Índice - Jack Evans
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Una historia del Elfoverso

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Índice
Capítulo 1 - El joven que deduce
Capítulo 2 - Una defensa ofensiva
Capítulo 3 - Academia Pokémon
Capítulo 4 - Concurso
Capítulo 5 - El nadador
Capítulo 6 - Dueño de sus movimientos
Capítulo 7 - Robo en el Museo
Capítulo 8 - Y las hojas dejan ver la flor
Capítulo 9 - Contra las rocas
Capítulo 10 - La Danza de la Luna
Capítulo 11 - El monstruo de Celeste
Capítulo 12 - Haciendo ciertas cosas en ciertos momentos
Capítulo 13 - A la velocidad del sonido
Capítulo 14 - La banda de motociclistas
Capítulo 15 - El S.S. Anne III
Capítulo 16 - La habilidades extras de un pokémon
Capítulo 17 - El Club de Fans de Pokémon
Capítulo 18 - Cuidado con la electricidad
Capítulo 19 - Saqueadores de tumbas
Capítulo 20 - Metiendo miedo
Capítulo 21 - La promesa
Capítulo 22 - Heredero de la Corporación Silph
Capítulo 23 - Problemas en el Centro Comercial
Capítulo 24 - Plantas peligrosas
Capítulo 25 - La Zona Safari
Capítulo 26 - Velocidad
Capítulo 27 - Entre los vidrios
Capítulo 28 - Sueños del pasado
Capítulo 29 - Batalla doble
Capítulo 30 - El Dojo karate
Capítulo 31 - Cuando los sonidos no suenan
Capítulo 32 - Problemas en el barco
Capítulo 33 - A los pies del volcán
Capítulo 34 - Acertijos en el fuego
Capítulo 35 - Secuestro y robo
Capítulo 36 - Entre la niebla
Capítulo 37 - El diario de Jonathan
Capítulo 38 - Cuando lo seguro no es seguro
Capítulo 39 - La reunión
Capítulo 40 - La Mansión Lockhart
Capítulo 41 - Isla Suprema
Capítulo 42 - El único habitante de la isla
Capítulo 43 - Caos en Azafrán
Capítulo 44 - Dentro de la Corporación Silph
Capítulo 45 - Terror en el décimo quinto piso
Capítulo 46 - La doncella de tierra
Capítulo 47 - El infiltrado
Capítulo 48 - Todo por dinero
Capítulo 49 - La verdadera razón
Capítulo 50 - El último encuentro - Parte I
Capítulo 51 - El último encuentro - Parte ll
Capítulo 52 - El último encuentro - Parte lll
Capítulo 53 - Mi pasado
Capítulo 54 - El Gran Festival
Capítulo 55 - Amigas y rivales
Capítulo 56 - La decisión
Capítulo 57 - Batalla virtual
Capítulo 58 - La Liga Pokémon
Capítulo 59 - El último ganador
Capítulo 60 - Comienza el espectáculo principal
Capítulo 61 - Segunda ronda
Capítulo 62 - La final de la Liga
Capítulo 63 - El Campeón de La Liga
Capítulo 64 - Congelado hasta los huesos
Capítulo 65 - Espíritu de lucha
Capítulo 66 - Desde las sombras
Capítulo 67 - El domador de dragones
Capítulo 68 - Campeón de Kanto - Parte I
Capítulo 69 - Campeón de Kanto - Parte II
Capítulo 70 - Campeón de Kanto - Parte III

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Longfic- Jack Evans

Extensión
Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónAventura
Resumen

¿Alguna vez has pensado si realmente quieres hacer lo que haces? ¿Si te quieres dedicar a lo que piensas dedicarte? Supongo que sí, tal vez es algo común.

Holi mis niñes.

@Tommy Mátame. Sí, scyther no lució sus guadañas, PERO es que Omar no es bueno en batallas, prefiere atacar desde lejos, en un combate cercano arriesga mucho, no es su estilo de batalla, tiene miedo de pelear, entonces adapté a sus pokémon a ello, aunque pensándolo bien, debí haber escogido otro pokémon para eso. Creo que tienes razón con lo del lugar cerrado, no pensé en esa consecuencia. Adriana no tiene a Kabutops porque preferí que lo tuviese otra persona.

@Nemuresu El asunto de la hermana no tendrá mucha relevancia, más allá de evidenciar algún déficit y/o desigualdad en la salud a humanos, es de esas pequeñas cosas que me gusta meter para hacer del mundo un lugar un poco más complejo.

@Sakura Sí, la liga lucra con las batallas, tanto que le alcanza para dar gratuidad a la salud pokémon, no sé si eso sea corrupción, pero podría tomarse como algo inmoral o poco ético por parte de la gobernación de Kanto. Nuevamente el padre de Karin tiene la culpa.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Un besito en la frente para los tres.

Capítulo 50 - El último encuentro – Parte I
 
 
     El viento rozaba nostálgicamente la azotea al mismo tiempo que las luces alumbraban la lejana ciudad a los pies del edificio, donde el caos y el miedo reinaban indolentes ante su pueblo moribundo. Los líderes de gimnasio y otros entrenadores que se habían sumado intentaban controlar la situación, pero no era mucho lo que podían hacer, mientras que las cuatro puertas que daban acceso al centro de la ciudad eran impenetrables gracias a la presencia de la Élite cuatro. Pero eso no terminaría mientras el origen del desorden urbano no fuese detenido de raíz.
 
     La mujer miraba su nuevo reinado desde la cúspide de Kanto, con su cabello rojo ondeando por la helada brisa y abrigada por una elegante chaqueta marrón. Junto a ella, un prehistórico y alado ser miraba como si se tratase de una gárgola en el tejado, esperando por asustar a alguien. También, una criatura marina protegida por un caparazón en espiral yacía en su cercanía, poseía un delicado cuerpo turquesa e inquietantes ojos.
 
     Del otro lado, estaba el pokémon más impresionante que Jack hubiese visto en toda su existencia. Tenía la piel pálida, rasgos humanoides y cola púrpura. Sus manos tenían tres dedos redondos, igualmente sus pies. El chico tuvo la impresión de haber sentido tal presencia en algún otro lugar, pero no lograba recordarlo. Adriana volteó junto a sus pokémon, con una mirada de orgullo en su rostro y una sonrisa que no podía evitar mostrar. Triunfante ante el muchacho.
 
     —Bienvenido, Jack —dijo la mujer—. Sabes su nombre, pero no lo conoces en persona. Te presento a Mewtwo. El premio final que coronó el éxito criminal de Giovanni y que ahora está a mi disposición —sonrió.
 
     El ser de dos metros tenía leves rasgos felinos que eran fáciles de ignorar debido a su penetrante y misteriosa mirada. Había intriga en la profundidad de sus ojos púrpuras y expectación por el futuro cercano. Jack sintió como si el mirar de aquel pokémon lo atravesase, como si observara sus más profundos secretos y miedos, como si viese toda su historia en tan solo segundos. Era como un libro abierto para él.
 
     El chico tragó saliva, sin notarlo había comenzado a sudar helado, pero no se sintió solo en lo absoluto, sus compañeros estaban detrás de él, como lo estarían los mejores amigos en una riña con otro grupo. Venusaur, Nidoking, Golbat, Seadra y Dragonair observaban a la mujer y sus pokémon, esperando cualquier orden de su entrenador, dispuestos a darlo todo para ganar la batalla, sería una prueba para ellos.
 
     —¿Qué es lo que pretendes hacer?
 
     —¿Intentarás convencerme de que pare esto y siga el camino de la rectitud o algo por el estilo? —preguntó la pelirroja con tono burlesco— ¿Qué es lo que tú pretendes?
 
     —¿A qué te refieres? —interrogó de vuelta, no le había quedado claro el objetivo de la pregunta.
 
     —¿Por qué estás aquí? ¿Por qué debes ser tú quien me detenga? ¿Por qué no pidieron ayuda a un entrenador más fuerte? Como tu hermano, por ejemplo.
 
     Jack se quedó en silencio, no estaba muy seguro de cómo responder a tal pregunta, sabía por qué estaba ahí, pero no sabía por qué debía ser él quien la detuviese. Había decidido enfrentar a la mujer para probarse a sí mismo, sentía que debía hacerlo, tal vez podría descubrir su objetivo en la vida. No se había percatado antes, pero su propósito era algo egoísta, quería ayudar porque necesitaba saber qué debía hacer en la vida, no estaba sólo luchando por otros, estaba peleando por saber su lugar en el mundo.
 
     —Estoy aquí…porque alguien debía hacerlo. ¿Por qué yo? —se cuestionó— Porque puedo, porque quiero —la miró con detención, sin titubear—. Si no lo hago yo, alguien más lo habría hecho en mi lugar. ¡Siempre habrá alguien dispuesto a detener a las personas como tú —Adriana sonrió—, personas que creen que pueden pasar por encima del resto, porque se creen dueños de todo!
 
     —Vienes a hacerte el héroe, pero sólo eres un niño que no sabe nada de la vida. ¡Toda la región sabrá mi poder como entrenadora! ¡La Liga caerá a mis pies! ¡Me coronarán como la campeona! ¡Ahora soy…invencible! —sentenció.
 
     Mewtwo se elevó en el aire para levantar sus brazos, mirando al oscuro cielo estrellado, a la luz de una mística Luna llena, comenzó a girar lentamente sobre su propio eje en lo alto del edificio de la Corporación Silph, cerró los ojos y entre sus pensamientos los llamó desde las lejanías cercanas.
 
     —¡Ahora verás el verdadero caos, intento de héroe! — Adriana sonrió a más no poder en su regocijo.
 
     La atmósfera se tornó antinatural, pesada y sofocante, algo se aproximaba desde todas direcciones. Centenares de parvadas y bandadas de aves cubrieron el cielo de Azafrán, infundiendo terror en sus habitantes, quienes sólo veían cómo las estrellas eran borradas del firmamento por una masa viviente. Desde la azotea, Jack y sus pokémon observaron cómo las luces de la urbe eran cubiertas por una nube de pájaros, con insectos voladores entremedio.
 
     No obstante, esa no era la única amenaza, desde los bosques aledaños a la ciudad, miles de pokémon salvajes invadieron la metrópoli, destrozando cuanto objeto se les interpusiese. La gente corriendo por las calles, huyendo de la amenaza, incluso más allá de la muralla que rodeaba el centro, no sabían hacia donde escapar. Jack no tuvo cómo saber esto, hasta que la mujer se lo reveló.
 
     —Esas aves no son lo único que entró, el resto de la ciudad está siendo invadido por pokémon terrestres —rio fuerte—. Mewtwo los está obligando a entrar a la ciudad, una vez adentro, no es necesario que los controle, como no están acostumbrados a los humanos, sólo atacarán para defenderse, totalmente desorientados y asustados —advirtió orgullosa por su inesperada ofensiva.
 
     —¡Eres despreciable! —la miró con  enojo— ¡Detén esta locura, ahora mismo!
 
     —No quiero —se burló—. Tú no me mandas.
 
     —¡Te obligaré a hacerlo! ¡Seadra, hidrobomba!
 
     Mientras tanto, en las calles de Azafrán, la confusión reinaba a más no poder con la llegada de los pokémon salvajes. Los miembros de la Élite cuatro se vieron obligados a dejar sus puestos para proteger a los ciudadanos de la nueva amenaza. Por otra parte, Jonathan, junto a su Pikachu, intentaba ayudar en lo que podía, con poderosos impactruenos que noqueaban a varios pokémon a la vez, pero su mente estaba en otra parte, no podía evitar preocuparse por su hermano pequeño. Él sólo estaba como soporte ante la situación, no era su batalla, aunque no dudaría en interferir de ser necesario. En un vago intento, miró hacia lo alto del edifico de Silph, esperando por alguna señal de Jack.
 
     Los líderes de gimnasio confrontaban el fatídico escenario a duras penas, era muy difícil batallar contra tanto oponente al mismo tiempo y, para más remate, las aves habían llegado a empeorarlo todo. Sus pokémon estaban quedando sin energías, necesitaban un plan rápido o incluso los pokémon salvajes se terminarían haciendo daño. Afortunadamente tenían un as bajo la manga del que podían disponer, un plan B ante un eventual fracaso de la captura de Mew.
 
     —¡Gary, creo que ya no podemos esperar! —comunicó Blaine, mientras su Magmar enfrentaba a un gordo pokémon— ¡Aceptaron ayudarnos! ¡Permíteles salir!
 
     —Supongo que no hay más opción —se quejó.
 
     El joven líder de cabellos puntiagudos sacó tres cápsulas, cuyas partes superiores eran negras, con una línea amarilla que formaba la mitad de un rectángulo, para luego lanzarlas directamente al aire. En medio de haces de luz, tres gigantescas aves aparecieron para estremecer los cielos de la acongojada urbe en aprietos, inundando el lugar de majestuosidad y resplandor. Sus presencias eran tan imponentes que era imposible ignorarlas, todas las personas y pokémon en las zonas aledañas se sintieron intimidados por su inesperada aparición.
 
     La primera de ellas era tan gélida como el ártico mismo, exhalaba frío y tan sólo con su aleteo enfriaba el aire a su alrededor, su plumaje era celeste, blanco en su pecho, lleno de minúsculos cristales de hielo que dejaba caer en su pasar. Poseía una larga cola y serena mirada, su cresta era de un tono más oscuro. La segunda tenía tanta electricidad en su cuerpo que sus plumas amarillas, y negras en la espalda, se mantenían erizadas en todo momento, como pinchos dispuestos a enterrarse en cualquier superficie, su pico era largo y puntiagudo. Sus ojos expresaban una calmada ira. Mientras que la tercera era dueña de un plumaje amarillo más oscuro que su compañera, no obstante, sus alas, cola y cresta estaban cubiertas por un vigoroso fuego, que se contraponía al frío de la primera. Sus ojos lanzaban severidad y grandeza.
 
     —¡Por favor! —Gary se les acercó con humildad, a pesar de ser su entrenador, eran aves legendarias y debía hablarles con respeto y solemnidad— ¡Ayúdennos con este problema! ¡Calmen a los pokémon salvajes, ellos también corren riesgo!
 
     Las tres legendas de Kanto elevaron el vuelo para imponer el orden sobre los pokémon salvajes, comenzaron subiendo por las afueras del edificio, a ras de los ventanales, para tener una vista más panorámica de la ciudad y saber qué sucedía exactamente, dejando un camino chamuscado, uno de fuego y lleno de escarcha por la superficie de la grandiosa construcción.
 
     Llegaron a la azotea y la atmósfera se llenó de frío, calor y carga eléctrica en el aire. El trío miró el origen del problema en la urbe y comprendieron exactamente la situación, no podían contra aquel ser desconocido para sus ojos, poseía una descomunal fuerza más allá de su comprensión. Se miraron entre ellas y entendieron que no había problema con ello, había alguien superior que se encargaría de aquella criatura, habían sentido su mítica presencia desde hace mucho.
 
     —¡¿Qué?! —exclamó la mujer— ¡Imposible!
 
     —Articuno, Zapdos y Moltres —susurró el chico, estaba igual de sorprendido ante la presencia de las aves, más no asustado. Entendió que estaba para ayudar.
 
     Pisos más abajo, los amigos de Jack abandonaban de a poco el edificio. Elliot bajó al piso donde Karin vigilaba a un inconsciente Iván, había metido a los pokémon de éste a sus pokéballs para que no intentasen ninguna explosión sorpresa.
 
