Índice - Jack Evans
#1
[Imagen: Jack-Evans-con-nombre-mas-chico.png]
Una historia del Elfoverso

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Índice
Capítulo 1 - El joven que deduce
Capítulo 2 - Una defensa ofensiva
Capítulo 3 - Academia Pokémon
Capítulo 4 - Concurso
Capítulo 5 - El nadador
Capítulo 6 - Dueño de sus movimientos
Capítulo 7 - Robo en el Museo
Capítulo 8 - Y las hojas dejan ver la flor
Capítulo 9 - Contra las rocas
Capítulo 10 - La Danza de la Luna
Capítulo 11 - El monstruo de Celeste
Capítulo 12 - Haciendo ciertas cosas en ciertos momentos
Capítulo 13 - A la velocidad del sonido
Capítulo 14 - La banda de motociclistas
Capítulo 15 - El S.S. Anne III
Capítulo 16 - La habilidades extras de un pokémon
Capítulo 17 - El Club de Fans de Pokémon
Capítulo 18 - Cuidado con la electricidad
Capítulo 19 - Saqueadores de tumbas
Capítulo 20 - Metiendo miedo
Capítulo 21 - La promesa
Capítulo 22 - Heredero de la Corporación Silph
Capítulo 23 - Problemas en el Centro Comercial
Capítulo 24 - Plantas peligrosas
Capítulo 25 - La Zona Safari
Capítulo 26 - Velocidad
Capítulo 27 - Entre los vidrios
Capítulo 28 - Sueños del pasado
Capítulo 29 - Batalla doble
Capítulo 30 - El Dojo karate
Capítulo 31 - Cuando los sonidos no suenan
Capítulo 32 - Problemas en el barco
Capítulo 33 - A los pies del volcán
Capítulo 34 - Acertijos en el fuego
Capítulo 35 - Secuestro y robo
Capítulo 36 - Entre la niebla
Capítulo 37 - El diario de Jonathan
Capítulo 38 - Cuando lo seguro no es seguro
Capítulo 39 - La reunión
Capítulo 40 - La Mansión Lockhart
Capítulo 41 - Isla Suprema
Capítulo 42 - El único habitante de la isla
Capítulo 43 - Caos en Azafrán
Capítulo 44 - Dentro de la Corporación Silph
Capítulo 45 - Terror en el décimo quinto piso
Capítulo 46 - La doncella de tierra
Capítulo 47 - El infiltrado
Capítulo 48 - Todo por dinero
Capítulo 49 - La verdadera razón
Capítulo 50 - El último encuentro - Parte I
Capítulo 51 - El último encuentro - Parte ll
Capítulo 52 - El último encuentro - Parte lll
Capítulo 53 - Mi pasado
Capítulo 54 - El Gran Festival
Capítulo 55 - Amigas y rivales
Capítulo 56 - La decisión
Capítulo 57 - Batalla virtual
Capítulo 58 - La Liga Pokémon
Capítulo 59 - El último ganador
Capítulo 60 - Comienza el espectáculo principal
Capítulo 61 - Segunda ronda
Capítulo 62 - La final de la Liga
Capítulo 63 - El Campeón de La Liga
Capítulo 64 - Congelado hasta los huesos
Capítulo 65 - Espíritu de lucha
Capítulo 66 - Desde las sombras
Capítulo 67 - El domador de dragones
Capítulo 68 - Campeón de Kanto - Parte I
Capítulo 69 - Campeón de Kanto - Parte II
Capítulo 70 - Campeón de Kanto - Parte III

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Longfic- Jack Evans

Extensión
Extension largaLongfic
FranquiciaOriginal
GéneroAcciónAventura
Resumen

¿Alguna vez has pensado si realmente quieres hacer lo que haces? ¿Si te quieres dedicar a lo que piensas dedicarte? Supongo que sí, tal vez es algo común.

#16
Holi mis niñes, les vengo con un nuevo capítulus. 

@Tommy Curiosamente, también imagino a Peter de esa forma cuando interfiere en la historia. La idea de la batalla desigual, es que se vean cuestionadas las habilidades del protagonista, que se pongan en duda, para darle un golpe a Jack y que se plantee su posición y su camino.

@Nemuresu como le dije a Tommy, es necesario que reflexione, Jack necesitaba ser remecido de alguna forma, que le abrieran los ojos.

Gracias por seguir leyending y comentanding. Besos.

 
Capítulo 7 - Robo en el Museo
 
 
     Debido a sus construcciones principalmente con tejados grises, Ciudad Plateada parecía un mar de plata vista desde lejos. Justamente había sido construida de esta manera con el propósito de combinar con las enormes rocas que inundaban la urbe. Algunas edificaciones habían sido construidas alrededor de una roca, con sus calles hechas de roca pulida. Cualquier persona pensaría que aquella era una ciudad muy gris, algo deprimente, pero el estilo con el que estaba hecha le daba un toque pintoresco y único en Kanto, muchos turistas visitaban Plateada por la gran variedad de rocas que se podía encontrar, aunque de vez en cuando se encontraban con algún árbol.
 
     La mayoría de las casas estaban pintadas con tonalidades verdes, decoradas con algunas plantas para contrarrestar la escasez de vegetación. Los únicos edificios que destacaban entre la multitud eran el Centro Pokémon, la tienda y el Museo de la Ciencia, con la intención de ser ubicados con mayor rapidez.
 
     Jack y Peter habían llegado el día anterior en la tarde a la rocosa ciudad y habían ido directamente al Centro Pokémon, Jack necesitaba ir al baño. Ahí descansaron toda la noche sin interrupción alguna. Luego fueron a desayunar al pequeño restaurant del recinto, creado para entrenadores viajeros, antes de salir a pasear.
 
     —¿A qué lugar iremos? —preguntó Jack con la boca llena de pan, pero tratando de hablar correctamente.
 
     —El Museo de la Ciencia es muy interesante —recomendó Peter.
 
     —¿Museo? ¿Ciencia? —preguntó con tono de protesta— No me gusta mucho la ciencia. No la entiendo.
 
     —Necesitas conocimiento para luchar mejor —recordó Peter con una tranquila superioridad—. Ayer me dijiste que una niña que conociste te había mandado a la Academia para adquirir conocimiento y que tu amigo te había obligado a asistir a todas las clases que ésta impartía —dijo con su característica calma—. Y, aunque quedaste en depender menos de tus deducciones, saber nunca está de más.
 
     Por un momento Jack no supo qué responderle, la quietud del nadador era como en la batalla del día anterior, Peter tenía el control de la situación, nuevamente, eso le irritaba un poco.
 
     —Pero, ¿qué conocimientos me puede entregar un museo que tenga que ver con pokémon o con batallas?
 
     —Recuerda que estás buscando un objetivo, no todo será batallas. Además, el Museo de la Ciencia explora distintos temas —explicó—. Por ejemplo, tiene fósiles de pokémon extintos hace millones de años. Saber de ellos te servirá, algún día podrías enfrentarte a uno —el chico pensó unos segundos sobre las palabras del nadador.
 
     —¿Cómo podría enfrentarme a un pokémon que ya no existe? —inquirió Jack, pensando que esta vez Peter no tendría una respuesta. Ahora él tenía el control, pensó.
 
     —Hoy en día se puede revivir a un pokémon extinto con el material genético de los fósiles. Creo que ir al Museo es mucho más necesario de lo que pensaba —concluyó—. Iremos una vez que termines de comer —informó con suma calma—. Mientras antes mejor —a Jack no le hizo mucha gracia, pero tuvo que ir de todas formas, se había prometido adquirir más conocimiento, tal vez encontraría su objetivo en la vida en aquel lugar, o al menos un indicio de éste.
 
     Tomaron el autobús de la línea azul, tal como les dijo la enfermera de turno, y comenzaron a pasear por la ciudad. El recorrido fue algo extenso, pasaron frente a diversas edificaciones, todas con colores muy similares, para cada parte que Jack miraba, veía una roca. De hecho, las calles estaban construidas de tal manera que rodeaban las más grandes que no habían podido ser sacadas del suelo.
 
     Luego de varios minutos, se bajaron en el paradero frente al Museo, sus paredes eran de un marrón claro, muy cercano al tono de la tierra, las ventanas tenían marcos de madera barnizada, la entrada poseía un pequeño techo afirmado por pilares y el tejado del resto de la construcción era púrpura con canaletas grises.
 
     Una vez adentro, observaron el brillante piso de madera, estaba tan pulido que los chicos se podían ver en él, las murallas estaban tapizadas con un elegante diseño de rayas verticales. Mucha gente paseaba por el lugar, algunos turistas con sus cámaras fotográficas, otras personas con batas de laboratorio y expedientes en mano, entrando y saliendo de una puerta trasera de vez en cuando, además de muchos guardias vigilando.
 
     El lugar estaba repleto de vitrinas con meteoritos, rocas o maquetas dentro de ellas, pero sin duda alguna, lo que llamó más la atención de Jack, fueron los fósiles en exhibición que se encontraban en medio del salón. Ambos se acercaron a contemplarlos.
 
     El primero poseía una enorme cabeza con formaciones en la parte posterior de ésta, ostentaba de unas peligrosas mandíbulas, sus brazos estaban alzados, un hueso largo salía de los costados de cada mano. Sus patas tenían grandes garras, más una larga cola salía del fin de la columna vertebral, terminando en una punta de flecha. Jack supuso que aquel pokémon era volador, pues todos sus huesos permanecían elevados en el aire, en una posición que simulaba que la criatura estaba volando.
 
     —Aerodactyl —comenzó Peter a leer un letrero frente al cordel de seguridad rojo que rodeaba a los fósiles—. Pokémon carnívoro que vivió hace millones de años en las selvas tropicales, atacaba a su presa en el cuello con sus agudos colmillos. Sus alas poseían potentes músculos que le permitían volar, sin embargo, no era muy buen volador. Hoy en día es posible regenerarlo gracias al material genético presente en el ámbar viejo.
 
     —Realmente peligroso —agregó Jack—. No me gustaría toparme con uno.
 
     Caminaron unos pasos y se pararon frente al segundo fósil, éste tenía una cabeza plana y no era tan grande como el anterior, aun así no se quedaba atrás en imponencia, poseía unas filosas cuchillas largas al final de sus brazos, unas puntas salían de su espalda. Permanecía parado con sus patas sobre una tarima.
 
     —Kabutops —leyó nuevamente el nadador—. Un pokémon con una increíble agilidad física. Sus largas patas traseras le daban la capacidad de desplazarse fuera del agua con soltura y libertad. Se cree que sus cuchillas no eran sólo para cazar, sino también para cortar corales en el fondo del mar y para absorber.
 
     —También suena peligroso.
 
     Mientras Jack y Peter continuaban mirando las diversas reliquias y descubrimientos en exhibición, un hombre vestido de negro se encontraba parado frente a la puerta trasera del recinto, llevaba puesta una chaqueta de cuero, algo gastado, con capucha gris sobre una camiseta blanca, además traía lentes oscuros. El sujeto burló fácilmente el código de seguridad de aquella entrada, sin prestar mayor atención a la cámara que filmaba directamente dicho lugar.
 
     Entró, dejando la puerta como estaba antes de infiltrarse. Caminó por los pasillos que, para su fortuna, estaban vacíos, esquivando algunas cámaras gracias a sus puntos ciegos. Sin embargo, se vio obligado a pasar por delante de varias de ellas, a pesar de eso, nadie vino a detenerlo.
 
     Siguió caminando hasta llegar a una puerta con la frase Sala de seguridad escrita en ella, el hombre ingresó al cuarto cuidadosamente, de la misma manera cerró la puerta. La habitación estaba llena de televisores a color que mostraban distintas partes del recinto, lugares abiertos al público, y otros que no. Frente a ellos, una silla con ruedas en las patas ocupada por un guardia totalmente dormido, su ronquido era constante pero despacio.
 
     El infiltrado sacó un frasco, lo abrió para verter un poco del líquido que contenía sobre un pañuelo blanco, que tomó del bolsillo de sus pantalones oscuros, luego lo puso sobre la nariz del guardia por unos segundos antes de quitarlo.
 
     —Lo siento, pero no me puedo arriesgar a que te despiertes —dijo con algo de pesar en su voz, no parecía muy convencido de lo que hacía—. Me alegro de que estés durmiendo, así fue más fácil ingresar —comentó en voz baja al mismo tiempo que guardaba el frasco y el pañuelo—. Realmente fue buena idea haber hecho ruido las últimas noches cerca de tu casa. No fue difícil averiguar tu dirección.
 
     El hombre sacó un aparato que conectó a la computadora del guardia, comenzó a indagar en ella, rápidamente obtuvo acceso a todas las claves de seguridad del museo. El sujeto desvió la mirada mientras copiaba los códigos a su aparato, viendo la imagen de una sala iluminada con varios fósiles en ella, pero lo que le llamó la atención fue el objeto anaranjado que permanecía dentro de una cúpula de vidrio, en medio de la habitación.
 
     El aparato terminó de copiar los códigos de seguridad, el sujeto lo desconectó del ordenador. El hombre salió sigilosamente del cuarto, no sin antes verificar que no viniera nadie. Comenzó a caminar con cautela hacia la sala que había visto en el monitor, rápidamente llegó a ella, ingresó la clave. Entró y cerró la puerta.
 
     La habitación estaba llena de fósiles de pokémon y plantas de hace millones de años. En medio de ella, tal cual como la había visto en la imagen del televisor, una cúpula con un objeto que se podía apreciar más claramente de cerca. Era muy similar a una roca pequeña, era transparente, de color naranja, en su interior tenía una masa lo suficientemente grande como para ser vista, pero lo suficientemente diminuta como para que no se viesen sus detalles.
 
     —Así que era cierto, tienen uno oculto aquí —expresó en voz baja—. Cuando me dijeron que viniera por él, no pensé que fuera verdad. Me pregunto por qué no lo habrán hecho público.
 
