Índice - Jack Evans
#1
[Imagen: Jack-Evans-con-nombre-mas-chico.png]
Una historia del Elfoverso

Mostrar Índice
Índice
Capítulo 1 - El joven que deduce
Capítulo 2 - Una defensa ofensiva
Capítulo 3 - Academia Pokémon
Capítulo 4 - Concurso
Capítulo 5 - El nadador
Capítulo 6 - Dueño de sus movimientos
Capítulo 7 - Robo en el Museo
Capítulo 8 - Y las hojas dejan ver la flor
Capítulo 9 - Contra las rocas
Capítulo 10 - La Danza de la Luna
Capítulo 11 - El monstruo de Celeste
Capítulo 12 - Haciendo ciertas cosas en ciertos momentos
Capítulo 13 - A la velocidad del sonido
Capítulo 14 - La banda de motociclistas
Capítulo 15 - El S.S. Anne III
Capítulo 16 - La habilidades extras de un pokémon
Capítulo 17 - El Club de Fans de Pokémon
Capítulo 18 - Cuidado con la electricidad
Capítulo 19 - Saqueadores de tumbas
Capítulo 20 - Metiendo miedo
Capítulo 21 - La promesa
Capítulo 22 - Heredero de la Corporación Silph
Capítulo 23 - Problemas en el Centro Comercial
Capítulo 24 - Plantas peligrosas
Capítulo 25 - La Zona Safari
Capítulo 26 - Velocidad
Capítulo 27 - Entre los vidrios
Capítulo 28 - Sueños del pasado
Capítulo 29 - Batalla doble
Capítulo 30 - El Dojo karate
Capítulo 31 - Cuando los sonidos no suenan
Capítulo 32 - Problemas en el barco
Capítulo 33 - A los pies del volcán
Capítulo 34 - Acertijos en el fuego
Capítulo 35 - Secuestro y robo
Capítulo 36 - Entre la niebla
Capítulo 37 - El diario de Jonathan
Capítulo 38 - Cuando lo seguro no es seguro
Capítulo 39 - La reunión
Capítulo 40 - La Mansión Lockhart
Capítulo 41 - Isla Suprema
Capítulo 42 - El único habitante de la isla
Capítulo 43 - Caos en Azafrán
Capítulo 44 - Dentro de la Corporación Silph
Capítulo 45 - Terror en el décimo quinto piso
Capítulo 46 - La doncella de tierra
Capítulo 47 - El infiltrado
Capítulo 48 - Todo por dinero
Capítulo 49 - La verdadera razón
Capítulo 50 - El último encuentro - Parte I
Capítulo 51 - El último encuentro - Parte ll
Capítulo 52 - El último encuentro - Parte lll
Capítulo 53 - Mi pasado
Capítulo 54 - El Gran Festival
Capítulo 55 - Amigas y rivales
Capítulo 56 - La decisión
Capítulo 57 - Batalla virtual
Capítulo 58 - La Liga Pokémon
Capítulo 59 - El último ganador
Capítulo 60 - Comienza el espectáculo principal
Capítulo 61 - Segunda ronda
Capítulo 62 - La final de la Liga
Capítulo 63 - El Campeón de La Liga
Capítulo 64 - Congelado hasta los huesos
Capítulo 65 - Espíritu de lucha
Capítulo 66 - Desde las sombras
Capítulo 67 - El domador de dragones
Capítulo 68 - Campeón de Kanto - Parte I
Capítulo 69 - Campeón de Kanto - Parte II
Capítulo 70 - Campeón de Kanto - Parte III

Mostrar Otras historias del Elfoverso

 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder

Longfic- Jack Evans

Extensión
Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónAventura
Resumen

¿Alguna vez has pensado si realmente quieres hacer lo que haces? ¿Si te quieres dedicar a lo que piensas dedicarte? Supongo que sí, tal vez es algo común.

#91
¡Qué buen título! Puede hacer referencia a la telepatía de los psíquicos, al ataque decisivo de Ivysaur -aunque ese sí suena, y mucho- o al baile silencioso de Jack luego de ganar. En serio, ese momento fue muy gracioso, me encantó cómo usaste los poderes de Sabrina y los hilaste con algo tan absurdo y entrañable. xD

Pasando al capítulo en si, debo decir que me tomaste por sorpresa. Creo que redujiste el tamaño de la batalla porque la líder era demasiado OP, y por eso hiciste un 2 vs 2 en lugar de un 3 vs 3 en toda regla. Aunque ya vi que en otros gimnasios hiciste lo propio. Capaz te gusta más enfocarte en que las pocas peleas tengan algún detalle único y que a la vez los capítulos permanezcan cortos y de fácil lectura, o capaz le tuviste piedad al equipo de Evans, que definitivamente corría con una abismal desventaja contra la líder. 

Por otra parte, me agarró desprevenido lo de la estrategia simplona del maestro de karate. Estaba convencido de que le enseñaría a Ivysaur el ataque definitivo de tipo planta (tal vez es pronto para eso aún, y recién lo veamos cuando sea Venusaur, o capaz nunca), pero en cambio le enseñó algo más divertido: ¡Desarme! Un ataque siniestro, físico y que, al mismo tiempo, cumple la función precisa de quitarle a los pokémon de Sabrina los "objetos" que potencian sus poderes psíquicos. El péndulo de Hypno y las cucharas de Alakazam. Aunque siempre me imaginé a Kazam como un poke que canaliza su poder psíquico a través de los cubiertos, pero que sin ellos simplemente se desata y no tiene tan buen dominio de su fuerza abismal. Algo así como Machamp con el cinturón de campeón.

Dratini es un pokémon con potencial tremendo, pero se nota que es difícil de entrenar hasta su evolución, pues en todos sus combates acaba dependiendo bastante de su capacidad de mudar la piel y zafarse de los estados alterados. Por cierto, noté que en casi todas tus batallas le das importancia a los movimientos que duermen, paralizan, confunden, envenenan, etc. Eso le da un toque distintivo a las batallas, y las vuelve menos predecibles. Y hablando de más cosas que no pude predecir: realmente pensé que Jack iba a perder esta vez. No sé si como consecuencia de tener fresco el fic de Saku donde ocurre eso mismo, pero es que a Sabrina la veía como el punto y aparte en la aventura del protagonista hasta ahora. Pensé que quizás darle tantos venenosos en su equipo podía ser una "pista" de aquello, pero veo que simplemente fue una cuestión de gustos. Me gustaría preguntarte cómo decidiste el equipo que tendría Jack en su aventura, me da mucha curiosidad.

Por cierto, Sabrina es adorable y la retrataste estupendamente, aunque creo que la hija de Koga me sigue cayendo mejor, y consiguió más eficientemente jugar con la mente de su adversario (cosa rara). Es curioso que la medalla veneno sea la "Alma" (que puede tener más que ver con los psíquicos) y la medalla psíquica sea la "Pantano", que se vincula directamente con pokémon venenosos y salvajes como los de Fucsia. Es solo una curiosidad boba que se me vino a la cabeza. xD

Sea como sea, disfruté del capítulo. Nos acercamos a la Isla Canela y lo que parecen ser sucesos importantes de la historia. A ver con qué nos sorprendés.
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#92
Al fin llegamos al ansiado enfrentamiento. Aquí solo hay un entrenador al que Jack tiene que hacer frente antes de ir a por la líder y es porque las normas de la Liga establecen que ese debe ser el mínimo, me pregunto si Sabrina tendría entrenadores si no fuera obligatorio.

Me gusto cómo la introdujiste al principio, me recordó a una princesa sentada en su trono esperando a que venga alguien a entretenerla porque ya hace tiempo que nada le saca una sonrisa. Que se quede sentada durante gran parte demuestra que pocas batallas le emocionan, ese detalle ya nos indica que es poderosa, pues le debe costar poco acabar con todos los que han ido a a retarla. Vemos que va algo de sobrada y podría decirse de provocativa, cuando se dirige al maestro del dojo y a Jack por su ignorancia en ciertos temas. Me gustó que parte de la estrategia fuera apelar a su ego, si ella no hubiera querido lucirse de esa manera y se hubiera centrado más en el combate tal vez Jack habría acabado perdiendo. Esa fue su perdición, y creo que todos hemos aprendido una lección de eso

Como dice Tommy yo también pensaba que le iba a enseñar el movimiento definitivo de tipo planta, aunque ahora que lo pienso... Solo podían aprenderlo las última evoluciones, ¿no? Y creo que también me confundí y pensé en el movimiento voto planta... Bueno, como sea, al final el movimiento del maestro resultó ser de ayuda y pudo ver a Sabrina derrotada gracias en parte a él. Me gustó que al final se mostrara algo más humana, por así decirlo, es algo que siempre me gusta ver en los personajes fríos. Con la nueva medalla en su poder Isla Canela ya está más cerca, y con ella unos sucesos que resultarán importantes para la trama, a ver cómo los enfrentará Jack.
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#93
Holis

@Nemuresu Escribí así a Sabrina para hacerla más humana. La estrategia, no recuerdo cómo salió, creo que se me ocurrió de la nada, necesitaba permitir que Ivysaur robase las cucharas, si Sabrina oía, podría contrarrestar y evitarlo.

@Tommy El combate fue corto yo creo que para centrarme en Alakazam, justamente el tipo veneno predominante en los pokémon de Jack era una desventaja, entonces era necesario detallar cómo iba a vencer a su pokémon más característico. El ataque definitivo se verá en Venusaur, pero no diré cuándo. Creo que los movimientos de estado son importantes, me gusta aprovecharlos y me han dado problemas en los juegos. Lo del equipo de Jack creo que alcancé a contestártelo en pregúntale a los fickers. También me da curiosidad lo de las medallas, están como cambiadas. 

@PKMNfanSakura Creo que Sabrina no tendría entrenadores. Me inspiré un poco en la Sabrina del anime, fría pero humana, lo del ego salió por casualidad, pero creo que contrasta adecuadamente con el resto de su personalidad. Amo a Sabrina. Creo Canela se viene interesante.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 32 - Problemas en el barco
 
     Desde donde estaba se podía ver gran parte de la ciudad, el majestuoso puerto lleno de barcos mercantes y turísticos, además de los paneles solares en los tejados de gran parte de las edificaciones. Carmín era la única ciudad que no dependía en su totalidad de la Planta Eléctrica, ubicada al norte de Lavanda.
 
     Jack caminaba por segunda vez por las calles de la ecológica urbe portuaria, respirando los refrescantes y limpios aires que recorrían libremente las calles, lejos de la contaminada Azafrán. Embarcándose en aquel puerto era la única forma de acceder a Isla Canela para un entrenador común y corriente. Además, el siguiente gimnasio quedaba en aquella ciudad, ahora sólo esperaba que hubiese algún barco disponible con boletos.
 
     Arribó al puerto, estaba lleno de gente, muchos turistas como en la vez anterior, la gran diferencia era la ausencia del S.S. Anne III, pero en su lugar estaba un trasatlántico nombrado S.S. Aqua, no era tan grande, pero no tenía nada que envidiarle al famoso crucero. Jack interceptó a un marinero, era joven y de uniforme bien arreglado, como si fuese su primer día de trabajo.
 
     —Disculpe señor —preguntó el chico, aquel sujeto era bastante gordo, por un momento dudó si era marinero—. ¿Sabe qué barco puedo abordar para ir a Isla Canela?
 