     —¡Karin!
 
     —¡Elliot! —corrieron a su encuentro y se dieron un fraternal abrazo que no demoró en tornarse incómodo para ambos. Al percatarse, se separaron abruptamente, totalmente sonrojados.
 
     —Me alegro de que estés bien —dijo el chico con una voz casi imperceptible.
 
     —Igualmente —respondió la chica tratando de guardar la compostura—. Creo que deberíamos salir de aquí, se está volviendo peligroso.
 
     —Sí, pero ¿qué haremos con él? —preguntó el muchacho mirando al sujeto tirado en el suelo— Tendremos que llevarlo con nosotros.
 
     Elliot dejó salir a Fearow y Charizard para que los cargasen. La chica se subió al lomo del ave de alargado cuello, mientras que el joven se encaramó al dragón de piel anaranjada, éste mismo tomó al hombre de los brazos. Echaron vuelo desde las ventanas, arriesgándose a ser lanzados lejos, de la misma manera que el helicóptero que había caído antes de que entrasen al edificio.
 
     Para su sorpresa, Lyra estaba cerca de ellos sobre la espalda de una gran ave de plumaje marrón en su lomo y beige en su vientre, tenía largas plumas amarillas y rojas que salían de su cresta y se movían al viento de la misma forma que lo hacía la negra cabellera de su entrenadora. En sus patas, traía inconsciente a la motociclista, su arbok estaba en una pokéball. El enorme pájaro conocido como Pidgeot se acercó a los otros voladores.
 
     —¡Lyra! —exclamó Elliot con sorpresa— ¡¿Por qué no hemos sido derribados?!
 
     —¡No lo sé, pero creo que se debe a las aves!
 
     —¡¿Esas aves de ahí abajo?! —subestimó la hija del gobernador— ¡¿Qué es lo que pueden hacer desde ahí abajo?! —a pesar de estar volando, la altura de los chicos hacia que las aves salvajes estuviesen muy abajo, desde la perspectiva de ellos.
 
     Lyra sólo apuntó hacia el cielo, desde el lugar en que se encontraban podían ver una enorme ave de electrizante aspecto, con plumas erizadas y electricidad a su alrededor.
 
     —¡¿Zapdos?! ¡¿Es real?! —gritó Elliot sin creer lo que veían sus ojos, se sintió algo intimidado por el ave.
 
     —¡Y del otro lado están Articuno y Moltres!
 
     Lo que decía la chica era difícil de creer, aún si se las observaba directamente, pero ahí estaban, desde hace algunos minutos las tres leyendas más conocidas de Kanto dominaban el cielo cercano al edificio comercialmente más importante de la región y el país entero.
 
     Las tres aves se apartaron al ver que no podían hacer nada contra el poder de Mewtwo y que solo estorbarían en una pelea contra él. Perdieron altura volando nuevamente a ras del edificio, que vibró ante su pasar. Zapdos transitó tan cerca de los chicos que casi les dio con una descarga eléctrica. Los tres grandes pájaros se separaron y comenzaron a planear por encima de las multitudes de pokémon salvajes, tan sólo para mostrarse y recordarles su estatus natural. Poco a poco, el bravío de las calles empezó a descender.
 
     En las alturas del edificio, Mewtwo nuevamente posaba su mirada sobre el chico, interrumpiendo la breve pelea que éste mantenía con la mujer. Por parte de Jack, Nidoking y Dragonair ya habían caído, mientras que Golbat y Seadra aún podían dar la pelea contra Aerodactyl y Omastar. Venusaur todavía era guardado como último recurso, sólo si las cosas se ponían muy feas interferiría.
 
     —La fortuna cae de mi lado, Jack —sonrió—. No hay necesidad de seguir luchando. Esas aves lo entendieron. No puedes ganar, no tienes oportunidad. ¡Mewtwo, deshazte de él! —gritó y el chico tensó sus músculos, la mujer tenía razón en la diferencia de poder, no obstante, el ser no hizo nada— ¡¿No oíste?! ¡Te di una orden!
 
     Mewtwo intensificó su mirada en el muchacho, algo en él le era familiar, se parecía demasiado a un joven que había conocido hace mucho tiempo, cuando estaba en las garras de Giovanni gracias a sus tretas mentales e interesadas por la ambición de sus sueños. Era muy similar a un chico acompañado de un Pikachu que acostumbraba a llevar en su hombro. Pero lo que más le interesaba de Jack, era un pokémon que no había mostrado aún, sabía que estaba ahí y sus ansias por luchar contra él ya no le permitían escuchar las palabras de la mujer.
 
     <<Déjalo salir —escuchó retumbantemente el chico en su mente mientras Adriana gritaba desesperada detrás del ser, intentando que le volviese hacer caso—. Quiero verlo.>>
 
     Por un segundo se asustó, pero Jack entendió que era Mewtwo quien le hablaba en su mente, se comunicaba de manera telepática, cualquiera se exaltaría si de repente escuchase una voz extraña entre sus pensamientos. El chico sacó una cápsula, su parte superior era púrpura con círculos rosados y una M blanca en su centro. La pelirroja no podía creerlo, el chico tenía una segunda masterball.
 
     <<Esto es por lo que realmente vine —escucharon Jack y Adriana en sus mentes.>>
[Imagen: giphy.gif]
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KIEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?????????????????????

No, en serio, sabía que este momento era inevitable, pero no me esperaba para nada que las fucking aves legendarias también intercedieran en todo el asunto. No sé si por la importancia capital que tiene este evento en tu historia (el clímax, ni más ni menos) es que le pusiste mucha más garra que de costumbre a la escritura, que siempre es nítida y clara, pero que acá encima es opulenta, muchísimo más lírica y con un toque casi tétrico y desolador. Hay un ánimo derrotista por parte de los entrenadores más fuertes de la región, hay una invasión salvaje de aves y pokémon terrestres que viajan casi obligados a la ciudad solo para perderse en la urbe y causar un alboroto incontenible, hay una villana en lo más alto de un edificio regocijándose con el mal que está haciendo. Pero...

Acá hay algo que no me cierra, y es precisamente la figura de Adriana. De ella sabemos todavía más bien poco, es decir, espero ver el empujoncito final que la llevó a ese nivel de locura criminal. Es casi como si Giovanni hubiera traspasado su consciencia a la de la mujer tras masacrar a su familia a través de su padre y la investigación por Mew y por Mewtwo. Me resulta raro verla tan en modo villana genérica megalómana porque siento que ella realmente no es así o, mejor dicho, no fue así. Y creo que ahí radica la importancia del capítulo donde nos presentaste a su padre y nos la mostraste de pequeña presenciando la visita del líder mafioso del Team Rocket a su casa. Algo no me cierra.

Me encanta Mewtwo, by the way. Es muy Mewtwo esa actitud no tan agresiva ni hostil, sino más bien curiosa e interesada en todo lo que vive a su alrededor. Como si ni una master ball pudiera encerrar su mente y sus ideales, que tienen un peso demasiado alto a nivel consciencia como para resignarse a "ser el pokémon de fulanita de tal". Sus palabras finales son inquietantes pero a la vez me transmiten cierta calma, como que el pokémon más fuerte de todos no va a seguir caprichosamente cualquier directiva de la villana. De hecho, tengo más miedo por Adriana que por Jack en este momento. Sería muy chistoso que el prota diga "Bueno, Venusaur, sal" y ni bien lo libera Mewtwo le tire un psíquico que lo deje knock out inmediatamente, y que el legendario diga "Ah, sí, tal y como pensaba... es tipo veneno. No deberías haber entrenado tantos de ese tipo, idiota" y se termine el fic. (?)

¡Pero eso no sucederá! ¡Porque Mewtwo no quiere saber nada con Venusaur, sino con... MEW! Bueno, eso no es tan sorprendente. Pero... ¿Me creerías si te digo que soy tan gil que durante tooooda esta seguidilla de capítulos subiendo la torre infinita de babel me había olvidado completamente que todo este tiempo Jack tuvo a Mew en el bolsillo? LOL.

Estoy más interesado que nunca en ver cómo termina todo esto. Lo espero con ganas.  [Imagen: mewtwoLUL.png]
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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GuauuUUUUUUU MADRE MÍA. ¿¡Os pusistéis varios de acuerdo para subir caps épicos la misma semana o qué?! Porque no me lo explico, me tenéis con un hype increíble. Aaaah llegamos a la primera parte del enfrentamiento final y qué emoción, aquí empiezan muchas cosas buenas.

Como dice Tommy OMG. La verdad es que no me esperaba la aparición de las aves para nada pero qué bueno que las tuvieran como as bajo la manga, porque para hacer las cosas más difíciles, la ciudad ha sido invadida por Pokémon y ya ni los líderes ni el Alto Mando dan a basto, pobres. Pensé que ellas serían las encargadas de partirle la madre a Mewtwo, pero él se está reservando para enfrentarse a quien quiere. Por ahí me gusta que se haya quedado con la woman por su propio interés y no para ayudarla, está claro que las Poké Balls no llegan a establecer un vínculo entre el entrenador y el Pokémon, por muy Master Ball que sea. Iba a ser el arma de Adriana, pero con el combate de Mew podría descontrolarse y acabar con la ciudad. Veremos que ocurre con estos dos.
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Holi.

@Tommy Sí, me esmeré un poquito más para estos capítulos quería que quedaran bien. Como en mi fic quiero que aparezcan todos los pokémon de kanto, este era el mejor momento para que apareciesen las aves legendarias. Nada mejor que ver  los cinco legendarios de Kanto juntos en un mismo lugar. Falta poco para conocer las motivaciones de Adriana, podría decir que es simple, pero al mismo tiempo complicado. Quise ser muy cuidadoso con retratar a Mewtwo, por sí sólo es un personaje, todos lo conocemos como un pokémon cauto y misterioso, pero quise darle un toque de osadía en su actuar, para que se destaque de otros Mewtwo en otras historias.

@Sakura Nos pusimos de acuerdo para emocionarte y seguir emocionándote. La idea era que Mewtwo actuase para sus propios propósitos, este enfrentamiento que tanto busca es para crecer como ser vivo. Este Mewtwo no busca respuestas sobre quién es o cuál es su propósito o qué hago aquí, ya pasó por eso. Pero un enfrentamiento con Mew es algo que no puede dejar pasar. Además eso explica que Adriana haya capturado tan fácilmente a Mewtwo. 

Gracias por seguir leyendo y comentando. Un beso coqueto y cuídense.

Capítulo 51 - El último encuentro – Parte II
 
 
     Jack sintió cómo la masterball se abría dentro de su mochila, para dejar salir a la pequeña criatura en su interior, su aura tan majestuosa e impactante que tan sólo su presencia hacía que la respiración de los presentes se agitase. Sus tiernos rasgos felinos contrastaban fuertemente con los de Mewtwo, la mirada de éste último se llenó de moderada excitación, los de Mew expresaban inocencia más no ingenuidad. A simple vista, se podía notar el antinatural parentesco que los unía.
 
     Las aves legendarias se habían percatado de la concurrencia de semejante ser y comprendieron que su interferencia en el asunto sólo se remitía a controlar a los pokémon salvajes. Por lo que habían decidido sobrevolar la ciudad tan pronto lo entendieron, ese enfrentamiento estaría por sobre ellas.
 
     Los dos seres se alzaron sobre el edificio de Silph, dispuestos a hacer gala de sus tremendos y arrasadores poderes con los que fueron dotados por sus creadores. La naturaleza había creado a Mew, el hombre lo había hecho con Mewtwo. Ambos pokémon se miraban fijamente, era la primera vez que se conocían y veían sus ojos, los dos anhelaban el encuentro programado por el destino, cada uno siempre supo de la existencia del otro y habían ansiado conocerse.
 
     <<Finalmente nos conocemos, Mew —indicó Mewtwo, todos los presentes sobre el edificio podían escuchar la voz en sus mentes. Era grave y profunda, llena de soledad y preguntas que se arraigaban en sus más íntimos sentimientos—. Desde que supe de tu existencia, he vivido en tu sombra, por culpa humana nunca he sabido a qué he venido a este mundo. Tuve una premonición hace un tiempo, vi esta escena en mi mente. Esa es la razón de que esté aquí hoy…y también es tú razón.>>
 
     Nunca estuvo realmente de parte de Adriana, sólo la utilizó para atraer a Mew y luchar contra éste. Desde el principio, la mujer no tuvo las chances de ganar, estaba condenada a perder y no llevar a cabo su ambicioso plan. La pelirroja no pudo evitar caer de rodillas, viendo cómo todo se desmoronaba, su sueño se perdía ante sus ojos, la usaron como ella lo había hecho con tantos otros. Había quedado en ridículo.
 
     Ambos pokémon tomaron altura con una ansiosa tranquilidad, en medio del helado viento de los cielos sus colas se meneaban con suavidad. La tensión crecía a cada segundo, sus ojos no necesitaban pestañar, era como si se hablasen con la mirada y tal vez lo estaban haciendo, pero Jack y Adriana nunca lo supieron. Mewtwo dio el primer paso.
 
     Con ambas manos, entre sus gordos dedos, una esfera oscura se formó, era tan negra que la luz era absorbida al hacer contacto con su superficie, fácilmente se camuflaba en la estrellada noche. La lanzó contra Mew, sin esconder la agitación y excitación que enfrentarlo le generaba. El ser original fue impactado en todo su rostro, tirándolo lejos por el aire, metros hacia atrás y perdiéndose en la noche sobre Azafrán.
 
    Mewtwo se quedó quieto ante la impresión de haberle golpeado, sabía que al ser creado había sido modificado para ser más fuerte que Mew, pero no estaba seguro de serlo realmente, sus ansias le nublaban el juicio, sin poder discernir correctamente. Esperó unos segundos para ver qué sucedía, no creía haber derrotado tan sencillamente a aquel pokémon. No era posible que un ser relacionado con lo divino y la creación fuese humillado con un simple ataque.
 
     <<¿Acaso, realmente lo vencí? —Mewtwo se acercó hacia la orilla, por el costado de Jack y sus pokémon, ignoró completamente al chico y sus compañeros, quienes aún continuaban atónitos ante la escena.>>
 
     Una extraña sensación lo envolvió de temor, obligándolo a girar como si sintiese el peligro a sus espaldas. Un fuerte rayo de luz amarilla con tonalidades anaranjadas sobre su cuerpo fue lo que alcanzó a ver. Sintió el ardor de la ofensiva sobre su pálida piel. Mew había aparecido desde el otro lado, con una tierna risa, mientras se tapaba la boca con sus dos manitas, mirando desde las alturas a Mewtwo herido.
 
     El clon alterado lo miró con leve rencor mientras se ponía de pie. Su emoción por enfrentar su origen ya estaba pasando, pero el fervor de la batalla se apoderaba de él. Puso su mano derecha en su boca como si algo fuese a escupir y una ardiente llamarada salió directo hacia Mew. El fuego envolvió al mitológico ser, causándole quemaduras en su rosado cuerpo e iluminando por unos segundos el cielo sobre el edificio de Silph.
 
     Jack no daba crédito de lo que veía, dos poderosas criaturas se enfrentaban ante él. Era espectador en primera fila de la batalla más grande que se hubiese presenciado algina vez en la historia de Kanto.
 
