Índice - Jack Evans
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Una historia del Elfoverso

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Índice
Capítulo 1 - El joven que deduce
Capítulo 2 - Una defensa ofensiva
Capítulo 3 - Academia Pokémon
Capítulo 4 - Concurso
Capítulo 5 - El nadador
Capítulo 6 - Dueño de sus movimientos
Capítulo 7 - Robo en el Museo
Capítulo 8 - Y las hojas dejan ver la flor
Capítulo 9 - Contra las rocas
Capítulo 10 - La Danza de la Luna
Capítulo 11 - El monstruo de Celeste
Capítulo 12 - Haciendo ciertas cosas en ciertos momentos
Capítulo 13 - A la velocidad del sonido
Capítulo 14 - La banda de motociclistas
Capítulo 15 - El S.S. Anne III
Capítulo 16 - La habilidades extras de un pokémon
Capítulo 17 - El Club de Fans de Pokémon
Capítulo 18 - Cuidado con la electricidad
Capítulo 19 - Saqueadores de tumbas
Capítulo 20 - Metiendo miedo
Capítulo 21 - La promesa
Capítulo 22 - Heredero de la Corporación Silph
Capítulo 23 - Problemas en el Centro Comercial
Capítulo 24 - Plantas peligrosas
Capítulo 25 - La Zona Safari
Capítulo 26 - Velocidad
Capítulo 27 - Entre los vidrios
Capítulo 28 - Sueños del pasado
Capítulo 29 - Batalla doble
Capítulo 30 - El Dojo karate
Capítulo 31 - Cuando los sonidos no suenan
Capítulo 32 - Problemas en el barco
Capítulo 33 - A los pies del volcán
Capítulo 34 - Acertijos en el fuego
Capítulo 35 - Secuestro y robo
Capítulo 36 - Entre la niebla
Capítulo 37 - El diario de Jonathan
Capítulo 38 - Cuando lo seguro no es seguro
Capítulo 39 - La reunión
Capítulo 40 - La Mansión Lockhart
Capítulo 41 - Isla Suprema
Capítulo 42 - El único habitante de la isla
Capítulo 43 - Caos en Azafrán
Capítulo 44 - Dentro de la Corporación Silph
Capítulo 45 - Terror en el décimo quinto piso
Capítulo 46 - La doncella de tierra

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Longfic- Jack Evans

Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónAventura
Resumen

¿Alguna vez has pensado si realmente quieres hacer lo que haces? ¿Si te quieres dedicar a lo que piensas dedicarte? Supongo que sí, tal vez es algo común.

Poniéndome a pensar un poco, es muy curioso ver que el grupo de Jack no se separa tanto por dificultades, si no por la precaución de contener a los malos y evitar que el descuido de dejarlos solos les afecte negativamente; normalmente las historias tienden a hacerlo como una necesidad para que el protagonista llegue a su destino, pero aquí le dio un buen twist haciendo que sirva más para aumentor las chances una victoria que para tener siquiera tener una oportunidad de que exista un enfrentamiento. Muy bien logrado.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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Holi.

@Tommy Tenía ganas de darle más protagonismo a los personajes secundarios y explorarlos un poco más, pero no puedo evitar hacer más énfasis en Daphne y Stephen, me encantan. Aquí quise mostrar un lado más oscuro de ellos porque siento que encaja con sus personalidades, no todos los buenos deben ser siempre buenos, a veces hacen cosas que no deben hacer, amos se expresaron tal cual son con sus movimientos, además están en su ambiente y nadie más los ve, incluso entre ellos se separaron. Buenos, pero fríos y raros, no temen en hacer daño para salvar una situación. Pero por su lado, Stephen se pasó claramente, a veces, si se disfruta en exceso, nuestros gustos pueden llevarnos por un mal camino, su gusto por el susto queda muy bien con Gengar, un extraño placer. Me encanta Gengar.

@Nemuresu Creo que siempre es necesario un equilibrio entre hacer las cosas por necesidad y hacerlas por dificultad, aunque me tiré por el lado de la necesidad, me da la sensación de que es menos utilizado y es el que más se adapta al contexto.

Besos. y gracias por seguir leyendo y comentando.