     —Ese que está ahí —dijo el sujeto amablemente mientras indicaba a un ferry de tamaño mediano—. Es de pasajeros y cargas menores, con él llegarás de noche.
 
     El chico agradeció para irse directamente al transporte acuático. Habló con una mujer de uniforme azul ubicada en un puesto al costado del ferry. El pasaje no le costó mucho, recibió un leve descuento por ser entrenador de la Liga.
 
     Abordó la embarcación para situarse en la cubierta. Aquel barco también llevaba algunas máquinas y automóviles. Muchas personas paseaban de un lado a otro por el lugar, Jack se sentó en una banca a pensar. Nuevamente se encontraba sólo, no lo estaba desde su estadía en Azulona. Franny y Henry se habían despedido de él en Azafrán, no tenían intensiones de viajar a las afueras de la capital regional, al menos no por ahora. De todos modos, la rubia le dio su teléfono, era el séptimo que recibía de alguien que había conocido durante su viaje.
 
     El sol estaba radiante, así que decidió sacar a Ivysaur, para que tomase un poco de sol, le serviría para que su flor creciera más bella y fresca. También aprovechó de liberar un rato a Horsea, supuso que la vista le gustaría.
 
     —Mira Horsea —indicó el chico—. Estamos en la misma ciudad donde nos conocimos —el pequeño caballo de mar se mostró alegre. El chico dejó su mochila de lado para descansar de su peso.
 
     Pasaron los minutos y el viento se volvió un poco más frio ante la puesta del sol, Jack y sus pokémon fueron invadidos lentamente por un sueño nostálgico, hasta quedarse dormidos a merced de la brisa del mar.
 
     El lugar estaba oscuro, la luz era casi imperceptible, y se escuchaba cómo una gotera golpeaba un charco de agua sucia gracias a la mugre del lugar, el ruido que emitía era constante y desesperante. Tenía hambre, miedo, tiritaba anhelando estar rodeado de la calidez de su hogar o jugando en el jardín con Doduo. No estaba sólo, unos siniestros ojos lo observaban sin pestañar, desde una esquina de la lúgubre habitación mal cuidada. No sabía por qué estaba ahí, pero no había nadie que lo ayudase.
 
     De repente Jack abrió los ojos, acompañado de un brusco movimiento de su parte, despertando de paso a sus compañeros por el susto de su salto, había sido un inquietante sueño del pasado. Hace días que no tenía un nuevo recuerdo de aquel suceso en su niñez. Cuando tomó consciencia de dónde estaba, el ferry a Canela ya había partido, Carmín ya estaba lejana, apenas podía verla.
 
     Decidió pararse para pasear por el lugar, no había gente en la cubierta, con excepción de un chico pelirrojo que vestía una sudadera blanca con capucha y mangas negras, con pantalones cortos de color blanco. Estaba mirando atentamente hacia el mar, pero por unos segundos volteó circunstancialmente hacia Jack, dejando ver su rostro cubierto por tímidas pecas, y gritó.
 
     —¡Oye tú! —apuntó hacia Jack— ¡Te están robando!
 
     Jack giró rápidamente la cabeza y logró ver cómo un sujeto de cómico aspecto tomó su mochila para luego salir corriendo por los pasillos. El chico no demoró en tomar a Horsea para comenzar a perseguir al ladrón. El pelirrojo también se sumó a la persecución. Ivysaur quedó atrás debido a su lentitud.
 
     El chico no se podía permitir perderla, no sólo tenía las seis medallas que tanto trabajo le había costado ganar junto a sus pokémon, sino que también tenía un objeto muy codiciado para los que sabían de su existencia, era un regalo y había sido parte de un momento importante en su vida, un error que le había costado la pérdida de un pokémon muy especial, uno que jamás olvidaría.
 
     Llegaron a la popa del barco. El sujeto no supo a dónde ir, por lo que no le quedó más que luchar. Tenía la nariz aguileña y una mirada asustada, aunque extrañamente vestía ropa muy elegante y a la medida, seguramente estaba esperando por una víctima hace mucho y usaba esa ropa para que no sospechasen de él. Un truco bastante barato.
 
     Lanzó una pokéball y de ella salió una criatura bípeda con cola, cuya piel poseía un color muy similar al que adquiere la tierra cuando es mojada superficialmente. Llevaba puesto un cráneo en su cabeza, se podían ver sus tristes ojos por los orificios oculares de la calavera, como si anhelase un abrazo de alguien que nunca más vería. Portaba un hueso sucio en su mano.
 
     —¡Cubone, usa hueso palo! —la tierna criatura alzó su hueso y se dirigió corriendo con pequeños saltos hacia Jack, al chico le dio algo de lástima.
 
     —¡Eevee, ocupa ataque rápido!
 
     Un pequeño zorro de suave pelaje marrón apareció por el costado de Jack, golpeando al pokémon del ladrón para lanzarlo lejos. Aquella criatura de cuatro patas tenía un collar de pelos más largos y claros, al igual que en la punta de su felpuda cola. Sus orejas eran largas. El chico pelirrojo apareció, era su entrenador.
 
     —¿Estás bien? —preguntó enérgicamente, Jack asintió.
 
     —¡Huesomerang! —Cubone lanzó su hueso como un boomerang, dio una curva en el aire para impactar el costado izquierdo de Eevee.
 
     —¡Hidrobomba! —Horsea soltó de su trompa un fuerte chorro de agua que vengó el golpe a su inesperado compañero de cuatro patas. Cubone quedó en el suelo, no tenía cómo defenderse, aún no sabía lanzar su hueso de tal manera que éste volviese a él.
 
     —¡Inútil! —gritó el ladrón al cubone con una voz hueca, seguido por una patada en el cráneo que cubría su cabeza— ¡¿Por qué no puedes ganar una batalla?!
 
     —¡Oye, tú, maldito! —gritó Jack sumamente indignado al ver a aquella criatura indefensa ser golpeada de esa manera tan brutal y despiadada— ¿Qué demonios crees que haces, infeliz? —un furioso calor comenzó a recorrer su cuerpo.
 
     —¡Tú no te metas, mocoso! —gritó vulgarmente el hombre. Era un extraño espectáculo ver a un sujeto bien vestido tratando de escapar de un robo efectuado por él mismo— ¡Es mí pokémon y hago con él lo que se me da la gana!
 
     Jack lo observó con enojo y desaprobación, le desagradaba profundamente la irresponsabilidad de algunos que se decían entrenadores, pero que no cuidaban debidamente de sus pokémon. El chico sólo atinó a hacer una cosa en ese momento, se abalanzó contra el hombre para acomodarle un merecido golpe en todo su rostro, pero éste alcanzó a responder a la ofensiva, empujándolo al suelo.
 
     —¡Hidrobomba contra ese sujeto! —ordenó.
 
     El caballo de mar nuevamente ocupó el movimiento, esta vez el chorro salió más fuerte, pues Horsea también comprendía la situación de su indefenso adversario de tipo tierra, por lo que lazó el ataque con más furia, tanto así que de no ser porque Ivysaur apareció usando sus lianas para sujetar al elegante ladrón, éste hubiese caído por la borda. El miserable hombre se golpeó la cara contra el suelo, no tardaría en ponerse morado después de tanto golpe.
 
     Horsea comenzó a brillar inesperadamente. Creció hasta tener una altura mayor a un metro, sus escamas endurecieron, sus aletas se volvieron más puntiagudas y sus rasgos eran más gruesos y toscos. Al dejar de resplandecer, fue fácil apreciar que el color celeste seguía dominando en su apariencia. Ahora era un Seadra.
 
     —¡¿Qué sucede aquí?! —preguntó un policía delgado que acababa de llegar. Los barcos acostumbraban a tener al menos uno a bordo en caso de eventualidades como ésta. A éste en particular la ropa parecía quedarle algo grande.
 
     —Este hombre intentó robar mi mochila y golpeó a su pokémon —dijo arrebatándole sus pertenencias y la pokéball de Cubone—. Me gustaría quedarme con este pokémon por ahora, conozco a alguien que puede cuidar muy bien de él.
 
     —Está bien por mí. Me llevaré a este sujeto a la custodia —tomó al sujeto y lo esposó para llevárselo. Ivysaur lo soltó—. Si quieren pueden curar a sus pokémon, tenemos una enfermería ahí dentro. Iré más tarde a tomarles una declaración por los hechos.
 
     Los muchachos aceptaron. Jack tomó en brazos a Cubone, éste tenía los ojos llorosos, se notaba que era pequeño. Junto al pelirrojo entraron por un pasillo hacia el interior del ferry. Sin embargo, no eran las únicas personas presentes en la popa. En el balcón de la planta superior, había dos personas observando. Una mujer pelirroja vestida con abrigo de piel blanco y botas negras, eran sus prendas que estaban a la vista, observó la situación con un leve grado de sorpresa. El sujeto que la acompañaba era sumamente alto y musculoso, también vestía un traje elegante de azul marino, aunque no tenía cara de que le agradara traer esa ropa.
 
     —¿Observaste bien, Iván? —preguntó la mujer de cabellera roja como la sangre— Es una interesante coincidencia lo que presenciamos. Parece que Jack no es tan débil, ni tan miedoso como pensé que podría serlo. Tal vez lo que le ocurrió de pequeño no fue mucho para él.
 
     —¿Qué le sucedió? —preguntó el alto sujeto, su voz era ronca y profunda— ¿Y cómo sabes que le pasó algo?
 
     —Omar se encargó de buscar cualquier registro sobre él, no sólo su posición en la Liga —contestó sonriendo—. Pero no te diré nada, pretendo ocupar esa información en caso de que robarle la masterball sea muy complicado. Será como un as bajo la manga —su sonrisa creció.
 
     —Como sea. Ese sujeto, el que estuvo a punto de robarle la mochila, trabaja para Úrsula —indicó con su voz grave.
 
     —Tal vez lo estaba siguiendo —comentó—. Pero es una fortuna que lo hayamos encontrado tan fácilmente. Así podemos seguirlo desde cerca —sonrió maliciosamente, ya estaba imaginándose con la poderosa cápsula en la mano, cumpliendo su objetivo.
[Imagen: giphy.gif]
 0  0  0  0  0  0  0  2  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#94
Bueno, este fue un capítulo muy light, a comparación de la tanda previa. Supongo que lo sabés, así que no voy a enredarme demasiado.
Básicamente sigue la estructura de indicar hacia dónde se dirige el protagonista, con qué medio lo hace, a qué nuevo "compañero" se cruza por una eventualidad del destino y qué conflicto debe resolver, en este caso lidiar con el ladronzuelo barato de traje costoso, que al final nos enteramos que envió Úrsula.

¡Pobre Cubone! Incluso cuando se lo introduce sin contarnos la triste historia de la pérdida de su mami y cómo llora por las noches mirando la luna, no puede liberarse de los destinos trágicos y dramáticos, con su horrendo entrenador dándole una patada en la cabeza -que espero no le haya dolido mucho, teniendo en cuenta la protección del cráneo de su madre- y usándolo para cometer sus fechorías. Me da curiosidad qué planes tiene para él Jack, ¿será que conoce a alguien en Canela que pueda cuidar de él? ¿O planea encontrarse ahí con Lira o Elliot? Sea como sea, eso es lo que más me llamó la atención. Ya me imaginaba que los malos iban a pisarle los talones en dirección a la importante isla.