     El hombre pulsó un botón rojo, la cúpula se abrió, sustrajo el objeto y volvió a pulsar el botón. Nuevamente atravesó la puerta, se dirigió hacia la entrada trasera para salir de una vez del museo. Sin embargo, la puerta de atrás estaba abierta con, a lo menos, tres guardias en la salida recibiendo una entrega. Claramente no podía salir por ahí, además ya llevaba mucho tiempo en el lugar, el guardia de la sala de seguridad podía despertar en cualquier momento. No tuvo más opción que salir por la entrada principal.
 
     Comenzó a recorrer los pasillos esquivando a algunos científicos que se paseaban de un laboratorio a otro, hasta que sintió unos pasos detrás de él.
 
     —¡Oye tú! ¡¿Quién eres?! —gritó una voz masculina, el ladrón sólo atinó a correr hacia la puerta que daba con el vestíbulo, estaba a sólo unos metros— ¡Detente! ¡Guardias!
 
     El sujeto abrió abruptamente la puerta con un empujón, comenzó a atravesar la sala frente a la atónita mirada de las personas que lo observaban correr. Mientras tanto, era perseguido por una horda de guardias que no demoraron en alcanzarlo, rodeándolo a tan sólo unos metros de donde estaban parados Jack y Peter, quienes miraban atentamente la situación.
 
     Uno de los guardias avanzó un poco, en respuesta, el ladrón retrocedió con un paso que lo hizo resbalar, cayendo al piso. Los cinco guardias se abalanzaron sobre el ladrón, pero éste alcanzó a sacar una pokéball, liberando al pokémon en su interior.
 
     —¡Pinsir, usa protección! —una semi esfera verde y transparente apareció, alejando a los guardias mientras se agrandaba, expulsándolos unos metros.
 
     Toda la gente pudo ver a un insecto marrón de extremidades superiores delgadas con pequeñas garras al final de éstas, contrastadas por sus extremidades inferiores, gruesas y cortas en comparación a las anteriores, tenía unas poderosas mandíbulas complementadas con dientes horizontales. Su mirada era fiera, era dueño de unas gruesas pinzas blancas que descansaban sobre la parte superior de su cabeza. Aquel bicho estaba parado a los pies del aún tirado ladrón, quien se encontraba con su ligeramente desordenado pelo castaño al descubierto, la capucha se le había movido producto de la caída.
 
     —¿Te diste cuenta? —preguntó Jack sorprendido.
 
     —Cambia el tamaño de protección a voluntad —respondió Peter—. Generalmente ese movimiento puede ser usado con cualquier tamaño, pero una vez usado no se le puede cambiar —explicó.
 
     —Sí, creo que mi padre me había mencionado algo —agregó con rabia—. Tal vez debamos ayudar a los guardias —una de las cosas que más le desagradaban a Jack era justamente la delincuencia, esa era la razón por la que había interferido con el ladrón en la Casa del Entrenador sin pensarlo dos veces, aunque esta vez no se sentía tan nervioso.
 
     Una silueta a contra luz de un humano apareció en la mente de Jack, era un recuerdo de su niñez, tenía miedo como en sus sueños, pero la escena era diferente, aunque eso no lo recordaba. Las lágrimas caían por su rostro, sus padres no lo socorrían, estaban tirados en el suelo, sin reaccionar. La sombra avanzó, extendiendo su mano hacia él, no lograba ver su rostro, todo fue sufrimiento y desesperación.
 
     —¡No! —exclamó Peter en voz baja, parando a Jack con la mano, quien ya había sacado la pokéball de Bulbasaur, sin haberse dado cuenta por el inesperado recuerdo—. Puede ser peligroso. Si hace eso con protección, imagina qué otras sorpresas puede tener —el chico no protestó, estaba algo confuso por lo que su mente había traído de vuelta a sus pensamientos.
 
     El ladrón se paró sin previo aviso, comenzó a caminar rápidamente hacia la salida, los guardias se hicieron a un lado para no ser golpeados por el movimiento de Pinsir. De poder haber corrido lo habría hecho, pero el sujeto debió adaptarse a los pies cortos de su pokémon.
 
     Los guardias no pudieron perseguirlo, hubiera sido inútil, no habrían podido contra la semi esfera verde. Pero para su sorpresa, una vez afuera del museo, el ladrón regresó a Pinsir a su pokéball, protección desapareció y comenzó a correr libremente entre la gente hasta perderse en la multitud que transitaba por las calles cercanas.
 
     Después del incidente, el museo se llenó de policías, detectives y periodistas. Jack, Peter y todos los demás visitantes debieron quedarse para ser interrogados sobre lo sucedido. El novato y el nadador no pudieron marcharse hasta luego de la hora de almuerzo. Ambos tomaron rápidamente el bus de vuelta al Centro Pokémon para comer algo, ya estaban a punto de desfallecer de hambre, mientras que Jack seguía enfadado por las molestias que había causado el ladrón, pero pensante por el recuerdo que había regresado.
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#17
Me pregunta qué fue lo que desea ese ladrón con resucitar a un Aerodactyl. Aparte de volverse más duro de roer, claro.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#18
Bien, leído el último capítulo ya. Lo estuve leyendo en un restaurante anoche mientras esperaba que me trajeran mi plato, y se me hizo híper corto o rápido de leer. Me intrigó el objetivo del ladrón y su papel en la historia, así como la forma en la que empleaba el protección de su Pinsir, aunque se me hizo cómico que sea en parte un poco inexperto y por otro lado lo suficientemente bueno como para domar a un Pinsir bien entrenado, mientras se cae cómicamente al suelo intentando huir de la seguridad del museo. Jack y Peter no tuvieron una gran participación, aunque se intuye un trasfondo bastante oscuro para la reputada familia del protagonista.

A decir verdad, se me hizo demasiado corto y creo que no sucedió tanto en este como en otros, aunque va con el ritmo de tu historia. Sigo leyéndolo como una "feel good story" donde detenernos en los detalles y la cotidianidad de los sucesos. La descripción de Ciudad Plateada me encantó, por supuesto. Pero hay que darle su tiempo al progreso de los acontecimientos, así que a esperar con ansias el próximo capítulo. :D
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Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
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#19
Holi, mis niñes, les vengo con un nuevo capítulo, pero antes a comentar los comentarios que me han comentado.

@Nemuresu lo que desea el ladrón no será revelado de manera pronta, con él comienzo a introducir de a poco a los villanos de la historia, junto con esa mujer pelirroja del final de hace algunos capítulos.

@Tommy La idea de los capítulos, aunque sean cortos o largos, es que sean rápidos de leer, para no quitar tanto tiempo al lector, el nuevo capítulo también me quedó corto. Esas contradicciones que notaste en el actuar del ladrón, tienen que ver con su historia como personaje, sus motivaciones, pero no puedo adelantarte nada, sería spoiler, no uno grande, pero spoiler. Sí, la familia tiene un pasado llamativo, si bien no es parte trascendental de la historia, explica un poco el actuar de Jack en ciertas circunstancias. Intento darle a cada ciudad un toque característico que las haga diferenciarse del resto.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.

Capítulo 8 - Y las hojas dejan ver la flor
 
     El día estaba soleado, con algunas nubes sombreando diversos lugares para apaciguar el calor, mientras que Jack y Peter se encontraban nuevamente en el comedor del Centro Pokémon, desayunando unos emparedados, acompañado de un jugo de mezclas de bayas, al mismo tiempo que sus pokémon comían con calma a su costado. El nadador había tomado el periódico del día para leer la noticia en voz alta y para comentar al respecto.
 
Robo en el Museo de la Ciencia
 
En la mañana del trece de mayo, un suceso totalmente inesperado aconteció en los terrenos del Museo de la Ciencia de Ciudad Plateada. Por eso de las once de la mañana, un encapuchado se infiltró en el edificio y robó un extraño y peculiar objeto. El jefe de seguridad, que se encontraba en una de las salas traseras justo en el momento del suceso, indicó que no puede explicarse cómo alguien pudo haber burlado toda la seguridad con tanta facilidad. También se informó que el antisocial adormeció con cloroformo al guardia que se encontraba durmiendo en vez de vigilar las cámaras de seguridad, se especula que dicho guardia no había dormido bien en varios días debido a ruidos molestos cerca de su vivienda, por lo que no se descarta una investigación previa por parte del ladrón, además, éste último desactivó el sistema de seguridad de todo el edificio.
 
     Curiosamente, el objeto que sustrajo el sujeto fue nada más ni nada menos que un ámbar viejo que se encontraba en posesión del Museo para fines científicos. Se desconoce por qué las autoridades no dieron a conocer ésta noticia al público, pues cabe destacar que el ámbar viejo, contenedor del material genético del extinto pokémon Aerodactyl, es sumamente raro de encontrar, la mayoría de los hallazgos están en posesión del estado. Son muy pocos los entrenadores que han logrado poseer uno de éstos, por diversos motivos, y tener un aerodactyl, por ejemplo, el domador de dragones, Lance.
 
     El momento del clímax llegó cuando los guardias acorralaron al ladrón, sin embargo, éste logró escapar entre la alterada multitud usando como escudo el movimiento protección de un Pinsir en su posesión.
 
     La policía ya investiga los hechos y no descarta que el antisocial haya sido ayudado por alguien perteneciente al Museo.
 
     —Me pregunto por qué no habrán dicho que tenían un ámbar viejo —dijo Peter con una intriga que no se le había visto antes.
 
     —Tal vez no querían que se supiera para que justamente no fuese robado —contestó Jack luego de tomar un poco de jugo por sentirse algo atragantado con la comida.
 
     —Pero aun así se enteraron.
 
     —Por eso dicen ahí que no se descarta que el ese sujeto haya sido ayudado por alguien del interior del Museo.
 
     —¿Has pensado en alguna estrategia? —preguntó Peter para cambiar de tema— Recuerda que tienes hora para una batalla con el líder de gimnasio para pasado mañana.
 
     Los Gimnasios Pokémon son edificios establecidos por la Liga para fomentar las batallas entre los entrenadores. Dichos establecimientos son comandados por un líder de gimnasio encargado de evaluar las habilidades del retador, con el fin de otorgarle una medalla como reconocimiento de sus habilidades por parte de éste mismo. Antiguamente cualquiera podía desafiar a un líder, pero hoy en día la Liga impuso un horario de atención para regular las horas de trabajo de éstos, aunque tienen permitido hacer excepciones en caso de ser necesario.
 
     —Estaba pensando en entrenar un poco —indicó Jack, a Peter le pareció obvio que debía hacerlo—. Tal vez enseñarle algún nuevo movimiento a Bulbasaur y Nidoran o alguna táctica que me pueda dar cierta ventaja —la verdad es que no había pensado mucho, sólo improvisó una respuesta, las imágenes que había recordado el día anterior en el Museo aun rondaban su mente.
 
     —Supongo que ya sabes que el líder usa pokémon de tipo roca, será difícil vencerlo con simples ataques físicos —advirtió calmadamente.
 
     —No, no he tenido tiempo de investigar —aclaró—. Sinceramente no sé dónde investigar sobre eso.
 
     —Bueno, no hay una página web o un libro donde puedas encontrar información, pero muchas personas conocen a los líderes —explicó Peter—. La Liga lo prefiere así para mantener el suspenso y la emoción —después de estas palabras tragó un poco de jugo.
 
     Regresaron sus pokémon a sus respectivas pokéballs, para luego dirigirse a la parte trasera del recinto. Había dos campos de batalla de tamaño pequeño rodeados por bancas, en uno de ellos se estaba librando un enfrentamiento, el otro se acababa de desocupar. Jack se puso en un costado de la arena, mientras que Peter caminó hacia la otra, sin ningún apuro.
 
     —¿Te parece uno contra uno? —propuso el nadador.
 
     —Me parece bien —indicó animado—. ¡Bulbasaur! —el animal-planta salió de la pokéball con energía, cayendo con sus cuatro patas sobre la tierra.
 
     —Poliwhirl —el renacuajo hizo lo mismo, se paró frente a su oponente lanzando una mirada con poca expresión.
 
     —¡Drenadoras! —una semilla salió del bulbo del cuadrúpedo, directamente hacia el Poliwhirl oponente.
 
     —Puño hielo —las manos del pokémon del nadador se cubrieron de hielo y atraparon la semilla en el aire, destruyéndola con el golpe e impidiéndole soltar sus enredaderas.
 
     —Nunca pensé que puño hielo se pudiese usar de esa forma —dijo Jack con una sorpresa moderada, ya sabía que Peter podría salir con algo semejante. Además, ya había más confianza de por medio, por lo que la situación no era como para espantarse tanto como en la batalla anterior.
 
     —Con ese movimiento, básicamente lo que se hace es congelar el puño antes de golpear —explicó Peter con calma—. En este caso Poliwhirl congeló sus manos teniéndolas estiradas.
 
     —Ya veo. Y como el hielo vence a la planta, se le hizo fácil destruir la semilla —dijo Jack.
 
     —Así es —concordó—. Sin embargo, debo decir que la semilla fue muy lenta. Debes entrenar la rapidez de ese movimiento. Recuerda que los pokémon roca son, lógicamente, más pesados, por lo tanto, el líder los habrá entrenado para sobrellevar esa desventaja. La roca podrá ser débil contra las plantas, pero puede machacarlas perfectamente.
 
     Una vez más, Peter había demostrado ser mejor entrenador que él, pensó en cosas que a Jack ni si quiera se le habían pasado por la mente, sin duda el nadador sabía cómo anteponerse a lo que eventualmente podría suceder. Además, dijo que drenadoras era lento, Jack había pensado que el movimiento había mejorado desde la vez que lo usó contra la Sandshrew de Karin. Y para variar, había dicho todo tan tranquilamente que a Jack le pareció un poco irritante que le refregaran en la cara las falencias que tenía. Pero tenía que aceptarlo, había prometido seguir entrenando mientras buscaba un objetivo.
 
     —Sigamos luchando. ¡Bulbasaur, usa látigo cepa! —las lianas salieron de debajo del bulbo del pokémon, yendo directamente hacia Poliwhirl, no obstante, no lograron atacarlo, nuevamente éste había sido más rápido, atajándolas con sus manos.
 
