Índice - Jack Evans
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Una historia del Elfoverso

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Índice
Capítulo 1 - El joven que deduce
Capítulo 2 - Una defensa ofensiva
Capítulo 3 - Academia Pokémon
Capítulo 4 - Concurso
Capítulo 5 - El nadador
Capítulo 6 - Dueño de sus movimientos
Capítulo 7 - Robo en el Museo
Capítulo 8 - Y las hojas dejan ver la flor
Capítulo 9 - Contra las rocas
Capítulo 10 - La Danza de la Luna
Capítulo 11 - El monstruo de Celeste
Capítulo 12 - Haciendo ciertas cosas en ciertos momentos
Capítulo 13 - A la velocidad del sonido
Capítulo 14 - La banda de motociclistas
Capítulo 15 - El S.S. Anne III
Capítulo 16 - La habilidades extras de un pokémon
Capítulo 17 - El Club de Fans de Pokémon
Capítulo 18 - Cuidado con la electricidad
Capítulo 19 - Saqueadores de tumbas
Capítulo 20 - Metiendo miedo
Capítulo 21 - La promesa
Capítulo 22 - Heredero de la Corporación Silph
Capítulo 23 - Problemas en el Centro Comercial
Capítulo 24 - Plantas peligrosas
Capítulo 25 - La Zona Safari
Capítulo 26 - Velocidad
Capítulo 27 - Entre los vidrios
Capítulo 28 - Sueños del pasado
Capítulo 29 - Batalla doble
Capítulo 30 - El Dojo karate
Capítulo 31 - Cuando los sonidos no suenan
Capítulo 32 - Problemas en el barco
Capítulo 33 - A los pies del volcán
Capítulo 34 - Acertijos en el fuego
Capítulo 35 - Secuestro y robo
Capítulo 36 - Entre la niebla
Capítulo 37 - El diario de Jonathan
Capítulo 38 - Cuando lo seguro no es seguro
Capítulo 39 - La reunión
Capítulo 40 - La Mansión Lockhart
Capítulo 41 - Isla Suprema
Capítulo 42 - El único habitante de la isla
Capítulo 43 - Caos en Azafrán
Capítulo 44 - Dentro de la Corporación Silph
Capítulo 45 - Terror en el décimo quinto piso
Capítulo 46 - La doncella de tierra
Capítulo 47 - El infiltrado
Capítulo 48 - Todo por dinero
Capítulo 49 - La verdadera razón
Capítulo 50 - El último encuentro - Parte I
Capítulo 51 - El último encuentro - Parte ll
Capítulo 52 - El último encuentro - Parte lll
Capítulo 53 - Mi pasado
Capítulo 54 - El Gran Festival
Capítulo 55 - Amigas y rivales
Capítulo 56 - La decisión
Capítulo 57 - Batalla virtual
Capítulo 58 - La Liga Pokémon
Capítulo 59 - El último ganador
Capítulo 60 - Comienza el espectáculo principal
Capítulo 61 - Segunda ronda
Capítulo 62 - La final de la Liga
Capítulo 63 - El Campeón de La Liga
Capítulo 64 - Congelado hasta los huesos
Capítulo 65 - Espíritu de lucha
Capítulo 66 - Desde las sombras

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Longfic- Jack Evans

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónAventura
Resumen

¿Alguna vez has pensado si realmente quieres hacer lo que haces? ¿Si te quieres dedicar a lo que piensas dedicarte? Supongo que sí, tal vez es algo común.

Holi. Les traigo el capítulo 64, y ya sólo quedan 6 más para acabar con el sufrimiento, nunca había estado tan cerca de terminar de subir un fic.

@Nemuresu lo del manejo de la pokédex se me ocurrió porque necesitaba una forma de hacer ganar a Jack, de una manera sorpresiva y extraña. Soy consciente de que a mi narración le falta algo más de epicidad, por lo que debo compensarlo con algo.

@Tommy me agrada que te haya gustado el momento final de la Liga, al menos la parte oficial, tenía miedo de que no quedasen sorprendidos con la forma en que ocurren las cosas, por un momento pensé que lo de la pokédex se vería rebuscado, incluso hasta tramposo. También me alegro que te haya gustado ese aire nostálgico, es tan propio de Kanto que no se puede dejar atrás. Quise plantear el desafío de la Élite 4 con una carta para darle más seriedad al asunto, que se entienda que lo que viene es importante y es muy superior a lo visto en la Liga, en términos de desafío. No te lo había dicho, pero me gustó tu firma, por su nitidez.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Los amo. Un besote.

Capítulo 64 - Congelado hasta los huesos
 
 
     Alrededor de una abrigadora fogata en medio de la salvaje noche, tres chicos se guarnecían de un frío que parecía morder la piel de aquel que no se cuidase de las bajas temperaturas. Uno de los muchachos no lograba conciliar el sueño, observaba el cielo estrellado, impaciente y nervioso por el amanecer que tendría que enfrentar. Giró y miró a sus amigos, Lyra y Elliot dormían plácidamente, sin ninguna preocupación sobre el futuro cercano, cómo los envidiaba.
 
     Jack ahora estaba en el sur de Kanto, hacia el este de Canela. Las Islas Espuma eran un lugar sumamente frío, por la noche era capaz de hacer grados bajo cero, incluso en verano. Dos montañas muy similares entre sí, unidas por una playa y sectores rocosos, era lo que daban forma al islote, con muy poca vegetación que resistiese las temperaturas y mucho terreno vacío. Los tres amigos estaban descansando en la ladera de uno de los cerros, no eran tan altos como el Mt. Moon, pero su inusual diseño natural no dejaba de llamar la atención en medio del mar.
 
     —Jack. ¡Jack! —se escuchó una voz femenina— ¡Despierta, Jack! ¡Ya está amaneciendo!
 
     El chico dio un salto dentro de su saco de dormir, pero el poco espacio para moverse en éste lo devolvió a tierra de un tirón. Se levantó en un dos por tres, se lavó la cara y se peinó un poco. Le dolían los ojos por haberse dormido muy tarde y no haber descansado apropiadamente.
 
     —Si no hubiésemos venido, habrías perdido el encuentro —lo regañó Elliot.
 
     —Gracias, Lyra —Jack ignoró a su amigo.
 
     Tomaron desayuno mientras el sol acababa de salir y mostrarse por completo, el frío era casi insoportable, por lo que decidieron no sacar a sus pokémon aún, pero la vista era magnífica. Aquel momento junto a sus amigos, hizo que Jack se llenase de energía y motivación, se sintió preparado para aceptar cualquier desafío de cualquier persona. Los minutos transcurrieron y nadie aparecía, no había mucho donde esconderse más que algunos árboles, por lo que les resultaba extraño que el primero de los retadores no se manifestase de alguna forma.
 
     —¿No te dijeron nada más? —preguntó Lyra, ya se estaba impacientando.
 
     —No. Iré a ver los alrededores —comunicó Jack.
 
     El chico se alejó y comenzó a bordear la ladera de una de las montañas, muy cerca de las rocas que unían ambos montículos naturales. Pudo observar cómo la marea no estaba muy baja, pero tampoco alta. Exhaló y botó vapor por su boca, aburrido e inquieto, sin saber nada. Incluso, la idea de una broma se le pasó por la mente, pero no creyó que el presidente de la Liga se prestase para eso.
 
     Caminó varios pasos por la orilla del río que se formaba sobre las rocas, pero un sonido interrumpió su calma y sacó una pokéball en caso de ser necesario. Volteó y un rayo celeste, tan frío como el lugar que lo albergaba, impactó su cuerpo, dejándolo parcialmente cubierto por hielo, la que dejó sus extremidades colgando, su cabeza también estaba al descubierto.
 
     Frente a él se hallaba a un pokémon de piel rosada y vientre beige, su cara no expresaba mayor inteligencia, pero lo observaba fijamente, con la boca abierta. Al chico le resultó inquietante ver a un ser que sólo lo miraba fijamente. Lo más llamativo en ese pokémon era lo que mordía aferradamente su cola, una concha con puntas en varias partes de su caparazón, sus ojos lanzaban seriedad, parecía ser la verdadera cabeza pensante de aquella criatura. A esa especie se le conocía como Slowbro y Jack ya había tenido la oportunidad de enfrentarse a uno antes, sólo que la experiencia del muchacho le decía que éste era más fuerte y peligroso que el otro.
 
