Colección- La Biblioteca de Ciudad Canal

Extension largaColección
FranquiciaCoregames
GéneroAventuraTerror
Resumen
AdvertenciaViolencia
#1
La Biblioteca de Ciudad Canal
Primera obra

De lo que se haya escrito en el séptimo anaquel, el de los terrores.

​​​
I
Primera Parte 

El zarpar de los barcos resonaba por sobre las impolutas estanterías de aquel recinto célebre, desligando las forzosas ataduras de un silencio cautivo y errabundo. Marchábanse uno a uno dejando tras sí las volátiles huellas de su andar.

Tras estas habituales imágenes, la muchacha se encontraba caminando por sobre las adoquinadas calles de Ciudad Canal, siendo con ternura besada por las erráticas ráfagas de aquel amanecer sombrío. Siguió su camino en dirección a su renombrada biblioteca, puesto a que deseaba, movida por un capricho casi infantil, otra vez coquetear con las letras.

Cerró sus ojos, apreciando el sórdido desparpajo de su oscuridad. Se detuvo en seco, acongojada, y dejó caer sus dedos sobre su gorguera. Ardía dentro suyo el deseo de desflorar sobre el cándido papel las perversiones de su calenturiento pensar; aunque se le anudase la garganta y su pluma rompiese en llanto.

Cautiva de ella que no conseguía volver a seducir a las palabras, que huían de entre el espíritu de su razón echando risas y burlas. Pocas eran las que aún permanecían allí, hundiéndose tras los violentos oleajes de su ya poluto océano lírico.

Finalmente, aún divagando con estos pensamientos, se adentró al recinto tras el leve tiritar de su quebradiza vocecita. Y así, prosiguiendo su cometido, se escabulló entre los numerosos anaqueles de la gran biblioteca, sin detenerse ni coger de ellas un sólo libro.

O al menos eso procuraba, cuando advirtió con la mirada atónita y ojos desencajados a lo que parecía ser una perversa silueta, que se le ofreció a los ojos como la del mismo demonio. O en su defecto, como la de las siniestras deidades de la que tanto se hallaba escrito en las numerosas estanterías del lugar.

Cayó atemorizada, sostenida por el débil sujetar de sus palmas, que temblaban al son del acalorado bombear de su pecho. Apenas se dio cuenta la criatura de su presencia, se perdió por entre los anaqueles de una manera fantasmal, casi como una vil ilusión. Dejando tras sí su turbado y siniestro recuerdo.

Delizábanse por sus mejillas unas caprichosas lagrimitas de espanto, a medida que se incorporaba entre tiernos resquebrajos de sorpresa. Y, puestas ambas manos sobre el suelo, dio un pequeño salto apoyando su ligero cuerpo contra el anaquel de en frente, donde alguna vez se halló con aquel delirio.

Echarse a correr quería la muchacha, pero la detuvo la imágen de un deshecho y estropeado libro, encubierto bajo la apertura de su falda. Se agachó para recogerlo, pudiéndolo apreciar en el entero cabal de su descuido.

Estaba deteriorado, con las orillas deshiladas y sus páginas frágiles como hojas secas. En su portada había un violento corte, que aún emanaba el pérfido aroma de aquella aparición. Barrió con un dulce soplido el polvo y lo acomodó lo mejor que pudo, cuando notó que carecía de un gran detalle, y era que el título y demás fragmentos de su portada habían sido arrancados y malogrados por aquel tajo. Enseguida se lo adueñó, abrazándolo contra su pecho mientas caminaba tímidamente buscando un buen sitio para echarse y leerlo.

Fue luego a desplomarse sobre el aterciopelado tapiz que se aparecía por la otra mitad del recinto, juntando sus rodillas como modo de apoyo. Observó con detenimiento aquel maltrecho ejemplar que descansaba sobre sus muslos, devorando con sus ojitos cada minúsculo detalle.

Pronto aquellas provocaciones se tornaron en una ardiente intriga por develar su contenido. Y apenas se vio libre de las curiosas miradas ajenas, comenzó a susurrarse melodiosamente las primeras líneas que en las primeras páginas se hallaban escritas.

«Cinco hermosos cachorros eran los que Zoroark había dado a luz aquella calurosa mañana. Sus tupidos pelajes, que proyectaban la luz con la misma blandura que las mansas aguas lacustres, iluminabas las tersas fibras de paja que su nido componían...»