     —Puño hielo —las manos de Poliwhirl se congelaron mientras sujetaba las lianas de Bulbasaur—. Otra vez la lentitud, Jack —indicó Peter.
 
     Esta vez su calmado tono irritó aún más al chico de Paleta, pues no estaba quedando bien parado, además, la vez pasada que había peleado, Jack logró superar la dificultad que Peter le había puesto con mayor rapidez. Ahora estaba demorando.
 
     —Arrástralo hacia ti, Bulbasaur —la criatura comenzó a jalar sus lianas, arrastrando al renacuajo, quien, a pesar de oponer resistencia, fue fácilmente acarreado hacia él—. Gruñido —una vez frente a él, Bulbasaur emitió un molesto sonido que obligó a Poliwhirl a romper el hielo en sus manos, liberando así las lianas—. Parece que tu pokémon no tiene mucha fuerza.
 
     —Nunca te dejes llevar por las apariencias, puede ser peligroso —advirtió el nadador.
 
     —Pero si lo acabo de ver —evidenció Jack—. Poliwhirl fue arrastrado sin problemas.
 
     —¿Qué te hace pensar que Poliwhirl no se dejó arrastrar a propósito? —Jack lo miró un segundo y reaccionó.
 
     —¡Bulbasaur, aléjate de él!
 
     —Puño incremento —el cuadrúpedo no alcanzó a moverse, siendo impactado por un fuerte golpe propinado por el puño derecho de Poliwhirl en todo el mentón, dejándolo tirado sobre su costado izquierdo.
 
     —El bulbo en la espalda de Bulbasaur es un peso adicional con el que tendrá que lidiar mientras evolucione —explicó Peter.
 
     —Por lo tanto, tendrá que usar movimientos a larga distancia —concluyó Jack las palabras del nadador, con sus manos en las caderas, a modo de descanso—. No podrá esquivar fácilmente los golpes cercanos —dijo mientras Bulbasaur se enderezaba.
 
     Jack comenzaba a entender las ventajas y desventajas de Bulbasaur, como entrenador, debía percatarse de todas las características con las que la naturaleza había dotado a su pokémon. Lo había hecho con Nidoran en la primera batalla contra Peter, pero no se había dado cuenta. Finalmente el entrenamiento con su calmado nuevo amigo estaba dando sus frutos.
 
     —¿Por qué no pruebas usar energibola? —propuso Peter.
 
     —Bien —aceptó—. ¡Bulbasaur, usa energibola! —dijo Jack con entusiasmo, pero el animal-planta se limitó a mirar a su entrenador con cara de no saber qué hacer.
 
     —No, Jack, debes decirle lo que tiene que hacer —el nadador no puedo evitar sonreír ante lo sucedido. No quería parecer alguien burlesco, pero le había causado gracia—. Bulbasaur, debes concentrar un poco de energía en tu boca y expulsarla.
 
     Bulbasaur cerró la boca por unos segundos, luego la abrió para dejar salir una pequeña esfera verde que brillaba débilmente, con un eructo como sonido de trasfondo. Al poco expresivo Poliwhirl le causó gracia. El pokémon de Jack se sintió avergonzado, miró a su entrenador en busca de algo de ayuda.
 
     —Intenta hacerlo de nuevo —dijo Jack para animarlo—. Pero esta vez concéntrate más, imagina la energía fluyendo por tu cuerpo y reuniéndose en tu boca. Siente ese poder.
 
     Esta vez cerró los ojos por un tiempo más largo que el anterior, para hacer exactamente lo que su entrenador le dijo. Al abrir la boca, una brillante esfera verde, con mejor tamaño, salió expulsada de su boca rápidamente hacia Poliwhirl, el cual fue arrojado por el movimiento poco más de un metro.
 
     —Eso me tomó por sorpresa —comentó Peter—. Me gustó mucho la forma que usaste para explicarle a Bulbasaur cómo realizar el movimiento.
 
     —Tal vez sea suficiente por hoy…
 
     Inesperadamente, la frase de Jack fue interrumpida por un repentino brillo proveniente de Bulbasaur, que poco a poco comenzó a aumentar su tamaño. El pequeño e infantil pokémon que había hecho frente a Poliwhirl ya no estaba ante ellos, ahora era una criatura de aproximadamente un metro de altura, con un color de piel más cercano a un celeste oscuro que a su antiguo verde, con excepción de esa manchas con apariencia de figuras geométricas irregulares que parecían haber aumentado en número. Su cabeza era más proporcional en relación al cuerpo, sus pupilas rojas se mantenían, aunque eran endurecidas con la mirada del pokémon. Pero sin duda, lo que más destacaba en él era la sana flor rosada que yacía cerrada, apoyada sobre su lomo gracias a un pequeño y grueso tallo cubierto por unas hidratadas hojas verdes que alguna vez formaron el bulbo.
 
     —Esto sí que es inesperado —dijo Peter con sorpresa, aun así no se desmarcó de su tranquilidad—. Las hojas dejaron ver la flor.
 
     —Ahora es un Ivysaur —dijo Jack con emoción mientras se agachaba para abrazar a su recién evolucionado pokémon, ya no podía levantarlo como antes.
 
     Por alguna razón, Jack se sintió más contento de lo que se había sentido en mucho tiempo. No llevaba ni dos semanas como entrenador, pero ya había logrado bastante. Estaba comenzando a aprender a anteponerse a eventuales situaciones, a conocer las características y habilidades naturales de sus pokémon, para luego usarlas a su favor. Y para más remate, Bulbasaur acababa de evolucionar. Por un momento se olvidó de sus preocupaciones y sonrió por sus logros.
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#20
¡Recién leído! Primero que nada, te felicito por el título, es la clase de títulos que no solo se leen bonitos, sino que guardan directa relación con el principal acontecimiento del capítulo (en este caso de forma literal, pues son palabras propias de uno de los personajes, cosa que yo también hago en mis historias xD).

Más allá de eso, nuevamente me gusta mucho la personalidad de Peter y como poco a poco se va volviendo un mentor para Jack, de esos que generan la atracción del lector por las reglas que se establecerán en la historia, como lo son las batallas y los ataques de los pokémon, así como sus ventajas y desventajas intrínsecas más allá de la tabla de tipos.

Por lo demás, la batalla está interesante, aunque quizás Peter sea demasiado blando todavía con su improvisado aprendiz. Espero que no falte mucho para verlo poniéndose serio y dándolo todo ante un oponente de mayor... ¿Peligro? Tal vez un Mow-Rotom le de problemas. (?)

Ayer paseando por distintos foros encontré este mismo fic, que no sé si subiste completo pero sí que tenía un montón de capítulos que acá todavía no subiste. De todos modos pienso resistir la tentación de "spoilearme", y esperar a que los vayas subiendo nuevamente en este foro a tu ritmo. Sino, me quemaría toda la historia de un tirón.
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
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#21
Holi, vengo con un nuevo capítulo.

@Tommy eso de las ventajas y desventajas intrínsecas lo saqué de PokéSpe, la idea es darle toque más realista a las batallas. A lo largo de la historia, creo que todos los personajes tienen su momento de alguna manera, Peter mostrará sus habilidades más adelante, de diferentes formas. El fic ha estado en varios foros, con varios cambios, algunos más notorios que otros.

Capítulo 9 - Contra las rocas
 
 
     No parecía ser más grande que un Centro Pokémon, su techo era marrón, más sus murallas eran blancas, tenía unas puertas de vidrio, las que eran cubiertas por una cortina metálica cuando el recinto permanecía cerrado. Con ventanas en la parte superior y una estructura celeste pegada a la pared que rodeaba toda la edificación. Arriba de la entrada sobresalía la mitad de una tipografía blanca de la pokéball, sobre un fondo gris. Con las rocas de la ciudad como adorno principal, el lugar emitía una sensación de dureza y aridez mucho más fuerte que el resto de la urbe.
 
     Jack y Peter ingresaron al gimnasio, encontrándose con un hombre vestido con un traje marrón muy prolijo, era de contextura ancha, muy peinado, con la partidura bien marcada, estaba parado junto a una de dos estatuas justo en la entrada.
 
     —Buenos días —dijo atentamente el sujeto—. ¿Es uno de ustedes Jack Evans?
 
     —Sí, yo soy —dijo el chico.
 
     —Muy bien, tú puedes pasar —indicó a Jack—. Pero tú deberás mirar desde por aquí cerca —dijo al nadador.
 
     Jack avanzó hasta llegar a un pasillo hecho de piedras planas, cuyos costados estaban ocupados de rocas de varios tamaños, como modo de ambientación para el gimnasio y para el campo de batalla del mismo. De entre éstas, salían cuatro pilares de base cuadrada, dos por lado, de color verde pálido con dos surcos verticales por cada cara, más allá de las rocas las paredes eran también verdes, pero más oscuras. Al final del pasillo era posible ver una escalera blanca con bordes anaranjados que conducía a un lugar que no estaba iluminado, a su derecha yacía una puerta, también verde, que se confundía con el tono similar de la muralla.
 
     Un chico de la misma edad de Jack se paró frente a las escaleras blancas mirando hacia el entrenador, vestía una camiseta verde con mangas cortas, pantalones cortos del mismo color, sostenidos con un cinturón negro. Alrededor de su cuello traía un pañuelo rojo que le daba una pinta de niño explorador que le combinaba muy bien con el gorro con visera,  también del mismo verde, que cubría parte de su cabello negro. Llevaba unos calcetines azules con una línea roja y zapatos marrones.
 
     —¿Eres tú el líder de gimnasio? —dijo Jack tratando de no subestimar al chico, puesto que le costaba creer que alguien de su misma edad fuera líder de gimnasio.
 
     —¿Acaso hay algo que te haga pensar que no lo soy?
 
     —Pues eres bastante joven para ser líder de un gimnasio.
 
     —Tienes razón, tengo catorce años y la edad mínima para ser un líder es de dieciocho años —indicó el chico—. Sin embargo, el líder de este gimnasio comenzó cuando tenía trece, en ese entonces la regla de la edad no existía y la edad mínima para comenzar a entrenar era doce, ahora tiene veintiuno.
 
     Esas palabras sólo sirvieron para preocupar a Jack, el líder le llevaba al menos nueve años de ventaja, su poca experiencia claramente no era suficiente, aunque tuviera la ventaja de tipo, sin duda el líder sabría cómo lidiar con ello.
 
     —¿Y bien? ¿Dónde está el líder? —preguntó Jack algo nervioso, pero decidido.
 
     —Parece que te falta algo de información —dijo el chico—. Antes de enfrentar al líder debes enfrentarte a otros entrenadores.
 
     —Es la nueva regla de la Liga —dijo Peter para sí mismo—. No sabía que ya estaba operando.
 
     —Para tu fortuna, este gimnasio sólo tiene uno. Mi nombre es Ángel y seré tu oponente —dijo el entrenador mientras sacaba una pokéball, liberando al pokémon que se escondía en su interior—. Uno a uno.
 
     Una roca flotante apareció sobre el pasillo de rocas pulidas, tenía dos brazos rocosos que terminaban en unos firmes puños, unos ojos grandes y una boca recta, su expresión era seria más poco amistosa.
 
     —Geodude es mi pokémon, elige al tuyo.
 
     —Nidoran —el roedor de Jack salió de su pokéball, también posándose sobre el pasillo, sólo que del otro extremo.
 
     —Placaje —la roca avanzó hacia Nidoran con su brazo por delante.
 
     Jack esperó a que Geodude estuviera cerca de su pokémon para dar una orden.
 
     —Doble patada —dijo Jack en voz baja.
 
     El roedor posó su cuerpo sobre su pata delantera izquierda para girar en sentido del reloj y golpear a la roca con sus patas traseras, dejando al pokémon tirado en el suelo e inconsciente.
 
     —¿Por qué tu pokémon hizo eso sin que le dieras una orden? —expresó Ángel mientras devolvía a Geodude a su pokéball.
 
     —Sí lo hizo —dijo una voz proveniente del lugar oscuro que seguía a la escalera blanca—. Aprovechó la buena audición de Nidoran y le dio una orden en voz baja.
 
     Esas palabras resonaron en la mente de Jack, esa declaración era evidentemente del líder de gimnasio y lo único que demostraba era su vasta experiencia en pokémon, no había duda alguna, la batalla sería completamente diferente a todas las que había tenido antes.
 
     La zona oscura del gimnasio se iluminó, dejando ver un segundo piso compuesto básicamente por tres rocas, dos grandes, una en cada costado, y la tercera en medio de las anteriores, detrás de éstas la muralla era también verde, sólo que de un tono más cercano al petróleo. En una parte más superior de la pared se hallaba un octágono gris del tamaño de un plato de comida.
 
     En la roca de en medio se encontraba sentado un hombre de aproximadamente veintiún años de edad, tenía el pelo marrón, parado en puntas, su piel era algo tostada y sus ojos rasgados. Aquel sujeto vestía un chaleco naranja con cuello V que tenía una línea negra bordeándolo, puesto sobre una playera del mismo color negro, pero más opaco. Traía unos pantalones verde musgo con varios bolsillos, sujeto con un cinturón negro de hebilla delgada con su parte que sobraba colgando, además, calzaba unas zapatillas color tierra con suelas también negras.
 
     Cerca de él levitaban tres pokémon, dos de ellos eran Geodude, el restante parecía ser la evolución del anterior, puesto que también era una roca sólo que ésta medía más de la mitad de su entrenador, tenía cuatro brazos, los inferiores muy pegados a su cuerpo, mientras que los demás estaban cruzados, mostrando una alta seguridad y confianza en sí mismo, también tenía unos pies, pero casi no se notaban. Su rostro era serio, más que los Geodude, pero no tanto como el del líder.
 
     —Mi nombre es Brock —dijo al mismo tiempo que bajaba las escaleras acompañado de sus pokémon y Ángel se hacía a un lado— y soy el líder del Gimnasio de Ciudad Plateada.
 
