caparazón de Magcargo “¡Ayuda a Brendan a subir hasta aquí, por favor!”

El pokémon pájaro trisó y emprendió el vuelo, obedeciendo. En cuestión de segundos estuvo volando justo encima de Brendan, quien se aferró a sus patas, regresando a Swampert a su Poké Ball apenas abandonó su lomo.

El peso del muchacho hizo que Swellow chillase e intentase desesperadamente incrementar la velocidad del ritmo de su aleteo, comenzando a sudar. Fue entonces que Brendan, aterrado, pudo detectar un banco de Sharpedo que empezó a rodearlos, evidentemente no con buenas intenciones.

“¡Tú puedes hacerlo, Swellow!” gritó May, alentando a su pokémon para que aletease con más fuerza.

Un atronador rugido y una fuerte luz esmeralda sacudieron el cielo. De pronto, y para asombro de todos los presentes, un gigantesco pokémon serpentiforme de escamas verdes con líneas amarillas que adornaban su largo cuerpo, descendió de las alturas y tomó a Brendan con sus garras, arrebatándole de Swellow. Los Sharpedo, decepcionados al ver que la presa se les había escapado, desviaron su curso, alejándose del crucero.

“¡Por todos los cielos!” alcanzó a gritar entre la multitud un señor obeso con camiseta amarilla y pantalones azules que sostenía una pequeña caja repleta de papas fritas en su mano izquierda mientras todos veían cómo el impresionante pokémon dejaba al muchacho sobre el barco, justo enfrente de la chica “¡Es Rayquaza!”

“¡Muchas gracias, Rayquaza!” dijeron Brendan y May al unísono. El dragón legendario lanzó otro potente rugido y, dedicándole a ambos una mueca similar a la que había hecho el lunes, desapareció entre las nubes, perdiéndose de vista y dejando muchas bocas abiertas en el proceso.

“D-disculpe, jovencito” consiguió decir el agente de servicio al pasajero, reponiéndose del shock que le había causado la repentina aparición de Rayquaza “Pero me temo que no puedo dejarle abordar este barco sin su...”

“Sírvase” contestó Brendan, entregándole en la mano su boleto y sin despegar sus ojos de May, quien estaba roja como un tomate, muerta de la vergüenza por el show que el joven había montado. Los demás pasajeros empezaron a hablar entre ellos, preguntándose qué sucedería a continuación.

“Sabes que pudiste haber venido volando sobre tu Salamence, ¿Verdad?” preguntó May arqueando una ceja mientras Swellow regresaba a su lado, con su orgullo herido. El resto de sus pokémon se pararon junto a ella.

“Sí, bueno” comenzó Brendan encogiéndose de hombros, mientras sus pokémon volvían a salir de sus Poké Balls y la muchedumbre continuaba murmurando “El viento era demasiado fuerte como para volar. Además, sabía que Swampert sería lo suficientemente rápido como para navegar contra la corriente en su estado de Mega-Swampert.”                 

“Entonces” dijo ella finalmente con timidez “Todo eso que dijiste allí abajo...¿Es cierto?”

“Así es” respondió él sin un solo temblor en el timbre de su voz “Cada palabra. Me comporté como un imbécil contigo, y no quise escucharte. Pero ahora me doy cuenta de que el volverme un mejor entrenador no sirve de nada si tú no estás a mi lado. Sé que el vivir juntos en ese departamento tuyo en Ciudad Corazón con todos nuestros pokémon será difícil y que habrá riesgos y obstáculos cuando hagas giras por el resto del mundo, pero quiero afrontarlos contigo.”

“¿P-pero qué hay de tu entrenamiento?” preguntó preocupada la joven “¿Y qué hay de los signos del Frente Batalla?”
“Son solo un montón de medallas vacías” rió el muchacho “Además ya tengo suficientes de esas en mi estuche. De todas formas siempre puedo conseguir más allí afuera. Y las cambiaría todas por pasar un día más contigo si tuviese que hacerlo.”

La joven de cabello castaño, coletas largas y flequillo corto no supo qué decir. Un silencio sepulcral se apoderó de la cubierta del barco. La gente y los pokémon de ambos jóvenes se miraron los unos a los otros. De pronto, Brendan rompió el silencio sacando de su mochila un objeto esférico y rosado: era el muñeco de Jigglypuff que le había regalado a May, quien se llevó las manos a la boca, conmovida.

