Longfic- Ironblood

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FranquiciaMystery Dungeon
GéneroAventuraFantasía
Resumen

Sky pero la autora está en cuarentena.

#1
Pokémon Mystery Dungeon:
IronBlood
("No me miren a mí, yo no elegí el nombre")

[Imagen: EjxK75i.png]

 
 
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#2
Capítulo I
El Risco Sharpedo.
 
“Basta de dar vueltas. Esta vez vas a hacerlo."
 
En la cima del acantilado al oeste de una lejana isla, una tienda de campaña con la forma de un Pokémon rosado se elevaba con los brazos abiertos. Pretendía ser amigable, para invitar a aquellos extraviados y que necesiten ayuda al interior. Pero para el Pokémon que se encontraba delante de ella, titubeando y caminando de un lado para otro con preocupación, le parecía más intimidante que nunca. No ayudaban en absoluto las antorchas gigantescas que encendían al atardecer, ni los espantosos tótems con figuras que parecían otras especies embalsamadas.
 
“Dale. No seas cagón.”
 
Apretando los puños con fuerza y mirando con aprensión una rejilla que tenía delante en el suelo, el Pokémon inspiró y espiró con profundidad, y cerrando los ojos, dio un par de pasos hacia adelante. Y esperó, sin separar los párpados ni un milímetro.
 
—¡Hay un desconocido en la entrada! Repito, ¡hay un desconocido en la entrada!— gritó una voz desde el fondo de la trampilla.
 
El Pokémon empezó a respirar más rápido. Sólo eran unos segundos. ¡Había visto entrar a gente ahí un montón de veces! Lo único que tenía que hacer era quedarse paradito y no mover ni un músc-
 
—¿DE QUIÉN ES LA HUELLA? ¿QUÉ POKÉMON ES? —rugió una voz desde el fondo, reverberando sobre las paredes de aquel túnel.
 
El eco fue tan fuerte que hizo temblar la rejilla sobre la que estaba parado. Trató de respirar una vez más, pero la vibración lo había puesto tan nervioso que le habían empezado a temblar las patas como si estuvieran hechas de gelatina. Tomó aire varias veces, pero eso no parecía tranquilizarlo. Al contrario, cada ciclo era más corto y le hacía later el corazón más y más rápido.
 
—Ah, esa la conozco: ¡La huella es de Riolu! ¡La huella es de Riolu!
 
“¿¡CÓMO ME CONOCEN?!”
 
Había practicado esta situación un millón de veces en el borde opuesto de ese enorme risco, imaginándose que era el horrible túnel que tenía debajo de sus pies ahora mismo. El truco para no tener miedo era muy simple: nunca mirar abajo. NUNCA MIRAR HACIA ABAJO.
 
Pero ese Riolu era un Pokémon curioso, y la simple mención de ese desconocido reconociéndolo fue más que suficiente para que abriera los ojos instintivamente. Y en menos de un segundo, con solo echarle un vistazo a la aterradora imagen de ese túnel negro como la noche bajando hasta quién sabe dónde, éste terminó por quitarle el poco control que le quedaba sobre su cuerpo.
 
El vacío en el estómago producto del pánico lo hizo querer gritar, pero cuando abrió la boca, no emitió ningún sonido. Le faltaba el aire. El terror le había cerrado la garganta. Y lo único que pudo hacer apenas sus piernas le respondieron fue echar una de ellas un centímetro hacia atrás, trastabillando y cayendo de espaldas sobre la tierra.
 
“Mierda. ¡Mierda! ¡Mierda, mierda, mierda!”, se repitió en su cabeza una y otra vez, tratando de volver a su posición. Pero a pesar de sus esfuerzos, no lograba ponerse de pie: Las piernas le temblaban demasiado como para hacerlo.
 
¡Había estado tan cerca! ¡Por qué tenían que reconocerlo justo en ese momento! ¿Por qué no podían ser las cosas más simples? Siempre tenía que haber algo raro que lo sacaba de su plan a último momento, algo que no esperaba y que lo hacía entrar en pánico. ¿Y por qué tenía que ser tan cobarde? ¡Decenas de Pokémon pisaban esa rejilla todos los días y nunca había pasado nada!
 
Riolu se sentó sobre el piso, mirando la rejilla con los dientes apretados. A lo mejor no era muy tarde. Quizás si se paraba ahí de vuelta sería como si no hubiera pasado nada. Pero, ¿y se burlaban de él? Ya no quería hacer más el ridículo…
 
Otro intento fallido. Otro día más tirado a la basura.
 
El corazón le latía como loco, y Riolu se llevó una mano a éste para tranquilizarse. Pero en lugar de llegar a su pecho, su mano se cerró sobre el colgante de piedra que llevaba atado al cuello.
 
“Y eso que me traje mi amuleto y todo. Que estupidez pensar que eso me iba a ayudar…”, se lamentó el Pokémon para sus adentros, apretándolo con fuerza.
 
Necesitaba aire fresco. Sentía que se iba a largar a llorar de la impotencia si seguía en ese lugar, así que sin levantar la vista, se puso de pie. Se sacudió el polvo de encima y se pegó la vuelta en dirección a la aldea, con la cola entre las patas.
 
“Qué vergüenza.”
 
Un minuto de silencio transcurrió en el solitario risco, interrumpido solamente por el leve crepitar de las antorchas a ambos lados de la tienda. En los arbustos más cercanos, algo empezó a moverse.
 
—¡Shhh! ¡Dejá de reírte!
 
—Hermano, se fue hace rato. ¡Y vos también te estás riendo!
 
Dos Pokémon de color violeta salieron de las plantas tratando de aguantar la risa. Por la posición en la que estaban, claramente habían visto todo el espectáculo.
 
—Eu, Zubat. ¿Viste lo que yo acabo de ver?
 
—Casi se hace encima en la rejilla. Hubiera sido genial.
 
—¡Eso no! Bueno, aparte de eso—se rió su compañero, flotando en el aire—. ¿No viste lo que llevaba en el cuello? ¡Parecía un amuleto!
 
El Zubat no tenía ojos para mirar a su amigo Koffing, pero eso no evitó que el útlimo le lanzara una mirada cómplice, cargada de picardía.
 
—¿Vos decís que se lo afanemos?
 
—Andá a saber cuánto le podríamos sacar a los Kecleon si llega a ser algo bueno. ¿Qué te parece?
 
—Me parece una idea espectacular.
 
Los dos se rieron una vez más. Y tarareando al unísono como si fueran los mejores amigos del universo, ambos descendieron entre carcajadas hacia la Villa Tesoro en busca de su próxima víctima.
 


 
En lugar de avanzar por el camino principal de la Villa, Riolu decidió escabullirse por detrás de las tiendas para llamar la menor atención posible. No quería que lo descubrieran, por lo que apenas cruzó el puente volvió a girar bruscamente, intentando pasar desapercibido.
 
Trató de hacer el menor ruido posible al cruzar por atrás del bazar de los Kecleon, pero eso no evitó que el hermano menor se girara bruscamente, clavándole los ojos desde el primer momento en que se acercó con una actitud lo suficientemente sospechosa a la trastienda. Sin embargo, al verlo pasar de largo éste decidió no decirle nada.
 
Avanzó por detrás de la tienda de mamá Kangaskhan, que estaba demasiado ocupada charlando con un par de Pokémon que no conocía, y una vez se alejó lo suficiente pudo volver a erguirse y a respirar con tranquilidad.
 
El aire fresco que subía por el risco opuesto le inundó los pulmones, relajándolo después de aquel momento horrible. El Risco Sharpedo era uno de sus lugares favoritos de la isla: el hermoso sol del atardecer se perfilaba sobre el horizonte del mar, tiñendo el agua de un color dorado como el oro.
 
Casi sin pensarlo, se sentó sobre el borde del precipicio. Ese lugar no le daba miedo. Por el contrario, lo hacía sentirse sumamente tranquilo. Podía ver la playa, y cómo las burbujas de los Krabby flotaban con tranquilidad sobre la costa, creando un paisaje maravilloso.
 
Riolu sonrió ante aquella imagen. Una sonrisa triste, cargada de melancolía.
 
Si solamente no fuera tan miedoso como para tenerle tanto miedo a ese agujero.
 
Quien sabía cuántos lugares como esa playa existían alrededor de esa enorme isla.
 
Abrazándose las piernas, se quedó mirando el agua, pensando para sí mismo. Había nacido y crecido en la costa de la Villa Tesoro. Lo único que conocía era aquel grupo de Pokémon, la playa y aquel gremio del que entraban y salían personajes de lo más raros todos los días. ¿Qué había más allá? ¿Qué secretos y lugares ocultos podía esconder esa isla?
 
Incluso aquel risco, modelado para parecer un Sharpedo. ¿Qué clase de habitantes lo habían tallado para que tuviera esa forma, quiénes habían vivido ahí dentro? Se asomó sobre el borde, inclinándose hacia abajo para poder observar las piedras que simulaban los afilados dientes del tiburón desde más cerca.
 
Y en ese entonces, algo le llamó la atención. Una mancha naranja en el fondo del acantilado, sacudiéndose erráticamente. Y la inconfundible llama de un Pokémon de fuego que trataba de sujetarse en vano a lo primero que encontrara.
 