     —Jack Evans —dijo el chico tratando de disimular un nerviosismo que el líder ya había notado—. Vine a desafiarte.
 
     —Basta de formalidades —dijo Brock con brusquedad— ¿Es primera vez que desafías a un líder de gimnasio? —Jack asintió— Se nota.
 
     Las palabras de Brock eran bastante cortantes y su expresión facial era seria, su personalidad concordaba perfectamente con su especialidad, el tipo roca. Era un sujeto duro, la amabilidad no parecía ser su mejor característica, su carácter era fuerte. La poca cordialidad con una persona que acababa de conocer le hacía pensar a Jack que en la batalla se mantendría la misma situación.
 
     —La batalla será de dos contra dos. Geodude —el geodude que se encontraba flotando a la izquierda del líder avanzó, poniéndose ante Nidoran—. ¿Asumo que ese será tu pokémon? —a Jack le pareció notar un poco de desdén en la pregunta.
 
     <<Vine aquí sólo porque dije que seguiría con esto mientras buscaba un objetivo en la vida —pensó Jack—. Espero que esta batalla me de algún indicio de si soy bueno en esto o no. Pondré a prueba todo lo que he aprendido. Si es que aprendí algo —dudó un poco.>>
 
     —Por supuesto —Nidoran se puso firme.
 
     La actitud de Brock era algo molesta para Jack, el chico entendía que era una batalla de gimnasio, pero no por eso debía ser tan antipático. Por otro lado, sus nervios se estaban combinando con la emoción que adquiría cada vez que batallaba.
 
     —¡Cornada! —Nidoran corrió hacia Geodude apuntándolo con su cuerno, a pesar de eso, la roca lo paró con su mano, agarrándolo de la cara.
 
     —Arrójalo.
 
     El rocoso pokémon levantó a Nidoran para arrojarlo hacia las rocas de ambientación que estaban al costado derecho del pasillo, mirándolo desde la perspectiva de Brock. Como las rocas eran irregulares y de varios tamaños, Jack perdió de vista a su pokémon.
 
     —Creo que no está demás decirte que sé cómo lidiar con la falta de velocidad de mis pokémon, debido a su alto peso —eso era justamente lo que Peter le había comentado hace dos días—. Lanza rocas.
 
     Geodude rompió una roca cercana a él de un solo golpe, con el propósito de tirar los pedazos de ésta contra el roedor, quien apenas se había levantado y se disponía a salir. Sin embargo, la roca flotante se vio obligada a parar a causa de un inesperado dolor.
 
     —Veo que punto tóxico es la habilidad de Nidoran —dedujo Brock sin gran sorpresa en sus palabras.
 
     —Así es. ¡Nidoran, usa placaje!
 
     El roedor comenzó a correr hacia Geodude, éste último se preparó para nuevamente sujetarlo de la cara. Pero cuando llegó a él, no lo embistió con su cuerpo. Alzó su pata delantera derecha y golpeó a la roca en su mejilla izquierda, dejándolo inconsciente en el suelo, con una pequeña fisura en el lugar del impacto.
 
     —Regresa —Brock le pasó la pokéball con Geodude dentro a Ángel, para que éste se la llevase por la puerta al costado de la escalera—. Supongo que volviste a usar la audición de Nidoran.
 
     —Supuse que si Nidoran se volvía a acercar a Geodude, éste lo volvería a atajar y arrojar. Por lo tanto, simulé cometer ese error para que creyeras que me estaba equivocando, usé esa orden para que se acercara —Brock se mantuvo inmóvil ante esas palabras—. Y le dije en voz baja que usara golpe roca. También inferí que no pensarías que usaría la misma estrategia dos veces, ya la habías deducido una vez. Además, tengo entendido que lo que espera un líder de gimnasio es que lo sorprendan con diferentes estrategias, no que repitan la misma —su respiración estaba agitada, el entrenamiento del día anterior había servido, la estrategia estaba funcionando.
 
     —Debo decir que estoy sorprendido —Jack no supo si creerle o no, la cara del líder estaba igual que como lo había estado desde que apareció—. Me parece que esta batalla se está poniendo ligeramente interesante. Debo admitir que cuando te vi, pensé que eras un simple novato que sólo vino a probar suerte, y lo sigo creyendo, pero…se nota una pequeña herencia familiar en tu mirada —hizo una pausa al ver la cara de disgusto del chico— complementada con un entrenamiento previo.
 
     —Preferiría seguir con la batalla —las palabras de Jack fueron cortantes, no le gustaba que lo definieran por las capacidades de su familia. No se avergonzaba por ser parte de ella, pero no quería que lo valorasen por eso.
 
     Era obvio que Brock sabía quiénes eran sus familiares, después de todo Evans no era un apellido muy común en Kanto, por la misma razón Karin y Peter lo habían relacionado inmediatamente con la famosa familia. Jack se preguntó si Brock lo había dicho por algún motivo en particular.
 
     —Bien. Graveler.
 
     La roca flotante más grande comenzó a moverse hasta quedar en el lugar donde Geodude cayó, una vez ahí dejó de levitar, quedando parado sobre sus patas, sus brazos inferiores seguían pegados a su cuerpo, mientras que los otros ahora estaban estirados en el aire, con una posición amenazante. Jack no debía permitir que esas extremidades atraparan a Nidoran, se veían sumamente peligrosas.
 
     —¡Golpe roca! —Nidoran comenzó a correr contra Graveler.
 
     Jack se vio obligado a darle directamente la orden, puesto que si el roedor comenzaba a correr sin una indicación del chico, Brock se percataría rápidamente de la táctica que estaba empleando.
 
     —Rizo defensa —Graveler cruzó sus brazos y puso un pie un poco más atrás para poder afirmarse, para cuando Nidoran lo golpeó, éste último quedó inconsciente debido al fuerte impacto.
 
     —No esperaba eso —agregó con moderada sorpresa mientras su pokémon regresaba a la pokéball—. Ivysaur —el animal-planta se paró firmemente ante Graveler, sin verse intimidado.
 
     La madurez que había adquirido con su reciente evolución era evidente, se le apreciaba en el rostro. Además, su flor estaba tan fresca que se notó un ligero aroma cuando el pokémon salió de la pokéball.
 
     —Avalancha —varias rocas de ambientación comenzaron a desprenderse de sus lugares, acompañadas de un ligero sismo, levitaron por un momento en el aire, para luego permitirse caer sobre Ivysaur, dejándolo sepultado.
 
     <<Maldita sea —pensó Jack—. Peter lo había previsto, las rocas pueden machacar a las plantas. Debo sacar a Ivysaur de ahí. Tal vez…>>
 
     —¡Ivysaur, sé que me escuchas! —Jack gritó tan fuerte que casi quedó sin aliento— ¡Usa gruñido, lo más fuerte que puedas!
 
     Las rocas comenzaron a temblar, las que estaban posicionadas más arriba comenzaron a caer hasta que la rosada flor del pokémon empezó a verse, en ese momento Ivysaur se liberó con mayor facilidad.
 
     —¡Látigo cepa! —dos lianas salieron de debajo de las hojas de Ivysaur, yendo directamente hacia Graveler.
 
     —Rizo defensa —la roca se volvió a proteger, los látigos le dieron, pero, a pesar de tener la ventaja de tipo, no fue mucho el daño que le propinaron—. Desenrollar.
 
     Graveler comenzó a rodar y la preocupación de Jack se hizo evidente con la expresión de su rostro. Sabía perfectamente de la batalla contra Karin que si se usa desenrollar después de haber usado rizo defensa, el daño provocado por el primer movimiento aumentaría.
 
     Finalmente la rocosa criatura chocó al pokémon de Jack, Ivysaur fue desplazado poco más de un metro de distancia, hubiera sido más de no haber sido por las rocas de ambientación. Graveler volvió a su posición anterior.
 
     —¡Drenadoras! —Ivysaur lanzó una semilla marrón de su flor directamente a Graveler, sin embargo, éste la aplastó en el aire con sus dos palmas, sin permitirle soltar las enredaderas—. Látigo cepa —nuevamente salieron las lianas a escena, pero esta vez no lograron golpear a Graveler, pues éste las atajó en el aire.
 
     —Arrástralo hacia ti —ordenó Brock y la rocosa criatura empezó a ejecutar la acción, mientras Ivysaur se resistía—. ¿Qué sucede, Jack? Comenzabas a sorprenderme, pero hasta ahora no has hecho mayor daño a Graveler. Tal vez sólo has tenido suerte de durar tanto —comentó el líder con frialdad.
 
     Jack estaba demasiado ansioso y tenso por la batalla, la adrenalina fluía por su cuerpo más la emoción del momento no lo dejaba pensar claramente. Necesitaba calmarse para despejar su mente.
 
     <<Está pasando lo mismo que pasó en la última batalla que tuve contra Peter —pensó Jack—. Primero destruye la semilla y ahora un pokémon arrastra a otro, esta vez es Ivysaur quien es jalado, pero esa vez le dije a Bulbasaur que arrastrara a Poliwhirl para acercarlo, así el movimiento causaría mayor daño.>>
 
     —Debes pensar rápido Jack, los pokémon se están acercando y a Graveler le quedan dos brazos libres —advirtió Brock al mismo tiempo que su pokémon preparaba sus brazos inferiores, comenzando a moverlos por primera vez desde que la luz se había prendido.
 
     Una vez que Ivysaur estuvo a una distancia prudente de Graveler, Jack dio la orden, la cara de Brock olvidó toda expresión seria que había mantenido hasta ahora, dando lugar a una de preocupación.
 
     —¡Energibola!
 
     Ivysaur abrió la boca para dejar salir una brillante esfera verde que impactó todo el rostro de Graveler, causando una pequeña explosión en él. El pokémon cayó de espaldas con los ojos cerrados. Ivysaur guardó sus lianas inmediatamente cuando sintió que su oponente las había soltado.
 
     —Cuando un ataque así se hace desde tan cerca, el impacto es mayor —indicó Jack ante el atónito líder.
 
     Acababa de derrotar a Brock, la batalla no había sido muy larga, pero sí intensa, la rigidez del líder no había sido abatida hasta último momento, pero su cara ya no era de sorpresa. Jack no sabía cómo reaccionar ante su triunfo, no sabía si ser modesto o gritar a los cuatro vientos.
 
     —¡Ganamos! —decidió no ser modesto y expresar su alegría— ¡Ganamos! —comenzó a zapatear de felicidad y a mover sus manos, Ivysaur movió sus lianas de un lado a otro, como un baile. Estaba tan feliz que no pensaba en si la batalla le había servido de algo para definir su meta.
 
     —Has demostrado ser un buen entrenador —comentó Brock con una sonrisa franca en su rostro, mientras Graveler era devuelto a una ultraball, una pokéball con la parte superior negra y con una línea amarilla que rodeaba una U, con mayor ratio de captura—. Por eso te otorgo la medalla roca —dijo con una voz más suave, el otro Geodude que levitaba cerca avanzó hacia Jack para pasarle la misma figura octagonal que se encontraba en la muralla del fondo del segundo piso, pero en un tamaño más pequeño, el objeto era gris y brillaba a la luz—. Esa medalla es prueba no sólo de tu victoria, sino que también de tu desempeño y astucia.
 
     —Gracias —contestó Jack ligeramente confundido por el repentino cambio en la actitud de Brock, aún estaba contento, la felicidad no se le iría tan fácilmente.
 
     —Lamento haber sido tan duro durante el enfrentamiento —se excusó—. Pero eso también era parte de la prueba. Es verdad que no soy la persona más simpática, pero en las batallas debo exagerar. Mi deber como líder de gimnasio es examinar las capacidades de los entrenadores que me desafían y dictaminar si se merecen la medalla. A pesar de ser un novato, demostraste tener paciencia ante alguien desagradable y no dejar que eso te nublara el juicio ni que afectara tus decisiones —eso último si le había pasado a Jack, pero no quiso interrumpir—. Sobre todo si ese alguien hace referencia a tu familia.
 
     —No sé qué decir ante eso —ya estaba más calmado.
 
     —En el futuro te enfrentarás a personas con distintas cualidades y capacidades, y deberás superar esas dificultades en el momento. La dificultad que yo te puse fue mínima en comparación a lo que vendrá por parte de los demás líderes. Pero no te sientas mal por eso, no cualquier niño de catorce años puede decir que tiene una medalla de gimnasio.
 
     Jack y Peter se despidieron de Brock, se dirigieron inmediatamente a tomar el bus para ir al Centro Pokémon. Mientras esperaban en el paradero, Jack comenzó a hablar.
 
     —¿Crees que algún día pueda desmarcarme de la fama de mi familia?
 
     —No —le contestó Peter con la calma que tanto lo caracterizaba—. Toda la gente reconocerá tu apellido y muchos no van a esforzarse al pelear contigo por saberlo, pensaran que es una batalla perdida y no serán un reto para ti.
 
     —¿Por eso Brock hizo referencia a ellos? —dijo Jack—. Intentó nublar mi juicio para hacerme creer que no me tomaba en serio, pero sí lo hizo —se percató—. Intentó confundirme.
 
     —Aun así no caíste en eso, sólo te molestó que lo hiciera y seguiste comprometido con el duelo. Tu único desvío fue tu ansiedad. Has avanzado harto y tu celebración me causó gracia —agregó el nadador—. Pero dime, Jack, ¿qué conclusión sacaste de la batalla?
 
     —No lo sé muy bien —contestó rascándose la cabeza—. Sólo concluyo algo que ya sabía. Que debo esforzarme para conseguir lo que quiero. Pero eso es algo que todos saben.
 
     —Entonces, ¿continuarás buscando mientras sigues el camino que recorres?
 
     —Sí. Se podría decir que mi objetivo actual es buscar un objetivo —ambos rieron con felicidad—. Mira, ahí viene el bus —se subieron y partieron al Centro Pokémon.
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#22
Heh, la fama de la familia de Jack resultó ser bastante más amplia, aunque no debería sentirme sorprendido. Me pregunto qué tan problemático podrá llegar a volverse esa situación conforme entre a más gimnasios.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#23
Leído ya el enfrentamiento por la primera medalla de gimnasio.