“Por cierto” dijo avergonzado, sosteniendo el peluche con ambas manos “Dejaste esto en mi base secreta. Aquí lo tienes, si aún lo aceptas.”

“¡Oh, ven aquí!” exclamó May llorando y corriendo a abrazarle, acompañada de los aplausos de los pasajeros. Acto seguido se besaron apasionadamente, mientras sus pokémon lanzaban gruñidos de aprobación y de regocijo. Brendan dejó caer el muñeco al suelo y volvió a tomarla de la cintura para acercarla más hacia él, lo que hizo que ella levantase inconscientemente su pierna derecha, sintiéndose en las nubes.

“Ah, el amor joven” suspiró el señor Briney, acompañado de Peeko, su Wingull. El viejo capitán honorífico del S. S. Marea estaba orgulloso de ver a Brendan habiendo hallado a su media naranja “Es algo que jamás se olvida, ¿No lo crees, Peeko?”

Peeko graznó lleno de alegría, sonriendo y abriendo sus alas para expresar su estado de ánimo.

Y así, con un gran futuro por delante, novio y novia dejaron atrás el océano de Hoenn, dispuestos a enfrentar juntos lo que fuera que las corrientes de la vida que les esperaba tuviesen reservado para ellos.
                           [Imagen: 5jKLfmz.jpg]
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#2
Primero que nada, bienvenido al foro.
Segundo: AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Loco, hace añales que no leo un Hoenshipping ¡Y menos en español! este ship fue el que me tiró al mundo del arte derivativo de Pokémon y ver un escrito de ellos me llena de alegría. Todo muy fluff y lindo, lleno de romance; aunque al no haber contenido sexual explícito (no se describe el sexo entre Brendan y May) esto perfectamente puede quedar en la sección vanilla, pero ya estos son tecnicismos. La verdad es que no esperé ver un fic hoennshipping por estos lares, o ver un fic hoennshipping en general, pues el ship cayó mucho en descenso desde que Ruby se hizo el amnésico (sé que el Hoenn es diferente al Frantic, pero al menos esa saga del manga les daba un poco más de luz al ser sus contrapartes) y el manga de ORAS lo terminó de matar. Si acaso te encuentras fics incompletos en ao3 en inglés o si hay en español es algún AU colegial. Uno esperaría que con los remakes el ship reviviría, pero en vez de eso el que revivió con más fuerza fue el HoennChampion (May x Steven) supongo que por la generación que inició con R/S/E creció y ahora prefieran shippear al pj femenino con Steven cuz Steven conservó ser Husbando al contrario de los rediseños de los protagonistas (?).

Esto me alegro mucho el día y debo agregar que escribes muy bien. Si acaso, es que el formato es un poco difícil de leer; me explico, la letra es algo chica y no hay espacio, está todo muy junto. Pero again, puedo obviar el formato por el simple hecho de que esto literalmente me llevó en una capsula del tiempo a ser un mocoso jugando Esmeralda en su GBA y shippeando intensamente a los protas, porque a mi no me engañan, May sí quería con Brendan(?)
[Imagen: iSs3j2Q.jpg] 
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#3
(25 Sep 2020
11:53 PM)
Gold escribió:
Primero que nada, bienvenido al foro.
Segundo: AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Loco, hace añales que no leo un Hoenshipping ¡Y menos en español! este ship fue el que me tiró al mundo del arte derivativo de Pokémon y ver un escrito de ellos me llena de alegría. Todo muy fluff y lindo, lleno de romance; aunque al no haber contenido sexual explícito (no se describe el sexo entre Brendan y May) esto perfectamente puede quedar en la sección vanilla, pero ya estos son tecnicismos. La verdad es que no esperé ver un fic hoennshipping por estos lares, o ver un fic hoennshipping en general, pues el ship cayó mucho en descenso desde que Ruby se hizo el amnésico (sé que el Hoenn es diferente al Frantic, pero al menos esa saga del manga les daba un poco más de luz al ser sus contrapartes) y el manga de ORAS lo terminó de matar. Si acaso te encuentras fics incompletos en ao3 en inglés o si hay en español es algún AU colegial. Uno esperaría que con los remakes el ship reviviría, pero en vez de eso el que revivió con más fuerza fue el HoennChampion (May x Steven) supongo que por la generación que inició con R/S/E creció y ahora prefieran shippear al pj femenino con Steven cuz Steven conservó ser Husbando al contrario de los rediseños de los protagonistas (?).

