Oneshot- La Sangre es más espesa que el Agua

ExtensiónOneshot
Extension larga
FranquiciaCoregames
GéneroAventuraDrama
Resumen

Silver ha regresado a Johto. Pero no ha sido el único. Secuela de "La Soledad de un Campeón".

#1
Apenas se habían hecho las seis y media de la mañana cuando el sol empezó a acariciar con sus primeros rayos a la bella y exuberante Johto. Ciudad Trigal y Ciudad Iris, las dos ciudades más grandes de toda la región, tenían sus calles completamente desiertas, puesto que casi todos los ciudadanos se habían quedado en sus hogares para ver por televisión y junto a sus familias la histórica revancha entre los Ursarings de Johto y los Watchogs de Unova, por lo que sus líderes de gimnasio, al ver que nadie vendría a desafiarles para obtener su medalla aquel día, se habían limitado a cerrar las puertas y a dedicarse tanto a firmar papeleo como a entrenarse junto a sus pokémon. El revuelo por lo que prometía ser el partido del año era general.
 
Si alguien hubiese estado allí afuera en ese preciso instante rondando entre las rutas 35 a 37, solo habría tenido que alzar la vista hacia arriba para notar la descomunal aeronave materializándose en medio del hermoso cielo azul claro. Midiendo ochenta metros de largo y pesando alrededor de unas ochocientas toneladas, el colosal y espeluznante pájaro metálico negro se abría paso a través de las nubes, impulsándose lentamente con sus cuarenta motores. Las bandadas de Pidgey y de Spearow que volaban por allí, aterradas, rompieron formación y se dispersaron inmediatamente, huyendo despavoridos.
 
Con su nave en piloto automático y bebiendo de una taza blanca su café favorito, su dueña observaba el lejano e imponente Monte Plateado, el cual sin importar la hora del día y el clima siempre estaba rodeado por su característica niebla gélida, con nieve y granizo lloviendo sin descanso sobre su cima. Si ese no era el mayor dedo del medio que la madre naturaleza le había enseñado alguna vez a las ciencias meteorológicas, no sabía qué lo sería.
 
“Algo me dice que hoy será un estupendo día” dijo mientras terminaba de beber el café de un último sorbo, desperezándose en su silla predilecta. La mujer joven llevaba únicamente puesta su ropa interior, que consistía de un sostén y unas bragas azul oscuro que combinaban con su cabello y ojos “¿No lo ves así, Donphan?”
 
El enorme pokémon elefante que se hallaba parado en cuatro patas a su izquierda barritó y alzó su gruesa trompa, buscando acariciar el largo cabello de su ama en señal de afecto. Ella se lo concedió.
 
“Siempre me ha gustado el café que hacen en Ciudad Esmalte” afirmó mientras dejaba la taza sobre una mesa plateada y redonda que tenía a la derecha de la silla. Tomó de ella un gordo libro de tapa dura, se levantó de su asiento y caminó hasta la gran ventana con forma de cúpula en la cabina de comando, con intención de apreciar mejor el bello paisaje “Los granos de que utilizan allí para prepararlo poseen cafeína más que estimulante. Y cuando una la bebe, te llena de energía y de determinación, asegurándote que todo saldrá bien. ¿Tú qué dices, Raikou?”
 
Raikou se limitó a rugir detrás de ella,  liberando en vano decenas de rayos y centellas de la melena púrpura con aspecto de nube que había en su lomo. El imponente pokémon tigre legendario se hallaba atrapado dentro de una clase de esfera de cristal con aspecto de burbuja que parecía contener sus potentes descargas eléctricas como si nada.
 
La joven rió al ver como su prisionero todavía seguía con ganas de luchar, a pesar de que no le fuese a servir en lo más mínimo.
 
“Oh, claro” rió mientras se acercaba a la burbuja para apoyar su mano derecha sobre la burbuja. Raikou, iracundo trató de morderla hincando sus curvos colmillos con forma de daga sobre el cristal, sin éxito “Se me olvidó especificar que nada saldrá bien para ti. Debo reconocer que no me la pusiste fácil al hacerme perseguirte de Kanto hasta aquí, pero la suerte se te acabó.”
 
La fabulosa bestia mítica volvió a rugir, viendo a su captora con una rabia asesina. Ella ni se inmutó.
 
“Sigue gruñendo todo lo que quieras” le dijo con una sonrisa cruel dibujándose en su rostro “Esa burbuja de contención continuará nulificando tus poderes las veces que haga falta. Impresionante invento, ¿No lo crees? Fue muy fácil robarle la tecnología necesaria a esos buenos para nada de la ASNH para construirla. Tomó tiempo y mucho esfuerzo replicar su diseño, pero afortunadamente he conseguido preparar las únicas tres que necesito. Una para ti y otras dos para tus amigos.”
 
Raikou se detuvo por un instante a contemplar las dos burbujas que estaban situadas a la izquierda de aquella en la que se encontraba captivo. El mero hecho de imaginarse a sus dos compañeros atrapados al igual que él en esas condenadas prisiones hizo que su enojo creciese. Su delgada y puntiaguda cola color cían con forma de chispa en la punta se agitó con violencia de un lado al otro, y la potencia de sus rayos alcanzó los trescientos ochenta voltios, signo de su furia y de su estrés.
 
La humana ignoró desinteresada aquel estallido de cólera y procedió a hojear bostezando el libro con piel de Ursaring que llevaba en sus manos, hasta detenerse en la página que estaba buscando. Donphan se acercó a ella, dirigiéndole a Raikou una mirada repleta de odio. El guardián de Johto se la devolvió de forma instantánea. 
 
Tres grandes guardianes surgieron de entre el polvo de la Torre Quemada” recitó en voz alta “Raikou del Rayo, Entei del Fuego y Suicune del Agua. Reúnelos a todos ellos y Ho-Oh, el señor de las Llamas y de la Felicidad Eterna, te concederá aquello que tu corazón más anhela.”
 
Otra sonrisa más se formó en sus labios. Acto seguido cerró el libro con fuerza y volvió hasta donde se hallaba la mesa para dejarlo justo en el sitio exacto de donde lo había tomado.
 
“Computadora” dijo mientras se colocaba dos gomas para el pelo que también estaban en la mesa, recogiendo su cabello con dos coletas “Informe del progreso de la búsqueda.”
 
La inteligencia artificial de la nave no tardó en responderle con una voz femenina, sintética y fría.
 
“El pokémon Entei se encuentra en movimiento. Tiempo estimado de llegada: treinta minutos, cuarenta segundos y veinte milisegundos.”
 
“Aumenta la potencia de los motores” contestó su ama “Y ve preparando mi uniforme. No se nos puede escapar.”
 
La computadora obedeció ipso facto, siguiendo su programación. Al mismo tiempo que las turbinas de la aeronave empezaban a cobrar velocidad, una larga y estrecha cápsula de vidrio descendió del techo, hasta apoyarse en el suelo y abrirse de par en par, revelando un uniforme de mujer negro como la noche, con guantes y botas plateadas, un cinturón repleto de balls y del mismo color que las botas y que los guantes, un sombrero también negro y una letra R de un color rojo ardiente e intenso ubicada en la zona del pecho.
 
“Archer” se dijo a sí misma la mujer mientras procedía a colocarse su ropa “Maldito imbécil. No solo tiró a la basura nuestras esperanzas con ese ridículo plan en Ciudad Trigal, sino que además tuvo la osadía de disolver lo poco que quedaba de nuestra organización. Siempre supe que era un inútil, pero jamás pensé que conseguiría hundirnos a todos.”
 
El enfado fue reemplazado por calma. Donde antes había rencor e ira, una nueva sonrisa pérfida dio acto de presencia.
 
“Giovanni fue muy listo al haberme asignado el puesto de agente durmiente en Unova tantos años atrás” siguió diciendo mientras se detenía nuevamente ante la ventana de la cabina, ya vestida y con las manos detrás de la espalda “Sabía que si algo malo llegaba a pasar, yo me encargaría de todo. Y el momento ha llegado.”
 
La inteligencia artificial volvió a hablar, emitiendo una fuerte alarma, seguido de una luz roja intermitente.
 
“Alerta. El pokémon Entei está en la mira.”
 
Y así era. El pokémon legendario se hallaba ingresando a la larga ruta 42, dejando Ciudad Iris detrás de él y ahora corriendo con mayor rapidez que antes. La mujer se limitó a aplicar leves palmadas sobre la cabeza de su Donphan, quien al igual que ella observaba a su objetivo con los ojos de un depredador acechando a su presa.
 
“Parece que ya nos ha detectado” dijo su ama sonriendo “Muy bien, mi querido Entei. Si quieres hacerlo por las malas, lo haremos por las malas. Computadora, dispara el rayo inmovilizador.”
 
Un gran cañón emergió automáticamente del fuselaje de la aeronave y, habiendo calculado la distancia del objetivo, disparó hacia Entei. Sintiendo el peligro, el pokémon legendario se dio la vuelta a una velocidad sorprendente y contestó sacando por la boca un potente ataque de Lanzallamas con su aliento incendiario, logrando que el rayo amarillo desviase su curso y terminase alcanzando a un desgraciado Furret, que cayó al suelo petrificado, duro y rígido como una roca.
 
“Y así la cacería comienza nuevamente” dijo la mujer, sin despegar la vista de Entei, quien emprendió la huida “Computadora, activa de nuevo el sistema de camuflaje y no vuelvas a disparar hasta que te lo ordene. Veamos por cuánto tiempo puede seguir así sin cansarse.”
 
La computadora respondió ipso facto.
 
“Afirmativo. Activando modalidad de cazador silencioso.”
 
“Muy pronto tú, Suicune y Ho-Oh serán míos” susurró con ansiedad la joven mientras sacaba del bolsillo izquierdo de su uniforme una vieja foto en la que se la veía feliz, acompañada de una joven idéntica a ella, pero con cabello y ojos castaños “Y una vez que haya devuelto al Equipo Rocket a su vieja gloria, dirigiré mi atención hacia ti, hermanita.”
 
              



“¡Silver!” gritó Lyra eufórica junto a su Marill, brincando de la alegría mientras corría a saludar a su viejo amigo. La joven asistente de laboratorio jamás habría pensado que volverían a verse justo aquel día.
 
“Hola, Lyra” contestó Silver muy feliz de verla. El joven pelirrojo aceptó con gusto el abrazo que su amiga le dio, esperando con paciencia a que se retirase “Veo que sigues igual de enérgica que siempre.”
 
“Y tú igual de afectuoso que siempre” dijo ella a modo de broma mientras se apartaba, soltando una risita “¿Qué haces aquí? Creí que te encontrabas en Alola buscando a tu madre.”
 
“Digamos que mis investigaciones me llevaron hasta aquí” admitió él mientras miraba hacia el horizonte que se extendía más allá del lago que separaba Ciudad Endrino de la ruta 45, al mismo tiempo que abrazaba a su Crobat. El pokémon murciélago de pelaje púrpura estaba agotado de tanto haber volado, pero también sonriendo contento por haber ayudado a su entrenador a llegar hasta su destino “Eso y necesitaba tomarme un descanso después de tantos meses. ¿Y qué hay de ti?”
 
“¡Oh, solo estaba aquí hablando con la líder de gimnasio, Clair!” explicó Lyra, dando un paso hacia atrás para señalar a Clair. La doma-dragones miró a Silver de arriba abajo y de brazos cruzados, entrecerrando sus ojos “El profesor Elm me ha enviado para que me muestre cuál es el entrenamiento especial que ella y los miembros del Clan Endrino realizan con los pokémon de tipo dragón. ¡Cree que arrojará más luz sobre la forma en la que se adaptan a su medio ambiente para evolucionar!”
 
“Buenos días, Silver” dijo Clair con un tono serio y cortante.
 
“Buenos días, Clair” respondió Silver con la misma expresión y tono, manteniéndole la mirada sin problema. Todavía recordaba con enojo lo mucho que sus pokémon habían sufrido en el pasado ante los devastadores movimientos de los dragones de la inflexible y temperamental líder.
 