Como era de esperarse, estuvo a la altura de lo que me tiene acostumbrado este fic, con peleas donde prima la estrategia meditada por sobre el dinamismo y la espectacularidad. Me gustó el detalle de que Jack aproveche el desarrollado oído de Nidoran para dar órdenes engañosas así distrae al rival, algo que es totalmente lógico en una batalla pero que uno no está acostumbrado a ver porque no se puede hacer en los juegos, ni se ha visto en el anime o manga (que yo recuerde). 

Eché un poquito en falta a Onix porque siempre es un poke divertido de ver/leer en acción, pero debo admitir que me gusta que los líderes usen pokémon diferentes a los que ya les conocemos de toda la vida. Así no son tan predecibles los encuentros. Además, Graveler rulea, creo que incluso es más interesante que Golem a la hora de luchar (el pobre Golem no tiene más remedio que rodar y explotar, ¡pero Graveler tiene cuatro fucking brazos!).

Nuevamente una descripción tremendamente detallista del gimnasio, pareciera que hacés planos mentales de cada lugar antes de describirlos. En este caso debo admitir que me resultó un tanto confusa la disposición del lugar con sus pisos y rocas decorativas (y no tanto, que Brock sabe usarlas en su favor siempre) y... Como que estuvo lleno de detalles que seguro me pasé por alto y tendría que leer más detenidamente de vuelta, porque mi interés estaba definitivamente más enfocado al encuentro con el líder que a la ambientación del lugar. Pero eso es tema del lector, vos cumplís con tus descripciones fieles a tu estilo. xD

Espero el próximo capítulo!
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
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#24
Holi mis niñes, les vengo con nuevo capítulo.

@Nemuresu La familia de Jack es bastante reconocida, aunque no famosos ni celebridades, pero al menos en el mundo del entrenamiento pokémon, han sabido destacar a su manera.

@Tommy la idea de explotar más esas características de los pokémon se me ocurrió del manga, es como un intento de hacerlo más real. Decidí no poner a Onix porque hubiese sido muy difícil para Jack vencerlo, es sólo un novato y Onix es muy grande, no hubiese podido contra él, pero Onix aparecerá más adelante, todos los líderes aparecerán más de una vez. La descripción del gimnasio está basada en su diseño en HGSS, decidí dejar las rocas como una dificultad extra y aprovecharlas en la batalla, no se puede usar lanza rocas sino hay rocas que lanzar.

Gracias por seguir leyendo y comentando. Besos.


Capítulo 10 - La Danza de la Luna
 
     Jack y Peter estaban a punto de llegar al final de la ruta cuatro, un sendero compuesto por dos caminos, uno pavimentado para uso exclusivo de automóviles y el otro de tierra con algunos pastizales que aparecían de vez en cuando. El camino estaba rodeado por grandes montañas a lo lejos, lleno de entrenadores, la mayoría de Plateada. Gran parte de ellos se encargaron de entablar batallas contra Jack, pero como había dicho Peter, muchos no se esforzaron para vencerle una vez sabido su nombre.
 
     Habían salido de la ciudad el día después de haber derrotado a Brock, en la tarde, por lo que la oscuridad no demoró en alcanzarlos. Sin embargo, la noche no fue del todo fría, puesto que las montañas impedían el acceso al viento. Además, tuvieron una increíble vista de estrellas fugaces en el cielo.
 
     Una vez que llegaron al final de la ruta, en la tarde del siguiente día, se encontraron con uno de los pocos Centros Pokémon de Kanto que no se hallaba dentro de alguna ciudad o pueblo. Era medianamente grande y poseía los mismos colores de siempre, murallas blancas con techo rojo, sin dejar de mencionar su acceso a la carretera que conectaba las ciudades, puesto que a mucha gente le gustaba venir a observar los alrededores del Monte Moon, pero no todos ellos eran entrenadores.
 
     —¿Por qué hay tanta gente en este lugar? —preguntó Jack, pues no entendía por qué un lugar tan alejado de la ciudad tenía tantas personas visitándolo.
 
     —El Monte Moon es un lugar conocido en todo Kanto —explicó el nadador—. La gente viene a observar la mística del lugar, a buscar fósiles, piedras lunares y si tienen suerte tal vez vean un Clefairy.
 
     —Ya veo —dijo sin mucha emoción—. Iré donde la enfermera para que revise a Nidoran y Ivysaur.
 
     Mientras Jack se alejaba, un hombre relativamente gordo y con poco pelo en la cabeza se acercó a Peter. Vestía una playera rosada muy roñosa, con pantalones de mezclilla celeste, bastante desaliñados.
 
     —Buenas tardes, joven viajero —dijo el sujeto con fingida amabilidad—. Veo que entrenas pokémon de tipo agua —Vaporeon y Poliwhirl habían estado fuera de sus pokéballs desde que entraron al edificio—. ¿Por casualidad no te gustaría comprar un raro y poderoso pokémon del mismo tipo por tan sólo quinientos pokédolares?
 
     El hombre sacó una pokéball para mostrársela a Peter. A través de la parte roja se lograba ver un pokémon con forma de pez, tenía la boca abierta que maximizaba su expresión torpe, era la típica criatura que hacía las cosas nada más que por instinto, poseía unos bigotes.
 
     —Como entrenador de pokémon de tipo agua conozco muy bien a esa criatura, es un Magikarp y no es para nada poderoso, ni tampoco raro, lo puedo encontrar en cualquier parte —indicó el chico.
 
     —Está bien, pensé que eras un iluso e ignorante, tienes cara de serlo —a Peter no le gustó que le dijeran eso, pero guardó la compostura, aunque puso cara de ofendido—. Aquí siempre llegan de esos —dijo el sujeto—. Ten, te lo regalo —le aventó la pokéball antes de marcharse.
 
     Esperaron hasta el anochecer para adentrarse en el Monte Moon. Peter había convencido a Jack de hacerlo debido a que era más fácil avistar cosas interesantes y todas las personas lo hacían, por lo tanto, era más fácil salir de una emergencia en caso de que sucediese una, habría más ayuda.
 
     Mientras caminaban por uno de los tantos túneles del famoso monte, Nidoran paró en seco, orientando sus orejas en diferentes direcciones, hasta dejarlas quietas, los demás sólo permanecieron quietos hasta que un aleteo comenzó a oírse fuertemente. Lo que apareció ante ellos fue un pokémon con apariencia de murciélago, su piel era de un celeste oscuro, su cuerpo era relativamente pequeño respecto a sus alas, las que tenían una membrana púrpura, mientras que su cabeza lo era con sus orejas, de interior también púrpura, sus largas patas eran delgadas y ostentaba cuatro colmillos en su boca.
 
     —Es un Zubat —indicó Peter—. Podrías capturarlo.
 
     —Bien —se animó el chico—. ¡Ivysaur, usa energibola! —el animal-planta concentró energía en su boca para expulsar una brillante esfera verde contra el ser volador, inmediatamente después, Jack lanzó una de las superball que ganó en la Academia hacia el pokémon, el cual no tardó en ser capturado.
 
     —Es un pokémon de tipos veneno y volador, ¿por qué usaste un ataque de tipo planta?
 
     —No quería dañarlo tanto, lo necesito para salir de aquí lo antes posible, después de todo nació aquí, debe conocer muy bien todos los caminos —explicó Jack sonriendo.
 
     —¿Qué te hace pensar que no sé el camino? —preguntó Peter.
 
     —No caminas tan rápido ni seguro como en el Bosque Verde, seguramente siempre has usado el camino vehicular, debe haber alguna línea de buses que transporte gente entre las ciudades —contestó el chico. Se sintió algo triunfante al ver que era él quien se adelantaba a la situación y no su amigo. Sonrió más por haber aprendido algo.
 
     —Sí, es verdad —reconoció sin sentirse avergonzado.
 
     —Antes necesito hacer algo. Zubat —el murciélago salió de la superball—, ¿Quieres viajar conmigo? —Peter lo observó intrigado y el pokémon asintió— Excelente. ¿Te molestaría llevarnos a la salida? —Zubat se dio la vuelta y comenzó a guiarlos. El chico miró al nadador— No puedo obligar a nadie a ir conmigo si es que no quiere —explicó antes de que preguntara—. Hice lo mismo con Nidoran.
 
     Todos siguieron a la alada criatura que los condujo expeditamente a una salida. Luego de treinta minutos, pudieron ver nuevamente la luz de la Luna, esta vez iluminando un hermoso claro similar a donde Jack y Peter se habían conocido. Tenía un gran lago de tranquila agua donde se reflejaba el blanco satélite natural con todo su esplendor y gran parte de la constelación de estrellas en el cielo, había muchos árboles de varios tamaños que se mezclaban en las sombras de la noche, muchos arbustos y un campo de tierra con pequeños trozos de hierba. Las únicas diferencias eran las montañas de fondo que se confundía con la negrura del cielo y una casa celeste cerca del lago, sus colores no se lograban apreciar muy bien, sus luces estaban prendidas. Además, el lugar poseía una inigualable mística que lo rondaba.
 
     —Que hermoso lugar —dijo Jack—. Pero, ¿por dónde debemos seguir?
 
     —Esta no es la ruta cuatro —aseguró Peter—. Le dijiste a Zubat que te llevara a la salida, pero no le dijiste a cuál —lo regañó con tranquilidad.
 
     —Esta es la Plaza del Monte Moon —dijo una voz con un tono sofisticado—. Es conocida sólo por muy poca gente debido a que para llegar aquí es necesario desviarse del trayecto tradicional.
 
     Los chicos y sus pokémon se dieron vuelta al oír la voz, Jack se percató de que Nidoran ya lo estaba mirando. Lo que lograron observar era un chico de una edad aproximada a la de Peter, poseía su misma altura, tal vez algunos milímetros menos, pero no se notaba. La luz de la Luna le daba de lleno en todo su frente. Vestía una chaqueta muy similar a la de los meseros, de esas negras y sin manga, la llevaba puesta sobre una camisa blanca que conjugaba perfectamente con una corbata rojiza, sus pantalones y boina eran de un rojo más vivo, mientras que sus zapatillas negras tenían cordones también rojizos. Su cabello era castaño oscuro, su piel blanca y sus ojos marrones.
 
     —¿Quién eres? —preguntó Jack.
 
     —Mi nombre es Adam Parker —pronunció con elegancia—. Y ¿ustedes?
 
     —Peter Echizen y él es Jack Evans —respondió el nadador.
 
     —Para ser sincero, debo admitir que es primera vez que escucho el apellido Evans en persona, antes sólo lo había oído por la televisión—aclaró con modesta educación—. Debes ser hijo de Nina, te pareces demasiado a ella.
 
     —Sí, es mi madre.
 
     —Pues es un placer conocer a un Evans —hizo una pequeña reverencia con la cabeza—. Y si no me equivoco, tú eres nadador o al menos lo fuiste. Hace mucho que no oigo de ti —el chico hizo gala de una buena memoria.
 
     —Me retiré.
 
     —Ya veo. Y ¿qué hacen por aquí? ¿Vienen a observar la Danza de la Luna?
 
     —¿Danza de la Luna? No tenía idea de eso —dijo Peter.
 
     —Finalmente algo que no sabes —dijo Jack en tono de broma.
 
     —Es básicamente un baile que hacen los Clefairy sobre ese lago en honor a la Luna cuando está llena. Es realmente un espectáculo magnífico. Llegué aquí hace unos días y estoy esperando a que ocurra. Es la quinta vez que vengo a verlo —sonrió emocionado.
 
     Jack nunca había conocido a alguien de esa edad que hablara con tal educación y dominio del lenguaje. Adam era un chico con apariencia moderna que usaba un habla bastante rebuscada, sin mencionar que su manera de conversar le hacía entregar información que no le preguntaban. Además, esa reverencia que hizo en una parte de la conversación le hizo pensar a Jack en la edad de los reyes y caballeros, cuando hablaban con sabiduría en sus palabras.
 
     —Y ¿eres entrenador? —preguntó Jack con gran interés.
 
     —Lo soy —respondió Adam—. Veo que desafiaste a un líder de gimnasio —dijo al ver la medalla roca en la correa del bolso de Jack—, de Plateada, si no me equivoco. Esa pelea contra Brock debió haber sido fantástica.
 
     —Lo fue —intervino Peter—. Jack, me gustaría luchar esta vez, tú ya has tenido bastante entretención los últimos días —dijo con tranquilidad.
 
     Por primera vez Jack vería a Peter pelear enserio. La batalla que había tenido con él había sido bastante ardua, pero al fin de cuentas sólo fue como un entrenamiento y no se había esforzado. Además, su contrincante era Adam, sin duda era alguien que escondía sus habilidades detrás de una extrema educación, al menos eso pensó Jack, pues el chico se veía seguro de sí mismo y no parecía tambalear. Una seguridad muy similar a la de Peter. Lo más probable es que el enfrentamiento develara más de una sorpresa.
 
     Peter y Adam se colocaron en diferentes partes en la zona de tierra, Jack y sus pokémon se posicionaron cerca del estanque, donde nadaba Magikarp, lo habían soltado para que viese la batalla, aunque no entendió mucho.
 
     —Vaporeon —el zorro celeste con cola de sirena avanzó unos pasos, con mucha elegancia en su andar.
 
     —Flareon.
 
     Un anaranjado zorro, con leves rasgos felinos, apareció de la pokéball de Adam, su pelaje era tan suave como el algodón y cálido como una fogata en el invierno más frío. Además, en su cola, parte superior de su cabeza y alrededor del cuello, su cabello era amarillo, pero en una cantidad más abundante. Sus ojos eran negros, tan profundos como los de Vaporeon. A Jack le pareció ver un parentesco entre ambos pokémon y estaba en lo correcto, las dos criaturas eran evoluciones de la misma especie.
 