     El muchacho se sintió más observado de lo que parecía estar, elevó su mirada lo más que pudo sin que el hielo lo dañara y logró observar un bivalvo a varios metros de él. Tenía dos poderosas y resistentes conchas que protegían un misterioso y delicado interior negro, su rostro era malicioso.
 
     Sobre aquel Cloyster, una mujer pelirroja y de sensuales rasgos yacía sentada pierna encima. Detrás de los finos anteojos que traía puestos, se apreciaba una mirada aún más fría que la temperatura del lugar que los rodeaba. A pesar de esto, no tenía problemas en vestir una delgada blusa negra sin mangas y una mini falda púrpura con un tajo a cada lado.
 
     La respiración del chico se agitó al verla, no solo por su bella apariencia, sino porque ya sabía de quién se trataba. La primera integrante de la Élite Cuatro estaba a pocos metros de él, dispuesta a atacarlo como fuese para ganar. Tan sólo su presencia hizo que Jack se diese cuenta de lo extremos que serían este y los futuros enfrentamientos. Lo había interceptado sin previo aviso.
 
     —Soy Lorelei, primer miembro de la Élite Cuatro de Kanto —habló con superioridad, aun observándolo desde las alturas—. Y si no logras liberarte en cinco minutos, no serás digno de enfrentarte a mí. Ya te quedan cuatro minutos —indicó con un frío cortante en su voz.
 
     Jack dejó caer la pokéball en su mano, mientras murmuraba unas palabras. Cuando la cápsula tocó el suelo, una intensa luz salió de ésta, antecediendo la presencia de Cianuro, el Nidoking, en el inesperado campo de batalla, quien ya traía su cola envuelta por una luz metálica. El poderoso pokémon de tipo veneno golpeó por el frente a la masa de hielo que inmovilizaba a su entrenador, arriesgando la vida de éste. El chico recibió el golpe en el estómago y cayó al lado de su compañero.
 
     —¡Rayo hielo! —gritó la mujer desde las alturas.
 
     Slowbro, sin respetar su mayor característica, reaccionó con rapidez para enviar un peligroso rayo de color celeste que creó escarchas por donde pasaba. El ataque era más potente que la vez anterior y ahora iba dirigido hacia el pokémon. La primera batalla contra la Élite Cuatro había comenzado.
 
     Jack, instintivamente, devolvió a Cianuro a su pokéball. El rayo dio cerca del chico, quien sólo atinó a correr hacia el agua sobre las rocas que unían las dos montañas, la marea había subido lo suficiente como para poder nadar en aquel lugar.
 
     —¡Mushu! —el mitológico pokémon del chico apareció con su elegante cuerpo largo y sus relucientes esferas. Esperó a que su entrenador se subiese a su indefinido lomo para comenzar a nadar sobre el mar.
 
     —¡No escaparás! —gritó la pelirroja mientras lanzaba una pokéball hacia el momentáneo río y se lanzaba de Cloyster.
 
     Ni la altura ni sus zapatos con tacón fueron un impedimento para que Lorelei saltara y cayese sobre la blanca espalda de una criatura muy similar a un león marino, Dewgong, quien había salido de la cápsula bicolor. La mujer los siguió por el agua cual felino tras su presa, acompañada por Cloyster en el aire y Slowbro en el agua, pocos metros más atrás.
 
     El muchacho se estaba viendo acorralado, desde que pisó la isla y se percató de la baja temperatura, supuso que su primer oponente se manejaría con el tipo hielo, lo que lo preocupó desde un principio, pues la mayoría de sus pokémon eran débiles ante ese tipo elemental. Jack observó hacia atrás y pudo ver a su oponente acercándose peligrosamente sobre su Dewgong. La frialdad en los ojos de su contrincante lo inquietaba un poco, se veía a simple vista la maestría de aquella mujer y que se manejaba fácilmente en campos de batalla extremos, sin duda, este enfrentamiento no se parecía a nada que hubiese visto antes.
 
     —¡Rayo aurora!
 
     Dewgong abrió su boca para dejar salir un haz de luz con los colores del arcoíris, directamente contra el dragón, no obstante, el chico movió su brazo derecho y por debajo de éste se asomó la cabeza de Digimon, quien lanzó un rayo celeste, no tan frío como el de los pokémon de su contrincante, un rayo eléctrico y una llamarada. La ofensiva de ambos pokémon chocó en el aire, ocasionando una explosión que detuvo abruptamente el nado del Dewgong, dándole tiempo a Jack para escapar.
 
     Sin haberse dado cuenta, ya estaban del otro lado de la isla, y una entrada a nivel del mar se podía ver por la ladera de la montaña más cercana. El chico ingresó sin pensarlo dos veces, no tenía más opción, necesitaba tiempo para planear algo, la batalla no era como se la había imaginado.
 
     Transitó por una cueva angosta para llegar a una caverna que no era del todo oscura, había zonas en donde el hielo reflejaba la luz que entraba por variados orificios en la superficie de las montañas, era un espectáculo interesante, el agua en su interior estaba tranquila. En la oscuridad descansaban algunos Zubat, y sobre las rocas o partes de tierra, uno que otro Seel interrumpía su siesta para observar con curiosidad al chico. Era una vista hermosa y única que hubiese querido compartir con Lyra y Elliot, tal vez lo haría luego de la batalla. Decidió refugiarse detrás de unas rocas para planear algo y esperar por la llegada de Lorelei.
 
     La pelirroja lo siguió por el mismo lugar, el nadar de su pokémon era lento y calmo, no llevaba prisa, sólo se dedicó a observar la cueva, no parecía haber nada extraño, era como si la presencia del chico nunca hubiese existido en aquel sitio. Pero el lugar estaba más luminoso de lo habitual, Lorelei miró hacia el cielo y vio una esfera brillante que aportaba luz a todo el sitio.
 
     El vapor salía de su boca, no se lograba apreciar en ella ningún indicio de frío, todo lo contrario, su postura era tensa y silenciosa. Cloyster y Slowbro no aparecieron detrás de ellas, seguramente los había guardado para no caer en una emboscada.
 
     —¿Dónde estás? ¿Para qué usaste día soleado?—se preguntó la mujer y un enrome remolino se formó debajo de ella y Dewgong.
 
     Entrenadora y pokémon comenzaron a ser arrastrados hacia el centro del torbellino, donde Cheeto, el furioso Seadra de Jack, los esperaba para atacarlos. Sin embargo, la ofensiva no vino de su parte. Un poderoso rayo de luz blanca atravesó la mitad de la cueva para golpear al pokémon de la pelirroja, Lorelei cayó al agua y su compañero fue debilitado. Cheeto se escondió bajo el agua y el remolino desapareció.
 
     Jack y Digimon aparecieron de donde el ataque había sido lanzado, acercándose a la orilla. Observaron por unos segundos, pero el chico se preocupó un poco, la mujer no salía del agua. Permaneció mirando hacia el fondo, hasta que una enorme silueta apareció de las profundidades para abalanzarse sobre ellos, empapándolos con agua. El muchacho sólo vio una sombra con cuatro aletas, alcanzó a correrse a un lado, pero el Porygon no corrió la misma suerte.
 
     Sobre su virtual amigo, yacía un enorme pokémon de aspectos primitivos, pero amables, tenía un largo cuello y piel celeste, su mirada era noble y tenía orejas enroscadas. Un caparazón gris cubría su lomo, y sobre éste estaba Lorelei, el frío del agua no había tenido efecto en ella, estaba intacta, sólo mojada.
 
     —Muy astuto, Jack —indicó con voz cordial pero distante. Ahora podía ver sus ojos rojizos, su mirada de cerca era aún más fría, se notaba que era una mujer calculadora, que medía meticulosamente cada paso que daba. Además, llevaba una pulsera dorada en su brazo derecho—. Sabía que me estarías esperando para atacarme, pero no así.
 
     —Tenía que emboscarte de alguna manera —respondió el chico, estaba frente a uno de las entrenadoras más fuerte de todo Kanto, una maestra del tipo hielo, para la mayoría era una desconocida, sin duda, sólo un entrenador con experiencia podría reconocerla si la viese en la calle, cualquier novato pasaría de largo.
 
     —No pareces nervioso —apuntó con suma tranquilidad.
 
     —Lo estoy, pero no quiero que eso y mis ansias me jueguen en contra —la mujer dejó que guardase a Digimon en su pokéball, quitando a la criatura marina de encima—. Verás, me gustan mucho las batallas, y esta es muy importante, no por ser un paso a dar para ser campeón de Kanto, sino porque es contra alguien muy fuerte.
 