“Esperen un momento” preguntó Lyra perpleja, mirando a ambos completamente perdida “¿Se conocen y no estaba enterada?”
 
“Nos conocemos más que bien” afirmó Clair mientras el recuerdo de su Kingdra sucumbiendo ante los movimientos eléctricos y ponzoñosos del Magneton y el Crobat de Silver le hacía cerrar los puños inconscientemente. Luego se volteó hacia Lyra “En fin, niña, como te estaba diciendo, aunque me halaga que el profesor y tú muestren interés en nuestra historia y costumbres, me temo que no puedo dejarte entrar. La Guarida Dragón está prohibida a todo aquel que no sea del clan o no haya ganado la Medalla Dragón.”
 
“¡Por favor!” suplicó la joven con una expresión similar a la de un Growlithe pidiendo que llenasen su tazón con comida “¡Por lo menos quiero ver cómo nacen los Dratini bebé! ¡Ayudaría mucho a nuestra investigación!”
 
“¿Y qué tal si entrase conmigo?” preguntó Silver desafiante, imitando el lenguaje corporal de Clair en un claro intento de disuadirla “Yo sí he ganado la medalla. Incluso su novio lo ha hecho, por lo que está más que en su derecho de entrar a esa cueva.”
 
Clair se llevó la mano derecha a la cara, reprimiendo las ganas que tenía de echarlos a ambos a gritos y a patadas. A pesar de que su respuesta seguía siendo no, sabía que cuanto más se negase, más insistirían. Los entrenadores que veía a diario en su gimnasio cada vez que se presentaban a desafiarla siempre eran respondones y necios, y no sabían aceptar la derrota, mucho menos la oportunidad que les daba de rendirse. No obstante también era consciente de que ella no era quien para hablar. Todos sus discípulos y compañeros de trabajo, así como también todo el Clan Endrino, tenían más que presente lo intensa e iracunda que podía tornarse en ocasiones, especialmente cuando las cosas no salían como ella quería. Y el hecho de que a pesar del arduo entrenamiento que ella y sus pokémon realizaban al inicio de cada mañana de cada día seguía sin poder conseguir la aprobación del Maestro Dragón la enfurecía más que cualquier batalla perdida dentro del gimnasio. Estaba harta de ser una líder de gimnasio. Quería demostrar su valía desafiando al Alto Mando, probar que era igual o más fuerte que su primo. Y en su lugar seguía luchando y perdiendo su tiempo con mocosos caprichosos.
 
“Seguro que Lance  nunca tuvo que pasar por esto” masculló para luego dirigirse a Lyra y a Silver “Muy bien, les concederé el acceso. Pero sepan que como perturben de alguna forma a los pokémon allí dentro o hagan algo indebido, me aseguraré de que no vuelvan a poner ni un pie en esta ciudad. Así que tengan presente que los estaré vigilando en todo momento. Ahora síganme.”
 
Mientras la líder de gimnasio se daba la vuelta haciendo flamear su larga capa negra con placas doradas en los hombros que hacían juego con los colmillos de dragón que usaba como pendientes, Silver se acercó aún más a Lyra para conversar con ella. Marill, interesado, se subió a la espalda de su dueña, queriendo tener asientos en primera fila para lo que vendría a continuación.
 
“¿Y cómo están tú e Ethan?” le preguntó mientras seguían a Clair, procurando no quedarse atrás “Hace tiempo que no les veo.”
 
“No muy bien” admitió Lyra cabizbaja, suspirando con gran pesar y caminando a la par “Ayer le dije que debíamos darnos un poco de espacio el uno al otro, y no se lo tomó como esperaba.”
 
“¿Espacio?” repitió él extrañado, alzando una ceja “Creí que se amaban. Que eran la pareja perfecta.”
 
“Lo somos, aunque en ocasiones puede ser algo...intoxicante estar a su lado” contestó ella apenada “Me trata como si fuese una niña pequeña, como si no pudiese cuidarme por mí misma. Ahora ya no atiende mis llamadas. Hablé con su madre, pero me ha dicho que no ha vuelto a su casa desde el otro día y estoy preocupada.”
 
“Conociéndole, de seguro debe de haberse ido a descargar su frustración a alguna otra parte” dedujo Silver “Buscará a algún pokémon o entrenador fuerte contra quien pelear, maldecirá, se relajará y volverá como si nada hubiera pasado.”
 
“¿Cómo lo sabes?” inquirió Lyra, confundida ante las palabras de su amigo.
 
“Porque es lo que yo haría” concluyó el pelirrojo mientras miraba hacia adelante para descubrir que Clair se había detenido frente a la laguna que se hallaba detrás y a los costados de su gimnasio, golpeando fuertemente el pasto con su bota derecha y esperando impaciente a que se dignasen a subirse al lomo de su Kingdra, a quien ya había sacado de su poké ball.
 
“Ustedes los chicos siempre resuelven todo con la ira” señaló Lyra, sintiéndose derrotada.
 
“Tal vez” reconoció Silver “Pero siempre nos funciona para seguir adelante. O al menos sé que a mí me funciona.”
 
“¿Esperan una invitación?” preguntó Clair con cierto aire autoritario. Lyra tragó saliva, imaginándose que la voz y mirada de la doma-dragones probablemente serían capaces de intimidar a hasta el malhumorado Gyarados rojo de Ethan “¡No tengo todo el día, así que suban! Cuanto más pronto entren a ver lo que quieren ver más pronto podrán irse, así que muevan los pies.”
 
“Ni creas que me subiré a esa cosa” dijo Silver mientras sacaba de su bolsillo derecho la poké ball que contenía a su Feraligatr para liberar a su compañero, viendo a la Kingdra de Clair con desconfianza y un dejo de enfado “Puedes llevar a Lyra contigo si así lo prefieres, pero yo prefiero usar a mis pokémon.”
 
“Como lo desees” contestó irritada Clair mientras sentía como Lyra se aferraba tanto a su cintura como a Kingdra “Sujétate bien, niña.”
 
                                         



Ethan detestaba las Islas Remolino más que cualquier otra persona en Johto. Además de estar rodeadas por fuertes y casi insorteables remolinos, ubicarse en sus cuevas era igual de difícil que hallar a un Dunsparce. Desde el día en el que consiguió invocar y capturar a Lugia con la inestimable ayuda de las Chicas Kimono del teatro de danza de Ciudad Iris, había jurado que nunca volvería a acercarse a ellas, y a explorarlas.
 
Y ahora estaba allí, siete años después, metido en la zona más profunda de aquellas cuevas, meditando y reprimiendo el dolor en posición de loto ante la atenta mirada de Lugia. El magnífico y colosal pokémon psíquico legendario le miraba fijamente en el aire, aleteando suavemente sus dos enormes alas lo suficiente para mantenerse en el aire y sin levantar ningún tipo de viento fuerte que mandase a su entrenador a volar y a estrellarse con alguna pared cercana. El murmullo de la cascada situada detrás de ellos sonaba como una hermosa y armoniosa canción más vieja que el tiempo, o que la existencia misma. Era como si el mar, sereno y calmo, estuviese contando en una melodía su historia, todo lo que había atestiguado desde el origen del hombre y de los pokémon.
 
“Estoy cansado de llevar esta carga” se lamentó en voz alta “Es un peso demasiado grande para mí.”
 
“¿Por qué lo ves como una carga?”
 
La voz del guardián de los mares resonó en su mente, profunda como la de un padre que se halla reprendiendo a su hijo, pero con la atención y cariño de una madre que busca consolarle.
 
“Lo que ocurrió en el Monte Plateado me abrió los ojos como nunca hubiera soñado” contestó Ethan “Me mostró el monstruo en el que me estaba convirtiendo. Estaba tan enfocado en querer ser el mejor y hallar a un oponente digno de mí que menosprecié la vida y amigos que tenía. Lastimé a Lyra, preocupándola y poniéndola en peligro en aquella montaña, sin pensar en sus sentimientos. Una lección que sigo sin aprender.”
 
Lugia mantuvo la compostura y la mirada. Haciendo nuevamente uso de su telepatía, volvió a hablar.
 
“¿Y has pensado seriamente en tus acciones? ¿Has intentado enmendar el daño que has causado?”
 
“Sí, lo he intentado” musitó el joven campeón, avergonzado de sí mismo “Incluso he hecho lo posible por escucharla, por demostrarle que me importa haciendo cosas que ella quiere hacer conmigo. Pero el vacío en mí aún no se ha ido. Me cuesta demasiado no vivir peligrosamente, no anhelar seguir buscando rivales poderosos, no sentir que debo protegerla de cualquier cosa.”
 
“¿Y...?”
 
“Y no solo la he herido a ella, sino a todos los demás” sollozó Ethan “He dejado de valorar a mis pokémon y a verlos como objetos, lo mismo que alguna vez le señalé a Silver cuando apenas había comenzado mi viaje. He puesto nerviosos a mi madre y a todos los que me conocen o admiran. Mi comportamiento es inaceptable para un campeón, y mucho menos para un elegido. Te fallé, Lugia. Te fallé y tú me habías escogido.”
 
“Por eso fue que te escogí y te vuelvo a escoger, Ethan.”
 
El muchacho levantó la vista sorprendido. Lugia, todavía agitando sus alas, le sonreía de forma sincera y misericordiosa, como si le estuviese perdonando.
 
“Un campeón y elegido con un alma pura como la plata o con corazón de oro no solo debe tener poder para sortear los obstáculos que se le presenten en el camino. También debe poseer la sabiduría suficiente como para reconocer el error en su accionar y hallar la manera de corregir su equivocación.”
 
“¡Pero no soy sabio!” gimió Ethan, bajando la mirada “¡Nunca lo he sido!”
 
“La sabiduría no es algo con lo que se nace, sino algo que se debe ganar. Humanos y pokémon conviven en armonía aprendiendo entre ellos, adquiriendo el conocimiento para saber distinguir el bien del mal. A veces con un gran precio.”
 
Ethan reflexionó en silencio por unos segundos, hasta que finalmente se levantó del suelo y, estoico, se acercó a Lugia con intención de abrazarle. El ave legendaria de plumaje plateado y placas azules, adivinando su pensamiento, descendió sobre la superficie rocosa y envolvió al muchacho con sus alas, como un ángel absolviendo a un pecador. Cuando llegó el momento, le dejó respirar y volvió a hablar.
 
“Reflexiona y piensa en lo que has aprendido el día de hoy. Ahora debemos irnos.”
 
“¿Por qué?” preguntó su entrenador, sin comprender a lo que se refería “¿Qué ha pasado?”
 
“He sentido una gran conmoción en el porvenir. Y algo me dice que todos nos hallamos en grave peligro.”
 
                                                               



“¿Ves lo mismo que yo, Rattata?” preguntó en voz baja Joey, frotando sus ojos tanto boquiabierto como incrédulo.

Rattata asintió con la cabeza, procurando no salirse de los arbustos y quedándose lo más cerca posible de su entrenador y mejor amigo. Frente a ellos, en un claro apartado, un delgado y elegante pokémon cuadrúpedo, de pelaje azul claro con manchas blancas en forma de diamantes y una larga y cristalina cresta hexagonal sobre la frente, se hallaba frente a ellos, bebiendo agua y situado en la otra orilla del Lago de la Furia. La violeta melena sobre su lomo y las dos colas blancas con aspecto de serpentinas al final de su espalda ondeaban al ritmo del viento.

“¡Es Suicune, el perro legendario del Agua!” consiguió decir el niño en un grito ahogado “Se dice que encarna los vientos del norte, y que purifica aquellas aguas contaminadas que toque con sus patas. Ethan me dijo una vez que tuvo la oportunidad de enfrentarle, ¡Y es increíblemente poderoso! ¡Será nuestro, Rattata!”