Esto me alegro mucho el día y debo agregar que escribes muy bien. Si acaso, es que el formato es un poco difícil de leer; me explico, la letra es algo chica y no hay espacio, está todo muy junto. Pero again, puedo obviar el formato por el simple hecho de que esto literalmente me llevó en una capsula del tiempo a ser un mocoso jugando Esmeralda en su GBA y shippeando intensamente a los protas, porque a mi no me engañan, May sí quería con Brendan(?)
¡Muchas gracias por la crítica y por la bienvenida! Me alegra que te haya gustado la historia. Me disculpo si el texto está tan pegado, cuando estaba en fase de edición los párrafos se encontraban separados, así que no tengo idea. De todas formas pido disculpas, es mi primera vez posteando algo por aquí. Para la próxima me aseguraré de no repetir el error.
Respecto a lo del ship, ya somos dos. No soy de leer el Manga, así que ni idea sobre el asunto, aunque siempre he shippeado a estos dos desde los días de Rubí y Zafiro. Siempre he pensado que tienen química independientemente del universo del que hablemos, y me halaga que haya logrado traerte tan bonitos recuerdos. Tengo pensado traer de vuelta a estás versiones de Brendan y May en posteriores historias, ya que tanto esta como la otra historia que publiqué ocurren en el mismo universo, y tengo pensado ampliar dicho universo con más historias. Con suerte las publicaré pronto tanto por aquí como en mi cuenta de Fan Fiction (Emperatriz Mudkip), por si quieres apoyarme allí también.
¡Saludos!
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#4
Vaya pervertido que fue Norman al sugerirle a su propio hijo que éste y May podrían tener la semana para ambos. Seguramente por eso Brendan quiso mejor comunicarse por carta, para que no tuviera que escuchar sus carcajadas al darse cuenta de que tuvo razón.

[Imagen: mewtwoLUL.png]
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#5
(05 Oct 2020
05:20 AM)
Nemuresu escribió:
Vaya pervertido que fue Norman al sugerirle a su propio hijo que éste y May podrían tener la semana para ambos. Seguramente por eso Brendan quiso mejor comunicarse por carta, para que no tuviera que escuchar sus carcajadas al darse cuenta de que tuvo razón.

[Imagen: mewtwoLUL.png]

Es que los padres saben, ya han estado ahí xD
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#6
Y continúa la travesía por el MFU…

Si soy completamente honesto este ha sido el fanfic que menos me ha gustado y, paradójicamente, hace que el conjunto me guste más.

Primero hablo de lo que no me gusta, y no como crítica, sino para aclarar que no me gusta no porque sea malo sino que no pega con mis gustos.

—Ocurre en Hoenn.
—Ship entre el pj más plano de los juegos de tercera gen: el monigote que no elegiste, y el player character que o es un oc o está condenado a no tener personalidad.
—No hay suspenso. En parte porque ya me había spoileado el final con el principio del tercero. En parte porque, aún sin eso, era bastante predecible.


Lo.bueno es todo lo demás. En Soledad, el Monte Plateado era apenas un lienzo para contar lo ocurrido y en Amistad, la Mansión Pokémon se ve eclipsada por los personajes. Acá el Polar Celeste es uno más, y hasta el cielo y las nubes contribuyen a contar la historia. Se siente una integración mucho mejor lograda con el entorno. Plus, los personajes están bien. Sí, el diálogo ea cursi a morir pero son adolescentes. A esa edad hablas así.

Pero hablemos de lo más importante: el contraste que hace con Soledad y por qué es tan bueno. En Soledad se nos dice que Echo es el Very Best y que barrió el suelo con Brendan… pero al mismo tiempo es un jerk en entrenamiento a convertirse en un total asshole que se siente miserable con su vida tan perfecta y hasta hace a un lado a su chica. Pero entonces vemos a Brendan que, sí, tiene problemas defendiendo su reputación, pero se di cuenta luchando y entrenando, está mejorando y es verdaderamente feliz. Tiene el valor de perseguir a la mujer que ama en lugar de verla como un complemento que no lo complementa. Porque Brendan tiene el corazón en el lugar indicado y la cabeza bien puesta sobre los hombros. Porque Echo casi tuvo que matarse para aprender la misma lección que él. Porque el menos fuerte es el más feliz porque ser el mejor de los mejores no significa otra cosa que ser bueno peleando. Porque Echo aprendió a tiempo que su razón para vivir se encontraba en otro lado.