     —Me alagas —sonrió Lorelei, con leve malicia en sus ojos, era una mujer fría, pero no dejaba de ser coqueta—. Pero eso no te ayudará a ganar. A Jonathan no le ayudó.
 
     —Eso lo sé. ¡Planta feroz!
 
     Unas gruesas raíces salieron de la tierra cercana al pokémon de Lorelei, la mujer logró evadir el ataque, no obstante, su compañero fue inmovilizado. Las raíces habían pasado por encima de su caparazón y luego vuelto a introducirse en la tierra. El pokémon soltó un grito de dolor y malestar.
 
     —¡Lapras! —se quejó la mujer.
 
     De una pequeña meseta a su costado, apareció Venusaur, con su pesado caminar, el aroma de su flor se percibió levemente por el alrededor. Lorelei miró con sorpresa y enojo a Jack, éste le respondió con una sonrisa. Había subestimado al chico, era más hábil de lo que demostraba ser, y se le daban bien las batallas en campo abierto.
 
     —Eres astuto, lo reconozco —la pelirroja se tragó sus aires de superioridad y comenzó a ver al chico como alguien igual a ella—. Pero no daré mi brazo a torcer. ¡Jynx!
 
     Una figura humanoide salió de la pokéball lanzada por Lorelei, tenía un largo cabello rubio y piel púrpura. Sus labios eran gruesos y parecía vestir algo similar a una falda roja, la que salía desde más arriba de su cadera hasta el suelo, sus brazos eran blancos.
 
     —¡Psíquico! —Jynx alzó sus manos y lanzó al animal-planta contra la pared a sus espaldas, quedando expuesto por caer en una mala posición— ¡Encárgate de él! —ordenó la mujer.
 
     La humanoide criatura se acercó a Emesh mientras meneaba su cadera al caminar. Al llegar a él, empuñó su mano y la envolvió en un duro hielo, por alguna razón, los ataques de hielo de los pokémon de Lorelei parecían ser más fríos que los que Jack había visto en batallas anteriores. Luego, Jynx comenzó a golpear al Venusaur en su estómago.
 
     —¡Bruce, ayúdalo!
 
     Desde el cielo de la caverna, salió a gran velocidad un murciélago más grande que los otros. Se acercó a Jynx por detrás y sin que éste pudiese reaccionar, le lanzó un molesto sonido, imperceptible al oído humano, justo al lado de sus oídos, para que el ataque no llegase a su indefenso compañero. Una vez ejecutado el movimiento, voló nuevamente por el aire.
 
     —¡Frío polar!
 
     Lapras dirigió la vista hacia el cielo para seguir al Golbat con sus ojos. Al mismo tiempo que Jynx se movía erráticamente y se golpeaba contra una roca, la temperatura alrededor descendió abruptamente a tal punto que incluso Lorelei llegó a sentir algo de frío. Jack comenzó a frotarse los brazos, toda la ropa que tenía como abrigo no le era suficiente. Los lugares aledaños a Lapras comenzaron a ser cubiertos con escarcha, era una situación peligrosa. Los Zubat salvajes huyeron de la cueva, los Seel lo habían hecho hace rato, y el pokémon de Lorelei concentró su ataque en el murciélago, quien quedó cubierto de hielo en pocos segundos. Cayó al agua, totalmente congelado.
 
     —Sólo tengo que vencer a uno más y te ganaré, Jack —advirtió Lorelei con voz triunfante—. Quizás ese Venusaur tuyo sea el sig….
 
     Varias raíces gruesas golpeando violentamente a Lapras la interrumpieron, con un ruido ahogado emitido por la criatura como única reacción por parte de ésta, la ofensiva del animal-planta arrastró al pokémon de la mujer hacia el agua junto a un pedazo de tierra de la orilla. El golpe fue tan fuerte que la criatura marina quedó flotando sobre el agua sin volverse a mover. La mujer pelirroja miró hacia la meseta, Venusaur lo observó mientras regresaba sus raíces, ésta vez las había sacado de debajo de las hojas de su flor.
 
     —¿Cómo? —preguntó Lorelei, estaba exhausta por el desgaste enérgico.
 
     —Síntesis —explicó el chico—. Con ayuda de día soleado —sonrió—. Creo que voy a terminar con esto —el chico se acercó al agua y gritó—. ¡Lanzallamas!
 
     El agua ante él se meció y dejó salir al poderoso dragón que las profundidades escondían desde antes que la mujer llegase a la caverna. Mushu lanzó una poderosa hilera de llamas y cubrió de calor todo el cielo del lugar. Luego enfocó su ataque contra Jynx, quien aún seguía confundida, y sin tregua, le lanzó todo el poder de su ígnea ofensiva. No volvió a moverse. Lorelei había perdido.
 
     —Bien hecho, Jack —la mujer se levantó del suelo, estaba más calmada y su mirada ya no era tan fría como en el principio, su voz era más suave—. Ganaste.
 
     —Gracias. Ya no das tanto miedo como en el principio — el chico cambió abruptamente de tema—. ¿Es parte de la prueba? ¿Cómo con los líderes de gimnasio?
 
     —No —Lorelei sonrió—. Realmente soy fría y calculadora, pero lo acentúo más en una batalla. Es para causar mayor impresión en el oponente.
 
     Ambos entrenadores resguardaron a sus pokémon y se dirigieron Mushu hacia donde estaban Lyra y Elliot. Cuando los vieron, estaban empapados y sucios, se sorprendieron mucho, pues habían estado buscando al chico por un buen rato, les preocupaba que el retador llegase y el no estuviese.
 
     —¿Dónde estabas? ¿Qué hiciste? Me tenías preocupada —indicó Lyra—. ¿Quién…es ella? —terminó la pregunta ya suponiendo quién podría ser— ¿Ganaste? —lo miró expectante.
 
     —Soy Lorelei —se presentó la mujer con grandeza—. Primer miembro de la Elite Cuatro de Kanto. Jack ganó con gran habilidad y estrategia —los amigos de Jack se sorprendieron modestamente, estaban ante una entrenadora posiblemente más fuerte que ellos dos juntos y eso no era algo de todos los días—. Los vi en sus respectivas competencias, prometen harto, aunque les falta por mejorar.
 
     —Vaya. Alabanzas de Lorelei —comentó Elliot totalmente alucinado y maravillado.
 
     —Por cierto, Jack —dijo la mujer volteando a su reciente oponente—. En dos días más será tu próximo enfrentamiento —el chico la miró atento—. Debes estar al amanecer en el Túnel Roca.
[Imagen: giphy.gif]
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¡Pero qué bueno estuvo este combate, la puta madre!

Debo decir que la final de la liga me dejó extasiado, y creo que nada podrá superar la sorpresa que me llevé con su desenlace. Digimon es lo más, pero no solo él... ¡Jack es un puto genio! Sí, ya sé que desde el principio se nos aclara que el tipo es prodigio y que es un maestro de la estrategia, pero es que en sus últimos combates noté más que nunca TODO lo que había aprendido durante su viaje, y está en un nivel que es realmente digno de un campeón regional. Realmente tiene la sangre fría y el entrenamiento físico y mental para sobreponerse a un desafío tan grande como lo es la Elite Cuatro.

Y hablando de elite... ¡Por favor! Esta Lorelei es más terrorífica y sexy que cualquier otra que haya leído antes. La descripción que hacés de ella y el combate sin precedentes... me recordó mucho al estilo de los desafíos en las Islas Naranja, pero con un toque mucho más crudo y más vertiginoso, así como peligroso tanto para los humanos como para sus pokémon. Realmente un buen entrenador que no estuviera en óptimas condiciones físicas no sé cómo habría hecho para tenderle esa emboscada en la caverna a la de hielo, con esa hermosa sorpresa del día soleado primero para distraerla llamando su atención y luego para curar rápidamente a Venusaur, que se lució hundiendo a Lapras con todo el peso de sus lianas y su cuerpo. Me encantó que empleen a todos sus pokémon y que hayas transmitido perfectamente el dinamismo de la acción y la velocidad con la que se fueron desencadenando los sucesos.