El pokémon rata de pelaje morado se volteó para mirarle a los ojos y soltar un pequeño chillido que denotaba disgusto. Si su entrenador pensaba que retaría a un pokémon legendario a un combate con lo débil que era y sin siquiera haber evolucionado, estaba más que equivocado.

“¡No, no me refiero a eso!” rió su dueño, conteniendo la risa para evitar que Suicune se percatase de su presencia mientras sacaba del bolsillo izquierdo de sus pantaloncillos azules una poké ball púrpura con dos círculos rosados en los costados y una M blanca en el centro “Le capturaré con esto. ¡Es una master ball! Mi tía me la trajo desde Kanto comprándola en Silph S.A., y parece que puede atrapar a cualquier pokémon que uno quiera sin tener que luchar contra él o cansarle. Tan solo se la lanzaré y ¡Pum!, tendremos a nuestro nuevo amigo.”

Su monólogo fue interrumpido por un poderoso rugido que se oyó a la distancia, hiriendo de muerte el silencio y la quietud de la ruta. Suicune dejó de beber y alzó la cabeza preocupado hacia su derecha, con su rostro reflejando genuina consternación.

“¡Oh, no!” exclamó Joey, nervioso “¡Ahora se escapará! ¡No puedo permitirlo! ¡MASTER BALL, VE!”

El joven dio un salto y lanzó la ball lo más rápido que pudo. Suicune, que ya se había agazapado para saltar, pegó un brinco y, sin siquiera darse cuenta, esquivó la cápsula contenedora en el aire, para luego volver a aterrizar sobre la orilla contraria y salir corriendo como el viento. La master ball siguió de largo y terminó impactando contra un Magikarp dorado que pasaba nadando por allí, capturándolo en el acto.

“Ay, chispas” se lamentó el chico mientras tomaba la ball y observaba al pokémon en su interior. Rattata, entristecido, frotó su mejilla y bigotes derechos sobre la pierna izquierda de su entrenador, intentando reconfortarlo “Mi tía me va a matar.”
                                                      



“Y como pueden ver, cuando los Dratini mudan de piel y esta brilla significa que están a punto de evolucionar” explicaba Clair mientras señalaba a uno de los Dratini en el lago que acababa de evolucionar en un enorme y majestuoso Dragonair. La pokémon serpiente emitía gruñidos de felicidad al ver que había cambiado de aspecto y de tamaño, presumiendo sus bellas escamas con el resto de sus compañeros.

“¡Increíble!” observó Lyra mientras tomaba notas con su confiable anotador y una lapicera roja lo más rápido que le era posible. El observar el ciclo de cortejo, reproducción y evolución de los pokémon dragón tan de cerca era en verdad asombroso.

“Debería preguntarle a uno de esos ancianos del santuario si podría atrapar a un Dratini” reflexionó Silver en voz alta “Sería interesante tener la oportunidad de entrenar a un pokémon dragón.”

“¡JA, JA, JA, JA!” rió Clair estallando en carcajadas. El muchacho pelirrojo le miró sin impresionarse en lo más mínimo “Para eso tendrías que pasar el test del Maestro Dragón, y el Maestro Dragón no le dará nada a un mocoso enclenque y respondón como tú.”

“Si Ethan pudo superar ese test, yo también puedo” contestó Silver mientras sonreía sardónicamente “El verdadero misterio es porqué tú nunca lo has pasado, considerando que perteneces al clan.”

La doma-dragones se puso roja como un tomate. Resolvió hacer caso omiso al comentario del muchacho para contenerse y evitar darle una bofetada que sabía bien le dejaría sin cara.

Su enojo desapareció en cuanto una voz masculina que reconocería en cualquier parte habló detrás de ella.

“Clair, se supone que ya no aceptamos a extraños aquí dentro desde lo que pasó la última vez” dijo el alto muchacho de cabello rojo y picudo, regañándola mientras hacía a un lado su larga capa “Nuestro abuelo aún duerme, y si se despierta con el ruido que estás produciendo aquí ninguno de los dos saldrá bien parado. Conoces las reglas. ¿Quiénes son estos jóvenes?”

“Mi castigo por seguir siendo líder de gimnasio, podría decirse” suspiró Clair, dándose la vuelta para encarar a su primo. Los niños hicieron lo mismo “En serio lo lamento, Lance. Les dije que no podían entrar y...”

“¿Lance?” preguntó de pronto Lyra, interrumpiéndola mientras se interponía entre ella y su primo con los ojos brillándole de la ilusión “¡¿Acaso dijo LANCE?! ¡¿El campeón indiscutido de Johto y de Kanto y el mejor domador de pokémon dragón que el Mundo haya visto?!”         

“Ex-campeón” aclaró Lance con una risa nerviosa, llevándose la mano derecha a la nuca y sintiéndose atrapado “Pero así es.”

Lyra dejó salir un chillido lleno de júbilo y cerró con fuerza sus puños, presa de la emoción. Clair y Silver intercambiaron una mirada cómplice.

“¡No sabe lo mucho que estoy encantada de conocerlo!” dijo la joven investigadora mientras sacudía la mano izquierda del doma-dragones con fuerza “¡Me llamo Lyra, y soy la asistente número uno del profesor Elm, de Pueblo Primavera! He oído y leído mucho sobre usted. ¡Dicen que posee pokémon fabulosos!”

“Por supuesto” pensó para sí misma Clair, cruzándose de brazos “Todos oyen hablar de él, y nadie nunca menciona a su pobre prima salvo la gente de la radio interesada en la moda.”

“Es un placer, Lyra” contestó el pelirrojo, sonriéndole “Ahora que lo mencionas, te me haces muy familiar. ¿Por casualidad no eres amiga de Ethan, el actual campeón?”

“Su novia” dijo ella riendo mientras se sonrojaba, momento en el que Lance desvió momentáneamente la mirada para clavar sus ojos en los de Silver, a quien identificó al instante. Ninguno de los dos le dirigió palabra alguna al otro. En su lugar dejaron que sus ojos hablaran por ellos “Pero en serio, realmente me siento honrada de conocerle en persona. ¡Hay tanto que deseo preguntarle!”

“Y estaré gustoso de respondértelo todo afuera” aseguró Lance mientras hacía señas a Clair para que le ayudase a escoltarlos a ambos a la salida. Su prima captó la indirecta de inmediato “Pero primero saldremos de aquí en silencio y de forma ordenada."
                                                       



Entei frenó por un instante con ayuda de las almohadillas en sus patas delanteras para poder recobrar el aliento. Llevaba demasiado tiempo corriendo, mas no estaba acostumbrado a hacerlo de esa forma y el cuerpo estaba empezando a pasarle factura. Su perseguidora no le había perdido de vista, y en cualquier momento le alcanzaría.

Volvió a lanzar un rugido similar al que había soltado minutos antes, pero no recibió el aullido que esperaba en respuesta. ¿Dónde podría estar Suicune? ¿Acaso ya se había puesto en marcha o había migrado nuevamente afuera de Johto? Una cosa era segura, y era que no debía detenerse por mucho tiempo. Sus ataques de fuego habían sido repelidos fácilmente por los escudos de la aeronave, por lo que cualquier otro movimiento similar que emplease resultaría en su agotamiento y posterior captura. Hasta que no supiese cómo derribar aquella infernal ave hecha de acero para liberar a Raikou debía ganar terreno, hasta que hallase un lugar seguro en el que pudiese refugiarse y atacar sin que la cazadora y sus pokémon pudiesen ponerle las manos encima.

“Vaya, conque ahora está internándose en la Gruta Helada” rió la mujer mientras le vigilaba desde el puesto de comando y procedía a tomar de su cinturón una poké ball que, al igual que las otras, era negro con tres líneas rojas “Cree que así estará a salvo. Bueno, fue divertido, pero es hora de que la cacería llegue a su fin.”

Decidió lanzar su ball al aire, haciendo que esta se abriese para liberar de ella con un haz de luz luminoso a un pokémon reptil bípedo y de rasgos paquicefalosaurianos, con una piel rocosa y grisácea rodeada de varias rayas azules repartidas a lo largo de su cuerpo. Su enorme, dura y abovedada cabeza, rodeada de picos igual de afilados que los que había en sus rodillas y en su cuello, obstruía sus grandes y feroces ojos rojos. Donphan observó lo que acontecía con sumo interés.

“¿Listo para traer el premio a casa, Rampardos?” preguntó su ama.

El fósil viviente asintió, sonrió y gruñó con malicia.

                  



“¿Qué dem...?” preguntó Silver, mirando de un lado al otro la singular escena. No habían pasado ni quince minutos desde que salieron de la Guarida Dragón cuando se encontraron con una aterrorizada muchedumbre compuesta por personas y por pokémon, huyendo en sentido contrario “¿Por qué está corriendo toda esta gente? ¿Están locos o qué?”

“¡MONSTRUOS!” sollozaba una niña de cabello rubio con un Delibird que se paró justo frente a ellos por un segundo para luego reanudar su escape “¡Señorita Clair, hay dos monstruos en la Gruta Helada, y vienen hacia nosotros!”

“¿M-monstruos?” titubeó Lyra asustada. Marill comenzó a temblar.

Clair miró a Lance a los ojos, y su primo le respondió con una mirada sensata. Ninguno de los dos sabía qué clase de peligro inminente se acercaba, más sabían que la seguridad de Ciudad Endrino era la mayor prioridad en ese momento.

“Me encargaré de alertar y hacer evacuar a todos” dijo el pelirrojo a la vez que empezaba a correr, siguiendo a la gente “Luego alertaré a todo el clan.”

“¡No tardes demasiado!” gritó Clair mientras hacía a un lado su capa y tomaba con su mano derecha la poké ball que contenía a su confiable Kingdra, lista para todo. Lyra y Marill se prepararon para luchar, mientras que Silver sacó a Feraligatr, quien emergió de su ball rugiendo y enseñando los dientes, evidentemente habiendo detectado que algo no estaba bien. El pokémon aligator olía un desafío, y estaba dispuesto a aceptarlo.

Las bocas de todos ellos se abrieron de par en par cuando un pokémon de rasgos cánidos y leoninos, de grueso y pardo pelaje y grises patas apareció a la distancia, no muy lejos de su posición. Su cara constaba de una cresta amarilla de tres puntas inclinadas hacia atrás, una placa frontal roja que se asemejaba a una estrella de seis lados y una segunda placa gris con aspecto de bigote de herradura que cubría tanto la zona de la nariz como el maxilar superior. En su lomo, una gran melena gris clara con placas en los costados y que cualquiera habría jurado era una nube de humo ondeaba incesantemente.

“¡No puedo creerlo!” exclamó Lyra, con sus ojos abriéndose como platos “¡Es Entei, uno de los perros legendarios!”

“¿Pero qué está haciendo aquí?” indagó Silver perplejo, mientras veía como el pokémon legendario se acercaba cada vez más.

Clair frunció el ceño y entrecerró los ojos. Si bien no era ni por asomo la primera vez en su vida que avistaba a los guardianes de Johto corriendo en plena naturaleza, su sexto sentido le decía que esta vez se trataba de un asunto mucho más serio. Ninguna de las leyendas que había aprendido cuando era mucho más joven hablaban sobre Entei atacando a humanos o a pokémon. Los perros legendarios eran bastante conocidos por su naturaleza benigna y pacífica, y solo se hacían visibles ante la gente cuando una gran amenaza o calamidad se avecinaba. Lo que significaba que algo malo estaba a punto de suceder.

Entei estaba a unos pocos metros de ellos, y fue entonces cuando la doma-dragones notó que la deidad parecía exhausta, como si estuviese a punto de desplomarse rendido sobre el césped. Detrás de él, un gran cuerpo gris y azul venía desplazándose a una velocidad espeluznante, desprendiendo un aura cian resplandeciente.

“¡CÚBRANSE!” gritó la líder de gimnasio de pronto, al tiempo que saltaba hacia su derecha.