“¡Alguien se cayó al agua!”
 
A lo mejor se había tropezado. ¿O lo habían empujado? ¿Cuánto tiempo llevaba ahí abajo? Un Pokémon de fuego terminaría perdiendo la consciencia si se mantenía en el agua durante mucho tiempo. Y si su cuerpo chocaba contra las rocas en la base del risco…
 
Riolu se puso de pie de golpe, con el corazón latiéndole con violencia. El cuerpo le temblaba una vez más del miedo. ¿Qué iba a hacer? Estaba tan acostumbrado a poder escaparse de cualquier situación que nunca había tenido que enfrentarse a algo parecido. El Pokémon de fuego estaba tan cerca del borde que nadie lo iba a notar, incluso desde la playa.
 
¿Debía ir a la Villa por ayuda? Pero ¿y si al volver no lograban verlo? Las preguntas se arremolinaban en su cabeza, impidiéndole pensar con tranquilidad. Esto no era como esa estúpida entrada en el gremio. Pararse en esa trampilla no era nada comparado con lo que tenía que hacer si quería salvar a ese Pokémon.
 
Quería formar parte de un Equipo de Exploración. Grupos tan famosos como los antiguos Equipos de Rescate que leía cuando era más chico. ¿Cómo iba a lograrlo si no se animaba a adentrarse a lo desconocido? ¿A lanzarse de cabeza a ayudar a quien necesitara ayuda?
 
Apretó los puños, mientras daba varios pasos hacia atrás y sin dejar de mirar hacia el frente. No podía permitirse el lujo de tener miedo. Si dudaba antes de llegar al borde, lo único que iba a lograr sería partirse la cabeza contra las piedras en el fondo.
 
Y si se arrepentía de saltar… en el fondo, no estaba seguro de si le tenía más miedo al simple hecho de que alguien descubriera que había dejado que ese Pokémon se ahogara mientras él solamente miraba, demasiado asustado como para mover un dedo.
 
Un paso siguió al otro. Los ojos fijos al frente, sin mirar hacia abajo. Y antes de que se diera cuenta, se encontraba corriendo a toda velocidad en dirección al vacío. Era lo más estúpido que había hecho en su vida, pero aun así sentía que estaba haciendo lo correcto.
 
A lo mejor la impotencia que había sentido al no poder mantenerse sobre ese horrible agujero sin fondo se había estado acumulando en su cuerpo, llevándolo a hacer algo tan tonto como saltar de un precipicio. No conocía a ningún Pokémon de fuego en la Villa: pero eso lo impulsó incluso más a querer ayudarlo. Si era un extraño, no iba a tener que pasar la vergüenza de que éste le contara a todo el mundo lo que había hecho.
 
Y de pronto, se dio cuenta que era más peligroso intentar detenerse cerca del borde que correr con más fuerza y saltar lo más lejos que pudiera. Flexionó las piernas en el último momento, echando los brazos hacia atrás para ganar impulso. Y saltó.
 
Saltó al vacío como un completo idiota. Como un niño estúpido, pretendiendo ser un héroe.
 
Sintió como si se mantuviera flotando en el aire durante unos instantes, en los que pudo ver el paisaje incluso con más claridad que antes. Aquel hermoso sol de atardecer, aquel mar infinito capaz de esconder innumerables tesoros. Aquel colchón de burbujas tan denso que parecía capaz de amortiguar su caída. Pero antes de que tuviera tiempo de apreciarlo durante más de dos segundos, su cuerpo se desplomó hacia el vacío.
 
—¡UUUUUAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaahhhhh!
 
Hizo lo posible para reducir el impacto de la caída, cubriéndose la cabeza con los brazos y tratando de colocarse en posición vertical, pero el violento impacto contra el agua lo dejó sordo y aturdido, mientras se hundía como una roca en un mar cada vez más oscuro.
 
No veía nada. No sabía si estaba boca arriba o abajo. El terror se había apoderado de él mientras caía, y se había olvidado completamente de tomar aire antes del impacto. Pataleó en todas direcciones, presa del pánico, hasta que notó un resplandor encima de él.
 
“¡El sol!”
 
Se impulsó con brazos y piernas lo más rápido que pudo en dirección a la luz. Pero en cuanto se acercó lo suficiente, se dio cuenta que eso no era el sol. Se trataba de una pequeña llama en la cola del Pokémon de fuego, que parecía volverse más débil a cada segundo.
 
“¡Vamos! ¡Solamente un poco más!”
 
Estiró el brazo con todas sus fuerzas, y notó como su mano se cerraba finalmente sobre la muñeca del Pokémon. Y en el momento en que hizo contacto, una explosión de luz los envolvió a ambos.
 
La débil llama anaranjada del Pokémon pareció reaccionar al darse cuenta que había alguien tratando de salvarlo. Casi como un instinto de supervivencia, animando a su dueño a no darse por vencido. Pero había algo más.
 
No solamente esa llama había crecido de tamaño debajo del agua.
 
Brillaba con un color azulado que jamás había visto en el fuego, completamente distinto al de las antorchas en las afueras del gremio. La renovada llama de aquel Pokémon iluminó su alrededor, ardiendo con más fuerza que nunca debajo del agua. ¿Cómo era eso posible?
 
Sin soltar el brazo que se sacudía frenéticamente, pataleó con todas sus fuerzas hacia la dirección en la cual apuntaba esa llama, tan deseosa de algo de oxígeno como él, y con un último esfuerzo notó como su cabeza rompía la superficie del agua.
 
—¿¡Estás bien!? —fue lo primero que le preguntó, apenas logró juntar su primera bocanada de aire.
 
—No… —su voz era apenas más que un susurro.
 
—¡No te sueltes! ¡Ya casi estamos!
 
Había llegado justo a tiempo, pero aún no se había terminado. Tenía que llegar a la costa lo antes posible. Hizo uso de sus extremidades libres para alejarse del borde lleno de rocas debajo del Risco Sharpedo, y luego de un par de minutos de esfuerzo, la marea comenzó a correr a su favor, llevándolos a la playa.
 
Empapado hasta los huesos y con la cabeza dándole vueltas por culpa de la súbita falta de oxígeno, se arrastró sobre la costa de la playa en cuatro patas, tironeando del cuerpo casi inerte del Pokémon de fuego.
 
Respiraba con lentitud boca abajo, con los ojos entrecerrados y sin importarle en absoluto que se le llenara la boca de arena. Y aquella llama azul en su cola volvía a quemar con un color rojizo, común y corriente.
 
La cola de un Charmander común y corriente.

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Capítulo II - La Playa Krabby
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#3
Capítulo 2
La Playa Krabby

En la cima del Risco Sharpedo, dos Pokémon de tonalidades violáceas se habían quedado estupefactos ante lo que acababan de presenciar.
 
—Wow, al final resulta que ese Riolu sí que tenía altos problemitas…
 
—¿Y ahora qué hacemos?
 
Ambos se acercaron hasta el borde del precipicio. Koffing miró hacia abajo, pero lo único que encontró fueron las olas chocando contra la escarpada costa.
 
—¿Alcanzás a ver algo? —preguntó este con una sonrisa.
 
—Que gracioso que estás últimamente—le respondió el Zubat—. Tenemos que salir de acá. No me gusta la idea de que seamos los últimos que vimos al chucho ese antes de que se tirara.
 
—Presunción de inocencia, hermano. Si no hicimos nada no nos pueden culpar. Que nos examinen todos los psíquicos que quieran, nosotros no lo tocamos.
 
Zubat se quedó pensando por un momento, mientras revoloteaba tratando de escuchar algún ruido que no fuera el de la marea en el fondo del precipicio.
 
—¿Y si termina en la costa?
 
—No sé… es medio bajo robarle a un muerto…
 
—Pero tampoco es que va a extrañar cualquier cosa que le quitemos, ¿no? Y si está herido vamos a quedar como unos héroes.

 

 
Tirado en la arena boca arriba y tratando de que la cabeza le dejara de dar vueltas, sintió como alguien le daba una palmada en la frente.
 
Riolu bonito...
 
Se giró hacía un lado, solamente para encontrarse con la mirada desenfocada de la Charmander que había a su lado. La observó parpadear un par de veces, alternando entre él y su propio brazo, y notó como su leve sonrisa era reemplazada lentamente por una mueca de confusión.
 
—...
 
—...
 
—¿Estoy soñando, no? —preguntó finalmente, un tanto aturdida.
 
—¿No? —le respondió el Riolu, igual de perdido ante la pregunta—. Te habías caído al agua, así que te ayudé...
 
Procedió a contarle lo que había sucedido, pero a medida que las palabras salían de su boca, más y más estúpido se sentía. ¡Que locura, tirarse de un precipicio por un desconocido! ¡Ni siquiera los equipos de exploración harían algo tan inconsiderado como ponerse en riesgo de esa forma! ¿Qué habría pasado si no hubiera saltado lo suficiente lejos? El siguiente en encontrarlos debería rescatar a dos Pokémon en lugar de a-
 
—¿¡Qué estás haciendo!? ¡No te levantes tan rápido!
 
Con una agilidad sorprendente para alguien que casi se había ahogado, la Charmander se puso de pie de golpe, retrocediendo sobre la arena y sin dejar de clavarle la mirada.
 