Es raro encontrarse con historias como esta. Meri, sin duda, Kuro-cat o vos… gente que puede convertir lo que escribe en algo mayor que la suma de sus partes.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#7
Awww me encanta lo cheesy que es esto. Sin dudas me gustó más que el otro fic del intensito que no sabía que hacer de su vida (que de por si me gustó muchísimo debido al dilema que plantea). 

Lo que hace el amor, ¿No? Pensar que hace tantos años se estaban guardando ese sentimiento y apenas en una semana se pudieron expresar de todo. Me pareció muy lindo todo el preparativo que le tuvo este para recibirla a ella, mostrándole así todo lo el progresó como entrenador en estos largos cuatro años. No se puede esperar menos del salvador de Hoenn que logró hasta dominar el poder del señor de los cielos. Aparte toda una genia la May... en el futuro puede decir que se acostó con el campeón 
Malicious Snivylove

Quien iba a decir que esa pequeña semana de convivencia en la base secreta sería una llena de dramas, donde ella sin dudas necesitaba de la compañía de el para desarrollarse como coordinadora y que el se negaba debido a su carrera como entrenador. Claro, al final el amor puede más y el decide aceptar ir con ella. Si estuvo YA DEMASIADO eso de que Rayquaza aparezca a ayudar a Brendan a alcanzar el barco JAJAJAJAJ pero aún así la escena estuvo tierna. Ojalá se pueda ahondar un poco el viaje que van a tener y como ahora es ella la que le va a mostrar todo sus progreso a el. 

Lindo fic para aquél que quiera un poquito de amor y dulzura.
[Imagen: TYJl8zk.png]
(Cortesía de Luna)
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#8
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Para ponerte un poco en contexto, leí la primera historia del Ethan&Lyra como a la siesta, y antes de ponerme a comentarlo decidí primero pegarle una leída a todos para ver si realmente esto iba a ser yo tirando mierda ininterrumpida durante 7 comentarios cada vez mas toxicos que indicaban mis claras ganas de dormir. Pero no, mientras mas avanzaba mas grata era la sorpresa con la variedad de historias que me iba encontrando mezcladas de vez en cuando.
 

Desafortunadamente, esta segunda historia medio como que también me quedo patinando, pero no al nivel de indignación que me dejó la primera con el personaje de Lyra. Lo primero que vi es ese tag de “explícitos” y dije la puta madree es un fic porno, ahora como le voy a decir que me salté una de sus historias porque no me banco los fics con escenas sexuales.
 

Decidí pegarle una leída así como para darle la oportunidad y MENOS MAL que lo hice porque de lo que es escena explícita explícita… no hay. Menos mal. Vamos a la historia.
 

Te imaginarás mi cara cuando me puse a leer este one-shot y me di cuenta que los personajes son casi un calco de la primera, pero con mini-variaciones. Es como ver al Ethan&Lyra de la línea temporal de al lado, donde Brendan es un poquito menos insufrible que Ethan, y Lyra es un poquito menos melosa-esclava sexual/emocional del campeón, pero la relación es parecida. Brendan es de vueeeelta el campeon al igual que el de johto, May es de vueeelta la amiga de la infancia del protagonista de la fantasía de poder – solamente que esta vez es una niña concursos en lugar de la ayudante del viejo, y los dos chabones en ambos casos tienen un toque de personalidad a lo manga del special. Las historias son muy similares en cuanto a la relacion, pero en esta historia por alguna razón la pareja es mucho más virgachu que en la primera.
 

Si hay algo que te tengo que destacar es que trabajaste muy bien con los saltos, con las expectativas, con los cambios de vista, con la pelea implícita, con el final en buen tono una vez más. Y una vez más, me siento en conflicto con el personaje femenino de la historia.
 

Espero una vez más que estes leyendo las reviews en orden, porque si la primera historia podía servir de un buen anexo para hablar de las fantasías de poder, en este caso las dos historias juntas podrían funcionar sobre como detectar una relación tóxica que no se ve a simple vista. Vos ves las dos historias y todo parece feliz y contento y jaja y besos y abrazos y peleas y reconciliaciones.
 