     Un intenso brillo de color blanco salió del cuerpo de Mew, era tan fuerte y cegador que golpeó a todos los presentes en la cima del edificio. La luz pudo ser vista en toda la ciudad, muchos pokémon salvajes y humanos se aterraron al ver tal escena. Después de unos segundos, el primero en recuperar su visión fue Mewtwo, quien se abalanzó sobre el pequeño pokémon para comenzar un combate más cercano.
 
     Ahora la pelea era por todo el cielo de Azafrán, ambos seres comenzaron a medir sus poderes psíquicos sin piedad por el otro, atacándose mentalmente para ver quién tenía mayor destreza en su tipo. La velocidad de ambas criaturas era casi imperceptible al ojo humano. Jack y Adriana apenas lograban visualizar la posición de los pokémon para cuando éstos ya habían cambiado de lugar. Dentro de la noche se perdieron, pero el sonido de los impactos generaba estruendos que hacía vibrar los vidrios en gran parte de zona céntrica de la urbe, todos se detuvieron en ella, humanos y pokémon miraban hacia el cielo buscando una explicación. Era como escuchar truenos en un cielo sin nubes.
 
     —¡¿Ves lo que has provocado?! —increpó Jack a la mujer— ¡¿Esto es lo que querías?!
 
     —Ya no hay manera de detenerlos —dijo con lágrimas secas sobre sus mejillas—. Van a destruir la ciudad. Arrasarán con todo. Son como…dioses…averiguando quién es el más fuerte de los dos.
 
     —¡Y va a ser tu culpa!
 
     —Tú eres quien trajo a Mew —recordó la pelirroja, tenía el maquillaje corrido.
 
     Adriana tenía razón en sus palabras, pero el chico no había tenido opción, para combatir contra Mewtwo, necesitaban de un poder igual o más grande. Las facultades psíquicas del clon lo hacían excepcional, había sido creado para ser así, por lo que no cualquiera podría hacerle frente en una batalla seria.
 
     Mewtwo y Mew seguían chocando en el aire entre las aves que huían al verlos acercarse, impactaron un edificio aledaño, dejando en éste un enorme hueco que lo atravesaba por la mitad, afortunadamente las personas habían sido evacuadas, pero no dejaban de estar en peligro en las calles de la metrópoli. Los dos pokémon disminuyeron altura, ahora toda la gente podía verlos y sacarles fotos, todo el mundo se enteraría de aquella pelea. Saldría en todos los diarios y noticieros, nadie evitaría comentar o dar su opinión al respecto. Muchas preguntas sin respuesta aflorarían por todas partes. Sin mencionar que también estaban las aves legendarias, sobrevolando Azafrán.
 
     Ambos seres luchaban sin ver su alrededor, impactando edificios o la calle misma, llevaron su pelea a la plaza frente al edifico de Silph. A vista y paciencia de los líderes de gimnasio, entrenadores, saqueadores y pokémon salvajes. Mewtwo voló la fuente de agua que se interponía entre él y su adversario, tan sólo con un movimiento de su mano. Sus poderes eran aterradores y todos los presentes se estremecieron.
 
     El clon alzó sus manos y cerró sus ojos, poco a poco los espectadores comenzaron a desmayarse. Las calles de Azafrán se llenaron de personas y pokémon tirados en el suelo, sin moverse, inconscientes. El poder fue tan fuerte que incluso Mew fue afectado, más no cayó dormido. Las mentes de todos los seres cercanos habían sentido un dolor que les impidió seguir de pie. Articuno, Zapdos y Moltres miraban desde la distancia del cielo.
 
     —¡¿Qué demonios fue eso?! —preguntó Elliot.
 
     Se habían dispuesto a bajar para reunirse con los demás, pero al ver los repentinos desmayos, decidieron esperar un rato y mezclarse con las aves que no habían sido alcanzadas por el ataque. Mewtwo y Mew se miraban fijamente, la última ofensiva del ser artificial había impactado fuertemente en la pequeña criatura. Ambos estaban cansados, estaban mostrando todo su arsenal, su poderío psíquico se estaba acabando.
 
     Un chico de cabello negro apareció entre la caída multitud, cargaba un pikachu dormido, era alto y bien parecido. Tenía cuidado en dónde pisar, para no lastimar a nadie. Se acercó a la plaza sin notar la presencia de los chicos, quienes lo siguieron al reconocerlo.
 
     —¡Jonathan! —exclamó Lyra bajándose de Pidgeot, mientras éste dejaba a la motociclista sobre el suelo.
 
     —Lyra, Elliot. ¿Qué hacen aquí? —preguntó con moderada sorpresa.
 
     —Ayudamos a Jack en la pelea —explicó el chico—. Aunque ahora no podemos hacer mucho —indicó con resignación—. ¿Y qué haces tú aquí? ¿Jack lo sabe?
 
     —Claro que no sabe —respondió—. Vine porque mis padres me enviaron, para ver que no le ocurriera nada malo a Jack. No lo iban a dejar venir así como así —los chicos lo observaron sin entender muy bien—. El profesor Oak consideró que no era pertinente que mis padres no supiesen lo que Jack planeaba, así que me pidieron que viniera y eso. Ahora, la situación parece que se nos salió un poco de control —observó de vuelta a los pokémon y las personas dormidas, incluido los líderes. Se detuvo en Gary.
 
     —¿Sabes por qué todos se desmayaron? —intervino Karin sin presentarse, después habría un momento para eso.
 
     —Onda mental —indicó mientras dejaba de observar a su amigo—. Ese es el movimiento que ocupó. Bueno…así lo llamó Giovanni cuando lo enfrenté —rectificó para ser más preciso con la información—. Es un ataque psíquico que consta en atacar las mentes de los presentes como si fuese una onda que se expande desde su propia mente, a medida que el radio de alcance crece, más personas o pokémon son atacados —agregó—. Pero parece que no lo puede ejecutar en todas direcciones. A ustedes no les afectó.
 
     —¿Y por qué no te afectó a ti? —preguntó Elliot.
 
     —No lo sé.
 
     Muy en el fondo, sentía que sí lo sabía, sólo que no estaba seguro si aquella era la respuesta. En el pasado, durante una batalla contra Giovanni en el gimnasio de Verde, Jonathan salvó a Mewtwo de las garras del ambicioso líder del Team Rocket. El ser artificial fue embaucado por aquel sujeto de sentimientos deshonestos, que aprovechó la ignorancia e inocencia de aquel pokémon. El chico le hizo ver la verdad. Jonathan creyó en ese momento, que Mewtwo no quiso atacarlo, y que por eso onda mental no le había afectado.
 
     Mew se rodeó de un aura oscura para expulsar una siniestra onda que impactó con todo a su paso. Mewtwo no fue la excepción, recibió en su estómago un nocturno golpe que lo arrojó varios metros, igual que a varios árboles que arranco de raíz o que simplemente cortó. La ofensiva continuó su camino y dio con los jóvenes espectadores y sus pokémon, aunque el trastazo no fue tan fuerte cuando llegó a ellos.
 
     Al caer al suelo y levantar la mirada, el temido monstruo de Celeste observó a su joven salvador, había pasado mucho tiempo de aquella batalla.
 
     —¡Mewtwo! —se le acercó Jonathan aún con su pikachu en sus brazos— ¿Estás bien? —con su brazo libre ayudó al pokémon a ponerse de pie.
 
     <<Nuevamente me ayudas —indicó con un quejido de fondo—. Lamento haber golpeado a tu amigo, sólo pude evitarlo contigo. Parece que aún no controlo bien mis poderes.>>
 
     —Descuida —el despegue de Mew hacia el cielo los interrumpió—. ¿Por qué pelean?
 
     <<Ambos no lo sabemos muy bien —comenzó—. Es como si necesitáramos medir nuestras fuerzas, nuestro poder. Cada uno de nosotros ve en el otro un rival a quien vencer, aunque por ahora…yo no tengo oportunidad contra él —miró hacia el cielo—. Seguiré siendo la sombra de Mew, hasta que pueda vencerlo algún día —volvió a mirar a Jonathan—. Gracias por todo lo que has hecho por mí.>>
 
     Mewtwo se elevó y se perdió en la noche, siguiendo el camino de Mew. Los tres chicos a espaldas del joven miraban sorprendidos la escena, el hermano de Jack se desenvolvía muy bien con aquel ser, como si fuesen grandes amigos. Era una situación curiosa que no dejaba de llamar la atención, pero tan sólo era una escena donde dos amigos conversaban y uno de ellos mostraba su gratitud.
 
     Jonathan sólo observó el cielo estrellado, con la esperanza de que todo acabase bien para todos, sabía que su hermano podría arreglar la situación. Era mucha carga para un chico de catorce años de edad, pero Jack siempre había podido solucionar problemas desde pequeño. En la mente del joven se dibujó una escena llena de niños pequeños en círculo, alrededor de otros dos peleando, un pequeño Jack de cinco años llegó a separarlos y en un dos por tres los convenció de no seguir luchando.
 
     —Jonathan. ¡Jonathan! —gritó Elliot, interrumpiendo los pensamientos del hermano de Jack. El chico volteó— Nos encontramos con Esteban…y dijo que quería atrapar un pokémon —le comunicó. Jonathan lo miró con preocupación.
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¡No puedo creer que *spoiler* *spoiler* *spoiler* *spoiler* *spoiler*!
¡La mejor parte fue cuando agarró su *spoiler* y lo metió en *spoiler* para después sacárselo a la mismísima *spoiler* con culo gordo!
¡*spoiler*!
¡Y se la tomó toda!

Bueno, espero que eso alcance para que los incautos no se arruinen la historia. Aunque este capítulo no guarda demasiadas sorpresas, aunque sí un detalle puntual que me gustó mucho que añadieras, y fue la escenita micro-flashback de un Jack chikito y todo cute separando a dos nenes que peleaban a los golpes. ¿Serían el propio Jonathan con Green? ¿O son personajes anónimos o personajes que mantendrás ocultos por ahora? Bueno, sea como sea me gustó el detalle y el paralelismo trazado con Mew y Mewtwo. Solo que, bueno, una pelea entre esos dos puede ponerse más peligrosa que una de niños de jardín de infantes o preescolar.

¡La pelea! Estuvo intensa. Fue de menos a más, de hecho. Me gustó ese crescendo en la violencia y la rapidez con la que escalaban los ataques y la destrucción consecuente en el resto de la ciudad. Además, la imaginé tal cual la describiste con la gente cayendo desmayada solo por la intensidad de las ondas mentales, con las parvadas de aves cruzándose en los caminos de los legendarios en su intento de huir despavoridas, y los propios pájaros legendarios vigilando todo en las alturas sin interceder -por ahora-. Lo que no me gustó tanto es la resolución, me parece que es un poco simple que Mewtwo simplemente le agradezca a Jonathan la manito, aunque entiendo que la razón de fondo tenga el peso suficiente y esté ligado a su pasado como... bueno, prácticamente el héroe de Kanto contra Giovanni. Pero a Mewtwo nunca lo vi como un pokémon que reconozca héroes o villanos concretos, sino que es un renegado incomprendido y que, aunque tiene interés en todo lo que le rodea, no parece ver a la humanidad como algo más importante que un trozo de pasto que pueda aplastar con la pata si se interpone en su camino. Parece que los gatetes se apartaron un poco más tranquilos de la vista de todos... aunque seguramente su pelea siga más allá de las nubes.

Me gustó, eso sí, que el propio Mewtwo reconozca que ni él ni Mew tienen del todo claro por qué pelean. Puede sonar vago como respuesta, pero me la creo completamente. Tampoco iba a decir "Peleamos porque se ve súper cool, ¿no? Mirá como tiro un jutsu de fuego tipo Sasuke con la manito y todo jejeje". (?) Ok eso habría sido estúpido y anticlimático. xD

Ah, Adriana también fue un fail. ¡Por favor, que haga algo esa mujer! Aparte de tener un equipito badass de fósiles renacidos. Prácticamente zombies. (?)
Peeero parece que el malo que va a perder el control de todo y de su propia cordura acabará siendo ESTEBAN QUITO.

A ver cómo sigue esto.  Mewtwo
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Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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Holi.

@Tommy Los niños chiquitos del flashback son personajes anónimos, no sé si les daré lugar en elfoverso, yo creo que no. Quería que la pelea fuese violenta, creo que era la forma más rápida de destruir una ciudad, dos pokémon super poderosos luchando sin que nada más les importase, Mew puede ser muy tierno, pero está muy por encima del resto, esta vinculado con la misma creación, es divino. La actitud de Mewtwo hacia Jonathan tiene que ver justamente con lo que pasó con Giovanni, Jonathan "salvó" a Mewtwo de Giovanni, al menos así lo ve Mewtwo, si Gary hubiese estado despierto, no lo hubiese tratado igual. Adriana es un verdadero fail como personaje, todo se le fue al demonio cuando pensó que podía controlar a Mewtwo.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 52 - El último encuentro – Parte III
 
 
     El viento soplaba con fuerza sobre la maltratada azotea del edificio. Los pokémon de Jack y Adriana ya no se enfrentaban, la mujer había comprendido perfectamente que lo había perdido todo cuando Mewtwo dejó de hacerle caso. Ahora lloraba desconsolada en el suelo húmedo por sus lágrimas, Aerodactyl y Omastar intentaban consolarla de alguna forma, pero poco podían hacer ante los sollozos de la mujer. Era una imagen triste, aquella figura femenina de fuerte mirada y cabello ardiente, se había convertido en una pequeña niña desprotegida, carente de dirección y amor, sola en un rincón. El chico se le acercó para hablarle de cerca, acompañado por sus cinco amigos no pudo evitar sentir compasión por ella, a pesar de todo el mal que había desatado, intentó comprenderla.
 
     —¿Qué pretendías hacer con todo este caos? —preguntó con calma. La mujer no respondió, sólo se secó las lágrimas de sus mejillas— ¿Qué querías demostrar? —insistió el muchacho.
 
     —Que podía ser una buena entrenadora, la mejor del mundo —se limpió nuevamente, intentando aguantar el llanto—. Superar al campeón —sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente, su voz se quebró—. Era mi sueño desde niña, desde que mi padre me regaló a Omy —indicó con tristeza mirando a su Omastar, añorando por los tiempos en que sólo era un Omanyte—. Ahora todo está arruinado, mi sueño…no lo podré cumplir.
 
     —No era necesario hacer tanto escándalo para cumplir tu sueño —reprendió.
 
     —¡¿No lo entiendes?! —gritó con fuerza y dolor en sus ojos— ¡Ya es tarde! Tengo treintaicinco años. Todos los que viajan lo hacen a temprana edad. Tienen ventaja sobre mí. No me queda más que ver cómo todos hacen lo que quieren. A esta edad no puedo empezar desde cero. Perdí muchos años de mi vida.
 
     —Si tanto querías viajar, ¿por qué no lo hiciste?
 
     —Por culpa del Team Rocket —respondió para sorpresa del chico—. Esos imbéciles. Mi padre sabía que eran peligrosos, sabía que estaban ahí afuera, haciendo de las suyas, aterrorizando a entrenadores novatos y moviendo sus influencias. Especialmente Giovanni, mi padre le tenía miedo —respondió entre sollozos—. No me dejó viajar, se lo imploré. Podemos elegir, pero siempre es una elección sesgada. Las circunstancias eligen antes por ti y tú crees que lo haces con libertad.
 
