First Post - Jack Evans

Longfic- Jack Evans

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FranquiciaOriginal
GéneroAcciónAventura
Resumen

¿Alguna vez has pensado si realmente quieres hacer lo que haces? ¿Si te quieres dedicar a lo que piensas dedicarte? Supongo que sí, tal vez es algo común.

#31
¡Aaah, genial! ¡Otro capítulo con un título que me encanta! Bien rítmico y ocurrente. Además de que intriga. Me recuerda fuertemente a los títulos que suele utilizar Haruki Murakami en muchas de sus novelas, tiene esa clase de armado de oraciones.

También me divirtió el detalle de que Bill tenga un Abra, y la idea de que su habilidad especial de teletransportación haya inspirado en él la idea del sistema de almacenamiento y transporte de pokéballs a las pc's. Espero que no haya hecho experimentos maquiavélicos con el pequeño zorrito psíquico.

Btw...
 
Cita:—Mi estimado Jack, no debes disculparte por ser sincero. Pero debo decir —la voz de Adam se volvió más seria, mientras que sus ojos lanzaron una mirada llena de confianza— que hoy tu trasero será el pateado

Hasta este mismo capítulo, Adam me caía un poco pesado por su actitud fancy y medio agrandada, pero en este punto lo amé. Te quedó muy bien ese diálogo. xD

Ya quiero llegar a la batalla contra Misty. A ver cómo se las arregla contra los de agua y, especialmente, cómo se cuida si la pelirroja decide usar el poder psíquico de su Starmie contra el equipo venenoso de nuestro prota.
¿Miedo al Corona? ¡No le temas a Crowned!
 
[Imagen: FBfMQsY.png]
 
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#32
Holi mis niñes, les vengo con un nuevo capítulo.

@Tommy No sé quién es Haruki Muramaki, de todos modos gracias por esa comparación. No recuerdo haber puesto que Abra inspiró el sistema de almacenamiento, pero tu gustó la idea, lo dejaré como algo verídico. Creo que Adam es uno de mis personajes menos trabajados, él no tiene mucho desarrollo, pues su sueño es visitar todos los lugares que pueda y no tiene ningún complejo consigo mismo ni con quién lo rodea, sólo se muestra tal cual es, aunque también es algo curioso. Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 13 - A la velocidad del sonido
 
     Parecía ser del mismo tamaño del gimnasio de Plateada, su diseño era el mismo, la única diferencia caía en la estructura donde se encontraba dibujada la tipografía de la pokéball, en este caso era de un tono celeste oscuro. No obstante, el aura que lo rodeaba sí que difería bastante, este gimnasio estaba en medio de un pequeño lago de agua tan cristalina como los canales que abundaban en la ciudad, lo que le otorgaba un aire de frescura sin igual, como si toda la aridez de un desierto pudiese acabarse tan solo observando aquel lugar.
 
     Jack, Lyra y Adam atravesaron un pintoresco puente de piedra pulida pintado de blanco, desde las barandas se apreciaba cómo los pokémon acuáticos nadaban con vitalidad de un lado a otro, protegidos por la autoridad del gimnasio. Los tres entraron al recinto, un enorme salón con piscina les dio la bienvenida, con aseadas paredes blancas que reflejaban toda luz que aterrizaba sobre su pulcra superficie. Sin embargo, con lo primero que se toparon fue con dos estatuas, una de ellas era seguida por un sujeto bien peinado de traje marrón.
 
     —¿Quién es Jack Evans? —preguntó el hombre. Jack levantó la mano— Bien, tú puedes seguir. Ustedes dos pueden sentarse allá —el sujeto indicó unas sillas de playa al costado de la alberca artificial, había algunas personas ahí, vestidas con trajes para nadar, junto a varios flotadores de colores—. No deben otorgar ningún tipo de ayuda al retador, de lo contrario serán expulsados del gimnasio y perjudicarán a su amigo —los chicos asintieron con obediencia.
 
     Jack avanzó varios pasos, posicionándose cerca de la piscina, aquella tenía varias tarimas flotantes con la forma de diferentes figuras geométricas en ella, para que los pokémon pudiesen pararse en la arena de batalla, que era justamente el estanque. Estaba totalmente lleno de agua, tan trasparente como el mismo aire, el chico podía ver perfectamente el fondo, aunque distorsionado por la refracción.
 
     Al costado izquierdo de la sala estaban las sillas donde Lyra y Adam ya descansaban, al lado derecho había tres de esas plataformas que usan los nadadores para comenzar a nadar en una competencia. En ese momento Jack se percató de que la piscina estaba de manera horizontal desde su perspectiva. Más allá de la alberca hacía presencia una imponente pared de vidrio que permitía que la luz del sol entrara cuando quisiera. Además, era atravesada por un arco blanco con la figura de una gota en medio.
 
     Entre la alberca y la pared de vidrio, se hallaba una tarima más larga, de color amarillo, con una escalera para poder acceder a ella. Sobre ésta, yacía sentada la líder de gimnasio, acompañada por dos pokémon que levitaban, uno de ellos era la misma criatura con forma de estrella con la que la habían visto hace cuatro días, el otro ser era similar, medía más de un metro de altura y parecía estar conformado por dos estrellas púrpuras, una pegada a la otra, dejándola con un total de diez picos, la parte de adelante poseía una formación de oro macizo que gozaba de una roja joya octogonal en su centro, muy bien avaluada en el mercado negro.
 
     Un sujeto se paró del otro lado de la piscina, tenía la piel bien tostada, llevaba puesto un gorro de nadador de color negro, unas gafas del mismo color y un ajustado traje de baño corto que no dejaba mucho a la imaginación.
 
     —En este gimnasio debes enfrentarte a dos entrenadores antes de llegar a la líder —dijo el hombre bruscamente—. El primero seré yo. Mi nombre es Luis. Shellder —de la pokéball lanzada salió un bivalvo de conchas púrpuras que protegían un delicado cuerpo negro con dos ojos saltones y una lengua que parecía burlarse de su oponente, cada valva tenía dos puntas. Se posó sobre una plataforma circular.
 
     —Ivysaur, necesito tu ayuda —el animal-planta apareció, parándose sobre una tarima rectangular que se meneó con el movimiento del pokémon.
 
     —Uno contra uno. Shellder, usa carámbano.
 
     —¡Energibola! —dijo Jack inmediatamente, el bivalvo abrió su boca para lanzar su ataque pero una brillante esfera verde chocó todo su rostro, expulsándolo hacia el fondo de la alberca. Se vieron algunas burbujas salir del interior del pokémon.
 
     El hombre saltó a la piscina, sumergiéndose para sacar a su compañero del fondo del mar. Lo metió en su pokéball para luego irse por una puerta al costado izquierdo del salón, cerca de la pared de vidrio, y sin decir nada. Dejó un camino de agua salpicada.
 
     Una chica un poco menor que el individuo anterior se puso en el lugar en el que éste había estado. Llevaba puesto un bikini rojo sobre su tostada piel, su pelo era liso, largo y rubio, tenía algunas argollas puestas en las muñecas.
 
     —Mi nombre es Lourdes y seré tu siguiente oponente —dijo la muchacha con jovialidad—. Goldeen —un pez blanco salió de la pokéball, saltando directamente al agua, sus aletas tenían escamas de distintas tonalidades naranjas, especialmente su cola que se movía como un vestido de alta costura, además poseía un cuerno en su frente—. Cornada.
 
     El pez nadó rápidamente por debajo de las tarimas de colores y saltó del agua hacia Ivysaur.
 
     —¡Látigo cepa! —dos lianas salieron velozmente de debajo de las hojas en su espalda, golpeando al goldeen en sus mejillas, en pleno ataque, haciéndolo caer al agua. El pez quedó flotando y no se movió.
 
     —Eso fue muy rápido —dijo la chica mientras regresaba su pokémon—. Que tengas suerte —se retiró por la misma puerta que el entrenador anterior.
 
     —Gracias. Bien hecho, Ivysaur —felicitó a su compañero.
 
     La líder de gimnasio comenzó a bajar las escaleras mientras las dos estrellas pululaban a su alrededor. El chico no logró evitar ponerse nervioso. Ya no esperaba que esta batalla le dijese algo sobre su eventual objetivo, pero si deseaba que el entrenamiento de hace dos días en la casa de Bill y la estrategia que habían planeado juntos funcionara. Igualmente intentaría no depender tanto de sus deducciones, le podían jugar una mala pasada, una inferencia no siempre es correcta.
 
     —Mi nombre es Misty —dijo la pelirroja con impaciencia, mientras llegaba al fin de las escaleras— y soy la líder del Gimnasio de Ciudad Celeste.
 
     —Jack Evans —dijo luego de tragar saliva, se sentía emocionado por la batalla, como de costumbre, pero algo intimidado.
 
     —Tú estabas cerca de la cueva, hace cuatro días —anunció Misty—. Te recuerdo perfectamente. Además, Brock me comentó sobre ti, llegaste a él con una estrategia interesante y lo venciste, por lo tanto debo asumir que ahora también traes una.
 
     El chico se incomodó un poco, esperando que la líder no se percatara de su plan.
 
     —La batalla será de dos contra dos. Staryu —la estrella más chica avanzó, posicionándose sobre una tarima, la misma donde había estado Shellder.
 
     —Ivysaur, mantente firme.
 
     —¡Hidropulso! —de la punta superior de Staryu salió un chorro de agua que se convirtió en un aro, a una velocidad mucho más rápida de lo que lo hubiese hecho el vaporeon de Peter, y fue lanzado contra Ivysaur.
 