     —Un pokémon de tipo fuego —indicó Peter—. ¿Debo asumir que estás preparado para enfrentar una desventaja de tipo?
 
     —Asumes bien —respondió Adam—. Bola sombra —una oscura esfera negra salió de la boca de Flareon, dirigiéndose hacia la acuática criatura.
 
     —Rayo hielo —Vaporeon abrió la boca y de ésta salió un frío rayo celeste que impactó la esfera lanzada por su oponente, obligándola a explotar en el aire.
 
     —Giro fuego —Flareon abrió nuevamente su boca, pero esta vez una llamarada en forma de espiral fue lo que salió de ahí, directamente a su contrincante, amenazándolo con quemarlo.
 
     —Hidropulso —Vaporeon lanzó un chorro de agua en forma de aro, pero no alcanzó a tocar siquiera a Flareon, puesto que la llamarada se lo impidió. El pokémon de Peter se vio rodeado de fuego por unos segundos, siendo dañado por éste—. Niebla.
 
     Una grisácea bruma comenzó a cubrir gran parte del claro, desde la zona de tierra hasta los árboles. Se veía claramente cómo la luz lunar atravesaba la bruma, creando sombras dentro de la misma oscuridad, dentro de lo que se podía.
 
     —Realmente una estrategia interesante —indico Adam—. Nunca está demás cegar a tu oponente. Sin embargo, tú tampoco puedes ver.
 
     —Pero Vaporeon puede sentir a Flareon —explicó Peter—. Y puede hacer que haya niebla en el lugar que quiera —inmediatamente la zona donde el zorro de fuego se hallaba se despejó, aunque Jack y sus pokémon no podían ver nada, sólo escuchaban.
 
     —Ya veo. Tu pokémon controla sus movimientos —dijo—. Mi pokémon también tiene algunas sorpresas —sonrió sin ser visto—. Flareon, utiliza bola sombra nuevamente.
 
     Otra vez el zorro abrió su boca para expulsar una sombría esfera negra, pero, a diferencia de la vez anterior, no fue una bola sombra la que impactó a Vaporeon, sino que diez de ellas chocaron con el acuático pokémon desde distintas direcciones.
 
     —Despeja la niebla —ordenó Peter al escuchar el feo sonido de los impactos, conservó su tranquilidad, pero mezclada con un leve tono de ansiedad.
 
     Para cuando la bruma se había dispersado, lograron observar perfectamente a la luz de la Luna diez Flareon en diversos lugares alrededor de Vaporeon, quien se encontraba con algunas heridas pequeñas. Poco a poco los Flareon comenzaron a desaparecer, hasta quedar sólo el que se encontraba frente a la criatura del nadador. Jack estaba viendo en vivo y en directo algo a lo que no le encontraba explicación, el chico no podía más de la emoción. La sonrisa de fanático no se borraba de su rostro.
 
     —No escuché que le dijeras a Flareon que usara doble equipo.
 
     —Así como tú has entrenado a tu pokémon para que domine sus movimientos, yo he capacitado al mío para que haga ciertas cosas en ciertos momentos, sin una orden mía —explicó—. Ocupando la sorpresa como una carta de triunfo.
 
     —¿Quieres decir que Flareon está entrenado para usar doble equipo cuando haya niebla en el ambiente? —intervino Jack.
 
     —No. Lo usará cuando no pueda ser visto —aclaró.
 
     —Pero Vaporeon lo sintió, ¿Por qué no pudo hacerlo con las copias? —volvió a intervenir.
 
     —Cuando usas doble equipo a vista y paciencia de tu oponente, éste verá al original y las copias, pero no sabrá cuál es el verdadero, porque su cerebro no le permite saberlo, sus ojos le dicen que hay más de uno —aclaró—. Pero cuando lo usas sin ser visto, tu oponente usará su instinto para hallar a tu pokémon y dará con el original sin sentir las copias, ya que ellas no existen.
 
     —Pero las copias también atacaron —agregó Peter—. Había escuchado que algo así es posible después de un arduo entrenamiento, sin mencionar que deja al pokémon algo agotado. Podría atacarte ahora y debilitarte, pero me parece prudente terminar aquí.
 
     —¿Por qué? —preguntó Jack— ¡La batalla está demasiado interesante, necesito saber el final de esto! —protestó infantilmente.
 
     —De aquí a Ciudad Celeste nos encontraremos con varios entrenadores —indicó Adam— y no sabemos cuántos de ellos nos retaran a un duelo, sin contar los pokémon salvajes que saldrán. Por lo tanto necesitamos que nuestros pokémon tengan todas sus energías —dijo mientras rociaba a Flareon con el líquido que contenía un frasco con aerosol, de color blanco y púrpura.
 
     —¿Vendrás con nosotros? —Jack estaba lleno de preguntas.
 
     —Por supuesto. Si llegaron hasta aquí sin saber de la Danza de la Luna significa que no saben cómo salir del Monte Moon —respondió—. Al menos los acompañaré hasta Celeste, desde ahí yo seguiré a Ciudad Carmín.
 
     Los chicos continuaron realizando sus planes al mismo tiempo que sus pokémon inspeccionaban los alrededores. Vaporeon y Poliwhirl se metieron al agua para acompañar a Magikarp y humedecerse un rato, Flareon se recostó en el suelo, Zubat se paró a reposar sobre el hombro de Jack, mientras que Ivysaur y Nidoran correteaban en el lugar.
 
     La luz de la Luna llena, repentinamente, pareció intensificarse, aclarando el lugar. Inesperadamente, una rosada criatura apareció dando pequeños brincos entre los muchachos, como si no los viera, o simplemente los estaba ignorando. Tenía un ricito en su frente, orejas con forma extraña y de color marrón, una cola igualmente rizada, extremidades pequeñas y dos alitas. El pokémon parecía que apenas tocaba el suelo cada vez que bajaba luego de dar un salto.
 
     —¡Es un Clefairy! —dijo Adam con entusiasmo, pero cuidando no espantarlo.
 
     Y no era el único, decenas de clefairy salieron de entre los árboles, arbustos y otros lugares donde pudiesen ocultarse, dirigiéndose hacia el lago dando brincos en vez de pasos. Ahí, una gran cantidad creó un círculo en medio del estanque, el resto hizo círculos más pequeños alrededor. Las simpáticas criaturas parecían volar en vez de bailar a la luz de la Luna, inundando el lugar de una incomparable mística, mucho más que la que habían detectado los chicos al acercarse al monte.
 
     Los Clefairy danzaron por varios minutos con esa alegría que sólo tus pares pueden darte, a ninguno de ellos le importaba la presencia de seres ajenos al lugar. De súbito, una criatura semejante a Clefairy irrumpió entre ellos, también a saltos, pero un poco más grande y desarrollada. Poseía unas orejas más puntiagudas, siendo marrones sólo en las puntas, sus alas eran de un tono más oscuro y más grandes, aunque seguían siendo pequeñas en comparación al cuerpo. Era imposible no verlo, en tamaño era más enorme que Ivysaur, un poco más del doble de Clefairy. Adam estaba completamente excitado, y no era para menos, pues avistar la forma evolucionada de Clefairy en estado salvaje no es cosa de todos los días.
 
     —Un…un Clefable —murmuró Adam casi al borde de las lágrimas—. Un hermoso Clefable. No hay palabra alguna que describa este preciso momento.
 
     —Inefable —indicó el nadador—, esa es la palabra correcta.
 
     —Gracias —murmuró nuevamente.
 
     Más Clefable aparecieron en la maravillosa escena, no eran tantos como los Clefairy, pero se hacían notar, ellos también danzaban bajo la blanca luz del satélite, lograban llegar más arriba que sus pre evoluciones y sus saltos eran más largos. Era realmente un espectáculo digno de un concurso pokémon de primer nivel.
 
     Durante todo ese rato, Jack miró detenidamente el baile sin cansarse de los repetidos movimientos, al contrario, sintió como si todo eso lo llenase de renovada energía, como si pudiese hacer todo lo que se propusiera, como si no tuviera límites.
 
     Tranquilamente y sin ningún apuro, luego de varios minutos, los Clefairy y los Clefable comenzaron a abandonar el lago paulatinamente, volviendo a los lugares por donde habían venido. No obstante, dos Clefairy se aproximaron suavemente a Jack, ambos traían unas rocas verdes con una luz interna en sus pequeñas manos, ofreciéndoselas al chico.
 
     —¿Son para mí? —preguntó Jack ante un atónito Adam que no podía creer que presenciaba semejante interacción, los Clefairy asintieron—. Muchas gracias —dijo el muchacho mientras tomaba las rocas, las amables criaturas se acercaron a unos arbustos donde un Clefable los esperaba para desaparecer entre la vegetación—. Supongo que son piedras lunares, son idénticas a la del Museo de la Ciencia de Plateada. Me pregunto por qué me las habrán dado.
 
     —Espectáculo más majestuoso que este no se había visto nunca antes en ningún lugar —comentó Adam con sus ojos brillosos—. Es la quinta vez que lo veo, pero sin duda este fue épico. Ni si quiera se espantaron con nosotros —dijo algo exaltado, lógicamente sin perder su educación.
 
     —Sí, pienso lo mismo —agregó Peter con calma. Hubiese parecido que la escena no le había provocado nada de no ser por la sonrisa en su rostro—. Pero ya es bastante tarde como para seguir el camino hacia Celeste y no tengo ganas de retroceder al Centro Pokémon. ¿Dónde vamos a alojar?
 
     —Podríamos ir a esa casa —propuso Adam, los demás sólo lo miraron—. La anciana que vive ahí es amiga de nuestra familia, su nombre es Estrella, es muy simpática, no le molestará que nos quedemos aquí. Las veces que he venido me quedo ahí. No tiene muchas camas, pero nos las arreglaremos.
 
     Así los chicos se acercaron a la casa, donde una adorable anciana les abrió las puertas de su hogar, pudiendo dormir tranquilamente luego de un inigualable acontecimiento.
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#25
Jack consiguió otro compañero y una Piedra Luna; ambos seguramente vendrán siendo de mucha utilidad.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
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#26
Me invade la curiosidad: ¿Jack es un entrenador especializado en el tipo veneno o algo así? No me parece que sea casualidad que hasta ahora la totalidad de su equipo tenga ese tipo. xD
Pienso en Koga pero no imagino que el ninja de Saffron se apellide Evans. Me lo imagino con un apellido mucho más japonés.

Adam es como un hipster chapado a la antigua, me agrada. Aunque me quedé con ganas de más acción, el combate se ponía interesante con esa astucia de Flareon sabiendo cuándo y cómo emplear su doble equipo aprovechando la niebla de Vaporeon.

Hubiera sido anticlimático, pero yo hubiese capturado a uno de esos Clefairy sin piedad. Al demonio su adorable danza sobre el lago de la luna. (?)
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#27
Holi, mis niñes, les vengo con nuevo capítulus.

@Nemuresu sip, Adam ayudará a Jack con su entrenamiento, por otro lado, la piedra lunar la usará cuando la necesite.

@Tommy Jack no se especializa en tipo veneno, cuando elegí sus pokémon, fue una coincidencia que estos tres fueran de tipo veneno, los otros tres restante no lo serán. Ya veremos más de Adam en batalla, durante la historia, Jack va teniendo batallas con cada uno de sus amigos, Adam no será la excepción.

Gracias a ambos por seguir leyendo y comentando. Los amo.

Capítulo 11 - El monstruo de Celeste
 
     Al noroeste de una conocida ciudad entre lagos, más allá del río, perdida entre la vegetación, cubierta por una misteriosa y espesa neblina, yacía una cueva en la más impenetrable quietud. Su entrada era un pequeño montículo con un agujero que conducía a unas cavernas subterráneas, rocosas, llenas de humedad proveniente de grietas en las paredes, de donde las gotas caían, resonando claramente al impactar el suelo. En lo más profundo de aquella enorme gruta, cerca de varias pozas y pequeños estanques, una luz entraba a través de un hoyo formado en la superficie, iluminando directamente el lugar más profundo de la cueva, muy cerca de una criatura que hace algunos años había hecho de aquel sitio su morada, buscando distanciarse de la dañina humanidad, con la compañía de algunos pokémon salvajes que se aventuraban a entrar en la oscuridad.
 
     Los tres chicos habían dormido perfectamente en la casa de la anciana en el Monte Moon, no había camas para todos, pero no fue ningún problema. Ahora se encontraban viajando por la ruta cuatro, era muy similar a la ruta anterior, rodeada de montañas y con dos caminos, uno para entrenadores y la continuación de la carretera para vehículos entre Plateada y Celeste, se disponían a llegar a esta última ciudad y, a pesar de que Peter tenía que reunirse con su familia para irse de viaje, debía haber llegado hace tres días, no se notaba en él ni el más mínimo indicio de preocupación, estaba tan calmado como siempre.
 
     —Peter —dijo Jack—, ¿por qué no nos dices un poco sobre los lugares interesantes de Celeste?
 
     —Bueno, mi ciudad no tiene mucho, hay una tienda de bicis y está el gimnasio pokémon —contestó sin apuro—. Pero yo diría que lo más interesante es el diseño arquitectónico de la ciudad, pues tiene muchos lagos, ríos y puentes que los atraviesan.
 
     —Y ¿qué me dices de esa extraña cueva al noroeste de la ciudad, más allá del río? —preguntó Adam.
 
     —¿Nunca has ido? Pensé que conocías varios lugares.
 
     —La última vez que vine a Celeste intenté encontrarla pero no pude. Busqué algún guía pero no hay y no mucha gente habla sobre ello.
 
     —Es que no sabemos si es verdad o no lo que hay dentro de ella, lo hemos tomado como un mito —explicó el nadador.
 
     —¿Y qué es lo que se supone que hay ahí? —preguntó Jack con mucha curiosidad.
 