La verdad, te recontra pasaste. Ya quiero ver qué le tiene preparado Bruno en el próximo destino. Espero que no tenga que vérselas mano a mano con él en un combate cuerpo a cuerpo, porque ahí sí que no le tengo mucha fe a Jack. xD
[Imagen: O43dAdH.png]

Pokémon Crowned
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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Debo admitirlo: me gusta que cada miembro de la Élite 4 se encuentre en un escenario distinto, hace que los combates se llenen de sorpresas, como aquí, con el uso de Día Soleado, eso fue esencialmente una sentencia de muerte a Lorelei. Hielo usará, pero seguía siendo mitad tipo agua a fin de cuentas.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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Holi.

@Tommy que bueno que hayas visto el avance de Jack en batalla y todo, la verdad no sabía si se notaría algo de evolución en él. Justamente quería que el desafío de le élite 4 se viese como algo más peligroso, llevar las habilidades de un entrenador más allá, explotarlas al máximo, donde las posibilidades vayan más allá. Y resulta que Lorelei es perfecta para empezar con eso, siempre la he visto como una mujer fría y calculadora, creo que es la mejor imagen para ella en batalla. Y también tenía ganas de escribir batallas fuera de un campo de batalla tradicional.

@Nemuresu la élite 4 fue una excusa perfecta para salir de lo tradicional, disfruté mucho escribiendo estos capítulos.

Gracias por seguir leyendo y escribiendo. Besos.

Capítulo 65 - Espíritu de lucha
 
 
     Jack y sus amigos estaban frente a una cueva de oscura entrada y árida presencia, se notaba a simple vista que era subterránea, aunque no se podía adivinar qué tan profunda, seguramente kilómetros. Algunas montañas, mesetas y llanuras le daban forma desde el exterior. No se atrevieron a entrar, pues no sabían dónde sería exactamente la batalla, Lorelei no les dio mayores detalles.
 
     Los rayos de sol comenzaron a iluminar entre las rocas, el escaso verdor anticipaba una jornada con falta de agua y llena de calor, muy contrario al panorama de la batalla en las islas Espuma.
 
     —¿Qué dices, Jack? ¿Cuál será el tipo elemental de tu siguiente oponente? —preguntó Lyra para romper el silencio.
 
     —Este es el Túnel Roca, por lo que podría deducir que el tipo roca será su especialidad —explicó el muchacho—. Pero no puedo confiarme ante eso. Hay muchos pokémon tipo lucha rondando en el interior de este camino, según lo que he leído.
 
     —¿Qué tal si esperamos por encima de la cueva? —propuso Elliot— El interior es oscuro, no creo que alguien pueda ver ahí sin usar destello. Tal vez la batalla sea arriba.
 
     Los tres subieron por entre las rocas, no demoraron mucho en llegar a la cima, era un montículo bajo. Al llegar, notaron el amplio campo de tierra que los esperaba, era muy rocoso y la vegetación inexistente, aunque el calor aún no se hacía presente, el típico frío de la mañana seguía dominando el lugar. Las montañas podían ser vistas en la lejanía.
 
     A varios metros de ellos, pudieron ver a un hombre a torso desnudo, mostrando su enorme musculatura. Vestía unos pantalones blancos sujetados por un cinturón negro y no traía ningún tipo de calzado. Su oscuro cabello estaba amarrado en una cola de caballo y tenía grilletes en sus muñecas que le adherían peso a sus brazos. Aquel sujeto estaba sentado sobre una roca, como si estuviese meditando, aunque con los brazos cruzados.
 
     Jack se acercó solo, pues ya sabía de quién se trataba, la batalla podría empezar en cualquier momento. El hombre abrió sus ojos, su mirada era seria y su expresión de pocos amigos, sus cejas eran pobladas y tenía los ojos negros y profundos.
 
     —Llegas tarde, amaneció hace tres minutos —expresó con evidente molestia por la aparente impuntualidad. Su voz era grave y estricta.
 
     —Estábamos esperando frente a la cueva —se excusó el chico—. Si Lorelei nos hubiese dado un lugar más exacto, habría estado a la hora.
 
     —Como sea. Soy Bruno, segundo miembro de la Élite Cuatro —continuó—. Ya sabes las reglas.
 
     El suelo comenzó a temblar fuertemente, la tierra alrededor de la roca, sobre la que el sujeto estaba sentado, comenzó a agrietarse repentinamente en varias direcciones, Jack retrocedió varios metros. La roca se elevó en el aire, levantado algo de polvo, seguida por más rocas pegadas a ella, emulando la forma de una serpiente. Tenía una especie de cuerno en su frente, también de roca, en el que Bruno se sujetaba para no caer, pues estaba en la cabeza de un onix, a más de siete metros de altura.
 
     —¡Mushu!
 
     El dragón salió de su cápsula haciendo gala de su majestuosa presencia, dejando que su entrenador se subiese a su lomo para hacerle frente a su oponente. El Dragonair se elevó en el aire para estar a la altura de la serpiente.
 
     —¡Tormenta arena! —gritó el musculoso.
 
     Una fuerte corriente de viento se manifestó en el lugar, para dar paso a una polvareda que en segundos cubrió toda la zona cercana. El movimiento abarcó demasiado terreno, por lo que Lyra y Elliot debieron alejarse del lugar. La tierra que volaba por el aire era sumamente molesta a la vista, si bien Onix estaba cerca y era fácil verlo, la arena obligaba a Jack a entrecerrar los ojos.
 
     —¡Maldición! —se dijo el chico, con su antebrazo tapando un poco su rostro— Necesito contrarrestar esto de alguna manera —pensó por un rato, pero su oponente no le dio mucha chance de hacerlo.
 
     —¡Dragoaliento!
 
     La serpiente abrió su boca para lanzar un fuerte rayo irregular de color blanco, acompañado de un viento que pasó desapercibido gracias a la tormenta. La ofensiva dio contra el dragón en todo su pecho, cerca de las esferas de su cuello, éste retrocedió algunos metros, con una evidente expresión de dolor en su rostro. Mushu descendió y se apoyó en el suelo, sin poder moverse con soltura, estaba paralizado.
 
     —¡Tardaste mucho en decidir! —sentenció Bruno con voz grave, como si le estuviese reprochando su poco compromiso con la batalla— ¡Eso te costará un pokémon!
 
     Aquí también aplicaban las mismas reglas que con Lorelei, ambos contendientes podían usar a cualquiera de los pokémon de su equipo, pero les bastaba con derrotar a tres pokémon de su rival para llevarse la victoria. El Dragonair estaba muy cerca de ser el primero en desfallecer.
 
     —¡Ventisca!
 
     El viento cambió de dirección, la parálisis no fue excusa para que el dragón no se quedase sin controlar el clima. La temperatura bajó drásticamente, provocando que de las bocas de los presentes saliera vapor y que el cuerpo de Onix fuera cubierto por escarchas, limitando los movimientos de éste. La tormenta de arena se convirtió en una de frío, que golpeó a la serpiente desde muy cerca.
 
     —¡Parece que el frío no te afecta! —indicó Jack para romper el hielo, el ambiente era algo tenso, el musculoso no era muy comunicativo.
 
     —¡Esto no es nada comparado con el frío de Lorelei! —agregó Bruno con molestia en su hablar— ¡Deja de ser amistoso y concéntrate en la batalla! —no le agradó que el chico no tuviese toda su atención sobre el enfrentamiento— ¡Atadura!
 
     Aprovechando la parálisis del dragón, Onix rodeó a su oponente con su cuerpo, cual serpiente atrapando a su presa, para comenzar a estrujarlo. La irregular superficie de las rocas hizo que Mushu acentuase su mueca de dolor, lo estaba apretando por todos lados.
 
     <<Maldición —pensó Jack, seguía en el lomo de su compañero, la serpiente había tenido cuidado de no aplastarlo—. Sólo se me ocurre una cosa.>>
 
     El chico sacó la safariball de su pokémon y lo resguardó en ella, la cercanía entre ambos lo hizo posible. Apenas el Dragonair quedó a salvo en su cápsula, el chico se dejó caer desde las alturas, no sin antes lanzar una nueva pokéball y liberar al único que podría sacarlo del aquel apuro. Bruce apareció para sujetar inmediatamente a su entrenador por los hombros, utilizando sus patas.
 
     Bruno comenzó a descender por la espalda de Onix, las escarchas sobre su cuerpo ya se estaban derretidas casi en su totalidad. El musculoso sacó una segunda cápsula para permitir la aparición de otro de sus compañeros. Éste tenía una figura humanoide, como la mayoría de los pokémon tipo lucha, tenía puesto dos guantes de boxear rojos y lo que parecía ser un traje de luchador de color gris, su piel era de un café claro. Su descolorido aspecto combinaba perfectamente con la seria expresión en su rostro.
 