Horsea con hidrobomba está OP, pero por si quedan dudas de si podrá apañárselas en el gimnasio de Blaine, ¡ahora encima evolucionó a Seadra! Ya está, entre ese y Nidoking debería poder apañárselas. Estoy ansioso por ver las estrategias que usarán en los futuros combates.

¡Ah! Y como mínima corrección ortográfica:
 
Cita:Franny y Henry se habían despedido de él en Azafrán, no tenían intensiones de viajar a las afueras de la capital regional, al menos no por ahora.

*intenciones
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#95
¡Qué chulo! Me encantan estos capítulos tan tranquilos, de transición diría yo, en los que no sucede gran cosa relevante para la trama principal y te permiten dar un respiro. Ya lo dije en un comentario que le dejé a Meri, pero me encanta imaginarme durante unos segundos el escenario en el que se desenvuelven los protagonistas e intentar rodearme de esos sonidos y colores.

La cosa empezó tranquila, con Jack tomando un barco para ir a su siguiente destino, todo bien hasta ahí. El pobre tiene otro de esos sueños y, por si fuera poco, al despertar ve que le están robando. Me hizo gracia que Horsea evolucionara después de darle al tipo, al parecer también se gana experiencia si se "derrota" a humanos (?) Nuevo método desbloqueado. Me dio mucha pena el pobre Cubone, menos mal que Jack intentó darle un putazo al subordinado de Úrsula y consiguió liberarle.

Pooor si eso fuera poco vemos que conoce a otra persona, otro pelirrojo, ¿que puede que le acompañe durante su estancia en Canela? Ah, ¡pero no es el único que va para allá! Vemos que nuestra enigmática mujer, también pelirroja, no pierde el tiempo con tonterías y ha tomado el mismo barco sin darse cuenta. Espiar a Jack le ha servido para darse cuenta de que no es tan débil como creía, pero me preocupa ese as bajo la manga. Por lo visto quiere hacerse con la masterball como sea, espero que nuestro adorado protagonista no salga muy mal parado cuando se encuentre con ella.
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#96
Holi, mis bebés.

@Tommy Sí, este capítulo es más un descanso para Jack que algo complejo, da un poco las directrices de para dónde va la cosa. Cubone estará en buenas manos, pero eso se verá más adelante. No sé por qué me da por escribir intensiones en vez de intenciones, supongo que pienso en tensión. 

@PKMNfanSakura me encanta redactar escenarios de paz y tranquilidad, no me percaté de que ganó experiencia golpeando al tipo, pero después de todo es una batalla. Ese as bajo la manga se verá muy sutilmente.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 33 - A los pies del volcán
 
 
     Luego del altercado en el ferry, pasaron unas horas para que llegasen a la famosa isla. Lo primero en verse fue el imponente volcán, aquella formación natural ocupaba gran parte del cayo, en la zona noroeste de éste, aunque no se le podía apreciar con mucho detalle, pues la oscuridad no lo permitía. El barco rodeó la ínsula hasta llegar al puerto ubicado al sur. No era muy grande y sólo había un barco más, muy cerca había una pequeña feria, sin embargo, todos sus puestos estaban cerrados. Más allá comenzaba la zona urbana.
 
     Jack se bajó del ferry, acompañado del chico pelirrojo que le había ayudado, su nombre era Ryan Wong, y venía a la isla a reunirse con un amigo. Además, él también era originario de Pueblo Paleta, pero se había mudado a otra región a la temprana edad de ocho años.
 
     Se dirigieron inmediatamente al Centro Pokémon, no exploraron mucho la ciudad, pues era tarde y tenían sueño. Inmediatamente en el hospital, el novato entrenador sacó hora para retar al líder de gimnasio, le dieron una para tres días más, durante la mañana. Tendría mucho tiempo para entrenar.
 
     Al día siguiente se levantaron, desayunaron en la recepción del Centro Pokémon, en unas horas más llegaría el amigo de Ryan. Tendrían una batalla y Jack estaba sumamente interesado en verla, ambos tenían diecisiete años de edad, sería interesante ver a entrenadores desconocidos, pero con mayor experiencia, luchar entre ellos. Tal vez podría aprender algo nuevo de aquel amistoso encuentro.
 
     —Desde que nos conocimos, buscamos lugares interesantes para luchar en ellos —explicó Ryan, acababa de tragar un sándwich de jamón—. Hemos tenido batallas en bosques, lagos, edificios abandonados, etc. El escenario de la batalla también influye mucho en el resultado de ésta, además de darle más emoción —agregó.
 
     —¿Ahora lucharán arriba del volcán? —preguntó Jack con la boca llena de comida.
 
     —Sería lo ideal —indicó el pelirrojo—, pero es muy peligroso, pues está activo. Nos enfrentaremos a los pies del volcán, por la ladera. Nos encontraremos ahí en un rato.
 
     Se encaminaron a aquel lugar, no obstante, decidieron ir a pie para dar un vistazo a la ciudadela, era todo muy colorido, acogedor y jolgorioso, la urbanización no era muy grande, pero no carecía de nada importante como hospital o mercado, lo más notorio eran las señalizaciones de vías de evacuación, que indicaban cómo llegar rápidamente al puerto. Al noroeste estaba el volcán, ahora era mucho más fácil observarlo con su natural majestuosidad y árido esplendor, al costado de éste había un pequeño bosque de abedules y frondosos robles que contrastaban la rudeza del macizo.
 
     Al llegar a los pies del volcán encontraron a un chico de la misma estatura de Ryan y, a diferencia de éste, que lucía un aspecto más deportivo, aquel muchacho usaba ropa algo formal pero desarreglada. Vestía una camisa blanca que no había puesto dentro de sus pantalones negros, los que se veían bastante finos, y una corbata holgada en la zona del cuello, también negra. Su cabello era oscuro y usaba anteojos, la luz se reflejaba en ellos, así que Jack no logró ver sus ojos hasta que se acercaron, eran azules, tan profundos como el mar.
 
     —Hace mucho que no nos vemos, Ryan —preguntó el chico. Se dieron un caluroso abrazo— Me alegra que estés en Kanto nuevamente.
 
     —Así es. Apenas puse un pie en la región aproveché para llamarte y tener una batalla, como en los viejos tiempos. Por cierto, él es Jack Evans—se saludaron de mano y el pelirrojo le explicó resumidamente todo lo sucedido en el barco para ponerlo al tanto.
 
     —Ya veo. ¿Entonces te quedarás a ver la pelea? —preguntó amablemente, su nombre era George, aunque al chico le pareció que tenía un aspecto familiar en su rostro. Esos ojos tan profundos ya los había visto antes, pero no logró asociarlos a ninguna persona.
 
     —Sí. Pretendo ver si aprendo algo, en dos días retaré al líder de gimnasio y toda ayuda me sirve —respondió.
 
     —Ya tienes seis medallas —apuntó George al ver la correa de su bolso— y tienes la de mi ciudad. Esa batalla contra Sabrina debió haber sido muy buena. Pareces fuerte, tal vez algún día luche contigo —Jack asintió infantilmente, como si fuese un fanático conociendo a un ídolo—. Y bien, ¿cuáles pokémon trajiste para luchar? —preguntó dirigiéndose a Ryan.
 
     —Uno que conoces muy bien y otro que estoy entrenando —respondió.
 
     —Excelente, luchemos de una vez. Me estoy poniendo ansioso.
 
     Jack no lo vio de esa manera, el chico de los anteojos se veía bastante tranquilo, su respiración no estaba agitada, parecía que meditaba la situación. El pelirrojo, por su lado, parecía ser todo lo contrario, se movía bastante e intentaba contenerse, aunque aseguraba estar relajado. Ambos no dejaban de mirarse, resultaban ser personas con varias diferencias a simple vista. Si realmente eran amigos debían de tener al menos una cosa en común, algo que los haya hecho congeniar y llegar a la instancia en la que estaban.
 
     Los dos entrenadores estaban en la ladera del volcán, en una parte baja pero inclinada llena de pasto seco y piedras, eso daría diversión a la batalla, según ellos. Jack se sentó en una roca cercana en primera fila para deleitarse del enfrentamiento.
 
     —¡Eevee! —el pequeño zorro del día anterior apareció con su jovial expresión y encanto. Pero si el otro pokémon del pelirrojo era el más entrando, Jack deseaba verlo en escena.
 
     —¡Mr. Mime! —una criatura humanoide con aspecto de mimo salió de la pokéball lanzada por George. Sus extremidades eran delgadas y salían de unas esferas rojas en su tórax blanco. Tenía guantes del mismo color y zapatos azules doblados en las puntas. En su cabeza tenía unas formaciones de la misma tonalidad que emulaban el cabello. Su mirada era alegre, aunque algo engañosa e inquietante.
 
     —¡Cola férrea!
 
     Eevee corrió hacia el mimo mientras su cola se tornaba metálica y brillaba a la luz del sol. Dio un salto en el aire para darle un golpe a su oponente, pero el entrenador de éste se adelantó. Mr. Mime envolvió su mano con fuego y de un solo puñetazo tumbó al zorro en todo su costado izquierdo. El golpe fue abrupto, dejándolo adolorido, más no derrotado. Se paró firme de espaldas al pelirrojo, era pequeño, pero resistente.
 
     —Me agrada ese Eevee, será fuerte cuando lo evoluciones —indicó George.
 
     —Quiero que se quede así —apuntó Ryan, tenía cierto agrado por los pokémon del tipo normal—. Necesito una piedra eterna para que no evolucione.
 
     —¿Qué es una piedra eterna? —una vez más, Jack demostraba su ignorancia ante personas que acababa de conocer.
 
     —Es una piedra que evita la evolución de los pokémon —explicó amablemente el de los anteojos—. Deben llevarla equipada. Continuemos.
 
     —Ataque rápido.
 
     El zorro se movió rápidamente hacia el mimo, su mirada era desafiante, comenzaba a moverse con más soltura, como si su entrenador le hubiese transmitido las ganas y la pasión por las batallas. Por otro lado, estaban George y su pintoresco amigo, quien no recibió en lo absoluto el golpe de Eevee. El pokémon del pelirrojo chocó contra lo que parecía ser una pared invisible y cayó rendido al suelo, se propuso ir tan rápido contra el mimo que el impacto con la inesperada barrera se vio aumentado con creces.
 
     —Barrera —agregó Ryan mientras devolvía a su amigo a su cápsula bicolor—, muy típica de un pokémon mimo. Hacer que uno se imagine algo que en realidad no está.
 
     —Fascinante —comentó Jack totalmente maravillado—. Pero, ¿en qué momento la puso?
 
     —Debió haberla puesto cuando golpeó a Eevee con puño fuego hace un rato —aseguró el pelirrojo, se notaba que se conocían bastante—. Utilizó su mano libre y colocó unos cuántos. Había olvidado que podía hacer eso de vez en cuando.
 
     —Claro que sí —dijo George para molestarlo—. Siempre olvidando. Ahora, deja salir a tu pokémon más fuerte.
 
     —Muy bien. Tú lo pediste. ¡Lickitung!
 
     Una criatura gorda y de suave piel rosada apareció ante todos, tenía la barriga amarillenta, extremidades cortas y una pomposa cola doblada. Sus ojos eran pequeños. Inmediatamente después de poner sus patas sobre la tierra del volcán, dejó caer una larga lengua de su boca, levantó sus manos y se burló de George. Éste sólo rió.
 