     Alguien había elegido por ella, su destino se vio truncado por personas que ni siquiera supieron que lo hicieron. Tan sólo la existencia del Team Rocket había desatado un segundo caos sobre Azafrán, pero esta vez más destructivo y violento. La actitud de Adriana era un vestigio de lo que habían hecho, una consecuencia inesperada que arrasó con lo que pudo, como una bomba que aguantó mucho tiempo sin explotar. Las secuelas de los crímenes del Team Rocket seguían existiendo, ese era su legado en el mundo, el legado de Giovanni y su malsana ambición.
 
     Jack se sintió algo identificado con la mujer, desde pequeño se vio obligado a ser un destacado entrenador, sólo por pertenecer a una familia de renombre en tal disciplina. Había intentado renegarlo y ahora era un error que lamentaba. Ahora estaba a pasos de ser alguien conocido, su participación en el incidente se conocería. Se especularía sobre sus habilidades en batalla, la expectación sobre él crecería. Su elección de ayudar lo estaba llevando hacia donde nunca quiso ir. Él tampoco había elegido completamente.
 
     —Pues así es la vida —respondió rindiéndose humildemente ante su destino—. No tenemos otra opción. Elegimos dentro de lo que podemos elegir. ¿Qué le vamos a hacer? —el chico sintió que debía ayudar a Adriana de alguna forma. Había seguido un camino incorrecto, era una víctima de las circunstancias. No lo había elegido del todo—. No somos dioses, somos seres imperfectos, por lo tanto nuestra vida también debe serlo. Si no fuese así, la vida sería plana, rutinaria. Y nuestra única opción sería no poder elegir. No podemos decidirlo todo, pero podemos decidir lo que hacemos con nuestras vidas.
 
     La mujer lo miró más calmada, ya no se le iba el aire por llorar. Se puso de pie frente a él y se inclinó con respeto, lo que descolocó un poco a Jack. No esperaba esa repentina reacción de la mujer.
 
     —Gracias. Muchas gracias. Lamento todo lo que hice —se enderezó nuevamente, mientras una nueva lágrima caía por su mejilla.
 
     —Bueno…yo…
 
     El chico se vio interrumpido por la llegada de Mew, quien los observó por unos instantes con su inocente mirada llena de curiosidad. En menos de un minuto apareció Mewtwo sobre la azotea, se notaba cansado y agitado, la batalla contra Mew no había dejado exhausto. Se paró cerca de los dos humanos presentes.
 
     <<Jack Evans —agregó el clon, escuchando su voz profunda en sus mentes—, eres un humano interesante. No sé si lo llevas en la sangre o eres una peculiar excepción dentro de tu especie. Pero gracias por todo lo que has hecho.>>
 
     —¿Tú y Mew ya solucionaron su conflicto? —preguntó el chico directamente, Mewtwo era un ser imponente e intimidante, pero Jack ya no tenía ánimos de reparar en ello.
 
     <<Así es. Tal vez nunca pueda vencerlo, pero logré quitarme de encima algo con lo que cargaba desde hace mucho —miró a Mew como si mirase a alguien sabio—. Yo no elegí venir a este mundo, pero puedo elegir cómo vivir en él.>>
 
     —Mewtwo —lo llamó Adriana con voz suave—. Lamento todo lo que has pasado, no puedo evitar sentirme culpable por lo que te hizo mi padre.
 
     <<Descuida. No guardo rencor hacia tu padre, pues él tampoco pudo elegir y sólo intentó protegerte. Ahora viajaré lejos, no sé a dónde —dijo anteponiéndose a la pregunta que el chico se disponía a hacer. Observó hacia el cielo nocturno. Luego miró a Jack—. No sé cuándo volvamos a vernos —dijo mientras ascendía hacia el cielo con lentitud—, pero espero que sea pronto.>>
 
     Mewtwo desapareció de la vista de todos con tan sólo un destello, ya había cumplido su parte en este enfrentamiento. Ahora debía buscar un lugar tranquilo donde descansar y vivir. Mew volteó su cabeza hacia el chico, el muchacho entendió lo que el divino ser le pedía. Jack sacó la masterball, la dejó en el suelo y la pisó con todas sus fuerzas. Los pedazos quedaron repartidos ante él.
 
     —Gracias por ayudarnos —indicó el joven entrenador con una inclinación de respeto.
 
     —¡¿Cómo puedes dejarlo ir así?! —oyeron una voz masculina y conocida desde unos escombros cercanos— Un pokémon tan especial y poderoso, no debería andar libre por ahí, debería estar bajo control.
 
     Esteban apareció desde el costado derecho de Adriana, a varios metros. Estaba lleno de polvo y con algunas heridas provocadas por su batalla contra Elliot. Su respiración estaba agitada y le dificultaba caminar.
 
     —¡¿Qué le hiciste a Elliot?! —preguntó Jack con preocupación.
 
     —Son unos imbéciles —sonrió ignorando la pregunta del chico—. Nunca estuve aquí por tu dinero, Adriana. Sólo quería capturarlo a él. Uno de los seres más poderosos sobre la tierra. Tenerlo bajo mi cuidado.
 
     —¡¿Qué es lo que pretendes?! —preguntó Jack, sus pokémon estaba alerta y dispuestos a atacar en cualquier momento.
 
     —Cuando me mandaste a robar la masterball —se dirigió a la mujer—. Te mentí, pude sacar una y reemplazarla por una falsa —mostró una cápsula con las mismas características que la que Jack había usado para capturar a Mew. Adriana y Jack quedaron estupefactos ante tal sorpresa.
 
     —¡Mewtwo ya se fue! —advirtió la pelirroja— No podrás capturarlo.
 
     —No me refería a Mewtwo —su mirada se fue hacia el majestuoso ser que aún levitaba cerca de ellos, con ternura y misterio permaneció en el lugar, no intentó huir, tampoco se manifestó asustado.
 
     Esteban parecía dispuesto a lo que fuese por hacerse con tal pokémon. Jack había escuchado historias sobre él, cuando pequeño fue amigo de su hermano, sus padres murieron cuando era muy niño y quedó a cargo de un amigo de la familia. Pero hace mucho que no sabían de él.
 
     —¿Por qué quieres capturarlo? —preguntó Jack, quería intentar razonar con él, le había funcionado con Omar y ahora con Adriana. Tal vez podría hacerlo una tercera vez— ¿Qué sucedió con Baltazar y Vladimir?
 
     —¿No lo sabes? —le preguntó con un peculiar tono de voz que hizo que Jack sintiera que debería saber la respuesta, como si debiese estar al tanto de lo que sucedió con ellos. Esteban continuó con su objetivo— No detendrán mis planes. Debo aprovechar ahora que está débil. No puedo desperdiciar una oportunidad así —sonrió con ambición en sus ojos.
 
     El hombre alzó la mano y lanzó la masterball con todas sus fuerzas contra el mitológico ser. La respiración de todos en la escena se agitó y Mew no intentó evadir la cápsula, sólo continuó expresando su ternura con su mirada. Una actitud que los simples mortales jamás entenderían.
 
     Parecía que la masterball lo iba a capturar, ya estaba a menos de un metro de distancia de Mew, pero un gélido rayo de tonalidades celestes impactó a la esfera de mitad superior púrpura, dejándola cubierta por una gruesa capa de hielo. Ante la furiosa mirada de Esteban por ver caer su egoísta y ambicioso sueño, la cápsula más poderosa para capturar pokémon jamás creada, cayó al suelo, inútil y pesada.
 
     —¡¿Cómo te atreves?! —gritó Esteban lleno de ira y cólera— ¡Maldita perra! ¡Me las pagarás! —sacó una pokéball, totalmente dispuesto a hacerle daño a Adriana por haber interrumpido el trayecto de la masterball.
 
     —¡Ni siquiera lo intentes! —en un abrir y cerrar de ojos, el ala derecha de Golbat rodeaba el cuello del sujeto, quien sólo atinó a quedarse quieto— Tendrás que darle muchas explicaciones a la policía —comentó mientras sus demás pokémon se acercaban para rodearlo—. Ya sabes lo que te puede pasar si intentas algo —lo amenazó con una seria mirada que no expresó titubeo en ningún instante. No le haría un daño grave, pero Jack no tuvo más remedio que fingir que sí lo haría para poner a raya a Esteban. Claramente no iba a poder convencerlo de que dejase ese camino.
 
     —Creo que finalmente acabó todo…todo lo que hice —indicó la mujer con resignación y culpa en sus ojos que miraron al suelo para evitar mirar al chico—. ¿Podría pedirte un favor? —Jack asintió— ¿Cuidarías a Omy y Aero mientras yo esté en la cárcel? Pasaré un buen tiempo ahí y no quiero que queden encerrados en pokéballs esperándome.
 
     —Claro. No hay problema —sonrió.
 
     El muchacho se dispuso a seguir hablando, pero un inesperado destello en medio de ellos lo interrumpió. Un Kadabra apareció ante ellos, levitando en el aire alzó su mano que poseía una cuchara, de la que parecía sentirse peculiarmente orgulloso.
 
     —¡Intentará escapar! —advirtió la pelirroja y un nuevo destello se hizo entre ellos. Ahora Golbat aleteaba sólo, sin tener a nadie entre sus alas— ¡Maldición! El Kadabra era suyo, pensé que estaba con Úrsula, se lo había prestado a ella porque sólo tenía un pokémon —explicó.
 
     Un fuerte ruido se hoyó en la oscuridad, en la lejanía, un helicóptero se arriesgaba nuevamente a acercarse a la azotea del edificio de la corporación Silph. El chico lo pensó muy bien, sabía que la mujer debía pagar por todo el daño que hizo, pero sentía que no era lo que debía suceder. Se volteó hacia ella.
 
     —Huye.
 
     —¿Cómo? —la mujer le había entendido perfectamente, pero no creyó lo que le dijo.
 
     —Huye. Creo en tu arrepentimiento. Escapa.
 
     —Pero no tengo a dónde ir —se excusó.
 
     —Ve con tu abuela —la mujer lo miró con extrañeza—. Sé que suena raro, pero la conocí cuando estuve en el Monte Moon, en la pequeña plaza que se esconde en su interior, al lado del lago donde los Clefairy y Clefable danzan bajo la luz de la Luna llena. Ella me contó que tú ibas de pequeña, luego de la muerte de tu padre nunca más fuiste. No sabía dónde había visto tu rostro cuando lo vi por primera vez en la Mansión Lockhart. Pero sé que eres tú.
 
     —Gracias —dijo llorando.
 
     Se subió al lomo de Aero y guardó a Omy en su pokéball. Emprendió el vuelo y se perdió de la vista del muchacho en la lejanía de la noche estrellada, que observaba con calma cómo los pokémon salvajes abandonaban pacíficamente la ciudad, dirigidos por las aves legendarias. Humanos y pokémon ya habían despertado del ataque de la onda mental de Mewtwo, gozando de esos cinco segundos en los que aún no se recuerda qué fue lo que sucedió.
 
     Desde la azotea, Jack y sus pokémon observaron cómo el helicóptero se acercó para dejar bajar a unos hombres en cuerda, vestidos con trajes militares y soltando algunos Growlithe para inspeccionar el lugar.
 
     —¡Niño! ¿Dónde está Adriana Jones? —ellos ya sabían del acontecimiento y estaban al tanto de todo.
 
     —Escapó. Se fue volando —explicó el chico.
 
     —¿Qué sucedió con Mew y Mewtwo? —su voz era ronca e imponía respeto.
 
     —Se fueron —Jack había visto a Mewtwo irse, pero no se percató de la desaparición de Mew. El chico observó a todos lados, pensando que se había escondido—. ¿Qué harán?
 
     —Vendrás con nosotros. Tienes que declarar ante la policía —el hombre no le contestó directamente la pregunta—. Estuviste involucrado en un ataque a la ciudad. Sabemos que tú ayudaste junto a tus amigos, pero necesitamos saber tu versión de los hechos. Guarda a tus pokémon y sube al helicóptero, tirarán una escalera.
 
     Jack miró a sus pokémon por unos segundos, ellos lo estaban observando con admiración y respeto, pero el muchacho no se sintió del todo grande ante el gesto de sus compañeros. Adriana había llamado Omy y Aero a su Omastar y Aerodactyl respectivamente, les había dado un nombre, para distinguirlos del resto, pero él no lo había hecho con los suyos.
 
     —Muchachos, les pido perdón —sus pokémon lo miraron con extrañeza—. Hemos sido amigos desde que nos conocimos, aceptaron viajar conmigo, enfrentar diferentes desafíos, incluso el peligro. Pero…no los he tratado con el respeto y distinción que merecen. Debo pensar en un nombre para cada uno de ustedes —sus pokémon lo miraron atónitos por unos segundos, luego sólo lo abrazaron.
 
     Una vez arriba del vehículo volador, Jack se sentó al costado de la ventana. El transporte comenzó a andar y el chico logró observar el estado de la urbe, había sido devastada y quedaban algunos incendios, se veía el humo ascender por el aire y varios carros de bomberos. Se cuestionó si dejar ir a Adriana había sido buena opción.
 
     Se sumergió en sus pensamientos, pero un leve brillo rosado cerca de él lo hizo reaccionar, le había parecido ver a Mew intentando despedirse de él. El chico sonrió como agradecimiento hacia el majestuoso ser, aunque no sabía si lo estaba observando. Ahora le esperaba una larga noche de interrogatorio, al día siguiente la prensa lo catapultaría a la fama, obtendría ese reconocimiento que nunca deseó, pero que aceptó cuando decidió ayudar a detener a la pelirroja.
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¡CA PI TU LA ZO!

Bueno, momento de filler para que nadie se coma spoilers. Bah, no tengo por qué poner relleno, puedo empezar la review hablando de algo en particular que me gustó ESPECIALMENTE en este capítulo: el enfoque. No tanto por lo que sucede -que obviamente tiene interés capital para el devenir de tu historia-, sino por cómo lo planteás, y el énfasis que le das al tema de las elecciones que uno hace en la vida, y cómo éstas están condicionadas generalmente por circunstancias externas a nosotros que no siempre podemos manejar.

Es interesante el punto de vista que hacés sobre el villano que no es villano por entera elección, así como el héroe que no se vuelve héroe por querer cumplir ese rol, sino porque todos cargan con cierto legado en las espaldas que deben seguir. Cuando nos hablás de todo eso no puedo evitar pensar en Giovanni y en tu otro fic, porque él parece el punto conector entre Jack y Adriana. Uno a través del acto heroico de su hermano mayor, y la otra a raíz de la condena sufrida por su padre. Por cierto, me recordó mucho esa parte donde nos contás que su padre se oponía a dejarla viajar como entrenadora por terror a Giovanni... ¡A Gloria! ¿Será que Gloria podría haber terminado como Adriana si lograba escaparse y emprender el viaje que tanto anhelaba? Muy interesante.

Lo menos interesante, irónicamente, fueron los pokémon. Mewtwo se quedó a medio camino, pareciéndose demasiado al de la película, al menos a su versión luego de habérsele pasado lo emo en cuanto al motivo de su existencia. Y Mew es 100% Mew, y lo escribiste tal y como debe actuar, como si no tuviera que dar explicaciones a humanos sobre su comportamiento, buscando solo divertirse e ir más a fondo con su curiosidad natural. Él estuvo muy bien. Las aves legendarias fueron anecdóticas, aunque supongo que tiene sentido que hayan actuado como mediadores o, tal vez, como representantes de la propia naturaleza, guiando a los pokémon alborotados nuevamente a sus hábitats naturales.