     —¡Destrúyelo con látigo cepa! —las lianas aparecieron nuevamente y, antes de que la ofensiva de la líder llegase, entraron por la argolla, desarmándola en el aire.
 
     —Placaje —se notaba impaciencia en la voz de la pelirroja, no parecía ser una mujer que anduviese con rodeos. La estrella avanzó rápidamente y golpeó tan fuerte a Ivysaur que casi lo botó al agua.
 
     —¡Energibola! —el pokémon de Jack lanzó una nueva esfera verde, esta vez contra Staryu, quien no alcanzó a evadirla, dejando a la estrella algo herida.
 
     —Recuperación —la criatura marina comenzó a brillar hasta que sus heridas sanaron completamente.
 
     <<Demonios —pensó Jack—. No sabía de ese movimiento. Si comienza a recuperarse a cada rato no podré derrotarla —su expresión evidenciaba preocupación—. Espero que Ivysaur recuerde el plan.>>
 
     —¿Qué pasa, Jack? Hasta el momento no has demostrado ninguna estrategia digna de un enfrentamiento de gimnasio —al parecer la líder se estaba impacientando, le gustaba ir directo al grano—. ¿Acaso no me consideras una oponente digna? Había pensado que me sorprenderías con algo. Tal vez no eres merecedor de llevar ese apellido —Jack recordó en ese momento las palabras de Brock, acerca de que los líderes no sólo probarían su habilidad en batallas, así que no reaccionó ante las palabras de Misty—. Que decepción —se sinceró.
 
     —La paciencia es una virtud —dijo Jack, evidenciado que ella no la tenía, aunque no supo si la líder había captado el mensaje.
 
     —Como sea. Staryu, esta vez usa placaje para botarlo al agua —Jack abrió un poco más los ojos, como signo de expectación. Por otra parte, Adam y Lyra pusieron mayor atención a lo que iba a suceder.
 
     La estrella ejecutó la orden de Misty, logrando empujar al animal-planta hacia el agua. Ivysaur quedó totalmente sumergido y simuló hacer esfuerzo para salir. Staryu también se metió al agua, ahora tenía la ventaja del medio ambiente. No obstante, en el momento en que lo hizo, el compañero de Jack lanzó un sonido de su boca tan fuerte que el agua se agitó con braveza. El pokémon de Misty terminó flotando con la joya hacia arriba, totalmente derrotado. Ivysaur usó sus lianas para salir del agua impulsándose con ayuda de la tarima flotante en la que había estado parado.
 
     —Bien hecho, Ivysaur —el pokémon lo miró y su entrenador le sonrió.
 
     —Parece que me equivoqué —dijo mientras devolvía a la estrella a su pokéball—. Me gustaría saber qué pasó —indicó Misty, la impaciencia se había ausentado de su voz, pues esta la había llevado a perder uno de los enfrentamientos.
 
     —¿Quieres que te diga mi estrategia antes de terminar la batalla? —Jack emitió una sonrisa, de esas que no puedes evitar que salgan, porque algo resultó bien y no puedes ni quieres esconderlo.
 
     —Tienes razón —le sonrió de vuelta, la líder entendió que la curva en la boca del chico no era de soberbia—. Starmie, es tu turno —la estrella púrpura avanzó para colocarse sobre la misma tarima donde su compañera había estado, pero se quedó flotando encima de ella, a poca distancia—. Las cosas se pondrán interesantes.
 
     El ambiente de la batalla ya no estaba tan tenso y Jack ya no se sentía tan nervioso. La actitud de Misty ante la sorpresiva estrategia no revelada de Jack fue grata, muy diferente de la de Brock, quien se mantuvo rígido en todo momento.
 
     Por alguna razón el ánimo de la pelea hizo que a Jack ya no le importara tanto ganar la batalla, sentía que Misty estaba algo satisfecha con lo que había visto y con el visto bueno de un líder de gimnasio le era suficiente, lo llenaba de alguna manera. Pero eso no haría que no intentase ganar el encuentro.
 
     —¡Energibola! —Ivysaur dejó salir otra esfera verde, esta vez contra Starmie.
 
     —¡Psíquico! —la esfera se detuvo en el aire, a medio camino, y se destruyó.
 
     El tipo planta de Ivysaur era fuerte contra el tipo agua de Starmie, pero el tipo psíquico de la estrella lo era contra el tipo veneno del animal-planta. Los pokémon estaban equilibrados, ninguno tenía la ventaja de tipo sobre el otro.
 
     <<Perfecto —pensó con sarcasmo—. Ahora tendré que lidiar con que pueda detener los ataques de Ivysaur en el aire. Maravilloso>>
 
     —Látigo cepa —nuevamente aparecieron las lianas, las que no demoraron en sujetar a Starmie, una de ellas retuvo uno de los picos de la parte de adelante, la que tenía la hermosa joya, mientras que la otra cogió una de las puntas de la parte trasera de la estrella.
 
     —No debiste haber hecho eso —comentó sonriendo con ligera ansiedad—. Starmie, usa giro rápido —la estrella comenzó a girar como una shuriken sobre su mismo eje, pero el gran problema para Ivysaur fue que las dos estrellas que conformaban a Starmie comenzaron a girar en sentido contrario, provocando que las lianas del pokémon se enredaran y lo obligaran a chocar con el pokémon de Misty.
 
     —Nunca había visto que un Starmie girara en ambos sentidos al mismo tiempo —anunció Adam a Lyra.
 
     —¿Sorprendido? —preguntó Misty con voz de ganadora—. Yo también tengo un as bajo la manga —puso sus manos en la cintura, con orgullosa actitud.
 
     —¡Ivysaur, energibola! —Jack aprovechó la cercanía de los pokémon y así el suyo le propinó un fuerte golpe con la esfera brillante eyectada de su boca, causándole daño.
 
     —¡Aléjalo con hidrobomba! —del pico más alto de la estrella salió un poderoso chorro de agua que tiró lejos a Ivysaur, afortunadamente no cayó al agua—. Muy astuto —dijo la líder con una sonrisa.
 
     La emoción de la batalla y las constantes sorpresas le hacían olvidar a la líder, y al retador también, de que era una batalla de gimnasio, parecía un duelo entre dos personas que intentaban sorprender al otro. Lo hacían por el enriquecimiento de luchar y no por la recompensa.
 
     —¡Eco voz! —Ivysaur emitió un fuerte sonido contra Starmie. Jack no supo si había sido afectada la criatura, pues no tenía rostro para expresar dolor o emoción alguna, pero su joya estaba parpadeando.
 
     <<Tal vez estoy teniendo un poco de suerte —pensó Jack—. Starmie necesita una forma de decir que está débil, quizás el parpadeo de su joya signifique que lo está. Estoy deduciendo otra vez —se reprendió—, pero debo arriesgarme. Después de todo, si pierdo, puedo venir de nuevo.>>
 
     —Así que ese fue el movimiento que derrotó a Staryu —adivinó Misty—. Además, el sonido es más rápido bajo el agua, eso debió ayudarte.
 
      —Tienes razón —dijo Jack—. Ahora, Ivysaur usa…
 
     —¡Rayo hielo! —nuevamente salió otro ataque de la punta superior de Starmie, esta vez era un gélido rayo celeste que no demoró en congelar al pokémon de Jack y dejarlo débil— Me interesa mucho saber con qué sorpresa saldrás ahora —sentenció triunfante.
 
     —Ivysaur, regresa. Lo hiciste muy bien —dijo Jack, su pokémon volvió a la cápsula bicolor—. Tal vez te pueda dar un adelanto, será la misma estrategia que antes, pero será distinta —ya tenía otra pokéball en la mano—. Zubat —el murciélago apareció revoloteando—. Por favor, Zubat, no olvides el entrenamiento —estaba en aprietos y no sabía si lo que había planeado con el murciélago funcionaría.
 
     —Un pokémon de tipo veneno contra uno de tipo psíquico, debe haber una estrategia interesante por ahí —supuso Misty.
 
     —El otro pokémon que tengo también es de tipo veneno.
 
     —Bien. Veamos cómo reaccionas a esto. Starmie, usa giro rápido.
 
     El cuerpo del chico se tensó. La estrella giró como la vez anterior, pero en esta ocasión avanzó hacia Zubat, acompañada por una amenazante diferencia de poder. Sin embargo, ante un expectante Jack, la ciega criatura lanzó un fuerte sonido que dio a la estrella. La reacción de la criatura ante el ataque fue errática, puesto que evitó al murciélago, desviando su camino, para pasar peligrosamente entre Adam y Lyra, quienes se asustaron bastante, y finalmente chocar contra la pared detrás de ellos. Su joya se apagó luego del violento impacto.
 
     —Ganamos —dijo—. ¡Ganamos! —comenzó a gritar Jack—. ¡Lo hicimos Zubat! —el murciélago sonrió mientras el entrenador hacía su baile de la victoria.
 
     —No lo conozco —dijo Lyra avergonzada tras ver la particular danza de su amigo.
 
     —Bien hecho, Jack —lo felicitó Misty con una sonrisa en su rostro, al mismo tiempo que Starmie volvía a la pokéball—. Pero debo saber cómo lo hiciste.
 
     —Bueno —dijo tratando de controlar la euforia y tomando una actitud de profesor—. Supuse que podría haber un campo de agua aquí. Así que le dije a Ivysaur que cuando él y su oponente estuvieran bajo el agua usara eco voz. Mientras que a Zubat le dije que usara supersónico cuando estuviese en apuros. En otras palabras, les enseñé a hacer ciertas cosas en ciertos momentos. Ese fue el plan. Afortunadamente Starmie se confundió y se hizo daño a sí mismo.
 