Lyra, Marill y Silver reaccionaron instintivamente agachándose, mientras que Feraligatr imitó a Clair, pero yendo hacia la izquierda. Entei aprovechó que el camino había sido despejado para tratar de dar un gran salto por encima de los jóvenes, pero su perseguidor consiguió acortar la distancia entre ambos en aquel milisegundo para finalmente estrellar su cabeza sobre su vientre, dándole un golpe fulminante que le hizo rugir de dolor y caer rodando unos cuantos metros más hacia adelante.

“¡¿Qué rayos está pasando?!” vociferó Silver mientras se incorporaba para ver al recién llegado acercándose lentamente a un severamente lastimado Entei que gruñía en un intento inútil por espantarle “¡¿De dónde ha salido ese pokémon tan extraño?! ¡¿Y por qué está atacando a Entei?!”

“O más importante” añadió Lyra mientras alzaba la vista. Silver le extendió su mano izquierda para ayudarla a levantarse “¿Qué está haciendo un Rampardos aquí en Johto? Se supone que están casi extintos, y que son originarios de Sinnoh.”

“Lo averiguaremos en cuanto lo hayamos tumbado” respondió el muchacho mientras Feraligatr volvía a su lado “Por lo que veo sabes el nombre de esa cosa. ¿Tienes alguna otra pieza más de información que nos pueda servir?”

“Pues...es un pokémon de tipo roca” empezó a sugerir ella mientras se llevaba la mano izquierda al mentón “Lo que significa que será vulnerables a ataques de agua. También...”

“Solo eso necesitaba saber” la interrumpió él bruscamente, empujándola a ella y a Marill hacia atrás con su mano izquierda y apuntando con el dedo índice de la derecha a Rampardos “¡Feraligatr, usa Hidrobomba!”

Feraligatr no vaciló y lanzó inmediatamente desde sus fauces un torrente de agua a presión que impactó sobre el objetivo. Para sorpresa tanto de él como de su entrenador, el Rampardos se dio la vuelta enfadado en vez de caer debilitado, como si solo le hubiese picado un Cutiefly.

“¡Imposible!” exclamó Silver sobresaltado “¡No le ha hecho ni un rasguño!”

El Rampardos resopló y, pisoteando el pasto con fuerza, se echó a correr hacia Feraligatr, con intención de realizar el mismo movimiento que había usado con Entei. El aura cian de antes volvió a envolver todo su cuerpo.

“¡Rápido Feraligatr, usa Acua Cola!” ordenó el muchacho.

Apenas oyó a su entrenador, Feraligatr contestó generando una capa protectora de agua sobre su cola, saltó y buscó bloquear el ataque, pero el Rampardos fue más veloz y, abriéndose paso a través del agua, le hizo retroceder con un descomunal Testarazo, haciendo que cayese justo encima de Silver y de Lyra, quienes quedaron atrapados bajo su gran peso. Y habría dado el golpe de gracia si no hubiese recibido dos potentes ataques de energía por detrás que le distrajeron del combate: por un lado, Entei había intentado derribarle con un Lanzallamas; por el otro, la Kingdra de Clair había buscado paralizarle con su potente Dragoaliento.

“¡Salgan de aquí, niños!” gritó Clair “¡Nosotras nos encargaremos de él!”

El Rampardos miró a Kingdra con desprecio, ignorando a Entei. Estuvo a punto de atacar cuando de pronto se detuvo y se relajó, como si alguien le hubiese dicho que parase. Clair, desconcertada, abrió la boca para hablar, pero la cerró en cuanto vio que una gran sombra se cernió sobre ella, lo que le hizo alzar involuntariamente la vista: una aeronave negra como nunca antes había visto se hallaba justo encima de ellos, cubriendo todo el cielo.

Lo último que vio antes de poder reaccionar fue un destello amarillo igual de enceguecedor que la luz del Sol.
                                                                



“¡Ah, veo que el efecto del rayo inmovilizador ya se está desvaneciendo!” dijo la mujer de cabello y ojos azules mientras dejaba de ver a Raikou y a Entei para dirigir su atención hacia sus nuevos prisioneros “Ahora al menos tendré a alguien más con quien hablar aparte de mí.”

Lyra miró con extrañeza a su captora mientras escuchaba como Silver comenzaba a moverse finalmente. Había algo en ella que le resultaba demasiado familiar, como si ya se conociesen.

La revelación la golpeó más fuerte que una estampida de Stantler. Su corazón comenzó a latir y a bombear sangre con mayor rapidez.

“¡¿Kris?!” exclamó al fin con una mezcla tanto de sorpresa como de horror y de felicidad “¡¿Eres tú?!”

“En carne y hueso, hermanita” aseguró Kris con una sonrisa vil que hizo que los intestinos de Silver se retorciesen con solo verla “No voy a negar que también me sorprende verte. ¿Cuánto ha pasado? ¿Dieciséis, diecisiete años?”

“P-pero...” dijo la joven asistente, con las lágrimas comenzando a descender por sus mejillas “Vi a ese recluta llevándote con él la noche del incendio. Creí que te habían...”

“¿Asesinado?” preguntó su hermana con genuina furia “No me extraña que me hayan dado por muerta. Después de todo siempre fuiste la favorita de mamá.”

“¡E-eso no es cierto!” gritó Lyra, presa del dolor y la angustia “¡Te buscamos por todas partes! Incluso cuando Ethan consiguió destruir al Equipo Rocket continué con la búsqueda, deseando hallar alguna pista o indicio que me condujese hacia ti. Pero no hallé nada. Absolutamente nada.”

“Mientes” negó Kris “Si mamá y tú de verdad hubiesen querido encontrarme le habrían dicho a tu noviecito que buscase más allá de Johto. Pero las dos sabemos la verdad. Ser hijita única se sentía muy bien, ¿No es verdad?”

Lyra sintió que su corazón se partía en dos. Por un lado estaba feliz de haber hallado a su hermana después de tantos años de sufrimiento; por el otro, el verla culpándola de todo lo que le había sucedido y odiándola con cada fibra de su ser la había destrozado. Marill se acercó a su pie izquierdo y la abrazó, sintiendo su dolor.

“Me lo figuraba” continuó la soldado “Pero no te pongas triste por eso. Me encargaré de mami y de tu amorcito muy pronto.”

“¡Déjanos ir, cretina!” gritó Silver indignado al ver el trato que su amiga estaba recibiendo, acercándose hacia los barrotes dorados de la jaula.

“Pero mira lo que trajo el Persian” rió Kris mientras acariciaba a su Donphan “El rebelde hijo de Giovanni. Sabía que en algún momento nos cruzaríamos, pero nunca imaginé que serías tan idiota como para entrometerte en mis asuntos.”

“¡Cuando te ponga las manos encima...!” empezó a decir el pelirrojo colérico, pero al apoyar sus manos sobre los barrotes una potente descarga eléctrica sacudió su cuerpo, logrando que saliese despedido hacia atrás, donde Feraligatr consiguió interceptarle “¡ARGH! ¡Maldita sea!”

“Sí, yo no haría eso si fuese tú” dijo la joven sentándose en su silla con tranquilidad. Donphan permaneció parado frente a la jaula, con los ojos fijos en los prisioneros “La jaula está diseñada para anular cualquier forcejeo o intento de fuga. Y no traten de utilizar a sus pokémon, o sus movimientos serán redirigidos a ellos mismos. No me haré cargo si los lastiman.”

Kris movió una pequeña manija ubicada en el brazo izquierdo de la silla, y esta en consecuencia se movió, deteniéndose frente a los perros legendarios.

“Y hablando de pokémon, ¿Qué les parecen mis trofeos?” preguntó orgullosa “Raikou, el perro legendario del rayo, representante del trueno que antaño cayó sobre la Torre Quemada; y Entei, el perro del fuego, representante de las llamas que la consumieron. Solo me hace falta hacerme con Suicune para que finalmente el Equipo Rocket pueda resurgir. Claro que no será muy difícil con mis pokémon genéticamente mejorados.”

“¿Mejorados?” preguntó Silver, sintiéndose perdido.

“¡Por supuesto!” sonrió Kris viéndole de reojo “¿Acaso crees que un Rampardos ordinario podría haber resistido los ataques de tu Feraligatr y ser lo suficientemente rápido como para moverse antes que él? Los pokémon que capturo con mis Gen Ball se vuelven obedientes en cuanto les atrapo, y con las ondas que estas emiten sus poderes y resistencia se incrementan, enloqueciéndolos y convirtiéndoles en los depredadores perfectos. Un bonito regalo por parte de nuestros científicos infiltrados en Silph S.A.”   

Lyra desvió la mirada y le puso su total atención a las burbujas en las que estaban atrapados Entei y Raikou. Los dos perros legendarios aún seguían rugiendo, pero ya empezando a perder su convicción. Parecían estar sufriendo, como si la prisión en la que se encontraban no estuviese proporcionándoles el oxígeno necesario para respirar.

“Deja de alardear sobre tus logros” dijo el joven pelirrojo, poniéndose de pie y empezando a ponerse nervioso con la voz de Kris “¿Qué es lo que quieres lograr capturando a estos pokémon?”

“En cuanto Suicune caiga en mi trampa, y con los tres perros reunidos, Ho-Oh vendrá por ellos” explicó la muchacha “Y cuando lo haga, me cumplirá mi deseo. El mismo que tu padre tenía: ¡Reconstruir al Equipo Rocket! Todos nuestros recursos, nuestra influencia sobre Kanto y Johto, todos los contactos, reclutas y mentes brillantes que perdimos en el camino...todo eso regresará. Extenderemos nuestro reino hasta las estrellas.”

“¡ESTÁS DEMENTE!” gritó él, finalmente liberando la rabia que había acumulado “¡¿Cómo puedes serle leal a una organización que solo se dedica a robar, manipular y arruinar tanto nuestras vidas como las de los pokémon?!”

“Giovanni es todo lo que tengo” respondió ella “Me dio cariño, cuidó de mí y me convirtió en quien soy ahora, dándome todo esto. Y a diferencia tuya, traidor desertor, seré fiel a su visión hasta el final. Si consigo crear su mundo ideal, el sueño que le fue arrebatado por un niño de diez años, se sentirá orgulloso de mí. Sabrá que me entrenó bien, y que todo lo que he hecho ha sido por él.”

“¡No te saldrás con la tuya!” consiguió exclamar Clair, al fin pudiendo mover los labios. Su Kingdra la apoyó bufando indignada “¡No dejaré que perviertas el poder divino de Ho-Oh para someternos a todos!”

“¿Que no me saldré con la mía?” preguntó Kris incrédula, soltando una gran carcajada “Por favor, Clair. No soy villana de serie de televisión. ¿En serio creen que les contaría mi plan si tuviesen aunque fuese la más mínima oportunidad de detenerme? No saldrán de esa jaula mientras yo viva. Y no hay nada que puedan hacer que me impida cumplir con mi misión. Esté viva o muerta para cuando eso suceda, el Equipo Rocket renacerá de entre sus cenizas.”

“Sabandija ensoberbecida” dijo la doma-dragones “En cuanto salga de aquí te daré una buena tunda.”

“Te invito a que lo intentes” sonrió la Rocket “Solo ten una cosita presente: la jaula tiene un mecanismo de auto-defensa que le permite adaptarse a cualquier cosa que prueben. Cuanto más forcejeen o golpeen los barrotes, la potencia de las descargas aumentará.”

La voz sintética de la computadora de la aeronave habló.

“El pokémon Suicune ha sido localizado, y viene directo hacia aquí. Tiempo estimado de llegada: un minuto, treinta segundos y veinte milisegundos.”

El rostro de Kris se iluminó. Todo estaba saliendo como lo había previsto.

“Si me disculpan, tengo que reanudar la cacería” anunció mientras se paraba en el centro de la sala “Donphan, vigílalos. Computadora, llévame arriba y prepara el cañón evaporador.”

El sitio en el que se hallaba parada se separó del resto del piso en la forma de una plataforma ovalada que la condujo hasta el techo. Al mismo tiempo, una escotilla se abrió más arriba, esperando a que pasara para poder subirse al puesto de combate, donde el cañón le esperaba, activado y listo para usarse.