¡Lo sabía! Kadabra no jugaba para el bando que parecía. O, bueno, sí era de los malos, pero no de la mala con la que nos lo presentaron colaborando la primera vez.
Vamos a ver si Jack puede retomar el tramo final de su viaje o si todavía tiene algo que resolver con los malos, que son muchos y se presentan en formas bien distintas.

EDIT:

¡¡Waaah!! Cuando escribí esta review me olvidé de la parte más importante (bueno, la segunda más importante), porque estaba agotadísimo, de hecho ni llegué a leer el de HoR. ¡Qué buen detalle el de ponerle nombre a los pokémon! Eso cerraba el círculo de relación y elección entre Jack y Adriana, y me parece hermoso que el héroe sea capaz de ver algo de luz en el villano, y de lo que pueda aprender. Su reflexión sobre que no había tratado con el debido respeto a sus amigos pokémon fue muy interesante, porque Jack siempre había tenido esa cosa de ser un poco frío o de estar un poco por fuera de todo (salvo cuando hacía sus bailes de victoria). Me da mucha curiosidad saber cómo se van a llamar sus muchachos.
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
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Holi.

@Tommy Me alegra que te haya gustado el capítulo, tenía cierto miedo por cómo podría quedar la conclusión del enfrentamiento. Siento que todo el fic se ha basado en la toma de decisiones por parte de los personajes, a veces dejamos que las decisiones de otros nos influya y otras veces no podemos hacer nada. El poder de las decisiones es importante y aquí se pueden ver algunas aristas de cómo puede ser. Hasta las consecuencias tienen consecuencias. Respecto a lo que dices de Giovanni, sí, él impactó en muchas vidas y es parte de su legado, es lo que quiero mostrar con el otro fic, es como un pequeño guiño. Respecto a Gloria, de hacerle caso a su padre, hubiese sido una villana aún más amenazante. Los de los nombres fue algo que pensé en último minuto, su mayor propósito es corregir el error de no haberles dado un nombre desde el principio.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 53 - Mi pasado
 
 
     Paleta se encontraba cubierto por nubes grises que amenazaban con derramar la lluvia sobre el poblado en cualquier momento. Los pokémon se habían escondido en sus refugios y el aire estaba particularmente caluroso, el aguacero era inminente. En una de las casas, un chico se alistaba para su cumpleaños número doce, no sentía mucho ánimo con la pequeña celebración que le harían, pero sus padres estaban particularmente entusiasmados y él no quería arruinar su esfuerzo por festejarlo en su día.
 
     En la cocina, tres personas arreglaban la modesta cena que ofrecerían, sería para seis personas, una comida sencilla e íntima. El padre, un hombre de vigoroso bigote y cabello negro, se encargaba de traer el regalo para su hijo menor por parte de la familia, le había costado mucho conseguir aquel obsequio, pero su cercanía a la familia Lockhart le había ayudado con ello.
 
     —Cariño —lo llamó su esposa, era una mujer no muy alta y de contextura delgada, su cabello también era oscuro como el carbón—. Estoy preocupada por la reacción que pueda tener Jack. Siempre se ha sentido presionado para ser un entrenador. ¿No crees que con este regalo sentirá también la presión por parte de nosotros? —cuestionó con voz angustiosa, no deseaba que su hijo sufriese, mucho menos en un día especial.
 
     —Querida. Sabes que es una tradición de mi familia dar un pokémon de tipo normal a nuestros hijos, es una tradición que está en mi familia desde que los Evans llegaron hace tres generaciones —explicó el sujeto—. Snorlax fue mi primer pokémon y Jonathan tuvo un Eevee. Ahora es el turno de Jack. El decidirá si después es un entrenador o no.
 
     El ambiente era levemente tenso y de preocupación, pero debían seguir como si nada pasase. Su hijo era quien debía decidir si cedería ante las presiones de la gente del pueblo por ser un entrenador o tomaría un rumbo diferente. No obstante, su padre no estaba dispuesto a romper una tradición que había pasado de generación en generación. El pokémon de tipo normal lo estaba esperando dentro de una pokéball.
 
     El timbre de la casa sonó, anunciando la llegada de los dos únicos invitados a la cena. El hijo mayor de la familia se aproximó a la puerta y la abrió. Tras el umbral, dos muchachos de la edad de Jack aparecieron. Un chico en silla de ruedas, con una cara bastante animada y optimista, su cabello era marrón y desordenado, y detrás de él una chica, de larga cabellera negra. Ambos sostenían un regalo.
 
     —¡Lyra! ¡Elliot! Que gusto verlos —exclamó Jonathan— Pasen. Le diré a Jack que ya están aquí.
 
     El chico subió rápidamente las escaleras. Mientras tanto, Lyra y Elliot se acomodaban en el living de la casa. Cerca de la mesita de centro, donde se hallaban algunas cosas para comer. Los padres del cumpleañero salieron a saludar a los amigos de su hijo y ayudaron a acomodar la silla de ruedas de Elliot.
 
     —Hola —dijo Jack por detrás de sus padres. Acababa de bajar las escaleras, traía una sonrisa algo fingida y su pelo siempre despeinado.
 
     —¡Jack! —su mejor amiga se lanzó a abrazarlo y le entregó su obsequio.
 
     —Gracias. No debiste molestarte —se acercó a saludar a su amigo en silla de ruedas—. ¿Cómo siguen esas piernas?
 
     —Ya casi me mantengo por un minuto de pie —dijo con una enorme sonrisa.
 
     —Me alegra escuchar eso.
 
     Todos se sentaron en los sillones cercanos, Nina, la madre de Jack, trajo el pastel de cumpleaños con doce velas puestas en él. Tenía la forma de una pokéball común y corriente. Al acercarla al chico, las velas iluminaron la disimulada tristeza en su rostro, al muchacho no le molestaba que celebraran su cumpleaños, pero que la torta tuviese la forma de una pokéball era un sutil mensaje por parte de sus padres para convertirse en entrenador pokémon, o al menos así lo interpretó. Lo dejó pasar y sopló las velas.
 
     Comenzó a abrir los regalos, el de Lyra era una gorra roja, Jack sintió el olor a nuevo, especialmente en la visera. El de Elliot era una mochila amarilla, de esas cuyo cinturón queda por encima del tórax del usuario. El último presente era el de su familia, la caja era verde y no muy grande. Sacó la cinta y la abrió, en su interior había dos pokéballs, una normal y la otra de color púrpura con dos círculos rosas y una M blanca en medio. La pokéball común y corriente traía una curiosa criatura que se parecía a un pato, pero hecha de cuerpos geométricos rectos, sus ojos no emitían expresión alguna, como si careciese de alma.
 
     El chico se llevó una gran impresión, realmente no lo esperaba, su mente se llenó de pensamientos. Que sus padres lo presionaban ahora para ser un entrenador, era la idea que predominaba en él ahora. Dejó salir al pokémon, sus colores eran rosado y celeste, levitaba y movía lo que parecían ser sus brazos, aunque no lo parecían.
 
     —Su nombre es Porygon y su principal característica es…
 
     —¡¿Por qué lo haces?! —lo interrumpió Jack violentamente— ¡¿Por qué todos me quieren obligar a ser entrenador?! ¡¿Por qué todos quieren decidir por mí?!
 
     —Pero hijo —intervino su madre.
 
     —¡Yo no voy a criar a ese pokémon! ¡No lo quiero! —el chico botó la pokéball y subió corriendo a su habitación.
 
     El lugar quedó en silencio luego del fuerte portazo que dio Jack al entrar a su recámara, signo evidente de su enorme enojo. No sabían muy bien qué hacer, mientras que el Porygon se mantuvo levitando en medio de todos. Parecía estar mirando hacia algún lugar indeterminado, pero la chica notó un leve brillo en los ojos del extraño ser.
 
     —¿Qué es esa otra pokéball de colores diferentes? —preguntó Nina a Robert, su esposo, con tono de reprensión y molestia.
 
     —Es una masterball, una pokéball de la que se dice que no falla —explicó el hombre—. Se la pedí a la corporación Silph, los Lockhart no tuvieron problema en dármela. Aunque me costó menos obtener a Porygon.
 
     —Me refiero a por qué había otra pokéball ahí dentro, con la de Porygon era suficiente —exclamó en voz baja.
 
     Lyra y Elliot sentían la incomodidad en el ambiente, la desesperación de los padres de Jack era obvia. Estaba rechazando lo que anhelaba hacer desde que era pequeño. Se sentían culpables por la situación que estaba pasando.
 
     —¡Por favor, Mamá! —interrumpió Jonathan— Todos sabemos perfectamente que Jack se muere de ganas de realizar un viaje como entrenador. ¡Él tiene que darse esa oportunidad, sé que le molestan las expectativas sobre él, pero debe hacer lo que quiera!
 
     —Yo iré a hablar con él —indicó la chica, a lo que los Evans sólo atinaron a observar—. Tal vez yo pueda hacer algo.
 
     La chica subió sin apuro. Llegó ante la puerta de la habitación del chico y entró sin golpear para anunciar su llegada. La recámara estaba desordenada, más no sucia, Jack estaba sobre su cama observando el suelo y con los ojos llorosos. La única luz que entraba era la de afuera, ya casi anochecía.
 
     —Quiero estar solo —dijo en voz baja.
 
     —Lo sé —Lyra cerró la puerta por dentro. El chico sabía que su amiga no lo dejaría solo, así que comenzó a hablar.
 
     —Quiero ser un entrenador pokémon, pero no quiero hacerlo por complacer a los demás —dijo con calma—. Quisiera…no llamar la atención.
 
     —Pues, sólo viaja con Porygon y ya —el chico la observó si comprender muy bien—. Haz lo que sientas que debes hacer. A veces lo que hagas coincidirá con lo que los demás quieren, otras veces no. A algunos no les gusta los concursos pokémon, me mirarán feo por eso, creen que es un desperdicio de tiempo, pero yo creo que es uno de los pocos eventos en donde los pokémon pueden llevarse el protagonismo y no el entrenador —Jack dejó salir una lágrima de sus ojos mientras se sentaba sobre la orilla de la cama—. No importa lo que los demás digan u opinen, si no le haces daño a nadie, no tienes por qué no hacerlo —le dio un abrazo a su amigo y luego un beso en la frente. Le secó la lágrima de la mejilla —Además, estoy segura que si Elliot pudiese subir, te recordaría la promesa que le hiciste.
 
     —Tienes razón.
 
     —Eres fácil de convencer —ambos sonrieron—. ¿Sabes? Hay algo que me llamó la atención —Jack la observó con curiosidad—. Cuando dijiste todo eso abajo, me pareció ver un brillo en los ojos de Porygon, como si quisiera llorar.
 
     Un inquietante sonido en el primer piso los interrumpió. Los dos bajaron con rapidez para averiguar lo sucedido. La ventana estaba rota, varias cosas tiradas en el suelo por el ruido que los sacudió. La familia de Jack y Elliot estaban bien, aunque sorprendidos por lo ocurrido.
 
     —¡Es Porygon, Jack! —indicó el chico desde su silla de ruedas— ¡Huyó, seguro que intentará esconderse!
 
     El chico salió corriendo de su casa, absolutamente desesperado y lleno de arrepentimiento. Comprendió perfectamente lo que sucedió, había herido los sentimientos de Porygon, le parecía extraño que un ser puramente virtual tuviese emociones, pero así lo presentía. Lo que Lyra había visto eran lágrimas brotando de sus ojos. Sin duda alguna, era un pokémon único en su especie, era especial. Ahora estaba perdido en la oscuridad que poco a poco tomaba lugar sobre el poblado.
 
     —¡Porygon! ¡PORYGON! ¡Lo siento! —gritó el chico mientras corría sin rumbo, perdiendo toda esperanza de encontrarlo. Ni siquiera sabía por dónde seguir.
 
     Jack tropezó, cayendo con sus manos contra el suelo, dejando caer sus lágrimas sobre la tierra. Los sollozos se perdieron ante un estruendo que se oyó en el cielo, la lluvia no se hizo esperar, borrando todo rastro de las lágrimas. Jonathan apareció corriendo por detrás de él, con un paraguas negro en su mano.
 
     —Para ser tan pequeño, has sufrido bastante —comentó—. No sé si lo mereces o no, pero te servirá para crecer como persona. A veces, un error no se soluciona con un lo siento. A veces nuestras equivocaciones pueden tardar años en ser perdonadas. Levántate y vamos a casa, puedes agarrar un resfriado.
 
     Recostado sobre el pasto, mirando pasar las nubes que se dejaban llevar por el viento, Jack descansaba junto a sus recientemente nombrados pokémon, luego de una jornada de duro entrenamiento, recordando los sucesos de su cumpleaños número doce. Aquella noche había sido una de las peores de su vida y le gustaría poder olvidarla. El chico deseaba tener a Porygon cerca de él y no haber dicho esas palabras.
 
     Ya estaba inscrito para participar en la Liga Pokémon y necesitaba prepararse para el encuentro, sería el momento decisivo de su provechoso viaje de novato. Ahora se encontraba en uno de los tantos prados de los que gozaba Paleta, lleno de paz y lejos de aquellas cámaras y luces.
 
     La noche del incidente en Azafrán había sido caótica y abrumadora, luego de declarar todo ante los detectives, la prensa lo abordó a la salida de la fiscalía de la ciudad, se habían enterado de alguna forma de su proeza y valentía. El chico sólo explicó los hechos con sinceridad, con excepción de lo de Adriana, no tenía intención de figurar en la prensa ni ser el entrenador de moda, pero poco pudo hacer. Él y sus amigos fueron nombrados en los diarios y programas de televisión al día siguiente, muchos medios mostraron imágenes suyas, y no evitaron mencionar a sus reconocidos familiares, junto con Jack, los más mencionados eran Peter, por ser un excepcional nadador en su infancia, Karin, por ser hija del gobernador, y los hermanos Lockhart.
 
     Ahora, las expectativas sobre él eran altas. La gente esperaba que llegase lejos en la Liga, en las calles de las urbes de la región, los niños pequeños hablaban sobre él, esparciendo rumores alterados sobre el muchacho, que lo dejaban como un gran entrenador, como alguien poderoso. Jack ya no podía evitar aquello que tanto rechazó y repudió en el pasado, era una consecuencia de lo que había decidido hacer, ya no había marcha atrás. Sucediese lo que sucediese en la Liga, se hablaría de él. Fuese al lugar que fuese, la gente voltearía para mirarlo.
 
     —¿Ya estás descansando? Pero si no has hecho nada, todo el trabajo lo hacen tus pokémon —reprochó una voz masculina con tono burlesco.
 
     —Hemos estado entrenando por más de tres meses —explicó el chico sin moverse de su relajada posición, hasta que el Pikachu de su hermano se lanzó sobre él, Jack respondió con un abrazo—. ¿Has averiguado algo sobre Esteban? —preguntó mientras acariciaba al roedor eléctrico.
 
     —Nada. Es como si la tierra se lo hubiera tragado —respondió Jonathan—. Supongo que tendré que dejarlo así, no intentará capturar a Mew, y no creo que Mew se deje capturar si no hay un buen motivo. Por otra parte, los Lockhart pagaron la fianza de Omar y lo contrataron. También están pagando el tratamiento de su hermana —le informó.
 