     A Jack le causó gran interés y admiración ver semejante amistad entre ambos entrenadores, se preguntó si algún día llegarían a ser así junto a Elliot. Aunque le surgió una duda, una de esas que uno no espera ni ve venir, de esas que sólo llegan, pero una vez están ahí, no se van en un largo tiempo y no hacen más que rondar por tu cabeza. Si llegaban a participar en la Liga y lograban establecerse en la final, ¿seguirían siendo amigos luego de que uno triunfara por sobre el otro? El chico lo pensó por unos segundos, mientras George y Ryan charlaban, pero un ruido subterráneo, seguido por un brusco movimiento, lo apartaron de sus pensamientos.
 
     —¿Qué fue eso? —preguntó asustado.
 
     —El volcán —contestó el chico de los anteojos con suma calma, aunque por dentro estaba nervioso, no quería mostrarse con miedo ante Ryan. Por su parte el pelirrojo estaba igual—. Creo que esto hace la batalla más interesante.
 
     —Estoy de acuerdo —ambos querían salir de ahí y ponerse a salvo en caso de que sucediese algo más peligroso, pero el sueño de luchar en diferentes lugares memorables era más fuerte que el miedo y gracias a ello lograron contenerse.
 
     —Mr. Mime, descansa —George devolvió al mimo a su pokéball—. Este pokémon también quiere divertirse —dijo al mismo tiempo que sacó un nueva cápsula bicolor—. ¡Golduck!
 
     De la pokéball salió una criatura humanoide con boca de pato, su piel era azul y de su cabeza salían unas puntas, sus dedos tenía membranas, su anatomía estaba hecha especialmente para el nado. En su frente poseía un cristal rojo.
 
     —Ahora es cuando las cosas se ponen interesantes —aseguró Ryan con una sonrisa en su rostro.
 
     —¡Acua jet!
 
     El hombre-pato expulsó una gran cantidad de agua de su boca que no demoró en rodearlo completamente. Una vez envuelto en aquel líquido vital, Golduck se lanzó velozmente hacia su obeso oponente, impactando en el estómago de éste.
 
—¡Lickitung, usa lengüetazo!
 
     El pokémon de Ryan estiró su enorme lengua, demostrando que aún quedaban varios metros por ver, y golpeó con un increíble control el rostro del nadador tan sólo usando la punta. Una manera de emplear el movimiento que difiere bastante de lo tradicional, normalmente un pokémon hubiese pasado la lengua por la cara del oponente, dándole un verdadero lengüetazo, pero Lickitung la había usado para golpear. Sin duda era un arma natural sumamente peligrosa para quien se le enfrentase.
 
     —Una manera distinta de usar lengüetazo —comentó Jack, había sufrido de ese ataque por parte de los fantasmas de Henry.
 
     —A veces hay que defenderse usando tu imaginación —indicó Ryan.
 
     —O usarla para entrenar —agregó el de lentes para terminar luego con la conversación—. ¡Sigamos! ¡No te distraigas, que te puedo vencer! —su amigo lo cuestionó con la mirada— ¡Golduck, cabezazo zen!
 
     El nadador, que, a criterio de Jack, sería un perfecto compañero para Peter, cerró sus ojos y se mantuvo quieto, demoró un segundo para abrir los ojos y abalanzarse contra Lickitung por segunda vez. Sin embargo, el obeso había aprovechado aquel tiempo adicional que George había regalado con esa orden y lanzó un potente rayo con tonalidades amarillas y anaranjadas que se mezclaban sin saber dónde empezaba una y terminaba la otra.
 
     —¡Ese segundo te costará la batalla! —vaticinó el pelirrojo, ya tenía la victoria en sus manos.
 
     —¡Evádelo!
 
     Golduck saltó, mostrando gran destreza fuera del agua, esquivó el ataque, el cual casi da con George, puesto que pasó a casi un metro de él, y cayó con su cabeza sobre la frente de su oponente, dejándolo tumbado a los pies del volcán, sin lograr levantarse.
 
     —Lickitung, regresa —el gordo volvió a la cápsula de la que salió—. Lo tenía planeado desde el principio —aseguró sonriendo.
 
     —Llevábamos mucho tiempo sin pelear, te conozco lo suficiente como para saber que te pondrías ansioso y olvidarías algunas cosas —contestó el de cabello oscuro.
 
     —¡Esa fue una batalla increíble! —gritó Jack— Espero que mi batalla contra Elliot en la final de la Liga sea así de espectacular.
 
     —Primero debes vencer al líder de gimnasio de Canela —le recordó Ryan—. ¿Qué tal si…? —se vio interrumpido por un fuerte y largo movimiento subterráneo que los alarmó.
 
     —Vamos al Centro Pokémon, allá seguimos con la conversación —propuso George y nadie se negó, tenían la sospecha de que el volcán pudiera hacer erupción en cualquier momento, después de todo estaba activo.
[Imagen: giphy.gif]
 0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#97
Para una batalla tranquila, no pude evitar imaginarme que tal vez el volcán no está a mucho de hacer erupción. Hasta parte de mí siente que en verdad va a ser así antes de que Jack pueda probar a ese Cubone y enfrentarse a Blaine.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#98
Llegamos a Isla Canela, una de mis favoritas por el volcán, no sé qué pasa que siento fascinación por ellos. Al fin el extraño pelirrojo se nos presenta y descubrimos que está esperando a su amigo para combatir en un lugar memorable, y ya creo que es memorable. Me encanta ver a Jack sentir fascinación por personas mayores que él, y me sorprendió un poco que esta vez el combate fuera entre Ryan y George (que, tal vez... ¿puede ser hermano de cierto rubio que adora a los fantasmas?) porque pensé que Jack le retaría, pero lo cierto es que también se puede aprender mucho de ver combates, como por ejemplo que Lickitung use lengüetazo de una manera distinta a la habitual.

Cuando llegaron a Pueblo Caoba me pregunté si pasaría algo con el volcán, y ya veo que está demostrando que está bien vivo. ¿Tal vez vivirán una erupción en directo? ¿Será la que sepulta a la isla como vemos en HGSS? Nah, no creo que sea tan potente, y capaz sea que nuestros amigos del bando villano andan haciendo de las suyas, sea lo que sea a ver qué nos tiene preparado el próximo capítulo.
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
#99
Repito que adoro cómo hacés que cada personaje nuevo que aparece puede enfocarse en una especialidad diferente de combate y servir de inspiración o de mentor para Evans. En este caso, el aprovechamiento del entorno... aunque, tratándose de un volcán activo como el de Canela, parece que será el volcán el que juegue con ellos y no ellos con el terreno.

Más allá de eso, y de que aprovechás para exprimir a especies que no han sido muy populares ni explotadas en las diferentes representaciones de la franquicia (Lickitung wtf), no me parece que haya sido un capítulo demasiado cargado de contenido. Quizás deba releerlo, porque lo hice de forma medio atolondrada hace unos días en medio de una serie de problemas personales que no vienen al caso, pero... ¡Qué demonios! ¿Por qué le daría una piedra eterna a un Eevee en un fic donde ya sé, como lector, que no hay chance de que evolucione a Umbreon, Espeon o Sylveon? xD

O sea, capaz él conozca esas especies y sepa que Eevee puede potencialmente evolucionar de otras formas, pero en el "mundo Jack Evans" que escribís, las únicas opciones serían Jolteon, Flareon y Vaporeon... Y da igual que tenga pidra eterna o no, Eevee nunca podría evolucionar a ellos si no lo exponen directa e intencionalmente a una piedra evolutiva. En fin, me pareció muy curioso ese detalle.
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
Holi mis bebés.

@Nemuresu Sí, se viene una erupción peligrosa. Jack no usará a Cubone, sólo lo está cuidando.

@PKMNfanSakura No responderé a si es hermano de cierto rubio de los fantasmas, esta vez no quise que Jack pelease porque pensé que podría ser algo repetitivo, el lucha mucho en este fic. Se puede aprender de batallas de muchas maneras. La erupción será bonita y peligrosa.

@Tommy Tenía la intención de que los personajes secundarios destacasen en algo, para justificar un poco que sean tan bueno, pero cuando llegué a Ryan y George no se me ocurrió qué hacer, entonces pensé en lo de los lugares, aunque con el volcán no pudieron hacer mucho. Sí, este capítulo es liviano, casi de relleno, pero lo usé más para presentar a los últimos personajes que Jack conoce en su camino. En el mundo de Jack Evans existen todos los pokémon, por lo tanto Ryan sabe que Eevee puede evolucionar en Umbreon, Espeon o Sylveon, sólo que yo apropósito, no quise nombrar a ningún pokémon que no fuese de kanto, eventualmente si hago una continuación, será en johto y saldrán todos los de johto y kanto, y así.

Gracias por seguir leyendo y comentando, en esta ocasión, les dejo un misterio dentro del capítulo, cuando publicaba el fic en otro foro, un lector me hizo notar un error, no obstante, decidí dejar ese error, porque me gustó la forma en que lo usé. Si no adivinan se los digo después. Besos.

Capítulo 34 - Acertijos en el fuego
 
 
     El sol alumbraba sobre la volcánica isla haciendo del día uno particularmente caluroso, ni el viento era capaz de apaciguar aquella inusual alta temperatura, probablemente un breve adelanto sobre la siguiente batalla que se llevaría a cabo en la lejana urbe.
 
     Jack, Ryan y George estaban parados frente al gimnasio de la isla, tenía el mismo diseño que todos los recintos anteriores, con la típica excepción de la estructura metálica sobre la entrada, ésta era anaranjada. Sin embargo, el desagradable calor que azotaba el lugar acentuaba la sensación de falta de vitalidad. Además, que la estructura estuviese a los pies de aquel volcán, hacía que todo se viese totalmente árido, ni siquiera la presencia del pequeño bosque cercano apaciguaba la carencia de vida.
 
     Entraron a aquel edificio, Jack llevaba puesta la sudadera amarrada a la cintura. La temperatura aumentó dentro del gimnasio, el aire estaba demasiado sofocante. Había un sujeto de traje marrón en la entrada, era obeso y estaba sentado en una silla, su sudor era notorio en la frente.
 
     —¿Es uno de ustedes Jack Evans? —preguntó con poco aliento.
 
     —Yo soy —contestó el chico. El sujeto bebió agua.
 
     —Puedes avanzar, los otros dos pueden observar desde aquí.
 
     Jack caminó más allá de las estatuas de la entrada y unas antorchas se encendieron, estaban puestas en las paredes, éstas eran blancas, anaranjadas por la luz del fuego, aunque manchadas de negro por las candentes batallas llevadas a cabo en aquel sitio. El piso estaba cubierto por baldosas rotas de un color semejante al de la tierra.
 
     Del otro lado de la habitación se hallaba un sujeto de bata blanca, como la de los científicos, usaba lentes y pantalones beige oscuro.
 
     —Soy Dante y antes de llegar al líder, debes enfrentarte a dos entrenadores, yo soy uno de ellos —indicó acomodándose los anteojos—. ¡Ponyta!
 
     Un pequeño equino de pelaje amarillento apareció ante Jack, tenía una mirada dócil, dueño de un cautivador, pero peligroso crin de fuego, al igual que su cola. Relinchó de una manera que Ryan consideró adorable desde su distancia.
 
     —¡Seadra! —la acuática criatura salió de la pokéball y se posicionó ante su cuadrúpedo oponente.
 
     —¡Giro fuego!
 
