Oneshot- La cita de Lila

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaMystery Dungeon
GéneroAmistadRomance
Resumen

Lila, una hermosa lilligant, se prepara para el gran día de su cita.

#1
Bueno, aquí va otro fic. Hace mucho que no escribo, así que espero estar a la altura  RaltsLewd
 


En el camino que conectaba al Pueblo Algarabía con la Cueva Desnivel, el cual cruzaba una pradera verde -en las cuales se distinguían varios árboles de hojas de color similar, muchos ponytas trotando en contra de las leves brisas del lugar y grupos de swellows surcando el cielo que cada vez se tornaba más azul- se encontraba, a unos cientos de metros del poblado, una casa de madera pequeña cubierta mayormente de largas plantas que crecían desde el suelo y llegaban al techo, con una entrada que apuntaba directamente al camino.  A su izquierda a sólo unos metros, en dirección al pueblo, había un pequeño jardín con varias flores coloridas muy bien cuidadas y dispuestas en un rectángulo, rodeadas en parte por una valla blanca del mismo material que la casa y un cartel en el frente que decía “Jardín de Lila”.  

Dentro del mismo hogar, de una gran y única habitación grande, con paredes también cubiertas de plantas similares a las de afuera y con alguna que otra decoración -como cuadros de flores y fotos familiares- , se hallaba en el centro una mesa de madera con un par de asientos del mismo material, una cama no muy grande ubicada contra la ventana que estaba en la pared del frente de la única puerta de la casa y en la que podían entrar los rayos del sol de la fresca y despejada mañana, una pequeña cocina a la izquierda de la salida y a la derecha, un mueble con un gran espejo, con todo preparado para que la habitante de ese acogedor lugar se pudiese preparar para ir al pueblo a cumplir con sus trabajos como todas las mañanas.

Pero ese día no sería sólo un día cualquiera. Este ser se estaba tomando más tiempo en prepararse del que se solía tomar para ir a trabajar. Es que ese día iba a hacer muy especial para ella, ya que no sólo iría a trabajar como casi todos los días, sino que tendría una cita con otro pokémon muy apuesto y galán, y tenía que estar lo más linda posible para el momento. 

Lila, como le decían en todo el Pueblo Algarabía, era una lilligant muy bella, que llamaba la atención por sus largas hojas brillantes que caían de su cabeza, en la cual se encontraba su gran flor y corona, más grande que la de otras de su especie, que atraía miradas a los que no la conocían. Era un ser muy bondadoso, con mucha empatía hacia los demás y con un trato muy cálido, aunque cada tanto se mostraba su lado tímido, a veces siendo incapaz de sostener charlas muy largas con los que no conocía. Siempre se la veía muy segura de sí misma, pero las adversidades o un cambio de rutina eran capaces de descolocarla muy fácil; sin embargo, siempre contaba con sus grandes amigos del pueblo para ayudarla. 

Ya habiendo terminado de alistarse, salió de su casa, tomó un gran respiro y, con toda la felicidad del mundo, partió hacia el Pueblo Algarabía, con el sol que cada vez se alzaba más hacia arriba y con el rocío de la mañana que le provocaba una sensación de frescura a todos los Pokémon que estaban por allí, incluyéndola a ella. 

En sólo unos minutos, ella ya se encontraba en el pueblo. Nada más al llegar, los habitantes del lugar que estaban fuera de sus casas, que también estaban recibiendo el día que estaba comenzando, saludaron alegremente a Lila como hacían todas las mañanas. Era conocida en el pueblo y prácticamente todos se llevaban bien con ella, teniéndole un gran cariño a la pokémon planta; hasta incluso los de aspecto más temible le guardaban un enorme respeto. Luego de los saludos de buenos días, no se tardó nada en entrar al Café Conexión, un lugar muy concurrido en el pueblo donde tanto lugareños como viajeros de lejanas regiones pasaban sus ratos ahí, dónde se podía compartir una bebida, guardas objetos valiosos y como también hacer de punto de encuentro para los grupos de exploradores, rescatistas e investigadores que recorrían kilómetros y kilómetros de tierra, mar y aire. 

La Señora Kangy -como la llamaban a esta simpática Kangaskhan-, la encargada del lugar, estaba abriendo de a poco las ventanas del lugar para abrir el establecimiento al público cuando se encontró con la radiante lilligant entrando al mismo.