Hasta que notas como claramente en la primera historia, la que está metida en una relación tóxica es Lyra – que tiene que ser la mujer perfecta para su hombre perfecto y no buscar pelea porque sus dilemas importan menos que los de él y ella esta ahí para ser el trofeíto del campeón… pero en esta segunda tengo el tema completamente dado vuelta. Porque parece en principio que la pobre May que estaba tan enamorada de su amigo se siente ahora super decepcionada porque le declaró su amor y este ahora no la quiere acompañar – pero en la realidad lo único que veo es una manipulación TREMENDA por parte de la mina.
 

Porque se le declara, se lo coge e inmediatamente le dice que se venga con ella a otra región, y cuando este le dice que NO, la mina arma un escándalo. No solamente arma una histeria por una reacción razonable, sino que EN TU MISMA HISTORIA parece que te estuvieras dando cuenta lo manipulador que se siente, “abrumándole, alimentando y volviendo más pesado el sentimiento de culpa”.
 

CULPA DE QUÉ AMIGO
 

Yo te dije en la review anterior, no soy acá la feminista radical que siempre le va a dar la razón al personaje femenino de una historia, y en esta se nota CLARAMENTE como la mina le está tratando de torcer el brazo con sentimientos de culpa para que deje la región, deje el lugar donde esta comodo, deje lo que vendría a ser el equivalente de su trabajo y se vaya con ella, porque su futuro importa más que el de él- Y no solamente eso, sino que durante todos los párrafos que siguen es como si todo el mundo estuviera tratando de convencerlo de lo contrario. Que si hay más oportunidades ahí afuera, que “no la deje ir”, “que se va a arrepentir”, que bla, bla, bla. Y una vez más vos misma me lo confirmás en la narrativa.
 

“no sabía si estaba tomando la decisión correcta o si estaba cometiendo un terrible error.”
 

En fin. Como esto es un fanfic, acá Brendan sale en búsqueda de su amigovia persiguiéndola tipo torpedo buscador de barcos, y la vieja que parece sacada de una historia de Tumblr hasta pregunta “ESE NO ES EL CHABONCITO QUE GANO LA LIGA HACE COMO TRES AÑOS, QUÉ COINCIDENCIA QUE ME ACUERDO NO?”, y todo un reencuentro feliz con los niños todavía medio cohibidos y muchos sonrojos. Y metés la guinda en el pastel con los aplausos al final que la puta madre más Tumblr no podía ser.
 

En resumen. Las dos son muy lindas historias, muy wholesome muy romántico fangirlero y seguro que más de una estaría ALAKSLKJDAJASHFKJASHFKAGHKFS ME ENCANTO ALSKJDHASJDHKASHDKJAHSD – para mí, metiéndole un poco más de introspección empezás a encontrarte con que no todo es tan color de rosas como te lo pinta la propia historia, y lo más divertido de todo es que tirás tantas pistas de las dudas de Brendan (que llamás Ethan en una parte y no sabés la carcajada que me largó), que no sé si es intencional ese tono medio bizarro o si fue involuntario por el simple hecho de querer agregar drama al romance.
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#9
(21 Nov 2020
04:01 AM)
Velvet escribió:
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Para ponerte un poco en contexto, leí la primera historia del Ethan&Lyra como a la siesta, y antes de ponerme a comentarlo decidí primero pegarle una leída a todos para ver si realmente esto iba a ser yo tirando mierda ininterrumpida durante 7 comentarios cada vez mas toxicos que indicaban mis claras ganas de dormir. Pero no, mientras mas avanzaba mas grata era la sorpresa con la variedad de historias que me iba encontrando mezcladas de vez en cuando.
 

Desafortunadamente, esta segunda historia medio como que también me quedo patinando, pero no al nivel de indignación que me dejó la primera con el personaje de Lyra. Lo primero que vi es ese tag de “explícitos” y dije la puta madree es un fic porno, ahora como le voy a decir que me salté una de sus historias porque no me banco los fics con escenas sexuales.
 

Decidí pegarle una leída así como para darle la oportunidad y MENOS MAL que lo hice porque de lo que es escena explícita explícita… no hay. Menos mal. Vamos a la historia.
 