     Su hermano se mantuvo en silencio, le interesaba saber sobre Esteban y le alegraba lo de Omar, pero muchas cosas rondaban por su mente, la Liga, la prensa, Adriana, su pasado o su futuro, eran tan sólo algunas cosas que no lo dejaban tranquilo. Tal vez era demasiado para alguien de catorce años, pero debía aprender a lidiar con ello.
 
     —¿Ya has decidido qué vas a hacer?
 
     —Claro. Seguiré entrenando —evadió la verdadera pregunta, sabiendo a qué se refería su hermano.
 
     —No me refiero a eso —indicó el mayor—. ¿Qué harás con tu vida después de la Liga?
 
     —No lo sé muy bien. Me gusta ayudar, pero no sé cómo hacerlo.
 
     —No siempre hay que saber cómo ayudar a las personas —sonrió—. A veces, sólo hay que hacerlo, sin pensarlo tan detenidamente. Como lo hiciste cuando decidiste enfrentar a Adriana…o cuando la dejaste ir. Además, se te hará fácil, acostumbras ayudar desde que eras pequeño.
 
     Su hermano tenía razón en lo que decía, el altruismo estaba en su sangre, en su esencia, no era una persona que se quedase de brazos cruzados ante un problema, él intentaba solucionarlo de algún modo. No obstante, no siempre lo solucionaría todo, en ocasiones fallaría al hacerlo. Pero eso no era lo que más lo aquejaba o preocupaba. Había algo más profundo arraigado en su mente que le había dado algunos problemas. Un suceso del pasado aun lo perseguía, y solía aparecer en los momentos menos propicios.
 
     —¿Quién me secuestro cuando pequeño? —preguntó tomando por sorpresa a su hermano. Demoró en contestarle.
 
     —Un hombre muy malo y rencoroso —su hermano lo miró con cara de pocos amigos, quería más información—. ¡Pero es la verdad! —insistió.
 
     —¿Pero quién es? ¿Cómo se llama? —demandó saber el menor.
 
     —Sólo te diré que está lejos de la vida delictual…aparentemente —evitó mirarlo a los ojos, sabía que no le creería tener tan poca información sobre él. Jonathan era muy bueno investigando cosas y moviéndose en las sombras sin ser detectado.
 
     —¿Sabes dónde está? —el chico lo miró detenidamente— Lo sabes.
 
     —¡No! —dijo tajantemente— No lo sé. Y si lo supiera, no te lo diría.
 
     —¡¿Por qué?! —preguntó Jack parándose y dejando al Pikachu a un lado— ¡Tengo derecho a saberlo!
 
     —¡Si lo supieras, irías a buscarlo para pedirle una explicación! Sé lo mucho que esa situación te afectó, pero debes aprender a vivir con eso.
 
     —¿Por qué lo dejaron ir? ¿Por qué lo dejas ahí tan tranquilo, si sabes cómo encontrarlo?—demandó saber el chico, se sentía algo dolido y molesto por las explicaciones de su hermano, Jonathan no había sentido lo que él, no sabía qué era ser secuestrado a tan temprana edad y ser encerrado en un lugar lúgubre, frío y con hambre.
 
     —¿Por qué dejaste ir a Adriana? —le preguntó con seriedad, directamente a los ojos. Los pokémon sólo observaban la situación.
 
     Jack no supo contestar a eso, pues había hecho lo mismo que su familia, dejar libre a un criminal, darle una segunda oportunidad. Tal vez aquel hombre había mostrado arrepentimiento y por eso decidieron perdonarlo, quizás había sido una víctima de las circunstancias como la pelirroja.
 
     —Si quieres seguir el camino del altruismo, debes saber que no siempre ayudarás como esperas hacerlo, y no siempre ayudarás de la manera que quieres hacerlo. Debes saber si estás dispuesto a eso antes de prestar ayuda a las personas —su hermano dio media vuelta—. Ven, Pikachu. Te dejo sólo nuevamente, Jack. Si sigues descansando, Elliot de tomará ventaja. No te interrumpiré más.
 
     El hermano mayor caminó varios pasos, con el roedor detrás de él. Entendía la molestia de su hermano, pero era necesario que entendiese que la vida no siempre es lo que uno espera, siempre habrá sorpresas, algunas agradables y otras no tanto.
 
     —¡Jonathan, me alegra que esté toda la familia reunida, hace mucho que no estábamos los cuatro juntos! —expresó el chico.
 
     Su hermano lo miró nuevamente y vio algo que no veía desde antes de su partida. Cuando Jack jugaba con Doduo y corrían de un lado a otro. Pikachu también se percató de ello y emitió un suave sonido de regocijo.
 
     —¡Tu sonrisa lo dice todo, hermano! —Jonathan no esperó que la respuesta del joven entrenador fuese tan inmediata, pero él siempre había sido así, una persona sin titubeos, de decisión rápida. Ahora Jack comenzaría a decidir su destino, ya había escogido su objetivo en la vida y estaba dispuesto a hacerlo realidad— ¡Oye, Jack! ¡¿No deberías alistarte?!
 
     —¡¿Por qué?! —preguntó el chico.
 
     —¡Si no me equivoco, hoy deben partir al Gran Festival! —le recordó.
 
     A Jack casi se le cayó el pelo ahí mismo, guardó a todos sus compañeros en sus pokéballs y bajó del prado corriendo a su casa para arreglarse. Lyra se lo había recordado todo el mes y no podía fallarle a su mejor amiga, se lo debía. Con las risas de Jonathan como sonido de fondo. Jack desapareció del lugar a toda prisa.
 
     —Aún le falta aprender —le comentó entre risas a su Pikachu—. ¿Sabes? Lyra dijo que partirían mañana. Sólo lo hice por molestar —el roedor también rió—. Si bien ya ha decidido lo que hará, no debe dejar de ser quien es. Por la hora, debió haber deducido que Lyra ya estaría sobre él regañándolo por su tardanza. No debe dejar las deducciones de lado.
 
     Entrenador y pokémon bajaron a su hogar, para disfrutar de sus últimos días en su amado hogar, antes de emprender un nuevo viaje y no volver a Paleta hasta quién sabe cuándo.
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Me saco el sombrero, estimadísimo Erfo. Un nuevo capítulo en el que nos das un vistazo claro y directo al pasado. Habíamos conocido sobre el pasado de la antagonista, y fue, de hecho, uno de mis capítulos favoritos con diferencia. Este no se queda atrás, y no solo me mostrás algo interesantísimo, sino que probás que sos muy bueno desarrollando a tus personajes, dándoles un sentido, generando cierta culpa y angustia en ellos pero abrazándolos al final con una lección, una enseñanza, con algo que les muestra el camino que tienen que seguir. Me encanta ese toque a historia clásica con su necesaria melancolía pero sus muy necesarios valores también, hay corazón puesto ahí, y eso lo agradezco como lector, porque no me deja para nada indiferente.

¡Además, por fin sabemos qué onda con Porygon! Todavía falta conocer más de esa historia entre el pokémon despreciado -pobrecito, no era culpa suya, sino de la familia de Evans que parecen legendarios de Sinnoh metiendo tanta PRESION- y el entrenador que sabe lo que quiere con su vida, pero que no puede estar completamente seguro sobre la autenticidad de sus deseos. ¿Quiere ser un entrenador por él mismo o por la influencia de su familia? No es fácil cargar con un legado semejante, así como no le resultó fácil a Adriana. Pero creo que gracias a los vínculos que establece con sus pokémon durante el viaje, y con las personas variopintas que astutamente le hiciste ir conociendo, termina comprendiendo por qué está donde está, y hacia dónde quiere ir de ahora en adelante. También pienso que la disputa con su mejor amigo, Elliot, en esa escena lluviosa que tuve que dibujar de lo mucho que me encantó, influyó bastante también en la construcción del propio Jack Evans.

No pasé por alto el detalle de Porygon llorando. Qué loco es ver justamente a un Porygon llorar, ¿será que también se le programaron esa clase de emociones? ¿Será acertado permitirle llorar a un pokémon artificial? Yo creo que, desde que algo tiene una vida, no puede desencadenarse de toda esa gama de sentimientos. Pobrecito, me lo imaginé todo ilusionado por tener un amigo y un entrenador con el que viajaría y crecería y podrían aprender el uno del otro... pero tuvo mala suerte. Y todavía no sabemos los nombres que eligió Jack para el resto de sus pokémon, tengo mucha curiosidad al respecto.

¡Excelente capítulo, Erfo! Lleno de diálogos interesantes y mucho sentimiento, al final me quedó una sensación muy cálida por haberlo leído.
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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Capítulo 50: Ah, héroe y villana engañados por igual. Ya era de imaginarse que ese Mewtwo no iba a simplemente entregarse a una matona cualquiera sin luchar, con razón la batalla con los líderes de gimnasio había terminado de forma tan conveniente.

Capítulo 51: Ese final tiene una sensación de anticlimático y la vez de dentro de lugar. Lo habré mencionado en el foro o en el Discord, pero hay algo muy dentro de lugar con que el villano sea "vencido" de una forma tan baja, a veces lo que menos merecen los malos es irse con un bang, y eso es lo que le pasa a Adriana, Mewtwo la deja para luchar con su "material fuente" indefensa y lo único que ella puede hacer es culpar a Jack de su propia estupidez. Eso es solo sobre lo apropiado claro, no puedo evitar sentir que el final fuera anticlimático por la forma en que Mewtwo y Mew se van dejando a todos sin que ocurra mucho.

Capítulo 52: Aprecio mucho ver comentarios como ese que hizo Jack hacia Adriana. La vida no será perfecta al ser humana, pero siempre habrás cosas por las que valga la pena luchar. El hecho de que Adriana lograra por lo mínimo detener a Esteban antes de que pudiera ganarse el premio mayor fue un buen acto de redención, incluso si ese tipo logró huir, pero su intento por tomar a Mew fue frustrado y eso es lo que más importa.

Capítulo 53: Puedo entender que Jonathan quiera evitar que su hermanito favorezca la venganza sobre el altruismo, pero siento que esa forma en la que evadió explicarle las cosas a Jack va a terminar repercutiéndole mal, bastante. Y viejo, lo de Porygon fue bastante triste, de una forma, el primer gran error de Jack, espero y algún día vuelva a aparecer.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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Holi.

@Tommy Siento que lo mejor de una equivocación es lo que aprendemos, quise darle ese pasado a Jack para profundizar es su temor/molestia por no escoger su futuro él mismo, creo que gran parte del argumento de este fic es qué hacer ante las cosas que nos pasan, había pensado el fic como uno en donde sólo pasan cosas, hace mucho tiempo, pero resultó en uno más introspectivo, creo que es importante dejar un mensaje. Hice que Porygon llorase para hacerlo diferente del resto.

@Nemuresu quise darle ese final a Adriana para dar entender que las personas pueden cambiar, ese acto de redención creo que se ajusta muy bien a sus razones para hacer el mal, y también sirve para desarrollar a Jack. Todos decidieron cómo actuar ante lo sucedido.

Un besito enorme por seguir leyendo y comentando. Los amo.

Capítulo 54 - El Gran Festival
 
     Las murallas estaban recién pintadas de un fresco color verde limón que contrastaba con el gris de la ciudad, lleno de entradas repletas de personas y con un techo que sólo cubría las galerías que poco a poco comenzaban a llenarse. Ubicado al norte de ciudad Plateada, el estadio en donde se llevaría a cabo el Gran Festival estaba listo para recibir a los espectadores y ser testigo de maravillosas presentaciones y emocionantes batallas. Los coordinadores estaban preparados y ansiosos en los camarines, con sus mejores trajes, listos para disputar la copa.
 
     En los asientos, Jack y Elliot esperaban calmadamente el inicio del evento. Tenían a dos amigas a las que animar, no estaban muy cerca del escenario, pero tenían una vista espectacular. Al entrar, más de una persona reconoció al menor de los Evans, afortunadamente, nadie le había pedido una foto o hecho preguntas sobre lo acontecido en Azafrán.
 
     Era todo muy espacioso y el sol brillaba con energía sobre el campo de batalla. Sobre las piernas de Elliot, un pokémon de misterioso cuerpo, con un caparazón marrón que cubría su parte superior, yacía tranquilamente, observando con sus llamativos ojos rojos y moviendo de vez en cuando algunas de sus cuatro patas amarillas.
 
     —Crab parece estar feliz —indicó Jack refiriéndose al Kabuto, sus amigos habían decidido seguir el ejemplo del chico, dándole nombres a sus compañeros. El pokémon de Elliot no hizo ningún esfuerzo por avalar lo que el chico comentó tan amigablemente.
 
     —Sí, me hubiese gustado tener a todos mis pokémon aquí, pero no caben —su amigo concordó—. Debo decir que estoy algo nervioso. ¿Qué pokémon usará Lyra?
 
     —Tengo entendido que inscribió a Katya, Alyssa y Latrice —explicó, refiriéndose a Ninetales, Gloom y Chansey respectivamente—. Sólo se permiten tres.
 
     —¿No usará a Alaska? —preguntó Elliot con evidente sorpresa— Pero si ella le ha hecho ganar más de un concurso.
 
     —Lo sé. Fue una difícil decisión para ella. Pero Lyra tuvo un fuerte entrenamiento, según me dijo —informó el muchacho—. Y su Blastoise tuvo una mala caída, aún no se recupera del todo.
 
     —Qué lástima. Con ella hubiese tenido más probabilidades de ganar.
 
     En pocos minutos, todos los asientos se llenaron de personas ansiosas de ver el espectáculo, hace muchos años que el Gran Festival no se realizaba en ciudad Plateada. El evento había traído a varios turistas y había disparado la economía de la grisácea urbe.
 
     —¡Damas y caballeros! ¡Niños y niñas! —comenzó a hablar el animador del show, un hombre de elegante traje negro. La euforia del público no se hizo esperar— ¡Sean bienvenidos a la trigésima novena versión del Gran Festival de Kanto! ¡Que comience…el espectáculo!
 
     En todas las escaleras apareció un Kadabra, con sus miradas fijas en el aire, mientras que por el cielo, una gran cantidad de Staryu y Starmie hicieron gala de la belleza que la naturaleza les había dado. Las estrellas comenzaron a lanzar agua hacia el aire, en todas direcciones, una vez hecho aquello, los Kadabra se encargaron de controlarla, muchas especies pokémon fueron tomadas como idea para darle apariencia al agua. La mejor parte del espectáculo era cómo la luz atravesaba sobre el líquido natural, el brillo del sol reflejado era suave en algunas partes e intenso en otras, refractándose en pequeños arcoíris.
 
     Acto seguido, varios pokémon con apariencia de cangrejo se tomaron el escenario, su parte superior era roja, de igual manera sus tenazas, mientras que el resto era de un tono muy similar al de la arena. Los pokémon de la especie conocida como Krabby abrieron su boca y lanzaron un frío y pálido rayo de tonalidades celestes. El ataque de las marinas criaturas impactó con el agua que aún se movía en el cielo gracias a los psíquicos, esta vez sin una forma definida, y la congeló en segundos.
 