–¡Oh, por Arceus! ¡Pero mira quién se vino divina hoy! –Exclamó Kangy

–¡Buenos días Kangy! Y gracias… –Respondía Lila con una expresión de vergüenza

–Oh vamos, ¡No seas tímida! –Le dijo con una voz más suave que al principio– Siempre eres bella, pero esta vez radias una luz que iluminaría hasta el alma más negra.

–G-Gracias señora… pero no me avergüence así, usted también es muy linda. –Respondió tímidamente ante los halagos que recibía por parte de ella.

–Querida, siempre eres tan dulce. Bueno, creo que es hora de comenzar otro día de mucho trabajo, que seguro tendremos muchos invitados de varios lugares hoy, especialmente cierto caballero que conozco, ¿Eh? –Le guiñó con un ojo a Lila

–¡Señora! Por favor… –Se tapaba la cara de la vergüenza que sentía.

–Todo saldrá de perlas hoy, Lila. En fin, ¿Empezamos? Necesito que termines de acomodar las plantas arriba de las mesas y de colocar la pizarra de los avisos y todo eso que necesitan saber los viajeros, y luego recibes a todos los que lleguen y lo de siempre, tú sabes.

Lila asintió con la cabeza y rápidamente se puso a hacer todos los mandados que Kangy le pidió, mientras los Pokémon empezaban a ingresar al lugar. Ella los recibía en la entrada con la calidez y hospitalidad que la caracterizaba, haciendo que hasta incluso los más rudos y desalmados se sintiesen en paz con ella cerca, mientras seguía haciendo todos los quehaceres que demandaba el lugar; como ordenar las mesas y los asientos que los clientes dejaban, colocar nuevos papeles en la pizarra de los que concurrían el lugar, tomar y servir los pedidos que estos encargaban y muchas tareas más. Ese día en particular no concurrieron muchos pokémon, así que fue una jornada de trabajo muy tranquila, lo cual le era muy conveniente ya que debía guardar todas sus energías para la gran cita que la esperaba a final del mediodía.

Llegada la hora, la lilligant se dirige al mostrador donde la kangaskhan se encontraba ordenando unos objetos varios. 

–Señora, creo que ya terminé. –Suspiró levemente y le mostró una sonrisa.

–Gran trabajo como siempre mi niña. –Le responde alegremente. –Ya es la hora de tu día, ¿eh? Seguro que se encontrarán en el centro del pueblo. 

–Sí, señora. Estaremos ahí… rayos, ¡qué nerviosa estoy! –Empezaba a respirar agitadamente.

–Quédate tranquila querida, las cosas saldrán excelentes. Ya quisiera ser joven y bella como tú de vuelta y revivir esas épocas –Se rió coquetamente por lo bajo y le dio un gran abrazo.

–Muchas gracias señora, espero que todo salga bien… –Correspondió el abrazo y suspiró.

–Recuerda que pueden venir ambos a tomar algo aquí, ¡Todo corre a cuenta de la casa! 

–Se lo agradezco un montón, siempre tan amable conmigo. –Le respondió alegremente

Se terminaron de saludar y Lila se alistó para salir de la cafetería e ir directo al centro del pueblo, donde esperaría a Gallade. Al salir, el sol estaba en su punto más alto y el día seguía igual que azul que en la mañana. El Pueblo Algarabía era un lugar de muchas casas coloridas, con varias tiendas que ofrecían distintos productos y servicios –como la de Kecleon donde se podían comprar objetos, la de Cofagrigus que aceptaba lingotes de oro a cambio de algunas rarezas muy valiosas e incluso el mismo Café Conexión-, un puerto donde los Lapras se encargaban de llevar pokémon a otros continentes, y un ir y venir constante de pokémons, lo que hacía un poco de justicia a su nombre; hasta en las altas horas de la noche siempre había alguno que otro pasando por ahí.