     —¡Cianuro! —la venenosa criatura impuso toda su presencia en el árido campo de batalla, lanzándole una seria mirada al boxeador.
 
     El pokémon se subió por la cola del onix, sin darle tiempo a Hitmonchan de bajar del cuerpo de su compañero, con el puño en alto y rodeado de un tenue brillo púrpura, le dio un fuerte golpe en el rostro a su oponente. No obstante, con una orden previa de Bruno, el luchador también ocupó uno de sus puños para contraatacarlo, sólo que el suyo estaba cubierto de hielo.
 
     —¡Puño bala! —gritó el musculoso, su ferocidad había aumentado en el pequeño trascurso de la batalla.
 
     En menos de un abrir y cerrar de ojos, el Nidoking fue cubierto por una serie de puñetazos por parte del boxeador. El venenoso sintió dolor en toda su parte frontal, ni siquiera tuvo tiempo para reaccionar, demoró en expresar su dolor a través de su rostro. Como parte de su instinto, Jack olvidó por un segundo que estaba en medio de una batalla y casi se acercó a socorrer a su pokémon, pero sólo pudo tensar sus puños.
 
     El chico confió en la excelente audición de su compañero, la que había potenciado durante todo su viaje, dándole una nueva orden. Nidoking, como pudo se enderezó y empuñó nuevamente su mano, acompañado de la tenue luz púrpura. Se abalanzó hacia el boxeador para golpearlo, pero su movimiento fue tan lento en comparación a la reacción de su oponente, que éste lo evadió. La ofensiva del pokémon del chico rozó a una de las rocas del cuerpo de Onix, quien hizo una mueca de dolor que Bruno no percibió.
 
     —¡Vuelve a usar puño hielo! —comandó el musculoso.
 
     Con tan sólo un golpe en el rostro, Nidoking cayó del cuerpo de la serpiente, desplomándose sobre la árida tierra de la zona. Jack lo regresó a su pokéball, pero inmediatamente eligió a otro para continuar con la batalla, Bruno no le daría tiempo para titubear.
 
     Digimon se manifestó levitando en el aire, moviendo sus rectas y limitadas extremidades. Con una orden del chico, el pokémon, que parecía ser un pato virtual, lanzó al cielo una esfera brillante que aportó más calor al lugar donde se encontraban, acentuando aún más la falta de agua en el sector.
 
     —¡Puño trueno y puño fuego! —Hitmonchan envolvió su puño derecho con electricidad, mientras que el izquierdo quedó cubierto por fuego. El boxeador se acercó velozmente hacia el Porygon, pero éste sólo tuvo que elevarse unos metros para evitar el golpe de su contrincante.
 
     —¡Rayo solar!
 
     La virtual criatura lanzó un poderoso rayo blanco desde su cuerpo. El movimiento fue tan violento, que al golpear a Hitmonchan, lo arrastró consigo y lo impactó contra la tierra al lado de Onix. Un no muy profundo agujero se dejó ver luego de que la polvareda levantada se disipó, con el pokémon en su centro, sin poder moverse.
 
     —¡Hitmonlee! —Bruno dejó salir a su siguiente pokémon, al mismo tiempo que Hitmonchan volvía a su pokéball. Ahora era otro ser el que estaba parado sobre las rocas de la serpiente, sus extremidades eran verdaderos resortes.
 
     —¡Triataque!
 
     —¡Patada ígnea!
 
     Como en veces anteriores, Digimon generó un rayo eléctrico, otro de color celeste y una llamarada, las tres ofensivas viajaron por el aire para golpear al Hitmonlee del musculoso. Por su lado, el luchador extendió por varios metros su pierna derecha, con su pie envuelto en llamas, para lastimar a su contendiente. Ambos ataques impactaron al mismo tiempo. Pero fue el ser artificial el más afectado, no resistió la ofensiva, el chico alcanzó a atraparlo antes de que se azotase contra el suelo.
 
     Durante unos segundos, el pokémon de Bruno se vio envuelto por llamas que le provocaron dolorosas quemaduras superficiales. Los ojos de la criatura se cerraron como señal de dolor, más no emitió ningún ruido.
 
     —¡Emesh!
 
     El animal-planta apareció ante Hitmonlee, aunque no sobre Onix. La flor sobre su espalda expelía un relajante aroma, el que le dio un pequeño toque de frescura al árido lugar. La pobre vegetación del lugar hizo que el pokémon del chico resaltase considerablemente. El lugar era tan seco que gritaba por algo de verdor.
 
     —¡Imagen! —un brillo amarillento apareció por todo el cuerpo del cuadrúpedo, luego, éste utilizó sus lianas para impulsarse hacia su oponente y acomodarle un fuerte golpe con todo su cuerpo.
 
     El luchador salió expulsado varios metros, cayendo de la espalda de Onix. Bruno aún se mantenía en ella, serio y concentrado en la batalla, tenía la ventaja sobre su oponente, ya le había derrotado a dos de sus pokémon, aunque él ya estaba ad portas de ver caer a otro más de los suyos.
 
     —¡Inversión!
 
     Hitmonlee estiró sus brazos por varios metros, agarró al Venusaur de las patas traseras y, con mucha dificultad, lo levantó por los aires. El animal-planta cayó de espaldas, sobre toda su flor, quedando indefenso ante su rival. Por otra parte, el luchador de las extremidades de resorte tenía su respiración agitada, estaba muy cansado.
 
     —¡Acábalo con patada ígnea!
 
     —¡Planta feroz!
 
     Antes de que la pierna de Hitmonlee se incendiase, varias raíces salieron de la tierra a los pies de éste. El golpe fue tan repentino y brutal que el pokémon de Bruno fue lanzado lejos, cayendo a varios metros de Onix. No volvió a moverse.
 
     Emesh comenzó a menearse de un lado a otro, logrando quedar de pie, no podría usar algún otro movimiento por un rato, planta feroz le había quitado demasiada energía.
 
     —¡Machamp! —gritó el musculoso.
 
     Un ser humanoide salió de la pokéball, tenía cuatro brazos y una apariencia realmente amenazante. El machamp de Gary ni se le acercaba a éste, era incluso más grande de lo normal. El pokémon tensó sus músculos, para intimidar al Venusaur.
 
     —¡Golpe karate! —estiró sus dos manos derechas, como si se dispusiese a partir un tronco de madera en dos, y le propinó un fuerte golpe doble en todo el rostro al pokémon de la enorme flor rosa.
 
     Afortunadamente, Emesh logró aguantar la ofensiva, inmediatamente después, los desaliñados pétalos de su flor comenzaron a brillar, en pocos segundos lucieron tan relucientes como siempre.
 
     —¡Ha sido una interesante batalla, Jack! —dijo Bruno desde el lomo de Onix— ¡Pero me temo que hasta aquí ha llegado! —el chico observó el rostro de la serpiente de rocas, luego se dirigió a su entrenador.
 
     —¡¿Para eso interrumpiste la batalla?! —preguntó el muchacho, tenía una sonrisa en el rostro que el musculoso interpretó como una expresión de camaradería y respeto— ¡Deberías mantener la atención en la batalla!
 
     —¡¿Ahora usas mis palabras?! —reclamó desde las alturas— ¡Machamp, usa…!
 
     Un brusco movimiento de Onix lo interrumpió, su entrenador alcanzó a sujetarse de una de las rocas. La serpiente se desplomó sobre el suelo, causando un leve temblor en la zona. Bruno se puso de pie inmediatamente y corrió hacia el rostro de su pokémon, tenía los ojos cerrados, se había desmayado. Jack acababa de ganar el encuentro.
 
     —¿Cómo? —se preguntó el hombre, no se había percatado de aquello, ni siquiera sabía en qué momento lo había hecho. Miró al chico, esperando una respuesta sin haber formulado la pregunta.
 
     —Cuando Cianuro y Hitmonchan estaban peleando, la segunda puya nociva de mi pokémon no logró darle, pero el puño le dio a Onix —explicó el chico, Bruno no supo cómo sentirse, parecía muy consternado.
 
     —Envenenado —susurró, el chico asintió con la cabeza. Permaneció unos segundos callado antes de volver a hablar—. Eres un digno oponente, Jack. Tu espíritu de lucha es increíble —lo felicitó sin sentirse avergonzado por haber perdido, aunque su mirada seguía siendo seria.
 