«... el viento jugaba con esas pequeñitas melenas que cubríanle los ojos, develando así la irreprochable belleza de ellos. Los cuales, sin temor a faltarle a la verdad, lucían como un par de rasgadas perlas esculpidas por el mayor de los artesanos. Sin embargo, el último nacido de ellos, permanecía con sus párpados cerraditos y quedos, ocultando tras ellos las tersas fibras de su siniestra naturaleza...»

«.... dejáronles aquella noche dormir, arropándolos entre el cálido pelaje de mamá Zoroark... y tanto balanceaban sus inquietas patitas, que el sueño terminó por amarrarselas, y tras esto durmieron pegaditos uno al otro, dueños de una excepcional dulzura...»

Ilustraba la chica en su memoria la imagen de la camada de recién nacidos Zorua, enterneciéndola de además... y tanto así se enfrascó en su lectura, que había olvidado ya el auténtico propósito de su visita.

Continuó así hacia la siguiente página, ilustrada torpemente con errabundos y desgarbados trazos, componiendo lo que parecía ser la bípeda figura de un Zoroark. No pudo evitar relacionar esa imagen con la de aquella terrible aparición que se le había regalado a la vista minutos antes, del mismo sombrío y disonante aspecto.

Se echó hacia adelante, atemorizada por su hallazgo, y regada de alevosa curiosidad por develar el contenido de los siguientes párrafos. Quiso decirse algo, pero el temblar de su asustadizo aliento no le dejó ni tomar aire; nada que de todas formas pudiera apaciguar el ardiente deseo de continuar con aquella singular lectura.

«Dos días en manso reposo habían pasado los cachorritos, cuando su madre vio algo que la dejó pasmada, atónita y llena de espanto. No hubo quién consolase su malherido espíritu cuando notó que cada uno de ellos no daba señal alguna de vida, a excepción del último, el de los ojos cubiertos...»

«Todo cuan presente hubo allí miró y notó tal fortuita desgracia, y juzgaron de lo visto que la ya deshecha madre de los cachorros los había muerto, con no más razón que alimentar la sediciosa naturaleza de su maldad...»

«Pero no por eso temió, y antes con sutil agilidad tomó al último de sus cachorros con vida y huyeron juntos do el río, con una exacerbada multitud tras su apresurado correr...»

«Zoroark miró a aquel su durmiente retoño, y vio que era tan hermoso, y tan mal aventurado, que echó a llorar ahí mismo, mientras procuraba no tardar en la ejecución de lo que ahora le convenía hacer. Quería cantarle antes de partir, pero su voz estaba ronca y aquietada por su llanto; dióle de beber agüita del rio de sus manos tapadas en hojas de menta...»

«Puso al cachorro sobre un arca, envolviéndolo en no tan ricos arapos y maleza. Y así no quiso esperar más en dejarlo ir, aunque el pecho se le atiborrase de incontables penas»

«Una lagrimita traviesa se deslizó por sus fauces, cayéndole a su cachorro sobre aquellos cerraditos párpados. En esto, ya comenzaba a oírse el iracundo marchar de la muchedumbre a leguas de distancia; y en sus inquietos e insistentes manoteos, el pequeño Zorua parecía que al fin iba a develar la belleza de sus ojos...»

«Arrullaba el río, las encinas destilaban un gustoso aroma, y en verle esforzarse en abrir sus ojitos, se le enterneció a Zoroark el espíritu y ablandó el corazón, aunque su muerte ya había sido cruelmente pactada. Vislumbró entonces unos rojizos luceros, que más que liberar terneza y asombro, emanaban la perniciosa señal de la ruina, la muerte...»