     Ponyta lanzó de su hocico un espiral de fuego que se dirigió peligrosamente al pokémon de Jack, no obstante, bastó con una orden del chico para que de la trompa de Seadra saliera un poderoso chorro de agua que eliminó fácilmente la ígnea ofensiva del equino. Hidrobomba terminó dando en todo el rostro de la criatura de fuego, dejándola tirada en el suelo para no volver a levantarse.
 
     Dante se retiró y dio paso al siguiente entrenador que apareció de la oscuridad del fondo, por alguna razón aquel lugar se mantuvo así, aunque Jack creía saber quién estaba ahí. El nuevo contrincante tenía unos pantalones azules y una camisa blanca, también usaba lentes y esbozó una sonrisa maliciosa.
 
     —Soy Zack y no seré tan fácil como Dante —aseguró—. ¡Growlithe! —un can anaranjado con rayas negras se manifestó ante Seadra. A diferencia de los Growlithe de los policías que Jack había visto en el altercado en Azulona, éste se veía más desaliñado— ¡Rueda fuego!
 
     El perro lanzó una llamarada de su hocico que tomó la forma de una rueda, la que comenzó a rodar amenazantemente hacia Seadra. Pero sucedió exactamente lo de la vez anterior, hidrobomba fue suficiente para suprimir el ataque y tumbar a Growlithe. Zack se retiró en silencio.
 
     —Puede ser tan alto como un pino y pesar menos que un comino, o del tamaño de una nuez más nadie podrá con él —dijo una voz grave proveniente de aquel lugar sin iluminación.
 
     —¿Qué es lo que dices? ¿De qué hablas? —preguntó Jack sin entender lo que le habían dicho.
 
     —Es un acertijo —indicó la voz—. No pareces ser la persona astuta que describieron los demás líderes. Y, para serte sincero, no te ves muy astuto.
 
     —Lo dice una persona que ni siquiera se muestra —respondió Jack, sabía que eso era para provocarlo un poco, en esta ocasión no caería con facilidad.
 
     Las antorchas del final de la habitación se prendieron y dejaron ver a un anciano apoyado en un bastón ligeramente curvado en la parte donde apoyaba la mano, haciendo alusión a un signo de interrogación. Sus pantalones eran marrones, vestía una camisa roja como un rubí y sobre ella un pulcro chaleco blanco sin mangas. Llevaba anteojos negros como los que usaba Henry y sobre su calva descansaba un sombrero blanco con una franja roja a su alrededor. Su poblado bigote canoso tapaba la parte superior de su boca.
 
     Aquel sujeto se hallaba acompañado de un enorme can muy similar a Growlithe, su pelaje poseía los mismos colores, sólo que en mayor abundancia y más alborotado. Su hocico era más feroz, al igual que su mirada.
 
     Detrás del anciano y su pokémon estaba la representación de la medalla, en un tamaño más grande, era la iconografía de una llama de fuego. Al lado izquierdo, desde el punto de vista del chico, había una puerta, del otro lado, una fotografía colgada en la muralla se llevaba la atención. El muchacho no lograba verlo, pero en ella aparecía el anciano frente a él, con menos edad, junto a un amigo.
 
     —Mi nombre es Blaine —anunció sin moverse— y soy el líder del Gimnasio de Isla Canela. Y por cierto, la respuesta era fuego.
 
     —Soy Jack Evans y he venido a desafiarte —dijo con confianza y algo de molestia por el calor.
 
     —No me había percatado de eso —dijo con evidente sarcasmo y dejó escapar una sonrisa bajo su abundante bigote. A Jack no le molestó eso, incluso también sonrió, pero sí le causó curiosidad saber por qué el anciano líder usaba un chaleco en medio de tanto calor—. Muy bien, comencemos de una vez, este es mi último enfrentamiento del día y quiero descansar. Arcanine.
 
     El gigantesco can avanzó hacia el campo de batalla con paso amenazante, proponiéndose atacar cuando su amo lo pidiese.
 
     —Seadra, ven aquí, lucharás después —la criatura obedeció y se puso al costado de su entrenador—. ¡Dratini! —el dragón apareció enroscándose ante el perro, pero no pudo evitar verse intimidado por aquella imponencia.
 
     —Comencemos —indicó el anciano con amabilidad—. Arcanine, usa envite ígneo.
 
     De la boca del can salió una poderosa flama que lo envolvió en su totalidad, luego comenzó a correr hacia el dragón para embestirlo con todo su cuerpo. Dratini llegó a parar a los pies de su entrenador. El cuadrúpedo volvió a su posición original. El dragón se enderezó con dolor.
 
     —¡Ciclón! —ordenó, no sin antes lanzar una mirada de preocupación por el estado de su compañero.
 
     Un fuerte viento se inició dentro del recinto, no fue molesto puesto que el aire era tan sofocante que la arrasadora brisa llegó para apaciguar el calor. Sin embargo, el golpe dio con Arcanine, quien logró soportar de pie aquella ofensiva.
 
     Algunas llamas aparecieron por el cuerpo de Dratini, causándole daño y algunas quemaduras, envite ígneo lo había quemado. Jack y Blaine esperaron unos segundos, pero la habilidad mudar del dragón no se manifestó.
 
     —¡Furia dragón!
 
     De su boca, Dratini lanzó una bola de candente fuego rodeada por electricidad. No obstante, Blaine y su comando fueron más rápidos. Arcanine logró en un abrir y cerrar de ojos, evadir el ataque y golpear a su oponente tan sólo usando el impulso de su velocidad. La mitológica criatura cayó rendida.
 
     —¿Qué demonios fue eso? —preguntó Jack, pensó que sus ojos lo habían engañado y que era sólo una ilusión provocada por el insoportable calor de la habitación. Blaine no había dicho el nombre del movimiento. Demoró en guardar a Dratini.
 
     —No te lo diré tan fácilmente —contestó el anciano—. Un entrenador no debe decir todas sus estrategias, eso podría ser su ruina. Pero te diré esto, no es algo material, pero su resultado si lo es.
 
     Jack estaba tratando con un entrenador con vasta experiencia en batallas, con tan sólo ver la brecha etaria se hacía notoria la gran desventaja del muchacho. Además, este líder lo estaba ayudando con una pista disfrazada de acertijo. El chico tenía la respuesta ante sus narices, pero no lograba verla con claridad.
 
     —No soy muy bueno en acertijos —anunció con pesar—. Sólo me queda seguir luchando. ¡Seadra! —el caballo de mar avanzó ante Arcanine.
 
     —Es fácil, debiste haberlo deducido cuando lo viste.
 
     El joven entrenador calló por un rato.
 
     <<Con ese movimiento, no sólo golpeó a Dratini, sino que también esquivó el ataque —pensó Jack—. Es demasiado rápido, su velocidad es…extrema.>>
 
     —¡Velocidad extrema! —gritó Jack— ¡Usaste velocidad extrema!
 
     —Así es, Jack. ¡Arcanine, úsala para rodear a Seadra!
 
     El can corrió velozmente y en cuestión de segundos se volvió difícil saber dónde estaba exactamente. Jack sólo veía cómo una mancha anaranjada formaba un círculo alrededor de su pokémon y le lanzaba viento de vez en cuando.
 
     —¿Cómo se golpea a algo que lo evade todo? —preguntó Jack, pero no esperó una respuesta por parte del líder, quien lo miró con interés— ¿Será posible alcanzarlo con un golpe que no falla? —Blaine lo miró con detención, sin mover ni un sólo músculo— ¡Hidrobomba!
 
     Al igual que las veces anteriores, de la trompa de Seadra salió un poderoso chorro de agua que dio fácilmente con Arcanine, haciendo que éste perdiese el equilibrio y se arrastrara por el suelo para impactar la muralla del lado izquierdo de Jack. El golpe contra la pared lo noqueó, la velocidad era inmensa.
 
     —Arcanine, regresa —el can regresó a su cápsula bicolor—. Imagino que su habilidad es francotirador.
 
     —Sí.
 
     —Tendré eso en cuenta. Sigamos. Este es más rápido —anunció sacando una nueva pokéball—, aunque no debes preocuparte, sus movimientos no están basados en eso. ¡Rapidash!
 
     Un caballo tan alto como Blaine apareció frente a Seadra y su entrenador, al igual que su pre evolución Ponyta, éste tenía un suave y claro pelaje amarillento y su crin también era de flamas. Poseía un cuerno en su frente, emulando a un indomable y mítico unicornio. Sus ojos eran rojos y pequeños.
 
     —Los líderes anteriores también mencionaron sobre tus sorpresivas estrategias, ¿seré espectador de alguna de ellas?
 
     —Puede ser —respondió algo evasivo, pero sonriendo, pues no estaba seguro si tendría oportunidad de usarla—. ¡Burbuja! —Seadra lanzó varias burbujas, a tal punto que la habitación quedó inundada de ellas, era un espectáculo digno de un concurso, Lyra hubiese sentido envidia.
 
     —Interesante —calificó el líder—. Bloqueas la visibilidad, pero de paso bloqueas la tuya —Jack no se percató de eso—. Grave error, cuando haces una estrategia, no sólo debes ver cómo afecta a tu oponente, sino que también debes considerar las eventuales consecuencias que puede sufrir tu equipo.
 
     El líder no estaba muy seguro de hacia dónde mirar, puesto que las burbujas tapaban realmente todo, sólo supuso que Jack permaneció frente suyo. Ninguno de los entrenadores ni pokémon podía ver dónde estaba su oponente.
 
     Una burbuja reventó hacia la derecha del anciano y éste no demoró en empezar la ofensiva.
 
     —¡Voltio cruel!
 
     Rapidash generó electricidad de su pelaje para lanzar agresivamente un rayo hacia el lugar donde la pompa de agua había explotado, acabando con varias burbujas en el camino. Sin embargo, el ataque golpeó a una de las antorchas del lugar, apagando su flama. El movimiento generó una pequeña brisa que hizo que varias burbujas se acercaran al equino, reventándose cerca de él y haciéndole daño.
 
     Las pompas se dispersaron un poco, el lugar estaba tan caluroso que el aire dentro de ellas se expandía y las hacía explotar. Blaine logró ver los pies de Jack, pero Seadra ya no estaba ahí. Otra burbuja explotó, esta vez a la izquierda del líder.
 
     —¡Vuelve a usar voltio cruel!
 
     —¡Ciclón!
 
     La criatura de fuego alcanzó a generar más de esa peligrosa electricidad y se dispuso a lanzarlo, no obstante, Seadra inició un fuerte viento, como el de su compañero caído, y acercó todas las burbujas hacia Rapidash, haciendo que este recibiera el impacto de todas las pompas antes de que alcanzase a liberar el rayo. El equino terminó por electrocutarse a sí mismo. Cayó derrotado.
 
     —Creo que es momento de algunas explicaciones —Blaine regresó a su pokémon a su pokéball.
 
     —Dijiste que no había que revelar todo —contestó Jack sonriendo.
 
     —Pero ahora no importa, esa estrategia no funcionará con mi siguiente pokémon —aseguró con tranquilidad—. Te daré una pista para que pienses mientras me explicas tu estrategia. Su elemento no es la roca, pero de ella nació.
 