Te imaginarás mi cara cuando me puse a leer este one-shot y me di cuenta que los personajes son casi un calco de la primera, pero con mini-variaciones. Es como ver al Ethan&Lyra de la línea temporal de al lado, donde Brendan es un poquito menos insufrible que Ethan, y Lyra es un poquito menos melosa-esclava sexual/emocional del campeón, pero la relación es parecida. Brendan es de vueeeelta el campeon al igual que el de johto, May es de vueeelta la amiga de la infancia del protagonista de la fantasía de poder – solamente que esta vez es una niña concursos en lugar de la ayudante del viejo, y los dos chabones en ambos casos tienen un toque de personalidad a lo manga del special. Las historias son muy similares en cuanto a la relacion, pero en esta historia por alguna razón la pareja es mucho más virgachu que en la primera.
 

Si hay algo que te tengo que destacar es que trabajaste muy bien con los saltos, con las expectativas, con los cambios de vista, con la pelea implícita, con el final en buen tono una vez más. Y una vez más, me siento en conflicto con el personaje femenino de la historia.
 

Espero una vez más que estes leyendo las reviews en orden, porque si la primera historia podía servir de un buen anexo para hablar de las fantasías de poder, en este caso las dos historias juntas podrían funcionar sobre como detectar una relación tóxica que no se ve a simple vista. Vos ves las dos historias y todo parece feliz y contento y jaja y besos y abrazos y peleas y reconciliaciones.
 

Hasta que notas como claramente en la primera historia, la que está metida en una relación tóxica es Lyra – que tiene que ser la mujer perfecta para su hombre perfecto y no buscar pelea porque sus dilemas importan menos que los de él y ella esta ahí para ser el trofeíto del campeón… pero en esta segunda tengo el tema completamente dado vuelta. Porque parece en principio que la pobre May que estaba tan enamorada de su amigo se siente ahora super decepcionada porque le declaró su amor y este ahora no la quiere acompañar – pero en la realidad lo único que veo es una manipulación TREMENDA por parte de la mina.
 

Porque se le declara, se lo coge e inmediatamente le dice que se venga con ella a otra región, y cuando este le dice que NO, la mina arma un escándalo. No solamente arma una histeria por una reacción razonable, sino que EN TU MISMA HISTORIA parece que te estuvieras dando cuenta lo manipulador que se siente, “abrumándole, alimentando y volviendo más pesado el sentimiento de culpa”.
 

CULPA DE QUÉ AMIGO
 

Yo te dije en la review anterior, no soy acá la feminista radical que siempre le va a dar la razón al personaje femenino de una historia, y en esta se nota CLARAMENTE como la mina le está tratando de torcer el brazo con sentimientos de culpa para que deje la región, deje el lugar donde esta comodo, deje lo que vendría a ser el equivalente de su trabajo y se vaya con ella, porque su futuro importa más que el de él- Y no solamente eso, sino que durante todos los párrafos que siguen es como si todo el mundo estuviera tratando de convencerlo de lo contrario. Que si hay más oportunidades ahí afuera, que “no la deje ir”, “que se va a arrepentir”, que bla, bla, bla. Y una vez más vos misma me lo confirmás en la narrativa.
 

“no sabía si estaba tomando la decisión correcta o si estaba cometiendo un terrible error.”
 

En fin. Como esto es un fanfic, acá Brendan sale en búsqueda de su amigovia persiguiéndola tipo torpedo buscador de barcos, y la vieja que parece sacada de una historia de Tumblr hasta pregunta “ESE NO ES EL CHABONCITO QUE GANO LA LIGA HACE COMO TRES AÑOS, QUÉ COINCIDENCIA QUE ME ACUERDO NO?”, y todo un reencuentro feliz con los niños todavía medio cohibidos y muchos sonrojos. Y metés la guinda en el pastel con los aplausos al final que la puta madre más Tumblr no podía ser.
 

En resumen. Las dos son muy lindas historias, muy wholesome muy romántico fangirlero y seguro que más de una estaría ALAKSLKJDAJASHFKJASHFKAGHKFS ME ENCANTO ALSKJDHASJDHKASHDKJAHSD – para mí, metiéndole un poco más de introspección empezás a encontrarte con que no todo es tan color de rosas como te lo pinta la propia historia, y lo más divertido de todo es que tirás tantas pistas de las dudas de Brendan (que llamás Ethan en una parte y no sabés la carcajada que me largó), que no sé si es intencional ese tono medio bizarro o si fue involuntario por el simple hecho de querer agregar drama al romance.

Gracias por la crítica y por marcarme el error del nombre. Ya lo edité y corregí UWU
                           [Imagen: 5jKLfmz.jpg]
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