Lila buscó una banqueta donde esperaría a su cita y se sentó. Ella sabía que había llegado temprano, así que le tocaría esperar un rato hasta que el llegase. Gallade era un viajero muy conocido en el pueblo, miembro de un grupo de exploración muy famoso que solía recorrer los distintos continentes del mundo. Era muy apuesto, con una contextura fuerte pero ágil a la vez y daba a relucir su gran par de filos que tenía al final de sus brazos, y tenía una actitud digna de un caballero de los viejos tiempos, destacándose por su valentía, fortaleza y buen trato hacia los demás, ganándose así un respeto muy profundo por parte del resto. Como los demás viajeros, solía ir con sus compañeros a pasar las tardes en el Café Conexión cada vez que pasaba por el pueblo, y es allí donde, hace un tiempo, conoció a Lila, atraído inicialmente por la belleza de la pokémon y luego encantado por la amabilidad y calidez que ella tenía. Lila, por su lado, fue atraída por la caballerosidad y valentía de Gallade y en muy poco tiempo, formaron una amistad entre ellos, aun cuando realmente no se veían todo el tiempo debido a las aventuras constantes en las que él tenía que participar.  Un día, el pokémon rompió el hielo y la invitó a tener una cita y pasar el día juntos, a lo cual ella aceptó emocionada y desde ese entonces, Lila anduvo esperando el gran día para poder pasarlo con él y ver si podía florecer el amor entre ellos dos.

Había pasado una hora y el aún no llegaba, pero a Lila no le importó. «Debe estar en una de sus aventuras», pensaba. Era consciente del arduo trabajo que significaba estar en un grupo de exploración, especialmente en uno del calibre como en el que él estaba, así que entendía que podía tardar; aparte, la paciencia de la planta era una de sus cualidades así que podía esperar, aunque los nervios y la emoción estuviesen más que presentes. 

El día pasaba normalmente en el Pueblo Algarabía, con un tráfico de lugareños y viajeros que pasaban por el centro del mismo o iban de compras en algunas de las distintas tiendas, como así varios grupos de pokémon que se quedaban en diversos puntos charlando y alguno que otro haciendo espectáculos callejeros o tocando música para así aportar de más vida y color a este lugar que parecía de a ratos más a una ciudad que a un pueblo. Todo este escenario muy vivo distraía lo suficiente a Lila para que el tiempo pasase rápido, aunque no podía evitar mirar para todos lados y temblar de los nervios a la espera de su valiente Gallade. Ella incluso ya se estaba imaginando lo que sería la cita: pasear juntos por el centro, ir de compras, quedarse a tomar algo en la cafetería, sacarse fotos en distintos lugares de pueblo y terminar el día con los dos abrazados en las praderas verdes de las afueras, con el sol escondiéndose detrás de ellos; sin duda un día que jamás olvidaría.

Sin embargo, las horas pasaban, el sol cada vez estaba alcanzando más el horizonte y Lila se empezaba a mostrar preocupada. Ya había sido demasiado tiempo sin que el apareciese -más considerando que él le dijo reiteradas veces que le gustaba ser puntual en las varias charlas que han tenido ellos dos-, así que empezó a preguntarse si no le había pasado algo malo o tuvo algún contratiempo. «Él avisaría de alguna manera si no podría venir», «Él y sus compañeros son muy fuertes, dudo que haya ocurrido algo malo, y si fuera así, nos hubiésemos enterado todos» y toda clase de pensamientos de ese estilo pasaron por su mente. La ansiedad estaba remplazando a la emoción y los nervios que sentía anteriormente, y su expresión en la cara era una de preocupación. 

Pasaban los minutos y el astro rey cada vez se acercaba más a su destino final para así hacer llegar el ocaso. Lila se mostraba cada vez más ansiosa y preocupada, incluso, ya estaba empezando a tener pensamientos no muy propios de ella; «No querrá salir y le da vergüenza decirlo», «Ya no le gusto más, le debo parecer aburrida», «Seguro le gusta otra, como una Gardevoir», haciendo referencia a los viejos cuentos que leía cuando era una pequeña petilil, dónde se mostraban a los caballerosos gallades al lado de sus damas, las gardevoir. La tristeza ya empezaba a adueñarse de ella, a la par que el ocaso llegaba y el sol se ocultaba en el horizonte. Cada vez menos pokémon quedaban afuera en el pueblo, ya que varios de estos volvían a sus casas o, en caso de algunos viajeros, buscaban alojamientos para pasar la inminente noche, y así el centro empezaba a volverse más silencioso y tranquilo. 