     —Estoy impactada —Misty sonrió cuando lo dijo—. Pero debo decir que fue una batalla reconfortante. Últimamente han llegado varios novatos que creen poder hacerlo todo y llegan sin ningún plan. Esas batallas fueron una pérdida de tiempo —concluyó—. No como tú, me sorprendiste gratamente —la líder rodeó la piscina y se acercó a Jack—. Aquí tienes la medalla cascada como prueba de tu victoria —le entregó una insignia con forma de gota y de color celeste, brillaba a la luz.
 
     —Gracias.
 
     Los tres chicos se despidieron de Misty y se retiraron del gimnasio con destino al Centro Pokémon para curar las heridas de Ivysaur y Zubat. Mientras caminaban, Adam decidió comenzar a hablar.
 
     —Entonces, dinos, Jack. ¿Qué te dijo la batalla?
 
     —Me gustan las batallas, pero mientras luchaba contra Misty no sentí la necesidad de ganarle —explicó mientras acomodaba su nueva medalla en el cinturón de su mochila—. Por alguna razón me bastó con sorprenderla. Fue una batalla muy diferente a la que tuve con Brock.
 
     —Pero, ¿te dijo algo sobre tu objetivo? —insistió Lyra.
 
     —La verdad es que no sé si las batallas de gimnasio me digan algo más aparte de dejarme bien en claro que me gustan los duelos. Quizás me tengan que suceder otras cosas para definir mi objetivo. Pero ha de llegar a su debido momento, cuando a las misteriosas fuerzas que rigen este mundo les parezca preciso y oportuno —dijo con voz de poeta y miró al cielo con esperanza.
 
     —¡Eso fue muy profundo! —comentó Lyra con risas entre medio, mientras le daba un cariñoso empujón que lo desequilibró.
 
     Llegaron a un paradero y tomaron el bus. Luego de curar a sus pokémon irían a comer, más tarde, a pasear en góndola para relajarse un rato.
[Imagen: giphy.gif]
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#33
Leído ya desde el trabajo, en una aburrida mañana sin gran concurrencia de gente.

No diré nada de tus descripciones estilo croquis de arquitecto porque, como siempre, son espléndidas. Tenés un estilo muy propio y cada capítulo que leo me lo confirmo más y más. Lo es para lo bueno, que es la atención al detalle y la meticulosidad con la que narrás ciertas cosas, y lo es para lo malo, que esta vez me pareció lo mecánico de algunos eventos, como la victoria sacada de la manga de Jack (de hecho, creo que Zubat no recibió ni un golpe, como si Ivysaur hubiera hecho todo el trabajo de desgaste previo y al final bastase con confundir a la estrella de mar para anularla completamente), o lo innecesarios que parecieran ser los combates previos. Creo que, personalmente, yo hubiera optado por darle mayor énfasis al enfrentamiento con Misty sacrificando tal vez los dos encuentros previos con sus lacayos o aprendices, que bien poco aportaron.

Eso sí, me encantó la forma en la que narraste los encuentros contra Ivysaur, y la manera en la que este usaba sus látigos cepa para dispersar los aros de agua desde adentro hacia afuera, o cómo Starmie se las arregló para anularlo totalmente. Solo que, después de lo construido en el episodio anterior acerca de las geniales estrategias que practicaría con Adam y Bill, al final resultó ser un simple supersónico antes de ser partido en dos por las astas giratorias de la estrella marina. Eso sí, el recurso del sonido amplificado y potenciado por el elemento acuático fue un toque muuuy interesante e inteligente, que a mi gusto hubiera sido más espectacular como resolución del mismo que el que usó con Zubat para ganar al final.

Con todo, me divirtió el breve momento de Jack bailando alegremente junto a su murciélago, un detalle que puede parecer bobo pero que en un personaje como el de nuestro protagonista es de agradecer, donde se lo ve más descontracturado y menos "frío". ¡Solo le pido a Arceus que por favor vaya haciéndose de un equipo más versátil en tipos y que ya no recurra casi exclusivamente a su inicial! xD

¡Esperando ansioso el próximo capítulo!

Edit: Olvidé responder a tu respuesta (?); Haruki Murakami es un escritor y novelista que admiro mucho personalmente, y posiblemente el autor japonés de mayor renombre en la actualidad. Suyas son obras como Crónica del Pájaro que da Cuerda al Mundo, Kafka en la Orilla, 1Q84, Tokio Blues, After Dark, etc. Tiene un estilo bien peculiar para escribir y construir sus universos, y suele utilizar títulos para sus capítulos medio enigmáticos pero que siempre son nombrados en algún momento por un personaje, muchas veces sin albergar verdadera relevancia a primera vista con el contenido en si del capítulo.
¿Miedo al Corona? ¡No le temas a Crowned!
 
[Imagen: FBfMQsY.png]
 
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#34
Y ahí va la segunda medalla de gimnasio. Jack sigue impresionando aunque lo pague con comentarios sobre su familia.
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#35
Holis mis niñes, les vengo con nuevo capítulo.

@Tommy la idea de los encuentros previos tiene dos propósitos: primero, quiero mostrar en este fic a todos lo pokémon de kanto, y los encuentros previos me ayudan a hacer eso, segundo, dentro de la historia, sirven como "coladero" para los entrenadores, de esa manera evitan que cualquier llegue y haga perder el tiempo al líder de gimnasio, hacen del reto un desafío más difícil. La intención era darle un toque de realidad a la Liga, que fuese más selectiva para que los eventuales enfrentamientos en el torneo sean más atractivos y espectaculares, y hay como un aspecto comercial, es para atraer audiencia. Creo que tienes razón con lo de la batalla, tuvo poco protagonismo respecto a los encuentros anteriores, y la estrategia con Ivysaur debió dar el triunfo, tendré más cuidado con cómo ordeno esas cosas. Tranquilo, Jack ya tendrá otro pokémon y no habrá más veneno en su equipo.

@Nemuresu Creo que mencionar a la familia de Jack es parte de su desarrollo como persona, todos esperan algo de él, y esas expectativas le molestan, pero no debe renegar de su familia.

Gracias a ambos por seguir leyendo y comentando. Los amo.

Capítulo 14 - La banda de motociclistas
 
 
     Las calles estaban llenas de personas que transitaban de un lado a otro, hacia sus trabajos u otro destino diferente, todas con mucha prisa, hablando por celular, caminando rápido o haciendo las dos cosas, parecían todos muy ocupados. Ciudad Azafrán era la urbe más grande de la región Kanto y justamente era la capital de ésta, su centro estaba lleno de altos edificios de oficinas, con todo tipo de empresas, además de varias tiendas comerciales con compradores compulsivos dentro de ellas, pero la construcción más imponente era la de la Corporación Silph. Aquella edificación poseía ventanas tan grandes que aparentaba tener murallas sólo de vidrios que reflejaban toda la luz del sol. En cambio, alrededor del núcleo de la ciudad, estaban todas las viviendas, de variadas formas y tamaños, además de majestuosas mansiones en las afueras de ésta.
 
     Jack, Lyra y Adam habían llegado en la mañana a la enorme capital después de un día de caminata desde Celeste, el camino no era tan largo como otros, pero se habían topado con algunos entrenadores y pokémon salvajes que les salieron al paso. Jack y Lyra pudieron con todos ellos, aunque con varias dificultades.
 
     Una vez en la ciudad, demoraron alrededor de dos horas en llegar al Centro Pokémon. Habían tomado el bus que los dejaba más cerca, pero se encontraron con una gran congestión vehicular, agravada por algún semáforo en rojo. Para llegar a su destino, atravesaron una muralla que rodeaba por completo el centro de la metrópoli, la que marcaba el antiguo tamaño de la urbe y por alguna razón no había sido derrumbado. El edificio era mucho más grande que sus pares en las demás ciudades, puesto que debía abastecer a todos los entrenadores de la gigantesca Azafrán. Entraron para encontrarse con más de una enfermera dispuesta a atender.
 
     Luego de revisar a sus pokémon y disfrutar de un fortificante almuerzo, se dirigieron a la plaza más grande de la zona. Dicho lugar tenía una gran cantidad de áreas verdes, uno de los pocos en la ciudad, gozaba de una amplia variedad de árboles que proyectaban sombras para descansar sobre el pasto, muchas bancas para disfrutar del día, varias rodeadas de muchos Pidgey, y una enorme pileta de piedra que lanzaba agua hacia la piscina en la que yacía. El mejor lugar para descansar después de un ajetreado día de trabajo.
 
     Una vez arribaron a la plaza, soltaron a sus compañeros para que se divirtiesen. Squirtle se lanzó inmediatamente a la pileta, para jugar alrededor del chorro que de ella salía. Los chicos se sentaron en una banca cercana, comenzando a relajarse mientras los Nidoran corrían juntos de un lado a otro.
 
     Al mismo tiempo que ellos disfrutaban de un momento de descanso, un sujeto vestido de guardia caminaba por los áridos pasillos del edificio de la importante corporación. Se detuvo frente a una habitación, con cautela miró hacia todos lados para prevenir que nadie viniese. Sacó unas llaves de su bolsillo derecho, abrió la puerta frente a él y entró. El cuarto estaba repleto de archivos, muchos en papeles dentro de gordas carpetas, con varios computadores prendidos, no había ninguna persona. Se acercó a uno de los ordenadores y comenzó a indagar en él.
 
     —Es una suerte que los archivos del sistema de seguridad también estén aquí —comentó en voz baja para sí mismo cuando vio la carpeta en la pantalla—. Así será más fácil vulnerarlos —abrió una que decía mapa del recinto—. Ahí está, justo la habitación que quiero —sonrió escuetamente—. El sistema de seguridad de aquel lugar está protegido con un código y…necesito ir a la habitación para obtenerlo —dijo resignado al percatarse de la situación. Suspiró—. Demonios, el sistema de seguridad del Museo de la Ciencia era menos engorroso.
 