     —Bueno —suspiró, pues no se le ocurrió nada—. El propósito de las burbujas era confundirte acerca de la posición de Seadra, él reventó la segunda burbuja con un hidrobomba pequeño, la primera explotó sola, supongo que fue el calor. De hecho, tu ataque eléctrico casi le dio a Seadra —hizo una pausa, el anciano líder lo escuchaba atentamente—. Después el plan era lanzarle las burbujas usando ciclón, y aproveché de usarlo cuando quisiste usar nuevamente voltio cruel, para que se electrocutase.
 
     —Fascinante —sentenció Blaine—. ¿Ya adivinaste el pokémon? —Jack movió la cabeza en negación— Su temperatura corporal es tan grande que tuve que poner un poderoso aislante a su superball para no quemarme.
 
     Lanzó la cápsula y una criatura con aspecto ligeramente humanoide apareció ante todos, aunque su boca era como la de un ave. Tenía dos llamas en su cabeza y una en su cola, sus brazos poseían algo similar a los flecos. Su piel iba entre los colores amarillo y anaranjado oscuro, por su espalda recorrían puntas. Su cuello y tobillos tenían algo que parecían ser grilletes, pero sin la cadena ni la bola. La mirada que lanzaba de sus ojos era calma más su apariencia no dejaba de ser inquietante.
 
     —La respuesta era Magmar —apuntó el líder—. Nacen de la lava, que es roca fundida, pero es de tipo fuego, eso explica el acertijo.
 
     —Con agua será suficiente —dijo Jack confiado. Blaine sonrió y esperó—. ¡Hidrobomba!
 
     Seadra lanzó nuevamente un potente chorro de agua, ya no recordaba cuántas veces lo había hecho. El ataque no llegó a Magmar, el agua se evaporó centímetros antes de alcanzarlo, creando una pequeña niebla. Jack quedó mudo.
 
     —Su temperatura es de mil doscientos grados Celsius —informó el líder—. Puño trueno —el pokémon de fuego corrió hacia Seadra al mismo tiempo que envolvía su puño con electricidad. Al llegar a él, le propinó un fuerte golpe en el rostro. El muchacho no logró reaccionar y el caballo de mar se debilitó.
 
     —Regresa —la caída criatura volvió a su cápsula bicolor—. Nidoking —el venenoso pokémon de Jack apareció ante Magmar, éste último era levemente más pequeño, sería una batalla muy reñida—. Con él no podrás usar ese ataque.
 
     —Rayo confuso —Magmar lanzó un haz de luz amarilla de sus ojos que impactó suavemente a la criatura del cuerno. Éste comenzó a moverse muy extraño.
 
     —Maldición —dijo Jack apretando los dientes, Nidoking era la única opción para ganar la medalla. Además, el calor del ambiente había aumentado considerablemente—. ¿Por qué hace tanto calor? ¿Acaso la temperatura de Magmar puede hacer eso?
 
     —Un poco, pero también está usando sofoco, lo usa cada vez que sale a luchar, sirve para confundir más al oponente, más el daño que proporciona —alardeó el viejo.
 
     Jack estaba en serios aprietos, la gran ofensiva de Magmar era confundir al oponente, sin contar con que su pokémon estaba confundido, sólo le quedaba poner toda su fe en que su compañero podría tomar total control de su cuerpo y acciones en algún momento de la batalla. Todo estaba a favor del anciano, después de todo era entrenador desde hace mucho tiempo, antes de que los padres de Jack naciesen.
 
     —¡Usa puya nociva! —gritó con desesperación.
 
     El pokémon logró entender el mensaje, pero al acercarse no pudo dar con Magmar, quien no tuvo problemas para evadirlo.
 
     —Tómalo de un brazo y arrójalo contra la pared, para terminar de noquearlo —Blaine tenía la batalla bajo control.
 
     Magmar aprovechó la fuerza de Nidoking y lo lanzó del brazo contra la pared. No obstante, ante un último grito de Jack, su pokémon chocó en la muralla con sus patas, tomó impulso de vuelta para comenzar a girar en el aire y emuló a un taladro. Guiado por su cuerno, golpeó a Magmar en su pecho, botándolo al suelo.
 
     —¡Sí! —celebró Jack.
 
     —No tan rápido, muchacho. Observa.
 
     Unas llamas envolvieron a Nidoking y le causaron varias quemaduras. Magmar se levantó ante su oponente, pero un fuerte dolor se agudizó en el lugar del impacto. Para sorpresa de Blaine, al volcánico ser se le agotaba el aliento.
 
     —¿Querías que viera eso? —preguntó el chico, aunque no con tono burlesco, puesto que su pokémon también había recibido daño.
 
     —Cometiste un enorme riesgo, eres afortunado de que Nidoking pudiese seguir tus órdenes por un instante —dijo Blaine— Sin embargo, ambos pokémon están peligrosamente cerca. ¡Quémalo con tu cuerpo!
 
     Magmar lo abrazó y ocupó su alta temperatura para dañarlo. El dolor era tan fuerte que provocó que Nidoking gritara a más no poder.
 
     —¡Maldición! ¡Le está haciendo mucho daño!
 
     Jack se preocupó, no le agradó para nada ver sufrir a su pokémon de esa manera. No paraba de sudar, no era el calor, era la situación que estaba viviendo. Intentó calmarse para pensar mejor, pero los gritos de Nidoking no lo dejaban, tenía una piel dura y justamente por eso aún no se desmayaba. El chico vio que su compañero tenía los brazos libres, Magmar lo tenía sujeto por debajo de éstos. Tuvo una idea.
 
     —¡Usa golpe roca sobre su cabeza con tus dos puños!
 
     Esta vez Nidoking escuchó claramente la orden, el dolor lo había sacado de la confusión. Le asestó dos golpes en su cabeza, por diferentes lados. Magmar cayó de a poco y el pokémon de Jack retrocedió para no seguir en contacto con su oponente.
 
     —Ganamos —sonrió y corrió a abrazar a Nidoking, tenía lágrimas en sus ojos—. Lo siento, demoré mucho en pensar. El pokémon lo hizo a un lado y comenzó a moverse extraño ante él—. Es verdad. El baile de la victoria —Jack le siguió los pasos y los presentes sonrieron ante tal ridícula danza triunfadora.
 
     —Sin duda una maravillosa manifestación de alegría, Jack —dijo Blaine al mismo tiempo que Magmar regresaba a su cápsula especial—. Aquí está la medalla volcán —el chico recibió una insignia con la forma de una flama, era anaranjada. La puso bajo la medalla pantano, en la correa de su bolso—. Ahora iré a descansar, fue una batalla impresionante. Que tengan un buen día.
 
     Se despidió del líder y junto a Ryan y George abandonó el lugar.
 
     —¿A dónde irás luego de curar a tus pokémon, Jack? —preguntó el pelirrojo.
 
     —Acostumbro visitar lugares para aprender más. El Laboratorio de Canela me servirá.
[Imagen: giphy.gif]
 0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
Algo me huele que en el Laboratorio va a haber otro encuentro con los extraños cazadores de Mewtwo. O quizás, pero considerando que ahí había notas sobre su origen y qué tanto, algo van a sacarles para su plan.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
¡Qué chulo! Me encantó la batalla, y también la parte de los acertijos. El combate me recordó un poco al que hice en mi fic con Fredo por la diferencia de edad, me gusta mucho que hayan enfrentamientos con personas con tanta experiencia porque se puede ver el gran nivel que tienen y, al mismo tiempo, aprender grandes cosas de ellos. Estaba todo tan reñido que al final pensé que Jack iba a perder, me alegra que Nidoking aguantara como todo un campeón y pudieran hacer el baile de la victoria.

Otra cosa que me gusta de Jack es que, al contrario de lo que hice con Lira al principio de mi historia, no le tienes en un pedestal como un personaje perfecto, si no que no tienes reparos en señalar sus debilidades y defectos y eso hace que veas al personaje más cercano, más humano, y que empatices más con él y esperes que le pueda cerrar la boca a aquellos que le cuestionan.

Al final Jack dice que irá al Laboratorio, y la verdad es que estoy algo impaciente porque ya sabemos qué, o mejor dicho a quiénes se puede encontrar ahí. Otra duda que me ha venido de repente es ¿a qué líder se enfrentará en el gimnasio de Ciudad Verde? ¿Será Giovanni? Ya solo le queda una medalla, esperemos que sea capaz de conseguirla.
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
¡Waaah! ¡Maldito Erfo! Estuve todo el capítulo atento leyendo cuidadosamente en busca de ese famoso "error", pero no encontré nada. Y veo que ni Nemu ni Saku lo hicieron, así que al menos no me siento el único bobo acá. (?)
Pero debe ser frustrante que tus lectores sean tan zopencos, aaaunque debo decir que, a diferencia de Jack, yo sí pude responder acertadamente los acertijos de Blaine. A excepción del de "Velocidad extrema", que aunque sabía que era ese el ataque usado por Arcanine, pensaba que se refería más bien a algo abstracto como la "Victoria", que te da como recompensa algo material, en ese caso, una medalla de gimnasio. ¡Y hablando de acertijos! Lo único que podría destacar como un error, pero no porque te hayas equivocado, sino porque era algo que yo hubiera querido leer, es a Blaine tirándole un último acertijo complicado a Jack y que éste lo pueda deducir por su cuenta tras ganar. O tal vez que Blaine tire otro que Jack no pueda deducir incluso luego de terminada la batalla, y que resuelva en algún momento clave de su aventura más adelante.
O sea, me encantó Blaine y su actitud, me pareció ligeramente más cínico y "maléfico" que en los juegos, donde es más bien un viejito cómico. Peeero creo que podrías haber exprimido un poco más su lado enigmático (es un pequeño spoiler, pero creo que yo pequé de lo mismo con Opal en mi fic, luego explicaré por qué).

Pasando al combate, fue excelente. Los pokémon que envió Jack a luchar contra Blaine fueron los más indicados, aunque el pobre Dratini sigue sufriendo mucho en sus combates. Demostrás bastante bien lo duro que es el entrenamiento del dragón si uno espera hacerse con la especie más fuerte de la región. De hecho, me gusta mucho que lo retrates de ese modo, con tanta frustración para el protagonista tanto como para el lector. Lo más fácil sería hacer uso de algún deux ex machina o time skip o entrenamiento intensivo genérico para justificar que evolucione antes de tiempo así le da una victoria espectacular a Jack. Me alegra que no hicieras eso.

Dos cosas que me gustaron especialmente de la batalla fue, obviamente, toda la estrategia bieeen característica de tu fic con las burbujas, que en un principio parecen ser un handicap para Evans, tal y como le hace notar el líder, pero que acaba usando en su favor por partida doble y hasta triple, minando el campo contra Rapidash para entorpecer sus movimientos, al mismo tiempo que generando esa corriente para golpearlo con todas las burbujas de agua y encima devolviéndole la descarga de su propio Voltio Cruel al estar empapada. ¡Genial! Es realmente brillante, y te aplaudo a vos como escritor por pensar formas tan creativas y divertidas de emplear movimientos no tan populares o mega poderosos como burbujas y ciclón. Vaya que Jack necesitaba de toda su astucia contra alguien como Blaine, que se muestra como un líder imponente y con un equipo bien poderoso, digno de la séptima medalla.