Capítulo 46 - La doncella de tierra
 
 
     Llegaron al piso número veinte, aunque no se percataron, no estaba contando los pisos que subían. Era un lugar espacioso, sólo había mesas y sillas, pero eso no podían saberlo, la luz del sol ya se había ido por completo y no se dejaría ver hasta el otro día, todo estaba oscuro. Caminaron a ciegas, pero con cautela para no llamar la atención, el enemigo podría estar observándolos sin que lo supiesen.
 
     Esquivaron los muebles tocando su alrededor, no había otra forma, no obstante, un fuerte hedor inundó el lugar, alertándolos del peligro. La pestilencia era tan asquerosa que casi hizo vomitar a Jack y sus amigos, muchas arcadas interrumpieron la quietud del lugar, si había un enemigo cerca, ya los había escuchado.
 
     —¡¿Qué demonios es ese olor?! —preguntó Elliot mientras tocía.
 
     Las luces se encendieron en todo el edificio, el generador eléctrico para emergencias había comenzado a funcionar. Sin embargo, a pesar de que el lugar no estaba desordenado, aunque sí sucio, el panorama no mejoró para los muchachos. Frente a ellos se encontraba parado un hombre considerablemente alto, musculoso, con rasgos fuertes y marcados. Lucía una frondosa barba y cabello negro peinado hacia atrás. Su mirada era seria e inquietante, expresaba enojo desde su interior. Un rictus inquebrantable ante sus infantiles y temerarios oponentes.
 
     —Al fin nos conocemos, mocosos —dijo con una voz ronca y profunda. No le agradaba la idea de enfrentarse a niños, esperaba poder terminar su enfrentamiento con Surge, pero sabía de las habilidades de esos niños.
 
     El sujeto estaba acompañado por un enigmático ser flotante de dos cabezas pegadas la una a la otra, ambas mantenían una expresión de lamento en sus rostros. Del otro lado se hallaba una esfera bicolor, como si fuese una pokéball gigante, tenía el color blanco hacia arriba, no paraba de sonreír y algunas chispas salían de vez en cuando de su cuerpo de suave superficie.
 
     —¡¿Quién eres?! —demandó saber Jack, utilizando una voz fuerte.
 
     —Su nombre es Iván Kazcynski —explicó Elliot—. Uno de los esbirros de Adriana.
 
     —Una palabra bastante fuerte para un simple niño —interrumpió el sujeto con malhumor—. ¿Cómo demonios sabes mi nombre?
 
     —Lo averiguamos por ahí —explicó Karin con un tono bastante cortante y poco amistoso.
 
     Anteriormente, los líderes de gimnasio se habían encargado de dar con sus nombres, luego de la batalla en las afueras de la cueva al norte de Celeste, y se aseguraron de informar a todos los involucrados en el plan sobre ello. Es bien sabido que puede resultar ventajoso tener información sobre tus oponentes.
 
     —Eres la hija del gobernador, ¿cierto? —preguntó Iván con evidente interés. La chica no contestó—. No lo niegas —sonrió, aunque sin malicia en su expresión—. Tu padre hizo que me despidieran hace más de cuatro años, creo que ahora podré vengarme…acabando con lo que, supongo yo, es lo más preciado que tiene —rió.
 
     —¡Ella no tiene la culpa de que te hayan despedido! —se involucró Elliot— ¡Tendrás que pasar por encima de mí para…!
 
     —¡Acepto tu reto! —lo interrumpió la chica.
 
     Elliot quedó algo avergonzado, pues estaba intentando defenderla de aquel hombre y ella lo había rechazado. Sin embargo, la sorpresa era aún mayor que ese sentimiento, no esperaban tal reacción de una niña mimada como Karin, en la sociedad no era común que alguien con la personalidad de la chica demostrase semejante valentía en una situación así. Pues, la muchacha era de aquellas personas que esperan a que los demás hagan las cosas por ellos, de esos que no mueven ni un solo dedo. No obstante, tampoco podía resultarles tan raro que lo hiciese, estaba ahí junto a ellos después de todo, luchando cuando no estaba obligada a hacerlo.
 