     La gente estaba expectante por lo que vendría, tenían una enorme masa de hielo sobre ellos. Sin previo aviso, un fuerte estruendo se oyó en el cielo, seguido del rompimiento de la enorme formación en el cielo, el golpe fue tan fuerte que pulverizó el hielo en pequeños fragmentos que cayeron delicadamente sobre todos, brillando a luz del sol. Une enorme y obeso pokémon cayó en medio del escenario, era de un color verde tan oscuro como las hojas de un espeso bosque, con barriga beige y somnolienta sonrisa.
 
     —¡Un Snorlax! —gritó un niño pequeño cerca de Jack. Los pokémon se retiraron del escenario y el animador apareció nuevamente.
 
     —Ahora daremos inicio a la primera ronda del Gran festival, pero no sin antes presentar a nuestro selecto jurado —indicó—. En primer lugar tenemos, como de costumbre, a la primera ganadora del Gran Festival de Kanto, ¡Gladiola Flores! —el público aplaudió, era una mujer de edad y cabellos canos, muy respetada y reconocida— A continuación, tenemos a un hombre rudo, un entrenador que no titubea. ¡El líder de gimnasio de Plateada, Brock! —esta vez no traía puesto su chaleco anaranjado, se paró para saludar al público, Jack y Elliot no lo veían desde el día siguiente al incidente en Azafrán— En tercer lugar, tenemos a la nueva sensación del pop e ícono de la moda, ¡Lady BaBa! —una mujer de estrafalario aspecto estaba sentada al lado del líder— Y en último lugar, pero no menos importante. La mujer con el record de haber ganado el Gran Festival con menos edad —Jack no podía creerlo, pero sabía a quién se refería antes de que la mostrasen en la pantalla grande—, ¡Nina Evans! —todo el público observó a la madre del chico y aplaudió.
 
     —No puedo creer que no me lo haya dicho —indicó el chico—. Mi madre y sus sorpresas —su amigo sonrió.
 
     —¡Que pase la primera participante! ¡Ella viene de ciudad Azafrán! ¡Démosle la bienvenida a Alira Casablanca!
 
     La gente aplaudió, aunque con algo de recelo y rencor. Luego del suceso en Azafrán, la policía y detectives indagaron la casa de Adriana y habían encontrado una gran cantidad de documentos e informes, muchos relacionados a políticos, empresarios y el Team Rocket. Dentro de esa información encontraron que las familias Casablanca, Chang, del Río y Andolini habían financiado las acciones de aquel grupo criminal que alguna vez aterrorizó Kanto. Ahora pagaba por la culpa de su familia.
 
     De todas formas, la chica dio un buen espectáculo que sacó aplausos. Su compañera era un curioso insecto de pelaje púrpura y enormes ojos rojos, con antenas no muy largas y extremidades cortas. Venonat, como se le conocía a la especie, utilizó una serie de polvos de diferentes colores que formaron en elegante arcoíris sobre el escenario. Obtuvo una puntuación bastante alta por parte del jurado.
 
     Luego vinieron una serie de presentaciones que no dejaban de sorprender a los espectadores. Muchos pokémon, coreografías y movimientos que deslumbraron a los asistentes y los jueces.
 
     —La siguiente participante es de ciudad Verde. La llaman la Doncella de tierra. Démosle un fuerte aplauso a ¡Karin Wheeler!
 
     Una chica de elegante caminar apareció en el escenario, llevaba un hermoso vestido corto, con amplio falso bajo éste, el traje era de color amarillo y de fino bordado. Su cabello marrón estaba más ondulado de lo normal, sobre todo en las puntas. La chica era capaz de sonreír con los ojos, Elliot lo había notado al verla a través de la enorme pantalla. Jack lo observó sonriendo.
 
     —¡¿Qué me ves?! —preguntó sonrojado y con molestia. Su amigo sólo continuó observándolo.
 
     —¡Kim! —una criatura con espinas planas de color marrón en su espalda apareció en el escenario, su piel era amarillenta y ostentaba de peligrosas garras. Sus ojos eran de un negro profundo, casi inexpresivo, con una pequeña pupila blanca. Su siempre leal Sandslash estaba en el escenario— ¡Tierra viva!
 
     —A Karin le costó bastante dominar ese movimiento —comentó a Jack.
 
     El pokémon de la chica abrió sus piernas y se mantuvo firme, sin emitir ningún ruido, hizo que el suelo bajo sus pies comenzase a moverse, como un pequeño temblor que se expandió casi hasta las galerías. La tierra comenzó a agruparse en diferentes sectores, dando forma a cuatro esferas de considerable tamaño. Los cuatro cuerpos geométricos comenzaron a rodar hacia Sandslash a gran velocidad, ésta las esquivó saltando y las cuatro chocaron, levantando una nube de polvo. En su lugar, una enorme figura de Sandslash hecha de tierra apareció, con la original sobre ella. Ambos Sandslash hicieron una pose para finalizar. El pokémon de la chica se había encargado de controlar todo ese montón de tierra por sí misma, un importante desgaste de energía sin duda alguna.
 
     Los aplausos no se hicieron esperar, nunca habían visto usar tierra viva de esa manera. Los jueces dieron su puntuación, fue una de las más altas de la jornada. La chica y su pokémon se encargaron de dejar el escenario tal cual como estaba antes de que entraran.
 
     Otra serie de participantes hicieron gala de sus trabajados actos, movimientos elegantes fueron vistos por los alucinados espectadores, estaban viendo a los mejores coordinadores de Kanto.
 
     —Nuestra última participante es proveniente de pueblo Paleta. Recibamos con un fuerte aplauso a ¡Lyra Archer!
 
     Una chica de larga cabellera negra apareció en el escenario, vistiendo un hermoso traje rojo, con bellos bordados y una femenina capa que arrastraba por el suelo. Llevaba un estilo aristocrático que combinaba perfectamente con su coqueto caminar, luciendo su peinado con elegancia.
 
     Lyra lanzó una cápsula bicolor y de ella salió un elegante y fino zorro de nueve colas, de suave pelaje beige y una soberbia mirada que parecía ocultar un enigmático secreto. Katya, su Ninetales, acaparó todas las miradas al extender todas sus colas cubiertas por un brillo metálico que reflejó la luz del sol.
 
     —¡Día soleado!
 
     Katya mantuvo sus colas en alto y de su hocico lanzó una luminosa esfera hacia el cielo. El lugar se iluminó más de lo que ya estaba, como si la energía del sol no fuese suficiente. Muchas personas se encandilaron por algunos segundos por la gran cantidad de luz a su alrededor.
 
     —¡Giro fuego!
 
     Una poderosa llamarada salió ahora de la boca de la Ninetales. El movimiento ascendió en forma de espiral, rodeando en lo alto a la luminosa esfera que lo había antecedido. El fuego era tan vigoroso y ardiente que parecía quemar tan sólo con observarlo.
 
     —¡Ahora!
 
     Lyra dio la indicación y su compañera comenzó a impulsarse utilizando el espiral, como si de una superficie sólida se tratase, al mismo tiempo que éste se desvanecía en el aire. Al final del camino, golpeó con sus metalizadas colas la esfera que tanto poder le había dado, haciéndola explotar en una tranquilizante luz que duró pocos segundos. Katya cayó ágilmente ante su entrenadora, recibiendo el aplauso de los asistentes. Los jueces le dieron un puntaje alto.
 
     —¡Ahora veremos quiénes son los ocho finalistas!
 
     La pantalla gigante mostró ocho espacios, listos para saber a quién se enfrentaría cada coordinador. Lyra y Karin no se enfrentarían en la primera ronda, si llegasen a ganar, lo harían en la siguiente. Las chicas se habían topado con todos los demás concursantes en eventos anteriores, pero la que más las preocupaba era Alira. La heredera de una de las familias más acaudalas y controversiales de Kanto había demostrado una gran destreza en batalla, a Lyra y Karin sólo les quedaba confiar en sus habilidades y en lo que habían aprendido hasta ahora.
 
     —¡Les anunciamos que las primeras batallas serán usando al pokémon que utilizaron en su presentación! —indicó el animador— ¡Por lo tanto, daremos un receso de treinta minutos para que los pokémon descansen y se alisten!
 
     Jack y Elliot bajaron a los camerinos a apoyar a sus amigas, hubiesen llegado antes, pero se perdieron en el camino. Una vez ahí, observaron cómo los que no pasaron a la siguiente ronda se retiraban, algunos sin ánimo, otros llorando y unos pocos intentando sonreír.
 
     —Supongo que perder no es agradable —comentó Elliot.
 
     —¿Has ganado todas tus batallas? —le preguntó Jack en voz baja para no llamar la atención.
 
     —No —le susurró de vuelta—. Pero muy pocos lo saben.
 
     —¡Chicos!
 
     Lyra y Karin aparecieron entre la muchedumbre y se lanzaron a abrazar a sus amigos. Elliot se enrojeció a más no poder, Jack pudo disimularlo un poco e intentó salvar a su amigo de su vergonzosa situación.
 
     —Sus espectáculos estuvieron fantásticos.
 
     —Gracias —sonrió Lyra—. Nos costó bastante lograrlo, Katya estuvo más de un mes ensayando.
 
     —¿Y tú qué piensas, Elliot? —le preguntó Karin con mucha coquetería— ¿Te gustó mi show?
 
     —El…el Sandslash gigante no me lo esperaba —balbuceó.
 
     —¿Qué dices? Pero si tú sabías de eso.
 
     —¡Karin! —dijo Lyra repentinamente, haciendo que la chica quitase los ojos de Elliot por un rato— ¡Debes ganar tu siguiente encuentro! Así nos enfrentaremos en la segunda ronda de batallas.
 
     —¡Por supuesto! ¿Quién crees que soy? ¿Una debilucha como tú? —dijo con falso menosprecio hacia su rival número uno.
 
     Lyra sólo sonrió. Había hecho una amiga, nunca se había llevado del todo bien con las chicas, cuando era pequeña solían molestarla mucho y sólo había encontrado compañía en Jack y Elliot, ellos siempre habían estado ahí cuando los había necesitado, le habían prestado su amistad cuando más la necesitó. Ahora Karin también lo hacía, nunca pensó ser amiga de una chica tan mimada, pero la hija del gobernador también había tenido su evolución en el camino, aprendió a no subestimar al resto y no creerse mejor sin tener un argumento para ello.
 
     Si llegasen a enfrentarse en la segunda ronda, ninguna subestimaría a la otra, sólo lucharían con todas sus habilidades, sin dar su brazo a torcer.
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Wow, es raro ver que un evento tan importante en cualquier región como lo es un Gran Festival de concurso no se sienta tan impresionante luego de los eventos vividos previamente. Pero tengo que ser sincero: aunque no soy fan de los concursos y siempre eran mi parte menos favorita en el anime (y, bueno, en los juegos, hasta que les agarré la mano con ORAS), la verdad es que pegan tanto con tu estilo tan fabuloso y descriptivo que... no se me ocurre alguien mejor para escribir un concurso que vos. ¡Y no es porque seas gay! Bueno, tal vez un poco sí. (?)

Pero me explico mejor: siempre destaqué lo minucioso que eras para los detalles y para transmitir imágenes muy específicas al lector con tus palabras. En general destacabas especialmente en los ambientes, lugares, espacios, edificios, etc. Pero la verdad es que siempre fuiste muy correcto y prolijo para los ataques ejecutados por los pokémon. Capaz tu acción en batallas no sea la más feroz y dinámica, pero lo compensás con una creatividad innegable para la combinación de ataques y el aprovechamiento de cada técnica ejecutada. Y eso es precisamente lo que vuelve tus actos en los concursos algo genial de leer. Con toda esa introducción magnífica llena de color y de pokémon haciendo sus magias, y la presentación badass del Sandslash haciendo uso de la tierra viva más literal que podría imaginarme dándole vida a una escultura de sí mismo en versión gigante, hasta la elegancia de Ninetales corriendo por la espiral de fuego como un puente hacia el Sol que se iba consumiendo tras su paso hasta hacer estallar todo en un haz de luz impresionante con sus colas de hierro. 100% magia élfica ahí. xD

Solo hay dos cosas que podría anotar como "no tan geniales". Y en realidad no son muy importantes:

1) En primer lugar, es un error muy menor y que se arregla con una letra o dos, pero cuando mencionás que aparecen los Kadabra para manipular los chorros de agua de los Starmie, en realidad no mencionás a "los Kadabra" sino a "un Kadabra". Lo cual hace pensar a uno como lector inmediatamente en el que escapó junto a Esteban, y que el festival se irrumpiría por la aparición inesperada del sujeto. Por suerte no fue así, y eran otros Kadabra que formaban parte del espectáculo de apertura.

2) Esto es re personal, y es al mismo tiempo algo que aprecio pero a lo que me cuesta acostumbrarme especialmente en este capítulo, y es el tema de los motes. ¡Ojo! Me encanta que Jack le haya dado nombres a sus pokémon y que haya sido como una lección aprendida gracias al caos en Azafrán y cómo aprendió a valorarlos de una manera especial luego de eso. También encuentro lógico que sus amigos más cercanos hayan adoptado la misma actitud. Pero me sonó... curioso que de golpe todos tengan nombre propio. Encima son nombres hermosos. Amo que la Blastoise de Lyra se llame Alaska, le pega re bien. Pero, eso, todavía me parece un pelín forzado solo porque es un cambio brusco al que me tengo que acostumbrar. Seguro que lo haré leyendo los próximos capítulos. Se viene un cruce interesante entre las dos rivales.

¡Espero ansioso los siguientes!
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Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
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Debo admitir que me gustó mucho eso de la escultura creada con Tierra Viva. Es interesante ver ese tipo de libertades creativas que uno puede encontrar para los movimientos. Y viejo, esos ship tease entre Karin y Elliot, me dan una impresión de que uno u otro no quiere admitir algo. Aunque bueno, esto solo fue la introducción a lo que sigue en estas peleas, que tendrán la misma elegancia que aquí.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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Holi.

@Tommy Yo tampoco soy fan de los concursos, fue una modalidad que no me gustó mucho en su momento, pero cuando creé a Lyra y Karin, hace mil años, las hice pensando en coordinadoras, si la idea hubiese surgido hoy en día, tal vez no lo serían. Quise que el evento fuese espectacular, que los pokémon fueran el centro de atención, creo que lo más difícil es crear rutinas, imaginarlas en la cabeza y hacer que parezcan bellas, intenté emular la modalidad del anime, así que vendrán batallas, pero temo que mi poco gusto por la coordinación haya perjudicado su ejecución. Lo que quise decir era un Kadabra por escalera, debía haberme confundido. Lo de los nombres lo sigo viendo forzado, son muchos nombres de una vez, ni siquiera yo me los sé bien y cuando re leo tengo que ir revisando.

@Nemuresu con tierra viva me lo tomé de manera literal, que no sea sólo tierra moviéndose, sino que el usuario la controle a su placer. Siento que un eventual shipping entre Elliot y Karin pega más que uno entre Jack y Lyra, no sé por qué.

Gracias por seguir leyendo y comentando, recuerden que los amo. Besos.

Capítulo 55 - Amigas y rivales
 
 
     Los treinta minutos ya habían transcurrido y había parecido una eternidad para los concursantes aún en competencia. Por otro lado, las personas del público esperaban expectantes e impacientes la siguiente ronda. A pesar de ser un evento centrado principalmente en la belleza de los pokémon, sus habilidades también eran importantes, y las batallas eran una forma de demostrarlo.
 