—¿Por qué me estás hablando? ¡Y por qué sos tan grande…!
 
—¡Perdón por querer hablarte después de haberte ayudado, supongo! —replicó un tanto ofendido—. Ni siquiera soy tan grande para mi especie.
 
La expresión de incredulidad en la cara de su interlocutora fue más que suficiente como para que se diera cuenta que no entendía en lo más mínimo lo que estaba sucediendo. A lo mejor se encontraba en shock... o se había golpeado la cabeza contra una piedra...
 
—¿Te duele algo, Charmander? —aventuró a preguntarle, con la mayor cautela posible.
 
—¿Charmander?
 
Era inútil tratar de mantener una conversación con ella: era como tratar de hablar con una cría recién nacida. Si seguía así, tendría que llevarla con mamá Kangaskhan para que la cuidara hasta que se tranquilizara.
 
Mientras pensaba en qué hacer, notó como la salamandra giraba sobre sí misma. Se revisó la espalda como pudo. Se tocó los brazos y los pies. Y finalmente se sujetó la cola, pasando una mano por el fuego anaranjado una y otra vez, sin decir ni una palabra.
 
—¿No estoy soñando, no?
 
—Que no.
 
—¿Y vos me sacaste del agua recién?
 
Riolu asintió, sin decir una palabra. La Charmander se llevó una uña a la boca, mordisqueándola con un par de dientes afilados, como si estuviera tratando de decidir...
 
—¿Me creerías… si te digo que no soy un Pokémon?
 
—A mí me parecés un Pokémon común y corriente.
 
¿Estaba tratando de engañarlo? ¿O seguía igual de perdida que antes? Claramente se veía más lúcida, pero seguía llevándose la mano a la cabeza con confusión de vez en cuando. Como si no estuviera muy segura de que cómo había terminado ahí.
 
—Sabés... ¿dónde puedo encontrar personas cerca de acá? ¿En esa Villa que dijiste?
 
—En la Villa solamente hay Pokémon: creo que no viven personas en esta isla. ¿Para qué necesitás a un humano?
 
—Para saber cómo volver a la normalidad.
 
Al Riolu le dio una puntada en la cabeza, mientras trataba de pensar en lo que estaba sucediendo... en lo que estaba diciendo. Era como si estuviera tratando de decirle algo, pero no se animara a expresarlo directamente. Un Pokémon de Fuego que termina en medio del mar sin ninguna razón, que parece completamente perdido y que lo primero que busca son humanos, de los que nadie se ha escuchado nada en años, y cuya única existencia se sabía gracias a libros y productos que traía la marea desde más allá...
 
¿No había leído una historia similar antes?
 
—¿Pensás... —comenzó, dándose cuenta que había metido la pata instantáneamente— …que sos una humana?
 
Los ojos de la Charmander parecieron iluminarse de la sorpresa. Había dado en el blanco.
 
—No “pienso que” —replicó un tanto ofendida—, SOY una-
 
—¿Tenés un nombre? —la interrumpió antes de que pudiera seguir.
 
—Lucía —respondió ésta al instante—. Me llamo Lucía.
 
La respuesta había sido demasiado rápida. Estaba en todo su derecho de dudar de ella: después de todo, podría tratarse que simplemente ambos habían oído la misma historia, pero si era solamente un Pokémon tratando de engañarlo... ¿Qué clase de idiota se metería en mar hasta esa profundidad, confiando que alguien incluso más idiota saltaría de un risco para ayudarla y así embaucarlo? No tenía ningún sentido.
 
—Mirá, ya sé que suena medio raro, pero…
 
—No es la primera vez que aparece un Pokémon diciendo que una vez fue humano. No en la isla, pero hay varias histo- ¡ah!
 
En ese instante, sintió como algo lo golpeaba en la parte de atrás de la espalda. El golpe se sintió como el latigazo de una rama al regresar a su posición, agudo pero no lo suficiente fuerte como para lastimarlo o siquiera tirarlo al suelo. ¿Que había sido-?
 
—¡Uy! Perdón, no los vi.
 
Era un Zubat. Y a su lado se encontraba un Koffing que le sonreía con inocencia.
 
—Disculpalo a mi amigo, que no puede ver —contestó éste con dificultad—. Justo íbamos distraídos. ¡Con permiso, amiga!
 
Y sin decir una palabra más, siguieron avanzando por la playa, en dirección opuesta a la Villa.
 
—¿Está todo bien?
 
—Sí, debe haber sido un roce con el ala...
 
Riolu se pasó una mano por la nuca, pero no notó ninguna herida. Ni escozor, ni sangre, ni nada. Volteó la mirada hacia la Charmander, que se encontraba a su vez de espaldas a él observando cómo esos dos se iban y tratando de ocultar una sonrisa.
 
—No te rías...
 
—¡No me estoy riendo!
 
Estaba completamente seguro. En los ojos de la Charmander, podía ver cómo ésta lo estaba viendo con lástima. Casi con condescendencia. ¿O era su propia mente, haciéndole creer que todo el mundo sabía lo miedoso que era en realidad? No quería aparentar ser más valiente de lo que era, pero si al menos el Pokémon que tenía al frente sabía de lo que era capaz de hacer cuando importaba…
 
—Te estaba diciendo —soltó, tratando de quitarse ese pensamiento de la cabeza— que existen un montón de historias donde un humano termina convertido en un Pokémon. Para empezar, hubo una vez en la que un Ninetales...
 
—¿No te diste ni cuenta, no? —lo interrumpió ella, sacudiendo la cabeza con incredulidad.
 
—¿De qué cosa?
 
La salamandra suspiró. Y con un leve gesto, se llevó la mano al cuello, tanteándose el pecho. Riolu hizo lo mismo, un tanto perdido... y no encontró nada.
 
—¡Mi amuleto! —gritó de golpe, e instintivamente miró hacia el lugar desde el que había saltado, aunque desde esa distancia era imposible que viera nada.
 
¿Se le había caído? ¿En qué momento? ¿No se lo había quitado antes de saltar, cierto? Y si se le había perdido en medio del rescate, ¿ahora cómo iba a encontrarlo en la profundidad del mar? A menos que...
 
—¿No me lo habrás quitado vos, no?
 
—Explicame por qué te diría que te falta el collar si te lo hubiera robado yo.
 
—¿Y entonces-? —preguntó, pero la respuesta le llegó inmediatamente.
 
¡Esos dos! Entre el peso de su pelo mojado y la arena pegada por todo el cuerpo, era imposible que se diera cuenta que le habían cortado la cuerda en la que llevaba su amuleto atado. La única forma en que se hubiera percatado es que alguien lo haya visto...
 
—¿Por qué no me dijiste? —le reprochó.
 
—Quería ver si te dabas cuenta, pero veo que no.
 
—¿Y ahora como se supone que los voy a encontrar?
 
—Recién los vi meterse por ahí —señaló esta hacia atrás—. No sé si tendrá otra salida, pero no creo que lleguen muy lejos si se está haciendo de noche.
 
En la punta opuesta de la bajada a la costa, y formando parte de la meseta sobre la que se asentaba la Villa Tesoro, una pequeña cueva apuntaba en dirección al mar. Las olas se introducían lentamente en la entrada, formando una cazuela de agua enturbiada por la arena que levantaba la marea.
 
—…
 
Riolu miró con aprensión aquella imagen. Dudaba que hubiera algo realmente peligroso en aquella gruta, pero si tenía que meterse allí solo… y ella misma lo había dicho, ya se estaba haciendo de noche…
 
—¿Qué pasa? —preguntó la Charmander, al no recibir una respuesta.
 
—Nada —Riolu trató de esquivar la pregunta—. Esa piedra no tiene ningún poder especial, así que lo más probable es que lo cambien por un par de monedas en la Villa…
 
—¿Por qué no vamos a buscarlos? ¿Les tenés miedo?
 
—No —replicó este, cortante.
 
La verdad es que si les tenía bastante miedo. Incluso aunque fueran unos ladrones de fin de semana, ellos eran dos y él no tenía casi ninguna experiencia en combate. No tenía ganas de entrar solamente para que le dieran una paliza y lo dejaran ahí tirado. Además, si la marea subía mientras él estaba inconsciente…
 
—Le tenés miedo a la cueva, entonces.
 
—¡Que no les tengo miedo! —le espetó con los puños apretados—. ¡Y te lo voy a mostrar!
 
Sacudiéndose el pelo mojado, cruzó el resto de la playa a zancadas, pateando arena de la indignación. No necesitaba a nadie que le dijera que era un cobarde, ya tenía a su propia cabeza recordándoselo todos los días. Sus patas se hundieron en la arena mojada mientras rodeaba la pared de la cueva, a la vez que escuchaba el chapoteo de la Charmander que lo seguía desde atrás con curiosidad. Giró en la pared de la cueva, introduciéndose casi hasta la cintura en la cazuela de agua… y eso fue lo más lejos que pudo llegar.
 
La apertura de la cueva se achicaba drásticamente. Silenciosa. Oscura. Aterradora. Se quedó plantado, mirando las sombras en la entrada y con su cabeza trabajando a toda velocidad para encontrar una situación en la que pudiera recuperar su amuleto sin tener que entrar a aquel lugar horrible. Pero antes de que llegara a una solución, un chisporroteo a sus espaldas lo hizo dar un salto.
 