     El hombre se metió a la otra computadora para investigar nuevamente, abrió una carpeta con el nombre de pokéballs, comenzó a leer. Era un reporte sobre las cantidades de pokéballs que habían creado, los pedidos, ventas, etc. Una vez que llegó al final, se detuvo para leer detenidamente lo que decía.
 
     Mientras tanto, los tres chicos seguían disfrutando del día en la plaza, conversando sobre sus futuros destinos. No obstante, un fuerte ruido interrumpió la calma que reinaba a su alrededor, era tan fuerte que las bocinas de los autos pasaron a un segundo plano. No pudieron evitar ponerse en alerta, al igual que sus pokémon. Una banda de motociclistas irrumpió la quietud de manera tan abrupta, que muchas personas se espantaron por tal escena. Los Pidgey huyeron volando para escapar del peligro.
 
     Eran cinco individuos los que habían arribado en la plaza, vestidos con chaquetas de cuero negro, pantalones del mismo material, cuatro de ellos, los hombres, con anteojos negros, mostrando mucha rudeza, de diferentes contexturas corporales. La quinta persona era una mujer, ella llevaba un casco negro, sus ojos no se lograban ver, sólo se veía su boca, con toda su ropa ajustada a su esbelto cuerpo de modelo. Estaba en medio y parecía ser la líder de aquella banda.
 
     Los cinco se pusieron alrededor de la pileta. Jack y los demás estaban rodeados, además de una mujer de unos cuarenta y tantos años, una pareja de jóvenes y un anciano que había estado alimentando a las pequeñas aves.
 
     —¿Por qué hacen esto? —demandó saber la mujer con mucha valentía— ¡Estamos cansados de la delincuencia!
 
     —No estamos haciendo nada malo, también hemos venido a pasear, es un lugar público después de todo —se defendió la motociclista con un tono burlesco—. Pero creo que tengo intensiones de hacer algo malo —sonrió con malicia.
 
     Sacó una pokéball y liberó a la criatura en su interior. Tenía el aspecto de una cobra, con escamas púrpuras. Su campana tenía unas figuras que emulaban un rostro, bastante inquietante, de su amenazante boca salía una lengua con dos puntas, su mirada emanaba peligro. Se acercó sigilosamente a la mujer que había encarado a su entrenadora, con la intensión de hacerle algún tipo de daño. Mirándola directamente a los ojos, la señora quedó paralizada por el miedo, un miedo que cualquiera tendría si viese a una cobra de tres metros acercarse amenazadoramente.
 
     —Constricción —la cobra rodeó a la mujer con su cuerpo, para comenzar a apretarla a vista y paciencia de los demás, la señora se quejó de dolor.
 
     Jack no pudo creer lo que veía, una mujer estaba siendo atacada a pocos metros de él, nunca había visto que un pokémon atacase a un humano con tal violencia y brutalidad, parecía como si quisiese provocarle algún daño serio o tal vez matarla. El chico quedó quieto y no supo cómo reaccionar ante tal evento. Era una situación muy diferente a lo ocurrido en el Museo o en la Casa del Entrenador.
 
     —¡Squirtle, usa burbuja! —la tortuga de Lyra saltó del agua de la pileta, expulsando una serie de burbujas que impactaron a la rastrera criatura, no le hicieron mucho daño, pero sirvió para que soltara a la mujer, puesto que la cobra se dirigió al pokémon de la chica.
 
     Según recordó Jack, al momento de ver la valiente acción de su amiga, cuando pequeños Lyra no era de las que destacasen mucho por enfrentar o encarar a una persona, ni mucho menos en una situación de peligro, ella no poseía mucha confianza en sí misma. Pero en algún momento eso cambió y el joven entrenador ahora veía a una persona diferente.
 
     —¿Otra más? —alegó la motociclista. Los demás integrantes de la banda salieron en su defensa, cada uno liberó un pokémon, eran esféricos, de piel rugosa y púrpura, con poros que emanaban un asqueroso gas, tenían dibujado debajo de su rostro algo similar a la iconografía de veneno o peligro, los cuatro de la misma especie—. ¡Yo me encargo de ella! —dijo la mujer— ¡Arbok, usa picotazo venenoso! —unas púas delgadas salieron de la boca de la cobra hacia Squirtle, pero ésta se protegió con su caparazón.
 
     —¡Doble equipo! —cuatro Flareon aparecieron frente a las esferas flotantes— Lyra, yo me encargo de los Koffing —anunció Adam—. ¡Bola sombra! —el zorro y sus copias lanzaron una esfera negra contra sus oponentes, causando el inmediato debilitamiento de dos de ellos.
 
     Jack observó cómo Adam era quien salía a escena ahora, enfrentándose a cuatro a la vez. No le cabía en la cabeza que una persona apareciera en un lugar para hacer daño y causar escándalo sin motivo alguno. Ivysaur, Nidoran y Zubat permanecieron quietos esperando a que su entrenador les ordenase algo, pero no recibían palabra alguna de éste.
 
     Las imágenes comenzaron a aparecer, como si supiesen llegar en el momento preciso. Nuevamente la silueta de una persona se dibujó en la mente de Jack y nubló su juicio sin saber bien lo que pasaba a su alrededor. Esta vez el hombre tomó al niño para llevárselo mientras éste lloraba de miedo, suplicando desesperado por ayuda. Parecía que todo pasaba lentamente, cada segundo era una lágrima de llanto. La confusión había hecho de aquel lugar su reino.
 
     Para cuando Jack salió de su trance, la cara de Arbok estaba a menos de un metro de él, pero una tortuga similar a Squirtle golpeó a la rastrera con todo su cuerpo. Aquella criatura era notoriamente más grande, tenía orejas cubiertas de un suave pelaje blanco, al igual que su frondosa cola, su piel era de un color azul y lanzaba una expresión más seria y madura con su mirar.
 
     —¡¿Jack, estás bien?! —preguntó Lyra con mucha preocupación.
 
     Antes de que pudiera responder, una fuerte explosión se llevó la atención de todos. El estruendo provino del edificio de la Corporación Silph. Muchas personas aterrorizadas salieron corriendo, algunos cruzaron la calle sin fijarse y casi fueron atropellados. Era un completo caos. De uno de los pisos altos salía humo, tan negro que contrastó fácilmente con el cielo.
 
     —Esa es nuestra señal de salida —dijo la motociclista en voz baja y, junto a su banda, huyó del lugar en su moto, no sin antes regresar a Arbok a su pokéball. Los cinco desaparecieron, perdiéndose por el tumulto de las calles.
 
     Jack ayudó a la señora a levantarse. Todos los de la plaza miraban cómo el humo subía sin prisa, con el pasar del día sería uno mismo con el smog de la ciudad. Las personas continuaban saliendo por las puertas, el edifico completo fue evacuado. La policía llegó primero, seguramente alguien los habían llamado por el problema con los motociclistas, luego los bomberos se hicieron presentes y no tardaron en apagar el fuego.
 
     Los chicos debieron quedarse ahí para relatarle a la policía todo lo que habían visto. Jack ya estaba más calmado, pero seguía pensando en lo que su mente había sacado a flote, ahora había recordado algo más. Jamás había olvidado lo que había sucedido hace años, pero los detalles se los había llevado el tiempo para protegerlo de los recuerdos.
 
     Se dirigieron al Centro Pokémon y le pidieron a una de las enfermeras que viese a sus compañeros. Mientras esperaban, se sentaron en unos asientos cerca. Adam fue al baño con prisa.
 
     —Me alegro de que Squirtle haya evolucionado a Wartortle —dijo para salir un poco del silencio incómodo, pues sospechaba que Lyra en cualquier momento le preguntaría por qué no reaccionó ante el ataque.
 
     —¿Qué te sucedió? ¿Por qué no te defendiste? —la chica no se fue con rodeos, conocía bien a su amigo y sabía que le sucedía algo malo.
 
     —No pude. No supe cómo reaccionar, me quedé en blanco —se excusó con pesar—. Pero eso no es todo —Lyra lo miró atentamente—. ¿Recuerdas lo que sucedió cuando teníamos seis años? —ella asintió— Recordé algunos detalles y cuando estaba en el Museo recordé más —enfatizó—. Detalles que había olvidado con el pasar de los años.
 
     —¿Recordaste el rostro del sujeto? —el chico negó—. Bueno, no sé por qué recordaste eso justo en esos momentos, pero no debes dejar que eso te detenga. Ese Arbok pudo haberte matado —le regañó con cariño.
 
     —Gracias por salvarme —se dieron un abrazo, al chico se le humedecieron los ojos, pero aguantó las lágrimas.
 
     Horas después, en una lujosa casa en las afueras de Azafrán, una mujer pelirroja yacía sentada en una silla tallada, en un cuarto lleno de muchos hallazgos arqueológicos, todos hechos por ella misma. El lugar estaba en penumbras, la única luz presente era la que entraba por la ventana. Aquella persona tomó una taza de té de la mesa a su costado para beber de ella, pero un hombre entró apurado a la habitación donde se hallaba y la interrumpió.
 
     —¿Y bien? —dijo la mujer sin alcanzar a beber.
 
     —No pude traerte lo que querías —se excusó y tragó saliva, no ocultó su leve nerviosismo—. Me pillaron en la entrada de la habitación donde estaba y por eso hice explotar la bomba que me dio Kaczynski —la mujer no estaba sola, había tres personas más, dos hombres, uno alto y fornido, el otro delgado, de tamaño promedio, y una mujer de larga cabellera negra, los tres parados cerca—. Si hubieses enviado a Philby tal vez tendrías lo que quieres.
 