Más minutos pasaron y la noche se estaba instalando totalmente y las estrellas y el cosmos cubrían como un manto al cielo ya casi oscuro, dónde solo el horizonte en el oeste apenas se teñía con una tenue luz que iba apagándose. El paisaje era hermoso; hace mucho que no había una noche así en el pueblo. Hubiera sido ideal para Lila, ya que hubiesen recibido esa noche con su caballero bajo los astros que iluminaban el cielo, pero esta se encontraba llorando en la banqueta donde esperó por tantas horas. Jamás se la había visto de esa forma, o al menos, no en un estado de tristeza tan profundo como en el que estaba. Varios lugareños la miraron sorprendidos, ya que no se podían creer que las lágrimas de adueñaran del rostro de un pokémon en el que normalmente había alegría. Ella estaba devastada, y su corazón hecho pedazos. Kangy salió de la Cafetería y la vio ahí, de una manera que jamás creyó que podía verla. Sabía perfectamente lo que había pasado; Gallade la dejó plantada, y ella sentía mucha ira por él, ya que quería muchísimo a Lila y la consideraba como una hija más que una empleada. Pero la lilligant necesitaba contención, así que se acercó a ella y la abrazó profundamente.

–Oh querida, ¿Qué te han hecho? No mereces estar así.– Le decía con un tono suave

–No lo sé señora, lo esperé por horas y no vino, ¿Qué hice mal? ¿No le gusto? –Sollozaba ella.

–Nada mi niña, muchos hombres son así, pero no te culpes, ya vendrá alguien que te querrá de verdad.– Le respondió mientras le daba algunas palmadas en la cabeza a Lila

–Pero… éramos amigos, nos queríamos mucho, ¿por qué me dejó plantada? –Decía entre lágrimas

–Repito, muchos hombres son así. Te ilusionan y luego te dejan, sin siquiera tener pelo…– Se detiene para evitar decir una grosería –…Sin siquiera tener valor para decirte la verdad. Pero estarás bien… vamos, termina de llorar y vamos a tomar algo, ¿Sí? ¡Tengamos una noche de chicas! 

–Gracias señora, eres la mejor.– Decía mientras se limpiaba la cara.

Las dos se quedaron un buen tiempo sentadas en la banqueta, dejando pasar los minutos para que Lila pudiese recomponerse del amargo momento que estaba pasando. 

Desde lo lejos, específicamente desde el Sede del Grupo Investigador Pokémon, un pokémon amarillo medianamente alto miraba a las dos señoritas. Se trataba de Ampharos, el líder de esa institución, institución que se encargaba de investigar distintos sucesos que ocurrían a lo largo del mundo. Él era un ser un poco torpe y a veces perdía el sentido de la orientación, pero por otro lado era muy inteligente, armador de estrategias magistrales y sabía muy bien cuando debía actuar ante distintas situaciones. Situaciones como la que se presentaba ante sus ojos, así que se limitaba a sólo mirar y sentir una profunda tristeza por Lila, ya que para él, ella era una muy buena persona y no se merecía pasar por lo que estaba pasando; pero sabía también que Gallade tampoco tenía la culpa. De repente, sintió como alguien por detrás se le acercó.

–Mawile, compañera, ¿Qué haces aquí? 

–No pude evitar venir aquí, Ampharos. Y tampoco puedo evitar verlas a ellas dos. Qué triste se ve la pobre Lila. –Suspiró Mawile

Mawile era una investigadora y arqueóloga brillante de la sede, a la vez que era una de los miembros más poderosos de los que estaban allí. Con un cuaderno en sus manos, lleno de papeles sueltos –que eran anotaciones varias-, se colocó al lado de Ampharos y le siguió hablando.

–¿Ella no era la que se iba a encontrar con Gallade? Vaya que esperó mucho tiempo.

–Exactamente mi estimada. –Le afirmó Ampharos.

–¿Crees… crees que le tendríamos que decir la verdad? –Preguntó Mawile algo preocupada.

–No, no creo que sea lo adecuado, Mawile.– Suspiró –Sé que quieres que ella no crea que fue plantada, pero… el asunto es bastante delicado, y no sé cómo se lo tomaría. Aparte, hay que evitar crear pánico en la población hasta que sepamos cuál es la razón detrás de los pokémon petrificados. Ya muchos equipos de exploración han caído… inclusive el equipo de Gallade, que era uno muy fuerte y respetado. Que todos sepan eso sólo traería mucho miedo entre los lugareños… y no quiero eso. 

–Tienes razón, y hasta hay reportes de que pokémon legendarios han sido petrificados. Siempre tan precavido, Ampharos. 

–Créeme que yo también quiero avisarles a todos del peligro, pero aún no. En fin, volvamos a la sede, es hora de cenar y mañana tendremos otro día. Por cierto, Mawile, ¿Mañana mandaremos a los dos jóvenes de Villa Serena a otra misión?