     —Gracias.
 
     Elliot y Lyra se acercaron en silencio, la figura de Bruno era imponente, podía hacer temblar hasta los más valientes, al menos incomodarlos, su altura los obligaba a mirar hacia arriba. El hombre sólo se limitó a mirarlos.
 
     —Pueden ir a descansar a Pueblo Lavanda por el momento —Jack lo observó con atención, le diría el lugar del siguiente duelo—. En dos días debes estar en las afueras de la Central de Energía, la antigua. Ella te esperará al anochecer.
[Imagen: giphy.gif]
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El título de mi post es un ancestral proverbio chino que muchos maestros de las artes marciales aplicaron en su entrenamiento para resguardar su viborita de golpes bajos que pudieran dejarlos fuera de combate. Aparentemente Bruno no sabe qué carajo es "China" en el mundo Pokémon, así que lógicamente tampoco iba a conocer ese proverbio para cuidar más a la fucking serpiente vulnerable sobre la cual estuvo parado todo el combate.

Jack estuvo tan pillo como siempre, y aunque esta batalla fue menos dinámica porque no hubo casi traslación en el espacio abierto, sí que tuvo la intensidad del choque de poder entre los monstruos de ataque del elite luchador. Eso sí, me quedé muy WTF cuando Hitmonlee EXTENDIÓ SUS BRAZOS. ¿O sea que sus piernas no son lo único que puede alargar? Uhm, no recuerdo si en PokeSupe también hacía algo parecido, y creo recordar vagamente que podía también, como que todo su cuerpo era bastante elástico. Voy a verificar.

[Imagen: 180px-PMS068_Hitmonlee_usando_patada_salto_alta.png]

¡Fah! Mirá el patadón que le mandó a Red, qué hdp. xD
Pero no, pará, todavía no encontré sus brazos extensibles. A ver...

[Imagen: 3753074-5173332596-Bruno.png]

¡Fah! Posta que puede. Qué grande. xD
Btw es hilarante cómo Bruno le aplasta un ojo a Hitmonlee con el pie.

¡Pero bueno! Volviendo al capítulo... la verdad es que no pasa mucho más aparte del combate. La descripción del lugar está on point, como siempre, y es curioso que Jack emplee a todo su equipo MENOS al que más ventaja habría tenido derribando a Onix en primer lugar, pero es que Seadra habría estado muy incómodo peleando bajo el sol en ese ambiente tan árido. Sea como fuere, la estrategia de envenenarla y ganar tiempo enfrentando al resto fue muy astuta y apropiada, y Jack se salvó de tener que vérselas contra el monstruoso Machamp oponente, que sin duda habría podido barrer a buena parte de su equipo.

Se viene Agatha, y sé que estás anhelando mucho mostrarnos a su Gengar. e.e
[Imagen: O43dAdH.png]

Pokémon Crowned
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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Responder
Holi.

@Tommy que bueno que aquí no existe China y por lo tanto coronavirus. Quería que el duelo contra Bruno fuese más agresivo, por lo que saqué inspiración de su participación en el manga, especialmente el arco de Yellow. Aunque no sé si un Hitmonlee cualquiera pueda estirar sus brazos, pero desde que leí el manga he imaginado que los pokémon pueden llevar su potencial más allá, lo que se marca mucho en los primeros arcos del manga, especialmente con entrenadores de renombre, de alguna forma justifica que destaquen del resto, y esa idea/lógica la quería usar en mi fic (ahora elfoverso), porque es una de las cosas que más me gusta del manga, la imaginación nos lleva más allá, y en el siguiente capítulo se volverá a ver, mostrando algo que quería mostrar hace tiempo, lo diré más adelante con detalle. Justamente Cheeto pelea poco por lo mismo, la incomodidad, si pelea estaría quieto gran parte del tiempo.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 66 - Desde las sombras
 
 
     Pasaron las últimas dos noches en Lavanda, la bruma del pueblo y el tranquilo panorama del lugar cayeron como anillo al dedo para que el trío de amigos tuviese un momento de relajo, aunque el único que realmente lo necesitaba fuese Jack. Las batallas contra Lorelei y Bruno lo habían agotado mentalmente, pero le habían demostrado que era bueno haciendo una de las cosas que más le gustaba, estuvo a la altura de ambos encuentros, dejando una buena impresión en ambos contendientes. Además, aprovecharon su estadía en el neblinoso pueblo para pasar a ver la tumba de Doduo, mientras le contaba a sus amigos en qué condiciones había conocido al peculiar Stephen.
 
     Luego del almuerzo, partieron hacia el norte del poblado, el siguiente encuentro se efectuaría en esa dirección, más allá de la superficie exterior del Túnel Roca. Atravesaron senderos, mesetas y uno que otro cañón no muy profundo, todos ellos agobiantemente rocosos, la escasez vegetal se mantenía intacta y el calor parecía molestar cada vez más. Ni siquiera los pokémon de tipo roca o tierra se mantenían más de un minuto a la vista.
 
     El sol ya se estaba poniendo cuando llegaron al frente de un enorme edificio de murallas blancas con tonalidades verdes, casi imperceptibles, con grandes ventanales que reflejaban la última luz del astro. El borde de su tejado era amarillo, con enormes chimeneas blancas que se asomaban de éste, adornadas con rayas rojas. Pero la batalla no sería en ese lugar con colores tan mal combinados, por lo que continuaron con su camino.
 
     El cielo estaba lleno de arreboles mientras una leve brisa helada recorría el lugar. Más allá, a la vuelta de un cerro no muy grande, estaba la antigua Central de Energía, abandonada por la humanidad y recuperada por la naturaleza. Se acercaron a paso firme, pero Elliot y Lyra no entraron al lugar. Mientras tanto el sol se ocultaba, dando paso a las infinitas sombras de misteriosa procedencia, como una pequeña antesala de lo que acechaba sumido en lo desconocido.
 
     Jack se internó con cautela, podían atacarlo en cualquier momento. Observó hacia todos lados, pero sólo veía antiguas turbinas gobernadas por el polvo, casetas con sus vidrios quebrados, rodeadas por maleza de árido aspecto, y enormes torres de alta tensión que no recordaban la última vez que sintieron correr electricidad por sus cables, totalmente corroídos por el paso del tiempo. Aunque cada vez era menos posible apreciar los detalles.
 
     La oscuridad se acentuó en el lugar para que las montañas alrededor se convirtieran en enormes sombras que paulatinamente se confundieron con la noche estrellada. Unos focos de tenue resplandor se prendieron, pero sólo sirvieron para provocar más sombras y sembrar la inseguridad en la mente del chico, haciéndole ver cosas donde no las hay.
 
     Una silueta humana apareció frente a él, aquel lugar no estaba iluminado, pero era suficiente para saber que era una mujer. Traía puesta una falda larga que llegaba casi hasta el suelo y su mano derecha tenía un bastón que le ayudaba a sostenerse. Sin embargo, no se encontraba sola, una enorme cobra apareció arrastrándose por sus espaldas, un Arbok aún más imponente que el de Úrsula, con sus peligrosas fauces abiertas, amenazando con devorar cualquier presa que le atravesase, parecía ser más grande un Arbok normal.
 
     —Soy Agatha, tercer miembro de la Élite Cuatro —el chico oyó la voz raposa de una anciana—. Estoy realmente emocionada de luchar contra ti. Quiero saber de primera fuente por qué Oak te confió una de esas tontas pokédex —rió maliciosamente, como si fuese una bruja en medio del bosque, esperando por capturar niños perdidos—. ¿Qué esperas? Atácame.
 
     Si la anciana lo incitaba a comenzar la pelea, era evidente que tenía algo preparado, perfectamente pudo haberlo atacado desprevenido. El chico decidió seguirle el juego, sacó una pokéball para dejar salir a su primer pokémon, no el de cuatro patas con la enorme flor a sus espaldas, sino aquel que dejó ir ante un arrebato de inmadurez y que había recuperado sin haberlo esperado.
 
     —¡Día soleado!
 
     Como en batallas anteriores, Digimon lanzó una esfera brillante hacia el cielo, iluminando gran parte del abandonado recinto, para su sorpresa, aquello provocó la inmediata aparición una criatura con aspecto de murciélago desde muy cerca de ellos. A diferencia de Bruce, el Golbat del chico, éste era más temible, con una expresión más mortífera en sus ojos, la sed de sangre se olía desde su boca. Aquel alado ser nocturno propinó un fuerte mordisco en la cola de la artificial criatura.
 