—¡Auu! —la Charmander había llegado hacia donde estaba él, pero al girar se había resbalado en la arena mojada, terminando sentada en el medio de la cazuela de agua.
 
—¡Tené más cuidado! —le reprochó, ayudándola a levantarse lo más rápido que pudo y levantando la punta de su cola para que el agua no la alcanzara.
 
La llama anaranjada iluminó la entrada de la cueva. Lo único que había allí era un par de Krabby diminutos que huyeron al ver el fuego. Riolu se quedó mirándolos con la boca entreabierta.
 
—Ya me levanté… ¿me podés soltar la cola?
 
—Ah— Riolu se sacudió de su ensimismamiento—, perdón.
 
Sujetándose la cola fuertemente con una mano, la Charmander trepó fuera de la cazuela y se sentó contra la pared interna de la cueva. ¡Qué envidia! Si él tuviera una antorcha en la cola, estaba seguro que no le tendría miedo al interior de esa-
 
—Le tenés miedo a la oscuridad.
 
—¿Qué? Yo no- —Riolu quiso desviar la mirada de aquella llama, pero ya era muy tarde.
 
Su acompañante la miraba con una pícara sonrisa de dientes afilados una vez más. No le había hecho una pregunta, era más bien una afirmación.
 
—¡Ya me parecía! —continuó esta, mientras se reía—. ¿Cómo podía ser que este Riolu, que había saltado de un precipicio para ayudarme, le tuviera miedo a un murcielaguito sin ojos y a un globo con cara que se mueve a base de pedos? ¡O a una cuevita en medio de la playa!
 
No era gracioso. Llevaba toda su vida tratando de pelear contra ese miedo irracional que le tenía a los lugares oscuros. Ese terror que no le permitía ni pararse en una trampilla simplemente por la mínima posibilidad de que se cayera y terminara en ese agujero horrible y sin salida. Esa cobardía que no le permitía el acceso al Gremio de Exploración de la Villa Tesoro.
 
Riolu bajó la vista, avergonzado y aflojando los puños. Y la risa de aquella Charmander, humana, o lo que fuera, se paró inmediatamente.
 
—¿Querés… que te acompañe a buscar tu collar?
 
—No es un collar, es un amuleto —respondió este, resentido—, y no hace falta que me ayudes.
 
La Charmander se cruzó de brazos, inclinando la cabeza y mirándolo con tono burlón, sin decir nada. Sí, él se estaba portando como una cría. ¡Pero ella tampoco podía decir nada! Esta suspiró una vez más, y volviendo a sujetarse la cola a modo de antorcha comenzó a caminar, esta vez con más cuidado, en dirección a la entrada de la cueva.
 
—La verdad es que me iba a meter de todas formas— comentó finalmente, en un vano intento por provocarlo—. Te debo un favor por haberme rescatado del agua, ¿o no?
 
—No te voy a dejar que te metas sola —soltó este rápidamente.
 
—¿Porque no vas a dejar que tu damisela en apuros se enfrente a unos ladrones por su cuenta? —preguntó con emoción.
 
—Porque si te llegás a perder ahí adentro —respondió el Riolu, revoleando los ojos—, la marea va a subir, la salida se va a inundar y te vas a quedar atrapada. Y ahí sí que no te voy a poder rescatar, por mucho que yo quiera.
 
Por eso a ese lugar le decían “La Cueva de la Marea Baja”. Una vez subía la marea, al estar apuntando hacia el mar, esto provocaba que su interior se inundara completamente. Pero claro, no había ninguna forma de que ella lo supiera, ¿verdad?
 
Levantó la vista hacia ella, que le devolvía la mirada sonriente, sin tener una pista de lo que estaba pensando. Ella no sabía que la cueva se inundaba por completo - ni parecía estar realmente preocupada por ello -, pero esos dos ladrones que claramente se habían metido para esconderse hasta que se fueran…
 
¿Sabían que iban a terminar ahogados si esperaban lo suficiente?
 
—Necesito que te metas a la cueva conmigo.
 
—¿Cambiaste de opinión tan rápido?
 
—Creeme que si fuera solamente por el amuleto, no me metería en un millón de años ahí adentro. Con o sin vos.
 
Sabía que era una estupidez querer ayudar a los dos Pokémon que acababa de robarles. Pero después de haber saltado como un inconsciente del Risco Sharpedo, advertirles a esos dos idiotas que salieran de la cueva no parecía más que un capricho en comparación.
 
—Vamos. Antes de que se haga muy tarde.


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Capítulo III - La Cueva de la Marea Baja
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#4
(24 Sep 2020
12:01 AM)
Velvet escribió:
Estiró el brazo con todas sus fuerzas, y notó como su mano se finalmente se cerraba sobre la muñeca del Pokémon. Y en el momento en que hizo contacto, una explosión de luz los envolvió a ambos.

MIRA MAMI MERI TUVO UNA FALTA DE ORTOGRAFÍA.

Jokes aside, esperaba más… jokes. So capítulo fue sorprendentemente serio y sorprendentemente simpático con el pequeño Riolu con issues de autoestima que me recuerda a mi pequeña Torchic con issues de autoestima. Menos diez puntos por usar al sobrevaloradito de Riolu pero más mil puntos por hacer a la protagonista el inicial superior.​​​​

Me llama la atención lo de la cola porque… no lo recuerdo. Claro que mi Totodile no tiene llamas en la cola para empezar. ¿Cómo elegiste a la pareja? Al azar o la planeaste? Por ahí creo recordar que estabas pensando bien a los pokémon para usar así que supongo que va por ahí. 

En cuanto a la jerga… realmente no la sentí. Sí, sí vi el cagón y el afanar porque tampoco soy (tan) idiota, y sí noté esa manía vuestra de aguzar todos los verbos en imperativo pero fuera de eso se siente súper natural. Si me decís que lo escribe alguien de Argentina te lo creo pero del resto es tan prolijo como todo lo que escribes. No me recuerda tanto a Gen Berserk porque pasamos de un Thriller psicológico a una historia de aventura… pero me recuerda un poco a Cheza. Es una narración introspectiva, muy enfocada en las emociones que los eventos generan en los pjs más que en las acciones que estos toman en consecuencia. Es un buen cambio de aires porque es la otra clase de narración que se te da bien. 

Eso sí. Quiero una buena explicación no-gay para ese título. ¿Ironblood? ¡Es estúpidamente edgy! Me habían dicho que esto era comedia y empezamos con un pokémon edgy y un título edgy todo deprimido y edgy con otra lagartija de fueguito azul edgy. ¡Esta cosa va  despertar el sharingan… o a digievolucionar en un Mega Charizard X! 

No, seriously, ni por un momento me pareció de comedia. Más bien lo sentí de drama y aventura, e incluso el principio con el Riolu me pareció más enternecedor que cómico. 

Voy a tratar de comentar capi a capi… y a seguir avanzando con ese juego de mierda de ESE TERCER CALABOZO ES INJUGABLE.  De momento me está gustando. No es lo que esperaba en ningún sentido… pero me gusta lo que estoy leyendo. Also jajaja primer comentario. 

Seguí así.
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#5
Tengo qué estar de acuerdo, yo al leer ese resumen de "novelización de Sky con memes" esperaba una comedia claramente al principio, pero en lugar de eso me estoy topando con una historia seria. No es que sea malo though, quiero ver cómo salen estas aventuras con Lucia y el Riolu, que apuesto a que terminan volviéndose su propio equipo explorador.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
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#6
¿Qué se necesita para que una historia interesante de repente se vuelva divertida?
(24 Sep 2020
12:05 AM)
Velvet escribió:
—Wow, al final resulta que ese Riolu sí que tenía altos problemitas…

Un poco de humor de suicidios, claro que sí.
(24 Sep 2020
12:05 AM)
Velvet escribió:
—Presunción de inocencia, hermano. Si no hicimos nada no nos pueden culpar. Que nos examinen todos los psíquicos que quieran, nosotros no lo tocamos.
Ah… me duele en el alma que (creo) que estos dos no van a volver a salir después. Que se están volviendo mis favoritos. Aunque para ser 100% Meri debía srt "brother".
(24 Sep 2020
12:05 AM)
Velvet escribió:
—Lucía —respondió ésta al instante—. Me llamo Lucía.
Mostrar

Pensaba poner una canción llamada Lucía cada vez que dijeran su nombre porque hay como cincuenta pero es la única vez que lo dicen porque a partir de ahí pasa a ser la Charmander o la Salamandra.
(24 Sep 2020
12:05 AM)
Velvet escribió:
—Ya me levanté… ¿me podés soltar la cola?
¡Vamos, esto fue a propósito! 100% shipping bait.