«Ya en llegada la multitud, solo vieron aquel inerte cuerpo con sus humeantes y chamuscados orbes, en paz con la oscuridad; y el arca, ya en ningún lugar se hallaba vista»

Cerró el libro de forma abrupta, lo arrojó dentro de su mochila, y se escapó con él. Fueron incontables las pasiones que aquella fortuita aventura lograron despertarle, incapaz de dormirlas ni con la más deleitosa de las obras, aunque se embriagara hasta el hartazgo con sus letras. Pasó bien desapercibida a pesar de haber cometido tal espontáneo robo, y no dudó en prontamente continuar saboreando el gustoso maná que emanaban aquellos enigmáticos párrafos.
[Imagen: hTb8bqQ.png]
 0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  1
Responder
#2
Le tenía ganas a esto desde hace un par de días, pero entre isekais y animes de waifus haciendo cosplay se me complicó ponerme serio para abordar tu prosa como se merecía. Creo que es lo primero que leo tuyo acá, y te había estigmatizado como "La chica del congelador" junto al paquete de patitas de pollo, la botellita de jugo de naranja congelada por un olvido y los patys de sospechosa coloración. Pero después de leer la ficha que preparaste y a la brujita que te sacaste de la galera, la realidad es que mis expectativas con esto solo aumentaron.

Y... No decepcionó. Mierda que no. De hecho, voy a joderte más adelante para que me ayudes con algunas cosas de ese español antiguo tan exquisito para unos diálogos en el colectivo, seguramente. Kiwi también debe saber porque le gusta hablar rarito. El punto es que el estilo que empleás acá hace totalmente al relato, y crea esa mística y aporta esa neblina densa y barroca que tanto necesita el cuento de la chica que entra a la biblioteca prácticamente apretando los muslos para contener su libido literario.

Hay una sola cosa del uso del lenguaje y los modismos y las conjugaciones verbales a la que podría ponerle un mínimo pero, y es que quizás habría potenciado el tono del propio libro que lee la protagonista que hubiera sido el único en estar escrito de este modo tan particular, porque no se crea tanta sensación de viaje y de contraste al zambullirse en ese cuento de Zoroark y sus desdichados cachorritos cuando todo está escrito en el mismo tono que el resto del texto. Es decir, le pongo el mismo tono sepia y la misma niebla tanto al recorrido de la protagonista hacia y dentro de la biblioteca de Canal que al cuento de la bestia despiadada que guía hacia la muerte a sus bendiciones. Obvio que es una nitpickeada y no es ni por casualidad algo que pueda ser llamado error, porque seguramente fue todo parte de tu visión y una decisión de estilo y tono que esta ominosa historia requería.

¡Btw! ¿La protagonista es Shauntal, la E4 fantasmal de Unova? Porque lo estaba interpretando como algo re de época y bien gótico, pero lo cierto es que ese personaje pega en todo sentido con lo que estás contando, y creo que podría llamársela gorguera a esa cosa que tiene en el cuello. Aunque me digas que no, voy a imaginar a la prota como ella por... factor fanservicero. (?)

No tengo mucho más para decir, fue una lectura hipnótica y muy atrapante una vez que te ponés a tono con el vocabulario escogido. Espero seguir leyendo más de esta antología de relatos terroríficos.
Y a ver si Shauntal se puede sacar las ganas finalmente.  RaltsLewd
 0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  1
Responder
#3
Pues... ya de por sí me cuesta leer en español antiguo (motivo por el que por mucho tiempo no leí al Quijote, aunque luego me lo pasé de maravilla con las risas que me produjo) y no soy precisamente fan del género de terror, así que ya es mucho que haya disfrutado esta lectura o.o

La sensación más curiosa que he tenido al leerlo ha sido que, a pesar de ser de menos de 1,5k palabras, me ha dado la sensación de que eran muchas más, dados el tono que tiene y el lenguaje empleado. No sé si Tom tenga razón en cuanto a quien considera que lo protagoniza, pero le queda bien (y no voy a mentir, me ponen encantan las waifus personajes que se dedican al oficio de la escritura). En cualquier caso, sí que me gusta esa entremezcla de lo que (aparentemente) ocurre en el exterior con lo que va leyendo ella en el libro que ha encontrado, porque te sumerge más en este mundo de tonos sepias y notas oníricas, misterioso en su hacer con dos historias que van en paralelo, entrelazándose como dos espirales que... lo siento, anime equivocado (?)

Tengo mucha curiosidad por cómo va a seguir esto, pues es lo más distinto en cuanto a estilo y lenguaje que he encontrado en la cueva. Vamos a ver a qué nos lleva o.O

Mostrar
[Imagen: anh12KW.png]

Wasureruna saigo no buki wa ai sa
♪♪
 
 0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder




Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)
task