                  



Suicune se paró en la punta de la roca para contemplar y asimilar el rastro de césped quemado y humeante que Entei había dejado tras de sí, sin duda alguna con intenciones de que lo siguiese hasta reunirse con él. Más adelante, el colosal y pesado pájaro metálico del cual su hermano le había avisado había virado en su dirección, apuntando directamente hacia él.

Su sexto sentido le advirtió del peligro, y valiéndose de su increíble agilidad esquivó aquel rayo de energía azulado que el ave le había lanzado desde tan lejos. Dando grandes zancadas y sin perder un minuto, cubrió en un parpadeo la distancia que le separaba de su rival y, una vez estuvo seguro de que desde el ángulo en el que se hallaba no podía fallar, inhaló para luego liberar de su boca una ráfaga de burbujas que estallaron sobre su objetivo.

Al ver que las burbujas eran repelidas fácilmente por los escudos deflectores, decidió cambiar de táctica. Sin pensarlo demasiado, brincó para esquivar un segundo rayo igual al anterior, y estando en el aire volvió a inhalar hondo. Acto seguido sopló, generando una potente ráfaga de aire que hizo retroceder a la aeronave, desbalanceándola momentáneamente.

Mientras se preparaba para hacer su siguiente movimiento, notó que otra gran sombra alada se había proyectado justo detrás de él. Al ver de quien se trataba, volvió a concentrarse para liberar un nuevo tornado.
                                                        



“¡Cielo santísimo!” exclamó Ethan mientras sobrevolaban la escena “¡Esa cosa es gigantesca! Nunca había visto nada igual. ¿Estás seguro de que Lyra y Silver están allí dentro?”

Lugia se volteó para hablarle, al mismo tiempo que continuaba volando en línea recta.
 
“Detecto su presencia, junto con una tercera. Puedo sentir su aflicción y su desesperación.”


“¡Entonces no nos contendremos!” dijo el joven campeón “¡Tenemos que ingresar, y Suicune no podrá retenerlo por mucho tiempo! ¿Estás listo?”

“Cuando tú lo estés.”

“¡Muy bien!” contestó él decidido, sujetándose lo mejor que podía al plumaje y lomo del pokémon legendario “¡Lugia, usa Aerochorro sobre aquella ventana!”

Lugia abrió sus fauces y, emitiendo un reverberante cántico similar al de una ballena, comenzó a preparar su ataque. En menos de cinco segundos su boca se llenó de pequeñas partículas que se encontraban en el aire, las cuales se unieron para transformarse en un deslumbrante rayo de energía amarillo que salió disparado en dirección hacia la cabina de mando. Los escudos deflectores intentaron desviar el ataque, pero finalmente la presión que el Guardián de las Islas Remolino ejercía sobre el clima y la fuerza de gravedad que lo rodeaba logró que el Aerochorro atravesase las defensas de la nave, produciendo una gran explosión y haciendo añicos la ventana de la cabina de comando.

“¡Maldición!” gritó Kris mientras se sujetaba lo mejor posible del barandal para evitar salir volando de su puesto “¡Computadora, enciende los estabilizadores y llévame abajo! Tendremos compañía.”

“¡Es nuestra oportunidad, Lugia!” vitoreó Ethan “¡Ahora entremos antes de que esos escudos vuelvan a activarse!”

“¡Sujétate!”

Cobrando impulso, Lugia cerró las placas azules en su espalda y se tiró en picada hacia la nave, apoyado por el viento de popa que Suicune había levantado con su movimiento Tornado. Con una velocidad sobrehumana y pareciendo una mancha blanca y azul que ante el ojo humano inexperto pasaría desapercibida, el ave legendaria con rasgos de dragón entró al salón principal de la aeronave esquivando con impecable precisión el vidrio recién roto, sin recibir ni un solo corte o rasguño y sin perder ni una sola de sus magníficas plumas plateadas. En el último segundo volvió a abrir sus placas, frenando en el aire a tiempo para luego descender y tocar el suelo sobre sus patas traseras, con delicadeza. Lyra se emocionó al verlo tanto a él como a la persona que venía montada en él.

“Ya se estaba tardando” pensó Silver.

“¡Lyra! ¡Silver!” exclamó su entrenador mientras bajaba de Lugia para socorrer a sus amigos “¿Y Clair? ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién los ha encerrado ahí?”

“¡No hay tiempo para explicar, chico!” respondió Clair, mientras le indicaba con el índice de su mano derecha lo que debía hacer “¡Baja esa palanca de allí a la izquierda y libéranos!”

Ethan obedeció y corrió hacia donde la líder le señalaba, pero un Donphan furioso salió a su encuentro y, sin pensárselo dos veces, arremetió contra él, listo para arrollarlo con su movimiento de Desenrollar. Su Heracross, detectando que su entrenador estaba en problemas, salió de la super ball en su mochila y detuvo al Donphan con ambas manos para luego activar su Megacuerno y enviarlo hacia otro lado, dándole la oportunidad a su amo para poder tirar de la palanca. La jaula se abrió retirando sus barrotes con un sonido seco y mecánico, y Lyra, Silver y Clair salieron acompañados de sus pokémon.

“¡Bravo, bravo!” dijo Kris mientras descendía con ayuda de la plataforma de antes, aplaudiendo de forma sarcástica y con su mirada clavada en el recién llegado “Debí saber que no tardarías mucho en aparecer. El pequeño e intrépido héroe viene a rescatar a la chica de sus sueños. Qué predecible. En serio me das ganas de vomitar.”

“¡Eres una Rocket!” señaló Ethan en cuanto notó la gran R en su pecho.

“¡Vaya, pero qué observador!” contestó ella con un falso halago mientras desviaba por un segundo su mirada para ver cómo en el fondo Heracross y Donphan seguían luchando “Empiezo a comprender como fue que Archer, Ariana y Petrel no fueron rival para ti. Después de todo nada puede vencer más rápido a un idiota que un idiota mayor.”

“¡¿Cómo es esto posible?!” exclamó él, todavía sorprendido ante la aparición de la recluta “¡Y-yo acabé con el Equipo Rocket! ¡Tú no deberías estar aquí!”

Silver se llevó ambas manos a la cara en señal de decepción.

“El Equipo Rocket tiene influencia en más de una región, tarado” replicó Kris con notable agresividad, colocando ambas manos en su cinturón “Puede que Archer haya anunciado el fin de nuestra facción en Johto y en Kanto, y que hayamos perdido poder por culpa tuya, pero seguimos existiendo. No importa a cuantos de los nuestros derribes, seguiremos llegando.”

“Sea como sea, tu plan fracasó” dijo Clair, plantándose en el medio junto con Kingdra. Silver y Feraligatr hicieron lo mismo “Te superamos en número, y no podrás con todos a la vez.”

“Oh, ¿Estás segura?” dijo Kris con una sonrisa socarrona mientras lanzaba al aire tres gen balls que se abrieron, revelando al Rampardos contra el cual ya habían luchado, a un Porygon-Z y a un Houndoom “Ríndanse ahora o prepárense para luchar.”

Hubo un silencio sepulcral en el que ninguno de los contendientes dijo ni una sola palabra. El viento aulló como un Mightyena endemoniado. Ethan, siendo consciente de lo que vendría, sacó a su Typhlosion, quien emergió de su ball con una mirada seria y decidida. Al igual que los demás, pokémon y entrenador escogieron instintivamente a su adversario.

Silver se encargó de hablar primero.

“¡Feraligatr, usa Acua Cola!”

Las voces de sus compañeros le siguieron un milisegundo después.

“¡Typhlosion, Lanzallamas!”

“¡Kingdra, Dragoaliento!”

Los tres pokémon lanzaron sus movimientos a sus respectivos blancos sin vacilar. Kris, sin decir nada, se limitó a chasquear los dedos imitando a su maestro, y sus pokémon entraron en acción. Mientras que Houndoom y Rampardos contestaron con un Colmillo Ígneo y un Testarazo, su Porygon-Z se concentró en bloquear el ataque de la Kingdra de Clair con su movimiento Protección.

Sintiéndose impotente al ser testigo de una encarnizada y ensordecedora batalla de la cual había sido excluida, Lyra resolvió que, si quería ser útil, debía aprovechar la distracción que sus amigos habían montado para intentar liberar a los perros, y Marill le siguió de cerca. Al hacerlo, notó que el Donphan de Kris había conseguido dejar desmayado al Heracross de Ethan, y que ahora venía por ella con cualquier cosa menos buenas intenciones. Marill se aprestó a encararlo, pero ella le detuvo.

“No, bonito” le dijo mientras se ajustaba su gorro blanco y procedía a sacar la GS ball que tenía en su bolso “Ese Donphan es muy fuerte, y no me perdonaría a mí misma si te hiciera algo. Demostraré que puedo pelear con mi as bajo la manga. ¡Celebi, yo te elijo!”

La GS ball se abrió en el aire, y Celebi salió de ella volando tanto con alegría como con deseos de combatir. En cuanto vio a su oponente, su sonrisa desapareció por completo y frunció el ceño, enfocándose. El pequeño guardián del Encinar presentía que estaba ante una batalla mortalmente seria.

“¡Dale con todo lo que tengas, Celebi!” gritó Lyra “¡Usa Lluevehojas!”

Celebi no perdió ni un segundo y liberó con su energía espiritual una tormenta de hojas afiladas que, impulsadas por el potente viento que sus alas levantaron, produjeron fuertes cortes en el cuerpo de Donphan, quien lanzó un berrido de dolor, pero aguantó el ataque lo suficiente y, concentrándose, se preparó para intentar usar Desenrollar una vez más.

“¡Tú puedes, Celebi!” vociferó la joven, alentando a su pokémon “¡Acábalo con Psíquico!”

Con su cuerpo y ojos emitiendo un fuerte mana cian, Celebi, liberó unas devastadoras ondas psíquicas que consiguieron que Donphan saliese despedido por el aire y chocase fuertemente contra una pared cercana, quedando fuera de combate.

“¡Muy bien hecho, Celebi!” exclamó Lyra eufórica “Tú atiende a Heracross mientras Marill y yo nos encargamos de Raikou y de Entei.”

El pokémon psíquico hizo lo que se le pidió con una sonrisa en el rostro, y mientras lo hacía Lyra y el pequeño pokémon ratón de pelaje azulado y barriga blanca se dirigieron con mucha prisa hacia las burbujas que contenían a los dos pokémon legendarios, preguntándose cómo podía librarles de aquel predicamento.

“Ojalá que mi corazonada sea cierta y estas cosas pueden ser destruidas desde afuera” pensó preocupada la joven asistente de laboratorio para luego darle una orden a su pokémon “¡Marill, usa Vozarrón!”

Marill soltó el chillido más fuerte que pudo,  y en el proceso formó ondas similares a las de Celebi que, transcurridos unos segundos y con la asistencia de un Aerochorro por parte de Lugia, consiguieron exitosamente destruir las dos burbujas, liberando tanto a Entei como a Raikou. Los dos pokémon legendarios se quedaron unos instantes observando a la joven con interés y, tras asentir con la cabeza, abandonaron la nave generando dos tablas improvisadas bajo sus patas que les ayudaron a descender sin caer al vacío, una hecha a partir de llamas y la otra formada por rayos amarillentos.

“¡NOOOO!” gritó Kris en cuanto se percató de lo que Lyra había hecho, maldiciendo a los cuatro vientos y volteándose para ver a su hermana con un odio irracional “¡TE MATARÉ!" 

Pero no tuvo tiempo para llevar a cabo su nuevo plan. Se oyó una explosión en una de las turbinas del ala derecha, la cual produjo una vibración tan potente que tanto entrenadores como pokémon perdieron el equilibrio y cayeron bruscamente al suelo. Lo siguiente en escucharse fue un rugido de guerra claramente perteneciente a un dragón, seguido de una voz masculina y firme.