     —Karin, puede ser muy peligroso —se le acercó Lyra, a pesar de ser rivales en los concursos, sentía aprecio y respeto hacia ella, podía considerarla una amiga—. No sabemos con qué truco saldrá, ni siquiera sabemos si es verdad lo que dice.
 
     —Yo le creo.
 
     Lyra y los demás observaron en los ojos de Karin una mirada llena de gallardía y determinación. Vieron en su rostro esa expresión que sólo toman las personas que enfrentan su destino con estoicismo y miedo al mismo tiempo. Distaba mucho de aquella niña regodeona y antojadiza que sólo daba órdenes.
 
     —¿Por qué lo tomas como algo personal, Karin? —preguntó Jack, quien se había mantenido al margen ante la decisión de la chica.
 
     —Recuerdo haber escuchado una conversación de mi padre por teléfono, en la que decía que debían despedir gente, que no era necesario tanto personal para una simple excavación —respiró con profundidad y continuó—. He escuchado a mi padre decir cosas con las que no estoy de acuerdo, sé que ha hecho cosas que no serían bien vistas si se expusieran a la opinión pública —explicó con pesar y vergüenza—. A veces, debemos cargar con la culpa de nuestros padres y enfrentarla. Debemos lidiar con sus errores. Es injusto, pero así es. La sociedad no te da otra opción.
 
     Jack la escuchó con atención y la entendió a la perfección. A él le sucedía algo similar, cargó con la fama de su familia por muchos años, soportando las expectativas que las demás personas tenían sobre él, aguantando que decidieran por él un futuro que no sabía si deseaba, uno que ni siquiera entendía del todo.
 
     —¿Es algo que debes hacer sola? —preguntó Jack y sus amigos miraron a la chica con preocupación, con la esperanza de que la respuesta fuese no.
 
     —Sí. Estaré bien —respondió—. Váyanse. ¡Ahora!
 
     Los tres amigos corrieron hacia las escaleras no muy convencidos de si debían hacerlo realmente o no, estaban dejando atrás a su amiga, pero no les quedaba más opción que seguir, había una misión que cumplir. Por su parte, Iván ni se inmutó por la partida de los jóvenes, no le importaban los planes de Adriana por sobre su venganza. Observó a Karin con desdén, expresando subestima hacia la chica.
 
     —¡Esperé mucho por una oportunidad así! —exclamó con una insana alegría— Aunque nunca pensé que fuese a suceder de esta manera. No me importa si Adriana se sale con la suya o no. ¡Ahora tendré mi venganza contra ese corrupto gobernador de cuarta! ¡Electrode, paralízala con onda trueno!
 
     La esfera bicolor con rostro generó una leve carga eléctrica a su alrededor para lanzarla hacia la chica. No obstante, Karin reaccionó hábilmente, justo en el momento que su oponente dio la orden, ella lanzó una cápsula que parecía la versión miniatura del pokémon de su enemigo.
 
     La ofensiva eléctrica no llegó a la muchacha, pero dio con la luz que salió de la pokéball lanzada por la joven entrenadora. En pocos segundos, Iván entendió por qué el ataque no había dado en el blanco. El pokémon ante él era una especie de rinoceronte, ostentaba una enorme y poderosa coraza gris de piel que le servía como armadura natural, tan dura como una piedra. Su mirada era tranquila, aunque era evidente que pertenecía a esa clase de pokémon que no deben ser molestados por ningún motivo cuando se les encuentra en estado salvaje.
 
     —Imagino que ese Rhyhorn tiene la habilidad pararrayos —apuntó el sujeto.
 
     —Sí, pero no te preocupes, no lucharas contra él —advirtió Karin sin darle mucha importancia al asunto—. Él solo está para ayudarme contra movimientos eléctricos. Pelearás contra estos dos. ¡Sandslash! ¡Marowak!
 
     La chica lanzó dos pokéballs más, de la primera salió un roedor con peligrosas espinas marrones en su espalda y amenazadoras garras en sus manos, sus oscuros ojos lo dotaban de una mirada profunda. De la otra cápsula apareció una criatura bípeda de piel marrón, con barriga beige, su cabeza era un verdadero cráneo al descubierto y portaba un hueso en su mano derecha, distaba mucho de aquel desamparado Cubone que Jack había rescatado de un ladrón de poca monta.
 