     Al mismo tiempo que la luz abarcaba el lugar, Agatha fue envuelta en una especie de oscuridad gaseosa ocasionada por un pokémon de iguales características. Entre la ofensiva del murciélago, Jack sólo logró ver a la distancia un cabello cano hasta los hombros que la anciana llevaba no muy bien cuidado, y un vestido púrpura con una especie de delantal blanco. La mujer desapareció de su vista, dejando sólo a la cobra.
 
     Arbok comenzó a avanzar hacia él, arrastrándose por el suelo, el muchacho no tuvo más opción que dejar salir a otro de sus compañeros, uno tan largo como quien lo acechaba. La safariball lanzada por Jack dejó salir a Mushu, quien impidió el avance de la rastrera criatura tan sólo con su mitológica presencia. Por otro lado, Digimon regresó a su pokéball, no podría competir contra el Golbat de Agatha.
 
     —¡Bruce! ¡Supersónico para encontrar a Agatha!
 
     El pokémon del chico lanzó un fuerte sonido al aire que sólo percibió el murciélago enemigo, logrando detectar la posición de la anciana. Jack lo siguió sobre el lomo de Mushu, ignorando por completo la presencia de los pokémon oponentes. Bruce llegó a la posición de Agatha, pero no contaban con la presencia de una misteriosa nube andante de oscuro gas negro, el mismo que había rodeado a la mujer segundos antes.
 
     Aquella oscuridad viviente continuó moviéndose entre las turbinas y torres eléctricas, de vez en cuando se metió a alguna caseta, era un espectáculo sumamente extraño de ver, ni siquiera estaba seguro de si era un pokémon o no. El chico no entendió muy bien cómo lograba hacer aquello, pero sabía perfectamente que planeaba algo, no huiría por nada, no obstante, la semejante habilidad que demostraba la anciana tan sólo con hacer eso era suficiente para poner nervioso al muchacho.
 
     La nube de gas llegó a un lugar del recinto donde podía combinarse perfectamente con la oscuridad de alrededor, dando paso a que nuevamente apareciera la silueta de la mujer. El chico se detuvo junto a sus pokémon, intentando analizar lo que sus ojos habían presenciado. Golbat y Arbok se detuvieron a sus espaldas.
 
     —¿Por qué huyes?
 
     —¿Por qué me persigues? —Jack no entendió aquellas palabras, por lo que se mantuvo en silencio, estaba peleando con la miembro más antigua de la Élite Cuatro, su experiencia lo superaba con creces— Veo que no lo sabes exactamente —indicó con una leve risa rasposa de fondo—. Quería luz, pero no tanta, y aquí hay menos, eso es todo.
 
     Ahora todo le hacía sentido, la luz de día soleado estaba a sus espaldas, lejos de aquel lúgubre lugar. Estaban en el fondo de la Central abandonada, podía ver la estirada sombra de sus pokémon, los de Agatha y la propia. La anciana había planeado aquello sólo para permanecer en las sombras, claramente la oscuridad era su protección, es difícil luchar contra alguien que no puedes ver, pero que sí te observa, ella intentaba tener el control psicológico de la situación.
 
     —Te noto tenso —Jack no podía verlo claramente, pero la anciana continuaba sonriendo—. ¿No prefieres retirarte?
 
     —¡Ya llegué muy lejos para retroceder! ¡Mushu, ventisca! —el muchacho señaló hacia sus espaldas.
 
     Un fuerte viento se levantó en el lugar, acompañado por una abrupta baja de temperatura. El vendaval fue directo hacia el Golbat enemigo y su compañera. Arbok no se vio tan afectada, pero el murciélago sintió el frío recorrer todo su cuerpo, hasta desmayarse al costado de la cobra. Conservando una expresión de lamento al mantener la boca abierta aún inconsciente.
 
     El joven entrenador volvió su mirada nuevamente hacia la anciana, pero ésta había escapado ya por segunda vez, aprovechando la distracción del chico.
 
     —¡Rayos!
 
     —¡Exacto, Jack, yo diría lo mismo! —se escuchó a Agatha de algún lugar incierto, con una actitud maliciosamente alegre.
 
     Un rayo eléctrico sucedió a la voz de la mujer, golpeando directamente al murciélago del campeón de la Liga e iluminando las sombras por unos segundos con su estruendoso aparecer. No obstante, la sorpresa y preocupación del joven de Paleta recayeron en la procedencia de la ofensiva, su propia sombra. Inmediatamente supo de qué pokémon se trataba, pero no sabía cómo sacarlo de ahí.
 
     <<¡Maldición! —exclamó Jack en sus pensamientos— Agatha es muy astuta. Espero que Gengar no nos esté robando energía —observó al dragón—. Aunque yo diría que no, Mushu no se ve agotado. Además, está esa oscuridad que la acompaña y la oculta. Me pregunto qué pokémon será.>>
 
     —¡Eso fue por Golbat! —gritó con ánimo de venganza— ¡Así no podrás encontrarme!
 
     Jack resguardó a su compañero, no se arriesgaría a un nuevo truco por parte de la anciana, luego, sólo se limitó a sentarse sobre el polvoriento suelo y se cruzó de brazos. Al no haber ningún pokémon del chico fuera, su sombra comenzó a alargarse frente a él, hasta tomar una forma que no le pertenecía. Unos inquietantes ojos rojos aparecieron en ella, acompañados por una enorme sonrisa que hacía perfecto juego con el peculiar ambiente en el que se desenvolvía el duelo, su presencia incomodaba aún más que la del Gengar de Stephen, pues éste lo miraba fijamente a los ojos, como si tratase de hipnotizarlo y atraparlo en algún lugar lúgubre de su mente, no pudo evitar pensar en Doduo en esos segundos. Sin embargo, el chico pudo soportarlo sin problemas, si la sombra estaba haciendo algo con sus recuerdos, no cayó en su juego mental, pensar en Doduo sólo le había dado más energías para seguir con la batalla.
 
     De detrás de una de las torres de tensión del costado izquierdo de Jack, apareció la oscuridad andante, emulando los movimientos de alguna bestia nocturna. Al llegar al suelo se disipó, quedando detrás de Agatha. Ahora el chico podía verla con más detalla, se encontraban más cerca. Su cara estaba marcada por el resentimiento, con arrugas llenas de experiencia y un bastón de madera firme de roble.
 
     —¿Ya te rendiste? —interrogó la mujer, su expresión era más seria que antes, se sentía algo disgustada y desilusionada con el actuar del muchacho.
 
     —Luego de ver esa interesante oscuridad andante —empezó el muchacho—, comencé a pensar en qué pokémon podría estar oculto detrás de ella. Por un momento pensé en alguno de tipo psíquico, pero aquello no encajaba con tus especialidades.
 
     —¿Y a qué conclusión llegaste? —Agatha lo apuró, estaba intrigada en saber lo que el chico había deducido.
 
     —Que ya he peleado contra uno de esos antes —el chico lanzó una pokéball, más allá de su sombra, para que Gengar no la alcanzase—. ¡Ciclón!
 
     De la cápsula salió una criatura celeste y de barriga beige, acompañada de un poderoso viento que amenazó con disipar completamente la oscuridad tras la anciana. Agatha no pudo hacer más que afirmase, el vendaval era tan fuerte que casi la arrastró, no obstante, el oscuro gas no corrió con la misma suerte. El movimiento de Cheeto cumplió con su objetivo, esparciendo toda la oscuridad, la mujer ya no podría escapar.
 
     —Noventa y cinco por ciento gas, el viento es su peor enemigo —describió Jack para aclarar la situación, no pudo ocultar su sonrisa—. Creo que con eso es posible determinar que Gastly ha sido derrotado.
 
     —Muy astuto —rió sin tanta malicia—. Todo fue un truco para acercarme.
 
     —Ahora la batalla será cara a cara.
 
     —Entonces comencemos. ¡Rayo!
 
     Gengar saltó de la sombra del chico, para lanzar un fuerte rayo contra el acuático pokémon. Un fuerte estruendo escucharon Lyra y Elliot desde lejos, acompañado de una potente luz que pudieron ver más allá de las casetas. Como un relámpago en la tierra. Cheeto estaba ahora tirado en el suelo, con leves quemaduras y con sus ojos cerrados, mientras que la sonriente sombra cayó de pie frente a su entrenadora.
 