     —No hubiera hecho nada sin los códigos —habló uno de los otros sujetos, el más delgado—. Tú eres el hacker, por eso fuiste enviado.
 
     —Tengo el código conmigo, te lo paso cuando quieras —respondió con tono poco amigable.
 
     —Entonces la distracción que hice no sirvió de nada —regañó la mujer que estaba parada—. ¡Tuve que enfrentarme a unos mocosos agrandados para que tú llegaras aquí con nada! —gritó.
 
     —Puede ser, pero traje algo que quizás resulte ser interesante.
 
     El hombre sacó un pendrive y lo conectó a una laptop al lado de la taza de té que la mujer sentada estaba tomando hace un rato. Abrió unos archivos para mostrárselos a la pelirroja. Ella puso el aparato en sus piernas, para comenzar a leer la información que se reflejaba fríamente en sus anteojos.
 
     —Dice cosas sobre las pokéball que Silph ha creado, ventas, compras, etc. Pero sigue bajando, lo más interesante está al final, información sobre lo que me mandaste a buscar —anticipó el hacker.
 
     La mujer llegó a la imagen de una pokéball diferente, la parte habitualmente roja era púrpura y tenía dos círculos rosados pintados en ella con una M predominante en su centro.
 
     —La masterball —anunció con asombro, captando la atención de los demás.
 
     —Ahí dice que Philip Lockhart mandó a crear once prototipos que resultaron exitosos y cuando su hijo Alphonse heredó la compañía se hizo otra más por petición externa. Ahí sale el nombre de la persona que la pidió —explicó—. De las doce, diez están en posesión de Silph, la onceava fue robada por el Team Rocket cuando asaltaron el edificio de la misma compañía y después de que se disolvió dicha organización no se encontró, hoy su paradero es desconocido, lo más interesante es lo que sucedió con la doceava, la que mandaron a hacer. Está a nombre de alguien —la mujer leyó el nombre.
 
     —Tenemos tiempo antes del próximo paso de nuestro plan —adelantó—. Así que por el momento necesito que busquen…al menor de los Evans, su nombre es Jack.
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#36
Nuevamente tengo la fortuna de que me toque un día desolado en el trabajo, quizás por la lluvia, quizás por el calor insoportable, o porque la gente disfruta de sus vacaciones en otro lado, pero como sea me da el tiempo necesario para leer un nuevo capítulo de tu fic.

¡Qué bien! Se empiezan a establecer las bases de lo que parecerá ser el "plot oscuro" de la historia, donde realmente se pondrán a prueba las capacidades de Jack como entrenador y los traumas del pasado que todavía le carcomen la cabeza en momentos clave. Saffron parece el lugar ideal para tomarse un respiro en medio de un arduo viaje por Kanto, es una lástima que también sea el destino preferido de motociclistas y bandidos de toda clase... Que casualmente también andaban encubriendo las investigaciones de gente que quiere hacerse con la Master Ball.

Interesante que se hayan hecho tantas, siempre la pensé como algo exclusivo de lo que solo existe una copia en el mundo. Aunque ciertamente hay muchas más, porque en cada edición nos regalan una, así que como mínimo debería haber unas ocho en el canon principal, o tal vez nueve. Como la historia pasa años después de los sucesos de RGBY, es comprensible que ya se hayan desarrollado más... Aunque es bien peligroso. Por suerte no las usan en humanos, por ahora. (?)

Me gustó que justamente sea Jack, el "héroe protagonista" tan alabado por sus capacidades para elaborar astutas estrategias, el que no reaccione en momentos críticos donde se pone en riesgo algo más valioso que una victoria o una medalla de gimnasio. Es un rasgo interesante como personaje protagónico y un buen obstáculo a superar. Plus, que mientras estaba sumergido en sus traumas era Lyra la estrella cuyo inicial EVOLUCIONA y ni siquiera nos enteramos de cuándo ocurre eso porque estamos viviendo todo desde la perspectiva de un impotente Evans. Es buen toque. 

Ahora, lo que no me gustó fue el momento de la infiltración. Me recordó al robo en el museo, pero ese me pareció mejor construido, tal vez porque acabó efectivamente con un enfrentamiento y era tridimensional que el propio criminal cometa errores de novato. Lo que no me gustó de esta infiltración para recabar info sobre Sliph y las pokéballs, fue que el tipo explicaba TODO lo que hacía mientras lo hacía en soledad. Creo que se podría haber contado únicamente a través de las acciones del sujeto y no mezclando lo que hacía con su explicación de lo que hacía, pues era un poco redundante.

Y una mínima corrección ortográfica:
 
Cita:     —No estamos haciendo nada malo, también hemos venido a pasear, es un lugar público después de todo —se defendió la motociclista con un tono burlesco—. Pero creo que tengo intensiones de hacer algo malo —sonrió con malicia.

*intenciones

Por lo demás, estoy entusiasmado. Esperaré al próximo la semana que viene. ¡Saludos!
¿Miedo al Corona? ¡No le temas a Crowned!
 
[Imagen: FBfMQsY.png]
 
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#37
Quizás solo soy yo, pero siento que esa Master Ball teminará siendo usada con Mewtwo o algún pokémon de su calibre. Lo que me extraña, es que Jack parezca una parte crucial de un plan criminal. Quizás tenga más sentido conforme empiecen a aclararse los traumas que tuvo.
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#38
Holis mis chiquilles, les vengo con un nuevo capítulo.

@Tommy el plan y motivación de los malosos se irá viendo de a poco, obviamente se entenderá todo en el momento del climax. Decidí que hubiesen más masterball para darle más realismo, a pesar de que dan una por juego, si una empresa crea algo importante e innovador, por qué sólo haría uno de ellos? Pero afortunadamente los dueños de Silph entienden que una masterball no la puede tener cualquiera. La idea del shock de Jack era justamente hacer ese contraste, hacerlo más humano, más imperfecto, y aproveché de darle un poco más de brillo a Lyra, que se vea que es alguien de armas tomar cuando la situación lo requiere. Creo que tienes razón con eso de que describía todo lo que hacía, alguien pudo escuchar, pero el es un hacker, no un espía, debieron al menos haberlo prevenido.

@Nemuresu Los traumas de Jack no tienen mucha relación con la villanía de los malosos, pero se podría decir que la tendrán de alguna forma. No responderé lo de Mewtwo.

El capítulo de hoy deja la conmoción y acción vivida en Azafrán para presentar un nuevo personaje. Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 15 - El S.S. Anne III
     La mayoría de las casas eran de un color blanco y con tejados anaranjados, muy similar a un helado de chirimoya alegre, aunque había varias de otros colores que resaltaban por su unicidad. Las calles estaban sumamente pulcras y, es que, desde que llegaron a Ciudad Carmín, Jack y Adam no habían visto ningún papel tirado en el suelo que ensuciase la urbe, era muy distinto a Azafrán. Los dos jóvenes se habían separado de Lyra en aquella metrópoli puesto que ella debía partir a una ciudad distinta para poder participar en un concurso pokémon. La despedida había sido bastante emotiva para el chico.
 
     Ambos muchachos habían demorado poco en las bicicletas que les habían regalado. Resultó ser que la señora que defendieron de los motociclistas era la esposa del dueño de la tienda de bicis de Celeste y había mandado a buscar tres para ellos. Sin duda eso haría que se demoraran menos entre una ciudad y otra. No obstante, Jack no evitó sentirse desmerecedor de tal gesto de agradecimiento, pues sólo atinó a quedarse parado mirando al vacío mientras los demás hacían algo.
 
     Cuando llegaron a Carmín, una refrescante brisa marina les pegó de frente, el encierro de Azafrán los había agobiado un poco. Pasaron cerca de un enorme solar que abastecía a gran parte de la urbe, lo habían construido con el propósito de hacer de la ciudad un lugar menos contaminante, hace tiempo habían tenido unos problemas con unos lodosos pokémon atraídos por la basura. Sin embargo, la principal atracción de la ciudad era el enorme puerto en sus costas, lleno de barcos pesqueros, turísticos o con mercadería, pero el más grande y llamativo era un enorme trasatlántico de bien cuidado blanco que se llevaba todas las miradas.
 
     —Adam —dijo Jack al parar en la luz roja—. ¿Dijiste que tu primo vive aquí?
 
     —Así es —le respondió—. Su casa está cerca del mercado, al lado del puerto.
 
     —¿Atravesaremos toda la ciudad? —reclamó— ¿Pasaremos siquiera por el Centro Pokémon?
 
     —Por supuesto. Sólo sígueme y no te retrases.
 
     La luz del semáforo se tornó verde, por lo que comenzaron a andar en las bicis por las limpias calles de la urbe. Mientras tanto, Jack aprovechó de observar la ciudad, percatándose de que la mayoría de los autos eran eléctricos y no emitían gases. Luego de una normativa municipal, todo se había vuelto más amigable con el medio ambiente.
 
     Después de varios minutos arribaron al Centro Pokémon. Ambos le pidieron a la enfermera que revisase a sus compañeros, Jack aprovechó de sacar una hora para enfrentar al líder de gimnasio en tres días más y, según escuchó de una conversación ajena, el tipo eléctrico era su especialidad.
 
     Luego de revisarlos, partieron inmediatamente al hogar del primo de Adam. Cruzaron varias calles, usaron algunos atajos con poca gente y tráfico para terminar llegando a una casa de blancas paredes, su tejado era de un naranja más claro, desteñido por el sol, y tenía varias plantas de decoración que armonizaban la vista.
 
