Longfic- La vida en... ¿Verde?

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FranquiciaOriginal
GéneroComedia
Resumen

Un día Louis recibe una caja misteriosa y en ella encuentra un huevo del cuál sale una niña, la cual al verlo lo llama su padre.

#1
Bueno, espero sea de su agrado. Es una historia que hace tiempo quería trabajar pero no encontraba el tiempo ni el espacio.

Mostrar Capitulo 1 - El huevo
Serían alrededor de las 11 de la noche cuando por fin me dirigía a casa.

La pobre y parpadeante iluminación sobre la calle que daba hacia mi edificio departamental generaba una atmósfera lúgubre y de poca fiabilidad.

Alrededor solo había casas pequeñas y muy juntas unas a otras, signo de un barrio de clase no muy alta.

Saludé a algunos de los vecinos con una sonrisa y un gesto amable, algo ya muy común en mi día a día, observando como la mayoría se sentaba en sus pórticos junto a uno que otro Pokémon callejero.

La señora Polly se asomó por su cerca. Era una señora alta y delgada. Su cabello, mostrando rastros de haber sido rubio hace algunos años, brillaba bajo la tintineante luz del farol al pie de la banqueta.

— Buenas noches, Lou– me sonrió mientras se recargaba sobre el blancuzco y deteriorado poste de su cerca.

Le devolví el saludo y me dirije hacia ella.

— ¿Alguna novedad?– le pregunté mientras sacaba un pequeño y arrugado paquete de cigarrillos del bolsillo de mi pantalón.

Cada noche, al volver del trabajo, me acercaba a ella para que me contara las novedades que sucedían alrededor de la calle. Podría decirse que ella es mi fuente informativa de todo lo que acontece en mi ausencia.

— Ay, muchacho– se sonrió mientras tomaba un pequeño encendedor de entre sus ropas– Nada relevante, solo el Señor Dim que volvió a dejar notas avisando del incremento del servicio de renta. Cuánto lo siento.

Suspiré mientras tomaba un cigarrillo y le acercaba la cajetilla.

— A estas alturas ya no me toma por sorpresa, viejo tacaño.

La señora Polly río y encendió su cigarrillo, tomando una bocanada y exhalando mientras se ofrecía a encender el mío. Me acerque un poco al fuego e hice lo mismo que ella.

— No niego lo que dices, es un maldito cascarrabias. Imagino que ya sabrás el motivo del aumento.

— ¿Otro interés romántico?

— Precisamente, una muchacha de alrededor de tu edad, según lo que pude ver.

Sacudí mi cabeza de lado a lado mientras tomaba otra bocanada.

— Vaya, espero que esta se vaya pronto, si sigue así tendré que mudarme al restaurante, digo, es como si ya viviera ahí de todas formas.

La señora Polly río nuevamente, dándome un leve golpe en el hombro.

— Terrible, muchacho. Tal vez sea hora de que termines tus estudios y encuentres un mejor trabajo. ¿No querrás terminar como yo, eh?

— Pero si usted tiene todo esto, además de que todavía tiene su encanto, ¿No?– le guiñé un ojo, sonriendo en tono burlón– Tal vez debería casarme con usted, podría ser algo así como el viejo Dim, pero a la inversa.

— ¡Ha! Lo siento hijo, pero no eres mi tipo– río fuertemente, sonrojándose un poco.

— Vaya, me ha roto el corazón, señora– dije mientras acercaba mis manos a mi pecho y hacía como si estuviera sufriendo.

— Ya, no seas payaso, muchacho. Deberías conseguirte una novia. Puedo presentarte a alguien, si es que te interesa.

— ¿Alguna sexy señorita que juega al bingo con usted?

— No, bobo. A una de mis nietas, estoy seguro de que te agradaría, es una muchacha muy guapa.

— Le agradezco mucho– le sonreí, dejando de bromear– Por el momento no tengo tiempo para novias, muy apenas tengo tiempo para mí, así que…

— Ya, ya. Lo entiendo, niño, pero es algo que deberías considerar.

— Tal vez, en un futuro cuando me vaya mejor, supongo.


Me despedí al poco tiempo de terminar de fumar. La vieja entrada de mi edificio departamental estaba solo a unos cuantos pasos de ahí.

Mientras subía las escaleras al segundo piso noté algo raro al fondo del pasillo, sin embargo, supuse que solo era mi imaginación pues al mirar nuevamente y con más atención no pude ver absolutamente nada.

Introduje la llave para quitar el candado de mi puerta, deteniéndome antes de girar el picaporte debido a un leve escalofrío que recorrió súbitamente por mi espalda.

Miré sobre mi hombro y suspiré un poco antes de entrar y cerrar la puerta, pensando que tal vez solo eran imaginaciones mías.

Dejando de lado la pequeña sensación de miedo, caminé hacia la vieja mesa de madera al centro de mi apartamento. Era algo inestable por la pata desgastada en una de las esquinas, pero no era nada que no se arreglara con un pequeño pedazo de papel bajo la misma.

Coloqué mis llaves en el tazón de barro sobre la mesa y me estiré un poco antes de dirijirme a la cocina para revisar que podría hacerme de cenar.

Al abrir el refrigerador observé unos cuantos huevos y algo de jamón, algo no muy común para cenar pero era mejor que nada, después de todo estaba hambriento.

Terminé de cenar al cabo de una hora y después de ver un poco de televisión decidí que era hora de ir a ducharme.

El suave chorro de agua tibia que caía sobre mi me hizo olvidar todo por un segundo. Este era, sin duda alguna, mi momento favorito del día.

Al salir de la ducha caminé hacia mi cuarto sin preocuparme por cubrirme con la toalla alrededor de mi cuello. Pensé por un momento en que tan mala costumbre había tomado, pero para ser honesto no hay nada mejor que andar desnudo y sin preocupaciones por tu propia casa.