     —¡Damas y caballeros! Comenzaremos con la primera ronda de batallas, donde los coordinadores deberán usar al mismo pokémon de las presentaciones —anunció el animador ante los vítores del público—. Los primeros en enfrentarse son Alira Casablanca y Joseph Williams.
 
     Alira y Joseph se batieron en un arduo combate que al principio los tuvo peleando de igual a igual, sin que nadie diera su brazo a torcer, no obstante, Joseph poco a poco comenzó a tomar control del encuentro, hasta que el Venonat de la chica se convirtió en un ser alado de tonos púrpuras. La heredera de la familia Casablanca terminó por ganar el enfrentamiento gracias a la repentina evolución de su compañero.
 
     El segundo enfrentamiento fue entre Andrés del Rey y Magdalena Luna. Ambos concursantes habían deslumbrado al público y los jueces en la ronda de presentaciones. La batalla no duró mucho, el pokémon de Andrés derrotó al de Magdalena al segundo ataque, ni siquiera permitió que el compañero de la chica se defendiese de la ofensiva.
 
     La tercera batalla era de Karin contra un chico llamado Jeremy Díaz. La chica llamó a su compañera, Kim, la Sandslash, salió de la pokéball, rodando en el aire y cayendo de pie en la arena de batalla frente al muchacho, éste por su parte, también sacó a un pokémon de tierra, era un topo de color marrón, como la tierra recién mojada por la lluvia matutina, su nariz era rosada y sólo su cabeza estaba al descubierto. Era conocido como Diglett y había dado un gran espectáculo en la ronda anterior.
 
     En un abrir y cerrar de ojos, el sandslash de Karin derrotó al topo. La nombrada Doncella de tierra no tuvo problemas en acabar con Jeremy y su pokémon, era del tipo tierra después de todo, su especialidad.
 
     El último combate ocurrió a manos de Lyra y una muchacha llamada Daniela Ramírez, de pueblo Lavanda. Katya, la majestuosa Ninetales de la chica oriunda de Paleta apareció para hacer nuevamente gala de su elegancia y sofisticación. Su contrincante era un pokémon de agua con apariencia de pato, de un color entre marrón, anaranjado o amarillento, y con tres pelos negros sobre su cabeza, la cual afirmaba como si le doliese la cabeza. Psyduck era el nombre de aquella especie.
 
     A pesar de la ventaja de tipo por parte de Daniela, Lyra no tuvo problemas en enseñarle un par de trucos a su oponente. El pokémon con apariencia de pato sólo estuvo para recibir los golpes que Katya le propinaba. La mejor amiga de Jack ganó con facilidad.
 
     Los participantes esperaron cinco minutos para comenzar con la segunda ronda de batallas, alistaron a sus pokémon y se prepararon en poco tiempo, pues los enfrentamientos serían dobles en esta ocasión. Alira y Andrés se enfrentaron en el primer duelo, el cual mantuvo la incertidumbre en el público hasta el último momento. Los ataques volaban de un lado a otro, cada uno más espectacular que el anterior, si bien era una batalla, seguían en un concurso pokémon, por ende, los coordinadores debían continuar mostrando la belleza y destreza de sus pokémon. Alira se hizo con la victoria, ella y sus compañeros quedaron bastante exhaustos.
 
     El segundo turno era el de Karin y Lyra, rivales desde hace algunos meses, amigas desde poco antes del suceso en Azafrán. Durante su trayecto por Kanto se toparon un par de veces, en sus contados enfrentamientos, la hija del gobernador logró vencer, pero no sin que la chica de Paleta la pusiese en aprietos en más de una vez.
 
     Ahora, las dos chicas estaban frente a frente, las batallas anteriores ya no contaban, ésta lo decidiría todo, marcando un precedente en su relación.
 
     —¿Lista? —preguntó Karin ya con sus dos pokéballs en las manos.
 
     —Lista —le respondió.
 
     —¡Rob! ¡Khloe!
 
     Dos criaturas bípedas aparecieron en el escenario, el primero, un Marowak, lucía un nuevo hueso en sus manos, éste era más grande y fuerte, lo sujetaba con orgullo y seguridad. Muy diferente de la vez que Jack lo adoptó en el barco hacia Canela, aquella vez fue el fin de su sufrimiento bajo aquel negligente entrenador y ladrón. Ahora, ese desprotegido e inseguro Cubone había quedado atrás, estaba en buenas manos. El segundo pokémon era gris y estaba recién evolucionada, no tan imponente como el Rhydon de Gary, pero no tenía nada que envidiarle en fuerza.
 
     —¡Alyssa! ¡Latrice!
 
     Lyra lanzó una pokéball y una safariball, de la primera salió un ser de cuerpo redondo y azul marino, con una flor de hinchado pétalos rojizos sobre su cabeza. Emitía un suave aroma que inundó el lugar cercando a la chica y caía saliva de su boca, muy característico de una Gloom. De la segunda cápsula salió una criatura cuya piel era de un tono rosado pálido, traía un huevo en una bolsa, muy similar a un marsupial. El rostro de la Chansey expresaba felicidad.
 
     —¡Día soleado! —la Gloom hizo brillar sus pétalos y, a diferencia de la mayoría de los pokémon que lo hace apuntando su boca hacia el cielo, lanzó desde el centro de su flor una esfera brillante, aunque ésta se posó un poco más arriba de la que lanzó Katya durante su presentación.
 
     —¡Huesomerang! —Rob lanzó su nuevo hueso como si fuese un boomerang, al ser más grande que el anterior, era más difícil controlarlo, no obstante, el Marowak ya estaba preparado para ello.
 
     —¡Bomba huevo!
 
     La Chansey lanzó el huevo de su bolsa contra el hueso lanzado por su oponente, ambos chocaron en el aire y causaron una pequeña explosión. El hueso de Rob se rompió en varias partes, causando la evidente molestia de éste.
 
     —¡Parece que no escogiste un buen hueso para tu Marowak, Karin! —le enrostró Lyra— ¿No se supone que eres experta en tipo tierra? —le preguntó para sacarla de sus casillas.
 
     —¡Ya verás qué tan experta soy! —le advirtió— ¡Magnitud!
 
     El suelo bajo ellas comenzó a moverse fuertemente, de igual forma en las galerías, donde el público llegó a asustarse por el brusco movimiento ejecutado por la Rhydon. Latrice y Alyssa cayeron al suelo, y Karin aprovechó esa situación.
 
     —¡Mega cuerno! ¡Ataque óseo!
 
     Khloe se abalanzó contra la venenosa planta, asestando su pequeño pero poderosa cuerno contra ella, propinándole un fuerte golpe en su frente. Por otra parte, Rob no supo cómo ejecutar su movimiento, puesto que hueso había sido roto, por lo que sólo atinó a mirar a su entrenadora con confusión.
 
     —Usa los trozos sueltos y lánzalos —la señaló susurrándole.
 
     La ofensiva de la Rhydon dejó un fuerte dolor en el rostro a la Gloom, no obstante, la planta iluminó una vez más sus pétalos y aprovechó la cercanía entre ambos para lanzarle un brillante y poderoso rayo de luz blanca en todo su frente. El rayo solar ordenado por Lyra había demorado poco tiempo en efectuarse gracias a la esfera brillante en el cielo. Khloe fue lanzada varios metros hacia atrás.
 
     Al mismo tiempo, Rob tiraba velozmente cada parte de su nuevo hueso destrozado hacia la Chansey. En un momento de apuros, Karin y su pokémon habían logrado ingeniosamente que un ataque de un solo golpe, efectuase varios, impactando en más de una zona a la rosada criatura.
 
     —¡¿Ves que soy experta en tipo tierra?! —le demostró Karin a Lyra para dejarla callada, aunque no fue ofensiva en su hablar.
 
     —Debo admitir que sí lo eres, pero cometiste un grave error al dejar a Khloe cerca de Alyssa para que lo atacase fácilmente —le enrostró su error con una gran sonrisa.
 
     —La del error eres tú —dijo con voz normal—. ¡Llamarada!
 
     El pokémon de grisácea piel dura lanzó una poderosa llamarada de su boca, tan ardiente como la que Katya había usado en encuentros anteriores. El fuego cruzó la arena de batalla a gran velocidad para impactar a la planta, dejándola con varias quemaduras sobre su superficie. Alyssa no se volvió a parar.
 
     —¡Maldición! —regañó Lyra, guardando a su caída compañera en su pokéball— ¡Brillo mágico!
 
     Latrice emitió un fuerte y poderoso resplandor sobre toda la arena de batalla, dejando a mucha gente ciega por unos segundos. Lyra aprovechó la momentánea ceguera de sus oponentes para ordenar a su única compañera en pie que ejecutase un movimiento, necesitaba ser rápida y sorpresiva. La Chansey corrió hacia la Rhydon, la tomó del cuerno sin dejar que ésta se defendiese, ambas se alzaron poco más de un metro en el aire, y la rosada criatura lanzó a su contrincante contra el suelo, dejándola inconsciente y vengando a la Gloom.
 
     Para cuando Karin abrió los ojos, entendió el origen del sonido que escucharon ella y los espectadores. Khloe estaba tirada en el suelo sin moverse, derrotada por una táctica de último momento de la chica oriunda de Paleta.
 
     —Bien hecho, Lyra —la felicitó sin remordimiento mientras refugiaba a su rhydon—. Has crecido como entrenadora.
 
     —Tú también lo has hecho. Ya no eres tan arrogante y desagradable —Karin sólo sonrió ante eso.
 
     Durante su viaje, habían aprendido la una de la otra y mejorado con el propósito de enfrentarse en una situación así, tirando toda la carne a la parrilla, mostrando sus habilidades y conocimientos adquiridos. Cada una sabía en qué era fuerte la otra y qué no lo era, por eso, debían mostrar nuevas estrategias y sorprender.
 
     —¿Sabes? Ya no me importa si gano o no —comentó Karin—. Ya demostré la belleza de los pokémon de tipo tierra. Cumplí mi objetivo.
 
     —Es verdad. Ayudé a mis pokémon a demostrar de lo que son capaces, les di una voz cuando no eran escuchados —agregó Lyra—. Siempre me ha gustado que los pokémon puedan expresarse y este es el lugar perfecto para que lo hagan. Aquí pueden lucirse.
 
     —Sí. Aunque me gustaría ganar de todas formas. ¡Demolición!
 
     —¡No has cambiado nada! —le dijo riendo.
 
     Rob corrió hacia Latrice y al estar cerca de ella, alzó sus brazos juntando sus manos, para golpearla directamente en la cabeza. Sin embargo, el pokémon de Lyra lo atajó en el aire y el tiempo pareció detenerse por unos instantes. Jack y Elliot casi no respiraban, era como si su amiga emitiera un aura de respeto y majestuosidad, que todos lograron ver. La diferencia entre Lyra y Karin quedó a la vista.
 
     —Te falta más precisión —indicó Lyra con tranquilidad, tenía el control de la situación en sus manos—. Y tal vez un poco de sentido del espectáculo —le sonrió—. Brillo mágico y bomba huevo.
 
     Ante todos los presentes, la Chansey de la chica ejecutó dos movimientos al mismo tiempo, era algo tan difícil de lograr que los registros de ello eran contados con los dedos. El pokémon de Lyra emitió un fuerte e intenso brillo y, sin mayor esfuerzo, sacó un nuevo huevo de su bolsa para arrojarlo en todo el rostro del Marowak. Luego del cese de brillo mágico, los presentes pudieron ver al pokémon de Karin tirado en el suelo, a los pies de Latrice.
 
     —¡Y la ganadora es Lyra! —anunció el animador con sorpresa ante semejante hazaña y el público aplaudió, vitoreando a más no poder a la chica de Paleta. La chica se lanzó a abrazar a su pokémon.
 
     Karin guardó a Rob en su pokéball y se acercó a felicitar a su amiga.
 
     —Felicitaciones, Lyra. No esperaba lo último que hiciste.
 
     —Gracias. Era una sorpresa que tenía pensado usar en un momento difícil —explicó—. Pero ya la había usado antes, en el concurso en que nos conocimos. En la presentación que hice con mi, en ese entonces, Squirtle, aunque a nadie le llamó la atención.
 
     —Entonces, ¿todos tus pokémon saben hacer eso? —Lyra asintió con una feliz sonrisa.
 
     —¡Damas y caballeros! ¡Como elemento sorpresa de la competencia! ¡Anunciamos que la siguiente batalla será en diez minutos! —Lyra y Karin, que ya estaban cerca de la entrada hacia los camerinos, voltearon con sorpresa— Tal vez se pregunten cómo lo harán Lyra y Alira para enfrentarse si sus pokémon están agotados. La respuesta es fácil, los jueces han determinado que deben seleccionar un cuarto pokémon de su equipo. ¡Recuerden, las participantes sólo tienen diez minutos para decidir y presentarse para la batalla!
 
     —¿Qué harás? —le preguntó Karin— ¿A quién escogerás?
 
     —Tengo una idea —emitió con preocupación—. Pero no estoy segura si aceptará. No quiero exponerla a algo así.
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Ok, este capítulo fue gracioso, aunque no sé si era precisamente tu objetivo. xD

Para empezar, debo decirte que los últimos venían demasiado buenos y que acá medio que se me pinchó el hype, aunque tampoco es que hubiera tenido demasiadas expectativas con el Gran Festival. Pero es cierto que todavía le falta un tramo por acabar, así que podés sorprenderme.

Se nota que tampoco es que estuvieras tan compenetrado con este evento de tu historia, quizás porque veníamos de algo muy genial con legendarios y una seguidilla de batallas que te deben haber exprimido mucho la cabeza (y a quién no), pero acá se vio bastante rusheada la seguidilla de combates preliminares hasta llegar a la instancia que nos compete. Más allá de eso, y nobleza obliga, te entiendo perfectamente porque más de una vez me pasó algo parecido en mi fic, y más ahora que estoy escribiendo precisamente la Liga Pokémon donde hay muchos combates que me dan ganas de agilizar para pasar a lo importante. Es difícil manejar los tiempos en eventos así donde todo es prácticamente combate tras combate, y entiendo que puede saturar. Por eso me pareció bien que decidas resumir los eventos de menor trascendencia al principio para saltar al combate estelar entre las dos chicas, solo que... Ese combate se sintió un poco flojo.

Sigue siendo bueno técnicamente, porque te manejás con soltura y claridad en el intercambio de ataques, pero no me pareció muy emocionante ni la variedad de pokémon que se emplearon (a muchos ya los habíamos visto pelear otras veces y no ofrecieron grandes cambios, salvo quizás por Marowak y su hueso roto usado como proyectiles xD). Y tengo una gran contradicción acá porque... amé y odié a Chansey. Es como que fue súper gracioso y divertido leer a la huevona atacando a lo sweeper con sus brazos re cortitos y bloqueando ataques hostiles y corriendo y... ¿rodando? Cuando en realidad, tal vez, solo tal vez, me habría interesado más verla cumpliendo la función que habitualmente cumple, aunque al mismo tiempo entiendo que quizás eso no sea tan entretenido de leerse en una batalla escrita. Pero podrías haberle buscado la vuelta, supongo. Aunque te doy puntos de nuevo por lo impredecible que es un Chansey que se ponga a repartir golpes, y tiene mérito que se haya cargado a Rhydon y Marowak.

Te leeré mañana supongo, si subís nuevo cap.
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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