     —¿De verdad no les molesta que yo venga? —preguntó Jack, se sentía incómodo por llegar como si nada a una casa de desconocidos.
 
     —No. Cuando le avisé a tía Dolly de que venía con alguien más se alegró —dijo Adam con naturalidad.
 
     —¿Enserio? —dijo Jack con incredulidad. No podía creer que alguien se alegrase de que un extraño viniese a quedarse a su casa por unos días.
 
     —Sí —respondió Adam, pero no explicó por qué.
 
     Dejaron las bicis apoyadas en la pared y Adam tocó la puerta. Una delgada mujer les abrió, tenía rasgos finos que resaltaban una sonrisa natural, su pelo estaba tomado y andaba con un delantal verde pálido. Los saludó amablemente para dejarlos entrar. Ambos tomaron asiento, Jack se sentía más incómodo que nunca, más que en el lujoso auto de Karin en Verde.
 
     —¡Daniel, tu primo ya llegó! —gritó la mujer, luego se perdió entre las habitaciones de la casa.
 
     Esperaron unos segundos antes de que un chico de la misma estatura de Adam apareciese con un andar bastante perezoso. Su cabello era castaño oscuro y desordenado, vestía una sudadera un poco ancha de color amarillo, con pantalones ligeramente holgados de color negro. Tenía algunas pecas que encajaban con su mirada algo somnolienta.
 
     —Hola —dijo bostezando—. Tú debes ser Jack —se tiró en el sofá opuesto a donde estaban los otros dos.
 
     —Sí.
 
     —Y ¿Qué cuentas, Adam? Tu venida a esta casa siempre implica que yo tenga que salir de mi cuarto y dejar mis máquinas —lo culpó de ello—. Y la presencia de este niño me obliga aún más a salir de aquí. Por eso mi mamá aceptó que te quedaras, Jack —miró al chico con pereza—. Cree que así tendré otro amigo más.
 
     —Pasa todo el día encerrado con sus máquinas, armándolas y desarmándolas, una y otra vez —explicó Adam—. No toma aire fresco, apenas sale de su recámara para ir al baño y comer.
 
     —Ya veo. Y ¿qué clase de máquinas desarmas? —preguntó Jack para tratar de entrar en confianza.
 
     —De todo tipo. Ven, te mostraré.
 
     Se levantó con lentitud y los condujo a su habitación, estaba a oscuras, pero Daniel prendió la luz. Había varias máquinas que emitían luces parpadeantes, otras mostraban imágenes, una estaba toda desmantelada en el suelo. Había una cama desordenada y un computador prendido.
 
     —Estoy desarmando esta cosa, la compré en un depósito de máquinas usadas. Después de la nueva ordenanza ecológica en Carmín, muchas máquinas fueron desechadas por que contaminaban más de lo permitido. Gracias a eso me hice con todo esto que ven —explicó. Se notaba un pequeño aire a entusiasmo y orgullo en sus palabras cuando hablaba de sus preciadas máquinas—. Tuve que modificarlas un poco para no violar esa ordenanza.
 
     —Ya veo —dijo Jack—. Ya tienes un objetivo, ya sabes a qué dedicarte.
 
     —Sí, me encantan las máquinas y todo sobre ellas —explicó—. Pero de vez en cuando entreno a mis pokémon.
 
     —¡¿También eres entrenador?! —exclamó Jack— Perdón.
 
     —Como estoy obligado a salir, porque llegaron ustedes. Creo que sería interesante tener una batalla —bostezó—. Servirá para estirar las piernas. Podríamos entrar al torneo del S.S. Anne III.
 
     Tomaron el bus, habían decidido no ir en bicicleta por dos razones, no tendrían dónde dejarlas y Daniel no tenía ganas de hacer esfuerzo. Llegaron al puerto luego de veinte minutos aproximadamente, bajándose al lado del mercado. Muchas personas transitaban por el lugar, lleno de puestos y turistas comprando recuerdos y chucherías varias que no necesitaban. Los jóvenes atravesaron aquel lugar para llegar a un enorme trasatlántico blanco, el mismo que habían visto cuando entraron a la ciudad. De cerca era mucho más grande, proyectaba una gran sombra que capeaba el calor. Subieron por la escalera hasta la cubierta. Arriba había una enorme piscina con forma circular, mientras que a su costado se hallaba un imponente campo de batalla. Además, estaba lleno de varios bares al aire libre, sillas para tomar sol y sombrillas.
 
     Se acercaron a una persona sentada en un mesón al lado de un enorme cartel que informaba sobre el torneo. Una mujer de traje azul y bien peinada los atendió.
 
     —¿Desean inscribirse? —preguntó con amabilidad— Sólo nos quedan dos cupos.
 
     —Entren ustedes —dijo Adam—. No tengo ganas de luchar. Además, ahí dice que se necesitan mínimo dos pokémon y yo sólo tengo a Flareon.
 
     Jack y Daniel se inscribieron. El sorteo se haría en media hora, por lo tanto debieron esperar. Se fueron a sentar, pero Adam debió ir al baño, había aguantado bastante, pero ya no pudo más. Dejó a los dos solos.
 
     —Cuando Adam avisó que vendría contigo, me habló un poco sobre ti —le comentó Daniel sin mucho ánimo—. Me dijo que estabas buscando un objetivo en la vida o algo así.
 
     —Sí. Durante el último tiempo he estado cuestionando un poco lo que elegí. Empezar un viaje como entrenador para entrar a la Liga y todo eso —explicó con una leve sonrisa forzada.
 
     —Pero sigues en eso. Veo que tienes dos medallas ahí —bostezó al señalar la correa del bolso del chico.
 
     —Sí, le dije a un amigo que seguiría en lo que estoy mientras busco un objetivo. Pero…háblame de ti, ¿por qué siempre estás encerrado? —preguntó.
 
      —La gente es demasiado hipócrita. Engañan a los demás para su propio beneficio. Predican pero no practican —dijo sin parecer una persona somnolienta como se había mostrado la gran parte del poco tiempo que llevaban de conocerse—. Sé que no todos son iguales, pero no confío mucho en las personas, excepto mi familia. Por eso me gustan tanto las máquinas, ellas no hacen daño, sólo los humanos. Además, tengo a mis pokémon.
 
     Daniel no era una persona tan rara después de todo, Jack veía en él a alguien, por alguna razón, afectado por la sociedad, al igual que él mismo en Paleta. A Daniel no le gustaba la compañía humana, por que el ser humano tiende a dañar a otros sin un motivo convincente. Muchas personas se encierran en su mundo como método de defensa, el de Daniel eran sus máquinas.
 
     Todos los concursantes se reunieron a un costado de la cancha y el público del otro, habían instalado unas galerías especiales para que se sentasen y pudieran disfrutar de los enfrentamientos. Un señor vestido de uniforme y de una edad similar a la del profesor Oak se paró en medio de la arena de batalla, comenzó a hablar a los asistentes a través de un micrófono.
 
     —Damas y caballeros, les habla Dionisio de Arcos, capitán del S.S. Anne III —dijo el hombre, algunas personas lo reconocieron, había formado parte de un selecto grupo de entrenadores hace muchos años—. Es un agrado para mí informarles que el mini torneo a bordo de este famoso trasatlántico comienza ahora —la gente aplaudió—. Y es mi deber informarles que la primera ronda será de batallas dobles. Los enfrentamientos han sido elegidos al azar y los primeros en luchar serán —abrió un papel— Tommy González y Jack Evans.
 
     Jack se paró, para tomar lugar en uno de los lados del campo de batalla, el otro chico se puso en el lado contrario, vestía muy similar a los cazabichos en las entradas del bosque Verde, pero se veía un poco más experimentado en el área.
 
     —¡Que comience la pelea! —anunció el capitán.
 
     —¡Ivysaur, Nidoran! —ambos cuadrúpedos salieron con energía y se pararon con firmeza.
 
     —¡Kakuna, Metapod! —dos capullos salieron de las pokéballs, el primero tenía apariencia de una pupa y era amarillo, poseía dos ojos negros que miraban como si tramase algo. El segundo era una crisálida verde con algo muy similar a un rostro humano, no tenía boca, pero poseía nariz y una mirada seria.
 
     —Pero esos pokémon ni siquiera pueden moverse —se dijo Jack—. ¿En que estará pensando? —la gente del público también miraba intrigada—. ¿Por qué usas esos pokémon? ¿No deberías esperar a que evolucionen?
 
     —Sí. Tienes razón —dijo sonriendo.
 
     Ambos capullos comenzaron a brillar y se abrieron, dejando salir a dos criaturas aladas. El Kakuna se convirtió en una abeja de ojos rojos, tenía un peligroso aguijón blanco al final de cada brazo y uno amarillo en su abdomen, el cual poseía dos líneas negras que lo rodeaban. Mientras que el Metapod evolucionó en una hermosa mariposa púrpura también de ojos rojos, sus extremidades superiores eran cortas y las inferiores largas, las cuatro de un color celeste. Sus alas eran blancas y frágiles.
 
     —Beedrill y Butterfree —indicó el cazabichos—. Apuesto a que no te lo esperabas. No podrás con ellos ahora que evolucionaron —alardeó.
 
     —¿Cómo sabrás que movimientos usar? —preguntó Jack.
 
     —Soy un experto en tipo bicho, sé que movimientos aprenden al evolucionar —respondió jactándose de sus conocimientos—. ¡Beedrill, usa ataque furia! ¡Butterfree, usa confusión!
 