–Sería lo mejor, jefe. Tienen un gran potencial. Lo han demostrado cruzando solos la montaña que separa a Villa Serena con el Pueblo Algarabía.

Terminada la charla, volvieron a la sede para seguir con las labores y de disfrutar de una merecida cena luego de un día tan arduo de misiones, como eran todos los días allí. Sabían que ya varios viajeros y grupos de exploraciones estaban siendo víctimas de las misteriosas petrificaciones; un suceso donde los Pokémon se convertían en algo parecido a una estatua, quedando sin signos de vida alguna, y Gallade solo fue otra víctima de estos incidentes mientras se encontraba de viaje, razón por la cual no pudo asistir a la cita con Lila.

Lila y Kangy volvieron al Café Conexión a tomar algo y a pasar una noche juntas, en las cuales charlaron de muchos temas distintos e hicieron varias actividades, donde se divirtieron mucho. Eso ayudó a la pokémon planta a olvidarse del mal trago del día y así comenzar renovada el día de mañana. Obviamente la herida del corazón roto no sanaría pronto, pero pronto ella seguiría con su vida normalmente, aunque desconociendo totalmente de lo que le ocurrió a Gallade. Quizás, pronto se volverían a ver, o quizás no…
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#2
"¿Debería decirle que su cita quedó hecho piedra, o mejor la dejó pensando que la plantaron?"

Vaya dilema.

Debería decirle por instinto que Gallade no la plantó, pero seguro ese pobre Ampharos prefiere no arriesgar que Lila pierda su belleza.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#3
Desde el título sospechaba que no iba a darse la cita.

Se hace bolita.

Muy, muy triste. Estas historias sobre lo que no pudo ser casi siempre me pegan en los feels. En especial porque durante todo el relato te dedicaste a hacer a Lila lo más adorable posible, y llegando al final, es difícil no querer entrar a darle un abrazo. Besto chica.

Por un momento pensé que era el longfic que dijiste que harías, ya que el final abierto da la sensación de que podría seguir. Una sensación ominosa por lo que les está pasando (asumo que es algo que ocurre en los juegos). Sólo espero que, al final, los pokes petrificados puedan volver a la vida. De modo que haya algo de esperanza para Gallade.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#4
En verdad me encantó este relato, el pueblo que describes (aunque haya sido sacado de los juegos) se adivina lleno de vida y con buena profundidad. La forma en que lo narraste fue de lo más adorable y me mantuvo con una sonrisa hasta que llegue a la parte final de la historia. No me esperaba que fueras por ese lado; al principo me imaginaba que iba a ser ese tipo de historias tragicomicas donde el caballero al final resulta ser un cabrón o que a la pobre Lila le pasarían cosas convenientemente desagradables de camino a su cita que resultaran en una historia comica.

Me gustó que hayas aprovechado parte de la historia de los juegos para que lo veamos desde otro punto de vista. En verdad le he tomado cariño a Lila y espero de verdad que el gallade vuelva del infierno tarde o temprano (ups, spoiler).

Saludos.
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#5
Oh qué sad...
Aunque por un momento pensé que estaria todavía mas sad considerando la entrada de la pokédex de Lilligant... pero luego me acordé que no era un fic de Kiwi

Es chistoso porque algo así como el 80% de los fics de MM estan centrados en el personaje central y sus aventuras pero muy pocas veces se hace un fanfic verdaderamente centrado en alguna de la trama de los juegos centrales y más si se enfoca en personajes secundarios del mismo. 

Me gusta mucho la manera en la que describes el pueblo, bien pudiste limitarte a describir rápidamente las acciones de Lila pero la atención al detalle te hace sentir que el pueblo realmente está vivo y es un lugar sumamente colorido.

Si no mal recuerdo en el juego al final se termina sabiendo lo de los pokémon petrificados y al final todos caen antes de que los héroes los rescaten a todos, así que quien sabe... quizás la cita al final si pueda terminar feliz :)
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#6
Me gustó como el relato parecía ser afable y luminoso al comienzo, casí que pensaba que no había lugar para otro tipo de sucesos más oscuros. Lili y sus pensamientos cada vez más catastróficos nos recuerda mucho a nosotros; y cuando aún tenemos una pequeña esperanza, por más tiempo que haya pasado, de que las cosas saldrán bien.

Fue muy bonito  [Imagen: pikaowo.png]
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