     —Creo que te descuidaste un poco —rió burlescamente mientras Jack guardaba a su caído compañero—. Vamos. Quiero un duelo cara a cara.
 
     —¡Emesh!
 
     El animal-planta tomó el lugar de Cheeto frente a Gengar, la sonrisa de la sombra no fue suficiente para provocar alguna inquietud en el cuadrúpedo, quien se mantuvo firme ante su fantasmal presencia.
 
     —¡Látigo cepa!
 
     —¡Puño sombra!
 
     El Venusaur lanzó sus lianas contra el sonriente ser, sin embargo, éste las evadió ágilmente, convirtiéndose en una sombra que se arrastró por el suelo hasta llegar ante su oponente. Una vez ahí, se abalanzó sobre el pokémon del chico, con su puño en alto y envuelto por una profunda oscuridad que se mezclaba con la superficie de su cuerpo, para golpearlo en todo el rostro. El impacto fue tan fuerte que la criatura de la flor en la espalda retrocedió algunos pasos, quedando muy cerca de Jack.
 
     <<¡Maldita sea! ¡Ese Gengar es muy fuerte! —Jack se sentía frustrado, esta batalla se había tornado más complicada que las que tuvo contra Lorelei o Bruno— Necesito, quizás —bajó su mirada, ladeando levemente su cabeza, para observar una larga sombra tras él—. Usar algún truco. Igual que ella.
 
     —¡¿Qué te pasa, Jack?! ¡¿Se te acabaron las ideas?! —Agatha comenzó a presionarlo—¡No te daré más oportunidades! ¡Bomba lodo!
 
     Gengar dejó de sonreír por unos segundos para expulsar de su boca una bola de lodo púrpura que impactó todo el rostro de Emesh, dejándolo manchado con un hedor no muy agradable. El cuadrúpedo sacudió su cabeza.
 
     El chico miró fijamente a la mujer y dijo unas palabras que Agatha no pudo escuchar, no eran para ella.
 
     —¿Cómo dices?
 
     —¡Planta feroz!
 
     Emesh sacó unas gruesas raíces de debajo de su tallo, las que dirigió rápidamente hacia Gengar. La sombra sólo logró esquivar algunos, la ofensiva vino de todas direcciones para golpearlo y acabar de una vez por todas con la batalla, como si se tratase de un último acto de desesperación para ganar el encuentro.
 
     Luego de tantas esquivadas en el aire, el pokémon de Agatha cayó parado otra vez en el suelo, por su parte, el animal-planta guardó sus raíces, ya no podía usarlas más. Estaba exhausto, totalmente expuesto para un ataque final de la sonriente criatura.
 
     —Vaya —dijo Agatha algo desilusionada—. Esperaba algo más épico, como tu batalla contra Elliot. Tal vez el viejo tonto de Oak se equivocó contigo —rió.
 
     —Quizás tengas razón.
 
     El chico se hizo a un lado para dejar ver la escena a sus espaldas. Incluso Gengar quedó sorprendido al ver a su rastrera camarada tirada en el suelo. Desde el lugar de la anciana no se podían ver con claridad, pero había agujeros cerca de Arbok. Agatha caminó algunos pasos para contemplar la situación desde un mejor lugar, no le importó pasar cerca de Jack. Al llegar junto a su pokémon, lo comprendió todo.
 
     —Mantuviste mi atención sobre Gengar, mientras atacabas a Arbok también con planta feroz —esbozó una sonrisa franca, sin rencor alguno. La malicia en su mirada se había ido, para dar paso a una cara más humilde y menos agresiva—. Debió haber sido un entrenamiento muy duro para tu Venusaur para poder lograr lo que hiciste. Atacar en dos direcciones diferentes con un ataque tan cansador. Bien hecho.
 
     —Gracias —sonrió Jack con modestia.
 
     Lyra y Elliot se acercaron, algo preocupados luego de ver el destello de luz, pues les pareció raro. Pensaron que aquello había sido producto de alguna falla y que por algún motivo la electricidad había vuelto al lugar, sin contar los focos de luz que yacían prendidos por órdenes de la anciana.
 
     —No puedo creerlo, es Agatha —indicó Elliot con mucha emoción y brillo en sus ojos, su voz era la de un fanático—. Ella está en la Elite Cuatro desde su origen. Es amiga del profesor Oak.
 
     —¡No soy amiga de ese viejo imbécil! —ratificó la anciana— ¡El prefirió jugar con su pokédex! Cambió las batallas por eso —Lyra la miró por unos segundos.
 
     —¿Ustedes se gustaban? —preguntó la chica— Si no, ¿por qué lo odia?
 
     —¡¿Qué?! —gritó la mujer tan fuerte que se oyó un eco— ¡Tuvimos muchos altercados! ¡Uno muy grande cerca de la Cueva Diglett! —estaba roja por la cólera— ¡Jack! —el chico dio un salto— Vuelve a la Liga, ahí será tu próximo encuentro en dos días, al medio día. No llegues tarde, a él no le gusta la impuntualidad. Ya no hay respeto por los ancianos —murmuró.
 
     Agatha dio media vuelta y comenzó a caminar con ayuda de su bastón, sumamente indignada por la pregunta de la chica. Los tres amigos volvieron a la nueva central. Marcharían mañana a primera hora.
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Responder
Habiendo visto tantas cosas espectaculares y creativas hechas en relación a las batallas en este fic, tengo que decir que la de éste capítulo fue... Ya vista. ¿Significa que no me gustó? Exacto, no me gustó. ¿Fue mala? ¡Para nada! Todo lo que fuiste creciendo como escritor a lo largo del fic se nota de sobra en los últimos capítulos, y está muy bien pensada en cuanto a setting (la central eléctrica es mi escenario favorito hasta ahora, aunque quizás no se le haya sacado tanto provecho como podría, más allá del juego de luces y sombras en su abandonado interior), Agatha te quedó tan genial como yo imaginaba, porque sé que te gustan las viejas medio siniestras pero entrañables. Acá fue más odiosa que otra cosa, pero me causó mucha gracia su actitud tsundere al final. Uno no esperaría ver a una anciana comportándose de ese modo, pero conociendo lo que se puede hintear de su relación con Oak (aunque creo que es más un shippeo de fans que otra cosa), la verdad es que tiene sentido que actúe así. Se la nota frustrada porque Samuelito no siguió su camino como entrenador junto a ella.

¡Ah! Y me encantó cómo enfocaste el estilo de pelea de Gengar en algo bien sigiloso y siempre aprovechando la ventaja en la oscuridad. Le da un toque distintivo. Pero, entonces, si todas esas cosas me gustaron, ¿qué pudo haber malido sal? Bueno, básicamente que se resuelve del MISMO FUCKING MODO QUE CONTRA BRUNO. xD!!!
O sea, aprovechar la pelea contra el bicho central y por tanto más poderoso del Elite para debilitar a uno periférico y más débil con disimulo. Le pasó a la serpiente de roca del musculoso, y le pasa a la serpiente serpiente de la viejosa. Encima los fuertes acá son MACHAMP y GENGAR, clarísimos representantes de sus respectivos tipos y de los más fuertes en Kanto junto con Kazam. Por eso los paralelismos chocan tanto, porque la batalla similar acaba de pasar en el mismísimo capítulo anterior. Si hubiera pasado muuuuchos capítulos atrás, ponele, en el combate contra Henry (que, btw, extrañé que saliera aunque sea a modo de cameo asustándolos), y pasa ahora de nuevo sobre el final de la historia, habría quedado como un genial call back a ese viejo encuentro donde Jack aprendió a pelear contra fantasmas. Pero como eso nunca pasó hasta la batalla contra Bruno, no hay factor sorpresa o de callback ingenioso si pasa inmediatamente después contra Agatha.

O sea, sí, puede quedar como que Jack se dio cuenta de lo EFECTIVA que era esa estrategia contra la E4, o sea que posiblemente lo intente contra Lance la próxima... Salvo que el pelirrojo tiene TRES Dragonite o algo así, y le va a costar bajarlos en simultáneo. xD

Bueno, más allá de eso sigue teniendo todos los condimentos que me gusta leer en tu fic, salvo, obvio, el factor sorpresa. Pero espero que vuelva a brillar en los próximos capítulos.
[Imagen: O43dAdH.png]

Pokémon Crowned
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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