     —Tienes ventaja contra Electrode, pero no podrás alcanzar a Weezing —indicó Iván, evidenciando el escenario actual de la batalla—. ¡Bomba lodo!
 
      La criatura con dos caras comenzó a lanzar lodo con tintes púrpuras de sus bocas, la cabeza más grande apuntó hacia el roedor, mientras que la otra intentó atinarle al que portaba el hueso. Ambos pokémon corrían por el piso para esquivar las bombas del enemigo, saltando entre las sillas y mesas que en pocos segundos eran manchadas por el ataque del tóxico pokémon.
 
     —¡Giro vil! ¡Garra umbría!
 
     Sandslash se acercó rápidamente a Weezing con sus garras ensombrecidas por un halo oscuro que las rodeó, para hacerle un fuerte corte entre los dos rostros. Por otra parte, Marowak se acercó por detrás de su compañera, la utilizó para impulsarse y agarró a su flotante enemigo de una de las conexiones que tenía con la pequeña tercera esfera que poseía su cuerpo, para hacerlo girar en el aire y arrojarlo contra su entrenador, cayendo ambos al suelo por el impacto.
 
     —Maldición —murmuró con su pokémon sobre él—. ¡Doble rayo! —Electrode aprovechó la cercanía de sus oponentes y lanzó de sus ojos unos rayos azules, uno contra cada contrincante, dándole a ambos en sus costados y arrojándolos a los pies de su entrenadora— Debo reconocer que eres hábil para ser una niña mimada que está siempre rodeada de lujos y porquerías que sólo le interesan a la clase alta —comentó mientras se ponía de pie.
 
     —Puede que tengas razón —dijo mientras ayudaba a parar a sus amigos—. Pero no entreno pokémon del tipo tierra porque sí, existe una razón —el sujeto calló—. Desde que mi madre murió he estado rodeada de lujos y cuidados, para que nada me faltase en su ausencia. Sé que la tierra está relacionada con la suciedad y el polvo, lo que es totalmente contrario a lo que yo acostumbro, y es justamente por eso que entreno pokémon de ese tipo, ¡la tierra me hace sentir viva, ellos me hacen sentir viva! Me sacan de la rutinaria vida de una niña, cuyo único futuro que le espera es ser una socialité, fingiendo sonrisas vacías a personas que no quiero conocer. Al menos eso era antes—se corrigió a sí misma y miró a sus amigos con dulzura—. Además, quiero que los otros vean la belleza que veo en ellos, por eso participo en los concursos. A veces es necesario jugar con tierra.
 
     —Eso sólo te hace ser más mimada y egoísta —sentenció Iván. La chica lo miró con sorpresa—. Sólo deseabas tener lo que te prohibían y lo obtuviste. ¡Te saliste con la tuya! Toda mi vida crecí con carencias, me hice experto en explosivos para ganar dinero y tu padre llegó decidiendo por nosotros que ya no era necesario que trabajáramos —se desahogó con furia—. ¡El que tiene todo siempre quiere más, y al que tiene poco siempre le quitan lo poco que tiene! —gritó— ¡Giro bola!
 
     Electrode comenzó a girar velozmente y avanzó hacia sus adversarios. Sandslash y Marowak esquivaron la ofensiva con facilidad, más la amenaza rodante no se detuvo, pues su objetivo no era más que la chica. Sin embargo, Rhyhorn se interpuso para recibir el impacto por ella, pero no logró moverse bien, por lo que el ataque le llegó en todo su rostro, quedando inconsciente al instante.
 
     —Maldita sea —susurró y regresó a su amiga a la pokéball—. La había capturado hace muy poco, no logré entrenarla adecuadamente.
 
     —Excusas baratas para justificar tu ineficiencia como entrenadora —se burló con desdén—. ¡Polución!
 
     El pokémon flotante, quien ya se había recuperado de los golpes, levitó nuevamente para empezar a emanar un peligroso gas púrpura que inundó rápidamente el lugar. El hombre comenzó a reír con tosquedad.
 
     —¡También serás envenenado! —advirtió la chica.
 