Al contrario que el anterior, este me tuvo con una sonrisa de principio a fin. Un personaje hace algo de drama, pero necesitas dos para hacer comedia. Ayuda que los ladrones sean tan forritos. Ayuda mucho que al pobrecito Riolu sin autoestima le pones de compañera a una lagartija idéntica a ti 100% insertself. Me encantó la forma en que abordas la transformación. Algo tipo "sí, parece que soy un pokémon… ¿cómo diablos lo explico?" En lugar del dialogo super absurdo que se mandan en el juego. Cómo decirlo… el primer capítulo es algo más emocionante, pero este segundo es mucho más inteligente. Las puyitas condescendientes de la lagartija que, al mismo tiempo, sigue ayudando al perrito, y la innata bondad de este tarado que se mete a la cueva para prevenir a los dos idiotas que lo acaban de robar… no sé. Me gusta que este par establezca una dinámica tan rápido que se siente súper natural y es un plus muy grande que se narre desde la perspectiva del acompañante y no de la prota Mary Sue insert self. Porque ayuda a resaltar el hecho de que Perrito es al menos igual de inteligente. 

Paréntesis: pensaba que sólo en España le decían chuchos a los perros.

Supongo que empiezo a entender la elección de pokes… una compañera con una luz permanente  es justo lo que necesita el perrito con miedo a la oscuridad. Para entrar al gremio, para entrar a los calabozos, para enfrentarse a lo desconocido. Si los elegiste por eso te voy a amar que es lo más lindo del universo. 

Éste capítulo ya me gustó mucho más. Lo único que no me gusta es la elección de colores para el título. Sí, rojizo y verde contrastan mucho pero en esos tonos se ve horrible jajaja.
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#7
¡Así que la profecía se cumplió y el fic de Exploradores del Tiempo/Oscuridad/Cielo está acá! La verdad me alegra muchísimo que ya estés publicando este fic que la verdad anduve esperando bastante. Y por lo que llevo leído hasta ahora, se trata de una novelización de los sucesos del mismo. Considerando lo cargada de historia que están esos juegos, te tengo que felicitar por animarte a encarar este fic y darle un toque de sabor propio sin alejarse del material original. 

Qué recuerdos este jueguito, creo que es de los pocos juegos que conservo muchísimo en mi corazón porque significó mucho para mi en un momento específico de mi vida, más que nada por el mensaje que me da sobre la amistad y el estar para el otro, incluso en las peores situaciones. Me genera muchísima nostalgia leer todo esto y ver como se me vienen los recuerdos del juego. Con esto ya subiste al podio de mis autoras favoritas acá, como te lo aclaré mil veces por Discord ya que estás tocando algo muy importante en mi vida (si, así de ALTO lo tengo a este juego).

Me encanta muchísimo las expresiones y tonalidad Argentina que tienen los diálogos, sin ser muy denso. Me doy cuenta que el lado por donde vas más vas a atacar con tu creatividad es en los diálogos y la verdad me está agrando bastante el cómo te está quedando. Obvio que ahora aparecen pocos personajes pero va a ser muy interesante cuando encares a otros personajes destacados como Wigglytuff o el rompebolas de Chatot (o también al Bidoof ese, ahora que me acuerdo). Hablando de personajes, me pega mucho que sea Riolu porque precisamente fue lo que tuve de compañero esa vez que jugué, y su personalidad está muy pero muy bien recreada, incluso con los diálogos cambiados. Pobrecito, a ver si se le pasa el cagaso que tiene. 

Obviamente el toque más heavy se da en la protagonista ya que es un avatar silencioso en los jeugos y tengo que decir que me gusta que sea una personalidad con un contraste muy marcado a lo que es Riolu. Media rompebolas y simpática pero se nota que es de buen corazón. Lo que me pareció un poco raro si es que se sorprende y se le llena todo de dudas al darse cuenta que es un Pokémon y al toque se le pasa la sorpresa cuando ve como le chorean al auras y no hace nada para ver si el otro reaccionaba y el como entra en la cueva, descansándolo al otro como si fuera amigo de toda la vida. A ver si cuando tenga que escupir fuego se le haga extraño y así ver una evolución en ese aspecto donde se tiene que acostumbrar a su nuevo cuerpo.

Ya, staneo x1000 este fic porque es uno de mis juegos favoritos y está escrito por una de las mejores. A ver si ya llegás al top 1  Mewwave
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#8
Capítulo III
La Cueva de la Marea Baja
 
—Riolu…
 
—¿Qué pasa? —preguntó, un tanto nervioso.
 
—Ya es la tercera vez que me pisás.
 
La Cueva de la Marea Baja parecía más un pasaje que una cueva en sí. Un solo pasillo, húmedo y falto de oxígeno, desprovisto de cualquier tipo de iluminación y que descendía cada vez más y más en la oscuridad. Aterrado por lo cerrado del lugar y con miedo a perder de vista la luz de la cola de la Charmander, el Riolu se mantenía tan cerca de su acompañante que parecían Pokémon siameses.
 
—¡Separate un poco! —protestó esta, dándose vuelta—. ¡Hace demasiado calor acá adentro como para que estés tan cerca!
 
—¿Calor? ¡Pero si vos sos la de fuego!
 
—No me vas a perder tan fácil: hay un solo camino hacia abajo. Así que echate para atrás.
 
Con la pequeña llama de su cola al frente suyo, era capaz de ver el pequeño canal de agua que corría cuesta abajo, a un lado del túnel. Hace unos diez minutos no era más que un hilo, pero por lo menos tenía una forma de saber que tanto tiempo les quedaba allí adentro. Si aquella corriente crecía lo suficiente como para cubrirle los pies, significaba que era momento de salir de ahí lo antes posible. Se lo comentó a su compañera, que se quedó mirando al frente en silencio.
 
—¿Qué pasaría si nos quedamos atrapados?
 
—No sé. Por eso te dije que lo mejor es que esperaras afuera.
 
—¿Y vos qué?
 
—La cueva se vacía cada vez que baja la marea, por lo que tiene que haber un lugar por donde el agua fluye de vuelta al mar. En el peor de los casos, esos dos y yo podríamos salir por ahí; pero vos, siendo un Pokémon de fuego…
 
Se estaba arriesgando innecesariamente por dos Pokémon que no conocía y que no le habían hecho nada. ¿Por qué no había cambiado de opinión a esas alturas? ¿Realmente era simplemente por devolverle el favor? Trató de decirle algo más, pero se interrumpió al escucharla reírse en voz baja.
 
—Qué emoción, ¿no?
 
—¿No tenés miedo?
 
—La verdad es que no —la Charmander le dio un codazo amistoso—, total si me pasa algo sé que tengo al Riolu Rescatista al lado mío.
 
—Estás muy mal de la cabeza —se resignó este, obligándola a que apure el paso.
 
—Habló el que cree en amuletos y talismanes de la suerte.
 
Poco a poco, el túnel comenzaba a ensancharse cada vez más, hasta que llegaron a un punto en el que pudieron caminar el uno al lado del otro. Riolu miraba constantemente en todas direcciones, tratando de observar algún otro camino, algún pasadizo en las paredes por el que se hubieran metido esos dos. Pero la cueva parecía llevar a un solo lado – hacia abajo.
 
—Ey, Riolu.
 
—Qué —respondió automáticamente. Estaba demasiado ocupado mirando las paredes como para prestarle atención.
 
—¿Cómo supieron esos dos que yo era una chica?
 
—¿Eh? —la pregunta fue tan súbita que por un momento logró distraerlo de aquel claustrofóbico lugar.
 
—Una chica. Me dijeron “amiga”, y ni siquiera abrí la boca. ¿Cómo supieron que era un Charmander hembra?
 
—Supongo que por tu olor, como todo el mundo.
 
La salamandra lo miró por un instante, para acto seguido llevarse el brazo con el que no se sujetaba la cola a la nariz. Lo olisqueó por unos segundos, para después volver a mirarlo con incredulidad.
 
—Tengo olor a pepino. Y a agua de mar —una sonrisa se formó en su rostro—. ¿A eso huelen los Charmander hembra, a pepino de mar?
 
—¿De qué carajo estás hablando?
 
—Vos sos el que me dijiste que tengo olor a pepino, no yo.
 
—Yo no- ¡no son los Charmander los que tienen ese olor en especial! Mirá: yo soy un Riolu macho y si olés bien-
 
—Creeme que con el tufazo a perro mojado que estás largando alcanza para darme cuenta que sos un Riolu: no hace falta que me acerque mucho. ¿Hace cuánto que no te tirabas al agua?
 
—¡Pero si me baño todos los días! —protestó.
 
—Sí, y yo me transformo de vuelta a humana cuando me voy a dorm- —la Charmander se interrumpió de golpe—. Uy, creo que pateé un Krabby.
 
Ambos se quedaron en silencio. Su compañera había pateado algo, pero no se había oído como una roca suelta, ni como otro Pokémon. Alzó la llama un poco más, sólo para encontrar un objeto amarillento tirado en el suelo. Esta lo agarró del piso: era tan grande como su propio puño.
 
—¡Es un semillón! ¿Se podrá comer?
 
—¡No la muerdas!
 
—¿Por qué no? Tengo hambre…
 
A modo de respuesta, éste se la quitó de las manos. Bajo la luz de la llama, la giró hasta encontrar la punta, desde la que salía un pequeño brote germinado de color rojo oscuro.
 
—¿Ves? Siempre hay que revisar cualquier comida antes de probarla. Es una Semilla Bomba. Explotan si se rompen… o si hacen contacto con el fuego. Seguro la arrastró la marea.
 
—Alejala de mi cola, entonces —dijo la Charmander, tirando de su propia llama con aprensión—. Si tuviera que elegir entre morirme ahogada y morirme enterrada, prefiero la prim-
 
—¡Shh! ¿Escuchás eso?
 