“¡Dragonite, usa Hiperrayo!”             

Clair esbozó una sonrisa triunfante. Lance había llegado.

“Será mejor que te rindas, chiquilla” dijo la doma-dragones mientras Kingdra prepara un Pulso Dragón “Esta nave se vendrá abajo en cualquier momento, así que si te rindes y cooperas podrás conservar la vida. De ahí irás a la cárcel.”

Kris gruñó y cerró ambos puños, perdiendo los estribos. Ahora no solo había perdido la oportunidad de vengar a Giovanni, sino también todo lo que había conseguido. Todo su mundo había terminado de desmoronarse ante sus ojos.

“Kris, por favor” suplicó Lyra apesadumbrada, colocando su mano derecha sobre el hombro izquierdo de su hermana “Debemos irnos. Ya no hay caso en que sigas haciendo esto.”

“¡QUÍTAME LAS MANOS DE ENCIMA!” respondió ella, finalmente dejando que la ira hablara en lugar de su sentido común  “Espero que estés feliz. ¡Ya no me queda nada más por lo que vivir! ¡¿Acaso eres tan ingenua como para pensar que sobreviviré en prisión?!”

“No sé qué es lo que ha hecho Giovanni contigo” dijo su hermana con ojos llorosos “Pero te juro que haré todo lo posible por protegerte. ¡Podemos volver a ser una gran familia feliz! Tan solo déjame ayudarte.”

La joven Rocket abrió sus ojos azules de par en par, como si hubiese tenido una epifanía. Sin previo aviso, hizo retornar a todos y cada uno de sus pokémon a sus poké balls para sacar a uno quinto. Era un Weezing.

“Es muy tarde para eso, hermanita” dijo en una voz apenas audible “Y si no puedo cumplir con mi misión...me los llevaré a todos ustedes conmigo.”

Y tras chasquear sus dedos, las dos cabezas del Weezing soltaron un quejido lastimero, comenzando a brillar.
                                                



“¡Continúa así, Dragonite!" gritaba Lance, subido al lomo de su viejo e inseparable amigo, quien continuaba destruyendo cuantas turbinas le era posible “Hagamos que aterrice para que así...”

La inesperada explosión de la cabina de mando los empujó con fuerza, forzándolos a retroceder. Tras cubrirse con su capa, el miembro más poderoso del Clan Endrino vio horrorizado como toda la parte frontal de la aeronave ardía en llamas.

“¡No!” alcanzó a decir, ya imaginándose lo peor.

Pero justo cuando todo parecía perdido, observó como dos figuras, una grande y una pequeña, emergían de entre el fuego y el humo: Lugia y Celebi, con sus poderes psíquicos combinados, habían generado una barrera psíquica con la que habían podido trasportar a casi todos, salvando sus vidas.

Una sonrisa se dibujó en su rostro al ver que Clair estaba bien. El poder de los legendarios era sin duda tanto sorprendente como incuestionable. Decidió dejar lo que estaba haciendo e indicarle a Dragonite que les siguiese para reunirse con ellos.

La aeronave, por otra parte, continuó perdiendo altitud, hasta que impactó contra el suelo y desapareció en un estruendoso estallido que sacudió a media Johto, volando en pedazos. Las pocas piezas de esta que resistieron la explosión inicial fueron rodeadas y consumidas por el fuego.

“Kris...” musitó Lyra para luego romper en llanto y luego dejarse caer en los brazos de Ethan, quien la abrazó como si no hubiese un mañana.

Mientras bajaban a tierra firme, Silver observó como Suicune iba de un lado al otro apagando el incendio con sus movimientos de agua, al mismo tiempo que reflexionaba con respecto a las cenizas de la destruida aeronave: sabía por los años previos a la derrota de su padre a manos de dos entrenadores de Kanto que el Equipo Rocket llevaba tiempo trabajando en la construcción de un vehículo aéreo diseñado específicamente con el propósito de atrapar a cualquier clase de pokémon, y hasta aquel día había pensado que el proyecto se había fundido con el resto de la organización. El daño que la organización de su familia había provocado le seguía a dondequiera que fuera. Parecía no tener final.

Cuando sus pies finalmente tocaron la tierra, Clair notó, mientras ponía a su primo al corriente de lo ocurrido, que los tres perros ya estaban esperándoles, observándoles detenidamente. De pronto, Suicune alzó la cabeza hacia el cielo y soltó un potente aullido. Entei y Raikou se le unieron, rugiendo.

Un deslumbrante brillo dorado salpicó e iluminó el cielo, y un segundo después, para asombro de todos, un gran y majestuoso pokémon con aspecto de fénix y de plumaje escarlata, blanco y verde apareció frente a ellos, manteniéndose en el aire con un aleteo perfectamente sincronizado con el que ejerció tanto su presión como su magnificencia. Sus ojos eran rojos como el carbón encendido, y por momentos parecían despedir llamas.

Lance, Clair, Ethan, Lyra, Silver y sus pokémon se arrodillaron frente a él. Lugia, Celebi y los perros, por otro lado, hicieron una humilde reverencia.

“Yo soy Ho-Oh, señor de las Llamas” su calma y profunda voz resonó en las mentes de todos, gracias a la influencia de Lugia “Habéis reunido a mis tres hijos en el mismo sitio. Por ello, os concederé aquello que su corazón más anhele.”

“Gran Ho-Oh, lamento decir en nombre de todos y con un gran pesar que nosotros no hemos sido quienes te invocamos” dijo Lance, aún de rodillas y con la mayor sinceridad posible “Aparentemente, la persona responsable tenía una intención mucho más nefasta detrás.”

 “Me apena mucho oír esas palabras” respondió Ho-Oh, al mismo tiempo que inclinaba su cabeza en señal de decepción “No obstante, puedo sentir que uno de ustedes posee un  deseo sin realizar, y si así lo quiere estaré encantado de cumplirlo.”

Los dos primos se vieron el uno al otro desconcertados, para luego mirar a Ethan y a Lyra, quienes tenían la misma expresión repleta de confusión que ellos.

“¡Gran Ho-Oh, yo soy al que buscas!” afirmó Silver sin previo aviso, poniéndose de pie y acercándose al enorme pokémon fénix, quien le observaba todavía desde las alturas “Tan solo tengo un único deseo, aunque no estoy del todo seguro de que puedas cumplirlo.”
 
“Dime cuál es, hijo mío” contestó el ave legendaria, viendo al joven con curiosidad “Y yo te diré si es posible realizarlo.”
 
“Llevo varios meses buscando a mi madre biológica” explicó el joven pelirrojo dubitativo “Y hasta ahora no he podido encontrar nada que me conduzca a su paradero. Por eso te pido humildemente que me digas dónde se encuentra.”

“Me temo que no puedo cumplir ese deseo” dijo Ho-Oh consternado “Tu madre, al igual que tu padre, no desea ser encontrada por nadie.”

“Ya lo suponía” susurró Silver con un dejo de tristeza, cabizbajo y defraudado.

“Sin embargo, no estás solo.”

El muchacho miró al mítico pokémon con extrañeza. Y lo siguiente que este le dijo hizo que todo su mundo se estremeciese.

“Tienes una hermana mayor.”

“¡E-eso no es posible!” respondió él, retrocediendo a causa de la impresión que dicha revelación le había producido “¡He sido hijo único toda mi vida, desde que tengo memoria! ¡No puedo tener una hermana!”

Ho-Oh se limitó a sacudir la cabeza hacia los costados, indicando que estaba en completo desacuerdo con lo que Silver acababa de decir. Luego volvió a hablar.

“La tienes, y es tan real como tú,  yo y todo lo que nos rodea. Se encuentra ahora mismo en otro lugar muy lejano, y si deseas reunirte con ella, con gusto cumpliré tu deseo llevándote hasta allí.”

Silver miró a Feraligatr, quien le vio con la cabeza inclinada y con una mirada llena de determinación. Acto seguido se limitó a observar a sus amigos, que le veían con una expresión que denotaba tanto miedo como preocupación. Debía tomar una decisión, y no estaba seguro de qué sería lo correcto. Finalmente frunció el ceño y dirigió nuevamente su mirada hacia Ho-Oh, quien todavía esperaba una respuesta. Sus labios pronunciaron una simple y solitaria palabra.

“Hazlo.”
                                                            



“¡Así es, amigos y amigas!” exclamaba el joven Joey mientras exhibía su nuevo pokémon ante todos los curiosos e interesados entrenadores que le rodeaban “¡Este todopoderoso Magikarp dorado nació en el mismísimo Lago de la Furia, y aquel entrenador que le entrene será la envidia de todos sus rivales! ¡Esta bestia les ayudará a hacer que sus oponentes muerdan el polvo! ¡Garantizado!”

Rattata lanzó un pequeño chillido repleto de alegría y seguridad para reafirmar lo que su amo acababa de decir. La muchedumbre comenzó a hablar animadamente, compartiéndose falsos rumores y leyendas entre ellos. A los pocos segundos comenzó a sacar y ofrecer cantidades descomunales de poké-dólares.

“¡Finalmente somos populares, Rattata!” celebró Joey, abrazando a su pokémon con fuerza “¡Lo hemos conseguido!”

Y así, el joven y su inseparable amigo empezaron a anotar con lápiz y papel todas las cifras que escuchaban por parte de entrenadores, pescadores y cazabichos. No muy lejos de allí, una joven y su Skarmory pasaron volando cerca de la zona, con intención de abandonar Johto a como diese lugar y con la mayor discreción posible.  
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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#2
Viejo, Kris me da una impresión similar a Damian Wayne en el mundo de Injustice (bueno, técnicamente aplica a varios ahí, pero él es quién me viene a la cabeza primero), afectada por la tragedia, evenenada por el odio e hipnotizada por el mal que se rehúsa a ver con sus propios ojos. Una lástima para Lira que no pudiera sacarla de su propia locura, no puedo evitar imaginar que se hubiera tentado a pedirle a Ho-Oh que la resucitara, pero se rehusara porque eso podía salir muy mal.

Me he de preguntar quién será esta enigmática hermana de Silver, y si ella será una mejor ruta de camino a sus padres, los cuales muy seguramente huyen del peligro (sé que Giovanni ya lo hace, pero su mamá es quién me hace especular)
.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#3
(25 Dec 2020
12:39 PM)
Lunarium escribió:
“Yo soy Ho-Oh, señor de las Llamas”
Hey, señor de las llamas, tu cola se está quemando.


Empezamos con un chiste porque este fanfic me dejó con sentimientos encontrados. ¿Recuerdas cuando hablamos de X Men 3 hace rato y Kaos dijo eso de que las terceras partes tratan de abarcar demasiado?

Aquí hay demasiadas cosas, y no precisamente para bien. 

Punto 1: Kris quiere revivir al Team Rocket
Punto 2: Lyra se dio cuenta que Ethan es un tosico
Punto 3: Ethan se dio cuenta de que Ethan es un tosico y se va a meditar con papi Lugia (por cierto, los Lugia tienen escamas, no plumas).
Punto 4: Jajaja Chano
Punto 5: Lyra quiere ver los dragoncitos
Punto 6: Kris es la gemela pérdida de Lyra
Punto 7: Silver quiere encontrar a su familia.

Algunas de estas ideas son mejores que otras. Algunas se complementan mejor que otras. Algunas son más necesarias que otras… el problema es, a mi parecer, que en estas once mil palabras esas siete líneas no se dejan avanzar unas a otras. Empecemos a analizar:

Subtrama de Chano: innecesaria pero divertida. Si bien no aporta nada, tampoco estorba demasiado.

Subtrama de la Guarida Dragón: esta kind of… realmente no afecta mucho, si bien se siente "casi" como cualquier cosa que tengo que decir después.