     —¡No importa! ¡Lograré mi venganza contra tu padre! —rió más fuerte y comenzó a toser— ¡No saldrás con vida…!
 
     El sujeto paró de hablar abruptamente al ver las manos vacías de Marowak, luego miró a la muchacha, quien se tapaba la boca para no respirar directamente. Iván volteó con brusquedad, pero un hueso salió de entre el gas, golpeándolo en todo el rostro. El experto en explosivos cayó al suelo y no volvió a levantarse.
 
     Electrode y Weezing se miraron confundidos por unos segundos, hasta que supieron exactamente qué hacer. Ambos comenzaron a emitir un fuerte y cegador brillo blanco. Todo el piso quedó inundado por ese silencio que indica que algo inminentemente peligroso está cerca. Ambos pokémon decidieron explotar luego de ver caer a su entrenador ante sus propios ojos y la chica se percató de eso. Un intento desesperado de las desdichadas criaturas sin órdenes.
 
     —¡Desenrollar! ¡Hueso palo!
 
     Marowak corrió hacia la esfera para golpearlo con su hueso, mientras que Sandslash se enroscó y embistió a Weezing. No obstante, las explosiones si sucedieron, pero en menor medida debido a la interrupción de los pokémon de Karin no habían logrado acumular toda la energía necesaria. Sin embargo, éstos no salieron ilesos, parte de la energía liberada por el estallido dio con ellos.
 
     Karin tomó una de las sillas y la arrojó contra una ventana, para poder ventilar el lugar, era necesario sacar ese gas venenoso, podrían terminar muriendo. Marowak la ayudó usando su hueso como boomerang. Una vez hecha suficiente ventilación, la chica se acercó a su oponente caído.
 
     —Elegí a los pokémon de tierra para decirle a mi padre que yo soy la que decide mi futuro y lo que me rodea, y no otros —explicó sabiendo que no la escucharía, sólo necesitaba descargar sus pensamientos—. Cada quien elige su vida…sobre todo cuando otros intentan manejarla por uno. Tú elegiste el rencor y la venganza. Yo elegí la tierra…y no me arrepiento de haberlo hecho —miró a sus pokémon y corrió a curarle sus heridas.
[Imagen: giphy.gif]
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Aaah ya quería ver a Karin en acción, me parece genial como en las pocas apariciones del personaje hay un arco clarísimo y una evolución de su personalidad arquetípica de niña mimada. Acá las descripciones y la construcción fueron más bien escuetas, pero fuiste al grano y presentaste dos personajes contrapuestos con un nexo en común y dos marcadísimas posiciones que le dieron el toque necesario para que la batalla sea más emocionante.

El tipo me cayó bastante bien, y me parece que fue muy acertada su observación nihilista sobre el cambio de Karin. Creo que hubiera sido simplista tirarlo por el lado evangelizador de "Oh tienes razón yo estuve mal todo este tiempo", así que ese toque agridulce en su punto de vista sobre ella (o, más bien, sobre su clase social) fue interesante. De hecho, ese choque de clases me pareció tan entretenido de leer en medio de un fic de Pokémon que hubiera querido que se extienda un poco más. Creo que sabés cómo manejarlo, pero bueno, acá la aventura principal es de Jack y no de Karin. De todos modos, como dije al principio, me parece que su desarrollo es re prolijo y cumple con creces si recordamos su capítulo introductorio. Por cierto, me agrada que los personajes se enfoquen en determinadas estrategias y que les des una motivación. Y me dio nostalgia lo del tipo especializado en explosivos con pokes como Electrode y Weezing, porque había un jugador en Netbattle muy famoso que usaba un equipo dedicado enteramente a las explosiones, y que hasta salió en uno que otro fic de Pokémon en español. Buenos tiempos. xD

Lindo capítulo Erfo, aunque ya me empieza a agarrar impaciencia real porque NECESITO ver el enfrentamiento final, y la intromisión de Lance y "Rojo". Supongo que eso durará más de un capítulo.
Sueña mientras giren las agujas del reloj

"Este fic es un recopilatorio de cosas que me dan asco, me agobian y odio"
                                                                                                    —PKMNfanSakura
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