Shortfic- La contraseña es AMOR

Extension largaShortfic
Franquicia
GéneroComediaRomance
Resumen

Perdón por la tardanza.

AdvertenciaDrogasTrastornos mentalesContenido sexualPokefilia
#1
La contraseña es "AMOR" I
 
[Te dejé un mensaje]
—…

Mor volvió a leer el mensaje, y Mor volvió a golpear la pared con su cabeza. No, no más. No quería saber una palabra más de Verónica.

Todo comenzó algunos años atrás, cuando consiguió empleo en esa empresa llamada CentroPokémon. Su trabajo consistía en crear tablas de datos con estadísticas y muchos dados, lo cual era su especialidad, pero lo más importante es que le asignaron una compañera.

—…

Ella era Verónica, una Mega-Altaria (no le gustaba que la confundieran con una Altaria normal). Al principio sus padres se opusieron. Decían que era demasiado 'imponente' y le iba a romper los huesos (desventajas de ser un Noivern era ser tan frágil como una ramita). Pero ella era simpática, cariñosa y ya no le gritaba demasiado... Además, siempre tuvo un fetiche secreto por las hadas, pero hasta entonces había logrado ser discreto. Total, que a las dos semanas la invitó a salir, y a los dos meses ya vivían juntos. Sin embargo, los problemas empezaron cuando Verónica ascendió de puesto, y esos problemas tenían un nombre: Raven.

—…

Raven, pese a lo que su nombre sugería, no era un cuervo sino un Grumpig. Lo que sí era era el nuevo jefe de Verónica, con quien parecía tener una buena relación. Al menos eso dedujo Mor, ya que ese cerdo (literal y figurativamente), pronto se convirtió en el tema de conversación. Que si al pobre lo había dejado su mujer (vaya a saber por qué), que si su proyecto regional había fracasado, que si alguien lo había pateado en las bolas… el pobre inocente no la tenía fácil. Y a Verónica "le causaba mucha pena" porque era igualito a Mor: a ambos les gustaba hacer roles, pero sin pasas. A ambos les costaba trabajo seguir una historia por más de dos capítulos, ambos se acostaban con Verónica, a ambos les molestaba usar corbata para trabajar, etcétera, etcétera.

Mor lo tomaba con filosofía, e incluso aceptó darle asilo al pobre cuando se quedó sin hogar, pero es que ese cuervo-de-nombre era el peor huésped que podían imaginar. Para empezar, y a pesar de estar a punto de llegar a los cuarenta, Raven se negaba a dormir solo porque "le daba miedo la oscuridad" y como sólo tenían una cama, Mor fue enviado al sofá para que tanto Verónica como su jefe pudieran descansar, pero el Grumpig insistió con su mala educación y la pobre Altaria no pudo dormir, cosa que Mor supo porque la oía gritar toda la noche. Y la cosa no acabó ahí. Pronto, tanto Verónica como su jefe empezaron a quedarse hasta tarde en la oficina. Cosa lógica, ya que el trabajo incrementa en vacaciones. Otros días encontraba cerrada la puerta del dormitorio sin que nadie le abriera por horas (según ellos, no la escuchaban), y, aunque sin relación a lo anterior, notó que dos pequeñas protuberancias crecían en su frente; cosa rara porque los Noivern no tienen cuernos. Tal vez tuvo una abuela Charizard, nunca se sabe.

—…

Pero todo tiene un límite, hasta la paciencia, y es que un día encontró a ese desvergonzado usando sus puntitos, y Mor no lo pudo tolerar. Que durmiera en su cama, vale; que usara sus corbatas, vale; que usara a su mujer; vale, pero NADIE tocaba sus puntitos y salía impune, de modo que abandonó a su mujer, abandonó su empleo y abandonó su vida ligada al CP.

Y así volvemos al presente, con otro mensaje de su ex, preguntando por la contraseña de Netflix. Mor, harto de todo aquello, arrojó el teléfono contra la pared, le disparó un lanzallamas y lo pisoteó. Se sintió mucho mucho mejor, al menos hasta que recordó que estaba desempleado y sin dinero para comprar otro.





Siempre que alguien pensaba en Dok, lo relacionaba con una sola palabra: contrarian. Sin embargo, él no lo veía así. Simplemente no se sentía atraído a las construcciones sociales. Está estipulado que los machos de su especie evolucionen en Jolteon, Umbreon o Leafeon, pero él se sentía mucho más cómodo como un Sylveon, y los listones, aunque femeninos, le servían para sujetar cosas. Está socialmente establecido que los niños vayan a las escuelas públicas, pero Dok creía que no ayudaban en nada y prefería usar su sueldo para pagarle a alguien online a que le enseñara a hacer sus cuentas. Está socialmente establecido que los empleados lleguen temprano a trabajar y se queden hasta la hora de salida, pero esa era una forma de pensar muy anticuada de gente que no disfruta la vida.

Por eso Dok estaba decidido a vivir su vida como quisiera. Sí, tenía un pésimo trabajo en una tienda de celulares; pero podía chatear en la pc todo el día. Sí, su jefa era una vieja inestable que siempre se quejaba de su espalda, pero al menos no lo molestaba demasiado, y sí, el sueldo era malo, pero aún vivía con sus padres y pensaba hacerlo hasta que murieran, momento en que pasaría a vivir en la casa de sus padres. Su historia es la menos interesante de los dos, pero después de todo era más joven que nuestro otro protagonista y menos experimentado. En resumen: la vida era buena con él. Lo único faltaba era, como era de esperarse: amor.

Y ahí estaba, recargado en el mostrador, cuando un cliente apareció para cambiar su vida.



Y ahí estaba, en la entrada de esa tienda de celulares, cuando cruzó los ojos con la que cambiaría su vida.


Aquel Noivern emanaba masculinidad, con sus músculos inexistentes, su mirada de vana sabiduría y su voz profunda.


Aquella Sylveon emanaba feminidad, en la forma que retorcía sus listones entre sus dedos mientras lo veía fijamente con esos brillantes ojos azules como estas letras.

Continuará
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No sabía si debía ser una historia de romance, comedia o sexo duro contra el muro. Así que serán las tres.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#2
9.9/10 por fin me haces aguantar más de medio capítulo sin morir
Hic sunt dracones

[Imagen: coURMrK.gif] 
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