     —Todas las personas de Celeste lo saben, pero no lo hablan con nadie porque no quieren que la ciudad se haga famosa por una posible mentira, eso sólo les traería vergüenza. Sólo les contaré porque los conozco, pero no deberán decirle a nadie más —anunció Peter y los demás asintieron obedientes—. Bien, el veintinueve de Octubre del dos mil cuatro, recuerdo la fecha porque fue un hecho importante en la ciudad —se adelantó a explicar antes de que le preguntaran—, unos jóvenes fueron a acampar muy cerca de esa cueva, en un lugar donde hoy reina el silencio, lleno de maleza y pasto. Ellos estuvieron ahí desde la mañana y cuando el sol se estaba poniendo, una luz blanca atravesó el cielo y cayó cerca de ellos, entre los árboles. Los sujetos fueron inmediatamente a investigar y lo que vieron fue a una criatura de dos metros y piel pálida, el ser simplemente los ignoró y se internó en esa cueva que tú mencionaste —miró a Adam—. Al día siguiente se corrió rápidamente la voz, fueron investigadores, policías, entrenadores, periodistas y curiosos, tan sólo se encontraron con que el lugar estaba inundado por una extraña y espesa niebla nunca antes vista en la zona. Algunas personas intentaron entrar, pero fueron arrojados por los aires, varios metros. Desde ese día nadie ha logrado entrar nuevamente a la cueva y la bruma sigue ahí.
 
     —Tal vez sea algún pokémon antiguo que despertó y que nadie sabe sobre su existencia —dijo Jack, invadido por la emoción—. ¿No podemos ir a verlo? —a Adam le brillaron los ojos.
 
     —Supuse que me dirían eso —dijo Peter con resignación—. Está bien, pero sólo la veremos desde afuera —sentenció—. Miren, ya llegamos a Celeste.
 
     Una enorme y reluciente ciudad fue avistada por los tres. Las casas eran de paredes blancas, con tejados de un color azul verdoso, con diferentes diseños, y estaban conectadas por caminos conformados por ladrillos pulidos. Pero, lo que más destacaba eran los lagos y ríos que tomaban lugar en la ciudad, Celeste estaba hecha arquitectónicamente para poder convivir con ellos, las calles se completaban sobre los riachuelos a través de puentes de distintos tamaños y estilos para tener mejor acceso a las variadas partes de la urbe.
 
     Se adentraron por una de las calles principales, por el lado izquierdo de un río, parecía ser una zona comercial, debido a que había muchas tiendas y negocios. Además, se veían varios botes y góndolas en el agua, con gente en ellos, y algunos pokémon acuáticos que nadaban.
 
     —La mayoría de los pokémon que nadan ahí son salvajes —indicó Peter—. De esa manera encontré a Poliwhirl, estaba herido y aún no había evolucionado, fue hace más de cinco años.
 
     Jack se acercó a la cerca de cemento que separaba el camino peatonal del río, y comenzó a caminar al lado de ésta, logró ver varios pokémon, la mayoría eran Magikarp, aunque lo que más le llamó la atención fueron las góndolas.
 
     —¿Y si viajamos en góndola? —preguntó Adam con algo de brusquedad.
 
     —Está bien, lo haremos de aquí al Centro Pokémon, pero a la cueva iremos en bus —dijo Peter con tanta calma que Adam y Jack no se le negaron.
 
     Se acercaron a un pequeño puerto de góndolas, la única que había era completamente de madera y estaba tallada a mano, tenía un sujeto parado en ella, quien llevaba un largo remo. Le pagaron al hombre y se subieron al transporte, se sentaron y el viaje comenzó.
 
     Peter dejó salir a sus pokémon, Poliwhirl quedó del lado izquierdo, mientras que Vaporeon y Magikarp iban en el derecho. El agua era casi transparente y Jack se entretenía viendo a los pokémon salvajes en el fondo del río, descansando o nadando, no era tan profundo. Ver a los pokémon en estado salvaje era fascinante, Jack había vivido algo similar en parajes naturales como el Bosque Verde y el Monte Moon, sin embargo, el más extasiado era Adam, la vista lo ponía igual que cuando vio a los Clefairy.
 
     Siguieron navegando, pasaron debajo de un puente únicamente peatonal, era blanco y arqueado, con algunas personas apoyadas en las barandas que disfrutaban de la vista que la ciudad proporcionaba, uno que otro estaba comiendo helado. Continuaron por el río, la vista no cambió mucho, más la brisa hizo que el momento fuese tranquilo y relajante, ideal para descansar y liberarse del estrés.
 
     Alrededor de veinte minutos después de partir llegaron a otro puerto de góndolas, dos personas se estaban embarcando. Los tres jóvenes se bajaron, Peter regresó a sus pokémon a sus pokéballs, cruzaron la calle y llegaron al Centro Pokémon, el diseño del edificio era igual al de otras ciudades. La enfermera de turno no demoró en revisar a las criaturas, pero a Jack y Adam les pareció una eternidad, estaban ansiosos por ver la cueva desde cerca. Jack aprovechó de sacar una hora para retar al líder de gimnasio, le dieron una para cuatro días más.
 
     Partieron inmediatamente. Tomaron un bus que demoró no más de veinticinco minutos en llegar al noroeste de la ciudad y los dejó cerca de un puente amarillo que cruzaba un río con un caudal que iba hacia el norte.
 
     Adam y Jack siguieron los tranquilos pasos de Peter entre la hierba y arbustos, para internarse en una espesa niebla blanca, no se lograba ver más allá de seis metros a la redonda. Llegaron a lo que alguna vez había sido un campo abierto, puesto que no había árboles interrumpiendo el camino, pero si estaba lleno de hierba alta. Se adentraron entre unos árboles más al norte, no les salió ningún pokémon salvaje al paso y la bruma se hacía más densa cada vez que se aproximaban a la cueva.
 
     Peter se detuvo y apuntó hacia un lugar. Ahí estaba la cueva, en un firme montículo de tierra más alto que un hombre adulto, se hallaba un agujero que conducía claramente a algún lugar subterráneo. Jack miró su interior, era oscuro y rocoso, levemente, sintió un misterio latente que ansiaba ser descubierto, pero que no se atrevía a salir.
 
     —¿Qué están haciendo aquí? —preguntó una voz femenina, con bastante rudeza.
 
     Voltearon y vieron a una chica de aproximadamente veintiún años de edad, tenía el cabello hasta un poco más arriba de sus hombros, de un tono anaranjado, vestía un traje de baño blanco con líneas azules, con una chaqueta celeste de esas que usan los nadadores. Además, calzaba unas sandalias blancas, su piel era suave y sus ojos verdes lazaban una fuerte mirada.
 
     Aquella muchacha estaba acompañada de una criatura con forma de estrella, que era casi de la mitad del tamaño de la joven, y que levitaba cerca de ella, era de color dorado, de un tono tan oscuro que se asimilaba mucho al marrón, tenía una formación de oro en su centro, con un lazo del mismo material que rodeaba a una de sus patas, y una preciosa joya redonda y roja en éste, que brillaba débilmente debido a la poca luz que penetraba la neblina.
 
     —¡Respondan! —dijo la chica, no tenía mucha paciencia, Jack pensó que era lo contrario de Peter.
 
     —Deseábamos observar la cueva —contestó Adam con mucha educación, tanta educación que pareció un poco falso, tal vez no para Jack y Peter, pero seguramente la muchacha no estaba acostumbrada a toparse con un joven de quince años que hablara con un vocabulario tan amplio.
 
     —No deberían estar aquí, puede ser peligroso —aseguró la pelirroja—. No sabemos que hay ahí dentro. Pero creo que eso ya lo saben, la gente que no es de Celeste no sabe la ubicación de la cueva, por lo tanto al menos uno de ustedes pertenece a la ciudad.
 
     —Yo soy de aquí —dijo el nadador.
 
     —Si es tan peligroso, ¿por qué estás tú aquí? —interrumpió Jack pensando que la había atrapado con mucha astucia.
 
     El rostro de la joven adquirió una expresión de molestia, pero sólo se limitó a contestarle a Jack.
 
     —Es mi deber cuidar este lugar —contestó—. Los líderes de gimnasio no sólo evaluamos entrenadores, sino que también protegemos la ciudad y a sus habitantes.
 
     Jack quedó mudo, estaba viendo a su futura contendora, se veía bastante ruda, sin duda alguna sería un reto, lo único bueno de conocerla fue que pudo deducir con facilidad su especialidad, el tipo agua, aunque no estaba muy seguro.
 
     —Ahora debo irme, estaré vigilando que se vayan de aquí, sea lo que sea que haya ahí no saldrá ni podrán sacarlo —advirtió antes de irse junto a su pokémon y perderse en la bruma.
 
     —Tendré que luchar contra ella —comentó Jack un poco asustado, la chica le daba miedo.
 
     —Sí —dijo Peter—. Ahora vámonos de aquí, debo reunirme con mi familia, pero los dejaré en el autobús.
 
     Empezaron a caminar de vuelta hacia la ciudad, pero mientras se marchaban, una criatura los observó desde la oscuridad sin que ellos se percataran. Su mirada era fija, con ganas de dejar la soledad, pero sin valor para hacerlo. Cuando desaparecieron en la bruma, el ser volvió a su anonimato.
 
     Arribaron en el paradero donde se habían bajado hace más de una hora, había una señora sentada, mas no estuvo demasiado rato puesto que su bus pasó. Peter sacó dos papeles y un lápiz de su bolsa, anotó algo en ellos y se los pasó a sus amigos.
 
     —Ahí tienen mi número —agregó el nadador—, en caso de que necesiten mi ayuda en algún momento. Miren, ahí viene el bus, deben irse —Jack y Adam se subieron al transporte—. Jack, recuerda que las personas que te toman en serio son las que de verdad valen la pena —apuntó sonriendo—. ¡Y busca un objetivo!
 
     —¡Lo recordaré! —gritó Jack mientras el bus se alejaba.
 
     Una vez en el Centro Pokémon, decidieron ir a comer, pues tenían mucha hambre, compraron un poco de comida y se dirigieron a los asientos. Al acercarse a ellos, Jack reconoció a una persona, era una chica de su edad, más baja que él y de cabellera negra, se podía ver la cola de su Squirtle desde donde estaban.
 
     —¡Lyra! —exclamó Jack acercándose— Que sorpresa —la muchacha le hizo una seña con la mano, su boca estaba llena de comida y sucia por ésta misma.
 
     Una vez cerca de ella, Jack y Adam vieron a dos criaturas más aparte de la tortuga, había un pequeño pajarito de plumaje beige en el vientre y marrón en su lomo y cola, las alas compartían ambos colores. El otro pokémon era una roedora muy similar al Nidoran de Jack, sólo que era celeste con manchas del mismo color, pero de un tono más oscuro, levemente más pequeña, con orejas no tan grandes, sus ojos eran rojos.
 
     —Adam, ella es Lyra Archer, Lyra, él es Adam Parker.
 
     —Hola, mucho gusto —contestó Lyra con menos comida en su boca y limpiándose rápidamente.
 
     —Es un placer conocerte —Adam hizo una pequeña reverencia, a la chica le llamó la atención su educado saludo.
 
     —Ellas son Squirtle, Jack debe acordarse de ella, Pidgey —señaló al ave— y Nidoran.
 
     Estuvieron el resto del día contándose todo lo que les había sucedido, Lyra había ganado ya un concurso, y Jack le informó sobre su batalla de gimnasio, el robo, Peter, la Danza de la Luna y sobre su búsqueda de un objetivo en la vida. Para cuando se fueron a dormir, estaban tan cansados que casi se durmieron vestidos.
[Imagen: giphy.gif]
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#28
Cita:—Deseábamos observar la cueva —contestó Adam con mucha educación, tanta educación que pareció un poco falso, tal vez no para Jack y Peter, pero seguramente la muchacha no estaba acostumbrada a toparse con un joven de quince años que hablara con un vocabulario tan amplio.

Uhm, a mí no me parece que el vocabulario de Adam haya sido tan amplio por decir eso.
Sé que es un tipo refinado y distinguido, pero puntualmente ahí no había dicho nada tan sorprendente como para llamarle la atención a Misty. xD

Punto y aparte, me pareció FANTASTICA la introducción a Celeste a través de su cueva y la figura misteriosa que habita allí. Definitivamente es una de las partes más interesantes de la primera generación, si no la más, y lo retrataste maravillosamente con tu siempre acertado y detallista estudio del terreno y el ambiente, así como la actitud curiosa pero huraña de Mewtwo cuando se acercan viajeros y exploradores.

Misty haciendo de guardiana me parece un buen toque, no recuerdo haber visto ese enfoque para la chica en otro formato, así que se sintió bastante fresco y natural al mismo tiempo. Además, sigue manteniendo la personalidad por la que se hizo ya conocida entre los fans y no tan fans de Pokémon.

Me da un poco de pena que Peter se haya separado del grupo, aunque sé que va a ser algo temporal. Me gusta la idea de que Jack se vaya cruzando con distintos entrenadores durante el viaje y que cada uno le aporte algo distinto, son como "mentores" para él, aunque seguro que él también le puede dejar una enseñanza valiosa a ellos. Ahora se reencuentran con Lyra, a ver qué tal funciona la dinámica en el nuevo grupete.
[Imagen: 7h3LGNS.png]

Pokémon No More

Sobre el plagio:
"Tenemos un protagonista con nombre japonés que curiosamente tiene cuatro sílabas"
                                                                                                                                        —Velvet
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#29
Misty hace de guardiana, quizás el ser de la cueva no haya matado a nadie, pero de igual manera, hace bien en asegurarse de que la gente no pase.

Ahora la dinámica aspira a la de compañeros temporales, cada uno con cosas que contar. Suen interesante.
Descansa. Hasta que nos volvamos a ver...
[Imagen: SwCanxx.png]
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#30
Holi, mis niñes, les vengo con nuevo capítulo.

@Tommy Antes de describir un lugar, planeo cómo quiero que se vea, eso hago con las ciudades, tengo un word donde las describo, con un toque característico, igualmente con las zonas de interés. Me agradó describir a Misty, espero haberla retratado bien en la batalla, no podía dejar su impaciencia de lado. Lyra no hará mucho en este capítulo, pero se verá un poco de su relación con Jack, sólo un poco.