Lo segundo que me gustó mucho fue, más que su pelea en si (que también estuvo brutal), la forma en la que describiste la naturaleza ardiente de Magmar, cómo empleó el Sofoco (no como un golpe directo sino como una forma de acondicionar el terreno de combate para generar mucho daño progresivamente, muy acorde a lo que implica encontrarse sofocado) y lo insoportable que era estar cerca de él, y ni hablar de entrar en contacto con su cuerpo. Por eso me encantó ese intercambio de estados, que intuyo que fue por las propias habilidades tanto de Nidoking como de Magmar, con el primero envenando y el segundo quemando. Me sorprendió que el tipo tierra no gane usando un ataque de dicho elemento, que habría sido lo más esperable contra un oponente como Magmar: a distancia y golpeando súper efectivo. Supongo que Nidoking disfruta más de unos buenos golpes directos bien dados, y no tanto hacer temblar el suelo a distancia.

Gran capítulo, y se viene otro muy interesante si tenemos en cuenta lo que pasa en los juegos y lo que se cocina en tu historia con los malos.
Como le dije a Saku: lo bueno es que solo tengo que esperar a mañana para ver cómo sigue. ¡Yeah!
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
Holi mis niñes.

@Nemuresu No sé como comentar lo que comentaste, cualquier cosa que te diga podría ser un spoiler.

@PKMNfanSakura Me costó hacer esta batalla justamente por la diferencia de edad, a Blaine le sobra experiencia y tiene todas las de ganar, por eso era necesario que Jack usase todas sus destrezas en batalla. Creo que siempre es necesario que los personajes tengan contrastes, después de todo errar es de humanos. No te diré quién está en Verde, o sería spoiler.

@Tommy Debo reconocer que costó inventar algunos acertijos, si no me equivoco uno lo saqué de internet, creo que el del fuego, no soy bueno en esas cosas. Sí, la idea es que el entrenamiento de Dratini sea difícil. Me agrada que te haya gustado el combate, me costó bastante planearlo en su momento, por la diferencia de experiencia. Lo de sofoco, creo que me tomé la libertad de emplearlo más acorde a su nombre, y los golpes que derrotaron a Magmar fueron más que nada por el contexto en que se encontraba Nidoking.

Tengo la sensación de que los tres están interesados en lo que pasará en este capítulo, espero que les guste. Pero antes, el error en la batalla contra Blaine. Francotirador es una habilidad que hace que los golpes críticos causen más daño, sin embargo, yo lo usé para que Seadra no fallase. Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 35 - Secuestro y robo
 
 
     Era un edificio bastante pulcro y moderno, con murallas blancas y pilares que lo adornaban, su base era tan celeste como el cielo matutino. Parte del techo era rojo, aunque esto último no lo podían ver Jack y sus nuevos acompañantes. El joven entrenador había decido ir el mismo día que enfrentó a Blaine, luego de curar a sus pokémon se apresuró para visitar el Laboratorio de Investigación de Canela. Quería llegar lo antes posible a Verde para retar al último líder, pero no deseaba perderse los conocimientos que aquel sitio le podía entregar, de lo contrario, Elliot lo regañaría por haberlo hecho, si es que llegaba a enterarse.
 
     Por dentro el recinto tenía una primera sala de recepción, con asientos y vitrinas que mostraban algunos hechos científicos relevantes, algunos de ellos llevados a cabo por los investigadores del lugar. También había muchas piedras extrañas y varios fósiles, no obstante, el lugar no era tan grande como el Museo de Plateada.
 
     —¿Qué puede haber aquí que te interese aprender, Jack? —preguntó Ryan.
 
     —Ya te lo había dicho, nunca se sabe a qué pokémon podría enfrentarme —contestó—. Tal vez algún día me enfrente a uno extinto —recordó las palabras que alguna vez le dijo Peter.
 
     —Creo que tiene razón, Ryan —comentó George desde el otro costado, con su semblante tan sereno, dando un aire de modesta inteligencia—. Siempre hay que ser precavido…aunque estemos cansados —sentenció.
 
     El recorrido comenzó, era el último de la jornada. Entraron junto a una pequeña multitud por un pasillo a la derecha, mientras la guía informaba sobre el origen del Laboratorio. Hasta el momento, todo parecía aburrido y poco interesante, Ryan y George sólo deseaban irse a descansar. Jack se detuvo a amarrarse las agujetas de su zapatilla izquierda, quedando al final del grupo. Para cuando se levantó, lo habían adelantado bastante, pero eso no le preocupó. Por esas cosas del destino, había parado justo delante de una puerta entrecerrada de la que salía una atractiva luz blanca y brillante. Como cualquier otra persona oriunda de Paleta, decidió abrir y entrar, su característica curiosidad fue más fuerte.
 
     Una extraña máquina llena de botones era la emisora de aquella encandiladora luz, el resto de la habitación estaba a oscuras. En su centro, una especie de cristal anaranjado se hacía trizas, dejando ver una minúscula masa en su interior que comenzó a crecer lentamente. Estaba protegida por un vidrio y levitaba en su interior. Por unos segundos Jack se perdió en aquel enigma, no entendía qué sucedía, pero la intriga lo invitó a dejarse hipnotizar, hasta que una voz femenina lo sacó de su trance.
 
     —Fascinante, ¿no? —preguntó la voz. Jack pudo observar a una esbelta mujer de finos pantalones negros y chaqueta de cuero marrón acercarse al aparato, aunque guardó algo de distancia. Los anteojos que llevaba reflejaban la luz, por lo que pudo localizar su rostro más no verlo, era uno sólo con el resto de la oscura habitación— La tecnología y la ciencia han avanzado tanto que hoy podemos traer de vuelta a un pokémon que murió hace mucho. Esta fue la creación de un científico llamado Nicholas Prince.
 
     —¿Estás reviviendo a un pokémon extinto? —preguntó Jack con incredulidad.
 
     —Así es —afirmó con una actuada amabilidad que el chico creyó—. Aunque técnicamente es un clon de un ser que falleció, por lo que realmente descubrió aquel científico fue la fórmula de la clonación. Sólo está permitido con pokémon prehistóricos —hizo una breve pausa—. Sin embargo, una vez intentaron hacerlo con uno vivo.
 
     —¿Y qué pasó? —la masa seguía creciendo en el interior del cristal, ya se podían ver unas alas y una cola con mayor definición— ¿Qué pokémon fue?
 
     —Fue un pokémon del que se dice posee el ADN de todos los pokémon existentes —dijo sin rodeos—. Pero resultó mal. Cambiaron genéticamente a ese clon para hacerlo más fuerte, fue un ambicioso proyecto con fines egoístas. Pudieron controlar a aquel ser tan sólo por un tiempo, hasta que un joven lo liberó de su dolor.
 
     La masa ya tenía una forma definida, poseía alas grises y opacas, una feroz mandíbula y una cola de flecha. Pero a Jack le surgió una duda, sintiéndose extrañamente alertado.
 
     —¿Quién eres y por qué me dices esto?
 
     —Porque necesito tu masterball —dijo suavemente.
 
     El muchacho quedó helado, no sabía que alguien más, a parte de su familia y amigos cercanos, estaba al tanto de ese secreto. Esa cápsula había sido un regalo de cumpleaños y era parte de un momento muy importante en su vida, no se la daría a cualquiera.
 
     —¡¿Quién eres y cómo lo sabes?! ¡Responde! —demandó saber, su voz se tornó preocupada, estaba alterado, no veía nada bueno en aquello.
 
     —Necesito capturar ese pokémon que crearon.
 
     La pared del fondo explotó, los pedazos saltaron lejos, rompiendo el cristal que protegía al recién resucitado pokémon. Éste era enorme y amenazante, la membrana de sus alas era púrpura y su mirada era agresiva. El prehistórico peligro estaba ante Jack, no obstante, el chico estaba semi consciente, no entendía muy bien lo que ocurría, con la explosión se había golpeado en la cabeza, sentía un agudo sonido en su cabeza.
 
     Detrás de la muralla apareció un hombre de casi dos metros de alto y mirada severa, vestía completamente de negro y tenía barba.
 
     —¡Huye de aquí, Iván, espérame en el puerto! —ordenó Adriana mientras se subía al Aerodactyl resucitado— ¡Me llevaré al chico a la Mansión Pokémon, no me arriesgaré a enfrentarme a esos dos que lo acompañan! ¡Vete!
 
     La extinta criatura tomó a Jack con sus patas, éste no se resistió, y el hombre escapó entre los árboles cercanos. La mujer salió del lugar montada en su nuevo pokémon para volar sobre la isla. Pasó por encima del pequeño bosque de robles y pinos para llegar a una aislada y descuidada mansión de murallas marrones demacradas por el tiempo. El muchacho logró verla cuando llegaban, estaba comenzando a recuperar la consciencia.
 
     Entraron por los altos ventanales que alguna vez la mansión lució con majestuoso orgullo, estaban rotos y sucios. Aerodactyl arrojó a Jack al suelo una vez adentro, sin ningún cuidado. Estaban en el último piso. El joven entrenador se puso de pie, adolorido por el golpe, ni siquiera se limpió el polvo que se le pegó de la arruinada alfombra roja que cubría el piso. Había varios escombros y una que otra cortina agujerada, sumándole unas extrañas estatuas altas.
 
     Jack estaba en serios aprietos, no sentía un peligro semejante desde hace mucho tiempo, de cuando tenía seis años y ese sujeto entró a su casa agrediendo a todos sin razones concretas. La mujer estaba frente a él y nuevamente no podía ver su rostro, esta vez llevaba puesta una máscara blanca sin ningún diseño particular. Por las ventanas el sol se ponía en el horizonte, más allá del puerto.
 
     Un sudor helado corría por su cuerpo, tiritaba asustado, estaba nervioso. La imagen de Doduo tirado en el suelo sin moverse y con los ojos cerrados se le vino a la mente. No podía escapar, Aerodactyl lo alcanzaría en segundos, debía enfrentarlo, pero no quería que uno de sus amigos terminase como aquella ave cuyo deceso tanto le hizo sufrir. No deseaba que la historia se repitiese, no lo podía permitir.
 
     —No…no te daré nada —dijo tartamudeando.
 
     —No temas, si me das la masterball no te haré nada —sonrió maliciosamente, Jack no lo notó.
 
     Un fuerte ruido subterráneo remeció el lugar con brusquedad, ambos miraron instintivamente por la ventana, logrando observar la verdadera razón de aquel temblor. El humo ya salía del volcán cuando miraron y fueron testigos de la lava que comenzó a descender, amenazando con destruir y quemar todo a su paso. La vida en Canela corría peligro, debían salir cuanto antes de ahí. Las sirenas se escucharon desde el puerto hacia toda la isla, otorgando un desagradable pero apropiado tono apocalíptico a la situación del muchacho.
 
     Jack no tenía intención de darle la masterball, pero no veía más opción, no arriesgaría a sus pokémon. Volteó su bolso para sacarla, alcanzó a abrirlo, pero sus pokéballs se movieron, sus compañeros lo miraban fijamente a través de la parte superior roja, querían ayudarlo a enfrentarla. Los sentimientos de sus pokémon llegaron como una cálida brisa en medio del pero frío de invierno, deshaciéndose de todo rastro de miedo que paralizaba a Jack, llenándolo a éste de confianza. No estaba solo ante el peligro, sin embargo, no podía mandar a Nidoking, Dratini o Seadra, habían luchado ese mismo día. Y Cubone no tendría mucha oportunidad, sólo lo estaba cuidando, no podía pedirle que luchara por él.
 
     —¡Ivysaur! ¡Golbat!
 