     La abeja se acercó rápidamente a Ivysaur y comenzó a propinarle una serie de dolorosos golpes con sus aguijones blancos, el animal-planta alcanzó a ladearse un poco, por lo que recibió la ofensiva del insecto en su costado izquierdo. Al mismo tiempo, la mariposa le provocó a Nidoran un fuerte malestar de cabeza con tan solo lanzarle una mirada, aunque los ojos del butterfree no expresaban demasiado.
 
     <<Maldición —pensó Jack—. Ambos vuelan y Nidoran necesita estar cerca para atacar. Además ese beedrill es muy rápido.>>
 
     —¡Energibola! —el animal-planta lanzó una brillante esfera verde contra la abeja, pero ésta la burló con facilidad.
 
     —No será tan fácil. ¡Ataque furia y confusión! —ordenó Tommy.
 
     —¿Otra vez los mismos movimientos? —los bichos atacaron de la misma manera que la vez anterior. La escena se volvió a repetir.
 
     <<Está jugando con tu ignorancia, Jack —dijo Adam entre sus pensamientos—. Cuando Butterfree y Beedrill evolucionan, sólo aprenden un movimiento cada uno.>>
 
     —¡No hay nada que puedas hacer! —alardeó Tommy con una triunfal sonrisa en su rostro.
 
     —Nidoran, tápate los oídos —el roedor agachó la cabeza y los cubrió con sus patas—. ¡Ivysaur, usa eco voz! —el verdoso pokémon lanzó un fuerte sonido de su boca que hizo que los voladores descendieran—. ¡Nidoran, usa placaje con ambos! —el compañero de Jack corrió a sus oponentes y, aprovechando la cercanía de estos dos entre ellos mismos, los embistió. Las dos criaturas no volvieron a moverse, quedando tiradas en el suelo.
 
     —¡Y el ganador es Jack Evans, con sus pokémon Ivysaur y Nidoran! —anunció el capitán.
 
     El caza bichos devolvió sus pokémon a sus respectivas pokéballs, retirándose sumamente avergonzado del lugar. Sin siquiera despedirse. Había demostrado ser tan sólo un fanfarrón.
 
     Las batallas continuaron, Jack vio detenidamente a Daniel, pero no logró ver nada en especial, pensó que tal vez saldría con algo semejante a Adam, pero en vez de eso lo vio luchar con bastante pereza. Bostezó más veces de las que dio una orden, pues derrotaba a sus oponentes con el primer golpe.
 
     Jack y Daniel avanzaron, al primero cada vez le costó más, pero logró instalarse en la final. Ahora, ambos debían disputarse el premio del primer lugar.
 
     —¿Estás listo, Jack? —preguntó Daniel con somnolencia. Jack se limitó a sonreírle.
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#39
Me encantó el personaje de Daniel, parece todo un geek hikikomori pero por algún motivo me lo imaginé con un diseño muy cool, tal vez por combinar pecas, sudadera ancha amarilla y pantalones negros. (?)
Más allá de trivialidades estéticas, su actitud retraída y sumamente antisocial es un buen aliciente para que eventualmente se una al viaje de Jack y pueda aprender un poco a confiar más en las personas, a la vez que apoyar a Jack a ser mejor entrenador. Por algún motivo decidiste no revelarnos todavía qué pokémon usa el ingeniero, aunque Jack ya lo debe haber estudiado bien por lo que narrás al final.

Es cierto el hecho de que no siempre una evolución a mitad de una batalla te sacará las papas del fuego, y se retrató muy bien con los casos de los pobres insectos (¡Y el pobre cazabichos! Los Tommy merecemos terminar mejor xD), aunque creo que confusión es un gran ataque que podría haber anulado al menos a Nidoran. Por eso de... Ya sabes... El monotype de Evans. e.e

¡Esperando ese combate en el próximo capítulo!
¿Miedo al Corona? ¡No le temas a Crowned!
 
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#40
Holi mis niñes, les traje un nuevo capítulo.

@Tommy Intento hacer a cada personaje con una personalidad marcada, pues crear personajes es lo que más me cuesta. Sí, no revelé sus pokémon a propósito, aunque no hay ninguna intención más allá de sólo querer mostrarlos después. No obstante, Jack ya los ha visto en batallas anteriores. Lo de Tommy fue una casualidad en los nombres, después me percaté de eso. Tienes razón con lo de confusión, no me había percatado, pero creo que lo puedo explicar con un mejor entrenamiento por parte de Jack. Gracias por seguir leyendo y comentando.

Capítulo 16 - Las habilidades extras de un pokémon
 
 
     La tranquila agua del mar reflejaba el cielo como un enorme espejo natural, mientras que el sol observaba con calidez desde su fría lejanía. El último enfrentamiento iba a comenzar a bordo del barco, la gente estaba expectante en sus asientos, esperando por una buena batalla, ambos entrenadores se habían desempeñado bien durante los encuentros anteriores. Sólo quedaba la orden del capitán para dar inicio.
 
     —Esta batalla será de dos contra dos —anunció Dionisio—. ¡Que comience el duelo!
 
     —Nidoran —el roedor se plantó frente a Jack mirando hacia Daniel.
 
     —Magneton —tres esferas metálicas unidas salieron de la pokéball del somnoliento muchacho, cada una tenía dos imanes, un ojo carente de expresión y dos tornillos, excepto la de en medio, ella tenía un tornillo extra en su parte superior. La magnética criatura levitaba sobre el suelo, reflejando el sol sobre su plateada superficie.
 
     <<Debo tener cuidado con ese pokémon —pensó Jack con preocupación—. En los duelos anteriores, los ataques especiales de sus oponentes ni si quiera lo tocaban.>>
 
     —¡Doble patada! —ordenó Jack, a lo que Nidoran reaccionó corriendo inmediatamente hacia el imán flotante.
 
     —Esquívalo —dijo Daniel, quien acababa de sentarse en el suelo. El roedor no pudo efectuar el golpe, pues el magnético pokémon se distanció del suelo, quedando a mayor altura—. Usa bomba sónica —bostezó.
 
     Magneton apuntó sus imanes hacia su objetivo, expulsando una onda sonora imperceptible para el oído humano, pero peligroso para un pokémon como Nidoran, cuya buena audición era una de sus características principales. El ataque llegó a los oídos del roedor, quien no demoró en sufrir un intenso dolor en sus órganos auditivos.
 
     <<Cada vez que Nidoran se acerque, Magneton se elevará —razonó Jack con temprana frustración—. Nidoran tendrá que saltar, pero deberá ser en el momento preciso.>>
 
     —¿Estás bien, Nidoran? —su compañero sacudió la cabeza antes de hacerle un sonido de afirmación— Bien. ¡Usa golpe roca! Pero esta vez salta cuando Daniel dé la orden de evadirte —la última oración la dijo en voz baja, antes esa táctica lo había ayudado a ganar una batalla de gimnasio.
 
     Nidoran corrió hacia Magneton, por lo que el somnoliento muchacho nuevamente ordenó una evasión. El roedor siguió la orden al pie de la letra, saltó y con su pata delantera derecha le dio un golpe al imán en el tornillo superior, causándole bastante daño.
 
     —Bien hecho, Jack —dijo Daniel con el codo derecho apoyado en su pierna mientras su cabeza descasaba en la mano del mismo brazo—. Esta batalla me está entusiasmando de a poco. No fue mala idea venir aquí, después de todo.
 
     —No pareces entusiasta —evidenció Jack, pues Daniel parecía igual de hastiado que siempre.
 
     —Lo que siento no lo demuestro con gestos, sólo con palabras —explicó con calma—. Magneton, usa disparo espejo.
 
     Las esferas que conformaban el cuerpo del magneton se separaron entre ellas para efectuar el movimiento, aunque la fuerza magnética natural que las mantenía juntas no les permitió distanciarse tanto. Del mismo tornillo que el roedor había golpeado, salió un rayo cuyo color era el reflejo de la luz que recibía. A Adam, al igual que a otras personas del público, le pareció verse reflejado en aquel rayo, como si fuese un espejo sin forma que atravesaba el campo de batalla, una distorsión que irrumpía el espacio. El ataque golpeó a Nidoran, dejándolo inmediatamente inconsciente.
 
     —Regresa —el roedor volvió a la pokéba la pok volvill—. Ivysaur —el animal-planta se paró firmemente ante el imán—. Energibola —el pokémon lanzó una esfera verde y brillante contra Magneton, sin embargo, la bola explotó centímetros antes de impactar a su oponente.
 
     <<¿Cómo demonios hace eso? —caviló Jack, tensando involuntariamente sus puños— No creo que sea un movimiento psíquico. O tal vez hace lo mismo que Adam, decirle a sus pokémon que hagan ciertas cosas en ciertos momentos.>>
 
     —¿Qué pasa, Jack? Te veo pensante —indicó Daniel con mucha pereza.
 
     —¿Cómo haces para que ningún ataque especial toque a tu Magneton? —demandó saber el chico, y no era el único, muchos en el público estaban intrigados.
 
     —Es sencillo, pero me da flojera explicarlo.
 
     —¡Explícanos! —se oyó desde el público.
 
     —Está bien —dijo de mala gana—. Todos los pokémon tienen una habilidad, en el caso de Magneton es robustez, pero aparte de eso tiene otras cualidades que la naturaleza le otorgó. Yo las llamo habilidades extras de un pokémon —bostezó—. Por ejemplo, Magneton puede crear campos electromagnéticos que perturban a algunas máquinas a su alrededor. Yo le enseñé a mi pokémon a usarlo a su beneficio. Fue bastante difícil.
 
     —Entonces, ¿los ataques especiales chocan con su campo electro…eso que dijiste? —preguntó Jack.
 