@Nemuresu Al poner a Misty en esa labor, quería darle un toque extra a los líderes, que no sean sólo entrenadores encerrados en sus gimnasios, aunque no lo logré con todos. La idea es que Jack aprenda algo de sus acompañantes.

Gracias a ambos por seguir leyendo y comentando.

Capítulo 12 - Haciendo ciertas cosas en ciertos momentos
 
 
     Jack, Lyra y Adam partieron al día siguiente de encontrarse, adentrándose en la ruta veinticuatro, un camino rodeado de montañas que parecían multiplicarse en la lejanía, con laderas llenas de boscosos robles. Atravesaron un largo y ancho puente de color amarillo, el cual contrastaba bastante con la naturaleza, generando un gran impacto a la vista. Al finalizar la jornada, llegaron al inicio de la ruta veinticinco, donde descansaron bajo la luz de las estrellas, alrededor de una fogata hecha por el Flareon de Adam, a unos metros de la hierba alta.
     Al amanecer continuaron caminando por la misma ruta, el paisaje no cambió mucho, seguían las montañas, rodeando la continuación del río que mantenía su curso cerca de los cerros del lado derecho, visto desde la perspectiva de los chicos. Muchos robles y abedules adornaban el panorama, con un siempre necesario verdor que recordaba que aún seguían a merced de la naturaleza. Algunas aves cruzaron el cielo, perdiéndose en lo pequeños bosques aledaños, buscando la comida de la mañana.
 
     Llegaron a un pequeño bosquejo de árboles variados, se adentraron en él para recorrer su amplio camino interior sin mayor dificultad. Jack y Lyra se enfrentaron a algunos entrenadores que no presentaron un desafío tan grande, mientras que Adam sólo se limitó a observar, el refinado chico podía llegar a ser algo cómodo de vez en cuando para ser alguien tan educado. Una vez atravesada la diminuta zona forestal, arribaron a una casa muy cerca de los cerros del lado izquierdo, tenía unas murallas de color beige muy bien cuidadas, con un tejado verde, desteñido por el sol, y una chimenea saliente de él.
 
     Al aproximarse a la casa, lograron observar unos metros más allá, por su costado, un risco junto a una ladera que bajaba a una tranquila playa de fina arena blanca, muy similar a la que se haya al sur de Paleta. Desde ese punto la vista era increíble, puesto que la hilera de cerros del lado derecho se hundía en el agua para dejar ver el majestuoso mar abierto, donde justamente desembocaba el río que habían visto durante todo el trayecto. Más allá se lograba ver una lejana tierra unida a la hilera de montañas del costado izquierdo, pero eso ya no pertenecía a Kanto.
 
     Adam se acercó a la puerta de la casa, golpeó con tranquilidad, durante el viaje les había comentado a sus acompañantes sobre la persona que vivía ahí, lo había conocido en uno de sus tantos viajes a la playa continua. Su nombre era Bill, un maníaco por los pokémon y toda la tecnología relacionada con ellos, se había hecho conocido por sus avances tecnológicos a temprana edad.
 
     Un sujeto de aproximadamente veinticuatro años de edad abrió la puerta, llevaba una camiseta con cuello de color celeste, bastante opaca, y pantalones de un color tierra, parecía la típica persona que se la pasa encerrado investigando en algún lugar. Sus ojos eran marrones, al igual que su rizado pelo.
 
     —Hola, pasen —el joven los dejó entrar sin mayor sorpresa cuando los vio, Adam había llamado para avisar. Su educación lo obligaba a anunciar su llegada—. Los estaba esperando, ustedes deben ser Lyra y Jack. Encantado de conocerlos —le dio la mano a cada uno.
 
     Jack esperaba encontrar un desorden similar al que vio en el laboratorio del profesor Oak, no obstante, todo estaba muy pulcro y corriente, no parecía ser el lugar de un investigador. Se sentaron en unos sillones rojos y comenzaron a hablar. El lugar era algo helado.
 
     —Adam me comentó que vinieron en busca de ayuda para tu entrenamiento —indicó mirando a Jack.
 
     En su búsqueda de un objetivo o meta en la vida, Jack había decidido seguir entrenando mientras llegaba a él, y su siguiente paso era enfrentarse a la líder del gimnasio de Celeste, por lo que se vio necesitado de algún tipo de estrategia. Jack esperaba que su futura batalla le dijera algo, pero dudaba de que así fuera, como en la pelea contra Brock.
 
     —Sí —contestó el chico—, tengo pensado retar a la líder del gimnasio y necesito alguna estrategia o algo así. Adam me dijo que sabes mucho sobre los pokémon —Jack se acordó de lo ruda que se había comportado la líder hace dos días y se sentía algo inquieto por ello.
 
     —Bueno —dijo entre risas modestas—, más bien sé sobre la teoría, pues no soy muy bueno en batallas —comentó apenado—, eso no se me da, ahí hay que pensar muy rápido, a mí me gusta analizar las cosas antes de hacerlas.
 
     —Entonces, ¿por qué eres tan famoso? —intervino Lyra con ligera impaciencia, aunque tratando de disimularla— ¿No creaste una máquina que incrementa el poder de los pokémon? —preguntó dejando en evidencia su gran imaginación.
 
     —Claro que no —emitió Bill con una sonrisa en la boca—. Eso sería muy riesgoso para un pokémon, además la biología no es mi campo. Lo que yo hice fue el Sistema de almacenamiento pokémon.
 
     —¿Y qué es eso? —preguntó Jack con mucha intriga, era costumbre preguntar sobre lo que no sabía, generalmente se la pasaba preguntando, por ser muy ignorante.
 
     —Ignorancia a la vista —dijo Adam de una manera muy sutil, ya comenzaba a tener más confianza con Jack como para molestarlo un poco, sin dejar de lado sus modales. El chico lo fusiló cómicamente con lo mirada.
 
     —Pues…
 
     Bill se vio obligado a parar debido a la repentina aparición de una especie de zorro amarillo de dos patas, tenía una coraza marrón que lo protegía, no tenía pelo en ninguna parte y su piel parecía ser ligeramente más dura que la de un humano. Estaba levitando al lado izquierdo de Bill, con sus piernas cruzadas, como si estuviese sentado en el aire. Ninguno sabía si estaba durmiendo o no, puesto que sus ojos estaban cerrados.
 
     —Él es Abra kadabra pata de cabra —dijo Bill intentando hacerse el gracioso, pero como vio la nula reacción por parte de sus contertulios, continuó hablando para no provocar un momento incómodo—. Lo tengo desde hace un tiempo, lo encontré herido en la ruta veinticuatro de camino a la ciudad. Le gusta salir de su pokéball usando teletransporte. Pero volviendo al tema —dijo drásticamente antes de sonrojarse más—, el sistema de almacenamiento trata sobre dejar a tus pokémon en un espacio virtual desde cualquier computadora —Jack y Lyra estaban boquiabiertos.
 
     —Pero, ¿cómo puedes meter a un ser vivo dentro de un espacio que físicamente no existe? —preguntó Lyra como si estuviera en una conferencia científica de mucha categoría.
 
     —Bueno, los pokémon tienen capacidades increíbles, tan sólo piensa, ¿cómo puedes meter a un pokémon dentro de una pokéball, siendo que ésta es más pequeña que él? —Jack no pudo creer lo que escuchó, nunca se lo había preguntado, algo tan común como una pokéball y ni siquiera sabía cómo funcionaban—. Yo simplemente me basé en la teoría de que el espacio virtual es otra…dimensión, por así decirlo, y las computadoras son portales que tenemos para ingresar a ella. Además, cuando los pokémon entran ahí, no sienten hambre ni ninguna otra necesidad básica de un ser vivo. Aunque no se sabe muy bien por qué sucede esto.
 
     —Todo eso me recuerda a una serie donde unos niños iban a un mundo digital y algunas criaturas vivían ahí —comentó Jack muy infantilmente—. Me gustaba esa serie.
 
     —Sí. ¿Les parece que busquemos algo para el entrenamiento luego de almorzar? —preguntó Bill para cambiar de tema— Deben tener hambre.
 
     Almorzaron un rico puré de papas con carne, acompañado de ensalada de lechuga. La comida les sirvió para entrar en confianza, llegando a un consenso en cómo iba a ser el entrenamiento, Jack pelearía contra Adam. Desde que se conocieron no habían tenido la oportunidad de entablar una batalla, pero el joven oriundo de Paleta sabía cuál era estilo de su contendor, hacer ciertas cosas en ciertos momentos. Aun así, Jack estaba tan emocionado por una batalla que fuese un reto para él, que comió sumamente rápido, atragantándose un par de veces.
 
     Luego de comer bajaron a la playa, el agua estaba tan calma que parecía que nada podría atormentarla, mientras que la arena era tan suave que daban ganas de quedarse a tomar baños de sol. Decidieron soltar a todos sus pokémon para que disfrutasen de la agradable vista. El Nidoran de Jack se puso muy cerca de la Nidoran de Lyra, Pidgey comenzó a revolcarse en la arena cerca de su entrenadora, Zubat se posó en la sombra de Bill, Abra levitaba dormido, Squirtle se metió al agua. Mientras que Ivysaur junto a Flareon se pusieron uno frente al otro, a una distancia prudente, detrás de ellos estaban sus entrenadores.
 
     —¡Estoy listo para patearte el trasero! —gritó Jack sonriendo, todos quedaron sorprendidos ante tal declaración. Jack estaba entusiasmado, pero no quiso expresar eso, la emoción del momento lo había llevado a decirlo—. Lo siento —dijo en voz baja, con rostro rojo de vergüenza.
 
     —Mi estimado Jack, no debes disculparte por ser sincero. Pero debo decir —la voz de Adam se volvió más seria, mientras que sus ojos lanzaron una mirada llena de confianza— que hoy tu trasero será el pateado —anunció saliéndose de su habitual educación—. ¡Flareon, giro fuego! —el zorro abrió su boca y dejó escapar una peligrosa llamarada en forma de espiral contra el animal-planta, quien recibió de lleno el ataque.
 
     —Ese golpe fue muy bueno, pero mi Ivysaur es muy resistente —dijo con mucha estima hacia su pokémon—. ¡Drenadoras! —de la cerrada flor en su espalda, el cuadrúpedo expulsó una semilla marrón que, al chocar con la suave piel de Flareon, liberó unas lianas que enrollaron al zorro, provocándole dolor, aun así logró moverse.
 
     —Bola sombra.
 
     —¡Energibola!
 
     Los dos pokémon abrieron sus bocas, Flareon lanzó una oscura esfera negra que no proyectaba ninguna luz, mientras que la de Ivysaur era de un intenso verde brillante con luz propia. Ambos ataques chocaron en el aire, causando una pequeña explosión que levantó arena. Los espectadores cubrieron sus caras por un rato.
 
     Como siempre, Jack se sentía exaltado por la batalla y su calor subía con los segundos. Sin embargo, sabía que debía mantenerse alerta, se acordaba muy bien de la sorpresa con la que salió en la pelea contra Peter, por lo que seguramente ahora saldría con alguna nueva, la cuestión era qué clase de sorpresa sería y en qué momento.
 
     —¿Por qué aun no estoy sorprendido? —demandó saber Jack—. En la pelea en el Monte Moon saliste con una sorpresa. ¿No será que ya se te acabaron? —dijo Jack tratando de molestar a Adam, para ver si dejaba de ser tan insoportablemente educado.
 
     —La sorpresa saldrá a su tiempo —contestó Adam con mucha tranquilidad.
 
     —A mí se me hace que ya no tienes más —dijo con tono infantil y peleador. Lyra no podía creer que se comportara así. En algunas ocasiones le daba vergüenza ser su amiga.
 
     —Veo que ya te estás tomando esto con mayor confianza, pero no veo seriedad en ti —Adam sospechó sobre lo que Jack estaba intentando hacer—. Tal vez no eres la gran amenaza y sólo tuviste suerte en tu batalla contra Brock, después de todo eres bastante ignorante —Adam gozaba de un educado hablar, pero sabía muy bien golpear donde más duele.
 
     —¡No es verdad! —gritó Jack, tenía más calor que antes, podía sentir cada gota de sudor recorrer su cuerpo. Pero no era el único, los demás también lo sentían, el aire parecía estar más pesado. Bill miraba atentamente— ¡Látigo cepa! —las lianas de Ivysaur salieron de debajo de las hojas del mismo pokémon, atrapando a Flareon de las patas, pero el zorro debió ser soltado de inmediato, su cuerpo era tan caliente que provocó quemaduras a las enredaderas.
 
     —El cuerpo de Flareon es caliente —aclaró Adam—. Nuevamente detecto ignorancia, mi estimado amigo —advirtió con voz de mofa. Jack lo fulminó con la mirada.
 
     —Ivysaur, usa… —no pudo continuar, la criatura se desplomó sobre la arena—. Creo que Ivysaur no puede seguir, pero ¿por qué? —se secó la frente con el brazo.
 
     —Por la misma razón por la que estamos todos sudando —intervino Bill—. Todo este rato Flareon ha estado usando sofoco para debilitar a Ivysaur. Parece que la sorpresa llegó antes de lo que esperabas —Bill y Adam se burlaron un poco, Lyra sonrió.
 
     —Búrlense todo lo que quieran —dijo Jack—, no me afecta.
 
     El chico había aprendido a perder hace mucho tiempo gracias a Peter, pero le intrigaba bastante la estrategia que le daría Bill, él se había dado cuenta del movimiento del felino, sin duda, el consejo que le daría sería algo interesante.
 
     —Creo que tengo una idea de qué debes hacer en tu próxima batalla de gimnasio —Jack estaba muy atento y con los ojos bien abiertos, no movió ningún músculo—. Debes hacer lo que hizo Adam. Enseñarle a tus pokémon a hacer ciertas cosas en ciertos momentos, pero antes deberás enseñarle algunos movimientos a tus pokémon.
[Imagen: giphy.gif]
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