     El animal-planta y el murciélago aparecieron para defender a su entrenador, ellos habían aceptado viajar con él y pasar por cualquier aventura o enfrentamiento. La situación en la que estaban no sería una excepción.
 
     —Aerodactyl está a un nivel bajo, pero aun así es fuerte. Sin embargo, no es justo que luche solo contra dos —sacó una pokéball—. Omastar.
 
     Una criatura con caparazón enroscado, con puntas en éste, salió de la cápsula, de dicha protección natural salía un cuerpo celeste con tentáculos. Sus ojos eran amarillos y su boca era un pico que se abría en cuatro partes.
 
     —¡Aire afilado!
 
     —¡Avalancha!
 
     Golbat agitó sus alas y lanzó un viento tan filoso que pareció que Aerodactyl fue atacado por dagas invisibles, mientras que con un solo rugido de éste último, el techo sucumbió y casi aplastó a Jack y sus pokémon. Avalancha normalmente ataca dejando caer rocas, pero esta vez lo que estaba encima de ellos era el techo del lugar. Un enorme agujero quedó sobre ellos.
 
     Omastar, por su parte, lanzó un gélido rayo celeste contra Ivysaur, dejándole una pata cubierta con hielo. El cuadrúpedo no se quedó atrás y lo golpeó en medio de su cara con una de sus lianas.
 
     —¡Drenadoras!
 
     —¡Colmillo rayo!
 
     Ivysaur lanzó una semilla marrón de su flor cerrada, Omastar no alcanzó a esquivarla, pues no era muy rápido en tierra. Unas lianas lo rodearon para comenzar a quitarle energía. Mientras tanto, el murciélago era alcanzado por la boca llena de electricidad de Aerodactyl, Golbat no logró evadirlo, un refrescante viento soplaba a favor de su oponente, haciéndolo más rápido. La nocturna criatura cayó desplomada. Jack no demoró en ponerlo a salvo.
 
     Las pokéballs de sus demás compañeros se movían por las ansias de pelear de sus ocupantes, pero no sacaría a uno de sus otros pokémon, la enfermera les había restaurado las energías, pero aún debían recuperarse de sus heridas. Sólo contaba con Ivysaur.
 
     —Ivysaur —dijo Jack respirando fuerte—. Golpea tu pata contra el suelo hasta quebrar el hielo —su pokémon le hizo caso hasta que lo logró.
 
     —Dame luego esa masterball y podrás salvarte junto a tus pokémon. Ese Golbat no podrá llevarte, en cambio, yo tengo a Aerodactyl —indicó con calma—. Si alargamos esto, morirás calcinado con tus amigos.
 
     Nuevamente la imagen de Doduo vino a su mente, sus recuerdos eran más claros. Jack se perdió en ellos. Un hombre entró a su casa derribando la puerta con severa brutalidad, haciendo que el ave de dos cabezas volase lejos, derrotó a sus padres en un abrir y cerrar de ojos y su hermano no estaba para ayudarlo. El sujeto lo tomó mientras lloraba asustado y tapó su cabeza, lo último que vio fue la imagen de Doduo sobre el suelo, sin moverse, luego todo se volvió oscuridad y miedo.
 
     Una luz cálida se abrió paso en la penumbra de su tristeza, se sintió aliviado y apoyado, cuando volvió de sus recuerdos, Ivysaur ya no estaba ahí. En su lugar estaba un pokémon más grande que él, su flor estaba completamente abierta, tenía manchas pálidas y descansaba sobre un grueso y áspero tallo marrón, de la base de éste salían unas hojas que caían sobre el enorme y pesado cuerpo celeste. Aquel pokémon lo miró con confianza y Jack entendió el mensaje, debían seguir luchando.
 
     —Venusaur —el chico sonrió—. ¡Venusaur, usa eco voz!
 
     Toda la habitación tembló, las ventanas que no se habían roto por el paso del tiempo se quebraron. Aerodactyl, Omastar y Adriana sintieron un agudo dolor en sus oídos.
 
     —¡Tierra viva! —gritó la mujer.
 
     Un temblor aún más fuerte se sintió en la Mansión y, a pesar de estar en el último piso, unas manos de tierra salieron del suelo, atrapando a Jack y Venusaur, ambos quedaron inmóviles, aprisionados contra la deteriorada muralla. La masterball saltó del bolso de Jack y llegó a los pies de Adriana, ella la tomó, con triunfo en su mirar.
 
     —¿Sabes? El pokémon que busco capturar fue creado aquí…por órdenes de un ambicioso hombre con sed de poder, un renombrado científico de la época lo hizo —comentó la mujer desde detrás de su máscara—. Con el volcán, todos los vestigios de ese pokémon quedarán enterrados aquí y se destruirán, nadie sabrá nada sobre él. Sólo lo que hay en mi memoria y lo que te he contado, si es que sobrevives —se subió a Aerodactyl y guardó a Omastar—. ¡Gracias por el regalo, Jack! ¡Te prometo darle un buen uso! —rió y se marchó volando.
 
     Ahora Jack estaba atrapado junto a sus pokémon, no alcanzaba la pokéball de ninguno de ellos y esa mujer se había llevado la masterball, pero ahora sólo le interesaba salvar la vida de sus compañeros. Le ordenó a Venusaur que usara una de sus lianas para liberar a Nidoking, éste salió algo molesto por no haber luchado, pero no perdió tiempo regañando, con un solo puño destruyó ambas manos de tierra.
 
     —Gracias. Ahora regresen, debemos salir de aquí.
 
     Bajó al primer piso, le tomó algo de tiempo puesto que la construcción tenía un diseño algo confuso, después de todo, gente en ese lugar había jugado a ser Dios y debía ocultarlo de alguna manera.
 
     En Canela se habían forjado caminos hacia el mar en caso de erupción, para que la lava transitase por esos lugares y no llegara a las casas. Para mala suerte de Jack, la Mansión estaba en ese camino. El calor era desesperante, no alcanzaría a llegar al puerto para evacuar y la lava estaba cerca.
 
     Se oyó un galope. Blaine apareció ante él cabalgando su Rapidash, habían salido del bosque vecino a la casona.
 
     —¿Cómo supiste que estaba aquí? —preguntó Jack con evidente sorpresa.
 
     —¡Desde mi gimnasio vi que ese Aerodactyl te llevaba! —explicó— ¡Sube, no hay tiempo! —se dispuso a montar sobre el lomo de Rapidash, pero se detuvo al ver el fuego en él— ¡No tengas miedo! ¡Si confía en ti, no te quemarás!
 
     Eso no era muy alentador para el muchacho, pero no tuvo más remedio que arriesgarse.  El fuego de la crin no le hizo nada y Blaine ordenó al equino que comenzara el galope. Se adentraron en el bosque.
 
     —¡¿El puerto está muy lejos?!
 
     —¡No vamos al puerto! ¡Ya no hay tiempo! ¡Además, la lava se desbordó del camino y llegó a varias partes de la ciudad!
 
     —¡¿Entonces qué haremos?! —preguntó con preocupación.
 
     —¡Habrá un barco esperando al costado de la isla!
 
     —¡¿Saltaremos?! ¡No vamos a alcanzar! —la preocupación de Jack aumentó exponencialmente, no estaría tranquilo hasta estar a salvo en el barco junto a sus pokémon.
 
     —¡Afírmate! —gritó el anciano.
 
     Llegaron al límite de la isla y un barco los esperaba en el mar a una distancia prudente del pequeño risco, no quería chocar con las rocas de la orilla. Rapidash saltó con todas sus fuerzas, por unos segundos pareció que el equino voló por el aire y que el tiempo se detuvo. Lograron llegar al barco, estaba lleno de gente y pokémon salvajes evacuados. Más allá había más barcos y cruceros que ayudaron ante la emergencia.
 
     —¿Estás bien? —preguntó Blaine.
 
     —Sí, gracias por salvarme a mí y mis pokémon. Ahora me gustaría descansar.
 
     Se alejó un poco de la multitud, todos habían visto cómo el anciano líder lo había traído sobre Rapidash desde un lugar diferente al resto de la isla, por lo que sospechaban de que algo había sucedido, aun así no tenía ganas de hablar con nadie, sólo quería pensar en lo ocurrido, fueron muchos acontecimientos en un día y una nueva preocupación se formaba en su mente. Ryan y George se le acercaron para acompañarlo, pero se mantuvieron en silencio, entendían perfectamente que aún estaba en shock, mientras que Blaine se encargó de apaciguar las dudas de los curiosos.
[Imagen: giphy.gif]
 0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder
¡Wow! Esperaba que sucedan cosas en Canela, pero no esperaba que fuera a pasar TODO en un solo capítulo. Erupciones, techos derrumbándose, flashbacks, violencia (bastante para tu fic), traumas, la figura amenazante de Adriana manejando a los fósiles con muchísima habilidad, Blaine rescatándolo cabalgando sobre Rapidash. Waaah, me encanta.
Tiene todo lo que me gusta leer en una buena historia de Pokémon, aunque eché en falta más ayuda de parte de sus compañeros. Siento que en esta ocasión Jack no entabló un vínculo taaan estrecho con Ryan y George, aunque se nota que son bastante más fuertes que el promedio. Ahora me imaginé una súper batalla final contra estos tipos extraños que no son del Team Rocket (a priori) donde regresen todos los acompañantes de su viaje para dar una mano. Sería tan hermoso. Pero no quiero fantasear demasiado porque tu historia ya está escrita y lo que suceda sucederá por tus propias aspiraciones y no por influencia de un lector en modo fanboy que quiere una guerra civil con pokes. (?)

Me encantó la escena de encuentro entre Adriana y Jack con el Aerodactyl gestándose en esa máquina de restauración de fósiles, me lo imaginé como un momento inquietante pero muy atractivo al mismo tiempo, como si la oscuridad se esparciera en el marco de algo tan puro como un nacimiento, pero tan retorcido como lo es uno artificial y modificado genéticamente.
Y cuando lo raptan a Jack y lo llevan volando a la mansión me pareció muy badass, imaginé perfectamente cada uno de esos momentos, y el rol que jugaba la propia isla como un terreno de combate muy hostil para el protagonista, sin contar con los recuerdos que todo eso le revolvió en el cerebro, y nos enteramos que alguien "derrotó" a sus padres (¿los mató?) y definitivamente acabó con Doduo muerto (btw, ¿voló? siempre me inquieta eso de que vuele, pero bueno, si los juegos dicen que usa vuelo... meh xD). Aparentemente, de haber estado ahí, su hermano mayor habría resuelto todo con relativa simpleza. Después de todo, parece ser de los más fuertes en Kanto.

¡¡Finalmente tenemos la evolución a Venusaur!! Yaaay, mi inicial favorito de Kanto en todo su esplendor, aunque siempre me resulte anticlimático que su movimiento más característico sea... eco voz. (?) Pero esas cosas creativas son siempre un plus, marca característica del buen Elfo. xD
Me había olvidado que Jack tenía a cargo un pequeño Cubone, me pregunto si lo usará para algo o si solamente le está cuidando el lugar al verdadero sexto pokémon... que, por cierto, también me intriga pensar cómo llegará a sus manos. Porque me daba la sensación de que ya pasó por el lugar donde podría obtenerlo, guiño guiño.

Los malos se ponen cada vez más intimidantes, y se salen con la suya.
¡Espero ansioso el próximo capítulo!
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
 0  0  0  0  0  0  0  1  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0  0
Responder




Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)
task