Los dos afinaron el oído. En el fondo del pasillo, podía escucharse el sonido del agua. No se trataba de una corriente como la que corría a su lado, sino que parecía el de las olas. Y no solamente eso. Mientras más se acercaban, comenzó a darse cuenta como el túnel empezaba a abrirse drásticamente… y cómo el túnel de piedras bajo sus pies empezaba a convertirse progresivamente en arena, al igual que en la playa.
 
—Esta tiene que ser la cuenca…
 
—¿La qué cosa? —preguntó.
 
—Donde se queda toda el agua estancada que viene de arriba.
 
Podía ver como el hilo de agua que los había acompañado durante todo el descenso corría hacia uno de lados, donde había un desnivel lo suficientemente profundo como para formar un pequeño estanque que rodeaba la pequeña isla de arena en la que estaban parados. Y tan sólo unos cuantos metros más allá, cuchicheándose el uno al otro…
 
—Te dije que iban a venir.
 
—Yo sabía que la lagartija esa nos estaba mironeando demasiado…
 
El Riolu y la Charmander se acercaron un poco, y los dos ladrones se quedaron callados. Los cuatro se quedaron mirándose sin decir una palabra, en aquella aterradora cueva iluminada solamente por la débil llama de su acompañante. ¿Es que nadie iba a decir nada? Armándose de un valor mucho mayor del que tenía, Riolu dio un paso al frente.
 
—L-la cueva se va a inundar en un rato. Los vimos entrar y pensamos que lo mejor era… venir a ayudarlos.
 
Los dos Pokémon veneno se miraron el uno al otro, boquiabiertos. Y luego de unos instantes de absoluto silencio, los dos estallaron en risas. Las carcajadas de ambos retumbaron en la recámara de la cueva, causando que estas se amplificaran incluso más.
 
—¡Ah! Perdón, perdón… —el Koffing apenas podía hablar de la risa—. Digo, ¡gracias por avisarnos! ¡Ustedes también deberían salir, entonces! Vamos, Zubat…
 
Al verlos avanzar en su dirección, Riolu se apartó hacia un lado instintivamente. Pero detrás de él, su compañera no se movió un milímetro. Se quedó plantada en medio de la arena, cruzada de brazos y sacudiendo la cola involuntariamente.
 
—Dónde está el talismán —soltó entre dientes.
 
—¿Qué talismán? —el Zubat fue el primero en responder, fingiendo hacerse el inocente.
 
—El talismán. El collar. Como quieras llamarlo. ¿Dónde está?
 
Las sonrisas se desdibujaron de las caras del dúo de veneno. Ambos se acercaron desafiantes a la Charmander, y esta no cedió un centímetro. Por el contrario, se descruzó de brazos, apretando los puños y clavándose las garras en las palmas.
 
—Quieren saber dónde está… —preguntó el Koffing, con voz amenazadora—. ¿Y si no les queremos decir… qué vas a hacer?
 
Todo pasó tan rápido que no tuvo tiempo ni a reaccionar. Lo único que pudo ver fue como la pata izquierda de la Charmander temblaba por un segundo, antes de que la deslizara hacia el frente. Su cuerpo giró con un destello anaranjado, mientras su brazo derecho se alzaba en el aire. Y con una velocidad sorprendente, cerró la distancia que había entre ella y el Koffing, impactando con su puño en la cara del Pokémon de veneno, con tanta fuerza que lo mandó a volar al agua que tenía a la izquierda.
 
Un puño cerrado. Sin ningún elemento, sin usar su fuego en lo más mínimo. Sin usar sus garras en absoluto. De la misma forma que un humano se habría defendido de un Pokémon salvaje.
 
—¡Koffing!
 
—Desgraciados de mierda… —escupió ésta, indignada—. ¡Encima que los quisimos ayudar!
 
Sin dudarlo un instante, el Zubat giró sobre sí mismo, lanzando dos corrientes de aire cortante en dirección a su compañera. Trató de advertirle, pero ésta fue más rápida. Agachándose con destreza, esquivó ambos ataques, y alzando el brazo derecho de vuelta se acercó al Zubat, que voló hacia arriba lo suficiente como para salir del rango de la Charmander.
 
Riolu se había quedado paralizado, en una mezcla de terror y sorpresa. ¿Cómo lograba moverse de aquella forma tan natural? Su cola barrió la arena al voltearse en dirección a donde había caído el Koffing, y por un instante pudo notar su mirada, seria y decidida, yendo y viniendo entre los dos oponentes. Separó ambas patas, flexionándolas lo suficiente como para poder moverse con libertad; y con ayuda de sus brazos, saltó hacia un lado cuando el Zubat chilló en su dirección, dejando un círculo dibujado en la arena.
 
Trató de cerrar la distancia con el murciélago una vez más, aunque sin éxito. Y cuando se volteó hacia éste, esta vez de cara al túnel de la cueva, sus ojos se posaron en él, alarmados.
 
—¡Rio-! —quiso gritarle, pero ya era muy tarde.
 
Sintió como algo lo golpeaba en el costado, mandándolo a volar en la dirección opuesta a su compañera. Aterrizó rodando en la arena, sujetándose a la Semilla Bomba que aún llevaba encima para que el impacto no la hiciera explotar. Trató de levantarse, sacudiéndose la arena mojada de los ojos, y se quedó boquiabierto ante lo que veía.
 
Esa Charmander… esa humana…
 
Muchas cosas extrañas habían terminado en la isla con el largo de los años. Algunos eran tesoros, otros llegaban a la playa en forma de cajas y cargamentos varados. Algunas veces traían libros. Y como no existía una librería en la Villa Tesoro, era mamá Kangaskhan quien se encargaba de mantenerlos en buen estado.
 
Había leído tantos libros, cientos de ellos. Pero era la primera vez que veía algo así fuera de ellos.
 
Con dos extremidades al frente y dos hacia atrás, girada perpendicularmente a sus enemigos y con ambas piernas flexionadas, manteniendo una pose inamovible y un punto de gravedad en el centro de su cuerpo... ningún Pokémon combatía así. Ningún Pokémon necesitaba aprender las técnicas de combate de los humanos.
 
Los dos Pokémon de veneno se lanzaron en su dirección, y ésta los esquivó sin recibir un rasguño una vez más, pero Riolu notó como ésta trastabillaba un poco al querer volver apoyar las patas en la arena. El Koffing giró como un trompo, liberando un gas venenoso que empezó a esparcirse por la cueva y obligando a su compañera a retroceder más hacia el fondo, alejándose del túnel. Si seguía así, tendría que elegir entre la nube de gas y el agua… El Zubat lanzó dos ataques más, y esta vez claramente la vio tambalear hacia atrás.
 
Se trataba de su cola. Las poses de combate humanas no tenían en cuenta una cola casi tan pesada como su propio cuerpo. Y si seguía retrocediendo en dirección a la arena mojada, terminaría cayendo en el estanque.
 
Tenía que pensar. No podía dejar que la noquearan ahí adentro, no con el tiempo jugándoles en contra y esa cueva inundándose cada vez más, ¿pero qué podía hacer él contra esos dos? Se movían demasiado bien en equipo, y aunque quisiera darle una mano, sentía que iba a ser una carga más que una ayuda para ella. Apretó los puños con impotencia… y sus dedos se cerraron sobre la Semilla Bomba.
 
El gas tóxico se esparcía cada vez más por la cueva. A sus pies tenía solamente arena, y tratar de lanzar la semilla sobre una de las paredes sólo ocasionaría que ésta terminara en el agua. La única opción que le quedaba si quería activar aquella semilla… Riolu se puso de pie. Tomó aire, y cerró los ojos, llevándose el brazo hacia atrás lo más que podía.
 
—¡LUCÍA! —gritó con tanta fuerza que se hizo daño en la garganta. Y lanzó la Semilla Bomba.
 
Aquel grito tan agudo hizo que los tres combatientes, enzarzados en la pelea, se dieran vuelta por un instante. Y con una velocidad de reacción más rápida que los otros dos - o quizás por el simple hecho de que había dicho su nombre - la Charmander se abalanzó en dirección a la semilla que volaba en su dirección. Saltó por encima del Koffing usando los brazos para impulsarse, y girando sobre sí misma, usó la punta de su cola para golpear la bomba en el aire.
 

<<¡BOOM!>>
 
Amplificado por los gases del Koffing, la Semilla Bomba combustionó, generando una llamarada que inundó la cámara entera por un segundo, y mandando a los tres a volar en direcciones distintas, en dirección al agua. Sin perder un instante, Riolu corrió en dirección a su compañera, mientras notaba cómo la cueva entera comenzaba a temblar.
 
Esquivó de pura suerte un par de piedras grandes como su cabeza que cayeron en la arena, y antes de que terminara aplastado, se zambulló en el estanque, tratando de buscar a la Charmander. Era la segunda vez que caía al agua, pero si ocurría lo mismo que la última vez, a lo mejor podía salvarla de vuelta... nadó con todas sus fuerzas, mientras ésta se hundía más y más, y estirando el brazo, esta vez la sujetó de una de sus piernas.
 
Y aquella llama azul volvió a iluminar el agua, con la misma fuerza de antes.
 