Subtrama de Ethan: acá empiezan los problemas… la verdad siento algo anticlimatico que esté ahí. Justo al principio Lyra dice que "su relación es algo tosica y él la trata como si no supiera cuidarse sola". Fast forward al climax del relato y, efectivamente, no puede cuidarse sola: tiene que venir a salvarla Ethan, vence al Donphan con la cebolla mítica que le dio Ethan, el vidrio se rompe con ayuda del Lugia de Ethan y quien la consuela como si no hubiera un mañana fue Ethan. Al final queda esa sensación de "jaja, lástima si querías ser independiente, no puedes hacer nada sin Ethan" y si realmente hacia falta salvar a esos tres, ya tenías a Lance. Peor tantito en que la idea de Ethan aprendiendo a ser mejor y no ser tan tosico con ayuda del Pecho Frío sin películas, es una idea interesante que da hasta para un fic completo. 

Y las preguntas sin respuesta: ¿Por qué ese par odian tanto a Silver? ¿Qué significan esas miradas? ¿Qué edad tenían cuando se separaron? ¿Cómo se siguieron el rastro? No son preguntas superfluas. Son preguntas importantes de las que uno quisiera saber para conectar mejor con el conflicto.

Hay tres tramas que parecen mantener un hilo: Clair con Lance y la envidia de primos, Silver buscando a su familia y las dos gemelas. El tema, como sugiere el título, parece ser la familia. Cosa muy interesante y las tres ideas me gustan, pero con las tres se trabaja por encima porque, again, entre peleas y las tramas extras, se pierde. Los asuntos familiares son parte del principio y el final para ver la caza de legendarios, chistes de Chano y referencias a juegos, anime y demás. No sé, es que incluso el tema de las hermanas es medio secundario para ambas porque la motivación de una es por el Team Rocket y la de la otra es ver dragones coger. 

Y esto me lleva al final: la mala exhibicionista que estuvo dando por culo todo el capítulo? Bum, explota hija de la gran puta. Ethan yendo a meditar con Lugia? Siento una perturbación en la fuerza, amos a agarrarños a piñas contra esa nave. Toma ya, invocamos a Sheng Long, ¿Quién va a pedir el deseo? Pues como los demás desaparecieron Silver pide a su mamá. Ah, mira que ya no tengo de esas en la vitrina pero ¿no te quieres llevar una hermana? Puta qué ofertón, andá y llevame a Sinnoh señor de las llamas. 

Me encanta la idea, me encantan esos paralelismos, pero justo en este siento que por abarcar de más no concretaste tanto. Los demás oneshots son buenos porque, por encima de todo, son oneshots que se sostienen por sí mismos. Éste cuelga del pasado con Ethan y del futuro con Silver, y si este fuera un capítulo de un longfic le pondría un 9/11 porque 9/10 no es tan memetico. Pero acá siento que precisamente le faltó cohesión, que esos giros son muy abruptos y que por dejar easter eggs se pierde de foco el núcleo de la historia. Por más que las referencias a anime y juegos me hagan sonreír o que la promesa de un fic entre Silver y… )Mars, era? Creo que se llama Mars) me llame mucho la atención. 

Escribís re bien, que esto es sólo una opinión, y seguí haciendo lo que vos quieras.
Meri no encontré un buen gif del lobito así que toma dos mapaches.
[Imagen: HQQLgVO.gif]
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#4
Mostrar Pyromentario
Otro de tus relatos con una historia y ejecución interesantes.
Al principio pensé que se iba enfocar únicamente en Silver, dado el resumen y que luego aparecería Giovanni, haciendo alusión al título. Pero no, también es una historia con Kris de antagonista (ahora entiendo esas bromas que le hacías a AJ respecto a como usaste a Crystal), siendo hermana de Lyra, algo plausible y que en si me causa algo de gracia, con todo lo que le decía a Lyra de que era la favorita de mamá y tal, que es chistoso porque no volvió en los remakes, pero creo que si en el Master Sex.
Su plan es básicamente reunir las esferas del perros para invocar a HO-Oh, me gusto mucho el concepto de las Gen balls, que vuelve a los pokémon arios super... que diga, obedientes y alterando sus resistencias y poderes.
En un momento de OS sentí que Saku se había apoderado del cuerpo de la Lyra del Moonverse xD, con todo eso de Lance, este ultimo no teniendo gran participación, considerando que se estipulaba que Clair se sentía desplazada de que solo la consideraban para ropa ajustada.
La parte de Ethan y Lyra sobre su relación la encontré un poco fuera de lugar y que no tiene una resolución tal cual (tal vez se vea más adelante), sintiéndose como una excusa para que Ethan este fuera y que vaya a salvar el día, como que hubiese sido una historia a parte, tal vez un shortfic de 2 capítulos, y es que en parte se siente sobrecargada de personajes con sus distintos arcos y tal como que no colisionan para tener una catarsis en la historia, sintiéndose de que si hubiera durado más o que se dividiera en dos capítulos se habrían resuelto esos cabos sueltos.
Pero fuera de eso, este OS me gusto, me agrado como es Silver aquí, causándome gracia como le respondía a Clair, teniendo un cameo de Saku, las Gen balls, Kris como la hermana perdida y malévola, Sheng-Ho-Oh, varios detalles que sostienen la historia pese a lo ya contado, mostrando tu creatividad y como utilizas a los personajes en este universo compartido, dando también referencias a sucesos anteriores, como ya había comentado antes, haciendo más rica esta mitología del Moonverse.
Las escenas con Joey siendo el comic relief estuvieron divertidas (Me siento mal por matarlo? Nah).
En conclusión, un relato bastante interesante que te consolida como alguien capaz de escribir diferentes cosas, teniendo una gran imaginación y sorprendiendo con cada detalle.
Sin nada más que escribir, nos leemos en otra ocasión. 
Hail Rocket.
                                       [Imagen: APTHhOg.jpg]
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#5
En un momento estaba "Wow, parece que me he topado con el OS más largo de Lunarium hasta ahora", y se acabó antes de darme cuenta. Esto siempre es una buena señal para mí xD

Como el OS anterior, éste toma varios puntos de continuidad de los anteriores, dándonos el primer indicio de la amenaza de un resurgimiento Rocket, la relación entre Ethan y Lyra, los rollos mentales de cada uno de ellos y el pasado de Silver (aunque es la primera vez que aparece en un relato, si no recuerdo mal). El caso es que tenemos un relato extenso con muchos puntos por dónde cogerlo, pero de momento casi todo son transiciones. La más significativa, la de Silver, quien se entera de cosas de su familia... a ver a qué conduce todo esto. Also, DRAGONES (?)... y sus entrenadores (!)

Creo que con las citas iré desarrollando más los puntos que quiero resaltar del relato (y casi olvido las Gen Balls, aunque de ellas me medio spoileé/informé curioseando la parte del blog de la cueva). Vamos a ello.
 
Cita: “Lo somos, aunque en ocasiones puede ser algo...intoxicante estar a su lado” contestó ella apenada “Me trata como si fuese una niña pequeña, como si no pudiese cuidarme por mí misma. Ahora ya no atiende mis llamadas. Hablé con su madre, pero me ha dicho que no ha vuelto a su casa desde el otro día y estoy preocupada.”
Honestamente, no sé qué tanto haya influido el feedback que recibiste para este desarrollo (es curiosidad, al ser una cosa natural), pero la forma en que lo has planteado, bien... aunque la actitud de Ethan, de nuevo, deja ver que hay un problema gordo...
 
Cita:Llevaba demasiado tiempo corriendo, más no estaba acostumbrado a hacerlo de esa forma y el cuerpo estaba empezando a pasarle factura.
mas
 
Cita:“¡Por supuesto!” sonrió Kris viéndole de reojo “¿Acaso crees que un Rampardos ordinario podría haber resistido los ataques de tu Feraligatr y ser lo suficientemente rápido como para moverse antes que él? Los pokémon que capturo con mis Gen Ball se vuelven obedientes en cuanto les atrapo, y con las ondas que estas emiten sus poderes y resistencia se incrementan, enloqueciéndolos y convirtiéndoles en los depredadores perfectos. Un bonito regalo por parte de nuestros científicos infiltrados en Silph S.A.”
Y son estas ocurrencias propias de cada fic que me dan vida, con lo que la imaginación puede llegar a hacer. Un producto de la ciencia del mal (?)
 
Cita:“¿Que no me saldré con la mía?” preguntó Kris incrédula, soltando una gran carcajada “Por favor, Clair. No soy villana de serie de televisión. ¿En serio creen que les contaría mi plan si tuviesen aunque fuese la más mínima oportunidad de detenerme? No saldrán de esa jaula mientras yo viva. Y no hay nada que puedan hacer que me impida cumplir con mi misión. Esté viva o muerta para cuando eso suceda, el Equipo Rocket renacerá de entre sus cenizas.”
A esto se le llama tentar a la suerte... y se cumplió. A ver si aprende la lección para la próxima owo
Ah, y el hecho de tener a Kris de villana ha sido sorprendente. Ha estado lo suficientemente bien aprovechado, aunque sus motivaciones podrían parecer algo genéricas (normal, considerando que necesitaríamos ver más de su psique para entenderla, pero ha sido un inicio, al menos)
 
Cita:“¡Bravo, bravo!” dijo Kris mientras descendía con ayuda de la plataforma de antes, aplaudiendo de forma sarcástica y con su mirada clavada en el recién llegado “Debí saber que no tardarías mucho en aparecer. El pequeño e intrépido héroe viene a rescatar a la chica de sus sueños. Qué predecible. En serio me das ganas de vomitar.”
Cuánta sal en un sólo párrafo, Kris xD
 
Cita:“¡Vaya, pero qué observador!” contestó ella con un falso halago mientras desviaba por un segundo su mirada para ver cómo en el fondo Heracross y Donphan seguían luchando “Empiezo a comprender como fue que Archer, Ariana y Petrel no fueron rival para ti. Después de todo nada puede vencer más rápido a un idiota que un idiota mayor.”
Un poco de trash talk condimentada con sal (justificada hacia Archer, eso hay que decirlo)
 
Cita:“Oh, ¿Estás segura?” dijo Kris con una sonrisa socarrona mientras lanzaba al aire tres gen balls que se abrieron, revelando al Rampardos contra el cual ya habían luchado, a un Porygon-Z y a un Houndoom “Ríndanse ahora o prepárense para luchar.”
¿Soy yo o una de las agentes rocket más efectivas hasta la fecha está referenciado al trío con menos resultados de la organización? xD
 
Cita:Celebi no perdió ni un segundo y liberó con su energía espiritual una tormenta de hojas afiladas que, impulsadas por el potente viento que sus alas levantaron, produjeron fuertes cortes en el cuerpo de Donphan, quien lanzó un barrido de dolor, pero aguantó el ataque lo suficiente y, concentrándose, se preparó para intentar usar Desenrollar una vez más.
berrido
 
Cita:Pero no tuvo tiempo para llevar a cabo su nuevo plan. Se oyó una explosión en una de las turbinas del ala derecha, la cual produjo una vibración tan potente que tanto entrenadores como pokémon perdieron el equilibrio y cayeron bruscamente al suelo. Lo siguiente en escucharse fue un rugido de guerra claramente perteneciente a un dragón, seguido de una voz masculina y firme.

“¡Dragonite, usa Hiperrayo!”             

Clair esbozó una sonrisa triunfante. Lance había llegado.
*Insertar música de superhéroe con capa al rescate*
Ha sido guay, eso sí xD
 
Cita:La joven Rocket abrió sus ojos azules de par en par, como si hubiese tenido una epifanía. Sin previo aviso, hizo retornar a todos y cada uno de sus pokémon a sus poké balls para sacar a uno quinto. Era un Weezing.

“Es muy tarde para eso, hermanita” dijo en una voz apenas audible “Y si no puedo cumplir con mi misión...me los llevaré a todos ustedes conmigo.”