     —Sí. Aunque no puede detenerlos todos —agregó.
 
     —Una interesante explicación, ¿verdad? —dijo el capitán— ¿Podrían continuar con la batalla? Por favor —insistió con una falsa sonrisa para no verse impaciente.
 
     Y finalmente Daniel salió con algo nuevo para Jack, era la tercera persona que hacía eso en la primera batalla que tenían. El chico de mirada somnolienta usaba todas las características de sus pokémon a su favor y las potenciaba de alguna forma, él iba más allá investigando a fondo la especie de sus compañeros.
 
     —Chispa —dijo sin ánimo y una descarga llegó velozmente a Ivysaur.
 
     —Eco voz —el verdoso pokémon lanzó un fuerte grito que aturdió un poco al imán—. ¡Energibola! —esta vez el ataque sí golpeó a Magneton, y lo hizo justo en el lugar donde Nidoran le había dado un golpe. El pokémon cayó para no moverse más.
 
     —Usaste eco voz para que Magneton dejase de usar el campo electromagnético para protegerse y atacarlo justo en su punto débil, el tornillo —dijo Daniel.
 
     —No tenía idea de lo último que dijiste —evidenció Jack su reciente buena suerte.
 
     —Bueno, supongo que tuviste suerte —se paró, ya no se veía tan somnoliento—. Adecúo mi estado de ánimo según mi pokémon, lo veo como una forma de acompañarlos. Magneton es de movimientos más lentos, por eso me senté, pero este pokémon requiere que yo sea más vivaz.
 
     En la mayoría de las batallas anteriores, Daniel había usado sólo a Magneton, excepto en la primera, donde usó a ambos, sin embargo, ahí sólo se mantuvo de pie.
 
     —Jolteon.
 
     Una criatura cuadrúpeda salió a escena. Era muy similar a un zorro, pero con leves rasgos felinos. Su pelaje era principalmente amarillo, blanco en el cuello. Sin embargo, no parecían pelos, más bien se asemejaban a pinchos, tan finos y agudos como las espinas de un cactus, cargados de electricidad. La mirada del pokémon era fiera, mientras que sus ojos negros recordaban a un Flareon o Vaporeon.
 
     —¡Pin misil! —Jolteon lanzó una serie de varios pelos puntiagudos contra Ivysaur, quien quedó con varios de ellos enterrados en su piel. El verdoso pokémon se quejó por un rato— Como dije antes —Daniel se veía más despierto y serio—, le enseñé a mis pokémon a usar de una mejor manera sus habilidades extras. Y me parece que las personas quieren saber qué hice en este caso —miró al público.
 
     —¡Sí! ¡Explícanos! —dijo la misma voz que la vez anterior, al capitán no le quedó otra opción más que acatar lo que el público quería.
 
     —Bien —ahora ya no tenía tanta flojera—. El movimiento pin misil, como muchos sabrán, se trata de lanzar algo puntiagudo al oponente, en este caso pelos, sin embargo, el pelaje de Jolteon está electrificado. Pero me di cuenta que cuando lanzaba los pelos, éstos iban sin electricidad. Así que le enseñé a electrificarlos antes de lanzarlos.
 
     —Por lo tanto, Ivysaur recibió también una descarga —sentenció Jack, a lo que Daniel movió la cabeza afirmativamente—. Ingenioso.
 
     —Lo sé —mostró una leve sonrisa, como si le costase hacerlo.
 
     —¿Podrían seguir con la batalla? ¡Por favor! —dijo el capitán.
 
     A pesar de dedicarse tanto a sus máquinas, Daniel no había descuidado el entrenamiento de sus pokémon en ningún momento. El tiempo que no perdía en conocer gente lo distribuía perfectamente entre ambas tareas. Lo de usar las habilidades extras, como las llamaba él, era una estrategia que sorprendió a varios en el público.
 
     —¡Energibola! —Ivysaur expulsó una brillante esfera verde que impactó al zorro en todo su rostro.
 
     —¡Impactrueno! —la amarillenta criatura se rodeó con electricidad y le aplicó una fuerte descarga al pokémon de Jack, destruyendo el movimiento de su adversario a su paso— Esos pelos incrustados en su piel aún están electrificados y sirven como antenas para la descarga que Jolteon le acaba de aplicar. Además, la electricidad se esparce más rápido por el cuerpo —indicó.
 
     —¡Eco voz! —Ivysaur soltó un fuerte sonido que perturbó la audición de su oponente por unos instantes—. ¡Usa drenadoras! —de la flor del compañero de Jack salió una semilla marrón directamente hacia Jolteon, aprovechando su distracción, y lo envolvió con enredaderas que le provocaron dolor.
 
     —¡Muy astuto, pero no podrás con esto! —Daniel se escuchaba distinto, menos perezoso— ¡Doble rayo! —la eléctrica criatura lanzó un rayo de un color que se confundía entre azul y morado, el cual dio de lleno a Ivysaur, dejándolo inconsciente— Nunca entendí por qué se llama doble rayo si sólo lanza uno —comentó con voz más somnolienta, la viveza se le estaba pasando.
 
     —¡Y el ganador es Daniel Parker! —anunció el capitán— Al fin. No sé por qué a los entrenadores de hoy les da por explicar todo lo que hacen —comentó para sí mismo.
 
     La gente aplaudió y Daniel junto a Dionisio se acercaron a una canasta llenas de pokéballs. Todas tenían un pokémon en ellas. Daniel supuso que serían acuáticos, pero su interés eran los de tipo eléctrico. Así que decidió cederle el premio a Jack, probablemente él sacaría mejor provecho de un pokémon con esas cualidades.
 
     Jack se cubrió los ojos para elegir al azar, metió la mano y sacó la primera pokéball que tocó. Se destapó los ojos y vio en el interior de la cápsula, a través de su mitad roja. Ahí yacía un pequeño caballo de mar, sus colores no se distinguían bien, pero se notaba perfectamente que su única aleta y su vientre eran de un color más claro. Aquella criatura lo miraba fijamente.
 
     —Ha sacado un Horsea —avisó el capitán al público.
 
     La gente comenzó a retirarse y despejar el lugar, faltaban pocas horas para que el barco zarpase y se adentrara en mar abierto. Jack y los primos se disponían a ir al Centro Pokémon para revisar a sus compañeros, pero un hombre de baja estatura se les cruzó en el camino y comenzó a hablarles. Llevaba un traje negro con rayas, sombrero, lentes y un enorme bigote blanco. Además de un evidente olor a naftalina.
 
     —Oh, mi jóvenes entrenadores —el sujeto hablaba con entusiasmo—, esa batalla fue maravillosa, la forma en que tú empleaste las habilidades de tu pokémon —miró a Daniel— y la forma en que tú te sobre ponías a esa dificultad —se dirigió a Jack— fue realmente espectacular.
 
     —Gracias —dijo Jack.
 
     —Sería un honor para mí que mañana nos visitaran en el Club de Fans Pokémon, yo soy su presidente —les pasó una tarjeta a cada uno—. Hablaremos todo el día de pokémon, lo pasaremos muy bien —espetó una risa que le molestó a Daniel. Luego el hombrecillo se retiró, perdiéndose en la multitud.
 
     —No me digan que van a ir —dijo Daniel con poca esperanza de que fuera así—. Ese lugar es horrible. Hablan todo el día de lo mismo y se ríen de cosas que no son graciosas —reclamó.
 
     —Iremos. Jack necesita una estrategia para enfrentar al líder de gimnasio, ellos nos pueden ayudar —dijo Adam—. Además, puede que ahí Jack encuentre su objetivo en la vida…o indicio de él.
 
     —Lo dudo —Daniel bostezó.
 
     Los tres bajaron del trasatlántico y se dirigieron al Centro Pokémon. Faltaba poco para el atardecer.
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#41
Oh, wow, esta es posiblemente mi batalla favorita hasta ahora. No la noté épica ni intensa, pero sí encontré especialmente divertido leer cómo Daniel se le adelantaba treinta pasos a Jack constantemente, y cómo explicaba a desgano cada movimiento que hacía al público (hartando al referí), lo cual me pareció bastante meta. Como "Sí, ya sabemos que es un momento expositivo en medio de un apasionante enfrentamiento, ya pasemos al siguiente ataque". Si seguís haciendo a Daniel tan genial va a opacar completamente al resto de personajes, en serio, eso de sentarse al principio y después ponerse enérgico es súper original, no se me habría ocurrido un estilo de entrenamiento semejante, a lo sumo para alguien que luche y utilice pokémon de tipo lucha. Pero la forma en la que él lo hace es bastante única. Me recuerda a personajes como L o Eiji Nizuma por su excentricidad y talento.

De todas maneras, mi parte favorita del capítulo tiene que ser el premio para Jack... ¡¡Un pokémon que no es tipo veneno!! Y encima es un Horsea, y me encanta esa línea. Espero que lo consiga evolucionar hasta Kingdra, un poke muy badass. Aunque no puedo evitar pensar en un meme con Jack lamentándose porque no le tocó un Sklerp. xD!

Espero ansioso el próximo capítulo y ver cómo ese viejo excéntrico con olor a naftalina del club de fans los termina secuestrando y drogando para robarles a sus pokémon. (?)

(btw, pls, no saques a Daniel de la historia muy rápido porque me cayó demasiado bien... aunque la historia ya está escrita, así que será lo que decida el destino)
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#42
Debo admitir que el truco de Daniel me pareció de lo más interesante: aprovechó capacidades que no son necesariamente movimientos oficiales y customizó un movimiento para tener propiedades que el normal no.

Si este personaje aspira a más batallas, entonces seguramente habrá combates muy curiosos de ver a futuro.
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