Trató de sacarla del agua, usando el fuego de guía de la misma forma que había hecho en el borde del Risco Sharpedo, pero una roca tan grande como ellos dos cayó a su lado, quebrando el suelo bajo el agua y mandándolos fuera de control a ambos por una corriente cada vez más fuerte. El agua los arrastraba cada vez más rápido, y lo último que alcanzó a ver fue como se los llevaba tanto a ellos como a los dos pokémon de veneno, que se agitaban con todas sus fuerzas en vano.
 
Pero a pesar de todo, éste nunca se soltó de su compañera.
 


 
—Dónde está el talismán.
 
—Lo tiene él en la boca. ¡Vos viste cómo se lo robábamos!
 
—Decile que lo escupa.
 
Se trataba de la voz de la Charmander. Su cuerpo estaba empapado y cubierto de rasguños, y la llama de su cola le daba un aspecto más aterrador de lo normal.
 
—¡Dejanos en paz, loca de mierda! ¿No ves que casi nos ahogamos todos por tu culpa?
 
—¡Ustedes dos se habrían ahogado igual si no hubiéramos bajado a avisarles!
 
—Tomá tu… collar pedorro —escuchó al Koffing decirle, seguido de un escupitajo—, y no nos molestes más. Vámonos de acá, hermano.
 
El cuerpo le dolía muchísimo. Trató de sentarse, pero se encontró con que las piedras sobre las que estaba acostado eran mucho más cómodas que cualquier cama en la que había dormido durante toda su vida.
 
—¡No te muevas mucho!
 
—¿Dónde estamos? —alcanzó a preguntar.
 
Sentía que estaba en la situación inversa en la que la había encontrado al atardecer. Podía ver el cielo nocturno, cubierto de estrellas que se reflejaban en el mar. Pero no reconocía esa parte de la costa.
 
—En la playa… bueno, no sé si sigue siendo la “playa” porque esto está lleno de piedras, pero estamos en el otro lado de la costa, pasando la cueva.
 
La Charmander le mostró el amuleto, colgando de entre sus dedos. Su amuleto de la suerte.
 
—Tenías razón, Río —la Charmander aún sonaba maravillada ante su descubrimiento—. ¡Sí había un lugar por donde se iba el agua de la cueva! ¿Cómo supiste que-?
 
—¿Río?
 
—Es más fácil de decir que Riolu, ¿no?
 
A los humanos les encantaba darles nombres a los Pokémon. Ni siquiera mamá Kangaskhan le había dado un nombre, porque era el único Riolu de la Villa Tesoro. No podía decir que realmente le gustara el apodo, porque no era muy imaginativo, pero aun así…
 
—No tenía razón: el agua se filtraba por el suelo de la cueva hacia una salida —explicó éste, mientras tosía un poco de agua—. No había forma de escaparse; si el derrumbe no hubiera roto la capa del fondo, realmente nos habríamos quedado ahí encerrados-
 
—A lo mejor… —la Charmander lo interrumpió— tu amuleto sí que trae suerte, después de todo.
 
Con la cabeza de lado, se había quedado mirando las inscripciones en el trozo de piedra. Un dibujo que parecía un ojo. O una flor. O una estrella. O todo a la vez. Pero por su expresión, ella tampoco tenía idea de qué se trataba.

—Gracias por rescatarme... de vuelta.

Riolu negó con la cabeza. Había saltado del Risco Sharpedo para salvar a una desconocida. Había entrado a una cueva desconocida por primera vez en su vida, y habían logrado vencer a un par de ladrones y recuperar su talismán. Sentía que había tenido más emoción en un día que en toda su vida, y todo había sido gracias a ella... pero aún sentía que quedaba una cosa. Algo que, una vez más, parecía una estupidez comparado con todo por lo que había pasado esa noche.

—Lucía...

—¿Hmm?

  
—¿Te gustaría... formar un Equipo de Exploración conmigo?

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Capítulo IV - El Gremio de Exploración

 
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Han sido bamboozleados con el viejo truco del doble capítulo que en realidad es un triple capítulo.
En realidad no tenía sueño y me dispuse a terminar el tercero así tengo el finde libre.

@Maze Sí, yo también esperaba poder meter más chistes pero me di cuenta que dos bichos que no se conocen de nada no pueden realmente empezar a hacerse los graciosos así como así... por lo que toda esta primera expedición quedó más aventurera que otra cosa. No voy a decir mucho porque vos sos el único salame que no jugó el juego, pero sí. El nombre edgy es a propósito, los bichos son a propósito y hasta los nombres de los bichos son a propósito.
(24 Sep 2020
01:22 AM)
Maze escribió:
Supongo que empiezo a entender la elección de pokes… una compañera con una luz permanente  es justo lo que necesita el perrito con miedo a la oscuridad. Para entrar al gremio, para entrar a los calabozos, para enfrentarse a lo desconocido. Si los elegiste por eso te voy a amar que es lo más lindo del universo. 
Los elegí en parte por eso. Pero también por un par de cosas más que ya vas a ver.
@Nemuresu lo mismo que le dije al kiwi. No quería hacer una comedia barata al estilo de "jaja Riolu le dice Río porque la casa de papel jaja, mirá como rompo la 4ta pared para hacer un chiste" - no sé si realmente va a contar como comedia, porque realmente quería esta historia para poder despejarme escribiendo cosas más tranquilitas que no quedarían muy bien en GB. Y porque como la historia se la sabe medio mundo no hay mucho misterio que contar, así que me puedo centrar en como los Charmander tienen olor a pepino sin que nadie me diga que estoy haciendo relleno. ESTA ES LA HISTORIA PAPU, hay que aguantársela como es.
@Franeer brother, entre nos no sabés la cantidad de vueltas que le tuve que dar a esta historia para hacer algo que se parezca lo suficiente al original pero a la vez sea completamente distinto. De entrada empezando con el hecho de que cambié 500 cosas en aproximadamente 20 minutos de juego te va a dar una idea de como van a ir los tiros. La historia y los personajes van a ser los mismos y no voy a salirme del canon, pero voy a estar cambiando cosas constantemente para no aburrirme y terminar abandonando la historia. Con el tema de si se le pasa o no, mi idea para no alargarlo demasiado es que la protagonista sea, efectivamente, medio boluda. 
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#9
(24 Sep 2020
05:54 AM)
Velvet escribió:
No voy a decir mucho porque vos sos el único salame que no jugó el juego, pero sí. El nombre edgy es a propósito, los bichos son a propósito y hasta los nombres de los bichos son a propósito
YA VOY YA VOY
[Imagen: KnCQPYD.jpg]

 
(24 Sep 2020
05:54 AM)
Velvet escribió:
Un puño cerrado. Sin ningún elemento, sin usar su fuego en lo más mínimo. Sin usar sus garras en absoluto. De la misma forma que un humano se habría defendido de un Pokémon salvaje.
Eh… en mi pueblo los humanos no se agarran a piñas con los pokémon. Sólo en el fic de Nemu y Damian es medio rarito. Bueno, también en el de Lawl… que también tiene un prota rarito.
(24 Sep 2020
05:54 AM)
Velvet escribió:
—¡LUCÍA! —gritó con tanta fuerza que se hizo daño en la garganta. Y lanzó la Semilla Bomba.
Mostrar

Súper el detalle de que es la primera vez que la llama por su nombre. Lo sé porque llevo esperando este tiempo para poner otra canción.

Eeeeeh capítulo bonito. Lo que más rescato es el chipping fuerte entre estos dos, y lo otro es que este fin va a ser laaaargo si en tres capítulos no has superado mi hora de juego/4% de aventura. Y hablando de largo, me sorprende que para un fic de comedia estén saliendo caps en promedio igual de largos que en Gen Berserk.

Vamos a seguir con las comparaciones. Es super curioso si te fijas la tremenda diferencia entre Kalm que tras un año en tiempo fic apenas y sabe caminar y tu insertself que ya desde un principio lanza patadas voladoras y se defiende solita de los mosquetegos como Fiona y hasta hace la pose esa. Un poquito ROTA tu protagonista y eso que todavía no aprende a usar el amaterasu. 

De momento me gustan los dos. Also la pelea fue dinámica y toda la cosa. Me gusta que pese a ser Isekaiada la insertself anda de lo más tranquila como si nada, con más curiosidad que preocupación. Un poquito como el prota de Re Zero que aún no veo la segunda tempo pero dicen que está buena. Antes de preocuparse u otra cosa pregunta por las diferencias de género y se pone a trollear al perrito (muy diferente al prota salame de los juegos que se la pasa quejándose de todo). Pero de últimas se re triggerea cuando se meten con el perrito Y HASTA LE PONE NOMBRE. Si esos dos no acaban juntos no sé qué hago leyendo esta cosa.

Ya quiero ver a la Lucía esta trolleando al Chatot hijo de puta.
Snivylove
Deberíamos tener al :meri: acá también.
[Imagen: EdovJGiXkAYqwp4.jpg]
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#10
Desde la mañana que vengo con ganitas de leer esto, por suerte el día se pasó relativamente rápido en el trabajo y acá estoy, poniéndome al día con este fic todo hemosho.