Y tras chasquear sus dedos, las dos cabezas del Weezing soltaron un quejido lastimero, comenzando a brillar.
Y creo que el único que la palmó fue el pobre Weezing x.x
 
Cita:Un deslumbrante brillo dorado salpicó e iluminó el cielo, y un segundo después, para asombro de todos, un gran y majestuoso pokémon con aspecto de fénix y de plumaje escarlata, blanco y verde apareció frente a ellos, manteniéndose en el aire con un aleteo perfectamente sincronizado con el que ejerció tanto su presión como su magnificencia. Sus ojos eran rojos como el carbón encendido, y por momentos parecían despedir llamas.
*Insertar gif de PRESIÓN*
Lo siento, tenía que decirlo xD
 
Cita:“Llevo varios meses buscando a mi madre biológica” explicó el joven pelirrojo dubitativo “Y hasta ahora no he podido encontrar nada que me conduzca a su paradero. Por eso te pido humildemente que me digas dónde se encuentra.”

“Me temo que no puedo cumplir ese deseo” dijo Ho-Oh consternado “Tu madre, al igual que tu padre, no desea ser encontrada por nadie.”

“Ya lo suponía” susurró Silver con un dejo de tristeza, cabizbajo y defraudado.

“Sin embargo, no estás solo.”

El muchacho miró al mítico pokémon con extrañeza. Y lo siguiente que este le dijo hizo que todo su mundo se estremeciese.

“Tienes una hermana mayor.”

“¡E-eso no es posible!” respondió él, retrocediendo a causa de la impresión que dicha revelación le había producido “¡He sido hijo único toda mi vida, desde que tengo memoria! ¡No puedo tener una hermana!”

Ho-Oh se limitó a sacudir la cabeza hacia los costados, indicando que estaba en completo desacuerdo con lo que Silver acababa de decir. Luego volvió a hablar.

“La tienes, y es tan real como tú,  yo y todo lo que nos rodea. Se encuentra ahora mismo en otro lugar muy lejano, y si deseas reunirte con ella, con gusto cumpliré tu deseo llevándote hasta allí.”
DUN DUN DUN
Me ha parecido una forma elegante de evitar hablar de la madre de Silver (o tener que mostrarla) sin que haya evidencia canónica de su identidad... aunque esa hermana, a ver quién será y qué hace (en general y dentro de la historia owo)
 
Cita:Y así, el joven y su inseparable amigo empezaron a anotar con lápiz y papel todas las cifras que escuchaban por parte de entrenadores, pescadores y cazabichos. No muy lejos de allí, una joven y su Skarmory pasaron volando cerca de la zona, con intención de abandonar Johto a como diese lugar y con la mayor discreción posible.
Kris: ¡Y tendré mi venganza!... ok, no (?)
A ver si es realmente cierto aquello de que los Rockets van a resurgir o no, y si hay salvación para esta chica D:

Y aquí lo dejo por hoy, ha sido una lectura muy entretenida en general ^^
Starlight Traveler

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
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#6
(02 Jul 2021
01:48 PM)
SoujiFujimura escribió:
En un momento estaba "Wow, parece que me he topado con el OS más largo de Lunarium hasta ahora", y se acabó antes de darme cuenta. Esto siempre es una buena señal para mí xD

Como el OS anterior, éste toma varios puntos de continuidad de los anteriores, dándonos el primer indicio de la amenaza de un resurgimiento Rocket, la relación entre Ethan y Lyra, los rollos mentales de cada uno de ellos y el pasado de Silver (aunque es la primera vez que aparece en un relato, si no recuerdo mal). El caso es que tenemos un relato extenso con muchos puntos por dónde cogerlo, pero de momento casi todo son transiciones. La más significativa, la de Silver, quien se entera de cosas de su familia... a ver a qué conduce todo esto. Also, DRAGONES (?)... y sus entrenadores (!)

Creo que con las citas iré desarrollando más los puntos que quiero resaltar del relato (y casi olvido las Gen Balls, aunque de ellas me medio spoileé/informé curioseando la parte del blog de la cueva). Vamos a ello.
 
Cita: “Lo somos, aunque en ocasiones puede ser algo...intoxicante estar a su lado” contestó ella apenada “Me trata como si fuese una niña pequeña, como si no pudiese cuidarme por mí misma. Ahora ya no atiende mis llamadas. Hablé con su madre, pero me ha dicho que no ha vuelto a su casa desde el otro día y estoy preocupada.”
Honestamente, no sé qué tanto haya influido el feedback que recibiste para este desarrollo (es curiosidad, al ser una cosa natural), pero la forma en que lo has planteado, bien... aunque la actitud de Ethan, de nuevo, deja ver que hay un problema gordo...
 
Cita:Llevaba demasiado tiempo corriendo, más no estaba acostumbrado a hacerlo de esa forma y el cuerpo estaba empezando a pasarle factura.
mas
 
Cita:“¡Por supuesto!” sonrió Kris viéndole de reojo “¿Acaso crees que un Rampardos ordinario podría haber resistido los ataques de tu Feraligatr y ser lo suficientemente rápido como para moverse antes que él? Los pokémon que capturo con mis Gen Ball se vuelven obedientes en cuanto les atrapo, y con las ondas que estas emiten sus poderes y resistencia se incrementan, enloqueciéndolos y convirtiéndoles en los depredadores perfectos. Un bonito regalo por parte de nuestros científicos infiltrados en Silph S.A.”
Y son estas ocurrencias propias de cada fic que me dan vida, con lo que la imaginación puede llegar a hacer. Un producto de la ciencia del mal (?)
 
Cita:“¿Que no me saldré con la mía?” preguntó Kris incrédula, soltando una gran carcajada “Por favor, Clair. No soy villana de serie de televisión. ¿En serio creen que les contaría mi plan si tuviesen aunque fuese la más mínima oportunidad de detenerme? No saldrán de esa jaula mientras yo viva. Y no hay nada que puedan hacer que me impida cumplir con mi misión. Esté viva o muerta para cuando eso suceda, el Equipo Rocket renacerá de entre sus cenizas.”
A esto se le llama tentar a la suerte... y se cumplió. A ver si aprende la lección para la próxima owo
Ah, y el hecho de tener a Kris de villana ha sido sorprendente. Ha estado lo suficientemente bien aprovechado, aunque sus motivaciones podrían parecer algo genéricas (normal, considerando que necesitaríamos ver más de su psique para entenderla, pero ha sido un inicio, al menos)
 
Cita:“¡Bravo, bravo!” dijo Kris mientras descendía con ayuda de la plataforma de antes, aplaudiendo de forma sarcástica y con su mirada clavada en el recién llegado “Debí saber que no tardarías mucho en aparecer. El pequeño e intrépido héroe viene a rescatar a la chica de sus sueños. Qué predecible. En serio me das ganas de vomitar.”
Cuánta sal en un sólo párrafo, Kris xD
 
Cita:“¡Vaya, pero qué observador!” contestó ella con un falso halago mientras desviaba por un segundo su mirada para ver cómo en el fondo Heracross y Donphan seguían luchando “Empiezo a comprender como fue que Archer, Ariana y Petrel no fueron rival para ti. Después de todo nada puede vencer más rápido a un idiota que un idiota mayor.”
Un poco de trash talk condimentada con sal (justificada hacia Archer, eso hay que decirlo)
 
Cita:“Oh, ¿Estás segura?” dijo Kris con una sonrisa socarrona mientras lanzaba al aire tres gen balls que se abrieron, revelando al Rampardos contra el cual ya habían luchado, a un Porygon-Z y a un Houndoom “Ríndanse ahora o prepárense para luchar.”
¿Soy yo o una de las agentes rocket más efectivas hasta la fecha está referenciado al trío con menos resultados de la organización? xD
 
Cita:Celebi no perdió ni un segundo y liberó con su energía espiritual una tormenta de hojas afiladas que, impulsadas por el potente viento que sus alas levantaron, produjeron fuertes cortes en el cuerpo de Donphan, quien lanzó un barrido de dolor, pero aguantó el ataque lo suficiente y, concentrándose, se preparó para intentar usar Desenrollar una vez más.
berrido
 
Cita:Pero no tuvo tiempo para llevar a cabo su nuevo plan. Se oyó una explosión en una de las turbinas del ala derecha, la cual produjo una vibración tan potente que tanto entrenadores como pokémon perdieron el equilibrio y cayeron bruscamente al suelo. Lo siguiente en escucharse fue un rugido de guerra claramente perteneciente a un dragón, seguido de una voz masculina y firme.

“¡Dragonite, usa Hiperrayo!”             

Clair esbozó una sonrisa triunfante. Lance había llegado.
*Insertar música de superhéroe con capa al rescate*
Ha sido guay, eso sí xD
 
Cita:La joven Rocket abrió sus ojos azules de par en par, como si hubiese tenido una epifanía. Sin previo aviso, hizo retornar a todos y cada uno de sus pokémon a sus poké balls para sacar a uno quinto. Era un Weezing.

“Es muy tarde para eso, hermanita” dijo en una voz apenas audible “Y si no puedo cumplir con mi misión...me los llevaré a todos ustedes conmigo.”

Y tras chasquear sus dedos, las dos cabezas del Weezing soltaron un quejido lastimero, comenzando a brillar.
Y creo que el único que la palmó fue el pobre Weezing x.x
 
Cita:Un deslumbrante brillo dorado salpicó e iluminó el cielo, y un segundo después, para asombro de todos, un gran y majestuoso pokémon con aspecto de fénix y de plumaje escarlata, blanco y verde apareció frente a ellos, manteniéndose en el aire con un aleteo perfectamente sincronizado con el que ejerció tanto su presión como su magnificencia. Sus ojos eran rojos como el carbón encendido, y por momentos parecían despedir llamas.
*Insertar gif de PRESIÓN*
Lo siento, tenía que decirlo xD
 
Cita:“Llevo varios meses buscando a mi madre biológica” explicó el joven pelirrojo dubitativo “Y hasta ahora no he podido encontrar nada que me conduzca a su paradero. Por eso te pido humildemente que me digas dónde se encuentra.”

“Me temo que no puedo cumplir ese deseo” dijo Ho-Oh consternado “Tu madre, al igual que tu padre, no desea ser encontrada por nadie.”

“Ya lo suponía” susurró Silver con un dejo de tristeza, cabizbajo y defraudado.

“Sin embargo, no estás solo.”

El muchacho miró al mítico pokémon con extrañeza. Y lo siguiente que este le dijo hizo que todo su mundo se estremeciese.

“Tienes una hermana mayor.”

“¡E-eso no es posible!” respondió él, retrocediendo a causa de la impresión que dicha revelación le había producido “¡He sido hijo único toda mi vida, desde que tengo memoria! ¡No puedo tener una hermana!”

Ho-Oh se limitó a sacudir la cabeza hacia los costados, indicando que estaba en completo desacuerdo con lo que Silver acababa de decir. Luego volvió a hablar.

“La tienes, y es tan real como tú,  yo y todo lo que nos rodea. Se encuentra ahora mismo en otro lugar muy lejano, y si deseas reunirte con ella, con gusto cumpliré tu deseo llevándote hasta allí.”
DUN DUN DUN
Me ha parecido una forma elegante de evitar hablar de la madre de Silver (o tener que mostrarla) sin que haya evidencia canónica de su identidad... aunque esa hermana, a ver quién será y qué hace (en general y dentro de la historia owo)
 
Cita:Y así, el joven y su inseparable amigo empezaron a anotar con lápiz y papel todas las cifras que escuchaban por parte de entrenadores, pescadores y cazabichos. No muy lejos de allí, una joven y su Skarmory pasaron volando cerca de la zona, con intención de abandonar Johto a como diese lugar y con la mayor discreción posible.
Kris: ¡Y tendré mi venganza!... ok, no (?)
A ver si es realmente cierto aquello de que los Rockets van a resurgir o no, y si hay salvación para esta chica D:

Y aquí lo dejo por hoy, ha sido una lectura muy entretenida en general ^^

Todo corregido, y gracias por el comentario, como siempre. En breve actualizo los otros dos, y me agrada que te haya entretenido pese a la duración.
"Este fic es como un buffet de todo lo que puedas comer"-SoujiFujimura
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