Tomé un par de boxers y una desgastada playera roja, notando como el pequeño agujero del hombro ya no era tan pequeño.

Me vestí y caminé hacia el baño nuevamente para cepillarme los dientes, no sin antes mirar de reojo al pequeño reloj sobre la mesa. Eran casi las 3 de la mañana.

Mientras cepillaba pensé en qué tan rápido pasaba el tiempo estando lejos del trabajo, y pensé también en lo que Polly me había dicho, sin embargo esta situación reafirmaba mi postura: Simplemente no tengo tiempo.

No tuve tiempo para dedicarme por completo a ser entrenador, no tuve tiempo suficiente para estudiar...y definitivamente no tuve tiempo para estar con ella.

¡Bah! ¿En qué estoy pensando? Ser entrenador, sí claro, como si por alguna extraña casualidad del destino un mocoso que sale de casa a los 10 años pudiera triunfar en la liga o incluso derrotar organizaciones malvadas.

Esas son solo patrañas de la parte que puede sustentar el viaje de sus hijos, no de gente como yo. 200 pokedólares por una Pokebola, ¡Con eso podría comer durante dos semanas!

Mi mano empuñó el cepillo y empujó casi al fondo mientras tosía pasta por todos lados. Un golpeteo en la puerta me tomó por sorpresa y provocó que casi muriera ahogado con pasta dental sabor a menta y moras.

Limpié lo más que pude antes de salir corriendo hacia la puerta, tras de la cual, para mí sorpresa al menos, no había nadie.

Dí un paso hacia el frente y mi pie topó contra algo. Era una caja de madera de un tamaño considerable y por lo visto sin ningún tipo de etiqueta.

Miré hacia ambos lados del corredor pero sin éxito, definitivamente ahí no había nadie, pero de ser así entonces, ¿Quién tocó a la puerta y dejó esta caja aquí?

Dude por unos cuantos minutos pero al final me decidí a meterla, rezando por que no fuera alguna clase de broma pesada, o Anthrax.

La coloqué al centro de la sala, observándola detenidamente. No parecía que tendría problemas para abrirla, de hecho solo había un cincho de plástico que podría cortar fácilmente con un cuchillo. Sin embargo, lo que me llamaba la atención eran los extraños agujeros en los costados. ¿Podría haber algún Pokémon ahí dentro?

Tenía sentido, pero, ¿Quién me enviaría un Pokémon en una caja tan grande? O peor aún, ¿Por qué alguien me enviaría un Pokémon cuando las pocas personas que conozco saben que me retiré y que no planeaba tener alguno más?

Decidí ponerle fin a todos esos pensamientos y me paré para tomar un cuchillo de la alacena. Me senté frente a la caja y me dispuse a cortar el plástico de un cerrazo. El cincho cayó al suelo y, dejando el cuchillo a un lado, tomé la tapa y la levanté. La caja estaba llena de paja y justo al centro había un enorme huevo.

Lo miré con asombro, pues nunca antes había visto un huevo tan grande como ese. Tenía algunas cuantas manchas verdosas, pero nada que realmente me ayudara a saber qué iba a eclosionar de el.

Metí la mano a la caja, sonriendo un poco ante la calidez que se sentía ahí dentro. Mis dedos rozaron el cascarón y una brillante luz me cegó por un segundo.

Mi trasero golpeó el piso y la luz se desvaneció poco a poco sobre una figura pequeña y humanoide. Miré más atentamente luego de recobrar mi visión normal y me acerqué nuevamente a la caja.

Sobre la paja yacía una pequeña niña de al parecer no más de cuatro años. Su cabello verde, similar al de los primeros brotes de un hermoso pasto, yacía sobre su frente. Su nariz era pequeña pero muy fina, y sus pequeños labios rosados hacían una pequeña mueca al entrar en contacto con la paja. Sus ojos, rojos como rubíes, se abrieron lentamente mientras se incorporaba con ayuda de sus pequeñas manos.

Volteó a verme y sonrió. Entre sus cabellos pude divisar un pequeño bulto rojizo, una especie de cuerno, ¿Tal vez? Y fue ahí, sorpresivamente, donde por fin reaccioné ante tal acontecimiento: ¡Un humano había salido de un huevo!

La niña alzó los brazos hacia mí, recargando su pequeño cuerpo contra la orilla de la caja, la cual se hubiera volcado junto con ella de no haberla sujetado a tiempo.

La levanté en mis brazos y cruzamos nuestras miradas. El pequeño lunar en su mejilla y la forma de sus ojos me hicieron pensar en alguien; alguien que no había visto hace mucho tiempo. Pero lo más sorprendente fue el pequeño orificio en la parte superior de su oído, era exactamente igual al que yo tenía. Tal vez se trataba de una casualidad, tal vez me estaba imaginando todo esto por la hora y el sueño que tenía.

La niña me miró confundida ante mi cara de incertidumbre y sonrió nuevamente mientras tocaba mi rostro con ambas manos. Sus pequeños labios se separaron y pronunciaron unas palabras que jamás pensé que escucharía en mi vida:

— ¿Papá, bien?- sonrió ampliamente, entrecerrando sus ojos.

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#2
Qué bonito comienzo.

Espero a ver como siguen las aventuras de este hombre con su extraña hija.

Saludos.
[Imagen: FsUUXVs.png]
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#3
Huh, después de leer los anteriores, me había quedado con la idea de que era un mundo algo distinto al de Pokémon, pero ahora simplemente pasa que en donde vive Lou no hay Gardevoir's.

Veamos que tal le va al tipo criando a la "niña".
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#4
Necesito saber que pasara despues, realmente es una humana o un Ralts?
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