Y de vuelta andamos con el desarrollo super rápido de Lucía. Obvio que todavía no sabe escupir fuego ni hacer cosas raras pero ya anduvo cagándolos a trompadas a dos juntos bien parada de mano. Quizás en su vida de humana anterior le encantaba repartir piñas por todos lados... claro que es re complicado pelear teniendo medio pedazo de carne colgando atrás, pero se la bancó re bien. Lo genial de esto es que por suerte su obvia actitud segura y extrovertida se contrasta con lo medio pelotuda que es a veces y como zafó de volar en mil pedazos. Acá ya queda más que definida la dinámica de extrovertida-introvertido que se va a dar en nuestra parejita feliz: La tipa con la valentía de ir a por todo y el Riolu aportando la parte más racional y analítica. Vamos a ver como el del tufazo a perro mojado termina agarrando coraje y se les empiece a parar de manos a todos. 

Y noooooo RE LINDO lo del final, me pareció muy tierna la decisión de Riolu al final de todo. Sin dudas, Lucía es la luz (literalmente) que tanto Riolu necesitaba. Ya no puedo esperar a los fils que seguramente me va a dar esto.
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#11
Si algo aprendieron ese par de matones fue que los robos los pagaron caros. No puedo decir que Lucia se excedió porque a veces los castigos para dejar las cosas en claro a veces necesitan ser algo severos. Me he de preguntar si esa forma de atacar tan sádica se volverá una problemática constante entre ella y Rio ahora que son equipo.
Rompe mi armadura si quieres. Al final, terminarás arrepintiéndote de hacerlo...
[Imagen: IIhG3l7.gif]
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#12
Antes de decir nada, debo hacer esto

 
Cita:Pensaba poner una canción llamada Lucía cada vez que dijeran su nombre porque hay como cincuenta pero es la única vez que lo dicen porque a partir de ahí pasa a ser la Charmander o la Salamandra.



Perfecto. Continuemos (empecemos) leyendo Plasma Férreo 

Tengo que opinar parecido a Kiwi. Este Fic no se siente cómico hasta el capitulo 3. Lo del olor a perro me ha encantado...encantar no es la palabra pero me ha resultado muy gracioso. Me gusta también la interacción entre Lucía y Rio, por momentos grita ¡SHIPPING! Pero los grupos huevos de esos Pokémon no son compatibles y te tengo por una persona de bien y sensata así que lo descartamos.

Como detalle a significar, que además me gustó, El como efectivamente la Lucimander es UNA humana y por lo tanto NO SABE combatir. Y no sabe como huelen los Charmander. Es una obviedad, pero como digo me gustó que lo remarcaras, creo que es todo por ahora


Ahora, Quote Time
Cita: Un Pokémon de fuego terminaría perdiendo la consciencia 

Bien ahí recordando que no estas en explícitos
Cita:—¡Shhh! ¡Dejá de reírte!


Che, nadie me avisó de argentinismos Sos un zubat envidioso
Cita:hasta que notó un resplandor encima de él.
 
“¡El sol!”

Kaze ni fukare baransu kuzusu
aranami ni nomare umi ni ochiru
Kurushii!...kasuka ni mieta taiyou
Muga muchuu de oikaketan da


El ave no voladora sabe, la preguntas a el.
 
Cita:La cola de un Charmander común y corriente.
 
Charmander y Riolu...

Boomer ¿No quieres un Eevee también ? Ok no
 
Cita:Se tocó
UwU. Que atrevida
Cita: cuya única existencia se sabía gracias a libros y productos que traía la marea desde más allá...
 
¿No había leído una historia similar antes?
Ramen ¿Eres tú?
Cita:—Te estaba diciendo —soltó, tratando de quitarse ese pensamiento de la cabeza— que existen un montón de historias donde un humano termina convertido en un Pokémon. Para empezar, hubo una vez en la que un Ninetales...
Vuelve a la caja Ramen, falsa alarma.
 
Cita:—Explícame por qué te diría que te falta el collar si te lo hubiera robado yo.
Bienvenidos a juegos mentales
Cita: ellos eran dos y él no tenía casi ninguna experiencia en combate

Y el Soy Tímido A "Beces" (Stab) en contra.
Cita:—Supongo que por tu olor, como todo el mundo.

Otra con fetiches raros.
Cita:—Desgraciados de mierda… —escupió ésta, indignada—. ¡Encima que los quisimos ayudar!
Tengo la sensación que de los cuatro personajes que conocemos hasta ahora...Tu eres todos menos Riolu (?)
 
Cita:—¿Te gustaría... formar un Equipo de Exploración conmigo?

Voy a apostar por el equipo Llama Azuel, Blue Flare o similar, el tiempo dirá. IronBlood me imagino por donde va pero no me gusta (?)


Bye.
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#13
En contra de todas las creencias del fanático religioso de AJ[????] Declaro el SeaCucumberShipping inaugurado![????] Creo que como te dijeron Kiwi y AJ la comedia no se va hasta ya el tercer capí y aún en este son más chistes para relajar el ambiente...y me gusta mucho eso.

Hasta donde voy que es al día, me ha gustado la historia, la relación que se está formando entre Lucía y Rio y como básicamente ella trata de demostrar con acciones que es humana y no un Pokémon, que vamos si te transformas en Pokémon dudo que siquiera al mes sepas como estar lanzando fuego. 

¿Así que los Charmander hembra huelen a pepino de mar? Diablos y yo gastando mi tiempo que el vago ese que huele a carbón ¡Un poquito de amor propio KishiFiro![??]

Igual siento que lo interesante va a ser como Rio va a pasar de cero a héroe, un ganador, espero le pasen cosas buenas, se quede con la chica y tengan una familia tan bonita que le de una embolia a AJ por no respetar los grupos huevos  pikaowo
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#14
Bomnito.
Anda, se siente lindo poder comentar algo sin caer en relleno o terreno de spoilers (?).
Bueno, el tono es súper tranqui y la verdad si se siente el cambiazo de thriller a algo chill dónde solo te sientas para disfrutar la lectura sin tener que conectar puntos y armas teorías locas de lo que está pasando y cómo todo se conecta a que todo es culpa de Lugia, fijo. Pero si GB es alto furro acá la potencia es de 90000, pero nadie dice nada porque no hay humanos (?).

En fin, quiero ver que tantas cosas son iguales pero diferentes al juego y  definitivamente esto cae más en aventura con algo de drama, pero no demasiado, pero ah, no me quejo; es un buen break de la tensión del otro fic.
Lucía tiene entrenamiento de la KGB o qué, no recuerdo ningun humano/niño de diez años con tales movimientos asesinos de james bond. Also, no sé que clase mundo de Digimon Savers vivía porque tampoco recuerdo a nadie agarrandose a piñas con Pokémon for the lulz, todos eran altos maricas y les tiraban piedras antes de salir corriendo (?.

Riolu es alto poké sobrevaloradisimo, pero plus por los problemas de autoestima, lo hacen más tierno/querible que solo ser un perrito edgy que puede todo (?).

Y Lucía tiene la inteligencia de un Dunsparce y alta agresividad que hacen a un perfecto delincuente juvenil.
[Imagen: iSs3j2Q.jpg] 
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#15
Desde hace rato que quería comentar hierro de sangre o sangre de hierro, como lo quieras llamar, pero por una cosa o otra lo he aplazado, pero por fin pude hacerlo así que vamos a comentar por capítulos porque así es más fácil.

Capítulo 1: Me gustó como Río salvó a Lucía en vez de que sea como en el juego que aparece en la costa de la nada. Es un buen cambio que ayuda a empezar el arco del personaje de Riolu y convierte el inicio de la historia en algo más interesante. Tengo cierta creencia sobre el fuego azul, pero la verdad no sé mucho de química así que ahí lo voy a dejar.

Capítulo 2: Este capítulo me gusta más. Me gusta el detalle de que Río sea tan estudiado que conozca sobre la trama del primer juego y demás cosas que se muestran en el capítulo siguiente e igualmente es un poco refrescante que Lucía no tardé en tomar la iniciativa para recuperar el talismán. En general me va gustando como se esta desarrollando la relación entre los dos, que la charmander le moleste nomas despertar y que se de cuenta de que le robaron collar, no como el riolu que estaba demasiado ocupado en ser pleb.

Ya quiero ver que como se unen conforme pasen los capítulos.

Capítulo 3: Este capítulo esta lleno de muchas cosas que me gustan, como que haya una forma de distinguir entre diferentes semilla y que Río la conozca, afianzando su mayor virtud y dando a entender una vez más que desde hace rato que quiere ser explorador, que Lucía empiece a pelear como humana, tal vez dándonos una especie de muestra de como era en su forma original y la manera en la que parece que vas a representar los territorios. En vez de adaptarlos al gameplay de forma literal, diciendo que son espacios donde las reglas logicas no rigen o algo así, los conviertes en lugares comunes y corrientes, quitándote de encima pokémon salvajes que solo entorpecerían la trama con combates inútiles.

Ya quiero ver como muestras los demás territorios, sobre todo los más largos del final xd. Ah, esta lindo que Lucía es quien le de el nombre al Riolu y que en esa sociedad no estén acostumbrados a tener nombres propios. 

Eso sería todo por ahora. Quiero seguir leyendo.

Saludos.

[Imagen: FsUUXVs.png]
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